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                    <text>negarse a que sus restos reposaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres de
México, D. F.; Vasconcelos, el único en esta América nuestra, que dijo Rubén,
capaz de dejárnos un pensamiento sistemático, en medio de sus ex abruptos;
de Pitágoras a la Metafísica, de Estética a Lógica Orgánica, de Historia de la
Filosofía a Todología -la comenté en "Atisbos",- "El último libro de José
Vasconcelos"- 28 agosto 1952, dándole el postrer y póstumo saludo en ABC,
de la capital mexicana.14

Sección Segunda
LETRAS

DUiante los años 196_1 y 62, expuse a Vasconce\os y a Gaos, mis Maestros de
México - el primero me envi6 un prólogo para mi segundo libro "Itinerario Filosófico"
que lleva ya cinco ediciones. Y no me canso de divulgar su pensamiento, obra y personalidad t:n conferencias, mesas redondas, diálogos y demás. Así: "José V asconcelos. Siempre
Iracundo" -Diario de Hoy, 4 enero 1969; "Vasconcelos, el Iracundo", Diario Latino,
4 octubre 1969; y muchos otros sobre el Ulises Criollo, que sería demasiado largo enumerar. Ultimamente ensayé armonías y discrepancias, en "Caso contra Vasconcelos y viceversa" I, y 11, Diario Latino, 17 y 24 junio, respectivamente ... sin dejar en el tintero
a ''No Soy Filósofo: Gaos", El Diario de Hoy, 14 diciembre 1969; en el mismo periódico,
"'Maritain, Robles y Gaos", 14 octubre 1969; "Un Filósofo en las Sombras", refiriéndome al terrible estado que precedió a la muerte de mi querido Maestro, Oswaldo Robles,
El Diario de Hoy, 3 agosto 1969. Y en "Abside", a cargo -después de los hUinanistas
Méndez Plancarte--- de don Alfonso Junco, que por regiomontano eminente, en las letras
y en la poesía, no requiere mayores presentaciones: "De Gavidia a Masferrer hasta
Vasconcelos", octubre-diciembre, 1968; y "Oswaldo Robles y su Tomismo Viviente",
octubre-diciembre, 1970.
14

278

�DOS HITOS EN EL CAMINO HACIA EL ROMANTICISMO
EN ALEMANIA
Lrc. EouARDo GUERRA CAsTELLANos
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.
Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

I. EL FAUSTO
EL FAUSTO HISTÓRICO vive entre los años de 1480 y 1540. Tal vez el
documento más importante acerca de su vida sea la Historia von D. Johann
Fausten editada por Johann Spie de Francfort en 1587. Sin embargo, el
personaje de Fausto ha servido de tema esencial a canciones folklóricas, leyendas, libros populares 1 y dramas. Ya en 1600, en Inglaterra, encontramos
piezas teatrales con el tema fáustic.o representadas por actores trashumantes
y, durante los siglos XVII y XVIII, en Alemania, donde además existen
versiones para teatro de marionetas.
La literatura se ha volcado, por decirlo así, sobre el tema de Fausto. Hay
que recordar a Lessing, Chamisso, Grabbe, Heine, Lenan, Klinger, Vischer
y T. Mann, entre muchos autores que han basado su obra en este personaje.
Lo interesante es que cada uno de ellos tiene un concepto diferente de aquel
carácter misterioso que, dentro de su conciencia, oscila entre el brujo diabólico y el gran sabio.
Goethe se interesó por el tema hacia 1772. Se sabe que ya existía una
primera versión de su drama cuando llegó a Weimar. La primera parte del
drama estaba terminada en 1806 y se publica en 1808. La segunda parte
se edita después de la muerte de su autor. De tal suerte que podríamos decir
que Fausto acompaña a Goethe a través de toda su vida.
Para Goethe, el Doctor Fausto es el pensador inconforme que va en busca
de la última verdad y las últimas relaciones de este mundo. Desesperado
1

Cfr. Der Christlich-Meinende, 1725.

281

�ante esta circunstancia Fausto piensa en el suicidio, pero las campanas de
Pascua le liberan de su demencia.
Mefistófeles ha apostado con Dios que podría seducir a Fausto. Se le
acerca al Doctor en forma de perro y logra un pacto con él: el demonio
se presta a servir a todos los deseos de Fausto, sean espirituales o sensuales,
hasta que Fausto diga que se quede. En ese instante Mefistófeles queda
libre de servirle y el alma de Fausto sería de s~ propiedad.
El viaje por la vida se inicia en la bóveda de Auerbach, donde Fausto
conoce las diversiones salvajes de los estudiantes. La siguiente escala es la
cocina de la bruja, donde Fausto es transformado en un joven galante por
medio de un brebaje mágico. Ahora ve a Helena en cada mujer. Fausto
cumple sus deseos amorosos en Gretchen, la criatura inocente. Con las intrigas demoniacas Fausto lleva a cabo la seducción; sin embargo pierde su
cinismo y el personaje es capaz de un amor verdadero. Fausto llega a matar
al hermano de Gretchen, huye y es llevado entonces por Mefistófeles al
gran aquelarse de la noche de Walpurgis. Entre tanto Gretchen es acusada
de haber matado a su hijo y espera la pena de muerte en la prisión. Fausto
regresa con el propósito de salvarla; sin embargo Gretchen siente la presencia
de las fuerzas diabólicas y le rechaza. Fausto de nuevo va hacia el castigo.
Hasta aquí la primera parte. Sin embargo todavía no se nos dice nada
de lo que el poeta crea de nuevo en el concepto del protagonista.
Veamos una síntesis de la segunda parte.
Después de un sueño benéfico, Fausto se despierta con una nueva fuerza
vital. Su camino ahora le lleva a la corte del Kaiser. Allí hay escasez de
dinero; sin embargo Fausto soluciona el problema con una edición de billetes.
Sigue una fiesta de carnaval agitada, llena de disfraces fantásticos y plena
de alusiones mitológicas.
El Kaiser expresa su deseo de ver a Helena ·y a París. Fausto, ayudado
por Mefistófeles, cumple ese deseo. Se invoca a Helena y Fausto es deslumbrado por su belleza. Se sucede una explosión y Fausto se encuentra de
nuevo en su cuarto de estudio. Su asistente, Wagner, entre tanto, ha llegado
a ser doctor y trata de fabricar un Homunculus. Con la ayuda del demonio
logran dar vida a esa criatura. Fausto es llevado -siempre por Mefistófelesa la noche de Walpurgis clásica en Grecia. Fausto encuentra a Helena
en el palacio de Menelao. En el paisaje arcadiano Helena y Fausto contraen matrimonio. Tienen un hijo, Euphorion, el cual, como !caro, quiere
subir más y más hasta que cae a los pies de sus padres. Helena le sigue
al reino de las sombras, mientras que Fausto se queda con su vestido y el
velo en la mano. Encontramos de nuevo al mago en la alta montaña. Siente
nuevas fuerzas. Con ayuda de Raúfebold, Habebald y Haltefest se une al
282

Kaiser en una guerra y luego le pide tierras para colonizar. Una cabaña
donde viven Philemon y Bancis -una pareja de ancianos- es obstáculo
para el proyecto. Mefistófeles ayuda destruyendo la cabaña con fuego. Los
ancianos perecen en el incendio.
El aliento de la "Sorge", una figura alegórica de la preocupación, ciega
a Fausto. Su último deseo es la creación de un espacio donde millones de
hombres puedan vivir libres. Este es el instante en que diría a Mefistófeles
que se quedara. Fausto muere. Lémures preparan su tumba. El infierno se
abre para recibirlo, pero en ese instante los ángeles vienen flotando y le
salvan del abismo. Aparece la Madre Gloriosa invitándole a elevarse a esferas más altas. El coro termina:
Alles Virgangliche
1st nur ein Bleichuis!
Das Unzulangliche,
Hier viras Ereignis!
Das Unbeschreibliche,
Hiier ist's getan!
Das Ewig-Weibliche
Zicht uns hinan

(Toda lo transitorio
es solamente una parábola,
lo insuficiente,
aquí llega a ser acontecimiento,
lo indescriptible,
aquí está hecho,
lo eterno femenino
nos lleva hacia arriba).

Concentremos nuestra atención en el núcleo del drama. Frite Martini,
en su Deutsche Literaturgeschichte,2 dice que Goethe vio en el hastío de
Fausto la potencia creadora a un devenir superior; vio en todo el apuro
y en toda la culpa, el camino hacia una madurez más alta. Condición única y
básica es el empuje vital que conserva la fuerza y que evita que el hombre
se contente con una quietud que no le permite llegar a ser lo que es. La
oposición de Fausto y Mefistófeles -siempre, según Martini- es la oposición ente el anhelo infinito y el instinto ciego. A la vista de Dios, sin embargo, esta oposición llega a una superior unidad: Fausto es salvado por la
armonía final del mundo en Dios. Es esa armonía que convierte lo malo
en motor de lo bueno. Lo que en el concepto negativo del demonio es caos
confuso, en Dios es proceso de purificación: "Un buen ser humano -se
dice en el drama- en sus impulsos oscuros, está consciente del camino correcto". Así, dice Martini, el Fausto es un drama de la salvación que conduce a través de toda culpa y todo abismo hacia la catarsis y la liberación
trascendente. De lo que el negar resulta una fuerza positiva. En los versos
entre la invocación del espíritu de la tierra y el pacto con Mefistófeles,
1

MARTINI, FRITE,

Deutsche Literaturgeschichte. 10 ed. Stuttgart. 1960.

283

�aumenta el titanismo de Fausto hasta considerar la muerte voluntaria. La
Hybris, sin embargo, resulta finalmente en el pacto fatal.
Martini ve la culpa esencial de Fausto en el rechazo de todo lo existente,
en la negación del sentido de duración y la realidad. Este titanismo sin
límite resulta en destrucción. Fausto busca un escape en la embriaguez sensual, en las dichas y dolores de la vida terrestre. Hasta aquí Martini. Pero
¿por qué Fausto se quiere suicidar? ¿ Qué resulta del encuentro con el espíritu de la tierra? ¿ cuáles son las condiciones del pacto con Mefistófeles?
¿Fausto sólo desea gozar de la vida? ¿qué significa este compromiso para
Fausto? ¿por qué no le interesa en ese momento su salvación? Preguntas
que Martini no contesta. Veamos.
El drama comienza con el monólogo de su protagonista. Se nos descubre
no sólo un estado de ánimo momentáneo sino su situación existencial. Por
su imp~so interior, Fausto se ha dedicado a la búsqueda de la verdad pura.
El ha tratado de llegar a su meta por todos los caminos que le ofrece el
mundo. Fausto tiene conocimientos universales, tiene fama entre los hombres; pero él se mide con la medida absoluta de su gran propósito. Fausto
se nos muestra como el humanista y, aún más, como el ser dramático cuyo
dinamismo hace que su ímpetu espiritual sea demasiado profundo para concentrarse en la noción de que llegando a los límites de lo humano hay que
resignarse.
Fausto se plantea su problema existencial con claridad, pero también con
radicalidad. Todo el ser de Fausto, su alma y su carácter, le urgen en esa
búsqueda. Progresar en ella, bajo el impulso de sus fuerzas morales y de su
voluntad, significa para Fausto el sentido de su existencia. Fausto es fiel
consigo mismo.
Lo encontramos, sin embargo, en un punto donde él se da cuenta de que
sus esfuerzos han sido en vano. Está lejos de la verdad, tanto como al principio de sus estudios. Su sentido vital impedido por los límites de lo humano
le prolu'ben el cumplimiento de su existencia. Fausto se encuentra en una
situación contradictoria que hace imposible una solución. Fausto se siente
destruido. Quiere tirar su vida aunque esto le parezca una ironía inmensa
porque tal vez, con la pérdida de lo biológico, llegue al último conocimiento.
Pero esta idea es absurda y Fausto se da cuenta a tiempo.
Cuando Fausto conjura al espíritu de la tierra va más allá de sus límites
humanos. Como maestro mago, que maneja a los espíritus, aún trata de conservar su autonomía. Sin embargo cae en la cuenta de que las fuerzas del
hombre son insuficientes para ese mundo elemental. Fausto de nuevo se encuentra ante una barrera que le marca su condición humana.
En el monólogo del primer acto, él mismo expresa que se dedicó a las'
artes mágicas por las razones antes expuestas. En el diálogo con la aparición

284

nos enteramos de la discrepancia que tortura a Fuasto: los deseos infinitos
de su alma y su condición humana. Fausto quiere levantarse a alturas sobrehumanas, sin embargo es rechazado. Ante la presencia de Wagner, su ayudante, en quien Fausto ve una informe caricatura de sí mismo, le sobreviene
una inmensa amargura y quiere matarse. Las campanas de Pascua le detienen. Pero el símbolo conlleva el ámbito cristiano de Dios y el Demonio,
a partir del cual el drama se desarrolla.
De las condiciones del pacto hay que pensar que Mefistófeles espera que
Fausto, como todos los seres humanos, se pierda en la tentación de la dicha
material. Si Fausto se deja distraer por los placeres del mundo -placer
que el demonio puede ofrecer-, rechaza definitiva e irrevocablemente el
camino hacia la •salvación por la gracia divina. Sin embargo la apuesta no
está encaminada por ese círculo. Fausto impone como condición que él le
pida a Mefistófeles que se quede. En otras palabras, Fausto exige como
recompensa el cumplimiento de toda su inquietud, de todos sus deseos. Pero
• cuál es el deseo de Fausto? Por su vida anterior sabemos que Fausto de~ª el reconocimiento de la última verdad. En términos cristianos: Fausto desea
ver a Dios. Paradójicamente Fausto pide al demonio la cercanía de Dios,
0 sea la salvación. En este momento Fausto diría: "Quédate, eres tan bello".
Para Fausto, pues, quedan dos posibilidades: o sigue sin cesar a su imperativo espiritual de su existencia o abandona este deseo contentándose en el
gozo del mundo en infidelidad consigo mismo. Estas son las condiciones del
pacto que ~plican claramente que Fausto no piensa, de ninguna manera,
conformarse con las diversiones mundanales que Mefistófeles le ofrece.
En cuanto a gozar de la vida por parte de Fausto, todas las indicaciones
se nos muestran negativas. No obstante, es un hecho que Fausto, con ayuda
de Mefistófeles, se convierte en un hombre joven, que busca amores: Gretchen, en la primera parte; Helena, en la segunda. Parecería, pues, que no
se pudiera negar un intento directo del protagonista hacia los placeres del
mundo. Tendríamos que preguntarnos ¿ por qué, entonces, pide Fausto la
embriaguez de la dicha del mundo? ¿No será esto una antítesis de sus
ambiciones netamente espirituales?
Hay que recordar que su vida, antes del pacto, como catedrático ha sido
un mundo de libros y los contactos con la naturaleza han sido, por otra
parte, sumamente escasos. Tal vez el símbolo de su vida anterior sea el
estrecho cuarto gótico, donde estudia día y noche. Sin embargo, ahora, desesperado por los hechos, Fausto prueba otro camino que tal vez le lleve a
su meta : la experiencia humana. Con los servicios de Mefistófeles, Fausto
puede ahora contar con un máximo de experiencia. Y, precisamente, porque el placer como tal no tiene valor para Fausto, convirtiéndose en un
mero detalle transitorio e irrelevante, es por eso que le dice al demopio,

285

�con toda tranquilidad: si me pierdo en la felicidad, puedes llevarme. Si me
quedo fiel a mí mismo, no seré tuyo. Su búsqueda es pues no el placer
como valor en sí, sino experiencia en cuanto camino o medio de reconocimiento.ª
Ahora bien, el significado total del compromiso se explica al encontrar
que Fausto tiene todos los caminos hacia la verdad bloqueados. De allí su
necesidad de contacto con las fuerzas oscuras que lo llevan a lo suprahumano. En esta consideración, Fausto, sabedor de los límites humanos,
carga con la culpa. Sin embargo, las condiciones de la apuesta con el demonio, le dan un punto de ventaja: Fausto conserva la posibilidad de salvación que descansa, fundamentalmente, en su propia responsabilidad hacia
la existencia como tal. En el fondo, si se ve bien, Fausto permanece como
hombre libre. Aquí, tal vez, se encuentre la diferencia esencial entre la interpretación de Goethe y la de otros poetas anteriores, en los cuales, el
pacto significa una entrega total después de un lapso de tiempo determinado.
La posición cristiana ortodoxa no permite juzgar a Fausto en la interpretación de Goethe.

Ya en el final de la segunda parte, nos encontramos con un Fausto envejecido y ciego, el cual reconoce la esencia del mundo, su sentido profundo
y el orden universal del creador. Nos dice:
Das ist der W eisheit letzter Schlub:
Nur der verdient rich Freiheit und das Leben,
der Tiiglich sie erobern mub.
Auf freiem grund mit freiem Volke stehn,
zum Augenblicke dürft'ich sagen:
Verweile doch, du bist so schon!
(Esta es la última sabiduría: sólo aquél que gana y merece la libertad
y la vida, que diariamente las debes conquistar..
Estar de pie sobre tierra libre con un pueblo libre, a este momento debería decir: ¡quédate, eres tan bello!).

Fausto se ha acercado a su meta y en la visión de ella muere. El prota3
En el creador de Fausto, en Goethe, tenemos el ejemplo perfecto de esta concepción: en todas sus fases, Goethe buscaba el mundo con sus experiencias, no porque
fuese un epicúreo, sino porque en él la experiencia formaba parte integral del proceso
espiritual del conocimiento.

286

gonista está necesariamente cerca de Dios hacia el cual sus esfuerzos ardientes
le han conducido. Y con ello, se encuentra también, en el ámbito de la
gracia divina.
Fausto permanece fiel a sí mismo.

JI. LAs

AFINIDADES ELECTIVAS

Tal vez la obra de Goethe que marca un paso adelante hacia el romanticismo sea, junto con el Fausto, Las Afinidades Electivas. En ella, las potencias oscuras que el hombre no puede controlar empiezan a surgir nuevamente.
Desde un punto de vista formal, la novela tiene dos partes. La primera
de las partes expone las características de una "Novelle"; 4 la segunda, en
cambio, presenta la forma larga, de tipo épico o verdadera novela. Estos
solos datos nos aportan un material importante para la investigación. Goethe
al crear su obra tiene la idea de una "novelle"; sin embargo, al introducir,
posteriormente, motivos de tipo social que exigieron la representación de un
ambiente, la concepción dramática de la obra se abre hacia la novela. Mas
todo ello no es de gran importancia, ante el otro elemento de la concepción
creadora de Goethe consistente en la irrupción de lo maravilloso en la realidad.
El acontecimiento extraordinario es, sin duda, el engaño recíproco de
aquella noche en que Carlota y Eduardo procrean al niño que después parece tanto al Capitán y a Otilia. Los capítulos antecedentes lo preparan.
Podemos observar cómo la situación cambia por la presencia de estos dos
últimos. Los cambios, sin embargo, son paulatinos y de ninguna manera llamativos. Los procesos psíquicos se realizan en el subconsciente y se reflejan
solamente en las juntas musicales de Eduardo y Otilia, en el medallón, en
la copa de la colocación de la prime.ra piedra. Todo aparenta quedar en el
marco de lo social. El matrimonio, la familia, parece aún capaz de controlar
las pasiones que se forman. Pero aquella noche lo subconsciente se libera
en el acto del amor engañoso. Este es el punto donde las fuerzas oscuras
e incomprensibles irrumpen, rompiendo el mundo controlado por el hombre.
Allí donde el ser humano se encuentra confrontado con fuerzas que van más
allá de su comprensión y su capacidad de voluntad. En lugar de que se
encuentren nuevamente Eduardo y Carlota, se encuentran Eduardo y Otilia,
Carlota y el Capitán.
• Esta forma de prosa se desarrolló en la literatura alemana a partir de las "Erzahlungen deutscher Ausgewanduten" de Goethe, principalmente en el siglo XIX. La
"Novelle" es una última intepretación de la forma cuentlstica que se inició con
Bocaccio.

287

�Todo el ser de Eduardo fluye hacia Otilia no sintiendo ninguna restricción de la conciencia. Carlota trata de protegerse mediante el autocontrol,
buscando normas morales, sin caer en la cuenta que estos acontecimientos
ya no son superables por un formulismo de tipo social. Carlota todavía espera, pero aumentan los augurios fatales: hay que entender simbólicamente
al Capitán que salva en el último minuto al muchacho que está ahogándose,
así como los fuegos artificiales en el cumpleaños de Otilia, La esfera de fuego
que corre por el aire en su eamino determinado caracteriza el destino de
los amantes.
El final de la primera parte deja todo suspendido. Ha salido el Capitán,
Eduardo ha abandonado la casa, Carlota y Otilia han quedado solas.
En 1~ .segunda ~arte ?e. la obra, notamos dos cambios estructurales que
se mamfiestan hacia lo epico: dos elementos que nos llevan necesariamente
hacia una amplificación de la perspectiva narradora. Se intercala un cuento
--el de los niños vecinos curiosos--, y se cambia el modo de narrar por la
presentación del diario de Otilia. Precisamente en el diario encontramos
máximas y reflexiones. que caracterizan el movimiento clasicista. Hay, por
otra parte, otros cambios fuertes en la composición: la coordinación de los
personajes es alterada de fondo. En la primera parte hay equilibrio. No
se puede aislar a una persona como protagonista. Es más bien el conjunto
de los cuatro personajes el que forma el centro de la obr;a. Cada individualidad se entiende únicamente por el reflejo que produce en el personaje
con~rapuesto. El tema de las afinidades electivas se realiza de manera muy
estncta tanto en la temática como en la estructura.
En la segunda parte, sin embargo, surge Otilia como carácter central,
y con ello se cambia la distribución de los acentos. Cabría preguntar qué
es lo que Otilia tiene de extraordinario para ser levantada sobre el nivel
de los otros.
. El carácter, la existencia de Otilia abarca ámbitos más amplios que los
otros personajes. Demuestra una conexión con el mundo vegetativo y elemental: su personalidad tiene aquella tranquilidad que encuentra su motivo
complementario en la prisa y la inquietud de Eduardo.
Tenemos dos símbolos centrales en la novela que ilustran la posición existencial de Otilia: Los chopos sembrados por Eduardo el día que nació Otilia
mismo día en que se ahoga un niño. La vida de los árboles coincide con 1~
de Otilia. Los chopos se encuentran cerca del agua, cerca del elemento
que en toda la novela queda conectado con el motivo de la muerte. Por
otro lado el símbolo del aster. El aster es flor que radica en tierra, aunque
a la muerte de la heroína se compare con una estrella. La luz de la estrella
sólo. se da de_ ~oche. Otilia, sólo brilla en la muerte. . . Goethe dice que el
desuno de Ottlia fue puesto como una semilla que tuvo que crecer y madurar

288

a su tiempo. Junto con el motivo de la semilla, el poeta utiliza el ámbito
de la leyenda religiosa para espiritualizar al personaje. Esté dato nos lleva
a la consideración de que se empieza a romper con el clasicismo para llevarnos a una nueva concepción en donde el mundo humano se amplifica
y el hombre encuentra y reconoce nuevamente las fuerzas de la naturaleza.
Con el acercamiento a estas fuerzas no controlables por el ser humano, observamos en la novela una amplificación en el concepto del espacio. Los
hombres se alejan cada vez más de aquel ámbito circunscrito al parque.
Los paseos los llevan cada vez más lejos en los caminos. Del paisaje a los
prados silvestres y peligrosos.
Al principio de la segunda parte empiezan a aparecer el cementerio, la
capilla, los adornos de la tumba, los cuales, siendo elementos espaciales, intensifican esta red de símbolos de muerte que se extiende por toda la obra.
Tal simbolismo, fundiéndose con el ritmo vital de la naturaleza, representa
un paso decidido hacia la relación mística y estética del hombre y la naturaleza, que ya conocemos como propiedad exclusiva del Romanticismo.
Los símbolos de la muerte no los quiero detallar en este trabajo. Es fácil, sin embargo, darse cuenta en qué forma se conectan los motivos del
agua con los de la muerte. Lo importante es reiterar cómo el motivo de
muerte se repite constantemente a la manera de leit motiv. En el Romanticismo, como sabemos, este motivo es muy importante. Sería, sin embargo,
muy precipitado identificar el motivo de muerte en Las Afinidades Electivas
con el deseo de muerte y oscuridad del hombre propiamente romántico. Por
otra parte, son evidentes semejanzas tales como la muerte de Otilia y estos
conceptos románticos.
El caso de Otilia se nos presenta importante de dilucidar. ¿ Por qué se
muere Otilia? ¿ Cuál es el conflicto irresoluble que le lleva a la renunciación
de la vida terrestre como única salida? El problema se inicia con el amor
entre Eduardo y Otilia. Es un amor tan elemental -así lo indica el título
,con su referencia a las leyes físicas de este mundo- que no es superable.
En contra del cumplimiento de este amor está, por lo pronto, la sociedad.
Una sociedad que incorpora las normas mínimas para la convivencia humana. Hay un obstáculo más fuerte: aparte de que Otilia interpreta el
orden social de manera muy seria, es sobre todo el nacimiento del niño y
su muerte, lo cual, como incorporación de la culpa, no les permite la realización de su amor.
Beuno von Weise observa, en las notas prologales del texto de Hamburgo,
refiriéndose a lo anterior, que "la ley de su carácter exige la conformidad
libre con lo moral, pero al mismo tiempo es su amor aquella llama demoniaca, que ya en su formación pertenece a la oscura diosa de la muerte,
cuyo aliento trágico es palpable en todas las fases de esta novela. En este

289
H19

�punto descansa la premisa de su resolución, que es precisamente despertada
por la muerte del niño". Podemos observar que Weise basa su interpretación
en aquel fragmento donde Otilia dice: "Dios me ha abierto los ojos. En
qué crimen me encuentro coludida. He salido de mi camino, he roto mis
leyes y, aún más, he perdido el sentimiento para ellas". Según Weise, el
orden del amor de Otilia no le permite el cumplimiento del amor en esta
vida, sino únicamente en un medio espiritual del más allá. Pero no sólo
esto. Otilia quiere expiar la culpa de los otros -no negando su amor, por
supuesto--- llegando así al nivel de la santidad.
Quisiéramos acentuar, sin embargo, que en el carácter y las decisiones de
Otilia se nos muestra una motivación difusa y emocional, a la cual podríamos llamarla también "intuitiva", que más bien responde a una época postclasicista. Las actitudes de Otilia son un regresar a los misterios de la existencia humana, los cuales determinan su vida antes de que ésta sea capaz
de una solución consciente.
El principio fundamental de su existencia lo explica Otilia en un pensamiento de su diario: "Todo lo perfecto en su especie tiene que ir más allá
de su especie, tiene que hacer-se otra cosa, algo incomparable. En mucho de
sus tonos el ruiseñor es todavía un pájaro, después asciende por encima
de su clase y parece querer indicar a todo ser vestido de plumas lo que en
realidad se llama cantar". 5 En el desarrollo personal de Otilia, a través de
la novela, sube desde el estado de muchacha joven e inexperta hacia la
altura del ser humano que ha superado el mundo material. Volviendo a
la imagen del ruiseñor, hay que pensar -en relación a la vida de Otiliaque éste alcanza el más allá porque desde el principio es ruiseñor. Esta visión
nos inclina a ver otra característica del Romanticismo: en la experiencia
de la naturaleza, de las potencias elementales, de un mundo infinito y por
tanto no limitado' el estrecho ámbito humano experimenta
su juego de fuer.
zas que no alcanzan a la comprensión del hombre. El Romanticismo, por
tal proyección de lo infinito, ya no puede reconocer una libertad absoluta
a partir de la conciencia que penetra todo. El medio nuevo es la intención
que viene hacia el hombre como fenómeno no manejable.

APROXIMACIONES A DÁMASO ALONSO*
CARLOS 0RTIZ G1L,

Instituto Tecnológico y
de Estudios Superiores
de Monterrey

"¡Que nada se interponga
-si es posible- entre el
lector y la obra!" 1

La intuición del lector.
A diferencia de los otros géneros literarios, la poesía no señala, sugiere
solamente. Y es en e~a capacidad de sug(;rir donde radica el encuentro del
lector y el poeta, el momento del ti:aslape espiritual de creador con recreador, el impacto poético.
Algunos llaman a lo anterior la sensibilización del alma, el entonamiento
espiritual que permite presentir el inminente arribo del hecho estético y adivinar cuál es esa intuición que comienza a surgir e inquietar el universo de
imágenes contenido en el lector. Porque la palabra poética es, fundamentalmente, despertadora:

Tristísima nostalgia hacia la carne 2
por ejemplo, suena triste y se arrastra en las eses de tristísima provocando
en el lec;tor la imagen de un muerto que se afana por su carne perdida e

• GoETHE, Las Afinidades Electivas. Col. Austral, 2a. edic. BS.AS., 1941. p. 193.

290

* A Eduardo, cuyo aliento y generosidad me animaron a aproximarme a Dámaso
Alonso.
1
ALoNso, DÁMAso, Poesía Española. 5a. Edición, Ed. Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, Col. Estudios y Ensayos No. 1, Madrid, 1966, p. 45.
• ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios. Ed. Espasa-Calpe, S. A.,
Col. Austral No. 190, Madrid, 1959, p. 99.
291

�inalcanzabl~ ya, la imagen de un lento arrastrarse, de un sordo reptar por
el ámbito de la nada exclamando
¡Ser, ser, ansia de ser!ª

reiterándose el sonido asilenciado de las eses. En cambio, qué diferente la
imagen que se suscita al leer
Viviría 'la vida': ese palpo, ese pálpito.¼

o

merodeó al creador en vísperas de escribirlo. Pero basta y no: no es suficiente enfrentar la expresión poética, sino que se hace preciso establecer una
suerte de caja de resonancia en uno mismo en la cual repercutan los sonidosimágenes y se vayan entrelazando hasta integrar la impresión íntima y personalísima.
Dámaso Alonso sabe esto. Sabe que la eficacia de la palabra poética
depende de la espiritual caja de resonancia, de la disposición del lector para
dejarse incidir por el filo de los versos y abrirse, como continente, a lo incontenible, a eso que Dámaso llama lo inexpresable e inefable, lo que muchas veces él manifiesta a los oídos sordos del

quizá
Estoy vivo y toco.
Toco, toco, toco 5

donde la viveza de viviría coincide con lo sonoramente táctil de palpo, pálpito
(corazón que late: pal pi pal pi pal pi: sístole y diástole contenidos en la
palabra), para reafirmarse en la reiteración y el firme ruido de toco, toco,
toco en el cual se escucha la reminiscencia de .aquel palpitar que contrasta
su imagen de vida con el tremendo vacío sugerido por la í prolongada en
tristísima.
Muerte y vacío por una parte; vida plena por la otra. Y eso sólo en
unas cuantas líneas aisladas de dos poemas diferentes.
Ahí está evidenciado, pues, ese poder sugerente de las palabras poéticas
que disparan imágenes en el lector y lo mueven a compartir el estado de
ánimo del poeta.
Un verso teje toda una urdimbre de imágenes; el que lo sigue enriquece
el universo despertado; el siguiente cala más hondo; y así hasta conseguir
arrancarle al alma esa intuición totalizadora de la que habla Dámaso Alonso 6 y que sirve de puente entre la voluntad artística creadora del poeta y
el alma entonada del buen lector de poesía.
El simple lector deambula por los versos; en cada uno levantándose sus
intuiciones Barciales,7 inquietándose ante el pronunciamiento de la palabra
poética, despertándose o aquietándose su espíritu.
Basta el enfrentamiento con el poema mismo para advinarlo - para adivinar al poeta tras de la palabra- en uno mismo y recrear la imagen que
1

•
•
•
•

292

lbidem.
lbid., p. 148.
lbid., p. 149.
Cfr. ALoNso,
lbidem.

DÁMASO,

Poesía Española, pp. 39-41.

.. .hombre que pasa junto a mí,
el hombre moderno
con sus radios, con sus quinielas, con sus películas
sonoras,
con sus automóviles de suntuosa hojalata,
o con sus tristes vitaminas,
mudo tras su etiqueta.8

Se trata, en última instancia, de un pedido de intuición por parte del
lector, de un mínimo requisito, de una simple disposición hacia la palabra
poética, de un estar puesto para recibir la blanca luz de una imagen simplísima.
Hay, pues, dos laderas para contemplar la poemática de Dámaso Alonso:
la apertura crítica que auxilia para transportarse el lector de la forma externa al espíritu interior, y la ladera de la pura intuición del lector, esa
intuición personalísima que "se la tiene o no se la tiene, como en la mística
los carismas y gracias especiales".9
Y es esta última ladera desde la cual este escrito intenta contemplar la
poesía de Dámaso Alonso.
La imagen simplísima.

Antes de entrar de lleno en Dámaso Alonso, poeta, vale la pena detenerse
un poco en lo que él mismo narra como su primera intuición frente a la
poesía.
Dámaso cuenta: "El muchacho, casi un niño -aspirante a matemático-,
que por las avenidas del Retiro sacó de su bolsillo Le cento migliore liriche
8
ALoNso, DÁ111Aso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 118.
• ALoNso, DÁMASO, Poesía Española, p. 44.

293

�della lingua italiana, y por primera vez se puso en contacto con el soneto
inmortal, leía con dificul~d el italiano y no tenía la menor idea de análisis
estilísticos. . . Intuyó una imagen simplísima. En el alma está aún: no ha
cambiado. El hombre, casi un viejo, cansado y desilusionado, tiene aún en
las entrañas del alma esta cámara intacta, de candor, de ilusión eterna. La
misma que se abrió aquel día en el alma del niño. . . La imagen primera
-milagrosa, blanca, ascendente, encendida- es la que sigue abierta al fondo
de una galería de su alma" .10
Dámaso Alorn¡o se refiere, al mencionar al soneto inmortal, al de Dante,
contenido en Vita Nuova,
Tanto gentile· e tanto onesta pare
la donna mia quando ella altrui saluta,
ch' ogne lingua deven tremando muta,
e li occhi non l' ardiscon di guardare.
Ella si va, sentendosi laudare,
benignamente d' umilta vestuta
e par che sía una cosa venuta
da cielo in terra a miracol mostrare.
Mostrarsi si piacente a chi la mira,
que da per li occhi una dolcezza al core
ch' entender non la puo chi non la prova,
e par che de la sua labbia si mova
un spirito soave pien d' amore
che va á-icendo a l' anima: sospira.

La lectura de estos versos conmovió el alma de Dámaso runo: obtuvo,
por intuición de lector, una imagen imborrable que lo acompañºa. El poeta
se encarga de comentar, verso por verso, las imágenes suscitadas en él, y
termina diciendo que la imagen total y primera es "blanca, ascendente, encendida". Y la expresión de Dámaso Alonso se da a treinta y cinco años
de distancia de haber enfrentado el soneto.
La cita anterior tiene un doble propósito: reafirmar la validez de la
intuición del lector, y establecer una comparación con un soneto de Dámaso
Alonso que parece poseer una secreta, oculta, relación con el de Dante.
Primero intentemos reconstruir esa imagen simplísima que Dámaso avivó
1

º Ibídem, pp. 43-44.

294

en sí al seguir la cadencia del soneto italiano. La doncella es leve, porque
leve es quien provoca
ch' ogne lingua deven tremando muta

con solo verla al paso; una doncella
che da per li occhi una dolcezza al core
y que es tan sutil que da la impresión de desvanecer su corporeidad y devenir en puro espíritu

. . .soave pien d' amore
che va dicendo a l' anima: sospira.

La doncella cantada por Dante dejó un surco en Dámaso Alonso; la intemporalidad que transitó real o imaginariamente por el alma del poeta italiano
incidió también al lector casi niño, depositándole una semilla de blancura.
No le interesa si la doncella exjstió: le importa sólo la manera como las
palabras se transmutan en imagen simplísima, en aliento poético. Y esa
apertura espiritual a la poesía (más que al poema específico) es lo que
posiblemente movió a Dámaso Alonso a ahondar en las formas -"minucias"
las llama- para desentrañar el misterioso y complejo mecanismo que se
inicia con la palabra y termina en la intuición, en la imagen.
Ahora el soneto de Dámaso, significativamente titulado Oración por la
belleza de una muchacha, y no, como pudiera esperarse, Soneto por la belleza de una muchacha -luego se verá el porqué oración sustituye a soneto-.
Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;
esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.

Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entredorado.

295

�¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡ Dale la eternidad que le has negado! 11

Sobran las comparaciones entre la doncella de Dante y la muchacha de
Dámaso. La primera aparece descorporizada en tanto que la segunda adquiere el neto perfil de su cuerpo y sus formas. La doncella gentil y honesta
que a su paso provoca que toda lengua tiemble y enmudezca, deviene en el
soneto de Dámaso en causa para que surja la palabra, exigencia en el fondo, pidiendo eternidad para su belleza. La doncella leve dice al ánima:
suspira; la muchacha, en su belleza, provoca el grito final del soneto: ¡Dale
la eternidad que le has negado!
No estaría fuera de razón suponer que ante una muchacha bella Dámaso
enfrente la cualidad de mortal. Pero si se atienden otras noticias poéticas
dadas por el mismo Dámaso, se comprenderá que su Oración por la belleza
de una muchacha está ciertamente relacionada con la imagen intuida por
primera vez al leer el soneto italiano, por las avenidas del Retiro.
Dámaso Alonso tiene guardada esa imagen simplísima en el fondo de su
alma, partamos de esta suposición. Una segunda es la expresión de Dámaso
respecto a su soneto
¡ Rezaba, sí!
Entonces
te recé aquel soneto
por lá belleza de una niña, aquel
que tanto te emocionó.12

Expresión donde es evidente el cariño tan particular que el poeta tiene
por su Oración por la belleza de una muchacha al grado de afirmar que
emocionó a Dios. Más aún, los versos anteriores están contenidos en la
Dedicatoria final (Las alas), uno de los poemas más sentidos -junto con
A un río le llamaban Carlos- del poemario de Dámaso Alonso.
¿ Está Dámaso Alonso pidiendo eternidad por la belleza vista y que plasmó en su soneto? Es posible, pero ¿ no será más bien una petición de
eternidad, de conservación perenne, para la primera intuición tenida de niño,
ésa que le dejó el exacto color y la genuina sensación de blancura?
Dijo Dámaso: " . . . una imagen simplísima ... esta'cámara intacta, de can11

ALoNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 28.
" ALONSO, DÁvAso, Hijos de la ira, Ed. Espasa Calpe Argentina,

tral No. 595, Buenos Aires, 1946, p. 164.

296

dor, de ilusión eterna. La misma que se abrió aquel día en el alma del
niño" .13 He ahí mencionada la palabra eternidad, referida a la intuición
despertada por el soneto de Dante, y la misma palabra se coloca en el
último verso de su Oración por la belleza de una muchacha.
No. No está Dámaso Alonso hablándole a Dios de una muchacha particular -pese a su carnalidad manifiesta en los versos- y pidiéndole eternidad para ella sino clama eternidad para su recuerdo más querido, para
su casi ingenuo despertar a la poesía.
Apelando a la intuición personalísima e insustituible del lector, veámoslo
así: el soneto de Dante es apertura espiritual para Dámaso Alonso niño;
luego deviene en recuerdo lacerante que se transforma en añoranza en el
Dámaso académico, ya viejo y cansado y desilusionado que reencuentra su
recuerdo ante una bella muchacha; y finalmente, o una vez más, la presentación de la imagen simplísima.
Se trata, en realidad, de una transposición de poema a vivencia, de vivencia a recuerdo, de recuerdo a nostálgica añoranza, de añoranza a soneto
y de soneto a oración.
Así opera el misterio de la poesía: a transmutaciones. De mera palabra
a palabra poética que cala en el ánimo y, a través de cambios renovados,
hace llaga, al menos en el caso de Dámaso Alonso.
Todo lo anterior no tendría razón de haber sido escrito si dejara de
conducirnos hacia algo. No se intentó más que establecer el primer paso
en la aproximación a Dámaso Alonso, poeta, poeta angustiado cuya angustia
responde más a un conflicto de índole existencial que a una problemática
de tipo religioso, como pudiera parecer a la primera lectura de su poemario.
Pero antes de proceder a explicar los argumentos para la conjetura anterior, es necesario intentar el deslinde de ciertos conceptos claves en Dámaso Alonso, mas no el Dámaso crítico sino el Dámaso poeta que en poesía
explica más, si se le sabe escuchar con el ánima entonada y predispuesta
a la intuición.
Por lo pronto, dejemos a estos dos Dámasos como opuestos filos de acantilados: el niño que descubrió la blancura leyendo a Dante, y al académico
"casi un viejo, cansado y desilusionado" que en un momento de su vida
habla sobre él
.. .ese tristísimo pedagogo, más o menos
ilustre,
ese ridículo y enlevitado señor,
subido sobre una tarima en la mañana de primavera,

S. A., Col. Aus,. Cfr. Nota 10.

297

�con los dedos manchados de la más bella tiza,
ese monstruo, ese jayán pardo,
vesánico estrujador de cerebros juveniles,
dedicado a atornillar purulentos fonemas
en las augustas frentes imperforables,
de adolescentes poetas, posados ante él, como estorninos
en los alambres del telégrafo,
y en las mejülas en flor
de dulces muchachitas con fragancia de narciso,
como nubes rosadas
que leyeran a Pérez y Pérez.14

Como si quisiera decirnos que en alguna parte colgó su alma de poeta y
vistió el atuendo de académico de la Lengua.
La expresión poética.

.... '1

Se ha hablado antes de dos Dámasos; o, yendo un poco más hondo, se
ha sugerido de modo claro o velado que en el mismo hombre se encuentra
no una doble personalidad -Dámaso Alonso está muy apartado de la esquizofrenia- sino dos suertes de laderas para contemplar la poesía: la actitud primera del lector y la' del crítico.
Vayamos un poco más lejos y permítasenos suponer que en Dámaso Alonso existe una doble actitud frente a la expresión poética: la del que busca en
ella los resortes secretos --el secreto de la eficacia de la palabra poética-,
en el cual caso estaríamos considerando la actitud crítica, y la del creador.
Por una parte, pues, el que analiza, y por la otra el que crea. Sin embargo la separación de las dos actitudes no es tan neta como pudiera expresarse, ni tan contrastante como supondríase. Porque no es nada difícil
creer que Dámaso Alonso, como crítico, habla en una forma diferente a
como poeta, tal si tuviese la capacidad de transformista para vestir ahora
un ropaje intelectual y otro luego.
No; las dos actitudes mencionadas antes fueron traídas a cuento solamente para diferenciar determinadas circunstancias de la creación alonsina
y de ninguna manera para decir que una contradice -o marcha a contracorriente- a la otra. Baste para constatar esa entremezcla de actitudes la
idea de Dámaso sobre qué es, o pudiera ser la poesía:
u ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, Ed. Espasa Calpe Argentina, S. A., Col.
Austral No. 595, Buenos Aires, 1946, p. 27.

298

. . .imágenes que desdoblan mundo y trasmundos, ritmo, rima, estrofa, intuitiva selección de determinadas voces, extraídas - ¡ precisamente ésas!- del gran lado gris del léxico, afinidad selectiva entre las
palabras, que pugnan por colocarse, con toda exactitud, éstas al lado
de aquéllas. Afinidad de los sonidos aislados -vocales, consonantes- que
bullen también -¡ qué zumbador enjambre, qué marea creciente!- y
se asocian, se traban o se esquivan. Extraños movimientos lánguidos, de
versos que crecen y se tensan, como lomos de ola o de pantera elástica,
o de versos que se derrumban, súbitos, a pico. Afinidades y reacciones,
de verso a verso, pues se prolongan y dilatan como río por vega extendida, o se quiebran y contradicen en rápidos zigzags, en duras hoces.
Reacciones entre las estrofas que se suman o se contrastan, sometiéndose
a otro movimiento más amplio y no menos misterioso, que es el forzoso
crecimiento orgánico del poema, adonde todo este bullir de vida va
dirigido -porque el poema es una criatura tan complicada como delicada, un organismo: ¿quién pensó que era una suma?-, crecimiento
predeterminado desde que cuajó, plasmó, como criatura única, en los
abismos psíquicos de su creador: criatura, siempre, siempre teleológica,
río al mar, o potro ansioso de meta. E imágenes, misteriosas imágenes
nos amplifican y multiplican cámaras transidas de luz, ya lívida, ya
coloreada, mientras se cruzan frenéticos, gozosos equívocos en los centros
nerviosos donde selectivamente se suscitan nuestros depósitos conceptuales. Y todo, todo ligado en masas de color y música, con hervor y fermento de vida incontenible, con inmenso crecimiento vegetal.15

Está hablando el crítico, el diseñador de instrumentos estilísticos, en cierta forma el académico. No obstante, ¿ en qué libro de crítica literaria es
frecuente encontrar tan poéticas explicaciones no poéticas de la poesía? Detengámonos un momento en la cita anterior y entresaquemos algunas frases,
vocales, consonantes. . . ¡ qué zumbador enjambre, qué marea creciente! por
ejemplo. Puestas enmedio de un contexto crítico, las palabras adquieren
--quizás por contaminación- una connotación, un matiz crítico; devienen
en palabras que señalan e indican, que se corresponden con otras para
lograr integrar la explicación pretendida. Pero cuán distinto si vemos las
palabras aisladas del contexto, o si las ofreciéramos, a modo de juego de
adivinanza, a un lector, colocadas así:
Vocales, consonantes,
¡ qué zumbador
,. ALONSO,

DÁMAso, Poesía Española, pp. 113-114.

299

�enjambre
qué marea
creciente!

O menos comprometidamente, solamente del siguiente modo:
vocales, consonantes
¡qué zumbador enjambre
qué marea creciente.

Y lo mismo podría hacerse con otras frases: en rápidos zigzags, en duras
hoces, como lomos de ola o de pantera elástica, pero todo para comprobar
el arrebato poético del crítico cuando habla de poesía.
No; a plena justicia, no podemos hablar de dos Dámasos, y es dudosa
la validez de establecer, en Dámaso, dos lenguajes ,-mismos que responderían, en todo caso, a dos actitudes distintas, porque lenguaje y actitud
van unidos-. Quizás lo único valedero fuera hablar de Dámaso como ejerciendo dos facultades intelectuales: la crítica y la creación, y, adelantando
un poco otra aproximación posterior a ésta, encontrar allí precisamente el
conflicto, o problemática alonsina, manifiesto en su poemario.
Pero volvamos a la cita, a lo que es -o pudiera ser- la expresión poética. Dámaso escribe: porque el poema es una criatura tan complicada como
delicada ... criatura única ... criatura. 16 Y no se detiene en sus textos de
crítica para aludir a la expresión poética como criatura. Años atrás dijo:
Sobre papel yo grabo criatura novísima:
Dios complacido la mira surgir de la nada.
Nunca, nunca se alumbró su sonrisa como ahora
que grabo
sobre papel criatura de mi pensamiento, tan tenue,
poema, máxima creación posible a mortal,
máxima creación sin materia, espíritu sin pies y
sin manos.11

Reiteración, pues, del concepto de expresión poética no únicamente en
el nivel primario y superficial de expresión bella sino de criatura, de ser que
surge de la nada gracias al poeta, al creador, al creador-poeta que creando
poesía complace a Dios y lo recrea viéndolo ver cómo su criatura crea otras
complacientes.

La expresión poética deja de ser -o es más- que aquella norma oscura
que encadenaba en música palabras 18 para devenir, primero, en criatura
novísima, luego en máxima creación posible a mortal estableciéndose evidentemente que la palabra poética es, para Dámaso, la forma más alta de
lenguaje espiritual, la única manera de hablar con Dios acerca de uno
mismo o de los otros, el mejor modo de alabanza de Dios
Y porque la uso para alabarle.
Bendito sea.19
Y de hallarse uno mismo con uno mismo en la libertad y en la creación:

Porque, libre, uso mi libertad espíritu creando
creando más, más libertad, poema creando.20

Queda, entonces, la palabra poética como la más alta forma del lenguaje, como el modo divinizado de comunicar la íntima angustia. .. o de
orar:
Y o te he rezado mis canciones.
Recíbelas ahora, Padre mío.21

Y queda el poema como criatura tenue -como la doncella del soneto de
Dante-, novísima, musicada, plena oración; pero de modo más definitivo:
modelo a escala humana de la Creación.
Un poco más al respecto: al igual como la expresión poética es un acto
humano divinizado, lo es también de redención para Dámaso Alonso. Lo
dice:
Ay, hijo de la ira
era mi canto.
Pero ya estoy mejor.
Tenía que cantar para sanarme.22

Frente a Dios -en el máximo encuentro posible a una criatura- no se
ofrece Dámaso académico, Dámaso crítico, Dámaso diseñador de herramientas críticas y estilísticas. No; se ofrece sólo un Dámao cuasi franciscano, una
13

Ibídem, p. 94.
,. /bid., p. 141.
"' /bid.

" Ibídem.

" ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 165.

u Ax.oNso, DkuAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 141.

" Ibidem.

300

301

�humildad palpitante y encarnada en quien pronuncia, balbuciente, lo que él
llama
.. .mis canciones.
Es lo que he hecho, lo único que he hecho.
Yo no he tenido un hijo,
no he plantado de viña la ladera de la casa,
no he conducido los hombres
a la gloria inmortal o a la muerte sin gloria,
no he hecho más que estas cancioncillas:
pobres y pocas son.23

,,

Aquí una vez más aparece el abismo de la angustia de Dámaso Alonso, en
esta ocasión más claramente: considerar que de todo lo hecho lo único que
finalmente queda es la expresión poética y que ésta -junto con el amores el recurso de purificación y redención, quizás porque luego de vivir buscando métodos de aproximación estilística o crítica, quede la evidencia de
que
.. .nunca formas llegarán a esencia.24
Vida y muerte.

En la poesía de Dámaso Alonso campea la muerte, pero simultáneamente
deambula la vida. Ambos conceptos juegan pirotecnia en los versos y son
mucho más que simples polos entre los que oscila el ser humano.
. Para ~a inteligencia clara y aguda como la de Dámaso, la muerte y la
vida podnan ser conceptos más complicados, más intelectualmente elaborados si de culteranismo contemporáneo se tratase, pero Dámaso está, en su
poesía, muy alejado de adoptar el ropaje filosófico, y cuando habla de vida
o de muerte su palabra es poética y nada más.
Vid~ y muerte no aparecen desligadas en la poemática alonsiana, pese a
que ciertos poemas llevan explícitamente el término vida o muerte como
título; más bien, al enfrentar los versos, se tiene la impresión de que una es
contraparte de la otra -es decir, vida y muerte- y que llevan una existencia correlativa:
Los muertos, en la noche, tienen rumbos.
Tristísima nostalgia hacia la carne.
,. !bid.
" Ai.oNso, Dhuso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 32.

302

¡Ser, ser, ansia· de ser! Angustia, asfixia,
evocación, sin luces, de una ausencia,
arcos de puente, hacia la vida rotos,
¡ oh rosas sumergidas, oh los lirios!
El desvaído mundo de los muertos
-¡ser!- quiere ser, y es sólo una memoria.25

En estos versos aparece la muerte --de hecho es el tema central-, . pero
no obstante el poeta hace asomar la vida como la otra latitud, porque la
vida aquí es para el muerto una memoria como memoria es para el vivo
el muerto. (Es de notarse que en el tono general, en el tratamiento de la
muerte como angustia y evocación, existe un matiz de aquel concepto griego
del Hades, lugar donde curiosamente se recordaba pero nada podía hacerse
como no fuese el evocar con la misma
.. .Angustia, asfixia,
evocación, sin luces, de una ausencia.26

Los conceptos o ideas de vida y muerte, además de aparecer como contrapartes en los mismos versos, se entrelazan para fabricar la urdimbre de hilos
delgadísimos por sobre la cual se mueve el hombre; en contraste, la contrapartida es evidente:
Hombre, toca, toca
lo que te provoca:
seno, pluma, roca,
pues mañana es cierto
que ya estarás muerto,
tieso, hinchado, yerto.21

He aquí un llamado imperioso a vivir mientras se vive -¿ qué más vivir que tocar, maniobra que no engaña tanto?-, una conminación en la
cual se rinde ese entretejerse de vida y muerte: seno, pluma, roca son palabras vivas, pertenecientes a la dimensión de lo tangible, la primera -senocon todas las implicaciones del sensual tacto, la segunda -pluma- con toda
la levedad de un ave que vuela, y la tercera -roca- con la firmeza que
se recorta contra el horizonte de un paisaje animado. En cambio tieso, hin"' Ibídem, p. 99.
" lbid.
21
!bid., p. 149.

303

�chado, yerto van a incidir las fibras imagineras de lo duro, inanimado, inmóvil, muerto.
¿Contraste poético accidental? En otro poeta fuera posible la conjetura,
mas no en Dámaso Alonso en el cual nada es accidente, mucho menos la
palabra en su dimensión poética.
Hay algo profundo, una causa generadora para que vida y muerte aparezcan contrastadas en el poemario alonsiano, y que el lector en ocasiones
no sepa qué es más angustiosa: la vida o la muerte. Así que vayamos a ver
un poco más en detalle las diversas maneras cómo el poeta conceptualiza la
vida y la muerte.
La más evidente imagen del vivir es la que se nos rinde bajo el signo de
lo táctil. En cierta forma no hay mejor punto de referencia poético de lo
tangible que este solo verso:

Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-el gran viento se lo lleva. 29

La tierra que grano a grano se desgrana en un viento sobrenatural, o vida
que puede pertenecer a esa otra misteriosa, enigmática, realidad:
.. .el sueño de la vida.30

Entre ambos niveles poéticos se desliza la vida para Dámaso Alonso; hay
veces en que la vida posee el realismo de una
.. .lámina de mica, transparente
agua sorbida por el gran estío,
sólo arena dorada.81

Toco, toco, toco 28

Mientras que en otras todo se queda en lo sutil e intangible de un mero
en el cual se brinda la eficacia de lo táctil para consignar el hecho de vivir.
En la nada -en el no ser- nada se puede tocar; ahí está el vacío, el ansia,
quizá la reminiscencia del H ad.es en la poética actual de Alonso. En cambio en el vivir todo es tocar. El ojo ilusiona, el oído puede engañar, el gusto
corre el riesgo de confundirse, así como el olfato, pero el tacto es difícil que
yerre la señal, el dato externo del medio circundante. Es por eso, posiblemente, que vivir, en la poesía de Alonso, sea primeramente un tocar.
Lo anterior en cuanto a vivir, a la característica de estar vivo, mas no a
la vida, porque hay que trazar la diferencia entre vivir y vida en Dámaso
Alonso. Véase si no: vivir es practicar la vida, ejercerla, seguir el oficio de
viviente; vida, por otra parte es algo hondo que puede ser referida e identificada a algo material estrictamente

( ¡ .. .cantar soñoliento!) .32

Detengámonos brevemente en las dos citas anteriores. En la primera, la cual
refiere la vida a lo material tangible, a lo real-real, está contenida la
imagen de una existencia delgadísima, frágil a cual más -la mica tiene
esa especial característica de ser transparente y quebradiza- que acaba por
ser sorbida por una sequía irreductible -similar al puñadito de arena que
el gran viento se lo lleva-, mica que se transforma en arena dorada capaz
de volar, también, al menor soplo de aire. En el verso es patente, luego de
repetirlo varias veces, cambiando un poco la acentuación, o haciéndola más
enfática, que

.., ..,
Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terreno.
La tierra volvió a la tierra.

agua sorbida por el gran estío

es efectivamente el agua hundiéndose en la i de sorbida debido a que un
hueco sediento yace en el fondo (la í acentuada de estío). Está, pues, lo
material presente: agua, hueco. En cambio

Entre tus manos me tienes,
tierra soy.

cantar soñoliento

se encuentra desprovisto de sensorialidad como no sea la intemporalidad
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
28

304

Ibid., y Cfr. Nota No. 5.

20

lbid.,
Ibid.,
n lbid.,
"' lbid.,
30

p.
p.
p.
p.

82.
13.

26.
33.

305
H20

�Seréis torrente en furia
que va a rodar al páramo. Seréis
indignación y grito sin respuesta.as

y la ausencia de espacio de un cantar entre la vigilia y el dormir, instante
ambiguo que cristaliza en el uso de dos simples y sugerentes sílabas: soño,
presentes en soñoliento.
Quedan entonces dos niveles de imágenes: las referidas a lo material y
aquellas relacionadas con universos intangibles. Dejemos las primeras, qµe
en realidad no dicen tanto, y consideremos las segundas en las cuales se
ofrecen los datos más importantes en lo que a conceptualización poética concierne.
Hay noticias varias sobre la vida; una de ellas, quizá la más desgarra-

Como si la vida fuese un continu0 mqumr,
.
. . una eterna interrogante sin
solución.

·!

Queda, entonces, la vida que deviene en it
.
.
nación, el alarido sin eco en d li t
o angust:10so, en ua, en indigvida pero también
'
o en e germ o. Dámaso Alonso habla de la
gráficos- de su vida: aparte de los que se constituyen en claros hitos bio-

dora es:
como la vida
( ese amarillo pus que fluye del hastío,
de la ilusión que lentamente se pudre,
de la horrilJle sombra cárdena donde nuestra húmeda
orfandad se condensa).83

Porque alú está contenida la densa amargura que mostrará en otros versos Dámaso Alonso. 'La imagen es clara; se inicia en el universo de lo
material -ese amarillo pus- para de pronto adentrarse en el mundo de
lo sentimental -que fluye del hastío ( una vez más la í que sugiere el vacío)y permanecer en él revestido de nuevas y más pesadas imágenes: ilusión que
lentamente se pudre, horrible sombra cárdena, húmeda orfandad.
Con noticias poéticas como la anterior se tiene el pie para conjeturar que
es la vida lo luctuoso, más que la muerte. Pero sigamos.
La vida también es llamado constante para Dámaso:

mi frágil vida, acunadla
como a una hojita pequeña,
como briznilla de nada.31

ºt'

abH
_briznilla, palabras que comienzan a susurrar esa fragilidad que
re
p1amente en cuatro hermosísimos ve
.
.
se
mundo vital inten·or d D,
rsos, qumtaesenc1a de todo el
e amaso:
(.°Te quebraré, varita de avellano,
te quebraré quizás? Oh,, tierna vida
ciega pasión en verde hervor nacid:
tú, frágil ser que oprimo con la m~no.ªª

de~~::b:eaú:n e:t•:=t:a~arita ,d: avellano, tensa, en la víspera misma
. .'
croscop1co en que no se ha roto ,
.
ya casi. Sm embargo, esa varita de avellano frágil
,
aun pero
atiende a la estructuración del siguiente poe~a:
, ya está quebrad.:!, si se

cómo me llama la vida,
qué imperiosamente llama.ª'

Mas no un llamado quieto sino un grito compulsivo que golpea los cráneos
de vivos y muertos con la reiteración voraz de
¡Ser, ser, ansia de ser!

35

La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla de mi vida.
(Morir, palabra dormida,
¡ cómo te siento latir .1)
Bien templado en instrumento

E incluso llega también a los que aún no han nacido, a esos qufc Dámaso

Y a medio giro el cantar,
llevóse la copla el viento.

dice:
as ALoNso, DÁ111Aso, Hijos de la ira, p. 155.
" ALoNso, DÁ111Aso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 15.
15

306

Ibídem, p. 99.

.. !bid., p. 19.
.., !bid., p. 15.
88
I bid., p. 21.

307

�¡ Oh muerte que das vida! 44

(¡vida, cantar soñoliento!}
y no la pude acabar.39

Y, curiosamente -¿ curiosamente?-, en la misma forma como la vidatierra es volada por el viento, la vida-copla es arrastrada igualmente por el
viento, ese viento cuyo símbolo marca la presencia y ausencia de Dios.
Quede, pues, por lo pronto, la vida como grito, como angustia, como rompimiento inminente, como fugacidad, como gran luto porque:
Toda la vida oculta en el implacable mar bulle y se
levanta,
y en mar se alza como materia sólida, como un paño
de luto. 40

De esta suerte, la vida para Dámaso resulta una punzada sin fin, un suspendido suspiro doliente para el que vive, como prefiguración del mundo,
en una
.. .ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).41

En la misma medida como la vida llama imperiosamente al poeta, igualmente hay un pálpito próximo:
(Morir, palabra dormida,
¡ cómo te siento latir! }42

......

La muerte no es el fin último para el hombre, y aunque Dámaso parezca
contradecirse en ocasiones, sigue prevaleciendo -y valiendo- la idea de
que la muerte resulta más feliz, más agraciada, halagadora y rica que la
misma vida.
Pediste plenitud: la muerte pides.'ª

Condensa esa riqueza espiritual accesible sólo a los que cumplen el requisito estipulado: el necesario tránsito por la muerte que nos recuerda
aquel bello verso de Fray Luis de León en el que exclama:
.. lbid., p. 33.
.. ALoNso, DÁMASo, Hijos de la ira, p. 146.
41

lbidem, p. 15.

.. ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 33.
0

Y que mueve a Dámaso a decir, en feliz paráfrasis:
Sólo allí donde hay muerte puede existir la vida.45

Una vez más la muerte correlativa de la vida, como imágenes recíprocas
que son reflejo una de la otra.
La vida es sueño, duermevela quizá; la muerte es la vigilia. La primera
transcurre; la segunda cae a plomo, cortante, oculta aun en los sitios más
infantiles y menos imaginados:
.. .en el fondo, entre los peces de colores,
está la muerte.46

Muerte necesaria y consecuencia irreductible de todo lo que vive, incluso
de lo que es bello:
ay, ni tú mismo harías que la belleza humana
fuese una viva flor sin su fruto: la muerte. 47

Y si bien la vida es interrogante, la muerte también:
Ah, Dios mío, Dios mío, lqué han visto un instante esos
ojos que se quedaron abiertos? 48

He ahí la pregunta matizada por el mismo tono de angustia con el que
Dámaso pregunta qué es la vida. El poeta tiene una certeza, al menos sabe que
la muerte es la luz 49

y lo dice en las cinco más bellas palabras que se han escrito sobre la
muerte, comparables sólo a la petición de plenitud pidiendo la muerte. Y
es luz la muerte porque la luz es la contraparte de la oscuridad de un vivir
entre cadáveres, de un fluir desde el hastío, y porque la luz ilumina.
" LEÓN, FRAY Lms DE, Poeslas completas, 3a. Edición, Ed. Sopena Argentina, Col.
Biblioteca Mundial, Tomo I, Buenos Aires, 1945, p. ll .
.. ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 30.
.. Ibídem, p. 26 •
41
lbid., p. 164.
.a !bid., p. 44.
" ALoNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 13.

Ibidem, p. 30.

309
308

�Y si bien la muerte puede ser el paso de
.. .un sueño dorado, un sueño dulce,
tibio )' dulce,
al sueño largo y frío. 50

También la vida es un sueño o quizá menos: una simple copla que se
lleva el viento.
En la poesía de Dámaso Alonso morir no es difícil, porque no es duro
morir ya que a la muerte se la encuentra a la vuelta de la esquina y está
en todas partes
¡Tú muerte, tú, el amor; tú, en el amigo;
tú, la melancolía, los presagios,
los tímidos avances temblorosos;
tú, los rojos carbones y las llamas;
tú, el espasmo dulcísimo, tú oculta
amante, único amor, eterna amante! 51

Y está presente en el simulacro del espasmo sexual que es un monr en
pequeño.
Para Fray Luis de León, en el Cantar de los Cantares, la muerte es amor;
para Dámaso también:
¡ Amor, amor, principio de la muerte! 52

Dándosenos el bello engarzamiento, la suave transposición que nos lleva
de la muerte como tránsito a la muerte como interrogante, Juego como luz
y, finalmente, como remate del juego pirotécnico: la muerte como amor,
como ahincamiento en lo imperecedero y no sólo en un mero
Y conoció el amor. Vencidos cuerpos
se desploman sobre la delicia.
¿ Lo fugaz conquistó lo permanente? 53

La muerte -anonadamiento, aniquilarse el ser en el no ser tiene un sentido muy profundo en Dámaso Alonso. Como luz, es la única cierta, la
"" ALoNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 42.
01
ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 104.

= LEÓN,
51

310

FRAY Luts DE,

blanca luz que le recuerda a la muchacha de su soneto preferido; y como
amor, la muerte lo estrecha y conduce a lo permanente, a Dios, porque
soñando la vida
. . .la muerte es el único pórtico de tu inmortalidad.54

De esta manera, no es descabellado concluir que para Dámaso Alonso
la vida es definitiva angustia, y la muerte conquista de lo inefable.
Dios en Dámaso.

Así como suena: Dios en Dámaso. Podrían escribirse multitud de páginas al respecto y no llegar a agotar el tema.
Algo impide haber escrito "el concepto ( o idea) de Dios en Dámaso Alonso". Quizás haya sido la familiaridad adquirida ahora a partir de las aproximaciones anteriores o -una vez más- la intuición del lector. Sea lo que
fuere, esta aproximación ha quedado con ese título: Dios en Dámaso.
Muy al comienzo de este escrito se mencionó que para Dámaso la crisis
espiritual no es de carácter religioso sino de otra índole, vocacional ciertamente. Es probable que sea arriesgado él juicio, pero no tanto si atendemos
a diversas noticias que, en su poemario, otorga Dámaso.
Es verdad que en algunas líneas Dámaso trae perdido a Dios, o al menos
recuerda haberlo tenido en pérdida. Pero basta avanzar en la lectura de los
poemas para percatarse de ese tan característico tono de salmo penitencial
que ventea y se pasea a lo largo y ancho de la poesía de Dámaso Alonso.
Y es suficiente recordar el profundo amor que se alojaba en el corazón de
los salmistas para comprobar que incluso en el mayor sentimiento de abandono de Dios, Él estaba metido en el poeta.
El matiz penitencial de la poética de Dámaso es evidente en los títulos
de sus colecciones: Hijos de la ira -cuyo epígrafe terrible ( .. .et eramus
natura filii irae sicut et ceteri ... : .. . siendo por nuestra conducta hijos de
ira, como los demás) anticipa la velada iracundia de muchos versos aparentemente apacibles--. Oscura noticia y Hombre y Dios. En uno y otros
aparece esa tónica religiosa plena de grisura, casi un aullido, véase si no:
Hijos de la ira.
Oscura noticia.
Hombre y Dios.

op. cit., p. 125.

ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 103.

"' ALONSO, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 165.

311

�Grito penetrado por la rabiosa angustia de la pérdida o la añoranza,
sugerido por el primer título, que mueve a pensar en el rechinar de dientes,
en la desesperación manifiesta en el rostro oculto y el imperceptible temblor
prendido al cuerpo de Eva en ese conmovedor cuadro de Masaccio ( Adán
y Eva expulsados del Paraíso) en el cual Adán comienza a ver hacia atrás
con un gesto que anuncia un profundo grito de ira que culminará en la
acción asesina de Caín. Profundísima tristeza es la que permea el título
de Oscura noticia, que parece amenazar con una información triste y color
ceniza. Y enfrentamiento franco en Hombre y Dios (ambos sustantivos con
mayúscula, en pretendido gesto de igualdad o en actitud paralela al Non
serviam).
Sin embargo, ¡ cuán grande engaño si el lector se deja llevar un poco por
la imaginería y otro tanto por la polivalente interpretación de las palabras
y frases de Dámaso Alonso! Oscura noticia, por ejemplo, ofrece la multiplicidad de un espejo de entenderes, con mucho el estar en una feria, metido en el laberinto de vidrios y reflejos al que son tan afectos los parques
de diversiones norteamericanos:
Oscura noticia: nefasta información recibida
grisura
dimensión cuasi demoniaca
infame turba de nocturnas aves

(A)'
(B)'
(C)'
(D).

¡ Pero qué pletórico de engaños está el parque de diversiones de la imaginación si no se tiene la guía del mismo fabricante de la casa de los espejos!
Nada de lo anterior es cierto: no hay información que sea nefasta en la
poesía de Dámaso, ni grisura posible, ni demoniaca dimensión, ni la negra
sugerencia del verso gongorino. Todo lo que está contenido es simplemente
la negación de A, B, C y D, cuyos paréntesis indican aquí el posible disfraz
-metáfora- que Dámaso haya querido otorgarle a una simple oscura noticia, que es, desde el punto de vista alonsiano, aquello que lo movió infantilmente a emprender el desciframiento de la eficacia poética: la intuición.
¿Es el aserto anterior opinión personal o simple aseveración lanzada al
azar para ver si pega en el blanco? De ninguna ~era, porque el término
oscura noticia, cuya connotación llama a la grisura y a la nefasta información en el verso, pasa a ser la luminosidad y la límpida transparencia de
la intuición cuando -como es y debe ser frecuente en el caso de Dámaso,
poeta-académico o al revés- algunas referencias poéticas tienen pared de eco
en StlS ensayos sobre métodos y límites estilísticos.
En su sabio y saboroso -así tal cual: saboroso- escrito sobre el tema
de Polifemo, contenido en su Poesía Española, llega el momento -pasaje

312

en realidad, si se trata de leer, pero momento s1 se está escuchando a Dámaso- en el cual se dice:
Cuando por causas distintas se nos ha presentado este dilema nos hemos inclinado una vez más con Garcilaso hacia la explicación de "oscura
noticia'', de pura intuición poética; 55

para agregar más abajo, refiriéndose a una interpretación deliciosamente inteligente que
fue oscuro también el proceso que llevó hasta este verso oscuro. Fue
una honda intuición.56

En ambos casos la estructura verbal oscura noticia está referida a intuición, lo cual dice mucho y cambia completamente el panorama de apreciación de la poética de Alonso si se parte ahora de otro supuesto. Veamos
si no.
Aparentemente, el primer libro de poemas de Dámaso Alonso es precisamente Hijos de la ira; posteriormente -seguimos en el supuesto que el primero fue el primero, esto es: Hijos de la ira- se publica Oscura noticia y
Hombre y Dios. Ahora contemplemos el territorio que nos ofrecen los tres
títulos reunidos como si fuesen intervalos de un transcurso existencial:
Hijos de la ira . . . . . . . . . . Oscura noticia . . . • . . . . . . Hombre y Dios.

Donde se comienza por rechinar y rabiar, recibir lo gris en el alma y,
finalmente, enfrentar al Creador con un profundo sentimiento de perdición
anticipada.
Esta imagen queda si el término clave, Oscura noticia, quedase como
tal: como oscura) nefasta y gris noticia. Sin embargo, ¡ cuán distinto despliegue de imágenes se allega si sustituimos el término clave por su exacto
-y oculto- correspondiente poético!:
Hijos de la ira ........... INTUICION ..... . ..... Hombre y Dios.

Porque aquí la rabia -reprimida o soltada al aire- remansa y se disuelve en la intuición de Dios para alcanzar el instante inefable en el cual
el hombre enfrenta a Dios no como desafío sino como creatura que anhela
a su Creador. Y para justificar esto he aquí ese conjunto de versos que son
.. ALONSO, DÁMASo,

Poesía Española, p. 331.

.. lbidem.

313

�centrales en toda la obra de Dámaso -centrales en cuanto sirven de punto
axial para ese "antes" y el "después" de los que se hablará más adelante-:
Y al cabo de los años llegó por fin la tarde,
sin que supiera cómo,
en que cual una llama
de un rojo oscuro y ocre,
me vino la noticia,
la lóbrega noticia
de tu belleza y de tu amor.51

Sabiendo que el tu de tu belleza y de tu amor se refiere al posesivo de
Dios (los versos, sabiamente reservados para el final, pertenecen al poema
Dedicatoria final ( Las alas), poema donde el interlocutor es Dios para Dámaso, ah, pobre Dámaso).
Así, minúsculo punto -verso- hallado, eje de giro de etapas anteriores
y posteriores, no queda sino proseguir estableciendo ese antes y ese después
del que da cuenta y razón -en breve tiempo- Dámaso.
Cuántas veces de niño vi las representaciones
groseras
de tu forma sin forma. 58

Dice el poeta recordando aquellos dibujos que frecuentemente se presentan a todo infante de cualquier país católico del mundo. Representaciones groseras, dice, no significando lo que por grosero quieren decir las
niñas bellas, sino grosero por lo grueso. Esa es la imagen precisa que se
conoce de niño: la imagen desvirtuada que pretende constituir lo que de
suyo es inconstituible; la imagen de
un viejísimo Dios,
oh rostro venerable y triste,
lleno de arrugas 59

que siempre deviene en buena cornucopia aun para el peor de los humanos,
un Dios típicamente protagonista del Nuevo -mas no del Antiguo- Testamento. Un Dios, en fin, perdonador de todo porque lo venerable y triste
61

ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 164. El subrayado es mío.
ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 130.
'" Ibídem, p. 133.

18

314

y viejísimo, en la dimensión connotativa -aunque nunca en la denotativade nuestro lenguaje implica, respectivamente: digníficamente amable, apesadumbrado por lo bueno que es, accesible porque no hay anciano eterno
que se cierre a la aproximación.
Ese es el Dios conocido infantilmente por Dámaso, y por todos los que
fueron niños y se llaman con otros nombres.60 Pero de ninguna manera ese
Dios es el que por
.. .averías solitarias
en las que Dios con alas invisibles
roza apenas las copas de los árboles.61

Sería injusto que así fuera ... para un niño. Para un niño. Para un runo
que no sabe aún de lo huidizo y del microscópicamente imperceptible rozar
tenue de unas alas insubstanciales -¡ inconsútiles, en la exacta acepción de
los poetas modernistas!- sobre algo que ha alcanzado a ver con su mirada
infantil pero que conceptualmente no se ha fincado en su cerebro.
Pero Dámaso Alonso no es un niño cuando a los cuarenta y tantos años,
luego de haber confrontado la pesada disyuntiva existencial de tomar un
camino -la creación poética- u otro -deshacer minucias para "explicar''
la razón exterior de la íntima eficacia interior-, exclama que
¿Vivir no es más que el roce de su viento?
Fuga del viento, angustia, luz y sombra.62
Una vez más el viento -repetido en dos versos seguidos-, pero ahora
algo sumamente hermoso -¡ y significativo!-: la luz. La luz, la luz que
tanto y tan sutilmente definirá a Dios, a ese Dios que está
donde tus siglos rugen.63

Y que es
. • .sólo el viento
que mueve y pasa y no mira.64
.. Busque el lector en su memoria los recuerdos de niño y compare: ¿ no es Dios,
acaso, viejo, venerable y bueno?
81 ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 96.
01
Ibidem, p. 11.
03
Ibídem, p. 26.
" Ibidem, p. 74.

315

�Y que en el fondo de la carrera en busca de, en la persecución del alma es
.. .la fuga secular de las estrellas a
la busca de Dios.65

Para la poesía española, que bien puede llamarse -sin temor a equívoco
o a corrección, al menos desde el aire süave de Garcilaso a Fray Luis- una
poesía de viento, Dámaso deviene en perfecto ejemplar, en renovada reiteración de ese sublime verso en el cual Fray Luis, el espectante, esculpe ocho
lapidarias palabras-imágenes en las cuales ansía permanecer porque "allí"
debiera estar Aquel:
En gozo, en paz, en luz no corrompida.66

Y si volvemos a pensar en lo que la luz pura -no corrompida- viene
a significar para Dámaso, nos hallamos una vez más en la coincidencia
exacta entre la imagen primera y la idea de Dios. Y vale la pena repetir
el hallazgo: la Avenida del Retiro --donde el Dámaso niño descubría a
Dante (a la eficacia poética en realidad)- es la misma avenida solitaria
en la que Dios, con alas invisibles, goza apenas las copas de los árboles.
Aquí tenemos esa desconcertante coincidencia en la cual el Dárnaso cuarentón -figurativamente, porque nunca él ha dejado de ser niño- reencuentra
a Dios en el viento.
Ya se ha visto que la vida es efímera que
•. .no es más que el roce de su viento.61

Y que ese viento es un gran viento, un tan enorme vendaval que barre
y borra todo y conduce lo arrastrado hasta
.. .donde tus siglos rugen.68

Basta solamente comprender la relación fonética --evidente por demás-en este verso para entender, en su descarnada plenitud, el agobio y la pesantez de poner por escrito que Dios es, para Dámaso, el que
cruje en el hueso.

69

.. Ar.oNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 89.
.. LEÓN, FRAY Luis DE, Poesías completas, p. 25.
" Ar.oNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 11.
68

Ibídem, p. 26.

.. ALONSO, DÁMAso, H ijos de la ira, p. 144.

316

El crujido es algo que se da en la temporalidad, en la no espacialidad.
Uno oye el crujido, el hueso quebrándose en el tiempo (el hueso se hiro
trizas en el espacio donde aconteció el accidente) y al sanar no se recuerda
dónde fue sino cómo fue. Eso, eso es suficiente para entender que el crujir
en el hueso, ruido despojado de espacialidad, deviene en crujir constante,
eterno, imperecedero.
Luz limpia -no corrompida-, crujido en el hueso: dos noticias dadas
de Dios por Dámaso, poeta que sigue bien la tradición sensorial característica de la poética española en la cual cada palabra, más que a un concepto
obedece a una sensación vivida. . . Pero sigamos adelante: dos noticias en
las que una reafirma aquella imagen primera de la que antes se habló, una
imagen luminosa que reaparece, a cada paso, en Dámaso-poeta y en Dámasoensayista.70
Leer el poemario de Dámaso es toparse constantemente con advertencias,
veladas o francas, de la presencia de Dios. Salvo algunos versos bien librados
de la sacralización, los demás contienen o sostienen, ocultan o manifiestan,
muestran o disfrazan la obsesión por lo divino:
.. .la fuga secular de las estrellas a
la busca de Dios.71

Dios es, a primera impresión del lector, no sólo el que cruje en el hueso
(imagen fonética por demás eficaz, desde la perspectiva puramente poéticoanalítica, pero bellísima desde d nivel de la pura contemplación volitivo-creadora) sino síntomas más c9mplejos y profundos de una dolencia espiritual:
si Dios es sólo eterna presencia del recuerdo.12

Empecemos del verso anterior. Dejemos que sea aquí Dios la presencia en
el recuerdo, como el recuerdo sabroso de la imagen primera -¡ una vez más
la reafirmación de la añoranza de Dámaso!-. O dígase mejor: arranquemos
de ese verso y consideremos este otro :
.. .¡Oh Dios,
oh misterioso Dios.73
•• Valdría la pena ensayar un intento de interpretaci6n del concepto de luz y su
relación con la imagen primera del niño Dámaso.
n ALONSO, DÁMASO., Hijos de la ira, p. 89.
n Ibidem, p. 54.
.. Ibid., p. 78.

317

�Y este otro:
¿Por qué nos huyes, Dios, por qué nos huyes? 74
Reunidos todos, y conservando la imagen de un Dios que cruje en el hueso,
que duele, cualquiera puede pensar que estamos exactamente en la trayectoria de un poeta a la busca de Dios, pero con ese tan peculiar matiz de
búsqueda de divinidad que posee la poesía española:
La ebriedad de mi sangre busca un lago
final: embriagarme en Dios un día. 15
Aparentemente no queda duda: Dámaso es un poeta a la caza de su
Dios, un poeta desgarrado por el problema existencial que le plantea al hombre la incertidumbre de su trascendencia; un poeta meridianamente clavado
a la angustia.
Pero no siempre lo aparente es lo esencialmente verdadero, y este es el
caso de Dámaso: lo aparentemente cierto deviene en mero disfraz --en muchas ocasiones buen disfraz o eficaz despiste- de su auténtico sentir. Veamos:
No me sirven mis manos ni mis pies,
que afincaban la tierra, que arredraban el aire,
no me sirven mis ojos, que aprisionaron la hermosura,
no me sirven mis pensamientos, que coronaron mundos
a la caza de Dios.16

J,

Dice Dámaso, sintiendo hondamente la insuficiencia de su humanidad.
Ya no se habla de un Dios huidizo, misterioso, anhelado, sino de un Dios
necesario que viene a ser culminación de una larga y penosa y dolorosa cacería existencial de años y años. Nada le sirve a Dámaso: ni su humanidad
ni su intelecto cazador... ni siquiera aquella hermosura aprisionada por la
Avenida del Retiro, y luego aquella otra motivadora del soneto-oración, que
es mucho decir porque gran cosa significan ambas, como se vio antes. No es
éste el lamento de una ausencia sino la penosa presencia de Alguien que
puede hacer claras las cosas; Alguien a quien Dámaso pide:
14

ALONSO, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 31.
,. ALoNso, DÁMAso, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 137.
" ALoNso, DÁMAso, Hijos de la ira, p. 102.

318

no me atormentes más,
dime qué significan
estos monstruos que me rodean
y este espanto íntimo que hacia ti gime en la
noche.11

Y Quien, quizá por el largo silencio de años, llega a ser motivo de una
trágica expresión que en otra circunstancia sería frase final de un angustioso
diario íntimo:
también Dios odia.78
Pero no es así; no al menos con Dámaso Alonso.
Dámaso trajo perdido a Dios por mucho tiempo. Es natural: todos los
humanos pierden a Dios alguna vez en su vida, y si tienen la ocasión llegan
a decirlo. Pero aunque esa pérdida temporal se atisbe y sea declarada por
Dámaso cuando éste se sienta y de un tirón se arranca de dentro los poemas,
ya el lector confronta a un poeta que ha recobrado a su Dios, a un poeta
superador de la crisis religiosa y que ahora exclama lleno de candoroso
cariño:
.. .¡Ay, Dios,
cómo me has arrastrado,
cómo me has desarraigado,
cómo me llevas
en tu invencible frenesí,
cómo me arrebataste
hacia tu amor! 19
Son estos unos versos donde se juega hábilmente con los verbos; donde
queda indicado el antes y el después. El antes: cómo me has arrastrado,
cómo me has desarraigado; y el después: cómo me llevas. Y ambos instantes
de la temporalidad unidos finalmente en un tiempo verbal que, aunque en
pasado, posee la pesantez gratificante del presente: cómo me arrebastaste
hacia tu amor.
Dámaso, pues, narra en su diario íntimo, en su poemario de años acumulados, aquella angustia sentida y que
.. .ahora,
a los 45 años,
" lbidem, p. 82.
•• !bid., p. 53.
'" !bid., p. 114.

319

�cuando este cuerpo ya me empieza a pesar
como un saco de hierba seca,
he aquí que de pronto
me he levantado del montón de putrefacciones,
porque la mano de mi Dios me tocó,
porque me ha dicho que cantara:
por eso canto. 80
¿ Circunstancia fortuita? ¿ Evento aleatorio acaso este momento en que la
mano divina hace que el poeta se incorpore y cante? La gracia tiene misteriosos caminos: a unos les viene de golpe, y a otros -Dámaso entre ellos-luego de golpe tras golpe, tropiezo tr.as tropiezo, balbuceo tras balbuceo. Puede despistar el que Dámaso diga que

.. .al cabo de los años llegó por fin la tarde,
sin que supiera cómo,
en que cual una llama
de un rojo oscuro y ocre,
me vino la noticia,
la lóbrega noticia
de tu belleza y de tu amor.81

Porque parecería que Dios revino a Dámaso en una fresca tarde en que
nada tenía sentido porque todo carecía de fundamental sustento existencial.
Se tendría la impresión de la gracia abatiéndose sobre el poeta perdido del
que habla el último poema de 1/Jombre y Dios, gratuitamente como es característica de la gracia divina. Sin embargo no parece que así fuera, sino
que la lóbrega noticia, la intuición de Dios

me veló la estructura de estas nadas,
para -a través de lo real, deshecho-auparme a su verdad, a su poema.83
¿ Y para qué desea!' el poeta a su Dios, para qué pedirlo? Entre mil y una
cosas para averiguar la verdad viéndola por medio de la Verdad, para comprender la borrosa realidad circundante y tener

.. .ojos que penetren tras lo gris
la verdad de las almas,
la hermosa desnudez de tu imagen:
el hombre.84

Conocer al hombre. Al hombre precisado por Dios para completar su
plenitud
(Para su plenitud Dios necesita al hombre
En su divina mente le concibió por eso,
para eso).85

porque el poeta se pregunta:
¿Qué es la luz sin un ojo que la mire? 86

Y en la misma medida como el hombre -Dámaso- busca lo cierto a
través de la Certeza conseguida, igualmente sucede que Dios
.. .para ver, humanamente,
su Creación,
necesita mirarla
a través de mis ojos,
a través de los ojos
del Hombre. 81

(Sí, mi intuición de Dios
es muy pequeña).82

despertó -al igual que el primer goce estético cuando niño al leer a Dante
avivó la primera intuición poética- con el contacto con la realidad:
Dios a mí ( como a niño que a horcajadas
alza un padre, lo aúpa sólo al pecho
antes, porque el gran ímpetu no tema)
80
81

!bid., pp. 27-28.
!bid., p. 164.

"' ALONSO, DÁMAso,

320

He aquí, entonces, no el alarido soberbio del hombre por saberse complemento de Dios en la Creación, sino al hombre entendedor del mundo a través
"' Ibidem, p. 111.
.. Ibid., p. 119.
80
!bid., p. 127.
80
!bid., p. 134.
"" !bid., p. 135.

Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 126.

321
H21

�de su Creador y a Éste en el regocijo de tener a la vista a su criatura admirable y admirante, al único ser capaz, sobre fa tierra, de salmodiar penitencialmente:
Y ahora, Señor, oh dulce Padre,
cuando yo estaba más caído y más triste,
entre amarillo y verde, como un limón no bien maduro,
cuando estaba más lleno de náuseas y de ira,
me has visitado,
y con tu uña,
como impasible médico
me has partido la bolsa de la bilis,
y he llorado, en furor, mi podredumbre
y la estéril injusticia del mundo,
y he manado en la noche largamente
como un chortal viscoso de miseria.
Ay, hijo de la ira
era mi canto.
Pero ya estoy mejor.
Tenía que cantar para sanarme.88

Y posiblemente por esto todos los poemas de Dámaso conllevan la angustia de quien ignora no dónde está su Dios sino dónde quedó colgada cierta
parte del alma, en este caso el alma de un poeta llamado Dámaso Alonso,
ese poeta que hacia la mitad de su vida exclama:
La copla quedó partida.
No la pude concluir.
Y era la copla de mi vida.

Bien templado el instrumento
y a medio giro el cantar,
llevóse la copla el viento.90

Copla que puesta en otros términos señala que Dámaso, con el instrumento
poético bien templado para cantar en ese instante de su vida en el cual
el vivir está en medio giro, siente que su copla-vida (o su vida de poeta)
voló hundida en el viento...

No• Dámaso no es el poeta con su Dios perdido sino el poeta con el
Dios ~nquistado en el rincón más secreto de la entraña, animándolo desde
ahl, impulsándolo a cantar el hallazgo y la pérdida: hallazgo d~ Él Y pérdida de él de él de el Dámaso que en algún momento de la vida, ante el
' llaman
'
río que todos
Carlos y Dámaso llama Dámaso -en su poema ("lapsus
linguae") A un río le llamaban Carlos- se pregunta:
qué eran, qué significaban "fluir", "fluido",
"fluente".89
·

Pregunta que es como si Dámaso poeta volviera a interrogarse como crítico cuál es el significado y cuál el significante existencial. O poniéndolo
en otra forma: ¿será un río fluyente el que explique la razón por la cual
una fluyente vida de poeta acabó por devenir en existencia de crítico?
Posiblemente por esto el poema pensado al contemplar el río de Massachusetts es tan conmovedor y se siente como culminación del poemario. Quizás
por esto Dámaso deliberadamente confunde los nombres y se compadece de
sí mismo, digo, del río.
88
89

322

Ar.oNso, DÁMASO, Hijos de la ira, p. 165.
Ar.oNso, DÁMASO, Oscura noticia y Hombre y Dios, p. 150.

00

Ibídem, p. 33.

323

�:i1

"EL CRISTO DE VELAZQUEZ"
de Unamuno
LEncIA PÉREZ GuTIÉRREZ M.L.E.
ITESM

UNAMUNO escribió versos desde muy temprana edad, pero no fue sino hasta
su madurez cuando se dio a conocer como poeta. Tenía cuarenta y tres
años cuando se publica su primer libro intitulado Poesías. Desde ese momento no dejará de producir y de seguir el difícil camino de la lírica. Nunca
fue un poeta de fácil expresión. De su alma angustiosamente torturada y
de su denso pensamiento no podía emerger un verso claro y sencillo. Las
formas métricas fueron irreductibles en sus manos. No llegó a dominar totahnente el arte del verso, por eso en su quehacer poético se encuentran
tantos altibajos. En su credo poético Unamuno explica: "el sentimiento
poético ha de ser pensado, y sentido el pensamiento"; la "idea ha de encarnarse, sea escultórica y no musical su vestidura" .1 Esto nos explica perfectamente su ideario: la búsqueda del vocablo adecuado, del que enraíce más
en la idea, del que se extraiga más contenido no obstante su rudeza. La
idea siempre predominando sobre la musicalidad del vocablo. "La poesía
de Unamuno está fuera de todos los ráiles escolásticos para ser rotunda y
simplemente suya, cambiante y polifacética, sin . duda, pero tan profundamente impregnada de su específico aliento intelectual, que se respira de
manera radical de todo movimiento poético que la rodee. Se separa, sobre
todo, porque el modernismo es un movimiento para el que la obra poética
es una finalidad, mientras que para Unamuno es un simple cauce ideológico
y sentimental" .2
Cuatro son los poemas que forman la Cristología Unamuniana: el poema
ToRRENTE BALLESTER, GoNZALo, Panorama de la Literatura Española Contemporánea. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1961. 151.
s DÍAz PLAJA y MoNTERDE, Historia de la Literatura Española e Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Porrúa, S. A., México, 1965. p. 350.

dedicado
Cristo de Ca~rera ante el cual medita el 21 de mayo de 1899;
el d~l Cnsto de la Colegiata; el del Cristo yacente de Santa Clara en la
Iglesia de la Cruz en Palenc!~; y el famosísimo Cristo de Velázquez, que
es el poema cumbre de la lírica Unamuniana.
Los Cristos ante los que Unamuno se muestra impresionado según dice
Serrano Poncela en su libro "El pensamiento de U namuno" so tod "C · _
lí ·d
n
os
ns
tos vi os, escuálidos, _acardenalados, sanguinosos, esos Cri'ltos que alguien
ha llamado_ feroces. ?nstos que alguien denominó africanos -el poeta Guerra Junqueiro---, nacidos en las tierras cálidas de la vieja Cartago como San
Agustín". 8
"El C~sto de Velázquez" fue publicado en 1920. La génesis del poema
lo consbtuye la contemplación del Cristo que Diego Velázquez pintó en
1638 Y que hoy puede admirarse en el Museo del Prado de Madrid. Para
este poema ,'l!n~~o u ~ endecasílabos libres. Lejos de emplear un esquema estrofico uruco, deja vagar sus reflexiones y pensamientos en 88
es?"ofas de ~versa extensión; y sin la rigidez del patrón rimático su pensamiento adqwere más espontaneidad. Su "Cristo de Velázquez" presenta
algunos barroquismos bien definidos. Hermano de Quevedo en la expresión
y en el acento, desgarrado. El largo poema está dividido en cuatro partes y
cada una de estas muestra a su vez un tratamiento diverso del tema contemplado.

I
~a primera parte es totalmente impresionista. Unamuno -poeta- recibe
el unpacto de la visión del cuerpo pendiente de la cruz. Los tres primeros
poem~s son situacionales. Ponen al hombre frente a Cristo, "carne que se
hace idea ante los ojos".
El sentimiento de la vista es el que se -ejercita en primer lugar. Menciona
el poeta doce veces el verbo "ver," en distintas formas así como siete veces
la palabra "ojos". Es el preámbulo a la meditación~ La composición de
lugar, según los exegetas, que antecede al cuerpo central de la meditación.
El alma se apresta a comenzar su oración y dice humildemente:
Broten del recóndito
de mis entrañas, ríos de agua viva,
estos mis versos, y que corran tanto
cuanto yo viva, y para siempre.

1

324

ª

SERRANO PoNCELA,

1964. p. 162.

El Pensamiento de Unamuno F.C.E.

Breviario

N

76
O.

•

M' ·
eXICO,

325

�Junto a la aspiración, un deseo, el de perpetuarse: que mis versos -dice el
poeta- corran no sólo mientras "yo viva" sino "para siempre".
Y allí está este Unamuno distinto, frente a "El Hombre sin sangre, el Hombre blanco como la luna de la Noche Negra".
El primer paso de la meditación es una búsqueda desesperada, que se
resume en tres palabras: Dios - eternidad - misterio.
A partir del poema IV la actitud de Unamuno es dialéctica.
"¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?" pregunta.
Del poema IV al XXXIX una serie de imágenes y comparaciones surgen
espontáneas y vibrantes. El cuerpo de Cristo es el centro de atracción:

si~erar a Jesús no sólo como puerta, como ánfora, o tela sino también como
alimento:
"Hostia blanca del trigo de los surcos", "Como la leche de María blanco
nata de Humanidad". Y de ese cuerpo que en su albura se confunde co~
el fuego y con el sol:

como la rosa del zarzal bravío
con cinco blancos pétalos, tu cuerpo,
flor de creación.

"?namun~ seguirá en actitud lúdica con el color blanco, y toma toda una
sene de arumales que en la Biblia fueron conocidos como símbolos futuros
de Cristo Libertador y en todos ellos predomina el blanco:

El cuerpo del Señor representa -afirma el poeta- "dos bocas yertas de
sed de amor". La una es la lengua y la otra el corazón. Ambos 'reposan secos
de haber tanto amado". Pero el cuerpo de Jesús no sólo es "rosa de zarzal
bravío" sino también "lirio del valle del dolor". No sólo hay en él fuego,
flama, sangre; también hay pureza "Blanco lirio entre cardos", 'lirio del
valle del Dolor".
El blanco, símbolo de la pureza, es el color que predomina en este largo
poema. Se menciona muchas veces en muy diversas comparaciones. Forman una escala por donde el alma asciende a la contemplación de lo Eterno,
contrastando con el negro de la noche, y el negro de la cabellera del Señor.
El cuerpo de Jesús es:

Blanco león de los desiertos, mecen
vientos de fuego tu melena negra,
¡ Rey del desierto, León de Judá!

Blanco cual las nubes
espuma de los cielos, ·

y es "nube... de blancura". Pero no solamente es blanco cual la nube sino
"cual la nieve en las cumbres". Y núrando a lo alto con añoranzas de lejanía
exclama: "Eres la blanca puerta del empíreo"; "ánfora blanca de licor divino". Incontenible la inspiración del poeta observa "Blanco lirio tu cuerpo,
frágil tela", pero bajo esa blancum que evoca frialdad, hay fuego, calor:
eres blanca llama de la hoguera
blanca llama de fuego que devora.

Pero aún esta multitud de símiles no está completa, si no llegara a con-

326

La visión del espíritu en tu pecho
·se espeja, y a nosotros su paloma,
blanca lengua de fuego como copo
vemos que nieva desde tu regazo.

Y junto a la grandiosidad del rey de los animales está también la mansedumbre, y Cristo es el "Blanco Toro de luna de frente" y el
Becerro expiatorio del rebaño
cabeza y a la vez que sacerdote.

Recordando al Antiguo Testamento. Unamuno trae a la memoria aquella c~a milagrosa en los llanos de M oab cuando los hebreos caminaban por
el desierto y un~, plaga de serpientes venenosas los atacó, como justo castigo
a su murmuracton. Yahvé mandó a Moisés que hiciera una serpiente de
bronce y todo aquel que se sintiera mordido por una serpiente la veía y
sanaba de su mal. Pues a esa imagen alude Unamuno cuando llama a Cristo
Serpiente blanca, a quien te mire
con ojos de pasión

y también eres,
blanco Dragón de nuestra cura
. . .todo el veneno del dolor recoges.

El Antiguo Testamento enumera una multitud de sacrificios que se ha-

327

�cían a Dios, ya por Moisés, David, o Salomón. El sacrificio más común era
el de un cordero sin mancilla. Así llama también Unamuno a Cristo "Cordero blanco del Señor'' y añade "Herido por nosotros como ciervo que a
morir corre al matorral nativo".
Y volviendo los ojos hacia las alturas dos símbolos b.r:otan espontáneos:
tú así, Paloma blanca, de los cielos.
y Aguila blanca que bebiendo lumbre
del Sol de siempre con pupilas fúlgidas
nos la entregas, pelícano.

Otro motivo poético usado por Unamuno en sus símiles es el del agua.
Unamuno compara el cuerpo de Cristo
que es cumbre de la vida,

después con un arroyo, "como un arroyo al sol tu cuerpo brilla/ vena de
plata viva en la negrura/ de las rosas que ciñen _su encañada;/ las aguas
corren y el caudal es uno/ sobre el alma del cauce duradero". Después el
caudal de agua se convierte en río: "Nos bañamos en Ti, Jordán de carne".
Y por último es fuente viva: "Eres, Jesús, cual una fuente viva/ que canta
en la espesura de la selva/ cantares vírgenes de eterno amor".
Y el momento solemne llega y el agua no sólo es agua, sino también es
vino:
Que si en las bodas de Caná cambiaste
en vino el agua, en el martirio cruento
de tu pasión volviste al rojo• vino
en agua viva de Sicar que apaga
para siempre la sed

y también es sangre:
Sobre el lagar divino de tu pecho
pisó el licor que nuestras penas lava.
Es tu vino, Señor, tu propia sangre,
y hay en el vino de tu sangre ¡oh Cristo!
agua también, de cumbre y sin mancilla".

Tres de las más bellas comparaciones son las que hace Unamuno de Cristo

328

con respecto a la Música. Cristo es música, es fuente viva de dulces melodías
.
'
es mstrumento musicaf que vibra. "porque es música tu cuerpo/ divino, y
ese cántico callado/ -música de los ojos su blancura-,/ como arpa de Dios
da refrigerio".
Y la música es bálsamo del alma:
y a las notas
de la armonía de tu pecho santo
se aduermen nuestras penas hechizadas.

Música, el lenguaje más sublime, el lenguaje del universo, aquel del cual
cantara Fray Luis de León, en su "Oda a Salinas". El idioma del universo
todo, pero con Cristo en el centro, el imán de los imanes:
El canto eres sin fin y sin confines;
eres Señor, la soledad sonora,
y del concierto que a los seres liga
la epifanía. Cantan las esferas
por tu cuerpo, que es arpa universal.

De la mina inagotable del estro unamuniano manan como de una fuente
perenne, muchas otras comparaciones aplicadas todas al Cuerpo de Cristo.
Es en toda esta parte el Unamuno objetivo, el que ve, el que observa, el
que a través de su visión contempla y sumiso baja la cabeza y dice a Cristo
con la voz velada:
Porque eres el libro eterno de los cinco sellos
arrollado a la cruz,
santo madero en que navega el alma
tendida entre dos eternidades.

Porque Cristo es el puente, la escala, por el cual el hombre roza lo divino,
"Que es tu cruz gradería de la gloria" y los clavos que atan a Jesús a la
inmóvil y dura cruz son "las llaves que nos abren/ de la muerte -la vidalos cerrojos".
Ante la contemplación se abre el silencio. Con él termina esta primera
parte.
Silencio, desnudez, quietud y noche
te revisten, Jesús, como los ángeles
de tu muerte

329

�dice el poeta, sólo se escucha en el silencio hondo. :'de tu ~o_r el arrullo
que nos llama". La primera parte de esta delectac1on amoros1S~a h~ terminado en el silencio, que es más elocuente que las palabras. Silencio en
el cual se escucha la voz de lo Eterno allá dentro del alma.

II
La segunda parte la constituyen 14 poemas que muestran espacialmente
cuatro planos distintos: plano divino-humano, Cristo; plano humano, lo~ ~ombres; plano divino, y plano de la naturaleza. Gua~ planos, cuatro ~~tas
posturas ante el Sacrificio perpetrado en el Galvano. Es la Pªr:te mas línea
del poema. Se acumulan en ella metáforas, símiles y comparac1on~ de gran
belleza. Se ahonda en los sentimientos. Ya no es la contemplac1on atenta
de la vista, sino la de la inteligencia que empieza.

A). Plano Divino-Humano
Este corresponde a la persona de Cristo. Dos poemas, el II Y el V
recogen las últimas palabras del Dios sacrificado. En el primero Cristo expresa con voz estentórea, sacando fuerzas de flaqueza aquél "¡ Se
consumó!" Y el poeta temblando explica:
gritaste con rugido
cual de mil cataratas, voz de trueno
como la de un ejército en combate
Tú muerte con la muerte.

La segunda vez el Verbo Humanado con voz pausada y lenta, dice "Mi
espíritu en tus manos/ encomiendo".
Hay en estos poemas una de las más bellas comparaciones unamunianas.
Adán recibió de Dios la infusión del alma por la boca, dice la Sagrada
Escritura, ya que Dios: "Le inspiró en el rostro aliento de vida, y fue así
el hombre ser animado" (Gén. II-7); y Cristo entrega su postrer aliento
al Padre por su boca "Eterna fuente/ que canta en la espesura de la
selva". La vida que se une a la Vida Eterna.
B) . Plano humano

Este plano está a su vez dividido en: Plano humano, la escena del
sacrificio hace 2,000 años y al pie del Calvario (Poema VII); Y el

330

otro, plano humano en el Siglo XX, Unamuno de pie ante el Cristo
de Velázquez en el Museo del Prado (Poemas VI y XI ).
En el primero los amigos de Jesús están allí presentes en el sacrificio del Gólgota, U namuno va nombrando uno por uno:
tu amigo Lázaro, el de Betania
pálido repatriado de la tumba.
con aguileños ojos contemplaba
tu cuerpo Juan.
Tomás se resistía
dar a sus ojos fe.
.. .M iraba el triste piso
Pedro desencantado.
Nicodemo,
vergonzante discípulo de noche.
La Magdalena
sólo una sola nube tras las lágrimas
veía de sus ojos.
Con furor Santiago
mirando a la ciudad cerraba el puño.
Estaban, tierno mozo. ..
recogía con pi,edad, cual reliquias, los guijarros
con señal de tu sangre.

Pero sobre todos resaltaba la figura hierática, muda de la madre:
Con sus vírgenes ojos en Ti fijos
Tu Madre te bebía la blancura.

En el plano humano pero espacialmente separado del sacrificio por XX
siglos, Unamuno también contempla al Cristo enhiesto, al Cristo sufriente.
Cuatro poemas I - IV - VI - XI, cuatro actitudes descubre Unamuno: la
soledad de Cristo (1) que clavado en la cruz se levanta entre los hombres
y Dios para impetrar perdón cuando abandonado de su Dios Padre le llama
"oh León de Judá, Rey del desierto/ y de la soledad/".
En el Poema IV el alma de Jesús cual una ave gigantesca se eleva con

331

�sus "alas de fuego" porque, dice el poeta, si fuego viniste a traer sobre la
tierra, eres fuego de amor "blanca luz que llueve".
En el poema VI examina Unamuno el momento inminente de la separación del cuerpo y el alma de Cristo cuando:
Tu alma
sobre tinieblas frías recostada,
de la agonía descansando mira
su compañero cuerpo, al que ha dejado
de la cruz en las garras, de los clavos
pendiente.

En el poema XI el cuerpo, vacío, sin vida, ha quedado. La envoltura
camal se ha marchitado; La Madre en su obediencia Je dio a Cristo ese
cuerpo mortal y la Palabra se hizo carne ''Y al ir a muerte esa Palabra
dijo: '¡ Se haga tu voluntad, y no ]a mía!' " Y es por eso, dice e] poeta, que
tu cuerpo desnudo, el vaso que ha quedado ya vacío en completa desnudez,
"Ya desnudo/ vuelves al Padre como de El saliste".

C). Plano divino
Presenta dos aspectos también. El superior, en el cual se encuentra
Dios, el Padre, El que sostiene la cruz del Hijo amado como "una
balanza de pesar estrellas". A semejanza de este Dios del &amp;ltiguo
Testamento, del padre severo que con voz atronadora conmoviera el
Sinaí hasta sus cimientos con su palabra, que apareciera "envuelto/
tras negra nube, erizo de relámpagos", y que exclamara estremeciendo el monte "¡ Soy el que soy!"; ahora el Hijo, también en un monte,
el de las Calaveras, dice: "¡ Yo soy la vid, vosotros los sarmientos!"
Ya no hay temor; el Dios enérgico, el Padre fuerte, el vengador, hoy tras
las nubes del Calvario se nos muestra sonriente. Cristo ha enseñado al hombre el bondadoso semblante de Dios. (Poema XIV).
El segundo aspecto en este plano divino lo muestra el poema VIII intitulado ''Miguel". Unamuno recuerda la lucha perdida del llamado "Archidragón Satanás" que se presenta lívido de ira y "sus sierras de dientes pór
1a envidia/ castañeteando con furor inválido", ante Miguel que con su espada guarda la puerta del paraíso y la cuida de los "buitres infernales" que
acudían al husmo de la muerte y caían doblegados ante "el Hombre Dios
enarbolado".

332

D). Plano de la Naturaleza
La muerte de Cristo repercute en el plano de las cosas naturales,
poemas III, IX, X de esta parte. Si el autor de la vida ha muerto,
la naturaleza lo resiente:
Plañía el mar tu muerte plañidero,
desgranando sus olas sollozante,

y en el ocaso de ese día exclama el poeta
se acostó el sol en nubes de sangría.

La naturaleza toda se viste de luto: "negro está el cielo, negro y tormentoso".

III
Los veintisiete poemas de la tercera parte están dedicados a cantar con
sentimiento y morosidad cada parte atormentada del cuerpo de Cristo. Después de esa contemplación comparativa analítica de las partes I y II, sigue
el poeta en su prolijo examen, su análisis de la parte alta del cuadro hacia
abajo, comenzando por el rótulo. El primer poema que podríamos llamar
introductorio empieza abruptamente con un "¡ Lo escrito, escrito está!" Recuerda U namuno lo dicho por Pilato cuando los judíos fueron a reclamarle
los términos en que estaba redactado. Esta primera línea pone al poeta de
n~evo ante el cuerpo de Jesús Crucificado y lo transporta en alas del pensarmento hasta el sacrificio del Calvario. Pero más fuerte aún que la voz de
Pilato es la de Jesús, "la Palabra" como le llama U namuno que con su
muerte "sin rw'do de arre
. " h abla mas
' fuertemente " en el silencio negro".
Y habla el Crucificado con su, cuerpo pálido y blanco.
Esta parte tercera es la más lírica de todo el poema. Unamuno, el poeta
de la emoción, de la pasión "de la visión íntegra y total" como le llamara
Federico de Onís descubre su corazón.
Un Unamuno distinto, religioso, se descubre en este poema. Y una larga
consideración comienza.
·
La corona de espinas irradiante de luz como "polvo de estrellas, va sobre
tu frente" -dice el poeta- y la aplicación
Nuestros pecados son las púas
que hacen brillar la sombra de azabache
de tu cabeza de nimbo

y la cabeza de Cristo es "cual sobre el tallo una azucena ajada/ por el sol".

333

�La melena de Jesús es ahora el punto de atención. Los recuerdos brotan
espontáneos. Días de sol, aquellos en los que caminaba el Nazareno esparciendo el bien. Su larga melena recogiendo ya "las perlas del rocío de
la alborada"; ya "el bálsamo de nardo oliendo a amor" con que María los enjugó; y aquel amoroso coloquio con Juan en la última cena, cuando los
cabellos de Jesús "en apretados rizos/ negros como el abismo de los cielos/
en las cerradas noches misteriosas/ rozaron como brisa de ultramundo" la
frente del discípulo amado.
Pero los recuerdos han de quedar ahora mudos, callados, y estáticos ante
el sacrificio que se contempla. La frente -exclama el poeta- "hastial de
la basílica que es tu cuerpo" que "empolló tus celestes pensamientos". "Paradojas, parábolas y apólogos/ florecían lozanos de tu boca"; El sublime pensamiento del Dios-hombre; El misterio insondable de la unión de lo divino
y lo humano. Punto misterioso, de contacto entre lo infinito y lo finito.
El rostro, los ojos, los oídos, la nariz, las mejillas, son los temas de los cinco
poemas siguientes. Y son un himno glorioso que canta la belleza del rostro
noble del Señor, de esa faz que atraía como un imán con fuerza irresistible.
El rostro del Señov en el que resaltaban "tus dos luceros de mirar, tus ojos/
como palomas cándidas/. Esos ojos, dice Unamuno~ "como el cielo azul, azules", que vieron con tanto amor no sólo al tierno niño sino también al pecador. Esos ojos que perdonaban mirando y que cuando los posara en Pedro
"él lloró su culpa al ver tus ojos hartos de perdón!"
Antes de seguir este errar meditabundo por el cuerpo del Señor, el poeta
hace una pausa. Considera la obediencia de Jesús ante su Padre. Tú eres;
dice Unamuno, "el Verbo/ colgando como cuelga un estandarte/ por entre
cielo y tierra, ... Porque has muerto de pie, como hombre. . . cual columna
erguida''. Y por eso Unamuno le llama "torre".
La pausa ha terminado. Al pasar los ojos por 'el cuerpo colgante del Crucificado la meditación continúa y el poeta sigue su dilatado examen. El cuerpo,
el pecho, y el último "respiro que lo sorbió el de tu Padre: arroyo al mar"
exclama el poeta. El amoroso reconocimiento sigue adelante: la osamenta,
los brazos, el regazo, los hombros, las manos, el dedo índice de la diestra,
la llaga del costado, el vientre, la verija, las rodillas -lugares en donde el
sentimiento se explaya y el pensamiento enmudece- y los pies de Jesús que entraban por la puerta del aprisco, que pisaban la tierra bendita, los que
"el Jordán ciñera con las linfas/ de su caudal corriente como a preso de
ancla de eternidad". Aquellos "benditos pies que enjugara Magdalena,/ los
que escalaron el Tabor y hacían/ temblar de amor bajo ellos a las rocas"
hoy bajan al sepulcro, dice el poeta, donde se "bebe la linfa de la eternidad".

334

El poeta ha terminado su análisis y exclama ahora en un grandioso corolario:
Dios el misterio de la vida humana
trazó con las estrellas en el manto
de ébano de la noche, y descifraste
tu secreto con gotas de tu sangre
sobre la Tierra, en testamento fiel.

IV
La última parte la constituyen ocho poetnas y una oración final. Son eJ
epílogo de la Redención. La muerte, el silencio, el ''Consummatum est", los
últimos pensamientos. La aparente inmovilidad de lo eterno; pero bajo ella
se fermenta la vida, porque si no se muere no se nace a la verdadera vida.
Es la semilla divina que al morir florecerá en millares de corazones limpios
que buscan el significado de la vida y la eternidad. Las ideas fundamentales
de la redención, muerte, vida, reino y amor se glosan en esta parte final.
Este es el Unamuno desconocido. El Unamuno del Cristo de Velázquez;
el que buscara afanosamente una respuesta a sus inquietudes, el que emprendiera una ruta especial, porque como dijera León Felipe "Para cada hombre
guarda/ un rayo nuevo de luz el sol, y un camino virgen Dios. Y este "ateo
muy especial" según Sainz de Robles va en busca de "la emoción de lo
eterno, del misterio inmortal de nuestro destino: su busca por tan buenos
caminos y con tan hermosos trenos, ya dicen muy a las claras que su fe iba
con él, si no siguiéndole como su sombra, por tener la luz ante los ojos,
si precediéndole por haberse vuelto de espaldas a la luz".
Allí queda ese monumento vibrante de sentimiento que es El Cristo de
Velázquez, mientras en el silencio la oración final del poeta seguirá resonando como él pidiera al principio del poema y que "estos mis versos ... corran
tanto/ cuanto yo viva/ y sea para siempre/":
Dame Señor, que cuando al fin vaya perdido
al salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acrocha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
H ijo de Hombre, Humanidad completa,
en la inc:reada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
Mi mirada anegada en Ti, Señor!

335

�BIBLIOGRAFÍA

DÍAZ PLAJA y MoNTERDE, Historia de la Literatura Española e Historia de la Literatura Mexicana. Editorial Ponúa, S. A. México, 1965.
Draz-EcHARRI y RoCA FRANQ.UESA, Historia General de la Literatura Española e
Hispanoamericana. Aguilar. Madrid, 1960.
SERRANO PoNCELA, El Pensamiento de Unamuno. F.C.E. Breviario No. 76, México,
1964.

TRES ASPECTOS DE LA LITERATURA NICARAGÜENSE

TORRENTE BALLESTER, GONZALO, Panorama de la Literatura Española Contemporánea. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1961.

PROF. HENNING GRAF

Febrero de 1973

UNAMUNO, MiouEL DE, El Cristo de Velázquez. Espasa Calpe, S. A. Madrid, 1957.

l. El mestizaje cultural o la obra del güegüense o macho ratón.

2. El problema de la emigración del poeta o el "Trío de oro"
(Salomón de la Selva, Azarías H. Pallais, Alfonso Cortés)
3. Sacerdocio y compromiso político o la obra de Ernesto Cardenal.

literarios de Nicaragua significa una excursión a tierras incógnitas para cualquier autor alemán. Hasta el momento no se ha
publicado todavía en ningún país de habla alemana una historia de las letras
rúcaragiienses (¡véase notas bibliográficas!) .
ESCRIBIR SOBRE TEMAS

Existen unos pocos estudios aislados sobre algunos grandes nicaragüenses
como Rubén Darío y han aparecido recientemente algunas traducciones de
una u otra obra de autores nicaragüenses (Hernán Robleto, Ernesto Cardenal, etc.). Si bien el mercado del libro alemán revela un creciente interés
del lector alemán en la literatura latinoamericana -sobre todo después de
entregar el Premio Nobel de Literatura a Miguel Angel Asturias-, esto no
ha conducido todavía a estudios minuciosos del desarrollo literario en cada
uno de los 20 países (incluyendo a Puerto Rico) latinoamericanos.
Así que tuve que recurrir únicamente a fuentes latinoamericanas para
llevar a cabo el presente estudio.
"Ombligo del Nuevo Mundo'',1 así llama a su patria Pablo Antonio Cuadra, portavoz literario de Nicaragua desde que con Luis Alberto Cabrales,
José Coronel Urtecho enarboló la bandera de la vanguardia literaria en 1927.
Cuando uno contempla el alargado continente americano desde las estriba1

336

PABLO ANTONIO CuADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.

337
H22

�dones árticas del Canadá hasta aquella isla austral de Tierra de Fuego,
entonces Nicaragua forma más o menos el centro geográfico de las Américas.
Es como sus cinco vecinas centroamericanas un país de puente entre dos
océanos y facilita comunicaciones del norte al sur y del oeste al este. Al2
gunos escritores nicaragüenses hablan del "destino mediterráneo" de Nicaragua, del intercambio y encuentro constantes de civilizaciones y pueblos,
del movimiento casi nómada de gran parte de la población, del afán de
importar experiencias y modas extranjeras y de la necesidad de emigración
de grandes nicaragüenses que, a veces, sólo en el extranjero llegan a realizar
su vocación y a alcanzar fama y éxito internacional.
Tierra de paisajes de una belleza incomparable, un riguroso dualismo geográfico, del clima y de la historia impregna el destino de Nicaragua. En los
testimonios de piedra de la remota civilización chorotega, o sea en aquellas
estelas con facciones humanas coronadas por figuras de águilas, caimanes,
serpientes o tigres ya se presenta este aspecto dual y tanto escritores como
arqueólogos designaron este fenómeno extraño con el concepto filosófico del
"alter ego" y fue esto tal vez manifestación artística de un gran movimiento
religioso que desde Nicaragua llegaba hasta México y hasta el Perú. Dualismo geográfico: forma Nicaragua dos grandes regiones, la zona del Pacífico,
relativamente seca, centro de la economía, de la vida política y cultural donde
habita más del 80% de la población -en su mayoría mestizos- hispanoparlante y la zona del Caribe, cubierta de una vegetación impenetrable, lozana y
hostil con grandes recursos naturales pero casi despoblada donde viven restos
de una población indígena y negros de habla inglesa, descendientes de esclavos
africanos traídos de Jamaica cuando Inglaterra trataba de incorporar las costas
orientales de Centroamérica a sus territorios antillanos. Dualismo del clima y
la división en dos estaciones del año la caracteriza Pablo Antonio Cuadra con
estas palabras : "estación del polvo" y "estación del lodo".3 Y finalmente aquel
dualismo histórico entre las ciudades de León -al oeste- y Granada -al
este- cuyas pasiones belicosas fomentaron un siglo de guerras civiles en Nicaragua. Pero más allá de este dualismo omnipresente, cabe mencionar el papel
de Nicaragua como país de encuentro y de puente. Hasta aquí bajaron los
aztecas y los portadores de la civilización chorotega, hasta aquí subieron tribus
de los pueblos chibchas y conquistada desde Panamá, perteneció Nicaragua durante 280 años al Capitanato General de Guatemala.

El mestizaje cultural o la obra del güegüense
o macho ratón

Predominantemente mestiza, la población nicaragüense es el resultado de
una mezcla sec~ar _de español~s y en mucho menor grado de otros europeos
con los pu_eblos m~os que habitaron el territorio nicaragüense. La población
p~colombma de Nicaragua no era uniforme ni en el sentido racial y menos
a~ en _cuanto a la unidad lingüística. Cuando llegaron los españoles vi~eron cmco grupos étnicos muy distintos en Nicaragua. Algunos pertene- ·
ci:i-n a la gran familia nahuatl y otros eran de supuesto origen sudamericano.
Solo la mezcla de las razas -la vencida, mucho más numerosa, con la
vencedora que ostentaba todo el poder político y económico- ha id0 b0_
· mayores llegando así al mestizaje cuyo grado de fusión
rr~dldif
o as eren~as
sera cada ~ez meJor. Este mestizaje si bien es un resultado nuevo sin embargo, no tiene carácter estático, sino está sometido a transformacio~es constantes ya que el grado del mestizaje varía de un ciudadano a otro.
, ~a p~cipal condición del mestizaje cultural no es la perfecta mezcla biologica, SIDO la unidad lingüística de la nueva sociedad. El paulatino enmudecer ~e las lenguas precolombinas que se hablaron en Nicaragua
l
aceptación general, del idioma castellano enriquecido y transformado, cÍesd:
luego, p~r gran numero de palabras y conceptos procedentes preferida.mente
d~ los ~alectos ~ahuatl ha contribuido esencialmente a formar la sociedad
mcaraguense. Asi han podido conservarse valores emotivos originarios tanto
del mundo precolombino como del europeo y sólo la sobrevivencia de estos
valores -costumbres, mitos y tradiciones culturales- es imprescindible para ?oder llevar a cabo la fusión de experiencias culturales tan distintas E ta
f_~sión es la ~ás difícil y no se realiza sin una serie de conflictos. El. d~alisino_ Y conflicto de las distintos componentes raciales en el nicaragüense lo
describe Pablo Antonio Cuadra en su poema: "I:fijo del septiembre" :
Yo pelié con don Gil en la primera,
guerra nicaragüense. De muchaco era indio
J
y espanol y al unísono me herían. .
• . .porque m e dieron flechas en el lado blanco y balas
en mi dolor moreno.4

No cabe aquí enumerar todas las respectivas influencias precolombinas y
europeas que han contribuido
formar al hombre y la literatur
·
··
L
a rucaraguenses. o que consta es que se perdieron o fueron suprimidas muchas

a

en: "De Colón a los finales de la Colonia, Panorama
de la literatura nicaragüense, Managua, 1967.
• PABLO ANTONIO CUADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.
• JoRGE EouARDO A.RELLANO

f

338

• Ibídem.

339

�experiencias culturales indias y que la civilización europea tuvo durante siglos un carácter impositivo y que la naciente sociedad mestiza nicaragüense
se limitaba como otras sociedades latinoamericanas a imitar y a copiar fielmente lo que Europa a través de España le ofrecía. Al investigador moderno
le extraña la singular convivencia de dos civilizaciones aún separadas durante los tres siglos de la así llamada época "colonial", o sea la literatura
oficial "española" de carácter religioso-didáctico con sus crónicas, sus relaciones de viaje redactadas por obispos, sus epopeyas religiosas, sus_ fábulas
y su poesía de amor al estilo rococó, frívola y graciosa y la literatura popular más bien marginal donde sobrevivían mitos y tradiciones precolombinas como los bailes de máscaras de animales -aún se bailan "La Yequita",
el "Toro Venado", el baile de los "zompopos" (hormigas grandes con quijadas en forma de tijeras), etc.; bailes que se organizaban con motivo de las
grandes fiestas eclesiásticas.
Según las informaciones de los primeros sacerdotes españoles, los indios
de la wna occidental de Nicaragua conocían la escritura y poseían libros de
cuero parecidos a los de los aztecas. Pero el fanatismo religioso de los
vencedores condujo a la destrucción total de cualquier literatura precolombina: en 1524, el padre Bobadilla hizo quemar los libros indios en Nicaragua.
De todos modos consta que Nicaragua no ha tenido ningún Popol-Vuh, ni tampoco obra lírica del nivel poético del rey azteca Nezahualcóyotl. Según los
cronistas españoles como Fray Bartolomé de las Casas en su "Apologética
Histórica de las Indias", existían distintos tipos de baile con diálogos intercalados, con canciones y partes en prosa y acompañados de música y bailes
de máscaras. Podían tener un carácter lírico-épico de tono religioso o de
"cantar de gesta", pero lo que solía dominar era el fuerte elemento dramático que lo mejor se manifestaba en una especie de farsas, llamadas "mitotes" que eran bailes de viejos mañosos. Esta combinación de diálogos dramáticos, de elementos de farsa y de bailes muy· artísticos constituía una singular
alternativa y contribución india a las tan populares "Comédie-ballet" durante
el barroco y el rococó. Veremos cómo en el güegüense sobrevive esta tradición india y adquiere al mismo tiempo dimensiones nuevas. La influencia
precolombina que sigue dejando huellas en la literatura nicaragüense fue
tanto la visión del mundo mágica y mítica del indio como su inclinación y
talento burlesco y burlador para una poesía sat'rrica.
El conquistador español vivía aún dentro del estático orden mundial de
la Edad Media donde cada ser humano estaba en una relación fija y claramente establecida con Dios. En su ''Weltanschauung" se unían elementos
mágicos y cristianos y el espíritu crítico y racional del humanismo y renacimiento italiano no habían todavía penetrado profundamente en aquella Es-

340

paña que se preparaba para la conquista de mundos nuevos. La visión cristi:--na. de~ ~undo fu: en cierto modo introvertida y no podía aceptar y menos
aun Justificar la eXIStencia de civilizaciones no cristianas. Pero fue precisamente el español que a pesar de todos los obstáculos históricos y de los defectos humanos .....:.fa extrema dureza y el espíritu guerrero de la clase hidalga d:
cual pr~venían la mayoría de los conquistadores- cumplía con
1~ cond1C1ones especiales tanto intelectuales como físicas para colonizar contmen~s ?,Uevos. Pablo Antonio Cuadra apreciaba "la larga educación y
ca~ac1tac1on del pueblo español para el mestizaje",5 porque el propio espanol es r:5ultado de una simbiosis secular entre las civilizaciones grecoromana Y arabe con un fuerte componente judío. Nos confrontamos pues
con una situación paradoja: Inflexibilidad ideológica de los cristianos inc~paces par~ en~~lar un diálogo entre dos civilizaciones distintas y al mismo
tiempo la di~s1c1ón de estos mismos cristianos a una asimilación biológica
com~le~ Y eficaz. Empezaron por sustituir la civilización precolombina por
la cristiana-europea y: sólo a mediados del siglo dieciséis con los primeros
resultados d: una. naciente sociedad mestiza aumentaron las posibilidades para una coeX1stenc1a cultural al mismo tiempo que quedaron manifiestos los
comienzos de una fusión cultural. Unamuno habla en este sentido del "mutuo conquistalismo". 6 A la "política de las puertas cerradas" siguió pronto
la necesidad de una simbiosis cultural.

!ª

La nueva clase mestiza tuvo su "literatura popular" donde se unía la tra~ci~~ lite~aria oral de los indios - leyendas, danzas y farsa- con la

nquisuna literatura popular española - leyendas, romances, cuentos, restos
populares de las novelas aventureras, etc.-. Fue la literatura de todos los
que no podían disfrutar de la literatura oficial debido a su ínfima condición
social y sobre todo debido a su formación rudimentaria. Pero fue precisamente aquí donde se iniciaba el mestizaje cultural.
Primer resultado de esta fusión cultural fue la obra maestra del teatro
popular nicaragüense, o sea el güegüense o macho ratón. Trátase de un texto trilingüe donde prevalecen las partes en español y en nahuatl con un
vocabulario mangüe menos frecuente. Se supone que esta obra nació cerca
de Managua donde vivieron los mangüe-chorotega. Como los sacerdotes españoles se sirvieron de la lengua nahuatl para cristianizar a los indios centroameri~os, aquel idioma se convirtió en "lingua franca" en Nicaragua y así
se explica la gran cantidad de fr.ases nahuatl en el güegüense. El texto
data de mediados del siglo dieciséis. En 1882, el norteamericano D. Garrison
' lbidem.
• PABLO ANTONIO CUADRA

en: "lntroducc1·o'n a Ja literatura nicaragüense",
·
Pez

y Serpiente, No. 4, Managua, 1963.

341

�'
1

Brinton publicó una copia de esta obra vertida al inglés junto con un comentario extenso.7
En los Cuadernos del Taller de San Lucas se editó en 1942 una reproducción en lengua española sobre bases filológicas con la colaboración de
P. A. Cuadra quien redactó un comentario y un glosario. Francisco Pérez
Estrada publicó una traducción actuaJizada del güegüense junto con otras
obras del teatro popular en: "Teatro Folklórico Nicaragüense", Managua,
1946. Carlos Mántica A. es autor de un importante estudio etimológico donde reúne los distintos sentidos de las palabras "güegüense" y "macho ratón".
En el idioma nahuatl, güegüense significa viejo (la forma original debía
ser "huehuetzin" o también "cuecuetzin", según Mántica). El texto español
ofrece el diminutivo "viejito". Los primeros interpretadores opinaron que
el Güegüense tenía mucho que ver con las danzas o bailes de los viejos.
P. A. Cuadra, sin embargo, tradujo güegüense con farsante. Mántica se dio
cuenta de que existían aún otros tipos de bailes, entre ellos un baile en el
cual un farsante como primer bailarín solía entender al revés las órdenes
de su amo y solía provocar la risa de los espectadores porque estropeaba
intencionalmente todas las palabras. Así se ofrece el doble sentido de güegüense como viejo y farsante o pícaro. La palabra "cuecuetzin" no significa viejo, sino más bien astuto y travieso. Mántica llega a la conclusión de
que la componente decisiva no es la vejez, sino la picardía.
El subtítulo "macho ratón" posee también un doble sentido. Mántica
supone que la palabra-raíz de macho fue el verbo nahuatl "macehua"
lo que significa bailar. Si uno combina entonces "macehua" con el diminutivo nahuatl-ton resulta el sentido de danza o ballet. Brinton se sirvió
de este sentido y llamó su traducción inglesa "Comedy-ballet". Por otra
parte, la palabra española ratón .significa en nahuatl "michin". Michin
quiere decir también "pequeño" o "niño" (forma breve de "cumichin" que
parece proceder de coatlmichin/ serpiente-pez) y según informaciones de
cronistas españoles había hasta niños disfrazados que participaban en aquellas danzas gritando chistes y bromas a los espectadores. El segundo sentido
de "michin" es listo, astuto, en el sentido de bailarín listo y hábil. Por otra
parte, el crítico literario J. E. Arellano m~nciona un~ traducción ~e ~,egüense y macho ratón como burlador sabio. Falta aun una coordmac1on
de las tantas significaciones.8 Los elementos más importantes son, sin embargo, las condiciones de pícaro y de viejo.
• D. GARRisON BRINTON: The Güegüense, a comedy-ballet in the Nahuatl-Spanish
Dialect of Nicaragua, Philadelphia, 1882.
• CARLOS A. Mántica en: "Estudio etimológico sobre el güegüense o macho ratón en: Prensa Literaria, 18-12. Managua, 1966.

342

Se representó el güegüense con motivo de las grandes fiestas eclesiásticas
hasta fines del siglo diecinueve. La pieza es una farsa satírica, de tono
burlesco y bastante grosero, sobre el Cabildo Real que carga de , altos impuestos la mercadería del traficante ambulante güegüense. Su adversario
burlado es el gobernador Tastuanes, representante de la autoridad española
en Nicaragua pero quien no entiende nada de asuntos comerciales y menos
aún de contribuciones. El texto consiste esencialmente en diálogos con partes intercaladas de música; elemento importante y pintoresco son los bailes.
La música del güegüense es en cierto modo precursora de la actual música
folklórica en Nicaragua. Contiene 14 partes musicales, los instrumentos de
música son la flauta, el violín, la guitarra y una especie de pífano.
El contenido:

Alegando la pobreza de las autoridades reales, el Gobernador prohíbe
toda clase de diversiones y ordena que le traigan al güegüense a quien le
imputan la escasez de vestidos en la jurisdicción del gobernador. Güegüense
en compañía de sus dos hijos dón Forsico y don Ambrosio entiende al revés -adrede desde luego- las palabras del alguacil y del gobernador y
demuestra su inespeto sumámente hábil. Con rodeos y excusas equívocas
trata de debilitar los reproches de traficar sin permiso y como el Gobernador se muestra implacable, Güegüense, en plan de congraciarse con él, le
ofrece parte de sus riquezas muy dudosas para sobornar al Gobernador;
una magnífica escena plena de psicología y una red inextricable de mentiras,
burlas insinuadas y semi-verdades. El Gobernador, desconfiado, se dirige
a los hijos y mientras don Forsico apoya a su padre, don Ambrosio le confiesa que su padre es un pobretón y encima ratero. Ante las insistencias del
Gobernador, Güegüense cambia sutilmente el tema para vanagloriarse de los
tantos talentos de don Forsico. El Gobernador, interesado, pide que todos
bailen y acaba por bailar junto con ellos. Cuando pide el baile del macho
ratón, güegüense aprovecha la oportunidad para pedirle la mano de su
hija Suche (en nahuatl: xoxitl) Malinche. Como el notario declara que el
candidato debe ofrecer una dote muy grande, Güegüense aclara que desea
a Suche para don Forsico y al mismo tiempo se queja de la boda. El hijo
se enamora de Suche y se casa con ella. Ahora sugiere el Gobernador que
Güegüense ofrezca vino al Cabildo Real. Esta vez, el viejo no logra salir
por la tangente y tiene que confesar que no sabe cómo procurar la bebida
deseaba. Don Forsico le saca de apuros devolviéndole el vino que había
robado a su padre. Se presentan los machos (bailarines con máscaras de
mulas) . Güegüense los examina y pronuncia discursos locos. Al final, el Ca343

�bildo achispado despide al Güegüense y éste le grita a sus hijos que sigan
divirtiéndose a gll!ltos del Cabildo el mayor tiempo posible.9
Es una lucha brutal de todos contra todos en una sociedad en formación
donde se imponía sin frenos el derecho del más fuerte. Sobrevivir aquí significaba que el menos privilegiado tenía que recurrir a todas las mañas y ardides y tratar de ganarle en astucia al más fuerte. El Güegüense es tanto
mercader como farsante, pícaro y estafador. Representa al traficante indio
que pasaba de una provincia a otra para vender su modesta mercancía. No
cabe duda que la figura del güegüense sea de origen precolombino aunque
enriquecida y trasformada o mejor dicho mestizada por este aporte español
que son la gracia, la viveza de espíritu y la picardía que le dan una gracia
muy especial a esta comedia. Hay que pensar aquí en las farsas de Gil Vicente, en el elemento burlesco y en la lengua salada y grosera del teatro popular español de comienzos y mediados del siglo dieciséis, o sea en el teatro
de Lope de Rueda, en su País de Jauja. No faltan aquí reflejos de elementos romanceros y de los corridos de la Madre Patria.10
Güegüense viajaba en compañía de mozos de cuerda indios. Los bailarines con máscaras, los machos, demuestran que en el entretiempo los cargadores indios fueron sustituidos por mulas. Así los machos llevan máscaras
de mulas. El uso de máscaras era común tanto en las danzas indias como
en el teatro europeo de entonces y también en muchas partes de Europa como en la Alta Suabia del sur de Alemania existieron y siguen existiendo
bailes populares con máscaras y hasta bailes de "viejos" ya que las máscaras
alemanas de la Selva Negra que se llevan para celebrar la expulsión del invierno en tiempos del Carnaval simbolizan siempre brujas y brujos viejos.
El requisito indispensable para astutos y brujas parece ser la vejez.
E . J. Arellano menciona dos elementos precolombinos: las mujeres que
participan (Suche Malinche y otras) no hablan y las mujeres solían ser interpretadas por hombres. Pero hay que tomar en cuenta que también el teatro
de la antigüedad y de la Edad Media se servía de hombres para interpretar
papeles femeninos y que aquí parece más bien una fusión de elementos europeos con otros precolombinos.
Tanto Pérez Estrado como Pablo Antonio Cuadra insisten en el carácter
mestizo del güegüense. Escribe el poeta y crítico literario Cuadra: "El güegüense es la piedra angular de nuestro teatro que comprende todos los ingredientes que ocurren en obras del mismo carácter y en la misma época".11
• JoROE E. ARF.LLANO en : Panorama de la Literatura Nicaragüense, pp. 75-76,
Managua, 1967.
10
Ibídem.
u PABLO ANTONIO CUADRA en: "Los Diálogos del "Güegüense, citado por J. E.
ARELLANO en Panorama de la Literatura Nicaragüense, p. 70.

344

Y Francisco Pérez Estrada subraya su carácter mestizo con las siguientes palabras: "El güegüense no es de ningún modo obra maestra india. Primero
no había comedia precolombina en el sentido actual de la palabra... y segundo ... aparece nuestra comedia como fruto maduro de mestizaje. No
sólo por la lengua, sino también por las cosas que trata" .12

El problema de la emigración del poeta o " El trío de oro"
(Salomón de la Selva, Azarias H. Pallais, Alfonso Cortés)
Durante milenios, Nicaragua había sido un país de tránsito; oleada tras
oleada de pueblos precolombinos (nómadas o semi-sedentarios) desalojaron
a los antes residentes y al cabo de décadas o siglos fueron expulsados por
su parte por otros pueblos más guerreros. Sea por la secular inseguridad
política, o sea por la situación económica -todavía apremiante- para }a
gran mayoría de la población nicaragüense, unos de los rasgos más sorprendentes son el profundo desarraigo y la aparente falta de patria mental de
muchos nicaragüenses. Lo que le caracteriza y lo que le distingue claramente de su vecino costarricense son el poco interés en una vida sedentaria,
su extrema mobilidad, y su espíritu en cierto modo nómada. Las condiciones
socio-económicas no pueden ser el único motivo de este constante afán de
desplazarse y de emigrar, parece más bien que se trata aquí de una disposición innata. En su Carta a Nicaragua, Rubén Darío destaca que "el nicaragüense es emprendedor y no falta en el deseo de los viajes y cierto anhelo
de aventura". 13
Desde hace algún tiempo, algunos escritores nicaragüenses (J. E. Arellano,
P. A. Cuadra, y otros) suponen que el legendario Robinson Crusoe de Daniel Defoe habrá sido un marinero nicaragüense quien antes de haber sido
hallado por el navegante inglés William Dampier en 1680 había vegetado
algunos años como náufrago en la isla de Juan Fernández. Escribe Pablo
Antonio Cuadra que "el robinsonianismo es nuestra tentación y nuestro peligro".14 Esta mentalidad sumamente· móvil se manifiesta perfectamente en
la locución popular -se fue de viaje- que adquiere aquí un sentido de
despedida definitiva y hasta se convierte en sinónimo de muerte.
Muchas cosas en Nicaragua parecen poseer solamente un valor y carácter
transitorios, la vivienda del nicaragüense de condiciones sencillas y hasta las
u FRANCISCO PÉREZ ESTRADA: Teatro Folkl6rico Nicaragüense, Managua, 1946.
" RunÉN DA!Úo en: "Viaje a Nicaragua", citado en P. A. CUADRA: El Nicara-

güense.
14
PABLO ANTONIO CUADRA en: El Nicaragüense, Managua, 1967.

345

�de la clas:e media son sencillas y feas y carecen a menudo del más mínimo
detalle de adorno o decoración.
El casi constante movimiento de partes o de la población entera ha influido profundamente en la formación del hombre nicaragüense; le distingue
movilidad mental, afán de contactos -se trata de un pueblo muy sociable
y extrovertido-, capacidad para acomodarse a cualquier situación vital, posee a menudo gran variedad de talentos aunque le falta a veces estabilidad
y más 'a menudo arraigo. La emigración de tantos nicaragüenses no se limita a los así llamados grupos marginales que salen en busca de una existencia material, sino comprende sobre todo a la élite intelectual del país.
Parece que la fuerza de absorción de la micro-sociedad nicaragüense no
basta para incorpararles de manera positiva y productiva en pro de una
urbanidad que alcanza poco a poco a todos los grupos sociales.
Como esta naciente sociedad sólo logra satisfacer necesidades vitales básicas) los más destacados representantes de su élite intelectual --escritores,
artistas, etc.- estaban obligados a emigrar en busca de centros culturales
más abiertos y más propicios para el óptimo desarrollo de sus talentos en
constante busca de horizontes nuevos. De ahí que el gran poeta nicaragüense
suele abandonar su país natal todavía en sus años mozos, consigue realizar
su vocación en una fase de depuración y aprendizaje y en continuo contacto
con mentalidades distintas llega a adquirir perfiles realmente cosmopolitas.
El primero que emigró fue Rubén Darío y Ernesto Cardenal no será el
último de los poetas nicaragüenses. Y cuando regresan por fin a su tierra
natal ya se habrán convertido a veces en monumentos nacionales, adorados
y homenajeados sí, pero raras veces integrados de veras porque sus dimensiones mentales superan las capacidades de absorción y de integración de
su patria. Si bien su larga permanencia en países extranjeros los aleja de la
micro-sociedad nicaragüense, por lo menos su estadía extranjera les dio el
éxito y reconocimiento público merecido y sólo así pudieron obtener fama
intemacional.
U na de las medidas más nocivas para la evolución homogénea de la vida
cultural tanto en Nicaragua como en otros países latinoamericanos ha sido
el castigo del destierro. La sociedad en formación de una estabilidad muy
frágil estaba sumamente susceptible contra sus intelectuales escépticos e inconformes o realmente rebeldes. La imposición muchas veces brutal de primitivos intereses caudilleros significaba la división del país en partidos menos
políticos que emocionales, y la victoria de un grupo implicaba en general la
supresión radical del otro bando y el afán de sobrevivir no ofrecía otro remedio que la aceptación del destierro inmediato o sea un exilio involuntario. La falta de tolerancia política y la falta de estímulos culturales han
346

sido indudablemente los motivos más decisivos para la constante emigración
de poetas, escritores y artistas.
En su estudio sobre los tres grandes poetas nicaragüenses posdarianos:
Azarías H. Pallais, Salomón de la Selva y Alfonso Cortés, el erudito crítico
literario rumano Stefan Baciu creó el término de "Trío de Oro",15 ya que
por su alto nivel literario no podían ser incorporados ni a los tantos poetas
posdarianos en Nicaragua y ni tampoco a la naciente generación de la vanguardia. Los mencionados tres poetas tuvieron sus problemas de integración
en el ambiente más bien provinciano de su patria. Salomón de la Selva
pasó gran parte de su vida en el extranjero, Alfonso Cortés se internó más
y más en el exilio interior de su creciente enfermedad mental y Azarías H.
Pallais, profundamente impregnado por tradiciones literarias del viejo continente fue el poeta y sacerdote inconforme y rebelde en una sociedad mez..
quina.
El "Trío de Oro" surgió a la sombra poderosa de Rubén Darío y de sus
epigones y aunque su obra revela elementos modernistas, especialmente los
poemas de Azarías H. Pallais, dejaron tras ellos el modernismo decadente
y agotado. Superaron el modernismo y buscaron y encontraron caminos nuevos para sus ideas, medios estilísticos y decir poético, y a pesar de múltiples
contactos con la generación siguiente de la vanguardia no pertenecen a ésta
.sino ocupan un puesto independiente en la historia de las letras nicaragüenses. Pablo Antonio Cuadra los llama una "generación de puente''.l.6 No fundaron escuela alguna y el único lazo que los unía era su independencia, su
originalidad y su inconformidad con el ambiente medio. Con ellos se extinguió definitivamente el mundo milenario de la mitología greco-latina y
se abandonó la rima, cultivada con tanto arte y sensibilidad durante siglos,
porque empezó con ellos también en Nicaragua la época del verso libre.

Azarías H. Pallais
Hijo de un francés y de una nicaragüense, Azarías H. Pallais nac10 en
León en 1886 y allí mismo falleció en 1954. Su vocación religiosa le hizo
tomar el hábito y los años más importantes de su formación intelectual los
pasó en seminarios belgas, franceses e italianos. Ordenado en 1908, poco
después doctor en teología siguió viajando a través de la Europa Occidental
donde Flandes y especialmente Brugas fue para él su segunda patria. Volvió
15

STEFAN BACIU:

Poesía, Vida e Morte de Azarías H. Pallais, Río de Janeiro,

1956.
u PABLO ANTONIO CUADRA: "Introducción a la literatura nicaragüense, Pez y Ser-

piente, No. 4, Managua, 1963.

347

�a Nicaragua en 1914 donde fue sacerdote y profesor de latín, filosofía y literatura. Espíritu independiente e inconforme estuvo a menudo en conflictos
con las autoridades eclesiásticas y políticas que le impusieron un semi-destierro y la prohibición de todas las actividades docentes. Orador apasionado,
hombre humilde que vivía a veces en la mayor pobreza era amigo de los
pobres y de la juventud y enemigo de los "doctores, sabios y ricos" a quienes
solía llamar los "dueños de la vida" .17 Opuesto a todo academismo y al
formalismo hueco de las sociedades literarias, gozó del respeto y de la admiración de la "antiacademia" de la joven vanguardia literaria nicaragüense.

......

Su obra literaria comprende principalmente poesía. Comenzó con A la
sombra del agua (1917), siguieron Espumas y estrellas (1918), Camino
( 1920) y El libro de las palabras evangelizadas ( 1927) que le dieron reconocimiento y fama literaria más allá de las fronteras de su p_atria. En 1928
se editó su obra principal Bello tono menor; muchos de sus poemas tempranos fueron reunidos en Piraterías ( 1951). El crítico y escritor nicaragüense José María Tijerino dispone de las mejores informaciones en cuanto
a sus poesías inéditas. Póstumas son sus obras en prosa como El libro de las
salutaciones, Cartas a un joven obrero y Peregrinaciones donde se ofrece lo
mejor de su obra paciente y apasionada de evangelizador y padre de almas.
Las coordenadas espirituales de su existencia y de su creación literaria son
el mundo greco-latino y el cosmos medieval. Poseedor de una amplia formación clásica, tradujo obras de Horacio y de Homero y dijo una vez de sí
mismo que era "un clásico exilado en el mundo moderno en el cual vivamente participo".18 Influencias clásicas -íntimo contacto con la civilización
antigua ("los griegos me encantan", dijo en Yo), sencillez del decir poético y moderación, elegancia y claridad de estilo- se combinan con el mundo sentimental medieval de un San Francisco de Asís. Azarías H. Pallais
siente un amor profundo por la naturaleza, por las flores y los animales en
los poemas Ciervo, Ardilla y especialmente por los pájaros en Casi pájaro
o en El abanico de los grandes vientos donde escribe

En Bélgica y en París llegó a conocer el simbolismo, las obras de Baudelaire, de Maeterlink y especialmente la poesía de Mailarmé y experimentó
la influencia del modernismo que dejó huellas en su obra lírica. Tiene
cierta predilección para temas modernistas como las piedras preciosas, los
astros exóticos, las personas históricas como Juan de Austria, los Gibelinos
y Güelfos, el rey Arturo y los pintores góticos y renacentistas como queda
manifiesto en su magnífico poema Nocturno. Surgen Heracles, Castor y
Pollux, pero en oposición al modernismo dariano, estos recuerdos mitológicos
no son los elementos fundamentales de un ambiente aristocrático estético e
irreal, sino a lo mejor recuerdos de un humanista para describir' su cosmos
original y no son más que bellos ornamentos aislados. "Su verdadero modernismo es la sencillez y la austeridad", según Stefan Baciu. 20 Toda su
obra lírica está escrita en alejandrinos clásicos; sus poemas se componen
de dos o cuatro versos y parecen monótonos, efecto que se aumenta por
numerosos estribillos al estilo medieval. Es su mérito el haber creado una
obra moderna según las severas reglas clásicas y este clasicismo muy personal no se puede imitar; Azarías H. Pallais tuvo admiradores pero ningunos
discípulos, ninguna escuela. Más que el modernismo se manifiesta la influencia simbolista que el poeta admitió y de la cual a la vez se distanció
en el poema Los nueve Kiries de las aves porque transformó el simbolismo
por la austera sencillez de su cosmos medieval. "Soy músico, pero aún más
soy pintor", dijo alguna vez y le fascinaron especialmente la música, la pintura, el tono, el color y las figuras plásticas. Aquí sí que es simbolista, pero
el simbolismo de Pallais es más bien colorido que fundamento real y molde
exclusivo para la creación literaria. Admiró a los simbolistas y adaptó de
ellos algunas técnicas, pero conservó su independencia estilística. La íntima
unión de la música y del color simbolistas con un lenguaje "expresionista"
-influencia del modernismo por la riqueza de adjetivos plásticos- ofrece el
excelente poema Nocturno que también ha sido llamado Fiesta de pintores
donde el poeta manifiesta una penetración e intuición profundas por el
cosmos pictórico del alemán Mathias Grünewald con su concepto metafísico
de la pintura posgótica (comienzos del siglo dieciséis) .

son chispas de la voz y gotas de cristal,
puntos en suspenso de una fuga musical.19

Aquel verde morado de llaga purulenta

y rojo de traición y nácar de tormenta,
Canta el ambiente monacal de Fulda, de San Galo y de Cluny y su fervor
y piedad franciscana se revelan lo mejor en el poema Y o que es una fuente
de interpretaciones del hombre, del sacerdote y del poeta Azarías H. Pallais.
11

AzARÍAs

H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Vida e Morte de A. H. Pallais.

y azul envenenado y amarillo mortal,
es lepra de colores, Mathias Grunewald ...

Puede llamarse gótica la obra lírica del sacerdote Pallais; y otro poeta y

18

Ibidem.
,. Ibidem.

348

20

lbidem.

349

�sacerdote, Ernesto Cardenal, caracterizó el lirismo de Pallais con las siguientes palabras: "con su doble pausa y unidos en el ángulo de las rimas, estos
alejandrinos han sido construidos en la manera de ojivales góticos".21
Otro rasgo esencial del hombre, del sacerdote y del poeta Pallais es su
interés activo en los acontecimientos políticos. A pesar de los modelos clásicos y modernistas, su decir poético es eminentemente político y refleja al
rebelde y al cristiano luchador. Abierto a todas las tendencias nuevas, comprende los movimientos revoluéionarios en la política y en la literatura y
se siente unido a ellos. "Y como todos los revolucionarios es solitario",
como escribió Stefan Baciu.22 Dijo en uno de sus poemas: "Mis versos son
islas del silencio". Frente al "establishment" de su país su conducta fue
revolucionaria, se sintió "pisoteado" y como "anarquista de Dios" como observó lúcidamente Stefan Baciu. 23 Sus enemigos, enfurecidos de su escepticismo mordaz y temiendo su gran talento oratorio, le llamaron con cierta burla
y sorna el "santo de los zapatos deformados". Azarías H. Pallais estaba
convencido de que todos los gobernantes se asemejaban y que todos los políticos eran igualmente malos. Su engagement o compromiso político se preocupó especialmente por el destino político de su país, había conocido ·1as
dos violaciones de la soberanía de Nicaragua por parte de los Estados Unidos
y las décadas convulsionadas que condujeron a la dictadura caudillera y semidemocrática de la dinastía Somoza. Vio a su patria amenazada desde el
interior y desde el exterior. A los estaunidenses los comparaba con los
cocodrilos egipcios y con los faraones que oprimían al pueblo judío y de
Centroamérica; dijo en Yo:
Somos cinco pequeñas soberanías
contra toda razón, contra toda razón.24

También la alta política: Woodrow Wilson, el tratado de paz de Versalles,
la revolución mexicana y los bolcheviques tuvo frecuente mención en su obra
poética. Su credo político, lo pronunció Azarías H. Pallais en la Balada del
Color donde escribió lleno de repugnancia: "Con asco me llenan. .. y nuestros salvadores y nuestros parlamentos y lo que se llama Partido Liberal
( Partido que ha apoyado a los Somoza) ".25
Tal vez sean los rasgos más impresionantes de su obra su independencia
n STEFAN BACIU: Poesía, vida e morte de Azarías H. Pallais.
H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Poesía, vida e morte de A. H. Pallais.
23
AzARÍAs H. PALLAIS en: Stefan Baciu: Poesía, vida e morte de A. H. Pallais.

= AzARÍAs

u AzARÍAs H. PALLAIS en: Biblioteca Popular, No. 3, Managua, 1962.
,. Ibídem.

350

espiritual y su inconformidad con el ambiente medio. Fue uno de los pocos
moralistas de la literatura nicaragüense.
Alfonso Cortés:

Al lado de la "grande voz griega", como Pablo Antonio Cuadra llama a
Azarías H. Pallais, se alza la voz prometea de Alfonso Cortés quien nació
en León en 1888. Fue profesor y durante cierto tiempo periodista en Nicaragua y en Guatemala. Sus amplios conocimientos lingüísticos le facilitaron
traducciones de textos literarios franceses, ingleses, italianos y portugueses,
parte de su obra poética ha sido traducida al inglés y a algunas lenguas
románicas. Stefan Baciu introdujo la obra lírica de Cortés en el Brasil. Desde
1927 sufrió los primeros trastomos mentales y desde 1945 vivió en un asilo
de enfermos mentales. Recuperaba de vez en cuando momentos de lucidez
y siguió escribiendo poesías. Su faxnilia facilitó la publicación de su obra
poética.
Sólo parte de su poesía ha sido editada hasta ahora. Se han publicado
Poesías, Tardes de oro (casi todos poemas de su juventud antes de iniciarse
su perturbación mental), Almas sucias, Poemas eleusinos, Las siete antorchas
del sol, 30 poemas de Alfonso y Rimas universales, y otras.
En su Antología de la Poesía Nicaragüense, la editora y poetisa María
Teresa Sánchez llama a Alfonso Cortés un "prometeo'', cuya melancolía
es "de una sensibilidad majestuosa" y que todo en su obra tiene un carácter
"descomunal" y acaba por compararle con "una gran ave mitológica''.2 6
Eduardo Zepeda Henríquez rechaza en un estudio sobre el poeta los reproches de la poca claridad y vaguedad mítica y define su poesía no como
"contemplación", sino más bien como "vivisección".27 Lo que importa es
que la obra literaria de Cortés tiene un carácter estático que está sin evolución progresiva; el poeta volvió a transformar sus poemas de la juventud en
un plan de refinamiento estilístico o para precisar su decir poético. El tema
central del mundo lírico de Alfonso Cortés es la ubicación del hombre entre
el macro y microcosmos y el mismo poeta se llamó alguna vez "Soy el mercader de una divina pena".28 Esta ansia de penetración cósmica que resulta
de su afán de colocar el cosmos al alcance del hombre, de unir lo finito
con los componentes del mundo infinito se manifiesta en Canción del espacio
.. MARÍA TERESA SÁNCHEZ: Poesía Nicaragüense, Antología, Managua, 1965 (2a. ed.).
" E. ZEPEDA HENRÍQUEZ: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
29
ALFONSO CORTÉS en: "Precursores del Movimiento de Vanguardia", Biblioteca
Popular, pp. 43, 48 (No. 3).

351

�donde ubica al hombre en el centro de todas las cosas y rechaza cualquier
especulación metafísica y donde escribió :
Este afán de relatividad de
nuestra vida contemporánea -es
lo que da al espacio una importancia
que sólo está en nosotros
.. .Tiempo, ¿dónde estamos
Tú y yo, yo que vivo en ti
y tú que no existes? 29

Sus meditaciones sobre el valor, el sentido y la existencia del espacio y
del tiempo recuerdan a Quevedo y el barroco español. Son precisamente
problemas einsteinianos que ocupan a Cortés, o sea la relación del hombre
con el espacio y el tiempo y el problema de su existencia. El Yo existe en
el tiempo que no existe y la palabra -manifestación de lo humano- no
necesita espacio.
Aquella poesía "cósmica" abarca desde luego todos los elementos de la
naturaleza, o sea al hombre, los animales, las plantas, los minerales, los
astros, el alma y los símbolos de la fe cristiana. Alternan bruscamente visiones optimistas con imágenes pesimistas y se concibe el renacimiento del
alma como resultado de una larga expiación, igual que en la India. Evoca
esta expiación y castigo de la· hibris humana el poema Las piedras donde
las piedras simbolizan la expiación prometea bajo el rigor de una ley vengativa. Esta "aventura cósmica" como dijo el propio Cortés, empuja al poeta
a averiguar lo inefable y lo desconocido y le obliga a atravesar siempre de
nuevo aquella "línea crítica" que el destino ha trazado como límite al espíritu escrutador del hombre. En el poema de su vejez, La línea crítica, Alfonso
Cortés, acaba por confundir los dos mundos después de pasar impune
la línea divisoria entre lo terrestre y el reino extraterrestre. Como si fuera
por fuerza mágica, se siente impelido hacia el Más Allá y su demencia temporal le procura la ilusión de acercarse más y más a aquellas emanaciones
sobrehumanas del cosmos. Se mezclan aquí influencias simbolistas, barrocas
y modernistas en una cosmovisión muy temporal que según Cortés refleja
en el macrocosmos los sentimientos, el amor y el odio, del microcosmos
humano. Su mejor realización y trasposición en el lenguaje poético tuvo
esta visión en los poemas Ventana, Danza de los astros y Vida anterior donde
Cortés, "viajero visionario entre los mundos" creó imágenes majestuosas y
llenas de un lirismo profundamente dramático:

Viví muchos años como vecino de las estrellas,
pasaron cerca de mí, constelaciones maravillosas,
soles con barbas ardientes de luz cristalina. ..30

Al fin y al cabo, esta "aventura cósmica" es manifestación de una penosa
Y larga busca de Dios, es la actitud de Job, del ser humano afligido, atormentado y desesperado que pide a Dios el remedio de los males que le
atri~ulan. En ?ración, Cortés siente la "presencia misteriosa" de Dios y
le pide encarecidamente que le renueve sus sentidos y sensaciones lastimados. Es una latente corriente religiosa, algo parecido a un substrato omniprese~te en la obra de Cortés que se manifiesta también en el poema
Afrodita, donde el símbolo helénico-clásico de la belleza absoluta adquiere
dimensiones cósmicas para entregarse después -enriquecida y purificadaal servicio de Dios.
La poesía de Cortés pregunta siempre de nuevo por la posición del hombre y de lo humano en el juego de los elementos cósmicos. Es, según Eduardo Zepeda Henríquez, el "poeta de la existencia humana" 31 para quien el
problema mayor se plantea en la pregunta de la certidumbre del hombre
y d~ su ubicaci~n. Es el hombre "el barco meditativo", su destino es luchar y
sufnr en medio del saber y del no saber. Y la existencia y misión del
poeta que se expresa en Y o es la busca tenaz y paciente de lo no sabido.
. Conforme con los simbolistas, especialmente con Verlaine con quien tiene
ciertas cosas en común -su preocupación por el hombre y su sentir religioso-, Alfonso Cortés sabe de la alegría que suelen dar los detalles y las
cosas sin importancia. Dijo en el poema Detalle, que suele llamarse también
Ventana, que "un pedacito de azul es de mayor luminosidad que el cielo
entero".32 Como Verlaine, concibió la ventana como símbolo de contacto y
de felicidad para el hombre.
Alfonso Cortés es un poeta extático, surge repetidas veces en sus poemas
aquella palabra "éxtasis", acompañada en general por algún adjetivo como
"Extasis crepuscular". Manifiesta esto el afán del poeta de una armonía
completa entre todas las partes del cosmos, esta ansia de una perfección
formal que sirve de puente sobre los abismos de nuestra existencia.
No falta en su obra la preocupación social para los menesterosos. El poeta, llamado el "poeta de los pobres" en su juventud, realza el valor del
trabajo. Aceptó la realidad del presente sin titubeos ni desprecio en oposición a tantos latinoamericanos siempre dispuestos a sacrificar el día de hoy
30

,. ALFONSO CORTÉS en: "Precursores del Movimiento de Vanguardia, Biblioteca
Popular, pp. 43, 48 (No. 3).

352

lbidem.
E. ZEPEDA HENRÍQUEZ: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
az ALFONSO CORTÉS: Las Rimas Universales, Managua, 1964.
31

353
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ALFONSO
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81

354

Ibídem.

,

HENRIQUEZ.

miento de la civilización anglosajona ya que entonces la Meca de los intelectuales centroamericanos solla ser Europa y especialmente Francia. La
caída del presidente-dictador nicaragüense Santos Zelaya le metió en grandes
apuros financieros ya que su beca no fue pagada por el nuevo gobierno
conservador y Salomón de la Selva tuvo que ganarse la vida por medio de
varias actividades manuales. Por sus convicciones democráticas se alistó como voluntario en el ejército inglés al estallar la primera guerra mundial
y en las trincheras y lodazales de los campos de batalla en Flandes y en
Francia conoció todo el horror y las atrocidades de la guerra en frentes
estancados. Volvió a Nicaragua en 1922 de donde tuvo que salir desterrado
por su simpatía y apoyo en favor del guerrillero Sandino. Vivió algunos
años en Estados Unidos, Costa Rica y desde 1930 casi siempre en México.
en Panamá fundó en 1933 una revista bilingüe inglés-español -el "Digest
Latinoamericano y en E.U. editó la revista bilingüe American Poetry. En
1958 fue nombrado doctor honoris causa de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua.
En 1916 publicó una traducción inglesa de algunos poemas de Rubén
Darío bajo el título Eleven poems of Ruben Dario y en 1918 su primer tomo
de poesía Tropical town and other poems. Con El soldado desconocido ( 1922),
magnífica obra que reúne en un peculiar decir poético las experiencias de
Salomón de la Selva de la guerra, el poeta volvió a emplear el español para
concebir su mundo poético sin dejar por eso el estrechísimo contacto con
la civilización norteamericana. Siguen las publicaciones Defensa al pudor
(1943), Evocación a Horacio (1949), Ilustre familia (1950), Tres poemas a
la manera de Rubén Darío (1951 ), Canto a la Independencia de México
(1955) , Evocación a Píndaro (1957) y finalmente poco antes de morir se
publicó la trilogía Acolmixtli Netzahualcóyotl en la cual el poeta trata de
unir la antigüedad helénica con el México azteca. Es sin duda el poeta más
importante de Nicaragua después de la muerte de Darío y su obra tuvo múltiple eco en Europa y especialmente en los países anglosajones.
A pesar de su larga estancia en países latinoamericanos, en Europa Occidental, y en Estados Unidos -el destino casi obligatorio del intelectual nicaragüense, o sea el afán de estudio y de viajes y las peripecias del destierroSalomón de la Selva, el "ilustre desarraigado", fue siempre un patriota ferviente sin perjuicio de sus inclinaciones y convicciones cosmopolitas. Dijo
María Teresa Sánchez en su Antología de la Nueva Poesía Nicaragüense:
"Se expulsó de su región nativa para vivir en la inmensa América, sin embargo escribió poemas llenos de amor a su tierra original y supo dar a su
poesía ese sabor agridulce, amoroso, y nostálgico de nuestro suelo".38 Este
88

MARÍA TERESA SÁNCHEZ: Antología, Poesía Nicaragüense, p. 277, Managua, 1965.

355

�cariño entrañable por su patria y especialmente por su ciudad natal, aquel
viejo León con su ambiente pintoresco de conspiraciones políticas, de poesía
de amor, de liturgias y brujerías está palpable en el retrato muy poético
con tenues matices muy personales en la Oda a L eón y en Tropical town
and other poems traducido parcialmente por el poeta Joaquín Pasos, miembro del grupo vangua:z.dia nicaragüense. Junto al colorido poético se distinguen estos poemas en lengua inglesa por las tiernas imágenes a la manera
impresionista y por su lenguaje musical. Tiene especial interés una serie
de Aquarelas, llamadas Mi Nicaragua porque se manifiesta aquí la influencia de Walt Wlútman como en la ya mencionada Oda a León. A pesar
de usar vocablos populares, siempre escoge la palabra adecuada, como juzgó
Fiallos Gil quien llamó a Salomón de la Selva "el poeta de la humildad
y de la grandeza".39
En estos poemas de su juventud refleja ya su independencia espiritual y
su rebeldía ante las obligaciones huecas que impone la sociedad, rebeldía
que fue la causa de su largo destierro. Abrigó la defensa del indio y de los
oprimirlos y de los que sufren la constante explotación por los señores que
obran en "complicidad con militares y políticos".
Una relación amorosa con una poetisa norteamericana le facilitó el acceso
al mundo de la civilización antigua; aprendió griego y desde entonces se
sintió íntimamente unido al mundo helenista y pagano, en oposición a Rubén Darío que no llegó a asimilar plenamente el mundo pagano a su obra
debido a su catolicismo un tanto supersticioso y temeroso. La predilección
por la antigüedad fue un rasgo común del "Trío de Oro", pero "la actitud
pagana" de Salomón de la Selva que sólo hacia fines de su vida trataba
de conciliar su paganismo helénico con el mundo cristiano, esta actitud lo
separaba de Pallais y de Cortés.
Con el Soldado desconocido, dedicado a los soldados nicaragüenses que
habían luchado y muerto en ambos bandos, obtuvo fama y reconocimiento
internacional. Se alzó la primera voz latinoamericana para dar testimonio
literario de esta guerra fratricida, testimonio muy distinto de los de Guillaume Apollinaire y de E. M. Remarque. Si hubo elementos modernistas
en la poesía temprana de Salomón de la Selva, ahora sí que fue superado
el modernismo aunque su obra posterior conservaba restos aislados como
recuerdos remotos. Nació un estilo sobrio y espontáneo en favor de un tono
íntimo y personal.
Acaso sean Oda a Safo, Granadas, Poilu y La Bala los poemas más bellos
por su superrrealisrno poético y por el profundo sentido humano que simultáneamente transfiguran los acontecimientos reales de la guerra por sus ma.. FIALLOS G1L: "Salomón de la Selva", Cuadernos Universitarios, 22/1963.

356

tices líricos y acentúan su realismo cruento por la experiencia dolorosa del
poeta-soldado. En el prólogo se presenta el soldado normal quien en la paz
"se convierte en holgazán, sin ganas ni interés", mientras que su compañero
herido transformado y deformado experimenta una vida de enfermedad e
invalidez. Según las palabras del poeta, el soldado es "barato, y sirve a todo
y no posee nada más que a la patria". Y este soldado es "el verdadero
héroe de la guerra". Alternan en este libro imágenes de una sensibilidad
delicada cual si fueran impresiones fugitivas con la super-realidad atroz de
la guerra. Aparece un realismo brutal que hiere a los contemporáneos acostumbrados aún a los juegos estéticos de los modernistas por la vulgaridad
a veces obscena del lenguaje. Efecto de choque que se ofrece especialmente
en Oda a Safo:
La humanidad, alas, no huele a rosas.
Y ¿dónde encontrar la belleza, Dios mío?
Si todo es podredumbre, y dolor, y miseria.40

Es el lenguaje brusco, vulgar y tosco del combatiente insensible después
de tantas privaciones que el poeta reproduce en un realismo hasta entonces
insólito: "a mi mujer le apestan los sobacos".
Sin embargo, no predomina el tono wlgar, sino se impone en todo su fulgor funesto la muerte omnipotente que evoca el poeta y cuya cercanía fatal
hace nacer un espíritu nuevo de compañerismo.
Afuera está la muerte,/ adentro están los hombres,
el héroe negro espulga/ al compañero blanco.

Este espíritu de una nueva solidaridad humana se manifiesta lo más puramente en Poilu o en el Canto a mi bayoneta, donde el poeta .compara al
enemigo con la princesa invisible de los modernistas y exclama "lejos, de
sentir odio para él" ( el enemigo alemán) ya que el destino del soldado es
igual en ambos bandos. Prevalecen los elementos líricos, la bayoneta se convierte en la novia y en la bala "La bala que me hiera/ será bala con alma"
se nota una creciente tendencia a humanizar y a poetizar los instrumentos
cruentos de la guerra, como las granadas que se comparan con "golondrinas
de los atardeceres". De este afán de condensar la realidad vivida en el
sentido de la palabra nacen imágenes e instantáneas preciosas que se distinguen por lo conciso y por la sencillez clásica de su dicción poética.
Siguieron muchos años de silencio. Fracasó su intento de tomar el hábito.
"'SALOMÓN DE LA SELVA en: Precursores del M ovimiento de Vanguardia .

357

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Resultado de estos esfuerzos fue La vida de San Adefesio ( 1930) que en
cierto modo constituye una especie de puente y contacto con la vanguardia
literaria mexicana. En una época de revoluciones, golpes de Estado y violaciones de la precaria soberanía de los países centroamericanos, Salomón
de la Selva no pudo disimular su decidido "engagement" político y fue lo que
hoy día sería un intelectual de izquierda. Partidario de Sandino, escribió
sobre él en el Digesto Latinoamericano (1934) en Panamá: "Sandino destruyó en gran parte el complejo latinoamericano de la inferioridad física".41
Contempló los acontecimientos políticos en su patria con escepticismo y amargura y en el ensayo Urgencias Centroamericanas ( 1922) criticó impl~blemente el sistema de préstamos, la explotación por parte de los extran1eros,
la dependencia económica, la aversión al trabajo manual, el vicio del alcohol, la falta de amor materno y la indigna posición social de la mujer "mero
instrumento de placer sexual y la primera sirvienta del hombre" .42 En Canto
a la Independencia Nacional de México en homenaje al "Hércules Libertador" ( el Padre Hidalgo), el poeta definió de nuevo sus puntos de vista
y evocó el destino centroamericano. Destacó la supresión, la pobreza, el retraso general, la falta de vías de comunicación suficientes, falta que tanto
había favorecido el regionalismo y protestó contra los tantos jefes militares
y caudillos, problemas que aún en la actualidad atacan a veces a la América Latina. Insistió en que la falta de una conciencia nacional ha sido
la causa de la falta de un sentimiento de solidaridad social y que las clases
pobres nunca han llegado a conocer los beneficios de una patria. "La Patria
ante todo debería ser una madre",43 o sea la inexistencia de una protección.
Patrias irresponsables o a lo mejor inconscientes y la ausencia de una paz
duradera han sido las coordinadas existenciales en la vida del centroamericano:
Hemos tenido sólo paz esporádica
nunca fecunda y larga,
y no sabemos gozarla todavía. ..
dolor de la miseria
que ha sido nuestra suerte.. .44

En Evocación de H oracio y en Evocación de Píndaro, Salomón de la Selva
volvió a la civilización greco-latina con el afán de conciliar la antigüedad
FIALLOS GIL: "Salomón de la Selva" en: Cuadernos Universitarios, 22/1963.
"' SALOMÓN DE LA SELVA: Urgencias Centroamericanas. México, 1922.
.. FIALLOS GIL: "Salomón de la Selva": Cuadernos Universitarios, 22/1963.
" SALOMÓN DE LA SELVA en: Precursores del Movimiento de Vanguardia, p. 38.
41

con la época moderna. Volvió a adoptar ciertos elementos estilísticos modernistas, atacó a la vanguardia y arregló sus deudas literarias con Rubén
Darío; y compuso sus poemas en "la imitación consciente e infantil de Darío". Recordó el mundo de los símbolos darianos, especialmente el cisne
y realizó su idea preferida: la de unir en matrimonio a Persefone, hija del
Zeus y de la Demeter con el valle de Anáhuac. Adquiere aquí el mundo
azteca el mismo rango y valor como el mundo antiguo. La unión definitiva
entre el mundo griego, el cristianismo y la civilización precolombina-azteca,
la inició el poeta en su trilogía Acolmixtli Netzahualcóyotl que se compone
de las siguientes partes: Tepanecas y Tezozómoc, las palabras del príncipepoeta Netzahualcóyotl y de la declaración de P'mdaro de Tebas. Punto de
salida fue la bula del Papa Paulo III de 1535 en la cual se concedió la calidad de "verdaderos seres humanos" a los indios, lo que contribuyó a la
integración del indio en la naciente sociedad "colonial" y lo que facilitó
desde el punto de vista moral la fusión biológica que ya existía. Salomón
de la Selva fue más americanista que Rubén Darío pero no tan radical como la generación de la vanguardia que sólo de las tradiciones culturales
americanas, de preferencia precolombinas, querían reconstruir a América. Lo
que intentó Salomón de la Selva fue una síntesis de evoluciones y resultados
culturales europeos, norteamericanos e indoamericanos.
Como el viejo Rubén Darío tocado de la muerte, como el anciano Goethe,
Salomón de la Selva adoró la "belleza intelectual", consuelo de la vejez que
convierte en lucidez humanista la sensualidad espontánea del joven poeta.
"Nada es intelectual, si no es la belleza". Esta predilección por un concepto
de belleza acorpórea y condensado en el intelecto refleja la transformación de
su lenguaje poético o sea la renuncia paulatina en la expresión exuberante
y lozana, el abandono de la rima después de Tropical town. .. , el estilo substantivado y la creciente sobriedad del idioma que reduce el decir poético
a unas señales mínimas y que exigen del lector preparación y colaboración
intelectual. Hemos dicho que 1a emigración del poeta ha sido y sigue siendo
un problema para el micromundo social nicaragüense. El "Trío de oro" no
constituyó una excepción, ya que Salomón de la Selva y A.zarías H. Pallais
y hasta Alfonso Cortés tuvieron que buscarse una existencia material pasajera
o definitiva en el extranjero. Por otra parte, la emigración de su élite intelectual y cultural significa para Nicaragua el contacto permanente con las
nuevas evoluciones culturales en el Occidente. Significa también que a todos los poetas nicaragüenses se les puede asignar la denominación de "políticos" porque sólo por medio de la confrontación cultural y política -tan
necesaria para una asimilación posterior de lo extranjero- pueden poner su
nota nicaragüense en el concierto cultural de los pueblos del Occidente.

358

359

,,,

�•
Sacerdocio y co,mpromiso político o la obra de Ernesto Cardenal

... dolor de la miseria que ha sido nuestra suerte. (Salomón de la Selva.)
La experiencia del dolor constituye en cierto modo el fundamento de la
civilización cristiana, no en el sentido de una aceptación y resignación fatalistas, sino más bien como impulso creador ya que el afán de cambiar y de
transformar lo que existe es un rasgo esencial de la civilización occidental.
El dolor y la miseria han sido los compañeros inseparables en la lucha existencial del nicaragüense sencillo por la falta de protección social, por la
explotación a través de extranjeros y conciudadanos y por la falta de educación, preparación y capacitación profesional para enfrentar una vida cada
vez menos inteligible.
Nicaragua tanto como Panamá ha sido con frecuencia mero objeto de la
gran política. Sufrió el expansionismo inglés en el Caribe que puso en peligro su unidad nacional -desintegración pasajera de la Mosquitia-, experimentó después los azotes del "big stick" norteamericano para la imposición
de ciertos intereses políticos y económicos, y conoció a veces una política de
liquidación de los valores y recursos nacionales por parte de algunos gobernantes en pro de un caudillismo retrógrado.
Después de 1945 iban surgiendo tendencias y voces literarias nuevas en
Nicaragua de modo que se ha hablado de una generación del 1950, integrada
principalmente por Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas y Ernesto
Cardenal cuya obra literaria ha tenido el mayor eco en el extranjero. Pertenecen a la así llamada "generación traicionada" 45 que posee un perfil literario distinto de la generación anterior de vanguardia. Si bien continúan
algunas invenciones-vanguardias como la supremacía del intelecto sobre el
sentimiento, como cierto surrealismo pintoresco de ciertas tendencias indigenistas en la literatura, se distinguen por. otra parte por su creciente pesimismo, por su lirismo más introvertido y personal y por la separación de la
"littérature gratuite" de la "littérature engagée" que a veces son fases evolutivas en el mismo poeta. Se mantienen a raya de cualquier -ismo, sus
modelos espirituales son Kafka, Rilke, Eliot, St. John Perse, Ortega y Gasset,
Heidegger, Sartre, Neruda y César Vallejo y otros. Se acentúa el tono de
inconformidad rebelde en favor de una poesía política que es resultado y a
la vez pauta del "engagement" político activo del poeta. Si bien algunas
tradiciones e -ismos literarios continúan, adquieren aspectos nuevos. El surrealismo -ismo más fecundo- se combinia. en la obra de Carlos Martínez
Rivas con un existencialismo filosófico y se mezcla con la visión política
y la profunda religiosidad monacal de la poesía de Ernesto Cardenal. Nace
., ANDERSON lMBERT:

360

Historia de la literatura panamericana, II, México, 1954.

un lirismo inspirado a veces por ideas comunistas, no en un sentido doctrinario, sino con fuertes componentes sociales que sale en busca de un concepto de mundo más humanitario en estrecha unión con un catolicismo
renovador. El catolicismo en plan de reforma encuentra apoyo moral en la
fuerte tradición religiosa que sigue manifestándose especialmente en la literatura nicaragüense desde Rubén Darío hasta los poetas de la última promoción como Horacio Peña.
La Iglesia en la América Latina ha entrado en una fase de cambio de
actitudes mentales, ~e ha decidido a una apertura espiritual y social después
de haber permanecido durante décadas de un estancamiento mental en los
cómodos moldes del conservadurismo. Ha planteado de nuevo la cuestión
ontológica, pregunta fundamental de nuestra existencia humana. Ha vuelto
a descubrir su responsabilidad social y se esfuerza a humanizar a un Dios
e~tático Y e~-~ático. Ha colocado al hombre en el centro de sus investigaciones y analistS de las condiciones socio-económicas que determinan su vida.
Su nueva preocupación humanitaria se combina con una disposición al diálogo hasta con los grupos de ideologías más adversas con los cuales no parecía . poder armonizar jamás. Entre difíciles luchas internas ha procreado
por fm una nueva generación de sacerdotes dispuestos a poner en práctica
las palabras del evangelio o lo que creen que fuera mensaje evangélico contra la resistencia de los grupos sociales privilegiados que detentan el poder.
Algunos de ellos como Camilo Torres fueron mucho más allá de una actitud
escéptica y confundieron su necesaria participación en el diálogo político
con la acción armada lo cual les puso fuera de la ley. Estos cambios han
puesto a la Iglesia en una situación difícil ya que tiene que aflojar los seculares contactos con los grupos sociales privilegiados y buscar a ganar a los
que hasta entonces la consideraron enemiga. Su abertura y nueva movilidad
provocan la reacción hostil de los que de ningún modo están dispuestos a
aceptar cambios cualquiera.
La d~ast~a Somoza trajo por primera vez a Nicaragua un período largo
de paz mtenor acompañada de un rápido desarrollo socio-económico, si bien
este pro~eso no a~canz~ c?n igual intensidad a todas las clases sociales. Aparte
del creciente ennqueclllllento de los ya ricos se formó una modesta clase
media como fundamento aún frágil de una futura estabilidad y equilibrio
político. Si la generación de la vanguardia empezaba por celebrar el ascenso
de los Somoza como aparente símbolo de la pacificación interior, acabaron
por entrar en una oposición cada vez más tenaz a medida que esta "dinastía"
iba fortaleciendo su poderío personal en contra de las convicciones democráticas del pueblo nicaragüense. La resistencia intelectual pudo desenvolverse
en relativa libertad con tal que no chocara directamente con los intereses
políticos del gobernante, mientras que las radios y canales de televisión esta-

361

�•
han debajo del control directo de los partidarios somocistas. Iban aumentándose las diferencias entre la élite intelectual de liberales izquierdistas y la
masa de la población rural de una mentalidad más bien conservadora y
cuya opinión era manipulada por los caciques locales del partido gubernamental.
Ernesto Cardenal es tal vez el poeta más popular de esta generación de
1950. Nació en 1925 en Granada, ciudad de provincia con preciosos matices
coloniales. Allí cursó sus estudios secundarios en el entonces famoso Colegio
Centroamericano donde los padres jesuitas habían contribuido a la formación de la generación de vanguardia. En 1943 fue a estudiar filosofía y ciencias de letras a México donde pasó su licenciatura sobre el tema Nueva
poesía en Nicaragua. Volvió a Nicaragua donde tomó parte activa en las
ardientes discusiones políticas. Sus primeros poemas revelan aún la influencia de la vanguardia y dan testimonio de su compromiso político. En el
cuento El sueco ( 1950) describió con gran acierto y con un tono kafkesco·
la lentitud de la justicia, arbitraria y olvidadiza con sus costumbres "coloniales" en las cárceles. Condiciones que sacrifican al hombre en pro de un
mecanismo administrativo inhumano. Significa este cuento un ataque directo a la dictadura somocista. Su participación en acciones de una resistencia armada le costó la cárcel y el destierro pasajero. En 1957 se retiró
a la vida religiosa y entró en el monasterio trapista de Nuestra Señora de
Gethsemaní (Kentucki, E.U.), dirigiéndose después a un monasterio en Cuernavaca. Vivió algún tiempo en Colombia (Cali y Medellín) y desde hace
algunos años ejerce el sacerdocio en la isla encantadora pero muy aislada
de Solentiname en el Lago de Nicaragua. En 1965 obtuvo Ernesto Cardenal
el "Primer Premio de Poesía Centroamericana" por su obra lírica El estrecho
dudoso.
Entre sus primeras poesías conviene mencionar La ciudad deshabitada y
Hora O, el último libro editado en México en 1960. En La Ciudad deshabitada ya suenan los primeros tonos de su futura vocación sacerdotal. Son
poemas llenos de metáforas vanguardistas donde el poeta evoca en esbozps
muy delicados el antiguo León "la lejana amante" que se hundió en el Lago
de Xolotlán hacia el año 1600. Sale el poeta en busca del Edén de los bienaventurados como isla de salvación y de descanso para el hombre moderno
atribulado por "el dolor ecuménico".
Hora O permaneció un fragmento, ejemplo de una poesía con fuerte compromiso político. Contiene en un lenguaje moderado una crítica amarga de
las maniobras de las grandes empresas norteamericanas en Centroamérica,
tema literario actual desde la generación del Trío de Oro. El poema United
Fruit Company acusa aquel mecanismo de explotación responsable según el
poeta de la inseguridad política y social y de la pobreza y atraso económicos.
362

~~lítica ~~mercial q~~ según Ernesto Cardenal ha contribuido a la corrupc1on espmtual y política de Mesoamérica "un diputado es más barato que
una mula".46 Venalidad de las altas clases sociales, las cuales por egoísmo
económico ofrecen concesiones fatales a consorcios extranjeros que se sirven
de los litigios más insignificantes entre los pequeños países centroamericanos
P_~ra imp_oner sus intereses económicos a las buenas o a la fuerza. Explotacion particular del campesino nacional, especialmente del peón cuya situ.ación
económica iba de mal en peor.
Y los campesinos son encarcelados por no vender a 30 centavos
Y sus bananos son bayonetados
Y la Mexican Trader Steamship les hunde sus lanchones,
Y los huelguistas dominados a tiros.
(Y los diputados nicaragüenses invitados a un garden party).4-1
Doña Beatriz la sin ventura que relata el destino y el ocaso de Doña Beatriz Y de su marido, el conquistador de Guatemala, Alvarado, en la erupción
del volcán Fuego es una crónica llena de elementos líricos y de acentos dramáticos donde acontecimientos telúricos adquieren especial carácter humano.
L~ primera gr_a~ obra lírica de Ernesto Cardenal ha sido Epigramas,
publicadas en Mexico en 1961. Abarca las tendencias literarias más diversas
y revela el afán del poeta de penetrar en zonas incógnitas de la poesía, poesía
que se acerca más y más a la prosa, y en el prefacio dijo el poeta: "He tratado principalmente de escribir una poesía que se entienda".48 Se compone
d~ dos partes: en 1a primera se cantan motivos populares, o sea el paisaje
mcaragüense, la comida del "pinolero" ( apodo del nicaragüense sencillo),
el amor en esbozos delic;dos y fugitivos y hay sobre todo poemas satíricos
de un marcado carácter político o que tratan acontecimientos históricos. El
tono sumamente personal y sobrio ya anuncia su futura poesía religiosa. Los
poemas son de la brevedad y concisión de las epigramas antiguas. Algunos
son confesiones políticas del poeta revolucionario que ya había renunciado
a esta clase de actividades cuando se publicaron las Epigramas. La segunda
~~e muestra el tránsito paulatino de la poesía política hacia la poesía religiosa en la obra de Ernesto Cardenal. Si bien se encuentran todavía temas
político-históricos (el motivo de Adolfo Hitler), esta segunda parte reúne sobre
todo traducciones de Catulo y de Marcial aunque parece que la presencia de
estos dos grandes poetas romanos no es acaso más que una especie de marco
histórico y estilístico para la poesía muy individualista de Don Ernesto.
.. ERNESTO CARDENAL:
41

48

Hora O, México, 1960.

lbidem.
ERNESTO CARDENAL:

Epigramas, prefacio, México, 1961.

363

�En Salmos (Medellín, Colombia, 1964), Ernesto Carde~al se ha convertido en poeta religioso. Se trata de 25 poemas -salmos- que reproducen
en íntimo contacto con el texto bíblico, los problemas, las preocupaciones y
la esperanza, la miseria existencial y la confianza y sobre todo la liberación
del hombre moderno en un lenguaje claro y lleno de símbolos comprensibles.
Aún aquí está presente el gran tema político - la pasión imborrable del
poeta- y las acusaciones contra la estructura política tan atrasada de Nicaragua culminan en la designación de "gángsteres" para los políticos de su
patria. Sin emba~go, la confianza y la fe en Dios se convierten en el último
recurso y en la fortaleza que no sucumbe ante las tribulaciones que amargan
la vida humana. Trátase de una confianza y fe de combate que abraza con
especial ímpetu la idea vengativa del Antiguo Testamento:
49

Los que purgan a otros serán a su vez purgados.

Sólo la fe en Dios ayuda al hombre que vive en la cárcel de instituciones
y partidos: "No hay felicidad para mí sin Ti". El poeta se sirve con preferencia de "slogans" políticos para manifestar su fe, lemas que suelen emplearse para la propaganda política o económica; reza el salmo 15:
El Señor es mi parcela de tierra en la Tierra Prometida.
Me tocó en suerte bella tierra
en la repartición agraria de la Tierra Prometida.50

Dios hasta fue equiparado con la figura histórica-política de Simón Bolívar que ha ejercido una singular fascinación sobre la naciente conciencia
panlatinoamericana.
•
Los salmos revelan un cambio constante de esperanza triunfadora y de
dudas atormentadoras; aparecen conceptos militares para definir el respectivo estado mental como "línea de defensa", o "defensa antiaérea'' y otros
más. En el salmo 34 surge la impaciencia y la crítica del intelectual inconforme en la deficiente actividad de Dios:
¿Hasta cuándo? Señor, serás neutral
y contemplar todo como un simple espectador.51

Los salmos tratan de fusionar exigencias y demandas políticas y humanitarias con una fe en Dios sumamente personal. Al mismo tiempo consti.. ERNESTO CARDENAL:
00
51

364

Ibídem.
Ibídem.

Salmos, Medellín, 1964.

tuyen una tentativa original de verter el mensaje de los salmos bíblicos en
un lenguaje inteligible para todos y profundamente impregnado por la máxima preocupación e interés del siglo veinte, o sea el vasto ambiente sociopolítico.
En 1965 publicó Ernesto Cardenal en Colombia Gethsemaní Ky, libro de
poesía poco voluminoso que relata en un lenguage extremamente sobrio y más
bien prosaico sus aventuras y experiencias en el monasterio trapista en Kentucky. Su tutor mental y su amigo y modelo en aquella experiencia monacal, el trapista y poeta norteamericano Thomas Merton escribió en el prefacio de este librito: "Combina de una manera clara y segura los dones del
observador contemplativo con los del artista".52 Describe Ernesto Cardenal
en todos sus pormenores y con cierta reserva interior la vida de un monje
cistercense, vida sin acontecimientos exteriores que se dedica enteramente a
la contemplación. Los pocos "detalles exteriores" de su vida, las experiencias
y sensaciones se reproducen con una sencillez y objetividad absolutas y no
cabe aquí ninguna retórica metafísica. La reclusión monacal tiene un efecto
de "catarsis" sobre el poeta, el compromiso político disminuye en favor de
una poesía religiosa de fuertes matices personales, poesía que abarca una
cosmovisión nueva. Nace una poesía espiritualizada e introvertida. El poeta
describe con especial acierto el silencio profundo de la noche en Kentucky
y el oído adquiere las principales funciones de contacto con el mundo exterior para este monje trapista. Esta sumisión a la mayor concentración espiritual y a la contemplación significa la renuncia en cualquier diversión o
distracción. De ahí que el goce de un cigarrillo se convierta en placer ameno,
o el canto de las ranas en una noche de verano signifique una distracción
alegre. Sale aquí una poesía que abandona cualquier tono enfático y se
limita a una reproducción sumamente objetiva de detalles e impresiones exteriores. En las tantas horas interminables de la concentración interior surgen recuerdos remotos de la patria nicaragüense: "La primavera ha llegado
con su olor a Nicaragua, a tierra recién mojada con su perfume del calor..." 53
La vida monacal la compara el poeta con la existencia en un aquario y en
cada poema se manifiesta la obligación de meditar sobre las raíces de su
existencia: "Como latas de cerveza vacías y como colillas apagadas han sido
mis días..." 64 y poco a poco nace una cosmovisión mística y religiosa cuyos
contornos se perfilan en el poema "Imagen del invierno":
Y o apagué la luz para poder ver la nieve.
Y vi la nieve tras el vidrio y la luna nueva.
.. Ibídem., Gethsemaní Ky, Medellln, 1965.
.. ERNESTO CARDENAL: ibídem.
"' Ibídem.

365

�Pero vi que la nieve y la luna eran también un vidrio
y detrás de ese vidrio Tú me estabas viendo.55

BIBLIOGRAFÍA

HENNING GRAF: Entwicklungsphasen der nikaraguanischen Literatur, Manuskript, 1969.

Durante su estadía en los Estados Urúdos, Ernesto Cardenal se abrió de
par en par a la influencia espiritual de la literatura norteamericana contemporánea; entre sus modelos literarios cuenta Whitman, Dickinson, Macleish
y Thomas Merton quien considera a Cardenal como "uno de los poetas latinoamericanos más importantes" después de 1950.
En 1965, el poeta publicó otro libro de poesía con el título: Oración por
Marilyn Monroe y otros poemas, un lustro antes de un misterioso redescubrimiento del fenómeno Monroe. En la forma de una oración se evoca la vida
y el "martirio" de esta famosa actriz de los años 50, víctima de una ame.rican
way of life cada vez más dudoso y comercializado. También "los otros poemas" de tono religioso están dedicados a temas y problemas actuales. Termina la oración cuando Ernesto Cardenal pide a Dios que sea indulgente
con la vida fracasada de Marilyn Monroe

JORGE E. ARELLANO: Panorama de la literatura nicaragüense (De Colón a los finales
de la Colonia), Managua, 1967.
AoENOR ARGÜELLo: Los precursores de la nueva poesía en Nicaragua, Managua, 1962.
ToMÁs AYÓN: Historia de Nicaragua, 3 tomos, Managua, 1882.
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-

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1963.

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PEDRO HENRÍQUEZ H.: El teatro en la América Española durante la época colonial,
Buenos Aires, 1959.
Juuo LINARES: Letras Nicaragüenses, Managua, 1966.
RrCARDo PAiz C. : Historia de Nicaragua, Managua, 1965.

Perdónala Señor y perdónanos a nosotros
por nuest1'a 20th Century
por esta Colosal Super-Producción en la que todos hemos trq,bajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos
tranquilizantes. ..56

A pesar de todas las críticas, no condena a la época en la que ha sido
destinada a vivir y si la declara "bárbara y primitiva", le concede que también ha sido "poética".
En Riquezas Injustas, el poeta volvió a su acusación de la miseria social y
de la riqueza fenomenal de unos pocos, ideas que la Iglesia posconciliar iba
adoptando en su nuevo programa político-social. Advierte el poeta tanto los
vicios del capitalismo aún presente como rechaza la ilusión de la existencia de
un "Estado Comunista Perfecto" y que la palabra de Dios, base moral
de nuestra civilización, rú siquiera en los Estados socialistas podría perder
actualidad, peso y vigor.

FRANCISCO PÉREZ E.: Teatro folklórico nicaragüense, Managua, 1946.
"Precursores del movimiento de vanguardia", Biblioteca Popular de Autores Nicaragüenses, Managua, 1962.
JUAN F. ToRUÑo: "Sucinta reseña de las letras nicaragüenses en 50 años ( 19001950)" en: Panorama das literaturas das Américas (de 1900 a actualidade),
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la Lengua, Managua, 1958.

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E. ANDERSON lMBERT: Historia de la literatura hispanoamericana, 2 tomos, 4a. edición, 1964.
MARÍA T. SÁNCHEZ:

Poesla Nicaragüense, antología, Managua, 2a. edición, 1965.

STEFAN BAcru: Poesía, Vida e Morte de Azarías H. Pallais, Río de Janeiro, 1956.
E. ZEPEDA H.: "Alfonso Cortés", Prensa Literaria, 17-7-1966.
MARIANO FIALLOS G.: "Salomón de la Selva" en: Cuadernos Universitarios, León,
1962.

.. lbidem•
.. ERNESTO CARDENAL: Oraci6n por Marilyn Monroe y otros poemas, 1965.

366

367

�un punto de vista muy diferente: Ellos son Antonio Machado de Ruiz, Dámaso Alonso y don Miguel de Unamuno.

EL POETA Y DIOS

El orden que sigue el estudio no es un orden cronológico; se quiere tender
un puente desde el hombre separado de Dios (Las Faces de Dios - Antonio
Machado) sobre el hombre sujeto al Ser Divino (La Lucha del YO - Dámaso
Alonso) hacia el cristiano que experimenta la salvación por intervención del
Dios-Hombre (Esperanza - Fe - Cristo - Miguel de Unamuno). El análisis
se basa en la expresión poética de los autores aunque intervienen ideas desarrolladas en textos de prosa.

ANALISIS TEMÁTICO DE TRES POETAS
ESPA.fi3°OLES EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

Las Faces de Dios en la Poesía de Antonio Machado.1

IRENE

GARTZ

Departamento de Humanidades
Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores
de Monterrey

UNO DE LOS FENÓMENOS, mejor dicho: de los elementos esenciales de la Literatura Española que me han llamado la atención especialmente, es la expresión
de la religiosidad del hombre español a través de las obras literarias. Religiosidad
no en su sentido profundo quizás, sino la simple conciencia y natural expresión de que el hombre es creatura de Dios, que la fe católica es la verdadera
fe, que el hombre, sea malo o bueno, es pecador ante Dios y que él necesita
de la misericordia divina y la agradece.
Este espíritu tradicionalista se ha conservado dentro de la península ibérica hasta _el principio del siglo XX. Corrientes europeas de los países germanos, corrientes de rebelión, reforma, .separación de la Santa Iglesia nunca
han llegado a apoderarse del espíritu español.
Pero la "Generación del 98", generación intelectual-literaria, rompe el cerco.
España se hace consciente de su participación en la vida europea y -como
una esponja desecada chupa el agua- chupan los intelectuales españoles las
ideas de filósofos extranjeros, como Spencer, Comte, Kiergegaard, Bergson,
Heidegger y otros. ¿ Cómo influirán aquellas ideas en la vida espiritual española? ¿ Cómo se desarrollará la posición del hombre español delante de
Dios que ha sido su Señor durante un millar y medio de años?
Entre los poetas españoles de la primera mitad del siglo XX veremos a
tres que tuvieron que sufrir la soledad y la angustia de perder valores, valores
que en juventud habían sido considerados firmes, fijos. Hombres que tenían que
luchar por una nueva valoración subjetiva. Cada uno de elJos llegó a

368

Por lo general se considera a Antonio Machado un incrédulo. El trabajo
nos lle~ará ~~r distintas etapas de la vida interna del poeta hacia la meta que
alcanzo el filosofo, su personal concepto de Dios.
Como representante de la Generación del 98 trata el poeta de analizar

las causas que han originado la ruina de su querida patria. Y acusando a
la Iglesia Católica y a la religio,sidad del español como culpables, busca Antonio Machado las formas en las cuales Dios es manifestado en la mentalidad
y literatura de su pueblo. En "El Dios Ibero" 2 dibuja Antonio Machado
al dios del campesino "que apedreó la espiga y malogró los frutos otoñales"
y también al Señor "que grana centenos y trigales". La cara del Dios de la
Venganza que maldice los asesinos y les cobra la vida, la reconoce el poeta
en "La Tierra de los Alvargonzález".3 Con alta apreciación respeta el crítico
la irradiación del alma de Gonzalo de Berceo,4 la contemplación impasible
de Fray Luis de León,5 el "alma de Fuego" de Santa Teresa,6 el "espíritu de
Llama" de Juan de la Cruz,5 la creencia de Miguel de Unamuno que quiere
fundar y adelantar una verdadera fe en el alma española,7 pero "esa España
inferior que ora y bosteza",8 "estos coranzoncitos de Jesús que se apagan
1
MACHADO, ANTONIO, Antologia Poética, (Col. Libros RTV, No. 16, Biblioteca
Básica Salvat), Ed. Salvat - Alianza Editorial, S. A., Madrid, 1969. MACHADO,
ANTONIO, Abel Martín - Cancionero de Juan Mairena, Prosas Varias, 2a. ed. (Bibl.
Contemporánea, No. 20). Ed. Losada, S. A., Buenos Aires, 1953.
• "Campos de Castilla", No. CI.
' "La Tierra de Alvargonzález", No. CXIV.
' "Mis Poetas", No. CL.
• "Campos de Castilla", No. XCVIII ("filósofos nutridos de sopa de convento").
• "Proverbios y Cantares", No. XX.
r "A Don Miguel de Unamuno", No. CLI.
• "El Mañana Efímero", No. CXXXV.

369
H24

�en el frío"

9

y al señor Jerónimo con sus restricciones y censuras

10

los abomina

y los culpa.
La investigación lleva al poeta al rechazo de la fe tradicionalista, Y él . se
encuentra luego dentro de un vacío mental. El anhelo por e~contr~ a D~os
vive en él -como en cada hombre que ha pasado por una infancia de mflujos religiosos- y este anhelo se expresa en varias ocasio~es. ~n su obra
temprana se vale el poeta de habl~ de ~ueño~, sea que sus mq~etudes br:ten del subsconsciente, sea que su liberalismo mtelectual tema aun una co fesión sincera formulada. Vemos por ejemplo: "Ayer soñé que veía / a
Dios y que a 'Dios hablaba, / y soñé que Dios me oía. . . / despu~s soñé .que
soñaba." 11 En "Galerías" podemos leer: "y pobre hombre en suenos, / s1emre buscando a Dios entre la niebla".12 La desesperación del poeta durante
~sta etapa de su vida es formulada de tal modo: " ...razón y locura / Y
13
amargura: ¡ de querer y no poder / creer, creer y &lt;:reer". y la resultante
resignación sobria: "El Dios que todos llevamos, / el Dios que todos hacemos /
el Dios que todos buscamos / y que nunca encont raremos" .14
.
Perdida la fe, la plataforma, perdido el amor con la muerte de su muJe~,
empieza Antonio Machado la búsqueda por una fe que satisfaga al, h~mbre liberal: "la fe después del pensar".15 Esta búsqueda toma un paso mas frrme que
la anterior busca nostálgica de tristes sueños. El sevillano se convence de que se
odrá hallar "una fe que nace / cuando se busca a Dios y no se alcanza, /
p en el Dios que se lleva y que se hace"; 16 se convence de que se podrá hallar
:Cal Dios de la distancia y de la ausencia, / del áncora en la mar, la plena
mar ... / El nos libra del mundo -omnipresencia-, / nos abre senda para
caminar" .17
El anhelo de encontrar la faz. de "su" Dios, acompaña a Antonio Machado
por una etapa larga de soledad del alma dentro de la mar de la ete~nida?.
filosof1a
Pero e l anhelo pierde el sello de ansiedad y se transforma en»1una
l
8
1
bstracta. El Dios soñado, buscado, el "sembrador de estrel as , se e con19
:erte en el creador de la sombra, creador de la nada. La última faz del
• Véase nota 5.
"Proverbios y Cantares", No. CXXXV.
11
Ibid., No. XXI.
u Ibid., No. LXXVII.
u "Campos de Castilla", No. CXXVIII.
,. "Parábolas", No. VI.
,. "Proverbios y Cantares", No. XXXII.
11 "Elogios" ("Desde mi Rincón"), No. CXLIII.
•
" ( "s·1esta").
" "Cancionero Apócrifo de Juan d e Mairena
19
"Galerías", No. LXXXVIII.
,. "Abel Martín" ("Al Gran Cero") .

10

370

Señor que el poeta-filósofo nos revela es una cara que no se inclina hacia
el hombre y su destino, es la cara de un ser autosuficiente en su inconcebible
perfección: la faz del "Ser que se es." 2º
Qué distinto de este camino de filosofía abstracta es el camino del ex:istencialista Dámaso Alonso, su
.,
Lucha del "Yo." 21
Mientras Antonio Machado partió del punto de vista nacional, tenemos
en Dámaso Alonso al hombre, o mejor dicho: al ser humano, ante Dios. En
su poesía confiesa el alma humana su miseria y su dicha. Parece obvio que
se manifiesta un misticismo moderno en sus poemas. Pero queremos emplear
el concepto de misticismo con cierta cautela. El auténtico misticismo español llegó a su auge en oposición al movimiento del renacimiento. Todos sabemos que los mejores y mayores místicos eran los de los Siglos de Oro.
¿ Y qué es lo que ellos nos han dejado? La comunicación de la experiencia
del alma humana que se pierde en Dios. ¿ Y qué fue de otro lado la esencia
espiritual del renacimiento? El despertar y el independizar del "yo" del
hombre.
En casi 500 años, el hombre ha aprendido a entender mucho; mucho acerca del hombre, mucho acerca de los enigmas de la creación. Parece que
no hay límites puestos a la extensión del poder del "yo" humano. El hombre
domina la creación. Pero nuestro tiempo ve el lado negativo de esta realidad: la liberación del "yo", su desarraigamiento, ha costado un precio alto.
El hombre moderno, podemos decir el hombre existencialista, se siente frustrado y, o se deja caer en el nihilismo o se busca una salida.
Dámaso Alonso, el gran sabio, conocedor y magistral intérprete de tantos
poetas españoles, tiene que luchar la batalla de quinientos años del desarrollo
humanos, dentro de sí mismo. Veremos a dónde lo llevaban sus sufrimientos.
El joven intelectual ha absorbido las ideas filosóficas de Bergson (Antonio
Machado), Heidegger, Sartre - y su espíritu se encuentra aislado de las raíces metafísicas medievales. El confiesa haber hecho la libertad, centro de sí.
Se sentía "Libre Dámaso-Dios" y sigue: "osé la libertad que Dios me daba, /
látigo contra Dios alzar. . . / " 22 Pero más tarde sufrió la soledad entre hombres: "El hombre en voz en viento. . . ay, nunca el cielo entenderá su grito:
,. Ibid.
ALoNso, DÁMAso, Oscura Noticia y Hombre y Dios (Col. Austral, No. 1290),
Ed. Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1959. ALONSO, DÁMAso, Hijos de la Ira, (Col.
Austral, No. 595), 2a. ed., Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1958.
" "Hombre y Dios", p. 142.
21

371

�¡ nunca, nunca los hombres." 23

Su gran poen_ia_ "Mujer ?ºn Alcuza": poema
de la figura simbólica del ser humano en el viaJe de la vida, nos repite ocho
veces el estribillo "y estaba sola".24
De la soledad brota la angustia, la angustia de la vida: "Quede a ~osotros
¡ turbio vivir, terror nocturno, / angustia de las horas".25 La angustia de la
misión del amor carnal simbolizada por "los insectos. . . me roen las noSU
• 1m l
b
"26
ches... , que roían el mundo. . . royendo y royendo mi a , a~ ~
re· · ·
La angustia de la muerte, del "terrible momento de transito , cuy~ presentimiento Dámaso expresa en esta forma: "Ah, sí, que es -~as horrible '
infinito caer sin dar en nada, / sin nada en que chocar. Oh viaJe negr~, / º,
poza del espanto: ¡ y cayendo, caer y caer siempre." 28 Pero la angusna mas
horrible aún, es la angustia de Dios.
Esta angustia de Dios se le presenta a Dámaso ~onso en dos ~ensio~es.
La una: cuando el alma no dispuesta al llamado siente la presencia de Dios.
"A veces en la noche yo te siento a mi lado. / que me ace~~' / • • •Y el
alma se me agita con el terror y el sueño / como una cabntilla, amarrada
29
a una estaca, / que ha sentido la onda sigilosa del tigre." La otra, la
opuesta, aquella en que aún buscando a Dios, se es rechazado por El, la que
el poeta expresa en el poema "La Sombra": "No me digas que no. No, no
me digas ¡ que soy náufrago solo / como esos que de súbito han visto las
tinieblas ¡ rasgadas por la brasa de luz de un gran navío, / ,Y el ~oraz~~ les
puja de gozo y de esperanza. / Pero el resuello enorme / paso, rozo lenttsuno,
· , en la noche, m
· diferent e y sordo." ªº 31
y se aleJo
Aquí se marca claramente la necesidad de Dios que _sufre el ~oeta. Esa
necesidad toma en él una forma especial. No es la necesidad de solo reconocerlo, de coexistir con El, sino la necesidad de renunciar la importancia del
propio "yo", la necesidad de entregarse sin condiciones a Dios. ¡No! i no

E°

.. "Hijos de la Ira", p. 36.
u !bid., pp. 64/65.
" !bid., p. 31.
.. !bid., pp. 121/122.
,:r !bid., p. 41.
.. !bid., p. 88.
.. !bid., p. 91.
" !bid., p. 92.
n u na tercera dimensión de la Angustia de Dios reconoce Dámaso . Alonso en .su
ensayo "En Busca de Dios" (Poetas Españoles Contemporáneos), ~Bi~I. Romá~'.ca
Hispánica), Ed. Gredos, S. A., Madrid, 1965), pp. 375-380. Aqw cita el cnt1co
los versos de José María Valverde: "Temes el agua quieta de lo eterno, / su b;lleza
suprema en que todo se iguala." Pero esta idea no es expresada en la poes1a de
Dámaso como experiencia angustia! auténtica suya.

372

sm condiciones! Dámaso aún no puede con eso, le hace falta primero reconocer la superioridad del otro ser al cual él se quiere subordinar. Con
frecuentes menciones, invocaciones y apóstrofes, reconoce él lo extraordinario
de Dios. Su grandeza: "tú que todos los límites contienes / en intuición sin
límite",32 - la fuerza de Dios: "pero Dios es más fuerte que tú",33 - su espiritualidad invariable, calidad apreciada por el conocedor de lo pasajero
humano: "oh ideas purísimas dentro de la mente invariable de Dios.. ." 34 el Dios misterioso: "Oh Dios, / oh misterioso Dios ... ",35 - el silencio de la
eternidad donde no hay las turbaciones del hombre: "el silencio de tu invariable noche" 36 y "rodeado de un silencio / que ni aún ángeles turban",37
- la justicia de Dios que puede sosegar el alma del hombre que es agitada
por la injusticia mundana: "Dame, gran Dios, los ojos de tu justicia."38
Ya reconocido y aceptado que Dios es superior a todo humano, Dámaso
Alonso justifica su anhelo de acercarse a El. Como científico necesita de un
análisis, de una historia del desarrollo de sí mismo y nos lo da en "La Isla" :
"Y pienso / cuan prodigioso fue / que tú me rodearas, / que tú me contuvieras, Señor, así, / ... que hayas estado circundándome / cuarenta y cinco
años / originándome / cuarenta y cinco años, / callado y en reposo junto a
tu criatura / más desvalida, / ... Y has sido para mí como un paisaje / nunca
visto, ni soñado tampoco, / y como una música no oída ni pensada, / que
misteriosamente, / sin nosotros saberlo, / nos condicionen con secretos efluvios
de belleza / ... y luego has comenzado / a agital'te, a agitarme. / ... y me he
asomado en la noche / y he sentido bullir, subir, amenazadora, una marea
inmensa y desconocida/ ... Oh, Dios;/ yo no sabía que tu mar tuviera tempestades, / y primero creí que era mi alma la que bullía, la que se movía, /
. . . / y eras tú."39
Después de esa conclusión, el poeta da elocuente expresión a su anhelo:
"Todo, todo sí, aún Dios, el Dios inmenso, / va a centrarse en mi mente."4 º
La meta mística de la vida madura del pensador se determina definitivamente en "Embriaguez" : "la ebriedad de mi sangre busca un lago / final:

ª
ª
"
,.
"
87
18

"
•

"Hombre y Dios",
"Hijos de la Ira",
!bid., p. 30.
[bid., p. 72.
!bid., p. 75.
"Hombre y Dios",
!bid., p. 117.
''Hijos de la Ira",
"Hombre y Dios",

p. 115.
p. 54.

p. 125.
pp. 136-138.
p. 124.

373

�embriagarme en Dios un día." 41 Su "yo" ofrece ser borrado: "y sea yo isla
borrada de tu océano".42
La humillación del gran hombre es conmovedora. Las imágenes en "De
Profundis'' no son juegos de palabras, sino reflejan tanto el sufrimiento como el trabajo espiritual: (Dios) "quiso que fuera ...una ramera de solicitaciones mi alma, / no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer /
de amor al príncipe, / . . . / sino una loba del arrabal, acoceada por los
trajinantes, / . . .yo soy la piltrafa que el tablero arroja al perro / del mendigo.. . / yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha, / yo soy
el excremento del can sarnoso, / y el zapato sin suela en el carnero del camposanto, / yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que n~e compr~, /
. . .¡ déjame, déjame fermentar en tu amor / ... para que un día sea mantillo
de tus huertos!" 43
Después de tanta ansiedad son pocos los ejemplos del gozo místico, gozo
que para nosotros, hombres de nuestro tiempo, aún con toda voluntad espiritual,
es difícil de concebir. Pocas palabras nos comunican la dicha de no haber
estado buscando en vano: "Yo, sólo, el junco verde que los vientos agitan /
en tus orillas grises. / ... Yo el Hombre / oh tú, mi Dios, mi Dios." 44 Con
..
alegría reconoce el hombre e1 cual ya no 1DS1ste
en su "yo" que "fta
an smas
45
eran, son, sólo fantasmas, / mis interiores enemigos. /"
A este escalón del estado espiritual se repite el saber de la necesidad de
la caída, que antes el poeta había sufrido en angustia. Ahora nos recuerda
su caída el "amoroso lance" de San Juan de la Cruz.46 Y con firme esperanza se nos comunica el sentimiento de una tranquilidad satisfecha, esa
confianza en la voz del Padre: "Vas a caerte, / abre las alas." 41
Nosotros -hombres activos en un tiempo productivo-- no nos contentamos
con la pura abstracción de una idea. ¿Cuál será la tarea resultante de la experiencia de Dámaso? El nos confíes~ con júbilo y satisfacción: "Porque la
mano de Dios me tocó, / porque me ha dicho que cantara: / por eso canto." ,s
Hemos observado un largo camino, el camino de una larga vida humana,
u !bid., p. 137.
.: "Hijos de la Ira", p. 139.
.. !bid., pp. 143/144.
" "Hombre y Dios", p. 129.
.. "Hijos de la Ira", p. 149.
.. CRuz, SAN JUAN DE LA, Obras Escogidas, 5a. ed. (Col. Austral, No. 326), EspasaCalpe, S. A., Madrid, 1964. "Otras Coplas al mismo Invento", p. 35.
◄&lt; "Hijos de la Ira", p. 158.
'" !bid., p. 27.

374

pero también el camino de un "yo" decepcionado, frustrado, angustiado,
de un "yo" autoconsciente, orgulloso de su libertad e independencia, de un
"yo" apasionado, sensible, intelectual -de un intelecto influido por la filosofía de tantos siglos, filosofía que ha ido destruyendo más y más el concepto de la unidad metafísica-. En una palabra: el camino del existencialista al núcleo de la existencia del ser humano al radicar en Dios.
Ya hemos visto a un hombre que se quemó el corazón en el hielo de un
Dios indiferente. Acabarnos de ver a otro que entregó su alma sin condición
previa al Dios que parece existir exclusivamente para él. Nos falta ver al
tercero, el que encuentra a su Dios por intervención del Dios-Hombre: a
Miguel de Unarnuno.
Esperanza - Fe - Cristo
Diferente de los pasajes anteriores de este estudio, el de ahora no revela
las ideas del autor a través de su poesía: las apoya. Es que las ideas de don
Miguel se encuentran expresadas más claramente en sus ensayos. De ahí
partimos para poder comprender su poema "El Cristo de Velázquez".49
Un concepto mil veces repetido en la crítica literaria acerca de Unamuno
es su "ansia de inmortalidad".50 Esa ansia explica la creencia del poeta. El
género humano vive del recuerdo, de la experiencia; en breve: de la historia
del pasado. ¿ Qué hay de ilógico en prolongar la línea del pasado a través del
presente hacia el futuro? Sin pensar en el futuro no hay dinámica, no
hay actividad, no hay voluntad de sobrevivir, de transformar, de crear. Pensar positivamente en el futuro es esperanza. Y Unamuno define exactamente:
"Y si la fe es la sustancia de la esperanza, ésta es a su vez la forma de la fe.
Se recuerda el pasado, se conoce el presente, sólo se cree en el porvenir.
Creer lo que no vimos es creer lo que veremos. La fe es, pues, lo repito, fe
en la esperanza.'' 51
El cristianismo, o sea la religión que predica que Cristo, el Hombre Dios,
venció la Muerte y lleva al alma redimida hacia un feliz futuro sin confines,
es para Miguel de Una.muno la única salida de la angustia de la muerte.
'" UNAMUNO, MIGUEL DE, El Cristo de Velázquez, 3a. ed. (Col. Austral, No. 781),
Espasa-Calpe, S. A., Madrid, 1963.
'° La exposición de teorías se basa en el artículo ''Religiosidad de Unamuno, indiferencia religiosa de Ortega" de PIÑERA, HUMBERTO, Unamuno y Ortega y Gasset,
Contraste de dos Pemadores, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, México, 1965, p_p. 39-50.
n UNAMUNo, MIGUEL, Del Sentimiento Trágico de la Vida, tomo II, Aguilar,
Madrid, 1951, p. 909.

375

�Sin embargo hay durante la vida de Unamuno constantes fricciones, que
resultan de conflictos entre la ansiedad de satisfacer a la razón y la ansiedad
de satisfacer a la esperanza. Pero en todas las épocas de su vida ha salido
ganadora la voluntad de creer en la esperanza, en contra del movimiento filosófico del nihilismo.
De las manifestaciones del cristianismo, la que más satisface a don Miguel es el c;atolicismo como la más adecuada para él, aunque no acepta todo
el dogmatismo de la iglesia romana. Su cristianismo lleva más bien el sello
metafísico, un algo de la remota Iglesia original.
Sin ir más a las teorías: aquí queremos ver como Unamuno "un hombre
embriagado de Dios" 52 da expresión poética a su creencia en el salvador.
El poema de versos blancos endecasílabos que reflexionan ante el óleo de
Velázquez lo veo centrado en siete núcleos en los cuales se agrupan las ideas: 53
la idea principal de Unamuno: la victoria sobre la muerte, la humanidad
de Dios y del universo, el amor divino que irradia luz, ideas eucarísticas, el
pecado y la salvación, la ansiedad del hombre por Dios, y el Cristo que satisface a la razón del hombre.
En torno a los constantes pensamientos de Unamuno acerca de la muerte
encontramos: "mostrándonos / al hombre que murió por redimirnos / de
la muerte fatídica del hombre" 54 "tú salvaste a la muerte" 55 y ahora con
más revelación de la angustia del hombre: "con tus brazos / . . . / descorres
la cortina de tinieblas / del terrible recinto del secreto / que a la casta de
Adán le acongojaba / mientras ansiosa consumía siglos".56 Viendo la única
salvación en el redentor, suplica el poeta: "No escondas tu rostro, que es
volvemos / chispas fatuas, a la nada matriz." 57 y la confesión medular de
su fe: "Sin Ti, Jesús, nacemos solamente / para morir, contigo nos morimos
/ para nacer, ..." 58
Un eslabón entre el tema de la muerte y la humanación del universo parece el pasaje: "Tú, Cristo, con tu muerte has dado / finalidad humana al universo / y fuiste muerte de la muerte al fin!" 59 "Tú has humanado al universo." 60 Otra alusión a la humanidad eterna hallamos en los versos: "al reposo
.. Véase nota No. 50.
03
Haciendo caso omiso de ideas bíblicas netamente interpretadas.
,,. "El Cristo de Velázquez", p. 15.
.. Ibid., p. 18.
.. Ibid., pp. 23/ 24.
.., /bid. p. 101.
08
/bid., p. 123.
.. /bid., p. 131.
00
/bid., p. · 21.

376

Hamas / a la congoja de que el alma vive / quemándose a esperar. Y nuestras
penas / sobre tu corazón, fuente sin corte / de humanidad eterna".61 La
Humanidad eterna, que es para el poeta la esencia de Dios, es citada en:
"Destapaste a nuestros ojos / la humanidad de Dios; con tus dos brazos /
desabr~ando el manto del misterio, / nos revelaste la divina esencia, / la
humanidad de Dios." 62
Cristo es Amor, Cristo es Luz. De tantas alabanzas escogimos unas cuantas
como ejemplos. El primero de los cuales es parte de la anteriormente revelada idea de la Humanidad: "Tú y tu madre .. . juntos juntasteis ¡ la nueva h~anidad, la que, ave Fénix, / sobre el nido de llamas de tu pecho /
encendido de amor, se reconquista / y S"e levanta hasta tocar a Dios!" 63 _
"Tú, Cristo, conquistaste / con tu espada de amor, que es brasa pura." 64 - "Tu
pecho, de hirviente amor llagado." 65 "La luz de Dios se espeja como en foco / dentro tu corazón." 66 - "Luz, Luz, Cristo Señor, luz que es la vida!" 67 - "La luz que te rodea es el espíritu / que fluye de tu padre, el sol
eterno, / las tinieblas rompiendo, y a nosotros / de Ti, ru luna en nuestra
noche triste." 68 Mientras las alusiones primeramente citadas se basan en
trabajo intelectual que quiere penetrar y casi justificar la fe, nos parecen mística poesía los últimos versos citados y los siguientes: "¡ Oh Luz queda, sin
olas, luz sin tiempo, / mar de la luz sin fondo y sin ribera, / mar de la
muerte que no se corrompe / y de la vida que no pasa mar!" 69
Misticismo puro en sí es la idea de la Eucaristía. Vemos los versos:
"Hostia blanca del trigo de los surcos / del desierto, molido por la muela /
del dolor que tritura; pan divino / de flor de harina, como lecho blanco." 10
La otra forma eucarística es cantada de tal forma: "¡ Sangre! ¡ Sangre! Por
Ti, Cristo, es la sangre / vino en que ante la sed fiera del alma / se estruja
el universo." 71
El enigma siniestro del pecado y el misterio glorioso de la salvación, se
expresan en los siguientes versos-: "Oh feliz culpa, de la ciencia madre / -la
ciencia no es sino remordimiento-, / fuente de redención culpa fecunda /

'

., /bid., p.
.. /bid., p.
63
/bid., p.
" /bid., p .
85
/bid., p.
.. /bid., p.
61
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26.
24.
133.

20.
23.

26.
42.

92.
26 .
38.

27.

377

�tú hiciste el verbo carne.. .'' 72 Leamos otros: " ... el único / hijo del Hombre de pecado libre, / mas el único, Tú, que lo comprendes. / Y así tomaste
sobre Ti el pecado, / del bien y del mal la triste conciencia amarga".73
El ansia que siente el hombre por la salvación de Cristo, eLansia personal,
pide: "Cuando de sed morimos, danos Cristo, / vendaval de aguas negras
que nos calen / el tuétano del alma, cataratas / que el rostro nos azoten;
mas no muera / de sed el corazón aunque lo abrase / la tormenta." 74 "¿nos bañamos en Ti? Jordán de carne" 75 y finalmente: "Amor de Ti nos
quema, blanco cuerpo,/ amor que es hambre, amor de las entrañas; / hambre
de la palabra creadora / que se hizo carne; fiero amor de vida / que no se
sacia con abrazos, besos, / ni con enlace conyugal alguno." 76
El poema es dedicado más a la fe, al aspecto de la vida del alma que al
intelecto, a la razón. Pero el conflicto apuntado en las oraciones introductorias de la tercera parte del artículo, el conflicto continuo de Unamuno, es
ligeramente marcado aquí por unas pocas invocaciones, donde el pensador
busca en Cristo la satisfacción no sólo de la esperanza sino también de la
lógica. Como ejemplos citamos: (Cristo) "la Razón, la norma",77 "Eres Tú
la verdad 78 y "Tú, el Hombre, idea viva." 79 Hasta aquí el tratamiento del
"Cristo de Velázquez" de Unamuno.

ANÁLISIS ESTILíSTICO DE UN SONETO
DE MIGUEL HERNÁNDEZ
foNACio BoNNIN

Texto
T engo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.

El Siglo XX -siglo de decadencia espiritual- siglo de descentralización
de ideas y valores.
Tres grandes hombres, pensadores y poetas españoles en la primera mitad
de este siglo, hombres que buscan y hallan una salida de la angustia deceptiva. Los tres son conocidos, reconocidos, famosos. ¿ Quiénes los leen? ¿ Quiénes los aprecian? No serán aquellos que no se quieren dejar caer en la nada?

VALLS

Catedrático

5

10

Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufrágio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
N adíe me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.

" !bid.,
n lbid.,
.. lbid.,
,. lbid.,
,. lbid.,
" lbid.,
8
'
lbid.,
,. lbid.,

378

p.
p.
p.
p.
p.
p.
p.
p.

94.
95.
80.
34.

56.
21.
136.
134.

MIGUEL lIERNÁNoEz.

De El rayo que no cesa.

Asunto.-El poeta, sumido entre penas y cavilaciones, se compara a las
olas del mar. De este su estado sólo puede sacarlo el amor; pero, ni aun
en él confiando, se sonríe estoicamente de sus propios sufrimientos.
T ema.-Desesperanza del poeta al no hallar la tranquilidad y el descanso
que apetece.

379

�Análisis estilístico

l. La primera impresión que recibimos al leer detenidamente este soneto
es la del vaivén. El poeta se halla zarandeado entre las penas y las cavilaciones, sin conseguir jamás el descanso, como las olas del mar. La idea
del zarandeo, del vaivén, nos viene dada:
a) Por la utilización de los verbos ir y venir ( vs. 3, 6 y 14) y por su posición en el v. 3 (lugar inmediato a la pausa y apoyo acentual).
b) Por el significado de las palabras mar, naufragio ( dos veces utilizadas), vaivenes, tabla (en flotación) , procuro (de pro-currere 'intento alcanzar'). norte, mal presagio, pretendo (de prae-tendere 'dirigirse a' "busco") ...
c) Por el valor onomatopéyico de la palabra vaivén (= va y ven) , en
la que entran los sonidos a, i, e (abierta, cerrada y media, respectivamente
recuérdese el Triángulo de Hellwag), pasando de la más abierta a la más
cerrada y volviendo atrás hasta la e. La boca avanza rápida y retrocede
un poco, como las mismas olas del mar.
d) Por la alternancia vocálica e - o del primer verso (las dos vocales,
medias, pero una interior y la otra posterior), con la que la boca adelanta
y retrocede sin cambiar su grado de apertura.
e) Por el paralelismo sintético invertido de los dos primeros versos:
huesos (A1 )

............•

penas (Bi)

cavilaciones (B2) ......... sienes (A2)
f) La repetición de "como el mar de la playa a las arenas'' ( vs. 4 y 5) intensifica su significado. . Es un caso de reiteración léxica múltiple.
g) La noción mar - playa queda reforzada por la aliteración vocálica de
la a.
Entre los versos 2 - 6 hay 67 vocales, de las que 28 son a, con la particularidad
de que ésta figura en las palabras de mayor interés conceptual, tales como:
cavilaciones, penas, vas, mar, playa, arena, naufragio, vaivenes, sartenes, etc.
La a, la más más abierta de las vocales, ayuda a crear la imagen visual
de algo tan abierto como el mar o la playa.
11. El poeta está hecho a las penas (v. 1). ( Sus "huesos", por "cuerpo"
constituye una sinécdoque de la parte por el todo) . Estas ·penas le han quitado la carne -sólo quedan los huesos-; el poeta está espiritualizad6, desmaterializado (como D. Quijote, buscador también infatigable de lo inaccesible, lleno de nobles quimeras) .

380

Sin embargo, no ha perdido la serenidad. Por eso sus "sienes" pueden
seguir cavilando. Esa serenidad de ánimo queda expresada estilisticamente
por:
a) las esticomitias (vs. 6 y 14) .
b) los encabalgamientos suaves (vs. 1-2, 3-4, 7-8 y 12-13).
c) los paralelismos:

19) huesos (A1 ) . . • . . . . . . . . . penas (B1 ) }
cavilaciones (B2) ........ sienes (A2)

(

vs.

29 ) paralelismo en forma de reduplicación versal

•

39) amor (A1 )
voz (A2 )

••••••

•.•.•.

_)
12

(vs. 4-5)

tabla (B1 ) • • . • . . procuro (C1 )
norte (B2) ...... pretendo (C2 )

}

(

vs. 10-11

)

(Se trata de un paralelismo sinónimo de tres pluralidades bimembres).
d) un caso de construcción bilateral (o bilateralidad) perfecta en el v. 3.
e) escaso empleo del hipérbaton. En todo el texto sólo hay dos: uno en
el v. 2 y otro en el v. 14, y aun este último es distensivo, y, por tanto,
de efecto conceptual.

f) el estilo lento, nominal, producido por la abundancia de sustantivos
y adjetivos. De las 43 palabras con acento rítmico, sólo 14 no son ni
sustantivos ni adjetivos. Si tenemos también cuenta los que están en
final de verso (seguidos, por tanto, de pausa) -10 de entre 14---,
veremos que la imensa mayoría de las palabras situadas en un lugar
estratégico lo son.
g) pocas antítesis: "vas - vienes" y "vaivenes". Y éstas no expresan falta
de serenidad, sino el zarandeo a que se halla sometido y que resiste
serenamente.
h) la aparición de un verbo de estado o reposo (tener hechos, v. 1).
i) la enumeración de adjetivos en el v. 8, que da lugar a una imagen del
siguiente tipo:
Aa de Bb ' b '' b ' ' ' b ' ' ' '.
( A _:_ noche; a = oscura; de B = sartenes; b '
pobres; b ''' = tristes; b '''' = morenas).

= redondas; b ' ' =
381

�III. Noche-soledad.

a) el predominio de las oraciones subordinadas: actitud lógica, razonadora, intelectual.

La expresión "noche oscura" (v. 7) ya es de por sí una me~o_ra, cuyo
significado real es el de "estado de desolación, de abandono espmtual, de
cansancio". (Recordemos a San Juan de la Cruz). Pero, por tratarse de una
metáfora excesivamente repetida (se ha convertido en metáfora tópico), el
poeta le da originalidad al transformarla en el elemento real ( Aa) de una

b) la métrica utilizada: endecasüabos, soneto. (El soneto es la estrofa
culta por excelencia. Lope de Vega: "El soneto está bien en los que aguardan." Exige, pues, reflexión.

V. El lirismo.

imagen.

En estos dos versos (7 y 8) aparecen las únicas notas de color -y aun de
color negro, que es, en definitiva, ausencia de todo color;
noche -

oscura -

sartenes -

morenas.

IV. Estilo conceptual.
La · ausencia de ·colorido, así como de notas sensoriales correspondientes a
otros sentidos que no sean el de la vista, privan al poema de cuanto podría
indicar sensualidad o deleite de los sentidos. El poeta produce, en consecuencia, no un estilo sensual, sino conceptual y sentimental: "cavilaciones" "penas".
Esta relación entre pensamiento y sentimiento nos lleva al recuerdo de
las definiciones que de poesía dieron Unamuno y A. Machado. Decía el
primero: "Piensa el sentimiento; siente el pensamiento. Algo que no es música es poesía". Y el segundo habló de "verdades cordiales". P~dríamos,
a partir de aquí, esbozar un estudio de influencias o de parecidos que
nos llevaría muy lejos. De todos es conocido el magisterio de éstos en los
poetas más jóvenes.
El conceptismo ( o, tal vez mejor, ~onceptualismo, para evitar equívocos)
me viene confirmado por:
a) la estructura del poema (paralelismos, bimembraciones de los vs. 3,
10 y 11, bilateralidad del v. 3, etc.).
b) el uso de metáforas (v. 7); imágenes (vs. 7-8; 6, 9, 10, 11); comparaciones ( vs. 4 y 5) ; sinécdoque (v. 1), y la alegoría de todo el poema.
, Añadamos que los vs. 10-11, además de un paralelismo conceptual, con~tituyen un paralelismo rítmico, según podremos comprobar en el estudio
rítmico del texto que pondremos al final de este análisis.
Por otra parte, son notas cultas -M. Hemández, Generación del 27,
Góngora-:
382

Se trata de un poema extraordinariamente lírico. Lo indican estilísticamente:
a) La expresión constante de los sentimientos personales del poeta: desesperanza, amor, burla de sí mismo, ansias no alcanzadas, etc. Repasemos
el significado del léxico.
b) la utilización de la I"' persona del singular en los verbos: tengo, voy,
procuro, pretendo, habré, voy sonriendo, etc.
c) El uso de pronombres personales y adjetivps posesivos.
VI. El poeta nos compenetra su dolor. Para ello se sirve de:
a) el uso de los artículos determinantes delante de "penas", "cavilaciones", "mar", "playa" y "arenas". (Hacen que el lector se familiarice con
estos conceptos) .
b) a lo mismo contribuye el empleo de los adjetivos demostrativos: "estos
huesos", "estas sienes" y "este naufragio" (2 veces).
c) incluso encontramos un recurso estilístico en la diéresis de "sonriendo",
que, al hacer el verso más lento, lo hace más comunicativo.

VII. Conclusión.
La actitud estoica -resignada y a la vez sarcástica- que apuntábamos
al principio y que se desprende del poema queda resumida al final, a manera de epifonema.
¿ No se advina acaso también una nota romántica, cual corresponde a
un poeta joven y enfermo física y moralmente?
Análisis rítmico del texto
Esquema

,

1 - - - - - -- - - - -

Endecasüabo sáfico
383

�,
2-----------

3----------4----------5----------6 ----------,
,
7----------8,- - - - - - - - - - -

9----------10 - - - - - - - - - - 11 - - - - - - - - - - ,
,

12 - - - - - - - - - - 13 - - - - - - - - - - -

,

,

,

14 - - - - - - - - - - -

id.

heroico

id.

a la francesa

id.

melódico

id.

melódico

id.

heroico

id.

sáfico

id.

trocaico

LA UTOPÍA HUMANÍSTICA SEGÚN ALFONSO REYES
DR. CARMELO GARIANO

id.

heroico

id.

a la francesa

id.

a la francesa

id.

melódico

id.

a la francesa

id.

sáfico

Dept. of Spanish and Portuguese
University of Southern California
University Park
Los Angeles, Calif. 90007

,I

Observaciones

a) Versos polirrítmicos.
b) Los versos 4 y 5, de ritmo melódico, tienen un movimiento equilibrado
y flexible, de acuerdo con sus significados.
c) Los versos 10 y 11 tienen paralelismo conceptual y rítmico.
d) Todos los versos, excepto el 3, llevan acento en la 6ª" sílaba. "En la lectura rápida yámbicos y sáficos suenan como unidades iguales al oído, y
sólo uno ejercitado los distingue sin distraer la atención del sentido de
las palabras." (HENRÍQUEZ UREÑA: El endecasílabo castellano, RFE,
1919, vol. VI, pp. 132-157).
e) Esta bipartición rítmica ( ~ bimembraciones) da la impresión de una
doble situación o actitud (el ir y el venir, el mar y la playa).

LA UTOPÍA HUMANÍSTICA se define en el siglo xv, cuando el florecimiento
de estudios grecolatinos fomentado por los humanistas europeos entronca
con el ensanche geográfico 'determinado por el descubrimiento de América
e inaugura una nueva visión del mundo, del hombre y de la vida. El retorno
a los clásicos parece un movimiento regresivo, algo así como una evasión de
la historia, pero en la práctica se resuelve en un enriquecimiento del presente merced a la imagen que los estudiosos sacan del mundo antiguo para
aplicarla a la renovación actual y al progreso en oposición a la barbarie.
Alfonso Reyes reconoce que la lección sacada de la cultura enterrada en los
monumentos y manuscritos antiguos inicia una etapa filológica, que pronto
se traduce en movimiento de ilustración, reivindicando un nuevo tipo humano: esto es, el ideal del hombre clásico, amoldado por el sentido de responsabilidad personal y por los cánones de la razón, de la dignidad individual y del dominio de los instintos animales.1 La concepción individualista
heredada del mundo helénico afina tanto la dimensión personal como la social del hombre. Por un lado se ofrece el espectáculo del héroe griego en
pugna contra el sino misterioso rescatando su individualidad a costa del
supremo holocausto; por el otro, aparece el primer experimento de democracia directa, dentro de la cual el orden social se realiza en armonía con los
aportes de cada miembro participante.
De tal modo, se subarayan las potencialidades humanas y su influencia
1

Cf.

ALFONSO REYES,

"Palabras sobre el humanismo," Boletín Capilla Alfonsina,

XIX (1971), 13.

384

385
H25

�no sólo en la etapa de superac1on individual, entendida como esfuerzo de
continuo perfeccionamiento y expansión de los valores, sino también en la
posibilidad de crear un orden mejor por encima de las rígidas estructuras
tradicionales. El Humanismo renacentista, si no elimina, por cierto reduce
el impacto de lo sobrenatural en la historia al paso que acentúa la importancia del individuo en la acción coordinada de los grupos humanos. Alfonso Reyes lo reconoce en forma explícita: "El Renacimiento volverá a la
inspiración clásica, e intentará la reducción de la historia a las solas causas
humanas." 2 De semejante concepción emerge la valorización del hombre
natural. Este logra la plenitud de la persona gracias a la obra de la paideia,
cuyo poder modificador había producido las normas de una superior humanidad en tiempos de Pericles. Su objetivo es la areté helénica, facultad
sinónima de la virtus latina, que puede realizarse dentro de un contexto
natural, sin la intercesión de la gracia. Lo humano del hombre (humanitas)
es la esencia común que enlaza a todos los hombres con un vínculo de hermandad natural, acentuada por el atamen de hermandad teológica tradicional, por ser todos hijos del mismo Padre eJlpiritual.
La corriente humanística consagra el triunfo del individuo o, por decirlo
con Reyes, "va a hacer del hombre natural --que antes era como un diminuto
agregado dentro de una corporación espiritual y política- un centro de
interés".3 y como el individuo es perfectible, surge la posibilidad de una
regeneración social que corra pareja con la regeneración individual. Por ese
camino, · se fortalece la fe en una sociedad perfecta, realizada por los seres
humanos, quienes pueden lograr en ella el ideal perdido de la felicidad terrenal. La lección teórica del mejoramiento ético en el plano individual adquiere un empuje militante en el plano de las reformas sociales, tanto en la
persona del príncipe ideal en oposición al príncipe maquiavélico como en
las instituciones y las normas jurídicas.
Alfonso Reyes se sintió fascinado ·por el ideal utópico, columbrado por
los humanistas renacentistas con miras a la hermandad humana y al bienestar universal.4 En la transición de la época medieval a la moderna, Reyes
• A. REYES, Estudios helénicos, en Vol. XVIII de las Obras completas (México:
Fondo de Cultura Económica, 1966), p. 179. Las citas allonsinas que aparecen a
continuación se sacan de esa colección de sus obras indicando el tomo y página después de la abreviatura OC.
• A. REYES, Capítulos de literatura española. II serie, OC, VI, 231-32.
• El tema utópico se encuentra con cierta frecuencia en varios libros de Alfonso
Reyes. En particular, véase el ensayo sobre "La Atlántida castigada," Sirtes (México:
Tezontle 1949) · "El presagio de América," última Tule, OC, XI, 11-62; "Las utopías," L;s trabajos y los días, OC, IX, 274-77; "La novela de Platón", Junta de sombras, OC, XVII, 233-535; No hay tal lugar, OC, XI, 336-89. Además, se hace re-

386

ve que esa idea cobra cuerpo y forma a través de tres vertientes. A saber:
la tradición mitológica clásica, emparentada con la noción edénica bíblica; la
visión de una sociedad utópica, enraizada en la creación literaria humanista;
y el movimiento cosmopolita, basado en la cohesión de los grupos ilustrados
por encima de las diferencias raciales, religiosas, nacionales y culturales.
La CQ.rriente mitológica y prehistórica abre una nueva ruta que sale del
manuscrito clásico. Se desorienta por distintos caminos durante la Edad
Media. Se concreta con el Humanismo. Se re-crea como triunfo artístico
en el Renacimiento gracias al genio cervantino.5 Es el mito de la Edad de
Oro, la primera de las edades hesiódicas, que evoca el recuerdo del Edén.
lugar o estado de felicidad terrenal, enlace entre la inocencia natural y 1~
gracia divina, beata infancia del género humano aún incontaminado por el
pecado y la caída. El mito de la Edad de Oro tuvo muchas variantes entre
los pueblos antiguos y se difundió por las regiones más apartadas. Sus rasgos
fundamentales pueden resumirse de la siguiente manera siguiendo a Alfonso
Reyes:
a) Disciplinado anarquismo: "En la Edad de Oro no había leyes ni legisladores, y todo era paz y ventura";
b) Lozanía física y psíquica: "Se ignoraba el mal y no existían las enfermedades. . . Los hombres alcanzaban una larga vejez, y luego eran transportados en sueños al reino de los espíritus";
c) Abundancia, como en tierra del pipiripao: "La Tierra ofrecía gratuitamente sus frutos, los árboles destilaban miel, los ríos manaban vino y leche";
ferencia al curso sobre "El pensamiento político de los griegos" ofrecido en El
Colegio Nacional de México en 1950 y a otro curso que tenía preparado sobre "Los
primeros siglos de la literatura francesa," a propósito del tema de San Balandrán.
• Cf. A. REYEs, Estudios helénicos, OC, XVIII, 42: ''Don Quijote, ante los
asombrados cabreros, evocará un día la Edad Áurea con acento comparable al de
Hesíodo". En Tres alcances a G6ngora, OC, VII, 224, Reyes añade que "la célebre
escena de don Quijote y los cabreros procede en 'sinécdoque mental': la bellota
lleva a la encina, la encina a la Edad de Oro, y don Quijote, con un puñado de
bellotas, imagina tener en la mano un compendio de los 'siglos dichosos', y habla
de ellos creyendo que todos lo entienden". Refiriéndose a ese episodio, Harry Levin,
en la introducción de su trabajo The Myth of the Golden Age in the Renaissance
(Bloomington: Indiana University Press, 1969), p. xxii, contradice cierto acercamiento arbitrario establecido por Elizabeth Armstrong, Ronsard and the Age of Gold
(Cambridge, 1968), afirmando que "to strongtben her claims for Ronsard's originality,
Mrs. Armstrong discusses the association between Don Quixote's discourse on the
golden age and the handful of acoms that sets it off. 'Wouldn't even he have been
able to produce this particular association of ideas,' she asks, 'had Ronsard not
pioneered it a generation before.' It would be my answer that Cervantes had many
nearer sources, and that Ronsard was by no means a pioneer in this respect."

387

�d) Libertad de las rutinas y gozo a pierna suelta: "Nadie necesitaba trabajar para el sustento";
e) Libertad de las preocupaciones materialísticas: "Se vivía en comunidad de bienes. No había armas ni guerras, ni hacía falta la navegación porque todo se encontraba en casa." 6
Esa dichosa edad del género humano se ubica bajo el proto-dios Cronos,
esto es, la época de los orígenes cósmicos. Lo cual no deja de tener, según
Reyes, su contradicción interna, puesto que el hombre, de acuerdo con el
mito griego, no había aparecido aún. El hombre, según la tradición más
autorizada, fue modelado por Prometeo con barro de Panopea, en Beocia,
y luego Atenea comunicó el primer soplo de vida al inerte muñeco. Esto
pudo ocurrir en época posterior, bajo el reinado de Zeus. De todos modos,
no faltan otros mitos griegos que atribuyen el origen del hombre a generación
espontánea del suelo o de los planetas, a la autoctonía ateniense, y a otros
procesos. De acuerdo con los misterios órlicos, "el primer hombre fue amasado con las cenizas de los Titanes a quienes Zeus fuhninó después que ellos
hubieron devorado los restos de Dioniso Zagreo: lo cual ell.'Plicaría la doble
y contradictoria naturaleza del hombre, ya titánica ya divina por los principios que se juntaron en su elaboración".7 El mito de la Edad de Oro
viene a rescatar el impulso de lo divino en el hombre.
A través de los siglos, ese mito permanece como una aspiración latente:
un deseo reprimido o expreso de escaparse de las dificultades de la vida
hacia espejismos espaciales, como las Islas Afortunadas, o hacia estados de
vida idealizados, como la Caballería. Se trata de un mito que alienta la
nostalgia intrínseca en el individuo: nostalgia en el tiempo, que explica tanto
el refugio de la conciencia individual en los recuerdos de infancia como la
fuga de la conciencia colectiva hacia visiones edénicas. Con los humanistas,
esa nostalgia colectiva se acentúa en forma de renovación social. El movimiento depurador de los textos anti~os se actualiza como esfuerzo realizador de los mitos antiguos. La sabia constitución de la Atlántida y de la
república ideal de Platón, el Aleccionamiento de la república real de Tito
Livio, la visión de mesiánica redención en la bucólica de Virgilio, y sobre
todo, el estímulo por renovar la vida presente a imagen de lo clásico, todo
conduce a una palingenesia ético-social sin convulsiones violentas. Con los
humanistas se inicia la más difícil de las revoluciones -la revolución interior- y se afirma de un modo aparentemente contradictorio, puesto que se
adelanta lo nuevo so color de lo viejo y se renueva el presente en nombre
del pasado. En breve, se superan los desconectados ciclos históricos reanuREYES, Mitología griega, OC, XVI, 397-98.
' Loe. cit., p. 392 et passim.

' A.

388

dándolos en una coincidencia de dos planos: el plano ideal heredado del
mito y el plano real heredado de la historia. La herencia mitológica sirve
de antídoto a la herencia histórica, de la cual el hombre había recibido
crueles pasiones, el impulso de destruir obras y vidas, la voluntad de someter
a los débiles, el empeño de obligar a los inteligentes al conformismo bajo
amenaza del fuego eterno, cuando no de la hoguera temporal.
No bien se realiza el descubrimiento de América vuelve a cobrar vida el
mito de la Edad de Oro resucitando el oleaje de' promesas y redenciones.
Europa, como siempre, es el centro de la acción mundial, pues allí se acrisola
lo anímico. Pero el punto de referencia espacial en América, con una doble
vertiente transatlántica: o tiende del alma europea hacia el Nuevo Mundo,
o brota del Nuevo Mundo hacia el ahna europea. En ambos casos, la ilusión
apetece realizarse : "La idea de que existe un reino de la felicidad donde
los hombres son naturalmente buenos - lejano bosquejo del sueño filosófico
de Rousseau- cunde por todas partes." 8 En vísperas del descubrimiento de
América, el Cardenal Aliaco no sólo representa seres fantásticos, como los
macrobios con cuerpo de león y garras de águila, los cíclopes, las amazonas,
los monopodios, los acéfalos, y otros bichos raros, sino que cree también "en
la existencia de gente beatísima, en los hiperbóreos casi inmortales, de que
algunos suelen suicidarse hartos ya de felicidad y de vida" (lbid.).
América se asoma a la historia "como la nereida de la égloga marina" y
fomenta un nuevo género literario: "Los humanistas resucitan el estilo de la
novela política, a la manera de Platón, y empiezan, con los ojos puestos en
el Nuevo Mundo, a idear una humanidad más dichosa." 9 Claro que ese
ideal de un mundo mejor aflora también en obr-as medievales, como la Ciudad
de Dios de San Agustín; como el Blanquerna del Doctor Iluminado, quien
abulta las dimensiones de lo real y la concepción de la Caballería para el
logro de una humanidad mejor; como el Milione de Marco Polo o los relatos de sus epígonos, de los cuales emergen sociedades estilizadas con arreglo
al canon de cierta perfección humana. Pero hay una diferencia fundamental
entre las dos nociones alfonsinas de "quijotismo oriental" y "quijotismo americano". Aquél es color, descripción pintoresca, lejanía inaccesible a las aspiraciones europeas; éste, en cambio, es un centro de convergencia, una atracción inmanente, el polo orientador de los anhelos del hombre occidental.
Los humanistas, seres dotados de alma cristiana con mente pagana, impresionados por la sencillez de costumbres y la justicia del orden social entre
los indígenas de América, creen ver realizado entre ellos el mito de "la
Edad de Oro, el estado de inocencia natural, sin querer darse por entendida
• A. REYES, Última Tu/e, OC, XI, 42.
• Loe. cit., p. 58.

389

�de lo que había de herético en esta noción" (lbid.). En particular, el humanista Pedro Mártir prepara, con su "filósofo desnudo", al noble salvaje
de Rousseau. Más tarde, en el momento culminante del Renacimiento, Cervantes ensalza este mito en la conmovida evocación de su ingenioso hidalgo.
Su presencia se hace sentir en los mejores escritores del Renacimiento europeo:
Erasmo, Moro, Rabelais, Montaigne, Tasso, Bacon, Campanella. De tal modo, el humanismo literario, que había avivado el humanismo activista de los
exploradores, se remata en humanismo ético, más intensamente humano en
su contenido y propósitos: "Si Juan de Ponce delira por encontrar la surgente
de la juventud eterna en la Florida, los filósofos piden al Nuevo Mundo un
estímulo para el perfeccionamiento político de los pueblos." io
El humanista que lleva la voz cantante en esta tendencia literaria es el
inglés Tomás Moro (también Morus o More). En él se remata la esencia
del movimiento utópico. El propio nombre de lo utópico es su invento.
Deriva de su Utopía (en forma completa: De Optimo Reipublicae Statu deque Nova Insula Utopia, 1516), cuya etimología griega traduce vívidamente
Quevedo por "no hay tal lugar". 11 Sobre ese tema suda la prensa en el siglo
sucesivo, en que aparecen, entre otras, las siguientes obras de índole utópica: la Ciudad del Sol de Campanella (1620), la Nueva Atlántida de Bacon (1627), y la Oceana de Harrington (1656). 12 La Utopía de Moro nace
como reacción contra la mala política del gobierno inglés que expropia los
bienes raíces de las ciudades en beneficio de cortesanos con el rey en el
cuerpo. En su propósito de establecer enormes latifundios para la remunerativa industria lanar, los ávidos gobernantes no se pierden en repulgos de
la empanada ante los derechos de los pobres. Por culpa de los magnates
laneros, se llega al absurdo de que las tímidas ovejas se convierten en monsIbid. Cf. también No hay tal lugar, 09, XI, 346.
u Loe. cit., p. 338.
u ALFONSO REYES no es excesivamente favorable a la obra de Campanella, que
tanto influyó sobre Fernán Pérez de Oliva y otros autores españoles. La considera
como "obra abstracta y fría, sin el aliento humano de Moro; concepción intelectualista y militar (hoy diríamos, a la prusiana), donde verdaderamente parece que
pisamos el suelo duro y adamantino de otro planeta". La Nueva Atlántida de Bacon
se le antoja como la expresión típica del genio científico de su autor Y, en cierta
medida, cobija la confianza en la ciencia y sus aplicaciones prácticas del mundo
yanqui: "Quiere que la ciencia nos dé, a toda prisa, la felicidad. En cuanto lo.s
numerosos mensajeros de la Nueva Atlántida tienen noticia de un invento cualquiera, lo traen a la Casa de Salomón para que allí acaben de perfecciomtrlo Y ensayen sus aplicaciones prácticas." De la Oceana de Harrington reconoce su influencia
en la época colonial de Norteamérica, como también en el ambiente republicano
de la independencia y en varios principios constitucionales de la América inglesa Y,
un poco, de Francia: cf. No hay tal lugar, OC, XI, 367-71.
1•

390

truos que se tragan a los desamparados: siempre quiebra la soga por lo más
delgado. Al perder sus tierras, los pobres se echan a la ventura y al banditismo, es decir, contra la ley, contra la paradoja de la ley, que antes los
depriva de lo suyo y luego los castiga por los efectos causados. Autor y
estadista honrado, si los hay, Tomás Moro no echa buena sombra en la
corte del "coronado Barba Azul de Inglaterra". Y de tal suerte, afirma
Alfonso Reyes, "no tanto por apego a un dogma determinado, cuanto por
apego a la decencia. . . prefirió morir 'ahorcado, arrastrado y desentrañado' ".13 Entrando en materia, huelga destacar que la primera norma sobre
la cual descansa la sociedad de Utopía es el trabajo obligatorio y su ecua
distribución : "La jornada de trabajo no pasa de las seis horas" ( I bid.).
De tal modo, el trabajador, lejos de convertirse en mecánico instrumento
de producción, tiene tiempo para cultivarse espiritualmente. Otro principio
social es la abolición de la propiedad privada y del dinero. El intercambio
de los bienes de consumo se realiza por canje directo en los grandes almacenes públicos. La abundancia económica tiene sus efectos benéficos sobre
el alma humana: "¿ Quién ha de quejarse, donde la tarea es tan dulce?"
se pregunta el Sabio mexicano. "¿ Quién ha de sentirse codicioso donde la
abundancia es la ley?" (lbid.). A la inversa de los europeos, los habitantes
de Utopía desprecian las piedras y metales preciosos. El oro sirve para
hacer cadenas para los esclavos y sambenitos para señalar a los crimina!es.
En esa sociedad no se admite la pena de muerte, pero sí la esclavitud. Por
suerte las leyes son pocas y bien claras: corruptissima res publica, plurimae
leges. El jefe, Utopus, gobierna sabiamente armonizando a todos los grupos,
y no armando a los ricos contra los pobres. La guerra es la peor que puede
acontecer, y nadie espera gloria de ella. En caso de invasión, se entrega la
defensa a unos mercenarios colindantes, con lo cual se reduce su número,
y también se promueve la disensión interna entre los enemigos, se causan
sublevaciones sociales, se concierta el asesinato de los caudillos civiles y
militares. Estas afirmaciones de violencia parecen cosidas con hilo blanco
dentro del contexto de moderación de la obra; en realidad, subrayan el pragmatismo británico del autor, quien justifica la muerte de unos pocos hombres peligrosos a fin de salvar el mayor número de habitantes. En él coexiste, según Reyes, una "mezcla de piedad estoica y de escepticismo ligero,
de grave prudencia y travesura de humanista" (Ibid.J.
La obra de Moro anticipa el "utilitarismo de Bontham y de Mill" y preconiza la "absoluta libertad religiosa" sostenida más tarde por Locke. Ciertas intuiciones preanuncian conquistas que enriquecieron el progreso posterior
" Loe. cit., p. 363.

391

�de la humanidad.14 Por ejemplo: el uso de incubadoras en la cría de pollos; la
selección de los estudiantes para sus carreras de acuerdo con sus aptitudes;
la rehabilitación preventiva corrigiendo a tiempo las malas inclinaciones en
lugar de castigar por el daño hecho. En fin, Moro sugiere una conciliación, tan propiamente humanista, entre las doctrinas cristianas y ciertos
principios epicúreos, de tal suerte que el hombre trasciende el ascetismo medieval, esto es, se humaniza cultivando los placeres del cuerpo y del espíritu,
en particular la salud, sin la cual se justifica una forma de voluntaria eutanasia.
El orden social de Moro no se adhiere, por supuesto, a la realidad del
mundo europeo: para éste viene a plana y renglón la política de Maquiavelo. Pero en el Nuevo Mundo tiene distintas repercusiones. América es
una tierra utópica. Todo gran proyecto es siempre un sueño utópico. A la
postre, ¿ no fue el Descubrimiento una idea utópica antes de realizarse como
suceso histórico? Y si el Descubrimiento se realizó después que tan intensamente lo sofü1ron los humanistas prerrenacentistas, ¿ no huelga cobijar la
esperanza de que se realice la Utopía social porque tan verosímilmente
la prefiguraron los humanistas del Renacimiento? El destino de América
adquiere una nueva dimensión: "Comienza a definirse a los ojos de la humanidad como un posible campo donde realizar una justicia más igual, una
libertad mejor entendida, una felicidad más completa." 15
Esa figuración utópica, con frecuencia, se pierde de vista en nuestro continente, y bien está que de cuando en cuando se levante la voz de algún
humanista moderno que traiga a la memoria el mensaje de los antiguos
escritores. América ha sido siempre un gran campo de experimentos sociales, desde muy temprano: "Vives y Moro, a través del obispo Vasco de
Quiroga, inspiraron las Fundaciones de Michoacán, una de las varias utopías indígenas soñadas por los civilizadores de América." 16 El otro experimento, de mayor alcance, fue el famoso Imperio Jesuítico, organizado sobre
la base de un comunismo católico en el Paraguay y las regiones adyacentes
del Brasil, Uruguay, Bolivia y Norte argentino.U Tras tantos años, aquellos
experimentos aparecen bajo destellos idealizados. En la práctica, pudo ocurrir lo de siempre: so vaina de oro, cuchillo de plomo. La realidad' puede
" Loe. cit., p. 366.
"' A. REYES, última Tule, OC, XI, 58.
11
A. REYES, Letras de la Nueva España, OC, XH, 308. Véase también: No hay
tal lugar, OC, XI, 364; Los trabajos y los dias, OC, XI, 275.
17
A. REYES, última Tule, OC, XI, 59. Sobre las relaciones entre el Imperio Jesuítico y la obra de Moro, véase mi trabajo "More's Utopía and the Jesuit Reductions in Paraguay," De Paul Studies, II (1955 ), 19-30.

392

deslucir en plomo el oro del idealismo utópico, pero eso no implica que
se interrumpa el perfeccionamiento de los rasgos más humanos del hombre
a fin de hacer más feliz su estadía en este planeta.
Con la concepción utópica tiene que ver cierto esfuerzo supernacional
que los humanistas trataron de llevar a cabo en su siglo. Es una prolongación de su afán de lo universal, un deseo de hermanar el conocimiento
cultural con el trato humano por encima de fronteras o barreras políticas.
Después de sentirse asociados con los genios más grandes de la antigüedad
superando las lejanías del tiempo, es natural que quieran superar las distancias del espacio para asociarse con los ingenios del presente. Erasmo,
con sus viajes y comunicaciones, promueve un verdadero movimiento paneuropeo entre los humanistas de su generación, la ilusión de una república
de sabios que se enlaza por cierta afinidad selectiva y se ubica por encima de
las fragmentarias estructuras poüticas. Prima facie, parece tratarse de una
libre agrupación alitista, una especie de aristocracia intelectual, que se
aparta del profanum vulgus. Por repulsivo que sea todo intento inspirado
en un complejo de superioridad, bien por herencia de la casta o adquisición
del mérito, cabe indicar que el propósito de extraterritorialidad intelectual
de los humanistas es esencialmente democrático. Su selección no es discriminatoria, pues se cuenta con que la virtud del saber, la paideia, ponga al
alcance de todos los medios para superarse. Los humanistas presentan en
su conjunto los caracteres de una democracia integral, pues abarcan un
corte horizontal de toda la sociedad. Salen de las clases humildes, de las
clases medias y altas, salen de la nobleza y de la plebe, y en la nueva
esencia de lo humano descubren la cohesión y hasta un subconsciente sentido
de misión. Recogen el ideal fracasado de la Caballería inspirado en el logro de
las virtudes caballerescas merced a la espada, y se proponen de realizarlo
con la pluma gracias a la virtud humana. Ese carácter universal del Humanismo pasado es muy cónsono con la personalidad de Alfonso Reyes,
quien lo concibe como "la creencia en una posibilidad de acuerdo entre el
realismo histórico y las exigencias del espíritu" .18 Es un refinamiento espiritual que tiende a un cosmopolitismo sui generis.
El co¡;mopolitismo es un fenómeno que atrae vivamente el interés de Alfonso Reyes. Al analizarlo, considera una forma de cosmopolitismo exterior,
impuesto desde afuera con la fuerza o las presiones: tal es el cosmopolitismo
imperial de carácter guerrero, como el romano; de carácter económico, como el yanqui y el fenicio; o de carácter mixto. Pero hay un cosmopolitismo
de orientación interior, sin miras a conquistar ni dominar, fundado en un
is JEAN CAssou, "Un verdadero humanista", en Páginas sobre Alfonso Reyes (Monterrey: Universidad de Nuevo León, 1955), I, 394.

393

�afinamiento de lo humano. De este cosmopolitismo purificador Alfonso Reyes distingue cuatro variedades claramente identificables en la trayectoria
de la civilización; a saber: el cosmopolitismo caballeresco; el humanístico;
el filosófico; el romántico. Pasamos por alto los dos últimos tipos por caer
fuera de nuestro asunto.
El cosmopolitismo caballeresco está fundado en la herencia cultural de
la unidad latina y la universalidad del cristianismo, pero también ofrece el
primer asomo de agrupación cultural con los clérigos y letrados de dos distintos niveles: el "mester de juglaría", de índole popular, y el "mester de
clerecía", con un aliento más elevado. En la etapa sucesiva triunfa el aspecto cultural, enraizado en lo universal de lo humano como valor, y no
en la universalidad de la Iglesia. "El segundo intento de cosmopolitismo
sobreviene con el Renacimiento humanístico," afirma el Sabio mexicano,
aclarando por grandes brochazos su programa: "El siglo XVI predica el retorno a las dos antigüedades clásicas, aviva el interés por el hombre mismo
en cuanto es criatura de la tierra, y nutre un ideal de armonía ya menos
asido a la caridad y más afirmado en la cultura." Por eso, sus adalides son
verdaderos intelectuales a nuestro modo: "¡ Ojalá, en otro sentido, nosotros
lo fuéramos de ellos!" 19
De tal modo, se viene formando la conciencia laica europea, que en España es tan benéfica como en otros países. En la tensión entre tradicionalistas e innovadores, no sólo se enriquece la cultura española, sino que revela su poder de crear formas originales de arte y pensamiento absorbiendo
las savias de otras influencias. Los dos polos del Humanismo mediterráneo
se unifican en el eje entre las dos penínsulas latinas, lo cual representa
Reyes en un simbolismo cromático: "Y toda una gama de matices y cambiantes entre el amarillo y el azul pudo ser la historia de las relaciones entre ambos pueblos, y sobre todo en la era de sus relaciones más altas, cuando
el beso sensual de Italia hacía palpitar ei seno de Castilla." 20 En ese intercambio creador, el filólogo Nebrija adquiere, en el pensamiento alfonsino,
una estatura más alta de lo que le merecen sus estudios de varia ciencia:
es "el abuelo de los europeizadores de España".21 La esencia de ese humanismo mediterráneo se traslada directamente al lado ibérico del Nuevo Mundo. Llega con la visión de la historia por obra de Solís. Llega con el reconocimiento de lo humano en la p~rsona del indio gracias a Bartolomé de
las Casas. Llega y brota más tarde con el humanista mexicano Landívar
por las influencias de Poliziano, Fracastorio y Pontano: influencias que

ª A.
"' A.
11
A.

394

REYES,
REYES,
REYES,

Tentativas y orientaciones, OC, XI, 191.
Las vísperas de España, OC, II, 212.
Retratos reales e imaginarios, OC, 111, 420.

asoman con cierta frecuencia en los años formativos de la cultura del Virreinado de la Nueva España, atestiguando el humus humanístico en la
base del florecimiento cultural de Iberoamérica.22
La difusión del saber promueve la dialéctica interior de la utopía humanística. Brotada del seno de la mitología religiosa, se acendra como mito
literario, que de la esfera del arte tiende a desbordar en los cauces de la
realidad humana. Su primer asomo se esboza en la noción de un cosmopolitismo humanista, de carácter culto, pero en seguida se traslada a América, cuyas sociedades indígenas ofrecían el paradigma de organizaciones fundadas en principios justos e igualitarios, y cuyas riquezas, si bien explotadas
y bien distribuidas, prometían la redención de la pobreza y los males sociales.
De tal modo, las tres vertientes de la utopía humanística -la mítica, la
literaria y la cosmopolita- se unifican, gracias a la mediación de Alfonso
Reyes, en un contexto que aúna el tiempo y el espacio. Diacrónicamente,
se ata la prehistoria a la historia, reconduciendo el mito a las corrientes vivas
del anhelo colectivo. Espacialmente, Europa se inserta en la conciencia de
América por la integración cultural al mismo tiempo que América se inserta
en la conciencia de Europa por la esperanza de llevar a la práctica el atisbo
utópico de la imaginación. En esa conjunción, lo ideal hace presión para
fijarse en lo real. Es el primer signo de la unidad intercontinental del Occidente, que se realiza bajo el signo de la utopía humanística.

,. Cf. A. REYEs, Pasado inmediato, OC, XII, 313; Letras de la Nueva España,
OC, XII, 319, 378-79; Capítulos de literatura mexicana, OC, I, 187.

395

�OBSERVACIONES SOBRE LA "AMADA" Y SOBRE
LA PREOCUPACIÓN HISTóRICO-PATRióTICA EN
LAS NOCHES LÚGUBRES DE JOSÉ DE CADALSO

DR.

RALF R. NICOLAI

Dept. oí Germanic and
Slavic Languages
The University oí Georgia
Athens, Ga. 30601 U.S.A.

LA IDENTIDAD DE LA AMADA en las Noches Lúgubres de José de Cadalso ha
sido el tema de varias investigaciones, pero parece que la mayor parte de
los críticos, hasta ahora, no se han destacado por una explicación cabal
del texto. El propósito de esta investigación es mostrar que al invocar a
su amada, Cadalso trata el tema de la decadencia de su patria y de su
glorioso pasado. Una exhumación de la amada corresponde al em~eño
de recordar y tal vez recrear la conciencia de un esplendor que era propio de
la España de siglos anteriores.
No ha habido falta de esfuerzos para identificar a la amada con una
persona específica que figuró en la vida de Cadalso. Escribe Nigel Glendinning, por cierto uno de los hispanistas más conocedores de la obra de
Cadalso, que el lamento de Tediato lo escribió el autor con motivo de la
muerte de María Ignacia Ibáñez, aunque cree que "la tentativa de la exhumación" es "ficticia y no verdadera" y que la historia del desenterramiento
es, probablemente, por parte derivada de la "leyenda popular llamada en
España La difunta pleitada". Además nota que el estilo de Cadalso y "los
varios puntos de vista de los personajes, el desarrollo de sus ideas y toda
'la parte de adorno'" indican que las Noches es "obra de pensamiento más
que de sentimiento".1
1 En
su Prólogo a: Cadalso, Noches Lúgubres (Madrid: Espasa-Calpe, S. A.,
1961 ), pp. XVII ff., particularmente XXII f. y LXXI. En adelante abreviamos en
el texto: Glendinning, Prólogo.

396

Edith F. Helman manifiesta que Cadalso, al componer las Noches, no
tenía "propósito moralizante alguno" sino que "quería aliviarse de su pena
y escribía una lamentación por la muerte sin sentido de su amada [María
Ignacia Ibáñez] y por su propia vida, ahora igualmente sin sentido". 2
La teoría de que las Noches constituyen la narración de un hecho real
fue adelantada por José F. Montesinos 3 y recientemente reiterada por Felipe Ximénez de Sandoval, el cual -fiándose en demasía de su propia interpretación somera de la obra- edifica un castillo de naipes al reconstruir
los pensanúentos, sentimientos y hasta actividades de Cadalso, presentando
productos de su imaginación como hechos auténticos.4
Russell P. Sebold, en su libro sobre Cadalso, parece contradecir, hasta
cierto punto, la noción de que la amada en las Noches sea María Ibáñez,
y sostiene que a la amada se le debe de tomar como símbolo de ilusiones
perdidas:
.. .this shadowy, nameless figure T ediato so
often forgets .. . is only a pretext, like the
lost or impossible love in so many later
Romantic works; for T ediato's lost illusions
are the real objects of his mourning. His
beloved's putrefact remains are more important
as symbols of his dashed ideals than as tragic
reminders of a lost passion.

Desafortunadamente, Sebold no niega rotundamente que la amada es una
persona real, sino opina:
.. .Tediato's recollection of the " beautiful eyes",
"Hair more precious than gold", "white hands",
an "loving lips" that have turned into
corruption makes us really certain that it is
, En su introducción intitulada "Cadalso, romántico antes del romanticismo", en:
José Cadalso, Noches Lúgubres (M adrid: Taurus Ediciones, S. A., 1968), p. 61.
Al citar de la obra de Cadalso, nos referimos a esta edición, usando la misma! ortografía y dando los números de las páginas en paréntesis.
• JosÉ F. MoNTESJNos, "Cadalso o la noche cerrada", Cruz y Raya (abril, 1934),
pp. 45-67.
• Véase: FELIPE XIMÉNEZ DE SANDOVAL, Cadalso (Vida y muerte de un poeta soldado) (Madrid: Editorial Nacional, 1967), p. 250. Sobre todo las páginas 247252 ofrecen buen ejemplo del estilo novelístico y ficticio del autor.

397

�a fellow being and a woman that he
mourning.6

is purportedly

Hay motivos para contradecir a las citadas interpretaciones. Para delinear
el probable significado del término "amada", se tiene que comprender sobre
todo que se trata de la forma femenina del participio del pasado del verbo
amar, y que estrictamente no tiene que referirse a una persona. Más bien
es posible que el objeto del atributo "amada" sea cualquier substantivo de
género femenino.
Al ser confrontado con tal razonamiento, es justificada la pregunta: ¿Dónde dice Cadalso que el protagonista de las Noches, al hablar de su amada,
no se refiere a una persona? Efectivamente en ninguna parte. Pero tampoco no dice que sí se trata de una persona. Se propone indicar, sin embargo, que su amada no es una persona específica. "No te canses", le advierte Tediato a Lorenzo en la primera Noche, "no busco el cadáver de
persona alguna de las que puedes juzgar. Ya no es cadáver". Y Lorenzo,
por consiguiente, pregunta: "Pues si no es cadáver, ¿ Qué buscas?" (p. 93).
Poco antes ya manifiesta Tediato que no busca los despojos ni de su padre,
ni de su madre, tampoco de hermanos, hijos, o de amigos, ya que todas
estas "personas" no merecen la aflicción en que él se encuentra. Aunque
Cadalso evita cualquier referencia a alguna novia o comprometida, no sería
lógico suponer que la evaluaría más alto que a un hijo propio. Además el
lenguaje de Cadalso parece indicar en esta escena una indiferencia completa
frente a un individuo en particular. Por ejemplo, de los padres dice que
.. .nos engendran por su gusto, nos crían por
obligación, nos educan para que los sirvamos,
nos casan para perpetuar sus nombres, nos
corrigen por caprichos, nos desheredan por
injusticia, nos abandonan por vicios suyos. (p. 89)

Aún menos, según Tediato, se debe a las madres que igualmente nos "engendran... por su gusto: tal vez por su incontinencia", y hasta "nos vician
con su mal exemplo, nos sacrifican á sus intereses, nos hurtan las caricias que
nos deben, y las depositan en un perro o en un páxaro" (p. 89 f. ). Palabras similares emplea para hermanos, hijos y amigos. Es evidente que
tales argumentaciones por parte de Tediato no serían justificadas si se tratara
sólo de una yuxtaposición de mencionadas personas con una novia. Además
el lector se da cuenta de que también el sepulturero Lorenzo, en este caso,
• RussELL P. SEBOLD, Colonel Don José Cadalso (New York: Twayne Publishers,
Inc., 1971), p. 107. En adelante abreviamos en el texto: Sebold.

398

emprende su trabajo con un sentimiento de desasosiego inesperado. Lorenzo
observa que nunca tembló al enterrar cadáveres, aunque los pusiera "entre
otros muchos ya corruptos", rasgando sus vestiduras "en busca de alguna alhaja de valor"; cuenta también que les rompió las cabezas y huesos, sin sentir temor alguno. En este caso, sin embargo, es diferente:
.. .al ver el reflexo de esa lámpara me deslumbro . .. al tocar esos mármoles me hielo . ..
me avergüenzo de mi flaqueza: no la refieras
á mis compañeros ¡ si lo supieran harían mofa
de mi cobardía! (p. 78)

Esta reacción de Lorenzo sería inexplicable si, en efecto, el objeto de su
búsqueda fuera la novia de Tediato, persona para él desconocida. Considero
eso como prueba de que no quieren recobrar un cuerpo humano. Volviendo
a la pregunta ya citada "Pues si no es cadáver, ¿ Qué buscas?" (p. 93),
analizaremos las frases del diálogo entre Lorenzo y Tediato:
Lorenzo
.. .¡Mas ay nuevo espanto ¿Qué es aquello?
presencia humana tiene. .. Crece conforme nos
acercamos. .. Otro fantasma más le sigue . ..
¿Qué será?

Tediato
- ¡ Necio! Lo que te espanta, es tu misma sombra

con la mía que nacen de la postura de nuestros
cuerpos respecto de aquella lámpara. Si el
otro mundo abortase esos prodigiosos entes, a
quienes nadie ha visto, y de quienes todos
hablan, sería el bien o el mal que nos traerían
siempre inevitables. Nunca los he hallado: los
he buscado. (p. 79)

El significado es claro: Lorenzo cree vislumbrar algo que crece conforme

sr. acerca y que sí tiene "presencia humana": quiere decir que lo "humano"
no se puede excluir de la visión. Al mismo tiempo que Tediato niega la
presencia actual de lo que Lorenzo cree ver, también la define: Son "prodigiosos entes" (nótese el uso del adjetivo "prodigioso" que el diccionario Larousse define como maravilloso, extraordinario, excelente, perfecto) : aun-

399

�que todos hablan de ellos, nadie los ha vis~o -indu~ablemente porque están
muertos. Se refiere obviamente a personaJes conocidos, aunque ya no presentes, 0 sea personajes históricos. Por eso añade que nunca los ha hallado
aunque los ha buscado.
Se nota repetidas veces que Cadalso, al hablar de la amada, parece referirse a un "plural" en vez de un singular, sin que esta maner~ de nombrar
contradiga el concepto de la amada en el sentido antes establecido. En otras
palabras: la amada aparenta expresar una idea o. un c~ncepto _que
ticalmente se suele usar en el singular, pero al nusmo tiempo siendo desi::,-

gr~:-

nación colectiva.
Ya queda dicho que Tediato no está buscando un verdadero cadáver.
Parece más bien que en esta obra se usa la palabra "cad_áver" en u_n sen.d fgurativo. En las últimas páginas de la Noche primera, Ted1ato, a
t101
.
b
"l
primera vista, aparenta contradecir su declarac1ón de _que no usca "e cadáver de persona alguna" de las que Lorenzo puede Jllzgar porqu~ ya °_º
, " (p. 93) , exclamando·• "·1 En qué estado estarán. , las tristes rehes cadaver
quias de tu cadáver!" (p. 95) . Lo que parec_e contradicc10n, no obstante,
resulta ser un desarrollo ulterior lógico y consistente del tema, porque Tediato sólo nota que no busca el cadáver de una persona (p. 93) •
Por tal razón es posible que el cadáver le sirve al autor como símbolo.
Cadalso siempre evita cada palabra que podría designar persona alguna,
usando la palabra "objeto". Además uno se da cuenta d e que este " ob.~eto"
indica un plural de aspectos -Cadalso dice "conjunto"- que todavia es
visible:
Objeto antiguo de mis delicias...
objeto de horror para c_uantos te
montón de huesos asquerosos . .
tiempos conjunto de gracias! (p.

¡ hoy
vean!
¡ En otros

97)

Esta interpretación se puede respaldar a base del episodio siguiente. Lorenzo y Tediato levantan la piedra de la tumba:
Lorenzo
-La abertura que forma, ya da lugar para que
salgan esos gusanos que se ven con la luz de
mi farol.

400

Tediato
-¡Ay, qué veo! Todo mi pie derecho está cubierto
de ellos. ¡ Cuánta miseria me anuncian! En estos,
¡ ay en estos se ha convertido tu carne! ¡ De tus
hermosos ojos se han engendrado estos vivientes
asquerosos! Tu pelo que en lo fuerte de mi pasión
llamé mil veces, no sólo más rubio, sino más
precioso que el oro, ha producido esta podre!
¡ Tus blancas manos, tus labios amorosos se han
vuelto materia y corrupción! ¡ En qué estado
estarán las tristes reliquias de tu cadáver!
¡ A qué sentido no ofenderán la misma que fue
el hechizo de todos ellos! (p. 94 f.)

Se nota lo ambiguo de todos los vocablos importantes. Los "vivientes asquerosos" -sólo Lorenzo los nombra "gusanos"- anuncian "miseria". En
la siguiente frase dice "que el pelo. . . ¡ ha producido esta podre!" Esta idea
carece de lógica (evidentemente, "pelo" no puede producir una podre en
el sentido literal de la palabra) si uno ignora la comparación implícita con el
oro. Como parece, Cadalso quería expresar la noción de decadencia general a causa del efecto del oro o, lo que es lo mismo, de los valores materiales. Eso explicaría también la ambigüedad de la declaración que las
"blancas manos" y los "labios amorosos" se "'han vuelto materia" y "corrupción" - materia no en el sentido de "substancia material" sino más bien
en el sentido figurativo, o sea como aspiración hacia la opulencia, así como
la palabra "corrupción" tampoco se debe comprender en su significado de
"descomposición'' o "putrefacción" sino en el de decadencia general, tal vez
social. Entonces, lo que Cadalso dice en la última frase de la parte arriba
citada es lo siguiente: "Todos ellos" (los vivientes asquerosos) fueron hechizados por lo que a Tediato le ofende todos los sentidos, y fueron víctimas
de la atracción que para ellos tenía la "materia" y la "coITUpción".6
Indudablemente, aun la palabra "noche" y por tal el título de la obra,
se puede comprender como símbolo. "Domina, noche, domina," exclama
Tediato frente al carcelero en la Noche segunda, "y más y más sobre un
mundo que por sus delitos se ha hecho indigno del Sol. Quede aquel astro alumbrando á hombres mejores que los de estos climas" (p. 115) . Se trata aquí
• El único otro tén:nlno al cual las palabras "la misma" pueden referirse, es la
"podre" ( por ser femenina y usada en el singular), pero eso no afecta el sentido,
porque la "podre", a su vez, designa la "materia" y la "corrupci6n".

401
H26

�de una reiteración encubierta de que el mundo se encuentra en un estado de
perversión. Las últimas líneas de la Noche primera son igualmente inequívocas: "Para mí nunca sale el sol," comenta Tediato. "Las_ horas todas
se pasan en igual obscuridad para mí." Es decir que para 1::diato~ ~l e~~!
está consciente de la esterilidad de su época y de la corrupc1on e mJusncia
que reinan en general, el día no existe. Lo que otras personas perciben
"en lo que llaman día", son para él "fantasmas, visiones y sombr'.15 qua~do
menos... algunos son furias infernales" (p. 97) . Más tarde, Ted1ato opma
que al morirse uno ya no está expuesto "a la tiranía, envidia, orgullo, venganza, desprecio, traición, ingratitud... Esto es lo que dexas en el mundo"
(p. 112).
Junto a eso resulta informativa una vista breve a las Cartas Marr~e~as.
A los "fantasmas" (p. 97) Cadalso parece referirse otra vez en sus enocas
directas a España (así como en toda su obra es bien consistente en el uso
de términos al manifestar sus ideas) , y compárese también las otras palabras
mencionadas de Tediato -y su pensar y desarrollo en general- con las

frases siguientes:
El hombre que conoce la fuerza de los vínculos
que le ligan a la patria, desprecia todos los
fantasmas producidos por una mal colocada
filosofía, que le procura espantar, y dice:
Patria, voy a sacrificarte mi quietud, mis
bienes y vida. Corto sería este sacrificio si
se redujera a morir: voy a exponerme a
los caprichos de la fortuna y a los de los
hombres, aun más caprichosos que ella. Voy
a sufrir el desprecio, la tiranía, el odio,
la envidia, la traición, la inconstancia y
las infinitas y cmeles combinaciones que
nacen del conjunto de muchas de ellas o de

i¡

la ~uj~ria, gul~, i~obediencia, ambición, soberbia, envidia, codicia, venganza,
traicton y maligrudad ( p. 91), mientras que se destruyen la virtud el valor
Y la prudencia (p. 123). Se comprende que aquí ha de tratarse d/los vicios
de una época en la cual valores materiales tienen más importancia que virtudes sociales.8
Russell P. Sebold subraya la correlación entre lo personal y lo cósmico
en las Noches. Se funda en la cita que aparece al frente de la obra. "Crudelis ubique luctus, ubique pavor, et plurima noctis imago" (Virgil.: Aen.
2 v. 368), Y en una frase que introduce casi la misma cita en las Cartas
Marruecas: " . . . el epígrafe, a mi ver muy oportuno aunque se deba traer
d~ la catástro~; de E1:11'opa a un caso particular ... " (Carta LXVII, p. 226).
~ice S~bold: Assummg the correct interpretation of the epigraph, the reader
1s app~d fro~ the outset that in the Nights a personal grief will be represented tn cosrruc terms..." (Sebold, 88) .9 Pero si Cadalso, como anuncia
~ la frase cftada, insiste en aplicar el tema de las Noches a un caso par~cula:, (a~u1, ~ de Tediato) en vez de a uno general (o sea a una
s1tuac1on histonca como la catástrofe de Europa), la interpretación de Sebold
debe ser volteada, porque no se trata de un lamento personal presentado en
términ?s cósmicos, sino de un lamento que se refiere a un acontecimiento
histórico, presentado en términos personales. En este caso, el denominador
común otra vez se reduce a Zeitkritik.
Aun~ue Cadalso, por ~edio de Tediato, habla de "un mundo que por
sus delitos se ha hecho mdigno del Sol" (p. 115), implica que no habla
del mundo ente~o sino qu~ se limita a cierta región geográfica, porque sí
hay hombres me1ores que viven en otros "climas" (p. 115). No cabe duda,
pues, que expresa su desesperación por el estado actual de su "amada"
España.10 La identificación de su país con un cadáver o, más correcto, con
un "montón de huesos asquerosos" (p. 97), no extraña si recordamos que
ya en las Cartas Marruecas, al hablar de los problemas de su país compara a España en la muerte de Carlos II con "el esqueleto de un gigante"
(Carta III, p. 67) .11

todas. 1

El "conjunto" de los vicios aquí nombrados designa claramente el polo
opuesto al "conjunto de gracias" del cual habla Tediato en las Noches (p. 97) .
Un marco de este tema es la referencia repetida a dos polos opuestos:
el de la "constancia", expresando un estado de virtud y de valores idealistas,
y el de la "fortuna" donde predominan los "vicios de los brutos", sobre todo
' CADALSO Cartas marruecas (Madrid: Espasa-Calpe, S. A., 1935), Carta LXX,
p. 242 f. T~as las referencias a las Cartas en el texto se refieren a esta edición.

402

• La mencionada polaridad desciende de una tradición literaria ya establecida
desde el siglo XVII, relacionada a las ideas de vanitas y carpe diem. Recordamos
también l_a poesía satírica de Francisco de Quevedo Villegas, "Poderoso Caballero
es don Dinero", que ya cien años antes criticó tal forma de pensar.
• Véase también: NmEL GLENDINNING, Vida y obra de Cadalso (Madrid: Editorial
Gredos, 1962), pp. 84, 194, 213 f. En adelante abreviamos en el texto: Glendinning.
Hay un problema en el texto de esta carta, y Glendinning prefiere leer "Troya"
en vez de "Europa". Esta discrepancia no influye mi interpretación.
1/1 Ad.1c10na
. lmen te, " nac1on
. ' " y " patna
· ,, concuerdan con el participio femenino
"amada".
" Un esqueleto efectivamente "ya no es cadáver", como dice Tediato ( p. 93) .

403

�La importancia del papel de Lorenzo, el cual coopera con Tediato en la
tentativa de exhumar a la "amada", no se limita a su asistencia de sepulturero. Nigel Glendinning recuerda que "fue notado ya en el siglo pasado
por alguno de los censores de la obra en el proceso inquisitorial" que "Lorenzo es más que un mero sepulturero", aunque la deducción de Glendinning de que posiblemente "en parte le consideraba como el Lorenzo de las
Noches de Young: una persona que necesitaba de 'desengaño'" (Glendinning,
Prólogo, XLIV) , parece poco verosímil. En otra ocasión ve correctamente
que "la baja moral de Lorenzo ... es también de la sociedad" (Glendinning, p. 74).
Considero a Lorenzo con su familia como encamación de todo el pueblo
español. Su soborno y su codicia son propiedades que el autor flagela repetidas veces, señalando la manera de pensar y de actuar de la gente en general. Y, no menos importante, los sufrimientos de Lorenzo y de sus hijos
denotan las privaciones y la realidad desgraciada de una gran parte de
su pueblo. Esta vida miserable exculpa, hasta cierto• punto, el hecho del
soborno, y tal vez es defendible el parecer que "Lorenzo se decide a ayudar
a Tediato. . . arrastrado por las circunstancias y no por sus inclinaciones"
(Glendinning, p. 76) . Cadalso muestra aquí que la decadencia común, al
afectar la vida y la moral de todos, conduce a ~ círculo vicioso de corrupción del cual el individuo difícilmente puede extraerse.
Tal interpretación aclararía la mezcla de compasión y falta de esperanza
que ocasionan las palabras de Tediato, concluyendo la Noche segunda:
Te compadezco como á mí mismo, Lorenzo,
pues la suerte te ha dado tanta miseria, y te
la multiplica en tus deplorables hijos. .. eres
sepulturero . . . haz un hoyq muy grande, entiérralos
todos vivos, y sepúltate con ellos. Sobre tu losa
me mataré y moriré diciendo: Aquí yacen unos niños
tan felices ahora, como eran infelices
poco ha; y dos hombres los más míseros del
mundo. (p. 120).

De ningún modo tenemos aquí el motivo del doble suicidio a la manera
romántica.12 Nótese que Cadalso presenta la idea del pueblo sepultado vivo,
,. No niego una posible influencia por la Nouuelle Héloise, como la sugiere Russell
P. Sebold, pero Cadalso no hace a Tediato introducir el tema del "doble suicidio
como solución a las penas de dos amigos" (SEBOLD, p. 99 f.). ¿Dónde le dice
Tediato a Lorenzo que se mate?

404

Y la tristez_a de Tediato y su anhelo de morir son el resultado de este estado
de su patna: La gente "vive" en un país que ha perdido su vitalidad.

. Ni?gún buen autor que escribe para un público y que trata de captar
'.nteres pa~a su obra, puede ~tarse a temas puramente personales y sin
unportanc1a fuera de sus sentunientos íntimos. Tampoco Cadalso se mueve
en un vacuo histórico. Si la amada, como 1a describe en las Noches lúgubres
no fuera más que un homenaje a cierta persona que figuraba en su vid~
pe1:'onal, esta obra -a pesar de un posible valor formalista- sería dign d
olvidarse. Mas e~ propósito de Cadalso era dar a entender su menosp:ci:
al orden establecido
en la España del siglo XVIII . A causa de 1a censura
.
Y de l~s. nesgos personales que habría de correr al criticar las instituciones v
la polín~ de su ~aís, le fue menester obscurecer el significado de s~
obra Y disfrazar ~s 1~eas heterodoxas en acontecimientos que podrían interpretarse como expenenc1as personales. La advertencia del carcelero en la Noche
segunda: "delante de mí no se habla; si el castigo no basta á cerrarte la
boca, mordazas hay", indica el problema con el cual Cadalso se veía confrontado, Y no. se eq~ivoca el lector. que percibe la voz del autor en Ja respues~ de T~diato: haz lo que qweras, no abriré mis labios. Pero la voz
de ,mi corazon : . . aquella voz que penetra el firmamento• é. e'orno me pn·
var~ de e~la?" (p. 110) . Cadalso no sólo se conservó la libertad del pensamiento, smo -por medio de la literatura- también la libertad de expre_
sar1o.1 3
º?~amente ,Cad_also ~ospechó que sus N oches, aun en su presente forma
ª!egonca, podnan mducrr la indignación de la censura. En una carta dirigid~ a Juan Antonio Meléndez Valdés, con el cual depositó unos papeles,
escnbe referente al manuscrito:
1.-Noches Lúgubres. Las leyó Ud. en Salamanca
y le expliqué lo que significaban: la parte
verdadera, la de adorno y la de ficción. Supongo
en U d. o por m ejor decir, creo y me consta en
U d. bastante discreción para no fiar este papel
a mucha gente, ni leerlo al profano vulgo
( entiendo por vulgo: toda aquella gran porción
del género humano que no piensa y que a fuerza
de dejar en la nación su racionalidad casi la
,. A pesar de la ~rohibición de su drama Solaya, o los circasianos, unas difi.
cultades
Carda, y su destierro de Ma dn'd por selS
· meses
h b con• su tragedia Don Sancho
.
por a er circulado un manuscrito del Calendario manual en 1768.

405

�han igualado con el instinto de un bruto o el
movimiento de una máquina).14

Con todo el desaliento y el sentimiento funesto que se revelan en las páginas de la~ Noches, la obra termina en una nota más positiva. Cadalso
indica sutilmente una posible solución para el dilema de su patria: Una
nueva manera de pensar a base de ideas humanísticas y de relaciones significativas entre los hombres. Ya en la Noche segunda son perceptibles los
primeros indicios de un desarrollo correspondiente en el carácter de Tediato
cuando éste expresa su compasión por el niño de Lorenzo:
Si eres algún mendigo necesitado que de flaqueza
has caído, y duermes en la calle por faltarte
casa en qué recogerte, y fuerzas para llegarte
á un hospital, sígueme, mi casa será tuya . .. (p. 116).

Es verdad que en esta escena, a pesar de este factor compasivo, aún prevalecen las quejas: Tediato todavía se siente demasiado afligido por su
adversa suerte para visualizar un remedio. Mas del pesimismo de Tediato
poco a poco surge una simpatía intensa por el prójimo y hasta una identificación completa con todos los otros desventurados, sin que preste atención
alguna a su clase social:
... Lorenzo infeliz. . . Ven : hallarás en mí un
desdichado que padece no sólo sus infortunios
propios, sino Jos de todos los infelices, á
quienes conoce, mirándolos a todos como hermanos:
ninguno lo es más que tú ¿ Qué importa que nacieras
en la mayor miseria y yo en cuna más delicada?
H ermanos nos hace un superior destino, corrigiendo
los caprichos de la suerte que divide en
XrnÉNEZ DE SANDOVAL, op. cit.; pp. 342 f. Publicó Ximénez de Sandoval esta
carta primero en su artículo "Quince Cartas inéditas del Coronel Cadalso", Hispan6fila ( número 1O, 1960). El hecho de que Ximénez cree que en vez de "nación"
Cadalso quizás quiso decir "inacción", demuestra hasta qué grado se suele entender
mal a Cadalso.
Ya mencionamos que Cadalso es consistente en el uso de su vocabulario. En la
última frase citada de la carta escribe Cadalso que la gran porción del género humano que no piensa casi ha igualado la nación "con el instinto de un bruto". En
la Noche tercera lamenta Tediato la calumnia, los oprobios, la cárcel y las cadenas
a que está sujeto tnientras que "el ayre... está libre para las aves y brutos" ( p. 124).
Sin duda se refiere a la gente que sin pensar concuerda con el orden establecido.
14

406

arbitrarias clases á los que somos de una
misma especie: todos lloramos ... todos
enfermamos. . . todos morimos. (p. 124 f.) .15

Y en el último párrafo de la Noche tercera aclara Tediato, otra vez portavoz del autor, cuál es el remedio para la convalecencia del país: Coooiste
en sobreponerse al "tedio" pasivo y en establecer un fundamento nuevo para
las relaciones entre los hombres conforme a la primacía de un altruismo practicado, buscando el cumplimiento personal en la dicha ajena.16 Dice Tediato:
-El gusto de favorecer á un amigo debe hacerte
la vida apreciable, si se conjuran en hacértela
odiosa todas las calamidades que pasas. Nadie es
infeliz, si puede hacer á otro dichoso. Y amigo,
más bienes dependen de tu mano que de la
magnificencia de todos los Reyes. (p. 126) .

El remedio está en la acción y en que cada persona acepte su responsabilidad. Dados estos hechos, ofrece alentamiento y esperanza la exhortación
final de Tediato: "andemos, amigo, andemos".

"' En las Cartas marruecas leemos: "En Marruecos no tenemos idea de lo que por
acá se llama nobleza hereditaria, con que no me entenderías si te dijese que
en España no sólo hay familias nobles, sino provincias que lo son por heredad. y 0
mismo que lo estoy presenciando no lo comprendo". Añade el autor las palabras del
cochero de Gazel: "aunque soy cochero, soy noble" (Carta XII, p. 108 f. ). Continúa con su crítica en la carta siguiente: "Instando a mi amigo cristiano a que me
explicase qué es nobleza hereditaria, después de decirme mil cosas que yo no entendí,
mostrándome estampas, que me parecieron de mágica, y figuras que tuve por capricho
de algún pintor demente... concluyó... : -Nobleza hereditaria es la vanidad que
yo fundo en que ochocientos años antes de mi nacimiento muriese uno que se llamó
como yo me llamo, y fue hombre de provecho, aunque yo sea inútil para todo"
(Carta XIII, p. 109 f.).
,. Compárese la importancia de palabras como "abulia vs. acción" y "noluntad vs.
voluntad" en España aún a principios de este siglo (Generación del 98).

407

�entonces eran la Jesuita (con Suárez y Molina) y la Tomista; también conoció bien a San Agustín, San Bernardo y San Buenaventura, no quedando
~ marge~ d,e. las controv~rsias te_ológicas de su tiempo. Por eso su poesía,
sm ser f1losofica en senado estncto, revela una concepción del hombre y
del cosmos perfectamente delimitada, abordando en sus Autos los grandes
temas filosóficos y teológicos: la muerte, la redención, la culpa, el pecado.

LA CONCEPCIÓN ANTROPOLóGICA EN EL AUTO "EL PLEITO
MATRIMONIAL DEL CUERPO Y EL ALMA", DE CALDERÓN
DE LA BARCA
DRA. CELIA

A.

LERTORA MENDOZA

Universidad Católica
"Santa María de los Buenos Aires"
Buenos Aires, Argentina

CADA ÉPOCA y cada autor encuentran su modo de expresión en diversas formas literarias. Calderón de la Barca ( 1600-1681) encontró en el "Auto Sacramental" más amplias posibilidades para su actividad creadora que las
ofrecidas por las formas más estereotipadas de la comedia, aún de la comedia alegórica.1 Según Valbuena Prat 2 un auto sacramental es "una composición dramática ( en una jornada) alegórica y relativa, generalmente, a
la Comunión"; donde la alegoría es la característica esencial del auto, aun
cuando en él se trate de un gran problema filosófico o bíblico (Antiguo y
Nuevo Testamento), y se introduzcan personajes reales o históricos. Sea
como fuere, la redención y la salvación del hombre aparecen siempre como
temática constante, ya a través de toda la obra o cual apoteosis final. El
desarrollo adecuado de la acción dramática requiere, además de la natural
exigencia de perfección literaria, un conocimiento bastante profundo de teología, que se hace más necesario cuanto más dificultoso es el tema tratado.
Calderón, en sus estudios filosófico-teológicos de seminario, siguió la corriente tradicional de su época según se daba en el Colegio Imperial de la
Compañía, y que no abandonó en toda su vida. 3 Las corrientes dominantes

De entre la numerosa producción de Calderón, y donde cualquiera de
sus Autos puede tomarse como punto de partida para la búsqueda de la
antropología subyacente, hemos escogido El Pleito matrimonial del Cuerpo
y el Alma, porque allí está tal vez mejor compendiada y claramente expuesta
la temática antropológica fundamental, que constituye el tema central de
su obra.
Este Auto es uno de los primeros, y de los llamados "breves" con un
tema típico de la Edad Media: los misterios representados por la iucha entre las potencias del hombre. España no acompañó al resto de Europa en
el rompimiento renacentista de la concepción medieval, y esto explica que
la temática en el mismo período sea comparativamente tan diversa, como
lo ha notado Green.4 Los temas medievales se mantienen en España, pero
a través de nuevas formas literarias: en la Edad Media tomaba la forma
de un debate, en nuestro caso al parecer originado en una leyenda del asceta
~lejandro, que encuentra un cadáver y dos ángeles que le explican el sigmficado de la separación del cuerpo y el alma.5 El arcaísmo del tema no
impide sin embargo un tratamiento dramáticamente valioso, pues ha sido
retomado con toda libertad, introduciendo las potencias y los sentidos, la
~uerte y el pecado, figuras alegóricas que constituyen el transfondo negabvo, acechando constantemente al hombre desde su nacimiento. Pero Calderón, de formación escolástica, no les da un sentido maniqueo de fuerzas
del mal equiparables al bien y en eterna lucha. Todo está previsto en el
plan de la providencia divina; y precisamente esa preexistencia de los seres
en Dios es lo que explica la aparente incongruencia de hacer hablar a los
dos co-principios antes de que lleguen a existir, sobre todo en el caso del
Cuerpo, que no vive sino por el Alma. Bajo esta perspectiva providencial,
todo el desarrollo conducirá al fin de cuentas a que el Pecado será vencido
y el Hombre aguardará gozoso la resurrección final. Un clima hondamente
religioso atraviesa toda la obra, sin constituir esto una exclusividad de Calderón : ya Green ° ha notado que los españoles del Siglo de Oro en general

1 Cf. A NGEL VALBUENA PitAT, en Historia General de las Literaturas Hispánicas,
publicada bajo la dirección de Guillermo Díaz Plaja, Editorial Barna, S. A., Barce-

lona, 1953, T. 111, p. 401.
' CALDERÓN DE LA BARCA, Autos Sacramentales, T. 11, Ed. Clásicos Castellanos,
Madrid, 1927; Pr6logo, p. XXIII.
• Historia General. . . cit., p. 403.

408

• ÜTIS H. GREEN, España y la tradici6n occidental, traducción de C. SÁNCHl!Z GIL
Biblioteca Románica Hispánica, Gredos, Madrid, 1969, T. 11, p. 123.
'
' Pr6logo cit., p. LIX.
• Or1s H. GREEN, ob. cit., p. 123.

409

�conceden importancia primordial a la interpretación de la naturaleza humana a la luz de la revelación, y del hombre como imagen de Dios, fundamento del único optimismo posible dentro de concepciones en general dualistas, como es el caso de nuestro autor. De allí la fluctuación constante
entre el ensalzamiento y la denigración de lo humano, entre la imagen del
gusano y el ángel, de las antípodas entre el bien y el mal, una de cuyas
expresiones es precisamente la oposición entre el cuerpo y el alma, tema del
Auto que nos ocupa.
El pleito matrimonial se interna decididamente en los dos grandes temas
de la antropología teológica : el del compuesto humano, y el de las facultades.
Si bien entre los pensadores católicos no hay mayor desacuerdo sobre el
primero, pues todos admiten en mayor o menor medida una unión de tipo
sustancial que les impide caer en el dualismo total; en cambio el segundo
tema ha sido objeto de muy vivas polémicas. Al mismo tiempo toca el
problema teológico de las consecuencias de la caída y del pecado: la muerte
y el peligro frente al destino final. Es difícil, por no decir imposible, separar
los elementos propiamente filosóficos de los teológicos: ambos conforman
un cuadro coherente, un esquema de pensamiento sobre el hombre y el cosmos
expresados en forma poética, esencialmente alegórica, por lo cual requieren
una interpretación. Y si bien a los exegetas y literatos les corresponde en
primer lugar esta tarea, es posible intentar extraer de una obra literaria
los elementos extraliterarios -filosóficos o teológicos- que le sirven de base.

LA

3) el conflicto
4) el desenlace del conflicto y la solución del autor
l. los orígenes del hombre

Ya hemos indicado que Calderón no escapó a la tendencia común de
los autores españoles a explicar e interpretar la naturaleza humana primordialmente a través de la luz de la revelación. Desde este punto de vista
tanto )a explicación del origen cuanto la composición esencial (cuerpo-alma)
está dentro de la línea tradicional: el hombre es un compuesto de un cuerpo
mortal y de un alma inmortal, y ambos son creados por Dios. Por lo tanto
su concepción no puede ser estrictamente platónica, en la medida en que
para Platón el estar unida al cuerpo es un castigo para el alma,7 sino más
bien en la línea de San Agustín, que, aunque de inspiración platónica, admitía la unidad sustancial del compuesto. Sin embargo cada uno posee su
propio destino y su propia función; y refiriéndose a ello dice el
PECADO

ANTROPOLOGÍA BASAL

Para el análisis de la concepción antropológica subyacente a este Auto
Sacramental hemos seguido el mismo orden en que los problemas son en él
presentados, pues la progresión de la acción tiene también importancia para
explicar cómo se da dinámicamente -y no sólo desde el punto de vista de
su composición entitativa- la relación alma-cuerpo. Asimismo no hemos
soslayado los elementos teológicos, pues entendemos que están de tal modo
indisolublemente ligados a su concepción del hombre, que en definitiva se
trata de algo más que de una estricta y exclusiva concepción filosófica; sin
perjuicio de ello atenderemos más especialmente a los elementos que permitan formular una antropología filosófica.
Teniendo en cuenta la aparición de los personajes y el desarrollo de la
acción podemos considerar fundamentalmente cuatro partes en el Auto:

2) la composición interna: las facultades

410

8

. ,Tenemo~, ~ues, dos afirmaciones: a) el alma tiene esencialmente por func1on constitwr el compuesto o naturaleza humana unida al cuerpo; b) la
naturale~a humana será reina absoluta del mundo, o sea, será lo más perfecto existente en el mundo material. Sin embargo se introduce desde el
comienzo, desde el origen mismo del hombre, el tema del mal: los dos males
con que el hombre topa se refieren respectivamente a cada una de sus partes: la muerte al cuerpo y el pecado al alma. De ahí que el Auto comience
por un diálogo entre ambos, explicándose mutuamente cuál es su modo propio de destruir y aniquilar la obra de Dios. Ambos males no tienen igual
rango ni origen simultáneo: la muerte se introdujo por causa del pecado:
1

1) los orígenes del hombre

en la soberana idea
de Dios miré la pintura
del alma hermosa del hombre,
cuya gran belleza, cuya
perfección había de ser,
al cuerpo mortal conjunta
humana naturaleza
reina del mundo absoluta. (67-75)

PLATÓN, Fedón, 83, c-d.

• Los textos del Auto que transcribimos están tomados de: CALDERÓN DE LA BARCA,
Autos Sacramentales, Clásicos Castellanos, T. II, con prólogo, edición y notas de
ANGEL VALBUENA PRAT, Madrid, 1927. Se cita según la numeración de esta edición.

411

�PECADO

¿A un mundo yo no te introduje?

MUERTE

Sí.
De la muerte el pecado origen fue. (21-23)

Lo que sí tienen en común es su función destructora y ciega:
PECADO

Víboras somos; ajen nuestros pies
sus flores ciento a ciento y mil a mil,
mientras no empaña, al ver nuestro arrebol,
su faz la luna y su semblante el sol. (29-32)

Este odio se expresó por primera vez y se concretó en el pecado del Paraíso, pero simbólicamente el poeta lo interpreta como una realidad que
se repite, por la debilidad de la naturaleza, en todos los hombres: desde
su nacimiento el hombre, compuesto de cuerpo y alma, creado por Dios, está
acechado por las fuerzas del mal. Resta por ver, y se verá más adelante en
el Auto, cómo reacciona el hombre frente a ellas.
Analicemos ahora los caracteres de la composición cuerpo-alma. Calderón ha seguido aquí la tradición cristiana de corte agustiniano, pero también podemos apreciar algunos conceptos de tipo aristotélico: el alma -según la describe el Pecado ( 85 y sgtes) - es la parte más noble, teniendo
una cierta semejanza con Dios en cuanto El es de duración infinita, sin
principio ni fin, puesto que eJ alma, si bien tiene principio, no es perecedera
y su vida no tiene fin :
PECADO

porque tiene la segunda [duración]
de las tres que hay: sin principio,
sólo es duración de Dios,
que sin principio y fin t-riunfa;
con principio y fin que es otra,
es la duración caduca
de la vida humana, pues
anochece aunque madruga; (96-104)

Es decir el compuesto en sí es caduco porque tiene principio y fin, pero
el Alma participa de los caracteres angélicos ( de las sustancias separadas
de la filosofía escolástica) pues tiene principio y no fin.9
• Referencia a las tres formas de duración: eternidad ( exclusiva de Dios), eviternidad (propia de las sustancias intelectuales y del alma separada) y tiempo ( correspondiente al mundo corpóreo) . Tenemos una explicación filosófica de lo que
aquí se menciona poéticamente en la Suma Teol6gica de SANTO ToMÁs DE AQUINO,
1, Q. 10: ser eterno es propio sólo de Dios, porque exige perfecta y total inmuta-

412

pues con principio y sin fin
por si.glos de si.glas dura. (107-108)

El alma se une al cuerpo hasta entonces informe, incluso hecho de "lodo
10
de saliva y tierra", infundiéndole vida y animándole (en terminología aristotélica diríamos que el alma es el acto o forma del compuesto) :
PECADO

se le dan a que se infunda
en el informe embrión
de un cadáver sin figura
ni forma hasta aquel instante
en que ella le anima y le ilustra. ( 114-118)

Estos versos nos indican la composición sustancial, donde ambos elementos
se unen generando un vástago: "la Vida", expresión poética que significa
en realidad el cuerpo anirnado.11 Esta unión es simbolizada como unas bodas, conforme a la tradición medieval de donde Calderón ha tomado el tema
y a la que cada parte aporta una dote, consistente en sus propias perfec~
ciones: las Facultades del Alma, y los Sentidos del Cuerpo:
PECADO

llevan en dote a estas bodas
ella las Potencias suyas
y él sus Sentidos de quien
juntos uno y otro usan. (126-130)

Nótese aquí un concepto claramente aristotélico: si bien el entendimiento
y la voluntad (las Potencias) son facultades inmateriales, sus actos propios

no sólo son del alma, sino del compuesto. Otro tanto puede decirse de los
sentidos, que pertenecen al Cuerpo en cuanto son potencias radicadas en
órganos, pero su acto no es meramente corporal, sino del hombre todo:
"juntos uno y otro usan".
bilidad, y sólo El es absolutamente inmutable ( a. 3); el tiempo se düerencia de la
eternidad no sólo en que tiene principio y fin ( esto le es accidental, pues filosóficamente es concebible un tiempo infinito con respecto al pasado y al futuro) sino
y fundamentalmente en que es medida del movimiento ( a. 4) ; y el evo es como
un intermedio entre tiempo y eternidad, no düerenciándose de ellos en que tiene
principio y no fin, sino en que le es propio medir la duración de los seres cuyos
actos no tienen antes y después en sí mismos, pero sí sucesión discontinua ( a. 5).
'º Aquí hay una alusión clara al origen del hombre como hecho de barro según
las Sagradas Escrituras ( Génesis, 2, 7).
" Perfectamente equiparable por lo tanto, a la caracterización aristotélica del alma
como forma de un cuerpo que tiene la vida en potencia (De anim., II, 1, 412 b 6-8).

413

�Esta unión sustancial ha sido querida por Dios y el mal no puede impedirla, pero sí impedir sus efectos, es decir, la prolongación de la Vida, ya
que separándose ambos elementos se aniquilará el compuesto.
PECADO

Ponerla yo impedimento
no puedo, pero si ayudas
tú mi intento verás cómo
su matrimonio se anula_.
pues estas bodas la Muerte
haciendo que se desuna
el Alma del Cuerpo es
la que las da por ningunas. (131-138)

Entonces cada potencia maléfica: Pecado y Muerte, tendrá su propio
trabajo:
PECADO

Nos hemos de introducir
en sus familias: la una
que es la del Cuerpo te toca [a la Muerte]
pues es jurisdicción tuya
cuanto es mortal; la del Alma
le pertenece a mi astucia. (159-164)

A esta función destructora ayudará la misma naturaleza opu~ta de Cu;rpo
Alma: cada uno de ellos busca su propio bien, con una especie de ego1smo
~atura! que lo inclina a determinados fines. Aquí apar~; nuevamente la
concepción platónico-agustiniana del alma forza?ª a la uruon con ~l ~~erpo,
que le veda el acceso a las alturas divinas de la sab,duría y la bo~dad, ~mb.endose
como desterrada el Alma del reino celestial donde ha tenido ongen.. Esta
· · ·a1 voluntad adversa a la unión nos hace presentir desde el comienzo
UUCI
.
f
·, · f
que las "bodas" no serán felices, pues el Alma se resiste a su unc1on m ormadora y anhela ya la separación:

ALMA

Patria hermosa en que nací
forzada a la tierra voy (249-250)
al es.poso que me espera
protesto que voy forzada.
Protesto que en la prisión
del cuerpo que he de asistir
siempre desearé salir
para volver a mi región. (257-262)

414

En cambio el Cuerpo se muestra gozoso por esta emergencia a la existencia,
aun comprendiendo que su destino es volver a la nada de donde surgió.
En la concepción escolástica de Calderón, ser y bien son convertibles, y el
bien para el Cuerpo es existir (por la información del alma) aunque sea
para quedar luego destruido:
CUERPO

Mas, ser quiero; que es error
no ser si en mi mano está,
pues peor no ser será
que siendo ser lo peor. (229-232)

Esta es una franca declaración de la caducidad y contingencia que acompaña todo lo humano, a pesar de lo cual el hombre se esfuerza por ser,
por conquistar su yo y afirmarse frente a la realidad.
El Cuerpo obtendrá la animación por el Alma, pero ella, una vez separada de su origen no tiene ya la misma clarividencia, y por la unión ha
quedado oscurecida, de tal modo que su primer paso en la tierra es impedido por la potencia maléfica que comienza su obra destructora, y una
de las primeras observaciones del Alma unida al Cuerpo será la de haber
caído en pecado:

ALMA

Y a. tierra, tu centro piso
y, en ti mi divino ser,
el primer paso es caer. (279-281 )

Vemos aquí la concepción pesimista de Calderón en cuanto a las posibilidades
de la naturaleza humana para evitar el pecado, quien acompañará al Alma
durante toda su unión con el Cuerpo, el cual, a su vez, apenas despertado
se encamina hacia la Muerte, como a su natural destino. Ni bien unidos
ambos surge su vástago: la Vida, víctima en cierto modo inocente de las
rencillas y dificultades que sobrevendrán, ya que acabarán con ella. Esta
fragilidad de la vida humana, que Calderón ha expresado en casi todas sus
obras,1 2 y que sin duda ha sentido profundamente, se manifiesta con toda
claridad en los primeros versos recitados por la Vida al aparecer en escena:
12

Así por ejemplo la fatuidad que lleva a la condenación es el tema de El gran
teatro del mundo; en La vida es sueño asistimos a un trastrueque de valores, pues
la muerte resulta el despertar a la verdadera vida; la inconstancia y la reiteración
de las caídas llevan a la desgracia final en El gran mercado del Mundo; el Hombre
acosado entre el deber y el placer se muestra en los magníficos versos de Los encantos
de la Culpa; y así podriamos seguir destacando siempre la preocupación calderoniana
por ese ser tan frágil e inconstante que es el hombre.

415

�VIDA

Cuerpo, bruto material;
Alma, espíritu inmortal;
y Vida, llama encendida
que de los dos procedida
vive tan sujeta al viento
que de uno en otro momento
dura lo que ha de durar,
pues de inspirar a espirar
110 ha), más que un solo acento. (330-338)

Este compuesto tan inestable es a la vez profundam~nte p~adojal, mezcla
de brutalidad y angelismo, lo que explica que la rmsma Vida c_ompr~nd1~
el germen de disociación radicado en lo ~ profundo ~e la existencia;
y que por otra parte explica el comportamiento tan . ~verso d~l hombre,
elevándose a veces a alturas casi divinas, y otras rebaJandose mas que las
bestias.u
En suma, podemos explicar los orígenes del hombre y su situación en el
mundo de la siguiente manera: el hombre es un compuesto de alma Y ~uerpo creados por Dios; el alma es inmortal, dotada de grandes perfecciones
y destinada a informar y dar vida al_ ;uerpo, que a su v_ez goza. de _la perfección de los sentidos; pero esta uruon, con ser sustancial, no unpide _que
exista una tensión constante entre ambos polos: el cuerpo, en cuan~o nene
de material tiende al mundo y a sus goces; el alma, en lo que tiene de
espiritual, tiende a Dios y Su reino, donde está, en. realidad~ su verdadera
caracter
de forzomorad a. L a uru·o'n tendrá, pues, para el alma un cierto
.
.
sidad que determinará el constante peligro de supervivencia del compuesto,
ame~azado además en todo momento por sus dos enemigo~, naturales: el
Pecado y la Muerte. Pecado y Muerte, q~e tienen una func1o_n d~structora
de la obra de Dios, son a la vez causa y castigo de las desobediencias y desviaciones del hombre.
,.. Este carácter paradoja! del hombre ha sido también expresado -tal vez con
frases más fuertes y desesperadas-- por Pascal: "Juez de t~as 1~ cosas Y gusano
imbécil de la tierra; depositario de la verdad y cloaca de mcerttdumbre Y error;
gloria y vergüenza del universo". (Pensées, sec. VIII, 434).
.
,. Ese extraño comportamiento le parece a veces inexplicable, como lo atesuguan
estos versos de El divino Jasón:
¿ cómo esta cruz es arco, es pasadizo,
por quien llega al Emp!reo con la frente,
a mi pesar el corazón humano
una vez casi Dios y otra gusano?

416

2. La constitución del hombre
A pesar de su trasfondo dualista, Calderón concibe una armonía entre
las facultades del hombre, por lo menos consideradas entitativamente y antes
de la desarmonía que introducen los artífices del mal; esta armonía deriva de
que el hombre posee en sí las perfecciones de todas las creaturas: los
Sentidos (máxima expresión y más perfecta realización en el reino de lo
material) y las Potencias, que lo asemejan a los ángeles y a Dios.15 Este ser
que reproduce el macrocosmos se nos presenta como un microcosmos, pero que
lleva ínsito un desequilibrio que es difícil superar: 10 consumada la
unión del Alma con el Cuerpo, éste se anima y comienza a obrar por sí,
despreocupándose del Alma, que a su vez se Ilena de interrogantes con respecto a su futuro. En esta representación de las primeras preguntas que el
hombre se dirige sobre su naturaleza y su destino -una vez que ha tomado
conciencia de sí- aparece un notable matiz de angustia, ya destacado por
otros autores.17 El hombre no sabe qué hacer con sus potencias: se ve cercado
de deseos y amonestado por preceptos; su primera reacción es la desorientación, lo cual Ileva a cada potencia en particular a obrar libremente, haciendo caso omiso de las potencias superiores. Veremos pues, que la raíz
de las discordias, y del resultado fatal del pleito, se inicia con esta autoliberación de cada potencia, comenzando por los sentidos, cuya finalidad
es gozar sin limitaciones racionales de su objeto propio. Nótese que Calderón
,. Un texto del Auto Los alimentos del hombre reproducen esta idea casi exactamente:
Y la razón para esto
fue si a ellos les dio el instinto
darle a él entendimiento,
con tantas prerrogativas,
para ser munáo pequeño.
11

Esta concepción del hombre como microcosmos es bastante aproximada a la
noción leibniziana de la "mónada" que refleja el universo: "Además, toda sustancia
es como un mundo completo y como un espejo de Dios; o bien de todo el universo
que cada una de ellas expresa a su manera, algo así como una misma ciudad es
vista de diferente manera según las diversas situaciones del que la contempla...
Puede decirse, incluso, que toda sustancia lleva en cierta manera el carácter de la
sabiduría infinita de Dios y lo imita en cuanto es capaz. Pues expresa, aunque
confusamente, todo lo que sucede en el universo..." (Discurso de Metafísica, traducción de A. CASTAÑO PIÑAN, Aguilar, Buenos Aires, 1962, p. 35).
11
Cf. EUGENIO FRUTOS, "Origen, naturaleza y destino del hombre en los autos
sacramentales de Calderón" en Revista de Filosofía, Madrid, Año IV, No. 15, noviembre-diciembre 1945, p. 525 y sgtes. También ANGEL VALBUENA PRAT en Historia
General. . . cit., p. 403.

417
H27

�st

f
.,
nsitiva en cuanto tal, es decir, no cae en
no niega el valor de la uncio?
e dejados a su arbitrio los sentidos
un extremo platonismo; pero ~i a u:111ª qu d
los dictados de la voluntad.
.
1 l d la inteligencia y sor os a
son ciegos a a uz e
.d
.
el abuso de los goces que
El mal no está en el uso de blos se~tl a1º! smeloqeune cae en la bajeza de todo
·
El "hom re amm ,
•
ellos proporcionan.
d
dº tados de la razón que aconseja
lo sensitivo, no alcanza a enten er 1os ic
prudencia:
CUERPO

·Sentidos tengo? Es así,
é
íd
boca, ojos, manos y o os
mas todos entorpecidos. (349-35l)

y dirigiéndose al alma
·por qué el usar me detienes
, d
de ellos? Sepa yo hasta cuan o
me quieres tener dudando,
hasta cuándo padeciendo. (359-362)·

e

A continuación el Alma va permitiendo el uso y reconocimiento de los
sentidos: oído, olfato, gusto, tacto, vista, que el Cuerpo entrega al Alma
para que se sirva de ellos.18

,

.
. resante comparar aquí la concepción dualista
is En un contexto diferente, es mte
d l mundo material infravaloradontidos
forman parte e
calderoniana -en que 1os se
d
Paul Claudel otorga a los sen. b 'li
al que un poeta roo erno,
'
con el papel slDl o co Y re
.
d la acia divina. Transcribimos algunos
tidos como vínculos para la recepción e
~.
ás •
tes a nuestro propoSito.
de los párrafos m mteresan
d
ue puedan aportarnos a la percepción
"Examinaremos bajo el aspecto _de la a~d a ~ t ·ores que son: el Olfato, el Oído,
de la invitación divina, nuestros cmco senti os m_en
la V1Sta, el Tacto Y el Gusto.
.
t el mismo aparato por el cual
El Olfato es el sentido que tiene por ~ strumen o l
. .,
El Génesis nos
. d al exterior el de a resp1racion.
sacamos directamen~ nuestra v1 ~ l ti
' la materia del hombre, inspiró en su
dice que Dios, habiendo sacado e a 1errap
b' s (20 27) que El no deja de
id (G' 2 7) y os rover 10
,
, .
rostro el soplo de v a
en, f' .
. to de nuestro espíritu [.. .]. Este espmtu,
escudriñar con una antorcha el ,unc1ona~al1en - hay en el cuerpo, de lo que puede
. . t d lo mas esenc1 qut:
] El
siendo el . desas1D11en ° e
, d"
. , &lt;lose es también llamado esencia [. · ·
d
t stimonio de s1 ISO1v1en
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quemar y ar e
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comunicaciones con el Inv1S1 e Y, pues o
sonido es el órgano apropiado para nues ~ .
on El Por eso El se revela en
. . 'bl
ara nuestras comurucac1ones c
·
.
que Dois es mV1S1 e, P
se acompañan sus manifestaciones,
l d íl graciones Y truenos con que
l
la noche, y as e a
a·e a través de los ruidos profanos y de as apason sólo para _que El abra un paseJ ues decir que el aparato auditivo es por exceriencias pulverizadas [...]. Se pued p '
1 sonoridad divina en el fondo de
lencia el órgano de la Fe [. ·} Hay, pues, e~ t ~gencia y sacud~ento de nuestra
nosotros, a la Vez impregnacion de nuestra m e

418

Como contraparte de esta "dote", el Alma muestra al Cuerpo sus Potencias: y veremos que también éstas, si bien son buenas por origen, son susceptibles de caer en grandes tentaciones, especialmente la Voluntad, mientras que la potencia más fi~l a las normas divinas de la recta conducta
resulta ser el Entendimiento.
La primera facultad que aparece en escena es la Memoria, que no sólo
ayuda al Alma, sinó también al Cuerpo en cuanto le permite recordar lo
que ha visto, gustado u oído.
En segundo lugar aparece la Voluntad, cuya función será:
CUERPO

tú mi privanza has de ser
pues contigo puede hacer
elecciones mi albedrío. (402-404)

voluntad [...y con respecto a la Vista]. Comprendemos así que al rayo exterior corresponde en el fondo de nosotros una paleta de sensibilidades. La Biblia en todas
sus páginas nos dice que Dios es fuego y luz: era, nos dice San Juan, la luz verdadera
que alumbra a todo hombre que viene a este mundo [.. .]. Ahora, escuchadme: la
luz de la Gracia produce sobre el alma efectos comparables a aquellos que la luz
exterior produce sobre el individuo físico [...y sobre el Tacto]. Existen el tacto de
Dios sobre el alma y el tacto del alma a Dios [...). Por otra parte, el tacto propiamente dicho, en tanto que distinto de la pura sensibilidad tactil, en la mano o
paleta digital de la que es la extensión especializada, es por excelencia el instrumento
de nuestra voluntad [. ..]. No es pues sin razón que la Biblia nos habla en cada
página de la mano de Dios o de los dedos de Dios, en quien todo conocimiento es
acción [...]. El Gusto o sabor es la impresión que produce en nuestra boca un cuerpo
extraño, disolviéndose a nuestro provecho [...]. ¿ Cómo evitar la comparación de
esta operación física con aquella del ablandamiento intelectual, a la vez análisis y
constitución, y la reducción de este bocado alimenticio que nuestra pinza bucal ha
tomado de afuera con el amasamiento y la confección en el vestíbulo de nuestro
espíritu de la almóndica inteligible? [...] Nosotros buscamos el maná verdadero
que, bajo todo aquello que el cielo y la tierra poseen de conocimientos y de delectaciones (Sab., 16, 20), oculta el sabor esencial, el átomo eterno y el fruto profundo" .
El sentido de profunda unidad humana, más allá de todas las distinciones -que
llevadas a su extremo constituyen precisamente la raíz de los dualismos- aparece
en este párrafo de transfondo evidentemente filosófico, y cuyas amplias implicaciones
no podemos analizar aquí: ''Uno de los errores de la psicología libresca consiste en
atribuir existencia efectiva a las separaciones que, por comodidad didáctica, establece
la filosofía entre las facultades humanas, como si entre ellas hubiese tabiques, o palabras, o botones para oprimir uno después de otro. No es así. No es solamente
nuestra sensibilidad que nos sirve para sentir, ni nuestra voluntad para querer, ni
nuestra inteligencia para comprender, y todos estos verbos no sirven más que para
definir el modo y el sentido en el cual cada uno aplica el conjunto de sus facultades"
(Presencia y Profecía, traducción de MANUEL PEREA MuÑoz, Ediciones Aguamarina,
Buenos Aires, 1950, p. 56 y sgtes.).

419

�Entonces surge el Entendimiento, quien tiene por función hacer conocer
al hombre su limitación, su desnudez, su nada, apareciendo en última instancia, como la superior de las potencias del Alma. Esta primera núrada
de la inteligencia sobrecoge al hombre inferior, le muestra su tremenda limitación.
CUERPO

¡Oh, cuán trocado me siento
después que te he conocido! ( 433-434)

La reacción inmediata del hombre inferior, simbolizado por el Cuerpo,
es doble: por una parte, revestirse de galas exteriores para disimular sus
carencias, y por otra solicitar auxilio al Entendimiento contra las amenazas
de la Muerte. En este segundo punto el Cuerpo resulta desahuciado, pues:
ENTENDIMIENTO

Gobernar la vida tuya
mas no librarla podré
siendo Entendimiento ,-,o,
porque Dios poder me ha dado
de librarla del Pecado
pero de la Muerte no. (513-518)

El Entendimiento tiene por función dirigir la vida del hombre a fin de
que obre rectamente y evite el Pecado, pero no tiene poder sobre la maldición de la Muerte que pesa sobre él.
Tenemos así la triple distinción de facultades: memoria, entendimiento y
voluntad, de orientación agustiniana; facultades cuya función es regir la
vida del hombre, y que constituyen el llamado "hombre superior". Pero por
sobre todo son las potencias abiertas a la gracia divina, que en digna coronación teológica pone Calderón como suprema información sobrenatural
de la vida humana. De ahí que veamos al Entendimiento ofrecer al Cuerpo
y al Alma un Banquete exquisito, símbolo de la Comunión, que será la
salvación de ambos y lo que les permitirá sobreelevarse y aun reconciliarse
en la armonía interior del hombre en estado de gracia. La dignidad del
hombre procede de dos fuentes: del Entendimiento, en cuanto es capaz de
intelección, y de la Voluntad, en cuanto tiene libre albedrío, lo cual si bien
es una gloria, es también un gran peligro para el hombre, como en seguida
veremos.
La finalidad del hombre es la salvación, la deificación, precedida por la
redención, en figura del Banquete que ofrece el Entendimiento. Aparece así
en este Auto, como en general en toda la obra de Calderón, la doctrina de

la epopeya cristian~: caída, redención, deificación.19 En este contexto, . cuál
de aquellas potencias rectoras tiene la primacía? El Cuerpo h
·éd
la V: J tad
·
a e1egi o a
del
a qwen ve como agente de sus deseos, con la viva reprensión

:i:: '

ALMA

Porque es verdad
que aún no ha conocido bien
al Entendimiento, quien
prefiere a la Voluntad. ( 462-465)

Este pasa3·e ' ·
f
· d.
' un1ca re erenc1a rrecta a la supremacía del Entendimiento
sobre la Voluntad, se ve corroborado por la actuación posterior de ambos
donde nunca el Entendimiento resulta totalmente obnubil d
.
'
tie d ·
a o, smo que manne esp1erta a1 Alma, advirtiéndole los múlti 1
Ji
,
está su· ta. Doc · d
P es pe gros Y crudas a que
Je
trma e corte netamente intelectualista - y no voluntarista
como la de otros autores del Siglo de Oro español- que está dire tam
emparentada con la tradición aristotélico-tomista y no con 1 li c
en~e
niana q h ta
, h
,
a nea agustiue as aqw a seguido Calderón casi constantemente.
Apenas entra ~ ~unciones el Entendimiento, propone un Banquete -símbolo de la Eucanstia- con el cual se saciarán AJm
c
,
t , .
a y uerpo, segun la
ematica general a todos los Autos Sacramentales como ya lo · d.
Pero la E
. t'
.
.
'
m icamos.
ucans ia nene un sentido más amplio que el hech
·
d
Ja C
·'
· boliz
O llUSIIIO
e
omuruon: sun
a en Calderón todo el misterio de la redención que
es propuesta ~, hombre, que éste puede aceptar O no, y que muchas veces
no acepta, de3andose 11:var por lo terrenal. El Pecado y la Muerte hacen
qu~ el ho~bre se asemeJe a una bestia, siguiendo los dictámenes de sus más
ba1as paSiones: la razón natural y la voluntad (disminuidas por la unión
~~ el cuerpo) no son capaces de enderezarlo; pudiendo operarse la salvac1on sólo po~ 1a gracia
· di vrna,
·
' redención.
·
VIa
Redención que no Je es dada
~ hombre ~m lucha y decisión de su parte, es decir, con intervención del
libr; albedno.. El fin del hombre, la muerte, tiene su origen en el pecado
Y solo la gracia lo puede salvar alimentándolo con la esperanza de la vid
~ra:
a
C UERPO

ENTENDIMIENTO

i Dónde vendré defe11dida
Vida y Alma?
En la comida
que hoy a tu boda he de dar. (540-544)

" ÜTis H. GREEN, ob. cit., p. 157.

420
421

�El Entendimiento propone, pero el libre albedrío acepta:
VOLUNTAD

Si será, pero, sin mí
a comerle has de llegar. (545-546)

Los versos que siguen --donde poéticamente expresa la Voluntad el odio
hacia un Alma que ha preferido al Entendimiento, y su esfuerzo en procura de que el Cuerpo haga todo lo que el Entendimiento desacons_ejason expresión simbólica del libre albedrío separado de las. ~etas orientaciones del entendimiento y, por lo tanto, culpable. En defirutiva el Pecado,
si bien corteja y halaga los sentidos, entra en el hombre a través de la
Voluntad, pidiéndole:
PECADO

Introducirme no más
en la familia del hombre. (592-593)

Si el libre albedrío acepta el pecado, éste se introduce en el hombre impidiendo el Banquete, como nos muestra Calderón. A partir de aquí se inicia
el conflicto.

3. El conflicto
Comienza el conflicto cuando el Cuerpo deja el Banquete porque ha sido
abandonado por la Voluntad, y sin ella y sin fe, encuentra que la Eucaristía
no tiene para él ningún atractivo, y aunque para la Vida es "pan de vida", no
basta al Cuerpo, que sigue sus propias necesidades. La segunda en vacilar es la Memoria frente a las seguras afirmaciones del Pecado en contra del dogma. El Entendimiento interpela al Pecado que se ha ~nt:oducido
en el Banquete, pero éste alega haberlo hecho con el consentmuento de
la Voluntad del hombre. Es decir, toda falta, todo pecado, para ser verdaderamente tal ha de ser voluntario; y allí radica la responsabilidad que encierra tal acción.
Se produce entonces una especie de dialéctica de afirmación y negació~
del Pecado por parte del hombre, simbolizado en el Auto por el arrepentimiento del Cuerpo que hace retroceder al Pecado, y nuevamente con la
exigencia de aquel a la Voluntad para que provea a sus gustos:
CUERPO

422

[a la Voluntad]
Tú otro banquete me da
que si allí el alma comió
yo no comí. (692-694)

Lo que solicita el Cuerpo es satisfacción para cada uno de sus sentidos:
alimentos variados, música hermosa, ricas galas, ociosidad, juegos, amores,
beber y comer serán en adelante los preferidos del Cuerpo. A poco el hombre (simbolizado por la Vida) se pliega a estos requerimientos de su parte
inferior, a pesar de que aún el Alma permanece despierta, pero sin fuerzas
ya para oponerse:
Pues ¿de qué lloras?
¿No será mejor lograr
mi vida en gustos que en penas?
ALMA
VIDA

¿Tú estás de su parte ya?
En aquesta parte sí. (721-725)

Estos goces introducen definitivamente el Pecado en la Vida.. Además
las potencias inferiores ensayan una justificación de su proceder: mientras
insisten en que el Cuerpo necesita comer, el Alma recomienda templanza
o satisfacción virtuosa de las necesidades, pues el hombre inferior es aquel
que no se sujeta a la razón en la satisfacción de sus legítimas necesidades
naturales, intentando someter a la parte superior que se resiste:
CUERPO

ALMA

Todo ese usufructo es mío
y siendo mi esposa ya
has de obedecerme

Sí
pero en lo justo no más. (782-785)

La discusión en torno a lo justo y debido a cada parte del hombre hará
entrar en juego la cuestión del pleito, alegando la nulidad de una unión
en la cual una parte no respeta a la otra. Forma alegórica ésta de indicar
que cuando haya distorsión entre las potencias del hombre, siempre que una
parte no se someta a la otra en el recto orden, se producirá el fatal resultado de la muerte, que metafóricamente es la caída definitiva en el pecado
y en la culpa.
Es de notar que quien se perjudica por estas disensiones es el vástago del
Cuerpo y el Alma, la Vida, el Hombre total, producto de sus dos coprincipios, amenazado por el Pleito matrimonial, vale decir, por la disolución
de los vínculos entre Cuerpo y Alma. El esfuerzo por mantener la Vida
hace que los contendientes se soporten durante un paréntesis, reprochándose
mutuamente sus incomprensiones:
423

�ALMA

CUERPO

[a la Vida]
Pues ¿si no fuera por ti
viviera yo con él más?
Si no fuera por ti ¿yo
sufriera su vanidad? (813-816)

El resumen de su posición filosófica podemos encontrarlo en el cántico
que sigue:
En las bodas del Cuerpo y el Alma
siendo ella eterna y siendo él mortal,
sólo un hijo que es de ambos la Vida
es quien los tiene, forzados, en paz. (845-848)

Aparece reflejada aquí claramente la concepción dualista del hombre en
Calderón: las desaveniencias, independientemente de la intervención malévola del Pecado, están prácticamente ínsitas en la naturaleza de los elementos
que componen el hombre: el alma inmortal, contemplativa de las ideas,
de la gracia, de la virtud, es decir, perteneciente al reino superior de lo
espiritual, y el cuerpo, sujeto al reino de lo material. La oposición de los
dos reinos sólo se da en el hombre por esa peculiar naturaleza suya, unión
de los dos en un nexo forzado, que busca constantemente su disolución.
Es precisamente ese "forzados" lo que impide una exégesis más aristotélica
o aristotelizante de la posición de Calderón, pues de otro modo sería perfectamente aceptable que la Vida sea quien mantiene unidos al Cuerpo
y al Alma, es decir, que en el ser vital del hombre se unifican y llegan a existir
ambos co-principios. Sólo el apetito natural de existir impide o atrasa el
desenlace. Esta desarmonía no sólo es fruto del pecado actual, sino constitutivo permanente del hombre caído, a diferencia de la armonía perfecta
que el estado de gracia había introducido en el Paraíso. Notamos también
la tendencia pesimista que ya hemos señalado con la angustia, pues aunque
teológicamente disponemos de los medios necesarios para asegurar la continuidad de la unión pacífica, las fuerzas contrarias operan con tal vigor
que pueden llegar a sofocar y anular el llamado de Dios. En nuestro Auto,
a partir de la renuncia al Banquete y la aceptación del pecado, ya la gracia
no podrá jugar ningún papel hasta el desenlace.
Quien entrará inmediatamente en juego es la Muerte, que aunque destructora, lo es en cierto sentido ambivalente, pues al convencer al hombre
de su ser mortal por su proximidad, servirá al Entendimiento para sus fines
como guía de salvación: la Muerte es enemiga del hombre en cuanto tiene
de destructiva, pero no le compete el castigo de la parte superior del alma:

424

MUERTl':

mi jurisdicción fatal
no aspira a su perdición;
que sólo es jurisdicción
en la parte de mortal. (886-889)

_Que~a así sell~do táci~ente un acuerdo entre la Muerte y el Entendimiento· ella_ clara un aVJSO al Cuerpo y el Entendimiento se lo explicará.
Un solo pedido formula el Entendimiento a la Muerte:
ENTENDIMIENTO

Mas no sea tal tu empeño
que le cojas en pecado. (906-907)

Este P;1"imer recado de la Muerte consiste en un profundo sueño que se
le ase~eJa: poco a poco las potencias van perdiendo su poder, se oscurecen
Y la Vida y el Alma misma quedan como a oscuras: doble simbología del
estado de Peca~o y del estado previo de la muerte real, que es un sueño profundo: Este sueno es a la vez premonición e imagen de la muerte. Su resultado
e~ ~wr el Alma del Pecado al advertir que en su mesa se halla sin Entendimiento, sin justificación de sus actos. Pero el hombre se resiste y se entrega
al Cue~o y ~ntonces la separación ya estará consumada: Alma y Cuerpo
no podran mas entenderse ni vivir en paz; la Muerte deberá realizar
tarea. Ella es indiferente al bien y al mal, y por tanto corresponde al Es~
tendimiento utilizarla rectamente para alcanzar la salvación. Por eso, au:que la Muerte sea consecuencia del Pecado, es independiente de él:
MUERTE

[al pecado]
Pero, ignoras que neutral
siempre fui y acudo a quien
o me busca para el bien,
o me quiere para el mal. (1058-1061)

es el Pecado quien nublará al hombre para que no piense en la Muerte
y tema así por su destino futuro.

4. La solución del conflicto
La entrega del hombre al Pecado y la negativa final del Cuerpo a someterse a las disposiciones del Entendimiento determinan que el Alma entable
fre~te a Dios el "pleito matrimonial", pidiendo su separación del cuerpo.
Es mteresante notar los argumentos que emplea: primero, que su unión fue
forzada:

I

�ALMA

hoy primeramente alego
la fuerza que protesté
al descender de mi centro. ( 1183-1185)

Segundo, la figura jurídica del "error en la persona", que significa el desconocimiento por parte del alma de la verdadera naturaleza del cuerpo al
cual infundió vida: su natural inclinación al pecado:
ALMA

luego el error de persona
pues quien tan vano y soberbio
procede, ¿qué más error
de persona que sus yerros? ( 1186-1189)

una cita textual de San Jerónimo y otra de San Pablo; todas son concordes
en que el Cuerpo es prisión del alma, y que sólo librándose de él podrá
alcanzar las alturas a que está destinada. Mientras pronuncia su discurso
e insiste en su petición, la Vida y el Cuerpo, al verse en peligro, se lamentan e intentan detenerla. Cuando la separación va a consumarse aparece
la reunión final de las potencias del Alma: la Voluntad, que había traicionado su misión plegándose al Pecado, se vuelve hacia el Entendimiento.
El Cuerpo también solicita ayuda en un interesante pasaje en que Calderón
expone la teoría contraria a la del cuerpo-prisión; el alegato del Cuerpo le
es dictado por el mismo Entendimiento:
ENTENDIMIBNTO

Para probar sus causales, conforme a la costumbre jurídica, invoca la autoridad de la Escritura y de San Agustín. El Salmo 141 al que se refiere
es en realidad el 142 de la numeración usual; también se cita a San Agustín,
Genebrardo y San Gregorio Nacianceno,20 tres de las Lamentaciones de Job,
"' La idea del cuerpo como prisión del alma se encuentra en la Enarración al Salmo CXLI de San Agustín, donde se dice que cuando el alma se separe del cuerpo
"nada combatirá en el hombre contra el alma" (No. 20) y se aprueba con una
cita del Libro de la Sabiduría (9, 15). "El cuerpo corruptible sobrecarga al alma
(No. 22) (Cf. SAN AGUSTÍN, Obras B.A.C., T. XXII, pp. 861 y 864).
El sentido de la frase atribuida a San Gregorio Nacianceno corresponde a su poema
Ad suam animam Anacreonticum (Cf. Sancti Patris Gregorii Theologi, Carmina, Líber
II, Historica; Migne, T. XXXVII, V. 3, c. 1438, 70-75 y 1459, 105-110). Las referencias son las siguientes:

Celerrimi studii
In coelum convertens
Ego pennas purgabo
Ego verbis tollans,
U t agilem quamdam aves
Ad aethera deducam (c. 1438, 70-75).

V estis autem tibi sit, aut camelorum
Pili, more justorum

Aut pellis, veteris
Nuditatis tegumentum
Lectus sit tibi vulgaris. (C. 1459, 105-110).
La cita de Genebrardo corresponde a la obra: Commentaria in Psalmos Omnes
Davidicos, según VALBUENA PRAT ( Historia General cit., p. 458, nota 21). En Dictionaire de Théologie Catholique, Tomo 6, Col. 1184, sub voce GENEBRARD, GILBERT,
se cita como Psalmis Davidis vulgata editione, calendario hebraeo, syro, graeco, latino,
hymnis, argumentis, et cornentariis genuinum et primaevum sensum hebraismosque
breviter apparientibus instructi, in 80., París, 1977. Suponemos que se trata de la
misma obra.

426

Alegar que no fue cierta
la fuerza del Alma, puesto
que ella de su Voluntad
usar no pudo primero
que el casamiento se hiciese,
y cuando le hiciese es cierto
que habiendo ella concurrido
en tus gustos y deseos
alguna vez, ya prestó
ella su consentimiento,
y validó el matrimonio,
pues se embaraza con esto
la nulidad, y será
divorcio sólo, viniendo
tiempo en que vuelva a juntarse
contigo. (1304-1319)

El resultado de esta apelación del Cuerpo es la modificación del alcance
de la sentencia que estaba por pronunciarse. Las causales alegadas por el
Alma: fuerza y error, producirían la nulidad del matrimonio (son conocidos
ya desde el Derecho Romano los vicios del consentimiento -error, dolo y
violencia- que determinan la nulidad de los actos jurídicos). Pero habiéndose convalidado el acto realizado por fuerza y error, por el consentimiento prestado, aunque fuera una sola vez, ya no podrá haber nulidad sino
divorcio, es decir, separación. Para Calderón, poeta cristiano, la muerte no
es el fin, ni puede caerse en la desesperación. La sentencia no es de aniquilamiento sino de separación momentánea hasta el juicio final, que sustanciará
definitivamente la litis.
MUERTE

Dios me manda . ..

427

�que se deposite el alma
cuya sentencia cumplió
el número a sus alientos ( 1358-1361)

El Cuerpo va a los brazos de la Muerte, alcanzando a pedir y obtener
perdón por sus faltas. La Muerte tiene para Calderón el sentido de una
perpetua advertencia a nuestra fragilidad :
CUERPO

No llevo del mundo más
que el desengaño que os dejo,
mortales; y aun fuera mucho
si os sirviera de escarmiento. (1384-1388)

Consumada la separación, el Pecado se apresta a llevarse el Alma pero
es detenido en virtud de los merecimientos de aquella por su amor al Sacramento Eucarístico, que intercede concediéndole el perdón y determinando
que pagará con sufrimientos postreros sus defectos. Tal estado es el del
Purgatorio, en que el Alma individuada y ya separada del Cuerpo es incapaz
de nuevos merecimientos. Incluso por la gracia del gran misterio eucarístico sus sufrimientos son abreviados, entrando en seguida al Paraíso. Esta
separación es momentánea porque Cuerpo y Alma, hechos naturalmente
uno para el otro, serán restituidos a su unidad pñmera con la resurrección
final
CUERPO

Aquí [e.d. en la tumba]
Señor, mi mudanza espero
y que volverá a ser mía,
mi esposa en el día postrero
que en sentencia de revista
deste matrimonial pleito
me la entregues cuando vuelvas
a juzgar vivos y muertos. (1454-1461)

El Pecado queda así burlado y la gracia de Dios triunfa definitivamente.

5. Conclusión
Las notas más salientes de la concepc1on antropológica subyacente a este
Auto -confirmadas por lo demás en pasajes paralelos de otras obras del
autor-21 son las siguientes:
n Cf. EUGENIO FRUTOS, art.

428

cit.

lo. Dualismo mitigado. La concepción de Calderón, siguiendo la línea
agustiniana, es en general dualista: cuerpo y alma, si bien forman una unión,
son entidades en cierto modo contrapuestas y en continua tensión. Su formación escolástica coincidente en afirmar la unidad sustancial del hombre
le impidió caer en un dualismo exagerado a la manera de Descartes: cuerpo'
y alma, aunque son de algún modo expresión de la materia y el espíritu,
no son tan ajenos entre sí como para impedir toda relación mutua. Por
eso hablamos de un dualismo mitigado y no extremo, cual serían las concepciones platónicas puras y las cartesianas.
2o. Pesimismo. La naturaleza humana es vista con cierto pesimismo en
cuanto a sus posibilidades de obrar el bien sin la gracia. Sobre el pesimismo
de Calderón se ha discutido algo, siendo indudable que el tema de la angustia aflora en sus obras, como hemos tenido ocasión de notarlo en este
auto. Eugenio Frutos encuentra cierto paralelo con K¡iergegaard,22 pero se
niega a reconocer una tendencia pesimista en Calderón, polemizando con
Behn 23 y admitiendo el dualismo señalado por Margraff 24 sin aceptar empero como válida la lista de obras en que según este autor el hombre es
sucesivamente ensalzado y degradado. Creemos sí, que existe un cierto pesimismo, pero diverso al de Pascal, tomado muchas veces como patrón y
ejemplo de pesimismo antropológico. Es indudable que Calderón se ha referido en muchas de sus obras a la dignidad de la naturaleza humana, incluso en la obra que comentamos, con más énfasis que los paralelos pascalianos; pero nos parece que su pesimismo radica en su profunda duda sobre
la posibilidad de la naturaleza para obrar el bien sin la ayuda de la gracia.
No está en la línea de un Lutero, en el sentido de afirmar la maldad radical
de la naturaleza humana, ni de un Jansenio sobre la inutilidad de las
obras; pero en la medida en que existe una tensión original entre dos componentes del hombre -cuerpo y alma- sus posibilidades de obrar el bien
se ven disminuidas, y casi anuladas sin la gracia divina.
3o. Intervención necesaria de la gracia. Dijimos al comienzo que los elementos filosóficos están estrechamente ligados a los teológicos. Calderón es
ante todo un pensador cristiano; como tal corona su esfuerzo con la afirmación de la necesidad de la gracia redentora. Sin ella el hombre no puede
alcanzar su destino, ni siquiera su destino natural. Además de la raíz teológica de esta concepción, se le toma más necesaria por su pesimismo antropológico, al que hicimos referencia en el punto segundo. La intervención
de la gracia lo transforma en optimismo. En síntesis, su concepción dual
y pesimista del hombre desemboca en el optimismo de la gracia divina.
.. Id., ibid., p. 528.
,. Id. ibid., p. 534.
" Id. ibid., p. 535.

429

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribunal revocc;, el fallo del juez Hernández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en e1 fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya íuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

�LA ORCA:-.:17..ACióN J¡\TERNACIONAL DE LA PAZ
PoR EL Ltc, ALDF.aTo GARCÍ\ Góau:z
Unhnsidad Nadonal Au16nnrn.1 de Mrxico
Uni\enidad Autónoma de Nuevo 1...cón

IIA so:-.·,.oo L.\ hora en la que el hombre ele nuestro tiempo prinripi:: la larra
ele su sah•aci6n, empleando tocios Jos medios de que aún dispone. Entre las
principales tareas urgente.!&gt; que debe implil'ar su rifuerzo, tonsidcramos está
la 01ga11itació11 J,ztemaciouol de lo Pa::, si se toma en cuenta &lt;¡uc lns circunstanrias predominantes que el mundo ofreq~ no son cicrtamr.nte alentadoras;
mando i;c contempla, con fu11clada wzolm1, que la paz se r·ncut·ntra gra\'emente amenazada en alguno.:; lugan&gt;s y mando Jas Grandes Potencia, aumentan
cada \'eZ m[1s en poderío las 111ortífcra5 arma., de sus al'S('nalc.s para clr-sembocar
en lo que posiblemente puede i;er el trágico final &lt;le la especie humana. Cosa
que deseamos no suceda nunca.

To&lt;.la\'ia en nuestro tit·mpo, &lt;ltsafortunadamentc, ~igue imperando la fucn.a
sobre la raron y pende sobre las cabezas de los humanos la amcn:17-a termonucll-ar. Lo~ nubarrones de la &amp;ruerra aumeJ1tan y ~ exticmlcn, siendo lamrntablc llc-gar a la concl11si6n de que el hombre no ha obtenido todavía Ja
madun-1. nec5aria, a pesar de las amargas experiencias del pasado, y aunque
rl empleo de tal erlt'rgfa con fine&lt;; bélicos. por fortuna toda\'Ía no se ha usado
nuc\-amente como lo fu1•ra en la experiencia "lon1l" de Hiro:.hima y Nagasaki,
la distancia entre las annas "convencional~" y las at6mkas cada día se aroru
más y mis.
Así. ante la gra\'rdad de la 11ituaci6n prn•alec.it·ntt\ el hombre clr todas las
latitudes se pregunta con ansiedad y angustia, ante la amenaza, si no hay
medios cfidentcs para frrnar el peligro d1: la carrera armamentista y. sobre
todo, si ~ puede e,·itar que tal amenaza se eonvierta en t'xtr.rminio.
Bastante confusa es la situadón pre\'akci1·nte en un mundo en el que los
,-alores moral~ han ido cediendo gradualmente ante presiones de toda naturaleza, ya sran r1•on6micas, políticas, 1•tc.; pero cirrtamente tal ~ituaci6n revela

757

�la carencia de ideales o de grandes causas que han quedado postí'rgadas ante
la absurda materialidad de la fuer7.a. La diplom::1&lt;·j a1 otrora eficaz medio de
comunicación entre los Estados, ha quedado reducida posiblemente al simple
uso de un teléfono rojo del que depende, en í1ltima instancia, la SC'gllridad y
la vida de todos los seres humanos.

¿ Cuáles son los m('dios de que dispone el hombre de nuestro tiempo para
evitar tan grave y peligrosa ext('nninación?
Por d~cia, el hombre actual se ha tornado escéptico al advertir que pequeñas guerras pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera y t..-S entonces ruando no encuentra la respuesta adecuada a la interrogante que se fonnu.
la. Además, n: aterroril.ldo rómo la amrnaz.a a1ómi&lt;'a se arcrca c.ada vt:z más
peligrosamente; obscr\'a, confundido, cómo los gobiernos ele las Grandes Potencias aplican su esfuerzo -como es lógico-, a la rt&gt;alización y pros&lt;•cución
de S-.J política iutemacional de acuerdo con sus intereses y conveniencias, ol,idando que las consecuencias &lt;le sus decisiones, t·n el ca,;o de una T&lt;•rccra Guerra Mundial, c.:ien mortalrn1•nte sobre la Humanidad.
No está por dem.-\s decir que cuando enfatizamos esto í1ltimo, lo hacemos
al obscn:ar la realidad de nuestro tiempo, ya que sin tener presente tal realidad,
todos los esfuerzos en favor de la paz -especialmente para los que ignoran los
alcances mortales de la anwnaza lcrmonurlcar o para los que pretenden ignorarla, o para ]os escépticos-, carcn·n ele valimil'nto r resultan dl-hilcs, inoperantes o utópicos los intentos para prewnir la catástrofe. Pero, aunque algunos
e.stimen que se predica en d dcsirrto, no obstante, confiamos no con falso
optimismo, en el C'$pÍritu del hombre, en rl espíritu de todos los hombres dcl
mundo ante la grawdad de la situación señalada, ra que ha sonado la hora
de principiar las tareas de salvamento.
Respecto de los medios o posibilidades, para n·~ponder a la intcrrogaci6n que
fonnulamos con anterioridad acerca de los caminos de que di.~pone el hombre
de nue.stro tiempo para evitar la exterminaci6n, es posible ronsiderar los siguientes:
a). Tenernos, en primer término: lo Organización de- las N~iones Unida1.
en la que, en el Preámbulo a la Carta de la misma, están contenidos lo,- idt:tle.~
y la nobleza de sus propósitos. Pese a ser ampliamente conocido y tomando en
cuenta su importancia, conviene rC'cordarlo:

que dos vetes durante nuestra vida l1n irtfligido n la humanidad sufrimientos indecible.s:
- o reafirmar la fe en los drre.cl,os fwulamenlales del hombre, en la
dignidad y e,/ valOT de la persona humana, en la igualdad de deu~chos
de hombres y mujeres y de las 11acionn grarzdes ~ pr.quriías;
- a crear condir.iones bajo las CUlllcs puedan mantenr.rse. la iu1ticia
y rl respeto a las obligaciom~s emanados de los tratados y dr otras f ucnteJ
del derecho internacional;
- a promollt'r .el /irogreso social y a rlm1nr el niud de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad.

Y CON TALES FINALIDADf:S
- a practica, la tolrroncia )' a convivir en paz como butmos vecinos;
- a unir nuestras fuuzas Jmra ti ma11trnimin1to d,• la paz y la segu.
1idad intc,naci011ales;
- a augurar, mediante In aceptación de principios y lo adopción de
método1, que no u usará la fuer:a armada sino en sewicio del interés
común,;•
- a emplea, un mecanismo internacional para promover d progreso
econ6mico y social de todos lor pueblos.

HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFC:ERlOS PARA
RBALIZAR ESTOS DESIGNIOS.
Por lo tanto, nuestr, is n·,pccti\'os gobiernos, por medio de representantes
reunidos en la dudad de San Franrisco, que han exhibido sus plenos pocfon-s,
encontrados en buena y dcbiJa forma, han con\'enido en la presente Carta de
las Nacionr.s Unidas, y por c:itc arto establrcen una organi1.ari6n internacional
que se denominará las Naciones Unidas.1
Como es de ohservaf'S(', en el contenido del Preámbulo, se trata de presrrvar
a las futuras generaciones de la guerra; se hace una afirmación de los derechos
fundamentales del hombre, de la dignidad y el ,·alor de la persona humana
)', en síntesis, se apela a la unión &lt;le fuerzas de los paises para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionalrs.

NOSOTROS, LOS PUEBLOS DE LAS 't.'ACIONES UNIDAS, RESUELTOS

No se precisa de severo enjuiciamiento para advertir hasta qué punto ha
sido posible para las Naciones Unidas alcanzar las metas para las que fue

a pre.ccrvor a lar grncracione.s t•enidera, dtl flagrlo de la gut"ª•

.s Organizaciones Internacionales no Americanas.-Instrurnentos Constitucionales.Instituto Inttramericano de Estudios Jurídicos Internacionales, Washington, 1964, p. 3.

-

758
759

�éreada la Organi7.ación, las que, en ocasiones, han resultado árduas. Además,
debe tomarse en cuenta que nació bajo el clima producido al finalizarse la
Segunda Guerra Mundial 2 y que las circunstancias de esa etapa eran de
desequilibrio y decaimiento moral y material. También debe advertirse que
han transcurrido ya veintiocho años en que tales circunstancias han variado
de naturaleza, aunque .muchas de ellas han venido agudizando la situación.
Tal parece que el recuerdo de los horrores de tal guerra permanece registrado
solamente en los libros de historia. Mas, si las heridas han cicatrizado, no así
el mal que las produjo y que ahora puede producirlas de nuevo y hacerlas
mortales.
En otro aspecto, no menos importante, encontramos la propia naturaleza
de las Naciones Unidas, fundamentalmente en lo interno y en las limitaciones
a que está sujeta, así como la carencia de elementos necesarios que le permitan
el ejercicio y la realización plena de sus tareas.
Precísase mencionar también el factor político, constituído por la acción
de los Grandes, o sea de los poderosos, que entre otros recursos emplean el
llamado Derecho de Veto, como acontece en el Consejo de Seguridad, que
paraliza las decisiones y los acuerdos del propio Consejo, cuando así lo demandan sus intereses y los lineamientos de su política.
La estructura del Consejo de Seguridad es muy sencilla: cinco de sus once
miembros (China, Francia, los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión
Soviética) son miembros permanentes y los otros seis son elegidos entre los
miembros de la Asamblea General por el sistema de rotación. Su procedimiento
sumamente expeditivo, está previsto para que fuese capaz de reunir a sus
miembros en sesión permanente, e indica su finalidad básica, la de constituir
un cuerpo ejecutivo susceptible de adoptar cualquier resolución de carácter
urgente. 3
Al Consejo se le dejaron pocas tareas de tipo exclusivamente administrativo.
Recomienda a la Asamblea General la admisión de nuevos miembros y participa en la elección del Secretario General y de los jueces que han de formar
el Tribunal Internacional de Justicia. Su finalidad principal es, como se ha
dicho, la de velar por el mantenimiento de la paz y el orden, y con este propósito fue dotado de dos tipos de poderes claramente especificados. En primer
lugar, puede tratar de conciliar cua1qi.úer querella internacional por medios
pacíficos. El procedimiento que se sigue a este respecto ha quedado fijado
por el contenido del Capítulo VI de la Carta.
• Firmada en la ciudad de San Francisco, el 26 de junio de 1945.
• L&lt;U Nation,s Unidas )' la Comunidad Universal.-Edito.rial Hispano-Europea.Barcelona, España, 1957, pág. 25.

í60

Primeramente, ambas partes deben procurar hallar una solución al con/licto
por medio de negocíaciones, interpelació11, conciliación, mediación, apelación
judicial, recursos a organirmos regionales y acuerdos bilaterales y ot-ros medios
pacíficos que esté en su poder arbitrar. El Consejo de Seguridad está autorizado
a investigar en cualquier disputa o situación que pudiera originar motivos de
fricción internacional o ser causa de conflicto entre las partes en litigio y determinar si peligra el mantenimiento de la paz y la seguridad en la zona o intereses afectados. Si el Consejo estimase que 1a continuidad de la situación haría
peligrar la seguridad mundial, puede recomendar procedimientos de conciliaci6n o incluso los términos del acuerdo que según su punto de vista debería
ser adoptado.

Hasta aquí, los poderes del Consejo no parecen ser más amplios que los de
la Asamblea. Como esta última, sólo puedé hacer recomendaciones; pero no
dírigir los asuntos internacionales. El Consejo tiene, sin embargo, según el
Capítulo VII de la Carta, una facultad más amplia que las de la Asamblea,
como es la de determinar las situaciones en que exista un peligro para la paz,
violaci6n de la misma o acto de agresión. Una vez efectuada semejante determinación, el Consejo puede hacer las oportunas recomendaciones o decidir las
medidas que deban tomarse para salvaguardar la paz o restaurar una situaci6n
de derecho preexistente, si fue violada. Pero antes de proceder a aquella determinación o tomar tales medidas, el Consejo puede "aconsejar'' a las partes
en conflicto que cumplan determinadas medidas provisionales que eviten una
agravación de la situación.
Las medidas que el Consejo de Seguridad puede adoptar contra un Estado
que haya violado la paz incluyen la interrupción de las comunicaciones exteriores, las sanciones económicas, rompimiento de las relaciones diplomáticas y,
la más importante de todas, el uso de la fuerza armada. Las unidades militares,
navales o aéreas serán puestas a disposición del Consejo por lo Estados miembros, a base de algunos acuerdos especiales, negociados entre ellos y el propio
Consejo de Seguridad.
Todo este despliegue de poderes y funciones está regulado por las votaciones
que se efectúen en el seno del Consejo. En cuestiones de procedimiento, las
decisiones pueden adoptarse por el voto favorable de siete de los once miembros
del Consejo; en los asuntos más importantes se requiere el voto afirmativo de
siete miembros, íncluídos los uotos de los miembros permanentes."
En este párrafo se ha determinado~ implícitamente, el derecho de veto,
causa de tantas controversias en los primeros días de existencia de la Organización. AJ principio, la mayor parte de la opinión era favorable a la concesión
' lbid., pág. 27.

761

�&lt;lel derecho de veto, mientras que un grupo relativamente pequeño lo denunciaba como una inclusión de las viejas nociones de la soberbia nacional en el
organismo y afirmaba que el veto llevaría a la Organización a la impotencia.
La inmensa mayoría lo defendió como un derecho básico y una garantía de que
cada una de las grandes potencias se esforzaría en cooperar con las otras,
puesto que dispondría del derecho de oponerse a cualquier medida que afectase
a sus propios intereses, aún cuando las demás, en bloque, intentasen emprender
una acción en tal sentido.
Este derecho de veto constituye un elemento que rompe la armonía del propio Consejo de Seguridad. El tratadista Verdross, por su parte, establece: 5 De
la regla de la igualdad jurídica de los Estados ( artículo lo., punto 2o., y artícülo
2o., punto lo.), se hace, pues, una importante excepción en favor de los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad, puesto que sólo ellos poseen
el llamado derecho de veto. La verdad es que, según la letra de la Carta, se
trata de algo más que de un simple veto, si por él se entiende el derecho de
oponerse a la resolución de una corporación, toda vez que, al tenor del artículo
27/3, una decisión del Consejo de Seguridad sólo se da si hay siete votos
afirmativos, entre los cuales han de contarse obligatoriamente los cinco de los
miembros permanentes. Según este mismo apartado, todo miembro permanente
puede impedir que se adopte una resolución no sólo con su voto negativo, sino
también con la mera abstención o ausencia. Sin embargo, la práctica constante
&lt;lel Consejo de Seguridad ha dulcificado esta disposición en el sentido de que
una decisión del Consejo de Seguridad adoptada por siete miembros se considera
tomada válidamente si ningún miembro permanente votó en contra. Cabe
preguntarse si esta práctica se refiere también a la ausencia de la sesión. Es
de advertir que, según el artículo 28 de la Carta, cada miembro del Consejo
telldrá m todo momento su representante en la sede de la Organización, por
lo que si un miembro no se presenta a una sesión, habrá de ser tratado como si
en el voto se hubiese abstenido.
Podemos concluir, por lo que respecta a la Organización de las Naciones
Unidas, que ha cumplido su misión, dentro de sus limitaciones. Podría formularse, sin embargo; la pregunta de si tal Organismo es lo suficientemente capaz
para resolver la situación que actualmente confronta el mundo. Entonces
podría pensarse en la necesidad de reformar dicho Organismo de acuerdo
con las exigencias presentes; o bien, establecer una nueva institución dentro
de una nueva proyección que pudiera resolver el problema de prevenir una
conflagración exterminadora.
Es indudable que lo anterior constituye solamente un inicio en el camino
• ALI&gt;RED VERDROSs,

pág. 406.

762

d: la paz y de la salvación del hombre, puesto que la proyección de institu.
c1ones de tal naturaleza debe dirigirse no solamente al presente, sino fundamentalmente hacia el futuro, en la tarea de la Organización Internacional
de la Paz, que .exige la adaptación, si no la creación, de uno O varios organis.
mos que coordinadamente n:spondan a la urgente necesidad que de paz tiene
el hombre de nuestro tiempo.

b). Cabe mencionar a los demás órganos de las Naciones Unidas que, en
la tarea general en favor de la paz, cubren diversas e importantes áreas en
el ~po intern~cional. De, n~ menor im~rtancia, resulta la obra de la Iglesia
Catolica, a traves de las multiples exhortaciones del Romano Pontífice en favor
de la paz.
En otro aspecto, tenemos la vigencia de tratados internacionales también
en favor de la paz, que como el de Tlatelolco, se aplican fundamentalmente
a 1a prevención y proocripción de la fuerza nuclear para ser empleada con
fines ~licos y, ~r último, la meritoria Jabor de organizaciones privadas que
por diversos medios llevan a cabo importantes labores en favor de la paz.
En la enumeración de los organismos e instituciones, así como de los instrumen tos internacionales que hemos señalado, es posible concluir que desafortunadamente resultan al presente insuficientes para contener lo que aún
podemos llamar guerra; pero ciertamente son incapaces de detener una conflagración termonuclear. No es cuestión de pesimismo o de optimismo. sino de
7ealismo.

LA

ORGANIZACIÓN GENERAL DE LA PAZ

En el concepto tentativo que expusimos en nuestra teoría acerca de la
6
paz dijimos: "Entendemos la paz como la apertura y disposición del hombre, como resultado de una educaci6rt universal dirigida a tal fin, para el
establecimiento de un nuevo orden moral, filosófico, social y jurídico perma.
nente; de lo individual a lo colectivo y de lo nacional a lo internacional en
el que, por principio, se requieren por todos los medios -inclusiue el empleo
de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripción definitiva de la fuerza nuclear y de cualquier otra en los conflictos internacionales,
Para que su obrar permita la convivencia humana natural y justa en la libertad. El hombre debe ser educado en y para la paz."
Del concepto anterior, vamos a referirnos concretamente a lo que se refiere

Derecho Internacional Público, Editorial Aguilar, Madrid, 1957,
• At.11ERT0 GARCÍA

G6iu~z, La Universidad Internacional de la PQ.t, pág. 102.

763

�a "recurrir por todos los medios, inclusive rl nnplro de la acció11 ckica de los
pueblos Je cada Estado".
Respecto del contenido de est.'l parte del concepto sobre la paz, no debe
ohidarse que la acción dvic-a es una / urrza también y de que aunque es
hábilmente manejada en el terreno político, puede y drbe canalii.an.e para la
paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquier política nacional.
ya que constituye básic.amrnte el bien común internacional, sobre todo en
nuestro tiempo.
Es precisamente sobre este punto, el relativo a la acción chica de los pueblos de los F..stados del mundo, &lt;¡ue hemos querido di1 igir nuestro presente
estudio dentro del esquema general de la Organización Internacional de la

Paz.
Así, la acción dvirn,

a nuc~tro juido---, pul'de tt·ncr do. direr1 ione~:

a) la política y b) la acció11 poJ1ular.
Vemos, en el primer C'a)-0, qm• es f m1dament."llmentc en el campo de l.l
política en donde la acción cívica de los pueblos se verifica. Aunque pueden
ser empleadas varias vfas por la acción cívica, es más comcnientc la del
camino legal, como así lo instituyl'n los ordenamientos comtimcionalt:s, con
objeto de que a los Jefes de Estado Ir$ sean restrinf,ridos ·o derogados los poderes
o facultades con que tales ordenamientos les permiten manejar los delir..,d0$ asuntos de la guerra: desde Juego, las refonnas legislativas que correspondan en todo el proceso, implicando, desde la toma d&lt;' decisionl's cmcrg1:ntcs,
hasta la declaración formal de la propia guerra, la que al tiempo pre~nte
reviste otros medios.
Respecto clt! lo anterior, hay ya signos positivos, ya que tomando en cuenta
la gra\'edad que hemos enfataado, e.e; lógico suponer que los pueblos del
mundo se encuentran hondamente preocupados. Por lo menos, es el inicio de
lo que puede: llegar a ser un alto en las dcd~iones que se tomen wbre la
guerra.
Teniendo en cuenta la dinámica de los acontecimiento~ hajo la creciente
presión, tanto de la ciencia como de la tecnología tcnnonuclear bélica, se
observa que marcha a una \'elocidad muy superior a la prevista t·n los ordenamientos constiturionales que otorgan u 10!&gt; mandatarios del mundo poden!.'i
para manejar las cuestiones de la guerra. Cicrtament~, lo que cambia e~ la
forma procesal, pero aún en los Estados que han consagrado su vi,ir polítko
en la dt&gt;mocmcia, pueden en un momento determinado, lanzar toda la fuerza
de que son rapaces y provocar el holocausto nuclear.
Cabe tomar en cuenta que los ordenamientos constitucionales de todos los
países dt·I mundo, con las posibles excepciont:.s. cieuamcnte fueron hecho~ con
la mentalidad y técnica jurídica del pasado, de un pasado lejano,
que el

ra

i64

legis~dor . de, ayer no pi:=vió -ni podía hacerlo-, la presencia del poder
nuclear, ru de sus extc'nrunadoras consecuencias y a\.'anres en nut-stra contem.
porancidad. Lo jurídico acerca de la l!llt•rra era distinto a grado tal q
• 1 .
1
.
'
' ue
me us1,·c. e pmp10 Derecho Internarional ~e di"idió rn dos da~s: Dert.-cho
lnten1a&lt;.1onal de la Guerra y Derecho Internacional de ta p 37~
Respecto a la ncces_idad de _revisar, para modificar, el otorgamiento de pode';~ a los mandatarios, cmp1c-a ya a ocupar la atención de pcn5adores )'
pol~llcos en los Estados Unidos, país que ha ad\'ertido lo que signific.a el
peb~o ,_norta_l, no solamente para él, sino para toda la humanidad. las dcdsiones prcs1denc1ales sobre la guerra.
Reci&lt;·11temc11te, ap.,n.&gt;eió un libro: "La Presidencia Imperial"' 1 del conocido
abogad~ e historiador norteamericano, Arthur M. SchlesingPr Jr., el que en su
obra 5enala que: "Los Estados UnidO'&gt; pad&lt;&gt;ccn de un mal doloroso en su cuerpo político''. Habla también de ''siniestras invocac·ioncs a la seguridad nacional'', Y en general, se refiere a que "se ha llegado a la ronclusión de que
s.olamt·ntc el Jefe del Ejecutivo. dotado de una singular habilidad ,. con una
~nonne _capacidad de libre y ca.mbiahlc decisión, podría manejar' las crisis
111temar1onalt.'S".

Los Podc_rl.'S Lt..-gales del Presidente, el autor los vé. como que son continuamente mod1fica~os ~e 1~ conrepci~n de John 1.ocke - nunca explícitamente
hcdaos ¡~or la Con,t1tuc1ón; pero SJcrnpre prcsenu· ,·11 .-I pcn~miento de los
Padres l•uncia dores ( romo así se k-s denomina rn Nortt~mfric.-i a los erra.
dores de· e&lt;;c país)-, en cJ sentido de c¡ue un lída democrático en una
g:1mina emergencia, tiene la prenogativa de actuar de acuerdo con su discrl'r.1ón para el bien pí1blit-o. pro,cyendo u .1¡,robarión en d pueblo y subsccuentc•mcnte c_n ~ Jegislac16~.. Por í1ltim,,. S. l1!esingcr conviene en el arquetipo
dt&gt; pre\rnpc1011 dcmoc,~1t1ra expresado por el Presidente Woodrow Wilson
quic~, 1•11 1884, dijo: "La h11. es L-. única cosa que puede purificar nuestr.:
atmosícra polítka ... luz que pen11itirá ponrr a la vist:i. IOli recintos íntimos
del Gobierno•·.
~~r su parte, también el senador norteamericano, Jacob ja,its, en su libro:

Qww hac_e. la Gurrra 8 ha csrrito: "Entn: las muchas lecciones r¡ue deben
ser a~rend1das d&lt;&gt; la tragedia de Vietnam, ninguna es más compulsiva que la
nt•c1•.~1Cla&lt;l de un debate nortcameric•;mo accrra ele rómo controlar el podl'r del
Presidente para hacer la guerra. El Jefe del Ejecuti,·o debe S('r libre para
re:.pondcr instantáneamente de su artuación, dt.&gt; arundo ron las circunstancias
M. ScnL.Esl.SGER, 1A Prtsidttma [mpttial, Re\is1a Tirnt, Jl:o\icmbre
46, 1973, pág. 52.
• Senador JacoL Javits.-Quiln l:au la guura Comentario en la Sección I.ibros

'&gt; ' ARTIIVa

TIME, 12 de ooviembre 1973.

.

i65

�del ataque. Pero en más equívocas circunstancias, lo nacional pudiera quedar
lejos de una mejor salvaguarda, si e1 Congreso reafirma su autoridad constitucional como la sola rama facultada para "declarar la guerra". Si ésto pudiera
llegar a operar prácticamente, un creciente número de tratadistas sobre política
y los políticos mismos~ argumentan ahora que el Congreso pudiera encontrar
también una forma para prevenir a los Presidentes de cómo conducir guerras
no declaradas.
El senador republicano por el Estado de Nueva York, Jacob Javits, tiene
una razón especial para examinar el problema. Se opuso a la política de los
Estados Unidos en Vietnam. Más aún, como otros congresistas, se sintió compelido a votar en favor de los gastos militares, en tanto que los combatientes
de los Estados Unidos estuvieran "allá" por orden presidencial. "Esta miserable
guerra nos ha dado una pausa", dice el autor. "Los resultados que ésto produjo
acerca de la forma en que conducimos nuestros negocios nacionales, me ha
llevado a ]as páginas de la historia en las cuales encontré extrañas analogías
que parecen 1os temas del presente".
El autor hace notar en su libro una firme erosión en la fuerza del poder
congresional a través de la historia de los Estados Unidos, a partir de 1793,
hasta la guerra de Vietnam. Por último, Javits ha constnúdo un caso sólidamente histórico, aunque las guerras son muy importantes para ser dejadas
solamente en las manos del Comandante en Jefe..
Es lógico pensar que el mecanismo constitucional pueda funcionar de acuerdo
con las circunstancias o bien con los propósitos de las políticas ~eguidas por los
dirigentes de los Estados, salvo el caso de los dictadores, investidos de facultades
plenas1 a quienes les resultaba fácil tomar decisiones que arrastrarían a sus pueblos a la ignominia de la guerra. Tal fue el caso de Hitler o de Mussoliru.
Entonces, respecto del procedimiento jurídico político del presente, encontramos que lógicamente opera; pero el hecho de declarar una guerra, necesariamente requiere un procedimiento especial, tomando en cuenta la gravedad
trascendental que significa en nuestro tiempo la adopción de una medida de
tal naturaleza.

LA ACCIÓN POPULAR

Queda, por último, la acción cívica como acción popular, para establecerla
como la acción directa del pueblo.
Este aspecto, a primera vista, pudiera presentar algunos inconvenientes y para
algunos una posible invitación a la anarquía o germen de turbulencias.
Cuando se invoca la acción popular, se está llegando al último extremo de

766

una realidad social en que los pueblos del mundo deben levantarse, para que
dentro d_e lo~ cauces legales del orden, se logre la desaparición de los poderes
o la d~stítuc1ón de los mandatarios. La denominación no importa. El hombre,
angustiado, amenazado y sín protección para su vida y la de los suyos, legítimamente puede lanzarse a arrojar del poder a quien compromete !a vida de ese
hombre y de ese pueblo, en una desesperada legítima defensa, con objeto de
que los Estados del mundo puedan decidir razonable y pacíficamente sus conflictos sin llegar a1 exterminio para resolverlos.
Pensamos que, dadas las circunstancias reiteradamente señaJadas de grave
tensión _Y amenaza por las que atraviesa la humanidad de nuestro tiempo, es
necesano establecer que el derecho a la vida, además de su naturaleza como
valor primario, ha pasado a primer plano dentro de la jerarquía jurídica axiológica ~ternacional de nuestro tiempo, si partimos de la amenaza y el peligro
que e,aste contra tal derecho y contra el cual ningún poder de la tierra tiene
facultad para destruirlo.
El prócer José Martí escribió con caracteres luminosos: "Los derechos no se
mendigan, se reclaman y se exigen. Y si es necesario, se arrancan."
En tratándose de la vida misma del hombre, es obvio que es impostergable
frente a otros valores, como llevamos dicho, en cuya escala sólo queda como
superior el de la paz, considerando que es en la paz en donde se produce la
propia vida humana.

El maestro mexicano, Manuel Herrera y Lasso, dijo también en cierta ocasión que: "El atentado tiene un límite cuando de él se pasa, el hombre que se
respeta a sí mismo y sabe que la vida, sin las razones para vivirla, no es estimable, tiene que poner un hasta aquí, aunque no sea sino para salvaguardia
de la propia dignidad que no se compadece con la merma de los derechos
fundamentales. Quien ante tal extremo no protesta, merece que se Je tenga
por desprovisto de cualidades viriles y por indigno de vivir en una sociedad
humana". 9
En nuestra circunstancia, reviste el atentado su forma más grave y artera,
tomando en cuenta que si 1a vida de un solo hombre es preciosa, resulta
inimaginable un atentado en contra de Ja vida de la especie humana. Es entonces cuando se justifica el que los pueblos del mundo, unidos, derriben a sus
ciegos e irresponsables conductores, que por torpeza o por mala fé y siguiendo
siniestros designios, pueden arrojar a la humanidad dentro de la hoguera
nuclear.

• '.MANUEL HERRERA Y

LAsso, Estudios de Derecho Constitucional, Editorial Polis,

México, 1940.

767

�cm~CIA, CONCIENCL\ y JUICIO
DR. P, RuBÍ:N Dr.LOADO M.
Doctor en Derecho
Uoh,enidad Gregoriana de Roma

EN LA PROnun1ÁTICA jurídica y ética no es raro encontrarse con un matiz
de hipocresía, que unos lrat.'ln de disimular y otros han manifestado abiertamente. Los primeros son censurados por no atreverse a confesar abiertamente
la desproporción del verdadero inteñ-s de los individuos con los resultados de la
acli\idad ética }' jurídica; los otros aparecen como francamente en desacuerdo
y buscan en otras disciplinas y dencias el c.1mino que conduzca aJas soluciones
que verdaderamente satisfagan los intereses de la justicia y de la moral. Tal
situación se encuentra 110 sólo a este nivel más familiar, sino que grandes
pensadores filósofos o teólogos, \"en con desagrado por lo menos en sus sistemas
la dependencia del homhre del Derecho y &lt;le la Etira.1 Esta tcn&lt;lcnda de los
tres últimos ~iglos, aunque con distintas manifestaciones, sigue operante en
nuestros días y parece que estamos asistiendo al nacimiento de un Derecho
y de una Etica al re-..·és, dando el ,-alor de tales a actitudrs y pensamientos
antiguamente pertenecientes al no-Derecho y a la no-Etica.:: Cuáles son las
características ele l'Sla nowdad no es fáciJ todavía sistematizarlas intcgraJmcntc.
Bástenos con obscr.-ar el cambio en cuestiones tan importantes como la vida
• Así 'Machiavelo, lle~!, Nietz.cht. Marx, Freud, etc., quienes c-.ada uno a su modo
critic-.a y dC$tmye la Etica y el Derecho de su tiempo, haciendo patent~ el etemo
problema de la moro! y de b ciencia. "l.'id~ limite d'une morale rationclle, au lieu
d'ctre UM garantie d'&lt;-ífic:1ci1é, rüque d&lt;'i íotunir un nlibi pour des reíus d'rngagement:
les wu attendront \"ninement des régles infaillibb; d'nutres cou\nront d 'une rationalit~
prétcnduc l'incrrtitude de lcur choi1t". Marce! OF-SCHOUX Jacques GAGEY et Pierre
BIGLER, LA CO!'JSCIE.'-:CE, Prcsses Univerntaires de francc, 108, Boulcvnrd SaintGermain, P;uis, 1964, p. 4.
• fü1e n1&gt;-Dcn·cho ; l'sta nn-Etic,1 titne cl srntido que le da Nietzsd1e, ''Ln thcologic a
étouffé Dicu et la mornlité n étmnglé la moralc", en la obra citada anterlormmte,
[,a Conscirnc,, p. 143.

769

�y la muerte; la verdad y la mentira; el matrimonio y la sociedad.ª No creernos
en posiciones contradictorias ni contrarias, sino más bien en lo estable y per-

. no " med"10"
durable; por lo cual es urgente para nosotros encontrar e1 cammo
o "intermedio", sin objetivo, que nos permita el contacto con la realidad
correspondiente al hombre en este planeta, a pesar del temor a caer en la
vaciedad y en lo pasado de época. Por otra parte, la convicción de que el
mundo en {tltimo término depende de lo duradero y perdurable, de lo que
queda y sigue abriéndose paso, nos obliga a ser fieles a nuestro propósito.
Sin querer hacer una teoría sistemática, selecciono tres palabras, para mí
claves en nuestro tiempo: la CIENCIA, la CONCIENCIA y el JUICIO. No
me detendré en todos los aspectos presentados por la problemática de estas
palabras; quiero limitarme a examinar la psicofilología de ellas, convencido
de que con ello se abren senderos fecundos de reflexión, elaboración y decisión, de utilidad y de provecho para la responsabilidad ante las instancias de
nuestro tiempo. puestas por el hombre que vivimos.
Con este método logramos no s6lo conocer mejor las palabras y lo que significan, sino que maravillosamente vamos encontrando la coincidencia, desconcertante a veces, de lo antes tenido como contrario y contradictorio. El conocimiento psicofilológico de una palabra o de varias palabras, no sólo nos
indica su significado exacto, sino que nos hace penetrar en el misterio del
entendimiento humano, que al encontrarse con la verdad, ''el hacerse de las
cosas'', llega a un mundo lleno de luz y de vida humanas. El entendimiento se
hace a sí mismo ante "el hacerse de las cosas"; o más claramente, la naturaleza
del entendimiento humano, es "hacerse a sí mismo ante el hacerse de las cosas".
Esto intentamos al examinar la!i palabras CIENCIA, CONCIENCIA y JUICIO: buscar no sólo el fenómeno fonético o gramatical, sino el "hacerse
mismo" del objeto descrito, para con ello llegar a la verdad de su -contenido.
Tarea modesta, es cierto; sin embargo básica y fecunda, ya que una vez logrado
su propósito, podremos multiplicar, permítase la expresión, mágicamente, la
misma operación, conscientes de ello y por tanto útilmente.

CIENCIA:
La palabra CIENCIA. de todos es sabido, viene de otra palabra latina
SCIENTIA. Esta a su vez está compuesta de un elemento ENTIA Y de
otro SCI. El elemento ENTIA es un semantema final que en Jas lenguas
indoeuropeas tiene una raíz '- nt que se usa para significar una acción activa
• Una síntesis de este problema en cuanto a 1a vida y a la muerte se refiere lo
tenemos en el arúculo del Dr. Humberto Piñera Ll. de la Universidad de Madrid en
HUMANITAS, Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n, 1973, PP. 130 Y ss.

770

o pasiva.• Con la edición de la terminación IA se convierte, determinándose
de este modo, en un abstracto equivalente a "la acción de" o más claramente
a "una serie de actos de". El semantema tiene una significación independiente,
de tal modo que puede añadirse, tanto en griego como en latín, y en otras
lenguas indoeuropeas, como el español, o cualquier raíz sin cambiar esencialmente su significado.
Examinemos la raíz SCI correspondiente al español CI-. Procede del verbo
latino SCIO y se encuentra en los adjetivqs verbales SCIENS y SCITUS, participios activo y pasivo respectivamente del mismo verbo y de aparente igual
significación; SCIENS significa "el gue sabe"; "SCITUS" en cambio "el
sabido" o "el enterado de". "Saber'' y "ser sabido" parecen identificarse debMo
a la significación refleja que tiene el verbo "saber", como otros verbos también,
así el verbo "beber", ya que podemos decir "el que bebe" o "bebido" y aunque la diferencia e:-i:acta es el denotar la acci6n como efectuándose ·'SCIENS"
o ya efectuada "SCITUS", se dio a ambos participios significación activa.
SCIO por tanto tiene una significación profunda reflexiva: el sujeto actúa y
recibe el efecto de su acción; sin embargo culturalmente ]as cosas están más
determinadas en el caso del verbo SCIO.
Lo más importante de la palabra es la raíz 'SCI, de la cual vamos a en.
contrar el significado por una parte y por otra determinar lo más exactamente
posible "el hacerse" concreto al cual ese significado se refiere, de lo cual
podremos deducir una idea clara de lo que es CIENCIA.
La raíz latina SCI significa saber, conocer, estar enterado de; pero saber ¿&lt;'Ómo? Veamos cómo. La raíz griega correspondiente ef1 SJA (
),
que se encuentra en el verbo SJAZO (uxatw) y SJOO (uxw) y en el aoristo
SJASAI (axauax) , que es la forma más usada en el griego, de la cual todo
el sistema de palabras y significaciones en griego se deriva claramente.
Como un significado original, en griego, de todo este sistema SJASAI
(uxaua") tenemos "hacer una hendidura", "hender", de ahí "abrir" y "'soltar''; la palabra habría sido usada sobre todo en el lenguaje técnico ca.
racterístico de la profesi6n médica quirúrgica; esta significación fundamental
la encontramos en la expresión técnica FLEBA SJASAI (&lt;pUpa uxáuax),
es decir "abrir las venas"; "hacer una sangría". No obstante una equivalencia
segura de la palabra griega con otra no griega no ha sido encontrada, por lo
cual es posible que el aoristo SJASAI sea una creación original del griego.11
No obstante, se suele comparar, entre otros, con el sánscrito CHYATI, que
• A. MEJLLET et J. VENDRYES, Traité de Grammaire Comparée des Langues Classiques, París, 1953, p. 336,
• HJALMAR FRisK, Griechisches Ethymologisches Worterbuch, Heidelberg, 1970, Karl
Winter, Universitats Verlag, s.v. SJASAI.

771

�significa "hender", "herir" y se dice sobre todo de la piel. Hipotéticamente se
suele también hacer derivar de ahí el \'Crbo latino SCIO 11 : otros en cambio
lo aseguran s:implmncntc, diciendo 1¡ue el verbo SCIO latino se reduce al sánscrito CHYATI: "él corta; separa cortando".'
¿A qué se refiere exactamente relacionar la significación de "{-1 corta separando" con el verbo "saber"? El probable neologismo griego nos hace pensar
en un ambiente cultural muy determinado psicoculturalmente, como es el
lenguaje térnico de la medicina quin'argica, en el cual "saber" equivalía a
la acción de hacer una incisión en las venas, una sangría y más generalmente,
en el lenguaje corriente, a la acción de cortar la piel cn general; qui1.á el
neologismo se hizo para expresar tambi{-n la práctica mí-dka probablemente
8
más antigua (2980 a. C.), la de asistir a la mujer para dar a h11_
Tí'niendo en n1enta la importancia para la vida humana de hac&lt;&gt;r una
incisión en las \'enas. o también la de asistir en el parto a la mujer, se explica
la ronsagrar.i6n, por a!'&gt;Í decir, dr la palabra "saber", ron lo cu:il por una
parte se le dio , it&gt;rto sentido mágico y por otra se asoció c.onstantemcnte
ron el he.dio d1• "estar enterado"; de "haberi;r dado cuenta de algo por haberlo visto con los propios ojos". "Saber" por tanto significa en este oonte.xto
''comicrr algo importante" por hal)("rlo "visto". De hecho, el vt•rho "saber''
es traducido al griego por OIDA (O,da) que significa ver; y el sánscrito
CIT, que según algunos significa igualmí'nle ver,• ya que lo hacf'n pror&lt;&gt;cler
de una antigua forra.'\ KIT 10 que tiene ese significado.
Todo e!\tO sin t·mb.-u-go no nos lleva aím claramente al hecho o "harrr..e''
. ., en 1a t'111, " se•.,·
·
perca'bºd
I o nccesanamente
y expresado m edº1ant e la p ala bra " seto
en español, de donde podremos concluir al significado de CIENCIA. Es posible
concretar todavía má.~ los datos expuestos, ya que hasta ahora hcmt&gt;s llegado
al ambiente próximo semántico de la palabra, c:s decir, a ttn significado atribuido e.xternamente y lo que nos interesa es el ambiente intrínseco de la palabra; para ello \'Olvamos a la s.ignifir.ación de "s.'lber" como "cortar separando''
o "hender" para preguntarnos po, qué la.~ lengu:is indoeuropeas llaman a la
acción de "saber'', "cortar separando'', aclarado lo cual podrema.; cletenninar

daramentr la razón por la cual "saber" es un "cortar separando" y qué clase
o modo de cortar separando.

, 1-:n ":alidad fa palahra sánscrita CHYATI no es la última rafa del verbo
SCIO smo más bien una drscripción o c-qui\,;ik'llci.'\ semC'jantc a la existente
las palabras esp:ü10la~ "saber" y ''di~cemir''. Encontrarnos además la
raaz mdocuropea 'SECTII, que significa "apoderarse de'' 0 también "dominar
algo ,a la
fuerza". ¿Qué
relación
existe entre 'SEGI"
• "SCIO
· " O, llll'j0r,
· CS
,
•
•
•
• :i )
la rarz SF.GH el tercio medro, el la20 de unión entre los \'Crbos "cortar"
''scn.'l
o
r-rar cortand o., r "sabcr''? Creemos que sí. SABER es un separar cortando; pero no sólo sino "para cnscñon:~rse de" algo; para "apoderarse de''
dio. 'SEGJ I significa "~cnsc11orearse
d e" a1go )' por rom,1g11wntc
· ·
"cortarlo"·
SABER.&lt;: un cortar y separar para sí. No sabemos si la raíz 'SEGH se refer~
~ la acaon concreta de dominar por la fuen.a a un pueblo O a una aldea 0
srmplemcnt~ :i cortar y dividir un c:impo para hacerlo propio. En tocio ca.so
las le~guas mdocuropeas usaron ese verbo para CX'J)rcsar la acción de "s.,bt'r" •
los gr'.cgos en épocas más n·dcnt~ usaron esa raíz &lt;'onvcrtida sobre todo e~
eJ aonsto SJASAT (axaoat} para indicar la acci6n tt'cnica ele abrir las venas
en la medicina q1~i~rgi1•a para "ensciiore.1rsc del vem'no" y sanar al enÍf'nno.
Era w1 uso e~1fem1st1co dcl \'Crbo ªcortar separando''; "apoderar.;e de". "Saber"
algo, no es s1mplcmcntc conocerlo, sino "ronocr.rlo por propia cxperirncia, 0
sea, cortándolo _Y ~~ar.ín~olo para apoderarse de ello y poseerlo". Esto es muy
claro en la cknvanon latma d1• la raíz 'SEGII; el gri&lt;'go dcsarro116 el verbo
OIDA (Owa}; d sánscrito VEDA (sabio). No tcncmos por ahora datos
p~ra afirmar!~; ~C'ro no cm·rnos difícil poder lograr la rrducci6n de rstas
diferentes den\'3Clones
a la misma raíz indoeuropea 'SEGH• Esto sm· embargo,
.
~ secundano ya que nos r&lt;&gt;krimo~ ronnctanwnte a la palabra CIENCIA
por consiguiente a la deri\'ación latin:i y romance, que se usa también en
,nglés. En alemán se desarrolla má., bien la derivación griega OIDA.11

t·~m:

0

t

En la ~n~epción dr Aristóteles del entendimiento humano se distinguen
dos entcndmncntos: el agentr. y el pariente. El primero está siempre' en arto
hace toda~ las cosas; es romTIKOS (:nou:r,"o.:-}; el segundo es pacien~
P,\ THETTKOS (.na811roco;) y ~· hace todas las rosas. El primt&gt;ro act(1a
'" Efectivamente CIT ,endría de KIT; la K "endria de SJ ya que SJl (

• lb. J.c.

' C:.-.aL D/IRLING Bucic, ,-l. Dictionar, of uluttd lndo-F.IHoPtan Lang1JagtS. A ro11tribu1ion lo the history o/ ldtar, by. Thc Univtrsity of Chicago PttSS, Clñcago, lllinoo,
1949, ~.v. SCIENCI-:. GONTER-SCHERER, Grund/rngrn drr Spracliwissenschaft, Q1ulle
ond /,ltytr, Heildcllieq;, l 9j6, p. i6.
• Al hablar de 1·sto c:on la P!ic:. A. Flores de D. me hizo 11 sugerrncia de I;\ posibilidad que el significado inclu}·era también "el cortar'' el cordón umbilical del recién
nacido y "separarlo" de la madre.
• BoPP, M. fRAr:i;o,s, Crammaire Comparl des 1,angues lntloruroptnnu, t . 1, Parl,,

1866, p. 152.

772

)

igu,il a 'Ky o 'Kh. Cfr. Meillct-Vcn&lt;lr}'l'S 0.1\ p. 19. remarque.'
es
11
Sabio y Cii:.ncia en alemán se dice WEISE y WJSSENSCHAIT rcs~cth-amcnte.

El DR. GJ\RCI,\ B.\CA en su intrre.s:mtc :irrirulo "Svbre el sentido de 'conciencia'
l'n la '~lcstina/ HUMANIT,\S, Unhwsidad Aut6noma de NuC\-o l..cón, 1973, p. 110,
reduce fa hosulrdad de las cosas", qur estaría representada por Ll raíz indoeuropea
'S~&lt;1H: "dominar'' a la c-oncepd6n estoico-romana de CONCIENCIA. Sin embargo,
psioofilol6gicamcntc ~blando es mi.5 seguro extender tambifo esa signiíicaci6n a b
palabra griega OIDA y comiguicntcmentt• SINOIDA (O'ivo,6a).

773

�hac-icndo especies .inteli_gib1es, mediante las cuales el entendimiento pasivo es
impresionado para entender y conocer. El entendimiento agente es como el sol
que ilumina todas las cosas para que puedan ser vistas. Al concebirse el entendimiento agente como activo, siempre actuando. como eterno e inmutable,
mmortal y tenido por Aristóteles como separado del alma y del cuerpo, aunque no todas interpreten a Aristóteles en este sentido.12 La concepción de Aristóteles en todo caso, aun no siendo cierta ni clara, nos ayuda a determinar
el sentido de "saber". "Saber algo" equivale a "cortar separando para apoderarse de" e.'le algo por parte del entendimiento pasivo, llamado así no porque
nunca esté en acto, sino porque es el que pasa de la potencia ( de1 poder
entender) al acto (al entender). El entendimiento agente es la misma intdigibil.idad de las cosas, sean naturales, sean artificiales; pero inteligibles-, no contradictorias consigo mismas, coincidentes con su propia definición; tales que no
contienen ninguna contradicción interna entre sus elementos constituyentes.
Pongamos un ejemplo: "pacta sunt servanda", los contratos deben ser guardados; si decimos: lo no pactado debe ser guardado, o al contrario, lo pactado
no debe ser guardado, nos resulta ininteligible e imposible no sólo la proposición
en sí misma, sino la existencia misma de una realidad social semejante, ya
que sus elementos ihtrínsecos resultan contradictorios el uno con el otro. Los
seres inteligibles, son al mismo tiempo verdaderos, buenos y bellos; bajo el
aspeclo del ser. El entendimiento pasivo es impresionado por estos seres, por
su inteligibilidad, llamada especie inteligible, con la cual entiende; describiéndolo con términos concretos: "corta el objeto, separando su inteligibilidad de su
realidad en la cual se encuentra para apoderarse de él". Zenón compara,
al decir de Cicerón, la ciencia con la mano izquierda cubriendo el puño cerrado
de la derecha.
Los griegos al hablar de "saber" dicen "ver"; prescindiendo de que ese
"ver" tenga el mismo contenido psicofilológico que «saber"; no toda visión es
"ciencia" sino aquella que "separa lo inteligible del objeto, cortándolo para
poseerlo". Con ('.$ta actividad nada es comparable sino la misma sabiduría,
como dice Cicerón,13 ya que versa sobre lo inteligible del objeto, sobre sus
causas internas, llegando al mismo hacerse del objeto; al cómo está hecho, a
su verdad y cohesión interna dinámica de sus elementos. La CIENCIA es
por tanto una serie de conocimientos o de "actos de saber". Tal es e1 conocimiento verdaderamente científico, fecundo y útil, hábil para el hombre; me~
&lt;liante él no sólo se puede usar adecuadamente de los seres, de su bondad
y de su belleza, y al saber cómo están hechos, puede crear seres nuevos, en lo
ú Fr. GUILLERMO FRAILE O. P., Historia de la FilosofÍti, I Grecia Y R oma por Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1956, p. 475 y ss.
u FRAILE, o.e., p. 583.

774

cual participa del poder creador del entendimiento divino, del entendimiento
POIETIKOS, creador de todas las cosas; pero sobre todo el hombre al ponerse
en contacto con "el hace1-se de las cosas", "se hace" a sí mismo.
No nos proponemos ahora discutir la relación existente entre la SCIENTIA
de los romanos; el NOUS de los griegos, la CHIT hindú, con la fe, la creen.
cia, la PISTISI (nt&lt;1n;) traducida, como nota GARCIA BACA, CONCIENCIA del Nuevo Testamento. Problema de gran trascendencia desde este punto
de vista psicocultural o psicofilológico.w
La CIENCIA es el grado de co~ocimiento más alto y sólo puede adquirirse
mediante una seria disciplina, so pena de quedarse en dividir "las cosas", sin
separar de ellas su inteligibilidad, para apoderarse de ellas y poseerlas. Efectivamente, la CIENCIA está a disposición de todos; consiste en "conquistar'';
pero no es una conquista única y exclusiva, ya que Ja inteligibilidad de los
objetos es eterna e inmutable y consiguientemente se está participando a todos
los que la buscan. Antes de separar lo inteligible del objeto del objeto mismo, los hombres buscan apoderarse del objeto mismo, creando de este modo, un
problema jurídico natural, ya que todos tienden a apoderarse de un objeto
bueno, una vez conocido, naturalmente, es decir necesariamente; por esta razón
en todos los conjuntos de leyes de las naciones, desde que nos consta, existe un
sector de ellas que regulan este fenómeno, cuya manifestación más típica es la
compra-venta mecliante la permuta de un objeto por otro. El fenómeno psicológico de este fenómeno puede ser descrito así: si un individuo junto con
otro u otros "sabe" el mismo objet-0, algo nuevo se origina en ellos, con Jo
cual se sienten ligados, dependientes unos de otros, comprometidos: de la
mera CIENCIA se origina la CONCIENCIA. Esto es verdad, sea que se trate
de un objeto material, de una ley física e incluso del ser absoluto.
Psicofilo)ógicamente la palabra CONCIENCIA, está compuesta de CON
y de CIENCIA. hablando en términos generales podemos decir que f.i1ol6gícamente, siendo el primer elemento un tema verbal, CON, el sentido de]
compuesto es regresivo, es decir, el segundo elemento pasa al primer lugar, de
este modo CONCIENCIA tiene el sentido de CIENCIA CON.
El elemento CIENCIA lo tenemos ya determinado como «¡a serie de actos
de cortar Jo inteligible de un objeto, separándolo del resto del mismo objeto
(su materialidad) para poseerlo".
El segundo elemento es CON. Su sentido es claro en español; y se concreta
" Dr. Juan David García Baca, Le., p. 111; en cuanto al problema de la CIENCIA,
la RAZON y la FE ha becho una brillante exposición a prop6sito de Galileo el Dr.
JOAQUIM DE MONTEZUMA DE CARVALHO, Sociedad de Estudios de Mozambique (Africa Portuguesa) en HUMANITAS, Universidad Autónoma de Nuevo
León, 1973, pp. 184-217.

775

�. fil I , El pañol CON viene directamente
más todavía conociendo su ps1co l o ogia.
es
M
. ·gnili'ca "seguir
d de una raíz 'Ko , que s1
del latín CUM, queª su vez proce e ,
di -='ica en el griego KATA Y
.
. , d ,, "' tat'Se a" Esta raiz se ve1""
la direcc1on e , JUD
·
.
d
.b el sentido de este elemento
,
. SAM En gnego se escn e
SYN; en el sanscnto
·
( ,
, ) . "sur&lt;&gt;'iendo la dirección de
., KATA ROUN uai-a eov'I' .
o·
"
con la expresmn
ANA ROUN ( a-va eov") : contra la
las aguas del rio" y se con~~t;t a tid de CON la realidad o hacerse que
sen o .
l m~ntos a uno sólo siguiendo
dirección de las aguas del no .
''1
.6 de J. untarse uno o vanos e e
'
expresa es a aco ~
,
f
'SEM se usa para formar palabras
su dirección". La misma raiz en su
·ego OMO (~µo)· el latín
d "hacerse uno asi e1 gn
'
1 ·d
que tienen a 1 ea e
.
. filoló • de CONCIENCIA, es
00
UNUM. De este modo el equivalente ps1co
gi 1 . teligi'ble del objeto
"una serie de actos de cortar o m
CON O
CIENCIA
sea
.
d , d se de él (ello) para poseerlo,
separándolo del resto del nusmo . ap~ e)ran o
. . do la dirección de" ( otra aencta .
SJguien d f . . ,
determinación la encontramos coofirmada por la palabra
~ta
S~i.;;; : SINEIDESIS, es decir «visión junto a", con la que se
1
~ ~~
.
.
sánscrito en cambio se llama CHIT a la CONs1gruf1ca la misma i~ea. En "CIENCIA JUNfO CON", sin contenido, es
CIENCIA y se explica_ comol
li . , del fenómeno al estado de sentir
decir, s.in objeto, reduc1endo a exp bc_ac10~ terminado is Esa misma palabra
saber con otros (hechos ~o) un o Je~o e e com~ente decimos en espa. ifi ''pensar" en su sentido absoluto, lo qu
, ,
S1gn
ca
.,
'gnifi
estar
pensando;
pero
en
rungun
ñol "No pensar en nada , lo que s1
ca
. "
d . "
darse pensando o pensativo .
objeto c.oncreto, es ec1r que
d d
ºto este fenómeno
Con gran elegancia y gozo nuestro hemos encon~ o desctan alma pecadora"
las alab
"Que as1 goce es
por García Baca al comentar
P . ras
d
· ar el sentido de CONde la Celestina de Fernando de Ro1as para etemun

~!"°1ª,

~ ·l 1e
CIENCIA en esa obra espano ª·

.
" ún" y
rioNCIENCIA tiene en cuanto a CON el mismo ongen ~u: com
,
'-'
d . d 11 Cómo se ongina lo comun
"socio" y consiguientemente todos sus ~nva os.
d 1 estudio de la palabra
y lo social mismo, creemos que aparecera claramente e
JUICIO.u
.
NlKHILANANDA SWANI The Upiinishad, by. Vol. I, Harper
u Cfr. por eJem~lo:
is0-178.
1 D Garcfa Baca se refiere
iind Brothers Publishers, Nueva York, 1949, pp.
u D
JuAN DAVID GARCÍA BACA, l.c. : el gozo a que e
r.
,
. • .pura. , en la cual se encuentra uno a s1
R.
se identifica
con el CHIT, con 1a conciencia
b·
·
como expenencia
mismo; pero no como o ¡eto, s~? d I raíz 'KOM y de Yo. Cfr. Meillet Vendryes,
~• El adjetivo KOINOS se ongma e ª
o.e., p. 44.
has d fi . .
. traemos a cuento la del Diccionario
u De CONCIENCIA se dan mue
e lillciones,
· Ed Gustavo Gil 1942 ·
Etimol6gico de la Lengua Estañ~la ~~ Cázares y ~ánchez, !:~~ion~ actuales o pasad~
Barcelona. Tomo I, s.v. conc1enCia: Es la suma e repres

716

Lo que hemos encontrado sobre la CONCIENCIA no lo hemos obtenido
a base de abstracción o deductivamente, sino a base de inducción, es decir
examinando los elementos constitutivos de ella y del nexo necesario y dinámico
existente entre ellos, tal como nos lo transmiten los datos psicofilo1ógicos de la
raíz de la cual la palabra procede. No nos referimos por tanto sólo a la CONCIENCIA psicológica, puesto que se incluye su aspecto ontológico; no se
refiere a la CONCIENCIA llamada moral, puesto que no se limita a la
Etica y tampoco a las costumbres, sino en cuanto estas y aquella participan
del ser; no se refiere a la CONCIBNCIA de sí, puesto que no se limita al
sujeto como objeto de sí mismo; no se refiere a 1a fe o a la c~ncia, puesto
que es simplemente CIENCIA CON. Se refiere a todas estas CONCIENCIAS
y a la actividad humana continuamente existente en los seres humanos en la
cual existe una CIENCIA COF otra persona presente o ausente; pero posiblemente presente.
La CONCIENCIA así descrita es la base ontológica para Ja actividad social
y jurídica, sobre todo y más claramente cuando de crimen, delito, culpa, frau-

de, sanción y pena se trata. Toda sociedad, incluso la familiar&gt; es la unión
intencional de varias personas para conseguir una meta o fin determinado: el
fin es el objeto presente o por adquirir, conocido por quienes se unen, es una
CIENCIA CON.

JUICIO: Junto a la CONCIENCIA ponemos el JUICIO como la solución
de la CIENCIA y de la CONCIENCIA o como el efecto o producto humano
integral de ambas, o también como Jo que pone o vuelve a poner a la
CIENCIA y haya CONCIENCIA en contacto con la realidad planetaria y
cósmica al ser humano, siendo dirigido, armonizado y equilibrado por ella.
Veamos cómo:
La palabra española JUICIO, se deriva del latín JUDICIUM, siguiendo
en esto la suerte de la palabra correspondiente en las otras lenguas indoeuropeas
primitivas y derivadas. La palabra tiene dos elementos, siendo el primero
]UDIC y el segundo (I) UM. Este último elementos semántico no es más que
el sufijo que indica el abstracto del primer elemento y eqiúvale a "la acción
de" o a "la cualidad de".
que permite al hombre obtener una imagen de su personalidad física y moral". Esto
sería CIENCIA CON sigo. Más exacta nos parece la del SHORTER OXFORD DICTJONARY, Oxford at the Clarendon press, 3a. edición, 1944, s.v. Consciou.rness:
(Mutual knowltdge-rare) 1681. The state or faculty of being Cóunscious. Counscious
Knowing somethif18 with another; knowing something in oneself ( with oneself) ; 1664.
Knowing together with another.

777

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" !\IF.U 1.Er-VF.SPRYES, o.r, p. 372; adt•má.s V1.ADUUR l. GEORCffV, 1 ,cusAnULA
GRAl,r.A, Vol. IX, Introduzioru: al/a Storia delk I,ingue Indocuroper Roma, Edizioni

dell'.\teneo, 1966.
" A. ERNOUT, Mo,phologir /listorique du Latin, trc-isiime edition, revue et corrigée,
Par1s, Librnirie C. Klincksieck, 1953, p. 46; M. NIEDERMAN:s', Phonetiqut histo,iqtu
du 1,atin, 1,ihraiñe C. Klindsie&lt;k, Parls, 1953, p. 154.
" BucK, l.c. 2 t. 11, p. 14'.!0.

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1, 1
'1'

I&gt;IX.2º
DIX se hace proceder del \erbo gri~o DEIKNIM l {Ótix,iiµi), que junto
ron DEKOMAI (ócxoµat) y con el adjcti,·o DEXIOS (ó1:tt0~} provienen
de la raíz indoeuropea 'DESK o 'DEK i en ~nc;nilo DAC que significa ofrecer;
o también DAKS, que significa mover, alcanzar. Entre todas &lt;•!las la más
antigua es la A Vt:STA DAKS y si~nifica ''ensl·ñar". Como trasfondo &lt;le todas
1.'llas SI.' !'nruentra con toda probahilidarJ la antigua ~ánscrita DIS (la más
semejante a DIX) que tiene 1•1 ~ignific.ado de "dirección" o "regibn del cielo".
Para t•ntenclcr esto dchcmos hacer rcladón a la importanria de la Astrología
l'nlrt' los pueblos más antiguos, en la cual se toman las rstrcllas y loe; astros,
principalmente rl sol y la luna, como lo~ que señalan o indican el destino de
los pu&lt;'blos y de los individuos, dchido sobre todo a que ele ellos dep&lt;'ndcn las
cosechas de los &lt;'ampos, el día )' la noche. la esrascz y la abundancia. Si
11os fijamos ,·n la significación dinámica de esta "DIRECOTON'' o ''REGION
DEL CIELO", encontramos que todas las significacion&lt;'S coinciden: ''región
del ciclo", ''direcrión", "ensrñar" ''mowr y ak:mzar". "hacer hábil y útil" (visihle). La significación de DIX hásiramrnte srría "iluminar'', d sol por ejemplo, a las personas y a las rosas, ''en~eiiar1as", "hacerlas visihles"; el&lt;' ahí la
significación de orient:ir, i11cli,·ar, dirigir para hacer algo o dejar de hacerlo.
El prim1•r clcmmto JUS :1 su vez viene clt·l indoeuropeo '}'U que significa
"reunir"; ''acrecentar" en d sentido de- producir (Cfr. el significado de lUS,
caldo, mrzcla) ; de ahí la signifir ación de "acuerdo"; "annonía" "tranquilidad''. La raíz se di\'ersificí, en sánscrito en IOUS, qua significa "salud''. es
decir "el bienestar que se ~icnte d&lt;'spu(,s de haber hecho salir algo"; por esto
mismo, significación no lej;ma de la de "acuerdo, armonía". De ahí &lt;'1 vi.':&lt;lico
1
IOUS-DA: "harrr ritualml'nte puro", ts d&lt;'rir "cil-rto, wrdadero" _:

1

i1¡
'

El primer cle11l!'nto JUDIC e~ la variación fonétita que convierte en radical
d compueqo IUDEX, que a su vez con~ta de IUS y de DEX. Para entender
la SÍ!,'llificación de ambos, t'Xaminemos primeramente el segundo, DF..X. Este
elemento es un nombre-raíz 1º que se cncurntra únicamente en la compo:,ición
JUDEX y sus deri,'aclos. ¿Cuáles el significado de este nombre? N&lt;mnalmentc
S(' dice que rs un derivado o un sinónimo dcl verbo ''decir", lo l'Ual aunque
es exacto, nada nos clic-e &lt;ld fenómeno de "&lt;lrcir" y concrctamrntc del f enómcno psirnfilológico DEX. DEX en 1calidatl es n11a &lt;·onvrn,ión analógica del

'.

J_untai~do_ los d_~s elementos qur tcnmms c.,-aminados DE..-X • IU
mos la s1gnifil'acion psicocultti1....
..,1 &lt;le " CIL&lt;;Cna
_ r ba&lt;'('r
)
·e·JCSlo
1S encontrala annonía" •• 0 , •·
l
·
~
"
'
mam
e
acuerdo a
,am )Jl n, c-nscnar la salud"• 0
¡ · ~ .. . .
.
' • tam &gt;trn, ltab1htar, hacer útil
ofrecer la salud"· ¡
' o qut&gt; no es muy d1forcnte &lt;le "hacer n't ualmente puro'.
.
,
JUICIO consiguicntemt&gt;11tc es la "accion
. , e1e ensenar
la sal d" Tocl • • .
por tanto es una ooincidcncia o identidad
"
- 7 u .
o JUICIO
mejor dr la '':;;il d .,
de ensenan ,a'' con "salud"• 0
•
• 11 &lt;on 1a rcgion del ciclo"• d ¡ "l
,,
•
Esto t·ntonces cq11i,-alía a '·li '. . 1
' e
iacer con la "dirección''.
,
:icr i ntua mente puro" a
TO
formula rdicios.'l v sigue 51·.~ncl 1
.
, ) que
US-DA or:i
'
, ·
~ .1o o, por CJCmplo
e 1
·
1
•
rlas diferC'ntcs religiones ~· más ·)
'. n os ntos &lt;e pemtencia de
.,
,
,
.&lt;aramentcrnelntoosa·
,.
confesion o penitencia I a 'el "d d
e •
,. 1 l'lll! a
en estas
I b cramcnto. l'atohco de la
mica, es decir '·la .....,.;ón del . 1 ,,
,
pa a ras se concibe como din:í,
'
"'é,"
ne O artua o hace ob" f
1
annoma; la tranquilidad El d"'"''
d 1
. Je iva y rea la salud; la
·
·
c.-.mo e o~ hombres taba - 1
ciclo, .,
por "una r~rión del cielo"·' (·ra taml11·rn
~ 1a " ensl'nan:r"
. - es
sena ado
&lt;l por el
estac1011
(
cpifaní
t)
v
dcspu.
.
:a
un
acto
e maníf
• ,
es una ~ne de co · ·
&lt;'ho espontáneo v ordinario
. ,
nocumcntos en tomo a este hr"DIX" ''la d . . .. , " , qu~ const1trna una "enscñan1.a". De rste modo 1
'
octrma y la sabiduría" e
I
e
destino, de la suerte que le espc•ra r la ~n. par~ e hombre la medida de su
¿cómo existir? r ·1,ara e ~ .· .. ;) so u':ºº a problema filosófico primero,
''D .
&lt;.'.
¡uc existir. ; es dcnr, (·ra la verdad
ecir el Derecho" cqm· \'a1r a h accr comci&lt;lir
.
"la ~ t d" · "
_
t·1wontrando ¡.. . . ·d d
.
sa u con la enscnanza"
" \Ct a
Y 1a rcrt1&lt;l b
'') ·
•
Derecho" es HACER coincidir "la ~;md'~r, ~'1 ntua~~entc puro". "Occir &lt;·1
de se extiende ,· desde donde 1
. u)
con a re!.'1011 dd rielo", de.-;dc don•
,
•
1 lUe\l'll OS rayos ele J J
f'1 .
intencionalmente dcspucs'· . 'b"d
a uz, s1camcnte primero
. d
,
' rtc1 J os por el homb
tra el "DECET" 1
.
re, qmen e este modo encuen•
• 0 que com,ene a su existir v
.
·
• .
tierra; ese ser ''enseñado'' '·1
·¡ d ,,
'. a su seguir existiendo en la
,
.
, naru esta o , constituye el ''DECUS" 1
.
y mas precm~ para el hombn•. i.u decoro b ·11
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a amo ps1cof1lológicamentr
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'f ~ yos e a region del cielo",
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por lo&lt;: dem!tS hombres adqt1·e
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. o , es cnr purde st·r ";sto
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~r, es va or:1elo. es hecho
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c.,presa en palabras ese hecho
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.
. segunda, la forn1ula que
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rea ' que ruega o atribuye al
1 .
1
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779

I¡

1

\

�la muerte, de la abundancia y de la escasez. Tanto más el hombre conoce y
domina las leyes de la naturaleza, tanto más esa enseñanza se humaniza, se
hace humana y viceversa.
Este es el contenido psicofilológico de JUICIO, JUDICIUM; tales son los
fenómenos y realidades que lo constituyen. Ni DERECHO (DEXIOS; ~ci;i0 t;)
sólo; ni ENSE~ANZA (DIX) sola, sino JUICIO (JUDICIUM; JUDEX;
JUS-DIX) ; o hablando más literalmente JUS-DERECHO. En nuestras lenguas se traduce JUS dándole el significado de DERECHO; sin embargo, psicofilológicamente, una cosa es el JUS, el producto humano de uno solo o de
varios hombres, y otra cosa es el DERECHO; lo valorado por la realidad, lo
objetivo, real, cósmico; aquel es dependiente del hombre, es personal o social.
En español la palabra "juicio" por esta razón también significa una. actividad
mental recta, equilibrada, objetiva y real, verdadera, "ritualmente pura"; es
decir, correspondiente en su debida proporción y en una determinada manera
a la historia de la humanidad que "ha sabido" y "sabe" sobrevivir, a través de
los siglos y a pesar de todo y contra todo, en este planeta, la tierra. Igualmente
decimos en español que una persona es juiciosa, es decir "jw,ga" rectamente.
El JUICIO, todo JUICIO en la debida proporción, es la comprobación Y la
experiencia hecha por los siglos de la historia de la humanidad, que "ya sabe
los caminos", la DIKE, manera, modo, sabiduría, que realmente conducen,
enseñan y dirigen a la vida y alejan de la muerte.
Junto a este fenómeno primario, JUS-DIX, el hombre añade su juicio ~ropio, la manifestación de sí mismo, su palabra, su JUICIO: una senten°:1 o
axioma una simple frase que hace coincidir dos elemenlos de mil modos, iluminando el uno mediante el otro. Este es el JUICIO verbal o gramatical, la
fórmula mágica, aunque controlada por el uso, natural y evidente, en la cual se
expresa la relación del entendimiento con la realidad. Si la luz del cielo orienta
la salud (wohl en alemán; health en inglés) de los hombres y valoriza las cosas, laluz del JUICIO de la inteligencia de los hombres, orienta las mentes y las
intenciones, la actividad humana y las costumbres, las emociones y los afectos,
las actitudes y las pasiones, el ETHOS y el PATHOS del hombre, produciendo
armonía existente antes en el cosmos; con un JUICIO el hombre se tranquiliza,
se armoniza, oye la verdad, se rectifica.
"Decir el Derecho" es una meta, algo que tiene que hacerse continuamente;
la coincidencia de la "salud" con la "enseñanza" no nos es dada una vez por
todas; ni para todos para siempre; por eso hay juicios erróneos; juicios falsos;
juicios injustos; pero aun en tal caso, todo juicio, aun el erróneo e injusto, sigue
siendo un acto vital que "cura", pone en armonía y tranquiliza. Esto es evidente
si se trata de un juicio privado y personal; pero es también cierto si se trata de
un juicio forense; aunque el decoro y el esplendor en tal caso sea para la socie-

dad; es saludab!e que haya un tribunal y que ese tribunal juzgue en la sociedad.
De_ los datos ps1coculturales que hemos recogido sobre el JUICIO hemos conclwdo los elementos intrínsecos y necesarios del Jlll.• cio su física '
hace,
tai' ·
,
,
, como se
Ysu_
1S1ca, como ~;. r_ero no las proporciones entre un juicio y otro; entre
un JlllCio forense y el Jwc10 personal; entre el juicio de la humanidad en los
albores de su existencia y otros de la nuestra actual.

°:1~

La diferencia entre el JUICIO y el ETIIOS, entre el DERECHO y la ETI-

?A o la_ MORAL, por tratarse de la esencia misma de unos y otros, sí se ve

influenaada por lo que hemos dicho, es decir, con ello la diferencia entre la
ETICA Y el DERECHO no se reduce a la existente entre la parte, el DERECHO Y el
J_a E~~CA; sino que es más profunda; la ETICA no compromete con lo ob3ebvo, no hace ritualmente puro" no hace la
rdad·
1
DERECHO n
·
·
•
'
ve
, Ye
"
.
ecesan~:nte, s1 es tal, mcluye este compromiso, necesariamente
hace ntualmente puro , valora, produce esplendor y honor "hace ser visto"
Esto no ~~ la po_sibilidad a la ETICA de ser verdadera; :unque hay éti~
falsas~ e! JWClO es siempre verdadero en sí mismo, compromete lo humano con
Jo obJ~tl~o Y lo real, con el cosmos. El JUICIO es siempre pasto para el
entendimiento humano, sea verdadero o falso, falible O infalible, ético O no.
La ?I~CIA es la participación de la infinitud de lo inteligible, pasto del
entendimiento del hombre; la CONCIENCIA ES LA COMUNION en la
verdad del ser encontrado y el JUICIO es la armonía consagrada entre el
ser Y am~~· Es la r~alidad ~um~~ que se hace camino a través del tiempo y
de_l espaci~, contraria a la mmovilidad y estacionamiento estériles; es fruto y
ongen radical de la existencia humana; realidad que es vida y muerte eternas
a la que se somet~n desde los milenios hasta los individuos de una generació~
Y de la que le sigue. Hay tantas ciencias como sistemas de encontrar "el
hacers~" de las cosas; hay tantas CONCIENCIAS como grupos humanos;
pero solo el JUICIO las conforma y las ilumina a todas. Si el JUICIO de los
h~mbres falta, "la región del cielo" sigue "enseñando", haciendo patentes la
\1Ida y la muerte.

tod?,

780
781

�LA PINTURA RUPESTRE PRE Y PROTOHISTóRICA EN MÉXICO
SU EXPRESióN COMO TESTIMONIO DE UN HORIZONTE
I)E CULTURA
Por ANTONTO POMPA Y P01,tPA
del Instituto Nacional de Antropología
e Historia

Tooo AQUELLO QUE el hombre pensaba y que constituía el eje de su existencia
fue, durante los milenios anteriores a la escritura, confiado a las rocas para
dar duración y permanencia a sus pensamientos. Por eso las representaciones
rupestres son valiosos documentos del espíritu humano, de la mayor importan.
cia para el estudio de los problemas del desarroJlo del pensamiento, del origen
de todos los movimientos espirituales }' de los comienzos del conocimiento del
orden terrenal.1
Por ello, el hombre situado en la tierra sintió el deber de relacionarse con
el mundo exterior para registrarlo en su esfera espiritual y articularlo en _su
recuerdo. Las representaciones rupestres manifiestan su diálogo con el mundo
exterior, con su realidad; de allí la importancia y la significación de los símbolos y signos del hombre JJre y protohistórico para tratar de entender el
mensaje lejano y al parecer inasequible del hombre primitivo.
Bien está que ante todo y de manera sumaria hagamos el deslinde aproximado de algunos estadios de la pintura rupestre en México, en que se observan características de variable cronología, superposiciones y estilos que pueden
llevar a preconizar expresiones de la prehistoria, a la Historia propiamente
explícita; es decir, de un supuesto paleolítico nuestro, a un supuesto también
neolítico, quizás con mayor énfasis en un supuesto mesolítico, dentro del amplio
cuaternario.
Especial interés para la investigación presenta el estadio que abarca el ahora
sureste de los Estados Unidos y noroeste mexicano, particularmente Ja parte
• KUHN,

H., El arte rupestre en Europa.

783

�central de la Raja California y el oeste de Sonora, dentro del gran complejo
de la Cultura del Desierto, con sus expresion,-s cochi.se y }'lllila, guaicura y
pcricú, estadio donde se proporcionan elementos para ent&lt;'ndcr la evolución
cultural de esta región, cuya pintura mpestre sugiere pender quiás de la era
paleolítica con sus expresiones scminaturalistas de animales, como se manifiesta
en el Palmarito ubicado en la Si,·rra de San Francisro, con la magnífica reprcsentaci6n de un ciervo; o rn la cueva de San Borjita próxima a Mulegé, con
esc,enas ele hombres traspas.,dos por lan7.a5, así como representaciones de animales; o en ]a gruta de San Juan próxima al río San Pedro, o en la cañada
dr San Matillita donde se adv:iertl'n superposiciones.
En la región sonorense debe ser mencionada la gruta amplia y espectacular
denominada La Pintada, t·ntre Hermosillo y Guaymas, con pintura rupestre
antigua y superposiciones de épocas post.eriorcs. Más al sur, en el ámbito
sinaloense, que en otra ocasión hemos estudiado. son múltiples los lugarc-s que
dan testimonio de la presencia dd hombre primitivo: Ahome, El fuerte, Mocorito. Culiarán, Co-&lt;alá, Elota, Concordia y otros sitios más exponen testimonios ironomásticos en la representación de sus figuras; a veces ideográficas,
representativos de ideas u objetos por símbolos o jrroglíficos que &lt;;ugícren la
presencia de c:uadorcs-recolectores en una protohistoria de la región.
Otras estadones del art&lt;• rupestre hemos encontrado en los territorios de
Nuevo León, en Coahuila. donde recientemente se han descubierto .mauifesta.
dones por demás importantes de manos negatiuas; en San Luis Potosí, en Michoacán, en el cerro del Opeño, con superposiciones de diversas épocas, en
Guanajuato, en la Sierra dd Cubo, con pinturas que suponen la diáspora humana provocada por erupción de la zona volcánica denominada Las siete luminaria~; en Mitla, de Oaxar.a; en el estado de Guerrero, en el lugar denominado Juxtlahuaca y en la cueva de Oxtotitlán; súmanse también los territorios
de los estados de Morelos, Hidalgo, y México, con las pinturas rupestres de
Tetitla, Ateteko e Ixtapantongo.
Muchas estaciones de pintura rupestre están diseminadas en territorio mexicano, que invitan al estudio, para tratar de entender el mensaje del hombre
primitivo en el territorio nacional, raíz y oríl{Cn de nuestro primer testimonio
histórico de la presencia del hombre americano.
De la observación de las gráficas constitutivas del mensaje rupestre americano, se pueden obten&lt;'r elementos que nos ¡&gt;J"(lporcionan carartcrísticas gl'ncrales
para el mejor conocimiento de estas manifestaciones culturales dd hombre
antiguo~ pues al primer contacto con la e_xpresión rupestre, sin adentrar en
observación analítica, piensa uno en el mundo de los cazadores recokctores
del pakolíti, o europeo. o de pueblos primitivos de Afrira o de otros lugares
semejantes. Las figuras de animales en la edad de piedra europea, llevaban

con frecuencia flechas clavadas, aquí las vemos también y además en los
hombres; lo que nos lleva a plantear diversas interrogantes acerca de las acrit~des .del hombre ~re _Y protohistó~co en México que, en cuanto se hayan
disc_utid~, pueden dilucidar con clandad, las motivaciones que produjeron los
testimoruo~ rupest~, de allí_ la urgente necesidad de, dentro de una rigurosa
metodolog1a, estudiar el ambiente, la tipología de los motivos su temática así
co~o la p~colo~ia d~ los hombres que ]a crearon, y de es~ manera e] ~
parietal sera test1moruo q~e -~xprese el concepto del mundo y de la vida que el
hombre de la remota ant1guedad nos transmite en tiempo y espacio.
La variedad de motivos que sugieren manifestaciones culturales diferentes
~ccn pensar en estructuraciones db1.intas, más en tiempo que en espacio .
sin ;mbargo, ~ método comparativo, aun ante la expresión del viejo mundo:
dana ~onclus1ones aceptables, ya que existen manifestaciones sugerentes en
evoluciones
paralelas de grupos primitivos que viven de la caza o ta reco¡ce.
.,
c1on; es por ello necesario comprobar otras, tanto como sea posible, semejanzas
que rcspond~n a ieme~ante tipología, para entender la evoluci6n y preconizar
un planteamiento te6nco qu: se proponga verificar las hipótesis para lograr
normas que lleven a una posible o a una relativa evidencia.
. Rí'.Sp_ecto a l~ representación del espacio se obst'rva una falta absoluta de la
~1~~c16n_ de este, como si se deseara la represcntaci6n de las cosas en su
md1v1~ual1da~ ma~rial cerrada, no en el espacio sino en el plano. Se desea
traducir las d1mens1ones de profundidad en relaciones de superficie.
. Este fenómeno no es sólo observable en las pinturas del estado de Sonora
sino que puede gcncrafüarse a diferentes culturas, en las cuales se nota c6mo
la tendencia a la abstracci6n busca separar los objetos del acaecer y tomarlos
absolutos, a través de la captaci6n de los mismos en su individualidad material
~ representnci~n en un plano. y la no existencia del espacio, puesto que éste
Yltl~~la los obJet~s. En_ la abstracción geométrica se busca lograr la emancipac1on de la accidentalidad r temporalidad que rigen el panorama universal.:
Un aspecto de fundamental importancia es la observación de la posición
de mu~h_os de los grupos animales que parecen seguir un camino, lo mismo
que las figuras human3:5 que se encuentran alineadas en el mismo plano. Leroi
Gourhan hace referencia a que "las explicaciones temporales y espaciales están
es~hamente ligadas al mundo natural (entre los grupos primitivos}" (André
Lero1 Gourhan, 1958-59, p. 8), "y que entre los grupos que viven de ta
explotación directa del medio natural se observa que los objet~ no se sitúan
en un espacio sino sobre un trayecto".
• M1 SSMACHER, M., Las Pinturas Rupestres dr La Pintada.

lógico, MS.

f

Un rn oqur Metodo-

785
784

�diez mil años, aunque Meighan, sin fundamento, les da una edad menor, pues
las compara con las de la Cueva Gardner que fecha con el carbono 14 en
1432 + 80 de nuestra era; en consecuencia, no podemos opinar de este impor.
tante fenóme~o pre_~ protohistórico en forma amplia y precisa porque carece~os ~e razon suf1c1ente, por ello nuestra hipótesis está basada en algunas
evidencias_ Y ~uchas hipótesis de trabajo que sirven de esquema para un
enfoque oentllico que nos proporcione mayores evidencias.

El mismo autor explica también la forma en la que esto se realiza entre los
cazadores de América, ... "los cazadores del continente americano explican la
ordenación del caos original por un héroe civifüador que recorre el mundo
destruyendo monstruos, nombrando lagos, ríos y montañas, y humanizando
un espacio geográfico que corresponde aJ que humanizan los cazadores con sus
itinerarios" (!bid.).
El espacio y el tiempo descritos anteriormente tienen una estructura afectiva
puesto que dependen en el fondo de las dificultades y peripecias de aquel que
las hubiera recorrido.
La significación de la Simbología parietal está en la exclusiva concepción
del espíritu humano y por ende en el horizonte de su expresión cultural, por
ello, define un momento histórico en la evolución e historia de la cultura,
cuya naturaleza excluye causas de otra índole.
El arte de las cavernas no sólo representa una expresión estética, sino algo
más que eso, la transmisión de un pasado anecdótico por lo general, no aislado sino dentro de un contexto que revela la presencia de grandes temas
hall~dos en su propia área geográfica y social, económica y religiosa. La carencia de estudios acerca de la simbología parietal de la pre y protohistoria mexicana, a pesar de su extraordinaria importancia para el conocimiento de las
actitudes y actividades intelectuales de sus creadores ha planteado serios problemas en el estudio de los orígenes de la historiografía mexicana. El significado
y propósito de la pintura rupestre no pueden ser otros que la trans~ón de
acontecidos en la variada gama de las actitudes humanas que para su mterpretación ameritan la aplicación de una sistemática muy rigurosaJ ya que los
indígenas actuales han perdido toda continuidad histórica y cultural con sus
antepasados, quienes crearon las pictografías.
En consecuencia, sólo una sistemática adecuada y lógica podrá hacer voz
informativa y testimonial del fenómeno pre y protohist6rico mexicano.
Ubicar en el tiempo las múltiples expresiones rupestres, es posible sólo con
un estudio metodológico que a ello lleve, que aún no se ha postulado en México. La cronología de la antigüedad aún no está preconizada dentro de la
evidencia. La presencia del hombre en América se sugiere ~ntre c~nta
sesenta y cinco mil años antes de nuestra era y se dan treinta y cm~o ~1
años a. C. al testimonio más antiguo de la presencia del hombre en Califorma
y Texas. Doce mil quinientos años se anotan para una segunda penetración a
América por Beríng que llegó hasta el México central. Cinco mil años antes
de Cristo se da a la cultura californiana en su período inicial, en que aparece
la pesca y la recolecci6n de frutos, se origina la cerámica y se utilizan recipientes de piedra y de fibra. ¿Podremos ubicar a 1~- pintura rupestre _en sus
orígenes en esa etapa? A las pinturas de San Boq1ta se les han asignado

'!

786

La significación de la pintura rupestre ya lo hemos indicado obedece a la
transmisión de hechos humanos en el tiempo y en el espacio' acerca de su
~u~d_o Y de su vida y por ello constituye la piedra angular de los testimonios
histoncos acerca de la presencia del hombre en México.
Su s'.gnificación es tan variada, como variada es la vida del hombre, por
ello qu1enes han especulado en el aspecto etnológico encuentran en la pintura
~pestre sim~logía mágico-religiosa; otros la ven como indicaciones cinegé.
hcas; _los mas, como expresiones estéticas del hombre primitivo. Quizás todo
eso exista en la expresión parietal, pero, ante todo y con mayor profundidad
exp~esa _un lenguaje de símbolos que crea los más antiguos y espontáneo~
testimomos de la presencia del hombre en la pre y protohistoria.
Los ,cronistas e historiadores como Francisco Javier Clavijero afirman que
por mas que se ha preguntado a los indios californios qué significan las pinturas, rayas, y caracteres, no se ha podido conseguir razón alguna que satis.
faga._ Lo mas que se ha averiguado es que son de sus antepasados y que los de
hoy ignoran absolutamente la significación.
C. Reichel Dohuatoff, en su estudio acerca del simbolismo de los indios
tukanos del Vaupés, nos dice que a veces los payés (chamanes) van a los ce.
rros, morada del Dueño y sus animales, no .imaginariamente, sino en realidad
para afirmar sus solicitudes y fomentar la fertilidad de los animales. Eviden~
temente encuéntranse en la actualidad las rocas cubiertas de pictografías representando diversos animales y símbolos de fertilidad donde generaciones de
payés . (cha.manes) han dibujado en colores, rojo, amarillo o negro, formas
de amrnales de presa. Los dibujos muestran venados, micos, dantas o tapires,
roedor~s, tortugas y aves, al lado de símboJos fálicos y uterinos. También figuran allí las rayas y rombos, así como la culebra mítica que trajo la humanidad.
Las paredes rocosas son verdaderos palimsestos con superposiciones de figuras
~ue, a trav~ de los siglos, muestran diferentes estilos. A veces aparece un
J~ar dorrunando la multitud de representaciones más pequeñas de los otros
arumales, mostrando esta fiera divina su poder fertilizador y dominador de
la selva.
Salomón Reinach en su estudio acerca del arte y la magia afirma que el
arte paleolítico es un arte mágico, así como que los animales representados

787

�eran aq_uellos con los cuales se nutrían los grupos de cazadores y que para los
primitivos tenía grande importancia ejercitar dominio sobre los animales, lo
que no discrepa de La Rama Dorada.
Sin descartar la importancia de la magia de la c~ en la pintura rupestre,
no podemos aceptar que sea el único motivo ni el más preponderante, puesto
que se hallan representados fenómenos de la naturaleza, ritos de iniciación y
asuntos propiamente anecdóticos.
La presencia de las manos en la pintura rupestre mexicana, si la comparamos
i:on la de la América del Sur, tiene grande importancia y significación de
antigüedad, sean estas representaciones positivas o negativas, y así lo aceptan
investigadores de la expresión en el Sur como Menghin, Casamiquela, Ibarra
Grasso, D. M., Heizer, R. y Barumhoff en su estudio Prehistoric Rock Art

Color

Especie
M inerológica

Rojo

Compuesto
Químico

Fórmula
Química

Hematita

Oxido Férrico

Fe2 O s

Negro

.Pisolusita

'Oxido de Manganeso

Mn O

Negro

'Polvo de carbón fósil
(vegetal o mineral)

Carbono

Limonita

Oxido Ferroso

Amarillo

of Nevada.
Muy importante es pensar en los materiales utilizados en la pintura rupestre
del estadío mexicano; mas no contamos con análisis de dichas pinturas y sólo
se pueden sugerir tierras colorantes de la región correspondiente ( Apéndice 1).
Acerca de la permanencia de la pintura en abrigos poco profundos, Obermayer nos dice que se debe a la feliz circunstancia de haber experimentado
con frecuencia una verdadera fosilización, gracias a la cual adquirieron una
gran resistencia, y más adelante el mismo Obermayer nos refiere la experiencia
del quúnico y minerólogo A. Stois, de Munich, especial.izado en investigaciones de pinturas antiguas, quien se ha dedicado a examinar con los más modernos métodos científicos, pruebas pictóricas procedentes de los abrigos españoles, habiendo llegado a la conclusión de que la capa de color es-tá cubierta
frecuentemente por una durísima película caliza, que ha dado lugar a que las
pinturas quedasen protegidas como por una capa sólida de barniz. En algunos
casos la pintura se ha hecho sobre una capa de barniz calizo ya preexistente;
entonces esta capa fue reforzándose de dentro a fuera a medida que iba recibiendo la pintura, creciendo en cierto modo dentro del mismo color, de tal
manera que éste quedó fosilidado.

1

Verde

Malaquita

Carbonato Cúprico
Oxido de Cromo

1

1

Azul Obscuro

1

Azul Obscuro

1

Cu COs
1

Cramita

Verde

Fe O
1

1

Verde

e
1

Espinela

Metales bivalentes
forman entre los
aluminatos el grupo
de espinelas

Azurita

Carbonato
Básico Cúprico

(Al02 ) 2 Mg.

1CU2(OH)z CO8

co o

Oxido Cobáltico

1
Azul Cielo

Turquesa

1
Blanco

1

tosfato de aluminio 1
cobre, hierro y calcio~

2A12OsPh2Os
HO

Sulfato de Bario

Ba So.

Barita

+s

1

1

1

1

¡

AGLUTINANTES: Cactáceas -

Tragacanto Algas
Grasa animal.

Cirio -

etc.

Marinas -

788

789

�Motivos rupestres

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rupestres
Motivos

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790

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La Pintada.-Ed0 · de Sonora.

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�Motivos rupestres

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Chalcatzmgo..
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I
Sierra de S an Pablo.-Sinaloa.

792

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¿ UNA GENERACIÓN DESENCANTADA?
Por ANOELES MENDU!TA ALATORR"&amp;
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Contenido:. Prólogo.
- ¿Nuevos Valores? Unirse para el odio. - Desacral'17.:.lCl. 6 n: oranf
.
d,ad• espmtual.
se destruye un 1Wºt0 , nace un ieb=e.
r " A - ¿ Eq_wvocados
•
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hé - Sexo:
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proneros
vicllmas
o roes Vlolentos'· - e· Protesta para a ¡canzar una convivenaa
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de
otra
forma
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Wn,LMAN', Miss. M., The rock-engravings of Griqueland West and Bechaunaland South

A/rica.

796

PRÓLOGO

DE
' ALGO
d PODEMOS estar ciertos en un tiempo quebrado, trans'ido.. v1V1Inos una
epoca e profundos cambios sociales cuya consecuencia inmediata multiplica
respuestas Y c~ graves excisiones; es así como se han formado grupos de rechazo, acep~cion o entusiasmo, con las dosis correspondientes de sufrimiento
humano debido a la tensión a la cual todos nos vemos sometidos.
~l impacto ~e r~novación o deterioro funciona en razón inversa a la edad, de
ahi que lo~ m~ Jovenes parecen ser más sensibles a su nueva circunstancia.
Nu:5tro pa.is registra como población mayor a jóvenes y niños, de ahí la preocupación de las •generaciones adultas• Nuestro paternalismo trad.'1C1·0 na1nos trae a
mal tra~r hab1~a. cuenta de que los jóvenes están haciendo el mundo en el que
ellos q~eren VIVJ.r y de poco o nada servirán nuestras llamadas; empero, por
honestidad que se apoya en la propia convicción, es legítimo señalar los riesgos
advertir c~án dañada puede quedar una generación que responde con violenci~
a las pr:51ones del ~mbi~ socí~l~ no muy bien definidas, inciertas y aparentemente ~Jenas al patnmoruo espmtual. La finalidad no es lograr la rectificación
-también nosotros somos ajenos a la inocencia- sino para tratar de encontrar
el pl~teami~nto de las dudas, una actitud más propicia para entablar el
diálogo. Bien a bien, quizá también esto pueda ser calificado como un deseo un

~?

797

�tanto mezquino de perseverancia, pues siempre los mayores dejan su mejor
legado con el fin de prolongar lo mejor de su propia heredad.
Grandes líneas, aparentemente irreversibles -supongo que nadie gustará de
retroceder su vida en el reloj del tiempo- señalan dos caminos diferentes y
la disyuntiva puede ser total: una que presagia el comienzo de una nueva forma
de convivencia hu.roana, más justa, menos ambiciosa en cuanto a la captura de
la felicidad humana y por ende más limitada y, por otra parte, la instauración
de otras formas de poder con estructuras más demoledoras, pero consideradas
como un paso necesario dentro de la experiencia, en el proceso histórico de
la vida humana.
Congruente con la objetividad de la investigación sociológica, se señalan solamente los fenómenos sociales, principalmente los de nuestro país, revisión válida
como testimonio, ajena a la toma de juicios de valor, más difíciles e inciertos en
Los tiempos de cambio.
La imposibilidad de poder alcanzar mayores horizontes, confiere por lo tanto
a este trabajo, las limitaciones de lo que puede ser la crónica o la historia, esto
es, apenas el comienzo elemental de una indagación.

¿NUEVOS VALORES? UNIRSE PARA EL ODIO

Numerosas corrientes de opinión parecen haber roto un mundo de sólida
apariencia asentado comodinamente en teorías desgastadas. Sin embargo, es
probable que tampoco los cambios sean definitivos pues la sociedad es algo
cambiante cuyo proceso se adelanta y consolida en trasmutación parecida a la
complejidad humana,
Conviene anticipar: inmersos en la propia circunstancia di: conflicto, los hechos parecen a veces contradictorios por falta de perspectiva. Ignoramos si
algunos pueden prevalecer, tampoco este apunte es de carácter crítico. Sabemos
que algo puede ser preservado a ultranza, no poco relegado y acaso alguna cosa
menor, elevada o restaurada.
En trazo elemental, esquema apenas, estas son algunas de las características
más dramáticas que han recaído sobre un mundo en formación como es la
juventud, penetrándolo, distorsionando su \'ida o modificándola.
Lo más ostensible parecen ser los nuevos valores.
¿Otros valores? ¡ Cómo! ¿Acaso otros valores, ahora -&lt;le repente- nuevos,
realidades intemporales pero históricas, concretas, donde uno configure su propia vida como desti,i.o, entre el ser y la nada que apremia la muerte? No los
hay ni podrá haberlos. Son nuestros valores en tanto que criatura humana in-

798

conclusa. H abrá estilo de vivirlos, y cada época perfila el suyo, imagen del mundo en Dilthey. Engarce de lo temporal y lo eterno. Tampoco podemos crear
valores. ¿Habremos creado, por ejemplo, la verdad, la justicia? (F. Cannona
Nenclares: Cultura que sirua al hombre.) Esta es nuestra posición, sin embargo
hay algo que desasosiega y escuece, como una trasposición de la cual no estamos
bien ciertos, o sea del añadido de lo valioso a aquello que antes se encontraba
totalmente despojado de valimiento.
Por ejemplo, la destrucción como valor: ¿ Valentía de romper, de enfren.
tarse? Viejo es el tema del enfrentamiento humano, la sañuda imagen de 1a
guerra, la ira del iconoclasta; pero ahora sucede que en esta actitud no hay
fines por alcanzar, sino que parece estar en la violencia misma el principio y
el fin. No se ven las banderas, sobre todo entre los jóvenes. Algunos aducen
que todavía no están preparados. "Las expresiones juveniles carecen de mensaje". (T, Ramírez: ¿Generaciones uacías?)
La destrucción adquiere perfil de paradoja, pues se acepta la certeza de
carecer de la habilidad para construir. No se ve o no se quiere ver, qué puede
sobrevenir, como si esa ceguera formara parte del presentimiento fatal. La
consigna parece ser: nos toca destruir, a los demás corresponderá hacer mañana su parte.
¿ Qué más? Un contumaz apresuramiento y, por ende, en la contrapartida,
el desprecio a la obra paciente. Unos y otros hemos sido arrebatados en ef
vértigo y la velocidad, atrapados en las ruedas de las máquinas, desplazados
del camino grato. Así sobreviene el miedo de no estar "in", temor de quedarse
rezagado, no se sabe bien para qué es la carrera, pero tampoco cuenta. Vivir
al día, como los antiguos guerreros que ignoraban si el destino les depararía
el gozo del mañana. En el trasfondo, qui2á) se reinvierte en cada hora la
pesadumbre de saber que un botón de mando puede provocar el desastre final.
También dentro de esta convicción ca.be la consigna: todo lo permanente
debe ser destruido, todo lo estable, asesinado. La obra lenta, benedictina, se
desprecia. Pero sucede que el deslumbramiento provoca ceguedad momentánea,.
lo cual impide ver las metas de llegada. Correr, partir, sin billete de vuelta,.
sin estación marcada, deviene en aniquilación. "El hombre moderno piensa
que pierde el tiempo si no actúa con rapidez; sin embargo, no sabe qué hacer
con el tiempo que gana, salvo matarlo". (Eric Fromm).
Veamos un ejemplo en la vida de los jóvenes: el estudiante se encasilla
en la plétora de la información. Para fijar rápidamente los conocimientos se
aplican métodos tan sutiles que pueden llegar basta 1a violencia psicológica_
El apresuramiento compulsivo impide "tragar'' la cultura, digerir la ciencia~
Seminarios, cursillos de adiestramiento rápido, lectura mecánica, idiomas fijados por medio del ensueño, educación intensiva, todo lleva un visible engaño.

799'

�Alguien habló ya de las píldoras del saber -¿Ezequiel Martínez Estrada?-

º sea esos estudios realizados para acrecentar los créditos del currículum uitae,

ajenos al verdadero conocimiento y menos a la sabiduría.
Pero es ciertamente la exigencia impuesta a los jóvenes; ellos saben que
deben estar listos a los 22 años porque a los 28 serán elementos desechables y
encontrarán cerradas las puertas de las grandes compañías. La vida en las
grandes ciudades se ha vuelto parecida a los cursos de enseñanza, sus habitantes
son como bólidos ciegos, incapaces de disfrutar del camino, como buenos viajantes de esta vida, sin saborear las pausas. Correr con miedo pánico para no
quedar rezagado, terror a no estar listo a la hora exacta, impaciencia por
marcharse. Otro sí: dar validez a los medios, no a los fines.
Como todo movimiento que nace, la nueva conciencia necesita adeptos para
buscar la solidaridad. La "concientización", palabra fea, ha menester de identificaciones para que sus miembros sean reconocidos. El manejo de las conciencias, la manipulación de las multitudes a base de símbolos como signos de
identificación, presenta numerosas gamas, desde el lenguaje cifrado hasta la
vestidura estrafalaria, tal como lo hicieron con el pez los antiguos catecúmenos.
También hay necesidad de fortalecer esa identificación, con perió.dicos, festivales y reuniones, sin fronteras geográficas ( happenings) donde no se comenta la realidad, sino se evade por medios diversos como la droga, que provoca en
algunos la supuesta visión de paraísos artificiales o se lanza a los mismos al
desasimiento total, por medio de la estridencia de las ondas sonoras en el
límite mismo del rompimiento de los tímpanos. No hay héroes tampoco y si
los hay, son efímeros y pueden ser sustituidos.
Pero la solidaridad puede ser negociada y cualquier circunstancia de conflicto se aprovecha para gritar la disidencia y fortalecerla. Naturalmente, la
vida estudiantil presenta numerosas grietas que se manejan arbitrariamente:

"El problema no es de autonomía sino de ideas. Los nuevos mexicanos,
en la Universidad, expresan a su manera de adolescentes la incultura y
la barbarie de nuestro país; la asombrosa habilidad para transformar un
argumento razonable en prejuicios fácilmente refutables; persistiendo a
la vez, en una característica nacional: unirse para el odio. La joven
generaci6n puede dividirse en dos vastos grupos: el de los indiferentes,
profundamente individualistas, preocupados por un incierto destino personal --entre los cuales están los mejores- y el de los que crean el
desierto de la razón. Los primeros dialogan y los segundos constituyen
el reino de la acción directa."
Gast6n García Cantú añade las palabras del maestro "bajo las especies de
sindicalismo y fascismo aparece por primera vez un tipo de hombre que no

q~ere tener ~ón, sino sencillamente se muestra resuelto a .
.
unponer
sus
opiruones. He aqu, Jo nuevo.. el d erech o a no tene
,
, ¡
raz.ón ( mínimo homenaie a Ort
G
r razon, a razon de la sin~
ega y asset).
Por otra parte, los jó\·enes, debido a su entusiasm
.
o y a su frescura, no parecen darse cuenta de que han .d
l
. .
si o maneJados Hay cal
.
.
cas, panes fiJos, unpuestos a sangre y fuego Del cab' . te
. ·
~e m rnacmnal · "C"
·
•
destitución del uobierno Una
el.
meo mil estudiantes piden la
o
·
ra JOerotsora andestina
·
li .
.
COllffilna aJ presidente
a salir a la calle a dialogar S
. e so cita pan libertad . d
.
cian los intereses norteame •
El
·. '
Y emocracia. Se denun.
ncanos.
gobierno culp
l
.
lllgenuos que los siguen. Estud1"a tes
b
. a a os extreIDistas y a los
Y o reros msultan
¡
Jd
n
tanque aplasta la verJ·a del Polit'ecmco
.
La go1piza
. fu · a• os
. so ados. Un
heridos y 200 muertos Ofic· 1m
9 .Lo
.
e uurusencorde. Hay 600
.
ia ente . s vecinos de las
.
•
ron sus puertas para prot e
casas cercanas abne1
sultó herida". No no es egcr'r ~ os es~diantes. Una periodista extranjera reomca mexicana de 1968 .
. .
,
, Smo noticia del 17 de
noviembre en Grecia.

a·

.

Dentro de todos estos signos e
d
violencia.
rnza os, parece campear la justificación de la
Este es uno de los temas más perturbadores p
tocia, para el estudioso de la socio} ,
_e!, observador de la bisdestruir la ignominia l
1 . d ogi~, _la
tificaoon de la sangre para
' ª ese avitu o la mJusttc1a
f ,
asaz válido. Pero en el tiempo en el cual estos hech es un enomeno recurrente,
os parecen enlazados, cuando
no se sabe hasta dónde está la . •=fi . , d
Jus... cacron e algunos t
d6 d .
.
ya los criminales, estas cosas parecen rofund
ac os y' n. e mtervienen
p "
_amente contradictonas. Por ejemplo, ante la ola de asesinatos d
.
e nuestro septiembre negro" . d l
.
meXIcana se vio estrernec·c1a
d
, cuan o a sociedad
1
e espanto por los
· to
•
secues~~do~~s que solicitaban dinero para la luchaa;;:cas 1::a~o~
los
sos políucos se apresuraron a negar su reJ . ,
1 ' .
arna os pre. b"
ac1on con os IDJSmos y a
.
que, s1 ien ellos también cometían "
. .
precisar
dr' exp~piac1ones", eran ajenos a esas terribles matamas. En todo caso
por desatar f
han , po ian ser Juzgados como reos de mal ejemplo
uerzas que
llegado al exterminio.
de violencia han cread o e 1 caos o propiciado estas . f .
L Las palabras
.
os extreJDlstas de todo el mundo
.
m arruas.
humanidad no
, 1·b h
no vacilan en decirlo abiertamente: "La
sera l re, asta que el último ca .talis h
.
p1 . ta aya sido ahorcado
con los intestinos del último b , ta" "L
. tifi
.
urocra .
os estudiantes extr · tas d h
JUS mm la v10lación a la ley con el fin d
l
effils
e oy
una generación de gentes anormal
l e p~mov~r e cambio". "Se necesita
irreligiosas y aniñadas" (Revista V'rtes? oclas3,dirrac1onales, sexuales, irritadas,
,
.
e ice,
e enero de 1969).
S1, precISamente
if" d
. . es la generaci,on que nos conmueve sacrificada
para d ar advenuruento a otra q . ,
. ,
, cruc 1ca a
Ul%a no muy convencida d IO
hi
•
mayores.
e
que c1eron sus

!~s.

:rra

~~

800
801
H-51

�Naturalmente hay miles de jóvenes, convencidos, que no han advertido que
en su miés ha sido sembrada Ja cizaña y quizá no pueda ser separada en la
hora final de la cosecha.
Finalmente, también en la cultura hay cambios muy precisos, sobre todo con
la presencia de un lenguaje cifrado cargado con simbolismos ajenos a 1a etlmolog'ta y semántica de las palabras. También el vocabulario ha sido perpetrado: una mentira repetida cien veces adquiere categoría de verdad, dicen
los viejos textos. La sociedad puede ser sorprendida por caminos más vulnerables que el de las ideas, de paso lle_gan también los mensajes a los menos
cultivados. A los grupos débiles, flexibles, se les ha educado por medio del
cinematógrafo, no c-0mo séptimo arte, sino en sus expresiones menos felices;
manipuladas por intereses comerciales también, eStá el triunfo de la revista
ilustrada, la novela gráfica, el cómic, la caricatura. Se ha logrado el repudio
a la lectura morosa, a Ja reflexión sensata, a los caminos del pensamiento
y la caridad para penetrar en la sabiduría.
El arte presenta fisuras donde suelen colarse los suplantadores. También la
simplicidad cúbica a] invadir el espacio arquitectónico simplifica -¿ cuadricula?- el ímpetu poderoso de la creación. Oficio nomás. Presencia de lo feo
estético hasta sus últimas consecuencias.
Sin embargo, creo que en estos campos hay muchas coincidencias. No ha
sido deliberadamente hecho por grupos violentos poco calificados, sino simplemente se han aprovechado para aparentar un contubernio tácito.

DESACRALIZAClÓN: ORFÍ!-NDAD ESPIRITUAL

En religión se ha operado una desoladora puesta en tela de juicio. La revisión de la Biblia con nuevos ojos, eJ deseo de establecer una. Iglesia menos
meticulosa y ornamental, los documentos del Concilio Vaticano II han buscado
una "vuelta a la sencillez, que en el fondo es el eco de la sencillez del Dios
único. No es sustituir e] cristianismo por algo distinto o mejor, sino volver á
poner de relieve lo cristiano mismo en su propia novedad que no envejece"
{Joseph Ratzinger: ¿Qué significa renovacién en la Iglesia?)
Sacudido el árbol de sus hojas secas prevalecerá por la vitalidad de sus
ramazones eternas.
Esto es cierto, pero no a todos ha llegado la gracia de la nueva era, ni el
gozo de la anunciación. Muchos han sido llamados a escándalo. Algunos, sin la
fe de sus mayores, ciertamente simplista, modosa, casi mecánica, enta.i.zada en
sus costumbres, han sido sacudidos violentamente. Si ha habido desbandada
de sacerdotes, religiosas y miembros de la jerarquía, hay que suponer lo que

802

ha ocurrido entre los jóvenes. Solamente consignamos hechos, definitivamente
maravillosos y abiertos para algunos, pero para otros la renovación los há sitiado en un espacio personal, de conciencia aterrada, desasimiento cuva consecuencia más inmediata es la orfandad espiritual.
'

SEXO; SE DESTRU\'E UN MITO, NACE UN FETICHE

¿ Cuáles fetiches? ¿ Los tuy-0s o los míos?

Interrogado el doctor B. F. Skinner si en su mundo programado había lugar
para Dios, la rebeldía o la espontaneidad, repuso que e] destino del hombre
está en peligro a causa de su apego a los fetiches de libertad y dignidad.
¿Será? No lo consideramos así. En todo caso, los frutos agrios no recomiendan la alegría de los nuevos caminos. Veamos un ejemplo:
En 1970 aparecieron en las discotecas mexicanas muchos discos con audaces
ilustraciones, uno de ellos tenía en la cubierta una imagen significativa: presentaba a un joven únicamente de la cintura a 1a rodilla y la cremallera del
pantalón tenía que abrirse para sacar el disco. ¿ Connaturalización con el sexo
o sublimación de un fetiche? En el fondo una falacia: e] triunfo de la muerte
de un mito, la constancia de haber destruido una prohibición.
·
La exaltación fálica es explicable en las civilizaciones primitivas; hoy es solamente pretexto para crear un fetiche al servicio de los más oscuros intereses
desde los comerciales hasta el envilecimiento de los jóvenes.
'
Ciertamente, las parejas buscan otras formas de convivencia, más allá del
viejo escándalo del amor libre; pero no parece que la homosexualidad legal
y el irrestricto mandato "ama y haz lo que quieras'' hayan dado satisfacción
cumplida a sus adeptos. Por el contrario, el baile ha destruido a la pareja,
cada uno se satisface en sí mismo y la desilusión les ahoga el alma y marchita
el rostro a destiempo. La propia juventud parece harta de la vulgaridad y la
pornografía.

¿ EQUIVOCADOS PIONEROS, VÍCTIMAS O HÉROES VIOLENTOS?

No hay respuesta. Aceptamos a regañadientes los hachazos a las viejas banderas de la libertad del pensamiento, el advenimiento de la superficialidad y
la puesta en juego de los héroes violentos.
"Nuestra generación adolece de tres males que amenazan acabar paulatinamente con la independencia del pensamiento y de la voluntad y con toda

803

�firmeza de carácter, en una palabra con lo que llamaríamos el hombre interior.
El primero de esos males consiste en la errónea manera de formar el espíritu,
según la cual el hombre es exclusivamente una máquina. El segundo mal está
en el descuido de la voluntad; es decir, el desenvolvimiento moral dentro de la
educación. Producimos térnicos) pero estamos olvidando al hombre en su es-plendorosa e indestructible integridad de cuerpo y espíritu. El tercer mal es
la superficialidad. Pero los jóvenes no son totalmente responsables de esos tres
males. En cierta forma, todos somos una generación en fuga. ( Genaro María
González: Ante el hombre quebradizo, Generaciones en fuga.)

¿PROTESTA PARA ALCANZAR UNA CONVIVENCIA MÁS JUSTA
O INSTAU~CIÓ~ DE OTRA FORMA DE PODER?

Presentado asi el fenómeno social, no cabe duda que puede calificarse como
mundo desafortunado. Pero no lo es. Hay ahora más cosas maravillosas que en
otros tiempos. Más hechos singulares para renovar la esperanza humana. Inclusive estas reacciones arrebatadas han dado paso a formas más frescas y
limpias para la convivencia humana. Se han destruido formalismos caducos, se
ataca la hipocresía, hay mayor libertad para la conciencia, se busca la gracia
por encima del dogma. Puesto a contraluz, por los mismos jóvenes, advertimos
fácilmente las grietas, la aparente solidez, hoy quebrada. Ellos parecen decir:
no nos interesa el dinero, tampoco el poder, menos lo construido artificialmente.
Optamos por una vuelta a la naturaleza, por las razones del amor, no de la

guerra.
Somos ahora más libres-¡ cierto!- menos hipócritas-¡ también!- y más
felices. . . ¡ no, ojalá. fuera verdad!

EN

UNO U OTRO CASO, UNA GENERACIÓN HA SIDO SACRIFICADA

En la legítima búsqueda de una convivencia más justa, se han manejado
superficialmente, sin responsabilidad alguna, elementos perturbadores como el
sexo, la violencia, el odio y la rebelión.
Hasta aquí se han expuesto hechos que requieren interpietación, pero conviene hacer un breve comentario.
En el trasfondo ha funcionado un grave engaño. Se han añadido dosis de
validez a aquello que no está probado que lo sea; se ha impulsado a los jóvenes
a destruir, entre otras cosas porque aparentemente es muy fácil hacerlo; pero

se enfrentan al peligro de carecer del patrimonio espiritual largamente resguardado por 1~ generaciones viejas. Directamente, Ja acción destructiva daña a la
~ostre Y quien ar~a confronta la necedad de su tarea meuiuina. Quizá haya
sido bueno ~estrwr Jo caduco; pero esa tarea conlleva obligado sufrimiento. No
enaltece ammar un poco de fuerza para provocar la caída.
Muchas de estas situaciones han dado lugar a la vacuidad• la sensación de
desasimiento deviene en vacío total.
'
. f-,as _pro.m~ del goce in-estricto del sexo se han desplomado. Sin moderaci~n Til IlllS~no, el hecho descamado deviene en melancolía. Ha habido algo
mas que la infracción mo~l: las leyes de la naturaleza no pueden manejarse a
gusto humano Ymuchos sienten ya lo que significa el hastío y la frustración.
Convendrá quizá ela~rar un mensaje, un manifiesto que diga algo más de
lo ~ue se ve Y se ~a dicho, que hoy por hoy no satisface, ni a los mismos
conJurados en la nolencia.

Quizá en el fondo sea solamente el coletazo de las viejas doctrinas marxistas
que mueren cer~~o la inti_~~ad humana. El llamado a la Jucha-"proletarios
mundo, ~os - prop1C10 el rencor que ha sido llevado a campos más
mtimos y radicales, como la lucha de sexos la aeneracional

?el.

'

1:)

•

Se han tratado aquí de señalar los riesgos. Conviene a veces hacer lll!ª pausa
Y. moderar el paso. Hay tma desoladora y breve biografía escrita por Octavio

Paz:

No lo que fue.
Es lo que ha sido
y esto está muerto.

Es el réquiem de un mundo trasmutado, donde una generación parece haber sido sacrificada.
Cuentan los testimonios: muchos han sido encarcelados, otros envilecidos,
la droga ha marginado a miles y a algunos Jos encaminó al suicidio. Muchos
escaparon de su hogar y otros fueron expulsados. Los menos cautos fueron
llevados hasta la violencia total, inclusive al crimen. Algunos mantienen ,altas
sus banderas, pero los mismos líderes parecen haberlos traicionado
No es ciertamente agradable el panorama. Todos somos culpables,· pero más
algunos.
Lo más penoso ha sido el exterminio de la fe en sí mismos y la convicción
de que el mundo sigue su marcha.
Confiamos en que prevalezca lo mejor y cese ya tanto sufrimiento. Pero a
reserva de creer en ello fervorosamente, como una renovación de esperanza,
duele contemplar a una generación ciertamente desencantada.

805

804

�POLíTICAS DE INGRESO E INFLACIONARIAS, EMPLEO Y
PROBLEMAS EN LA BALANZA DE PAGOS
DR. PROFESOR DAVID G. DAvms
Departamento de Economía
Universidad de Dulce
Durham, N. C., EE. UU.
(Traducei6n del Lic. Alberto García G.)
Por

el

COMO GoTTFruED fIABERLER Jo bace notar en su excelente monografía intitulada: Políticas de Ingresos e In/ladón, la política de ingresos significa cosas
cliferentes para países diferentes.1 El autor distingue entre dos tipos básicos.
En una clase de política, el gobierno utiliza determinadas líneas de manejo
o controles para tratar de regular las fuerzas del mercado. Más específicamente,
el gobierno intenta controlar la economía y fijar tanto salarios como precios
en un esfuerzo para prevenir las significantes redistribuciones en el ingreso,
para que los salarios se mantengan constantes mientras los precios se eleven.
Esto es, en general, un cambio en el ingreso de los asalariados a los propietarios
de capital. En otro aspecto, si los precios se mantienen constantes o aumentan
más despacio que los salarios, hay una redistribución del ingreso para los
asalariados. Es generalmente cierto el afirmar que la mayoría de tratadistas y
autoridades están pensando en términos de controles sobre salarios y precios
cuando se refieren al concepto de política de ingresos.

"

El segundo tipo básico de política de ingresos no substituye la regulación
gubernamental en las fuerzas del mercado; pero envuelve al gobierno en un
programa para hacer las fuerzas del mercado más competitivas y responsables
de acentuar los cambios econ6micos. Esta clase de política involucraría, entre
otras cosas, el estímulo de oportunidades en el aumento educacional y ocupacional para los trabajadores, así como también una infonnación incrementada
acerca de oportunidades de trabajo para los miembros de la fuerza laboral.
1

GOTTFRIED IíABERLER,

PolEticas de Ingresos e In/lacwn. (WashingtOn, Instituto

Americano Empresarial, 1971), pág. 3.

807

�Las políticas de ingresos de la primera clase no son nuevas; las autoridades
estatales han intentado controlar los precios en varias ocasiones en los pasados
7000 años. Cuando Hannnurabi inició su reinado en el año de 1800 a. C.,
introdujo los controles de salarios y precios, mismos que persistieron alrededor
de 1500 años. El pre-cio de una mercancía muy importante: el buey, para
labores agrícolas, permaneció aproximadamente en 20 shekels sobre ese vasto
período de tiempo. El hecho que Hammurabi estableciera con firmeza tal
precedente, teniendo violadores de sus controles de sueldos y precios sometidos,
sin duda, ayudó a mantener los precios fijos por un largo período, pero even2

tualmente la inflación llegó aun a Babilonia.
A pesar de los edictos de la Dinastía Sung y de Diocleciano, así como de los
esc1itos de Santo Tomás de Aquino, China, el Imperio Romano y los países
de Europa durante la Edad :Media, todos experimfilltaron inflaci6n. En la
mayoría de los casos, los controles de salarios y precios no podían simplemente
acabar con los altos sueldos causados por la escasez de trabajadores después
de la Plaga Negra; el dramático aumento en los precios siguiendo el influjo
del oro en Europa, procedente del Nuevo Mundo, o las más sutiles formas de
inilaci6n cuando el legislador mermó el contenido del precioso metal en las
nuevas monedas acuñadas. Aunque los violadores de los edictos sobre precios
y salarios fueron multados, encarcelados, empicotados, desterrados o condenados a muerte, los vendedores, en forma individual, continuaron aumentando
los precios cuando el dinero se devaluó y las mercancías o el trabajo llegaron
3

a ser relativamente escasos de obtenerse.
No obstante la falla, o quizás debido a la ignorancia de las duras políticas
de ingreso del pasado, los encargados actuales del gobierno han vuelto incrementadamente las modernas versiones de las políticas de ingresos, especialmente
desde el final de la Segunda Guena Mundial. La razón de que hayan regresado a estas políticas es que, dado el apremio politico de mantener el empleo
total, las medidas económicas tradicionales han fracasado en frenar la inflación.
Los economistas estuvieron examinando la cuestión de la estabilidad econ6mica y los problemas de inflación y desempleo, aún antes de la Revolución
Industrial. Hasta fecha relativamente reciente, sin embargo, sus principales
prescripciones para controlar la economía, fueron, en su mayor parte, varias
técnicas monetarias. Estas técnicas incluyen el cambio del suministro de dinero,
porcentajes de interés y ténninos de crédito.

t•

A partir de la Segunda Guerra M di
las ~conomías más desarrolladas
se han comprometido a mantener eJ un
altos nÍ\•eles de empleo l
.
emp ~o a ruveles muy el.evados. A estos
, os precios y salanos pued 1
rentes razones: demand pull (infl . ,
. en evantarse por dos dife(inflación por costos) llamad
ª;1ºn poir presión de demanda) y cost push
'
as as1 por os economi ta L
.
.
i .
s s. a pnmera, resulta
de la .escasez de mercanclas y trabaJo
re anvos al sum· · tr d di
carencia de mercancías disminu e la
.
.
1lliS o
e nero. La
más altos. Similarmente la es y
dresistenc1_a de los consumidores a precios
'
casez e trabajo mengua ¡
·
•
patrones al pago de salarios , al
a resistenaa de los
mas tos que deben of
·
la propia escasez del suministro de tr b . *
recer un mt-ento por superar
.
a ªJº·
eon baJos porcentaJes
· de desempleo y con un
.
creciente costo de la vida
las uniones de comerc1·0 .:e d
unenasermásagrei
'
rios más altos y beneficios m~mn 1 Mi
s vas en sus demandas por salaes.
entras tanto las firm d
que estan obteniendo niveJes más altos de utili
' ,
~ e negocios
para conceder sueldos más altos tamb''
1 dade~, están meJor dispuestas
cuando estos pagos negociadosal t b . ren a trabaJo. Un punto crucial es
ra ªJº exceden las ga
·
·
nancias en e1 promedio
d e .productividad del trabªJº,
entonces
el
costo
de
1
d
y viene a ser una art ·
uru a Ia boral aumenta
. p e rmportan-te del factor "cost-push" (infl . ,
en e 1 proceso inflacionario.:,
ac1on por costos)

,

ª ·a

Guiados por. el profesor Milton Friedman, 1os monetanstas
.
así
1
o tros economistas creen que J
lí .
,
como mue 10s
.
'
ª
po tica monetaria es
ll
confianza primaria debería d
aque a en la cual la
l
.
escansar cuando los gobiernos b
.
uscan combatir
as presiones inflacionarias del "demand ull"
anteriormente) . Hay mucho m
p
(en el concepto que se expresa
¡
¡
enos acuerdo prot ·
apropiada debería ser si la econom'
.~
. esiona en o que la política
.
,
.
ia es._.. expenmentand
.
.
nas, las que se deben a los fact
d 1"
o presiones mflacionaores e cost push" G
puros siempre contar'
.
, aunque 1os monetaristas
1a1l con 1os cambios en el
. .
d
.
medios por los cuales los gobiernos pued
e dine.ro, como los
riables macroeconómicas tal
. en prove osamente afectar esas va'
es como el mgreso el
I ahorro, la producción agregada y el empleo.
,
consumo, e

7tro

Opuestos a Ja posición de los monetaristas, están los fis .
• .
data de fecha anterior a la Revolución Ke esian d 1 c_alistas, cuyo hnaJe
analistas ponen una fuerte ~oniianza
yn , ~ e_ os anos de 1930.1 Estos
en Ja polínca ÍIScal como un conjunto
• ALBERT REEs, Wage-Price Polúy (Política de Salari
.
General Learning Prcss, 1971) á 1
os y Precios). (Nueva York:
• Ibid.
' P g. .

• Algunos economistas no creen que haya un fe ,
costos.
nomeno tal Y como la inflación por
1

• ELLIOT CAiu.soN,

Re/renamienlo del Sueldo-Precio a través del Tiempo, Wall

Street Journal, 23 de septiembre de 1971, pág. 8.
• HABERLE&amp;, op. cit., pág. 3.

808

-o-ª

General TheM

f

(Teoría General del Empleo, el I
é
y ~ Employment, lnlerest, and Money
nter s y el Dmero). Nueva York: W. W. Norton,
1936.
'
JoBN MAYNARD KBYNRs

809

�de medios para controlar la inflación y et des&lt;&gt;mpleo. Los gast05 del gobierno
y los impuestos son los instwmentos espedfk·os que debt&gt;n usarse para akan7..1r

el empleo total sin un aumento general en los pl'l'Cios.
En años recientes, la política fiscal no había tenido éxito notable en Europa,
Latinoamérica o los Estados Unidos, en t'I mantenimiento del empleo total
mientras se reducia la inflar.i6n. Una investigación reC"iente tiende a confirmar
fa hipóte~is d1• &lt;1ut• los gastos multiplkadores di'! gobierno Kcynisiano son
mucho más bajos (cerca de q.-ro), que los previamente estimados por los neoKcynisianos. m resultado es debido, parcialm!'nte. como el mismo Kcyncs lo
hizo notar, al "crowding ont" ( derroche) de los ga.~tos privados en los desembolsos del gobierno. Roben Spencer y William Yohe sefialan que el "crowding
out" (derroche) del gasto privado es teóricamente más parecido al empleo
total y considcrablt•mcnte mmos que las condirioncs del emplro total,ª tal y
como existieron en la Gran Brctafia }' en los F..stados Unidos en los años de

1930.
Estudios empíricos del Ranr.o de la Reserva .Federal de San Luis ( Mi~uri),
tienden a mostrar que las acciones fiscales pued!'n no tener un efecto a largo
plazo l'n d gasto total, en 1•1 ingreso agregado y el empico. La~ are-iones fiscales
del gobierno puedm afectar al producto nacional bruto a término corto y
pueden también cambiar La distribución del ingreso. A largo plazo, sin embargo, el gasto drl gobit•mo pan·rr t&lt;·ncr un pequeño efecto sobre importantes
macroagn-gados.11
En otro aspecto. los fiSC".alistas señalan que la política monetaria no ha trabajado muy birn en llevar a rabo el rmpleo toL1l sin inílari6n en los año~
recientes. En Inglaterra, por ejemplo, los políticos creyeron ,·erse constreñidos
a usar una polítira monetaria para propósitos domésticos por la necesidad
de proteger su posición de fCS&lt;'l'Ya intemadonal. El Gobierno Conser,.-ador
trató de alentar la im-ersi6n con objeto de rebajar los costos, mejorando la
producthidad )' fortaleciendo el Cl'C("imicnto eron6mico, esperando que lo.ahorros suficientes compensarían cualquier problema inflacionario a corto pla::ro. Los aumentos en el ingreso generado~ por la política del gobierno, sin
embargo, causaron un aumento t•n las importar iones, lo que trajo la crisis en la
balanza de pagos de 1964.10
• Roor.R W. Sn:NC!!R y \\'11.uAM P. YoHr., "The 'Crowding Out' oí Prívate ExJ)('oditure by Fi~I Policy Actions", Rtciati-Ftdual Rtsnu Bad o/ Sto. Lcuis,
Ottubw 1970, p.:íg, 24.

• Nouus N. Bowsm,a, "1971 - Ycar of Rcco\ery and Controls", Recuu.-Fcdtral
Rmn•t Dan/,; o/ St. louiJ, diciembre 1971, pig. 4.
• LLoYn Uuu:,¡ y RoDERT J. Ft.ASAOAS, Restriccionu de Precio: Un estudio dt lnf
pollticaf de ingwo tr: Europa Ouidtntal. (Bc.rkeley: Imprenta de la Unh~rsidad
de Caliíomia, 1971, pp. 13-14.

Los fiscalistas tambifn hici&lt;'ron notar que la II Fase del programa del Pre.
~idente Nixon falló t-n frenar la elevaci6n de los precios. De hecho, los precios
han aumentado más rápidamcnté durante la IJJ Fase que en cualquier otro
tiempo en los último.,; 20 años. Los monetaristas responden que la 111 FaSt'
no es una prueba de la capacidad política monetana para alcanzar la estabilidad &lt;le los pn:cios y del empleo total, debido a que las autoridades federalC'S
de la Rescrya permitieron que c-1 suministro de dinero aumentara más rápidamentr que el porcentaje de la producción real. Mis aún, los monetaristas afirman que la estabilidad monetaria en el crecimiento dd suministro de dinero
( como opuesto a los altamente variables porcentajes de crecimiento de lo
federal), es sólo necesario, pero no condición sufiriente para una satisfactoria
actuación económica. Hay largos retrasos entre un c.arnbio de políti,.-i monetaria y el resultado de tal política. El daño de una política altamente variable
no puede ser deshecho rápidamente, por lo tanto, se necesita tiempo antes de
que w1a justa tasa de rontribud6n r.n polític.a monetaria pueda ser heda.u
Los oponentrs de la confianza en la política monetaria observan, sin cmba~o,
que la acción fedrral ,¡ue ha eausado aumentar tan rápidamente el suministro
de dinero, es evidencia Jirima /acir de que ainbas, tanto la política oomo la
ccon6mica, constituren la falla de Ja política monetaria.
En cualquier caso, corno Ilmry Wallad1 y Sidncy Wl'intraub lo hacen notar,
"los objetivos gemelos dl' la &lt;'SL'lbilidad del precio y del t·mplco total, nos han
hecho hasta escapamos de las técnicas convencionales monetarias y ftsoles".1 =
La inefec-til.'idacl de la polí1ic a económica ortodoxa en los Estados Unidos produjo der.&lt;&gt;pción r.ntrc los economistas, así como también en tocios los segmentos
del público.13
fatancada la libre economía, economistas tales como d Dr. Arthur Bums.14
han cambiado de posicjones con rcsp&lt;&gt;cto a su burna voluntad de confiar cu ta.~
tradicioualcs políticas para acabar ron c1 desempleo y la inflaci6n. En la plática
en la Asodaci6n Económica Americana, en Toronto, Canadá, el 29 &lt;le didrmbrc
de 19i2, el Dr. Bums declaró &lt;jlle no podía contarse ya más con las fuer11

LU.AMI B. Yr.AOF.R, l'olitica Monttaria y Rtali.:adó11 f:conómica. W:uhington ,\me•
rican En1erprise Imtitu1e, 1972, pá~. 11.
" Hr.NJlY WALI.ACII y Smx1\Y Wl'JNTRAUB, Una Po/ltic(t dr Jngrtros basada tn /n.
gr,•1os. Yale Depanment oí Ekonomic.s Discussion Paper ~o. 6, mimco, pig. l. Vfasc
tambifo a A. L. Gaathon. "Para una Política de l11gr&lt;' o )' SaLuio", Jsratl Quartrr!y
o/ Economics, Verano de 1972, pp. IR-28.
u SHELOOS W. STAHL, "Polltica de Jugresos. Un:a Id~ para quiellt'S el Tiempo ha
Ucgado", /tfonthly Tltvitu-, Ftdrral lltsewe Barik o/ Kansas City, Stptiemhre-Octulirr,
197J, p5g. 4.

" ARTUUJI

in F.conomics.

F. BuaNs, Gulas de Salario• No, Reprinted in Paul Samuelson, llt11dings
(l'•fo~\-a York: .McGraw-Híll, 1970). pp. 373-377.

810
811

�zas del mercado para detener el rurso ascendente de salarios y precios. Sostuvo que observadores informados estiman que las reformas ~structw-ales en
la economía se necesitan con objeto de debilitar las ya construidas fuerzas de
]a inflación. Entre otras cosas, el Dr. Burns recomendó reimponer la adecuación de leyes dirigidas en contra de las prácticas monopolistas de negocios y
trabajo; restricciones de ingreso a negocios o a profesiones; los subsidios a
campesinos; el salario mínimo federal; el sistema de beneficencia; cuotas de
_importación; tarifas y otras clases de legislaciones que inhiban el proceso competitivo.15
..
Hay, desde luego, individuos que siempre han declarado que las tradlClonales políticas económicas no llevarán a cabo la estabilidad del precio y del
desempleo total. Quizás el más elocuente de estos escritores, lo es John Kenneth Galbraitb, exadministrador comisionado en la Oficina Federal de Administración de Precios de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Ha sido por largo tiempo, proponente de los controles de salarios y precios
,
•
, ]6
para ayudar a regular y llevar a cabo una estable pero creciente economra.
Como previamente lo hicieron notar, Wallach y Weintraub, así como también muchos otros observadores, éstos afirman que no hemos sido capaces de
alcanzar la estabilidad de los precios y del empleo total. Bien pudiera ser que
este fracaso no sea tanto económico como lo es en lo político. Los funcionarios elegidos deben, si es que sobreviven, poner atención al plazo corto Y, si
las políticas económicas toman un tiempo más largo en ejecutarse de lo que
uno puede esperar, los líderes políticos descartarán tales políticas. La siguiente
elección es qué es lo importante. Un líder político no puede hacer mucho
"bien" si no está en el cargo.
En cualquier caso, un número creciente de autoridades gubernamentales en
muchos países ha cambiado a políticas de ingresos con la esperanza de detener
la inflación de la pasada Segunda Guerra Mundial, mientras, sosteniendo al
mismo tiempo, el empleo total. Estas políticas han variado ampliamente entre
los diferentes países. Probablemente la forma de política más débil, fue el esquema indicador de salario-precio que existió en los Estados Unidos ~ntre
1962 y 1966. Los indicadores fueron promulgados por la Junta de Conse1eros
Económicos, quienes recomendaron que los salarios deberían ser aumentados
sólo para igualar los aumentos ineludibles en los costos. Los indicadores sólo
fueron consejeros desde que no hubo una ley que los estableciera.17
,. A.RTHUR F. BuRNs, "La Difundida Reforma Estructural vista como cura para la
Inilación". Houghton Mifflin Economics/Business News, 1973, pp. 8-10.
1
• J. KENNETn GALBRAITH, "La necesidad para más directos e indirectos ~ntroles",
reprinted in Paul Samuelson, Readings in Economics, Nueva York, McGraw-Hill, 1970,
pp. 371-372.
1
' Ress. ! bid., pp. 3-4.

812

A pesar del hecho de que las reglas del Consejo sobre salarios-precios no
tenían base legal, se ejerció una gran presión presidencial para sobrellevar
a varias grandes industrias entre 1962 y 1965. Quizás el más famoso de tales
casos fue el de la industria del acero. El gobiemo usó veladas amenazas de
acción antimonopolista y el FBI hizo un esfuerzo para obligar a la industria
del acero a rescindir el 3.5% de aumento anunciado en los precios. No es
necesario decir que tal acción dejó una marcada impresión en los dirigentes
empresariales de los Estados U nidos.18
La política británica de ingresos, desarrollada por el Primer Ministro Wilson
en 1966, fue más sólida que los "indicadores" anunciados antes por la Junta
de Consejeros Económicos de los Estados Unidos. Todo el proceso, incluyendo
individuos especiales y oficinas para administrar el programa, tenían una base
legaJ. Gran número de fijadores de precios y salarios se requirieron para dar
noticias adelantadas al adecuado ministro del gobierno, quien entonces podía
someter Ios planes de precio-salario a la Junta Nacional de Precios e Ingresos
para su estudio. En tanto que esta Junta podía aplazar todos los cambios de
predo o salario, mientras estudiaba una proposición, sus recomendaciones no
tenían fuerza de ley.19
La forma legal más poderosa de una política de ingresos de tiempo de paz, se
produjo en los Países Bajos. Los salarios, que son fijados de acuerdo con los
procedimientos oficiales, llegaron a ser los salarios máximos legales. Los hombres de negocios, que podían verse tentados a pagar salarios más altos debido
a que la demanda para su producto estaba aumentando, se encuentran inhibidos
de hacerlo, ya que pueden ser legalmente perseguidos. 2 º
Con objeto de implementar y evaluar un tipo de salario-precio en la política
de ingresos, es necesario determinar y convenir un criterio general de conducta
sobre precios y salarios. Si los consumidores, las uniones de trabajo, los hombres
de negocios y las autoridades del gobierno no especifican cuáles son los objetivos de 1a política y, específicamente, cómo habrá de suponerse que trabajará
el programa, será imposible de evaluar; como tampoco el programa podría ser
un éxito.
La regla específica a Jargo plazo más a menudo utilizada para intentar hacer
funcionar una política de ingreso, es la de que los salarios deben ir paralelamente con la tendencia del promedio productivo del trabajo en la economía.
En algunos casos, como en el de la Gran Bretaña, se otorgaba una extensión
en el promedio de la productividad y las fijaciones del salario caían dentro
u TaoM.As GALE MooR.E, La política de ingresos de los Estados Unidos, su racionalidad 'Y desarrollo, Washington: American Enterprise lnstitute, 1971, pp. 21-22.
j t Rees. !bid., pág. 4.
'"Ibid.

�·
productividad o poder de
. , n. Probablemente, aquellas uniones
cuya
.
, .
1
de tal extensm
l norcentaJ·e de salanos proxnno a
ibº
'an
un
aumento
en
e
r
regatoo era a1to, rec1 m
. , d roductividad mientras la pro. d
edio de extenSJon e P
'
,
.
tope del anuncia o pro~
, d 'bºles recibirían porcentajes mas baJOS de
ductividad baja o las uruones mas e l
l . n
aumento en s~s sa a~~trás de la idea de permitir incrementar a los salaEl razonamiento basteo ?e
ductividad del trabajo, es de que el costo
rios no más que el pro~edio de la pros· mbargo aquí no deber'ia de haber
de la unidad de trabaJo no aumente. mi e
. s' Mientras hay excepciones
«
ush" r el alza de os preCio .
presión del cost p
~o
!mente se ha pensado que los precios no
en esta ünea de razonamiento,_ generad
ba.
rmanecen estables. Como el
. , . 1
t de la urudad e tra JO pe
.
.
subrran s1 os cos os
1 de análisis implica que la pa.rhProfesor Albert Rees lo hace notar, estal e ase
e•m constante lo que con.sti.
¡ · greso tota perrnanec ,'
cipación del trabajo en e m
table ara el trabajo organizado, desde
tuye un hecho g~n_eraallmedn~ n~,;:~ ha si~o aumentar tal participaci.ón laque la meta tradicion
e os i
22

•
h •do usado en los Pruses Bajos, es
Un criterio al temo sobre salarios, que a 1st trabaJ·adores en una industria
.
los ingresos para os
.
I
b.10 el promedio de la producttel de que los camb ios en

boral.

.
d b , · paralelos con e cam
en
, d
particular, e enan rr
.
.
. ular Los trabajadores en in ustro
de
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mdustna
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.
.
d
vidad de trab ªJº en
.•d d
conroensuTablemente
a rec1•b;~.,n
,...,,...
.
t de produchvt
trias con grandes aumen os
. d
una baJ·a productividad de aurnen.
.
• tras los trabaja ores con
h
altos salarios, nuen
. . tales como restaurantes, osll empleados d e serv1ctos
'b' ' u n pequeño aumento en pago.
tos, típicamente, aqu~ os
.
¡
gobierno rec1 1nan
.
•
.' .
. falta de una salida para i)na circunstan~1a
p1tales, escue as y
La dificultad con ese cnteno es la
tra en una situación inflacionana.
se encuen
.
.
b · d0 r
en la cual el propio tra ªJª
,.
.
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. l .
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.
De este modo, SI e aumen
,
ductividad pero si la produch.
d , t
aumentara con pro
'
salarios, el dinero e es ~s. se
ue la inflación, los salarios reales ( el poder
vidad aumenta menos rap1d~e~te qLas .
laborales resistirán fuertemente
. ) declinaran.
uniones
de compra del sa1ano

=

tal consecuencia.2ª
l f ct'1feramente que varios países han
..
parados para ver o ru
Estamos ahora pre .
d
·os de empleo total, perllllhenestado manteniendo mveles constantes e preci_ y el promedio de producti1 ·smo porcentaJe que
do aumentar los sueld os en e rru
, . teresante de examinar, lo fea el
\TÍdad de trabajo. Posiblemente, el caso ¡mas mrensivo planeamiento económico
,
B . Hasta hace poco, e comp
, ,
de los Paises a1os.
ºd
lta estima por los holandeses. Mas aun, es
a largo plazo, ha sido sosteru o en a
n Jbid., p.

5.

" lbid., pp 5-6.
.. lbid., p. 7.

814

un país relativamente pequeño, con un gobierno y un mercado centralizado
de trabajo y una población homogénea.
La Segunda Guerra Mundial dejó la economía de los holandeses en condición desesperada. En respuesta al desafío de reconstruir la economía, la ma.
yor.ía de los habitantes de los Países Bajos, incluyendo los miembros de las
uniones comerciales, convinieron en un sistema de controles económicos comprensivos. El meollo de esta estructura era el controlar Jos porcentajes de
salarios. El control de precios probó ser evasivo, aún al principio, a caúsa
de que gran cantidad del producto nacional bruto en los Países Bajos dependía del comercio con otras naciones 2t y los holandeses sólo podían tener muy
poco control sobre el precio de las materias primas y otras importaciones. 2~
Aún en el pasado, en 1951, no obstante, los líderes de las uniones comerciales
estaban todavía dispuestos a apoyar el plan económico comprensivo, aceptando
una disminución en los salarios reales del 5%, con objeto de ayudar a desviar
una crisis en la balanza de pagos. Continuadas presiones oficiales para rebajar
los precios siguieron, a pesar de las carencias de trabajo a finales de 1950 y
a principios de 1960. Sorprendentemente, los líderes de las uniones laborales
estuvieron de acuerdo en otro corte en el ingreso real, cuando un problema
serio en la balanza de pagos surgió de nuevo en 195 7. Como era de esperarse,
los miembros de las uniones de comercio no estuvieron muy contentos acerca
de la erosión de su ingreso real. Más aún, los trabajadores no estaban satisfechos con los aumentos del salario general, siempre que la economía estuviera
limitada al costo de los aumentos de vida. Las diferenciales de ganancia variaron ampliamente entre las industrias y los unionistas del comercio desearon
una nueva política de ingresos que les permitiría obtener porcentajes de salario más altos, con una productividad más alta y más altas ganancias para las
industrias. Como dato curioso, algunos patrones simpatizaron con este argumento cuando se enfrentaron con la escasez de trabajo, generalmente, con un
cerrado mercado en 1950.26
Como resultado de esa distribución de los problemas de ingreso, aumentados
por el trabajo, el plan económico fue cambiado en 1959; pero debido a su
inoperabilidad, se desechó cuatros años más tarde. Sin embargo, bajo el nuevo
sistema adoptado en 1963, la economía holandesa experimentó una "explosión
de sueldos". Después de un prolijo regateo en 1964, los patrones concedieron
un aumento en el promedio de sueldos del 15%. Este enorme aumento tuvo eJ
efecto de distorsionar el plan económico del gobierno y mostró que la temprana
" U1.MAN Y FLANAGAN, op. cit., p. 57.
,. ER1c ScmFF, Las Políticas de Ingresos en el Exterior. Washington American Enterprise Institute, 1971, p. 15.
" ULMAN Y FLANAOAN, /bid., pp. 58-60.

�•
fe del trabajo en la profecía y planeamiento económico holandés, se fía desvanecido considerablemente. El aumento total del salario durante el período
1963-65, ha sido estimado aproximadamente en un 38%-~7 La política de
ingresos en los Países Bajos estaba claramente en términos confusos.
Mas grandes aumentos de salatios en 1966, llevaron al gobierno a decretar
un salario congelado. Afortunadamente, las condiciones del meneado se aligeraron y ambos, tanto precios como salarios, subieron menos rápidamente en
1967. No obstante, a principios de diciembre de 1967, los Países Bajos se
alejaron de los sueldos controlados por el gobierno hacia la determinación,
_pero no del todo aún, de fijar libremente los sala1ios en el mercado. 21
Como el profesor Ulman y Flanagan lo hacen observar, "los prospectos para
el éxito de la política de ingresos, pueden a priori aparecer más favorables
en el Reino Unido que en &lt;sualquiera de los otros países" estudiados en su
encuesta. 2 &amp; La actuación de la economía británica ha sido pobre desde la
Segunda Guerra Mundial, si bien el sistema político y social era estable.
A diferencia de los Estados U nidos, pero como la mayoría de otros países
europeos occidentales, la Gran Bretaña sufrió periódicos problemas en la balanza de pagos. Bajos niveles de productividad y altos costos en la unidad de
trabajo fueron menos severos frente al éxito del Reino Unido en arribas esferas
económicas; la doméstica y la internacional.
La primera experiencia de postguerra. de la Gran Bretaña con la política de
ingresos, ocurrió en 1948, cuando el Gobierno Laborista invocó el que un
aumento general en el ingreso del dinero sería rechazado por los trabajadores
hasta que la productividad aumentara. La política del gobieno era estrictamente voluntaria, sin embargo, perduró por dos años y medio. En 1950 hubo
una explosión de salarios.ªº
En 1956, serios problemas en la balanza de pagos, alentaron al Gobierno
Conservador a formular un plan que refrenara la política de precios de los
patrones, así como también las restricciones del salario. Las uniones, sin em.
bargo, se rehusaron a cooperar. Nuevamente, en 1961, bajo otra crisis en la
balanza de pagos, el Congreso de la Unión de Comerciantes se rehusó a
sostener el pedimento del Gobierno Coruervador acerca de un salario congelado temporal. Un año después, el gobierno publicó su Diario Blanco sobre
politi::a de ingresos, que invocaba aumentos de saJarios basados en la tendencia
de la productividad agregada. El Diario pedía, específicamente, aumentos en
los salarios de entre 2 y 2.5% Más aún, el gobierno estableció la Comisión
" SCHll'F, op. Út., pág. 19.
'" Ibid., pp. 21-24.
'" Uu1AN y FLANAGAN ,

Ibid., p. Jt.

Nacional de Ingresos la q
te ,
1
fines sobre el salario 'si am;:: ~~oe 1~der -de inspeccionar y reportar, con
de acuerdo. Las un.i~nes com:rciales
nuevo a cooperar.~1

~rir:~~;

:~mo los empresarios, estaban
' m embargo, se rehusaron de

.
Aunque el gobierno había establecido un
prec10_ tope de 2.5% para los
aumentos de salarios en 1962 el rome .
actualmente aumentó casi al 'd bpl d dio de g~anc1as por hora en Inglaterra
0 e e esa cantidad En I
· ·
~
Consejo Nacional de Desarrollo Eco , .
·
os s1gwentes anos, el
nom1co propuso una esti
•, d
.
. .
mac1on e1 4 %
como 1a meta intermedia d 1
e porcenta1e de crecuwento en el ·
Su proyectado aumento de sueldos y sal .
'
. ingreso agregado.
del _porcentaje propuesto d
. .
anos, que sena cons1Stente con el total
.
e crecimiento se fijó del 3 al 3 S% E
of1ciaJ en el precio tope de I saJ .
ste aumento
edl 2.5% al _3.5% tenía poco, si algún
efecto, en el mercado para :;
964
'
prom.:u10 e ganancias por h
tre 196
1 ' aumentado por más del 8%.32
ora en
3y

ªº~-

d

·.•

El nuevo Gobierno Laborista que hab'1a s1'do e 1ecto para tomar el pod••
•,
.....
en octu bre d e 1964 pro
'
movm una nueva política voluntaria d .
.,
e mgresos, en
mayo de 1965. Esta política tenninó cuando se
legal, que tuvo vigencia de ¡'ulio de 1966 . _est.adblcc10 un congelamiento
'd d
a Junio e 1967 Tal pe 'od r
segw o urante un tiempo de "mocle _, ,. El
· .
ri
o ue
.,
raaon ·
aumento ofi&lt;&gt;1al normal permítido en los salarios penn
l .
anec_,a a cero; ~ero las excepciones eran permisibles. Sin emba
h· •
rgo, os porcentaJes de saJano por h
d
ora 1c1eron de hecho un
aumento del 9 201. · di
•
· 1º' m can
que ahí debieron habe
·d
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o algunas e.xcepc1ones más. La autoridad establecida r la Le
al final de 1969 EIG b. . L
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de ingresos en diciembre de 1969· pero d b.d
1 0
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ª OpoStCJÓn de la Unión de
Comercio y a la falta d
la política, la cuestión de control de sa!arios y precios IIP&lt;ró e apoyad
b
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-~ a ser aca enuca en el Reino Unido si
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En ténninos generales, la historia de la
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marca se valoraba ella misma fuera de los mercados mundiales,

r::~::~~

" /bid., p. 17.

10

11

SCHíFF, op. cit., pp, 6-8.
UU1AN Y FLANAGAN, op. cil., pp. 17-23.

• /bid., pp, 16-17.

816

817

�mal acogida en una situación en la cual las exportaciones son esenciales para
la salud económica de un pequeño país que descansa en gran escala en el
comercio internacional.
En marzo de 1963, el Parlamento Danés sancionó los diferentes contratos
de sueldos y salarios existentes en el momento por dos años, a partir de entonces. La Ley, de hecho, no congeló los salarios debido a que los contratos
contenían cláusulas que sujetaban los c.ambios de salarios a los cambios en el
costo de la vida. Además, algunos ajustes (ueron pennitidos para aumentar
los salarios y sueldos para los trabajadores más bajamente pagados, tanto en los
sectores privados como públicos de la economía. Como Eric Schiff lo observa
en algunos otros países, en Dinamarca había wia tendencia a usar la política
de ingresos como un instrumento para cambiar la distribución del ingreso hacia la igualdad.34
El Parlamento también decreló la misma legislación que fue la base para
un congelamiento temporal de los precios, en los márgenes de prbvecl10, en
los dividendos, honorarios de directores y los subsidios para la agricultura. No
obstante las leyes y la maquinaria establecida para cumplirlas, la espiral sueldoprecio ptido ser observada nuevamente a principios de 1964. La pregunt.a era,
entonces, si resultaba posible mantener una política de ingresos y, de ser así,

qué forma debería tomar. 35
La respuesta del gobierno era eliminar los controles obligatorios de sueldos
corno herramienta de la política de ingresos. El Consejo Económico empleó
un sistema de guías para gobernar el total del aumento anual en los ingresos
de dinero. Sin embargo, debido a los continuos aumentos de sueldos y precios
y a la devaluación danesa, en 1967, el nuevo y más conse:ivador gobierno,
36
impuso nuevos controles de precios y márgenes de provecho, en 1968.
Es imposible saber lo que el movimiento de salarios y precios pudo haber
sido en ausencia de una política danesa de ingresos. En !a Tabla 1 podemos
vi;:r, sin embargo, lo que en efecto sucedió a las ganáncias por hora en la
manufactura y construcóón, asi como también el índice de precios del consumidor. Usando aún un criterio liberal para la evaluación, parecería que ambos,
salarios y precios, estuvieran lejos de ser estables y que los aumentos de salarios
fueran aproximadamente el doble de grandes que aquellos para lm precios.
Más aún, mientras las figuras en la Tabla no lo muestran, los costos de la
unidad laboral en la manufactura, de 1963-1969, fueron alrededor del 140%
del niYel de otros 12 países mejor industrializados de Europa. En los cuatro
" ER1C Sclfll'F,

Política, de lng,esoj en el Exterior II. Washington American Entcr-

¡,rise lnstitute, 1972, pp. 44-45.
"' I bid., p. 46.
• Ut.JJ.A:-1 y fLANACAN, ,:,p. cit., pp. 1'1)-143.

818

:ño.~ precede.ntes a la ??lítica de ingresos, los Costos de la unidad laboral daesa ¡fuero? _Justamente iguales a aquellos en los otros 12 países." Parece claro
ª pohnca de ingresos en Dinamarca no está trabajando efectivamente.38

que

Tabla J
INGRESOS DANESES y EL INDICE DE °PRECIOS DEL CONSUMIDOR
AUl,-IENTOS OEL PORCIENTO SOBR.E EL AÑO EN PROCESO

Afio

Ingresos

1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

12.0
11.8
9.1
11.6
11.6
11.1

13.2

Indice de Precios
del Consumidor

6.1
6.9
7.7
8.0
3.5
5.9
5.2

Ingresos por hora en la manuf~ctura y construcci6n·
PUENTE·· E ~·e Seh.ff
· de Ingresos en el Exlianjero.
.
1 , p 0 l'itica
Instituto Ameri
E
sana!, 1972, p. q7_
cano mpre-

Canadá es el país más reciente en adoptar una política de in!?re.S
Co
los Estados Unidos, en muchas formas Canadá cubre una J,,r&lt;r "', os.
~o
fica ti
· d
.
-.,a area geograba .~ d ene un ~tpo e gobierno federal y una población heterogénea con trad J ¡ ~entralizado Y mercados de productos. Aunque plagada por muchos
ti e os mismos ~ro~l~mas de la mayoría de las otras naciones mejor industriad:~as, Ca~iad~. oficialmente ~10 adoptó una política de ingresru; hasta después
. a pHbl.icacion por el gobierno del DiariO Blanco en diciembre d 1968
Fmalmente
'
· económico
e
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, sin em bargo, un 1cnto porcentaje del crecimiento
el•
esempleo en aumento y la elevación de la inílación incrementaron I p '.•
para tomar Ia dec1S1on
· ., d e hacer algo en la política acerca
'
a resmn
de estos problcm
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•
. E!. gobierno re spon di,o esta
una CoriJlsión de Precios e fngre"'" as.
JUJUo de 1969 S f'
= en
ha
· u lll era señalar los problemas creados por la inflació
cer reeomendaciones sobre cómo podía alcanzarse la estabilidad del pre:i:.
: S~llfffl', Polílica en el Exterior, pp. 49-53.
Vcasc a Bowen Northrup, ''Una Lecci6n para los EstadóS Unidos", Woll Strett
Jaurnal, Sept. 13, 1971, p. l.

819

�La Comisión entró en negociaciones con el trabajo, empresas y profesionales,
teniendo como meta organizar un conjunto de acuerdos que controlarían los
aumentos de precio e ingresos. Después de mucha discusión y grandes negociaciones, el Congreso Laboral Canadiense y la Confede.ración de Uniones de
Comercio Nacionales, dos de las organizaciones principales del trabajo en Canadá, rechazaron la idea de establecer represiones de ingreso específico.s:i
Audazmenle, la Comisión de Precios e Ingresos, presionó sobre esto con un
plan para comprometer la resistencia de los hombres de negocios a mantener
voluntariamente los precios bajo conlrol. Mientras éstos respondieron favorablemente a las peticiones de la Comisión, los miembros y el personal de la
Comisión trabajaron diligentemente para obtener la cooperación del trabajo
organizado. Mientras los empresarios aparentemente estaban dispuestos a stúrir
algunas presiones en sus márgenes de ganancias, cualquier éxito a largo plazo
de la política de ingresos dependía en cierto grado de la restricción del salario.
Los patrones no podían pagar continuamente de 8 a 10% de aumento en los
salarios, en tanto que la productividad se incrementara solamente del 2 a
2.5o/c:40
Con esta idea en mente, la Comisión de Precios e Ingresos promulgó un
conjunto de tarifas sobre sueldos y salarios, en 1970. Un parcentaje anual de
aumento del 6% fue impuesto como el limite tope sobre los salarios. Como
ocurre en otras naciooes con políticas de ingresos, las excepciones fueron reconocidas en cierta situación especifica. Aunque sostenidos por el gobierno federal, los gobiernos de provincia y las uillones de trabajo, rechazaron la tarifa
del 6%, Los aumentos de sueldo operaban entre el 8 y el 9% por año, en ese
tiempo. Desde que no había fundamento legal para el 6% establecido, la
Comisión simplemente renunció a la tarifa. Justamente un año y medio después de su iniciación, los patrones también descontinuaron su participación
en la política de ingresos. De hecho, el Canadá no tuvo por más tiempo tal
política. 41
Tal vez la adopción más dramática y sorprendente de una política de ingresos, oclllTió en agosto de 1971, cuando el Gobierno de los Estados Unidos
anunció un congelamiento de salarios y precios durante 90 días_ La economía
había operado bajo presiones inflacionarias des~e que el Presidente Johnson
intentó una "econorrúa de pistolas y mantequilla", en 1960. Grandes aumentos
en el slllllinistro de dinero, acompañados por grandes desembolsos del gobierno, tanto para tiempo de paz, como para propósitos de guerra, propiciaron
ScRJFF., ]bid., pp. 35-37.
.. lb.id., pp. 37-38.
.i fbid., pp. 39-41.

•

820

una gran tensión en la utilización de recursos y, como consecuencia, amnentaEstos aumentos de precios continuaron, como así predijeron
los monetaristas que sucedería, muchos meses después aún de que el Presidente NiJmn asumiera el cargo.
ron los precios.

La administración de Nixon usó restricciones de política monetaria tradiciollal, para tratar de frenar la inflación. Debido a los largos retrasos de
tiempo que ocurrieron entre la iniciación de un cambio en la política moneta1'ia
y los efectos de ese cambio, se produjo cierta mejoría en la lucha contra la
inflación, hacia e.! verano de 1971. Más aún, el desempleo había aumentado
a niveles polític-.amente intolerables. Como resultado, el Presidente creyó que
no podía esperar más para la ad.opción de una política monetaria que tuviera
efecto y frenara el persistente aumento de los precios. Invocó la Ley de Estabilización Económica que el Congreso de los Estados Unidos aprobó en 1970.
Esta Ley permitió al Presidente utilizar ambos controles: los de salarios y los
de precios.

El congelamiento original de salario--precio de 90 días, que empezó en agosto
de 1971~ se prorrogó en noviembre de 1971 y continuó hasta enero de 1973,
cuando el Presidente Nixon abolió tanto la Comisión de Precios como la Junta
de Pagos que habían estado controlando los precios y los salarios, respectivamente. En lugar de estas últimas, la administración estableció un Consejo de
Costo de la Vida, al que se le responsabilizó de la administración de la III
Fase de la política de ingresos del Presidente. En efecto, la Tercera Fase
representa un retomo a la política voluntaria de indicadores practicada en
Inglaterra de 1948 a 1950 y en los Estados Unidos entre 1962 y 1965.
Resulta difícil juzgar acerca del éxito o del fracaso de la experiencia de los
Estados Unidos con un sistema de control de salarios-precios obligatorio. El
período de tiempo en el que tal poütica estuvo operando fue breve y estamos
aún muy cerca del mismo para ser capaces de hacer una efectiva evaluación.
Sabemos que, el suministro de dinero aumentó al 8% en 1972 y de que la
economía está creciendo rápidamente. En consecuencia, el porcentaje de desempleo es menor que cuando el gobierno .inició la poütica de ingresos, en 1971.
También sabemos que el porcentaje anual de aumento en el indice dPI precio
de! consumidor~ alcanzó su mayor alza en enero de 1971, siete meses y medio
completos antes del congelamiento de salarios-precios en agosto de 1971. Más
a(m, el porcentaje de aumento en este índice continuó decreciendo hasta bien
entrado 1972, cuando empezó a aumentar casi a mitad del año. A final de
marzo de 1973, los awnentos del precio del consumidor tuvieron el porcentaje
más alto obsen•ado en 22 años. No obstante, tendremos que esperar una más
completa información antes de obtener una completa y efectiva evaluación
de este experimento, el más reciente en la política de ingresos.

821

�¿ Qué se puede decir acerca de la política de ingresos? Los proponentes citan
la necesidad de controles sobre salarios y precios, para eliminar las expectativas
inflacionarias. Algunos defensores argumentan a favor de los controles permanentes debido a que la inflación ha llegado a ser el tema permanente de
la economía de los tiempos modernos. Creen que hay factores existentes, de
carácter sicológico, institucional y eslructural, que hacen que las econonúas
estén más inclinadas a la inflación que en el pasado.t 2
Por su parte, los antagonistas de la política de ingresos estiman que inter•
fiercn en los trabajos del mercado libre. El resultado es una ineficiente asig.
nación de recurws. Más a6n: incertidumbre y desequilibrio en los precios
de los productos y el trabajo; una nueva y grande burocracia gubernamental
son fraudulentamente impuestas sobre la economía. Y, en suma, al mismo
tiempo, la energía estéril y la frustración, causadas a los individuos, al intentar
cumplir con las variadas y a menudo confusas directrices del gobierno. Muchas
libertades esenciales, tanto personales como económicas, deben ser reducidas.~ 3
En conclusión, tal vez sea seguro predecir que, a pesar de las grandes defi•
ciencias de la política de ingresos, los políticos continuamente recurrirán a su
empleo para tratar de acabar a cm1o plazo con los problemas inflacionarios,
de desempleo o los de la balanza de pagos.

LOS POBRES Y LOS RICOS EN EL MUNDO DE HOY
f'Rop. C. A.

CANNl!OIBTER

Doctor en Economía
lrutituto de Jovestigación Económica
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

CUANDO CONSIDERAMOS A los pobres y a los ricos del mundo de hoy, tenemos
que comprender que la gente pobre está viviendo como la mayoría de algunos
países, tales como Ja Inclia y Pakistán, mientras en otros países, los ricos, están
viviendo como en los Estados Unido y en el Canadá. Esto no significa que
no haya gente rica en los países pobres, ni gente pobre en los países ricos, como
es el caso de los negros en los Estados Unidos. Sin embargo, es la vasta
mayoría la que es pobre en los países pobres y, en otro aspee:to, hay una
vasta abundancia en los países ricos, al grado que dichos países podrían ser
llamados países "ricos".

Esta distinción divide al mundo en dos grupos: los que "tienen" y los que
"no tienen", Los economistas y políticos llaman a los que no tienen o a los
pa~ses pobres, países "en desarrollo", ya que nadie, y ningún país, quiere ser
llamado "pobre", por considerar ésto como una clase de calificación denÍ•
grante o de.sagradable.
Por consecuencia, los países ricos son llamados entonces países "desarrolla.
dos", y así el mundo está dividido en dos grupos: los países "desarrollados"
y los "en desarrollo".
¿Qué queremos decir exactamente con ésto y qué hay detrás de ello?

e1 THOMAs'M. HuMPJIIUIY, La. uonomla dt las palíti,a1 de ingre.ros, Federal Reserve
Ba.nk oí Richmond Monthly Review, Oct. 1972, p. 9.
., Para una excelente discusi6n de los muchos aspectos de las poüticas de ingresos,
véase a Martin Bronfenbrenner, Teorla de lo distribuci6n del ingreso. Nueva York y
Chicago, Aldine Atherton, 1971, cap¡tuJo 17.

822

"Pobre" y "rico" es, básicamente, wia distinción basada en cosas materia.
les, en condiciones económicas. Por consecuencia, tenemos que considerar la
distinción en primer lugar desde el punto de vista del economista al tratar
sobre estos aspectos .
El economista caracteriza a los países en desarrollo como países con un bajo
nivel de vida para una gran mayoría de su población. Estos países tienen

823

�grandes y complejos problemas en sus intentos por mejorar la suerte econÓ•
mica de sus muy a menudo grandes poblaciones.
Examinándolo con más detalle, los países en desarrollo tienen las cuatro
características siguientes: l) su economía depende de unos cuantos artículos
de exportación; 2) tiene problemas con el financiamiento de su desarrollo
económico; 3) un deterioro drástico de sus condiciones de comercio; y 4) problemas con la rapidez de su creciente población.

1. Su economía depende de unos pocos artículos de exportación:

11

Esto puede ser ilustrado contemplando la dependencia de exportación de
una sola mercancía, que es lo que prevalece en los países de América Latina,
como así se sumariza en la Tabla l. Esta dependencia de exportación hace a
esos países en desarrollo mucho más vulnerables en su economía que los países
desarrollados, como, por ejemplo, los Países Bajos. Cuando vemos las estadísticas de exportación, se hace claro que tal país no depende sólo de un
producto de exportación: los artículos de exportación son tan variados que
no hay un artículo que sea sobresaliente. Así, cuando la demanda de cigarros
holandeses fuese repentinamente reducida del todo a cero -debido a que la
genle ya no quiere fwnar más--. Holanda no se vería en problemas con sus
exportaciones, ya que hay otros muchos artículos que son exportados y los
cigarros suponen sólo una pequeña cantidad del total de las e&gt;..l)Ortaciones.
Pero ¿qué sucedería si la demanda mundial de café se redujera a cero, debido
a que el café es dañino para el corazón? Significaría una catástrofe para países
como Colombia y Brasil, que perderían el 77% y el 58%, respectivamente, del
total de sus ingresos de exportación.

2. Todos esos poi.res tienen grandes problemas para financiar su desarrollo.
Puesto que necesitan enormes cantidades para su desarrollo económico, mien.
tras que los medios de que disponen son muy limitados.
3. El deterioro de las condiciones de comercio.

¿Qué significan las condiciones de comercio? Es la relación entre sus precios
de exportación y los precios de importación. Esto quiere decir que, cuando
sus precios de exportación están subiendo o sus precios de importación bajan,
y así puedan comprar rus importaciones más baratas, sus condiciones de co.
mercio mejoran y, en el caso opuesto, se deterioran. Cuando consideramos,
por ejemplo, qué está sucediendo a los precios de exportación e importación
de un país como Nueva Zelanda, que tiene los mismos problemas a este respecto que los países en desarrollo, ya que posee la misma clase de productos

824

de exportación (productos agrícolas) y la misma clase de productos de ím.
portación (mercancías manufacturadas), entonces vemos que los precios de
exportarión se están quedando atrás de los precios de importación. En el
esquema No. 1 ésto se ha ilustrado para un período más reciente. Este dete•
rioro de las condiciones del comercio en los países en desarrollo, tiene como
consecuencia que constantemente surgen problemas para obtener suficientes
ganancias de exportación para el pago de sus importaciones. Es tan obvio, que
el Fondo Monetario Internacional, explícitamente ha establecido que está dis•
puesto a ayudar a esos países con financiamientos compensatorios, si están
ex.perimentando un déficit temporal en el total de las ganancias de exportación,
mayormente atribuibles a circunstancias fuera de su control.

Tabla I
M:ÁS DE

50%

DE DEPENDENCIA DE EXPORTACIÓN DE LOS
PAÍSES LATINOAMERICANOS

Promedio 1957--59

País

Venezuela
Colombia
Cuba
Guatemala
El Salvador
Panamá
Chile

Haití
Bolivia

Brasil
Ecuador
Uruguay
Costa Rica
Honduras

Porcentaje del Total de las
Ganancias de Fxportación
Derivadas de una
Comodidad

92% (petróleo)
77% (café)
77% (azí1car)
72% (café)
72% (café)
69% (plátanos)
66% (cobre)
63% (café)

62% (hojalata)
58% (café)

57% (plátanos)
54% (laoa)
51 % (café)

51% (plátano)

Fuente: Comité poro .d Derorrollo Eeon6mico, Cooperación para el Progreso ,n ,lm/.
riea Latina, Nueva York, 1966, p. 27.

825

�¿ Cuáles ron las razones que determinan rl deterioro dc- las rondidoncs dcromerl."io de !(,.. paÍSC'S en d&lt;"!.J.rrollo? Hay varias. MenrionaremOll cuatro·

Rsq11, mll 1
Drn-'IUORl:t.ACIÚN 01' 1.AS CON l)IGIONES m: COMERCIO

I. L M productos sínléticoi e.ttán rn:mpla.zando los royos. Las ramisas de
ah;oclón y Jos trajes de lann que tuvimos en el pasado, se han ttCmplazado
por camisas de nylon y trajes hechos con fibras elaboradas por el hombre. El
hule natural ha sido repuesto por el hule artiíidal. El cambio ~ignifica una
di~mínurión en la demanda de los produrtos de exportación de los países en
desarrollo, lo que es una de las causas del N'7.agO de sus precios de exportación. füto ll{'Jl:ó a ser un problema tal, que en la Primera Conferencia de las
NacionM Unid;1s sobre Comercio y Desarrollo, llevada a cabo en Ginebra,
('n 196-1. se debatió oobre planes para ayudar a los productores de materias
prima~ naturales a enrararse con la creciente competencia de los productos
sintéticno;. Loo;: paÍ!óCS en desarrollo acnrdaron entonces que nl're;ibban un
pJ"Oí!ratna de investigación y desarrollo sostenido, para combatir en esta batalla.

JI. Los paí.1n desarrollados están gastando su in¡:rno adicional rn otrar
dirueio,1n Los países ricos csL-\n volviéndose más y más ricos; pero su ingreso
adicional no u utilizado para comprar los produck&gt;S de los países pobres. En
lugar de comprar, debido a sus in_i,-esos más altos, café, algodón, lana y otros
productos agrícolas que son producidos por los países pobres, este in.gres&lt;&gt; adi.
cional ~ u~ en un campo dl' gasto completamente diferente, como hoteles,
motelrs, sc-nicios, "iajes, salones de belleza, peluquerías para da.mas, dcportl."S,
doctores, dentistas, enknncras, salud, educación, diversión, etc. Cuando se es
rico, sólo se puede llenar el estómago una vez al día y se tiene un sólo cuerpo
para ponerst un traje en cada ocasión, mientras las otras posibilidades son
mucho más numerosas y atractivas. Cuando uno le pregunta a alguien qué
haría si de pronto recibiera un millón de dólares, la respuesta e~, la mayoría
de las veres: No comer o tomar más; pero sí hacer un agradable viaje, o
comprar prodoctos industriales ( automóviles, etc.) de los países ricos. Esto
si~íica en loda la extensión de la palabra, más demanda para los productos
de los países ricos y no un aumento relati\'O en la demanda de produrtos de
los países pobres. En consecuencia, los precios más altos son para los productos
de importación de los países pobres y no los más altos precios para sus produc•
tos de exportación. En otras palabras, Wl deterioro constante en sus condiciones
de comercio.

III. Técnicas mejoradas han aumentado el suministro de lo.1 producto.1 de
paísts pobres. La "revolución verde" incrementó la productividad y rfi•
cit•nda de 10!1 países pobres con métodos más modernos¡ pero si esta aumentada
producción llega al tnl'rcado mundial y encuentra que la demanda mundial
aumenta, entonces este esfuerzo conduce sólo a un sobre.suministro de los

101

826

PF. :\°ITF.\'A Zfl.\SDL\

1964-1972 (Alms J unio)
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A .G.fi.

t'ui::.n.s: Anuariu O/icfof de Nu,va Ztfand,a, 1972, Oepart:unento de Estadí3tica.- -Wclling•
t"n. Captacúfo Extnior Mrnwal de fü1adlslicas, Dcparumento de E.sudístic:u
Wellingt.,n.
•

�productos y, por consecuencia, a un deterioro de sus condicíon~ de comercio.
Esto es, como lo dijo Emile Lamal, cuando se consideró el drsarrollo del
precio de los productos minerales y agrícolas en 1969: "Como ya se ha mencionado aquí hace un año, el progreso técnico revolucionario ha causado el
desarrollo y creci.miento de la capacidad de producción de los productos agríco•
las y mineros más allá de las necesidades y carencias inmediatas de esos prod uctos" .1
En el mismo análisis, se menciona, cuando se está tratando sobre la sobreproducción del trigo y de las grasas, que la restricción de la produccí6n en los
Estados Unidos es constantemente neutralizada por el aumento de la productividad.2

IV. Barrerru generalizadas sin aranceles en los países ricos en contra de los
productos de los países pobres. Las barreras sin aranceles en el comercio, son
restricciones de importación, no poi- la vía de aranceles, sino por la de un
sistema de cuota. Por ejemplo : las importaciones entonces se restringen a una
cierta cuota, y por encima de esta cantidad las importaciones están prohibidas.
Estas barreras de comercio de los países ricos significan que el suministro en
aumtnto de los países pobres está llegando al mercado mundial con muy ]jmitadas posibilidades de exportaci6n, y más aHá de estas limitaciones el país no
es capaz de exportar, aunque proporcionara sus productos gratis. Estas barreras
de comercio significan, por consecuencia, limitadas posibilidades de exportación, reduciendo a precios más bajos las exportaciones de los países pobres,
o, en otras palabras, conducen a un deterioro en sus condiciones de comercio,
¿Por qué los países rjcos están protegic.ndo sus mercados nacionales tan estrictamente en contra de las e:,.-portaciones de los países pobres? Primero tenemos
que damos cuenta de que esas exportaciones son, en su mayoria, exportaciones
agrícolas. Entonces tenemos dos razones:
a). Si los países ricos no -protegieran a sus campesinos en contra de las
importaciones baratas de los países pobres, esto significaría que tales campe.
sinos se enfrentarían al trabajo sin ganancias; las granjas tendrían que cerrarse,
la agricultura se vería reducida y, en caso de guerra o de otras emergencias, el
país no seria capaz de alimentar a su población. T6mese, como ejemplo, a los
Países Bajos: si abrieran sus mercados y se especializaran en producir productos
manufacturados, jamás serían capaces de alimentar a su población, si alll se
produjera otra guerra o una emergen da cualquiera

b). Los campesinos son también votantes y, en un país demócrata, e1 Go' Analiz.e et Prévision, Chroniques d'Actualité, Coojoncture des Matiere:i premiéres,
S.E.D.E.J.S., París, 1969, p. 205.
• /bid., p. 215.

827

�biemo en el poder quiere permanecer en él y, por consecuencia, quiere complacer a tantos grupas en su país como sea posible; quiere naturalmente, tener
los votos de los campesinos también.

, .
.
4. T odos los países en desarrollo tienen problema.s con el rapido crecimiento de su población. Desde que esos países se encuentran subdesarrollados,
una gran parte de su población no p uede. leer. Aunque el porcentaje de analfabetismo de todo el mundo mejoró durante el período 1950-1960, de 44.3%
a 39.3%,8 permanece aún muy alto, y esto es particularmente cierto para los
países pobres. Si más de una tercera parte de la población mu~dial no puede
leer, tampoco puede :.aber algo acerca del contrnl de la nata!~d~ Y. la _planeación familiar, y más aún, no puede leer un libro o un penod1co s1qwera.
Para hacer corta esta larga historia, si el ingreso nacio~al aumenta, ,es_to es
sobrecompensado por el aumento de la población, y el mgreso per ca.pita se
está viniendo abajo o, en otras palabras, el país todavía perman~e pobre.
Entonces no hay mucho dinero disponible para escuelas y educaoon, Y por
0

Esquema 2

consecuencia, la población continúa ignorante y pobre. Aún si el país pudiera
construir escuelas y ofrecer más educación, cuando la gente es pobre, los niños
solamente pueden ir a la escuela solo el primer año; después tienen que salir
para hacer algún dinero y ayudar a que la familia sobreviva. Así es que ya no
pueden ir más a la escuela, debido a que tienen que sobrevivir y quedan ignorantes. Continúan no siendo capaces de leer algo acerca de la planeación
familiar y el control de la natalidad. Esta es la razón por la cual el profesor
Bos manifestó que el crecimiento de la población en los países no-occidentales
podría llevar a una disminudón proporcional del ingreso per cá¡,itn. 4 Que ésto
está sucediendo en un mundo real, puede deducirse de la crudeza de los hechos. Cuando consideramos el porcentaje de crecimiento anual por cabeza,
sobre el período 1961-1968 por el PNB en el factor costo, puede verse que
los siguientes países tienen un porcentaje de crecimiento negativo entre O y

-2%:

5

Gambia
Malagasy
Congo (Kinshass )

Nigeria
El.

Sudán
Rep. Centro Africana
Ghana
Senegal
Chad
Niger

CAMBIO DE LA ESTRUCTURA DE LA ECONOMÍA DUR;'NTE
EL DESARROLLO ECONOMlCO

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Entonces hay otra característica notable del desarrollo económico: que allí
hay un cambio en la estructura de la economía sobre el período de desarrollo
económico. Este rasgo puede observarse en el pasado de los países más desarrollados y también en el presente de los países en desarrollo.

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de los Censos de los Estados Unidos ; Departamento de Econorrua Agr e.o
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Estados Unidos. Tnformalion. P(etUe Afmanac.,_Atlas and . l".~arbook., 1~72, p. l 22,
Charles P. Kindlebcrge:r, Duarrollo Econ6mzco., 2a. edieion, p. 178.
• Ayuda a /q educaci6n en los países menos desarrollados. O.E.e.O., abril, 1971 , P· 7.

828

¿ Qué vemos en el pasado de los países ricos como, por ejemplo, los Estados
U nidos? Que ha habido un cambio en la estructura de la economía lejos de la
producción primaria hacia un aumento de la producción terciaria. Cuando
figuramos, por ejemplo~ para los Estados Unidos, el porcentaje de la fuerza
laboral destinada a la primaria (agricultura, pesca, etc.); secundaria (manufactura, edificios, etc.) y producción terciaria {servicios, etc. ) en el pasado,
entonces hay un cambio nota.ble, como se ilustra en el esquema No. 2. El mismo
' Ver Quod Novum., 9 de febrero de 1968, p. 4.
• Véase h Tabla del Crecimiento publicada en The Eco numút , 30 de enero de 1971,
p. 53.

829

�cambio está teniendo lugar en los países menos desarrollados de hoy o puede
esperarse. que así suceda en lo futuro.
¿ Cuáles son las caraclerísticas de los países más desarrollados? Lo opuesto
a las caracterlsticas de los países en desarrollo. Han mejorado las condiciones
de comercio debido a que sus importaciones de materias primas para su producción marmfai::turada no ha aumentado mucho de precio. Pueden beneficiarse de una producción en gran escala y por la alta sofisticación de sus
productos industriales especializados, hechos posibles por una larga historia
de desarrollo industrial. Hay, sin embargo, también, países intermedios, como
México, que han progresado mucho más allá de su status en desarrollo, al
grado de que ha alcanzado una etapa intermedia de desarrollo.
Esto nos trae a la pregunta: ¿No deberíamos dividir al mundo en tres
grupos, en lugar de dos., o sea: en países desarrollados, países en desarrollo
y países a la mitad del camino?
Hay otros individuos que no simpatizan con la simple distinción entre países desarrollados y en désarrollo. En la Primera Conferencia sobre Comercio y
Desarro!lo de las Naciones Unidas (UNCTAD), llevada a cabo en 1964, en
Ginebra, el economista japonés Dr. Saburo Okita, Presidente del Centro Japonés de Investigación Económica y del Centro de Desarrollo Internacional del
Japón, declaró que los arreglos deberían ser hechos por 13: u:ansición de ~~a
economía en desarrollo a una desarrollada y para los casos hm1trofes. Tamb1en
hizo notar que es necesario llegar a un concepto más definido de lo que constituye una economía en desarrollo o una economía desarrollada. Y tiene
que admitirse que no hay una definición oficial o generalmente aceptada acer~'l
de los países "desarrollados" y "en desarrollo". Es notable cómo las orgamzaciones internacionales agrupan a los países de diferente manera. Las Naciones
Unidas, por ejemplo, toman como países "en desarrollo" a todos los países de
Africa (excepto Africa del Sur); de América (excepto los Estados Unidos .Y
Canadá); de Asia (excepto Japón y Turquía); de Oceanía (exreplo Australia
Nueva Zelanda); pero no a países europeos. La OECD (Organi7.ación para
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Cooperación Económica y el Desarrollo) en otro aspecto, tam 1en me uye a
Grecia, España, Yugoslavia, Malta, Gibraltar y Turquía. Pero aún hay oti:o
grupo compuesto de setenta y cinco países "en desarrollo" que emitieron la
Declaración Conjunta de los Países en D esarrollo en la Asamblea de las Nationes Unidas, Ja que precedió a la Primera Conferencia (UNCTAD), de
!964. Nueva Zelanda ha sido, por ejemplo, incluída en este grupo de pa1ses
''en desarrollo". Otro agrupamiento fue hecho en dicha Conferenria por setenta. y siete países "en desarrollo", que actuaron como directivos; una clase
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R30

y ahora son llamados los "setenta y s.iete" de los "noventa y seis". Durante
diciembre de 1971, publicaron una Declaración conjunta, pidiendo una nueva
división internacional de trabajo que aseguraría relaciones económicas más
razonables y equitativas, de acuerdo con la estrategia para el desarrollo, como
la trazada para la Segunda Década del Desarrollo ( 1971-1980).

Otra distinción entre los países "desarrollados" y ''en desarrollo", fue hecha
por la Junta de Comercio y Desarrollo, fomentada más o menos como organización permanente, como resultado de las Conferencias de la UNCTAD. Todavía, para entonces, otra división del mundo fue bosquejada por el Impuesto
de Igualamiento del Interés en los Estados Unidos en 1964. Tal impuesto se
estableció para desalentar la flotación de las emisiones de los valores extranjeros en el mercado americano. En 1965, el impuesto se extendió para incluir
los préstamos a largo plazo de los bancos americanos a los extranjeros. En su
aplicación, en 1965, se definió como "países menos desarrollados" a los ya
enumerados países desarrollados occidentales y a los países enumerados dentro
del Bloque Sino-Soviético.
Filialmente, las restricciones de los Estados Unidos sobre las regulaciones
de inversiones extranjeras de 1968, hicieron por primera vez una distinei.ón
oficial del mundo en tres grupos:
-

países más desarrolla.dos,
países menos desarrollados, y
países intermedios.

De cómo todos estos agrupamientos _diferentes están dividi.endo a lo.~ países
cada uno en su propia forma, puede ser visto en la Tabla No. 2, en la que una
selección de los países m(is importantes del mundo está listada de acuerdo con
la magnitud de su ingreso per cápila, expresado en dólares circulantes de los
Estados Unidos, para el año de 1970. Desde que los porcentajes de cambio
oficial de las diferentes monedas en circulación .no están siempre en línea con
la paridad del poder de compra, una corrección ha sido hecha. para obtener las
figuras del ingreso expresadas en dólares de los Estados Unidos, en línea con
la igualdad del poder de compra, vía los esquemas de comparación del precio
internacional de las Naciones Unidas y publicados en The Financia[ Tim.es.
Para algunos paises, han s.ido usados esquemas que ya habían sido co1Tegidos,
mientras que para otros, se ha puesto más atención a la calidad de los productos, con objeto de obtener una comparación más realista. M..irando la primera
columna de la Tabla, un grupo pudo haber sido hecho de acuerdo con el
Prodm::;to Nacional Bmto per cdpita de cada país. Pero ¿dónde debería fijarse
la línea fronteriza? Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, la estableció

831

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entre los países pobres y ricos en 300 dls. por año.8 ¿ Pero tiene sentido escoger
tal esquema para indicar la distinción? Parece corno si tuviera más sentido
trabajar con una zona, o con un grupo intermedio. En otras palabras, con una
clasificación de tres grupos, como así se hizo en la última columna de la Tabla.

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Considerando a los pobres y ricos en el mundo de hoy y haciendo una división del mismo en estos tres grupos (pobres, ricos e intermedios), puede uno
preguntarse cuál es la mejor forma para hacer esta división. ¿Por cuál criterio
deberá un país considerarse pobre o rico? ¿ De acuerdo con el nivel del pro.
dueto nacional bruto per cápita de nuestra Tabla 2? Este criterio tiene muchas
desventajas y puntos débiles.

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' Véase a Hailstones, Martín and Mastrianna, Contemporary Economü: Problems and
bsues, South-Westem Publishing Co., 2a. edición, 1970, p. 462.

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X7 Existencia de vehículos. de carretera (doméstico y comercial
X 8 consumo de carne en K g. por año.

X 100)

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De ésto, concluye por algunas vías, las siguientes dobles ecuaciones logarítmicas, que pueden usarse para comparaciones de ingreso entre países (Y)
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Que ésta es una ecuación muy útil, lo bas6 en el hecho de que encontró
para esta correlación en los diferentes países, que él usaba una correlacióncoeficiente de

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+

+

0.974

.]eckerman considera la aplicación de este método puramente como un substituto para ]as comparaciones de cuentas nacionales a esca1a completa. Está
aplicado el método para una lista de países, para el afio de 1960, comparando
los datos con los resultados de usar porcentajes de cambio oficial para con,.
vertir los cálculos de cuentas nacionales de consumo privado. H a.ce notar que
su método está dando mejores resultados en oeasiones. T urquía parece, por
ejemplo, estar densamente sobrevaluacla con el método del porcentaje de intercambio, lo que la pone por encima del nivel de Italia. Beckerman piensa
que ésto no es muy realista cuando se llega a un nivel muy bajo, sobre todo

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Por consecuencia, ha habido muchos intentos para mejorar el método. Por
ejemplo, Wilfred Beckerman, del Centro de Desarrollo de la OECD, propuso
un nuevo método para medir el desarrollo de los países, con lo que él llama los
"indicadores modificados no-monetarios", "moclificados" debido a que muchos
trataron de hacer esto antes que él.7
Su método está basado en una descubierta, más que cerrada relación, entre
ciertos indicadores no-monetarios y el consumo real privado per cápita. Desde
que hay una reconocida y cercana relación entre el consumo y el ingreso (la
función de consumo de Keynes), el consumo privado de X figuras per cápita,
puede ser usado para calcular las figuras del ingreso nacional Beckerman llega
a la conclusión de que las siguientes variables explicativas per cápita, en volumen, deberían usarse :

7
Beckerman proporciona un sumario de los diferentes estudios que se han hecho en
este campo en su libro lntemational Comparis.ons of real incomes, Centro de Desarrollo
de la O.E.C.D., París, 1966, Cap. IV "Indicadores No Monetarios''.

839

�en Brasil, cuando el "método-indicador modificado no-monetario" es aplicado.8 Un sumario de sus ·resultados se da en la Tabla No. 3.9
Examinando todo lo que ha sido llevado a cabo para ordenar a los países
sobre una base de indicadores no monetarios, y comparándolo con lo que ha
sido hecho en el campo de los indicadores monetarios, no tenemos más que
llegar a la conclusión de que la clase de datos antes mencionada es la más
práetíca-en tanto no ~a sido hecho más trabajo en esta área-. El mismo
Beckerman lo siente también así y propone como un programa de investigación
futura: 10

a) . Comparaciones nuevas sobre el ingreso real deben ser hechas para los
países avanza.dos de la OECD.

b). Los países menos desarrollados de la OECD deben también ser llevados
a las comparaciones.
c). Algunas comparaciones experimentales también deben ser llevadas a
cabo para algunos países de ultramar, no miembros de la OECD.
d) . El modificado método indicador no-monetario, podría entonces aplicarse a un número muy grande de países restantes con medios estadísticos no
muy bien desarrollados.
Concluyendo, las siguientes razones pueden mencionarse para justificar por
qué los indicadores monetarios del Producto Nacional Bruto, per cápita, parecen todavía la forma más práctica y realista de ordenar a los diferentes países,
considerando las diferentes etapas de desarrollo económico, en tanto no se haya
efectuado más investigación en este campo :
L Como Beckerman lo explica en su estudio, los métodos que han sido
aplicados antes que introdujera su método no eran muy satisfactorios.11 Su
método de los Indicadores Modificados No-Monetarios, el que se publicó en
1966, está trabajando todavía con 1,960 figuras. Este hecho no es muy convincente de que sea muy fácil obtener los datos no-monetarios. Trabajando con
los indicadores monetarios en 1966, los datos pudieron ser coleccionados para
años posteriores a 1960. Esto significa que para obtener datos más recientes,
su método no sirve de ayuda, mientras ésto sea una de las cosas más importantes: ser capaces de obtener datos recientes para tener la posibilidad de
obtener resultados actuales.
lbid., Capítulo V, Un nuevo método propuesto.
' Ibid., pp. 36-37.
,. Ibid., Capítulo VI, Posible trabajo futuro.
11
Ibid., Capítulos 1-IV.
• BECKERMAl'í,

836

Tabla 3
COLOCACIÓN DE PAÍSES DE ACUERDO CON LOS INDICADORES

MONETARIOS Y No MoNETARIOs

lndice Real de Números del Consumo Privado

por Cabeza en

196()

(EUA 1960 = 100)

País
E.U.A.
Suecia
Canadá
Australia
Reino Unido
Dinamarca
Suiza
Nueva Zelanda
Noruega
Alemania
Francia
Bélgica
Países Bajos
Italia
Japón
Africa del Sur
Argentina
España
Venezuela
Portugal
Chile
México
Grecia

Brasil
Turquía
Egipto
Tailandia

Indicadores
No-Monetarios

100
77
77
65
62
59
59
59
57
56
54
54

45
31

29
26
24
20
19
17
17
13
13
12
10
6
4

Indicadores Monetarios

100
55
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21
16
16
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27

-

4

2. Asumiendo que no hay ventaja del método no-monetario, en el sentido
de que los datos son tempranamente aprovechables, entonces el método de
indicadores monetarios es preferible, desde que la colección de datos es más
simple: sólo un dato para cada país, en lugar de toda una lista de datos.
3. Los notables resultados del método no-monetario de que Turquía está
837

�cerca de Brasil, en lugar de estar cerca de Italia, es también logrado con la
lista actualizada de los indicadores monetarios, de acuerdo con la primera
columna de la Tabla No. 2 arriba mencionada.
Usando los indicadores monetarios y agrupando al mundo en diferentes ca..
tegorías, ésto puede ser hecho de la siguiente manera:

l. Los países menos desarrollados, con un ingreso per cápita de 100 dls. o
menos.
2. Los países en desarrollo. Es difícil poner en figura límite más arriba
para este grupo. ¿Deberemos poner aquí el límite, como lo hace Paul G. Hoffman, de las Naciones Unidas, entre los países más y menos ricos, a 300 dls.
por año?
3. El grupo intermedio, conteniendo países que se están cambiando de un
grupo a otro y también países que tienen las características de ambos, tanto
de los en desarrollo, como de los desarrollados.
4. Los países m.ás desarrollados; el problema está aquí de nuevo. ¿D6nde
ponemos el límite? Algunos creen que en 500 dls., pero otros creen que es una
estimaci6n muy alta.
Habiendo considerado los datos esenciales de los países pobres más en detalle, es interesante también centrar nuestra atención en los países ricos.
Debido al más y más gradual progreso económico, en estos países el nivel
de vida está subiendo y están terminando en una especie de sobre-desarrollo,
con las siguientes cuatro características:

l. Falta de verdadera libertad de selección
2. Falta de actividad física
3. Sobrenutrición
4-. Tensión física
l. El primer punto mencionado, la falta de verdadera libertad de selección,
ha sido ilustrado en una película norteamericana llamada El Ser Querido.
Esta película establece con claridad que hay algo deprimente acerca de la
"forma americana de muerte". Se dice que en los Estados Unidos la realidad
de la muerte ha sido disimulada por un elaborado atavío de pomposos entie.
rros y prácticas diseñadas para inmortalizar el cuerpo del "ser querido". Esto
incluye ataúdes impermeables de bronce pulido costando 3,000 dólares o más.
El cuerpo del "ser querido" es transportado en una carroza fúnebre, Cadillac
"El Dorado", que cuesta no menos de 14,000 dólares y detrás del féretro van

tos familiares y amig.os, llevados al cementerio en una flota de 4 o 5 limousinas,
Cadillac, cada una de las cuales cuesta alrededor de$ 9,000 dólares. Uno puede sorprenderse del porqué de todo ésto a Wl nivel de costo tan alto. ¿ Se debe
a que la industria funeraria está empujando así a Ja gente? Ciertamente, no.
Hay algunos casos en que la industria funeraria trató de hacer las cosas un
poco más simples y menos costosas. Pero entonces estuvieron per-diendo clientela. En segundo lugar, podríamos sorprendemos si estamos ante un nivel tan.
alto de costo, debido a que tales complicaciones son exigidas por la ley. Ciertamente, tampoco es el caso, ya que un cuerpo no tiene que ser embalsamado
si es enterrado dentro de las 24 horas después de la muerte.
La verdadera razón de porqué el funeral tiene que ser a un nivel tan alto de_
costo, es que, de hecho, ésto le es impuesto a la gente por la idea de qué es lo
que los vecinos puedan pensar y decir cuando uno haga todo por sí mismo
para ahorrarse los gastos. Daría la impresión de que "el ser querido" no lo era
tanto y de que esa gente era muy mezquina para gastar. Estamos llegando al
punto de que, debido al nivel de elevado ingreso, 1a gente está llegando a ser
refrenada en su elección. Esto es, como John R. Ericks lo dijo: "Si la industria
funeraria está enferma, es debido a que están operando en una sociedad enfer-·
ma".12 ¿Cuál es la enfermedad de esta sociedad? El sobre-0esarrollo. Otro ejem.
plo de la enfermedad se ilustra con un extenso informe acerca de cómo las
familias amerícanas, con un ingrew anual alrededor de 20,000 dólares, pueden
duramente vivir con sus salarios.13 Aunque este grupo contiene solamente el
2% más alto de la población con los más elevados ingresos, se siguen considerando ellos mismos pobres aún. Esto no sólo se debe al constante aumento del
costo de la vida, sino, fundamentalmente, a que tienen que hacer muchas cosas
que llegan a constituirse en una necesidad, por la misma razón expresada arriba: qué es lo que los vecinos podrían pensar o decir cuando uno lo hizo "sin·
eso" . . . Con el transcurso del tiempo, estas familias han terminado de pagar
las simples necesidades de la vida, tales como un horno que se limpia por sí
mismo; una puerta nueva del garage dotada con un ojo eléctrico (446 dls.);
el necesario reestucado y remiendo de la casa (6,000 dólares); simplemente no
se deja sobrante para una sana diversión. Así, aquí aparece de nuevo el que esa
gente está forzada por su alto nivel de ingreso a mantenerse firme con los v~ci-'
nos y son, de hecho, restringidos en su libre elección. Esta es también la razón
de porqué muchos americanos dejan el país para establecerse en otros en donde
esta competenda de ratas no es tan prevaleciente, como por ejemplo, Australia.'
2. La falta de actividad física: En los países sobredesarrollados, la gente se
u ERtcKs, JoHN R., El Ser Querido en Texas: Una Seeuela. The Daily Texan, 3 de.
mano, 1966, p. 5.
11
Véase la Revista Lile del 3 de febrero de 1969, pp. 58-64.

�inclina a emplear el automóvil, el elevador; a usar la sierra eléctrica, el cepillo
de dientes, el cuchillo para la carne, etc., lo que reduce sus posibilidades de
actividades físicas. Esto es, como la Asociación Médica Americana lo manifiesta
en su campaña de publicidad: ~ mayoría de los niños en América, aprenden a
caminar a los 16 meses y paran de caminar a los 16 años. En 1968, The Economist habló acerca del "proY,ecto de ley para la prosperidad material",H men.
cionando los resultados de este proyecto en Alemania. En este último país, cerca
del 70% de los asalariados están inválidos antes de que deban retirarse a los
65 años, a causa de esta falta de actividad física. La misma característica llega
a ser aparente allí, cuando los resultados de los exámenes médicos para el reclutamiento militar son considerados bajo los siguientes aspectos: aproximadamente el 25% de los jóvenes enlistados fallaron en la prueba, mientras que de
aquellos que la están pasando, el 15% no pueden hacer ya más caminatas de
cuatro millas.
3. Sobrenutricíón. En la sociedad sobredesarrollada la gente está cambiando
por completo la comida básica, más nutritiva, para llevar una pobre dieta de
propaganda, basada en convencimientos secretos; falta de tiempo (más tiempo
se necesita para el consumo extenso de la clásica comida), o suspirar por una
vida fácil. Y así, cambian de las más básicas comidas, tales como leche, legumbres y fruta, a azúcar (dulces) y grasas ( papas fritas, pescado frito y pollo
frito) . Particularmente, las tres últimas cosas están arruinando su salud en esta
forma:

- sobrenutrición: la gente está comiendo mucho; el Profesor Chittenden
prob6 que la gente, en general, en los países sobredesarrollados, está comiendo
el, doble de lo que necesita.15
.- Mucho azúcar ( Cocas, galletas, dulces, helados, pasteles, etc.)
- Mucha grasa animal, lo que significa el peligroso sobreconsumo de grasas
saturadas y colesterol

nión anual del Colegio Americano de Cardiología, en 1966, las mujeres, particularmente, fueron culpadas por el hecho de que muchos hombres están
sufriendo de problemas en el corazón. Las mujeres están sobrealimentando a
sus esposos con ricos platillos (aquí tenemos la combinación de los tres: sobrenutrición, mucho azúcar y mucha grasa animal) y los están protegiendo mucho, poniéndolos en un confortable sillón frente al aparato de televisión, en
lugar de hacerlos segar el césped o caminar una cuadra. Los médicos procla.
man que esta es la razón del porqué las mujeres están viviendo siete años más
en el promedio actual, que los hombres, mientras que hace una centuria el
promedio de vida era el mismo para ambos. Esto también explica los dolorosos
hechos de cada día, 1,400 americanos mueren por ataques al corazón y 500
por ataques cerebrales. ¿ Qué están prescribiendo los médicos en contra de
estos sombríos hechos de la vida diaria? Ejercicio y actividad física (que se
han reducido por nuestra fácil riqueza de vida) y menos comida. &amp;tablecen
que el promedio de adultos necesita cerca de diez calorías menos por día, por
cada año que pasa, para mantener su peso. Pero con un nivel de ingreso más
alto, -aunque de acuerdo con la Ley de Engel, la gente está gastando un
porcentaje más bajo de su ingreso en comida-, están todavía inclinados a
gastar más en comida en un sentido absoluto y, particularmente, en alimentos
con alto valor en calorías, tales como dulces, grasas, animales y bebidas aleo.

hólicas.
Estos hechos amargos pueden confirmarse cuando consideramos el cambio
en la expectativa de vida. Entonces vemos que, debido a estas consecuencias
de "sobredesarrollo", la expectativa de vida en los países como Estados Unidos
Y Nueva Zelanda, por ejemplo, están bajando por primera vez en la historia
como se ilustra en la Tabla 4.

La combinación de tales sobrenutriciones, grasas saturadas, colesterol y la
falta de actividad física, mencionadas bajo los puntos anteriores, nos conduce
a otra característica predominante del mundo sobredesarrollado, la arteriosclerosis: el endurecimiento de las arterias. Las arterias o líneas conducentes de
sangre al músculo del corazón, por sí mismas llegan entonces a entorpecerse
con los depósitos de grasas: es como una clase de moho biológico. En la reu1
• El Economista, 2 de mano de 1968, pp. 24-26. Alemania: El interior de cada hombre gordo.
11
Véase a la Dra. Kristine Nolfi, My &amp;periences with Living Food, Humlegaarden,
Dinamarca, p. 12.

840

841

�Tabla 4
ExPECTAT1VA DE VIDA EN LOS ESTADOS UNIDOS y NUEVA ZELANDA

Estados Uni&lt;/os
1

~

l

Año

Expectativa de Vida

Período 1

Expectativa
de Vida
Sólo [hombres]

1850
1890
1900
1910
1920
1930
1940
1950
1960
1965
1966
1967
1968

39 (Sólo Massachusetts)
,,
43 "
47
50
54
50
63
68
70
70
70
71
70

1880-92
1891-95
1896-1900
1901-05
1906-10
1911-15
192-1-22
1925-27
1931
1934-38
1950-52
1955-57
1960-62
1965-67

54.44
55.29
57.37
58.09
59.17
60.96
62.76
63.99
65.04
65.46
68.29
68.88
69.17
68.67

De la Tabla de Vida comparada para la expectativa de la vida del hombre o años.

FUENTES:

Para los Estados Unidos Oficina de los Censos, Departamento de Salud,
Educación y Bienestar, Servicio de Salud Pública; Reporte Anual. Estadlsticas
Vitales de los Estados Unidos. The lnformation Please Almanac 1972, El
Almanaque Americano 1972, El Almanaque Mundial de 1970 publicado
por Newspaper Enterprise Association.
Para Nueva Zelandia: Anuario Oficial de Nueva Zelandia de 1972, Departamento de E.tadística, p. 97.

El mismo fenómeno puede verse en otros países, como en Europa Occidental, donde, también, por primera vez en la historia, la expectativa de vida
de los hombres está declinando. Las estadísticas de salud son también sombrías en otra forma: las estadísticas de la Sociedad Americana del Cáncer,
indican que el cáncer atacará a dos de cada tres familias americanas, y que
también lo hará en uno de cada cuatro americanos ahora vivientes. Para muchos autores, el cáncer es también considerado como una enfermedad de una
sociedad sobredesarroUada, causados por tomar alimentos que son muy refi842

nados, muy preparados, muy horneados, coloreados artificialmente y a un nivel muy alto de consumo proteínico.1° Tiene que admitirse que en las áreas
de muy bajo subdesan'Ollo. el cáncer está a bajo nivel, como, por ejemplo,
entre los aborígenes australianos,17 indicando también que hay cierta relación
entre el cáncer y el desarrollo económico, vía de sobrenutrición y de mala
nutrición de las sociedades desarrolladas.

4. Tensión física. Pudiera ser que haya más tensión física en una sociedad
sobredesarrollada, pero ¿ cómo podríamos medirla? En Amsterdam fue hecho.
Por ejemplo, llevándose a cabo la verificación de que, dentro de un período
de diez años, los casos de suicidio en el Hospital Académico se triplicaron.
Alli observaron, a tra\'és de una extensa investigación, sus causas. Es notable
que tales causas se tomaron hacia el "sobredesarrollo".
De acuerdo con la investigación arriba mencionada, las causas pueden reducirse a los siguientes dos puntos:

I. Las relaciones laborales son menos personales. En el pasado, cuando la
economía no estaba como ahora tan sobredesarrollada, la gente trabajaba en
unidades más pequeñas y c1.1ando tenía algunos problemas personales los podía
discutir con su jefe y sus problemas podían resofverse o llegar a ser menos
apremiantes. Con más desarrollo económico, vino una más grande división de
trabajo más eficiente y unidades de producción más grandes; el trabajador
perdió su relación personal más íntima con su jefe. llegando a ser sólo un
número en una gran unidad. Ya no tiene a nadie con quien discutir sus
problemas; por consecuencia, tiene que resolverlos él mismo, lo que no puede
hacer, deprimiéndolo y llevándolo a un caso de suicidio.
II. Menos asistencia a la Iglesia. En el pasado, con menos desarrollo eco•
nómico, las gentes eran pobres en Holanda. Para compensar sus miserables
vidas diarias iban a la iglesia. Cuando tenían problemas, podían tener la
ayuda del ministro o del sacerdote. Con más desarrollo económico. recibieron
más educación, mayor ingreso; leyendo más y atendiendo a más eventos culturales, pudieron desarrollar sus propias personalidades. Llegaron a ser críticos de la iglesia y sintieron que podrían vivir sin ella. Tuvieron muchas otras
cosas, tales como deportes, etc., que les fueron atractivos. Por consecuencia,
" ARBUTBNOT LAm, SIR WILL!AM, El cáncer es una enfermedad de la civilizaci6n,
causada por la mala nutrición y la falta de movimientos digestiuos. Véase a la Dra. K.ris•
tine Nolfi, Levende Foede, pp. 78-98.
" Véase al Dr. Robert A. Good, Jefe del Departamento de Patología de la Universidad de Minnesota, en un reporte presentado ante el 570. Congreso del Colegio Americano
de Cirujanos durante octubre de 1971.

843

�ya no tuvieron tiempo para ir a la iglesia. La iglesia fue considerada como
opio para los pobres. Pero cuando el pueblo holandés se volvió menos aisistente
a la iglesia, tuvo también que resolver los problemas que discutían previamente con el clérigo, o tenían que ir con un siquiatra, que resu1ta más costoso. Aquí, nuevamente, en muchos casos, terminaron enfrentándose con los
problemas que no podían resolver por sí mismos, haciéndolos infelices y depresivos, guiándolos a casos de suicidio.

más joven, de volver a ésto de nuevo. Hay, por lo menos, 2,000 experimentos
comunales en operación en los Estados Unidos y muchos también en otras
sociedades con características de sobredesarrolio. Robert Hourlet, quien visit6
cincuenta experimentos comunales, llega a la conclusión de que esta. es la clase
de sociedad que vamos a ser forzados a adoptar. Sexo y drogas no están muy
mezcladas en ello como la gente piensa. Durante su viaje no vio muestras de
heroína o su empleo incrementado rápidamente.

Esto llegó a ser un fenómeno tal, que en 1970 se estableció un Centro de
Crisis en Amster-dam, para salir adelante con dichos casos de frustración. En
otras sociedades sobredesarrolladas. vemos las mismas características: en los
Estados Unidos, 250,000 personas por año tratan de suicidarse, de acuerdo
con un estudio de investigación. Los cálculos oficiales de suicidio -alrededor
de 22,000 para 1969--- no significan mucho, tomando en cuenta que todos
los casos dudosos se registraron como "accidentes''. Si .incluimos estos, también
entonces probablemente terminaremos a un nivel de 50,000 a 60,000 por año.
Tiene que asumirse que el porcentaje de suicidios en los Estados Unidos es más
alto que el porcentaje de accidentes de automóvil (54,000 en 1969, aunque
probablemente incluyendo muchos suicidios) .

4. Menos materialismo. En las sociedades más primitivas, la gente no es
muy materialista; como los Paupanos, en Nueva Guinea, las cosas les son
fácilmente indiferentes. Este es el caso, también, de porqué están viviendo más
sobre una base de grupo que sobre una de individualismo y propíedad privada.
Lo mismo vemos en la sociedad sobredesarrollada, en la que, en un aspecto,
el hombre que Ía ha hecho es tan rico que las cosas le son indiferentes en
forma fácil nuevamente (Roekefeller, Ford); mientras que en el otro aspecto,
tenemos la generación más joven de este grupo, la que ya no está muy interesada en el dinero, tanto en las cosas materiales como en ]as .inmateriales
que puedan mejorar su calidad de vida. También se dan cuenta que es mejor
dar que recibir. En la Sociedad Alternativa la gente no tiene interés en el
dinero.

Estas tensiones físicas causadas por el "sobredesarrollo" están llevando a
toda clase de desórdenes nerviosos.
Mencionemos algunos de esos otros aspectos:
1. Alimentaci6n. Como una reacción a la sobrecivilización en este campo,
hay una tendencia para comer de nuevo los alimentos más simples, menos
cocinados y menos refinados. Las tiendas de alimentos para la salud están
aumentando como hongos, también esti.mu1adas por la profesión médica, la
que proclama que debemos comer, en lugar de arroz blanco, pan blanco, azúcar blanca, macarrones blancos, tostados y corn flakes: arroz moreno, toda
clase de pan de trigo, de maíz, etc., y tanto, como sea posible sin cocinar,
como verduras frescas y frutas.

2. Construcción. Aquí también hay la tendencia a volver a una forma
más simple y primitiva, como vivir en caravanas y acampar en tiendas. Hay
de nuevo ansiedad por lo que los primitivos están haciendo, como una reaeción a las muy grandes y elaboradas residencias que hay que tener limpias y
cuyo mantenimiento es caro.

3. Comunidades. La gente primitiva vive en pequeños gru,pos; en ]a sociedad sobredesarrollada hay una tendencia, particularmente en la generación
844

Con ésto parece que el círcu1o se ha cerrado. Una especie de reloj del desarrollo puede construirse como un nuevo modelo para las cinco diferentes etapas
del desarrollo econónúco, como se indicó en la figura No. 3. Las cinco etapas son:

l. La sociedad muy primitiva. La gente está desnuda, habita en cabañas
muy prinútivas o en cuarteles; come en una forma muy primitiva, vive en
pequeños grupos y no es muy materialista; las cosas ]es son fácilmente indiferentes, como lo hacen, por ejemplo, los Paupanos en las tierras altas de
Nueva Guinea.

2. La siguiente etapa, es la sociedad menos desarrollada. Aquí la gente
se va a vestir mejor por sí misma. El Paupano usa zapatos ( que probablemente no le a justan ) , no porque sea más confortable ( ¡ oh, no, completamente
al contrario! ) , sino porque es un signo de riqueza y de distinción. Las condiciones de su casa están mejorando un poco, aunque todavía son muy primitivas; están viviendo en relación familiar, en lugar de un pequeño grupo. Se
están tomando más materialistas desde que se han extendido desigualmente
para construir sus propias pequeñas propiedades ; está empezando, como los

845

�"fedayi.nes", el campesino o trabajador agrícola en Egipto, quien no posee
ninguna tierra y tiene un promedio anual de ingreso de 12 dólares.18
3. La siguiente etapa es la sociedad intermedia. Aquí la gente tiene más de
un par de zapatos que realmente le ajustan; viven en una bonita y pequeña
casa; comen un poco más sofisticadamente; el vínculo familiar está volviéndose más fuerte ( a los egipcios pobres no les preocupa dar un niño, por ejemplo), ahora se inclinan a pensar más en términos de dinero; como el mexicano, quiere ahon-ar para dar un pequeño confort a su casa.

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4. La siguiente etapa es la sociedad más desarrollada. En ella la gente
come bien verdaderamente; tiene roperos llenos de ropa y calzado; ahora
viven en casas bonitas; están integrando su pequeño patrimonio familiar y,
por consecuencia, son muy exigentes acerca de! nivel social de los amigos de
sus niños, con los cuales, finalmente, podrían casarse. Están llegando a ser
extremadamente materialistas, prefiriendo evadir los impuestos oficiales sobre
la renta un poco, si no es mucho, y si pueden, manejan ésto de acuerdo con
su conciencia. Aquí, los grandes beneficios se logran debido a que el hombre
de negocios está inclinado también a engañru un poco a sus clientes. Los
negocios son un tanto sucios en cualquier forma. Las uniones laborales son
también tan materialistas, que no rinden más hasta que hayan recibido un
aumento de pago más aJto que su aumento en la productividad de trabajo,
forzando en esta forma la economía hacia una situación inflacionaria sin fin,
como las que hoy tenemos en la mayoría de los países occidentales.
5. La última etapa para hacer el círculo totalmente redondo, es la sociedad
sobredesarrollada. La gente está regresando a la misma forma de vida de la
primera etapa. Les gusta andar desnudos, comer las simples comidas naturales, ele. La cosa notable aquí. es que, si consideramos quién concurre a las
playas nudistas y a las tiendas de alimentos para la salud, nos damos cuenta
de que no son los pobres diablos~ sino la gente de la clase más alta. La gente
hace a un lado costosas y complicadas comodidades de su casa, a cambio de
una simple caravana u otras posibilidades de vivir al aire libre, como tiendas,
o quieren dormir a la intemperie o con un simple toldo. Es la gente que
Robert Houriet descubre en su viaje alrededor de las comunidades, los exdrogadictos y los ex-hippies, quienes fueron a tales comunidades en busca de
alguna rehabilitación natural.19 Aquí está la gente que ha reunido tanto dinero que quiere dilapidarlo y que está llegando a ser menos materialista; la

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"'4

'" VANGSJ, J., Plaidoyer pour la régulation des ,iaissances, in Je une Afrique, 31 de
diciembre de 1969, pp. 44-47.
'"HoURIET, RoBERT, Regresando Juntos. (Getting Back T ogether, 1971).

847

�gente que se cuida más para mejorar la calidad de vida, que coleccionar más
y más riquezas; la que, finalmente, se dá cuenta que es mejor dar que recibir.
Aunque es obvio que hay una especie de movimiento circular -y en esta
forma una especie de movimiento de reloj, el reloj del desarrollo- en el otro
aspecto, comparando las etapas primera y última, llega uno a la conclusión
de que hay una diferencia. Pudiera ser que la gente esté viviendo en muchos
aspectos, en la misma forma: nudismo, comida simple, etc., en la primera
y última etapa. Pero hay una enorme diferencia cuando uno compara, por
ejemplo, los aborígenes primitivos en Australia y las multitudes en las playas
nudistas de Francia, o los aglomerados campamentos a lo largo de la costa
belga en sus caravanas y tiendas.
Los últimos grupos causan una impresión más descansada y feliz que la
desagradable vista de los nativos desnudos de Nueva Guinea. Ello se debe a
que esos aborígenes no están particularmente disfrutando con el nudismo, ya
que no saben lo que es estar vestido con una corbata y un saco. Más aún,
están mortificados por toda clase de temores que los naturistas occidentales
no tienen. Es por eso que su aspecto es más impresionante: es el temor que
tienen por las enfermedades; el temor de ser molestados por los espíritus de
sus antecesores; el temor de guerra con el pueblo al otro lado de la montaña,
eso es lo que los deprime.

más realista aún y enfatizar los problemas del mundo en desarrollo, después
de ésto, el esquema puede ser completado con algunos hechos más :recientes
acerca de cuánta gente está incluida en cada categoría y cuál es su promedio
de ingreso, como se ilustra en la figura 5.
Aunque desde un punto de vista sociológico y humanitario, es interesante
distinguir este reloj del desarrollo y ver cómo hay ahí un cambio de tipo de
vida sobre el tiempo, considerando a los pobres y ricos en el mundo de hoy,
este reloj también atrae nuestra atención ante los duros hechos que siguen:

l. La distribución del ingreso es desproporcionada, inclinada hacia los ricos, en el sentido de que el mgreso está subiendo agudamente, como puede
verse en la figura 5.
2. La distribución de la población es desproporcionada, inclinada hacia los
países pobres, como puede verse en la Tabla 5.

Tabla 5
LA

DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACfÓN MUNDIAL SOBRE LOS
PAÍSES RICOS Y POBRES -

Aunque hay muchas formas de similitud entre el grupo más bajo y el más
alto del desarrollo económico ( alimento, ropa, casa, grupos comunes, las cosas
les son indiferentes fácilmente), hay también diferencias:

Clasificación

- en el sentido de que la gente de la sociedad sobredesarrollada está más
consciente acerca de su despilfarro de las cosas y lo disfrutan como tal. Aunque los muy primitivos están haciendo lo mismo, lo hacen en una forma menos
consciente.

l. Los países menos de-

- en la sociedad sobredesarrollada, la gente goza más quitándose sus abrigos, corbatas y ropa; comiendo las cosas primitivas, viviendo a Ja manera
primitiva en campamentos y caravanas; mientras que la gente primitiva vive
de la misma forma, pero haciéndolo en un modo inconsciente, y más aún,
su alegría al hacerlo se oscurece por toda clase de temores primitivos, creencias

e ignorancia.
Los hechos significan que no estamos regresando a la misma etapa en la
que los primitivos comemaron, que no es exactamente un reloj circular, sino
más bien un movimiento llevando a la misma situación y estilo de vida, pero
a otro nivel. El reloj del desarrollo tiene que ser ajustado para obtener un
modelo más realista, como ha sido hecho en la figura 4. Para hacer el reloj

848

1968

PNB per cápita en
$ de E.U.

sarrollados

% de la Población

Mundial

$ 100 dls., y menos

51%

$ 100 -

16%

2. Los países en desarrollo

3. El grupo intermedio
4. Los países más desa-

$ 500 dls.

$ 500 dls., y más

33%

rrollados
100% Total
1
FUENTES:

1

Banco Mundial Atlas, Banco Internacional para la Reconstrucción y DesarrolJo 1970, y Hailstones, Mart.in y Mastrianna, Problemas Económicos Contemporáneos y Resultados, Compañía de Publicaciones Sudoccidental, Cincinnati, 1970, p. 462.

849

�200
4800

'\

'\

PAlSES MENOS
DESARROLLADOS

PAISES INTERMEDIOS

......,.:,:1--~1------,!l-f-1-

SUBDESARROLLADOS

•-:.-.. NUOLEO REAL
DE PAISES

•• MUY PRIMITIVOS

Población en Millones
PNB por cabeza en 1971. Dólares.

1971

FueNTE: Producto Bruto 'Mundial. The Economist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

3600
1032

población: 2300
PNB per
cápita:
204

'• MENOS DESARROLLADOS

Europa Comunista, Mediterráneos, algunos
de Asia del Pacífico, algunos latinoamerica.
nos
Población
600
PNB per cápita:
1800

500
2400

Promedio PNB per cápita:

Total de poblaci6n:

Europa Occidental
Japón
"Antiguos" Dominios Británicos
Población:
PNB per cápita:

PAISES MAS DESARROLLADOS

E.U.A.

SOBRF.-DESARROLLO
Población:
PNB per cápita:

Figura 5

INTERMEDIOS

''

Derrochan las cosas fácilmente. Temor
de enfermedades. Temen ser molestados
por los espíritus, la sombra de sus antecesores; temen la guerra, con la gente
sobre la montaña.

MUY PRIMITIVOS

REALISTA RELOJ DEL DESARROLLO

EL RELOJ DEL DESARROLLO CUBIERTO CON LOS HECHOS ACTUALES

Más conscientes en derrochar las cosas.
Disfrutan más su simple modo de vida.

SOBREDESARROLLADOS

EL AJUSTADO, PERO MÁS

Figura 4

�Tabla 6
EL

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN LAS DIFERENTES
ETAPAS DEL DESARROLLO -

Etapa de Desarrollo

1971

Porcentaje del Crecimiento de la
Población por año

rápidamente, haciendo más difícil de vencer su pobreza, haciéndolos aún más
pobres. El hueco entre los pobres y ricos está aumentando; acelerado por el
hecho de que los ricos están mejorando su posición más que los pobres. Este
hueco creciente puede ilustrarse, por ejemplo, considerando la tendencia del
Producto Nacional Bruto, per cápita, durante un período reciente. (Ver Tabla 7).

Tabla 7
Muy primitivos
Corazón-duro de los países menos
desarrollados
Países menos desarrollados
Países intermedios
Países más desarrollados

}

FUENTE:

Años

Países Ricos

Países Pobres

1

1960

100

1961
1963

103
107
110

100
102

1964

116

1965
1966
1967

121
126
129

1

1962

2

Producto Mundial Bruto, The Eco1Wmist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

Aquí estamos tocando los hechos más asombrosos de la distribución del ingreso: los que, de acuerdo con las estimaciones de 1968, más de la mitad de
la población mundial está viviendo en el grupo más bajo de los· paí.ses en desarrollo, con un promedio de ingreso per cápita de 100 dólares o menos. Nos
encontramos al mismo tiempo, con el problema básico de todo el campo del
desarrollo económico, que no lo es tanto como para que en él no haya diferencias; así como que ]a parte más grande de la población mundial está viviendo en estos países pobres. Es el prejuicio en la distribución del ingreso por
lo que el problema está aquí. Este prejuicio está llegando a ser peor desde que
la población crece más aprisa en los países pobres que en los ricos, como
puede verse en la Tabla 6
Concluyendo:

El verdadero problema de los pobres y ricos- en el mundo de hoy, es que
mucha gente está muy pobre y que las poblaciones pobres están creciendo más
852

= 100) en precios
constantes de 1966

(1960

Sobre 1

Sobre-desarrollo
TOTAL

T ENDENCIA DEL PRODUCTO NACIONAL BRUTO PER cÁPITA

2½

FUENTE:

104

107
111
113
115
118

Producto Mundial Bruto, The Ecom&gt;mist, 22 de enero de 1972, p. XVII.

La consecuencia es una creciente tensión entre pobres y ricos, la que podría
conducir a una peligrosa explosión. Este es el por qué -aparte de sentimientos
humanitarios y de una creciente conciencia social en el mundo-, los ricos están más y más preocupados acerca de la brecha en aumento. Hay un sentimiento cada vez mayor acerca de que algo debe ser hecho para ayudar a los
pobres.
Los gobiernos de los países ricos están poniendo más y más atención a este
problema. En algunos países, ministerios especiales del gobierno se han establecido para promover la ayuda a los países pobres.
La gente está volviéndose más activa en este campo para hacer algo a tal
respecto, como por ejemplo, la creciente Sociedad para el Desarrollo Internacional, la que ahora tiene sucursales en todo el m1.1ndo y abarca tanto a

853

�individuos, como a organizaciones, trabajando interesados en cerrar la brecha
entre los pobres y ricos en el mundo de hoy.
Hay que tener fe en que Ja creciente preocupaci6n y actividad en el mundo
trabajará a tiempo y reducirá las crecientes diferencias entre los ricos y los
pobres, previniéndose así una catástrofe mundial.

LOS MESTIZOS Y SU CULTURA EN LA VIDA DE
HISPANOAMÉRICA
DR. EoMuND STEPBBN URllANSKI

Howard University

LA

del Nuevo Mundo produjo el choque de dos razas y
dos culturas, cuyas consecuencias se manifiestan en el mestizaje. Es el resultado del entrecruzamiento racial &lt;lel español con el indio. Dicha mezcla, justificada mayormente por impulsos biológicos, originó durante la época colonial un nuevo grupo étnico: los mestizos. Es un término genérico que se da a
la mezcla de las dos razas. En los países andinos, a los mestizos se les suele
llamar cholos y en los países centroamericanos ladinos.
CONQUISTA IBÉRICA

El viajero norteamericano E. G. Squier, quien a mediados del siglo XIX
visitó Hispanoamérica, describió a los mestizos como gente de color moreno,
estatura mediana, bien proporcionada y fuerte. Observó, igualmente, que "es
difícil decir si los blancos se han asinúlado mucho más a ]os indios en su modo
de vida o los indios más a los blancos". Parece indicar esto que los rasgos
somáticos en el mestizaje son quizá de menor importancia que la asimilación
cultural como resultado de la convivencia histórica. Debido a la intensidad de
la mezcla de los peninsulares hispanos con los indios americanos en el pasado
y entre sus descendientes de ahora, la clase mestiza constituye hoy el tronco
de la población hispanoamericana.
Los descendientes de los españoles nacidos en América que no se mezclaron
con los indios u otras razas se llaman criollos, término sinónimo de la gente
blanca. Gracias a la gran extensión del mestizaje, tanto los criollos como los
indios constituyen hoy una minoría. En Bolivia, Ecuador, Guatemala, México
y Perú hay todavía un considerable porcentaje de indios, pero tanto en estos
como en otros paí~ de Hispanoamérica predominan los mestiros. Los indios
debido a sus condiciones generalmente primitivas y falta de aculturación, viven en su mayoría, casi al margen de la vida nacional en varios países hispanoamericanos.

855

854

�Mientras tanto, los criollos, merced a su importancia social y económica e
influencias culturales, desempeñan un papel preponderante en la mayor parte
de Hispanoamérica. Países como Argentina y Uruguay están poblados principalmente de criollos y de descendientes de inmigrantes blancos. Por eso, a
dichas naciones del Plata las llaman países criollos. También lo son Chile y
Costa Rica, ya que en ellos es difícil hallar notorias huellas de mes~je, pese
a que en el caso de Chile durante la época colonial haya vivido un núcleo
bastante numeroso de indígenas.

1 11

1

Vale la pena explicar aquí que mientras la antropología define el mestizaje
como entrecrw,amíento de la raza blanca con la india, el mestizaje en la libre
.nterpretación intelectual hispanoamericana ha de entenderre como cualquier
mezcla racial, sin restringirla a determinados grupos étnicos. Tal circunstancia
induce a veces a algunos escritores "latinos" (Vgr. F. Pallavicini) a llamar
mestizos no sólo a los hispanoamericanos sino también a los angloamericanos
en cuanto se les considera a todos producto de varias mezclas étnicas dentro
de sus constantes históricas.
La mezc.la racial estadounidense dentro del conglomerado étnico se parece
algo al mestizaje hispanoamericano, pero tiene que ser considerada bajo otros
aspectos. La estructura étnica de los Estados Unidos es diferente de la de
Hispanoamérica. L a dominan mayormente los blancos de origen europeo, quienes se mezclan principalmente dentro de los grupos étnicamente parecidos. Sin
embargo, entre ellos y varios grupos minoritarios estadounidenses, también ocurre la mezcla racial, en grados variados y quizá con menos intensidad. Esta
mezcla abarca, no obstante, a gente de tan distintos continentes como Europa,
Sudamérica, Africa y Asia, lo cual mereció a los Estados Unidos el calificativo
de crisol de razas. Sin embargo, lo que esencialmente sobresale en este país
angloamericano es no tanto la mezcla étnica sino la simbiosis ideológica, producto de la amalgama de civilizaciones e ideologías de varios continentes. Se
trata, pues, de un crisol ideológico, cuya nivelación y ajustes a las necesidades
del momento se reflejan en la constante evolución civilizadora, a través de
muchos logros e inquietudes sociales y raciales. Por estas razones, el crisol
ideológico en los Estados Unidos tiene mucho más importancia que el crisol de razas, aunque a veces Jos dos fenómenos se funden en uno.
El Libertador Simón Bolívar hizo una definición del mestizaje en 1819 al
decir: "No somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre
los aborígenes y los españoles". Sin embargo, la herencia colonial española
sobre la inferioridad racial del indio repercutiría todavía por mucl10 tiempo. La
perjudicial doctrina racista de Gobineau sobre la "supremacía nórdica" no
contribuyó a crear un sentido igualitario. Pero, tampoco pudo contener el

856

desenvolvimiento de la civilización mestiza, que se forjó su propia conciencia
y derechos de "ciudadanía cultural".
El ensayista colombiano, Germán Arcini~as, debido al histórico proceso de
amalgama de razas, considera mestizos tanto a los pueblos europeos como a
los americanos. Su opinión se basa en el análisis del desarrollo étnico-cultural
del Viejo Mundo, "en donde se recogieron y aglutinaron los hombres de
Asia, de Africa y de Europa misma". Por eso, considera a la Europa de la
época del descubrimiento como "continente de mestizos, triángulo de razas y
culturas". Arciniegas cree que la existencia de distintas sangres le ha inyectado
a los españoles fuerza imaginativa y creadora, que por consecuencia tiene sus
proyecciones en los hispanoamericanos.
En su ensayo América, tierra finne, Arciniegas examina cuidadosamente la
idiosincrasia mesfüa hispanoamericana.1 Atribuye a los mestizos, entre otros
rasgos, la ingeniosidad y el a{án creador, por un lado, y por otro, Ja doblez
del alma y la ansiedad interna. Según él, la doblez es una virtud debido a la
grandeza del proceso en que un alma se bifurca a través de la mezcla racial.
Las ventajas de esta amalgama son evidentes cuando enriquecen al individuo
con nuevos valores psíquicos que le abren nuevos horizontes en el camino de
su desarrollo interno. Desde lu~o, el mestizo padece también de falsia, indecisión, decepción e inestabilidad. Pero estos complejos inevitables parecen ser
contrarrestados con inteligencia y un enorme potencial de fuerzas vitales que
ya se están despertando plenamente.
Otro intelectual colombiano, Jorge E. Gaitán, atribuye al pueblo mestizo un
rasgo más, denominado por él como "malicia indígena", que es un sexto sentido de desconfianza ante el explotador. Arcini~as está convencido de que
"los hispanoamericanos ostentan un espíritu faústico más desarrollado que los
europeos, porque al natural deseo de progresar unen la contemplación de una
realidad esplendorosa que les muestra hasta d6nde han podido llegar los europeos". No cabe duda que tal actitud mestiza se relaciona con la ambición de
querer superar a otras sociedades para alcanzar sus logros culturales en menor
tiempo. Es una motivación plausible, porque muestra cierto grado de uitalidad
mestiza, aun cuando el ritmo de vida en la América mestiza sea, generalmente,
lento.
Como ferviente defensor de ios valores americanos precolombinos, Arcinie.
gas cree que los logros de la civilizaci6n indígena del Nuevo Mundo eran
superiores a los que existían en España durante la conquista. Esta postura proindigenista, aunque, a veces, demasiado emocional, es comprensible. Tocado de
cierto orgullo mestizo-americanista, Arciniegas expresa su admiración por la
grandeza de las viejas capitales azteca e incaica y por los monumentos del arte
' ARCJNIBOAs,

Germán, América, tierra firme (Santiago de Chile, 1937), pp. 46-48.

857

�indígena, la cual compartimos. Empero, la comparación de las pirámides de
Teotihuacan o Chichen Itzá con la catedral gótica de Burgos o la fachada
plateresca de la Universidad de Salamanca, por ejemplo, serla muy discutible.
Aquellos monumentos tienen distintas caracter'JSticas y valores. Por eso, el
excesivo optimismo nativista, aunque bien intencionado, no es factiblemente
justificado. Hay que recalcar, sin embargo, la originalidad analizadora de
Arciniegas, al señalar el complejo idiosincrático del mestizaje, en el cual el
orgullo se entreteje con la conciencia americana y el arraigado sentido telúrico.

descendiente de ellos. Tal generalización terminológica logró, al parecer, bastante popularidad en algunas regiones de Sudamérica. Por eso, el investigador
chileno Rolando Mellafe introdujo hace poco dos nuevos términos-: euromestizo
que qenota la unión del europeo (español) con criollas o mestiz.as predominantemente blancas, y afromestizo que señala una mezcla racial en la que participa la sangre africana. Dichos términos parecen comprensibles y útiles, ya que
sugieren la preponderancia de determinada sangre en el conjunto del mestiza.je, aun cuando difieran de los _científicamente aceptados términos antropológicos.

Como ya señalarnos, el mestizo constituye hoy el tronc-0 étnico de Hispanoamérica y, por eso, en él se apoya el destino de muchos países. El mestizaje,
con todas sus virtudes y defectos, sigue su marcha histórica a escala continental. Hay pocos escritores hispanoamericanos a quienes les deja de atraer esta
difícil temática, todavía velada por el misterio psíquico de la conducta mestiza. Uno de ellos es el ensayista peruano, Luis Alberto Sánchez, quien en su
obra ¿Existe América Latina? ( México, 1945) discute la transformación étnico-cultural dentro de la compleja personalidad hispanoamericana. El autor
asume una postura que oscila entre el indigenismo y el criollismo, por medio
de la cual analiza el dualismo espiritual mestizo con evidenle sobriedad. Es un
examen psicológico en el cual Sánchez recalca que "el mestizo se acerca biológicamente al .indio, pero intelectualmente al europeo y es síntesis de ellos".
La tesis de Sánchez parece lógica; pero su afirmació~ no abarca necesariamente a todos los países hispanoamericanos de igual manera. Como se sabe,
en Colombia y Venezuela, por ejemplo, el mestizo se parece más al criollo
que al .indio.

Sánchez considera la raza como producto de la geograña y como factor
étnicamente unitario, que hubo de influir primero en el indio, después en el
español, luego en el negro, y por último en el meStizo, sintesis de todos. Este
concepto de Sánchez acerca del mestizaje encaja, pues, en la libre interpretación intelectual más bien que en la rígida definición antropológica. Sin embargo, en la discusión de las transformaciones étnicas, Sánchez hace acertadas
observaciones sobre el desigual grado de la mezcla racial, cuyos resultados se
notan ora en el aindiamiento del blanco ora en el blanqueamiento del indio.
T ales fenómenos hacen, a veces, difícil de revelar hasta qué punto las características peninsulares penetraron en el indígena y, al revés, hasta qué grado
los rasgos indígenas se adentraron en la personalidad de descendencia española. En estos casos no se trata simplemente de la simbiosis biológica sino
también, y aún en mayor grado, del trasplante de ciertas cualidades psíquicas.
Semejantes consideraciones nos llevan a distinguir entre los mestizos españolizados y los indios ligeramente amestizados. A veces es difícil penetrar en las
motivaciones internas de éstos y aquéllos. El único indicio de su distinción
idiosincrática, por lo visto, en su conducta individual que se revela en la
personalidad del hombre.

Debido a la muy arraigada tradición española, el mestizaje colombiano,
ecuatoriano, venezolano o peruano tiende a identificarse con el criollismo, desde luego, más bien en el sentido intelectual que en el étnico. T al cosa no
excluye, empero, el que algunos escritores como el colombiano Fernando González, en su obra Los negroides (Medellín, 1970) admita que no pocos sudame_
ricanos oculten a sus ascendientes indios o negros. Dice González: "En realidad, tal mezcla es un bien; pero en la conciencia tenemos la sensación de
pecado. Vivimos, obramos y sentimos el complejo de la ilegitimidad". Apenados por tal motivo, no faltan, pues, sudamericanos que simulan europeismo.
Lo contrario existe en los países mesoamericanos, sobre todo en México., donde
la conciencia mestiza es muy evidente y, por eso, mucha gente se siente orgullosa de su origen indígena.
Respecto a la terminología que concierne a los mestizos, todavía existe gran
discrepancia. Así, en la libre noción intelectual se considera mestizo a cualquier mezcla del europeo con el nativo americano, fuera este indio o negro o

858

Sánchez considera el papel del mestizo como si se tratara de quien todavía
no ha colmado sus dimensiones históricas, y añade lo siguiente: "Falta aún
clarificar su posición emotiva, difícil de precisar por su inadaptación presente,
en parte a consecuencia de una ausencia visible de vertebración substantiva y
honda. El acervo espiritual del mestizo posee. una multiplicidad desconcertante.
En ello influye la orfandad de sus tradiciones, no por carecer de ellas, sino
por sufrir muchas. De ahí, en parte, su grandeza y su miseria".
El proceso de formación de la idiosincracia mestiza se remonta a la primigenia mezcla biológica del español e indio, la cual pasó por extraños caminos.
Según el autor peruano, mientras el indio trataba de absorber lo hispánico
dentro de sus posibilidades de asimilación, el blanco peninsu1ar se mantenía
al margen. Parece que la motivación española en aquella simbiosis se basaba
más en la concupiscencia que en la voluntad de engendrar nuevos valores

859

�1

~

1

espirituales. Para crear tales valores hubo necesidad de un nivel cultural
1
~ue
no tenían la mayoría de los colonos peninsulares F
. ue una aguna que se hizo
-a1
responsable del abismo entre esos dos grupos humanos Sa'nche
t " b'
.
z sen a que
es e a ISmo no fue colmado por el mestizo puesto que las ..J:____
•
,tni
,l .
.
.
,
=.n:pancias
e cas que e ~~tetiza, reside~ más en el alma que en la sangre". Esta
acertada deducc1on parece confll1llar Ja existencia del dualism p , · d
tro de la mentalidad mestiza.
o SUJUico en-

cuando se enfrentan a una mayoría, inclusive desarrollando actitudes, un tanto
racistas y, desde luego, discriminatorias". Por otro lado, se dan casos de fuerte
hispanización en varias comarcas aisladas de Nuevo México (EE.UU.) en
donde las gentes, muy orgullosas de su ascendencia ibérica, se olvidan de que
sus antepasados llegaron de la Nueva España o sea de México, y no directamente de España. Hay que subrayar aquí que el orgullo hispánico es también
un rasgo típico de la civilización mestiza.

. Ahora_ bie~. ~a mez~Ia racial con todas sus ventajas o desventajas bioló.
gicas o ~ISOnomicas,, lraJo_ co~igo cier~. ~rirninaciones económicas que en
: ~~orna Y despues eqwvalían a pre7utcios sociale-s. Se manifestaban en la
VIS10n de 1a sociedad colonial en varias clases segun' su condi ., d b'
.
. . .,
cron e 1enestar
matenal.
Tal divIS1on mostraba la incompatibilidad de dichas ci=
, ___ _ o grupos
, .

El papel histórico de los mestizos empieza a marcarse perceptiblemente desde la guerra de Independencia. Así, por ejemplo, en México aparecen caudillos mestizos muy notables como M.orelos y Guerrero, quienes en sus hazañas
encuentran también el apoyo de los indios. Desde los tiempos de la Revolución Mexicana, de 1910 en adelante, tanto los indios como los mestizos llegan
a ser un importante contingente militar. Aunque el mando revolucionario se
bailó dividido en manos de los criollos y mestizos, no faltaron lideres rurales
como Emiliano Zapata y Pancho Villa, notables guerrilleros. El Presidente
Lázaro Cárdenas, de origen predominantemente indio, mediante la Reforma
Agraria, hizo mucho en favor de la causa indígena. Por eso, Jiménez Moreno
afirma que desde esa época "el indígena es uno de los factores que han dado
a México una ÍISOnomía inconfundible, y México es precisamente uno de los
países más equilibradamente mestizos del continente americano".

e?'1cos, que lógicamente tuvo que ver con los prejuicios raciales. Sánchez
~cute con valor_y honestidad estas desigualdades sociales, remontándolas a la
epoca precolombma, es decir, antes de la llegada de los españoles
ortugueses al_ Nuevo Mundo. Los prejuicios existían ya entre los aztecas ye ~neas
que cons1d~rándose ~periores ª. otras tribus indígenas, se casaban sólo dentr~
de s~ propio clan. Sanc?ez considera como primer racista español al P. Barto.
lome de Las Casas, qmen tratando de ayudar a los indios, se mostró injusto
con los esclavos negros. El abuso contra los indios y negros durante la colonia
era fr~ue~te_ Y ~l, relegar a los mestizos a puestos inferiores, es otra prueba
de la ~sc~ac10n. Sánchez cree que el español, en su afán de legitimar su
conqmsta, creo el mito racial que tanto ha contribuido a retardar· la r
·,
d fi · ·
ionnac1on
e ~ttva de la pe~nalidad 1:°estiza. Contrario a algunos escritores hispanoamencanos qu~ prefieren _cubnr el asunto racial con silencio O relegarlo a un
lugar secundano, el mencmnado ensayista peruano lo e'll'Tlone de esta man .
"El
bl
d1 ·
·
··r
era.
~ro ema e racismo implícito y explícito en la América Latina debe ser
considerado como primordial. De él depende, en no escasa proporción el de
nuestra unidad efectiva".
'
. Observaci~n~ muy interesantes sobre el mestizaje se derivan de los estudi~sos de ~~XIco, donde la mezcla racial parece la más equilibrada de toda
Hispano~enca. E! e~ohistoriador mexicanoJ Wigberto Jiménez Moreno, en
su t~baJo ~l mestiza7e y la transcultnración en Mexiamérica (México, 1961)
exam.ma cU1dadosamente el proceso de la mezcla étnica en varias partes d la
Repú~lica Mexicana, el Suroeste de los Estados Unidos y Centroamérica. eLo
estudia tanto en las zonas agrícolas de preponderancia indígena como en las
~rban~ que se caracterizan por su mestizaci6n activa. El autor señala la res1stenC1~ a la mestización de algunas comarcas muy indígenas como Yucatán,
donde el grupo de origen español ha permanecido muy fuerte frente al indio
por bastante tiempo, con esa cohesión y agresividad que tienen las minorías

860

La dramática participación de los mestizos y de los indios en forjar los cimientos modernos de México está descrita, de una manera realista, en las obras
de una nueva clasificación novelística, llamada la novela de la Revolución
Mexicana. Los ejemplos notables de esta narrativa revolucionaria $0n Los de
abajo (1915) de Mariano Azuela, El águila y la serpiente (1928) de Martín
Luis Guzmán, ¡ Vámonos con Pancho Villa! ( 1931) de Rafael F. Muñoz, Tierra (1932) de Gregorio López y Fuentes, Cartucli-0 (1931 ) de Nellie Campobello, La asonada (1931) de José Mancisidor y Mi caballo, mi perro y mi
rifle (1936) de José Rubén Romero, para mencionar sólo algunas novelas de
este tipo que llegan a docenas. T ambién hubo reacción psicológica antirrevolucionaria, manifestándose posteriormente en El luto humano (1943) de José
Revueltas, Al filo del agua (1947) de Agustín Yáñez y La región más transparente (1958) de Carlos Fuentes. No cabe duda, sin embargo, que la Revolución Mexicana (su etapa inicial: 1910-1917), por ser el primer auténtico
acto de protesta continental del siglo XX, ha .influido en despertar la conciencia mestiza de otros países hispanoamericanos. Acrecentó, así, más tarde su
rebeldía intelectual y política.

La novela de la violencia colombiana que describe los trágicos acontecimientos de la no declarada guerra civil en Colombia, a partir de 1948, refleja
una notoria semejanza con la narrativa mexicana. Sus ejemplos son: El Gris861

�to de espaldas (}952) y Manuel Pacho (1966) de Eduardo Caballero Calde.
rón, El alzamiento ( 1960) de Luis Castellanos, Balas de la ley ( 1953) de
Alfonso Hilari6n Sánchez, Tierra sin Dios (1954) de Julio Ortiz Márquez,
La calle 10 (1960) de Manuel Zapata Olivella, Quién dijo miedo (1960) de
Jaime Sanín Echeverri, La mala hora (1962) de Gabriel García Márquez y
Las bestias de Agosto ( 1964) de Enrique Posada, sin mencionar más novelas
de este tipo.

Igual rumbo ideológico toman también las novelas revolucionarias cubanas,
que narran la sublevación de Fjdel Castro en 1958 y la anatomía de su
revolución. Tales obras son: Mañana es 26 ( 1960) de Hilda Perera, No hit}•
problema (1961) de Edmundo Desnoes, Maestra voluntaria (1962') de Daura
Olema García, Los muertos andan solos (1962) de Juan Arcocha, Pequeñas
matziabras ( 1963) de Virgilio Piñera, Vivir en Ca11donga (1966) de Ezequiel
Vieta, y La vida en dos ( 1967) de Luis Agüero. Indicamos aquí sólo algunas
narraciones de esta índole, sin mencionar las abundantes memorias de los
autores exiliados, opuestos a la revolución castrista.
El cambio gradual de mutua postura entre los varios grupos étnicos den.
tro del espectro de la civilización mestiza se debe indudablemente al enor.
me progreso intelectual del mestizo, que se marufiesta en reconocidos lo.
gros literarios, art'isticos y científicos. Al referimos a la interacción de los
varios elementos que se funden en la idiosincrasia mestiza, conviene decir que
el sentido telúrico heredado de los indígenas~ se revela notablemente en la
litei-a.tura mestiza; pero es algo desdibujado o hace falta en la literatura criolla,
sobre todo, la rioplantense. Rasgos nativos parecen ser, además, la apacibiJi.
dad, la percibilidad artístic.a y la apatía. El sentido contemplativo puede ser
atribuido tanto a los indígenas como a los peninsulares, fundiéndose esta ca•
racterística en la personalidad mestiza muy ostentosamente. Mientras- tanto, la
herencia española se expresa en la imaginaci6n desenfrenada, sensibilidad estética y exuberancia emocional, rasgos que se reflejan tanto en las letras mes.
tizas como en las criollas. De no poca monta son también el muy desarrollado
sentido especulativo y el frecuente tono de espiritualidad, características inse.
parables de la mentalidad hispanoamericana.
Desde los tiempos del Inca Garcilaso y Alva Ixtlilxóchitl hasta la época
moderna se podría formar una larga lista de notables hombres de letras y
artistas mestizos. Bástenos mencionar sólo a algunas figuras representativas
como Rubén Darío, Ricardo Jaimes Freyre, José Santos Chocano, Ricardo
Palma, Manuel Altamirano, Franz Tamayo, César Vallejo, Alcides Arguedas,
José C. Mariátegui, Diego Rivera, José Clemente Orozco, José Sabogal, Os.
waldo Guayasamín y Carlos Chávez. Fama internacional ha logrado Miguel
Angel Asturias, ganador del Premio Nobel (1967) . La contribución cultural

862

y arfIStica de estos y otros personajes a la cultura moderna es demasiado evidente para que se reitere su importancia. Empero, en Hispanoamérica nadie
los distingue como mestizos sino como creadores de obras, que trascienden los
conceptos raciales. Quizá, por eso, pocos críticos literarios hispanoamericanos
se ocupan debidamente del aporte mestizo a las letras uruversales.

"Los

MESTIZos"

Es curioso notar que el término mestizo en el sentido étnico está usado
con más frecuencia en la literatura antropológica que su aplicaeión cultural
en la crítica artístico•literaria. Se suele hablar vagamente de "nuestro continente mestizo", pero no se le presta la atenci6n debida. Una muestra de ello
es. la obra Letras del continente mestizo ( Montevideo, 1967) del talentoso autor
uruguayo Mario Benedetti. Se ocupa en ella de algunas lumbreras de las letras
mestizas, pero al anal.izar su producción literaria; no la identifica como su ge.
nio étnico cultural. La postura de dicho autor criollo es bastante extraña,
porque el lector al tomar su obra en la mano, espera hallar la elaboración
de los conceptos psicológicos de sus autores, que provienen de su alma mestiza.
Pero salvo el fascinante título del libro de Benecletti, en su conterudo crítico•
literario no hay casi nada que pudiera directamente esclarecer los móviles
interiores del "mestizaje cultural". En este y semejantes casos es difícil adivinar si se trata de 1a falta de comprensión criolla de la compleja idiosincrasia
mestiza o simplemente de la evasión de su análisis, dejándoselo a los mismos
intelectuales mestizos, que a veces lo hacen con ingeniosidad. Por cierto, son
casos muy contados.

Así, se intenta definir, de vez en cuando, el afán del mestizaje en el sentido
intelectual. El ensayista venezolano, Arturo Uslar•Pietri, dijo en cierta oca.
sión que "Tan avasalladora es la vocación del mestizaje y el fondo histórico
del fenómeno cultural que se pone de manifiesto aún en aquellos casos en
que los hombres de pensamiento pretenden reaccionar intelectualmente contra
la tradición y la herencia del pasado e instaurar un nuevo rumbo". 2 Uslar.
Pietri se refiere, desde luego, al enfoque literario de los autores mestizos en
los aslllltos americanos, posiblemente para contraponerlo al insuficiente inte.
rés criollo por la misma temática. Es un anhelo legítimo, que a la vez señala
el alejamiento progresivo de Hispanoamérica de los asuntos peninsulares. Aun
cuando tal hecho no signifique el corte de los lazos culturales entre Hispano• UsLAR-PLETRI, Arturo, "El Mestizaje
(Madrid, 1967 ), No. 49, pp. 24-25.

en

el Nuevo Mundo". Revista de Occidente

863

�f

)1 1

américa y España, es lógico que la sociedad multirracial hispanoamericana se
esté concentrando cada vez más en sus propios problemas vitale.5. De su solución depende, pues, su propio porvenir. La probJemática mestiza ocupa en
tal respecto el interés principal, porque la sociedad mestiza constituye hoy el
tronco de la población de Hispanoamérica.
Entre algunos pueblos hispanoamericanos existe la tendencia de rechazar
ciertas raíces peninsulares, porque se culpa a España por el retraso y des.
gracias sociales, que Hispanoamérica sufrió bajo su tutelaje colonial y aún
más tarde. Tal hecho es responsable de la complejidad idiosincrática que
concierne, sobre todo, a los mestizos quienes junto con los indios, sufrieron el
abuso de la dominación española. Es un curioso problema que, al parecer,
no tiene una fácil solución, ya que está atado al complejo atávico, que se manifiesta en la similitud de costumbres hispánicas. Según señala el concienzudo
investigador mexicano, Leopoldo Zea: Hispanoamérica, aunque obtuvo a prin.
cipios del siglo XIX su emancipación política de España, no logró a la sazón
su emancipación mental. Por eso, los hispanoamericanos aún después de separarse de España, seguían siendo españoles en su alma y ostentaban las mismas
virtudes y defectos de los peninsulares.8
Así, el despotismo colonial español desde la Independencia ha sido meramente sustituido por el despotismo republicano hispanoamericano, con su caudillismo, absolutismo, patemalismo, latifundismo y otros -ismos. Muchos de
estos rasgos están todavía hondamente inculcados en el alma hispanoamericana sin que mucha gente se dé cuenta de ello. Tal fenómeno confirma
simpÍemente la inse-parabilidad psicológica entre España e Hispanoamérica,
al igual que sus nexos lingüísticos y religiosos, aun cuando las dos entidades
desde hace tiempo sigan sus propios rumbos de desarrollo cultural. La interacción de los "viejos" rasgos heredados con los posteriormente adquiridos en su
propio seno, hace, pues, la idiosincrasia mestiza bastante comple~a. Parece
como si la ironía histórica efectuara una extraña jugada al hacer que los
hispanoamericanos desdeñen ciertas costumbres perúnsulares que ellos mismos
cultivan. Es un t,pico caso del ataitismo étnico.
Por eso, el análisis de la personalidad mestiza no es fácil. El mestizaje biológico y la aculturación produjeron un complejo idiosincrático, que se caracte.
riza por diversidad de actitudes. Unas son lógicas y otras contradictorias como
sus motivaciones psicol6gicas. Su conjunto es como un laberinto misterioso en
el cual es difícil hallar el camino que conduzca a una interpretación racional.
Tal incógnita es a la vez fascinante por ocultar el subfondo emotivo de la
conducta mestiza. Tratar de penetrar su psicología es como acercarse al pozo
• Zu, Lcopoldo, Dos et-apas del pensamiento en Hispanoamérica (México, 1949).
Véase el Cap. 111, "La herencia española en Iftspanoamérica", pp. 74-85.

864

de sus mágicas vivencias, pero al mismo tiempo nos encontramos confundidos
frente a sus íntimas realidades anímicas. No obstante, la discrepancia entre lo
real y lo imaginativo hace la literatura mestiza temáticamente atractiva. Ofre_
ce una tremenda variedad ideológica y anecdótica, lo cual comprueba el alto
grado de la inteligencia mestiza.
El pensador mexicano, Octavio Paz, expone el misterioso rumbo de la conducta y actitudes mestizas con bastante claridad. En su obra El laberinto de
la soledad (México, 1950) analiza ciertos conflictos que surgen en la conciencia mestiza. Enb"e ellos señala el egocentrismo, el empleo de la violencia, el
abuso de autoridad por parte de los poderosos, el escepticismo y resignación
del pueblo, como resultado de sus desilusiones post-revolucionarias. Aunque
Paz se refiere espeéúicamente a México, su análisis también puede ser aplicado, en varias medidas, a otros pueblos de Hispanoamérica, que poseen iguales estructura étnica, mentalidad y condiciones sociales. La supervivencia del
servilismo lo atribuye Paz a la miseria y a las abrumadoras desigualdades so.
ciales, que han humillado al pueblo; pero también produjeron en él un espíritu de rebeldí~ contra las injusticias. Semejantes tribulaciones interiores las
atribuye Paz al choque étnico entre españoles e indios en los comienzos de la
conquista. Un caso ejemplar es la unión libre del conquistador Hernán Cortés
con la india Malinche, también llamada doña Marina. Su papel de amante
se Je considera como equivalente a una traición al indio y, por lo tanto, a la
dignidad mexicana. Por esta razón, e] término malinchismo se usa ahora popularmente en México para denunciar a todos los contagiados de contaminaciones extranjerizantes y, en cierto sentido, enemigas del pueblo.
Hay que señalar aquí que, de todas las antiguas colonias españolas, México
es el único país que nunca erigió un monumento a Cortés. Otras naciones, por
lo contrario, sí honraron a sus conquistadores como Pizarro, Jiménez de Quesada, Valdivia, Mendw.a, Cabeza de Vaca, Orellana o Martínez de Irala.
Esta postura mexicana está indudablemente motivada tanto por el orgullo
como por un hondo sentimiento nacionalista. Se explica tal hecho en la rene.
gación al hibridismo racial y la condenación de la tradición hispánica, que es
"un conjunto de gestos, actitudes y tendencias en los que ya es difícil distinguir lo español de lo indio". El mexicano no quiere ser ni indio ni español.
Quiere romper con el pasado colonial que produjo el mestizaje. Como mestizo,
se ni~ a sí mismo, porque no ve claro su destino. Tal conciencia le empuja
a la soledad personal e histórica. Aunque Paz no niegue el beneficioso impacto
cultural español, no puede ocultar el escepticismo popular de 1a situación actual que ha llevado a muchos mexicanos a "vivir cerrados frente al pasado".
Desde luego, esto no concierne a los indigenistas, aun cuando Paz tenga algu.
nas dudas al respecto) diciendo que "la propaganda indigenista está sostenida

865
H-55

�por criollos y mestizos maniáticos, sin que jamás los indios le hayan prestado
atención". ¿ Quiere decir esto que se trata de insinceridad o de un acentuado
dualismo psíquico?
Paz deplora, sin embargo, la tragedia mestiza del desarraigo étnico, cuando
dice: "Es pasmoso que un país, es decir, México, con un pasado tan vivo, profundamente tradicional, atado a sus raíces, rico en antigüedad legendaria, si
pobre en historia moderna, sólo se conciba cotno negación de su origen". Respecto a la actitud racial dentro de la mentalidad mestiza, la tesis mexicana de
Paz y de Jiméne-L Moreno no difieren de la tesis peruana de Sánchez. Todas
ellas están en contradicción con el excesivo optimismo de la tesis colombiana
de Arciniegas. Hay que añadir aquí que el Perú, México, Bolivia y Ecuador
tienen un considerable porcentaje de población indígena, cuyo número es insignificante en Colombia y Venezuela; pero todos estos países son fundamentalmente mestizos. Aun cuando la postura mei.tiza respecto a su origen exalte
a veces el valor de lo indígena, hay también opiniones contrarias. Estas, aunque contadas, provienen de los hispanófilos iberoamericanos, que alaban todo
lo peninsular desmesuradamente. En este respecto el orgullo mestizo no conoce
fronteras nacionales, siendo tal orgullo intelectual uno de los rasgos básicos de
la común idiosincrasia hispana.
A despecho de todo eso, la conciencia mestiza experimentó en los últimos
tiempos una especie de revaloración de los nexos emotivo-históricos con su
antigua "madre patria". Parece que en la conciencia hispanoamericana se hace
cada vez más patente que dichos lazos con España, aunque positivos en el
campo cultural, fueron más bien negativos respecto a la estratificada estructura
social y al predominio peninsular en la jerruquía política y eclesiástica de las
colonias. La exclusión de !OS- mestizos y otros grupos étnicos del manejo colonial
es bien conocida, no pennitiéndo]e heredar una equilibrada tradición políticoadministratíva, la cual se desanolló entonces, por ejemplo, en las colonias inglesas del Nuevo Mundo. Después de que Hispanoamérica se independizara
de España, no hubo modelo gubernamental qué implantar para el mejoramiento general de las nuevas repúblicas.
Desde luego, no re puede culpar de todo eso a España, ya que los pueblos
hispanoamericanos independientes hubieran podido escoger durante los 160
a,ños de su soberanía un sistema político-social que más plugiera a sus anhelos
y necesidades. Sin embargo, justificadas o injustificadas estas pretensiones de
carácter histórico-político, en los rincones de la mentalidad mestiza quedó una
especie del inconsciente reproche psíquico hacia España. Es curioso notar que tal
situación exista, sobre todo, en algunos países con bastante poblaéión indígena,
poco o no hispanizada. Es precisamente allí donde surgieron los significativos
términos lndqamérica e lndoiberoamérica, que de una u otra manera oscurecen

866

la latinidad peninsular en el histórico espectro étnico-cultural de estas tierras 0
hasta la niegan. Quizá, por eso, algunos países y escritores mestizos movidos
por la sensibilidad y orgullo del glorioso pasado indígena, lo enaltec~n ahora.
A tal circunstancia se debe la creciente tendencia del natiuismo, que en varias
fonnas trata de ligar el pasado indígena con la vida contemporánea de dichos
países mestizoamericanos.
La civilizació~ mestiza ha sido recientemente objeto de serias investigaciones
que abar~ ~an~s aspectos de la vida hispanoamericana. La antropologia hace
una clara di~?11ción entre el mestizaje biológico, es decir, la mezcla de sangre, y
la aculturacton, o sea la transferencia de elementos culturales, la cual a veces se
IJama, en el sentido libre, mestizaje cultural. En e] proceso de aculturación hay
que tomar en cuenta el grado de intensidad en transferir los valores culturales
,por un individuo a otro y la capacidad de éste en absorberlos. La persona "aculturada" es el producto del proceso de aculturación. El mestiza.je biológico tiene
poca o ninguna relación con la aculturación, ya que ésta requiere la habilidad
de asimilación en el sentido intelectual. Mientras tanto, la absorción de ciertas
costumbres y rasgos de carácter social, que llamamos aculturaci.ón social ocurre
en lo~ países ~es~os con frecuencia. El aspecto quizás más important~ de los
estudios amencarustas del presente, es la estrecha vinculación del mestizaje con
las actitudes interraciales en Hispanoamérica.
~a mayor ~portación en este campo corresponde al antropólogo Juan Comas,
qwen a traves de la obra colectiva Relaciones interraciales en América Latina:
1940_-1~60 (México, I:&gt;61), abarca el panorama de convivencia de varios grupos etmcos desde el R10 Grande hasta la Tierra del Fuego. Su significación es
tanto más amplia cuanto que comprende también alusiones al problema racial
en Angloamérica. Basándose en datos fehacientes e investigaciones regionales
Comas no niega la eicistencia de la discriminación racial, sobre todo, en los paí:
se_s ~n _pre~nderante población indígena. El autor califica, sin .embargo, esta
dJSC:runmaoón más bien de prejuicios de tipo social, cultural y económico, que
como consecuencia de determlnadas actitudes raciales entre los varios estratos
de la pobJación hispanoamericana. Según Comas, "Tal estado de cosas -de
hecho, aunque no de derech(}- motiva el que grandes sectores de población no
se _ha!an integrado a 1a respectiva nacionalidad de sus países". Ta] parecer
comade con la opinión de varios americanistas europeos, sobre todo, con Ja del
antropólogo Alfred Métraux. En su ensayo Problema racial en América Latina
(~arís, 1960), publicado por la UNESCO, Métraux dice lo siguiente: "En
runguna región de la América de habla española se presentan las relaciones raciales con la inhumana rigidez con que se asocia a la noción del racismo. Pero
sería erróneo afinnar, como sucede, con frecuencia, que en los países con fuerte
porcentaje de población indígena, no existan ciertas formas de prejuicio y de

867

�1

11

discriminación de carácter racista". No cabe duda que dicho prejuicio está
sutilmente camuflado. Pese a tales afinnaciones, es poco discutible que los pre.
juicios raciales en Hispanoamérica son menos intensos en comparación con los
de Angloamérica, pero existen.

colonizadora, las raíces europeas, africanas y asiáticas. Fertilizaron con eUas
su extenso mestizaje novomundano, mediante la mezcla con los indios y negros.
Tales hechos explican el mosaico étnico-cultural de Iberoamérica, en su dimen.
sión histórica.

Sin embargo, la vida sigue su marcha y conlleva cambios que se reflejan
también en la transformación social de la clase mesfu.a. Los mestizos ganaron
en los últimos tiempos mucha respetabilidad. El surgimiento de los sectores
medios cuya existencia era antes casi insignificante, tiene estrecha relación con
la revolución social que todos presenciamos. Entre los observadores de tales
cambios quizá el más imparcial y autorizado es el socio-antropólogo norteame.
ricano, John Gillin. En su ensayo The Social Transfonnation of the Mestizos
(México, 1961) dice que durante los últimos cincuenta afios se fueron gradual.
mente desvaneciendo los viejos prejuicios contra la mezcla racial y los mestizos,
en muchos sectores latinoamericanos. Según él, Latinoamérica está ahora experimentando una revisión fundamental de su e.structura social, en la cual el papel
de las genealogias y los atributos físicos de la raza comienzan a ser subestimados.

Algunos ensayistas ibéricos nunca utilizan el término de "mestizaje" para tal
mezcla étnico-cultural, pero su implicación histórica es evidente. Lo afoma la
obra del ilustre hispanista Américo Castro, España en su historia (Buenos Aires,
1948), cuyo subtítulo "Cristianos, moros y judíos" es muy significativo. Denota,
pues, los tres principales grupos étnico-religioso-civilizadores, que establecieron
las tres prú1cipales ramas de la cultura española antes de Colón. Sus reflejos
espirituales, como es fácil de suponer, perduraron aún por mucho tiempo. Mien_
tras tanto, las p€CUliaridades idiosincráticas peninsulares continúan influyendo
en los hispanoamericanos. Los españoles que emprendieron el mestizaje novo.
mundano, lo enriquecieron con su experiencia ecol6gica y valores culturales,
pero también lo debfütaron con sus contradictorios rasgos anímicos. Se origin6,
así, una complejidad psíquico-social, que todavía espera un análisis más detallado de las motivaciones del ser hispanoamericano, para entender tant-0 la
grandeza como las debilidades de la mentalidad mestiza.

Gillin señala que "ahora está surgiendo una 'nueva aristocracia' que se esfuer.
za por alcanzar el poder e influencia en los negocios, la política y la vida intelectual. En varios países hispanoamericanos los miembros de esta nueva y ereciente clase social son obviamente los mestizos". Muchos de ellos lograron subir
el escalafón social por su propio esfuerzo y por eso tienen poco respeto para
con la nobleza de abolengo y la pureza racial Gillin subraya que en el proceso
del cambio de los mestizos de un estrato social a otro, el dinamismo y las habilidades individuales sobrepasan las consideraciones étnicas y somáticas. Estas
observaciones son muy alentadoras, porque muestran que el mestizo va gradual.
mente llenando el vacío histórico. Le ayudan en tal p1,"0ceso su inteligencia y
dinámica social, que se desenvuelven al compás de su fantasía desenfrenada y
de varias inquietudes espirituales.
Concluyendo nuestras reflexiones étnico-culturales, hay que decir que el mes_
tizaje como consecuencia del conglomerado racial, se había conocido en España
antes de la colonización del Nuevo Mundo. Lo afirma la historia de los últimos
tres milenios. Las invasiones, conquistas y ocupación territorial de la Península
Ibérica por una multitud de pueblos, desde los tartesios, celtas, iberos y fenicios
hasta los cartagineses, griegos, romanos y árabes, hicieron del pueblo espafiol
una raza multisanguínea. Se fundían en ella rasgos de varias civilizaciones e
idiosincracias étnicas. El pueblo español como producto de aquel crisol histórico tuvo, así, fuertes antecedentes de mestizaje europeo-africano, antes del des.
cubrimiento del Nuevo Mundo. Lo trajo a las tierras americanas, reforzándolo
con la mezcla con los indios. Los colonos portugueses que llegaron al Brasil,
llevaron a su vez, a través de su histórica experiencia comercial-marítima y
868

Vale la pena añadir aquí una observación que tiene que ver con la defensa
de la tradición mestiza hispanoamericana, en el ambiente anglosajón. Se trata
de los diez millones, aproximadamente, de ciudadanos estadounidenses de descendencia mexicana, que viven principalmente en Texas, Nuevo México, Arizona y California. Expuestos a la "angloamericanización", tratan de conservar
su identidad étnica a través del idioma español y costwnbres mexicanas, los
cuales regían en estas comarcas antes de que fueran incorporadas a los Estados
Unidos ( 1848) . Entre estos mexicano-norteamericanos hay no pocos casos de
bilingüismo, pero en su tremenda mayoría están apegados a la mexicanidad
ancestral. Así, pues, aparte de conformarse con algunas costumbres yanquis de
poca monta, ellos no ostentan marcados rasgos de aculturación en el ambiente
anglosajón, en cuyo seno pueden vivir corno qtüeren. Sin embargo, esta alienación voluntaria, acompañada de varias desventajas sociales y económicas, ha
creado en ellos un extraño complejo psicf)[ógico. Se manifiesta de este modo:
de un lado, existe su resistencia a la aceptación de 1a civilización angloamericana, la cual les parece espiritualmente ajena; mientras, que del otro, debido
a limitados intereses o contactos :intelectuales con su madre patria, les falta
identificación con los valores auténticos culturales de eUa, aun cuando la están
afiorando.
Es una especie de doloroso dualismo psíquico, que emana de las misteriosas
motivaciones mestizas, que no hallan fácil solución en el complejo de la vida
moderna. Parece que semejante estado de inquietudes psíquicas son experimen.
869

�tadas también por los exiliados. cubanos en los Estados Unidos. cu,•o número
entre 1959 y 1972 ha llegado a casi 300,000. Mucho más adapbbl~s se muestran ya los hijos de estos exiliados; también los de otros inmigrantes hispanoamericanos, que no viven en densos grupos étnicos latinos en el seno angloamericano. Tal hecho parece confirmar que la voluntaria exclusión• de las
minorías que se encierran en sus propios ghettos étnicos, es contraproducente
para su elevación social o por lo menos debilita sus oportunidades en su nuevo
ambiente. Les permite, empero, defender su patrimonio espiritual, que se diluye en el contacto con la mayoría yanqui.
Felizmente, las relaciones interracíales en los Estados Unidos tomaron en los
últimos años un rumbo reinvindicador, que permite la identificación social de
varios grupos minoritarios que integran el polisangtÚneo "crisol" estadouni~en~~- Precipitaron es~ identificación las inquietudes de aquellos grupos que,
smtiendose menospreciados en sus prerrogativas civiles o enajenados del tronco
''nórdico" de la nación, reclaman ahora una mayor participación en la vida del
país. Mediante su actitud, a menudo militante, exigen reconocimiento de su
propio patrimonio étnico-espiritual, ya que hasta recientemente les fue reconocida sólo su labor en el desarrollo colectivo del pueblo estadounidense.

guas habladas en los Estados Unidos, el idioma español ocupa el primer lugar
y sigue al idioma inglés. Lo utilizan cotidianamente ~i doce millones de
personas de origen hispano que radican en este país. Merced a tal hecho, los
Estados Unidos ocupan el quinto lugar entre los pueblos del mundo con población de habla española, sobrepasados únicamente por la misma España,
México, Argentina y Colombia, según nos asegura la revista Américas, órgano
de la Organización de los Estados Americanos (Vol. 24, No. 1, 1972). Entre
paréntesis se puede añadir, aunque sea de paso, que más de 300,000 jóvenes
norteamericanos estudian el español cada año, lo cual afirma la comprensión
extendida de este idioma entre los ciudadanos estadunidenses.

Merced a esta circunstancia se debe la creciente atención que se presta ahora
a los estudios étnicos de varios grupos minoritarios, sobre todo, de los negros,
los chicanos y los puertorriqueños. Aunque no se sabe el exacto origen etimológico del término chicano, es de suponer que proviene de la palabra "chico"
usada por los jóvenes mexicoamecicanos y deformada por sus vecinos anglosajones. Este término adquirió, empero, mucha popularidad y aún entró en el
vocabulario político yanqui. Segfu: anota Luis Leal, la palabra chicanos es
apropiada para designar a los ciudadanos de los Estados Unidos de origen
mexicano, ya que el término mexicanoamericano implica que no se es ni mexicano ni americano._. No faltan escuelas con la enseñanza bilingüe: inglesa y
española. Ya hay universidades y colleges en California, Texas y Colorado, que
introdujeron Jos llamados estudios chicanos. Estos estudios abarcan cursos en
español de historia, demografía y literatura del suroeste, también de dialecto.
logía y folklore mexicanoamerieanos. En los escasos libros para la enseñan7a
de la literatura chicana se ve que su tono dominante es la raza en el sentido
ancestral, indígena y mestizo. Esta literatura es, al parecer, una especie de
recreación de las leyendas, corridos y cuentos pueblerinos, así como la exaltación de algunos héroes populares mexicanos y líderes chicanos. Su propósito
es inspirar el orgullo étnico en los lectores. Se acude también a la temática
general hispanoamericana, de la cual se sacan los valores cuturales y sociales
"latinos" para alzar la conciencia. raizal de los chicanos.
Al margen de nuestras reflexiones es útil recordar que entre las muchas len870

871

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                    <text>Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

�UNA NUEVA OBRA DE VON Ru.'ITELEN SOBRE LOS VALORES

Fmz joACHIM

VON RtNTELEN: Value.s in European Thought, I, Ediciones
Universidad de Navarra, S. A., Pamplona, Spain, 556 páginas.

Por el

DR. AGUSTÍN

BASAVl!

FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL TE,-tA CAPITAL EN LA VIDA DE FRrrz JoACHIM voN RINTELEN ha sido el del valor.
Desde los primeros años que dedicó a la docencia y a la investigación filosófica, empezó por meditar sobre el carácter del valor. Basta ver el Tratado de Filosofía de
Johannes Hessen para cerciorarse de la importancia que tiene la Teoría del Valor
en la fi.losofía temprana de Fritz Joachim von Rintelen.
Las ediciones de la Universidad de Navarra han publicado una obra en inglés -la
última de von Rintelen- intitulada: Values in Europtan Thought.
La temática de esta obra contiene parte histórica y parte sistemática. Está dividida
en un prefacio y seis capítulos. Los títulos principales de la obra --omitamos los sumarios- son ya de por sí bastante elocuentes: I) Análisis del Valor; 11) La Relación
de los Valores con la Histoña en General; III) La Idea del Valor y de la Antigüedad;
IV) La Noción del valor en el Cristianismo Primigenio y en la Edad Media.
Es la segunda obra que el Prof. Frltz J. von Rintelen publica en inglés. En otras
ocasiones habíamos señalado el acierto de utilizar un vehículo universal del pensamiento, como es, en nuestros días, la lengua inglesa. Pero no olvidemos que Fritz J.
von Rintelen piensa en alemán y es medulannente germano.
Para Fritz J. von Rintelen lo axiológico implica en sí un elemento dinámico, porque
porta la exigencia de ser afirmativamente ambicionado. Y la ambici6n tiene su raíz
en el propio contenido de sentido. Distingue el profesor de la Universidad de Maguncia entre un mero valor de relación (Relationswert), e., decir, un valor para mí
o para algún otro, y un valor que. se suele designar valor propio (Eigenwert). En
todo caso el valor nos atrae, nos eleva y se nos presenta, íntimamente, de un modo
tal que tratamos de cumplirlo existencialmente, identificándonos con ello. El valor
propio se nos presenta primariamente y el valor de relación secundariamente. Ante el
valor asumimos una posición afirmativa o negativa, una tendencia hacia la realización. Un contenido cualitativo de sentido es rasgo esencial del valor, Cuanto más
pr6irimos están los valores de la existencia humana, tanto más fuerte se destaca el
valor propio. En palabras de von Rintelen vertidas al inglés:

•

875

�.

"These essential properties a'Te the following. There is required a qualitative
content o/ meaning, which as int1insic value at the same time includes within
itself a relational ualue. The closer values stand to human existence, the stronger
does the element of intrinsic value come to the forefront, making it poHible
to distinguish between personal and impersonal values. All thinking about value,
which only within the individual can attain its actual degree o/ íntensity in
relation to an ideal fulfillment. Intellectual rqlection is able to derive universal
forms and ideas o/ value out of experience. Economic value serves the welfare
of man as tl1e foundation f or the possibility o/ personal development worthy of
human dignity. Political values are conceived as community values, whose role,
as an actually realized pattern o/ arder, is to g11a1antee human existence. The
comprehensive concept of cultural values direoted our attention toward that
spiriiua/ly creative domain whose aim ÍJ to frromote the in/ usion o/ more intensively personal meaning into life, whether it be in the form of e11riching and
unifying objects of the inner world of the soul, or in the form of an objectifíed
spiritual legacy. Belonging to this domain are esthetic values, whose role is to
give sensible expression to the truths of li{e with f ull authenticity and vigor
of form. Ethícal values reaoh all the way into the most intimate interior dimension of man, manifest themselves into the mode oj normative obligation, and
realize themselves in loving activity that is directed toward sorne objectively
valuable meaning to which we aspire as an ideal. In religious values man seeks
afrer a suprasensible transcende11t divine realm, which introduces him into the
de{initive stage o{ value rea[ization and inoludes awe be/ore the ultimate div.ine
value aboue him as a fundamental exigency of his soul." (Fritz Joachim von
Rintelen: Values in European Thoughl, 1, Ediciones Universidad de Navarra,

can hower be extensively incorporated as an axiological image into the total
world piclure. Therefore it is im.portant that an individual should be able to
g~ow as a personality from within the spirit of a whole without ntrglecting any
single on~ of_the moit important axiological spheres. This is of course a requirer:ient wluch imposes an endless task on us." (Fritz Joachim von Rintelen: Values
in European Thought, 1, Ediciones Universidad de Navarra, S. A., PamplonaSpain, página 549).

La Axiología, _que ~ juzgar de algunos filósofos contemporáneos parecía un capítulo
m_uerto de la F~osof1a, se renueva en el pensamiento del Prof. Fritz Joac.him von
Rmtelen y adqmere nuevos y promisorios rumbos.

S. A., Pamplona-Spain, páginas 28,29).
El filósofo de Maguncia analiza la realización de los valores en el todo cultural,
cuestiona el problema de la relatividad de los valores en la historia y el proceso de
revaluación., la idea del progreso y la validez eterna de los valores. Vida y mente,
objetividad-individual y valor-realidad, valor-realidad y temporalidad como prototipos
hist6ricos y el punto de partida del valor, son examinados con ejemplar rigor y pulcritud mental. Hasta aquí la parte sistemática, relativ¡miente breve, condensada en
62 páginas. El resto de la obra está consagrada a la idea del valor en la Antigüedad
Clásica en el cristianismo hasta fines de la Edad Media. No podemo.s entrar en detalles por los límites de este comentario. Pero pocas veces -acaso ninguna vez- un
autor occidental ha entrado más a fondo en el desarrollo hist6rico de los valores en su
:Europa natal. Particularmente rico es el desenvolvimiento de la teoría de los valores
en el Medioevo.

En las últimas páginas de Von Rintelen se abre el camino a Ja modernidad:
".At the beginning of the modern period we do nevertheless find an euer
increasing emphasis on the intention and innermost position of the individual
subject. This was a permanent gain f or the development o/ a;eiolo_gical thought.
The intrinsic conviction of the subject, as the deepesl centre of the penonafüy,

876

877

�JUAN LUIS VIVES VISTO POR ALAIN GUY
Au.IN GUY: Vives

ou l'Humanisme Engage, Editions Seghers, París,

1972, 223 páginas.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ Dl!L VALLK

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos

v LA CA.LIDAD DB BsTuoros dedicados por Ala.in Guy al pensamiento de
habla española, es verdaderamente impresionante. De su ágil y mesurada pluma, han
salido libros sobre Fray Luis de Le6n, José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno,
los filósofos españoles de ayer y de hoy, sin contar con numerosos artículos, presentaciones y traducciones de autores bispanopadantes. Sus tareas vocacionales las ha
venido cumpliendo, el maestro de la Universidad de Toulouse, con ejemplar pulcritud, rigor y mesura. Su capacidad de simpatía bacia lo español y hacia lo hispanoamericano es verdaderamente notable. Por esa aptitud de vibrar al unísono con fos
filósofos de lengua española, logra el Prof. Ala.in Guy introducirse con la contextura
más intima del modo hispáruco de ser y de pensar.
EL NÚMERO

La obra de Alain Guy está estructurada en la siguiente forma: Introducción (triun•
viro del humanismo), I } La crítica de la Escolástica, JI) La promoción de la Psicología, 111) La Renovación Pedagógica. IV) La Filosofía Política. V) La Doctrina
de la Paz. VI} La Reforma Social. Conclusión: Una sabiduría a la medida de la
modernidad; Selección de Textos. Debo decir que la Selección de Textos abarca las
materias más diversas en que trabajó Luis Vives, y los textos varios de s11
obra multiforme. Todo ello con un magnífico criterio selectivo y pedagógico. La obra
de Alain Guy -no hay que olvidarlo--- va dirigida primordialmente a lectores franceses.
Al contrario de lo que piensa Heidegger, Alain Guy sostiene que el Renacimiento
no fue solamente una renascentia romanitatis, sino, sobre todo, una considerable promoción de la filantropía, gracias a la caridad, aunque aparezca como consagrado enteramente a proclamar y elevar la dignidad infinita del ser humano, en la luz erasmiana de la philosophia chTisti.
Juan Luis Vives, miembro de una familia de judíos conversos, es el valenciano
universal que representa una de las mejores síntesis de la tradición y de la inquietud
religiosa, de la veneración de la antigüedad clásica y de la voluntad radical de
renovación. Luis Vives es -qué duda cabe- un gran europeo y, al mismo tiempo,
un ciudadano del mundo. Sin embargo, no deja de ser profundamente español y
específicamente levantino.

879

�El asalto contra el ignorantismo pedante surge del contacto con profesores -de
varias nacionalidades- que encuentra Juan Luis Vives en aquella ciudadela de la
ignorancia que era la Sorbona. El lenguaje bárbaro, el abuso de la paradoja, la tiranía mental, la inadaptación a la vida, el confusionismo mismo, la escolástica degenerada que se reduce a esgrima verbal son lacras que señala con índice de fuego el
gran humanista valenciano,
Contra el método de autoridad, la tradición de los intelectuales, la sobreestimaci6n
de Aristóteles -torpe monopolio de autoridad-, Vives dirige algunos de sus violentos dardos. La inanidad de los epígonos Je irrita. Deplora que los escolásticos consa•
gren tanto tiempo a la pseudo-dialéctica. Y no se arredra al señalar la culpabilidad
del público. Con mano maestra traza Juan Luis Vives el programa de humanismo. El
retrato del sabio adquiere perfiles luminosos: humanidad intelectual, recurso a Dios;
desinterés pecuniario, servicio del bien público, inquietud por la concordia, proscápción de plagios literarios, conocimiento de sí, y perdón.
Uno de los méritos reconocidos universalmente a Juan Luis Vives es el haber promovido una psicología existencial e introspectiva. El Prof. AJain Guy muestra una
gran capacidad de síntesis al presentar, en apretado resumen, la teoría de la anticipación, la teoría del juicio, la teoría de la razón, el recuerdo y el ingenio, las pasiones en el pensamiento de Luis Vives. Todo ello apegándose a textos esenciales y
en unos cuantos renglones.

constante y semejante a sí mismo, que hace frente serenamente, a todas las circunstancias y a todas las situaciones, que se adapta sin amargura ni resentimiento a cada
uno de sus partidarios o de sus adversa.ríos. Esta bella y delicada silueta que dibuja
Alain Guy, corresponde a la vida y a la obra de uno de los más insignes españoles
de todos los tiempos. Dulce y perfecto caballero que fue un demócrata nato, un
hombre- de corazón y de juicio, un hermano de todos aquellos que sufren y que anhelan una vida mejor. "A l'horizon, comme au principe de toute sa pensée et de son
activité infatigable au scrvice de l'humanité laborieuse et souffrante et de Ja petite
cohorte des érudits, se décele une vie religieuse profonde" (Vives ou l'humanisme
enpagé p. 147, Editions Seghers, París, 1972).
Quienes pensamos en español y vemos en España a la Madre Patria no podemos
leer el libro de un lúcido hispanista francés, sin viva simpatía y profundo reconocimiento. Alain Guy es uno de los nuestros. En México, en Colombia, «:n Argentina
o en España puede sentirse, por derecho de amor y de estudio, como en casa. La
gran casa de una veintena de pueblos hlspanolocuentes que no podrán olvidar su magnüica labor. La bibliografía sobre Luis Vives se engalana con este libro que es algo
más que una presentación una selección de textos, una biografía y una bibliografía
de Juan Luis Vives. Hay una apasionada entrega a la tarea de una nueva y luminosa
visión del español universal.

La renovación pedadógica que propicia el hwnanista español sigu~ dando sus fruto~
en nuestros dfas; no ha sido aún agotada. Llama la atención el sentido tan vivo de
la democratización de la cultura y de las modernas técnicas pedagógicas: educar
para moralizar, examen de aptitudes, lecciones de cosas, juegos, reciclaje, santuario
de la lengua y plan abierto de estudios. La reivindicación en favor de la mujer, la
difusión de los diálogos y los estudios sobre matrin:ionio, celos y deberes de la procreación, encuentran en Vives uno de los más agudos p¡;dagogos. Pero el Prof. de
la Universidad de Toulouse no quiere limitarse a uno o varios aspectos de Juan
Luis Vives. Uno de sus mayores méritos estriba en contemplarlo en su totalidad como
una figura prometeica, polifacética, tornadiza.
El compromiso temporal, la exigencia democrática, el Derecho y la equidad ponen
de relieve la honda preocupación política -en nivel filosófico- del valenciano universal. Y su doctrina de la paz, y su etiología de la guerra, y su terapéutica de los
conflictos armados nos hacen admirar y querer al pacifista integral.
¿Fue Luis Vives un reformador social? Hasta dónde un fi16sofo y humanista -que
no es w1 hombre de acción- puede serlo, Juan Lim Vives fue un apasionado abanderado del p,rogreso social. S.u nostalgia del comunismo original -que nada tiene
que ver con .el materialismo ateo de Marx-, su condena de los pecados de los ricos,
de los acaparadores y de los adoradores de Mammon no ha perdido su vigencia. Pide
una estructura laica de la asistencia para que se combata la miseria, se dé auxilio
a los pobres, se provean empleos y se lleve un plan de financiamiento público. Condena la violencia. Es realista sin caer en utopismos. Yo no diría que profesa un
verdadero "socialismo" -vocablo demasiado ambiguo y gastado por el uso y el abuso-pero sí apuntada que marcha hacia un Estado social de Derecho.
La sabiduría a la medida de la modernidad, es la conclusión que Alain Guy extrae
de su estudio de Juan Luis Vives. Amaba a Dios y a los hombres. Así se incrementaba en la sabiduría. "Hombre de todas las horas", es decir, un hombre siempre

880

881

�LA ESCUELA JUSFILOSóFICA ESPAROLA DE LOS SIGLOS DE ORO
Reseña de Filosofía
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLI!.
Guadalajara (México), 1973. 74 págs.

EL n.USTRE JURISTA AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, bien conocido en Es•
paña por sus estudios jurídico-filosóficos, ha dedicado uno de sus últimos trabajos
a la Escuela Española de Derecho Natural. Se trata de una aportación sumamente
valiosa para el conocimiento y valoración de conjunto de los maestros españoles del
siglo de oro. La profundidad de pensamiento se armoniza con la belleza de la dicción
literaria, pues en ambas es maestro el ilustre autor mexican.o .
Conviene resaltar Ja perfecta trabazón lógica del estudio del profesor Basave. Consta
de dos partes, perfectamente delimitadas. En la primera, después de Ieferi~e a las
características generales de la Escuela Española, estudia las principales aportaciones de
Francisco de Vitoria, Melchor Cano, Domingo de Soto, Juan de Mariana, F. Vázquez
de Menchaca, Gabriel Vázquez y, finalmente, se extiende en la exposición del sistema
filosófico de F. Suárez poniendo de manifiesto la importancia de su doctrina jurídicofilosófica y de su teoría del Estado. Esta primera pane termina con unas consideraciones muy acertadas acerca del tránsito a la Edad Moderna y con un balance positivo de las aportaciones singulares de la Escuela española del Derecho natural y de
gentes. La segunda parte se refiere a la proyección de la Escuela española en eJ
futuro. Aquí las estimaciones del Profesor Basave son de una importancia singular
porque nos indican y advierten lo mucho que queda por descubrir en esa fuente inagotable de pensamiento iusfilosófico que representa la Escuela española.

El trabajo termina con unas notas bibliográficas, muy breves por cierto, ya que
sobre la Escuela española se ha escrito tanto que es imposible recogedo en un trabajo
de esta índole.
Felicitamos muy sinceramente al Profesor Basave Feruández del Valle por haber
tenido la fecunda idea de ofrecernos un trabajo tan completo y enjundioso -Sobre la
Escuela española.
MARcELJNO Rom.iÍGUEZ MOLINERO
Profesor de Filosofía del Derecho
en la Universidad de Salamanca

883

�TEORIA .POL1TICA
Comentario

HÉCTOR GoNzÁLEZ URIBE
México, Editorial Porrúa, S. A.,
1972, 659 páginas
Mag. DDbR. Ivo HoLLHUBBR
Salzburg (Austria)

EL ILUSTRE ERUDITO HÉCTOR GoNZÁLEz URmE -profesor, a la vez, en la Univenidad
Nacional Autónoma y en la Universidad Iberoamericana de México-- ofrece el producto de sus vastos estudíos politológicos y de su larga experiencia pedagógica, en
primer lugar, a los estudiantes de las aulas universitarias. Le da, por este medio, una
extraordinaria oportunidad de realizar profundas meditaciones no sólo sobre Teoría
Polltica --según el título modesto que dio el autor a su obra magistral- sino tam•
bién sobre las plorifacéticas disciplinas que la abarcan. Desde las puras investigaciones fenomenológicas de la Ciencia Política, el lector se ve invitado a interesarse
en los vastos problemas de la historia del pensamiento político, de la Sociología Política, de la Economía Política, de la Psicología Política, élel Derecho Político, y a
llegar ha.sta las más elevadas cuestiones que conmueven al espíritu filosófico, metafísico y ético.

I
En la primera parte, intitu1ada El conocimiento del Estado, González Uribe, formulándose la pregunta "¿ Qué clase de ser es el Estado?" trata de dar, por Jo pronto,
una contestación aproximada: el Estado es una agrupación humana estable y perma•
nente, basada en múltiples lazos de solidaridad, asentada en rm territorio preciso y
delimitado, dotada de un orden jurídico que puede imponerse aun por la coacción
física, regida por una autoridad que supera a todas las que pueden ~tener los grupos
sociales inferiores y unificada en tomo a un fin común, distintó y superior al de cada
uno de los miembros de la misma (p. 15-16).
Múltiples son los aspectos bajo los cuales consideran las disciplinas políticas al
Estado, ya sea bajo un punto de vista del saber filosófico (Filosofía Política), del ~her

885

�hist6rico (Historia Política) o el del saber estrictamente científico (Ciencia Crítica
del Estado), aumentados por las consideracioues ofrecidas por la Antropología Social,
la Demografía, la Estadística y otras más ( p. 30-31).
Con la mira de introducimos en el variado panorama que no:; ofrecen los pensadores más representativos de la metodología epistemológica del conocimient~ po~itico,
el autor pasa revista a Hegel y sus sucesores, tanto de la derecha como de la izqwerda,
y expone los primeros atisbos de una crítica al formalismo jurídico que culmina en
Hans Kelsen jefe de la Escuela de Viena. Comenta las cualidades y deficiencias
de los princi~ales polit61ogos alemanes contemporáneos, y manifiesta su predilección
por las exposiciones hechas por Jean Dabin, Adolfo Posada, Sánchez Agesta, }asa~e
Fernández del Valle, Georg Jellinek y, sobre todo por Hermano Heller, cuya Teona
del Estado" pone constantemente de relieve. Hace -resaltar que el Estado, bien lejos
de ser s6lo un ente de razón o un mero conjunto de normas, es un ser social Y una
creación cultural cuya esencia realizada apunta sin remedio al campo valorativo (p.

38 y

SS.

y 59 y ss.).

La validez crítica del conocimiento político se basa en la evidencia objetiva, que
se alcanza por la concordancia del juicio con el objeto contemplado (p. 70). Se
evita así, por una parte, el idealismo trascendental y el formalismo apriorista (Kant
y los kantianos) y, por otra parte, eJ desbordante naturalismo y positivismo (Augusto
Comte y sus seguidores, p. 73 y ss. y p. 77), De la misma manera, el autor pone en
tela de juicio el intuicionismo sistemático de Henri Bergson (p. 79 y el existencialismo
que desespera de la razón, y en sus principales propugnadores (Martín Heidegger,
Jean Paul Sartre y o eros) se echa en brazos del instinto y . co~~uce fatalment~ al
nihilismo escéptico (p. 80 y ss.). El, en cambo, abram los pnnop10s de un realismo
moderado, provenientes de la filosoffa tradicional, siguiendo las huellas del Estagirita
y del Aquinate (p. 83).

Articulando el co.nocimiento político, Go.nzález Uribe difiere de la clasificación
propuesta por los especialistas en Ciencia Política que se reunieron en la sede de la
UNESCO (p. 95, 96), y distingue como materias de la Teoría del Estado los pro•
blemas de orden filosófico, los de carácter hist6rico y los de índole propiamente científica (p. 100).
Debido a la enorme diferencia entre las corrientes de la Filosofía contemporánea,
también a la metodología política le faltan unidad y coherencia. Sus supuestos se
diferencian muchísimo en el plano metañsico, gnoseológieo y cultural González Uribe
tiene el mérito de haber dado xelieve al primado de lo ontológico, al acentuar que
"es el ser el criterio y la medida del conocer y no viceversa" (p. 110).
Con toda raz6n localiza al Estado, como ente social, en el dominio de la cultura.
Basándose en una pluralidad de individuos humanos, en un fin único y objetivo, Y
en un conjunto de relaciones organizadas en vista de egtos fines, el Estado, como
sociedad perfecta, no es una ficci6n o una creaci6n arbitraria de la mente humana,
sino un ser social (p. 114) y una entidad moral ( p. 115 y ss.). Está bien fundada
la crítica que González Uribe apunta contra el logicismo radical de Kelsen, que injustificadamente identifica el Derecho y el Estado (p. 120 y ss.). El autor se declara
conforme con las conclusiones sacadas por Hennann Heller cuando considera al Estado,
en su naturaleza óntica, como un ente de cultura (p. 128, 130, 135) •
Muy acertadamente dibuja González Uribe un panorama de las denominaciones
del concepto del Estado en los diversos períodos de la Historia. Señala las diferencias

886

entre las definiciones fenomenológicas, deontológicas, sociológicas, jurídicas y políticas
del Estado propuestas por Jellinek, Heller, Del Vecchio y Dabin (p. 143•162) y trata
de la teorfa de la institución explicada detenidamente por Maurice Hauriou (p. 182
y ss.).
En el capítulo "Estado y Derecho" llegan a e¡q&gt;oner sus teoóas, entre otro,;, Johannes Messner1 que ve el origen del Derecho en los fines existenciales del hombre (p.
202), los teóricos del romanticismo alemán y de la filosofía hegeliana (Savigny, Müller
y Stahl), y sociólogos tan importantes como Leopold von Wiese y Max Weber (p.
209 y ss.). Está muy fundada la crítica que hace el autor de la kelseniana "teoría
pura del Derecho", que con su identificación del Derecho y del Estado -considerado
éste como la mera personificación del orden jurídico- destruye la base de su legitimación y lo deja reducido a "un descarnado esqueleto de normas", con lo que le
resta toda posibilidad de justificarse (p. 214 y ss.).

II
En la segunda parte, intitulada Ser y Vída. del Estado, el autor presenta más detenidamente el problema de la "realidad misteriosa" que es el Estado, que se ofreeé
a nuestra consideración como un enigma. Abraza, con una ojeada penetrante, tanto
las teorías materialistas y biológicas del Estado como las concepciones contractualistas
y las de carácter teológico (p. 238 y ss.), y critic:a, una vez más, la personificación
total del Estado elaborada por Kelsen (p. 244). Con toda raz6n, González Uribe da
relieve a la exigencia del Estado, subrayando "la necesidad de una autoridad regulante que brota de la naturaleza misma de seres inteligentes y libres que requieren
de una jerar&lt;¡uia de funciones para alcanzar mejor su fin" (p. 247).
Siguiendo la pauta de Radbruch y Recaséns, el autor pone en tela de juicio el
transpersonalismo, que va más allá de los fines de 1a persona humana, mientras que
él mismo toma partido en favor del Personalismo para el cual el valor del Estado
consiste en ser un instrumento al servicio de la persona humana para alcanzar la
plenitud de su naturaleza y ejercitar toda su responsabilidad moral (p. 255, 256),
puesto que para la auto-,realización ético-espiritual del hombre "se requiere de modo
necesario la sociedad" (p. 263). Además, para una bien equilibrada estructura y función del Estado son de suma importancia los principio¡; de solidaridad y subsidia•
riedad (p. 287).
El autor tiene en cuenta los varios matices del concepto de nacionalidad, según
predominen elementos físico-somáticos o psíquico-espirituales, que se diferencian, ademá$, según las idiosincracias nacionales (p. 292 y ss.).
El fin propio del Estado es el bien común. González Uribe acierta plenamente al

realzar que el concepto del bien común no puede declararse neutral, sino que -ant~
de poder definir justamente ese concepto fundamental- debemos tomar posici6n
frente al problema del sentido de nuestra vida, con base en una concepción del hombre
Y de su vida como tal (p. 304). (Por esta misma razón, el recensionista ha opinado
que también Agustín Basave Fernández del Valle, al anteponer a sus estudios estata•
les ~n su obra magistral Teoria del Estado, México, 1955- un capítulo específico
dedicado al problema ''¿ Cuál es la esencia del hombre?" ha procedido con entera
justifü:aci6n; y estima que el descuido de una precisa antropología filosófica tiene

887

�la culpa de tantos tratados malogrados en varios politólogos europeos y estadouni-

denses).
Haciendo suya la interpretación de Jean Dabin, el autor concibe al Estado como
"una sociedad jerarquizada al servicio del bien público temporal" (p. 311).
En el capítulo "Estado soberano y sumisión al Derecho", González Uribe da una
historia sucinta de los pensadores más representativos en esa línea, entre los cuales
figuran Bodino, Hobbes, Locke, Juan Jacobo Rousseau, 13urke, Duguit y otros.
Con un interés profundo en la problemática dinámica del poder polltico, el autor
pasa fl!Vista a las teorías esbozadas por Montesquieu, Hawiou, Jellinek, Y a las constituciones federales norteamericana y mexicana (p. 359-382). Con ~ero ejemplat
Gon.zález Oribe da un panon.ma histórico de las diferentes estructuraS del poder
polltico. Trata del gobierno y el régimen representativo, de la libertad política Y la
soberanía nacional, del poder de sufragio y el poder ejecutivo, de las varias formas
de referéndum y plebiscito, de los diversos gobiernos de matices aristocráticos, democráticos y mixtos, y de las varias formas de federaciones y confederaciones de Estados
(p. 383-410).
Tratando de las vicisitudes en la vida del poder estatal, el autor discute las grandes
revoluciones de la Historia y el derecho de la resistencia activa y pasiva contra la
opresi6n (p. 4141 y ss.), la fusión y extinción de los Estados (p. 421), el derecho
natural e inalienable de fonnar agrupaciones que persigan fines comunes, los partidos
socio-económicos e ideológicos de cuño personalista o transpe.rsonalista (p. 427 y ss.),
el muy importante fenómeno de la opini6n pública (p. 432) y las organizaciones internacionales, incluso la ONU y sus agencias especializadas (p. 435 y ss.}.

III
En la tercera parte, intitulada El Deber Ser del Estado, el autor trata primeras
mente el problema del origen. del Estado bajo los puntos de vista histórico, sociológico,
teol4gíco y ético-espiritual.
Varias son las etapas que recorre el Estado en su evolución desde la familia hasta
la constitución del grupo gobernante que reclama con exclusividad el monopolio de la
coacción {p. 444) .
Los teólogos, haciendo hincapié en la palabra del Apóstol (San Pablo, Rom. XIII,
l : "No hay potestad que no venga de Dios y todas las que existen son ordenadas por
Dios") reconocen a Dios como la causa eficiente primera del Estado, y al hombre,
con su naturaleza racional y su voluntad libre, como la causa segunda del mismo
(p. 445). Dedica el autor sendos parágrafos a los principales expositores de la doctrina del contractualismo originario, a saber, Hobbes, Locke y Juan Jacobo Rousseau
(p. 446 y ss.), y a los más destacados representantes del iusnaturalismo cristiano,
desde Santo Tomás de Aquino, Fray Francisco de Vitoria y el Padre Francisco Suárez,
hasta nuestros días, con Cathrein, Rommen, Leclerq, Maritain, Nell-Breuning, Verdross, Messner y otros (p. 450 y ss).
La pTegunta "¿Por qué debe existir el Estado?", fue contestada de un modo muy
diverso a lo largo de la historia del pensanúento políticoi bajo un punto de vista
teológico-religioso ---&lt;¡ue en nuestros días ha sido desarrollado ampliamente por las
encíclicas papales en materia civi.copolítica (p. 476 y ss. ) - el origen divino de lá

888

autoridad política constituye también la justificación traset-ndente del Estado (p. 468
Y ss.), mientras que 1a posición naturalista ve al Estado como producto de una necesidad física u orgánica, y la contractualista ---&lt;¡ue se apoya en un plurifacélico con•

tractualismo originario, concebido, las más de las veces, no como un hecho histórico
~o como principio de justificación ideal del Estado aun cuando jamás se haya rea~
liza~o (p. 488)- lo ve como una necesidad jurídica (p. 478 y 481 y ss.). Otras
teonas parten de una base de necesidad ética o psicológica o de una solidaridad social.
Merece una consideración especial el "personalismo moderado -equidistante del individualismo a uJtranza y del exagerado colectivismo"- abrazado por el mismo autor
según el cual el Estado "tiene el valor de un medio para el cumplimiento de los m~
altos fines hwnanos" y, dando al hombre la oportunidad de alcanzar su desarrollo
integral Y hasta su bien supremo, promueve al máximo el bien público temporal sobre
la base de un orden juridico justo que garantiza la primacía de los valores espirituales
(p. 497 y ss.).
Sin turbarse frente al pragmatismo y utilitarismo de las axiologías modernas Gon-

~I~. Unl&gt;e sabe bien que los valores tienen su raíz en el ser (p. 505) y ~ta de
Justificar qu~ el valor supremo de la vida social es el bien total de la persona humana.
Una, vez mas se declara partidario intransigente del "personalismo, que da la pñmacia a la pei:sona y sus valores" y condena inflexiblemente el "transpersonalismo
que va más allá de la_
a la que instrumentaliza, y considera como supremo~
los valores de la colecbv1dad (p. 510). Añade el autor una sumaría ojeada histórica
del ~ro~lema de la ~ona humana desde la Ciudad Antigua basta las ideologías
totahtanas de nu~tro s¡glo1 a saber las del fascismo, nazismo y comunismo (p. 510515), Y más detewdamente en la perspectiva ontológica contemporánea (p. 5l8 y ss.).

~.r:a•

• Es evidente para el autor la necesidad del personalismo, que es un humanismo
mtegral,. al cual considera bajo el ángulo axiol6gico del Estado. Hay una jerarquia
en los bienes y val?res q~e debe respetar la personalidad moral del hombre y que Jo
conduce hasta su vmculación con el ser necesario. Entre esos bíenes íntermedios entre
el bi~n ~artic~;ir del ser humano y su Bien Supremo, está la s:ociedacl, que es, en
esen~ la umon moral de personas humanas para el bien común". Este "no es sino
el. COnJu.nto de bienes Y servicios que la colectividad social pone a disposición de sus
:embros para q_u~ al~cen su desarrollo. pleno, e~ todos los órdenes, material,. ,:,ulral, moral, espmtual (p. 543). La soaedad, ast, es concebida en función de lá
person,t: "es una prolongaci6n de la persónalidad humana, una especie de superestructura personal" (p. 552).
. Go_nzález _1;1ribe dedica el último capitulo de su magistral y voluminosa obra a los
ideanos polittcos y al humanismo político. El víejo ideario liberal eambió muchas veces_ su sembl~te. _Habiendo pugnado por la desaparición de monopolios y reglamen•
taCiones, el ~beralismo abrazó el lema del "Jaissez Iaire, laissez passer", y favoreció
una tendencra netamente individualista y capitalista, para lá cual los individuos no
eran más que átomos sociales {p. 570).
~ secuaces del Estado de Derecho liberal-burgués se guiaron, sobre todo por la
legalidad _d_e ~ ~dministración y la Constitución como ley suprema, con su a~íración
~ un equibbno fundamental de poderes, sin tomar en consideración que la antítesis
mterna _del libe~smo_ radica (según Ruiz del Castillo, citado por el autor) en que
la doctnna ha de msp1rar, a la vez, una soberanía absoluta para el Estado y un derecho absoluto para el individuo, y que dos absolutos no pueden coexistir (p. 573),

889

�Entre las corrientes de neoliberalismo y sus críticos destaca el autor los matices
abrazados por Keynes (Teoría general del empleo), Franklin Roosevelt (New Deal) y
James Bumham (Managcríal Revolution) (p. 578 y ss.).
Sin perjuicio de su intransigente condena de los sistemas totalitarios, González Uribe
no ha pasado por alto el hecho de que existen también regímenes dictatoriales y
cuasí--dict.a toriales de una clara filiaci6n anti-comunista ( el de Portugal y el de España) que ddiendcn los principios de la civilización cristiana y las costumbr~ nacionales (p. 574 Y ~.). Los menciona con objetividad y trata a continuación de los
idearios de la democracia cristiana, que han tenido aplicaci6n en diversos países. Su
fundamento está en las encíclicas y documentos papales, desde la Rerum Nooarum,
de León XIII, hasta la Carta Apostólica Octogesima Adveniens, de Pablo VI, de
1971 (p. 476 y SS. y 596 y SS.).

IV
Aumenta mucho el valor pedagógico de la obra que reseñamos, el Apéndice intitulado Esquema de Historia del Pensamienú&gt; Polltico, que ofrece a los estudiantes de
la politología contemporánea toda una sucinta historia de las ideas poüticas (p. 613659).
V

Séale permitido al recensionista a.ñadir de su cosecha algunas palabras de reconocimiento y suplemento.
La obra magistral de Héctor González Uribe merece sumo agradecimiento sobre
todo de parte de los que cursan los estudios poüticos en la., aulas universitarias, porque
les facilita enormemente la difícil orientación en el laberinto moderno de la desgraciadamente demasiado pragmatizada bibliografía política. El estudiante podrá recurrir
también, con sumo provecho, a otro volumen magistral de un pensador mexicano, a
saber, a la Teoría del Estado (Fundamentos de Filosofía Politica), de Agustín Basave
Femández del Valle, México, Editorial JUS, 1955, al que el mumo autor de la
Teoría Política ha citado algunas veces.

que fue con un propól;ito premeditadísimo que el pensador austríaco vino a ser víctima
de un ostracismo cultlll'lll y político.•

Las razones principales que hacen comprensible ese silencio alrededor del sabio
vienés han sido: a) para los social-demócratas. Spann es el enemigo mortal del
marxismo y uno de sus más terribles críticos; b) para los católicos, Spann es sospechoso de adherirse al panenteísmo, porque en todas sus obras habla de la Ganzheit
( = el "todo" o "entero"} que concibe como idéntico con el ser y valor más alto y
por tanto con Dios mismo (Spann era, sin embargo, un teísta convencido que imprudentemente hi1.0 suya una dicci6n semejante a la del Maestro Eckehart); e) para
los nazis, Spann. no obstante su alta estima de la nación alemana, era un serio adversaño porque defendía intrépidamente la primacía del espíritu mientras ellos abrazaban
la primacía de la sangre.
Inspirándose en el universalismo de Platón y Aristóteles ( cfr. Polit. A, 1, pío. 11 b:
primacía del todo sobre la parte) y en el idealismo alemán, Spann opinaba que la
sociedad era conceptualmente el dato primero, y por lo tanto habría corrido el riesgo
de ser clasificado por González Uribe como partidario del trampersonalismo. Por otra
parte, empero, Spann condenaba intransigentemente el lOtalitarisrno y el colectivismo,
y hacía hincapié en la economía concebida como un medio para fines, y combatía infatigablemente en favor del esplritu humano -que para él sólo es capaz de desarrollarse
cuando se nutre de otro y&lt;&gt;-, de tal modo que quizá bajo estos puntos de vista el
ilu,tre fi16sofo m~cano no babría impedido rigurosamente a Spann el acceso a su personalismo recordando que también el bien &lt;'.onocido teólogo católico K.arl Adam, en su
obra magistral sobre la Esencia del Catolicismo, ha opinado que, respecto al pecado
original y la redención realizada por Cristo, la vida, virtud y pecado de los hombres
constituyen una totalidad y unidad sui-generis como un solo hombre al cual se aplica
el proyecto de la salvación divina, y que la Iglesia ya existe en germen, antes de que
Pedro o Juan se adhieran a ella.• Esta manera de pensar desempeña quizá el papel
de un "transpersonalisrno" personal o de un personalismo elevado a una segunda
potencia.

En lo que atañe a tantos otros teóricos políticos de idioma español, querríamos remitir a los lectores a una joya desgraciadamente casi olvidada, a saber, la Prudencia
Política, escrita por el catedrático de la Universidad de Madrid, Leopoldo Eulogio
Palacio.'
El único gran pensador en materia filos6fica y sociológica que, a pesar de su im•
portancia fundamental para el desarrollo de la Sociología y la Politologfa bajo un
punto de vista metafüico, no trata González Uribe en su Teorla Política, es Othmar
Spann.i Sin embargo, nadie podría culpar de descuido al ilustre autor mexicano por1

Cfr. PALACIOS, LEoPoLDO EuLooro, La Prudencia Pol!tica, 2' ed., Madrid, Instituto de Estudios Poüticos, 1946.
1
Cfr. SPANN, ÜTHMAR, (1878-1950). La edición completa de sus obras abarca XXI
tomos, con aproximadamente 8,800 páginas, y fue publicada en Graz, Austria, por la
Akademisclle Druck- und Verlaganstalt. Entre sus obr.u fundamentales se cuentan:
Geseflschaftslehre, t. IV; Der wahre Staat, t. V; Schopfungsgang des Geisw, t. X.

890

• Hace falta el nombre de ÜTHMAR SPANN también, p, ej., en los dos tomos peda•
gógicamente importantes en el ambiente de la politología alemana: Kla.s$ike, des politischen Denkens, t. I y 11, München (ed. C. H. Beck), 2' ed., 1968.
• Cfr. ADAM, KARL, Das Wesen des Katholizismus, 9' ed., Düsseldorf, Alemania
(Mosella-Verlag), 1940, p. 45, 46. {Existe también una versi6n española).

891

�LA DIFlCIL PROGXOSIS PARA LA U~IVERSJDAD
ZoENEK KoURÍM

"Lo QUE MÁS URO.E A LA Ui-1v.ERSIDAD C5 penetrarse de su condición problemática",
escribió en 1951 J. Marías.' Palabras que se quedaron sin resonancia alguna, como
ocurrió, por lo demás, con muchas otras; el discurso sobre la Univ&lt;&gt;rsidad no fue entendido fuera del cu.adro cerrado de ésta: clasilirado desde su origen bajo el adjetivo
"universitario" no tenía derecho para llegar a ser universal. En el peor caso, relegado
entre los ejercicios estilístico-intelectuales: en el mejor. admitido en una pcrspcetiva
cuya dimensión \'a del voluntarismo a la utopía, no interesaba sino a los universitarios.
Pues ¿no fue concebido por uno de ellos y a ellos destinado?
Se olvidó ( por causa de dicho ostracismo categorial que tiene sus raíces en un
anquilosamiento normal de todo pensamiento autosuficiente) lo esencial: que la Universidad no es una institución equiparable con el conjunto de otras instituciones; que,
para cumplir su misión, necesita siempre ir más allá de su función explírita y programas establecidos.' Sólo este continuo superar ( vencer la contradicción formal del
estatuto) le puede asegurar la supervivencia y el desarrollo.
Hace ya más de cuarenta años, J. Ortega y Gasset, con su habitual claridad, planteó
el problema fundamental, el del binomio Universidad-ci.c ncia que no deben ser ni
fundidas ni separadas. En una visión totalizadora "la Universidad es el intelecto -y.
por lo tanto, la ciencia- como institución"; pero esa identidad espiritual, si engloba
la\ condiciones de eficacia y actualidad, resulta --sigue resultando-, de una hetero•
geneidad de hechos cuyo sentido constituye el contenido de una finalidad, la nuestra.

De aquí la fórmula orteguiana: "la Universidad es, además, ciencia". Y la precisión consecutiva: "no un además cualquiera y a modo de simple añadido y cx~ma
yuxtaposición, sino que - ...- la Universidad (iene que ser antrs que Universidad,
ciencia". La "atmósfera" científica da "el supuesto radical para la existencia de la
Universidad", se puede decir que "la ciencia es la dignidad de la Universidad, más
aún", su r'alma".
La segunda significación del "además". complementaria y no menos importante,
insiste en que la Universidad debe abrirse "a la plcma actualidad", estar en medio
de ella, sumergida en ella. Para que la Universidad vuelva a ser "lo que fue en su
' El intelectual y su mundo, Madrid, Espasa-Calpe, 1968, p. 104-.
: Hecho que fue comprendido --en su forma negativa- por los nazis que cerraban
sistemáticamente las Universidades en los países ocupados.

893

�hora mejor: un pnnc1p10 promotor en la historia europea", Ortega preconiza con
urgencia su intervención en la vida pública.•

•
En los años cincuenta, dedicó al problema de la Universidad unos penetrantes
estudios Gastón Berger, inventor de la "pedagogía prospectiva", según la cual "la
educación tendrá que anticiparse a la enseñanza, lo que supone un cambio radical
de orientación: en lugar de distribuir los conocimientos enciclopédicos, rápidamente
superables -pues perecederos- en el mundo cuya historia va acelerándose, hay que
dotar ante todo a los jóvenes de medios adecuados para afrontar la situación científica y cultural en continua evolución.

Así, en la concepción bergeriana "la Universidad no proporciona el coronamiento
de los estudios sino que es una apertura sobre la vida". Lejos de estar limitada a lo
útil, su tarea humana imprescindible ~ "aprender a ser'', darnos ''el gusto y el amor
de la libertad sin la cual no hay existencia auténtica".•
Prolongando la obra del filósofo francés en la dirección. indicada, sus colaboradores
y discípulos establecieron, antes de estallar la -rebelión estudiantil en 1968, un diagnóstico que la preveía con una certeza casi matemática.

En
papel
marla
en la

efecto, si la Universidad debe desempeñar en la sociedad contemporánea su
de centro "de producción científica y de creación cultural", es necesario refordesde lo interior y, al mismo tiempo, reconsiderar las modalidades de inserción
estructura estatal."

Pero -y los hechos lo mostraron contundentemente-- tampoco el análisis y visión
prospectivístas fueron tomados en serio.• Hoy, cinco años después de la ola de "con•
testaciones" que trastornó el antiguo sistema universitario, el nuevo orden todavía no
está en vigor; la Universidad (al menos la de la Europa occidental) trata de acomodarse, con éxitos bastante desiguales, a un "modus vivendi" pragmático donde la
precariedad concepcional se pone en difícil equilibño con la flexibilidad doctrinal.

• Obras completas, Madrid, Revista de Occidente, 1962, t. IV, pp. 350-353.
' L'homme moderne et son éducation, París, P.U.F., 1967, pp. 131, 111, 93.
' " ...si se adopta un punto de vista prospectivo, las Universidades aparecen como
instituciones, centrales y no marginales, y cierta gestión estática como 1a herencia de
una época acabada, cuando los problemas de la producción y del cambio parecían
menos importantes que los de la igualdad juridica y de la transnúsión de Jo adquirido." (A. ToURAlNE, Crise et transformation de l'Université; PROSPECTIVE, París,
septiembre 1967, núm. 14, p. 50).
• Naturalmente, no podemos aquí dar cuenta de todos los escritos que fueron consagrados en este periodo al tema de la Universidad, escritos que van del radicalismo
(cf. por ej. G. GusooRJ&gt;, La Universidad en cuestión, París, Payot, 1964) hasta las
posiciones más o menos tradicionales (cf. por ej. A. CATURELLJ, La Universidad, su
esencia, su vida, su ambiente, Universidad Nacional de Córdoba, 1963; part. pp. 133134: "Técnica y misión de la Universidad").

894

•

En su impresionante libro sobre Ser y quehac11r d11 la Universidad,' Agustín Basave
Femández del Valle, Presidente del Centro de Estudios Humanísticos y catedrático
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n, nos invíta a reflexionar, hallar con él
un remedio a tal estado de cosas.
Ya en la Introducción, situándose "en posición de universitario comprometido"
-a quien incumbe "una elevada rectoría social, cierta preeminencia personal y una
inocultable función prospectiva"- el autor se pronuncia en pro de "la Universidad
vocacional frente a la Universidad profesional", postulando así la prioridad del "espíritu crítico sobre 1:l sistema concluido de conocimientos actuales".•
El Profesor Basave acomete el problema en metafísica que reconoce la finalidad
del ser de cuya verdad última procede el saber comunicativo, unitario y orgánico. De
aquí, la siguiente definición: "la Universidad es la institución de estudiantes y profesores que por la investigación y 1a docencia se ordena a la contemplación de la
verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de las vocaciones
personales Y a la preparación de profesiones necesarios para la realización del bien.
común".
Conforme a esta escala axiológica es permisible "conjeturar, para el próximo futuro,
un desplaza.miento del centro de gravedad de la enseñanza. universitaria" hacia "la
clarificación e impulso de las vocaciones" que se efectuará al través de "un continuo
aprendizaje, ...un arte de evaluación, crítica y autocrítica".
Para "hacer de la Universid;d la tonciencia más lúcida de nuestro tiempo" hay
que mantener la presencia viva de "una idea directriz" ("la Facultad de Filosofía
puede servir como eje espiritual de la Universidad") que se concreta atribuyendo un
carácter universal, comunitario e interdisciplinario al trabajo universitario a la vez
educativo y de "investigación abierta, continua, prospectiva", donde el humanismo
se combina indisolublemente con "la invención a todos los niveles" según "una metodología rigurosa"!
Antes de proponer unas medidu específicas para buscar soluciones a la crisis de la
Universidad contemporánea -crisis causada principalmente por la preponderancia
concedida a la enseñanza profesional- y llegar a la meta indicada, el autor nos facilita los resultados de su vasta encuesta sobre la situación universitaria en los principales países europeos (incluso la U.R.S.S.), los Estados Unidos y Ja América Latina;
se desprende de este estudio comparativo que no existe ningún modelo acabado y
transmisible. Tampoco el balance de la rebelión estudiantil (el Profesor Basave habla
de "una nu~va clase social: el estudiantado") aparece como unilateralmente positivo
o negativo. Más que de otra cosa, se trata de un síntoma que señala "una sociedad
defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su misión hist6rica".'º
"La reforma integral de la Universidad" debe tener en cuenta todos los aspectos:
estructural, administrativo, acadénúco y vocacional; sus principales bases expuestas
por el catedrático de Monterrey, son las siguientes:
' El subtítulo: Estructura y misión de la Universidad vocacional; prólogo del Prof.
Dr. F. J. von Rintelcn; Monterrey, Centro de Estudios humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1971, 496 pp.
~ /bid., pp. 16, 17.
0
J bid., pp. 2-13.
10
/bid., p. 347.

895

�1 ) "Reforma de la primera y la segunda enseñanza - ...- , para que el alUlllnO
llegue a la Universidad con una base decorosamente sólida de cultura general.
2) Estudios electivos, al lado de los cursos básicos para desarrollar la personalidad
y la vocación.
3) Asegurar todos los objetos y accesorios necesarios a la enseñanza moderna.
4) "Becas y pensiones para estudiar dentro del país y en el extranjero."
5) Dar una elevada formación pedagógica a los universitarios.
6) Garantizarles una seguridad material
7) "Restaurar la disciplina" en la Universictad no con la ayuda de reglamentaciones, sino requiríeQdo que "el gobierno mantenga el imperio de la norma jurídica, sin
atropellos" y, por otra parte, "preparar un clima de mayor simpatía y comprensión
entre maestros y alumnos".
8) "La educación integral y armónica de los discípulos ocupará el lugar primordial
en la Universidad del porvenir". Se trata de "conjugar en feliz sincretismo" lo mejor
de los estatutos universitarios existentes, eliminando "de la educación todo dogmatismo y aprendi7.aje pasivo", preocupándose "por la vida entera del educando", ...y
"provocar la personalidad del estudiante, guiándola y dirigiéndola, a fin de que des•
cubra personalmente la estructura de la realidad que se le trata de mostrar'.

9) La tarea universitaria es ante todo socrática: despertar al educando y ponerlo
en la v'ia de "contemplación y acción". Además, la Universidad vocacional a) debe
buscar "la unidad orgánica del saber, la implantación de materias comunes verdade·
ramente universales -Antropología Filosófica, Teoría de la Política, Historia de la
Cultura- y abertura a los fundamentos filosóficos; b) Diálogo interdisciplinario~
c) Departamentalización sin abolir las Facultades; d) Simbiosis de Investigación y
docencia; e) Actividad orighµl y creadora en una integración metodológica con el
seminario científico y el practi&lt;:um, el taller y el laboratorio"."
El mensaje contenido en el libro del Profesor Basave es profundamente optimista:
bajo ciertas condiciones, la Universidad puede llegar a ser el más adecuado instrumento para la puesta en práctfoa del ''nuevo humanismo universitario", preparar el
advenimiento del "humanismo integral". De las negativas, la más importante queda
su "independencia de todo control político" que permite un ambiente de "verdadera
libertad dentro del orden"; de las condiciones positivas, la de reconocer en obrar de
la Universidad la primacía "del 'logos' sobre el 'ethos', es decir subordinar su que-

11
]bid., pp.350-3!&gt;6. Al propósito de la "simbiosis de investigación y de docencia"
el autor critica la opinión diferente expresada por J. Ortega y Gasset (cf. pp. L2-3,
163). No podemos detenernos en este punto. Sin embargo, hay que notar al menos
que Ortega se opone a Ja "investigación" y "cientifismo" entre comillas, que invadieron
a la Universidad, dañándola, porque ofrecían al estudiante una falsa imagen ( des•
problematizadora) de la verdadera ciencia, induciendo al joven a error de facilidad
en cuanto a su posible carrera científica.
Y hoy más que ayer la praxis confirma la vigencia de la siguiente proposición orteguiana: "la ciencia, al entrar en la profesión, tiene que desarticularse como ciencia,
para organizarse, según otro centro y principio, como técnica profesional. Y si esto es
así, también debe tenerse en cuenta para la enseñanza de las profesiones". ( Obras
Completas, t. IV, p. 341).

896

hacer a su ser. Ya que la Universidad, ese 'laboratorio cultural', supone y exige el
cultivo de la dimensión axiotrópica del hombre. Y se cumple en la fecunda proyección
socio-política".ª

•
A pesar de terminarse por un punto de interrogación, el título del último estudio
de Jean Fourastié, conocido universitario y futurólogo francés, parece señalar, al contrario, una visión pesimista. Cuando nos planteamos la pregunta: ¿ Quiebra de la
Uniuersidad?,u tenemos en efecto una duda seria que no incita particularmente las
esperanzas para una respuesta no afirmativa.
El autor parte de la comprobación común: "En ningún país del mundo, la institución universitaria está hoy juzgada satisfactoria -y estable"." La urgencia de una
mutación a la cual asistimos resulta ante todo de la creciente presión económica: la
sociedad actual siempre exige más diplomados y mejor calificados para unas tareas
precisas. El primer iupecto es cuantitativo: "la Universidad llega y llegará a ser cada
vez más el único empleo normal de los años de adolescencia y de juventud". La consecuencia de tal "extensión de la Universidad a las masas de hombres" será, según
J. Fourastié, "su estallido entre un número muy grande de medios culturales" u con•
forme a las aptitudes humanas.
El segundo aspecto calitativo (mejorar la calificación) debería hallar su solución
en la "adaptación de la Universidad al empleo"; en vista del aumento irresistible de
informaciones científicas, la única medida adecuada seria prolongar la enseñanza
de "cada ciudadano a lo largo de su vida", instaurar la Universidad vitalicia, incon•
mensurable con la nuestra: "es la nación entera la que persigue tareas universitarias".
El autor francés preconiza el "advenimiento ineluctable" de lo que Uama la "nación
universitaria" como resultado de "la reconversión de la Universidad introvertida" o
"universitante" que está demasiado separada de la parte activa de la nación; vemos
ya los primeros pasos prácticos en la progresiva fusión "del trabajo de los universitarios, ... de los ingenieros y .•. de los administradores", en la puesta "en uso de
las fórmulas harto eficaces de asociación universidad-industria"."

Esta transformación estructural destaca la importancia de otro problema: el de la
búsqueda de una cultura "polivalente" o "pluridisciplinaria" impuesta por la imposibilidad de una previsión rigorosa de empleo. Con lo que abordamos lo esencial de
la reforma del funcionamiento de la Universidad.
Hasta ahora dominaba en sus aulas el residuo de la mentalidad tradicional, la racionalidad, correspondiente mucho más a la transmisión de los resultados científicos
{"almacenar la información") que a la verdadera introducción metodológica en la
ciencia ("el tratamiento novador de la información, la aptitud para la descubierta,
la adquisición de informaciones absolutamente nuevas" ) . A la Universidad de hoy
Y de mañana incumbe promover el espíritu científico experimental, llave de 19s tiem•
pos actuales y próximo." En lugar de aprender, hay que "ap,render a aprendel", es
" Ser y quehacer de la Universidad, pp. 449-477.
u ¿ Fail/ite de l'Université?, París, Gallimard, col. "Idées", 1972, 186 pp.
" lbid., p. 9.
" /bid., pp. 65, 68.

" lbid., pp. 78-83.
tt /bid., pp. 11 O, 165.

897
R-57

�decir ... aprender a tratar la información; en vista de la decisión". En una frase:
"aprender a descubrir".'8
Partiendo de la distinción entre "Los valores científicos", los que "hacen progresar
a la humanidad'', y los valores "que La hacen durar" ( distinción establecida en sus
precedentes trabajos), J. Fou:rastié asigna a la Universidad (y no sólo a ella) el papel
siguiente:

1. Toma de conciencia por los enseñantes de este problema que debe moáificar su actitud pedagógica.
2. Ofrecer una imagen adecuada áe la Síntesis y resultados de la ciencia ex-

perimental.
3. Poner de relieve el espíritu científico, en tanto que "el método experimental es un factor mayor de toda concepción del mundo, y por consiguiente del
equilibrio vital de todo hombre de hoy".
4. Elucidar la idea de la felicidad: no hay que correr tras etla sino hacerla
objeto de "una investigación seria".
5. "La Universidad debe dar a las ciencias humanás lo mejor de s! misma";
es necesario renunciar "a las ideas preconcebidas, a los prejuicios políticos, a
las mentalidades arcaicas y mágicas", vigentes aquí más que en las ciencias
de la naturale'za, para diferenciar "claramente el espíritu racional del espíritu
experimental, sola fuente de descubierta, sólo criterio de la adecuación del pensamiento a la realidad".
6. En las ciencias humanas se impone así "el estudio de la condición huma,ia,
en su amplitud, en su drnma'', y la elaboración (y la enseñanza) de "la teoría
de la decisión" que puede esclarecerla.
7. En "la base de la revolucwn cultural" deberían estar las "cieiicias experimentales de la vida'', a saber "la biología, la zoología, la botánica".
8. Cada profesor "consciente de las lagunas de la ciencia y de la amplitud
de lo incógnito" tendría que poseer el sentido de la humildad, '.Y saber comucarlo a sus estudiantes.
9. Es preciso que "toda la Universidad colabore para volver a dar a la humanidad una concepción del mundo de acuerdo co,1 sus conocimientos y capa.?
11
de renovar de generacwn en generación el ardor de vivir''.

•

No hay duda de que existe un evidente paralelismo entre los libros de A. Basave
y J. Fourastié; es posible incluso llamarlo analogía, la cual va más allá d e lo aparente.
El primer autor, abiertamente filósofo, nos propone una perspectiva cuyo determinante de última instancia es moral (derivado de una fe ontológica), con todas las
implicaciones sociales. Para que el lector adopte la misma visión, más que el concurso
de los hechos, le es necesario estar en disposición espiritual favorable: creer que "antes
de reformar a La Universidad tene¡:nos que reformamos a nosotros mismos", tomar por
segura la tesis según la cual el universo entero tiene una aspiración hacia la unidad
y preguntarse ¿ por qué la Unwersiáad no habrla de constituirse en inst,-u,nento para
restauMr la quebrada 1Jnidad del cosmos?"°
u ]bid., pp. 119-120.
19

]bid., pp. 126-162.
.. Ser y quehacer de la Universidad, pp. 454, 362.

898

. En el segundo ~s,tudio, J. Fourastié escogió, a primera vista, una actitud más objct:Jva, la de UD soc1ologo que no reflexiona sino a partir de los datos estadísticamente
comprobables. Sin embai:go, las ideas que encontramos en Ja conclusión son las de
sagacid~d,_ filosofía, t~ologfa, co11cepcwn del mundo. Por lo demás, la fuente aparente
d_e_l p~rmsm~, o mcJ~r, de la prudente expectación, se apoya en la siguiente constac1on: Trescientos anos después de Galileo, el espíritu cientüico continua raro v
precario"."
'
Urr esclarecimiento su PIemen tano
• pued e ser halla d o en otro libro del mismo autor
donde ~e trata de la relación entre "el espíritu cient'úico experimental"
"la moral
necesana a 1a humanidad científica"; aunque "la moral no puede. . . se; cientüica"
s~ debe "beneficiar del espíritu cien tífico"; más, "la primera regla moral de nuestr~
tJempo es el deber de información científica".
D e aqu:í la concepción de "la moral humana" que comprende "diferentes 'niveles' ,,
desd? los ín_ipe~~vos cuya base es instintiva hasta la conducta influída por las "co,:
cepcione! filosoficar más generales", siendo éstas fuertemente depenwcntes "de la
personalidad &lt;le cada hombre".

. Para {~ Fourastié: ."la :ri~s. actual de la moral tiene"... por causa profunda la
mtcrvencion ~el espmtu cien tilico en la reflexión moral"; la solución se desprende ya
del plant~am1e~to del ~roblema: la renovación de la moral tradicional se efectuará
cuando dicha intervención llegue a ser decisiva, cuando se reconozca comúnmente
como "sola certidumbre" la experimental, cuando funcionen plenamente "los dos
motores" de la renovación moral "el conocimiento de Jo real y la fe e 0
un progreso
colectivo"."
~os autores subrayan la importancia, el papel fundamental del método investigattvo cuya generalización y aprendizaje constituyen la piedra angular de toda reforma
eficaz en la enseñanza universitaria, de la reconstrucción de la Universidad contemporánea .~el fut~?· A. Basave. se,, ~ronuncia en favor del método fenomenológico y
de una mtegracion metodológica , J. Fourastié sostiene el método experimental."'
Pe~o -y ese becho nos parece bastante grave para señalarlo-- uno y otro dan en
sus libros respectivos la impresión de ignorar la tentativa más seria que elaboró en
nuestro
.
. tiempo Fcrdinand Gonseth, La de la metodología de la apertiira a la e~peri.enc,a.
H ay _otro punto sobre el cual quisiéramos llamar la atención de lós dos autores·
10 contJe?e ~I Y~ citado estudio de J. Ortega y Gasset, en el que podemos leer: "eÍ
~cter mstituc1onal compete propiamente a la Universidad ....La ciencia es incoercible e irreglamentable".'"
Es decir, que el problema esencial que tiene que asumir la Universidad de hoy,
para problematizarse hacia el mañana se da en la cuestión: é Cómo institucionalizar
la libertad crtadora?
'

:: ¿Faillite de /'Université?, pp. 162, 166.
i,i J. FoUJlASTJÉ, Essais de morale prospective, París, Gonthier, 1966, pp. 128-189.
Cf. Ser y quehacer de la Universidad, p. 371.
~• Cf· t·Faillite
d e l'Unwemt
·
· ¿J. , pp. 96-7; Esrais de mcrale prosJ&gt;ective, p. l 70.
,.
.
Op. Cit., p. 351.

899

�ECOS Y REFLEJOS LITERARIOS DE LA AMWCA LATINA EN ALEMANIA

Comentario
Prof.

lIENNmG GRAP

Monterrey, N. L.

Es-ra ARTÍCULO-RESEÑA de algunas de las publicaciones más significativas de autores
alemanes sobre asuntos latinoamericanos abarca, en el sentido cronológico, el recién
pasado lustro entre 1968 y 1973. Se ocupa especialmente del creciente impacto que
causa la literatura hispano y luso-americana no sólo en los reducidos círculos de expertos hispanistas universitarios, sino más bien en aquel grupo cada vez más amplio
de lectores alemanes que se interesan vivamente por lo que sucede en la Améri!?'
Latina.
Son tradición fecunda y prometedora los múltiples vínculos tanto comerciales, como
espirituales y humanos con sus numerosos lazos de sangre que unen los países de
lengua alemana con sus amigos y socios latinoamericanos. Son tradición también los
seculares contactos entre los puertos de Hamburgo, o de Dremen con los centros económicos al sur del Río Bravo; son tradición los frecuentes intercambios de técnicos o
de científicos entre ambos socios en el pasado y en la actualidad. Basta con pensar
aquí en Mauricio Rugendas, en Alejandro von Humboldt, en Osear Niemeyer, etc.
Si el secular interés de Alemania en la América Latina se ha basado en estímulos
comerciales, en el afán de investigar y de explorar y basta en él de ciq,lotar (Federmann y otros); si la América ha sido hasta ahora la tierra -promesa para tantos emi•
grantes alemanes perseguidos, inconfo):ll)es o acosados por la más dura miseria, se está
perfilando un verdadero cambio deL interés. Europa-Alemania ya no son el núcleo
cultural-imperialista dentro de un mundo satélite político-econ6mico-cultural. El traslado de los centros políticos a las antiguas zonas marginales del Occidente y la manifiesta debilidad política europea, el constante perfeccionamiento de los medios de
comunicación visual y los frecuentes intercambios humanos, han contribuido a que
el viejo continente reconozca la igualdad de posición y de derechos del mundo latinoamericano. Ha ido desvaneciéndose la conciencia de preceptor-disdpulo en pro de
un trato amistoso de socio a socio. En los centros escolares alemanes, la información
detallada y objetiva sobre los países latinoamericanos ha sido deficiente y escasa hasta
fines de la década sesenta.. Lo que debJa ser realidad se confundía co11 imágenes y
nQCÍones misteriosas, ex6ticas y casi irreales. Fragmentos de informaci6n: el carnaval
de Río, los tantos pronunciamientos militares, los ritmos musicales, Benito J uárez,

901

��esfuerza por definir. Son impresiones pasajeras que no merman en el valor de este
libro y su valioso aporte a la concientizaci6n alemana del mundo latinoamericano.
La tarea de promotor y de preceptor en cuanto al descubrimiento y análisis literarios de la América Latina, la sigue Günter W. Lorenz con Literatura Confem/Joránea
en la J.mlrica Latina (Zeiagenossisohe Literatur in Lateinamerika). El subtítulo:
Cr6nica de una realidad, motivos y estructuras bosqueja los contornos Y perfiles
exclusivamente novelísticos de aquel mundo cuya fabulosa creatividad despierta la
admiraci6n y la fascinaci6n del lector europeo. Sigue Lorenz también esta pasión ma•
nifiesta por el periodismo, actitud que refleja en cierto modo su compromiso intelectual y sus inclinaciones sentimentales; continúa el estilo vivaz y rápido del reportaje
que combina el estudio analítico con el efecto peculiarmente informativo que procede
de la entrevista personal. La concentración del autor en la evolución de la gran
novela latinoamericana que se presta acaso más fácilmente a la definición de lo que
es y de Jo que significa esta América Latina, excluye desgraciadamente muchos aspectos interesantísimos marginales y se limita a destacar los emínentes centros narrativos
en la América del Sur o en México. Excluye el movimiento literario antillano y centroamericano. Lorcnz no intenta, desde luego, escribir una historia minuciosa de la
literatura, sino poner a discusión esta América Latina literaria, afán que la frecuente
inserción de opiniones a veces muy subjetivas y contradictorias de algunos destacados
autores americanos subrayan y apoyan. No es pues una obra que se dirija al científico
universitario, sino a un círculo más amplio de lectores interesados y preparados.
Literatura de un continente entre "el duende y eJ reino de nepantla", la "historia
como anticipación del futuro", aquel extraño pensar entre "sueño y realidad" cuya
magnífica manifestación es fenómeno vital de lo "real maravilloso", vigoroso concepto
más bien existencial que mera moda literaria, el delicado equilibrio mental entre
"desengaño y progreso", la transposicióp y transformación del "cosmos indio hacia un
cosmos interior" que puede ser, acaso, la misión más difícil que tiene que llevar a
cabo el "mestizaje cultural"; la busca afanosa de accesos a los "espacios del alma",
antes de que el avance de la ciencia les prive de sus encantos; todos aquellos problemas y actitudes, programas y corrientes revelan la muy complicada y fecundísima
realidad literaria de la América Latina. Realidad que se desarrolla simultáneamente
en varios niveles de la conciencia, realidad horrorosa y atractiva, confusa y pintoresca,
cuyos resultados asustan y asombran con su ímpetu de enseñar caminos nuevos no· sólo
para la América Latina, sino para la humanidad entera. Realidad de un mundo tosco
y refinado, cruel y sensible, tan cerca y al mismo tiempo tan distante en su manifestación literaria de las esferas de experiencia del lector europeo. Realidad cuyo tema
-central ha sido y será la busca de la "posición del hombre" (Ernesto Sábato), o sea,
la busca de un humanismo nuevo y auténtico.
El lector romántico se inclinaría a llamar a este mundo tierra exótica y virginal,
concepto que abarca tantas ilusiones fáciles. No es un mundo virginal lo que Lorenz
trata de presentar en su libro, es más bien un mundo bicéfalo y dual, ancestral Y ju•
venil, material e inmaterial y la supuesta virginidad existe sólo en el sentido de que
no ha corrompido todavía su esperanza en el hombre, única arma eficaz y creativa
ante el caos y la creciente absorción de Jo humano por la técnica. Nos devuelve aquel
continente la imagen del hombre que lucha, que sufre y que espera ante la tétrica
realidad y pesadil:a del hombre que funciona solo.
No extraña, pues, que el autor, ante una cosmovisión americana tan compl.e ja, re-

904

sultado de dos civilizaciones hostiles y ahora for2-0samente inseparables; ante e¡¡ta
síntesis de tendencias, manifestaciones y conceptos, se limíte a destacar los núcleos
de cristalizaci6n -los t1Qvelistas eminentes- y los momentos clave de una larga evolución que sigue en camino. Los siete capítulos manifiestan el lento y cauteloso proceder de Lorenz, su tenaz esfuerzo de interpretar, de definir, para captar una idea
concreta de lo que es la América Latina ob$ervada a través de su literafilra. He aquí
una relecci6n de los capítulos más importantes:
Perfil de un mundo antes del alba, Ariel entre los fuegos, La realidad de
la raza cósmica, La Argentina: modelo de un cosmos especial, Nueva Novela
o La época de la síntesis, y otros.
Sólo el consciente lector latinoamericano podrá juzgar si la VISion lorenziana de la
literatura contemporánea de la América Latina corresponde a la verdad y a la realidad de aquel continente.
La recepción de la actual literatura latinoamericana en los países de habla alemana
es el tema de un estudio muy interesante del hispanista alemán, Prof. Gustav Siebenmann (Universidad de Erlangen). Frente al gran número de títulos sobre aspectos
socio-económicos o políticos latinoamericanos, debido al estrechamiento de los contactos técnico-económicos bilaterales; frente al creciente número de traducciones, el
autor siente la necesidad de averiguar los motivos de este súbito interés y de
investigar la extraña correlación entre editores impulsados por cálculos económicos y lectores desorientados ante la múltiple oferta literaria latinoamericana. El súbito
"boom" editorial de títulos latinoamericanos (autores latinoamericanos o publicaciones
de autores alemanes sobre aquel continente) es la base de un análisis crítico que
reafü.a el Prof. Siebenmann para eliminar ciertos prejuicios muy arraigados. Son los
siguientes prejuicios: desinterés del editor alemán en arriesgarse a editar literatura
desconocida; el interés subdesarrollado del lector alemán para permitir la aceptación
de la literatura latinoamericana en gran escala; el cliché de considerar a la América
Latina como parte integrante del Tercer Mundo; la idea de que la manifestación
literaria americana es apéndice de la vida literaria peninsular. Estudia el autor las
costumbres e inclinaciones del lector mOQemo, su preferencia por libros de divulgación científica, por mini-enciclopedias, por la novela rosa. Acaba Siebenmann con los
prejuicios arraigados en cuanto al desinterés del editor, acaba con aquel cliché del
Tercer Mundo mediante un esbozo bien acertado de la evolución literaria latinoamericana que facilita el acceso a muchos autores americanos. No puede descartar, sin
embargo el prejuicio del lector desir,teresado, prejuicio que es más bien realidad que
se explica por la tradicional política cultural y educacional en la cual el complejo
América Latina ocupaba únicamente una posición marginal. El autor supone que
no babrá profundos cambios en las costumbres del lector alemán medio mientras que no
haya un verdadero cambio en la política. educativa, o sea, mientras el idioma español
no se enseñe en la etapa secundaria, para acercar, al adolescente, el mundo Ja.tinoamericano.
Siebenmann basa su estudio en una encuesta detallada dirigida
alemanas (de la RFA, RDA, Suiza y Austria). El resultado y la
prometedores ya que tanto el editor como el investigador sienten
probar mecanismos hasta ahora desconocidos. Parece que el interés

a 94 editoriales
colaboración son
la necesidad de
principal de con•

905

�sumidores y editores se conce:11ra en la vida literaria de los grandes países latinoamericanos (Brasil, Argentina, Chile. México), países con los cuales existen seculares
contactos oomerciales y humanos-familiares. El índice de los escritores traducidos nos
revela algunos aspectoS asombrosos. Parece que el conocimiento de la literatura brasileña está mucho más divulgado en los países alemanes que en los vecinos países
hispanoamericanos, según el número de autores traducidos.
El libro de Siebenmann, La Literatura Contemporánea en la América Latina y
su Recepción en los Países Alemanes (Die neuere Literatur Lateillamerikas und ihre
Re:teption im deutschen Sprachraum), 1972, interesante no s6lo por su amplio aparato
bibliogr-'"fico y por su resumen en castellano que permite también el acceso y la apreciación de este estudío por parte de lectores de babia española, hace referencia a la
Enciclopedia literaria -Autores Latinoamericanos- editado por Dieter Reichardt.
Abarca aquella enciclopedia (Literaturlexiko11 Lateinamerikanische Autoren), editado
en 1972, todos los autores, poetas, novelistas y dramaturgos latinoamericanos cuyas
obras o parte de ellas habían sido traducidas en alemán. Es de inmenso valor para el
lector alemán, no s6lo por los amplios datos biográficos sobre cada autor, sino, más
aún, por su valorización, breve pero objetiva, 1a cual reúne los elementos esenciales
de la respectiva obra litemria traducida de modo que el lector interesado encuentra
un sinnúmero de datos que le facilita la entrada a aquella literatura. Esta amplia
enciclopedia le comunica al público curioso una idea de la magnitud de la obra latinoamericana, tan s61o en su reducida parte traducida; le ayuda a escoger los temas
de su preferencia; le explica fenómenos insólitos o desconocidos y le invita a segUÍJ
adentrándose en una literatura tan fabulosa como inagotable.
La obra de los mencionados autores pertenece en cierto modo a una fase de iniciación alemana sobre el mundo literario latinoamericano, con sus autores, promotores y
vanguardistas, en una comprensión y un acercamiento mayorC11. Distingue a los promotores su abnegación y su entusiasmo, que valen más que algunos errores y defectos
ocasionales. La segunda generación se dedicará a estudiar con más objetividad tal
vez {ya que díspondrá de más información) fenómenos detallados, pasando así de
la creación de los contornos a un sistema de nexos y correlaciones que se extenderá
como un mosaico completo y delicado haciendo transparente y claro aquel mundo
literario aún poco conocido, misterioso y extraño.
Apoya este afán y necesidad de transparencia el libro editado por Elizabetb Siefer
por encargo de la Central de documentación {ADLAF) en el Instituto de Investigación ibero-americana de Hamburgo. Se trata de la Neuere D~tsche Latein-ÁmerikaForschung (Actual investigaci6n alemana de la América Latina), que oúe&lt;1e por
primera vez un resumen detallado de las instituciones y personas con dedícación científica sobre asuntos latinoamericanos. Es una especie de "¿ Who is Who?" bilateral ale•
mán-iberoamericano. Está dedicado principalmente a los temas socio-económicos; el
ambiente literario o filológico, sólo posee aquí carácter marginal.
La disposición de investigar es una de las necesidades fundamentales del hombre.
En su dedicación a la América Latina, esta disposición encontrará nuevas orientaciones humanas, encontrará un camino lleno de promesas y esperanzas.

906

LIBROS MENCIONADOS

GROSSMANN, RudoU, Geschichte tmd Problenu der lateinamerikanischen Literatur,
Munich, cdítoriaJ Hueber, 1969.
Lorurnz, Günter W., Dialog mit Latemamen
·
·ka, T-b'
n lllga, edítorial Horst Erdmann,
1970.

LouNz, Günter W., Zeitgeniissische Literatur in Lateinamerika, Tübinga, editorial
Horst Erdmann, 197 l.

StEBENMANN, Gustav, Die neuere Literatur Lateinamerikas und ihre Rezeption 1m
deutschen Sprachraum, Berlín, edítorial Colloquium, 1972.

RErc:a:ARDT, Dieter, editor, Literaturlexikon-Lateinamerikanische Autoren, Hamburgo,
Inslitut für lberoamerikakunde, 1972.

Sm~R, Elisabeth, editora, Neuere Deulsche Lateinamerika-Forschung, Dokumentationsleitstclle der ADLAF am Institut für lberoamerikaku11de, Hamburgo, 1971.

907

�EL REYNO: UN LIBRO DE RELATOS

Fms, El Reyno: Un libro
Sistemas y Servicios Técnicos,
S. A., Monterrey, México, 18 de agosto de
1972, 309 pp. P ortada de Federico Canru.

RAÚL R.ANGEL

4e relatos,

LA

PLUMA D.EL MAEsTRo RAÚL RANGEL F!ÚAs ha transitado como reja de arado
prodigioso _por distintos campos, sembrando cosechas que nunca se pierden. No es labrador rutinario que cansa la tierra con un solo cultivo. Año tras año, varía la semilla
y la madre de polvo responde prodigándose en frutos. A los temas universitarios que
maneja con la habilidad de un doctor en ajedrez, porque siente la angustia de sacrificio del peón y el alfil, se suman los razonamientos filosóficos, las cuestiones sociales
y las andanzas con vigor de atleta griego por las rutas de la historia.

Maduro ya como humano y escritor; en paz consigo mismo después de haber dado
al mundo ciudadano y al pueblo estudiantil el rédito de enseñanzas que recibió, se ha
detenido unas horas a la sombra del recuerdo para ver hacia atrás todas las pequeñas
cosas que, ensambladas, forman el todo de nuestra vida. Producto de ese repaso minucioso al pretérito es su nuevo libro: El Reyno, aparecido en los calores de agosto
de este año. El reyno a que aluden todas sus páginas nació en el horno de septiembre
Y por eso la de la fiebre es la temperatura normal de la región y de sus habitantes.
Fiebre para amar tozudamente a una naturaleza madrastra; fiebre para tejer el progreso en una rueca sin hilo; fiebre que engendra delirios vueltos realidad sobre la
marcha.
Una cita del padre de nuestra crónica local abre con aldabonazo solemne la puerta
del libro de relatos: "No tan solamente en los Reynos muy poblados y opulentos suceden prodigios y portentos sino en provincias y poblaciones pequeñas, que son para
mayor admiración".
La obra es eso: una serie de relatos de prodigios y portentos sucedidos en familias
que aportaron al edificio de Monterrey el ladrillo o el adobe de sus hijos; algunas,
conocidas no más allá de las tres puertas de la calle en que vivieron; otras, de fama
saltarina que rebasó límites de muniaipio y de provincia. L a vida de cada uno de
nosotros es tan interesante como la del Rey Sol, pero como el marco no es de madera
de Versalles, nos hundimos con plomo de inferioridad en un pantano de nada. La
obra de Rangel Frías no exige a sus personajes, para entrar a ella, ni casaca floreada,
ni frac adusto de hombre público, ni espada de gala de caudillo victorioso.

909

�Principia el libro con 1a partida de nacimiento del reyno que se disputan en tercia
los lusitanos Carvajal y de la Cueva y Alberto del Canto, así como el posiblemente
extremeño Diego de Montemayor. Las palabras de Rangel Frías asumen aqui el tono
amarillo-pergamino que corresponde al rancio castellano que ya no se habla. Al lado
de los diálogos españoles danzan los indios pintados de rojo. El valle azul mira con
ojos de Santa Lucía la abundancia de mezquites, anacuas y tunas. La religión de
Jehová recién injertada en la tierra virgen de hispanismo, se quiebra como palo
de quiote y la comarca entra en catalepsia esperando un despertador. Otras carretas con
vanguardia de jinetes cristianos arriban después retocando desde el sur las paralelas
de camino que llevan al reyno dormido.
Los relatos brincan con desorden de impala a la época actual. Andrés, cuya vida
de niño pone esmalte de nostalgia a las 309 páginas de la obra, es, en realidad, el
Maestro Rangel Frías. No puede encapucharse de e."Ctraño. Se descubre en el amor
con que mati.7.a los óleos, sin secar nunca, de la madre y el padre médico; de la casona
de los años 20, escondida frente a la estatua de Gonzalitos,, en un recodo de la calle
15 de Mayo; de los vecinos pintados a 1o Franz Hals que yo también conocí. Uno de
los dos hermanos curanderos y santos varones que cita, fue mi padrino de primera
comunión: don Guillermo Gutiérrez. En la botica que ambos regenteaban compré por
dos centavos cada una, las primeras obras literarias que leí, ajenas al libro escolar:
los cuentos de Saturnino Calleja.

La calle del 15 de Mayo se estanca como placa de daguerrotipo en el recuerdo del
Maestro. Bullen en él los contornos distantes de albañiles, aprendices, pilmamas, sirvientas y aseadores de cal:&gt;.ado que nutrían de pobreza el vientre de tejabanes de
aquellos condominios rústicos designados con el nombre fraternal de vecindades: San
Miguel, Santa Lucía, La Jarrita; surtidoras de pies descalws teñidos de chocolate que
subieron a estamparse en los murales de Diego Rivera.

aplastar con fuego porfiriano a los espartacos indígenas de Tomóchic. La estrategia
teórica que triunfa siempre en las aulas del Colegio Militar, sufre grave revés .en el
frente real atrincherado de pinos. Caen oficiales enamorados de Napoleón y ruedan
acémilas que nunca figuran en la orden del día. Ningún revoltoso quedó con vida.
El teniente Frías describe más tarde las escenas de sangre en un libro que hace estremecer de ira las cien medallas del Dictador. Ordena que se le juzgue procurando
matarlo en forma legal. Sin embargo, logra salvarse como en las novelas de aventuras.

La revolución que arrulla a Monterrey con cañonazos es evocada por el Maestro
Rangel Frías en el primer ataque carrancista y la epopeya ridíruJa y vana de José
Gonzalo Escobar. Siguen otros capítulos que no comento para dejar al lector, que los
habrá en gran número, la oportunidad de reflexionar. El libro es un balance de impresiones personales vistas a travé$ del sentimiento y una apología del reyno hoy menos
inoce11t·e y más cargado de la codicia y la violencia de los hombres.
Mis vacaciones escolares de fin de año las pasé siempre en una casa asomada a la
boca del cañón de "La Huasteca". Jesús Scpúlveda, ahijado de mi madre, pizcaba en
agosto la producción generosa de aguacates, higos y duraznos de la heredad. La aprisionaba en cajas que luego traía en guayín al mesón de don Cesáreo Campos. La
despedida era siempre la misma: Mamá, voy pal reyno... La palabra estuvo prensada
muchos años por capas sucesivas de recuerdos. Hoy, el Maestro Rangel Frías tocó
el santo y seña de una época que se fue caminando a1 infinito... agosto.. . el reyno...

Profr.

HuMBERTo BuE'NTELLo CHAPA

En la casa patriarcal, cuyo patio era un bosque doméstico de granados, el alma
de Andrés muda de piel para convertirse en adolescente. El 6rgano de tubo único de
la cigarra, el parloteo gangoso del loro consentido y las notas de los pijaros enjaulados
que se encuentran a medio camino como trapecios de circo, van formándole una
costra de fantasía que barnizan el olor de los perones y la vista de las uvas en racimo.
A sus ojos la eme de la Sierra Madre se vuelve todo un abecedario de sueños.
D e un anuario carcomido por el tiempo extrae la reliquia artística de la~ pastorelas,
dramas que alborotaban de ingenuidad el barrio. Truenan de muerte comida los buñuelos mientras los dedos que debieran deshojar pétalos se ocupan en deshojar tamales. Tazas barrigonas de atole escapan de dos en dos del fondo de las cocinas para
que las bocas ávidas de retar a Lucifer aborrecido, cobren una nueva fortaleza. Quien
hace de Virgen María se ha lavado su pelo negro con raíz de amole y el cuerpo tierno
con jabón "Mariposa". Gila, Bato y los demás pastores de ocasión se pierden entre
tiras onduladas de listones.
Una sola vez contemplé de niño este espectáculo, para mí más imponente que La
guerra de Troya. Fue una noche decembrina de- cielo estrellado y frío que muerde
con dientes de lobo. Los coloquios se alargaron hasta asir el nacimiento de otro día.
Al regresar a casa mi madre me recibió con un aplauso atronador de nalgadas.
Asoma también la cara con bigotes marciales del teniente de la 4a. compañía del
9o. regimiento, Heriberto Frías, cercano antepasado materno que maneja la espada
Y las letras. Marcha coo su corporación por la cresta de la sierra chihuahuense para

910

911

�SOBRE EL FIN INMEDIATO PARA EL QUE CERVANTES
ESCRIBIÓ EL "QUIJOTE"
Comentario

G&amp;EOORJO B. PALACÍN
University oí Miami, Emeritus

Creo que el mejor modo de e3tablecer qué es el Quijote es precisar cuál fue el fin
inmediato para el que su autor Jo escribió. Naturalmente, si determinamos la verdadera situación del pueblo español en los días en que el gran libro se escribía, tendremos una buena base objetiva de conocimiento muy apreciable.
Podemos ver en la composición del Quijote dos propósitos fundamentales, uno inmediato, actual; otro más general y universal El propósito inmediato, actual, dirigido
a los contemporáneos del autor, incluye estos objetivos:
l. Distraer al lector:

"Yo he dado en Don Quijote ( el libro de 1605) pasf}tiempo al peeho melane6lico y m'Ohino / en cualquier saz6n en. todo tiempo",
escribió Cervantes en el terceto 8 del capítulo IV del Viaje del Parnaso. Y en el
capítulo 28 de la primera parte del Quijote se refirió a que los días en que escribía
su libro eran una época "necesitada de alegres entretenimientos...", idea que se reitera en otros lugares de la obra.

2. Censurar vicios y defectos de sus contemporáneos y de la sociedad de su tiempo,
lo cual incluye:
a) Crítica política y social,
b) Crítica literaria,
e) Orientación moral:

"Y quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto
de sus escritos enteramente, como deseaba .. ." dice Ceruantes al final del libro,
o sea, que su deseo al escribirlo no era otro que el de ver publicado sin reparo
de la aprobaci6n todo cuanto en él dice, como he expresado en En torno al
"Quijote", p. 232.

913
H-58

�3 Ob.etivo
nacional que incluye los dos anteriores y se refiere a combatir el des1
.
'
' a ¡·males de1 sigo
. 1
aliento
individual y general
español frente a la situación del pa1s
XVJ y a despertar y estimular el entUJliasmo en otro tiempo tradicional.
El propósito más general y universal incluye estos objetivos:

l. El primero del grupo anterior, siemprt'. vigente.
2. Humanfslica, o estudio de la naturaleza humana )' desarrollo de fuerte sentido
humanizante asociado a un alto sentido del humor.

3, Pedagógico, orientación del lector hacia un mundo de valores ~~ el que ~~re•
salen los más elevados ideales. Don Marcelino Menéndez Pcl,iyo dtJO del Qu1Jote,
en discuno leído en el Paraninfo de la Univenidad de Madrid el 8 de mayo de
J 905 que "Don Quijote se educa a sí mismo, educa a Sancho, Y el libr_" entero es
uná 'pedagogía en acción, la más sorprendente y original de. las pedagog1as~ _la conquista del ideal por un loco y por un rústico, la l~ura aleccionando y comgiendo a
la prudencia mundana, el sentido común ennob!eado por su contacto con el ascua
11iva y sagrada de lo ideal".

·
d o a h•cc•
4. Moralizador, onenta
" , a! hombre me¡·or y a mejorar su organización

social.
· eresa en este trabajo el objetivo que \Jamo nacional, el tercero del primer
M eun
_,
-1
rupo. No dudo que Cervantes escribió el Quijohi para sus contempomneos espano es,
~o que no se opone al hecho incuestionable de que, al mismo tiempo_,_ biro Co? él o~ra
universal y de permanente actualidad. Y opino que, leyendo el Qui¡ott, o bien oyendolo leer, puesto que el número de analfabetos era considerab~e, más del_ no~enta por
ciento,' e! pueblo español pudo recobrar y fortalecer la. confmnza en s1 ffi.lS.IDO .~ue
tan debilitada estaba cuando finalizaba el reinado de Felipe II. ~l valor del_ Qui¡ote
como obra de entretenimiento, "pedagogía en acción" Y orientación a la_ vida ~structiva, aumenta asl a medida que se considera la situación polí~:3, socioecon~mI~
y espiritual del pueblo español en los días en que Cervantes escnb1a su gran libro.
1 En el capítulo 32 de la primera parte del Quijote nos muestra Cervantes un ejemplo, suficientemente ilustrativo. de cómo se entusiasmaban las .gentes _oyend? leer los
.b
d caballería que podemos aplicar a la lectura de su libro. Dice alh el Ven•
liros
e
,
,
]¡·
hsega
tero: "._.cuando es tiempo de la siega se reúnen aqm, en as 1estas, ~uc os
·
dores y ~empre hay alguno que sabe leer, el cual coge uno de estos libros en las
man;s, y rodeámonos dél más de treinta, y estámosle oyendo con tant? gusto, que
•1 m·l "'"''.
(esto,
es no;. com=nsa
de las penalidades de la VI da Y nos da
nosqu1a1
........... ,
,-satisfacción)".
s Aún continuó esa pérdida de confianza en sí mismo del pue~lo español durante
el reinado de Felipe III. Gran parte de éste y durante los de Felipe IV Y Car!~, 11,
00 obstante ser también períodos de decadencia, como sus monarcas no eran belicoso,
pudieron pacificarse un tanto los espíritus y prepararse poco a poco ~a las _reforn;as
·
de Ft: " pe V - - vnrdenación administrativa , planes agrícolas e mdustnales,
oantenor~
•
mento de la educación, etc.- que continuaron con Fernando VI Y culminaron con
Carlos 111,

914

Y tengo para mí que la lectura del Quijote foe un elemento valiosísimo en el
período de 1605 a 1700 para ayudar a los españoles a reponerse espiritual y moral•
mente, a sobreponerse a la dura realidad y a estimular su fe en sí mismos.• Me baso
para llegar a esta conclusión en dos hechos: el conocimiento objetivo de la circunstancia española al salir de prensas el Quijote, y la valoración de tan excelente obra
-por numerosas personalidades en orden a permitir aquella alentadora acción.
Recuerdo en este ensayo la teoría de don Ramiro de Maeztu sobre el fracaso del
sueño de monarquía universal y de que, como consecuencia de ese fracaso, d pueblo
español se encerró en sí mismo. Una exposición a grandes síntesis de los reinados de
Carlos I y de Felipe II me es suficiente para refutar aquella teoría, pues10 que me
muestra una realidad muy diferente.
Me refiero a la decisión de Cervantes de contribuir a devolver a su pueblo la
tranquilidad que no tenía y a que por ello escribió el Quijote. Juicios de grandes figuras y consideraciones al respecto me confirman el valor de la historia de don Quijote
para aquel propósito.
Recuerdo por último la tesis de don Ramiro de Maez1u sobre que la raza t..'Spañola

se recogió a descansar después de illlber realizado su obra en el mundo; la refuto, y
razono que Ce.Nantes comprendió la !iituación de su pueblo y las causas que la deter•
minaron, y que para estimular a sus compatriotas y ayudarks a recuperar su fortaleza
de ánimo escribió eJ Quijote
Escribió don Ramiro de Maeztu en Don Quijote, Don Juan y La Celestina: "He
aquí un pueblo que lle;;a a ser una de las colonias más cultas )' ricas de la Roma
Imperial (era provincia, no colonia). A la caída del Imperio romano es invadido por
los bárbaros (el pals, naturalmente, no el pueblo). Cuando logra que los conquistadores acepten la religión y el lenguaje oficial de los conquistados, welve a ser invadido por los árabes, sin que se escapen a esta invasión más que unos cuantos grupos
montañeses. Durante varios siglos es la península el campo de bata.Ha de Africa y
Europa, sin que se St:pa si quedará al fin incorporada al mundo del Islam o al de
la Cristiandad. Al cabo de ellos empieza a decidirse el porvenir en favor de los reinos
cristianos. Avanzan estos paralelamente, con un punto ideal de confluencia en el
estrecho de Gibraltar. Al fin común de expansión cristiana sigue la fonnación del
medio común; la monarquía católica. Al ultimar la reconquista descubren estos pueblos las rutas marítimas de Oriente y Occidente. Se duplica la superficie de la tierra.
La expansión cristiana encuentra dos mundos nuevos que ganar para el cielo. Entonces
se escinde la Cristiandad de Europa en dos mitades. Se acude al fervor de los pueblos
peninsulares para el restablccirniento de la unidad cristiana. Se intenta la Contrarre•
fonna. Los pueblos hispánicos pelean en todos los ámbitos del orbe. Como es una
• Del éxito con que fue recibido el Quijote da idea el hecho de que habiendo
llegado a Portugal en enero de 1605 la primera edición de Juan de la Cuesta, en
febrero siguiente ya hizo la suya e.! librero de Lisboa Jorge Rodriguez, y en marzci hizo
otra el impresor de la misma ciudad Pedro Craesberck. Patricio May, de Valencia,
hizo dos ediciones en el mismo año, a conúnua_ción de la de Pedro Craesbeeck, de
Lisboa, Durante el reinado de Felipe 111 se public6 el Quijote en España en 1608,
1615 (dos ediciones), 1616 y 1617. Durante el de Felipe lV salió de premas en 1637,
1647, 1655 y 1662 (dos ediciones} . Y en eJ de Carlos II, en 1668 (dos edicionest,
1674 (otras dos) y 1697. El Quijote fue, pues, libro muy leído durante el siglo XVII.

915

�lucha supe.rior a aus fuerias, no triunfan sino a medias. Fracasa el rueño de la monar•
qui universal. Y entonces nuestros pueblos re encierarn en sí mismos."•
Todas las ideas son respetables y no lo es menos la ~uesta por don Ramiro de
Maei:tu. Peru a mí se me ocurre seguir otro proceso, más político-social, para llegar
a precisar el estado del pueblo español en la, d1a.s en que Cervantes comenzó a escribir
el Quijote:, o sea, hacia 1598, cuando Felipe II moría y !e sucedía su hijo Felipe 111.

.1

Las aspiraciones de Carlos I a la corona imperial, con nue= demandas de rervicios
a las cortes, y luego las guerras con Franci,co I de Francia, con los protestante,
alemanes y con los turcos y berberiscos, ocasionaron a España tan cuantiosos gastos
que de verdad la empobrecieron. La política de expansión de don Carlos, en fin, y
su intervención en todos los asuntos de Europa l!evaron a la hacienda española a un
lamentable estado de pobreza. Esto sin contar los grandes gastos que ocasionaban las
exploraciones y conquistas en América. Podría objetarse que España recibía oro del
Nuevo Mundo; pero en gran parte iba a otrm países de Europa para pagar las mercancías que de ellos se recibían y que España no produda, por falta de brazos -la

• M.u.zTU, RAMIRO DE, Don Quijote, Don Juan )' La Cdestino, 1926. Cito por la
octava edición de Espasa-Calpe., Col. Austral, 1957, p. 26. El sueño de monarquia
universal, que jamás tuvo el pueblo e.1pañol, lo que es de verdad España, era de
Carlos I y ele su para él complaciente corte. Tan imposible sueño en el Renacimiento
de "un monarca, un imperio y una espada", al que se lleg6 en un exaltado anhelo de
grandeza al recuerdo de Augusto por el que se llamó al monarca e.spañol el César, lo
sintetizó Remando de Acuña en su

SONITO AL REY NUESTRO SEfWR
Ya se acerca, señor,

o

es ya lfogada

la edad gloriosa en que promete el Cielo
una grey y un pastor sólo en el .suelo

por suerte a vuestros tiempos useruada.
Ya tan airo principio en tal jornada
os muestra el fin de uueslra santo celo,
y anunaia al mundo para más consuelo,
un monarca, un imperio y una espada.
Ya el orbe de la tierra siente en parte
y espera en todo vuestra Monarquía

población había disminuido sensiblemente, hasta quedar en poco más de cuauo millo•
ne.1 de habiranres-: y por otr;u circunstancias político-sociale4.
También los sucei;os en el interior de España contribuyeron a aquella pobreza. Sometidas las Comunidades de Castilla y las Germanía&amp; de Valencia, así como los
moriscos de diversas regiones, a quienes se oblig6 a abrazar el Cristianismo, tenemos
Wl panorama. nacional de aquel reinado que fue en definitiva un periodo de guerras
exteriores y de problemas interiores.
Cierto que España se cubrió de gloria en aquel tiempo con las exploraciones y
conquistas en Centroamfrica, con el viaje de Magallanes y Ele.ano, y con las conquistas,
en fin, ele México, el Perú y Chile. Pero la injusticia social, la pobreza, cada día
má.s acusada -ya desde los días deJ Descubrimiento de América el alza de los precios
había sido extraordinariamente grande y la producción habla disminuido mucho-produjeron lamentable:¡ efectos en el pueblo espaiiol, degenerando sus costumbres ;
debilitando su fortaleza de ánimo, tradicionalmente tan elevada.
Felipe II no foe menos absolutista que su padre. Lo prueba el que todos los asuntos
pasasen por sus manos y los consejos quedasen bajo su omnímodo poder. Incluso los
derechos de la religión católica se identificaron con los del monarca en la mente del
segundo de los Austrias españoles. Y si mereció de muchos aquel rey el dictado de
prudente, no faltaron en él pruebas de irresoluto e indeciso.
Felipe II heredó de su padre extensos estados, un ejército numeroso, aunque insuficiente para conservar y defender tantos territorios, en los que, como se decía, nunca
se pon.ía el sol; y, con todo eso, la enemistad no sólo de los protestantes de toda
Europa, sino también la de príncipes católicos, y aun la del propio papa Paulo IV
quien lleg6 a excomulgarle y le• increpó diciéndole: "Engendro de iniquidad, Feli~
de Austria, hijo del llamado emperador Carlos, el cuaJ, haciéndose pasar por rey de
España, compite con él en infamia y aun procura aventajarle".º
Entró Felipe II en guerra con .Enrique II de Francia y con el Papa; y luchó en
los Países Bajos. Y, por si fuera poco, envió contra Inglaterra la desgraciada expedición
de la llamada Armada Invencible.' Toda esa política de expansión y guerras empobreció todavía más la hacienda nacional. Y si Carlos I ahogó en sangre las libertades
de Castilla y de Valencia, Felipe Il tennin6 de manera incalificable con las libertades aragonesas. La muerte de Escobedo, secretario de don Juan de Austria, de incidente
al que no son ajenos los amores del propio rey con doña Ana Mendoza de la Cerda,
princesa de Éboli, le sirvió de pretexto inicial. Se acusó de haber instigado la muerte
de Escobedo a Antonio Pére:i.:, secretario de despacho del monarca, y éste, temeroso de
que se divulgasen en la corle sus amores, mandó prender y procesar a su sec.retario.
La intención de don Felipe en este desgraciado incidente queda bien clara con el final
del mismo. Antonio Péttz fue encerrado en la fortaleza de Turégano; pero pasado!
cinco añoo pudo huir a Aragón, donde se acogió a los fueros del reino aragonés y a
la protecci6n de su Justicia Mayor don Juan de Lanuza. Luego pasó a Francia.

conquistada por vos en justa guerra,
1

que a quien ha dado Cristo su estandarte
dará el segundo más dichoso día
en que, vencido el mar, venza la tierra.
Hemando de Acuña (1520-1580), de Valladolid, fue poeta cortesano, que no popular, y capitán de los ejércitos reales de España. En su soneto resalta la lisonja, opuesta
al sentimiento noble y sincero.

916

A mediados del siglo XVU la poblaci6n total de España era de 4,5 millones; en

1723 se había elcvado a 6 millones. De 7,4 miUone, era en 1747;- de 9,7 en 1768 y
de 10,4 en el censo de 1787.
• Bú.z~uEz FAArLE, AousTÍ.N, Hisloria de &amp;paña, ~egunda edici6n, Barcelona Editorial Ramón Sopena, 1933, p. 420.
'
' Intervino también Felipe II en las luchas civiles de Francia. Todo desencadenó
fuera d1.1 España un odio general contra aquel monarca.

917

�Como ZaragO'UI había prntegido a Antonio Pérez, Felipe II ordenó que penetrasl!
en ella un ejército al mando de Alonso de Vargas. Y aunque el Justicia Mayor y muchos caballeros se opusieron a aquel acto de fuerza, no Je fue diücil a aquellas tropas
adueñarse de la ciudad. Alonso de Vargas aconsejó a Felipe 11 el perdón general;
pero el monarca te escribió: "En reeibiendo ésta, prenderéis a don Juan de Lanuza,
Justicia Mayor de Aragón y tan pronto sepa yo de su muerte como Oe su prisión"."
"El Justicia -ha escrito el bistoriador Blá7.C¡uez: Fraile- fue preso cuando iba a
misa a la Seo. En la plaza del mercad◊ ahóse el cadá!so, y la cabeia de don Juan
de Lanuza rodó bajo el filo del hacha del verdugo, y su casa fue derribada hasta
los cimientos. Algunos nobles aragoneses que se habían distinguido por su adhesión a
Lanma, murieron en prisión aquel año. En las Canes de Tarazana de 1592 se modificaron los fueros de Aragón, y el cargo de Justicia pasó a ser nombramiento del rey,
quien, adem;(is, podría poner en el reino de Arag6n virrey extranjero."•
En el siglo XV las Cortes comenzaron a decaer y decayeron cada \'CZ mis. A mediados de aquel siglo los reyes comenzaron a usar la fórmula legislativa "quiero que
haya fuerza e vigor de ley, bien como si fuese hecha o promulgada en Cortes", sufi-

cp. Úf,, p. 4J6.
Para comprender bien la falla de respeto de Felipe II a las institucion~ de la
naci6n española, no está de más recordar el proceso de la institución del Justicia Mayor de Aragón. En su origen debió ser el justicia un funcionario público que entendia
en los casos de agravio del rey o de los ricoshombres. Probablemente comenzó siendo
un hombre algo versado en leyes a quien el rey elegía libremente para que le asesorara en !a administración de la justicia. Le encargaría luego administrarla en su nombre y por delegación suya. Es probable que existiese ya el justicia en el siglo XII.
Desde luego se sabe que en el XIII seguía a la curia real, que oía las causas ante
el monarca, y que por su orden ·promulgaba la sentencia que la curia dietaba. En un
pergamino existente en el Archivo de la Corona de Aragón se contiene una sentencia
del justicia Martín Pérez, del año 1248, en la que se lee: "de mandato spuiali dic/1
domini Petri Corpel/i dicimur judicando .. .", donde la expresión "demandato rpecia/i"
da a entender que el justicia no fallaba por s.í, independientemente.
Por ser Zaragoza la ciudad más importante de Aragón, su justicia pasó pronto a
ser el principal, y se le atribuyó competencia sobre los demás lugares donde había
justicia local, hasta constituirse en verdadero Justicia de Aragón.
La Concordia de Egea (1265) elevó mucho la dignidad deJ Justicia de Aragón.
Aquella transaeción entre Jaime I y lóS nobles, o el convenio que estos arrancaron al
monarca, 1:!Stableció en su ley quinta que en los pleitos o causas entre el rey y los
ricoshombrcs, hijosdalgo e infan-zones fu~ juez (lompetente el Justicia Ma}·or, pre•
vio consejo de los ricoshombres y caballeros que asisten a las Cortes y no fuesen
parte interesada, y que en todos los negocios de los ricos hombres, hijosdalgo e infanzones entre sí, fuese juez competente el Justicia, previo consejo del rey. La ley décima
de las Cortes de Egea estableció adem55 que el Justicia Mayor fuese siempre caballero. De este modo, como Je nombraba el rey, quedaba capacitado para juzgar las
diferencias entre ambos poderes.
En 1266 Jaime I dio jurisdicción al Justicia Pedro Sá.nchez para oír en cualquier
parte del reino en primera instancia. Mandó también que las sentencias de los justicias de las ciudades, villas y lugares pudiesen ser apeladas en primera instancia ante
~ BLÁZQUEZ FRAILE, AGUSTÍN,

cientemente expresiva de la suplantación de las Cortes, ant= ..,._
""' pod•,
. . osas, por e1
rey. Juan 11 hab'ia mandado que las dietas y gastos de los procuradores fuesen pagados
por el erario público; pero el número de ciudades con voto en Cortes fue reducido.
Para tomar juramento a Enrique IV se convocaron tan sólo doce ciudades, bacifodose
saber~ las demh que podrlan hacerse representar por cualquiera de aquéllas. Durante
los rema~os de Carlos I y Felipe II las Cones fueron convocadas muy pocas ve~."
La coacción Y el. soborno, a un tiempo, pesaban sobre los procuradores con frl'cuencia
'
nombrados por el rey.

Los Con~jos (de G.astilla, de Estado, de Hacienda y de Guerra) lejos de ser órga•
nos de gobierno eran meros cuerpos consultivos sometidos en absoluto a la autoridad
omnímoda del rey.
La administraciÓn municipal era realmente escandalosa ya desde los Reyes Católicos.
En los pueblos de realengo todos los nombramientos correspondían a la corona, y
bita, para allegar fondos, concedía los cargos mediante ciertas sumas. De ese modo el
cargo municipal se perpetuaba en el comprador y sus herederos. Con los Reyes Católioos, Carlos l y Felipe II se hiz.o normal la venta de carg:os concejiles ( regidores
pe~petuos, etc.). Los alcaldes ordinarios los elegían los ayuntamientos; pero quedaban
ba10 la autoridad del corregidor, quien era nombrado por el rey. En lo~ pueblos de
~ñorio los nombramientos de cargos municipales los hacía el respectivo señor; mas

1

i

918

el Justicia Mayor, pudiendo, los que lo quisieran, apelar de él ante el rey. Las causas
en segunda apelación eran de incumbencia del monarca; pero las resolvia eJ Justicia
Mayor por comisión especial, hasta gue por costumbre pasó a ser atribución suya.
E~ la ley ten:e.ra del Privilegio General dado en las Cortes de Zaragoza de 1283,
se dispuso qu_e et Justicia Mayor "iudge todos los pleitos que viniesen a la Corte con
consello de los ricos-hombres, mesnaderos, caballeros, fofanzones, ciudadanos, y hombres buenos de las villas segunt fuero y segunt fue acostumbrado".
En las Cortes de Zaragoza de 1348 fue reconocido el Justicia de Aragón como único
jue:i: competente para entender en todas las 1Iausas de oficiales y jueces delincuentes.
sin que nadie, ni el mismo rey, pudiese desvirtuar su sentencia. Impuso además aque~
!la ley á los oficiales públicos la obligación de consultar al Justicia de Arag6n sobre
las dudas que tuviesen acerca de fueros, privilegios~ libertad o uso del reino.
Por acuerdo de las Cortes de Alcañiz de 1435 el Justicia sólo podía ser preso o
vejado por acuerdo de las Cortes con el rey; y por decisión de las Cortes de 1441, de
la misma ciudad, el Justicia no p()dria ser removido de su cargo por el rey sin la
conformidad de las Cortes.
Esos prjyilegios y esa autoridad tenía don Juan de Lanuza. Con su arbitraria e
inhumana orden a don Alonso de Vargas, por la que .se ejecutó a aquel Justicia, Felipe
II infringió toda la tradici6n foral de Aragón y en especial las decisiones de las
Cortes de 1435 y 1441. Puede verse también proyectada la voluntad real sobre
las Cortes de Tarazona de 1592, al disponer estas que el cargo de Justicia Mayor
fuera amovible a voluntad del rey.
11
En los reinados de. Carlos I, Felipe II, Felipe III y Felipe IV, esto es, durante
149 años, tan sólo se convocaron cortes un total de 44 veces. Se daba el caso, además,
de que procuradores elegidos por los pueblos vendían sus puestos a personas que con
f~uencia carecían de todo interés de servir a sus representados.

919

�todos quedaban bajo la autoridad de los corregidores. De elle modo el pueblo nada
tenía que hacer en e1 gobierno municipal.u
Escribi6 Fr. Luis de León que muchos súbditos de Felipe II eran "vasallos viles 'P
afl'Clltados, ... vasallos ruines y viles, ... generaciones de afrenta que nunca se acaba, ... va.salios apocados y viles, ... un cuerpo social deforme y Yil, ..• un ganado

- •..
ronoso

[,

....

Grande era la corrupción de las costumbres en Ll época de Felipe U, tanlo enlre
las clases populares como entre las elevadas. Cabrera de Córdoba, historiador de aquel
monarca, se hace. eco de tal corrupción con verdadera elocuencia. Abundaban los
vagos y la.,; mujeres de mal vivir, y eran frecuentes los amancebamientos. El jur,go
estaba muy generalizado y menudeaban los desafíos. Las disposiciones oficiales para
corregir ~ejante situación eran muy severas. Recordemos el Pregón que se hiro
público en Madrid el 4 de diciembre de 1585 por sus rigurosas prohibiciones y seveI'a('I sanciones.u Y tambiin que por acuerdo de 6 de junio de 1586 la Sala de Alcaldes
de Casa y Corte prohibió que las compañías de represenlantes llevasen mujer alguna
para representar, bajo pena de cinco añoo de destierro del reino y de cada cien mil
maravedíes para la Cámara de Su Majestad."
En una sociedad así, en que tanto abundaban los hijos fuera de Jlllltrimonio,"" no
es extraño que Cervantes tuviera una hija natural con Ana Franca de Rojas, como
tuvo otra con Marta de Nevareii el otro príncipe de las letras españolas, Lope de
Vega, después de varios amores adúlteros. Y recordemos que una tla de Cervantes,
doña Maria, siendo soltera tuvo a au bija doña María de Mcndoza, que llegó a ser
dama principal en Alcalá de Henares, con don Martín de Mendwa, ar1,edi.ano e hijo
bastardo del tercer duque del Infantado; que doña Andrea, la hermana, tuvo su hija
doña Constanza de relaciones con Nicolás de Ovando; y que la propia Isabel de
Saavedra se habría de ballar en 1608 con una niña de ocho meses de edad poco
más o menos, sin que conste que se hubiese casado con anterioridad. Disculpo, claro
está, aquellos deslices de las mujeres de Cervantes, víctimas sin duda de la sociedad
de su tiempo; pero sus casos son muestra&amp; evidentes de la corrupción de las costumbres en aquel tiempo.
Como ha recordado Américo Castro: "Situándonos a fines del siglo XVI, observamos que d erpañol no encontraba dentro de si nada fi= i, indiscutible sobre qué
u Muy tardíamente se trató de coTTegir tan desgraciada situación, creándose en
1766 por Carlos III nuevos magistrados de carácter popular llamados diputados del
común y síndicos personeros, los cuales fiscalizaban los servicios de aprovisionamiento
e intervenían en la hacienda municipal, con v02 y voto en las juntas de propios y
arbitrios.
u Citado por Américo Castro en Cervantes y las casticismos e.pañoles, Madrid-Bar•
celona, Alfaguara, 1966, p. 27 n.
n Pregón / general, para la / buena goveniación desta / Corte. / Madrid. / Por
la viuda de Alonso Gómez. Año de 1585. 8 hojas sin foliar.
" PÉREZ PASTOR, ÜRisTÓBAL, Nueuos dalos ...• segunda serie.-ASTRANA MMúN,
Luis, Vido ejemplar &gt;' heroica de Miguel de Cm1antes SMutdra, III, pp. 505-506.Arthivo Histórico Nacional. Actas de la Sala de Alcaldes de Casa y Corte.
" Numerosos son loa caso., de bastardos iluures que nos ofme la Historia de &amp;-paña. RecordemOl! como ejemplo el rey Enrique II de Trastarnara y a don Juan de
Austria, hijo éste de Carlos I y la plebeya Bárbara Blomberg.

920

apo}'arse fuera de las ntimacia,us tristia.110-uiejas. La conciencia del ser y valer íntimos por sí sola valía poco; ni nada exterior (riqueza, tareas inteligentt:5) protegía
contra la condición asignada al individuo por !a soi::iedad, por la 'opinión'".'"
Tal era la situación de España en los días en que Cervantes comell7.Ó a escribir el
Quijote. Pero aún se agravaría m.U. aquella situación con Felipe III, de quien su padre
había dicho al morir: ''Dios, que me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo
capaz de gobernarlos. Temo que me lo gobiernen"." Y, en efecto, se lo gobernaron.
Felipe II, como su padre, en rigurosa Ulterpretaci6n de la idea de la época, según
la cual la soberanía estaba en el rey, habÚl seguido una política estrictamen1e personal. Felipe III, en cambio, abandonó esa poHtica y la reemplazó por otra más fácil
y cómoda, y, sobre todo, muy compatible con su afición a fiestas y placeres. Así dej6
el gobierno en manos de un privado, favorito o valido.
En 1604, cuando Cervantes ya había terminado el Quijote de ]605, gobernaba a
España don Francisco de Sandoval, duque de Lerma. Era un hombre de escasa moralidad, corto de juicio, engreído e hipócrita, quien estaba aconsejado por el no menos
ambicioso don Rodrigo Calderón, marqués de Siete lglesias. Anibo5 tuvieron al cabo
muy mal fin, pues el primero, si salvó la vida por milagro, fue destel'l'ado a sus estados,
y el otro acabó sus días en la horca.
Frente a gobiernos capaces de otros países, como el de Clemente VIII en los Estados
Pontificios, el de Enrique IV en Francia, el de Isabel I en Iaglatcrra, el de Rodolfo I
en Alemania y el de Mohamet III en Turquía, España estaba regida por un ambicioso, hipócrita y menguado valido, con el respaldo de un monarca irresponsable, débil,
incapaz y amigo de diversiones.
Don Francisco NavaTTO Ledesma nos pinta este retrato del hijo de Felipe II: "Felipe 111 era un pobre ser linfático, clorótico, de colgante labio, de swnidos aladares,
de claros, in~rcsi.vos ojos, de planta neciamente fanfarrona; gran jinete, corto
lector y tan pobre de inteligencia que su ayo y preceptor e! arzobispo toledano don
Carda de Loaysa apenas pudo imbuirle cuatro devotos conceptos en el angosto
cráneo...""'
Don Francisco Navarro Ledesma nos ha dejado también este cuadro de los tiempos
del reinado de Felipe III: "Aunque Le.rma tuviese, más de águila, de urraca guardadora, bien conoció que a semejantes seres (don Felipe y su mujer doña Margarita
de All!lt.ria) convenía divertirles y los llev6 por España de fiesta en fiesla, les procuró
remuneradas ovaciones, la.s hizo creer en esa felicidad universal cuya ostentación tan
propicios baila los ánimos de los tantos. Una espesa atmósfera de bobería comenzaba
a formarse en los alrededores de Palacio. De fl iban huyendo los caballeros de las
barbas agudas y de las mejillas maceradas y de los ojos soñadores que Theotocópulos
pintó. De la remilla echada en las casas de la grandeza por los primeros místicos y
ascéticos .iban recogiendo el fruto aquellos escurridizos e insidiosos eclesiásticos que
las gobernaban a su talante y voluntad, absolviendo lm deslices de las señoras y compagin!ndolos habilidosamente con los de los señores. A la seguridad y firmeza con
que se pensaba y se procedía en tiempo de Felipe II, había reemplau.do uoa voluble
•• ÜAST11.o, AM'IDUco, op. ál., p. 29.
" Bl..ÁZQUE.Z, AGUSTÍN,

p.

420.

El lngtnioso Hidalgo Migud de Oervanter Saavedra, Col. Austral, No. 401. Espasa-Calpe, Argentina, S. A., Buenos Aires-México, 1944,
p. 251.
" N,WARRO LEDESWA, FRANCISCO,

921

�intrnnquilidad, una inco11sistencia casi gelatino!!a de las voluntade:oi. El miedo reina_ba
en los palacios reales y en los de la nobleza; un miedo inexplicable, absurdo. Dios
sabe de qué1 del pecado, de la contaminación, de la herejía"...
•
.Agregaba Navarro Ledesma; "La Inquisici6n velaba, pero la heterodoxia. andaba
no menos despierta y si no contó con varones tan preclaros intelectualmente como
¡03 protestantes españoles del tiempo del emperador, si pro:iiguió haciendo su propa•
ganda en la obscuridad, trabajando el pensamiento de, ést': y de aq~él, no ~¡ de la
masa. Andaba la Inquisici6n persiguiendo a 1elapsos e ilullllna~os, a ilusos e ilu~en~es
de menor cuantía y mientras tanto dejaba pasar conceptos e ideas que en el pulp1to
y en el libro moldeaban las almas e influían en ellas".•
.
.
y estableció el mismo escritor: "Hay toda una parte secreta de la Histooa de
España en e;tos años en que parecía todo el mundo suspendido Y embobado, la cual
está por escribir. Recelos, sospechas y desconfianzas increíbles dominaban ~ la gene~
debilidad de \os espíritus. Unos a otros se miraban de reojo ~os los espanoles. N.ecm
sería no darse cuenta de cómo esta intranquilidad, esta insegundad, esta mal :-aaada
hambre del alma y del cuerpo, se reflejan en todas las obras de nuestro siglo de

,,..

oro~í: pues, comenzado el reinado de Felipe 111, con una ad:i3Ulis~6n en plena
corrupción, empobrecida la. hacienda nacional, recargado el pa_ts de tributos. ~ . cl
favoritismo y el cohecho siempre operantes, como normas casi de C&lt;lnducta _oficial,
dilapidándose en fiestas cortesanas y públicas buena parte de los fondos nacionales,
degeneradas cada ve2 más las costumbres, con una injwticia. soc!al imposible d~ soportar y una marcada inseguridad de pensamiento y de conciencia, era necesan~ h_acer
algo para devolver a aquel pueblo, siempre heroico y noble, la confianza en SI mLSmo
que malos gobierno¡ y sufrimientos le habían hecho perder."
"' lbid., pp. 251-252.
"' /bid., p. 252.
" lbid.
"' Con plausible moderaci6n, pero marcando un avance sobre la critica anterior, el
Dr. Basave Fernández del Valle ha escrito en su Filosofía del Quijote, Col. Austral
No. 1289, Espasa-Calpe Mexicana, S. A., México, 1959, p. 70, que "en medio de 1111
estado polhico y social en declive, aporta (CeJ"Vantes) nuevos elementos de cultura
y lucha por la recuperación de los valores espiritualeii postergados"•
.
También con marcada moderación, don José Cam6n Aznar parece acercarse a nu
tema en su articulo "El tercer personaje", ABO del 2 de julio de 1972, p. 1, cuando
escribe: "¿Qué había pasado en la sociedad española de la segunda mitad del siglo
XVI para verla asentada sobre los desengaños del sentido común Y tan lejos . de la
cn[ebrecida atmósfera caballeresca de un siglo antes? Se habla de la decadencia del
siglo XVII como adscrita a ese siglo y desgajada de la époea anterior. Y es _lo cierto
que el pesimismo nacional -que quizá arranque de la guerra d~ las Comum~ades-lo vemos atravesar a veces con fulgores trágicos, durante el remado de Felipe 11.
Es la de este reinado una grandeza enlutada, con la conciencia del poder más grande
de la tierra, pero congelado eternamente en una piedra en la que lo más eficaz, esté-

ticamente, son las aristas".
.
Agrega el señor Camón Aznar: "No pódemos ocuparnos ahora de es~e decliv~ {'e.stado político y social en declive' llamó antes el Dr. Basave, en su cita antenor,_ al
mismo fe 11 ómeno hist6ñco, político-social y espiritual) . Pero ~í proclamar que la p1eia

922

Y Cervantes hizo el milagro. Su fuerte espíritu de solidaridad humana; su profunda
visión de la vida; su visión artística de la realidad, le llevaron a forjar una obra en
la que la locura, el humor y la aventura dieron a sus contemporáneos la oportunidad
de escapar de aquella ingrata realidad en que vivían, de compensarla viviendo las
locuras de un genial visionario, y de recobrar sobre esa lectura la fortaleza de ánimo
que tanto necesitaba.
En cierto modo el Quijote, ya la primera parte, neutralizó en el ánimo del pueblo
español el efecto negativo que en este pueblo proyectó aquella lamentable situación
Interna a que le habían llevado por lb menos dos siglos de! malos gobiernos. Y fueron
tantos los lectores, u oyentes de la lectura, del libro más grande y más beneficioso
para España, que en el mismo año de su aparición, el de 1605, se hicieron de él seis
ediciones conocidas, más dos o tres que podemos suponer por indicios razonables, y
tan pronto, que ya desde ese primer año figuraban en fiestas populares tipos dW"razados de Don Quijote y Sancho. Y no sólo en España, si.no también en América.ti
Cervantes, un español excepcional de su tiempo, alentado por su ideal caballeresco
frente a la vida, acertó a ver en ese ideal y en su acritud heroica y humorística el
medio idóneo de promover en sus con1emporáneos -y en el hombre de cualquier
tiempo y lugar- los más altos valores de bondad, justicia y caridad, junto a la alegría de vivir."
Del Quijot6 dijo Washington lrving que es como la Biblia, en lo profano, lo que
coníinnó Sainte-Beuve llamándole "la Biblia de la Humanidad ... " Y si el Jíbro es
así, ¡ qué decir del héroe!
En su arúculo "Hamlet y Don Quijote" decía lvan Turguenev que el Ingenioso
Hidalgo simboliza la fe en algo eterno, en la verdad superior al Uldividuo1 en la verdad
que elOge culto y sacrificio y que no se alcanza sino después de larga lucha y de abnegación ilimitada."
clave del Quijote es esa sociedad, que, como un plinto de risa, lo levanta sobre los
tiempos. Es el tercer personaje que los otros dos (Don Quijote y Sanchol necesitan
para que su silueta se destaque e:¡tricta y melanc61íca, a compás del sol que se deshace".
Y termina don José Camón Amar su interesante trabajo refiriéndo~e a dos figuras
excelsas que, como los héroes cervantinos, se salvan en aquel "declive" del siglo XVI;
"Pero Don Quijote --dice-- no está 110!0. A su lado, en sus mismos días, hay otros
héroes, también altos, también f=s, con10 blandones sobre el duro campo castellano.
Solos y altos. Así el 'Greco' en perpetua ascensión cenital. .Así San Juan de la Cruz
(y yo diria también su compañera de religión, Santa Teresa, y aun un poco antes el
Santo de Loyola) levantado sobre la tierra, en angélica sumersión eo la divinidad. En
el mismo tiempo, en el mismo lugar, ya son tres los Quijotes".
:s El Quijote pasó pronto a las Indias, ya en 1605. No tardó en hacerse popular en
diversos lugares dél Nuevo Mundo. Hay una relación de 1607 según la cual en los
Carnavales de aquel año y en la ciudad peruana de Pausa hicieron la alegría del público tipos ',!estidos como Don Quijote, Sancho, el cura y el barbero.
,. También con acierto y moderación ha _escrito el Dr. Basave (!bid., p. 69} que
"Cervantes, como eipañol de su tiempo, suste.nta su idea] caballeresco ante la vida.
Pero un buen día le nace el designio ya no sólo de concebir ese ideal ante la circunstancia, sino de realizarlo novelesca.mente en ella. He aquí la génesis del Quijote".
"' TUJtGUENl!.V, IVAN, Hamlet )' Don Quijote, Revista Contemporánea, Madrid, 23,
1879, pp. 453-71.

923

�En carta a su sobrina Ivanova decía Fedor Dostoiewski: "Sólo hubo un hombre
reahnente bueno en el mwido: Cristo... De todas las figuras de hombres buenos en
la literatura cristiana, sin duda la más perfecta es Don Quijote..."
En :ru breve ensayo El Cristo a la Jineta escribió José Enrique Rodó: ''Despul:s del
Cristo de paz, hubo menester la humana historia del Cristo guerrero, y entonces
naciste tú, Don Quijote, Cristo militante, Cristo con armas, implica contradicción,
de donde nace, en parte, lo cómico de tu figura, )' también lo que de !ublime hay
en ella ... Dos naturalezas habfa en ti, como en el Redentor: la humana y la divina;
la divina de Don Quijote, la humana de Alonso Quijano el Bueno. Muri6 Aloruo
Quijano, y para otros quedaron su hacienda y las armas tuyas, y el rocln flaco y
el galgo corredor; pero tú, Don Quijote, tú, si moriste, resucitaste al tercer dia: no
para subir al ciclo, sino para proseguir y consumar tus aventuras gloriosas; y aún
deshaces agravios, y enderezas entuertos, y tienes guerrn con encantadores, y favoreces
a los débiles, los necesitados y los humildes, ¡ oh sublime Don Quijote, Cristo eje&lt;:u•
tivo, Cristo León, Cristo a la Jineta!"."'
Rubén Dado, ea un soneto de 1905, dijo, refiriéndose a Cervantes, entre otras cosas:
"bl (Ceruantes) es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis .rueños errantes.
Es para mi: .suspira, ríe y reta." n

En ~u "Letanía de nuestro

señor Don Quijote", dijo el mismo Darío:

"¡Ora por nosotros, señor de los tristu,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de aúreo yelmo de il,uión,
que nadie ha podido vencer todavla,
por la adarga al brazo, toda /antas/a,
y la lanza en ristre, toda coraz6n!""'

Y el poeta lilipino Jesús Bahnori, en sus verso, A Nuestro Señor Don Quijate de
la Mancha, escribió:
'" Rooó, JosÉ ENRl~UE, El mirador de Pr6spero, 1906. Como dije en conferencia
del 1 de abril de 1955 en la University of Miami, "tanto para el cristiano como para
el que no cree en el Crucificado., la figura de Cristo debe simbolizar por lo menos el
.mhimo de perfección humana. No pecaron de irreverentes Dostoiewski, Rubén Daría,
Rodó y cuantos han comparado en alguna manera a Don Quijote con Jesús, o han
Jantificado al Caballero, pues al hacerlo s6lo han exaltado el valor de la genial figura,
símbolo del ideal de plenitud humana". (Puede vene en el libro: En el 350 aniversario
de la. primera publicación del "Quijole", Coral Gabli:s, 1956,)
" Soneto de Darlo en Canto de vida y esperanza, 1905.
:s Poema de Darío, tambil:n en Canto de vida y esperanza.

924

Señor de los poetas, de lot desventurador,
de los que han hambre y sed de justicia en la lierra!

Aún seguimos soiil:mdo castillos los t,osadas,
ejirátos de príncipes altivos las mernadlJS,
jardines encantados los páramos ,in d11eño,
y en todos los instantes )' e,i todos los cominos,
todos vamos cayendo por focha, con molinos,
y a todos nos destrozan las aspas del ensueño

Oh, señor, ve que es cosa de gran desesperanza
salir po, esos campos empuñando la lanw
a desfacer enluertos en sin igual empresa!
L11chw con la quimera hasta rendir los brazos,
y azolarse las carnes hasta hacerltJS pedazos,
por romper el encanto que duernu a 11na princesa.
Pero todos lo hacemos, con erfuer.zo y al trote,
no hay un hijo de Espaiía q11e no sea Quijote,
y aunque vaya soñando haga el bien por doqui~,a. . .111
Aún hoy, a.l cabo de tantos años (más de tres siglos y medio) todo el que vive
en wt ambiente hostil, adverso, o sencillamente no grato, mira a Don Quijote, reformador y rebelde, como un héroe de su mayor simpatía. El Q11ijote libro ha sido
siempre compañero del que sufre y busca compas.i6n a su dolor. En 1921, Sir Herbert
Grieson hizo un elogio del gran libro y expuso lo significativo y valioso que ha sido
para muchos su compañia en tiempos de guerra.•
Thomas Mann, en su viaje a loo Estados Unidos, libre de los nazis, en 1933, leyó
el Quijot~, único libro de lectura que llevaba "para", como escribió su discípulo Leo
Spitze, "afirmar los valores cristianos y humanisticos de la civifüación europea frente
a la irracionalidad desenfrenada, la fe mítica y la violencia bárbara"."'Y Albert Einstein tenia un ejemplar del Quijote sobre su mesa de noche.
En otro lugar he escrito esto que es oportuno recordar: "Hay en el Quiiote un
s.evero examen crítico de la sociedad de su tiempo, en el que resalta el sentimiento
de perfección y de justicia social del escritor, sanamente orientado a la depuración de
todas W clases, desde la más humilde a la más poderosa; porque tener O.efectos Y
vicios y cometer errores es .inherente a la condición humana. La defensa del humilde
es tan evidente en el gran libro, que resultaría ocioso ponerla en duda. Y no va desen-

'"'El poeta Jesús Balmori (1886-1948), oació en Bacolor. Su obra lirica re contiene
en sus libros Rimas malayas y Mi casa de Nipa. El paema "A Nuestro Señor Don Quijote de la Mancha" lo publicó el diario madrileño ABO en su cdici6n del 13 de octubre
de 1970.
"" Sir GRIESON, HERBERT, Don Quixote, Some Wartime ReflectiDns on lts Character
and lnflv.ence (English Assodation, Pamphlet No. 48, 1921 ).
11
SPITZER, LEo, Thomas Mann y la muerte de Don Quijote, Revista de Filología
Hispánica, t. II, 1940, p. 40.

925

�caminado en algün modo el juicio que en la Universidad Fu Tan de Shangai se ha
hecho de la historia del Ingenioso H.idalgo, en el sentido de que en ésta el autar
"doble las campanas por la muerte del feudali:iIII.O y la explot.ación del campesino".""
Dándose cuenta de la verdadera situación del pueblo español al comienzo del siglo
XVII, esto es, al aparecer el Quijote, es fácil imaginarse el efecto en él de la lectura
del gran libro.
Tomó Cervantes muy en serio la fantasía, y con ella y el mejor sentido del humor,
enseñó a sus contemporáneos y a las generaciones posteriores a elevarse sob~ la
realidad. Como ha escñto .el Dr. Basave Fem:indez del Valle, Cervantes "nos enseñó
-y esto importa mucho decirlo-- a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario· a vencer al hombre egoísta que todo lo calibra por el interés. Y aunque
su quere; va siempre más allá de su poder, nunca pierde el impuls;i, y la dirección
hacia el ideal. La vida 2ª'-fª Don Quijote es quehacer altruista, faena redentora. Su
caridad como la de todos los santos, es una caridad militante" .111.
Escri~ió don Ramiro de Macztu en 1926: "No comprendo que se pueda leer el
Quijote sin s.aturane de la melancolía que un hombre y un pueblo sienten al desengañarse de su ideal; y si se añade que Cervantes la padecía. al tiempo de escribirlo,
y que también España, lo mismo que su poeta, necesitaba reírse de si misma para
no echarse a llorar, ¿ qué ceguera ha sido ésta, por la que nos hemos negado a ver
en la obra cervantina la voz de una raza fatigada, que se recoge a descansar después de haber realizado su obra en el mundo?"."'
En mi libro En torno al "Quijote" me he ocupado de la teoría de la decadencia
de España y del Quijote obra decadente, que expuso don Ramiro de Maeztu, Y la
be refutado ... Me interesa, no obsta,nte, hacer constar aquí lo siguiente:
l. Que España y su pueblo defendieron con arrojo y heroísmo su fe católica, Y no
fracasaron ciertamente en aquella empresa. Lo atestiguan cuando menos Trento Y los

misioneros.

2. El sueño de monarquía universal nunca fue sueño del pueblo español. Lo fue
de los Reyes Católicos y de Carlos I, y si hubo fracaso en reafüarlo, ni fue de España
ni de los españoles, sino de aquellos monarcas.
3. Que el lector del Quijote no se satura de la melancolía que un hombre y un
pueblo sienten al desengañarse de ~u ideal. Fue precisamente la exaltación de su ~e~l
cabaJleresco, que implica el de hacer bien a los demás, lo que llevó a Cervantes n escnbu
su gran libro, en el que, como ha dicho el P. David Rubio, "está la filosofía de la fe
en el ideal, en el valor del esfuerxo, en el triunfo de la justicia, en el mérito del
sacrificio"... Antes, como he citado ya, Ivan Turguenev decía que Don Quijote simboliza la fe en lo eterno, en la verdad superior al indi\/lduo, en la verdad que eúge
111.

Puede verse mi libro Ahondando en el "Quijote", Madrid, Ediciones Lcira, 1968,

p. 47.

op. cit., p. 15.
op. cit., p. 22.
• Puede verse mi libro En torno al "Quiiote", Madrid, Ediciones Leira, 1965, pp.
"' BASAVE FERNÁNDEZ

Df.L VALU!, AGUSTÍN,

., :MAEZTU, RAMlRO Da,

129 y siguientes.
" RUBIO, P. DAVID, La Filosofla del Quijote, Buenos Aires, 19-i-3.

926

culto y sacrificio y que no se a l = sino después de larga lucha y de abnegación
ilimitada.
En el Quijote hay tragedia, cotno en la \/lda mimia, de !a que es maravilloso reflejo; pero también hay optimismo, y estimulo, y aliento al vivir constructivo. La
melancolía a. que se referla De Maeztu se la ha puesto cierta crítica desde el siglo
XIX. Pero contra ella reaccionaron algunos, y ya en 1864 escribía pluma tan valiosa
como la de C. A. ele Sainte-Bel.lve: "Si queremos obrar coa verdad al juzgar eJ
Quijote es preciso secar esta lágrima que se le ha querido un.ir en la sonrisa, o cuando
menos es menester decir, para que el mundo lo sepa: 'Esta lágrima se la hemos
puesto nosotros, porque creemos que le sienta mejor'.""'

4. Que no puede verse en el Quijote "la voz de una raza fatigada que se recoge a
descansar dllSpués de haber realizado su obra en el mundo". ¿Qué obra es esa realizada por el pueblo español en el mundo, por la que quedó fatigado y se retiró a
descansar? No la defensa de la fe católica, como he dicho. No tampoco la del Descubrimiento de América y la colonización de tantos territorios en el Nuevo Mundo y
en Oceanía. Ambas obras las realizó con cariño y nobleza:'" ¿ De qué obra se trata,
pues? Acaso la más trascendental sea la cultural, y ésta la realiza España en diversas
naciones de manera continuada, año tras año, desde hace varios siglos, y habri de
continuarla.•
5. Que nada tiene que ver el Quijote con la delibitaci6n de la unidad de! Imperio.
Don Manuel de Montolíu escribió en 1939 que "el Caballero de la Triste Figura,
encamación de la filosofía del desengaño, es el heraldo de la inminente debilitación
de la unidad del espúitu del Imperio''."' Pero el Imperio, excepto el colonial, fue
sólo un proyecto, un sueño, y ninguna relación puede establecerse válidamente entre
él y el libro de Cervantes. Y en cuanto a que Don Quijote sea encarnación de la
filosofía del desengaño, recordemos las palabras de Turguenev citadas, y las del P.
David Rubio, quien considera que en la historia del logenioso H.idalgo está la filosofía del ideal.
Tenemos que reconocer, en cambio, que Cervantes y España tenían que reírse
hasta de sí mismos para no echarse a llorar. Pero, ¿no nos sucede esto a todos? La
vida tiene con frecuencia mucho de adversidad y contratiempo y si, a veces, no somos
capaces de imponernos y de reímos iocluso de nosotros mismos, y aun de hacemos
"un poco el loco", mal podremos salir adelante. El buen sentido del humor es con

.,. Les nouueau.x- lundir, París, 1864, Vol. VIII, p. 40.
"' He escrito en la p. 140 de En torno al "Quijote": "Las dos obras más grandes que
España ha reafuado, dos obras que ninguna otra nación ha tenido el privilegio de
llevar a efecto, son, en mi opinión, la producción del Quijote y el descubrimiento y
colonización del Nuevo Mu,11do; ambas obras valiosas, dignas de la admiración universal; pero aquélla positiva y útil en todos sus aspectos, en su totalidad, y la otra con el
aspecto negativo del sufrimiento de los aborígenes".
'" Yo he colaborado modestamente durante muchos años en esta labor, como técnico
pedagógico, catedrático, escritor y conferenciante, en varios países de América, como
han colaborado muchos otros.
" Mot-1Toúu, MANUEL DE, En busca del poeta nacional de España, La Prensa, Buenos Afrcs, 23 de octubre 1939.

927

�frecuencia el mejor anüdoto contra el veneno de la vida. Que ya dice el rdrán:

ª

mal tiempo buena cara.
..
ed · tif
las difeEI fin inmediato para el que Cervantes escribió el Qu11ote pu _e 1us 1car
rencirui esenciales entre el libro de 1605 y el de 1615, sobre todo s1 tenemos en cue~ta
conjunto de la obraI y su detalle, fueron meditados y pia.D~dos muy se~1a•
que el
Q ..
con él Cervantes-- mua con atenCl 6n
mente. En e! libro de 1605, Don lllJOte -y
d
E I d 1615
el mundo que le rodea, y nos re~ta com_o narrador, é~uenloo~~; : :
~n~ento
se hunde en el mundo en que vive, se integra
y
dor y descriptor aquel
bumaniunte bienhechor. Al presentamos ese mun o, como narra
, .
• •
· 1 .:cM y DJt"tiende como nota característica del héroe y de su libro.
•
·
1 ·a eaJ, omo
senbmlento se m en:w,,._ ....
Es como si con el volumen de 1605 tratara Cervantes de refle)a.i: ª vi ª r al e d
al tiem
que aportando ta sana ironía correctora y el b~~ humor enta" or,
e~
pob
'
¡
Por eso en 1614 escribió en el V1a¡e del Parnaso: Yo
-·
615
ás f
esomulante, uscarn conso ar.
he dado en Don Quijote pasatiempo..." Y luego, oon el Qu;1ote d~ 1 _d , : . ~r.
más educador buscara corregir vicios y defectos y onentar
VI a
acia 05
m~Uv~,tos valores de 'bondad, justicia y caridad, hacia el ideal de plenitud humana,
m
¡ b las ¡ dulce a Jo provechoso y lo moral a lo faceto,
"mezclando las veras a as ur &gt; 0
•
»
'bíó
disimulando en el cebo del donaire el anzudo de la reprehensión ... ' .c~mo e:scn
A b ., del 17 de marzo de 1615 el Mae!ltro Joseph de Val.d1Vleso.
en su pro ac1on
rendi6 bien la situación de SI.la
Concluyo, pues, asegurando que Cervanles cornp •
.
.
d
_,
añoles y las causas pcliticas y soc10econ6m1cas de1ermmantes e
contempo,«neos esp
,
·
e habían
·
··
estimular en ellos la confianza en s1 llllSmos, qu
:t:::n
Y
a
';:to
de perder, escribió el Quijote. A este primer objetivo en
1 0
percomposic1
. .6
&lt;rr&lt;1n libro se une el de hacer de H la obra universal Y de permala
n d e¡ .,--

;r1

aqu;~

nente actualidad que es.

s:

FRAY PEDRO DE GANTE: MAESTRO Y CIVILIZADOR DE AM.tRICA
Seminario de Cultura Mexicana.
México, 1973, 143 piginas.
ER.N!!STO DE LA TOP.RE V!LLAR

HTST01u1, OP!CIA.L DE Mbaco -la que se enseña en las escuelas de Gobierno
y la que se saca a relucir en discurros de funcionarios públicos- no ha hecho justicia
aún a la pléyade de misioneros que vinierqn con los conquistadores españoles. Gracia!
a la obra in.signe de estos maestros y civilizadores de nuestro Continente puede hablarse de !a conquista espiritual de América por fupaña. Ninguna otra naci6n ha discutido desde la atalaya de una ilustre Universidad -la de Salamanca- los títulos
de legitimidad para conquistar tierras de indígenas.
LA

Ernesto de la Torre ViUar, Director de la Biblioteca Nacional de México, y uno
de los historiadores mexicanos más penetrantes y agudos ha escrito una elegante Semblanza de Fray Pedro dt Gante, seguida de il1.1Straciones, notas, apéndice d(ICwnental
y bibliografía. El apéndice documental contiene cinco cartas de Fray Pedro de Gante y
una biograf'ia de este egregio misionero de sangre real, escrita por Fray Jerónimo de
Mendieta.
Fray Pedro de Gante ( Pedro de Mura, Peter van der Moere, de Moor o de Muer)
había nacido en Ayghem-Saint Pierre (una parte de la ciudad de Gante) probablemente entre los años 1476 a 1485. Muere en México, rodeado de sus hijos espirituales, los ind.ioo, en la pascua de 1572. Ernesto de !a Torre ViUar no vacila en decir
que Vasco de Q □ iroga y Fray Pedro de Gante "fueron quienes, con su ejemplo, ideas
renovadoras y labores permanentes, pusieron las bases de nuestra civilizaci6n" (pág.
10) . Pariente cercano de Carlos V, Fray Pedro de Gante recibio educación en
la Universidad de Lovaina, conoció las inquietudes humanistas de Erasmo y Vives, la
incitante utopía de Tomás Moro y la naturaleza de España y de los españoles. En
1522 llegó a México y consagró saber, esfuerzo y amor a la enseñanza de esos indios
de "bonisima complexión y natural, aptos para todo, y más para recibir nuestra santa
fe". Sin embargo no deja de advertir: "pero tienen de malo el ser de condición servil,
porque nada hacen sino forzados, y cosa ninguna por amor o buen trato; aunque en
esto no parecen seguir su propia naturaleza, sino la costumbre, porque nunca aprcn.
dieron a obrar por amor a la Yirtud, sino por temor y miedo". Este texto -me
parece- explica en buena parte los rasgos psicológicos del mexicano. Fray Pedro, franciscano lego, aprendi6 el nihuatl y catequizó a los niños para que practicasen la reli-

929

�·•
tóf'ca y la enseíiar.m a sus mayores. La mayor parte de su vida, F1:y P~ro
g1on ca 1
,
•
· pillas a bauuzar miles
la dedicó a la conversión de !os indios, a levantar 1g1esias Y ca
, .
_
y miles de indígenas y a establecer talle1es artesanales y centros de adiest.ra1111ento en
las artes plástiCáS y en la música. Enseñaba a cantar y ~~ñer; inv:nth ~ método para
enseñar rápidamente a los indios usando sigo~ gerogltfi~ Y figurauvos.
t smitir religión y cultura. Rehusó la mitra de México, que le ofrecio
para :ran
•
-b· ,__
d ' d
para las cuales
ador en varias ocasiones y nunca quiso rea ir I&gt;LS sagra as or enes ,
P"
'd raba indigno El humilde lego Fray Pedro de Gante se doha de la falta
se cons1 e
·
1¡ b
ta tierras Y
de frailes para catequizar a los muchos indígenas que pu u a an ~r es s
·
cierto que le pedía al Emperador español algunos frailes que ~uescn
aunque es
. .
[alta
do munese llego
Flandes
de Gante para que los indios no smb.esen su
cuan
,
y
·¡
d'
castellano }' en náhuatl. Me
a olvidar el idioma flalllcnco y so o po ia expresarse en
d I T
arece -y este sería el único reproche que le podría formular a Ernesto e a orre
~iHar- que la huella de España en la vida y en la obra de Fray Pedro de G~:e
da un tanto silenciada. Todos los antecedentes flamencos de Fray Pedr~. de
que .
.
rancia ante su incorporaci6n existencial a la obra mts1oncra de
te palidecen en 1Il1por
- d
din ~· de des.,_ - También Carlos V era flamenco de sangre, pero espano1 e cora
,
d
alma mis que se
,:,,;pana.
•
El César había dicho que "cada lengua que se apren a, es un
_
t..lno.
·
nvertirse en cspanol Y
adquiere". Carlos V, al aprender nuestro romance, qwso 00
'
en español oraba desde el monasterio de Yuste,
.
bre de Pedro de Gante está indisolublemente uwdo a los nombres de ,1os
El nom
d
á
Fray Jul1án
grandes misioneros y civiliz.ldores españoles: Fray Juan e um rraga,
M li ,
Garcés, Vasco de Quiroga, Fray Bemardlno dé Sahagún, Diego Valadez,
oto ma,

!od; :~

el;

z

Olmos y Fray Alonso de la Veracruz.
La historiografía mexicana :re engalana con la brillan!~ semblanra de
Cante, escrita por el licenciado En:c~to de la Torre V1llar, con pluma
Jada, con nobles y generosos propoS1.tos.

F:

::dro ;~
P Y

HISTORIA DEL NUEVO REYNO DE LEÓN {1577-1723)
Eumrn10 DEL Hoyo
Volumen l. Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, 13, Monterrey, 1972, 662 pp.

EL MAESTRO DON EucENlo DEL Hoyo encierra en su perrona dos características esenciales: una formidable y auténtica vocación por las investigaciones históricas que
realiza con material de primera mano y un desprecio por la notoriedad que lo posterga
al nivel de desconocido. La primera desemboca en seis obras publicadas por el Instituto Tecnol6gico y de Estudios Superiores de Monterrey, en su serie: His.toría, dos
de ella, Tedactadas en colaboración con M. D. McLean y el resto de su eJ1c!lllliva
cosecha. La segunda es relativamente criticable, porque en estos tiempos de audacia
Y simulación intelectuales la postura de modestia no merece reconocimiento. Suben a
la superficie valores dudosos que acaparan distinciones y prestigio, mientras el legílimo
acreedor a ellos es sólo espectador impotente del torcimiento del mérito.

El Tecnológico es la única institución de alta cultura, en Monterrey, que sin interrupi:loncs lleva a cabo una valiosa labor editorial. Por desgracia, solamente tira 500
ejemplares de cada obra publicada. Podrá ser 6té un factor decisivo para que el libro
se convierta en es&lt;;:aso tiempo en gema bibliográfica; pero el reducido número trae
consigo anémica difusión del mismo y el desconocimiento del autor fuera de los muros
de una pequeña élíte.
Apenas el 20 de febrero de este año nos alegró don Eugenio con :m Historia del
N11evo Reino de León (1577-1723) presentada en dos volúmenes con un total de 662
páginas, que divide en ocho capítulos. Aclara en el prólogo que no es una historia
en el sentido tradicional, Slllo una colección de ensayos ordenados cronológicamente,
que llevan como finalidad única despejar el camino y señalar rutas a los investigadores que deberán venir después. La bibliografía proporcionada al fin de fa obra abarca
127 páginas. A este material caudaloso y al contenido riquísimo de los capítulQs IOil
comidera el autor "u1\a sencilla aportación".
Como apasionado que soy de la toponimia me atrae de inmediato el capítulo 11:
''Los Primeros Avances de la Colonización Española en el Noroeste de la Nueva
España". En él despliega don Eugenio un ml:todo de investigación muy suyo: expo~
diferentes versiones ajustándose al texto de quienes las sustentaron, la desmenili:a

•

951

930

�cuidadosamente para comprobar o rectificar datos, hace desp11é., conjeturaJ lógicas sobre temmo ya más firme y arriba a 11na realidad que si no e, la definitiva, se aproxima
mucho a ella. Desdeña el cauce de la repetición para establecer, cuando es necesario,
una cosa nueva. Rebatirlo mpone, por lo tanto, una labor de paciente cotejo, iuperior a la que ~I desarrolla.
En este capítulo identifica, sin lugar a duda, la precisa ubicación de lo que las
crónicas Uamaron Río de las Palmas, descubierto y navegado en Wl trecho por Alonso
Alvarez de Pineda, en 1519; para WlOS, el Pánuco; para otros, el S010 la Marina;
para 1erceros, el arroyo del Chama!; para un mínimo, el Bravo. Las vagas referencias
geográficas sobre la corriente son motivo para que se enfrasquen en sup(mcion« erróneas los relatores de la conquista Berna! Díaz del Ca.~tillo, Lópei: de Gómara y Torquemada. En el siglo pasado lo discutieron Manuel 0roz.co y Berra Y Antonio García
Cubas; en el prc;ente, Vito Alessio Robles. Tercian asimismo los norteamericanos
Bam:roft, Hodge y Lowery. Ninguno de ellos acepta el B~vo. Lo afirman Carlos E.
Castañeda y Paul Horpn con argumentos no muy convincentes.
Trabaja don Eugenio sobre la vasta cartografía levantada de 1501 a 1680 y se
apoya en infinidad de notas de la ~poca, hasta llegar a la conclusión de que el Río
de las Palmas de la primera mitad del siglo XVI, el punto más remoto entonee!
hacia el norte, el límite austral de los enormes rebaño.s de bisontes, no pudo ser más
que el Bravo, llamado así en su curso alto desde 1598 por la expedición de Juan de
Oñate que tropezó con sus aguas en la marcha a Nuevo México. A fines del siglo
XVH, el S·oto la Marina se adueiíB del discutido nombre y el Bravo adopta éste y
el de Grande del Norte.
Eil el capítulo III, "Las Tres Fundaciones de Monterrey, principia por exhibir el
mito de dos fantasmones: Unliñola el Viejo y fray Cebrián de la Nada, que vivieron
algunos siglos gracias a la reencarnación sucesiva que les infundieron historiadore,
copistas. Viene después Alberto del Canto, viejo conocido nuestro a partir de la
enjundiosa intervenció~ de don Eugenio en el Congreso de Historia de septiembre
pasado y la sigue don Luis de Carvajal y de la Cueva. Después de no pocos análisis
concluye por afirmar; "Las entradas de Carvajal al Nuevo Reino de León en realidad
no fueron de colonización, ni de evangelización, ni tan siquiera de pacificac:i6n. El
fondo de la empresa era esclavista".
"Las Gentes de Carvajal" es uno de los temas en los que don Eugenio abate con
denuedo todas las consejas bordadas de antihistoria que se escribieron y se repiten
con ánimo de zaherir, en torno al supuesto predominio de población judaizante en
el Monterrey del siglo XVI. Inició la pastorela de cuentos en 1870 don Vicente Riva
Palacio; la continúan algunos norteamericanos que levantan un pedC$tal de mártir
a Carvajal y la remacha. con tintes dramáticos don Vito Alessio Robles. El maestro
Del Hoyo quita las prendas falsas que visten a la leyenda y la obliga a mostrarse
en cueros de verdad. Cierra el primer torno Diego de Montemayor -y, al comentar las
razones de tipo geográfico que lo llevaron a poblar el valle de Extrema.dura, critica
el abuso del término "desierto", enderezado más como halago a los habitantes de
Monterrey, que como realidad.
En el segundo tomo figuran los capítulos VI, VII y VIII: "Consolidación del
Nuevo Reino (1626-1664)", "Medio Siglo de Inercia (1664-1715)" e "Intentos fallidos de Reforma (1715-1723 )" todos ellos enfocados desde ángulos muy distintos a
los tradicionalmente explotados.

A pesar de que la obra no se dirige al público común, su lectura atrae y despierta
inquietud. Episodios ya conocidos se representan en otro foro y con distinta decoraci6n. Si a veces los galanes asumen rasgos de villanos, es porgue ahora los ,·emos actuar con naturalidad. Podrá o .no gtJstamos, pero la historia real no se escribe para
que sea éxito de taquilla, ni para que culmine en un desenlace. feliz oomo las películas
de Hollywood.
El libro reciente de don Eugenio del Hoyo merece el respeto de quienes admiramos
el valor, el conocimiento y la constancia que se requieren para llevar a cabo una
labor de ~ naturaleza. Por ser yo un amaltur de la Historia quizá sea el menos
indicado para hacer este comentario; pero he creído un deber referirme a la obra
ante la epidemia de silencio que circunda casi siempre a !os que valen de verdad.

,932
933

�LA RELACIÓN HISTÓRICA DE J.A COLONIA DEL Nl'F.VO S.\NTANOER
Y FRAY VICENTE DE SAN1 A MARIA•
MARÍA

m:L

C,\RMEN \11\IÁZ(!UEZ

El Colr.1¡10 de México

F.sTA E.S V, PRIMBRA vez qul' la Relación de íra)' Virrnte de Santa M.ufa w la lu1
públic.i, hbre e indcpcnrlienic de la c.omp ifa d • otros ncritos. Al C'mpe-,.ar MIi' •1glo.
según V.11(,L~ ootidas de- Nicolis León, R:bJ,,.,:ra/ía rneir•cana dtl n,./1&gt; XVIII, Méxíoo,
Imprcnt.l de l.1 \iuda de Jlrancl._&lt;.eo Dfaz de L&lt;-on, 1907, p. 389, l.1 Rtlación había
sido ya publicad.1 (mando d virrey Mi~cl José de A,:anza comisio116 .i Ju:m Antonio
del C:utillo )' J.hu, octubre -t de 1799 para que a\crigu.u,1 los li1111M c¡ue debía
tener un nuC\1&gt; obi,¡padu rn la Sil'rra Gord.i,, del C:Utrllo ) l.hu pidi6 .ti v;ITC'\ que
lo acomp.nial':I ,•I Revt&gt;rendo Padre juh1l11dn írav Vict·ntc- de S.mta M:irb, "por
haber rcrorrido en ptnona toda l.1 Colonb del Nuc,.o Sanundcr. y lo nús dt"I trmtorio que he de inspt•crionar y fonnado de él urn l"o:npleta dcsnipnón, por t·ner.ir~o
)' súp!íc-l lle mis hrmunos poliuros, Conde de Sierra Gorda, gobernador de dieh.1
coloni.l y Don Mariano dr r:.mmdón, M.wmc f..scuela de J., S;lnL1 liilc-ñ.1 de Vall.1dolid · cu}O lr:lbajo lo redujo 3 \"arios tom , ~· :1 cam:i de J.1 ~erra. no 1tt h •n rrm1•
1ido ,1 K~;iña para su impri:,i6n...", Rrnesto d L1 Tc-rrc V1llar, f"s1udw1 dr lmtoria
no:;.,/iupana 111, Méxiw, UNAM. Instituto de lnH•sti~aci&lt;-':-iM Hblri 1 , 1970, 173234, p 195 J. Debido .i que él no pudo localizar ninsún «'Jl'WJ&gt;lar d1• e-: a primera
edid6n y f.ictlit.ír.dost'lc mtonccs su "reimpresion", l.l dio 3 l'.onoccr romo ".'\pfodice a 1.1 1 tra S" de Lt Scc&lt;'i6n Primera. Cuarta Partc A • Z, pp. 389-515 de su
Biblio~•afla En l9l9-30 ..-olvi6 a dane 3 las prensa.\, t'lmhiitn como 1\pfndice :i Jix
doc-um,.ntffl que tratan de b cmprl'S3 de colonÍ2.1ción de J &gt;Sé F.=ndón en b Colonfa
del Nuevo Santander. :reunidos en lo~ tomos XIV y XV de h ~erie de Puhlicadon~ del
Arrhivo General dr l.1 Nación, por Rafat'l Lópt"Z.
F.n nurstros días a dos Ernesto, histori.1dort1 les ha intcr~do tanto la Rrlación
como ~u .iutor. E. de la Torre es el editor y autor del e5tudio que acompaii:l a e,;u
edi(i6n dr l.i r.olrcdón Nue\".1 Biblioteca Mcxi1·ana 28 del Instituto de lnvcstigndon~

• S.\~,.... MuÍA, V1c1.:-•;·n; DE, Rtlación hut6raca de la Cobnia drl NutDO Santan•
de,. lntroduoc,6n y not.is de Ernt&gt;sto de la Tortt· Villar, México. U;-:t\M, Direrción
Gcner.il dl' Publicaciones, 1973 (NuC\-a Bíbl.oteca Mcllion:i 27).

935

�JSibGowdlicu de la UNAM. E. Lemoine Vdlica.h ha drdicado su atención al eatlldio
de la participación de Santa Maria en d movimieoto emancipador.
Vicenk! de Santa María (1735-1813), fraile íranciJcano, pertenece al grupo de
hombres que se ubican "montados eo dos 1igloa", aquéllos que vivieron en las úllimu
dttadas de la dominaci6n española y en los primeros a!ÍOJ de la, guerru de indrpendencia de México. Hombres de idea.s y de acdoo, en una época de cambio violento
que, por 1an10, rtsuh.an cgntradictorios y difíciles de ea-plicar.
LuC3.!I Alam!n, en iu HiJtoria J, Mlrito, México, Jus, 1942, menciona a fray
Vicente en el tomo 1, «mo participan1c en la conspiración de Valladolid (diciembtt
1809); en el 111, en relación con las negociaciones diplomiticas de Ignacio L6pez
Ray6n en 1813¡ Ja, co111ultu que éstt huo al franciscano sobrr las facultades que
lw&gt;ian de recaer en el individoo de la Junia que fuer:a nombr.1do Generalisimo y
tambibl tn rclaci6n ron la redacción de una nueva constitución, que habla dr con•
1ul1ane con los Gu:ida.lupes de b ciucbd de México; y, por último, en el XII, tn
una aclanción de Mucio Valdovinos, que n!cibió don Lucas en 1848, en b que, entre
otras cosas, se refiere Valdo\'inos a los que compooian la Junta de Valladolid: Jo.
hermanos Michelena, García Obeso, Ab.1rca, Soto Saldaña, Luis Correa "y algunos
otros como el padre, Santa Mari:l; pr.ro que no coocurrian con frecuencia". Al.amán
no hace :ilusión a la Rdacióri. L.u menciones en la lli&lt;toria dt Mlxico señalan claramente la 11rese11cia de Santa Maria entre. los primeros iruurgentts; pero ninguna es
indic:uiva de que el franciscano 1uvicra decisiva. influencia en los acontecimirn1os.
En esta pracnte ~poca, De la Torre y Lcmoinc consideran que Santa María llK'recc,
tanto por su Rtlar;ión como por inrurgente, un recuerdo má1 pruim y dt!ltacado.

La participación de Sanu Maria tn IOII primeros años de la lucha por la independtncia no se olvid6 del todo en la sei;iunda mitad del siglo XIX. Los dist.ioguidos
eruditos, Juan Eusebio Hemández y D3valos y Geuaro Gnrda, rcrogi&lt;'rOn, en sus
coleccionea de documentos, algun011 de y sobre Santa Maria, ya con fmcs de "utra&lt;'r
del olvido" al "fog0:50 fraile criollo". Nicolh Rangel publicó, en este Mglo, tn el
Bolttlri dtl A.uhirJO Gtntrol dt la Noción, II • 5 (MExico, !1Cpt.-oct. 1931) 707-769.
la '"Relación de la causa criininal de fe y de cst.ado que se sigue tn eite Santo Oficio
contr.1. Vi~nte Santa María, observante de la Provincia de San PNlro y San Pablo,
lector jubilado, ministro de Tercer011 en su convento de Valladolid, natural dt la
mi.mu ciud.1d y de edad de cincut"nta y cinco años"', Liter.uur:a h.i.uórfra qui" para
rus estudios han manejado tanto De la Torre como Lemoine.
Por diversas circunslanci:u, en la rcconstru«ión histórica, ron frccucnria Je, pre•
sen ta el pt'ligro de J.&gt; qut el hutoriador can:idifose J. Monet llama la elaboraci6n
&lt;k "héroe, sintét.icm'' ("Marquette, Jacques", Dictio'lla)' of CanadUm biog,o¡,hy l.
University o[ Toronto Pfffl, 1966, p. 492) . Los escrilM de Santa María se n-duc('n
a la Rtlatión y a unas carta! que Lcmoine ha localiudo en ti ramo de lnfidtncüu
del Archivo Genera.] de la N::ici6n, amEn de l:u not.ici;u: rec;:c,gidas en las colecciooca
doc:umenL1lcs mtncionadas. Pocas y parcas son las referencia, de !lis comcmpodnoo1
al fraile insurgente. ¿ Pueden aer CS!os testimooios y los que d intms y la Jl"'BI'•
\·tnncia de De la Torre y Lemoine han cncon1rado suficientes par,;i sacar a fray Vi.
tente de Santa Maria de la media luz en que AJamtí.n lo dejó?
Empecemos por el insurgente franciscano que Lemoinc ha ~ludiado en 1u articulo
"Fray Vicente Santa María. Boceto de un insurgente olvidado", Estudios dt hiJ10,ia

modmu 'Y ,onkmJlo74rua d, MIJtwo 1, Mbico, UNAM.. Instituto de lrrveatipciooa
Históricas, 1965, 63-124.

En aportaciones anteriores ("Zitk-uaro, Clñlpanringo y ApatringAn. Tres grandes
momentos de la insurgencia meicicana", Bolttín d,t drehi110 Gtn,ral tU 111 NW11,
JV - 3 México, julio-agosto«ptiembn: 1963 385-710 y "Fray Vicenre Sanb. María_
COIIUIOr de la Const.itudón de ApaU:i.ngán, (octubn: 19641", M1moria dtl Sym¡,osi,mt
Nuional dt Hidorilf sobr, la Co,utituúó,a tlt A;otririgán, México, Sociedad Mexicana de- ~ i a y Estadística, 1965, 353-368), Lemoi.nc k'iialaba ya la cootrihución
de Sania Maria a la obra política de los primeros insurgi:ntes. En ru articulo de
1965 va más allá y .uienia que "hay ruones para pensar que Santa Maria foe
dimtor psicológico e inteJ«1uaI de la. co1Upiraci6n de 1809", en Valladolid, hoy
Mordia. Asimismo, que en 1813 redactó un PfO)"Ceto de Co,a1ti11uión uc-io11lfl, qvt"
desgr:iciadamentc hasta ahora se drsconoec, pero que (.emoine supone, por refrrencia.,
que mvi6 de "fuentr dr inspiraci6n para la Con1titución defin.itiv:i [ck ApatzinPl!f'.
Ana Macias, en su arúculo "Los autores de la Constitufi6n de Apattin,.::áll", HisWria m,rieana, XX · 4 (80). (México, abril.junio 1971) 511•521. nos previene para
no dejn.m09. llevar por la simpatla o in1er6: que nos pueda impirar alguno de Jo.
personajes de la Epoca de la iruurgenó:i. Ella asienta que los principios det"larados
en la Comititución de Apatziog.in eran propiedad común de todos los liber:alt'5 de
los siglos XVIII y XIX. Lemoine mismo menciona "la fübre constitucional'" que se
apoderó de 1-0S inrurgentes en los primeros años dr lucha por la emandp..-ición. Dado
d ambiente polltico y de renovnci6n qur rcin::iba en Michoacin a fines del siglo
XVII( y principios del XIX, es fácil convenir en que Vicente Santa ~farí.l estaba
preparado intelcctualmcn1c pMa elaborar una oon1tituci6n; que 1e11ía e~ricncfa en
la pll'SCntaci6n de sus idea., por tsai10 y que le gustaba participar en actos de carácter público.

Agtt51in García Alcaraz, al hacer la historia del Pontificio y Real Colegio ~minario
del Príncipe de los Apóstoles el Señor San Pedro, erigido en Valladolid por d obispo
Anltlmo Sá.nchez de T;1gle, en 1771, en su libro La cuna idtolófico dt fa lndtptneia, Mon:lia, Fímax Publicista,, 1971, dice: "Podemos llegar pues a la conclu~6n de
que el Tridcnt.ino era una institución abicru a la, divenas e$'uela5 y corrientes y qur
C:$0 influyó para fomentar la idea de independencia en los alumnos, en algunos, la
viokncU (p. 77)". En el Seminario Tridentino, " ... la cl1t-dra de filosoHa
se
huo c-co eo muchas oca1iones del movimiento n:novador de la esc:olásrictt. A,í 1e nos
babia en mucba.s ocasioms de 'fiJ050fia peripatético-moderna', como en el arto público
que sobre el ltma replicó Vicente SanL1. María i:n srptiembrc de 1787 (p. 70)".
En Valladolid, en donde oació y vivió por largas tempor.idas Saou Maria, pudo
b.abt'r conocido y llevado buena amistad con muchos de ru• oorrelil!ionarios de despuk, Sin embargo, al estudiar la compiración de Valladolid (pp. 83.92), Garda
Alcaraz menciona a Santa M.uía .sólo como uno de Jo, conspiradores y 110 como el
autor intelectual de elb. Ese mErito $C lo adjudica, como Al:imá.n, a Michelena. Quizá
cnientra.s no apatezc3.n los escri1os de Santa Maria que se neen perdidos, ti juicio
de J~ Maria Moreloa, que Lemoioe cilil, sea el mejor y único tribulo qoe hasta
ahor.1 ac: pueda hacer al padn: Santa Maña como iosurrntc: estuvo dispuesto a
"influir en cuanto estuviese de su parte ro beneficio de la patria".
Para E. de la Torre, Santa Maria es un viejo conocido, algo elusivo hasta que

936
937

�encontró documentos que le pcnnitier.m reconstruir la ,ida del frarn:isl'.llnO con se•
guridad. En d libro l.a Con--&lt;tituci&amp;n de .dpat:ingán )' fos crcaJom del criado mexicano, M6:ico, UNAM, 1964. p 32, ya lo menciona como destacado insuigentc:
"iba a la cabeza" de la conspiraci6n de Valladolid: autor de un proyecto di' constitución (p. 72, nota 55). En gl'neral, su admiración por el frauc.iscano insurgente
corre parrjas a la lle Ll'ntoínc. Pero, adem;u, De la Torre lo ha estudiado comn
autor de la Relación.
En su Introducción a esta tercera edición apunta al adeL,nto y progreso que se
advertía m l'I obispado de Michoacin en el último tercio del siglo ~'VIII y :i 13
actitud renovadora r moderna del alto clero de Valladolid, hoy mejor conocida por
el estudio do Grrmán Cardow G.,luf, Michoacán en el siglo de las luas, México,
El Colegio de México, 1973.
Santa María tuvo vario, c:argos en los convento, dc su Orden en la diócesis.. Era
hombre inquieto, mac,tro de novicios y orador y, por lo que clr.clarn en su Relación,
leyó tanto a los autores permitidos c.01110 a los "ilustrados'' prohibídQS. Lr interesaron
las lt.-nguas indígenas y, como muchos otros rcno..-adores de su tiempo, quiro encontrar en su estudio y comp:irnción alguna luz pa.ra entender a los indios.
Santa María llevó amistad en Qul•rétaro ron la familia Escandón y, ruando las
"particularl'S ha7.añas" del primer condf' de Sierra Gord3 foeron puestas en dud3
por Jo, funcionarios metropolitaJ10s y del ,irrein.:ito, en la segunda mitad del siglo
XVIII, los hijos del conquistador del Nuevo Sintander confiaron a Santa Maria la
defensa de la obra de su padre Este parece ser el origen de la Rclació,1.

E. de l.1 To!TI' analiz.1 el método empleado par S.mta María para escribir su obra,
los libros y documentos que le sirvieron de fucntrs de infonn.Ir;6n }' el e1tilo sencillo,
íluido y gu!lOSO, earatterístico de estr texto. Es objeio tambifo de amplio eomrntario
de De la Torre l.i. ,,s16n de la tierra de b Colonia y del hombre "americano" que
Santa María tenía.
Tanto De la Torre como kmoine han considerado ::t Santa María un patriota
com-eneido, crítico del gobierno csp:iño~ un criollo mexicano "ilustrado", racionalista,
de espíritu modernista, renovador y rcvolu~onario. ¿ Se revelan estas característica.~
del autor en \U obra?
Del plan de la Rtlación que Santa :Maria compuso ~6lo ha llegado hasta nosotros
cl Tomo Primero, en d que el fraile se proponb. tr.ltar "el estado natural y antiguo
de la costa desde el tiempo de -i;u gentilidad, ::t lo que ~e puede conj!'lur:ir, hasta la
primera entrada de los csp.1iioles en ella''. ,\sí que sólo por est.1 parte podemos juzgar
su obra histórica.
Es toda ella beligerante y eclEctica y se ad\·icrte, en su dr.urrollo, el tránsito del
c-rudito, un ¡&gt;OCo pedante, que describe la naturaleza con entusiasmo rowseauniano,
al narrador que ha ,i\'ido cerca de h vida de la frontera. J-:1 tema explícito e implícito en !'$le Tomo Primero son los indios y más t-.spccíficamt•ntc los de las pro,incias
internas, indios de guerra, a los que la Corona española combatió duramente a lo largo
del siglo X\'UJ.
Queriendo razonar la aversión que le causan, menciona su origen -venidos de
Asia, por donde son más vecinos los polos- y quizá dejándose llevar por b huella
que dejaron en su ánimo las lecturas de De Pauw y Buffon, explica y concluye, de
muchas maneras, cómo y por qué degeneraron en el Kucvo Mundo. No acepta ni

938

:iprucba la idea dcl "buen sakaji:", "digan lo que quieran los filósofos de nuestro
siglo (p. 120)", " .. es, digo absolutamente neCCS.lrio, que estos hijos de Li natura•
leza, l.111 decantado; y pintados en el capricho d.- algunos con coloridos t.,n quimfricos
St' prcl"ipitcn sin tino, sin luz y sin rienda hast.1 el último abismo de s11 miseria (p.
1:!O)". No admite explicaciones de tipo sodo-cconón1ico para disculpar, por ejemplo,
la desnudcz de los indios: "La !"••ms.11 que 5uele produdrse por algunos encaprichado~
en las espec-ics de América, de que la pohreza swna, b inopia de rt"('Ul"50S y lo linútado de los jornales del bajo pu&lt;'blo americano, los obliga a Clil.l cl;,sc de desdic:ba
cscandalo!&lt;:l; esta c.1u$.1l, digo, es tan vana y ha.~ta frívola, cuando e~ público y cierto
••. (97-98)". Y sin t'lllhargo, cuando él \'Ísitó la Sierra Gorda y trató de cerca a algunos
de esos "miserables" encomró en sus explicaciones ''bastante sentido y no poca ~T.l•
cia (p. 123)''.
Aprcndi6 la historia de 10$ indios de guerra chichimeco.~ y de los soldados frontcriws en loo escritos dc Al(,nso de l..í'Ón r Juan B.1utisl,1 Ch.:1pa, para quiC'llCS las atro•
cidade,, la \ iolenci.i y la muerte r.ran cosa de todos los días. Pero obviamentt: no
)luede aswuir la .1&lt;'titud realista e histórica por ejemplo de Alonso de León, quien
sin m5.s comentario escribe: ",\ Pcrcyra lo comil'fon en k1rbacoa, y quedó deyoblad.1
la labor", Jlis1011a de Nuwo l.(6n co,1 noiicia.r sobre Coahurla, Tamaulipm y Nuevo
León, trcritn en el si,:fo Xí'JJ por el Cap Alonso de Ldm, Juan Baututa Chapa y
el Gral. Fernando Sénchrz de Zamora E~tudio preliminar y now dc Israel C:iva;:0$
Carza, Monterrey, México, 0-ntro dr E~tudios Humanísticos de la l'nhersidad de
Nuevo León, 1961 (Bihlioteca de Nuc,·o León 1), p. 71. Todo lo contrario, escribiendo
liit'ntc la uccesidad de condenar la barbarie de los gentiles y Uc¡;.1 a los mayore., extremos par.i justific.1r su "racionar• actitud, por l'jemplo, cuando describe los mitotes
de comanches y apacl,es, que riuy po,ib)l'mentl' había oído menrion,ir ... n cuentos )'
decírcs. contrarios a de~cripcioucs de individuos que convivit•rm1 con esos indios. Y, par.1
no dejar dud.1 en el l,·c1or, refuer,.1 la descripción con un.-is ilu~tr.tdoncs

El editor había dado )'a notici.i de la Rrlaci6n manuscriu qur guarda l.i Bibliotec.a
Nacional, en su artículo "La 'Relación histórica de fa colonia del Nucvo S.1n1.1.nder'
en un manuscñto original", Estudios de historia nounhispana JI, México, UNA.\f.
Instituto de lnvestig.1duncs Hist6rkas, 1967, 203-'.! 12, al mal acompañan dl('z lánún.15, reproduc.idas d,·1 dicho manuscrito, y sr pn-gunta De 1.i Torre quic'n pudo haber
sido el dibujJ.Dte quc las hizo. Tre~ de e5.iS ilustraciones fueron reproducidas en la
¡1resenw edición. Los indios allí dibujados se parecen más a los que pint6 Jacqucs l.e
Moyne, dado.~ a conoct'r por Johann Theodor de Bry en su obra Ambica, Franclfurt
am Mayn, Durcli Nicoltium lloffman, 1617, o a los de la, ilu;tracionc~ de la 1,!m1
de John Smith, Tht Generall Historu o/ J'irginia, London, Printcd b)' l D . .ind 1, H
Ior Michal'I Sparkcs 16.!·l, que a lm apaches dibujados hacia 1803 en el "Map.i de
B.1ja Cahfomia, Sonor.1 y Nue\·a Vizcaya" de Juan de Pagazaurtundia, qul' se ron•
serva en el British Mus1·um. o a los que t•stán dibujados en el ".Mapa de la Sierra
Gorda y Costa del Seno Mexicano, desde la Ciudad de Querét.-uo, situ.1da serca de
21 grados hasL1 los 28½ en que e.stá la Bahía drl Esp[ritu Santo, sus Ríos, Emenadas
y Provincias que circumbalan la Costa dcl Seno Mexicano, reoonozid;i, pazificada y
Poblada, en la mayor parle. por Don Joseph d1· Escand6n, Conde de la Sierra gorda,
Cavalloro del Orden de Santiago, Coronel del Rerimiento de Querét.,ro, Thenicnte
de Capn. General de la Sierra gorda sus ~foiones, Presidios y Fronteras, y lugar Thenientl! del Excmo. Sr, Virrey de e3ta nueva España, en dha. Co!ta, de cuyo orden

939

�hilo la reft-ricb expedición", que ae ,i:uarda en la Sew York Public Libr:uy. _Una
reproducción, posiblemente de una copia, poco cuida~ de este.~~' acampan~ el
estudio de Ma. Elena Galavíz de Capdeviellc, "Descripción y paahcaaón dr la S1cn:a,
Gorda", Eitudios d~ historia novohis¡,n1t.a IV, Mi!:xico, UNAM. lmtituto de Jnvcsugationcs HUt6ricas, 1971, 113-H9.
" -•-ta te ta inconformidad de Santa Marta con la vida nómada y birbara que
.~o """ n
del~
llevaban Jos indios de bs provincias internas, cuando describe las. congrega.
_uevo
Reino de León critica los CJlCCSOS de los justicias que las penn~tfan Y las con11dera
la raíz del mal que padecía el Reino por "el abuso que te SC!fll13 de cllu contra la

libertad de los indios (p. 159)'",
S:inta Mari.a se lamenta de los vicios y abusos de las autoridades, de su ind~e~ncia
a Jo que él considera la conservación y progTeSO de la n.1ci~n, el poco mérito q~c
hacían de las empresas a.inrrica~, como la de E.sc.mdón. C1crtamcn1c, 5;lllta M3:11a
dio pruebas auficicnt~ de sentir ese "amor que todo hombre debe tener 3 su. nac1~n
......,_
"criollo ilustrado" no quería en na patria ni a los íunc1onanot
1. p. 63)"• .,-v
como
.
.
U
bl&lt;v
- ¡
nin.sufan:s ni a los indios los enemigos dom6iucos, t oJ que 5C su
an
e.spanoe:!I J&gt;C
'
'
•
'ó (
175)
y no quieren docilitane y nosotJos que permanecemos eo la. lIUCCI o P•

s·1 tambi&amp;i se hubiera perdido este Tomo Primero de la Rd1ui6n de Santa Maria,
,__ nono.as
• •
no se pasarían apuros para obtener, de otros auto.res, .....,
que él d a; pi:ro
_ serta
bmentable cancer dr este tenimonio, un de !!poca, pam conocer el pcmam1ento _de
un intelectual provinciano del noresle del viininato, que ~vió alerta a los rambm1
en J.as úhimus dfradu del dominio español en Nueva Espana.
Facilita.ria d manejo de la presente edición el que las ?-;ow a la lntroduoción 5t'
refirieran a las págin:u de la Rtlocidn que la siguen y no a las de la ~ir.ión df' 1929•
1930 deJ Archi,.,o General de la Nación.

SANTIAGO \'lDAURRI Y LA COSFEDERACIO!"-, DEL SUR

RosH11&gt; C. T1"I.U.
Santiago Vidaurri and thc S0111hm1
Conftdcraey, Texas Sta.te lfutorica!
Auociation, 1973

"V1DAt1ur P111tTEstc1ó A trHA generación de jóvenes norteños que amaban el nont,
pero estaba menos dispuesto que los otrot a sacrificar esa dc,,·oción a la causa nacional. Se convirtió con el tiempo, m U110 de los principales defensores de los derechos
d,: to. estados en Mb:ico y su de-seo de autonomía l«al lo hiw alejarse del nacionalimio mexicano. El partido, el estado y la nación estaban tod01 subordinados a SIU
internr.s penonale:s. En eno siempre fue muy contistente, y aunque en ocas;ioncs alguna derrota militar o amenau extrrna lo obligaron a cambiar sus planes, siempre
protegi6 primero su propia J)Q!ición y en aegundo lugar la d1• la ~nte dt Nuev,i
León. Si había que considt"rarlos, la nación o t&gt;I gobierno federal, quedaban cuando
mucho en tercer lugar." Es la opinión que sobre e.str interesante penonaje expresa
Ronnie C. Tyler en su libro S11ntiago Vidaimi )' la Conftdr:,atión dtf St11.

Aunque Tyler hace un ucdente resumen de la vida política de Vidnurri, dedica
la mayor parle de su libro al tema fU11damental enunciado en cl tÍl\1!0 de SUJ rela,
cienes ton 1~, estados surianos durante la Guerra de SettSión en los Estados Unidos.
Los eHados surianos, bloqueados por la marina del none, R" dieron cuenta inmt•
diatamrnte que Méxi...o era 111 fuente mh importante de abastttimiemos y ti camino
p.ua :i.,rar su producci6n de algodón a 101 mcrc.ldos mundiales. Los contact~ de los
confederados con el gobierno de JWru fallaron. Por lo unto, 5e vi~ron prr&lt;:isadO"
a a«:rcal'Je a Vidaurri quien era el hombre íuerte de la frontera nor1e. El princip;•I
agente ('Uviado para establecer relaciones con es1c pcnonajc fue J&lt;»i Agustin QuinlCro, un cubano IIIUY hábil, educado rn la Universidad de H.uvanl, quitn era un
apasionado ,eguidor dr la c.1!Wl nui3na. Las inuruccion,:-s de Quintero eran con,eguir
de Vidaurri, el que se impidif'ra que las tropa., unionistas Cru1..3.f.ln a tra~·ú de 1erri1orio me.icano para 3t:icar 3 los coníederados, Mt'gurar una s.,lida para ~u producción
de algod6n y ver si era J)(nible les proporcionara abaitecímientos, incluyendo armas.
Con rdación a este último punto, las gestiones de Quintero no tuvieron bito, puts
Vidauni le informó que no oontaki. más que con dit2 u once c.aíionrs y menos dr
10,000 rifle.s, material ,¡ue podría vr necesario para la defensa local. Pero la.1 pU.ticaJ
tuvieron un &amp;ito mucho mayor que ('! que Quintero esperaba, pues Vidaurri !e dijo

940

�"que era bien conocído de todos en fa frontera .•. que por vanrn. años había esta.do
ansioso de establecer la República de la Sierra Madre. formada por los estados del
norte de M6rico. Sin embargo, ton el advenimiento de 13 Guerra Civil Americana,
una anexión de esos e5udos por la Confederación -podri.i. ser uro mejor solución.
Vidaurñ mencionó varias razones pam opinar co esta foan.a. liada algunos años que
.idmiraba a los americanos y consideraba que d norte de México tenía más !ieil1ejanza, tanto geográíica como sicológica, con la parte sur de los Estados Unidos, que
con el sur de México con su clima tropical e indios iletrados". Es muy probable
que Vidaurri peusara que, al incorporarse a la Confederación, se oolucionaría su pro•
b!ema fundamental que era el de mantencr.,e en el poder. De hecho, uno de los
principios b.isicos: estabJeddo al organiz.arn: los est.ados surianos fue la garantía de la
soberanía y derechos de los estados. Por Jo tanto, una Confederación fu~rte babrb
protegido a Vidaurri de Juirn y sus aliados cent.ralislas.

mit,nto de Vidaurri con Juárez, su apoyo al imperio de Maximiliano y ~u trlgico fin
en julio de 1867. Pero el comercio del algodón tuvo efectos permanentes en ambo,lado, de la Ú-Ontera, ya que fue el origen de forw= considerables. En Monterrey,
algunos comerciantes acumularon bienei; que se convertirían en el origen de una
prosperidad más permanente.
El libro de Tyler, no sólo es una contribución muy importante para la his101i:,
regional del norte de México, si.no que está hien ~ri10 y su lectura rerulta muy
agradable.

lsmao

V1zc,,.y,1. CANALES

Pero a Oavis, presidente de la Confederación, le pareció que sería un error anexan.e
al norte de México, pues esperaba "que varias potencias europeas intervinieron en
México. Francia probablemente trataría de establecer un gobierno tltere. En este caao
los Estado., Unidos seguramente n:tarían a lo., intervencionistas y posiblemente se llegara a una guerra en que las potencias europeas se vcrian obligadas a recollocer a
fa Confederación suriana. Pero si el sur se anexaba territorio mexicano, tal oonflicto
podría no sargir y cl mismo sur scrb víctima de las potencias imperiali~tas". Además,
la anexión baria que los puertos de México quedamu sujetos al bloqueo de la marina
del norte.
Uno de los aspectos má.ll interesantes del libro de Ty!er es la descripción de la complicada vida de la frontera en e$ln época y las múltiples friccione1 provocadas por
el choque de divcr.,os interese5: los surianos y los norteños de }05 Estados Unidos,
Juárez, Vidaurri, las facciones políticas de. Tamaulip3.s, filibusteros y 5imples bandidO!.
Pero el :ispecto má., novedoso del libro es eJ relativo a la prosperidad extraordinarfo.
que el comercio del algodón trajo, por un breve período, a las poblaciones dd norte
de Mbico. "El algodón es ~y"' se decía entonces. Ciemos de carretones moviéndose
en ambas direcciones enu-e Goliad 'f Brownsville y también de San Amonio a Laredo
y a Eagle Pau, 5etenta barcos esperando ser cargados frente al puerto de fugdad,
varios kilómetros de pacas de algodón tiradas a fo largo de la costa y tres lineas de
diligencia, operando entre Mat..'l.lDOI'OS y Bagdad. A Monterrey; Vidaurri lo había
hecho un depósito libre para el algodón, lo que significaba que sólo se pagaban los
derechos cuando salía para Matamoros o el interior del país. A cambio del algod6n,
México enviaba a los surianos, ademi!i de lo que veiúa de Europa, produc1os alimcn•
ticios como café, azúcar, trigo, mafa y harina y algunas materias primas importantes
en la guerra: azufre, salitre y plomo. Pero lo que es más interesante es que tambifo
se mandaban productos manufacturados: frazadas, zapatos, telas y pólvora. Dos fábricas de pólvora t.rabajaban para surtir a los suria.oos y en Nuevo León y Coahuila
había ocho industria.1: textiles que tenían 14,500 husos y 451 tcfares, procesando
1,500.000 libras de algodón anualmente y surtiendo de manta a los confederados.
Ocasionalmente también se les proporcionaban algunas annas, como en diciembre de
l86J, que Je ofrecieron a Quintero 370 rifles en 2,000 dólares.
Tyler ha llamado muy apmpiadameote a su último capítulo "El Fin de una Era'',
pues, uno tras ouo, se suceden una serie de acontecimientos que determinarán el fin
de esta momentánea prosperidad de la frontera ; el fin de la Guerra Civil, el rompi•

942

943

�CA N

J

E

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Ionia Guerrero, México 3, D. F.
El tiro fue de 1,000 tjemplares.

Sin Nombre. Revista trimestral literaria, publicada por Editorial Sin Nombre lnc.,

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1974, No 15, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANIIA/,'S,
ANUAR 10 DEL CENTRO DI: ESTL'DIOS HUMANÍSTICOS

l

[l,l.,

15

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUF.VO LEÓN
19 7 4

, rüi

��HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HU~fANíSTICOS

15

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
19 74

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

HUMANITAS

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AousriN BASAVE F ,ERNÁNDEZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:

Lic. EouARDO

GuERRA CASTELLANOS

Je/e de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA

PRIMERA EDICION
Diciembre de 1974.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA ÜÓMEZ

15
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - Mixico

1974

�INDICE

FILOSOFIA

(A)
Dr.

INVESTIGADORES LOCALES

AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEz DEL VALLE: Análisis crítico del materialismo dialéctico e histórico • . . . . . . • . . . . • . . . . . . . • . . . . . . . . . .

(B)

Profr. Dr.

M1cHELE

F.

17

COLABORADORES FORÁNEOS

ScIACCA:

37

Contemplación y acción

Profr. Dr. FRITZ JoACHIM VON RlNTELEN: Una contemplación filosófica
sobre la obra de Fausto de Goethe . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . . .. . . . .

51

Itinerario e.tistencial de Gastón Berger: de la fenome110Iogía a la perspectiva . . . . . . • • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

65

ZDENEK KouRÍM:

Dr. Ivo
+

'

SERGIO SARTI:

Profr.
Dr.

J.

The ambiguity of mysticism . , . . . . . . . . . . . . . . .

83

Bosquejo de una teoría de la mediación lógica . . . . . . .

97

La incompenetración de los cuerpos ... , . . . . . • •

113

Perfiles sobre Caso y Vasconcelos . • •

135

HoLLHUBER:

E.

BoLZAN:

JosÉ SALVADOR GuANDIQUE:

HARoLo EuGENE DAVIS: Man in contemporary society: Alienation

011d

anonzie . . . . . . . . . • • . . . . . . . • . . . • • • . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . • . .

191
11

�Dr.
Dr.

S. J.: La educaci-0n personalista según T eilhard
de Chardin . , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . .

213

La doble agonía de re/le:&lt;ión y pa.rión en
Pascal y Unamuno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

235

GERARDO DE LEÓN ToRREs:

ISMAEL QuILEs,

HUMBERTO PIÑERA LL.:

Dr.

OsCAR HASPERuÉ BECERRA :

Lms

Lic. CARLOS GoNZÁLEz SALAS: Problemática de la historia colonial de
Tanzpico •..• . ...... .. ..••.... . .... .... .. . . , .. ... •..........

511

Un mundo nuevo para el 1iuwo mundo 271
(B)

La escisí6n del hombre en la época moderna 295

RIONDA ARREGUÍN:

Tres Benítez gobernadores de Nuevo León 491

ÜOLABORADORES FoRÁNEos

Oaxaca antes, en y después de la Independencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 529

JORGE FERNANDO lTURRIBARRÍA:

LETRAS

Lic. Lurs RuBLÚO: Carta historiográfica para Carlos Pereyra 1871-1971

545

La sombra de Lerdo . . . . . . . . . . . • . . • . . . . .

563

XwIER TAVERA ALPARO:

(A)

Lic.

TABOADA: Francisco Zambrano y su diccionario biobibliográ/ico de la compañía de Jesús . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . 515

INVESTIGADORES LOCALES

MIGUEL CIVEIRA

Algunas notas a propósito de
Macedonio Fernández . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .

311

GtHLLERMO ARRAMnÍDEZ

M. L. E.: El amor, la mujer y el mar e11 la
poesía de Pablo Neruda ., .......... . . , . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . • .

321

F.: Intento de caracterización objetiva de la obra
poética de Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Profr. ANÍBAL ABAmE A1CARD1: El cine como instrumento de la leyenda
negra. Notos profanar de un espectador . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 621

331

EDUARDO GUERRA CASTELIANOS:

LETICIA PÉREZ GuTIÉRREZ,

DAtETH DE HoYos

(B)

CoLABORADORES FORÁNEOS

MARcELO

Coooou: El recuerdo en la poesía de César Vallejo

397

Sur l'analyse nurnérique du uers fran,ais . . . . . .

421

STANISLAW WIDLAK:

Profra. T. AVRIL

BRYAN:

Notas para la historia del trabajo y de
las comunicaciones en J.,féxico, La Compañía de Tranvías y las luchas obreras 1900-1945 .. . . . . . . . . . . . • . .. . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 667

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

TERCERA

(A)

HISTORIA
(A)

12

PERRv:

Un estudio de la religión en La regenta . . . 435

SECCIÓN

JosÉ

B..u.u.Ro

El significado de lcamole. El papel del noreste en la insurrección de Tuxtepec . • . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 631

LAuRENS

ERNESTO DE LA TORRE VrLL.AR:

Profr. HENNING GRAP: Africa en América -algunos aspectos de la simbiosis literaria afroamericana- . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353
Profr. Dr.

ARELLANO : Breves apuntes del Territorio de
la Baja Cali/ornia .. . ... . .. r .• .. •••• • • .. •••• .• .•• • ..• _• • • • . • 587

INVESTIGADORES LOCALES

P. SALDAÑA: A.puntes políticos y socio-económicos de Monterrey 447

Lic.

INVESTIGADORES LOCALES

ALBERTO GARCÍA G Ól\fF.Z:

Dr. F.

RuBÉN DELGADO

La organización internacional de la paz 757

M. : Ciencia, co11ciencia y juicio . . . . . . . . . . .

769

13

�(B)

ÜOLAOORADORES FoRÁNEOS

La pintura rupestre pre y protohistórica
en México. Su expresión como testimonio de un horizonte de cultura 783

ANTONIO POMPA Y PoMPA:

ANGELES MENDIETA ALAToRRE:

¿Una generación desencantada? . . . . 793

Dr. Profr. DAVID G. DAVIES: Políticas de ingreso e inflacionarias, empleo y probleffllls e11 la balanza de pagos . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 807
Profr. C. A.

Dr.

CANNEGIETER:

Los pobres y los ricos en el mundo de hoy 823

EDMUNDO STEPHEN URBANSKI: Los mestizos y su cultura en la
vida de Hispanoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . . . . . . . • . . . . . . 855

Sección Primera
SEccrÓN QurNTA

FILOSOFIA
COMENTARIOS Y RESE~AS
BIBLIOGRAFICAS

Una nueva obra de Von Rintelen sobre los valores, DR. AGUSTÍN BASAVE
FERNÁNDEZ DEL VALLE, 875.-Juan Luis Vives visto por Alain Ouy, DR.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNl&gt;EZ DEL VALLE, 879.-La escuela jusfilosófica
española de los siglos de oro, DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,
883.-Teoría Política, MAG. DDDR. Ivo HoLLHUBER, 885.-La difícil prognosis para la universidad, ZnENEK KouRÍM, 893.-Ecos y re/lejos literarios
de la América Latina en Alemania, PROFR. HENNING GRAF, 901.-El
reyno: un libro de relatos, PROFR. HuMBERTO BUENTELLO CHAPA, 909.Sobre el fin inmediato para el que Cervante,f escribió el " Quijote", GREGORIO B. PALAcfN, 913.-Fray Pedro de Gonte: maestro y ciuilizador de
América, fut~EsTo DE LA ToRRE VILL-\R, 929.-Historia del Nutvo Reyno
de León, HUMBERTO BllENTELLo CHAPA, 931.- La relación histórica de
la Colonia del Nuevo Santander y Fray Vicente de Santa ,\,faría, MARÍA
DEL CARMEN VEL..\ZQUEZ, 935.-Sa.ntiago Vidaurri y la Co11federaciór1 del
Sur, IsmRo VIZCAYA CANALES, 941.

14

�ANALfSIS CRíTICO DEL MATERIALISMO DIALÉCTICO
E HISTóRICO
r
DR. AGUSTÍN

BAsAVE

Fu.NÁNDEZ DEL

VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-EI materialismo dialéctico. 2.-Leyes del movimiento dialéctico y praxis.
3.-El materialismo histórico. 4.-Crílica al materialismo dialéctico e histórico. 5.-La
filosofía materialística y dialéctica del derecho. 6.-Crítíca a la füoso[ia marxista
del derecho y del estado.

l. EL

l\-iATERIALlSMO DIALÉCTICO

CARLOS ~IARJC (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) superan al resto
de los hegelianos de izquierda en precisión conceptual, coherencia metodológica y emdición histórica. Y sin embargo, esta teoría es -como alg:µna
vez lo advirtió Stammler- "deficiente y superficial". Me propongo exponer
y criticar e] materialismo dialéctico, el materialismo histó.rico y la filosofía
jurídica y política del marxismo-leninismo.
Hegel y Feuerbach iníluyen, decisivamente, en el pensamiento de Man&lt;.
De Hegel hereda Marx el principio fundamental de la unidad del espfritu
y de la realidad. De Feuerbach proviene el apartamiento total de la esfera
de ]o ideal. En materia socioeconómica, Marx acepta dogmáticamente las
principales tesis del liberal David Ricardo. Engels colabora estrechamente
con Marx para sintetizar la dialéctica hegeliana y el materialismo científico
de Vogt, Moleschot.t y Büchner. Los comunistas rusos Plechanov, Lenio,
Stalin, Konstantinov, Rosental, Mitin, etc., completan y modifican -a su
modo- la síntesis de Marx y de Engels. El "corpus" ruso de filosofía marxista oficial se encuentra plasmado en tres obras fundamentales: Osnovi
marksistikoi filosofü (Moscú, 1958) (Fundamentos de la filosofía marxista),
Osnovi marksisma-leninisma (Moscú, 1960) (Fundamentos del marxismo-

17
H-2

�leninismo) y Kartkii /iiosofskii slovar (Moscú, 1955) (Breve diccionario filosófico) . No han faltado marxólogos que afirmen que en esas obras no r.stá
e..'\-presatla la verdadera filosofía marxista. Procuraremos alenemos a los textos
de Marx y de Enge1s, aunque hagamos en algunas ocasiones referencias al
marxísmo soviético.
Marx y Engels no pretenden contemplar la realidad desinteresadamente.
La filosofía es pauta o giúa para la acción. Naturaleza, sociedad y pensamiento del hombre se hallan subordinados a leyes universales. El marxismo
presenta 5 características notables: 1) Realismo, en uanto la mente reproduce,
refleja y fotografía cosas independientes del conocimiento; 2) Racionalismo,
en cuanto todo lo real resulta cognoscible por la razón -sin posible sitio
para el misteri&lt;r-, con la certeza de poseer la verdad absoluta; 3) Materialismo, en cuanto el mundo o naturaleza material es lo único que existe;
4) Infiniti.smo, en cuanto el mundo es infinito (infinitismo mundanal equivale a ateísmo); 5) Epi/enom,mismo, en cuanto que f'I espíritu y la conciencia
se reducen a funcfones o fen6menos concominantes de la materia.
La materia y el infinito son los dos conceptos-clave del marxismo. La
materia tiene diversos movimientos: local y mecánico, vital, psíquico e histórico. "La cuestión fundamental de toda Filosofía, y en especial de la
nueva -asegura EngeJs- eslá en determinar la relación entre el Pensamiento y el Ser, entre el Espíritu y la Naturaleza •.. ¿ Quién se originó
primero: el Espíritu o la Materia? Esta pregunta se ha convertido en oposidón a la Iglesia en esta otra: ¿ Ha creado Dios el mundo, o ha existido
éste desde la eterrúdad? AqueUos que sostl"nÍan la primada del Espíritu
sobre la Naturaleza y, por lo tanto, admitían en {1ltima instancia 1a creación
del mundo, formaban el grupo de los idealistas; los que veían a la Naturaleza
como causa primera pertenecen a diversos grupos del materialismo".1 Engels
identiíic-..a indebidamente pensamiento y espíritu, ser y naturaleza, naturaleza y materia; "o sea que el conc.epto de .Materia se dilata de tal modo
-advierte el Dr. Luis Cencillo- que viene a ser intercambiable con el de
Ser, mientras que el de Ser se restringe de tal manera que no supera el
nivel de lo material". 2 La rela-ci6n entre pensamiento (espíritu) y scr (naturaleza-materia) se reduce ---craso error- a prioridad de origen, y esta prioridad se identifica -peor aún- con el problema de la creación, sin advertir
que la confusión de- la prioridad con la eternidad del mundo ignora que el
mundo pudo haber sido creado para la eternidad. Las identificaciones ambiguas llegan al colmo cuando se dividen a rajatabla los filósofos de todos los
1

1

FEUERBACH, Ludwig, Und das ende der klassich~n philosophü, 1885, pp. 15 y s.
C1tNcn.Lo, Luis, Filosofía fundamental, II, "Historia de los sistemas filos6ficos",

Madrid, Syntagma, 1968 (TC:ittos de Investigación Filosófica), p. 197.

18

tiempos en: "idealistas'' (comprendiendo por igual a verdaderos idealist~
gnoseológicos y a espiritualistas no monistas) y "materialistas" ( englobando
al naturalismo epifonomenista y al realismo gnoseol6gico). Las simpl.ificacio.
nes prosiguen: se habla de metafísicos (como sinónimo de pensadores fixistas,
burgueses, sean verdaderos ontólogos o existcncia]islas y neopositivistaS) y de
dialécticos ( ven la conexión mutua de los fenómenos originados por el movimiento y la oposición). "Materia -dice Lenin- es una categoría fi1os6fka
para designar aquella realidad objetiva que llega al hombre a través de Jas
sensaciones y que es reproducida por ellas, copiada, fotografiada~ a la vez
que existe independientemente de ellas".s Marx y Engels creían que la materia estaba oomputsta por una multitud de átomos indivisibles. Pero la ciencia
nos dice ahora quf" el átomo se resuelve en cargas enf"fgéticas. No podemos
identificar --como lo hizo Lenin- materia y sensoriolidad. Y menos aím
dar un salto místico al decir: "el electrón es tan inagotable como el átomo;
la Na!urale;:a es fo/iuita".• La afinnaci6n de carácter transma.tcrial convierte
a 1:1 materia o naturale:za en una entidad metafisica con TaS"OS trascendentes.
La infinitud temporal, espacial y de intensidad, tal como se entiende en
l()s Fundamentos de filosofía marxista, envuelve graves rontradkciones. La
ílimitación ----sin principio ni íin- de los procesos evolutivos no es eternidad
e implica la insoslayable contradicción de que a rada etapa de cada proceso
tendría que haber antecedido una serie infinita de procesos. Pero si hubiese
una serie infinita de procesos anteriores nunca hubiésemos Uegado a 13 fase
aelua1. La infinitud espacial es un postulado no probado. No es lo mismo
indefinido que infinito. Einstein presenta. en su Teoría de la Relatividad,
&lt;lilirultades astronómicas contra el infinito espaeial. La llamada Infinitt:d
ir.tnuiva no es, riguwi;amente, una infinitud, sino una inagotabilidad de
partículas electrónicas.
Si la materia -como admiten los marxistas- se ha resuelto en energía,
¿ por qué seguir manteniendo el dogma de la materia sensorial como única
realidad monista? El materíali~mo dialéctico tiene en la materia -y no en
t&gt;I ser- su conrepto supremo y hace de la experiencia la única fuente de
ronocimiento. En consecuencia, resulta imposible hmdamentar teóricamente
la autonomía filosófica. A partir de la experiencia solo se obtienen conocimientos empíricos con va1or actual. La praxis no puede ser el criterio final
para el conocimiento corre ·to, puesto que su adccuacíón o no adecuaci6n
con alguna teoría es algo que cst.'Í. a{m por conocer. Para considerar f'Orrccto
ese supuesto conocimiento sería indispensable una ·eriíicad6n por la praxis.
Finalmente, no se llegaría a decisión alguna.
1 LENIN Materialismo y empiriocritiei..smo, Moscú, 194-7, p. 147.
1
• lbid., p. 278.

19

�El priru·ipío füico de la consen:aeión de la ma&lt;:a y la energía se refirre a
procesos intramundanos. La suma de la rnasa y la energía pennanece constante mando una cümensibn inlraoiundana OJl&gt;'r.t $Clbr(" otra. Pero con ~ta
t1sevrrari6u no se ha dicho nada o,ob!'f' la rnc~1i,111 dr si el mundo como totalidad tuvo o no tuvo comienzo. Suponiendo ciuc· el mundo no tuviese un
oomi1mzo temporal -romo lo afinmt el marxismo-leninismo-. de rsta rare~ei~ no ~abe de~ucir (]He r10 hav Dins. En rigor, los argumentos para probar
la eXJstenna dr Dios n&lt;, se apoyan en 11n romirnzo kmporal del mundo. sino
'!l su· contingencia. eri su folta de necesidad intc-ma, en su indiferencia fl'C"nle
al sc-r. Si c-l mundo pttC'de srr p&lt;'ro l:tmbit:n no ser. el mundo es ~odificahle.
Si existe algo contingente -y esto es m1 h~ho innegabh·- existió siempre
algo. L_ue!_?o hay algo necesario. Esta argumentación de lo contingente a Jo
neccsano hace ca~o omiso de la cuestión de si C'I mundo ticnr O no tiene un
comienzo temporal.

2.

LEYES f&gt;EL MOYJMIF.NTO DTALHCTICO y

PRAXIS

La Dialéctka &lt;'S -para Engcls- "la Ciencia de las leyes evolutivas más
universales de la Naturaleza, ta Sociedad humana y el Pí'nsamii&gt;nto'',:1 Consiguientemente, la diahktica refleja el cambio universal y eJ ue..xo dinámico
de tocias las cosas. Rosental nos habla de seis clases de dialéctim, de )as cuales
•~ p~rtenecen al materialismo dialfcrico: t) El conocimiento y sus leyes:
d1alrchca g-encral; 2) nialé&lt;-tica de las superestructuras ( rienda, moral arte
derecho. estado. f't'ligióo) ; 3) Dialéctica de las dascs sociales y de ta r~volu~
ción ( socioló_gic.a dinámica) . Las leyes riel materialismo dialéctico fueron
teduci?as a tres por En_gcls: Lenin Cllf"Ota dieri~éis y Stalin formula cuatro.
Atengamonos a la última fnnnufación de Stalin:
l. Ley de la unidad de contrarios

2.

Ley de la mutuación de lo cuantitativo en cualitativo

3. Ley de la necesidad
4. Ley de la negación de la negación o de la contradicción.

La ley de la unidad de los contrarios divide la 1midad cósmica en contrastes
excluyentes pero interrelacionados. Así se piensa excluir la ne~esidad de un
' ENGRLs, Frirdricl1,

p. 86.

20

L11.dwig F11uerbach un das ende der klassichen philosophie,

lllotor extcrior a la materia. Los ejt·mplos que se aducen no son de (011tradiccic1J1es, sino de fases sucesivas.

La le-}' de la tran.1{01mnció11 de la cuaritidad c,1 cualidad indica un movimiento ascendente de Jo sim1&gt;lc a lo complejo, por mrdio de un ('n.•cimiento
o dim1ínul'ión que llega a un punto nítiro, en donde se pro&lt;lure una brusca
transformarióu cualit.ati\'a. Los cambios n1alilativos propician nue,·o:; &lt;'ainbios
c·uantit.ati\'os c¡ttr. 5" resolverán en cambios cualitativos. Cuantidad es la de.
tcrmiuaci{m más exterior en rl desarrollo de las propic·dades ( rA·nnbios de
grado}. En este sentido, el materialismo dialé&lt;-tico bac-e ''de¡l('nder In más
interior y esencial de lo más extrrior )' an'i&lt;lental". Cualidnd son los rasgos esenciales, rstablt:&gt;s -rclativamcntl'- y di.~tintivos df' un objrto. E.~tos rasgos
esenci:iles -fenotipo:,- "con$tituyen ello~ mismos la n•aJidad profunda y
auténtica de w1 ente, o dependen a su vez de algo má~ profundo e íntimo.
y entonces se plantraria el problt'ma ele si esta mutarión rualitativa afecta
sólo al fenotipo o implka una mutación Vf'rdadcram&lt;-ntc• esencial. A esto no
responde PI Diamat" (Luis Cenc:illo). F.n la socird:tcl . ciali~ta se detiene
inexplicablemente esta ley. Ya no habrá revolucionrs, sino mutacionc:; graduales. Cabría preguntar cómo pm·dc c·rs.u· una ler intrínseca a la rC"a!idad.
Hay una e~catologín marxista que no encuentra justificación.
La ley dr la tif'cl'fidad nos viene a decir que nada -en la naturaJ1,z., o en la
sociedad- ocurre al acaso. Todo se explica por leyes objetivas. La libertad
queda reducida a1 conocimiento de las leyes necesarias y a su manipulación.
Pero esto contra&amp;cc al vC"rdaclrrn sentido df' libertad que- vivimos y demostramos con nuestro vivir.
La ley de la negt1rió11 de la negatió11 se roncibe como el elemento c.srncial
de todo cambio o evolución. No se trala de algo meramente nr.a;afo·o. ~ino de
una Aufhebm,~ dinámica qu&lt;' rn negando estadios por mecüo de otros ulterior&lt;'s ya prcronteniclos en los anteriores. Lo nu&lt;'VO niega a lo antiguo, Sf"
reabsorbe en una síntesis, para ser -esa síntesis--- nue,·amente urgada. Df'
esta i:eric de negac-innes sucesivas pem1,mecc un fondo positivo. E·ta ley ya
había siclo adwrticla por los grit-gos y PS tan vieja corno la filosofía. Nada
tenemos que objetar al hl'Cho -demasiado obvio- de qui" f'n el rnmbio algo
se suprime y algo permanece.

La dialéctica marxista es, a la par, Lógica y Teoría clt·I Conocimiento. El
conocimiento se explica por rl reflejo de la cosa, por la adcruacíón -fotográfica- r-ntrc cosa y mente. C.onsta de. tn-s frase$: a) contcmpladón viva,
b) abstracrión, e) praxis. La materia es la ba~e, y el conocimiento la supraeslructura. Esta afim1ación se pretende probar por la correlación entre- la
organización nerviosa y la perfección del t'Onocimiento par leyes dialécticas
(mul.arión de Jo c11antitativo en lo cualitativo y negación de la negación).

21

�en el Manifiesto del Partido Comunista-, es una historia de luchas de clases.
Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros

Lo "material" se convierte en «intelectual". ¡ Curiosa alquimia. que amena2a
derruir la unidad monista del materialismo, aunque se diga que esta oposíción sólo tiene validez en el ámbito gnoseológico! Las cosas se conocen practicándolas. La praxis es el fm del conocimiento y el único criterio de verdad.
Si se gana en una revolución -como la de octubre en Rusia- ya no hacen
falta justificaciones filosóficas. El absolutismo y el imperialismo -n"'t pro ra.
tio11e voluntns- vuelven a surgir bajo otra cobertura. ¿ Es que la praxis ha
de cristalizar siempre en estructuras justas? ¿Quién garantiza que la pra,ás
no degenere en caos, violencia, arbitrariedad, oligarquía, injusticia? Ya se
habrá comprendido que de aceptarse la primacía de la praxis cae por su base
toda posibilidad de una filosofía en sentido estricto. Porque filosofar siempre
ha sido -y tendrá que seguir siend0- trascendencia de la praxis para
reflexionar --de modo profundo e integral- sobre la misma praxis.
El marxismo pretende ser una filosofía transformadora de la realidad. "Los
f.ilósofos -afirma Marx- se han limitado a interpretar el mundo; de lo que
se trata es de transfonnarlo" (Tesis sobre Feuerbach). La te.orla -una
teoría revolucionaria- queda subordinada a la acción. Las cosas son o, mejor
aún, devienen verdadera,; en función del desarrollo. Pero cabría preguntar:
¿cómo puedo saber de antemano que serán verdaderas por la praxis, si la
misma praxis no se ha verificado en la praxis? La filosofía de la Praxis rechaza todo tipo de aprioásmo e instaura, a priori, el criterio de la praxis
como suprema certeza de verdad.

3. EL

MATERIALISMO RISTÓRICO

•
Todo lo hwnano -moral, derecho, arte, filosofía, religión, vida del espíritu- es mera superestructura de la realidad económica, al decir del materialismo histórico. La historia humana es, en su más íntima contextura, la
historia de una lucha de clases. El Estado no es más que el instrumento de
opresión de Ja clase dominante. Los capitalistas explotan a la clase de los
asalariados porque poseen los medios de producción y porque el obrero cede
el valor de uso de su trabajo a cambio de un salario menor, apenas suficiente
para vivir. Esta diferencia de valor (plusvalía} ha enriquecido y sigue enriqueciendo a la clase explotadora. Alguna vez se detendrá la acumulación
creciente de bienes. Los explotados llegarán a expropiar los bienes de los
explotadores. Entonces se iniciará una nueva era de la humanidad. Antes
habrá que pasar por una dictadura del proletariado. "Toda la historia de la
sociedad humana, hasta el día -aseguran Carlos Marx y Federico Engels

22

y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre,
C'mpeñados en una lucha inintem.u:npida, velada unas veces y otras franca y
abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformación revolucionaria de todo el régimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes".º La moderna burguesía es producto de un largo proceso histórico. El
régimen de cambio y de producción determina las transformaciones radkales.
La existencia de la burguesía presupone una revolución en los instrumentos
de la producción en todo el sistema económico. "La burguesía va aglutinando
cada vez más los medios de producción, la propiedad y los habitantes del
país. Aglomera la población, centrali7.a los medios de producción y concentra
en manos de unos cuantos la propiedad. Este proceso tenía que conducir, por
fuerza lógica, a un régimen de centralización política. Territorios antes independientes, apenas aliados, con intereses distintos, distintas leyes, gobiernos
antóuomos y líneas aduaneras propias -escriben Marx y Engels-, se asocian
y refunden en una nación única~ bajo un Gobierno, una ley, un interés nacional de clase y una sola linea aduanera".7 El desarrollo del proletariado
es proporcional al de la burguesía. El trabajo sirve para incrementar el
capital. "El obrero, obligado a venderse a trozos, es una mercancía como
otra cualquiera, sujeta, por tanto.., a todos los cambios y modalidades de la
concurrencia, a todas las fluctuaciones del mercado" •8 Antes de fortificarse
y consolidarse, el proletariado recorre diversas etapas: a) obreros aislados;
b) obreros de una fábrica; e) obreros de una rama del trabajo. Tras esta
primera etapa eo que se destruyen mercancías, máquinas y fábricas para
volver a la situación del obrero medieval, viene la fase en que los obreros
se unen contra los burgueses, en organizaciones permanentes. Surgen, de vez
en cuando, revueltas y sublevaciones. Pero la concurrencia desatada entre
los propios trabajadores mina las organizaciones sindicales. La lucha de clases
prosigue. "De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía oo hay
más que una verdaderamente revolucionaria: el proletariado".9 Los labriegos, artesanos, pequeños industriales y pequeños comerciantes son burgueses,
reaccionarios. Las leyes, la moral, la religión son para el proletariado "otros
tantos perjuicios burgueses tras los que anidan otros tantos intereses de la
• MARX, K. y

1949, p.
' Op.
' Op.
' Op.

ENOELS,

F., Biogrofla del manifiesto comunista, Editorial México,

72.
cit., p. 77.

cit., p. 79.
cit., p. 83.

23

�burguesía".10 Los proletarios no tienen nada propio que asegurar, sino destruir todos los aseguramientos y seguridades privadas. La lucha empieza por
ser nacional y conduye si&lt;"ndo internacional. "La burguesía ,·e tambalears .
bajo sus pies la base sobre que produce y sr apropia lo producido.'' A,·an1.a.
cava su fosa y tría a sus propios ent •rradorcs. Marx y Engcls afirman, en
tono profético: "Su muerte y e1 triunfo del proletariado son igualmente
inevitables" .11
Los comunistas --dicen los autot'e'S del },,fanifif'r/(}-- pueden "remmir su
t('oría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada''. 1~ Trátase de convertir el capital en propiedad colectiva. Hasta ahora se le ha \·:~nido pagando
al obrero lo estrictamente necesario para seguir vhriendo y trabaj,mdo. El
obrero vive para inrrementar el capital, que es trabajo acumulado. En la
sociedad comunista, por el contrario, el trabajo acumulado scn:idi para dilatar, fomentar y enriquecer la vida de los trabajadores. Los trahaj:ulm·cs no
tienen patria. Al suprimir los an(ar1onismos de clase se horrarán las h&lt;1~Lilidades de las naciones entre sí. No hay verdades eternas. como libertad. jmticia, etc, "Las ideas imperantes t&gt;n un::i época han sido sien1pre las ideas
propias de la clnse imperante," El Esta.do perderá todo carácter polítíro tan
pronto como hayan desapqrecido las diferencias de das(". "El poder político
no es, en rigor, má" que el poder organizado de una clase para !a C1presión
de la otra·'. 13 Marx y Engels confiesan, abiertamente, que los comunistas
apoyan en todas partes cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante. "Sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden existente".H Nada tienen que
perder los proletarios, como no sean sus cadenas. El célebre J!anifiesto
comunista termi;na con u11a exhortación: "¡ Proletarios de todos los países,
uníos!".
F. V. Konstantino afirmi,,: "La sociedad humana es parte del mundo
material, único que nos rodea. De ahí que las leyes y categorías del materialismo dialéctico tengan también vigencia en su aplicación a la sociedad. Sin
embargo, ésta representa un campo del mtmdo material específico, rnalitati,,amente distinto de la naturaleza. E lo hace que dichas leyes y categorías
se presenten aquí bajo w1a forma propia, peculiar y exclusiva de la sociedad". 1-'i
Op. cit., p. 84.
Op. cit., p. 85.
" lbid., p. 87.
" Op. cit., p. 95.
" lbid., p. l 08.
10

u

"

KoNSTAN1'lNO,

F. V., Los fundamentos de /a. filosofía mar.tista, México, Edit.

Grijalrn, 1962, p. 331.

21-

Las leyes a que se refiere el materialismo histórico son: a) Ley de baja
tendencia al d~·I porcentaje de beneficio; b) Ley de proletarización cr('rÍente:
c) las crisis como ley del de arrollo del capitalismo; d) la revolución emergente
de la disparidad enlre la evolución de las fuerzas de producción y la de las
relaciones de producción.
La sustancia {mica del valor de toda mercancía es el trabajo. }..{ientra~ m
las economías prccapitalistas el trabajador obtenía la totalidad del fruto de
su lahor, en el régimen capitalista el patrón adquiere la fue!'Za de trabajo
al precio de :-u valor y roba la plusvalía. La p!usvalfa marxista consiste en el
ex&lt;:e&lt;lentc de valor que el obrero produce en relación a lo insumida por fü
manutención. La injusticia estriba n que el capitalismo adquiere la fuerza
de trabajo -mercancia- para revenderla con un excedente de \ alor. Y esto
-dice Marx- es un robo objetivo. Los capitafütas se afanan por incrementar
la plusvalía mediante la prolongación de las jamadas de labor. Y cuando ello
no sea posible procurarán Jisminuir el costo de producción de la fuerz..'l. de
trabajo, disminuyendo el valor de los artículos de c.mnsumo de la clase obrera.

El proceso térnico y la mecanización inrrementan aún más la plusvalia. En
tanto c¡ue- en las cco1mmías precapitalistas el artesano vendía su mercancía y
compraba mercancías de otro tipo, e11 el régimen capitaljsta el patrono hace
circular el capital para adquirir con él me,rcancías y adquirir, por ende, un
capital aumentado. En el primer caso el ciclo es el siguiente: mercancía-dinero.
mercancía. En el st&gt;gundo caso se presenta un nuevo ciclo: dinero-mercancía•
dinero. La ley de acumulación constante del capital nos indica que "cuanto
más haya acumulado el capitalista, tanto más tendrá oportunidad de arurnular". La masa de "capital constante" (máquinas, materias primas, etc.)
aumenta mientras disminuyr el ",apital v:i.riablc" (dedicado a los salarios)
con la consiguiente dt&gt;soeupación de las masas rnás o menos numerosas de
trabajadores, rnya sola presencia hace bajar, inmediatamente, los salarios. La
concentración de las rmpresas opera e.n medio de la proletariz.,ción constante.
Esta proletarización acarrea la disminución d.e la plusvalía, puesto que el
capitalista invierte su haber en la adquisición de material de trabajo ("capital
constante") y deja de invertir, proporcionalmente, en salarios ("capital variable,"). En vano tratarán los patrones de incrrnumtar la producción, para
evitar la disminución de su beneficio. Sur~e el subconsurrto y se presenta,
ineludiblemente, la crisis económica. Estas crisis debilitan las posibilidades
de resistencia del régimen capitalista. A medida que la masa ele proletarios
va engrosando, los "expropiadores" capitalistas se van reduciendo en número.
Pero llegará el día, fatalmente, en que los zánganos-capitalistas será □ e&gt;.--propiados en tma rernlución violenta y catastrófica.

25

�4,

CRÍTICA AL MATERIALISMO DIALÉCTICO E HISTÓRICO

En su más pura raíz original, el socialismo fue una justa reacción -en la
segunda mitad del siglo pasado- contra los excesos del capitalismo manchesteriano. Aspiraba a aliviar las condiciones de los trabajadores explotados por
un capitalismo individualista, burgués, materialista. El socialismo utópico de
Fourier., Blanc y Prouclhon derivó hacia el comunismo de Carlos Marx y
Federico Engels. Rodbertus y Lasalle preparan el terreno al llamado "socialismo científico". Este sistema -filosófico, social, económico y político-- priva
al hombre, como todo totalitarismo, de su dignidad de persona humana. El
hombre sólo cuenta en función de grupo, de la clase social. La utilidad y
progreso de la colectividad despe~onalizan radicalmente al ser humano. Al
arrancarle el alma espiritual -raíz y savia de la dignidad humana-, el
hombre queda reducido a título anónimo: será reconocible por algún guarismo
colgado en el don;o.
Quisiera concretar las críticas al materialismo dialéctico y al materialismo
histórico, sirviéndome de las observaciones críticas que he apuntado en algunas
de mis obras (Teoría del Estado, Teoría de la democracia, Se, y quehacer
de la Universidad), aunque no limitándome a ellas:

1) El materialismo dialéctico tiene en la materia -y no en el ser- su
concepto supremo, y hace de Ja experiencia la única fuente del conocimiento.
En consecuencia, resulta imposible fundamentar teóricamente la autonomía
filosófica. A partir de la experiencia sólo se obtienen conocimientos empíricos
con valor actual. La praxis no puede ser el criterio final para el conocimiento
correcto, puesto que su adecuación o no adecuación con alguna teoría es algo
que está aún por conocer. Para considerar correcto ese supuesto conocimiento,
sería indispensable una verificación por la pra.xis. Finalmente no se llegaría
a decisión alguna.
2) La materia no es eterna, como lo asegura el materialismo dialéctico.
El principio físico de Ja conservación de la masa y la energía se refiere a
procesos intramundanos. La suma de la masa y la energía permanece constante
cuando una dimensión intramundana opera sobre otra. Pero con esta aseveración no se ha dicho nada sobre la cuestión de si el mundo como totalidad
luvo o no tuvo comienzo. "Concluir del hecho de que masa y energía no son
producibles por causas intramun&lt;lanas, que son invariables, es un evidente
corto circuito lógico" (Gustav A. Watter). Contra la teoría de la entropía
-muerte por calor- la filosofía oficial de la URSS aduce la infinidad
espacial del universo. Pero la infinidad espacial del universo no es más que un
postulado del materialismo dialéctico. Suponiendo que el mundo no tuviese

26

un comienzo temporal -como lo afirma el marxismo-leninismo-, de esta
carencia no cabe deducir que no hay Dios. Los argumentos para probar la
existencia de Dios no se apoyan en un comienzo temporal del mundo, sino
en su contingencia, en su falta de necesidad intema, en su indiferencia frente
al ser. El sofisma lógico e.s patente.
3) Si reconocemos el principio de causalidad -y el materialismo dialéctico
lo reconoce-, el efecto no puede pertenecer a un orden del ser superior a
la causa. La conciencia no puede provenir de la materia inorgánica y de la
biología. Y nada se adelanta c.on hablar de "función", puesto que debe existir
siempre una proporción entre el órgano y su función. En otras palabras, un
órgano material no puede ejercer una función inmaterial. Hablar de )a conciencia material como propiedad de la materia es una contradictio in adjectio.
Lo afirmado en el sustantivo es negado con la función adjetiva.

4) El salto de la cantidad a la cualidad no ofrece ninguna explicación
del surgimiento de la nueva cualidad. Mientras la transformación del agua en
vapor se mantiene dentro del mismo orden de la materia inorgánica, la
transformación del mono en hombre supone el salto a un orden superior del
ser. Invocar la ley del salto de la cantidad a la cualidad para explicar el
ascenso a un orden superior, entraíia una violación del principio de causalidad.
La ley de la unidad y lucha de los contrarios tropie7.a con el escollo insalvable
de que no puede habf-r negatividad real si pensar y ser ya oo son idénticos
(como en Hegel). Se confunde la contradicción -un elemento positivo y su
negación- con la lucha de opuestos ele.mentas positivos ( un modo de operar
la causalidad).
5) Al decir que el hombre aparece cuando surge el trabajo colectivo y
la formación del lenguaje, se considera al efecto como causa y a la causa
como efecto.

6) Si en el mundo capitalista hay que atribuir toda la perversidad o malida
al sistema y no al capitalista individual, "el propio sistema no ha pocfido
constituirse, en cambio, más que por efecto de una malicia anterior a él''
(Jean-Ives Calvez).
7) Al contrario de lo que suponen los marxistas, la vida económica es una
consecuencia de la vida social. El elemento religioso, político, moral, etc.,
priva deddidamente sobre el factor económico. Si la filosofía soviética atribuye
un papel activo a la superestructura, ¿cómo escapar del llamado "idealismo"?,
¿ cómo se compagina la transformación política de la URSS, que antecedió
a la transformación económica, con el esquema de la base econ6mica y de la
superestructura? Si la moral está determinada por la dase ¿ cómo reconocer

27

�aquellas normas morales que tuvieron y tienen validez para todas las épocas,
aunque a veces no s.e hayan conocido y practicado perfectamente? Si el cristianismo debe su nacimiento a la necesidad del Imper.io Romano de tener una
religión unitaria mundial, ¿por qué fue perseguido el cristiano durante dos
largos siglos? Y ¿por qué el cristiano ba sobrevi\;do a tantas y tan diversas
organizaciones del ser social: esclavitud, feudalismo, capitalismo y socialismo
soviético?
8) No hay solamente dos clases, como asegura Marx, sino ruversas clases
sociales con luchas y colaboraciones parciales:. La conciencia de clase suele ser
fruto de propaga11da --causa ••ideológica"- y no mera rnsultante del factor
económico.
9) El valor de una cosa proviene no tan sólo del trabajo, sino también de la
'lecesidad que se tenga de e·lla, de su rareza; en suma, de su utilidad.
10) La, teoría de la plusvalía descansa sobre un concepto inexacto, erróneo,
del valor-trabajo. De ser cierta la tesis marxista, las industrias (]Ue tienen más·
obreros serían las que obtendrían beneficios más altos, lo cual es falso. Olvi~·
dándose de que la Jey del valor era valedera para, el peclodo capitalista, Marx
la extiende para todo el curso de la historia.
11 ) La eoacentración capitalista no se ha realizado en todas las ramas de
la producción. Habría que decir, además, que la concentración de empresas
no significa. ineludiblemente, una concentración de la propiedad.

12) La historia nos ha demostrado la falsedad de la teoría marxista sobre
la desaparición progresiva de las clases medias y la miseria creciente de los
proletarios. Las clases medias se multiplican en todos los pueblos y la condición
de los asalariados ha mejorado gracias a la acción sindical.
13) Para acelerar el cambio del régimen capitalista a la dictadura del
proletariado, es preciso suponer la libertad que ha sido negada, teóricamente,
pQr Marx.
14) El marxismo incurre en el conocido sofisma de "ignorancia de elenco"
al confw1dir el materialismo con las ciencias naturales, la economía O el
realismo, y a.l confundir el espiritualismo con el idealismo. Mientras e1 idealismo niega la realidad de los cuerpos y la materia, el espiritualismo la admite
al- fado de un elemento distinto y superior: el espíritu.
15). Como todo materialismo, incurre en los conocidos absurdos: a) la
materia, sometida a cambio y mudanza permanente es eterna e increada· es
d .
'
'
ecu-, que teniendo en sí Ja razón de su existencia es necesaria e infinita. Pero

28

entonces, ¿ cómo concebir una infinitud cambiante y mudable?; b) supone
erróneamente, contra la ley de la inercia, que la materia se dio a sí misma
el movimiento; e) pretende hacernos creer que los cuerpos. son puros fenómenos sin sujetos; d) acaba con el fundamento de las leyes naturales y en
ru lugar instaura el acaso y la generación espontánea.
16) En vano intenta el materialismo dialéctico destruir el principio de
contradicción. Por el hecho de que a una cosa le convengan sucesivamente
un estado y su contrariaJ no se puede deducir -a menos de caer en sofisma
de composición- que también le convienen simultáneamente. ¿ Cómo justificar. la ·contradicción sin justificar el absurdo? Y una filosofía que pretendiese
justificar el absurdo, ¿ no sería por eso mismo absurda?

17) E&gt;..-plicar el desenvolvimiento de la materia mediante un proceso ideológico (o una teoría mctafísir.a) es una abierta contrarucción con los principios
mismos del marxismo.
18) El factor económico es un factor de la actividad humana pero nnnca
un factotum como lo supone el marxismo. Resulta contrario a la naturaleza
espiritual del hombre, a 1a razón, a la libertad y a la historia misma hacer
de la religión, del arte, del derecho, de h ciencia y de b cultura en general
un simple reflejo de los factores materiales. La historia nos enseña que entre
la economía y las aclividades superiores sólo hay influjo mutuo y desarrollo
paraldo. El progreso reposa sobre la inteligencia. y la voluntad del hombre;
nunca sobre la materia bruta.
19. El programa de Marx "no es científico, ni moral, ni benéfico, ni posible" (R. Martínet. del Campo). Si .es falsa su teorb. del valor que desconoce
la mutua utilidad de los contratantes, lo raro del objeto y la contribución
del capital y de la dirección, cae por su base la teoría de la p1usvalía. La ,
sociedad sin clases es una cándida ilusión que supone un nuevo hombre y
una nueva sociedad, húrahumanos por cierto.

5,

LA FILOSOFÍA MATERIALISTA Y DIALÉcTICA DEL DERECHO

De los filósofos ingleses --de Bacon y de Hobbes, sobre todo- hereda Karl
Marx el concepto del Derecho como expresión de poder. Cierto que su fundamentación es muy diferente. Coincide tan sólo en la ceguera hacia 1a esencia
del Derecho. En su crítica a la filosofía hegeliana del Derecho ( 1844) contrasta, con sobrado érúasis, cl idealismo con el materialismo. "La critica de la
filosofía del Derecho y del Estado, que por dbra de Hegel ha tenido Ja más

29

�ronsecuente, rica y última consideración, es lo uno y lo otro -tanto el
análisis crítico del Estado y de la realidad vinculada a él, cuanto la decidida
negación de toda la forma seguida hasta nosotros de la conciencia política y
jurídica alemana, cuya expresión más noble, más universal, cle'"ada a ciencia
es precisamente la filosofía. del derecho especulativo. Si sólo en Alemania era
posible la filosofía del derecho especulativo, este.' abstracto, exuberante pensamiento del Estado moderno cuya realidad perdura más allá, este más allá
puede hallarse también sólo allend el Rhin. Igualmente. el pensamiento
alemán de llegar al concepto del Estado moderno abstrayendo del hombre
real, por más que anormal, sólo em posible parque y en cuanto el mismo
Estado moderno hace abstracción del hombre real y responde a los planes
del hombre total, no dividido de un modo imaginario", dice Karl Marx en su
bzfrodu(jci611 para la crítica de la filosofía del Derecho de Hegel. 18 Esta misma
crítica aparect'rá con otras palabras, en el prefacio de El Capital y eo La
Sagrada Familia; que escribió en unión de Engels.

Para Karl Marx y Friedrich Engels el Derecho es mera superestructura
ideológica, como Jo son la moral, el arte, la religión, el Estado. Esta ideología
de clase, que es el Derecho, se eleva por encima de la realidad material del
control de los medios de producción, como toda típica superestructura. "La
particular estructura económica forma la base real que, en {Lltímo anáfüis,
servirá para explicar la superestrurtura de instituciones jurídicas y políticas
-escribe Engels--- y de la producción religiosa, filos6fica y de otro Lipo
(He?Stellungswcise) de cada período histórico". 17 Obsérvese que la idea de
justicia está ausente en la concepción marxista y hegeliana del Dt&gt;recho. El
crítico del sistema jurídico en turno debe desenmascarar el Derecho como
mero instrumento de dominación en manos clc los explotadores. La cobertura
normativa se emplea en interés de la clase explotadora. El hombre, en la
sociedad ,apitalista, está enajenado. Sólo cuando el proletariado se apodere
d 1 poder cesará la enajenación. El Derecho, que contribuye a la alienación
en el capitalismo resultará innecesario y superfluo en la sociedad sin clases.
Resulta curioso el hecho de que ni Marx ni Engels traten en detalle las cuestiones específicamente jurídicas. En el famoso Manifiesto se hace alusión al
Estado, pero jamás se menciona al Derecho. Sin embargo, esta ausencia de
mención expresa no significa en manera alguna que Marx y Engels se desentiendan del Derecho. Bastaría pensar en el rechaw radical de la propiedad y
en nueve medidas más que se proponen a fin de instaurar el régimen comunista,
para percatamos de que a los autores del Manifiesto les es imposible desen" HE011t, Guillermo Federico, Filoso/la del Dertcho, pról. de Carlos Mant. Edit.
Claridad (Biblioteca Filosófica de la Editorial Claridad) , p. 14.
" ENoBLs, F., Die t111iwieklung des soziafümus von der utopie zur wisstnschaft, 1882.

30

tenderse del Derecho. El derecho de libertad de quienes TIO poseían propiedad
alguna hace necesaria la abolición de la propiedad que mantiene a los desposeídos en la servidumbre.
Karl Marx y Friedricb Eogcls exigen la destrucción del orden jurídico
c,dstente y esperan que la dictadura del proletariado haga desaparecer 1a
división de da.ses. La predícdón de Engels, en el sentido de que "el Estado
se marchita", no se ha cumplido en los países comunistas. Todo lo contrario,
el Estado -un Estado totalitario, por supuesto- se robustece día a día a
costa de la libertad y de la asfixia de los súbditos. Pensaba Engels que la
sociedad, basada en la lucha de clases, tenía necesidad del Estado para mantener por fuerza a las dases explotadas, en condiciones de opresión. Pero cuando el Estado se convierte al fin en el verdadero representante de toda la
sociedad, deja de ser necesario. Tan pronto como cese el régimen de clases
ya no será necesario la f uen.a rcpmiva ( el Estado). La toma de posesión
de los medios de producción en nombre de la sociedad sin &lt;'!ases hace superfluo el instrumento de dominación. "El gobierno de las personas es reemplado por la administración de las cosas y por el manejo de los procesos de
producción. El Estado no es abolido: se marchita". 18 La era sin Estado, profetii.ada por Marx y Engels, ha resultado pura utopía. Y no vale argüir, como
lo hizo Stalin, que se ha impedido el marchitamiento del Estado en Rusia
porque. el proletariado en la Unión Soviética se enfrenta a un hostil mundo
capitalista. Supongamos -mera bip6tesis de trabajo- que desaparezca el
mundo capitalista. ¿ Puede alguien creer, sensatamente, que el Estado comunista mundial languidezca? ¿ Cabe prescindir, entre seres humanos, del gobierno
y de la coacción?

En su libro Anti-Düliring -La s1tbuersión de la ci.c11cia por el señor Euge11
Dühring-, Federico Engds señalaba que "el contenido real de la exigencia
proletaria de igualdad es la reivindicadón de la supresión de clases. Toda
exigencia de igualdad que vaya más allá de eso desemboca necesariamente
en el absurdo". 1 ~ Partiendo de la de.sigualdad accidental -no esencial- que
se da entre los hombres (inteligentes y estultos, laboriosos y negligentes, sabios
e incultos), ¿ cabe evitar la existencia de rlases? ¿ Lo han evitado Rusia,
China y los países de la "cortina de hierro' ?
No podemos desconocer las condiciones sociales con que se relaciona el Derecho. Es mérito de Marx y Engels haber puesto de relieve estos condicionantes
sociales de la ciencia jurídica. Pero de aquí no cabe deducir que el Derecho
sea mera superestructura ideológica. Está muy bien retrotraerse a los orígenes
" ENGEt.S,
0

ENOELS,

F., Socialismo uló pico '1 socialismo cientlfico, Bs. As.
F., Anti-dühring, 'México, Edit. Grijalvo, 1964, p. 96:

31

�históricos del DNecho para comprender mejor el fenómeno jurídico. Pero está
muv mal reducir el Derecho a la historia y asegurai- -como lo hace Engdsqu~ t-0do oJden legal contiene, como elemento C.'lencial, t&gt;l derecho de ser derrocado. Ni los Estados constitudonalistas ni los Ei;tados totalitarios actuales
podrían confirmar ese aserto. Co~o certeramente advierte C. J. Friedrich,
"las naeione.s de Derecho y gobiemo dentro del contexto del materialismo
dialéctico se convierten en un positivismo snperi-ícial que quisiera ver \a ciencia
del Derec.ho como algo análogo a la ciencia natural: como una mera colección
,rnpírica ·&lt;le datos, y su análisis" .20 Las clases sociales no son meros productos
de factores puramente económin,s: No. hay que confundir un factor con un
factotum. Tampoco cabe ignorar que el Derecho ha servido como medio para
defender a los económicamente débiles. La actitud marxista presuntamente
positivista y científica no puede ocultar el anhelo y las demandas de un
Derecho justo o de una Justicia social.

6.

CRÍTICA A LA FILOSOFÍA MA.R.'CISTA DEL DERECHO Y DEL ESTADO

Resulta muy fácil decir que la historia de la humanidad y la historia del
Derecho en particular no son otra cosa que reflejos de la situación económica.
Pero afirmar no es probar. "La concepción materialista de la Historia es
mcompleta y falta de desan·ollo. Es incompleta -advierte el iusfilósofo germano, RudolI Stammler porque usa sus conceptos fundamentales, como sociedad, fenómenos económicos, forma de producción social, etc., sin definirlos
antes mediante características unitarias. La reflexión crítica enseña que el
punto de víst.a social es el de la relación entre fines humanos. La cuestión
social no pertenece a la ciencia de Ia naturaleza sino a la de la finalidad. La
relación entre economía y Derecho no es la de la base y la superestructura. Al
contrario, no puede pensarse la economía social sin una forma jurídica determinada según la cual funciona. Todo concepto económico presupone ciertas
instituciones jmidicas cuya desaparición entrañru:ia también la suya propia.
No sucede en cambio lo contrario. En tal sentido el Derecho es la forma.
(o sea el modo lógicamente condicionante) y la economía la materia (pensamiento lógicamente condicionado- en la representación de la existencia social
del hombre. Ambos están implícitos en el concepto de la colaboración con
igualdad temporal, pero con la expresada prelación lógica... Está falta de
desarrollo porqlle no ha elaborado consecuentemente el pensamiento de la
regularidad de la vida social ... La regularidad y las tendencias sociales no
"' FRIEDRICH,

32

C. J., La filosofía áel Derecho, 'México, F.C.E., 1969, p. 221.

resulta simplemente de su devenir, del mismo modo que el conocimiento del
desarrollo de una doctrina de- las ciencias naturales no garantiza la certeza de
su contenido. También el error y la conducta reprensible nace causal y
necesariamente. • . No hay ninguna garantía absoluta de que la humanidad
irá siempre por el e.amino del progreso histórico. Pero la experiencia nos autoriza a esperar que el anhelo por ]o justo será cada día más vigoroso". 21
l

La supraestructura jmídica se reduce prácticamente, para los marxistas, a
establecer las relaciones de propiedad. Escuchemos a Konstantinov:
"El derecho que predomina en cada sociedad, fija ante todo las relaciones
de propiedad. Tal es la función que cumple el derecho de propiedad. El
derecho público y el derecho de propiedad sancionan el dominio económico
y político de una clase dada mediante la promulgación de leyes y normas
jurídicas obligatorias para toda la sociedad. Valiéndosé del poder estatal, la
clase dominante dieta sus leyes y -procedimientos, crea diversas instituciones u
organizaciones (militares, judiciales, represiva&lt;;, ideológicas) que velan por
las leyes y los procedinüentos ventajosos para dicha cJase. Gracias al derecho
se erige en ley la voluntad de la clase dominante, voluntad que se cumple
mediante la fuerza coercitiva del Estado". 2:
Bastaría leer someramente la Constitución Política de la República Mexicana
y la Constitución de la propia URSS para darnos cuenta de que el Derecho
no se limita, de modo preeminente, a reglamentar el derecho de propiedad.
De ser cierto que el Derecho erige en ley la voluntad de la cwe dominante,
no hay Deretho sin&lt;&gt; arbitrariedad o autoritarismo. ¿ Cómo llamar al Derecho
soviético, de a.cuerdo con la tesis de Konstantinov? Se dice que "el Estado es
fruto de la sociedad dividida en clases, del carácter irreconciliable de las
contradicciones entre ellas". Para con:oborar e) aserto se aduce el hecho
pretendidamente histórico de que "tanto en los regímenes esclavista y feudal
como en el capitalista, la sociedad se compone de distintas clases; sin embargo,
el Estado representa la organización política cle una sola clase, precisamente
Jaque domina económicamente". 23 Resulta grotesco presentar al Estado como
1:1n instrumento de opresión al servicio de la clase dominante. Cuando hay un
instrumento de opresión es que no hay Estado o ha fallado d Estado.
¿ Acaso abrir carreteras, administrar servicios públicos, legislar en favor de la
clase obrera y de la clase campesina es tnstrumento de opresión? El .verdadero
Estado abarca todas las clases sociales. Hablar de "Estado de clase" es una
n

FRIEDRICH,

C.

J.,

Modernas teorlas del Derecho y del Estado, México, Botas, pp.

119-122.

= KoNSTANTINOV,

Los fundamentos de la filoso/la marxista, México, Edit. Grijalvo,

1962, p. 417.
11 Ibid., pp. 451-452.

33
H-3

�contradictio in adjectio. Por su fin y por su función, el Estado supone Ja
unión, la colaboración de clases. De otra suerte no se realizaría el Bien Común.
Y si se suprime el Bien Co!Dún -causa final del Estado- se suprime el
Estado, para quedarse con un instrumento de opresión o con una banda de
ladrones.
Lenin sostuvo que el Derecho no era otra cosa sino "la expresión de la
voluntad de las clases que obtuvieron la victoria y conservaron el poder pollúco en sus manos". Por encima de todo criterio jurídico, que se consideraba
ya como obsoleto, está la conciencia socialista, la justicia de clase, la rápida
eficacia revolucionaria. La dictadura del proletariado se basa en la fuena y
no en el Derecho. Pocos años después los soviéticos se vieron precisados a
la autoridad estatal mediante leyes. Al principio sólo tenía importancia el
Derecho penal y la organización del Estado. Más tarde se admite el Derecho
privado c-lásico. Evgenü Bronislavovich Paschukanis (1891-1937) se convierte
de pronto en el principal teórico del derecho en Rusia, pero cae en desgracia
ante e1 gobierno de la URSS y sucumbe, al parecer, en una purga staliniana.
Paschukanis afirma en su Teoría General del Derecho y Marxismo que el
Derecho es un producto típico de la economía y cultura burguesa. El intento
de crear un ''Derecho proletario" o socialista está condenado al fracaso. Sólo
cabe el desvanecimiento gradual de las categorías jurídicas burguesas. La
progresiva desaparición del Derecho terminará cuando advenga la sociedad
socialista. Mientras tanto será un instrumento de regulación social que resuelve conflictos de intereses. Como en la sociedad socialista no habrá conflicto
de intereses, saldrá sobrando el Derecho. En 1929 Stalin dirige un ataque
frontal a estas ideas de Paschukanis. El ius.filósofo soviético se retracta en
varios artículos y adopta la concepción de Stalin: la situación política exigía
no tanto un debilitamiento cuanto más bien una vigorización de la autoridad
estatal Tras las excusas, lamentaciones y retra-ctaciones, insiste en un solo punto: no es necesario desenvolver un Derecho proletario porque tendrá que
venir la desaparición del Derecho. Antes de que desaparezca el Derecho desa.
parece de la escena el desventurado Paschukanis. P. Yudin y Andrei Vyshinsky
atacan violentamente a Paschukanis y sostienen la concepción de una nueva
forma de Derecho socialista -estabilizante del orden social-, diverso y
superior al Derecho capitalista. Se despiden de Marx -en silencio- y hablan
de un Derecho que defienda la estructura socialista. "Nuestro Derecho -dice
Vyshinsky- es la voluntad de nuestro pueblo elevada al rango de ley." El
Derecho no puede ahogarse en la economía ni en la política. En su libro
El Derecho del Estado soviético, V~hinsky asegura que el marchitamiento del
Estado se producirá por la máxima intensificación del poder y no por su
debilitamiento. El gobierno es el "individuo colectivo". Con esta fantasma-

34

goría se pretende hacer necesaria en la Unión Soviética la existencia de un
poder coercitivo aunque no existan clases rivales. S. A. GoJunskii y M. S. Strogovich definen el Derecho como "un conjunto de reglas para la conducta
h~ana, establecidas o afirmadas por el Estado, cuya fuerza coercitiva garantJ.za su puesta en práctica, con e) fin de defender, asegurar y desarrollar
las relaciones y acuerdos jurídicos beneficiosos y ventajosos para la clase
dominante, es decir, para el proletariado". 2~ Ningún gobierno puede perpetuarse en. el poder sin hacer uso del Derecho. Los marxistas parecen ignorar la
necesidad de orden, paz, seguridad, justicia, que sólo el Derecho puede plasmar
en la convivencia social.

" G-oLUNSKn,

S. A. y

STROGOVICH,

M. S., Teoría del Estado y del Derecho.

35

�CONTEMPLACIÓN Y ACCIÓN
MtCHELF.

F.

SCIACCA

Génova, Italia.

1.

SIN CONTEMPIACIÓN MUERE EL SABER FORQUE CESA EL PENSAMIENTO

o "DETENCIÓN PARA VER": este significado correspondiente a la
contemplatio o a la actividad de "considerar atentamente con el intelecto
y con los ojos" lo contemplativus, se identifica con lo "especulativo". Ttmplum
era el "Jugar", como escribe Vanón, "desde el cual se podía libremente mirar
et delo y tomar los augurios"; para Ci&lt;-erón "ex terra emintnt, qu.od contemplationi coeli officure possit". Contemplación es la vista atenta, concentrada,
profunda, y por lo tanto libre, en donde convergen el ojo y la mente por nada
distraídos y "videntes'' de allá de la misma vista escudriñadora de causas,
rarones, fines, secretos; y Lucrecio llama templa mentí.! (los secretos del alma}.

"TEORÍA"

Un alto para ver; si uno no se detiene no ve, cuando muchn mira fugazmente, quedando siempre en la superficie como si no hubiese nada que ver,
como si nada mt'reciera ser visto, como si todo fuese sin valot e insignificante:
"No los observes; mira y pasa". El no detenerse para ver es la actitud
espiritual de qtüen no sabe ver por ignorancia o por obtusidad que no quiere
remediar, o bien por sabihondez y presunci6n ; tanto en un caso como en el
otro es pereza intelectual y moral por descuido o por negligencia, por desprecio
de cuanto se mira. Pero quien no ve no conoce; quien no conoce no sabe.
No detenerse para vt'r es condenarse a un perpetuo turismo de masa: una
mirada fugaz a este o aquel lugar, cuatro charlas y una docena de trivialidaclcs sazonadas con despropósitos, un haber estado en cuaJquier parte sin
haberse detenido en un solo lugar.

Sin contemplación no hay saber, muere la scientia porque cesa el pensa-

37

�miento. Frente a la planta se detiene el botánico para verla, par.a observarla
a fin de estudiar su vida, de clasificarla, describirla: de conocerla; se detiene
el pintor frente al paisaje; se detiene el filósofo y el teólogo para reflexionar
sobre los problemas del mundo y sobre Dios; se detiene quien hace un trabajo,
cualquiera que éste sea, si quiere que sea válida la obra de su trabajo.
Detenerse para ver es descubrir que así se conoce lo que no se conocía, y
que conocido es conocimiento nuevo; es saber que crece y se renueva. Reducir
el espacio de la contemplación que exige un ambiente favorable y no enemigo de silencio y de tranquilidad; tanto amor por lo que se quiere ver y por
el mismo ver o por la búsqueda, y por esto tanta. disponibilidad y con ella
dedicación, sacrificio y humildad, es empequeñecer el espacio del conocimiento hasta la anulación del saber, en homenaje a los eslóganes vulgares de
que la contemplación es "pérdida de tiempo", "egoísmo anti-social", etc.
Más cómodo y más al alcance de todos como mercancía de vasto consumo es
el mirar y pasar, pero el precio es la pérdida del conocer y del saber -por
falta de vista-, el fin del verdadero progreso que es y crece sólo con el
saber en cualquiera de sus formas; y nada puede saber ni por razón o sentimiento ni por intelecto o fantasía quien no se detiene para -ver. Combatir
la contemplación o reducirla, sin espacio a lo que vendría a identificarse
como una actitud antisocial, egoísta o "aristocrática", es ser enemigos de una
sociedad de hombres libres, para hacerse constructores atareados de una masa
de bípedos reificados; es desconoc~r, como escribe Cicerón, el fin para el
cual el hombre ha nacido: "Equus vehendi causa~ orandi bos, venandi et
custodiendi canis; homo autem hortus est ad mundum contemplandttm".

2.

CoNTEMPLACIÓN NATURAL Y CONTi/,MPLACIÓN SOBRENATURAL

La contemplación natural o del orden humano es el momento intuitivo del
conocer, es la intuición de la verdad: "ve" intuitivamente desde el punto de
vista artístico la verdad de un jardín el pintor; del mismo modo ve in.
tuitivamente desde el punto de vista científico la verdad el botánico, y
el jardinero ve la suya. Como conocimiento intuitivo, la contemplaci6n se
contrapone al conocimiento discursivo, pero le es fundamento: se contra•
pone.n en la, co~boración; en la contraposición están Uamados a integrarse.
Pero como fundamento del conocimiento discursivo, el intuitivo puede estar
solo, el otro no: es el primado de la -intuici6n inteligente sobre el discurso
racional. En efecto, el verdadero "descubrimiento" -y son pocos en cada rama
del saber- es siempre un acto intuitivo, un rayo de la inteligencia y de la
fantasía que llega de improviso, pero no es nw1ca improvisado, fruto a veces

38

de largo estudio y de sufrida maduración; las mismas invenciones requieren
un mínimo de intuición, pero precisamente porque no basta cuanto basta, son
muchas, demasiadas. Con frec;:uencia la intuición vuelve superfluo el conocer
d.iscursivo. que viene después a confirmarla: lo precede siempre, a veces espera
siglos para tener la así llamada confirmación científica, artística, etc. Sin embargo, precisamente por ello el conocimiento discursivo es también necesario,
no sólo porque confirma al otro, sino porque a través dt"l discurso se recaba
cuanto está conte11ido en el intuitivo que así es fecundo de otros conocimientos; porr¡ue aún el discursivo contribuye a que la intuición llegue a ser obra
construida. La intuición es el momento creativo y cada obra creativa es acto
contemplativo; de la intuición creativa vive la .razón o el momento constructivo; si se apaga la contemplación y no son posibles ya obras de auténtica
creación, y si se apaga .el mismo conocimiento discursivo por falta de trabajo
se cien-a la gran f ábtica del saber humano, la única que alimenta a las otras.
Además de la contemplación natural está la contemplación sobrenatural, la
forma más alta de la oración. De orden intuitivo también ésta, se contrapone
a la meditación, que es discursiva, 110 discurso interior sobre Dios y su 1nisterio
hecho por pasajes, solicitados por la intuición y juntos rumbo a la visión
sobrenatural verdadera y propia. En ésta el grado más alto es la contemplación
infusa o pasiva porque la iniciativa es de Dios; pero, recibida pasivamente
por abandono a la Gracia, ~ un potente muelle de acción que desencadena
su dinamismo propio en cuanto potenciada y elevada por la acción divina.
La contemplación natural es inicio y crecimiento del conocimiento respecto
a la naturaleza, al hombre y a la vida sooial; aquella sobrenatural es crecimiento del conocimiento de Dios con la ayuda de Dios mismo. Eliminar esta
última, o la oración en el sentido más pleno, es como violar el templum dejan.
do que ahí se instalen los mercade~; es transformar a los orantes: de con•
templantes o de videntes libres del cielo, en perpetuos dialogantes con la
tierra en el olvido de Dios, en condescendientes "prob]ema.tizantes" aquellos
misterios de fe que deberían contemplar por amor de Dios y del prójimo.
En una forma o en otra la contemplación nos viene al encuentro cuando
nace el cansru1cio y el aburrimiento por el mero mirar sin ver, cuando
~l hombre se avergüenza de estar siempre en la superficie, en la insignificancia
de sí mismo y de todo. Nace como intolerancia de la superficialidad y de la
suficiencia del andar vacuo., sin detenerse; como exigencia, a veces angustiasa,
de eiperanza, de profundización para saber más; entonces, eomo necesidad de
amar
Ser o a la verdad de las cosas, del hombre de Dios; ~peranza y
amor alimentados por la fe en los poderes del hombre ( contemplación natural)
Y en la Gracia de Dios (contemplaci6n sobrenatural) , ca.paces de descubrir
para profundizar aún, de modo de no reflejar la superfic:ie de lo creado, sino

ª!

39

�de reflejarse en altura y profundidad. Entonces, en ambas formas de contemplación, el estímulo nace de la exigencia de tocar (coger) intuítivamente la
verdad o el logos propio del hombre y todas las verdades que ahí se inscriben,
y de la otra el calarse en el misterio divino.

tín: ''Quod 110n amatur, nemo potest perfecte habe,e vel nosse ..• Nullum
bonum perfecte noscitur, qttod non perfecte amatur''. 1

Todavía: en un caso y en el otro la contemplación es personal y por el
compromiso que comporta, también la natural es un grado de vida ascética
en la cual el contemplante es activo, es el que "adquiere" este grado de vida
que, en el caso de la contemplación sobrenatural, queda en espera del grado
"infuso", libre iniciativa de Dios. Personal e indeclinable como la persona
contemplante, la contemplaci6n natural es también comunitaria: quien descubre intuye sólo, pero en su intuición han colaborado y colaboran otros y
su descubrimiento vale para la humanidad que en eUa está presente; está solo,
pero nunca como en este momento está con los hombres que estuvieron, están
y estarán todos presentes en la verdad descubierta. Permnal e indeclinable la
contemplación sobrenatural -Dios visita, infunde y se infunde singularmentees también ella comunitaria; cuando se ora en común es siempre cada persona
como tal Ja que ora; cuando se ora solo es siempre la humanidad que está
presente, y Dios visitando a un hombre los visita a todos; también a aquellos
que lo ponen a la puerta.

3. L... CONTEMPLACIÓN,

El conocimiento de una verdad comporta la fruición de cu:1nto es conocido; más se le profundiza y más la fruición crece, regocijo desinteresado
y también el contemplante, motivado solamente por el haber intuído y penetrado, por el haber andado dentro y más adentro. Tal fruición es también
co,1fruición, un gozar de ello junto a los demás. Pero no hay momento creativo
sin la capacidad de darse a aquello que se busca y se quiere conocer; sin la
plena disponibilidad o momento de la objetivación en o del transformarse
en la cosa, en el valor, en el tema (sujeto) que se desea conocer. Y objetivarse
en comporta ir más allá de nosotros, salir de nuestro egoísmo y de nuestra
comodidad, hacernos aquellos que queremos conocer; de esta dedicación se
dispara la chispa creativa.
En cuanto hemos dicho está implícita la respuesta a un antiguo problema:
si la contemplación es intdectiva -&lt;orno piensan Ritardo de San Víctor y
Santo Tomás- o volitiva. Retenernos que es tanto acto de la inteligencia
y de la voluntad, aún más es del hombre todo. San Buenaventura, además
de la contemplación intelectiva, admite aquella "sapienciae" -volítiva y un
grado más alto de la otra- o la "unión" con Dios "en el amor". Podemos
decir que el amor favorece al conocimiento que permanece siempre acto intelectivo, teniendo por objeto propio la verdad o el ser; sobre esta base la
voluntad de amor mueve a la inteligencia, enciende la fantasía y los sentimientos y empuja. (impulsa) a má~ y mejor conocer. Como escribe San Agus-

40

FUNDAMENTO NECESARIO DE LA ACCIÓN.

EL

MOMENTO

DEL "SER" V F.L MOMENTO DEL uHACER"

El problema de la relación contemplación-acción hoy ha sido planteado por
muchos -no stli si por ignorancia o por malicia- en términos de aut-aut: o
una o la otra; quíen contempla no actúa, quien actúa no contempla ; urge
escoger: o la contemplación o la acción; un término excluye al otro. Este
modo de poner el problema no es sólo sofístico o malicioso, salido para los
ingenuos, sino que es también facilista y superficial en tanto que no resuelve
el problema mismo; simplemente elimina a uno de los dos términos y con éste
mismo al problema, operaci6n de la cual todos son capaces. Resolverlo es
mantener unidos a los dos ténnjnos en su relación. En efecto, contemplación
y acción no se excluyen, se completan; antes bien la contemplación es el
fundamento necesario de la acción. Detenerse para ver o contemplar, y quien
"ba vis
't"
o sa be.
: s1 no sa be'
, s1 no conternpla ¿qu éhace ..r Nha
o
ce: deshace.,
o extrahace, sale fuera del hacer; entonces el hacer sin contemplar no es
nunca verdadero hacer, es destruir. De ahí que el problema se plantea en estos
ténninos: detenerse para ver, ver para mejor hacer; más se contempla y mejor
se hace porque más se sabe: el momento del contemplar es el fundamento
del verdadero hacer; éste no lo excluye; al contrario, lo exige, en cuanto la
contemplación lo potencia y hace que éste sea siempre un hacer mejor.
Pero atención: mientras que e.l verdadero hacer no puede estar sin la contemplación, ésta puede estar por sí sola: el momento teorético está por sí;
la verdad es válida en cuanto verdad, mientras que ningún hacer es válido
si no St' funda sobre el saber. Una ley física es verdadera aunque no prodw.ca
nada de útil o alguna obra externa, cualquiera que sea.; y no puede haber
una apHcadón técnica si no hay un descubrimiento del cual se hace la aplicación. No sólo el contemplar es el fundamento de la acción, sino que también está independientemente de !a acción que de él depende; pero afirmada
esta dependeucia, precisamos: La verdadera contemplación no puede cerrarse
en sí misma, incluye la verdadera acción de ella naciente. En efecto, como
ha sido dicho, del momento contemplativo nacen las verdaderas, ordenadas,
i

De diverris questionibus, 83, p. 35.

41

�duraderas obras de poesía, de deneia, de caridad, etc.~ El momento de la
acción es ya aquel del hacer que, de tal modo, no sólo tiende a eliminar
la contemplación sino a reducir al mínimo también el espacio de la acción
entendida como actividad inmanente; el momento de la contemplación, in•
cluyente de la acción inmanente, es aquel del ser. La substitución de la
contemplación por la acción en el plano teorético corresponde a la substitución del ser por el hacer. De aquí la supremacía absoluta de la eficiencia
económicamente productiva, del éxito. No cuenta el ser de las cosa.'i ni de los
hombres; cuenta si prescindiendo de este problema hombres y cosas son eficientes, si sirven, si son consumibles. Este dogma lleva a la sociedad más cruel,
cleshumana, alienada que se pueda concebir. Si no cuenta el ser hombre sino
la ef.icienda, cada hombre vale no por el hombre que es sino en la medida
en la cual es eficiente; si como lo &lt;Jue cuenta no es su ser hombre sino su
hacer, la sociedad lo pone aparte, lo rerhaza: no sabe qué hacer con él, es
un peso. Viejos y enfermos, unidades no eficientes: EGcientes recuperaciones
asépticas y funcionales les esperan hasta que la sociedad pueda gastar; en
caso de necesidad, como ineficientes, es también ( otro tanto} funcional elimi.
narlos por la buena salud de la eficiencia. Si eliminamos el ser, si mandamos
al exilio la contemplación por la idolatría del hacer y del e{ficere, debemos
tener el valor también de aceptar las consecuencias: la antihumanidad radical,
consecuente de la negación del ser del hombre, de su verdad, que es tal aunque
ineficiente. De hecho, el hombre antes es tal por su ser hombre -y es este
su ser, como dice Santo Tomás, la digrudad de la persona-, vale como
hombre; después también porque hace. Antes debemos detenemos para ver
y así saber qué es un hombre; sólo así nuestras acciones o nuestro hacer en
relación con los otros hombres se elevan al nivel de acciones morales o civiles.
Ahora: la contemplación en sí misma es "obra" en cuanto es "obra" el
descubrimiento de un principio teórico de ciencia, de filosofía, de matemáticas,
etc., desde el cual, como ha sido dicho, el hacer; por tanto la contemplación
es agente, además de acción inmanente de la cual sigue el hacer. A su vez,
el ver laborioso es el fundamento del hacer mejor; pero si el hacer mejor es
fruto de la contemplación, la acción misma y también el hacer es contem2 Estamos usando indiferentemente "hacer" y "actuar'', annque consdentes de que
el hacer indica una acúvidad "exterior" o el producir algo, y el actuar una actividad
"interior" que no aspira a producir, sino sólo al perfeccionamiento del agente (actividad
inmanente). Sobre la ba.,e de esta distinción, también la acción corresponde al "ser''
y no al "hacer", en el sentido de que, como ha sido dicho, es extrlnsecación del ser
o en correspondencia a eso que se es; a la actividad interior sigue el hacer o la
ejecución exterior --el producir algo- de lo que .se es nlterionnente pensado, concebido, decidido, etc. Del contexto resultará evidente cuando distinguimos el actuar
del hacer y cuando, como ahora ocurre, los identificamos.

42

plante. Substituir el contemplar por el hacer no es, como se cree, potenciar
éste último, sino perder también el momento de la acción que sólo el contera.
piar vuelve formativo y después positivo y no destructivo en su obrar. Se
tiene así que, quedando su primado finne y su independencia, la contero•
a 1a acción; la primera incluye a la otra, el momento
Plación está diricida
:::,
,
del ser a aquel del hacer, el momento teorético ele la verdad a aquel practico.
C.Omo el verbo se ha hecho carne, así la contemplación se encama en la acción)
pero primera es la contemplación como primero C!i el Verbo. Esta última
no es una invitación a la inercia y a la pasividad, ni la acción un empujón
hacia el deterioro y la di~persión de energías espirituales, si ambas son vistas y
tenidas firmes en su relación dialéctica al interior de la cual la contemplación
alimenta a la acción y viceversa: potenciamiento recíproco a través del cual,
como hemos dicho, la contemplación es agente y la acción es contemplante,
siempre que ésta última llo se separe de la otra haciéndose principio y fin de
sí misma contra el orden que la hace hija de la contemplación, que es también
el fin de la acdón en el sentido cristiano. La encarnación de la contemplación
en la acción es la prese11cia de Cristo en fo vida del cristia110. El esfuerzo
siempre imperfecto de asimilarse a El, la disposición a Sn iniciativa: querer 1a
misma cosa que El quiere. Conocer con la contemplación eso que, como cris.
tia.nos~ debemos hacer, significa establecer una relación personal y amorosa
con Cristo que es la unióu de contemplación y acción; actuar a Cristo en
nuestra vida cristiana, de la cual El es el principio animador, según el principio
unitario de la gracia habitual que, como tal, la hace duradera y permanente.
Pablo, de,slumbraclo por Cristo, caminó a Damasco -contemplación- y por
eUo "capturado" en la vida cristiana quiere saber qué cosa debe "hacer":
"¿Domfoe, quid me vis faCt're?".: por eso llama a )os cristianos ''veritatem

.

facentis''.

4,

PLEGARIA Y TRABAJO: SOLEDAD Y AISLAMIENTO

Esto nos permite liberarnos de otro malicioso sofisma que circula también
en los ambientes católicos y eclesiásticos. Es este: la plegaria pertenece al
momento contemplativo, a la reserva de los pierdeticmpo; basta trabajar para
orar; la única oración verdadera es el trabajo, entonces el "e.stacanovista" es
el más grande rezador.
Esta tesis es sostenible en una concepción arreligiosa, radicalmente laica,
aún más es su coherencia interna: El trabajo es la única plegaria del hombre,
dado 9ue el hombre se dirige al hombre de hoy y de mañana, que el hombre
es el fin del hombre. La misma tesis transferida a una sociedad cristiana

43

�comporta la negación de ser cristianos o no tiene sentido. Tiene uno, si
decimos así: el cristiano ofrece a Dios también su trabajo como plegaria.
Pero decir esto es presuponer la plegaria como momento autónomo, en cuanto
no se puede abolir la plegaria diciendo que el trabajo en y por sí mismo es
plegaria, y después ofrecer a Dios el trabajo como plegaria. No se puede
utilizar la plegaria como calificante del trabajo en e) momento mismo qm.• se
la reduce al solo trabajo; esto es, se la niega como momento autónomo. AJ
contrario, el cristiano que ofrece a Dios también el trabajo como plegaria hace
que el trabajo quede como tal y al mismo tiempo lo calilica con t'l momento
de la plegaria, que se enriquece con el trabajo calificado como tal. De este
modo el trabajo del cristiano incluye el momento de la oración y con esta el
momento de la contemplación sobrenatural; aquel de la acción en el sentido
inmanente o de la preparación o perfeccionamiento interior-momento de la
concepción, decisión, etc., al cual sigue el verdadero hacer o la obra externa.
Quien trabaja como cristiano contempla, actúa, hace sin substituir la plegaria
con el traba jo.
Se objeta todavía: en el momento contemplativo el hombre se aísla, rompe
la colaboración, la comunicación con los demás; el aislamiento es antisocial,
egoísta. Aquí se confunde entre "aislamiento» y '•sote.dad" posiciones bien
distintas. Aislarse es substraerse de los demás para cerrarse en el propio egoís.
mo; retirarse a la solt-dad es alcanzar una mejor y más profunda comunicación
con los demás; es más, nunca se comunica uno con la humanidad entera
Yse Je siente hermana como en el momento de la soledad auténtica, momento
del recogimiento para una comunicación intensa; en la soledad se extraen
• las verdades más profundas y perennes no ligadas a las contingencias de
nuestro tiempo: es éste e1 mejor modo de servir a nuestros contemporáneos.
En la sociedad cada uno de nosotros adquiere el sentido de sí mismo con tal
de que sea libre de él; dejemos a '10s progresistas y a los retrógrados ... que
se mueven en el espado exterior, 'ir' 'adelante y atrás', 'arriba y abajo'', y
busquemos nuestro ámbito interior 'poniendo dentro del universo entero, que
es el mejor modo de expanderlo' ". ª La soledad es la fortaleza de las almas
robustas que desde lo .interno y con tanta humildad buscan .rescatar a quien
es todavía esclavo del mundo, a fin de que inicie la ascensión. La soledad es
rrústica: es contemplación, es plegaria, es vida religiosa, profunda participación
con los otros; como tal, una carga potente para la acci6n. Sobre todo el
misticismo cristiano recibe el máximo impulso a la acción precisamente de )a
nada, de todo, en relación a Dios; de hecho en la soledad mística -:tnuladón
del mundo para Ja unión con Dios- se recupera el mundo mismo en todo
1

44

UNAMUNo,

M. de, Enrayos, 1, Madrid, Aguilar, 1945, pp. 243-245.

su ser. Todo es "nonada", dice Teresa de Jesús; ella misma ha sido renovadora
y fi.mdadora de conventos, mujer activ1Sima. La presencia de Dios en el hombre en la soledad mística le da una fuerza nueva e inagotable; de esta soledad
la "determinada determinación de no parar,,, de no detenerse; el má.ximo de
contemplación con el máximo de acción.
Por otra parte. si se elimina el momento contemplativo ¿ quién da al hombre
la fuerza de continuar? ¿De dónde una hermana que pasa cuarenta años en
Africa al cuidado de los leprosos extrae la recuperación espiritual para
continuar su acción de caridad, sr no del momento contemplativo de la oración?
Esto es también para cada uno de nosotros al final de la jornada de trabajo,
para poder comenzar otra: El momento contemplativo -de la soledad, de la
plegaria, del recogimiento- nos purifica para reencontrarnos cada día a
nosotros mismos y a los demás. Añádase que de cuantos se sacrifican en silencio
la historia no se da cuenta; es la in justicia históricamente irreparable. Pero
estos desconocidos (ignorados), para los cuales el ojo de la historia es ciego,
son vistos por el ojo de Dios. Nadie sabe nada del último siervo de César, pero
Dios lo sabe: "Los últimos serán los primeros".
Se dice que quien contempla no trabaja, como si los cient'tficos, filósofos,
artistas, santos, etc., no hubieran nunca trabajado; al contrario, son los fabricantes de los zapatos con los cuales camina la humanidad a veces por milenios.
Si eliminamos el momento contemplativo, los i.a.patos no se fabrican más y la
humanidad descalza, sangra. En efecto, hoy no tenemos más upateros;
solamcntt" remendones que de mala pena remiendan, cuando no deforman,
los zapatos que han fabricado los viejos zapateros. Si el contemplante es un
"desocupado", tenemos que decir que la historia y e1 progreso han sido hechos
por los grandes "desocupados".

5.

MAR.THA

v

MARÍA

Para el tema que estamos tratando es emblemático el episodio de Martha
y Maria (Lucas 10, 38-42). Orlgenes en primer lugar hace de Martha el
símbolo de la vida activa y de María el de la vida mntemplativa; desde
entonces la tradición patrística y la medieval han reconocido los dos tipos
fundamentales de la vida cristiana -activa y contemplativa-, sin por ello
separarlas; casi sería consentida la elección de Martha por sí misma prescindiendo de María cuando, al contrario, es ésta el fundamento de Martha que
solo está de.stiuada a "deshacer'; el hacer, por sí solo, repetimos, no está en
pie porque se priva de su principio: la contemplaci6n.

45

�Martha "acogió" (vnEJE!;°a~o) en su casa ''como huésped" a Jesús; este
término, no usado al acaso, iucluye Ja "protección", el tomar cuidado de parte
de q~üen precisamente sabe poder, y esto es poder hacer mucho por la persona
acogida; aunque este elemento protector en el texto que examinamos excluye
la actitud de superioridad o de soberbia, aunque fuese bondadosa, e incluye la
otra amorosa de la madre hacia el hijo. Martha se afana en los quehaceres
de la casa para hospedar dignamente al Señor y a sus discípulos. Pero se
afana d~mashtdo; descuida el momento contemplativo, fundamento de su
hacer: satagebat: ~•se deshacía" en preparar para sus huéspedes, hacía satis
"cuanto basta" y lo hacía con diligencia, pero por eso, porque toda "ocupada"
en su hacer, creía hacer ''cuanto basta a hacer todo", por eso ''se deshacía"
Y deshacía su mismo hacer. En breve, Martha circunscribe su encuentro con
Jesús al afanarse en los quehaceres de la casa; es decir a la acción del todo
m~dana separada del momento contemplativo, del mensaje de verdad, tentativa de "cerrar" bajo presión de "apertura" al hacer, lo infinito y lo sobrenatural en lo finito y natural; pero el hacer que no encarna la contemplaci6n
está ausente de Cristo, se priva de su presencia; Cristo no es reducible al
m~do, no se puede "secularizar'' sin negar también el estado seglar que se pierde sin Él y se rescata sólo con y en :!ti.
Cristo no le reprocha porque hacía, sino porque hacía más allá de lo
necesario, descuidando lo ''solamente necesario"; se "daba que hacer alrededor" hasta el punto de "circundarse por todas partes" (neett8na:r:o)
satagebat, de quedarse prisionera en el hacer desarraigado del contemplar; de
h_echo, no e~cuc~1a la palabra de Cristo que es la "vida". Ciertamente, apreciable el mtstenum de Martha; pero su servicio (8taio,,la) no puede ser
de la palabra de Dios si tiene cuidado de escucharla: la actitud religiosa
con la cual se afana a preparar en honor de Cristo y sus discípulos tiene una
vuelta -y he aquí un limite suyo- de religión del hacer, au!lque su fin es
bueno; pero deja de serlo si el seIVido llega a ser fin en s.í mismo y no servicio
al Señor, del quien cada cristiano debe estar enteramente a su servicio. Martha es la patrona de casa, fa buena "empeñosa" señora de todos los tiempos
que se preocupa del bienestar de los huéspedes, pero también del "quedar
bien" Y recibir alabanzas. Martha quiere estar al centrn en su hacer, pero en
el centro está María quien, sentada a los pies del Señor, audiebat verbum
silenciosa Y auténticamente "disponible"; su iniciativa es el escuchar, el "recibir".
Martha se detiene y dice "Señor, tú no te ocupas de que mi hermana me
deja sola en mis servicios. Dile que me ayude". Se espera un elogio para sí
46

y un reproche para la hrnnan::i. La falta de Martba no es sólo el hacer notar

a Jesús -&lt;a.si una queja- que no se preocupa que su hennana no la ayuda,
sino que, al pretender que el Señor le ordene a ayudarla, la quite del escuchar
el Verbo, -para correr a trabajar oo descanso junto a ella como si la hermana
perdiese el tiempo escuchando la palabra divina; a esta conclusión lleva, al
final, el hacer que no encarna la contemplación; empujado por su lógi:ca
interna concluye con la "mundanizacióu" del mensaje y con la reducción
de Cristo a un predicador revolucionario de la justicia mundana. Toda la aSJ
llamada "protesta" odiema en la Iglesia está Cuera, obedece ciegamente a esta
lógica que va más allá y fuera de la posición de Martba: del puro hacer por
una total liberación mw1dana con la consecuente reducción del Verbo, no más
Dios encarnado, un ingrediente temporal de la "transfonnación" del mundo,
fin en sí misma y fin único del hombre.
Cristo la desilusiona y la amonesta: "Martha, Martha, tú tienes cuidado
con afán (µceiµva~) y haces ruido ((/oevfJát11) por muchas cosas". Ni el
sollicita es ni el turbaris de la traducción latina nos dan la preñez de los términos griegos: el cuidado de Martba no sólo es afanoso hasta la "afficció.n"
por muchas cosas -aunque se lo da a Cristo quien sin embargo no escucha-,
sino que en este cuidado poue todo su "pensamiento'1 ; es decir piensa sólo en
las cosas por hacer (es el sentido de µeeiµváw) y a ellas limiu su pensar,
acantonando con eso mismo el momento contemplativo, el poner.le a disposición del verbo, y así quita potencia a su hacer. Por eso su "tomarse cuidado"
de muchas c,gps es el "pensarlo hasta el afán", suspensivo del momento contemplativo del pensar en cuanto tal -el momento de la parada para vervuelve su hacer, comparado con el contemplar o escuchar de Maria, un "hacer
ruido", un "gritar", que es el opuesto negativo del "sonido" de la verdad
y del "hablar". De ahí que Martha, haciendo así, no hace, se deshace y deshace, extrahace y por ello se lanza y "tira en el desorden" (otro significado
de OoevfJiw). Y en efecto, su bacerj separado de la contemplación que lo
funda, sale con eso mismo fuera de su orden, no es más ordenado al unum
necessarium, al escuchar el Verbo; no está ya disponible temporalmente para
Cristo, que es el camino, la verdad y la vida. A Martha así se le escapa la
"mejor parte" (T77v ára(/~v µce,~a), la única necesaria, la elegida por
María, "la parte que nunca le será quitada". Sólo si el hacer se funda en el
contemplar y nunca se le separa y sólo si hacemos -y solamente en este caso
el amor al pró.jimo es cristiano- está hecho para la Gloria de Dios, el hacer
nos asimila a Cristo: como el Verboj se ha hecho carne, así la contemplación
va encarnada en la acción.
La comparación entre las dos posidones se mantiene finne; sólo en tanto

47

�una es comparada con la otra como dos partes de un todo, la de María es
mejor y por ello es "buena" la de Martha/ quedando firme la primacía
Y la superioridad de la primera. Si se actúa la unión perfecta de contemplación y de acción, este último problema no se plantea siquiera; nace en el
momento en que se hacen dos partes separadas. María, que se está a los pies
de Cristo a eseuchar el Verbo encarnado, ejerce la unión de contemplación
Y acción inmanente; es decir establece una relación pe!'.Wnal con Cri~to hacienao así de aquella unión la esencia de su vida cristiana en el amor por Cristo
mismo, el Modelo, que es 1a unión perfectísima y viviente de contemplación
Y acción; por esto, la parte de María, comparada con aquella de Martha es
la "mejor''. Pero dicha parte, precisamente porque ejerce esta uni6n ~ Ia
posición perfecta para "prepararse" y "ejercitarse'' en el verdadero ~acer o
para la acción transeúnte productiva de obras. Martha, preocupada de acoger
bien al Señor, "acantona" esta parte necesaria, y Cristo la reclama al "orden"
porque la mujer exige que el maestro le diga a su hermana que la ayude.
En la respuesta, Cristo afinna toda 1a positividad, la primacía y supremacía
de la posición de María y pone en evidencia todos los riesgos de un "hacer"
que no se funde, y la descuide, sobre la esencial preparación que Jo convierte
en verdadero hacer productivo de obras válidas y no "afán" 0 "hacer rui.
d"
a1.
o ; en cu qmer caso un hacer no cric;tiano, es decir, una acción exterior
qu~ no brota -~e la unión de contemplación y de acción inmanante y por ello
an:iesga tamb1en de olvidar el amor por Cristo que, como hemos dicho es esta
1
unión perfectísima y viviente.

«

Creo que así van entendidos los duros ttproches que Cri:to dirige a
Martha, cuya acción factiva queda "buena" sólo si es comparada con ¡
de Maria : ~risto reconoce que Martha lo hace por amor suyo y de los sant~
Y que tamb1en el hacer o el producir obras está bien ( es bueno), siempre que
pa~ ello nos preparemos como María; o sea, que se Je haga brotar de la
unión de contemplación y acción inmanente para ejercerlo en cada momento
de la vida del cristiano. En breve· María está' en Ja condic" • " · r''
"
.
·
·
wn meJo para
hacer bien"_ -~ más se existe en esta condición y mejor se hace- y con
verdadera ef1cac1a; Martha, que está prisionera del hacer, cree hacer -y el
hacer es acc1on
. , "buena" J)ero sale fuera de rd
·
d
,
o en araesgan o compro.
me~ la bondad de su hacer. Esto luego se pierde del todo si pura accron
extenor se pone, subvirtiendo el orden como principio sustitutivo del contemplar Y del actuar interior, que es sustitución de Cristo o su identificación
con lo mero mundano y por ello su negación. Cristo en el fondo rechaz.a no
• Entre dos, la parte ii.yafJq es la "mejor"; entre tres, la 6ptima.

48

en Martha sino a través de la amonestación a Martha la exaltación del efi~•
cientismo preocupado sólo de sí mismo, que. pret1.:nde. ser todo, como si ei'
momento contemplativo fuese nada o descuidable.
" ··
Si Martha se hubiese tomado cuidado de "prep~rar" para los l1uéspecle~
pero sin ''af.án", de hacer, sin "agitación" y s61~ cuanto era necesario y nq
"muchas cosas", no habría sobrehecho ( extrahecho), habría hecho sin descuíd¡ir
su preparación interior y la relación personal con Cristo, se habría abstenido
de pedir a Jesús que solicitara a su hermana que no escuchara el Verbo por
ir a ayudarla: su hacer habría estado en la "justa" posieíón. Si así se hubit&gt;se
comportado, probable~nte ?-Jaría misma habría pedido al Señor su consentimiento para ayudar a su hermana sin que ello comportase separación o
distracción de El y del amor por El o Cristo mismo se lo habría ordenado.
La "falta" de Ma11ha, no intrínseca al hacer que es acción positiva, es de
cerrarse en éste aunque la intención es buena; es la de ser precipitada y por
tanto intempestiva en el exigir la ayuda de su hermana; Cristo toma la ocasión para enst"ñar que el hat:er, que es un bien, no va nunca separado de la
vida cristiana ni empujado al punto de descuidarla si se quiere que sea hacer
bien. Pero, en tal caso, el hacer unido a la contemplación y a la acción
interior sobre la cual se funda y de la cual nace, no es ya la parte "buena"
comparativamenu, a aquella contemplativa, ni @Sta ~s la "mejor" en comparación a la acción exterior, sino que uno y otra -deJando de ser dos partesse ejercen como el todo; es decir, como la perfecta vida cristiana, Modelo
Jesucristo.
Por esto se puede decir con Belarmino que se trata de dos "partes" y que
cada una no es el ''todo", aunque aquella de Maria, el escuchar del UTLum
necesarium, es "mejor" y necesaria para la aceión que, a su vez, como la que
es la encamación del Verbo escuchado en la actualidad del hacer, es intrínseca
a la contemplación de la cual brota. Ni el puro hacer que ~ falso hacer, ni
la conteruplaci6n estéril que es falsa contemplación de "gente", como dice en
el Vejamen Teresa de Jesús a Juan de la Cruz, "tan espiritual que quiere
volver todo contemplación perfecta"; y recomienda: Martha y María "deben
siempre proceder juntas para hospedar al Señor y tenerlo siempre con ellas";
para amarlo como el Modelo viviente ele la unión ele la contemplación y de
la acción. S6lo así la parte que no pasa y no puede ser quitada, "la postrada
a los pies" del Verbo para la salvación eterna cuyo fin e-; siempre la Gloria
de Dios, es el f undamen:.to de la acción, que ele ella recoge el hacer cristianamente bien.
Así San Agustín: "Buena es la tuya, Martha, pero la otra es 'mejor': buena.
la que. has elegido porque está bien ocuparse en servir a l0s santos, pero la ofra

�es 'mejor'. Al final la que tú has elegido pasa (tran.rit). Servir a los hambrientos y a los sedientos, preparar lechos para que reposen, abrir la puerta
a aquellos que piden hospitalidad, omnia ista tran.seunt. Tiempo vendrá en el
cual ninguno tendrá hambre, sed, sueño; en toces tu cuidado te será quitado.
María ha escogido la parte mejor, aquella que no le será nunca quitada. No
Je será quitada porque contemplad elegit, Verbo vivere elegit •. .ipsum V ubum

vita est".6

UNA CONTEMPLACIÓN FILOSÓFICA SOBRE LA OBRA DE
FAUSTO DE GOETHE
(traducción de Priscilla Martínez)
PRoP. DR.

FR1.Tz

J0Ac.m11 voN RrNTEL•N

Ma.inz, Alemania

LA

POLARIDAD y los derrumbamientos de nuestro ser, que están motivados por
una aspiración de realizaci6n de nosotros mismos, son los que se presentan
ante todo en la obra de Fausto. Fundolf opina que Goethe escribió esto con
un sentido de liberación. "Poetizar es sostener un juicio de uno mismo" ( lbsen).
En este sentido ya es la obra de Fausto una confesión del propio Goethe, aunque la figura de Fausto pe:rrnanezca independiente al del poeta ya que lucba
constantemente contra ella y muestra su propia imagen aun en otras figuras.
Goethe busca al demonio constituyente, mientras que Fausto se deja arrastrar
por lo demoníaco. Ambos se comportan en fonna diferente aunque los polos
se atraigan. Muchas de las preguntas aquí expuestas tienen su significado
también en la actualidad.

El Fausto es una excepción que repetidamente fracasa aun teniendo la
mejor disposición. Es por eso que se nos presenta como una advertencia, ya
que Goethe no invita a lo loco sino que exige un cambio orgánico, un conocimiento reflexionado, medido, una emoción en el sentido trascendental. Pero
la emoción interna que embarga al Fausto es al mismo tiempo la de Goethe;
es en sí la del hombre como fundamento de toda pasión que evoluciona la
vida. Nunca llegamos al final de la meta. "Esta vida es un constante cambio, no
es un estar tranquilo, sino un ensayo constante" (Lutero). Estar estático tampoco es lo adecuado para Fausto. " Porque con el estatificarme no busco mi
cura: El estremecimiento de la humanidad es su mejor parte" (Fausto 6271) .
"Sólo soy un caminante"; esto lo dice ya Goethe en el Werther. Al éxito se
antepone un momento. "Es imposible permanecer en lo perfecto".' La pola:ri• Scrmo 169, 17, Cfr. también Scrmo 103. Todo dedjcado a Martha y María.

50

1

Jublawmausgabe Cotla -

C.34:17: Winckellmann zur Kunts, Vomde, 1804.

51

�dad de la vida no permite una pura -digamos- clásica estatificación. Esta
se lleva acabo en intervalos que permiten la entrega. la delicia, la sublevación,
el desaparecer, )a carga y el hundimiento. "Y mientras que esto no Jo expe.
rimentes/ muere y cambia./ Sólo serás un triste huésped/ en la oscura tierra"
(Divan, C. e. 5, 16).
La pregunta trascendental en el Fausto y en sí en el propio Goethe, trata
sobre la propia estima en la posibilidad de encontrar en la vida una única
satisfacción. Sin un sentido todo se convierte en la nada. El hombre tiene
según Got-tbe un derecho natural de ver en la vida un sentido. El susodicho
pensamiento moderno ya no es digno de crédito, ya que seg{m éJ las reservas
racionales se han pnesto en tela de duda. Aunque se inicie hoy un nuevo
comienzo. Así se habla según Gabriel Marcel de una "angustia" como una
relación dialéctica hacia el optimismo ocasionado por el avance técnico:.1 Se
conoce una angustia creativa que en sí es una mentira cuando no existen
reservas íntimas que ayuden al éxito y a la superación.
Al mismo tiempo Fausto uos trasmite una verdad impresionante, ya que
entre más peligros encuentre eJ hombre más tiende a elevarse espiritualmente.
Es entonces cuando se puede medir la miseria del hombre (Pascal La naturaleza de Fausto es la mezcla de dos almas; la una tiende a las realidades bajas
y está bajo el influjo de Mefistófeles (ver Phorkas en Fausto II), mientras que
la otra ]o lleva a lo ilimitado, lo infinito y a terminar por ú1timo en la
insatisfacción. En principio él es el objeto de los demonios. Pero el llamado
interior pennanece como una fuerza antagónica que no le evita ni ]a lucha ni
el dolor. Es así como se convierte en un ser "inhumano" al que le falta la
tranquilidad y que en todo momento permanece insatisfecho (11452). "Solamente he corrido por el mundo/ aceptaba cualquier deseo" para caer por
último en el anhelo "y dejarme llevar por lo eterno" ( 11434, 11447).
Pero debido a esta constante confusión no le es posible a Fausto encontrar
una claridad. Esta confusión lo ata cada vez más a Mefistófeles para apartarlo, como más adelante se sabe, de la verdadera hwnanidad del hombre. Fausto
se une, según Goethe, con el "diablo", como lo antagónico a Dios. La
verdadera humanidad se aparta para negar con la ayuda de Jo simplemente.
elemental el orden cósmico. Es así como no sóló se encuentra bajo el influjo
ambivalente de la naturaleza, sino también de la magia. Reinhold Schneider
advierte a lo que a nosotros mismos nos concierne, como es lo siempre atemoriiante en el Fausto.; o sea lo que nos tiende a la nada, para tan usada en
nuestros días. Por lo tanto no es justificable decir: ''qne así como el Quijote
1

Positions et approches concretes du mystere ontologique, p. 480 (Philos. Jahrab.

59, 8, 1949).

52

es una crítica a los españoles, el Fausto es una crítica del alemán".ª Goethe
no parece en principio que desee dar una imagen adecuada del ser humano
en Fausto, que refleja un dinamismo sin ninguna norma, del que hoy en día
se habla; pero al mismo tiempo hay que agregar que en Fausto se encuentra
aún en forma latente algo positivA, ya que nos aparece como un ser malvado
como se ve en Mefistófeles. En Fausto se notará el compromiso íntimo hada
un sentido de sublevación aun tomando en cuenta los peligros que ocasiona
la magia. El permanece ante Mefistófeles con una dimensión de superación
a) exclamar: "Si yo pudiera apartar de mi camino 1a magia ... Valdría la
pena ser un hombre" ( 11404, comparar 1526).

Es así como se expresa su íntima tendencia y vemos a Fausto con sus ímpetus
ambivalentes. Su tendencia parte, en principio, de un querer titánico hacia un
conocimiento más íntimo de la grandeza divina y sobrenatural, para entregarse luego al mundo del amor y de la felicidad. Este ritmo se repite en la
segunda parte del Fausto a través de una elevación, de tipo estético, al idea]
clásico de Ja belleza (Helena) para entregarse sin límites al poder productivo
que exige la comunidad. "Este mundo todavía da lugar a grandes hazañas" ( 10182). Si al principio de la segunda parte, a Fausto le, es concedida
una renovación en el sueño, sin tomar en cuenta la culpabilidad, vuelve en
principio su mirada a la cúspide de las montañas con las siguientes palabras
que veneran el principio de la luz "divina": "A ustedes les es permitido
gozar en la mañana de la luz eterna/ que más tarde se vuelve a nosotros" (4697). Un brillo tan sublime se le presentará en Ja forma clásica de
"la imagen divina hecha hombre'' en Helena. Pero cuando esta imagen eterna
Sf' le pierde, ha sucedido lo más doloroso para Fausto y es entonces cuando se
vuelca por completo al trabajo de su mundo interior.
U na gran comunidad es ahora atacada. Lo que se confronta a ella debe
caer, y sin razón, destruida; así se destruirán las cho7.as de los dos viejos
Philemón y Baucis, que son eliminados por completo. Cae nuevamente en las
garrns del poder y Kommerell afuma: "Técnico y poderoso hasta el último" .4
Pero Fausto dice: "Paga, tienta y apresa./ Con cada día que pasa quiero
noticias/ como se exige del subyugado" ( 11554, s.) . Es así como está apresado
por una inquietud de progreso. En el ú1timo momento, ya ciego, se da cuenta
de su osadía, aunque se tome en cuenta como lo último que tiene valor.
"¿ Podrá esto a la vida su última forma?" 5 Esto nos pone con Goethe ante
1
RE1NOLD SCHNEIDER, Fau-sts Rettung, p. 17 (1946). Cgl. O. Veit Flucht vor der
Freíheit 306 f. (1947).
,
~ M. 'li:OMM.ERELL, Geist und Buchstabe der Dichtung, p. 126 (1942) . Vgl. B. v.
W1ese, D1e deutsche Tragéidie von Lessing bis Hebbel 1, 190. 195 (1948).
1
EouARO SPRANGER, Goethes weltanscbauung, p. 245, 1946.

53

�la pregunta trascendental: ¿ Existe un valor eterno de la acción? ¿ O requiere
de una argumentación interna y moral eon aspectos sobresalientes?
2. Ahora nos encontramos ante la pregunta fundamental que corre a lo
largo de la obra de] Fausto y por la que luchó el propio Goethe. ¿Existe un
valor eterno de la acción? ¿ No debe de estar si'empre ligada a llll ascenso
• intelectual? ¿ No lleva un intento malogrado a trágicas consecuencias? Veamos
ahora nuevamente cada una de las preguntas. Fausto dice: "Acción es todo,
nada es la fama" ( 10188). Para el hombre verdadero la fiesta es la acción·,
esto se afirma en Pandora (C. 15.177). La euforia cae por sí misma. "¡ Qué
valor! ¡ Qué prisa1" (9785) Goethe mismo ve la antimonia del simple obrar
y el sentido de que debe ser superada. Hasta lo afirma en máximas y reflexiones: "El que obra nunca tiene conciencia, sólo tiene conci¡ncia el que
observa" (C. 4,212). "El sentido abre nuevos ámbitos, pero también paraliza;
la acción anima, pero limita" (Lebrjahre 8,5.C. 18; 324). Goethe sabe que
nuestra verdad fádlrmmte se convierte en una parodia de la idea, pero aun
así busca la unión de sentido y acción como fundamento de verdadero valor
humano, que debe aceptar como verdad las tensiones. Al mismo tiempo no
conoce agir sans éspérance (Sartre). La acción debe convertirse en una acción
consciente, una acción interna, no externa, regida por la firme voluntad para
alcanzar un carácter valorable.
Por eso Goethe no quiere el exceso -o sea la hybris del querer-. porque
debido a eso se destruyó el fundamento de nuestra existencia y en el deshielo
se carcomió cualquier comiemo. La razón y la acción con sentido deben
alcanzar un equilibrio, aunque el hombre "anhele lo imposible" (7488). Sólo
en ese momento "el que obra podrá estar siempre agradecido" (183). Esto
también se refiere al total de la naturaleza.

"Ella forma con regla toda figura,
y aún en lo grande no es por fuet7.a" (7863).
Esto cabe también para Fausto, que a1 final de cuentas no pretende la acción
por sí misma; porque si asi fuera, no lo llevarían sus innumerables desilusiones a una continua desesperación, sino que la acción debe ocurrir, al final de,
la segunda parte del Fausto, como un obrar con sentido. Si en el Fausto se
habla continuamente de "palabra, sentido, fuena y acción" diciendo él mismo
''y al principio fue la acción" ( 123 7) se debe a esta aparente sucesión de
valores que de nuevo ponen en tela de duda al propio Goethe. El hacer es un
"hacer reflexionado", o sea que el hombre debe obedecer la voluntad de
su razón, de allí que "el hombre no será feliz hasta que no lo circunde su
aspiración trascendental" (Lehrjahre 8 ;5.C.18 ;328).

54

Para esto se requiere una tendencia intelectual y quisiéramos hablar aquí
de una tendencia vertical, como lo veremos más adelante. "Observar, saber,
suponer, y creer", con estos cuernos de la abundancia debe lanzarse el hombre
al universo y así descubrir lo que busca ( an.v.3.5.1827). El observar parte ya
de su unificación con el sentido. Nos guarda ante la vana intelectualidad de
un Wagner en ]a obra del Fausto, así como e1 ver intelectual nos abre "la
mirada al sentido de las cosas", en lugar de que vayamos "tentaleando ciega~
mente". "Los ojos de la razón" ven con los ojos del cuerpo en unión siempre
viva (C. 39;155). ''Ved siempre con los ojos de 1a razón (Lehrjahre 8;8.C.
18334) . Con tal actitud, dice ya Goethe en 1773", podrán pregonar llenos de
razón con el lenguaje. del intelecto, el secreto del mismo" {C.36;102).
Cabe ahora la pregunta de si la aspiración del Fausto lleva la misma tendencia. Cuántas veces se repite la palabra: "quién siempre trata de aspirar/ será
salvado" ( 11936). Característicamente siempre se ha querido entender esto en
un plano formal. No contesta Fausto al realizar el pacto con el diab1o lo
siguiente: "La aspiración de toda mi fuerza/ es precisamente Jo que prometo" {1742). La aspiración como tal es un reflejo de ta fuerza -es en sí un
valor- pero unido a otros momentos. Todo depende del contenido de la
aspiración en correspondencia con el sentido de la misma. Esto mismo se cambia grandemente en el Fausto. Por supuesto "el hombre vaga, mientras aspira,, (317). De esta manera le contesta Fausto a Mefistófeles. "¿ No fue apresada la razón del hombre sin su aspiración a partir de un semejante?" {1675).
Cabe ahora la duda si e,;tamos de acuerdo con- Fausto en sus aspiraciones
hacia gradaciones interiores y lo seguimos alabando a pesar de su sed de
dominio. En todo caso, Goethe expresa en su obra el Fausto, de un conocimiento obrante con tendencia hacia arriba a partir de una gradaci6n que
lleva a la superación; "En qué belleza del alma se grada la forma sagrada" ( 10064). Después de la muerte del Fausto esta elevaci6n vertical se
acentúa cada vez más. "Ele".ados a .círculos cada vez más altos/ creced cada
ver más inadvertidamente" ( 1191B) . "Elevación con ganancia total" {11799).
"Aquí la vista está libre,/ la razón elevada" ( 119897). "Elévate a esferas
más altas" ( 12094).
Pero la relación entre el hacer y la elevaci6n racional siempre está amenazada. "Quisiste alcanzar lo más bello,/ pero no te fue posible" (9929).
Así las tensiones de la vida humana se ponen en prueba y en momentos
desfallecen sin que también les sea posible elevarse nuevamente. Una existencia
fuerte puede llevar al hombre a través de momentos trágicos a la fuente
perenne de) amor, esto se palpa claramente en el Fausto y es por ello que se
alcanm la purificación y la superación. Es precisa.mente aquí donde se ha
sobrepasado el ser fáustico del hombre.

55

�, Goothe ve por lo tanto el nq _poder abstenerse de lo trágico (ver Ephigenia),
así como de la culpabilidad, aunque así lo trate, para lograr con ello lo abisJnfilico · de la vida así como el reino de lo que niega lo divino. ' 1¡ Oh pena!
¡ Penal ¡ Que te inicias antes del tiempo del suicidio, déjame!" Esto ya se
exclama en la obra del Egmont (C. 11;319). Peto Goethe deja que la
esperanza obre. Tal vez vio en e] periodo clásico el ' aspecto de una annonía
cóliJJlica sin turbaciones, _pero no deja de ser una armonía de añoranza,
tomando en cuenta los doJorosos descalabros de la perdición que él mismo
vivió. Cada vez vuelve a éaer Fausto en la -duda que le ocasiona la culpabilidad. Pero aun así •~Ja naturaleza obra con el derecho de madre" y ruida
de que no se pierda totalme'ntc. Al mismo tiempo la profundidad de la
tragedia media como una catarsis, una purificación de la razón que lo abre
a las. verdades sobrehumanas que ha jan, ya al final de la obra, desde las
alturas. Es así como se puede dar una sublimación de lo trágico, que no es
~omG en Jaspers, etema.6 Esto sólo lo logra la literatura de Goethe como se
palpa en la segunda parte del Fausto. Así se realiza un estado de seguridad,
una sublimación que alcanza un sentido &lt;le lo trágico, penetrante hasta los
recovecos más profundos del alma) como una defensa libertadora del hombre
en su destino racional, que en Goethe no se señala como un caos o un miedo
a lo que no tiene sentido. En él no vemos un absoluto patragiquismo porque
existe la probabilidad de poder domin!;lr los riesgos demoníacos y tomar sobre
sí responsabilidades confiando en poderes sobrenaturales.
. Tomando en cuenta lo que Goethe nos dice, deberíamos afirmar que nos
encontramos, a pesar de lo trágico, en una relación de sentido subjttiva, a la
que nos debemos enfrentar con poderes que destruyen y que parten de nuestra
propia fragilidad. Nos pot:lrán arrastrar a la perdición con culpa o sin ella.
De está manera vemos el mundo de la razón en comparación con la vida que
se lleva. acabo ( ver Tasse). Precisamente lo intrascendente. el héroe, obra como
un p:uarrayos contra los peligrosos poderes, debido a que él quiere más que
otros y esa demasía lo enreda en la culpabilidad. A esto sólo le resta una
~levación racional que parte de la caída a las últimas cosas y esto lo palpamos
en la última escena. Por eso formulamos ahora la pregunta: en qué -momento
fue posible una sublimación o una salvación.
. 3. · Está claro que Goethe incluyó un motivo de salvación en su obra. De

esto ya se habla en el Werther, en la tragedia del Mignon, en las leyendas
( saérificio de sí mi!mlo) y en las leyendas Poriales. Según el conocido investigador de Goethe, Steiger, también se puede incluir aquí a la Ephigenia.
í Vgl. ·Ka.rl Jaspers, von der Wahrheit 945, 960 (1947) : Unsere Zukunft und
Goethe 576 (Die Wandlung 1947). H. Ehrenberg, Goethe. Der Mensch 149 (1949) .

56

Ya en la parte primera del Fausto existe un reconocimiento de la salvación
cuando se dice: "está salvada"; es la experiencia de un poder salvador. Orgáñicamente perwnece al todo, pero se cumplen sólo hasta el final de la
segunda parte. Ya Goethe responde a Eckermann (5.5.1827) f'que sea salvado
el hombre que a partir de grandes perturbaciones tienda siempre. a una superación". Es fácil decir cuando Trunz afinna que las palabras "que- dcl mal se
salven alegres", sólo tengan el significado de "desligar" o "desatar". 7 Por supuesto que también aquí se habla de un liberar ( "Hbrate de la opresión del
mundo"), de lo restrictivo, de lo rastrero, p&lt;lrn elevarte libremente a la,s alturas
y ser digno como "miembro de un mundo racional", no sólo una libertad
que anule el sentido. No importa cual sea nuestro punto de vista, no cabe
más que atender a las palabras de Goethe. Ya Erich Franz habla de una
salvación de la culpa como regreso a ·la pura humanidad y liberación de los
poderes demoníacos y así obtener un estado más cabal.8 Pero preguntémonos
primeramente ¿a causa de qué se debe salvar Fausto? Se salva a partir de su
naturaleza apremiante que a pesar de las fuerzas dadas padece de una
ceguera que lo lleva a la razón libertadora. Pero que a partir de la dualidad
humana, que restringe el temor a la muerte, sobreviene el no sentirse realizado
el que algún mal ha de sobrevenir, lo que causa una inseguridad en la qu:
nos encontramos todos los aquí vivientes, sobretodo cuando nos intranquilizan
las pregw:itas acerca del valor y sentido de nuestra existencia.

Pero esto no significa para Goethe una renuncia a la naturaleza·, más bien
ama "Ja naturaleza divina",. el brillo de la vida, aclama la alegría que nos
eleva -como se lo enseñó Spinoza- a una participación más efectiva de la
na°:11'alez.a divina. El ve que la belleza puede tener mayor fuerza que lo
terrible, porque entiende todo según la gradación de Plotino. Esto de ninguna
manera anula a que Fausto dialogue con la preocupación o los pendientes
dados, del camino desviado y los naturales problemas de la vida.
Fausto quiere ser salvado de los J10deres del mal y de la pena subyugante
del sentido. Con esto penetramos al ámbito cercado de la vida, del alma human_a llena de tensiones y culpabilidades. Sólo cuando al hombre en repetidas
ocas10nes le es posíble sucumbir, le es dada la salvación. De tal manera surge
la discrepancia entre lo realizable y lo que se debería de realizar; a partir de
ello surge la pena y el sufrimiento dd corazón. Pero junto a los peligros de la
naturaleza aparecen también los de la razón cuando no están bien condicio.
nados. F-austo también quiere ser liberado del deseo a lejanías inalcanzables
casi podría decirse a lejanías románticas que sobrepasan las fronteras de };
: Kommentar zu Goethes Fau.sl, 629 (Hamburger Goetheausgabe Ul, 1949) ,
E1uca FRANZ, Mensch und Damon Goéthes Faust, 161, 1953.

57

�insatisfacci6n del eterno buscar. Pero precisamente este deseo ''es el impulso
íntimo del ser atado a, lo terreno, aunque esté sobre la tierra repatriado busca
lo permanente", ya que es condici6n preliminar para la salvación.$ De allí
que Goethe tiende hacia ana sublimación del hombre, consciente de la estrechez de todo anhelo y buscando cada vez más el origen prístino del hombre.
Por lo tanto, Fausto será liberado del anhelo ilimitado; expresará "por fin
permanezco". Esto es lo que quería Goethe señalamos, mostramos los límites
del hombre, para por este medio aclaramos la naturaleza del hombre.

4. ¿Por qué ahora pudo ser salvado Fausto? Esta pregunta es la más difícil de contestar y será contestada en varias formas. Será discutida la apuesta
que Mefistófe]es realiza con Fausto. Fausto se confía a su compañero Mefistófeles, así como a su guía y su ayuda: "De momento diré:/ Permanece,/
¡eres tan be1lo!/ Luego podrás tomarme en tus garras/ y con gusto me perderé" ( 1899). Pero antes se le pide una condición a Fausto: "Mientras que
yo me recuesto en mi cama de flojo/ tú con gusto me podrás engañar, €Sto
será para mí el último día". Pero cuando expresa "por fin permanezco"
( 11581), antes de su muerte, no se le exige que se realizen los placeres mundanos; más bien quiere permanecer trabajando. La apuesta sólo la había
p_erdido a la mitad, esto el mismo Goe·the se lo confiesa a Schuberl el 3 de
febrero de 1820. El quie~ "permanecer" en el "momento", pero sujeto a
grandes metas y no para placeres mundanos. Esto será el motivo de que se
hable de una superación, aunque la palabra "momento" tenga doble sentido.
¿Se hablará aquí sólo de una satisfacción que al final no lleva a ninguna
felicidad? Aunque hay que tomar en cuenta que ya para Goethe "un momento
realizado" tiene un sentido perenne. El octagenario olímpico dice:

"Entonces el pasado continúa.
Lo que viene tiene uida.
El momeTito es eternidad'"' (Vermachtnis 1829).

feles. No le grita en la segunda parte: "¡Maldito... ! ¡ Víbora!" (3292)
"¡Perro! Animal aborrecible" {en el U rfaust) . Se deja llevar notoriamente
por el influjo de los podere&lt;i bajos, aunque permita en la segunda. parte el mal
en contra de Philemon y Baucis. El se aparta del "diablo" y no cae en el mal;
sólo así pudo ser salvado en el momento en que se arrepiente de su maldad:
"en mi interior me molesta el maldito hecho" ( 11340) . Hay la voluntad
para un cambio.
5. Así pudo ser salvada, en el sentido de Goethe, "la entelequia" o sea la
naturaleza del Fausto.1 º .si Goethe se adhiere en el periodo del Sturm und
D1ang a la natural~ humana del panteísmo, luego con Fausto a la magia
y en la segunda parte de su obra Fausto a la pureza estética de la belleza, Y
por último, se adhiere al ímpetu sin límites del trabajo, aún en estas condiciones
sobrepasa lo "maldito" (9952) y alcan7.a por último la ayuda divina a la
hora de la muerte. De tal manera que Goethe le dice a Eckermann el 6 de
junio de 1831: •~ el Fausto mismo existe una tarea cada vez más sublime
para alcanzar, por último, de El la ayuda y el amor eterno". Esto está en
perlecta concordancia con ]os supuestos re1igi050S, ya que no alcanzamos la
salvación sin la gracia divina. Fue difícil entender estas palabras en el sentido
de una salvaci6n vital de la naturaleza.
Cuando aparece Fausto, al final, como el hijo descarriado, se unifican
culpabilidad con desmorafuación; es así como la posibilidad de salvación se
convierte en la digna salvación, ya que su ser interior aparece cada vez más
motivando por lo tanto al eros que será llevado por la fuerza del amor a las
alturas. Pero los valores trascendentales de la salvación se unen sólo hasta
la muerte del Fausto. Por medio del amor se inicia la tragedia del Fausto
al final de un carácter específicamente mítico y sobrenatural. Así Goethe
expresa al final del verso 11824: Ellos (e) coro de ángeles) se elevan, llevándose la inmortalidad del Fausto, su entelequia. Ya así se expresa en Dios
y Bajadare (1797).

Nos adelantamos a la superación del tiempo. Sólo el clásico Goethe- podía
afirmar esto. Su voluntad recia desea verdadera libertad así como verdadera
salvación, que sólo el sentido racional del hombre puede "hacer permanente
un momento'' ( das Gottliche, C.2 ;64). Por supuesto que aquí no se. habla
de un momento eterno, que será paradójico, ya que todo "lo pasajero es sólo
una semejanza". Más bien Ja eternidad adquiere aqui el carácter de un
llamado, de una señal trascendente, como opina Flintner,
Se supone aquí que Fausto ha negado la magia y se ha liberado de Mefistó• GÜNTHER MÜLLER,

58

Geschichte der de"ts,hen, Seele, 424, 193"9.

"Inmortales elevan ninos perdidos
con brazos ardientes al cielo."

6. ¿ Debido a qué pudo ser salvado Fausto? Esto ya había sido expresado,
por medio del amor divino. ¿ Es este amor sólo un olvidarse curativo, como
al principio de la segunda p¡irte, o es un amor cósmico de naturaleza humana
en t?&lt;lo su sentido? Esto signific.aria de momento muy poco. El investigador
" Zur Entelecbie am l. Sept. 1828 zu Eckermann.

59

�de Goethe, KommereH~ opina: •'Es mejor tomar 1a gracia en su sentjdo.
estricto''. 11 Significa al mismo tiempo libertad a las alturas; casi se podría
hablar de un secreto trascendentalmente cósmico, no importando la relación
de Goethe con Dios, porque lo que interesa es Ja parte humana trascendental.
Por supuesto que aquí no se puede hablar, en sentido cristiano, de una
gracia trascendental o de wia relación personal con lo divino, sino más bien
se nos viene a la mente un amor de tipo inteJectual y espiritual, a la Spinoza.
Tanto Spinoza como Plotino impresionaron durante un tiempo a Goethe.
Plotino parte de una divinidad única en la cual el eros es como un amor
desbordante en el "perilampsis" para convertirse en una luz metafísica (Enneaden V,2.1. und V.5). Si sólo se viera esto como poder de la naturaleza
sin ningún valor, entonces valdría eliminar todo lo expresado por Goethe.
Guiado y socorrido por una "mano divina" penetramos junto con Fausto
a las esferas más elevadas que Goethe haya podido expresar. Sólo un "amor
divino'' puede libertar la entelequia humana o sea el núcleo de la personalidad
humana de lo terreno (i?pranger). Fausto está rodeado del "coro real de
los espíritus" ( 12084) y llevado hacia las alturas in exelcis. ''Brillo de las
estrellas duraderas,/ núcleo del amor divinoi, ( 11864).
Siguen las palabras: "cargadas con la inmortalidad del :Fausto".
"Salvado está el miembro sagrado
del mal en el mundo de lós espíritus:
El que siempre con ánimos tiende hacia las alturas,
¡ a ese lo podemos salvar!
Y habrá participado del amor divino,
salvado lo alabará la comunidad divina
y con cariño lo recibirá" ( 11934 f.).
Según Korff, Fausto ha alcanzado, después de haber atravesado la vida
activamente, las esferas divinas con un "trabajo puro". F.sto corresponde a'
la forma tardía de ver Goethe lo divino ante todo en el cuidado amoroso de
una mujer ( ver Makarie, Efigenia, Otilia y otras). No se había dirigido
ya Margarita en parte primera a la "mater dolorosa": "Oh, dirige tu mirada,
madre dolorosa, en mi pena" (3587). Asimismo, al final, dice: "Inclina, divina
mujer, tu mi.rada a mi felicidad" (12069) y las últimas palabras son: "Lo
subyugante de la mujer, atrae."

De esta manera la madre gloriosa se convierte en expresión de sublime

divinidad y fuerm suprema: Virgen, pura eu el más bello sentido,/ madre
sublime/ reina por nosotros elegida/ semejante a los dioses" ( 12009).
Todo esto lo toma Goethe como símbolo, como cifra, para entregarnos lo
inalcanzable. Según Obenauer fue "tan grande" para alabar formas de la vida
religiosa, así como en una obra tardía "Divan", que habla con tal comprensión
sobre la majestad de Allah. 12 Así dice a Etlennann el 6 de junio de 1831:
"que me pueda perder en lo vago en cosas de tantá trascendencia". De allí
que sus intenciones fueron darle a estas fonnas la fuerza bienhechora.
- 7. ¿Cuál es el resultudo de la sublimación del Fausto? Se lleva a cabo
µna especie de desvalorizadón y deshumanización (Gundolf) y toda culpa
queda anulada. 13 Y se realiza un regreso humano al hogar, mientras que una
divinización y un titanismo se han sobrepuesto. Esto adquiere su verdadero
sentido casi al final de su estancia terrena. Penetrarnos a un ámbito más
elevado con las características de falta de temporalidad, eternídad, sentido
del Ser, así como belle2.a, verdad, bondad y amor; pero también e.xisten
penalidad, pesadez terrena, enfermedad y restricciones intrascendentes que
han podido sobreponer. Si se ha podido decir: "todo lo pasajero e.s sólo una
semejanza" (C.14,286), esto se ha podido decir cuando se restringe a uno
mismo, en donde lb temporal sólo tiene un paresC:i.do. Se puede repetir esto
con Nadler: sólo se realiza la humanidad cuando encuentra la perfección
en el amor.1&lt;1 Es- al mismo tiempo una ordenac:íón en la armonía cósmica.
Es entonces- cuando se sostiene el pensamiento del amor, señalado a través
de todas las esferas de la existencia. Lo que alguien ama verdaderamente
se convierte en parte de él mismo. Se inicia aquí un movimiento trascendental,
con propiedades únicas para el alma, ya que ésta desea con vehemencia un
regreso a la existencia interior. "Sólo en el interior. La luz está clara" (11500);
ésto lo expresa Fausto después de que se queda dego. De esta manera Fausto
puede penetrar a las alturas dél intelecto, ya que aquí se propisiona todo,
aunque parezca un misterio. Algo semejante, aunque no tan ac.equible y un
tanto vago, sucede hoy cuando se habla de "abierto" y "limpio", aunque con
características diferentes. Lo decisivo será la dirección hacia lo vertical frente
a lo hoñzontal: "la razón tiende hacia las alturas, donde pennanece eternamente" ( Pensamientos de Howard1 1800; C.2.256). "Elevaos a círculos
cada vez más altos./ Oreced si~mpre sin daros cuenta,/ como siempre en
sentido puro/ la presencia de Dios se acentúa'' (11918).

Es así como se muestra un trasfondo trascendental. Koch opina que un

ª
60

Kommerell 129.

K. J., Goethe vnd sein Verháltnis zur Religion, 159, 1937.
F., Goethe 123, 745, 1922.
J., Goethe, Gott, Gottmensch, Mensch 34 (Gloria Dei 1949).

"' ÜBENAU.Ell.,

u

GUNTJOLF,

" NADicER.,

61

�Goethe se imaginaba un cristianismo temprano, apocastásico, pudiendo decir
también una epistrófe de tipo plotínico (Ver Dichtung und Wahrheit 11,SC.
23;) . Esto mismo se puede referir a Mefistófeles, cuando dice del "Señor"
en el prólogo: "Y cuidame de no romper con él". Comparemos ahora 3 Goethe
con Dante o con Buenaventura; en su Jtinerarium mentir in Deum se pre•
senda una diferencia marcada. Al penetrar en el mundo de las alturas no
existe en Goethe una relación con un Dios amigable., sino la conservación
de las fuenas cósmicas en la entelequia del Fausto, q~e nuevamente habrán de
obrar. Aquí Goethe no se expresa abiertamente. Pero vale la pena señalar
que el hombre no quiere permanecer en un anonimato y perder de esta
manera su propia función. Es así como esta vísión trasciende a lo que Heidegger
pudo afirmar como el regreso a lo curativo, como lo sagrado, "el proceso de
, a l ongen
. ".
lo sagrado como Ia cercama

Cabe afinnar que Goethe se abrió, ya en la plena madurez, a experiencias
místicasY Toda mística -dice Goethe- es un trascender y un resolver
del objeto, que se creyó haberse dejado atrás, pero que no significa anulación de todo lo que tenga significado.18 Pues ya se expresan las últimas
palabras del Fausto en un chorus m,1.1ticus.
8. Pero preguntémonoo por último sobre la imagen del hombre que Goethe
nos quiere entregar en la obra del Fausto. No les es posible ni a Fausto ni a
Goethe apartarse de los poderes demoníacos, pero la imagen de su mundo no
se destruye. Es por eso qut el hombre no debe titubear, aun en nuestros dí.as,
cuando aparecen épocas de inseguridad y él mismo se sienta inseguro, sino
''pennanecer seguro en sus puntos de vista". Así debe encontrar nuestra
existencia una correspondiente naturaleza en un espírit-u vivo, no en lo abstracto, y confiar de tal manera en la vida para no perder la imagen prístina.
El hombre es el representante del sentido, por lo que alean-za un rango único.
Bajo este aspecto se convierte en el núcleo del ser y su meta debería ser la
armonía entre fuerzas contrarias, aJ unísono de energías sensuales-psíquicas
y espirituales. Esto es difícil de lograr, como le sucede al Fausto. Aún así su
entelequia permanece etemamente en tal forma que alcanza una ética del
amor viviente. Esto corresponde al ideal clásico de Goethe.
'
La tragedia del Fausto nos entrega precisamente a un hombre dinámico y
decidido, enfrentándose a una falta de realización y que se deja llevar, debido
a las tensiones, por fuerzas ajenas a lo divino. La tranquilidad clásica ya no le
es dada. Lo demoníaco que lo impulsa rechaza la voluntad moral en todos
sus ámbitos, debido al deslumbramiento. El destino del hombre está tramado
u
11

62

Kocs, J., Goethe und Plotin, 199, 1925.
Marximen und Reflexionen Nr. 336 (v¡I. Ausgabe Hecker, Goethcgee. XXI, 1907).

por fuerzas que no ~lo llevan a 1a realización sino también a la destrucción.
En muchos momentos no se logra el equilibrio en unión a una confianza
espiritual y elevada. El destino del Fausto nos enseña que debemos llegar a
una reflexión y rectificación.
Pero entre más nos embargue este entendjmiento de que lo verdadero e-.s
una parodia a la idea misma, y nos sobrecoja la tensión de nuestra existencia
así como la conmoción trágica, más pronto nos preguntamos sobre el valor
sobrenatural de nuestra vida para entrar de tal manera en un conflicto con
ta existencia trascendental. Esta situación pone a Fausto sobre la última
decisión. ¿ Se logra entonces un equilibrio en unión con la fuerza espiritual?
Si no es así, aparecerá una angustia del espíritu sin sentido, como se ha visto
en la historia de los pueblos. Es entonces cuando se exime al esp1ritu de su
natural oxígeno y permanece sólo la acción desconsiderada así como el provecho
propio en conexión con el poder y el egoísmo. En tales momentos pobres y
oscuros aparece un extrañamiento del hombre en relación a su propio destino
y un alejanúento de lo divino a lo cual se refiere Heidegger en relación a
nuestra época.
Para Goethe la eterna patria del hombre se encuentra en el espíritu vivo

y atado a la naturaleza. No se aparta del sentido verdadero de la existencia y
muestra una absoluta redención. No se aparta de una imagen sobrenatural
como se ve al final
la segunda parte cle la obra del Fausto. Esto posibilita
aJ reconocimiento del rango más elevado y espiritual, la, posibilidad de una
superaci6n, y la exige,icia a lo espiritual no se pierde. Por lo tanto, el espíritu
amante se convierte en un espíritu viviente y ac.tivo con realidades recíprocas,
regido por verdades liberadoras que median una opinión propia. Por supuesto
esto se muestra en Goethe mediante ejemplos o imágenes para alcam.ar una
espiritualidad interior,

de

"Y de tu espíritu alto vuelo
ya. encuentra una semejanza suficiente en la imagen.''.
(Proemium)
Pero el hombre no podrá sobreponerse a su propia atadura al mundo ni a
las barreras que le ocasionan su culpabilidad, si no Je es posible, como en el
Fausto, alcanzar una elevación espiritual. Con esto pe.netramos a un ámbito
más profundo, que fueron las propias experiencias místicas del Goethe ya en
edad avanzada. Sólo nuestra atadura a la naturaleza podrá unificarse con el
espíritu en una acción de amor. De t.al manera el hombre podrá convertine
en una "semejanza del espíritu eterno".

63

�Ahora se podrán romper las barreras del mundo a pesar de nuestra, f ~lta
de reali7.ación y nuestras propias limitaciones, como nos lo, muestra la últuna
parte de la obra Fausto. Su potencia espiritual pennanecera c~~o una entele:
quia intad1 able que ya no será romántica o limitadamente clas1oa. Alcanzara
su elevación existencial según el .grado de fuerza interior. Es entonces ~uan~o
se habrán realizado, en el sentido de ~~e,_t.?d~ 19.s peldañ~s ~e la ex1stenc1~
hasta su máxima intensidad. Con el poder del amor este movmuento alcanzara
su suficiencia así como su última realidad. Haber podido expresar esto en la
bra del •Fausto habrá sido para Goethe. su .más íntimo deseo.• , o

'

•

-

ITINERARIO EXISTENCIAL DE GASTON BERGER:
DE LA FENOMENOLOG1A A LA PERSPECTIVA.

•

ZDENEK

KoUJÚM

Gidy, Francia.

•
1.

LA VOCACIÓN' FILOSÓFICA

S1

HAY MUCHOS hombres que ''hacen" filosofía escribiendo tratados sobre
los te.mas tradicionalmente considerados como filosóficos, enseñándola por )a
palabra o/y --en caso extremo, pero en nuestros días cada vez más frecuente-por el compromiso personal de acción-actuación política, hay sin duda pocos
cuya primera motivación fundamental tenga ya el sello de la misma filosofía.
Es decir, que raros, si no rarísimos, son los que escogieron lo incómodo de una
continua tensión espiritual por empuje vital conscientemente aceptado y asumido, que optaron deliberadamente en favor de la dificultad del ser. Puede
sostenerse la opinión de que sólo a e]los debería otorgarse el título hoy desvalorizado de filósofos.

En todo caso, Gaston Bcrge.r pertenecía incontestablemente a esta clase de
hombres, y la frase de su discurso de apertura al IX Congreso de la,; Socie.
dades de Filosofía de lengua francesa constituye algo más que
enuncia,ción
de una verdad descubierta. Cuando dice que "la filosofía es la único serio"/
expresa a la vez su credo y la intención formadora de su existir, que se
actualiza al través de una vida filosófica, la de G. Bcrger. En este punto
concuerdan todos los testimonios de sus contemporáneos, los cuales subrayan
la identificación del hombre con su tarea; 2 la obra que sigue vigente como

la

1 Cit. por R. Mucchielli: La philosoph-ie et la vie, en Les Etudes Philosophiques, 4,
París, 1961, p. 364.
1 Cfr. por ej.: J. BouRBON•Buss1tr, Ganon Berger, in Prospective, 1, París, p. 6;
Mo11.0T-Sm. E., : La missíon du philosophe, in hommage a Gastan Berger, Aix-en-Provence, Publication des Annales de la Faculté des Lettres, 1964, p. 33. Este colaborador
de G. Berger escribe en otro lugar: "La realidad filos6fica no es la fuosofía, sino el

65
64

H-5

�ya probad~s - al menos en el orden espiritual- en su correspondencia ron

parte integral de nuestro horizonte espiritual después &lt;le la desaparición del
autor, da ]a mejor prueba de esta serit:dad óntica cuya única meclida ~
cualit.-itiva. comunicable sólo en el proceso ele creación y rc-creadón.

las urgencias que oprimen al hombrr- y en ,u impacto sobre ellas.~
Este
•
• 11ut·e en el primer trab . d 1
. 1&gt;roceder y preocupac1"6n apa1ecen
ya m
C'Studiante
· so br~ Ln.r condutones
. .
ªJº e
l
bl G. lk~er, una. mem~na
de la intdit?íbilidad

Y éste, según G. Berger, tiene que ser siempre radical. De tal mant.&gt;ra quc"la filosofía es una reflexión que no admite qu~ se le impongan límites de
antemano y el filósofo es el que plantea cuestiom·s hasta su~ última&lt;; consr•.

y e pro ema de la contingencia,~ su desarrollo desemboca en la af
.,
del papel n
· "d
.
mnanon
,.
ccesano e una meditación explícita sobre el Absoluto, es decir la
metaf1s1ca. Ella sola puede demostrar la rclati\"ídad de las 0 b - 1
'
hace
'
¡
ra~ lunJanas y
d I rnos mas to e~tcs. Ella sola nos volverá a dar el sentido de la plenitud
e mundo, de su nqueza y de sus posibilidades". 1

cuencias".3
La concepción del preguntarse perpetuo, rechazando ron anticipadón todas las escapatorias c¡ue se nos ofrezcan, significa que el filósofo tampoco
evita el problema qu&lt;" le torn directamente -el de la vida-, que arepta C'1
riesgo má&gt;.--imo de aventurarse por el campo en el que "todu r-;tá puesto en
cuestión",' incluso las bases constitutivas dc·I a1·to preguntativo: rs decir, el

mismo conocer humano.
El punto de anclaje de la reflexión bergeriana se sitúa en la vivencia aguda
del gran dilema filosófico que le transmitieron sus maestros de la Universidad
de Aix-en-Provence, Maurice Blondel y René Le Senne: cómo conciliar r-1
rigor teórico con la eficacia práctica sin sacrificar ni la pureza dd pcn~amiento
ni el alcance ético de la acción.

Lo original de la solución propuesta por G. Berger a lo largo de !&gt;U obra.
consiste en la toma de conciencia, en el ensayo de elaboración de un método
unitario y evolutivo para 1º - la investigación filosófica; 21 - la actuación
(prmcis) filosófica. Su búsqueda de clarificación y su esfuerzo de construcción
parten de aquí, del tonnento personal ante un proyecto que al reali?.arse, va
desvelando cada vez más la insufidencia humana. Porque no se trata de dar
un esbozo intelectualmente brillante de un edilicio sistemático, sino de caminar
paso a paso con el peso de }os problemas integrados y ofrecer la~ respuestas
filósofo con sus proyectos de acci6n. Este fil6sofo puede llegar a ser un sabio si

e.1

capaz de encontrar la calma C'll medio de las tormenta.~ humanas, e incluso de amainar
esas tormentns por su palabra y su acción. Tal es el sentido de la empresa ftlos6fica
que G. Berger intentó acometer y animar". ( A1cese philosophique et amiti; selon Ga..ston
Berger, en Les Etudes Philoso(lhiqius, 196), p. 314) - Los datos biográficos evidencian
la presencia, consentida, queñda y cultivada del llamamiento filosbfico en la vida de
G. Berger: así el jefe de una empresa privada se transfonna en organizador y reformador de la enseñanza superior francesa, plegándose voluntariamente al progreso del
conocimientQ totalizador que va del objeto como obstáculo opaco al ~ujeto como
próximo transparente. CL al prop6sito MoRoT-SIR, lntroduclion il la vi, de Ga.iton
Btrger, en Gastnn Berger: L'hommt modtrnt et son éducatíon, París, P.U.F., 1967.
pp. 1-15.
• BEROER
• BeROER

66

G., Phlnominologie du temps et prosf!ective, Paris, P.U.F., 1964, p. 80.
G., L'Homme modernt et son lá11.calion, p. 186.

Desarrollo
que el autor nos presenta como )Mico
-obed"1ente a 1 Iogos del
•
•
-r:,•
::.~onoc1~1en_to y supe.ración- y afirmación que nada tiene que Yer rnn un
'. o ar~1t.rano. El sujeto que se dc&lt;'ide en pro &lt;le la filosofía se comoromcte
uremed,ablemente
consigo mismo' ahriénd()S(' descl r 1o .mtenor
. al soplo
. a la
d
d
\·ez :·va~ta or y salvador de la otredad, y a través de eHa a l t
d
1
La v1a tra 7,ada J&gt;O G Be
. .
,
o rascen cnta .
r . rger es 1a s1gwente: ''La metafísica parle del cogil
0
pero lo Supera
• concreta'
1·
lla Y es una experiencia vivida · Por =o
'""" la p51·e0 ¡og1a
IC'ne l'll e
su empico. Si_ se q~isiera indicar con algunas señal&lt;'S las ela .as
qur ddrbe recorrer,
se podna dcctr· " yo soy•. ~o
. no soy nada; 010s
. existc ·p el
,
rnnn n estádpnr hacer".
Este orden es esencial "Ha
J
l
•
,
habe t
• .
·
·
cer e muncio ~ntes de
r dorna o conc1cnna de nuestra falta ele s••1·
se
,
t'
,
A
, - na irama n.trevrr;(" a
empren erlo todo si In Absoluto no lo hiciera todo posihlc sería· l~rura" o

t

1
.,
·
l Dad·
d"
a cond"1e1on
constnngcnte
espado-temporal del hombre su'·"ílojedre~e a 1~ fuenas que le disputan c-1 derecho a la libert.~d 110 rab~

&lt;t

I
;,~;aª 11:gar

~,.l'\:'!~:nie

du~ ac-ceso racionalmente mC'tóclko en toda' tentativa
u
umana. Las etapas que presupone y engloba la

• ". • · tal es la rcflexi6n del filósofo ue 1a
problemas cobra por lo men t ta . q
manera de plantearse e iotroducine los
en efecto no podrían tener
val1mpo~lncia ,como las soluciones propuestas. Estas
or, oo o serian el tcnnino d
·
•.
lota1mente vano si no ~ hubiera . "d
e un Juego cst •riJ y
'
·
VlVl o antes personal doloros
1 1 clifi
a 1as cuales intentan dm fin,. (Pl ¡ mi l .
'
amen e, a.~
1cultade.~
\•id:i por la ..,.·erdad y tod . .
. 1 dno ,10 ogr~ du temp1, p. 12.) "La filosofía es una
'
o mvcst1ga or para q111cn no sea ~t d t
no es un ,·erdadcro filó f
"I
.
.
.
o, e 3 mancra más seria,
SI) º· n
nusmo tiempo toda filosof'
.,
. .
sobre los demás, singularmente ¡,ot t
·Í
.
.
es una acc1un e1erc1da
tipl .
d.
.
en e, pero so o difcnda, que opera a través de múJ.
• es mtcrme ios." (L'homme moderne, p. 288.)
CL SANG1uo1-o R., La plriiosophie de G B
.
t1tropéen11e. Tableau de la phil phº
• e~gtr, rn: ll1stoire de la philosophie
' L'h
d
oso ,e eontemporaine. París, Físchbacher 1957 p 287
011mtt· mo e,ne, p. 208.
•
, •
.

:::g::

'ª

'"N o 1lay dos verdades apoyadas en las mismas
. .
scrfa científica y la otra filosófica y . 1 •
.
•~penenc1as de las que la una
,
.
•
~•
a tnterpret.1c1on del filósofo
1
metaf mea. e.~ decir que va más allá dd mundo m
•
·. . proc :una que es
rceonocimiento de lo que supera el mund "
momen,o pnnc1pal dcherá ser el
º lbid., p. 342.
o.
' ., p. 217).

(11,d

67

�metafísica en tanto que "traspasa el mundo" se desprenden del alcance de
es-ta ambición: en el campo de investigación hay que solucionar los problemas
gnoseológico y psicológico corno previos a la salida de la prisión -veremos que
imaginaria- del tiempo; el valor, imponiéndose como arquetipo moral, permite que nuestra conducta se abra al futuro, adquiera wia dimensión suple-

mentan~ siendo ésta equivalente al ser (del) porvenir.

•

,

.

La teoría bergeriana toma su fuente en la fenomenología de Husserl; sin
embargo no se confunde con ella. El f-ilósofo francés tiene la pretensión de
ir más lejos que su maestro y el {mico reproche que le dirige abunda en
el sentido de no haber sacado todas las conclusiones metafísicas de su descu-

bierta.10
El paso fundamental cumplido por la fenomenología, según G. Berger,
es el que lleva al cogito, depurando el yo del aluvión psicofisiológico y social;
hay que partir "del conocimiento en vez de intentar alcanzarlo", prestarse a
un "despertar fenomenológico'' o efectuar una "conversión", dándose cuenta
de que ''la conciencia t'S más ancha que el ser" y que "el conocimiento no se
deja reducir" a nada que le sea ajeno, porque está implícitamente supuesto,
por eso mismo, con lo que se pretende dar cuenta de ella" .11
As~ evitando la trampa del idealismo y los inconvenientes del pasitívismo,
que ambos desconocen el poder de apertura propio a la intencionalidad de la
conciencia,12 G. Berger echa las bases de su "teorética", definida como "una
búsqueda pura». "La idea de la pureza corresponde" a su vez "antes de todo
1• Cf. Phdnomhiologie du t,nzps, p.p. 37-39, particularmente las siguientes líneas: "la
fenomenología carece de todo carácter religioso no tanto por la ausencia de toda teo•
dicea ~rtsa, sino porque su esfuerro por pasar de una filosofía de la poscsi6n a una
filosofía de la aspirad6n no acaba con éxito. La fenomenología crítica, que se quedó
en expectativa, podia J:¡aber mostrado que la exigencia que sentimos en nosotros mismos
es imposible de satisfacer de una manera natural. Si no 'acabamos' (bouclons) con las
cosas sensibles, tampoco -alcanzamos lo A~luto en las esencias, o siquiera en el cogito.
Las esencias quedan probables y el 'ego trascendental' intencional"
n BERGER, G.,, Recherches sur les conditions de la connaissance. Em:ú. d'une théo-

rltique pure, l'arls., P.U.F., 1941, p. 32.
u ''El problema crucial del idealismo, el de saber cómo se puede salir de la couciencia individual, no existe para la fenomenologia. No se está nunca 'encerrado' en la
conciencia y oomo cortado de una misteriosa traseendencia, porque el propio de la conciencia es llevar otra cosa que s1 misma. La primera verdad no es 'pien.s-0, luego
soy' sino Ego cogito cogitatum." {BEJtOllll, G., Le cogito dans la philosopliit de Hus-

~ deseo .1:_..:
más profundo de la teorética: él de no suponer encima de ella
rnnguna w.:.uplina previa"_ 1s

Estamos pues en presencia de una ciencia radica]
~edida en que nuestro conocimiento se profundiza ur!e se es~bl:ce e~ la
eta que garantiza ese
.
' P
ca Y radicaliza; aen.
considerado como
constitutivo., Esto puede ser
operacio 1
••
o como teona de un método

"un!::::rsr:~ªc:!:n:~

elucidaci~: ~~~~~doesd:iec::dmetodología del conocer orientado hacia la
o.
El sentido
. di ca su superacmn.
.,
como
signifi no existe fuera del
. mundo·' sin embargo, m
icante connota la significación más allá del
. .
., ,
~ue nos devela por "análisis intencional" "de los siro.bol mundo, s1gnifi~aon
mtenores al mundo" 15 Al
li d
.
os Y de. las relaciones
...
.
.
yo re ga o con el ser en el acto in
d 1
mtenc1onalidad constituyente" ie pertenece e1 papel creador cesante• e a
creador; si podemos "ver en la sub ·etivida
. , o me1or coobietividad" u
.
J
d trascend ental el oagen de la misma
"
, un centro en tomo del cual "tod0
• •
resultando as'
· ·
conocllillento se organiza"
l conocuruento-perspectiva no ha
1
.
para la actualiza ·' d ,
'
Y que O VIdar dos condiciones
.
c1on e este: l"' Es el ser bruto del mundo el
•
a su opacrdad, permite nuestra visión. "Un c
. .
que . graaas
accesible
ni concebible. S61o conserva un sentido
º?ºClllllento
perfecto nt nos es
.
para nosotros
.

~

ouento perfecto ni nos es accesible ní concebible. Sólo
, un con~para nosotros un conocimiento en el ue 1
b
conserva un senado
recíprocamente " 1a D
ta
q
ª som ra Y la luz se determinen
.
.
e es manera e1 Ser, mostrándose como "calidad
·ti·
que conviene al mundo"
•
pos1 va
con el "
'
, no se presta más al Juego verbal dt' contradicci6n
solidez i:::~~)=~:r!~~:roe:::;::
sentido del sujeto es hacer -vivir- 1

d:~~

;1

Y:, 5 ;ns~en.te. El Ser es esta
d · orre ativamente, todo el
a prueua e este mundo".ª
L-

~e _E~ el .ser bruto del .mu~do nuestra percepción no puede ca tar sino
su mfm1dad, solamente al mtenor de esta "existencia total" "destac!:nos for'1 Reche,ches, p. 40.
"••n
Ru~ h Yh, H., La thlorétiqi:e, en: Lts Etudes Philosophiques 4 1961 p 352

ecnerc es, p. 42.

,

•

.,

•

.

bajo lacierto
intenci6n
•
y que conserva
rái qu e r~JaCJo?a
un estado. de conciencia con lo que 'significa'
.
ca cter ps1col68Jco aunque Siendo
.d".
ha
.
nalidad trasc,ndental por la ,.._ual e1 suJeto
• ' el ego se pone
ya e¡ cllca,
Yduna . 1nteneiomundo que le es dado a tltul d
. '
'
en correipon encia con el
o e cogdatum
Si ahondam
I
. nalidad
.
.
os comp etamente el sentido
de e,ta última forma de intenc10
• nos damos cuenta d
___ ..... _
creadora
•
.
.
e
es vcruaderameote
, . y se merece por ello el nombre d e mtenc1onali.dad
oorabtu•• ,, (P'1. 1
no.ogie du temps, p. 4, (nota}.)
,~nua.
,u;noml11 ". • •

~

lbid., p. 9.
Rech,rches, p. 100.
• Ibid., p. 103.

u

11

rerl, Paris, Aubier, 1941, p. 137}.

69
68

�mas relativamente independientes, por el doble juego de nuestros ímpetus y de
nuestra crítica; de nuestras intenciones y de nuestras apredadones", contribuyendo a~í a darle sentido. Consecutivamente, incluso la idea de realidad,
no se halla insrrita en el concepto original; al contrario, aparece como un valor
por el cual "se precisa y s-e cumple una significación". 2 º Pero la idea del valor,
a su vez, "implica siempre la de verdad" y por su "carácter fransexistencial"
nos obliga a esclarecer la referencia a su medio, a la existencia.
Notemos aquí la diferencia entre la concepción bergeriana y la de los filósofos generalmente designados como existencialistas que también reivindican
la herencia fenon1enológica. G. Berger opina que estos últimos se pararon a
medio camino, que no efectuaron la ,.reducción total", encerrándose en la
"angustia insoportable" sin salida. 21 Para él la "continuidad existencial no se
interrumpe en la frontera" del cuerpo; se derrama en una com~penetración o
"sentimiento de intimidad con el mun&lt;lo", tiene capacidad de elevarse hasta
la esfera del "idealismo trascendental" sin zozobrar en lo patético o lo trágico. 2 :i
Afirmación que aparece evidente si insistimos con e1 autor francés sobre 1a
distinción entre "la existencia cuyo sabor se prueba y la realidad cuyo valor se
aprecia". 2s De 1a re-ali.dad ax.iológica como significación límite depende la,
realidad ontológíca del existir humano que encuentra ahí 1a intención valorativa y comunicable de los otros.:M
Podemos, pues, concluir que "el único mundo objetivo posib}¿' es un mundo donde intervienen los otros junto a mi yo, que "la idea de la realidad
acompaña siempre la de la intersubjetividad" y que "la intencionalidad que
nos remite hacia el mundo y las ~ue nos lanza al encuentro de los otros ... se
implican recíprocamente". 25

•

filosófico de investigación) po~ G. Berger podría ser calificada cle dialéctica,
atribuyéndole a este adjetivo el contenido de un proceder discursivo establecido conforme a cierta práctica, abierto a su propia renovac-ión 1 e inclusive,
seg{m los resultados alcanzados, a la autorrevisión. 21
En efecto; la "teorética" nos conduce, acabamos de verlo, por reducción
trascendental al yo depurado, núcleo del conocimiento-perspectiva, se apoya
sólidamente en la ''materialidad" (la opacidad) del mundo y en la intencionalidad realizada (realidad axiológica) de los otroS. La experiencia traspasa
pues el dominio de lo subjetivo hacia. la estructura subjetual, siendo tomado
lo subjetivo como componente inter-actívo, o inter-constitutivo del ser.
Esta opción metodológica se queda utilizada íntegramente sólo en tanto que
igue siendo operacional, capaz de funcionar más allá de lo subjetual.28
A tal extensión del cuadro pertenecen los trabajos de G. Berger en caracterología cuya orientación es inversa y complementaria de la reducción purifi.
cadora del sujeto. Este último se toma en su globalidad individual, como "una
estructura en el mundo&gt; a través de la cual todas las aemás le son dadas", 29
y que finalmente forma parte de la objetividad en tanto que es la situación del
hombre.
"La caracterología tiene un valor filosófico" porque delimita y estudia la
naturaleza humana, es decir, la que tenemos como su jeto psicológico, diferenciándola de lo que somos en nuestra aspiración trascendental. Gracias a tal
esclarecimiento&gt; podemos comprender y establecer la relación comunicativa
entre lo subjetual (haber) y lo subjetivo (ser) y, por "la mediación filosófica", "aprend~ a discernir a través -de la naturaleza. del hombre y primero
a través de nuestra propia naturaleza, una esencia íntima y un principio que
supera la naturaleza".

Hasta aquí la metodología escogida y esbozada 26 ( en la parte del método

Según G. Berger, "la caracterolog'ia, es así, con la sociología, la mejor
introducción a la metafísica. Ambas nos librarán de la 'precipitación' debida
a nuestro temperamento y de la 'prevención' que viene de la sociedad".3º

.,¡ Ibid., p. p. 83, 89. ''Fuera de la significaci6n no hay nada pensable, y, ya que la
realidad es un valor, nada real." (lbid., p. 108).
"'- Cfr. L'homme moderne, p. 218.
.., Recherches, p. p. 4-7-48.
.i Ibid., -p. 86. L'homme moderne, p. 353.
l• "Lo que se tiene que hacer, lo que se tiene que amar ti.ene mayor importancia
-mayor realidad-- que los medios de actuar o las posibilidades de unirse. El valor
tiene mayor realidad que la existencia. No se vive, sencillamente. Se vive 'para algo'."
(Recherches, p. 92). Cfr. también Phé1unné11olo_gie dv. t11mps, p. 69.
" R_echerches, p. 188; Phé1101ninologie du temps, p. 15.
20 Tratando de llUestra búsqueda del "sujeto trascendental", de nueatra iinpauiencia
y deseo ''mundanos" para entrar en la seguridad del yo pu.ro, G. Berger escribió: "hay

que escoger: sea hundirse en la noche del espíritu y renunciar a la motétiaa; sea intentar
comprender y luego contentarse con 'indicar' el ténnino puro que no se pu.e.de alcamar."
( Recherches, p. 115).
"' Cfr. GoN'Sl:TH, F., Le problim.e d1t temps, Neuchatel, Edit. du Griffon, 1964,
p. 22 [nota].
,. Cfr. los cuatro rasgos destacados por G. Berger como determinantes de la "actitud
fenomenológica" ; l 9 "reducción de los prejuicios", 29 los "análisis completos",
3~ "la intencionalidad", 4 9 la puesta en relación de "las cosas con el hombre y con la
conciencia". (Phénoménologie du temps, p. p. 245-246).
" lbid., p. 114.
• Berger, Gaston, Trailé pratique d'analyse du 1:aractere, París, P.U.F., 1971, p. 29.
Cfr. también: Plténornénologie du temps, pp. 77-70 y L'komme moderne, p. 84.

70

71

�La función retroactiva del método caracterológico va aún más lejos en la
misma filosofía, permitiéndonos lo que podríamos llamar una desmitific.ación
o una mirada más crítica y penetrante en cuanto a los sistemas filosóficos, su
"comprensión más profunda", situándolos en la circunstancia particular con
más justicia.31
En resumen, nos damos cuenta de que la caracterología ocupa en la obra
de G. Berger un lugar, en cierto sentido, privilegiado: por un lado nos ofrece
una prueba concreta de la extensibilidad práctica del método fenomenológico
y por el otro asegura la transición científicamente (por la "ciencia pura")
controlada hacia lo nítidamente metafísico. 32

2. LA

Fll.OSOFÍA EN ~L MUNDO

Este pasaje G. Berger lo descn'be de la manera siguiente: "He aprendido
a situar en el mundo mis aptitudes, mi carácter, mis gustos, mis opiniones.
Eso ya era desatarme de ellos, volver a encontrar para con estas disposiciones
cierta independencia y, en suma, aproximarme a la libertad. De esta libertad,
que sólo mi reflexión hace posible, puedo ahora hacer uso y volver al mundo
por un acto que será verdaderamente un compromiso...33
El primer efecto de la investigación acción caracterológica refuerza lo ya alcanzado por la fenomenología: ahí la epojé de Husserl "es un desasimiento", lo
lo que no quiere decir "ni la indiferencia, ni la aversión. Es un desdoblamiento. Marca el acceso del filósofo a un nivel superior de conciencia".M
Sin embargo, esta comprensión de la "reducción fenomenológica" hay que
''probarla." -papel que incumbe a la "reducción caracterológica"- para
llegar a su actualidad trascendentaJ.sG
Lo que podríamos designar como segundo efecto se manifiesta en el proceso
constitutivo de la persona cuando el yo se reintegra al individuo, pero ni por

ª "Pensamos que ya le es posible a la caracterología hacer más que sugerir hip6tesis
explicativas muy generales. Puede dar cuenta con cierta precisi6n e internándose en el
detalle, de las actitudes que están a la base de los grandes sistemas filos6ficos." lbid.,
p. 22. Cfr. también Phl11omlnologie dv. temps, p. 94.
ª Esta importancia de los estudios caracterol6gicos de G. Berger la ponen de relieve
diversos autores. Cfr. por ej.: Guy, A., El espiritu.alismo fenomenol6gico de G. Berger,
en Revista de Filoso/Ea, año XIX, 73-74, Madrid, 1960, pp. 176-180; 'Mo11.oT-SUl, E.,
La. mission du philosophe, p. 36; .dscese philosophique et amitié selon Gaston Berger,
p. 314; MEsNAllD, P., Gaston Berger et la caractérologie, en Les Etudes Philosophiqu,s,
4, 1961, pp. 327-337.
.. Caraetere et personnalítl, París, P.U.F., 1971, p. 117.
"' PhlnomJnologie du temps, p. 33.
• Cfr. L'homme modeme, pp. 340-342.
72

una yuxtaposición, ni por una identificación. "Se compromete en él". 3G La
caracterología, permitiéndonos reconocerlo de entre los otros, sitúa el compromiso en su justo nivel : como el acto a la vez más personalizador y más
universafuador.

•
En la opinión de G. Berger, Ja verdadera filosofía es incompatible con la
oscu~dad; según él "el filósofo está hecho para la luz"; contra los falsos
entusiasmos la tarea de éste consiste en "la distinción de ]as ideas y en la búsqueda ·de las significaciones precisas"; 31 y la claridad del conocer no solamente influye sino que continúa directamente en el plano moral: gracias a ella
el hombre puede "pasar progresivamente de la naturaleza a la libertadº. Lo
que es una "conversión", un "desatamiento" de las aparentes cosas del mundo
"una especie de desintoxicación espiritual ..., más una realización personai
que la adquisición de un saber", 4:un ascetismo,. 88

Si seguimos el movimiento ascendente de la filosofía bergeriana, llegamos
con su autor al nuevo compromiso, mis amplio y más concreto condicionado
por la liberación y el reconocimiento del yo trascendental Y~ que veremos
que, en realidad, el desatam:iento preconizado "no es un rechazo sino un
"6 "
,
a
aceptaci n , que se trata de acceder a través de "Ja reflexión trascendental,,
al conocimient()-participación al mundo, conocimiento que va más allá del
simple reflejar, que interviene.
Hay que darse cuenta de que "con todo, el desasimiento sólo es intencional
como_ la pureza. Sólo a este precio queda real. Lejos de suprimir la acción,
la exige. AJ mostrar que todo conocimiento está ordenado al desasimiento
la ~&lt;;°rética no termina, pues, en una doctrina de la pasividad y de la in~
acc1on. Se d~~l!a al contrario en filosofía del valor. Tenemos que acep~ nues~ sttuac1on para tenerla en cuenta en nuestros juicios y corregir
1mperfeec1ones para remediarlas sin irritarnos con ellas. Tenemos que aceptar
las tareas modestas que se nos ofrecen porque tienen su sitio en el conjunto.
En una palabra, tenemos que aceptar nuestro papel, pero desempeñarlo".ª9

•
Un lector que no tendría una completa información sobre la filosofía de
•
.,
•
•

Recherches, p. 122.
PhJnomJnologie du tem/)s, pp. 246, 265.
L'homme moderne, pp. 317-318. Recherehes, p. 134.
lbid., pp. 173-175.

73

�G. Bergcr y que recorrería su obra con una atención no suficientemente pro-

funda, quedaría sin duda sorprendido delante de las páginas publicadas por
este autor en la Enciclopedia fra1tcesa bajo e] título Lu vítla mística, donde
halla el siguiente párrafo: "Según una opinión muy difundida, el misticismo
sería la negación de la razón. Tal interpretación resulta superfirial; aparece
éste, en ciertns casos, como un complemento requerido por una reflrxión
racional cuidadosa de rigor crítico":"º
Pero, ¿ no se desprende la misma enseñanza de los sistemas de Descartes, de
Kant? Como ellos, G. Berger quiere ser ante todo tm constructor y por esta
razón dota su edificio del doble anclaje: al mismo tiempo que cada parte y
la totalidad temporal del discurso está comprobada, situada metodológicamente, su intención no obedece sino a la intuición ax.iológica.
En este sentido, la filosofía debe ser comprendida como preparación a la

vida espiritual, y ser experimentada directamente por el místico, en el cual el

filósofo puede encontrar un apoyo por su intuir y cobrar nuevas fuerzas por
lo ejemplar de la sabiduría irracional.
Porque el conocimiento incesantemente purificado trasciende al yo hacia lo
puramente discursivo que se desvela, en última instancia, como telos o "exi•
gencia del orden"; s6lo una visión conformada a esta perspectiva esencial
muestra al hombre la meta de su caminar.

La única aproximación efectiva al otro, dado o supuesto el carácter tras.
cendenta] de su yo, es la intencional y participativa a la vez, la intención
denominada por G. Berger amor. Amar a alguien verdaderamente significa más
que un intento de comprensión; "es una voluntad de dar, de darse". Pero el
empuje decisivo a este movimiento de renuncia a lo particular, movimiento
aprobado y seguido por el juicio racional, nos toca en forma de una llamada
del valor supremo. Aquí las propias palabras del autor:
· "Un renunciamiento total sólo puede- tener una razón absoluta. Para que
el conocimiento tenga un sentido, hace falta que sea a Dios mismo a quien
venga a ofrecer el desarrollo indefüiido de mis aventuras singulares." 41

El conodmiento discursivo tiene así la posibilidad de romper su ·clausura
espacial; reflexionando sobre el sentido de sus tentativas cognitivas, el hombre
efectúa la conversión moral 42 . y su yo trascendental se actualiza en y por el
reconocimiento de la jerarquía de los valores.
.. Phénoménologie du temps, p. 100.
• 1 Recherches, pp. 146, 167.
4 "Acceder a la vida del espíritu supone así que se ha realizado una conversión
fundamental que es, en definitiva, la única cosa que cuenta: ya no se interesa uno
por los hechos ni las situaciones, sino por su valor." (L'homme mcderne, p. 52).

74

Lo que no quiere decir, ni mucho menos, que se entre de tal modo en la
quietud y seguridad. Ya que "el valor no es dado nunca; es una relación
entre cierto dato y cierta exigencia ideal con la que relacionamos este da,to". 43
Relación que relaciona lo subjetual objetivado con lo nbjetual subjetivado,
que depende siempre de nuestro consentimiento activo y postula nuestra parti~
cipación. Si el hombre no crea ni siquiera el valor, "inventa las formas particulares en las cuales encarnará el valor que le solicita" 4i y que había reconocido.

Esa "llamada de una trascendencia" que experimentamos "en un acto origina{, la apreciación", nos abre ''una perspectiva hacia lo Absoluto" y la
finalidad; "el sentido y el valor de las existencias" nos hace "aparecer los
seres", es decir, sus siguificaciones o "el sistema de los valores" que poseen.
La inttúción axiológica se confunde así con la intuición cognitiva que ejerce
su creatividad "no porque confiere la existencia a un posible, sino porque aísla,
en el seno de la continuidad existencial, lo que corresponde a su intención". De
tal manera que "conocer es preferir, existir es ser escogido".45

3. EL

HOMBRE Y LA Fll..OSOFÍA

Gracias al esfuerzo metódico, riguroso, comenzado por "la reducción trascendental, que &lt;lesa.ta al 'yo' de sus pertenencias", entrevemos que "la liberación
es posible". La filosofía corobat-e la opacidad de la circunstancia humana y la
clarifica, ayudándonos a tomar conciencia de nuestra eternidad. "La puesta
en evidencia de los procesos según los cuales se "constituyen" los seres en el
mundo, nos hace sentir, de una manera concreta, toda. su contingencia." La
cerradura inamovible del espacio se revela, pues, como ilusoria, porque subjetivamente es constituible; c&gt;.-iste la virtualidad "de otro mundo • .., de un
mundo inimaginable e indecible pero infinitamente más auténtico que el de
nuestros cuerpos y de nuestros sentimientos".46

Sin embargo, la angustia más dolorosa ele) hombre proviene de la amenaza
del tiempo. ¿ Puede la filosofía facilitarnos también una llave eficaz para salir de esta prisión.
Antes de dar una respuesta hay que volver a la fenomenología y replantear
esta cuesti6n en otra más general, ya la aludimos: "cómo la forma se constituye a partir del sujeto". ¿No nos ofrece la solución propuesta para el proPhénomén-ologie du temps, p. 93.
.. /bid., p. 77.
_.. L'homme moderne, pp. 327-328, 352-264.
.. /bid., p. 355.
43

75

�blema espacial esa que acabamos de esbo7.ar, una indicación suficiente para
un proceder analógico?
Si aiiadimos a Ja acción de la intencionalidad cognitiva ~su valorización
de la realidad- el poder de la historia en tanto que ésta contiene y expresa
la modulación de "los deseos naturales de los hombres", el tiempo, en tal
perspectiva "podría aparecer como un compromiso entre m1a exigencia trascendental y una resistencia natural. Ya no seria el marco rígido dentro del
c.ual nos creemos encerrados, sino una. de las maneras posibles de representam~ nuestn\ presencia al mundo".u
Esta perspectiva que parecía intocable, G. Berger se decidió a explotarla
hasta sus últimas consecuencias teóricas y prácticas.

•
Pensar el tiempo signifir..a topar con unas paradojas: "El presente sólo es
real. El pasado y el porvenir no existen" porque "no son sino un recuerdo,
la atención o la espera". Sin embargo, por su parte, el presente carece totalmente de suficiencia, su único apoyo lo constituyen justamente el pasado y el
porvenir. "Percibir es siempre re,conocer y anticipar; mi atención es siempre
a la vez mi memoria y mi proyecto ... Lejos de ser una substancia, el tiempo
se agota en puras relaciones."
Tampoco el tiempo histórico escapa de las contradicciones. Siendo concebido como "una construcción inter-subjetiv~,,, en tanto que le otorgamos la
realidad) presuponía "UDa especie de memoria c6smica''.48

Al contrario, la reducción fenomenológica elimina -stricto sensu- el tiempo. Nos quedamos con el llamado "presente", es decir, con "el ser que llega
a ser'', que se desvela como incompleto y defectuoso; ontol6gicamente encontramos "una insuficiencia".
Este "devenir" que podemos captar en una intuición, se desarrolla entre dos
polos: "el nacimiento y la muerte de los fenómenos"; experiencia que se opone
a Ja representación del tiempo cuando postulamos una sucesión homogénea de
imágenes -ayer, hoy, mañana- que re.sulte una serie temporal.
Según G. Berger "el artificio" que se halla al origen de nuestro concepto
del tiempo "consiste en pasar constantemente de la idea de presente como actualidad probada, como pre.sencia consciente, a la idea del presente como
momento de una serie. Pero é.ste es precisamente todo el artificio de la construcción del tiempo y un artificio que nada parece justificar. O bien un tiempo
., Phinomlnologie du temps, p. 49.
• !bid., p. 79.

en el que el presente no es actual, o un presente sin ninguno de los caracteres
de la serie temporal".4 9
La motivación de este afán parece bastante clara; el hombre lucha asi
contra su mayor enemigo, la muerte, que "es la absurdidad radical, el escándalo, lo ininteligible; es también lo má,; doloroso para nuestro apego personal
a la existencia; nos nieg-a esa dignidad fundamental a la cual cada uno de
nosotros cree tener derecho". De aquí "la negativa de dejar desvanecerse los
contenidos".
Creer en el tiempo como "un receptáculo de imágenes" que no se anihíla1;1
nunca, es crearlo., afirmando el poder humano: del mismo modo que podremos
volver a encontrar el presente pasado, nosotros haremos el porvenir.

A través del tiempo tallado a su tamaño, e1 hombre no manifies~ solamente
la voluntad de dominar los asuntos de su existencia quiere también clarificarla,
hacerla inteligible por entero. Se esfuerza por explicar los "escándalos incesantemente renovados" de los nacimientos y de Jas muertes, acudiendo a una
búsqueda sin fin dentro de lo temporal, con la espera de a l e ~ a sí
mismo.
Dicho por las propias palabras del filósofo francés: "el sentimiento perdido
de la existencia intemporal del sujeto, el sentimiento perdido de nuestra
eternidad, es lo que hace que intentemos recobramos en el tiempo. El ser huye
de nosotros; es porosa la presencia; entonces pondré las manos en la cesta
para intentar tapar los hoyos por los que huye la substancia, por los que realizo
de manera concreta la experiencia de la muerte".

A medio de confirmación de esta hipótesis se puede aducir que "el apego
a la historía crece en razón inversa de la conciencia, que tenemos de nuestr&lt;1eternidad", so en tanto q\.le nos imaginamos aquélla como "medio de conservar
el tiempo" y nos servimos de ella de tal manera.
Por el tiempo construido el hombre, más bien, los hombres, se dan un orden,
el orden histórico, que lo liga en una solidaridad social y les "asegura efectivamente la unión" permitiéndoles la actuación y finalmente la vida en eomún.
Concluyendo con G. Berger diremos que "nada nos autoriza a hacer del tiempo
una condición a priori de todo conocimiento. No es más que la posibilidad
que la humanidad ha actualizado para escapar -en imaginación- a lo insoportable del devenir." Es una ilusión, "una construcción artificial, colectiva,
preciosa para los hombres" por su "eficada práctica", en una palabra, es un
''mi to". 51
• lbid., pp. 131, 132 .
., Ibid., pp. 137, 138.
11 !bid., pp. 166, 140.

76
t

77

�Si el hombre, con todo su equipaje de lo circunstancialmente concreto, no
posee la capacidad para liberarse del tiempo, es porque él mismo fue "constituido por el mismo juego ele intenciones y deseos. que constituy·en el tiempo".
Pero hay que atreverse a combatir tal es~ji.i;mo: "el espíritu no está ligado
sino cuando acepta sus cadenas. Siempre tiene la libertad de negar la ilusión,
incluso cuando no tiene el poder de disipar los sunulacros"."2
La .filosofía del tiempo se revela, pues, en las manos dél hombre, un arma,
instrumento, cnyo manejo le conduce de nuevo a una opción fundamental
(la opción ya señalada de la reducción trascendental) : o «puede consentir al
tiempo, o puede buscar su razón en una eternidad" que no es "una eternidad
a partir del tiempo" sino la certidumbre de "que el hombre tiene una escapada'' en y por su propia vida fecundada po1· la reflexión. En todo caso, la
alternativa es clara: "Pcredo actuar en el tiempo, pensando que la plenitud
va, a conquistarse en el tiempo; o puedo pensar que hay una eternidad más
rica que sostiene a la vez mi libertad. Y el tiempo es entonces una cosa con

Lo que G. Berger explicita de la manera siguiente: "Es que no se trata de
constatar Jo que existe&gt; sino de comprender implicaciones racionales".S!
La puerta, generalmente cerrada, entre pensar y actuar es posible, pues,
pasarla con la ayuda de la imaginación, al se1vicio de lo discursivo: jmaginación imaginada, es decir la ilusión vivida como tal, dominada por la razón,
e imaginación imaginante instigada por la razón. La ilusión común de los
hombres, que los envuelve, oprime y ciega es el tiempo; no existe sino wia sola
y única vía para redimirnos: utilizar esta ilusión, hacer el tiempo operatorio,
prospectándolo.

El método prospectivo, la más espectacular invención bergeriana, confinna
nuestra hipótesis inicial: se trata de la continuación -en el plano práctico-del método fenomenológico, de una nueva conversión que se efectúa como la
apertura del tiempo-dimensión humana. 55

•

que tengo que hacer algo". :;3

4.

LA PERSVECTIVA DE LA PROSPECTIVA

Hacer algo con el tiempo, tomarlo como materia prima de la praxis filosófica; tal es el imperativo en que desemboca la teorfa filosófica (la teorética y
la fenomenología del tiempo) de G. Berger. Al comienzo de nuestra reconstrucción expositiva de esta doctrina hemos apuntado su constante preocupación metodológica; tl"',sis que corrobora el lugar privilegiado reservado al papel
de la temporalidad en el pasaje esencial del pensamiento, en 1a acción.

Si la reducción trascendental y sus implicaciones nos conducen al reconocimiento del verdadero carácter de lo snbjetual y penniten la purificación
(autentificación) de lo subjetivo, liberando su posibilidad constitulÍ\·a ( el actuar de la intencionalidad), lo que hay, lo concreto, no por ello pierde nada
de su espesura. El conocimiento llega a eximir el ser, a vehicular el valor; la
tarea consecutiva y más importante consiste en reintegrarlos como agentes
universales al parecer objetua] que se nos impone en nombre de la objetividad.
Volviendo al proceder fenomenológico, consignado en sus textos por Husserl, veremos que la ficción desempeña aquí un papel muy considerable, que
"es el elemento vital de la fenomenología como de todas las ciencias iedéticas".
"' Ibid., p. 166.
.. !bid., pp. 147, 148.

78

Tal perspectiva cambia totalmente nuestra óptica habitual: el tiempo
desaparece como prisión para desvelar su papel de "preparación" {o primera
etapa} a las tareas más altas y más urgentes. De esta manera ..el filósofo
que quiere comprender" tiene por obligación "elucidar la significación humana
del tiempo, elucidal' la noción del porvenit',56 y el filósofo que pretende actuar
debe esclarecer las condiciones del acceso necesarias a la realización de esta
noción.
El mundo moderno no corresponde más a la imagen estática que hemos
heredado de los antepasados; su principal caracter.ística, gracias sobre todo al
.. Ibid., p. 27: Señalemos a este prop6sito un interesante artículo de G. Berger sobre
la Constitución del universo teatral donde podemos leer: "Así como el sujeto, por la
toma de conciencia, constituye el mundo como unidad de sentido, así el espectador
no se limita a ser un elemento contingente, que podría faltar sin que cambiara nada
en la comedia. . .. El sentido de ésta ni está en el escenario ni en la mente del
espectador, sino entre los dos: es una realidad fenomenológica". (L'hnmme modeme,
p. 306).
"'" Cfr. Phénoménologie du temps, p. 210. Cfr. también lo que escribieron sobre la
unidad metodológica y sobre el papel de la imaginación en la obra de G. Berger, E.
Morot-Sir (part. L'homme modernt, p. X; Hommage a Gaston Berger, pp. 34-35),
sobre la linea evolutiva teorética-prospectiva B. Ginisty (Conversion spirituelle et
engagement prospectif, Parí.s, Les Editions ouvñhes, 1966, p. 251) y, sobre el tiempo
tomado por la prospectiva G, Tournier ( Le coeur des hommes, París, Fayard, 1965,
p. 278).
• Phénoménologie du temps, p. 252 .

79

•

�desarrollo fulgurante de l~ técnicas, es la movilidad; de aquí el nuevo
concepto de la aceleración de la historia.

La idea del porvenir no puede quedarse extranjera a esta evolución; su
contenido se transforma. Para los antiguos, la inmutabilidad del fatum permitió sólo que el porvenir inevitable fuera desvelado en oráculos y profecías;
la ciencia positiva y positivista de ayer llegó a la previsión de las leyes naturales
que rigen y reglamentan necesariamente la marcha del universo; el porvenir
nuestro "está por construir, mediante la invención y mediante el trabajo". 57
G. Berger evoca al propósito a H. Bergson, cuya filosofía hace estallar
''por primera ·vez la concepción tradicional del tiempo". Siguiendo su orientación, podemos decir que "el porvenir ya no es lo que debe inevitablemente
producirse, ni siquiera lo que va a ocurrir; es lo que el mundo en su conjnnto
va a hacer. La creación deja de ser una especie de redistribución de elementos
según ciertas leyes fijas y al interior de un marco inmutable que sería el
tiempo: es 'el mismo tiempot ".~
La espera nos está, pues, prohibida; tenemos que actuar, inventar ("la virtud
suprema llega a ~r entonces la imaginación") nuestro porvenir, de ningún
modo deducible del presente, creando nuestro tiempo, Lo que nos impone la
obligación de una reflexión profunda y siempre renovada sobre la fmalidad de
este proceso, reflexión más difícil que "el conocimiento exacto de diversos
medios posibles" e inseparable de él. La filosofía, particularmente la filosofía
de los valores, debe acompañar la técnica. ''Una de las demandas de la prospectiva es la de la confrontación constante que se debe efectuar entre los fines
de la actividad humana, la fecundidad de los medios disponibles y de la realidad de las situaciones que existen de hecho." 69

c) . "Analizar hondamente" y no contentarse con los procedimientos uti.
!izados por la previsión ( precedentes, analogía, extrapolación). "La visión
prospectiva"
no puede ser sino "el acabamiento de un largo trabaJ·o de aná. ,,

)j SIS •

d) • "Tomar riesgos". Al opuesto de la "previsión a corto plazo" que "nos
comp~mete a menudo de una manera irreversíble", «la prospectiva supone
una libertad que no permite la obligación a la cual nos somete la urgencia".
e) . "Pensar en el hombre". El centro de interés de la prospectiva es el
hom~re, él es quien da la escala: Como pasa con la historia, a su campo
propio pertenecen sólo los·"hechos -humanos" mientras que los datos naturale$
la conciernen sólo como repercusiones o influencias. 60

Las implicaciones y consecuencias de la prospectiva en las ciencias hwnanas
son múltiples; G. Berger destaca sobre todo dos de ellas: la necesidad de
elaborar la antropología y la pedagogía prospectivas que corresponden a nueslra
toma de conciencia, y a la siguiente diagnosis de la situación actual: "La
humanidad de hoy tiene el privilegio -y la responsabilidad- de transformarse
a sabiendas. A ella, entonces, le toca escoger su destino.'' et
Una vez más la espera pasiv¡ es imposible. Hay que formar los inventores,
hay que establecer un efectivo diálogo entre los hombres y garantizar su calidad.
Lo que nos remite a la metafísica del don, del amor, de la esperanza.
''La razón de nuestros actos está antes de nosotros: vamos hacia nuestra juventud", escribe G. Berger y añade: "Tomar conciencia de esta 'inversión del
tiempo' es correr el riesgo de producir un choque. Pero la reflexión debe utilizar la sorpresa en vez de quedarse desconcertada con ella." 62

La prospectiva, tal como fue concebida por su autor, "antes de ser un
método o una dísciplina . . • es una actitud" que tomamos para proyectar,
preparar la acción explotando el tiempo operatorio. Los cinco rasgos que la
caracterizan son los siguientes:

~a prospecti_v~ quiere ser esta reflexión, "reflexión sobre el porvenir, que se
aplica a descnbir sus estructuras más generales y que quisiera destacar los
elementos de un método aplicable a nuestro mundo en aceleración.,_&amp;3

a). "Ver lejos" o "mirar hacia lo lejos". La prospectiva tiene que completar la previsión; en su enfoque no se encuentra el asunto sino la situación

•

que no predice, a la cual ya participa.
b) . "Tener amplias perspectivas" (voir large) , lo que promueve la acciónconfrontación interdisciplinaria para elaborar las decisiones y las soluciones

'
. Para concluir, nos queda por responder la última cuestión, averiguar o
mfonnar nuestra tesis inicial. ¿Manifiesta la obra de G. Berger, en su desarrollo,
la unidad metodológica?

verdaderamente sintéticas.
n !bid., p.

233.
• !bid., pp. 210-211.
• Etapes de la prospective, París, P.U.F., 1967, pp. 86, 89.

80

• Cfr. Phénoménologie du tem/,s, pp. 270-275.
Etapes de la prospective, p . 177.
11 Phlnominologie du temps, p. 236.
ª Etapes de la prospective, p . 286.
11

BI
11.fi

�La respuesta no deja lugar a dudas; el método prospectivo "no está en las
cosas sino en el hombre. No es una ley del objeto, sino una regla para el
sujeto". A una posible objeción en cuanto a una falta de objetividad, G. Berger
opone la ''exigencia subjetiva: se trata, para obrar mejor, de transformamos a
nosotros mismos". 64 Esta "ciencia de la práctica,, ( término tomado de M.
Blondel) nos impone efectivamente al menos dos reglas de conducta: ''una
revisión permanente de nuestros objetivos y de nuestros problemas" en estrecho
contacto con 1a "realidad concreta" y según las "experiencias verdaderas''. y el
no dejar sin clara solución el dilema de poder y libertad.
G. Berger se quedó fiel -podríamos decir con fidelidad dialéctica- al
papel que asumió voluntariamente y con plena conciencia. Escogio el itinerario
de su existencia y lo recorrió sin vacilar. "Entrar en la carrera filosófica"
significó siempre para él "recusar una vez para siempre los argumentos de
autoridad y decidir no ceder sino a la verdad de las razones o a la realidad
de las experiencias".65

THE AMBIGUITY OF MYSTICISM
IVO HOLLHUBER
(Dr. phi!., Dr. jur., Dr. rer. poi., Mag. pbil.)

To what extreme degree "popular science" adopted sham-conceptions of
mysticism and offered at times quite a caricature of its most typical representatives appears obvious when consulting one of the most renowned encyclopaedias.

In tbe Encyclopaedia Britamca (London 1955) we read under the heading
''Mysticirm" as follows:
"My.rticism, a phase of thought, ar rather perlzaps of feeling, which
from its vny nature is hardly susceptible of exact definition .•.
The thought that is most intensely present with the mystic is that af
a supreme, a{! - pervading, and indwelling power, in whom all things
are one. H ence the speculatíve utterances of mysticism are alway.s more
or fess pantheistic in character. On tite practical side, mysticism mafotains
the possibility of direct intercourse witli this Bei11g of beings - interco1trse, not tltrough any e.xternal media such as an historical revelalion,
oracles, answers to prayer and the like, but by a species of transfusion
or identification, in wliich tite individual beco mes in vny trutlz 'pnrtaker
of the divine nature'. God ceases to be an object to him. and becomes
and experience. . . When a religion begins to ossify i11to a swtem of
formulas and observances, tlwse who protest i,¡ the 1uune of a heartreligion are not unfrequentl,y known by the 11ame of myst:cs. At times
they mercI,, brúzg into prominence again the everfresh fact of personal
religious experience; at otlzer times mysticism develops itsclf as a powerful solvent of definite dogmas.»
lbid., p. 287.
G., Hommage
1958, p. 116.

The Encyclopaedia artirle confinns:

416

• Bu.GER,

82

a.U%

philosophes aixois, en Les Etv.des Philosophiques, 2,

(Ed. 1955): ((In St. Theresa (1515-1582) a11d John of the Cross
( 1542-1591) the counterreformation can boast of saints second to none

83

�•

in the calendar Jor austerity of mortifications and the rapture of the
visions to which they were admitted. But, as was to be exf1ected, their
mysticism moves in that comparatively narrow -round, and consists simply
in the heaping up of these sensuous e:cperiences. The speculative character
has entirely f aded out of it, or rather has bee11 crushed out by the reins
of discipline.
(Ed. 1955 and Ed. 1964): "The shopk threw her (St. Theresa) into a
trance, and these f,rances, accompanied by visíons, recurred frequently
in the subsequent part of her life. They haue since been adduced as
Divine attentations of her saintslzip, bttt the sisterhood in the convent
set them down"' t'6 the possession by the devil ... The visions grew more
and more vivid. The cross of her rosary was snatched from her hand
one day, and when ret,urned, it was made of jewels more brilliant than
diamonds, visible, /wwever, to her alone. She often had an acute pain
in the side, and fancüd that an angel carne to her with a lance tipped
with fire, which he st,ruck into her heart."
U nder "Jobn of the Cross", apart from the biographical data you finil
one single sentence: "The lofty symbolism of his prose is freqwmtly
obscure~ but his lyrical ver-ses are distin.guished for their rapt,urous ecsta.ry.t
and beauty of expression." The Edition 1964 only shesses: "one of the
great mystics of ali time" and spe.cifics in lite-rary details of prosody.
(Ed. 195S): Lucie Christine (1844-1908) "also liad r,isions of another
description: she was shown hell with its horrors, and the devil would
sit upon her breviary,, belabour her with blows, and fill her cell with
imps. For seueral years these experiences continued, and the verdict as
to their source still reniained far ftom unanímous."

Ver¡ few o( the above assumed cbaracteristics of mysticism can really
stand a thorough scrutiny. Let us attempt one. We have to bl&gt;,gin far bac.k,
if we want to get a solid base which permits seeing the threadbareness of
the stale argumentation underlying the widespread prejudices about mysticism.
Although under the headin.g of mysticism sometimes are included those
strange experiences which go by the mune of thought-reading, telepathy,
clairvoyance, clairaudition, hl-location and sevral more, the conception of
nature•mysticism can be confined "to praeter-natural experiences in which
sense perception and discursive thought are transcended in an irunediate
apperception of a unity which is apprehended as lying beyond and transcending tbe multiplicity of the world as we know it", following hereby an
author who .is well known to the English public, R. C. Z&lt;rehner (Spalcling
84

Professor of Ea~tern Religions and Ethics at the University of Oxford)i and
whose outstancling work about roysticism 1 has to be considered as one of the
most solid and profouncl stuclies in the relevant sciences. 2 Tbe keynote of ali
~atur.a.l_ mysticism is with~ut doubt "union", though ali praeternatural expen~nce 1s very far from bemg essentially and always one and the same, otherwrse the transports of the saint and the ecstasies of the maniac would be
identical. This latter thesis is held by Aldous Huxley 3 who claimed that what
he experiences under tlle influence of the mescalin-drug could by closely
compared to a genuine mystical experience and that the highest states oí ·the
mystics should be campa.red to, or e,1en identified with, the effects of drngs
and alcohol. In the last consequences ali rneditative. and contemplative religion
could be reduced to pure lunacy, 1n as much certain states usuallv referred
to as mystical seem also characteristic of acute mania.
·
Toe natural mystical experience, whose essence is union and which ma)·
or may not be accompanied by any subsidiary and accidental praetematUial
phenomenon, proves nothing at ali in that direction, but simply inclicates
that there is in ~ature sometimes a deeper and more intimate unity than js
?º~mally pe1~eptible and that nature can be experíenced as being mysteriously
rns1?e man himself wbo may experience the past in the present and imagine
havmg trans~nd:d ~e and space. The dangerous and most fatal consequence
of su~ an unagmat1on may end in the phantom of being the Absolute or
God H.tmself. In such a case a mystical experience, as a sense of unio.u or eveo
identity with something other tban oneself, rum; the risk of ovemding the
~roper se~, for, imagining that I am the Absolute Itself {Brahman, God),
1.e. One without a second, I cannot any longer speak logically of being united
to the Absolute since in my imagination I am alre.ady the Absolute (Him or
It) myself.

R. C. Zaehner, and we may concede that in doing so he is right, distinguishes
three t')lpes of praeternatural experience:
a) The experience usually tenned panthcistic which tells you that you
are ali and that ali is you, culminating in the fa:mous fonnula of the KausitakiUpanishad "Thou art this ali". Yet it is wrong to caU that experience of the
nature mystic "pantheistic", hecause no term of it represents God or has any
relation to God. Therefore, what is meant here is better represented by the
term "pan-en-hen-i.sm", i.e. "alJ-in-one-ism".
1

Cf. R. C. ZAEBNER, MJsticism Sacred and Profane, Oxford, 1957.
Yet we differ from Zaehner's analysis in severa( inst.ances as will be shown in the
course of this exposition.
• Cf. ALI&gt;ous Huxt.EY, The Doors of Perception, LoDdon, 195+.
1

85

�b) The V ediintin monism culmina tes in the Upanishad-formulae "Thou
art that", "This atman is Ilrahman" ("lb.is individual soul is the Absolute"),
"I am Brahman" and "Consciousness is Brahman", ''Atman" meaning "self",
the individual semi. "The proposition then, that 'Atman is Brahman' means
that the indívidual sould is substantiaIIy and essentially identical wíth the
unqualifiable Absolute. From this it follows that the phenomei:ial world has
no true existence in itsclf: from the point of view of the Absolute it is
absolutely non-mci.stent. Therefore, the sould which realizes itself as the
Absolute, must also realize the phenomenal world as non-exístent. This, then,
is to expenence one's own sould as being the Absolute, and not to experienre
the pbenomenal world at all." •

fo botl1 forms of natural mysticism any sense of communion with God and
any direct apperce.ption of a Divine presence is entirely lacking.
e) The normal type of Christian 1J_1ystical expe,ience in wich the soul
apprehends and feels to be united with God in !ove. Mysticism here means
a direct apprehension of the Deity, a dírect relationship between the soul
and_ God and above ali union with Him. In Christian mysticism moreover the
dogma of the love of God is put to the test, as Zaehner puts it.
Zaehner attempted to show that the Hinduism of the Upanishads is a bridge
between nature mysticism (in its form the :identification of the human soul
with tbe whole of Nature) and conscious theistic mysticism.
13ut, if we accept the description nf Urahman as "Bcing, Awareness or
Thought, and Bliss", which, accordíng to Zaehner, later becamc curreot among
all tbe Vedantin schools, "it is very plain tbat we are not here dealing with
an élan vital, libido, or energy inhcring in matter, but to ali intents and
purposes wíth a living and personal God. ~ Moreover, "the Bbagavad-Gita
takes us a stage beyond monism in that it introduces a personal and incarnate
God with whom a personal relation is possible". 6 Whereas the state of the
nature mystic in its pan-en-henic forro is tbe realization of the oneness of
Nature, in the cJassic teclmique of the Hindus an ascetic training is essential
to any hicrher mystical state. But to subdue the passions and to cmpty onc's
bcing of all unessentials is not enough, if the esst&gt;ntial soul is Jeft at the merey
of whatever will takf' tbe place of them. Therefore, the Hindu theistic mystic
philosopher Ramanuja after having attacked Sankara and dísputed the monistic
position, knew quite well tbat fírst of a1l one has to set his will and mind
finnly oo the Absolute J3eing, i.e. God Himself who is ali truth and Good-

• Cf.

• Cf. R. C.

Zt.EBNER,

Mystieirm Saered and Profane, pp. 28-29.
l.c., p. 140.

• Cf.

ZAEBNER,

Le., p. 146.

86

Z AEH TER,

ne..~. _It i~, besid~, ol sorne interei,t tbat we find the Christian insíght in God's
anticipa~on'. which ~lected us to Iove Him, intimated already in a saying
of Abu "\ az1d (who mtroduced Indian monism into Islam and felt tom betwccn his attac~cnt to a transcendental God and to monism) : "I thought
th~t .~ 1ove? ~Ii_m, bu~ ~be~ looked ( again I saw that) his Iovc preceded
mme • In the1s1Jc ~yshc1sm 1t IS always God who takes tbe -first step a.nd rnakes
tbe human soul Ílt for the union with Him.1

!

In a similar w~y it is the case with Süfism: "They asked Junayd ( who
combatted pantheJSID and formulatecl the classical Sufidoctrine): "What is
Sufism?" and the replied~ "That you shou]d be witb God and free from
attachment". 8
The great Muslim mystic and theologian Gha1.ali, also batting pantheism,
seemcd to have followed Junayd more or less dosely, when he started with
th~ dogma that God alone exists in reality. He allows man's ''borrower
existence" to fa]I from him, in order that man be annihilated aud God aJone
remains. For him the real rnystic is completely overcome by the presence of

God. 9
Summarizing the characteristics essentials of tbe third forro of mysticism
Zaehner co_uld state: . "~ ystical r~gion proper, tben, shows tha t the mystical
stat_e at wfi!c~ the religi~us man a1ms, is the reverse of the natural mystical expe~1ence: 1t 1s the cuttmg off o( one's ties with the world, the settling in
qwetness in one's own immortaJ soul, and finally the offering of that soul up
to the Maker". 1 º In the eyes of the theistic mystic thc ~onist's idea of
"libe~tion" is simpl~ the realization of bis immortal soul in scpa.ra~on of God,
and IS only a stage m the path of the beginner (Junayd). u

lt is_ therefore of the utmost importance to avoid thc, alas, often too popular
confus1on between nature mysticisrn and the tbeistic mysticim which Jends
~ountenance to the position that God is simply anotber term for Nature and
1s reduced to a sum-total of natural impulses.
Perhaps the opposition between the different aims of theistic and monistic
mysticism is best comprehended by using an image: ''In the one case you have
~ ray of light returning to its source, or the drop of water d:issolving in wine;
m the other you have lhe drop of water imagining itself to be the ocean
because it has no experience of the ocean not can it adequately conceive what
• Cf. R. C. ZAE.RNER, l.c., pp . 146-147.
• CI. ib., p. 149.
' Cf. ib., p. 160.
10 Cf. ib., p. 14-9.
u Cf. ib., p . 204.

87

�the word mea.ns" u {Hínduism too had, as Zaehner put it, its theists as well
as its monists; and the Bhagavad-Gita as well as Ramánuja, accorcling to him,
stand nearer St. John of the Cross than they do to Sanlara).
Thus we see how precipitated and unfounded the conclusions about mysticism were, to which the Encyclopaedia Brittanica jumped. It is contradictory
to the esscntials of mysticism and to the facts of hi9torical mysticism to suppose
that "the speculative utterarn!es o{ mysticism are al·ways more or less pantheistíc
in character". This could be true only with regard to a single fonn of mvsticism
(i.e. the monistie form) but is strietly wrong witb regard to the two other
main fonns of mysticism, namely to the "pan-en-henistic" nature mys.ticism on
the one hand, and to the theistie mysticism on the other hand. As tn the
lattcr it would be for the rest equally wrong to aifinu "a species of t'ransfusion
or idenlification" and to reduce God, who should "ccasc to be .:111 object", to
a mere experience and to reduce religi.on to a mere "heart-religion", the
"powerlul solvent of definite dogmas", which mysticism erroneously .is supposer to be.
lt rema.ins yet to conect the wron.g impression concerning outstanding
representatives of western mysticism which, supported by popular philosopby
and encyclopaedian "statemcnts" is offered to the credulous mass.
Though we considercd Zaehner a highly esteernd companion, especially along
the routes of the. mystici~ of Ea.stem Religions, we must part company with
hñn when he affinns, that "Meister Eckhart ... at times adopted a fully monistic position~' 13 and by so doing supports a widely spread erroneous inter~
pretation of the greate.st mystic, Germany ever had. We concede that it is
not easy to fathom a nwnber of obscure sayings of Meister Eckhart, clothing
them soruetimes in an ahnost shocking nomenclature of his own, which fa~
cilitated an obvious misinterpretation as soon as these tenns are torn out of the
whole context and dissected into- its incoherent parts.
Otto Karrer, Aloi:r IJempf 14 alid, last bnt not least, Theodor Steinbüchel 15
paved the way for an unequivocal theistic interpretation of Meister Eckhart.

It is customary with anti-Christian scholars to interpret Meister Ecllliart
as a champion fighting for the modero myths of a self-developing God and
1:he self-deification of man, whereas in reality Eckhart always embra.ced the
purest theism.
To fulJy understand one of Eckhart's most misw1dc~tood remarks: "If God

did not exist, I wouJd not e.xist; if 1 did not exist, God would not exist", it

is necessary to consider contínuously that Eckhart had always in mind the
man who lives etcrna11y ín God as God.'s real ide.a of man, so that without
th.is i~ea of man, God never exists. On the other hand, one has to pay
attention that I myself, be.ing a human being, thought from etemity by God
neve,r would e_xist, if God &lt;lid not exist. 16 Well, this sounds li.ke purest thcism&gt;
devoid of the slighte,;t tinge of pantheism!
)
Whoseever affirms that Meister Eckhart "best characterized God as nothing"
(of the Encyclopaedia Brittanica 1955) forgets that Eckhart can be understood
only by paying attention to his dialectical thinling: Deus est esse and Deus
est nihil: God is Ileing and God is Nothing. For Eckhart's Esse is nothing
~stract, but most perlect and most living ( plenitudo esse) Deus est i11te1fi~ere,
m as much, whatever God thlnks, springs into being. Titls is idealism in ifs
mos't perfect (rtot Nco-Kantian or Hegelian) sense and conceived in the direct
line of St. Augustine and St. Thomas A.quinas: «Universas creaturas non quia

sunt ideo novit Deus, sed ideo sunt, quia nozrit".11
Moreover, as soon as one ta.kes additionally into consideration that Eckhart
strictly embraced the "analogia entis", every shadow of pantheism vanishes·
the proportion between likeness and unlikeness dominates the analorrou:
essentia1 relation between God and bis creatures and hinders any fusio: or
amalgamation of the two. Finally, Eckhart could never have been pantheist,
because he stuck to the Thomistic theory of the real difference between esse
and existere, two principle.s constitutive for finite beings principies that coincide
only in God. The negation in the formula "God is nothing'' is only due to
Meister Eckhart's tendency to keep from God away ali finite, human and
imperfect determinations and isi therefore, simultaneously the position of an
absolute incomparability of the Divine Being with every other being. God is
for Eckhart nothing in the way in wh.ich all other beings are. Therefore the
asse.rtion "Deu.s est nihil'' demand~ dia1ectically thc assertion "Deus est esse",
in-as-muc.h as God exists in an incomparahly higher sense from the point
of view of the essential hierarchy, than ali created things do. Eckhart speaks
therefore of God's ªiiberwesende nihtheit''. 18 In the same way one has dialectically to complete the formula "God is oot good". He is not good in the
way in wbich ali finite things and beings are good, i.e. in the sense of created
beings, beca.use he excells all goodness in an infin.ite and incomparable degree.
Here again Meister Eckhart keeps in line with St. Augustine's "Deus bonus

,., Cf. R. C. Z.-.EBNER, 1.c., p. 181.
is Cf. R. C. ZAEHNER, l.c., p. 205.
" Cf. Aw1s DEMPF, Metaphisik des mittelalters, München-Berlln, 1930, pp. 135-137.
11 Cf. STEINBÜCBEL, TRBOUOR, Mensch
und Gott in Frómmigkeit und Ethos de.,
deutschen .Mystik, Düsseldorf (Patmos-Verlag), 1952.

88

1•

Cf. ibid., p. 59.

11

Cf. ST. AuGUSTINE, 15 de Trinit., cap. 13 in med. and T1:toMAs AQUINAs, Summa
Theol., I qu. 14, a. 8.
" Cf. Th. Steinbüchel, 1.c., p. 110 liS.

89

�...
si11e bonitate". As to tbe assertion "God is all", it was likewise in. C~istian

Meister Eckhart in lzis defence wrote the sigt1i/icant profJosition: "Errare
enim possum, haerecticus esse non possum". 21

mysticism, as for e.xample with St. Augustine, a custom to repeat 1t w1thout

any smack of pantheism.
Nor did Eckhart, when he taught "as soon as God was, he crea~ed the
world" condescend to a pantheistie leaning or assert the world's eterru~y, but
only wished to emphasize the etemity of God's creative act, th?u~h ~y his bold
fonnuJation he scandalized those who did not know how to distmg1.11sh clearly
between the creative act and its effect in time.19

Edition 1964: "His theology ht15 close affinities with that of ThomtlS
Aquinas, but there are differences o/ empliasis - Like Pseudo-Dionysius,
Eckha.rt refers to Godas "Nothing". This implies not that God does not
exist, but that he has a fuller existence than any creoted being. lf we
are to affirm anythfog positiue about God, the most important statement we can make is that he is (Ex. lll, 14). With Aquinas, Eckhart
adds that, whereas the creature has being, God is being. In a sense he is
above being, since he cuated being.

The essentials of Eckhart's mysticism are based on his living up to the maxim: "when thou hast God, thou hast wíth God the whole world; who has
God and with Him the whole world, possesses not more than he who h~ God
alone." Tbe nothing in proportion to the universe is compared to the uruverse
· proportion to God. Thus the W1iverse is, as it were, a middle between God
:nd the Nothing Eckhart meant the same what the Theresian "Dios solo
basta" (God alone suffices) expresses. For him the union of ~he h~um~ s~ul
·t1 God is perfonned in the innermost bottom of the soul (funkelm, • scint,lla
Wl l
• •
animae, hondón in the Spanish mystics) by. a11 act ~f intellectual ~~~ion
which is an immediate apprehension of the h1ghest Bemg and Value tn ictu
trepidantis aspectus'' (St. Augustine) -~º

Wlien Ecklzart assert; that all created beings are unum purum nihil,
he does not deny the exzstence of the world, but means that in comparison
with God the world is as ,nothing. His cardinal doctrÍ1le is tlzat of the
birth of the Son in the .rou/, which signifies the mystical union of the human and divine, the highest goal of man. This is attained by a process
of purification. It is a union of wills, not of essences. It is gitJen by grace,
not acquired by merit."
But with referen ce to the importance of the my.dical culmination in
Spain represented by St. Theresa and St. John of the Cross we dare say
that the Edition of 1964 /el/ equally short of tite expectatüm set in it, in
so far as whole paragraphs of the Edition 1955 were uncritically copied.
The appreciation of John o/ the Cross lacks entirely of sound tlieological
or pliilosophical expositions (C/. in this paper p. 4).

Into the bottoru of the human soul God alone enters and makes a very
deep joy pervade the whole bcing of man.
With reference to the importance of Eckharfs mysticism the Encyclopaedia
Britanico has improved since its last edition: Whilst the edition of 1955 gives
yet a rather pantlreistic interprctation, the edition of 1964 clearly aclmowledgcs Eckhart's theism and orthodoxy.

Edition 1955: "Eckhart goes on to declare that apart frorn the Divine
existence there is nothing . . . In addition to this pantheistic leaning,
the statement that at the same God engendere{Í His Son, co-eternal
and equal to Himself. He created the world, brought Eckhart's orthodoxy
under suspicio11".
As to the a.uertion that "in Eckhart the attitude of churchman and
traditionalist is entirely abandonend" and "the doctrines .•. acquire a
11 ew sensc in the system a11d o/ten become only a m,,stical representation
of speculatiue trnth" it may su/fice to hint at tlze historical fact that

St. Theresa de Auila gave in her succinet treatise "Las Moradas" ("The
Abodes") that goes hy thc name of "Castillo Interior" ("The Inner Castle")
such a deep and well-weighed theory of the hierarchical steps of mystical
amplification (which in part served as pattem for St. John of the Cross, the
greatest systematic mystic Europe ever had), that it sounds like an insult
without tbe slightest support to assert that the mysticism of St. Theresa and St.
John of the Cross "consists simply in the heaping up of sensous experiences",
that "the speculation character has entirely faded out of it',, and to confine
the memorable dala of that great feminine genius to the enumeration of a fcw
superstitions and crazy tricks the devil should have been playing on her. It is
difficult to undcrstand how a standard work of high ranking such as the
Encyclopaedia Brittanica could havc acceptcd such pseudo-scientific clichés.
It is erroneous to lay the stress in explaining mysticism upon ecstatic e,..-pe-

10

:a

90

Cf. ibid., pp. 145-146.
Cf. ibid., pp. 198-199.

11

Cf. Th. Steinbiichel, 1.c., p. 20.

91

�riences which havc never const:ituted the cssentaials of mystidsm and which
are to be judged as mere accessories or may even be missing all together. The
tbree fonns of Theresian ecstasie.'&gt; ("arrobamiento", "arrebatamiento" and
"vuelo de espíritu" or "rapto") have only a preparatory character and are
lacking o.a the highest step of mysticism i.e. in the seventh ''morada". This
"morada" is without ecstasis and represents the most intimate union with
God.

St. Theresa and St. John of the Cross make a careful distinction between
spirit and sou1. "Hay diferencia en alguna manera, y muy conocida del alma
a] espíritu, aunque más sea todo uno'' ("There is in a certain way a well,,
known dístinctioo between soul and spirit, though aII is moré one") ("Las
Moradas", VII, 1) . The Aristotelian distinction between the finlt and the
seqmd actualization of the soul is here recalled. In a similar way St. T_homas
Aquinas called spirit the soul in-as-much it can be independent from the
body, whereas by the soul in its proper seose he meant tbe body's vital principie.
Besides, this distinction is of grest importance to delimit the "meditación" as
an activity of the sensuous soul from th!! "contemplación" as an activity of
the spiritual soul.2 2
The mysticism of St. Theresa and St. John of the Cross is born out of a
deep hurnility3 i.e. "Dio_s es suma verdad, y la humildad es andar en verdad"
("God is the highest truth and humility is walking in truth") ("Las Moradas",
VI, 10), and out of a deep }ove, i.e. "Quen-ía tener mil vidas para emplearlas
todas en Dios" ("! should like to bave thousands lives and to ernploy them
all for God") ("Las Moradas", VI, 4). It keeps very far from a passive
indolence and a dreamy revelling: "Que no, hermanas, no: obras quiere el
Señor" ("No, my sisters, no: our Lord wants works!") ("Las Moradas", V,
3}. Deeds and works are born out of the "divine matrimony'' - the highest
"morada" of Theresian mysticism. On the one side, God and the soul enjoy
each other in the most intimate silence: "en esta Morada suya, sólo El y el
alma se gozan, oon grandísimo silencio" (''Las Moradas", VII, 3), whereas
on the other side, this spiritual matrimony serves to bring forth out of it
always works and works: "de esfo sirve este matrimonio espiritual, de que
nazran siempre obras, obras" ("Las Moradas", VII, 4).
It is impossible to appreciate in a few lines lhe gigantic systematic work
of St. John of the Cross, who is prese~ted to the public only as author oí
"lyrical verses distinguished for their rapturous ecstasy and beauty of expres:i Cf. ALOYS MAGER, Myslik als Lehre und Lebe", 1934, and Mystik als seelische
Wirklichkeit. 1945, passim. and lvo Hollhuber, gentliche der Philosophie in Spanishchen
[(ulfurbeinch, Munich-Balc, 1967, p. 52-97 aad p. 226.

sion" and of "a frequcntly abscUre prose (foil oí) lofty symbo]ism". Not even
the most important achíevements of that pioneer of theoretical mysticism that
he actuaUy was to a degree never exGeiled in Iater centuries~ can be here
sketched.

In
En una noche oscura
Con ansias en amores inflamada,
¡ Oh dichosa -ventura!
Salí sin ser notada
Estando ya mi c~sa sosegada.

a dark night

The sou1 inflamed
With deep love's yea.rníngs
O felicious venture!
I set out
·r
when my house was already )
calmed down.
( that mcans, when aU
sensuous appetites. were
ca1med and lulled to sleep)

_For three reasons St. John called that narrow way that Jeads to the union
w1th Gocl a "dark nigbt" in his "Subida del Monte Carmelo" and in his
"Noche Oscura": f irst, in regard to the start by which the soul sets out,
because man has to lack the appetites of ali things he possessed in the world
and negate them; that negation is night to ali of bis senses; secondly, in regard
to the means and to the path the soul musf take in order to reach divine
union; _that. ~ay is Fai~h wi~ is another night to human understanding "in
statu. viator~; and thirel% m regard to the end he has to attain i.e. God,
who m the life beneath is a dark night too for the yearning soul.
. The purgations, which man's soul has to undergo, when passing the dark
rug~t of the senses and tbe even more tremendous night of tbe spirit, are of an
active character as long as tbe soul is .kept busy with its ascetic work and of a
passive character in the moment, God Himself acts in the soul a:;, 1 principal
agent so that the soul's acting is God's own acting.
Thougb St. John of the Cross in his most tender myslical work "Llama de
Amor Viva" (''The vivid Flame of Love"), I, 12, concedes that "El centro
del alma es Dios" ("the centre of the soul is God"), there is no room left
for any form of pantheism, because the soul is God only in the sense that it is
G9(l by participation: "y la sustancia de esta alma, aunque no es sustancia
de Dios, porque no puede susCancialmente convertirse en él, pero estando
unida como aquí esté con él y absorta. en él es Dios por (Jarticipaci6n de Dios"
_('~lama de Amor Viva", 11, 34), "and the substance of that soul, though
1t 1s not substance of God, because it cannot chauge into Hirn, remains here
united wíth Him and absorbed in Him, and

is God hy participation of God".

92
93

�In that highest grade of uniou, tbe soul "acts in God through God th_at what
He acts in the soul through Himself, in the way that He acts it, because the
will of the two are one and so the operation of God and the operation of. tite•
soul are one" ("Llama de Amor Viva", UI, 78: «hace ella en Dios por Dios
Jo que él hace en ella por sí mismo, al modo que él lo hace, porque la voluntad
de los dos es una, y así la operació1z de Dios )' de ella es uria").
]n the mysticism of St. John of the Cross Love prevails as it does in every

genuine Christian mysticism:

Ni ya tengo otro oficio
Que ya sólo en amar ei mi ejerocm
( "Cántico Espiritual", e.XXVIII)

I have no .o ther office
For loving is aJone aJl
my occupatioo.

The theoretical mysticism of St. John of the Cross culminates the~fore in
Love as its hi_ghest imaginable form: Love on the side of God who says in that
most intimate union to the jubilant soul: "Yo soy tuyo y para tí, y gusto,
é!e ser tal cual soy para ser tuyo y para darme a tí", (''Llama de Amor Viva",
III, 6: "I aro thine and for thee and I enjoy to be such as I am in order
to he thine and to give me to thee") ; :ind Love on the side of man who,
although realizin_g in his humility tbe immense distance between the creature
and its Maker, enjoys an ineffable bliss, because he becornes able to give to
God a return present of inestimable value i.e. to give to God, God Himself
in God: "está dando a Dios a1 mismo Dios en Dios'' ("Llama de Amor Viva",

III, 78).
In this context a word of caution must be said about thc general prejudices
regarding mysticism as a whole. If the aim and purpose of genuiue mysticism
is an immediate apprehension of an intuitional intelligence, avoinding the
discursive thought, one wonders why so often even competent sc.ieotísts succumbed to the t~ptation of hringing mysticism in antithesis to reason, in
antithesis to theism in general and to Christian Revelation in particular, and
in antithesis to activity in dayl)' life.Z 3
That mysticism is not opposed to reason follows already from the fact that
even in common lile and thought a non-rational knowledge is the foundation
of all our rational knowledge, of all propositions aud of all conceptions. The
stress might be laid upon the intelligence ( in the sense of an "intuslegere")
which in the intuition of the idea of esse, i.e. of the first truth of an Objective
Interiority that has nothing to do with subjectivism.
:,,11 Cf. e.g. the disapprovement of mysticism in W. HERRMANN:
Der Verkehr des
Christen mit Gott, 6th ed., Stuttgart-Berlin, 1908, p. 23 ss. nnd F. GoGARTEN; Di,
religiose Entscheidung, Jena, 1921, p. 37.

94

That mystici.-;m is not opposcd to theism we hope to have made sufficiently
clear by showing that even in oriental mysticism a whole trend of mystical
thinking and feeling, embraced a theistic -philosophy as its fully acknowledge
background and base. Yet a few words have to be added with regard t? the
relation of mysticism with Christian theology. By stuclying especially the earlier
centuries of Christian thought and life one is forced to conclude that mysticism
is nothing ex'traordinary, but only the normal culmination of perfectly living
up to the Christian ideals. Mystical lile may thus be regarded as the manhood
of a mature inner life so that whosoever did nol yet taste mystical life
(which, as was explained, can very well miss ali ecstasies as unnec~
acccssories) , has not yct stripped off the shoes of spiri tual infancy. F or, in
tbe development of normal spiritual lífe, the purification of the soul is not
complete, if it has not yet experienced the "passive" purifications which have
always a mystical character. 24 Nor is from the theological pojnt of view a
special appoi □ tment to mystical life necessary, it presupposes only a pure
heart, a simplicity of spirit, a great humility, a great concentration io thought
and prayer, and an ardent love. "Who can say'', exclaims Garrigou Lagrange,25
"these inner presuppositions cxceed my forces and exceed the bestowed grac.es?"
Consequently Íll the early Christian centuries mysticism was wide spread and
quite generally acknowledge, although the normal culmination of having perfectly lived up to Christian ideals remainecl nevertheless always a cu.lminationpoint.
Only by slow degrees, mysticism receded to hecome a rare event, a fact
which Aloys Mager c,alled special attention to. 26 One of the chief reasons of
the dedine of mystical life even among the best, seems to be the lack of genuine
humility and the varity of petfect co-incidence of one's proper will with the
Divine Will and a rather stubbom living up to one's own extremelly subjective
and egoistical ideas of perfecti.on.
That mysticism is not opposed to the activity of dayly life, is suíficiently
proved by the biographies of the gre.at mystics who generally led a most
active life, and that life not next to, but resulting from their contemplative
life, owing ali the excessíve forces, necessary for their practical life, to their
•• Cf. GARIIIGou-LAGRANOE, Perfectíon chrétienne et contemplalion, Paris, 1923, p.
H2: "Dans le progres de la vi.e intcírieure, la purification de !'ame n'est complete
que par les puriiications passives, qui sont d'onlre mystique".
•• Cf. G,uuuoou-LAGRANGE, 1.c., p. 484, and Ivo Hólllu1.ber, gerchichte der Philo,ophie
un Jpanichen Ku.lbubeinch, 1967, p. 55 ss.
211 Cf. ALovs M."-GER, Mystik aLs Lehre und Leben, 1934, pas.sim,' and lihiwise to
Kus whole chapter. Iuo Hollhuber, Sprache-Gesellschaft-Mystik, Munich/Bale, 1963,
pp. 263-33 l.

95

�s,~:

mycstical experíence. lt may suffice to remember that for examlpble
T(wheoresarks
· f Avila one of whose dev1ces
.
"
b
obras
y
no
pa
a
ras.
was o ras,
.
ffi .· t,
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' d no words'") gained out of her ,,spmtua
. . l m atnmony'' su crcn
.
wor s an
· '
· ·ty ·
erfonrung
di I d ring twenty years an indefatigable. acnv1 m P
fo_rdces to ~p
and in founding a considerable munber of conve~ts;
wt e-reac
g
. .
both.tn mystical contemplabon
.
St John Of the Cross excelled in a SlllllJar way,
• in an active life of a convent's prior. In agreement w1'th h'~f
ownultngurous
and
ocles

:fo~

ds he sought far himself not the easier, but the more
ic, r:1.
efm¡· ~g: "Procure siempre inclinarse no a lo más fácil sino a lo mas dif1cuI o 1vll.l •
d
•to
no a 1o
toso. .. no a lo más gustoso, sino antes a lo que a menos gu:¡ .• ;,
.
• . .
l0 trabaJ·~0
("Subida del Monte Garmelo , l, cap.
que es d~caruo smo
w • • •
•
the more
XIII 6) (~'try to bow theeself always not to the eas1er, but to
'
difficult·
not to the more agreeable, but to th e less a greeable·' not to what
grants ~pose, but to what is troublesome").

d

BOSQUEJO DE UNA TEOR1A DE LA MEDIACIÓN LóGICA
Su010 SA.11.TI
Udine, Italia.

ª

EsTOY PERSUADIDO DE que entre lógica y ontología subsisten estrechas relaciones, y que no tomarlas en cuenta no favorezca ni a una ni a la otra. El
iector no se sorprenda por lo tanto si en el trazar el bosquejo de una teoría
de la mediación lógica tomo las instancias de lm argumento que aparece muy
lejano del ámbito de Ja lógica, esto es de la ecología.

De ecología se habla mucho hoy, desde que nos dimos cuenta que el difundirse de la tecnología amenaza de un modo grav'.isimo el equilibrio vital de
nuestro planeta, y poniendo en un "tal,, vez nuestra misma iiupervivencia.1
No obstante me parece que la filosofía no haya extraído generalmente lecciones
útiles de este hecho. El único argumento, en lo que sé, ha &amp;ido recabado de la
precaria situación determinada por el desarrollo indiscriminado de la tecnología, tiene un sabor más político que filosófico: se ha observado que esto
afecta a la ideología marxista, ya sea porque ésta pone en la culminación
de la dialéctica histórica una sociedad que liberada. de toda opresión debería
dedicarse a "vencer la naturaleza" (y los hechos nos demuestran que precisamente esta "victoria" sobre la naturaleza significa, o puede significar, el fin
del hombre y por lo tanto de toda sociedad}; sea porque la polución en sus
varias y múltiples formas afecta tanto a capitalistas y prolelarios, y es consecuencia de las industrias en cuanto tales, sea cual sea la ideología que est.á
detrás de las fábricas, de las máquinas, y de sus procesos técnicos. 2
• Entre las diversas obras que tratan de los peligros del "cientificismo y de 1a tecno.
logía" cuando son ejercidos en forma indiscriminada, me gusta citar a 'SERMONTI,
Ginseppe, El crepúsculo del cientificismo, Milán, Rwconi Editor, 1971. El Sermonti,
eminente estudioso de genética, es de los pocos científicos que no ceden a las seducciones del triunfalismo científico y que tienen presentes todos sus lados negativos. En su
trabajo, el lector podrá encoulrar citadas otl'lU publicaciones competentes sobre el
argumento.
s La observaci6n ha sido heclia, entre otros, también por

96

BARlltELL1N1-AM10EL,

Gas-

97
H-7

�y 0 pienso todavía que las consecuencias que la filosofía debería extraer del
trastorno ecológico sean también otras y distintas. Ante todo., se pue~e cons~tar el fracaso -confirmado a través de una pn1eba, por así d_e('Jr, expenmental- del idealismo de tipo hegeliano. No se puede concebir el mundo
natural como inmanente al pensamiento humano cuando este mundo demuestra poder reaccionar a la actividad del pensamiento al punto de amenaz:r
la existencia del hombre y por tanto del pensamiento mismo del cual de~na
depender. Se puede luego constatar ~l fracaso ~bi~~ de t~da 1: ment.~!idad
cartesiana, y así de todos los positivismos, los c1rntif1Smos; las tnfatuac1oncs
tecnológicas, los fantasmas y los fetichismos tecnocráticos ; d:5de el ~o~e~to
que ciencia y técnica demuestran claramente requerir dirccct0nes y linutac10nes que solas no saben ni pueden darse.
Pero sobre todo, del problema de la turbaci~n ~cológica por, obra de l~
actividad humana surge el reproponerse a la conc1enc1a contemporanea el antJguo tema de la solidaridad cósmica. La ecología nos d~muestr~. c~m~ cada
fragmento de lo real está ligado a la vida del todo y que si el equilibno mtemo
del todo no es rígido, tolerando perturbaciones parciales, todavía éste ~ tal
que se despedaza irremediablemente cuando las perturbaciones superan oertos
límites.
El principio de la solidaridad cósmica trae consigo el otro principio de la
responsabilidad hacia el todo. Si el hombre ~ ---como es _de hecho- un
.elemento particularmente dinánúco en el ámbito de l~, totahdad de lo
es de él de quien depende particularmente la turbac1on o la conservacm~
de aquel orden que permite la supervivencia suya y del ~odo :_ es entonces a el
a quien va imputada la responsabilidad de esta supervivencia.
.
Pero para que esta responsabilidad pueda ser aceptada y comprendida
adecuadamente es necesario que el hombre conozca lo más exactamente posible su relación con el todo: y en esta relación vuelve a entrar (y en título
eminente) también la mediación lógica.
•
El significado literal del término mediación ~s aquel de un act? que interpone un quid medium entre dos extremos. Es interesante notar, SlD embargo,

1:~•

pare, El minusvalor, Milán, Rizzoli Editor, 1971. En un recientí~o ensayo: El ~nredo
ecológico (Turín, Einaudi Editor, 1972) el autor PACCINO, DARto, ~I'Xls~, mte?ta
poner al revés la argumentación haciendo de la ecología Ufla especie de mvenci6n
pitafuta a favor de las especulaciones de los patrones. Justamente Tomsco, Alfredo,
~entemente en el Corriere d11lla sera del 21 de Sept. 1972, el trabajo, subraya la
elmental insostenibilidad de la tesis.
.
• Sobre este argumento he enviado al Congreso de Filósofos Cat6licos terudo en S.
Paulo (Brasil) del 16 al 22 de julio 1972, una comunicación con el título de: "El final
del hombre cartesiano y el teorema de Godel", que será publicada en las actas del
minno Congreso.

98

que en el lenguaje filosófico corriente la referencía al quid medium ha caído
o al menos se ha atenuado. La mediación, en efecto, viene casi siempre contrapuesta a inmediato ( celeridad, rapidez), y porque está en el campo gnoseo)ógico, indica la identificación del conociente con lo conocido, la primera viene a asumir el significado de un alejamiento, de una separación, o
aún más, de una oposición entre conociente y conocido: la función de nexo
propia del medio queda de este modo desconocida. Por otra parte, siempre
en el lenguaje filosófico corriente, se habla de mediación también al interior
del juicio lógico que es la forma típica tradicional de mediación; pero también
aquí, entre el sujeto del juicio y el predicado, no se reconoce o no se pone de
relieve el elemento del medio; así se tiene la paradoja de una mediación sin
nada•que actúe la función mediadora.
Creemos que valga la pena retomar toda Ja ~uestión desde las bases, tanto
en el campo de la teoría como en el de la terminología, que aparece ambigua
e insuíiG.iente. Naturalmente para afrontar un problema tan vasto y comprometedor sería necesario extenderse más allá de los límites que nos hemos
propuesto ; por eso aqu1 se tratará solamente, de nuestra parte, de formular
un bosquejo de teoría, que será de.sarrollado y profundizado en otra sede.

De la terminología filosófica corriente rechazamos ante todo la dicción
(frase) "sujeto" y "objeto", entendidos como los extremos de la mediación.
Esta dicción nos lleva a un clima idealista: para los idealistas precisamente
el sujeto es tal porque tiene enfrente al objeto, y e) objeto es tal porque está
frente al sujeto ; de este modo, la mediación aparece como algo de originario
ya dado, sobre el cual sería inútil ponerse el problema y cuyos términos están
&lt;lentro de la mediación.
Preferimos entonces decir que la mediación~ en su sentido más general, se
deocnvuelve entre dos términos identificables corno el hombre y el mundo. El
hombre es aquel que ejerce la mediación: eJ mediador; el mundo, aquello
en lo cual y de lo cual se hace la mediación: lo mediable. Son términos que
vendrán ulteriormente profundizados: por ahora podemos hacer notar que los
dos elementos si hien están tomados en su relacionarse recíproco en la mediación, pero no en el interior de ésta; son tomados como realidades que, aunque
íntimamente conexas (hombre y mundo se dan juutos, sobre esto no cabe
duda: recuérdese lo que hemos dicl10 sobre la solidaridad cósmica), no lo
son al menos en primera instancia, en virtud de la mediación. Y de este
modo no viene ya dado por resuelto -y resuelto en sentido idealista- el
problema que se pretende afrontar.
El desempeño de la tenninología idealista nos provee la ventaja de que,
mientras entre "sujeto" y "objeto" no es concebible otra mediación que la
gnoseológica, entre hombre y mundo es posible ver instaurarse otros tipos de

99

�• · · es propiamente
l
mento de nuestra investtgac10n
. .
mediación. Es verdad que e. ~rgu
también verdad que ésta puede rec1bll'
Ja mediación 16gico-gnoseolog:tca, pero es . .
·,
mediaciones distintas.
luz dc- la confrontac10n con • .
. plo mediaciones prácticas: el
Entre hombre y mundo existen, por eJe~d d, lo media Se puede hablar
.
, .
d 1 ndo según sus neces1 a es,
hombre, elaboran o e mu .
.
bast de una mediación arttstica.
así de una mediación técmco-op~rattvaody
a traer el ejemplo del trabajo
1 , ·eO -operativa p emos
· Limitándonos a a tecm
d •
(ollero) (alfarero). Encontrarnos
,
ti larmente el e1 vasero
"nf
artesanal, mas par cu
.
.
mediable la greda 1 orme
. do I ll ro (alfarero) mL'lmO' un
'
aquí un media r, e o e
.
.
I •nfora -esto es el producto
. n mediato la Jarra o e a
.
f
1 'l
sobre la cua e opera, u
'
día . •
. eu fin un medio, la orma
'
1
1 d de la obra de me c10n-,
acabado el resu ta o
cli to Tenemos entonces e
' .
l greda para obtener 1o me a .
.,
q ue viene mfusa en a
.
t, rmino de comparac1on y
. . • que pu ede servirnos
ejemplo de med1ac1on
. . • como
1' . e
tudio de la mediaoon og¡ca.
de guía en nuestro es
d
umidos respectivamente
1 té . os hombre y mun o as
Hemos dicho que os rnun
la mediación lógica merecen
. d
edi ble en lo que respecta a
como media or y m . a · ' • pero para poderlo realizar necesitamos poseer
f d
una mayor pro un izaeton.
.
. E . di
ble por tanto hacer una
·
b la conc1enoa. s m spensa
nociones precJSas so re
d la vastedad del tema) sobre este
digresión (necesariamente breve, a pesar e
arte•
I h
tenido oca-.ión de hablar en otra P
.
asunto, del cua emos_
.
h 1·
había hecho de la conciencia un
, d
l idealismo ege tano
•,
Despues e que e
.
d la realidad la filosofía europea conocro
Moloch en el cual era ~~glutidal;o ,ª
e.gar a 1~ concienciá. toda realidad; a
un movimiento de reacc1on q~e ego a n
.
1 Ortega y Gasset y Sarlíc1tamente por eJemp 0 ,
este resultado llegaron exp .
. ,
l Ortegw·ana o sa:rtriana nos
..
1 posición 1deahsta como a
·
.
tre.~ Pero tanto . a
. .
.J.
•
tifcadas y comprendidas en
e si bien pueuen ser JUS 1
parecen C.'&lt;agerac1oncs qu '
.
l
. . tificadas en el plano
el plano histórico y psicológico, son igua mente IDJUS
lógico.
.
. cia he hecho señalaciones esparcidas en di;ersa.s
Sobre mi conccpc16n d~ la .co?c1enb
tá contenido en la relación co.n el titulo:
d
• rgáruco 51 bien reve, es
C
obras; el trata o mas o
"n roblemática de la verdad", presentada al II ongreso
"Bosquejo de nna concepc10 p
(Arg tina") del 6 al 12 de junio 1971.
•
·d
Córdoba
en
lla
Filos6fico Argenbno, tem o
Prólogo pata Alemanes, sostiene que el acto de aque
6 ÜRt'EOA. Y GAsSET, en e
1
t es con el cual se aferran las cosas,
. •
· ria" e acto es o
.
.
q ue él llama "conc1cncta P ~
,
, . ' ,, L que significa que esta concrenc1a
0
d ,
existe por s1 ID1smo.
"oo se da cuenta e s1, no . .
"Lo ue hay verdaderamente en este caso, soy yo
Prima.ria ea rigor no es concrenc1~. •. 1
q
tri'ángu]os ideas pero no hay nunca
.
d . romera e.s personas,
,
'
• .
Y las cosas que me orcun an.
, d
, d haber afirmado qne el term100
, cia" y poco espues e
juoto a esto, una conc1en
. ,,
..:~, . "Lo que hay verdaderamente, no es 1a
,, . d al lazareto , conu.r,ua.
tomo
conciencia va envia O
•
hombre que existe en un con
11 I ideas de las cosas, sino u 0
•d t
conciencia Y, con e. a, as
.
"Obras Completas", Madrid, Revista de Occ1 en e,
de cosas, en una arcunstanCJa. . . (

~

e;1

Rechazada entonces tanto la elevación de la conciencia al rango del todo
como su reducción a nada, queda abierta la posibilidad de reconocer la realidad de la conciencia en su ser relación, y precisamente relación entre e)
hombre y el mundo: aquella relación en la cual y por lo cual el mundo se
hace presente al hombre,
Es necesario todavía añadir que para nosotros no se agota totalmente en la
relación indicada. No es que nosotros queramos restituirle aquella dignidad
ontológica que Ortega y Sartre le han negado (justamente) ; ninguna nostalgia
idealista nos anima. La conciencia no es substancia, no es "res"; es relación y
sólo relación; pero no es sólo relación con las cosas. En verdad, en base a
&lt;".onsideraciones demasiado amplias y complejas para poder ser reportadas aqu~
nosotros nos hemos persuadido de que la conciencia no podría ser tampoco
relación con las cosas, si 110 fuese también relación con algo más; que en
suma, en ella la relación con el mundo no es primaria sino derivada, siendo
fundada sobre otra más profunda relación. Esta relación radical es fundante,
es la relación con el ser.

Sabemos demasiado bien que esta afirmación puede sonar, para muchos,
como una herejía, y es de hecho una herejía para la mentalidad moderna. Esta,
concibe el ser como algo estático, fijo, inmutable, y entonces totalmente
opuesto al dinamismo intrínseco al pensamiento. 6 Para nosotros, en cambio,
y para la exigua corriente filosófica a la cual nos honramos en pertenecer,
el ser es tan poco extraño al pensamiento que éste del ser vive, en el ser
respira, del ser se alimenta, del ser extrae su capacidad problemática y por
ello su dinamismo; 1 y piensa todo eso que piensa por medio de la categoría
tomo VIII, 1965 p.p. 49-51.) A su vez SARTRE, Jean PauJ, alinna: "En aquel tipa de
esencia que es la conciencia, el sólo &amp;er que se pueda encontrar es aquel que está abi
en perpetuo, es lo conocido. El Cognosciente no existe, no es aferrable, no es otro que
eso por lo cual hay un ser ahi de lo conocido, una presencia . . • Pero esta presencia
de lo conocido es una presencia para nada". "Por eso la conciencia es el mundo .•.el
mundo, y, fuera de eso, nada. . . Esta nada es precisamente la realidad humana"
(L'Etre et le Néant, París, 1943. Las frases citadas están en la p. 225 y p. 232).
• Entre aquellos que tienen al ser como algo macizo e impenetrable y por eso contrapuesto irreductiblemente al pensamiento, lastbut not least cstá también Jean Paul Sartre,
que como es sabido impone todo su L'Etre et le Néant (op. cit.) sobre la oposición
entre el ser (eJ "en sí") y la conciencia o pensamiento (el "para sí"). Este modo
de considerar al ser es de neta marca moderna, derivando directamente de Cartesio,
y es extraño reencontrarla ea pensadores que se consideran innovadores y revolucionarios
respecto a la tradición racionalista.
' Entre aquellos que ven una estrecha relación entre pensamiento y ser, y que
precisamente sobre esta relación basan el dinanúsmo del pensamiento, recuerdo S01ACA,
Michele Federico, de quien a prop6sito se vea especialmente Atto ed Essere, 2a. edición revisada, Milán, Marzorati, 1968. Temas muy afines a los de Sciaca son tra-

100
101

�del ser, que es para la mente humana la única espontánea, la única no determinada hlstóricamente, la única que pueda decirse inmediata, porque ella
media todas las cosas sin ser mediada por nada.
Es necesario todavía poner de relieve que, si la relación fundante de la
conciencia con el ser es primv.m quoad .se, en cambio la relación fundada
con el mundo o las cosas es primum. quoad 110s: es esto que salta a los ojos en
primera instancia, y es de esto de lo que -al menos por el momento- nos
ocuparemos.
La conciencia, entonces, vale para nosotros como relación entre el hombre y
las cosas. El hombre es un ser en el mundo y es solidario con e.! mundo;
y todavía frente al mundo afirma un "sí" irreductible, originario, irrepetible,
que no se identifica con el mundo~ no se le asimila, no se confunde con él,
no se pierde en él. La conciencia es la relación que liga jwitos hombre y mundo: de tal modo que restablece la unidad, pero reconfinna, juntamente, la
separación, la distinción. Es como un puente entre las dos riberas de un río:
las conjunta, pero el solo hecho de- que haya necesidad del puente para
conjuntarlas muestra que las orillas son dos y que el río corre en medio.
Hombre y mundo son dos términos de esa relací6n que es 1a conciencia: son
los mismos que indicábamos como los extremos de la mediación. Ahora podemos aclarar m~jor su signifieado. El mediador, se ha dicho, es el hombre:
pero porque es de la mediación lógica que aquí se trata, será el hombre en
cuanto capacidad lógica, en suma en cuanto pensamiento; y el pensamiento
vuelve a entrar (corno parle, función, o aspecto, poco importa) en la conciencia. Se ha dicho luego que lo mediable es el mundo; pero para llegar a ser
elemento de mediación, el mundo debe estar ya dentro del horizonte humano,
porque el hombre no podría mediar algo que le fuese totalmente, radicalmente,
extraño. Por lo tanto, lo mediahle es e] mundo en cuanto entrado ya en la
conciencia y precisamente en cuanto ya percibido a través de los sentidos. Es
bien cierto que a la percepción sensible le es frecuentemente atribuida una
ÍWlCÍÓn mediadora; pero, dejando aquí la cuestió.n, notamos de todos modos
que la mediación sensible si es, en cuanto sensible no es lógica.
Lo mediable es entonces el mundo externo que a través de la percepción
sensorial se hace presente a la conciencia y se vnelve así disponfüle a la
mediación del pensamiento. Y porque, como heUlOS visto ahora, mediador y
tados en España por ALcoRTA, Ignacio, en su El ser. Pensar trascent!e:ntal. Madrid,
Ediciones Fax, 1961 y en Argentina por CATURELLI, Alberto, en varias obras, entre
las cuales La Filosofia. Madñd, Editorial Gredos, 1966. En Italia, además de Sciaca,
es necesario record.ir a los co,mponentes de la llamada Escuela Metafísica Padovana,
a la cabeza de la cual GENTILE, Marino, que también pone en estrecha conexión ser,
pensamiento y prob!ematicidad.

mediable vuelven a entrar en la conciencia, ahí reentrará necesariamente
también lo mediato, el producto de la mediación que la tradición miJenaria
identifica con el juicio. 8 La conciencia se revela entonces como el ámbito
exclusivo de la mediación lógica.

. Podemos en este punto dar respuesta a la pregunta que Ja posibilidad de
diversos tipos de mediación nos sugiere: la pregunta de cuál sea la específica
característica que distingue a la mediación lógica de Jas demás. Limitarse a
~e°: _qu: la primera se resuelve en un conocer y las segundas en el hacer,
s1gnif1cana permanecer en lo genérico, también porque el mismo conocer
puede fácilmente ser interpretado como una modalidad del hacer. Pero, sobre
la base de cuanto hemos rucho l1asta ahora podemos trazar una distinción
más precisa, considerando que en las mediaciones prácticas viene modificado
lo mediable, mieo,tras que la lógica tiende a modificar al mediador.
Nótese en efecto: en la mediación práctica ejemplificada. por nosotros Jo

mediato -la jarra o eJ ánfora conformados por el alfarero- se se;ara
del mediador y entra a formar parte dcl mundo externo, al cual aporta algo
nuevo y ~n el c.ual quedará para constituir una nota particular y reconocible
en el conJ~nto de las cosas mundanas; tal vez un dfa, miles de años después
de a_contec1do el acto de mediación, después de la desaparición del artesano
mediador, un arqueólogo encontrará un fragmfillto de aquella ánfora y de
eiito obtendrá aclaraciones para la comprensión de la sociedad e.n la cual ésta
fue hecha. Toda otra cosa sucede en el caso de la mediación lógica: ésta se
plantea y se res~el':'e en el ámbito de la conciencia, y lo mediato --el juiciono entra a consnturr un elemento del mundo externo, sino que entra a formar
parte del ~nsamiento que lo ha formulado. Con la mediación práctica el
hombre ennquece al mundo; con la mediación lógica enriquece en cambio su
espíritu.
Todavía esta diferencia no es decisiva. Y no lo es porque el hombre -que
nosotros hemos sumido con el mundo, como uno de los dos términos de la
mediación lógica- no se resuelve totalmente en esta mediación, no se agota
~n. ~lla. El hombre, antes y después de cada acto de mediación, de cada
JUioo particular, vive en el mundo, opera en el mundo, actúa entre las cosas
Y sobre las cosas, y las modifica; y si con el juicio enriquece su espíritu (nótese
q_u~ ~samos este término sin ninguna connotación teorética; como simple
smommo de pensamiento o conciencia), este enriquecimiento interior se refleja
8

Por comodidad, en este escrito usaremos en general el término "juicio" para indicar
además del acto mental de la mediación, o juicio en sentido propio, también su e.,qircsi6;
verbal, que debería decirse {mejor) "enunciado" o "proposici6n". Retenemos que este
1150 que éncontró en Kant un afirmador, pueda ser seguido 1:1.quj sin daño, salvo en
algunos c.uos en Jos cuales haremos explícita la distinción.

102

103

I

•

�luego en w1a 1meva acción sobre el mundo. Así que aquel efecto de enriquecimiento de lo mediable que se obtiene de modo directo de la mediación
práctica, se obtiene también de la mediación lógica, si bien sólo indirectamente. Si acaso, aquí habría que notar que la mediación lógica aparece como
la premisa necesaria de toda mediación práctica asumiendo por tanto sobre
de ésta ( en contra de la tradición prevaleciente en el mundo moderno) un
primado neto; pe.ro no es sobre este punto que ahora pretendemos detemernos.
Una segunda respuesta a la pregunta que nos ocupa se puede enc-onlrar
a través del análisis de que lo que hemos dicho constituye el producto de la
mediación lógica, el juicio, y de su confrontación con los productos de las
mediaciones prácticas. En estas últimas el producto mediato presenta una
unidad intrínseca; el ánfora salida de las manos del ceramist.a no pennite
ya distinguir entre lo mediable (la greda informe), del medio (la forma
iniusa en ella por el artesano) ; uno y otro son llevados de nuevo a una
unión inescindible. En la mediación lógica, en cambio, dentro del producto
mediato -el juicio-- subsisten dos ténninos cliferentes y netamente identificables: el sujeto (lógico) y el predicado. Es este un aspecto del problema
de máximo interés, cuyas implicaciones son fundamentales para nuestro asunto.

la forma que le da el artesano, porque ésta y aquélla aparecen juntas sin
distinción alguna.
En el interior del juicio hay entonces -entre la posición del sujeto y la
posición del predicado-- un hiatus, un instante de suspensión, un epoqué;
hay eso que en términos psicológicos podemos llamar una espera. Esta epoque
tiene impo11ancia ante todo para distinguir la unión predicamentaJ de dos
términos en un juicio, de la unión de dos conceptos en un concepto único. 9
"Caballo blanco" es una expresión queJ aunque estando formada por dos
palabras, expresa un concepto sólo: "el caballo es blanco"; es una expresión
que en el momento en el cual unifica los conceptos de "caballo" y de "blanco", los mantiene distintos. Diciendo "caballo blanco" me comprometo a
asumir esta expresión como base de mis ulteriores consideraciones, una base
al interior de la cual no pretendo hacer recaer discusiones: del cabaUo blanco
diré que corre o que descansa, que está sauo o que está enfermo, que ha
ganado el gran premio o que es un tonto, pero será siempre del y sobre el
caballo blanco que hablaré. Diciendo en cambio "el caballo es blanco" emito
un enunciado que por su naturaleza implica en su interior la posibilidad de una
discusión: si digo que el caballo es blanco, es porque podía ser de otro color
o porque alguien podía pensar que lo fuese. Si el juicio -según la definición
tradicional, que nosotros pensamos que debe ser precisada y profundizada
pero no sustancialmente cambiada es el acto mental con el cual se predica
~go de algo, todo tentativo de asimilar la wlión predicamental a la unión
de dos conceptos en uno está destinado , -a causa de aquel hiatus que hemos
señalado-- a revelarse vano.

Analizando el juicio encontramos dos términos., de los cuales uno ~1 sujeto- expresa eso sobre lo cual cae la predicación, eso sobre lo cual el juicio
afirma (o niega) algo; el otro -el predicado-- expresa el acto mediador,
la afirmación o negación de algo que respecta al sujeto. Uno es lo mecliable,
entonces el mundo en cuanto percibido; el otro es el mediador, entonces
representa -casi encama- el pensamiento humano. Nótese que en el interior
del juicio la teIIIlltlologia sufre una inversión respecto a la relación hombre.mundo: el mundo, lo mediable (aquello que el idealista llamaría eventualmente el objeto), deviene en el juicio; el sujeto (lógico), mientras que el
hombre, el mediador, el sujeto ontológico de la mediación, en el juicio refleja
a sí mismo ( o sea a su pensamiento, su mundo cultural, sus exigencias
lógicas) en el predicado.

Antes de tomar más a fondo e] significado de este hiatus, detengámonos
un momento para hacer una singular constatación. Se recordará que, en el
ejemplo de mediación práctica, hemos encontrado un mediador (el alfarero),
un mediable (la greda), un mediato (el ánfora o producto acabado) y un
medio (la forma infusa en la greda para llegar a ser jarra o ánfora). Pasando
luego a la mediación lógica hemos reconocido el mediador (d hombre, en

U na vez esto declarado, lo que nos urge subrayar es que en la expresión
verbal del jukio (pero, como veremos, no sólo en ésta) los elementos sujeto y
predicado se presentan como diversos, diferentes, separados, con la interposición
de un "es" que constituye casi el símbolo concretamente visible de la escisión.
Ciertamente, así como la conciencia separa tanto al hombre del mundo cuanto
los unifica, así la cópula tanto divide a los dos términos cuanto los liga, sin
~mbargo, mientras que a través de ella sujeto y predicado aparecen en to~a su
diversidad irreductible. Y esto, a diferencia de lo que sucede en las mediac10nes
prácticas donde ninguna cópula subsi$te para separar o para evidenciar la
diversidad, pongamos, de la greda de la cual el ánfora está compuesta de

• La asimilación de la unión entre dos conceptos en un juicio y aquella de dos
conceptos en uno solo, pertenece a la tradición idealista; ya Hegel había afirmado
la unidad interna del juicio, pero aquel que hiw un tratado explícito es GENTILE,
Giovanni, en el Sistema di Logi~a come teoria del conoscere, dos volúmenes, Bari,
Laterza, 1922-1923. En el primer volumen de est:l obra poderosa y por tantos versos
genial, y sin embargo fundamentalmente equivocada (se vea mi refutación en mi
ensayo lo cogitante ed lo problemaJico, Brescia, Paideia Editora, 1962, último capítulo)
p. 155 el Gentile absorbe el predicado en el sujeto (o como él se expresa, el verbo
en el nombre); y en la p. 185, analizando el juicio, dice que en este el acto del
pensamiento es único y que los dos términos no son sino los "limites" entre los cuales
circula este acto único.

104

105

�cuanto pensamiento que se refleja en el predicado del juicio),. lo medi~ble
( el mundo asumido perceptivamente por la conciencia y convertido en suJe~o
lógico del juicio), lo mediato ( el juicio}. Pero no hemos encontrado todavta
el medio.
En realidad, el medio parece ausente del juicio en cuanto completa~~nte
absorbido por los dos términos concretamente expresables en forma fonet1ca,
el sujeto y el predicado. Por esto, muchos lógicos consideran al juicio como
eonstituido e.icclusivamente por tales términos y no reconocen derecho de
ciudadanía (al menos en el campo del juicio) al invisible término medio.
No obstante, este último es tan esencial como los otros dos; sin él tendremos
el absurdo de una mediación sin medio.
Para aclarar la presencia del térrnjno medio en el juicio debemos apuntar
de inmediato un hecho: que aunque el juicio constituya una típica modalidad de discurso apofántico, puede haber ( y es más, hay) también juicios
completamente anapofánticos; o para mejor decir, hay expresiones verbales
que del juicio apofántico tienen el aspecto exterior, fonético-gramatical (son
frases que tienen un sujeto, una cópula, un predicado), pero que en realidad,
no expresando nada, no predican algo de algo, no son, en efecto, juicios. Son
éstas las expresiones que fo1man la mayor parte del tejido del discurso común,
usado en el mundo de la existencia banal e inauténtica en la cuaJ cada uno
dice lo que se dice y no asume la responsabilidad de sus propios enunciados.
En este caso, se puede verdaderamente hablar de la ausencia del término
medio, porque sujeto y predicado son simplemente pue.c;tos uno junto al otro,
y quien los enuncia no tiene presente en la mente del motivo lógico de su
unión , el criterio de su relacionarse recíproco, la íntima razón de su ligazón.
Se puede fácilmente demostrar que estos, antes que juicios son puras tautologias que en el mejor de los casos expresan inmediatamente ( o sea, sin ninguna mediación) confusos estados de ánimo, sentimientos vagos, sensaciones
indeterminadas.
Prescindamos entonces de estos pseudo-juicios totalmente y linütémonos a
considerar los juicios realmente apofánticos, los juicios teoréticamente válidos,
es decir, verdaderos y propios; y no olvidemos que un juicio es un acto mental
que no va confuso con su expresión fonética. Ahora, no es posible enunciar
un juicio auténtico sin tener presente el por qué de su enunciación; no es
posible atribuir un predicado a un sujeto sin darse cuenta de las razones de
esta atribución y precisamente de ésta y no de otra cualquiera. Este porqué, este "dan.e cuenta", estas "razones", no son otra cosa que el término
medio que precisamente en cuanto medio liga lógicamente sujeto y predicado.

Si un hombre inculto y no sensible ni preparado en el campo estético,
afirma: "La transfiguración" de Rafael es una obra de arte, probablemente
~ razón de esta afínnación suya sea sólo una vaga sensación de belleza que
el ha probado delante del cuadro, pero que no sabría ni analizar ni definir·
.
'
s1 por otra parte esta afirmación es hecha por un crítico responsable ésta implica que él tiene presentes las características propias de la obra de arte y
que éstas las encuentra en "La Transfiguración"; estas características constituyen entonces e) ténnino medio, la liga7.Ón intrínseca entre el cuadro y su
calificación como obra de arte. Si el niño de las primeras clases de primaria
dice: "dos más dos son cuatro", esto no significa sino que él ha aprendido
de memoria una cosa que le ha sido enseñada; pero si la misma frase es dicha,
o más exactamente, pensada por un matemático, ésta implica el conocimiento
de todas las propiedades del sistema numérico, para las cuales dos unidades

juntas añadidas a otras dos forman cuatro unidades; y este conjunto de
propiedades es el término medio.
Se dirá que, incluyendo a] término medio en el juicio, nosotros asimilamos
el juicio al razonamiento. No rechazamos esta interpretación; para nosotros,
en efecto, el juicio no es más que un razonamiento contraído, y el razonamiento
no es más que un juicio vuelto explícito; el término medio que en el juicio
está presente pero no es visible, en el razonamiento es evidenciado y llevado
a la luz. Entiéndase bien; cuanto decimos vale para el juicio auténticamente
apofántico, teoréticameote válido, el juicio en el cual se dice algo sabiendo
por qué se dice; el juicio, en suma, con el cual la mente humana pretende
afrontar y resolver un problema.
Hemos enunciado con esta palabra problema, aqueUa que es para nosotros
la clave fundamenta.! para comprender ]a íntima naturaleza del juicio y, por
tanto, de la mediaci6n 16gica.
Volvamos a aquel hiatus que hemos encontrado en el interior del juicio y
que hemos calificado sobre el plano psicológico como un momento de espera.
Este hiatus no es un hecho solamente psicológico; si así fuese, permanecería
e::..iraño a la realidad lógica del juicio, mientras que reentra como parte
esencial y constitutiva de ella. En realidad, el hiatus entre sujeto y predicado
es el índice de la intrínseca problematicidad del juicio. Lo hemos dicho: en el
interior del juicio cabe discusión; y entonces cabe problema. Si afirmo que
el e.aballo es blanco, es sólo porque para mí o para alguien que me escucha
no hay seguridad de si el caballo t"-5 blanco o no. El juicio, todo juicio, con
tal que sea expresable en proposiciones apofánticas o significativas -a conrución de que en resumen sea juicio verdadero-, no es sino el acto de proponer

106

107

�y de resolver un problema, acto en d cual es tenida pr&lt;"Sentc junto a la solurión,

tambil~n la Po5irión del problema mismo. Si el tt:m1ino 1m•dio es lo que liga
problema y soluci6n ( y es además base ron la que se llega a la solución) , por
otra parte d hintus es eso por lo cual el problema queda presente &lt;lenlro del
juicio, y 110 &lt;.'S asumido como yn inmediatamente re.suelto; es en suma lo que
mantiene al intl'rior del juicio, la tensión problemática.
Como se puede ver ya clarammte, la problcmaticidad no es un accidente
e)..-temo para el juicio, sino que es su raíz, la esencia. Cuando los analistas
del lenguaje, los neopositivistas o ncoempiristas lógicos manejan juidos formalizados y simholii.a.dos, los alinean, los encuadran en sus tablas, los escinden,
los reconstruyen, los seccionan, dan toda la impresión de anatomista~ que
ttabajan sobre los cadáveres; y en efecto, los juicios en sus manos son cadáveres, porque l&gt;OD abstraídos de aquella problematicidad profunda para la
cual nacen y que constituye su vida. Ellos toman a los juicios en la supe,ficie
dfl pensamú11to, haciéndolos extraños a su razón de SC'r que ellos tienen por
el mismo pern1amiento: y por esto sus csfuerros, con frecuencia admirables
por su agudeza y finrza de ingenio, acaban por genc-rar un sentido de inutilidad, de vacío, casi de lúdico pasatiempo.

~miento -el mediador- una dl'lenninación o una espe&lt;'ificación. Cua d
digo •· t
.
es o es un gato" , pongo en el sujeto "esto" un indeterminado den Jo
cual me pongo el pro~lema de qué !iea y que luego determino. resolvi;ndo el
proble~ia;, en .~-1 predicado "gato''. Y análogamente, cuando digo "el gato es
un fch~o O este gat? es gris~', el sujeto "gato", aunqúe determinado bajo
o:os asJ)f'&lt;'tos. ~pa~e md~termmado bajo el aspecto particular que me interesa
a
e:- decrr, bajo aquel de su pertenencia a una u otra especie animal,
o haJo aquel d~I color del prlo: y el prcdkado "felino'' 0 " ·1• ·
d
1
T
.,
gn , viene a anne
a c-spcc, 1ca&lt;'1on requerida y resuel\"e el problema. La ejemplificaci6n se pu d
ex_leuder,a cada. tipo de juicio; en este: "César nadó en el año 100 a.C."~ e~
SUJeto C(•sar es md&lt;·termiuado en lo que respecta al año de su nac· · t
1 di do 1
muen o, y
e pre ca
o. determina; ahora \"eamos en esta otra fra~c} "el valor de X
para_ esta c~uac1ó~ es 'a', se tiene la detenninaci6n del sujeto X a través del
predicado a ; etcetcra.

°

'ªi:a1"•

. _P~ro, andando más al fondo, nos damos cuenta de que el problema que el
JU~c10 -~ne y re~uelvc- no es simplemente ac¡uel de Ja especificación y deter.
mmac1on del SUJeto a través del predicado.
Sabemos que la conciencia se pone como un puente entre el hombre y las
c-0sas. y q~c establece entre uno y otras una unidad que no suprime -sino
que ~m~lica Y subraya- la diferencia. Esta diferencia ~tá orincipaJmente
const1tu1cla por la pres~ncia en el hombre del pensamiento: en d~nde el hombre
p~ra establecer la umclad debe reconducir las cosa,; a su pensamiento asu01Jrlas &lt;'n su pensamiento, justificarlas de frente a éste para volverlas' aceptabJ~ ~. por tanto para poder hacerlas sJJyas. Es esta la tart-a orecipua de Ja

Veamos ahora con más precisión rn qué consiste el problema interno del
juicio. Sabemos que el sujeto 16wco del juicio, Jo mediable. está ronstituido
por un aspecto del mundo extemo presente en la ciencia a través de la
percepción sensible: es entonces de este mundo que se da problema, y este
mundo es quien impone al pensamiento el problema. Sin duda, se puede
observar que no siempre el sujeto de un juicio corresponde a una percepción
scnsihlc ( un C'aballo del cual se quiera saber si es blanco o no, una rosa de la
cual se nos pregunte si está en botón o marchita, un auto del cual nos
interesa saber si es nuevo o ya usado} ; un juicio puede también afrontar y
resolver problemas que no tienen su origen eo la percepdón, por ejemplo
puede querer cstabl('{'er la fecha del nacillliento de César y el valor de una
incógnita en una ecuación. Pero también en estos rasos el problema -siempre
que el juicio sea verdadero juicio y no diletantesro ejercicio de las facultades
lógica.r- me rs puesto, propuesto. y quizá impuesto, por aquella que Ortega
y, Gas..&lt;.('t llamaba la circunstancia: me es puesto, esto es, por mi colocación
en el mundo, por el her ho que opero en el mundo, y que en el mundo y con
el mundo debo vivir y convivir. Así que el sujeto drl juicio, tambíén cuando
no parece directamente como perteneciente al mundo percibido, en realidad
l'll él entra como parte suya o aspecto constitutivo.

media ble.

En cada caso, el sujeto del juicio, lo mediable, apare&lt;'e como algo de indefinido o informe, que como tal se pon&lt;' .orno problrma requiriendo del pen-

Pero par~ poder asumir en sí plenameate lo mediable, el pcruamiento debe
poderlo radicalmente justificar; y para poderlo justifirar radicalmente debe ha-

)03

mediac1on.

·

P.uestas l~s co~ de este modo, aquel problema interno al juicio que nos
ha_b1a parcc1~0 sunplf'mentc como de especificación O de determinaci6n del
suJeto a ttaves del prrdkado, se muestra en una nueva luz Se h,a•·a • d
pccifi
1 •
·
.. « , s,, e
es
1car e SUJeto1 pero para reencontrar en éste, por mrdio del predicad
fa. modalidad específica para poderlo reconducir al pensamiento. Lo indete;~
mmado mediable drl sujeto está disponible al pensamiento, pero no es todavía
~cnsado, hasta que _el predicado no indi&lt;'a, especificándolo, la vía por donde
este ~ede ser asumJdo por eJ pensamiento. Camino que el pensamiento mismo
predispone con el término medio ( del cual aquí una vez más se p ,.d
¡ ·
.
•
,
u. e constatar a 1mportanc1a y la insuprimibiodad), el cual indica Jas rondicioncs en
base_ a las cuales éste pensamiento está dispuesto a asumir como propio lo

109

�berlo puesto totalmente en problema. Aquellos problemas particulares que
hemos visto puestos y resueltos dentro de los juicios singulares de los cuales hemos traído algunos ejE&gt;mplos, aparecen sólo como casos parciales de un
problema mucho más vasto: aquel de la justificación del mundo en su totalidad.
¿Pero puede ponerse la conciencia humana un problema similar? Ciertamente no, si ésta se a.gota toda en la relación con las cosas. Aún más; en este
caso ella 110 podría siguiera ponerse el problema de ninguna cosa particular,
porque cada cosa le parecería -com..o parece al animal, al bruto-- e.orno
absolutamente evidente, indiscutible, sustraída de toda problematicidad. Si,
entonces, el hombre puede ponerse aquellos problemas particulares que se
traducen puntualmente en sus juicios, es sélo porque la conciencia puede
ponerse el problema d@ la totalidad. Y esto· es posible porque -corno hemos
notado -al inicio de este escrito-- en la conciencia la Telac~ón con las cosas
es secundaria y derivada, mientras c¡ue primaria y fundante es la relación
con el s-er.
En la tradición filosófica clásica está presente un tema que la filosofía
modema ha dejado escapar y que sólo recieuternente ha reGlamado de nuevo
la ateución de algunqs estudiosos: aquel de la thaumasia. La thaumasia, a 1a
cual hace alusión Platón (Teeteto, 115 D), retomada y desarrollada por
Aristóteles ( M et. A, 2,982 a, 4) , es el estupor IIeno de admiración y de
espanto que el hombre prueba frente a las cosas, al mundo, a la realidad
toda, cuando se la pone desinteresadamente delante. Este estupor no es sino la
expre-sión, en ténninos psicológicos, del problema de la totalidad del mundo:
problema que sólo el hombre puede formular y sólo en cuanto pensamiento;
más exactamente, sólo en Cllanto su pensamiento está en relación con el ser. ""En
efecto, sólo esta relación le permite no senLirse totalmente ligado a las co~s,
ser al menos parcialmente independiente de ellas, ponerse en actitud de~interesada al confrontárseles y en fin de ponérselas globalmente como -problema.
Y ahora verdaderamente tenemos a la mano todos los elementos para
comprender el significado último del problema intrinseco al juicio. Antes este
problema nos había parecido como vuelto a la especificación del sujeto a
través del predicado. Después nos pareció inclinado a volver posible la asunción del sujeto a través del predicado, en el contexto lógico del pensamiento.
Pero ahora hemos dado otro paso y tenemos presente que el pensamiento vive
en el ser, respira ser, se alimenta del ser; el pensamiento, entonces, para
asumir algo como propio, dehe convertirlo en ser, debe concebirlo como
parte, aspecto o modalidad del ser. Por eso el problema que se esconde en la
intimidad de cada juicio se puede e&gt;.-presar así: "¿ Cuál atributo debe recibir,

110

cuál especificación debe acoger, en cuál categ@ría debe reentrar esto particular
mediable para poder ser concebido como ser (como reentrante en el ser o
como perteneciente al ser) por el pensamiento, y entonces ser asumido como
propio?". Porque en verdad todos los predicados que nosotros usamos no son
sino aspectos o formas más o menos parciales del ser; y el ser en su unidad
formal no es sino el supremo criterio de la realidad de las cosas·, es decir ' es
el supremo 'i definitivo término medio.
Este hecho., que el ser sea el término medio en suprema instancia, nos
sugiere una última y conclusiva consideración.

Antes hemos examinado el proceso con el cual el mundo viene a ser asumido
como propio por el hombre; pero si es v~rdad que la conciencia lanza un
puente entre hombre y mundo, es también verdad que este puente sería transitable en un sentido único si no permitiese también al mundo, en cierto
modo, haeer suyo al hombre.
En realidad ( nosotros lo habíamos ya puesto en relieve, pero sólo ahora

el relieve aparece en todo su alcance), el hombre, mientras asume en sí al
mundo, precisamente porque lo asume en nombre de aquel ser que es fundamento también de su ser, acrecienta, enriquece y por lo tanto modifica también a sí mismo. Y se modifica a sí mismo tambíén en el sentido -entre
otros- de volverse más apto para vivir en el mundo, aún más, para convivir
con el mundo.
Porque quien juzga a las cosas del mundo sobre la base del ser no puede
ser Uevado a considerarlas simples mercancias de cambio, ni meros instrumentos para su placer ni campo indiferente de explicación de su potencia.
Quien juzga a las cosas del mundo sobre la hase del ser es llevado a amarlas
por sí mismas, por su ser, a comunicarse con ellas, a sentir de ellas el profundo
misterio y la íntima sacralidad.10 Quien juzga las cosas drl mundo sobre la
base del ser sabe que este mismo ser que envuelve y funda las cosas, envuelve
y funda también su yo, sobrepasando infinitamente a éste y a aquéllas; y sabe
que poniendo en peligro el ser de ellas, pone en peligro también a s-u pro-

p10 ser.
Por tanto, quien juzga las cosas sobre la base del ser, conoce, independiente
y antecedentemente a toda elaboración filosófica, los principios de la solidaridad cósmica y de la responsabilidad hacia el todo que el hombre de hoy
10 El sentido sacral del mundo es propio, como es sabido, de las culturas que por
comodidad Jlamamos primitivas: este hecho reconfirma. a nuestro parecer, que la categoría
c1el ser es para el hombre la más espontánea, aquella de uso más inmediato y universal.

111

�está aprendiendo a redescubrir, y que el pensamiento moderno, a causa de su
olvido del ser 11 habfa olvidado para poner en peligro, con la tw·bación de los
equilibrios ecológicos, su propia supervivencia.

trad. Priscilla Martínez.

LA INCOMPENETRACiúN DE LOS CUERPOS

J. E.

BOLZAN

Pontificia Universidad Católica
Argentina.
Buenos Aires, Argentina.
"-Señor -respondió el Dr. Fcll- no

sólo la solución es difícil. Este es un
problema muy difícil."
D1cxso · CAR11., Dark of the moon

EL TEMA DE la incompenetración de Jos cuerpos, con haber sido grato especialmente a los escolásticos no ha perdido vigencia ni ha tenido, a nuestro
entender, satisfactoria solución.

EL

HECHO Y SUS INTEllPRETAClONES

Que la incompenetración de los cuerpos es un hecho de la experiencia
cotidiana lo afirman coincidentemente autores tan disímiles como Santo Tomás
y Newton. Para el primero,

11 Hablando del "olvido del ser" oo pretendemos recalcar las huellas de Heidegger,
que de este olvido --extendido a toda la cultura occidental, desde Sócrates a nosotrosha hecho su caballo de batalla. Ante todo, para nosotros el ténninQ "olvido" es una
metáfora eficaz, para no tomarse sin embargo a la letra; en efecto, si el ser es (como
se ha dicho) la categoría más universal (la única, es más, categoría universal) un
olvido suyo en un sentido estricto es imposible. En segundo lugar para nosotros el
olvido, en aquel tanto y en aquel sentido que esto es posible, afecta s6lo el mundo
occidental moderno, desde Cartesio en adelante, y no es tampoco aquí total, porque
hombres como Pascal, Kierkegaard, Rosmini en partlcular, Blondel y otros, han sabidQ
mantener vivo en sí, no obstante la at1I1-6sfera adversa, el recuerdo del ser,

112

''es manifiesto que arribar un cuerpo a un determinado lugar comporta
la expulsión de algún otro cuerpo; por donde la experiencia muestra
imposible que ambos cuerpos existan en el mismo lugar". 1
Para Newton,
"Que lodos los cuerpos son impenetrables- lo sabemos no por demostra.
ci6n sino por los sentidos; pues hallando impenetrables a aquellos que
utilizamos, concluimos que lo son todos los cuerpos del universo".2
1 S. TOMÁS, In Boet, De Trinitate, Q. 4, a. 3, resp., ed. Decker.
• I. NEWTON, Pl1ilosophiae N aturalis Principia Malhematica, L. III, Reg. 3; citamos

113
H-8

�Todo ello, sin embargo, no autoriza despachar tan fácilmente el tema como
lo hace McWilliams,3 sino que más bien incita a ser cuidadosos en el planteamiento y resolución precisamente porque la psicología enseña que tanto menosfácilmente nos hacemos cargo de un problema y de su solución, cuanto más
familiar nos resulta como experiencia vulgar.i No analizaremos en detalle esta
experiencia vulgar de la incompenetración de los cuerpos por cuanto ya lo ha
hecho muy bfon Hoenen 5 y estamos plenamente de acuerdo con él en este
punto: no hay dudas acerca del carácter activo del fenómeno, manifestándose
como una oposición mutua -y esto es fundamental, como veremos- de los
cueqms a dejar compartir sus respectivos lugares; la incompenctración surge
cual un,;1. modificación del estado de reposo o de movimiento de uno de los
cuerpos por obra del otro; etc. En suma, que un. juicio inmediato hace residír
la incompene.tral?ilidad de los cuerpos en el hecho de ser éstos extensos y
activos, y si en definitiva esta primera apreciación es o no correcta será
precisamente cuestión a responder en este trabajo, luego de registrar algunas
de las soluciones ya ofrecidas por diversos autores. Soluciones que pueden
agruparse fundamentalmente en dos apartados, según que sus propiciadores
recurran a explicar el hE!'cho echando mano a sólo la cantidad, o bien a algún
modo de energía o fuerza activa supletoria. Nos parece también conveniente
dedicar una tercera sección a la opinión de Santo Tomás, tanto porque los
escolásticos -sea cual fuere la solución que sostengan tienden a hallar en él
el fundamento de la respuesta, cuanto porque creemos poder decir también
aquí algo nuevo.

Incompenetrabilídad y cantidad

: Bajo este acápite. pueden ser reunidos la mayoría de los escolásticos, especialmente los tomistas clásicos, con la curiosa circunstancia en muchos casos
según la ed. crítica. de A. Koyré-1.B. Cohen, Harvard U. Press, 1972, vol. II, p. 553,

de pretender solucionar, en un tratado filosófico, cierta problemá:tica sobrenatural que nada tiene que hacer allí como no sea quedar comprometida
-como veremos en nuestra solución- en la inseguridad del saber natural.
Juan de Santo Tomás 6 responde a la pregunta Utrum duo corpora possint
penet,rari in e_od5m loco divina virtute, sosteniendo -tras referir algunas opimones-- que si bien la interpenetración repugna naturalmente considerada
.
'
no lo hace sobre.naturalmente; y lo prueba primero y a posferiori, sobrenatur-almente (virginidad de la Ssma. Virgen María; ingreso de Jesús en el Cenáculo luego de su resurrección), insistiendo en que en este argumento debe basarse
la prueba de repugnancia natural y haciéndolo él mismo con nn argumento a
priori rechazando, con razón, que se deba a una resistencia de la cantidad
'
sipo más bien a un efecto secundario de ésta en cuanto perteneciendo
la
cantidad ''ordenar las partes en el todo"', con mayor razón le corresponderá
mantener exterior a sí todo otro cuerpo cuanto: "si autem ponit un:am extra
aliud, non Telinquit intrn proprias terminos loci el hoc est non penetTatl'. 1
Dado este ejemplo clásico, saltemos ya a los contemporáneos a fin de no
dilatar este apart.ado. 8 Hugon muestra también un amplio interés teológico 9
admitiendo con los clásicos que la jmpenetrabilidad es potentiam quamdam
receptiuam" y propiedad de la cantidad, por consiguiente no operativa sino
s~plemente potencia impeditiva. Pues si fuera una fuerza, la misma debería
ejercerse también entre las partes de la substancia y resultarla así una operación
inmanente que en realidad es propia sólo de los vivientes. Concluye en que la
impenetrabilidad, así concebida, es la causa de que dos cuerpos no puedan
estar naturalmente en el mismo lugar, pero que bien puede Dios suspender
este efecto secundario de 1a cantidad, lográndose de tal modo que "peT
miraculum fieri potest compenetratio''. Adv,iértase de paso que Hugon distingue
entre impenetrabilidad como cualidad de los cuerpos e incompenetración como
resultado de una relación de impenetrabilidades.
Para Gredt 10 los cuerpos son naturalmente impenep-ables, pe.ro no ve repugnancia en que se compenetran "supernaturaliter". La impenetrabilidad es
algo negativo y nna incapacidad de rt"cibir en sí una cantidad a otra, que se

a

línea 10.

· ª A la pregunta: ¿ Pueden dos cuerpos absolutamente sólidos ocupar exactamente
el mismo lugar retenj"erido cada uno su identidad?, responde sumariamente y sin más
aclaración: "There does n.ot seem to be any reason why we should hesitate to answer
No."., J. A. McWu.LIAMS, Cosmology, New York, 1956, p. 95.
•. Esta ('Loi de prise de consi;ienee" fue descubierta --o al menos enunciada- por
cJaparcde diciendo: "L'individJI. prend co,ucience d'JJne rela1io11 d'autant plus tard
el · pllis difficilement que sa conduite a impliqué plus tót, plus longtemps
p(us
fréque'mment l'usage automatique de cette relation", Arch. de Psychologie, 17, 1918,
71 (apud. A. FELICE - A. DE C'ONINK, Cours de Métaph,ysique, Louvein-Paris,

º"

1971, t. I , p. 230).
• P. HoENEN, C-0rmológfa, Roma, Sta.,. 1956, p. 115 ss.

·114

• I. A. SANCTO THoMA, C11r.rus Philosophicus Thomisticus: Natural&amp; Philosophiae,
I. P,, q. XVI, a. 4, en ed. Reisei;-, t. II, p. 350. b, Tau.rini, 194!!,
' Loe. cit., pp. 353 a 3.
ª Véanse en Hoenen y demás C$colásticos otros testimonios clásicos· pero no agregan nada importante.
'
, ~ E. HuooN, Cursus Philosophiae Thomisticae, vol. 11: "Philosopbiae Naturafu", Pans, 5ta. (1935?), p. 197 ss. Claramente señala su jnterés teol6gico en el subtítulo:
"Ad theologiam Doctoris Angelici Propaedeuticus".
•• l. Grumr, Elementa Philosophiae Aristotetico-Thomisticae~ vol. I, p. 279 &amp;S., ed.
13a., 1961,

115

�sigue de la cantidad cual efecto secundario e impide tanto que las partes de
un cuerpo se eompenetren cuanto que lo hagan los cuerpos entre sí. Prueba la
impenetrabilidad nab.lral con dos argumentos: el primero, "ex experientia",
sin más; por el segundo, sostiene que el efecto secundario de la cantidad
reside en el orden que mantiene a un cuerpo exterior a otro: "Effectus secundarius quarztitatis est ordo u11ius corporis extra aliud. Atqui hunc ordinem
naturaliter sequitur impenetrabilitas. Ergo corpora sunt impenetrabilia naturalite.i'; y pasa en SEgt1ida a considerar 1a no repugnancia "preternatural"
sosteniendo que, en cuanto secundario, aquel efecto de la cantidad puede ser
"preternat-uralmente'' suspendido. Consecuentemente la impenetrabilidad no
es una resistencia o actividad -que podría ser en tal caso superada por agentes
naturales-- sino "incapacitas et repugnantia unim quantitatis ad recipiendum
intra se aliam quantitatem", naturalmente insuperable.
Distingue Pirotta en la cantidad nada menos que tres efectos fonnales:
positivo uno (la divisibilidad in actu e:xercito); otro positivo-negativo ( ocupación actual de lugar); y, finalmente, un tercero positivo-extrínseco ( distinción
numérica o situacional entre cuerpos) .11 La impenetrabilidad puede consíderarse "impropiamente o secundum quid", la cual no es debida sino a la porosidad del cuerpo; y "propiamente seu simplíciter'', siendo ésta según 1a cual
real y perfectamente un cuerpo rechaza a otro de su lugar propio. Esta impenetrabilidad propiamente dicha se distingue a su vez según se la considere in
actu signato como aptitud o e~gencia del rechazo, o in actu exercito cual la
actual expulsión o rechazo. Tratándose de esta última, concluye en que repugna física más no metafísicamente que dos o más cuerpos se compenetren.
Prueba la repugnancia física por tres argumentos: 19 ) a posteriori, porque
echada una piedra en un recipiente con agua, ésta se ve desplazada; 29 ) a
priori, "qttae sunt per se contiguo. et non continua, quodlibet naturaliter habet
propriara quantitatem dimen.riva.m. Atqui una quantitas dimensiva unum lo.
ut duo corpora quanta sint unum corpus quantum. Atqui si duo corpora
cum, unum ubi et unum situm per se nccupat. Ergo •..''; 3") "Repugnant
physice penetrari possent, fieret unum corpus. Ergo ...". Mas no existe imposibilidad metafísica porque "duo vel plura corpora ad invicem penetrari,
contradictoria simul esse vera non involvit".
Como se ve, el autor hace, residir toda su argumentación en el que él ha
denominado efecto positivo-negativo (secundario) de la cantidad considerada
como accidente del ser natural. No podemos dejar de señalar el grueso error de
considerar nada menos que tres efectos formales, por un lado, y por otro la
extraña concepción que tiene de la metafísica cuando dice que "'repugnare
u

A. M ..

l'rROTTI\,

Taucini, rn36.

116

Summa Philosophitu Arútotelico-Thomisticae, vol. II, p. 208 ss.

seu non repugnare metaphysice' idem est quod theologice 'repugnare seu non
repugnare supernaturaliter seu absoluta Dei potentia' ".12
Para Bayer simplemente la cantidad continua es naturalmente, sí bien no
absolutamente, impenetrable,1 3 tratándose de una causalidad formal no eficiente; pero soslaya la dificultad que supone recunir a un efecto formal
secundario señalando que la cantidad climensiva incluye, primo et per se, la
distinción de situs correspondiendo de este modo a cantidades dimensiva~ diferentes, di.c;tinción según el situs como a su objeto formal primario. Sin embargo, al probar que sobrenaturalmente podría darse. compenet.ración dice que
hacer a los cuerpos impenetrables no es efecto fonnal primario de la cantidad
dimensiva, y así Dios puede suspender aquel efecto secundario.
Según Ponce de León 14 debe distinguirse entre compenetración circunscriptiva ( los cuerpos compenetrados conservan su extensión actual), definitiva
(si, "despojados de su extensión actual tienen presencia local definitiva en el
mismo espacio") y mixta ("si un cuerpo está circunscriptivamente y el otro
definitivamente en el mismo espacio") ;16 pues bien, "a 1a compenetración se
opone la impenetrabilidad natural, no radical o fundamental sino actual".
Rechaza por arbitraria la distinción entre impenetrabilidad propia impropiamente dicha y se inclina por hacer de la impenetrabilidad un efecto formal
secundario de la cantidad, anotando que "todos los filósofos católicos admiten
la posibilidad de la compenetración mh.-ta y definitiva", siendo "también
común en las escuelas católicas la sentencia de que por virtud divina pueden
muchos cuerpos estar circunscriptiuamente en un mismo lugar'', sin agregar
nada importante,

Así como nada agregan Donat,16 Morán,11 Phillips,18 Dougherty, 19 Jolivet,20
etc.; pero destacamos la cuTiosa solución de Hellín,21 semejante a ]a de Pirotta,

quien .señala una ''Radix remota: quantitas et exten.tio actualis", y una "Radix
proxima: effectus quidam /ormalis quantitatis secundarim, vel potius tertiarius",22 esto es: exigencia de extensión actual -la extensión actual- 1a impenetrabilidad natural, respectivamente.
PtRoTTA, o.e., p. 209, nota 4.
,. C. BoYER., Cursus Philosophiae, vol. 1, p. 405 ss., Roma, 1936. "Quantitas continua
~t naturaliter impenetrabilis, non tamen absoluta'', p. 407.
11 J. M. PoNCE os LEÓN, Curso de Filosofía, vol. IVi: "Cosmologia", Buenos Aires,
1952, p. 118 AS.
• Nótese la nomenclatura de "estar en un lugar", aceptada en general por los escolástic.os: la ubicación puede ser "circunscriptivaJ llamada también cuantitativa porque
C! propia de los cuerpo! solamente: CQnsiste en que el cuerpo todo está en todo el
espacio o lugar y cada una de sus partes eu una de las partes del lugar ( .•. ).Definitiva,
connatural a los espíritus finitos: co.nsiste en que la substancia toda entera está dentro
12

117

�Tncompenetración y actividad
Hacer de la incompenetración el resultado de cierta oposición activa ha sido
opinión sostenida por algunos escolásticos clásicos, si bien con expresiones no
muy claras, tal como pueden verse en )a obra de Hoenen. La "vis replendi
locum" de San Alberto; o la "corpolentiti', según San Buenaventur~ poco
explican; 23 pero no así Duns Scoto, quien claramente ~aza la recurrencia
a causalidad fonnal de la cantidad, insistiendo en que no puede hablarse de
formalidad cuando no se trata de un .mismo sujeto sino con relación a otro,
refiriéndose luego a una "repugnancia virtuaP' que se da entre "causam naturalem et oppositum sui effectul': la impenetración se da en -un snje.to distinto
y por consiguiente exige actividad. u
~
Siguiendo el biJo cronológico, es en el campo no escolástico donde se hallan
claras posiciones a favor de una actividad como causa de la impenetrabilidad.
Así, para Locke "no e&gt;..iste idea que tan a menudo recibamos de la sens~ción
que la idea de solidez", a la cual solidez -o impenetrabilidad, aunque constdera
más positivo aquel término- se debe a la imposibilidad de que dos cuerpos
se aproximen indefinidamente; resistencia tan grande que ninguna fuerza
puede sobrepasarla: "todos los cuerpos del universo, presionand~ sob~ una
gota de agua. desde todos sus lados, jamás podrán vencer la resistencia que
·
·' de aque'11os" .-~.s N o cabe
opondrá, blanda como es, a la mutua aproxnnac10n
de su lugar o espacio y toda en cada una de las partes dd espacio" (p. 116). Dejamos de lado la infmita y la sacramental, que nada tieuen qué hacer aquí.
M J. DoNAT, Summa Philosophiae Christianae, vol. IV, p. 43 ss., Barcelona, 11 a.,
( 1936?).
.
11 J. G. MoRÁN, Cur.tus Philosophicas, Pan IV, p. 161 ss., Méxic~,, 2a., 1951.
•
:u R. P. PRILLIPS, Moderna Filosofla Tomista, t. 1, p. 108 ss., vemon cast., Madnd,

1964.
~• K. F. DouoJttRTY, Cosmology, p. 45, New York, 1956.
• R. JoUVET, Tralado de Filoso/la, t. I, p. 279 de la versión castell., Buenos Aires,
1960.
21

En Philosophiae Scholasticae Summa, vol. II, p. 192 ss., Madrid, 1955.

= Probablemente

el cuaternario coincida con la aparición del hombre ...
Vid. estos testimonios en HOENEN, o.e., p. 125 ss.
14 "Patet ergo quod (in compenetratione) non est oppositlo vel repugnantia fonnalis
quia non in eodem subiecto; nihil enim unum informatur ab eis. Est ergo tantwP
oppositi.o virtuali.s in quantum efl'ectu.s llllius causae, qui est ~pletio lo~i, e.o modo
quantitas habet efficaciam vel efficientiam respectu effectus q111 est esse m l~co repletive,
opponituT alteri causae naturali"; apud HOENEN, o.e., p. 127.
• J. LocxB, An essay concerning human understanding, L. 11, c. 4, citamos por
ed. "Great Books of the Western World", pp. 129-130: "l. There is no idea whlch
we receive more constantly from sensa.cion than solidity ( .•. ). That which thus hinders
the approacb of two bodies, when they are moved one towards another, I call roli:ia

?ºº

118

duda para Locke de que todo se debe a una resistencia activa e invencible;
repárese especialmente en esta última característica, cuya importancia se harápa tente al proponer nuestra solución.
El inevitable Kant, en una obra del período postcrítico, sostendrá ze que·

"la materia llena un espacio no por mera existencia sino en virtud de una
fuerza motriz peculiar' ( Le hrsatz, 1), recházando el término "solidez" por
ambiguo" ("ein ziemlich vieldeutiger Ausdruck", Anmerkung al Lehr. 1). Esta
materia "llena su espacio gracias a ( ... ) una fuerza de expansión que le es
propia, la cual posee un valor definido más allá del cual se pueden concebir
valores mayotes o menores, al iofinito',. ( Lehr. 2) , agregando en la conespon•
diente Beweis: "Es una fuerza que se opone a la. invasión de otras materias ( ... ) y debe poder concebirse una ma.yor"; "la materia puede ser comprimida al infinito, pero jamás penetrada por otra, no obstante cuán grande
sea la fuerza de comprensión" ( Lehr. 3). Distingue entr-e impenetrabilidad
relativa, "fundada en una 1resistencia que crece proporcionalmente a la com.
prensión", y una impenetrabilidad absoluta "fundada en la hipótesis que la
materia, en cuanto tal, no sufre comprensión" ( Erklii,,¿_ng 4). Sin embargo~
luego no sabe bien qué hacerse pues reconoce que "la impenetrabilidad abso.
luta no es ni más ni menos que una qualitas occulta (Dit absolute Undurch.
dringlichkeit ist in der Tat nichts mehr, oder wéniger, als qualitas- occultd),.
ya que prnguntando por qué las materias en sus movimientos no se pueden
penetrar recíprocamente, se llega a la respuesta: porque, son impenetrables";
pretendiendo escapar del círculo diciendo que "recurriendo a la fuerza de
repulsión, la solución es irreprochable", lo cual es ilusorio pues a continuación
dity ( ... }-; if any one think it better to call impenetrability, he has my consent. Only
I have lhought the tenn solidity the more proper to express this idea, not only be.cause
of íts vulgar use in that se.me, but also be.cause it carries something more of pos,iti.ve
in it that impenetrability; which is negative and is perhaps more a consequence of
solidicy, tlian solidity itself. 3. This resistance, whereby it keeps other bódies out of the
space whicli it pos.sesses, is so great that no foree, how great soever, can sunnount it. '
All the bodies in the world~ pressing a drop of water on all .si.des, will ne.ver be able
to overcome the rcsistance which it will make, soft as if is, to their a.pproaching one
another, till it be removed out of their way: whereby our idea of solidity is distinguished
both from pure space, which is capablc neither of resistcnce nor motion; and from
ordinary idea of hardness ( ... ) . 4. . . .in that solidity consist in repletion, and so an•
utter exclusion of otper bodies out of space it possesses ( ... ). 5. By this idea of solidity
is the extension of body distinguished from the extension of space: the extemion of
body being nothing but cohesion or con tinuity of solid, separable, movable parts".
'" l. KANT, Metaphysischlf Anfangsgrilnde der Naturwissenschaft, zweites Hauptstück, según ed. hlMANUEL KANT, Wlfrke, herausg. von W. Weischedel, Darmstadt,
1968, Band. 8.

119

�agrega: "no puede explicarse la posibilidad de esta fuerza, que debe considerarse como una fuerza fundamental (Gnmdkraft)" ( Anm. 2).
Schopenhauer, con su buena voluntad de representar el mundo, sostendrá
que "la esencia de la materia --substancia- consiste en la acción y por ello
en la causalidad ( ... ) , en la derivación de las detenninaciones básicas de la
materia a partir de las formas de nuestro conocimiento, de las cuales somos
a priori conscientes, reside nuestro conocimiento a priori de las propiedades
indudables de la materia: ocupación de espacio, es decir: impenetrabilidad;
es decir: actividad ..•''.n Si bien excesivo en la esencialidad propuesta, es
claro en su afirmación de actividad y hasta put-de concluirse que tal impenetrabilidad es absoluta.
Extraño resulta que Meyerson 28 sostenga que "la impenetrabilidad no es
una noción de la experiencia, ni aún parece sugerida por ella", en clara oposición con lo corril'ntemente aceptado como origen del problema. Admite, con
Leibniz, que la impenetrabilidad "es un principio metafísico", porque sin su
aceptación "se hace imposible toda acción recíproca entre dos cuerpos, es
d,ecirJ todo fenómeno". Se trataría, en todo caso, de lo que Leibniz denomina

"antytipiam seu impenetrabilitatem".:!9

Y llegamos así a los escolásticos contemporáneos, en general dependientes
.-tal cual lo reconocen- del análisis y solución de Hoenen,30 por lo cual
expondremos las ideas fundamentales de este autor con algún detalle: "La

impenetrabilidad es la propiedad que impide que dos cuerpos ocupa11 el mismo
lugar propio ( ... ) , que los cuerpos corrientes posean impenetrabilidad no lo
sabemos por intuición intelectual, tal como ocurre con sus propiedades geométricas primeras ( .•. ) sino a posteriori, tal cual acontece con las demás propiedades purame.nte físiC'asº, y qqe es lo que sostienen tanto Sto. Tomás cuanto
Newton, según vimos. De aquí que sea 1a misma experiencia quien deba
aleccionamos acerca de la causa de esta impenetrabilidad.
En primer lugar, es claro que necesitamos de la extensión -"sea como
causa parcial, sea como condición''-, pero luego las opiniones aparecen di-.,iclidas como ya se expuso. Mas por cuanto aquella misma experiencia señala
que en todo fenómeno de impenetrabilidad existe una concomitante y decidida
interacción ( choque entre cuerpos, resistencia de sostenimiento de cuerpos
apoyados, etc.). será necesario tener esto en cuenta en un factor a agregar a la
"' A. ScROPENHAUER, The world as will and represenlation, trad. inglesa, New York;,
1966, t. 1, L. I, parágr. 4- (pp. 8-11).
• E. MEYERSON, It1entidad y realidad, ed. castell., Madrid. 1929, p. 333 ss.
!o,
•
Carta a Wagner, apud. MEYERSON, o.e., p. 505.
ª HoENEN, o.e., p. 115 ss.

120

me~ extensión; concluyen Hoenen: "La impenetrabilidad propiamente dicha 31
consiste en una fuerza activa perteneciente al género de la causa eficiente.
por lo_ cual no es idéntica a la extensión ni efecto formal de la cantidad';
(T_heru 11) ; produce un efecto sobre otro cuerpo y, por consiguiente y si~mendo a Scoto, no puede ser efecto formal de Ja founa del primer cuerpo
s~~ efecto de la causa eficiente: "La impenetración es efecto de cierta causa
ef~ciente que es_ la impenetrabi~idad", propit-dad del cuerpo ponderable simétncamente relativa con los &lt;lemas; "es cierta forma que informando a su sujet
l~ hace ~pene_trable". Y precisamente por su actividad no puede ser cantida~
m exteosion, m efecto formal secundario de la cantidad: tal efecto es inintelible Y_ de~ tratar~ más bien" de un nuevo efecto debido a una nueva forma.
En fm, la cant:idad, forma puramente pasiva, no puede tener un efecto
~~rmal que sea fuerza al'tiva", por un lado; y por otro y definitivamente:
A~uello que posee un efecto en otro sujeto pertenece al género de la causa
efictentc".
Ahora bien: por cuanto la impenetrabilidad no es idéntica a la extensión
;.~eden darse se~ extenso_s penetrables, afirmando Hoenen que el (dudoso)
/ter de Lorentz', concebido como extenso, bien puede ser aceptado como
perfe:tamente ~~etrable por los cuerpos ponderables". Además, tratándose
en la unpenetrab11idad con una fue.rza activa, é~ta habrá de tener siempre
un valor finito y podrá ser sobrepasada por otra mayor. '
Estimamos que nuestro autor yerra aquí doblemente porque como él m.ism
0
Io d"t~, sien
. d o la nnpenetrabilidad
·
'
una propiedad simétricamente
relativa, .no
es ~ib~e que un cuerpo sea penetrado por otro sin serlo éste a su vez por
aq1,1el, aun cuando uno de ellos sea el hipotético "éter" ( volveremos sobre ello
en nuestra solución final) ni tampoco puede hablarse de una fuerza mayor
vencedora, pues ¿quién vencerá a ésta? Una doble falacia en fin por no respetar el orden simétrico relativo.
'
'
Si~en a H~enen, entre otros, Bergbin-Rosé,az van Hagens,ª3 y Koren.H Para
el ~nmero, la impenetrabilidad -distinguida en interna y externaJ equivalente
a lIIlp1:opia Y propiamente dicha- es "exactamente una potencia operativa
(capacidad de obrar) a la cual sigue, oportunamente, la acción de repulsión
" Denomina impenetrabilidad propiamente dicha a la propiedad gracias a )a cual un
cuerpo ucluye ª. t~do otro del lugar que oc:upa; impropiamente dicha es aquella que
causa la extrapo~etou de las partes de un continuo; o.e., p. 118.
: G. BERGRIN-Rosi, Elementi di Fílosofia, t. III, p. 43 ss., Torino, 1960.
B. V.u; HAGENS, Cosmologla, p. 137 ss., Torino 1961 (t. IV de Jnstitfltiones
Philosophia8 a cargo de profesores del Pontificio Ateneo Salesiano de Roma).
"' H. J. KouN, An introduetio11 to the Phil-Osophy of Nature Pittsburgh 1960 p.

102

SS,

'

1

J

121

�del cuerpo extraño", potencia que puede faltar y que existiendo JX&gt;&lt;l:ría ser
vencida por una mayor. Mas habiendo ilicho que "es una fuerza activa del
cuerpo extenso y por consiguiente el mismo cuerpo impide la ocupación de su
puesto por parte de otro cuerpo operando al modo de causa eficiente (, •.. ),
impidiendo así un cuerpo la compenetración", declara a ésta "naturalmente un.
posible". · Por qué? Si la impenetrabilidad puede ser vencida por una fuerza
mayor, re:ulta claro que !¡e trata de dos fuerzas en pugna de valor disímil Y
debe haber una resutante. Vale aqui también nuestra erhica anterior a Hoenen.
Van Hagens y Koren siguen también estrecha pero sucintamente a HOt'nen;
el primero habla de una "vis méchanica" sólo e,cístente en función de impenetrabilidad, niega que sea de efectos formales de 1a cantidad {pero admite que un~
causa formal pueda tener pluralidad de efectos formales) , etc. El segundo, s1
bien acepta que la razón de unpenetrabilidad debe buscarse en una resistencia
activa, cree que no es posible sostener la imposibilidad metaf'isica de compenetración.

la opinión de Santo Tomás
Adelantamos ya la intención de dedicar párrafo aparte a Sto. Tomás, autor
al cual apelan prácticamente todos los tratadistas escolásticos -sean ellos
"cuantistas" o "dinamistas"- citando dos o tres pasos clásicos en los cuales el
Angélico hace referencia al tema. Mas lo llamativo. del easo es que tanto
quienes se deciden por hacer de la impenetrabilidad una resultante de la cantidad, cuanto aquellos que exigen alguna suerte de fuerza activa o energía, se
apoyan con mejor o peor suerte en textos de nuestro autor. Para evitar toda
interpretación ya en la misma traducción, citaremos todos los textos que traigamos al caso en su idioma original.
Los cuales textos, considerados como lo serán en secuencia cronológica, nos
mostrarán que nada fácil resulta resolver la cuestión.
·
En su,s amplios comentarios a las Sentencias (1254-56) del Lombardo -obra
de la cual acostumbra citarse uno o dos pasos, los menos comprometedoresparece exigir Sto. Tomás, junto a la extensión, algún modo de actividad. Así,
existe un claro dinamismo en su apreciación del contacto, más allá del simple
"estar situado" tan recurrido por los "cuantistas" :
"Corpus per essentiam suam, quae circumlimitata est terminis quantitatis,
determinatum est ad situm aliquem, non potest esse quod corpus movens
et motum sint in eodem situ.; unde oportet quod simul sint per contactum; et sic uirtute sua corpus immutat, quia immediate sibi conjungitur

122

quod etiam immutatum aliud immutare potest, usque ad aliquem terminum''.35

E insistiendo,
" ... quanto, prout quantum est, non debetur propria locus, nec per consequens potentia ad ubi, sed prout habet determinatam naturam.". 36

.

,

Nuevamente aparece actividad cuando co~idera lo que es propio del sentido
del tacto, el cual sólo puede operar y, por consiguiente y en cuanto la potencia
se define por la operación, tener sentido gracias a la "solidez" de los cuerpos:
"Palpatio no pertinet ad sensum tactus inquantum est discretivus calídi
et frigidi et hujusmadi contrariorum; sed inquantum est disCf'etivus c&lt;Jrporum solidorum quae habent potentiam naturalem resistendi dividen.
di". s1
.•

Y én la Summa. Theol. 38 insistirá en la palpabilidad debida a cualidades
del cuerpo capaces de afectar el sentido del tacto según 1a resistencia que
opone; y aún más:
" ... corpus aliquod dicitur esse palpabile, non solum ratione resistentiae,
sed ratione spissitudinis suae". 39
Volviendo a la distinción según cl situs, es bien claro en el siguiente paso
que existe una recurrencia a cierta totalidad, que necesariamente ha de ser
dinámica:
"propter hoc necesse est duo corpora in duobus loéis esse, quia diversitas
materiae requirit distinctione in situ ( ... ). Hoc autem esse distinctum
dependet a principiis rei essentialibus sicut a ·causa proximil',&lt;lº
Y en el ya citado paso de su comentario al De Trinitate, tras referirse al
• S. THoMAs, In I Sent., d. 37, q. 1, a. 1, sol., (t. 1, p. 857 ed. Mandonnet).
'" S. THoMAs, In II Sent., d. 2, p. 2, a. 2, 3um (t. 11, p. 74 ed. Mandonnet).
., S. TaoMAs, In III Sent., d. 21, a. 4, sol. 2 (t. 111, p. 654 ed. Mandonnet).
• S. TsoMAs, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 6, resp. Cfr. también In IV Sent. ,
d. 44, q. 2, a. 2, sol. 6 (Ed. Vives, t. XI, p. 326 b);
• S. Taor,us, Summa Theol., III, 54, 2, 2um.
" S. THOMAS, In IV Sent., d. 44, q. 2, a. 2, sol. 3 (Ed. Viv~, t. XI, p. 324a),

123

�carácter experimental de la incompenetración, no sólo surge la necesidad de
dinamismo al hablar de la expulsión de un cuerpo por otro, sino que continuando con su lectura nos hallamos con que
" ..• oportet quod causa huius impedimenti referatur ad naturum corporaitatis, ex qua corpori omni, inquantum est corpus, naturam sit esse
in loco /-y la razón-/ non est smnenda ex principiis mathematicis
( . . . ) non est sufficiem ad probandum duo corpora 1U1turalia non esse
simul ( . . •) ex natura materiae subiecta dimensionibus prohibentur plura
corpora esse in eodem loco ( ... ) impossibili est hanc materiam esse distinctam ab illa nisi quendo est distincta secundum situm".f1

La vacilación que tal vez pudiera aparecer aquí se vuelca decididamente
a favor de la actividad en el siguiente texto, no obstante tratarse de un problema sobrenatural:
"Similiter etiam secundum na.turam sibi /-del cuerpo glorioso-/ competit ut resistat cuilibet alteri corpori transeunti, it a quod nott possit esse
c-um eo simul in eodem loco;'. 42

En fin,
"Dicitur autem aliquod corpus esse sensible ex materia et forma et
11aturalibus accidentibus, quae omnia ad integritatem natura.e pertinent
( . . . ) coexistentia.m corporis impedire in eodem loco est i-n plus quam
replere locum. ( ..• ) Hanc autem distinctionem sitm non requirit aliqua
corporis qualitas: quia corpori non debetur aliquis situs ratione suae
qualitati.s ( .. .). Similiter etiam materia non potest induc-ere necessitate.m
praedictae distinctionis: quia materiae non advenit situs nisi mediante
quantitate dimensiva. Similiter etiam neque forma situm habet nisi ex
materia situm habente. Restat ergo quod necessitas distinctionis duorum
corporum in situ causatur a 1wtura quantitatis dimensivae, cui per se
convenit sit1Lr: cedit enim in definitione eius, quia quantitas dimensiva
est 'quantitas habens situm' ". 43

a " ~ r _cantidad dimensiva"i y ésta ha sido siempre considerada en un
senttdo emmentemente estático confundiéndola con la simple cantidad. No nos
detendremos a justificar puntillosamente nuestra interpretación, pero es claro
que puede demostrarse fácilmente la diferencia entre una v otra ---cantidad .
1
.
cant1"d ad d'llllens1va-,
y no ya solamente en el sentido en que una es abstractay
Y la otra "encarnada" en el ser físico, pero haciendo de éste en la práctica
. 1e cuerpo geométrico como suele acontecer (piénsese 'en las conocidas"
un s,~p
relac10ne,s que de continuidad, contigüidad y consecutivitlad se hacen corrientem:nte en pos de Aristóteles, y se comprenderá que no se trasciende así la
~eome~~ de los c~erpos) ; sino en un sentido eminentemente dinámico, pues
poseer s1t10 es ~icho con mayor propiedad- poseer estructura y esto comporta una estab1bdad de partes que bien lejos tiene que estar de ser estática:
en última instancia significa el predominio de una forma, de un acto, y

"N
. on

potest ergo esse quod duo corpora rema11eant duo et tamen sint
si_mul /-por ocupar el mismo sitio--/ nin utrique conservetur esse dis~
ti~~tum Juod pri~ habebat, secundum quod utru.mque erat 'ens in
dwzs~m- t~ se et ~z~um a_b ~liis'. Hoc autem esse distinctum dependet
a pnncipus essenttaltbus rei s1cut a causis proximis''."

Pero, ¿es que los principios esenciales pueden ser considerados,
eurcito, como estáticos? Y si se sostiene que

in

actu

"~~rpus non comparatur ad locum nísi mediatibus dime1tsionibus propru.s secundum quas corpus locatum circumscribitur ex contatu corporis
locanti,'' "5

¿_no es cierto qu: ~ admitió, ya que el contacto "inmuta" que el cuerpo 00
nene locus o u.bt smo en cuanto "tieoe natura determinada" y que "palpar"
-que es una forma de circunscribir- es sentir el efecto resistente del palpado?
No ha de asombrar entonces
"quod ~utem_ aliquod corpus sit repletivum loci, hoc hobet per illud quod
est de integrztate 11aturae eius." 43

Más aún:
Ahora bien 1 este texto pide una exégesis cuidadosa pues prima facie es
contradictorio en sus partes ya que "algo más que ocuparlo" se reduce luego
41

0
0

124

S. TBOMAS, In Boet De Trinitat-e. Q. IV, a. 3, resp.
S. TaOMAS, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 6, resp.
S. TnoMAs, Sv.mma Theol., Supl., q. 83, a. 2, rcsp.

"Quia quod corpus humanum non glorificatum, non possit simul cum
.. S. TsoMAs, Summa Theol.,. Sup)., q. 83, a. 3, resp.
: S. THOMAS, Summa Theol., Supl., q. 83, a. 5, resp.
S. Tao?dAs, Sum.ma Theol., Supl., q. 83, a. 2, resp.

125

�.
alio eorpore ~sse, i11est sibi ex natura --y la propie~ad que impid_e _s~an
dos en el mismo lugar- nullo modo est separabilu vel destru-ctibilis a
corpore, cum non sit mathematica corpulentia, ut ipsi dicunt, sed ipsae
dimensiones corporis quanti, quibus proprie accidit situs".41
En el contexto del ''ex natura" y por oposición a la "mathematica co~pulentia'-', se sigue sin ambigüedad que las "dimensiones" no son las medidas
del cuerpo matemáticamente expresadas.

"Duo enim corpora non patiuntur eundem locum nec secundum rem
nec secundum animi fictionem: quia hoc nec intelligi nec imaginari
potest'',49

leída a la luz del conocido paso acerca del término del conocimiento, que es
para las cosas naturales los sentidos y para las matemáticas la .imaginación,5°
es definitiva: no siendo la incompenetración ni imaginable ni experimentable:,
debe ser absolutamente desechada.

Lleguémonos ahora al texto del Quodlibeto 1, al cual l~~ "cuantistas" infaliblemente recurren. Sostiene allí Sto. Tomás que es manifiesto que el cuerpo
humano en estado natural no puede existir con otro cuerpo en el mismo lugar
ni aún lo puede un estado glorificado, pues "glorificatio no~ tollít naturam".
Pero •qué es lo que lo impide? Recha7.a la apelación que algunos hacen a. la
,é
1
,
't
1
"grossitiem vel corpulentiam quandam" sin ac arar en qu: consJS e Y que e
mismo Sto. Tomás dice que no puede ser ni una cualidad separable del
cuerpo ni ha de ser la forma ni la materia, ~ues ambas son part~ de l'~ ~ncia.
No: aquello que lo impide son las dimensiones a las que convi.ene primo et
per se" la distinción según el situs; situs ya interpretado por nosotros con ~l
término más correcto de estructura y que justificaremos brevemente en el proximo apartado. De modo que bien podemos decir ahora que la cantidad
dimensiva se define como aquella cantidad que tiene estructura -parafraseando al mismo Angélico- haciendo así distinto según estructura al cuerpo
dimensionado; luego,
~

"sicut est distinctic diversarum partium unius corporis secundum diversas
partes unius loci per dimensiones, ita propter dimensiones diversa corpora
J.
d'wersa loca."-ll&lt;
di.stinguuntur secunaum
Nuevamente aquí, interpretando este texto a la luz de la exégesis anterior,
se lo halla concordante y predisponiendo a una interpretación "energetista"
de la incompenetración. Pero quede bien claro que las consecuencias las sacamos nosotros.
De todos modos una conclusión es manifiesta para quien acabe por leer atentamente su obra, pasando más allá de los pocos textos corrientes y copiados
unos de otros por los manualistas: que la incompenetrabilidad es absoluta y
no relativa --contra los "energetistas" ahora- pues la afinnación:

•• s.
16

126

THoM.-.s, Super E vang, Joan.,

XX, lectlo 4, n 9 2527 de ed. Marietti.

S. TaoMAs, Quod. l, q. 10, a. 1 (21).

CRÍTICA Y SOLUCIÓN

lncompemtrabilidad y cantidad
¿ Puede ser la incompenetración de los cuerpos un efecto de la cantidad?
En modo alguno: en primer lugar, queda descartado que lo sea como efecto

formal primario, pues en este caso tal efecto se define unánimemente diciendo
que se reduce a extender la substancia material, a procurarle "partes extra
parte~"; más" tampoco es aceptable cual efecto formal secundario, ya que esto
simplemente no tiene sentido: e] efecto formal de una fonna es único ya que
una forma, en cuanto tal, produce un efecto y sólo de la relación entre eféctos
formales de formas diferentes pueden surgir los mal llamados "efectos secun.
dari.os" -¡ no formales!- de una determinada forma.~ 1

Así pues, toda "potentiam quamdam receptiuam", o la realidad de un
cuerpo "extra eliud", o la expulsión actual de uno por otro, o hablar de la
impenetrabilidad de la cantidad continua y hasta escapar por un fantasmagórico "effectw . .. potius tertiariu..r', todo ello e.quivale a decir ot-ra cosa
además de la cantidad, o nada se dice realmente. Si ha de existir un efecto
• S. THOMAS, In boet. De Trinitate, lectio I, fin (Esp. Cap. Primé, ed Decker.)
.. S. TaoMAs, 111 Boet, De Trinitate, lectio U, q. 2, a. 2 (
q. VI, a. 2 ed, Decker).
Tan está convencido Sto. Tomás de esta imposibilidad que al reíeriNe a los milagros
señala que "ocupan el grado supremo entre los milagros aquellas cosas que Dios hace y
que la naturaleza jamás puede hacer, como que dos cuerpos existan simultáneamente
{en el mismo lugar)", Contra Ge-ne., L. III, a. 101.
"'- Tal cual In reconocen algunos, "esta cuestión muy [del efecto formal de la c.antidad]
disputada entre los escolásticos no tendría sentido si no fuera por cierta$ dificultades
teológicas", F. SELVAGGI, Cosmología, Roma, 1959, p. 48.

=

127

�derivado de la cantidad s6lo podrá hacerlo como coef~to co~ la cualida,d,
cada fonna produciendo de sí su efecto único pero mteracoonando segun
existen y obran en mismo sujeto. Por consiguien~ ese ef~_to resultante conJlevará la actividad de toda cualidad y será él mismo actlvt~ad.
.,
Es decir, que aun admitiendo como raíz primera de la mcompen~t:~clon
de los cuerpos la cantidad, bien entendida ésta, se concluye en la adm1s1on de
algún modo de actividad como causa inmediata de aquélla. ·
.
.
y sin embargo, esta explicación no acaba de se: totalmente satisfa.ctor~a
por la sencilla razón que la cantidad no es un predicamento_ de la substancia
material sino el resultado de aplicar [a matemática a la realidad nat·ural, que
es esencialmente activa.
Insólito cuanto pueda aparecer este enunciado, :u justif~cación surge ~
una cuidadosa consideración realista de la substancia material que, no mulbplicando las entidades sin necesidad, redu7.Ca al mínimo necesario -tal ~ual
debe hacerse- los predicamentos o modos fundamentales de ser _Y mamf:5tarse dicha substancia. Así, aceptar la existencia de una substancia material
ceptarla inmediata y concomitantemente durante y dinámíca,6 2 y de esta
::. ;rescncia continuada y activa resulta todo cuanto de aquélla pueda acontecer y se pueda decir; por ser la substan~ia material, operativ~mente, un
.
·smo durante llega a establecer relaciones conducentes a diversos estad marrn
,
.
d" , · )
tados: si se trata de un estado de equilibrio dinámico (siempre mam1co
consigo misma y cual relación del todo y de las partes,53 estamos en, el e~
de la estructura; si el estado de equilibrio dinámico lo es entre una su~s~cia
material y la O las que la rodean inmediatamente alcanzamos la ubicaci6n;
tratándose de un estado de desequilibrio, el resultado es un proceso.
Se agotan así los modos fundamentales de la substancia material, no ~~areciendo para nada la cantidad, pues ella no pertenece al. planO' de lo fis1c~
sino al matemático ocupando incompartidamente su propio plano de. consideración (segundo grado o nivel de abstracción}. La física de la cantidad es
un resultado reflejo de la lógica de la cantidad en tanto se numera el resulta~o
de la relación interdiuámica entre substancia material ''medida" y substancia
0 substancias materiales "medidoras" o instrumento. Medir es apreciar numéricamente desde dónde y hasta dónde se extiende dinámicamente -interdinámicamente-- una substancia en tanto se opone a la aproximación de la substancia -instrumento-- medidora.
Piénsese en los ejemplos que se deseen: siempre se acabará en que toda
"' En realidad con toda substancia acontece esto, pero ahora sólo queremos restrin-

gimos a la substaucia material.
.•
~
a Toda substancia material es compleja, al menos con la comple11dad que senala

medición es numeración de intensidad gracias a algún interdinamismo que lo
pemúta. Ser es ser dinámico y la cantidad e,.-presa de por sí un estatismo
incompatible colocado precisamente entre los predicamentos, entre las dignidades de la substancia material.u
Es posible "matematizar" el dinamismo substancial y en ello reposa toda la
sorprendentemente fecunda físico-matemática moderna; pero no es posible
hacer de la cantidad una categoría o predicamento, y cuando se hable de la
extensión de la substancia material ha de entenderse correctamente que dicho
término s61o simplificadamente expresa el alcance de 1a intensión o el dinar
mismo propio de un individuo substancial, cuya existencia distinta es el dato
necesario de partida de toda posterior especulación, aun la especulación matemática.
lncompenetrabilidad y dinamismo
Lo cual dicho nos deja a fas puertas de nuestra soluci6n, pueS' es claro de
todo aquello que nos inclinamos a dar razón a quienes sostienen la necesidad
de alguna especie de causalidad eficiente para explicar la incom_penetración de
los cuerpos.
Aceptarnos, sin más, el análisis experirnental o vía fenomenológica inicial
según Hoenen: mas para nuestro caso la explicación resulta aún más simple
y, esperamos, más profunda y esencial, pues por cuanto se trata fundamentalIdeas que adelantáramos -un tanto exploratoriamente entonces-- en nuestro
artículo "Continuidad de la materia", Sapientia, 1968, XXIII, 13 u ., posterionnente
ampliado (ibid., pp. 97 ss. y 169 ss; y 1969, XXIV, pp. 87 ss. y 265 11&amp;.) y el todo ampliado y refundido en nuestra obra Continuidad de la materia. Ensayo de interpretaci6n c6smica, Buenos Aires, 1973, especialm. "Tercera Parte". Lamentablemente
no podemos ahora demoramos en esta temática de los predicamentos, pero confiamos
en que al menos el lector se habrá hecho cargo ya de nuestro nuevo modo de interpretarlos, esto es: cuales aspectos más generales de la substancia material, que fluyen
inmediatamente de ella misma y de sus fundamentales relaciones con otra u otras
substancias materiales, según nuestro modo de apreciar tales interacciones. Predicamento
resulta así té.nnino que utilizamos primordialmente en su sentido literario más clásico
de "tener predicamento", de poseer cierta dignidad ; siendo algo que es de la substancia
y se nos manifiesta en tanto somos capaces de captarlo. Queremos, pues, según se los
establece por una cuidadosa "via inventionis", evitar todos los equívocos a que suele
conducir una categorización de la substancia y de los accidentes que tras resultar de
motivaciones no bien justificadas, conduce a menudo a hacer de los accidentes ''algo
que Je acontece a la substancia", algo que !}O le es más que fortuitamenteJ agregada,
desde fuera; como si la substancia, de hecho, fuera una suerte de núcleo misterioso
cubierto por sucesivas capas de accidentes a los cuales no le queda más remedio que
soportar Se paga así un alto tributo a la 16gica de la substancia en desmero de una
realidad primordial.
14

su real distensión.

129
128

H-'l

�mente de la interacción entre dos· substancias materiales, y dicha interacción
no puede ser sino interdinamismo, la imposibilidad experimental de que dos
substancias materiales ocupen un mismo lugar simultáneamente ha de hallar
su explicación en el ser mismo de la substancia 1naterial.

A ello apuntan, si bien se repara, especialmente las opiniones de Schopenhauer
y de Loc.ke, mostrándose en realidad más sagaz este (lltiroo con su término
"solidity", pues así se explica activamente y desde dentro de la substancia
esa incompenetrabilidad que va más allá de la simple dureza basta hacer que
ni aún la acción de todo el universo sobre una humilde gota de agua pueda
vencer su "solidez", que para Locke no es más que "aquello que impide la
aproximación de dos cuerpos" más allá de su contacto sin que su empírismo
le facilite profundizar en su fundamentación.
Pero también es posible salvar, aceptando y explicando la extensión según
nuestro modo de ver la~ cosas dinámicamente, algunas de las soluciones fundadas en la cantidad, pues es cierto que de algún modo la incompenetradón
es consecuencia natural de la extensión; pero en todo caso esto sccia hacerdemasiada fuerza a los textos y al espíritu de sus autores.

En cuanto a Sto. Tomás, ya hemos visto que aun resumiendo sus matices en
la impenetrabilidad surgente "p1opte1 dimensiones diversa corpora", no puede
• negarse que varios importantes textos permiten ser interpretados como una
apelación implícita &lt;1.l dinamismo: así cuando djce que "impedir la coexistencia
de un cuerpo en el mismo lugar es algo más que ocuparlo", o que "ser
distinto depende de los principios esenciales de la cosa como de causas próJrimas", o cuando sabe que "un cuerpo es -palpable gracias a sus cualidades
tangibles y por oponer resistencia a quien lo toca", etc., está, sin duda&amp;, apuntando a actividad.
Y claro está que de entre los escolásticos, quienes más se aproximan a nuestra solución -&lt;:orno se verá- son aquellos que en pos de Hoenen apelan con
razÓn a cierta causalidad eficiente. No obstante, tampoco éstos nos satisfacen
plenamente, pues nuestro punto de mira es diverso como nuestra conclusión.

Nuestra soluci6n
Vaya ésta encabezada p&lt;&gt;r una conveniente precisión terminológica. Tal
como hemos visto, los autores que citamos se refieren muy a menudo y pre-

ferentemente a la impenetrabilidad de los cuerpos; nomenclatura no desdeñable si no fuera por el apriorismo del cual emana y que se hace más evidente

Por ~uan~ el hecho mismo de que dos cuerpos no puedan ocupar el mismo
l~gar simultáneamente, es sólo experimental en primera instancia, y se trata
siempre
de un hecho fuente
de una relación simétrica y iu&lt;1..1
__ 1 en t re 1os cuerpos.
•
•
{
pre
hablar de. mcompenetración -&lt;orno resultado- e mcompenetra·
bTderunos
d
1 1 a --&lt;:orno propiedad relativa ad fouicem~ y no de .impenetrabilidad en
cuanto ~tnbuto de cada uno de los cuerpos por separado, basta no haber
fumlamentado
desde
la substancia corpórea, misma este atn·bu t o. E n segun d o
, .
.
tenruno,
precisamente por nuestra negación de categoría O predicamento
a la can~dad, p~ferimos referirnos a la substancia material O a un trozo de
substancw
·
· ' nene
·
. . material antes que a cuerpos, pues esta d enonunac1on
consuetudínanamente
la« carga de
•
~
,
• las "tres dimensiones" con que se 1
o
caracte5
n7.a, amen de ser substanaa material" un térm1'no fil oso'f'1camente mas
' correcto.

!

Esto aclarado'. ,entremos ya en la etapa resolutiva: tal como se desprende de
nues~a concepci.on de los predicamentos de la substancia material y la unidad
que esta les confieren, la incompenetración debe entenderse como imposibilidad
de que dos trozos de substanciá material ocupen simultáneamente I
·
b· · , ·
a IDJSma
u tcaczon, s1en~o esto ?ebido al dinamismo inherente y congénito de cada una
de las substancias ~n Juego. El cual dinamismo, puesto ahora en interacción,
conduce ª que la mrompenetración entre substancias materiales es absoluta
Y_ª q u: en todo caro se trataría no de penetración sino de com¡Jenetrac1'ó11
1
·si mu tán ea,
·
·ble que mientras una ·substancia
· -1 penetra
, Y¡as1' hes unpos1
• ma'te na
en otr~, esta. o . aga en aquella, pues ello supondría que cada uno de los
re~pcct1vos chnam1s~os resulta vencedor y vencido simultáneamente ba·o el
nusruo punto de vista.
y J
Ya desde esta primera aproximación resolutiva aparece claro el yerr d
Hoc
o e
ne~ .Y SUS segw·aores cuando estiman posible superar el valor de la fuerza
de activi~a~ ~ue postulan dado que ella, como natural que- es, no t.endrá
u.u valor mfuuto ; Y el yerro reside en parcializar aquello que no se deja ese.neia~~nte hacerlo, puesto que la razón de ser de la incompenetración t-,s la
relacion .entre do~ o más substancias materiales. Y es relación siempre activa
( un ser merte es mconcebible ;) de aquí también nuestra crítica a la solución
que Hoenen .propone con respecto al hipotético " éter" as1me
· 't ricamente
·
pene..
trable, pues s1 este "éter" es una substancia material debe ser actirn y Je caben
las generales de la ley.
.. S. TaoM;s, Contr~ Gtnt., L. IV, c. 81: "De otro modo se considera la corporeidad
~: cuan_to es
acc1den~, según lo cual se denomina cuerpo lo que está en género
canndad Y as1 la corporeidad no es más que las tre5 d'
·
·
esencial del cuerpo".
imensiones que consutuyen lo

º"!1ª

en los autores "cuantistas".

131
130

�Pero aún es posible bucear en profundidad para echar las que estimamos
bases definitivas de solución. Todas las soluciones vistas, también la nuestra,
parecen reposar inmediatamente en un concepto ingenuo y anticuado de substancia material pensada y representada en función de cuerpos perfectamente
"plenos" -a lo más porosos- sin que ciertas singularidades accidentales
(los 19,.ismo~ pcr:os, ciertas fisuras, etc.), alcancen a comprometer en mtxlo
alguno la continuidad "material" del trozo de. substancia considerada. H-0y
pensamos más bien en ténninos de actividad, de energía y hasta de discontinuidad, aun cuando equjvocadamente en este caso pues la ~en que en rigor
la ciencia nos ofrece acerca de la "materia" es, precisamente, de un pleno
más allá de aquella otra imagen -también ella anticuada e ingenua, pero
corriente- del átomo cual minúsculo sistema planetario. 56
Sin embargo, concebida la substancia material como el sujeto último actuante según las interacciones nos ponen en contacto con él, estimamos que nuestra
solución continúa válida y tanto más cuanto más hacia la f'nergía se traslade el
concepto de substancia, porque entonces será eminentemente clara la imposibilidad de un vencimiento mutuo de energías en sentido estricto, ya gue si efectivamente la substancia material -la "materia"- consistiera en energía, la
compenetración significaría, en rigor, el vencimiento mutuo de aquello en que,
esencialmente, consisten los "cuerpos". En una palabra: comporta.ría una
mutua aniquilación.
Esto, que pareciera una concesión a la preeminencia de la ciencia con respecto a la "materia", posee una inmediata justificación ontológica si reiteramos
lo dicho acerca del dinamismo como epifanía del esse. En efecto, si en el plano
de lo material ha de tener el esse su expresión, so pena de sei" un simple
concepto vacuo, esa expresión no puede ser otra que el dinamismo de la substancia material. El agere sigue necesariamente al ess_e y por el agere el esse se
manifiesta y comunica ; y se manifiesta y comunica no sólo en cuanto él es,
sino también en cuanto "el otro" es: toda comunicación es intercomunicación
porque "obrar no es otra cosa que comunicar, en cuanto es posible, aquello
por lo cual el agente está en acto". 61 Y sólo en cuanto es posible, pues debe
necesariamente contarse con el dinamismo propio de quien recibe ("quidquid
recipit·ur ad mod'Um recipientis recipitttr") . De aquí que necesariamente debe
concebirse la substancia material como un ser-en-sí-para-otro y aun gracias-a-

otro,M esto es: en esencial interdinamismo manifestante, precisamente, de su
más íntima intimidad gue es su esse. 69
Volviendo a nuestro concepto de substancia materia1 y sus predicamentos,
es claro que ahora esa substancia debe ser concebida necesariamente como la
singularidad dinámica que es, cual la concreción híc et nunc de una de las
indefinidas posibilidades o síntesis ontológicas a que es susceptible el ser materializado.
Si esto es así, el mutuo y simult-áneo vencimiento de aquel dinamismo esencial comportará la anulación del esse respectivo en cada caso y, por consiguiente, ¡ la recíproca aniquilación de las substancias!
Mucho puede decirse acerca de la riqueza gue la annonía así lograda entre
ciencia y filosofía de la substancia malerial a través de una concepción dinámica del esse expresa, y esto sin concesiones oportunistas de la filosofía a la
ciencia; preciso nos será por ahora restar en parquedad. Confiando en haber
sido suficientemente daros en nuestra propuesta solución, destaquemos todavía
sólo dos consecuencias ha~ta aquí implícitas. En primer lugar, si la querella
entre "cuantistas" y· "energetistas" puede expresarse en línea causal como la
preeminencia de la causalidad formal y de la causalidad eficiente, respectivamente, parece que fallamos a favor -paradójicamente- de los primeros ahora,
pero sólo es así en tanto la actividad que propugnamos como causa de Ja
incompenetración de las substancias materiales no es sino la fundamenlalisima
expresión del esse de cada una: si "forma dat essc'' y el esse se muestra y es
descubierto como actus essendí a través del clínamismo que en línea existencial
es la misma substancia material, Ja causalidad que en este punto pueda asignarse se debe directamente a la forma substancial. Podría pensarse aquí en la
objeción vista de Duns Scoto, mas siguiendo nuestra línea de explicación es
evidente que la incompenetración surge sí por relación dinámica entre substan.
cias y cual oposición de una con respecto a la otra, ~ro en realidad y positivamente -recordam~ aquí la preferencia de Locke-- cual afirmación del esse
de cada una; y esto es causalidad formal.
Es decir que si bien fenomenológicamente la incompenetración lleva a con•
ceptualizarla como una oposición eficiente de un cuerpo a dejarse penetrar por
otro y recíprocamente, la consideración ontológica transforma aquella oposición "contra otro" -en afirmación "de sí", de la realidad propia de cada
substancia material. Desde este punto de vista, ese dinamismo fundamental

.
11

.. Continuidad de la materia, cap. V.
117 S. TnoMAs, De Potentia, q. 2, a. 1, resp.

132

Ideas que también desarrollamos en Continuidad de la materia, especialm. p. 93 ss.
st
Este esse es "aque1Jo que más inmediata e íntimamente conviene a las cosas"
pero además ''es también lo máximamente comwúcable"; S. THOMAs, Quest.
De Anima, a. 9, resp., y a. l, 17um, respectivamente.

dü/
133

�.
ten"al puede denominarse justificadamente impenetrabide t oda substanc1a ma
. ..
e si
l1.d d (la "solidity'' de Locke como aproximación). Por ello diJUDOS qu
ª
,,
· "
aceptábamos plenabien concordábamos con Hoenen y los energetistas • no
mente la solución.
E
do término si bien se mira nuestra resolución, conlleva la consen _segund
"abl; de haber logrado reducir la explicacíón del hecho a los
cuencra no espreo
. .,
d ,
1 '
.
. . .
1·ustamente al de no contradicc1on- mo o este e mas
pnmeros pnncJp1os seguro de lograr conocimiento científico estricto.eº

PERFILES SOBRE CASO Y VASCONCELOS

DR. JosÉ

SALVADOR

GuANDIQ.UE

El Salvador, C. A.

No ACERTAMOS A saber por qué aún se carece de un amplio paralelo entre
ambos exponentes del pensamiento continental. Agustín Basave Fernández del
Valle ensayó el de Unamuno y Ortega en un libro de juventud, con prólogo del
Ulises Criollo 1 que algunos criticaron, pero que tenía el coraje de enfrentarse
a tan cimeras personalidades con aliento y sin rodeos. En cambio, pese a que
el mismo autor ha explorado a cabalidad en Vasconcelos/ todavía no hay un
pendant entre Jos Maestros -así mayúscula y todo- capaz de ilwninar perspectivas y deshacer pésimos entendidos. Estos párrafos constituyen, apenas, tal
le anota su rubro, simples perfiles sobre tan candente y aleccionadora cuestión:
En muchas oportunidades nuestros lineamientos serán una vivencia más
cerca de Dilthey que de Husserl o Bergson, porque no vale distinguir a Caso
de Vasconcelos por lo que media entre el sereno y el apasionado, pues uno y
otro ostentaron su propio y distintivo pathos, el cual pudimos palpar quienes ,
como el suscrito alcanzamos la dicha de ser sus alumnos. Bajo la impecable
apariencia casista bullía el calor, la lucha, y diríamos la cruzada, oculta.ndo
la iracundia vasconceliana, mucho de análisis y proyección. 3
Y nos decidimos a abordar este tema porque en corta pero fecunda estancia

8 resp • ' 1El raciocinio humano, cuando
Summu Theol., I. P., q. 79,
· ·
'd ·
tiga · •n O invención parte de ciertas verdades inmediatamente
sigue un proceso e mves
c10
,
d
,
v' a de juicio
entendidas, que son los primeros ~rincipio_s, _P~ 1:l:~a~:'i:í1a::.. ; lcfr. también
resolutorio, a czomprobar con esos IWsmos pnnc1p1QS
De Veritate, q. 15, a. 1, resp.

"" s

THOHAS

ª· •

··

.

.

• Miembro de la Carrera del Investigador, donsejo Nacional de lnveatigaciones

' Migu el de Unarnuno 'Y José Ortega 'Y Gasset. Un bosquejo valorativo. (Prólogo de
José Vasconcelos ) , Ed. Jus, México, 1950.
• La Filosofía de f osé Vasconcelus. El hombre )' .su sistema. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958.
' Debo agradecer un prefacio del Maestro Vasconcelos a mi segundo esfuerzo a
partir de 2a. edición, que él me envió -cordial misiva suya de fecha 11 noviembre
1948-: "Muy distinguido y fino amigo: Teago el gusto de adjuntarle una nota sobre
su interesante libro Itinerario filosófico, por si desea usted usarla en la nueva edici6n
que prepara. Le saluda con .renovado aprecio su Afmo. Atto. y S.S. LIC. JOSE VASCONCELOS" . Y la incluiré en 4a. Ed. que saldrá en Jus próximamente, México, D.F.

Científicas de la Rep. Argentina.

135

134

�en la capital mexicana, avizorando casos y cosas que nos traje~on_ reminiscencias de etapas estudiantiles, se nos vino la idea de expresar siqu1era algo
en tomo a las dos figuras, en forma espontánea, sin mayores preámbulos,
acogidos a la hospitalidad que nos ha brindado Hu manitas por lustros, e incluso
de primera intención quise titular este esbow "Caso contra ~asconcelos Y
viceversa" ,4 pero nos inhibió tal vez la altura académica del anua1m del Centro
de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León o el hecho de que
las discrepancias entre don Antonio y don José fueron más contingenciales,
dado el querelloso momento que los enfrentaría, que medulares o de ideología.
Todavía rememoro ------&lt;:ual si fuese antier- el emocionado homenaje rendido a Antonio Caso JXlr Mario de la Cueva -ambos ex-rectores de la
UNAM- al conmover los medios intelectuales salvadoreños la penosa noticia
de.la desaparición del primero en 1946~ durante una jornada cultural de nuestra Casa de Estudios, habiéndome tocado antes el honor de pre--sentar al laborista azteca en el antigu,o Paraninfo que devoraron las llamas~ al fin nuestro
profesor en la escuela, hoy facultad, de jurisprudencia en _la unive~idad
que lleva por lema "por mi raza hablará el &lt;'Spíritu", vasconceliano ~r cierto;
y esas férvidas palabras despertaron en nosotros un alud retrospectivo, desde
cuando poseímos la fortuna de escuchar al máximo crítko del positivismo en
México tanto en el derecho como en filos.ofía, allá por 1939, época en que la
prepotente y masiva ciudad universitaria no existía -una facultad quedaba,
en San lldeforuo y la otra en Mascarones, Ribera de San Cosme- y merced
a.1a re1ativa distancia era posible, cual lo hrcimos varios, seguir las dos carreras a la v.ez, del centro a la colonia Santa María . . .
Generalmente quienes estudian la recia enseñanza casista son los expositores
de filosofía mas deseamos iniciar este &lt;'scorzo po.r su vertiente sociológica,
'
.
la primer;:.,. en que con él nos tocó abrevar, no sin que estemos convencidos
de que el Caso filósofo resulta inintelig:i,ple sin el Caso sociólogo, y tengo para
mí que aquella Socio'logía genética y sistemática,, ("atractivo manual e5;lar'.':
califi&lt;.a l\ecasens Siches, 5 de 1927, cuya 4a. Ed. es de 1945, que despues salio
•~sociología" y atesoramos su 9a. Ed. - Libreros Mexicanos U nidos, México,
1958--) .c;alta clave en el desentrañamiento de cómo Caso era ante todo y sobre
todo un pensador de lo colectivo, no alquimista de biblioteca.
_, Con respecto a ello, frecuentemente se olvida la dedicatoria: "A la memoria de los ilustres sociólogos René Worms, primer secretario del Instituto
Ver, del suscrito, con· el mismo rubro, Diario Latino, "Esa importante disputa",
San Salvador, l y II, 17 y 24 junio 1972.
.
.
• Reconocí expresa:mente el magisterio de Caso en mi primer libro Datos de Sociología, proemio de Rccasens Siches1 San Salvador, Tipográfica "La Unión", 1946.
•

4

136

Internacional de Sociología, y Mariano H. Cornejo, cuya obra alcanzó mere~
cido rango internacional (subrayado por él). A la memoria del eminente
historiadór, Carlos Pereyra, fundador de la cátedra de Sociología de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México".
Lo de Wonns indica la influencia francesa sobre Caso, que luego dejara'
lugar a las corrientes alemanas. por ejemplo, Freyer, Weber -Alfred y Max-,
Tonnies, Scheler y Wiese; y algo símilar pasó con su especq_lación filosófica
corno lo reseñamos en seg{iida. Y lo de Pereyra, Caso fue siempre, mucho más
que Vasconcelos, univf"f$itario, químicamente puro, rasgos muy típicos en su
obra y magisterio.
·
Servía como texto dicho libro en la materia al asistir, por primera vez, a su
cáteclta sin igual; y en breve Nota sobre la fundamenta.ción de la Sociología,
p. 391-4, con que termina la Ed. 9a. cil, hay una lJamada (única): "Véase:
E. Husserl, Meditati-Ons Cartesiennes, Meditación, Versión francesa de Levinas
y Peffer'', 1a cual revela el giro "germ¡mo" de Caso, ya aludido, incluso en su
hacer sociológico, como calibrar al "más grande 1os filósofos modernos, Descartes" (p. 391) mediante la lupa del creador de la fenomen0logía en vez de
recurrir a cualquiera de sus innúmeras fuentes galas. Ese oscilar entre alemanes y franceses o al .revés, no ha sido explorado suficientemente por sus
comentaristas. ¿Se querría poner al minuto o representó afán del propio
desarrollo? ¿Influyó en ello la llegada de los trasterrados españoles tan af.e.ctos
a sus tudescos? De todas maneras, Caso fue superior af verter los hontanares
de Lutecia que los de Germa:nia. Pero no adelantemos juicios .. ,
·

LAs

LE9CIONEs DE

GAso

Don Antonio -y es ,criterio peISOnaJ, aunque respaldado por muchos de stls
a!lirrmos--- fue mejor con la. palabra que con la pllllÍla, independientemente de
sus altas dotes de escritor. Caso era -filósofo o no- un tribuno, un mago
del discurso ..•
Sin embargo, las lecciones e.asistas me dejaban ---era asaz un adolescenteme producían una sensación extraña, desconcertante. Para continuar con la
sociología - primer año en jurispruclencia- un día hablaba de Tarde, y
salíamos aquellos pimpollos -plenamente persuadidQS de ser el hecho coleotivo
fundamental, al léxico francés, la imitación, con sus leyes lógica~ y extralógicas; otro, de Durkhcim, y todo era división del trabajo; aquel, de Gumplowicks, y el mundo se convertía en lucha de razas; éste, de Ward, o sea que
imperaba la sinergía social . . . Aquella palabra fácil -quizá demasiado-,

º

137

�supraexpresiva, francamente arrolladora, proteica, como dudo h~ya ha.bid,º
otra en la pedagogía de su tiempo y fuera de él, más que persuadir, arrastro.
Sería hasta su extinguimiento terrenal un virtuoso de las aulas. Y los muchacho le siguieron al ritmo m:;uavilloso de sus explicitaciones, a veces sin calar
en el fondo.
Don Antonio se nos presentaba elegante, atildado en vestir -y Vasconeelos
nunca supo a ciencia cierta lo que se puso encima, ni le importaría- de
sombrero y bastón con puño de plata, reluciente, guardando ant~ de em~ezar
unos minutos de silencio que pareci1;ron naturales pero eran bien estudiados
por él, para situar "en trance" al alumnado; y, de improvi8?, se desbord~ba
la catarata sin una duda, sin un tropiezo, sin un lapso, tersa, bnllante, sostemda,
al modo sinfónico, provista de todas las gamas, que él dominaba sutilmente a través de _inflexiones o gestos. Al conclnir, tomaba su bastón, llevó el
sombrero en Ta mano para cubrirse fuera del aula, y nosotros quedábamos
felices eon ... su verdad; mejor, alelados por su facundia. Pun_to.
Ese verbo fluyente le granjeó muchos admiradores y no sé cuántos adversarios. Pero su fina sensibilidad de artista más que de científico -si bien esto
parezca paradójico-- le hizo perder la paciencia cuando se te lle..,aba la contraria circunstancia que le desfavoreció en sus nutridas polémicas. En cierta
opor~dad, al comentar las clásicas normas tardeanas, y su fuente, la invención, expresó su vigencia alargándose morosamente al decir: el primero _que
elogió a una mujer: "tú eres una rosa", fue original; "el último sería casi un
tonto .. .''; y se calló esperando la unanimidad del auditorio, mas un ocurrente, truhán de escasos años, le ripostó: "Ah, maestro, siempre queda el
consuelo de no ser el último ..." Y el aludido, visiblemente contrariado: "Que
con su pan se lo coma ..." Y prosigi.üó la disertación.
Contra lo creído, Caso no era muy sociable, aunque su cortesía nunca le
abandonó ... Valga el enojo del entonces licenciado Gómez Robledo, abo.ra
bidoctor -Leyes y Filosofia-, porque, asistiendo a una de las asignaturas
impartidas por don Antonio, éste le. confundió con el doctor Cómez Robledo.
Caso -lo tengo muy presente- nos saludaba en la avenida Juárez, pero vivía
inmerso en sus soliloquios, introvertido, al contrario de Vasconcelos que ostentó
de extravertido, aunque poco cuidadoso del trato social como de su induroen-

taria.
¿ Qué repre.sentaba la materia bautizada por Comte, para Caso? En mi criterio, la aplicaci6n de la filosofía a lo social; tal lo demuestran párrafos: "Toda
fundamentación debe partir de principios absolutamente indubitables; de este
modo, si se razona correctamente la certidumbre del principio fundamental
comunícase a todo el edificio de la construcción científica" (Sociología, cit.,
p. 391). Don Antonio advino a la sophía procedente de las disciplinas jurídico.

138

sociales. La Soci9logía. implicó su preámbulo. Al presente, reflexionando sobre
su estupenda elocuencia, place calcular cómo sería nuestro filósofo en lo,s
ardores juveniles, si bien para ello recurriremos a- cuanto logramos acopiar
en algunas de sus exposiciones, comemando por Estética; y, de paso, recuérdese que Vasconcelos pregonó el monismo de la misma como m6dulo de su
sistema, imperante desde el "Pitágoras", y ya lo glosaremos ...
Infaustamente no fuimos directos alumnos de Caso en lq ciencia fundada por
Baumgarten, pues al llegar a Mascarones~ en años anteriores a que se colocara
allá Ja estatua de Fray Alonso de la Verat:ruz, ya había dejado de impartirla
y estaba en manos de Samuel Ramos, quien nos la enseñó con base en el
tratado de Croce, él, que en memorable disputa, habiendo sido discípulo
dilecto del Maestro por antonomasia, le llamó "demagngo de la filosofía"·
pero algo recogí de los cursos casistas al respecto, que seguían la línea de sus
"Principios de Estética" ( 1944), donde se ocupa de la intuición creadora, de la
teoría del arte en genera~ del arte contemporáneo, y a la posti:e, incluyera
Dramma per Musica, estudios acerca de Beethoven, Wagner, Verdi y Debussy,
seguidos de diálogo entre el estela y el moralista. Lo primero, más expositivo;
lo segundo, más doctrinario, al grado que no conozco, si bien es ·probable
que haya algún trabajo o tesis o monografía que contraste esa Estética con la
de Vasconcelos, y si no, debería acometerse porque encuentra su entraña.
En el otrora recoleto ambiente de Filosofía y Letras, de poca asistencia,
sin escuela de verano, estuvimos en dos cursos estupendos, abrillantados:
Uno, extensivo, Filosofía de la Historia· y don Antonio acostumbraba desenvolver a. un representante de dicha rama por semestre; vamos a reseñar su
enfoque de Spengler y Niet?.scbe.

El de- La decadencia de occidente no abrigaba secretos para. e.ste demiurgo:
Se lo conocía en el fondo y al detalle. Sns juicios iban cayendo certeros,
acertados, usualmente revestidos de una. censura que presentía admiración.
Centró el examen en esa obra, y no recuerdo haya mencionado Años decisivos
o El hombre y la técnico. Lustros más tarde, escribiendo En la ruta del estado 6 o consultando volúmenes cual Filosofías sociales de nuestra época de
C1'isis -Ed. Aguilar, Madrid, 1956- de Sorokin,7 extenso en Oswald como
parco para Toynbce, de continuo se nos aparecieron, vívidas, las admoniciones
casistas, tan explícitas, que al referirse a las correlaciones que Spengler trajo
• En lo. ruta del Estado, Ministerio de Educación, San Salvador, 1, 1964; 11, 1965.
En éste, Cap. Crisis política, paraleliz6 "El Hombre y la Máquina'' de Berdiaeff con
"El Hombre y la Técnica" de Spengler.
.
' En "Sociología de Ayer, Hoy y Mañana" por Sorokin, Revista /nteramericana ·ae
Sociología, julio-septiembre 1966, México, vienen aspectos que tratamos en Datos
de Sociología, Cap. "Sociología Enciclopédica y Sociología Analítica".

139

�a :r:ernate. de sus capítulos, don Antonio sencillamente las compietaba gracias a
aquel tesoro de conocimientos que se fueron con su muerte, mochos escapados
a libros, conferencias o clases.ª
El otro profeta que le vimos desmenll.7.M: Nietzsche, significó uno de sus
odio;-~ores a partir de la plática magistral (1907) incluida, ampliada y
corregida, en la sección InditJidualistas germánicos de "Filósofos y Doctrinas
Morales" ( 1915). A propósito, Gaos, Filosofía mexicana de nuestros días -Imprenta Universitaria, México, 1954---: "Llama la atención la apelación al
cristianismo como instancia definitiva para rechazar el individualismo del genial
alemán. Sobre la creencia pesimista de Nietzsche, más humana, más científica
más consoladora, está la creencia que con su carne y su sangre vienen infun.
diendo, hace muchas generaciones, las madres cristianas a sus hijosu. Y ello,
aplicable a los años mozos de Caso, no lo son tanto al 1:11omento en que le
escuché en Mascarones, a) menos enfáticamente (p. 102).
•

y agrega Gaos: "Este proceso de superación radicalmente espontánea del
positivismo recibió esthnulos de varia procedencia, índole e important:ia de los
demás términos del panorama filosófico de) joven Caso. Aquel de ellos que se
pre.senta ep un principio con más relieve está integrado por Nietzsche y
que se emparejan para Caso mozo como los representantes de un ge-rmaruco
individualismo e.xtremo. Caso no puede menos de reconocer la grandeza de
Nie~che y ve a Stimer mayor de lo que le vemos hoy. AJ elegirlos pata asunto
de sus primeras oraciones de tema no impuesto por la ocasión, cede sin duda
a la presión del volumen que ambas figuras habí3:° venido a ocupar e_n el
panorama filosófico divisado a la sazón desde México. Pero desde el pnmer
momento es de repudio la posición última que frente a ellos toma Caso. En
éste no cede a presión alguna, antes las resiste todas, y en este resistirse hace
pie en )a realidad qu.e será en definitiva la más propia suya" ( Obr. cit., p. 78).

1

recomendación para Caso, Qujzá por este lado entrañó la conferencia sobre
Nietzsche un ataque disimulado, indirecto al positivismo" (Obr. cit., 78).
Finalmente, su curso "Historia de la filosofía francesa en el siglo XIX"
que aprovechamos en aquellos lustros unos pocos, poquísímos alumnos. Nosotros, al cabo jóvenes inexpertos, llenos de esa osadía característica de los veinte
_abriles y pico, creíamos saber algo sobre hombres como Turgot y Comte, cuando
Caso nos sacó de dud_?S. Su radiogr_afía, por ejemplo, de los resonantes discursos
de aquél en la Sorbona, antecedente de la ley de los tres estados, y otms puntos
más, pese a haberla oído con reconcentrada atención en la clase de Sociología.
Oene_ral, pronto nos demostró que no éramo_s sino catecúmenos con alardes
dO(;l:Qs: Don Antonio, en una serie de lecciones vespertinas, entre la quietud
reinante en dichos daustros, acumulaba puntos de vista, horizontes, documentados sucesos, mientras el asombro cundía por doquier. Caso era un espectáculo
en la cátedra; y si en sociología nos convencería de que cada tendencia tenía
razón en este siglo XIX, visto por su linterna mágica, supimo~ que debíamos
ponemos a estudiar, pues la ignorancia nos dominaba.º¡ Lástima que ese, como
tantos de sus cursos, insustituibles no se grabaron cual ahora se estila ... ! 10 •

S~:r,

Don Antonio siguió fieUnfiel al enorme Federico; y el escogerlo para todo
un semestre en su programa de filosofía de la historia ( Año lectivo 1941, si
mal no señalo), lo contraprueba, por lo que sale oportuno transcribir de nuevo
a Gaos:
"Ante todo, ve en Nietzsche un gran artista (Caso adoraba a los artistas
más que a los filósofos o científicos, insistimos) , más todavía que un gran
pensador, aunque en ello comparte Ja visión generalizada hasta años muy
recientes. Caso anuncia y percibe la conexión de Nietzsche, a tra.vés de su
pragmatismo con e] positivismo: es claro que la conexión no ~onstituía una
• Ver del suscrito Desde Centroamérica - La maestrla de Antonio Caso, I, II Y
IJI Mbico D. F.,
Prensa, mayo~junio, t.963, amculos escritos a solicitud ama1&gt;le
de 'su entonces director Manuel lfoendfa.

La

140

LAs MOCEDADES DE CAso

Para ellas, como hiciéramos anteriormente, recurrimos a Gaos, quien les
dedicó un capítulo entero (p. 63-93), con fervor y acuciosidad, insertando
la conferencia dada en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM (obr. cit.),
23 de agosto 1946; y publicada por e} Centro de Estudios Filosóficos de la
misma, Homenaje a Antonio Caso, Ed. Stylo, México, 1947.
"El lo. de julio de 1905 tomó posesión don Justo Sierra de) puesto de
secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes en el gobierno del general Díaz.
La. Instrucción quedaba separada de Ja justicia. El nombramiento de don

• "La etapa del positivismo, que domin6 el panorama intelectual mexicano, y que
fue el origen de la enseñanza y de la creación de la cátedra de Sociología, fue superada
por una nueva etapa, que se inicia brillantemente con Antonio Caso. Como diée
Alfonso Reyes (Pasado inmediato, Sur, 64) bajo su palabra elocuente había de des.
vanecerse la filosofía positivista mexicana, que había recibido de Gómez Robledo los
primeros ataques. Antonio Caso ( 1883-1946) fue Rector de la Universidad de México
y profesor de Sociología; su cátedra, agrega Reyes, sería más tarde el orgullo de nuestro
mundo universitario, su elocuencia, su eficacia mental, su naturaleza irresistible, lo
cpnvertirían en ~l director público de la juventud", PovIÑA, Alfredo, Nueva Historia
de la Sociología Latinoamericana, imprenta de la Universidad, Córdoba, 1959, p. 290.
Y, a p. 381: UNAM, Escuda Nacional de Jurisprudencia, Programa Oficial de
Sociología, Pr-ofesor: Antonio Caso. Y aprovecho, para agradecer a Poviña, la ampli¡i

141

�Justo Sierra promovió el entusiasmo del estudiantado y de la íntelecrualidad
de 1-a capital. En nombre del estudiantado se encargó de saludarle con una
alocución un alumno de la Escuela Nacional de Jurisprudencia: Antonio Caso.
El 18 del mismo mes tuvo 'verificativo' una velada literario-musical organizada
e.n el Teatro Principal de To]uca por un Comité de estudiantes del Instituto
Científico y Literario del Estado, en honor del 'inmact1lado reformador Benito
Juárez'. Uno de los números fue un Canto a juárez, que recitó su autor, el
mismo alumno de la EsGuela de Jurispmdencia. Poco menos de 1.1n año después,
por abril de 1906. encontramos al mismo joven tomando parte en las oposiciones a una cátedra de Historia de la Esc_uela Nacional Preparatoria. No la
gana, pero los pe1iódicoo le señaJan, con el público, como uno ele los que
hubieran debido ganarlas, "si la cátedra no hubiera estado destinada de antemano al candidato oficial que la obruvo, aunque sin los votos de los catedrá.ticos más competentes en la materia''' (Obr. cit., p. 64).
Desde sus albores el orador iba hacia la enseñanza: Caso -repetimos-no se comprende sin las aulas, que fueron para Vasconcelos uno, pero no su
único medio de expresión, pues don Antonio, aún dentro del periodismo era
pedagógico y el otro aun en sus conferencias saltaba antiacadémico, mas oigamos de nuevo a Gaos:

11

"En el siguiente mes de mayo organizaron los estudiantes de la Escuela
Nacional Preparatoria? de Jrnisprudeneia, de Medicina, de Ingcnieria -y de
Bellas Artes, una velada conmemorativa del primer centenario del nacimiento
de Stuart Mill, que tuvo lugar en el anfiteatro de la cámara de diputados
con asistencia del Presidente de ]~ República, el general Díaz. De los tres
discursos que con otros números integraban el programa, el primero fue pronunciado por nuestro joven. Poco más, esta vez, de un año después, el 12 de
mención que me hace en el magisterio sociológico tauto en la Universidad Autónoma
de El Salvador como en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Mont.errey,
Nuevo León, México, pp. 311-313, en dicha obra.
'" "Carlos Pereira ( 1871-194'3 ) publicó en la Revista Positivista -un estudio sobre
"La Sociologia abstracta y su aplicación a algunos problemas fundamentales de México",
de carkter anti.organicista y de una extraordinaria bibliografía doctrinaria", Poviña,
obr. cit., p. 290.
11 "Caso fue designado catedrático de Sociología en la Escuela de D~cho de la
Univenidad Nacional en 1909. Hasta 1915 enseñaba la materia usando como texto
la Sociología del peruano Mariauo H. Cornejo, que ya conocemos. Posteriormente publica
su libro Gomo su experiemña ae la cátedra en e1 que marca su espiritualismo 61os6fico
y su sociologismo culturalista" (Povíña, obr. cit., p. 290). Y por nuestra parte, el
Comejo fue texto hasta que nosotros lo sustituimos por Datos de Sociologia en las
Facultades de Jurisprudencia y de Econonúa de la Universidad Autónoma de El Salvador, 1945, mediante Apuntes de clase y 1946, con mi libro inicial. ..

142

junio de 1907, interviene el mismo en el segundo de los seis primeros actos
públicos de una serie de conferencias recién fundada por un grupo de jóvenes
intelectuales. Aquellos actos se compusieron de músiea, poesía y oratoria. Caso
dio una conferencia anunciada bajo el título de La influencia de Nietzsche
en el pensamiento moderno. Otra vez un salto de un• año ' y en eJ de' 19081
en marzo, el 18, da la conferencia correspondiente al primero de los cuatro
nuevos actos de la misma sociedad, M ax Stirner y el individualismo; el 22
él y don Justo Sierra son los oradores en el más solemne de lo_s varios actos
a que para aquel día había convocado desde el 18 del mes anterior 1ma
junta encabezada por Caso, con el fin de honrar la memoria de don Gabino
Barreda, que con su obra, la Escuela NacionaJ Preparatoria, acababa de recibir un nuevo ataque de los 'ultramontanos'; y en octubre, e] 4, es el orador
único de la 'ceremonia civíca en homenaje al licenciado V &lt;miad que inició
las conmemorativas del prin1er centenario de la independencia nacional" (Obr.
cit., pp. 64-65).
Hasta allí, Caso se mueve dentro de la ortodoxia mental imperante; y Gaos:
"Mas del 25 de junio al 6 de agosto del mismo año (1909) lo vemos dando
los viernes, ea la Escuela Naeional Preparatoria, siete conferencias sobre la
historia del positivismo. El 5 de septiembre del mismo año pronuncia un discurso en la sesi6n conmemorativa del 520. aniversario de la muerte de Comte
que se efectuó en la. casa donde habitaba don Porfirio Parra, pero en los res,t antes meses del año publicó un ensayo sobre la 'Perennidad del pensamiento
religioso y especulativo', cuyo simple título ya dice qué separación del positivismo representaba" {Obr. cit., p. 65) .
ParaJelamente, Heroández Luna, diligente historiador de las polémicas casistas y nuestro compañero en. Mascarones desde principios de 1939, no se anda
por las ramas: ( Antonio Caso, embajador extraordinario de M éxico, Ed. Salm,
México, 1963) .
"1.-La oratoria del embajador Antonio Oaso.-Su fama como orador.Cuando el maestro Antonio Caso fue designado embajador extraordinario de
México, gozaba fama del más grande orador de la república. Esta fama venia
de tres lustros a.tras. Desde sus aJios mozos la oratoria le había servido para.
destacarse en el mrmdo universitario y politico de su tiempo. Su oración fúnebre al eminente jurisconsuJto Jacinto Pallares ( 1905) , su salutación al maestro Justo Sierra al tomar posesión de. la Secretaría de Instruccí6n Pública y
Bellas Artes ( 1905), su 'Canto a Jua rez' ( 1905) , su disertación sobre la Convención Francesa en las oposiciones a la cátedra de Historia Universal en la
Escuela Nacional Preparatoria ( 1906), su discurso en la conmemoraci6n del
primer centenario del nacimiento de Stuart Mill (1906), su conferencia sobre
'La influencia de Nietzsche en el pensamiento moderno' (1907), su conferencia

143

�sobre 'Max Stirner y el individualismo exclusivo' (1908), su discurso en la
conmemoración del licenciado Verdad ( 1908), sus siete conferencias sobre
la 'Historia del positivismo' en la Escuela Nacional Preparatoria ( 1909), su
discurso en la conmemoración del LII aniversario de la muerte de Augusto
Comte ( 1909) ..." Y le cortamos aquí suspensivamente para ir al ritmo de
Gaos, quien más reflexivo que el amigo Hemández Luna, torrencial en su
afán de llegar al Caso diplomático, m~t:iza~ .• _ _ _____ .
-"En la fecha de la alocución de saludo a don Justo Sierra tenía Caso 22
años y era estudiante· ele jurisprudencia. La conferencia sobre NieLzsche la d~
a los 24 anos' y siendo abogado. · Las m:riferencias sobre la filosofía de la
intuición ·y sobre Renan, siendo director, un director de 30 años, de la Escuela
Nácional de Altos Estudios, la más alta de la nueva Universidad y por tanto
el más alto centro cultural del país a la sazón. Antes · encontramos a Caso
como profesor de las Escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia (Nacional y
Libre), como secretario de la Universidad y del Ayuntamiento de México
y como primer presidente del Ateneo, del que volvió a serlo a fines de 1913"
( obr. cit., p. 67).
·

Y continúa: "Es, pues, cosa propada que Caso se destacó desde sus años
moros entre sus compañeros de estudios, entre los intelectuales de u generación,
en la vida cultural y política toda de la capital. Y es cosa no menos probada
que lo debió ante todo a la palabra. En las anteriores efemérides sólo figuran
discursos y conferencias, el Canto a ]uáre.z, y cuatro artículos o pequeñas
series de ellos entre los cuales los de fondos de la Reelección, que, aunque
anónimos, deben atribuírsel&lt;', no sólo por su condición de Di.rector del periódico sino por las ideas y hásta el estilo. Este es el mismo en todas las oraciones
enumeradas, más o menos ocasionales, políticas o filosóficas, pronunciadas o
leídas. .La oratoria de Caso impresionó desde el primer día. En la prensa de
aquellos años no se encuentran más que elogios para cada una de las piezas.
No puede caber duda de que la alocución a don Justo y la inteivención en las
oposiciones le eligieron para participar en el homenaje a Stuart Mill. Ni que
el éxito de esta participación y el de la conferencia sobre Nietzsche le hicieron
iniciar la segunda serie de actos de la Sociedad de Conferencias. Ni que las
intervenciones en los aclos en honor de Barreda, el licenciado Verdad, la- Corregidora, Verdi y de reparto de premios, presentación de los orfeones, conmemoración del 16 de septiembre y en el Museo de Artillería significa que era
el orador de México por aquellos años" {Obr. cit., pp. 67-68).
En seguida: "Lo impresionante de su oratoria empezaba ya por la cabeza,
la figura, la expresión, el movimiento. De la cabeza podemos juzgar aun
personahnente por los retratos y caricaturas: la misma melena1 pero más
alborotada, y más negra, naturalmente; los mismos ojos ya incisivos, taladran-

144

tes, ya jocundos, benevolentes; el mismo mentón saliente, enérgíco, imperioso,
que llegamos a conoc.er quienes ya sólo conocimos al Maestro en sus últimos
año~. En_ cuanto a aquello de que ya no se puede juzgar igualmente, tocios los
testunomos son contestes" (Obr. cit., pp. 68-69).
A continuación, Gaos, transcribiendo una crónica, la misma que Hernándcz
Luna (pp. 22-23) del libro referido, pero éste concreta la fuente: "Derrotas
~ue son triW1fos y lriunfos que son escarnios", La Opini6n, diario político,
mdependiente, T. II, Núm. 578, Veracruz, lo. mayo 1906:
Pero de todos hay uno que por parecenne el más cabal. reproduzco. Pert':neee a una _no~ la" reseña periodística de los ejercicios de oposición a la
catedra de HIStona. Entre la multitud agolpada a las puertas del salón se
abrió paso ~~ joven como de cera, quien nerviosamente se apoderó de la' trib~a, sacud10 la melena y rompío a hablar como un inspirado. ¿ Fue un
discu~ el que sobre la Convención francesa pronunció el joven Caso, pálido
Y nervxoso? ¿Fue una narración histórica? No: fue una brillantísima disertación de pens~d~r hon?º• dentro de las modernas corrientes del pensamiento,
dentro de los ultimos canones de la dialéctica, dentro del más elevado criterio
filosó~ico. T~mó l,as figuras culminantes de la Revolución Francesa, y les
extraJo su ps1cologia, y les arrancó sus ideas, y les desarticuló sus tendencias
Y les p~lverizó sus sofismas. Tomó la época, y la presentó sacudida, agrietada'.
convulsiva, llena de profundos abismos y de aspiraciones de justicia, y de vapores de sangre, Y explicó los choques y los conflictos y las calástrofes. Caso
posee temperamento de orador. El gesto, el ademán, la palabra, todo es en
Caso grande Y admirable. I ,a hermosa cabeza que lleva sobre los hombros
adornada de una crin luenga Y bruna, cierra el movimiento de las cláusulas'
espontánea vibrante y radiosa. Produjo el frenesí en aplauso. Caso tiene u~
~ltísimo concepto de la historia y una noble misión del arte." Mas el compañero
Hernández Luna perfecciona el suceso: "Algunos años después Caso declaró
a un periodista -Samuel Ruiz Cabañas-, '¿Cuál es la emoción más intensa
que ha experimentado usted en su vida?' " (Encuesta de Zig-Zag, 5 mayo
1921- que en aquella ocasión había experimentado una de las emociones más
intensas de su vida) . El día del acto, impresionado por la selecta concurrencia
}', sobre todo, por la brillante intervención del fogoso tribuno Diódoro Batalla 12

'
u ,A propósito:
al llegar Rubén a Veracruz procedente de La Habana , para d ec1r
• ¡o
.
en tenrunos de Torres Bodet: "El poeta salió muy pronto de dudas. Un he
d
' ·
·
ad
rmano e
su . in,tJmo ami~o .A,m o Nervo, Rodolfo, enviado por la Secretaría de Relaciones
Extenores, le md1co francamente que, caído el gobierno del doctor Madriz I d 1
,
d'
'b'
, e
e
Genera.I D 1az
no po 1a rec1 trlo como representante de Nicaragua pero q
I d ¡
,
ue o ec a.
b 'h . ,
ra a uesped de honor a la na_ción.' Mientras tanto, en Veracruz, Dario acepta una
vela~ p reparada en su honor. D1ódoro :S-atalla lee un caluroso discurso" ( Rubén Dar fo-

145
H-10

�que le había precedido en la tribuna, inició su discurso muy nervioso; pero de
pronto se rehízo ''al contacto de una inesperada y súbita fuerza desconocida",
haciéndolo que se reconcentrara, que hurgara en sí mismo y hablara con
elocuencia sobre el tema. Esta singularísima emoción le convenció de que "muchas veces el orador no debe perseguir el dominio de su emoción, sino, antes
bien, entregarse a ella, arrojarse a ella, porque es algo superior, algo sagrado,
algo que está más allá de las fuerzas humanas" ( obr. cit., p. 23).
Y continúa Hernández Luna acopiando fuentes diarísticas: "Por las mismas
crónicas de la prensa, sabemos que la oratoria de Caso impresionaba patéticamente a los grandes públicos que lo escuchaban. El día que sustentó su conferencia sobre Nietzsche, relatan los periódicos que la lluvia detuvo a muchas
personas; pero era tal el entusiasmo par oír al 'aplaudido orador Antonio
Caso', que poco después de )as nueve de la noche y a pesar de la lluvia, estaba
bien concurrido el salón del Casino de Santa María, con un público que
intenumpió varias veces su conferencia con aplausos prolongados, que culminaron con una ovación delirante al terminar" (Obr. cit., pp. 23-24, El Diario

de México, 14 junio 1907).
A mayor abundamiento, también del anterior: "Un análisis de los testimonios acabados de glosar, nos revelan que en la oratoria de Caso había: a) una
'hermosa cabeza', 'adornada de una crin luenga y bruna', sobre los hombros
del orador; a la que habrá que añadir la frente afeitada que nosotros conocimos, unos 'ojos, ya incisivos, taladran.tes, ya jocundos, benevolentes' y el
'mentón saliente, enérgico, imperioso', q_ue nos describe el maestro José Gaos;
b) un temperamento en el que descansaba, como columna dorsal, su estructura
de orador nato; e) una emoción que lo hacía hablar como un 'inspirado', como
un poseído por una fuerta sobrenatural; d) un gesto y un ademán admirables
que completaban el movimiento y expresión de su cabeza y de su mentón de
prognata; e) una palabra y una cláusula espontánea, a veces vibrante y
radiosa, a veces insinuante, suave, velada, como una confidencia; f) una condición de 'pensador hondo y de elevado criterio filosófico'; g) una capacidad
para situar las ideas dentro de las modernas corrientes del pensamiento; h) nna
docta habilidad para manejar los 'cánones de la dialéctica' y 'pulverizar los
sofismas'; i) una sorprendente facultad para extraer de las figuras culminantes
de una época su 'psicología, sus ideas, sus tendencias y sus aspiraciones de
justicia'; j) una belleza y brillantez en la composición de las frases, revelado•
ras de una 'noble misión del arte'. Todos estos ingredientes fundidos compoabismo y cima, FCE, Méltico, 1966, pp, 240-241). Y don Jaime traslada de lo
publicado en Di6doro Batalla, huella de su pasión 'Y de su esfuerzo, 1957, algunos
párrafos de esa estupenda bienvenida, pp. 241-242, donde campea la viril elocuencia
del tribuno.

146

nían
, en el público, a veces el 'frenesí en el
1 la ' oratoria de Caso y prod uc1an
ap auso y, otros estados subjetivos que se difunden
sueño, la oración y la muerte' ,, ( ,b
.
Y agra an como 'el en•
0 r. cit., pp. 25-26).

d

. Ahora vamos,ª. rehilar la casi inacabable serie de actuaciones p 'br
s1stas con su magico verbo, aunque lue o de las
,
~. I ~ caen el señalado capítulo de su ob
g
mocedades, as1 calif1co Gaos,
ra, o sea en el períodO
·
madurez .. _1a
que signa una precoz
Porque cuando don Antonio abrió su cruzada
. .. .
.
su instante de reformador ideol 'gi
I antlpos1bV1Sta ejemplificaría
incontrastable de su poderosa elº c~,. para e cual le fue muy útil el arma
ocuc1on.

DEL ATENEO A. LA UNIVERSIDAD POPULAR

Retomemos a Ga os, quien
· proyecta ese embrio .
•
ser al modo de Ortega u y
ºbl
nano penodo y tenía que
es pos1 e acercar a Caso con aq ·¡
muno con Vasconcelos si b"
•
ue como a Una,
'
ien a este no le gustaba
~ente, y algo hay de ello en el prólogo al libro de B -y _me consta personalcito en nota ( 1 ) - que 1
.
asa ve, s1 mal no lo recuerdo
o aprox.uoaran al vasco de las
.
,
cuales el Ulises Criollo llegó a d ecrr
. que debian
• curarse
.
angustias,
para
las
d.
dosis de aceite de ricino :
me iante una buena
"A principios del año siguiente el año 10
.
.
de la velada con que el Ateneo 'd I J
ya, prom1~c1~ el discurso inicial
e a uventud, asoc1ac1ón fundada en los
13 "Ll
cgamos ahora a la figura preeminente de A t .
•
filósofo Y sociólogo autor del .
.
n oruo Caso (1883-1946) notable
.
'
pnmer texto relauvament
d
'
escnto en México. Al ser nombrado catedr'ti d
_e e~tenso e sociología general
precocidad madura a los 26 aa c~ e es~ c1enc1a en 1909, -¿no constituye
preguntanarnos mternun . d ;,
de D erechO (¿no sería Escuela nos,
·
··
'
pien o.- en la Facultad
, mqu1nmos pues así. f
anos después?) de la Universidad N . '1
a encontramos a6n en 1939 30
Sociología general del peruan M _aoona co~nzó por fijar como texto la no;ab!e
.
o
anano ComeJo Pero entr el fil' t
meXJcano y el positivista pensador sud
.
.
e
l osoio espiritualista
A,
amencano no pod'a h b ¡¡
s1 que eu 1928 Caso publicó su SociolQgia
¿.
1 a er gas muy duraderas.
experiencia de diecinueve años de cátedra El
Y sistemática, producto de una
discrepancias respecto del de C
• p.
J ro o rece, como era de esperarse muchas
orneJo ero lo q
, .
•
frecuente a la realidad social
. .
ue mas mteresa de él es su alusión
b
d d d
mexicana. Por lo demás
t lib
_reve a
e sus páginas y por la habit l
f d"d
, es e
ro, por la relativa
libro para irúciados: mucho hay que lee~ªenr::: ~:e~ ad de su autor, es ante todo un
lo expresado o, simplemente sugerido H
ºd
y mucho hay que meditar sobn!
·
·
'
· a s1 o texto no 61
la
umvers1dades mexicanas sino en las de
.
,
.
s o en
mayoría de las
d
ha ,
vanos pa1ses launoam •
H
e su autor bm alcanzado cw.tro edic'
La
.
encanos. asta la muerte
El
10nes.
qwnta p6stu
h al
autor no modificó substancialmente el te.~to ori ,
'. . • ma, a s ido en 1949.
gmal, lirrutandose a agregar párrafos

rten ';'ª

147

�. l1onrar el 26 de enero a don Rafael
terior quiso
d l ~
últimos meses e ano an
'
.
El 8 de. 1'ulio inaucnua la
M' ·
primera \'CZ
::i·
Altamira, recién Uega~o a
exico p:r f
. his;anoamericanas con que el
serie de seis conferenctas sobre grabn -~s idgulraCsentenario de la independencia:
.
ó a la cele rac1on e
mismo Ateneo se sum
.
,
l de don Eugenio M. de H0Itos.1J
• f t't
lada
Ln
filoso/za
mora
·
la conferenna ue I u
d
. _. 1 del homenaje a la Corre•
El 7 de septiembre vuelve a s~~ el ora _nrl pdm~cipagurar.;e la Escuela Nacional
Q , ta con ocas1on especia e mau
gidora de uere. ro,
r·~ s uesta ba·o la advocación de la heroína. y con
Primaria Industnal para Nm.c P .
J
• . El 28 de octubre, pro•
.,
1 de las conmemorac1ones centenarias.
.
ocas1on genera
d
·os a los alumnos de la Um.,
di
en un reparto e prem1
nuncio un nuevo scurso
'niciativn de don Justo Sie-rra con
'd d N . al acabada de restaurar por 1
•
,
\'ers1 a
acion ,
. b
saben ustedes lo c¡ue paso--.
•,
ra) El ?O de noviero re la misma ocas1on gene .
d
tro 1· oven maestro -así pode. .
·olvemos a tener e nues
La primera not1c1a que v
d
d artículos publicados por él en
mos empezar a llamarle ya-, la e un par e
, G
I dimitió rui•
•
nte cuya Secretana cncra
1
defensa de la Universidac' prec1samc '
•
lto de un año
. . . . t y de nuevo es menester un sa
dosamente en JUnto s1gu1en c.
. d
tros discursos sobre los temas
. d
t
ra hallarle pronuncian o o
.
aproXlllla amen e pa
' 'el culto a los héroes y e1 tesoro de los humi~des''
'la paz prepara la guerra y .
izados por el Museo Nacional
y re.'&gt;pectivamente en una sene de actos organ
. 1 , " ( "La Sociología en México" ' II' por
sugeridos por los adelan~?s de la
Sociología del Siglo XX, por Georges
Carlos A. Echánove Tru1illo, pp.
• ~ .'
Ed Ateneo 1956). y le agradecemo,
G urvitch y Wilberl E. Moore, Buenos Aires, ; . )' b"' lrrs Antillas, U, p. 302. la
S · l , en Centroamerica
•
'd
a Echánove, cabe G. La . ocr~ ogia
ello• Datos de Sociología , y el haher s1 o
.,
algunos de mIS Libros, entre
mencmn a
1 1 titulo Tecnológico de Monterrey.
catedrático en El Salvador y en e_ ns
. . "Al rimero de estos cinco períodos
nferencia de homenaje.
" Gaos concluye su eo
r· ., d le laP denominación puesta por m1·
. ad A b
1 'mocedades' ' trans inen• o ·da obra y personahd
lo he llamado e 1 de as
• m a!
rfodo de •u propia v1 ,
.
1 .
ma stro Ortega a pnmer pe
.~
LPero a tratar el incitante e mstruc:oeas
-y
hasta
a,so
m.u-.
.
d d
mocedades f ueron coeu1
C
O I ga en esta conferencia tuve es e
d des paralelas de aso Y r e
·
.
,
tivo tema de las moce a.
f encía ni prolongada abusivamente mas
un principio qne renunciar. Porque una con er
'

3s;;:1;?;g•:n

allá de la hora, da. para ~an~o".H
Aritología, prólogo de Pedro Henríquez Ureña,
u Ver de Eugemo Mana e
ostos, •.
1 d H t
Madrid. Imprenta Juan
05 ,
'
, di
Eugeruo Car os e
5eleeción, arreglo y apcn ce ['ºr. ta "Junto a la Moral social ( 1888) hay que poner
Bravo 1952. y al final el pro ogms :
.'
l ·ovestidura de sus primeros
'
. . d"
e Hostos prununno en a 1
•
-el e~aord1nann iscurso qu
f d
'b' ndo en síntesis, con singulares
'l declaró toda su e, escn ie
. . .
discípulos ( 1884) ; en e
,
f
I ideal y el ~crificio de su vida, ,us prmc1p10s
parábolas y relampagueantes a~tro es, e b
de refonna espiritual y de mejoramiento
d la ensenanza como ase
.
l
éticos y su concepto e
.
b maestra del pensarmento mora
.
A
• Caso que este d1srurso es 1a o ra
A , .
social · Piensa
merica
, . ntoruo_ 1 ,,
?Q.21. y en La.r corriente.r literarias en la
"
en la Amenca espano a ' pp. .
l
1 . ón llamando a Caso e1
.
.
•M'
.
FCE
1949 p. 159-, repite a a USl
Hispánica c:-.xico,
•,
: •
filósofo mexicano", con giro restnct1vo.

°'

i48

de Artillería y en la fiesta de los Orfeones Popularei- Nacionales que se celebró
en el teatro Arbeu bajo la presidencia del señor Pino Suárez, Vicepresidente
de la República y Ministro de Instrucción. En juJio del mismq año de 12
inauguró un curso libre de Introducción a los problemas filosóficos en la
Escuela Nacional de Altos Estudios. El 16 de septiembre y el 22 de octubre,
siempre del mismo año dt&gt; 12, pronunció sendos discursos más Pro Patria,
en presencia del Presidente de la República, y en el homenaje a don Justo
Sierra, recién fallecido, organizado por el Ateneo de la Juvmh1d. En abril
del año siguiente publicó el artículo 'El conflicto interno de nuestra democracia' y en septiembre del mismo año participó con un Elogio de Ve,di en el
festival con que el Conservatorio Nacional de Música y Declamación con•
memoró el primer centenario del nacimiento del músico italiano. El 24 de
noviembre de 1913 y el 16 de febrero de 1914 dio respectivamente las confe.
rencias La filosofía de la i11tuición y El ari.stocratismo de Re11an, en endas
series de ellas, en la librería de Gamoneda y en la Sociedad Artística 'Carlos
J. Meneses'. En 1915 publica su primer libro, Problemas filosófirn1" (obr.
cit., pp. 66-67) .
Más completa sale Ja lista de Hemández Luna, sobre todo a partir de: "Su
eonferencia sobre La filorofía de Augusto Comte ( 1913), su discurso en la
in.auguración del Museo Científico Escolar ( 1914), sus dos conferencias sobre
'El espíritu del cristianismo' y 'San Pablo' {1915 L sus cursos de Estética en
la Escuela de AJ tos Estudios ( 1915), su discurso 'En honra del descubrimiento
de América' ( 1916) en el anfiteatro de la fücuela Nacionat Preparatoria, sus
conferencias sobre la 'Esencia del cristianismo' en la Universidad Popular
Mexicana ( 1916), sus conferendas sobre el 'Intelectualismo histórico de Comte' y el 'Materialismo Histórico de Marx' ( 1916), su discurso en el homenaje
al poeta Salvador Rueda ( 1917), su conferencia sobre 'La Cilosoffa francesa
contemporánea' ( 1917), su discurso en 1a Cámara de Diputado,; defrndiendo
la autonomí.a de la Universidad ( 1917), su conferencia l&gt;obr Ricardo Wagner (1918), su discurso en honor de Claudio Debussy ( 1918). su discurso e11
el Restaurante Chapulteper al conmemorarse el VIII aniversario de la fundaeión de la Universidad ele México ( 1918), su discurso de toma de posesión
del cargo de presidente del Ateneo Nacional de Abogados ( 1919) , su discurso
sobre 'El valor y la significación del genio' (1919), su conferencia sobre 'La
filosofía en México' ( 1920), su discurso de recepción a la Academia Mexicana
de la Lengua sobre la 'Oda a la mt'1sica dr fray Luis de León' ( 1921) y su
discurso al celebrarse el primer lustro de vida de la Federación Mexi&lt;-ana de
Estudiantes (1921). constituyen el total de piezas oratorias pronunciadas por
el maestro Caso basta el momt&gt;nto de ser nombrado embajador extraordi.
nario de México y que le habían servido para difundir su nombre por el
149

�.
· tar la fama del
público intelectual y polítko de la Re!lÚ1&gt;l1ca Y para conqms
más m-ande orador de México'' ( obr. cit., PP· 18-19 l •
e,·
'
l
.
e
I nde¡)endientemcntc de que la simple lectura de los titu os previene acer a
·
·
·
·
t C, sobre
&lt;le la e\·olución m uta! y social, du:ho
con1unto
emc~e 1mpres1~nan
todo por sus competidores t'Il sas justas: "Caso hab1a pronunciado algunas
de l'stas piezas oratorias en alternativa con los orad~res__Y poetas qu: en ~l
México de aquellos días gozaban de bien ganada adm;rac10;- E~ la Cf'I ~moma
luctuosa en honor del jurisconsulto Pallall'.s, alternó cm~ Ncn:es10 Garc1a ~~. . rn el torneo de oposidón a la cátedra ele Historia Um\·crsal. con 010ranJo,
J
5·
l
doro Batalla· en el homenaje a Gabino 'Barreda. con usto . iena: en a
ceremonia ele toma de p~esión como cfüel'tor de la ES&lt;"uela Nacional Pre!lara•o
· CO"'.. J=:.
Vasconcelos.
en la velada en honor al maestro Justo• Sierra,
' na,
v=
•
•
' •
·tas
Lu·is
G
Urbina
v José Santos Chocano: en la ceremoma c1V1ca
1
con os poe
·
·
l · ,..
fn·nte a la colurrma de la 1ndependenria. otra \'ez ron el vale . o,~ antos
Chorano: en Ja cdcbración del IX Anivrrsario &lt;le la Un.i,·ersid~d Nanonal_ ?e
~ .·
n Jo•r.
N Madas v, con Luis Cabrera: n la reremoma ele. recepcion
M CXICO.
co
,,..., .
s b"d
a la Academia Me •icana ele la Lmgua. con José López Portillo v RoJ,ª~· a, 1 °
es que todos estos personajes eran fj~s de p.rimer orden en _el -~rx1co ~-ulto
de ac¡uellos años. y su alternativa con ellC's es mrludablc que su",:º de caJa &lt;le
resonancia para amplific.:.r más la fama de Caso como orador.
y rehíla, Hernándcz Lu:~a, de los participantes al auditorio: ' 'Por otra parte,
la~ primeras figuras de la política mexicana de :u épo&lt;'~ -~S("UC~ron Y aplaudieron algunas de c-sas piezas oratorias. Porfirio D1az pres1d10 ~us ~iscursos sobre
John Stuart Mili, Gabino 'Barreda y el liccndado Verda_d; Fra~c1sco l. Madero
sus discursos 'Pro Patria'; José María Pino Suárez. v1cepres1dcnte de la, Reública. sus discursos sobre 'La paz prepara la guerra'. 'El culto_: les h •roes
~ el tesoro de los humildes·; Eulalío Gutiérrez, presidente P:°nsmnal de la
~epúhfü·a, su discurso de toma &lt;le posesión dd cargo con_io director de la E~·
1 Prepa.....
toria • Venustiano Carranza. su &lt;l1srurso en la conmeruc1a N ac1ona
,..
·
·
.
.
·
1
moración del VIII aniversario de la fundación de la Un1\'ers1dad Nan.ona
dt• Mé,árn, y Alvaro Obreg6n, su discurso sobre el_ nuevo l~ma de la Um':er.d d 'Por mi raza hablará el espíritu'. En total nnco presidentes y un , ..ces1 a
. d e
. Sª
presiden le de la República Mexicana escucharon la oratoria e ~so Y ) a ...
sabe que con el presidente concurren los núembros &lt;le su gabmete Y u_n
'
, 't d poli•:cos por lo que puede asegurarse que la oratona
numeroso
scqu1
o e
u
,
,
dr Caso era familiar a los personajes más salientes de aquellos reglfilenes de
la política mexicana,, lobr. cit., PP· 19-20) ·
.
'
·
·
"A
·
damente
entre
los
veinte
y Gaos concreta, cronolog1camente.
proxlllla
.
.
y treinta años de su vida: entre eJ e tudiante de la Escuela
Junsprudenc1a Y
el Director de la Esrnela de Altos Estudios ; entre la alocuc1on de saludo a don

.l:e

j usto Sierra y la publicación de su primer libro, se extiende un primer período
de la vida, obra y personalidad de don Antonio Caso, perfect.amente deslindado y aractcrizado por el empleo prácticamente exclusÍ\'O de la palabra oral
como medio de expresión y por la adopción de la posición que iba a toTil.'.lr
cuerpo en el período siguientl' ... {obr. cit., p. 92). O sea que Caso alborearía
merced a su estupenda oratoria, rnn muy poco periodismo, alcanzando un nivel
que jamás logró Vasconrelos ni siquiera en sus tiempos de la campaña presidencial. No es que ratifiqut"mos los juicios del ingeniero Vito Alessio Robles,
en '1'.1is Andanzas cnn Nuestro Ulises' exagerados virulent.amente por Blanto
Moheno, en 'Crónica de la Revolución Mexicana', T. 11!: Vasconcelos-Calles.
Cárdenas, (Ed. Diana, México, 1973), pero el aludido ni era elocuente ni se
esforzaba por conseguirlo, conforme al apotegma de que el poeta nace y el
orador se hare, aunque Vasconcelos, en sus arranque.s iluminados, poseía fuerza )' atracción, mas no en el sentido ni en las dosis casistas. Además, Caso tu\·o
una memoria feliz atenta al detalle. a la fecha, al dato, que no mantenía, ni
de lejos, d Ulises Criollo quien a veces me hizo el honor de pregunt~r
ternas o autores filosóficos usuales, porque así era él, sin aquel puntillo de
vanidad que abundaba en Caso. Y si confiamos todo a tma palabra: Vasconcelos era soberbio, no orgulloso. No sé por qué a menudo se nos ocurrió comparar c-1 magisterio filosófico de Caso con el platónico y el vasconceliano con
el de Aristóteles, toda proporción guardada".
Que don Antonio se haya destacado en ese período inicial a base de su
verbo, qul'da bien resuelto por Gaos: "Pero el nativo t.alento oratorio de Caso
se halló en el seno de un medio propicio. Lo más valioso intelectualmente
de la joven g_eneraci6n ingresante en la vida pública nacional recunió en
general a la palabra oral como enuncian estos términos de dos de sus miembros, miembros fraternales ... Obvio resulta que en semejante oyuntura de la
palabra y del pensamiento, de la rapacidad filosófica y la capacidad artística,
Caso, orador nato y el filósofo del grupo, iba a parecer en semida el arquetipo, a ser reconocido a poco por el presidente, el directivo, el maestro. Tanto
m~, cuanto que la palabra oral viene siendo en los países de nuestra lengua
algo, y por razones que quizás no se dan, al menos igualmente, en los de otras
lenguas sobre lo que no diré más aquí, por falta de tiempo, y porque acerca
del punto me he extendido en otros lugares" (obr. cit., pp. 72-73).
Se ha redicho que omos tierras de retóricos y oradores; pero sería sugerente
ensayar un estudio sociocultural de cómo la elocuencia en el ramo, directa,
aswne mayor importancia en las comunidades reducidas que en las cosmópolis.
¿ Habría obtenido don Antonio sin igual nombradía en el México 1973, extenso,
tnorme, con su smog y su falta de comunicaciones? Lo dudamos mucho, pero

151
L50

�Hcrnández Luna aporta otro factor, buceando en el contenido filosófico de su
verbo:
"Había además en la oratoria de Caso un elemento esencial: la novedad.
Este demento era como el contenido, como la sustancia ideológica de su
oratoria. Sus discursos siempre aportaban novedades, y sin duda, este elemento
novedoso era uno ele los que más impresionaban a sus auditorios. Los discursos
y conferencias sobre Stuart Mili, sobre Augusto Comte y sobre la historia del
positivismo, tienen como contenido, como sustancia filosófica la crítica y el
abandono del sistema de ideas positivistas que había formado el espíritu de
Caso en sus años mozos, y son ejemplo de la campaña qne emprendió para
desa.rraio-ar este sistema de la enseñanza universitaria. El propio Caso describió
~
.
aquella lucha contra el positivismo. En la campaña, escnbió. en que estuve
empeñado por los años de 1907 y 1917, en contra del dominio exclusivo de la
enseñrm7.a ele la filosofía positivista en las aulas de la Escuela Nacional Prepa•
ratoria traté de oponer excelentes razones filosóficas del agnosticismo comtista
y spen~eriano, cuyo punto débil es, y será siempre, la falta de una epistemología
vereladera, esto es, de una crítica de la facultad de conocer, que en Cornee no
existe, y en Spencer termina con la contradictoria afirmación de un no-relativo•
reaJ.incognoscible, cuyas manifestaciones son universalmente reductibles, empero, a la fónnula célebre de la evolución: "tránsito de lo relativamente
homogéneo, indefinido e incoherente, a lo relativamente heterogéneo, definido
y coherente" {obr. eit., pp. 26-27; y la. cita es del propio Caso, Ramos y ya,
w1 ensa,yo de valoradón perso11at Ed. Cultura, México, 1927. p. 7).
Y Herná.ndez Luna señala los hontanares: "Las razones filosóficas que Caso
puso
en aquella campaña al agnosticismo comtista y spenceriano, fueron
0
tomadas del panorama filosófico europeo que ofrecía su tiempo y que por
todas partes estaba dominado por tendencias irracionalistas. En Alemania el
irracionalismo se presentaba bajo la forma de voluntarismo de Schopenhauer,
del vitalismo de Nietzsche y el individualismo anomístico de Stirner. En Francia bajo la forma del contingencialismo y pluralismo de Boutroux y del
intuicionismo de Bergson. En Italia bajo la forma del idealismo subjetivo de
Croce. Y en los países anglosajones, bajo la forma del pragmatismo de James.
Los discursos y conferencias que Caso pronuncia en su campaña contra el
positivismo, se alimentan, se nutren de todas estas formas del irracionalismo
moderoo, que era la tendencia generalizada y dominante en las na:::iones que
iban a la cabeza de la civilización occidental. Pero aun cuando sus piezas
oratorias respiran todo este irracionalismo internacional, es el irracionalismo
francés el que predomina y ocupa sitio predilecto en su oratoria".
La tesis sale demasiado categórica. Eso sería en el embrionario periodo, al
que denomina Gaos el de las mocedades, antes de su obra escrita, ya que, según

152

el catedrático trasterrado: " ... bajo la fonna del :.istema clc la existencia como
eco~omía, desi~terés y caridad, prtra constituirle, en un tercer período, en el
me,acano alecctonador de su propia patria que ésta consideraría representativo
hasta el punt~ de elegirlo_ por su enviado extraordinario a los principales paí~es
del m_undo h1spanoamencano, con ocasión señaladísima" (obr. cit., p. 92).
Y, de1ando para lnego el cuarto y quinto periodo, agrupados así por Gaos
volvamos a Hernández Luna: '
'
. :•Las confe_renci~s sobre Nietzsche y Stirner y sobre La filosofía de la intuic1o71 Y_ La. f il~s~fza {rance~a contemporánea, tienen romo contenido, como
sus~nc1a filos,of1ca, res~ecnvamente, el irracionalismo germánico y e] irradonalísmo frances. y reíleJall la preocupación de Caso por buscar en el pano
de la ~~o~fía alemana y _ele la _filosofía francesa una filosofía con qué
al positivismo. Pe~o al _:JDJs~o tiempo e.stas conferencias CX'J)resan w1a simpatía
~referente por el u-racmnalismo francés, ya que mientras las teorías irraciona•
liS tas. de un Nietzsche y de un Stimer 'producen fonnidables estragos', las
~octnn~s ele un Boutroux y de un Bergson son 'la defensa sistemática de la
bbertad.
· ,
, Por eso dice Caso, que para 'derrocar de- su soli o a 1
.os pos1·t·w1stas
cm~leo el recurso de 'exponer la filosofía contemporánea, especialmente la d;
Errule Boutroux y Henry Bergson'" (Caso. Ramos y ,_,0 , p. 10).

su;::;

Y ese ímpetu oral se comunicó a lo escrito, de acuerdo con el multicitado
c?mpañero: "E.,;te_ irracio~alismo característico de su oratoria, es el mismo que
ci~ula por sus primeros libros Problemas filosóficos ( 1915). Filósofos y doctrmas morales (1915), Doctrinas e ideas (1919), y La existencia como ewnomía., como desinterés y como caridad ( 1919) , como que son libros formados
en gran parte con la refundición de las piezas oratorias que el maestro Caso
había pronunciado en su brillante carrera de orador. Y este irracionalismo es
también el conteni~o, la sustancia filosófica de las conferencias y de los dis.
cursos que el embapdor Antonio Caso pronunci!) en las universidades e ins•
tituciones
científicas de las cinco repúblkas hermanas que
recorr·,
•
.
•
10 y que
~crecieron el aplauso unánime de los públicos culto~ que Jo escucharon" ( obr.
Clt., pp. 28-29).
. El Ateneo brindó a Caso sede para sus triunfos e inquietudes, pues era más
fume asen~rse en un centr~ ~e tanto prestigio que ir de aquí para allá, aunque
en oport~mdades destacad1S1mas y egregia compañía a fin de proseguir su
trayectoria de mentor nacional. Dejaremos la voz a Pedro Henríque
~
d • ·
.
·
z rena,
om1Wcano ilustre (en nota 8), Cap. VIII de Las corrientes literarias en la
América Hispánica FCE México, 2a. ed. esp .• 1954, p. 268:

u

"Los miembros más conocidos ele) Ateneo son Antonio Caso Alfonso Re
José Vasco~celos, ~artín Luis Guzmán, Carlos González Peña: Mariano
Aceves, Juho Tom, el compositor Manuel M. Ponce, los arquitectos Jesús

s~:;
153

�Tito Acevedo y Federico ~fariscal, y los pintores Diego Rivera y Angel Zárraga.
Al grupo se unió Gonzále-z: Martínez,1 6 al.lllque pt&gt;rtenecía a una generación
anterior. Varios de sus miembros han tomado parte acúva en la política, especialmente Vasconcelos, Isidro Fabela, Alfonso Cravioto y Alberto J. Pani
primer presidente de la Universidad Popular (el segundo y último fue el Dr.
Alfonso Pruneda). Aunque nacido fuera de México, e1 autor de estas líneas
perteneció también al At&lt;'ne.o, fue C'I primer se('retario de la Universidad
Popular y, antes de ello, miembro de la redacción de El Antirreeleccinnista,
órgano del partido que se- oponía a la reelecdóo de Porfirio Díaz, y quc. con el
tiempo eligió a Madero presidente; el periódico fue suprimido por el gobierno

de Díaz tn 1910."

En ese Cap., ''Problemas de hoy'' ( 1920-1940), nota 2. "A esta generación
de trancisión pertenecen, el poeta y ensayista Alfonso Reyes (n. en 1889), los
filósofos Antonio Caso y José Vasconcelos, el novelista Carlos González Peña
(n. en 1885), el ensayista Julio Torri (n. en 1889), los poetaS Salomón de la
17

Selva (n. en 1894) y Rafael Heliodoro Valle (n. en 1891)."
Tal vez el carácter literario ....-si bien hay otras circunstancias- les quitó
a los del Ateneo mayor relieve en dicha obra, que Gaos percibe a damente:
"Aquella generación fue, pues, un prímer factor detenninante del pensamiento
de Caso, que la palabra manifestó desde uo principio como la a tividad al
cabo definidora de la personalidad del Maestro. Hay fundamentos para conjeturar con la más elevada r&gt;robabílidad que un mirmbro del grupo, Pedro
Henríquez Urcña, cuyo ma~tcr.io socrático dentro del mismo ha sido bien
recordado con ocasión dt&gt; su reciente fallecimiento, sugirió a Caso temas como
el de Hostos -ver, muy significativa la reCerenda a Nota (15)- y le incitó
decisivamente a conocimientos como el de Be~on. Pero también hay fundamentos para estar poco menos que seguro de que unos y otros vinieron a
insertarse en la trayectoria espontáneamente oriunda del nativo fondo de la
personalidad de Caso. y ciertas reservas que no dejan de hacerse perceptibles
en las referencias de Ureoa a Caso, signifiran a mi parecer, justamente la
originalidad de dicha trayectoria por respecto a ruanto vino a insertarse en
ella. Mas como quiera que sea de estas relaciones inte.mas al grupo, mucho
~• Ver, del suscrito, Gonzált:z Martlnez., d del búho, Gonzáli:z Martinez, m11estro de
los Contemporáneos y Radioscop!o de Gonzále: Mardnet, 1, i1 y lll, respectivamente,
\1 diciembre y 18 de 1971 y 8 enero de 1972, Diario Latino, San Salvador, compro-

bando cuanto Hemíquez Ureña afirma en obr. cit., p. 266: "Entre 1915 y 1925,
Gonzilez Martíncz influyó mucho en México sobre. loS poetas j6venes de entonces".
" Ver. del suscrito, ''Recuento necesario de un Latinoamericano que no fue Premio
Nóbel", I y 11 , Diario Laiíno, San Salvador, 4 mano y 11 mismo mes 1972, donde
glosamo~ la bibliografía de Alfonso Reyes, rn especial Pillado inmediato, México, 1941,
cit. Nota 9.

154

n:1{is p.
importantes
me parecen las del grupo en con1unto
.
rit.,
73).
con su medio" (obr.

'."1 o he recouido per;onalmente de .esos
mon como Hcliodoro Valle
H av_atares, tanto procedente de Salo. .
' porque st ennquez U .. ,
sus nrnbdades con Caso fuero
rcna no dc1ar1a de tener
d
,
n peores aJ entrar
gn o que unos se fueron con es'te
1 .
en escena V asconcclos; al
1 1
,
, como e rucara ..
cua e hondureño, separándose clefi ·~:
guense, y otros con aquél
1
.
1muvamente· pe b
bº
'
ayar tales discrepanc1·as e 1r
. al f on d o: is
' ro acc icn Caos en sos
- .
.
d "La, actividad de la Soócdad de· Con{
• erenc1as
¡)nm
d
espucs, 1as intervenciones de Caso
ta
•
. ero y
I Ateneo, al~o
, •
en ntos y tales t
umco y el sentido de estas interv
.
. .
ac os como orador incluso
.
enc10nes, s1gmfican ·
bl
m1rnto en México de un n1om t d
.
mnega emente el adveni.
·,
en o e magist ·
·
Jovenes, o de neoaacia en un bue
.d
. eno, s1 no ele mando, de los
liec Izo d e1 magisterio
.
n
seno
o
cuyo
correlat
,
0
s·
1
'
era 1a perdida
de
·
· 1 no , e mando
bilidad de la gerontorrac.
d
' por ~arte de los mayores, o la imposi,
ia en to os los senados y en breve"
.
No se trata aquí de una '-"'"ºta •• ,
(obr. cit., p. 73).
: """' pos1c1on merame t
.
que somos escépticos ante t' •
ne generac10nal -y conste
1
.
optcos tan aceptados
Espana-, smo de ahro d' t·
, .
como e de la del 98 en
.
.,
,
is mto, acronolo!!lc
'ta]
'
s1tuac1on y experiencia d,,.
~ o por v1 : " Mas seme1·ante
, , encontrarse llegando
ralmente parecería deber se .
a ocupar un lugar que natuguir ocupando aún p I
1
menos e e repercutir profundam te b
,
. or os mayores, no puede
depcton
· ., de la vieja guardia poen·u· .SO ted SI . ,m1sm a. Concretamente aquclla
. . •
s1 VlSta cb,o de
b
pos1bv1smo se presentase dcsd l .
ser astante para que el
d
Pe pruner momento 1
e suyo caduco. sin nec idad de nad
'd
a a nueva generación como
y
a vcru o dC' fuera" ( b
.
Gaos concluye subrayando tod 1 , f . .
o r. nt., p. 74) .
0 e parra o s1gu t "F
·
p_rev10 agotamiento del positivismo e M' ,•
.. ten e:
ue, por tanto, el
• d I
n
t'XlCo vivtdo en 1 .
.,
n encia e acceso inmediato d l
'
a
s1tua
ion y expee a nueva gener ·ó 1
.
·
en la capital, sin poder aguardar I
d.
. ac, n a magisterio de la cultura
.
a roa urez lo que d
superae160 autóctona cabe llamar!
. . 1'
e suyo acarreaba Ulla
'
a, ongma del
·· ·
.
ensenanza extranjera, que uando lle ,
, , pos1bvismo, antenor a toda
tiva".
go, resulto, pues, meramente corrobora-

y ahora
•
. otra voz hisp ana, d e d'1stmto
simio· "C
bergsorusta americano glorificador del 'homb~ e=· R~yes, _vasco~cdos -el
en 1904 el Ateneo de la Ju'ientud M ex1cana
.·
E s este iro1 • H. Urena fundan
b ate contra las guerrillas av-"d . d l
.: .e pnmer red u -to que ~e
...... as e pos1t1vLSmo 'Al
·
nue,·a corriente ---de ,igof050 tint
. . 1'
. ea Jacta est', porque la
e espmtua ista- parece ahogar los últimos
_
" . Ver del suscrito, "Todavia
, convive
. con nosotros e1 •rnagotable
tmr,, 18 abril 1970 ., __ Sal d
Salomón" en D' .
La
,. _,.
,
• .;&gt;;in
va
or,
rcpr
?6
•
~
,
3 ¡1n'I
~ n , N1caragua.
· ~
mtsmo ano en El eentraamericano,
. , 1aT10

155

�epígonos que aún ofrecen resistencia" (Cados Lópcz Núñez, Hori::onfe ~o~trínal de lo sociología hispanoamericana, Sevilla, 1953, p. 87) • Lo prox1mo
anterior rubrica a Gaos que hemos escogido en estos escorzos tanto ·po~ su
personal perspectiva corno por sus múltiples contactos con los protagomstas
del Ateneo, que surjen aqui y allá:
''Hace unos momentos- be e,..-puesto cómo desde un principio debieron vivir
el positivismo los jóvenes intelectuales de la generación de Caso. El Po5itivismo
estaba en México literalmente exhausto. La oficial conmemoración de Stuart
Mill debió de ser un acto de inercia del cadáver en pie que era el régimen,
como debieron de serlo a pesar de toda su aparente movilidad, los de conmemoración del centenari~ al cabo de ]os cuales le sobrecogió ]a Revolución. Caso
debió tomar parte en la conmemoración de Stnart M:m como en cumplimiento
de un obligado deber de guardar las formas mientras s: consumaba_ la. reno~~ción del fondo; cumplimiento facilitado, en lo &lt;lemas, por la sunuficacmn
histórica del filósofo inglés, el representante por excelencia del positivismo
para Caso en las conferencias sobre la historia de la direcci~n. Caso ~día
amar a Stuart Mili, como se encuentra declarado en los gmones de dichas
conferencias. sin necesidad de profesar la misma filosofía que el pensador

inglés" (obr. cit., p. 77).
Caso tenía que derivar de lo que estaba en su preconcepción pen,onal si
estaba dispuesto a llevar a cabo una misión renovadora y no quedarse en el
estrépito que circunda a los voceros ocas!onales: p&lt;&gt;r_ eso ;l de~ender a ~a1;e_da
no acentúa su -positivismo sino su liberalismo, en tesis mas soctal que hlosofica
en los remotos 1908, cual no se le escapa a Gaos, quien, a renglón seguido:
"Las conferencias sobre la historia del positi,-ismo, al empezar a tomarlo
históric.amcnte, empiezan a tomarlo como cosa del pasado, en el fondo ya no
· vigente; por debajo de las formas, guardadas todavía~ se hace una c~íti~a de
cada una de las grandes doctrinas o grnpos de doctrinas de los pnnCJpales
representantes de\ positivismo que concluye en rechazarlas todas. aunque no se
deje de utilizar posteriormente alguna. como la identificación del hegelianismo
y el positivismo por Taine, para situar, definir y poder crit-icar la moral de
Hostos."
Las obras más destacadas de este portoniqueño, Moral Social publicada
en Santo Domingo ( 1888) y el Tratado de Sotiología, aparecido en Madrid
( 1904), que Henríquez Ureña en su proemio "Ciudadano de América'' -véase Nota 2- alude como "breves tratados de Sociología (1883-1901 ) son
seguidas por el discurso pronunciado en la im·cstidura de sus primeros
di. cípulos" ( 1884), ''obra maestra del pensamiento moral en la América
Española', aíinna Hcnríquez Ureña, tanto en dicho prólogo cual en Las
corrientes literarias en la América Hispá11ica, que así fue destacado por Caso,

per~ ~ll~ puede d~berse a que el último tributo menos a Comte-Spenccr, que
los -~1~alment~ citados, o al afán de Caso por rescatar lo rescatable del
pos1hvismo, al fm renovador y no revolucionario en su apostolado pedagógico,19
lo cual se corrobora permanentemente en las exposiciones respectivas, balanceadas desde aquéllas por Gaos;
"Las filosofías de Nietzsche, de Stimer y de Hostos se presentan explicadas
por las personalidades de los autores hasta el punto de que se recuerda el
apotegma de Fichte: 20 'Qué clase de filosofía se tiene, depende de qué clase
de hombres se es'. Pero si el simpati2ar con todo filósofo y el entrar y salir
~r cada uno no era incompatible con la construcción de la historia de la
filosofí~, el ,hacer justicia a cada filósofo desemboca de suyo en el progreso
de la filosofm en conjunto" (obr. cit., p. 83).

:l

, Ya en
tiempo ateneísta Caso nadaba seguro en aguas tan procelosas
dandole VJ.ento a una cátedra abierta y sin recelos, habiéndose encontrado allí
con Va.sconcelos
y Ureña -¿sería extremoso Sócrates , Pedro, Plat'on, Ant onto
·
. ,
Y Ans~tcles José, en el hilo de las actitudes no para el fondo mental?-,
pero mtentras el Maestro universitario por excelencia, al grado que la propia
UNAM_ no se explicaría sin él, persistiera como lo continuó, preocupado de
tendencias Y campañas, con un bagaje erudito e histórico el Ulises Criollo
llegó a _esa juv_entud decidido a pensar por su cuenta y ri~go; y ya relataremos mas ampliamente en la segunda parte de estos párrafos algo que está en
alguna de sus obras autobiográficas- esos libros de barricada, tal los llamé
en Mendoza, al tener el honor de presentarlos 21 ante )as reservas del qoerido
profesor Oswaldo Robles-; llevó al Ateneo un trabajo filosófico sin una sola
cita, causando cierta sorpresa en aquel medio muy intelectualizado, faltándonos
1: •~~ando la
labor de Hostes, podemos decir que ha construido un sistema
sociologico ~oncreto, el primero existente en América, adelantándose mucho al estado
del pensamiento de su tiempo. En definitiva, se trata de un realismo naturalista de
~~ácter positivista Y de lineamiento sistemático, que permite atribuir a su autor ei ca1racter de •fundador., de la Sociología en América Latina" (López Nunez,
'obr.. Cl't.,
p. 343). Hos~os nac10 en una de las Antillas - Puerto Rico, 1839- y murió en otra
-Santo Domingo, 1903- estudiará en España, viajó por media América fue Profesor
de Dcre_cho Constitucional en la Universidad de Clúle, y de Sociolog{a y Derecho
Internaa~nal y Pe~al en la República Dominicana. Bien seleccionado -se:i por él 0
por Henr1quez Urena- para aquella conferencia de 03.50 •.•
'ª Fichte inspiro a Caso sus Discursos a la nación mexicana (1922) y Nuevos disctmos
a la nación mexicana ( 1934) , donde éste reasume su rango de mentor y guía
" "!'.~onomía ,Y P~~ye~c'.ón", palabras dichas por el suscrito al inau~arse la
~xpos1c1on del Libro F1losof1co Argentino, en la ciudad de Mendoza, sobre la penonahdad del Maestro Vasconcelos con ocasión del Primer Congreso de Filosof'a b ·1
1949, reproducido e~ Proyecciones, San Salvador, Opto. Ed. Ministerio de CultU:a: t~S;,
PP- 75-78. Y la revista Ateneo de El Sa/ziador las publicó -agosto 1949-.

157
156

�saber quién se impresionara má.c;, si el compatriota o el dominicano, ya c¡ue nos
consta la sonrisa de gusto con que Vasconcelos nos contó el sucedido en los
Liempos que fungía como director de la Ribliote.ca Mhico, cabe "La ciu•
dadela".
Lástima para aclarar el punto, que don Antonio no dejó páginas de A-femo•
rias como don José, aunque las vasconcclianas son muy ilustra.tivas de sucesos
poüúcos, pero no de cuestiones atingcntes a su desenvolvimiento filosófico.
De ahí que los avatares atcneís~ no ocupan mayor sitio en ellas, restringidas
a efímeras alusiones.

Pero, retomando el continuo análisis de filósofos y moralistas, casi obsesión

de) Caso originario, salta oportuno: "Al desaparecer en el decurso incontras-

table del tiempo la porción falsa en cada elaboración filosófica, los elementos
verdaderos y frcundos que la componían, han ido a integrar y enriquecer el
conjunto de datos, de premisas y de conclusiones, que informan el riquísimo
caudal de la especulación contemporánea". De estos conceptos infiere Gaos:
''Desde el primer momento, en suma, toma Caso la fi)osofia fundamentalmente
en forma 110 dogmática sino lzutórica. Es la forma más moderna de tomarla.
Si no fuera porque el nombre no debe imponerse a quien por sí no lo recabe o
acepte, diría que es la forma 'historicista' " {obr. cit, p. 83).
Mucho se ha criticado a don Antonio ese oscilar entre epígonos y mentalidades, y ello enfocaremos mejor al tratar de su "sistema", pero .n o se puede
-y sentimos disentir con Gaos-- rematar en que fuera un historicista más,
calificatt\lo que Dilthey rechazó indignado ante la acertada puntería de Husserl en ese rumbo. Caso se valía de éstos y aquéllos, tanto en la cátedra como
en la polémica, no por considerar un elemento del conocimiento a \a dimensión
temporal -el q11é del historicismo-, sino en la lucha por centrar su pasición
personal, siéndole desfavorable que en medio de la oceánica cantidad de asuntos
tratados a veces no llegó a concluir, quedándose en la exposición de los
mismos, lo que llevaría a sus adver:;arios a calibrarlo cómo sincrétiro o al
2
menos enciclopédico, cuando Caso era cuidadosísimo de su rara metódica. ~

Vasconcelos, cuyo ángulo "historicista" no era su fuerte -así lo demuestra
su manera de lústoriar a la filosofía- iba a su objetivo sin pn:ocuparse de
cuadros generales, de tendencias imperantes, de escuelas académicas y menos
de andar clasificando a los artistas -como, al contrario, practicó Caso, divin Muy .acertado, Ed1ánovc Trujíllo: "Diré finalmente que no obstante la. inclina·

ción fundamentalmente filosófica de Caso, su Sociología (nombre definitivo de la obra)
no puede ser coruiderada como sociología filosófica. Cuando deriva hacia la filosofía,
el autor lo hace con plena conciencia de que abandona el campo estrictamente científico
para buscar raíces en otro terreno, pero sin que éste invada con sus tierras el suelo

diéndolos, en . su Elogio de Verdi, en f1·1oso· r·1cos y cread
r·
·
manera que sm excursos doct nnanos
. . expresó
ores
iguratwos- de
d d
su idea de Pitá.goras mas· 11'
,
,
su ver a , su monismo estético
a Y mas aca d
' ·
•.
'
mucho al tino y al otro I
d
e exeges1S adnuudas. Esto influyó
,
, a gra o de que al insta . d 1 .
unproba enconlrar el casista
.
nte e mtema e.s tarea
. .
•
, mientras el vascon r
f
mmterrurnpida sucesión de
b
ce iano o rece apoyo en la
' sus o ras, menos am
t
, .
Caso, pero más coherentes
p ias crnat1cami&gt;nte que las de
, ras«o que es ad
"bl
remota época en que se encontraroºn d
vlerll e en ambos a partir de la
entro &lt;el Ater
·
ca bo su sede y cuartel creneral
I
ieo, uno inmerso en él al
.
o
, Y e otro aprovech' d
d 1
'
sm darle al mismo la importancia de Cas
. . ~ ose e a coyuntura, pero
o Reyes. Desde luego Caso era I t
,º' m siquiera la de Henriquez Ureña
.
,
e a enctsta po
t
.
tramatorio y no del todo f
r an onomas1a. Vasconcclos el
d
ervoroso, tal lo revela
t .
.
,
esconocido pero sintomático meJ·o d fi . .
un esti.momo suyo, bastante
Al
•
.
,
r e 1ruttvo:
vemr el Uhses Criollo a Cuzcatlán J U
y entre aquéllos y f.stas el Ateneo d
t1aron de honores y atenciones,
mientras el doctor Victon·
A l e
a vador le rindió cálida acogida
· no ya a se duele
·
'
posesión de la nueva junta directi , z.3 I 23 , con motivo. en la toma de
"El l"
.
va, e
de enero.
1cenc1ado
señor don .José V asconceIos conocido
. .c
.
d f
en la recepción que como sOCIO
· H onorano. le' biz.
orno
I .e ama extensa '
que aunque él no era para este ca
h b'
o nul'Stro nstituto, manifestó,
Revista Atc11eo 1931
m.~ , .a ia aceptado el nombramjcnto
»·2.~
•
• m comenta.nos
· ··
Caso no; al menos, a la nacional.
..• Vasconcelos se fue a la política.

,

ª

r

El~

s·

. :ero se prc;;entaría el trance de que el Ateneo
ficientc o, vale la paradoJ·a de
. d
. .
de la Juventud fuera insu• masia o amh1c10so •
d ·
d on Alfonso Reyes. "Entret
, mas CJcmos la palabra a
·
anto que pone
· ·
Escuela de mayor J·erarquía no b d :mos sitio la nivcrsidad deso la
.
,
a an onamos nuesu:
rb
1
llempo, el Ateneo fue siendo menos exc1us1vame
•
as i • res abores. Con el
n te 1·iterano
su misma latitud

ª

.

.

\
Poviña nos une así.· "Haccmos un grupo
· ,¡ lfrcdo
,
.
•
con los profesores d e
Socio og1a que han publicado, a1 rrusmo
tlcmpo
obra .- aparte
L •
Sal vador cuenta con dos maestros d
. .,
s -1stem.. t:1c.as sob~ la materia. El
V t .
.
.
e prestigio que llena
d bl
••
ic onno Ayala, quien fuera cate.,-·a·
la F
o ese o e requisito. Son:
.b
w-a co en
acuitad d J .
su 1i ro en 1921 con m o tivo del Pn"
Ce
.
e unsprudenda, que publicó
G
di
mcr
ntenano de la I d
d .
uan que, profesor de nacionalidad
.
n epcn enc1a i y José Salvador
mexicana que f
d .
tanto en la Facultad de Derecho como
I d
uera cate rático de Sociología
atribuya la nacionalidad mcxican
en ~ e conomía" (obr. CÍL, p. 311). Que me
de Filosofía, en Mendoia fo~d se e:r.p ica !'ºr habemos conocido en el Congreso
,
o este aervidor parte d I d 1
.
Y por haber drsarrollado mucha de . l bo
d
.
e a e egac1ón nie.idcana.
veinte años de residir en •
d rru a. r pe• ~gógica Y cultural durante cerca d'
.,
mi segun a patna Mex1co
e
y gloso el pasaje en Gavidia, tl amigo
Darlo .
"
Nota 15, p. 203, Ministerio de Educación 1967 d
II, Cap; ,Eto~ya, Declinación",
y Vasconct:fos, tal veremos en su o rt , .
, o~ e le dedico vanas páginas a Caso
ese campo", cu.al dijo en San SalvaJ:r :::gunad,dal hn ateneísta también, sin "ser para
o .....

E

de

d

de aquél" (Obr. cil, p. 322).

159
158

�.
.
ºd d
Un secreto instmto
nos dice qu e pasó la hora
. , del
le quitaba neces1 a . . .
'd el L ., ·roen nos pennitía la acc1on en
b'
peraúo a la ca1 a e 1egt
El
Ateneo.
e.aro 10 o
. . b d 1912 fundamos la Universidad Popu 1ar,
otros medios. El 13 de d1c1em re el
b.t
·us tallrres y sus centros, para
"b
buscar a pue o en s
escuadra volante que 1 a a
t d' SUJJerior s ni tenían tiempo de
.
podían costearse es u 10s
b'
llevar a . qmt&gt;nes
no 1 aquellos• conoc1m1en
. . tos }•a indispensables que no ca ian,
1
concUlTll' a as escue as,
.
.
I iV&gt;riódkos nos ayudaron.
l
orramas de las primanas. ,OS r
'
·a·10s
sin embargo, en os pr g •
·u Nos. 0bl1'garon a no recibir subs1
f · on au.x1 os
Varias empresas nos o rl'C'1er
ºbf 1 . descansos del obrero o robando
del Gobierno. Aprovechando en lo pos1le os tr es la Univen;idad Popular
.
d d 1de lo consentían os pa on
horas a la Joma a, m_
- . hazaria de que pueden enor~llecl'rse los que
continuó su obra 1~or diez anos:
t y otroJ ensay11s, MC:xicn. 1951).
la llevaron a ténnmo ( Pasado mme ta o
.
'
,

¿·

1

'en el invierno de- 1915. segun las

y Gaos: • El curso de Caso tuvo ulgard_ . , d 1919 conservadas en la de
aJ b d 1 'preliminar' de a e ic1on e
•
•
1 ¡·

primeras p. a ras
e
de EuEd
a to
d 1915·
primeros meses de este año.· ¡&gt;residencia
·
1943.' Invierno
e
·
,
I
.
d
l
primna
vez
Ministro
de
u(V
los por ·1 era e es1gna o a
Gutierrez, bl" asconce, dese)
'
. guerra con (',arr anza. rivalidad de Villa y Zapata;
ración Pu 1ca, recuer
. d e cuan t as \ ·eces la atacan los carran. J
, t' que In picr
defensa de fa &lt;:1p1ta por es e, sob~e rl cristimü mo para don Antonio?_¿ Una
cistas ... i Qu fue aquel curso 1 . , d caridad? . Una fu~ de la cucun .,
1 •
standa una ecc1on e
. t
.
.
lcccion
'
. e "d
J? . Un desafío a la circunstancia,
. a a circun
f . compensatono
t ea . e
,
, una
.
tanc1a. un re ugm
l"d
d
voz
saldrta
con
mas
energr.cas
•
· · d la persona 1 a , cuya
reacción de afmnac1on e
I
r la cabellera leonina? . . . Fuera de estas
vibraciones del rostro coronac o po
te 'circunstan ial' o si lo
• ..
1
f ra no fue el tema puramen
.,
pos1b1hdades a que ~e ' , am lio
rof undo que en de la mrra relacmn
fue. lo fue en un sentido mas . ~ y dp 1915" y por allí de- filaron Nietz..
11 •
tandas d I mviemo e
.
con aque as circuns
·l eli ro drl hombre, reiterado en La person_a
sche, ya \ratado en 1907, E p g
I ha frente al Estado Totahhuma11a, postrero volumen del Maestro en su uc
A

tario =5

,

9 9

~

: ina~ de temas desarrollados en 1 1 con
En I 916 un opusculo de 40 pag . .
er'' y una nota: "Esta idea
D
"Ser es luchar ,·1v1r es venc •
b
lema
de
Le
antec,
1
1
'd
b
a
mi
hermano
Alfonso
Caso"
(
o
r.
de asimilar el juego a l¡i. luc 1a a e o
.

,

, .
bozo · bien
. .
f casista desborda los itmJtes de este es
• SI
La abundante h1bhogra ia •
. 1 . .
l'n sus directrices cardinales.
haremos algún esfuerzo por smtettzar a, s1qmera

cit., pp. 103-104).

.
·entes de esa etapa: La ptrsona hum1111a
,. Aumentados y corregidos trahaJos _provend1/ h b
( 1942) . Fil6rofos y moralistas
. . ( 1941 ) . El peligro e om re
,
. ,
'1 el Estado tot11l,tnr10
·
•
•
mo uonomta como des1ntu,r1 Y
[
(1943) . nue\•a edición de La c.ustcnc1a co
,
ranceses
•
• · ( 1944)
como caridad ( 1943) y Principios de Estet,ca
.

DE

TRIBUNO A PERlODlSTA

Caso comienza oratoriamente hasta que en 1915, justo el año que imparti6
ese curso de invierno, acabado de reseñar, apareciera su libro iniciatorio:
Problema.t filosóficos, alternando dt'Sde entonces verbo y pluma, en dosis muy
equilibradas aw1que sería imperecedero por aquél y no por ésta:

Seguiremos en el múltiple itinerario al maestro Recasens Siches, quien en
Estudios de Filosofía del Dneclio adscritos a Filosofía del Derecho por Del
Vecrhio-UTIIEA, México, 1946, T. II. pp. 571-577, le enmienda la plana
a su colega, Gaos, citando en la entrada: Filosofía de la intuición (1914),
"obra en tomo del punto de vista bergsoniano; Problemas filosóficos ( 1915), al
cual el otro eminente trasterrado le confiere ser el primero" (obr. cit. p. 67).
Y es de justicia onsignar que, a pe.sar de que Gaoo analizó La biblioteca dt'
Caso (obr. cit., pp. 55-62) a invitación, seg{m declara, de Vasconcelos ~ Garr.ía
Máynez -p. 55, Nota 2-, y, El Sistema de Caso, del cual nos ocuparemos
enseguida. igual que Las Mocedades de Caso, ya omentadas aquí, la enumera.
ción de) re-cardado maestro Reca.sens/ 6 es más completa; ambos de la Escuela
de MadridY Filó.so/os y doctrinas morales ( 1915), ensayos sobre hombres e
ideas de Europa y América; La existencia como economía y como caridad ( 1916); La existencia como uo11omía, como desinterés y como caridad ( I 919}; nueva versión del mismo tema; Dramma per Musica ( 1920) ;
Discursos a la nación mexicana ( 1922); Ensayos críticos y polémicos ( 1922);
El concepto de la Historia V11iver.ral ( 1923) ; El problema de M éxicc:, y la
ideolo¡¿ía 11acio11ol ( 1924) ; Doctrinos e ideas ( 1924) : Discursos heterógeneos
( 1925); Principios de Estética ( 1925) ; Historio y Antología del pensamiento
filosófico ( I 926) : Sociok&gt;gía Genética y Sistemática ( I 927) ; El acto idea/o.
rio ( 1934): la filosofía de Husserl (1934); Nuevos discursos a la Nación
Mexicatza (1934); Me}'erson y la Física .Modema ( 1939); Positivumo, Neopositivismo y Fenomenología ( 1941) ; La persona humana y el Estado totalitario ( 1941); El peligro del hombre ( 1942); FiJóso/os y moralistas franceses ( 1943); nueva edición de la existencia como economia, como desinterés
y como caridad (1943); nueva edición de Principios de Estética ( 1944)."
'" Le debo al doctor Recasens Siches, "A guisa de prólogo" -México, D. F., diciem.
bre de 19%- que utilicé en la primera edición de Datos dt Sociología, estímulo en
mis inicios sodofilo,óficos en la UNAM; y dos menciones, a p. 66 en lo correspondiente
a México y pp. il0-71J, 3 El Salvador de la obra cita.da en el texto; y, a trav~s de

Humanitas, me uno espiritualmente a sus discípulos que Jo homenajearon en la capitaJ
mexicana el agosto p:uado.
:n Ver, del suscrito, ''Or1ega contra Uoamuno", Huma11ilas, Monten-ey, México, 1970,
donde examino la llamada "Escuela dt Madrid". especialmeme las postreras posiciones
de Gaos y Reca.sens.

160

161
ff . fJ

�. . . d Reca.sem para cada obra, no sólo
Lamentamos omitir los certeros JUldc~os e . nados sino porque éstos, incluüa d" 1 ··óa de los fütu ios menr.10
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por la amp
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. d dicado al pensamiento latinoamericano, o l•
so, figuran en ,,olumen aparte,_ e
l utores desde el Bravo hasta
uienes se m tcrcsen por ta es a
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d , .nca.lculables proyecc10nes, aporta
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1a Patagoma, pero
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I UNAM- no digamos para estudiosos

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Po'lliña, tan ar:uc1oso, .
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na.ria (obr. cit., P· 290):
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h s libro~ Men ieta y
"Caso ha publica o mue O
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tres gmpos a sa r.
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{1915). La existencia como econom1a,
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.
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anterior ¡stona:
El concepto de la histono umvers
como desinterés 'Y como carzdad 933). , ,\)' de sociolo ía, tales como El pro. Grnettcn
, · 'Y Su ~
,; de 1a m
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desde su tercera e ic10n
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temática ( 1927),
que
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. l , 1,arec1endo la cuar en
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noinbre de Socio og1a, a
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1949. 2) Estudios sobre historia de la a/. :so
ceses ( 1943). 3) Ensayos,
morales ( 1915), hasta FilóJofos y moalr ts ~:
s los Discursos o la nación
.
d'
rsos entre los cu es c1 amo
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conferencias y lSCU
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son· La persona hwnana 'Y e
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mexicana ( 1922) , Y su
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mbre ( 1942) y México (1 3 •
. • (1941) El pe 1igro ae1 1w
estado totalitano
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.
322 ) . "El pensamiento
y por su lado, Echánove Trujildlo l(obr.
cocno por lo que
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l' .
( 1922) Discur.sos a In nac1on
Ensa)'OS cnticof y JJo emrcos
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11925)
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,
1924) Di.scunos hettrogéneos ,
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mexicana (1922), Doctm:a: e ~aJ
(!934) y Mb:ico (1943).
.
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Nuevos drscursos a
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. l' ·ca e histórica- no alcanza
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· ta -filoso 1ca, socio ogi
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Núñez y su obra
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Mendieta y Nunez - , I y 11,
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sociológica: "Enfoques soc1opo iu~os T
la de los Grupos Sociales 28 Y
.
.
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Diario Latmo, Crlncas 1
.
l . . periódico, comentan.o, este mes, so re
29 mano de 1967; y por salit en -~1 mwno
y C;i:mi.ncá Tru11l o.
maestro mexican

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enciclopedismo, muy siglo XIX cual si sus libros formativos apenas en los

balbuceos de la presente centuria lo hicieran seguir nódulos de dilatadas perspectivas, aún dentro de los marcos sociológicos, algo que se advierte con
sólo echar una mirada encima del prott&gt;ico y esmaltado mapa de sus cxhuberantcs escritos, de filosofía al arte, de política a fisica, de historia a economía.

Apenas, entre los de su ieneración, Alfonso Reyes -véase nota 17- encuentra tal proliferación de publicaciones, aunque las del eximio regiomnntano
llevan la impronta literaria, "~va en aquéllas de empuje filosófico o históriro,
porque ese ritm de tres y hasta cuatro .libros anuales resulta difícil de sostener,
aún para. escritores tau prolíficos como Vasconcelos. Cierto es que, rn Caso,
menudean ncoversiones, aumentadas y corregidas, pero éstas no quit.:1.11 mérito
ni defe tos a una producción sin igual. mantenida por décadas, dentro y fuera
de la cátedra, de cargos administrntivos y alternativas políticas universitarias, de altos y bajos frecuentes en los azarosos jalones de la Revolución
Mexicana. Todavía, que sepamos, no existe un catálogo de obras (:ompletas,
que satisfaga a los especialislas en los \'arios géneros abordados por Caso, labor
futura, en espera de elementos rapaces &lt;le acometerla, con vigor y técnica.~g
El problema se complica al ponderar la fecw1cla tarea de Caso en las te\•istas
y periódicos, ya que, al momento, sólo hemos reparado en sus libros, o algunos
folletos, quedando aparte la ilimitada región de sus artículos no tan volanderos,
pues el Maestro, extendería sus lecciones a las planas periodísticas, abordando
cada semana, por ej~mplo en las gustadas entregas semanales a El U 11foersal,
:o Las listas bibliográficas que hemos venido ofreciendo demuestran dicho \'aCÍo, por
Jo que es tarea casi descubridora colel'CÍona.r la producción casista en sus libros y
folletos, no digamos en hojas volanderas o artículos periodísticos. Y las referencias
a él se han perdido o extraviado, vaya una recopilada por el minucioso Hernández
Luna --obr. cit. p. 24-:
"Cuando pront1nció su discurso en homenaje a los héroes, el 16 de septiembre de
l 9J 2 frente a la Columna de la l nde.pendencia, refieren los pertódicos que A.C., 'ya
suficientemente conocido en la oratoria mexicana', prommció un discurso que los
'concurrentes interrumpían frecuentemente con sus aplausos' y que el frenesí que el
orador su&amp;citó hizo que la concurrencia se 'desbo rdara no respetaudo la íila de gendarmes
ni de guardias pn:sidt'nciak·~, quienes naturalIOl'nle procuralxm mantener a la multitud
en sw justos límites' (La Nación, 17 de septiembre de 1912). Y no cabe duda que
la piem oratoria q ue Caso pronunció en el Salón Verde de b Cámara dc Diputados
e11 deferu.a. de h a utonomla de b Escuda ~acional PrepaTatoria, d 29 de septiembre
de 1917, hizo abortar el proyecto del ministro Andrés Osuna encaminado a convertir
la Escuel:1 Preparatoria y las demás escuelas uni\-Crsit.arias en dependencias de las
Secretarías de Estado, así como es evidente que provpe6 la renuncia del propio ministro
Osuna al cargo de director general de Educación Pública" . ("Los estudiantes universitarios no quieren estar bajo Osuna. Caso triunfó contra. el ministro protestante", El
Vespertino, 2.9 tep ticmbre, 1917).

163

�México, D. F., ampliando así la docencia a incontabl s lectores, ;obre todo
cuando sus polémicas animaron el ambiente. ciada la calidad de sus opositores
y el bien ganado renombre del asiduo colaborador, tan conspicuo cual corutante.
Y aquí ad,-enimos al quebradizo capítulo de las disputas que protagoniw
don 1\ntonio mejor en la exposición que en su dialéctica, causándole más
dolores de cabeza que provecho, en una serie de controversias, entre las cuales
cabe cnlistar las de Samuel Ramos, Lombardo Toledano, Alfonso Caso y
Eduardo Pallares, historiadas, en detalle, por Hernández Luna en conocido

estudio.
Contra Ramos y Lombardo, Caso sufrió en carne propia, las rebeldías de
dos de sus apreciados discípulos, y al tildar a don Vicente de tránsfuga obtuvo
la respuesta de éste, afinnando que había rehecho su cultura filosófica después
de haber salido de las aulas. Uno y otro incluyeron sus alegatos en seodas
obras. Y Toledano, puso en juego el recurso de inventariar los dichos de su
adversario en falsedades, argumentos y hasta ataques pet5onales, insistiendo
en no responder a los últimos; y, siendo como era alumno clilecto de Caso en
el prominente grupo llamado de los 7 sabios, con los licenciados Gómez Morín
Alfonso hermano de don Antonio, Vázque.z del Mercado, Palacios Macedo, y
demás, la controversia tornó estatura académica y publicitaria.
Nosotros centraremos nuestra atención a Caso-Ramos, pues don Samuel,
cual ya lo apuntamos, fue profe.sor de Estética en nuestros tiempos e.studiantilcs
y escuchamos ese curso, en el que sucediera a don Antonio,3° conforme al
carácter vivencia/ que perseguimos en estos perfiles, sin que sea inoportuno
asentar cómo el contender, ni en jerarquía ni en capacidad pedagógica e.~taba
a su altura, pero ostentaba una reciedumbre de escritor muy particular.
Basa e Femández del Valle ha escrito un libro_, Samue/ Ramos. Trayectoria

Filosófica y Antología de Textos -Centro de Estudios Hwnanísricos de la
Universidad de Nuevo León, Ed. Jus, México, 1965, 330 páginas- en el cual,
con adecuada distribución arranca desde el paisaje natal del michoacano
-campos. lagos, colores, siluetas- que "impresiona dcfiniúvamente su sensibilidad estética", pero nos urge llegar al meollo, ya que el verbo espontáneo,
sonoro y esplendente de Antonio Ca.~o -readjetiva el autor a p. 12- aclaró
vocaciones y alentó investigadores. Más que obra escrita valió su magisterio
• Ramos era supeñor con la pluma que en la cátedra, tal lo indican: Hipótesis ( 1928),

El perfil del hombre y la cultura en México (2a. Ed., 1938) del cual me ocupé, "Hasta
diluddaciones urgentes", Diario Latirio, I y U, 10 y I l marzo 1966, San Salvador;
Hacia un nueuo humanismo {1940); y Nolas de Ertfüca (1941) ----en sus cursos de
la disciplina usaba a Croce-- siguiendo a Caso ... ; M&amp;.s allá de la moral de Kant
(1938) lo mismo que Historia de la Filoso/Ea en Mlxico (1943). Colaboró en numerosas
revistas y múltiples periódicos; 61tim..lmente Novedades, del D. F.

filosófico. Pero Ca'IO ora un
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ora or. l un orador de la fI r
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que sea, tiene guc suscitar reaccio
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Aque'l - Io remarcó al efecto Basave,
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acuso a su maestro de ser demasiado
al otro: "Cada uno con un "est'o ad ant~ c,on cada tratadista que hizo sentir
o pronuncia
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d esaparece. Caso se 'deleitaría o vi d e oracu
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una rase sublime y
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d e b ronce resonantes v una , en
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eyenda que vagaba Ernpédocles H
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o o que tema que d . h
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porque desde- entonces ni sus e
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dueño de ignorar tod J
muestran mnguna novedad.
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o o que se ha pensado d
,
roce, Boutroux y Ja:rnes ..."
espues de Bergson,

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°

El inculpado contestó con un foUeto R
.
Hemández Luna "quiere remedar 1
'. damos '.)' yo, c,t, donde, a tono de
riones de Melito" y B
d a act1tu de Sócrates frente a las impugna
•
a~ave anu a• "Con
.d
•
.
una segun ad oo exenta de petu.
n En el texto reproducimos algo publicado en
. .
f y 11, 27 marzo y 3 .ahril 1966 por Jo
El_ Diana de Hoy, San Snlvador
Q entrevista de Elena Garro en E' ll .
q~e. a ese: tiempo cabe remontar la cita d:
xc s1or, Mcx1co, D. F.

164
165

�lancia, el maestro hace una lista de sus méritos 1 transcribe los elogios que le
han tiibutado en Sudamérica 32 y concluye haciendo la apología de sus obras
y de sus cursos."

Cual ante Lombardo, Caso, otra vez, perdió tos estribos, naufragando en la
a.utoapolo 0 -ía; y Ramos: ''Para fortuna mía, Caso equivocó el terreno atacando
como aboe:a.do, mediante un alegato mañoso que podría ser de gran efecto en
uu pleito jurídico, pero que es enteramente ineficaz para deshacer una seria
crítica filosófica." Al fin. Basa\'e, dándole una mano a don Antonio: "marca
el término del afrancesamiento de nuestra cultura, en el cual estaba formado
Antonio Caso, y el inicio de las nuevas perspectivas hispano alemanas" ( obr.
cit., p. 16). Y, por otro lado, censura a Ramos "ligereza impropia de un
filósofo" al afinnar que: "La comprensión rápida de la.o; ideas francesas en
México, proviene, además, de que en nuestro país y Francia existe la afinidad
del espíritu latino." Pero Ramos no apenas allí reveló alguna superficialidad,
sino en análisis de escuelas y doctrinas tan exploradas como, por ejemplo, las
existencialistas; y tuve coyuntura de ponerle, con más respeto que el suyo,
ante Caso. los puntos sobre las íes en dctemúnada situación. 3 "
Independientemente de 1-us fallas dialécticas, Caso mantuvo por décadas un
periodismo filosófico, cual Reyes cl literario, sin desmayo ni tregua mirntra5
que el cultivado por Vasconc:elos tuvo de todo, incluyendo la querella o la
disputa. Y a propósito, recordaríamos "Nuestro Juego Literario de Fin de
Año" -Re"·· Siempre!, México, D. F. 5 enero 1966- donde se someten a la.
curiosidad o erudición de sus lectores, diez retratos y otrm ruantos breves t&lt;"xtos
"" Para no alargar estas líneas no perfilamos la extraordinaria embajada de Ca.so por
Perú, Chile, A¡gentina, Uruguay y Brasil, histori:ida a la altura por Hcrnández Luna

en el multicitado libro .••
'" Ramos, en Noi•edadl!s -lunes, 21 abril 1952-: ''El existencialismo es un método
fil óiico que no ha llegado a cuestiones éticas. Trata de explicar al hombre por principios realt's. No es una ética, es una ontología, una met.-úi&amp;ica. Yo me atengo a la forma
dd existencialismo alemán, que rs el original. Dentro de la metafísica. el e.,cistencialismo
no se utiliza como 11n principio de explicación·• (Pro )1 contro del Eristencialismo)
donde, con m tivo de las declaraciones del Papa Pío XII, Ramos eirpu.so, con bastante
superfidalidad incluso en lo peñodístico su personal criterio que nosotros refutamos,
en mesurado estilo que él no u5Ó al enfrentarse a Caso, cabe el intercambió A.tiJ•
bos en una serie de 5 artículos, de los cuales el primero, desde su título, indicaba bien
nuestra posición: Heidegger, moralista -26 abril- seguido por Toda ontologla im•
fllica una ltica. /ean Paul Sartre, literato, Heidegger y Sortre y Esterilidad social del
e.ristencialismo, durante el mes de mayo, algui\Os de los cuales fueron elogiados en su
presentación por el director de 1tlisbos, el licenciado regiomontano Capistrán Garza.
Ramos dio el silencio por t1...¿a respuesta. Y nos condudria dema5iado lejos el siquiera
delinearlos aqu{ ,i bien sus rubros resultan aclaratorios ...

)66

seleccionados del libro acabado de
bl'
Protagonistas de la Lit ratu M . pu icar por Emmanuel Carballo, "19
ra
ex1cana del Siglo XX"
y
1 No 4·
"--Su b h .
...
en e
o ra a mteresado a mayorías
.
•
. .
ustt'd, sin eufemismos '-U rd d C
y mmonas porque en ella ha clicho
' ta sea Ja característica sobrC'saliente de su obra? ' · ve ª · é· ree que es

-Sí. En t''X1co
· no 1._
uay literatura
.
Yo, en cambio, la he dicho en vo Jtporq~e casi nunca se dice la verdad.
z a a y sm sonro1'arm L 1·
ser f undamentalmentc prote t S
,
.
c. a it~ratura debe
5 a.
'
u ra1z es la hb t J 1
, •
la que C'n nu stro caso, está escrita en los , d' er ac ' a autentica, no romo
moral. debe triunfar el bien para
ha
co igos. Aunque sea en el orden
sí no ésta se convierte n prostitu!ue ya una ver_d~dera expresión litcraria,
de los poderosos.
que acata o dt.1mula los actoc; per\Tersos
Femando Benítcz
José Vasconcelos
Carlos Fuentes
Vicente Lombardo Toledano

1 Entre
, • esos cuatro nombres • no dudam os m. un momento• v
t d
1
a pagina para comprobarlo ya. b'
, . , an es e vo ver
.
,
sa ,amos que se trataba d I
d
que mt admiración hacia él
.
e segun o: y conste

.
rra muy antenor a la fe h
.
segundo bbro "ltincrarin Filosófico" (
N
e ~ en que pmlog6 .m1
quien desde luego no comparte
ch ver d ota 3) .. ~ m el propio Carballo,
estético. logró resistirse al embruJ· md uf as e las optmones de aquel monista
.
e tormentoso oaxaq - d' .
s1 1os hubo a su minuto.
ucno, tansta de garra,

°

Garro dijo a fines de 1965 ' en E~xce'{.
d Elena
d
nor que el {mico f
. sal
a o por México era precisamente el Uliscs C : 11
tpo umvcr
cautivó la genial impaciencia de Vascon 1 •• no ~- y To":s Bodet: "Me
1965-; y, para no conti
ce o~ '. lo mismo, en s,,.mprr! -abril
nuar, nuestro Gavtdia. "&amp; ta b',
)a fundación de los altos estudi"
ML. :
·
m ien concomitante
·
·
os en
t"XlCO aunq
b
ya que en esto se ~iente el espíritu de V~
ue con no~ res modestos;
en el período de propaganda a
r· ncelos, que habrah de destacarse
.
, que me re ,ero y que aú1
.
(D tscursos, Estudios y Conferen . "L ~
.,
1 no a termmaclo."
.
eras,
a ionnac1on de un fl f'
.
o sea
latmoamericana [al redactor de la doctr·
d 1 a i oso ia propia
·
ma e senor Ac d' · H
rano . D. José Vasconcelos] p· 118' f eb rcro 194 1 San Salvad a em1co¡ onoamp 11amente en 'Gavidia el ami
d D , , ,' . '
or, que g osamos
go e ario ', ctL).
Y nunca me perdon
•
. are' h. a be r d eso1'd o, mmerso
cual andaba en
teres, su generosa sugerencia para escribir un "Vasconc 1
~~os ,?1enesel que poseía bastant~ material cuando ~1
e o ' anecdonco , para
libros autohiográficos Ulises C~ioll L cTascguraba ~ue completaría asi sus
0,
a ormenta El f)
t
consulado, y aún La Flama. pc'
esas rt, y El Pro'
ro, y a estas alturas se habrá captado muy

167

�bien, estos perfiles entre Caso y Vasconcelos van dirigidos en primer lugar a
don Antonio, por lo que retomamos el hilo casista, no sin rememorar a\~o
que personalmente nos consta, porque lo presencié mu~l~ veces e~ ~ ~plio
despacho de la Biblioteca México, 34 cuando do~ Jose dictaba a a~ ~ mte.
ligcnte secretaria, cuyo nombre se me escapa, cbrectamente a la m~qwna; ~,
mediante pocas correcciones, quedaban listas las apresurada~ cuarttllas destinadas por entonces a Novedades y a los Soles de la Cadena García Valseca. 35
Como el suscrito colaboraba en ese tiempo en la Dirección de Información
de Gobernación, a unos metros de la Ciudadela, con frecuencia iba adonde
el Maestro, para visitarlo y escucharlo en amenas tenidas, ya que fue insuperable
conversador, fluido y espontáneo, sin el tono doctoral que más o menos oculto,
más O menos patrnte, surgiría de continuo en las conversaciones con Ca~,
quien mantuvo entre él y sus discípulos una invisible pero cabal distancia.
Este era a adémíco cien por ciento· aquél, sencillo, cordial hasta común,
cuando no saltaba dentro de su mentalidad, la fuerza del polemista o la
soberbía de una trayectoria política, según su sentir, truncada en lo óptimo,
dejando para el próximo ejemplar de Humanitas, perfilarlo en :llo frente
a Caso, aunque cedemos a la tentación de transcribir algo del propio Ramos;
bajo su impronta, cual denotó Basave:
"Durante la administración de Carranza se consideró que la administración
pública debía quedar a cargo de los municipjos, a imitación de los Estados
U nidos, y se suprimió el Ministerio de Instrucción Pública. En ese ~stado de
cosas se encuentra México cuando es designado José Vasconcelos Jefe de la
educación nacional. El destino llevaba a un filó,sofo -como él mismo lo ha
dicho-- a la magna tarea de educar a un pueblo. El hombre supo rt"Spo?der
con grandeza a la responsabilidad que caía sobre rus hombros. La personalidad
.. Si no fuera por el espacio, siempre apremiante, aún dentro de la generosa hospitalidad siempre brindada por Hum.a.nitas, dedicaríamos un apartado a lo que Gaos
delineara estupendamente --0br. cit., La biblioteca de Caso, pp. 55-62- co~ t.razOs
seguros: "La biblioteca del Maestro, múleiple por la repartición en los lugares senal~dos,
era doble porque \a mesa en que el '.Maestro traba.jaba en su recámara es~ba cubierta,
sin dejar libre más que el espacio estrictamente indispensable para tra_baJar, por filas
de libros que revelaban ser como un exuacto, como una quintaesencia de la biblioteca
toda. más aún como un extracto o quitaesencia de la cultura humana entera según
la v~ía el Maestro desde el :luigulo de sus intereses, decisivamente el filosófico." p. 56.
y en oportunidad futura aquí, en Hiimanitas, nos referiremos a la de Vasconcelos Y a
la de Reyes muy abundosa la de don Alfonso, que toda su residencia fue biblioteca
y viceversa.'. . mucho menos extensa, la personal, de don José, no muy ordenado
en ella, •.
• Ver, del suscrito, "El Vasconce\os de siempre", Diario Latino, San Salva~or 8
marzo 1966. y "Al Margen del Existencialismo", Rev. de la Facultad de Humamdader,

de Vasconcelos reunía el sentido de la realidad con un idealismo que se
remontaba, a veces, hasta altitudes místicas. Pero su misticismo no era contemplativo -alguna vez dijo Gómez Robledo que sólo el misticismo era capaz de
producir transformaciones profundas--36 sino dinámico y propulsor de una
v~_luntad potente, arrolladora, como una fuerza de la naturaleza. La interrupc10n de la obra y la labor,, muchas veces destructiva, de posteriores regímenes,
son la causa de que el plan de Vasconcelos no se realizara por completo. Sin
embargo, puede afinnarse, como lo comprobaremos, que todo lo que se ha
hecho de bueno es una prolongación de las ide.as vascona-lianas y también
' ,
'
que la secretaría conserva en sus lineamientos generales la estructw-a que
Vasconcelos le dio." Y ya adujimos una ilustrativa frase de uno de sus sucesores
en el alto cargo, Torres Bodet, y en venidera oportunidad, añadiremos algún
punto de vista de Agustín Yáñez, iguahnente titular de la SEP ... ambos entrañables amigos del que esto escribe.
Terminaremos este escolio sosteniendo la abismal diferencia Caso-Vasconcelos, por cuanto se refiere al arraigo: aquél era sedentario, aferrado a su
Valle de México, entre el Popo y e] lzta, a su hora sin smog, ni demasiado
tránsito, la región más transparente del aire, que vibró en los. lemas de Reyes,
antes que en la novela a lo Fuentes. Y pocas veces abandonó don Antonio su
marco
cx.istencial,
constitutivo, no mero contorno, de su íntima idiosincracia,
.
,
s1 se exceptuan contados casos, tal el de su embajada extraordinaria a través
de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, antes esbozada.
En contraste, Vasconcelos, al cabo Ulises Criollo, sería viajero incansable,
pertinaz, apenas esperando la invitación para ir a dar conferencias o cualquier
pretexto para calzar.;e la aleatoria sandalia del peregrino, desde los años en
que los reveses políticos lo !amaron al exilio, que no fue tan duro, dada la
simpatía conqne lo recibieron aquí y allí; y, por mencionar casos y cosas, al
acompañarlo por Argentina, Chile y Perú, en 1949, pude darme cuenta de
cuántos admiradores y pa.rtidarios tenía el pensador Vasconcelos, más allá y
• Cita de "El Maestro", sobre Anacleto González Flores, primero firmado con el

seudónimo de Demetrio Loza, -Ed. Xalisco, Guadalajara, 1937- el libro inicial,
poco conocido en los medios univecitarios, del hidoctor Antonio Gómez Robledo -leyes

y filosofía- quien, al momento de redactar estos párrafos, funge como Coordinador
e.n la ciudad de México, de Ja.5 pláticas entre los Delegados de El Salvador y Honduras,
para resolver las diferencias entre ambos países, y a cuya figura, de intelectual, cate.
drático, escritor y diplomático, dediqué umu declaraciones, que envié como mnple
artículo a El Diario de Hoy, pero su director don Napoleón Viera Ahamirano le dio
aquella forma, aparecida el miércoles 10 s~pticmbre del corriente. Ver del lib;o multimencionado de Gaos: La filosofía en el Br-a1il (Antonio Gómez Robledo) pp. 261273. Y del suscrito, "La política de Vitoria", Revista de lo. Escuela de ]urfsprudenáa,
UNAM, enero-junio, 1941.

Universidad de El Salvador, enero-abril 1961.

169
168

�más acá, del hado eleccionario o las incidencias de su rompimiento con e\

M ·xico oficialista.
Cuántas veces iba Caso, a paso firme. elegante y bien presentado, saludando
quizá sin reconocer, deteniéndose muy poco, tal vez nunca, a\ fin herac\itiano,
por las calles de la capital mexicana -tema de Goozálcz Obregón y de C:istillo y Píña-,37 (·antada entre muchos, por Fray Manuel Navarrete, el de
«Poesías Profanas•• -Ed. UNAM, 193~ y por Alfonso de Rosenzweig Diaz
en "Mexicanidacl de Méxiro" -Ed. Dolphin Book, Oxford, 1959- feliz
de t"ncontrarse en su ambiente. en espera ele que en él se le busc.ara no como
Vasconcelos que se fugó por los caminos en busca de contactos y disparidades;
y, al margen de esto, vaya una verídica anécdota que acabo de extraer de mis
recuerdos, pues lleva su miga: ª8
El Gmpo 'Carlos Pereyra" -y no olvídese que Caso le dedicó su Sociología
Genética y Si,umática hasta su Sociología, a secas- de Monterrey, centro
gf'nerador del Instituto Te.enológico y de Estudios Superiores, andaba organizando, allá por 1943, si la memoria es fiel, un ciclo ele conferencias que
animaran el ambiente regiomontano y sus dirigentes pensaron en don Antonio,
en primer lugar y la elección no padía ser más acertada para que concurriera
a la Sultana del Norte. Caso envió su temario, como lo hizo Vasconcelos, y
los licenciados Rafael Preciado Hemández y Manuel Herrera y Lasso, pero
a la hora del pro!!;l'ama se puso al Uliscs Criollo para que dictara la plática
inaugural debido a circunstancias del momento.
Vasconcelos ni tardo ni pernoso fuese a Monterrey. y hubo ciertos incidentes, en cuenta algún pedruzco que le tiraron al vagón en que viajaba, pero
él me decía, !&gt;atisfccho: -Fíjese, a mi edad, todavía despierto pasiones ..•

Así era el oaxaqueño de Todología?9
A la hora buena, cuando le tocaba su tumo a Caso, fuimos con el estimable
" Ver, del suscrito, "De las Musas y el Suicidio de Manuel Acuña. En el Cente•
nario de aquel estudiante de roedióna", Diario Latino, 1 y 11, San Salvador, sábado
lo. septiembre 1973, donde recogemos la infonnaci6n del doctor José Castillo y Piña
sobre el trágico fin del poeta, reproducidos en "Mis Recuerdos" -Imp. Rebollar,
México. D. F., MCMXLI- y publicados originariamente en Revista Salvadoreña,
dirigida por S:ilvador Calderón Ramírez, 1937, glosando artículo de don Antonio
Magaña Esquive!, ''Poeta-Dramaturgo. Et1 el Centenario de Manuel Acuña", El

licenciado Alf•:-,1150 G-o nza, 1ez Segovia a "Lad Bah.
"
de operaciones para el ilustre fi!ósof.
.Y
tmore • de Madero, centro
o en sus mstantcs de e
· ·
tomaba ~u cotkliano caf~-" l
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sparemuento, donde
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· , , uego e exponerle el moti. d
comumc-andok• quC' todo estaba listo ara
. .
"'º e nuestra entrevista.
Antonio se C'XCU5Ó rotundame te
p d' re~~irlo en la urbe norteña. don
·
n , usan o hab1les salid
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ad uc1endo que estaba roo
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.
'
memna, ron c.loña Adela F
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ruvers1dad Fe. ormoso e
bregón S ta T
tendría infinitas perspect' .
M, .
an C1 ta, en esa obra que
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f
l\ as para
ex1co y el contine t
d
a ~o altara , con su palabra férvid
. .
". e, Y e paso, por si
1
Valle de México del ct1al ~ .. t'
a, m1gua able, nos h120 el pane~rico del
•
'
"' n ia apartarse y
¡ 1 •
cuantos años, de )a-; bondades d e su e 1·ima
• denunca
la 1 o, .1abia
. hecho
d' . , no sabía
auroras y de la belle-u d
'
umnuca trra lacion de sus
ª t" sus atardeceres.
od
nosotros, permaneció finm.· en su ne ativa
y, .P:~e a t o lo que aducimos
tesía, para dejamos entre ~atisfecl .g d' ·1es~1diendosc con su habitual cor. ·
·
tos Y cs1 usiooados H bo
insigne tricloctor regiomontano
. . l .d
. u
que recurrir al
, mi mo v1 ablc doctor
Id R
d uac1o en filosofía medicin
.
l
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a y ps1co og1a fervtente
.
. o oblcs, ,granurstro problema pues va h b'
'
e.asista, quien, al explicarle
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'
· •
ta propaganda
clemás
hunu ad que algunos le negaban
. .
' se o recu:~ra, ron la
"C
, a sustlturr a su "querid M
,,
1
ar os Pereyra" salimos del apuro .• .
o aestro y los dc-1

°

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y

r .

Y . ahora va Jo meJ'or.. a ¡ rontArle a Vasconrelos
,
pasaJe de los libros autobion'fáf
,
-tengase en cuenta el
e
.
n
ICOS en que este se refiri,
d
0
a~. strndo uno Ministro ele Ed
.,
muy uramentf' a
me contestó:
ucanon y el otro, Re tor de la UNAM-Es que yo fui de pnmero.
·
· • Tal es Antonio
40 (De p
reconciliaron ... ) .
···
aso: nunca se
Pero . no había amargu
•
. ra m· rencor, ~enc1llamente
el Ulise C .
de, lo
h.ndo
ante
el
incidente
'f'
,
.
, magni 1co paladeador d 1 "ds nollo
ha gozaba
nummos detalles -como diJ·e-, rapso
• d a incansable
.
e
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Vl a,
~ta en sus
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d
.
contumazaprovechando
de
.
a·
o
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. .
'
mm iato toda oportunidad d
. se entano
pa1sa1es, signado para siempre por el título re .
. e avizorar nue~os
par:i el autor. "El Ulis C . 11 ,.
'
petido aqu1 como substantwo
no o . aunque en uno d

Contemporáneos' Ed · No,•aro, 1955del corazón ..."

') .

t" sus u ltmo -Temas
nos confie.• "V"
·
laJar es dejar pedazos

Y al asentar lo anterior, i·1 ummanamos
· ,
a Caso, en su biblioteca, a la que

Nacional, 'Mé:cico D. F., 17 junio 1973.

ª

Ver, del suscrito, "Los que se fueron: Antonio Cai;o" La Prensa Grd/iea, señe

de 7 arúculos, San Sah-ador, enero-febrero 1963.
• Ver, del suscrito, "El Ultimo Libro de José V~oncelos", Alirboi, México D. F.,
28 agosto 195~. whre T odologfo o una filosoíía de l;,. coordinación, "conclusiones finales
de su experiencia" provocadas "por l;i. necesidad de acudir a un empeño eobrenatural".

.. _Ya relataré en segunda parte las altcmatiYas de e
.
travcs de sonados arúculos · en ll campa-na ru1ZCortm1sia
.
. . uando
¡ ·Vasc.oncelos
·
. intenino ' a
AJIonso Reyes y otros, lo mismo que impres·
d
e eccmnana, scgwdo por don
el licenciado Angel Carvajal, Salvador A~::: e vasconcelista.t importantes, como
oa,i;aqueño de las paradojas.
Cervantes Ahumada. . . acerca del

Ed. 'Botas, Méxko. 1952.

171
170

�siendo la verdadera sociología una explicación sodológica de los fenómenos

·
ble aún en pechos de
más de una vez, siendo sus a1umnos, unpeca
.
con urnmos
ib'
. eprochablemente ataviado,
.
. b'
• or costwnbrc nos rec 1era 1rr
, .
camisa, s1 l&lt;:° casi p unca le vimos estallar en carcajadas, corno le era t.1p1co

.

sociales." 0
Nuestro cordial amigo argentino no aborda frontalmente el terna que nos
ocupa: ¿Es o no Caso un sociólogo sistemático; mejor, un exponente magi,;;tral,
algo que nadie duda, pero con propio sistema?, pues una cosa es aquello y
otra esto. Y la noción de sociolO!!Ía uerdade,11 no sale muy bien conformada
del pán-afo transcrito.

con una sonr1Sa, que 11
•
•
'denciaba cierta melancolía,
.
una sem1SOnnsa. que cv1
a Vasconcelos, meJor,
.
1 trance terrenal cúsprofunda ansiedad, en los labios que pronunciaron en e
pide: -Ahora, voy a saber ...

EL

Por su lado L6pcz Núiiez ---&lt;ibr. cit., p. 88 y ss.-: "Critica Antonio Caso
la teoría de las fom1as sociales y sostiene que el error invalidante de la misma
arranca de su fonnalismo absoluto, de intentar prcscincfü por completo de
toda motivación y de todo contenido. La verdad -viene a decir- es que al
lado de las formas estudia la sociología los factores de la evolución social, así
como 1a relación que media entre los aspectos de la vida social y las formas
físicas y biológicas que constituyen el ambient de )as sociedades humanas".
Y, después de citarlo en su con cpto de los fa tores de la evolución social:
''Hay un influjo innegable de Pareto, de Hans Freyer, de la Sociología francesa
más reciente, induso de L. F. Ward en el sist ma de Caso. Tales iníluenóas
contrapuestas llevan al autor a determinadas fluctuaciones ideoló ic.as que
pudieran parecer extrañas. Por Jo pronto hay en su obra una reacción valiente
contra el naturalismo sodológico."

SISTEMA CASISTA

' creemos que !lo se han
. l C
dmales o sea e Jaso en
deslindado adecuadamente las dos vertien es car
'
,
.
.
, .
1 contrario sobre todo los expositores
Saciologí11 )\ e11 Ftlosofui, smo que, por e
.'
97 d 1 libro
Gaos por c1tar uno. a p.
e
de f.sta se conforman ---eso pasa a
'
.
C
. r' .d
a la soplua, olvidando a la disciplina bautizada por omte.
1
mu tue en o-.
¡
trario•
Nosotros comentaremos al asunto precisamente a con
.
.
.
. l' . t ~ O apenas alinea don Antomo entre los
•H_a.y nstema socw ogico ca.suª·
· '
1
e
• •
be 1 s oradores de la misma que en nues ras
profesores de la matcna, o ca
o
" .,1 "
. d
b d
mal llamados por los poco entendidos como SOClO ogos . a
lat1tu es a un an,
. tff
t
y en procura de
sa de no encontrarles un casillero cien ico exac o . . . '
1
:~ues~ hay que remontarse a la~ fuentt&gt;s, a menudo postergada.'&gt; en os
· 1

Se ha discutido mucho sobre e-1 parucu ar, mas_
·

t

panegíricos a Ja gloria de don Antomo.
,
bra "Sociología Genética y Sistemática" ( 192i)' pero
Caso 11 amo a su o
·
.
• f
;&gt;
.
onde c1 título al contenido, o fue otro alarde del tnbuno tnun_ante ....
c:resp
·' . el tratadistas reputados· sin mengua de aqmlatar que
Véanse algunas exegestS e
'
.
' r
..
, ( 1958) pasando por la de 1945, no ad\•erumos ma)O es
en la novena e dlCIOn
•
, ¡ · l ·'
.
1 tratamiento de las cuestiones medulares, pero s1 a me us1on
cam b10s en e
.
d''
-' "to
de más abundante doctrinaria. alemana -algo similar suce io co~ s~;~~ns1
Y q uehacer filosóficos-- al lado de la originaria, de origen fra~ces. el 1c1bonar
.
.
r ello muchas neovers10nes e o ras,
o corregir no equivale a superarse, y, po
'
, .
ed'
. 1 I de texto que hicieron fortuna, no mejoran sus pag1nas, qu anen especia as
,
dose e.a.si como al principio.
Tal, Poviña, en su Sociología -2 tomos, Ed. Assandri, Córdoba, 1954 en

el primero, p. 2-12-:
.
''Caso define a la sociología como el estudio científico de los b~hos, ~1ales,
. t como un fenómeno de conciencia que lleva tmpl1c1ta una.
1 1 ch
y a l
o socia
. .
dos supremas
finalidad. Así sostiene que la causalidad final y la conc1enc1a ,son
, .
·1al,· y que lo social no se reduce a fo.nomenos ps1qmcos,
SOC
lo
de
categorías

Pero, en seguida: "Hasta aquí el pensamiento de Caso es congruent&lt;'. No

'

es que puedan señalarse aporías insoslayables en el mismo. Es claro que no.
Pero, como de.stacara Perpiñá, de un modo a mi entender corre&lt;'to y categórico,
hace sucesivas concesiones e.n su "Sociología" a la posición naturalista clásica,
tan combatida por él según dijimos. Así en su concepción del hombre no
traspasa los límites del "horno faberJ•. Así análogamente considera como
distintÍ\•o de la especie humana e1 gozar de una técnica o industria progresiva.
Viejos resabios estos que muestran coa toda la elocuencia, de los hechos, cuán
difícil es de desarraigar las ideas y los hábitos mentales que tuvieron resonancia
en un pasado anterior." ◄ z
López Núñez da en el blanco, precisamente porque la monumental figura
no le impresiona tanlo como a otros ... Caso, por ejemplo, heredó de Wa.rcl
41 Aprovecho la oportunidad para agradecerle a Poviña la referencia dt•dicada al
suscrito, en Sociologia, l., "Los recientes prOgTCSO$ de la Sociología Latinoamericana",
p. 245. En relación a "Lombardo Toledano y su Tiempo", ver E:uélsior, 16, 17 y l8
julio 1973.
" Ver, del suscrito, Ensayo sobre la realidad y sentido del Estado, México, 1945 y
Editorial U nh· ni iaria, 1962, San Salvador, acerca de los que pudiél'l!m()!; denominar
kelsenianos anti!elsenianos, reiteradón de esos resabios apuntados por Lópe:i; Núñez
en el texto ..•

173
172

�.
•.
en tre otras tesis
· • la de sinergla social,
d
d d d I disciplina en l\orteamenca,
fun a or e a.
.
,
d Cuadro de éstas en el esta oarmoniza&lt;lora de las fuen..as colccd~v::5 -C:~~VeIII HP 19~-200 Ed. F. Beltrán,
3 r• 1
"Campen 10
• ·
'
unidense, me uso en su
. • l
. •eras
ediciones ya que en la
,
, .
d "d 1929-- que apa¡-ece meJor en as pnm
Ma n ,
.
. d
r su cuádruple vertiente domestica, econovena, la dilute en la ~olidanda , poXXI XXII x· XIII y XXTV- aunque
•·
· 'd
--Caps , ,
, •
nómica, pohl:!ca y JUrt tea, . d ·,
, '.
ás a!!l.lda al incidjr en el natud" trices surgien o a cnl:lca in
~
subyace
en
' al formarse en e1 po.,1
-·tivismo, tributó sin quererlo. a
.
1 sus
. . irec Caso
rah.smo e a.s1C1sta, pu~.
.
r ente un balance de don Antomo,
los que tanto combatma, al grado de que es u, g
( cuanto contraprueba la
.. .
. b'
filosóficam nte seria an ,,
neoJ1osrtivutaJ st ten.
.
,
t así natura para aclarar antino"dad de escindir su achtu&lt;l en una y o ra
g
·c1
neres1
• .
lémicas t"specialmente la so tem a con
mías que aparecieron en algunas po
,
Bulnes perfilada detaLombardo Tokdano; en ello, cabe destacar otra,!~º-º d
~ •s
lla d amen te por Hem ández Luna en la obra mu u ita a aq .
.,
..
r el hecho social /u11damrntal, asunto grato a
La preocupac1on cast~ta po
.
· d. ca otro rasgo
1
d d" , su "Sociología" Junto a Pereyra-, m l
\'fono~--:-._ª que e tco L S ciolo ía -naturaleza, co11teriido y agregados-,
ncopos1t1v1sta. Wonns, en a o
g
.,
. • . es de 1921 Paris, se
"d Ed I Gón ora 1925, cuya vers1on ongmana
'
.
Madn ,
. ee
g, . VII
38-44 de la segunda parte; en Ja pnmera,
ocupa de ello en el capitulo
' PP·
'
·
·
rv&gt;cial condu'-·e
1
. l , sea un arte o una CJencta esi-'
'
después de negar que a _soet? ogta
d I sociedades y la filosofía de las
en qué constituye: la ocnc,a general e as

1
do5 de la sociología establece a su sabor as
En la tercera parte Agrega ·
d"
· :... ,s sociales las artes
,
1
. l g'a las 1\/ersas aen ""
'
relaciones entTc esta y a ps1co o • , . d
odestia a los sociólogos enci.. ,
1 {I·¡ f' . y aunque recom1en a ID
sociales y a oso ia, '
d
t ni en amb1aon
.
.
.
or abarcarlo todo, no se que a cor o

ciencias sociales partic.ulares.

rloped1stas, ansiosos p
. d d los sociólogos metódicos, en su
ni en boriz ntes frente a la adusta a.ct1tu
e
mayoría alt'manes.

. ..
d b !to·
. d
I libro de Caso las s1m1btudt"S brotan e u .
Si se t"cha una
ª ª las cirncias conexas ( c1enc1as
• ·
· ¡ flosofía ele
.
,
soc:ia es, i
capítulo I.-La Soc:iolo~i~ Y ,
1 f al en !Ol&gt; prometedores, en el título
la historia, psicología y h1olog1a)' y a
r •mata "n posición alguna.
· ¡ , e tcmporanea no e
.,
"Caracteres de la Soc1_0 og1_a ,o~ I . t . - Allí alude a Freyer reiterando:
Capítulo Il.-La Sociolo!'ª y ª¡ _1~ ~n:n Francia Inglaterra y AJemania",
"La sociología y la filoso~,a d_e la usl onaltur d Alf;ed Weber"• notándose su
¡ ·
. "La h1stona de a cu a e ·
para conc uir en.
'd
I
r los tudescos sin que se:i esto
interés por abandonar a sus quen os ga os po
0 Jea

t? ,"

e Sociología 1946, influidos por el Maesuo Ciuo situamos
nd' . ; de la Jolidaridad, extremo que no haríamos

ca Nosotros, en ~atos d
a la sinergia ward1ana como
al presente.

174

'º "'º"'

muy convincente ... El capítulo III "Filosofía y Sociología", revisa a Comtc,
Spencer. Fouillée, Gumplowickz, Comnudad y Asociación (se trata de Tonnies,
por supuesto), la ociología Formal ( es Sirnmel y Wiese, apenas aludidos),
Tarde y Durkhcim, ciencias de la naturaleza y ciencias de la cultura (toques
ligeros ei1 menos de una página a Windelband y Rickert), Dilthey y el Método
de las Ciencias del Espíritu, Meyerson y Spranger, La Po::tura de Max Weber
y la de Ma..'&lt; Scheler y en la página 47, sorpresivamente inserta a L. F. Ward,
uno de ~us autores preferidos, con su sinergía social a la que posterionncnte
trata ea el capitulo VII; por cierto en el Compendio de Sociología del norteamericano priva una distribución muy similar a la de W orms y a la de Caso,
quizá con mayor profundidad. Y el balance de la obra acumula teorías y
doctrinas sin aportar criterio personal, C'.aso era un expositor .sistemático, pero
110 elaboró un sistema sociológico, al extremo que sicmpre nos hemos preguntado de dónde extrajo Poviña "su" definición de la materia, ya apuntada.
pero el tratadista argentino: "afirma Caso cn cuanto a la sociedad que es
un fenómeno geográfico, es decir privativo de nuestro planeta y que se encuentra regida por fuerzas ordenadas en la sinergía, concebida como acción
mutua y recíproca de energías, siendo las principales fuerzas, la imitación y la
invenció1J"; aunque sin fijar la proceden ia de esa noción de la cual se infiere
que la sincrgía es el hecho social f u11dame11tal casista, pero no ht"mos encontradoesas deffoiciones en el texto correlativo.
La cuestión de si Caso poseyó sistema o no, está más explorada desde cJ
ángulo filosófico, decidiéndose la mayoría de sus expositores por lo segundo;
e incluso priva no sólo para extraños sino en el seno de sus discípulos inmecliatos como nuestro profesor Eduardo García Máynez;u quien en su lacóniro
estilo:
"Antonio Caso pertenece al grupo de filósofos en Jos que domina el pensamiento problemático; por eso no ha onstruido un sistema. En cambio, dejándose lleva r por su hondo instinto metafísico, se ha aventurado por casi todas
las provincias del vasto territorio de fa filosofía general, libre de todo dogmatis.
mo y armado de penetrante sentido crítico, en busca de las eternas aporías. Y
se ha enfrentado a ellas con elegancia y desenfado, deshaciendo muchos errores
y logrando, en ocasiones, verdaderas conquistas, que le aseguran un puestoindependiente como pensador." ( Prólogo al libro de Caso Positivismo, ncopoJitivismo y fenomenología, 1941.)
Y García Má}TJez, gran conocedor de Nicolai Hartmann -el de la distin.
dón entre sistemáticos y problemáticos-, coincide, por citar alumnos directos
.. La última \'l!Z que estuvo entre nosotros Garda Má.ynez, para dictar unas conferencias en la facultad de Derecho, le ~1.ludé: "Vida Univenharia - Un fil6sofo del
Derecho en Tierras Cuzcatlecas", El Diario de Hoy, San Salvador, 14 julio 1961.

�de don Anwnio como él, con Oswaldo Robles; es decir, que el Maestro no
dejó un sútrma, típico, agregaríamos, de aquel orador nato al que a veces
arraslrÓ su verbo y no la pura sophía.
El propio Recasens --obr. cit., p. 574--, luego de signar a Ca.~ como
filósofo de la acción pol.'{lue "sostiene que en el mundo estamos para obrar y
toda su obra está transida -por la exa1taci6n de la preeminencia de lo éticd',
calificó de certera la anterior caracterización garcíamaynezca. por lo cual
resuh.a orif:,rinal el esfuerzo de Gaos en la obra multireferida. dedicando uno de
sus capítulos, justo al Sistema de Caso, pp. 95-127, por cierto uno de los más
logrados según su criterio.
Gaos se remonta a los lustros de la Univel"liidad Popular ya "~stos por
nosotros, y en especial al aparecimiento de La ,·xistencio como economía y
i;omo caridad que llevó el ~-ubtítulo ''Ensayo sobre la esencia del cristianismo"
que "engrosado hasta el vohunen de un libro reapareció en 1919 y con adiciones
y modificaciones en 19-1-3'', mientras Rccasens señala (1916) para la versión
original y el n1bro agregado "como des.interés" para el de la segunda fecha.
Y aquél agrega: "con fundamento, pues pudo dedical'Q'le el Maestro un
ejemplar de esta (Lltirna edición con las palabras • ... este Ensayo, qu ha cons-

tituido mi preocupación de toda la vida'", p. 96.
Y, cabe }05 libros de eitposición sustantiva de su propia filosofía -fuera
de los dr c-onfcrencias, ensayos, artículos, de texto y de exposición más o
menos crítica- resalta La existencia por lo más decisivo de todo, que es la
exposición del ,fist.ewa de Caso (subr., oñg.). Pues hay en la obra de Caso un
sistema quizá oculto por lo misceláneo de la producción y por no haberse
incorporado en toda una serie de gruesos volúmenes como el sistema de don
José Vasconcelos, sino sumariamente en este ''ensayo", pero no Por ello menos
efe tivo ya para quien haga, no más, un primer examen del contenido de sus

capítulos ( pp. 99-100) .

Gaos se cubre con un q1tizá, si bien, el sistema vasc.onceliano no dependió

jamás de dichos gruesos info\iosj asunto que :malizarernos el año que viene
desde el Uliscs Criollo¡ más prosigamos con don Antonio, al viso gaosiano,
sistemático:

4~

"El libro de 1919 se ensancha en estos cinco capítulos: La vida como eco•

11omía, La ciencia como economía, El arte como desinterés, La existencia como
" Basta leer de Gaos el siguícnte capítulo: "Un Sistema", en que no [igura por
su rubro e:r::plkitamente Vn.sconcclos, pp. \ 29-142, desde. luego menos extenso y menos
logrado que el de C:130, al que reseñaremos en Humanilos el año venidero, pa.ra perca•
tane, por él, de que Vasconcelos si es si1temdtic11 y no por habem&lt;&gt;! dejado "una serie
de gtUeso5 volúmenes", remitiendo 111 lector al balan e de Basave 'Femán.dez del Valle en
su obra wb~ el Uliscs Criollo ••.

.
caridad' Ensayo so bre la esperanza. el de 194
estos nue,·e: La vida como econo , . L
. 3 se completa s1mftricamente en
·
nua a cu:n ·
,
nismo y la teoría económica del e ' • . c1a como economia, El intuido, bol o y la fo11na Los u l
mn
,onocm11ento
.
, Ef
~ arte como desinterés El

,

a ores estet1cos L

cª

;xu

·t

.

,

sobre la esperanza, Ensayo sobre l f ,
encta como caridad, Ensayo
partes del título definitivo del "ensaª ,:· M'a. a tres responden a una de las
El tem.'1 o los
· capítulos de La "d· yo • 15tlca de Ia tr'ad
i
a, tan tenaz pues
d
•
vz como economía
1
'
·
e una F1losofía Notural o Cormol ,
l
son e germen o el desarrollo
"L
1 . .
.
ogia; e tema de 1 . t li
.
soure a ciencia como econom'
l
,
a in e genc1a o los capítulos
d
ia y a teona eco , . d
e una Teoría del conocimiento o L6 ica l t
nom1 a el conocimiento, los
al adoptar la crítka hech
1 . ~
a ti sensu, que en el libro de 1943
. . . .
.
a a a, teona económi d l
. .
mtwctomsmo eidético de H
1
~
ca e conoc1m1cnto por el
usser ' entrana la T
, d l
. ~orra e os Objetos u Onwlooía
d e los objetos reales e ideal . 1
es' os temas del 1ueg
d I
"'
acerca d e los mismos temas so I
o y e arte o los capítulos
sofia dd Arte; el tema de l"snt e ~ermden o desarrollo de- una Estética y Filoti
" res v1rtu es teol
1
J
e entes, los de una Filosofía de l R
og~ es o os capítulos corresponMetafísica, que todo ello p
a e t!Tlon y :ttca, y tocio ello apunta a una
.· t
f"I , .
resupone y cntrana - .
1
s1s erna 1 osof1co bien completo?-"
tno soo as partes de un

ª

r .,

, p. 105.

~~:

Estupendamente
distribUI.dO por Gaos si b.
•
pero s1gam~, antes de enjuiciar a am~s
no por Caso, tod~ lo transcrito,
en orden, mas que el artífice . "L di . ,
que el comentarLSta puso aquí
al libro, manifiesta que en. .uo pa ~ ~•?n hech~ al título, al pasar del opúsculo
l d
I
( . o os os polos son opuestos

nnc.tp10 no VIO

e

.

1

. vercl d I
?
ac;o smo os opuestos polos
biológico v el desinter, h , e'.
a ector. , entrelinearíamos) del inte ~
. .
,
es umano, encarnado
res
cruttana, pero que no tard,
.
supremamente en la caridad
.
.
o en mcorporársel
•
medio e) de lo estético", p. 106.
e. como sustantivo término interY. saltándonos esas tiradas en tomo a la "len

N

temas y formas estéticas". "El
d
gua espanola y su característica
r.-. , •
•
caso
e
don
· con los Principios de'
=letica, Dramma per Musica
aná. . Ant
. omo,
, con sus
lis1S )'' 0
•
con Ia bellei.a creciente de su
l b
e mentar10s de obras de arte
Pª a ra oral y
·
h.ast
'

es uno de los más destacados que
. .
escnta,
a con sus versos
Nada más natural, pues que la 1·11cosugme~~ la inducción caracterioló(l')ca'
0
té · ·
'
rporac1on de J
,•
""
•
rmmo mtcrmedio del sistem" T . b',
o estet1co en sustantivo
.
... am 1en es ara t , .
miento, por ser la esencia misma de I ; d .. ,e enstico del mismo pensasustantividad de lo estético no s
.
ª¡ 1:1 tao? aludida, el que toda la
a 1 , .
ea sino re abva o mte
d'
o el.leo, a lo meta.físico, a lo religioso" G
ia para trascender
Antonio ... y~ tal va construyendo su a. d ª°_5 ~a kantzam.zando mucho a don
tan elogiosamente, a fin de concluir n am~aJe, el suyo no el del examinado
,
.
en un mtema salg
.
salt a mas de relieve al irse a. las fuentes
.
a como saliere; y ello
sustituye a los franceses por sus e.aros t d. donde, sm andarse por las ramas,
u escos, en constante desplazamiento:

~~

177
H-12

176

�.
lo cedió ante la 'filosofía del
•&lt;La filosofía biol.ógica de Le Dantec,. rorbe1emp ·an' a de la inteligencia sino el
· 11 s0 bre la doctnna ergsom
Driese
·
. .
od
· • n 'economista'
0 nr.:i_nismo' de
•:,'
h L crítica dec.1S1va de t a concepao
'economismo de Mac . a
1 . t ·ci·o,us·mo eidético ele Husserl.
.
l
· · to la aporta e m u1
de la cienna, de conocnmen ,
1C
.
·1 desciende en el maduro
. d ltam nte par e aso 1uvem '
Schopenhauer, esnma o a
e .
,
ránea (sic) buena muestra
al nivel en que \e ha puesto 1a filoso~ :::=:es miis delicadas de la bis,.
de la sensibilidad del Maest~ para
.
.ch e·¡ f' •• pp 106-107.
,
tona de d1 a t ooo ia ,
.. .
entador de Leibnit2 en La cuah
penhauer?
El
lo!rtcO.
complem
,
¿ c uál Se o
.
"
.. t (1813}. el cn'tico que no ep1gono
· · · d
'n suficten e
,
'
drupe raíz del principio _e_ ~azo
l ( 1815) . el epistemólogo de El mundo
Sobre la v1s-ion y el co or
'
.
, .
d
de Goe th
. e, en
. , ( 1818) que si bien no haya tenido exlto, e
como voluntad y represcntac10_11
rdi l ·
corolario LA voluntad tn la
i6
.
tituye libro ca na , su
,
hi
creer a Bre cr, cons .
del .
D"lthey· Los dos problemas fundanaturale=a ( 1836)' antecedente
pnmer Pi z:po',nena ( 1851 ) a las cuales
, • ( l841) 0 Pa.rerga y ara •
·
'
mentales de la etica
. , I ·¡ t historiador de la filosofía cuando
,
.
·egar
-y
se
le
escapo
a
'
us
re
, .
hab na que agi
.
d l
l
placable censura al Kant etico.
El ongen e a mora,
es muy unportanteaanar fama inmortal. . . Pues esta y
jurídico, que le valió perder un lauro y "' .
.
. Caso de manera
'nflue11cia schcpenlu1.ueriana palpita su~mpre en
'
11
aque a 1
l'b l n
.
Gaos la concrete para ca 1 rara.
permanente, sin que
.
_ . ta que viene a continuación, donde
. . , d s a repetir 1a proteica 1is
Y, resistien ono
F
.
d Asís y Tolstoi, Santa Teresa
stín y Carlomagno, San ranclSCO e
, .
A
S
d
an a an gu
.
.
. "Los clas,cos y otros conteroy Kierkegaard,4ª en un si.ncrctismo contumaz.
lill.

. .
•. f -Ed Sudamericana, Buenos Aires, 1948,
.,, Er:nile Brehier, H1slona Je la Filoso ta 1 d . Caso que el de Gur..-itch, como lo
II p 678 y ss. y nos gusta mis el Husser e
,

.

,~-

1

.

de Dario l p. 278.

d fil

expre-.é en Gavw.ia, e amigo
• ¿
1 a.ctuale.s expositores e ' ota ado cual ·merece, entre os
,
., Schopeuhauer no h ª d es c
'
¡ tres sofistas -Hegei,
,
us demoledores ataques a 05
1
sofía contemporan~, tanto po~' 5
"
ant en su trabajo Fundameritos de la mora
Schelling y Ficl1te- co~o ald p;dre ~ ~cervamente al dios de la época, y por eUo
-Ed. Prometco, Valencia-, on e ceni: d
I Rea1 Academia de Dinamarca, cuya
., .
. tiv.une.nte ser prelllla o por a
.
"16 f
no mereao, meqwta
lt 1 . el autor menciona d1v-enos •l so os
.
"E fin no debemos oca ar o,
.
.
acta termina:
n
•
,~" sumamente 1Dconveruente, que
di
1 roá grandes con un tono ,....,
contemporáneos, de os
s
d ' p 1 .
d--.t.- se ...,uivoca de medio a me 0 ,
~-.
di h
( . " 'M nén ez y e a110, a =iao,
es en extremo o enswo.
e
.
. . d Schopcnhauer por babcr ganado e o
afirmando que de ahí aun1ent6 el prestigio el d 1 1·b
l~drío todo eo su Histi&gt;ria
e l re a
•
0 tema era e
lauro, recibido en No,uega, :uy IV Ed Gl
Bueuos Aires, 1943, p. 165-. Mayores
de las id tas estéticas en Es pano '
. p ero, fa] de Menéndez Y Pe!a)·o"' del
detalles en "Schopenhauer eontra Kant- aso. en
sodécad3.5 gracias a la incansable
siucrito: "Sábados" de Dia¿o Latino~ m:i.nte:~:s i:~o debe \a cultura continental, 5
labor del doctor Juan Felip.e Toruno, a q
noviembre 1969.
ib n .sociólogos sin mucha hondura, prtferi.mos
• Eo vez de estratos, tal acostun ra
,__ hubo CD la época colo.
. ni clases porque no ....,,
utilizar ,stamentor, Y no razas, ru castas,
'

poráneos summtstran ilustraciones y rnmplemcntos más o menos esenciales.
Pero las corrientes de pensamiento ajeno, con ser mucho, en todo pensador,
son en este caso, como on todo caso de pensador auténtico, es decir, que piensa
e11 última instancia por sí, lo de menos. Lo de más son las ideas, las intuicíones,
las convicciones, los sentimientos y hasta las tendencias que realizan o mov.ilízan
el pensar en última instancia por sí. Las ·clefin.itivas de Caso afloran ya en el
op{1sculo. Mas el hacer justicia a su pensamiento requiere atenerse no a las
flores tempranas, sino a los frutos maduros", pp. 108-109.
Gaos se esfuerza por "si.,;;tematizar" a Caso, valido de su expliátación "existencial", así: 'He aqu.í expreso el espíritu sistemático de 'ensayo' en las
palabras del segundo 'preliminar' añadido en 1943 bajo el titulo 'Sub Specie... ', como un segundo pórtico de arquitectura simétrica, armoniosa como
la de una construcción clásica. En síntesis, filosofía de la existencia filosofía
de la vida, sin que falte la historia cara a1 historicismo contemporáneo. Pero
sin quedar.;e en éste, como a él rnismo le es imposible qttedarse. La filosofía
debe hallar la síntesis de la Metafísica y de la Historia, teniendo en cuenta
tanto la Historia de la Metafísica como la Metafísica de la Historia", pp.

108-109.
· Pese al entusiasmo gaosista, no emerge claro el "sistema" de Caso y menos
si se aprecia su obra coJosaJ muy por encima de ese pórtico por clásico que
parezca; y también dentro de éste se encuentran dudas: "Hay en el sistema
una cierta oscilación, que no es meramente tenninológica entre 'lo existente'
y 'la existencia', como aun entre dos acepciones de este último término: vida
biológica y vida humana. vida 'biográfica'. Es la naturaleza entera, on la
inanimada y no sólo la vida, biológi&lt;-a, lo que entraña los principios energéticos
por los que se la concibe" , p . 109.
Gaos menudea en citas casístas que cubren el final de la p. 109 rematando
en su ímpetu por medir al autor c.on un exitómetro -valga el modernismo-de los doctrinarios a su estilo que a la fecha no son ya tan actuales ( escribió
, para 1947. Luminar, noviembre VIII , 1946, 3-4): " Pluralismo bien coincidente con las direcciones más importautes e influyentes de la filosofía contemporánea, hasta las m:ís recientes, hasta el 'exístendalismo• empeñado, exasperado casi, en diferenciar radicalmente la 'existencia' humana de todo ente
no existenciforme."
nial de Anifrica Hispana, tanto en Prt1bíttro y doctor José Mada.s Delgado -Ministerio
de Educación, San Salvador, 1962- y "De les ancestros al presente: A¡&gt;Qrtes para
el Sesquicentenario de la Independencia de Centroamé.rica.", en Repositorio, 15 ,ep.
tiembrc 1971. Y presente un:t ponencia ' EstamentO!, DO clases, ni rua.s, ni casta.," al
I Congreso de Historia de Centroamérica, celebrado en Guatemala, diciembre !972,
que acabo de entregar al doctor Mcndicta y Núñez para su publicación cu próximos
números de la Re\ista Interamcricana de Sociología.

179
178

�.

,

d

de su "sistema",

, ito ele modt'Tnt:ar a Caso entro
.
.
BuUe allí un confeso propos
·t .
o es inoporumo aquel pasa.Je,
1 1 día al pootrer gn o, Y 11
•

algo cual poner o a
'.
. u ~ Caso dictó sus ma~istrales ,onferencias
no comprobable pero posible. d~ q , 0
m¡&gt;robar su modernidad ya que
l)OT' el mteres
e co
.
d
~brc Meyerson mov1 o i
t ados la ponían en du a,
s a los prof&lt;•sores tras crr
.
alguuos elementos cercano '
1
•d la situar a don Antonio
porque
vendo
a
a
me
u
,
,
sin mengua de su ran.:. , .
l flosofia conte.ro_poranea no
.
.· d Jo ~obresahcnte en a 1 · •
•
•,
romo caJa &lt;le. rescmanc ia e
·.
'd b y menos de sistcmat1zac1on,
d • ·erdad m d cert1 uro re
d
intej?ra me dt a m e ,
d O .. ido Robles a una pregunta e
por lo que saltan fieles las palabras e .
lo de Robles:
b', como f'l suscnto tsnpu
Hernánde"l. Luna, tam ien,
fil f'
denr-nde de su novedad.
l ·alor de una oso ia no
r' Para mí, eompanero. e ,
.
el d
falsa.e;. La ,,erdad o false,
. .
,as smo ver a eras o
No hay filosof1as neps O nue, •
.
d
edad" ("Un diálogo
&lt;l ende de su veJe't o e su nov
f,
dad de w1a filoso ia. no ep
1 1 ·¡
hia perennis", en Homenaje
d
Mascarones de a p u osop
.
. d
con el restaura or en
M' .
1963- en su 250. am\'ersa.no e
bles
Ed Jus
ex1co
,
d G
a O swa ld o R O
•
'
1 ... t rna" cas~sta a\ viso e aO!''.
docencia.) Si bien es urgente vo1ver a sis e
. T
.,
d Caso el problema de la s1gn1 icanon
"Tampoco parece haberse pl~ntea, o
'd d
su relación mutua."
.
la
,1 el desmtere. y la can a en
.
. "
l
econom ª1
ll
tan "s1sternátrco cua
Prectsa de
t d gue aque o no era
Bastaría esto para ciarse cue.n
el . "El d sinterés y la caridad son estratos
.
pero sigamos o e
, d 'l
el expasitor
pregona,
.
l hombre y a traves
e e
d
1
economía
directamente
en
e
•
l d l
1
superpuestos, e e a
tes divergentes a parllr de
e a
tera. y estratos en par
, ,, L'
en la naturatcza en
•
1 d l.
"dad al del desinterc .
eanse
uesto e e a cari
ha
econonúa, en parte superP .
l
tido ele ellos se escapa. Gaos y
Iones
antenorcs
Y
f'
sen
•
1
varias veces o~ rcng
.
,
·t brillante, ni de le10s, pese a
.
b es 1ama.s {u un escn or
- 1d
que decirlo sm am ag . .,
1
en moroenlos tal c.l sena a o
.d d d explic1tac1on ora ' aunque
'
.
•
\
sus altas cua I a es t' • .
bi .. edad irremediable. . . El mismo tera dicha falla viene a unirse una am gu
úibiológico ~9 Con algo de
mino "estratos" aparece en él sumamente vago, at l
.

·a

ªº

·a .

s,~ªa· ,

,ª

paciencia, persistamos:
d l
mía tiene una universalidad
. t as que el e a econo
. d
"Por otro la do, mien r _ .
b ta el punto de hacerlo m e•
. d
d la h1stona humana, as
d, d
que lo ext1en e a to a
.
1 d ésta (intemunpiríamos: ¿de on e
.
de t odo momento singu ar e • ;, . Q , economJa
• puede conceb'irse,
pendiente
d Caso o de su magm • t ue
hi ,
G
ha sacado esre aos, e
.
de cualquier etapa sto.
r
ta
e esté par encuna
estrato o no, tan universa 1s qu .
, E 1' ·ca" publicada
la Teoría Pura y la Tcona go o i
'
• Vr.r del suscrito, "Algo sobre
. t Tecnológico de 'Monterrey. 1950; en la
R;uista de Esludios Contables, _Institu º1951 -•·-• refutando "Teoría E11,ológica
eu 1ª
.
. li
a~mb
.
anu.,.,,
.
.
Revista Jus, MéXJco D. F., JU o-6cpR • t de la Escuda Nacional de Ju.nsprndencra,
o
en
la
ev,s
a
M'
•
t
rio
de
Teoría Pura.", pu bli e:ad
•
• libro Pro-yeccwnu inis e
Y
1950 Hay reproducc16n en m1
UNAM, enero-marro,
·
195-211.
Cultur.i., San Salvador octubre 1957- pp.

rica? ¿Afirmaría Caso, sif'mpre ponderado, ese ec.onomismo, exhaustivo y
absorbente, t&gt;n su tabla de valores? Estamos ciertos que no y no ... ) sobre
tocio el de la ·aridad (¿por qué ese sobre todo, es que el desinterés ya no rige?)
resulta si no acaparado exclusivamente, sí revelado decisivamente por el
Cristianismo. La concepción total oscila cle nuevo así, e.ntre la de estratos
esenciales de la naturaleza humana y la de etapas históricas del género hu.
mano'', p. 130.
Que la caridad sPa cristiana, igualmente lo es el desinterés. qu~ aquella
integra una modalidad más encendida de éste, pero al mismo tiempo tales
oscilaciones, csc.ap:índosc del boceto gaosista, reve1an las fallas del ' sistema"
en Caso, no en su exégeta:

"La relación de la economía. el desinterés y la caridad con la filosofía de
Caso es también diversa. La economía y el desinterés son estratos o etapas
(¿en qué quedamos, por fin. ya que los primeros tienen connotación sociológica,
aunque difusa y las segundas hist6rica, o en el sentir de Gaos. historiruta?)
del objeto de la filosofía de Caso, lo existente y la existencia: la caridad es
desde luego lo mismo, pero este estrato o etapa afecta a la filo·ofía de Caw
como no lo hacen los otros dos: (¿por qué? ¿ Por afirmarlo tal Caos?) la
filosofía de Caso no es ciencia económica ( ni podía serlo, rehilaríamos) ni
siquiera arte estético (esta simbiosis no adara nada y confuncl mucho) sino
adjetivamente -si bien de muy subida calidad-, pero aunque se deba distinguir entre la caridad sobre la que se filosofa y el filosofar ~bre ella, .¿no
está este filosofar animado por el espíritu de lo llamado en pasaje anterior
de este trabajo el cristianismo filosófico de Caso? ... ''La filosofía es imposible
sin la caridad ... " (La existencia, 1943, p. 171).
Contra lo creído por Caos y por otros, ese opfaculo y luego volumen de
Caso no es filosófko sino sociológico, como le sucede a considerable parte de la
meditación de Dilthey, y la vía hjstoricista, a la que Gaos quiere llevar a Caso,
mediante los exponentes cimeros de la filosofía contemporánea, seleccionados
por aquél en la abundosa catarata de éste, lo contraprueba. Podría aclmitine
cierto "sistema" allí, pero sociológico, no filosófico, algo que no advirtió ,el
trasterrado en su examen, tan deseoso de sistematizar un pensamiento problemático, de suyo hasta evanescente.

Y si se analizan a esta luz Ja.5 páginas siguientes hasta. acabar el resptctivo
capítulo, pronto advertiremos un desarrollo sociológico, no filosófico, aJ ual

Caso no siempre se mantuvo adicto, al grado que en su "sistematización" Gaos
recurre justamente a "Positivismo, Neopositivismo y Fenomenología11 , prologado por García Máynes, aún Caso en plenítud ; y éste, al ser calífü-ado
de problemático, asínti6 a] menos con u silencio, gue si no lo hubiera llrdo,

181

180

�aquel polemista sin miedo y sin tacha, se daría tiempo y lugar para ponerle
al discípulo bien los puntos sobre las íes ..•
Los apuntes gaosistas a la "filosofía estética" de Caso, p. 1 12, por ejemplo,
ni agregan, ni disminuyen en el asunto, purs cabe w1a sociología del arte, más
all:í y má.o; acá de Guyau; y las conexiones con e.l moriismo estético vasco11celiano, ya apuntadas aquí, subrayan CJUC ese sí fue sistemático, del "Pitágoras",
a la "E.-;tética", de ésta a la "Metafísica", de ella a la "Etica", aún a la
"Todologia", panorama que por ningún rumbo asoma en Caso, y no porque
el otro dejara volumiuOSos tomos, sino porque conserva una línea vertebral.
de que don Antonio careció, cual lo contraprobaremos en sus descendientes, de múltiples matices y tcndmcias. CJUe se decían discípulos y, algunos
lo eran, no sólo por debt.-rle mucho en t&gt;l conocimiento filosó[ico, sino tambié-n
porque la asistematicidad casista les pennitía reguir sus propias convicciones
sin nf'gar tan descollante prosapia ... Y de inmediato lo perfilaremos en tan
sobresaliente sucesión cuando hay hasta elementos contrapuestos, t&gt;n mutua
polémica, pero todos ellos, incluso categóricamente reconocieron la maestría
sin igual de Antonio Caso, mientras repudiaban o criticaban el pensamiento
vasconceliano. no digamos las actuaciones del Ulises Criollo ...
Los excunos de Caso -lo repetimos-- acerca de la economía, el desinterés

y la caridad, más cerca de las prédicas de Cmnte sobre su "Catecismo Positivo" y su relilrión universal, por esos "resabios" de que nos habla López Núñez,
que permiten explorar a un Caso, neo y no anlipositüri.sto, son sociólogos y no
filosóficos, lo que explica no sólo esas oscilaciones, que parecen :;orprender
a Gaos a cada paso, sino aquellos instantes en que el comentarista -dado que
la sociolo~ía no era su fuerte- se pierde sin remedio, hundido en un niagare~co fluir de exaltaciones casistas. que él. hecho en la escuela germana, por
usar un vocablo genérico, no logra detener y menos clasificar.
Tanto en sociología como en filosofía, Caso era un sistemático, pero en la
exposición de teorías ajenas, pues al llegarle el minuto de decir su verdad,
muchas veces -y basta leer las páginas de ''Sodología" para comprenderlo-sus ac:ípites, cuidadosamente separados y clasificados, se quedan inconclusos.
Y no era viable encontrar un "sistema" -si bien ea de elogiarse el ánimo
de Gaos al intentarlo-- en un libro sociológico, y no filosófico, lleno de oscilaciones, por no decir de hiatos, CJUC ualCJuicra que parezca su mérito -más
en el juventli que en el maduro- no tiene ni el alcance ni la envergadura
para albergar todo el pensamiento de don Antonio, rnyos mil problemas y
aporías desbordan sus páginas, bastando considerar cómo Gaos camina con
mejor pie rn el capítulo de la multicitada obra, denominado, a sec.as, Un
Sjjtemo. introduciéndonos en el vasconceliano, tanto porque allí se trata de
temas filosóficos como por encontrarse con un autor que lo tuvo, y que tal vez

por ello, no presenta continuadores que llev
,
.
.
geniales, punto que deJ· amos p
1'
, . aran mas lejos, sus iluminaciones
ara ª proJUma entrega d H
·
nos ocupemos de estos perfiles desde V
• e ttmanuas, cuando
sentes...
asconcelos y no de Caso, cua] los pre-

LA

ESCUELA DE CASO

• en este 1973
.Casi y .sin. el casi·'nad"ie, rn· aun
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miento físico, ha encontrado en los m di
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lus~s en que medio mundo, del Aula Pal~ar n oruo, al extrPmo que hubo
propia saJm0&lt;lja. "M'
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no tan jóvenes tendrán .
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personalmente, tampoco en la se . &lt;l
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conocieron, no digamos
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que, en medio de esa abigarrad
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suscrito en su mayoría todav'a
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• 1 ensenan o en I UNAM
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durante los 40, al llegar nosot.tos de tierras
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salvadoreñas dmes
· ded los 30 y
por su sociología y no por sus teX tos f'Il oso•r·1eos . y
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acabaría auténtica pues don .._. • .
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palna,
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que por variadas circunstancias no d bo d
lque.co~ os ensayos filosóficos,
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es r aron os hm1tes del Anáh
or el orden, ya mencionado García M' , . . . .
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en una Escuela -¿lo sería'- uc a a)nez, e ~1c1are~os por él este bucear
profesores:
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grupa los mas quendos nombres de mis

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Conozco demasiado bien a aquél ara saber
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c.om ún. desde 1939 cuando lo
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su devoc1on por eI Maestro
,
escuc 1e no obstant
,
.
materia por estudios anteriores l"C'alizad~
qu~ trnia revalidada la
en "Introducción al Estudio del De~cho" en la -~~1vers1dad de El Salvador,
continente por su obra
•
, ' conoc1dis1mo a lo largo y ancho del
, con no se cuantas ed' ·
Ali'
nunca se dedico al d ch
.
.
1c10nes.
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sado por el autor, es~:c
a ~~g:::;fía}urídica, fuera del cariño ;rofe0
en claro.
'
e una vez para dejar las cosas

~

au:::i~

Seguí el curso de Etica con García M. ,
Filosofía }' Letras . y tal r" rd , l
a} nez, a la saz6n ya director de
' •
"'co aran os compa •
11
L una, ni en sus e,.-plicaciones de cát d
bl" neros, entre e os, Hernández
posterior, Etica empírica ética d / ra -:-~u icadas en 1939- ni en el libro
bajo la inspiración de S •h I
e umes,_etica formal y ética valorativa, 1944
e e er y, en espec1al de N. Hartmann , de q men
. G arc1a
.'

183

182

�Máynez fue discípulo en Alemania, como de Kelsen, encuéntrase aprovecha.
miento de las ideas casistas, ni siquiera en lo de economía, desinterés y caridad,
exaltados por Gaos, tangenciales a alguna de las ramas morales enseñadas
por nuestro fenomenólogo.
En Historia de la filosofía griega hasta Platón, asignatura dictada por García
Máynez, con estudio manifiesto, plena de lecciones, no obstante ser Caso el
Sócrates mexicano, éste brillarla por su olvido ... Igual en El Derecho natural
eri la época de Sócrates ( 1939), véase algo referente al Caso, moralista, muy
destacado por sus críticos.
Menos contribuye explícitamente don Antonio en cursos monográficos de
García Máynez a guisa de la "Indefinición del Derecho", que con base en Fritz
Schreier, cardinal figura de la fenomenología jurídica alemana, con Kaufmann
y Reinach1 nos impartió él en Mascarones, durante esos años, al e.xtremo de
poderse preguntar -y fuera interesante la respuesta del aludido- ¿ qué sobrevivió del casismo en todo eso?, pues abundan hartmannistas influeneias, también schelerianas. . . independientemente del aprecio que guardamos por Gar cía Máynez, cuyas tesis filosófico-jurídicas hemos defendido frente al ególogo
argentino Carlos Cossío en varias oportunidades. 50

\

En la Axiomática jurídica nuestro docente (1945), véase por Stammler
-muy caro al maestro Juan José Bremcr en sus Apuntes de introducción al
Estudio del Derecho- Schapp y el mismo Schreier, Lessing y Brentano, al fin
dentro de la fuente feuomenológica, sin que Ca,;o aparezca por parte alguna,
ni en El problema fil-Osófico~jurídico de la validez del Derecho ( 1935), ni en
La libertad como derecho y como poder ( 1941).

Y para no alargar la nómina, Gaos, invitado por Vasconcelos y García
Máynez, para disertar acerca de La biblioteca de Caso -obr. cit., pp. 55-62,
el 27 -noviembre 1946, en el mismo libro, al glosar amplia y generosamente,
La lógica jurídica de Eduardo García M áynez- fragmentos de un curso de
invierno, dado en febrero 1952, bajo el título de Contactos recientes entre
Filosofía y Derecho, Facultad de Jurisprudencia de la UNAM -obr. cit.,
pp. 143-181- uno de los más extensos, aunque no de los más exactos, trae
algo, siquiera algo, sobre la influencia de Caso ~bre el estudiado filósofo del
derecho ... 51
"' Ver, del suscrito, "Ma.ritain, Robles y Gaos" -El Diario de Hoy, 19 octubre 1969
No soy filósofo: José Gaos--", 14 cliciembre mismo año.
11 Ver, del suscrito, "Caso doloroso Un f:i!6sofo en la, sombras", El Diario de
Hoy, 3 agosto de 1969 y otro artículo en 1A Prensa, México, D. F., sobre el doctor
Robles.
y ''Letras Contemporáneas -

184

Oswaldo Robles, a quien traté íntimamente 52 y de seguro por su temperamento apasionado, en contraste con la parquedad emotiva de García Máynez,
se proclamó siempre un discípulo de Caso; y lamento no encontrar en mi
biblioteca su tesis profesional para optar al doctorado de filosofía en 1a UNAM
-ya era médico graduado de una universidad nort.eamericaua y, posteriormente, lo fue en Psicología por la alta Casa de "por mi raza hablará el
espíritu"- relativa a 1as relaciones entre el cuerpo y el alma, continuadas
en su Antropología filosófica -Ed. Pax, México, 1942- que comenté a su
minuto ~s dijo bellas palabras sobre Caso en sus cátedras pero poco en sus
obras escritas debido a que el tomismo viviente, lo separó, pese a sus manifes~ciones de cordialidad y admiración, hacia el amado Maestro, que por
encuna de sus explosiones "cristianas" albergó mucho de pagano, en el sentido
socrático del calificativo ...
Ni en Kant y la Metafísicm (1936), ni en El tomismo viuiente (1937) ni en
Esquema de ontología tomista (1941), aparecido originariamente en Abside,
ni en Esquema de Antropología Filosófica, ya cit., ni en Propedéutica. filosófica
-Curso de Introducción a la Filosofía- Ed. Porrúa, 1943, cuyas pruebas
tuve el honor de corregir y hacerle al autor alguna sugerencia, y menos en
Fray Alonso de la Vera Cruz ( 1943), ni en el estudio preliminar a los escogidos de José de J. Díez de Sollano y Dávalos ( 1943), ni en La teoría de la
idea en._Malebranche y en la tradición filosófica, para no continuar con la
etapa psicológica de Robles, ni en La filosofía natural de los vivientes en
Fray Alonso de la Vera Cruz" -Anuario de Filosofía, Seminario de Investigaciones Filosóficas de la Facultad, UNAM, 1943- se permean citas de Caso
o alusiones a su pensar o sentir ... "
Uno de los factores que explican si no justifiean esos silencios en torno al
Maeslro podría ser que tanto García Máynez como Robles, cada uno en lo
suyo, son sistemáticos y no problemáticos, como no lo fue don Antonio, rebelde
" Gaos --&lt;Jbr. cit., p. 17-: "Del Seminario de Investigaciones filosófica&amp; de la
Facultad", puesto bajo la dirección del doctor Oswaldo Robles., han sido labor la que
corresponde a su nombre, y la editorial, ésta con el número 1 de un A.nuario de Filosofía
que he de citar aún". Allí iba nuestro grano de arena con "Temas de Filosofia Jurídica
en la obra de Clemente de Jesús Munguía", pp. 137-158.
11
Ver, del suscrito, "Una Guía Filosófica" (Introducción general a la Filosofía
por _d doctor Oswaldo Robles, Librería de Porrúa, 22 páginas, 1943) Novedades,
México, D. F., cliciembre mismo año· y "Esquema de Antropología Filosófica" Revista
Abside., México, D. F., abril-junio, 1942.
'
.. A lo expresado por Gaos en el texto acerca de "La lógica jurídica de Eduardo
García Máynez", hicimos "Comentario a un Comentario" -Revista Signo Biblioteca
Nacional de El Salvador, abril-junio, 1971- poniendo un poco de ~tiz a los
entusiastas juicios del insigne trasterrado •.•

185

�\

a dejarse encasillar o incluir. . . cual si temiera perder su irrequieto magisterio,
del que salieran fenomenólogos, tomistas y hasta respondones, a lo Ramos.
Ga~ albergó una fuerte inquietud historicista -y por ello de lo mejor en
su poliseñalada obra, viene en "Crisis y Poivenir de la Ciencia Histórica",
dedicado a O'Gorman, pp. 217-224, en fonna de Carta Abierta, y "O Gorman
y la Idea del Descubrimiento de América", pp. 225-260-; y ya reseñamos
su actitud ante el "sistema" de Caso, pero al igual procedió con Robles, lo
cual consta. en el referido estudio-entrevista de ,Hemández Luna a aquél en el
Hom enaje, ya citado:
Tengo entendido -le confía a Robles Hernández Luna- que el doctor
Gaos destinó un comentario a su "Pr9pedéutica Filosófica", en el que observa
que usted la presenta como un libro sistemático y que sin embargo hace en
ellas reiteradas referencias de tipo histórico a filósofos y problemas de la
filosofía. De donde resulta que su Propedéutica es "tanto histórica cuanto
sistemática". En otras palabras, que con el "espolvoreo de la historia de la
filosofía" que hace usted en su Propedéutica, ha venido a probar el ineludible
hecho del historicismo de nuestro tiempo. ¿ Qué opina de esta objeción de
historicismo que se imputa a su Propedéutica?Efectivamente el doctor Gaos ha objetado esto a mi Propedéutica. Pero,
pregun.to yo, ¿ por qué la referencia histórica a los grandes pensadores en relación con los problemas de la filosofía ha de ser argumento en pro del
historicismo filosófico? ¿ Por qué historicista? ¿ Por qué la referencia a la
personalidad y a las doctrinas de Descartes, o de Kant, o de Bergson, o de
Husserl, ha de ser forzosamente el reconocimiento a la tesis que afirma que
la filosofía en su historia es la filosofía? No soy historicista, más no por eso dejo
de reconocer las influencias del complejo circunstancial histórico en el plante-O de una problemática. Disto, en consecuencia, de negar, en la constitución
de una corriente filosófica determinada, el importante factor de las situacionesconcretas" ( pp. 104-105) .
Tal el confrontamiento RobJes-Gaos, al marg.en de ese libro -4 ediciones, en
Porrúa, México, 1943, 1947, 1951 y 1958- ya que en seguida el del tomismo
viviente se orientó a otras ramas, como la Psicología Científica, sobre la cual
dejó una obra, con varias ediciones y un ensayo sobre el psicoanálisis freudiano. 55
.. Ver, del suscrito, "La Política de Vitoria", Revista de la Escuela Nacional de
Jurisprudencia, UNAM, enero-junio, 1941; y "Acertada Elección de Coordinador de
Pláticas, El Salvador-Honduras", que lo es al minuto de escribir estas líneas G6mez
Robledo en México, declaraciones hechas por mí a El Diario de Hoy, 19 septiembre
1973. Salomón de la Selva tradujo al inglés Los Pactos de Bucareli, según conocedores,

Asistimos a los cursos de Lógica, Teoría del Conocimienl,o y Psicolouía en
Mascarones que Robles p1·ofesara 1940-1944, y Jas remembranzas a ºcaso
abundantes en la charla y en diálogo privado, apenas abultaron en sus cátedras'
pero él, ferviente del Maestro, tuvo una desilusión, cuando, yendo con Vas~
concelos y Larroyo, al Congreso Internacional de Filosofía Mendoza 1949
al filo de Caso-Vasconcelos, interrogarnos a muchos de los asi~tentes res~ltand;
~ás conocido el Ulises Criollo. Lo dicho: don Antonio representó u~ personaje
sm el qu~ no~ ent~ndería la UNAM, un fen6meno muy mexicano, a veces con
reson~ncia uruven;itaria, fuera de las fronteras del Anáhuac, pero no en la
magnitud de Vasconcelos, y ello será explayado en el próximo escorzo para

lfumanitas.
Gaos mantuvo_su loable actividad de enjuichr a los colegas mexicanos· y así
se enfrentó cordialmente con otro de nuestros profesores, Francisco L~vo.
en conocida polémica, contenida en "Dos Ideas de la Filosofía" -Ed. de·
Casa de España en México 1940- según 1a cual Larroyo defendió a fa filos~fía, al modo neokantiano, teoría de los valores, y Gaos como personalidad
o filos_ofía de la filosofía, rememorada por éste -obr. dt, p. 29-: "El docto:
Francisco Larroyo tra&lt;; de polemizar en los años inmediatamente anteriores
con la filosofía de la filosofía presentada por mí, siguió haciéndolo con el
personalismo del hispano-argentino don Francisco Romero y el "romanticismo
filosófico", como él lo llama. del doctor Xirau, todo en defensa de su propia
posición neokantiana." Y Gaos no enlaza a Larroyo con Caso ...

b

La proficua producción larroyista, de filosofía a pedagogía, es sabida. Nuestro profesor de Lógica -&lt;londe usaba ..Lógica de la Ciencia" escrita en
colaboración con_ don, Miguel Angel Cevallos {1939), con dedi~atoria para
Cohen- y de Filosofia de la Educación al par alumno de don Antonio se
expresab~ en ese carácter de éste. si bien con menor entusiasmo que Robles;
Y, ya habiendo encontrado su personal ruta ideológica, no persistió ni en temas
ni en tendencias con el discutido Maestro.
'
'
Por enumerar algunas de las abundantes producciones Iarroyanas, especial~ente las que, debido a condicionantes de carácter cronológico, hubieran podido responder a resonancias casistas:

Lo: p~incipios de la ética social ( 1937), con subtítulo concepto, axiología
Y real1za~zón. d~ l~ moralidad~· L~ filosofía de los valores ( 1936) ; Bases para
una teoria dmarm. ca de las ciencias ( 1941) ; Bibliografía general del socia/is.
mo (1942); Dos ideas de la filosofía (1940), ya citada· Exposicián y CTítica. del
impecablemente, Y lo asenté en "Todavía Convive con Nosotros el Inagotable Salomón"
"Sábados" de Diario Latino, San Salvador, 16 abril 19'70 repr. por El Centroamericano'
L, N'
.
,
,
eon, • 1caragua, 26 trusmo mes y año, y La Hora Dominical, Guatemala, agosto 1970.

186

187

�personalismo espiritualista d,· nuestro tiempo (194-L) en controversia con Romero; El romanticismo füosófico (1941) polémica contra Xirau; Los f1mdamentos filosóficos de la Escuela Unificada (1941 ). e Hí.storia de la filosofía
e11 Norteamirica -Ed. Stylo, Centro de Estudios Filosóficos de la Universidad
de México, 1946--, a la altura de obras espel·ializadas, como la muy consultada de Blau sobre el pragmatismo estadounidense.
Mucho ha escrito y publicado Larroyo en di ersas facetas: merece especial
relieve su tesjs, e.encialmente formalista -recuérdese que. para Stammler el
derecho es "forma" y la economía "contenido"- de que la sociología es una
lógica de las ciencias so ·aks lo cual, según él, se contraprueba al fijar la
esencia de la sociabilidad. "Lo que' se llama hecho social -anótese el fundamt11tal, resabio neopositivista en Caso- es una relación interhumana. Pero
esta relación es inseparable de cualquier hecho social; del económico. del
político, del religioso, etc. No es una realidad distinta de los hechos de la
cultura; es, más bien, su subsuelo, su intrínseca e inseparable ley, su t&gt;sencial
condición. Decir lo contrario. suponer que el objeto de la Sociología es algo
más radical es sólo afán metafísico; es el pendont de aquel viejo problt&gt;ma
de la metafísica de la naturaleza que suponía que al lado de las ciencias
particulares era posible ui1a disciplina de una realidad absoluta. No hay lugar
en el cuadro de las ciencias filosóficas para una mewociología" (Ponencia
ante la Sociedad Mexicana de Sociología, 1943). Y basta leerla para darse
cuenta de que Larro ·o está a mil kilómetros del Maestro Caso en elloi como
remitiéndonos a lo enlistado, que sus obras no acusan la impronta ni la huella
del tribuno en la filosofía mexicana.
Personalmente he estado en mayor contacto con García Máynez, cual lo
estuve con Robles, pero si é:i,tos ran más rigurosos y dedicados a la cátedra
-y Larroyo no lucía en sus exposiciones orales, dan&lt;lo a veces la impresión
de estar distraído en busca de su noúmeno- como escritor, el ncokantiano
raya a nivel superior. Agil, dialéctic.o, capaz de orquestar tema~ disímiles,
erudito sin perder la línea marburguense más que badeniana, incansable en
sus innúmeros infolios, ha colmado una producción de medular importancia
dentro de su posición.
Ha e rato que no sé directamente nada de él; no sé, incluso, si 5Ígue enseñando o editando, pero, hasta lo señalado con anterioridad, Larroyo es un
má.ximo exponente enmedjo de los llamados discípulos de Caso, si bien él,
menos que García Máynez, mucho menos que Robles, al fin hombre de batalla
campal ídeológi a, en los lustros en que lo frecuenté como profesor y amigo,
y fuimos juntos a Mendoza con Vasconcelos y Robles. no tenía, como los rrse.
ñados el fervor casista ni la cálida admiración hacia don Antonio. a quien
'
respetaba,
pero no quiso, de acuerdo con mi vivencia ...
188

_un poco más lejos de Caso que sus directos discípulos, si bien también lo
f wmos en los lustros que él, ra consagrado internacionalista y catedrático de Ja
materia, tanto eJl la entonces Escuela, todavía no Facultad, de Jurisprudenda
Y de la Escuela Libre de Derecho, está el doctor Antonio Gómez Robledo.
A su lado, escuché a don Antonio, í'ntre otras asignaturas, en Filosofía del
Derecho, siendo profesor('.,; a la época los anterionnentc mencionados: García
Máynez,-.6 Robles y Larroyo. De manera que el ilustre vitoriano, si bien
deudor, como todos nosotros, del ~bcr casista, no puede parangonarse cronológicamente df'sde pronto, con ellos.
'
__Ga~ Jo destaca: "El licenciado Antonio Gómez Robledo, cuya Política de
del año anterior a estos cinco, una vez más se dio a conocer al gran
publico como un católico liberal dueño de uno de los estilos más rezumantes
de gusto clásico, no sólo español, sino latino, sin dejo empero alguno de arcaísmo, Y de más arrebatadora y apasionada vibradón, o sea, más modernos,
que sepa man:jar un pensador de nuestra I ngua, se confirmó con su ensayo
sobre las ~~laoones entre Crütia11ismo y Filo.10/ía en San Agustín y en general
co~o espmtu capaz de revivir y repensar en la fonna más personal Jos más
radicales problemas del pensamiento y la existencia".

1'

:'º~ro,

Esto_ e,n Cinco ~iios de filosofía en México -obr. cit., pp. 31-32- y Iue"o

Je dedico un capitulo entero. La filosofía en el Brasil (Antonio Gómez Robledo) pp. 261-274, relativo al libro del propio rubro -Imprenta Universitaria
México. J946-, que marca la vertient filosó.fica del autor, luego de obras ta~
reputadas como Los Pactos de Bucareli, que la Escuela Libre de Derecho editó
junto a un trabajo de León de la Darra y a Evolución doctrinal d,l Derecho
ln:ernacio11al Privado, de nuestro inolvidable profesor ya extinto, licenciado

Trigueros Sara,~a.
Gómez Robledo, pues, no su~c casista, aunque aprendiera mucho de don
Antonio ... ni tampoco el doctor, entonces licenciado Agustín Yáñez, com.
pañero de e) primero en sus afanes filosóficos, novelista de estirpe.

La EJcucla de Ca.so, -y fijaos que el multicomentado catedrático hispano
.. Gaos -obr. cit., p. 40--: "El sistema del maestro Vasconcelos. el neokantismo
del doctor Larroyo )' los suyos, la axiología de los licenciados Máynez y Romano el
tommno
'
d el doctor Robles, con su 'óntica existencial', y todo, y el eroticismo 'del
doctor Xirau son filosofías universalistas, si no universales, o presunta.mente abstractas
de tocia ~ircunstancia colecúva o individual hit et nunc -«i es que no 500 trasplantes,
t~o lo ~nnowdores que se quiera, pero de filosofías que, a pesar de su apariencia
UlUVC~tsta, arraigaban en circunstancias bien detenninadas." Y, agregaríamos, si una
filo~ha no pretende ser univcnal, o al menos, univenalista ..• ¿ qu6 queda de ella?
Aq~1 rnelve a aparecer el historicismo gaosista, que no es que analizamos en Humanitas
"Dilthey, Soci61ogo" -1969- glosando el memorable cruce epistolar de &amp;te oo~
Husserl, Quien lo tildaba de historicista, influido por la crítica de Ebbinghaus.s ...

189

\

�que historió sus mocedades y su s.istcma, no aborda dicho asterisco- luego de
confrontar, sobre todo a García Máynez, Robles y Larroyo/ 7 que Ramos salta~
ría, para expresarlo con suavidad heterodoxo, la Escuela de Caso 58 -repetimos- constituye más una emoción que una doctrinaria; uo espíritu que una
corriente; un ánimo que una problemática; un impulso que una tendencia,
emoción, espíritu, ánimo e impulso que llegara hasta nosotros; y, por ello, cada
uoo a su esti)o Hernández Luna y el suscrito, de los de Mascarones, a fines
de la década de los treinta, le rendimos y le rendiremos siempre el debido
pleitohomenaje, como acabo de hacerlo en estos PERFILES ENTRE CASO
Y VASCONCELOS, hoy desde el primero y en el próximo año, siempre bajo
la generosa hospitalidad de Huma11itas, al segundo.

M N IN CONTEMPORARY SOCIEJY: ALTENATTON
AND ANOMI.E*
by RuoLo EuceNi;: D,wJs
The American Uruversity
Washington, U.S.A.

THE CENTRAL THEME oí the topic here cleveloped ínvolves the philosophicaf

prospccts oí the day, or general trends in social thought ancl .d l .
th
di ·
.
.
1 eo og1es, e
u:an co~tion of man mcludmg the question of man as a historical being
an sorne
g of the condjtions of human life in thc world toda Th ,
general quesúons lead us to the persistent and pervasive problem
m~dem ~o~ld confronls, ~e problem of widespread alienation, its frustrations
an anxicties, together w1th the anomie of the present g
b.
•
t d
•
enera on - 1ts
en en~y to re1ect the authority o( ali institutions and value systems of the
past. Fmally, I shall consider the pathways of the ..... :~d
d . ·t
..
d
. l
.
.,..,., an spin , creativ1ty
an socia goodw1U, as they .relate to rnan's place in the world.

h .

~hat :

., Y Caos, confirmando su historicismo: "Pero el personalismo de Caso, meollo de
sus reflexiones sobre la circunstancia mundial y la mexicana de nuestros dlas, el dibujo
del perfil del hombre y la cultura en México del doctor Ramos y el filosofar en
español (sic) del doctor García Bacca son manifestaciones de un pensar conscientemente circuns1aocial --del que ruego se me permita decir que me parece la única
vía prometedora de llegar directamente a la meta de una filosofía mexicana o española,
o hupanoamericana, mientras que el universalismo no parece prometerlo sino por la
vía indirecta del entrenamiento - indisperuable-- que el conocimiento y práctica de
toda gran filosofía requiere y promueve" -obr. cit., p. 41-. Desde luego asi puede
avocarse Gaos a un •'sistema" e.asista, ya refutado en el texto. Habrfa, que añadir el
ensayo del para mí más acabado exponente del Grupo "Hiperión" el agudo Emilio
Uranga cuyo Análisis dtl ser del mexicano, ya sin el aditamento de Ontología analicé
t.'lnto en Alisbos como en Correo de los intelectuales, México, D . F., y Ú1 Prensa
Gráfica, San Sah-ador, IO abril 1966.
• Gaos fue más benévolo con Caso que con el propio Ortega: cuando Ten:sa Alvarenga le pl'CfJUntó en Caraca.: ¿Se puede hablar de un sistema filosófico en Ortega?,
rapondió: "Sistema fil osófico, en sentido clásic:o, no; pero sí hay un sistema de ideas
filosóficas. El tiene una visión del mundo, porque aun cuando, como Dilthey, no
publicó nada con ese propósito, no deja por ello de ~tir dicha concepción." (lndic,
de .Artes '/ Letras, Madrid, julio, 1959. Ver, del suscrito, "Ortega contra Unamllllo",
Humanitas, 1970.) Lástima que ya no podemos preguntarle a. Gaos: ¿es, en sentido
clásko, válido hablar del sistema casisl2?

Two

TRENOS IN PRESENT-DAY THOU CHT

. One may distinguish two radicaUy different trends or schools of thou ht
m the world toda y. Thcse two modes of thinking contradict each otherg ·
~ y ~ays,. thou~ also. agreeing in sorne. Takc:i togetber they constitute •:
bas1c dialect1c or dialog in the contemporary intellectual worfd. They are:
1. Na t ura)jst-existentialist-relativist- bchaviorist.

2. ~ormative-ic!ealist-neoThomist-platonic-neoKantian-spiritualist ( somcttmes also eXIStentialist).

• Lecture for Inter-American Defcnse Collcge, September 8, 1971.

190

19t

�TI,e first of thesc two trends reveals a central theory of the nahrre and
reality of knowledge connected with a naturalistic concept of beíng which
is usually non eleatic and skeptical of the humanity of man.
The St"cond trend in thougbt today is that of thl' normative idealist. In sorne
cases it tcnds to be neo-Thomist . attempting a modcrn rcinterpretation of
.classical religious of theological thought. Somctimcs it is morr platonic neoKantian, or spiritual in thc broad humanistic sense. Undcr this heading may
be grouped a wide range of differing trends which have thc co1runon denominator of searching for a nonn and asscrting the fundamental reality oí thc
ideal.
Relativist and existcntialist theories are ccntr:&gt;.1 to our knowledge o[ the
physical world today, as well as to knowledgc of the human or social world.
They tend to reject the possibility of universal standards or norms as merely
subjective. Unbappily, in the popular -...;cw rclativism and existcntialism have
often come to mean to the present gencration that idr,as are nothing more
than opinions. Since nonnative principles are all subjective in this way of
tbfoking, notbing can be either good or bad from an ethical standpoint; it
can only have a ertain relationship to a situation. Hence, we. ha.ve what is

I

caUed the situational ethic.
In accordance with this pattem of thinking it is easy to fall into the trap
that no legitimat ha.sis for authority exists in society becausc there is no
demonstrable principie upon which authority can rest. The next stage through
which much of tbe popular thínking of toda.y goes, though id &lt;loes not proceed
logically from the pre ·eding stage, is to assume that because no nonnative
principle for authority can be demonstratcd. all authority is cv:il. Jt is bad,
the reasoning goes, because it limits the esscntial freedom that makcs one
person's opinion as good as another person's opinion, just as tnic as another person's opinion.
This stagc brings us to the essential anarchism of the anti-establishment
popular psychology of today. As already suggested, this anarchisrn does not
necessarily follow from a commitment to the existentialist and relativist point
of view. In general, one finds that most scientists and careful students who
accept as scicntifically nece~ary this view of the truth of relativism and of
existence as truth, still believe that is possible witbi.I1 tlús existentialist-relativist
context to define nonns or stand:irds.
At this point it may he appropriate to point out that the problem of norms
rai5e5 the question of the significance of historical tradition and the meaning
of history. One finds today, specially among tbe youthful genc:ration -the
generation I am in contact with as a university professor- that the existentialist relativist behavioralist p0int of view leads to .1. rejection of the shmificance

or the meaning of. .hIS
· tonea
· 1 ex-penence.
.
·
It is not necessarily the case that
th
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e se&lt;"on o two vtewpoints meo u·oned ' t he normanve
. one should be h" t . al
Nom1S may he
•__ .i
•
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•
JS onc .
'
amveu at, m vanous ways, upon the basis of a hiloso
man s ~ture, for example, or upon tl1eological bases. But so:1e h"
o~
Li 1011ght IS commonly Cound amon tha.e h" k
is onca
point of ~iew.
g
t m ers who embrace the nonnative

~h~

Two

ATIITUDF.S TOWARD J&gt;HlLOSOPHY:

ANTONIO CASO

to :~~ier approa':11 ¿o contemporary thinking about the relationship of man
tyf ª!:Pea1: ~ tbe thought oí th.e Mexicau philosopher Antonio Caso
I n one o ws bnlliant ~ys Caso d" • •
'
biloso h "
isungwshed these two "attitudes
toward·
P
p y.

Dos

ACTITUDES HACIA

u.

FILOSOFÍA

1· i6~~!~~~I~~nt~¿U;~tusiasmado, intrepido, problemático. PLAMAX SCHELER_'
IN, BLAS PASCAL, HENRI BERGSON,
2. DISCRETO: objetivo, sereno, lógico, débil. ARISTOTELES CLE
MED,..r-;rn DE ALEJANDRIA, RENE DESCARTES MANUEL KANTE 1v.lUNDO HUSSERL.
'
,

"Heroic"
thought ' accord.mg to Caso, 1s
. concerned with the solution
of The
problems
I 1h:

~;t

tinus, Saint. A~s~:e~a~ryp!~la~ s~h
pbilosophers as Plato, PloSche1e f Ge
an
enn ergson of France, and Max
ro
nnany. Today, we ascribe this kind of think.ing to the a t' . t
to one w~o _beli:ves that philosophy is true only as it is expr~d :'::tion
and that tt mcv1tably calls for action. lo the literary tradition of the U . d
S tates Henry Thorcau was
onl ,
.
suc h a p hil osopber-actiV1st who believed thatmte
the
. y ~e p~losophy was the philosophy that was lived by Hen Tl
.
hved his _ph1losophy, going to prison in passive resistance ag~nts
~~reau
~cause it supported a govemment which tole ted sJ •
po . ~•
m prison b his
d f .
ra
a-.ery. He was VIS!ted
Emerson, wiio is
tor::e ~~e~oeri essayist; philosopher, Ralph Waldo
Thor
.
•
oreau, 'Henry, why are you here ?"
.lS that
eauf rephed:
'Waldo,
why
are
you
not
here'"
..!
f Thon-au
.
th
. . • .
• i Tiú
J reac,.on o
0
e actiV1St: 1t is the heroica of whích Caso speaks.

~

:i

----Quoted in the "lntroduction" b

1
Jase h L .
or Lile in the Woods (New York yM p"ll . Krng to Henry David Thoreau, Wálden
:
acmt an, 1929). p. xv.
'

193
192

H-13

�In the second of these attitudes toward philosophy the discreto, or "disc•
reet'' Caso seems to have been describing himself. Certainly, the tenn would
well :pply in general to Antonio Caso's own attitude toward philo~ph~. B~t
it could not apply uniformly, for at one point Caso le~t ~e uruve~ty m
protest aaainst its educational philosophy. The ' 1discreet' pbilosopher is ob.
jective, ;,eno, lógico, perbaps débil, humble in bis weal-ness. In _this das.,;
Caso places such great figures as Aristotle, Clement of Alexandna, Reneé
Descartes of France, Em:manuel Kant of Germany and Edmundo Husserl,
the 20th century existentiaJist philosopber of Gennany.
The discreto today is the scientific thinker, detached- in his thought. Like
Emmanuel Kant, he may insist upon what Kant described as the "categorical
imperative" that requires the individual to act in accorda_nce with values and
norms that cannot be demonstrated empirically or logically. Sorne of the
most significant trends in thought today are of this general character. They
are spirilual in sorne sense, insisting upon the philosophical possibility of
establishing value systems, rather than upon a rule or principie that can be
dernonstrated empirically or logically, even though they rest chiefly upon
what man as man bclieves to be true.
Obviously, these two classifications of thought, as outlined by Antonio Gaso,
do not describe the intellectual problem of today from ali points of view. They
are merely two basic ways of analysis which have a funclaID;ental relevance
to understanding the questioning going on in the world today. They are
forros of analysis concemed with tbe nature of truth and its relationship to
action.:?

'
T1IE BASIC SUBSTANTIVE IS.SUE

But if one tums from these questions of the fonn of thought. to the questions
of substance, that is to say to questions oí the social order, social change, social
movements and soóal behavior, other ways of analyzing the contemporary
scene appear. In i.his author's view the most basic issue may be stated in the
following simple form:
"Heroísmo filosófico", fo Ensayos críticos y polémicos (México: Cultura, 1922),
. 67-68. Examples of phil05ophers were given in Historia y antología del pensamiento
r::os6fico. (México: Secretaría de Educación Pública, 1926), pp. 8-13. See also the
comment in John H. Haddox, Antonio Caso (Austin: University oí Texas Press, 1971),
1

p. 14.

194

1. IS THE GOOD LIFE ACHIEVED THROUGH. THE GOOD SO-

CIETY (SOCIALISM)?
2. OR IS THE GQOD SOCIETY ACHIEVED THROUGH THE
GOOD INDIVIDUAL?
Ideologies and political leaders today tend to embrace and to act upon the
basis of one or the other of these two assumptíons. The difference between
the two explains to a considerable degree the meaning of the increasingly
polarized political activity.
The trend toward polarized ideologies is so noticeaWe that many writers
and thínkers today have pointed the finger particularly at this central question
as the great intellectual problern that society faces today in its rapid social
change. In simple terms the issue is that of the relationship of man and his
hurnanity to society. Obviously, the füst point of view stated above is the one
most closely identified with the various varieties of socialist thought. This does
not necessarily mean thought that derives from Karl Marx. Ralher, embraces
ali social theories which assume tbat the structure of society produces the
good file, as against theories that propose the human person as the essential
element and argue that by improving the life of human beings one creates
the good society.
This first proposition assumes either that the will of God or the natural
law of the Universe, or possibly sorne combination of both of these as in the
pantheism of Spinoza, is best expressed in these abstract structures of society.
A famous example of this pantheist or quasi pantheist view appears in the
ambivalent phrase in the United States Dedaration of Independence which
speaks of national indepe.ndence as a right under "the laws of nature and
nature's God." This first point of view assumes that although man is a child
of God and/or a child of nature, he achieves his human character from the
society or the culture of which he is a part.
Tus is Marx.ist doctrine. but it is also theory of Thomas Hobbes, ( 15881679) of Nicole Machiavelli (1469-1527), and of many other writers on the
pl'Ob!em of a pol.itical and social order. Their view is that man is civilized
by law and institutions - by virtue of a kind of law of necessity. This is the
view of many, but not ali, revolutionaries today who say that the only hope for
mankind is a complete revolution in the structure of society. But it is also the
point oí view of many advocates of gradual and peaceful change.
The second point of view assumes, and it has many great exponents, that
man either as a child of God having something of God's nature in him, or as
a child of nature, has in hirn the rea.son, the good sense, and the good will
to love his fellowman and to seek his own improvement in the companionshíp

195

�of others. Wc may venture to say there is no greater rnmmon link between
the tradition of Christian thought and the tradition of democratic thought
than this basic concept that democracy rests upon the !ove of man for mankind.
An eloquent expression of this idea appears in the writing of Esteban Echeverrfa
of Argentina, one of the famous "Generation of 1837", in }ús Dogma Socialista.
But the idea is by no means original with Echcverría and bis group of the
Association of May. It was expressed by Jean Jacqurs Rousseau and ha.,;
roots in the answer of Jesus to the question of the Pharisee, ''What is the
great commandment?" His reply was: "Love the Lord your God with ali your
heart, and with ali your soul, and your neighbor as yoursclf." This Christian
commandmcnt finds secular cxpression in the democratic point of view that
the good society is built on the love of man for mankind.
Antonio Ca.so, and many others. have pointed out thal St. Augustine and
Thomas Aquinas in diffcrent ways, effected a kind of reconciliation of these
two divergent points of view. in the sense that neither was true to the
exclusion of the other. This ".scholastic" view may weJI be thc best and most
fundamental approach to the theory of the contemporary revolutionary movcments which assume that a revolutionary change in social structure is essential
before one can begin to achieve justice and the good life. Indeed, when social
theory is considered in terms of these two altematives here presented, the truth
becomes obvious that really great minds in our intellectual tradition havc
always pointed out. 'Ibat neither of thesc two opposing views can be exclusively
true. A solution must be found in the logical relationship of one to the other.
Exclusive commitment to either poínt of view is dangerous in tenns of the
social action that may result from it. At the same time, however, we must
remember that these two opposing theories of society rest upon such divergent
philosophical concepts of the value of truth and existcnce that many scholars
say no reconciliation is possible.

THE

RELATIONSRJP OF M~N TO SOCIETY: THREE MODELS

Mario Lasema, a spokesman for one wing of the Conservative party in
Colombia has suggested these three "models,, for thinking about the relationship of man to society:

3

1. INDIVIDUALISMO RADICAL
BASE: Naturalista-biológica
ORGANISMO BASICO: El individuo

2. COLECTIVI MO RADICAL (Authoritarianismo de Führer-prinzip,
partido, o clase social)
BASE: Positivista-biológica
ORGAN1 MO BASICO: La sociedad

3. EL MODELO HUMANISTA TRADICIO rAL
BASE: Cultura humana
ORGA l MO BASICO:

?

~~spite the fact_ that La.serna is writing as the spokesman for an ideological
pos1tion he has given an interesting and, on the wholc, an objective presentation of three possible approaches to thinking about society. What he caJ]s
"ac u·tu des" or " mo deIos" are more prec1sely
·
models of positions or attitudes
ratber than models of thought. But I find them especially interestíng because
they spring from a consideration oí the two altematives we have just dis ussed.
The fi~t model is ~at of radical individualisrn. Here one begins by assuming
that the 1mportant thmg about human society is the biological nature of man
as a being. The model is that of man as parl of the animal world, so that bis
characteristics as a biological being are the basis upon which on consi&lt;lers the
social problem. The result of this approach, then, is to see that the social
organism of fundamental importanre in the individual.

The second attitude, that of radical collectivism, places us in the cross-fire
of ~e French matmer of distinguishing between the politícal right "derecha
radical' and the political left, or "izquierda radical". Lasema's position is that
whether i.7.quierda or derecha, this radical collectivism is the authoriurianism
oÍ the clan, or oí a party, or of a class. The basis of this collectivism is
"po_sitivista biológi~a'', by which he means that il rests upon social principies
de~1ved from lookmg upon society as an organism. Hence the organism for
this model or attitude is the biological character, not of the individual, not
the social animal, hut of society itsclf. Within this model socíety is treated
m accordance with the positivist pattem of thinking in a kind of Darwinian
or ~iological evolutionary fonn as a social organism; it is a social organism
~hich obeys biological principies. This pattrrn of thinking resembles the ideas
ID ?swald Spengler's Decline of tlze W est, in which he treated cultures morphologically, comparing them as biological forms. If this second model of Laserne
is examined alongside the previous definition of the basic issue in society - that
of thc primacy of society ovrr the individual - it appears clearly to assume
that man's humanity and the good life come to hirn through social structure.

?f

What is particularly significant in Mario Lasema's presentation of this
~ncept is that this roodel applies equally to the radical left and to the radical
nght. It embr-.ices both the Leninist concept of dictatorship of the party of tbe

; Individuo y sociedad ( Bogotá, 1969), pp. 33-36.

197
196

�proletariat and something approaching the fa.scist concept. In both cases,
the authoritaria:n approach suppresse.s the initiative of the individual in the
belief that the way to achieve thc good life for tlle individual is through
imposing radical change in social struclure.
Tbc third of Laserna's models is what he himself proposes. It is the model
of traditional humanism, of the humanism that rest.,; it.,; case upon the tradition of religion and upon the tradition of cultare. To Laserna, tbis means
those values, standards, and attitudes that have come clown to the present
out of the past; they are essentially concerned, not with society as a collectíve
structme, but with man as manJ either as an individual or as a family or group.
What Laserna appears to be trying to say here, in a very general sense, is that
sorne kind of merging of the first two attitudes he has stated is the only possible
answer in accordance with an honcst rec.ognition of human values as the basis
for social action. Altbough Laserna &lt;loes not specify his idea of the corresponding ha.sic institution, it would appear to be something within the traditional
structure of family--church-commnnity-society-state.
This third attitude or model also seems to he essentially one that analyzes
the social proh1em against historical experieoce. If so, we are led to an important series of questions as to what we understand by the historical way.
These questions seem especially irnportant today, when so much of the present
generation is rejccting the relevance of historical experience and of historical
thinking. In considering the role of tradition we conf ront the whole question
of the nature and meaning of human history.

THREE THEORETlCAL APPROACHES

These three models of Lasema suggest three basically different theoreticaapproaches to understandíng the relationship of man to society. Hist first model
resembles that of the traditional (Christian) natural law, as developed by
Saint Augustine, Thomas Aquinas, Francisco Vitoria, and Francisco Suárez.
It is Aristotelian and Thomistic. The second rests upon empírica! sociological
views as developed in nineteenth century positivism and Marxism, expressing
a kind of natural law of empirical-historical derivation. It_is also akin to
twentieth century psychological and socio-analytical thought, as for example
in the thought of Ericb Fromrn:
Laserna's third model, in emphasizing the role of human culture, and by
implication the importance of historical tradition, raises the question of a third
and more distinctively historical approach. To be sure, hoth Marxism and
positivism rest upon a "scientific" view of histol"} in which history provided

198

the basis of a science of society, and it is very imporlant today to emphas1ze that the Marxi.st social theory of Kar1 Marx and Friedrich Engels
rested essentially upon their scientific historie materialism. As you will recall,
the essentials of this Marxi.st historicaJ view were that society was basica.lly an
economic phenomenon, that the system of production determined all aspects
of the social order, including religion a.nd philosophy, and that the basic
social structure changed when control of the system of production ( the "ohjective conditions") became such a narrow monopoly that it cmdd be overthrown
by an uprising of the proletariat. This was wJ1at Man.: and bis fo11owers
dt'rived from the study of history, and upon these bases they erected their
science of law and society.
Actually, the difference was not great between this view of history as the
basis of a social order and that of such non-Marxists of the nine-tecnth century
who developed what we call our science of sociology as Auguste Comte of
France and Herbert Spencer of England. Their view of history was different
from the. Marxist view, but was like Marxism is resting the science of society
upon principies derived from history.
But while the historical basis of all theory of social action was equally
clear in these two strea.ms of nineteenth erntury thought, the differences were
likewise fundamental. The sociologists Comte and Spencer did not adopt historical materialism, nor did they view history as a struggle of classcs. Rather,
they saw the. process of history as the gradual liberation of man's mind from
superstition, so that increasingly man and society became reasonable, coming
under the control of institutions ba.sed upon knowledge and reason rather than
upon force. As sodety progressed it became more highly structured. These
structures consisted of laws that represented intelligent action to deaÍ with
social problems. An increasingly complicated and institutionalized social order
working through ~ evolutionary process, eventually produced the good society'.
The important thing to notice is thc extent to which most of the thought
of the nineteenth century, whether positivist or MarxistJ rested upon certain
simple conclusions that were drawn from the study of history. As one looks
at the world today, seeing the significance of this kind of hi.storical thought
rejected, it begins to appear how great thc twentieth century revolution in
thought has been. One can eithcr say that this rejection makes it impo rtant
to get back to sorne kind of historical basis of thinking or one can say about
history, with what is perhaps the majority among our youth today, "Eso no me
dice nada" - that history means nothing to us and that only in the contemporary world can we Jook for solutions to our problems. This historical skep.
ticism, as we shall note, is a major element in the alienation and anomie so
characteristic of our intellectual age.
0

199

�But this sociological history, whether Marxist or positivist, is not the really
historical way of thinking. In fact, both Marxism and positivism, while laying
a scientific historica1 basis for social science, rejected all philosophy of history
as metaphisical. So, one must also ask of anyone defending an historiqtl way
of thinking. Is this Marxist or positivist "scientific" history? Is it the classic
view, as old as Saint Augustine and repeated, in a sense, in Giambatista Vico's
New Science? Or is it the idealistic view of history, seeing history as the
manifestat.ion of man's thought, becoming reality through man's action? This
is the neo-Kantian view of history, one that is not too far from the idea of
the Spanish philosopher José Ortega y Gasset - from his "vital" concept
of )aw and history.
Ortega's philosophy of history has had considerable influence upon the
pre.sent generation of intellectuals, partic.ularly in Spanish America. It is also
the idea represented in part in the contemporary Spanisb philosopher, Julián
Marías, who has popularized the Ortegan interpretation of history as "the
method of the generations" (El método de las generaciones). The Marias
historical method is an existentialist idealist interpretation of history which
assumes that each generation makes a new fonnulation of values and principles,
which the generation then proceeds to give reality by tuming these ideas into

facts.~
Finallyi we may ask, is the historical theory bctter defined as institutional,
;;¡. history that also centers around the ideas upon which institutions are built.
This theory found expression in the United States, for instance, in the work
of the historian James Harvey Robinson. In the Spanish tradition it is representetl in the work of Rafael Altamira of Spain, of Ricardo Levene of. AIgentina, and of Silvia Zavala of Mexico. In considering the problem of
revolutionary thought today, the ideas expressed by this trio have a special
relevance, predsely because they view the proct':55 of social change as it finds
expression in institutional changes that embody ideas.

THREE ASPECTS OF MAN'S HUMAN CONDITION

1. MAN AS BIOLOGICAL
BEING
2. MAN AS SOCIAL BEING

( Physiological)
( Psychological _ sociological)

• José Ortega y Gasset, Hístory as a System and Other Essays toward a Philosophy
of Hi.story {New York: W. N. Norton &amp; Co. 1962); Julián Marías, El Método de las
Generaciones ( 3a. ed. Madrid: Revi;rta de Occidente, 196 J ) .

200

3. MAN AS HISTORICAL
GEING
Historical Materialist View:
Econornic motivation to action.

(Cultural - historical _ aathropological)
Philosophical - idealist Historical
View: Values and beliefs as basis of human action.

One may consider the: human condition of man today in terms of lhree
fundamental aspects. These are also aspects of man's capacity or power to
act in society. One may look at the condition of man as a biological being, one
may look at his condition as a social being, or one may look at his conclition
as a historical be.ing. If one looks at man as a biological being, he is looking
at his physiological condition, that is to say his health, his housing, bis material
well-being, the aspects of bis living as a biological organism. If one looks
at man as a social being, one looks at his psychology: at his intellectual life
at bis beliefs, at his standards of behavior, at bis ethics, at his esthetics. I~
short, one look at man in terms of social or group behavior of how men think
and react toward each other and toward the society of which they are a part.
But when man is considered as a historical or cultural being, he is considered
n~t j~st in _tcrms of the way in which his mind operates - bis psychology,
bis rrnnd, his whole mental and psychological and nervous aspects. He is also
consi~e..re_d in ~e cultur~l an~ historical setting in which he has developed
and m his react.ion to this settmg. The last work of the Spanish philosopher
José Gaos, recently published in Mexico where he opent tbe last decades of
his life, consists of his lectures on anthropological philosophy given at the
National University of Mexico. Th.is is perhaps one of the more philosophical
approaches that can be made to a study of man in his human condition as a
historical being. 5
But when man is regardcd as an historical being from the standpoint of his
power to act in society - or to be organized for action - it is necessary to
make a choice which is not always clearly enough madc in the thinking of the
present day between nvo views of history we have previously discussed. We
must choose between historical materialism, in which the basis of history is
seen_ as the system of economic production, and the essentially idealist approach
to history. This distinction becomes particularly important when it í.s remembered that historical understanding is an essential element of power. How
people look at society today - and how they act in relation to their community, their nation or the world, rests on what they think they are and
~ Del Hombre (México: Fondo de Cultura Económica. y Universidad Nacional Autónoma de México, 1970).

201

�what they think they believe. This in turn depends Qn bow they Iook at their
history. One may well say that a sense of history provides power which makes
the difference between willingness to act and unwillingness to act. A sense
of history represents the difference between a sense of identity and a state of alienation. One of the tragic effects of the rejection of history in the
thought of the wotld today is that is the rejection of this majar -::onstituent
of the power structure - its cerncnt, but even more significantly, its basic
element.
One of my favorite poets, Ralph Waldo Emerson, e,rpressed this idea of
history in the following verse:

There is

1w great and no small
To the soul that maketh all:
And where it comcth, ali things are;
And it com.eth everywhere.

I am the owner of th.e sphere,
Of th.e seven stars and the solar year,
Of Caesar's hand and Plato's brain,
Of Lord Christ's heart and Shakespeare's strain.
If Emerson had been writing for a Spanish-speaking auclience he would have
said Cervantes instead of Shakespeare and would have been saying essentially
the same thing about the power that is history.

V ARIETIES

OF ALIENATION

1. Alienation from self - diverted from normal function, especially mental
or psychological.

2. Alienatiou frorn spouse, friends, or relatives by the action of another
person.

3. Alienation of the generations (Ortega y Gasset and Julián Marías).
4. Alíenation in industry.
5. Alienation from society. Man feels himself impoverisht:.d frustrated_
,
imprisoned by powers outside his control, and rebels against society as
irrational or unjust (Erich Fromm) .6
• Tht Sane Societ-y (New York: Fawcett World Library, 1966}.

202

6. Alienation from God.
Tbese varieties of alienation derive in part from Erich Fromm, but have other
sources as well. The first, alienation from self, is the most primitive or simple
concept of alienation. It concerns alienation as something essentially mental
or psychological - an abnonnality or insanity. This is a specialized meaning,
but also the original from which the other mea:nings seem to derive. In this
case the word has essentially the same meaning in Spanish and Portuguese
as it has in English.
The second variety of alienation represents another common use of the
termia every day speech. We speak of alienation from one's wedded spouse
or from f riends or relatives hy the action of another person. Thus we speak
of a thjrd person alienating the affection of a wífe or of a husband or of a
child or of a friend.
The third kiud of alienation is the one already noted in the hi.storical
thought of Ortega y Gasset and of Julián Marías. Thus we speak of the
alienation of each generation from the generation that preceeded it, of the alienation of children from parents. TI1is concept of alienation is one of b:istorical
process.
Today, we are concerned with a fourth type, alienation in industry. This
is a phenomenon of industrialization in which the. worker comes to feel that
he is not really a part of the factory or of the process of production. He thinks
of himself as somehow scparated and apart from it - that he is not personally
involved in anythiug he is creating, and so is alienated from the whole system
of industrial production.
The sixth and even broader kind of alienation 1 alienation from society, is
the kind that is spoken of most commonly today. This is an alienation, as Erich
Fromm has suggested in bis Sane Society, in wbich man fee]s himseli frustrated,
impoveri.shed, a prisoner imprisoned by powers outside bis control, and so
rebels against society as irrational or unjust. In passiug, it may be noted that
Fromm's book might be more accurately called The lnsane Socicty, since he
is viewing this socicty, at least frorn the standpoint of the human being, as
insane. Hence, alienation from this kind of society is in a sense the search for
a sane society, and Fromm is descrihing what he believes a sane society wou1d
be like.
The last variety of alienation to be mentioned is alíenation from God or
from religion in general. This kind of alienation is also a characteristíc of n:uch
of the world today. Sorne would say it is the root of the three preceding

types.
At this point we should be reminded that these fonns of alienation are not

203

�new. History provides numerous examples of all the kinds mentioned, including
alienation from society, from industry, and from God. Moreover,_ sorne of. th:
great intellectual and moral figures in our bistory have been abenated md1viduals. In tbis sense, one may speak of Jesus as alienated from the worl~
in wbich he lived and one may speak of the Buddah as alienated from h1s
Hindu world.
Literature provi&lt;les many expressions of this idea of the insane society. Amon_g
the numerous excellent plays of the Norwegian dramatist Ibsen, for example, 1s
one called The E11emy of the People (El E11.emigo del Pueblo). "The Enemy"
is a physician who discovers that a spa of which be has charge uses pollute~
water. Sinee it has been advertised as a health spa, he proceeds to revea~ ~h1s
truth about the water supply in an effort to get the community to stop blhng
the people who come there for a cure. But the result of his ~cal _is tha~ he is
ostracized by the whole community in a kind of near lynching ID which h_e
is called the enemy of the people. At one point he says, in effect, ~at he IS
not sure whether it is the society tbat is mad or that he is insane. Th1s theme
oí alienation occurs in many of the Ibsen plays, suggesting that the concept of
alienation from society was common in bis &lt;lay.
The alienation of Thoreau has been mentioned, and many othcr figures of
U .S. inteJlectual lustory would be recognized as emhodying in sorne re.spects
this alienation from the world in which they lived. This wou]d be true particularly of those who have been identified with sorne. kind of reform movemeot. A modest acquaintance with the writers of Spanish America and of
Brazil suggests that a numher of them would also fit in this category of literary
and cultural figures whose essential posirion has been that of feeling them~lves
somebow or other rejected by the world and tbe situation in which they hved.
Is the alienation today diíferent? U it is, it _may he in part becau:;e it is so
widespread. Because today we have not just the alienation of the individual
intellectual or religious leader or reformer, but a great wave of pr,pular
alienation _ of the separation of great masses of peoplt'. from the values and
the :irutitutions in which they grew up. The alienation of today, thereforn, is
probably not so much a difference in kind as a difference in de~ee., a quant~tive
difference traceable at least in part to modern mass comurucatton. At times,
of course: a quantitative difference becomes a qualitative differenc:. So_ it
may be true today that the quantitative difference actually makes the ahe~tlon
of today sometbing different from tbe kind of alienation we have expenen_ced
befare. In any event, it would be a nÚ5take simply to assume that these fee.lmgs
of alienalion are something which have never occurred in the world before. At
least gain further by perspective on the problem we are dealing with today

204

by recognizing that alienation has been a common occurrence in the history
of man's culttire.
MANIFESTATIONS OF ALIENATION

l. Idolatrous worship of persons, leaders, gods (Erich Fromm).
2. Egocenaism and a cult of self.
3. Withdrawal from family, church, school, community, and society.
4. Rejection of accepted ethical, esthetic, political, legal, economic, and
other nonns and values.
5. Rejection of accepted religious beliefs.
6. Rejection of history.
7. Resistance to political, social, economic, and cultural institutions:
a. Passive resistance (Ghandi, Thoreau),
b. Violent, revolutionary resistance (Camilo Torres, Tupamaros).
8. The counter-culture ( contracultura) of today embraces elements of most
of above manifestations.
The manifestations of alienation set forth above illustrate in a general way
the varieties just discussed. The first manifestation, one taken from Erich
Fromm, is the idolatrous worships of persons, leaders, gods and passions.
Extreme personalism in one form is the exaggeration of the leader concept.
It is the exagge,ration of the importance of Lenin in the U.R.S.S., of Mao in
China, of Hitler in Gerrnany, and of Mussolini in ltaly. It would not be
difficult to enumerate sorne notable instances in Latin Ameriea of tbis manifestation of an exaggerated personalism that expresses a feeling of rejectíon
by society. This exaggerated cult of persons also finds expression in such
religious manifestations as the contemporary. Jesus cult among our youth. This
cu1t ma:nifests alienation not only from the society, but from the established
religion as well.
Egocentrism and a cult of the self is one of the most obvious expressions
of alienation among our educated youth today. It finds expression in the
belief that nothing matters except one's self ~ that satisfaction of self is
the measure of all things.

The phenomenon of withdrawal from family, church, school, community,
and society is a third manifestation of alienation. Sorne of our most sensitive
and educated youth have become itinerants. We see them walking around the
streets, .m igrating {ro,rn one town to another. They are "tramps" in the classical English use of the term ( vagabundos in Spanish or Portuguese) . We
are seeing a generation who rejeot family, church, school, community the whole
205

�So.ME CHOICEs

society. Of course, we have had this phenornenon in our societies before, but
n·ot in such large numbers as today.
A fourth manifestation of alienation is the rejection of accepted ethical,
esthetíc, political, legal, econornic, and other nonns upon which the social
structure has rested in the past. A fif th manifestation is closely related to thc
fourth - the rejection of accepted religious beliefs. Both resemble, and are
interconnected with the third manifestation. We have already spoken bf the
sixth instance, the rejection of bistory.
The seventh manifestation, that of resistance to political, social, economic.
and cultural institutions, takes either of two fonns, that of passive resistance or
that of violcnt rebellion. One should certainly not underestimate the influence
of Mabatma Gandhi in this respect. Gandhi ha'I been a great figure in the
minds of the present generation. His influence roay even have been greater
outside India than it was in the India movement for independence. The fact
that India, the second most populous country in the. world, acquired its
indepe:Ddence under tl1e leadership of Mahatma Gandhi has made this influence, perhaps more clearly than that of anyone else, one of thc great cultural
and psychological facts of this age. Its influence probably tends to be diluted
as it moves out from India, but it certainly has had great influence in the

Uruted States.
A few years ago, in connection with a series of lecture given in the India
Intemational Center, in New Delhi. concerning impressions of India \tarious
parts of the world, this author was asked to state the concept of India generally
held in the United States. H.is. off-hand reply was- that the average person in
the United States had two strong impressions of India. Tbe first was the
impression given in a book by Katherine Mayo, called Mother India. This
book gave a dismal picture of social, health, and eultural conditions in India,
as viewed through the eyes of foreign mis.5ionaries. The second impression
was that of Mahatma Gandhi and bis passive resistance movernent.
The eightb and final manifestation of alienation is that of the counter
culture or contracultura. The counter culture is the positive response to the
rejection of the existing culture. lt appears in the ''communities" of disillusioned youth tbat bave mushroomed in contemporary socie.ty as well as among
o.lass conscious and etbnic groups. We hear a. great deal of talk today about this
counter culture which rejects the existing culture and presumes, with a good
deal of naivete, that a new culture is being established with. values basically
different f rom those of the existing cultures. This new culture, it is assumed,
iinds its value systems in the little communities of the disenchanted, or in

l. ERICH tal
FROMM
. confronted witb the most funda. ·. "M an tod ay is
men
choice; not. that between Capitalism or Communism but
that between robotism (of both th.e capitalist and th
' .
variety)
H
. .
e commumst
' or wnarustlc Communitarian Social"sm" 1
2. HERBER. T . MAR. CUSE·
. . ._of both marxist-leninist
i
•
. . Severe cntlc
and
Cap1tabst
.soc1ety;
influence
on
youth
T
e
ts
•
•
•
e din
.
. r a soc1ety as urational,
pr ten . g ~e rahonal. No solution. PHILOSOPHICAL ANARCHISM.
SOCJahst
Solidarity
(v~e ) · " · · · we sh.all be fre~ to· think
bo
h
.
a ut w at we are gomg to do." s
3. ANTONIO
CASO·
. our specific conscience the
.
. . " . . . Iet us orgamze
national
now tom to piece.s' · · · hopmg
. th at other ' hap· d consc1ence
·
p1er ays Will see Mexicans closer to one another in the m t .
and royal realm f th
·
ys enous
.
o
e soul. After ali, love is easier and l
a·
turbmg than hatred." 9
ess is-

t?

F.ive different choices' from amo ng many that appcar m
. the present day
dialogue on these .
isrues, are suggested above. The first comes from E . h
Fromm the Germa
·
• 1.tst philosopher
.
'
.
n ex!Stentia
and psycho!o . t
h ne..
be called. In bis Sane Society, Fromm says that tbe most funf , as e ~y
man confronts toclay is not that between cap1'tal'ism or communism
amental
b t choice
th
between
of. both the capitalist an d th e coromumst
. vanety
. ' uand
ra the
er
h
• rohotisni
.
communitarian socialism. In speakino- of the h
. ti"
•
tanan SOClal.ism Erich F
.
. u.man.IS e commum•
finds its
'.
.
romm is_ really speaking of the counter culture that
but are ~xp~1on J~ a _conunuruty. He speaks of values that are humanistic
.
oaªso commfurntanan. One suspects that for Erich Fromm the humanism
IS a, pr
· ·
alth
h uct
th o the
. co_mmuru'ty ra th er than the creator of the community

~arustl?

oug
e meamng 1s not clear.
'
Jnother Cerman philosopher, now .resident in tbe United States wh h
uen~d youth movements of today, both in Europe and in tbe
States, is He~bert Marcuse. His Essay on Liberation states what may be
d
a ·second
choice
M
·
·
·
•
·
ca
e
·
arcuse
1s
a
rev1s1orust
Marxist
a
se
•t·
f
b
Lenin •
.
·
,
vere en te o oth Mar
xist.
.1st and cap1talist society. Like Fromm, he says that society is insane.

U:it:~
·u

'

• The Sane Society, p. 315.
• Essay on Liberation ( Boston. Beacon Press 19 69
Velázquez "El Sociali•~o Ant1s0' : ¡ d
'
)' pp. 79- 9 1. Sce a!so Manuel
.
'
_,.
c1a e Herbert Mar
" · p
·
.ltl~o) , Vol. III, número 9 {Enero 1970)' pp. 55-6;.usc , in ensamiento Político (MéEI Problema de México y la Jdeolo Ea N . t 2
.
•
Original ed. 1924)' p. 83.
g
aciona ( a. ed. México: Ltbero-Mex., 1955.

~ conscious or ethnic groups.

207
206

�but pretends to be sane. Marcuse advocates no particular solution to the
social pi:oblem; his position can well be described as essentially thal of philosophical anarthisrn, characterized more by what it rejects than by what it
propases to do. He talks vaguely in terms of socialist solidarity, but gives no
clear definition of what socialist solidarity means. 111e quotation at the he.ad
of this section st:ates the essential of Marcuse and his aoarchism, saying "we
shall be free to thlnk about what we are going to dd'. llis, for Marcuse,
is liberation - without a definition of what we are going to be free to do.
We are simply to be free to think about what we are going to d-0. This is a
long way from traditional Marxism, is it not?
The next suggested choice hrings us back to the Mexican Antonio Caso,
and is from bis book,El Problema de México y la Ideología NacionuJ,, written
almost fifty years ago, in the midst of the Me.xican revolution. The English
ve.rsion of this quot.ation is by thfs author: "Let us organize our specific conscience, the national conscience now tom to pieces, hoping that other happier
days will see Mexicans doser to one another in the mysterious and royal realm
of the sou1. After ali, !ove is e.asier and less disturbing than hatred." lt is
interesting that fifty years ago Caso should have used the word "love" much
as the a1ienated youth oí today uses the term in his arguments arld in his
~ussions. This is not to say that today's youth gives the word the same
meani:ng Caso gave it. But it is significant b.ow often this theme recurs in
confronting t,he choices that we have in dealing with the alienation of today.

In Matcr et Magistra, the e:nc.yclical oí Pope John XXIII, one finds the two
paragrapw quoted above. TI1e version used is the one available to me, the
Engfüh language ver:sion. Paragraph 217 sa ys: "No folly seems more ch.aracteristic of our time than the desire to establish a finn and meaningful temporal
order, but without God, its nec~ry foundation." The- following paragraph
(218) adds: "What the Catholic ch.urch teaches and declares regarding social
lile and relationships of men is, beyond question, for all time valid."
Pope John here repeated the essential social teacbing of Christianity, but
with a special social sense that runs througb the Encyclical. One also finds,
inddentally, that the World Council of Protestant Churches, meeting in
Geneva during the. days of Pope John, produced a social statement which
differs little ideologically from the Mater et Magistra. Thus we see evidence
of a rather wide.spread reaction of the established churches to the problem of
alienation in the world today.
For the final suggested choice we turn to another revisionist Marxist
'
Professor Leoncio Basbaum of Brazil. The quotation presented above is from
his book, O Processo Evolutivo da Historia. This book is essentially a treatment
of the theory or philosophy of history. But throughout, one finds a current of

208

criticism of the orthodox Marxist theory of history. Professor Basbaum gives a
new definition of economic detenninism, historical materialism, and the class
struggle more consonant in tenns with the existentialist and relativist views
of the present day. The-dialectic is one in which the thesis is liberdade and
lhe antithesis is escravidáo. Liberty, be is saying, has become slavery. This is
an expression of alienation, but it is also an express.ion of an altemative
approach to the problem alienation presents. Liberty, operating as the thesis
in Hegelian terms, has produced industrial slavery as its antithesis and a
new liberty is being produced as a synthesis. Toe new synthesis as in' all dialectical proce.ss1 is diffe.reut from the two forces that produced it. It is a new
liberty, based on human progre~ and scientific knowledge and on the unifica,.
tion oí the world. This is the process currently going on and creating freedom
in what is a counter culture. What one has here, then, is a more refined a
.. .
,
rev1S10rust concept of the Mandst :revolution, one to be carried out within thls
dialectical process by the rise of the working class.
The Basbaum theory is scarcely recognizable in tenns of the original Marxisrn from wbkh it comes, but it is a point of view · widely held ooncerning
the course of social action that is possible today. Out of this dialectical process,
Professor Basbaum tells us, we are achieving a new fonn of liberty based on
human progress within a historical process that is in a sense inescapable. We
are confronted witb an imperative to structl,lre and to build the. new human
culture which the process of evolution has presented to us in the form of a
new syntl1esis. 1bis point of view is important in two respects. The Basbaum
view is important because it is reasserting the significance of the historical · it
is also important because in recognizing the historie.al it attempts to recon~ile
the historical witb the gene:ral revolutionary movement going on in the world
today.
SOME FUNDAMENTALS

l. ACCEPT ANCE OF ALL THE MEANING OF RELATIVIST AND
EXISTENTIALIST THEORY AND PHILOSOPHY, INCLUDING
ITS RADICAL SKEPTICISM.
2. ASSERTION OF BELIEF IN GOD AND IN VALUE NORMS FOR
PERSONAL CONDUCT AND FOR SOCIAL POLICY.
3. BELIEF IN HUMAN V ALUES REQUIRES LOVE AND RESPECT
FOR FELLOW MEN (LOVE THY NEIGHBOR AS THYSELF).
4. A SENSE OF COMMUNITY RESOLVES THEDILEMMA OF THE
INDIVIDUAL AND SOCIETY. MAN MUST ACCEPT THE DIS•
CIPLINE OF COMMUNITY. RECONCILIATION.

209
H-14

�5. ECONOMIC AND POLITICAL INSTITUTIONS MUST CONFORM TO THE DEMOCRATIC AND RELIGIOUS BELIEF IN
THE LOVE OF FELLOWMAN, PROBABLY WITH LESS EMPHASIS ON THE NATION AND MORE EMPHASIS ON THE COMMUNITY AND ON THE UNNERSAL FELLOWSHIP OF MAN.
If, out of the thoughts we have been sharing, we can draw sorne conclusions helpful in looking at thc problem of man in society today, sorne of
them might be sumrnarized as above. These "FW1damentals" are assumptions
which the thoughtful person must make today as a basis for thinking about
the perplexing present day problems of social policy. Each reader might well
add others, and not all will agree witb ali tbose set down here.
First, we have no alternative but to aceept the meaning of relativisl ancl
existentialist theo.ry and philosophy, including its radical skepticism. We must,
because Lhis is the essence of our sciertce of physics today; without the Einstein
contribution to theoretical physics we might not have put a man on the moon.
This is also the essence of our psychology, of what we know about how man's
mind and emotions work. So, to reject this relativism and existentialism is to
reject much of what is fundamental in our knowledge today. But Lhe danger
in accepting this rational and scientific basis of the contemporary mind is that
we may not recognize its limits. We may not see that its validity rests upon a
concept of human reason which our skepticism and psychology lead us t(,
question. The d:mger becomes particuJarly obv:ious when social scientists begin
to talle of modil-ying human behavior on a social sc.aJe.
' The second essential assumption, therefore, is the assertion of belief in God,
and so in value norms for personal conduct and for social policy derived from
this belief. We must do so because, if we accept the first assumption as the final
word we admit that we can no longer say that belief in God is based on logic
and reason. One of the great things about the t.hought of Miguel Unamuno
was his recognition of this intellectual fact. "Filosofía. y religión son enemigas
entte sí, y por ser enemigas se necesitan •una a otra,º he wrote in his controversial book, The Tragic Sense of Life.12 William James, with whom Unamuno
agreed on many things, wrote something similar: "This inferiority of the
rafionalistic level in founding belief is just as maniíest when rationalism argues
for reUgion as when it argues against it." 11. But Unamuno was led by hís víew
of man as man 1 as well as by hís doUbtíng of the skepticism of Descartes•

Iationalism, to one of tbe most paSMonate appeals for religious belief based
on man's humanism, not just on his reason, expressed in modero thought.

The third essential assumption follows natura!Jy from that of Unamuno.
Belief in human values, in any pattem of religious belief, reguires love and
respect for fellow men. This is the Christian principie stated here as "Love
thy neighbor as thyseli."
The fourth cssential, a sense of community, resolves pragmatically the dilemma of the individual and society. Man must accept the discipline of the
community if he is to escape alienation and anomie sufficiently to find reconciliation to the world iu which he lives. He need not take the route of the
countercultures upon which our hippie communities are based, thought he
may do so. He does need to recognize, a point appropriately emphasized in
~o?e. John's Encyclical, the essential role of t.he commrroity in the reconciliat1on ~f man to society. In -:Erich Fromro's terminology, this is the way to
make soc1ety sane. In more Christian terms it is the reconciliatíon of man with
God through reconciliation to society.
. A fúth and ~inal fundamental i11 considering man in contemporary society
that econo.lil.lc and political institutions must confonn to t.his democratic
'.111d re~gious belief that !ove of fellow man is a commandment of God. What
is rcgwred today is less exclusive emphasis on the nation than in the past and
more e~phasis on the immediate community, as well as upon tbe universal
fellowsh1p of man. This last fundamental seems abstract, abstruse, utopian
no _doubt ; and so_ it is. But it bis a principie inescapable in our t.hinking al:xm;
sooety one th~t 1s neglected ~t our peril. Without this ingredient, the society
that we create m the future will oot be a society of men, but a society of robots
and machines.
15

:11 Quoted from Miguel Unamuno, Antología. Pr6logo de José Luis Aranguren. (Méxit::o: Fondo de Cultura Económica, 1964), p. 307.
13 The Varieties of Religious Experience (New York: The New American Library,
1958) p. 72.

210

211

�LA EDUCACIÓN PERSONALISTA SEGÚN TEILHARD DE CHARDIN
R. P. Da.

IsMAEL QUILES,

S. J.

Universidad de El Salvador
Buenos Aires, Argentina
Sumario: 1.-La educación como función biol6gica universal. 2.-Las intuiciones hisicas
de Teilhard y la educación. 3.-Dialéctica de la educación.

TEILHARD NOS HA dejado pocas referencias explícitas al problema de la edu.
cación; alguna que otra, pero relativamente pocas; es un tema en el cual él
apenas ha entrado. Pero eso sí, nos ha dado los fundamentos de la educación,
nos ha dado una antropología integral, es decir, una antropología científica,
filosófica y religiosa del hombre; ha querido darnos la imagen de todo el
hombre, no solo de un hombre o de un momento hist6rico sino de toda la
humanidad y de toda la historia cósmica; de manera que ha hecho un esfuerzo
de antropología verdaderamente integral. ¿ Qué es pues la educación según
Teilhard? ¿Qué caracteñsticas debe tener y cuál es el aporte, las lineas en que
se movería 11na filosofía y una ciencia de )a educación que escribióa Teilhard?
Es lo que tratamos ahora de reconstruir. Vamos a exponer primero la teoría
de Teilhard sobre la educación como "función biológica universal"; luego
trataremos de aplicar algunas intuiciones más características de Teilhard al
problema de la educación.

Ll

EDUCACIÓN COMO FUNCIÓN BIOLÓGICA U NIVERSAL

a) La concepción de Teilhord.
En un breve pero denso artículo 1 nos ofrece Teilhard su concepción de la
educación dentro de su teoría de la evolución. He aquí sus tres afirmaciones
' En 1938 escribió un artículo que se public6 en Etudes (1945), en que nos da el
sentido de la educación humana y cristiana dentro de su teoría: Herencia social '1

213

�básicas scbre el sentido cósmico de la educación a la que define como "la
transmisión, mediante el ejemplo, de un gesto, y la reproducción del mismo
por imitación". 2
.
lugar, 1a e d ucac10n
., parece " un fenomeno
'
t an comun
' " , " una
1) E.,n pnmer
cosa tan terriblemente banal",3 cual se deduce de la definición dada, y sin
embargo tiene tm sentido y alcances profundos, un "valor estructural".½

Ello se pone de manifiesto en las dos afirmaciones sig:uientes.

" Por s~~~esto Teilhard admite aquí la explicación de la evolución por la
transm1s10n germinal de caracteres adquiridos" ·io Esta transm1s1on
.. , JUn
. to con
los _nuevos 'lant:os y experiencias de los padres sobre los hijos cuando ello es
posible clete~an transformaciones en el germen mismo. "En este caso
---concluye
, b a d o por penetrar
¡
hTe1Ihard- el resultado de la educación h a aca
e, _germen asta el punto de constituir en él un carácter tan determinado
f,s1camente. romo la talla, el color y las demás determinaciones hereditarias
de la especie o de la raza" .11

2) La educación "parece estar ligada a la condición humana", y sin embargo tiene m1 "valor biológico universal".!í
Estamo acostumbrados a mirar la educación como una cosa "específicamente humana",6 pero sólo tiene ese carácter si !&gt;e trata "de una educación
razonada". En realidad la educación específicamente humana, es decir, la
educación razonada, no es sino la prolongación "transfigurada, a medida del
espíritu" 7 de "una propiedad común, cuyos esbozos se reconocen y se pierden
en el pasado por detrás de nosotros". Teilhard cita el caso del adiestramiento
entre los a.ni.males que prolonga hacia atrás la estructura de la educación
a nivel animal, antes de que el hombre existiera, y ello le basta para prolongar
indefinidamente el fenómeno hacia los orígenes de la vida misma: "¿ necesitamos algo mús para considerar que la educación es, por lo menos virtualmente,
una función biológica universal coexistente a la totalidad del mundo viviente?,, 8
Con ello se muestra ya la importancia ele la educación, como una ley general

de la vida, pero Teilhard va todavía más lejos.
3) La educación parecerla "un mecanismo extrínseco, superpuesto secundariamente a la transmisión de la vida",9 y, sin embargo, llega a influir en la
misma "embriogénesis" y va acumulando transforma~iones que permanecen
como una adquisición definitiva y colectiva de la especie determinando la

evolución progresiva de la misma.
progreso. Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación. Ha sido incluido en
el volumen El porvenir del hombre, pp. 39-52 E. Rideau califica este artículo de
"notable". El pensamiento de Teilhard de Chardin, p. 286.
• Herencia social 'J progreso, p. 41.
1 lb., p. 41.
• lb., p. 41.
' lb., p. 41.
• lb., p. 42.
' lb., p. 42.
1 lb., p. 42,
" lb., p. 42.

214

De aquí saca Teilhard tres conclusiones:
" la. La ~~ucación no es más que un aspecto o una manifestación de la
ley de ad1t1dad y herencia social que rige en todos los campos I
ta
de la vid "H. " d .
.
.
.
os ava res
a
.
ca
a
ser
transmite
al suruiente el ser que :,¡ h
·b-d
'l d"
iii
.
b
'a rec1 1 o, no
so o wcrs cado, smo acentuado en determinada dirección siguirndo el Ji •
a que pertenece" is y ello se realiza "en el sentido gen::ral d
naJe
e
t
"d d
·
e una mayor
spon anc1 a y de una mayor conciencia". 18

. di"d2a. «La educación supera el caso de la comunicación de m·d"lVl·a UO a lD
vi duo para entrar. ,en fase colectiva y convertirse en sOCJ"al,',13 ya que el resu1ta o de la educac1on se transmite a Ja especie entera.
3a. La
cristiana, a su vez, continua' es t e crusmo
.
" educación
.
proceso transpuesto a las .dimensiones de lo sobrenatural cristia"no'' . y ta mb"1en
, en este
1
caso a• etapa fmal es de unificación colectiva·• "Madurac"6
. .
1 n d e una conc1enc1a
cole bva que acompaña los progresos de una eA-pansión numérica".12
u lb., p.

43.

lb., p. 43.
lo demás
no deja de hacer •....
trau lb.,dp. 48.d Por
. , Teilhard
•
.......~¡•~~
= e1 valor propio. y
1
cx:scen ente ~ a ed~cac1on cnstiana. E. Rideau lo subraya con acierto: "Teilhard
do orta ~ su pnma a ~mp~egnarse «de la grandei.a 'filosófica' y celeste de la función
m cente, mcluso
d en el amb1to de Ja enseñanza rudimentan·a · · · Est,._
"" consagrad a o al
en~s ocu,pa a, a la. formació.n, por tu parte, del Espíritu, para la vida eterna. '
s
mas eficaces hay para colaborar a la plenitud de Cristo como e) de ;ra:::
as a as de los niüos&gt;." (Carta del 20 de noviembre de 1918 en "G ,
d'
pensée" p 355
¡
.
,
e.nese
une
p.
_' ·
' en ª vem 6n española, p. 308). El pensamiento de T11ilhard de Chardin,
286
31

~edi':i

,. lb.
u lb.,
11 lb.,
"' lb.,

p. 44.
p. 48.
p. 39.
p. 39.

215

�LAS

b) C on.sideraciones
, d e T e1'lh a rd, so bre la educación tiene sus
Es fácil de ver que esta teona
valores pero también debe ser precisada en algun aspecto.
' l
frece una interpretación de la educación dentro de su
En pnmer ugar nos o
, , .
desarro., de la evolución cósmica con una cnergia umca que se va
.
concepc1on
•· d d ma or centre1dad
liando de acuerdo al principio de la mayor comp1CJI a y
y
o conciencia.
D
,
rge la gran trascendencia con sentido cósmico y divino, "la
.
e aqu_1 su di .d d de todo cuanto hace referencía a la educación de la
importancia Y gm
tida en ins.
Humanidad" n y el "papel fundamental de la educac1on, conver
trumcnto humano de la pedagogía divina".1s
.
..ó t ·1hardiana tiene el valor de revelar el senado
Sin duda que esta VlSl n e1
d . 1 1 1 'educación
f d del "hecho educativo" propiamente tal (es ecir e &lt;e a
pro un da" 1&amp; reali.z..'lda por d hombre consc1entemen te ) . Es una verdadera
razona
.
bl del hombre con Dios como creador
participación consciente Y. responsa e
b
tura) de la humanidad.
de la naturale7.a, y con Cristo omo Redentor so rena
, .
Es una inserción consciente del educador en ~~ gran pr~~so cosm1co, en la
historia cósmica, humana y divina de la creac1on y salvac1on.
.,

ª

°

-•

.

haríamos a estas notas de Teilhard "sobre la educaoon
La reserva que
.. l . "
es a veces da la
humano-cristiana"' es que exagera el aspecto co ect1vo ' pu '
'
.tmprcs1on
. , por sus repc fi das fónnulas de superponerlo y anteponerlo
a las
p

"personas" propiamente tales, es decir, a los individuos hu~nos. oner ~~m:
.deal último de la evolución y educación "una especie de persona a
etapa o 1
•
•'
1 .: " ~1 puede
,, 20
"una especie de personalizaoon co ec ..va ,
humana genera1
o
·t d
·
inducir por lo menos a errores o ambigüedades. Sin du~a que Teil iar ~w~r_e
• co1ectiva" como el medio en que. cada md1v1•
Presentar esta " person a1·123. .ion
· personarl da.d" .2: Pero
siempre parece
duo ha1Jará "la consumación de i;u propia
,
mas que en lo pe.r.;o.
.
•
esta r puesto el acento -en este ensayo-- en lo colectivo
.
·
ob
1 . dividua) hasta parecer aquello como el
JeUvo últi.m o,. lo que
, seria ,
na , timos
.tn
I
contra
el principio mismo de T ei•lh a rcl d e la pnmac1a de la
;::na. ~n El fenómeno humano Teilhard matiza mejor el problema y su

exposici6n resulta más madura y acertada.
11
11

,.
,.
n

"

216

lb.,
lb.,
lb.,
lb.,
lb.,
lb.,

p. 44.
pp. 48-49.
p. 42.
p. 47.
p. 49.
p. 49.

m·r

fCfONES BÁSICAS DE TEILHARD y LA EDUCACIÓN

Tratemos ahora de recorrer nuevamente las intuiciones características de
Teilhard y la repercusión que pueden tener en algunos aspee.tos de la educa.
ci6n. ¿ Qué es lo que surge de su antropología o de su concepción del hombre
en orden a la educaci6n?

a) La primacía de la persona
La primera intuición básica de Teilhard, la más válida para mí, la má

fecunda de todas, es la primacía de la persona.
Por eso hemos caracterizado la educación según Teilhard como "educación
personalista". No cabe duda pues de que la primera y esencial característica
de toda educación es su referencia a la persona como fin de aquella y como
fundamento y orientación.~ 3
Tcilhard repite de mil maneras, seg(m hemos visto, esta primacía ele la
persona. 24 Henri de Lubac lo subraya también en El pensamiento religioso dt:
Trilhard: toda su obra es la persona, la personalización, la pñmada de la
persona. 2~ Y la primacía, digamos absoluta; es lo último y por tanto aqueUo
n Ese es el sentido que queremos dar al térnüno "educación personafüta": la
penona está presente en todo el proceso. Al principio, como el punto necesario de
partida y como fundamento de todo el proceso; en el medio, o durante el proceso
mismo, como el eje de toda la metodologm y acción cduClltiva; al fío, como su meta
esencial y última. Podía llamarse también "educación personalizada", auaque en este
caso el sentido ~ más pasivo. 'Más de acuerdo con la terminología de Tei.lhard 1ería
tal vez "educación penonalizante", ya que él usa con cierta predilecci6n el término
"personalizante" (v.g. "universo-pcrsonalizante" FH, 314); pero tiene un sentido más
activo y no subrafa tanto el pasivo, que mezcla como una consecuencia lógica, "Educa.
ción personafuta" nos parece más amplio según lo hemos entendido. Pero lo que
importa es que el término señale en alguna forma la primacía de la persona en el
comienr.o, en el medio y en el fin del proceso educativo.
" Ver cap. IV.
:o Remitimos nuevamente al magnífico cap. XIII, titulado "El Personalismo", de la
obra El pensamiento religioso de Teühard de Cliardin, pp. 239-2.54. Recordemos una
referencia que puede ser especialmente aplicable a la orientación de la educación que
debe excluir toda imposición totaliraña porque negaría la primacía de la persona:
En 1937 tennina 111 ensayo ,obre "La Energía. Humana" con unas páginas dedicada..
al "Principio de conaervaci6n de la personalidad".11 Se esfuerza una vez mis en
mantener en ellas que "el Término univcnal y sobrehumano al que nos encamina
(la cvoluci6n) se nos presenta simultineamente como incorruptible y personal". Ua
inlistido de una forma incansable en demostrar "el salto (rebote) humano de la cv~
lución", una "ucemión in-eV1:nible en lo Penonal"... H~ denunciado como una.

217

�..

a· .

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• e'""O 2G La -nersona es la
t lo demas
en e11 umv
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a que se subordina y mge toe o
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. .· t es decir que en ella
, .
.
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Teilhard segun emos \IS o,
'
roaXl1Ila mtenon a para
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, . ,, 21 La ley del enrollad de1 "enrollanuento cosm1co .
se alcanza el mayor gra o
b' . J
~,..;ma interiorización o perso, . ti
roo último o JetJ.vo a m ~
.
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miento cosm1co ene co
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1 que está más en sí mismo.. ., p
1 persona es lo mas mtenor, o
.
nahzacion. or eso ª
«· .
• ,, el verdadero estar-eIJ-Sl.
N tros diríamos que es la verdadera 1Ils1stenna '
.
.
oso
, .
d'
d es irreductible
,
Teilhard la persona tiene maxuna igm a '
Ademas, para ,
.
.
5 "inalterable',, y que -coa la persona~
a toda otra cosa; el rrusmo dice que e
máxima interio. .
h
.
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con el ind1v1duo, ay que con
.
la meta fi11al del proceso
, • digru'dad La persona es
11
ridad y por e o maxima
:
d l
ta, s:no de toda la materia
•
l
'1 de la tierra e P Iane
,.. '
cósmico umvr,rsa no so o
' l
d n· ao Teilhard ha puesto la
y de todos los espíritus y de todo el p an e ms.

·a

-- - - - . .,
" ue "intenta representar de un roodo confuso ~~
aberración la "neouelig1on terrena q
" upersoc1'cdad sin coraz6n ni rostro .
, d'f " 0 como una s
Divinidad como una energ¡a t usa_
d
nsaroiento Y de acción, todas las teorías
Sistemas e pe
'd
al -ºDOS prácticamente,
H a criticado acremente todos los
•
cialcs" que cons1 era.u,
......,
políticas y todos los "agmp~.ent~~ so bczan sus rogramas con la primacía de )a pura
"a la penona corno secundana y enea
p
totalidad", p. 244.
.•
,
t breve estudio de A. Ligneul, Teilhard
También ser! bueno remitir aqw de nuevo a
.
. 1 te el Cap 111 pp. 25-34.
.
y el personalismo, especia -~en
· . ; de la realidad cósmica en personalidad
"' "En un primer análisis, la condensaet~~
. . 1 Por razo11es de utilidad y de
ley de fonnac1on uruversa .
,
humana parece expresar una
.
h
r cado sobre todo a seguir los feno,
f
t J...u'íti.mos la FISica se a ap 1
•
•
metodo per ectamen e ..,,,,.
t • n El hecho evolutivo viene
.d
que se descomponen o se a onuza .
d la
1
menos en e senti o en . .
. i al de lo real es una síntesis, en el cnrso e
a recordamos que et movmuento pnnc p d ve:t. más complejas y organizadas, yendo
cual lo plural se manifiesta bajo formas -~~:r~ • ,
r un creciroiento de conciencia
~ d
da
d
lterior en la wwicaoon po
,_
acompana o ca
gra O n
.
na1" 1936 en La Energw
.interna y de l'b
t d ·" "Esbozo de un Universo peno
'
,
' er a .
.
Humana , p. 62.
.
.
del mundo físico alrededor de
1
o constrwr una ,gura
·
"' "Me propongo en es t e ensaY
. . . .
d
d
l sistema." Esbo:zo de un
la persona escogida como elemento sigmficauvo e to o e
•
'
1
L" Energía Humana p. 60.
.
universo persona , en ,.
, .
'
1 f d d , mismo [ .•• ] centro puntJ.. "[ ... ] individuali7.ación de s1 m1smo en_ e _on ~ .~ s1
201
.
li e sobre sí mismo [ .. •] y¡da mtcnor , FH,
.
'
forme [ . . . ] rep egu . .
1U .
llegada en este momento con nosotros al
u Que la personalización de
n_werso, 'ble vamos a reconocc.rlo pronto, grado por
estadio humano, sea por naturaleza irre~ersdt ,b . nuestro an.álisis la.a condiciones de
e vayan descubnen o aJo
d d
grado, a m edid a que s
.
p
1 Asi se encontrará salvaguar a a.
•
•
• 35 de un Umverso
e13ona •
coherencta mlerna propi.
, • . r 'bl la "inalterabilidad" de la persona.,
al mismo tiempo que nmda a una F1s1ca Ult~ igi e .
" bo
de un universo
tan justamente defendida por los espiritualismos antiguos, Es zo
personal", 1936, en La :Energía Human;, p. ~5d nuestro ser y las de ta noosfera
• ''Es un error' pues, buscar las_ pro ongae1ones e ría ser otra cosa que lo hiperdel lado de lo Impersonal. Lo Umversal-Futuro no pod •
personal en el Punto Omega". FH, 3 l 4.

persona por encima de todo, ha tenido eSa gran intuición. Hay numerosos
textos acerca de esto. Hemos dado ya varios, especialmente al hablar del
personalismo como clave de la cosmovisión de Teilhard. Recordemos ahora
solamente otro más que tiene un sentido, digamos, educativo. A propósito
de la formación de la persona dice: "¿ Cuál es c;entro del interés mismo .de la
vi&lt;la general, la obra de las obras humanas, sino el establecimiento, en cada
uno de .nosotros mismos, -de un centro absolutamente origina], irreductible, en
el que el ·uni ·erso se refleje de una manera única, inimitab!e: nuestro yo,
nuestra personalidad?" 31
Así que todo el esfuerzo cósmico éle la vida se dirige a ·ta creación de ese
centro '"absolutamente órigimil'' que va a reflejar todo el "universo" en una
forma "única e inimitable". No podía expresar Teilhard más claramente la
primacía de la persona y cómo ella, en consecuencia, es el objetivo último del
proceso cósmico.
El habla aquí de "nuestro yo", "nuestra personali&lt;lad": la "persona" para él
es la realidad metafísica, el centro ipterior, esa realidad que tiene su. interioridad, etc., etc., y la ' 'personalidad" es el ejercicio de esa interioridad que es
como cada uno de nosotros expresamos nuestra manera de ser. Tiene la
personalidad un aspecto más psíquico y moral; la persona, en cambio, un
sentido metafísico, es decir "real". En realidad soy ese centro interior y porque
soy ese centro interior, es decir, un centro "absolutamente original", una
pen;ona metafísica, puedo exteriorizarme y reflejanne en el mundo de esa
forma "única", "inimitable", que es mi "personalidad".

De manera que la persona es como c1 principio que está inspiraudo la
evolución, y por la teoría del Punto Omega sabemos que es e1 fin de la evo.
lución.32
Como he dicho antes, la persona adquiere así. un valor metafísico, es decir,
real, supremo ; un valor axiológico o moral supremo ; un valor psicológico
también supremo·; y en fin , un valor teológico también supremo. Se adivina
la importancia de esto para la educación. Son consecuencias mu.y serias que
todos los edücaclores, todos los padres y madres de familia, todos los que tratramos con los jóvenes y con los adultos y aun al manejamos a nosotros mismos,
debemos tener en cuenta. Porque nuestra educación comienza cuando nacemos
.. FH, 290. T eilhard se refiere aquí al "yo'' y a la "personalidad" como sin6nimos
de "persona" . Ver también FH, p. 312, donde aparecen como sinónimos el "ego"
y la "personalidad" refiriéndose a la "persona". En la terminología filosófica se usan
también con frecuencia como sinónimos. Sin embargo para una mayor precisión del
sentido de esos t 'rminos remitimos al lector a nuestra obra La pers1ma humana, 3a.
ed., p. 297 y SS.
ª Ver eltpecialmente FH, pp. 312 y 314.

21 9

218

�y termina cuando morimos. No es s6lo edur.ación la que recibimos de los otros
sino que la autocducadón es también necesaria y fundamental El primer

educador debe ser cada uno para si mismo.
Surge para todos como consecuencia el respeto a la per.;onalidad del educando. Como educador no estoy manejando un ladrillo ni un animal doméstico,
sino estoy manejando un ser de esta naturaleza, es decir, una persona. La actitud primera del educador, la actitud mía frente a mí mismo, debe ser asumir
y mantener esta conciencia. El educador aunque sea educador de sí mismo debe
conservar siempre esta per.ipectiva y automáticamente actuará de manera distinta. El maestro, cuando tiene presente este principio antropológico, considera
al discípulo como ese "centro absolutamente original' y que por tanto debe
respetar y amar, al guiarlo a su auténtico desarrollo.
Por lo mismo, los métodos de la educación deben tener en cuenta esta
interioridad "absolutamente original" y respetar los fines de la educación. La
educaáón tiene los mismos fines que el hombre. No es otra cosa que el desarrollo del hombre para que realice al máximo posible su personalidad. Por eso
lo primero que debe tener presente el educador es que él tiene que educar a
uaa "persona", es decir, es un centro al que yo tengo que educar como tal,
como centro, con el respeto correspondiente en e) método y en la forma de
actuar con él. Debo educarlo para que sea un "centro", para que él sea el que
se maneje, porque él es el que tiene que realizarse a sí mismo y no otro
por él.
La relación educando-educador debe tener esta per.ipectiva. El niño u ese
centro, e.s una _persona como yo. Aún e:l más pequeño es ya una persona, si se
quiere muy incipiente, pero ya es persona con toda esa dignidad de que nos
habla Teilhard. En algwios la persona se manifiesta precozmente; porque hay
algunos adultos que tienen menos desarrollada su persona que algunos niños
que están todavía en la primaria. Pero, esencialmente, son todos personas, a todos debemos educarlos como tales, es decir, que por sí mismos busquen la
verdad, busquen las rosas desde sí; que ellos trabajen en el desarrollo de sí
mismos, que ellos mismos sean los que se autocontrolen y ejerzan su espíritu
crítico desde sí mismos. El fin de todo el trabajo de la educación es que las
personas sean c.ada vez más per.ionas.
Esto implica -como consecuencia también muy importante- el derecho
que todo hombre tiene a la verdad; porque soy yo, desde mí mismo, el que
tiene que ver qué cosa es verdad y qué no Jo es; no me lo tienen que imponer
desde afuera; me pueden ayudar, me pueden proponer, pero en último término
es cada uno el que tiene que ver, el que tiene que saber. No sabe el maestro
por mí sino soy yo el que tengo que saber; y saber es conocer las cosas como
son y conocer las rosas como son es conocerlas yo por mí mismo.

220

Este es, uno de los fundamentos de la llamada libe r tad d e ensenanza
- Porque
som
. os ::s1 teaemos derecho a ver las cosas desde d tr
..
desde fuera ad t . ,
.
en o y no que nos impongan
, oc nnandonos de cualquier manera que sea ni un b
.
mala doctrina. Esta es una de las n
.
., ,
a ucna ru
primacía de la pe
onnas de la educac1on que nos exige la
rsona.

b) La unidad-totalidad cósmica
Otra gran fotuición de Teilhard la más
d
persona y que ha m
• d b'
'
gran e después de la relativa a la
aneja o ien pero a veces con .
..
totalidad cósmica E d •
lmprecisione;;, es la tlnidad. s CCIJ' que todo el proceso del m d
d 1
una unidad-totalidad e
h
.,
un o y e cosmos tiene
, JU&lt;' ay una concxion entre todas las real"dad
d l
cosmos. Por de prono,
t /¡ustoncame11te,
- • •
o también podríam d .1 l es. e
talmente, quiere significar esta intu' . ,
d
~ ear iorizoníntimamente ligado en las d.
iaon que escle el comienzo todo (.'"Stá
1ver..as etapas e
h .
la historia del cosmos d 1 h
.
n que se
tdo desarrollando
que tocio lo
h y e .ª umarudad. Pero también verticalmente, es decir
que a ora exl5te, todas las partes d J •
'
llas que están allá a miles de ·11
~
e uruverso, desde las estre.
sociedad que ahora
d m1 ones, : años de luz hasta la naturaleza y la
.
me ro ea, todo está mfluyendo en mi, tocio está conectado
connugo y yo con todo por medio de influen ias mutuas en
escala.
mayor o menor

ª

Tomar conciencia de ello podríam 11
.
1
de la unidad rósmica ss C[
, os amar o conciencia cósmica o conciencia
que son una sola co . hab~• mas lqu~ hablar de esta unidad en el sentido de
sa.
ria que e ec1r que todas las artes
, .
un conjunto coherente, están relacionadas entre sí infl P,, d estáodn msertas en
una manera conv
'
U)en ose t as, pero de
ergentc, dentro de un orden · Es una mu'dad
•
,
· d e re 1aciones.
A
s1 se comprende la famosa f
d T .
"embriogénesis cósmica e.s decir raset e eilhard: todo nucrn ser tiene una
. es e ser qu nar.e ahora ha sid
t d
por toda la materia, por todo el proceso , .
al
o ges a o
de dicho
.
cosm1co y tora aparece como frnto
proceso' y no solamente como fruto sino
mente está · f1 'd
.
como un centro que actualm w o por toda la realidad có.~mica. Eso somos cad
d
tros Debemos t
• •
a uno e noso.
ener conciencia de que esta.mas llevando siempre '-"-b•m
~,.cn' nuestra
" Coincidimos con esta idea de Teilha.rd E
.
a esta "actitud de concirncia cósmica"
. 1 ~ o_tras oportunidades hemos llamado
,
con
e
tcnnmo "cosmizar" q
• d ._:,~
que de be mos actuar en todo m mcnt
.
.
•
uenen o Sli;mucar
b
o con esta conc1enc1a viva d
1
Y, .SQ re todo, lo que hacernos, en alguna manera i fl
e que o que !IDIDOS,
CXJge u.na responsabilidad mayor por la trasc d '~ uyc en. todo el cosmos. Ello nos
mundo.
en encta que t:lene nuestra acción en el

221

�un solo conocimiento muv coro ¡ ·
,.
mía que voy agrandando .y acla~a;;~ :~; ;r;::a;~d=nd'una sola expef. riencía
es un solo conocimiento e
. .
d
, .
ta, pero, en m, todo
, onocl.IDlento e mi mismo en 1
d
miento del cosmos n
, .
e mun o, conocisostiene y da senti:o t~rno adm1 m1sm,o, ~onocimiento del Medio Divino qup
ª mun Y a m1 mismo y
1 • •
recibido la nueva luz de la
1 .,
' • -:--para e cnsbano que ha
.
reve acron- conoc1m1ento de C . t
presenoa concreta e histórica del Medio Divino.~(l
ns o que es la

medida y &lt;limensión el pe!o del cosll!OS y de toda la historia y de todos !os astros

eu nosotros. 5._
Por eoo habla Teilhard de 1a "herencia educativa" 35 que re¡;ibimos con
nuestra biología, con nuestra materia, de todo el pasado. ·vo soy un centro
jnterior que me -doy cuenta de mí mismo y que me encuentro inserto en todo
este cosmos, recibiendo todas las influencias del pasado y del presente y
miran&lt;:lo al futuro, 36 sintiendo el medio divino/' sintiendo la materia, sintiendo
el espíritu, sintiendo las otras personas, etc. Si yo soy así, todas mis experiencias múltiples de todo lo que yo siento en el universo, todo lo que yo
conozco, todo lo que yo experimento, todas mis experiencias, todos mis conocimientos científicos de toda clase de ciencia, no son más que aspectos de un
(uúco y el mismo esfuerzo por explicar mi experiencia en el unÍV!!piO; en otras
palabras, son una sola experienda.38 Y vivo esta experiencia a la vez tan
compleja y e.así indefinible, pero yo en ella estoy sintiendo todas las influencias
dcJ pasado, estoy proyectándome hacia el futuro, hacia el PWltO Omega, al
mismo tiempo estoy sintiendo mi ubicación en este cosmos total de ahora, en
este cosmos en que hay materia que yo estoy percibiendo; y hay espíritu que
también e.apto y hay relación con la sociedad que yo estoy experimentando.
Todo el cúmulo de conocimientos que surge de esta experiencia total de mí
mismo y mi ubicación en el universo, está interrelacionado, porque todos convergen a la misma realidad que es mi ser en el mundo. En realidad todos estos
conocimientos que yo tengo de la física, de la química, de la biología, de la
sociedad, de la religión, ele la ética, de la filosofía, de la tf'cnología, todo eso
no es 1nás que el conocem1e a mí aquí, puesto en medio de todas estas flechas
o relaciones vividas que me están penetrando por todas partes. Es de hecho

°

Se nos dirá, ¿ qué tiene que ver esto con la ed
., ? E
Todo esto quiere decir que el saber h
u~mn. s muy importante.
umano a traves mío, a tra , d
d
d e 1os hombres ese saber es
.
t
d
l
.
.
ves
e
ca
uno · o as as c1enc1as no son mas
, que unaa un&lt;'
ciencia cada '·
·
sola
,
c1enc1a es w 1a parce! d
1 . .
educación? La educación ~irnplemªe te una soda ciencia total. y ¿qué es la
, ~
n e, es ayu ar o ayud
.
en cada
momento
más
conciencia
y
mas'
1
'd
d
arse
a
Jr
tomando
, .
c an a de este cono · ·
·
d e m1 mismo en el cosmos es de . d
d
Clilllento mtegral
.,
'
crr' e to as estas cosas juntas
prens1on total, ordenada y por lo ta t
. .
en una corola educación es un solo con . . n odum~na. De modo que, en realidad,
OC.1.Illlento e m1 mismo
¡1
ayuda a orientarme a mí mismo
,
y e e cosmos que me
ria para realizar mi destino person:l ~}osu:~:as_ en e~ _cosm~~ y en' la histo.
del cosmos y de la sociedad l
' Eql ·- plica mi msercmn en la historia
mmana.
mno en la p ·
·
,
• .
todos estos influjos cósm'cos
. 1
nmana está rec1b1endo
i
y socia es; está e..xperimentánd 1
,
1
d ose su posición en el universo E I . 1 .
. está ohac'
os y destá1 ac arán. ne mve secundano
.

y
.
y en el doctoradou:·n. o oh nusmo.
1 en. la universidad está haciendo 1o mismo.
. d

o mismo en una especialidad o arcela
,
.
sigue aaen o
ser y saber. Es decir que la cdJ,,.,c1'6 ]que¡ esta ubicada en ese conjunto del
'
...... n a tacemos por clrc l
, .
de un mismo punto que se
d d
u os concentncos
va agrau an o o ~tarando roás y más.

.. Ver A. Ligncul, Teilhard y el personalismo, cap. II, "Las raíces cósmica, de la

En otras palabras, la educación de la inteli
.
,
.
Por eso la inme
,
gencia es smtesis de conocimientos.
nsa mayona de los programas y planes de estudio que tenemos

persona", p. 15 y ss •
.. Ver Herencia social '1 progreso, estudiado en la primera parte de este capítulo.
• Recordemos lo que Teilhard llama "las tres columnas del porvenir": ''Futuriimo,
Universalismo, Per.mnalismo". Saluemos a la Humanidad, "Ciencia y Cristo", p. 162.
zi "Entonces empecé a sentir [ .. . 1 In que había de inefablemente común en todas
las cosas. La Unidad se me comunicaba, infundiéndome el don de aprehenderla", MD-,
138. "El sentido de la Omnipresencia de Dios[ . .. }" ]bid. 140. "[ ... ]el medio divino
se descubre en nosotros como una modificación del ser profundo de las cosas [ ... ]"
lbid. Notemos, de paso, la íntima conexión que, según Teilha.rd, hay entre la percepción
del "medio divino" y el "ser profundo de las cos.is", pero se cumple sin "desviaciones

.. Esta a la vez real Y mística unidad d 1
. .
Per,ona" es Cristo Teilhard la
e conocmuento y del ser, cuya "misteriosa
'
expone con un estilo iluminad
l MD
y .ss., d onde va a tratar del "Cristo un· . l
I
o en e
' pp. 128
de sw párrafos en que sintetiza su visi;~.EY ~ gran comunión". Recojamos uno
preparación mesiánica hasta la Paru ,
n. d n e fondo, desde los orígenes de la
y las fases del crecimiento de su
o
la man!f~tación histórica de Jesús
Mundo: la Encarnación realizada en e ¿' • dis. ~d acontecun1ento se desarrolla en el
,
a a m VI uo por la Eu . t'
T od as las comuniones d 1 . d
.
cans 1a.
•
e a vi a constituyen
una sola comunión
Todas
l.rui comuruones de todos los homb res actua1mente Vlvtentes,
• . . constituyen una
sola
comunión.

'

pante1stas". ]bid., 139-140.
~ "Todo me es Todo" MD, 127. Repitamos que- Teilhard excluye en esta unidad
de captación de la realidad ( que ante todo se debe a la presencia del medio divino)
toda clase de panteísmo: "Lo mismo que en el seno del Medio Divino todos los
murmullos creados se funden sin confundirse en una nota única que los domina y

;;~::a.sa:n

:r

Todas las comuniones de todos Ios h ombres pasados, presentes y f
una so1a comuni6n", MD, 132.
uturo~ constituyen
. Pero recordemos también junto a la gran verdad u
,
confundine", MD, 126.
q e aqu1 se expresa, que "se funden,

sin

los sostiene [ ..• J" MD, 126.

223

222

�son opuestos a la auténtica educación: los consabidos programas enciclopedistas
de gue no acabamos de liberamos. Eso es la antítesis de la realidad del
hombre: la infonnación debe ser muy poca pero clara, precisa y que se vaya
ensanchando gradualmente. DI:" manera que el niño adquiera tres o cuatro
ideas básicas, pero que esas tres o cuatro sean la semilla de hs demás ideas
que vamos adquiriendo en todo el resto de la vida. Y cuando se trata de una
educación o ciencia especializada, un área solamente, la bioquímica por
ejemplo, si )a separo del resto del saber humano entonces quedo ya deshumanizado. Repitamos que el saber humano es uno y que está muy unido también
a la vida y a la acción. Por eso la actividad religiosa está incluida en esa misma
c.oncfoncia del saber, lo mismo que la actividad moral, social, científica o técnica
están intimamente ligadas con esta conciencia del hombre y su ubicación en el
cosmos. Por eso pensamos que deberían reforma.ne, simplificándose, a un
saber básico los programas educativos de acuerdo a este que podemos llamar
principio metafísico orientador áe la educación.
Teilhard con su gran visión de la unidad cósmica lo confirtnaría y no dudamos de que estaría totalmente de acuerdo en esta concepción del enfoque de
la educación.

c) La evolución cósmica
Pasemos a otra intuición básica de Teilhard: la evolución. La educación
es por esencia evolucionista, en su mejor sentido. La educación supone progreso, es vida, es movimiento; por eso está dentro de la realidad biológica,
tanto por sus raíces como por su naturale:,.a y sus fines. 40 Por eso habla Te·i lhard
de la educación como la "herencia biológica" de todo el pa~ado; 41 más aún,
él quiere que haya un proceso que sea unitario, incluso relacionado con la
aparición del espíritu y con la aparición de lo sobrenatural. No es que Teil'" "La educación está íntimamente asociada a 1a realidad biológica, a la que penetra
y prolonga hasta en sus raíces". E. Rideau, El pensttmiento de Teilhard de Chardin,

p. 286. Esta es la tesis central de Teilhard expuesta en su ya citado artículo, He·rencia
social y progreso: Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación. He aquí
cómo formula su conclusión: "Pero, ¿ necesitamos algo más para considerar que la
educación es por Jo menos virtualmente, una función biológica universal, coexistente
a la totalidad del mnndo viviente?" ( En "El porvénir del hombre", p. 42). Repitamos
dos citas más: "Llevada al campo particular y singular de la especie humana, nuestra
idea de que la educación no es un "sub-fenómeno", sino que forma parte integrante
de la herem;ia biol6g1ca [ ... ]" lb., 46. "[ ... ] tal es, por coru.iguiente, la prueba
definitiva de su naturaleza [de la educación] y de su valor biológico incluso en las
co~'\s del espíritu" lb., 47.
u FH, 361, nota.

224

bar.d quiera negar el carácter propio de lo sóbrenatural que exige una ínter~
vención especial de Dios. Lo dice cla:ramente al final del Fenómeno humano,,
donde señala que aún cuando lo sobrenatural entra dentro del gran plan de
evolución, sin embargo, no era simplemente exigido por el proce.so natural
sino que estaba la materia y todo su proceso muy preparado para que pudierJ
sobrevenir lo sobrenatural con su "supergra tuidad" .U
Teilhard quiere salvar siempre cierto carácter evolutivo del proceso. No es
extraño que él quiera aplicar su principio a la educación. Esta es integrante
esencial del mismo proceso de la evolución biológica que va desde la pre-vida
a la vida vegetal y animal, a la vida humana espiritual y culmina en la.
''incorporación progresiva del Mundo al Verbo Kncamado''.½ 2
Tiene una expresión muy hermosa: El educador -dice-- tiene que ser como
un "colaborador inmediato de la creación". Y porque es &lt;lolaborador inme-diato de la creación debe dar al educando un profundo sentido de la vida; la
, ida es la materia, e.! cosmos material, el cosmos biológico, con su inserción en
la vida espiritual. "Colaborador inmediato de la creación -cóntinúa Teilhard-, el educador ha de buscar el respeto y el placer de su esfuerzo en un
sentido profundo y comunicativo de los desarrollos ya alcanzados o esperados
por la naturaleza"!ª De manera que el educador debe atender a lo que ya
la naturaleza ha ido haciendo hasta ahora, y con réspeto y placer de kdunciól't
misma que él está eje.rciendo, con un sentido profundo, trata de comunicar
al educando los desarrollos ya alca.m.ados o esperÁdos por la naturaleza misma.
Es como si el educador entrara dentro del proceso de la evolución y lo asumiese
conscientemente. Como si entrara dentro dd proceso de la naturaleza que
va desde la trama del universo hasta Dios, para asumirlo y comunicarlo al
educando. ''En cada una de sus lecciones -pro,sigue Teilhard- debe amar
y hacer amar lo que hay de más invencible y definitivo en las couqui.stas de la
vida"; 44 es decir, debe hacer amar la vida como vida, incluso la vida material.
Por eso, repite, la "educación no ·t".s un fenómeno artificial, accidental, accesorio; es nada menos que u11a de las formas e.sencialcs y naturales de la actividad biológica"!5 Aquí aparece el "biologismo" de Teilhard.
r
Volvamos a notar que el "evolucionismo'' y el "biologismo" de Teilhard aplicado al proceso o fenóri:Jeuo educativo debe ser bien entendido, de lo contrario
tendríamos que hacerle las mismas precisiones o reservas que a sus f6rmulas
evolucionistas en general. Es válida la te.sis de Teilhard en cuanto parece
claro que la educación influye en el proceso evolutivo, tanto de la vida anímal

ª Herencia social y progreso, 51.
.. /bid., 50.
" lb., 50.
.. lb., 43.

225
H-15

I

�como de la espiritual y de la sobrenatural. La educaci6n es siempre necei;aria
y decisiva. Es el factor de acumulación de cualidades "aditivas" que se van
conservando en la espede y en la cultura humana.
También es válida la tesis de Teilhard en cuanto que la evoluci6n del espíritu
es coherente y en cierta manera se coordina, prolongándola, con las metas
alcanzadas por la vida puramente biológica o animal Y que la realidad de la
vida sobrenatural se apoya en Ja vida espiritual humana elevándola a un nivel
superior con una evidente congruencia sin perturbar Ja naturalw.a misma.
Pero no se puede hablar de "evolucionismo" ni "biologismo" en sentido
estricto porque la educación no puede justificar, por sí sola, el tránsito de la
vida vegetal y animal a la vida del espíritu si_ no interviene un nuevo factor
ontológico que nos dé la razón suficiente del "salto crítico''. Y lo mismo se
diga con mayor razón cuando se trata del salto de lo natural a lo sobrenatural.
El problema de la educobilidad, que interesa a los modernos filósofos de la
educación, recibe cierta luz del principio de la evolución. Porque si "evolución" es "progreso", el hombre está sujeto a aquella y siempre será educable.
El hombre es un ser maravilloso, sin duda ninguna, pero en medio de todo es
imperfecto. Aunque Teilhard siempre señala más los rasgos positivos que los
negativos, es cierto que tenemos nuestras deficiencias enormes, nuestras angustias, nuestra estrechez y a la vez sentimos la urgencia interior de supe.rarlas.
Es decir, sentimos un impulso interior hacia un continuo perfeccionamiento.
Ser imperfecto pero con impulso y capacidad de perfección es la educobilidad
como estructura ontológica. Nuestro ser es educable porque en nuestra realidad
somos imperfectos, pero tendiendo a una perfección cada vez mayor.
Pero la educabilidad no es sólo una estructura ontológica, sino también
una estructura ética. Porque la necesitamos y nos sentimos con el deber de
aspirar a una mayor perfección; es pues una estructura ética, es una obligación
que vivimos; no es que nos impulse solamente nuestro ser desde dentro sino que
además desde arriba, desde "lo superior" también hay algo que nos dice
"tienes que" . . . En síntesis la educahilidad es una consecuencia de la ley de
evolución progreso y en nosotros es una estructura real ontológica y ética.'6

r

d) Ley de complejidad-interioridad
Otra intuición típica y exclusiva de Teilhard es la ley de complejidad.,interioridad. También ésta tiene su aplicación a la educación. Recordemos que según
• Teilhard repite que la educaci6n es el único mecani&amp;mo para garantizar el
desarTollo progresivo: "Y para asegurar la continuidad fisica, en todas sus fases, a
este desarrollo extendido a mirladas de elementos diseminados en la inmensidad de los
tiempos, un solo mecanismo: la educación". lb., 50.

226

esta ley, cuanto la realidad es más compleja, la interioridad o interiorización
del ser en si mismo es mayor. En cambio, curiosamentr, la unificación de las
partes menos complejas es menor. En la materia, por ejemplo, todos los átomos
están unidos, pero con una cohesión mucho menor de aquella con que están
unidas las células vivientes en el organismo vivo. De manera que hay más unidad en medio de más complejidad. Creo que podemos decir lo mismo en
el orden de la sabiduria y de la educación en general: cuanto más amplía es la
zona o la suma de nuestros conocimientos más necesaria es la síntesis. De
manera que esta ley de Teilhard se aplica perfectamente al campo del saber.
Lo mismo debemos decir cuando éste se transmite al ~ducando. Si Je trans.
mitimos una gran suma de conocimientos pero sin ]a síntesis, le damos una
masa indigesta y a veces dañosa, causamos en el educando la disgregación y
el caos que es lo contrario de la ciencia. Ley pedagógica fundamental es la
unidad: donde no hay unidad no hay saber. Tanto más sabemos cuanto me11os
sabemos, podemos decir. En otras palabras, tanto más sabemos cuanto sabemos
menos cosas en número, porque todas las hemos ido integrando en u11 saber.
Hemos logrado la unificación, la reducción de todas a una intuición a un
saber. La unidad de la totalidad es el ideal en la realidad y tambié~ en el
conocimiento. El saber disgregado no es una imagen de la unidad y coherencia
real de los seres. Nuestro ser está penetrado por todo: Jo físico, lo biológico
lo metafísico, lo psíquico, lo religioso, lo moral, lo técnico, lo social, lo estético:
etc., etc. Todas esas realidades forman un solo haz, una sola unidad de nuestro
ser. A e!Ja debe corresponder nuestro saber y nuestra acción. Esa unidad tanto
más centrada en sí cuanto más compleja debe ser reflejada en el proceso de
nuestra educación. t1

e) La socializaci6n
Sumamente importante es también el aspeeto social de la educaci6n. Teilhard lo ha subrayado notablemente y ha querido llevarlo hasta su máximo
., Teilhard, presuponiendo esta unidad del saber, aspira siempre a la "unanimidad"
humana, que si se entiende, en sentido literal es una utopía en este mundo: "El educador,
encargado directamente de asegurar la unanimidad humana, tanto si tiene que hablar
de literatura, de historia, de ciencia o de filosofía, ha de vivir constantemente y perseguir conscientemente su realización" lb., 51. Pero, dejando de lado la "unanimidad"
ut6pica, la idea de Teilhard de la unidad del saber fundada en la coherencia del
universo es correcta. J. E. Jarque señala como característica de la metodología de la
apologética de Teilhard el que nos ofrezca una visión fenomenológica coherente de
la totalidad del universo y del hombre. Lo que él llama: "L'intelligibilité, de l'uníven
comme un tout par l'interpretation cohérente des faits". Foi en l'homme, L'apologétique
de T. de Chardin, p. 299. Por eso la apologética de Teilhard, es decir, su educación

227

�d al señalar como una etapa necesaria en la evolución del hombre la
• "d
d sel
;'socialización". La socialización, en cierta manera, ha ex1sll o e e que
existe el hombre. Porque éste, desde que existe, vive en sociedad )' se halla
"socializado". Así que en el fondo no habría nada nuevo. Se trataría de un
grado mayor O menor en el desarrollo de la dimensión social del hombre. L~
socialización, en síntesis, es la comunicación de los centros humanos entre s1.
Esta comunicación pertenece a la esencia de la persona. La persona es ~ncialmente social. Esa tscncia social radica en la intenujetividad. Estamos unidos
como sujetos en una misma existeucia. Como nuestros se._res _son espíritus,
vivimos una intcrsujetividad o comunicación vital de connenc1as.

~ai O

Pero cuando Teilhard habla de "socialización" lo entiende en un sentido
más profw1do y absoluto. Sería un estadio ulterior de la humanidad ~n que
esa intersujetividad llegue a formar una "conciencia única". De hecho siempre
ha habido una intersujetividad de conciencias y también una "concienci_a
única". Porque todos estamos en la gran comunicación c~ltural, _la oomumcación de los espíritus, y par eso el saber siempre ha sido cmmentemcntc

social.
Sin embargo corno acabamos de indicar, al hablar &lt;le "conciencia única''
Teilhard 00 se 'contenta con esta "socialización" en sentido social general, sino

!ª

que apm1 ta a un estadio superior de ~ inteligenci~ hu~an~, de
?~fera
en que todas las conciencias estarán umdas en una totahzaoon ps1qtuca • en
que todos Jos pensamirntos formarán "una sola envoltura ¡~cnsante" , "un_ solo
lio Graoo de Pensamiento a escala sideral. La pluralidad de reflexiones
yamP
laRfl .,
'
individuales agrupándose y reforzándose en el acto de W1a so
e exion unanime" .'º De esta manera "la noosfera tiende a constituirse t."n un sistema
cerrado en el que cada elemento por si mismo ve, desea y sufre las mismas
cosas que todos los demás simultáneamente" .•"O E sta es 1a " s~~. 17':1,c10'n" pro•
píamente dicha, que anuncia y a que aspira Teilbard. La soe1al17.ac1on hasta la
''unanimidad". 51 Entoncl."s la humanidad está preparada para emerger &lt;·n el
Punto Omega, pleroma, plenitud de la humanidad y su historia.

ar .

para comprender el hedio cristiano, se dirige ante todo a mostrar "celle harmonie, ce
rmu:imum de cohbu,ce t:nlre la Science el le CrúlianiJmt:" lb., pp.212-213. Tanto
más exigirá Teilhard esta coherencia., este "Univcr&amp;a inteligible en la totalidad de su
desarrollu" (centrología ()euv. VII, p. 105), esta "visi6n extendida al Todo" (FH,
4-0) tratándose de la educación en el orden natural. Esto es lo que en el fondo no~otros
llamamos "principio metafísico odcntador de la educación". Por lo demás, el_ tema
de la coherencia del universo aparele continuamente en la extensa obra el~ Tetlhard.

* FH. 336.
.. FH, 30-1.
,. FH, ibid.
" FH, ibid.

228

Refiriéndose a la educación, Teilhard subraya este aspecto de la socialización como ''estado humano de conciencia co!cctiva".s2 Nos habla de "una
esprcie de personalidad humana general, vfaibJemente t."n vías de formación
en la tierra a través del tiempo", 53 de "una espeeie d personalizadón '"ºlectiva
mediante la que se modela en los individuos cierta conciencia de la Humanidad" ; s. de la "maduración de una conciencia colectiva, que acompaña los
pro resos de una expansión numérica"; ~, etc.
Y la "función espec-ífica de la educación" en el caso del hombre sería precisamente garantizar esa condencia o personalización coloctiva, "ase!?Urar los
continuos desarrollos de ésta, comunicándola a la masa siempre cambiante de
aquéllas Qas pen.onas-individu05]".66
Ya hemos visto anteriormente que esta plena "socialización" lleva a la
pérdida &lt;le la personalidad y que es contradictoria con el rec.haro de "lo
colectivo" y lo "imperrona)" que tan rlaramente proclama Teilhard: "En
tanto que absorbe o parece absorber a la persona, lo colcclivo mata al amor
que quisiera nacer".:; 7 Tei]hard aquí mezcla el estado de unión perfecta de
los espíritus, que sólo se dará en eJ cielo, con la utopía de su realización en la
tierra. Ya hemos señalado que en este sentido la "socialización" plt.".na de que
habla Teilhard sólo se lograrla por una impotición externa a costa del valor
supremo de la persona. Seria por tanto inhumana. Por ello no puede ser un
prin ipio orientador de la educación, pues en la práctica siempre lleva a la
anulación de la personalidad. En cambio b aspiración a una con icncia social
cada vez más profunda y consecuente, fundada en el amor, es esencial para el
hombre, para la persona y su educación.~8
Aqui debemos volvl."r sobre uno de los principios fundamentales de la educación que oeneraJmente se llama de "libertad de enseñanz.a" ._ Este principio
" Herencia social y p,ogruo. Notas sobre el valor humano-cristiano de la educación.
en ''El porvenir del hombre", p. 47.
,. lb., p . 47.
.. lb., p. 49.
.. lb., p. 48,
• lb ., p. 47.
" FH, 322-323.
• R pitamos que en el ritado estudio sobre la educación, Herencia. social 1 progreso,
Tcilbard acentúa demasiado lo colectivo sobre lo personal contra su principio mismo de
la primach de la persona y del amor. Tal vez una frase nos da la mentalidad demasiado "colecth•isu" de Teilhard en este articulo (que luego aparece más mitigada en el
conjunto de su obra fundamental, El fenómeno /111-ma,io) : Tcilhard a5pira a la "realidad
de un crecimiento de la Hamanidad, a faVQr y por encinta de un erecimienlo de los hombn:s. ·.. " ( p. 4 7) , NosotrOII invertiríamos lo, téroünos: fosistiriamos ante todo en
aspirar a la "realidad de un crecimiento de los hombres (las única11 pcnoaas rea.les),
lo cual redundará sin duda a favor de un crecimiento de l:l Humanidad".

229

�es una consecuencia de las intuiciones fundamentales de Teilhard, especialmente las que subrayan la primacía de la persona, la ley de la complejidadinterioridad y la socialización, cuando esta se inspira e.n el respeto a la persona,
en el amor y no en la presión y fuerza externa.
Todo hombre es libre en el modo de comunicar su ciencia a los demás
respondiendo a un impulso interior de nuestra esencia social, de nuestra intersujetividad cultural. Esta libertad atañe tanto al educador como al educando.
Nosotros diríamos que la ley esencial de la educación de homhre a hombre
justamente es esa que se haga de centro a centro. Teilhard lo ha señalado
bien al exigir que todo esfuerzo de socialización debe basarse en 1a comuni-

cación "inter-ccntros•• .119
Sueña a veces Teilhard con que habrá una sola cultura, con la "unanimidad" .60 Pero ésta solamente sería concebible con uno de los milagr05 más
grandes que Dios puede hacer, es decir, que tod~ los hombres libremente
quisiéramos estudiar lo mismo y quisiéramos recibir la misma enseñanza y
que todos quisiéramos pensar lo mismo, sentir lo mismo, etc. Esto es impensable
en nuestra situación de seres libres pero tan limitados. Esto sólo es pensable en
el cielo, en la consumación, no en el proceso, no en el camino. Nunca la
humanidad alcanzari ese estado ideal en este mundo. A veces mezcla Teilhard
el plano del proceso en este mundo, en la h~toria, y el plano de la consumación
en el cielo, en la cristalización del proceso. Nunca habrá en este mundo una
cultura uniforme, un pensamiento uniforme entre todos los hombres. Siempre
ha de haber cierta diversificación. ¿Por qué? Porque precisamente, como dice
el mismo Teilhard, la comunicación ha de ser "ínter-centros". y cada uno ha
de pensar a su manera. En eso no hay salida. Si no me dejan pensar "a mi
manera" me quitan la personalidad, es decir, no me tratan como persona, lo
cual va contra las leyes de la educación y contra la relación social misma. Por
eso, desde el momento en que la cultura es impuesta desde arriba, caemos en
un totalitarismo del estado o del grupo, en un colectivismo, en un socialismo
cultural que anula la persona. Eso es contra la auténtica socialización, contra
la misma naturaleza social del hombre. Como dice Teilhard, entonces no se
produce ~íritu sino materia. 61 El saber impuesto desde afuera es contra la
socialización misma. Por eso la libertad de enseñanza, la libertad de cultura,
es fundamental para el hombre y su educación.
• "Dado que se trata, en efecto, de reali.iar una síntesis de centros, aquellas partículas
deben entrar en contacto mutuo de centro a centro, no de otra manera" FH, 318.
Teilhard mismo subraya la frase para excluir la pl'CSi6n externa colectiviz:ante.

f) El Punto Omega: Cristo

La última intuición de Teilhard es la exigencia por la evolución misma de
un polo trascendente, que es el Punto Omega, Cristo-Dios. Aquí Teilhard nos
ofrece claramente
su. humanismo
transcendente· En eso se difercnoa
· de otra,
.
.
concepoon~ ~voluaorustas, materialistas o idealistas. Con su humanismo tra;ns..
cendente
cnsb.ano puede dar sentido al cosmos, sentido a la histo.na,
· senti'.:a...
¡h
uu
a ombre,· etc.,
etc.
Pero
con
ello
nos
da
el
fin
transcendente
de
la
d
·'
·d
e ucacmn,
ya. • que comc1 e con el fin del hombre. Porque el fin úlfllllv
'"' d e la ed uca-~
cio~ apunta al cumplimiento total del valor de la realidad del hombre
Teilhard es muy explícito en este punto, respecto de la educación cristian~
Esta. prolonga, sublima a la misma Humanidad , "Para el h umamsmo
·
· •
cnstiano
-fiel ~ esto a la más segura teología de la Encamación- no existe inde.
pendencia actual ni discordancia, sino subordinación coherente entre )a génesis
de la Humanidad en el Mundo y la génesis de Cristo., mediante su Iglesia,
en la Humanidad. Inevitablemente, por razones de estructura los dos proceso,
se hallan ligados entre. sí, uno (el segundo) reqt.iiere al otro ~mo una mated3
sobre la _cual se posa para reanimarla". 62 "La Vida para el Hombre. El Hombre
para Cnsto. Cristo para Dios.. Y para asegurar la continuidad física1 en toda,
sw /ases, a ~ste vas_to desarrollo extendido a mirladtJJ de elementos diseminados en la inmensidad de los tiempos, un solo mecanismo: la educaci6n"Jt
... a es el coronauuentp
~
d Teilhard está aquí mostrando que la educación críst~&lt;&gt;
......
e todo el proceso educativo natural de la evoluci6n cósmica total pues a:J
operar "a la vez directa e indirectamente la incorporación oro~va del
Mundo al Verbo encarnado" u "no sólo continúa y eleva la ~sformaci6n
natural de la Humanidad, sino también, el trabajo biolórnco hereditan·
d d I
'
~
~ ~e
es e os ongenes hace emerger al mundo hacia zonas de conciencia cad
• ¡ d "ª5 D
. .
avez.
m~, e eva as . . e aqm, d_1ce, la gravedad, unidad y complejidad de "la
IIllSlon, tan humilde en apanencia, del educador cristiano".~
, :ºr eso puede concluir Teilhard su capítulo sobre "Educación y cristiandad''
ultimo
di de su estudio "Herencia social y progreso", con estas pala b ras.. "E'
n
me O de este conjunto glorioso [de la educación], adecuado a la edad nueva
del mundo a que accedemos, es interesante comprobar que, fuera del cristia-

ª

Htren,ia social y Progreso. En "El porvenir del hombre" p
' .

ª lb., 50.

• "La pluralidad de las refleidones individuales agropá.ndose y tt.forzAndose en el
acto de una sola Reflexión unánime" FH, 304. "[ ... ] en la edificación unánime de un

" lb., 51.

Esplritu de la tierra", lb., 306.
• FH, 311.

• lb., 50.

11

An

=·

lb., 50.

23L

230

�ni,;mo, ninguna institución parece capaz de infundir un alma verdadera al
inmenso acervo de las cosas enseñadas" .61
...
DIALÉCTlCA DE LA EDUCACIÓN'

·Terminemos anotando cu~l sería, según Teilhard, la dialéctica de la educación, el proceso que debe seguir el desarrollo del educando.
·1o primero es procurar en el educando la centración en sí mismo, ubicarlo

mismo"' . 2)
, "Descentrarse sobre otro".• la fo' rmu Ia no es buena • 70
tr
nunca dmamos "descentrarse", porque todo "dcscentrarse"
' noso
os
·
educación; los neuróticos y esqun·ofré .
,
es
contrano a la
.
rucos están "desee t d ,, .
fenmos la fónnula "co-centrarse b I
n ra os , por eso pre. .
.
so re os otros pero desde sí .
,,
d
crr, sm deJar nunca de ser uno su propio
. centro 3) "S b
nusmo , es e.
0 recentrarse en uno
mavor que él". s'
·
. ,
.
, i, pero agregando el "desde sí". Siempre "desde sí"
s1 no se pierde la primacía de la persana.
.
, porque
He aquí algunas de las Jíneas educativas ue od
. .
mente de Ja antropología filosófica de Teilh!d. p emos sacar, casi directa•

en sí mismo.
El ·segundo estadio sería la centración con los otros centros, es decir, una
centración horizontal, de manera que el educando, ya centrado en sí, se unifi.
que con los otros centros.
Finalmente vendría el tercer estadio, la w.per-centración en el polo trans-

cendente que une a todos los centros.
. Centrarse primero sobre sí mismo, centrarse luego sobre el otro y sobree;entrarse en algo mayor que nosotros.68
Esta dialéctica es comprensible; pero para evitar confusiones en los educandos, educadores y gobern~ntes, yo corregiría estas fórmulas con tres salvedades: Primera, centración en sí mismo; es verdad, es el punto de partida,
el ser en sí mismo; al niño, ante todo, hay que tratar de centrarlo en sí mismo;
es el trabajo principal del educador; tú tienes que estar en tí mismo, ser tú
mismo y desde tí mismo manejarte. Segunda, en vez de la fórmula "centrarlo
con los otros centros" yo diría "ca-centrarlo o relacionarlo" con los otros
centros "pero desde sí": es'te. "pero" es indispensable, pues la relación con los
otros centros debe hacerse desde sí, de lo contrario se corre el peligro de
".descentrarse". Tercera, super centraci6n en el polo transcer1dente a todos los
centros, pero también desde sí. Con estas precisiones admitimos esta dialéctica
del , proceso educativo.
•
He aquí otra formulación que no creemos precisa.69

~)

"Centrarse sobre sí

• lb., 51-52.
_., El término ''Dialéctica d~ la educaci6n", según T eilhard, "nos lo ha inspirado J.
S.ahagúo Lucas. En su obra El hombre social en el pensamiento de T. de Chardin,
trata en último ténnino de 'La nueva pedagogía'", pp. 186-196. Sahagún 11sa la expresión "dialéctica formativa de Teilhard" (p. 195).
·
• J. Sahagún Lucas., op. cit., p. 195. Tanto en esta formulaci6n como en el conjw,to de su exposición. sobrl "La· nueva pedagogía" según Teilhard creemos que
Sahagún es bastante fiel al pensamiento y fórmulas de Teilhard, limitándose a exponerlos y asimilarlos con entusiasmo. Por lo mismo tiene los valores de Teilhard, v.g.,
insistir en la primacía de la persona, rechazar el "totalitarismo educativo" (p. 194),
etc., pero también las ambigüedades propias de Teilhard, sobre todo la de inaistir

232

sin críticas o precisiones en la "unanimidad d la
que como hemos visto como ideal del futue s mentes y de los corazones" (p. 188),
'
ro e; una utopía y
Jºd d ,
puede conseguirse cierta unani •d d
.
,
como rea 1 a solo
•
ID! a
externa con UD régunen totalit •
.
.
ru Sahagún admiten. Teilhard utiliza lo 1 , •
"
•
ano que ru Teilhard
• .,
s cnrunos: CentratJon _ D
tra •
ccntratton en UD pequeño trabajo sob 1 f r "d
ecen non - Suren "Les directions del Avenir" pp ;;6 ~ 37e JCIC ad: Réflexions sur le Bonheur ( 1943)'
'
·
• • reemos que deben ente d
•
sarse ta1 como lo hacemos en el texto de lo con , a .
,
.
n erse o prcc,.
del mismo Teilhard.
'
tr no estaria en peligro el personalismo
.,.. Teilhard dice (v.g.) "centrarse ,
pero más admisible. Ver FH, 21 O. mas allá sobre sí" lo que es también paradójico,

233

�LA DOBLE AGONtA DE REFLEXIÓN Y PASIÓN EN
PASCAL Y UNAMUNO
Da. HuHlll!:RTO PIÑERA LL.
Univemdad de Madrid

más amplio posible, dentro de un riguroso esquematismo, toda
la filosofía ----desde Tales hasta Heidegger- se presenta como la busca afanosa
de la Eternidad.1 A partir del primer filósofo griego hasta el Da-sein heideggeriano el quehacer filosófico consiste en el inalcanzable deseo de descubrir lo inmutable tras lo que cambia. El desfile durante veintisiete siglos es
imponente, y no obstante seguimos como al comienzo mismo, o sea en la pura
tentativa. Al cabo de una dilatada excursión por la Historia de la Filosofía
nos sentimos a la vez descorazonados y esperanzados. Lo primero, porque se
diría que el hombre jamás alcanzará lo que no ha podido obtener tras esfuerzo
tan intenso y dilatado; lo segundo, porque el hombre jamás abandonará
definitivamente la esperanza de semejante descubrimiento.
VISTA DEL MODO

1 Es interesante observar la sutil relación que se da entre Eternidad y permanencia.
Pues aquell!) que _permanece, ¿hasta cuándo lo hace? Si la permanencia se transforma
en cambio, ya por esto mismo deja de serlo ; pero, entonces, debe haber algo que
"sigue permaneciendo", de manera que carece de "instantes", por lo cual se identifica
con la Eternidad, o, dicho de otro modo, que la Eternidad es eso. Ahora bien, el hombre
jamás podrá aprehender esa permanencia, como no sea sintiéndola, pues los sentidos
no nos dicen que algo subsiste tras lo que cambia; es una inferencia que nuestra mente
lleva a cabo al observar que si todo cambiase, sin solución de co.núnuidad, la realidad
no podría ser nunca algo, y esa aniquiJación total y comtante impediría que supiésemos jamás que hay algo que es y existe. Lo mismo si las cosas cambian, como si el cambio e, la cosa misma ( evolución del ser, en un caso; o el ser como evolución en otro),
el sentimiento, o mejor, el presentimiento de la Eternidad opera en el hombre a trav6i
de esa inferencia a que nos referíamos lineas arriba, y de ahí la imposibilidad de
establecer una neta distinción entre pemamiento y sentimiento con respecto a la Eternidad. De ahí que, como veremos más adelante, Pascal y Unamuno están apresados
en las mallas de esa complic.ación de logos y emoción, o --como suelen decir ellos-de raz6n y corazón; y el conflicto comiste en que no ea posible separar a la una del otro.

235

�¿ Somos eternos, o por el contrario apenas una ráfaga en el tiempo? He ahí
la cuestión. Pero el hombre lleva consigo la idea de la eternidad como igualmente la del infinito, que viene a ser, curiosamente, una forma &lt;-'.special de la
Eternidad. 2 Duramos, cambiamos, llegamos a ser, pero he ahí la cuestión:
¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde? La cosmovisión helénica busca sin descanso lo
permanente detrás de lo que cambia que no es sino regresar a esa eternidad
en que todo consiste originariamente. De ahí las dos grandes soluciones radicalmente extremistas: la de Parménides de Elea, quien afinna que e~ realidad
no hay cambio, de manera que el movimiento es imposible; y en resuelta oposición, la de Heráclito de Efeso, quien postula el cambio perpetuo, absoluto.
Pero, ¿qué pasa; todo se mueve, de tal manera, tan completamente que no
hay fisura posible, hiato ni pausa? Pues, sencilJamente, que al no haber sino
un solo y único cambio, éste se identilica con la inmovilidad.
El resto ya lo conocemos. La metcxis platónica, la apóf ansis aristotélica,
la sustancia moderna, la cosa e11 sí de Kal)t, el élan vital de Bergson, el "fe:
nómeno" de Hus~rl, etc., etc. Sigue en pie la lacónica sentencia spinoziana:
"Sentimus, experimur q_ue nos esse aeternos". 3 En efecto, el hombre se ha

sentido siempre eterno.
La inmortalidad del alma es tan antigua como la propia historia del mundo.
Aparece en todas las cosmogonías y filosoHas y revela sobre todo que el hombre se resiste a una definitiva desaparición. Pues hay una implícita sensación, o
tal '\lez sentimiento de permane_ncia que por ejemplo, en forma predominante,
constituye el fundamento de la cultura occidental. El cambio, que es una
peculiar forma de desaparición, de muerte,4 ha sido concebido siempre como
' Al expresarme de esta manera, lo que deseo hacer ver es que lo infinito supone
siempre una "locali7.ación" sin la cual es impasible concebirlo. Pues ya se sabe que
infiuito puede serlo tanto el espacio como el tiempo. Pero -si, con Einstein, convenimos
eu que "el tiempo necesita. espacio para ser tiempo, del mismo modo que el espacio
necesita tiempo para ser espacio", es decir, un "desde aquí hasta aUí" (cualqu.iera que
sea la magnitud)., ~ que se verá claramente por qué hablo del infinito como ·"espacialización" de la Eternidad; la cual, por ser, diríamos, el infinito de lo infinito, carece
de toda pos.ible magnitud, por: imaginable que ésta. fuese.
ª Esto se ve claramente al observar el tratamiento matemálico que para la cuesti6n
de la .Eternidad se adopta en la Edad Moderna. Spinoza es un caso paradigmático
pues basta con ver que su obra de más aliento, la Ethica more geometrico demonstrata,
es todo un despliegue de esa "geometñzación" a que se refiere Pascal. Lo mismo ocurre
con éste, pues basta observar cómo él, cuando quiere darle un fundamento inteligible
a sw indagaciones de la Eternidad, acude a elaboraciones de tipo matemático, de las
cuales, por consecuencia, extne Jas t onclusiones a las que se propone llegar. No digamos
Leibnitz, lo mismo que Newton, en cu~as sendas elaboraciones del cálculo diferencial
se aloja, implícitamente, el típico trata.miento "moderno" de la Eternidad.
• El cambio, en efecto, es ,una "muerte" dada en uu instante o en una suma de

"apariencia", "ilusión", o algo por e1 estilo. Mientras lo real, por tanto, lo
verdadero, es lo que no cambia, lo inmutable. Pero ¿por qué se empeña el
hom~re tan af:°osarnente ~n protegerse del cambio recurriendo a )a perma-

nenaa? He ah1 una especie de misterioso hilo que une al hombre con las
co~~ :ºn el resto de la rt'alidad a través de la cual descubre la alentadora
pos1b1hdad de su propia eternidad. Pues el hombre se resiste a morir y probablem:nte ~ome~ó viendo en esa "muerte" que es el cambio, un ~ejo de su
propia ~tcncia, de su acontecer como tal, y el descubrimiento de una permanencia (de lo que es inmutable) debe haberlo llevado, ex analogía, a pensar que en él hay algo que resiste igualmente al cambio impidiéndole morir
del todo. He ahl probablemente el origen de la noción de alma.
Mas la filosofía -como se sabe- sufre un cambio extraordinario al irrum.

pir el cristíanisr:1,º en . la. vid~, occidental. Para decirlo en pocas palabras, se
pasa desde un extenonsrno hasta un "interiorismo" en lo que se refiere
al modo de concebir el mundo, el hombre y la esencial relación entre amb
A 1 "
.
os.
a etenu~ad" del mundo le sucede ahora su "creación", y esto por supuesto apareJa enormes complicaciones. Pues el mundo, lo mismo que el hombre, es "creación en el tiempo" (desde la pura. nada) y por' Jo ·
J
''d
•, ,, d
, ,
IDismo, a
uraoon
e uno y otro (sea lo que sea) no depende de una realidads
instantes. Por !~initesimal que sea, no importa cuán imperceptible resulte es indudable
que debe _consts'!1' ?n la sustitución de una realidad por otra, y as.í
¡0 infinito.
Pas~l se mt~e~ VJvamen~e en es~a cuestión, y el entusiasmo infinitista del siglo XVTI
-:-;VJa Matem_a~~as-- le hizo meduar larga y profundamente sobre la inacabable suces1~n de su~1v1s10nes que, después de todo, no son sino cambios por los cuales cada
CX1Stente
. deJa .de .ser lo que es (es decir, que se "muere") , para -pasar a ser otra cosa
earnb10
cuantitativo
di
.
' es cierto' y' no obstante, cualitah·vo, porque no es lo mismo,·
gamos, la cuahdad de ser partícula a,, que a., o a., etc.
• La rea~ídad ~ncebida como la "materia" con la cual el Demiurgo hace el Universo. Platon (Tim eo, VI, 29-30) nos dice: "Explicamos la causa por Ja cua} el
Creador
ha creado la generación y este Universo. El era bueno y nunca nace 1a envi•
d" d
1a e un _ser bu_cno [ • . . ] Queriendo que todas las cosas fuesen buenas y, en la medida
de lo po~1ble, nmguna ~ al~, tomando lo que no era visible, que no permanecía en
reposo, SIDO ~ue st mov1a _1rregular ~ desordenadamente, Jo redujo del desorden al
orden [. - . ] Juzgando que este era en todo mejor que aquél [ ... ] y después que él
razonando
halló que ninguna de las obras visibles pr"ivad as d e m
· te1·1gen-'
· [ ) en su corazón,
,
c1a
.
.
.
nunca
podnan
llegar
a
ser
más
bellas
que
las
que
tienen
1"nteli
·
· ,:~ .
gencia, y que 1a
inteU6enc1a
no puede habitar en cualquier parte, separada del a•-.
"ll4, por est as razones
co~poruendo un alma dentro de un cuerpo, fabricó el Universo para cumplir la ob~
mas bella y buena que fuera posible."
Vemos, así, que el mu~do viene a ser, en el conúenzo, un pasaje del desorden al
orden,
·
''l o sea de algo ,ya existente y cuya conducta Dios modifica · Por eso, en el IDlsmo
D1a
ogo, un poco. mas adelante (VI, 31-32) , añade que·. "habi"e'ndose pues to D"10s a
componer el Umverso, lo hizo de tierra y fuego".

has'tl

237

236

�.

.

una realidad que ya es todo,' y además siempre, es decir, sin antes ni después.
Semejante "expresa" condición de la materia -vale decir en este caso de la
realidad total- anula toda posible Creación, en términos absolutos, de modo

e Dios Nótese que mientras la eternidad es,

presente desde Stempre, smo d
..
l . tiano no lo es, pues en
, "tácita,, en el gnego, para e cns
.
.
d .
vamos a ec1r as1,
alid d
dada ahora es Dios qmen

tanto que el Demiurgo modela unalre . a./ª en la 'que se va a encontrar
realidad Esta es a s1tuac1on
crea y mo del a esa
· .
.
disposición que el medieva1
. .
al sentrrse en esa cunosa
l
siempre e cnsuano,
.
experimentase la angus1 .
llamaba a contingentia mundt. No es que e gnegl o no
. y el accidente o
.,
íli
anente entre a sustancia
.,
tiosa sensac1on del con cto perm
t' y se creía un pellizco
.
cambio Pero como se sen ta
sea entre permanencia y .
.
U .
l había no creado, sino consde esa arcilla con la qu4:, et Alfarero . mvcrs:io no afectaba a la interioritruido el mundo, la tens1on pennanen~~-ca~z caso para el cristianismo. En
dad del hombre en la forma que nw1s e
, . sro mucho más pro. el hombre cristiano resulta ser para s1 nu o
consecuencia,
blemático que el helénico.
.
l
.dad --en términos genera es-- una
1
El cristianismo ha l1t~cho de ª eterm
f
te la filosofía y la
al han girado a ano_samen
l
b
cuestión permanente so re
cu
la 1'nmortalidad
.
.
,,
términos generales" es porque
ciencia. S1 dcc1~os que en
,
bresaliente de dicha cuestión, puesto que
del alma no es smo el aspecto mas so .
p
toda la cultura occidental
b
al hombre IlllSIDO. ero
se refiere, como sa emos
did .
re de esa idea de eternidad a
-es decir, la cristiana- ha &lt;lepen o s1emp .
.
lso se ha desarrollado la vida de ocadente.
cuyo 1mpu
entra en
de la cuestión que ahora nos ocupa se eocu
.
El punto d e arranque
. . •
anisroo es deCll',
l ntacto y la penetración recíprocos de cnsttamsmo y pag
'
e co
º6
precisamente de ese encuentro, pues
de Biblia y Logos. Toda la cuest1 nílisurge t 1 "sobrenaturalidad" 6 del crisla teolo ía es el resultado del con cto en re a
.
"dad
f nism! y la "logicidad" de la filosofía griega. Porque JD1entras
eterruE t
ia
.
ult
ue es sentimiento para el cnstiano. s o
es concepto para el gnego, res a
li b l referirse al consorcio de theos
explica por qué Unamuno se escan a za, a a nfrentan dos eternidades que si
,
d • de fe y razón Pues aqw se e
y logia; es ecir,
.
·f.
lo mismo no son vistas de igual modo.
b'
he ahí lo cunoso- se re ieren a
'
.
ien . l
.d d "desde fuera" de sí mismo mientras
Porque el griego concrbe a eterm a
el cristiano la ve "desde dentro" de Sl.,
• •
"D tro" y "fuera" o sea como realidad táGita en el caso del c_nsti.~o,
en
l del gr\ego Pues como se sabe, el helénico parte sin mas e
expresa para e
·
'

ª

á

.1ª.

l

.
" b
~-- lidad" de la cual surge la cosmología cristiana
• D l hecho .ou.smo de esa so rena(UC.u
"ó d " tl
e
l E
. dad tenga que ser una cuesll n e se.n (creatio ex-nihilo), depende que
e hay un Dios capaz de crear
miento". Si se admite ~omo lo hace e cnsttano- qu, creado descansa en la mano
toda la Realidad sacándola de la Nada, ese mdundo ag:rse el cristiano en medio de la
•
1 •
la seguridad a que pue e aco
,
de Dios, Y,_ por o nusmo,
'd
nstantemen.te, sólo puede provenir del acto
contingencia en qu: se ~cuentra s_UIJU
co d
de esta manera, a si mismo.
de fe que le penmte aflilllllr a Dios, afumán ose,

ª te;n1 . .

º.

238

que la eternidad adquiere por esto mismo el carácter de cosa rigurosamente
necesaria. 8 Pero hay que. preguntar: ¿acaso no ocurre lo mismo con la cris~
tiana eternidad? Sí y no, cabe responder aquí, pues el acto de la Creación
-que es lo único rigurosamente absoluto-- si bien supone la eternidad, en
el caso del hombre Ja dota de un carácter específico al hacerse "necesariamente" posible -valga 1a paradoja-; pues el hombre siente que puede ser
eterno y piensa que puede serlo, más no puede adrnitirJo así sin más, ya que
su eternidad le es acordada desde el instante mismo de la Creación. ¿No será
tal vez la duda, que muerde profundamente en el hombre, el residuo de esa
"contingencia" en que consiste el hecho de pasar de la nada absoluta al ser?~
Pues la creatio ex 11ihilo culmina en· el ser rigurosamente contingente.

La prueba decisiva, como sabemos, es la conciencia, pues que sepamos .hasta
ahora el hombre es el único ser a quien le está reservado el privilegio de la
percatación rigurosa de su realidad total, es decir, de lo que él es desde el punto
de vista de lo que puede ser tanto como no ser. Es el existente a quien acosan
por igual la historia y la eternidad porque ha de vivir como si jamás fuese a
dejar de ser, y no obstante, dejando constantemente de ser aquello que es,
• Véase la nota 5.
• La cuestión es archlsutiJ y, en consecuencia, muy difícil de contestar, cuando la
utilizamos como contraste entre ~ganismo y cristianismo. Pnes, en efecto, el griego
creía en la Eternidad como algo que, en última instancia, le corresponde a la realidad
misma. El cambio ( el movimiento), el paso de un estado a otro, supone la continuidad
sine die inherente a la cosa, a todo; pero la contingencia implícita en el paso de la
Nada a la Creación ( el caso del Cristlanismo), deja abierta la posibilidad de una duda
sobre dicha continuidad, pues se trata de algo tan radicalísimo como es la creatio
ex-nihilo.
1 Es claro que el griego también conoció la duda y que es el "azoro" de que se habla
constantemente en la historia de la filosofía griega, es decir, esa perplejidad proveniente de saber que se está entre el cambio y la permanencia, y que dicho "azoro" es la
cansa que origina la filosofia. Pero obsérvese que el hombre griego llega a advertir
que pasa desde una Nada relativa al Ser mismo: relativa, porque la realidad está
siempre ahí; mientras el cristiano sabe que viene de una Nada absoluta. La relatividad
de la Nada heléuica se explica perfectamente porque el griego se interesa, sobre todo,
por el cambio (el movimiento, como él suele decir), de manera que la Nada no existe,
en rigor, ni como antecedente ni como consecuente: se está en una re]ativa Nada y se
pasa a otra Nada relativa a través de las distintas clases de movimiento ( cambios posibles
de la realidad). Mientra! el cristiano sabe y, sobre todo, siente que va desde una Nada
absoluta hasta el Ser y, por lo mismo, su contingenciá es radicalísima. De ahí que se
pregun.te a veces, angustiosamente (Pascal, Kierkegaard, Unamuno) si es posible su.
superar la "menesterosidad" de su ser.

239

�, . caso es posible saber
.
.
a ser otra cosa. Ademas, ta
para mmed1atamente p~r
? H ahí la cuestión que nos conducirá ya
que uno se muere definitname~te. e I duda •amás está del todo ausente,
dire tamente al presente lrahaJO, Pues a
}
die por sí mismo lo sabe
drán 1 . que hemos muerto, mas na
ya que o~os po
e ~r . or ué interesa saber si uno se muere o no se
en esta vida. Ahora bien, t P q
d . bl laridad y lo expresa
-:, S .
vio todo esto con a mira e e
muere de veras. pmoza
. io uc el hombre lleva a cabo, o
sumariamente en su conatus esse preser~and,, . q
l
de Pascal
.
b'
1 Histona o bien -como es e caso
bien en la progerue, 0 ten en
la n,;¡ rt ida
ó ·ca actitud del que se obsuna en ganar
t'-y Unamuno- en esa ~g ru
. tamente el afán de inmortalidad, cuya
entablada con esa esfmgc que es JUS
puerta de acceso es la muerte.

ª

'

.

11

.
. l XVI1 y siglo XX- Pascal y UnaDesde dos diferentes perspecbvas -s1g o
o más aded 1
· dad Como veremos un poc
muno encaran el problema e a etenu
. din . . portancia. sobre todo
d la
ctiva tiene una extraor ana im
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.
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1

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de ellos

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en cuenta de ma11era e-Special la clxpelrienAhcia vitalb·1eeno
c:U:~ tanto
·•
t ta de reso ver a.
ora
,
recibe la cuestton y ra
.
.
dos en los cuernos del dilema razónPa.scal como Unamuno se sienten atrapa
,
. t .• , Al fin y al
. d l' . a fe o de razone m u1cio11.
revelación, que es como dcnr e ogic l y I
. ma cuestión. Pero mientras
cabo nombres diferent s para una so a y a. mis
1
...,.,temática y
.
.,
ba de maururar a gran ,,..,.
Pascal vive en un siglo que re '. ~ aca
~no '-" r el contrario se encuentra
él mismo es un notable roatematico, U nam . ~
. d l ciencia
,
comienza a sentir c1ertQ cansancio e a
colocado en una epoca. que
od
lo d'1ce él mismo- un poeta,
, .
'
matcmanca
en genera1, Y es sobre t o --&lt;::orno
·
· d ésas que
es decir, un r,rran "~entidor". Ambos pasan p~r sendas expe~enc1as ~cal en lo
1
1 1
dejan indeleble huella. El accidcn~e. que
:a::~~:
:la situación

c.;:

:ar:!::

que se refiere al efecto que le pro UJO, resn da , , 'mol!énito y que desemboen uc se en uentra Uuamuno a la muerte e su pn º
'
el otro
q . f
" .. " de 1897 n En ambos casos, tanto un suceso como
ca en la amosa crtS1s
·
'" R de Spinoza: Ethica, IV, 18 39. d p
l
o en el de Unamuno, responde
n La "crisis" que decide, tanto en el caso e a.s,ca com otro pasan de cierto estado
.d
E
• so observar que uno y
•
a motivos muy pareCJ os. s cuno "d d" d la que a su vez surge la et3pa defuude fervorosa religiosidad a \:i "mund~~ a
e~
·e~te la prfuiera llamada de Dios,
•
b a los vemncuatro anos s1
• •
tiva. Pascal, como se sa e,
•
. d
Sin mbarg&lt;&gt; el bpmbre de oenoa que
motivada por la lectura de escntos pu osos.
e
'

no son sino e1 catalizador que conduce desde una "exterioridad" i:: transitoria
e incómoda hasta esa "interioridad" que define, completa y otorga su más
acabado perfil a la obra de ambas personalidades. Se trata en realidad de
sendas conversiones que le permiten al investigador explorar !os dos aspectos
fundamentales de las mismas_, es decir, uno que se relaciona con el orden
geométrico y otro que opera en el pensamiento considerado como intuición
raclicalísima de lo real, y en consecuencia retrocede hasta sus mismos orígenes,
o sea hasta topar con la raíz de lo vital; visto esto último, desde luego, en la
había en él no cede, al menos totalmente, ante el avance de la fe; para esto será
necesario que ocurra el suc,eso del puente de Neui1ly (1654), con el que Pascal pone
fin a su etapa mundana, acogiéndose desde entonces a una vida cada vez más religiosa
y, por lo mismo, ascética. No está de más recordar cómo tiene lugar la casi catástrofe
que lleva a su total conversión, por lo que es, en realidad, Wla ºcrisis". "Según el
manuscrito de los Padres del Oratorio de Clermont, M. Arnould (de Saínt-Victor),
cura de Chambourcy, dice que logró saber de M. el predicador de Barillon, amigo de
Mme. Périer (hennana de Pascal), que M. P3!Cal, unos años antes de su muerte. lubí.a
ido, según su costumbre, un dia de fiesta a la Alameda del puente de Neuilly, con
algunos de sus amigos, en una carroza de cuatro o seis caballos; los dos caballos delanteros, a la entrada misma del puente, tascaron el freno, y como no había guardacantones
que protegiesen los laterales del puente, la carroza se precipitó al agua, porque se habían
roto los lazos que unían la carroza al tren trasero de la misma, quedando ésta al borde
del precipicio. Lo que hizo a Pascal adoptar la resolución de acabar con aquellos paseos
y vivir completamente solo." (L. Brunschvicg, o¡,. cit.)
En cuanto a Un.amuno, la "cñsis" tiene lugar después de los años que van desde su
llegada a Madrid, como estudiante (1882), hasta 1897. El creyente tranquilo y convencido, al ingresar en el ambiente "positivista" de la Universidad, se pone en contacto
con Hegel, de quien aprende, sobre todo, que el hombre es un momento en la infinita
conciencia del Espíritu; con Schopenhauer, quien afirma que la vida humana es doloroso
y afanado quehacer de una Voluntad cósmica, a la vez ciega e irracional; con Spencer,
para quien el ser humano es sólo un momento de esa Fuena de la Materia que tiendt'
a hacerse cada vez Jnás heterogénea y, Armando Zubizarreta {"Una desconocida 'Filosofía lógica' de Unamuno", Boletín infoTmatiuo del Seminario de Derecho Político de la
Universidad de Salamanca): . "Unamuno se ha quedado encerrado en el mundo de los
hechos y las ideas, en la existeucia sin alma y sin Dios".
Mas viene entonces el despla2.amiento a Salamanca-; y en esa Castilla, dormida en el
tiempo (Segovia, Avi1a, Salamanca, etc.) hay el estímulo adecuado para hacer que
renazca en él una preocupación de Eternidad jamás awente del todo. La lectura de los
nústicos ~n el marco ad hoc- completa este proceso de recuperación religiosa, aunque eso sí, ahorll con una inquietud que no habrá de cesar ya nunca. Fray Juan de los
Angeles, de quien seguramente Unamuno aprendió aqneUo de "Yo para Dios y Díos
para mí y no más mundo" ( Lucha espirüual y amorosa entre Dios '1 el alma~ I, 11). Y
así, del mismo modo, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros.
Faltaba sólo el "punt.o de apoyo", y éste sobreviene en la forma, por una parte, de
la enfermedad y muerte de su primogénito, Rairnundo Jenaro; por otra, ele esa neW'osis
cardíaca que lo acosa desde entonces sirl descanso. Todo esto podemos verlo en su

241

240

H•l6

�órbita de la cultura cristiano-occidental, es decir, la Creación, como origen de
la eternidad.
Pascal -hombre del siglo XVII- es geómetra, lo cual se explica perfectamente dada la importancia que adquiere la matemática en esa época. Mas
este hombre, autor del Essai sur les coniques e inventor de una "máquina aritmética" no se queda allí donde se detiene Descartes: en el proceso que le
asegura' al pensamiento matemático y lógico una absolu~ primacía Y una
capacidad total de absorción de la realidad.1-s En consecuencia, el autor de las
L ettres au Provincial formula su conocida distinción entre el espíritu "geométrico" y el espíritu "sutil", con lo que establece por primera vez en la historia
del pensamiento de la Edad Moderna la separación clara e inequívoca entre
el ordre de raison y el ordre du coeur; proceso que como sabemos remata en
nuestra época.
Mas Pascal hombre de su tiempo, procede siempre metódicamente, porque
la ciencia qu~ recién se ha inaugurado entonces así lo ex.i~e. Es ~bién
hombre de "ideas claras y distintas", pero sabe --de ello está convenodo--que no es posible apresar toda la realid~d en esas id~. Hay una ci~ncia que
reputa casi como la suprema --es decir la geometria- en el sentido de la
máxima abstracción y formalización a la cual es susceptible de someterse una
parte apreciable de la realidad, pero, eso sí, sólo una pa~. H~y ~ues un
espíritu "geométrico" que está contenido y representado en dicha c1enc1a, cuyo
cometido es por una parte someter a prueba toda proposición ; y par otra
acordarles a todas el mejor orden. Sin embargo, tocante a la cuestión del
método,1¼ hay otro que supera al de la geometría, "aun más eminente y
Diario (III, 82-84) y en la carta a su ~ o Jiménez lllundain (13-V-1902)~ donde
dice: "vuelvo a encontrar al Dios peBOnal y evangélico (que surge entre las mmas del
ente realisimo de la escolástica), al Padre del Cristo". En el Diario ( III, 26-27) :~ "Hoy
me encuentro con que todo lo adquirido en estos años me resulta algo extrano, un
aparato externo a mi, algo que no ha tomado ca~e ~~ _mi ,,espí_ritu."
.
n Pascal como matemático, y Unamuno como 'positivista , Yiven en una ngurosa
"exteriorid~d" que les mantiene alejados de la vida espiritual hasta que és_ta se iu_ipone
en eJlos. y si digo que se trata de una exterioridad inc6moda es porque ru uno ru otro
estuvieron jamás convencidos de esa exterioridad.
is Véase lo que decimos a este respecto en la nota 37. Descartes lleva a cab~ tan
rigurosamente la absorción de la realidad por lo geométri~o, que Leibni~ se ve obligado
a corregir e.,te defecto a fin de que pensamiento y extensión quedeu debidamente correlacionados.
u El método e., la piedra angular de la Ciencia y la Filosofía en la Edad Moderna.
Por éste se entiende, en general, la disposici6n racional, deductiva e induc~va, con la
que se puede llegar al conocimiento de la realidad. El modelo por excelenaa es, ~~
se sabe el Discurso del mélodo; pero también el Discorsi e dimostrazioni mate-matrchz
in torn~ a due nuove sciente (Galileo) y el Novum Organum scientiarum (Bacon) son

completo al cual los hombres no pueden jamás llegar".15 Y agrega Pascal:
"Porque lo que sobrepasa de )a geometría nos sobrepasa.,, 16 Método que exige
de un lado ''no emplear ningún término de que no se conozca previamente
el sentido", y del otro "en no avanzar ninguna proposición que no se demuestre por las verdades conocidas".17 Método que el mismo Pascal reputa impo~ible,
[ . .. ] porque es evidente que los primeros términos que se quieran definir imponen ya los precedentes para servir a su explicación; y, por lo
mismo, las primeras proposiciones que se quieran probar suponen ya
otras proposiciones; con lo cual jamás se llega a las primeras.18

Según Pascal, la Geometría es un admirable saber de cautela puesto que
jamás se mete donde no la llaman:

Este orden, el más perfecto entre los humanos, consiste, no en definirlo y demostrarlo todo, ni tampoco en no definir ni demostrar nada,
sino en mantenerse en este término medio que consiste en no definir las
cosas claras y entendidas por todos los hombres y. en definir las otras 'Y
en no demostrar todas las cosas conocidas por los hombres, sino solamente las desconocidas. Contra este orden peean igualmente los que
intentan probarlo y definirlo todo como los que descuidan de hacerlo en
las cosas que son evidentes por sí mismas.19
La geometría -vale decir, en este caso, el razonamiento lógico-matemático-tiene un límite que es el impuesto por los primeros principios y aqueJlas realidades ele las que no cabe esperar eKplicación alguna. Supóngase por ejemplo
que se desea "explicar" lo que es el hombre. A e.ste respecto dice Pascal: ·

categóricas manifestaciones del mismo propósito. Se trata, en fin, de disponer y adaptar
el pensamiento a las exigencias de la realidad, imponiéndole una legislación que, por
su parte, debe concordar con dicha realidad. Desde luego que, en tt&gt;do esto, la Matemática desempeña un especial cometido ; de ahí la preferencia que se le da al cálculo
(Descartes, Gahieo, Pascal, Le:bnitz, Copémko, Kepler, Newton y otros).
ª B. Pascal: Pensées et Opuscules, ed . de L. Brunschvicg, Librairie Hachatte et Cie.,
París, 1912, "Opuscules", troisieme partie, XV, Section I.

"
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[bid.
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/bid.
Ibid.

243
242

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, d :bil que los razonamicntor dr los hombres que
Porque na n ay mm 1
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•¿ d ~ )' por ejem·ntcntnn definir estos ténnino.f primitivos. ¿Que neccsi n ia '
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Plo de explicar lo que se entie11de por iom re . e
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· ·¡·,car e•on este tcrmmo.
por' ve11tura, la co.ra que se quiere
. . .,
t ·e dos órdenes diferentes de realidad, uno
Se impone pues la d1stmc1on en J
l' . dºl pensamiento
.
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al proceso ogico ~
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de los cuales es sus&lt;-'ept1~le e sorne :~re la cual opera el pensamiento dis.
t'S decir, que es la matena adecuada
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E tanto que el otro supone ese o
•
cursivo. ' n
. de que se vale la geomctna,
. ,
d ,a llegar con los recursos d ermt.to nos
l' .
Jamas se po n .
, .
temático Es el ordre du coeur, amp tSLmo,
o sea el pensanuen~o log1co-ma
..
d finición será capaz nunca
d nde cabe v se aloja todo aquello que nmguna e
.
o
.
,
.
.
te
Véase
lo
que
piensa
Pascal
a
este
respecto.
de decir en que cons1S .

definición
Con lo cual basta para ver qu e /ia11.•J palabras cu,•a
•
á es imposíd l
ble. y si la Naturaleza no hubiese suplido este defecto don o a to. ost os
ho~b1es ideas semejantes, nuestras e:rprcsiones serian confusas;/mre~ ras
, t as son usadas con a misma
uc al contrario, lo que vemos es que es
•
.
q •.
- ue si estuviesen totalmente exentas de rquwoco,
seguridad Y arte.a q
l bras ,ma inteligencia
I Naturaleza mismo nos Ita dado, sm pa a
'
porque
más
claraa que el arte que se adqu~re por nuestras explicaciones.n
.
. é uede ser esto ítltimo sino la intuición? En efecto, ~
Ahora bien, e qu P
.
sól
deJ·a penetrar ex abundantra
O se
fonna de realidad que
,
1l
Pasea iay una
la l'og1ca.
.
El orden geométrico queda as1
d.
t I cual se estrella
"
cor 15 y an e a
d . ta de su radical naturaleu definitoria, para
resc1Yado, desde el punto e vis
trar la naturaleza de ella.,;",22
e se nombran y no paramos '
l
designar as cosas qu
·o de mostrar lo que supone licitud o
Definir es pues exact.amentedlo dco~U:ª~o mostrable ~ mostrar lo definible, y
T -1 d se!rnil que se trate e e.1mir
1 lCl u '
o
•
.
nfusión:
hacer tal cosa supone mcurnr en error y co

, 1amas
. , si• se siguiera el orden geométrico.
En los ctlales no se caena
• ·t·
•
• .
, más en de-finir las palabras pnmt W11S
Esta preciosa ctencra no se mete ¡a
.
" "
• ,. "disminu.
,.
"t'
p
,,
"movimienlo"
"'igualdad
,
mayona
'
O
"espacio , U/m
•
'
•
3
ción", '"todo", y otras que cada cual e,it,cnde .•
ft

,. lbid.

lbid.
"' lbid.
u !bid.

Hay en consecuenda dos formas de saber que se excluyen recíprocamente:
uno es el de la Geometría (en tiempos de Pascal "mecánica", "aritmética",
"geometría") y con el cual es posible establecer un orden perfecto o ca.si
perfecto; el otro, que viene a ser algo así como la linútación del primero.
"De donde aparece que los hombres están en una impotencia natural e jrunu.
table de lle\-ar a la perfección nin~na ciencia con un orden perfecto." ~4 He
ahí poi· qué remata Pascal todo este analítico proceso de inspección de las
posibilidades del saber con su conocida distinción entre el espíritu "geométrico"
y el espíritu "sutil".
La diferencia entre ambos reside, a juicio de Pase.al, en la "comunidad"
o no de los principios, de suerte que, pudiera decirn!, aquellos principios que
son propios del espíritu "sutil,, pertenecen a todo el mundo en tanto que los
del espíritu "geométrico", si bien "son palpables", están, en cambio, "aleja.
dos del uso común". Sin embargo, los "geómetras' no son capaces de penetrar
en ese otro dominio de Jas "sutile2a.s", del mismo modo que Jos "sutiles"
carecen de la aptitud para dirigirse a los principios propios de la Geometría.
Se ve claro que Pascal, al hablar así, lo que intenta es hacer ver que, sobre
todo en eJ caso del "geómetra", se trata de alguien que adopta de una vez
por todas la actitud que lo encierra y comprime en los limites rigurosos del
pensamiento lógico-matemático, y, por lo mismo, es incapaz de "ver" eso otro
que es tan real como el orden geométrico.

Lo que hace, pues, que ciertos espíritu., sutiles tw sea,1 geómetras es
que no pueden voluerse del lado en que se encuentran los principios de
la Geometría; pero lo que hace que Los geómetras no sean sutiles es que
no ven lo que está a11te sus ojos, y que, acostumbrados como están a los
principiós claros y groseros de la Geometría y a no razonar sino después
de haber visto y ma11e1ado bien estos principios, se pierden en las cues.
tio11es que exijan sutilidad, las cuales no se dejan ver ni nianejar bien. 25
Clara y terminante es la ironía desplegada por Pascal en este caso. Matemático él mismo, convencido de la indiscutible importancia que tiene la Ciencia en el ordenamiento del cosmos, percibe que hay muchas ocasiones en las
cuales "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". De ahí que al
insistir en la imposibilidad de "definirlo" todo, esté aceptando y a la vez
afirmando que las causas últimas, como asimismo fas "cosas últimas", se resisten
a ser conocidas por vía del pensamiento discursivo, o sea que no son definibles. Por lo tanto:

11.

M !bid.
• "Peruées", Section I.

244
245

�A esttli cuestiones apenas se las ve, y se las siente más que se las ve;
Tesulta sumamente di/ ícil hacerlas sentir a qui.enes 1to las .sienten por sí
mismos: son cosas tan delicadas y numerosas que se requiere un sentido
mu.,1 fino y delicado para sentirlas y para juzgar recta y justamente según
ese sentimiento, sin poder, por fo común, demostrarles por orden, como
en la Geometría, por qué no se ponen aquí los principios, pues resultaría
una cosa inacabable.26

En consecuencia, se requiere adoptar otra actitud distinta de la que posee
la Ciencia en general, por lo que

[ ... ] es muy raro que los geómetras sean sutiles y que los sutiles sean
geómetras;)' es corriente, en cambio, que los geómetras, al tratar geomé.
tricamente de las cosas sutiles, caigan en el ridícv.lo; porque qu.ieren
comenzar por definición, y luego por principio; lo cual no es propio de
esta clase de razonamiento. 21
Conforme con lo dicho hasta aquí, el ordre du coeur, que Pascal opone al
orden geométrico, podría exigir de 165 "geómeiras" una total abstención. "Los
geómetras que no son más que geómetras tienen el entendimiento recto, mientras las cosas les sean explicadas por definición y l)Or principios; en lo otro

son insoportables." za
Unamuno por su parte, encara la cuestión de ambos órdenes desde la circunstancia histórica qu.e le toca vivir. Como sabemos, hay una etapa inicial
de su vida que abarca desde los primeros años hasta el ingreso en la Universidad de Madrid en calidad de estudiante, en la cual su actitud es la de un
católico militante. Viene a continoación esa otra etapa de inserción en el
positivismo y de sus experiencias socialistas y hasta comunistas, que le hac;e
apartarse, casi completamente, de su antigua fe. Pero esta situación dura relativamente poco, pues en 1897 se produce la famosa crisis,~ que acaba en el
rompimiento total con las toscas simplicidades del positivismo cientilicista y
del marxismo. U narouno se encamina a partir de ese momento, en la direcci6n de un agonismo del cual hace el objeto de toda su actividad intele,ctual
hasta el final de su vida. Porfiada lucha entre razón y revelación, entre lógica
y fe, que, como en el caso de Pascal, consiste e.n enfrentar constantemente el

OTdre du. coeur al ord-re de raison.
M

Ibid.

"' lbid.
"' Ibid.
• Véase

246

supra nota 11 .

Pero, ahora,_ 6:'te enfrentamiento de ambos órdenes reviste ciertas eculiari.
dad~ que d1stmguen fuertemente del de Pascal. Pues no olvidem p
.
tras este vive en una ,
.,
.
os que m1en•
. . N ,_1
epoca que rec1en ha maugurado, con la Matemática la
C 1enc1a attui:U en g ral
ene , namuno, por el contrario asIS·te a l . . 1 .
-p dí
d .
d
J
.
os [IlJCIOS
e· u . era I ec1rse- e la deelmación del prestigio que había alcanzado dicha
1enc1a a do (largo de tres siglos. De esta manera,
·.
.
Kierk
e1 gran vasco almea
con
egaar
una de sus grandes inspiraciones) Dilthey y Be
y tod
su ob
· d ¡d
, .
'
a
partll'
. rgson.
so
en 1 ra, a ·a1
d , e . ramat1co momento de Nicodemo el farisco,
va a ser
d o esenc1
e s1 mlSIJla, la apasionada afirmación de los derechos del ordr;
u coeur, que, a pesar de todas sus indecisiones defiende con obstin e·• .
pul'lS vemos asomar siem
.
'.
a 10n,
lo ue
•
.
pre en sus escntos la predisposición favorable a todo
q ' n~ ,~porta como sea, €S expresión de antilogía. Por eso en 1906
1
anota lo s1gmente en un artículo:
'

!º

u

·

. es
• Los
d dgrandes pensamientos vienen del corazón, se '·lza d"te h o, )' esto

:n, ".

a verdad~ro ~iosta paro aquellos pensamientos qtte nos parecen
as ~Jenos y mas kJanos de las necesidades y los anhelos del e-o ,
·Qu '
b ¡
,
razQn.
{ ien sa e as raices cordiales que en el alma generosa ,, grande
l
nb~ma ~enchida de piedad de Isaac Newton, tuvo el desc-ubrimu:t;nd:l
momio a que damos su nombre? s1

En consecue.ncia, unos años más tarde -al

sentimiento trágico de la vida s2_, dice esto: p

ubli

•
car por pnmera vez Del

La voluntad y Ia in
• terigencta
· buscan cosos opuestas: aquélla, absorber
al! mundo en nosotros, apropiárnoslos; y ésta, que seamos absorbidos en
e mundo. (·Opuestas'). l·No son mas
, b.ten una misma
.
cosa? No nv lo
son, a~nque lo parezca [ ... ] La inteligencia no necesita oigo de ella en
que e¡ercerse; se funde con las ideas mismas• .,_,
..,.;.,ntr as que lo. voluntad
11ecesita ma.teria. 3a
¿Acaso no es esta distinción la misma que lleva a cabo Paseal;,. U namuno,
., Este ensayo de Un:ununo se
pués de la "crisis" de 1897 . F•ue
lectura en el Ateneo de Madrid
Madrid, lo llevó a sus p"..;"as el

puede considerar como el unto r-·'
•
dado a conocer al públicoP por 1'41
· de partida desel 13 de noviembre de 1s'99 L pn;e'?' vez, en una
25 del .
•
. a evuta Nueva, de
n
4-5....
011smo mes y ano.
UN~MUNO: Obras Completas, ed. A[ridisío Aguado 111 p.&amp;g !034
a obra donde Unamuno recoge y condensa, en romd bas~te. te6 ..
aq~eUo que constituye el ideario de su problemática sobre la nu6n y la fe· nea., todo.
M. DE U N,UIUNO: Del sentimiento trágico de la. vida • cu.
...:a Aguil ar,
. 1·1, 832.

.. :· ;Fi

247

�desde luego va mucho más aUá del francés al no hacer concesiones a la Ciencia; su actitud es hipercrítica con respecto al pensamiento lógico-matemático.

¿ Verdad? ¿Verdad, decís? La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que la ecuación
del intelecto con la cosa -adaequatio intellectus et rei-, es el íntimo
consorcio de mi espíritu con el Espíritu Universal [ ...134
Mientras Pascal admite la eficacia de la demostración matemática, considerándola de un orden elevadísimo, aunque inferior a ese otro sector de los primeros principios y las cosas en cuanto tales, pero convencido de que dicho
orden lógico-matemático es indispensable; mientras así piensa Unamuno, por
el contrario, le niega a éste toda virtualidad y, al hacerlo así, coincide, m'Utatis
mutandis, con la irónica actitud asumida por Pascal frente a los "geómetras":

Esa especie de ag,¡osticismo severo, que suele degenerar en escepticismo
fanático, de ciertos hombres de ciencia, no suele ser más que "asimpatía",
es decir, incapacidad de ponerse en el caso de otro 'Y de ver las cosas
como él las ve.3 !,
La Ciencia, pues, le sin·e de muy poco a Unamuno, si es que de veras le
siIVe para algo. Pues la realidad que busc.a es totalmente heterogénea con
referencia a esa otra típica del pensamiento lógico-matemático. Como ya hemos
dicho, para Pascal hay más bien una diferencia de grado entre el conocimiento
"geométnco" ( científico, en general) y el conocimiento asignable a las verdades
del corazón. De ahí que este último saber lo tiene todo el mundo, incluso, por
supnesto, el "geómetra". Pero, como también se ha visto, ese saber, nn poco
"consabido", es mucho más amplio y a la vez más profundo que el de la
Ciencia. En consecuencia, hay una diíicultád inherente al hombre de Ciencia,
que consiste en que trata de ver dicha realidad mediante una forma preconcebida de intelección. Pero, eso sí, Pascal no niega -al menos absolutamentela posibilidad de intelección de lo "no geornetrizable", y de ahí, como ya
hemos hecho notar, la posibilidad de conversi6n &lt;lel espíritu "geométrico,. en
espíritu "sutil", y viceversa. Y es explicable que sea así, pues el autor de los
Pensamientos no podía desentenderse completamente del criterio intelectual
adoptado por el siglo A'VII. Claro está que él afirma la existencia de otro
criterio expresado como se sabe, en la arclüconocida frase en la cual defiende
el derecho a ser de las verdades del corazón; pero deja siempre en pie la
" M. DE UN.-.MUNO: Obras Completas, op. cit., 111, pág. 434 .
.. lbiJ., IV, pág. 534.

248

posibilidad de un despluam1ento
·
desde un orden al otro M' tr U
no --entre otras cosas
. ien as namul d
.
• porque no era matemático ni hombre de e·
.
o esconoce deliberadamente, aunque debe tenerse
_,ene1a-,
es porque, con el positivismo ( . tif' .
.en cuenta que s1 lo hace
,
cren 1c1smo y mecaruci
) 1 'd . ,
hab1a
adquirido una exagerad
d
.
smo , a VI a cient1fica
a prepon eranc1a que n ,
.
convertirse en una especie de
d . . d
ego, como es sabido, a
seu octenc1a e toda la realidad.

III
Hay un pasaje de Pascal que siempre
h .
.
transeribirlo a fin de que se co
d
~e a unpres1onado mucho. Debo
mpren a meJor qué es 10
•
.
respecto:
que quiero decir a este

Porque,_ en fin, ¿qué es el hombre en la Naturaleza1 r¡
d
comparació
l · f .
· t. na na a en
término me:i;ºe:t:e ::;nito, un todo_ e_n com.paración con la nada: un
mos, el fin de las cosn, o y n~da: ~-nfmztamente lejano a estos dos extre..., Y su principio est 'n p
'l • f' •
en un secreto impenetrable. . l
a , ara e ' m imtamente ocultos
sacado 'Y el infinito en que •e::~u:n:;;:!saces de la nada de que está

A esta conclusión, como se sabe lle a Pase 1
,
matemáticas y físicas T,
, g
a a traves de sus especulaciones
. engase presente que el siglo XVII .
1
miento del "inf 'ti
, . ,,
asiste a descubrilill smo matematico 31 que tanta re
.
,
'
percus1on va a tener a
.. B. PASCAL: Pensées et Opuscules op cit "P , " S .
., La conclusi6n inevitable a q
, 11 .
., ensecs ' ecnon 11, 72.
se ega con el cogito
1
d e ser --como todo lo demás-- ue
p
d
.
es que a extensión, a fuerza
pura. La realidad queda detenida ensa a, se 7nvierte ~n pura espacialidad, eittensi6n
realidad --según la lleva a cabo
presa en e perua.nuento. La geometrizaci6n de la
. .
escartes-- supone la aplic ., d 1 'd
d1stmta1
• por tanto todo
•
acmn e as z eas claras y
11
'
'
aque O no suscepbble de reduci
,
abauclanado, Y esto sucede con las n .
d fu
•
~e a esas 1deas debe ser
ellas son "oscuras" para Dcscart oc1ones e erza, dmammno, dirección, etc. Todas
es.
Aquí es donde interviene Leibnitz L
lid
.
en esa inmovilidad a que la red . nª rea ad extenor, la ltendue, no puede consistir
uce escartes. La geometría sale d I
lid
a I revés. En consecuencia, la generac1on
. , d e 1o extenso linea
,
su erf'e .a rea
'I' ad y no
ed
proc er de un movimiento de u d'
.
, P 1c1e, so tdo-- debe
,
o mamismo que está inicial
t
e1 punto, que no es sólo geométrico . . • .' 1m
men e concentrado en
•
, ni inicia ente esto Por
¡
• .
trayectona, por Jo mimio dirección
•=d
•
e contrario, s1 hay
,
. Y sen.... o, es porque hay alg 0
d
que lleva acumulado en sí :mismn la vis. (la fu erza Viva)
.
cap d capazd e, movene
aquella trayectoria. De ahí que Leibnitz considere
. az e pro uc1r esta o
lo no geométrico, sinoj por el contr.uio l dinámi ese punto, no como lo no espacial,
tonces, punto de energla.
' 0
co, la fuena. Punto quiere decir, en-

D

De aqui al cálculo infinitesimal sólo hay un paso. pues, prosiguiendo en sus inda-

249

�partir de entonces. De la Geometría Analítica de Descartes se pasa en poco
tiempo al cálculo infinite.simnl de Leibnitz y Newton. El microscopio, a su vez,
descubre otro mundo, basta entonces ignorado, de infinitesimalidades; y algo
por el estilo sucede a partir de Copérnico. En consecuencia. el Univerw, dentro
y fuera de él, se pre.senta como un juego constante de infinitud . Infinito
quiere decir ahora -en el siglo XVI1- pasibilidad de generación de lo real
mediante el cambio que, a su vez, consiste en una inarabable relación de cada
cosa con las demás. El Uni..-e.rro se despaja del estatismo típico de la Edad
Media y se convierte cada vez más en una complejidad dinámica. De ahí que
diga Pascal: "Indivisible es lo que no tiene ninguna parte: extensión es lo
que se compone de diversas partes separadas.'' ss Y para hacer aún más clara
esta afirmación, añade que

[ ... ] los indivisibles son del mismo género que los ntímeros. De ahí
viene que, como
unidades pueden formar un número, porque son del
mismo género, dos indivisíbles no pueden formar -una t~tensión, porque

las

no son del mismo género.ª 9
Extensión: palabra clave en la Edad Moderna. Descartes, como se sabe,
inicia lo que poco después completará Lcibnitz. Pero en época de Pascal el
problema espacio=movim~nto no ha sido resuelto aún en la forma en que lo
hará Leibnitz. H ahí por qué la idea pascalina de los dos géneros de realidad
gacioncs, Leibnitt concluye que la fígca cartesiana es fisica geométrica, pues el cuerpo
es pU13 extensi6n; mientras, para Leibníti, el cuerpo es má.s que una figura geométrica,
es algo que tiene la figura geométrica. En fin de cuentas, que el cuerpo no es --como
piensa Descartes- "pura cxtemión", sino algo que tiene extensi6n. Por tanto, e1
punto material no es rolo geométrico, sino que lleva consigo una fuena viva ca.paz de
detenninar la trayectoña y la cantidad de mowniento. He ahí por qué la fuer:a viva
conatituye, a la vez, el pasado y el {uturo de la t.rayectoña del punto material.
La conclusión definitiva ele todo este descub-rimien10 es el cálculo infinittsimal, que se
llama así precisamente porque arranca del punto, o ,ea de la división mis pequeña
que es posible hacer. Ahora bien, como hay dos direcciones que el punto puede seguir:
la recta y la curva, hlly dos posibles re\a.ciones, que son a la vez di/erencias, enu-e el
punto y 5\1 trayectoóa, es decir, recta y curva. He ahí el cálculo diferencial. Pero como,
al mismo tiempo, la "definición" del punto pcniúte s.1ber qué dirección va a tomar
(recta o curva}, dicho puntu va entonces a integrarse eo la sucesión de sí mimio que
determina la recta o la curva, con lo que tenemos entonces el c!lculo integral.
La realidad exterior es, pues, "puntual", o sea que obedece a un sistema de integraciones y desinlegraciones de infinitas realidades. El triunfo del infinitismo quedaba,

así, decisivamente asegurado.

• B. Pascal: Pensüs et Opuscules, o~. cit., "Opuscules", troisieme partie, XV, Sec-

tion l.

• !bid.

250

inconciliables entre sí, es decir, el Ser y la Nada. Pascal lo e&gt;,.-nresa de esta
manera:
·r

_[ ..d.] el celro rw es del mismo género q,u los nrímeros, ya que multi
,,l1cn os, no os puede b p
'b' J
,
so re asar,. de suerte que es un verdadero' fod1· •.:•
SI ,e ae numero., como el in
• d"ivm
. "b le es uti verdadero cero de eztensi,v•y se encontrara una relación semejante rntre el reposo "' l
. . on.
t11tre un instante l (
, e m'Jvimiento,
t
•
y e rempo; ya qru todas estas cosas son heterogéneas enre s,, porque una de ellas, multiplicada, no puede formar la t
y
entonces
enco,1trará U7ZiJ correspondencia perfecta entre esasº
porque las grandezas de ellas son divisibles Ir
. . .
.
,
por ello e,i lo indivisible. d
asta ~l mfm,to, sm cesar
medio entre el infinito ,y 1: s:;:_◄~ue todas se mantienen en un término

se

;;~as.

He subrayado las últimas palabras porque conuenen
.:
la ex r ·, d I
que. no como matemático, smo como homb
I
P icac1on e o
rd d 1
·
· re, e acontece a Pascal L
i a ' e Ser, todo cuanto es, resulta indefecti
. ..
. a rea.
ineludible di · 'bT d d
.
blemente divmble; pero esta
vis1 i i a
no anula m excluye la "exist~ncia" -d"
,
1
05
de la Nada. Todo es divisible ad infínitum hasta el P
• ~
asisuerte que vivimos en perenne descom i i'
e~-~ento m1so:io, de
table relación de las cosas ent ,
~ c 6n y recompos1c1on, en una magosentido ni finalidad algunos ~ que, livista ordine geometri&lt;:o, parece no tener
ascalíno porq
f
. s o exp ca perfectamente el siguiente desahogo
P
,
ue, en e ecto, to es:

:1

Cuando considero la pequeña duración de . .d
b
.
eternidad que la precede y l .
~i vi a,
sorbida en In
1
e d
.
a ngt,e, e pequeno espacio que ocupo .
•uan o me veo ahumado e,i la inmensidad in¡· ·,O d l
.
, )
,onoro '11 q"e t , ·
mi
e os espacws que
"li
, .,
..
u
ignoras
me
espanto
b
d
má.r allá [ ] . p
,
,
y me asom ro e ve,me aquí y no
. . . ' orqutJ no habra razón de para qtte fuese o •
,
para que fuese ahora )t no entonces' ·Q ·•
h
qut y no olla,
orden
.,
. t uien me a colocado? ·Por
dos? ~e:::~~~ep1ºqt.'s"en,_ ested_l~gar )' este tiempo me han sido des~ina.

.ª

1

umus

Jet

praetereuntis.4 1

Aquí es, pues, donde el matemático cede el
con el sentido y el valor de su propia . le . pEasol
. al homb~ preocupado
. .
exis noa.
mundo es mfi 't
•
d ecll', inagotable, y nada de lo que co ti
.
mi o, quiere
de infinitesi.malidad. La Cien •
n ene p_arcce escapar a su condición
aa, por tanto, es mcapaz de decirle al hombre
• /bid. El subrayado es mío.
..l ]bid.,
..
d el hombre lib d a s1'
..." "Pensées", Scction III ' 205 . Agnoucmno
O
en a i~atu:raleza, como una parte lnrm1tesima
· . 1 de elfa Y, por supuesto,ra sin
Dios. mismo,

251

�algo más de lo que ella es capaz de suministrar mediante las operaciones
por qué concluye Pascal, a
16gico-matemáticas de que se val e. Esto e.vnlica
..r
este respecto, diciendo lo siguiente:

. . del homl,re [y estas asombrosas
J1iendo la ceguera y miserta
. contrariedades que se descubren en Stl naturaleza], observando al U_niverso mudo,
·
reY como perdido en este' .d
.Y el hombre sin luz, aba11do11ad o a st, mumo,
'l ni· que• la
o
codo del Universo, sin saber quién le ha puesto en e'
z • veni
•
a hacer, ni lo que le pasará cuando mu,'ra, inca~a:: de tod~ co1iocimze~to,
entre .m espanto como un hombre que u hnbiera ~orm1do, en _,ma is~a
desierta )' espantosa, 'J que se lllspertase sin saber do11de esta y sm medio
para salir [ ... ]12

. tamente donde la cuestión de b Eternidad se manifiesta
del
Es aqu1, JUS
¡, ·
do más cJaro en Pascal. Del universo matemático, que hace O!rl~ente
mo
comprensible
la dualidad rigurosa de Ser y Na d a, se d esp laza Pascal hacia
d ese
· ....,,. que es e tricto ordre du coeur. Pues la falta absoluta e una.
otro uruve.
rd d ¡ h
solución de continuidad en cuanto al infinitismo_ de toda la rea I a '. e ace
ver con la claridad que sólo )a intuición cmocronal puede proporc~onar, el
con'c1·1cto permanen te ("etemo", dinamos) entre Ser y Nada; confliclo
•
d que
1
uede resolverse siempre, consecutivarnente,4ª en el caso de c~qu1era e as
Emumerables componentes de la reali&lt;lad, con la sola exceJX:1611 del hombre,
.
resigna a ser nada más que un pu11to en el espacio. Pues al homqwen no se
,
d p
I
en su
bre -aunque todavía no se sepa esto claramente en epoca e asca -:-• .
e "stencia le va su esencia, aun cuando el autor de Lettres au, Pr~umcial lo
xi
tos terrnmos ·•
barrunta,
0 al menos así parece, por lo que se expresa en es

~

Nada es tan importante al hombre como m estado; 11ada le es tan temible como la eternidad; y así, el lucho de que se encuentren hom_bres
tan indi/ere11tes a la pérdida de su estado ,, al ptligro de 1t11n etermdad
de miserias, tlo es cosa natural.º

Pasemos ahora a Unamuno. Si queremos comprender su actitud con respecto al problema de la Eternidad -que es nada menos que el eje de rotación
de todo su pensamiento-, es indispensable acudir a Nicodcmo el fariseo, que,
como se sabe, es eJ punto de partida de la famosa "conversión" de 1897. Dice
así Unamuno en dicho trabajo:

¡Has meditado alguna vez, Nicodemo, con el corazón, rn el tremt'ndo
misterio del tiempo irreversible? ¡Has sentido pe11etrar hasta el tu(,tann
de tu alma esta verdad de que el pasado no vuelve _1'11 jamás, jamás,
jamás? iHas considerado esta solemne .Y ú11ica realidad del presente,
entre el infinito del pasado y el i11/inito drl porvenir, esta solemne realidad del presente eterno, siempre pre~11te y fugitivo siempre? ¡Te has
parado a mirar la eternidad en el seno del siempre fugitivo ahora y rzv
abarcando pasado y futuro? Porque esa eternidad qiu te imaginas se extiende desde lo insondable del último inasequible ayer a lo infondab[e
del último inasequible mañana, es una eternidad muerta en su quietud,
y luu de bwcar la eternidad viva sustentando el movimiento actual, en
las entraños mismas del presente, cual sustancia de éste, como raíz de la
permanencia de lo fr,oitivo, en Dios para quien ayer .Y mafiana son
siempre lioy. Es una meditación que sacude las raíces del alma ésta del
tiempo descansando en la eternidad, de nuestra vida fluyendo sobre la
f(erna vida de Dios!6
Contra lo que com(mmente se ha venido sosteniendo, acerca de que la preo.
cupaci6n de Unamuno, con respecto a la Eternidad, es de carácter religioso,
yo me atrevo afirmar que es en realidad, de carácter metafísico. Pues hay en
él toda una filosofía existencial que- se apoya en el contraste entre la contingencia del existente y la ne esidad última en que éste descansa, que es nada
menos que la temporalizaci6n de la Eternidad· temporalización que lo es
pn-cisamente porque hay una forma o modalidad del existir que es la del ser
humano; un poco a la manera en que se presenta el Da-sein 41 heideggeriano.
De ahí, la apasionante declaración de Unamuno a este respeclo:

Y agrega:

Es u11a cosa horrible se11tir continuamente ogoto~se todo aquello q.ue
uno posee [y todo aquello que uno puede ligarse, mz tener deseo de investigar si hay algo de permanente].º
/bid., Se-ction XI, 693.
d J
lid d
• Es una subdivisión que, al menos mentalmente, puede darse en el ~no e a rea a .

0

.. lbid., Section 111, 194.
" lbid.

252

Más, más )' cotfa uez más quiero ser yo )1, sin dejar de serlo, ser ade.
más los otros, adentrarme la totali~ad de las cosas visibles e invisibles,
" M. DI! UNAMtlt-o: Obras Completas, op. cit., 111, págs. 133-134.
., Heidegger lo ha puntualizado muy claramente: no hay már ser a quien le vaya
su acr en su ser que al ser humauo, quien tiene por esencia la existencia. puesto que sólo
puede existir. De ahí que al interrogai- por el "sentido dl'I ser" este!:, a la vez, haciéndolo
por el Ser mismo. Esto ea lo que, mutatis mutandir, le preocupaba a Unamuno, es decir,
é Por qué soy quien soy, si de veras aspiro a saber qué aoy?

253

�extenderme a lo ilimitado del espacio y prolongarme a lo inacabable del
tiempo ....8

A lo que se podría añadir esto otro:
•Ser ser siempre ser sin término! ¡Ser de ser, de ser más! ¡Hambre
I
,
,
•
.
•
I ·S
D . , 4.B
de .Dios! ¡Ser de amor etermztmte i eterno! ¡Ser siempre. , er tos.

IV
De la cuestión de la Eternidad derivan Pascal y Unamuno esa otra tan
rgánicamente vinculada a eUa que es la de la Inmortalidad. Ahora bien,
:sta última es algo así como )a "per.;onilicación" de la Eternidad, pues~ ~ue
inmortal sólo puede serlo el hombre, o, al menos -que se sepa- es _el uruco
existente a quien le es dado saber o sentir --0 ambas cosas- que la inmortalidad es algo real O siquiera posible. En otras palabras, que el hombre lleva
consigo la idea y el sentimiento de lo inmortal.
Mas conviene detenerse, siquiera un momento, en esta cuestión de las ~laciones de Eternidad con Inmortalidad, porque, como acabamos ~e deculo,
sin la idea O el sentimiento (probablemente ambos} de la Et~m1dad no es
posible tener, a su vez, la idea o el sentimiento d~ la ~ortalidad. Po~ esto
es que Pascal y Unamuno -como le acontece tamb1en a J_Gerkegaard-, tienen
_,_;r de Ja idea de Eternidad si quieren llegar a sentirla en la., forma como
qt1e. pa1u
ambos ¡0 hacen.5º De ahi el conflicto constante de razón y emocionen que se
sumen, puesto que el sentimiento de la Inmorta~da~ sólo se puede dar a~
de un proceso de pensamiento que rebota en s1 mJ.Smo, y e~
contradicc10~
en la cual se resuelve finalmente está, precisa.mente 1~ ~?sib1lidad del_ senll.
d
car al pe~~.,m1·ento
de esa contrad1ccion al converbrlo en
rmento capaz e sa
,...,..
.
una íntuición emocional que revela el sentimiento de Etenud~d en
~orma
de Inmortalidad. Pues de la confrontación con nuestras propias pos1bilid.ades
como el existente que somos, capaces --como dice U namuno- de sentir al
tiempo deslizándose en la Ete~idad inmóvil, en esa Nada que se opone al Ser;

de semejante confrontación extraemos la obligada c-0nclusi6n de que hay algo
capaz de subsistir en medio de esa fugacidad de lo temporal; de modo que el
deslizarse del tiempo sobre la lisa superlicie de la Eternidad tiene un sentido,
el cual no puede ser otro sino el del tiempo, nacido de la Etemidad, y que,
de alguna manera, debe volver a ella.
He ahí el drama existencial de Pase.al y Unamuno. La vida, como toda
realidad, se proyecta en un fondo último que es la Eternidad, es decir, esa
Nada que se opone al Ser, como -al decir de Pascal- el cero contradice al
. número, o el reposo al movimiento, etc. Así, pues, ]a metódica tarea noética
que conduce paulatinamente al descubrimiento de la Eternidad, nos deja, sin
embargo, solos frente a ella, y a1 experimen·tar el temor de no ser, en definitiva,
más que reflejo de la Nada -la. Eternidad-, nuestro yo se vuelve sobre sí
mismo y busca afanoso una salida: he ahí el drama existencial de la Inmortalidad, que deja de ser apacible faena noética para convertlr,;e en angustioso
inquirir existencial.
Frente a frente de sí mismo, Pascal ( también Unamuno) se plantea la
cuestión de la Inmortalidad del Alma considerándola como el negocio primordial del hombre. Veamos lo que, a este respecto, nos dice el francés:
La inmortalidad del alma es una cosa que nos importa tanto, que
nos interesa profundamente, que es fuer~a haber perdido todo sentimiento para permanecer en la indiferencía sobre saber lo que es. Todas
nuestras acciones y todos nuestros pensamientos deben tomar una ruta tan
diferente, según que podamos esperar o 110 bienes eternos, que es imposible dar un paso en la vida. con buen sentido 'Y juicio, como no sea
regtllándola según las ideas que se tenga11 sobre este punto, que ha de
constituir nuestro supremo fin. 61

1

~';°

!~

!ª.

.. M.

DE UNAMUNO;

,,
Del sentimiento tTágico de la vida, op. cit., II, pág. 764.

• lbid.
K" k
d 1
,. Véase simplemente, como muestra esa dificultad en qu_e ~e. sume 1~r egaar , a
finitud en que consiste la realidad de la subjetividad, con la inhrutud de D1os, que es, 0
parece, puramente "esencial". Semejante paradoja -pues se trata de esto- ~e d~be,
sin duda alguna, a que Kierkegaard no prescinde del todo, en el caso de la mfirutud
y de la eternidad de Dios, de "pensarla&amp;" de algún modo.

254

He abí el punto donde convergen Pascal y Unamuno, es decir, aquel que
se convierte en fin supremo. El significado y el valor de nuestra vida dependen
de que haya vida eterna, pues, de lo contrario, ¿ cómo escapar a la mecánica
sucesión de los días, a ese acontecer puramente automático, ya que seríamos,
siempre, una dada "sucesión" entre una causa y su correspondiente efecto?'
Pues nótese que el matemá,tico Pascal y el "positivista" Unamuno intentan
salirse de la monotonía de la causalidad espacio-temporal, y buscan algo que
los justifique desde fuera de ellos mismos. Y aun en el caso de que no se tenga
la certe7.a absoluta de la inmortalidad del alma, al menos queda la. posibilidad
de anhelarla, buscándola afanosamente a travé.s, precisamente, de la duda.
Así, Unarnuno:
$1

B.

PASCAL :

Pensées et (')puscufes, op. e#., "Pemées", Se&lt;:tion III, 226.

25$

�Y si un día ha de acabarse toda conciencia personal sobre la Tierra, si
un día ha de volver a la nada, es decir, a la absoluta inconsciencia de que
brotara el espíritu humano, y no ha de haber espíritu que se aproveche
de toda nu.estra ciencia acumulada, ¿para qué ésta? Porque no se debe
perder de vista que el problema de la inmortalidad personal del alma
implica el porvenir de la especie humana toda. 5-z
¿ Consuelo, simplemente? A veces da esta impresión en el lector; pero no
debemos apresurarnos a verlo solamente así, pues se trata, en su fondo último, de una grave cuestión metafísica, es decir, la que tiene que ver con
eJ destino del hombre en cuanto es existente capaz de hacer -como dice
Heidegger- "la pregunta que interroga sobre el Ser". Porque el hombre se
enfrenta consigo mismo en una pluralidad de negatividades que se convierten
en positividades mucho menores en número y efectividad. Pues, por ejemplo,
¿ qué puede hacer el hombre frente al mal y a la muerte? El primero, como
minusvalía de su integridad ontológica y metafísic.a ( el mal está siempre, por
lo menos, "rebajándonos", achicando nuestra pen;onalidad); la segunda, como
culminación de] primero, que a la vez nos completa y des~ce. A esto se debe
que Pascal diga:

Nada existe más real que esto [el mal y la muerte], ni nada más terrible. Que 110s demos o no aires de vaúmtía, este es el fin que espera a la
mejor vida del mundo. R eflexiónese sobre esto, y dígase después si existe
otro bien en esta vida sino la esperanza de otra· vida mejor; y si no es
cierto que se es más dichoso a medida que uno se acerca a ella; y que
así como no hay desgracias que valgan contra quien tiene la seguridad
plena de la eternidad, no hay tampoco dicha ninguna para aquellos que
carecen de toda luz sobre este punto:59
Unamul'.lo, por su parte, con ese tono angustiado tan suyo, e..xclama:

Y o necesito la inmortalidad de mi alma; la persistencia indefinida
de mi conciencia individual, la necesita; sin ella, sin la fe en ella, no
puedo vivir, y la duda, la incredulidad de ha.her de lograrla, me atormenta. Y como la necesito, mi pasión me lleva a, affrmarla, y a afirmarla
arbitrariamente, y cuando intento hacer creer a los demás en ella, hacerme
creer a mí mismo, violento la lógica , me sirvo de argumentos que
"' M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11, p!g. 756.
.. D. PASCAL: PensleJ et Opuscules, op. cit., "Pensées", Seclion III, 19.J.

256

llaman ingeniosos y paradójicos los pobres hombres sin pasi&amp;n que se
resignan a disolverse un día del todo. 5 •
Pues de cómo se conciba el alma, es decir, si es mortal o inmortal, depende,
en consecuencia, la moral que se adopte. He ahí el disentimiento de Pascal
ante la actitud explícita o implícitamente deísta que ya desde Descartes y su
"moral provisional" venía abriéndose paso en Europa:

Es indudable que el alma es mortal o inmortal. Esto debe establecer
una diferencia completa en la moral; y, sin embargo, los filósofos han
conducido la moral independientemente de esto, ¡ Qué extraña ceguera! 56
En cuanto a Unamuno, sobre este mismo punto, véase Jo que dice:

¿Cuál es nuestra vida cordial y antirracional? ¿La inmortalidad del
alma humana, la, de la persi.stencia sin término alguno de nuestra con.
ciencia, la de la finalidad humana del Universo? ¿Y cuál es su prueba
moral? Podemos f ormularla.s así: obra de modo que merezcas a tu pro pío
juicio y a juicio de los demás la eternidad, que te hagas insustituible,
que no merezcas morir {... ] ff

V
Mas henos ahora en presencia del aspecto más conflictivo en lo que toca
a la inmortalidad d~l alma, es decir, el de la oposición que proviene de la
razón. Pascal Jo advierte con cenital claridad, y, así, nos dice:

Si todo se somete a la razón, nuestra religión no tendría nada. de
misterioso ni de sobrenatural. Si se choca con los principios de la razón,
nuestra religión es absurda y ridícula. 5 r
He ahí, en esencia, la disyuntiva en que se debate Unamuno constantemente, pues, en efecto, es menester que la religión sea tan rawnablemente
creíble corno creíblemente razonable. Disyuntiva que jamás cesa de serlo, de
.. M . DE UNAlllUNo: Obr4$ Completas, op. cit., III, pág. 1131.
.. B. PASOAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" , Section III, 219.
"' M . DE UNAM:UNo: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pág. 965.
ar B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 273 .

257
H-17

�manera que no hay solución y, por esto mismo, no importa cuán ardorosa sea
la decisión de creer, siempre la razón nos hará mantenemos en cierta ambi-

tienden en las cosas del razonamiento; porque lo que quieren es penetrar
d~ un solo golpe de vista y no están acostumbrados a buscar los princifn~s. : _los otros, al contrario, acostumbrados como están a razonar por
P7:~cipzos: nada comprenden en las cosas del sentimiento y buscan prinopios alli donde nada pueden valer el golpe de vista.ªº

güedad. Por eso, dice U namuno:

Cuando la razón me dice que no hay fi,uilidad trascendente, la fe me
contesta que debe haberla, y como debe haberla, la habrá [ ... ]
¿Está la verdad en la raz6n, o sobre la razón, o bajo la rnzón, o fuera
de ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verdadero lo racional? ¿No
habrá realidad inasequible, por su naturaleea misma, a la razón, y, acaso,
por m misma -naturaleza, opuesta a ella? ¿Y cómo conocer esa realidad
si es que sólo por la razón conocemos? 58
Conflicto que deja a Unamuno, lo mismo que a Pascal, en el término medio
de una decisión no asequible totalmente, pues, al fin y al cabo, tanto un pensador como el otro no pueden prescindir de cierto razonamiento. Algo de esto
barruntaba Unamuno al leer a Pascal, por lo que, refiriéndose a éste, nos

Sin embargo, el obstáculo que el pensamiento opone a una fe sin reservas
en el caso de uno y otro pensador, determina en ambos el recrudecimient~
de la decisión de afirmarse en la fe, pese a cuantos obstáculos oponga la rawn.
&amp;te es otro punto en el &lt;;ual concuerdan perfectamente Pascal y Unamuno.
En conse~uencia, el francés n~s dice: "Es el corazón el que siente a Dios, y
no la razon. La fe es esto: D10s es sensible al corazón, no a la razón." 01 y
añade:

No busquemos, pues, ni aseguramiento ni firmeza. Nuestra razón es
~mpre ~e~engaiíada por la inconstancia de las apariencias: nada puede
filar lo finito entre dos infinitos que le encierren y se le escape 11.az

dice:

La verdad de que nos habla Pascal cuando nos habla de conocimientos
del corazón, no es la verdad racional, objetiva, no es la realidad, )' él lo

sabía. Todo su esfuerzo tendió a crear sobre el mundo natural otro mundo
sobrenatural. Pero, ¿estaba convencido de la realidad objetiva de esa
sobrenaturaleza? Convencido, no; persua.dido, tal vez. Y se sermoneaba a
sí mismo.69
La sospecha de Unamuno, a este respecto, parecen confirmarla los siguien.
tes pasajes de Pascal, donde vemos que no abandona completamente la dualidad razón-sentimiento:

Todo nuestro razonamiento se reduce a c~der al sentimiento. Pero la
fantasfa es parecida y contraria al sentimiento [parecida porque t~":poc~
razona; contraria, porque es falsa]: de manera que no se pu.ede distinguir
entre estos contrarios. El uno dice que mi sentimiento es fantasía; el otro,
que su fantasía es sentimiento. Sería preciso tener a ma.no una regla;
la razón la ofrece; pero ella es dócil en todos los sentidos, así es como
nada.
Los que están acostumbrados a juzgar por el sentimiento, nada. en-

,1

.. M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág. 124. Y Del sentimiento
trágico de la vida, op, cit., II, págs. 865-866.
• 'M. DE UNAM"UNO: La agonla del Cristianismo, Aguilar, pág. 1006.

258

Unamuno, por su parte, expresa lo siguiente:

lnú:il quere~ ~onocer lo de Dios por razonamientos didácticos, por
t~~logw, por logica; una teología es una contradicción íntima, porque
rinen el theos y la logía; no sirven raciocinios para llegar a Di.os.&amp;s
~~e.da ec?ada la suerte ~ estah~ecer -tanto uno como otro- la separación
defm1t1va, via ex abundantia cordis, de la razón y el sentimiento. Para Pascal
~ f~ es don divino en el que la razón no tiene arte ni parte; y, por esto mismo:
s1 b~en_ se llega a la verdad tanto por medio de la razón como por medio del
sentumento, el acceso a los primeros principios es obra del corazón sin que la
razón pued~ ~ada eu contra de esto.Gi De modo que ni ésta pued~ pretender
que el_ ~ntnmento pruebe o demuestre los primeros principios, ni tampoco
el senturuento será capaz jamás de exigir a la razón un "sentir" acerca de las
proposiciones que ella demut'stra. A lo cual se adluere Unamuno diciendo que
"para comprender algo, hay que matarlo".es
00

11

B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" Section IV 274· Sec.!on ¡ 3
/b"d
·
'
'
•
"'
, ·
1 ., Sccuon
IV, 278.

-= lbid., Section 11, 72.
'"
..
este
..

M. DE UNAMUNo: Obras Completas, op. cit., III, pág. 712 .
B. PASCAL: Pensées et Opuswles, op. cit., "Pcnsées", Section IV , 279, 282. En
caso, me limito a glosar ligeramente.
M. DE U!'IAMUNo: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, págs, 810-811.

259

�Y en otro lugar:

LA verdad puede más que la razón, dijo Sófocles y lo vrrdod es amor
y vida en la realidad de los espíritus, y no mero relación de congruencia
Jógíca entre las ideas. Unción y no dialéctica es lo que nos vivificará.t.6

VI
A través de la adhesión a la fe en la inmortalidad -pues, en efecto,
se trata más bien de adhesión que de fe espontánea y decidida-, lo que se
columbra en la lejanía es la cuestión de Dios. También, en este caso, nos las
habemos con el conflicto de razón y corazón, de lógica y fe. Puesto que no
cabe pensar en la inmortalidad del alma, desde el p~to d~ vista cristiano, sin
el concurso de Dios, la relación hombre-inmortalidad-Dios es de a~soluta
necesidad. Si Dios es la Eternidad misma y de ésta dimana toda creación, la
inmortalidad del alma que también procede de Dios, ha de encontrarse con
éste como remate de ella, es decir, como el término obligado que dota de
sentido y justificación a la vida. De ahl el acierto de .Pab~o al d~~ir a ~os
atónitos atenienses que lo escuchan entre respetuosos e mcredulos: En Dios
vivimos nos movemos y somos".81 Porque, en efecto, así es la Creación para el
c:ristian~. He ahí, pues, el conflicto del "geómetra" con el creyente, lo mis':°º
en el caso de Pascal que de Unamuno. Hay una conclusión more geom~trico
que desemboca en el más crudo y decepcionante mecanismo y autom_ati:~o:
la de la subdivisión hasta el infinito (lo infinitamente grande y lo mbmtamente pequeño) y que, en fin de cuentas, reduce la realidad al ciego enfrentamiento de Ser y Nada. Pero hay, asimismo, otra conclusión -la del ordre
du coeur- que levanta al hombre sobre el resto de la _rcali~ad y, dotá~~olo
de 1.m principio, le imprime sentido y valor a la e:ostenoa al p~nruttrle,
siquiera, sentir, sospechar que hay también un término qu~ se ~elact~na con
el comienro, y, por lo mismo, delinea toda una trayectona eX1.stenc1al que,
lejos de ser simple cadena de medio a fin, de antecedente a consecuente, se
yergue toda ella, en cuanto tal trayectoria, como fin e~ sí mi.s~o, con las tres
etapas fundamentales de la vida terrenal, la ínmortal1~ad y Dios...
De ahí que lo mismo Pascal que Unamuno se resisten ~· adm1t1r. que el
conocimiento de la esencia y la existencia de Dios sea posible mediante la
especulación tal como la lleva a cabo el pensamiento.. Ambos. p~fieren confiar.lf'
al sentimiento y, de este modo, vemos que Pascal dice lo s1gmente :
"' M.

ObraJ Completas, op. tit .• rn, pág. 439.
Hechos de los Apóstoles, XVII, 28.

lllt U l\lAlllUNO :

"' SAN PABLO;

Las pruebas metafísicas de Dios están tan ale;adas del razonamiento de
los hombres, y son tan implicadas, que don poco convencimiento: )!
aun cuando para algunos valiesen, sólo sería durante el tiempo en que
la demostración estuviese presente; pero, un cuarto de hora más tarde,
temerían haberse equivocado [ ... ]
·
Por otra parte, estas pruebas no pueden conducirnos sino o un conocimiento especulativo de Dios; y no conocerle sino de esta suerte es no
conocerle.~
Mientras Unan:mno, por su parte, coincide, muta.ti.r mutandis, en lo mismo:

Se ha empeñada el catolicismo en ra.cionalizar lo fe y en hacer creer,
no los misterios, sino la explicación que de ellos da., y ha sustituido a lo
religión con la teología. No basta creer en Dios; es menester admitir que
se puede probar filosóficamente la existencia de Dios.f;9
Puestos ya en el dilema de la existencia o no existencia de Dios, tanto Pascal como Unamuno se deciden por la afirmación. Veamos cómo se pronuncia
el francés a este respecto:

Dios existe o 110 existe. ¿ A qué respuesta nos inclinaremos? Lo rozón
nada puede decidir en esto. Hay un caos infinito que nos separa. Un
juego se está jugando a tal infinita distancia; saltfrá cara o cruz. ¿Por
cuál apostaréis? La razón nada os dice; por la razón ninguna de las dos
soluciones puede ser de/ endida. 10
Mientras el español afirma lo síguientc:

,

Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios
pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me
parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de su.r
contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en El es,
ante todo, porque quiero que Dios exista, ,- después, porque se me revela
por uía cordial, en el Euangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es
cosa de coraz6n..11

• B. PASCAL: Pensées et Opuscults, o/J. cit., "Pensées", Section VII, 543.
• L. S. GRA~JEL: Retrato de Unamuno, "Guadarrama.", Madrid, 1957, p:S.g. 242.
,. B. PASCAL : Penstes el Opuscults, op. eil., "Peruées", Section 111, 233.
n M. DE UNAlfUNo: Mi religí4n '1 otros ensayos, Aguilar, 1, pág. 572.

261
260

�De aquí al pan n pascalino no hay más que un paso. Pues, en efecto, la
tensi6n producida por la dualidad razón-coramn se resuelve, como decíamos
un poco antes, en la decisión de afirmar, sea. como sea, la existencia de Dios
y, en consecuencia, la inmortalidad del alma. Tal cosa hace Pascal, y así lo
manifiesta con ú:npresionante laconismo:

Sí, pero es fuerza apostar; esto no es voluntario; y estáis embarcados;
no apostar que hay Dios es apostar que no hay. Dios. 13
Y que resuena en el vasco, con toda la pasión que solía pone-.r en estas cosas,

del modo sigui~te:
.Pues bien: ¡no! No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y
tiro a crear, en fuerza de mi fe, a mi Dios ínmortalízador [ ... 17~

VII

Como de sobra es conocido, el pensamiento adquiere una importancia extraordinaria en el siglo XVII. Claro está que esto no quiere decir que no la
haya _t~nido antes, pero la primacía concedida al pensamiento queda patente
y de:1s1vamente expresada en la famosa frase cartesiana: "pienso, luego soy''
( cogzto, ergo sum). Primacía que se refiere, por supuesto, al pensamiento
especulativo, de rigurosa condición teórica; ése que se reduce siempre a las
"ideas claras, y distintas". En una palabra, e] que postula Descartes en el
Discurso del método.
Desde el momento que se descubre -y se acepta- que la realidad sólo
puede provenir del conocimiento de ella, y que, a su vez, ese conocimiento
s6lo puede darse en el acto de pensamiento; a partir de ese momento, como el
desarrollo de la Matemática y la Física producen el consiguiente aumento del
dominio de la Naturaleza por el hombre, de esto se sigue que el pensamiento
acaba muy pronto erigiéndose en rector absoluto de la vida intelectual. Y
Pascal, que asiste a este extraordinario fenómeno cultural comparte corno
'
~ exp ticable _q~e así sea, el entusiasmo y la confianza suscitados
por' semepnte descubruruento. "El hombre [nos dice] está visiblemente constmído para
pensar, esto es toda su dignidad; y todo su mérito y todo su debe~ consiste
en pensar como es debido ( ... 76 Pero este mismo pensamiento le sirve al
hombre para comprender que, en última instancia, él no es más que un momento entre dos contradicciones, el resultado inevitab]e de un juego de antinomias que jamás agota su repertorio. En consecuencia:

t.

Queda, para terminar, la triple cuestión -que, tal vez, en el fondo, es una
sola dividida en tres aspectos --del pensamiento, 1a duda y la filosofía. Prefiero
presentarlas de este modo porque guardan estrecha relación entre sí, y sirven
de remate a todo lo que hasta aquí se ha vfnido expohiendo acerca de Pascal
y Unamuno.
n El proceso mi~mo de la "apuesta" que, por cierto, es de un visihle rigor lógico, lleva
implicita la necesidad inevitable de apostar. El hombre puede perder dos cosas (la
verdad y el bien), tiene dos que ofrecer en garantía (razón y beatitud) y temer a otras
dos ( error y miseria). Esencialmente, este es el hombre que Je interesa a Pascal. Si bien
COI\ respecto a 1~ razón no hay -problema (puesto que ella nos ~rve p,1ra escoger Y decidir
en cada caso), no sucede lo mismo con la beatitud, o sea con el "negocio de la
inmortalidad", que es lo que en realidad le preocupa a Pascal. Ahora bien, la apuesta
de que Dios existe supone, o que se gana, o que nada se pierde. He ahl la obligatoriedad
del C¡JSO, porq_ue se trata de una "infinidad de vida infinitamente dichosa que se puede
ganar, una muerte de ganancia contra un número finito de azares de pérdid,a'~ (Pensées,
III 253). Pue~, claro está, si "no es infinito el número de azare~ de pérdida contra
el de ganancia''. ¿ Cómo: pues, rehusar el envite? Pero que se trata, mírese como se
quiera de un "salto" que lo fía todo al "corazón", lo dicen estas palabras de P.ascal:
"y así: cuando es forzoso jugar, es fuerza renunciar a la razón para conservar la vida".
(El subrayado es mío). Sin embargo, tal forzosidad la determina el saber que se gana
de todos modos; pero esto no atenúa la falla de un argumento que es, en sí, pura
arg11mentacióu lógica,. ,aunque e.mana-da de un "deseo del coru6n"u B. PAsCAL: Pen.sées et Opuscules, op. cit, "Pensées", Section III, 233.,
"'M. DE UN,UtuNo: Del sentimienttl trágieo de la vida, op. cit., lli pág. 774. ''

262

Nuestra inteligencia ti.ene, en el orden de las cosaJ inteligibles, el mismo puesto que nuestro cuerpo en la extensi&amp;n de la Naturaleza.
Limitados de todas maneras en este estallo, que sostiene en el término
medio entre dos extremos, se encuentran en todas nuestras potencias.16
Por eso, todo el poder de observación y de análisis del hombre se ve limitado
~iemp": por un "último instante", en el cual la reflexión -esa simplex mentís
mspectio de qne habla Descartes-, se convierte, por consecuencia de su '~analitismo" ~ en cada caso, en un objeto último que i!O es sino nuestro propio
razonamiento. O sea que siempre habrá un "más allá", sin solución de contitinuidad.
Porque, en fin de cuentaJ, ¿qué es el ht&gt;mbre en la Naturaleza? Una
nada en comparación con lo infinito, un todo en comparación con la nada:
un término entre todo y nada. Infinitamente lejano a estos dos extremos,
•• B. PASCAL: Pensées d Opu.scules, op. cit., "Pensées".
" /bid., Section II, 72.

263

�el fin de las cosas y su principia están, para él, infinitamente oc~ltos en
un sectoT impenetrabl(!; igualmente capaces la nada de que esta sacado
y el infinito en que está sur,urgido.11

del Universo le plantea al hombre. Por eso, en un modo de expresión que se
aproxima llamativamente al de Pascal, dice Unamuno lo siguiente:

La verdad es sum, ergo cogito; soy, luego pi.enso; aunque no todo lo
que es, piense. La ciencia de pen.$ar, lno será ante todo conciencia de
ser? (°Será posible acaso un pensamie11to puro, sin conciencia de sí, sin
personalidad? (.'Cabe acaso conocimiento puro, sin sentimiento, sin esta
especie de materialidad que el sentimiento le presta?81

y, por esto mismo, prosigue diciendo:
Quien se considere de esta suerte se espantará de sí mismo, 'Y consi.
derándose sostenido en la maso que la Naturaleza le ha dado entu. dos
abismos de infinito y de nada, temblará a la virta de tales ma~avillas;
creo que cambiada su curiosidad en admiración, esta.rá más dispuesto
)'
'
··•18
a contemplar e11 silencio que a buscar con precuion.
Pues al saberse y sentirse infinitamente nada y solo, el h~mbre descubre
para qué le sirve realmente el pensamiento. Lejos de proporcionarle una forta.Jecedora seguridad en sí mismo, lo que hace el ~ensamiento es despertar en

el hombre una especie de metafísico hoTTor vacui.

¿Qué hará, pues, sino conocer algunas aparitmcias, en 16: ~o~as del
término medio, con una desesperanza eterna de conocer su prmci~io. Y. su
fin? Todas las cosas han salido dt la nada y han sido llevadas al infinito.
·Quién las podría seguir en sus marchas sorprendentes? El autor de estas
~
y na d'ie mas.
, 111
maravillar las comprende.

Véase que Unamuno, en las palabras transcritas, se acerca a Pascal al decir
que "la ciencia de pensar es, sobre todo, conciencia de ser''. Es decir, que el
pensamiento nos sitúa, en última instancia, en esa realidad que es nuestra
propia intimidad desde la cual se nos revela la antítesis de Ser y Nada a que
se refiere Pascal. De ahí que Unamuno sospeche que no es posible el "pensamiento puro", es decir, aquél carente de sentimiento; o sea que el desnudo
razonamiento en que acaba convirtiéndose siempre el pensamiento puro, se
concreta, se '4materializa" en el sentimiento que puede acompañar al puro
pensamiento. Pero, como lo reconoce igualmente Pascal, el hombre no puede
prescindir por completo del conocimiento racional, y Unamunq comprende
que no e.s posible desligarse totalmente de la lógica:

Y, sin embargo, necesitamos de la lógica, de este poder terrible para
transmitir pensamientos y percepciones y. hasta para. pensar y percibir,
porque pensamos con palabras,, percibimos con f ormas.82

y de ahí, finalmente, la desalentadora conclusión a que llega Pascal en lo
que se refiere al conocimiento:

N O busquemos, pues, ni acercamiento ni firmez~. ~uutra razón es
siemp,,e desengañada por la inconstancia de úu aparienCtaJ: nada se puede fijar Jo finito e.ntre dos infinitos que le encierran 'Y se le escapan.ªº
Unamuno como se sabe, hizo de la desconfianza hacia el conocimiento
0 dispueSta
racional uno1 de los motivos principales de su filosofía. J~más
a admitir que semejante conocimiento sirviera para explicar, s1qwera someramente, el enigma del hombre y su puesto en la realidad. Y si digo que el
enigma del hombre es porque de ahí dimanan los otros problemas que el arcano

':8tu:

" Jbid.
t1 ]bid.
" Jbid.
• Ibid., Secti.on 11, 72.

264

Ahora bien, el pensamiento racional va siempre en pos de la verdad, que
para la Edad Moderna -como se sabe- había dejado de ser adecuación de
intelecto y cosa para convertirse nada menos que en adecuación consigo mismo.
Y por eso Kant llega a decir que lejos de ser el pensamiento el que se ajusta
al objeto, es éste el que se ajusta a lo que prescribe el pensamiento: De esta
manera, hay una especie de ''objeto mental", previo al objeto real que, en
definitiva, no existe prácticamente. He ahí la tiranía del pensamiento, que se
extiende casi hasta nuestros días, y que Unamuno rechaza enérgicamente. Por
lo tanto, la uerdad de las cosas, de la realidad en general, ¿de qué depende?
Veamos lo que piensa Unamuno a este respecto:

l Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la ,-azón, o fuera
de ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verda(l.ero lo racional? l No
11

M.

ª

/bid., pág. 811.

DE UNA.ltUNO:

Del smtimunto trágilio de la vida, op. cit., 11, pág. 761.

265

�habrá realidad i,iasequible por su naturaleza múma, a la raz-ón., 'Y ocaso,
por su misma naturaleza, opuesta a ella? ¿Y cómo conocer esa realidad,

si es que sólo por la mzón conocemos? 83
De ahí que Unamuno sostenga que la ra.7.Ón, el intelecto, el cono_cimiento
more geometrico es el que puede penetrar efectivamente en la realidad. La
vida en sí misma jamás se abre a la razón, pues, como asevera Pascal, se- queda
·
sin contenido concreto último y
siempre
en un "res'iduo de ,...,..,.."namiento",
~
definitivo.
Para comprender algo h.ay que matarlo, enrigidecerlo en la mente .. ·.

Mis propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los sen~~ de mi
mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a est~ papel y !tJados en
¡¡ en formas inalterables, son ya cadáveres de pensamumtos. ¿Como, pues,
va a abrirse la razón a la revelación de la uida? Es un trágico combate,
es el fondo de la tragedia, el combate de la vida con la razón. i Y la
verdad? ¿Se vive o se compre11de? s.

Y, por eso:
La verdad es algo más itrtimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que la ecuación del intelecto con la cosa
-adaequatio intdlcctus et rei-, es el íntimo consorcio de mi espíritu
con el Espíritu Universal[ .. . ] 85

Por 1o que termina diciendo:

y es qtte, como digo, si la fe, la vida, tw se puede sostenl t sino sobre
esa razón qi,e la haga transmisible -'Y ante todo trammisible de mí a mi
mirmo, es decir, refleja 'Y conGiente-, la razón a su vez no puede so~t8nerse sino sobre la fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que esta
siiue para algo más que para conocer, siroe para vivir. Y, sin embargo,

ni la fe es transmisible o racional ni la raz6n es vital.50

•

ª lbid., págs. 865-66.
.. Jbid., págs. 810-811.
•• M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit.,. III, pig. 43'\.
.. M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pig. 831.

VIII
Y Ahora, ¿qué decir, en fin de cuentas, acerca de dos pensadores como
Pascal y Unamnno, que tan agudamente establecen el contraste entre razón y
revelación, entre ló rica y fe? Por lo pronto, notemos que, al ser ambos filósofos, u filosofía deja de ser rigurosamente especulativa, teóñca, racional, para
adoptar un contenido y una finalidad diferentes. Ambos, en vez de razonadores,
'? n.
son " sentl.dores" , pero ¿ de que.
rues, como todo el mundo sabe, hay quien
en vez de pensar sobre las cosas, sobre la realidad toda, pero, especialmente, en lo que suele 1lama.rse "el arcano de lo real", prefiere sentirlo; pues lo
intuye ~ lo ~~esiente de esa manera dramática que nos ofrece, por ejemplo,
la cons1deraaon sobre la muerte, o el sentido último y, por lo mismo, radical,
de la vida, etc. Basta comparar a Hegel con Kierkegaa~ o a Una.mono con
Ortega y Gasset para comprender perfectamente lo que se quiere decir. No es,
claro está, que no haya un riguroso, orgánico y lúcido uerpo de pensamiento
en la obra escrita de Unamuno, pero todas las razones y los raciocinios empleados por él le sirven, en definitiva, para encarar esta o aquella sinrazÓn. ¿ Por
~ué tengo que morir? Y, en tal ca.'&gt;o, tras el físico óbito, ¿queda algo? ¿Substste algo que se pueda llamar inmortal? Ortega, en cambio, que tan lúcidas
y bellas páginas ha dejado sobre el tema de sus más caras preferencias, la J1 ida,
nos habla siempre de ésta sin el más leve temblor, como quien está bastante
seguro de lo que clice y, en consecuencia, satisfecho. Es la suya una reflexi6n
tranquila y clara, ajena a toda posible contradicción, incapaz de entrar en
abierto conflicto con la e encialidad de la Ciencia en general; en tanto que
Unamuno se opone con avasalladora pasión a la ciencia, en la que cree ver
siempre a la enemiga de la Vida.

La filosofía contemporánea, como es sabido, se aleja casi completamente
de lo que había venido siendo durante ]a Edad Moderna, a partir de Descartes, la. idea fwidamental de la filosofía. Al racronalismo de ésta se van
oponiendo distintos pensadores, entre los cuales se destacan, de modo eminente, Dilthey en Alemania y Bergson en Francia, cuyo pensamiento consiste
en eso que se llama "filosofía de lo concreto", donde la abstracción rnnccptual
es sustituida por la iutuición, ya sea volitiva., ya sea emocional. Se trata, de
cualquier modo, de tomar contacto con aquello que, en e1 conjunto de la
realidad, no se puede reducir a interpretaciones que resultan siempre "exteriores", y, por lo mismo, superpuestas. Ha sido Dilthey, quizás, el que consigue
darnos una idea clara y cabal de lo que se propone la filosofía "de lo concreto"
al decir que mientras la Naturaleza "se explica", el Espíritu "se comprende";
aunque también afirma que la intuici6n es como una especie de si,:npatía

267
266

�intelectual con las que se puede penetrar basta el fondo mismo de las cosas y
coincidir con ellas.
Sin embargo, en plena Edad Moderna hay un hombre que se pl~tea _la
cuestión de cómo es posible, con absoluta efectividad, penetrar en el, mtenor
de esa realidad que el razonamiento no puede apresar, porque la rawn
un
proceso que .subdivide y separa hasta el infinito, dado su carácter anal1tico;
y, en consecuencia, conocemos "relaciones", pero no la cosa como tal. Obser.
vando lo que sucede con la Matemática, este hombre -Pascal~ llega a l_a
conclusión de que tanto las cosas en sí mismas -digamos el homb~, el ~OVI·
miento, el alma, etc.-, como asimismo sus principios últimos,_ son ~accesibles
al razonamiento lógico-matemát.ico. De ahí su famosa y archiconoctda decJa..

:'i.

• no conoce" • Digamos
ración de que "el corazón tiene sw razones que la razon
de paso que la actitud asumida por Pascal, a la que_ se le puede dar el nombre
un tanto vago de "espiritualismo", encuentra seguidores muy pronto Y llega
a convertirse en una escuela que cuenta entre sus componentes a pensadores
87

de la talla de Maine de Birán y Bergson.
No es que Pascal desdeñe la Ciencia, en particular la físico-matemática a
la cual se incorpora su nombre; lo que le ocurre es que, tras ~her ~e~t~do
largamente acerca de las efectivas posibilidades ~el pe_nsarruento ~1e~tíf1conatural, llega a la conclusión de que no basta con este, s1~0. que el s1g~u?cado
y el valor de la vida requieren otro asediq que la razón logico-matema~ca _no
puede efectuar. La realidad -como asc.wera Pascal- está toda cll~ escmd1da
en dos órdenes que se oponen entre sí, es decir, el orden geométrico --en el
cual se asientan la Ciencia-, y el orden del corazón -para valenne ahora de
una expresión que lo dice cabalmente-, constituido por lo que pudiéramos
considerar como la parte "irracional" de la realidad, y que no se hace patente
al hombre más que en una especie de revelación, implícita o tácita, por la cual
ya se está en esa otra realidad; por lo que es cosa de todo el mundo, o, como
dice Pascal, de los espiritus "sutiles". De abí que, en una de las pocas veces
en que habla explícitamente de la filosofía, diga nada menos que esto:

E.s fuerza decir, en conjunto: Esto se hace por figura y mo,vi~iento,
porque esto es verdad. Pero decir de cuáles, y componer kl maquina, es
ridículo; porque es inútil, incierto y penoso. Y aun cuando fuese verdad,
nosotros no estimamos que toda la filoso/ ía valga ni una hora de trabajo.88
Sí, claro está: tomado en su conjunto -&lt;iesde el exterior de sí mismo" B. PASCAL: Ptnslu et Opuuules, op. cil., "Pensées", Section IV, 277.
• lbid., Section I, 4.

268

el Universo, la Realidad, es explicable en ténninos de figura y movimiento.
Esto es lo que hizo Descartes, empeñado en brindar un modelo que fuese
universal y eterno. Mas en cuanto avanzamos un poco en medio de la realidad, de suyo tan compleja y complicada, advertimos cuán difícil es decidir
lo que debe aplicarse, en cada caso, a fin de obtener la adecuada explicación.
He ahí por qué lo califica Pascal de "inútil, incierto y penoso". Yendo aún
más lejos, concluye que todo eso, si bien satisface al pensamiento lógico-mate.
mático, DO$ deja, empero, en la piel de Jas cosas.
¿ Para qué ha de servir, entonces, la fiiosoffa (si se le sobreentiende como
parte de la Ciencia)? Según Pascal, no hay otro modo de justificarla que
oponi~ndose a ella, no tomándola "en serio" (como hace el "geómetra" de
todos los tiempos) . He alú, por qué, en otra ocasión, nos dice: ''Burlarse de la
filosofía es filosofar de vcrdad". 89 Sí, en efecto, es así realmente, cuando quien
lo bace se llama Pascal o Unamuno.

Este, por su parte, se opone igualmente a la filosofía de la Edad Moderna,
es decir, a la que consiste en abstracciones conceptuaJes de la realidad:
¿ Pero es que acaso no hay lugar para otro oficio de la filosofía, '.)I es
que sea la reflexión sobre el sentimiento trágico de la vida, tal como lo
hemos estudiado, la formulación de la lucha e11tre la razón y la fe, entre
la ciencia y la religi6n, y el mantenimrento reflenuo de ella?
Es, pues, la filosofía también ciencia de la tragedia. de la uida, reflexió11 del se1itimumto trágico de ella [ ... } 9º

Filosofía, f)Or tanto, segút1 la ve Unamuno, como esa actitud que consiste en
poner en el contacto más íntimo posible al hombre con lo inefable de la reali.
dad en general. Sólo de esta manera es que la filosofía se justifica a sí misma
y deja de ser esa especulación basada en abstraccione.s que, por serlo, dejan
fuera al hombre y a la vida. Esto explica que Unamuno se haga preguntas
como las siguientes:

[ ... ] ¿para qué se filosofa?, es decir, aara qué se inuesti,ra los primeros principios y los fines últimos de las cosa.i? ¿Para qué se busca la
verdad desinteresada? Porque aquello de que todos los hombres tienden
por 11aturaleza a conocer~ está bien; pero, ¿ para qué? 91
"" /bid.,
'" M. DE UNAJ411NO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11 pág. 1011.
" lbid., pág. 754.

269

�Primtros principios y últimos fines, es decir. 1~ mi~o. que ato~~nta .ª
P ~•r"'l pues ni unos ni otros se revelan al pensamiento logico•matemanco, ya
...,.... ·
·
be qué son esos
e ue éste arte de los primeros principios, pero renunaa. a ~ r
rines úh!os, y cuando lo intenta, su "gco_mc~~o" le nnp1de llegar a saber
. ten de veras y por qué son /mes ult1mos.
co que, cons1s
en d . C.'.ISO de Pascal que de
P ues. en f .m de cuentas• se trata -lo mismo
. ,
• d •
que
acontecido
y
segmra
acontec1en o siempre, y
Unamuno- d e lo qu e 11ª
-·
el autor de las Lettrcs au Provincial expresa así:

Yo habfa pasado largo tiempo e11 el estudio de las ciencias abstract;,
su carácter poco comunicativo me había disgustado de ellas. C~an. o
~e comer,zodo el estudio del hombre, /¡e com_Pren~ido qu~ las c~ncuu
abstractos no le son propias, 'Y que )'O me habia aleJadó mas de mi condición penetrando en ellas, que los otros ignorándolas; entonces he pcrqul' a lo menos
donado a los otros su poco saber. p ero yo ¡ia b'ia cre'do
z
,
•
en el estudio del hombre, encontraría compañeros, y que aquel estudio
propio del hombre. Me he equivocado. Aun se e11cue11t1an menos qu
' 92
estudim esto que la geome tna.

er:

, t""" que lo repite siglos después, Cusano, que
Cierto es que esto lo díce •Socra ......,
'
'6
~,,..,1
et sic de cocteris. Pues bi&lt;'n~ de la constatac1 n
vue1ve a aparecer en
- P~ ,
. .
d
"docta ignorancia" sale la filosofía ele la angustia y del sent1m1ento
e_ ~: de la vida, que sirve siempre ele rectificación const:an~e a los excesos de
~stracción conceptual y la lógica. He ahí a Pascal, he ah1 a Unamuoo.

.. B. PASCAL: Prnsées

el

Opuscules, op. cit., "Pensées", Scction II, 144.

UN MUNDO NUEVO PARA EL NUEVO MUNDO

DR. ÜSCAR f!ASPERUÍ BECERRA

Casa de Cultura Americana
Acapulco, Gro., Méx.

a la luz de los conocimientos científicos actuales,
negar a Cristóbal Colón la gloria de haber sido el primer hombre que descu~
brió América para el mundo. Esto no disminuye la significación histórica de
los descubrimientos anteriores realizados por los normandos en Terranova,
incorporada recientemente a Canadá ( 1949) y otros lugares vecinos en los
siglns X y XI. ni los que mongoles, fenicios, griegos y romanos pudieron haber
hecho muc.ho antes. Tampoco la gloria colombina ha de resultar disminuida
por la circunstancia de que Colón hiciera fundamentalmente su descubrimiento
para el mundo europeo, pnes mal habría podido hacerlo -según lo han ob.
servado ilustres historiadores contemporáneos que hau reaccionado saludablemente contra el prejuicio europeista del egocentrismo europeo- para los
propios inclí enas, quienes no habrían necesita.do encontrarse, inventarse o descubrirse a sí mismos.
NADIE PUEDE LEGÍTlMAMENTE,

Creo, sin embargo, que el asunto merece ser revisado nuevamente bajo una
perspectiva más amplia que vuelva a incluir al indígena en el hecho mismo
del descubrimiento. Si éste, como hecho humano, ha de ser entendido no como
hecho de naturaleza física -descubrimiento de tierras preexistentes-, sino
como un hecho de naturaleza espiritual, corno un hecho de conciencia, será
entonces forzoso admitir que la incorporaci6n de esa realidad física onstituída
por el continente, al que más tarde se llamaría América, al conocimiento del
mundo, es decir, al conocimiento del hombre, fue válida como deseubrimiento
tanto para el europeo como para el aborigen. Para el europeo, en tanto anteriormente ignoraba la existencia de la realidad física fonnada por otras tierras
y otros hombres. Para estos, los aborígenes, en cuanto ignoraban que hubiese
más mUJJdo que el de ellos, o, dicho ele otro modo, que existiese un mundo

271
270

�total, el mundo, que los incluía sin que ellos tuviesen conciencia de la inclusión.
Si Humboldt pudo decir ayer que para los habitantes de Europa la obra
entera de la creación se duplicó en el siglo XV, suministrando a las inteligencias nuevoo y poderosos estímulos que aceleraron el progreso de las ciencias,
hoy hemos de afirmar que el descubrimiento de Colón y sus hombres -no
olvidemos a ninguno de sus hombres sin los cuales el descubrimiento no habría
sido posible, como tampoco lo hubiera sido sin el apoyo de Isabel y Femando .
y cuantos más concurrieron de un modo ll otro al coronamiento de la empresaabri6 la conciencia del hombre europeo, indígena, africano y asiático, en suma,
la conciencia del hombre de hace quinientos años, a un universo más amplio e
integral cuyo conocimiento no solamente estimularía las ciencias sino que daría
otra dimensión, otro nivel y otro significado al espíritu de la criatura humana
sobre la faz de la tierra. "América --escribe O'Gorman- ya representa una
ampliación del escenario de la vida de la cultura, hasta entonces sólo constituida por Europa, Asia y Afric.a, y por tal título merece el apelativo 'mundo'".
Pero si nadie ha de negar la gloria del hombre que se sintió llamado por la
Providencia al darle su propio nombre de Cristo para la empresa de redimir
de manos infieles su santo sepulcro, multiplicando los dominios de la España
que le permitió cumplir la otra no menos heroica que la posibilitaria ("Esta
otra Española [ ... ] es para dese3J', e, vista, es para nunca dejar" ), ese mismo
hombre no pudo gozar entonces ni. desde la inmortalidad la gloria de que fuese
llamado por su nombre el continente q1,1e incorporó a la conciencia del mundo.
Dejemos a los historiadores la tarea de esclarecer si Colón .murió pensando
que las islas del Caribe perteneda.n al archipiélago japonés o formaban parte
de una tierra intermedia entre Europa y las Indias Orieot~les por el lado de
Occidente ("Femando Colón dice que la tercera y última razón que movió
a su padre al descubrimiento de las Indias fue la esperanza que tenía de pader
hallar antes de llegar a ellas, alguna isla o tierra de gran utilidad desde la cual
pudiese después proseguir su intento principal" ) . Lo cierto es que ni Colón
ni siquiera Vespucio en su primer viaje en que formó parte de la expedición
de Alonso de Ojeda (1499~1500) , dejaron testimonio de considerar que las
tie.rras par e\1os vistas no fuesen sino del Asia. Solamente en ocasión de su
segundo viaje (1501-1502) dispuesto por el rey Manuel de Portugal que
incorporó al florentino como cosmógrafo de la armada, advirtió éste el carácter
distiuto de tales tierras ( un cielo y un mundo nuevos), si bien el monarca no
atribuyó mayor ÍmJXlrtancia al relato. Decepcionado Vespucio regres6 a España,
narrando en carta a su jefe y amigo Lorenw de Pier Francesco de Medicis
las circunstancias del viaje y las características de las tienas y los habitantes
que conociera en su transcurso. Fra Giovanni Giocondo, arquitecto de Verona,
tradujo la carta escrita en 1503, titulándola Mundus Novus -la carta decía

272

que "a dichas regi~nes podemos ciertamente denominarlas Nuevo Mundo
porque
las conocieron nuestros mayores, siendo cosa enteramente novísima
p~ qwenes de ellas ahora oyen hablar-, siendo posteriormente reproducida
v~~ veces y traducida al alemán, al francés y al holandés. Una de 1as
edie1ones en latín de Mundus Novus fue hecha por un joven poeta d 1
Voogos llamado Matías Ringmann • que la Uevó a sam· t o·,
os
1e, en 1a Loerena
d d
.d"on e.,actuaba un grupo intelectual denominado e·1mnas10
. Vosgense bªJº
. la,
l.~ccio~ del c~nó_níg~ de la catedral y secretario del duque Re.nato, Walter
Lud, qwen hab1a . 1uv1tado a Ringmann y a Martín Wa 1seemu.. Uer a participar
..
d
en una nueva e ición de la geografía de Ptolomeo
la
,
carta d V
· A
•
..
,
que se agregarm la
e espucto. 1 anunctar Lud la nueva edición de la obra de Pt 1
expresó q
· , 1
"
o orneo,
a raza americana". Esta foe la pnmera
.
. , que se
li , tal ued •cxisna
.
ocas1on
ap co hisa Jeuvo,
advierte Diego Luis Motinari, mi 1.,.....
. y maes•
-~enta d o anugo
tro e?
t~n~, en cuya cátedra tuve el honor de colaborar como "efe de
trabaJos
practicos durante algun os anos,
- Y a qwen
• sigo
. bas1camente
,.
Jen esta
, .
pagma.

?º

ª .

Walseemüller estampó como suyo el mapa general del mundo de ue era.
autor Ptolomeo, añadiéndole los nuevos datos proporcionados por V q .
los demás descubridores, publicáncloJo en 1507 en Nuremberg w-1~~u~oll y
había co
d
&lt;lllit:t'.ffiU er
m~~za o en amt ié la reedición de la ohra de Ptolomco en 1505
que aparec10 solamente en ]513 en 1as prensas de Juan Sch0 tt L
.
la part
d 1
·
•
as tierras de
, . e sur e _oontmente fueron designadas JXlr primera vez con la palabra
A.menea. Posteriormente, el Gimnasio editó dos obras la Cosr
h" I
trodu tío y l
'
· oograp 1a.e nmismo
~~ mapa c_on las adiciones señaladas, en las que el autor, el
.·
. emüller, se refiere en cuatro veces a las tierras que supuso habían
~ido descuh1erL:1.s por Vespucio, proponiendo en dos de ellas que se las ba f1
zara con el nombre de " Amenea
• · " en h onor del navegante florentino u

s . n·

.

wais:

Levilli~:ª:,rta

un dato ~e sumo interés en lo relativo al uso prim~ro de
la expreston Nuevo Mundo', que no correspondería a la carta de Vespucio
.
de
pde 1503 pu.esto
1 · fque
· un año antes aparecía en la Bibliot=a
..,., 01·1venana
esaro un ~ arus eno portogués anónimo titulado ''M ndus Novus" E t d
0 0 0
caso, Amérl eo V espuao
· .no tuvo 1a menor responsabilidad en la ,,_d
· . , cl
y•~ew
b
prenom
.. ,, --wce
.1:
L evill'1erial' re para
l denommar al nuevo mundo. "Las C.,c
__,
es~ c ista en eyendas negras al servicio ele un amor al indio degenerado en
odio_a.l bl~co, acus6 a Vcspucio de reclamar para si la prioridad en el hallazgo
de tJerra
firme con falsa fecha de L49i" · L ª Ie)en
, da contra vespuc10
· tuvo
.
segUJdores
notables.
Uno
de
ellos
fue
el
bostoniano
Emerson
el
f'l'
f
ali '
I¡
,
1 oso o que
que e tombre lleva en
. su cond ucta
. st mismo lo necrsan·o pa ra regir
. rmo
1
pues o bueno y Jo malo provienen de su inten"or
, es parte
- · Juz •ar a Ios d emas
de la conducta del hombre. No fue acertada la distinción entre el bien y el

H-18

�·
' de
erson .u ó frente a Vespucio, a quien acuso
mal ~ue la conducta de Em . al) gf
l d segundo contramarstre en una
, "
, alto rango nav
uc e e
ladran, cuyo mas
,
. n loo-ró ingeniarse para suplantar
expedición que no zarpo nunca, pero qu1e
bre nada honorable". La cita
ti
medio planeta con su nom
b
a Colón y au zar
.
cia de Emerson acerca de la verdadera
de Arciniegas revela la completa igno~an d C J'n honrado con el cargo de
.d d d Vespucio buen amigo e O O '
•
1
person ali a
e
- '
508
f te
CU"'º ¡la.lacio en Florencia os
en 1
y ren a
'
.
Piloto Mayor de. Espana
..
.
l f 1 con que excepnonalmente se ¡;end ')es de su patria chica pusieron os ana es
, .
e 1
l
· d res de la Repubbca.
día homenaje a los prec aros sel'Vl o
.
urdida contra
Al sabio Humboldt le correspondió destnnr la lelyend~ n~: del Gimnasio
.
1
en claro que fueron os m1em r
el ilustre florentmo a poner
d
. do la parte meridional del nuevo
Vosgense los responsables de haber c_nonuna
d' d 1507. Años desb d Vespuoo en el maparoun ' e
1
continente con e nom re e
I
'a en el suyo de 1538 a la parte
,
l , _,fo Gerardo Mercator o ap ican
,
., d l
pues, e geo¡;,....
f
Ame,icae "ars se.pte11t1io11olis la region e
boreal y desde entonces ueron .
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norte y Americae pars meridionalis la reg1on d~l. sur. . d , d 1 indígena,
l omhre de Amenca proven na e
Algún autor entiende qu: e n
. cia de Chontales que separan el

r

"Aroerriqu_e" de las moni:: : : 1:0:::uitos y que en maya significarla
lago de Nicaragua de la.
, .
,, sosteniendo que el verdadero
, d 1 . t " también "pais neo en oro ,
l
"pats e v1en o y
•
h b ' '-'o deformado y sustituido por e
V
. -Albénco- a ria Sltl
• ,
.
nombre de espuoo
d . . Otro autor Gutierre T1bón, opma
de Amérigo Por ~us compan~~ e vi;!~~ción con la ,dinastía de los Amalos,
que América denva de Ama ~co en .
noble oderoso· "Am" viene
.,_ p d . ' ,. ___ y "a"
la q ue "rico" significa dom.mador, Jefe, rey, .
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por aquello de "&lt;lonia" o "doña" libre. A Estados Uuidos le faltó nombre, en
tanto le sobraban a Argentina. La Constitución de 1853 dice en su artículo
35: "Las denominaciones adoptadas sucesivamente &lt;lesde 1810 hasta el presente, a saber: Provincias Unidas del Río de la Plata; República Argentina,
Cónfederación Argentina, serán en adelante nombres oficiales indistintamente
para la designación del Gobierno y territorio de las provincias, empleándose
las palabras 'Nación Argentina' en la fonnació'n y sanción de las leyes".
Cuatro nombres a falta de uno.

Al carecer de nombre propio como país, los ciudadanos de Estados Unidos
de Améri~a escogieron la última parte ele esta designación para designarse a sí
mismos, en atención a que la primera equivaldría a federados o confederados
o unionistas cuando para entonces ya existían otras cuatro federaciones solamente en América: Argentina, Brasil, Méjico y Venezuela. A partir de entonces
América ya no fue el continente entero sino el territorio de los Estados Unidos
y americano ya no fue el natural de América sino el ciudadano de Estados

Unidos. Comenzó siendo así para ellós mismos; pronto lo fue también para
Europa y Asia. Finalmente lo fue para los demás americanos que olvidando
su apellido lo renunciaron de hecho en beneficio de uno de sus hermanos. Si
se incurrió de este modo en grave pecado de ingratitud frente al padre Vespucio, es razonable tener en cuenta el atenuante de generosidad hacia el her.
mano e;piritualmente pobre, tan pobre que ni siquiera poseía un nombre que lo
distinguiera.
Mas el nombre de Amé.rica no se redujo a reflejar un justo homenaje al
cosmógrafo navegante. Llegó a significar mucho más que eso; muchísimo más.
Tanto llegó a significar que acabó siendo sinónimo de la esperanza humana.
¿ Qué mayor esperanza que la creencia de estar cerca o dentro mismo del
paraíso terrenal? ¿No había escrito Colón: "Majestad, estoy en el paraíso
terrenal"? ¿ No había escrito Vespucio: "entre mí pensaba estar cerca del paraíso terrenal''? ¿ No escribiría Calmón, refiriéndose a la literatura brasileña,
sobre "la exaltación poética del paisaje bajo la fonna ditirámbica en que se
prolonga la idea bíblica del paraíso"? ¿ No pensaba Fray Antonio de la Ca.
lancha que efectivamente en América estaba situado el paraíso terrenal? ¿No
estaba conve.ncido Vmamil de Rada de que su pueblo natal era el mismísimo
paraíso terrenal?
Ciertamente no andaha descaminado Bolívar al pensar que la libertad de
América, es decir, el ser que América había de realizar, era "la esperanza del
universo". "Continente de la esperanza" le llamará más adelante Martí, y
morirá luchando por la libertad. "América es el nombre de la esperanza humana'', cantará Capdevila y vivirá cantando a América y la libertad. Ortega,
que tanto quiso a América y especialmente a mi patria chica, dirá, desentra-

275

274

�ji.ando el íntimo sentido de la palabra: "La palabra América, repercutiendo
en las cavidades de nuestra alma, suena a promesas de innovación, de futuro,

de más allá".
He aquí el verdadero sentido de América como palabra y como ser. No
habrían de ser las riquezas de su suelo, las más estimadas por la mentali.
dad materialista del hombre occidental, el oro y la plata, los que dieran
la más alta medida de los beneficios de su incorporación al mundo, así fue.
ra para equipar escuelas y a~dar a cultivar las mentes mejor dotadas (Ex•
pertos de las Naciones Unidas). Tampoco la darían las más altas riquezas
espirituales que no hicieren. más que doblar, que repetir, las que los vie.
jos mundos habían dado o pudieren seguir dando. En este caso nuestro con•
tinente no pasaría de ser el "Continente-calco en que vivimos", condenado
por Gabriela Mistral.
Fue el propio Cristóbal Colón, según el relato de su hijo Femando que
hemos recordado más arriba, quien abrigó 1a esperanza de hallar alguna isla
o tierra de gran utilidad desde la cual pudiese después proseguir su intento
principal, o sea, continuar la navegación ("navegar es necesario") hacia el
principal intento. Eso habria de ser América: la esperanza de ser el hogar
temporal del hombre en su gran aventura terrena, en la navegacjón de su
destino, hacia el alto intento de llegar a ser hombre.
Para ello, la isla o tierra de gran utilidad pabría de ser no un mundo
más. no un calco de viejos continentes, sino un mundo nuevo, un continente
joven, el continente de la esperanza humana.

"América es el arca que el porvenir humano
''contiene misteriosa y un día se abrirá"
dirá el poeta argentino José Mármol. El uruguayo Femán Silva Valdés
también vislumbrará el futuro:

"Hombre futuro de América,
"Eres el esperado;
"Serás el equilibrio. Sancho más Don Quijote"
"América
"taller donde se está plasmando
"con modelos indígeno,s y criollos y gringos
"la nueva flor racial para el pecho del mundo'"'
Y será otro uruguayo, poeta también, José Zorrilla de San Martín, el egregio
autor de Tabaré, quien escriba pn;,féti-camente "La Palabra queda flotando

sobre las aguas: la verdad de América, el esp'ir:itu, que mucho más que )a
wüdad geográfica, conglomera a todos estos pueblos nuevos".
Tenemos ya los tres elem~ntos con los que América amasará su destino:
1 ) un nuevo mundo; 2) que el espíritu creará; 3) para forjar el futuro del
hombre. En el futuro está la esperanza.
La ta.rea aparece lúcidamente señalada: crear un mundo nuevo en el nuevo
mundo. El desafío estaba lanzado qesde Américo Vespucio. Miguel Alemán
dirá más tarde en eJ Congreso de Estados Unidos como presidente de Méxioo
palabras que nuestra Casa, cuyo Patronato Mexicano preside, ha. recordado
multitud de veces y hoy las recuerda una vez más: ''Vivimos en una región
de la Tierra que llamamos Nuevo Mundo. Vamos a ver si somos capaces de
hacer de ella el principio de algo más grande: el principio de un mundo
nuevo".*

Los continentes son organwnos geográficos destinados a servir de asiento a
un tipo de cultura. Roto bruscamente por la conquista europea el tipo de
civilización autóctol).a que representa:ban los incas y los aztecas, entr6 la América en un nuevo proceso cultwal, en cuyos comienzos nos encontramos. La
cultura americana, cuando se haya realizado, tendrá que ser distinta de ]a cultura europea. Así pensaba y escribía hace medio siglo Ricardo Rojas. Con
la salvedad de que, con la conquista, América no entró en un nuevo proceso
cultural sino que inició el propio, así piensa su discípulo que escribe estas
páginas.
El organismo continental americano comienza diferenciándose de los demás, en el diverso sen6do que cobran en él tanto el tiempo como el espacio.
U no de los primeros en advertirlo fue el joven acompañante de Edward
Thorton, ministro inglés ante la corte portuguesa, llamado Alexander Cald·
cleugh, autor de ''Viajes en Sud América durante los años 1819.20-21 conte•
niendo una relación del actual estado de Brasil~ Buenos Aires y Chile". "He
observado -escribe Caldcleugh- una cosa muy general en tocia América y
es que la gente no tiene. idea del tiempo ni del ,espado. Lo mismo les da una
hora que dos y una cuadra que una legua". La observación tiene actualidad.
El "ahorita" mexicano lo mismo puede significar dentro de unos instantes, en
un par de horas, mañana o nunca: el "ahí no más" pampeano, a la vuelta
de la esquina o siete leguas más adelante. Contemporáneamente Vicente Pazos
K.hanti referiase a la grandiosidad de los Andes "donde sólo el hombre es
pequeño". Lucie.n Febvre en su conferencia ''Las luces de Clío" a la que en
o_tras ocasion_es me he referido, señalaba el distinto modo que el espacio y e1
tiempo, que Juegan papel tan importante en la vida de las ,sociedades humanas
• Miguel Alem.in, "Misión de la Casa de Cultura Americana", p. 16, Acapulco, 1967.

276

277
,,

�y los seres humanos, son utilizados e interpretados en América y en Europa¡
particularmente -el espacio, sin proporción, en América, con el espacio familiar
' a los europeos. Solamente Brasil -advierte- se extiende de .Porto Alegre en el
sur a Belén en el norte, lo que quiere decir de Gibraltar a Estocolmo, y en
su mayor anchor desde los confines penianos hasta Rccife es decir, de París
a Moscú. Apuntando a Estados Unidos, André Maurois observaba que toda:vía
hoy el continente parece vacío; "los grandes espacios desnudos son la verdadera
patria del americano", quien tiene el sentido y la necesidad del espacio mucho
más que el sentido y la necesidad del tiempo. El Padre Dubarle decía que el
~mericano -invento;r del hombre del espacio intergaláctico- busca sus coordenadas en función de una temporalidad muy distinta de la temporalidad
europea. El espacio está presente en todas las obras sudaroericanas, anotaba
el uruguayo Oribe, agregando: "se encuentra notablemente en la obra de Pablo
Neruda la evocación de esos espacios inmensos donde no hay absolutamente
nada". Etcheverría creyó encontrar una djfcrencia fUIJdaroental a este respecto
entre el americano de Estados Unidos, animado de un sentimiento de audacia,
e&gt;..'J)ansivo, de ,conquista del espacio y el iberoamericano que tiene ,más bien el
sentimiento de ser abrumado por un espacio fuera de la escala de sus posibilidades, se trate de la selva, la cordillera, el mar o la pampa ("donde s61o el
hombre es pequeño,,), sentimiento que se manifiesta bajo forma de melancolía, de tristeza y hasta de cierta aversión por la naturale7.a.
Con tan diversos paralelos y meridianos espirituales, la cultura de América
debió ser bien diferente tanto de las culturas precolombinas como de la cultura
europea. Ser diferente no significa ni remotamente renegar de los genes anímicos que unas y otras aportaron a la creación de la hija común ni tampoco
de otros genes que indirectamente llegaron a su matriz. La cultura del hombre
es una sola porque uno solo es el espíritu del hombre. Pero cada hombre,
con su propio espíritu~ ha de crear su propia J)ersonalidad. Del mismo modo
las naciones crean sus propias culturas y definen sus personalidades y también
lo hacen los continentes. Murena reaccionaba contra el engaño de Sarmiento
que quería liquidar toda vigencia de España en Argentina y aspiraba a conformar el país según otro país americano. "Y el engaño de Sarmiento, trasladado al mundo estético --decía Murena- es el que alimenta las mendaces
obras de los indigenistas. No podemos continuar a España ni podemos continuar
a los Incas, o a cualquier otra cultura indígena que se desee invocar, porque
no somos ni europeos ni indígenas".
Escribi6 Husserl unas reflexiones sobre Europa que vale la pena recordar
aquí. Se preguntaba el gran lógico alemán acerca de lo que cara.eteriza 'la
estructura espiritual de Europa, no geográfica ni cartográfica, y decía que en
sentido espiritual pertenecen a Europa los dominios Británicos, los Estados

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Unidos, etc., pero no los esquimales ni los indios de las exposiciones ni los
gitanos. Creía encontrar la respuesta en una unidad del vivir, ohrar7 crear
espirituales, con todos los fines, intereses, preocupaciones y esfucrz.os, objetivos,
instituciones y organizaciones. Bn ellos actúan los individuos dentro de múltiples sociedades de diferentes grados, en familias, linajes, naciones, donde todos
parecen estai- interior y espiritualmente unidos en la unidad de una estructura
espiritual. "Aunque las naciones europeas se hallen tan enemistadas como se
quiera -agregaba-, tienen ellas, empero, un peculiar parentesco interior en
el espíritu que las penetra a todas~ que trasciende las diferencias nacionales.
Es algo así como una fraternidad --concluía- que nos da, en esta esfera, una
conciencia patria".
'Sobre el sentido y la suerte de la cultura de América, Amold Toynbee se
formulaba estas otras preguntas: "¿ Sería el Nuevo Mundo sólo w1a expresión
geográfica o tendría una connotación espiritual? ¿Sería la nueva esperan7.a. el
monopolio de una fracción del género humano que en el siglo XX vivía dentro
de las fronteras de los Estados Unidos ( ... ) o sería una esperanza que compartiría la humanidad?"; en otras palaoras, "¿ sería 'el siglo norteaJI!ericano'
del capitalista Harry Luce o •e) siglo del hombre común' de Henry A. WaJlace?"
Para Felipe II la respuesta a la primera de estas preguntas se inclinaba a
favor del primer término de la opción. La legislru;ión de Indias --declaraba
en 1571- tendía a trasladar a América el espíritu y la intención de la ley
de la metrópoli. El Nuevo Mundo no tenía para el taciturno monarca sino sentido geográfico. Así pensaron los europeístas europeos y americanos de todos
los tiempos. Si alguna connotación espiritual llegaba a tener, había de ser
europea. Para el propio Ortega ''el americano es el europeo moderno que
renace en plena modernidad f'xento de pasado". El chileno Diaz Casanueva
hizo notar que "en general, nuestras éfües han amado siempre la cultura
europea y preservan la herencia acumulada del pensamiento europeo ( ... ) ,
mas parece que las élites 'europeizadas' de América Latina no tuvieran conciencia. De allí la decepción que provocan". Díaz Casanueva aclaró su pensamiento: "Las muy sabias 'élites' americanas han transplantado en nuestros paí.
ses un hmnanismo greco-latino que devino puramente formalista, orientado
hacia la formación de falsas élites. ( ... ) Las masas latinoamericanas, habiendo
vivido al margeu de la sociedad durante el período colonial, quieren hoy salir
de la ignorancia y la miseria". Esto se decía en 1954. Cabe repetirlo hoy. También vivieron marginadas después de la independencia hasta nuestros propios
días. El Consejo Mundial de las Iglesias dice en su informe presentado en
Agosto de 1973 respecto a Hispanoamérica: "La desnutrición, la alta tasa de
mortalidad infantil, el analfabetismo, d desempleo, la discriminación cultural,
la explotación de los obreros y la desigualdad cada vez mayor entre los ricos

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�y los pobres son vistos como aspectos de una situación violenta en que se ven
involucrados miUoneS de hispanoamericanos. La respuesta que ahora buscan
es c6mo derribar las fuerzas que perpetúan esta situación".

A través de aquellos errores, faltas, delitos y pecados desembocamos en los
actuales día.,; cuya realidad describe ese informe. La cultura colonial tanto como
la cultura europeísta o indigenista de la edad de la independencia, en la que
aún nos encontramosJ fueron la negación de lo que América debió ser, quizás
configurando el opuesto necesario para que un día, sobre lo negativo, se
afirmara lo positivo. Fueron y son la anti-América de ayer y de hoy sobre la
que hemos de construir la América de mañana.
El mundo nuevo que se asentará sobre. el nuevo mundo será la respuesta al
desafío lanzado hace un cuarto de siglo por Miguel Alemán: vamos a ver si
somos capaces de hacer algo más grande que llamar nuevo mundo a una
región del planeta.
Hasta ahora no lo hemOS' sido. Por esa misma razón no tenemos aún una
cultura americana. "Sus incipientes realizaciones por numerosas y señaladas
que sean -&lt;lije en América Cultural de Junio de este año-, no configuran
un auténtico universo espiritual ordenado y armónico, enérgicamente orientado hacia su propía personalización, hacia la autenticidad de su ser y su
existir de sostenido mejoramiento". La autenticidad del ser es un problema de
conciencia y el perfeccíon~iento firmemente sostenido es exigencia de existencia consciente. Ambas son demandas ineludibles del hombre en proceso de
personalización.
Si hasta ahora no hemos sido capaces de hacer de nuestra región el principio
de un mundo nuevo, hemos de aceptar ()Ue ne será en el pasado donde
encontraremos el espíritu y la fuerza que habrán de construirlo. Si en el pasado
hubieren estado, allí los habríamos encontrado. Del pasado mucho podrá ser
extraído -materiales, experiencias, tradiciones, aleccionamientos, sin perjuicio
de los que provean el presente y el futuro-, pero el espíritu que lo estructure,
Jo armonice y le insufle el soplo que lo traiga a la vida con vigor suficiente
para que produzca con libertad creadora y espontaneidad emocional las soluciones americanas a los problemas americanos y también a los universales
.q ue como parte del mundo reclamen nuestra concurrencia, hemos de buscarlo
aquí a partir de ahora y proseguir buscándolo vita1, apasionadamente, en el
porvenir.
En el campo del lenguaje y del arte Cardona Peña alertó juiciosamente :
"ya no estamos para tradición, latinismo y puridad, sino para encender acciones
por medio de la palabra, y sobre todo para crear, si es que podemos, el gran
estilo americano que todos deseamos en rebeldía común ( . .. ) , estilo americano
que no es posible concebir sin un conocimiento profundo del idioma".

Lo que Cardona Peña reclamaba para la esfera del arteJ hemos de reclamar
para la esfera de la vida entera. El estile americano deberá traducir W1a nueva
concepción de la vida, del mundo y del hombre; fundamentalmente, del sentido
Y ~el destino del hombre mismo en la vida y en el mundo, y del comportal'lllento del hombre ante 1a vida y el mW1do.

En el presente y el porvenir, no en el pasado, está situado, por lo tanto
el ser de América. Así lo han entendido, con rara coincidencia, los mejor~
pensadores que han pensado este problema, que es, para América, el principal
de todos los problemas por ser, nada menos, el problema de su propio ser.
. Tratando de elucidarlo, O'Gonnan expresó: "América es un proceso histónco, no un ente concJuso, algo así como una sustancia. Lo inventa y concibe
Euro~a, al principio, com~ una posibilidad fecunda, pero a su imagen y
semeJanza. Europa se. considera el albacea de la cultura universal más la
.
.~
'
mvenc10n, que no descubrimiento, es una inagotable actualización de posibilidades, como lo es la historia humana en su radical existencia. Por tanto, el
verdadero problema es averiguar qué es ir siendo América por sí misma".

S_i para O'Gonnan el ser de América se expresa en ese ir siendo por sí misma
en magotabJe actualización de posibilidades, que han de ser propias para que
se ~é el supuesto de 'sí misma" ( ''modo de la vida humana [ ... ] que hizo
posible (. , . )
e~tensi~n de la imagen del mundo a toda la T ierra y la del
c?ncepto de hJStona universal a toda la humanidad"), para Larroyo se idenw
ttfica en la realidad viviente la personalidad americana con la de sus hombres.

!ª

Es nuestra tesis. Dice Larroyo: "¿Qué es esta América a la vez idéntica y
heterogénea? ¿ En qué reside el 'ser' de lo ameris:a,no a lo largo de la historia?
¿Cuáles son los_ caracteres que delimitan el término 'americanidad'? El punto
de apoyo de la idea de amerir.anidad reside, por ende, en la realidad viviente,
heterogéne-a, múltiple, y llena de históricas peripecias, de tos hombres americanos. El tema de la personalidad americana es el mismo tema de la realidad
histórica de los hombres de América, y, a decir verdad, en sus dos vertientes:
en cuanto americanos y en cuanto hombres". Recuérdese aquí la consigna
ºhay que crear hombres, y hombres americanos". La aparente divergencia
con nuestra tesis, en cuanto lo importante para nosotros no es el hombre ame.
ricano de la historia que fue sino el de la hlstoria que será, queda aventada
~or el propio Larroyo: "Es más: la verdadera América aún no es, será" ( .• . )
~un no se ha e~resado en forma plena. Constituida por pueblos en formac1on, es creíble que el punto culminante de su cultura esté en el futuro".
En su citado libro sobre Estados Unid~, Maritain recuerda el título de un
bello poema de McLeish: "América era Promesa". Desde el principio mismo
-añade- los pueblos europeos soñaron con América como las Islas Afortunada11, la tierra de promisión ( .•• ) Lo que esperan de América es: Esperanza.

280
281

�Y quiera Dios que ese hecho crucial no sea jamás olvidado aquí". Fue ese ~1
sentido que Alfonso Reyes asignó al Nuevo Mundo: "Hoy por hoy, el Conhnente se deja abarcar en una esperanza y se ofrece a Europa como w1a reserva
de humanidad. O este es el sentido de la historia o en la historia no hay
sentido. Si esto no es, esto debe .ser y todos los americanos lo sabemos".
Tenía razón Alfonso Reyes. Todos los americanos lo sabemos. Pero sabemos
algo más; sabemos también que América no ha de ser la tierra de promisión,
la Esperanza para Europa y la humanidad, si no co:rnienza a serlo primero
para los americanos, los hombres que habremos de crear a fuerza, precisamente,
de esperanza. Para ello, previamente debemos restaurarla, devolverle plenitud de lozanía. Tal vez nadie como mi !!ran compatriota Raúl Scalabrini Ortiz
a quien en mi tierra llamé "el patriota" por antonomasia, lo expresó con
mayor claridad y más pro(undo amor: "el espíritu de Améric.a, más una idea
que una realidad ( ... ) Lo americano es temblor de idea que junta nuestra
tierra y nuestro ciclo. Es lo constantemente presente, no lo fenecido. Es lo que
está 11egando, no lo que pasó. Es lo que haremos, no lo que hicimos. Vale.mos,
no por lo que en nosotros se cierra -narraciones de despojos y su~ivo hundimiento de lo nativ&lt;r-, valemos por lo que vamos abriendo y anunciando.
Tradición de esperanza nos justifica y ensalza".
Octavio Paz concurre a fortalecer la perspectiva: "América no es tanto una
tradición que continuar como un futuro que realizar", y advierte que el tradicionalismo de Vasconeelos no se apoyaba en el pasado sino que se justificaba
en el porvenir. "Tradición de esperanza nos justifica y ensalza'\ decía Scalabrini.
En el futuro está la verdad. En sus umbrales se libra la lucha. "Ten com•
pasión de nosotros -pedía Apollinaire--- que siempre estamos luchando en tas
fronteras del porvenir ilimitado". Yvonne Picard nos aportó las luces real.
mente esclarecedoras de Husserl y Heidegger para. quienes "el porvenir es lo
que da la verdad, lo que permite el acceso al sentido de las cosas. El porvenir
es aquello por lo cual el pasado adquiere figura y forma, deja de ser vivido
para ser conocido ( ... ) Es, por lo tanto, el poder esencial del espiJitu".
Ahora estamos en mejores condiciones para entender lo que hemos venido
diciendo sobre el ser de América y su futuro.
El hombre de América se alista, por consiguiente, en )as filas de los que
trabajan por levantar un mundo nuevo frente a quienes se aferran al mundo
que se derrumba para morir entre sus escombros. Para Teithard de Cbardin
no l1abía sino dos gnipos de hombres en la humanidad: los que apuestan su
alma a un futuro más grande que ellos mismos, y los que por inercia, egoísmo
o desaliento no quieren avanzar. La sola guerra esencial, la lucha final, abierta

---clecía- es la que se entabla entre la inercia y el progreso, entre lo que se
levanta y lo que desciende.
1918 marcó en América una de las horas alta'&gt; de su destin , una de las
pocas horas de alba del Nuern Mundo.
Al dirigirse la juventud de Córdoba a los hombres libres de Sudamérica
a raíz de los sucesos del 15 de Junio de ese afio en la capital de la provincia
de ~quel _nom~re, expresó con entusiasmo y firmeza no desprovisto;; de cierta
dosis de JUveru.J candor: ..Hombres de una república libre (por prime,ra vez
en Argentina el gobierno había surgido de la voluntad popular-) acabamos de
romper 1a última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a toda,; las cosas con
el nombr~ que tienen. Córdnb~ se redime. Desde hoy contamos para el país
~na ve.rguenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las
libertades que faltan. Creemos no equivocamos: las resonancias del corazón
nos lo advierten: estamos pisando sobre una Revolución, estamos viviendo una
hora americana".
·

. En ese manifiesto, uno de los primeros documentos de at]uellas jornadas y
sm duda el de mayor trascendencia, se decía un par de otras cosas de importancia suma. He aquí la primera: "Las almas de los jóvenes deben ser movidas
por fuerzas espirituales". He aquí la segunda: "Sabemos que nuestras verda.
des lo son -y dolorosas- de todo el continente".
Los jóvenes universitarios de Córdoba no se equivocMOn. Comem..aron por
co~preoder que el hombre no es libre sino en la república libre, en el Estado
autonomo. El hombre de la colonia -poütica, económica, financiera, educacional. tecnológica ( no incurramos más en el error tan común de agregar la
palabra "cultural" a este tipo de enunciaciones pues la palabra cultura las
comprende a todas)- y naturalmente mucho más el de la factoría, condkión
de la que participan numerosos países considerados soberanos, no es un hombre
libre aunque se maneje con cierta libe1·tad -de movimientos -y palabra en su
comunidad nacional Si Ja nación a que pertenece no es libre, él no puede serlo.
Argentina aparecía como país libre desde 1810. Sin embargo, sólo en 1916
pudo considerarse libre, con todas las reservas de sus ataduras espirituales y
económicas y de la mcmalidad colonial de su clase dirigente. Hasta cntonres
no había siclo sino una colonia inglesa y una factoría de la o)igayquía prepotente y fraudulenta.
~a ~iversidacl_argentina anterior al estallido de Junio de 1918 era la vieja
un1vers1dad colomal, organizada según la mentalidad de la monarquía española
Y, 1~ reaccion3:ia oli~rquía argentina, cuya enseñanza respondí.a al tipo esco.
lastico, verbalista y aJeno a los problemas de la nación y a las necesidade.s del
pueblo. Bien supieron los jóvenes univeniitarios cordobeses que no podía existir

283

�en el siglo XX país libre cuyas universidades correspondieran a la ~entalidad
feudal, pues del espíritu que reine en los más altos ~entros de es~d10s ?e ?na
nación depende la suerte de la nación entera. Francia lo descubno medio siglo
después.

Tampoco se equivocan aquellos jóvenes que me precedieron a~nas po_r una
década, al adoptar el lenguaje directo, desechando todo eufemismo y c1rcunIoquio, para nombrar las cosas, que es modo de crearlas y recrearlas: ~ra el
lenguaje que convenía al encarar la realid~d; de cuy~ profun_do conOC11IUento,
según la expresión de Cardona Peña, surgma el estilo amencano.
Menos aun se equivocaron al reivindicar el sentido ético y los ~~ores del
sentimiento para la revolución que iniciaban. Ha'b\aron de una verguenza menos en contraste -con una libertad más; de los dolores que quedaban, en con~te con las libertades que faltaba conquistar. Más todavía: hablaron del
corazón. Palabras como vergüenza, dolores y corazón inauguraban un nuevo
estilo revolucionario, un nuevo estilo político de muy alto linaje.
Mas si en algún sentido los jóvenes cordobeses del 18 no s6l_o ~o erraron
sino que acertaron en el centro mismo de l_a, cuestión,_ ~u~ al s~t1tul.I el materialismo que a través de su última expres1on, el pos1t1V1smo, unperaba en la
república oligárquica y colonial, por las fuerz.as espirituales y el rotundo reconocimiento de la existencia del alma: ''Las almas de los jóvenes deben ser
movidas por fuerzas espirituales".
El otro gran acierto de los jóvenes universitarios de la Córdoba del ~8 fue
comprender que iniciaban una verdadera revolución que lejos de reducirse a]
ámbito nacional se extendía a todo el continente ("estamos viviendo una hora
americana"). Así lo determinaba una suprema razón: las dolorosas ver_dades
argentinas eran )as verdades dolorosas de todo el c.ontine~te. No ~ equivocaron.. en 1921 se reunía en México el primer congreso 10temac1onal de los
.
estudiantes de la Reforma Universitaria. La revolución de los jóvenes amencanos se había propagado con la rapidez de la luz. Era la luz.
En no lejana ocasión declaré que soy hombre de la ref~rma unive:-'itari~
argentina.• En sus fuentes bebí la emoción que ha mantemdo e:1cendido
espíritu durante casi medio siglo. Al clausurar el Congreso de Co~doba, ~eodoro Roca, a quien 00 alcancé a conocer_ ~rson_almente, ley~ e!
final
de la sesión del 30-31 de julio que aparec10 publicado en el diano La V&lt;n del
Interior" .de la ciudad de Córdoba, edición del día 31 de julio, y en el nú~1ero
de "Ideas,, de Buenos Aires correspondiente al mismo mes de ~~el 011smo
año ''Dos cosas en América y, por consiguiente, entre nosotros -d110 Rocafalt~ban: hombres y hombres americanos. Esto no significa -agregó- que

0:1

ª::curso

aos cerremos a la sugestión de la cultura que nos viene de otros continentes.
Significa s61o que debemos abrirnos a la comprensión de lo nuestro''.
En otros pá.rrafos, Roca expresó que la plebe se suprime tallándola en hombres ("Homocracia propone atacar la masa mediante el único método digno
de la dignidad humana: dignificando al hombre en la masa,,, diré muchos
años después) y señaló la urgencia en legislar, en legitimar lo que hay de
desigual entre ]os hombres ("Uno de )os difíciles problemas que el Código
del Hombre tendrá que acometcr es el de armonizar la igualdad esencial de
todos los hombres con las desigualdades humanas", escribiré cincuenta y cuatro años más tarde). En ese discurso, Roca formuló "la más recia imposición
de la hora: Crear hombres y hombres americanos".
Posteriormente, en Setiembre de 1920, en "La Universidad y el Espíritu
Libre", Roca expresará : ''Vivimos una llora solemne. El mundo está preñado
de acontecimientos. Está anunciado el advenimiento del hombre. Una "sed de
totalidad" abraza las almas y por el aire Ctu.7.an vientos de revolución. Es la
mutilada e.osa humana que se redime. Es el hermano que liberta, libertándose.
Mientras los hombres sigan mutilados, no aparecerá el Hombre. Cuando éste
aparezca, pleno en la posesión de sí mismo, habrá otra luz en el mundo". Ese
día--acoto- se realizará la esperanza: el nuevo mundo será un mundo nuevo.
Tal vez e.stas citas contribuyan a acabar de comprender la razón que nos
movió cuarenta y cinco años después a fundar la Casa de Cultura Americana
y a trabajar los diez años siguientes por su mantenimiento y su crecimiento.
Sabíamos que el hombre de América aún no había sido creado. No podíamos
apartar de nuestra conciencia el mandato de quienes nos legaron la. responsabilidad de intentarlo con la mayor intensidad y el más sostenido entusiasmo.
Olvidar esa obligación habría sido tanto como traicionar nuestra propia juventud, es decir, lo mejor de nosotros mismos, y desertar del más hermoso
deber que nos habíamos impuesto para la vida.
El hombre americano por cuya creación lucharíamos desde nuestro pequeño
hogar continental era el hombre integral en el que pensaron los filósofos y los
teólogos. y soñaron los poetas, el mismo al que se refirió la "sed de totalidad"
que daría fin a )as mutilaciones que había venido sufriendo la criatura humana
y a la que aspiró la revolución univerntaria del 18.
Esa revolución desembocaría en la gran revolución de nuestro tiempo, la
revolución creadora del hombre -cuyo advenimiento se anunciaba- que concebiría al hombre entero y enterizo participando activa multiple y pennanentemente en la realizarión de su propio destino. Ese destino suyo estaba en
América) no en Europa, Asia, Africa ni Oceanía. Si viviese en Africa., allí
estarfa su natural destino. Lo mismo ocurriría si viviese en Oceanía, Asia o
Europa en relación con estos otros continentes. Por consiguiente, americano

• "La Universidad de América", Acapulco, Abril de 1970, p. 15.

285
284

�había de ser el hombre de América para llegar a ser ho1nbrt&gt; del m\lndo. etapa
final de la formación de su personalidad humana y su humano destino.

Hacia el hombre americano se orientaría, pues, nuestra labor cultural. No
estábamos descubriendo la pólvora. El art. 45 de la Carta de Bo!:!:otá tenía
dicho desde quince años atrás que la educación, la ciencia y la cultura -habria
bastado decir cultura- deben orlen~ hacia el me_joramiento .integral del
hombre, "lo que significa proclamar que el ser humano no es un ente exclusivamente económico, sino espiritual en primer término'', y consagrar que el
hombre "es la resultante de materia y espíritu. lo que determina que cada ser
constituya una personalidad diferenciada cuyos derechos humanos deben ser
inviolables para que pueda rumplir en debida forma los fines de u existencia
los de la rolecti,~dad" (''La Educación", 45--48), es decir, los fines propios
de las dos dimensiones integradoras y complementarias del hombre.
En el camino que llevarla a la revolu i6n americana, el hombr de América
había ido dando pruebas de la riqueza de su ingenio, de sus facultades nea.
doras, de la fecundidad de su emoción, de la l"nergía de su voluntad.
En la poesía, cada país del continente cantó a la tierra de la •speranza y
a las cosas del hombre y del mundo con inspiración no inferior a la de otras
latitude,s. "La poesía civil de nuestro país -dice Ricardo Roja.'&gt; 2.ludicndo
a Argentina- abunda en rantos a América, y es la 'Atlántida' de Andrade
.-&lt;anto al porvenir de la raza latina en América- el poema que mejor
expresa la índole de nuestro sentimiento americano''. El mismo autor apunta:
en veinte afi.os, de 1810 a 1830, nuestros poetas cantan a Ja libertad de América Rojas opone su doctrina a los sentimentales de] patriotismo "que sólo
dan' en la acción, una política regresiva, y, eJ1 la contemplación, un arte rudimentario. Para preservarse de una y otra, Eurindia abarca lo nativo y lo
extranjero, dilatando lo Dativo a todo lo americano". El español Alonso de
Ercilla y Zúñiga había cantado en "La Araucana" a la altive-z, el valor y el
amor a la tierra del pueblo araucano con emocionado acento americano, Y lo
propio hicieron Martín del Barco Centenera cantando a la Argentina y Carlos
de Sigüenza y Góngora y Sor Juana cantando a México en tanto Andrés Bello
preparaba su inconcluso canto general a América que Pablo Nerucla coronaría
un siglo de,spués alcanzando superiores alturas líricas. Otros hombres marcan
otros tantos picachos füicos: José Hemández, José Asunción Silva, Rubén
Darío, Leopoldo Lugones, Gabriela Mistral, Manuel Gutiérrez Nájera, José
Santos Chocano, José Martí, Olavo Bilac, Walt Wbitman.
Pereira Salas considera al movimiento modernista la prim&lt;'ra doctrina estética de origen americano, cuya influencia se hace sentir sobre toda la literatura
de lengua española. Por su parte, otro crítico literario y poeta, Alfre,do Cardona Peña, entiende que nunca como con el modernismo la lengua española

286

logró 1.an gratas reveladont's, ni nunca, e-n c.ierto sentido. fue tan universal

Y conciliadora, siendo en América, en la esfera del arte una manifestacibn
abiertamente revolucionaria, que producida por ta consciente asimilación de
culturas europeas, atrapa la mecánica de sus movimientos para incorporarla
a planes de trabajo perfectamente defiuidos y fundir en una sola piei.a )os
lingotes áureos del clasicismo, la violenta y des&lt;&gt;..speranza.da crisis romántica, fa
geometría marmórea del parnaso y las explosiones sensodas del simbolismo,
sín inventar nada nuevo, pues en rigor, nunca han existido poesías nuevas sino

poetas.
La originalidad america11a que Pereira Salas atribuyó al modernismo. fue
asignada por Arciniegas al romanticismo como escuela. o tendencia. En tanto
en Alemania aparece en 1797, en Inglaterra en l 798 y en Francia en 1813, en
América se conjuga con el despertar de la conciencia americana desde las
insurrecciones de 1780 y las mis.iones científicas que tanto concurrieron a brindar una imagen completamente diferente de la que se tenía de nuestro ro.ntinente.
En literatura, como en poesía, son incontables las primeras figuras, Et peruano Luis Alberto Sánchez, el argentino Enrique Anderson lmbert, el domi.
nicano Pedro Henríquez Ureña y el colombiano G rmán Arciniegas escriben
libros que informan ampliamente sobre cada época y cada país en materia
literaria .
Guido Perocco, profundo conocedor del arte figurativo, cree que Estados
Unidos, Méxi o y Brasil son los centros que mejor lo representan, afirmando
que "en sus grandes líneas, los elementos del lenguaje figurativo moderno han
sido inmediatamente asimilados en América: el impresionismo, el fauvismo, el
cubismo, el e&gt;.-presionismo, el surrealismo abstracto han encontrado en América
un terreno virgen que ha producido caracteres totalmente americ:anos". En su
opinión, el más auténtico pintor de Estados Unidos, con fas mismas fuente;
de inspiración que Faulkncr y O'Neill, es Ben Shahn, de quien señala "su
búsqueda del hombre en un mundo nuevo, que procura descubrir en la vida
cotidiana". En cuanto al Brasil, considera a Li,,io Abrama, Cándido Portinari
y Fayga Ostrowcr los más destacados representantes que ha dado el arte figurativo moderno, artistas que incorporan elementos nuevos suministrados por la
tierra virgen americana. "El descubrimiento de este Nue\'O Mundo ---rxpresaes también, desde el punto de vista del arte fi ..rativo una conquista para el
espíritu". Durante la colonia destaca nítidamente en pintura el potosino Melchor Pércz Holguín. Maurois concede mención especial ~l retratista estadounidense Wh.istler que muere a principios de nuestro siglo. Alta jerarquía pl{istica alcanzan Diego Rivera José Clemente Orozro, Emilio Pettoruti, Pedro
Figari. En el grabado ocupa indíscutibl primer lugar el mexicano José Gua-

287

�dalupe Posada. En escultura lo hacen el brasileño Antonio Francisco Lisboa,
••o Aleíjadinho", y el argentino Rogelio Irurtia.
Arquitectónicamente América ofrece durante la colonia el estilo quiteño
-para Oribe, como ciudad-museo, Quito es la equivalente de Toledo---, el
estilo potosino, el estilo arequipeño, el estilo mexicano-cburriguell's"o que en
múltiples casos degenera en churriguerismo, luego de haber dado la majestuosa
.sobriedad del Alcázar de- Diego Colón, cuyas núnas visité muchas veces en la
capital dominicana para leer, meditar o escribir, o combina estilos como en )a
exquisita muestra de-J palacio de Torre Tagle, hoy asiento del ministerio de
Relaciones Exteriores del Perú. En nuestro siglo, la arquitectura de Estados
Unidos, Brasil y Mfaico marcha a Ja vanguardia de las fórmulas renovadoras
del arte de los grandes espacios.
Héctor Villa-Lobos, Manuel Ponce, Silvestre Revueltas y Julián Aguirre se
inspiran en motivos populares para encabezar un movimiento musical rigurosamente auténtico en los países de origen ibérico, tal como George Gen;hwin
To hace en Estados Unidos.
La filosofía y la ciencia van adquiriendo paulatina significación. En el campo

filosófico sobresalen Varona, Hostos, Dewey Henry y William James, Kom,
Vaz Ferreira, Francisco Romero, y en el científico Francisco Hemández en
pleno siglo XVI con su famoso trata.do de farmacopea indígena; José Celestino
Mutis y Francisco José de Caldas en las postrimerías de la colonia, en botánica;
Rufmo José Cuervo en filología y Florentino Ameghino en paleontología; los
hermanos D 'Elhuyar en minería; Agostino Codazzi e Hipólito Unanue en
geografía y geografía humana, respectivamente, sin perjuicio de la obra médica
del último; Carlos Juan Finlay en este mismo campo; Bernardo Houssay en
el de la fisiología; numerosos científicos estadounidenses en los de la química,
la física, la biología, la astronomía, etc.
Sin disminuir en un ápice la significación de las contribuciones culturales
que acabo de reseñar en el par de páginas anteriores, en las que la meo ión
de ciertos nombres traduce un rendido homenaje a los ilustres compatriotas de
continente que en sus tiempos y esferas de trabajo concurrieron poderosamente
a la formación del espíritu americano, sin que la omisión de otros que lo
hicieron con parejos y en casos superiores títulos importe ingratitud ni olvido,
tal vez sea en el campo político donde América haya proporcionado su más
valiosa aportación a la cultura universal.
A Estados Unidos le tocó inventar y organizar el Estado republicano de los
tiempos modernos bajo la forma democrática que poco menos de un siglo
después de instaurada Abraham Lincoln definiría como el gobierno del pueblo,
por el pueblo y para el pueblo. Desde allí cruzaría el Atlántico y posteriormente
se expandería a través de los viejos mundos y el resto del nuevo. El 27 de

288

julio de 1789 el arzobispo de Burdeos, en sa condición de relator del Comité

de Constitución, declaró que al decidir la .Asamblea Contituyente de Francia
proclamar una declaración óe derechos, seguía en ello el ejemplo de América.
"Esta noble idea, concebida en otro hemisferio, debfa preferentemente transplantarse entre nosotros. Hemos concurrido a los acontecimientos que diemn
a la América septentrional su libertad: ella nos muestra sobre qué principiosdebemos apoyar la conservación de la nuestra; y es el Nuevo Mundo, al que
-anteriormente no habíamos llevado sino cadenas, que nos enseña hoy a preservamos de la desdicha de cargarlas nosotros mismos''.
De 1731 a 1735 los comuneros del Para.guay se levantaron redamanctv mayor autoridad para el común, siguiendo Jas ideas de José de Antequerá que
había sido gobernador, Femand-0 Mompox "hablaba del poder de) común de
cualquier república, ciudad, villa o aldea, enseñando que era más 1JOderoso
que el mismo rey. Y que en manos de) común estaba admitir la Jey o el
gobernador". Existían antecedentes en la península: el juramento que en Aragón o;e exigía del. rey, a quien se le advertía que el común valía más que él
("Nos, que jwitos valemos más que V os,.} ; las reuniones vascas en tomo
del árbol de Guemica, allá m Viscaya, cuna de las libertades vascongadas;
d alzamiento de los comuneros de Castilla contra Carlos V que los aniquiló
en Villa1ar y ajustició a sus jefes Padilla, Bravo y Maldonado en 1521. El
soberano ya no sería el rey sino el pueblo desde los comuneros del Paraguay;
la Constitución, el pacto o contrato social que el pueblo soberano impone.
Para las ex.colonias de España y Portt1i,,aal las dificultades fueron mayores
que para las e..'l{-colonias de Inglaterra, pues éstas habían adquirido experiencia
en cosas del gobierno propio, en tanto aquellas habían sido gobernadas con
mano férrea desde sus metrópolis europeas. A la inexperiencia de las últimas
han de atribuirse los tituheos en cuanto a la forma de gobierno. Para ]O!.!'rar y
afiamar la independencia muchos dirigentes pensaron en el establecimiento
de la monarquía, mas el sentimiento popular siempre se inclinó decididamente
hacia la forma repuhlicana. Lo cierto es que salvedad hecha del Brasil que
optó pacíficamente por la monarquía al independizarse de Portugal, Haiti
que conoció autócratas que se titula:ron emperadores .imitando a Napoleón, y
México que hubo de soportar las experiencias monárquicas de Iturbide, también émulo de Napoleón, y Maximiliano, auspiciado por el pequeño Napoleón, el resto de las naciones americanas una vez adoptada la forma republicana y representativa no la abandonó nunca más.
Otra importantísima contribución a la evolución politica de la humanidad,
superior en sentido a la anterior, la dio América a través del cambio pacífico
de formas de gobierno. La primera Junta que sustituyó al virrey español en
Buenos Aires en 1810 para nunca más recaer bajo la. dominación de su metró-

289
H-19

�poli, quedó establecida sin dispararse un solo tiro, y lo mismo ocurriría más
tarde al independii.arse Brasil y Canadá de las suyas. Mientras la república
representativa es lYla de las varias fonnas de gobierno, sin duda la mejor entre
las experimentadas por las sociedades humanas -exduyó la bomocráti~a por
no pertenecer hasta ahora sino al campo teórico--, acerca de cuyas vutudes
se puede concordar o discordar, el cambio pacífico de un sistema político a
otro, cualesquiera estos sean, refleja un estado superior de evolución humana
al prescindir de la violencia, asunto acerca del cual me remito a un trabajo
anterior.*
Muchas otras aportaciones podrían ser mencionadas en este momento. Dele.
gando la tarea a las manos d~ los especialistas en cada sector cultural, me
limitaré aquí a destacar la significación de la independencia cultural americana
proclamada por Andrés Ilello en 1823, cuya repercusión se ewucharía en Tecientes años en lugares tan distantes como Africa y Asia. Siendo Lamine
Diakhaté ministro de Infonnaci6n del Senegal expresó claramente: "Los militantes de la "negritud" eligen aplicarse ante todo a la alienación cultural,
puesto que ella condiciona todas las demás".
Han de resaltarse asimismo las diversas doctrinas que han configurado un
bien perfilado derecho internacional americano que incluso sirvió de guía a la
organización de las Naciones Unidas. Entre ellas, con justicia han de ser se.
ñaladas las de Mariano Moreno, José C. del Valle, Bernardo de Monteguado
y Simón Bolívar sobre la unión ele los pueblos del continente, la de Benito
Juárez sobre el respeto al derecho ajeno como definición de la paz, la de
Mariano V arela sobre "la victoria no da derechos", la de Carlos Calvo sobre
ta exclusión de la fuerza en las reclamaciones pecuniarias de un país a otro
-aplicada por Drago, ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, en
1902 en ocasión del conflicto entre Inglaterra y Venezuela-, la del delegado
argenLino Manuel Quintana sobre el arbitraje obligatorio propuesto en 1890
al constituirse la Unión Panamericana y rechazado entonces por Estados
U nidos· la de Genaro Estrada sobre la autodeterminación de los pueblos;
'
la de Hipólito
Yrigoyen sobre el carácter sagrado que el hombre ha de tener
para el hombre y los pueblos para los pueblos y el deber de un país "de estar
con todos para el bien de todos".
Las realizaciones que se han visto y que en conjunto solamente constituyen
una parte del todo que podríamos llamar cultura americana en grado inicial,
no en formación pues siempre ha de estar en formación toda unidad cultural
que corresponda al espíritu vivo del hombre no han tenido vigencia únicamen•
te dentro del per'unetro continental -Buarque de Holanda reconocía que "la

* "Cultura
290

y Violencia", Acapulco, Diciembre de 1971.

República Brasileña se ha basadó sobre la constitución de Estados Unidos" y
"cuando el Brasil constituyó su república aceptó el modelo americano"- sino
que lo han trascendido, ejerciendo benéfica influencia sobre el hombre de otros
continentes según quedó comprobado en el plano político.
Preguntado en cierta ocasión Garidhi sobre cuáles eran las influencias occidentales que había sufrido, contestó: ''Dos: la de Tolstoi y la de Thoreau",
"el autor -dice Kochnitzky- del ''Ensayo sobre la Desobediencia Civil", aquel
pequeño estudiante mal alimentado que Emerson había recogido y que escribió
ese libro capital de la literatura americana, y que un buen día, por no haber
pagado sus impuestos, füe puesto en la cárcel". André Maurois, por su parte,
admitió la observación de Rappard en el sentido de que bastaba examinar una
cualquiera de las jornadas del europeo para ver hasta qué punto los productos
americaI1os, los hábitos americanos, las publicaciones americanas ( referíase natu.
ralmente a Estados Uoiclos) juegan papel en la vida del europeo. Expresaba
que en nuestra época somos civilizaciones de masas "y los americanos han sido
los primeros en producir para las masas". Ernest Van Schenck lo confirmó en
relación con Alemania: "Alemania &lt;le posguerra está mucho más americanizada
que América misma.". El propio Proust declaró un día: "Yo debo casi todo a
William James". Alfonso Reyes hizo en "Medallones" una prolija mención
de literatos ilustres sobre quienes América había ejercido considerable fuerza de
atracción.
Tenía razón y no la tenía Jacques Havet cuando afirmó que el problema
de las relaciones entre el Nuevo Mundo y Europa era en realidad un debate
interior para la conciencia del hombre occidental. No la tenía en cuanto la
afirmación suponía la adscrición de América al ámbito occidental; si la tenía
en tanto el problema era de conciencia.
Efectivamente, el problema del ser y destino de América es un problema de
conciencia. Así lo entendimos desde un principio y así lo hemos venido predicando.
Del IlllSmo modo que la conciencia individual estriba en la cenestesia, unidad
de cuerpo en el espacio, y en la memoria, continuidad del espíritu en el tiempo,
la conciencia nacional del yo colectivo se organiza por asociación de conciencias
individuales hasta definir un tipo de cultura en religión, política, filosofía, letras
y artes, decía mi maestro Rojas. Avan1..ando en la exposición de su pensamiento,
agregaba que nuestra conciencia de americanidad se funda en 1a experiencia
histórica que comprende y asimila Jo indio, lo español y lo criollo, y "se integra
por el conocimiento de l:is ajenas culturas, antiguas o modernas, orientales u
occidentales, a cuyo benéfico magisterio no renunciamos". Rojas proyectaba esa
conciencia en la escuela nueva que habría de constituirse en su torno, "no para
la variedad que son las escuelas filosóficas, literarias o artísticas, sino para que

291

�ella sirva de núcleo iniciador, a fin de que la conciencia americana organice
por sí misma su culturn". Análoga reclamaci6n hacia otro educador argentino,
Juan Mantovani, quien insistía sobre "la necesidad de despertar en todos los
grados y ramas educativos la conciencia de América, deber irrenunciable de la
escuela del Continente, si desea asegurar el conocimiento y la comprensión
entre los puebl~".
Apuntando a las naciones latinoamericanas Rafael Caldera, que luego ocuparía la presidencia de Venezuela, manifestaba que "el problema está en fonnar
una tal conciencia de unidad, una ta] conciencia de compenetración que se
imponga en la realidad americana la existencia de ese conjunto de pueblos
que teniendo muy diversas voces, representan todos un solo sentimiento y una
sola actitud".

Una gran mujer americana, Ana de Gó
M
titulado "Amer·
·
,,
mez ayorga, en un pequeño libro
ican1smo , abarcando "e) continente de uno a otro conf'm" "d
uno a otro pot "
t ,
, e
,
.. o , re enase a 1os grandes valores que han de cimentar la cultura
aut~no~a ~bre ~os que se asentaría "el nuevo mundo, el mundo de mañana"
resu tan o unpenoso a ese fin "barrer con mano firme lo
. •. ,
ocioso, lo vacuo, Jo frívolo, lo ruperficial para dar paso gasl tado, lolmutd, lo
choso lo f
d )
,
a o nuevo, o prove
'
ecuo o, o profundo lo perdurable" " I
d d .
la ve d d
ºd d
'
• e ver ª ero amor fraterno·
. r a era can a ; el auténtico espíritu dl' servicio". Para
¡" '
ces.itamos conocem
rea 12ar esto ne.
os, y para conocernos, necesitamos acercamos''.
Acerquemonos, pues, y conozcámonos para amarnos y servimos.

El brasileño José Honorio Rodrigues ponía érúasis en la necesidad &lt;le "acentuar la americanidad". El respeto por las relaciones interamericanas -decía"debe destacar las actitudes, iniciativas y hechos que forman la conciencia
americana de nuestra civilización y constituyen una garantía de los destinos
pacíficos de nuestro mundo".
Es asunto de conciencia. Aquí más que nunca la reflexión ha de ser ante
todo autorreflexión, como lo era para Kierkegaard y Nietzt;che, para quienes
comprenderse a sí mismos era e) camino de la verdad, lo que equivalía, anota
Jaspe,rs, a tomar conciencia de Ja propia personalidad.
Rigurosamente cierto es que en América aún oo hemos tomado conciencia
de nuestro ser por causa de no haber autorreflexionado seriamente acerca de la
primera cuestión que debiera plantearse todo americano: ¿ por qué y para qué
hemos nacido o viv:imos en América? Esa es la primera pregunta cuya acertada
respuesta nos ayudaría a comprendernos a nosotros mismos y nos encaminaría
por el camino de la verdad, de nuestra verdad americana y humana. Mientras
no nos hagamos esa -pregunta fundamental y no sepamos reflexionar amplia,
limpia y serenamente sobre su sentido, sin permitir la menor interferencia del
prejuicio y el recelo, jamás podremos ni siquiera aproximamos a la gran empresa de crear un mundo nuevo en el nuevo mundo.
El día que verdaderamente acometamos la tarea, entenderemos que como
todas las cosas realmente importantes de la vida humana, también este es problema de sencilla solución. Se reduce a procurar la síntesis de las diversas
culturas de América en la gran cultura americana que las comprenda a todas
sin destruir a ninguna, antes bien, vigorit.ando a cada una de ellas. Lo que
Vasconcelos esperaba de la nue\'a raza, la raza final, la ra1,a cósmica, "hecha
con el tesoro de todas las anteriores", es lo que debemos aspirar en el orden del
espíritu, que e.s el orden de la cultura.

292
293

�LA ESCISIÓN DEL HOMBRE EN LA ÉPOCA MODERNA
PoR Luis

R:ioNDA. AltR11:ouÍN
Univenidad de Guanajuato

LA CIENCIA. -Expone SherWood Taylor en su obra Pasado y Presente de la
Ciencia-, en su más amplio sentido es un método sistemático de describir
y dominar el mundo material.

Es en este sentido una reacción del, hombre frente a la naturaleza. Uno de
los modos en que se manifiesta la existencia lo constituye la ciencia. Los filósofos han estado siempre interesados en resolver la cuestión del ser de las cosas
y de su conocimiento.
La filosoffa griega consideraba que el conocimiento del mundo era un
"hacer patente", "mostrar", "poner de manifiesto" el verdadero ser de las

cosas.
El lenguaje viene siendo el recurso que utilizamos para expresar nuestro
pensamiento de las cosas; es una forma de representar simbólicamente las cosas.
Hay diversas opiniones que han tratado de determinar las relaciones entre
la ciencia y la filosofía; así encontramos una posición radical que sostiene
que no e.xiste absolutamente nada en común entre la ciencia y la filosofía,
sino que son opuestas tanto por sus métodos como por sus fines y objetos de
investigación. Otra opinión se inclina por encontrar entre ellas un acuerdo y
comunidad de intereses en diferentes aspectos.
Las tentativas han sido múltiples a trllvés de la historia del pensamiento
humano por determinar las relaciones de la filosofía con las ciencias de la
naturaleza, una de ellas insiste en que la filosofía debe hacerse científica o
empírica, lo cual significa plantear las cuestiones primordiales de la filosofía en
términos de investigación y métodos científicos. Asimismo durante la época
del romanticismo las relaciones entre el arte y la filosofía ocuparon un lugar
muy importante, y Shelling llegó a una interpretación esteticista de la filosofía.
Cuando se parte de la aseveración de que la filosofía debe hacer suyo el método

295

�cientffico y apoyarse en él, se la está subordinando a otros objetivos que no
son los suyos, pues la filosofía tiene el derecho de reclamar para sí los métodos
que requiera para sus fines específicos. C«;imo tampoco es ra-zonable tratar de
bacer que la ciencia acepte por imposición métodos y objetivos que en muchas
ocasiones le son ajenos. Lo pertinente sería reconocer que la ciencia tiene un
lenguaje propio que le permite hablar por sí misma y exponer cuáles s~n los
caminos y }as metas que persigue. Las fílosofías llamadas empíricas consideran
como inútiles e infructuosas las especulaciones que trascienden el límite ele lo
experimental, ya qne su propósito es apoyarse en los descubrimientos objetivos
de la ciencia en tener como base o sustentación el terreno sólido y firme de la
realidad cie~tífica. El positivismo Comtiano se atuvo a la observación de
los hechos dados y á la detenninaci6n de la constante y regular relación entre los fenómenos para poder preveerlos y someterlos a nuestro dominio. Si la
ciencia supone una actitud peculiar del hombre frente a la naturaleza, el fin
dé la actividad científica es e1 conocimiento. Lo que no se puede sostener por
atrevido en extremo es el juicio según el cual, el único resorte que impulsa la
investigación científica es el anhelo infinito e insaciable de conocimiento que
existe en el hombre. Pues no hay que olvidar que el deseo de conocer está
condicionado en el hombre por exigencias de carácter práctico y utilitario.

La filosofía no puede adoptar una actitud de indiferencia con relación a
los resultados y verdades de la ciencia, sino al contrario, una de sus tareas más
importantes es la de hacer una interpretación de las verdades sentadas por la
ciencia, sin pretender imponerle una metodología determinada. Concretamente
el saber científico pone de manifiesto la armonía. y concierto que privan ·en
la naturaleza. La ciencia por otra parte tiene plena autoridad para indagar
los procesos del mundo físico con sus propios medios y libre de imposiciones
o trabas. El determinismo causal admite que los fenómenos macrof.ísicos están
condicionados necesariamente por leyes mecánicas inexorables. De este modo
los. fenómenos de la naturaleza se explican en términos de relaciones c.ausales.
Lá naturaleza está formada de fenómenos, los cuales son eslabones unidos
interminablemente entre sí en la inmensa. cadena de la causalidad. Un determinismo más amplio sería aquel que considere que el mecanismo debe hacerse
eycten~ivo al ser humano, es decir, que asegure que las acciones 'hutnanas están
necesaria e inevitablemente pre.determinadas. Esto significaría que la histotia
esta(ía .re,gida por leyes estáticas tan inconmovibles cómo las que gobiernan los
fenómenos celestes. La acción humana encontrar~a la causa que la condiciona
en las circunstancias que le preceden remporalmente. El desarrollo futuro de
los acontecimientos históricos estaría predeterminado forzosamente desde el
presente. Los acontecimientos históricos no podrían menos de suceder en ~I
futuró como están determinados a suceder por las circunstancias del presente.

296

~to ~s causalidad estricta, imposible de observarse en el mundo probable de la
histona, ~ro que -~ advi~rte en el comportamiento de los cuerpos celestes.
E~ta teona detemnn1sta niega el libre albedrío, y uno de los rasgos más sublimes ~n el hombre, 1~ n:5ponsabilidad personal de sus acciones, para quedar
convertido en una maqwna que responde rígidamente a los estímulos que
regulan sus actos.
La ciencia hace referencia a una finalidad de índole teórico (que puedo
conocer), en t~t~ que la~~ se refiere a un objetivo práctico (que puedo
hacer), El propos1to de la aenc1a es la inve.stigación de la verdad• ahí termin
s tare
.
'
a
u
ª en sen_ti"d estricto.
En cambio, la .técnica como la aplicación
práctica
de la. verdad, científica a las necesidades de la vida humana co m1enza
·
d ond e
termina aquella.

º.

Sus respectivos dominios están claramente delimitados tanto por Ja actividad
que las ocupa, como por ~as ~etas que tratan de alcanzar. No es posible, sin
em~o, ~up~e de la ciencia como si se tratara de una ínsula apartada del
med:o s&lt;_&gt;eial, smo por el contrario, es afectada por condiciones que provienen
del am~1to externo. En sus inicios, entre los griegos, ciencia y filosofía eran una
Y la: m1Sma cosa, perseguían. un mismo fin: el conocimiento del universo. Es
f~c~ble pues, que la primera actitud del hombre hacia el universo haya consistido ~n un saber contemplativo y estático; de lo que se tratab:i era de
descubnr la verdad última de las cosas y hacerla ohjeto de su meditación.
En el m~~evo se hizo de . Dios la verdad fundamental en que el hombre
permanec10 absorto. A partir de la llamarada del renacimiento se hizo manifiesto el carácter dinámico y progresivo de la ciencia. Su verdadera naturaleza
no era la de extasiarse en verdades perennes, sino la de evolucionar en Ja
adq~~~ión de nuevos conocimientos. Con esto la ciencia fue perdiendo su
condic1on puramente contemplativa. Ahora con el auxilio de la razón el
hombre se propone conocer el universo, y así mismo como un reflejo de a~uél.
El hombre es concebido como un microcosmos en que se manifiestan en
pequeña escala las fuer.la.S que en forma mayúscula actúan y obran en la
naturaleza. El ser humano, piensa la filosofía na·turalista del renacimiento
, 1a en que se expresa en pequeño la vida divina del todo.
'
es una particu
Naturalismo y humanismo aparecen juntos en la época moderna. El hombre
es ~n miembro de ese universo considerado como una unidad dinámica y
re~do por fuerzas y leyes que le son inmanentes. Por tal motivo, el hombre
qU1e~ penetrar y esclarecer por medio de la razón la legalidad y annonía
del mundo físico. Vuelto el hombre hacia el mundo material y un tanto
~ejado de la divinidad, comienza a explicar clara y distintamente, con términos
ngnrosamente racional y matemáticos los procesos regulares del mundo físico.
El nominalismo Occamista repercute en los siglos siguientes al quedar redu-

297

�cidos los fenómenos físicos a simples símbolos matemáticos. Galileo expresa la
naturaleza simbólica del conocimiento cuando afirma: "El libro de la naturaleza está escrito en signos matemáticos". El nominalismo del siglo XVII estaba
de acuerdo con el carácter matemático del mundo natural.
Cuando el hombre emprende la indagación de una realidad distinta de él
mismo tiene que reconocer el hecho metafísico fundamental de que ''el mundo
exteria'r" tiene realidad por sí mismo. Admitir la hipótesis metafísica de la
realidad del mundo exterior, significa que toda investigación orientada al
conocimiento de un orden legal en la naturaleza, supone necesariamente la exis.
tencia de un mundo real externo en que está sustentado. Si no fuese así, sin
este postulado, las bases en que descansaría la ciencia serían inestables, su
destino no podría ser sino bordar en el vacío.
Así pues, el espíritu del hombre de ciencia lo lle~a a rechaza_r- el idealismo
extremado de Berkeley, que reduce el mundo extenor a puras _ideas o _representaciones de nuestra conciencia {Esseestpercipi) para 1::ónfenrle realidad Y
subsistencia al mismo. Esa realidad, que es el mundo extrínseco, es considerado
por la ciencia como mensurable, puesto ~u~ su naturaie a es básicam~nte
métrica. Por consigtúente el rasgo caractensbro de la Tealidad de u~ _objeto
físico es ser eminentemente cuantificable; la realidad del mundo fo1co no
puede ser sino susceptible de mensurabilidad. Si se parte de la realidad de
que existe un orden y una uniformidad en los fenóm~nos de la. natural~~ se
refren_,da la seguridad de que hay una legalidad o con1unto de leyes que ngen
el acontecer natural. Todo lo cual significa que esa. regularidad en los fenómenos de la naturaleza queda explicada por el principio de causalidad, de que
todo cuanto sucede en el universo tiene necesariamente una cau~. Hay por lo
tanto una equivalencia entre legalidad y causalidad, esto es, entre ley Y causa.
No e; posible entonces suponer un orden en el universo, si no existe la cate~oría
de causalidad, como forma a priori del entendimiento que introduce la legalidad

7

en la naturaleza.
,
La causalidad es el fundamento de la teoría del determinismo. El determinismo de carácter teológico reconoce que Dios se manifiesta en el mundo
mediante sus obras y vestigios Aún siendo así, se tendría que admitir que sus
manifestaciones también están sujetas a investigación. Las explicaciones teológicas del universo mantienen su autoridad en un campo diferente del de la
ciencia. Si partimos de un enfoque científico, los fenómenos que suceden en
mundo macrofísico son eslabones de una cadena de causas y efectos. Los fenomenos del mundo natural sujetos a investigación científica se reducen a relaciones de causalidad inmanentes a ellos mismos. Por ello, los métodos científicos
wn los únicos medios que nos permiten la posibilidad de conocer los aconte-

;l

cimientos que se fundan e1i relaciones causales.

El azar se refiere a aquéllo que ocurre de una manera no necesaria es decir
contingente. Es algo que acaece simplemente porque si. Si el azar' fuera el
f~ctor determinaote de todo lo que sucede en el mundo físico, no habría en él
SIDO el caos y el desorden más absoluto. Estaríamos entonces, frente a un
mundo en el que no habría ni regularidad ni uniformidad, ni estaría sometido
a leyes. Existe también una clase de azar que se expresa matemáticamente en Ja
teoría de las probabilidades y que ha sido utilizado como el fundamento de
los métodos estadísticos. Cuando son lanzadas varias monedas al aire no es
pos!ble determ~n~r de un modo cierto y seguro cuántas serán águila y ~uántas
seran so~. Lo u_mco que puede ser determinado con cierta probabilidad es la
frecuenc1a rela_tiva de_ las di~ersas combinaciones de águila o sol que se pueden
dar al ser arroJadas cierto nwnero de monedas un cierto n{1mero de veces. Los
acontecimientos del mundo macrofísico están gobernados por relaciones causales.
Por esta ~azón ha podido e1 hombre llegar a conocer y dominar la naturaleza.
Las relaciones regulares de causa y efecto que tienen lugar en el universo son
rel~ciones deterministas que a,;eguran su conocimiento de una manera ~bal.
As1 pues, hay una dependencia de cada fenómeno con relación a todos los
demás. Laplace en su ensayo filosófico sobre las probabilidades expresa: "Una
inteligencia que conociera en un momento dado todas las fuerzas que actúan
e~ la naturaleza y la situación de los seres de que se compone, que fuera suficientemente vasta para someter estos datos al auálisis matemático, podría ex.
presar en una sola fórmula los movimientos de los mayores astros y de los
menores átomos. Nada sería incierto para ella, y tanto el futuro como el pasado
estarían presentes ante su mirada". En esta fórmula se encuentra la afirmación de un determinismo radical.
La causalidad significa la relación que descansa en el influjo de la causa sobre
su efecto. Ordinariamente se entiende por causalidad, el nexo en virtud del
cual, el efecto depende de una rausa, sin embargo, el término catLc;alidad designa
sobre todo la virtud ontológica que..brola de la causa; aquéllo que da o transmite el ser a una cosa, lo que tiene la capacidad de causar. Por el contrario
p:tra el investigador de la naturaleza, la idea de causa queda restringida a l~
explicación de todo cuanto acontece en la (¡Sfera del mundo físico, de los cambios
y movimientos que en él se operan: es decir, en el dominio de- la causalidad
natural todo fenómeno recibe su ser de una causa, todo acontecer natural es
necesariamente resultado de una causa de la cual depende íntimamente; en
otras palabras, los hechos físicos adquieren realidad explicativa en cuanto se
haya determinado clara y distintamente la causa necesaria de su producción. La
causalidad es pues, el enlace que existe entre una causa y su efecto, en virtud
del cual el antecedente produce actualmente su consecuente; desde el momento
en que la esfera de la naturaleza nada acontece al azar, fortuitamente, sin una

299
298

�razón de ser, los efectos son consecuencias producidas necesariamente por causas
naturales. Seg(m esto, en el mundo físico ningún efecto puede ser producido
por una causa que no le corresponde de suyo, sino que tiene que existir una
conexión unívoca entre causa y efecto, de tal manera que causas iguales, den
lugar siempre a efectos iguales, o sea que es imposible que una causa natural
pueda originar un efecto díferentc del que en realidad produce; pero en todo
caso, todo efecto es siempre lo que es por una causa de la cual depende
necesariamente, y en la cual el efecto encuentra la razón suficiente de su
existencia; lo que quiere decir que la causa es lo que le confiere el ser al efecto,
lo que hace que un efecto sea. Todo efecto necesita de una causa para ser; de
acuerdo con lo anteriormente dicho, resulta que el efecto tiene un ser distinto
del de la causa de la cual depende. El efecto dedva su ser de una realidad
difert"nte de sí mismo, con lo cual guarda una relación de dependencia.
Podemos deducir que entre los rasgos más sobresalientes de !a_ causa están,
el poder ejercer una influencia rea] sobre d efecto, que el efecto es reaJmente
distinto de la causa y que el efecto t&gt;Stá unido a su causa con nexo de dependencia. El roncepto de causa en general, es uno de los primeros con que cuenta
la razón ; la multitud de experiencias en le orden físico, ponen de relieve que
detenninados hechos causan otros y que por lo tanto, no son independientes sino
dependientes. Posterionnente, la razón descubre que los fenómenos fisicos no
pueden detcrminaISe por sí mismos, sino por otro ser de que dependen y a quien
deben su existenaia, al ual se le conoce como causa.

El célebre jesuita y teólogo español Francisco Suárez S.

J. (15.J.8-1617)

llamado el Doctor Eximio, es el I'Ppresentante-- más sobresaJirnte de la escolástica
restaurada del siglo XVI, época en la que destaC'".aron principalmente los teólogos
españoles. El granadino es el centro de este movimiento de restauración de la
escolástica que tiene lugar en España y termina en el Concilio Tridentino.
Suárcz se encuentra con una escolástica anquilosada, osüicada, perdida en una
multitud de comeRtarios, polémicas y argumentaciones y cuya enseiianza se
realizaba en una forma monótona y rutinaria. El pensamiento esco1ástico con
que se tuvo que enfrentar Suárez, daba la impresión de ser un muerto en vida,
incapaz de renovarse y florecer y cuyos dfas estaban contados. España al convertir..e en el principal bastión para impedir el avance del movimiento de Reforma, tuvo a cambio de ello, que aislarse intelectualmente, perdiendo así, la
oportunidad de entrar en contacto bastante con las ideas científicas y filosóficas
modernas, que estaban revolucionando el pensamiento en Europa. Se volvió a
hacer objeto de consulta a las obras filosófiGIS más representativas de la escol~tica medieval, para buscar en ellas las ideas y conceptos, que al mismo tiempo
que enriquecerían doctrinalmente la teología católir.a, fuesen las armas adecua.
das para defender el catolicismo.

300

El Oocto1· Exrm10
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º canzan su umdad en la un "d d
cnst1ana, que hace de Ja teología un saber d D"
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discusión filosóficas. Respecto 1
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a pro cma de los universal S •
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cuantificada const·t
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·,
afü:rna que los únicos princip" .
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ios tn iv1 uantcs son los 1
'
cada substancia.
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a· ·a

Suárez dedica una de sus investigaciones a

.

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, ' preCisar el asunto acerca de "las
ª• ,e r caracter abstract
·
d e causa, adjudicando su · estu
r
1
,. .
o y uruversal del ()onccpto
· e lo a a metaftStca • entre 1
para hacer del concepto de causa im ob.
l
.
~ razones que aduce
"primero, porque la misma n . • d
Jeto &lt;e cons1deracmn metafísica, están:

OC:JOn {' causa o causalidad
r
el ser en cierto grado y es menester ex lica .
·, • co~o &lt; i~n participa
segundo. porque b misma
J'd d
P
r en que consiste dicho grado;
causa J a es a man a de
.d
uanto tal, pues 00 se da UJI s q
. .
prop1e ad del ser en
'
er ue no participe en l d l
sa; te,rcero, JX&gt;rque es propio de· J • .
d'
a go e concepto de cau,
a c1enc1a estu tar las causas de su objeto"
EJ celebre filósofo, jcsuí1a español tuvo ta b',
.
contrar una idea general de cat,·sa ' . . m ien como preorupación, en~
que Stn'lese para cxnr
I
1as causas particulares
E
··r icar os conceptos de
. ocuentra que la más adecuad d f .. ,
es aquella que utilizan frecuentemente al
'
a e irucmn de causa,
aquelJo de lo que algo depcnd
_gunos mod m
. os pensador ·s: "Causa es
e propiamente" (Investi
·
Sección 1I pág. 119) Sin
b
S ,
.
gaciones Metafísicas
'
·
cm argo uarcz prefiere dcf · l
'
causa dejando asentada la idea g neral
.
.
. uur e concepto de
Así afirma: "Causa es un p . . .
que me10~ uva a lo que se va a definir.
rmcip10 que omumca p •
cosa'' (Investigaciones Mctafi1s1·cas S . , IT •.
ropiamente el ser a otra
, • ecc1on
pag 119) L
que es cJ principio qu da o tr
.
'
.
. • a causa en cuanto
.
ansrmt. a otra osa su ser . .
"bl
ninguna cosa que no haya recibido
d
' rs impos1 e pensar
F
u ser e una causa de I
I d
rec·.uentemente se fonimla el principio de causalidad d" . d a cua epende.
empieza a ser tiene una c.ausa, pero no es utili. l.,f , 1c1en o que t~do Jo que
7.a e, porque el comienzo tem-

d

301

�poral del universo se sustrae a nuestra comprobación experimental. Por eso es
preferible formularlo de la siguiente manera: Todo ente contingente es causado. El concepto ente, ha de entenderse aquí como realmente existente ; causado significa más exactamente originado, producido por una causa. Así pues,
la noción que según Suárez siJVe mejor para definir el concepto de causa,
es aquella que considera que todo lo que existe realmente es producido por una
causa de la cual depende. Es algo claro al entendimiento que todo lo que tiene
una existencia real y contingente, Je ha sido comunirado el ser de algo, o sea
de una causa.
Los escolásticos consideraban el principio de causalidad como un axioma no
sujeto a discusión alguna. Pero se atuvieron a la división de las causas que
Aristóteles hizo sin lle ar a estable er la diferencia entre el principio de conocimiento y el conocimiento de la causa. En Aristóteles y en la filosofía escolástica, causa es todo principio del cual depende la existencia de un ente contingente. Suárez se pregunta qué significa "depender de otro"; a esto responde
que "causa es aquello de lo que algo depende propiamente". La causalidad
es por consiguiente, la razón ontológica de lo causado, o sea, que la causa
y lo causado nw1ca son idénticos, precisamente porque entre ellos existe una
relación de dependencia. Esta relación de dependencia, afinna Suárez "significa que para la causalidad es menester que el ser que la causa esencial y
primariamente comunica al efecto sea producido por la misma causa y, por
consiguiente, sea un ser distinto del que la C'.ausa posee en si mismo" (Investigaciones Metafísicas, Sección II, pág. 121). De esto se colige que en el pensamiento suareciano, ser causa significa ser algo distinto de ser efecto; lo causad~ es así el efecto de un agente causante responsable de la transformación
a que ha sido sometido. Si la causa es la que transmite a otra cosa su ser,
"toda cosa que comunica el ser a otra a manera de principio esencial y extrínseco, lo hace produciendo el mismo ser que comunica; y así es como siempre
transmite un ser distinto del propio que posee en sí; y esto es exactamente
causar y producir" (Investigaciones Metafísicas, Sección II, pág. 121).
Lo que hace que exista una relación de dependencia ontológica entre la
causa y el efocto, es que la causa comunica al efecto un ser distinto del que
tiene de suyo. Pero es bien sabido que la noción de causa en la filosofía y en
la ciencia no es una mera derivación del acto de rausar. Por otra parte
teniendo la causa una multitud de significaciones, es muy difícil llevar a cabo
una reducción a un concepto único y por último, la noción de causa no
constituye un problema aislado, sino una idea central que se enlaza con las
más importantes cuestiones de la filosofía y en particular con el problema
de la razón.
En la época contemporánea el desarrollo adquirido por la industria, la tee-

nología y la ciencia, han contribuido a fragmentar al hombre como individuo;
éste ha dejado de ser algo indivisible y estamos asistiendo a su desintegración
como ser humano. Atomo es lo "indivisible", lo "incortable". Los átomos eran
considerados por los antiguos representantes del materialismo como las partes
pequeñísimas- no susceptibles de mayores divisiones, eran las últimas partes
indivisibles de la materia. El término latino individuum significa en sentido
físico, lo indivisible, es decir, .Jo que no puede ser cortado o fragmentado
ulteriormente. La característica fw1damcntal del átomo, pensaban los griegos,
era su indivisibilidad. El átomo era lo indivisible. De tal manera que "individuo" y "átomo" quieren decir lo "indivisible". El átomo individual y el
individuo humano han dejado de ser indivisibles.
La ciencia física ha determinado la desintegración del átomo en electrones,
protones, neutrones, etc., por otra parte el hombre como algo individualmente
único ha dejado también de ser indivisible, su desintegración como ser humano
procede de] alto grado de especialización que priva en el trabajo tecnológico
y científico de los países más avanzados en el aspecto industrial; por eso,
dividirlo significa destruir su integridad como ser humano. La indivisibilidad
es la cualidad distintiva del hombre como individuo. Su estructura es integral,
única, singular. El hombre como ser individual se nos presenta como algo
coherente y macizo. La acción desintegradora de ]a tecnología y la industria
sobre el hombre individual, consiste en incrementar la especia lización, o sea,
las ualidadcs funcionales del individuo, dejando en cambio que sus facultades
propiamente humanas se vayan muriendo. Lo que importa es fomentar ~I
ejercicio mecánico de una actividad característica del hombre en el trabajo
con el fin de aumentar la producción en beneficio de las ganancias. Automatizar ciertos movimientos del hombre en el trabajo técnico equivale a mutilarlo
como individuo, para convertirlo en una función especializada. Individuo sig11ifica etimológicamente indivisible. Pero la realidad es que el individuo no ha
podido escapar a los efectos de la especialización, que lo ha escindido como un
todo, como un ser humano integral, para convertirlo en funciones técnicas
específicas que desarrolla en su trabajo.

En el año de 1931 fue publicada una obra de singular importancia del
filósofo Oswald Spengler titulada "El hombre y la técnica: Contribución a una
filosofía de la vida". En una concepción optimista acerca de lo que es la civilizaci6n, se afinna que es un proceso de desarrollo encaminado hacia una meta:
el mejoramiento de la humanidad. Esto equivaldria a alcanzar en un futuro
imprevisible "una perpetua felicidad de razas y de pueblos, estados y religiones".
Sin embargo, Spengler insiste en definir al hombre como "un animal feroz, cuya
vida consiste en matar''. El instrumento que asegura la existencia del hombre
en lucha con el mundo es una técnica consciente y voluntaria, el uso de la mano,

�la posición de la cabeza y el caminar erecto. El hombre comienza a valer5e de
instmmentos que significan una prolongación de sus funciones _naturales. Su~ge
eJ hombre como el artífice que crea instituciones, artes y doctrinas; se orgamza
políticamente en ciudades y estados. Se construye un ~un~o artificial de i~eas,
valores, técnicas y ciencias, El hombre es un rcvoluc1onano que ha cambiado
su estado natural por un orden civili7.ado. Pt&gt;ro ha llegado a un punto en que
él mismo se ha sometido a ese mundo no natural; se convierte en un esclavo
de su propia creadón. No puede escapar de ese mundo artificial que ha c,reª?º·
De creador de un mundo de cosas artificiales se vuelve esclavo de la maquma
hasta tomarse en una pie;,.a de ésta. Va perdiendo su identidad consigo mismo
como un ser humano, como una entidad, para tornarse en alguien que lleva Y
desempeña en su trabajo una ''función técnica específica" de una manera uniforme y automática. En la sociedad moderna se ~~ifiesta cada vez ~n ~ayor
grado una tendencia a estandarizar los gustos, af1c~ones, modas y d1:c~1ones
de las personas mediante productos tipificados, dcstmados a las co]ecti~da~es.
La televisión y la radio contribuyen a crear un mundo de entes falsos Y fingidos
en sus actitudes y sent.íroientos a través de los anuncios publicitarios, los que
por sí mismos están señalando cuáles son, los que confomie ~ los interes,es de
las empresas comerciales consideran los deseos y las prefercnci~ de l.os nucleos
de consumidores. Poseer un automóvil último modelo o una res1denc1a en tal o
cual zona de una ciudad, es un caro anhelo acariciado por mucho tiempo por la,
clases populares. El cine y los cómicos también mu~u:an una inclinación _muy
ma.rcada a inventarle al público una realidad arhfietal y aparente mediante
escenas., acciones, actitudes y seres que realizan ha:r.añas muy por encima de las
posibilidades humanas. El propósito es aislarlo del mundo significativamente
humano que le es propio para introducirlo en un orden_ de cosas y proezas que
no es el su-v-o· con esto el hombn- pierde su configuración humana por W1a
inventada, de;naturalizada y falsa. Lo importante sería enseñar a los demás
a ver las cosas en su dimensión natural y humana y no en planos desorbitadamente deshumanizados carentes de realidad e inaccesibles a los conceptos que
el hombre tiene del mundo y de 1a vida.
De esta manera las novelas televisadas o impresas presentan estércotipos deshumaniudos que actúan de acuerdo con gufoncs prefabricados y conforme a
posturas y movimientos sofisticados. Lo natural e~tá totalmente ause_nte tanto
del argumento cor"r10 de la acción. Lo que se persigue es que las revistas, pasquines y novelas se co11viertan en auxiliares de gran valor para modelar la personalidad ele los individuos conforme a aquellos patrones dr conducta que se
manifiestan en actitudes y movunientos que han de ser copiados o imitados.
La estandarización es un hecho que a\'anza y progresa &lt;le un modo inusitado
como un círculo que trata ele envolver a la sociedad contemporánea.

304

Tal parece como si apartarse de lo común, o sea, la originalidad, que es una
de las notas distintivas del ser humano estuviese dejando de ser un anhelo para
contentarse con la uniformidad. El hombre individualmente ronsiderado sería
sustituible por otro como Ja pieza de una máquina que se llegara a estropear.
Ecito significa que este hombre al poder ser suplido en el trabajo específico que
desempeña se le está anulando su individualidad. Se podría hah]ar de un
int l'(.'ambio de funciones, a tal grado que todo individuo sería un ser para ser
reemplazado. en cuanto que representa una función personalizada que participa
de una función especializada. que realizan de un modo unifonne todos los
individuos de un mismo oficio o trabajo. El hombre como algo singularmente
único que no puede ser reemplazado por otro, es sustituido por la (unción
especializada común que Jo enwelve, para así caer en el anonimato en que la
personalidad queda soterrada. El poder enajenante que la cspeciafü,.ación ejerce
sobre el individuo ha llegado a despersonali7..arlo a tal punto, que ha dejado
de ser él mismo, perdiendo su identidad como un ser hulll.'.lno concreto quedando de esta manera anulado como una singularidad humana única. Para
lograr este objetivo las grandes c•mpresas industriales procuran que los trabajadores en su doble aspecto anímico y corporal encajen ('Il el impeJWnaJ riLmo
de producción de una factoría. El individuo se convierte en una pieza sustituible
dentro de la gigantcoca maquinaria de la producción en serie. La producción
racionalmente programa&lt;la y la rapidez con que se desenvuelve el ritmo de
trabajo, ejerce su acción alienadora sobre el hombre absorbiéndolo casi inte.
gra.Imente- y sacrificando el tiempo que debiera dedicar a la familia.
Si durante varias horas al día por muchos años un hombre reali7.a una función C'.spedali7.ada &lt;Jue lo rnanliene fuera de casa y Jo ocupa por completo, no
puede ;:\I llegar a su hogar tener la paz y la tranquilidad de ánimo convenientes
para ttansforrnarse de pronto en un ser humano. Su vida transcurre monótona.mente de su traba jo a su casa y viceversa, enfrentado a la rutina uniforme de
su trabajo diario y a los quehaceres recompensadorcs de la casa durante los
fines de semana. El conocido fil6sofo Georg Lukac en el capítulo titulado
..La fisonomía. intelectual de las figuras artísticas'•, de su ma~ífica obra, Pro.
blcmas del Realismo, expone una crítica de los prejuicios existentes en la
sociedad capitalista; entre otros, la de.spersonaliz.ación por la uniformidad, por
la falta de variedad. ''Constituye -dice Lukac.,;--- un prejuicio burgués muy
extendido en que lo bueno, lo corrccrn y. en una palabra, lo positivo es uruforme.
monótono y no susceptible de una variación por personalidades que sólo los
errores y las desviaciones, respecto de lo justo so11 variadas. diferenciadas y
personafos. Este prejuicio tiene hondas raíces en la conciencia burguesa. Proviene
de aquí el queJ en la sociedad q1pitalista, el individuo que piensa por cuenta
propia haya de encontrnrse necesariamente en oposición con la sociedad capi-

305
H-20

�talista y sus dogmas aceptados". Lo que actualmente se conoce con el nombre
de modas, ya sea en el vestir, en la forma de pintarse los ojos o de usar el
cabello, son usos o modos que se pone.o en boga err una determinada época
y nación, Pero para divulgar un modo o uso, es decir una moda, en una cierta
época, se requiere crear tipos wiliormes y estandarizados, que respondan al afán
de novedad ele los grupos humanos, aunque no resuelvan ninguna necesidad.
Las novedades en la moda no están en la mayoría de los casos en función de las
necesidades humanas, sino de las utilidades y ganancias que producen al fabricante. Las modas uniforman el comportamiento de las gentes, no así el gusto,
que se mantiene en ca&lt;la persona por encima del paso de aquéllas, como una
fonna origina] e individual de apreciar y elegir. La wiifonnidad que producen
las modas hace que las personas pierdan aquello que tienen de singular y propio
y quedan absorbidas por la estandarización ímica. La fisonomia de las manos
de una mujer se despcrsona!i7.a al maquillarse, anuinando su aspr,cto particular
y característico. Las causas que intervienen en la desintegración del individuo
van desde la cspeciafü.ación y la mecani1.ación hasta la estandarización con las
consiguientes formas de enajenación que han producido en la época moderna.
La escisión de la personalidad es un fenómeno producido por la creciente
trndrncia a la comercialización. En la sociedad contemporánea todos en mayor
o menor grado tienen que vender su personalidad. El liberalismo económico
propio del capitalismo incrementa la Jjbre competencia comercial. En la sociedad actual la ley de la oferta y ta demanda se convierten en el principio rector
en lo económico, cultural, etc. No hay aspecto de la vida humana que no esté
sometido a trato comercial y a compraventa. El valor de una persona lo determina su capacidad para ofrc ersc en un mercado competitivo. Su éxito estará
condicionado por la aceptación de su personalidad entre sus semejantes. Todos
tienen que venderse, el gerente de una compañía, el maestro de una institución
de educación superior, el médico y el soldado. To&lt;los tienen que corresponder
a la demanda. No son las facultades propias del individuo, como la inteligencia,
el carácter o la voluntad las que le confieren su valor, sino el éxito que tenga
su personaJjdad en el mercado. Lo que se valora no son las cualidades que
reúne la persona, sino el recibimiento real y observable que se le confiere por
la sociedad en que se desenvuelve. Si una persona tiene éxito es valiosa; si
carece de él, su valor es nulo. El hombre individual al reducirse a una
mercancía sujeta a los cambios de la oferta y de la demanda, a los vaivenes
del mercado competitivo, rstá perdiendo su identidad consigo mismo, para
convertirse en una cosa que tiene precio y que puede ser comprada y vendida.
La conciencia del valor de sí mismo se va aniquilando gradualment hasta
quedar reducido a un conjunto de funciones que uno puede realizar y vender.
Así como yo, también los demás individuos son vistos como mercancías, en

306

su parte que puede vender, pero no como seres humanos
puede
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S
. d l
' en su parte que no
.
~en erse. . e pier e a idea de que el valor de la persona reside en el
nnperabvo de F1cbte • "sé eI que e "
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res , para ena Jenane en el principio de la
o erta y la demanda que domina en el mercado de libre camb1'0· "se , l
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~ qweras . ¿. o a ra una cualidad de la persona que no ueda ser
c1able, es decll', sujeta al cambio? EJ ser humano tiene unp valor m::a:~que se encuentra en las funciones estandarizad
,
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as que comparte con otros
. que pone a la venta para su compra. Pero existe una parte incan ·eable en
el hombre, que es su valor como individualidad única, no reductibl J •
función colecti
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e a ninguna
.
v~cnte est.an ariwda susceptible de alienación. Es la arte
co;erc.i.al y funcional. del ser humano la que tiene un valor no ii1divfdual
o e venta. En la sociedad capitalista, donde priva e) libre camb. d
10
candas el h J
1
'
om Jre a ser considerado como mercancía, se
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1 e mercon~ertido en cosa, en un medio para incrementar las uti~~:;:a d:I que~a1
mediante su explotación. En la etapa del
·1 Ii
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.
cap1ta
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cap1 a smo 10 ustnal la técnica ha
enaJena o al hombre aJ convertirlo en u
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,
'
.
, .
na pieza mas que se ªJusta a la
~quma.. ~lgunos pensadores de la época moderna ban considerado ue
ruma :sp1~tual del hombre occidental obedece a la influencia alienad q
la
sobre el CJcrce este mundo dominado por la má .
J
, ora que
. d lh b
quma y a tecnologia De tal
~o o e om re contemporáneo se siente más inclinado a idolatrar lo¡ valores
instrumentales que a los puramente espirituales No se puede d e
•d d · 1 •
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· es onocer pues
q ue en J
.
a SOCie a 10c ustna 1 contemporánea la tecnolocña act ,
fuerza de e ·
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u::i corno una
na1cnac1on. u presencia en todos los aspectos de la
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ha d t
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1 • • .
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vi a 1Umana
cnmna o que os mdwtduos hayan ido perdiendo paulatinamente el
valor de la soledad y de la r~lusión en su interioridad. La máquina está present~ ~r todas partes: la rad10 y la televisión eomo medios de comunicaci6n
m~1va mtroducen u~a propaganda falsa que está presente en todos los tratos
sociales. La tecnolog,a ha acortado las distancias entre las
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El contacto cotidiano entre los hombres que se verifica a traves
• ¡ .
e e aparatos

307

�mecánicos, tiende a anular en mayor medida la comunicación con el prójimo,
con la parte humana e individual. En la sociedad contemporánea, el hombre
será el artífice de su futuro, tiene dos opcione.s: abandonarse al poder enajenante de la tecnología dejándose dominar por las máquinas producto de su
creación, o bien utilizar la tecnología como un instrumento de integración
cultural y económica entre los pueblos y los hombres, pero manteniendo su
señorío sobre sus creaciones. La fuerza absorbente de la tecnología lo anula
como ser humano individual; mientras que la tecnología puede servirle como
fuerza de integración, para superar el aislamiento cultural y comercial entre
las naciones.
Entre las diferentes formas de desintegración de. la individualidad del hombre contemporáneo, se encuentra la tecnificación, que propende a invalidar
la personalidad, dividiendo al hombre en funciones colectivas uniformes. Esto
produce un divorcio entre la singularidad como nota distintiva del ser humano
integral y la escisión que en la personalidad humana ocasiona. convertirlo en
funciones técnicas específicas. La especialización impulsa el desarrollo de esas
funciones colectivas uniformadas para dividir al hombre, como algo integralmente único, en fwiciones colectivas especializadas.

I

Sección Segunda
LETRAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Ana para escaparse del mundo materialista en un mundo espiritual Como
se ha dicho, esta novela "sin ser anticlerical, nos ofrece el espectáculo de
una Iglesia tan entregada a las actividades mundanas que los principios dogmáticos se degradan y sus representantes se muestran en exceso ambiciosos
de poder, prevaricadores o en el mejor de los casos -el obispo Camoiráninoperantes ... " 11 Lo curioso es que la verdadera buena persona en la novela, Frígiles no recibe más atención ni de Ana ni de otras personas. Cuando
toda la Vetusta abandona a Ana, él es el único que no lo hace. En efecto,
él trata de evitar el duelo entre Víctor y Alvaro mientras Fennín hace todo
lo posible para lograrlo. A pesar de esta crítica mordaz de la institución religiosa
de sus clérigos hay que apuntar que es evidente que Alas no critica a la Iglesia
en general, ni es anticlerical. El obispo está pintado de una manera simpática, y los dos curas parroquiales que se menáonan brevemente no reciben este ataque del autor. Así, hay que recapitular que Alas sólo habla
de cierta Iglesia y de cierto clero -el alto clero- que es una verdadera
deformación de lo que deben ser la Iglesia y la religión. Es decir, es una
obra moral aunque el autor no ofrece ninguna solución. Está satisfecho de
apuntar los malos de esta sociedad pero la preocupación moral de Clarín
se disfunde por toda la obra. Por las actitudes de don Pompeyo y del obispo,
Alas nos dice que pueden existir otras formas de la religión u otras fonnas
del amor; desde el amor de la familia y de la humanidad, pueden surgir
otros atributos positivos como la generosidad, la caridad y el respeto por la
humanidad. Con esta crítica Alas ve un vehículo excelente para la reforma
social y religiosa.

Además, hay que apuntar que este tema de la religión tiene un positivo
valor literario en cuanto al tratamiento que le da el autor. Alas empieza
a criticar un aspecto despreciable de fa sociedad vetustense. Su propósito
es moral. Sin embargo, ha escogido un tema q_ue hasta hoy día se trata
por autores porque la religión o má.5 bien su degeneración es un problema
universal que sigue molestando a la sociedad moderna. F.s un tema vital
porque desde los problemas religiosos han surgido los problemas políticos y
sociológicos que han resultado en el estallido de luchas casi eternas en Irlanda, en Asia y en el Oriente-Medio. Aquí se ve claramente hasta qué
punto puede degenerar la cuestión religiosa. Por tener una atracción universal este tema tiene su valor literario.

11

444

SERRANO

PO N Cl!LA,

p. 231.

Sección Tercera

HISTORIA

�•

APUNTES POLfTICOS Y SOCIO-ECONÓMICOS
DE MONTERREY
JosÉ P. SALDAÑA
Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geograíía y
Estadística
PRIMERA ETAPA

Trato en principio de presentar una perspectiva de Monterrey. Procuraré, a grandes rasgos, de estructurar la acción de los nuevoleoneses, dentro
del marco de nuestra nación, sobre los más sobresalientes sucesos que le
han configurado su imagen.
Nace Monterrey el 20 de septiembre de 1596, al conjuro de un espíritu
visionario, de clara inteligencia y de pajante carácter, don Diego de Mon.temayor.
Doce hombres, con sus familias lo acompañan. La empresa había ocupado
la mente de aquellos hombres en forma significativa: venían a construir
desde sus ciuúentos una población, con la decisión inquebrantable de realizar la empresa o morir en la jornada.
Seguros del triunfo bautizaron la población por hacer con el título ambicioso a la par que profético de "Ciudad Metropolitana ele Nuestra Señora
de Monterrey".
Aquellos audaces conquistadores lucharon con cuerpo y alma contra los
elementos naturales y los aborígenes, guerreros indómitos. Frío, calor sofocante, epidemias~ inundaciones, guerra constante, y con el arado en una
mano y en la otra el arcabuz se prodigaban para hacer realidad sus sueños.
Pasaba el tiempo en permanente afán creador. Hoy sucumbía uno, otro
mañana; pero los que quedaban, con sin igual coraje seguían la ruta
de los pioneros. Los huecos se iban llenando con los hijos y con los que
]legaban de otras partes.

447

�Lentamente, pero con firmeza, crecía la población. La agricultura y la g.anadeáa formaban los pilares de la subsistencia, después fue integrándose la
artesanía: muebles sencillos, zapatos, monturas, frazadas, telas, alfarería ...
La rueda del tiempo giraba con exactitud inalterable. Monterrey crecía,
con parsimonia, que hacía dudar de su destjno de Metrópoli.
Pasaron dos siglos agotadores. Tiempos breves de paz; las acometidas
de los indios se sucedían con frecuencia. Para otros colonizadores, carentes
dcl carácter férreo de los de aquí, la desbandada hubiera sido el curso natural de aquella situación.
La selección de los pobladores se hacía por sí misma: quienes resistían
los rigores de la temperatura, la mezquindad de la tierra, y los ataques
de los indios salvajes, se quedaban, Jos demás emprendían la marcha hacia
lugares más benignos. ,
En este ambiente de lucha y de angustia Monterrey vio expirar el siglo
dieciocho, recibiendo los albores del siguiente con signos de inquietud.
La Revolución Francesa y la Constitución de los Estados Unidos del Norte,
bajo la égida de los principios liberales, habían llevado a los pueblos sometidos a la Corona de España a una espe.ranza de redención. Para la Nueva
España, amplio camp@ colonial, que se extendía desde Nuevo México hasta
Centro América, la inquietud se filtraba mediante libros y folletos que
sigilosamente se introducían al país.
Durante la primera decena del siglo diecinneve las inquietudes políticas
de emancipación fueron awnentando hasta iniciarse, el 15 de septiembre de
1810, la independencia nacional. Eneabezó el movimiento el Cura de Dolores, Guanajuato, don Miguel Hidalgo y Costilla, secundado por los capitanes don Ignacio Allende y don Ignacio Aldama.
Nuevo León jugó un importante papel durante la Revolución de Independencia, que tuvo su epílogo favorable en septiembre de 1821, confonne
al Plan de Iguala firmado por don Vicrnte Guerrero y don Agustín de
lturbide.
Monterrey recibió con regocijo al Gral. don Mariano Jiménez procedente de Saltillo, en donde babia establecido su Cuartel General. Con instrucciones precisas de Hidalgo se le había encomendado dirigir la insurrección en todas las Provincias de Oriente.
Hombre culto, de principios religiosos arraigados, tolerante, enérgico y
valiente, había logrado la sumisión de los contingentes de la Colonia a base
de una actitud respetuosa, honesta y convincente sobre los ideales que encarnaba la independencia.
De antemano había enviado al Coronel Juan 'Bautista Carrasco quien,
siguiendo los lineamientos de conducta sugeridos por Jiménez, había logrado

4-48

que se incorporaran a la insurrección don Manuel Santa María, gobernador
del Nuevo Reyno de León, y el coronel Juan Ignacio Ramón, jefe de las
fue17,as realistas.
Para cuando Jiménez arribó a Monterrey, a fines de enero de 1811 ya
se había jurado la proclamación de la independencia el día 17 del mismo
mes, con asistencia de los jefes mencionados, tropa y funcionarios públicos.
En esa época Nuevo León tenía algo más de 35,000 habitantes y Monterrey solamente 7:,000. Sus elementos vitales consistían en 51,000 cabezas
de ganado vacuno, 55,000 de caballar, 3,000 de asn,ar, de. pele y lana
1.200,000, y de cerdo 3,500. Estos números tienen de base el padrón levantado en 1803.
El entusiasmo que despertó la insurrección fue como una aurora boreal
obscurecida de pronto por las nubes.
Habiendo concentrado Hidalgo las fuerzas de que disponía en Saltillo,
acordó con Allende, Ji.ménez, Aldama y demás jefes, marchar rumbo a
Chihuahua con el propósito de allegarse elementos de combate procedentes
de los Estados Unidos.
En camino la columna fue sorprendida por el coronel Ignacio Elizondo
en Acatita de Baján. La emboscada se realizó pOJque se le creía fiel a la
insurrección, ya que Jiménez le había reconocido el grado de coronel proporcionándole dinero y armas; pero no quedó conforme. Como fruto de
la sorpresa cayeron prisioneros todos los jefes insurrectos y fusilados más
tarde en la ciudad de Chihuahua.
1

La represión de los militares españoles tuvo l\Spectos crueles, en contradicción a la actitud hwnana de los revolucionarios.
Cuando se abusa de la fuerza la reacción siempre es violenta. El pueblo
estaba en condiciones de comparar entre la opresión que sufría y la libertad
de que disfrutó durante el breve gobierno de la insurrección. En tal situación había tomado partido al lado de los que peleaban por la independencia,
manteniendo viva la llama de la libertad.
Siguieron años difíciles para la causa nacionalista; pero los brotes de rebeldía se sueedían con frecuencia, manteniendo en pie los principios pro•
clamados por Hidalgo.
Una de las contribuciones más fecundas del Nuevo Reyno de León a la
independencia. procede del fabuloso Fray Servando Teresa de Mier y Noriega, originario de Monterrey.
En tanto se combatía a través del extenso territorio de la Nueva España
por la independencia, el ya para entonces famoso fraile, por medio de la
prensa, de folletos y libros, luchaba denodadamente por la sublime causa.
Salia de una prisión de España, por la buena o por la mala, y no tardaba

449
H-29

�mucho en volver a las ma7J11orras; pero su espíritu admirablemente lúcido
no se intimidaba.
En el año de 1813 publicó en Londres su famosa obra en dos tomos:
Historia de la Revolución de la N11eva España. Fue tal el impacto que
causó en las principales naciones ew-opeas, que a partir de entonces se tuvo
como un hecho la independencia.
Incansable en sus correiias se alió con el general español Francisco Javier
Mina, a quien convenció para que annara una expedición que invadiera
el territorio de la Nueva España en apoyo de los insurgentes, que a pesar
de su denuedo y acción constante se veía con frecuencia en condiciones

lamentables.
Mina, de ideas libei:ales, pensando en la posibilidad de combatir a Fernando VII, que encamaba el absolutismo, se dispuso a emprender la empresa embarcándose en mayo de 1816 rumbo a los Estarlos Unidos del
Norte.

Después de la travesía, siempre azarosa en aquellos tiempos se incorporó
al grupo de mexicanos que luchaban en los Esta.dos Unidos por la independencia. En estos menesteres desempeñaba importante papel el Padre Mier.
Cuando había reclutado trescientos hombres fletó tres buques y emprendió
la a~entura con los elementos de combate indispensables. Desembarcó en
Soto la Marina, Tamaulipas, el l 5 de abril de 1817, internándose en el

país.
Su actuación fue ]a de un estratega conocedor de todo cuanto interviene
en la guerra. Una sucesión de triunfos que causaron admiración le dieron
renombre al grado de alarmar al Virreynato.
Pronto se hicieron sentir los efectos de aquella deslWiibrante acción.
Por una parte el fortalecimiento del ánimo insurgente, y por la otra la
represión más aguda de las fueras imperiales.Había que combatir al peligroso nuevo enemigo. Se destinaron los mejores contingentes con tal finalidad. Numerosos regimientos perfectamente
equipados salieron a su encuentro. A pesar ·de tratarse de miles de soldados
y de jefes experimentados no fue tarea fácil acabar con aquella fulgurante

figura.
Varios combates, en desiguales proporciones, minaron los contingentes de
Mina, hasta que, perseguido sin tregua por el coronel Orrantia, fue hecho
prisionero, llevado esposado al fuerte de los Remedios, en donde fue fusilado
por órdenes del general Liñán.
En tanto que Mina, a los 29 años de edad, pasaba a la inmortalidad,
el padre Mier, padecía en las mazmorras de la Inquisición otro infernal

Veamos la forma en que el mismo padre Mier, en sus famosas memorias
refiere este suceso. Para el caso recordemos que al desembarcar en Soto
la Marina con Mina, éste sjguió rumbo al interior quedándose el padre
Mi:r en S?to la Marina con un pelotón de soldados al mando del capitán
J~ Larda. El general Arredondo se preseutó al frente de una brigada
bien. armada, con una sección de artillería, frente al fuerte ocupado por
los msurgentes, y como no consiguiera la rendición incondicional, abrió
fuego con tal aparato como si se tratara de un encuentro entre fuerzas
semejantes en número, cuando en realidad significaban cincuenta por uno.
Después de tres días de combates se rindieron los sitiados mediante convenio de respeto a sus personas e intereses, compromiso no cllll1plido por
Arretlondo. He aquí lo que le sucedió al padre Mier:

"A poco me pusieron un par de grillos y a las once de la noche
me sacaron sobre un macho aparejado con una escolta de veinticinco hombres. Dejo a la consideración de ustedes lo que habré suf,rído con semejante equipo y en una edad auanzada, en la fuerza de
los calores y de las lluvias, en bagajes todavía peores, y pasando largo
rato en la plaza de cada lugar expuesto a la vergüenza pública. La
húmanidad suc1tmbió y estuve muy malo de calentura en Huejutfa".

E~tre los perso~ajes de la Nueva España que contribuyeron a la independencia, tal vez runguno reúne las cualidades del padre Mier: intelectual
profundo, de valor indomable, de increíbles recursos para hacerse escuchar
en todo el mundo, inquebrantable en su fe liberatoria, indomable ante los
tormentos a que era sometido, poseedor del secreto de tas evasiones de cár•
celes infranqueables, resistente física, espiritual y moralmente a las angustias
de los ~utiverios hasta lograr, después de 15 años de ardorosa hrcha, que
se consbtuya el país en nación -independiente.

Con la consumación de la independencia recobró et padre Mier la libertad.
Había logrado E¡ue su anhelo mantenido durante largo lapso enmedio de
P:nalidades indescriptibles, significara eJ final de sus inquietudes y un merecido descanso lo mantuviera alejado de la lucha política. Los hechos hablaban de lo contrario. Continuó su ardorosa actividad en el plano ya de la
configuración constitucional de la Nación, en cuyo empeño, lleno de fulgores
de patriotismo y sapiencia, contribuyó en proporción admirable.
Entre tanto en Nuevo León se había seguido con entusiasmo la ruta de
la Independencia, conservando la memoria del ilustre insurgente don Mariano Jiménez, y de sus seguidores don Manuel de Santa María, gobernador
de la Provincia, y de don Juan Ignacio Ramón, jefe de las armas, fusilados en Chihuahua, después de la emboscada de Baján.

cautiverio.

450

451

�Como ejecutor en el campo de batalla del sentimiento de rebeldía de los
nuevoleoneses, figuraba en primer lugar el .iufatigable guerrillero José Herrera. En varias ocasiones atacó Monterrey, manteniendo en constante alarma
a las tropas realistas.
Como jefe de las operaciones en la región ope~ba el brigadier don Joaquín Arredondo. Se trataba de un individuo tan presuntuoso, venal y atraviliario, como desprovisto de todo signo de valer personal. Convertido en
azote del pueblo, en burlador de la ley y en supremo juez, concitó contra
él mismo el odio de todo mundo, aun de las autoridades eclesiásticas.

Es regla general que los déspotas, en los momentos de prueba, dan
muestras de cobardía y de indignidad. El caso de An-edondo no constituye
la excepción. En el momento mismo en que llegaron a Monterrey noticias,
procedentes de México, de que se había proclamado la independencia del
país, doblegó la cerviz disponiéndose a secundar el movimiento, a cuyo efecto
rodeado de su séquito juró en Monterrey la independencia, entre el júbilo
del pueblo gue la proclamaba ruidosamente el 3 de julio de 1821.
Llegamos a una etapa especial de extraordinaria espectacularidad. Pasaba el país de la subordinación a España a la independencia de toda liga
política. ¿ Seña capaz de asentarse con la firmeza necesaria para mantenerse en esa condición? El tiempo sería el que determinara la situación
definitiva.
En cuanto a Monten:ey, que con entusiasmo había asistido al cambio
¿ cuál era entonces su situación económica-social?
No es difícil valorar sus alcances, bien entendido que cuando hablamos
de Monterrey implícitamente estamos haciendo referencia a Nuevo León.
Seria artificial hacer la desasociación de lo que constituía un todo an110nioso.
Agricultura, ganadería, minería, comercio, artesanía, todo se movía obediciendo a un mismo patrón. Monterrey, con ser la capital del estado no se,
diferenciaba de las demás poblaciones en su forma de vida, si acaso por
un ritmo más acelerado por su mayor población.
Como ha quedado asentado, Monterrey había permanecido durante los
primeros dos siglos de su existencia, en una situación de aguda crisis. Las
continuas guerras con los indios de la región, indómitos por atavismo, y las
dificultades para las c.omunicaciones con el resto del país, no permitían el
aprovechamiento debido de los recursos naturales ni la gran reserva de
energía y de capacidad de trabajo de los regiomontanos, hereder0$ de la
vitalidad creadora de los fundadores de la ciudad.
1-L1.cía falta ambiente propicio para el desarrollo de w1a comunidad que
anhelaba marcar con signos positivos el pensamiento visionario de Jos fun-

452

dadores de la ciudad. Parecía que con la independencia había llegado el
momento esperado.
Era justificado este sentimiento. Los siete mil habitantes de Mrnterre:y,
que saludaban el advenimiento de una nueva vida, sabían que había eJ compromiso de mantener con tesón el preciado don que se había &lt;_:onquistado.
No puede hablarse todavía de condiciones sobresalientes de industria y
comercio de esa época. Sin embargo cabe señalar que Ja artesanía había
progresado en forma notable.
Se tenía por costumbre el intercambio o trueque de productos entre las
diversas regiones del país. Por lo que hace -a Nuevo León er.a autosuficiente
en lo tocante a los artículos de primera necesidad: maíz, frijol, trigo, papa,
frutas y verduras.
En cambio le hacían falta café, tabaco, arroz y ciertos productos de telas,
adornos y útile. caseros. Para obtenerlos y conseguir recursos monetarios
los regiomontanos efectuaban trueques y vendían diversas artesanías de buen
gusto y magnífico acabado.
La materia prima se tenía a la mano en abundancia: lana, algodón, madera, mármol, cueros, ixtle, barro. . . que mediante el ingenio y la tenacidad de los regiomontanos se tra11sformaba en numerosos objetos atractivos
y de gran utilidad, como: mesas, sillas, monturas, jorongos, cazuelas, jarros,
tapetes, mecates, sudaderas, manteles, zapatos, huaraches y una variedad
más de artículos para el trabajo y el hogar.
Con signos futuros se apuntaba la c,:aracterística sobresaliente del regiomontano, que lo llevaría a la industrialización.
Dejamos con estos apuntes, a grandes trazos, la imagen de una época de lucha permanente. Entre el gris de la vida atosigada por la inclemencia de
la naturaleza, y por las adversas condiciones prevalecientes, siempre estuvo
ardiendo la flama del carácter recio de los habitantes de estas ti.erras.

SEGUNDA ETAPA

La evolución socio-ecouómica de Monterrey, como hemos visto, fue lenta,
sumamente lenta durante la Colonia, que comprende más de dos siglos. Se
destaca eso sí, la condición insuperable de la calidad humana de sus habitantes, elemento que jugaría un papel preponderante en el futuro.
Califico de segunda etapa en el desenvolvimiento integral de Monterrey,
a contar de la Independencia al triunfo de la República contra el llamado
Imperio de Maximiliano -1821-1867-.

453

�Las características especiales de esa época integran un tocio en el que
prevalece la inestabilidacl política, y por consiguiente la falta de seguridad
para el desarrollo de los negocios.
Al iniciarse la nueva época vuelve a la lucha activa el padre Mier. De
los sucesos más importantes, después de la proclamación de la Independencia
por don Agustín de Iturbide, ocupa un lugar especial la libertad del padre
Mier, cuya estancia en las mazmorras húmedas del Castillo de San Juan
di:' Ulúa había minado su salud.
A pesar de todo, su espíritu combativo continuó al servicio de la causa
con la misma entereza. Primero oponiéndose a las inclinaciones de Iturbíde
y de sus seguidores encaminadas a preservar incólumes las prebendas y
privilegios de los militares, nobles y clero. Después, en su carácter de diputado al Congreso Constituyente 1824, como representante de Nuevo León,
peleando con denuedo por que se le diera legalmente la categoría de Estado
Libre dentro de la Federación.
Gracias a este dinamismo, energía y capacidad del padre Mier, se logró
que, mecliante las operaciones legislativas del ca.so quedara, a partir de entonces constituido el Estado Libre de Nuevo León.
El distinguido profesor don Pedro R. Nava, de grata memoria, por encargo del gobernador del Estado, Lic. Raúl Rangel Frías, fue comisionado
para recopilar la Legislación Nuevoleonesa desde la fundación del Estado
en 1824.
Como resultado del acucioso trabajo ejecutado por el profesor Nava, se
editó, con fecha de septiembre de 1958, un libro que contiene las Leyes expedidas por el Congreso del Estado hasta el año de 1958.
En mérito a tan importante labor, transcribo a continuación los párrafos
preliminares de la explicación del profesor Nava al particular. Con singular
claridad y exacta verdad histórica queda encuadrado el antecedente preciso
correspondiente a la constitución de Nuevo León, como Estado Libre e
Independiente. Veamos:

"Era el año de 1824. Lo que ahora es el Estado de Nuevo León,
formaba parte de las cuatro Provincias Internas de Oriente: Texas,
Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. En el Congreso General Constituyente, representaba a la Provincia del Nuevo Reyno de León, el preclaro Fray Servando Teresa de Mier y Noriega y Guerra, quien después de contundentes argumentos en la tribuna cameral triunfó en la
defensa, para que, la Provincia de Nuevo León, fuera un Estado Libre
e Independiente."
"Obtenida la victoria, el Congreso Nacional, dictó el 7 de mayo

de 1824, el Decreto No. 45, que instituye el Estado Libre y Soberano de Nuevo León, formando parte de la Confederación de los Estados
del Tertitorio Nacronal."
"El lo. de junio de 1824, la Diputación Provincial lanzó la Convocatoria para las elecciones de los ciudadanos que integrarían el Primer Congreso Constituyente y Constitucional. Las elecciones se verificaron el día 20 y 27 del mismo mes, y los ciudadanos que resultaron
electos, fueron instalados el día 1o. de agosto del histórico año de
1824."
A partir de en~once.s y gracias a la actividad y méritos del padre Mier,
podemos vanaglonamos de este hecho. Precisamente en este año de 1974,
con ceremonias emotivas, se festeja el 150 arúversario de la creación de nuestro
Estado.
Como justa remembranza de acontecimiento de tan alta c.ategoría, procede
anotar los nombres de los diputados que dieron forma a la primera Constitución del Estado, sancionada el 5 de marzo de 1825. A saber:

Dr. José Francisco Arroyo
Dr. José Ma. Gutiérrez de Lara
Lic. Pedro Agustín Ballesteros
José Andrés Sobrevilla
Lic. Juan Bautista de Arizpe
Juan Jore Garza Treviño
Antonio Crespo
José Manuel Pérez
Pedro José de la Garza Valdés
Lic. Rafael de Llano
José Ma. Parás.
Debe s:r recordado. también el noble pensar y sentir de este primer grupo
de Constituyentes qwenes, entre las obligaciones impuestas a los nuevoleo~eses, se establecfa la de: "Amar a la patria, ser veraz, justo, benéfico
y virtuoso". Toda una cátedra significativa de dignidad y convivencia hu.
marústa.
Habían pasado los añ_os borrascosos que siguieron a la Independencia,
cuando los asuntos políbcos de la Nación por organizarse habían pasado
de la Regencia al Imperio y de éste a la República. En todas estas vici.
situdes desempeñó el padre Mier un papel de trascendencia. Apasionado
en favor de su terruño no admitía alusi6n alguna que en su concepto empañara su limpia estirpe, y .no perdía oportunidad para enaltecerlo.

455
454

�Dejamos a esta altura la mención justificada del padre Mier, porque si
la índole de los apWlteS aquí contenidos lo ameritaban nos saldríamos del
objetivo primordial, de seguir la ruta del inquieto cuanto ilustre y patriota
coter.ráneo.
En tanto en la ciudad de México ardían los hornos de las pasiones po•
líticas en Monterrey, una vez integrado el primer Congreso, se pudo ya
pensar con cierta conciencia, en la necesidad de ordenar la propia vida de
la comunidad, sujeta hasta entonces a los caprichos e' intereses personales
del Virrey en turno.
Pronto los resultados confirmaron la ventaja de una vida más indepen•
diente y más de acuerdo con las aspiraciones de progreso y de bienestar.
Contribuyó en gran parte al desarrollo de Monterrey su situación geográfica,
que le permitía la comunicación con los estados vecinos. Fue elemento atractirn también para la inmigración el ambiente de trabajo que aquí se respi•
raba. En breve p~ríodo Monterrey había duplicado su población.
Para mediados deJ siglo XIX la. artesarúa se había fortalecido., y si se
quiere avanzaba hacia la integración a juzgar por los talleres que deman•
daban obra de mano más allá de la familiar.
Duante la Colonia no existía por esta latitud más me,dio marítimo
de comunicación que el Puerto de Veracruz. Controlado el movimiento de
mercancías por el gobierno, su rigor llegaba a extremos increíbles. Toda
mercadería procedente del extranjero sufría un recargo enorme del Virrey·
nato~ y como si esto fuese poco, en tratándose de provincia,; tan lejanas como
la nuestra, había que contar además con las alcabalas impuestas por los
caciques de cada región.

En suma, que el esfuerzo por adquirir tales productos pasaba más allá
de lo razonable, y la prudencia se desbordaba si~ resultados positivos.
Existe un proverbio que dice: "No hay mal que por bien no venga".
En el caso es aplicable en todo su contenido. Si existían tantas dificultades
para obtener objetos de utilidad hogareña, lo indicado e,ra producirlos aquí.
Con signo tan convincente se emprendió la tarea, y a lo ya existente en
materia artesanal se fueron agregando otros productos que con el tiempo
se perfeccionaron: cerillos, velas, jabón, palas, martillos así como los ins.
trumentos de trabajo más esenciales.
Fijemos un dato esencial. Al fundarse Monterrey se le dotó de un terri•
torio que comprendía 15 legu~s de extensión por cada uno de los rumbos
cardinales. A medida que los ranchos o haciendas adquirían la importancia
debida se les otorgaba el título de villas, y cuando su desarrollo In demandaba
se transformaban en municipios.

456

En esta forma fue perdiendo Monterrey espacio y por otra parte ganando
en número de habitantes en franca contradicción.
Pasa el primer siglo de vida de la ciudad sin ningún signo que la distinga de la existencia rutinaria, salvo el coraje, siempre alerta de los vecinos,
para subsistir a toda costa.
Ganando en población y medíos de vida transcurre el siguiente siglo.
A fines de 1796 contaba Monterrey con 3,669 habitantes, españoles y criollos
en su mayoría. Los bienes consistían en: 5,000 cabezas de ganado mayor,
1,100 yeguas; 400 asnos; 1.000,000 de ganado cabrío; y 65,000 de ganado
lanar.
Las casas construidas en su mayoría con sillares, ocupaban un área que
comprendía: a oriente Diego de Montemayor, a poniente, Guerrero, a norte,
Matamoros, a sur, Río Santa Catarina.
Los caminos carreteras se extendían a: Tampico, Matamoros, Linares,
Saltillo, Zacatecas y poblaciones cercanas. Se disponía de 15 diligencias
y de 218 carretas.
Puede resultar redundante este retroc~so cronológico; pero tal vez sin&lt;a de,
enlace a la época que estamos analizando a partir de la independencia.
Podemos así advertir que el cambio significó -un positivo beneficio, a pes.ar
de las convulsione.s revolucionarias sufridas por el país, de las que nuestro
Estado participó ya con la significación de un conglomerado fuerte.
La afirmación de independencia de Nuevo León, cada vez más acentuada, tal vez pueda explicarse como trasunto de la situación prevaleciente
durante siglos de abandono de estas provincias del noreste.
En menos grado existía la situación política de Coahuila y de Tamaulipas. Aquí en Nuevo León se constituyó en baluarte de los intereses locales
don Santiago Vidaurri, que llegó al extremo de anexarse a Coahuila mediante procedimientos amañados, que en el fondo contenían el propósito
de constituir una fuerza capaz de contener la egemonía del Gobierno del
Centro, que a pesar de su constitución federalista, actuaba en plan cen•
tralista.
Hasta el momento en que las fuerzas republicanas obtuvieron el triurúo
definitivo sobre el llamado Imperio de Maximiliano, puede decirse que en
Nuevo León no hubo un momento de tranquilidad.
Primero, -la guerra a muerte entre liberales y conservadores por establecer
el Gobierno Federal o Central, que, según las veleidades de la fortuna se
constituía en una o eJl otra forma. Ello significaba un batallar sin tregua.
Nuevo León participaba activamente inclinado hacia el federalismo, sin
que fuese obstáculo para colaborar con gobernantes centralistas, cuya capacidad y honradez se imponían sobre el interés de las facciones.

457

�Como si fuesen pocas las calamidades que se abañan sobre el país, es
de mencionar la epiaemia del cólera por los años treintas, y la guerra en
los Estados Unidos durante los años de 1846 y 1847, que significó la pérdida
de más de la mitad del territorio nacional. Después flageló al país la
intervención francesa. En ambos casos Nuevo León estuvo a la altura que
demandaba el patriotismo.
Para entonces, es decir para mediados &lt;lel siglo pasado, la lucha armada
entre los indios bárbaros y los habitantes del Estado había terminado con
su expulsión del territorio nuevoleonés. Algunas partidas se fueron a Tamaulipas, otras a Coahuila y algunas :más a Texas. Por supuesto que de
cuando en cuando daban albazos con C&gt;! fin de robar ganado.
Si nos situamos superando eJ año de 1867 podemos advertir el despertar
de un prolongado letargo, que apenas si pudo mantener en pie la artesanía
que de tiempo atrás había dado prestigio a la región.
Había roto la apatía dominante la inauguraci6n, en enero de 1856, de
la fábrica de hilados y tejidos "La Fama", establecida en Santa Catarina.
Era gobernador del estado don Santiago Vidaurri, quien aprovechó la ocasión para darle el mayor lucimiento a la ceremonia.
Presente en el acto inaugural el obispo Rafael José Verger, que gozaba
de gran prestigio, las autoridades municipales, los socios de la empresa y
numeroso público, Vidaurri dispuso que tres piezas de artillería hicieran
varios disparos y la banda militar tocara algunas pieT.aS. Vítores para Vidaurri, entusiasmo auguro de mejores tiempos, y el nombre del caudillo
volando en alas de la fama.
No podemos dar categoría de cambio substancial al sistema imperante df
la artesanía a la fundación poco después de las fábricas de hilados y tejidos
de "La Leona", y de "El Porvenir", porque su influencia no pasó más
allá de su radio de acción.
Queda pues esta etapa, que podemos fijar hasta la consolidación del
gobierno porfirista, como artesanal, preparatoria de un avance hacia la
industrialización.

TERCERA ETAPA

Establecidos de nueva menta los Poderes Ejecutivos eo el Palacio Nacional, por el presidente de la república don Benito Juárez, en ese año de
1867, Nuevo León entró al orden constitucional nombrando en las elecciones

458

al general Jerónimo Tre";ño, quien tomó posesión del puesto el lo. de
diciembre.
Nada puede dedrse en cuanto se refiere a la situación económica, si
no es que se presentaba con caracteres desastrosos. Nada pudo hacer el
general Treviño por mejorar la situación, la que se agravaba por la inquietud reinante provocada como reacción desesperada de los vencidos.
Asaltos a pequeñas poblaciones, rumores alarmistas difíciles de combatir,
a lo que se agregaba el estado de miseria del pueblo, acosado por tan
largos pe1fodos de guerra.
Reelecto dos veces se separa el gobierno por exigencias militares supliéndolo el licenciado Trinidad de la Garza y Melo, primero, y después el licenciado y general Lázaro Gana Ayala, así como el doctor José Eleuterio
González Gonzalitos.
Como corolario de sítuación tan angustiosa, de nueva cuenta Treviño en

e1 poder, secunda el movimiento revolucionario iniciado en Oaxaca por el
general Porfirio Díaz, en contra de la reelección de don Benito Juárez.
¡ Qué de bueno podía esperarse para Nuevo León ante ta1 situación!
Hambre y desesperación. Y Vencidos los rebeldes se hace cargo del gobierno
del Estado el general Lázaro Gana Ayala.
La contienda annada llega a su fin con motivo del fallecimiento de don
Benito Juárez el 18 de julío de 1872. Pero se trata simplemente de 11n
paréntesis. Viene a continuación la rnntienda armada entre el general Díaz
y el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada.
En virtud de que Nuevo León se distinguió en la Guerra de Refo1ma,
y posteriormente en la del llamado Imperio de Ma"Ximiliano, se habían formado generales de personalidad nacional y a ellos acudían quienes necesi•
taban en el terreno de las anoas ayuda. Estaban para el caso: Mariano
Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Lázaro
Garza Ayala, Ignacio Martínez. . . en fin un grupo selecto de caudillos, que
más cerca estaban de los caballos que de las oficinas o sillones de reposo.
Queda con ello dicho que a un grito estaban con la carabina en mano,
listos para todo servicio. Nada podía esperarse en cuestión de producción
alimenticia~ ni de artículos artesanales. Dl!cadencia en todo y a esperar
tiempos mejores.
Largos años de actividades bélicas habían formado un sistema de vida
social y política basada en el militarismo. Las virtudes ciudadanas se me•
dían a través de las batallas ganadas y de las campañas castrenses. Había
más que suficientes hombres de letras, de clara inteligencia y gran ilustración; pero como todo quedaba subordinado a la actividad militar, las más

469

�destacadas personalidades civiles quedaban subordinadas al poder de los
militares. Lo mismo sucedía en el sector conservador que en el liberal.
En esta forma se explica la decadencia en el mundo de la producción
agrícola, minera y ganadera que en la artesanía. Se llegaba al restablecimiento de la República en l867, con la esperanza de una paz acogedora;
pero las cosas se presentaron 1m distinta forma. Vencido el Partido Conservador, dejaba un sedimento de inconformidad, que no significaba fuerza
coherente capaz de trastornar el orden establecido. Las dificultades eran de
otro orden.
El militarismo, como queda dicho, daba muestras de inquietud. Surgían
los caudillos entre las filas de los liberales vencedores. Unidos en las grandes
conmociones de la Refo1ma y de la Intervención France.sa, soltaban las
amarras de la unidad para saciar apetitos pe~onales de poder.
Dos grandes figuras se perfilaban en el panorama nacional: Los generales
Porfirio Díaz y Mariano Escobedo. El primero, ambicioso de poder, no se
limitó a esperar a que la opinión pública lo lleva.Ia a ocupar el primer
puesto, sino que se lanzó de lleno al campo de las armas. El segundo, consciente de su fuerza popular, consideró que debía esperar a que el voto
ciudadano no lo designara.
La fortuna es de los audaces, die~ un adagio latino, que tuvo cabal aplicación en el caso del general Díaz, a quien vemos Ue.gar a la Presidencia
de la República, dejarla durante un periodo para ocuparla ya en plan
pennanente. Su experiencia en defensa de la patria y en las revoluciones,
le permitió avalorar el significado de la paz y de la guerra.
Dispuesto a conseguir la paz a toda costa dedica su inteligencia y su fuerza
política a tal fin. Suaviza el trato ele los eternos enemigos hasta el grado
de utilizar los servicios de algunos de ellos; dicta leyes en protección de la
.industria, el comercio y la banca; acaba con las gavillas de forajidos; garantfaa la tranquilidad en el campo en provecho de la minería, la agricultura

y la ganadería.
Para hacer posible esta línea de conducta cambia los sistemas democráticos
por un centralismo paternal, más agudo que el preconizado por el padre
Mier, que estando por la Federación, recomendaba en principio otorgar las
facultades necesarias al presidente para que estuviera en condiciones de
actuar en el desempeño de sus funciones con libertad.
En esa proyección el general Dlaz logró la paz, al grado de ganar el
título de Apóstol de la Paz.
A medida que la paz SE' afianzaba resurgía la artesanía y se desarrollaban
las labores del campo. Procede consignar una característica de la gente de

460

Monterrey, que subsiste con igual o mayor ímpetu. Me refiero al espíritu
de acometividad de los regiomontanos.
Apenas abiertas las comunicaciones ten-estres y ferroviarias, la acción de
los hombres de :mpresa se _hacía sentir en doudequiera que surgiera un
centro_ de operaciones, lo nmmo en Tampico, Matamoros qne en Saltillo,
Torreon, Durango y San_ ~uis Potosí. Esta constante comunicación permitió
q~: Monterrey se convrrtrera en centro de distribución de bienes y servicios.
~rnpe~1.dos los .empresarios en dar cumplimiento a esta misión pusieron
su 1~teres y ent_usmsm? en awnentar y mejorar los centros de trabajo, fortaleciendo al m1smo t1empo las relaciones comerciales con el resto del país.
Los gobernadores de esa época -1872 a 1855- general Lázaro Garza
Ayala, doctor José Eleuterio GonzáJe-z, licenciado Ramón Treviño licenciado
Viviano :'~!arrea! y licenciado Genaro Garza García, comprom:tidos en el
reto, exp1d1eron decretos favoreciendo las inversiones, que constituían verda~
cleros alardes de desinterés; pues a pesar de la penuria de los recursos públicos, ofrecían hasta 20 at1os de exens.ión de impuestos según la inversión
de que se tratara.
Floreció 1a artesanía y se inició de manera firme la instalación de fábricas, que si 110 eran de grandes propo.rciones servían de estímulo y de
enseñanza
Los productos llenaban las necesidades locales y se distribuían en el noreste y centro del país. Cargamentos importantes salían de Nuevo León
~ándale _crédito:_ muebles bien acabados, camas, cerillos, velas, za.patos, vehces, articulos diversos de cuero, pastas alimenticias, dulce.s, géneros de algodón, sombreros de fieltro, y ya de más altura, se exportaban carretas
carretones y diligencias.
'
Paralelo a este auge, en sentido inverso, vivían los caudillos nuevoleoneses
~ue tan bril~an,tes acciones guerreras habían ganade y que, durante Jarg~
tiempo constitU1an para el gobierno federal una seria preocupación.
Acabar con ese reducto constituía para el general Díaz una necesidad.
La oportunidad para ello se presentó con motivo de la desaparición de los
poderes en el Estado con motivo de la alteraci6n del orden. Se habían efectuado las elecciones para gobernador contendiendo los licenciados Genaro
Garza Garcíay Lázaro Garza Ayala.
'
La pasión en estos casos se desborda. El triunfo electoral había sido de
Garza García; los contrarios no lo reconocieron, trataron de hacer valer sus
derechos con las armas, el orden q uecló roto y el general Díaz, con el pretexto de restablecer la paz, envió al general Bernardo Reyes con el carácter
de jefe de las armas.
'

461

�La elección había sido acertada. El general Reyes, ele prestigio mi.litar,
inteligente, de prendas personales de altura, principió por restablecer el
orden dando plenas garantías a ambas partes.
No habiendo posibilidades de arreglo entre los grupos contencfümtcs y en
atención a. que el Congreso del Estado no se rewúa fue declarado el estado
de sitio. El siguiente paso lo dio la Cámara de Senadores al designar gobernador provisional al general Reyes.
De un golpe cambiaba el panorama en el Estado. Los antes poderosos
e influrentes caudillos quedaron relegados a segundo término. No los persimió el general Reyes; pero tampoco les dio beligerancia para que siguieran
a~ando en la política en las condiciones en que lo venían haciendo.

'

Pronto el general Reyes dio a conocer sus habilidades administrativas Y su
don de gentes. Con 1a misma rapidez se atrajo la simpatía del pueblo y la
colaboración de los hombres de empresa.
Con el carácter de provisional gobernó el Estado de diciembre de 1885
al 3 de octubre de 1887. Durante este lapso logró pacificar el Estado Y
demostrar un dinamismo) espíritu de servicio y honestidad inusitados.
Para acelerar el programa de obras públicas organizó una Jwlta de Mejoras, a cuyo frente quedó nada menos ~ue , ~nzalitos: A pesar de lo
reducido del presupuesto se llevaron a feliz temuno vanas obras de gran
utilidad· entre otras el puente Juárez, para salvar las volwninosas cor:cient6S
del ojo
agua del centro, entre las calles de Allende y Juan Ignacio_ Ramón.
La construcción quedó a cargo del ingeniero Miguel Mayora, pomendo en

de

juego la técnica más avanzada.
También
fierro, y de
las mejoras
del Colegio

fue arreglada la Plaza Zaragoza dotándola de cien bancas de
ocho farolas, cada una de cinco luces. A esto hay que agre~;ir
al Parián, llamado después Mercado Colón; la reconstruccion
Civil; y la construcción del segúndo piso del lado poniente del

Palacio Municipal.
Sin hablar de diversas obras de poco costo realizadas, procede señalar la
iniciación, a fines de 1887 de la Penitenciaría del Estado, que habría de
titularse de grandiosa.
Para cuando entreg6 el general Reyes, el 4 de octubre de 1887·, el gobierno
al general Lázaro Garza Ayala, contaba Nuevo León con líneas telegráficas
que unían los munícipios con Monterrey.
Deja también
plena actividad fabricas de hielo, de azúcar, de almidón,
trigo, aguardiente y de los primeros ensayos de la pr_oducción de cerveza.
La más conocida fue la de don José Calderón establec1cla por las cal!~ hoy
de Zaragoza y de Juan Ignacio Rarn6n. Vale la mención porque seguramente la experiencia adquirida sirvió para la formación en 1891 de la Ger-

en

462

vecerla Cuauhtémoc en la que jugarfan importante papel don José Calderón,
José Schnaider.

y el químico ceJVecero don

La capacidad, diligencia y deseos de significarse del general Reyes dieron
como fruto la integración de más de trescientos talleres, que podían significarse como el primer paso o jalón para superar la categoría de la producción artesanal. Ya comenzaba a cosquillear la palabra industria.

Y puesto que en los umbrales de este amanecer que -vino a dar el perfil
definitivo a Monterrey, como signo de admiración procede mencionar los
nombres de quienes formaron en las avanzadas de las legiones que habían
de darle renombre mundial a Monterrey, como ciudad industrializada:
Valentín Rivero, Luis G. Coindreau, Pedro P. Quintanilla, Rafael Melo,
Carlos Hesselbart, Emilio Zambrano, Pedro MaizJ Francisco Garza Quintanilla, Manuel Bartolomé, Tomás Ortíz, Andrés Hemández, José Calderón,
H. B. Butcber.
Se complementa el cuadro de 1a ciudad, en ese año de 1867, con el funcionanúento imperfecto de los teléfonos, la instalación de la luz eléctrica
en forma rudimentaria, el empedrado de las calles del centro, los tran~as
de mulitas, y los espectáculos teatrales y de circos.
Situación heredada, como queda dicho, al general Garza Aya1a. Para él,
que ya había ocupado ese puesto, significaba una nueva oportunidad de
servir con lealtad, como correspondía a sus principios, al pueblo que lo había
elegido.
Hay que subrayar el hecho de agobio que sufría el Estado en materia económica. Los campos abandonados, la producción en todos los niveles precaria, y la inseguridad en cuanto a1 presente y el porvenir.
A pesar de todo para el general Garza Ayala significaba un reto a su
voluntad de servir. Hombre culto, abogado por capacidad y vocación, pugnó
por implantar un sistema legal de garantías para todos sin distinción de
ideologías. Puso al día los Códigos civiles y penales, designó funcionarios honestos, y abrió las puertas de su despacho a toda idea de progreso, y a toda
queja.
Procuró encauzar en debida forma la educación, impulsó el Colegio Civil
y alentó la iniciación de estudios normales y profesionales de medicina y
leyes.
El clima de tranquilidad que logró establecer Garza Ayala constituyó el
mejor aliciente para el impulso de la agricultura, la ganadeóa y la producción artesanal. Se realizaron varias obras materiales: extensión del servicio
de tranvías, construcción del puente Lerdo, por el doctor Coss, y sobre todo
ello la exposición que tuvo lugar en 1888, con la exhibición de las arte$3.nías
que estaban reclamando por su perfección el título de industriales.

463

�Terminó su gestión el general Garza Ayala con la simpatía y el cariño del
pueblo por su entrega limpia, dejando la impresión de que hizo lo más
que podfa hacer cualquier funcionario dinámico, honesto y patriota.

El cuatro de octubre de 1889 devolvía el bastón de mando aJ general
Bernardo Reyes, que regresaba en carácter de Gobernador Constitucional
electo popularmente. Permanecería en el puesto hasta 1909, año en que
se iniciaba la inquietud política que desembocaria en la Revolución de 1910:
encabezada por don Francisco I. Madero.

CuAR.TA ETAPA

En realidad esta relación es complementaria de la anterior. Merece destac~ por el contenido de todo orden respecto a Nuevo León y particularmente a Monterrey.
Entraba Nuevo León a una etapa trascendental. Había pasado un pe·
ríodo de pesadala El general Díaz, reelecto y vuelto a recibir el poder,
había logrado conquistar de manera firme la ansiada paz. Pesaba sobre el
país un cansancio indescñptible, la paz constituía la máxima ambición. Quedaban los principios bases de las revoluciones en segundo término. La no
reelección sonaba a cascabel roto. Paz, trabajo, bienestar valían más que
cuanto principio había alimentado el espíritu anhelante de libertad.

Posib~e~ente el mism? ~~neral Re'.es no pensó en la posibilidad de que
su com1S1on llegara a s1gruhcar la vmculación estrecha de su vida con )a
de los nuevoleoneses.
En tal _forma penetró en el alma regíomontana, que para él lo más importante rad1ca_ba en que su entrega al servicio del Estado, desafiando los rigores
de una hacienda pobre, tan pobre así que necesitó gestionar se le siguiera
pasando el sueldo de general para poder subsistir.
Pero no le arredraba ni la escasez de elementos pecuniarios, ni el abrumador trabajo que desarrollaba. Su obsesíón era la de convertir al Estado
en industrial, convencido de que la agricultura- y la ganadería y la minería
no serían capaces de producir lo necesario para una administración decorosa, mucho menos para hacer frente a un incremento de la población de
manera de subsistir en condiciones aceptables.
Contaba, así lo expresaba él, con la materia prima el hombre de la
región, leal, trabajador y audaz.
'
Nadie que significase algo en la acción constructiva le era indiferente.
Proc~raba tratar de cerca a todos., descubrir sus alcances y saber así cómo
Y que ayuda debía proporcionarle. Para todos había estímulos además de
los establecidos legalmente. Ello le daba la oportunidad de conocer a fondo
~a cond~cta de los individuos y, cuando las circunstancias lo reclamaban,
mterv;nu para fomentar las buenas inclínaciones o para corregir las que Jo
merec1an.
Por ~upuesto que en no pocas ocasiones, de mutuo propio o por petición de,
parte, intervenía como amigable mediador en diferencias o distanciamientos
surgidos en cuestión de negocios.

No fue para el general Díaz cosa fácil llegar a esta situaóón. Tuvo como
aliados el hastío del pueblo, su experiencia revolucionaria y el conocimiento
personal de los caudillos, que como él, habían peleado por los mismos

Se tra.taba en fin de un hombre inteligente, capacitado en la universidad
de la ;1da, ~ante ~el es~dio y sobre todo honesto consigo mismo, que
no pod1a enganarse m enganar a los demás.

ideales.
Con tales elementos se dedicó a tratar los problemas de cada entidad de
acuerdo con las circunstancias. En algunos casos acercando a su gobierno
a quienes ansiaban figurar; en otros enviándolos como Embajadores a Europa, a Sur América. Y cuando había mayores complicaciones, como en el
caso de Nuevo León, aprovechando la coyuntura más adecuada.

Se disponía de estos recursos humanos en un ambiente preñado de b
.
.
s
~~
mtenc1ones. e había encendido la luz del entendimiento, estaba todo dis~

No existía un caso semejante contra la paz. Media docena de caudillos
prestigiados, valientes y aguerridos -Escobedo, Treviño, Naranjo, Martínez,
Garza Ayala- podían, en cualquier momento, alterar el orden. Con pleno
conocimiento de causa era necesario principiar porque entre sí hubiese algún

distanciamiento.
Creada esa situación, envió al general Reyes, persona de su confianza y
capacitada para el desempeño de una comisión tan delicada.

puesto _para _av~zar y el director, lleno del entusiasmo y de la fe que da
el_ propio valimiento, emprende la jornada que ha de prolongarse por Jaraos
~~
b
La_s puertas pe~anecen abiertas para recibir sin excepción de nacionalidad,
a qU1cnes deseen mvertir, con tal de que sean personas honestas.
Se establece la corriente fertilizante, como las aguas del río que empapa
las tierras promisoras.
• Llegan
,
. me.-&lt;icanos, españoles, alemanes' norteamericanos, franceses, arabes. chinos. . . que prosperan en su mayoría y andando el .:empo d ·
,
_
,
..
e.Jan
aqu1 su fortuna, su ensenanza, sus cuerpos y sus familias, que a su vez se

465

464

H-30

�multiplican aumentando en progresión geométrica el número de los mexicanos.
De aquellos apellidos que llegaron siendo extranjeros ~ora so~ mexi~nos: Hernández, Prieto, Rivero, Be.rardi, Belden, Armendaiz, Maiz, Mendirichaga, Milmo~ Schnaider, Schmid, Buchard, ~~er~ C~, :-'~troth,
Hass, Robertson, Stro22i, Ferriño, Ferrara, Brand1, Pnce. A pnnctpios_ de es•
te siglo llegaron algunos árabes. Descendientes de ell~ pasan re~ta de
·
d" .:~ ·dos entre 0 • ~ · comerciantes industnales y proíes1onales.
mexicanos IS .... ,gw
u=,
Se entrelazan los apellidos: Marcos, Ganero, Canavati, Nader.
Después se agregan los Saide, Giacoman.
Van surgiendo las industrias a partir de 1880, siento que en forma modesta; pero en señal inequívoca del paso de la artesanía a la maqui~arí~.
Sucesivamente salen al mercado nacional, muebles de buena apanenc1a
y magriífico acabado, salas, recámaras, com~dores. L3:&gt; f á~ricas d: ~17..ado
se multiplican, así como las de talabartena, y curnduna, convuuendose
Monterrey en proveedor de numerosos artículos de cuero, entre los que se
cuentan los velices y las sillas de montar.
.
Se distingue también la. fábrica de ladrillo, que habría de propomonar
su producto para la pavimentación de las principales calles de la ciudad,
con resultados notables.
Buen impacto hicieron las fábricas de aguas gaseosas y las de cigaiTos
de hoja de maíz, además de las de dulces de tipo moderno, a las que
se agregaban las panaderias higiénicas.
.
No menos importancia adquirieron las fábricas de artículos de hojalata
y lámina, que variaban desde tinas hasta petac~ y baúl~. _Y ya, que hablamos de láminas ocurre pensar sobre la instalac;1on, en la ulnma decada del
siglo pasado, de más de cuatro fundiciones de fierro. ¿A que obedecía
este fenómeno?
.
las causas Una de ellas radica en la.s disposiciones dictadas
D 1versas
son
•
.
por el gobierno norteamericano en la materia, que dific~ltaba el co~erc10
de lámina. Sin concederle a este hecho gran categona vale co1~s!derar
como más viable que se debiera a dos causas concomitantes:, las facil1dades
dadas por las autoridades a los inversionistas, y lo para m1 ~damen~al,
la abundancia de agua con que se contaba en Monterrey, pues bien sabido
es que las fundiciones por su propia naturaleza, necesitan de mucha agua.
Antes de finalizar el siglo pasado se inicia la gran industri~- Es en 1891
la Cervecería la que pone la muestra. Principia con un cap1ta_l ~odera~o;
pero muy pronto lo aumenta a dos millones de pesos, que eqwval1a a diez
tantos del capital inicial.
Siguen varias fundiciones que llegan a la cumbre a1 finalizar el siglo

con la constitución de la Fundición de Fierro y Acero de Monterrey, con el
enorme capital para esa época de 10 millones de pesos.
Pilares ambos que constituyeron el sostén principal de la verdadera industrialización de Monterrey. Fueron los imanes que trajeron a Monterrey inversionistas, técnicos y hombres dispuestos a trabajar.
Terminaba el siglo XIX dejando la estampa de un Monterrey, que si
ªP«:nas había rebasado los 70 mil habitantes, mostraba una extaordinaria
pUJaJlZa.
Con la industria había florecido el comercio afianzando su posición en
Ja primera línea del noreste del país. Su situación geográfica le daba
gran ventaja sobre las demás poblaciones importantes de Ja región.
Los ferrocarriles de Laredo a México, a Tampico, a Matamoros y a Torreón eran arterias vitales para el intercambio de mercancías para la introducción de materias primas y para la eKportación de productos elaborados.
La alborada descubría un porvenir promisorio.
Y si comercio e industria se complementan en cierto radio, no sería la
unión completa sin la cooperación de las finanzas. No podemos hablar
todavía del poder de las instituciones financieras, sino más adelante, cuando
la importancia económica de las empresas lo reclamaba. Por ah.ora cabe
anotar la existencia de tres Bancos: Milmo, Nuevo León y Mercantil de
Monterrey, que con excepción del primero, siguen operando con ramificaciones que los coJocan en carácter de nacionales.

Se suceden los primeros añoS del siglo actual. El nombre de Monterrey
va cobrando prestigio como centro industrial. Participa en exposiciones nacionales, en Norteamérica y en Europa. Obtienen .sus productos medallas
de oro, pergaminos honrosos y estímulos preciados. Camina de prisa a la
consagraci6n.
Debe subrayarse en justicia que unido al nombre de Monten-ey iba el del
general Bernardo Reyes. Su vinculación a Nuevo León era en forma total.
No existían reservas, la entrega en las faenas sociales y económicas, era igual
en cuanto se refería a la educación, a las garantías individuales y a la
integridad del Estado.
Puede citarse a este particular su empeño decidido y logrado en fijar de
manera precisa los límites con Tamaulipas y Coahuila, causas de largas y
enojosas controversias. En tratándose de Coahulia logró, mediante determinadas concesiones limítrofes que se le reconociera a Nuevo León el título
de fronterizo merced al agregado de una franja de terreno colindante con
el río Bravo, que se bautizó con el nombre de Congregación de Colombia.
Los documentos que obran en los infom1es del general Reyes de los años
de 1891 a 1895, constituyen w1a clara manifestación de su apego a lo

467
466

�nuestro. Son testimonios de lealtad y de amor aJ terruño por él escogido
como propio.
El licenciado Santiago Roel escribió una magnífica obra titulada: Nuevo
León.-Apuntes históncos. Apegado a la verdad, sin que fuese obstáculo
que hubiese actuado en forma brillante en la política en contra del general
Reyes, al hablar de él, expresó:

"El general Reyes fue durante toda su vida lln hombre activo y progresista. Favoreció a su labor gub.ernativa el largo períndo de paz y
tranqHüidad que se inició al llegar el general Díaz a la Presidencia de
la República. Todos los problemas de importancia fueron resolviéndose
paulatinamente y la Nación entró en senda de progreso que jamás antes
había conocido. El sistema autoritario que, por otra parte, el general
Re,oes impuso en su administración, acostumbrado como estaba al mando militar, le alla11ó también numerosos obstáculos. Así es que pudo
dedicarse de lleno a las labores reconstructivas que el Estado, y principalmente su capital, mcr-ecían por la dedicación de todos sus hijos al
trabajo. Fue secundado con entusiasmo en aquella obra por los elemen.tos del garzayalumo y, en gen.eral, por todas las clases sociales, y
aún por muchos destacados corifeos del genarismo, quienes aceptaron
la situa.Gión ya creada y comenzaron a servir en aquella administración."
Cumplida declaración de una persona que en su juventud y ya como
abogado, en unión de otros compañeros hizo por medio de la prensa abierta
oposición al general Reyes. Se destaca la grandeza del gobernante y la nobleza del adversario.
Los primeros años del siglo pasaban entre animoso ajetreo y vigoroso
progreso. Al trabajo que ennoblece se agregaban las representaciones teatrales
continuas: drama, comedia, opereta, ópera, circo ... Una compañía se iba y
otra llegaba. Los éxitos sucedían en el ambiente artístico y en el económico.
A tiempo que se daba impulso a la educación públic~ mediante disposiciones certeras del general Reyes, que alentaban las inscripciones al Colegio
Civil en las Normales, y en las Escuelas de Leyes y de Medicina, en la
Primaria dedicaba la atención más acuciosa, al grado de establecer sanciones a los padres de familia que no enviaran a los niños en edad escolar a las
escuelas. En esa época nacieron los jardines de niños.
Como complemento de este resurgimiento del arte y de la educación, se
formaron en los barrios de la ciudad estudiantinas, que fueron algo así
como el desbordamiento de las tertulias familiares. Daban serenatas y tocaban en fiestas populares.

4{j8

En cuanto a la industria siguió incrementándose sobre todo en lo tocante
a talleres de herrería y cerrajería al contar con la materia prima abundante
de las fundiciones. Aumentó mucho la producción de muebles. Figuraban
en forma de grandes industrias las fábricas "La Mexicana", "Salinas y Rocha" , "La Malinche" y "El Ancora" que ocupaban varios centenares de
obreros.
Llegó el _ambiente industrial al grado de hacer pensar al general Reyes
~n la neceSidad de djctar disposiciones protectoras de los trabajadores. Su
ldea, aceptada por algunas prominentes _personas, se discutía por otras en
forma negativa, aduciendo como razón fundamental que se podía dar luaar
0
a que algunos inversionistas se desanimaran.
, Venciendo oposiciones se 1·ealizó el proyecto del general Reyes, promulgandose en 1906 la Ley sobre Accidentes del Trabajo, la primera disposición
legal en la materia que se conoció en México. El humanismo del general
Reyes triW1faba.
Con signos satisfactorios pasaban los años menos de los que fueran de
dese~, pu~ en 1909 ~ hizo sentir, con cierta fuerza, el movimiento político.
El ano antenor, el preSidente de la república, general Porfirio Díaz, declarab~- al señor Creelman, periodista norteamericano, entre otros conceptos
pohticos, que el pueblo mexicano está capacitado para el ejercicio de la
democracia.
~~as declaraciones, hicier~n el efec~o de una sonora clarinada que repercut'.o en tocio el pais, surgiendo de mmediato Jas actividades políticas contemdas durante treinta años.
En julio de 19l0 debían efectuarse las elecciones de Presidente de la República, de Senadores y Diputados al Congreso de la Unión.
Las corrientes de opinión iban desde el cambio del Vice-Presidente hasta
el del mismo Presidente. Esas corrientes se personificaron, en el caso de
la Presidencia, en la reelección del general Dfaz, y en la designación del
general Reyes.
Rápidamente la candidatura del general Reyes tomó tales proporciones
que alarmó a los llamados "cientüicos" integrantes del círculo de amigos
del general Díaz. Se trataba de los integrantes del gabinete y de los más
altos funcionarios federales. Como contrarios a la personalidad política del
general Reyes, al ver la entusiasta acogida que había despertado su candidatura maniobraron de inmediato para evitar se consolidara esa situación.
Cuando llegó el momento de las resoluciones, a pesar de la presión de los
líderes reyistas y de gran parte del pueblo, al ofrecerse la candidatura al
general Reyes la rechazó de plano. Pesó más en su c,onciencia la amistad
y la le.altad al general Díaz, que el halago de sus partidarios.

469

�Fue así como decidió abandonar el país. El 5 de noviembre de l 909 se
embarcaba para Francia con la nominación de Embajador. Su obra en
Nuevo León se eleva en tal forma, que no podrá ser olvidada.
Coincidíendo su ausencia con una serie de acontecimientos trascendentales,
se cierra esta etapa en la vida política, económica y social de nuestra entidad.

QUINTA ETAPA

La fuerza de las circunstancias obliga a que el período comprendido de
1910 a 1930, signifique un paréntesis en el desenvolvimiento norma1 de la
región.
Se trata de un cambio radical en las instituciones oficiales y privadas que
transformó desde su base la organización política y social, y como consecuencia, las estructuras económicas sufrieron las consecuencias consiguientes.
Principiaron los acontecimientos con una vigorosa acción política. Como
queda dicho al arranque del movimiento la [igura que con mayor atractivo
se dibujó en el panorama político fue la del general Bernardo Reyes. Eliminado por propia voluntad, quedó el tablado nacional libre. ¿ Quién surgiría capaz de arrastrar al pueblo?
Durante el año de 1909 había circulado profusamente un libro titulado
La sucesión Presidencial escrito por don Francisco l. Madero, residente en
Parras, Coah. La obra contenía consideraciones oportunas que merecían
la atención de todos los mexicanos, cualquiera que fuese su posición política
e ideológica.
Con este motivo Madero se puso en comunicación con los ideólogos
políticos a tiempo que les enviaba el libro. Algo se conocía ya de él; pues
había sido Presidente Municipal de Parras, y escribía artículos en periódicos;
pero su contacto principal con quienes se habían significado lo consiguió
mediante su libro.
Es así como entabló correspondencia con los hennanos Flores Magón,
Juan Sarabia, Antonio l. Villarreal, Camilo Arriaga, los hermanos Vázquez
Gómez, Juan Sáncbez Azcona, Aureliano Rivera, Félix F. Palavicini, Roque
Estrada, y algunos más.
Como el campo había quedado libre con la ausencia del general Reyes,
el problema consistia en encontrar un candidato capaz de enfrentarse al
general Díaz.

470

Se barajaron nombres quedando en primer lugar don Francisco l. Madero. La tara de los más radicales consistía en considerarlo un burgués.
Pero la mayoría se impuso y en una convención del partido Antireeleccionista
se lanzó su candidatura.
La opinión pública en un principio acogió aquello con indiferencia, actitud que fue cambiando de manera favorable ante la actitud valerosa de
Madero hasta llegar a la más genuina popularidad.
En cambio en el sector oficial en un principio se le calificó de loco,
y cuando se dieron cuenta de que arrastraba a las multitudes, de la indiferencia se pasó a la persecución sin disfraces. Fue aprendido en Monterrey y enviado a San Luis Potosí poco antes de las elecciones.
Grande fue la conmoción en el país. Las pasiones habían llegado a extremos alarmantes. L-as elecciones se efectuaron en julio de 1910, siendo
declarado triunfante el general Porfirio D.íaz.
Burlada la voluntad popular el ambiente estaba preparado para la revolución. Madero logró evadirse de la prisión de San Luis Potosí, internarse en los Estados Unidos, y desde San Antonio expidió el Plan de San
Luis Potosí llamando a los mexicanos a levantarse en -armas contra el Gobierno, fijando el día 20 de noviembre de ese mismo año de 1910 para
que estallara.
En esa fecha, en la ciudad de Puebla, se dispararon los primeros proyectiles de la insurrección. Aquiles Serdán, sus hermanos y un puñado de
correligionarios &lt;,ombatieron contra el ejército federal. La casa de Serdán se
convirtió en baluarte ; el combate desigual terminó cuando los revolucionarios _habían c~nsumido el parque, haciendo numerosas bajas al enemigo, y
munendo vanos de ellos, agregándose la vida de Aquiles cuando, cesado el
fuego fue descubierto en un escondite, siendo villanamente asesinado.
Había sonado la hora de la acción. A partir de aquella heroica hazaña,
el incendio se extendió a través de todo el territorio nacional.
Surgieron por todas partes los hombres armados dispuestos a jugarse la
vida frente a las bien organizadas fuerzas militares. Todo parecía indicar
que el poder de las armas del gobierno sería decisivo en la contienda. Sin
embargo el poder de la justicia y de la razón contaban de manera notoria
en favor de la causa revoluciona ria.
Las acciones en los campos de batalla favorables o no en los resultados
inmediatos a la insurrección demostraban cuánto significan los ideales. Día
a día aumentaban los contingentes rebeldes y más y más se afianzaba en
la opinión pública la justificación de su actitud.
Bastaron seis meses del fragor de los combates para que el gobierno se
diera cuenta de la inutilidad de prorrogar la contienda armada.

471

�Para Madero, que había pasado al territorio nacional para ponerse al
frente de la Revolución, la lucha sería ardua y el triunfo seguro. Si en 1a
campaña cívica-electoral había demostrado un valor a toda prueba, de no
menos entereza daba pruebas al mantener la disciplina entre los revolucionarios, y en los momentos de los combates.
Cuan.do los funcionarios que rodeaban al presiden te Díaz se percataron
de que no sería posible detener la avalancha, coincidieron en convencer
al general Díaz de la conveniencia de tranzar con los revolucionarios. Para
ellos un arreglo, por radical que fuese, les pemútiría salvar sus intereses
particulares.
En esta dirección se encaminaron las gestiones. Primero tratando de
arreglar mediante concesiones en el plano Ministerial; después proponiendo
la renuncia del Vice-Presidente, don Ramón Corral; y por último aceptando la renuncia del Presidente y del Vice-Presidente.
Por su parte el general Díaz, que se había entregado con pasión a la
causa de la paz, lográndola después de inauditos esfnenos, no era cosa
fácil atizar la hoguera para volver a los tiempos aquellos, en que siendo
actor prominente, había contribuido a destrozar a la patria.
Con profundo dolor, reconociendo la necesidad de su alejamiento de la
vida política de la Nación, expresa en su renuncia;
"No conozco hecho alguno imputable a mí que motivara ese fenómeno social; (la revolución) pero adm.itie-ndo sin conceder que puedo
ser culpable inconsciente, esa posibilidad hace de mí la persona menos
a propósito para raciocinar y decidir sobre mi propia culpabilidad. En
tal concepto, respetando como si.empre he respetado la voluntad del
pueblo, y de conformidad con el artículo !)2 de la Constitución Federal,
vengo ante la Suprema Representacilm de la Nación a dimitir el cargo
de Presidente Constitucional con que me honró el voto nacional; y lo
hago con tanta más razón, cuanto- qu.e para retenerle- sería necesario
seguir derramando sangre mexicana, abatiendo el crédito de la nación,
derrochando mi riqueza, cegando sus fuentes y exponiendo su política
o conflictos internacionales."

Esto sucedía el 25 de mayo de 1911. El día 21 del mismo mes se firmaba
en C. Juárez, ya en poder de los revolucionarios un convenio que daba fin
a la contienda armada. Los puntos claves son los siguientes:
"Unico.-Desde hoy cesarán en todo el territorio de la República las
hostilidades que han existido entre las fuerzas del Gobierno del Gral.

472

Díaz Y las de la Revolución; debiendo éstas ser licenciadas a medida
que en cada Estado se vayan dando los pasos necesarios para restablecer
y garantizar la paz y el 01'den público."
"Tra.nsitorio.-Se procederá desde luego a la reconstrucción o reparación de las vías telegráficas y ferrocarrileras que hoy se encuentran
interrumpidas. Firman el tratado los señores Lic. Francisco S. Carvajal, en representación de! Gobierno del Gral. Diaz, y en nombre de
la Revolución, Doctor Francisco Vázquez Gómez, don Francisco Madero, padre de don Francisco l. Madero y Lic. José Ma. Pino Suárez."
Ante este hecho, don Venustiano Carranza, secretario de guerra en el
gabinete de Madero, e&gt;..l)resÓ estas visionarias palabras: "Revolución que
tranza, revolución que fracasa."

Por su parte el taJentoso y agudo político, licenciado Luis Cabrera envió
una carta pública a Madero en la que le decía, entre otras expresiones de
penetración realista Jo siguiente:

"Las revoluciones son siempre operaciones dolorosí.simas para el cuerpo social; pero el cirujano tiene ante todo el deber de no cerrar la
herida antes de haber limpiado la gangrena. La operaci6n, necesaria
o no, ha comenzado: usted abrió la herida y usted está obligado a
cerrarla; Pero gttoy de usted, si acobardado ante la vista de !a sangre
o conmovido por los gemidos de dolor de nuestra patria cerrara precipitadamente la herida sin haberla desinfectado y sin haber arrancado
el mal que se propuso usted extirpar; el sacrificio habría sido inútil
y la historia maldecirá el nombre de usted, no tanto por haber abierto
lo. herida, sino porque la patria seguiría sufriendo las mismos males
que ya daba por curados y continuaría además expuesta a recaídas
cada vez más peligrosas, y amenazada de nu.evas operaciones cada 1'ez
más agotar¡tes y cada vez más dolorosas."

El tiempo confirmó plenamente los temores de estos dos personajes, que
el destino uniría dos años después en una lucha reivindicadora, don Venustiano como primer jefe de la Revo1uci6n Constitucionalista, y el licenciado
Cabrera como uno de los más cercanos, leales y eficaces colaboradores.
Razones había de sobra para pensar en forma pesimista. Conforme a los tratados de C. Juárez, serían licenciados los revolucionarios, en cambio los
cuadros políticos, sociales, administrativos y militares del teóricamente vencido régimen porfirista quedaban en pie.
Había cambiado la fisonomía del país. Se abrían las puertas de la Ji-

473

�bertad de prensa, y si en un principio la figura de Madero era enaltecida
no pasó mucho tiempo en que se pasara de la libertad al libertinaje.

El más destacado de los jefes revolucionarios maderistas, el general Pas•

cual Orozco, desconoce al presidente Madero al frente de Ja., fuerzas que

El día 7 de junio de 1911, es decir, 15 días después de Los arreglos de
C. Juárez, entró Madero a la ciudad de México. El recibimiento tuvo
características hmsitadas. Hubo derroche de aJegría, de tal manera, que
la tumultuosa. forma de actuar del pueblo daba la impresión de una locura
colectiva. Don Francisco Bulnes, al comentar el acontecimiento, dijo que
la popularidad de Madero era semejante a la de la Virgen de Guadalupe.
En octubre tuvieron lugar las elecciones. participando tres planillas figurando en ellas como candidato a la Presidencia Madero, y como VicePresidente, respectivamente, el licenciado José Ma. Pino Suárez, doctor Francisco Vázquez Gómez. y licenciado Francisco León de la Barra. El triunfo
correspondió a la primera planilla. Como al iniciarse la campaña palítica
el doctor Vázquez Gómez había integrado la planilla con Madero, y tratándose de una persona de alta calidad intelectual, su exclusión provocó
desajustes profundos entre la plana mayor del maderismo.
Al tomar posesión de la Presidencia don Francisco l. Madero, el 6 de
novie-mbre de ese mismo año de 1911, ya su partido mostraba grietas peligro.~as.
Siguieron días de ajustes administrativos, de tanteos políticos, de críticas
acerbas aun dentro de los mismos revolucionarios, y de rebeldías en el campo
entre las que contaba en primer lugar la. de Emilia.no Zapata~ que al grito
de "Tierra y libertad" dominaba Morelos y parte de Puebla y de Guerrero.
Con ser esto suficiente para mantener la intranquilidad, había que agregar la actitud de la prensa, que a medida que transcurría el tiempo avanzaba su agresividad contra el régimen. Con el fin de contrarrestar en lo
posible la agresiva actitud periodística, un grupo de amigos de Madero fundaron el diario Nueva Era, que poco pudo hacer de provecho.
La opinión pública, antes a favor de Madero ciento por ciento. cambiaba
en su contra especialmente en e) Distrito Federal. En provincia seguía manteniéndose el sentimiento madf'rista; pero la confrnión aumentaba con las
noticias y comentarios de la prensa. de México y con los rumores de los
malquerientes que hacían circular.

Se creó una atmósfera pesada, artificial, pero efectiva, en descrédito de
cuanto hacía o dejaba de hacer Madero. Para él todo caminaba bien, su
optimismo, basado en el ideal de libertad le hacía ver que cuanto estaba
pasando era producto precisamente de esa libertad de que se gozaba y que,
como consecuencia el pueblo seguiría estando con él. Desoyó a sus amigos, fio en
sus enemigos francos y solapados hasta que la catástrofe vioo a probarle el
error en que ~e encontraba.

474

comanda en el estado de Chihuahua. Salen fuel"Uls del gobierno a combatirlo, se efectúan sangrientas bataJlas y es al fin vencido. En esa ocasión
el general Victoriano Huerta, en calidad de general en jefe de la columna
gobiernista se adjudica los laureles de la victoria que poco después ha de
arrast.rar por el lodo de la ignominia.

No se apagaban todavía los ecos de la rebelión orozquista cu.ando estalla
la IJamada "Decena Trágica". Inicia el cuartelazo el general Manuel Mondragón. Al frente de dos mil hombres, entre soldados
línea y alumnos de
la Escuela de Aspirantes, marcha de Tlalpan hacia la ciudad de México
en actitud de rebeldía.

de

•

Son liberados de la prisión los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz.
Aumenta el número de sublevados y fonnándose dos columnas marchan,
una sobre el Palacio Nacional, al mando del general Reyes, quien es muerto
al trabarse el combate. La otra columna logra tomar la fortaleza de la
ciudadela y allí se hacen fuertes. Es el 9 de febrero de 1913.
.Madero pone en manos del general Victoriano Huerta la suerte de su
gobierno. Se combate día y noche hasta el momento en que Huerta se
entiende con el enemigo traicionado a quien había confiado en su honor
de soldado.
Apresados Madero y Pino Suárez son villanamente asesinados el 22 del
mismo mes de febrero. La traición de Huerta le valió llegar a la Presidencia
ele la República.

•
Inmediatamente después de estas tragedias ignominíosas renac10 la revolución, en esta vez con caracteres de total reivindicación en los planos políticos y sociales.
En Coahuila se formalizó el movimiento. El gobernador del estado, don
Venustiano Carranza. y la legislatura local desconocieron al presidente usurpador, general Victoriano Huerta y a todas las autoridades federales y
estatales que lo obedecieran. Quedó consignada esta actitud en el Plan
de Guadalupe finnado en la hacienda de ese nombre el 26 de marzo de
J913, siendo desiguado don Venustiano primer jefe del Ejército constitucionalista, título impuesto a la nueva revolución.
El plan se concretaba a la cuestión política .encaminada. a volver al régimen constitucional, pisote-ado por el más abominable militarismo cuartelario. Había que concentrar la atención revolucionaria en este aspecto, sin

475

�perjuicio de ir estudiando las cuestiones SCX:iales del campo y de la ciudad,
para aprovechar aquello que fuese conveniente.
Con rapidez vertiginosa se extendió 1a revolución en la amp~i~d del__territorio nacional. Puede asegurarse que no se sustrajo a la acc1on pumuva
ningún poblado. En pocos meses sumaban centenares de miles los hombres
annados.
Los combates te-11.ían lugar diariamente, unas veces con resultados favo- ,
rabies, otras adversos; lo que contaba en última instancia es el saldo favorable a la insurrección.
Fueron cayendo en poder de los revolucionarios ranch_os, vill~ ~ ciudades.
Ahora una capital de estado, mañana otra, hasta .reduor al e1erc1to federal

a un territorio sumamente limitado.
Llegó el momento en que el general ~uerta ren_unci~ al poder. huyendo
al extranjero. Designado presidente proVlSlonal al hccnc1ad~ F~anclSCO ?ar•
vajal con él se trató de la rendición incondicional. La expenencta a~nse~aba
un proceder enérgico. Después de algunas vacilaciones aceptó el licenciado
Carvajal la exigencia de don Venustiano.
Con la entrada triunfal de los contingentes constitucionalistas a la ciudad
de México, y ]a disolución del ejército federal, la Revolución había triunfado.

•
\.

Los intereses creados durante el porúrismo no perdían las esperanzas de
conquistar posiciones dentro de la Revolución. Movían los hilos de la intriga, como )o hicieron contra Madero al inflar la_ figu~ de Pascual Orozco,
ahora utilizaban el presúgio guerrilero de Francisco Villa, el Centauro del
~orte, para enfrentarlo al primer jefe don Venustiano Carranza.

Tras una serie de incidentes que principiaron con el ataque y to~a de
Zacatecas por Villa, y después con las convenciones militares de_ la ciudad
de México y de Agu~ientes, más la designación de un presidente pro•
visional, que recay6 en el general Eulalio Guti~rrez. Com_o anteced:nte
existía la e,dgencia de Villa para que don Venust.tano renunciara a la Jefatura. de la Revolución.
Maduró la intriga y los que habían luchado unidos contra _la usurpación
lrnertista, se lanzaron a una contienda todavía más encarruzada que la

anterior.
Las fuerzas que se enfrentaban habían quedado más o menos equilibra&lt;l:15
en potencia bélica; pero de parte de Carranza existía la fuerza de la razon
y de la j~ticia, la fuerza del verdadero ideal revolucionario.

Los ejércitos bien equipados y disciplinados, mandados por jefrs valientes
y foguea&lt;los, se enfrascaron en batallas seguramente en las que, en todos
los tiempos, han sido las más sangrientas y en las que han intervenido
mayor n(1mero de soldados.
Quedan en las páginas de la historia~ en mención de estos hechos de
armas Jos nombres de las ciudades de Celaya, Trinidad, León, Aguascalientes,
EJ Ebano, Chihuahua .•.
La historia, cansada de {:rear se repite. Cierto o no este principio, es el
caso de que de esta implacable contienda surgió un nue,·o caudillo, que
causaría después al país nuevos qucbrantos1 el general Alvaro Obregón, a
quien se le atribuyó el triunfo. Cosa esta que está por dilucidarse puesto que
hubo otros que merecen la primacía, como el general Francisco Murguía;
pero no es esta la ocasión de entrar en pormenores.
Vencida la insurrección \-illista convocó don Venustiano, ya en carácter
de Presidente de la República, a un Congreso Constituyente. Se reunieron
los diputados electos en el Teatro lturbide de Querétaro a fines de 1916,
y después de las labon:s correspondientes se promulgó la nueva Constitución
el 5 de febrero de 1917. En ella se contienen los puntos &lt;le carácter social
que demandaba la época. Cuestiones de los campesinos, de ]os obreros, de
la propiedad del subsuelo ...
Había reservado el destino a México más inquietudes, desasosiego, traiciones y dolor .
Terminaría don Venustiano su período de gobierno constitucional el lo.
de diciembre de 1920, y las elecciones serian el primer domingo de julio.
La campaña elec1oral para fines de 1919 estaba ya en su apogeo. Contendían tres candidatos: !os generales Alvaro Obregón y Pablo González y el
ingeniero Tgnacfo Bonillas.
El obregonismo se manifestaba extraordinariament~ activo y agresh•o; el
om.alismo actuaba con mo&lt;lel'ación y bien organizado. Ambos grupos atacaban a don Venustiano asegurando que trataba de imponer al ingeniero
Bonillas. Esta anna, aun cuando carecía de justificación y de lógica hacía
profunda mella en la opinión pública.
Era notorio que la publiddad de los generales Obregón y González, especialmente la del primero, opacaba la del ingeniero Bonillas PoT rompleto.
Faltaban a éste elementos pecuniarios para competir en ese plano con sus
adversarios. La razón radie-aba en el hecho, comprobado en el momento de
la crisis, que quienes podían ayudar con dinero estaban ron Obregón o con

Gonzá)t'7..
En efe.cto, de los gobernadores solamente estaban con Bonillas d11co. y en
cuanto a los generales el ochenta por ciento respaldaban a Obreg6n o a

477
476

�Gonzále:z. Además, como principio imperativo de imparcialidadJ había dispuesto don Venustíano que de la Tesorería de la Nación no se empleara
un solo centavo. Esta línea de conducta siguieron los gobernadores bonillistas.
No se llegó a las elecciones. El 24 de abril de 1920 se ex-pidió el Plan
de Agua Prieta, a pretexto de una supuesta imposición, declarando desaparecidos los Poderes de la Unión. El movimiento lo encabezaban los obregouistas, general Plutarco Elías Calles y don Adolfo de la Huerta, gobernador
de Sonora.

El ambiente estaba admirablemente preparado. A partir de ese momento,
los generales con mando de fuerI.as, fueron adhiriéndose al Plan sin necesidad de combatir. Y como si esto fuese poco el general Gon7..ález se adhirió
también al movimiento, poniéndose al frente de importantes contingentes
de tropas. La suerte del gobierno estaba condenada a la derrota. Gráficamente el licenciado Luis Cabrera calificó esta revolución de huelga de militares.
Cercado el Presidente de la República con elementos fieles abandonó la
ciudad de Méiáco ocupando varios trenes con destino a Veracruz. Perseguido por los rebeldes se combate diariamente hasta llegar a estación de
Apizaco, en donde la superioridad del enemigo convierte la expedkión en
un desastre.

rrero con cualquier pretexto. El cansancio y e] hambre silencian el campamento. El sueño vence a todos.

Es la madrugada, entre los breñales se arrastran como víboras los soldados
de Herrero,_ y cuando se ~cuentran a corta distancia del jacal que ocupa
don Venust1ano hacen vanas descargas cerradas. Sabían el Jugar preciso en
que estaba y no erraron. Las balas traidoras cumplieron su misión. Nacía
apenas el nuevo día, el 21 de mayo. Cuando se había consumado el crimen
Herrero_ levantand~. el campo: el &lt;!!idáver de don Venustiano y la
detenc1on, en cahdad de pJ1.SJoneros de quienes lo acompañaban.

aparee!?

¡ Digno epilogo del Plan de Agua Prieta!

•
Ha?ían transcmTido tres años después de estos acontecimjentos, y de nuevo
el . pa1s se a~ercaba a nueva tragedia. Como producto del Plan de Agua
Pneta, que dio fin aJ Gobierno Constitucional de don Vcnustiano Carranza
fue ~lecto Presidente de la República el general Alvaro Obregón. Su períod~
tenrunaría el lo. de diciembre de 1924.
Para substituirlo se lanzaron las candidaturas de don Adolfo de )a Huerta
Y d:l general . Plutarco E.üas Calles, unidos en el Plan de Agua Prieta y
desligados radicalmente en esta ocasión.

Con un grupo pequeño de militares y civiles se interna Carranza en la
Sierra de Puebla en donde la traición lo espera. Caminata penosa en lo
flsico y en lo moral. Entereza de Carranza, agobio, desesperación y pesimismo en la comiti\·a. El instinto de conservación obliga a seguir adelante,
desafiando el frio, la lluvia pertinaz, y lo abrupto del terreno, que entre
peñascos y matorrales estrechos las veredas fueron trabajosamente salvadas
por los caballos.

En esta ocasión la imposición la realizó él. Pero antes, conocedor de estas
cuestiones hostigó a los delahuertistas hasta obligarlos a fa rebeldía.

En una apertura de la serranía se presenta un individuo que reconoce el
general Mariel como el general Rodolio Herrero. Lo presenta a don Venustiano en calidad de amigo y conocedor de la región. Se muestra amable
y servicial ofreciendo sus seivicios con lealtad.

El 3 de diciembre de 1923 daba principio la Revolución encabe7ada, contra
su voluntad, por el señor de la Huerta. La lucha fue encarnizada. Murieron
en el campo de batalla fusilados centenares de personajes entre los que contaban en mayor número los generales.

Sigue el grupo sierra arriba guiado por Herrero. Se llega a w1 lugar al
parecer deshabitado en donde se hace alto, diciendo Herrero que allí se per•
nocte, con la seguridad de que no había problemas, pues a corta distancia
tiene sus soldados.

Es _de obse~ar que con algunas excepciones, Ja mayoría de los jefes deJahuertistas hab1an formado parte del Plan de Agua Prieta, es decir, habían
sido convencidos obregonistas.

Es el 19 ele mayo de 1920, va cayendo Ja tarde empapada de la lluvia.
En unos cuantos jacalones se acomodan todos. Queda el señor Presidente
con cuatro acompañantes en el que le señaló el general Herrero, como el
rneJor. Sigue lloviendoJ la noche oculta caras y sentimientos. Se retira He-

478

La opiiúón pública se inclinaba francamente hacia el señor de la Huerta.
pero no así el general Obregón. Obraba contrariando su actitud cuand~
él e~a can~idato. En:onc~, so prete..xto de la in1posición que se decía pretend1a realizar don \ enust1ano lo combatió con las armas en la mano.

Hecha la paz se efectuaron las elecciones saliendo avante fa candidatura
del general Calles. Su administración se distinguió por el ímpetu que dio a
las obras de comunicación y a la cuestión bancaria.

Se proyect6 y se adelantó bastante la carretera de México a Laredo y se
c.onstituyó el Banco de México, único capacitado para emitir bíUetes. Trató
479

�de aquietar antagonismos políticos, principiando por crear el Partido Revolucionario de México con la idea de aglutinar a todos los partidos políticos
integrados por revolucionarios.
El 3 de octubre de 1927 ocurrió un acontecimiento que estremeció de
horror a todo el país. Se aprestaban los poüticos a organizarse para participar en las elecciones que se realizarian en julio del año siguiente.

Un grupo, encabezado por el general Francisco Serrano se reunió en un
hotel de Cuemavaca, con el Yin de cambiar impresiones pues el general
Serrano aspiraba a la candidatura presidencial. Sorpresivamente un destacamento del ejército federal aprehendió a las personas allí reunidas. En
forma que puede calificarse de milagrosa se salvaron el general Antonio I.
Villarreal y el licenciado Francisco J. Santarnaria.
Trasladados en automóviles rumbo a la ciudad de México, todos sujetos
de las manos con alambre, al llegar a un lugar llamado Huitzilac fueron acribillados a balazos, sin fonnación de causa. Llegaron a México los cadáveres
hacinados en automóviles como carneros degollados.
Entre si fue Calles u Obregón quien ordenó la muerte infamante de 13
personas de alta categoría social y política, es cuestión que con detalles ha
recogido la historia. Cabe destacar que el general Serrano había ocupado
la Secretaria de Guerra en la administración de Obregón y desempeñó durante varios años el puesto de Jefe de su Estado Mayor.
La versión del daridoso y cáustico escritor Roberto Blanco Moheno, en su
obra Crónica de la Revolución Mexicana, tomo II es la siguiente:

"Sobre la carretera federal a Cuernavaca, ya: cerca de la tierra caliente, en una de las mil curvas del camino, puede el viajero ver, todavía, catorce cruces de hierro. El sitio se llama Huitzilac, donde Obregón realizó su postrera hecatombe .•. He aquí la lista de las víctimas,
de las nuevas víctimas en le empeño de Obregón de &lt;salvar a México de
sus sa.lvadores': Gral. Francisco R. Serrano, Gral. Carlos A. Vidal,
Cnel. Miguel A. Peralta, Daniel Á. Peralta, Gral. Carlos V. Ariza, Lic.
Rafael .Martínez de Escobar, Alfonso Capetillo Robles, Augusto Peña,
Antonio Jáuregui, Ernesto Noricga Méndez, Gral. Octavio Almada, Lic.
José Villa Arce, Lic. Otilio Go11zález y Enrique Monteuerde fr." . ..

De las órdenes correspondientes dice Blanco Moheno, como si en lugar
de pluma usara una daga florentina:

"Es por la tarde, en el Castillo de Chapultepec, residencia del Presidente de la República, Gral. Plutarco Elías Calles. El Jefe del Eje-

480

ctltivo
, da órdenes a dos generales• • • Usted, Gral• Jos'e Al uarez, en su
c~r~~ter de Jefe de Estado Mayor Presidencial, hará después el escrito
d~rzgzdo al Gral. Clau1io Fo:r. .•• Usted Gral. Fox, me responde con su
vida de esas aprehensiones.. , y de esas vidas. Quiero ver vivos aquí
a todos, sobre todo al 'cabezón'.
"Perdone, señoT Presidente _;nterrumpe
r:
·' es el cabe•
c-ox¿quien
zón?
"Pancho Serrano.
''Fox se cuadra. Va a salir ya. Da media vuelta. Y entonces se topa
de manos a. boca, con la muerte. La muerte viene con un brazo d;
menos, Y chupas en los ojos claros. Es Alvaro Obregón grita:
"Nada de eso. ¡Los quiero muertos, a todos!
"Claudio Fox sabe que el jefe nato del Ejército es el Presidente de
la República. ~oltea a ver a Calles. Está consciente de que hace un
papel
desazrad_o, pero consciente también, de que su obediencia a
Obregon e~ n~cesana, 'Y hasta justa si ha de saluarse la Revolución, conserva la dignidad solamente en la imperturbabilidad de fa cara, dura
"/ angulosa, como labrada a golpes de machete:

7:uy

"Ya oyó usted al señor Gral. Obregón: obedézcalo". •.
·
· Descripción
l ·
• tajante la de Blanco Moheno' de sabor tr'agico.
Menos agrestvo e, mgemer~ Vito Alessio Robles, se ocupa de la misma masacre, en
su art1~ulo ~ublicado en la revista Todo el 5 de no\~embre de 1935. En
lo relaovo dice:

"El general Obregón, desde el Castillo de Chapultepec, dictó todas
las
'
, l ·órdenes, con la anuencia y complicidad de Calles, y Oun
cuando este
u timo tema toda la responsabilidad legal, el moralmente responsable
e.n aquellos
momentos trágicos fu.e el Gral• Obre~o'n
Et
·
•
b
•
s e ord ena ba impenosamente
y el encabezado
del Poder E1·ecutiuo callaba 'Y obedecia
,
.
r
..
sm repicar. En mi infecta prisión supe al día siguiente el asesinato
del general Serrano y de trece acompañantes suyos en la carretera de
Cuernavaca.,. Se mascaba el terror, según gráfica frase de Pérez Moreno" . .•
Sin desmerecer
en cuanto. a fidelidad de los hechos narrad os por Blaneo
.
M h
o eno,. lo .dicho por Aless10
. Robles merece completo ere'd"t
1 o, por tratarse
d
e un historiador de amplia ejecutoria , de seriedad.
Días después, por los mismos motivos se levantaba en armas en Veracruz
el general Amulfo G. Gómez, uno de los militare,s de mayor confianza de

�Obregón. Perseguido sin descanso cayó prisionero encontrándose seriamente
enfermo. Mereció se le formara Consejo de Guerra sumario siendo fusilado.
Estas situaciones se originaron en atención a que el general Obregón pretendía reelegin;e, cosa que indignó a muchos de sus más allegados colaboradores.

•
Abortado lo que pudo ser una revolución quedó libre el camino para
la elección, de nueva cuenta, de Obregón. Previamente se reformó la Constitución de manera de quitar la drástica disposición de la no reelección.

Pero antes es preciso hacer referencia al último levantamiento. El día 3
de octubre de 1929 se rebelaban numerosos militares al frente de las tropas
que mandaban.

En Torreón el general José Gonzalo Escobar. En Chihuahua el general
Marcelo Caraveo. En Veracruz el general Jesús Aguirre. En Sonora el
ge?eral ~opete. En Durango el general Domingo Arrieta, y algunos otros
mas en diver.,os lugares del país .
Una rápida movilización de las fuerzas gobiernistas acabaron en tres meses
con el incendio que amenazaba envolver en llamas todo el territorio nacional.
Co~ esta rebelión abortada te1minó el ciclo, ya muy prolongado, de revofociones, asonadas y cuartelazos.

Realizados los comicios triunfó Obregón. Había sufrido la Revolución
serio descalabro en uno de sus básicos principios. No faltaron los agoreros
que predecían la estancia indefinida de Obregón en el Poder, siguiendo
Wl

los mismos pasos de don Porfirio.
El destino no permitió que se comprobara la predicción. Para celebrar
el triunfo del primer domingo de julio de 1928, los amigos íntimos lo agasajaron con un banquete en el restaurante La Bombilla, el día 17· del mismo

SEXTA ETAPA

En ese lapso tan prolongado, que arranca de 1910 y termina en 1930.
¿qué había sucedido en Monterrey, que es decir en Nuevo León?
·

mes.
Cuando el entusiasmo se desbordaba en alabanzas al ''héroe de Celaya",
un individuo, de aspecto inofensivo, se acercó a Obregón con el propósito
según decía, de hacerle un dibujo. En contacto con él, sin que nadie lo
advirtiese, le disparó un balazo en la cabeza.
Confusión indescriptible; Obregón se doblega pausadamente, estaba muerto.
Varios de los comensales sujetaron al homicida, y una voz fuerte, sonora,
dominó el ambiente, era Aurelio Manrique que gritaba ¡ no lo maten, no lo
maten!
El artero homicida, sin inmutarse, a pesar de los golpes recibidos, dijo
llamarse José de León Toral y obrar por cuenta propia. Sometido al juicio
de rigor se le sentenció a muerte, siendo fusilado.

•
La magnitud del acontecimiento impactó seriamente en la vida del país.
Con el fin de arreglar la situación, el general Calle,, Presidente de la República, convocó a junta a los generales con mando de fuerzas. Después
de varias reuniones acordaron designar al licenciado Emilio Portes Gil, Presidente Interino, quien convocarla a elecciones. Llenados los requisitos del
caso se efectuaron )as elecciones triunf anclo el general Pascual Ortiz Rubio.

482

Como en la revolución maderista, estallada el 20 de noviembre de 1910

no p~ici_pó Nuevo León con las armas, prácticamente la situación soci~
y econom1ca se mantuvo en un ritmo de actividad constructiva.
La industria mueblera había alcanzado un rúvel envidiable. En septiembre
de 1~10, con. ~~tiv~ de las festividades organizadas para celebrar el cent~nano de Ja m1c1acJon de la Independencia, entre los números más atractlvos se cuenta la inauguración del Mercado Juárez con una expo · "ó
· d
ial
,
sic1 n
m ustr
en la que se exhibieron los productos locales, siendo entre los de
~~yor atrac_tivo el calzado y los mue?les. También causaron buena impreS1on los artículos de tocador, como Jabones, talcos, agua florida, lociones,
cremas ...
~n suma, se trataba de un espectáculo alentador, estimulante, que hacía
olvidar, aun cuando fuese por momentos, la agitación política llena de resagios sombríos.
p
~n fastuosidad se efectuó en el remozado Teatro Independencia la fiesta
lummosa de los Juegos Floral~, organizada por la Colonia Española, que
el fondo llevaba una especie melancólica de la despedida, como espanoles, de lo que no era ya sino una reminiscencia de su nacionalismo, envuelto en" el m~to, ya con los colores del verde, blanco y colorado, de la
llamada Colonia Española". A poco andar, con el injerto de las nuevas
generaciones, quedó fundida en la mexicanidad.

:º

483

�El programa abarcaba desfile de carruajes adornados, kermeses, bailes
populares, desfile de tropas, funciones teatrales y de circo, corridas de toros,
y todo cuanto, en estas ocasiones. es motivo de diversión.

El comercio y los Bancos operando con éxito. Había que agregar a los
existentes -Nuevo León, Milmo y Mercantil- las sucursales del Banco Nacional de México y del de Londres y México.
Esta situación se .mantuvo inalterable durante los años de 1910, 1911 y
1912, a pesar de los cambios habidos en el Estado en lo político.

Pero llegó el año de 1913 con un cortejo de acontecimíentos que ensombreció el ambiente. Sí antes Nuevo León había sorteado las dificultades,
las cosas habían sufrido transformaciones de tal importancia que eJ cambio
se imponía.

A la campaña de virulentos ataques emprendida, especialmente en la ciudad de México, siguió ]a llamada decena trágica, que culminó con el asesinato del Presidente y el Vice-Presidente de la República, don Francisco l.
Madero y licenciado José Ma. Pino Suárez, todo provocado por la traición
del general Victoriano Huerta. Crimen realizado el 22 de febrero de 1913.
Había llegado el momento de que Nuevo León hiciera acto de presencia
en los campos de batalla, en los que se reivindicarla el respeto a la Constitución y se aplicarían las sanciones correspondientes a los causantes de
dramas tan repugnantes.
No es este relato el apropiado para hacer una descripción circunstanciada de los hechos relativos. Baste con recordar, exclusivamente, a los
generales de nuestro Estado que participaron en las acciones guerreras, por
ser poco menos que imposible mencionar a los jefes de menor graduación.
He a qui a los que retienen mi memoria: Pablo González, Antonio I. Villarreal, Marciano Gonzá1ez, José E. Santos, Teodoro Elizondo, José Elizondo,
Fortunato Zuazua, Pablo Quiroga, Porfirio G. González, licenciado Pablo A.
de la Garza, Gregario Morales Sánchez, licenciado Aarón Sáenz, Anacleto
Guerrero, Bonifacio Salinas Leal, Federico Amaya, Juan F. Azcárrate, José
López Zuazua, Jesús Santos Mend.iola, José Cavazos, Aristeo Canales, Juan
B. Lara, Francisco G. Peña, ReynaJdo Garza, Jesús M. Garza, Jesús Garza
M., Jesús de la Garza, Heliodoro Pérez, Jesús Morales, Armando Garza Linares, Daniel Gutiérrez Santos, Félix Lozano, Absalón Lozano, Ismael
Hernández, Manuel Flores, Lázaro Alauís.
En la medida en que los hombres del Estado participaban en estas actividades, disminuía la vitalídad económiea. Llegó el caso de no quedar en
algunos Municipios un solo hombre capaz de empuñar un arma que no se
fuera a la revoludán. Como se sucedieron las campañas guerreras por diversas causas, del 13 hasta el 30, no cesó la agitación salvo breves períodos

4.84

en los que no había tiempo suficiente de tranquilidad para regularizar los
negocios.
A pesar de todo: pésimas comunicaciones, cambios bruscos de autoridades,
falta de garantías, carencia. de materias primas, y cuantas trabas se presentan
en estos casos, el ritmo de trabajo siguió aquí aun cuando en fonna irregular.
De las industrias que con más
fábricas de muebles, de zapatos y
lidad de la fabricación de sillas
Por supuesto que para traer la

eficacia trabajaron, es de mendonar a 1as
de ropa. "La Malinche" hizo uoa especiade encino, resistentes y de buen aspecto.
materia prima había que hacer prodigios.

Las incomunicaciones ·e sucedían, primero en la lucha contra el usurpador Huerta -1913-1914-; después en la contienda entre Carranza y
Villa -1915-1917-; más adelante con motivo de] Plan de Agua Prieta
1920; y posteriormente con la revolución encabezada por don Adolfo de la
Huerta -1923-1924-; a la que siguieron los movimientos de los generales
Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez_, para cerrar el ciclo de pronunciamientos -1929- ron Ja revuelta que dirigió el general José Gonzalo
Escobar.
Sin entrar en detalle$ sobre la materia económica-social, cabe decir que
en este lapso se detuvo la expansión ele los negocios. De 1910 a 1920 la
población de Monterrey pennaneció estática, y con pocas alternativas favorables, puede decirse lo mismo sobre producción, comercio y movimiento
financiero.
En lo que respecta a diversiones, rara vez se careció de espectáculos teatrales. Cabe asegurar que hubo un notaple auge, especialmente en la comedia, así como en lo que respecta a la operela y a la zarzuela, que mantenían el interés del público por tiempo indefinido. Las estadías de las
compafüas se contaban por meses.
A fuerza de escuchar día a día, durante años, las peripecias de los combates, y de percibir el estruendo de los fusiles y de los cañones, se llegó a
considerar todo ello como parte de la vi&lt;la mdinaria.
Transcurría el curso de los sucesos marginando la tragedia para dar lugar
a la distracció11, como válvula de escape. De otra manera podía convertirse la ciudad en un manicomio o en un cementerio.

485

�SÉPTIMA ETAPA

Se inicia la corriente finne ea el munclo complicado de los negocios a
partir de 1930. Había pasado la pesadilla de los cuartelazos y todo hacia
suponer que :;e entraba a una nueva perspectiva llena de promisiones.
No era cosa fácil sacudir el marasmo que había causado la suresión de
acontecinúentos bélicos, que dejaba un remanente emocional propicio a la
desconfianza. Algunos hombres de empresa decían que convenía ~perar
a que se aclarara la situación. Si bien el t'strucndo de las anuas había cesa.do.
ocupaba su lugar la demagogia, agraria y religiosa.
Urgía tomar una decisión, se había perdido demasiado tiempo y las vacilaciones a nada conducirían. Se decidió la cuestión por el la.do positivo,
había c¡uc trabajar.
Ante la inercia de la mayor parte de los hombres de empresa del país&gt;
se hizo sentir el impuL'iO que aquí se daba a la producción en todos los
órdenes. Las industrfas ya establecidas robraron su posición correcta: mejorar instalaciones, administración y calidad. El comercio a dar señales de
actividad a través de toda,; las líneas de comunicación. Las instituciones
crediticias a operar en la forma más dinámica posible. En marcha toda
acción.
Nacen nuevas fuentes de trabajo, aumentan los Bancos y se instala el líl
de julio de 1933 la primera financiera, "Sociedad General de Crédito". Con
este alarde de optimismo despiertan quienes no querían creer en las posibilidades de paz.

construcción caminó velozmente a su integraci6n, teniendo como base abundanria de cemento, de fierro estmctural y de piedra arrancada al ceJTO de
las Mil.ras y del Topo Chico.
Grande impul'&gt;O recibió la elaboración &lt;le hilados y tejidos, y con elJo se
multipliraron las fabrkas de camisas, de pantalones y de ropa interior.

Al ser substituidas las cajas de madera por las de cartón surgieron las
industrias de papel y cartón. Como complentarias se instalaron las impresoras.

Jugando carreras competitivas el comercio ocupó la posición que le correspondía, llegando al extremo de colOC.1rse en primer lugar después del Distrito
Federal.
Por cuanto a las finanzas se llegó a alturas insospechadas. Aumentaron
notablemente los Bancos, las Financieras, las Sociedades Hipotecarias y de
Seguros de toda índole. Cabe aquí mencionar, con Jos honores merecidos
que varias de est.as Instituciones han adc1uirido una categoría nacional, pues
operan en todo el país. (En mi libro Grandeza de Monterrey me ocupo con
pormenores de esta cuestión.)
Puede todavía caber una mención más de la potenria productora de
Monterrey al recordar que numerosas industrias, además de contar con unidades en diversos lugares del pais, han instalado otras plantas en el ex-

tranjero.
Uu índice confiable es seguramente el relativo a la estadística del Seguro
Social. En 194-5. la inscripción de trabajadores sumaba 20,000 y 40,000 los
beneficiarios; los patrones inscritos llegaban apenas a 2,100. Al año siguiente la consu]ta cx1:ema fue en número de 489,627, la hospitalización ele
3,710, partos de 1.532, e intervenciones quirúrgicas de 1,464.

En esa tarea de reconstrucción pasan los primeros diez años para llegar
al de 1940. Duras pruebas habían siclo vencidas. Las pérdidas anticlericales
del general Calles, las actuaciones socialistas clel Presidente ele la República,
general Lázaro Cárdenas, los discursos incendiarios del licenciado Vicente
Lombardo Toledano, los desmanes de líderes obreros que intentaron suplantar el Hímuo Nacional y la Bandera Tricolor por el himno bolchevique
y la bandera rojinegra.
El carro del progreso impulsado por la iniciativa particular estaba en
marcha&gt; no babia que detenerlo, y no tan solo no se le detuvo sino que,
todo lo contrario, con un ímpetu digno de la noble causa, a partir de la
iniciación de los añóS cuarenta, se le dio todavía más impulso.

Las consultas médicas en el año de 197'.J se estiman en 3.000,000; ingresos
a hospitales i2,000; intervenciones quirúrgicas 26,000, partos 37,000.

Por todas partes se levantaron edificios fabriles, ya con la maquinaria
más moderna. empleando los procedimientos técnicos adecuados. La gama
de nuevos artículos fue ganado el mercado nacional.
Nació la industria química en grande escala, formándose- varios grupos
de gran capacidad económica y variedad de productos. La industria de la

Todas las atenciones médicas se .realizan en hospitales y clínicas propiedad
del Seguro Social, en lo que se han ínvertido centenares de- millones de pesos.
En el año de 1973, la inversión en un hospital y 6 clínk.as llega a la cantidad ele $311,530,000.00. Y la programación siguiente abarca un hospüal de
psiquiatría, otro especial, edificio para enfermería, ampliaciones de varias

486

Las atenciones se prestaban en edificios rentados y hospitales subrogados.

La población de fa ciudad consistía en 250,000 habitantes.
El panorama actual -principios de 1974- es como sigue:
Habitantes caku1ados 1.200,000, ele los cuales están asegurados: permanentes, 230,000, correspondiendo 850,000 beneficiarios. A esto hay que agregar 30,000 eventuales fabriles y de Ja construcción, estimándose los beneficios

en 100,000.

487

�clínicas, oficinas administrativas, y dh-ersos edificios complementarios. Esta
segunda etapa suma: $ 240,145,000.00.
Por supuesto que la Delegación de Monterrey recauda, por cuotas obreropatronales, alrededor de novecientos millones de pesos anuales.
Al iniciarse en Monterr.ey la seguridad social presidía la República el
general Manuel Avila Camacho; gobernaba el Estado el licenciado Arturo
B. de la Garza, y era Presidente Municipal de Monterrey don Constancia
Villarreal. Fungía como Presidente de la Cámara de Comercio e Industria,
don Miguel Margáin Z.Ozaya; del Cmtro Patronal, don Antonio L. Ro&lt;lriguez.
La administración general del Seguro Social estaba a cargo del licenciado
Ignacio García TéUez y en la administración local se encontraba el licenciado Pablo Quiroga.

•
Pasemos a otros renglones tan interesantes como este. Me refiero a la
Educación Pública. Su importancia requería de menciones específicas en
multitud de situaciones, que la índole de este estudio no nos lo permite.
Trataré de pre.~entar el panorama a grandes rasgos, procurando dar una idea
más o menos cabal del problema.
Del informe rendido por el general Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
del Estado, el 16 de septiembre de 1942 presentamos los sigui~ntes datos:

"La tarea educativa está dividida entre la Dirución de Educación
Primario y Superior del Estado, que tiene a su cargo la Enseñanza Primaria y Secundaria, y el Consejo de Cultura Superior que controla
la Enseñanza Profesional en sus diversos aspectos, incluyendo la que
se imparte en la Escuela Normal para Maestros.
E11 el ciclo escolar 1941-1942 funcionaron 397 escuelas primarias oficiales, atendidas por 1,417 maestros. La matríc-ula alcanzó la cifra de
52~07 alumnos, 27,l 11 varones y 2SJ92 mujeres.
La iniciativa privada sostuvo 18 escuelas, atendida.s por 120 maestros,
matriculándose 7,033 alumnos, siendo 3p03 varo11es y 3,430 mujeres.
Lo que da un total de 86,895 alumnos, frente a la estimación de
105;)40 niños de ambos sexos.
Las cantidades invertidas en la Educación en el año fueron las siguientes: Gobierno del Estado $ 2.831,483.23; Gobierno Federal .••
$ 834,114.80, y particulares $ 439,799.40. En obras materiales, nuevas
aulas y reparaciones, el Estado gastó $ 375,907.13.

Los ingresos ~el_ Estado durante el ejercicio del lo. de agosto de
1941 al 31 de ¡ulto de 1942 sumaron la cantidad de $ 8.079,871.00.
En el lapso de 31 años que dista de esta época -1941-1942- a la de
1973, la distancia. en tiempo no es tanta en relación a la transformación sufrida.
Afg~nos datos sobre los mismos renglones glosados nos darán la
noram,ca de esta gran transformaci6n.

pa-

El día primero de marzo de 1974, el Gobernador del Estado, Dr.
Pedro. Zorrilla Martínez, rindió a11te el Congreso del Estado y representaciones de todos los sectores sociales, locales y nacionales, su Informe
comp~endiendo el año de 1973. El acto tuvo lugar en el amplio salón
del Cinema Río 70.
Se imp~~tió por e_l Gobierno la educación primaria y preescolar a
310,735 mnos, atendidos por 7,022 Profesores, en 722 instituciones. En
~l añ~ ,se construyeron 546 aulas, 29 laboratorios y 3 talleres con una
mversion de $ 76.343,000.00 de lo que aportó la Federación 62 millones
843 mil p~sos; el Gobierno del Estado 7 millones quinientos mil pesos,
y los particulares 6 millones de pesos.
El gasto total en ~a educación pública pasó de 650 millones de pesos,
de los cuales se aplicaron a la Universidad 98 millones. La diferencia
con lo gastado en 1942 es estratosférica.
Debemos agregar e11 materia educativa la existencia de m&lt;ÍS de cincuenta. cole~ios particulares, el Instituto Tecnológico de Monterrey y
las Universidades de Monterrey 'V Regiomontana. Entre todas estas escuelas puede estimarse un alum~ado de 20 mil jóvenes y niños.
La capacidad económica de la región impone sus reglas. Si en 1942 los
ingresos directos del Estado sumaron 8 millones de pesos, en 1973 alc~nzaron la cifra de. 822 millones. A esto hay que agregar las aportaciones de la Federación para educación y obras públicas que pasaron de

1,20() millones de pesos".

•
Muestra política del grado de avance económico conglomerado social
se refleja en el panorama recreativo, que abarca lo familiar, lo social y
lo colectivo.
En todos los órdenes ha podido apreciarse una amplia gama de actos
recreativos, que van desde la famiHa, a los clubes y se manifiestan con
esplendor en las plazas y parquei¡ públicos.

489
488

�Aparte de significar esta actitud ciudadana UO&lt;c"\ magnífica demostración
del poder adquisitivo de la mayoría de la población, es un escape merecido
al espíritu sometido al trabajo creador, que necesita del ambiente reparador.
Las funciones teatrales se suceden ininterrumpidamente, con la presentación de los más destacados artistas y las obras de mayor categoría en la
comedia, la opereta y la revista.
Es de anotar el vigor adquirido por los grupos locales aficionados al
teatro, cuya calidad artística viene afinándose en forma notable. Mantienen
en actividad, con notorio éxito, diversos teatros, corno el del Maestro, d
Grillo, de la República, etc.
De esta.&lt;; meritorias actividades han surgido actrices y actores que forman
parte destacada de Compañías Metropolitanas.
Los circos nos visitan con frecuencia divirtiendo y llenando con público
juvenil sus carpas. En forma permanente actúan los espectáculos de aparatos,
que tienen como eje los caballitos, antiguos y siempre nuevos.
El carnaval popular aparece desterrado definitivamente de nuestra ciudad.
Ha quedado reducido al Casino Monterrey y a algunos otros centros sociales. Tal vez sea lo más apropiado pues la última vez que se llevó a
cabo popularmente, hará de ello unos diez años, resultó desastroso, por las
incalificables tl'Opeñas cometidas por individuos incontrolables.
Por supuesto que estas fiestas rwnbosas en otras partes tienen gran acep-tación, aun cuando, si deja utilidades el turismo se pagan muy caro. Se
estima que en Río de Janeiro, Brasil, hnbo más de trescientas muertes en
este último carnaval. ¿ Cuánto vale una vida humana?
Por fortuna en nuestro medio no hacen falta esas fiestas populares, pro-

picias al desenfreno de las pasiones bajas.
Agregamos a los espectáculos ya mencio1;1ados, las corridas de toros, el
futbol, el beisbol, el basketbol, la natación, el ciclismo, etc, Bien podemos
decir que está saturado el ambiente de diversiones.
Buena llave para cerrar la puerta que nos ha permitido asomamos a la
evolución política, social y económica de Monterrey.

TRES BEN1TEZ GOBERNADORES DE NUEVO LEÓN
GEJtARDO DE LEÓN TORRES

Soc. N uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs

que existen actualmente en el Estado de Nuevo León
son, ~asi segurament~, descedientes de las primeras del mismo apellido establecidas, desde el siglo XVIII, en la ciudad de Linares, del mismo estado.
FAMILIAS BENÍTEz

, ~parecen, en documentos antiguos del Archivo Municipal de Monterrey,
umc:_amente _dos personas de apellido Benítez en el siglo XVII: Diego de
Bemtez, ~estigo en un poder fechado en 1642, quien, al parecer era vecino
de esta cmdad, 1 y Juan Benítez, quien solicita una merced el año de 1698
1
vecino del Real ~e San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama, N. L. )
y uno de sus pnmeros pobladores. 2
El prim:er asiento e~- el archivo parroquial de Linares, con este apellido,
es el bautlSlllo de la nma Juana Antonia Rita Benítez nacida ah' el 11 d
· · d
,
1
e
Jumo e 1773, y lo siguen las partidas de dos hermanos de ella. Sus padres
se_ habían avecindado en el lugar procedentes de la Villa de Revilla (hoy
Cm~ad Guerrero, !amps. ~, de tal manera que podemos considerar al progem_t?r, don Antom~, Dommgo Ilenítez y Palacios, como el genearca de estas
f~lias en esa_ ':gt~n. Algunos. de los hijos mayores declaran en algunas
ocasiones ser ongmanos de la misma Revilla. Como esta población fue fundada el 10 de octubre de 1750, 9 es probable que este don Antonio Domin
·
go
haya s1'do de sus pruneros
pobladores.
T~e.s de sus nietos, don Francisco Benítez Herrera, doña Isabel Benítez
Dávila y don Francisco Benítez Muñoz, vienen a constituir los troncos de
• CAVAZOS G., Israel, Protocolos del archivo municipal de Monterrey 1599-1700
Ramo Civil. Vol. V /626. Monterrey, ITESM, 1966.
·
i CAvAzos G., Israel, Cedulario autobiográfico de P!'bladt&gt;Tts y conquistadores de
Nuevo León. Céd. No. 38. Monterrey, U.N.L., 1964.
1 GARZA, Ciro R. de la, Historio. de Tamaulipas, Anales y efemérides, 1956.

490

491

�otras tantas ramas: los Benítez y Pulillos, los Garza Benitez y los Benítez
Gutiérrez, algunos de cuyos descendientes llegaron a destacar brillantemente
en diversas actividades cívicas de la población y del estado.

Santa Ana de Tampico fuf fundada el 12 de abril de 1823, con 60 familias que llegaron de Alta.mira (Tamps.) y Pueblo Viejo (Veracruz) ,i
y entre ellas fueron ]as de apellidos Segovia y Benítez, de las que sabemos
qut", recién emigradas de la Península, residieron en el Puerto de Veracroz.
Un hijo de don Romualdo Antonio Segovia (quien figura :ntre aquell~s
fundadores), don Wenceslao Segovia Benítez, Hegó a avecmdarse a
nares procedente de Tampico, a mediados del siglo. XIX, y ahí :~tron~o,
por matrimonio, con la familia Garza Benitez, aparec1.endo en sus d1ligenc1as
matrimoniales una dispensa del Gobernador de la Mitra en Monterrey, por
consanguinidad en tercer grado, con lo que nos queda. deníostrado que
éstas eran las mismas familias desparramadas por el antiguo Nuevo San-

L!-

tander, hoy Estq.do de Tamaulipas.
Tomaron parte activa eo la administración pública dt Linares o como
representantes al Congreso Local del Estado, dur_a~te el siglo pasado, don
Francisco Benítez Herrera, &lt;lon Jesús Benítez y Pm11los, don Wenceslao Seg_ovia Benítez, los hermanos Vicente, Manuel, A~toni~ y Juan de D~os Gana
Ben'itez, el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez y el hcenciado Pedro ~emtez Leal.
Todos como vimos, emparentados entre sí, y todos grandes entusiastas de las
causa: republicana y nacional, cuando las vicisitudes en que se vio involucrada la patria, así lo hubieron exigido.
Posteriormente, a principios de este siglo, cuando el largo periodo gubernamental &lt;le don Bernardo Reyes había colmado la medida de condescendencia de los nuevoleoneses, como clamor fue levantándose en todo el
Estado un movimiento de inconformidad. En Linares, organizaron don Juan
de Dios Garza Benítez y don Wenceslao Segovia Benítez con otras personas,
el Club Gerónimo Treviño de filiación política antirreyista.

DoN J:t:sús MARÍA B:t:NÍTEz Y PINILLOS

De entre todos los miembros de las familias Benítez que mencionamos,
quien se destacó más notablemente por su entreg~ a las ca~sas civ'.e~s Y
libertarias de México, fue sin duda alguna don Jesus Ma. Berutez y P1mllos.
Originario de la propia ciudad de Linares, donde nació el día_ 23 de feb~ro
de 1828. y creemos que su estirpe, al meno,s por tres generaciones, sea lma-

reuse, pues aunque las partidas de bautismo y la de matrimonio de sus
progenitores, don Francisco Benítez Herrera y doña Tómalos Martínez ele
Pinillos, no se .han encontrado, parece que al menos el padre fue originario
de ahí, pues ahí celebraron su matrimonio, en 1793, los abuelos paternos,
y en esa también falleció su abuelo nueve años después. Ya para 1822 aparece don Francisco como Regidor del Ayuntamiento de Linares, e ininterrumpidamente forma parte del mismo durante muchos años llegando a ocupar
la alcaldía primera el día 6 de enero de 1834.

Al contraer don Jesús María matrimonio coa las hermanas Felipa y Juana
Leal y Tor.rea sucesivamente, estrecha sus vínculos con algunas otras personas que colaboraron también en la forja de los destinos de la patria en
aquellos angustiosos años, como su hermano político, don Andrés Leal y Torrea, Alcalde de Linares,_ y Diputado a la XI Legislatw-a del Estado por
1857-1860. Sus concuños, don Pedro José García, también Alcalde de Linares, Diputado local, Vice-Gobernador electo y Encargado Constitucionalmente del Poder Ejecutivo desde el 18 de febrero de 1850, por muerte
del gobernador don José Ma. Parás; y el doctor José Sotero Noriega, genearca de su apellido en las regiones de Linares y Ciudad Victoria, que aunque originario de Zacatecas, arraigó desde muy joven fuertem[!nte en el
Estado, habiendo llegado a ser diputado local y representante de Nuevo
León al Congreso Constituyente de 1857. Es además autor de la primera
Geografía del Estado de Nuevo León, publicada, en forma de artículo, por
don Manuel Orozco y Berra en su Diccionario Universal de Historia 'V Geografía~ editado en la ciudad de México entre 1853 y 1856. Don Jo,'&gt;é ·sotero
fue padre de otro ilustre nuevoleonés, el doctor Pedro Noriega, legislador,
médico eminente, director del Colegio Civil y maestro de grata memoria
para varias generaciones de preparatorianos y estudiantes de medicina. A él
se refiere el doctor E. "Brondo Whitt en sus memorias, diciendo: "Traduce
a los autores alemane.s, y puede dar clase de mate.mS.ticas a los ingenieros."~
Por la familia Leal y Torrea también emparenta cJn la estirpe, auténticamente nuevoleonesa, del cronista y capitán Alonso de León, en virtud
de que una hija del general Alonso de León, el gobernador, casó con el
capitán Antonio Leal, descendiente de fundadores, quien fue subjefe de la
expedición a Texas contra los franceses el año de 1686; y éste a su vez,
abuelo cfel capitán Anto.nio Leal de León que acompañó a don José Escandón
a la conquista pacifica de la Nueva Santander, y fundador, con 46 familias,
de la Villa de Burgos el 20 de febrero de 1749. 6

'

• BRONDO

• lb.

492

• GARZA,

Wmrr, E., Nuevo León (novela de costumbres), México, 193§.
Ciro R. de la, op. cit,
,, .

493

�.,

Este capitán Leal de León fue abuelo de don José Antonio Leal de León
y Gómez de Castro, quien se casó en Linares con doña Trinidad Torres y
Gó.tne-L de Castro, pertenecientes ambos, por el último apellido a otra
familia de raigambre netamente norteña. Estos señores, pues, fueron los
padres poñticos de don Jesús Ma. Benítez y Pinillos en sus dos matrimonios,
legando así a sus hijos una prosapia que los vincula, con hondas raíces, al
solar nuevoleonés.
Aunque no por lazos familiares, también cultivó relaciones fraternas mien•
tras la vida se lo permitió, con algunos otros linarenses distinguidos, aun•
que algunos lo hayan sido también por adopción, como el doctor Manuel
Z. Doria, diputado federal por Nuevo León e hijo político de nuestra he~
roína de 1846, doña Josefa Zozaya; y con su hermano, e] coronel y !icen•
ciado Juan C. Doria, valiente soldado de Jas huestes republicanas, héroe del
Cimatario cuando el sitio de Querétaro en 1867, también legislador federal
y gobernador de los Estados de Nuevo León e Hidalgo.
Características del señor Benítez y Pinillos durante sus gestiones públicas
fueron su rectitud y su apego a las disposiciones legales establecidas.
Cuando, durante la Guerra de Reforma, después de que don Santiago
Vidaurri y sus huestes norteñas fueron derrotados por Miramón en la batalla
de Ahualulco, y con el pretexto de que don Juan Zuazua, su subordinado,
se había puesto a las órdenes del ministro de la guerra, don Santos Degollado,
con una fuerza de 5,000 hombres, aquél montó en cólera y ordenó a sus
subalternos (Aramberri, Escobedo, Zaragoza y Garza Ayala además de Zuazua) que regresaran al Estado, sin tener en cuenta el peligro que para las
fuerzas liberales entrañaba aquel mandato, mostrándose en franca rebeldía,
obligando por ello una profunda división entre los caudillos nuevoleoneses,
quedando frente a frente Zaragoza, Escobedo, Aramberri, Garza Ayala, Na•
ranjo, Treviño y Pedro Martínez contra Zuazua, Quiroga y el propio gobernador Vidaurri, al desconocer éste la autoridad del ministro de la guerra;
llegando a amenazarlo, mediante un decreto, en considerarlo como enemigo
de la paz del Estado si llegaba a pisar su territorio.7
Cabe hacer la advertencia que por aquel entonces esa rebeldía no creció
al grado de negar la autoridad del jefe de la nación, pero sí mostraba,
aún a los ojos del menos perspicaz, a lo que era posible que llegara aquél
hombre cuando se sentía herido en su amor propio o cuando consideraba
en peligro la autocracia con que manejaba esta extensa zona del territorio
nacional. Degollado desconoce entonces la autoridad de Vidaurri, nombrando
en su lugar, como gobernador y comandante militar del estado de Nuevo
León y Coahuila, al general José Silvestre Aramberri.
' RoEL, Santiago, Nueuo León, apuntes históricos. Monterrey, 1948.

494

Con este motivo llegó a Linares un correo, procedente de Galeana con.
d~dendo ~os pliegos para
akaJde de esta ciudad, que 1o era do~ Trimd~d Gut1errez de Lara, quien se negó a recibirlos y se los turnó al vicepresidente del Ayuntamiento, don Jesús Ma. Berúte-z y Pinillos. Estos pliegos
no eran otros que el Decreto de Degollado, fechado el I l de septiembre
de ~859, por_ el que destituía a Vidaurñ y designaba en su lugar a Arambern, una circular del día 12, con la que Aramberri hacía responsable
al Juzgado Primero de Linares si acataba las órdenes del señor Vidaurri
y un oficio personaJ del propio Aramberri.

:1

Benítez y Pinillos, a la sazón de 31 años de edad, se ve en la necesidad
de convocar al vecindario para participarles el contenido de los documentos
Y ha.cerles saber las razones porqué era él quien estaba haciendo fa con•
vocatoria, en virtud de que el Presidente en funciones se negó a afrontar
la situación prete:,,.1:ando estar enfermo ("aunque no lo estaba" --dice el
acta respectiva).
En la zona sur del Estado siempre simpatizaron con los caudillos oriundos
de la re~ón (~sco~ed? y Aramberri), y fue abierta la antipatía que se le
tuvo a V1daum, pnnapahnente en Linares. Sin embargo, don Jesús María
sorteó con habilidad la situación y la evidencia ha quedado patente en el
acta aludida, levantada el día 17 de septiembre de 1859, que contiene los
párrafos siguientes:

.".Ji_s innegable la _l~gitimidad de autoridad del Sr. Gral. en Jefe para
calzfu:ar los actos militares de todos los generales y jefes del Ejército Cons.
titucional, así es que esta parte del Decreto no ataca en nada la Constitución Federal ni la del Estado. ¿Pero puede legalmente destruír al
Gobernador de tm Estado y/o nombrar, aún provisíonalmente, a la per•
sona que lo sustituya?"
Y citando el Artículo 116 de la Constitución Federal y los Nos. 103 a
105 de la Constitución del Estado de Nuevo León, concluye:
"El actual Gobernador debe ser acusado ante la Legislatura del Estado del deliJo a que se refiere el Decreto del Sr. Gral. en Jefe del
Ejército Federal, más entretanto, sus actos son legales a juicio de los
que suscriben."
Se acuerda contestar los pliegos de Aramberri con las siguientes resolu.
ciones:

"la.-Se reconoce al Gral. Aramberri como Jefe de las Fuerzas de

495

�Nuevo León. y Coahuila en vírtud del nombramiento hecho por el G,al.
en Jefe del Eiército Federal.

Fechada al dfa siguiente, en nueva acta, el Ayuntamiento acuerda:

"Dirigir una comunicación al Sr. Gral. D. J. Silvestre Aramberri
que ocupó el día de ayer esta plaza, suplicándole a nombre de este

2a.-lnterín la H. Legislatura del Estado no declara reo al Gobernador Constitucional del delito que lo acusa el mismo General en Jefe,
esta dudad lo considera legalmente investido de las facultades que le
da dicho cargo."

vecindario que se sirva SU!fJender los movimientos müitares sobre las
fuerzas del Gobierno del Estado, 1 otra al Sr. Quiroga que de dichas fuerzas se halla más inmediato, para que mspcnda las suyas sobre las
del Sr. Aramberri; entretanto que una comisión de este vecindario
ocurre personalmente con instrucciones de él a m,anifestar al Supremo
Gobierno del Estado el profundo sentimiento con que, de desarrollarse
en él la guerra ciuil y cuál sea en su concepto el remedio con que deban
cesar los males consiguientes a esa guerra . .. " 11

y termina:
"4a.-La población de esta ciudad, prescindiendo de la cuestión legal se someterá a la resolución de la mayoría del Estado." 8

¡ Hasta aUá llegaba el celo con que defendía la legalidad el joven Alcalde
de Linares! Su firma encabeza una lista de cuarenta y ocho ciudadanos
más.
Las presiones políticas
que once días más tarde
ahora presidido por una
secuentes; en la primera

deben haberse impuesto por aquél entonces, porestá registrada Ja siguiente acta del Ayuntamiento,
nueva persona, quien firma ésta y las actas subde las cuales quedó asentado:

"Se reconoce como legítmio y emanado de autoridad competente el
Decreto dado en San Luis Potosí el 11 del presente por el Exmo. Sr.
Don Santos Degollado, '.)I en consecuencia se reconoce como Gobernador
Interino y General en Jefe de las fuerzas del Estado al Exmo. Sr. Don
]. Silvestre Aramberri." 9

Diez meses después, tiene ocupada la plaza de Linares el propio Ararnberri, y frente a ella, las tropas vidaurristas de Julián Quiroga se encuentran
amagándola, cuando se levanta una acta del Ayuntamiento, fechada el día
3 de julio de 1860, que en la parte que nos interesa, asienta:
"El pueblo de Linares adopta a la letra los artículos en que concluye
el acta levantada en la Villa de Galeana el 28 de junio pr6ximo ( Acta
levantada por el propio Aramberri y los Jefes de las Guardias Nacionales desconociendo a Vidaurri como Gobernador del Estado), e imJita
a los demás pueblos del Estado para que igualmente la secunden." .1o
• Archivo municipal de Linares, N. L., Actas de Cabildo.
• lb.
'º lb.

496

é$ta se encargará de invitar a las autoridades
políticas de Montemorelos y Cadereyta a que cooperen al restablecimiento
de la paz, mandando comisiones al Supremo Gobierno con el objeto indicado. Calzan el acta veintitrés firmas de dudadanos.
y se nombra la Comisión, y

Pero el día nueve siguiente, Ja plaza está en manos del corone) Quiroga,
y éste convoca de nuevo al Ayuntamiento para que consulte el vecindario
su opinión acerca de las actas levantadas en los días 3 y 4, y éstos resuelven:
"Habiéndose retírado las fuerzas que ocupaban esta población áesde
el 3 del corriente mes, por cuyo acontecimiento se levantaron las acta.s
expresadas, y siendo hoy inuitado el vecindario por el Sr. Corl. Quiroga,
Jefe de las fuerzas que la ocupan, por conducto del Sr. Alcalde I o.
para emitir libremente su opinión respecto de dichas actas, el pueblo,
viendo que ha desaparecido el temor de que sufra la población los
males que entonces la. obligaron a tomar aquella resoluci6n, declaran:
que obedecen al gobierno _y acatan la constitución. En consecuencia,
ha cesado la misión de la comisión nombrada en el Acta del día 4 del
comente para acercarse al Gobierno, por haber quedado sin, efecto
dichas actas." 12

Suscriben esta última, diecinueve firmas, encabezándolas todas la del mismo alcalde. Sin embargo, no volvimos a ver la del Sr. Benítez y Pinillos,
Seguramente que estas tambaleantes resoluciones contrariaban su carácter
hecho para la rectitud y el derecho.
u lb.
"lb.

497
H-32

�Se suceden con rapidez los acontecimientos que dieron una tregua fugaz
a las luchas de nuestra pobre patria, al concluir el conflicto con la derrota
de Jas huestes conservadoras de Miramón en Calpula1pan~ por las tropas
del general González Ortega y la ocupación d~ la capital del país por el
gobierno de don Benito Juárez en enero de 1861. Sobrevienen las intrigas
de los derrotados en las cortes europeas y el corolario de la intervención
francesa, con los episodios de sobra conocidos del triunfo de Zaragoza en
Puebla primero, y el sitio y la caída después de la misma ciudad, con lo
que les quedó a los invasores expedito el camino a la capital, obligando al
presidente Juárez y a su gobierno a su famosa peregrinación rumbo al norte,
al través del territorio nacional.

Establecido el gobierno general en Saltillo, quiso el primer mandatario
trasladarlo a Monterrey, a la sazóu aún bajo la férnla del cacique Vidaurri,
quien se opuso decidida y altaneramente a que el Presidente realizara sus
propósitos. A la férrea voluntad del Indio de Guelatao no bahía quien la
~rredrara, y realizó así su _primer viaje a la capital del entonces Estado de
Nuevo León y Coahuila, para tratar de conciliar los intereses del gobem~dor.
Tuvieron una entrevista de escasos minutos, suficientes para que deJaran
ambos sus cartas abiertas sobre la mesa, viéndose obligado el señor Juárez
a re!!'rcsar a Saltillo. Tras el rompimiento vino la traición definitiva de Vída~i al reconocer al imperio. El presidente de la república, desde Saltillo,
decreta la separación de los Estados de Nuevo León y Coahuila el día 16
de febrero de 1864, a la vez que declaraba el estado de sitio en ambas
entidades. Haciendo concPntración de sus fuerzas, con el propósito de someter al rebelde, hizo de nuevo su entrada a Monterrey el día 3 de abril
siguiente, estableciéndose en ella con su gabinete, mientras los traidores huían
rumbo a Texas.
Por esta época ya aparece ele nuevo el nombre de don Jesús Maria Benítez
y Pinlilos en las actas del Ayuntamiento ele Linares, y es electo _popularmente como Alcalde para el periodo que comienza en 1862. ( Posteriormente
lo sería de nuevo el año de 1867.)
En vista de los a~ontecimientos acaecidos en la capital del Estado que
culminaron con la ruptura de los mandatarios de la república y el local,
el pueblo linarense invade las casas consistoriales a las doce de la noche
del día 10 de marzo de 1864, protest:audo por la infidencia de Vidaurri,
dejando constancia de estos hechos en una acta que, firmada por el vecindario, se levantó a ]a madrugada del día siguiente, y que eo su parte medular
dice:
"En la Ciudad de Linares del Estado de Nuevo León, a los once días
del mes de marzo de 1864, reunida en la Sala Capitular una multitud

498

de pueblo, en la que figura la ma}·or parte de los vecinos de más representaáón, resolvieron: que en virt1td de haberse rebelado el mai ciudadano Santiago Vidaurri contra el Presidente Constitucional de la
República, quien le retira, con sobrada justicia, la autoridad que Ita
representado inmerecidamente '.V lo declara traidor a la Patria, indigno
de llevar el nombre de mejicano, ha acordado lo siguiente:

Jo. No reconocer más autoridad que la que emana del Supremo
Magi5trado de la Nación.
2o. Re prueba con la más alta indignación, los actos de Don Santiago
Vidaurri, a quien se le considera como traidor a la Patria.
3o. Protestamos solemnemente de/ e11der, de cuanta manera sea posible, las instituciones que actualmente nos rigen.
4o. Remítase copia de esta acta. al Presidente Constitucional de la
República, C. Benito Juárez, a los pueblos de nuestro Estado )' al de
Tamaulipas, para que si lo tienen a bien, secunden nuestro movimiento." 13

La autorizan ochenta y siete firmas, entre las que figuran las de don Jesús
Ma. Benítez y Pinillos, don Juan C. Dbria, don Vicente Garza Benít.ez,
don Juan de Dios Garza Benítez, don Manuel Garza Be.nítez y otros.
Es por es-os el.fas cuando es integrado, en la misma ciudad, el Batallón
Juáre:l, para colaborar con las armas a la defensa de la República el que
se convirtió después en el 180. Batallón de Linares y que fue refundido
finalmente en el 60. Batallón "Cazadores de Galeana", organizado por el
intrépido linarense ( asi se consideraba él), licenciado y cornnel Juan C.
Doria. Este grupo de bizarros mexicanos llenó muy hermosas páginas de
nuestra historia, tomando parte en numerosas acciones de guecra, entre las
que se cuentan: la ocupación de San Luis Potosí; la batalla de San Jacinto,
el lo. de febrero de 1867; la batida a las tropas de Márquez desde los llanos
de San Lorenzo hasta Texcoco, etc. Pero su honor más importante fue el
de haber sido designado escolta del general en jefe Mariano Escobedo, ton
cuyo carácter defendieron y ganaron el cerro del Cimatario, durante el
sitio de Querétaro, al general Migue] Mí.ramón el 27 de abril de 1867.
Finahnente ~ presentó este batallón al sitio de la ciudad de México. Y
dice la tradición que la bandera que Uevaban de batalla en batalla estos
" SALCE, Pablo, Linares, la 1a. ciudad nuevoleonesa .:1u te reheló contra el imperialista Vidaurri, Pub. Esp. del del ler. Congreso Nac. de Historia para el Estudio

de la Guerra de Intervención, México, 1963.

499

�. En otra q~e s~ ~adre político, don Antonio Leal de León, le escribe desde
Linares al d1a s1gu1ente, le comunica:

patriotas nuevoleoneses, fue bordada por damas de Linares, entre quienes se
contaba doña Felipa Leal de Benítez.u 15
En oficio del Ministro de Relaciones y Gobernación, don Sebastián Lerdo
de Tejada, dirigido a don Jesús María Ben.ítez y Pinillos, fechado en Monterrey e1 13 de abril de 1864, le dice:

"Mi queridisimo Jesús Ma. Benítez:
Co~ mucha sorpresa leí tu apreciable del 12 del presente, y nadie
ne~ara la honra que el Sr. Presidente de la República te hace nombrandote Gobemador del Estado, pues está al alcance de todos lo crítico
de la si~uación y tu comprenderás los cuidados, ta11to de ;u familia
com~ mws, y puesto que fueron inútiles tus excusas, no queda más remedio que obedecer y después pedirle a Dios acierto en t-us disposiciones.
Busca hombres de buen juicio y toma sus consejos." 18

"Atendiendo al acreditado patriotismo de Ud. y a todas las cualidades que lo recomiertdan, el C. Presidente de la República ha tenido a
bien nombrar a Ud. Gobernador y Comandante Militar del Estado de
Nuevo León, no dudando que desempeñará Ud. ese e11cargo con toda
la decisión que ha demostrado en favor del bien de su Estado y de la
causa 11acional. Tengo la honra de comunicárselo a Ud. por lo relativo
al encargo de Gobernador y transcribo este oficio al Ministro de la
Guerra, para que se sirva comtt1ticarlo al Cargo de Comandante." 16

¡ Así premió don Benito Juáre-t fo. lealtad y el patriotismo de nuestro evo-

cado personaje!
¿ Eran para aquellos próceres codiciadas presas los puestos políticos de altura?
Muchas veces se ha imputado a Juárez como un exceso de ambición la
defensa que hacía del mando a su cargo, cuando trataron de conocérselo
aun los miembros de su mismo partido. Pero la realidad es que a estas
gentes las guiaba exclusivamente el desinterés y el patriotismo. En una
ojeada al archivo de correspondencia de don Jesús Ma. con su familia, durante aquellos días, hemos podido constatarlo, porque en ella se evidencian
sus verdaderos sentimientos, desnudos de cualquier apariencia política o de

falsa modestia.
En una carta de su esposa, dirigida desde Linares el mismo día de su exaltación al poder, le dice:
"Esta niañano, solemnizaron aquí. tu nombramiento de Gobernador.
Desde esa hora que lo supe ha sido para mí como si hubiera sido una
sentencia /atal para los dos, más después me impuse de la carta d e mi
hermano Noriega ( el Dr. José Sotera), y por ella veo que para tí no
ha sido menos sensible el admitir el cargo, pero i71evitable. Sea por
Dios y El te a.,y ude con su infinita misericordia a desempeñarlo con
amor y utilidad a nuestra Patria, pues sólo por servir a ella se puede
hacer tamaño sacrificio." 11
" lb.
1' ToRuA, Juan Manuel, El Cimatario.
1• Archivo Gral. del estado de N. L.
" Fur,daci6n Cultural Pablo Salce, Arch. de Corresp. de D. Jesús Ma. Benftez
Pinillos.

500

ji

Las ~ircunstanc~ era~- por demás difíciles para cualquier gobernante,
e~ rea_hdad, y la m~stabil~da~ de las instituciones, por causa de la guerra
extranJ~r:i, y de las discordias mtemas, se prestaba bien poco para desarrollar
una. ef1c!e_nte labor administrativa. Sin embargo, al recorrer los decretos
y dispos1c1ones del flamante gobernador, nos queda una idea de que el
Pre_sidente no cifraba en vano sus esperanzas al honrarlo con tan alto como
delicado puesto:
El 2,1 d~ a~ril renuncian los :miembros del Superior Tribunal de Justicia,
Y al d1a SJgwente les admite sus renuncias nombrando nuevos titulares.
El mismo día 22 de abril, cesa en sus funciones a la Diputación Perma•
n~nte del Estado que componían Nuevo León y Coahuila y hace nombranueq,to de una nueva.
El 13 de mayo admite la renuncia del secretario de gobierno licenciado
José de Jesús Dávila y Prieto, nombrando en su lugar al patriot~ licenciado
Manuel Z. Gómez.

~l. 6 de junio dirige comunicación al presidente municipal de Monterrev
sugméndole la c~nvenien~ia de nombrar una comisión que reconozca y
cumente las propiedades situadas "al norte del Seminario" y lo que se llamó
el Nuevo ~ep~eblo,_para que se formen expedientes de acuerdo con la ley.
~l 9 de JUnfo enute un decreto disponiendo la organización de la guardia
nacional, con un instructivo a manera de reglamentación.
Ese mismo día aprueba un presupuesto para la construcción de un caño
cond~~tor de a~a de la Plaza de la Purísima a la de Zaragoza, con el
pro~s1to de al1IDentar la fuente de mármol recién construida durante el
gobierno de Vidaurri.

d~:

t• lb.

501

�Ordena que se baga denominación de todas las calles y plazas de Monterrey y una numeración de sus casas.
Y todos estos casos pueden ocupar su atención, gracias al cuidado que
tuvo desde el principio de su gobierno, por la organización del ramo hacendarío, pues para el 30 de mayo decreta sobre la organización de juntas
calificadoras de los impuestos a favor del estado en todos lo~ distritos y
cabeceras municipales.
En fin, atiende con esmero solicitudes diversas del pueblo, como algunas
de jóvenes estudiantes sobre permisos y privilegios en sus estudios, para los
que ordena, en cada caso, se re,abe la información pertinente. 19
También durante su gobierno se conmemoró en Monterrey, por primera
vez, el triunfo de la batalla del 5 de Mayo, en cuyo acto estuvieron presentes
el señor presidente Juárcz y su gabinete, y en esa misma ocasión se impuso
a la antigua Plaza de Annas el nombre del general Zaragoza.
Pero, indudablemente, tras aquel despliegue de actividades, libraba su
espíritu una intensa lucha interna. El abandono de sus negocios particulares y graves problemas de tipo familiar ocupaban buena parte de sus cotidianas preocupaciones. Durante su estancia en Monterrey por su gestión
administrativa, en Linares nacía una hija suya, por cuyo motivo su señora
esposa se acarreó una enfem1edad que finalmente, y en muy poco tiempo,
la llevó a la tumba. Recurrimos de nuevo a su archivo epistolar, y nos
damos cuenta cabal de estos acontecimientos y del predicamento a que lo

gando a Dios que te la admitan, y te puedas ve11i1 mu,, pronto, que estoy
en ansias por verte como también verte libre del cargo que tienes . .. "n
Seis días después, en nueva carla, insiste la señora sobre el ~smo tema,

"Por tu muy grata de fecha 27 veo con gusto que ya presentaste la
renuncia. Dios permita que te la admitan, para que te vengas pronto ... ,, 22

El a su vez le escribe a ella desde Monterrey, el 30 de junio:
"El sábado, como te he dicho, presenté mi renuncia, y desde el lunes
he estado en conferencias diarias con el Sr. Juárez y con el Sr. Lerdo,
pues ellos se resisten a admitirla y yo insisto. Hasta ahora sólo suplican
que desista, por lo qeu tengo esperanzas de lograrlo." 23

Pero e] 4 de julio siguiente, hace ceder las esperanzas de ella, cuando
le escribe:
" ... el 30 del pasado, esto es, el jueves, recibí auiso de Sabinas de que
Quiroga había pasado el rio en Laredo. .. y luego me he ocupado en
mandarlo perseguir con fuerzas del Gobierno General y del Estado . .•
pero entre tanto me ha dado vergüenza insistir en mi renuncia, porque
no lo atribuyan a miedo, pero luego que pase un poco esto, sigo hasta
conseguirla." 24

obligaban:
Carta de su hermano político, don José Antonio Leal y Torrea, fechada
en Linares el 23 de mayo de 1864:
" .. .por mi parte aconsejo que con la prudendo que acostumbras, procures allanar todos los estorbos que puedan presentarse, y conseguido
esto hagas tu renuncia, poniendo por excusa la verdad, esto es, la situación en que te hallas, tus compromisos, tus negocios paralizados, y por
fi11 los achaques inesperados, que a resultas del parto, le han sobrevenido a Felipita (su esposa), demandando tu presencia que servirá
,
idd
,,20
de consuelo a la pobre enferma, y calmaros tus cu a os ...

El 23 de junio le escribe su esposa:
"Recibí tu mwy apreciable de fecha 20 y con ella tuve el gusto de
saber que estás bueno y que ya vas a presentar tu renuncio. Estoy ro-

Por fin, el día 13 de julio del mismo año, entrega su alto encargo de
gobernador y comandante militar de Nuevo León al licenciado don Manuel
Z. Gómez, constituyente del 57 y su coterráneo (éste había nacido en Linares el día 4 de marzo de 1813, siendo hijo de don Salvador Gómez de
Castro y de doña Rosalía Valdés) quien, debido a la proximidad de las
tropas imperialistas y de la resolución del primer magistrado de abandonar
la ciudad de Monterrey, ocupa dichos puestos un mes escaso.
Extraoficialmente hemos sabido que don Jesús María fue también senador
de Ia república, más, desafortunadamente, no hemos encontrado el dato al
cual referirnos.
21

lb.

= lb.
lb .
" lb.
20

.. lb.
i. lb.

502

503

�En el tiempo que le dejan disponible sus deberes oficiales, y para su subsistencia, ya que nunca representó para él la política un medio de vida,
se dedica a los negocios agricolas, y alguna vez incursionó por los industriales, con la instalación de. u.na fábrica de azúcar en Linares, en sociedad
con el general Mariano Escobedo, sin poder contar con un éxito en su empresa. En la agricultura, sujeta como está a los caprichos meteorológicos,
frecuentemente sufria algunos descalabros, pues en la correspondencia que
dirigía a su hijos, cuando eran estudiantes en la ciudad de México, luego
se quejaba de la penuria a que lo obligaban sequías prolongadas o fuertes
heladas en la región.
Sostuvo sincera amistad con varios de los próceres nacionales de aquella
época. Ya apuntamos la que lo ligaba a Juárez y a Lerdo. Además, lo atestigua la correspondencia cruzada con el general Gerónimo Treviño o con
el poeta e historiador Juan de Dios Arias, por ejemplo. Pero con quien
cultivó una más estrecha intimidad durante toda su vida fue con el general
Escobedo. Además de su relación epistolar particular, sus hijos lo tenían
en información constante desde México de la salud y de los movimientos
del héroe de Santa Gertrudis y su familia.
Una carta a su hijo Pedro, fechada en Linares el 14 de julio de 1879,
es elocuente testigo tanto de la sinceridad de dicha amistad como de su
acendrada fidelidad hacia el juarismo, al decir de su opinión sobre la primera
administración del general Porfirio Díaz, otrora contrincante político del
Benemérito:

"Mis ocupaciones agrícolas exiglan mi presencia en la hacienda al
romper el alba, y calculaba no poder voluer a tiempo para escribirte;
pero no pudiendo resistir el deseo de hacerlo por la grande impresión
que en mi ánimo han producido los horribles asesinatos de Veracruz,
no menos del inminente peligro en que por ef desgobierno considero
a mi caro y predilecto amigo, el Sr. Gral. Escobedo, me he esforzado
en volver oportunamente para ponerte al menos cuatro letras. El desquiciamiento socio.( en nuestro pobre país, por falta. de gobierno, no
puede ser más absoluto: quédanos pues el único recurso, en primer
lugar de confiar en el Sup,-emo Regente de las sociedades, para esperar
que vuelva el equilibrio en la nuestra, y eu segundo, de llenar nuestro
deber como ciudadanos para alcanzar aquel fin. Da ésta por suya a
mi siempre querido amigo." 25
Don Jesús Ma. Benítez y Pinillos tuvo dos hijos varones y cinco mujeres.
Aquellos fueron el ingeniero Francisco y el licenciado Pedro Benítez Leal.
:o

504

Fundación Cultural Pablo Salce, Arch. de Cormp. del Lic. Pedro Benlttz.

Fue su único yerno el doctor Joaquín Benítez Gutiérrez, también linarense, y gratamente evocado en su tierra natal, a quien su bonhomfa y desinterés aJ dedicar su profesión en beneficio de las clases menesterosas, sin
el señuelo de ganancias económicas de ninguna especie, dieron por resultado
que, a su muerte, el pueblo entero se congregara a rendir homenaje a su
memoria.
Falleció el señor Benítez y Pinillos en Linares, el día lo. de diciembre
de 1899.

EL LICENCIADO PEDRO BENÍTEZ

LEAL

El segundo hijo de don Jesús Mana Benítez y Pinillos fue don Pedro
Benítez Leal, a quien le tocó también ocupar la primera magistratura del
estado.
Nació en Linares, N. L., el día lo. de julio de 1861, y en su ciudad
natal hizo sus primeros estudios. El día 10 de m¡iyo de 1874, de escasos
13 años de edad, llega a la capital del país, acompañado de su señor padre
y de su hermano Francisco, con el propósito de que ambos jóvenes continúe_n
su educación. Allá se reúnen con sus primos, el futuro ingeniero Andrés
y el después doctor Pedro Noriega. Regresó el licenciado Benítez Leal a
su tierra, ya titulado, a final~ del año de 1883, y al decir de su hijo, el
licenciado Salvador Benítez, en ese lapso de casi diez años no volvió una
sola vez a ver a sus familiares. La distancia y la incomodidad de las comunicaciones en aquellos tiempos, así lo exigían. Recién graduado se dedicó
a actividades propias de su profesión, pero ya para 1887 fue electo diputado
local por el sexto distrito de Nuevo León, a la XXIV Legislatura del Estado,
y fue reelecto en las subsecuentes hasta la XXX Es decir, perteneció al
congreso local durante el último gobierno del general Lázaro Garza Ayala
y a las gestiones de los generales Bernardo Reyes y José Ma. Mier, salvo
su propio interinato de casi tres años. Píies desde la XXXII hasta la
XXXV Legislatura representó al primer djstrjto electora~ hasta 1911.
Cuando el general Reyes fue llamado a ocupar la cartera de guerra y
marina en el gabinete de don Porfirio Díaz, fue designado por el Congreso
para sustituirlo el licenciado Pedro Benítez Leal, quien tomó posesión de
su puesto el día 23 de enero de 1900, y cuando aquél hubo renunciado al
ministerio y regresó a Monterrey, tomó de nuevo el mando de manos de
éste, el día 29 de diciembre de 1902.
Mucho se ha escrito y se ha comentado sobre la poderosa sombra con que
cubría la administración del licenciado Benítez el ministerio de la guerra

505

�desde la capital, y en realidad tuvo la mala fortuna de desarrollar sus fun.
ciones ha jo tan desfavorables circunstancias. Sin embargo, su paso por el
poder dejó una honda huella de honorabilidad y buen gobierno.

y conocedora de nuestro Estado y de sus mandatarios, estuvo desde
luego y siguió siempre bien dispuesto a desentenderse de todo lo que

Dejo a )a pluma del doctor Carlos R. Cantú una de estas opiniones sobre
la personaJidad de este gobernante, tomada de su trabajo "Los- Sucesos
del 2 de Abril de 1903 en Monterrey":

pudo en otro tiempo excitar los ánimos, atendiendo de con.suno sólo
a la justicia y a la equidad com-0 principios; al resultado pronto, económico y satisfactorio para ambas entidades, como fines; y a la armonía,
franqueza, lealtad y mutua con/ianza, como medios.

"Qt,edó al frente del Gobierno en Monterrey, el Lic. Pedro Benítez
Leal: hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata
de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo
había dicho y está entendido, en su 1zombre; a él tenía. que darle cuento
de todo, pormenorizada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia
o por su orden." 26

"El Sr. Ing. Miguel F. Martínez, que, como suplente del Sr. Lic.
Be11ítez, lo sustituyó en el ejercicio de la Comisión de Límites desde el
27 de enero último, fecha en que el primero subió al Poder Ejecuthlo
de aquel Estado; el Sr, Martínez, decía, inspirado en los propios deseos
del Sr. Benítez, ha obseruado la misma conducta prudente y conciliadora de su antecesor, y con él he coneurrúlo a los últimos acuerdos con
que han dado fin los est-udios que hemos hecho para trazar teóricamente la diuisión en los planos." 21

Tuvo la fortuna histórica nuestro biografiado, sin embargo, de que durante su gestión tomara forma y auge el movimiento antirreyista de Nuevo
León. Y decimos esto porque, al inaugurarse el interinato con un hijo del
estado, renacieron las viejas esperanzas de reemplazar al veterano jalisciense
por un nuevoleonés en )as riendas del gobierno. Son de sobra conocidos
los acontecimientos que se sucedieron entonces al respecto, y si no, al trabajo
citado del doctor Cantú nos remitimos, donde están plenamente explicadas
las razones de esas inquietudes que eulminaron, desgraciadamente, en el
atropello gubeni-amentaJ del 2 de abril de 1903.
Pero no todo había de ser apreciado con tintes tan negativos en esta
administración. Fue por iniciativa propia del licenciado Ben:ítez Leal, y
por fidelidad a su carácter de educador de las juventudes nuevoleonesas,
que durante su gobierno se decretó la ley de instrucción pública para la
enseñanza preparatoria, que rigió muchos años en las esferas estudiantiles,
por citar un ejemplo de su responsabilidad como gobernante.
Desde el año de 1890, era don Pedro Benítez parte integrante de la
comisión de Hmites entre Nuevo León y TamauJipas, cargo que desempeñó
ininterrumpidamente por diez años, hasta 1900. Del informe que rinde a
su gobierno el C. Manuel Ma. Hinojosa, delegado del estado vecino, entresacamos los siguientes párrafos:
"Instalado desde a fines de agosto de 1898 en la capital de Nueuo
León, pnncipié las conferencias con el Comisionado de di6ho Estado,
Sr. Lic. Pedro Benítez Leal, quien como persona entendida, honrada
"' ÜANTÚ Y CANTÚ, Carlos R., "Los Sucesos del 2 de abril de 1903 en Monterrey",
publicado por Humanitas 12, U. N. L. 1971.

506

Unos días después de haber entregado el mando, el 7 de enero de 1903,
le escribe a Linares a su madrastra, comentándole el reingreso a sus actividades habituales, y le dice:
" .. .y además tendré otra vez la Comisión de Limites de Nuevo León

con, T amaulipas, en esta vez con sueldo, aunque moderado, pero
gratuitamente como antes . .. "2s

11.0

Además de impartir la cátedra largos años en el Colegio Civil, de gloriosa
memoria, ocupó la dirección del mismo de 1925 a 1934, y fue miembro de
la comisión organizadora de la primera Universr8ad de Nuevo León en
1933.
Una vez alejado de las cuestiones políticas, se dedicó por entero a su
profesión, habiendo sido representante de varias importantes firmas de la
localidad y de la nación.
Murió a los 84 años de edad, en esta Monterrey, N. L., el día 14 de
septiembre de 1945.

11
HINOJOSA, Manuel Ma., Informe Gral. de lor Arreglos de Límites con el Edo.
de N. L., presentado al Gob. de Tamaulipas. Cd. Victoria, 1905.
" Fundación Cultural Pablo Salce. Archivo de la Corresp. del Lic. Pedro Benítez
Leal.

507

�Fue tambiéo nativo de la ciudad de Linares. donde vio la luz primera
el día primero de enero de 1891, y ahí mismo inició su educación primaria.
Pronto, sin embargo, se trasladó la familia a vivir en Monterrey, por lo
que en esta capital concluyó la primaria y la preparatoria. Hizo sus estudios
profesionales en la ciudad de Mé.-cico.

la época-, . fue presentad~ por sus partidarios, el antiguo obregonismo, como precandida~ a la presidencia de Ja república. Con este motivo primero:
Y ~r haber _sido _nombrado después ministro de instrucción pública en el
gabmete del mgemero Pascual Ortiz Rubio, su antiguo contrincante se vio
precisado a dejar varias veces, mediante los permisos conducentes 'otorgados por e] eo~greso local, la gubernatura de Nuevo León. y fueron algunos
de ellos los ID1Smos que cubrió el licenciado José Beníte-z, y que comprenden,
del 27 de mano al 14 de agosto de 1928, primero, del 6 de noviembre de
1928 al 25 de marzo de 1929 después, y finalmente, del 3 de febrero de
1930 al 12 de septiembre del 31. 28 meses en total únicamente en el
período de Sáenz. 30

Recién titulado se dirige a Europa con el propósito de ampliar sus conocimientos en Derecho Comparado, doctorándose en Heidelberg, Alemania,
en los trágicos días de la primera guerra mundial.

fue aqu~, una épo~ de turbulencias políticas nacionales, no tan solo
por la reelecc10n y el asesmato de Obregón, sino porque advino el entronizamiento de la política callista que despertó no pocas inquietudes en el país.

Antes de que terminara este conflicto se encontraba el licenciado Benítez
en Viena, cuando el embajador de México se vio precisado a dejar el país,
y lo dejó a él encargado de la legación nuestra ante el Imperio Austríaco.

Pero, por lo que a nuestro estado respecta, coincidieron los mandatos
del licenciado Benítez con una temporada de grandes realizaciones en b .
'bli
.
.
o ras
pu. ~- En la cmdad de Monterrey, por ejemplo, se ampliaron varias artenas importantes, como las avenidas Morelos, Zaragoza y Venustiano CaTuvo lugar la construcción del Palacio Federal, entonces en primera
lmea en cuanto a los a~elantos técnicos de la ingeniería. Se construyeron
numerosas escuelas de upo monumental, como la industrial técnica Alvaro
Obregón, ahora dependencia universitaria, las primarias Presidente Calles
Fernández de Lizardi y otras más, obras en las que puso especial empeñ~
y dedicación el propio gobernante Benítez.

EL

LICENCL\Do

JosÉ

BENÍTEz

Hijo del ingeniero Francisco Benítez Leal, y por ende nieto de don Jesús
Maria Benítez y Pinillos, fue el señor licenciado José Benítez, gobernador
constitucional interino del estado en varias ocasiones.

A su regreso a México, se vio precisado a presentarse a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, y continuó prestando entonces setvicios diplomáticos
con comisiones en diversos países de Sudamérica, obteniendo por esa época
una condecoración del Perú.
Cuando ocupó esta secretaría el licenciado Aarón Sáenz, el licenciado Benitez estuvo encargado de delicados negocios mexicanos en Washington y
en Guatemala.
Posteriormente, cuando el mismo licenciado Sáenz se hizo cargo del gobierno del Distrito Federal, fue su secretario general el licenciado José Benítez.
Los vemos ocupar por primera vez el gobierno interino de Nuevo León,
por el corto lapso de 13 días, el año de 1925,29 durante la gestión de don
Gerónimo Siller. Y una vez ocupada la gubernatura constitucional por el
licenciado Sáenz, él se hace cargo de la secretaría general de este gobierno.
Es por aquel tiempo cuando el general Alvaro Obregón lanza su candidatura para ocupar la presidencia de la república por segunda vez, y ya
siendo electo, tuvo lugar el as-esinato de La Bombilla que todos recordamos.
Fue nombrado para suplirlo, provicionahnente, el licenciado Emilio Portes Gil,
en tanto se convocaba a nuevas elecciones. Y es entonces cuando don Aarón
Sáenz "discípulo predilecto de Obregón" -como lo llamara un orador de
• CovARJ1.UB1As,

508

Ricardo, Gobernantes d1 Nuevo Le6n, 1884-1961.

r,ranza.

Una vez que se hubo retirado de los menesteres políticos el licenciado
Benítez dedicó por entero su tiempo, como abogado, a a~orar con su
~on~!º, y con su experiencia a diversos grupos industriales de Monterrey,
S1gruf1candose mayormente su relación con la Cía. Fundidora de Fierro y
Acero de .Monterrey,. d_e la ~ue fue apoderado general, y miembro de algu~os consejos de Admm1strac1on de negociaciones filiales, con las que trabajó
mcansablemente basta su muerte, ocurrida en esta misma ciudad, el día 2
de octubre de 1954.
:rocó así ~ estos tres señores Benitez -padre, hijo y niet~ ocupar la
pnmera mag1stratura del estado de Nuevo León en tres diversas e importantes etapas de la vida nacional y regional. A don Jesús María en los
días más críticos para la Rept'1blica ante el avance hacia el norte de los invasores franceses; a don Pedro en el momento psicológico apropiado para
desbordar los ánimos y los entusiasmos de los nuevoleoneses contra el con-

'°

lb.

509

�tinuismo del general Reyes, culminantes en crisis de vital importancia par¡¡
nuestra historia provinciana; y a don José, durante el primer gran impulso
del desarrollo urbanístico de la ciudad de Monterrey, que desde entonces
la caracteriza. y los tres, en las medidas de sus posibilidades, ofrendaron
buenas partes de sus vidas en la forja de la historia de la patria y la del
e~tado en particular.
PROBLEMÁTICA DE LA HISTORIA COLONIAL
DE TAMPICO
Lrc. CAALos GoNzÁLEz SALAS
Asociación Mexicana de la Historia
Regional

APRESURADO SERÍA DAR por sentados los datos más conocidos hasta el grado
de dejarse fascinar por la fácil aventura de enumerar fechas y sucesos en
orden cronológico; repetir lo que figura en Jibros y ensayos históricos representaría una tarea simple.

Se ha convocado a este "Segundo Encuentro de Historiadores de Provincia" bajo el signo de la problemática; su enunciado claro lo dice: "Problemática de la Historia Colonial de la Región de Tampico". Siendo como
es la historia. una verdadera ciencia de investigación, esta investigación ha
de ser siempre progresiva y dinámica. Trata de ir al fondo de la verdad y
descubrirb. en toda su complejidad, no en un afán de dudar de todo
sistemáticamente ni de establecer la carlesiana ''&lt;luda metódica". Hay multitud de hechos y fen6menos históricos que se encuentran ya perfectamente
circunscritos en su realidad espaciertemporal, en su génesis y naturaleza, en
su desarrollo y causalidad. Eso ha sido fruto de investigaciones anteriores
concienzudamente llevadas a cabo. Restan otros muchos fenómenos que no
han sido suficientemente aclarados y 'precisan búsqueda y fijación. Y en
esto me adhiero a la opinión manifestada en magníficas aportaciones por
el licenciado Antonio Martínez Leal: "Es tan amplia la problemática de
la historia de Tampico que, sin exageración, hay que revisar con cuidado
las diversas fases de su desarrollo para poner en buena luz algunos puntos
oscuros, y a fin de extirpar errores y supercherías en extremo arraigados".
Y más adelante ex-presa: "La ciencia demanda objetividad y un espíritu
crítico, sin prejuicios ni pasiones de localismo barato. Conviene superar
la etapa de las alegres improvisaciones y del funesto diletantismo, para apoyar
documentalmente las afirmaciones y desembarazar la historia de ligerezas y

511

510

�arbitrariedades." 1 "Toda ciencia es indagación y verificación constante. Y
la Historia -pese a las sofísticas argumentaciones del maestro Antonio
Caso- es una ciencia que organiza y sistematiza objetos de conocimiento
determinados. Por eso- no es algo yerto, sin vida, sino una disciplina dinámica con vocación renovadora. Por eso progresa." 2
Existen otros muchos hechos sobre los cuales la investigación histórica
no ha lanzado todavía el reflector de su luz; esto vale lo mismo para la
historia nacional como para la de toda entidad, lo mismo para la época
prehispánica que para la colonial, para la de Independencia como para la
de Reforma y la Revolución, y vale también extenderlo no sólo a la historia
civil, social y política sino también, y principalmente en nuestro caso, a
la historia eclesiástica y religiosa, a la de las denominaciones envangélicas
y demás organismos de aliento intelectual y filosófico.
La tarea es ardua porque el campo es demasiado ancho e inexplorado.
Justo es rendir homenaje a todos aquellos caballeros e historiadores que en
una u otra fonna han abierto y roturado caminos para la historia de Tamaulipas entre los que debemos enUIDerar a don Alejandro Prieto, Adalberto
J. Argüclles, Lorenzo de la Garza, Blas E. Rodríguez, Joaquín Meade, Carlos
Eduardo Castañeda, Rafael de Alba, Gabriel Saldívar, Ignacio Fuentes, Juan
Manuel Torrea, Arturo González, Candelario Reyes, Luís Velasco y Mendoza, Ignacio Montes de Oca y Obregón, Marte R. Gómez, Leopoldo Ponce
Días, Manuel E. Guajardo, Femando Ocaranza, Manuel Toussaint y más
recientemente a los licenciados Ciro R. de la Garza Treviño, Juan Fidel
Zorrilla, Antonio Martínez Leal y los profesores Renato Gutiérrez Zamora
y Vjdal E. Covián Martínez. En Matamoros, Florentino M. Cuéllar. En
la capital, los estudiosos Ernesto de la Torre Villar, Ernesto Lemoine Villacaña, Jorge Gurría Lacroix y Ma. Elena de Capdevielle. Más allá se asoma
al horizonte histórico de nuestra colonia Fidel J. Lejana y los cronistas
de la colonización religiosa del Nuevo Santander; Fray Vicente de Santamaría y Fray Simón del Yerro y, presidiéndolos a todos, la sombra del frailuco enorme, Andrés de Olmos, políglota, filólogo, fundador de pueblos y
misionero evangelizador, "primer doctrinero" de la Huasteca.
Abocándonos al tema que se nos ha invitado a desarrollar y hecha la
advertencia de la intención problematizadora de esta reunión, creo, pues,
oportuno prevenir que no haré una descripción más o menos amena de los
acontecimientos que pudieran ofrecerse como la historia colonial de nuestra
' MARTÍNEZ LEAL,

Antonio, "Etimología de Tampico", El Sol de Tampico, jueves

22 de marzo de 1973.
1 MARTiN EZ LuL, Antonio, "Ubicaci6n del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico, miércoles 11 de abril de 1973.

512

. regton de Tampico, sino trataré de presentar algunos datos y fechas sobre
los que cabe aún ampliar y profundizar para obtener el conocimiento de
la verdad histórica.
¿A qué podemos llamar Tampico colonial?
Sea la primera cuestión la de puntualizar a qué &lt;lebe llamarse Tampíco
colonial, la fecha de su fundación, a quienes se debió ésta y cuáles han
sido los avatares de su peregrinar hacia otros sitios acosada por diversas
calamidades.
El Tampjco indígena fue fundado desde tiempos inmemoriales; en esta
región merodearon los huastecos siglos antes y se aposentaron en diversos
sitios como constan en los asentamientos de Las Flores en Tampico, Miradores, Las Pahnas~ etc. No cabe duda que hubo un asentamiento huasteco
en la margen sur del río Pánuco no sabemos con e:xactitud del horizonte.
Del asentamiento de la colonia Las Flores sabemos que fue en el Horizonte
Pánuco 5 que floreció del año 1000 al 1250 pero que a la llegada de los
españoles había desaparecido. Es de suponerse que el pueblo español se
levantó sobre un poblado indígena anterior.
Andrés de Olmos, el franciscano de los pies alados, penetra en la Huasteca
hacia 1530 llevando la luz del Evangelio y de la Religión Cristiana y cons
truye iglesia y convento que cambiaron varias veces de lugar como acierta
a decir el capitán Pedro Martínez de Loayza en su Descripción de la Villa
de Tampico, entresacada de las re]aciones que acostumbraban redactar los
capitanes y alcaldes mayores de las provincias.
9

"En esta vilJa hay un solo templo, que es de la orden del Señor San Francisco; su advocación es de San Luis; hay en él sólo un fraile con título de
guardián. . . Fundó este convento el P. Fr. Andrés de Ohnos, que fue el
primer doctrinero que vino a esta villa. Fundóse el año de 1532 y se ha
trasladado tres veces a diferentes partes, hasta el lugar en que ahora está.
Su traza es ésta: una iglesia cuyas paredes son de adobes, y la cubierta de
paja, con sus vigas y pilares de madera: tiene cuatro altares, una sacristía,
dos celdas y un refecorio: esto está alto, que se sube á ello por una escalera
de adobes." 3 El capitán Pedro Martínez escribe hacia 1603. Es de suponerse que esta iglesia y monasterio se fundaba para congregar indios; sin
embargo, ambos debieron ser provisionales ya que el 26 de abril de 1554
aparece don Luis de Velase.o, segundo Virrey de la Nueva España conce• MARTÍN EZ DB LoAYZA, Pedro, Descripción de la Villa de Tampico, sacada de las
relaciones hechas por Pedro Martínez, capitán y alcalde, mayor .en aquella provincia_.
Colección de Documentos Inéditos de Indias, Torres de Mendoza y otros, T. IX,
p. 67, apud Manuel Toussaint, La Conquista de Pónuco, Edición de El Colegio Na•
cional, Méx. MCMXLVIII, 1948, p. 291. Apéndice 16.

513
H-3.1

�diendo autorización para que se fundara en Tampico "una casa y monasterio
de la orden de San Francisco"; en este documento se alude a la licencia
para que los españoles puedan poblar y ~vir en ese lugar. Dice _don ~~
de Velasco; ''y otro sí, por cuanto soy mformado que en el dicho s1t10
hay aparejo y comodidad donde puedan poblar y vivir algunos españoles,
y que dándoles el sitio para hacer sus casas y tierras donde labren se irán
a poblar en él, por la presente doy licencia a cualesquier españoles que
quisieran ir a vivir y morar en la parte sobredicha para que lo puedan
hacer y bagan, y mando al que es o fuere Alcalde Mayor o Juez de Residencia en la dicha Provincia de Pánuco, y a los españoles que se quisieren
ir a poblar al dicho sitio de Tampico, que en razón les dé solares en que
puedan hacer sus casas en que puedan vivir y morar, y, asimismo, tierras
y huertas y heredades donde puedan tener sus granjerías, en partes sin perjuicio de los indios ni de otro tercero alguno con que no exceda para
cada vecino y de un solar y, para huertas y heredades de cuatro suertes,
y que cerca de lo suyo dicho les favorezca y haga el favor y ayuda necesario para que con mejor voluntad puedan hacer la dicha p~blaci~n~ los
cuales dichos solares y tierras les dé con cargo de los que as1 se vtmeren
a poblar el dicho sitio que dentro de dos alíos estén ~bligados a labrar
los dichos solares, cultivar las dichas tierras y, dentro de diez, no las puedan
vender, so pena de las perder''. Luis de Velasco. Por mandato de su
Señoría, Antonio de Turcios.~
Pedro Martínez nos dice por su parte: "La villa de Tampico es de
vecindad de españoles, aunque también de· indios naturales que viven en
el pueblo de por sí: llamábase Tampico antes que los españoles le poblaran
y ahora se conserva el mismo nombre: es de la jurisdicción de Pán~co, que
es cabeza de este distrito. Esta villa está veintitrés grados y medio de la
parte norte, fundo.da a la ribera de una laguna salada, en tierra llana Y
muy llena de árboles, de manera que las calles de la villa son muy angostas,
porque de una parte y otra tienen espesura de monte, y la plaza por la
misma razón no se parece que lo sea. Dista de la ciudad de México sententa
y cuatro leguas; confina por la parte del norte con la tierra de guerra
de los chichimecos; y por la del sur con e] pueblo de Oceloama y por la del
oriente con la mar del norte; y por la de occidente con el pueblo de Tamós;
. 1
, "~
tiene un puerto de mar a med1a egua poco mas.
El mismo capitán y alcalde mayor de Pánuco nos proporciona el nombre
de los primeros pobladores venidos por cierto de la villa de Sanriesteban de
• .A.pud MEADE, Joaquín, Documentos inéditos para la historia de Tampico&gt; Siglos
XVI y XVIIJ, México, José Porrúa e Hijos, 1939. p. l M.
• M.ilR.nNEZ, Pedro, op. cit., loe. cit., p. 283.

514

Pánuco que era "población de espaifoles aunque también tiene alguna vecindad de indios naturales que se congregaron en ella de seis años a esta parte.
Los españoles le pusieran el nombre de Pánuco cuando la poblaron, porque
se llamaba así el Señor que poseía aquella tierra", explica Martínez. Los
nombres son: Cristóbal de Frías, Diego Ramírez y Gonzalo de Avila. Por
cierto que en )569, según refiere Joaquín Meade, se inició un proceso de
la Inquisición ante Juan Franco, vicario de la villa de Tampico, contra
Gonzalo de Avila, vecino de esta villa, por haber dicho que eran tantos sus
sus pecados que Dios no le perdonaría e iría derecho al infierno. 6 "La villa
-prosigue Martínez- de Tampico se fundó en eJ tiempo en que gobernaba
la Nueva España Don Luis de Velasco. No se dice en qué año de los que
fue Virrey." 7 La Villa llevó el nombre de San Luis de Tampico en honor
del Virrey don Luis de Velasco. De hecho. la fUDdación real fue el año
ele 1560 como lo confirma el dato de la Descripción Universal de las Indias,
escrita por los años de 1571 a 1574. En ella el cosmógrafo y cronista don
Juan López de Vela$co, dice: "Tampico: La Villa de San Luis de Tampico, setenta leguas de México y nueve de Santiesteban del Puerto, en levante junto a la mar del norte, tiene veintitrés o veinticuatro vecinos españoles y doscientos veintiséis indios tributarios; es la doctrina de un Cura
que hay en él {puesto por el Arzobispo). Fundóse por orden del Virrey
Don Luis de Velasco, año de sesenta". (1560) 8 A éste Tampico es el que
llamamos Tampico colonial.
Sin embargo, surge una interrogante: ¿hubo otro Tampico clistinto del
español, el Tampico indígena, separado de aquel? ¿ Este último quedó fundado en tomo al templo y convento construido provisionalmente por fray
Andrés y más tarde en torno a 1a Custodia del Santo Salvador? Tanto el
capitán Pedro Martínez como fray Agustín de Vetancourt hablan de la
fundación de la custodia, en 1530 (Vetancourt) y en l532 (Martínez), pero,
en realidad, 1a formalización en Custodia parece haberse efectuado eJ año
de 1554, ya que Torquemada decía en su Monarquía Indiana (libro XIX)
en 1606; "ha más de cuarenta años que se fund6", y por cierto, bajo la
advocación de San Luis Obispo de T olosa. La existencia simultánea de dos
Tampicos, uno indígena y otro colonial, parece desprenderse con evidencia
del dato aportado exptesamente por el padre Juan Franco, el viejo, cura
y vicario de la villa de San Luis de Tampico, ele la provincia de Pánuco,
quien en una memoria rendida en 15 70, al arzobispo de México ( de quien
• ME.ADE, Joaquín, La Evangelización de la Huasteca Tamaulipeca y La historia
ecksiástica de la región. Sobretiro Nos. 3 y 4, Tomo XIV, de Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, México, 1955, p. 284.
1 MAllTÍNEZ, Pedro, op. cit., p. 286.
1 VELA.seo y MxNDOZA, Luis, Repoblación de Tampico, México, 1942, pp. 7-8.

515

�dependía en este tiempo eclesiásticamente, la parroquia de Tampico) entre
otras esas decía que la villa era de españoles con diez y seis vecinos casados,
estando situada a una legua del mar, pueblo apá:rte a su cargo era otro
Tampico. . . "pueblo de indios distintos de la villa d~ los españoles, que
tiene treinta vecinos, sin de su Majestad". 9 Esto suscita no pocos problemas
ya que sugiere la coexistencia de dos Tampicos coloniales, uno fundado,
como dijimos, alrededor de la Custodia y otro el fundado para los españoles.
Mearle dice que la ubicación del Tampico indígena de que habla Juan
Franco, cura y vicario de la villa d~ Tampico, bien podría haber estado
"al norte, rumbo a la laguna del Chairel o bien por Andonegui o Arbol
Grande"?º No es extraño, en efecto, encontrar cerámica huasteca en todos
esos sitios y en el mismo Arbol Grande, municipio de la actual Ciudad Madero, vecinos del lugar me aseguran haber recogido abundante copia de
ella, rumbo a la actual calle 16 de Septiembre, a las cercan.ías del rio Pánuco. (Familia Rodríguez Rocha.)
En cuanto a la ubicación del Tampico colonial español, son muy de
tomarse en cuenta los pormenores aducidos por el capitán Pedro Martínez
de Loavza referentes al pequeño manantial de agua .gruesa, situado como
a cien ~etros fuera del poblado, que brotaba de una oquedad que había
en el lugar (y existe todavía). El capitán Martínez escribe lo siguiente:
"ni aun en la villa hay fuente pública, sino fuera de ella, como dos tiros
de arcabuz, está un manantial pequeño que sale de una piedra blanca, _Y
el agua es gruesa y no sana y algunas veces tan poca, que con gran trabajo
se coge"; u por esos y otros pormenores, lo defensores de la ubicación del
Tampico colonial en la ribera sur del Pánuco, o sea, en ]a margen derecha
del mísmo, lo ubican frente al lugar conocido como El Humo m~y cer~a
de la desembocadura del río en la Barra. "Así lo demuestra, d1ce Lms
de Velasco y Mendoza, un documento contemporáneo a Fray Andrés . de
Olmos y a Don Luis de Velasco. Nos referimos a la Relación Geográfica
que figura en la obra que. con el título de Papeles de la. Nueva España,
publicó el sabio poligrafo Don Francisco del Paso y Tronc~so. En ~I ~úmero 637 de esa Relación, se lee: "Tampico: este pueblo nene 150 md10s,
est.á de la Villa de Santiesteban o Pánuco nueve leguas, confina con Chachanal ( debe decir Chachahual) o Tamacuil; está a la boca del río junto

a la mar." 12
• MEwE, Joaquín, La Et•ar.geli.tacwn de la Huasteca Tamaulipeca, etc., op. cit.,
p. 284.
'º MEAD&amp;, Joaquín, ibid., ll· 284.

Pedro, op. cit., p. 287.
v MENDOU,, Luu, op. cit., p. 8.

u MARTÍNEZ,
·~ VE.LASCO

516

Esto de la ubicación de Tampico ha sido motivo de gran controversia

y diferencia entre los historiadores ya que Mea.de y Blas R. Rodríguez lo
colocan en el silio q¡¡e ocupa el Tampico moderno, o sea, el de la repoblación o fundación de 12 de abril &lt;le 1823. Por el dato del "manantial
pequeño" el lugaT parece haber sido el de actual Pueblo Viejo ( Villa Cuauthémoc o sea, en la margen sur, como lo sostiene fundamentado en sólidos
argumentos el licenciado Antonio Martínez Leal. Los argumeutos de este
investigador, cronista de nuestra ciudad y puerto de Tampico, aparte de
numerosos, parecen ser contundentes pues además de los valiosísimos datos
del capitán Martínez, se ha apoyado en el emplazamiento presentado por
varios mapas, como el de Abraham Ortelius en 1579 y la Carta de N. Sansón
D' Abbeville, trazada poco después de la expedición de Alonso de León "a
la Huasteca y Puerto de Tampico, que muestran con toda claridad la ubicación de Tampico en la margen sur del Río Panuco. Aduce también la Crónica
de la Provincia del Santo Evangelio de M é:cico que Fray Agustín de Vetancourt escribió en 1697. Juzga que oí la Geografía y Descripción Universal de las Indias &lt;le Juan López de Velasco que comprende el período
I571-L574 ni la relación del comerciante inglés John Chilton, que visitó
la región en 1572, aportan elementos para dilucidar la cuestión, "-a pesar de
que sus crónicas han sido muy manejadas por los historiadores de la región''.
Nosotros remitimos a los lectores a los bien documentados ensayos históricos
que tanto sobre este punto como en el referente a la Etimología de T ampico
publicó el licenciado Antonio Martíne:i Leal en el diario El Sol de Tampico. 13

Los hechos demuestran que fa iglesia y convento fundado por fray Andrés
de Olmos supusieron población indígena, ya que a los indígenas vi.no a
evangelizar y por tanto justamente es llamado el fundador de Tampico colonial; además de esto, existe su reveladora y luminosa carta al emperador
Carlos V en la cual encarece que haya puerto en Tampico, dicha carta es
de 25 de noviembre de 1556 y constituye un documento de primera fuerza.
En ella el padre Franciscano suplica a la Real Audiencia, "primero, diesen
frailes para cuatro partes 0 pueblos de los dichos cbichim~ y son los
pueblos de Tampico y Tamaholipa y Tamachipa y la Villa de los Valles;
lo segundo, que se poblaren tres ríos de la costa. norte, que son el río de
las Palmas, el Brabo y el Ochuse, que es ya en la Florida, donde todos
desean entre la palabra de Nuestro Señor Jesucristo; porque tanto dicen
por ahl los que vinieron, que parece otro mundo; y para esto y para el
seguro de los dichos chichimecas salvajes y de los navíos, sería gran cosa
"' M.\RTÍNEZ LEAL, Antonio, "Ubicación del Tampico Antiguo", El Sol de Tampico,
jueves 12 de abril 1973 y 13 de abril 1973. En cuanto a "Etimología de Tampico",
loe. cit.

517

�c¡ue en lo mejor de los dichos ríos que de paz están, para mejor atraer
por algún tiempo a los que en ellos confinan de guerra, ayudáodoles a
poblar, y para fundar sus iglesias. Lo 4o. que los corregimientos de la Cuestera y provincia de Pánuco se diesen y proveyesen a los que en Tampico
hiciesen asiento y vivíesen para amparo de aquella costa. . . También parece a algunos que, para el seguro de la dicha costa, hubiese en Isla de
Lobos puerto, que dicen estar cuatro leguas del río Tuehipa, donde seguro
estarán barcas y subirán seis leguas a un muy buen surg;dero seguro; Y que
haya más de un puerto en tierra tan grande, aunque sea este el de la
Villarrica para quien le quisiera, con sus contrapesos, y el camino podrá
salir bueno por Quauhchinanco para México, o haya· puerto en rl río de

Pánuco, junto a Tampico, donde se hallan cuatro brazas y más, con mar
baja, como está jurado '.Y tomado por testimonio estando yo en el dicho
pueblo, y hay mucho lastre, agua y leña, mucha cal '.Y piedra, buenos campos
y tierra más sana ; y afirman pilotos meterán en él navíos de 300 toneles y
más dicen sería mejor moderar los navíos, que no ponerse hacienda y vidas
a tanto riesgo como en San J uao de Ulúa se pasa, donde niño, dicen
apenas se cría". . . "Parece a muchos que poblando buenoo cristianos a trechos, como dicho es, se dará en los dichos ríos, donde hay noticias de mucha
gente. De manera que habiendo religiosos que sean obreros, cierto se servirá
mucho a Dios y V.M. No quiero ser pesado con más particularidades de
notar. Por la limosna para el monasterio de Tampico, que manda hacer,
beso a las manos de V.M.: a su tiempo habrá lugar D.M. Menor Capellán
de V.M. que sus manos reales be¡¡a, Fray Andrés de Olmos." 14
En Tampico muere Andrés de Olmos de olor de multitudes de indios y
de santidad el 8 de octubre de 1571. Aún le debemos al Padre fundador de
Tampko y al infatigable apóstol de las Huastecas el monumento que
merece.
Los piratas ingleses, capitaneados por el cruel Lorenzo Jácome, Lorencillo,
iban a destruir pronto la obra de fray Andrés de Olmos.
Vencido y casi aniquilado Sir John Hawkins en Veracruz, pensó dar golpe
mortal a Tampico. Tras largas y desesperantes vigilias, luego de navegar
por las costas del seno mexicano buscando la entrada de la Barra de Tampico,
un viento huracanado arroja la flotilla de Hawkins como cuarenta leguas
al norte de la Barra de Chavaría o Soto la Marina; viendo todo tan desierto, dispersó el corsario a sus hombres que estaban desesperados y sedientos
enviándolos a tierra. El relato de esta aventura se debe a la pluma de
" .Apud FUF.NTES, lcNACIO y TORREA, Juan Manuel, Tampico ( Apuntes p~ra su
historia), obra escrita por iniciativa y especial encargo del C. D. Jesús Qumtana,
presidente municipal de Tampico, 1942, pp. 46-4 7.

518

Miles Phillips y en ella se describe cómo al encontrarse unos indígenas aquel
grupo de marineros escuálidos y demacrados los dejaron pasar adelante y
señalándoles el sur les decían que podían pasar adelante profiriendo: "Tampico, Tampico, cristiano", o sea, Tampico. A estos los aprehendió el alcalde
ordinario de Tampico en ese tiempo, el capitán Luis Carvajal y de la
Cueva, años más tarde descubridor y conquistador del Nuevo Reino de
León.
De estos filibusteros se escaparon nuestros antepasados tampiqueños. No
asI de las huestes de Lorenzo Jácome "Lorencillo", así apodado por su cuerpo pequeño, ágil como ardilla, activo e inquieto a fuer de ambicioso. Se
duda mucho de cuándo dieron los piratas de Lorencillo el golpe de Tampico, pero en el volumen 21 de las Cédulas Reales del Archivo General
de la Nación encontró un documento el historiador don Joaquín Meade por
el cual queda perfect.amente localizada la fecha de la entrada de Lorencillo
a Tampico en abril de 1684. Varios días duraron los excesos. Las fuerzas
del pequeño baluarte fueron reducidas no sin antes lograr enviar a pedir
refuerzos y auxilios al puerto de Vera.cruz, al general de la annada de
Bar:lovento, la eual pronto hlzo proa hacia Tampico. Al avistarle el vigía
filibnstero en guardia rápidamente dio aviso y se clio la orden de embarque.
Luego de prender fuego a la ciudad, los piratas huyeron en varias naves.
Una de las embarcaciones, cargada de prisioneros, cayó en poder de la armada, no sin una encarnizada resistencia de los piratas. Lorencillo más cmel
que nunca volvió a la carga y volvió a incendiar el pueblo. Todo el r.úmulo
de los esfuerzos ardía en llamas. El documento antes ruendonado otorga
luces al respecto al referirse a los procedimientos que de.ben seguirse contra
Jos piratas aprehendidos y a favor de las fortificaciones que se creen necesarias. Don Melchor Portocarrera Lasso de la Vega, conde de la Monclova,
virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de
la Real Audiencia es informado sobre el modo de obrar contra los piratas
confirmando la obra por el anterior virrey. "En carta de 12 de Agosto
del año pasado de mil y seíscientos y ochenta y cuatro, refiere que el mucho
desahogo conque el pirata se entra cada día a executar tantas hostilidades
en los puertos de esas Costas, nace de la ninguna resistencia con que se
hallan por los vecinos acosados de sus continuas invasiones desamparan los
pueblos y huyen a los montes y que en la Villa de Tampioo entró en abril
de mil y seiscientos y ochenta y cuatro el enemigo habiéndola robado toda
y hecho prisioneros a sus moradores se dio noticia a la Veracruz al mismo
tiempo que a vuestro antecesor y por la poca clistancia que hay por mar
desde dicho puerto a aquella barra socorrió esta necesidad la Armada de
Barlovento, llegando a tan oportuna ocasión, que apresó ciento y cuatro
piratas y una embarcaci6.n en los que condujo a la Veracruz y que babién-

519

�dole dado cuenta del suceso al General de la Armada, dio traslado de ello
al Fiscal de esa Audiencia, el cual pidió se ejecutase en todos la pena de
muerte condigna a su atrevimiento y que por hallarse con una Cédula de
veinte y dos de febrero de seiscientos y ochenta y cuatro en que se dispone,
que los que se cojieran pirateando se envíen a España, ordenó viese esa
Cédula con los autos. su asesor general de la guerra, el cual fue de parecer
se die.se cumplimiento a lo por ella mandado y que los prisioneros quedasen
aherrojados en parte segura hasta que la Armada los condujese; y que el
General ejecutase en los que hubiere hallado ser capitanes o cabezas, la
pena de horca (como lo hizo y constaba de testimonio de autos que remitió
vuestro antecesor) y que sin embargo de ello, habían vuelto los enemigos
a entrar nuevamente en Tampico con cuatro embarcaciones con designio de
invadir Gua7.aqualco no obstante las prevenciones de gente y armas que
tienen los vecinos; en cuya consideración; dice le representaron los de la
dicha villa de Tampico lo conveniente que sería fabricarse en aquel puerto
un castillo o fortín según la planta que deligneó (sic) el ingeniero militar
remitida al Alcalde Mayor de aquella Provincia que vino con los autos:
en cuyo punto no pasó vuestro antecesor a tomar deliberación hasta darme
cuenta atendiendo a lo apurado que está mi real Patrimonio y que yo
mandase lo que tuviese por más conveniente. Y vista su representáción
en la Junta de Guerra de las Indias con el testimonio y planta referidos;
y lo que sobre todo pidió mi fiscal, he tenido por bien de aprobar como
p0r el presente apruebo lo que en esta materia obró el Conde de Paredes
vuestro antecesor en los cargos de Virrey y el General de la Armada de
Barlovento y ordenaron y mandaron a vos que en la primera ocasión ti_ue
se ofrezca me deis cuenta por mano de mi infrasquito secretario del paradero que han tenido los piratas que se apresaron en Tampico y no se hizo
justicia de ellos y que en caso de estar en ese Reino y Provincias, hagais
se ejecute con ellos lo que está resuelto por las últimas órdenes que están
dadas en esta razón y con los demás que se apresaran, se haga y ejecute
lo que e.stá resuelto y que si se remitieren a España, sea enviado al mismo
tiempa testimonio de los autos de sus causas y sentencias que contra cada
uno se diere, para que en vista de ello se tome la resolución que más conven{ra · y en cuanto a 1a certificación de los vecinos de la Villa de Tampico
propusieron a vuestro antecesor, sería conveniente se hiciese en aquel puerto
os lo remito para que los informeis luego, si conviene que se fabrique el
reíerido castillo o fortín, en qué sitio, de qué calidad ha de ser, y la guarnición que será preciso tenga y con qué cavo, y la costa que tendrá su
fábrica, y el sustento de la infantería, enviándome razón de todo pormenor,
y de qué medios se podrá suplir este gasto que no salga de mi Real Hacienda por Jo sumamente empeñada que se halla y la porción con que para
l:)

520

'

todo podrán contribuir los vecinos y natales de dicha Villa y Puerto de
Tampico, pues se ha de convertir en defensa de sus personas, casas y familias, para que enterado de todo, resuelva lo que fuere más conveniente.
Fecha en Buen Retiro a veinte de noviembre de mil seiscientos ochenta y
siete años. Yo el Rey. Por mandato del Rey Nuestro Señor, Manuel Ortíz
de Otarola, Rúbrica". 16
Destruido por las hordas piratas, Tampico subsistió por algún tiempo pero muchos vecinos empezaron a emigrar unos rumbo a A]tamira, otros rumbo
a un lugar denominado Joya donde condujeron al Cristo, imagen obsequiada
p&lt;&gt;r Carlos V a los habitantes de la Villa en cambio de un donativo de
5.000 pesos en oro. La estancia de muchos vecinos se prolongó durante
algún tiempo en el sitio ocupado por la Villa ya que el año 1684 todavía
la encontró con vida el arzobispo de México, don Francisco de Aguilar y
Seijas en su visita pastoral, de la cual existe una noticia escrita con fecha
de agosto 20 de 1684. Eso y la noticia que proporciona el 31 de octubre de 1748 fray Jacobo de Castro considerando como segunda misión a la de
San Luis Obispo establecida en la Villa de Tampico deja suponer que en
realidad no fue del todo abandonada.
Fray Jacobo de Castro, en su papel de jefe de la custodia del Santo Salvador de Tampico se refería en el documento mencionado a la Villa de
Tampico, "fundada a orillas del Mar Océano". . . "es frontera de indios
bárbaros, sin defensa alguna para los ingleses, quienes la han quemado y
saqueado en dos ocasiones", la última en 1740. Nosotros nos inclinamos a
la opinión de que no quedó despoblada del todo la Villa de San Luis de
Tampico y aducimos como prueba de ellos el que se encuentren documentos -actualmente en el archivo parroquial de la catedral de Tampicoque consta fueron expedidos en dicha ViUa de Tampico. Los documentos
vistos por nosotros datan de 1773 en adelante y claramente se refieren a la
panoquia del Pueblo Viejo de Tampico. Creo existan otros que dan pie
y fundamento a nuestra opinión.
Un misterio todavía por dilucir lo constituye la imagen de Jesús Crucificado recibida con júbilo en la Villa y Puerto de Tampico la mañana del
14 de abril de 1644 a cambio del regalo de 5,000 pesos de oro enviado al
emperador Carlos V a quien las crónicas mencionan como nuestro amo y
señor, siendo que éste había muerto en el Monasterio de Yuste más de un
siglo antes, el 21 de septiembre &lt;le 1558, no sin antes acordar a celebrarse
la fiesta del Señor de Tampico el día 15 de mayo.
La emigración a la Joya está fuera de duda, dado que existen crónicas
11

MP.ADB, Joaquín, Doc!lmentos inéditos para la historia de Tampico, Siglos XVI
op. cit., pp. 81-86.

y XVlI,

521

�que hablan expresamente de las deliberaciones de los vecinos por salir de
ese lugar y la determinación de poblar otro más benigno por su clima y
situación denominado los Barrios o Ranchos, donde se asienta el actual
Tampico Alto.
Las diligencias mencionadas se llevan a cabo ante don José de Escandón
en su breve estancia por estas tierras. En una de ellas se lee: "AJ margen,
Representación de Rvdo. Padre Custodio Fr. Matías Terrón de la regular
observancia de N.P. S. Feo., el Rector y Predicador General custodio de 1a
Custodia del Santo Salvador de Taropico y sus misiones y hallándose V.S.
(Don José de Escandón) en esta Villa y Misión de Tampico en prosecución
de su visita por parte de VS se me ha notificado de ruego y encargo asista
al reconocimiento de los indios de ella, diere noticia de las familias de españoles y demás genfe de razón avecindada en dicha Villa~ de la calidad
del terreno, aguas y temperamento, lo que tengo ejecutado en mi respuesta
y porque la justificaci6n y celo de V.S. provino en mi auto dijera si necesita
alguna providencia para mi aumento y bienestar, sobre cuyo punto respondí
lo haría por escrito en cuya consecuencia comparezco a V.S. en la mayor
, forma que p1iedo y debo y digo que esta población que hoy se llama Tampico,
estaba antiguamente situada en el sitio qtte hoy se nombra Pueblo Viejo,
la que combatida y perseguida de piratas ingleses quedó d esierta, retirándose
de ella sus vecinos, unos para diversos pueblos y otras a la Joya que ha
quedado en el nombre de Tampico, en donde sin más licencia que la que
les dio el Señor, se quedaron poblados y en atención de haberse traído u11
bellísimo simulacro de Jesucristo Crucificado que la liberalidad cesárea de
Carlos Quinto envió al Puerto y Villa de Tampico, se hizo forzoso que los
religiosos misioneros también mudaran, pero como los más de los vecinos
reconocieren lo ardiente del territorio, lo falto de aguas en los meses en
que el cielo las e.scasea, lo abundante de todo género de mosquitos y la copia
de niguas, dejaron la devoción y compañía de la Sagrada Imagen por su
incomodidad temporal y se trasladaron a unas lomos que distan un cuarto
de legua que llaman Los Ranchos en donde hasta el presente se man.tienen,
desde entonces están unos y otros vecinos desunidos y en guerras civiles,
y defendiendo aquellos el que no se intente novedad alguna, alegando éstos
la antigua posesión y aquéllos las grandes incomodidades que tiene el terreno,
así para el bienestar de los vecinos como para el mayor culto de la Sagrada
Imagen; siendo esta discordia, causa de perniciosas consecuencias, que con
el santo motivo de venir a misa, los de Los Ranchos cometen muchas culpas
ocultándose entre la espesura del monte que es forzoso transiten y que
en tiempo de aguas, se valen los mozuelos del pretexto de traer en sus
caba]Io-s a las mujeres para lograr sus dt;!pravados intentos, daños que necesitan el más oportuno y eficaz remedio; aunque ya por convenio -de los

522

v~os e información de los RR.PP. custodios, se han dado justas providencias no se ha logrado el fin, lo que para descargo de mi conciencia y
cump~iento _de mi obligación, hago todo referente notorio a V.S. y pido
y suplico se suva poner fin a este litigio civil, y poner reparo a las ofensas
a Dios, mandando el que los vecinos se junten y vi.van congreg-ados, así
para que tenga e5ta Imagen e1 debido culto, como para que en cualquier
invocación de los enemigos los pueda repeler; mas porque los que están
en esta Joya son 27 familias, el terreno de Los Ranchos es saludable v
' ,
está con las plagas de los mosquitos y niguas, y aquel sin ellas, se ha
d~ seivir V.S. de que estos que viven en la Joya se congreguen y junten
con los que viven en los Ranchos y aunque pudiere servir de estorbo para
esta mutación el tener Iglesia y casas, ya V.S. le consta que la Iglesia fuera
de no estar finalizada, está incapaz de que se acaba, por estar echada a
perder su fábrica y aun se teme que venga al suelo en los nortes que son
muy recios por esta tierra, y que las casas todas están viejas, aiílena7..ando
ruinas y todas de materia pajiza que son de poco costo. Espero en la benignidad de V.S. atenderá, a ésta mi petición y sobre ella determinará lo
que le pareciere que sin duda será lo más justo. Fray Matías Terrón. Villa
de San Luis de Tampico y enero 12 de 1754. (una rúbrica)".16
En seguida se pone a votación la triple opción : o pennanecer en el lugar
la Joya, o regresarse al Pueblo Viejo de Tampico -que no se había des-

poblado del todo según de los documentos se infiere) o poblar los Ranchos"ranchos o barrios, como se le menciona en otra diligencia, que llaman
de Tampico y se halló ser unas lomas altas continuadas de bastante extensión
para cualquier población aunque sea grande ; circumbalada de varios aguajes de buena agua pennanente, se escasea pero nunca llega a faltar, su
temperamento por estar en alto se liace sea el menos caliente y libre de
mosquitos, que toda la comarca tiene muy buena vista, al mar, que se haya
distante como una legua a la parte del oriente, y a tres de la barra queda
el norte, y en dicho paraje se hayan ciento quince casas o jaca.les eo que
viven los soldados y vecinos que las habitan, e incontinente se pasó adonde
al presente se haya la Iglesia" ... 17 allá en la Joya. . . La victoria correspondió a estos Ranchos o barrios o "lomas altas continuadas" con 49 votos
a favor, 13 para el paraje de dicho Pueblo Viejo y 17 para el presente
en que se hallaba la iglesia.
,. Apud, PoNOE DíAz, Leopoldo, Copia de la Cédula Real y título de la Villa de
Tampico Alto, del estado de Veracruz, ordenada el año de 1754-. Denominación
de terrenos, linderos, aguas, etc. Dr. Leopoldo Ponce Díaz, Editor, Tampico, Tamps.

Talleres Linotipográficos "El Comercio", 1931, pp. 13 ss.
11 PoNCE DÍAz, Leopoldo, op. cit., p. 16.

523

�Este fue de hecho el Cuarto Tampico. habida cuenta el que se asentó
en Joya o tercero de haber existido aparte el pueblo indígena Tampico de
que nos habla el cura y vicario Joan Franco.
Deciamos que el Pueblo Viejo de Tampico no se despobló de todo, cosa
que consta por los libros parroquiales que hemos revisado, de modo que
su vitalidad tanto como pueblo como puerto fue aumentando llegando a
tener comercio considerable y a contar i;on numerosas familias de españoles,
de mulatos y de indios huastecos. La iglesia del lugar siguió abierta a los
fieles y el comercio del camarón, del ostión y del pescado se intensificó
con los pueblos cercanos y se extendió hasta la capital del vinseynato. La
re_gión reconocía a TantO)'UCa como capital de la jurisdicción de Pueblo
Viejo o Tampico el Viejo y de Pánuco; aílá residía el corregidor y teniente
capitán generaJ. De vez en v&lt;'Z anclaban barcos procedentes de Campeche
y Veracruz que venían henchidos de sal con la que los moradores se dedicaban a la sala.7,ón del pescado y a la fabricación de la cecina, pero subieron
al doble los precios de la sal y eso ya no fue posible.
Por otra parte, en 1789 el gobernador de la colonia del Nuevo Santander
dispuso se abriera puerto en Pueblo Viejo, el gobernador se llamaba Vicente
Gómez de Santibáñez. St' trataba de impulsar el comercio c.on Veracruz y
Yucatán y que se nombrase un administrador que percibiera las alcabalas.
Así se podrían exportar lanas, sebo, cueros de venado y de res y carne que
se beneficiarían en Veracruz pues acá carecían de valor. Se podrían importar en cambio "ropas de Castilla de que estaban escasos los habitantes",
pues según parece se vestían con pieles de venado y carecían de moneda
al grado que las transacciones comerciales las efectuaban por trueque o
c.ambalaches al modo de los pueblos primitivos.

Quedaron establecidos la aduana y el puerto pero éste no llegó a tener
el auge debido sino hasta los primeros días de la Independencia, pues según
die.e don Pedro Gonzále-.t Paredes, primer diputado por el estado de T amaulipas en el Congreso General, "se mantuvo cerrado hasta la primera insurrección, en que no pudiendo los \'etacruzanos que abastecían de géneros
a casi todas las provincias hacer remisiones por tierra por habérseles obstnúdo los caminos, se dirigían con ellos a él, y desde aquella fecha continuaron haciendo introducciones que motivaron su habilitación en el año
de 1816 para el comercio con Campeche, sin que por eso dejasen de arribar
exJ:&gt;ediciones de La Habana y aun en España".1 8
Mayor auge llegó a tener la ViUa de Altamira fundada bajo la Advocación de Nuestra Señora de las Caldas el 2 de mayo de 1749 por don José
,.. Citado por Lms

VELASCO Y MENOOZA,

Repoblaci6n de Tompíco, Méxko, 1942,

de Escandón. Tenía mejor acceso a muchos pueblos de la Huasteca por
medio de las vías íluviales de los ríos Tamesí y Pánuco y por las lagunas
de Campayán y chairel. Entabló encarnizada competencia con Pueblo Viejo.
El comercio de éste Ja estrangulaba.
Se pensó en la necesidad de un nuevo puerto. Fue entonces cuando surgió
en ambos bandos competidores la idea de poblar un nuevo Tampico.

•

ALGUNAS

qttisquicosillas que aún molestan el olfato del investigador e his-

toriador de la historia regional.

1. ¿Dónde estuvo situada la Custodia del Santo Salvador de Tampico?
2. ¿Dónde está el sitio exacto de los restos del gran evangelizador de la
Huasteca, fray Andrés de Olmos muerto aquí en ''su" Tampico?
3. ¿Dónde estuvo situado el hospital de San Sebastián de la Junta de la
Caridad de Tampico cuyo reglamento fue publicado en Tampico en
1857 y por qué razón no se asignó te1Teno para hospital en el repartimiento
de solares de 12 de abril de Hl23?
4. De los diversos asentamientos huastecos que sí consta estuviesen en tierras
de nuestro actual estado de Tamaulipas, ¿ ninguno llevó el nombre df•
Tampico? ¿ Cómo se llamó eJ asentamiento de Las Flores pertenecientes
al Horizonte Pánuco V año 1000-1250?

5. ¿Dehe en definitiva aceptarse que la etimología de Tampico -Tam
lugar de y pikó: perros- prueba la existencia de perros (cánidos) y 110
de perros de agua o nutrias después de las pruebas aportadas por el
licenciado Antonio Martínez Leal?
6. Las cuestiones sobre los diversos significados de ''Tamaulipas" planteadas por el autor del presente ensayo, ¿ derrumban de modo definitivo
la significación etimológica, Tamaulipas, Tam: lugar de -Aulipas: Montes Altos?*
• El licenciado Juan Fidel Zorrilla en un reciente trabajo -Tamaulipai-Tamaholipa,
publicaci6n awpiciada por el Instituto de Investigaciones Históricas de la Univer..idad
Autónoma. de Ta.mauJipas, Ciudad Victoria, Tamps., l 973-, dice lo siguiente: "El
origen del nombre de nuestro .Estado de Tamaulipas dio lugar a cinco artículos que
escribí en junio de 1972 que ahora se presentan en este folleto, corregidos, ampliados
y complementad~ con notas sobre fuentes consultadas para mejor comprensión dd
tema. Dichos artícuJos se publicaron en El Diario de Ciudad Victoria en julio de

1972.
Carlos González Salas promovió esta importante cuestión histórica con el emplaza•
miento público que hizo a los historiadores tamaulipecos y posteriormente la volvió

pp. 20-21.

525
524

�CONCLUSIONES

8a. Que se abra un concurso para una biografía de nuestros grandes colonizadores: fray Andrés de Olmos y don José de Ese andón.

1a. Con el fin de dar a conocer más la Historia de nuestra región, p1·oponer
al gobierno del estado, a la Universidad de Tamaulipas o a los clubes de
servicios, la creación de becas para que los estudiosos de la historia
de nuestro estado se consagren a la investigación sin angustias económicas. Y que ayuden a la publicación de esas investigaciones.

9a. Que se erija un monumento a la memoria del Apóstol de las Huastecas
fray Andrés de Olmos en Taro.pico.

2a. Organizar concurso~ sobre una Historia Breve de Tamaulipas, de Tampico y otra de Ciudad Madero o de otros municipios cuyo premio sea
la publicación a fin de que sirvan como fuentes de información para
escuelas de primera, segunda enseñanza, preparatoria y nivel universitario así como para tesis, estudios socio-económicos, estudios sociológicos,
socio-religiosos, etc.

Tampico, Fiestas de abril y sesquicentenario de la repoblación de
Tampico, 1973.

3a. Que se finne una Sociedad Tamaulipeca de Estudios Históricos y que
funcione con sesiones cerradas y abiertas para intensilicar los estudios
históricos de nuestra región.
4a. Organizar concursos sobre historia regional en los niveles educativos para divulgar su conocimiento.
5a. Que se pida a las autoridades educativas incluir la historia regional
en los estudios primarios y secundarios, a fin de formar conciencia.
6a. Que se pida a las respectivas autoridades el cuidado, la clasificación
y el ordenamiento de los archivos civiles, militares, parroquiales- y de
las curias episcopales para saber con cuál y dónde se encuentra la información histórica.
7a. Que se editen en ediciones económicas y populares al alcance de todo
el pueblo sobre diversos temas relativos a nuestra historia regional y
que se seleccionen a manera de antología trozos de los muchos estupendos que escribieron nuestros cronistas e historiadores para el conocimiento y divulgación de los hechos.
a abordar en cementado artícuJo que se public6 en diversos periódicos dd estado
durante el mes de septiembre de 1972. En el apéndice de esta obra se reproducen
las dos interesantes colaboraciones del intelectual tampiqueño.
Se empieza a percibir un mayor interés por los temas hist6ricos de Tamaulipas y
confío que este breve estudio mooográfico contribuya a difU11dir la cuestión tratada".
Refiérese nue5tro amigo a dos colaboraciones mías tituladas "Tamaulipas, ¿Misterio semántico?" y "Otros significados de Tamaulipas y algunas toponimias huasteeas" (El Sol de Tarnpico y Et Diario áe Ciudad Victoria, sept. 1972) en que
quien esto escribe no hizo m!s que reunir todos los significados circnlantes de "Ta-

526

maulipas" y que en total suman seis en la actualidad: -Lugar de Montes Altos
(Historiadores, Fray Vicente de Santamaría en la Relación Hist61ica áe la Colonia
áel Nuevo Santander); Lugar de los Olivos (Fray Agustín de Vetancourt, Saldívar); Lugar donde se reza mucho (Joaquín Meade); Lugar donde rezan los Lipanes
(Joaquín Meade); Valle Hermoso (Toribio de la Torre y coojutores); y Cuando
llegaron las palmas (Tarn -ulits • apats, el texto está equivocado en el escrito de
Juan Fidel Zorrilla), veni6n que recogimos en unos manuscritos de Toponimias que
puso en nuestra manos doña Glafira Horta. Zorrilla documenta y hace un evtenso
comentario a los cinco primeros inclinándose al significado de "Lugar donde se reza
mucho", lo mismo que el suscitador de esta cuestiúncula histórica que uos atañe tan
de cerca. Remitimos a la obra de Juan Fidel Zorrilla -57 páginas de texto, más
once de ilustraciones- para una mayor noticia de este punto.

527

�OA.XACA ANTES, EN Y DESPUÉS DE LA INDEPENDENCIA
JORGE FERNANDO ITURRIBARRÍA

Universidad

Juárez,

de Oaxaca

LA

PODLACIÓN de la Nueva España durante los fines del siglo XVIII y
principios del siguiente era predominantemente indígena, como es sabido.
Con un total de seis millones y medio de habitantes, después de los indios
ocupaban el segundo y tercer lugar, demográficamcnte hablanclo, los criollos,
que aportaban un millón, y Juego los mestizos, que contribuían con millún
y medio. Al final se colocaban las castas y los negros.

El norte del país estaba poblado por much05 indios :.alvajes, y en el centro
y principalmente en el 'Bajío -Michoacán, Jalisco y Guanajuat0- el mestizaje se hallaba bien equilibrado, condición detern1inantc para que esa
región fuera la cuna de la independencia. En el ~ur y sureste, la población
indígena provenía, en general, o era heredera de una tradición cultural
prehispánica, la de Meso:imérica, y estaba en mejores condicione:; de inc-orporarse a los grupos culturales occ-1dentalcs a medida que se iba evangelizando y alfabetizando.
Desde el punto de vista de la cultura, el siglo XVIII fue en la Nueva
España época de ~plendor, como puede comprobarse en la B1bl1olheca
Mexica11a, de Eguiara y Eguren. Según lo afim1a don Luc-as Alamán,
vivía la Nuern España tiempos de grande-¿a material dentro de sus condiciones de Colonia. Los zapotecas y mixtecas, por su tradición cultural eran
grupos &lt;·on mayor coherencia social; pero. como todos los indígenas, no
partic-iparon en el proceso industrial de la Colonia, ni en el comercio, sino
en labores del campo, en det&lt;'nninadas artesanías y en la servidumbre.
La actividad intelertuaJ dr los C'riollos y la inquietud de los mestizos contrastaba c-on la aparente pasividad de los indios, contraste aún mis marrado si se considera que aquéllos llevaban la dirección de las actividades
intelec-tuales y artísticas, y éstos la dirección política. Por otra partr, los
c-riollos dominaron algunos aspectos importantes de la econ~mía: agricul-

529
H-34

�tura, comercio e industria, según apree1ac1ones de escritores situados en el
desemboque del siglo XVIII al XIX, como el Barón de Humboldt, Mier,
Zavala y Bustamante.
Si Bustamante, valga la digresión, no hubiese dejado su provincia nati va de Antequera en época temprana de estudiante, probablemente Oaxaca
le habría debido algunos de los estudios que nos faltan sobre la sociedad
de su tiempo. Algunos emprendió otro intelectual contemporáneo a Bustamante, don José María Murguía y Galardi,1 pero éste y casi todos los suyos
obedecen a propó.sitos fundamentales estadísticos; en él tenemos al primer
estadígrafo oaxaqueño. Dejó un importante estudio que publicó en el siglo
pasado la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, mismo que, reducido en tamaü.o, formó un librito en octavo" hoy muy escaso.
La explotación de la grana y de la minería dieron riqueza a Oaxaca.
La grana era una industria que podía cultivarse por cualquiera que poseyera una pequeña fracción de terreno para sembrar los nopales y asemillar
el insecto. En 59 años, de 1758 a 1817, se registraron 1.513, 734 ¼ de
arrobas de grana, con un valor de $ 92.356,36 6 rls. Y la minería fu.e origen
de grandes fortunas. Así se concibe que salvo algunas excepciones, el Oa.,.aca
monumental -arquitectónicamente hablando- provenga de la segunda mitad del siglo XVID. Con la expulsión de los español~ en 1828., bajó la
exportación de la grana. Los indíos asemillaban el nopal y cultivaban la
semilla -dice el padre Gay-, pero los españoles la e.xportaban a Europa.

cial!'S y psicológicos -y la pérdidad de vidas-- que los aztecas experimentaron en el Valle de México.

~a~ aclarar aquí que los zapoteC'a.s y sus reyes Cosijoe7.3 y Cosijopü
dernlieron de antemano aceptar la &lt;!onquísta de Hemán Cortés, como lo
hicieron ante las huestes del capitán Francisco de Orozco, indinados a esta
solución por razones políticas, ya que en el momento de aparecer ]as tropas
españolas en el Valle estaban por dirimirse con los rnixtecas la cuestión de
s~~erioridad del poder militar de µnos y otros" y entonces los zapotecas pref meron ser leales a la Corona de España y aceptar la situación que el destino les deparaba, sin poder penetrar en las conllecuencias presentes y futuras.
Los principales núcleos de estos cacicazgos y centros de aculturación esp~ola se encontraban en San Juan Ghapultepec ( 1523), Tlalixtac ( 1543),
Cuilapan (antes de 1550), T omalteµec ( 1551 ) , Mitla y Tlaco Ju la ( 1553) .
Jalatlaco (antes de 1555) y Tlacochahuaya (1564).

Así los caciques zapotecas del Valle de Oaxaca se constituyeron sin coacci_ón en buenos instrumentos del poder colonial español en el a.:,orupamiento
de los pueblos indígenas en congregaciones, las que, por razones obvias, fa.
cilitaron grandemente la implantación del sistema político colonial y la evangelización masiva de la población.

Al bautizarse esto.s caciques adoptaron nombres españoles y trataron de
asemejar sus costumbr~s, atuendo personal y formas sociales a las de los
españoles de la villa de Antequera. La s11misión pacífica de los caciques
zapotecas --diee Taylor- ahorró al Valle de Oaxaca graves desajustes so-

~unque dentro de las formas políticas y sociales implantadas por la C0l~rua, Oaxaca. vivió dentro de un r.Jima general de paz, y aunque con
ciertas alternativas, fue respetuoso del régimen político, y de la Iglesia, por
cuyos representantes sentía afe.cción reverencial; y como, po.r otra parte,
la producción de artículos de primera necesidad, por escasa que fuera, superaba al consumo limitado a 1a corta población, el poder adquisitivo del
peso era enorme, y aun el del real era muy estimable, lo que redundaba en
que la vida resultara increi:blemente barata.
Por lo que toca al nativo, estaba excluido por la legislación de Indias
de prestar el servicio militar, del que, en cambio, no estaban dispensados
los negros. A ello se debió que, cuando a fines del siglo XVIII se organi~aron fue~ en la Costa Clu_ca de Oaxaca para enfrentarlas a la posible
tnvasion filibustera europea, dichas fuerzas estuvieron integradas casi en su
totalidad por soldados negros. Esto explica, a su vez_., como adelante ,·eremos,
por qué militarizado ya como realista el negro, en la segi.uida década del
siglo pasado los negros costeños se enfrentaron a las guerrillas mixtecas de
insurgentes.

' Fue autor de la Estadistica antigua y moderna áe la provincia, hoy estado /wre
)' soberano e independiente de Oajaca.
s TAVLOR, William B., "Cacicazgos coloniales en el Valle de Ouaca", en Historia
Mexieana, Jul-Sept., 1970.

La monotonía de la vida pr,ovinciana sólo se alteraba en Anteque.ra -como sucedía en otras latitudes de la Nueva España- con las celebracione,
religiosas, o con las civiles, cuando ascendía al trono un nuevo monarca
español o se festejaba su onomástico o el de algún miembro de la familia

Sobre un hecho poco conocido, el señor William V. Taylor, de la Universidad de Colorado, nos ha proporcionado infonnación detallada 2 demostrando con estudios documentados la supeivivencia de la propiedad de
la tierra en el Valle de Oaxaca (y en los de Tlacolula y Et.la), así como
principalmente que a la existencia de un alto nivel social en los jefes nativos durante el período colonial se debió a que el régunen erigiera numerosos cacicazgos indios, con reconocimiento de su nobleza original, en favor
de quienes, habiéndose convertido voluntariamente a la religión católica, sirvieron de instrumento en la transmisión pacífica de dichos Valles a la dominación española.

530

531

�reinante, etc, etc. Entre las actividades nos ha Jlamado Ja atenci6n que se
enseñara a los párrocos a practicar la operación cesárea en casos de emergencia. En la ciudad capital de la provincia la estadística de heridos por
lesiones en una población como era la de Antequer~ de 12,000 almas, dio
la cifra de 129 (uno por mil), atendidos en un año en el Hospital Real.
La moralidad social y familiar era proverbial; pero, en cambio, se registraban frecuentes asaltos y robos en Cuajimoloyas, en Tenga, entre Oaxaca
e Ixtlán, y en las famosas cuestas de OcotJán y de San Juan del Rey.
Aseguran m1estros historiadores que el servicio militar era "visto con
horror por el oaxaqueño", cuando, aproximándose las fuerzas de Morelos
a Oaxaca, fue necesario establecerlo. Entonces se dio de alta a muchos
mestizos y continuó la incorporación de negros a las fuerzas reales.
Despuntan músicos religiosos tan inspirados como el zapoteca Juan Matías, y de aseendencia y sangre oaxaqueña proviene un pintor tan proüfico
y afamado como lo fue Miguel Cabrera. Sólo se podía tener acceso a la
música de órgm:10, orquesta y coros, en las solemnidades de la catedral y
templos principales de la. ciudad capital. La 6pera y el teatro en general
fuernn deleites espirituales muy populares en Oaxaca, pero hasta el {1ltimo
cuarto del siglo pasado. La filosofía era impartida como cátedra en el Seminario
Conciliar de la San ta Cruz, de tipo escolástico, sin entrar en aplicaciones
prácticas, y en los colegios de dominicos, agustinos y jesuitas.
Durante Ja niñez de don .Benito Juárez, por 1812, eJ&lt;istían las escuelas
reales, para diferenciarlas de las escuelas religiosas, que funcionaban a la
sombra de conventos y parroquias, y las "amigas", escuelitas estas últimas de
párvulos -que hoy corresponden a la preprimaria- de un solo grupo y
una sola maestra o preceptora, era atendida casi siempre, por una solterona
o una viuda.

La expuJsión de la orden jesuita en Oaxaca, ordenada, como en todas
partes, por Carlos III y cumplida el 25 de junio de 1767, considera el
historiador Gay que causó tan áspera impresión contra 1a Corona, que a este
hecho puede considerársele como de los que más predispusieron al pueblo
en contra de la dominación española, inclinándolo a la idea de la independencia; aunque se ignora que directamente haya conducido a ningún
acto de rebeldía o siquiera de desacato.
Rebeliones sí las hubo en Oaxaca y fueron cuatro: la primera en San
Ilal tasar Chichicapa, zona J;I1Ínera, por la explotación inmisericorde de los
encomenderos; la segunda se produjo dentro del mismo clero, entre el regular y el secular, con escandalosas manífestaciones que coomovieron a la
población de Antequera y que seguramente trascendieron de la ciudad a
la provincia y aun fuera de ella; la tercera ocurre en Tehuantepec, motivada poc abuso de los oficiales reales en el cobro de tributos, y la cuarta,

que fue un caso grave de idolatría sucedido en San Francisco Cajonos, Villa

Alta.

La primera, la de Chichicapan ocurrió en 1530, recién fundada la Villa
de Huaxyacac. Los encomenderos dispusieron entonces de miles de indios
para la explotación minera de San Baltasar, y los obligaban todos los días
de labor a ir desde sus respectivos pueblos de los Coatlanes, trabajar y regresar por solo tomín de paga. Cansados los indios de la rudeza de las
· labores y de Jas grandes caminatas, terminaron por rebelarse dando muerte
a cincuenta europeos y a una cantidad "doblada" de indios zapotecas, según lo refiere el historiador fray Francisco de Burgoa y lo repite don
Lucas Alamán.
Esta rebelión llegó a causar alarma en la villa; los españoles de Huaxyacac tuvieron que armarse y organizar una e,qxxlición sobre los Coatlanes.
Al fin hubo tratados de paz "con que se aquiestaron y aseguraron". pero
antes de ello existió el peligro de un desbordamiento de los rebeldes sobre
la ciudad, para tomar represalias de sus explotadores.

La segunda, llamada "de las Parroquias" se produjo con motivo de que
desde 1627, con motivo de Jas órdenes expedidas para la reivindicación de
todas las parroquias de 1a Nueva Es~ña en favor del clero secular, Jiubo
un enojoso incidente entre el obispo de Oaxaca, Bohórquez, y las órdenes
de dominicos y franciscanos. Ambas órdenes habían llegado a aeeptar el
real patronato, pero no así el sujetarse a la jurisdicción del diocesano. Apelaron a todos los recursos mas sin tener buen éxito, y persistieron en su
negativa, por lo que se inició proceso canónico en su contra.

Por fin, en su defensa nombraron juez conservador aJ guardián de) convento de San Francisco, de la ciudad de México, fray Diego de lbáñez.
Vino éste a Oa..xaca, citó al obispo Bohórquez con apercibimiento de censuras, y como ni así concurrió, lo excomulgó con gran escándalo de 1a
población, pues era inusitado y parecía monstruoso que un prelado pudiera
haber incurrido en excomunión y que ésta se hiciera pública en las "tablillas"
de los templos.

El obispo apeló y le fue negada la apelación. Tuvo entonces que recurrir
a la Real Audiencia que se la concedió. Pero eJ juez Ibáñez, para evitar
ser notificado de la apelación se volvió a México en secreto y de allí se
marchó, del mismo modo, a España. El obispo apeló, a su vez, a la Real
Audiencia, la que respondió que no era asunto que estuvie..se en sus facuJtades. Se echó mano de otros recursos y la excomunión persistió ante el
estupor de la sociedad y de la feligresía y con detrimento del respeto reverencial que inspiraban las inmunidades de los altos dignatarios de la
Iglesia.

532
533

�r

Por fin, desde España nuevo juez conservador vino por pro\'isión rf'a)
y levantó las censura!, el 12 de agosto de 16:31, después de cinco años rn
que- el obispo, dominicos y franciscanos. aquél por el juez ronscrvador y éstos
por el obispo, estuvieron excomulgados.

dición con la que lejos de
en un paraje, en donde ÍU&lt;"r;ump •~ s~s captores, tuvo doloroso desenlace
peñaron :ms cadávert&gt;S.
n ase~ma os, Y en la barra.nea a donde eles.
La justkia española tuvo que intervenir
&lt;l
•
aquellos tiempos El
•
. • poco espues con el rigor de
.
sumario se practico no sin dificultades
tard
porque los pueblos comprometidos en la insurrección era, d" .· \
Q~s,
reos fue-ron sentenciados a morir en la cárcel de S
• ~ec toe o.
umn·
dárseles garrote se les degolló y sus caL-f
, an Francisco. 0&lt;'-Spués de
. .
~,,,as ueron colocadas en
t
los pnncipales
parajl"S del pueblo.
es acas en

].a grave cnfenneda&lt;l que acometió, a resultas, al obispo don Juan Jimeno

Bohórquez, condujo :,. que se par.tara una reconciliación, a base de la c-onclición puesta por el prelado de que se quemara el expe&lt;lic-nte formado.
La reconciliación tuvo lugar en la ermita de San Bernardo, ubicada cen·a
del paraje llamado "La Cascada", al norte de la ciudad, en donde los dominicos poseían una finca campestre. Pocos ffie$.C-S después fallecía el obispo
Bohórquez.
La tercera fue la rebelión de Tehuantcpec, llamada entonces, en mayo
de 1660, Guadalcá.?.ar. Ocurrió, como se dijo, por el abuso de los cobros
de los tributos que hacía el alcalde mayor Juan de A\,ellán, funcionario
que mandaba azotar a los indios que se atra.,.aban en la entrega, en especie.
&lt;lel tributo. Como respuesta se alzó Guadalcá7.ar y la rebelión pronto se
extendió a los Mixcs, Nejapa. lxtepeji y Villa Alta. La noticia llegó al
virrey, el duque de Alburqut'rque, quien echó mano de diversos recursos
para restablecer el orden y, sin lograrlo, acudió para que pacificara la alborotada \·iUa al obispo de Antequera don Alonso Cuevas Dávalos. El
prelado, hombre virtuoso y sabio, cscurhó y pesó las razones de los indios
y, coru;iguientemente, propuso y consiguió del virrey el remedio de los males
que aquejaban a los indios y, con ello, el retomo n la tranquilidad, como
sabrosamente lo relata don Luis Crtlnúlez Obregón.
La cuarta. motivada por idolatría tu,·o lugar en los albores del siglo
XVIII, el 14 de septiembre d&lt;" 1700, cuando los fiS&lt;"ales de la vicaría de
San Francisco Cajonos, Villa Alta, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles,
denunciaron actos flagrantt&gt;s de idolatría ante los frailes de la parroquia.
los que. por ser dominicos eran representantes del Santo Oficio.
Conocedores los indios de los durm castigos que les esperaban &lt;"orno idólatras flagrantes, prefüieron abandonar el pueblo y coaligarse con los otros
Cajono.s --San Mateo, San Pedro, San Pablo y San Miguel- y presentarse
todos tumultuosa y agresivamente frente a la casa parroquial y exigir a los
frailrs Gaspar de los Reyes -famo.&lt;;o éste por sus estudios lingüísticos- y
Aloo¡.o de Va11,ras, la f'ntrega de los fiscales o que, de lo contrario, sufrirían
dios y los familiares de los españoles allí refugiados, las más duras represalias.
Luego de largas reflexiones midiendo el ¡x-ligro de los dos polos de la
disyuntiva, y de haber confesado y absuelto a los fiscales. acc('dieron los
frailes a entregarlos, eon la condición de que se respetasen sus vidas; con-

534

Como nota curiosa cabe agr!"gar que d arzobispo G'll
d
..
pastoral a los U&lt;'hlos d C •
' 1 ow, urante su VISJta
y de Ice

I P
e •.ªJonos, tuvo oportunidad de conocer el episodio
r &lt;&gt; p1 oceso canomco, enterándose de la fonna e
.
sucumbieron en holocausto de la ce C
.d
n que los focales
1' •
onvenc1 O de su m ( " • • • ,
Roma su beatificación. Intervino en la l
~ mo m1c10 en
de los restos el doctor e h ·st 'ad
d oc •~c1on y estudio antropológico
i on
or on Nicolás Lt:ón ue
la
•
estaba organizando en Oaxaca nucstr
.
q , a
sazon,

ar .,

.

• o pnmf&gt;r museo.

•
Por nuestra incomuni

·,
·
. canon, \"Jsto e1 terreno sumamente accidentad
fnos separaba _d~. la ciudad de México, capital del Virreinato y d ·~ qule
uerte compos1c1on demográfica india en la
.,
'
a a a
y su c.ondición de an
. .
poblac1on de nuestra provincia
Hidalgo en las ciuda~!a~ta,E!ª n~?CJa de la insurgencia acaudillada por
d .
e
BaJro, desde la proclamación de la inde
pen enc1a en Dolores, fue escasamente rnnocida aqu'
.
•
ma1iosameote dei
d
.
' y, aun en ese c-.aso,
bl f ,
orma a por las autondades CÍ\'Íles y eclesiásticas de los
pue ~s oraneos. y cuando se le conoció por la imposibilidad de oc 1t 1
produjo pesa?umbre y protesta, cuando menos dentro de los
europeos y cn~llos. Por lo que se refiere a los negros, éstos, com~ se ha di~
c.ho. estaban alistados por ley en las filas de los realistas y allá
.
fieles a la corona de España.
pennanec1eron

~ru~tr:•

las p

·

d

ue:1
reocupac1ones e la guerra, aunque todavía remotas par.:i el oaxa~e
llegaron 3 estos !ares con el advenimiento de dos ingt-nuos emisario~
Hidalgo, comprometidos a encender eJ fuego de la Ju h l"be
.
extender!O
t d 1
. .
.
e a I rtana y
d
por O a a provmc,a. Posiblemente nativos los dos de al
e 1~ pueblos de El Bajío ----("Oino lo revelaba su indumentaria, qu;~:
;sulto d~latora por sospechOSOS- se presentaron en la ciudad de Antequera
os mesuzos nombrados Jos~ María Armc-nta y Miguel López d t·

º:

A
e una.
mbos en~~dos, que pretendían hacerse pasar como vendedores de yesca
ueron lo suficientemente cándidos para confiarse a su delator, un tal Fran~

r

535

�cisco Calderón, guardacaminos a qujen se encontraron en San Juan del
Rey con el interés de que los guiara en su ruta hacia la. ciudad capital.
Calderón comunicó este encuentro como sospechoso a dos europeos y éstos
lo hicieron del conocimiento del intendente José María Lazo. Se les hizo
confiar en la disminución de la pena si confesaban, y así lo hicieron, entregando los pliegos de identificación experudos por Hidalgo. Rápida fue
la causa, dada la confesión. La sentencia de muerte por ahorcamiento se
ejecutó en las Canteras de bcotel.
Un año más tarde, el 2 de junio de 1811 se recibió en la comandancia
militar una denuncia hecha por persona cuyo anonimato se conservó en
su protección durante todo el proceso, señalando a José Palacios y a Felipe
Tinoc,o como los promotores de Wla rebelión para sublevar al pueblo contra
el régimen colonial. El plan consistía simplemente en apoderarse del cuartel
de los "Patriotas voluntarios"; y una vez conseguido esto echarse sobre las
cárceles para sacar a los presos e incorporarlos a sus filas y, con su ayuda
y la de los comprometidos en los barrios de Coyula y el Peñasco, penetrar
a la intendencia para apoderarse de la a·rtillería. Una vez conseguido,
marcharían a detener al comandante general Bernardo Booavia y aJ intendente Lazo, para luego entregarse al saqueo, según explicó el desconocido
denunciante.
Se citaba en los careos y averiguaciones como comprometidos a seis
criollos: Miguel Ignacio lturrribarría, doctor José Femández Zorrilla, José
Mariano Pombo, doctor Mota, Pedro Silva y al licenciado Castillejos. lturribarría era, a la sazón, administrador del Correo y se le citaba como el
jefe de la proyectada insurrección . Sin embargo, a ninguno de los criollos
citados se les llamó a declarar en el juicio y menos se les detuvo. A los
cuatro primeros en las declaraciones se les nombraba como "los tapados".
En realidad la cabeza de la conspiración lo fue el diácono Ignacio Ordoño, hombre corrompido y de muchos vicios, de vida disoluta, afecto al
desorden y a la indisciplina. Ordoño negó todos los cargos en sus declaraciones, pero de su contexto se advierte que estaba tan comprometido,
cuando menos, como Tinoco y Palacios, y que si salvó la vida se debió a
su carácter eclesiástico. Reconoció haber sido anteriormente procesado por
causa de una mujer. Era Ordoño de catadura similar a la de los curas
mujeriegos de que habla el arcipreste de Hita en su Libro de buen amor.
A Iturribarrla se le atribuía simpatía en favor del plan porque alguna
vez dijo en el Correo a don José Ignacio Pombo "que no creía en la prisión de Hidalgo y que era mentira la derrota de Morelos". Las sospechas
parecían recaer en Iturribania y en don Jacinto Varela, pero nada se intentó contra ellos "por estar enlazados con lo más visible de aquí .. , "

536

" ... quedando como quedamos, a la mira de cada uno para providenciar
lo que corresponda .•. " ª
Ordoño. inmediatamente que se le denunció, fue detenido y preso en el
convento de Carmelitas Descalzos. De allí, pasado a la cárcel e inoomunicado.
La sentencia contra Palacios y Tinoco no se hizo esperar. Se cumplió
en la Plaza de San Juan de Dios, el 25 de septiembre de 1811.
A los demás que aparecieron inodados en la conjura se les sentenció a

la pena de destierro a Puerto Rico: José Mariano 5-'anchez, por ocho años;
Ignacio Pombo y Manuel Carmona, por seis;
cuatro, y José Vicente Ramírez, por uno.

José

María del Valle, por

•
Fracasadas las empresas insurgentes reseñadas, llegó a Huajuapan a imprimirles nuevo vigor don Valerio Trujano, comisionado para ese fin por el
generalísimo Morelos. Nacido Trujano en Tepecoacuilco -hoy estado de
Guerrero----, tenía vínculos raciales con la mixteca oaxaqueña. Era hombre
_ cabal, valiente y profundamente religioso. Recorrió buena parte de la zona
combatiendo contra los destacamentos realistas. Se unió a los hermanos
Bravo y al padre Mendoza, y juntos fueron a poner sitio a Régules el 11
de mayo de 1811, en Yanhuitlán, fortaleza en donde éste había establecido
su cuartel general. Avanzado estaba el sitio en favor de los sitiadores cuando
los Bravo, llamados por Morelos que estaba poniendo a su vc-l sitio a Cuau•
tia, tuvieron que quebrantarlo.
Entonces Trnjano se decidió a ir a tomar Huajuapan. Logrado, se hizo
fuerte en el conjunto de edificios formado por el templo y el convento.
Para reforzar a Régules Bonavia mandó a Yanh.uitlán una columna de 400
negros bajo el mando de Juan Antonio Caldelas. Ya unida la fuerza marchó,
con Régules a la cabeza, a ponerle ~itio a Trujano. A su paso, Régules
cometió muchas atrocidades contra los indios, como fue desorejar a más de
veinte de ellos.
Es célebre en los anales de la historia insurgente en Oaxaca este sitio,
por la vigorosa y esforzada resistencia de los insurgentes, hasta la llegada
de Morelos, a quien se mandó pedir au.xilio con el famoso indio de Nuyoo,
que pudo violar la vigilancia realista y lanzar en la misma noche un cohete
de aviso. Es célebre también por los quince ataques que sufrió el sitio y los
ciento once días que dur6, sin dejar de combatirse en un solo día.
' Pág. 233, del proceso

537

�Por fin, Jleg.ó Morelos a Huajuapan, con Hennenegildo Galeana, Víctor
Ilravo y don Vicente Guerrero. Las bien combinadas operaciones permitieron a Trujano romperlo y a Morelos consumar la victoria, acción precursora de su campaña formal sobre la capital de la provincia. El botín logrado en Huajuapan fue espléndido.

•
El general don Antonio González Sarabia, que desempeñaba en la capitanía de Guatemala el supremo rnando militar, bahía sido removido por el
rey de España para encargarlo del mando en la Nueva España, pues el virrey Venegas estaba desempeñando los dos, el civil y el militar.
Cumplidas las órdenes por González Sarabia, hecho que tenía molesto
a Venegas, dejándolo sin noticias en Oaxaca por deliberada demora del
Virrey, llegaron las primeras versiones respecto de que Morelos preparaba
en firme su campaña sobre la provincia, plaza que por su alto carácter
militar le correspondía defender a González Sarabia. Estaba en pésima.&lt;;
condiciones, pues la tropa era escasa y el obispo Bergosa y Jordán había
tenido que formar con seminaristas uniformados de morado un batallón, al
que el pueblo conoció como "el batallón de la mermelada''. El mismo Bergosa y Jordán, que desde el púlpito -según lo refiere don Carlos María
de Bustamante-, había lanzado sobre la figura del jefe insurgente diatribas,
aun soeces, llamándole jefe de una horda de bandidos, acababa de lanzar
su pastoral aprestando al pueblo oaxaqueño a las anuas para defender
"al Rey, a 1a Patria y a 1a Santa Religión".
Morelos dirigió a González Sarabia, · desde Etla, la consabida intimación
de rendición, pliego que un indio, su portador, por miedo, dejó al cura
del Matquesado, en las goteras de la ciudad, y que éste entregó al general
realista externporáneamente, cuando ya el ataque se había iniciado. No habiendo respuesta, a las diez de la mañana del 27 de noviembre de 1812
comenzó el asalto a la ciudad, el que terminó tres horas después, a la una
del medio día, con la rendición incondicional de la plaza.
A Morelos lo acompañaron en esta acción jefes insurgentes tan distinguidos como Hermenegildo Galeana, Mariano Matamoros, Guadalupe Victoria -que en la Victoria de Guadalupe, en Oa.xaca, se cambió el nombre
de Félix María Fernández-, Manuel Terán, y Ramón Sesma, Montaño y
Larios.
El primero en escapar con rwnbo a Guatemala fue el obispo Bergosa. Se
le promovió allí anobispo de México, puesto que no aceptó, y fue a morir
a Tarragona, España, su tierra.

538

Infelizmente para González Sarabia, después de la caída de la ciudad,
tratando de escapar rumbo a Guatemala, íue descubierto con pantalones
de uniforme militar y montado en un asno; llevado a la presencia de Morelos el jefe insurgente le negó el indulto y fue fusilado en las Canteras de
Ixcotel, donde antes habían sido sacrificados Annenta y López de Lima .

•
Después de haber dejado organizado el gobierno inswgente de la provincia
salió la fuerza militar de Morelos el 7 de febrero de 1813, con el fin de ir
a atacar el puerto de Acapulco -en cumplimiento, extemporáneo, de la
promesa hecha a Hidalgo--. Y luego, con su arribo a Michoacán y zona
de El Bajío y los sucesos posteriores que lamentablemente determinaron su
captura y muerte, la -situación de Oaxaca se hizo muy confusa. Esto sedebió en gran parte a la falta de unidad de mando. Lo ejercían, don Benito
Rocha, en Tehuacán, con influencia sobre la Mixteca oaxaqueña; don Ramón Rayón en Antequera, lugar en el que carecía de contactos y amistades,
teniendo más tarde que ir a situarse a Huajuapan para evitar la infiltración
de cuerpos realistas dentro de la Alta Mixteca; y lo ejercía también, aunque
menos directamente, pero sin dejar de tener iníluencia, el licenciado Juan
Bautista Rosáins, hombre de carácter violento y de espíritu sanguinario.
Este abogado había estado muy cerca de Morelos, había sido su secretario
y íue e1 que redactó los famosos "Sentimientos de la Nación". Desaparecido
Morelos, Rosáins fue nombrado por el Congreso jefe insurgente de la zona
oriental, con sede en Tehuacán, que comprendía Puebla, Veracruz, Oaxaca
y el norte de México.
Mientras tanto, quedó en Oa,caca como comandante el funesto cw·a de
Zongolica Juan Moctczwna, que se decía brigadier, famoso, como Ordoño,
por su vida disipada y su afición al juego y al alcohol. Por sus vicios y
la indolencia e irresponsabilidad que éstos traen consigo había dejado desaparecer el regimiento de caballería de los Valles, organizado durante la
estancia de Morelos por don Carlos María Bustamante, con su carácter,
entonces, de inspector general del ejército. Dice el propio Bustamante que
Mocteruma era muy afecto a improvisar discursos populacheros, y que concluía éstos aclamando a la Virgen de Guadalupe.
Fue al venir el desastre de Morelos en Valladolid y Puruarán cuando el
Congreso confió el mando de Oaxaca a don Ramón Rayón, en las condiciones anteriormente relatadas; pero en el fondo, para alejarlo de .su sede.
En estas condiciones de elemento desechado poco podía lograr para levantar
la moral de los pocos insurgentes que aún quedaban.

539

�A los escándalos de Moctezuma y Ordoño se agregaban el rechazo del
pueblo y la moneda de cobre mandada fundir por Morelos, que circulaba
forzosamente: tenía el valor nominal de doce reales --o sea un peso--- troquelada en un metal de ínfimo precio. La moneda mafa desplazó a la
colonial de plata produciéndose la inevitable carestía de la vida y gravitando
siempre ésta sobre las clases económicamente débiles.

El 29 de enero de 1814 se situó Rayón en Huajuapan, en donde fue recibido por don Manuel Terán, comisionado allí por órdenes e.le Mo":los.
Entonces comenzó a discutirse la cuestión de jerarquía de mando, pues IIDenlras Terán se amparaba en un nombramiento del generalísimo insurgente,
el Congreso aún no despachaba las órdenes para Rayón. Este jefe se dedicó
a roncentrar recur.;os en esa wna de frontera, a fabricar salitre y a mandar
reparar fusiles. Hizo, además, gran requisa de ca.me salada de "chito'' y,
estando sin fondos mandó fundir cañones para hacer tlacos, moneda de ínfimo valor, fragmentaria, de a centavo. Aun asi tadavía se dividía ésta en
tlacos y medios tlacos, con algún valor adquisitivo.
Dice Gay que, aunque activo Rayón, le fue imposible desarrollar una

acción positiva eo beneficio de la causa insurgente, y que "bajo su iniluencia
los ánimos y los pareceres se pusieron en oposición anos con otros, y las
diferencias que surgieron entonces entre los insurgentes era preciso que debilitaran su fuerza ... " " •.. Estaban en pugna el padre Velase.o y el canónigo
San Martín, ambos insurgentes, y éste con el comandante Moctezuma'', a
la vez que Moctezuma con don Benito Rocha. Por iguales razones también los pueblos se hallaban divididos.
Por fin, al amparo de esta situación de desconcierto y malestar se situó
en Tepeaca, Puebla la brigada realista del general Mekhor Alvarez, enc3:gado de la recaptura de Oaxaca, lo que se realizó sin acción militar y sm
tenerse qui! disparar un tiro.
.
Marchó, pues, Alvarez sobre Oaxaca y Rayón tuvo que retirarse de Huajuapan a Tehuacán. Alvarez siguió fácilmente el camino de la Mixteca,
y el 29 de mano de 1814 fue recibido Alvarez en la garita de El M~quesado por una comisión de vecinos encabezada por el alcalde de la ciudad,
don José María Murguía y Galardi, nombrado para el desempeño de ese
puesto por Morelos cuando reorganizó el gobierno. Iban en la comisión unas
damas oa.xaqueñas que, portando un ramo de flores, según cue.nla Bustamante, lo ofrecieron al soldado español, y Murguía en acatamiento a su
autoridad le alargó el bast6n de man.do, que Alvarcz rehusó, volviéndolo a
su depositario, en cuyas manos, dijo, se encontraba muy bien, con lo que
le restituyó el puesto. Acompañaban a Murguía los ediles del cabildo de la
ciudad, cuyas simpatías por el retorno al régimen colonial eran eYidentes.

540

Como Murguía y Galardi había ac&lt;'ptado, sin presentarse a su desempeño,
el puesto de diputado al Congreso de Chilpancingo, y ejercido el dt&gt; alcalde
de la ciudad, su caso fue llevado a los tribunales de la C,orte, en donde
se le absolvió.

•
Aquíetado el Valle de Oaxaca, prevalerían algunos brotes insurgent~
en la Mixteca, en Teotitlán del Camino y en el Isbno de Tehuantepec, a
base de guerrillas, cuando el capitán Antonio de León, comandante de los
''Patriotas realistas'' y con una fracc·ión de un Batallón de Guanajuato, incitado por Iturbide, proclamó la indt'pendencia en Tezoatlán, Huajuapan,
el 19 de junio de 1821.
Marchó a la cabecera. que se le rindió, y síguió hacia el fuerte de Yanbuítlán. Después de largo tiroteo y continuas escaramtl7.as~ capituló la for.
taleza, el 16 de julio siguiente entregada por su defensor Antonio Aldeco,
sin que el comandante Obeso, que operaba por Huitzo, hubiera podido
cumplir su promesa de llegar a darle apoyo.
Aumentadas las fuerzas del capitán León con las que. se habían incorporado en Huajuapan y las que fueron convergiendo con él a su paso, procedentes de Putla, Tlapa, Teposcolula, Nochixtlán y Las Sedas, decidió
continuar sobre EtJa, plaza que capturó no sin enconada resistencia, después de un combate de tres horas, que cuJminó con Ja victoria insurgente.
Por fin, el 31 de julio las fueras de don Antonio de León entraron
triunfantes, sin oposición, a la cíudad de Antequera. Desfilaron par las
calles de la Concepción -adyacentf's al convento, hoy 2a. c:tlle de Carda
Vígíl-, cuando coincidentalmcntc, prrn causando el hecho una impresión
premonitoria sobre el puC'blo y la sociedad en general, se desprendió dPI
frontis del convento de b Orden Conce¡xionista un gran escudo co!orúal
de la ciudad, a causa de un fuerte sismo que en esos momentos se produjo.

•
Después de la consum.ac1on de la independencia en Oa:liaca por los mismos procedimientos que lturbide usó en el Valle de México. y a imitación
de lo que d('spués del derrocamiento del primer Imperio ocurría en la capital de la □amante república, el primer régimen independiente del estado
fue constituido por un triunvirato intt'grado por don Miguel Ignacio lturribarría, don Irmacio Goytia y don José Joaquín Guc[Fué, A su renum:ia,
a fines de diciembre de 1822, f'l Congreso del Estado nomhró gobernador
541

�a don José María Murguía y Galardi, quien llegó a tener muchos problemas
graves con el ya entonces coronel León, porque valido de su influencia y
de su grado militar trataba de imponer su voluntad en el gobierno civil.
A )a renuncia de Murguía y Galardi, en noviembre de 1823, fue nombrado gobernador el licenciado don José Ignacio Morales, fundador del
Instituto de Ciencias y Artes del Estado.

El Congreso Constituyente de la entidad, al que correspondió discutir y
aprobar la Primera Constitución Local, estuvo integrado por los siguientes
diputados:
l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.

Florencio del Castillo
Lic. José Mariano Gonzále--l
Manuel Domínguez
Juan José Unda
Ignacio María Ordoño
Miguel Martínez
José Ortigosa

ca expidió el primer código civil que rigi6 en ]a República, antes que el
del Distrito Federal.
Trascendieron a Oaxaca, como no podía ser contrariamente, las luchas
de los partidos, entre federalistas, principio por el que se pronunció el
~tado tempranamente, y centralistas, liberales y conservadores, aceites y
vinagres, luchas que culminaron en su primera etapa con el holocausto del
general don Vicente Guerrero~ en Cuilapan.
Desde su juventud, los abogados Benito Juárez, Miguel Méndez y Marcos
Pérez fueron rectores del espíritu liberal, acrisolado en el Instituto de Ciencias y Artes del estado.

8. Manuel Enciso
9. Pedro Vega
10. Lic. Joaquín Guerrero
11. Juan Ferra
12. J~é Esperón,
13. Ignacio Goytia.'

El Primer Congreso del Estado, establecido en 1825, revisó la división
territorial, en la que se daba el nombre ele "partidos" a lo que hoy se
designa como distritos judiciales y rentísticos. En Ja actual división la mayor parte de ellos subsisten con el nombre de sus cabeceras, como Oaxaca
(Centro), Zaachila, Ocotlán, Ejutla, lxtlán, Zimatlán, Tehuantepec, Pochutla (o Huamelula), Miahuatlán, Villa Alta, Teotitlán del Camino, Jami1tepec, Nochixtlán, Teposcolula, Huajuapan y Jutlahuaca. Así pues. prevalecen en la actual nomenclatura de Ja época colonial 16 nombres.
Y desaparecieron como "partidos", incorporándose a los anteriores o aglutinándose los pueblos en otras cabeceras de nueva formación, los siguientes:
Tlalixtac, Ayoquesco, Tlacochahuaya, Atatlahuca, Colotepec, El Marquesado, con 93 poblaciones, entre ellas Etla y 38 haciendas; Teococuilco y
Teutila.
Durante el primer decenio del período independiente, el estado de Oaxa• MURGUÍA y GALARDI, José María, Estadística antigua y moderna de la provincia,
hoy estado libre, soberano e independiente de Oajaca. Según los datos . estadísticos
de Murguia, en 25 años, de 1822 a 1857 la población total del estado au~ent6
únicamente en 146,488 habitantes, o sea 5,859 por año. Considérese la mortalidad,
principalmente la .infantil.
En 1854 el impuesto de "Capacitación" (plr cápite) dejaba al erario público la
irrisoria suma de $ 113,483.33, JlllmSualmente, se supone, principal ingreso con que
contaba entonces el gobierno dd estado.

542

543

�CARTA HJSTORIOGRAFICA PARA CARLOS PEREYR.A
1871-197!

Lic. Lurs RusLfo
Academia Nacional de Historia
y~a

r
LAs TERTULIAS DE MA.oRm son famosas fuera de :M adrid. No he visto realmente en ningún i-itio igual animosidad, ni igual ambiente propicio para
la charla. Una ciudad olorosa a flores, a vegetales; anchas sus avenid~
como extensas salas de juntai;: a los lados de la Gran Vía, de la Princesa;
de la calle de Alcalá; en los camellones laterales de la Castellana y de la
Cah-o-Sotclo; en la Plaza Mayor )' en los caf{,s circundantes a la Puerta
del Sol: mesas y sillas suficientes para quienes estén dispuestos a la conversarit1n acerca de todo.

Y el Rastro dominical del antiguo barrio; y Atocha, lindísimas feria.,
entre solemnes y vernáculas, donde el ir y venir de los transeúntes afanosos
d&lt;' lectura fonna como un entreacto de la wmcclia humana que tod~
hacen: aquí un viejo muy mayor de corrugado semblante anali?.a ~ilenrioso
un libro diminuto, al parecer dieciO(·hesca edición de los Nombres di' Cri¡to
de fray Luis de León, )' aquel de excels.-i barriga, usa unos lentes que c:ttiendeu aún más su anchísima cara; correcto en el vestir, revisa papeles
sobre papeles en un pue.~to drsvendjado. ¿ Serán académicos o catedráticos
C5-0s señores? Y continúan los tipos: una mujer, por In!. ademanes debe
ser andaluw., parece reiiir y simplemente pregunta por una novela de
Concha Espina. Entro a un puesto como antes y después de \'arios m5s
y \'eo colocado en una hilera, rnn la portada al frente, un libro de bella
carátula:
Carlos Pereyra / Las Huellas / de los /
Couquistadores / Aiio / MCMXLII /

545
H-35

�Publicaciones/ del / Consejo de la
.Hispanidad.

Y bien: ,ru1dcstos como aan, n&lt;fuellos tscritoru 111mc" obdi,:aron dr

m calidad literaria para dirigirse al. público. Te11úm fe en d espíritu ..." 1

Al centro un escudo en rojo y gualda; y en rojo y gualda son las letras.

¿De cuándo a ~ta fecha había querido tener este libro, justamente en esta
edición? y por sólo cincuenta pesetas, quizá por menos si regateaba, podía
llevarlo. Me animé y junto a azorines, píos barojas, icazas y ortegas, Wl
pereyra de gran valor.
Además no sólo en estas ferias y calles modrileñas se conversa; lambi~n
en )as viejas librerías como la antigua de San Bernardo o la de la calle de
León casi enfrente de la Real Academia de la Historia, y aún en las modemas editoriales apostadas en las calles aledañas a la Puerta de Alaca}A:
Gaya, Velázquez, Murillo, en los barrios de Salamanca y flellavista; &lt;'n fin,
en Madrid interesan todos los problemas humanos y por eso después del
trabajo y del almuerzo buena es la tertulia.
Salamanca palpita nerviosa por el rumor inacabable de voces jóvenes en
derredor de la vitja Univen;idad, por la Clerecía, por la churrigueresn Plaza
Mayor y por las Catedrales; pero son cantos, son refranes estudiantiles
entreverados con pláticas ya erudita&lt;;, ya picaresca~; y es inconfondible Salamanca. Barce1ona toda está repleta de libros: en las Ramblas, t'n los Paseos de Gracia y del Barrio ~tico; en la plaza Cataluña. Todo mundo lec
en Barcelona pero en silencio; y en casa menudean las lecturas y entretenimientos, pero atildados y severos. Solo Madrid está dispuesta a ser la sede
para cotidianos congresos. Esa es su peculiaridad.

Tt'nían fe en el espíritu y por lo mismo viven todos ahora en intensidad perpetua.

II
En el hogar continuaban los libros. Y al ruidado del bibliófilo y de la
biblioteca, otra biuliófila. María Enriqueta Camarillo: mujer {ína y srnc-illa,
de alma generosa y grande. A don Carlos lo amaba romo a su marido,
como a un niiio y como a un ser casi legendario. Ya c'n su e&gt;..irema longevidad, ru su casa de Santa María en la ciudad de México, sentada eu
una silla mecedora contemplaba respetuosa el n-trato de don Carlos y hacía
rccu&lt;'rdos.

Una n?. me dijo:
-Carlos y yo nos quisimos siempre, basta la muerte,

t\l

leía mis ruentos

y yo sus historias; bromeaba y a nuestros amigos les contaba: María Enriqueta y yo no podemos ser m:ís antagónicos; ele ahí nuestra unión: ella
se pasa las horas contando mentiras e inventando sucesos; y yo mt&gt; las pam
averiguando verdades y corrigiendo mentiras.

Pues bien, esa fue por más de tres décadas el mundo de Carlos Pcreyra.
En un ambiente de tanta sociabilidad y frivolidad no menos intelectual pasó
la mitad de su vida, la de su mayor producción, en Madrid. En academia~.
en institutos, en librerías, en calles y en casa; en todo sitio &lt;'I espíritu eterno
de ta cultura lo invadía, y le recordaba su misión profundamente hispanoamcricanista.

Es más, hubo testigos que así lo vieron. Alfonso Reyes recuerda en una
de sus páginas de Cuntiones estéticas, esa,; tertuJias y a nuestro historiador,
nervioso consistente del sistema:

"Si queréis tener una imagen de lo que pudo ser este concuno, a.romaos, por la noche, a la librería del anticuario Ortiz: allí suekn reunirse a charlar don Francisco Riuas, nuestro maestro de Raíces Griegas
en la Preparatorio, don Luis Conzález Obregón, a quien di:bemo.1 tan•
tnr rect1erdos de la antigua México, don Carlos Pereyro, el maestro de
Historia, el polígrafo y catedrático d,m Victoriano Solado Alvarez, etc.

~46

Dcda m{lS }.faría Enrique ta:
-Uno frente a otro en nuestra salita de estudio nos pasábamos a veces
todo el día, to&lt;la la noche sin ad\·ertir el sol, ni la luna; y sin almorzar ni
merendar, porque coordinábamos extrañamente nuestras tareas ele escribir;
y, metidos en la obra de nada no~ acordábamos.

ue

Sólo
vez en niando una exclamación de cualquiera de los dos interrumpía al otro:

-Aquí está, yo lo decía, ¡ Claro, $1 las ideas de don Fulano de Tal no
daban para más; qué documento, qué documento! -Gritaba don Carlos.
' Aciw1mo, Edbcrto Osear, Recuerdo bio-hibliográfico del historiador CaTlos P&lt;'·
reyra, separada dd estudio publicado en Historia americana y argentina, McndQ'l.l,
nos. l I y 12, 1966-1967, pp. 21-56.

547

�Luego Maria Enriqueta solía decir:

anécdota, no para sornetérseie y acatarla, sino precisamente para vulnerarla
y destruirla, con 1as propias armas de su amenidad ... u s

~Sabes Carlos, pondré en pelit:,rro al pobre Mirlitón, pero junto ron Juan.
No obstante se salvarán de los bandoleros; es necesario exaltar el valor de
un sentimiento humano por la vida de los anjmales. Así que ya sabes, te
lo adelanto, sufrirá Mirlit6n.

Martín Quirate, el más apasionado pereyriano, esrribió en su libro sobre
el autor un párrafo verdaderamente justo: "tiene páginas que no hubieran
deshonrado a un Leopold von Ranke, en cambio a veces deja la pluma deJ
historiador, para tomar la annadura del caballero andante y coger entre
las manos el lanzón del combatiente".º

Y seguían t&gt;ntre wrdades y mentiras que para el caso de crear y renear
casi siempre resulta lo mismo.

Tal vez por ese lanzón, a Pereyra no muchos le hacen raso. Menos cuando
lo usó en asuntos concretos y actuale.~; mejor dicho, contemporáneos para
~I y en estos días todavía vigentes. ¡ Habría que leer algunos textos con•
movedores en el final de la Breve historia de América: y qué decir de sus
libros exclusivamente polémicos!

Escribió Unamuno: "Todos los que vivimos principalmr-nte de la lectura
y en la lectura, no podemos separar de Los personajes poéticos o novelescos
a lo.s históricos'?
Agregaría Ortega: '°La novela de aventuras, el cuento, la épica, son aquella manera ingenua de vivir la~ cosas imaginarias y significativas": 3 y diría
más: que la ficción es solo verdadera historia "divinamente corrompida IX&gt;r
el mito''.t Contemplaba así Ortega, la realidad en la ficción del Quijote.

Hombre aguerrido fue Pereyra: tenía ideales y quería conseguir idea1es,
pero no por eso menos ciertos y tangibles para adelantar..e en el progreso
y avanzar por el conocimiento de la experiencia humana. Y mucho hizo
María Enriqueta con su carácter, con su paciencia, con su vocación. Quirarte mismo se pregunta: " ... ¿ cuán las veces el carácter duke de doña
María Enriqueta calmaría los arrebatos de ira de don Carlos? ... " 7

La novela suple a la historia r-n cuanto a los alcances humanos no logrados en su dramática realidad· todo lo soñado entra en la generosidad
amplísima de la ficción siempre junta e irrenunciable lazo con la realiclaú;
de manera que nada ficticio en este afán está lejos de una verdad fuente
de mil elucubraciones justas.

Jamás, aun cuando estuviera en España o en Bélgica, o donde fuera,
olvidó a Méxieo, ni a su continente hispanoamericano. Por el primer caso
sabemos bien como acierto, aquella afirmación &lt;le Paco Morales Padrón:
"Hay unos elementos religiosos, una concepción de la vida, una lengua, unas
costumbres, unos problemas, etc.. que hacen que el hispanoamericano o eJ
e:,;pañol al ir de un país a otro experimente lo mismo que el duciío de una
casa al pasar de una habitación a otra de su maosión''. 8 Con todo, así es.

Pere;Ta fue un historiador veraz, ele lucha incesante, de frente ante los
problemas históricos relacionados con la vida a&lt;·tiva pero muy junto siempre
con toda referencia proíuudarnentc humana; historiador de combateJ esrri.
bió las más hennosas páb'Ína.s serenas. A veces parece ser un novelista:
pero no hay en ninguna de sus labores la menor inconsistencia que pcnnita
una sospecha de que hable con la verdad; y aun supera la \·erdacl de su
juicio. Al frente de la conquista de las rutas oceánicas, expresó su teoría
estética: " ... Para popularizar una materia histórica. sobre todo si es t."ln
rica y compleja, hay que apelar por fuerza a la intervención del episodio
dramático. Alguien dudará de que sea lícito buscar la cooperaC'ÍÓn de la
anécdota -residuo legendario para 1a. exposición de la verdad, que en historia no existe frecuentemente sino cuando lucha y se impone contra el ele•
mento de la fábula. El autor de estas líneas no ha vacilado, y arnde a la
' A. G., "Serpentinas. Un mrxicano en Madrid: Car)c¡s Pere)'Ta", 1.'ll l,a P,rnsa,
M~xico, 2 de julio de 1942.
• Aou1t.vo SrENCER, Rafael, Prólogo, selecci6n y notas a Carlos Pcreyra, antología
publicada por la Secretaría de Educaci6n Pública, México, S.E.P., 139 pp. ilu~.
{Biblioteca Enciclopédica Popular, n. 190.)
• A1.&amp;ss10 Ronus, Miguel, "Carlos P••reyra. y su ciudad natal", en El Unil,ersal,
Mixico, 1 l de octubre de 1929.

548

Por el S&lt;&gt;gundo caso c.le su estadía en países extraños en circunstancia,
Percyra fue siempre un portador de nuestras viejas tradiciones y tuvo el
deseo nunca desfalleticlo para mostrar todas nuestras capacidades.
México tanto como Pen'1; Argentina igual que Costa Rica y España; así
por el pasado indígena de lo.~ pueblos americanos, como en la etapa colo-

•

- - - - . . En la ciudad dil Saltillo, dibujos de Carrillo y Gariel, México,
Editorial Cultura, 1932, I09 pp., ilus. ( Monografías mexicanas). Contiene nume•
rosas referencias a Cario.~ Pen:-yra, su vida y su obra.
• Auss10 Roeu:s, Vito, Oración fúnebre pronunciada por el Ing. Vito Alessio
Robles, en la rcinhumación de los restos del gran historiador, en la ciudad di'
Saltillo, en ExcélriM, Mcxico, 17 de marzo de l 94·8.
' AsÓNIMOS, "Glosario de rada día. Don CarlO!ó Pereyra'', en Ultimas Noticias
dt E:ccélrior, México, lo. de julio ele 1942.
' - - - - , "R.I.P.5 (Curiosa nota inconsistentl' por la cual el autl•r anónimo
se opone a la idea de l.ra!lladar a México los retsos del historiador), en El Universal,
Ml:xico 4 de julio de 194'.?.

519

�nial y en tuanto al presente mismo, t.'stuvieron en Ja conciencia del historiador, quien sabía de la necesidad &lt;le un.i&lt;lad y de conocimiento para
adquirir las ventajas, siquiera indispensables para nuestro decoro.

111
Cuando me han preguntado por una obra historiográfica acerca de
América, bien escrita y bien pe usada; bien intencionada y con base en
fiel documentación -esa huella humana difícil de comprenderse y explicar..e
siempre-, no vacilo la recomendación inmediata en favor de la obra com•
pleta de Carlos Pcreyra.

Y no vacilo a pesar de saber perfectamente de sus detractores. de aquellos
quienes lo llaman reaccionario. conservador e hispani~ta; términos, los primeros dos, tan elásticos y caprichosos como oír de algunos. re\1olucionario,
o socialista: rl desprestigio de muchos redentores nos orilla a sospechar siempre con derecho y antes examinar para juzgar; y aun en d juicio emitido,
desde su altura, éste encontrará una muy natural oposición. En cuanto al
tercer vocablo, ¡ en buena hora existe el hispanismo, como el helenismo y
el hebraísmo! Términos que- sinteti1,a n el esfuel'7o gi~ante de culturas que no
retonorcn tiempo ni espado, el único poder humano perdurable y siempre
bien recibido; ¿ Por qué no aspiramos a un mrxiranism() univc~ y a un
hispanoamericanismo seme jantc? Pereyra como reaccionario llevó simplemente la acción contraria a la opinión y al hecho que jw.g6 equivocados
y como conservador guardó los principios para darlos en oportunidad corno
guía para seguir un camino, el único permitido al homhrc para conservar
su fe en el futuro; romo hispanista, por último, observó nítidamente las
raíces de una cultura que nos honra y anticipa ahora de nuestra condición
como grupo humano.
Puede el más empecinado, tomar libro por libro de Pereyra y con el
juicio más obcecado, antirrcaccionario, anticonscrvador y antíhispanista, arrancar las páginas, borrar las frases que le parezcan más exageradas y eliminar
cuanto más vea de impertinentes; y cuando acabe su labor encomiable por
tenaz, verá con asombro cómo aún le quedará una buena suma ele juióos
e~clarecedores y certeros; muchas páginas salvadoras a las que debemos h3ccr

caso.
Ya Luis Garrido en re icnte libro explica detalladamente el valor revolucionario de Pcrcyra y sus nexos con el movimiento tan auténticamente
popular y socialista de 1910, como el ideal del historiador; y un c-orifeo de
primeras voces en francés. en inglés, o alemán, en portugués, en italiano,

550

en espafiol, en todos los idiomas cultos de la tierra, autoro.adas voces, afirman y agradecen la buena voluntad de un escritor limpio, de buena fe,
honradísimo. si bien existe otro corifeo empeñado en citar palabras, párrafos,
pá!,rinas en las que ('ncuentran contradicciones, amargura y agresividad contra a~untos tabúes. Cuánto daño hace una reiterada manifestación de aprecio por determinados prototipos, sobre todo cntn· quienes nada entienden
y i;ólo imitan.
La obra de Pereyra es obra encidop{,dica. Es el único bast.'l ahora en
c-onccbir el pasado hispanoamericano con una objetividad estructurada. Por
eso lo compararon con Michelet,U con Rankc y con otros ingenios universales, quienes mnteruplan el pasado humano con lógica vertebral. advierten
el alfa y el omega y ganan la capacidad para explicar nuestros fenómenos
y se convierten en profetas. De cada cien historiadores me atrevo a afinnar
que uno sólo se esíuerui por contemplar conjuntos y obtener conclusiones;
los demás suelen hacer monografías.
Basta pasar la vista por la bibliografía personal del historiador mexicano
para t&gt;ntender la magnitud de su esfuerzo y aun su ideología. Sus libros
sirven ahora, nos serán muy útiles mañana, como instrumentos para nuestro
desarroHo: contienen una doctrina sólida para proteger los valores de nuestra cultura y cxpander las ansias de libertad econ61nica y social: y no servirán sólo a :México; ya se los procuran a lo largo y ancho de nu ·tros países
y gana ca&lt;la \"Cz más una popularidad. Muy bien puedo decir cómo es de
los más leídos y comentados escritores d(' habla española, aunque no goce
de glorias concedidas frecuentemente a otros.

La historia de América Española, La conquista de las rutas oceá11icas, La
historia del pueblo rne.tica110, El /fe111á11 Co,tés y la ef!opeya del Análwac,
La breve historia de América, son libros que merecen ,onst."lntes ediciones,
a milla1-es. por casas serias y editoras clandestinas; se publican antologías y
estudios.

Dos razones e.xisten para que Pereyra pcnnane-t:ca vivo en bihliot('('as y
rstuclios: su veracidad y aprovechamiento de fuentes aunque no ten~a que
señalarlas paso a paso, puesto que bien sabía que los eruditos concx'.en dónde
están y aun tienen el deber dr buscarlas; y los lectores sencillo~ no tienen
por qué sufrir notas impertinentes que distraen su atención y fatigan la
condícióu propicia a la Jectura fluida; y por otro lado, la heíleza y diafanidad de su pro..,;a siempre es leída con gusto.

Su primer=i. actitud siempre se apoya c:on frases wmo estas: "Donde _sólo
•
"P,1ra L, historia. Fichas de archivo" (acer~ d&lt;· algunos juicios
de Cario~ Per&lt;'yra y consideracion~ sobre ellos de AHon&lt;;&lt;&gt; Junco), en El Nacional,
México, t:{ d~ julio de 1942.

551

�se concede la leyenda, Ja historia causa estupefacción"; "lo decimos con dolor, pero no debemos callarlo", etc., etc.

IV
Si el autor de un Juárez discutido como dictador y estadista, con suficiente capacidad mostrada por su destreza en el juicio y su probidad reiterada en el uso de una erudición oceánica, fue honrado por el maestro
Justo Sierra quien lo invitó para ser coautor del célebre libro Juárez, su
obra y su tiempo; pienso sin dudarlo cómo si don Marcelino Menéndez y
Pelayo hubiese tenido CO[llpro:misos así administrativos como editoriales, de
igual manera ocurrido a don Justo y bubie.se al mismo tiempo conocido a
Carlos Pereyra, bien pudo invitarlo a colaborar para Ja Historia de la poesía
hispanoamericana_, y aun para la Hisotria de las ideas estéticas, tan sólo por
considerar la calidad de belleza y erudición de la obra hasta entonces hecha
por nuestro escritor: Lecturas históricas mexicanas y la Historia del pueblo

mexicano.
El mismo alcanzó una sorprendente superación a lo largo de su vida.

Obns monumentales por la excelente calidad erudita y hermosura literaria
son La conquista de las rntas oceánicas (1920); La obra de España en
.América (1929); Las huellas de los conquistadores (1929); Soldadesca y
picaresca, obra de aparición póstuma. Aparte dos obras son modelo cada
cual en su género: una de labor arquitectónica: La historia de la América
Española ( 1920-1927), en ocho volúmenes; y un ejemplo de cómo escribir
una biografía con la utilización de d~umentos, páginas de autores clásicos,
notas justas y estilo claro: Hemán Cortés y la. epope,ya de Anáhuac (1921}.
La lectura de páginas pereyrianas deja en el alma la satisfacción plena
y suave, muy semejante a esa deliciosa experiencia que percibe la vista cuan-

do se está ante la tersura gobelín.ica de
sultado natural de una prosa tan limpia
y la fluidez y sin busca de innovación
¡no es que Castilla está presente a cada
del historiador mexicano?

los palacios castellanos. Es el recomo la azoriniana por la llaneza
estilística. No obstante pregunto:
momento en la derrama espiritual

Cuando se pregunta por las anchas llanuras mielosas, doradas, santuarias,
levíticas, según los rotundos calificativos de Machado, de Ortega, de Azorín,
de Marañón, uno se deja y se abandona; se siente una comunión y naturalmente ejerce su poderosa influencia en el espíritu, Castilla, a pesar de los
criterios divergentes, no puede renunciar a su naturalei.a; menos cuando ha
resistido siglos de ventura espiritual. El artista se deja arrebatar por el in-

552

fluj~ de santidad y sobriedad castellanas; el filósofo trabaja por la mística;
Casttlla sólo puede dar filósofos santos o filósofos místicos. El escritor siente
la penetración en sus páginas de un poco de clasicismo cuando menos.
EJ historiador gana por la. experiencia un ardiente amor por el alma del
hombre intemporal; y aunque lo debe precisar en espacio y tiempo, lo advierte eterno; y aunque lo sitúe en un ambiente definitivo por los mismos
conceptos, lo sabe esencial siempre. Y el reswnen de todo está en obtener
la confiama en el futuro. ¡ Cuánto lúzo Castilla en la obra de Carlos Pereyra! Si su predilección por profundizar en el fenómeno histórico de la
conquista, del descubrimiento, de los viajes insistentes que lograron com•
plet:ar al mw1do y al hombre con todos sus matices raciales; desde sn vida
en México, cuando llegó a España todos los poros de su ser se abrieron
para dejar fácil la obranza castellana.
Recuerdo otra vez el hermoso librito Soldadesca y picaresca, corno la
muestra más sencilla y a la vez más encantadora del milagro operado. Con
el espíritu de la mejor etapa española, con la presencia del paisaje extraordinario, los fantasmas elocuentes de Estebanillo González, de Guzmán de
Alfarache, de Lazarillo de Tormes; la presencia del Cid, la de Don Quijote.
La majestad de Salamanca; aquella venerable, única y sagrada de Toledo;
Y la inalterable Avila, y Segovia y Burgos. Los ríos, las serranías más gra.•
ciosas que altivas, todn concurre para explicar no un hispanismo trasnochado
y f3:Iltástico, ni tampoco una grosera y poco elegante manifestación de grito
sanguíneo por la herencia, sino la verdadera estructura mental, la verdadera
originalidad del hombre que salió de Sevilla y fue al Cuzco, del que anduvo
por todas las costas de la tierra promisoria y nueva, nueva esperanza para
expansiones de todo tipo.
La misericordia psíquica y física no estuvieron ausentes, pero tampoco
lo estuvieron las reservas igualmente de riqueza anímica, la explicación del
porqué, para dar un ejemplo de arte universal, la Edad Media a través
de algunos elementos góticos, nace en Europa y muere en América, eJ Renacimiento crece también en México y Perú y todo es un ensamble para
en adelante caminar juntos, los continentes y el mundo en el destino humano.
Pero a ese sabor castizo del lenguaje, manifiestamente español, debe advertirse el ingrediente americano. Fue América, sus complejos, sus riquezas,
sus posibilidades, sus limitaciones; palmo a palmo en la geografía histórica;
Y suceso a suceso, en su. devenir histórico Jo que má~ atrajo la atención de
su mente.
Pereyra supo y bien que el indígena de América es reserva humana lla.
macla a lograr el progreso largamente anhelado por nuestros pueblos; creyó

553

�en el mestizo como la mejor SQlución para erradicar mil vit·isitu&lt;les de todo
tipo y aun vio conn10\·idu aquel fenómeno ocurrido al conquistador quien

multó a la

~,ez

rnnqu.h.taclo.

Para finalizar citaré la última página de su H~·mán Cortés;

Pre(!;Unla don Carlos:
"·Cómo J,ucden 110 ser americanos aquellos hombres? Cortés cumplió&lt; los veirlte años n1 la Jsla Española, y cuando salió de Cuba paro
ir a México, ya 11nda le quedaba de la patria de origen, sino el afecto
de sus padres. P1,Jro Ci::a de León era u,z niño de trece años cuando
1:mpezó los estudios en la U11iversidad Libre del Atlá11tico, que habría
dt? doctorarle c11tre los grandes geógrafos. Lo mirmv Juarz de Castellanos, tan americano que todo el mundo lo creía neogranadino,. Y que
fue 1mn sorpresa histórica el descubrimiento de que liabía nacido en
Alanís. Remando de Soto y Sebastián de Benánca::ar eran adolescentes
cuando se cmbarcaro11 para el Nuevo Mu11do. Berna/ Díaz del Castillo
como Cortés, cumplió los vei11tc años en tierras intutropicalcs... La
fodepcnde11cio. nació con la Conqui.sta».so
La realidad es la de una originalidad como resultado del encuentro. y
no puede ser indígena ni española y sí necesariamente de las dos como
punto de partida. Es indispensable siempre subrarar este concepto porque
mucho hará para nuestra definición.

V
La antología aquí expuesta está formada de paginas, algunas de las m~
brillantes; tanto por el fondo ideológico, como por la pureza del lenguaJe
manejado.
Es opinión casi unánime entre los especialistas como Manuel González
Ramírez, Martín Quirate, Luís Garrido, de México; Eclberto 0s~ar Acevedo.
de Argentina; Rafael Heliodoro VaJle, de Honduras; Angel D_otor y Municio, de España; Robert Ricard, de Francia, etc., la de considerar como
la obra más importante su Historia de América Española y el volumen de
más valor entre los ocbo que la integran, el tercero referente a México. La
'" - - - - , "Serán tr:i.ídos de España lo~ restos del historiador m~cano Carlos Percyra", en Excilsior, México, 22 de abril de 1947.

554

razón precisamente &lt;.'S la mexicanidad del autor. Aquí reprodU7,eo el final
de este tomo, capítulo al que llamó ''Grande--l&lt;l mexicana'' y constituye una
visión casi profética y lle-na de esperanza para et país que lo vio nacer.
Se lrata de un resumen conciliatorio en busca del equilibrio nacional; y
quien hahla mal de los liberales, según dicen algunos ligeramente, los llama
insignes; y quien expresó alabanzas por ciertos conseniaclores, los censura
no menos &lt;le cien veces, Este e:&gt; un lrmm ciertamente n(l de los más bellos,
ni "imlento 1ú agresivo como las páginas del "paralelo imposible", o del
Mé,áco falsifica&lt;lo; pero hay eleh-anda, claridad, rapidez y afán tomprensivo. Junto a Lucas Alamán, Carlos María de Bmtamante, y junto a Ignació Manuel A1ta111irano, Aguilar y Mai-ocho, irreconciliables t•ntre sí cuando vivieron, Pereyra los une en \'Írtud de sus \irtudes y los proyecta romo
forjadores de nuestra nacionalidad en derredor de un mestizaje espiritual
en un esfuerzo por sostener el prindpio de 11uestra naturaleza.
El preliminar y el capítulo primero, "Lineamientos de la acción conquistadora", de Las huellas dr. los conquistadous, también los incorpora: representan sus juicios y labor de investigación; el esfuerzo considerable de
Pereyra por una historia comprensiva. Y finalmente el pequeño ensayo
"Entre Sevilla y el Cuzco'', una de las pa1tes del libro varias veces m('ll•
rionado en esta introducción, Soldadesca y picaresca; es tal ve--,i en esta obra
de conocimiento póstwno, donde el historiador entrega su n,á,,¡:jma capacidad literaria.
Los tres ensayos so11 de los más serenos, de los más precisos y constructivos.
y pm·den servir parn dar una orientación y semblanza de las cualidades

señaladas a lo largo de este trabajo consagrado a indicar el valor más importante de Pereyra como intelectual de habla española: visión, precisión,
comprensión y elegancia expresiva.
Queda el aspecto del Pereyra agresivo, combatiente y apasionado. El que
más atrae y por 1o que más se le juzga po~itiva y negativamente; pero considero para un trabajo como el presente, indicar un c-onocimiento sistemátiro
ele un hombre al que se le puede encontrar sencillo y complicado; pues bien,
tomamos a.l primero como iniriación y la crítica subjetiva hará el resto.
En la selección de textos para situar su personalidad he creído conveniente exponer algunos juicios de diversos escritores, mexiranos y extranjeros,
de su tiempo y posteriores. Así estarnos en aptitud de saber cuál fue la
estatura derta del hombre intelectual. Textos de Robert Ricard, el cé~
lrbre autor de La conquista rspiritual de México, muy conocida en la versión rastcllana de Angel .Macia Garibay; historiador semejante en mucho a
Marre! Bataíllón, por el fervor que siente hacia nuestra ruhura.
De Rafael Hdiodoro Valle contemporáneo, correligionario y colega de

555

�Pereyra, hondureño continental quien mucho dej6 para México, doy aquí
un ensayo breve: "Carlos Pereyra, gran maestro", reproducido en 1a obra
de Angel Dotor y Muncio. De Ja misma fuente un comedido trabajo de
Melchor Fernández Ahnagro.

encar~ado de negocios en Washington, nnrustto en Cuba, subsecretario de
Relaciones Exteriores, embajador en Bélgica; antes en 1907, diputado al
~ongreso
la Unión en México; y en su últimos lustros, profe,'iOr, investigador y dtrector de centros de estudios históricos en España.

De un historiador argentino, Edberto Osear Acevedo, selecciono una valoración nueva de la obra de Pereyra: de su Recuerdo bio-bibliográfico, la
parte critica de la Historia de América Española.

Carlos Pereyra ocupa un lugar importante en la Historia de la historio-grafía n~ci?nal, lati~oamericana y de España. Hasta ahora son muy pocos
los especialistas mexicanos que logran su estatura intelectual. En el balance
de su vida y de su obra se pierde en efecto, cualquier error político, para
un hoi_n?re que no fue político y a quien debemos observar más bien por
sus mentas, muchos y superiore~ a sus deméritos. Seríamos injustos con
un José Fernando Ramírez salvador del Archivo General de la Nación y
~~eador de ~ey~ que hicieron posible nuestra biblioteca Nacional; quien deJ~ obras ~ahos.isunas de notable y utilísima erudición; descubridor y estudmso de cientos de documentos importantes para nuestra rustoria entre ellos
.?ódi~o q.ue lle~a su nombre, nada más porque e.orno políti~o no tuvo
v1s1on ni atmgenc1a oportuna. Y seríamos injustos también con Salvador
D~az ~rón si lo juzgáramos ante todo por haber estado cerca del .general
V~ctonano Huerta en todo caso responsable de las múltiples tragedias ocumdas en una de las más graves etapas de la vida revolucionaria de nuestro
país; sin justipreciar el valor de su producción literaria, Díaz Mirón fue
más grande poeta que político; y como poeta estuvo a la altura del arte
continental de su tiempo y aún sus poemas fueron y siguen siendo instrumentos generosos para los revolucionarios más auténticos, porque se trata
de un poeta popular a quien interesó más que todo la condición social de su
patria. En cambio cuantbs oportunistas supieron hacer los malabarismos
necesarios para que cayeran de pie después de la refriega.

De nuestros autores recojo el texto íntegro de las palabras que Martín
Luis Guzmán escribió desde París en comentario a La conquista de las rnta.r
oceánicas, la versión france.sa, y que también fue recogido por Angel Dotor
y aparece en uno ele los preliminares de las 0b1'as completas, editadas bajo
el cuidado de Manuel Ramí.rez; e1 preámbulo de Luis Garrido a su libro
consagrado a don Carlos, y finalmente las conmovedoras palabras de María
Enriqueta, escritas a raíz de la muerte de su esposo.
Aparte he integrado w1 índice de ilustraciones que explica el origen de
eUas y la gratitud que debo a quienes cooperaron para lograr esta exposición.

VI

'
Para el lector sencillo debo señalar los datos biográficos más indispensables
acerca de la existencia de Carlos Pereyra. Saltillo fue el lugar donde nació
el 3 de noviembre de 1871, y en Madrid falleció el 30 de junio de 1942.
La bibliografía personal da las fechas de su actividad historiográfica desde
1904, cuando apareció su primer libro, Juárez discutido como dictador y
estadista; hasta 1960 en que se publicaron hallazgos reveladores como sus
notas sobre la H'istoria de Coahuíla, trabajo realmente inicial.
Tuvo la fortuna de conocer a una mujer extraordinaria que Jo acompañó
por muchos años y juntos formaron una pareja distinguidísirua, conocida
y respetada en todos los círculos culturales de España e Hispanoamérica;
de Francia y Pa'JSeS Bajos, Don Carlos y María Enriqueta contrajeron nupcias el 7 de mayo de 1898.
El historiador salió a Bruselas como ministro embajador de México, en
agosto de 1913 y después de los amargos días huertistas por los que México
atravesó, el matrimonio Pereyra-Camarillo fue a España a radicar, desde
octubre de 1916. En 1948, por indicación del presidente Alemán, se logró
la repatriación cle la ilustre escritora mexicana y de los restos del historiador quien había dejado la indicación expresa de que, de ser posible, fuera
sepultado en su ciudad natal; y allá fue trasladado. Durante su vida fue

556

d:

e!

Carlos Pereyra como mexicano estuvo interesado siempre en los pi:oblcmas
sociales de México; ante todo fue un historiador social, y más todavía: de
sus escritos se colige una visión hacia el futuro como razón natural de su
carácter científico. Como escritor aspiró a una universalidad en sus estuclios
Y abrazó el hispanismo; no debemos olvidar que el medio es importante
para la vida de los hombres que trabajan cualquier aspecto del pensamiento.
A don Carlos le tocó la plenitud de vida de los célebres autores de la
generación del 98, cuando vivía en España, y durante su juventud recorrió
la saVIa
. provechosa del positivismo que proveyó a escritores y tientíficos "'de
consignas para elaborar estudios de concreción finne; y si bien algunos exageraron Y quisieron llevar a probetas de laboratorio emociones metafísicas
li
.
'
nac e que se precie de ser un comunista sincero y equilibrado ante la realidad social, es culpable de la obra neg-ativa que se empeñan en realizar
los improvisados y los demagogos. Y como positivista Pe.reyra, a quien tocó
estar muy cerca &lt;lel historicismo de Dilthey rde Croce, y más cerca aún del

557

�existencialismo de Unamuno y de Ortega, no tuvo esos errores que hubieran
dcsequilibraclo su labor. Así que los exabruptos. las pasiones y otros desaciertos no privativos &lt;le don Carlos se miran muy pequeños ante su calidad qur sin embargo d('hemos sup0rar.

OBRAS DE CARLOS PEREYRA

l. "Crítica de la~ Lt:ye~ ,obp: vías gt:nerales de cr,munica ·ión (5 de junio dr 1888 l,
y aprovechamiento de aguas de jurisdicción fodcrnl ( 16 de junio de 1894)",
en Anuario de la R,·tiit,1 de J.,cgislal1tra y /1tri1prudnrcia, año XII, Mé.."&lt;íco,
1895.
2. J-li!toria d,. Coaliuifll (fra,:mentos), obra escrita entre 1898 y 1906 de publicación
póstuma f•n el t. J, de las Obras completas.
•
3. /uríre;: discutido con¡o dictndor y e.1tndista, M1:xin1, Tipográfica eco?ó~ca. 190-!.
4. De Barradas a Baudín; un libro de poUmica /iütorial, México, .Ed1tonal Economica, 1904, 232 pp. (Fondo Hilario Medina en la Biblioteca Nacional de Mé-

xico).
. . .
.
5. Traducción de, Historia dr la cfr•iliwción aritigua, de Tadeusz Z1ehnsk1, Madnd
M. Aguilar, 190-1- (i. •. 1894), 421 pp.
_
.
6. Historia del pueblo me:cican.o. México, J. Balle~d (s. a.) 2 vols. 1lus. Existe
edición popular: 1fhdco, Editorial Nacional, 1955-1956, 2 tt. 1-195 pp.; 11231 pp., ilus. (Colección, ns. 559-560).
.
.
7. Capitul~ todavía no identificados en /uórt:., JU obra -¡ su lrt~i!º• col~bora_c16n
con Justo Sierra, Mclxico, J. Ballesrá, 1905-1906; 2a. cd., Mcxtco, Umve~1dad
Nacional Autónoma de Mc~,cico, 1948 (ObrOJ completas dd mantr&lt;&gt; Juno S,n,a).
8. Coautor con Gcnaro García. DocumentoJ ,n¿ditos o muy raros para la Historia
de Mi:tico, México, Editorial de la Lfürería de la Vda. de Ch. Bonn.·t, 19051911, 36 volúmenes.
9. La Doctrina Mnnroe; el destino manifiesto y el únperialismo, México, J. Ballescá y Cía .. 1908.
JO. Lecturas históricas mexicanas. La conquista de Anáhua&lt;, Mtxico, J. Ballescá ')'

Cía., 1900. 272 pp., ilus.
.
.
._
11. Patria; hi.Jtoria de Ml.tico para ni,ios de la ercuela pnmana elemental, México,
Vda. de Ch. Bouret, 1909, 158 pp.. ilw.
, _
_
12. Bolívar y Wasl11ngton. Un paralelo imjJoJible, Madrid, Editorial Am~ri~. 1916.
(3. El mito de Monroe, Madrid, Editorial Amfrica, 1916, 471 pp. (Biblioteca de
Ciencias Poli ticas y Sociales) .
14. El crimtn de Wot,drow Wilson. Su contubernio con Villa. S1u altntado1_ tn
Snnto Domingo. Su rigimen eorrupto en Nicaragua. Los dos polor de ta diplomacia de Rll/ino Blanco Fombona, Imprenta de Juan Pueyo, Madri~, _1917.
15. Humboldt en América, Madrid, Editorial Amfric-a, 1917, 175 pp. (Biblioteca de
la juventud hispanoamericana).
16. El pensamirnto polltico de 1•fbtrdi, Madrid. Editorial _-i\m~rica, 191_8. _
t 7. Prologo y traducción ¡¡., Formación histórira de la nae1onalidod brasilena, de M.
Oliveira Lima, tr. y pr61. poi',,., Madrid. Editorial Amfrica, 1918, 278 PP·
(Biblioteca Ayacucbo, n. 35),•

558

18. Francitco Pi:arro 'Y el teJoro de Atahualpa, Madrid. Editoñal América, 1919,
223 pp. (Biblioteca de la juventud hi~panoamcricana).
19. RosA~ v TmERS, La diplomacia europea rn el Rfo de la Plata. (1838-1850),
Madrid, Editorial Amfrica, 1919.
20. Prancisco Solano L&amp;pez y fa g1.1eT1"a del Paragua}', Madrid, Editorial Am{-rica,
1919, 270 pp. (Biblioteca de la juventud hispanoam,•ricana).
21. TtjaJ; la primera dt:Jmembración de México, Madrid, Editorial Arnfrica, 1919,
252 pr,. (Biblioteca de la juventud hispanoo.nwrkana).
2'.?. El General Sucrr, Madrid, Editorial América, IQ19.

::!3. l,a Comtitución d~ los EjtadoJ Unidos como initrumrnto dt1 dominación plutomflica, Madrid Editorial Amfrica, 1919.
H. Historia de América Española, M:idrid, Editorial de Satuminc, Calleja, l 920J92i, n&lt;·ho volúmenC$, ilus. Existe una roición popular y facsimilar de la antt:rior; México, Editora Nacional. 1959, ocho \•olúm1•nes ilus. El C(IIltcnido de
rada tomo C'S como sigue: 1.-Descubrimiento y exploración del Nue\'o Mundo.
11.-EI Imperio español. IIJ.-Mfxico. IV.-La.~ Repúblicas del Plata. V.Los países antillano:. y la Ami·rica Central VI.-Colomhia, Venezuela y Ecuador.
VII.-Perú y Bolivia. VIJI.-República de Chile.
25. La Tercer-a lntunacional: doctrinas 1 controversias. Madrid, Biblioteca Nueva,
1920.
26. Dncubrimitnto y e:iplornción del Nu.,110 Mundo (folleto), Madrid, 1920.
27. Prólogo y traduccí6n a, Micadina, de lléctor Henri Malot, tr. y próJ. por, ..• , M:iclrid, Editorial Estrella, 1920, 339 pp. (Grandes c,;critorcs modernos).
:!8. "Sol, hi~toria y ruinas", en Ambica Espa,iola, Madrid. n. 5, lo. dl· ju.lío de 19'.!1.
29. Menlnde;; y Pelti)"' como amet~anista, ci1ado corno follctn por Angel Dotor y
Muncio, sin dar n·ferenrias bihliográficas precisas; y en la bibliografía preparada
por el Dr. í:arrido aparece romo artículo puhlkado en lleliq11ias de Ambica
F.-spañola, E,cuela Tipográfica Salesiana, México, 1922.
30. l..a obrn de España en .fo1irica, Madrid, Biblio1rca Nueva, 1920, 292 pp. Otra
edición: Santiago de Chile, Editorial Difu,ión Chilena, 1944, 291 pp. ( Bibliografías y not:is al pie de páginas.)
31. Hcrnán Cortls y la epoprya del Antlhuac, Madrid, Editora Americana, 1921,
328 pp. ( Biblioteca de la ju\'entud hispa.noamericana.) Existen r.!.tas otras ediciones: !.-Madrid, M. Aguilar, 1931. 437 pp., ilus. 2.-Buen~ Aires, Espas3Calpe Argentina, 19+2: oua ed. en 1959, 283 pp. (Colección Austral, n. 2:16.)
3.-Con prólogo de Martín Quirarte, México, Editorial Pomía, 1970, XLUI194 pp. (Colcrci6n "Sepan Cuántos ... " n. 165.)
32. "Del calor estival en Sevilla y de cómo lo han discutido ilusires prr.1ona~ de
antaño y hogaño", en Revista de A.mlrica Española, n. 10, Madrid, 15 de septiembre de 1921.
33 "Los viernes y las justicias de d1,ña Isahel en el Aki:w&gt;', en Ret·Üla dt América
Española, n. 13, Madrid, 1o. de noviembre de 192 l.
34. "La popular España de Martín }-lume", en ReviJla de Ambica Eipañola, n. 27,
Madrid, lo. de junio de 1922.
35. "El haulizo del príncipr don Juan", en Re1,ista de América Española, n. 16.
Madrid, 15 de diciembre de 1922.
36. La conquista de las rutas oceánicas, Madrid, Ju3D de Pueyo. 1923 pp. (En la
Biblioteca Nacional de México ex.bten tres ejrmphues: uno en el fondo general
de consultas y dos en 1•1 Departamento de Manuscritos y Libros Raros y Cu-

559

�riCl!IOSj de éstos, wio dedicado por el autor al poeta Luis G. Urbina, y el otro
del Fondo Hilario Medina, s6lo autografiado.) Existe edición popular: México,
Editora Nacional, 287 pp., iJIU.
37. Prólogo a, Picaresca stntimental. La vida en los Estados Unidos, de William
Sidney Poter (trata de los aña&amp; de 1862 a 1910), Madrid, 1923.
38. Prólogo y tradut·ción a, ¿ Ha mwerto Shalmpeare? Sátira.r dt Mari: Twain,
trad. y pról. por ... , Madrid, Bibliotoca Nueva, 1923, 225 pp.
39. IJispanoamlrica e /beroamérica, pról. de Ciriaco Pérez Bustamante, Santiago de
Compostela, Editorial El Eco Franciscano, 1927, 15 pp. (Uni\'eraidad de San•
tiago de la Provincia de Galici.a., Facultad de Filosoíía y Letras).
40. Prólogo a, Los orlgenes del gobierno virrtynal en las Indias EspaiiolOJ. Don Antonio de Mmdoza, Primer Virrey de la Nueva España, 1535-1550, pr61. de .••
y notas prcliminare1 de Luis Blanco Rivero, Santiago de Compostela, El Eco
Franci.,;cano 1928, XV-230 pp. ilus (Anales de la Universidad de Santiago de
Galicia.)
41. la huella de los conqvistado,es, Madrid, M. Aguilar, 1929, 404 pp. Otra t'dición
corregida y aumentada, de aparición póstuma: Madrid, Publicacion~ del Consejo de la Hispanidad, 1942, 317 pp.
42. Bm•e Histo,ia de AmJrira, Madrid, M. Aguilar, la. ed. 1930, 2a. ed. t 94 t.
887 pp. ilus. Otras ediciones: 1.--Santi:i.go de Chile, Editorial Zig Zig, 1938,
685 pp. (Bilioteca Cultura.) 2.-México, Editorial Patria, 5a. e&lt;!., 1969, 681 pp.
43. La juventud legendaria de Bolívar, Madrid, M. Aguilar, 1932, 532 pp. ílus.
H. Prólogo a, La l'ida azarosa 'Y romántica de don Carlos Marin de Bu.stamnntc ,
de Victoriano Salado Alvarez, Bilbao, Editorial Espasa Cal pe. 1933. Otra edirión:
México, Editori.-ll Jus, 19681 265 pp. (Colección Méxic:.&gt; heroico, u. 91.)
45. Pr6logo a, Historia verdadera de la conquisla de la Nueva España, de !!cmal
Díaz del Castillo, Buenos Aire-México, Editorial Espasa Cal pe, l 933, 716 pp. :
recdición en 1955 denl:ro de la Colección Austral, n. 1274.
46. "Las noticias secretas de Am~rica y el enigma de su publicación··, en Recista de
lndúts, año 1, Sc\'illa, 1!HO.
47. Las dos supe,eheríns diplomáticas norteamericanas, (Afonroe y el panamericanismo), folldo, Madrid, (s. a.) 1941?
48. La discusión. Cues1io11es ¡,ríhlicas europeas y anuricana1, Madrid, (5. a., 19·11 ?) .
49. El panamericanismo y ti momento aclual, Madrid, (s. a.).
50. La ¡,oblaci611 de El Salvador, Madrid, Publicaciones del Consejo Superior de
lnvt'Stigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Femándc1 de Ovieoo, (s. a .).

ach•ertine que fue escrito en España), publicación pos· t
campleta.s, I t., en 19S 9.
uma dentro de las Obras
58. Soldadesca 1 picartsco, obra de publicación póstuma integrad
I bo .
period.ísti~ denU'O del t. 11 de las Obras comptet:S . en 196~ por coa raciones
60. Et Docto, Monardes, sus libros 1 sat museo obra d~ pubr ·., ..J.
d
tro del t. II de las Obras completas en 1960
,cac1on .l",stuma en61. El monasterio de Guadalupe, notas de publicación ...(
las Obras cornpleta.s de 1960.
.,..,stuma dentro del t. II de
62. El Mbaut_izo d_ e la Cali/ornia, citado como folleto en el libro de Angel Dolor
~
u~c10, s1n dar referencias bibliográ!iC.1.S.
63. Estudios_ ~e Derecho. Internacional" ( co-autor con Celio A('osta) folleto
en la Biblioteca Nacional de Mexico se encuentra clasificado d~ la . s_. a.,
manera: D341,57 ACO.e.
s1gu1ente

6-1-. Poinsett y socios (Obra inédita citada por e) Dr. Luis Garrido en
de Carlos Pereyra).

su libro acerca

65. Tra~ucción
66

·

7
6 ·
68 ·
69.

y prólogo a, Socialismo gremial; el sistema jornal y los medios de
obolzrlo, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 359
Pr6logo
B · l
·
'
pp.
• a, a10 llJ ctnuas del tedio -y otras nozielas, de Fidelino de fi ercido
Madnd .. ~spa~ ?alpe, 19?? (_Co!ecci6n Awtral, n. 74 J).
gu
'
T-':'du~ion Y_ ~rologo a, La ilusión yanqui, de Eduardo Pando Prado Mad 'd
Ed1tonal Amenca (s. a.), 264 PP· (Bfülioteca Andrés Be!Jo n 49 ) •
n '
Traducci'un d e L as lrtºb ulacrones
·
' . de .Robrrt L ·
de un jovtn indolente novela
Stevenson, Madrid, Biblioteca Nueva (s. a.) 235 pp. ,
ou1s
Prólogo . a, El
d
·
·
d
E
d
M
'
. iarro t va e
ark Twain ( citado en la obra de An ¡ D
Y Munc10, :nn fecha).
ge
otor

70. Prólogo a, El Centouro del Ybicui, por Juan E. O Leary citado en 1~ h"bl'
al'
preparad
I D L •
•
,
~ 1 1ogr 1a
3 por e
•
r. UIS Gamdo, dentro de su libro acerca de Carlos Pere ra.
70 Bu. Obras cumpletas, pr61. y notas de Manuel González Ram:-. "{' •
YL_

bro5 U 'd
M ·
""z, " ex,co, 1"d d ni os_
CXJcanos, 1~59-1_960, dos volúmenes (Colección Laurel). Con te·
O
m
el primer romo: H1stor1a de Coahuila· México sus pai~a·es
¡
d
su vida;
Juárez discutido como dictador y ~tad=•ta·
god'lil.e
His
.
~
, 'ne Ba~,.1
uouas aY 8 au
tona de!, pueblo °:~cano; I...ecturas hist6ricas mexicanas; Tejas, la primen:
desmemb~1on de Meneo, México falsificado. Contenido del segundo tomo·
La conqUista de las rutas oceánicas; LM huell~ de los conquisl.3.dores. La b ·
de España en América; Ilemán. Cortés: Soldade.,¡ca y picarcxa; Godo/ Estu~i:
breves (Monardes, El monasteno de Guadalupe, etc.); .España rstá despierta..

ª

51. la disob.Ación de Rusia, Madrid, (s. a.).
52. El feti,ht. conslitucional americano, Madrid, M. Aguilar, 19-l2.
53. QuimeraJ )' t•erdadcs en la historia, Madrid, M. Aguilar, 19·15 (Coll'ccibn Crisol).
54. Vcnión pr6loso y notas a, La linterna fant4stica, de Rudyard Kipling, 2a. ed.
(Madrid, M. Aguilar 1958, 392 pp., reir. [Colección Crisol, n. 321].)
55. Berna! Díaz dl'l Castillo -, su obra, estudio al frente de una scfección de rapltulos de la Historia verdadera dtl soldado eronuta, con el tfolo de: Dtsc"bri•
mitnto y conquista de México, Narraci6n Integra de tsta epopeya f ormcda con
los más brillanter capitulas dtl Prlncipe de las cronista.s, México, Eoitora. Nacional, 1959, 49 pp. ( 455 pp. del libro e ilus.) .
5b. Mhtico falsificado, publicaci6n póstuma, Méiáco, Editorial Polis, 1949, 2 vols.
57. Müico, sus paisaje1 )' algo de su vida (a la importancia de este libro, debe

560

561
H-96

�LA SO.M.BRA DE LERDO
XAVIER TAVERA ALPARO

Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo

habfa desaparecido del escenario polítiro, la atención tanto de Díaz como de L'l opinión pública se fijaba en Guanajuato en donde
estaba el foco del movimiento encabezado por el licenciado Iglesias, las
fuerzas se concentran hacia este lugar y se preparan a asestar el golpe de
muerte. En tanto, en la capital de la república, el general Juan N. Méndf'?
dispone que se lleven a cabo las elecciones municipalt&gt;s.
LERDO DE TEJADA

Drspués de la derrota del general Antillón ocurrida en Unión de Adobes.
se ronsidera que militarmente el iglesismo ha quedado vencido y sólo re
espera aniquilarlo polític.1mente.
No tarda en hacerse sentir eJ rápido debilitamiento político del iglesismo.
y como síntoma grave desaparece de la circulación, al dejar de salir a
pública luz, el periódico La Legalidad órgano del grupo i~lesista residentt·
en la ciudad de Méx:ico. 1

Se decía que "El Presidente Constitucional de la República C. José María Igelsias'' declaraba que cualquiera que fuera "el orJcn de cosas que
se [estableciera] en el país en virtud de la Revolución [que encabezaba} el
general Dí:iz'' sería recha1,ado por él "como at&lt;'ntatorio a la Constitución"
y que "cualesquiera que fueran las vicisitudes no abandonaría ui por un
solo instante la bandera de la legalidad"; 2 empero, a pesar de todos t&gt;Stos
deseos el partido de José María Iglesias rarecc de fuerz.as para sostener la
situación y sucumbe ante el aplastante movimiento tu.'{tepecauo.

Mas, en cambio, se mantiene viva la chispa del lerdismo. A todas horciS
parece acechar el momento oportuno para convertirse en incendio. El go' Lg., 8 de enero 7i.
~

Lg., 8 de enero 77.

' 563

�biemo de Tuxtepec desconfía, los tuxtepecanos se sienten vigilados por la
sombra de Lerdo que parece estar presente en todas partes.
A tal grado se hace sentir la amenaza del lerdismo que aquello que
era una petición de los tuxtepecanos en el mes de diciembre, a partir de
enero se convierte en una exigencia insistente y molesta. Nos referimos al
proyecto que habían concebido los amigos de Díaz de destituir de sus puestos a los lerdistas. Posiblemente e.ste proyecto tenga dos aspectos; uno el
tendiente a buscar, a manera de recompensa, un puesto dentro de la administración, y el otro tendiente a disminuir la fuerza con la que, en las
filas del gobierno, pudiera contar el lerdismo. También, a partir de enero,
El Federalista, periódico que como sus mismos editores confesaban se trataba de una publicación partidaria de Lerdo de Tejada, se convierte en
un ariete contra el porfirismo.

Hay pues, un fantasma, una sombra que se cierne amenazante sobre el
régímen aún inestable del general Díaz. A tal grado es esto notorio para
el mes de julio de 1877 que cuando llega a México Lancaster Jones, comisionado pot don José María Iglesias para .reorganizar el movimiento de
la "Legalidad", ha de escribir al expresidente de la Suprema Corte que,
a su juicio, es inestable la situación politiea, y agreg.a, "yo creo que el
desencadenamiento de todas las furias de la guerra civil no tarda largo
tiempo; pero hasta hoy no se ven más que amenazas", y asegura que el
ejército se abrazaría al Ierdismo por ser "la única bandera que hay'', pues
por lo tocante al principio de la "legalidad" no quedan ya señales de vida.
La inestabilidad del régimen de Díaz, la falta de haberes para las tropas
y los comentarios de la prensa a raíz de los primeros fraudes electorales,
dirá Lancaster Jones, es lo que, desde los primeros meses del año, empezó
a animar a los lerdist.as cobrando con ello cada vez mayor brío. 3
En efecto, como hemos dicho más arriba,
y luego la de otros periódicos que en un
patía y confianza al régimen tuxtepecano
y opiniones, esa situación de inestabilidad
por el licenciado Iglesias.

primero la labor del Federalista
principio habían visto con simcrean a éste, con sus artículos
que veía el observador enviado

Desde los últimos d.ías del mes de diciembre de 1876, al comentarse la
"convocatoria para los poderes federales" que había hecho el gobierno presidido por el general Juan N. Méndez, se inician los ataques, diciéndose de
ella que es una "pieza en la que queda de manifiesto el exclusivismo de los
tuxtepecanos".' O bien se considera que "en cualesquiera otras circunss Lancastcr Jones a J. M. Iglesias, México-Nueva York, 9 de julio 1877. A.
L. 15, C. a, fs. 73-75.
• Lg., 27 diciembre 76.

564

J.

M l.,

tancias, desp~és de la caída de una administración como la del Sr. Lerdo
la_ ~onvocato:;ia a elecciones... habría venido a ser el término de una
CTISlS !:&gt;enosa , mas en la convocatoria del general Méndez no podrían
advertirse ?uenos augu~os sino, los gérmenes de nuevas discordias políticas
que acabanan por hundir al pats. 5 Tal ocurrirá puesto que la convocatoria
no hace sin~ falsif~car los a~elos democráticos, "ya que de un tuxtepecano º?. quiere, ru acepta, ru admite de ninguna manera más que su
predomm10 absoluto". 6 Pues, asegura otro periódico, Jo único que al parecer
quieren J~s caudillos de Tuxtepec, son los puestos públicos y para eso no
hay necesidad que se demuestre con la convocatoria sino que lo aprueba
el artículo 3o. del famoso Plan de Tuxtepec. 1
'
También se empieza a señalar qu_e todos los procedimientos anormales
de , los que se acusó al gobierno
de Lerdo de Te1·ada·. "Pris'o
b"tr '
•
•
1 nes ar 1 a nas;
prestamos forzosos; contnbuc1ones extraordinarias; violación de la soberanía
de los Estados; el poco o ningún res~to a la opinión pública. en fin tod
0
anuell
·, anatemizó se está poniendo en práctica
'
•
,., o que 1a revo1uc1on
nuevamente" por la restauradora revolución. Mas, se comenta, de todos e.sos hechos que fueron atacados, el que con más dureza se censuró "fue el de
sostener que -cosa falsa- el gobierno protegía determinada candidatura
para los puestos oficiales''. Lo curioso es que todos aquellos vicios que el
~~ tu.x-tepecano ~hacó al gobierno de don Sebastián y que sirvieron para
JUStifi~ la revolución., se e-Stuviera.11 llevando a cabo y, el de la imposición
de c:md1datos lo hagan con dinero del erario con el que, además, se "van
a, a~entar algunas publicaciones que usurparán sus t-ítulos a Ja opinión
publica y propagarán las ideas oficiales".s

, Y, lo más c~rioso es que aun algunos periódicos que aparecían como
organ~s del parttdo conservador que llegaron a atacar rabiosamente a Lerdo
de Te3ada y ~ llenar de loas al caudillo de Tuxtepec, invirtieran Ja fónnula
al ll~ar a D1az detractor de la Constitución, y al referirse a don Sebastián
lo senalaran como un hombre que "aunque abusó de ella para sus fines
sin embargo la tuvo con miramientos y respetos",9
'

Engaños ,, desengaños
Al parecer, a Porfirio Díaz y los suyos solamente les mueve la avidez r
eL poder. Al grupo tuxtepecano se le califica como una pandilla ebria ~e
• Lg., 28 diciembre 76.
• Lg., 30 diciembre 76.
' P., 4 enero 77.
• F., 3 enero 77.
• f'., 26 diciembre 76.

565

�ambición que quiere derribar el orden legal "para erigirse en los escombros
de nuestras leyes protectoras...10
Díaz y los suyos han transformado apenas "en una hora toda la elaboración del tiempo en su marcha social". Han ido corrompiendo toda la administración, suplantando ''empleados dignos y llenos de mérito con el primero que ha gritado en la plaza ¡ Viva el Plan de Tuxteped" .11 Se ha
aliado con los conservadores, "con los hombres del pasado", y cuenta entre
sus miembros al secretario del sanguinario 00 Tigre de Tacubaya".ll En
efecto la prensa conservadora se I't'gocija porque su partido había logrado
una alianza con el tuxtepecanismo lo que les hace mantener un optimismo
efímero acerca de la participación de este partido en la vida política que
se inaugura en el país. El pa,rtido católico confiaba en Díaz porque con él
militaban "muchos católicos y conservadores'',1 3 ya que el plan de Tuxtepec
llevaba en su bandera "el simpático lema de la libertad del sufragio". Estas
son las razones por las que creen los conservadores en Podirio Díaz y lo
apoyan candidato a la presidencia de la república, y ésta también la razón
por la que el partido conse1vador presentaría candidatos para las elecciones
de 1877.u De esta manera los miembros de la prensa conservadora han de
desatar una campaña eufórica en favor del tuxtepecanismo pues están seguros de la legalidad "de las próximas elecciones", afi:rmando que ahora
sí "todos los trabajos electorales deben ser públicos y enteramente libres,
nada de intrigas, nada de influencias oficiales. Que alguna vez siquiera
triunfe la voluntad naeional". 15 Se asegura también que el general Díaz
tenía en sus manos el remedio de la situación católica de la nación, y ya
que en sus filas habían militado muchísimos católicos él podia acabar con
todas "las leyes inmorales, con las persecuciones al culto dominante", acabar
definitivamente con los principios impíos y antisociales que han vertido el
tósigo de la inmoralidad en las masas del vulgo ignorante, no menos en las
clases que se tienen por ilustradas". Por estas razones se está con Porfirio
Díaz, por esto se lanzan candidatos- conservadores para que ayuden al gobierno del caudillo de Tuxtepec a poner el remedio a la situación del país,
puesto que el ascenso del partido católico a los puestos públicos "lejos de ser
una calamidad, como dicen los declamadores reformistas, será sin duda el
restablecimiento del orden, de la justicia, de la libertad y de la paz".18
'º F., 6 enero 77.
u F., 10
11

,.
••

"
'"

566

F., 6
VM.,
VM.,
VM.,
JlM.,

enero 77.
enero 77.
29 diciembre 76.
28 diciembre 76.
5 enero 77.
26 ene~o 77.

Empero; este optimismo es de muy corta duración, y el amor que los conservadores profesaban a Porfirio a raíz del triunfo de la revuelta de Tuxtepec se transforma en desamor y en manifiesta aversión.
Se empieza por desconfiar en la sinceridad e imparcialidad del sufragio,
aun cuando de todas maneras piensan los conservadores participar en las
elecciones.U Así, ya para el día 14 de enero advierten q_ue, al parecer, no
se respetará el sufragio puesto que se están siguiendo procedimientos previos
a las elecciones que hacen sospechar que ha de caerse en una situación
electoral viciada que conducirá a una política "como la de la época de
Lerdo".111 Y días después, en una editorial en la que se hablaba de la po-pularidad del movimiento de Tuxtepec originada por provocar la caída de
Lerdo de Tejada y por declarar el respeto al sufragio, se denuncia al partido
liberal como el que falsea la "regeneración" al constreñir a Jos ciudadanos
del Partido Católico y al tratar de desvirtuar el sufragio,~9 Y~ posteriormente,
analizando la historia política dt'lSde "la dictadura lógica de Alvarez hasta
la dictadura irregular de Díaz'', se hace ver que hay una serie de caudillos:
"próceres liberales", que han llegado al poder alegando "su amor a la pa•
tria". Ahora bien, se argumenta, Díaz no está en la circunstancia de lo~
eaudillos que Je han antecedido, puesto que "está colocado entre un partido caído y audaz que lo hostiliza y un gran partido influente que lo recela". Naturalmente el partido "influente" era el conservador. La política
que sigue Díaz es embarazosa y le estorba tener buenos resultados, se afirma;
debe hacer caso omiso del partido que lo hostiliza y cumplir con el programa
que señala el Plan de Tuxtepec.20 Todavía hay un tir6n más al optimismo
del partido conservador; éste se da cuando el Ministro de Gobernación de•
clara que "el gobierno no permitirá que el desacuerdo en las opiniones religiosas sirva de pretexto para destmir 1a igualdad de derechos entre IOti
ciudadanos". 21
Empero, bien pronto este optimismo decae y se desbarranca; primero
por la pendiente de la desconfianza hacia el régimen tuxtepecano y después
por la de la aversión; todo ello originado por los resultados de las elec•
dones de 1877. Se aseguraba que "el gobierno existente ha tenido el talento de descontentar a todos, de dividir a SUS- mismos parciales, de no engañar más que a sí mismo y ser objeto de lástima universa)". Este gobierno
que ha perdido el apoyo de los liberales, se afirma, quiere echarse en brazos
" V.M., 12
" VM., 14
" VM., 16
"" VM., 19

enero
enero
enero
enero
" VM., 23 enero

77.
77.
77.

77.
77.

567

�de los católicos, pero éstos no pueden confiar en un gobierno en el que
los mísmos liberales confían. 22

ni

Y ante todas las violaciones electorales que han ido cometiendo los funcionarios tlL'ctepecanos, el gobierno emanado de la revuelta de Tuxtepec sufre
terribles ataques de parte de los conservadores, quienes argumentan que por
· )as constantes violaciones a la Constitudón ha resultado peor que el gobierno de don Sebastián Lerdo de Tejada.:?3
Poco a poco, a través de las editoriales, artículos y gacetillas, el partido
con.servador va tejiendo una urdimbre de ataques al régimen de Tw..1:epec
hasta que, violentamente, se le achaca su ilegitimidad. El régimen de Díaz,
aseguraban los conservadores, es un régimen espurio, ilegítimo, que ha traicionado lo.~ principios deÍ Plan de Tuxlepec, que ha vuelto la espalda a los
anhelos populares, pues el pueblo lucha, quiere un orden tal de cosas que
no sea como el que 11a auspiciado el grupo porfirista, "el pueblo quiere que
ya no se mantenga sobre leyes anl:icristianas". 2• Es ilegítimo; y, cosa curiosa
que hasta ese momento lo reconozca el partido conservador, porque e] Plan
de Tuxtepec reformado en Palo Blanco sostiene que son leyes supremas de
la República: "La Constitución de 1857, el Acta de Reformas promulgadas
el 25 de septiembre de 1853 y la Ley de 14 de Diciembre 18641' , mas no
dice nada sobre la Ley del 6 de noviembre de 1874 que instituyó el Senado.
Por lo tanto, y este es un argumento más de ataque, el gobierno sin Senado
no es gobierno, pllesto que el poder legislativo no existe. De esta manera
coinciden los conservadores con la oposición que El Federalista, órgano del
lerdi.smo, y el M01iitor Republicar10, órgano liberal, venían hadendo a Díaz;
,¡ se agrega que una vez que el gobierno de facto tennine, nadie podrá
~ncionar a Dfaz como presidente de la República, puesto que falta uno de
' 10'5 Poderes de la Unión: Y, por otra parte, se agrega, como este Poder
existe constitucionalmente, repre.~entado en la legi~latura lerdista, no podrá
. tener validez el gobierno de Porfirio Díaz. 25
De esta manera) ante la realidad política que ha puesto en juego sobre
el tapete el gobierno de Tuxtepec, aquellos- organismos de opinión que en
un tiempo fueron sus parciales vuélvense en su contra. Tales ejemplos los
dan La Vo.z de México y el Monitor Republica110.
.,. Así pues, cuando ya se anunciaba que pronto la dictadura militar seria
proclamada en el país, y con ella se aca.b::irían las libertades y las cárceles
quedarían abiertas para los inocentes, llenándose el país de c.rímenes ho•

rrendos,2 6 existía ya una pesada y densa atmósfera rodeando a Díaz y a
Tuxtepec. Al tenninar el mes de marzo, la tirantez con que algunos órganos
de 1n opinión juzgaban el régimen de Tuxtepec, no deja de ser sintomática. Se consideraba que después de tanto sacrifido para alcanzar el sufragio libre, se estaba "como al principio, o peor que antes", que todo
esto se traducía en la "pesca milagrosa de las grandes realidades" y que
todos los esfuerzos por alcanzar un mejorarrúento político y social hal&gt;ían
quedado olvidados, pues parecía ser, tal era la opinión, qur el único objeto
era el de convertir "en bandera, en supremo legislador" al "héroe de toda
esta tremolina". La revolución de Tuxtepec, que meses atrás se veía como
la salvación del pueblo mexicano, es considerada como una burla más que
lo único que produce es el ''escepticismo social" y viene a confirmar "que ya
no tenemos hombres íntegros y sinceros que trabajan por el bien de la patria,
sino por su engrandecimiento personal".~'

Cada vez los dardos son más directos, rada día que pasa parece robustecerse el escepticismo que va creando una tensión muy especial y que hace
ver, por otra parte, la proximidad de una revuelta más.
Como lo advertía Lancaster Jones, esta revolución c¡ue se entrevé en el
nublado panorama político, sólo podía ser, a esas alturas, un movimiento de
carácter lerdista.
Aquel tambaleante gobierno toxtepecano que trataba de consolidarse, no
dejaba de manifestar su inseguridad y su temor a través de persecuciones,
encarrelamientos y destietTos y no dejó de perlurbarlo el conocimiento de
un Manifiesto firmado por Lerdo de Tejada en Nueva York y fechado el
24 de febrero. Este dorumento venía a agravar la situación política desper.
tando temores y produciendo comen.tarios en los que se traslucía la creciente
inseguridad.28 También la prensa subvencionada por el régimen tuxtepecano
no dejó de atacar nuevamente a Lerdo y de tratar ele disimular la alarma

del gobiemo. 29
En su Ma11ifies-to el licenciado Lerdo de Tejada hacía una exposición de
los hechos que se habían seguido a partir del día 20 de noviembre de 1876.
EJplicaba cómo las dos facciones revolucionarias le imputa.ron que llevaba
el propósito ele abandonar su cau$a y de haber dejado instrucciones a la
fuerza existente en México para someterse a la revolución .

Esto era inexacto, declaraba Ler&lt;lo de Tej:1da, pues aun cuando hubo
la intención de presentar su renuncia ante el Congreso no era de ningún modo

'' VM., 11 marzo 77.

,. F., 10 marzo 77.
" fJT., 25 marzo 77.
" S., 27 marzo 77.

°" VM., 9

'" MT., 27 marzo 77.

"' VM., 22 febrero 77.
"' VM., 23 febrero 77.

568

marzo

77.

569

�posible que con ella "se verificase la ttanmusmn legal del poder, en vi~tud
de que faltaba el funcionario que pudiera substituirlc, porque había dejado
voluntariamente su carácter legal, para ir a encabezar en Guanajuato su
segunda facción revolucionaria". En esta forma, Lerdo apoya una . ~¿mera
premisa que Je servirá para afinnar que, puesto que no hubo trasm1s1on del
poder y puesto que él se encontraba investido "por el voto_ ~el puebl~ Y. la
declaración del Congreso, en observancia de todos los reqws1tos const1tuc10nales", él seguía siendo el presidente constitucional de la república. Por
lo ranto, quedaba por su parte totalmente desconocida la revolución y el
gobierno emanado de ella. De tal manera que, aun cuando Lerdo de Tejada afirmara que nada valía su pe~na y ~ue ningún af~. per.;onal_ lo
movía, sin embargo por no haber podido venficar la transm1S1on. consbtudonal de la autoridad, fa1taria a sus más sagrados deberes haciendo un
abandono voluntario de ellos &lt;&lt;ante los más altos intereses de la nación)
única que puede dispnner libremente de sus destinos".ªº
Con esas declaraciones de Lerdo, hechas precisamente en aquel caldero en
ebullición se volvía a pnner de actualidad el problema de la legitimidad del
gobierno 1tu.xtepecano. Ahora bien, ante los fracasos que el _gobierno. ~e la
"i·evolución'' había tenido, ante la pérdida de simpatías que iba adqwnendo
y ante la falta de consolidación, no dejaba de ser amenazante para los por•
firistas el Manifiesto de don Sebastián. Al mismo tiempo, todos aquellos
descontentos ante la política seguida por Tuxtepec encontraban una fácil
bandera en esta pretendida constitucionalidad de Lerdo de Tejada, y veían
en el Manifiesto un "documento importantísimo. . . que ... por sí solo,
marca un período nuevo en nuestra vida independiente".
Este docwnento llega a ser considerado como "obra maestra. . . por la
sobriedad en el estilo que forma contraste con la abundosa e inútil fraseología de su antagonista". Mas con esto, Lerdo de Tejada, a quien sí se le
da la categoría de presidente de la república, está dando pruebas de cuánta
es su energía y "cuán férrea es su voluntad para realizar a~uello .ª que el
deber le inclina".31 Es decir, se está, de manera muy sutil, excitando al
pueblo a seguir los pasos del presidente constitucional y . a derrocar, en defensa de las instituciones y de la constitucionalidad, al régimen que ha bro•
tado de la revuelta tuxtepecana.
De esta manera volvía a :aparecer el fantasma amenazante sobre el entonces frágil régimen tuxtepecano.
Mas la teoría de unirse a la acción. El lerdismo, como cáncer lacerante
para la administracíón del general Díaz, se va propagando nústeriosa y rá• F., 25 marzo 77.
11 F., 25 marzo 77 ,

570

pidamente. Se conspira en la frontera Norte, en San Luis Potosí, en Cam•
peche, en Veracruz, en Puebla y en la misma capital de la república a medida que el descontento aumenta en el país a1 ver esfumarse las halagüeñas
ofertas hechas por el Plan de Tuxtepec refonnado en Palo Blanco.
Activamente trabajaba en la frontera un grupo de lerdistas encabezados
por el general Escobedo, quien dirigía, desde los Estados Unidos, tales acti•
vidades. En enero de 1877 había sido fusilado en Monterrey el general Ju•
lián Quiroga a quien le habían encontrado papeles comprometedores. En
junio de 1877, un mes después de haber tomado posesión de la presidencia
de la repúbUr.a el general Porfirio Díaz, el coronel José Machorro se apoderó
por unos días de Paso del Norte y el capitán Pedro Valdés atravesó el río
Bravo con francas intenciones de apodeum;e de Matamoros. Uno y otro
fueron rerha7.ados y obligados a regresar a los Estados Unidos. Entre tanto,
de julio a noviembre de ese año se le instruía a F.scobedo en los Estados
Unidos un proceso por el delito de violación a las leyes de neutralidad.32
Al siguiente año la actividad fue mayor aun cuando con resultados ne•
gativos fundamentalmente pnr una falta de sincronía. En efecto, 1lll imlividuo, G. Monroy, escribía a Escobedo desde Reynosa que desde el día 5
de marzo en adelante se había dedicado, con otras personas, a recorrer al•
gunos ranchos y a visitar amigos de los pueblos pr6ximos a la frontera. Sin
embargo, el gobierno cada día más suspicaz vigilaba constantemente pues.
dice el propio Monroy que después de hablar coo "Don Pancho Gómez".
citaron "a Lozano y a. Pepe Ardínes pero éstos no vinieron diciendo que estaban vigilados". Por la misma carta sabemos que "el cáncer de la conspira.
cíón tenía ronchas metástasis, pues dando noticias acerca de Pancho Gómez, dice Monroy que "tiene más miedo que nunca y dice que no se levanta
hasta lo que paga P. Martínez y que esto será cuando esta11e una combinación que hay en San Luis y otros Estados". Concluye Monroy asegurando
al general Escobedo que todos están "bien listos":93
"Hoy o mañana", se ruce en otra carta, "desp~haré para San Luis a un
Jefe de empuje que va animado de las mejores intenciones y resuelto a levantarse luego con más o menos elementos''. También se afirma que por
las noticias que dan los peri6dicos "estos señores de Tuxtepec ya están vol•
viéndose bola", y que muy pronto "será esto un campo de Agramante, si•
tu.ación que podremos aprovechar perfectamente".:u
Revueltas y Fuero habían estado hasta el quince de mayo, más o menos.
,. BRAVO UoARTE, José, Historia d·e Mixico, Tomo Tercero, p. 376.
,. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de Y.G. Monrroy a Escobedo de Reynosa a donde se
halla el 21 de m;mo de U178. fs. 11-12 .
.. A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de M. Torres a. M. Escobedo S/l el 2 de roano
de 78. fs. 13.

571

�en el estado de Veracruz, mas habían abandonado luego este lugar lo cual
no dejaba de alannar a algunos lerdistas que veían que en aquellos momentos en los que podía ocurrir algo importante en la frontera Norte, el
abandono que estos hombres hacían en Veracruz fuera a hacer un mal efecto
y a desalentar a los partidarios de aquel puerto clave.35
Para el 19 de mayo se anUL1cia que de Matamoros han salido fuerzas porfiristas al mando de Cuéllar, mas éstas piden refuerzos porque los Jerdistas
cuentan en esa región con cerca do 400 hombres, se advierte que "Canales
no podrá mandar ningún refuerzo porque se encuentra con poca gente,
tanto que ha pedido tropas a México, de donde le dicen que le mandarán
pronto por el Vapor Independencia".86 Este último dato coincide con el
proceso seguido en Veracruz por el Juzgado de Distrito contra el marino
Capmany a partir del 27 de junio a quien se acusaba de pretender apoderarse del vapor de guerra Independencia. Este marino estaba, por los cargos
presentados en ese proceso, inodado en la conspiración lerdista ª7 y un año
después formaría parte de las víctimas ~crificadas en Veracruz por el gobernador Mier y Terán.
Pedro Martínez, encargado de insun-eccionar el estado de San Luis Potosí,
explicaría que el día dos de junio había tenido en el puerto de la Manzana,
una cscaramuw. con una columna de ciento cuarenta hombres al mando de
Nuncio, que había salido de Piedras Negras, "de la que no salió muy airoso
el enemigo pues mis guerrías (sic) pararon la marcha de toda la columna
y ésta tomó rumbo a la Hacienda de Guadalupe".38

Jalapa Y Xavier Espino en Tlapacoyan; sin embargo, estos revolucionarios,
como los anteriores, son también reducidos al orden.
Lerdo de Tejada no era ajeno a esa intentona revolucionaria. El, a través de un señor Morales se comunicaba con el general Escobedo y con otros
jefes usando "palabras convenidas para sustituir los nombres de personas, lugares y hechos".39
Un año después vuelven nuevamente a adquirir bríos los conspiradores.

Será la última vez. En esta ocasión Escobedo, Romero Rubio y Baranda,
entre otros, encabezan en la ciudad de México la conspiración. El gobierno
cada vez más alarmado obra violentamente y la noche del 24 de junio son
api:ehendidos en el puerto de Veracruz varias personas y, sin previo juicio,
fusiladas nueve de ellas en la madrugada del 25 de junio. Con esta represión brutal en Ja que solamente algunas de las víctimas eran probados exlerdistas terminaron los enredos subver..ivos y pudo avanzar, ya sin la amenaza del fantasma de Lerdo de Tejada, el gobierno de Díaz, premiando
a algunos de los antiguos dirigentes lerdistas con cargos públicos de primera
línea, taJ es el caso de Romero Rubio y del general Escobe.do.
Con el atronante ruido de la fusiJata en Veracruz terminaban, no los
ataques a Díaz y los elogios a Lerdo, mas sí la amenaza que el gobierno
de Tuxtepec había sentido pesar sobre sus hombros desde el día mismo de
la victoria de Tecoac.

•

Sin embargo, a pesar de estos intentos por lograr el éxito de la empresa
revolucionaria, ésta, por carecer de una más o menos perfecta unidad, de
falta de sincronía, y quizá también por falta de eco entre el pueblo, ya
cansado de tantas revueltas, tiene que fracasar y terminar con la prisión del
propio general Escobedo, a quien aprehendieron en Cuatro Ciénegas, Coahuila, el 20 de julio de 1878.
Desde el 28 de abril, el general Lázaro Garza Ayala había sido derrotado
en Matamoros, y en junio, Pedro Martínez en el mineral de Catorce en
San Luis Potosi es también derrotado.
Desde diciembre del año anterior se conspiraba en Veracruz y la denuncia
se presenta e.o enero, Lorenzo Hemández se levanta en agosto de 78 en
"" A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de ? a Escobedo S/1 s/f. fs. 15.
• A.J.M.I., L. 15, C. h. Carta de C, Castro a Escobedo de Brownsville. Tex. a
donde se halle, 19 de mayo 78. fs. 7-8.
" A.J.D., Proceso incoado contra.
11 A.J.M.I., L. 15, C. h.
P. Martínez a Escobedo. Arroyo de Peñitas a donde se
halle el 6 de junio de 78. fs. L6.

572

Explicación de las siglas:
A.J.D.

A.J.M.I.

. ........... Archivo

del Juzga.do lo. de Distrito de Veracruz.

.......... Archivo de José María Iglesias, L. equivale a legajo
y C. a carpeta.

F •............•.. El Federalista, periódico mexicano.
Y.T •..........•.. El Hijo del Trabajo, periódico mexicano.

Lg •.............. La Legalidad, periódico mexicano.
MT .............. El Monitor Tuxtepecano, periódico mexicano.
S •.......•....... El Siglo XIX, periódico mexicano.
VM ...........•.. La Voz de México, periódico mexicano.

• A.J.M.I., L. 15, C. h. Lerdo de Tejada a Escobedo de Nueva York a •.. el 25
de mayo de 78. fs. 1-2. Carta de ? a Escobedo s/1 s/f., fs. 15.

573

�FRANCISCO ZA1'1BRANO Y SU DICCIONARIO BIO-.BIBLIOGRAFICO
DE LA COMPAN'fA DE JESÚS
MIGUEL

ÜIVEIRA

T ABO;\DA

Academia Nacional de Historia
y Geografía

Vm.Mos UNA ÉPOCA en que las grandes obras editadas están escritas por
grupos de personas: equipos les llaman. Inclusive, Jas planas que algunos
periodistas llenan semanalmente tienen la colaboración de informantes que
entregan su material escrito. Pasaron los tiempos en que un Guillermo Prieto,
Ignacio Manuel Altaroirano y otros distinguidos escritores del siglo XIX,
cubrían la redacción de una o dos planas de los diarios informativos.
Por eso, es de suma importancia escribir de un sacerdote que se dedicó
-cuando cumplió treinta y un años- a elaborar un diccionario&gt; y que
cuando el Señor lo llamó a su lado le mut&gt;stra las pruebas finales del tomo
XII. Es decir, que lo que se propuso hacer, lo realizó, pues vio publicados
o-r,.ce tomos y dejó listo todo el material del siglo XVII y XVIII y avanzados el XIX y el XX, que proseguiría publicando el padre José Gutiérre-1.
Casillas.
Este portento de investigación lo fue el sacerdote jesuita Francisco Zambrano, que nació en Monterrey, N. L., el 2 de junio de 1888.
Al iniciar el Tomo I, dice: "La vocación a la vida religiosa y a la vida
sacerdotal es siempre un llamado en que interviene directamente la divina
gracia. Recordar a los que han Lrabajado en esta Provincia llamada primero
de Nueva España, y ahora de México, es el objeto de este Diccionario".
Esa fue la meta, que comienza a escalar cuando publica en la Editorial
Jus, S. A., el tomo I, en el año de lg61, corespondiente a los jesuitas mexicanos de los años de 1566-1600 (siglo XVI).
La obra queda bajo el patrocinio del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana.
El primer tomo contiene 683 pp., incluyendo el índice de personar, lu,'!ares
~I

t6picos más notables.

575

�El método investigativo que siguió fue "lo. La biografía de cada uno.
(Breve esquema de sus datos personales); 2o. Las fuentes biográficas por
orden alfabético de autores; 3o. La bibliografía de cada sujeto, si la hay;
y 4o. Las referencias bibliográficas.

segundo volumen, comenzando por el padre Anlonio de Mendma y continuando con los demás, del mismo siglo XVI, tratando de dar a conocer
lo que cada uno hiw, por establecer el reinado de Jesucristo en nuestra querida patria".

En el primer tomo estudia sesenta y cinco personas. Doy como ejemplo
la acuciosidad del padre Zarnbrano, al hablar de José de Acosta. Primero
da su biografía abreviada de 1538 -nacimiento- a 1600 en que fallece en
Salamanca. En la segunda parte escribe la biografía extensa -&lt;latos aportados por diversos escritores, fichas geográficas, etcétera --estudios--, obras
escritas, cuándo y dónde, apostolado. Tercera parte: Bibliografía, reimpresiones y traducciones. Notas de diversos autores sobre esta obra. Referencias bibliográficas.

Por cierto que en este prólogo refiriéndose a una carta del doctor Ed~
mundo O'Gonuan, lo designa encargado del Archivo General de 1a Nación,
cuando en realidad, el qu~ desde aquellos anos ocupaba esa dirección lo
era el doctor J. lgnado Rubio Mañé.

Es decir, sólo el estudio que hace del padre Acosta -uno de los más
notables jesuitas-- ocupa 62 páginas. Con este ejemplo decimos en pocas
lineas, cómo trabajó durante su investigación el padre Zambrano.

Con el tomo III, comienza el padre Zarnbrano el estudio del siglo XVII.
Dice: "En este siglo XVII gobernaron la Iglesia, 13 Papas; en el gobierno
español 3 reyes; rigieron la Compañía 10 geuerales; y la provincia 35 p.rcr
vinciales. Tuvieron lugar 16 congregaciones de provincia''. Estudia en este
tomo 126 jesuitas.

La editorial Jus entregó listo e1 tomo ID, el 31 de mayo de 1963, y el
tomo IV, lo terminó el 30 de enero de 1965.

Cuando un ser pensante proyecta una obra de tal magnitud su mirada
es al infinito y la del jesuita en esta obra la dibuja en las siguientes
líneas:

De este último escribe el padre Zambrano: "Pretende abarcar este tomo
todos los sujetos cuyo apeUido comienza con la letra B, y parte de los que
empiezan por C".

"Por eso, e:¡ta obra de rehacer los datos bio-bibliográficos de todos los
hijos de San Ignacio que trabajaron en México, no tiene límites, y la esperanza del que comienza esta obra, es que haya otros muchos que la sigan.
Se encontrará que de algunos sujetos, no hemos encontrado más datos que
los del día de su muerte; faltan, pues, muchas investig.'.lciones que hacer
e ir llenando con el tiempo, ya no los huecos, sino las enormes lagunas,
que en sus vidas existen.

En noviembre de ese mismo año le entregan el Tomo V, en el cual estudia
105 miembros de la Compañía de Jesús, correspondientes a los apellidos que
comienzan con C y algunos de la D.

Los historiógrafos de la Provincia han tenido mala suerte en sus escritos:
basta 1945 se publicó la Relación breve de la venida de los de la Compañía
de Jesús a. Nueva España, bajo el anónimo, siendo su autor el P. Gaspar
de Villerías y cuyas páginas nos llevan a la fecha inicial de 1572. La fundación de la Compañía de Jesús e11 Nueva E.rpaña del P. Juan Sánchez
Baquero, escrita desde 1572 a 1581, vio la luz pública (¡nadie se asombre!)
hasta 1945. La Crónica, tan llena de datos del P. Andrés Pérez de Rivas,
escrita a mediados del siglo 17, no se publicó sino hasta 1896. La del padre
Alegre, trabajaba hasta 1767 en que la concluyó, fue publicada hasta mediados del siglo 19. Y la del padre Rodrigo de Vivero, ni siquiera se ha
publicado".
El Tomo JI contiene el estudio de 65 jesuitas y en el primer párrafo del
prólogo dice el padre Zambrano: "Animado por la benevolencia y bondad
con que ha sido recibido en los círculos de historia el primer tomo de esta
obra, todo el referente a los jesuitas del siglo XVI en México, sale este

576

Es interesante conocer el prólogo de este tomo por los datos que propor•
ciona de cómo se fonna a un jesuita.
"Aunque lentamente, hemos ido pasando revista sobre cada uno de aquellos seres que consideramos privilegiados con el llamamiento de Dios a las
filas de la milicia de la Compañía de Jesús.
El U.amamiento fue divino, la correspondencia a este llamado, fue humana. Muchos de ellos sobresalen, en medio de una vida muy ardua, muy
monótona y ruuy abnegada; ante la cual, no todos perseveran, ni todos e~
rresponden a la magnitud del sacrificio; pero sí la mayor parte merece
una citación y un llamado al mérito.
Desde los tiempos de su fundador, San Ignacio de Loyola, hasta los
presentes días, todos los miembros ele la Compañía de Jes6s, tienen forzosamente que pasar por el mismo molde, por las mismas pruebas e idéntica
fonnación: a los que piden ingresar a la Compruiía, se les hace esperar,
más o menos, según son, o las manifiestas cualidades o la madurez de sus
deseos, sin compromiso alguno, ni de parte de la orden, ni de · parte de los
sujetos. Cada uno ha de ser examinado por cuatro sacerdotes jesuitas (sin
ponerse de acuerdo entre ellos) y cada uno envía aparte su parecer al provincial, en sobre cerrado.

577
H-37

�Los penc1onarios desde entonces, st: llaman postulantes, si son para hermanos coadjutores; candidatos, sí son para escolares; pueden entrar en este
último rango, algunos sacerdotes seculares, que después de sus cinco años
de servicio en la diócesis, pretenden ingresar a la Compañía de Jesús, con
la autorización y venia de sus respectivos prelados. Ya admitidos por el
provincial para ingresar, siendo la c:;dacl tope por uno y otro lado, desde los
15 años hasta los 50, se llaman novicios ya escolares, ya coadjutores. Los
cuales dentro de ese período, han de someterse a las pruebas ignacianas,
que son seis:
la. Los ejercicios espirituales, durante todo un mes, bajo la dirección ele)
experto maestro de novicios.
2a. El servir en los hospitales por espacio de otro mes.
3a. El mes de peregrinación que consiste en salir de la casa de probación,
_pidiendo alojarrúento (generalmente en los curatos) y sus alimentos, de li-

mosna.

Han transcurrido de diez a catorce años, cuando el estudiante de la
Compañía se acerca a1 ihmúnado umbral del sacerdocio, momento tanto más
risueño cuanto más esperado. Sus familiáres en ese venturoso día, le forman
una merecida corona de satisfacción purísima. Ya ordenado, estudia el cuarto
año de teología.
Falta todavía un paso para salir al apostolado, 1a tercera probación o
terecer año de noviciado, en donde se repiten los experimentos ignacianos,
antes dichos, bajo la dirección de un paclre muy experimentado, que se
llama el instructor.

Los hermanos coadjutores, después de unos diez años de servicio, pasan
también a su tercer año de probación y se disponen para su incoIJ)Oración.
final.
Se impone un minuto de reflexión: todos los jesuitas deben de pasar por
este ~emidor y tamiz; todos deben de haber caminado por esta carrera; todos deben de haber sido sometidos a esta medida y a esta talla, para ser
coronados con la incorporación definitiva.

Otra idea: muy del espíritu de San Ignacio es el pensamiento de que

4a. El mes de oficios humildes, ocupándose en asear la casa, en fregar

el hombre se multiplka conforme a las lenguas que sabe; y por esta razón

la vajilla, en servir en los oficios más bajos, a las órdenes de la obediencia.

la provincia mexicana en los tiempos colcmiales exigía el aprendiza je de
las lenguas indígenas; y en la moderna, envían los superiores a sus súbditos,
ora en tiempo de los estudios, ora desde sus probaciones, a países extranjeros,
para que ensanchen su vi~ualidad y al mismo tiempo adquieran otros idiomas.
Y ca,¡i no hay sacerdote jesuita que, a] fin de S\L carrera, no hable de dos
a cuatro lenguas, sobre todo, aquellos que se han querido especializar en algnna ciencia. Así, fácilmente, hay personas entre los miembros de la Compañía, que saben el inglés, el francés, el alemán y el italiano; fuera de latín
Y del griego, lenguas con que se han familiarizado desde los estudios de
humanidades.

5a. Enseñar por treinta días la doctrina cristiana a los niños y gente
ruda.
6a. Salir a ayudar a dar misiones por los pueblos, preparando a , la gente
humilde, e instruyéndola para la confesión y comunión. (Examen, cap. 4.)

Es el tiempo del noviciado ( por dos años) el tiempo del aprendizaje y
del amoldamiento, en donde el novicio debe de tomar la forma inicial de
jesuita, siempre con los grandes ideales de ofrendar toda su vida al servicio
de Dios y de la iglesia.
Una vez hechos los votos del bienio, pasan, tanto los hermanos coadjutores
como ]os escolares, al juníorado, en donde los escolares empiezan los estudios
de letras humanas, que duran más o menos tiempo, según las disposiciones
de cada sujeto. Los hermanos coadjutores, se emplean en aprender el mayor número posible de oficios, convencidos de que serán tanto más útiles
a la corporación, cuanto multipliquen sus habilidades.
El estudio de las ciencias dura un año; tres los de filosofía, después de
los cuales, como es costumbre antiquísima, interrumpen los e.'itudios y pasan
a enseñar en los colegios durante el tiempo que se les señalare.
De vuelta, por cuatro años se entregan al estudio de la teología, bajo
la enseñanza de los más selectos profesores.

578

~o deja_mos de_ advertir que durante el tiempo de la colonia hispánica,
sohan venir de diversas partes de Europa, expediciones selectas de jesuitas,
pues el número exiguo de jóvenes mexicanos que los padres generales admitían, no era sino de 5 a 10 cada año; número qoe no bastaba para
cubrir las naturales bajas que hacían o la muerte o la claudicación de algunos. Y como los extranjeros no podían venir sin el pase regio, adquirido
por medio del presidente del consejo real de Indias en España, eran muy
lentas las expediciones de los jesuitas que llegaban a la Nueva España.
EJ asunto de la longevidad de los su jetos de entonces, en comparación con
la de las provincias modernas, es muy notable, y averiguar las causas es
cuestión de suma importancia. ¿Por qué los jesuitas de antaño (eon 'sus
debidas excepciones, aunque muy contadas) vivían menos años que los je-

579

�suitas modernos? El porcentaje en favor de la actualidad es admirable.
Creemos que la diferencia se debe a dos causas principales: a ~ alimentación y a la exageración en las penitencias: sabemos , que en los_ tt':111pos coloniales, por regla general, no había sino una comida a~ _i_nediod1a y una
colación por la noche; lo cual trajo forzosamente la pemnsmn del ch~late
por la mañana, que cada uno preparaba e~ su ~posento, ~?~n su necesidad.
También creemos que las exageradas mortificac1one.s de cilicios, chalecos de
pú¡u, apretados cordeles a la cintura, cruces de rayos al ~echo y disciplinas
de sangre (mortificaciones tan canonizadas en los varones ilustres de aquella
época), debieron de surtir efecto en la longevidad. Anciano se llamaba
entonces al jesuita que alcanzaba la edad de 60 años; y estamos seguros que
si se verificara una minuciosa encuesta acerca de este vital punto, obtendríamos que la experiencia y la histori~ han hecho a los jesuitas modernos
más prudentes, cautelosos y acertados.

y Romana fundada por el Maestro Divino, como la única sociedad infalible
e~ cuanto al dogma y la moral, y perpetua en cuanto al tiempo, acostumbrada está desde sus inicios. a ver venir las tempestades y pe.rsecuciones y
a verlas pasar ron rostro sereno: "alios vidi ventos aliasque procellas" ... quedando ella siempre con la absoluta seguridad del triunfo, debida nada.
menos que a la promesa divina. Esto se palpa mucho más ahora en el
mundo entero después del Concilio Vaticano Segundo".

El 28 de junio de 1968 se acabó de imprimir el Tomo VIII con las biografías de 99 jesuita&lt;;.
En el prólogo habla el padre Zambrano de dos aspectos fundamentales
de Ja conquista espiritual de la Compruíía en Nueva España: bautismo de
sangre de sus hijos y apostolado educativo. De sU111a importancia son estos
párrafos para la Historia de México.

No mencionamos aquí, la hora del sueño o descanso, porque pensa~os
que en aquel tiempo, y en el presente, son las mismas siete horas reglamentanas
las que regían oficialmente a las comunidades jesuíticas de la a~ti~a colonia y de la actual república. Aunque quedan los casos extraordmar10s de
varios varones seíialados, quienes, según nos cuentan sus biógrafos, se contentaban con dormir de tres a cinco horas".

"Hace un poco más de cuatro siglos, que el año de 1566 puso el pie
en territorio perteneciente entonces a Nueva España, el primer evangelizador jesu.íta, P. Pedro Maitín~.t, quien poF cierto, murió allí victima de
su deber, de su valor y de su apostolicidad ( véanse su historia documentada,
en el tomo I de esta obra, pp. 646.666)".

El Tomo VI se terminó de imprimir el 20 de julio de 1966 y en él se
dan 122 biografías correspondientes a la C, D, E y F.

y establecida con la llegada del P. Pedro Sánchez y sus catorce compañeros

En el prólogo escribe el padre Zambrano una srntesis histórica de todos
los que han escrito libros relativos a la Compañía de Jesús en México.

Trabajo de suma importancia para conocer -hasta nuestros días- a los
que investigan en el arduo campo de la vida apostólica de los jesuitas en
México.
La editorial entregó el Tomo VII el 12 de agosto de 1967, que contiene
121 biografías, correspondientes a la F, G y H. Tomo que dedica "A la~ 6~8
jesuitas de la Provincia de México, que fueron desterrados el 25 de JUOIO
de 1767".
En el prólogo da el padre Zambrano una reseña de la expulsión de los
jesuitas en Nueva España. "Ahora, a dos siglos de distancia, en que se
ha levantado la bruma de ,tquellos tiempos; y la historia nos muestra la
caída de las monarquías, y el restablecimiento papal de la perseguida Compañía de Jesús, brilla la luz de la verdad, acerca de las causas de aquella
persecución".

La Compañía de Jesá~ estorbaba a los planes de las sociedades secretas
para acabat' con la Iglesia Católica en el mundo entero. "Sed portae fofcri
non praevalebunt adversus eam". Y la Santa Iglefila, Católica, Apostólica

580

"Fundada de hecho por un santo canonizado, F. Francisco de Borja (1572),
a México (siete padres, tres escolares y cuatro a;,adjutores), el 28 de septiembre de 1572. Recibiendo al año siguiente ( 1573) a los ocho primeros
estudiantes, entre ellos (nótese bien), a Antonio del Rincón (fl601), descendiente de los reyes de Texcoco, y a Bernard.ino de Albornoz, hijo del
regidor de México ( t1615) uniendo de esta manera en una, las dos razas,
mexicana y española, teniendo por ideal y base la apostolicidad de la patria,
cimentada, nada menos, que por la Virgen Santísima de Guadalupe. Así
comenzó la Compañía de Jesús en México, revestida de un manto rojo
y blanco: el martirio y la pureza de costumbres. Y así permaneció en las
dos centurias (1572-1767) en que trabajó en nuestra patria, y así fem!&lt;'.ió
t.ambién el año de la más injusta expatriación de todos con la túnica roja
de) dolor y la cándida de la inocencia",
El tomo IX acabóse de imprimir el 28 de febrero de 1969 y trae 113
biografías.
"En este tomo IX en que entran los jesuítas del siglo XVII, cuyo apellido
comienza con letra M, se ha de tener en cuenta, 1a grande abundancia de
personas que pidieron ingresar a la Compañía, y se les t&gt;xigieron los informes y fe de bautismo y los llegaron a presentar; y muchos de los cuales
o no fueron recibidos, o no hemos tenido la fortuna de encontrar otros datos de eUos".
581

�Inicia el prólogo de la jmportancia que tuvieron los Padres CeneralC$
de la Compañía para que todos los sacerdotes aprendieran Jas lenguas indígenas. Como ejemplos pone varias certificaciones y órdenes al respecto.
El 15 de febrero de 1970 se terminó la impresión del tomo X, con 136
biografías, y el tomo XI, lo terminaron de imprimir el 16 de noviembre de
1972 con 89 biografías.
El padre Zambrano fallece el 18 de marzo de 197B después de haber
vi.c;to impreso once tomos, en 12 años, en los que prescnt6: mil ciento
dos estudios de jesuitas.
¡ Obra monumental! dijeron en cartas que le enviaron los mejores historiadores de América y Europa.
No requiere de adjetivos superlativos esta obra, porque fue escrita pen•
sando en Dios y en los que por El trabajaron en sus mieses. No fue escrita
para alcanzar mérito ante la vanidad del mundo; pero podemos decir,
que el padre Zambrano deja para el futuro, una investigación que será
obligatorio consultar cuando se quiera escribir de la vida religiosa del pueblo
de México, desde la conquista hasta nuestros días. Y digo nuestros días,
porque así la planeó y sus apuntes por publicar llegan hasta el año de 1950.
Monterrey, N. L., cuna donde vio la luz primera, tiene en el padre jesuita
Francisco Zambrano, a uno de sus hijos ilustres, que vino a enriquecer, una
vez más, el catálogo de sus intelectuales que han esorito obras de arte,
ciencia y literatura.

2

M

jul.

jul.

1888

1888

1914

1915

Filosofía ( lcr. año). Colegio de Tepotzotlán. Cuautitlán,
Edo. de México.

1915

1917

Filosofía (2o. y 3er. años). Woodstock College, Wodstock,
Maryland, U.S.A.

1917

1921

Magisterio. Escuelas y Academias del Sagrado Corazón
de la Residencia de Granada. República de Nicaragua,
Centroamérica.
1917-1918. Profesor del 2o. grado, profesor también de
inglés y castelJano en la Escuela de Obreros, encargado de
los acólitos, colaborador en el economato, prefecto de
disciplina.

1954 -

1956

Seminario de Montezuma, New Mexico, U.S.A. Padre
espiritual de casa y de los teólogos. Profesor de Teología
Pastoral, Ascética y Mística. Moderador del Apostolado
de la Oración. Explica el catecismo a los hermanos ,::oacljutores.

1956 -

1959

Nace en Monterrey, Nuevo León, México.
Sus padres: Adolfo Zambrano y Margarita Berarcli de
Zambrano.

Superior de la Residencia Mayor de Guadalajara, .Jal.,
San Felipe, desde el 2 de julio de 1956. Prefecto de la
Iglesia. Moderador del Apostolado de la Oración y de la
Cong. Mariana de Ntra. Sra. de Guadalupe y de Sari
Francisco de Borja para señores, y de Ntra. Sra. de Guadalupe y de San Ignacio para señoras. Director de Ejercicios y Retiros. Consultor de Ja Religión de Ejercicios
y Retiros. Consultor de la Región Septentrional de la
Provincia de México.

1959

1960

Escritor. Residencia del Colegio de Guadalajara, Jal.

Bautizado en la parroquia de San Francisco, Monterrey,

1960

1961

Escritor. Residencia de la Universidad Iberoamericana..
México, D. F.

Confirmado en Monterrey, N. L.

1961

1962

Escritor. Instituto de Literatura. Puente Grande, Jal.

N. L.
3

oct.

8

sep. 1902

4

oct.

1907

1909

Realiza sus estudios hasta el segundo año de Preparatoria.

1962

1967

Ingresa al Noviciado en "EJ Llano", cerca de Zamora,
Mich. Al iniciar e.l 4o. semestre es enviado a España,
según la costumbre.

Residencia de Monterrey, N. L. Padre espiritual y confesor de casa. Confesor del clero. Director de ejercicios
y retiros. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

L967

1968

Votos del Bit:"nio. Los pronuncia en Loyola, Azpeitia,
Guipúzcoa, España. Recibido por el P. Mi1lán.

Colegio de Tampico, Tamps. Padre espiritual y confesor
de casa. Escritor. Consultor del economato. Admonitor.

1968

1973

Escritor. Noviciado y juniorado de Puente Grande, Jal.

9

ene. 1973

Licencia del P. provincial para editar el tomo XII de
su obra Diccionario· bio-bibliográ/íco de la Compañía de
Jesús en. México.

18

mar. 1973

Muere en la pa,z del Señor, en Guadalajara, Jal.

1909

1910

Media Gramática. Loyola.

1910

1911

Suprema Gramática. Loyola.

1911

1912

Retórica ( 1er. año) . Loyola.

1912

1913

Retórica (2o. año). La Merced, Burgos, España.

582

583·

�1918 -

1920 -

1922
20

1920

1921

1924
jul. 1923

1923
1924

1924

1925

1928

2

1925

Tercera probación. St. Andrew on Hudson~ Poughkeepsie,
N. Y., U.S.A.
Colegio de San José. (Instituto de Ciencias de Jalisco.)
Guadalajara, Jal. Prefecto del colegio. Ministro de casa.
Profesor de inglés en 3o. y 4o. años de preparatoria. Consultor de casa.

1926

Incorporación definitiva a la Compañía de Jesús por los
últimos votos.

1928 -

1929

Padre ayudante del padre maestro de novicios. Ministro
de juniores. Profesor de latín en ruda gramática. Examinador de candidatos a la Compañía de Jesús. Da cate•
cismo en "San José". Consultor de casa. Ysleta Col1ege~
El Paso, Texas, U.S.A.

1929 -

1936

Maestro de novicios. Padre espiritual de juniores. Confesor de casa. Examinador de los candidatos a la Compañía. Adrnonitor. Ysleta College.

1936

-

1938

Superior de la residencia de San Felipe, Guadalajara, Jal.,
desde e1 21 de febrero de 1936. Prefecto de la Iglesia.
Moderador diocesano del Apostolado de la Oración. Moderador de la Congregación Mariana de Ntra. Sra. de
Guadalupe y San Francisco de Borja para señores. Promotor de la Propaganda Fide y de la Obra Pontificia de la
Santa Infancia. Profesor de la Acción Católica. Moderador de las Escuelar "Hogar", Confesor en el templo.

1938 -

1948

Superior y pátroc~ de la residencia e iglesia de la Sagrada Familia, México, D. F., desde el 22 de diciembre
de 1938. Prefecto de la Iglesia. .Asistente eclesiástico de

584

feb.

Profesor en el 3er. grado. Profesor de inglés en la Escuela
de Obreros. Encargado de los acólitos. Prefecto de disciplina. Enseña el catecismo en ''Ntra. Sra. del Perpetuo
Socorro".
Profesor en la primera sección del 4o. grado. Prefecto de
disciplina. Enseña el catecismo en el Perpetuo Socorro.
Bedel de hh. maestros.
Teolo~ía ( lo. a 3er. año). Colegio de San Ignacio, Sarriá,
Barcelona, España.
Ordenación sacerdotal conferida por el Excmo. Francisco
Muñoz. Sarriá, España.
Teología ( 4a. año} . Woodstock College.

1948 -

1951

1951 -

1954

la Acción Católica. Moderador de la Conferencia de San
Vicente de Paul, de la Propaganda Fide y de Ja Escuela
Parroquial. E..xaminador de los candidatos a la Compañía.
Procurador de la provincia. Padre espiritual de la residencia del Colegio "Patria" e Instituto "Bachilleratos".
Admonitor.
Superior y párraco de Ja residencia e iglesia de Ntra.
Sra. del Carmen, Torreón, Coah., desde el 27 de septiembre de 1951. Procurador. Moderador de las Congregaciones Marianas de la Inmaculada Concepción y de
San Lnis Gonzaga para señoritas, de la Purificación v Santa
Te,resit.a para niñas. Moderador de la Tercera, Orden
de Ntra. Sra. del Carmen y de la Confraternidad de San
Vicente de Paul. Asistente Eclesiástico de la Acción Católica.

585

�BREVES APUNTES DEL TERRITORIO DE LA BAJA CALIFORNIA
Gun.LERMO ARRAMBÍDEZ ARELL\No

Seminario de Cultura Mexicana, La Paz
LOCALIZACIÓN

En la porc1on noroccidental de nuestra república mexicana, se extiende
de norte a sureste, un largo brazo derecho de feraces tierras, ricas montañas,
desiertos extensos, oasis deliciosos, que remata al sur, muy al sur en la zona
semitropical de la región del Cabo de San Lucas. Los profundos mares del
Pacífico con su riqueza inagotable, circundan el occidente, aunado, el Golfo
de Cortés o Mar .Bermejo, cubre los litorales al oriente, rodeando la península con hermosas playas y primorosas bahías. Al norte los E. U. de norteamérica, limitan la codiciada California sur. La localiz.ación aproximada,
geográficamente hablando, es la siguiente: Comprendida la Baja California
entre los 109° 30' a 117° 10' Long. W. de G. y los 22° 45' a 32° 30' Lat. N.
CLIMA

El clima de la Baja California, como debe de comprenderse, es sumamente variable, debido a su extensión territorial, principalmente contribuyen
a la variación del clima los factores siguientes:
lo. La longitud de aproximadamente 1300 kmts. desde Cabo San Lucas
a Tijuana.
2o. Sus montañas.
3o. La influencia de las corrientes del Pacífico o sean las del Kuro-Siwo
que bordean las costas de la península, provenientes de los m ares del
Japón pasando por las islas Aleutinas, costas de Alaska y los E. U.

En el primer punto o sea la longitud de la península, se toman como
factor principal la latitud geográfica, la altitud y la naturaleza de la base

587

�sobre la cual descansa la atmó.,;fera, objeto de nuestro estudio, cubierto ele
capas de veget.ación, o sencillamente desértico.
Partiendo de estos puntos tenemos pues; que la península de Baja California, cuenta con un clima variado, pues en la región de Cabo San
Lucas tenemos un clima semitropical y mayor precipit.ación pluvial, característica ést.a que se nota hasta la proximidad del paralelo 24.
A partir del paralelo 24 por la zona costera al Pacífico hasta los límites
con los E. U. de norteamérica, encontramos un clima fresco durante el
verano y frío en e1 invierno, influenciado por las corrientes marinas del
Kuro-Siwo, los vientos alisios soplan del Océano Pacífico, favoreciendo las
costas con un clima ideal en el verano, adentrándose en tierra en las
planicies muchas veces hasta 80 o más kilómetros como en el caso del Valle
de Santo Domingo, los llanos de Iray y el desierto del Vizcaíno, decreciendo
en est.a última zona, la precipitación pluvial.
Viene después la parte montañosa en la cual los picos más altos registran
temperaturas bajo cero en invierno, principiando en Cabo San Lucas, tenemos la Sierra de la Victoria, Sierra de San Bernardo, Sierra de San Venancio, la de La Laguna, las diversas alturas de la Sierra de La Giganta
en el territorio de San Borja, Calamajué y San Luis, Sierra de San Pedro
Mártir y la Rumorosa, en el estado de Baja California.
No es e,¡;traño que en invierno en las partes más altas de algunas de
estas montañas se registren nevadas, la vegetación ele pino, abeto~ madroño,
encino y roble es común.
La región costera al Golfo de Cortés casi en su totalidad es calurosa en
verano y ligeramente fría en invierno. Finalmente tenemos la estepa y el
desierto con clima extremoso.
Puede conside.rarse a la península esencialmente montañosa; existiendo
pequeños valles al sur, San Jooé del Cabo, Santiago, Caduaño, La Ribera
y Las Cuevas.
En la costa del golfo frente a la isla de Cerralvo la región ele los P1ane-.s
y la planicie de La Paz, que se prolonga rumbo al suroeste hasta encQntrarse con los pequeños valles de Todos Santos y Pescadero en la vertiente
del Pacífico.
Al norte, por la misma costa del Pacífico, encontramos médanos y dunas
por la costa, frente a las islas Margarita y Magdalena los estériles llanos de
lray, y después el Valle de Santo Domingo de magníficas condiciones agrícolas. La gran llanura del Vizcaíno que se extiende desde las Salinas del 40
al sur de la Laguna de San Ignacio, hasta un poco más al norte del paralelo
28, al este desde las faldas de la prolongación norte de la Sierra de La
Gigant.a y Sierra de Santa Lucía, al oeste la Sierra de San Andrés y Picachos

588

de Santa Clara. Una extensión llana con grandes salitrales, médanos y
arenales, la vegetación es de cactáceas y lechuguillas en la parte más poblada, sigue después el chamizo y finalmente la parte central del desierto.
El valle de Vizcaíno en su mayor parte no es más que un desierto carente
de agua aflorante. Cuenta con aguas subterráneas que naturalmente tienen
su limitación y que deberán de ser aprovechadas según técnicas modernas,
de las que más adelante se habla. Explicado lo anterior, se puede dividir
el territorio en las siguientes zonas:

lo. Zona. semitropical desde un poco más al sur del paralelo 23 al 24.
2o. Zona semidesértica del paralelo 24 al 26.
3o. Zona desértica, la comprendida entre los paralelos 26 y 28; principalmente 1a región noroccidental o sea Vizcaíno.
LITORALES

Los litorales son accidentados con prolongadas playas, principalmente en
las costas del Pacífico, ias profundidades medias por la costa del Pacífico
forman una plat.afomia casi regular.
De Cabo Falso rumbo al norte y con una longitud de 65 kilómetros y
una anchura de 5 kilómetros mar adentro, con una profundidad media de
200 metros. Se prolonga después hasta Cabo San Lázaro una plataforma de
mayor anchura con profundidades fluctuantes entre los 11 a los 185 metros,
localizando en este trayecto la Bahía Magdalena, fonnada por la isla del
mismo nombre, la Isla Margarita y la prolongación al sueste de Cabo San
Lázaro. Encontramos después la plataforma comprendida entre 10 a 150
metros y que en su anchura mayor .registra aproximadamente 80 kmts. A lo
largo de este litoral se localizan Punta San Juanico, Punta Santo Domingo,
Laguna de San Ignacio, Punta Abreojos, Bahía Asunción y Punta Eugenia.
Se forma la gran Balúa de Vizcaíno dentro de la cual se localiza la Laguna
de Ojo de Liebre y las Salinas del mismo nombre ~í como las de Guerrero

Negro.
Los litorales del Golfo de Cortés son swnamente accidentados; las mona! sur a través del desierto ele Vizcaíno hast.a juntarse con los salitrales de
la Laguna de San Ignacio. En las mareas altas se not.a la invasión del mar
en estas zonas casi hasta junt.ar una y otra laguna lo cual nos hace suponer
que en épocas pasadas, no muy remotas, las agnas del Pacífico srparaban
las sierras ele San Andrés y Santa Clara del resto de la península fo1mándose
así islas de grandes dimensiones.
Los litorales del Golfo de Cortés son sumamente accidentados; las mon589

�tañas Ucgan hasta el mar, formando acantilados profundos y de vez en
cuando pequeñas playas. Distinguese por su hermosura y tranquilidad las
bahías de La Paz y Concepción, así como numerosas más, de menor importancia pero de incomparable belle-za.

Dentro de estas bahías se encierran playas de hermosura poco común,
las aguas son cf'istalinas y debido a las diversas profundidades de primoroSQs
colores, encuéntrase ahí la del azul, del verde, violeta, etc.
El clima cálido dominante en estas costas hace de él un lugar ideal para
los centros turísticos poco explotados hasta la fecha y por desgracia los ya
inslatados, usando de una política indebida al cobrar precios exhorbitantes
en los hoteles y bmchas de pesca, han ido a1ejando los turistas a tal grs1do
que en la actualidad es raro ver a los veraneantes y pescadores deportivos.
El Mar Bcm1ejo o Golfo de Cortés frente a las costas de Baja California
está poblado de islas, en su mayoría son escarpados salientes montañosos de
poca o ninguna vegetación. La principal riqueza de estas islas consiste en
la pesca y la explotación de las salinas como son las de San José y del
Carmen, el yeso en Isla San Marcos.
Durante siglos los mares de Baja California, han sido ricos en perlas,
siendo éstas el origen de muchas de las actuales fortunas californianas. Desgraciada.mente debido a una epidemia murieron millones de ostras agotándose e.asi la especie de madre-perla motivando esto el que nuestro gobierno
dictaminara la veda de la pesc;:a del molusco.
Tanto en la costa del Golfo como en la del Pacífico florecen las poblaciones tranquilamente, poblaciones qne en su mayoría fueron fundadas por
los diversos misioneros, que con la conquista vinieron a la Baja Cali(ornia.
ÜROGRAFÍA

Las montañas del territorio como se dijo anteriormente, cubreu la mayor
extensión del macizo. La cadena montañosa proveniente del norte y denominada Sietn de San Carlos, Santa Lucía y Sierra de La Giganta, forma
el espinazo de la península, naciendo de éstas, numerosas ramificaciones
que se prolongan a los lados, fórmanse así las serranías de San Ignacio;
Las vírgenes, con recientes vestigios de erupción volcánica (más de un mi~
llón de años), las sierras que forman Bahía Concepción, la de Comondú y
la Purísima, Loreto y San Pedro, Soledad, etc. Los fenómeno.,; geológicos
hacen que las montañas vayan decreciendo en su altura hasta llegar a lo
que hoy conocemos como los Filos, siguiéndo!fe después una serie de lomeríos
de escasa altura, localizándose después, la depresión que forma el Valle ele
La Paz, que se prolonga al sur hasta casi llegar a T odo_s Santos. La serie
590

de montañas al sur, parten del Picacho en la Sierra de la Laguna remontándose hasta la región del Cabo, San José del Cabo.
l-IroROGRAFÍA

A continuación, hipótesis del autor de este trabajo, basada en sus observaciones persónalcs, que nos dice lo siguiente:
"Debido a su posición geográfica. la precipitación pluvial de la Península

es escasa. Teniendo de por medio el Golfo de Cortés, las corrientes &lt;le! aire
caliente que se forman en las costas de Sinaloa y Sonora impelidas por las
corrientes frías provenientes de la sierra Madre Occidental, soplan baria
la parte costera de .Baja California sin llegar a ellas debido a ese fenómeno
físico que todos conocemos, el aire caliente tiende a subir siendo desplazado
por el frío, esas corrientes de aire de Sinaloa y Sonora, hacen que mientras
en aquellas regiones llueva mucho, al arrastrar las capas superiores de aire
los cúmulos potentes o cúmulos congestus hacia la Baja California el aire
c:aliente desplazado del Golfo de Cortés rechace las masas de nubes, evitando
así la precipitación frecuente en esta zona.
"En cambio, tenemos la formación de nubes del Pacifico, que los vientos
alisios arroja.o sobre tierra, pero presentándose estas formaciones en espacios
tan cortos, solamente se registran fuertes neblinas a lo largo de la región
costera. Llegándose a registrar en los higrógrafos, aparatos especw.les para
medir la humedad ambiente, hasta 100% de humedad. Necesitándose condiciones muy especiales para que la precipitación pluvial nos favorezca,
siendo éstas principalmente las ocasionadas por las perturbaciones ciclónicas
fo1madas al sur de Cabo San Lucas".
Cubriendo las montañas la mayor extensión de la península, la proxtmidad
de dichas montañas al mar es muy corta fonna.ndo numerosas c:u"iadas,
arroyos secos la mayor parte del año y muchas veces por varios años. Cua~do
llueve dichos arroyos son verdaderos torrentes, las aguas corren con rapidez
hacia las dos vertientes; la del Golfo y la del Pacífico. Debido a los grandes declives montru1osos y las estrechas llanuras, pronto se pierden las ~uuas
en el mar. Las vertientes internas o de lagos son escasas, más bien dicho,
no las hay de verdadero interés; se forman grandes charcas en El Cardonoso,
en las sierras de Bahía Concepción, frente al Coyote, en las mesas de Comondú, los llanos &lt;le San Julio sobre las sierras de San Javier, contándose
algunas más al sur de Loreto cerca de los Dolores, los llanos de Kaquibue
y del Venado que en tiempo de lluvias se llenan de agua formando pequeños
lagos sin mayor importancia.
Tenemos también arroyos que en la mayor parte del año tienen gasto

591

�es decir, corrientes de agua. t:ntre éstas contamos como el principal en el
Territorio el arroyo de la Purísima que tiene su origen en el Ojo de Agua,
al principio del cañón de la Purísima, al cual convergen innumerables arroyos
vertientes de las sienas que circundan Bahía Con~epción, San José de
Gracia, así como las de prolongación de La Giganta, por Loreto y Comondú.

Más al sureste y al pie de las Sierras de San Venancio, están San Venancio, El Refugio y San Jacinto, corrien1es de agua estas últimas que no se
aprovechan en su máximo, primero por falta de tierras cercanas y segundo
por Ja falta de obras de irrigación. Después encontramos la colonia Calles,
también con un pequeño caudal prominente del arroyo de San Jacinto.

El arroyo de La Purísima constantemente tiene gasto aproximadamente de
150 litros por segundo en tiempo de estiaje o de secas. En cambio en las
avenidas que se registran una o dos veces al año pudiéramos calcular hasta
3,000 m 8 • regándose con estas aguas pequeñas zonas agrícolas, San Isidro
y La Purísima, en la que se cultivan principalmente viñedos, olivos, dátiles,
un poco de caña de azúcar, naranja y algunos otros cultivos.

Por la costa del Golfo encontramos los manantiales de San José del Cabo
con abundante agua, pero que desgraciadamente no se aprovecha pues las
tierras fueron invadidas por las arenas arrastradas por los arroyos en las
precipitaciones registradas en los últimos años, necesitándose un sistema de
canalización y bombeo para aprovechar nuevas tierras laborales. Recursos
Hidráulicos ha estado trabajando en la perforación de pozos.

Después de un recorrido de aproximadamente 60 kilómetros a lo largo
del cual con numerosos aOuentes desemboca en d Océano Pacífico, en el
lugar denominado La Bocana de San Gregorio.
Sigue después Gomondú que también tiene su 01igen en Ojos de Agua.
Considerando que dichos ojos de agua sean el producto de las acumulaciones
de agua pluvial en los Llanos de San Julio y los de la Mesa de Comondú,
lugares éstos eo los que se fonnan pequeñas lagunas. El gasto o corriente de
agua con que cuenta Comondú es pequeño, siendo por lo consiguiente el
área de cultivo menor que la de La Purísima. Los cultivos también son similares, es decir, dátiles, viñedos, olivos y legumbres en pequeña escala.

Caduaño, Santiago, Las Cuevas y San Bartolo tienen también antiguos
sistemas de riego de los que se han venido sirviendo. Fuera de los mencionados, sólo encontramos contados pequeños manantiales localizados la mayoría en las cañadas de las distintas serranías, siendo así como pndiéramos

San If1acio, al noroeste de Santa Rosalía una pequeña población agrícola
con escasos recursos acuíferos. Canales de una presa de construcción burda,
riegan pequeños viñedos y árboles de olivos, los datilares crecen sin cultivo
alguno, sólo la feracidad de las tierras propias para estas plantas, pernúte
su abundante desarrollo. El principal sustento de esta población es la pesca.
Aun cuando se encuentra lejos del mar, los moradores ocurren a la costa
del Pacifico en las grandes temporadas de pesca de langosta y abulón.
En la parte sur y por el Pac'úico, encontramos los manantiales de Todos
Santos de una regular consideración. Se aprovechan por medio de la Presa
Juárez, la cual deriva sus aguas a los canales de riego, los que se ramifican
a las tierras de cultivo. Además, la Secretaría de Recursos Hidráulicos, ha
perforado y dotado de equipos de bombeo a la unidad de San Juan que
riega las tierras altas que no se pueden regar con la prt'.sa. Los cultivos
en esta zona son principalmente de caña de azúcar, maíz, frijol, legumbres
y árboles f rutalcs como el mango, aguacate, naranja, guayaba, etc.
Pescadero, localizado a1 sureste de Todos Santos también cuenta con un
pequeño caudal de aguas escasamente aprovechado, más bien dicho ma.l distribuido, siendo hasta hace poco cuando Recursos Hidráulicos ha hecho algunas obras pa.ra el mejor aprovechamiento de las aguas.

592

citar los siguientes de mayor importancia:
Por la costa del Pacífico y de norte a sur: San José de Castro, en la porción occidental del Vizcaíno con aguas termales, Patrocinio en las sierras del
mismo nombre y al noroeste de las salinas del 40, San José de Gracia, localizado en las serranías del mismo nombre. Cadegé al norte de Punta San
Juanico, ranchería ésta que ha logrado gran adelanto debido a la influencia
de la instalación de un internado de primarias que la Secretaría de Educación ha instalado en el lugar.
Volvemos a encontrar manantiales hasta Todos Santos que como la anterior ya fue tratada. Quedando una vasta zona costera de más de 350 kilómetros completamente desierta y sin agua aflorante. Sobre las sierras de
Las Vírgenes en la costa del Golfo existen pequeñas rancherías que tienen
ojos de agua. Más al sur encontramos a Santa Agueda que surte de agua
al poblado de Santa Rosal.ía, después San Bruno que cuenta con abundante
agua pero pocas tierras de cultivo. Internándose un poco en las sierras,
San José de Magdalena con un gasto aproximado de 50 litros por segundo.
Agua dedicada a pequeñas huertas de naranja y algunos árboles de fruta.
Escasos cultivos de tierras laborales.
Mulagé, también en el Golfo tiene agua abundante que se aprovecha por
medio de una presa derivadora y un sistema de canales en el riego de huertas
de mango, higo, dátil. La mayor parte del agua se pierde en el cercano mar.
Esta corriente se ve notablemente afectada aguas abajo de 1a presa por el
flujo y reflujo del mar.
Nos volvemos a encontrar afloraciones hasta en el cañ6n de San Javier
en el poblado del mismo nombre vertiendo hacia e) Pacífico y dando origen
593
H-38

�a la formación del arroyo ele Santo Domingo al norte. de este _v~lle. Aproximadamente a quince kilómetros al noreste de San Javier se ongma ,el arroyo
de las Panitas o Loreto que vierte sus aguas en el Golfo de Cortes.
Sobre la cadena montañosa al sur de San Javier encontramos los orígenes
del arroyo de las Bramonas ocasionado por numero~ afluentes q~e pa~ten
de las sie1Tas de San Isidro, Santa Marta, Tembab1che, San Fehpe, Juntándose éstas con las que se originan en El Plátano y San Luis Gonzaga,
desembocando finalmente en el Pacífico no sin antes alimentar los mantos
acuíferos del Valle de Sa..,to Domingo.
Tenemos después San Pedro y La Presa. manantiales que al juntarse
fonnan el Arroyo de Paso de Iritú cambi:llldo más adelante al nombre de
Sauta Rita, siendo su cuenca la vertiente del Pacífico.
En la Soledad y la Purificación se origina el Arroyo_ de la Sole?ad ~ue
con numerosos afluentes toma después el nombre de El Pilar y despucs uruendose al de San Venancio, siendo también la vertiente del Pacífico.
En la vertiente del Golfo al sur de Loreto hasta La Paz, no encootramos
arroyos de mayor importancia, dada la p~oximidad de _las montañas al mar,
solamente impetuosos torrentes que en tiempo de lluvias vierten sus aguas
en el cercano mar de Cortés.

.PRIME.ROS MORADORES

Los vestigios de Jas viejas civilizaciones anteriores a los indios encontrados por los españoles en la península son muy escasos, tanto así que ~lo
se han hallado leves huellas en cuevas labradas o naturales, escasas rumas
y utensilios diseminados a todo lo largo de la misma.
Los fósiles de restos humanos encontrados en distintas partes nos dicen
que existió una raza de gigantescas proporciones, considerándose que. estos
individuos pudieron alcanzar altura basta de tres metros.
Las consideraciones que Clavijero hace a este respecto son las siguientes:
"Observando los pocos antiguos vestigios que existen aquí, es ra~io~a~ llegar
a la conclusión que esta Península estuvo habitada en sus pnnc1p1os por
una gente menos bárbara que la encontrada por los españoles.
"Los jesuítas en los últimos años (deberá entenderse_ de su es~cia en
esta región y aquella época) descubrieron en las montanas que esta~ entre
los paralelos 27 y 28, varias cuevas artificiale_s labradas en b ~ca viva, ~n
las cua]es se notan pinturas de hombres y mu1eres con decente mdumentana,
así como distintas especies de animales. Estas pinturas, aun cuando sean
burdas, representan claramente el objeto, no perteneciendo a las tribus

594

salvajes que los españoles encontraron a su llegada. Estas pinturas sin duda
pertenecen a un pueb]o m:ís antiguo".
"Hay una tradición en el País que se refiere a u~a raza de gigantes
que vino del norte. No pretendemos que se dé crédito a estas tradiciones,
pero de varias exhumaciones que se han verificado, no cabe duda que esta
región estuvo habitada por gente &lt;le bmaño desproporcionado".

Clavijero continúa así: "Vestigios de restos humanos encontrados en el
rancho de San Joaquín, más allá de la Mir,ión de San Ignacio ( supone el
que esto escribe que se trata del San Joaquín localizado a 14.5 kmts. al Sur
de San Ignacio), por el Padre José Ma. Roben en el año de 1765, nos hace
suponer lo siguiente: Tomando en consideración el tamaño del cráneo, el
lugar que ocupaba el esqueleto y comparando la columna vertebral con la
de un esqueleto ordinario, se calcula que la persona a que pertenecía tenía
once píes de altura".
Otro cronista antiguo se expresa así: "En toda la región de California
de Norte a SUT y especialmente en las cuevas y rocas lisas existen pinturas
burdas, los colores que dominan en ellas son cuatro; amarillo, verde, negro
y rojizo". La mayor parte de ellas están locaJizadas en lugares altos y de esto
se deduce, que la vieja tradición tenga fundamentos y que una ra7.a de
gigantes habitó estas tieras de Baja California.
Algunas de estas pinturas tienen inscripciones parecidas a caracteres góticos, mezdados con trazos al parecer hebreos y caldeos o de lenguas muertas e indescifrables. Indudablemente estas pinturas y caracteres son signos que
dejaron a la posteridad los ignotos moradores de aquellas tempranas edades
de la Baja California.
En la misma forma que se explica lo anterior, encontramos petroglificos
en San Ignacio, en la Bahía de la Concepción, así como en distintas partes
de la Giganta.
En el sur, se encuentran pintura,; en el Carrizalito, en las sierras cercana•
a Santiago, en la Sierra de la Victoria y lugares inmediatos a Caduaño.
Estos petroglíficos están escritos en rocas lisas con el frente hacia el este,
a una altura de 10 a 15 pies del nivel del suelo y cercano a lugares en que
hay agua.
Las pinturas de San Pedro Mártir, San Ignacio, Mulagé, a~í como fas
cercanas a Caduaño representan figuras htllllanas y algunos animales como
venados, león del país, etc., etc. Otro grupo de pinturas representa sólo
signos y caracteres que se parecen a los usados por los antignos caldeos y
etíopes.
En la Giganta, internándose por las serranías al noroeste de Tepentú se
encuentran en las proximidades de las pozas en los arroyos, roe.as con signos

595

�dispuestos horizontal y verticalmente, son de una longitud de 10 a 15 centímetros en grupos de 4 ó 5 lineas, al verlos piensa uno en el tejido de un
petate.

Los mismos autores norteamericanos aceptan el que dichos indios carecían
de la más rudimentaria cultura y vivían completamente desnudos, sin abrigo,
en la llanura, como vulgarmente se dice: al cielo raso.

A la altura de El Paso de lritú y cercano al Aguajito volvemos a encontrar
signos de la misma naturaleza. Asimismo en la región que existen algunas
cuevas que cuidadosamente fueron tapadas en su entrada con material bien
dispuesto cual obra de albañilería.

Siendo así, no podemos considerar que fuesen aquellos los que habitaron
y pintaron las cavernas hasta hoy descubiertas, ni los autores de jerogüficos
que denotan cierta cultura, cierto adelanto.

Más al sur en las mesetas que se localizan a Ja altura ele los "Higueritas
de los Polo" por el camino a la Soledad, a la vera del camino se encuentra
una piedra de aproximadamente Yá de metro cúbico en Ja cual en una de
sus caras aparecen signo.s semejando cenefa, grabados y no pintados.
Cercano a Santiago, un poco antes de llegar al Carrizalito, se desvía un
camino a la derecha, aproximadamente a un kilómetro se encuentra una
gran roca con innumerables signos y rayas cortas verticales y horizontales,
jeroglíficos algunos que simulan figuras humanas y diversos signos indescifrables, por lo menos hasta hoy.
La ma~·or parte de estas pinturas fueron hechas con un líquido rojo que
penetró e-n la roca, pues al desprender con un pico parte de éstas, se nota
en su corte transversal que la pintura penetró de tres a cinco milímetros.
Probablemente se utilizó como pintura el líquido lechoso del arbusto conocido como "Lomboy''.
Constatando lo relativo a la raza de gigantes, el que esto escribe ha escuchado de labios de personas dignas de todo crédito el que en algunos
lugares cercanos a San Pedro de la Presa y el Paso de lritú para mayor
precisión en Karatel se han encontrado restos humanos entre los cuales existe
una tibia de 0.65 sesenta y cinco centímetros de longitud. Digo que existe,
porque las personas que la encontraron la volvieron a sepultar en el mismo
lugar.
Según Peter Gerhard y Howard E. Gulick, autores de Lower California
Guidebook, con excepción de los habitantes de la Tierra del Fuego, los
primeros habitantes de Baja California son los más primitivos de América.
De ser cierto lo anterior se deduce que trátase de los indios prehispánicos.
pues no hablan estos autores de esa raza de gigantes que hablamos an.teriormente. Además deberá considerarse el que si estos indios fueron tan primitivos como se dice, debieron de quedar aislados del resto del continente.
Aislados posiblemente por uno de tantos movimientos de inmersión y emersión de la península.
Ese aislamiento pudiera e:,,."J)licar el estado de ignorancia y falta de cultura
de estos indios que perdieron todo contacto con las civilizaciones mayas, az.
tecas y resto del continente más cercano.

596

El hecho de que los indios prehispánicos vivieron desnudos y carecieron
de vestido es significativo, ya que en las pinturas rupestres aparecen con
vestido, si bien es cierto, primitivo, era vestido al fin.

La carencia de monumentos grandiosos, como por ejemplo monolitos y
y pirámides, pueden tambifo ser debido a que efectivamente, los moradores
indios o gigantes de esta región, fueran de los más primitivos en América
y que al quedar aislados del resto del mundo, como se dice antes; debido
a las inmersiones de la Península, quedaron también aislados de toda civilización, de toda cultura, sncediéndose por siglos, de padres a hijos, los
más rudimentarios conocimientos adquiridos en sus principios en las consecuencias lógicas del vivir.
Lo anterior en realidad es la "X" por despejar. Los restos humanos
mfü; antiguos de que se tiene noticia son los ele la Isla de Java, el Pithecantropus Erectus. Se calcula que existió en el Pleistoceno, asignándose-le una
antigüedad que, según diversas opiniones varía entre el medio millón a un
millón de años. Por lo que se acepta la posibilidad de qne el hombre haya
aparecido en la última parte de] Pliocenio, es decir, inmediatamente antes
del Coartemario y por lo tanto hace un millón de años.
Considerando que la última vez que- la Baja California encontró casi en
su totalidad unida al macizo del Continente, fue en el Plioceno y que c;on
posterioridad en el Pleitoceno volvió a sumergirse, según los mapas tectónicos
y paleográficos del ingeniero Federico Mina U., publicados en el Iloletin de
la Asociación Mexicana de Geólogos de Petróleos, pudiera e&gt;..istir Ja remota
posibilidad de que efectivamente, los primeros habitantes de la Baja California, fueran de los más primitivos pobladores de la Amé.rica.

Los indios prehispánicos, según la cronología prehispánica, posiblemente
pertenecieron a la etapa superior del Paleolítico, iniciada hace unos 50,000
años, en la que se formaron pequeñas comunidades de cawdores nómadas,
que usaban lanzas, arcos y flechas, realizaban trabajos en piedra y pedernal.
Pese a que posteriormente vinieron las edades del Mesolítico, en que el
hombre construyó canoas, herramientas de piedra, arpones d.: hueso y algunas cerámicas. Así como el Neolítico en que la cultura del hombre llegó
hasta el cultivo de la tierra y la alfarería. Nuestros indios siguieron estancados en su eivilización debido a su aislamiento.

597

�Los abundantes hallazgos de puntas de flecha labradas en pedernal, obsidiana y piedra común, así como piedras planas, es decir, lajas y manos de
piedra para moler las semillas de plautas silvestres que les servían de alimento, nos dicen que su adelanto en este aspecto hasta este grado estaba
limitado. Si acaso se han encontrado obras de cerámica, al igual que muchas pinturas rupestres, no pertenecieron a los indios prehispánicos, más
bien es de suponerse, como se dijo antes: que pertene-Lcan a una civilización
diferente.
La posibilidad de su emigración de) norte es aceptable, considerando que
se fueron adentrando en la península y que por razones desconocidas o las
ya expuestas, quedaron aislados del resto de las tribus pobladoras de la Alta
California, Arizona y Sonora.
También e:xiste la teoría de que los moradores de la parte sur, es decir,
de Cabo San Lucas, San José del Cabo y toda esa porción de emigrantes
que llegaron a la península por mar, procedentes de las islas de los mares
del sur.
Bien conocido es por la generalidad las diversas historia" que de la Baja
California se han escrito, todas con sus variantes según el temperamento
de cada escritor. Así es que se ha hablado roncho del asunto, más no dejamos de tener delante de nosotros la interrogante, la incógnita la cual no
podrá despejarse por completo, sino hasta cuando se puedan descifrar los
jeroglíficos e interpretar las pinturas rupestres debidamente, así como obtener mayor abundancia de datos arqueológicos, fósiles, cerámicas, etc., etc.
que arrojen más luz en el hasta hoy obscuro pasado de los primeros moradores de la península.
A continuación me permito agregar a lo que he venido escribiendo, un
arreglo con los datos que me fueron proporcionados por el señor don Francisco Jerez, en los cuales he encontrado muchos de sumo interés y que el
lector podrá apreciar. Se observará que datos similares a estos, han visto
la luz de la publicidad en diversas obras. No obstante esto, no se le resta
mérito a la obta del señor Jerez, ya que su trabajo ha sido obtenido de la
consulta de viejos archivos y observaciones hechas durante sus largos años
de estudio.

En la región cercana a la Poza Honda, Tihuana y Tepentú, habitaban los
cahuias. Todas estas tribus sin formar poblados bien definidos, sí daban
nombre a determinados lugares en que moraban. Siendo así como aún en
la actualidad conocemos los que hoy son rancherías, las que llevaban por
nombres los de Iraky, Iritú, Merecuaco, Humí, Aguí, Tepentú, Atipategui,
etc., etc.

Al norte de Loreto se encontraban los cochi.míes, que poblaban la mayor
parte del tenitorío hasta las serranías en el extremo norte. Al parecer esta
tribu descendía de ]os }'lll.llas.
Todas las tribus juntas se calcula que sumaban entre 25,000 a 40,000
almas, hablando distintos dialectos. De padres a hijos se trasmitía la leyenda de que habían vivido hacia el norte, pero que fueron arrojados por
otras tribus. El idioma era pobre. Para expresar el día empleaban una
palabra que equivalía al sol. No tenían nombres numerales que pasaran
de cuatro. C"mco lo expresaban tanto como una mano y diez como dos
manos, veinte tanto como dos manos y dos pies. Lo que pasaba de 20
era la inmensidad.
Su constitución física era sana, de buena estatura, pelo negro, lacio e
hirsuto, dentadura blanca y bien proporcionada, en general un individuo
normal. No fue sino hasta después de la llegada de los españoles, que trajeron consigo enfermedades y epidemias desconocidas, cuando las tribus de
los indios californianos fueron diezmadas y finalmente extinguidas o absorbidas totalmente, por el cada vez creciente número de extranjeros que se
arraigaron. De aquellas ra7.as de guaycuras, pericúes, cochimíes y cahuias
sólo quedan los diluidos vestigios manifestados en la raza de mestizos que
aquí y aHá, aisladamente pueblan la Baja California. Mestizos que casi en
su totalidad han perdido hasta su nombre indio original, llevando como
suyo: el de Rodríguez, Domínguez, Sánchez, González de origen español
o Geraldo, Gerardo Drew, Moller de origen inglés y así franceses, italianos
que poco a poco se han ido mezclando constituyendo la actual población
de la península de la Baja California.
DATOS HISTÓRICOS DE LA CONQUISTA DE LA

Tamus

QUE POBLARON LA BAJA CALIFORNIA

Las principales tribus de la región sur, eran los pericúes, que poblaban
desde Cabo San Lucas, hasta las cercanías de 1a Bahía de La Paz. Después poblaban la región de Todos Santos, La Paz y hasta las cercanías de
Loreto, los pericúes y guaycuras, ]os cuales se encontraban en frecuente lucha
por la posesión de la zona que habitaban en común.
598

BAJA

CALIFORNIA

(1532). Habiendo llegado la conquista hasta las costas occidentales de 1a
Nueva España, Cortés decidió enviar una armada al mand0 de Hurtado de Mendoza, con el objeto de recorrer los litorales del Pacífico,
en busca de una isla de la ruaJ decian los dignatarios de la corte
de Moctezuma, adquirirían mucho de sus tesoros.

599

�Dicha armada salió de Acapulco, habiendo descubierto las hoy
islas Marías, mas el propósito era llegar hasta la fabulosa isla que
según la conseja deberían encontrar a la mano derecha de las
Indias y que los indios nombraban "Cihuatán".
Mendcrza nunca volvió, pues a1 parecer tropezó con dificultades
y sublevaciones de su tripulación, sucumbiendo en las revueltas,
sobreviviendo solamente tres marineros de aquella infortunada expedición. ,
( 1533) . Cortés volvió a enviar otra e"-pedición. En esta vez dos barcos se
lúcicron a la vela; uno al mando de Diego de Becerra, con Fortún
Jiménez como piloto y el otro al mando de Remando de Grijalva.
Dieoo
de Becerra fue asesinado por Fortún Jiménez en un motín.
o
.
Dueño Jiméne-L del navío desertó de la expedición y con la tnpulación que le siguió navegó a través del golfo, haciendo tierra en
el Jugar que hoy conocemos como Punta Santa Cruz. En este lugar
la mayoría fueron asesinados por los indios, pereciendo entre ellos
Fortún Jiménez.

( 1535). Ante estos fracasos, Cortés consideró nece5ario hacerse cargo de la
empresa personalmente, por lo que se hizo a la vela con tres naves
y numeroso contingente. Habiendo llegado a las costas orientales
de la California, navegó a lo largo de las mismas por la parte sur.
Descubrió en su viaje una hennosa bahía, haciendo tierra en un
lugar al cua1 puso por nombre Santa Cruz (hoy La Paz), por haber
desembarcado precisamente el día tres de mayo, día de la Santa
Cruz. Tomó posesión de la pretendida isla a nombre del rey de
España, Carlos I de Asturias.
( 1539). Cortés envió su última expedición a la Baja California siendo Francisco de Ulloa el encargado de dicha expedición. Ulloa llegó a
las costas californianas en el otoño de 1539, desembarcando en
La Santa Cruz, partiendo de ahí por tierra hacia el Pacífico. Llegó
hasta Cabo San Lucas. En su exploración por el territorio no
le fue posible encontrar todas aquellas fabulosas riquezas qoe se
deda de la Ilaja California.
En este mismo viaje descubrió Ulloa, Bahía Magdalena en las
costas del golfo, levantando cartas geográficas de todo su litoral,
hasta la. desembocadura del río Colorado.
Finalmente esta expedición corno las anteriores, tuvo trágico fin,
pues de tres embarcaciones que habían zarpado solamente regresó
una al puerto de Acapulco.

600

{1539). En este mismo año, fray Marcos de Niza mmonero italiano de
la orden de los franciscanos, acompañado del negro Estebanico
se aventuró en busca del reino de Quivira y las siete ciudades de
Cíbola, la más importante de las cuales se decía~ estaba formada
por casas de piedra, de varios pisos, rematadas por azoteas adornadas con turquesas. Estebanico murió en una emboscada de los
indios, escapando milagrosamente el religioso. Las fantásticac; narraciones de fray Niza dieron origen a la expedición de Francisco
Vázquez Coronado, gobernador de Nueva Galicia. Vázquez Coronado hizo una búsqueda infructuosa, habiendo encontrado solamente siete miserables aldeas. a estas alde.as las llamaban los indios
Cíbola, derivado del nombre del bisonte que pastaba en las praderas y que los indios llamaban Cíbolo.
( 1540). Vázquez Coronado en su expedición descubrió los e&gt;,_1ensos valles
de Sinaloa y Sonora, prolongándose su e"-"J)loración basta el río
Colorado y parte de su cañón, así como tierras de Arizona y Nuevo
México.
( 1540). Se efectuaron e&gt;..-pediciones a lo largo de la península; entre los
expedicionarios más connotados podemos considerar a Vázquez Co,..
ronado, Pedro Alvarado, gobernador de Guatemala, Femando de
Alarcón y el capitán Domingo del Castillo.
( 1542). Juan Cabrilla notable marino portugués dobló el Cabo San Lucas,
navegando al norte, visitó Bahía Magdalena, Isla de Cedros, la
bahía que hoy conocemos como de Vizcaíno, Punta Canoas, sobre
el para1elo 29 y Puerto de Posesión que se presume sea Bahía
de San Quintín, cerca del paralelo 30. Al parecer este marino navegó más al norte, pues anotó en sn bitácora la Bahía de Todos
Santos, habiendo sobrepasado el paralelo 32.
(1579). El pirata Francisco Drakc efectuó incursiones en las costas de la
California, cometiendo depredaciones y asolando los mares de California. El sanguinario pirata efectuó repetidos viajes a estas costas
a las cuales llamó Nueva Inglaterra.
( 1587). Sebastián Vizcaíno realiza su primer viaje a la Baja California.
(1587). Sir Thomas Cavendish célebre pirata inglés, autorimdo por 1a corona de Inglaterra, en una de sus correrías por la Baja California.
capturó en aguas cercanas a la península, el galeón español "Santa
Ana", que conducía grandes rique7.a5, valuadas en más de tres miUones de d61ares en joyas, oro y plata. Cavendish después de su
601

�saqueoi ancló su armada en la Bahía de San Bemabé a unas cuantas millas al este de Cabo San Lucas. Partiendo de este punto rumbo
a las Filipinas, pero un ten-ible temporal hizo que el "Contentns"
una de las naves de Cavendish, tratara de regresar a la costa de
California frente a las cuales se supone que neufragó, pues jamás
se volvió a saber de esta nave, sin duda que el cargamento de oro,
plata y piedras preciosas se encuentran perdidas a lo largo de las

costas californianas.
( 1589). A su arribo a Plymouth, Cavendish informó a la corona inglesa lo
siguiente: He navegado por las costas de Chile, Perú y Nueva España, donde he consumado grandes saqueos, he quemado diez
y nueve embarcaciones chicas y grandes, he saqueado y quemado
todas las poblaciones a mi paso.
A principios del siglo XVI Inglaterra y Holanda, países qne entre otros, veían la piratería como algo legal, enviaban frecuentemente expediciones de filibusteros, en busca de los galeones españoles, los cuales iban siempre cargados de riquezas. Estas expediciones de piratas se llegaban hasta las costas de Baja California,
fondeando en lugares cercanos a Pichilingue y Puerto Ventana en
donde encontraban seguro abrigo. En estos lugares establecían contacto con los indios ralifomianos, haciendo trueque con ellos, dándoles mercancías y baratijas a cambio de pedas.
De Piehilingue y Puerto Ventana se desprendían los pjratas para cometer sus pillajes, asolando a los galeones españoles. Ante
esto, la corona de España que principiaba la conquista de la parte
sur de estas tierras, decidió explorar hacia el norte en busca de
lugares seguros y habitables.

(1596). Ante la constante amenaza de piratas y la necesidad de nuevos
lugares de seguro refugio, salió de Acapulco Sebastián V12caíno
quien ya en 1587 había realizado otro viaje a estas tierras. Tres
navíos perfectamente equipados numerosa tripulación y gente para
colonizar era el contingente.
Llegó a la Bahía de la Santa Cruz, lugar el cual bautizó con el
nombre de La Paz, por lo pacífico de sus aguas y sus habitantes.
Intentó colonizar La Paz y estableció una guarnición habiendo
fracasado en su intento de repoblar el lugar. Se hiw a la mar el
año de 1602. Durante su estancia en Baja California visitó Bahía
Magdalena, Las Vírgenes, la Ilahía que lleva su nombre, San Quintín y Bahía Todos Santos. Además realizó grandes exploraciones
en tierra firme.

602

Transcurrieron algunos años sin que se lle,•ara a cabo otra expedición por las costas occidentales de California.
( 1605). En el mes de enero de este año Juan de Oñate.s, explorando la
costa de la península llegó hasta la desembocadura del río Colorado.

(1616). Juan de Itu1:b~ navegó por las aguas del sur de la Baja California;
en sus expedicmnes por el golfo, encontró valiosas perlas principalmente en la Dahía de La Paz.
( 1683). Isidro
Antillán , almirante de la la flota espano
~ )a,
. , de Atondo v
1
partio de Nueva España acompañado de los padres jesuitas Juan
Copaut,, ~usehio Francisco .Klno y el padre Gomí; que venían con
el propos1to de colon.izar la California.
Tras de vano intento de establecer una misión en Ja Santa Cruz
º. sea La _Paz, fracasó nuevamente, teniendo que regresaT a México, no sm antes haber realizado nuevas exploraciones en el territorio.
Los fracasos de todas estas expediciones fueron debidas a la inadecu,ada preparac_ión, la escasez de buenos sitios para la agricultura,
ast como la dificultad para obtener alimentos y medios de vi.da
a través del golfo.

M~ _de cient~ cincuenta años transcurrieron desde las primeras
expediciones enviadas por Cortés, hasta la última en que almirante
Isidro de Atondo junto con el padre Kino, fracasaron en su intento de conquista de estas agrestes tierras californianas.
(1697}. T~as de _innum~rabl~~ sacrificios y continuas luchas, los padres je.
swtas baJo la drrecc1on del padre Juan Ma. Salvatierra nativo de
~jj~ y de noble estirpe, fundaron la primer misión d; Ilaja Cahfonua en Loreto. San Bruno localizado un poco al norte de Loreto, fue el primer lugar que tocaron los jestútas, habiendo fundado aquí un fuerte, siendo éste el primer presidio formal del
virreinato en la California.
.Para S~vatierra fue ,de s ~ utilidad la experiencia que el padre
Kmo . tenia de este pa1s, as1 como el esfuerzo y sacrificio del padre, Juan de U~1:e. Estos tres sacerdotes con tenacidad y gran
espmtu de sacrificio de que estaba dotada aquella gente, dieron
principio _la colonización y catequización de la península, para Jo
cual el virrey conde de Moctezuma concedió la licencia de colonización el día 5 de febrero.
El día 15 de octubre del mismo año con una escolta de seis

603

�soldados y compañeros de sacerdocio, Juan María Salvatierra dio
principio a la magna obra qoe habría de extenderse a lo largo
de toda la California, la Baja California y la Alta. Magna obra
de la cual a 263 años de distancia vemos aún florecientes la mayor parte de las misiones fundadas. Obra misma que r-n la .ac~~lidad, aun contando con los medíos de transporte y comumcacion
moderna, sería dificil realizar.

(1718).

E) padre Juan de Ugarte deseando explorar la cos~ al norte de
Loreto, se dio a la búsqueda de madera para construir una emb~rcación ya que carecía de ella, logrando encontrarla ~n l_as montanas
al noreste de Loreto, construyó auxiliado por los mdms, una pequeña nave, la cual llamó "El Triunfo de la Cr,uz"., Se hi~~ a la
vela, navegando hacía el norte, explorando Bah1a Concepc1~n, l~
costas actuales de Santa Rosalía, Isla San Marcos y la de Sal si
puedes", sobre el paralelo 28º. Navegando hacia el este,, pasó la
Isla de Tiburón, llegando hasta la desembocadura del Río Colorado.
En la ausencia de Ugarte el pirata inglés George Sehrolck's merodeaba las costas de California, efectuando intentos de ataque a
las fundaciones de los jesuitas.

( I 748). Se estalece el campo minero del Real de San Antonio.
( 1768). Debido a las intrigas y envidias, los jesuitas perdieron el favor
de la corona, pues se les acusó de enriquecerse y tratar mal a los
indios, por Jo que en este año se les ordenó entrega.~en las m.is1on_es
fundadas a los misioneros franciscanos encabewdos por el franciscano Junípero Serra.
Duró la gestión de los jesuitas sesenta ~os, dura~te los cuales
levantaron cartas de la costa oriental y occ1dental as1 como de las
islas de California. Exploraron su interior hasta el paralelo 31 °•
Establecieron el fondo piadoso. Fundaron pueblos a1 par de sus
misiones. Instruyeron a los indios en pequeñas industrias, como
el cardado de lana, la curtiduría, sistema que aún se ~sa en el
territorio, conservar las frutas, carpintería, elaboración d~ :"mos, queso y mantequilla. Así mismo fueron ellos lo que hmeron fructificar la vid el olivo, el higo y d dátil, frutas éstas que vemos a.e,
, l
tualmentc producirse en abundancia en toda la penmsu a.
En las artes, )os indios aprendieron a tocar instrumentos musicales como la guitarra, el violín, el arpa, la flau~, etc.,, e~c. Fundaron veintitrés misiones de las cuales catorce tuvieron ex1to. Le-

604

van taron y hermosearon los lugares con estructuras de piedra labrada delicadamente, siendo de esto mudos vestigios los que en
cada misión se encuentran a lo largo del territorio.
Al ritmo de la fundación de misiones, construyeron una basta
red de comunicaciones de veredas y caminos. Tomaron datos científicos y geográficos de la región, reunieron datos etnológicos de
las razas antiguas. Abrieron tierras de cultivos con sistemas de
riego, por medio de las cuales si hubiesen permanecido más tiempo
en la región, hubieran impulsado notablemente la agricultura, tomando en cuenta las extensiones de sus llanuras y recursos acuíferos de la época.
Al establecimiento de veintiún misiones en la Alta California
por los franciscanos durante cincuenta y cuatro años precedentes
a la Ley de Secularización no desmerece un á.pice el trabajo peninsular de los jesuitas. Los que vinieron en esa época, eran hombres de vasta ilustración, muchos de ellos de noble estirpe. Acerca
de su labor en la pen1nsula justificadamente se ha dicho que siendo
tan remoto el sitio y djfícil su con_quista, hay pocos capí.tuJos en
la historia del mundo, que sean acreedores a tan justa y sincera
admiración, como la que se tributa a esos Salvatierra, Kino, Ugarte,
etc., etc., que han dejado indeleblemente grabados sus nombres en
la historia de la Baja California.

El número de estos nobles jesuitas que forjaron durante sesenta
años esta patria, ascendía a diez y seis, siendo ocho alemanes, seis
españoles y dos mexicanos. Con lágrimas en los ojos abandonaron
las amadas playas de la Cálida Fornax, como la llamara aquel intrépido conquistador don Hernando de Cortés.
Embarcáronse en Loreto en un navío real que los condujo a
tierra firme. De sus posesiones fueron despojados, permitiéndose
a cada padre llevar consigo solamente su hábito, sus libros de
teología y algunas otras pequeñas pertenencias.
(Según Clavijero: en las distintas misiones había 70,000 indios,
pero las epidemias que diezmaron la población indígena hicieron bajar este número a 25,000 finalmente poco a poco se fue extinguiendo esta raza como antes se dice absorbida por el cada vez creciente
número de emigrantes).
Tanto dominicos como franciscanos continuaron la obra catequizante, Siendo una figura notable la de fray Junípero Serra,
c.uyo verdadero nombre era el de Miguel José siendo profesor en
la orden de los franciscanos en 173 l adoptó e I de Junípero.
Su labor fue similar a la de Salvatierra, pero Serra se dedicó es-

605

�peeíalmente a la Alta California, donde fundó las actuales misiones
de aquella parte. Realizó penosisimas ex-pediciones, su labor evangeli7.adora es adrrrirable.
El límite de la Alta CaJjfomia según acuerdo tornado por el
virreinato el año de 1772, debería de ser a los 32º 15' 00'' latitud
norte. Los franciscanos tras innumerables intrigas, al igual que los
jesuitas cayeron de la gracia de la real corona y fueron reemplazados por la orden de los dominicos, los cuales a la postre fueron
acusados de mala conducta.
Los padres superiores de las misiones de los dominicos fueron
padre Vicente Bolda, padre Rafael Rovina, padre Plácido Sáenz,
padre Ramón López y padre Tomás Ahumada, siendo este último
eJ que por un corto período cambió la capital a San José del Cabo
en lugar de Loreto.

MISIONES FUNDADAS POR LOS DIFERENTES MISIONEROS
EN LA BAJA CALIFORNIA

( 1718). La Purísima a los 26° 02' 54" latitud norte y 111 ° 48' 20'' longitud oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por el padre Nicolás Faramal.
( 1720) . Nuestra Señora del Pilar de la Paz, hoy La Paz, a los 24º 09' 41"
latitud norte y 110° 20' 44'' longitud oeste de Grenwhich, altitud
26 metros. Fundada por el padre Jaime Bravo.
(1720). Misión de Guadalupe a los 26° 55' 00'' latitud norte y 112º 11' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 215 metros.
( 1721). Misión de los Dolores a los 25º 04' 00" latitud norte y 110º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 40.00 metros, quedó a cargo
del padre Guillén.
( 1723). Misi~n de Santiago, a los 23º 28' 24" latitud norte y 109º 43' 21"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 125.00 metros. Fundada por
el padre Ignacio Ma. Nápoli.
( 1728). San Ignacio Kadamán o Kadacamán a los 27° 16' 50'' latitud
norte Y 112° 51' 00" longitud oeste de Grenwhich, altitud 95 metros. Fundada por el padre Juan Bautista Lujando.

(1697). San Juan de Londo a los 26° 07' latitud norte y 111° 30' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 60 metros, fundada por el padre Juan
Ma. Salvatierra,

(1730). San José del Cabo a los 23° 04' 08" latitud norte y 109º 40' 35"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 35 metros. Fundada por el
padre Nicolás Fa.ramal

( 1698). Nuestra Señora de Loreto a los 26° 01' 10" y 111 ° 20' 20" y 5
metros sobre el nivel del mar, fundada por el padre Juan Ma. Salvatierra.

( 1735). Todos Santos a los 23° 26' 50" latitud norte y 110º 14' 10" longitud oeste de Grenwhich, altitud 23 metros. Fundada por el padre Segismundo Faraval.

( 1699). San Francisco Javier a los 25° 54' 00" y 111 ° 33' 00'' altitud 435
metros. Fundada por el padre Piccolo con asistencia del padre
Salvatierra.

( l 740). San Luis Gonzaga a los 24° 55' 15" latitud norte y 111 ° 18' 00''
longitud oeste de Grenwhích, altitud 160 metros. Fundada por
el padre Francisco Magner.

( 1705). M'ulagé a los 26º 53' 48" latitud norte y 111 ° 58' 34" longitud oeste
de Greowhich altitud 35 metros. Fundada por el padre Manuel
Basaldúa.

(1751). Misión de Santa Gertrurus a los 28º 06' 00" latiud norte y 113º
08' 00" longitud oeste de Grenwhich1 quedando a cargo del padre
Jorge Retz.

( 1705) . San Juan Malibat o Ljgüig a los 25° 55' 00" latitud norte y 111 °
20' 00" longitud oeste de Grenwhich altitud 15 metros. Fundada
por el padre Pedro Ugarte, hermano de el padre Juan de Ugarte
del mismo apellido.

( 1762). San Francisco de Borja a los 28° 48' 00" latitud norte y 113º 52' 00"
longitud oeste de Grenwhich, altitud 75 metros, encomendada al
padre Wenceslao Link.

( I 708) . Comondú a los 26º 02' 54'' latitud n01te y 111 ° 48' 20'' longitud
oeste de Grenwhich, altitud 260 metros. Fundada por los padres
Ugarte y Salvatierra.

( 1766). Misión de Sanm María o Calamajué a los 29º 25' 00" latitud norte
y 114° 15' 00" longitud oeste de Grenwhich, fundada por los padres Victoriano Amés y Juan José Díaz.

606

607

�( 1778). Misión del Descanso a los 32º 13' latitud norte y 116° 15' longitud
oeste de Grenwhich.
(1781). Misión de San Vicente Ferrer a los 31° 19' latitud norte y 116° 15'
longitud oestt' de Grenwhich.
( 1784) . Misión de San Miguel el Fronterizo a los 32° 06' latitud norte y
116º 07' longitud oeste de Grenwhich.
( 1791 ) . Misión de Santo Tomás de Aquino a los 31 ° 45' latitud norte y
116° 30' longitud oeste de Grenwhich.
( 1797·). Misión de Santa Catalina de los Yumas a los 31 ° 35' latitud norte
y 115° 45' longitud oeste de Grenwhich. Fundada por el padre
José Llorente.

Asolaron en_ esa época las costas californianas grandes partidas
de contrabandistas de Inglaterra, Francia y Rusia quienes traficaban con perlas.
( 1836). El gobiernó mexicano decreta una ley para establecer un obispado
para las dos Californias.
( 1840) • ~n este año Francisco García Diego, último presidente de las mis10nes. fue designado obispo, con sede en San Diego cambiando
postenormente a Santa Bárbara; la Baja California desde 1774 estaba bajo el obispado de Sonora.
( 1842). Se anuló el decreto de 1836.

(1842) - Según Jos censos de aquel entonces. la población de Baja California
era la siguiente:

DATOS POSTERIORES A LA FUNDACIÓN DE MISIONES

( 1804) . V uélvese a delimitar la California por un decreto fechado en el
mes de marzo de este año. Quedando la parte norte bajo el mando
de un señor de apellido Arilliga. La parte sur quedó bajo el mando de Felipe Goycochea.
Por esta época el Viejo Continente se vio envuelto en las guerras
napoleónicas postergándose en el olvido por largo tiempo a la Baja
California.
(1814). Remando de la Toba asume el poder del territorio sur substituyendo a Goycochea que venía gobernando desde 1804.
( 1815). José Darío Argüello sucedió a De Ja Toba. En este año contingente
de Mulagé, San Ignacio y La Purísima se lama a la revolución.

( 1822). Los barcos corsarios "Independencia" y ''Aranciano" saquean la
Misión de Loreto, despojando los altares de la misión de valiosos
hilos de perlas y ricos ornamentos. Regístranse por esta época
fuertes temblores y tempestades que alarmaron la población considerando los fenómenos como algo extraordinario y enojo divino
para con los sacrüegos.
(1829). Se nombra capital del territorio a La Paz en la Bahía de la Santa
Cruz de Cortés.
El último gobernador colonial fue el señor José Argüello en
1815. El primer jefe político o comandante territorial fue José
Manuel Ruiz quien entregó al coronel José Echeandía.

608

La Paz

4-0()

Loreto
San Javier

200

MuJagé
Comondú
Magdalena
Guadalupe
San Ignacio
San José del Cabo
Todos Santos
San Antonio Real
Santa Gertrudis
San Borja
San Fernando
Rosario
Santo Domingo Nte.
San Vicente
Santo Tomás
Sta. Catarina

55
74

Habitantes

"

"

240

"
"
"

19
320

"

81
35

260
717
53

71
45

75

"

"
"
"

"
"
",,

159

,,

261

,,

430
48
3,776

"
"
Habitantes

( 1842) . Se nombra subjefe a Luis Negrete a la caída del Sistema Federal
Mexicano.
( 1847). El ~ronel Stevenson ocupó las playas inmediatas al notte de la
Bah1a de La Paz, desembarcando en esta capital el coronel H.

s.

609
H-39

�Burton con pretensiones de invadir la plaza, siendo recibidos a
balazos por los escasos habitantes. En San Antonio los señores
Hidalgo también hicieron frente al invasor. Por ese entonces el
presidente de los Estados Unidos era Mr. Polk quien tenía grandes deseos de adueñ:irse de la península..
Los escasos recursos h Uinanos del territorio se organizaron al
mando del capitán Pineda, registrándose algunos encuentros entre los mexicanos y los invasores, en La Paz, San José del Cabo,
Todos Santos. Registrándose los combates más importantes en San
Vicente y San José del Cabo. Fue notoria la heroicidad del capitán Pineda, de Mijares, Moreno, Mejía y Gon1,ález.
( 1848). Al terminar la guerra, los tratados de Guadalupe Hidalgo en febrero del año citado, fue devuelta una parte de la California
invadida, perdiénd0-se para siempre la Alta California.
Muchos fueron los mexicanos que en su ambición traicionaron
a la patria afiliándose con las huestes invasoras al finnarse el tratado de Guadalupe Hidalgo, 300 traidores salen en los barcos norteamericanos "Warren" y South "Anton'' para la Alta California y
protegidos por los Estados Unidos de América.
( 1850). El padre José S. Alemany fue nombrado para suceder al obispo Francisco García Diego, quien 10 años antes había sido nombrado para ocupar ese puesto.

fue~s se preparaban al ataque, huyó con dirección a la frontera.
No sm antes destruir las valiosas notas y manuscritos del archivo
d~ L~ Paz, en el norte Walker estuvo posesionado de aquel temton_o durante el resto del año. Los numerosos ataques de gente
organizada
en Santo Tomás y al mando de Franosco
·
Javier
· d e1
.
Castillo Negrete, lo obligaron a inteman;e en el desierto de Sonora
donde su gente lo abandonó. Obligándolo fas circunstancias a regresar a su país.
( 1856). El 12 de octubre de este año se dicta una nueva ley de colonización.

( 185i) • AJ finalizar el siglo ~VII vivi~n en_ el territorio 10,126 indios según
~a5;5epus, pero en 18J7 se babia extmguido a taJ grado la población
md1gena que solamente se contaban 1,938 indios.
(1863).

J.

L. Hapkins edita un periódico Ham:ido El Mex;,.
.... ano.

( 1864) • En San Francisco, California, se organiza una compañía la cual bajo
la promesa de_ ,colonizar la península consiguió del presidente Juárez ~a conces1on de 47,000 mitas cuadradas localizado este latifundio :ntre los paralelos 24° al 31 °. AJ parecer esta compañía no
encontro
costeable 1a explotación
,
. . o por convenir a sus m· tereses, traspaso sus derechos a un smdicato de capitalistas norteamericanos
del
·, este,l los l'uales a .la larga
. fracasaron en su intento d e expIotacion a a vez que de;ando mcwnplida la promesa de colonización.

( 1852) . Ros.set Boublón soldado de fortuna, invade el estado de Sonora.

(1853). William Walker organiza una expedición filibustera en contra de
Rosset llevándose a cabo este hecho el 16 de octubre del citado

año.
( 1853). El filibustero Walker toma La Paz, haciéndose pasar por hombre
de negocios, desembarcó en este puerto el 6 de noviembre de
1853, con un contingente armado, apresó al jefe político de apellido
Espinosa así como al coronel Juan Clímaco Rebolledo, los cuales
se rindieron tras de un breve tiroteo.

Dueño de la plaza el pirata se proclamó presidente de una nueva república constituida por él. Izó una extraña bandera con
dos estrellas, es decir Baja California y Sonora que consideraba sus
dominios.
El teniente coronel Manuel Márquez de León en Todos Santos
al enterarse de la situación imperante en La Paz, organizó fuerzas
para arrojar ali nvasor. El cual a1 enterarse de que numerosas

610

( 1870). El gobierno de los E.U. de norteamérica adquiere la concesión de
Bahía Pichilingue.
( 1870). Descúbrense en el Real del Castillo terrenos auríferos y minas de
plata.
( 1873} . ( 1875). Se efectúan sondeos y planificación de ]a costa peninsular.

( 1880) . r·
Descúbrese oro ea Bahía de los Angeles asimismo plata • seeneb
1cian ~etales en _San Juan y las Flores, encuéntrase oro en Sta.
Gertrud1~, Calmallí, Los Tres Pinos y Juárez.

'

( 1880). En este año se registra la última revolución en el territon· n· ha
f ·, f
O.
IC
revo uc1on ue encabezada por el general Márquez de León.
( 1885) . La compañia francesa "El Boleo" compra los feudos mineros de
Santa Rosalia a Moller y Cía. de E.U.A.

( 1884). (Un año antes) siendo presidente de la república el general Gon611

�.

•,

1

al dio oportunidad

decretó una ley de colomz.ac1011, a cu
.
.
.
rse de grandes lanfund1os.
bos extranjeros para posesiona
l
a mue
,
unos de estos laúíundistas fueron Flores H. a.~1_:
En esta epoca
d ·
comprendicll:l:&gt;
e tierras.,
. na
e,1a. A esta Cía · se le hizo la concesión
de una extens1on aproxu desde el paralelo 23 al 29 que compren
~
,

zález, se

damente de 4,000.000 acres.
1 . The Cbartered Cornpany of
Flores Hale traspa.,;a sus derec lOS a
lower Calif.
a·, d · do así co. es fueron suce icn ose sien
Posteriormente las C(\ncesion
,
l Luis Muller quien trasmo tuvieron concesiones en la penmsu a
. , d 15 miJlones
, ·
con extenston e
pasó a la Intematioual d e M ex1co
de acres en la zona norte.
inglesa compró sus
1891 - La Mexican Lan&lt;l of Colonización compama
.
derechos a \a lnternational Company.
. 1
la Baja California un terrible
1891.- Se viene la crisis mund1a y para
período de se&lt;¡uía.
.
.
des ierta el entusiasmo romero por El
1890.- A fines ele\ siglo xyu1 se
p I
l la actividad y explotación
Real de San Antonio, lugar _en &lt;&gt; - cua
"d' , dose desde el año
.,
, d cien anos cons1 eran
tuvo una durac1on mas e , bl "ó :1 campa mint"ro del Real de
de 1748, focha en que se esta ec1
San Antonio.
ha•
arte de los
A uí llegan los apuntes históricos de rste ~ Jº, p
fesor
q
ados de los apuntes extra1dos por el ~ro .
cuales fueron tom
l
d
con diferentes datos históncos
Francisco Jerez y romp cmenta os
lta d.. 11·b1·os sobre el mismo
.
-f ·
• como consu
"
de la Ba.Ja Ca11 orrua, as1
•
ñar a\ final de este
tema. Bibliografía que me peronto acompa
trabajo.

ASPECTO ECONúMICO DE LA PEN1NSULA
•
DE LA RAJA CALIFORNIA
ista de la Baja Califomia, los misioneros
Durante . la época de la colnq~ di
on la búsqueda de medi05 de sus~
'ón de os m os c
aunaron la cateqmzaci
•
.
·¡¡ bestias reses y aves d o,
't
tra1eron
ronstgo
semi
as,
'
tento. Para t al proposi 0
mésticas.
.
d. •ersos de la agn·cultura aprod'
a los cu1t1vos 1, •
Raquíticarnente se ieron
. .
labo bles y más escasos aún rerecursos de tierras
ra
,
vechando los escasos
.
de labor Siendo así y encontran·r
""
con
que
,_.,ar
las
tierras
·
CUn!OS 3CU1 erv.,
• -"

&lt;lose en una país esencialmente montañoso, las únicas aguas aprovechables fueron y siguen siendo, las que escurren en las innumerables cañadas de la
enorme cadena montañosa peninsular. Con las grandes excepciones de los
grandes Valles de Santo Domingo y parte del Vizcaíno.
Es así como vemos poblada la península de pequeñas rancherías escondidas en los más recónditos e insospechables lugares. Volando a lo largo del
territorio surgen aquí y aJlá el verde de los palmares y el diminuto campo
de cu.ltivo moteando el árido paisaje de las sierras desnudas de vegetación.
Esta incipiente demostración de la explotación agrícola se ha venido robusteciendo más y más a medida que se ha ido poblando la península, y a
través también del adelanto y civilizac.i6n del país.
Nuevos sistemas de aprovechamiento de aguas tanto superficiales como
subterráneas han hecho posible eJ que se apro\•echen vastas zonas de magníficas tierras antes desiertas. Tierras que si no han rendido aún todo el
beneficio apetecido, encuéntranse en proceso de estudio para enc.'Ontrar el
cultivo adecuado, considerando que la frutkultura, así romo sus derivados
podrán figurar como renglones de mucha importanda principalmente en el
Valle de Santo Domingo.
Mas, si bien es cierto que el aspe&lt;·to agrícola es un renglón de importancia, en lá Baja California no se puede considerar que sea éste la futura
base económica del territorio, purs son diversas y variadas las causas qne
impiden el que la agricultura llegue a figurar romo base principal dd
sustento económico de los habitantes de esta pa1te del país.
Me permito a continuación 11acer un breve análisis de los motivos que
impiden a la agricultura como se dijo antes, ser la base econ6mica de esta
entidad.
En primer lugar, se ha querido hacer de este territorio una zona eminentemente agrícola. El VaUe de Santo Domingo, esa vasta extensión de tierra
al norte de La Paz, ha hecho "!l que se despe,rtara el vivo interés de colonizar
esa parte, al localizar.;e magníficos mantos acuíferos en el subsuelo. La inmejorable calidad de su tierra, compuesta de alubión acumulado durante
siglos demostró en sus primeros cultivos, ser una tierra fértil y capaz de
rendir magnificas cosechas. Ante esto no cabía más que abrir de lleno
al cultivo esa enom1e extensión de feraces tierras.
Se recurrió al expediente de traer colonos y por medio de la prensa invitar
al campesino mexicano, para que vieniese a poblar el territorio y principalmente el Valle de Santo Domingo, y en la actualidad una nueva wna, la
del Vizcaíno.
El resultado de esta iniciativa, fue el que en breve ,riésemos llegar barcos
con familias. Muchas de ellas integradas por auténticos campesinos y también mucha:; de improvisados agricultores. Animados éstos con los mejores

6l3
612

�propósitos d&lt;' trabajar y contribuir al desarrollo y c-olonizaóón de lo~ vaJles.
Había también UJl contado grupo de logreros, los buscafortunas, polític~
y demagogos.
~e repartieron tierras, todo el que quería tenia su lote, aquí y allá afano~ se veía a los colonos desmontar, barbechar, quemar y preparar las
tie-rras. Después las solicitudl.'!i de perforación y dotación de equipos de

bombeo.
Se perloró a los primeros y después a los que fueron llegando y así sucesivamente sin medida llegándose a la cantidad de quhúentos veintitrt-s perforaciones de las cualt!S actualmente ( 1960) trabajan trescientos ochenta
y cu:1.tro pozos; por fin, se pensó en vedar las perforaciones, ya que se llegó
a la conclusión al aforar algunas, de que los mantos acuíferos se cslán abatiendo, es &lt;lec ir las aguas subterránea:. están bajando de nivel debido a la
sobre-{'xplotaci6n a ciue han estado sujet~. Imaginémonos trescientas ocheny cuatro chorros de agua de odio pul"adas extraídos día y noche de aquel
depósito subterráneo. Un río, un verdadt&gt;ro río de grandes dimensiones formaría aquellos chorros de agua. Si consideramos que el promedio anual
de lluvia en cliez años es de ciento d.Íl'Z mm. en la Sierra de la Giganta que
es donde se originan los arroyos que aliment-'ln al Valle de Santo Domingo.
llegamos a la conclusión que el gasto diario que se hace en el Valle es muchas veces superior a la precipitación en aquella zona, por lo tanto no hay
reposición del liquido extraído. .Esa agua que abundantemente se bombea
en su mayor parte es agua depositada en el subsuelo durante miles de años
y que se había acumulado en grandes masas formando el actual depósito.
Resumiendo: si se sigue bombea.ndo agua en la pro)JOrción actual. llegaremos a ver en corto tiempo el que se aproxima la fecha de que las aguas
se agoten, sufriendo después la invasión de aguas marinas, al terminai;se la
presión de los mantos acuíferos actuales. Será entonces el acabóse de lo
que actualmente es un vergel. Se convertirá aquello en un desierto ya que
las tierras abandonadas y sin vegetación ninguna, quedarán en peores r,ondiciones que antes de la colonú-.arión, pues antes cuando menos, cardones,
gobemadora y me.zquitales, poblaban el Valle tle Santo Domingo.
Dicho lo anterior ¿ qué es lo que cabe por hacer?
Primero: Limitar la cxtracci6n de agua por bombeo. Para llegar a esta
detenninación hacer un estudio concienzudo de las condjciones geohidrológicas del Valle de Santo Domingo y que la explotación de sus aguas se
balancee rigurosamente dejando un margen para los años en que escaseen
las lluvias.
Actualmente la Secretaria de Recursos Hidráulicos ha delimitado La zona
del Valle de Santo Domingo, dividiéndolo en áreas mejores, aceptables, dudooas, malas y muy malas. Dentro de esas zonas, únicamente en las ·•me614

jores', Sé tiene el propósito de efectuar nuevas perforaciones ( anterionnente
se perforaba indistintamente en wnas buenas y malas).
En las áreas aceptables se permitirá la explotación de los pozos que nunca
habían trabajado. Estas dos zonas servirán ante todo para que aquellos
agricultores que se encuentran en zonas desfavorables desde el punto de vista
geohidrológico para la. explotación de sus pozos, se les permite ("atnbiarse a
esta 7ona.

Segundo: Efectuar un estudio para que 1.as aguas se aprovechen en los
riegos a su máximo, por medio de canalt"S de material impermeable y no por
el sistema de canales de tierra, los cuales tienen grandes pérdidas por absorción.
Las pérdidas por infiltraci611 durante el riego, han contribuido en forma
directa a la sobre-explotación de los mantos acuíferos, el material limoso
que constituye estas áreas. tiene un índice de absorción muy grande, alterando así los coeficientes de riego y reduciendo ademá~ las áreas por regar.
La canalizac_i6n de esas aguas traería corno consecuencia el que las pér.
diclas por infiltración se eliminaran y además se lograría un awnento en
la zom de riego de un 25 a 30% naturalmente en beneficio de la economía
del agricultor. Existe además el expediente moderno del riego por aspersión
y más moderno aún el del sistema por goteo que principió a ser aplicado
en estas zonas de cultivo.
Tercero: Es indispensable que s:e Jleve a cabo un estudio agrológico con
el objeto de poder dctenninar los tipos de cultivo que puC'dan adaptarse
a estas tierras y que para su desarrollo exijan una mínima cantidad de agua.
Que se haga un estudio formal de Jas plantas que se deban cultivar en esa
zona y no se siga como hasta ahora haciendo siembras de tanteo, como ha
sucedido con el algodón, el olivo, el cártamo, el abono verde.. etc., etc.
cultivos que no han traído más que pérdidas de las fuertes inversiones tanto
de particulares como del gobit&gt;mo.
Aparte de lo antes dicho y como segundo término contrario a la agri&lt;"ultura tenemos lo siguiente:
E) riego J.K&gt;r bombeo con equipo de combustión interna, es decir, con
diese! es sumamente costoso, parliendo d~e su acarreo de es.ta ciudad de
La Paz, hasta el Valle de Santo Domingo es decir un promedio de 250
kilómetros. Vienen después los cultivos de la planta (la planta que sea, suponiendo que sea trigo), los fertilizantes, insecticidas, ent.omólogos, etc., etc.
Después la co!eC'ha, la triU~ y el acarreo nuevamente a La Paz. para su
embarque al interio.- de la república, Jos fletes marítimos de feITocarril y
tren. El caso es que cuando suponemos a México, Guadalajara, o algún otro
centro de consumo, el producto lleva una serie de cargos que lo han hecho

615

�tener un valor elevadísimo y así tienen que competir con productos levan•
tados o cosechados en condiciones muchas veces más ventajosas que el trigo
de la Baja California.
.
Al actualizar este trabajo el año de 1970, tenemos qe se ha abierto un
puerto para el embarque dt, 1a produc;ción agrícola del Valle de S-aRto Domingo, en la costa oriental de Bahía Magdalena; el pu~rto de San ?arlo.~
dotado con grandes y modernas instalaciones para el obJ~to, absorbera para
su embarque las cosechas de trigo, cártamo~ etc., del citado valle.
Ante Jo anterior ¿Qué es lo conducente?
Primero: Hacer que el bombeo sea más económico, ya ~ que se, ado~te
el bombeo de electricidad o que los combustibles sean adqwndos a mas bajos
precios tener el gravamen del acarreo, inclinándose por el bombeo por
electricidad.

y segundo: Es de suma importancia, e1 que los productos tengan me,rcado,
dentro de lo posible~ en la misma península; para lo cual, ~na ~ecesario crear fuentes de consumo siendo estas fuentes las que a co~tin.uac1on
se detallan, pasando en. esta forma al análisis de otro aspecto econom1co del
territorio.
La Península de Baja California se encuentra rodeada casi en su totalidad de mar, entonces es éste el principal y más rico recurso con qu_e
cuenta. Indiscutiblemente pues, que es la industria pesquera en sus diversas fonnas la que debe de constituir la base fundamental de la economía territorial. Países en peores condiciones geográficas que las nuestras
y con litorales varias veces menores que los del territorio de Baja California,
tienen cimentada su economía en el mar, contamos entre estos a Noruega,
Suecia, Finlandia, Dinamarca, etc., etc.
Débese entonces pensar en la explotaci6n de nuestras costas, pero explotarlas no como se hace hasta hoy, rudiru'1ntariamente o dejar que ~
ploten otros llevando el beneficio al extranjero, no, explotar la pesca técruca
y científicamente.
,
• Qué no sabemos hacerlo?, pues a traer técnicos de aquellos países q~e mas
ad~lantados estén en este aspecto y a -enseñar a los nuest~; deJar esa
apatía y esa indólencia pastoril y abrir nuestros. senderos ha~1a el .mar Y
su inagotable riqueza. He aquí la base, la creación de una md~tna pes· orgauu.c,,
~:~.,da, traeria el florecimiento
de nuevas
poblaciones a, lo
quera b•ien
.
.
largo de ambos litorales, poblaciones que co~ la ~cultúra, la ganadena Y
la minería, complementarían nuestra econorrua. Creando~ a la vez los _centros de consumo para la producción agrícola que antenonnente se senala.

:X·

616

•
El aspecto ganadero es un renglón que por siglos ha sido el principal
en el territorio y no tiene por qué ser relegado al último término, pero para
que su importancia no venga a menos es necesario el que se deje ese sistema
implantado por los primeros colonos de la Baja California hace doscientos
sesent,a y tres o más años. Es en realidad mínima la transformación que
ha tenido la 4ldustría ganadera en el territorio. Aún vemos al .ranchero alimentar su ganado con cardón pirado o choya medio chamuscada, abrevar
el ganado con aguas contaminadas1 dejar el ganado sin atención veterinaria
y por último elaborar eJ producto en pésimas condiciones de asepsia,
vemos a la mujer o al hombre ordeñando con manos que hace tiempo
no ven el agua. Asimismo se bate 1a leche para cu:ajarla en un lugar cercano
aJ ooo-al y en medio de nubes de moscas. Se prensa la cuajada en prensas
de madera expuestas a la tierra y a bichos distintos, se pone el queso en el
"zarzo" de carrizo, donde se le deja para que escuna y por último se amontona en un rincón cualquiera en espera del comprador. Pregunto, ¿no será
posible mejorar este sistema?
Principiando desde la selección de ganado para mejorar la raza.
Sembrar plantas forrajeras en la.,; zonas donde se cuenta con agua y
en las que no, zacate propio para las regiones esteparias y resistente a las
sequías.
Observar un régimen veterinario con el ganado, que permita el sano desarrollo del mismo.
Y por último, educar al ganadero para que elabore sus productos con la
mayor limpieza posible. En el aspecto de la explotación ganadera, tenemos
que considerar la elaboración de queso, mantequilla, cremas y demás de~
rivados de la leche, aspecto este del cual se desconoce en el territorio la
explotaci6n adecuada y que mayores beneficios puede rendir al productor.
Para esto es necesario que técnicos en esta materia, ya sean extranjeros o
del país, eduquen al ganadero.
Tenemos también la explotación de la carne, no para el abasto, para el
rastro. no, para explotar1a por medio de la instalación de empacadoras de
carne que agregarían un guion más en esta industria ganadera de que se
viene hablando.

•
El aspecto minero es un punto menos que muerto en el territorio, pues
salvo Santa Ro.salía, y uno que otro pequeño mineral que en una raquítir.a
forma siguen trabajandoJ no encontramos feudos mineros que trabajen de.
bidamente, más bien dicho no los hay, pese a que el territorio es sumamente

617

�rico en minerales que casi pudiéramos decir, afloran a la superficie de la
tierra.
Necesario es el que se realicen exploraciones minuciosas en todo el territorio para localizar y explotar esas riquezas que sólo esperan la mano del
hombre para rendir sus frutos.
Se localizan en el territorio depósitos de carbonato de calcio propios para
la fabricación del cemento.
Depósito de yeso, cuarzos y cantera, arenas con sílice propias para vidrio.
Enormes cantidades de granito, etc., etc.
Existen asimismo en los campos y a lo largo de toda la península plantas
fibrosas que pueden originar una .industria cordelera. Tales plantas son
principalmente de la especie de la yuca, comúnmente conocida en la región
como datilillo, la lechuguilla o mezcalillo como se le conoce en Baja Califomia.
La candeJilla es una planta de tallos largos y jugosos desprovista de hojas
y que se desarrolla en grandes matorros en casi todo el territorio. De esta
planta se obtiene la cera de candelilla, que como es bien sabido tiene grandes
aplicaciones P.n la química y los plásticos. El precio de la palma de candelilla es de aproximadamente $ 1,400.00 la tonelada.

~eter and E. GuucK Howard, Lower California guide book, Gleanda1e,
Califorrua, U.S.A. 1956.

GERR.~

U., Federico, Boletín de la Asociación Mexicana de Ge-0logos de Petr6leos,
México 1956.
Editorial Cumbre, Enciclopedia ilu.1trada cumbre, México 1958.
CuVtJERo, Historia de la Baja California.
MINA

La candelilla siendo una planta que no requiere ningún cultivo, ya que
crece espontáneamente en casi todo el territorio nacional, en esta península
de Baja California, no ha sido explotada por lo que abunda en todas partes
en grandes cantidades, encontrándose un campo virgen para la explotación
lo que reduce el costo de producción y promete pingües ganancias. U na
nueva fuente de vida se abriría en los campos a un bajo precio de inversión.
He aquí expuestos a grandes rasgc;&gt;s los diferentes aspectos que presentan
la~ actividades que pudieran llevarse a cabo para mejotar económicamente.
al territorio. Unidas estas actividades, se forjarla una base sólida sobre la
cual descansara la economía territorial.
En esta forma doy término a este modesto trabajo, con el ferviente deseo
de que no esté lejano el día en que se convierta en realidad el surgimiento de esta patria chica como la llamara el profesor Jesús Castro Agundes; y
que potencialmente rico se destaque ante el panorama nacional.

8tBUOOR.AFÍA

Manuel, Historia del territorio sur de la Ba)a California, México 1956.
Pablo L., Lecciones de historia de Baja California, México 1958.

ToR.R.E loLESIA,

MARTÍNEZ,

618

619

�EL CINE COMO INSTRUMENTO DE LA LEYENDA NEGRA
NOTAS PROFANAS DE UN ESPECTADOR
PRoFR. ANÍBAL ABADIE AtCARDI
Instituto Portugués, Lisboa

EN EL ÚLTmo medio siglo, la leyenda negra hispanoamericana se ha visto
profusamente ilustrada, en especial, por las suntuosas candilejas de Hollywood,
que conforme a sus propios líbretistas o g110ines basados más o menos
fielmente en obras literarias de varia nacionalidad y calibre, han venido
haciendo circular, con enorme impunidad y éxito, imágenes familiarmente
peyorativas o abiertamente denigrantes de diversos pueblos. Entre éstos no
sólo se cuentan muchos subdesarrollados, sino incluso pueblos meridionales
europeos de rica tradición cultural, pero menor desarrollo material en la
actualidad, tales como España1 Portugal, Italia ( fundamentalmente la meridional) o Grecia. Ha contribuido a este empeño -nada casual- la mayor
receptividad natural del lector o espectador dominguero u ocioso, al que la
filosofía y la tecnología masificantes, con el concurso hasta cierto punto responsable de numerosos creadores y artistas, ha ayudado no ya a elevar, sino
a convertir en "consumidor ruedio'' y manso, gracias a tácticas tan arrocinantes como eficaces.

De tal modo, el mundo más "típico", "meridional", "latino", "de color",
"folclórico", "tropical" ( triste o no ... ) , "natural" o "bárbaro" del
subdesarrollo o del menor desarrollo, se reveló cinematográficamente apto
para brindar horas de esparcimiento y evasión, al socaire de las cuales se
filtraron, insídiosame-nte, mensajes de desprestigio universal de pueblos, culturas y personalidades respetables o dignas de la natural consideración humana, o por lo menos, de una atención revestida de un mínimo de decencia que no es excusable infringir.
Así, Tarzán, superhombre blanco aterrizado en su tierna infancia en la
selva africana, pudo, gracias a su genotipo y a sus músculos, reinar sin
corona entre negros voraces y guturales y fieras traicioneras; y merced a una

621

�red efic·iente de lianas y a la [iddidad de la mona Chita {chimpancé de
estirpe quasi rousseauniana y en estadio de despegue desarrollista) , cn~ama~
para varias generaciones el amor británico por la madre naturaleza m3:5 alla
y una idea muv somera de su contacto con d ronhnente
d e .suS J·--1=~cs
.uuw ,
.
• lin
africano. O Grmga Din ( 1939), basada en la novela de Rudyard K1p ~•
llegó a representar al joven lúndú, que encamado. en abruatero de uu regimiento victoriano, supo morir abnegadamente bajo las balas de sus sanguinarios compatriotas, fundamentalmente Siks (presentados c?mo -~t~nguladores) a quienes no logró contagiar su devoción al lmpeno Bntaruc~.
y en tos ardientes arenales del norte africano, pudo Beau Geste en su. pnmcra versión, popularizar la silueta de d(l!; aristócratas ingleses y un panente
de &amp;tados Unidos enrolados en la Legión y acosados por los moros, conforme a la atractiva novela de P. C. Wren.
No menos memorables que estas andan?.aS africanas, fueron las proezas
asiáticas, 0 confinantes, de los Tres la,iceros de Bengala (Gary Gooper,
Franchot Tone, etc.) o La carga de la brigada ligera (Errol Flynn), cuyos
románticos y pundonor~os héroes han cabalgado todas las pantallas del
mundo, destarnndo sus estampas de oíiriales coloniales p~gnando por ~
meter a mares de abyectos nativos; o sucumbiendo impenalmente en Cn•
en, la loca
mea, ante rusos subdesarrollados y pomposos, pero. con
, cañones,
.
triunfal carga de Balaclavu ( 185+). Se necesita na tiempo, aun, para
~ue este episodio, sublimado en una balada de Lord Tennyson, vi~~a fi1trad~,
tasada y opacada su gloria por la historia militar (C'est r1U1gmfique, mars
ce n'est par /a guerre!, según la glosa contemporánea d~ jefe de las tropas
xpedicionarias de Francia, potencia aliada ele Gran Bretana en aquella guerra
~protectora" de Turquía, "el país del hombre enfermo'', al decir d~ Zar,
cuya terapéutica querían ambas suplantar). Mayor aún ~e~ía ser el ~empo
requerido para dar paso a un enjuiciamiento más obJetlvo ~ amplio de
,.: ....unstancias históricas; y, desde luego, para hacer posible bastante
aque llas -..,,.,
r·1
·
tardía revisión épico-satírica del suceso en cuestión por un I m reciente,
británico esta vez.

•
A e.aballo ya por tierra norteamericana en busca del subdesarr~llo, imposible no recordar a Los siete jinetes de la victoria, en que vanas genera•
dones de espectadores --captados por la belleza de la realización y por
la simpatía de sus personajes ''favoritos": el ranger texano Gary Cooper, la
flamante Real Policía Montada del Canadá ( con Robert Presto~, P~ton
Foster y Ronald Reagan, cuando aún no era gobernador de Ca1Jfom1~} Y
la improvisada pero devota enfermera Madeleine Carrol- no pudieron

622

menos que despreciar, con los protagonistas, a los bárbaros mestizos católicos francocanadienses de Manitoba, alzados en 1884-1885 contl'a el dominio inglés Y protestante. al mando de Louis Riel (18-14-1885), cuya figura,
hoy en madura revisión, es presentada de fonna sumamente menguada.

No n:ien?s minim~dos y caprkhosamente pintados quedan, por otra parte, los md1os crees aliados de Riel, cuyo cacique, Oso Grande, termina por
amansarlos ganándose la solemne restitución por Prr.ston Foster de su hermosa condecoración victoriana, una de esas que se pueden aún ver en Jo.&lt;,
museos canadienses ...
Campeando ya en tierras de los Estados Unidos, eJ gran tema de las
gu~rras f~anco-brit..-ínicas, con la di\'isión de las aliall7.aS indias, que sigmendo b1cn o mal a Fenimore Cooper, inspiraron más de una versión de
El último mohicano; o m,ís tarde, la conquista y colonización del oeste,
con las. aventura&lt;; de Fuffalo Bill vencedor en combate singular de Mano
Amarilla. y veni?o luego presupuestalmente a más como Coronel Cody y
empresa.no de cm.o; o la breve y fulgurante epopeya del general G. A.
Custer {1839-1876) y su 7o. de CílbaJlería, recogida en Murieron con las
bo~~ puestas ~They die&lt;l with their boots on, 1942) (con Errol flynn y
OhVIa de H~villand), hasta su exterminio por los indios sioux, cheyennes y
arapahoes, aliados ~ s~blevados para defender sus últimas tierras de pastoreo) ,
encabezados por S1ttmg Bull en la sangrienta ratonera de Little Bja Horn
0
( 1876).

En todo este panorama, muy sugestiva parece la observación de la tendenda revisionista pro-india, que asoma en varias producciones notables de
los últimos años, desde La flecha rota (Broken Arrow, 1950) (con James
Stewart y Jeff Chandler) a Ja maguífica obra narrativa y documental que
es Un lzombre llamado Caballo, (Man caUed Horse, 1970).

Y en escala menor, Soldado Azul (So/áier Blue, 1970) por ejemplo. Esta
corriente, intermitente pero notoria, procede atacando a cliversos mitos. Así,
el mito de Custcr, cuya integridad estuvo amenazada ya contemporáneamente por el proceso a su malogrado subalterno el mayor Reno, se vio
defendida no sólo por el prestigio épico del general, sino por el respeto que
inspiraba su fiel y avasailante viuda, cuyas sabrosas memorias y vigilante
actitud demoraron largamente la erosión crítica.
No menos curioso resulta observar que, si bien parece ya lanzada la re\isión de figuras de caciques apaches como Cochise, ella no alcanza aún
a triunfar a nivel de las grandes figuras de la rebeldía piel roja, tales como
Sitting Bull (c. 1831-1890), reducido aun a cazador exitoso de cabdlerru:-.
o a Jer6nimo (c. 1829-1909), el gran caudillo apache Chizicauha, present.."l.do todavía de lejos o como díscolo jefezuelo ladrón de caballos {cf. La

623

�flecha rota y su contraposición de Cochi.se y Jerónimo: ¿el manso y el rebelde?).

•
.
. ifícativas para nuestro tema, puede ser
Otro rubro de observaoon&lt;; 51.gn bl
. . . , d I s heroes no ancos en la epopeya cinematográfica
el de la partic1pa'70~ e o
ser la de los chinos, con Charlie Chang, dede Hol1ywood. T1JDJ?a parece; dif
esor amarillo de Ironside, el buen
tective de San Francisco, 0 ~lgun
uso as
•ates aparece asisrido a titulo
. , d S F cisco que en sus sen
jefe de poliCJa e an r ran
'. b'
da de oficiaJes blancos y por. un
d pareJa 1-sexua
pennanente por una m a
d a veces por técnicos de ongen
.
bastante eficaz. y asesora o
.. .
estudiante. negro
'
. d'
"I t' o" Parece
evt'd ente, en gen'"ral
--. , que el rev1siomsmo
,
vagamente m 10d o a's mdel · pro-serruta
. (o, mas' propiamente, pro-jud10, por
pro-negro sea, esp~e.
, rabes) el más agraciado por el momento.
no haber a(in benef,cia~o a los a , . , d los bl~cos reservan interesantes
Pero también l~ destmos protago;ic~ e/l mado Caballo recoge el hecho
experiencias. Recordemos que Un o~ re l a ti'ven'o entre los pieles rojas
. I'
. t 'ano a quien e cnu
verídico de un mg es vic on . .
a las tradiciones y sociabilidad de éstos.
termina por transculturar Y asmular
.
. , f rzosa inicial del héroe
d
el de la me1us1on o
El proceso opera o es, pues,
sociedad primitiva, que le
. . . d
a alta cultura europea- en una
. . . .,
-ongmano e un .
. llevarlo cumplidos diversos ritos de m1C1ac1on,
va captando hasta ~1 punto de
'bres ideas y creencias, hasta la asuna adoptar voluntanamentc sus costum . ,
'falo cuando la comunidad
c10n con el consenso ge neraJ , del cacicazgohisace
' . ,
' .
cl
eores coyunturas
toncas.
.
se halla en una e sus P
eal. la de un europeo indiaru, u1
ta ues una aventura r •
La pehc
' P cierto,
. '
zado;
y no ela presen
único, por
en 1a 1arga y univenal historia de los contactos culturaJes.
.
Horizo1lte perdido ( 1937,
1
Muv otro es el caso planteado, por eJ~mp o, e 0
1
) film ins.
. , nueva reciente y peor en co ores '
Ronald Colman; con vers'.o~
. J
Hilton (1933), el fino creador
1
la borooruma de ames
·
, ·
pirado en a no~
.
. d' h fihn se exalta a Schangri-La (epommo
1
15
O
del inolvidable M ter Chips,- En , ic
b' t hispanoamericanas), oasis esch I d las oligarqu1as esno IS as
de tantos
a ets e
'd'd por una especie de bonzo,
piritual de corte budista, fundado y pdresialli1, º1a plitnitud. y que, a la hora
f
' que ha alcanza o
'
.
otrora sarerdote rances,
. I'
•,
ta por un mg
es - anb'guo novelista, s1 maJ no
de pensar en su suces1on, op
..:-" 1 as' apto para continuar
. ' ' ) - a] que esuma. e m
recordamos (¿el autor, qwza.
11
mm11·dad asiática feliz, a la que
, d él a aque a co
d
representando, . espues e ,
a· , n ella • como tránsfugas de la
,
. ·¡ do alcanzan o as1 e
ambos se hab1an asmu a ' d . . . redención por vías orientales.
'd tal una suerte e evasiva
Europa occ1 en '
. . .,
e "ida en la Europa de entreguerro:s,
Resulta significativo que esta Ílcc1on, t J

cavilosa por momentos a&lt;'erca de las bondades últimas y duraderas de su
ensimismamiento hegemónico y de su pervivencia imperial. si bien llega
a convenir con una vía de espiritualidad ajena, de linaje lejanoriental y a
supeditarse a ellas, no renuncia a su actitud sutilmente eminencial y rectora, ni a un pase de antorcha estremecido de cierto nepotismo europeísta.
El ab uno disse omnes, aquí, no comporta la elección de un igual más benemérito dentro del contexto humano mayor y más auténtico o "típico", sino
que un recóndito mesianismo europeísta hace que sea, también, precisamente
otro dépaysé o blasé de occidente, el más indicado
encarnar a una comunidad oriental o neoriental, que les ha rescatado, espiritual y vitalmente
a ambos. En un fondo de Edad de Oro ultramarina, pervive, casi arcádica.
mente, la mentalidad europeísta y para-colonial, urdiendo este sueño i.ntercultural paternalista y simpático.

para

Estas notas marginales y profanas se harían interminables, si quisiéramos
abarcar más ejemplos. Detengamos nuestra evoc-ación en una ya lejana tarde
Jluviosa de sábado, en que nos alcan1.ó, en un cine de barrio montevideano,
como a tantos desprevenidos, aquella proyección en tecnicolor de título olvidado -pero identificable por un investigador sufrido- sobre una isla de
Oceanía. En eUa se describía la idílica vida insular anterior y contemporánea al advenimiento de un occidental bueno y enamorado, gauguinescamente feliz, hasta la aparición en escena de los eiq&gt;lotadores blancos, que,
al promove1·, f'Jltre otros puntos de desarrollo, la multiplicaóón comercial
del tótem de piedra de 1a isla, desataban una inflación lícito-litúrgica que
sólo la furia integrista de aquellos suhdesarrolliidos, r, ciertos oportunos &lt;'ataclismos, lograban poner a raya.
Tal es el fresco: simpáticamente imperialista, patemalista y racista, de
solvencia y matices varios; y cuyo valor cinematográfico, literario y documental es a menudo valioso, en que se insertan las películas de tema hispano-

amencano.

•
Cronológicamente, el prúner contacto sobreviene en el área del Caribe.
Allí, en tomo a la Isla Tortuga, reinan los piratas, de filiación byroniana

(grata también a Espronceda), que luchan por la libertad contra malvados
españo]e-5, más o menos truculentamente emparentados con Felipe I1 y Ja
Inquisición. El barroco meridional de éstos es detonante: ron hidalgos
decadentes, afeminados incluso, aunque --como los "judíos" para muchas versiones "arias"; o los "negros", para muchos "blancos", son típfr.'.lJllente libidinoso~ Jlenos de brocados, golas y pomposas tizonas. Llevan nombres interminablesj híbridos con frecuencia de español y portugués; y son g('~lte inepta,

624
625

�cobarde y fanfarrona. Por lo general, sus modales son antiíeministas; y retienen en virtual prisión a alguna hermosa dama \'Ítgen o virginiana, cu&gt;·a
liberación sobreviene con el aborda je por las hordas de Drake, Hawkins o
Morgan, desgreñadas, pero llenas de virtudes quasi democr.íticas y parlamentarias, que, pasteurizando la sangre y la pólvora, y las violaciones con
besos. conducen a los protagonistas al happ,y end.
El espectador de estas producciones (v. gr. El capitán Blood, o El cinte
negro, con Erro) Flynn), casi inexcusablemente puede ver en ellas la pervivencia actual de la leyenda blanca pirática, de raíz inglesa, francesa y holandesa, cuya versión negra dejó arnpJia huella en la literatura española
del Siglo de Oro, en que inglés y holandés fueron a menudo sinónimos de
pirata.
El período nacional hispanoamericano se vincula en general, en estas
películas, con los acontecimientos de la incorporación de Texas, Nuevo México o California, tal como en Remember the Alamo ( 1960) ; y abundan,
entonces, las galerías "mexicanas" de personajes de penosa catadura y esquemática perversidad, bien subrayada por siniestros bigotes y sombreros de
ala ancha; pintura negra sólo atenuada por la inexplicable belleza, aislada
de paisajes y canciones.
Existen, sin embargo, algunas honrosas excepciones; o algunas idealizaciones de figuras corno la de Juárez (interpretada por Paul Muni), en las
que el indio oaxaqueño es visto a la luz de un guión derivado de Franz
Werlel, y admirado como admirador de Lincoln.
No mucho más podríamos hablar en las filmotecas que pu&lt;liera dar cuenta
con un mínimo de buen sentido y dignidad de la historia hispanoamericana,
salvo esas visiones fronterizas y mostrencas en las que cabe inscribir las
producciones referentes a la Revolución Me:&lt;icana, que, salvo ¡ Viva Zapata!
{ 1952) ( con el divismo personalísimo de Marlon Orando) y alguna que
otra, no alcanzan el plano de la decencia o del mérito.
No faltan, por supuesto, las cintas de " ambiente" ttlspanoamericano global, estereotipado y nacionalmente indefinible, que permite a Ja imaginación calenturienta, ya que no tropical, de directores y libretistas, deslindar
más didácticamente su horizonte del "subdesarrollado", diluir más impunemente sus nebulosas culturales y escudarse en apariencias menos compro-

metedoras.

.'

Parece innecesario subrayar la importancia de este tipo de documentación,
sobre todo en estos tiempos de aceleración de la audiovisualidad, ya que su
naturaleza "no propiamente histórica", amena o ÍrÍ\'ola, ba hecho que
626

fue':1 ignorad~ . por una historiografía intelectualista poco permeable a las
realidades cot1d1an35i o demasiado implicada en eJ contexto SOCÍCH:ultu aJ
u·
, .
r y
po tJ.co-econo!Illco de los responsables de estos testimonios cinematográficos
como para poder juzgados críticamente.
•
Un estudio reuospectivo de tipo cualitativo y cuantitativo de estos docu~entos sería provechosísimo, siempre que el investigador lo efectuara minuc.1~ent~ y con inteligencia, sometiéndose corno espectador a las mismas
dosJS m~1vas de buenas y malas películas que han desbordado sobre el
~un~o . lDlágenes de Hispanoamérica desde el auge deJ séptimo arte. Su
mteres ?ªra el conocimiento actualizado de la leyenda negra y de la historia
de las ~deas, de las mentalidad~ y de las relaciones internacionales, podría
ser capital.

. Parece indudable que exploración semejante ayudaría a comprender meJor muchos de l~s . resentimientos e indignaciones de pueblos larga e impunem~nte ~lumn1ados .y despreciados por estas turb~ creaciones; y a de.
nunc1ar
..---.:nnalidad d
·
1
, . mas constructJvamente
,
.e) .espíritu y la r--·~
e qwenes . as
msplr.lron, as1 ~orno sus procedinucntos de captación de la opinión pública
de todos los paISeS.
. E!. estudio de e_stos kilómetros de celuloide, de sus ideas, estilos y financ1ac10n, .de sus directores, guionistas y asesores, permitiría, además, ilustrar
facetas 1D1po~tes de la trayectoria del impe.riaJismo y del racismo en el
mun~o;. ~ exphcar ~uchas de las razones y de los intereses parapetados tras
la d1fwaon de. es~ idea ~e Hispanoamérica y del mundo subdesarrollado,
con. todas sus mevJtables implicaciones políticas.

, Sm embargo, a~en~iendo a Holl}'Wood y a esta fuente de referencia, din.ase que . la conbnu1dacl de exteriorizaci6n de esa visión peyorativa y altanera,. h~b1era comenzado a resquebrajarse algo.
Qwza pued~ ello deberse a la complejidad de los problemas y compromisos
de la af1rrnac16n y de las vicisitudes de los propios Estados Unidos en la
~rena, ?e la beg~onia mund!a~, y a l_a n~esidad de revisar los esquemas
1deofog1_c?s Y 1~ ali~n~; o qmza a la vivencia en carne propia del problema
de la d1S1denc1a racial mterna, y de la agudización de las reivindicacion d
. ,
(
•
es e
sus ~monas negros, mdios, "latinos"), conforme al conetxto de Ja forac1on de una conciencia mundial de tendencia antirracista y antiimperialm.
tsta.
:• podría no ser ajeno a e)lo, el hecho de que la violencia y la sangre
~eJando de ser el pretendido privilegio del mundo subdesarrollad h , '
'd ! T ·
o, ª)ªn
1rrwnp1 o , ami iannente en la vida política y social del país y de otros
grandes pruses de Ckcidente.
Pero, el hecho es que éstos y otros factores, con su gravitación impond •
rabie sobre una opinión más crítica, parecen haber comenzado a minar ~"l

627

�normalidad de ciertos arrestos publicitarios demasiado visibles de la "arro-

gancia del poder" ,2
Por razones tales, nos parece muy pertinente. que W. S. Maltby 3 al aludir,
de paso, a la sostenida veta antihispánica relevable en las novelas populares
(v. gr.: C. S. Forester y su Hornblower, o H. R.ider Haggard), películas,
textos didácticos e ideas del cuerpo docente angloamericano de sus tiempos
de estudiante, observe:

"Por lJarios conceptos. lo continuidad de la existencia de este eJteYeotipo en el mun.do de habla i1lgleta, es itn anacronismo".

curso de_ser mplantado por el anti.anzt-rita.nismo, hecho que no lo hace
menos digno de nuestra atención."
. Ta~ sensatas palabras podrían también ser suscritas con igual acierto por
lustonadore~ d~ otr~s países, a los que el estudio en sí, y la meditación de
la decadenc1a 1~penal propia, parecen llevar creciente.mente 3 experimentar
en carne también
la realidad de la unidad de la histona
· y a m· '
,
, propia,
.
teres.use mas ecuammemente por la historia de Espa-a
d
·
·
n , e su rmpeno y
de su Leyenda N~gra, ~~entras el creciente clamor del mundo subdesarollado
en. general y, .la d1vulgac10n de sus razones contribuyen a la revela c10n
·' de una
HJspanoamenca menos "típica" y más verdadera.

Y reflexione :
"La lcyPnda Negra ha tenido, ínntgoblem,·nte, una parte cónsideroblt&gt; en las turbule11ta.s reladones de los Estados Unidos con ms
vecinos de habla hispana,· y ella continúa influyendo sobre la política
española de Inglaterra. Por más dificultoso que Ien aislarlo, es factor
que sigue pesando en los (ljtmtos internacio11ales.
Para lo.f americanos, el estudio de u11 prejuicio nacional posee un
interés aún más hondo. La pruición de los Estado5 Unidos en el sielo
XX se acerca en más de un respecto a la España en el XV. Esgrimiendo un e11ormR poder en de/ ensa de un ideal esencialmente conservador, se 6ncuentra, como ella, abocada al odio y a los celos de
amigos y .'Ulversarios. Nadie, al leer los periódicos, puede dudar qu~
la.s naciones del muritlo estén compilando una nueva Leyendo Negra y
que América sea la víctima que les está destinadr,. Como España entonces~ los Estados Unidos han disfrutado del poder mundial; como
España, también, se han entregado -sin rest.,icciones a m p((swn por la
autocrítica; y, al final, puede el Izada de ambas llegar a ser el mismo.
También a América puede tocarle vivir para ver .1·1t1 glorias olvidadas
y sus más orgul/osa.5 realizacioner desacreditadas por e{ talento polé•
mico de sus enemigos," •
Y concluya:

"En estos momentos, puede

tnU)'

bien que el antihisponismo. esté en

• MALTBY, W. S., The Black Legend in Engfond. The Dwe/opmtnt o/ Anti-Spanish
Sentime11t, 1558-1660, Durham, North Carolina, Duke University Press, 180 pp.,

p. 6.
• Ibid., p. 10.
' lbid., p. 139.

628

629

�EL SIGNIFICADO DE ICAMOLE
EL PAPEL DEL NORESTE EN LA INSURRECCION DE TUXTEPEC
LAURENS BALLARD

PERR.v

Universidad de las Américas.

o GUERRA CIVIL (no fue "revolución") de Tuxtepec en 1876
puso fin al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada y lanzó el porfiriato. El
general Porfirio Díaz personalmente acaudilló tres campañas militares durante
aquella guerra civil. Díaz fue general en jefe de la campaña iniciada con el
asalto de Matamoros en el estado de Tamaulipas el 2 de abril y finalizada
en Icamole, estado de Nuevo León el 20 de mayo. Acaudilló la campaña que
se inició en Oaxaca y terminó en Tecoac, Estado de Puebla, el 16 de noviembre del mismo año. La última campaña al mando de Díaz fue la del
oeste contra el "gobierno de la legitimidad" de José María Iglesias, que
comenzó en México cl 6 de diciembre y sin batalla alguna finalizó en Guadalajara el 9 de enero de 1877.
LA INSURRECCIÓN

El liderazgo de Díaz ha sido criticado. Parece ser que Díaz figuró en tres
batallas en aquel año: las de Matamoros, Icamole y Tecoac. El asalto de
Matamoros, sin embargo, en las palabras de Daniel Cosío Villegas, '~no era.
precísamente, una batalla'' sino l.llla traición de Ja plaza por el general Jesús
Toledo y otros. 1 Díaz aparentemente fue derrotado en Icamole, y generalmente
se considera que la campaña del noreste fue un completo fracaso. En tanto
a la batalJa de Tecoac hay tendencia en la historia de ese período de dar el
mayor crédito por la victoria tuxtepecana al general Manuel González. En
todo parece ser que al general Díaz le tocó un papel de poca importancia
como líder en la insurrección de Tuxtepec. De esto se desprende que el
gobierno de Lerdo cayó porque él no supo aprovechar sus mudias ventajas
o José María Iglesias, por su defección del gobierno, fue la causa de la de~ DANtEL Cosfo VILLEGAS (ed.), La historia moderna de México (10 tomos, México:
Editorial Hennes, 1955-197 l), La república reslaurada, uida política, p. 869.

631

�rrota del gobierno o en alguna manera otra persona sacaba las castañas

ele Díaz del fuego.
El propósito de este ensayo es poner en tela de juicio este tipo de interpretación. No es su propósito, sin t'mbargo, cubrir toda la guerra civil sino
simplemente el papel del oore~te en la victoria porfiriana en 1876. La hipótesis
es que la campaña del noreste fue esencial para el desenlace final de la
victoria de Tuxtepec, y ciue d liderazgo de Díaz fue realista y capaz. El método
de seguir para demostrar estos conceptos será relacionar la c.ampaña del noreste
con la estrategia nacional clr la insurrección y c~ta con la dinámica general de 1as insurrecciones mexicanas del sigro XIX. Será dentro de este marco
ele referencia donde se tratará de explicar el significado de la batalla de
Icam(llc. Desde luego será obvio por qué se comienza con Icamole.

LA

BATALLA DE lCAMOLF,

En Jos días posteriores a fa batalla de Iramole los periódicos pro-gubernamentales imprimieron boletines tan pronto como llegaron los partes del campo
de batalla, y los periódicos de la oposici6n dudaban de la ,·cracidad de los
informes ofic-iales. 2 El gobierno atribuía una gran victoria y profetizaban pronto
fin a la rebelión. Eslo pareda una apreciación realista en la capital. Habían
llegado noticias de la recaptura de Matamoros por el general Mariano Esrobedo el 19 de mayo y de la derrota de Díaz y sus partidarios al día
siguiente en Icamole. Finalmmte, el 9 de junio el Diario Oficial publicó el
largamente esperado infomlC de la batalla finnado por el general Carlos
Fuero, comandante en jefr de la fuerza gubernamental en Icamole.
El infonne del general Fuero pretendía que las fuerzas del gobierno ascendían a 1.040 hombres y que las conducidas por "don Porfirio Díaz, Naranjo. Charles y Vara" llegaban a "nn número de más de 1,500 hombres''.
Las fuerzas rebeldes ocupaban "una verdadera posición militar ventajosa".
Sin embargo, después de hora y media de lucha, el enemigo retrocedió en
desorden y sufrió ''su completa derrota y dispersión". 3
Desde el principio la prensa apodó a Díaz "El llorón" y ''El huyón" de
• Diario Ofi,ial, 21 de mayo de 1876 • 9 de junio de 1876. Varios están impresos en
ALBERTO MARÍA CAR.Rf.ÑO (ed.), Archiuo del Gtntral Porfirio Díaz, memorias )' do.
,umentos (30 tomos, Méltico: Editorial Elede, 1949-1961), Xll, 7-17. Esta colecci6n
de documentos se citará. de aquí en adelante como APD. La batalla de la prensa está
descrita en Cosfo VtLLEGAs, op. cit., pp. 874-875.
• Diario Oficial, 9 de juuio de 1876. El informe de Fuero está reimpreso en FIUN•
cisco G. Cosmes, Historia general de Ml:cito, continuruión a la de Niceto de Zamacois,
parte conltntpordnta, los (dt1mos treinla y trts años, (4 tomos, XIX-XXII. Barceloua:
Araluce, 1901-1902), XX.U, 792; y en APD, XII, 9-17.

632

kamolc, el prímel'O basado, seg{m rumort&gt;s, que Díaz había llorado delante
de sus oficiales después de la derrota, y el segundo por haber huido del campo ele batalla.
~as descripdones de esos acontt&gt;cimientos son pocas, breves y ~eneralmentc
erroneas. La muy conocida y semioficial biografía de Porfirio Díaz dt! Ht&gt;rbert
Howe Bancroft narra que D.íaz acometió a las fuerzas del general Fuero
Y aisló a 200 soldados y parte del tren, pero que Díaz se dio cuenta de
q~e s~s fuerzas, compuestas sólo de caballería, no podían esperar ganar una
vtc~rm total _c~ntra un ejército superior de caballería, infantería y .artillería.
Tenwndo nol!c1as de la insurrección en Oaxaca, Díaz abandonó el "vasto y
despoblado norte", y dejó a Trevit"io y a Naranjo para que siguieran avan.
2ando.i
En 1900 Francisco Cosmcs escribió la continuación de la Historia General
de J~éjico de Niceto Zamacois. El rt"lato que nos da Cosmes de la batalla usa
el ~1s~no esc¡uema general pero sostiene que eJ ejército del general Fuero

hab1a. mterceplado el paso ele le-amole, y que Díaz únicamente decidió abrirse
camino a tr~vé~ del en~migo, Habiendo logrado esto, Díaz dispersó sus fuerzas,
las puso haJo d1ven;os Jefes y fue a "ponerse al frente de fuen.as considerables
que los insurrectos de Oa~ca y de Puebla habían unido..." s
El siguiente paso en Ja evolución de la interpretación en pro de Díaz fue
dado por Salvador Quevedo y Zubieta c-n 1909. Según fste el general Fuero
Uegó a lcamole con 2,000 hombres contra 600 de Díaz. Diaz inició la batalla,
de su inferio1·idad numérica se reti1·ó del encuentro en orden e
.pero a cau.~a
,
.
mcorporo a sus propias filas los prisioneros tomados del gobierno. Díaz
sufrió '10 bajas en tanto que las de Fuero pasaron de 100.6
José López-Portillo y Rojas en 1920 regresó a la tradición antiporfírista
iniciada por Fuero. Díaz, dice él, tenía 2.500 hombres al salir de Matamoros
y entre cuatro y cinco mil en Icamole. "Sólo así se concibe que ha}-a marchad~
sobre Monterrey..." Sin embargo, Díaz fue tan gra\'emente vencido en lea.
mole que apenas escapó solo, y renunció después de ello a toda Ja campaña
del norte." Esta versión señaló el camino a seguir para interpretaciones posteriores. ª

.

)

4
HusRRT HowE BA!'-IOROFT, Vida de Porfirio Día:: uu;ia históri,a y social dtl
pasado r preuntt de México (San Francisco: Tbc Ristory Company, 1887), p. SOL
• CosMEs, loe. ,it.
• SALVADOR QUEVEDO Y ZUDIBTA, El Ca11,dillo, conti11uadó11 de Porfirio Día:, ensayo
de .PJicología histórica (México: Llbrerfa de la viuda de C. Bouret, 1909), p. '.!40.
' José Lóru PoRTILLO Y RoJAs, Ele11ació1i y cfJÍda de Porfirio Dla!. (Mrxico:

Libmía Española, 1921), pp. l t,t..115.
• Véase por ejemplo, JosÉ G. VALDÉs, El Porfiristno: Historia de u11 ,¿gimtn, el
nacimie11to (México: Antigua Librería Robredo, de José Porrúa e llijos, 1941), p. 151 ¡

633

�Carleton Beals, para citar una biografía de Díaz que apareci6 en inglés,
afuma que Díaz estaba ganando la batalla de Icamole cuando el gen,eral
Julián Quiroga desertó a los porfí.ristas y ayudó a Fuero a derrotar a D1az. 9
En realidad Quiroga desde un comienzo estaba con los federales en toda la
campaña.to
. .
•
Con la aparición del tomo doce del Archivo del Gene~al Porfm~. Dwz,
editado por Alberto María Carreño, es posible una nueva mterpretac1on. La
correspondencia en el archivo del general Díaz demuestra , q~e ~t~, de 1a
batalla de Icamole los rebeldes del centro y del sur de Mexico msistia.n rn
que Díaz se pusiera al frente de ellos. Carreña parece sugerir que la batalla
de lcamole no fue el factor que hizo a Díaz dejar eJ norte aun antes dl'
la batalla. Más adelante se mostrará que tal afirmación es posible aunque
Carreña no expone dicha condusión.
La mayor contribución de Carreña al conocimiento de la "Batalla de
Icarnole"' es que el comhat,e no tuvo lugar en le.amole. Aún más importante
es la mención de que la lucha no se libró entre el general Fuero Y sus
fuerzas por un lado y los generales Díaz, Treviño, Naranjo, Charles Y V~ra
con sus hombres por el otro. El general Fuero encontr6 la columna conduoda
por Francisco Naranjo en un sitio llamado Puerto del Indio. ¡ Los generales
Díaz Gerónimo Trcviño e Hip6lito Charles, con sus fuerzas, no estaban
preS:ntes allí! Ellos estaban en realidad en )a hacienda de_ "Hicamole", más
0 rnenos a tres kilómetros de distancia &lt;le Puerto del Indio cuando ocurrió
el encuentro.
La prueba de este sorprendente descubrimiento es un documento pnblica~o
por Carreño. El día de la batalla el general Treviño envió un infonne esc:nto
a Díaz el cual incluye un parte del encuentro dado por Naranjo a su

superior Trevíño. Dicho parte describe toda la acción sin mencionar a pe_rson~
unidad que no estuviera bajo el solo e inmediato mando de Nar.mJO. S1
~reviño hubiera estado presente como comandante en jefe él hubiera rendido
JlistMia de Mbcico (4 tomos, 3a. ed:, re~sada, México: Editorial
Jus, 1962) III, 364; JoROE FER1'ANDO lTUllRIDARRÍA, Hrstona de OaJCaca ~4 tomos,
Oaxaca: Publicaciones del Gobienio del Estado, 1950-1956), La Restauracú5n de la
República '/ las revueltas de la Noria '1 Tu.xtepec, 1867-18?7 (19~6), IV, 1~7 ..
• CA.llLETON Buu, Porfirio Díaz: Dictator of Mtxíco (Ph1ladelph1a: J. B. L1ppmcott
José: BRAVO UoAJITE,

Cornpany, 1932), p. '.!02.
•.
.
•• La relaci6n del general Quiroga con Porfirio Díaz &lt;e discute ~ adc:l;3-11te. Se
contaba una historia en es tiempo de que Díaz aboro6 a NaranJo despucs de la
batalla con el reto de "Creía yo que los de Nuevo León eran valientes''. Se dice que
Naunjo contestó: "¿Cree usted que Julián Quiroga (oriundo de Nuevo Le6n) e,
de Oax.aca?'' SANTL'GO RoEL,, Apuntes paro la hütorio de Nuevo León ( 2 tomos,
Monterrey: sin nombre de editor, 1938), 11, 78.

634

el informe a Díaz. Si Díaz, en el contrario, hubiera conducido las tropas en
ese encuentro el informe habría sido superfluo en tanto no había nadie a
quien él estuviera obligado a informar. Naranjo se encontró solo en eJ campo
de batalla, pues, como el mismo Tre"iño infom1ó a Díaz " ...si el general
[Naranjo] no fue auxiliado oportunamente por t&gt;I grueso de la columna, fue
pot"quc no llevaba orden de empeñar combate decisivo, simplemente de reconocer y tirotear al enemigo" .u
Icamole fue entonces un encuentro donde un subalterno porfiriano tuvo
órdenes de no entrar en eombate. Comparando Ja lista de bajas de Naranjo
y Fuero, Carreño concluye que "es imposible declarar que el resultado de
aquel combate fue un completo triunfo para eJ defensor del gobierno del
presidente Lerdo, aunque menos para Naranjo". 12

Hay dos motivos par que los historiadores han creído que Díaz estuvo pre~ente en la Batalla de Icamole. Primero, el informe de Fuero, que atribuía
a sí mismo una victoria sobre Díaz, se hizo público y fue ampliamt'nle conocido antes de que Díaz estuviera en situación de modificar esta interpretación.
Segundo, Díaz nunca negó su presencia en lcamole. Las oportunidades que
tuvo para negar una derrota personal fueron muchas, principalmente en las
varias historias de la época y en las biografías que le fueron presentadas para
su corrección personal antes de ser publicadas. La obra de .Bancroft fue
una de esas.13 La de Hemindez, Un pueblo, un siglo y un hombre, publicada
.-a 1909 y dedicada a Días fue otra. 14 Sus pretensiones de haber estado al
mando en Icamole se hallan solamente en su hoja oficial de servicios, que
muchas veces fue impresa durante su administración. 15 Más importante que
t'stas es un ejemplar de la misma corregida con eJ puño y letra del general
Díaz. Sin corregir queda la penúltima anotación, que rei.a así: "la batalln

n Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 20 de mayo de 1876, APD, XII, 331. Sí
existe el documento en manuscrito en El Archivo General del Estado de Nuevo León,
Sección Histórica, Ramo .Militar, Caja 1876, expediente Naranjo.
u CARREÑo, APD. XII (notas), 17-18.
1ll Cfüío Villegas dice que una traducción al español de la biografía de Díaz por
Bancroít "fue sometida a la aprobación de Porfirio Díaz; quien envió una lista de
correcciones", que se conserva t•n la Librería Bancrof1. DANIEL Cosfo VrLLEOAs, "Se·
b.utián Lerdo de Tejada, mártir de la república restaurada''. Historia Mexicana, xvn,
2 (octubre-&lt;fü:iembre 1967), 186.
" Carleton Beals desnibe a Hernández como a "elogia dar a sueldo", autor de
un libro "entre los enviados alrededor del mundo en todos los idioma., para formar
la opini6n en el extranjero de Díaz y de México". Op. cit., p. 272.
,. FoRTUN1,To Hus,bou, Un P1ieb/o, un siglo y 11n hombre (México: Imprenta
de Ignacio EscaJante, l909), pp. 359-365.

635

�de Icamole, Porfirio Díaz al mando, 20 de mayo de 1876, contra el General
Carlos Fuero" .1 6
;_ Por qué Porfirio Díaz prrrnitió que una derrota se registrara contl"a su
no~bre por una bacalla en qur él no estaba al mando, y ni siquiera prese~_te?
Es sencilla su respuesta. Una vez tjue Díaz llegó al poder nunca volv10 a
rd('rme a su carrera de rebelde. Procuró sanar las heridas de la lucha
f rarcionaria. Se situó por encima ele las organizaciones de partido que habían
mantenido los trastornos internos de México y alabó el patriotismo dondequiera que lo hallaba.17 Esa parte de su propia carrera_ tocante a la resist:ncia
rc:-publicana contra b Intervt&gt;oción Francesa la publicó ru su_s memorias _Y
raras ve-ces hizo mención al perío&lt;lo entre 1867 y 1876. Dcsmenhr su prcst'neta
en Icamole habria dado origen a investigariones y a discusiones. Estas tenían
que evitarse con miras a la unidad y a la estabi!i~ad ~lítica: d_cspués de
1876 Díaz no se interesó en dar lecciones sobre ehnentes msurrecciones.
Esta reseña de la evolución de la historiografía de kamole se completa con
dos rdatos importantes: el de Daniel Cosío Vílkgas y el de Angel Taracena,
únicos historiadores que han usado las pub.lkal'iones de Carrcño para la
campafia del nore~le.
Cosío Villegas describe la batalla de kamole es&lt;"ncialmente como lo hizo
Fuero, a excepción de 4uc el encu&lt;"ntro es colocado correctamente entre Fuero
y Naranjo en Puerto del Indio. Pero Cosío Vilkgas confunde los acontc•
cimientos al decir que las fuer7.as porfiristas llegaban a 1,500, cuando no
sabemos de cómo esas fuerzas estaban divididas entre Naranjo. Treviñn Y
Oiaz.1" El general Fuero &lt;"n realidad sólo luchó contra una pe&lt;1ucña partida
de los l,500 porfiristas, los directamente bajo el mando del general Naranjo.
Luego de rsta versión es cuando Cosío Villegas introduce el infonne de
Naranjo: "Francisco Naranjo. quien mandaba en jefr las fuerzas rebeldes,
intentó dar una versión distinta ..• Naranjo no quedó satisfecho de la modestia de su comisión [reconofer y tirotear al enemigo], cumplida al desplegar
a Fuero todas sus fuerzas." Notando que "los adversarios apenas ll~aban a

1,000 hombres y que los suyos eran más" ( que ~o era cierto ni d'~jo eso~ Y
que tenía la ventaja de que aún no eran descubiertas sus tropas, no resiste
1• Este docum&lt;'nto pertenece a la K•ñora María Thércse Gatouillat De Diai Raigosa,
la esposa del nieto del general Día.z, quien hondadosamcnte pc~itió a este investi~a?~r
leerlo ron detenimiento. Es similar al que está en la Colecc10n General de Porímo
Díaz en el archivo documental de la Universidad de las Américas ( 1, 333), salv,,

que c-stá corregido a mano.
11 Uno puede notar sus elogios públicos de Benito Juárei y los bo~ores colmados
sobre Scba.sóán Lerdo de Tejada en sus funerales. para los cuales D1az orden6 los
arreglos.
11 ¿ Tomado del informe de Fuero? De

636

treS a

seiscientos es más probable.

la tentación", de ordenarles que se levantaran y dirigieran nutrido fuego sobre
Fuero. Fue entonces cuando Fuero cambió su frentl', "razón por la cual
fNaranjoJ decidió retirarse". En el relato de Olsio Villegas la batalla fue
decididamente una derrota porfirista.
Cosío Ville~as también afirma que "Naranjo no í'chaba de menos el
apoyo que debían haherlc prestado las fuerzas muy próximas de Treviño y
las de Porfirio, apenas algo más distantes". El autor no explica por qué las
fuerzas de Treviño y Dbz debían apoyar a fa.e¡ de Naranjo, por qué Díaz
tenía que resistir en Puerto del Indio, o en cualquier otra parte del norte.
El que Díaz no lo haya hecho y el que sus subordinados se retiraran de 1ma
fuerte escaramuza. y partirnJannf'nte el que Díaz después de eso dejara el
leatro de operaciones norteño, son las pruebas de que Díaz perdió )a batalla
y la campaña. Fue entonres, insiste Cosío Villegas, "solamente después del
fracaso de Icamole'' cuanJo Día1. se con\'enció de la necesidad de regresar
al sur.1 11
La versión de Ano-el Taracena es un tanto mejor y también peor que la
de Cosío Villcgas. Tara.cena reconoce que Naranjo pe~eó solo contra Ftwro
en Puerto deJ Indio, pero ag¡-ega erróneamente que la batalla tuvo lugar
porque la brigada de Naranjo fue sorprendida por los de Fuero. 2º El parte
de Naranjo claramente dedara que envió al coronel Hinojosa con una pa.
trulla para "cscaramtt7..ar con el enemigo" y atraerlos a un lugar para ser
observados. Naranjo declara que la fuena de Fuero estaba atraída directamente ''sin saberlo a diez pasos de la mía". De esa forma Naranjo quiere
decir que fueron las tropas gubernamentales, no las porfiristas, Jas que fueron
sorprendidas. Comparando los documentos podemos conjeturar que ninguna
cie las fuerlaS fue sorprendida.21
El relato de Taracena, aparte de este error, deja otra mala impresión.
Señala que después de la batalla "don Porfirio considera que su presencia en
Oa.xaca y Puebla sería más necesaria; por lo que deja en Monclova a los
generales Treviño, Naranjo, Charles, y otros más y confía al generaJ Manuel
González la tarea de dirigir los elementos reunidos en el norte y llevarlos hacia
el centro del país''. 22
,. Cosio

La república restaurada, pp. 874-877, 892.
Porfirio Díaz (México: Editorial J-w. de la ierie Figuras )'
,pisodios de la historia de },léxico, núm. 88, 1960), p. l05.
:n Informe de Naranjo, Gerónimo Tmiiio a Porfirio Díaz, 20 de mayo de
1876. APD, XII, 329-331. Cf., informe de Fuero, loe. cil.
:s TARACENA, ú,c, cit. Quevedo y Zubieta usa la misma frase, of,. cit., p. 241.
Los dos parecen haber sido tomados al pie de la letra de CoSiiles, op. cil., XXII,
781-782.
VtLLEGAS,

:. A:-IGF.L TA.RACRNA,

637

�En realidad Díaz antes de dirigirse al sur dividíó sus fuerzas entre Treviño,
Naranjo, Charles y Vara pai:a una continuada guerra de guerrillas. en el norte.
Por su parte el general González que estaba guarneciendo Matamoros dejó
esa ciudad el 18 de mayo, el día anterior a que las fuerzas federales de
avanzada del general Escobedo retomaron dicha ciudad. Luego de dejar
Matamoros, González condujo sus fuerzas haci¡¡ el sur, por la serranía huasteca,
sin incorporar a su mando ninguna de las tropas que habían estado con Díaz
en los alrededores de Monterrey.
Este e:,tudio se concluye que las fuerzas impresas poco aportan al significado
de Jcamole en la campaña del noreste, y nada al entendimiento de la campaña
del noreste dentro de 1a Insurrección de Tuxtepec. La evaluación de la
batalla de Icamole oepende de por qué estaba Díaz en Icamole el 20 de
mayo. Para ello, es necesario considerar toda la estrategia de la campaña
del noreste y cómo ella se relaciona con la estrategia nacional.

LA

TRAGEDIA DEL NORESTE

Implícito en todo relato de 1876 es que 1a estrategia tuxtepecana fue a armar

las fuenas porfiristas wn lla riqueza de Matamoros y luego convergir sobre
Monterrey, seguido de Saltillo, San Luis Potosí y finalmente 111, capital. Tanto
como la campaña de Matamoros a Icamole terminó en dispersión y que
Díaz entonces abando,nó el norte para acaudillar las fuerzas del sureste, los
historiadores uniformemente han concluido que la estrategia de marchar a la
capital por la meseta central se fracasó. Y por eso, se fracasó también
la campaña noreste poñuiana.
Es claro por qué los autores de estos relatos suponen que la estrategia
porfiriana era de marchar sobre la capital, capturando las ciudades mayores
al pasar. No sólo era esta estrategia aparentemente obvia, sino que Díaz
mismo estaba diciendo a mucha gente que pensaba hacer exactamente eso.
Dfaz en 1&amp;76 estaba diciendo, a mucha gente, que después de adquirir materiales de guerra en Matamoros pensaba "comenzar una seria campaña contra
las guarniciones de Monterrey, Saltillo, San Luis- y la capital", e historiadores
subsecuentes le han tomado la palabra.
Las primeras declaraciones de Díaz uo son explícitas respecto a la dirección de sus movimientos pendientes. A los cinco días de haber capturado
Matamoros, Díaz escribió al principal general porfirista de su estado natal
Oa.'Xaca, que babia ocupado Matamoros "eon pocas pérdidas. de mi parte y
también pocas del enemigo. Desde luego me ocupé en organizar con mis

638

elementos propios y los conquistados, una rolumna que llevaré hacia el
interior compuesta de dos mil quinientos a tres mil hombres" .2ª
Exceptuando el temor de que el correo pudiera ser interceptado, Díaz
pudo haber sido más franco con un partidario militante que tenía necesidad
de saber sus planes. El 11 de abril Diaz escribió a Emiliano Martínez en
Nueva Orleans la misma informaci6n, otra vez omitiendo la dirección precisa
de la marcha pensada?' Luego el 14 de abril Díaz informó a Romero
Ancona no solamente que marcharía tierra adentro, sino también que unirla
las fuerzas en Nuevo León, "abriendo ya una campaña formal sobre las
plazas que ocupa el enemigo entre ésta y la capital".u Cualquiera que haya
sido el grado de confianza, el riesgo de intercepción también se hallaba
presente.
Por la segunda mitad de abril no hizo caso de precaución alguna. El 20
de abril un comerciante en Matamoros escribi6 aJ general Díaz objetando los
términos de pago ofrecidos a su establecimiento por mulas y caballos entre.
gados a Jas fuerzas porfiristas. Dia2 ordenó a la tesorería que pagara al
interesado en cuatro abonos mensuales de la renta de la aduana en La.redo
"después de ocupada Ja plaza de Monterrey". 28 Uno quisiera saber si al
comerciante se le había dado información acerca de Monterrey. Entretanto
Estanislao Hernández, empresario de Monterrey, buscó por correo un certificado de Díaz que protegiera de otros porfiristas -sus artículos en embarque.
Díaz le contestó el 22 de abril que no era necesario protección contra los
porfiristas, pero que de todas maneras "para tranquilizarlo, le manifiesto que
dentro de breves días emprenderé mí marcha hacia esa ciudad, y que mi presencia en ella es la mejor garantía que puedo ofrecerle sobre que su casa y
persona serán respetadas".27 Un modo casi certero de hacer que se diera
cuenta de sus planes el gobierno era revelarlos a los comerciantes descontentos.
A amigos y a agentes se les proporcionó la misma información. Díaz- escribiósu agente confidencial, P14cido Vega, eJ 22 de abril, que "dentro de dos
días a más tardar emprenderé mi marcha para Monterrey". 28 A un amigo
en Veracruz una semana después Díaz escribió que había dejado Matamoros
''con dos mil hombres y voy sobre Monterrey". 2 º Eso fue escrito el día antes
de que Díaz cambiara todo su plan de campaija.

ª

» Porfirio Díaz a Fidencío Hernández, 7 de abril de 1876, APD, XII, 160.
u Porfirio Dí.u: a Emiliano Martínez, 11 de abril de 1876, APD, XII, 183-184.

u Porfirio
,. Antonio
223-224.
n Porfirio
'" Porfirio
'" Porfirio

Díaz a Romero Ancon:a, 14 de abril de 1876, APD, XII, 202-21}3.
Guerra a Porfirio Díaz y contestaci6n, 20 de abril de 1876, APD, XII,
Díaz a E~tanislao Hem!ndei, 22 de abril de 1876, APD, XII, 240.
Díaz a Plácido Vega, 22 de abril de 1876, APD, XII, 239.
Díaz a Donaciano Lara, 30 de abril de 1876, APD, XII, 262-263.

639

�¿ Pensaba Díaz marchar sobre Monterrey? Enigmático es el caso del vicegobernador Ant.oine de Luisiana, a quien está dirigida una &lt;'arta que aparece
en los documentos de Díaz, fechada el 11 de abril. En esa carta Díaz declaraba
que bahía tomado Matamoros, y señaló que "dentro de breves días emprenderé mi marcha para el interior del país con una columna de tres mil hombres,
aproximadamente, con la que unidos a las fuerzas de los generales Treviño
y Naranjo, de Nuevo León, en número de mil hombres, estaré en aptitud
de emprender ya una campaña seria sobre las plazas de Monten-ey, Saltillo,
San Luis y la capital"?º
Francisco Cosmes cita una carta escrita desde Matamoros por Díaz, la
cual dice Cosmes que circuló en la prensa mexicana en mayo y que llevaba
fecha de 11 de mayo. Esa carta estaba también dirigida :i Antoíne. Conteniendo tasi la misma información, las cartas emplean, sin embargo, palabras
diferentes. Además, las tropas de Díaz se ajustan a 800, como lo sabría el
general Escobedo el 11 de mayo. El mensaje es el mismo: Díaz se uniría
con Treviño y Naranjo, asegurándole usuficiente fuerza para abrir una ver•
dadera campaña y avanzar contra Monterrey, Saltillo, San Luis y finalmente
contra la capital" .3 1
Es posible que la primera carta haya sido enviada con una honrada refle.
xión de las expectaciones de Díaz, y que la carta de 11 de mayo fuera la
misma, posfechada e impresa después de haber sido traducida al inglés y
retraducida. Las cifras pueden haber sido redactadas por periodistas guber•
namentales a fin de dar la impresión a los lectores capitalinos de que el
reclutamiento por Díaz no había tenido buen resultado. Sin embargo, en
ese caso, extrañamente escogieron la cifra indicada. Una mejor explicación
sería que Díaz escribió amhas cartas, la primera al vicegobernador norteamericano el 11 de abril y que reflejaba una temprana esperall7.a., y una segunda
un mes más tarde intencionada a caer en manos del gobierno. La evolución
de las cartas existentes y puede que haya habido otras -sugiere una reva•
!uación entre el 11 y el 20 de abril. Las cartas dicen demasiado: la estrategia
de la mesa central parece haber sido un engaño para despistar al gobierno.
Prueba de que el gobierno esperaba l:i estrategia central porfiriana se ve en
el refuerm de las guarniciones de San Luis, Saltmo y Monterrey en abril.3 2
Más directamente, Escobedo telegrafió a Servando Canales, gobernador de
Tamaulipas, desde el 11 de abril que Díaz "se dfrige de Matamoros sobTe
• Porfirio Diaz a C. Antoine, Esq., 11 de abril de 1876, APD, XII, 185.
11 CosMEs, op. cit., XXII, 779-780.
e Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.

640

Monterrey con 1,500 hombres". 3~ Mientras tanto la prensa del gobierno
parndiaba Ja estrategia porfiriana: "[Todo el mundo] ... ahora contempla
a Porfüio Díaz, al general Treviño y a los otros prominentes jefes de la
revolución derramándose por estos estados y barriendo con sus victoriosas
falanges las 'insignificantes' unidades federales que guameccn las plazas de
Monterrey, Saltillo, Zacatecas y San Luis Potosí." 31
Aun hasta una tardía fecha como el 7 de mayo Escobedo telegrafió un
mensaje al ministro de guerra de que Díaz pensaba ocupar Monterrey en
tres días. 35 No hay duda de que el gobierno creía que la mira porfiriana
inmediata era el sitio de Monterrey.
Una con~rleración de la dinámica insurrecciona) del siglo XIX, de los
cuales se supone aquí que Díaz era maestro, confirmará que la estrategia de
la meseta central no era un plan viable ni realista después de mediados de abril
di:- 1876.

LA

ESTRA'l'EGlA NACIONAL

Hay dos fases en las venturosas insurrecciones deJ siglo XIX. La primera
consistía en la llamada propagandística a los jefes locales por sostener eJ
pronunciamieoto y su plan anexo, con el objeto de obtener un estado como
base de operaciones. La segunda fase de la venturosa insurrección implicaba
la concentración de fuer.t.as rebekles para proteger su base y confrontar la
fuerza gubernamental en wrn bataUa perentoria
Durante la primera fase los rebeldes eluden un choque frontal con fuerzas
gubernamentales. El prop6sito fue extender la conflagradón a todas las partes
del país )' desacreditar al gobierno con sólo continuar existiendo en oposición
obstinada. La actividad militar fue generalmente la de la guerra de guerrillas,
cuya función i:-ra demostrar que el gobierno no podía aplastar el movimiento.
Esto se usó entonces al hacer un llamamiento por más apoyo como prueha
de que el gobierno era menos popular que los que lo retaban.
Otro fenómeno que se podía reconocer transcurre concwTentemente con el
anterior. Mientras más contil1uaban su desafío al gobierno los rebeldes 1 y
esparcían más la insurrección, más represiva se volvía la política gubernamental. El gobierno de Lerdo en 1876 declaró la ley marcial en estado
xi El telegrama fue inmediatamente enviado a Díaz. Santos de la Garza y Gutiérrei
a Porfirio Díaz, 11 de abril de 18i6, APD, XII, 184-185.
11
~oruer1ir de Catorce (Tamauli~~! ' 26 de abril de 1876, tomado de un ejemplar
anterior del Boldln de la 3a. Dw1S1ón (del genera! Escobedo) y reimpreso en el
Diario Oficial, 6 de mayo de 1876.
~ Mariano Escobcdo a Ignacio Meji:i, 7 de mayo de 1876, reimp~o en el Diario
Oficial, JO de mayo de 1876.

6.J.J
H-41

�tras estado, decretó empréstitos forzosos, reclutó tropas mediante leva y finalmente recurrió a la censura de la prensa. Inteligentemente Edmundo Burke
observó que cuando los súbditos son rebeldes por principio, los reyes se
vuelven tiranos por política. Con cada medida los rebeldes convertían en
propaganda las restricciones gubernamentales. Las insurrecciones triunfantes
del siglo XIX en México siempre tuvieron organizaciones eficaces de .P:1"?·
paganda que hacían hincapié en el tema de la tiranía. La prensa de opos1c1on
al pr.esident.e Lerdo sirvió esta función.

"La existencia en la oposición obstinada,, era Wla táctica insu1Teccional
efectiva en cl siglo XIX y durante los años iniciales del XX, porque el
tesoro nacional nunca podía sufragar los gastos de la acción militar contra la
resistencia prolongada. Este fue sin duda el caso en la rebelión de Tuxtepec.
La incapacidad de pagar por más provisiones, sin decir nada de cu~rir la
no'mina militar, fue uno de los motivos principales por el cual el presidente
,
Lerao de Tejada no intentó levantar otro ejército más tarde en 1876, despues
de que el general Alatorte perdió el ejército del gobierno de Tecoac el. 16 _de
noviembre. Cuando el tesoro no pudo hacer frente a los gastos ordinanos
del gobierno, como pensiones y nóminas, sufrió aún una pérdida mayor de
prestigio y de apoyo.
En último análisis una insurrección victoriosa necesitaría ocupar la capital
de un estado para q~e el gobierno pudiera destinar dinero y milicias estatales
al movimien!O. Sin embargo, estaban guarnecidas las capitales de los estados.
Además cuando las fuer¿as gubernamentales estaban en zonas adyacentes, las
ciudades guarnecidas formaban el bloque sobre el cual podían se~ aplasta?:15
las fuerzas rebeldes. Por lo mismo, durante la primera fase de la msurrecc1on
los rebeldes se esforzaron mucho por enajenar la lealtad de los gobernadores
de los estados y de las unidades de las guarniciones a] gobierno. Esto era lo
que Díaz trataba de conseguir en Brownsvi11e y en Matamoros.
.
Cuando los rebeldes controlaban la capital de un estado y a un gobierno
estatal, empezaba la segunda etapa de la venturosa ins~ección. Entonces se
hacía necesario concentrar las fuerzas rebeldes de la region para proteger esa
ciudad de las fuerzas federales que se aproximaban. Los rebeldes podían
Juchar contra esas fuerzas en la ciudad que poseían, o usar esa ciudad
como base de operaciones y marcharse a otra parte para batirse con l~
fuena.s federales. Sin emhaigo, una batalla "perentoria" tenía que ocµrnr
antes de que los rebeldes pudieran marchar sobre la capital. En un período
tardío de la segunda fase, la insun-ección experimentó e! "irse a ~a cargada"
cuando los jefes locales y hasta personajes nacionales vieron_ ,el signo de los
tiempos y clamaron unirse a los triunfadores. En la losurrecc1on de Tuxtepe:
Oaxaca se convirtió en la base de los rebeldes; el
a la cargada" empezo

"me

a principios de noviembre, y la batalla "perentoria" tuvo lugar en Tecoac
el 16 de novíembre. Todo esto era lejos del noreste y mucho después de
abril y mayo cuando tuvo lugar la campaña del noreste.
A mediados de abril Je fue evidente a Díaz que Mata.moros era muy
pobre para servir de base de operaciones y mucho más importante, que ninguna capital de estado podía ser ocupada antes de la llegada de fuerzas
federales. Díaz sabia que era imposible, en esas condiciones, un enfrentamiento exitoso: la campaña del noreste no había entrado en la segunda
fase. Porfirio Díaz, que conocía estos patrones insurreccionales, no habría
planeado enfrentarse con Jas fuerzas gubernamentales en Matamoros, Monterrey, lcamole ni otro lugar del norte. El no habría iniciado una campaña
en }a meseta abierta, en un ataque violento sobre Ja capital, con las pocas
tropas a su disposición a fines de abril, sin una fuerte base de operaciones y
con la gran fue12a del general Escobedo concentrándose en su contra.
Para mediados de abril, sin embargo, se habían desarrollado dos condiciones
que forzaron a Díaz a tomar medidas. Primero, la campaña del sur había
llegado a fa .segunda fase mientras que 1a campaña del norte estaba aún
en la primera fase. Alguna decisión tenía que tomarse porque la situación en el sur estaba rápidamente desintegrándose en una anárquica serie de
rebeliones locales como las que caracterizaban el sur de México entre 1815
y 1820, y de nuevo entre 1913 y 1916. Segundo, para mediados de abriJ
una significativa fuerza federal se acercaba a la zona noreste de México,
donde Díaz estaba tratando de provocar 1a insurrección. Es dentro de estos
perímeu·os teóricos y estas condiciones que ha de colocarse la campaña por~
firiana del norte.

Si e] objeto de la estrategia del norte no era una marcha a la ciudad de
México a través de la meseta central, capturando las ciudades mayores de
paso, entonces ¿ cuál fue su objeto? Cosío Villegas escribió un excelente y
pequeño libro sobre la rebelión de la Noria, en el cual sostiene que la estrategia de esa insurrección había de causar wia desviación en el norte para
el gobierno, mientras que la rebelión Puebla-Oaxaca-Veracruz podía desarrollarse y con eJ tiempo marchar sobre la capital desde esa dirección. Las
razones de los infelices resultados, desde un punto de vista porliriano, son
complejas. Pero con respecto a Ja rebelión en el norte, su fracaso se basó,
según Cosío Villegas, en la carencia del liderazgo porfiriano --o la falta de
diversos jefes p~a sobreponerse a sus rivalidades--, en 1a incapacidad para
reponer armas y municiones y en 1a negativa del gobierno a dejarse desviar
del verdadero centro de la insurrección, que estaba en Oaxaca.36 Díaz sí fue

ª DANIEL Cosío VrLL&amp;GAS, PoT/irio Díaz en la Teuuelta de la Noria (México:
Editorial Hermes, 1953), pp. 168 - passim.

642
643

�al norte durante la rebelión de la Noria, pero sólo después de que la rebelión
en Oaxaca había sido aplastada por la concentrada reacción gubernamental
contra ella. Aunque Cosío Villegas no aplicó la lección de la Noria a la
insurrección de Tuxtepec, se presume aquí que Díaz sí lo hizo.
Porfirio Díaz eu la Insurrección de Tu.xtepec llevaba consigo diversas cartas
para jugar, dándole a él estrategias alternativas a seguir. Hermenegildo Ca.
rrillo había de pronunciarse en Puebla, y Donato Guerra en Durango. El
general Luis Mier y Terán estaba listo para apoyar la rebelión del sudeste
desde Veracrnz y Justo Benítez, secretario personal y gerente de negocios de
Díaz, haría lo que fuera posible en Oaxaca, Podía contal'se con Guerra
para que usara su influencia cerca de los jefes en el noreste. Se esperaba sin
duda que pudiera influir al genera] Sóstenes Rocha, el general más audaz
y temido en México y ahora enemigo poHtico de Lerdo desde su exilio a
Celaya en 1875, para que efectuara la defección de la guarnición clave de
San Luis Potosí. El general Vicente Riva Palacio había de provocar la
rebelión en Morelos. Ya se hallaban en rebelión los "cristeros" de Michoacán,
no por inspiración porfirista, pero no obstante ah.sorbiendo energías gubernamentales. Entretanto existía un partido porfirista bien desarrollado en la
capital de la narión compuesto de políticos, periodistas y abogados. El "directorio'' insurrecciona} en la cjudad de México, identificado por el periodista
porfirista Ireneo Paz, constaba del general Pedro Ogazón, Ignacio VaUarta
y Protasio Tagle, todos los cuales figuraron en el primer gabinete de Díaz.
Tempranamente en el año 1876 los generales porfiristas salieron de la ciudad
de México asignados a zonas donde gozaban adhesiones personales: .Juan N.
Mirafuentes, Vicente Riva Palacio, Hermenegildo Carrillo, Feliciano Chavarría, José Cosía Pont-ones, Aureliano Rivera, Isidro Montiel, Antonio Rodr\,auez
Bocarda, "y muchos otros". 31 Díaz pudo haber razonado que como el reclutamiento y el suministro eran en gran manera función de las cualidades de
mando y habían fallado en el norte durante la anterior rebelión de la Noria,
guiaría él mismo ese desarrollo en la rebelión de Tuxtepec. Los generales
Manuel Gonzáleb y Francisco Z. Mena acompañaron a Díaz a Brownsville.
La primera etapa de la estrategia nacional era arreglar cuantas insurrecciones
fuera posible.
La estrategia nacional global de la rebelión puede ser reconstruida. Probablemente ]as zonas de mayores ex.pec:ta.ciones a cuyo alrededor se había
formado una estrategia, eran las de Puebla, Durango-Zacatecas y TamaulipasNuevo León. Allí habrían de desarrollarse simultáneamente rebeliones, cap•
turar a los gobiernos de los estados y crear concentraciones de fuerzas sufílR.&amp;NEo PAZ, Algunas campai1as: memorias (3 tomos; 2a. ed.; Méxi-co : Imprenta
y Litografía de lreneo Paz, 1884.1885), 111, 359.
01

644

LA

ESTRATEGIA
.NACIONAL

una construcción
te6rica del plan
primaria de las
fuerzas porfirlstas
.rutas primarias~
rutas alternativas==~

l. Guade.lajara
2. San Luis Potosí
3. México

Matamoro
Monte"I"rey ,• - - •
Saltillo;
1

San Luis 1
'Potosi;
&gt;
Querétaro
\
'
México~.

La ruta. que ge.nerallllente

se cree que era el plan
de ataque del
General P-0r!irio Díaz

�cientes para enfren~e con divisiones federales. La parte norte de la estrategia
era que Matamoros había de servir de arsenal y depósito al norte para
abastecer a varios ejércitos que hostigarían a las ciudades grandes en esa región,
las aislaría de sus comunicaciones y las ocuparían de ser posible. Si las
unidades federales reaccionaban primero al núcleo rebelde del sureste y en
regundo término al núcleo del noroeste, entonces darla tiempo a los rebeldes
del noreste para establecer gobiernos estatales que pudieran sostener a los
ejércitos que marcharían a la ayuda de )as rebeliones en el sur. Podían
proveerse confrontaciones finales con los ejércitos gubernamentales más grandes
cerca del centro de la república.
Puesto que. nadie registró la estrategia cabal de la insurrección de Tmct:cpec,
puede haber errores de detalle en el esquema mencionado. El esquema, sin
embargo, sí concuerda con las habilidades de los porfiristas declarados, con
las lecciones de la Noria, con las oportunidades que se presentaron por las
circunstancias de 1876 y con la geografía. De aquí en adelante se hatá
referencia a este esquema, como la "primera estrategia nacional".
Varias personas estaban avisando a Díaz de que regresara al sur. Desde
marzo, Protasio Tagle, identificado por Paz como miembro &lt;le! "directorio
revolucionario", apremió a Díaz a que fuera al sur: "La falta de usted es
irunensa, la situación es inmejorable; no pierda un momento. Si hubiera
estado en Oaxaca todo se hubiera ganado." 38 Díaz contestó a una exhortación
similar de est.e modo: ". , .las indicaciones que usted me hace sobre lo importante que es el que yo esté en Oaxaca o Jalisco me satisfacen poco, en
primer Jugar porque, haciéndolo, reconcentraría la atención del gobiemo en el
lugar en que me encontrara, como porque si falto de aquí, la frontera sigue
impasible indefinidamente. Lo que se necesita e.s que la atención deJ gobierno
se divida lo más posible..." 39
Dos días antes de que se pronunciara Díaz el 20 de marzo escribió estas
líneas a Donato Guerra: ". _ .antes de una semana habré dado mucho que~
hacer al gobierno, llamando sobre mí a una gran parte de su atención y
esto, por lo mismo, dejará un poco desahogados a los amigos que operan en
los distintos puntos que están ya en lucha." •0
La estrategia del norte era claramente parte de la estrategia nacional en
1876, no una marcha sobre la capital desde el norte o un desacierto.
Si ésta era la estrategia nacional, había sorpresas reservadas para los que
hacían planes. Carrillo, Guerra y Rocha fracasaron en todas sus misioues. 41
• Protasio Tagle a Porfirio Díaz, 9 de marro de 1876, APD, XII, 48.
,... Porfirio Díaz a "El Gordo" (?), 19 de marzo de 1876. APD, XII, 90.
• Porfirio Díaz a Donato Guerra, 18 de marzo de 1876, APD, XII, 84.
41 Aunque Donato Guerra creía que era segura la adhesión de Rocha ("Creo que

646

ES~ADO

DE

t ESTADO
..,., •..
J.J/!,

V-.1.L::MC RüZ

ESTADO

DE PUEBLA

• Epatlán

1fi

R

EST,U)()

DE
GUEBaERO

ESTA.DO
DE

OAXAC!

Ji' • Jaz!llÍn
• Y8!lhuitlán

Ixtlán
•

~
G Oaxaca

------------.....:.~~\--------t
EL SURESTE DE MEXICO

en la 1nsurreeci6n de Tuxtepec

�Una docena de las rebeliones menores de distracción sí estallaron, pero ninguna, ni la. de González, Mena y Dfaz, bastó para ganar una capital de
estado. Sin embarg-0, por curiosas circunstancias, Ü.Lxaca. volvió a ser la base
rebelde en 1876, como lo había sido en 1871 cuando Félix Díaz, entonces
gobernador de Oaxaca, se pronunció contra e1 presidente Benito Juárez. Se
realizó la concentración de fuen.as en e1 sureste, y sí. ocurrieron confrontaciones
de las fuerzas federales y rebeldes en la batalla de Jazmín en Oaxaca y en
Epatlán en Puebla. Sin embargo, la fuerza federal no fue aniquilada en la
campaña del sudeste, y ]as fuerzas tuxtepecanas tuvieron que dividirse otra
-vez y volver a una etapa anterior del conflicto.
Brevemente }os sucesos en el sureste fueron estos: un desconocido coronel
Sarmiento se pronunció el 10 de enero por Díaz en Ojitlán, distrito de Tuxtepec en el estado de Oaxaca. El procedió a haéer marchar su pequeña
fuerza de guardias nacionales al estado de Veracruz. El intento fue un fracaso, como lo había sido el pfaneado levantamiento de Hennenegildo Carrillo
en Puebla. Sin embargo, en esos días un levantamiento puramente local en
]a sierra de Oaxaca contra el jefe municipal de Ixtlán se extt&gt;ndió en una
rebelión contra el gobernador del estado. José Esperón, que había enviado
tmidades de milicias a Ixtlán. El caudillo de la sierra, Fidencio Hernández,
que había combatido al lado del general Alatorre por Juárez en 1871 contra
Díaz ahora en 1876 aceptaba el Plan de Tuxtepec el 25 de enero y ocupaba
la ci~dad de Oaxaca dos días después. En una semana había extendido su
riña con un funcionario local a un reto directo al presidente de la nación.
Habiendo nombrado gobemadQr a Francisco Meijuero, Hemández tomó las
armas contra el general del gobierno de la Segunda División, Ignacio Alatorre. 42
)

En Ja batalla de Jazmín del 17 de febrero al general Alatorre se le hiw
retroceder con pérdida de la mitad de su ejército, pero con una pérdida
menor en llÚmeros absolutos que la sufrida por los rebeldes. Las batallas en
San Cristóbal y en el convento de Yanhuitlán entre Fídencio Hernández y
Diódoro Corella, recién enviado a reforzar a AJatorre, alternaron con negociaciones entre Alatorre y los rebeldes. Los rebeldes oaxaqueños buscaban la
defección de Alatorre. Rehusando eso, Alatorre ofreció presentar al gobierno
un convenio por el cual Esperón sería removido de la gubernatura de Oaxaca
a cambio del rechazo rebelde del Plan de Tuxtepec y el reconocimiento de
las autoridades federa.le.5. Se suspendieron las negociaciones. Parece haber
Rocha siempre nos ayudará de buena fe y sus i;ervicios nos serán de importancia".
Don:ito Guerra a Porfirio Diaz, 10 de febrero de 18i6, APD, XI, 310), su aliama
con el porfirismo era tenue.
.,. huRRJBARRL\., op. cit., pp. 150-163; Cosío V1u.EOAS, Ltt República restaurada,
pp. 809, 829-831.

648

querido el gobierno que Alatorre derrotara a la fuerza rebelde numéricamente
superior Y que im~usiera a Esperón al estado. Puede ser, sin embargo, que
fue Hemández qmen ~e negó a retirar su apoyo a la rebelión tuxtepecana.¼3
S~ lo que sea, el gobierno ordenó la terminación de la campaña o&lt;Lxaqueña
a fm de afrontar nuevos acaecimientos en Puebla y Veracruz. Alatorre retiró
la ~ d a Divisió~ de Oaxaca eJ 27 de mano. Los múJtiples puntos de rebelio~, que caracterizaban la insurrección de Tuxtc_pec aseguraban la continuacmn de la base oaxaqueña para el porfirismo.
Las sublevaciones que requirieron que Alatorre se retirara de Oaxaca fueron
las de Luis Mier y Terán en Veracruz y de José María Coutollenc en los
llanos de Puebla, Irónicamente, Mier y Terán, general porfirista declarado
de muchos años, se pasó la mayor parte de la guerra civíl sentado en
una prisión federal después de su captura en la batalla de Epatlán, en tanto
que el general Coutolfenc, cuya rebelión había empezado como una riña
local con eJ gobernador de Puebla, Ignacio Romero Vargas, se volvió un
tuxtepecano importante y leal. Las fue1:Z1S de estos dos generales aumentaron
en_ tamaño e importancia durante febrero, marzo y abril. El 24 de mayo se
umeron con las fuerzas de Fidencio Hernández y se batieron con la división
de Alatorre en San Juan Epatlán el 28 de mayo. Después de varias horas de
lucha los dos lados se retiraron con pérdidas terribles. Diódoro Corella.
el segundo general en el mando para eJ gQb.iemo, murió poco despué:i de
heridas sufridas ahí y Luis Mier y Terán, de las fuenas rebeldes fue hecho
prisiónero. La batalla significó desgaste a ambos lados dentro de la guerra
civil de 1876. El efecto inmediato fue la división de las fuerzas rebeldes.
Dentro de la estructura de los patrones insurreccionales establecidos aqui, Ja
bataJJa de Epatlán lanzó a la rebelión otra vez a la primera fase de la it1surrección, así como aseguró que Alato.rre no podía despojar a la rebelión de
su base en Oaxaca.
Puede mencionarse aquí otro encuentro entre las fuerzas rebeldes y las
federales, de los muchos que caracterizaron el sureste de México en la pri"El punto es dudoso. Compaxese Iturribarrl~, op. cit., pp. 164-171, y Cío Villegas,
La república restaurada, pp. 838-839. Iturribarría investiga alternativas, hasta considerando con particular cuidado la posibilidad de una conexión de partidos entre Ignacio
Mejía Y Fidencio Hemández, por la cual Alatorre podía ser perruadido a que sostuviera a Mejía para la presidencia en 1876 en contra de Lerdo. La teoría encaja
con el uso por Mejía de las fuerzas federales en Oa:xaca, que parecía favorable a
Hernández más que al lerdista Esperón. Cosío Villeg:u rechaza esto y ( con la
autoridad del peri6dico antilerdista el Siglo XIX) culpa del d~lome de las negocia.
ciones a Hernández, quien, sostiene Cosío, insistía en hacer honor a la promesa a.1
porfirismo. Las apariencias y la propaganda porfirista contemporánea favorecen a
Iturribarría, pero faltan pruebas.

649

�mera mitad de 1876. La batalla de Tulancingo en el estado de Hidalgo
ocurrió en junio, mientras que Porfirio Díaz t'l&gt;taba en camino al sur P~
tomar el mando. Después de la batalla de Epat1án y de la vuelta a m~v1mientos tácticos menores, otra concentración de fuerzas rebeldes comenzo a
jWltarse en el estado de Hidalgo. L~ generales Miguel Negre~e Y -~a~acl
Cravioto se habían pronunciado por el Plan de Tuxtcpec Y, teruan CJe~c1tos
desarrollándose en Hidalgo. Los generales Coutollenc y Hemande-z se unieron
a ellos, todos bajo el mando del caudillo de la sierra de Puebla, gener~I, J~n
N. Méndcz, recién nombrado por Díaz comandante supremo de los e1erc1tos
tuxtepecanos del este. La concentración es significativa en que aún cuando las
fucnas rebeldes ascC'ndíao a 4,000 hombres, to&lt;lavía eran incapaces de tomar
wia posición en Tulancingo, sostenida por 400 milicianos del estado_. El
problema era de Jirección, como lo bahía sido en el norte durante la msurrección de Ja Noria: ese grupo de hombres que se habían formado solos no
podían subordinar sus voluntades a un solo prop~ito. Mu~has ele esas tr~pas
re convirtieron en el núcleo slel ejército que Díaz condujo a Tecoac cinco
meses más tarde.H
Siete meses antes de Tccoac la posición de Díaz era menos pr?mete~ora.
Ixsdc el comienzo de la N'belic',n el buen resultado de la estrateg1a naaonal
primaria dependía de dos factores. El primer facto~ era ~ naturale-La de la
fue 17.a insurgente en el norte. Aún ante~ de que D1az sa.l.ie~::i d:- Ma~oros
el 25 d&lt;' abril, habría subido que la estrategia norteña pnman~ habia fracasado. Aún carecía de un gobierno estatal como base de o~rac1~nes. Nece·1 b
la adhesión de Canales en Tamaulipas, que habna dictado una
s1 a a, O •
d f .,
cone,clón con tos ejércitos del sur a través de Hidalgo, o una e ecc1on_ en
Monterrey, para una eone.xión con la rebelión occidental. Para cual~,w~a
de esos acontecimientos Díaz necesitaba fonnar rápidamente un fuerte e1erc1to
en Matamoros. Díaz probablemente pensaba pronunciarse en e) n_orte al
mismo tiempo que sus correligionarios en el sudeste, o poco dcspues. Que
110 se haya pronunciado antes del 20 de mano indica el grado de su fracaso;
El ejército tuxtepecano norteño se desarrolló l~tament:, y n,unca ~lcanzo
dimensiones suficientes para una lograda estrategia nortena. Diaz sabia esto
ya cuando salió de Matamoros el 25 de abril.
El segundo factor para la estrategia norteña primaria estuvo entcramen!e
en manos del presidente Lerdo y su ministro de Guerra, general Ignacio
.. Fidencio Hemández sLn embargo, salió de Tulancingo con 1,500 hombres Y gran
cantidad de armamento 'sólo para perder todo unos pocos días después. en la batalla
de El fortín al general Sánc-hez Rivera. E~tos aspectos de la campana ,del este Y
ta del sudeste son tratadaJ en lturribarría, op. cit., pp. 177-180, y en Cosio Villegas,

Mejía. Si hubiera decidido ,olocar la mayor parte de sus recursos a disposición
de los generales federales que oprraban en l'I sudeste, entonces habría sido
viable la campaña norteña. Decidieron, sin embargo, operar inicialmente
contra los rebeldes norteños. Retirando fuerzas de Michoarán, qur- presentaban una continua hostilidad y depredaciones sin amenazar directamente al
gobierno -ya que esa rebelión católica no había logrado atraer el apoyo
narional- tres columnas separadas se dirigieron al norte a principios de abril
bajo el mando del general Mariano &amp;cobedo. Día:, sabía de esa decisión
gubernamental antes dl" salir de Matamoros el 25 de abril, y por lo tanto
no era viable la estrategia nortciia primaria
Por estas dos ra2ones, la incapacidad para formar un gran ejército en el
norte' y la decisión gubemamental de operar primero en el norte, las cuales
eran del conocimiento de Díaz antt'S del 25 de abril, puede concluirse que no
fue la batalla de kamole la que destrnyó la estrategia norteña o la que
influyó en Díaz para unirse a las fuerzas del sur.

Díaz habría reflexionado sobre la posibilidad de- estos nuevos acontecimientos. pues esa había sido fa. lc&lt;:dón de la Noria. Su plan de mediados de
abril estaha por lo tanto predeterminado. Pondría en operación una estrategia
riorteña secundaria. Continuaría formando nuevos puntos de rebelión haciendo
tanto ruido, atrayendo haria sí &lt;·uantos soldados federales como pudiera.
Entonces Dí::iz iría a dirigir las insurrec&lt;·iones y operando en otros teatros.
Hasta mediados de abril esos teatros podían haber i,ido o su regi6n natal
en d sudeste o l.1. región de Zacatecas-Durango, donde operaban Donato
Guerra y Pedro Ga1ván.
Podría pcnnitirse en este punto una digresión. Puesto que el gobierno
eligió tratar primero con la rebelión del norte y Díaz de hecho sí unió !as
fuerzas en el sudeste y después de destruir Ja Segunda División del gobierno
en Tecoac, ocupó la capital, cabría preguntar si era S..'lbia la estrategia LerdoMejía-Escobedo. Como parecía la situación a mediados de abril la decisión
fue buena. Díaz había hecho mucho ruido en el norte. Los comandantes del
gobierno en esa región estaban pidiendo refuerzos. Un fuerte golpe contra
el ejército del caudillo en jefe podía quebrar el espíritu de la rebelión. Ningún
gran general se había unido a Ja rebelión en el sudeste. No podía esperar.;c
que causara problemas serios en fecha próxima y el genera] Alatorre, aún
en cortas raciones, prost'gnía con gran vigor en ese teatro la guerra. Si los
historiadores han tratado con dureza a Lerdo por mala distribución de recu~os enviando tanta fuena al norte y permitiendo que se desarrollara una
insurrección de las fuerzas del sudeste, puede uno imaginar que el juicio histórico sería aún más duro si se hubiera concentrado en el sudeste y hubiera
tenido buen éxito la estrategia norteña primaria de Díaz.

l..a rt pública rtslaurada, pp. 839-84 7.

650

651

�La estrategia ,iorteiía secundaria.
Cuando Díaz salió de Matamoros el 25 de abril, sabiendo que hab'ia fracasado la estrategia norteña primaria, era para poner en práctica la estrategia
norteña secundaria. Si la estrategia norteña primaria puede haber incluido
el asalto de Monterrey la estrategia secundaria sí que no. Como se ha señalado, semejante campaña habría requerido una concentración de fuer7as
que no estaban listas ni eran bastante grandes para afrontar las fuerzas
conducidas po, Escobedo. Díaz tenía otras b.-es disyuntivas y oti·a vez la
elección dependía de lo que hiciera Escobedo. Si Escobedo hubiera optado
por usar sus fuerzas para refo17..ar las diversas guarniciones del norte en
un intento de aislar a Díaz en Matamoros y de sofocar ]as rebeliones norteñas
menores con fuerzas tácticas, Díaz saldría a combatir esas fuerzas. Si Escobedo
había de conducir o enviar una sola columna contra él, podría esperar
destruirla en una operación defensiva en Matamoros. Si Escobedo había de
dirigir una campaña mayor contra Díaz, entonces la mejor defensa táctica
en la estrategia norteña secundarfa era dividir fuer.ias, evitar un combate y
no librar más que escaramuzas. Esa táctica obligaría al gobierno a dividir sus
fuerzas y a reforzar todo puesto y a defender toda población, mientras que
los tw..--repecanos hostilizarían las comunicaciones y lineas de abastecimiento
del gobierno. Esto es, era la estrategia norteña secundaria crear en el norte
tantas guemts de guerrillas diversionarias en una escaJa tan grande como
fuera posible.
No era inmediatamente claro desde Matamoros lo que haría Escobedo. La
peor contingencia para Díaz ha de haber sido que Escobedo guarneciera
Monterrey, convirtiéndola en aduana y aislando a Dfaz en Matamoros.~ 5 Así
Díaz dividió su fuerza en columnas y marchó de Matamoros hacia :Monterrey.
Escobedo pudo haber optado por esperar a Díaz en Monterrey. Sin embargo,
había disensión en el cuerpo de oficiales federales: era mejor que se les
enviara a campaña. Lerdo necesitaba un pronto triunfo en el norte para
concentrar un golpe final sobre los rebeldes del sur antes de )as elecciones
&lt;lf'J verano. Y era militarmente deseable enfrentarse con Díaz antes de que
dividiera sus fueT1.as para dispersarlas. Por todas estas razones Escobedo salió
a batirlo.
Que Díaz no quería entrar en batalla con toda la fuerza federal está tan
cJaro en el registro de esos acontecimientos como en la teoría antes mencionada .
.. El cónsul norteamericano en Matamoros infonnó a Washington que "todo el
mundo tenía entendido que el plan de Escobedo era esperar el ataque de Díaz en
Monterrey. RICHARD BLAIN McCoRNACX, "Porfirio Díaz en la Frontera Tejana, 18751876", Hutoria ~exicana, V (enero-mano, de 1956), III, p. 397.

652

:La\ CAMPARA. DEL NORESTE
La Ruta del General Día&amp;
l. Brownsville
2. llataaoros
3. Ch.arco- Az;ul
4. Be;ynosa
5. Caaargo
6 • .IUer-

7. Los Aldaiaas
8. !t!ojarras

9. Charco Escond.id~

10. China
11. Linares

COABUIL&amp;.

12. General Terán
Lr1 Ruta del General

Escobedo (- - -)

llonclove

llonterre;r
13. Carral'9'014-. General i'revirI
6. Mier
por el rio a

.Vatuoroe

l

I

e- --

Montel'1'87

'

--•13

�1

1

11

La opini6n de Naranjo el 26 de abril fue que Díaz debía atacar Monterrey
inmediatamente; si Escobedo hubiera llegado, las fuerzas federales sa1drían
de la ciudad para .librar batalla, la cual ganarían los tuxtepecanos, o si
Escobedo no bahía llegado aún, la guarnición huiría a Saltillo, dejando la
ciudad a los tuxtepe.canos.¼ll El general González esperaba batalla y victoria.
Desde Matamoros escribió el primero de mayo a Díaz, entonces en marcha:
"si usted tiene, como yo espero, un triunfo en Nuevo León, me bastará con
400 hombres para las atenciones del se1vicio en el distrito del norte" ... El 3
de mayo Naranjo comunicó que tenía información de que Escobedo estaba
casi listo para salir de Monterrey con 3,000 hombres que no podian resistir un
ataque tuxtepecano durante media hora. iS Estas no eran, sin embargo, las
opiniones de Díaz.

1
1I
1

En el pueblo de Mier en el Río Bravo, Díaz celebró consejo de guerra
el 19 y el 2 de mayo. Ahí dijo a sus subordinados que habría un cambio
de estrategia. No está claro en los documentos de Díaz C'Uá1 sería la nue-va estrategia. Treviño, que había estado en Mier y por ello estaba enterado secretamente del nuevo plan, recomendó a Díaz el 3 de mayo que
Díaz se situara en el pueblo del general Terán, que estaba entonces ocupado
por Pedro Martínez, general federal con una fuerza estimada en 400 hombres.
No está claro el objt"to de] movimiento; pero Treviño esperaba que ''el golpe
decisivo" se diera a las fuerzas federales en unos cuantos días, y aseguró a
Díaz de que las móviles fuerzas porfiristas podían intervenir si Díaz fuera
perseguido. Al mismo tiempo recomendaba hombres que ayudarían a Díaz
tanto en Linares, más al sur ( ! ) como en Matamoros al este ( !!) . Agregaba
que ''todo lo demás que como consecuencia de un movimiento de retroceso
ayuda a la penetración de usted". ( ! ! !) • 9
Los tres lugares indican tres planes diferentes: un ataque contra Monterrey
desde Terán, es decir, una "penetración a la meseta central; una penetración
desde Linares a la sierra huasteca, o una 'retirada' a Matamoros. Díaz mismo
escribió el 3 de mayo que estaba en camino a. Terán y que Treviño sabría
a la hora de la llegada de la carta si Escobedo marchaba al norte al Río Bravo
o en la dirección que llevaba Díaz: " ...si lo primero, debe usted hostilizarlo
enérgicamente por vanguardia para hacer pesada su marcha e impedir que
me alcance; y si lo segundo, protegerme con caballería para situarse en Terán
o sea La Mota para llamarlo a dicho lugar y allí decidir". 50
1
1

1

1
1 ¡1

1

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1

1

1
\

••
"
'"
'"
..

Francisco Naranjo a Porfirio Díaz, 26 de abril de 1876, APD, XII, 256.
Manuel González a Porfirio Dlaz, lo. de mayo de 1876, APD, XII , 271.
Francisco Naranjo a Po.ñ.trio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 280.
Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 276-278.
Porfirio Díaz a Gcrónimo Treviño, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 278.

en ~:m.:~as !untasd, lasD
. ~ ,indican que 1a batalla no había de evitarse pero
erzrunos e raz mas que en I d E be
,
h b"
fi
d
os e seo do y después de que
es~a~e;
o da Escobedo a perseguir por las secas llanuras. Además Terán
• • SJ a •a
e manera de brindar a Díaz alternativas entre 1a: cuales
deodir: . podJa huir al sur, retroceder a Matamoros o atacar Monterre Ha
probabilidades de que la naturaleza del avance de Escobedo deternunY: ,Y
el plan.
ana

-~rz:

El general Mariano Escobedo salió de Monterrey entre 2 500
3 000
hombres el 3 de mayo, dejando como 1,500 hombres de aqueU; ciud~d bajo
el mand? de Carlos Fu:ro. Escobedo marchó al noreste por Cerralvo a Mier sobre. el Río Bravo y de no allí abajo hacia Matamoros. Los generales Martínez
Quiroga con 900 de caballería habían arroiado a Tre ·N
.
y
C rraJ
I
J
vino y a aranJo de
_e
vo ,e 4. de m~yo. s1 Mientras tanto Díaz no había ido al sur a China
m a Teran, s1~0 mas bien en Tecometes (4 de mayo) se había de viad
1
este retr°&lt;:edido a Mojarras (6 de mayo)
a Charco Escondido
es~da
0
de Tamaulipas (8 de
)
·
d
'
·.,
mayo , cammo e Matamoros. Pronto Naran·o
Trevino tamb1en se movían hacia el este por la ribera rumbo M
J y
y ·
E
a
atamoros
d n;;~ntras scobedo ocupaba Mier el l O de mayo, la artillería y Ja infanterí;
e Jaz entraban a Matamoros_s2 Habían cambiado de Janes otra vez los
tuxtepecanos.
p

y

y

a:1

El nuevo plan era encontrarse con Escobedo en Matamoros. E1 7 d
.
el general Naranjo escribió que correspondencia capturad • dicab e maEyo
bd
b'
.
a m
a que s-

chan do. En e f ecto
Esc~bedo -~egrafi~ ~l ministro de guerra el 7 de mayo que aqueJla mañan:
hab1a recrb1do notic1a de sus exploradores de que los porfiristas habían regresado a Matamoros. 53
eo e o sa 1a de la retirada a Matamoros y si&gt;m,,,-&lt;&gt;

~o- mar

Narai_ijo esperaba que Escobedo avanzara río ahajo desde Mier, pero tal
vez hacia el este de Gerralvo ~ Los Aldamos, con otra columna marchando
paralela desde_ Cadereyta y el general Martinez desde T erán. Le entusiasmaba
u_n enfrentamiento completo en Matamoros, y añadía que "necesitamos no
solo recha7.ar a Escobedo, necesitamos derrotarlo..." :;4

El general Jes~ Toledo cl mismo día escribió que Matamoros "es donde
[Escobedo] perdera por completo".55 No sueo sino hasta el 6 de mayo el
"' Mariano Escobedo a I
· MeJ1a,
., 7 de mayo de 1876, Diario Oficial, lO de
gnaCJo
mayo de 1876.
.. Mariano Escobedo a I
· M ., 10· d
gnacio
eJ1a,
e mayo de 1876, Diario Oficial. J 5
de mayo de 1876.
•
.. Mari.ano Escobedo a Ignacio Mejía, 7 de mayo de 1876 Diario o¡· ·
de mayo de 1876.
'
tcial, 11

" Francisco Naranjo a Porfirio D.í.az, 7 de mayo de 1876 APD XII 302 303
., Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876, APD,
303~
•
·

XJi,

!

654
1

655

1

1

1

il:
1

LI

�general Gow.ález de la nueva estrategia. En su carta a Díaz el 7 de mayo
informó a su jele que "hoy a las siete de la mañana han comen1:a&lt;lo los
trabajos de reparadón en la fortificación:\11 Si Oí~ se hubiera dec~~ido m~s
temprano sobre la defensa, a González se Je habna ordenado fortificar mas
temprano. Y si Díaz hubiera solamente decidido inducir a Escobedo a que
se aJejara otra vez de Monterrey antes de que Díaz fraccionara otra vez su,;
fuerzas. no habría necesitado emplear tiempo y recursos preciosos fortificando,
labor qur; procedió a toda prisa hasta por lo menos el 16 de mayo.
Había buenas razones para que Díaz retrocediera a Matamoros para una
batalla defensiva. La ciudad reprcsentaha una buena posición defensiva contra
fuenas superiores, y la marcha allí era más corta para Díaz que para Escobedo,
el cual cansaría a sus fuel"l.as y alargaría sus líneas de abastecimiento. Uno
imagina, sin embargo, qu&lt;' fue la adversidad, no la estrategia, lo que dominó
la decisión: las fue17..as porfiristas a fines de abril y principios de mayo
experimentaron una gran disminución por la deserción. Desde el 20 de abril
Carlos Fuero tele¡.,rrafió al ministro de guerra que los soldados en Matamoros
reclutados por Díai el 2 de abril estaban desertando y uniéndose al oficial
dd gobierno teniente coronel Arroyo en Mier, quien entonces tenía 200
hombres. 1·• El 10 de mayo cl siguiente artículo apareció en El Federalista,
enviado dt'Sdt' Matamoros: ''El 25 del próximo pasado abril salió de aquí
el ~reneral Porfirio Díaz, con 1,500 hombres poco más o roen~, de las tres
armas, con rumbo a las villas del nort&lt;' y según se deda. para 1r hasta Monterrey; desde el momento qne pensó salir de esta plaza comenzó a dispersárscle la gente al grado de quedar su ejército reducido a 800 hombres, cuando
Jh..-gó a Camargo distante 40 leguas desde esta ciudad.
''De allí pasó a Mier, donde se le incorporaron Treviño y Naranjo, quienes
tenían 400 hombres, pero al salir de
rumbo a los Aldamos se le pronunriaron o dispetsaron 150 homhrcs c¡ue pasaron el río en el Alamo, cerca

am

de Roma, Texas.
u ••. En el momento que escribo a usted ha entrado en ésta la poca gente
de artillería que le quedó a dicho generaJ Díaz." 58
Un observador norteamericano de las maniobras también apuntaba gran
deserción a causa de "la sed y la falta de provisiones'', y relacionaba esto
con la decisión de retroceder de Díaz. 59 Deserciones similares ocurrieron antes

en Matamoros. González escribió el primero de mayo que "las guardias nacionales que en gran número se pasaron para el otro lado [del río] por temor de
que se les ohligara a marchar, eslán volviendo a sus casas y muy pocos son
los que aún permanecen en Brownsville". 08
Deserciones similares tuvieron lugar días después: informes de Washington
indicaban que "ciertos" mexk:mos cruzaron el río al accrcaise Escobedo
porque GonzáJez estaba tratando de obligar a todo hombre sano a dcfende;
la ciuclad.r.t Estas obser\"ac-iones claramente establecían la frecuencia de ]a
deserción, y pueden haber influido en Díaz para decidir no enfrentarse a
Escobcclo en el campo &lt;le batalla.
Díaz debe haber rrc-onociclo pronto las pocas esperanzas de drfender Ma-

tamoros. Ninguna furnte contemporánea indica que personalmente haya regresado a aquella ciudad. En efecto, un informe a Waslúngton declara que
el general Rerneltas, a. quien Escobedo ordenó que se adelantara, gan6 Ja
ciudad a marchas fonauas antes de que Díaz pudiera llegar allí.G 2 Sin
embargo, Diaz ya había dado órdenes incongruentes con un ellfrentamiento
completo en Matamoros. El 6 de mayo cJ coronel Cuéllar porfirista salió
' con Díaz
' en
de Matamoros con 100 hombres y 25 mulas para encontrarse
3
Charro Esc1mdido." El mismo día Díaz ordenó al coronel Amador avanzar al
sur: a China y a Linares, Ja mta que Díaz mismo tom6 una semana despuf.s. 8 •
El 8 de mayo Díaz envió al coronel Haro con 300 hombres a unirse con
el general Ignacio .Martíncz para auxiliar a Carlos Díez Gutiérrez a acosar
San Luis Potosíss Unos cuantos días después e) propio Díaz marchó al sur
con Treviño, Naranjo, Charles y Vara. Los movimientos de dispersión prueban
que la estrategia secundaría de Díaz no era una confrontación.

Qui1.á Día-t creyó c¡ur su dispersión induciría a Escobedo a dividir sus
fuerzas para perseguir a los destacamentos de Díaz y así tener menos hombres

con quienes marchar sobre Matamoros. En todo caso, González permaneció
en Matamoros continuando las fortificaciones. Todavía el 14 de mayo, cuatro
días antes de que entró a Matamoros la vanguardia de Escobedo, Gonzále:z
escribió a Díaz lo siguiente:
• Manuel Gonz:ílez a Poifirío Día1., Jo. de mayo de 1876, APD, XII, 270.
op. &amp;it., p. 398.

.. McCoRMC1t,

ª lbid.
,. Manuel González a Porfirio Díaz, 7 de mayo de 1876. APD, Xll, 301.
., Carlos Fuero a. Ignacio Mejía, 20 de abril de 1876, Diario Oficial, 3 de
mayo de 1876.
• Reimpreso en Ciro B. Ceballos, Aumra y oc11,So (2 tomos, México: lmpP.nta
Central, 1907 y Talleres Tipográficos, 1912), II, 500-501.
• McCoRNACK, op. cit., p. 397.

ª Manurl Goruáfe, a Porfirio Díaz, 6 de mayo de 1876, APD, XII, 298.
" Porfirio Díaz a Jv~ h-farb Amador, 6 de mayo de 1876, Colección General
Porfirio Díaz, Unive~idad de las Améric:i.s, Cholula, Puebla, legajo I, documento 128
(de aquí en adelante "CPD'').
"' Porfirio Dí.az a. Juan de Baro, 8 de mayo de 1876, APD, XII. 31»; Porfirio
Díaz a Ignacio Marúnez, 8 de mayo de 1876, APD, XII, 308.

,

656

657
H-42

�'Todas las fuerzas que tengo para sostener esta ciudad son 500 hombres.
Según la autorización de Ud ... [tengo] estas altemativás: o dividir las fuerzas
en bando de guerrilleros o defenderme en la ciudad. Escojo lo segundo."
G-Onzálcz aclaró sus motivos: "Ud. bien sabe que para los 600 [sicJ hombres
no tengo más que cien caballos. También estoy seguro de que en la defensa
de la ciudad ellos sabrán conservar los elementos que adquirimos el 2 de abril.
Y, sobre todo, juzgo que la guardia nacional será más útiJ defendiendo sus

hogares,"

66

Cuatro días después González también abandonó la ciudad.
Las alternativas que se dieron a González probablemente dependían de 1a
naturaleza del avance de Escobedo. Si Escobe.do hubiera dividido sus fuerzas
como Díaz había ilividido las suyas entonces González pudo haber elegido
la defensa. Sin embargo, si Escobedo hubiera avanzado con todas sus fuerzas
sobre Matamorps, entonces González debía mover todas las fuerzas a su mando al sur a la Huasteca. Tal vez podamos interpretar en la anterior orden
de Díaz ~u esperanza de este desarrollo de los hechos: cl 24 de abril Díaz
nombraba al general González "Comandante encargado de. . . abrir la campaña hacia el interior". 67 Escobedo sí ordenó al coronel Ordóñez que persiguiera a Díaz, pero continuó avanzando sobre Matamoros con casi toda
i;u fuerza y ocupó la ciudad el J9 de mayo. 68 Además, González si abrió la
campaña hacia el interior con consecuencia sumamente importante; la reunión
' meses después en el campo de Tecoac llevo, a D'1.az
de González y de Díaz seis

al Palacio Nacional.
El general Escobedo creyó que el objeto de la marcha porfiriana hacía el
sur e.ra el cerco de Ciudad Victoria, capital de Tamaulipas, y envió órdenes
al gobernador Canales para impedir el avance porfiriano. Díaz, sin embargo,
se desvió hacia el oeste a la meseta central. Haciéndolo otra vez tenía
alternativas abiertas para él. Seguramente · que habría querido ocupar Monterrey por los pertrechos militares, los recursos económicos, la opor~idad
de reclutar y el importante efecto psicológico que necesitan para su tnunfo
\as insurrecciones. Con el general Carlos Fuero en aquella ciudad, recién
refor.tada, no eran posibles ni el sitio ni el asalto. El primer ob~etivo . ~e
Díaz era, por tanto, adquirir el control de Monterrey por la mampulac1on
política de la defección.
Al salir de Mabmoros Díaz había estado en contacto con el general Julián
Quiroga en la guarnición de Monterrey más de un m:5. A fines de m~
el general Díaz envió una autorización al general Qmroga para orgamzar
.. M,anuel González a Porfirio Díaz, 14 de mayo de 18i6, CPD, 1, 21.
~' Porfirio Díaz a Manuel González, 24 de abril de 1876, CPD, I, 450.
"" CisnALLos, op. cit., p. 498 ; McC011.NACX, op. cit., p. 400.

658

fuerzas en Nuevo León para los tuxtepecanos. La carta es similar a otras
mandadas a oficiales militares en un intento de reclutar jefes.6 u Sin embargo,
a Quiroga, comisionado por Lerdo para recJutar una fuer7,.a gubernamental
para la pacificación de la frontera, personalmente le antipatizaban Naranjo y
Treviiio.· 0 Sin embargo, según pru·ece, tentado a unirse a los rebeldes, Quiroga
mantuvo relaciones con Díaz por conducto de un partidario porfiriano, durante
las siguientes semanas. El agente era antiguo amigo personal de Quiroga,
Plácido Vega, quien informó a Díaz el 29 de marzo que Quiroga, aún
cuando conducía tropas gubernamentales en ese tiempo llevaba una política
favorable a los rebeldes y que "espero que hasta mcjore".11 Vega, llamándose
a sí mismo "Pedro Soto" y refiriéndose a Quiroga como ''Sr. Quia", creía
que Quiroga acabaría inclinándose por los rebeldes. 72 Entretanto, siu em.
bargo, no debían intervenir Naranjo ni Treviño. 73 Naranjo y Treviño tuvieron
menos paciencia y le advirtieron a Díaz en abril que Quiroga no era de
fiarse.ª
Sin embargo, Díaz mantuvo el contacto, y la disensión entre los oficiales
de la guarnición de Monterrey se veía prometedora. "Ordóñez y Aguilar
han dicho que una vez S\ljetándolos a las órdenes de Quiroga pedía [sicJ
su pasaporte", escribió un agente porfiriano en Monterrey a D.íaz el 2 de
mayo, "a presentarse a ese cuartel general". 75 Jesús Toledo tenía la información diferentemente: º ... están en una completa anarquía Quiroga, Ordófiez
y Aguilar, unidos en contraposición con los demás. . . Creo conveniente se
mandara un propio a casa de Quiroga." 711
Treviiio mandó un agente el 3 de mayo a Quiroga, y envió esto a Díaz:
"Tengo a Quiroga a una distancia de nueve leguas, pero nada nos hará
mientras tanto arreglo con éJ." 11
Era menos optimista el gener:al Naranjo: "Quiroga parece que está bien,
y aunque asegura que el enemigo no se moverá en dos días, no podemos
"' Porfirio Díaz a Julián Quiroga, 20 de marzo de 18i6, APD, XII, 94
'° Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marzo de 1876, APD, Xll, 126 y 21 de
abril de 1876, APD, XII, 228.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 29 de marro de 18i6, APD, XII. 126.
11 Plácido Vega a Porfirio Díaz, 18 de enero de 1876, APD, XI, 29i.
" "Pedro Soto" a Poñuio Díaz, 4 de abril d~ 1876, APD, XII, 141-142.
" Hay esperanza en la carta de Treviño de 5 de abril, pero ninguna una semana
más tarde: Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de abril de 1876, APD, XII, 148 y
12 de abril de 1876, APD, Xll, 186. Naranjo habla a Díaz de la perfidia de Quiroga
el 17 de abTil, APD, XH, 215.
,. Juan Vargas Durán a Porfirio Díaz, 2 de mayo de 1876, APD, XII, 274.
•• Jesús Toledo a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 2i9.
" Gerónimo Treviño a Porfirio Díaz, 3 de mayo de 1876, APD, XII, 277-278.

659

�responder de la autt&gt;nticidad de esta noticia. Ya veremos; esto nos scivirá de
norma respecto de las pláticas que se han entablado con él" 16
Por desgracia no existe más comunicación rcladónada con el asunto que
ha de haber estado por encima de los demás en la mente de Díaz conforme
marchaba al oei;te. Por alguna razón Escobedo no se llevó a Quiroga consigo
a Matamoros. Sirvió con distinción bajo el general Carlos Fuero en Puerto
del Indio.
La defocción de Monterrey habría sido la primera elección de Díaz entre
las posibilidades a mediados de mayo de 1876. Sin embargo, no marchó
hacia Monterrey sin alternativas. En segundo lugar habría escogido rebasar
aquella ciudad, dejando en la zona a las fuerzas de Treviño para hostilizar
las guamicioncs y líneas &lt;le comunicación gubemamentales, mientras lle\'aba
un cuerpo de hombres a Durango o a Zacatecas. Allí podía haberse unido a
Donato Guerra o a Pedro Galván, animando la actividad insurreccional en
Durango. Zacatecas, Jalisco y Guanajuato, coordinándose con las fuenas de
Puebla Qaxaca y Veracruz para un movimiento de pinzas sobre la capital
de la ~ación. La lógica de la combinación era mu bo más prometedora ~ue
el avance contra las guarnecidas ciudades de la meseta, de Monterrey, Saltillo
y San Luis Potosí, parque cn el oeste la población era más densa, más
asequibks los recursos y el escarpado terreno más adecuado para operaciones

insurrcccionales.
Donato Guerra había siJo miembro interior del círculo porfirista durante
años. El y Díaz íueron los últimos en recoger amnistía ~n 1872 a L~rdo.
Mantenían correspondencia con reularidad durante los anos de ad\rerndad
entre 1872 v 1876· ambos estaban ocupados en la agricultura, en la política
y en la con;piraci6n.19 Guerra era uno de los promotores de la insurrección
de Tuxtepec y con certidumbre esperaba que hiciera la rebelión en los
estados centrooccidentales, donde terúa amplia influencia. Hablaba e~ sus
cartas de sus actividades en Durango, Zacatecas, Aguascalientes, Guana1uato
y Jalisco, así como de los rstados noroccidentales de Sinaloa y Chihuahua.
Díaz nombró a Guerra segundo en t:l mando de la rebelión en caso de su
propia incapacitación. Oíaz nunca tuvo la costu_mb_rc &lt;le po~e~ por escrito
sus pensamientos confidenciales, así es que el s1gu1ente sentun1ento es tan
revelador de sus relaciones con Guerra como de su política futura:
"Es de todo punto importante que en los lugares que usted vaya ocupando,
deje la situación en manos absolutamente amigas y que el mando de fuen.as
tenga personas de confianza reconocida, porque en el momento de la ren

Franci5Co Naranjo a Porfirio Díaz, 4 de niayo de 1876, APD, Xll, 290.

construcción amos a tener difirultadcs que sólo dominaremos imporúendo
nucs~ volu~tad. l!d., por_ su parte, resuma el mando de cuantas tropas
o~aiuzen baJo su influencia o existan a su alcance, sin desprenderse. clr
nmguna por un principio ele modestia o de abnegación que más tarde
tendríamos que lamentar/, 80
'
Podría uno suponer que, si Guerra no hubiera sido muerto más tarde
ese año, habría desempeñado un papel cerca del de Díaz en los años siguientes.
. Es . cliiícil saher lo que pasó en los estados centrooccid&lt;'ntalrs. Ningún
h1stonaclor ha reconstruído adecuadamente esos sucesos, y los periódicos contem1&gt;&lt;&gt;ráneos ele propósito dcspistaban. 81 Es aún más difícil saber lo que
Díaz creía que pasaba allí; y en esencia los planes de Díaz a m('{)iadClS de
mayo se basaban en lo que pensaba. Díaz recibía noticias de sus agentes
los periódicos y la correspondencia. De lós agentes y los periódicos nad~
sabemos; de la correspondencia no po&lt;lemos saber si tenemos tocio. Si fas
e.arlas que existen son representativas de lo que sabía Díaz tenía motivo
para confiar en que la región centrooccidcntal haría bien su 'papel. Dona to
Guerra se pronunci1í en Lagos, Jalisco, a principios ele febrero e invitó a
otros a hacer lo mismo. Con trescientos de caballería marchó a Guadalajara,
Pnr:1 ponerse a la cabe-a &lt;le fucr.t.as ya reunidas contra el gobernador lerdista,
Jo.se Ceballos.s: En fe?rero escribió a Díaz que todo estaba listo en Durango,
Zac:itecas y Agu.ascahentes y que sus arreglos en Guanajuato "muy pronto
da':'n sus resultados".83 En unos cuantos días ocupó la ,iuclad de Aguascalientes ron 800 hombres y continuó a Zacatecas.8 ' En un mes había derrotado
al general del gobierno Angel Martínez. "Guerra queda ahora f'll posición
de organizarse'', escribió un porfirísta a Día.z, "pues no lo volverán a molestar
~ podr~ dentro de pocos días tomar la ofensiva" .8 r. A principios de mar,m se
informo q~c ?uerra mandaba mil hombrcs. 86 Hasta el encuentro. que la
prensa capitalina pretendía que era ~an victoria del gobirmo sobre Guerra
fue comunicada a Díaz de este modo:
"En cuanto a las derrotas ele Guen-a y don Rosc11do Márquez no lit·nen
las dimensiones que [Manuel Sánchez) Rivera [el general del gobierno} les da
"" Porfirio Dfa.z a Donato Cuerra, 18 d1· muzo &lt;le 18i6. APD, Xll. 8-l-H5.
De boletines de prensa en grneral un pt:"rplejo observador cnmentó que nada
puede confirmarse, "pues es un mentidero espantoso y se necc.,ila dar cuarentena a
to~()". P. de León a Porliriu Diaz, 19 de maT7o dt• 18i6, APD, XH, 91.
~ J. N. (?} a Anónimo, 10 de fehre.r&lt;l de 1876, APD, XI, 308.
•• Dona'.º Gurr.ra a Porfirio Diaz, JO de Febrero de 1876, APD, .XI, 3!0.
.. Anóm_mu a P1,rfirio Día1., 14 de febrero de 1876, APD, XI, 313 .
.. Franc~sco M Prida ( ?) a Porfirio Díaz, 25 de febrero de 1876. APD, XI, 323.
lgnac10 Martine.z (?) a Porfirio Díaz, 4 de mano de 18i6. APD. XII. 36.
11

"' Diversos documentos, APD, X-XI.

661

660

�y me atrevo a a.segurar a usted que son embustes propios de un traidor,
que no habiendo cumplido con sus compromisos quiere acreditarse con el
gobierno" .81
Efectivamente, a principios de mar.w Taglc informó que Guerra estaba
en camino a Durango donde había prometido apoderarse de la capital, y
otro observador, que estaba en Jalisco, donde Guerra "se organÍZA sin ~
sistencia". s Entretanto, otro general porfirisaa de confianza, Pedro Galvan,
se había pronunciado en Jalisl·o. T~le informó a Díaz que Gal,;án y Florentino
Cuervo mandaban dos mil hombres a principios de mar-.r.o.89 En unos cuantos
días se dijo que Guerra y Gah•án se habían unido. 90 ¡He aquí la fom1ación
de un ejérdto significativo! Al mismo tiempo Porfirio Díaz apenas po~
contar con 200 hombres. Nada más aparece en los documentos de D1az
acerca de Donato Guerra o de Pedro Galván hasta el informe en septiembre
de que Guerra había sido derrota.do por e) coronel Cristerna cerca de Culiacán, en el estado de Sinaloa ( !) .91
Puede ser que Díaz haya sabido de paJabra mit&gt;ntras cruzaba la meseta
central a mediados de mayo que Galván había sido vencido separadamente
y capturado y que Guerra había sido derrotado a fines de abril en Tam~a
por el general Angel Martínei, obligando a Guerra a retroc&lt;'der a Col'.1°~'
luego a Tepie y finalmente a Sinaloa. 92 Durante el mes de mayo ~l Diario
Ofidal informó de una victoria del gobierno tras otra contra una ,cintena de
gnipos rebeldes en los estados centroocciclentales, incluyendo ~ captura y
muerte de varios jefes.9, Mientras que Díaz cruzaba la meseta hacia _Monterrey
existían pocas esperanzas de rebelión triunfante en Durango, Jalisco o Zacatecas.
La tercera alternativa que tenía Díaz a mediados de mayo cuando salió
de Tamaulipas por segunda vez si fracasaban las dos primeras, era dividir
sus fucr,.as para la actividad de guerrillas en el norte y regresar solo a su
estado natal para tomar el mando de las fuerlélS ya desarrolladas allí. Tan
superior &lt;'ra la segunda alternativa, sin embargo, que podía p.resumirse que
aun ('liando se hubiera realizado la defección de Monterrey habría sido
Anónimo a Porfirio Díaz, 8 de marzo de 1876, APD, XII, 43.
Anónimo a Geronimo Treviño, 10 de man.o de 1876, APD, Xll, 54 .
Protasio Tagle a Porfirio Dlaz, 9 de mano de 1876, APD, XII, 48.
"El Gordo" (?) a Porfirio Dí.az, s/fecha (principim de man.o) 1876, APD, XII, 89.
Francisco O. Arce a Anónimo, 4 de septiembre de 1876, APD, XII[, 47.
11 Cosfo ViLLF.OAs, La repúbli,a restaurada, p. 882. La peregrinación de Guerra
íue una de constante desgaste ha ta que vagó a pie, casi solo, a Chihuahua en septiembre, donde fue detenido y muerto.
•• Diario Oficial, 3-20 de mayo de 1876.
"
•
..
'"
••

662

entonce~ combin~da ~on la estrategia occidental. Sin embargo, las dos primeras
alternativas se dts0lv1eron en condiciones adversas a los tuxtcpecanos.
Una, alternativa más ~raba su decisión. Treviño y Naranjo se moverí::m
c01_1 Dtaz hasta que hubieran pasaclo Monterrey. Si Fuero no hacía ur1a
sal~da Pª:ª cortar el paso tuxteperano, Naranjo y Trevíño permanecerían
alli, Y Diaz Y Charles podían moverse al sur, a Saltillo. Si Fuero había
de ~cneguir, entonces podían moverse al norte hacia Monclova. El paso a
travcs de las montañas al oeste de Monterrey, que .se abre hacia el canuno
tanto a Saltillo como a Monclova es a través del rnstrito de García al
noreste de Monterrey, en el cual est."l ubicada la "Hacienda de Hica '1 ,,
F
• .,
mo e .
uero pers1gtno. No sería buena táctica conducir la columna de Fuero detrás
de ellos a la zona donde a Charles y a Vara ya se les había asíanado opera
¡:,
T.
El b"
o Jeto entonces era llevar a Fuero lo más al norte que quisiera ir, lejos
de la meseta central-norte. Díaz entonces dividiría las fuerzas en cuatro
cjé_rci_tos sepa~~dos para conducir operaciones de guerrillas, mientras que él
deJana la region para ir al sudeste, que a fines de mayo era la única zona
donde los ejércitos estaban listos para su lidera¡.go. Por esto estaba Díaz en
Icamole. Mie11tras tanto el combate de enfrentamiento había de evitarse·
•
l ,
no se pe eana con Fuero. A Naranjo se ordenó sólo practicar reconocimientos
} _cs;~uzar .. ~ciadamente para la reputación de Díaz y para eJ registro
histonco, la d1v1S1on de ese pequeño ejército y la separación de Díaz de él
fueron precedidas por un encuentro en Puerto del Indio.

El 11orte despuh de lcamole.
Dcsp~és de la campafia del noreste acauclilla&lt;la personalmente por el ge.
neral D,az, los rebeldes de esta región siguieron sus actividades guerrilleras
durante d resto del año, esfor.t.ando al gobierno de Lerdo de mantener las
b'Uarnicioncs y perseguir a numerosas fucri.as de guerrilleros. Fueron estas
fuerzas rebeldes que más tarde en el año ocuparon las ciudades del norte
para el nuevo gobierno tuxtepecano. En la última semana de noviembre los
generales Servando Canales, Jesús Toledo, Cuéllar y Julio Hemández ocuparon
la zona al norte de San Luis y Carlos Díaz Gutiérrcz la del este. 9• El 2 de
diciembre los generales lerdistas en San Luis escribieron al general Díaz
que aceptaban el PJan de Tuxtepec y que entregarían la guarnición y la ciudad
a los generales Ignacio Marttnez y Servando Canales.9 $ El mismo día Jos
"' Benigno Arri.aga a Porfirio Díaz, 27 de noviembn: de 1876, APD, XIV, 50·
Se,:vando Canales a Porfirio Día.z. 24 de noviembre de 1876, APD. XIV, 12-13.
'
Andrés Martínez a Porfirio Dlaz, 2 de diciembre de 1876, APD, XI, 151-152.

663

�generales Hipólito Charles y Gerónimo Treviño ocuparon Saltillo.90 Las hostilidades en TamJ&gt;_ico fueron terminadas por negociaciones por las cuales
el general Jesús A. Flores, después de ser aislado todo el año en el puerto
por guerrilleros rebeldes, conservó su grado y su puesto y los prb.tamos que
le hirieron los comerciantes del puerto fueron asumidos por el gobierno. 97 Para
el 22 de diciembre el general Treviño, como gobcmador porfiri!&gt;ta de Nuevo
León ocupó la largamente deseada capital del estado, Monterrey, drspués de
que eJ general Fuero la había abandonado, para seguir la batalla en Durango
bajo la bandera de José María Iglesias en conl.ra de los tuxteperano5, 98 Desde
Monterrey Treviño mvió tropas a ocupar Piedra~ Negras y Laredo.9~ En
La frontera Baltazar Fuentes y el general Juan N. Cortina, ambos porfiristas,
ocuparon Camargo, incorporando a aquellos 300 defensores que quisieron unirse
a su fuena y dando de baja a los demás. Para mP&lt;iiados de diciembre esta.han
operando contra Matamoros,'º" donde el general José Revueltas había comandado por el gobierno dcsd&lt;" que los porfiristas habían abandonado la
ciudad puerto en mayo. Dentro del mes el gcnrraJ Re\·ueltas l'slaba en
contacto con Treviño por reconocer al gobierno de Porfirio Díaz. 1º1
El servicio fillal de los ejércitos rebeldes ti&lt;") noreste, clcspu{,s de ~anar el
control de esa región, fue ayudar al ejérdto que el general Porfirio DÍ:lz
condujo de M1~xico al oeste en contra del ''gobierno de la lrgitirnicla&lt;l" de
José María Iglesias. Las ÍUt'rL.aS &lt;lel norestP conducidas o cn\'ia&lt;las por
Servando Canales, Jesús Toledo, Ignacio M.utínez, Gerónimo Trcvii10, Hipólito Charles y Carlos Diez Gutiérrez ayudaron a la orupadún y a b pacilicac-ión de los estados centrales. El general Trcviiío p&lt;':-siguió al gen&lt;'ral
Fuero a Durango, donde éste capituló a Díaz en t·ncro de 1877. 1 º~ Otros
jrfr-s del noreste ocuparon Zaratccas, Querétaro y Guanajuato durante diriem-

.. Hipólito Charles a P&lt;.trfirio Díaz, 3 de diciembre de 1876, APD. X\'. lú9-l 711.
., Aurt·lio Melgare jo a Porfirio Diaz, 21 de diciembre de l8i6. ( no llli5; }t'na
Cam:ño), APD. XI, 280-283; APD, XV, 107-110. Vcime también las i111erMantes
comunicaciones respcctn a quién dl·bía mandar en Tampiui, APD. X\', 22H, 230, 258260. 338-339.
., Francisco Naranjo a Porfirio DÍ3.7., 22 de dirirmbr&lt;' dt• IR76, APD. XV. 120;
Angel Cancino a L1ús Curie), 20 de 110,~embre de 1876, .-\PO. XIV, 109.
"' Ger6nimo Treviño a Porfirio Díaz, 5 de enero de 1877, APD, X\'I. 61.
100 Baltazar Fuentes a Porfirio Díaz, 14 de diciembre &lt;le 1876, APD, XI\'. 311-313
'ª' Benigno Aniaga a Porfirio Di.u, 27 de diciembre dt&gt; 1876, APD, XV, 290 y 216:
Poríirio Díaz a Juan N. Méndez, 28 de diciembre de 1876, APD, X\', 283.
,.. Benigno Arriaga a P rfirio Díaz, 15 de enern de 1877, APD, XVI. 190: Grnaro
Raigosa a Porfirio Díaz, 17 de enero de 1877, APD, XVI, 239.

bre Y enero. 10 ~ Desde el
t d
·
pun o e vista tuxtepccano el noreste había desempeñado bien su papeJ.

~as cod~clusioncs ele este ensayo son breves pues la importancia de lo an
tenor ra 1ca en el modelo · t
•
b
.
m erpretabvo, en el cual los detalles históricos
~rue an smo caos y desorden. El objeto de presenL1r detallPS lus· t . .
l
sido par i
tr
oncos 1a

1• .ª e emos ar que los pocos hechos usualmente enfatizados drben tener
una I ogi~a. dentro de un modelo maror y no una vida propia El problema
c-_~n a b~bliograCía sobre el tema es que los pocos bien conocid~s hechos han
SJ o usa os para crear modelos que son incompatibles con los hechos de
detalle menos c-onodúos. Ejemplificando esta situación está e1 f--n1 ·1· · t
rf ·
d
"' 1 1ar m cnlo
Pº m~o e marchar por la meseta central capturando ciudades a lo J u
del cammo L
·
·
¡
arºo
.
• ~ casi_ universa conclusión h..1. sido que el plan porfiriano menc~onado fracaso. As1 se ha concluido que la causa de la caída del gobierno
solo pudo ser el resultado de la pro1&gt;ia incapacidad de L"rdo
la d
1
•
.
,
, res n o por
o tanto, 11nportanc1a al Jidcrazgo de Díaz.
'

La insurrección de Tuxtepec siguió el modrlo d.. las ·
·
·
d1 •
,
rnsurrecc1oncs tnun~ntes e siglo XIX: un gobierno estatal se consiguió corno base d ,
cmnes
bel'
.
~
e opera1 ., numerosas
,
f' . re tones locales fueron promovidas para a·,straer y r1·1v¡'d'ir
as energ1as o 1C1ale$, y concentraciones de fuerzas rebeldes se formaron para
derr~~ ~ las tropas. federales. Aunque se alteró la "estrategia nacional primal'la D1a2 rrspond16 a los hechos dentro de un marco de rerc
•
· ·• 1
1 rencta que
1-1gu10 as pautas del modelo insurrecciona! del siglo XIX.
f

1

La insunección del norte, a pesar de opiniones contrarias · g'
., .
, JU O SU pape1
tamente. E1 &lt;'Jcrcito
rebelde no se desarrollo' "'n ta ·
•
en
.
. .•
...
mano m tan aprisa
mo se esperaba Y pronto se rnnnrho en el obJ.etivo central del contr"'"'t
f d J p d ·
•
,.... ac¡ue
:, cr_a · 10 UJO, sm embargo, dos resultados fundamentales. Primero el
eJerc1to rebelde absorbió de hecho recursos significativos del gobierno c1·
yendo e ta8 f 17 d J b
•
.
·
is ra
_. . s
ue as e a ase pruna.ria de operaciones, de donde saldría el
t'J~rcllo rebddc de enfrentamiento: el ejército del norte atrajo al &lt;-jército federal
COITCC

:l _

m~s p~croso, el . ~e~ general ~a~iano Escobcdo, hacia eJ norte del país
mientras que el eJerctto que dembó al gobierno de Lerdo quedó disponible
en el sur para su intento de marchar sobre la capital.
Segundo, de hecho una fuer,.a salió del norte y se unió a otras ÍU&lt;"rla.~ de

~~ "base rehel~c par~. luchar la batalla perentoria: el ejército del genPral
• 1..nuel GonzalC7 salto de Matamoros en mayo, sig-ui6 por el borde de la si&lt;'rra
"" Numerosas cartas en APD, XV y XVI describen e~tos movimientos.

664

665

�huasteca y se unió en Puebla con la fuern que Porfirio Díaz bahía forrn.'\do
en Oaxaca, en el mismo momento de la batalla de Tecoac.
Tres factores han distraído la vista de este modelo. 1) La base rebelde en
Oa.'Oca no íue parte &lt;le un plan porfiriano sino un resultado circunstancial
que Diaz utilizó a su fa\'or. 2) Díaz condujo una fuerza a través del norte que terminó en su disper.;ión en vc-L de comandar el ejército que comenzó
en el norte y emergió en el campo de Tccoac. 3) Luego de su dispersión
el ejército &lt;ld norte no hizo nada espectacular aunque su actividad guerrillera

NOTAS PARA LA HISTORJA DEL TllABAJO Y DE LAS
COMUNICACIONES EN MÉXICO. LA COMPA~JA DE
TRANV1AS Y LAS LliCHAS OBRERAS 1900-19-15

íuc significante.
Para \ oh-cr al punto de partida w, comentario es necesario acerca de
kamole. El significado histórico de lcamok es el mismo que c1 de varias
veintenas de otros encuentros similares. Fue simplemente una escaramuza
rntre &lt;los fuerzas opuestas. Una era una agrupación rebelde que no tenia ni
órdenes ni intención ele entrar en rombatc sino de "pegar y correr" en cir-

ERNt:STO DI, LA TORRE VILLAR

La situación gt11eral

cunstancias típicas de guerra de guerrillas. Las fuer,.as de la oposición era
una unidad militar cuyo objetÍ\'O fue bloquear las actividades rebeldes. El
parte oficial dio la victoria a las tropas federales: los gobiernos dondequiera
Jo hacen profetizando un pronto fin a la rebelión. Si el general Porfirio Díaz
no hubiera estado en las proximidades de Puerto del Indio, la ·'Batalla de
Icamole" no se conocería ni tendría más imporLancia que el encuentro del
17 de marzo en Lampazos o el del 4 de mayo de Cerralvo, o Jas otras cien
o más escaramuzas que tuvieron lugar durante la. guerra civil del año 1876.

Los problemas sus&lt; itados entre los trabajadores y las empresas tran\'iarias,
origináronsc a raíz del establecimiento de éstas. No puede pensarse que desde
sus inicios no hayan surgido dificultades entre los que prestaban sus servicios y aquellos que les pagaban por ello. Desgraciadamente poco es lo que
se sabe de los problemas entre patrones y obreros en el si~lo pa:,ado. Sin
tribunales de competencia específica a quienes correspondiera ventilar ese
tipo de casos, sin l&lt;'yes que se ocuparan de proporcionar soluciones a los
conflictos aparecidos, estos dejaron poca traza Je su existencia y fueron en
su mayor parte resueltos mediante la imposición de la voluntad del más
fuerte. El castigo para el trabajador indisciplinado, su despido del taller,
el encarcelamiento si alguna deuda había dejado pendiente, fueron las fonnas
unidas o separadas con que se acostumbró resoh-er las dificultades laborales. No
existe obra en que se hayan recogido, paciente y cuidadosamente, los testimonios
de esos problemas. Hay algunas en las que fragmentariamente se estudian
esos casos, mas ninguna hay que analice ya no digamos toda nuestra historia,
sino ni siquiera el siglo XIX en su totalidad. Esto explica también por qué
resulta extremadamente difícil generalizar sobre esos problemas en los primeros años de vida de las instituciones de transportes públicos, y concretamente los tranvías.
Debemos por otra parte señalar que no se deben confundir hechos aislados
de dificultades obrero-patronales, con la presencia clara de un fenómeno
nacido de una circunstancia econ6mica-social y política de caracterí.sticas bien
precisas. Conflictos aislados de particulares o aun de grupos, los hubo en
todas las épocas y aun bastante graves, (orno el de los mineros del Real

666

•

667

�del Monte en el siglo XVIII, mas la presencia de una situación específica
que origina la repetición incesante de esos problemas, no se opera sino hasta
el momento en que comienza a haber brotes de capitalismo que por muy
incipiente c¡ue sea trae siempre aparejada una inestabilidad social.
En Méx;co se produce esa situación en el último tercio del siglo XIX,
cuando el régimen de Porfirio Diaz se instauró y el cual para mantener
una paz y un orden que aparecían como lemas de su gobierno, aplacó duramente todo movimiento de protesta contra el estado de cosas imperante.
Así ocurrió que en virtud de esa paz y de r.,;e orden, creció la red de comunicaciones entre los centros productores y los consumidore$, y el capital
e.1tt.ranjero invirtió grur.sas sumas en lurratirns negocios dentro de nuestro
territorio.
Fue entonces, al iniciarse la industrinlización del pais y aparecer t0&lt;.las las
múltiples facetas que presenta el cnntacto de )a máquina con el hombre,
que las dificultades de los obr&lt;'ros con sus patrones se multiplicaron. Un
intcHgente escrutador del pasado de MP,-ico, Daniel Cosín Villegas al encararse rnn los problemas sociales d~l porfiriato y en especial con los que
nos preocupan rn estos momentos, señala las causas de ese frnómeno al
escribir: "Los bajos salarios, las jamadas intenninabl~, el trabajo dominical
y nocturno, la insalubridad e inseguridad de los talleres y ciertos abusos
flagrantes como las deducdones a las ray:is h&lt;&gt;chas a ~isa de multas, fueron asociando a los obreros basta hacerlos sentirse fu ·rtes para desafiar al
patrón, al g-0bierno y al país." 1
Efectivamente, durante el r{·gimen del general Díaz "la cuestión social",
tal como re llamó a t'!;e fenómeno adquirió una gran extensión y comenzó
a preocupar a las autoridades que no estaban preparadas "para pensar seriamente en estos problrmas y mcnoo para resolverlos". Ante la insufic-ienda
de salarios, las prolongadas horas de trabajo, los despidos injustificados, el
abuso de administradores, el agio en los préstamos y pagos adf'-lantaúos, las
inicuas condiciones de trabajo de hombres, mujc-res y niños, los operarios
mexicanos comenzaron a adquirir, dirigidos p&lt;&gt;r ciertos líderes enterados de
la situación obrera en Europa, conciencia de su clase, de sus derechos y
obligaciones. Las fonnas o medios más comúnmente utifüados para hacer
fJ"('nte a su situación, fueron las SÍ!,'llientes: las huelgas, el mutualismo y el

nonnas sostenidas en el Código Penal del D F y
I d
.
los cuales las
· .,
.
· · en e e vanos estados,
,
prohtbtan y sa.nttonaban 5everamente. A partir de 1881 el
numero de hue!gas habidas en la República es bastante crecido. Los años
en ~ue hubo lllJ.S ~sos fueron .'os &lt;l&lt;" 1881, J884, 1889, 1890, 1891 y 1895. A
partir de 1905 ascienden, y baJan después de 1907 En 5
•
U
e J
u mayona esta aron
n e
tst~to Federal, mas hubo también bueu número en Puebla Ve
Nue~o Lcon, San ~uis P~tosí y Oaxaca, es decir en las zonas más ~dela:~::
íabnlmentc.
textil ' los ferrocarriles, la m
· d us tna
· ngarrera
• , 1 La mdustna
•
fa
nunena, os tranv1as y las panaderías fueron los mayonnentc afcctados.2' •

n· •

·

~ _las razones proporcionadas anterionnente hay que sumar más tarde
pnncipalmc~te cuando ~ est.'lblecen negociaciones extranjeras que ocu ·
ele preferencia a ,.,,..rsonaJ de .
·
,
d. . . .
pan
1
b .
r
.
.su propio pa,s, 1a 1SCnmma&lt;·1ón que se hace de
os tra aJaclon-s meXICanos. bien pagándoles sueldos meno,...., n , d 1
toe!
"bTd
. ,
... .,, egan o ei;
a pos1 11 acl de mcJnna o asignándoles los trabaJ·os mas'
d
d'
, pesa os
pe igrosos Y aun andoles 1111 trato indigno. Esta situación llegó a tal
extremo, que . numerosos diarios salieron en defensa d..... los opera 110s
· mex1·
canos Y se ~meron en su protesta. El Imparcial, en el año de 1900 a raíz
d: haberse maugurado los ITenrs eléctricos, cuenta, amplificando los hechos
como se trataba a un obrero mexicano y a uno extranJ·ero.
'
" -¿ T'u eres americano?
.
-Sí,
señor.
-Pase
usted
y
si'én...._N,
Q
,
ed ?
,e-.,._. -¿ ue son
ru as. -~nas c-05:,.._ redond:is. -¿Dónde va la lumbre? -En el fo ón
-¿ Para donde canunan las med:is? -Para adelante.
g ·

r

y

-Es bastante, usted puede ser maquinista.

l~:

_ ~~é : 5 _u 5

-Mexica~o. - ¡ Oh, tí1 molestar mucho todo ('l tiempo!
tu mgles. -No, senor. -¿Qué cantidad de combusa·bl
·'
1
e consumma una ocmnolora con-iendo a doce leguas por h
b. d
d·
.
ora v su 1en o una
pcn tente de 3 por ciento con presión de cien libras? ·C :¡· • ¡ ,
d
1 ,
· t ua sena e numern
e ca onas desarrolladas? ¿ Cuál es el consumo de agu
·t ? • áJ
J Í · ·,
.
a y ace1 e. é ,U'
a nccmn sobre los ncles? ¿ Cuál el trabajo de los émbolos
¡ , · d
vuelta.~ de I
d ? C ,
y e numero e
.
as rue as. ¿ ual es la cantidad ele vapor que se consume en una
subida de &lt;:uatro por ciento y dos leguas ele lono-itud:i
Senor,
o·
-..• no se,
porque me
pregunta
muchas
cosas
y
de
una
vez
-Ah
t'
·
•
"
, u mexrrano no saber•
d
na . a.• Tu, ,muy animal, necesitar muchas patadas , T'u no servtr
· para maqwmsta. Tu no servir m{lS que para garrotero, en un tren de carga. Tú no
a-;cendcr por no contestar."
t

e

cooperativismo.
Teñidos con las doctrinac; soc.ialistas que empezaron a estar de boga en
M6xico los tr.i.bajadores recurrieron a los paros y a las huelgas como medio
d&lt;' prcitestar contra la injusticia de que se les hacía víctimas, pese a las

Ante esa situaci_ón desfavorable, el obrero mexicano ulifüa el p:iro y la
huelga como
medios de defensa,
.
. . no obstante que la• le•n-islaa'6
o·
n pena l entonces vigente tanto en el D1stnto como en diversos estados las prohibían

Cosio V1LLEOAs, Daniel, Cuarta llamada partiwlat, 1•n Hístoriti Modrrna de
Méricn. El Porfiríato. Vida Social. Mtlxiro, F.ditori.il HennL-s, 1947, IV-XX 11-XXIU

1 GoNZÁL2Z NAVARRO, Moisés, Hi1tnria Mod~-a d• •
~,..
~ 1tU1tico. El Porfíriato, Vida
Social. México, Editorial H€'nnes, 1947, IV-298-299.

1

668

669

�y señalaban di\'ers:15 sanrionts p:ira quienes las cfeduaban. Las penas iban
de los ocho clías a los u·es o más meses de arr&lt;'sto y variadas multas. En
algunas entidades estas penas se r-xtremaron a un año o dos de prisión y
aun destierro. Los p&lt;&gt;ntífices del régimen, tales como Pablo y Miguel Maredo,
Telésforo García y Rosendo Pineda condenaron las huelgas y los paros. Su
liberalismo que afínuaba que la rompetenda y el "laisser faire"' eran b
base del progreso y de la industria, hacía el juego a la filosofía capitalista
sobre la que se sustentaba el gobierno &lt;le Diaz. Los grupos socialistas la defendían y consideraban que na el únko medio &lt;·on el que llegarían a la
grandiosa revolución social.ª
La actitud de los &lt;lirigcntes del país hacia las a1mas con que contaban
los trabajadores para defenderse, habría de prolongar..e aún por varios años.
El propio general Salvador Alvarado, uno de los hombres más destacados
por sus ten&lt;lencias sociales y por su :irción obrerista llegú a considerarla como medio de ''perptuar el antagonismo entr~ las clases y a mantener una
guerra inte~lina, sin que a la postre resultaran vencedores ni vencidos, pues
qt1e el dcS?stre de cualquiera de las dos implicaba la ruina. material de la
otra", aceptándola sólo cuando los obreros que no fonnaban una unión industrial y que no Podían acudir ni ante }3$ Juntas de Conciliación. ni antr
el tribunal de arbitraje, tenían alguna diferencia con su patrono.'

El mutualismo y la confraternidad que recordaban la antigua asociarión
• I bidem, pp. 290, 298-302. En d año de 1900 ,-.1 derecho de 1o~ obrcroo a la huelga
era discutido en El Imparcial, quien en su editorial del 4 de diciembre decb refiriéndooc a las huelgas quf" habían estallado en esos días, tales como la de panaderos, la
de las trabajadoras de la Cigarrera Me:o&lt;lcana y otras: ''Estamos de acuerdo con un
diario de la capital, en que es necesario combatir esa monomanfa huelguista qur, de
poco tiempo a e1ta pa.rte, se ha dl'5J)Crtado cntr&lt;' algunos de los grupos menesterosos
dl' la nación.
Los hechos qul' hemos presentado en esta rnlumna ( c&lt;litorial) demuestran abundantemente que los 1rahajadores mexicanos no están pttparados para aíronb.r una situación que los tenga fuer;i. de su lugar habitual, puesto que no tienen recursos para vivir
sin jornal. En esto no hay de:1precio hacia los jorna!eros como asienta el periódico a
que aludimo~.
En cuanto a la precisión de demostrar la oolidaridad que ,me a todos los diversos
socios, hemos sido lo5 más atroecs propagadore.,; de t•sta vrrdad científica y no hay

sino recorrer nuesu-as últimas notas editoriales para convencernos.
Volviendo a los huelguistas, diremos que en las luchas entre el capital y el 1.rabajo,
t~rnto puede uno como otro, y acaso éste más que aqnél, ya que los patrones :.e encuentran en condiciones de poder esperar con mucha mayor tranquilidad el resultado
de cualquier cñsis que los otros, quiene:ii no poseen los mismos elementos de vida".
• A1.,vARAOO, Salvador, La Rtconstn1cción de Mlxico. V61.se también CuE.vA, Mario
de la DeYteho Me%icano dil Trabaio, Méirico, librería de Porrúa Hnos. y Cía.,

en l\remios r que t&gt;ra11 form..s ele unión er ºf 1 .
.
1857, también sirvieron a los b
. d P '_lll ll as por la Constitución de
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• GONZAUtz
,
NAVAARO, M., op. cit., pp. 346-3-17.
• lbidcm, pp. 349-350.
RoJAS Económica,
Co11.1A, Ros1tNoo.
de ' Cultura
1952. T ratado d~ Cooperativümo Me~icano. Méxiro, fondo

1938, pp. 104-106.

671

6i0

�tiempo que formaba una conciencia entre sus agremiados, desp~rtó los temores de los patrones al grado de dejar sin empleo a los trabapdores asociados al círculo. Pocos años después surgieron poderosos los sindicatos
de ferrocanileros y para principios de esta centuria tres grandes grupos luchaban en favor de los trabajadores, uno encabezado por el anarquista José
Zaldívar, con se.de en Mérida, el que dirigía José María Pino Suárez, tam·
bién en el sureste~ y el que en México tenía como inspiradores a los hermanos Ricardo y Enrique Flores Magón. Los sindicatos, mejor que las
agrupaciones anteriores tuvieron, ~a más cl~ra visión d~l proble~a obrero
y una acción más fecunda y energrca. Sus lideres estuvieron me3or compenetrados de las dificultades que tenían que superar frente a los patrones y
al Estado, que no veía con buenos ojos la fuerza que iban adquiriendo las
agrupaciones obreras y los métodos de lucha por ellas em_pleados. La experiencia anterior, el consejo de luchadores obreros extran1eros procedentes
de diversas escuelas ideológicas y políticas, los viajes y el contacto con personas y países más adelantados en la defensa de Jos trabajadores y además
la presencia cada vez más fuerte del capitalismo exierior en México que traía
aparejado un desarrollo industrial mayor y un. más am~lio aument~ del
proletariado, todo ello coadyuvó a que los sindi~tos pudie~n orgamzarse
mejor, atraer a sus filas a mayor núme~ de agremiados y re~ar una labor
de defensa efectiva y tenaz. Cabe dec1r que al lado de los lideres y de las
agrupaciones impregnados de ideas socialistas, surgieron otros que de_sde
punto de vista católico trataron de resolver el problema. Esta conJunc1on
de esfuerzos muestra no sólo la gravedad del problema que se trataba de
resolver, sin~ la conciencia que entre los diversos sectores de la sociedad
mexicana que se veía afectada por dicho problema, se había despertado, c-0nciencia que no quedó pasiva e inerte, sino que conmovió a nuestra extructura social como nunca otra ninguna al encontrar en los ideales de renovación política -que se presentaron en los primeros años de este siglo Y que dieron al traste con la dictadura porfírica- un aglutinante y un crisol que
los fundió hasta convertirlos en un todo inseparable. Ese todo inseparable
de carácter político, social y económico no fue otra cosa que la Revolución

-~º

Mexicana.
Los problemas de los trabajadores tranviarios

Los trabajadores que prestaban sus servicios en las empresas de tranvías
del Distrito Federal y que constituían un buen número, no podían dejar de tener dificultades con sus patrones, por cuestiones de salarios, jornadas de
trabajo, accidentes y enfermedades profesionales, despido~ injustificados, sanciones y otras causas más. Cuando las empresas se fusionaron hasta cons-

672

~tuir, una sol_a, poderosa y fuerte en manos del capital extranjero, esas dificultades
_, tuvieron que aumentar. No resultaba igual servir a una peq uena
compania que a ~a po~~nte. ,Esta tenía mayor avidez económica por cuanto
representaba una mvers1on mas crecida y por tanto sus exigencias frente a
sus empleados eran mayores.
. Entre las disposiciones legales que encontramos en las últimas décadas del
s1gl~ pasado, para aliviar la situación de los trabajadores en general y en
parbcular de los que prestaban sus servicios a compañías extranjeras, tenemos una dada por el ministro de fomento, Pacheco, de fecha 15 de diciemb~ ~e 1881, la ~ual recoge Maza en su Colección (N-1144) y la que
transcnbunos por el mterés que contiene:
"Habiendo llegado a conocimiento de esta Secretaría las dificultadeJ
con que tropiezan los trabajadores empleados en la construcción de las
líneas férreas, por no comprender las órdenes dadas en idioma extraño
al del país por los jefes o sobrestantes de cuadrilla, dificultades que
muchas veces se resuelven en malos tratamientos a los trabajadores. y
tanto para evitar los conflictos a que esto pueda dar lugar, como
que lo 11atur~l. es que las pers&lt;&gt;nas que vengan a la República procuren
apre~der el t~toma que se habla en ella; el Presidente de la Repiíblica,
a quie_n se dió cuenta. del asunto, ha tenido a bien disponer que se
recomzen~e muy especialmente a los Representantes de las Empresas
Ferrocamleras, que hagan jorque el nombramiento de empleados que
tengan a su cargo una o más cuadrillas de trabajadores, recaigan en
personas qu~ conozcan el idioma del poEs, para que las órdenes que
d~n ~ trasrr:1tan, sean perfectamente entendidas, previniendo que por
ningun m~tivo se maltrate a los trabajadores, pues en ca.ro de que éstos
no cumplieren con los compromisos que hubieren contraído las Empresas podrán ejercitar su derecho ante quien corresponda. '

por-

Lo que comunico a tl.Sted para los fines que se expres&lt;Tn, esperando
acuse el recibo correspondiente."

. :º~

otra parte, al au~entar las Com~añías el servicio y al regularse éste
Jundicamente, las condiciones del trabajo eran más fijas, más estrictas. No
siempre la legislación tuvo un sentido humanitario. A menudo su aplicación a los trabajadores les perjudicó en lugar de favorecerlos. Por otra
parte hay que tomar _en cuenta que las leyes obreras que son las que van
a a(;arrear a los trabajadores un real beneficio, no se promulgan en México
sino hasta ya entrado este siglo. La ley de José Vicente Villada no se vota si~
no el 30 de abril de 1904, en el estado de Méxilo y la de Bernardo R~yes
en Monterrey el 9 de noviembre de 1906. A partir de entonces arrancan

673
8-43

�los intentos de parte &lt;lel ~tado dt! proteger Jos dt'rcc.hos de las clases laborales, intentos que pudieron habc-rse recogido en los preceptos de la Constitución de 185j de acuerdo con una proposición del señor Vallarta, y que
no lo fueron debido al erróneo plantean1if'11to (¡uc el mismo Vallarta hizo
del problema. 8
1

Estas circunstancias fueron las que movieron a los trabajadores de las
cmpresas tranviarias a unirse y enfrentar3e con rntera decisión a los problemas que imli1.·idual ('I colectivamente les afecu,ban y tratar de obte.nrr
a0lucioncs justas y equitativas. La lucha que ellos emprendieron, al igua 1
que los trabajadol'es de otras ramas, no tuvieron en rigor más objeto sino
el obtener una legi::.lación laboral ele parte dd Estado que les rnncedicra un
mínimum de garantías sociales co11 las cuales poder vivir mís humanamente y en forma más digna. Esa lucha no fue corta ni íál'il. Durante
largos años las asociaciones obreras bregaron por que el Estado les reconociera determinados derechos y los impusif'ra a los patrones. A menudo
contaron con el apoyo y la simpatía de la,; autoridades, mas otras ,:e&lt;·es por
mzoncs determinadas, éstas se hicieron sordas a los damore!- de los trabajador&lt;'s y más aún e.stuvieron en su contra. Los intereses que tuvieron que
vencer fueron demasiado fuertes. México en muchos aspectos pasaba deuna situación casi feudal a una moderna. E.xistía d desconorimiento, la
incomprensión y el egoísmo frt'nte a los conflictos planteados entre capital
y trabajo. La or~anización capitalista de la sociedad mexicana rn la época
de don Porfirio, estaba muy lejos de ('omprcnclcr que una renovación social
y económica se operaba en el mundo. Sólo algunos hombres advirtieron
en el panorama signos de cambio y se apresuraron a propugnar por una
renovación en M(-xico. ~~graciadament~ fueron pocos y su voces si bien
lograron conmover a diversos grupos, no tuvieron la fuer:-1.a necesaria. Fuf'
indispensable que una conjunción de cirmnstanci.as se presentara y c·on
su fuer.ta incontenible hiciera saltar la chispa revolucionaria, para que al
calor de las armas y de los enardec.idos debates parlamentarios fuera surgiendo no sólo una legislación protectora sino un C'ambio radical en la
estructura de nuestro país.

Los primeros conflictos
Uno ele los primeros conflictos que conocemos entr&lt;' ]as Empresas Tranviarias y sus opt&gt;rarios, se dio en el año de 1889. Desde el afio antt&gt;rior,
esto es, eu 1888, se había ya manifestado eJ descontento entre los tranviarios,
a consecuencia de los bajos sueldos, de la separación arbitraria de los ~m-

pleados por parte de 1a empresa, el mal tratanúento &lt;le parte de los su[&gt;l'rÍores y el deseo de que el boleLaje estudera ajustado al sistema decimal,
drsajuste que originaba confusión y responsabilidades en los conductores y
cobradores. E-:e descont&lt;'nto se fue incubando )' estuvo a punto de convertirse en un movimiento de huelga, a no ser por la aprehensión de los
dirigentes d!"] mismo, que fueron objeto ele observación y pe~uisa por paitc
de los patrones y del estado, hasta lograr su detcnrión. Al ser inten·oga•
dos por la pnlida, confesaron abiertamente los tres arrestados haber mani•
festado a la empresa sus razones, sin que hubieran sido tomadas &lt;'11 cuenta,
por lo cuaJ pensaban recurrir a la huelga. .En el arta levantada en el mo•
mento de su detención d lo. de enero de 1889, dejaron asentado c¡uc el
sueldo que pretendían era de dos pesos para los inspectorrs y para los
jefes de corrida, a los empicados uu peso cincuenta ccnlaws y a los &lt;'o-

d1eros un peso. D
De la fecha anlt&gt;riormente ciada al mes dr noviPmbre Je 1898, no st·
piense 4ue las relaciones obrero-patronales, en d sistema tran\'Í;u-io furrun
romo mid sobre hojuelas. Si bien durante cierto tiempo los trabajadores
fueron cautos, 110 por eso cesaron de bregar por un mejor trnt~unicnto social
y t&gt;ronómico. Algunas ventajas bien reducidas lograron, roas insuficientes y
desequilibradas frente al costo general de la vida en México. Por eso en
1898 estalló una hue-lga en la que los tranviarios manifestaron no estar
de aC'uerdo en que los conductores ganasen solamente la misl-rrima suma de
diez C'entavos por hora de trabajo, lo mismo de día que de noche, )' en que
la empresa les descontara de 16 a 25 renta.vos, esto es, el importe de hora
y media a dos horas y media de trabajo, cuando dejaban de recoger a uno
de los innumerables pasajFros que \~ajaban, su correspondiente boleto. La
justicia que asistí~ a los trabajadores fue bien comprendida por la prens.1
de la época.10
En vísperas &lt;.le la inaugurnción de los trenes eléctricos. la Junta Directiva
de los Ferrocarriles del Distrito Federal, e~tableció una nueva tarifa de sa•
!arios a base de las aptitudes y comportaJTliento de los trabajadores. Los
sueldos señalados f ucron de ,$ 1.50, $ 1.60 y $ 1.80 por jornada diaria de
1-l a 16 horas de trahajo. Los empleados a quienell se fijaba ese sueldo eran
justamente los que deberían encargarse de manejar los trenes dt&gt; tracción
eléctrica, quienes no consideraron justo que ante mayor responsabilidad y
conocimientos, se les equiparara con los cocl1eros de Jos trenes ele mulitas
que ganaban $ 1.50 diario. Esgrimiendo esas rawnes, el 10 de enero de
1900 solicitaron de la Junta Directiva que reconsiderara el e-aso y les con1

• CUEVA,

674

M. de la, op. eit, pp. 84-90.

GoNZ.ÁLEz NAVARRO,

M., op. cit., p. 314.

'" lbidtm,

675

�cediera un sueldo de tres pesos. El País, diario católico de aquellos días
estuvo del lado de los obreros en este conflicto, lo que indica que la opinión general se sentia conmovida ante la escasa recompewa dada a un
obrero por un trabajo difícil y de responsabilidad. 11 Como muchas veces
el sueldo ganado por jornada diaria estaba calculado a razón de una cantidad determinada por hora de trabajo, los pperarios con el fin de obtener
una mayor entrada, que les alcanzara a medio satisfacer sus exigencias familiares, realizaban jornadas extras de trabajo agobiante. El uso inmoderado de sus fuerz.as, no sólo ocasionaba un desgaste y la enfermedad del
individuo, si110 accidentes en los que terceros salían perjudicados. Esto lo
comprendió bien el gobernador del Distrito Federal quien en el primer
lustro de este siglo aconsejaba que la jornada máxima de trabajo de los
motoristas no debería exceder de ocho horas, duración que va a incorporar
en su programa eJ Partido Liberal el año de 1906.u Que los accidentes
provocados por los trenes eléctricos fueron numerosos, tenemos pruebas suficientes ya aducidas. Una de las razones de ellos, la acabamos de exponer, otra la
proporciona el periódico El Pals, quien indicaba que los motoristas no se
preocupaban de la vida de su prójimo, debido a la ninguna responsabilidad que les salia de ello, no así cuando atropellaban a wi :mimal, a
cuyo dueño tenían que indemnizar y afirmaba que "si los empresarios tuvieran que pagar de 15 a 20,000 pesos por operario muerto, como en Estados
U.nidos, buen cuidado tendrían de evitar los accidentes." 13
Surgida en los talleres de la Compañía de Tranvías, una huelga estalló
en el otoño de 1901, originada por la severidad de su reglamento y por
el hecho de que no se había otorgado a los obreros cl aumento que los
patrones les habían ofrecido, en cambio de su trabajo que se iniciaba a las
cinco de la mañana y terminaba a la media noche. Varios operarios fueron
detenidos por la policía por llevar consigo hojas en las que constaban
11 Presentaci6n en sintesis de los principales conflictos existentes entre los e,abajadores tranviarios 'J la extinta Compañia de Tranvias el-e Mlxfoo, S. A. (Apuntes fornados por los dirigentes sindicales, a base de sus archivos.) México, 1952, pp. 1-2.
11 GoNZÁ.LEZ NAVARllO, op. cit., p. 289. El 21 de diciembre de ese mismo año de
1900 los cocheros de los ferrocarriles del Distrito -según El Impar"Cial- negabánse
a trabajar, alegando que las continuas lluvias habían mojado sw ropas y que ca.r ecían
de otras para presentirse a su trabajo. Ayer no se presentaron más que las dos terceras
partes de los cocheros, lo que dio por resultado que en el servicio había tranvías parados por no haber podido salir todos los coches de las diferentes lineas de la ciudad.
En las líneas de Santa María, San Cosme, San Rafael y Reforma no circularon más
que escaso número de coches, así como en la de A.zcapntzalco y Tacuba. La linea de
don Toribio y Santiago también tuvo sus trastornos, así como algunas otras de las
de tracci6n animal.
11 Ibídem., p. 291.

676

sus peticiones. Entre ese año y el de 1906 se provocaron varios movimientos
por ~on~s semejantes. A ellas se sumó poco a poco otra causa, surgida de
la eXIgenc1a de la empresa para que sus empleados, principalmente los con~u~~res de ~vías, se ~rescntaran debidamtmte uniformados. Esta dispos1?on de caracter suntuano, no fue costeada por la Compañía, sino que se
hizo recaer sobre los trabajadores que tenían sueldos muy cortos, y a los
cuales resultaba sumamente oneroso tener que desembolsar veintiún pesos
por un uniforme que. tenía que ser confeccionado en determinad.a sastrería,
de un mal casimir y sin medidas y el cual no podín siquiera ser ordenado
si no era pagado previamente para lo cual se descontaba a los empleados
un peso semanal. Esta medida asi como el hecho de que la Compañía no les
devolvía al sep~ del servicio la fianza que habían depositado al ingresar,
l~- escasos salarios y la costumbre de pagarles en cheques, cuyo cobro se
dificultaba, motivaron la huelga ocurrida en el año de 1906. El 12 de
diciembre de ese año, candentes los ánimos entre trabajadores y empresa,
un fuerte núdeo de aquéllos resolvió impedir que los tranvías fuesen guiados
por esquiroles. Apostáronse para ese efecto en Peralvillo, mas la intervención
de la policía impidió el movimiento, habiendo apresado a trece y dispersado a más de cien. Disgustados por esta represión violenta, veinte tranviarios lapidaron en el Río del Consulado a un tren. A principios de 1907
fueron cesados 200 conductores y motoristas que se negaron a uniformarse
Y portar las insignias de rigor. En el propio año diversos grupos de trenistas
~ueron disper.;ados y detenidos por las fuerzas policiacas. Algunos diarios
mformaban que el origen de tantos conflictos se debía a instigadores profesionales.u
Mas no eran .instigadores profesionales en el sentido vulgar del término
los que inquietaban a los trabajadores tranviarios en la primera década de
este siglo, sino hombres conscientes de la necesidad de un cambio en las
condiciones sociales y económicas en que vivía el pueblo mexicano. Los
empleados de la Compañía de Tranvías que poco a poco habían formado
~o núcleo que osaba enfrentarse con los patrones, no eran ajenos a los
mtentos de renovación precisados en el Primer Congreso Obrero celebrado
en julio de 1905 ni tampoco dejaron de hacer suyos los postulados del programa del Partido Liberal y Manifiesto a la Nación, suscrito el lo. de julio
de 1906 t'JJ San Luis Missouri por Ricardo y Enrique Flores Magón, Juan
Sarabia, Antonio J. Villarreal, Librado Rivera, Manuel Sarabia y Rosalio
Bustamante, el cual en uno de sus párrafos hace mención de los problemas
de los trabajadores en la siguiente forma: "Gracias a la dictadura de Porfirio Díaz, que pone el poder al servicio de todos los explotadores del
" Ibidtm, pp. 340-343.

677

�Pueblo, el trabajador mexicano ha sido reducido a )a condición má.'&gt; miserable; en donde quiera que presta sus servicios es obligado a desempeñar
una dura labor de muchas horas por un jornal de unos cuantos centavos.
El capitalista soberano impone sin apelación las condiciones del trabajo,
que siempre son desastrosas para el obrero, y éste tiene que aceptarlas por
dos razones: porque la miseria lo hace trabajar a cualquier precio o porque, si se rebela contra el abuso del rico, las bayonetas de la dictadura se
encargan de ~meterlo. . . Lo que ahora se pretende -agrega como solución- es cortar de raíz los abusos de que ha venido siendo víctima el
trabajador y ponerlo en condiciones de luchar contra el c.apital sin que su
posición sea en absoluto desventajosa; si se dejara al obrero en las condiciones en que hoy está, difil'ilmente lograría mejorar, pues la negra miseria
en que vive continuaría obligándole a aceptar todas las condiciones del explotador . .. Cuando, los millones de parias que hoy vegetan en el hambre
y la desnudez coman menos mal, usen ropa y calzado y dejen de tener
petate por todo ajuar, la demanda de mil géneros y objetos que hoy es
insignificante, aumentará en proporciones colosales, y la industria, la agricultura, el comercio, todo será materialmente empujado a desarrollarse en
una escala que jamás alcan7.aría mientras subsistan las actuales condiciones
de miseria general." 15
Fueron esas ideas las que impulsaron a los tranviarios a luchar por la
defensa de sus derechos más elementales y por conseguirlos se sacrificaron
durante varios años.
Los fragores de las batallas que los obreros mexicanos emprendieron contra el estado de cosas imperante en las postrimerias del régimen porlírico,
no fueron ajenas a los trabajadores de los trenes urbanos. Los dolorosos
sucesos de Cananea y Río Blanco que preludiaron el advenimiento de una
situación mejor, marcaron honda huella eo los obreros de la Compañía de
Tranvías, quienes aJ irrumpir el movimiento revolucionario supieron tomar
el puesto que les correspondía.
Uno de los movimientos más significativos de los trabajadores de la Compañía de Tranvías fue el que hizo crisis en .el mes de julio de 191 l. Tiempo
atrás los obreros habían presentado a la empresa cuyo gerente era entonces
el señor Harro Harrsen, diversas peticiones que no fueron atendidas. Ante la actitud de los patrones, y después de varias reuniones tenidas por )os
afectados, éstos decidieron el dos de julio presentar a la Compañía un pliego
•• Para esta etapa consúltense las obras siguientes: CRÁvEz 01tozco, Luis, Prehistoria del Soáalis-mo en México. México, D. F., 1936. RAMOS PEDRURZA, Rafael, La
lucha de clases a traQ/s de la ltistoria de México. México, 1934 y Mouus JoáNEZ,
Alberto, Historia de ta Revolución M eúcana. México, 1951, p. 49 y ss. y concre•
tamentc Manuel González Ramírez.

678

de peticiones cuyos puntos esenciales eran los siguientes: lo. Que el sueldo de·
que disfrutaban los motoristas que f'ra de diecisiete centavos por hora
se aumenlara a veinticinco centavos. 2o. Que el sueldo de los conductores
que era de quince centavos por hora, ascendiera a veinte cenlavos. 3o. Que
los inspectores ganaran treinta centa\'OS por hora en vez de los veinticinco
de que di frutaban. 4o. Que se acabara el monopolio de los uniformes.
dejando en libertad a los empleados para comprarlos, o que se les ven-·
dieran a su justo precio. 5o. Que las separaciones o suspensiones obedecieran
siempre a causas perfectamente justificadas, y no al capricho del superintendente o del je{e de línea. 5o. Que los desperfectos de los carros y en
general de todos los materiales, sólo se cobraran a los empleados en caso
de culpa debidamente comprobada. 7o. Que se fijara por la Compañía
la correspondiente indemnización para los empleados que se inutilizaran
en el trabajo. Los trabajadores señalaron a la empresa tres días para contestar sus peticiones y le amenazaron con ir a la huelga en caso de rechazo
de las mismas. 16
Harro Hansen como respuesta ordenó el cese de cien de los obJer~ ftrmantes del pliego de peticiones, medida que provocó la ira de los trabajadores quienes el día 3 de julio lanzáronse a la huelga que se prolongó
durante cuatro días. Los empresarios ante la decisión de sus empleados,
utilizaron los medios clásicos de acallar tan justas protestas, esto es, dividirlos
para debilitarlos, lo cual fue no muy difícil dado que el espíritu de cuerpo,
de clase, aún oo se precisaba definitiva y enérgicamente, y en seguida, utilizar contra los oponentes de convicción, la fuerza aimada para que les
acallara. Al efecto solitaron de algunos obreros, que representaron e) triste
papel de esquiroles, sus servicios para romper la huelga y reiniciar el servicio.
Estos rompehuelgas fueron custodiados por miembros de la polieía montada y rurales. No obstante, los huelguistas persistieron en sus demandas
y cuando trataron de evitar que los trenes salieran a ]as calles, ocurrieron
entre ellos, los policías y los esquiroles violentos choques. El gerente de la
empresa en diversas ocasiones manifestó que "el servicio se reanuda.ría tan
pronto la policía reprimiera los desórdenes que se estaban cometiendo".
Como éstos continuaran, la empresa ofreció a los trabajadores uo aumento
de dos centavos por hora a cada trabajador, proposición que fue aceptada
por varios grupos, no así por los que estaban conscientes de sus derechos
y nece.sidades quienes persistieron en la huelga, lo cual produjo graves
escándalos.17 Al reanudarse el servicio. los dirigentes del movimiento fue" Presentaci6n rn s[ntesif. .• , pp. 2-3.
" Al ser inh'rrogado Harrscn sobre el aumento de salarios, éste de,pcctivament.e
resp,mdi6: "Los empleados para nada necesitan el aumento de sueldo, pues son unos

679

�ron separados paulatinamente de sus empleos, con el fin de cortar todo
germen de inquietud entre los tranviarios.
El comité de huelga de este movimiento estuvo integrado por Antonio
González, como presidente y Enrique Pujol, Everardo Sánchez, José A. López, Dionisia Luna, Sacramento Gonzále:i, José Pérez y Emilio Franco como
vocales. Sus asesores jurídicos fueron los licenciados Carlos Salinas y Trinidad Meza y Salinas en un principio y posteriormente José Peón del Valle
y el doctor Samue) Espinosa de los Monteros. 18

Uno de los postulados más salientes de la Revolución Mexicana fue sin
duda el mejoramienlo de las condiciones generales de los trabajadores. E]
movimiento constitucionalista encabezado por don Venustiano Carranza, al
hacerse cargo del gobierno de la Nación trató de ayudar a los asalariados
para lo cual dictó diversas medidas, una de las cuales fue fijar en el mes
de septiembre de 1914, en nueve horas, la joma.da de trabajo que hasta
entonces había estado al arbitrio de los patrones. El apoyo que los obreros
encontraron en el gobierno revolucionario, la influencia que muchos de los
dirigentes de las clases proletarias tuvieron dentro de ese régimen, y las
circunstancias todas que eran favorables, movieroµ a los asalariados mexicanos en general a lanzarse a una lucha tenaz y efectiva encaminada a
la obtención de mejores condiciones de vida. Los tranviarios no dejaron
pasar desapercibida esta oportunidad que se les presentaba. Con el apoyo
de la Casa del Obrero Mundial, la organización de lucha obrera y de
progreso revolucionario más fuerte por aquel entonces y uno de cuyos inspiradores era el famoso doctor Atl, la Unión Central de Mecánicos solicitó
un aumento de salarios para los elementos de1 Departamento de Tráfico.
Para poder ejercitar sus dereehos a través de una dirección única y eficaz,
los servidores de la Compañía de Tranvías constituyeron el Sindicato de
Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías de Mé:,,.-ico y designaron
a su mesa directiva el 71 de octubre de aquel mismo año, la cual estuvo
integrada por las personas que a continuación mencionamos: Manuel Mora
como secretario general; Hilarión Muñiz como secretario del interior; Leobardo P. Castro, secretario del exterior y en los puestos de secretario y sub•
secretario tesorero, Ignacio Mauleon y Artemio Vega 19
Constituido el sindicato, éste reunió en un pliego las diversas peticiones
de agremiados ·que eran diversas y las presentó a la empresa. Estas eran las
siguientes:
pobres... que están acostumbrados a comer tortillas con chile o frijoles y a beber un
jarro de pulque como alimento". Frases que motivaron una protesta periodística.
-13 P1ese111aci&amp;n en sfntesis, p. J.
st lbidem, p. 4.

680

la. Que se reconociese la personalidad social del sindicato, para que la
empresa de tranvías se entendiese directamente con él.

2a. ~I sindicato se comprometía a establecer un jurado que garanti7.ase
la~ ~pbtudes para el desempeño de Ja profesión y el buen comportamiento,
exi~endo la pertenencia al sindicato, a efecto de prestar las debidas garantias.
3a, Supresión, en lo absoluto, de los descuentos, onerosos y arbitrarios, por
desperfectos en los carros, causados en el servicio.

.~ª:, Establec~ento

de la siguiente tarüa de pagos por hora: Jefes de
d1vmon $ 0.60, Jefes de Ymea, $ 0.55, inspectores y despachadores, $ 0.50,
motoristas, $ 0.45, conductores, $ O. 40, y troleros, cambiadores, etc., $ 0.25.
5a. Que para dar cumplimiento al decreto del gobierno del Distrito
referente a la reglamentación de las horas de trabajo, se estableciesen las
oeho horas continuas o nueve discontinuas, entendiéndose que serán empleadas dos horas para comer.
6a. Que se indemnizase debidamente a los empleados de cualquier categoría, que sufriesen alguna inutilidad. física en el cumplimiento de las
labores, y

7~. Que se impidiese a la compañía dictar órdenes o reglamentos que contranasen lo contenido en estas peticiones.
A más de esta petición de orden general, los obreros de taUeres que tenían problemas concretos, precisaron éstos en un pliego entregado al gerente de la negociación señor C. B. Greaves por los trabajadores Ausencia
TJalpan, Ascensión Treja, Gabriel Hidalgo, Simón Pimentel, Eurique Esqueda y Ed:mundo Fabela. Las cláusulas principales de ese pliego eran
ocho, a saber, lo. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., reconociera al Comité de la Unión Central de Mecánicos para tratar con él,
todos los asuntos que se suscitasen entre la compañía y sus obreros. 2o. Que
se destituyese del cargo de maestro mecánico al señor J. W. Michaud, quien
por su carácter despótico y mal educado se había captado la antipatía de
todos los obreros y empleados que estaban a sus órdenes. Al pedir su separación de €'.ste departamento, los obreros lo hacemos por evitar consecuencias
de mayor magnitud que redundasen en perjuicio de los obreros y sus familias. 3o. Que los maestros mexicanos no fuesen separados de sus puestos
ni se les rebajase el sueldo que se había dispue.sto. 4o. Que se hiciese un
aumento general de un veinticinco por ciento sobre los sueldos actuales.
5o. Que la compañía, cuando necesitase por urgencia del trabajo el servicio

68)

�de los obreros en días festivos y por la noche, éstos fucsen pagados con
tiempo doble por dichos servicios. 7o. Que se establetiese a la mayor brevedad posible, un puesto de socorros en el interior de cada una de las dependencias en que trabajasen obreros. 80. Que en caso de accidente en el
trabajo, la compañía continuase pagando al individuo lesionado su sueldo
íntegro hasta su completo restablecímiento. 20
El plazo que los empleados otorgaban a la empresa para responder a su
demanda general fue de cuatro horas, pues de lo contrario estallaría la huelga. Lo perentorio del plazo señalado en ese pliego, no permitió al gerente
Greaves responder satisfactoriamente la demanda de los trabajadores, alegando no poder resolver petición alguna sin autorización de la Junta Directiva de la Compañía radicada en Londres. Tomada como un simple
pretexto la respuesta de la gerencia, la huelga estalló el día 8 de octubre
de 1914 a las seis de la mañana en los talleres y a las doce del día en el
tráfico, paralizándose totalmente las labores a partir de esa fecha.
La fue17,a de ese movimiento que dejaba sin servicio de transportes a
la ciudad de México y las consecuencias de ese mismo hecho, alarmaron al
primer jefe, don Venustiano Carranza y al general Heriberto Jara, gobernador del Distrito Federal, quienes intervinieron en este conflicto. Las autoridades pidieron a los trabajadores reanudar sus labores en tanto la Junta
Directiva estudiaba y resolvía su demanda, comprometiéndose por su parte
a mediar en ese conflicto y garantizando en forma enérgica su intervención,
la cual consistió en la incautación de los bienes de la empresa. Una vez
incautados, el gobierno elaboró un pacto que firmaron la gerencia de la
Compañía de Tranvías, designada por el gobierno de la Revolución, y el
Sindicato de Empleados y Obreros de la misma compañía establecido en la
Casa del Obrero Mundial. Dicho pacto era el siguiente:

"fo. Celebramos este contrato de ttna parte la gerencia de la Compañia, designada por el Gobiemo de la Revolución, y de otra el Comité
representativo del Sindicnto de Empleados y Obreros de la citada Compañía, reco11ociéndo11os m.utuamcnte nuestra respectiva personalidad social. 2o. El tiempo de duración de este contrato ha de ser de quince
días, contados desde las siete de mañana trece de octubre, luista las sei{
cincuenta y nueue minutos de la mañana del día veintiocho del mismo
mes de octubre de Mil Novecientos Catorce. 3o. En este Mríodo de qui11ce días, el Sindicato presentará a la gerencia de la Compañía de
Tranvías, su reglamento definitivo con las cláumlas concretas referentes
"' lbidem, pp. 4-5.
21 lbidem.

682

a las r~lacion_es qtte deben mediar entre fa Compañía )' el Sindicato,
su functon~mtento y designació11 de asuntos que deben ser tratados por
ambas entzdades. 4o. Durante el mismo período de tumpo In gerencia
de la Compañía estudiará la manera de hacer e/ectiuas las t~rifas de
pago de servicio, presentadas por el Sindicato de la misma, con fecha
o~ho de octubre, a la gerencia de la Compañía que en dicho día funcionaba. So. En el caso de que la gereucia del Go.biemo no aceptara de
plano las die/zas tarifas, e hiciera proposicioues distintas, tendrá la obligación dicha gerencia de presentarlas al Comité del Sindicato o lo sumo
tres
a1Ztes ~le expirar el p~aw de quince, con el objeto de que el
CQmite tenga tiempo de estudiarlas y de someterlas a la aprobación 0
desaprobación de la asamblea ge11CTal del Sindicato. 60. El Comité representativo del Sindicato expresado, estará establecido e11 la Casa
del Obrero Mundial, con carácter permanente, durante Los quince dí.as del
plazo indicado, y sólo se retirará de la citada institución, de diez de la
noche a ~as diez de ~ mañana, en que empezará Stt labor ele estudio para
las cuestiones pendten(es entre ambas entidades, y que han de quedar
resueltas de manera definitiva, en el plazo indicado de quince días. lo.
La genmcio de la Compañía se obliga a pagar a los miembros componentes del Comité, durante los quince días del f1lazo indicado, el mismo
.n_ieldo q~e. si estuviera trabaja_ndo nueve horas diarias, en los respectivos servicios a que cada uno pertenece. 80. Para facilitar la labor de
los miembros del Comité en .ru..r gestiones en.caminadas a solucionar el
co11~licto /1endiente entre la Compañía y el Sindicato, la gere11cia expedirá a su fnuor pases de libre circulación jJara los mismos. 9o. Igual
Jrattqufria concederá a la Administración y la Secretaria de la Casa del
Obrero 11,f un.dial, que auxiliará al Comité en todos los traba.jos encaminados a hallar la solución del conflicto expresado. T0o. Si a las siete
de la mañana del día. veintiocho de octubre de 1914~ no se Iza firmado
entre las representaciones de La Compañía y del Sindicato el Contrata
definitivo, por el cual el Sindicato de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías halle total satis/ acción a sus demandas, en el acto
será declarada la lzuelga general y mantenida firmemente, hasta hallar
la sofación que en dicha fecha, en caso tal, no se httbiera e7lcontrado.

1í~

México, Octubre 12 de 1914."

Así pues, la incautación de los bienes de la empresa y el manejo dr►I servicio de tranvías por una administración nombrada por el gobierno m,exicano, fue la consecuencia de la actitud intolerable asumida por la Compañía
de Tranvías ante las justas peticiones de los obreros. La incautación de
esos bienes, hecha como medida temporal, se prolongó a causa del vaivén

683

�revolucionario hasta el mes de mayo de 1919 en que fueron deweltos sus
bienes a la empresa. Durante la administración gubernamental, los trabajadores no dejaron de plantear a aquella diversos problemas, algunos de
los cuales fueron resueltos, no así otros que tuvieron que posponerse dado
el carácter transitorio de la ocupación.
Este lapso de tiempo si bien no resolvió todas Jas dificultades, sí sirvió a
los obreros y principalmente a sus líderes para forjarse una mayor con•
ciencia de sus problemas y de sus necesidades. Las prédicas revolucionarias,
la agitación social y principalmente la participación activa. de l&lt;:&gt;5 obreros
en la política nacional y en las luchas aunadas fueron ~n mcenti~o extraordinario que les fortaleció y les adiestró. El compromiso contra1do entre
la Casa del Obrero Mundial y el gobierno revolucionario, mediante el c.ual
aquélla contribuía al triunfo revolucionario, mediante la participación activa en la lucha de batallones de obreros denominados "batallones rojos"
fue un gran estímulo para los trabajadores. Los tranviarios constituye~n
el Segundo Batallón Rojo y tomaron parte activa en los sucesos revolucionarios. Un grupo de ellos al abandonar las fuerzas constitucionalistas la ciudad de México, y con el fin de evitar cayeran los tranvías en manos d~l
enemigo, lleváronse consigo los controles .d~ los vagones, he_cho que _dio
origen a la suspensión temporal del seMc10 como hemos visto antenormente. 22

Los obreros )' la devolución de sus bienes
a la Compañía
Cuando en el mes de mayo de 1919 fueron entregados a la empresa sus
bienes era director gerente de la misma el señor G. R. G. Conway, quien
en un~ forma política trató de ganarse la voluntad ~e los obreros, haci~ndoles automáticamente un aumento de diez por ciento en sus salanos.
Desgraciadamente las conwciones de vida en aquel momento eran bast~,te
difíciles y, ese aumento no correspondía en fonna alguna a la desproporc.1on
que alcanzaba el aumento del costo de la vida. Así a fines de 1920, los
Los batallones rojos que se constituyeron fueron seis en virtud del convenio firmado el 17 de febrero de 1915 entre el gobierno Constitucionalista y la Casa ~el
Obrero Mundial cuyos representantes fueron Rafael Zubarán Capmany, Rafael, Qwntero, Carlos M. Rivera, Rosendo Salazar, Juan Tud6, Sa~vador Gonzal~ G:11"~1a, RodoUo Aguirre, Roberto Valdez y Celestino Gasea. El primero estuvo mshtwdo por
obreros de la Maestranza Nacional de Artillería; el segundo por obreros Y emplea~~
de la Compañia de Tranvías, y otros gremios, estuvo a las órdenes del general Enuho
Salinas y actu6 en la Hua.steca Veracruzana, habiéndose disuelto después de un &lt;:&lt;&gt;m•
bate tenido en Coatepec. El tercero y cuarto denominados "Supremos Poderes'' mte1:1

684

trabajadores plantearon a la Compañía otro conflicto de carácter económico, el cual rehusó resolver, así como también rehusó reconocer a la Federación de Obreros y Empleados de la Compañia de Tranvías de México,
S. A. Obligados a ir a la huelga, los trabajadores suspendieron el servicio
durante varios días, reanudando finalmente sus actividades cuando hubieron obtenido un aumento de veinticinco por ciento sobre los salarios anteriores y el reconocimiento de la Federación. Con este aumento, los tranvarios alcanzaron en aquel entonces un sueldo muy superior a la mayor
parte de los trabajadores mexicanos. 23
Entre el año de 1920 y el de 1922 ocurrieron pequeñas desavenencias
entre empresarios y asalariados, los cuales sin llegar a presentar carácter
alguno de gravedad, sí preludiaron el difícil serio conflicto de 1922-1923.

A fines del año de 1922, la compañía después de haber tratado de regular el servicio tranviario, reparando las unidades dañadas durante la revolución y sustituyendo a las inservibles por otras nuevas, para lo cual
utilizó un grueso núcleo de trabajadores, comenzó a separar a varios de ellos,
justificando su despido con decir que los trabajos de reconstrucción habían
concluido y que de los 1300 empleados que tenía en ese momento, sólo
le eran necesarios 650 que eran los que tenía anteriormente. La empresa
consideraba se trataba de un caso de fuerza mayor y por tanto solicitaba
se le autorizara para hacer ese reajuste, indemnizando con tres meses de
sueldo a todos los despewdos. La Federación de Tranvías reclamó ante
ese hecho y pidió a la empresa reconsiderara su acuerdo, a lo cual ésta no
accedió. La inconformidad patronal originó que el Sinwcato de Talleres,
junto con la Federación decidieran lanzarse a la huelga si la erupresa no
satisfacía sus demandas que eran: lo. Que la Compañía de Tranvías aparte
de los tres meses que marcaba la ley como indemnización por despidos injustificados, concediera un mes de sueldo por año de servicios prestados a
la empresa, y 2o. Que la compañía reconociera la personalidad jurídica de la
Federación de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A., para tratar con ella todos los asuntos relacionados con los trabajadores.
grados por ~lementos de los sindicatos de hilados y tejidos, ebanistas, canteros, pintores,
sastres, conductores de carruajes actuaron corno brigada de infantería del Cuerpo del
Ejército del Noroeste a1 mando de los jefes Juan Jasé Ríos y José J. Mé.ndez. El
quinto y el sexto a las 6rdenes del Coronel Ignacio C. Entíq uez. El 31 de enero
de 1916 comen:r.6 el licenciamiento de los batallones en virtud de la agitación obrera
que se había producido y con la cual el señor Carranza no estaba muy de acuerdo
SALA.ZAR, Vid. Rosendo y G. Esco11BDO, José, Las pugnas de la Gleba 1907-1922,
México, D. F. Editorial Avante, 1923.
11 Pr,s1ntaci6n en sl11tem . •. , pp. 8-9.

685

�Como la empresa se negarn a acceder a tales pehc10nes, el 2 de enero,
los tranviarios reunidos en la sede de la Confederación General de Trabajadores, designaron su Comité Pro-Huelga que se compuso por las personas
que siguen: Adolfo Guadarrama, Agustín García, Bernabé Cortés, Antonio
M. Domí'nguez, Leopoldo Palacio y Porfirio Vargas. EsfI&gt; comité estaba auxiliado por los siguientes miembros del Consejo General de la Federación: Isidoro
González, José de Jesús Márquez, Juan Mendoza y Pedro Muñiz. Al día
siguiente, presentaron los obreros su emplazamiento de huelga dando a la
empresa diez días para responder. Dive1'Sas pláticas auspiciadas por e] gobemad01· del Dist1ito, Celestino Gasea, fueron infructuosas, por Jo cual el
día trece, los trabajadores de talleres hicieron estallar la huelga escalonada
a media noche. Para el día 17 varios carros se encontraban fuera de servicio. La empresa amenazó a los motoostas y conductores por las descomposturas que sufriesen los trenes. Los empleados de tallere,s declararon se
adherían al movimiento el día 19 y el día 18 para justificar su conducta
lanzaron un manifiesto que aclaró ru situación frente a declaraciones de la
compañía.2~ Finalmente, cl 21 de enero estalló la huelga general de
traiwiarios en el D. F. El día 25 los obreros .invitaron al Presidente de la
República a intervenir en el conflicto. Dos- días después, varios descontentos de la Federación incitaron a los trabajadores a desconocer el Comité
de Huelga y celebraron una teunión en el Teatro Pr.incipal, en la cual
originóse un documento finnado por los descontentos José Velázquez, Dionisio Alcántara, Arnulfo Llmón, Justino Z. Valladares, Urbano Muñoz y
otros más en el cual se lee:

,rE,z vista de que el conflicto con la Compañia de Tram1Úl$ de México, S. A., permanece si.n solución, a pesar del tÜ!mpo tran.rc1mido y
de que el Comité de H1'elga, nombrado por una mi,wría 110 responde
a la mgencia del momento, comprobado como está que la inmensa mayoría de los que trabajamos en dicha Empresa no estamos de acuerdo
con la actuación del Comité Ejecutivo de ntteftra agrupación, en defensa
de nuestros intereses, tanto de carácter social como de carácter económico, hemos resuelto llamar a nuestros compañeros a una asamblea general extraordinaria que tendrá lugar el día de hoy, a las JO horas, en
el teatro 'Principal', de acuerdo con la siguiente Orden del Día:

''111. Elección de Comité Ejecutivo 'J' designación de Comité de
Huelga.

«JV. Estudio de las peticiones que deben formularse a la Compañía
de Tranvías y /acttltade.s al Comité para resolver la h11elga en forma
honrosa pard la Institución"/~
En una nueva asamblea tenida por los tranviarios en el Teatro Principal,
fueron depuestos el Comité de Huelga y e-1 Ejecutivo de la Federación
Tranviaria, todo ello en medio de fuerte escándalo. Los comentaristas de
estos acontecimientos los achacaban a elementos laboristas enviados por la
CROM, quienes luchaban abiertamente contra los llamados obreros o dirigente.'! rojos. Los esquiroles al servicio de la Compañía inducían por su
parte a los huelguistas a abandonar su aetitud de lucha, haciéndoles ver
que no contaban con recunos para sostener largo tiempo su situación. La
empresa a través de ellos, de agentes destacados entre los huelguistas y por
la compra de diversos órganos periodísticos realizaba una campaña de socavamiento de la resistencia obrera. Fruto de esa labor fue el nacimiento de
una nueva corporación sindical que ahondó más la división. Su nombre
fue el de Unión Sindical de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A.
La cohesión de los trabajadores que ante todas esa'&gt; agresiones se había
roto, fue Ja que originó que un grupo de ellos, de acuerdo con la Compañía
celebrara con ésta un convenio el cual fue firmado en la madrugada del 28
de enero en las oficinas del general Celestino Gasea, gobernador del Dis' - trito. Este convenio que hacía nugatorias todas las peticiones de los obreros,
en sus once cláusulas, otorgaba a la empresa cuanto había deseado. La
lectura de la misma revela hasta que punto mediante ese convenio, se burlaban las exigencias de los auténticos asalariados. Ella dice:

"Púmera. Con relación al Departamento de Talleres, la Empresa
reconoce derecho de antigüedad; en caso de reducción del personal y
tratándose de obreros que tengan menos de ocho años de servicio, se
apreciara teniendo en cuenta el tiempo de servicios y aptitudes, éstas
se apreciauín por medio de peritos nombrados por cada una de las
partes, es decir, dos por parte de la Empresa, y dos por parte del
personal del Departamento correspondiente. En el caso de desacuerdo
la decisión será dada por el director gerente de la Compañía.
"Segttnda. Quedan cancelados los contratos individuales escritos por
el personal de planta en general.

"l. Exposición de motivos, por no más de cuatro compañeros.
''ll. Proposiciones para remover al actual Comité Ejectttivo.
.,. S.u.AZAR, Rosendo, Historia de las luchas Proletarias de Mü.ico. México, Edito•
rial Avante, 1938, p. 22 y ss.

686

u

Ibidem, p. 25.

687

�.
los cinco obreros separados del Departa"Tercera. Con re/eren~ a
.
l mesente conflicto, la Empresa
y que dieron origen a r
. .,
á, T ~n
mento e ,meres
es de indemnizacum.
les entregará confof7TU! a la ley dtresl m.es_ co obreros separados dos que
"Cuarta. Existiendo dentro e os cm
. del trabajo serán somos a consecuencia
'
manifiestan encontrarse enle~ .
__ 1. d s uno por el Gobierno del
de dos medicas nr.mwra o '
. l
metidos a examen
_, d T
'as para determinar si a
1
mpania e ranvi ~
Distrito y otro por a o
d l t ba¡·o En caso de desacuer.
no por causa e ra
·
.
enfermedad proviene o .
,die o en discordia, para que
'd.
brarán un tercer me
do ambos me icos nom
., p
, la indemnización corresdedda en el asunto. La Compama lata~aorapresentado por la Empresa
re w
pondiente con forme con el proyecto
.
ejemplar a este Cona sus oburos y empleados y del cual se agrega un

tos de Reparación, Inspección y Armadura, que se presente a trabajar
el domingo 28 del adual, a las 14 horas, percibirá tiempo doble por
este día. Los que se presenten al turno de lm 22 percibirán tiempo dobk solamente por las dos horas, de las 22 a las 24 horas, y tiempo
sencillo por las horas restantes que trabajen hasta las 6 de la mañana.
"Undécima. El personal que no se presente en los días y a las horas
señaladas en las cláusulas novena y décima de este conuenio, no percibirá los beneficios a qy,e se refieren las cláusulas séptima y décima inclusives.

e

"De acuerdo ambas partes en todo fo antes manifestado, firman. juntamente con el representante del Gobierno en con/liaos obreros, el presente c-0n.venio.
"Nota. Teniendo la Compañía en consideración la situación económica del personal declarado en huelga, anticipará en préstamo a aquellos que habiendo vuelto a su trabajo lo soliciten, hasta ·una semana
de sueldo., que será reembolsado a la Empresa por medio de descuentos
en las cuatro semanas siguientes a aquella en que se reanudaron los
servicios.

venio.
t a que antes se ha hecho rcfe"Quinta. De acuerdo con ~l P;oyec o
pleados y obreros en casos
. Ia Compañía indemnizara. a sus em
rencia,
de accidentes del t,rabajo.
l d tr 'fico tiempo y me-·
11-ude al persona e a,,
"Sexta. La Compama co
l . , del personal en vez de los
· al a~~ad
• a e euwn
· '
di.o en sus días de ftesta
A quellos de los empleados de
cuatro días anteriorme11te sen d os.
a cualquiera de esos seis días
d' áe escanso en
tráfico que les tocar:~ ; : del servicio tuvieren que trabajar, la Com'.Y que po-r las necesz a e
pañÍll les pagará tiempo doble. d
t los días anteriores a aquél en
"Séptima. En tJirtud de que
de tráfico uarios de éstos no
que comenzó la huelga de los emp e ºd.s b ·¿ a la huelga de talleres,
· p falta de carros, e 1 0
pudieren traba1ar
or
.
l do ¡
itad del salario que 1es
' dichos emp ea s m
la Compa.ñía les pagar_a a
. d l horas- reglamentarias durante
correspondería si hubiere11 traba1a o as d como promedio para éstos
, ,·nclu=ndo
a los extras, toman
esos dtas,
r
. o
b . á en fo semana a11terwr.
29
el tiempo tra oJa o
,
d t 'f' . que se presente el lunes
"Octaua. A todo el personal e. ra ,col
iderará como habiendo
p dir traba¡o se e cons
l l
l d•
hasta las 12 de .i a ª e ll
p'l dos que no se presenten e ud .
Aque os em ea ,
l d'
trabajado el ommgo: .
l d
h a que se les conceda e ia
nes 29 a pedir traba10 pierden e erec o

México, D. F., a 27 de enero de 1923.-Por la Compañía de Tranvías, S. A., el director gerente, H. G. Conway.-Por los empleados J'
obreros de los departame11tos de Tráfico y Talleres de la Compañía de
Tranvías de México, S. A., la Comisión, Urbano Muñoz, Justino Valla-

U~(l1la:

dares, Salvador Camarena, Amulfo Limón, F. Ramírez, Rafael Tovar, M.
Martínez Bello, J. Velázquez.-Por el Gobernador, el representante de!
Gobierno en conflictos obreros, José D. Rodríguez". 26

ª

de descanso.
"d
. , , que por la ¡alta del Departa~
. ndo en const eracwr.
fal
d
"Novena. T enie ·
b
'mero Je carros
tos e
all
uentra un uen nu
. . h
mento de T eres, se ene . .
presente a pedir servicio asta
reparación, el personal de tráfico ~ se 'b ·r, su sueldo íntegro correslar 12 horas del lunes 29 del actu Í pe;~ is:bsecuentes que estuvieren
. te al dominuo
pon d ,en
,, 28 del actua y tas
sin trabajo por falta de carros.U
rrespondiente a los departamen"Décima. El personal de ta eres co

688

Los obreros que seguían en pie de lucha, reunidos en tomo de la Federación Tranviaria de México, D. F., no estuviemn de acuerdo en las burdas
maniobras de los falsos líderes y así procedieron a protestar en contra de
las cláusulas anteriores y a refonar las guardias que habían establecido en
los talleres y almacenes de IndianilJa, San Antonio Abad y Valle y a decretar el paro general en todas las dependencias de la Compañía. z7
Los agremiados en la Unión Sindicalista, crecidos por su supuesto triunfo,
mas temerosos de las reacciones naturales de sus compaiieros, apresuráronse
a declarar el mismo día 28 que habían sido amenazados de secuestro por
2~

lbidem, pp. 26-28.

El día 29, la Federación en un manifiesto que publicó declaró entre otras cosas
que el convenio firmado en las oficinas de Celestino García era nulo y que sólo ella
estaba capacitada para entrar en arreglos con la Compañía, a 1o cual no se rehusaba.
lbidem, pp. 30-31.
r.

689
H-44

�sus compañeros, que de~·olverían agresión por agresión y que sin guardar
rencor para nadie exhortaban a todos a sumarse a sus filas.
Para ese mismo día 28, la situación de ambos bandos era ya insostenible.
Los auténticos afiliados a la Federación eran :iuxiliados por agremiados a
diversos sindicatos tales como a la Federación General Obrera del Ramo
Textil, el Sindicato de Obreros y Obre.ras del Palado de Hierro, y el Sindicato de Trabajadores de la .Empresa de Teléfonos Erioon. Los esquiroles
por su parte, con el apoyo que les prestaba Salvador Alvarez de la CROM
y con la fuerza armada, estaban decididos a romper la huelga y a reanudar
el servicio. Pa.ra ello se presentaron ante las dependencias tranviarias, en
donde fueron recibidos con disgusto por los huelguistas. Al intentar por fuerza
romper las guardias, varios de ellos fueron golpeados y arrojados a1 vecino
canal de desfogue. Gracias al auxilio de la policía algunos consiguieron en~
trar a los depósitos y trataron de sacar los tranvías, mas una terrible pedriza
que moslr6 la indígnación y la decisión de los obreros de defender sus derechos, les causó graves daños y les impidió continuar sus intentos, Jo que
obligó a la Compafúa a no reanudar el servicio ese día, sino al siguiente
y medjante el auxilio vigoroso de la fuer¿a armada. E.n San Antonio Abad
el choque entre ambos grupos fue tan violento que Iue nert".sario que la
policía montada interviniera y desbandara a los contendientes r.on fuert~
balacera que preludió graves acontecimientos.
El día 29 la situación presentóse muy tensa. Las autoridades alarmadas
por el desorden y los continuos choques entre obreros, ordenaron L1 vigilancia de los bienes de la empresa y destacaron 85 policías montados y a los
batallones de líneas números 6 y 22 así como numerosos agentes de las Comisiones de Seguridad. Los huelguistas contaban para ese momento con
el apoyo decidido de los trabajadores textiles, lo que originaba fuertes protestas de la Unión Sindícalista auxiliada por la policía.. Mas aún la Unión,
gracias al apoyo laborista con que contaba había logrado hacer llegar su voz
hasta el presidente Obregón quien les concedió en cierto sentido, su apoyo.
Jefe de la guarnición de la plaza era por entonces el general Amulfo Gómez, quien como buen militar, era amante de mantener a todo trance la
tranquilidad, aun mediante el empleo de Ja fuerza. Temeroso de que los
choques de los trabajadores degeneraran en verdaderas batallas, ordenó el
acuartelanúcnto de sus tropas. Górnez pensó que con los ocbocíentos hombres a su disposición, era suficiente para aplacar los ánimos. Para evitar
cualquier ataque a los tranvías, dispuso que cinco soldados armados custodiaran a cada uno de los que se ponían en servicio, colocando a dos de
ellos en la platafoana delantera y tres en la posterior. Mediante estas disposiciones creyó Gómez nadie osaria atacar a los trenes.
En tanto estas precauciones se tomaban por Jos militrues, los trabajadores

690

se ~reparaban para la huelga general. Varias comisiones de obreros fueron
cles1gnadas para ir a los estados de la república, a fin de ganarlos para su
causa Y la CGT fue comisionada para que en el Distrito Federal organi?..ara
la huelga: la cua~ a~yaron con entero entusiasmo los trabajadores textiles.
Este movimiento, si bum no alcanzó a tener las características y a producir
1~ resultados generales que de él se 1,&gt;spnaban, sí mostr6 Ja fuerza ya con•
s1derable de buen ?úmero de obreros wüficados a través de la Confederación
General de TrabaJadores y fue una clarinada del poder que- alcanzaban las
d_a.o;es laborales. Mostró igualmente cuán justa era )a causa peneguida "
como ante e!Ja. los gremios tnás opuestos fonnaban un solo cuerpo que lu~
chab~ . por hacer. realidad los anhelos de( proletariado de alcanzar rnejoTes
con?iciones de ,_,da. Muestra de esa solidaridad la dieron Jos empleados
textiles, ferrocarrileros y de otros gremios. La federación Camionera en un
r~go de comprensión fraterna~ aportó a los tranviarios huelguistas, la can•
hdad de doce mil doscientos noventa y nueve pesos destinados a hacer frente
a los gastos del movimiento y al prolongado paro.,a

ª.

EJ 31 cl~ enero de ese año de 1922, organizada _por la Federación tuvo
lugar una unponente manifestación de los trabajadores desafectos a la' Compañí~ de T~vías, en la que éstos protestaron en contra de las autoridades
labo~ta.s _qmen:s cm lugar de protegerlos los combatían. Un periodista, José
Guati RoJ 0 ,_~men prest.a~ sus servicios en El Demócrata y que era adicto
a la C(l~p~ma de Tranv1as, ante las peticiones de los obreros, fue despedido
de
d1ano por su director don Vito Alessio Robles, quien manifestó lo
hacia a causa de "haber tomado aquél una activa participación en el fallido
~esmemb~ento de b Federación de Tranviarios y cuya actuación }ie
~ido e! pnmero en reprobar, porque eUa abate los firmes ideales por el meJorarmento humano, ha'la.do en la acción de las organizaciones obreras".211

:5e

Los miembros de la Unión, ante el espectáculo que ofrecía la tenacidad
Y resistencia de los huelguista.s, sin más recUTSOs que esgrimir y mn el deseo
de c~n~aciarse con las autoridades, trataron de desbaratarla, denunciando a
los d":1gentes o~~os Sebastián Sanvicente y a Alejandro Montoya corno
extranJeros pem1c1osos, los cuales se decía sólo movían a cien tranviarios
in transigen tes.
• _S.-U.AZo\lt, Ro~nd_o Y C. Escoaf'.DO, Josl:. ÚJJ Pugnas de la Gleba 1907-1922,
Mhu:o: D. F., Ed1~onal. Avante, I 823 ll-1 i6-179. Véase para comprender el cspirih,
d~I ~nodo revoluc1onano la obra de LtsT ARZUBIDE, Annand, Apuntes sobu la prehis~ona de l.a Reoolui;ión. México, 1958 y la de Bf..RRERA Fur.NTES, Florencio Historia de lo Ruoluci&amp;n Mexicana. Ln etapa f,recuraSora. Mtxico, 1955, 3·JO pp. (Biblioteca. del Jnstituto Nacional de Estudios His1óric011 de la Revolución Mexicana.)
• Vfase Aui.ss10 ROBLES, Vito, Dtsfile Sangritnto. México, Imprenta del Bosque
1936. Tnmbién SALA2o\R, R., Hitto,ia de las luchas., : pp. 36-37.
•

691

�?

no se solucionará mientras la Compañía no lo resuelva de co11/ormidad
con los rBprnse11tantes de esta Federación.

Como mentís a esta afirmación, el Comité Pro Huelga Y el 0 mité Ejecutivo de la Federación de Obreros y Empleados de la Compama de T~, d e M'exico,
·
S. A-, lanzaron un manifiesto general
mas
V1as
. en el cual a arlas
de exponer la situación en que se encontraban, exho~ban a s~ e.amar
. ·
la lucha. En. e'l arremetían contra los dmgentes trrudores, Juan
a continuar
,
y Margarita Míranda, Alfonso Rodríguez, José Veláz~uez, Samuel O. Yu. ee1esuno
· Gasca. Los mismos grupos. mtegrados , por Adolfo
dico y el propio
tín
García
Bemabé Cortés, Antoruo M. Dommguez, AnG ua d amuna, Agus
•
.
rfi · v
gel Ayala Víctor Enciso, José Rod.rígue-z, Leopoldo Palacio, Po mo argas, Pe~ Núñez, Isidoro Gonzru.ez, José de J~s Márquez ,Y J_uan Mendot.a,
en otro manifiesto dirigido a sus puros ~areJlllados, les decran .
"Compañeros: Cumple a nuestro deber informar a Íos trabajador~s
que constituyen esta organización y especialmente a los que por no ~slS•
tir a las asambleas lo ignoran, el estado que guarda nuestro conflicto.
"Esta organización de carácter social formada de trabajadores h~nrados para defender sus derechos a cada ín~tant~, pisot,e'!'1os, ha sido
víctima de una traición infame, de una combmacum polittca~ en la _que
la Compañía de Tranvías ha tomado activa part~,. dándole pe~sonalídad
al grupo de políti'cos que trabaja bajo los auspicios del Partido Labo-

~-"Los directores de la Empresa, como lo dijimos antes, en cembi~~.
ción con el grupo de políticos y traidores que encabez~ la llamada Unwn
Sindicalfrta. reunió a un número reducido de campaneros logrando descarriar a u~os cuantos de ellos para formar su Comité, mu~~os. de los
cuales '.)-'ª se han arrepentido, volviendo, o cuando menos, ~td1endo que
se les vuelva O admitir en esta, organización de hombres ~1bres y honrados como son Urbano Muñoz, Manuel Bello, Rafael Gil, etc.
Compañía acogió desde luego al nuevo pseudocomité, en el q~e
constituyó mayoría la borregada de maestros de los talleres Y gra~ numero de policías y empleados del Gobierno, firmando un co-nuemo por
el que, según. ella y los políticos apoyados pur la fuerz_a bruta, queda~a
terminado el conflicto. Mas esto no es cierto, campaneros: la mayona,
la inmensa mayoría de obreros y empleados de la Co~pañía de Tranvías
de México, apoyados por más de veintisiete agrupaciones fuertes 'f aguerridas 1¡o permitirán que se les desconozca y se les burle en forma tan

"L:

,-uin y tan infame.
.
"El conflicto está en pie y aunque algunos compa~eros d~scamados
(pásmense los cmnaradas), obligados por la fuerza, estan traba¡ando, esto
., SALAZAR,

692

R.., op. cit., pp. 39-40.

"No os dejéis engañar, camaradas, 110 entréis al trabajo mientras no
se os dé aviso de que lo podéis hacer con honor por parte de esta organizació11.

"Recurrid por notit;ias a nuestro local, en la Avenida Uruguay, mímero 25.
"Sa1ud y comunismo libertario.-México, D. F., enero de 1923.-El
Comité de Huelga.-El Consejo Federal.
El derra,namiento de sangre

Las primeras horas del día primero de febrero, dieron a la avenida Unaguay un mo"l:ímienco inusitado. Desde hacia varios días se había observado
que la razón de tanta agitación en esa calle se debía a la presencia en ella
del local de la Confederación General de Trabajadores, utilizado como centro de reunión de los obreros tranviarios y de todos aquellos que les apoyaban. Esa mañana la situación se hizo más difícil. Diversos problemas conmovían el espíritu de los trabajadores y uno de ellos consistió en el auxilio
que las autoridades prestaban a los rompe huelgas y a la empresa. La insolente actitud de los esquiroles envalentonados con el apoyo de las fuerzas
atmadas, provocó que los dirigentes del movimiento de huelga nombraran
una comisión que entrevistó al presidente Obregón para mostrarle la justicia
que les amparaba, al mismo tiempo que acordó que por "todos los medios
posibles se evitara siguieran corriendo los trenes y en caso contrario salga•
mos a la calle y por la persuasión o por la fuerza, hagamos se retiren del
servicio los camaradas descarri:.irlos" .81 Esta proposición tomada al calor de
la lucha fue aprobada por los huelguistas qujenes al observar que el tranvla
número 799 de la línea. de Tacubaya, que remolcaba al carro de segunda
263, pretendía reanudar el servicio; trataron e.le detenerlo y dirigirlo hacia el
depósito. El motorista resuelto a continuar su trabajo, desoyó las peticiones
de sus compañeros, rechazó sus propuestas y pretendió por la fuerza abrirse
paso. Decididos 1os obreros a no permitir el sabotaje en su movimiento, forzaron al motorista a obedecer. Los soldados que custodiaban el tranvía
inteivinieron y las annas fueron pue.stas en juego. Ante ]a represión un trabajador atacó a un soldado hiriéndole, lo que prov9tó el inicio de una ba~
lacera entre obreros y soldados que acudieron al lugar de los hechos. Dt1rante treinta minutos se eombatió entre ambas partes habiendo resultado
cerca de una docena de heridos y cuatro muertos. Las tropas montadas y
n

lbidem, p. 41.

693

�las federales tomaron el edificio de la Confederación General de Trabaja•
dores a viva fuerza, destrozaron sus archivos y sus pertenencias, desarmaron
a los obreros ahí reunidos y detuvieron a cerca de doscientos. Varios bata•
llones y fuerzas de caballería intervinieron en este hecho que ensangrentó
y llenó de luto a la ciudad.
Después de la refriega, varios huelguistas intentaron hablar con el presidente, quien les indicó no tenía nada que arreglar .con ellos, toda ~ez
que habían acudido a la fuerza para resolver sus ~o~lictos. Plu_ta_r;o Ehas
Cal1es, Ministro de Cobernación, al dar a los periodistas su opm1on sobre
ese asunto que tanto le afectaba, declaró:

"La huelga de tranviarios debe con.fiderarse como total y definitiva•
mente termina9 y la sociedad 110 de~e abrigar_ te~ores de qu.e se
registren nuevos atentados. Los huelguistas han indicado al G~bier~o
el camino de solucionar el conflicto, pues recurriendo a los medios violentos obligaron al Gobierno a usar de iguales medios. Pero esto no f1u
sino después de haber agotado todos los medíos conciliatorios que .rugería la razón. Fueron inútiles todas las tentativas para solucionar _l~
huelgo por los procedimientos legales. Se lzizo uso de la fuerza ~ segmra
empleándose el mismo procedimiento, a fin ~e otorgar a la _s~c:edad las
garantías que justamente reclama. El Gob:erno no permittra ~ue los
tranviarios lleven a cabo manifestaciones públicas y se han dado mstruc•
ciones a la Jnspección General de Policía para que prohiba la portación
de armas, para lo cual quedan sin efecto, interinamente, todos lo~ permisos concedidos. Los responsables serán consignados a las autondades
competentes y sufrirán las consecuencias de sus actos, pues es indudable
que los huelguistas sabían muy bien ~uáles iba11 ~ ~e~ los resu~tad~s
del programa de ataque a que pretendieron dar pnncipto al medio dza
de hoy." 32
Los dirigentes del Partido Laborista, ante ese hecho que muchos habían
auspiciado, circularon ambiguas declaraciones en las que se lavaban las
manos de toda culpa.
El Poder Legislativo por su parte y ante la gravedad de los acontecimientos, designó una comisión compuesta de varios diputa~os co~ el fin de
que entrevistara al general Obregón, recomendándole ~ª. mmed1ata ~ adecuada solución al conflicto. El presidente nombró al mm1Stro de hac1enda1
dnn Adolfo de la Huerta para tratar ese asunto y gracias a su intervención
y gestiones, no sólo se ordenó la libertad de todos los obreros aprehendidos

= Presentací6n en síntesis. . .

por las fuerzas federales, sino que se recomendó a la compañia que había
sido duramente atacada en el Congreso, a que reinstalara a todos los
emp!eados. Don Vito Alessio Robles colaboró con De la Huerta para dar
a los trabajadores una solución justa.
No obstante las honestas y desinteresadas gestiones de varios diputados,
del Ministro de Hacienda, de Alessio Robles y ele los esfuerzos de los trabajadores y más aún del derram:i.miento de sangre, la huelga estuvo perdida
para ellos. Las autoridades devolviéronles más tarde el local de la CGT,
mas la justicia que ellos pedían y que hubiera sido fácil acordarles en principio, quedó vulnerada. Como consecuencia de ello, se hizo patente a la
clase trabajadora la necesidad de una mayor cohesión. El apoyo prestado
por los trabajadores textiles a los empleados no pudo ser más franco y desinteresado y ese ejemplo debería servir más adelante.
La prensa extranjera, The Tribune, The World, The American, completamente ajena a los verdaderos intfreses de los trabajadores condenó el
movimiento y apoy6 al gobierno en su conducta de represión.
Las autoridades meKicanas decretaron la expulsión del país de Sebastián
Sanvicente, Alejandro Montoya, J. Pérez Gil y Urbano Legaspi dirigentes
obreros que estorbaban la acción del Partido Laborista, de la CROM. El
general Gómez y el presidente Obregón condenaron la violencia empleada
por los trabajadores y manifestaron obrarían con rigor en casos semejantes.
La compañía por su parte rechazó a los dirigentes de la huelga pese a
la mediación de De la Huerta.
Tales fueron los resultados de la acción de los trabajadores para defender
sus derechos. Más tristes no pudieron ser ciado que no trajeron ni la unión
ni la concordia. La división provocada por la Compañía de Tranvías agrió
más los ánimos y ocasionó que en el mes de marzo siguiente Manuel Ruiz,
de la Federación de Empleados y Obreros de la Compañía de Tranvías,
fuera agredido por Justino Valladares de la Unión Sindicalista quien le
causó la muerte. Un paro de los trabajadores y una manifestación luctuosa
condenada por las autoridades se realizaron en señal de protesta.
Para mediados de mano, los tranviarios despedidos por la Compañía de
Tranvías aún no habían sido repue-Stos, pese a las gestiones de Alessio Robles ante el gerente de aquélla, señor Gonway.

Creación de la Alia11za de Tranviarios
La Unión Sindicalista auspiciada por la empresa y apoyada por la CROM,
llevó tan adelante sus propósitos de servir más a la empresa que a los obreros,
que al poco tiempo tuvo que ser censurada por su misma madrina, la
CROM. Disgustada por una censura que ésta le impuso, hacia el mes de

p. 11.

695
694

�junio de 1924 optó por separarse de la Confederación Regional de Obreros
Mexicanos. Su separación decidió a numerosos luchadores obreros, cansados de sus arbitrariedades y de no contar con un órgano auténtico de defensa, a crear una asociación en tomo de la cual agruparse. La idea recibida
con beneplácito, cuajó en la formación de la Alianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y T.ranvías de Mé.xico, S. A., que se
fundó en diciembre de 1924, auspiciada por la propia CROM. Fueron
nombrados como secretario general Rodrigo Abreu y como secretario del
interior Gonzalo S. Guillén.
La censurada Unión Sindicalista, al ver cómo frente a ella surgía un
grupo de trabajadores dispuestos a luchar por sus intereses, trató de dividirlo. C¿menzó a atacarlo y en sus ataques envolvió a la propia Confederación, acusándola de dividir al gremio al propiciar la formación de la
Alianza de Obreros y Empleados de Omnibus y Tranvías de México. Los
ataques de la Unión fueron estériles y más aún, sólo sirvieron para poner
en claro sus verdaderas intenciones, contrarias a los derechos de los trabajadores y para apresurar su desaparición, UIJO de cuyos dolorosos efectos,
consistió en los trágicos sucesos ocurridos el día primero de febrero de
1923.3~

La AJianza de Obreros y Empleados de la Compañía de Omnibus y
Tranvías de México, S. A., al poco tiempo de haberse constituido, en el
mes de febrero de 1925, en vista de la situación real de sus agremiados,
confeccionó un pliego de peticiones, que presentó el día 5 de ese mismo
mes a la empresa, y cuyos puntos esenciales eran los siguientes: la firma
de un contrato colectivo de trabajo con aumento de salarios, y el reconocimiento oficial por parte de la Compañía, de la personalidad jurídica
de la AJ.ianza1 a lo cual rehusó aquélla. Habiéndose fijado para el mes de
marzo 1a huelga, ésta se verificó, pese a la labor de la Compañía y a la
obstrucción de la Unión Sindicalista. Las declaraciones hechas por el Comité de Huelga en esta ocasión, muestran el sentido nacionalista del movimiento, sentido que se precisará día tras día en movimientos semejantes.ª'
R., Historia de las luchas, p. 173.
En su parte esencial dicen: "lo. No querer reconocer como agrupac1on social
a esta Alianza tal como nos lo brinda la _fracci6n XVI del artículo 123 constitucional.
2o. No querer aceptar el contrato de trabajo como garantía a sus trabajadores. 3o. Estar
apoyando a elementos extranjeros que en connivencia con la empresa esquilman a
los obreros y empleados de la misma. 4o. Por querer implantar modalidades a los
mexicanos por orden de magnates de Toronto, Canadá, incompatibles con nuestro
carácter de pueblo libre y soberano. Estas razones deben ser motivo suficieote para
que propios y extraños a nuestras luchas sociales, protesten y nos presten su apoyo
moral como mexicanos conscientes, pues nuestra dignidad y nuestra racza se deben.
.. SALAZAR,
M

696

La em?resa, representada. por el señor G. R. Conway, ante las peticiones
de la Alianza, trató de nul1ficar su acción, alegando que ella trataría con
Jos repr~se?,tantes de los obreros, sin importarle si pertenecían a esa O aquella .asocrnc1011. La Junta Central de Conciliación y Arbitraje ante la neg~1va de 1a Compañía declaró que ésta: "quedaría sujeta a las responsabilidades que le resultasen por su negativa a reconocer a los obreros de la
~ el derecho que la Constitución les otorga para coaligarse en defensa
del mismo derecho". 35 El cuatro de marzo, el presidente Calles reconoció a la
Alianza, con lo cual los trabajadores se sintieron apoyados frente a la renuncia
de. la empresa. En una manifestación de entusiasmo, los obreros pidieron a
las autoridades la expulsión de Jos señores Conway, W. T. Fraser y E. R.
Hircheld. El dfa 12 de marzoJ el general Calles, presidente de la república,
en una declaración pública originada por el conflicto tranviario que no
daba trazas de resolverse, dijo en uno de sus párrafos esenciales:

"En e~ actual c-0nflicto entre !a Alianza de Obreros y E111-pleados
de _Ommbus y Tranvías de México., S. A., y dicha institución, el Ejecutwo Federal, tomando en cuenta que la rínica causa determinante
del conflicto Iza. sido la injustificada negativa de la Compañía para
reconocer el sindicato formado por los obreros, tenúi la convicción de
que el co1iflicto sería resuelto en forma inmediata por parte de la empresa, otorgando este reconocimiento., si no por consideraciones especiales para sus trabajadores, sí por la obligación imperiosa que tiene
de respetar y cumplir las leyes de la República; pero dada la circunstancia de que han tr,mscurrido ya casi dos semanas sin que los representantes de la Compañía se avengan a dar cumplimiento a este
deber primordial de todo extranjero, el Ejecutivo de la U11ión estima
pertinente declarar: que si en un término de tres días no cumplen con
la obligación constitucional a que se ha hecho -referencia, declara que
se ejecutarán los acuerdos que procedan". 36
Ante el apoyo presidencial, la Compañía tuvo que ceder en sus pretensiones y el conflicto quedó solucionado, pagando a los huelguistas salarios
caídos por la mitad del tiempo que duró la huelga. No se concedió
a'Wllento de sueldos, pero sí en cambio la Empresa reconoció la personalidad
jurídica de la Alianza, para tratar en lo futuro todos los asW1tos relaciorevelar ante esta intromisi6n de extraños a nuestra independencia. Que la sociedad
nos juzgue y la historia nos lo demande. Febrero 28 de 1925". En SALAZ.u, R.,
Historia de las lvchas .• , pp. 178-179.
• Ibídem, p. J80.
• Ibidem, pp. 181-182.

697

�nados con el trabajo, y desapareciendo automáticamente la Unión Sindicalista de origen netamente patronal. 31
Si ~ien la Alianza obtuvo el triunfo de su reconocimiento, eso no significó
que pudiera amparar del todo a sus agremiad~. La C~m~añía pudo en
ese mismo año valerse del recurso de un conflicto econom1ro y separar a
numerosos obreros.'ª

Obtenci6n de tmeuas prestaciones
En el año de 1925 ante la presión de los obreros, la Compañía se avino
a firmar un convenio que signaron por la empresa, los señores W. H. Fraser
y Jean Bemier y por los trabajadores G. S. Guillén, Juan J. Ríos, Díaz ~López, Carlos L. Díaz, Enrique Esqueda, Crisóforo Pért"Z. En ese converuo
se reguló todo lo relativo a practicantes, extras, cambios de empleo de pl3;11ta,
escalafones, permisos de corta duración, permisos anuales~ días festivos,
duración del trabajo, separación de empleados y obreros, acctden~es ~e. trabajo, sueldos y jubilaciones, además de todo lo contenido en las d.is~s1c10?~
generales. Con este convenio ya se marca un adelanto sobre la s1tuac1on
anterior?ª
Los años posteriores a éste, en el que los trabajadores tuviero~ serios golpes económicos se caracterizaron por una lucha tenaz de la Alianza con~
la Empresa, la que en todo momento esgrimió el argume~to de que no pod~o.
hacer frente a las demandas económicas de sus asalanados. Para el ano
de 1928, Ja Alianza dirigida por Carlos L. Díaz, como s~cretario ge_neral;
Jesus· Agw'lar M., secretario del interior·1 Clemente MeJ1a, secretano del
•
exterior y con el apayo ele Benjamín Sánchez y ~edro Reynoso _po~ el Sm. t o de Tráfico, José Ruíz y Guillermo Palacios por. el Smd1cato
de
d1ca
,
Talleres Fidel Elizalde y Marcelino Herrera por los trahaJadores de V1a Permanent~, solicitó de la Empresa la revisión del Contrato Colectivo de tra., Presentación en slntesis. . . pp. 11-12.
13 s.4 LAZAR, R., Hi.storia de las luchas.,. pp. 192 y 195. Hacia el ~~ de mayo l~
Compañía anunci6 un reajuste de 500 obreros, alegando ?1alas conclic1ones econ6D11•
cas. El primero de julio quedaron, en virtud de ese. co_nflicto, .~ados 300 obreros. Y
empleados tranviarios, contándose entre ellos a los pnnc1~ales dirigentea obreros, pnn•
cipalmente de los que se hablan caracterizado. como enemigos de Morones. Todos ellos
fueron indemnizados con tres meses de salano.
.
• Convenio que celebran, por una parte, /a Compañía de Tranv!as de Mlxtto, S. A.,
· s;e desi·=arL
"La Compañia"
que en l o sucenvo
,. •• a
·
, "~ por otra • la Alianza de Obreros '1
Empleados d, la Compañía de Omnibu! )' Tranvias de Mix1co, S. _A.,_ que en lo su•
· se á es1gnara
·
• por la « .a•¡;anza"
en Tra•
ce.nva
,
, áe acuerdo con las cláusulas siguientes:
• •
bajo y Previsión Social. La Industria, el Comercio y el Trabajo en Mw~o. Tomo III.
Mayo 1928, pp. 351-380.

698

bajo, después de haberle demostradti que su situación era bonancible. La
Compañía ante las razones y resistencia obrera, accedió a celebrar con la
Alianza un convenio el 2 de julio de 1928, en el cual si bien no concedía
aumento de salarios, sí consagraba diversos principios que desde entonces
sirvieron para normar acuerdos semejantes. Estos eran los siguientes: en
caso de que el personal dejara por cualquier causa de prestar sus servicios
a la empresa, recibirla un pago de antigüedad con la distribución siguiente:
para trabajadores con antigüedad de dos a seis años, medio mes de sueldo
por cada dos años; con antigüedad de más de seis pero menos de die-t, por
los primeros seis la compensación anterior y por los restantes un mes
de sueldo por cada dos años; de diez a dieciséis años de antigüedad, se
les pagaría por los diez años primeros la compensación de medio mes de
sueldo ~or cada dos años y por los restantes medio mes por año; y a los
que tuvieran más de dieciséis años de trabajo, medio mes de sueldo por
cada año. En caso de fallecimiento del trabajador, las compensaciones anteriores se oto~garían a sus herederos. Para el caso de accidentes de trabajo,
recompensas Justas fueron señaladas mejorando a las de 1925. En otras
ramas sucedió lo propio, con lo cual los trabajadores obtuvieron una si~
tuación mejor.• 0

Nueva lucha, nueva división
A partir de estos años, obsérvase de parte de la Compañía de Tranvías
el deseo de plantear conflictos económicos, alegando incosteabilidad en sus
opei-aciones a partir del año de 1919 en qne le fueron devueltos sus bienes,
y por tanto incapacid:id para hacer frente a cualquier petici6n de aumento
de sueldos de sus trabaj:idores. El aumento de su red había llegado al
máximo de desarrollo que era de alrededor 330 kilómetros de vías y en
esa cantidad se había estacionado. En el año de 1924 recibió 35 nuevas
unidades de la serie 600. En 1927 aumentó ese número a 75. En el año
de 1928 adquirió la Empresa 30 vagones más de la serie 500 que eran más
ligeros, con lo cual el número de nuevos vagones llegó a 105. El total con
que contaba para ese momento era de 371 carros motores y 42 remolques,
lo que hacía un total de 413 carros en servicio. Posteriormente sólo adquiere
en los Estados Unidos otras unidades de segunda mano en !os años de
1947 y 1948, destinadas a cubrir las más apremiantes necesidades.
De acuerdo con un comunicado oficial del año de 1926, los ingresos de
explotación libres eran de $ 1,479.24 pesos por kilómetro. Según un informe de L'lnformateur de Bruxelles, de 24 de septiembre de 1929, que
., Presentación en síntesis... pp. 13-14.

699

�extracta al Au.tilíaire de la Presse, de llruxelles, el capital de la Compañía
de Tranvías ele México era de 20.000,000 de dólares) de los cuales le quedaba un beneficio neto de 4% en relación al capital, cantidad mueho mayor
que lo que producía al Trust, Ja Compañía de Tranvías de Bruselas que era
tan sólo de 3%. Todos estos informes nos indican que pese a sus reiteradas
declaraciones la Compañía no estaba en situación deficitaria, muy por el
contrario, mas lo que trataba era liquidar el negocio de los tranvías que
se daba c1,J.enta requería gruesas inversiones, a cambio de si ne despredables
ganancias, sí menores de las que obtenía la Compañía Mexicana ele Luz y
Fuerza Motriz de la cual era subsidiaria, para consagrar todos sus esfuerws
a ésta y obtener mayores ventajas. La realidad era que la Compañía de
Tranvías no deseaba ya ampliar sus servicios, sino liquidar poco a poco el
negocio. Toda la política futura seguida por ella va a demostrar esta afir•
mación. Al aplicar esta política, choca con los intereses obreros quienes
se van a enfrentar dura y resueltamente a los deseos de la empresa.
Es así como en el año de 1930 la Compañía plantea un nuevo conflicto
de carácter económico~ mediante el cual trataba de reformar el contrato
colectivo de trabajo firmado dos años antes; limitando los permisos por enfermedades no profesionales, pagando doble tiempo sólo en los días reconocidos
por el gnbierno como obligatorios, y no cubriendo el día de descanso a los
trabajadores de nuevo ingreso. La alianza que estaba dirigida entonces por Car•
los L. Díaz, secretarjo general; Rafael Gómez Puente, secretario del interior;
como secretario del exterior, Arturo de la Fuente; secretario tesorero y subtesorero eran Jesús M. Moreno y Filiberto Campos; de secretario de actas
fungía Enrique Muñoz y de educación y cultura Alejandro Lambert, la
Alianza, repetimos, planteó en una asamblea general de trabajadores como
única solución, la huelga. Desgraciadamente no todos los obreros estuvieron
de acuerdo en optar por esa medida pues algunps consideraban lesionaría su
economía, ya de por sí mala. La opinión de los renuentes fue auspiciada por
la Compañía quien no perdía oportunidad para dividir a los trabajadorc~.
Planteado el conflicto, la Junta Central de Conciliación y Arbitraje el Vier.
nes de Dolores, 27 de marzo de 1931, dio un fallo por el cual el contrato
colectivo de tr~bajo quedaba mutilado en perjuicio de los trabajadores. Los
dirigentes auténticos de éstos no quedaron conformes, con lo que la pugna
y la división obrera apareció de nuevo, y duró largo tiempo. Llevando el
caso ante la Suprema Corte, ésta declaró el contrato de trabajo inexistente,
en virtud de que ya había sido proclamada la Ley Federal de Trabajo y
por tanto los tranviarios quedaban en pleno derecho de exigir la finna de
otro nuevo.
La Alianza aprovechó tal opinión de nuestro Supremo Tribunal y planteó nuevamente a la Compañía la huelga, la cual estalló el 25 de junio

700

prolongándose 25 días. Ante la división de los trabajadores, procedióse a
un recuento de los mismos, habiendo obtenido la Alianza una mayoría.
Pese a esto, .la huelga se perdió. 41
Para 1934 los dos grupos en que se habían escindido los obreros, la Alianza
de Obreros y Empleados de la Compañía de Tranvías de México, S. A. y
la Federación de Sindicatos de Obreros y Empleados de la Compafüa de
Tranvías de México, S. A., a través de un esfuerzo noble y provechoso unié.
ronse y nuevamente en un solo haz recibieron el fallo de la Junta Federal
de Conciliación y Arbitraje, de fecha 3 de agosto, mediante el cual auto-rizaba a la Empresa a hacer reducciones en su personal y en los sueldos
establecidos. Los afectados lucharon en todos los campos con la Compañía
habiendo finalmente logrado el 28 de enero de 1935 que la Compañía fir.
mase un acuerdo en el que se estipulaban los puntos siguientes:

I. Nulificación del laudo del 3 de agosto dado por la Junta Federal de
Conciliación y Arbitraje por el rual se reducía sueldo y personal.
Il. Discusión y firma del Proyecto de Contrato Colectivo de Trabajo;

III. Pago de salatio íntegro por el día de descanso semanal para todos
los trabajadores y
IV. Que la Compañía de Tranvías de México, S. A., garantice las can•
tidades a que tienen derecho los trabajadores por concepto de antigüedad,
de acuerdo con el Contrato Colectivo de Trabajo.
El 31 del mismo mes, la empresa excusábase con la Alianza, alegando
no podía fijar fecha alguna para discutir el proyecto del nuevo contrato,
sin antes estudiar detenidamente la propuesta de los obreros y de hacer de.
tenidos cálculos financieros. Como no aceptara entrar en arreglos con los
trabajadores, éstos el 16 de marzo emplazaron a la Empresa con un movi.
miento de huelga, el cual se notificó también a las autoridades competentes,
habiendo señalado el 28 de marzo para que estallara. El comité de huelga
lo formaron Alejandro Vega, trabajador distinguido ya en las luchas sindicales, quien representaba a la Alianza, y Rafael Ledezma representante de
la Federación.
El 28 de ruano, día fijado por la Alianza, estalló la huelga. El primero
de abril, la Junta Federal de Conciliación declaró la licitud de la huelo-a
v
y su existencia legal. Treinta y siete días duró este movimiento, que ha
sido uno de los más largos en toda la historia de las luchas obrero patronales
en el gremio tranviario.
., lbidem . . . pp. 15•16.

701

�Ocupaba para entonces la presidencia de la repúb~ca, el señor ~e~eral

Lázaro Cárdenas y éste fue uno de los primeros conllictos que su regi~en
tuvo que abordar. Como el movimiento se alargaba tanto, dado el espmtu
combativo de los obreros y la unidad que habían alcanzado, así como la
negativa de la Empresa, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje tuvo
que dar un dictamen pericial, emitido p?r. una comisi~? nomb_rada al efecto;
constituida por Enrique González Aparicio y Ascensmn A~e, Y la cua.
debería declararse sobre la solvencia de la Compañía. El dictamen se entregó el 26 de abril y el fallo arbitral se dio el 4 de mayo, habi~ndo favorecido a los trabajadores, imputado la huelga a la Empresa a qwen s~ condenó a reanudar el servicio, pagar los salarios caídos durante los 37· días de
huelga y a célebrar un nuevo contrato con los trabajadores, de acuerdo
con lo que prescribía la Ley Federal del Trabajo. La C?~p~a ante e~a
decisión, recurrió al amparo ante el Juzgado Primero Adimrustrabv~ d~ Distrito, quien se lo negó. Dirigióse en seguida ante el J~z~ado de DIStnto _~e
Toluca Edo. de México y esta autoridad otorg6selo, picliendo fa, suspens1on
,
definitiva de los mandatos del laudo arbicral de la Junta. •
Carlos Zapata Vela, asesor juxídico de los trabajadores de1ttácase en este
movimiento al igual que los dirigentes obreros. A él débese el que éstos
hubieran solicitado el embargo de los fondos de la Empresa, con el objeto
de garantizar el fallo arbitraJ de la Junta, lo cual se les concedió~ habiéndos_e
nombrado un interventor por parte del gobierno para que diera cumpli~~

miento a lo fallado.
Con este movimiento, coincidente con otros de gremios de trabajadores
de empresas básicas, tales como los de la Telefónica y otros más, la situación de los asalariados mejoró y se consolidó. La fuerza con que estos brotes
huelguísticos estallaban, la proteeción justa de que go_zaban por parte del
Estado, la oposición de las empresas afectadas y ~ri~c1palmente ?e las que
representaban fuertes intereses capitalistas e impenalistas, prov&lt;&gt;&lt;:o de parte
de elementos que no podían o no querían comprender
,neces1da~ de ~~
reacomodo de las clases laborantes, una reacción de oposic1on que hizo cnsIS
y se tradujo en las declaraciones imprudentes e _inop~.rtunas del general Calles, en las cuales condenaba las huelgas y la s1tuacion o~rero-patron~ q~e
prevalecía. El bienestar social, el progreso general del pa1s y la conc1enc1a
del cargo que se cumplía en bien de todo el pueblo y no de una sol~,dase,
detenninaron que el presidente Cárdenas, adoptara fre~te a la _reacc1on de
los oponentes de su recia política una actitud f~e e mdepe~d1ente.
Como resultado de la lucha reseñada, los trabajadores obtuVJeron el afian-

~ª.

º

Jbi dem .•. pp. 18-22. Véa&amp;e el diario La Prensa de México de 22 de agosto

de 1941.

702

zamiento del séptimo día de salario, objetivo por el que tanto se había
lu~ado. A m:1s de este beneficio y del cumplimiento de las peticiones ya
senala~, logrosc nuevamente la unidad de los obreros de Ja Compañía de

Tranvias.
Reducciones 'Y ventajas a partir de 1937

Después del contrato colectivo celebrado en 1935, dos años transcurrieron
durante los cuales la Compañía continuó haciendo efectiva su decisión de
desman~elar por completo el servicio de tranvías que le resultaba poco
productivo Y consagrar toda Ja fuerza eléctrica en él empleado en aumentar
la línea de distribuci6n de energía eléctrica que la Compañía Mexicana de
L~ Y Fuerza Motriz tenía establecida en México y que resultaba ya insuficiente por ~a parte y altamente remunerativa por otra. Los tranvías le
causaban
senos dolores
de
·
La reorga. .,
. .
. .cabeza y no demasiadas ganaocias.
~ac1~n del seiv1c10 le significaba muchos millones de pesos que no queáa
mvert1r a causa de la atmósfera de reivindicación obrera y de Ja n ti
d I bº
d
l
ega va
e. go 1emo apoya o por os trabajadores para no permitirle aumentar las.
tanfas.
Para el mes de septiembre de 1937•, después de amplias discusiones tenida11
por l~s obreros, ~ten:ru-naron presentar a la empresa nuevas peticiones que
debenan quedar mclu1das en el contrato colectivo a firmar. Entre ellas tenemos las siguientes: compensación por antigüedad, vacaciones anuales días.
festivos, jubi!aciones, indemnizaciones por accidentes de trabajo y enf;rmedades profeSionales, pago de tiempo médico por enfermedades no profesio~ales, fianzas de mo~ristas p~das por la empresa, salario íntegro por el
tiempo que un trabaJador estuviese preso a consecuencia de accidentes detránsito, etc.
Esta petición, coincidió con un comunicado de ]a Compañía a )a Alianza
mediante el cual Je hacía saber que de acuerdo con la autorización del
partamento Central, suprimía la línea de Santiago y el "servicio rápido'"
que había establec~d~ en diversas lineas en beneficio de los trabajadores que
prestaban sus serv1C1os tanto al Estado, como a los particulares en horas
discontinuas. Los trabajadores opusiéronse a estas dos medidas que lesionaban tanto los intereses de la colecúvidad como los suyos. El "servicio rápido" tuvo que desaparecer después de minucioso estudio, mas la línea de
Santiago, cuya desaparición significaba aceptar la policía de supresión paulatina de vías por parte de la Empresa, no fue aceptada. Los trabajadores.
por su cuenta tomaron el cuidado de cubrir el servicio de la línea de Santiago, evitando mediante la obtención de un amparo que la vía fuese levantada.

n/

70,

�Temían muy justificada, aunque tardíamente los trabajadores, que se aceptase la petición de los empresarios para levantar las vías de Santiago, se
continuara la reducción de la línea general y de ahí la disminución de operarios empleados. El levantamiento de esa vía no era aislado, poco a poco
con un pretexto u otro se habían ido levantando las vías de Angela Peralta,
calle de Dolores, Avenida Juárez, Palacio Legislativo, Lafragua, Las Artes, Avenida Insurgentes, Live:rpool, Roma, San Angel lnn y Tlanepantla. Muchas de
estas vías all evantarse se prometió serían colocadas en otros sitios, promesa
incumplida. A más de eso se había pedido penniso para levantar la linea
de Ixtapalapa. También había dispuesto la Compañía que todo vagón que
requiriera una reparación general, fuera desmantelado sin reponérselo y lo
propio sucedía con la maquinaria de los talleres.
Debe aclararse que el levantamiento de algunos tramos no obedeció siempre al deseo de la Empresa de reducir la extensión general de la línea,
sino que algunas veces -fue ordenada por las autoridades del Distrito Federal
por razones de transformación y embellecimiento de las avenidas. Tales eran
los antecedentes que los trabajadores tuvieron en mente para no permitir
el levantamiento de la vía de la línea Santiago, y para evitar en lo futw-o,
en la medida de lo posible la desaparición de otros tramos de vía.
Un descuido de parte de los obreros y de varios de sus representantes sindicales, motivó que el nuevo contrato colectivo de trabajo que debería ha•
ber entrado en vigor el 2 de noviembre de 1937, en ve-z de beneficiarlos,
les fuera lesivo. El Comité Central de la Alianza a quien se otorgaron plenos
poderes para que obtU\.-iera las mayores ventajas con la firma del nuevo
contrato, fue manejado hábil e interesadamente por Emilio Moreno, secretario del exterior y secretario general del Sindicato de Tráfico, quien se avino
con la empresa a firmar un contrato que no incluía las prestaciones solicitadas por sus compañeros. El 21 de och1bre fue firmado este contrato,
el que una vez conocido por los restantes representantes sindicales, fue por
ellos desautorizado. Estos recun-ieron ante la justicia por la vía del amparo
y ante la Junta a fin de solicitar la nulidad de ese contrato al cual consideraron lesivo. Las peticiones obreras no alcanzaron esta vez completa justicia.
Para comienzos de 1939, dos acontecimientos provocaron la inquietud de
los tranviarios, y originaron un paro y mitin de protesta. Esos hechos eran:
lo. el proyecto del Jefe del Departamento de Tránsito del D. F., coronel
Francisco Cortés Figueroa, consistente en suprimir el servicio de tranvías
en el primer cuadro de la ciudad, por considerar según los peritos consultados -"técnicos en materia de tránsito, inteligentes y conocedores"- que
éstos eran estorbosos, anticuados y antiestéticos; 2o. las declara7iones de

704

la Compañía en las que afirmaba no estar disp~esta a invertir un solo peso
en el sistema tranviario. 43
Coincidieron esos acontecimientos con el fin del anterior contrato de tra~
bajo y la elaboración de uno nuevo. Para formular éste se nombró una
comisión inte~da por los trabajadores José María Solís, Salustio Carba•
Heda, Alberto Mondragón y Antonio L. Espino. De mayo a julio trabajaron
diversas comisiones en puntualizar las nuevas prestaciones que en sustancia
fueron: a) aumento de salarios, b) pago de jubilaciones, e) servicio eficiente del servicio médico, d) detención de la demanda de carácter económico interpuesta por la empresa, con el fin de nulificar el mejoramiento
de los trabajadores.
. El proyecto de contrato fue presentado a la empresa el 19 de agosto, habiendo declarado no estaba en situación ni siquiera de sostener las prestaciones e~onómicas del contrato de 1937, mucho menos otras mayores. Dada
su negativa, el mes de octubre, después de romperse las pláticas, se notificó
la huelga. la cual estalló el día 31, habiendo sido declarada existente y legal.
Salvador Ochoa Rentería, diputado por Michoacán, como muestra de solidaridad con los trabajadores, propuso al Bloque del Ala Izquierda de la
Cámara de Diputados la expropiación de los bienes de la Compañía.
La huelga terminó el 14 de noviembre, mediante la intervención del
presidente Cárdenas. La empresa pagó a los trabajadores los salarios caídos,
gastos de huelga y se obligó con ellos a aceptar el arbitraje privado del
señor licenciado Antorúo Villalobos, Jefe del Departamento de Trabajo. Para fundamentar el arbitraje, se creó una comisión mixta investigadora, integrada por cuatro peritos de cada una de las partes y cuatro del árbitro,
con el fin de que estudiara la situación técnica, contable y financiera de
la Compañía de Tranvías de México, S. A., para buscar Jas formas de reorga~izació~ y las medidas adecuadas, a e~ecto de satisfacer ~n la mayor
medida posible, las demandas de los trabaJadores. La comisión mixta investigadora se compuso de las siguientes personas: Por el árbitro arbitrador:
licenciado Mario Sousa, director de Ja Escuela Nacional de Economía:
licenciado E. Martínez Adame, jefe del departamento de crédito del Dan~
de Crédito Ejidal; licenciado E. Salazar Aree, del Departamento de Tráns.ito de los FerrocarriJes Nacionales y el contador Quintín Botas, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Por la Alianza: ingeniero Fernando
Portilla, del departamento de ingenieros civiles de la Compañía de Tranvías, ingeniero A. Méndez Armendáriz, del departamento central y herman~ del secretario general del Consejo de Administración de la Compañía
Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S. A.; ingeniero Florencio Palomo Va'"Ibídem ... pp. 23-24.

705
H-45

�lencia, ex-senador por Yucatán y quien por causas de trabajo fue sustituido
posteriormente por el licenciado Mario Pavón Flores, asesor jurídico de la
Alianza y el contador Alfonso Sotomayor, &lt;le la Secretarla de Hacienda y Crédito Público. Por la Empresa: licenciado Carlos Duclaudi jefe de su departamento legal; Gabino García, jefe de su departamento de tránsito; el
Sr. Rowley, tesorero general de la empresa, el señor Mac Nei), jefe del departamento de talleres. 44
Habiendo desistido el señor licenciado Villalobos como árbitro, fue designado para sustituirlo el señor licenciado Julio Serram; Castro, auxiliado
por el señor licenciado Paulino Preciado. Después de tres meses de trabajo,
la comisión emitió su dictamen general en el que quedaron resumidos los
de .las subcomisiones técnicas, administrativas, conta.ble y financiera.

La subsección administrativa recomendó: una reorganización administrativa de la compañía, con el fin de evitar la dispersión y duplicidad de
funciones; la necesidad de emplear a técnicos mexicanos en condiciones iguales que los extranjeI'Oll~ prefiriendo a aquéllos; uniformar los horarios de
todos los trabajadores. Ocupóse igualmente esta subcomisión del Reglamento interior de trabajo y reglamentos técnicos; de los cQntratos celebrados
entre la Compañía de Tranvías y la de Luz y Fuena en 1905, 1925 y 1934
para consumo de energía eléctrica. En este renglón la subcomisión mostró
que la Compañía de Tranvías pagaba a la de Luz tarifas más altas que
las cubiertas por otras compañías, a pesar de que aquella era la principal
consumidora de energía eléctrica, y que desde el año de 1920 los tranvías.
habían aumentado su consumo en kilowatts hora de la cantidad de 45.953.081
cuyo importe era de 713,574.54, hasta la cifra de 79.267.439 kilowatts hora&gt;
en el año de 1939, los cuales habian costado 1.623,888.05. La subcomisión
recomendaba ante esa situación: 1) Que se aplique a la Compañía de Tranvías una tarifa semejante a la que venía pagando hasta 1924, o sea de.
$ 0.016 por kilowatt hora, lo que pennitirá. una gran economía por lo q:ue
se refiere al renglón de gastos de consumo de energía eléctrica. 2) Que se
gestione ante las autoridades competentes se haga un estudio minucioso y
detenid0 con el propó.sito de determinar si la tarifa señalada en la recomendación anterior podría ser reducida, debiendo tenerse en cuenta. los
siguientes hechos impo,r tantes: a) Que la Compañía de Tranv1as es, si no
el mayor, uno de los principales consumidores de energía eléctrica. b) Que
otras empresas privadas disfrutan de tarifas muy reducidas, no obstante que
su consumo de energía es mucho menor que el de la Compañía dé Tranvías. e) Que la Empresa de Tranvías presta un servicio de carácter público
.. La. rit11ació1t económica de la Cía . de Tranvlas de México, S, A. Dictamen Pericial de la Comisión Mi.:cta Investiga.dora . M6xico, D. F., 1940, pp. 4-7.

i06

y que por eso debe estar sujeta a tarifas aplicables a servicios que tengan
esa oaturaleza,"' 5
La subcomisión técnica ocupóse de los accidentes, del equipo de la
empresa, cuya falta de uniformidad originaba a más de erogaciones extraordinarias, graves molestias y trastornos para el buen desempeño del servicio
que le estaba confiado; de los ingresos y egresos de operación de la Compañía, los que eran muy variados pues a partir de 1921 se presenta un descenso en los ingresos que se detiene en 1925, aumenta en 192'6 y se mantiene
así hasta 1928. En 1929 se inicia un nuevo descenso hasta el año de 1933,
fecha en
,cual s: ~~cía una recuperación. En el campo de los egresos
la subcomiS1on advirbo un aumento en el concepto de prestaciones a los
funcionarios de la empresa, disminución en los gastos de mantenimiento
de vías y equipo, los cuales no aumentaron sino a partir de 1935-36 en
que tanto las autoridades como la Alianza presionaron a )a empresa• para que pusiera más atención en ese sentido. Los salarios a partir de 1928 descendieron en comparación con los aumentos concedidos a los altos funcionarios. Estudió igualmente la ya mencionada subcomisión clhrersos proyectos
formulados por la empresa para mejorar su administración y sus ingresos;
los problemas de tráfico a que tenía que enfrentarse el servicio dado lo
irre,~lar y atrasado del sistemai el aumento de densidad demogrifica y la
pohttc~ de la empresa para no mejorar el sistema; las tarifas; la competencia creada con los autotransportes.
La subcomisión de contabilidad realizó un estudio detenido de la situación económica de la empresa a partir de la.s últimas décadas del siglo
pasado y en las primeras de éste, en las cuales se fusionaron las empresas,
después de haber vencido serios obstáculos por la falta de elementos para
su dictamen ya que los libros contables se encontraban en su mayoría fuera
del país, en las oficinas de Toronto. Las conclusiones de la primera parte
de su trabajo son las sigui.entes:

~ª-

1. La Cía. de Tranvías de México registra parte de sus operaciones en
México y parte en Toronto, Canadá.
2. Cen respecto a la información contable de Toronto, la empresa se
negó a proporcionar la comprobación requerida para determinar su situa~
ción.
3. Por la razón anterior la mayor parte de las operaciones financieras de
1907 en adelante quedaron fue:ra del conocimiento de esta subcomisión.
4. En el período de 1896 a ' 1909 las utilidades en especulaciones finan.. Ibidem, pp. 9-15.

707

�cieras son de $ 25,894,495.50 y las utilidades en la eKplotación del sistema
importan $ 12,963,458.00 según libros.

3. La importancia económica de la Cía. de Tranvías de México es
menor en 1938 que cuando inició sus operacio11es en 1907.

5. Las utilidades en especulaciones financieras fueron provocadas por

a) Un reparto de dividendos superior a las utilidades obtenidas y

4. El Balance Consolidado formulado por la Oficina de Toronto, tiene
tres enores fundamentales y puede afirmarse que no representa la situación de la Cía. de Tra,wías de Méxíco y sus subsidiarias.

b) Aportaciones y ventas de títulos entre personas y empresas que en
la mayor parte de las veces constituían la misma organización o represen-

5. La contabilidad en el caso concreto de la Depreciación )' Amortización es errónea.

dos causas:

taban los mismos intereses.

6. Dentro de un sistema de registro adecuado esta empresa debió te-

6. Las utilidades de 1896 a 1920 se inflaron en contabilidad mediante
el procedimiento de no calcular la amortización y depreciación.

ner casi todo su activo fijo totalmente redimido.

7. Este aumento de utilidades acrecentó la demanda de títulos haciendo
subir su valor favoreciendo su especulación.

virtud de hacer un cálculo erróneo en la Depreciación.

8. En los contratos de arrendamiento relativos al traspaso de la explotación del sistema ( 1896-1900 y 1907) las dos partes contratantes consti~yen
una misma unidad económica, por lo que las condiciones pactadas no se
sujetan a condiciones económicas de oferta y demanda sino a W1a decisión
previa de una misma entidad.

7. Se ha exagerado la Pérdida acumulada en Diciembre de 1938 en

8. Se han repartido $ 17.483,183.92 de Capital en la forma de dividendos obligando al Sirtema a restringir su desarrollo econ6mico." 47
Después de hacer diversos considerandos sobre cada uno de los aspectos
estudiados por las diversas sub~comisiones y principalmente la financiera,
el dictamen en su parte final y antes de las conclusiones definitivas asentaba:

9. Cada nuevo contrato celebrado en las condiciones antes dichas creó
una carga financiera más para el Sistema de Tranvías.

"La Sub~Comisión Financiera estima que la actual administraú6u debería estar integrada por persoiuJ.S que, contando con la confianza de
los accionistas y de la "SO FIN A', tuvieran la capacidad necesaria para
dirigir eficientemente la Empresa y para seguir la política de buen entendimiento eón la Alianza. Esta administración debería seguir una
amplia política de nuevas inversiones, estimular a los trabajadores mediante una actitud comprensiva de sus ,iecesidades y respetar la independencia de su organización sindical. En caso de q1le una medida
d;; esta naturaleza no pueda ser adoptada desde luego, cree que debe
recomendarse a la actual administración un cambio radical en sus procedimientos técnicos y administrativos y en su política para con los
trabajadores.
En el concepto de la Sub-Comisi6n Financiera, la forma de resolver los problemas que se derivan de la aplicación del proyecto de
contrato colectivo de trabajo, c011siste en aplicar lealmente, todas )'
cada una de las recomendaciones formuladas por la misma y por las
Sub-Comisiones Técnica, Administrativa y Contable. Como a pesar del
compromiso adqufrido por la Compa1íúi en el sentido de que cumplirá
las disposiciones arbitrales sobre su mejor funcionamiento técnico, ad-

10. Las utilidades financieras tuvieron como consecuencia aumentar el
Activo y como en su oportunidad no fueron amortizadas estas partidas,
esto ha contribuido a gravar en forma indebida los resultados de los últimos
a.fi.os y ha restado a la empresa recursos económicos que hoy le son necesarios.'6
En el aspecto financiero general y tornando t&gt;n vista los balances p~entados por la compañía, principalmente el último dt; 1938 que reproduc11T10s,
la subcomisión estimó:

"I. El Balance de Diciembre de 1938 no se obtuvo de los libros de
Contabilidad en México, aunque la mayor parte de sus partidas están
registradas en éllos.
2. El año de 1934 hubo una variació11, de importancia reduciéndose
el actiuo de la empresa de $ 62.778,430.40 que ttnía en 1933, a
$ 36.377,079.81 que aparece en 1934. En los libros de México no existe
ninguna información sobre estas operaciones.
• Ibidem, pp. 44-45.

708

11

lbidem, p. 50.

709

�ministrativo 'Y contable, hay la experiencia de promesas semejantes qt1e
no han sido cumplidas, esta Sub-Comisión considera indispe11-Sable
que la Alianza sea facultada para uigilar la marcha de la negociación
tal como ha sido recomendada por la Sub-Comisión Administrativa.
Esta vigilancia -no significa en manera alguna la intervención de la
Alianza en las funciones directivas del negocio, sino únicame11te el
derecho de conocer sus diversas operacio11es con lo cual no se le coarta
a la Administración ninguna de sus facultades. La Sub-Comisión Fitzanciera, al igual que las otras Sub-Comisiones, ha tratado de resolver
los problemas financieros de la Compañía derivados de su mala administración y de su política contraria a las inversiones; sin embargo
seria verdo.de.ramente imposible que la Comisión Mi.da Investigadora
pudiera dar a la Empresa la solución definitiua de -sus problemas,
si la misma no se decule a cambiar de métodos y de política. Si la
Compnñía. aplica las recomendaciones propuestas por la Comisión Mi.da,
podrá dejar de sufrir las pérdidas que afirma tener, podrá obtener
algunas utilidades y en consecuencia, estará e11 tma situación favornble
para obtener nuevo capital o para que le sea autorizada la venta de
una parte de las acciones o bonos hipotecarios de la Compañía Mexicana de Ltlz y Fuerza Motriz, S. A. En efecto, en la parte final de!
estudio de la Sub-Comisión Co,itable, se afirma que la Compañía puede
obtener economías por valor de $ 4.319,000.00 en números redondos.
Ahora bien, como e11 las recomendaciones finales de esta Sub-comisión
se propone que se conceda a las trabajadores el cincuenta por ciento
de dicha cantidad, la Compañía de Tranuías de México, S. A. dejará de perder los dos millones de pesos a que tantas veces he hecho referencia. Si tomamos en consideración que la Empresa dice gastar
anual~nte eri efectiuo, la suma de $ 200,()()().00, los cuales dejará de
erogar, y si a esta cantidad sumamos $ 150,000.00 que exceden de los
$ 2.0001)00.00, tendremos que la Compañía de Tranvías de México,
S. A. tendrá una utilidad anual de $ 350,000.00. Esta cantidad aumentará seguramente porque el cálculo sobre el mayor volumen de
ingresos en el año de 1940, ha sido muy conservador y podrá aumentar más aún si como ya se dijo, la Compañía se decide a realizar
nuevas inversiones.
Por todo lo expuesto, y de acuerdo con su leal saber y entender, los
peritos que suscriben, proponen al C. Arbitro Arbitrador las siguientes
conclüsiones que deberán servir para la resolución definitiva del conflicto.
.. Ibidem, pp. 95-98.

Conclusiones y recomendaciones finales
Primero. De acue~do con la demanda presentada por la Compañia
ce~ fe:ha 6 de septiembre del aiío próximo pasado, y con lo que se
estipul~ e~ el convenio de 14 de noviembre del mismo año que dió fin
al mo~imumto de huelga, la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
acepto mantener íntegramente todas las prestaciones establecidas en el
contrato colectivo de trabajo firmado el día 21 de octttbre del año de
1~37, lo cual signi(ica que es_tuvo conforme en que su situación financiera Y s1LS erogaciones continuaran siendo las mismas. Sin embaroo
la Comisi6n Mixta Investigadora propone medidas que permitirán a:.l;
Empresa 110 solamente satisfacer las demandas de sus trabajadores sino
obte.ner utilidade~ por valor de $ 35(}1)()().00 anuales, para que pueda
dedicar esta cantidad al mejoramiento de stl sistema de operación.
Segundo. D_el estudio practicado por la Sub-Comisión Contable, en el
cual se r~s~murr&lt;m las recomendaciones de los informes del resto de las
Sub-Comm.ones, se desprende que la Empresa puede economizar en sus
ga~tos la cantidad de $ 4.319,0()().00 cuatro millones trescientos diecinueve
mil pesos. De esta suma, son economías en e/ecti'uo y ntievos inoresos
en efectivo también, $ 1.357,000.00. A esta cantidad hay que S:marl:
la de $ 790,()()().()() que importa la reducción en los gastos por concepto
de e~er~a e.léctrica, reducci6n completamente segura, tanto por lo que
rr:amfesto el C. ]efe del Departamento de Trabajo, como el stiñor Presidente de la ~epública, así como por el hecho de que esta reduccíón
puede ser realrzada por el señor G. R. G. Conway, Presidente de la Cía.
de Tranvías de México, S. A.
~ercero. Las petidones de los trabajadores, de acuerdo, con la valorizactón hecha por los mismos, importan la cantidad de $ 3.549,102.84.
. Esta c~ntidad resultaría aumentada muy considerablemente, si hubiera
sido posible valuar las cláusulas 19-A, 20, 24, 26, 41, 43, 47, 53, 54,
88, 93, 10?,, 108, ~37, 24(), 248, 252, 253 y parte de la 259, cosa que
TJO ~e realiza por cmtud de las bases técnicas adecuadas. Esta Comisión
aplicando un criterio de máxima imparcialidad, considera que en las
actuales co.ndicion~s,. debe concederse a los trabajadores una parte de
las P:estaczones exigidas, cuya valuación importa la cantidad de .....
$ 2.fa9,S0O.00, la cual deberá ser repartida en las cláusulas más importantes del proyecto de contratd colectivo de trabajo correspondiente.
~uarto. Después de analizar concienzudamente las peticiones de los traba¡adores, por las consideraciones que no escaparán al ilustrado criterio del

• Presentación en síntesis . . . pp. 25-26.

710

711

�C. Arbitro Arbitrador, la Comisión Mixta lnue;tigadora considera que la
cantidad de$ 2.159.,500.00 debe aplicarse a las siguientes cláusulas:

mento no se logre la reducción, y que la Compañia deberá continuar
reportando una parte de las pérdidas que dice tener.

Cláusula la. Aumento diario de $ 1.00 por trabajador Y
$ J .04 por cada trabajador Motorista y Conductor .. , .•.. , ...... • , , • • • • • · · · • • • • · · $ 1.405,887 .93
C1áuruJas 51 y 52. Jubilación a solicitud de los trabaja. dores que tengan 25 años o más de servicios,
tomando como base el salario total más alto
que hayan percibido .•...........•.. , , ., 505,081.88

Sexto. En virtud de que el convenio de 14 de noviembre del año
próximo pasado, estipula que todas las prestaciones económicas se aplicarán retroactivament11, a partir del día 21 de octubre del mismo año;
cuyo cumplimiento importa en números redondos, la cantidad de ...•..
$ 900.,000.00. esta Comisión considera prudente que el C. Arbitro Arbitrador conceda a la Empresa un plazo de seis meses a partir de la
fecha, para cubrir a sus trabajadores esa cantidad, en la inteligencia que
podrá hacerlo en exhibiciones mensuales.

Capítulo VIIl. Importe del servicio médico para_ los
trabajad-ores y familiares. En la actualidad

la Compañía gasta ya ..••..• , • • • .. • • •

$ 35.,000.00 ..................

t

•••

-

..... •

•

•

''

Cláusulas 27 y 71. Pago de tiempo triple cuand? se l~bore en los dí.as de descanso obligatorio,
incluyendo pago y tiempo doble cuando
se trabaje el día Jo. de enero . . . . . . • . ,,
Cláusula 37. Aumento en la compensaci.ón por antigüedad importa. anualmente según datos de la
Compañía .•.••... , ....•...•.. • , • • • • ,,
Cláusula 69. Pago de salarios a los miembros de los Comités, a los comisionados sindicales, según
cálculo de la Compañía ........••... , , ,,

111,520.00

42,000.00

36,000.00

21,000.00

30,000.00

7,280.00

TOTAL ...... $ 2.159,669.81
Quinto. Para obtener inmediatamente la dismin~ción en las tarifas de

!ª:

energía eléctrica, el señor G. R. G. Conway, Presw,ente de
Compañías Mexicana de Luz '.Y Fuerza Motriz y de Tranvias de Mexico, S. A.,
debe concertar el contrato correspondiente entre ambas Empresas, de
acuerdo con las recomendaciones de las Sub-Comisiones Contable y Administrativa y gestionar su aprobación por las Secretarías c~rrespondientes. En todo caso, esta Comisió-n estima que deben cubrirse a los
trabajadores las nuevas prestaciones establecidas aun cuando de mo-

712

México, D. F., a 28 de febrero de 194-0.
Los peritos de las Sub-Comisiones Administrativa, Técnica, Contable

Cláusula 97-A. Pago de tiempo extra a los .Motoristas Y
Conductores durante la "Media hora de to-

ler an.cia'1 . . . . . . . • • .. • .. • • • • • .. • •• • • • • • • • • • )'
Cláusula 235. Pago de 20 minutos de tiempo a los Conductores para recabar sus e1untas .•.. , , . ,,

Séptimo. Todo el estudio practicado y las recomendaciones que se
han formulado, se encontrarán en graue peligro de no ser eficaces si, comq,
en ocasiones anteriores, se dejara al arbitrio de la Empresa, el cumplimiento de lar mismas, Por esta razón, la Sub-Comisión considera absolutamerzte indispensohle que se establezca la vigiláncia de la Alianza sobre
todos los manejos de la Compañía, en los términos propuestos por la
Sub-Comisión Administrativa, a cuyo efecto recomienda al C. Arbitro
Arbitrador formular el reglamento correspondiente, en el cual se especifiquen con todo detalle, las funciones de vigilancia, la forma de realizar/ar, etc., etc.

y Financiera.-Ing. Fernando Portilla, Alfonso Sotomayor, C.P.T.; lng.

Alejandro Méndez Armendáriz; Lic. Mario Pa:vón Flores; Lic. Mario
Souza; Lic. Emigáio Martfnez Adame; Jng. Miguel Solazar Arce; Quintín Botas, C.P.T.,· Lic. Ca;los Duclaud; Gabino García; S. Rowley-; K.
S. Mcneil.
Nota: Los peritos de 1a empresa, todos empleados de confiama de la misma, se reservaron el derecho de emitir un voto particuJar.
El dictamen de la comisión mixta investigadora, sometido al estudio y consideración del árbitro, dio origen al fallo que este pronunciara ei 22 de
agosto de 1940, condenando a la empresa a firmar el nuevo contrato colectivo, concediéndole cinc.o días para ello, a lo que no se avino 1a Compafüa,
Y sin ratificar el laudo recurrió al amparo que le fue concedido. La Alianza ante esa actitud resolvió utilizar como medida la protesta, diversos paros
que efectuó a partir del 28 de noviembre, sin resultado alguno, lo que
obligóla a tener que recurrir a la huelga que se emplazó para el 23 de
diciembre y posteriormente el 11 de enero de 1941. Los puntos esenciales

713

�&lt;lel pliego de peticiones presentado eran los siguientes: lo. Cumplimiento del
contrato colectivo de trabajo depositado el 23 de diciembre de 1940
en la Junta Federa] de Conciliación y Arbitraje, firmado por el presidente
~e ese tribunal, licenciado Manuel R. Palacios, ante la rebeldía de la empresa para someterse al laudo arbitral dictado en el mes de agosto. 2o.
Reparación de las violaciones cometidas por la Compañía de Tranvías de
},{éxico, S. A., en perjuicio del citado contrato de trabajo durante la semana
del 23 al 30 de ese mes de diciembre. 3o. Aplicación retroactiva del contrato colectivo del 23 de diciembre de 1940, al 21 de octubre de 1938, y
consecuencias legales de la misma retroactividad.
La huelga estalló el 11 de enero de 1941 y fue declarada existente el día
16. El 21 de ese mismo mes, y dada la firmeza de los trabajadores, la
Compañía accedió a un arreglo por el cual se levantó la huelga. Dicho arreglo comprendía las bases que siguen:

Primero: La empresa cede $ 1.240,000.00 para aumento de salarios por
persona y a ellos se agrega el pago de los obreros en una proporción de
ochenta centavos diarios por persona y a ello se agrega pago de los servicios
médicos.

diarios por cada trabajador, en los términos de la cláusula primera del contrato:

Segundo: Pago de tiempo extraordinario correspondiente a la media hora
llamada de tolerancia, en los términos de la cláusula 63 y demás relativas.
Tercero: Aumento en 1a compensación por antigüedad, en la ionna y
términos establecidos en la cláusula 37 condicional establecido por el C.
Arbitro en su laudo :
Cuarto: Ochenta mil pesos anuales que deberían ser entregados a la Alianza para el servicio médico. ~0
La distribución del dinero correspondiente al aumento de salarios, que
la Empresa dejó que la Alianza hiciera, suscitó algunas pequeñas dificultades, Jas cuales fueron afortunadamente vencidas, debido al buen sentido
de los trabajadores, con lo cual no se perturbó en fonna alguna la unidad de los mismos tan penosamente lograda.
Para que pudiera hacer frente a las peticiones obreras, el Estado intervino ante la ·compañía de Tranvías en la siguiente forma~

Segundo: Un millón de pesos destinado al pago de sueldos devengados,
suma calificada como retroactiva, aplicada al contrato de octubre de 1939
y entrará a formar parte del fondo de antigüedad.

lo.) Mediante oficio No. 00204 de 10 de enero de 1941, girado por la
Secret.aría de Economía Nacional a la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza
Motriz, S. A., se le ordenó a ésta redujera la tarifa de energía eléctrica
proporcionada a la Compañía de Tranvía5, reducción que signific6 anualmente la cantidad de 400,000 pesos.

Tercero: Pago íntegro de salarios por los días que duró la huelga; la
empresa. se compromete a cubrir $ 60,000.00 en esta semana y el resto en
diez mensualidades.

2o.) El Gobierno del Distrito Federal dispuso el 18 de enero de ese año,
que la Empresa red ujera las erogaciones por concepto de mantenimiento
de sus propiedades en cerca de 450,000 pesos anuales.

Cuarto: Desde hoy comenzará a regir el contrato colectivo de 1940 y
será firmado por la Junta Federal de Conciliación esta misma noche. El
servicio será reanudado por la tarde, sin saberse aquí la hora. porque hay
que revisar las vías, los conductos de alta tensión y los trenes de transporte.

3o.) En la misma fecha, el Gobierno del D. F. autorizó a la empresa a
aumentar en veinticinco centavos el precio de los abonos semanales.
Posteriormente, en septiembre de ese mismo año, la Compañía sometióse
a una auditoría ordenada por el Departamento del D. F., la cual fue realizada por los contadores públicos Alfonso P. Vélez y José Oseguera He-

Quinto: Los trabajadores hacen constar que siempre se han opuesto al
aumento de los abonos semanales, y cualquier acuerdo adoptado por las
autoridades DO será de la responsabilidad de ellos. Esta aclaración fue necesaria por motivo a que se le concedió a la empresa que aumentara la
cantidad de veinticinco centavos e1 precio de los abonos semanales para
poder cubrir, según elJa, los aumentos concedidos. El convenio fue firmado
a las tres de la mañana del día 21 de enero y se elevó a la categoría de
laudo por el grupo No. siete de la Junta General de Conciliación y Arbitraje. En síntesis se obtuvo:
Primero: Aumento de salarios de ochenta y dos y ochenta y cinco centavos

714

n-era.
Las luchas de los aifos 1942 )' 1943
En los últimos meses de 1942, los trabajadores de la Compañía de Tranvías, por medio de sus representantes sindicales que integraban la Alianza:
Julián Vera, secretario general; Manuel Bezares, secretario del interior; Francisco Gallegos, secretario del exterior; Luis Lago, secretario de hacienda;
"' lbidem, pp. 26-27.
., Ibídem, pp. 29-30.

715

�Daniel Gómez, secretario de actas y empleos y Juan Aceves, secretario de
propaganda y educación, organizaron su asamblea general permanente que debería avocarse el estudio del nuevo contrato colectivo de trabajo que debería sustituir al finnac:lo el año de 1941, y el cual vendare el 20 de enero
de 1943. El 21 de noviembre de 1942, los dirigentes obreros entregaron a
la empresa su proyecto de contrato, y ella manjfestó que por su parte remitiría el suyo para que ambos fueran puestos a discusión.
Como la parte patronal pese a sus ofrecimientos no enviaba el suyo y el
tiempo coma, los obreros pidieron a la Secretaría del Trabajo y a la Junta
Federal de Conciliación y Arbitraje citara a la Compañía a comparecer
ante los tribunales laborales con el propósito de que se pudiera entablar
la discusión. Esta no pudo efectuarse puesto que la empresa continuó sin
presentarse, lo que. determinó a los obreros a pensar en la utilización de
la huelga como medio de conminar a aquélla. La Secretaría del Trabajo
en actitud conciliadora dispuso por medía de un. convenio elevado a la
categoría de laudo, que la validez del contrato se extendiera hasta el día 5
de febrero, obligando a la empresa a aplicar retroactividad a las prestaciones
económicas que se consiguieran con la firma del nuevo contrato.
Más aún, el gobierno deseoso de que no se alteraran las relaciones obreropatronales, creó la Comisión Técnica de Costeabilidad integrada por los
ingenieros Manuel Moreno Torres, Juan Bringas de la Torre, Fernando Ríos
Venegas y licenciado Alfonso Corona del Rosal, la cual después de diversos estudios, emitió el 11 de enero de 1943 un dictameo, cuyos puntos concretos fueron :
lo.) Es costeable, mediante una buena administración, el actual sistema
de transportes que ~lota Ja Compañía de Tranvías de México, S. A.;
2o.) Medíante la inversión de once miJlones de pesos que la propia compañía ha revelado desea realizar para mejorar radicalmente sus servicios,
se obtienen cuatro millones de utilidades líquidas al año y aún puede 1·cducirse el valor del pasaje.
La intervención conciliatoria de parte de las autoridades aplazó la huelga durante varias semanas; así transcurrió el mes de febrero y el de m;u-zo
en diversas pláticas, mas el estallido de la huelga quedaba en pie, y fue
finalmente fijado para el 13 de abril al medio día. Las peticiones de los
obreros fueron :
la.: La aceptación en los ténnínos del contrato de trabajo, que fue presentado por la Alianza con fecha 21 de noviembre y que deberá regir las
relaciones entre la empresa y sus trabajadores a partir del 21 de enero de
19'43, hasta el día 20 de enero de 1945.
2a.: La aplicación re~oactiva de las prestaciones económicas en el proyecto de contrato de trabajo, a partir del día 21 de enero de 1943, especial-

716

mente de los aumentos ele salarios, pago de nueva cuota para el serv1c10
médico y creación de puestos que .se consignan en los tabuladores.
3a.; Pago de los gastos que la Alianza viene haciendo con motivo ele
la contratación y, en particular~ debido al retardo en la presentación del
contraproyecto de la Compañía.

4a.: La obligación ele invertir la cantidad de $ 4.000,000.00 durante la
vigencia del nuevo contrato, para cubrir el mantenimiento diferido de las
vías y del equipo del sistema de tranvías.
5a.; La obligación de invertir las cantidades que nonnalmente ha venido
erogando en el mantenimiento ordinario de las vías y del equipo rodante,
durante el tiempo que dure la guerra.
6a.: La obligación de que la empresa amplie sus vías_, en una extensión
de 20 kilórrietros como mínimo, para llevarlas a las colonias densamente
pobladas de la capital.
7a.: La obligación de construir, durante la vigencia del contrato, 50 carros en los propios talleres de la empresa. Para hacer posible el cumplimiento de esta petición y de la anterior, la Alianza se compromete a luchar
porque la Compañía obtenga las prioridades necesarias para conseguir los
materiales.

8a. : El otorgamiento de las garantías indispensables, a juicio de la Alian-

za, de que la Compañía cumplirá con todas las obligaciones antes formuladas, y el consentimiento para la creación de una comisión tripartita, en
la que e~tén representados el gobierno, Ja compañía y los trabajadores, para
vigilar Ja reafu.ación del programa de mantenimiento y de inversiones.
9a.: Pago de los salarios caídos, gasto., de prehuelga y de huelga.

Sin haber llegado a ningún acuerdo, la huelga estalló el día fijado, mas
sólo duró noventa minutos, pues ambas partes convinieron en aceptar los
siguientes puntos como forma de conciliar sus intereses:
lo.) Aumento de salarios en un trece por ciento global para los trabajadores de planta afiliados a la Alianza. Este aumento asciende a un millón
veinte mil pesos anuales y se aplicará con retroactividad desde el 21 de
enero ele este año. 62 Por concepto de diferencias, la empresa pagará desde
esa fecha hasta el día de ayer, 12 de abril, más o menos doscientos mil pesos
que cubrirá en un plazo no mayor de quince días.
., Al hacer la distribución, en vista de que al personal en su mayoría se le wm•
pensaba su trabajo por horas, apareció una diferencia de $72,000.00 anuales. En ~
virtud, la Empresa se comprometió a entregar a la Alianza esa diferencia en partidas
de $6,000.00 anuales. Dicha cantidad la recibió la Alianza hasta el momento en que
la Compañía fue intervenida en el año de 1945 en que la renunció como cooperación
al mejoramiento económico del sistema.

717

�2o. La garantía del gobierno, transmitida por conducto del Departamento
del Distrito Federal y de la Secretaría del Trabajo, de que el conflicto
de fondo -mantenimiento del servicio mediante refacci6n económica necesaria para mejorar el servicio en equipo, vías, etc.- se resolverá en un
período de tiempo no mayor de tres meses.
3o.) La empresa no podrá aumentar las tarifas del pasaje.

Con el fin de que la empresa pudiera hacer frente a las peticiones de
los obreros y tomando en consideración el parecer contable ordenado por
la Secretaría del Trabajo a los señores Manrera hermanos, el cual habían
rendido el 31 de marzo de ese año, la propia Secretaria del Trabajo y el
Departamento del Distrito Federal. comunicaron al señor Jean Bemier, consejero de ta empresa, que el estado otorgaba a la Compañía de Tranvías,
subsidios por un monto equivalente al de los impuestos federales y locales. 53
113 El acuerdo mediante el cual se otorgó a la Compañía el subsidio mencionado, señaló Jos puntos principales en que radicaban los problemas. Una vez dictadoJ la C~mpañía promeúó aumentar anualmente tres y medio millones de _pe~s para la rl'paraCJón
de vías y equipo bajo la vigilancia del Departamento del D1stnto Federal. Los •• • •
$65,000.00 que la Secretaría de Hacienda y el Departamento entregaba a la Compañía
para aumento de salarios, serían empleados en el mejoramiento d~ sistema, ~r lstar
a la Empresa capacitada para sufragar por sí ne aumento. El acuer o en cues1mn ce:
y "CONSIDERANDO. Que eJ 13 de abril próximo pasado, la Federación y el Departamento del Distrito Federal convinieron en facilitar a la Compañía de Tranvías
de México, S. A., las cantidades que hubieren pagado, ':2-8~º a la Secretaría de Hacienda como a la Tesorería del Departamento del DJStnto Federal, por concepto
de impuestos y derechos correspondientes a los meses transcurridos de en_~º ~ a_briJ
próximo pasado; que asimismo se convino en que la mencionada C-ompama. sigwera
disponiendo durante el presente aúo de las cantidades que en adelante tuviere que
pagar por los mismos conceptos basta que el Gobierno detenninara si aquéll~ estaba
postoilidad de cumplir con sus compromisos derivados del Contrato Colecttvo cele~
· exp1"d"ó
brado con sus trabajadores; que para la legalización de ese convenio el suscnto
1
el acuerdo número 736 de 29 del mismo abril autorizando al Departamento para
que en los términos del mismo procediera a facilitar a la Compañia l,a cantidad de
$J1I,102.42, importe de los impuestos y derechos pagados a la Tesoren.a del Distrito
Federal, desde el 1/o. de eoero hasta el 15 de abril del año en ~uno, por co~cepto
de predi.al. operaciones mercantiles, cooperaciún, agua y otros diversos, autoniando
ígualniente :i.l Departamentb para entregar, en calidad de s~bsiclio a la Co~pañía de
Tranvías las cantidades que está obligada a pagar, a partir del 16 de abnl por los
expresad~s impuestos y derechos, hasta en tanto .se resolviera acerca de la capacidad
económica de la Empresa, para satisfacer las reclamaciones formuladas por sus ~abajadores y que asimismo se facultó a la Secretaría de Hacienda para que también
entregara a la Compañía el importe de los ímpuestos que a ella está obligada a cubrir

la Empresa de referencia:
"CONSIDERANDO. Que de conformidad con lo establecido por el ai·úculo 4o.,
inciso A de la Ley que fija las bases generales a que deberán sujetarse el tránsito Y

il8

La empresa hubiera deseado en lugar de esos subsidios a los que consideraba
como paliativos, &lt;1ue se le permitiera hacer uso del derecho de aplicar la
los transportes en el Dislrito Federal, está facultado eJ Departamento para proveer
a la necesaria conservación de las vía.s locales de comunicación dentro de su territorio,
y de acuerdo con lo que establece el artículo 16, fracción octava del Reglamento de
dicha Ley, es obligaci6n de las concesionarias de la explotación del servicio de transportes conservar las instalaciones y el equipo en condiciones de dar un servicio eficiente:
''CONSIDERANDO que es indudable que el sistema de trnnvias en e) Distrito
Federal ha venido desmereciendo constantementeJ al punto de que se corre el peligro
de que por el estado de ellos llegue el momento en que no pueda pres"lane el servicio
que tiene encomendado con grave perjuicio de los intereses del público, cosa que ef
Gobierno debe evitar por todos los medios de que disponga;
"CONSlDERANDO que la Compañia de Tranvías de México, S. A., ha venido
sosteniendo que no puede conservar ni mejorar su equipo por carecer de los elementos
necesarios ya que, según ella misma lo expuso, está operando a base de pérdidas y
propone, como punto de solución, el aumento de las tarifas en los pasajes, cosa que
el Gobierno no puede aceptar, en atención, en primer lugar, a que esto significaría
un.a agravación de la situación económica, por la que vienen atravesando las clases
pobres del Distrito Federal, que son quienes principalmente utilizan esos medios de
transportes -y, en consideraciones qul' más adelante se exponen;
"CONSIDERANDO que al revisarse el contrato de trabajo en el mes de abril de
este año hubo un aumento en los salarios de los trabajadores y otras prestaciones que
imp&lt;'rtan $1.140.000.000, hecho que fue señalado por la Empresa como de imposible
ejecución y que determinó que el Gobierno tomando en consideración la capacidad
económica de la susodicha Empresa;
''CONSIDERANDO que hecha una revisí6n de los ingresos que ba venido obte•
nicndo la. Compañía de Tranvías, aparece un ascenso invañable de,sde 1939, puesasí se nota que en este año de 1939 se obtuvieron e11tra&lt;las por la canúdad de
$ l0.736.047.75, en 1940 de $11.760,221.71, en 1941 de $12.068,300.81, en 1942
de $ 12.845,225.83 y en 1943 u.na previsión de $14,400.00 si se toma en cuenta lo
que ha ingresado en les primeros cuatro meses de este año subsecuentes;
"CONSIDERANDO que en esa virtud puede preverse un aumento en 1943 equivalente a más de $ 1.500,000.00 en relación al de 1942, y sí se toma en cuenta que
el aumento que importaron los salarios y prestaciones concedidas en la revisión der
Contrato, ascenclieron, como ya se ha dicho, a $1.140,000.00, resulta que todavía
habrá un sobrante de $ 360,000.00 despu~s de cubrir el au.mento que importó la revisión del Contrato;
"CONSIDERANDO que a mayor abundamiento se ha venido señalando a Ja Empresa vicios de organización y gastos que sin grave perjuicio para su buen funcionamiento. puede suprimirse o por lo menos reducirse, tales como importe de sueldos altos
a sus funcionarios, gastos de oficinas foránea.,, reserva para depreciación y gastos de
polida secreta y sin que el Gobicn10 trate de obligar a la tmpresa a que imprima
tal o cual modalidad a su organuación, se consídera que atnvesando, como sí atra•
viesa por condiciones difíciles, bien puede dictar medidas que e,conomicen sus gastos
en beneficio del servicio del sistema y de la costeabilidad del negocio;
"COXSIDER.'\}J:DO que no obstante que de acuerdo con la exposición que antecede,
a.parece que la Empresa está en condiciones de sufragar todos los gastos que se deri-

719'

�van de sus contratos y concesiones, pero tomando en cuenta que es de urgente necesidad
no sólo conservar el mtema de transporte de paaajeros que regentea, sino sí es posible
mejorarlo, el Gobierno está de acuerdo en segu.ír ministrando el subsid.io que se. contiene en los acuerdos del mes de abril de e.ste año, pero condicionado a que su importe se invierta. precisamente en la conservación y mejoría del sistema para que queden
a cargo exclmivo de la Compañía todos los demás gastos que le corresponden;
"CONSIDERANDO que al celebrarse el convenio de 13 de abril entre la Compañía y sus trabajadores, el Gobierno, por conducto de sus representantes que intervinieron en él, ofreció estudiar las condiciones econ6micas de la Compañía de Tranv1as y
dictar en un plazo de tres meses que vence en esta fecha, la resolución que procediera,
a fin de estabilizar las operaciones del sistema y atender a su conservación y mejoramiento, y cumpliendo con esta obligación y en virtud de lo anteriormente expuesto,
be tenido a bien expedir el sigu.íentc
ACUERDO:

PRIMERO: La Secretaria de Hacienda y el Departamento del Distrito Federal
continuarán otorgando a la Compañía de Tranvfas de México, S. A., a título de
subsidio, las prestaciones autorizadas por los acuerdos números 736 de 29 de abril
del corriente año, dirigido al Departamento del Distritu Federal y el de fecha 9 de
los corrientes, correspondiente a la Secretarla de Hacienda y Crédito Público.
SEGUNDO: El importe de dichos subsidios se destinan exclusivamente a la conservación y mejoramiento del sistema de vías y equipo de la mencionada Empresa. En
efecto, la Tesorería de la Federación concentrará en la del Departamento del Distrito
Federal, el importe de los impuestos y derechos federales y el Departamento a su vez,
con el importe de dichos impuestos y derechos, y lot de su propio erario, en los
limites de los impuestos que paga la Compañía, abrirá una cuenta especial con cai:go
a la cual se harán los gastos que se indican en el punto siguiente.
TERCERO; Para girar a cargo de dicha cuenta el Jefe del Departamento del
Distrito Federal, escuchando previamente la opinión de la Compañía de Tranvías y
de la Alianza de Obreros y Empleados de la propia Empresa, aprobará el programa de
ero$3-ciones para el mejoramiento de vías y equipo que deberá reafuarse, con cargo
a dicha cuenta, en cada año fiscal.
CUARTÓ: La Compañía de Tranvías deberá seguir erogando de su propio peculio
como mínimo, la cantidad que gastó en el año de 1942 para los gast011 de mantenimiento del sistema.
QUINTO: Quedan sin efecto todas las disposiciones anteriores que se opongan al
presente ACUERDO.
Dado en la residencia oficial del Poder Ejecutivo, en la ciudad de México, Distrito
Federal, a los catorce días del mes de julio de mil novecíentos cuarenta y tres.
.El Presidente de la República.-Ma.nuel Avila Camacho."
Ante la insistencia de los empresarios para suprimir !u planillas, la Alianza de
tranviarios prestmtó una proposición, con el fin de que durante el tiempo que subsistiese al estado de emergencia decretado por cl Ejecutivo, se constituyera una Comisión
tripartita, integrada por representantes del Gobierno, de la Compañía y de la Alianza,
que manejara el sistema, velando porque se mantuviera on las mismas condiciones y al
término de la. guerra, si la Compañía gar~tizaba un buen manejo, se le dejara y

720

tarifa mínima de 15 centavos fijada en el año de 1940 y la cual no había
podido aplicar.ª
Como la vez anterior, la empresa confió a los obreros distribuir los aumentos de salarios entre elJos, hecho que originó, en esta ocasión, algunas
dificultades entre los que prestaban su trabajo en el departamento de tráfico
y los de otros departamentos, habiéndose finalmente llegado al acuerdo siguiente: para motoristas y conductores el aumento seria de ochenta centavos diarios y para el resto del personal setenta y dos centavos diarios. 55
Este acuerdo aceptado después de algunas discusiones, mas conseguido a
través de una clara conciencia laboral, dio fin a las dificultades que por
ese motivo se habían previsto.
Buena parte de las dificultades existentes, surgían de la situación económica de la empresa. Un examen comparativo de la misma, nada desfavorable hacia la Compañía, fue publicado en la Revista de Economía, México,
julio 31 de 1943, el cuaJ, por aclarar diversos aspectos, lo incorporamos
a continuación:
"Deseamos dar a conocer a niiestros lectores en este número, algunos datos que sobre el remltado de la explotación de los tranvías
en el Distrito Federal, figuran en la memoria estadística sobre ferrocarriles y tranvías publicada recientemente por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicos.
Los referidos datos utadí.rticos muestran una situación financiera de
la empresa, por demás lamentable. Dura11te los cinco años -19351939- que abarca el periodo que estudia, la Compañía operó a pérdida, como lo vemos en el cuadro que sigue )' que muestra los ingresos, los gastos y los saldos entre ambos.
Años

Ingresos

1935
1936
1937
1938
1939

8 131 822
9 256 697
10 664 262
11 186 383
11 286 339

Gastos
11
10
12
12
13

094
581
053
851
619

513
486
990
920
975

Pérdidas
2
1
1
1
2

962
324
389
665
333

691
789
728
537
636

si no se aplicaran las normas propuestas por los téo.nicos. Esta proposici6n fue aceptada
por la Empreaa.. Vid. Novedades, julio 9 de 1943.
" Defensa que presentan las Compañías de Tranuío.s de México y de Ferrocarriles
del Distrito Federal de México, S. A., en el procedímiento de caducidad de ms con•
.cesiones, incitados por el Gobierno del Distrito Federal el 31 de diciembre de 1945.
México, D. F., marzo de 1946, pp. 28-29 y 81-90.
~ Pusenlación en síntesis . . . p. 32.

721

�Los -ingresos manifiertan un aumento progresivo de un año a otro, pero
en el renglón de gastos, también ha habido aumentos constantes, de tal
manera que éstos, los gastos, sumpre superan a los ingresos. Si los ingresos aumentaron en un 38.79% en 1939 respecto a 1935, los gastos mostraron una elevación, en el mismo período, de 22.76%.
Ahora b-ien, estos constantes déficit en la explotación de los tranv!as de
}..féxico, no deben atribuirse como podría suponerse, a un aumento en el
número de empleados, o a la eleuación en los .rueldos y salarios de éstos.
Como demostración, copiamos en seguida el siguiente cuadro:
Años

Número de
empleados

Emolumentos
sueldos y salarios

1935

3 322

6 259 474

1936

3 428

6 301 758

1937

3 619

6 689 898

1938

3 595

7 101 127·

1939

3 662

7 055 279

El aumento habido en el quinquenio, respecto al número de empleados, apenas significa un 1023%, en tanto que el aumento en sueldos,.
salarios y emolumentos, representa un 12.71%. Como se ve, el aumento
en los sueldos se debió m!Ú que nodo, a la elevación en el número de
empleados, pues si en 1935 el promédio anual de sueldos, por persona,
fue de $ 1 884 00, en 1939 ascendió o $ 1 926 00, lo que sig,iifica un
aumento en el promedio anual, de apenas$ 42.37.
¿Si el mal estado de la empresa no se debió a exceso de personal
ni a atlmentos en los salarios, cuál ha sido entonces la ca.usa de sus
constantes pérdidas? Continuemos el análisis de nuestros datos estodís.
ticos, y veamos si después de él, podemos llegar a una conclusión. Noestudiaremos en detaUe los ingresos en los distintos años, porque, aunque hay ingresos por concepto de fletes, éstos son insignificantes en comparaci6n con lo que obtienen por pasajes, y en la actualidad no existe
ningún otro rengl6n de ingresos. Pasemos pues a la distribución de los
gastos.

722

Concepto

1926

1936

902 422

818 407

1 511 388

1 318 912

Tráfico y transporte ....•........

5 361 592

6 103 045

Gastos de Administración ..........

1 657 374

1 110 053

Conservación de vías

Edificios

'.V

•

~

&amp;•

■

••••••

estructuras:

Conservación de equipo

Diversos

·-

•• •

••••••

■

■

.....

1

-

.....

1 230 069

...................

1937

1938

1939

1 006 000

1 256 053

1 267 143

1 395 096

1 472 691

l 476 902

6 267 219

6 353 691

6 119 091

1 lH 696

1 250 625

1 322 075

2 141 396

2 457 318

3 283 109

Co~~ se verá, hemos suprimido de este cuadro el año de 1935, para
substituirlo por el de 1926, ya que éste fue uno de los últimos en los
que la Compañía consiguió utilidades. No es muy grande la diferencia
entre los gast~s de 1_926 y los registrados diez años después, 1936, o en
1939, Y las diferencias de más que se advierten en 1939, en Tráfico y
Transp~rles por ejemplo, puede atribuirse a 1m incremento en el tráfico,·
pero existe un renglón de gastos que no existía en 1926 y que ya figura
e~ 1935, es el de Diversos. Todos los egrl/sos están perfectamente cubiertos con los renglones detallados en 1926, ¿para qué entonces tse
nuevo concepto de gastos denominado Diversos? ¿Cuáles son los gastos
que se ª"!paran bajo este nombre? En 1936 sumaron $ I 232 069, y
esta cantidad se elevó en más de un ciento por ciento en 1939. Fijémonos. en este detalle y pasemos adelante. Con objeto de conocer pormenonzadamente los resultados de la explotación, damos a continuación
otro cuadro, en el cual substituimos también el año de 1935 por el de
1926.

723

�Concepto

1926

1936

1937

1938

1939

Coeficiente de explotación .. .. .. .

0.9479

1.1468

1.1240

1.1981

1.2602

Kilómetro de vía

337

317

316

311

313

lngreso por Km.

27 990

31172

35.9 72

36 311

36 475

Utilidad por Km.

l 479

4576

4460

7 193

9492

Pérdida por Km.
Pasajeros

trans-

portados 86 934 623 144 300 571 164 924 33 7 176 441 422 174 782 638

Equipo eléctrico:
. .... .

349

379

379

374

376

Carga . . .... . ..

38

31

30

30

24

Pasajeros

Equipo eléctrico: En tanto que en el de pasajeros hay un aume-nto
en 1939 respecto de 1926, de 27 unidades, el equipo de carga se redujo en 14.

Remolques: Tanto los de pasajeros como los de carga disminuyeron
su número, siendo la diferencia de 77 unidades de los primeros y de
43 de los segundos.
Ahora que ya estamos en posesión de datos suficientes, procuraremos
sacar de ellos algunas consecue·ncias. Cómo es que lo que fue negocio
en 1926 y en otros años anteriores y posteriores a éste, dejó de pronto
de serlo, y, {Cómo en estos años de 1935 a 1939, solamente se han
registrado pérdidas? Como habrá notado el lector, en la explotación
por año de 1926 concurren las siguientes circunstancias:
I /a. Los ingresos de la explotación propiamente dicha, los habidos por
el transporte de pasajeros y mercancías, no fueron los únicos que en
dicho año recaudó la Empresa. Hasta el año de 1934 hubo otros conceptos muy importantes de ingresos, que provenían de un activo rico
y saneado. Así, por ejemplo, en 1928 se publica en Bruselas el sigitiente
resultado por el ejercicio de 1928, de la Cía. de Tranvías de México.
Dólares ca11adie11ses

Remolques:
Pasajeros
Carga

..... .

119

58

50

43

42

Beneficio neto de la explotación

339 452

80

41

42

41

37

Ingresos netos sobre inversiones

1079150

Ingresos diversos ...... . ... . ..... . . .

3 446 000

Coeficiente de explotación: Todavía en 1926, el coeficiente de explotación, aunque muy elevado, fue favorable ; pero de 1935 a 1939, el

coeficiente ha sido siempre superior a cien.
Kilómetros de vía: La exte11sión de la vía ha disminuido consta11temente. En diez años, de 1926 a 1936 se levantaron veinte kilómetros
de vía.
Ingresos por kilómetro: A pesar de la fuerte eompetencia que los
camiones urbanos hacen a. la Compañía, el ingreso por kilómetro no
sólo no ha disminuido, sino que manifiesta una tendencia de ascenso.
Utilidad o pérdida por kilómetro: En ningt'tn año del quinqtienio que
se estudia hubo utilidad, por el contrario, las pérdidas han sido fuertes
y mayores cada año.
Pasajeros transportados: En cambio el número de pasajeros se ha
más que duplicado, si se compara el año de 39 con el de 26.
Ingreso medio por pasajeros: Ha sido uniforme en los cinco años:
seis centavos, contra diez centavos que f11e el ingreso medio• en 1926.

724

4 864 602
y agrega el informe: 'hechas las deducciones por grutas de adminis-

tración, gastos generales, intereses a las ollligaciones y para dotación a
los fondos de amortización, el producto neto se eleva a dólares canadienses 995 445.00, contra 601 996 en 1927. El activo que produjo tan
brillantes resultados, estaba integrado de la siguiente manera:
Dólares canadienses
. ... ... .. .... ... ... ...

18 460 840

Cartera . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . .

23 604 848

Mercancías, Caja y diversos . . . . . . . .

2 120 670

Adeudo de la Mexicana Light . . . . .

3 061 424

Propiedades

725

�Dólares canadienses

....

41 287
330 287

Adeudo del Gobierno Mexicano ....

1 915 321

Valores diferidos ..•...............
Inversiones

..................

■

••

■

49 544 677
Dólares canadienses
Contra el siguiente pasivo:

Intereses atrasados •...............

21 f}31 013
9 802 669

Valores diferidos . . ....... ... ..... .

114 135

Deudas consolidadas .....•.........

32 747 817'
V e.mos cómo a la cartera se le daba un valor de Dls. Canadienses de
23 604 848 00; pero en realidad su valor era mayor aún, dada la cotización de los valores que la integraban. A propósito de la cartera que
poseía la Compañía, escribe la publicación de donde extractamos estos
datos denominada Analyses de Bilains et Rapports de Societes: 'Existen
además otras causas, que determinan el alza (de las acciones de la Cía.
de Tranvías), pero la principal consiste en las 87 336 acciones ordinarias de la Mexican Light que posee en cartera. Esta participación es una
verdadera joya para, la Compañía de Tranvías'. Desgraciadamente a la
Empresa de Tranvías se le ocurrió hacer un brillante negocio y canjeó estas
acciones de la Compañía de Luz y Fuerza Motriz, o la mayoría de ellas,
por bonos de la Cía. de T,,-a.nvías y cupones de los intereses insolutos, y
desde entonces, la Cía. de Tranvías solamente ha tenido ingresos por concepto de la operación de sus líneas.
Continuamos exponiendo las causas que, a nuestro modo de ver, han
obrado para determinar pérdidas en la explotación de los tranvías. Queda escrita l~ primera, pasemos a la
2 / a. En 1936 no existe ningún gasto por concepto de diversos, en
cambio, durante el quinquenio que se analiza, los gastos por este concepto sube11 de un añ.o a otro.
3/a. El ingreso medio por pasajeros en 1926 fue de
de 1935 a 1939 se redujo este ingreso a $ 0.06.

$ 0.10, en cambio

4/a. No existe ninguna relación entre los pasajeros transportados, siem,.
pre en aumento, y el equipo empleado para ello. Es cierto que el
número de vehículos en 1935, es superior al de 1926; pera a partir
de 1935, el número de unidades se reduce paulatinamente hasta 1939,
lo cual nos indica la poca atención que se presta al equ.ipo, por más
que, según balances anteriores, las propiedades de la emprésa eran
considerablemente amortizadas caáa aiío, hasta con casi un tercio de
sus ingresos de explotación. Y lo que decimos del equipo, lo decimos
también de la vía. No sólo no se ha incrementado su extensión de
acuerdo con el desarrollo de la ciudaa, sino que se ha reducido e!
número de kilómetros en explotación, y la vía que aún queda, está
en buena parte, en un deplorable estado de abandono.
No se necesita ser un lince para deducir de todo lo ant~rior, el poco
interés que la empresa tiene ya en la explotación de los tranvías. Lo
que más valía de su activo, fue negociado oportunamente; el valor de
las propiedades, si no está ya completamente amortizado, poco faltará
para ello. En cambio, la empresa que había nacido como un complemento de la de trnnsportes y c-0n objeto de ministrarle energía barata -nos referimos a la Cía. de Luz y Fuerza-, se convierte ahora
en la industria principal por su gran productividad. Lo aconsejable,
pues, desde el punto de vista capitalista, era desentenderse del negocio
que dejó de serlo, para dedicarse por entero al otro que promete mucho.
Es cierto que los tranvías urbanos han dejado de ser u11 negocio fácil
y lucrativo, no solamente en México, sino en todo el mundo, muy prin~
cipalmente desde los años que si.guieron a la terminación de la primera
guerra mundial, 'J ello se debe principalmente a dos razones: Al crecimiento tan rápido del volumen de aittomóviles particulares y de servicio público, y a la falta de crédito con que desde entonces tropezaron las empresas: el capital ya no quería correr el riesgo.
De todos modos, la ciudad de México y sw habitantes, no pueden
resignarse a que su principal "medio de transporte desaparezca; tampoco
lo admite nuestro Gobierno que, por ahora parece haber encontrado
una solución al problema. Reconoce el Estado que el incremento habido en los últimos años, en los ingresos de la Compañia, apenas bastará para cubrir el aumento en los salarios de lo.s trabajadores, que se
les concedió en abril de este año. En tal virtud, la Secretaría de H11cienda y el Departamento del Distrito Federal, acordaron otorgar a
la Cía. de Tranvías de México, a título de subsidio, las cantidades que
debe pagar por concepto de impuestos y derechos, con la condición de
que dicho mbsidio se destine exclusivamente a la conservación y mejo~
ramiento del sistema de VÍl7$ y equipo de la mencionada empresa.

727

�De todas maneras, a nosotros nos parece que el problema no se ha
resuelto de una manera total y definitiva, por lo que creernos que es
necesario tomar otras medidas, unas de carácter económico y otras
meramente administrativas.

Medidas de carácter económico
Precio del transporte: Hemos visto, lín-eas arriba, que el producto
medio por pasajero, en los años de 1935 a 1939, fue de $ 0.06, inferior
al de 1926 que fue de $ O.JO, también por pasajero. Como los precios
que se cobran en la actualidad son los mismos que se cobraban en 1939,
podemos decir que el promedio anual por pasajero continúa siendo
el mismo de 39, es decir, seis centavos. Nosotros i,lzgamos que no es
remu1ieratiuo este precio, porque, primef'ó, la energía eléctrica que con•
sume la Compañía, tiene que pagarla en moneda americana o su equi.
valente, a 0.0086 Dls. el K. W. H., y como sus recaudaciones no son
en dólares, el tipo de cambio de nuestra moneda nacioníJL que se pague,
y hay que tener en cuenta que desde marzo de 1938, el tipo de cambio
dejó de ser de 3.60. Segtmdo, el tipo de cambio dej6 de ser de 3.60.
Tanto el material de vía como el de equipo ha subido tambiln de valor,
ya se considere en moneda americana o en la nacional. Tercero. En
los Estados U nidos el precw medio del transporte es de cinco centavos
de dólar por pasajero, y si nuestros tranvías tienen que hacer un gran
núme,ro de pagos en dólares ( energía eléctrica, materiales y equipo)
creemos justo que cuando menos cobren lo que cobran los tranvías ame•
ricanos, al cambio de dos por uno. Las planillas y los abonos se im•
plantaron por razones de competencia, razones que no existen en la
actualidad. La Empresa de Tranvías de El P(l$o a Ciudad Juárez,
cobra $ 0.12 moneda nacional por pasaje de Ciudad Juárez a El Paso
y Dls. 0.06 cuando el viaje se ~ace de El Paso a Ciudad Juárez, y
esta Empresa, en el quinquenio que hemos estudiado, manifiesta un re•
sultado de explotación muy favor.able: $ 48 214.00 como promedio
anual de ingresos por kilómetro (los tranvías de México arrojaron pérdidas). En último análisis, si se juzga que lo que dejamos dic~i~ no
es de aceptarse, conuie11e estudiar la ma11era de vender el servicio al
costo, 'service-at cost' como se ha hecho ya en varias compañías ame•
ricanas. Por supuesto que en este servicio al costo, debe quedar comprendido una compensación justa, para el capital invertido.

728

Medidas de carácter administrativo
1/ o. Aumentar el radio de acción de los servicios, llevándolos a zonas

que actualmente carecen de él, como las Lomas de Chapultepec, Polanco, Anzures, Naruarle, etc.; pero como la Empresa lo más seguro es
que se muestre reacia para hacer inversiones en tendidos de vías, y
como en caso de que se de-cidiese a hacer la inversión, lo más probable
es que no consiguiera créditos, el Gobierno debe permitirle que explote
ómnibus eléctricos o de gasolina.
2/o. Aumentar la velocidad de los tranvías, puesto que el ptí.blicó
-eso es lo que desea, ya que"' a mayor velocidad, mayor eficiencia. Esto
se consegui-ría si se impide que en las calles de mucho tránsito las uías se
vean invadidas por autos y camiones; se consigue también, reduciendo
el ntÍmero de paradas, en fin, estas medidas tendrían que aconsejarlas
los mismos tranviarios, dada su experiencia de tantos años.
. Tal parece, al leer estas conclusiones, que estamos abogando por los
intereses de la Empresa; pero lo único que pretendemos, viendo siempre por el interés de la colectividad y el de los trabajadores, es la
supervivencia de la Empresa. Creemos que si ah01'a bastó para en.
derezar!a un poco que el Gobierno dejase de cobrar los impuestos, ma•
ñana ya esto no será suficient.e, y entonces ho,brá que subvencionarla
o controlar por completo su administración."
El conflicto de /945

El conflicto suscitado en 1945, entre los trabajadores de la Compañía de
Tranvias y ésta, representa la culminación de todos los anteriores y el que
fuerza se aplique una solución que desde hada años deseaban los obreros.
La renovación bianual de los contratos colectivos de trabajo, con los n"a•
turales alegatos de una y otra parte; las molestias que ocasionaban los paros
Y las huelgas provocados en ese mismo lapso de tiempo; la renuencia de la
~mpresa para conceder a los trabajadores cuanto éstos pedían, y la de
estos para amoldarse a lo que aquélla les quería otorgar; la inquietud y
efervescencia política que se originaba y ptincipalmente la dificultad de en•
contrar términos razonables de un arreglo definitivo, dadas las posiciones
que cada una de las partes había tomado, provoc6 en el ánimo de los
dirigentes sindicales el deseo de Juchar denodadamente por conseguir una
solución satisfactoria para sus intereses y para los del público, al cual tra•
taron de defender en su economía. Igual deseo surgió en la mente de las
autoridades mexicanas que inteivenían en los problemas tranviarios, quienes

729

�veían periódicamente aparecer la agitación, las molestias al público Y la
imposibilidad de que esa actitud cesara. Tanto líderes como autoridades
anhelaban encontrar una fórmula satisfactoria, de arreglo definitivo, Y por
lograrla, lucharon tenazmente.
Desde antes del año de 1941, los trabajadores de la Compañía de Tran~
vías de México habían propuesto a los organismos oficiales a quienes competía tratar de' los problemas del transporte metropolitano, una solución,
consistente en que el Estado hiciera de la Compañia de Tranvías una empresa descentralizada, a la cual, para subsistir y ~ejorar, _debía dotar_ el
Departamento del Distrito Federal, por sí o por mtennedio ~e una institución de crédito, la cantidad de diez millones de pesos, destinados para
la adquisición de equipo, compra de material rodante y reparación de vías,
como única manera de corregir las deficiencias del servicio.
La proposición concreta del licenciado Mario Pavón Flores~ asesor jurídico de la Alianza de Tranviarios, fue la siguiente:
Primero: Desplazamíento de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
por considerar su política como absolutamente destructiva del sistema de

tranvías.
Segundo: Trabajar por una empresa de servmo público descentralizado

con características especiales.
Ter&lt;;ero: Subsistencia de las condiciones de trabajo establecido en el
contrato colectivo y, por ende, subsistencia de la compensación por antigüedad, y,
Cuarto: Perduración de la Alianza de Tranviarios, como organismo de
defensa de los derechos de los trabajadores.
Esta proposición tuvo como contrapartida otra, en la cual se . propuso
que con el fin de acabar con la mala situación de la Empresa, el Estado
debería monopolizarla, esto es, adquirirla por compra o incautación y convertirla en una dependencia de] Departamento del Distrito Federal. Esta
proposición, si bien tendía a que el gobierno de la ciudad tomara el lugar
de la empresa, a quien se consideraba incapaz de brindar cualquier solución favorable~ dado el estado de bancarrota en que ésta manifestaba de
manera constante estar, y por tanto imposibilitada para hacer cualquier me•
jora en el sistema, no fue del agrado de los trabajadores, qujenes -dada
la época en la que se temía una excesiva intervención del Estado--, no se
mostraron nada gustosos de aceptar la municipalización del servicio, ya que
ello significaría la pérdida de su carácter de trabajadores sindicalizados,
ajenos a la tutela y dominio gubernamental, para pasar a ser rneros suba!-

730

ternos del estado, un grupo peculiar de su burocracia. Otra- corriente de
opinión, procedente de sectores gubernamentales, se pronunciaba porque
se creara una forma de organización no descentralizada., sino ha jo 1a responsabilidad completa de los trabajadores, pues el &amp;tado no deseaba actuar
como patrón. 56
La posición de la empresa ante esta situación consístió en solicitar nuevamente el permiso para aumentar el precio de los pasajes y suprimir las planillas, medida con la cual pensaba obtener ingresos adicionales por dos
millones doscientos mil pesos anuales, que le servirían para aumentar los
salarios y mejorar su equipo. Alegaba la compañía que dado el aumento
en el costo del material rodante y de salarios de los trabajadores, sólo mediante la supresión de las planillas y el alza de los pasajes podría hacer
frente a ellos.
Posiciones tan opuestas de .las partes en pugna desde hacia varios años,
no podían conciliarse. de una manera fácil. Los obreros empeñábanse con
entera justicia en conseguir una mejoría que les permitiera hacer frente al
aumento del costo de la vida. Habfanse por otra parte, convertido en defensores del mantenimiento del precio de los pasaj!".'i por razones económicas
y políticas. La empresa, cuya conducta desde hacía varios años, consistía
en no querer hacer mejora alguna al sistema, el cual en 1945, en proporción con la población de la capital y la extensión de la misma, era menor
que en 1910, ya que para entonces contaba con dos millones de habitantes
y una superficie urbana de 131.70 kilómetros cuadrados; el mantenimiento
diferido o sean las reparacione-S atrasadas de las vías, importaba más de
cinco millones setecientos mil pesos y mientras en 1938 había 428 carros en
servicio, en 1945 sólo corrian 300,, con un mantenimiento diferido de más
de quinientos mil pesos
La ciudad de México, urbe con más de dos millones de habitantes por
entonces, requería un sistema de trenes rápidos, elevados y subterráneos.
y a falta de éstos, de un buen sistema de tranvías superficiales, en proporción de tres unidades eléctricas por cada ómrubus. Un cálculo moderado
mostraba que para substituir a los 300 tranvías en servicio que durante
1944 habían transportado a doscientos cuarenta millones de pasajeros, deberían utilizarse 1800 camiones más, los cuales agravarían el problema del
tránsito. Por otra parte, cerca de cuatro mil trabajadores tranviarios se
verían privados de su única fuente de sustento y del resultado de su esfuerzo durante largos años, mediante el cual habían logrado reunir su compensación por antigüedad, que representaba la suma de$ 6.500,000 y cuya
garantía única era la propia fuente de trabajo, Los tranviarios con una
'" Vid el diario La Prensa de México, de 22 de ~go~to de 1941.

731

�secretario, Manuel J. Bezares; tesorero, Felipe Gratacós; Benjamín Razo,
sub-tesorero; Gabino Valadez, comisión de prensa y publicidad, auxiliado
por Salustio Carballeda y Filiberto García Briseño, en agitación y propaganda se colocó a Felipe Sánchez.
La compañía, en declaraciones hechas el 11 de enero, manifestó que no
le era posible acceder a las demandas obreras, a no ser que se le permitiera aumentar el precio del pasaje a quince centavos, y suprimir las planillas y los abonos semanales, lo cual, de toda suerte, no le llevaría a
cubrir todas las exigencias de los trabajadores, como eran el aumento de
cinco pesos diarios en sus salarios, con sus repercusiones en otros renglones, y además, el pago de la cuota correspondiente a1 Seguro Social. Ante
la respuesta de la empresa, los tranviarios- actuando políticamente, respondieron que no permitirian el alza de tarifas, ni la supresión de abonos y
planillas, puesto que esa medida era atentatoria de los intereses del pueblo
mexicano. Añadían que la empresa, como ya lo habían demostrado en otras
ocasiones, obtenía a base de las tarifas vigentes, ganancias anuales de seis
millones de pesos comparativamente a los beneficios del año 1942.

. .
f . nal difícilmente podrían encontrar otros medios
larga expenencia pro es10 '
,
,rdida de exuna pe
de que, sub..:c..:~
..,..,._.. y aun hallándolos, eso
. representa.na
57
.
periencia, de conocimientos y de capital h:ruñano.
, difi' ·¡
hecho a1eno por comA más de esta situación ya de por SL
CI , un
,
.
.,
.
mplicar aún mas la SJtuac1on. La
Pleto a las partes en pugna, vmo a co
. d l v . . Be lín Roma Tokio, desataron en wntra
guerra que las potencias
e .s:.Je.
r ,
~
.
,
1
l tuvo repercusiones basta en nuestra propia
de numerosos paises y a cua
, .
. bligado a de. al grado de que el presidente de la republica se vio o
tn
pa a,
·
·canos a los campos

e ·etar el estado de guerra y a enviar connngentes mexi
.
dJ batall esta guerra, la segunda en importancia en lo que va del &amp;glo,
e
a,
M
¡ A il Camacho mandaalteró la situación general del país. Don
anue
v a
,
tario rudente y moderado, para hacer frente a _di~erso_s problemas_ que la
situaJón mundial creaba dentro de México, dicto ~versas me~das_ de
.
L disnnsiciones del Jefe del Estado tuvieron como fmalidad
emergenc1a.
as
r~
.
af
d
blemas
"tar que la situación general del país se VJera
ecta a por pro
~
internos que pudieran crear inquietud y &lt;leso enes.

-~

•
El conflicto de 19-t-5 principió en la asamblea general d~l 29 de sep. b de 1944 la cual se convocó para avocarse al estudio, entre otros
bem re
,
.
.
f
uJ · ' del
t
d la revisión del contrato de trabaJO Vigente y orm acion

:;:y:;;

AleA~~ ve~aEs:::

:el nuevo. La asamblea encabezada_ por
1
eneral· Federico Bezares., de traba.JO y con ictos, ose .
g
. ' del . t . . y tesorero . Bustacio García, secreta.no del
Acosta secretano
m eno1
'
.
J ,
. ,
anda. Moisés V aladez, secretario de actas y empleos y ose
e,ctenor y prof~ag ,: __ .',
vigilancia se avocó al estudio del proyecto, el
Alatorre en iscauz.a.cion Y
'
.,
blea reunida
cual se llevó para su discusión y aprobaaon a una nueva asam
tu
el 25 de octubre.5ª Hasta el 21 de noviembre, dicho proyec~o no es vo
listo mas ese día, después de haber sido apro~ado, se, presento a l~ C~~~: d Tranvías y a la Secretarla del Trabajo. Aquell~, en un _pnnc1pro,
panl1a e d', =n 'unportancia, no así el organismo oficial, que vio amenano e conce 10 b·.
zados los intereses del público en caso de estallar el conflicto.
,
. un1"da el 5 de enero de 1945 acordó emplazar el
Una nueva a:;amb!lea .re
E
11 ·
.
.
a la empresa a un movimiento de huelga.
n e a
21 de ese nusmo mes
'
,
~ 1
.•, de huelga íntf&gt;&lt;Yrlldo
por José Ma. Sohs, pres1 ente'
se nomb ro a comi.e ·
-::,•0

secretario

·a

.

., Novedades, julio 9 de 1943 .
.
para satüfacer sus nuesidades en
"' U . e
de tranoias del pueblo mexicano )'
.
f
las
Manifiesto del Comité Ejet11tivo CentTlll de la Alianza del 5 de ebrero de 1945. Vid Novedades, 6 de febrero de 1945.

ba;a.rn::,t,;.

La lucha que se operó a partir de ese momento entre ambas partes fue
intensa. Una y otra movieron todos sus resortes e influencias, movilizaron
todas sus fuerzas y acudieron a todos aquellos que podían ayudarles. Sabedores de que la lucha que ent-0nces emprendían podía ser la definitiva, los
trabajadores se aprestaron con todas sus fuerzas a ella. La empresa, a quien
la situaci6n de guerra parecía serle propicia, no desatendió, sin embargo, la defensa de sos intereses y sistemáticamente volvió a negar toda posibilidad de aumento de salarios, si no se Je concedía el aumento de tarifas
solicitado. Ante su renuencia, la alianza, por medio de un boletín circulado el tres de febrero, ordenó que la huelga debería estallar ese mismo
día y que a partir de las 18 horas, quedaran encerrados en sus patios, todos
los carros del sistema y se suspendieran las labores de todas las dependencias
de la empresa. Asimismo convocó a todos los trabajadores a constituir la
Asamblea General Pennanente que debería actuar durante todo el movimiento. 59 Las disposiciones de la alianza fueron obedecidas por todo el personal y la huelga estalló el día fijado por los dirigentes.
Frente a la labor unificadora y de defensa de los intereses de sus agre"' Por una reforma a los Estatutos de la Alianza, el período sindical se babia am•
pliado a dos años, con lo cua1 se tendía a evitar cada año agitaciones sindicales inútiles
y perjudiciales, principalmente cuando &amp;tas coincidían con los períodos en que ~e
debería renovar el contt:ato colectivo. La reforma indicaba que la renovación se verificaría en. dos parte.&lt;1. Para el período 1943-45 se eligió a Alejandro Vega, Secretario
General, Carlos Farjeat, Secretario de Trabajo y Conflictos; José Estrada, Secretario
del Interior y Te!erero; Francisco Vázquez, Secretario del Exterior y Popaganda; lg•

733
732

�miados que la aliatl7.a hacía, la empresa, sabedora de que la división de
los trabjadores les debilitaría y le daría medios de vencerlos, actuó con eficacia, sembrando la cizaña entre ellos. A través de una organización que
se denominó Oposición Sindical Revolucionaria, en la cual se agruparon
pocos obreros carentes de conciencia de clase y de escrúpulos, se trató de
quebran1.ar los verdaderos intereses de Jos tranviarios, atacando sus peticiones y a sus principa1es dirigentes: Alejandro Vega, José Ma. Solís, los
hermanos Va1adez y al asesor jurídico de los tranviarios, licenciado Mario
Pavón Flores.641

El Poder Ejecutivo conocedor de la. inminencia y la gravedad del conflicto, el día dos de febrero, promulgó una ley que tendía a evitar daños
al público en general y un estado de agitación inconveniente dado el estado
de guerra en que el país estaba y la correspondiente suspensión de garantías que existía desde el 22 de junio de 1942. La Ley sobre los Transportes
Urbanos y Suburbanos durante el estado de emergeneia, dada por el Presidente Manuel Avila. Camacho dice:

"CONSIDERANDO:

l. Que el servicio público de todos los transportes urbanos y suburbanos, m el Distrito Federal, es de suma importancia para la vida
de la poblaci6n del mismo, y que, por ende, la paralización parcial o
total de dichos transportes, podría ocasionar graues pe.rjuicios al hogar,
a la escuela, al comercio, a la industria, al abastecimiento de víueres
para la ciudad, abriendo además cauces a. la especulación y efectuando
seri'arrumte el fenómeno de la producción con perjuicio de la economía
general y Je la aportaei6n de nuestro país al esfuerzo bélico;
/l. Que las limitaciones impuestas por el estado de guerra, han
disminuido considerablemente la capacidad que én épocas normales tenían los diversos seruicios de transportes urbanos y sub-urbanos, para
suplir la paralización circunstmu:ial de olgu110 de ellos, haciéndose ahora absolutamente indispensable la concnrrencia de todos para q1u, reforzándose y coordinándose, sean capaces de afrontar, con. los reducidos
elementos de que disponen, las necesidades de transportación en una
nacio Díaz, Secretario de Actas y Empleos y José. Alatorre, Secretario de Fiscalización
y Vigilancia. En agosto de 1944, Carlos Farjeat, Francisco Vhquez e Ignacio Díaz
fue.ron sustituidos por Federico Bagueres, Eustacio García y Moisés Vafadez en sus

respectivos puest&lt;n.
"' Preu11taciót1 tn síntesis• .• pp. 34-35.

734

área urbana tan ex!ensa y de una población tan crecida como la del
Distrito Federal.
Jll. Que en caso de falta parcial o total de los transportes ya mencionados, se agravaría el costo de la vida que el Ejecutivo de mi cargo
se ha empeñado en abatir con diversas disposiciones;
IV. Que, en consecuencia, para proteger a la población del Dütrito Federal y a la economía general contra esas contige11cias, es preciso establecer medios legales que permitan remediar cualquier paralización que ocurra en los sistemas de transportes, incluso el de ocupar
temporalmente los bienes afe.ctos a dichos servicios, si llegare a ser preciso; y.
V. Que sin prejuzgar sobre la razón que asista a empresarios y trabajadores, cuando en /as condiciones de guerra actuales, rm conflicto
de trabajo sea la causa de la suspensi6n del servicio, el Gobierno debe
salvaguardar los derechos de la sociedad sin menoscabo de los que
nuestra legislación obrera otorga l1 los asalariados, y como por otra parte,
tanto la Constitución General de la República, como las leyes del
Trabajo rodean de garantías el ejercicio del derecho de huelga, es necesario que la owpaci-0n se haga sin lesionar, en manera alguno, ese derecho, dejando inalterada la situación jurídica e:ci.stente entre los trabajadores y la.s empresas proputarias de los bienes ocupados; he tenido
a bien expedir la siguiente:

LIW SOBRE LOS TRANSPORTES URB.-\NOS Y SUB--URBA.NOS DEL DISTRITO
FEDERAL, DURANTE EL ESTADO DE EMERGENCL-\:

Artículo primero: La presente Ley tiene por objeto mantener en
condiciones de funcionamiento eficaz, todos los seruicios de transportes
urbatws y sub-urbanos del Distrito Federal, durante el actual estado de
emergencia.
Artículo segundo: El Departamento del Distrito Federal se encargará de dar cumplimiento a la disposición del artículo anterior.
Artículo tercero: El propio Departamento procederá a ocupar temporalmente los bümes muebles e inmuebles relativos, así como todos los
servidos auxiliares 'Y stts áepet1dencias, en los casos que se hayan paralizado esos servicios de transporte.
Artículo cuarlo: La ocupación a que se contra.e el artíwlo anterior,
no afectará los derechos de las partes para resolvt'T el fondo de los
conflictos de trabajo, cuando éstos lmbieren dado motivo a la citada
ocupación.

735

�E11 el manejo de los sistemas de transpMtes que
el Departamento del Distrito Federal flegue a ocupar, de acuerdo con
las disposiciones de esta Ley, nombrará o la persona o personas que
estime convenientes para los puestos directivos.
Artículo sexto: Siempre se utilizará el personal que venía dcsem•
peñando el seruicio antes de la ocupación~ conforme a los contratos de
trabajo en vigor, modificados en el sen tufo_ en que las_, partes liayan
convenido durante la tramitación del conflicto y pud1endose, en su
caso ,mtori.zar transitoriamente nuevas condiciones de trabajo.
A~ículo séptimo: Podrán substituirse empleados de confianza en los
casos en que se considere indispensable.
.
. .,
Artículo octavo: Para el mejor cumplimiento de la dr..spostcion del
artículo primero, el Departamento del Distrito Federal, adopt~ró _l~
medidas pertinentes, respetando siempre y en todo ca.so, la legulacwn

"CONSIDERANDO

Artículo quinto:

~~~.
Artículo noveno: La ocupación decretada en los casos prevutos por
el artículo tercero, cesará cuando así lo disponga el Departamento del

Distrito Federal, por haber desaparecido a su juicitJ las causas que la
motivaron.
Transitorio único: Esta Ley entrará en vigor a partir del día de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Dado e11 lo Presidencia del Poder Ejecutivo Federal, a los dos días del
mes de febrcro de mil novecientos ctlarenta y cinco.
Manuel Avila Camacho.-El Secretario de Estado 'Y del Despacho de

Gobernación Lic. Miguel Alemán.-El Jefe del Departamento del Distrito Federal Lic. Javier Rojo Gómez.-El Secretario de Estado 'Y del
Despacho del Trabajo y Previsión Social, Lic. Francisco Trufillo_ Gurría. El Procurador General de la República, Lic. José Aguilar Y

Que el_ Ejecutiv~ Federal ha expedido en esta fecha una Ley de
E-me~ge~c,a, que ti.ende a evitar toda paralización del tra11sporte en
el Distrito
para ¡a u,'d a
, _ Federal .•por las
_ .repercusiones que esto trnería
..
cco 7
del pro~~o Dutrito, para la producción y el detrimento que
su/rm~ la. aportacion de nuestro país al es/uerzo bélico, así como las
molestias inherentes a la població11 que utiliza los medios de transporte.

~º:""ª

"Co~1si~erando. Que la Ley de referencia faculta o.l Departamento
del Dutnto Federal para ocupar las instalaciones y medios de transport~ Y mant:ner el servicio cuando por cualquier circunstancia éste
se vtera ~aral'!;ado, f acuitad . q~e se hace extensiva a la organizacúfo
de una direccion que lo admrnzstre durante el tiempo de la ocupación.
"Considerando. Que los temores del Ejecutivo Federal sobre u 11 a
para:ización ~el transporte y que fueron el motivo de la Ley de Emergencia e.tpedida, se han confirmado en la práctica, en virtud de que
a las 18 lior~ de este día estalló el movimiento de huelga emplazado
por los traba7adores de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
encontrándose el Distrito Federal desde ese momento sujeto a los trastornos y contingencias que la Ley trata de evitar. Por esta circunst~ncia., el Departame1lto de mi cargo, en cumplimiento de las oblieaciones que le han 5ido conferidas, se ve en la necesidad de proceder
a la ocupación del equipo e instalaciones de fa citada Empresa, así
como de sus seruicws auxiliares y de pendencias, medida que se llevará
a cabo, de conformidad con las normas que u contienen ert el riguiente:

Maya."u
Al tenor de la Ley dada por el presidente de la repúblic~ el p~opio d~a
que estalló la huelga, el jefe del departamento centr~, Lic .. Ja,•1er Ro10
Gómez, quien desde el principio del movimiento lo hab1a ~egu1do ~on marcado interés, dictó un acuerdo, mediante el cual proced1a, en V1rtud del
artículo tercero de la ley sobre transportes, a ocupar los bienes m~ebl:-5 e
inmuebles de la Compañía de Tranvías de México, S. A. con la finalidad
de mantener el servicio de tranvías en beneficio del p~blico. ~1 texto del
Decreto de ocupación dado por el gobernador de la ciudad, Jefe del Departamento del Distrito Federal, es como sigue:

ACUERDO!

Primero. El Departamento del Distrito FederQ/ procederá a la ocupación inmediata y temporal de los bienes muebles e inmuebles de los
s~rvicios au:dliares y dependencias de la Compañía de Tranuíns de Mé•
x:co, S. A., con la finalidad de mantener el seroicfu de tra 1uportes que
tiene a su cargo esta Empresa.
_Segundo: El servicio de tranvías urbanos y sub-urbanos en el Distr~to Federal quedar~ a cargo de un Director y un Sub-Director, designandose para el prirruro de los puestos citados al Ingeniero Manuel

"' Diario Oficial del sábado 3 de febrero de 1945.

737
736

�Al día siguiente las autoridades del Departamento del Distrito Federal
ocuparon los bienés de la Compañía y dieron posesión de ellos, corno director y subdirector, respectivamente_, a los señores ingenieros Manuel Moreno Torres y Fernando Portí1Ja.G3 En la madrugada del propio día, las
mismas autoridades congregadas con los dirigentes obreros, llegaron a un
acuerdo proviisonal con éstos, a base de los puntos siguientes: 1) Reanudación del servicio de trenes eléctricos en ese mismo día; 2) Mantenimiento
de la ocupación de los bienes a través del director y sub-director nombrados
por el Departamento, y 3) Concesión de un aumento de dos pesos a cada
trabajador, sin perjuicio de volver en definitiva a reconsiderar las peticiones
de los obreros hechas inicialmente.

Moreno Torres y para el segundo al Ingeniero F~mando Portilla, quie. · ' en esta misma fecha ·
nes tomarán posesión de su comtsUJn
. .
Tercero: El Director designado, queda facultado para_ substituir. al
_, J e con¡·ianza de la Empresa, si lo estima conveniente en bien
personw.
del servicio ,' para hacer las designaciones de este perso~~l; los acuer~os
que dicte en ambos casos se someterán a la aprobacion del sus_crito.
Cuarto: El Director del Servicfo de Tranvías qued~ f~cultad~, igual. t las medidas pertinentes al mantentmtento eficaz del
mente, para dre ar
.
,
. . d los gastos inútiles '11 haciendo lns econom,as
transporte, supnmien o
J
•,
.
ble
.
l
p, 't d evitar que la operacion sea incostea .
11ecesarw.s con e pro 0st O 8
•
•
•
1
Elaborará un programa a ejec1,tar en l~ suce~wo, tendien~e a me7ora1
el servicio actual 'Y a prevenir las conhngenc1as que pudieran afecta
la economía del mismo.
.
Quinto: Se facilita expresamente al Dir~ctor designad~ p~ra . gestionar de las autoridades nacionales 'Y extmn1eras y de las irutzt~cwnes
.
al t d ¡ que fuera necesano para
privadas y particufores en gener , 0 0 0
d
asegurar documentos, fondos y bienes en ge~eral d~ la Empresa e
Tranvías, ya se encuentren en sus edificios o instalaciones, en los Bancos en Tránsito, etc.
. .
,
Sexto: Queda facultada la Dirección del Serv1cr~ de Tro.nv~as para celebrar con los trabajadores huelguistas, el con.venia o co~vemos que
procedan, a efecto de re.anudar, en el menor tiempo posible, el servicio suspendido con motivo de la h1telga.
,
Dado en la cittdad de México, Distrito Feder~l, a los tres dias del
mes del febrero de mil novecien_tos cu_arenta y cmco.-El Jefe del De52
partamento del D. F., Lic. Javier R 0 1° Gómez."
.. El acta de posesi6n de los bie.ncs de la Compañía de Tranvías de México, S. A.,
es ,;:~:i~i:~ad de México, D. F&lt;&gt; a los cuatro días d_el mes ~e 'febrero de mi! _no•
.
siendo la una hora Y media, consutwdos en las oficinas
veoentos cuareJ1ta Y ClDCO,
, •
S A
Dr Lavista número 164 por una
de la Compañia ~e T~ví.as de Mexico, · ·•0;:s · Femando Portilla, Dírector J
parte ~os .señ:c: ;,:ge~~ero~e ~:::!asM~:::o~ Y Sub~irbanos del Distrito Federal, de
Sub-Director e
rv1~10
fe del De artamento del Distrito Federal, de fecba
ac11erdo con la resoluc16n del C. Je
p
d I A ditoría del Departa•
•
F ¡¡ e Amores Jefe de Inspectores e a u
1
de ayer; os senores e p
/\lí , V'
Castaños Inspector General Contador
mento del Distrito Federal, • onso azque-i
'
rd L
D Apode
adscrito a dicha Dependenc.ia; los señores Juan Berndierly ~ua ~, ::u;.~vías
S
t . General y Sub-Gerente e a . mpan1a
rada General y ecre ~no Al . d V
José María Solá Jcú Alatorre Y Silvano
Mé ·
s A • y los senores e1an
ro ega,
'
Co ·
XICO, • . ,
·¿
d 1 Comité de Huelga, Presidente de la
mi·
Avena, Se~re~rio º6GenerVal_,gilaPr::iaen;resi~ente de la Comisi6n Especial de Vigilaocia,
si6n de F1scalizac1 n Y 1
,
•
M , s
ta · d
Lic Mario Pavón Flores; y Francisco J. acm, ecre no e
asesoradoTs ~r. el sdcenlorCorm.-té Nacional de la Confederación de Trabajadores de Mé•
Asuntos eCDJCOS

o:

La obtención de estas bases, representó un triunfo para los trabajadores,
no sólo por razón del aumento concedido a los tranviarios, mayor que los
anteriores, sino porque mediante la ayuda de las autoridades mexicanas
compenetradas de la verdadera sustancia del conflicto, salvaron, en beneficio de la colectividad, una rama básica de la industria de los transportes.
La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, en horas extraordinarias
de trabajo, se avocó al conocimiento de la huelga tranviaria, y el mismo día
tres de febrero a las veinte y treinta horas, declaró, por medio del presidente del grupo dos, licencia.do Julio Serrano Castro, existente la huelga,
por considerar que procedía 1a revisión del contrato de trabajo, al cwnplirse el término de dos años de vigencia del anterior.
La Alianza, percatada, por otra parte, de que era necesario, en situaciones
semejantes, contener la labor divisionista de la empresa y de los esquiroles
a ella obedientes, procedió, de acuerdo con una política hábil de su secretario general Alejandro Vega, a designar una llamada "Comisión Asesora",
xico; con el objeto de dar cumplimiento al primer punto del acuerdo del C. Jefe del
Departamento del Distrito, dictado con fecha de ayer, donde se ordena la ocupaci6n
inmediata y temporal de los bienes muttbles e inmuebles, de los servicios auxiliare5 y
de las dependencias de la Compañía de Tranvías de México, S. A. En este acto, los
señores Beroier y Luque, con la representación que ostentan, hacen entrega global
de los bienes de referencia, ele acuerdo con las términos de 1a resolución del C. Jefe del
Depa.rtamento del Distrito, y en este m.ismo acto, los señores Moreno Torres y Portilla
reciben dichos bienes, en fonna global y en la inteligencia de que, pc&gt;steriocmente,
r,on ínteIVención de los representantes de la Compañía, procederán a levantar los
inventarios pc&gt;rmenorizados, así como a verificar arqueo de caja y las operaciones
subsecuentes relacionadas con sus existencias. Los señores Bernier y Luque expresan en
este acto, que hacen la entrega, reservándose todos los derechos que las leyes les conceden. Con lo que se di6 por terminada esta acta, firmáudola los que en ella intervinieron."
"' PAVÓN FLORES, Mario. . . Tranvlas para el Pueblo de MJ:rico. México, D. F.,
Editado por la Alianza de Tranviarios de México, 1945, pp. 55-59.

739

738

�en la que incorporaron intencionalmente a los principales desleales y traidores a la causa. El objeto perseguido con esta maniobra del Comité Cen•
tral de la Alianza, consistía en que esa comisión asesorara a los dírigentes
y también para poder vigilar de cerca a los llamados "judas tranviarios", y
ejercer en algunos de ellos una labor de convencimiento. Aun cuando no
logró del todo cumplir con sus finalidades, la "Comisión Asesora'' dictó algunos acuerdos importantes, entre otros los que siguen : A} Que la Compruiía de Tranvías no debería volver a manejar sus menes en razón de la
polltica destructora de esa misma fuente de trabajo; B) Que los traba.jadores
unidos deberían luchar por cuanto medio tuviesen, con el fin de que el
gobierno aceptara la creación de una empresa de servicio público descentralizado, como la única fórmula que garantiza plenamente la consolidación
de la fuente de trabajo y de los derechos de los trabajadores y C) Los trabajadores no aceptarían que la compañía se transformara en una especie
de cooperativa o en otra organización que disfrazara o encubriera a la
misma empresa.64
El último acuerdo tuvo como origen, el rumor que insistentemente circuló
de que el negocio de tranvías se manejaría por una cooperativa de participación estatal, rumor nacido de una afinnación del licenciado Rojo Gómez. Esta forma de organua.ci6n poco deseada por los trabajadores fue
motivo para que los divisionistas encabezados por Antonio L. Espino, de las
oficinas y Alberto Mondragón, de talleres, recrudecieran sus ataques contra los dirigentes de la Aliama. Estos, en una entrevista tenida con el
presidente Avila Camacho, le expusieron deseaban la pronta resolución del
conflicto y para ello propusieron dos puntos concretos: El primero consistía
en que el gobierno debería responsabilizarse con los trabajadores, creando
una empresa de servicio público de.scentralizada y segundo, que el propio
gobierno invirtiera once millones de pesos en la compra de carros nuevos,
reparación de vías, y otros renglones de urgencia. El presidente prometióles
estudiar su petición y resolver lo más adecuado.65
Manuel Moreno Torres, técnico capaz y dinámico al frente de la empresa,
comenzó a hacer sentir en ella muy pronto su acdón. De la ex-cooperativa
.. Para contrarrestar la labor de Espino, Mondragón y socios, escudados tras un
grupo denominado Oposición Revolucionaria de Tranviarios, los dirigentes leales crearon el Frente Unificador de Tranviarios, encargado de hacer una labor de orientación.
A fines de mayo de 1945 la Oposici6n Revolucionaria de Tranviarios con algunos refuerzos, se transforman en Bloque Tranviario De/ensor ¡Je la Fuente de Trabajo. La
obra divisionista de Espino, Mondragón y sus asociados, llevada hasta el seno de las
grandes centrales obreras, la CTM y la Federaeión de Trabajadores del Distrito Federal, hizo que la Alianza tuviera que separarse de ellas.
'" Prtsentaci6n en síntesis. . . pp. 38-40.

de tranviarios de Guadalajara adquirió varios carros que después de reparados comenzaron a prestar un buen servicio; amplió la red existente con
la construcción de nuevos tramos de vía y reconstruyó otros muchos; compró
maquinaria para los talleres y con los pocos elementos con que contab~
demostró la posibilidad de reorganizar el servicio.

El 29 de mayo de 1945, con el fin de promover la solución al problema
tranviario que se alargaba, ordenó se efectuara un paro, que motivó que el
presidente de la república recibiera el primero de junio a los representantes
de los trabajadores y a su asesor jurldico, conviniendo con ellos, en principio, en crear una empresa descentralizada. La acción de la Alianza en
este tiempo fue eficaz, rápida y bien concertada. Sabedores sus dirigentes
de que el fin de la guerra mundial estaba próximo y que con ello se dero~
garían las leyes de emerg.encia y por otta parte que se acercaba un cambio
de régimen y que por tanto era necesario reafirmar las conquistas hechas,
hicieron saber a sus agremiados que, en caso de que se derogaran las leyes
de emergencia, la empresa podría volver. Recordáronles también que al
ocuparse el sistema de tranvías, firmarón con la compañía un convenio
que contenía dos condiciones: a) el movimiento de la huelga quedaría en
suspenso y b) quedaría en vigor el contrato de traba jo anterior, con las
modificaciones administrativas que con acuerdo mutuo se hicieron. En
caso de vuelta de la empresa, recordaban, su conducta debería ser la siguiente: a) vuelta automática al est.ado de huelga, b) sootenimíento del
pliego de peticiones original; c) aumento a cada trabajador de cinco pesos
en su salario, pudiendo aceptar hasta tres y d) no se permitiría por ningún
motivo el aJza de los pasajes. En el caso de que estas condiciones no fueran
aceptadas por los patrones, los obreros lucharían por de.salojarlos de la dirección del negocio en definitiva.
Como habían pensado los obreros, a fines de septiembre, divenas leyes
de emergencia fueron derogadas, entre otras la que afectaba el sistema tranviario. El gobierno en una comunicaci6n dirigida a la Compañía de Tranvías, le señalaba el 30 de ese mes a las 18 horas para que recibiera de la
dirección por él nombrada sus bienes. La Alianza convocó para ese mismo
día a las 16 horas a una asamblea general, con el fin de que la compañía
recibiera sus bienes, y forzara a concluir el estado de huelga y además desconociera los acuerdos tomados con la dirección a cargo del Ing. Moreno
T~rre.s. En dicha asamblea, apostáronse los elementos oposicionistas- y trataron de clistraer la atención de los obreros, lanzando cargos infundados
contra sus dirigentes, tencüendo con ello, a que no se presentaran en las
oljcinas de la compañía y ésta pudiera ocuparlas sin oposición alguna. Pese
a las amenazas de ellos, Alejandro Vega, Solís, Alatorre y otros más, así
como el licenciado Pavón Flores, salieron de la asamblea que les secundó

74-0

741

�valientemente y fueron a las oficinas de la compañía para impedir que sus
directores tomaran posesión de sus bienes. Estos, detenidos por grupos de
obreros apostados a las puertas, no pudieron sino entrar a la sala de la
gerencia a tomar simbólicamente posesión de sus bienes, pero no a las oficinas de la tesorería. Cerca de las ocho de la noche, los empresarios abandonaron Jas oficinas y a las e.ero horas de ese mismo día, se plantó de nuevo
la bandera de huelga.
Cuatro días después, en el zócalo, se efectuó un ímponente mitin de masas
obreras solidarias con los tranviarios, los cuales solicitaban la eliminación
definitiva de la Compañfa de Tramr'ias.
Ante e.sos hechos que no sólo perjudicaban a las partes en pugna, sino
que afectaban a la población toda de la capital de la república, el presidente
Avila Camacho, en un decreto expedido el 5 de octubre de 1945, en el que
hizo diversas consideraciones de orden moral, social, ecouómico y político,
volvió a ordenar la ocupación administrativa de los bienes de la compañía
en una forma transitoria, y durante el tiempo indispensable para resolver
el problema de fondo. Un comité de transportes, constituido por representantes del Departamento del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, la propia Compañía de Tranvías, las Organizaciones camioneras del Distrito Federal y las organizaci.ones de trabajadores de
tranvías y camiones, debería avocarse al estudio del problema de los transportes, "tanto por lo que toca a la mejoría del equipo, a 1a coordinación
que debe haber entre todos los sistemas de transportación existentes, a las
reglas de tránsito, a las ta.rilas, como a todas las demás cuestiones que se
1-elacionan con este serviGio póblico, para que se propongan los puntos de
solución adecuada." 60

. . . . r,rr.,
" El Decreto aparecido en el Tomo CLH, No. 31, del Diario Oficial del sábado
6 de octubre de 1945, dice como sigue:
"MANUEL AVILA CAMACHO, Presidente Constitucional de los Estados Unidos
Mexicanos, a sus habitantes, sabed:
Que con fuudamcnto en los artículos 5o., 23, fracción I de la Ley Orgánica del
Distrito Federal, y 7o. de la Ley Reglamentaria de dicha fracción; y
CONSIDERANDO:
Que es atributo propio de la autoridad la prestación de los scrvmos públicos, cuya
naturaleza por esencia es s ucontinuidad; consecuentemente, el Estado tiene la ob!iga.ción de vigilar y promover las medidas que sean necesarias para asegurar dicha con•
tinuidad en bien de los intereses colectivos.
Que la reanudación del movimiento de huelga en el secvicio de transportes eléctri•
cos ha colocado en grave situación a la población del Distrito Federal, no sólo por la
falta del servicio que presta, sino por la sobrecarga e insuficiencia de los autotranspor·

742

La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, calificó la huelga existente,
por considerarla como continuación de la iniciada el tres de febrero, pese
a las protestas del apoderado de la Compañía, licenciado Carlos Declaud.
Manuel Moreno Torres volvió a encargarse de la dirección de fa comtes, que se ven en peligro de desaparecer sí continúa la interrupción de los transportes
eléctricos.
Que sin perjuicio del estado de huelga existente, dados los intereses de la sociedad,
cuya salvaguardia corresponde al Esta.do, y atendiendo a la suma gravedad del problema, que se ha tratado de soluciona? por todos los medios posibles por la Secretaria
del Trabajo y por el Gobierno del Distrito Federal, y ante la perspectiva de que la
paralización del servicio se prolongue por tiempo indefinido, el Gobierno estima ne.
cesario proceder a tomar las medida! que el caso amerite eu orden a procurar la
inmediata reanudación del servicio de tranvía~, en tanto se resuelve en definitiva e]
problema en su fondo bajo un régimen que garantice y proteja los intereses del público.
Que el problema de transportes de pa5ajeros eu el Distrito Federal ha. venido adoleciendo de graves deficiencias que el Gobierno no había podido afrontar con motivo
de las consecuencias de la guerra, pero al terminar ésta procede dictar medidas enér•
gicas que tiendan a renovar e1 equipo, a mejorar eJ servicio, a _revisar los sistemas
de tarifas, a armonizar los- diversos sistemas de transportación y a resolver en resumen
todos los problemas que directa o indirectamente se relacionen con este servicio
público.
Que ha sido norma ca-racterística del Gobierno de mi cargo no sólo respetar, sino
proteger vigorosamente la propiedad privada, razón por la cual se considera como
una anormalidad intervenir en ella, pero cuando ésta se encuentra frente a los intereses del público y agrava la situación, el Estado no puede permanecer indiferente y
se ve obligado a ocupar con carácter e.sencialmente transitorio, la propiedad de los
parliculares para proteger los intereses de la comunídad.
Que esta facultad está establecida en el artículo 7o. de la ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo 3o. de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito
Federal, cuando lo autoriza para dictar Jas medidas necesarias que impidan Ja suspensión o interrupción de los servicios públicos, inclusive la medida de OC1Ipar o in•
tervenir administrativamente su explotaci6n por lo que con fundamento en tal dispo•
sición, he tenido a bien dictar el siguiente

DECRETO
ARTICULO lo.-se decreta la ocupación administrativa de todos los bienes muebles e inmuebles, se.rvicios awciliares, accesorios y dependencias del Servicio de Autotran,portes Eléctricos en el Distrito Federal, destinados directa e indirectamente a la
prestación de dieho servicio.
ARTICULO 2o.-La ocupación a que se refiere el artículo anterior, la llevará a
cabo el Gobierno del Distrito Federal) a cuyo efecto nombrará -uu interventor con todll
las facultades de ad.minístrador general, a fin de que preste el servicio público de
transportes eléctricos, de acuerdo coo las normas reglamentarias establecidas, procurando la mayor sausfaccióo de las necesidades colectivas.
ART]CULO 3o.-La niedida de ocupación no afecta de manera alguna el conflicto

743

�pañía. Más tarde se hablarla de una labor de planificación del sistema tranviario que respondiera a lns exigencias de la Metrópoli, y de la compra
de equipo modemo. 67
ohrcro-pattanal, planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo
que se dejan a salvo los derechos, acciones y excepciones de ambas partes.
ARTICULO 4o.-La ocupación que se ordena en esle dc~to es transitoria y durará. el tiempo indispensable para resolver el problema de fondo que ha motivado la
situación anormal que actuahnrnte prevalece.
ARTICULO 5o.-Se constituye un Comité de Tramportes para el D~trito Federal,
con las siguientes rcpresentacionecs unj\arias: Gobierno del Distrito Federal, la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Compañía de Tranvías de México, S. A.,
Organizaciones Camioneras del Distrito Federal, Trab~jadorcs de ~ Compañía de
Tranvías de México, S. A., y Trabajado.res de los Camiones de México.
ARTICULO 60.-El Comité a que se refiere el articulo anterior, y que deberá estar
integrado por técnicos en la materia, bará en el plazo más breve posible, un estudio
del problema de los traosportes, tanto por lo que toca a la mejoría .~el e~uipo a la
coordinación que debe baber entre todos los !istcmas de transpo~ac1on cnstentes,. a
las reglas de tránsito, a las tarifa!. corno a todas las demás cuestiones ~~e se relacionen con este servicio público, para que se propongan los puntos de soluaon adecuada.
TRANSITORIOS

I. El presente Decreto entrará en vigor el día de su publicación. en ~). 'Diario Oficial' de la Federación, y dejará de surtir sus efect0s todas las dispos1oones, que se
hayan expedido con anterioridad, relativas a esta m.aLeria.
II. Continúan en vigor los acuerdoo dictados por el propio Ejecutivo, concediendo
subsidios a 1a Dirección de Transportes Urbanos y Suburbanos del Distrito Federal,
que actuó durante el pedodo de emergencia.
. .•
En cumplimiento de lo dispuesto en la fracción l dtd ~rtkulo ~9 ~-e la Consutuci?n
Política de los Estados Unidos Mexicanos y para su debida publicac1on y observancta,
expido el presente Dc.ereto er1 la residencia del P~er Ejecutivo Fede~, ~~ México,
a los cinco dias del mes de octubre de mil noveeientos cuarenta y CIOCO. -Manuel
Avila Camacho.-Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador del Distrito Federal. Javier
Rojo Gómcz.-Rúhrica.-AI C. Lic. Primo Villa Michel.- Secretario de Gobernación.
-Presente.

n Vid. El Na~onal, enero 3 de 1946.-En un Bol.e tín girado a.l final de esta fase
del conflicto el Comité Central de l,i Alianza, declaraba: 1/o. Nuestra huelga que
hoy volvemo; a suspender, está perfectamente consolidada; la d~Ia_ración de. ~ Junta
dos de la Federal de Conciliación y Arbitraje, recoooce que el ultJmo moV1J111ento es
continuación del que ya estaba clasificado de legal, poco después del 3 de febrero
de este año. 2/o. La primera co.nsecuencia es que se pague a los trabajadores los
salarios caídos corres:xmdientes a los dw primero al seis de octubre de este año
(Punto concedido por el Ing. Moreno Tones). 3/o. En el artículo cuarto
Decreto
de ocupación que transcribimos se dice que la ocupaci6o es traruitoria, "que durará el
tiempo indispensable para resolver el problema de fon~o" c?ruistente en el ~esenvol•
vimiento de la fuente de trabajo a través de fuertes mvemones que consoliden los

dd

744

Diversas concentraciones de trabajadores realizadas en la Plaza Mayor
y aJgunos paros efectuados en el mes de noviembre, sirvieron a los dirigentes
tranviarios para hacer conocer sus pwitos de vista, respecto a la solución
del problema que t.anto les afectaba. En uno de ellos, el licenciado Mario
Pavón Flores planteó, ante la negativa de la compañía para llegar a un
arreglo satisfactorio, que las vías que se tenían aute ella eran: o expropiar
a la compañía por entero sus bienes, o declarar caducas sus concesiones,
ingresos actuales ante los problemas de la post-guerra, implantación de la Empresa
descentralizada y lograr posteriores aumentos de salarios".
En El Economista, de enero 11 de 1946, la Compañia de Traosportes publicó unas
declaraciones que muestran su punto de vista ante el conflicto. Ellas dicen:
"La Compañía de Tranvías de México es una emp~ canadiense constitu1da de
acuerdo con las leyes del Canadá y que viene operando en México desde 1907, después de haber cumplido, para ese fin, con todos los requisitos de la! leyes de la
República Mexicana y desde esa fecha el mejor servicio posible, en condiciones a veces
sumamente difíciles.
Esta Compañia no ha repartido dividendos a sus acciones desde 1913 y debido al
insuficiente producto de las tarifas, las cuales no han sido aumentadas de.sde hace máa
de 25 años, no ha obtenido un rendimiento razonable robre el valor de sus propie•
dades, puestas al servicio del público, y no ha podido ni aun cubrir durante muchos
años la cantidad mínima de depredación que oniinariamente inclúyen en sus gastos
de operación Empresas similares, con excepción del año de 1944, en que sus· ingresos
fueron suficientes para este fin y por rawnes que a continuación se indican. Sin embargo, esta Compañía no ha economizado esfuerzo alguno y ha empleado todos sus
recursos disponibles con objeto de mantener el equipo en el mejor estado posible de
conservación.
El Gobierno, en diferentes ocasiones, ha reconocido la difícil situacíón econom1ca
de es.ta Empresa. Por ejemplo, en 1941, con el fin de obligar a la Compañía a au•
me.utar los .alarios de los trabajadores en más de un millón de pesos, se tuvieron que
tomar las siguientes medidas:
1.-Una reducci6n del costo de la energía eléctrica en cantidad aproximada de
$400,000.00 al aiio.
2.-Una orden que recibió del Gobierno del Distrito Federal para reducir los gastos
de manteniniiento de las propiedades de la Empresa, en $ 450,000.00 al año.
3.-Un aument.o de $ 0.25 en el precio de 105 abonos.
Sub.~ccuentemente, en 1943, con el fín de obligar a la Compañía otra vez a aumentar
los salarios en $ 1.150,000.00 al a.iío, aproximadamente, el Gobierno tuvo que otor•
garle un subsidio igual a la cantidad de impuetsos que la Compañía pagaba al Gobierno del Distrito Federal y al Gobierno Federal.
Esta difícil situación económica se debe a que la Secretaría de Comunicaciones
durante much05, y en los últimos añ~ d entonces Departamento del Distrito Federal,
se negaron sistemáticamente a, permitir a la Compañía que aplicara la tarifa minima
de 15 centavos a que tiene derecho, de acut¡rdo con su concesión, y se debe ta.mbién al
aumento de los gastos por concepto de salarios, materiales y otra5 prestadone-s.
Por lo tanto, ~ta Compañía no puede .iceptar ser la resporu.able de la situación en
que el mismo Gobierno del Distrito Federal la ha colocado, al rehusarse constante•

145

�fundando esta última en diversas fracciones de la Ley Orgánica del Distrito
Federal.
La alternativa planteada a1 estado era grave; o devolvía los bienes a la
compafüa y por tanto hacía cesar la ocupación, en cuyo caso la alianza
reanudaría la huelga como era de ley, o el gobierno aplicaba las medidas
mente a permitir que la Compañía ponga en vigor las tarifas que está ptoriza.da a
cobrar, de acuerdo con sus concesiones.
Otra consecuencia de la difícil situación económica en que el Gobierno del Distrito
la ha colocado, es la de no haber podido restablecer su crédito, con objeto de ohtener
los fondos que desde hace tiempo hubiera deseado invertir para hacer mejoras y ampliaciones dd equipo. Aun en el supuesto, de que la Compañía hubiera tenido el
crédito necesario o los fondos disponibles, no hubiera podido adquirir carros nuevos
y cierta clase de equipo en los Estados Unidos o en el Canadá, durante los seis años
que ha durado la guerra.
Pero no obsrante la difícil situación de la Empresa, cuando el contrato oolectivo
tenninó en enero de 1945 los trabajadores pidieron urt aumento de salarios de $ 5.00
diarios cada uno, representando un gasto anual de $ 7.500.000 más otros beneficios
y prestaciones que en total hubieran aumentado los gastos de la Empresa en 12 millones de pesos, siendo que entonces los iogresos brutos de la Compañía sumaban 18
millones de pesos.
Cierto es que los ingre505 han aumenLado durante los últimos 3 ó 4 años, esto debido
a la escasez de camiones de pasajeros, a la falta de refacciones y al .constante aumento
de la población en el Distrito Federal; pero cSta Compañía no ha considerado gue
ese aumento fuese una base segura para incurñt en nuevas obligadon~. sabiendo de
antemano que cuando los nuevos autobuses comiencen a operar, sus intereses gradualmente decrecerán.
Las propiedades de la Empresa han sido intervenidas con el pretexto de dar fin
a las huelgas que estallaron en tres diversas ocasiones: a principios del mes de fe•
brero, a principios del mes de octubre y a fines del mes de diciembre, todos ellos
del aiío próximo pasado. La última de las iotervenciones mencionadas se hizo sin que
tomaTa parte alguna en eUa la Compañía y se orden6 por el tiempo que requiriera
la tramitación administrativa de caducidad de las concesiones (arlÍculo 4/o. del decreto publicado en el Diario Oficial de fecha 2 de enero del año en curso).
La Compañía anticipándose a la difícil situación que se le iba a preseota.r al expirar
el contrato colectivo de trabajo en enero de 1945, desde fines del año de 1944, solicitó
del entonces Departamento del Distrito Federal el que se le autorizara aplicar la
tarifa mínima de 15 centavos, a que tiene derecho, de acuerdo con su concesión ( autorización gue le fue negada) y eo la inteligevcia de que sobre dicha base poclrra aumentar los salarios de sus trabajado~ en una forma razonable.
El Secretario General de Gobierno del Distrito convocó a una conferencia de los
rep(esen-tantes de la Compañía y de los trabajadores para el domingo 30 de diciembre
de 1945. El mismo día la Compañía hízo un ofrecimiento sobre la hase de que se le
permitiera cobrar los quince centavos por pasaje a que está autorizada, de acuerdo
con su concesión, pero renunciando a toda utilidad para sus accionistas durante dOS"
aóos, comprometiéndose a lo siguiente:
1.-A aceptar el aumento de salarios de $ 2.00 por día otorgado por el Interventor

que le aconsejaban los técnicos que él mismo había puesto al frente del
servicio. La huelga, con sus funestas consecuencias para )a tranquilidad
y servicios de la capital, así como para la economía de cuatro mil familias
tranviarias, fue un argumento de fuerza esgrimido con habilidad por los
líderes tranviarios. No obstante ello, por Decreto de 27' de diciembre, el
gobierno ordenó se levantara la ocupación administrativa y se devolvieran
a la compañía sus bienes. 68
La consecuencia de esa. disposición fue la reanudación de la huelga que
se efectuó por disposición de la alianza el 29 de diciembre a Jas 18 horas.
Ante esa situación, el presidente de la república dictó con fecha 31 de
diciembre un Decreto que fue el inicio de la caducidad de Jas concesiones
y el cual dice:
"Manuel Avila Camacho, Presidente Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, a sus habitantes, sabed:

Que con fundamento en los Artículos 5o. y 23 de la Ley Orgánica
del Gobierno del Distrito Federal y 7o. de la Ley que reglamenta la
fracción I del artículo 23, capítulo JI[ de la mencfoada Ley Orgánica, y reforma y adiciona el capítulo VI sobre Servicios Públicos de
la propia Ley, y
que tomó posesión de las propiedades de la Compañía en febrero de 1945, aceptando
también todas las repercusiones del awnento y los beneficios sociales, que en total
representaban un gasto anual de $ 3.300,000.00 o sea un aumento en los aalarios del
33 por ciento.
2.-,o\ firmar un contrato colectivo sobre esa base y sin modificación alguna durante
el período de dos años.
3.-A invertir en mejoras del equipo, dentro del período de dos años, todo el dinero
~obrante, después de pagar los gastos ordinarios de operación, en la inteligencia &lt;le
que se igualaba el precio del pasaje en los dos medios de transporte, o sea en el
de tranvias y en el de autobuses o cauñones de pasajeros, entonces la cantidad
que estaría en condiciónes de inverlir, sería mayor de 10 miUooes de pesos y -probablemente podría llegar hasta 15 millones de pesos.
Este ofrecimiento fue rechazado sin ninguna discusión; y al día siguiente, o sea
el 31 de diciembre último, la Compañía recibió un oficio del Gobernador del Distrito
Federal en cl que se le decía que habiendo incurrido esta Empresa en ciertas causas
de caducidad de las concesiones, se le concedía un plazo de 30 días hábiles para que
presentara las pruebas y defensas que a sus derechos conviniere. No puede considerarse,
por lo tanto, que se haya declarado la caducidad.
A este respecto debemos decir que la Compañía ha cumplido con todo lo estipulado
en S115 concesiones y que no ha violado ley alguna, por lo que aprovechará todos los
recursos legales de defensa de que dispone, de acuerdo con las leyes d.e la República;
y ya está preparando su defensa, confiada en .gue se le hará justicia."
.. Diario Oficial de 28 de diciembre de 1945.

�CONSIDERANDO:

I: Qu~ el Servicio de transportes eléctricos en el Distrito Federal ha
sufrido, durante el año de 1945, tres interrupciotzes con grande perjuicio
para la población del Distrito Federal, dos de CU)VlS suspenño11es el Go-bierno ha tenido que remediar medwnte la ocupación administrativa del
si.suma, con ti doble objeto de permitir la continuidad del servicio para
proteger lo.s irituescs del público y al mimw tiempo para dar oportu11idad
a las partes en conflicto para dirimir .si.u dificultades;
JI. Que no obstante las medidas tomadas e,, el tit!mpo tra11.scurrido
se ha realizado 1m,·irameritr: una tercera suspemiún del serz,icio con amenaza de que nta situación prevalezca por tiempo indefinido ograuando
las circunstancia.s del problema, }"ª que independientemente de afectar
los intereses del público se merma en forma considerable la capacidad
económica de la empresa )' laJ condiciones de eficiencia del equipo que
está destinado a la prestaci6n de un servicio público;
III: Que ante situación tan gravt·, el Estado no puede pcrmaneur en
situación de indiferencia J' tiene la obligación de adoptar la.s medidas necesarias paro resolver e11 su fondo uno situación tan perjudicial para la
colectividad, aun cuando con ello se afecterl intereses particulares que contrarian su política general de protección a los mismos por la que d Gobierno ha venido propugnando;
IV: Qu1i por las razones indicada.s )', además, por las que en el caso
concurren, se considera que deben iniciarse medidas tendientes a resolver
en el fondo las a/ectacio11es exiffe11te.s que la comunidad sufre con las
frecuentes interrupciones del servicio y para lo cual ya se ha notificado
a la Empresa que a juicio del Gobierno existen causas que dan motivo a
declarar la caducidad de las concesiones de que go;;a para prestar el
servicio de tran.sportes eléctricos en el Distrito Federal;
V: Que el procedimiento que la Ley establece para la tramitaciún
de la declaraci6n de caducidad de las concesionn requiere el transcurso de
u11 lapso durante el cual el Gobierno no puede permitir que continríe
interrumpido el servicio, por lo que, sin prejuzgar los resultado.s de la
tramitación administrativa de caducidad, T1e tenido a bien expedir el
siguiente

Servicio de Autotransportcs Eléctricos en el Distrito Federal drstina.Jos
directamente e i11directamente a la preJtación de dicho ser~icio.
Artículo 2/o. La ocu/1adón a que se refiere el articulo anterior, !n
llev~rá a cabo rl Gobierno del Distrito Federal, a cuyo efecto nombrará
un mteruentor con todas las fm;ultades de odmini.strador general, a fin
de que preste el servicio público de transportes eléctricos de acuerdo
con _l?s norma.s regl~nta,ia.s establecidas, proci.rando /a mayor .sotisfaccwn de las necesidades colectivaJ.
Artíc~o 3/o. La medida de ocupación no afecta de manera alguna
el conflicto obrero-patronal planteado entre los trabajadores y la Empresa de Tranvías, por lo qtte se dejan a salvo los derechos, acciones
y excepciones de ambM partes.
Artículo 4/o. La ocupación qru se ordena en este Decreto durará
por el tiempo que rcquitra la tramitació,1 admfoistrativa de caducidad
de las concesiones del servicio de transportes eléctricos del Distrito Federal,, cualquúra que sea el sentido en qru se resuelva.

TRANSITORIOS

l . .El_ prese~te Decreto entrará en vigor el día de su publicación en
el D~o .~fiCJal de la Federación, y dejarán de surtir sus efectos todas
las du!oncwnes que se hayan expedido con anterioridad, relativas a esta
materia.

l!·

Continúan rn vigor los acuerdos dictados por el p,opio Ejecutwo, concedi.endo s1tb.Jidios a las administraciones Estatales que actuaron durante las dos últimaJ ocupaciones adminutrativa.r.
Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en México , a
los treinta 'Y un días del mes dtt diciembre de mil novecientos cuarenta
Y cinco. Manuel Avila Camacho. Rúbrica.-Cúmplase: El Gobernador
del Distrito Federal. Javier Rojo Gómez. Rúbrica.-Al C. Lic. Primo
Villa Miche/, Secretario de Gobernación. Presente." 60

.

En la misma fecha, el Gobierno del Distrito Federal envió la siguiente

comunicación a la Compañía de Tranvías de México, S. A.
No. 875
México, D. F., a 31 de diciembre de 1945.

Artículo 1/o. Se decreta la ocupació1l administrativa de todos los bienes
muebles e inmuebles, servicios auxiliares, accesorios y dependencias del

H8

• Dia,io Oficial de 2 de enero de 1946.

749

�ducidad que se han mencionado y se le concede un plazo de treinta
días hábiles a partir de la fecha en que reciba la prese11te 1totificación,
para que presente las pruebas y defensas que a sus deréehos conl.lengan.
Cuando el Gobiemo ha tomado la determinación que se contiene
en este oficio, lo ha hecho obligado por las circunstancias que en este
caso existen. La política gubernamental ha sido uniforme en el sentido de respetar y proteger la propiedad de los particulares, pero también es su obligación ineludible amparar los intereses del público.
Ahora bien, en tres distintas ocasiones se ha prouocado el conflicto
de trabajo entre esa Empresa y sus trabajadores que ha tenido como
resultado otras tantos paralizaciones del seruicio que prestan a la población. En ellas, el Gobierno se vio precisado a intervenir el sistema
con el doble objeto de no paralizar la transportación del público y
de dar oportunidad a las partes que dirimieran sus dificultades, que
con/orme a la Ley tienen competencia para resolver esta clase de conflictos. A pesar de ello, no solamente no se ha logrado nado en este
sentido, sino que la situación se ha agravado por el hecho de que
la paralización independientemente de aceptar los intereses del público,
merma en forma considerable la capacidad económica de la empresa
.'Y las condiciones de eficiencia del equipo }', finalme11te también existe
la amenaza de que esta situación prevalezca por mayor tiempo agravando todavía más los hechos a que se hace re/erencia. .Á.nte esta si•
tuación de gravedad indudable, el Gobierno se ue obligado a tomar
una determinaci6n que, aunque contraria a sus propósitos de que los
particulares manejen libremente y con garantías debidas sus intereses,
está amparada por la le,y 'Y justi/icaáa por una necesidaá inaplazable.
Atte.-El Gobernador del D. F. Lic. Javier Rojo Gómez. 10

C. Carlos Duclaudo,

apoderado de la Cía. de FF.CC. del
Distrito Federal de México, S. A. y
Compañía de Tranvías de México, S. A.
(Cía. Ltdn. de Tranvías Eléctricos
de México, S. A.)
Ciudad.
De conformidad con lo que dispone el artículo 17 de la Ley que
reglamenta la fracción 1 del artículo 23, Capítulo 111 de la Ley Orgánica del Gobierno del Distrito Federal y reforma y adiciona el Capítulo VI sobre Servicios Públicos de la misma Ley, notifico a usted que
su representada y las Compañías cuyas concesione.s explota, han focurrido en las siguientes causas de caducidad de las concesi011es que les
fueron otorgadas para explotar el servicio de transportes eléct-ricos en
el Distrito Federal:
1/a. Por no haber ejecutado las obras ordenadas por este Gobierno,
que se detallan en el anexo número uno.
2/a. Por no prestar el servicio de manera uniforme, regular y continuo, según se detallan en el anexo riúmero dos.
3/a. Por no reemplazar tcdos los bienes necesarios para la prestación
del servicio, ni haber ejecutado las obras de reparación, conservación
'Y reconstrucción indispensables para. la regularidad del servicio, según
anexo No. dos.
4/a. Por haber i11terrumpido el servicio sin causa justificada y sin
previa autorizacíón del Gobierno, como se comprueba con las copias
certificadas expedidas por las Autoridades del Trabajo declarando lícitas las huelgas llevadas a cabo en un período de cinco años a la fecha.
5/a. Por pertenecer las Compañías que usted representa al trust extranjero conocido con el nombre de "Sofina" y "Amitos", como podrá
verse por las copias que se adjuntan.
De conformidad con el artículo 14 de la Ley al principio mencionada,
las causas de caducidad que antes se han enumerado se encuentran
comprendidas de la primera a la tercera, fracción I de dicho artículo
14; la cuarta en la fracción VI del mismo articulo }' la quinta en la
fracción V[]] de la misma disposición. En con.secuencia, este Gobierno estima que es llegado el caso de declarar la caducidad de las
concesiones otorgadas para la explotación del servicio de transportes
eléctricos m el Distrito Federal, y al efecta, de conformidad con la
fracción I del citado artículo 17 del ordenamiento invocado, se le hace
a usted formal notificación por haber incurrido en las causas de ca-

750

Ante ese Decreto, que satisfacía sus exigencias, los trabajadores acordaron

levantar la huelga, después de convenir con la Administración General del
Servicio de Transportes Eléctricos, en varios puntos que normarían sus
relaciones. Esos puntos fueron los que siguen:

1/o. La Alianza de Tranviarios de México convie11e co11 el AdminiJtrador General del Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., en
reanudar a la mayor brevedad posible dicho servicio, dejando suspenso
el movimiento de huelga. que estalló a las dieciocho horas del día tres
de febrero del aii,o próximo pasado y que se ha reanudado en dos oca111

Defensa. que presentan . • , pp. 9-11.

751

�sienes, con fecha primero de octubre y veintinueve de diciembre del
año pasado, cuya suspensión durará el tiempo indispensable para que
el Gobierno del Distrito Federal concluya la tramitación del expediente
administrativo de cancelación de concesiones a la Compañía de Tranvías de México; S. A.., sin que tanto dicha suspensión como las condicio-nes aquí convenidas afecten en manera alguna las acciones que la
Alianza tiene pendientes o que pudiera tener en contra de la Compañia
mencionada, por lo que se refiere a la revisió11 del contrato de trabajo
y el movimiento de huelga a que se viene haciendo referencia.
2/o. La Alianza de Tranviarios de México conuiene en que sus relaciones de trabajo con el Administrador del Servicio de Transportes
Eléctricos del D. F,; se rijan por las estipulacwnes contenidas en esteconvenw. Sin lesionar los derechos de los trabajadores, las partes se
pondrán de acuerdo sobre las medidas administrativas necesarias para
mejorar la prestación del servicio y elevar la eficiencia de los trabajadores.
3/o. Sin que se trate de un nuevo contrato colectivo o del contrato
colectivo en revisión, la Alianza y el Administrador regirán sus relacio11es de trabajo por las disposiciones contenidas en las cláusulas del
contra.to colectivo de fecha veintiuno de enero de mil novecientos cuarenta y tres, con las modificaciones que la propia Alianza 'Y la Compañía de Tranvías de México, S. A. aprobaron ante la Secretaría del
Trabajo y Previsión Social, cuyas cláusulas y cuyo contrato colectiuo sólo
se mencionan para facilitar la re/erencia y no tra.ncribir las disposiciones
que contiene.
4/o. Las partes están de acuerdo en que continúen en vigor los convenios especiales firmados durante las dos ocupaciones administrativas
anteriores.
5/o. El Administrador del Servicio de Transportes Eléctricos del
D. F. conviene en conceder un aumento en los salarios de los trabajadores de sesenta pesos mensuales a cada uno y de treinta pesos mensuales a los aprendices. Dichos aumentos se harán sobre los salarios
que percibían los trabajadores antes de la primera ocupación de
emergencia. Queda convenido expreJamente que dic/iQ Qumento de salarios no tendrá repeTcusión de ninguna naturaleza por lo que se
refiere a las prestaciones derivadas de las disposiciones contractualel
que re/iere la cláusula tercera, tales como horas extras, jubilaciones,
seguro social, salarios de emergencia, compensación por antigüedad,
etc., a excepción del pago de vacaciones y permisos por enfermedades
profesionales y no pro/esionales. Este aumento tampoco podrá ser motivo para reducir las compensaciones de emergencia al salario iusu-

752

ficiente que goza,i en la actualidad los trabajadores, agregadas a sus
salarios.
6/o. El aumento de salarios a que se refiere la clátuula anterior,
comenzará a regir a partir de las dieciocho horas del día veintinueve
de diciembre del año próximo pasado.
7 fo. El Administrador del sistema de Transportes Eléctricos del D. F.
pagará a los trabajadores huelguistas -una cantidad igual al importe de
los salarios que ha11 dejado de percibir durante la segunda reanudación
de su huelga. Asimismo pagará o los trabajadores las cantidades a
que tengan derecho, que hayan quedado pendie11tes de liquidación
durante la ocupación anterior.

8/o. La Alianza se obliga a continuar dando su más amplia colaboración para que todos sus agremiados presten sus s~rvicios en las mejores condiciones de eficiencia y dis-ciplina, con el propósito de conservar y mejorar la fuente de trabajo, y de prestar un buen servicio al
p-úblico.
9 fo. Este convenio estará en vigor por setenta y cinco días hábiles
contados a partir de la fecha del mismo y será prorrogable por mutuo
consentimiento de las partes. Leído este documento lo ratificaron los
que en él intervi1lieron, en la inteligenda de que deberá ser ratificado
ante la Junta Federal de Conciliació11 y Arb-itraje para que, a petición
de las partes, sea elevado a la categoría de laudo y surta todos sus
efectos legales.

Alejandro Vega.
(Rúbrica).

José Alatorre.
(Rúbrica).

José María Solis.
(Rúbrica).

Silvano Avena.ª
(Rúbrica).

La empresa, ante esa decisión, interpuso el 16 de enero de 1946 amparo
ante el Juzgado Primero de Distrito en materia administrativa, a eargo
del licen~iado Ponciano Hernández Ortega, contra actos del H. Congreso
de la Unión, del C. Presidente de la República y del C. Gobernador del
Distrito Federal, recurso que se le concedió a la compañía el día 18 a reserva de ventilar dicho amparo en su fondo. El 12 de abril el juez Hernández Ortega, concedió a la compañía de tranvías la suspensión definitiva
de los actos reclamados para el efecto de que no se continuara la tramitación del expediente de caducidad, mientras no se resolviera en definitiva
sobre el fondo del amparo. Otro amparo fue solicitado por la empresa
ante el mismo funcionario el 22 de abril, y el 29 el presidente de la República pidió a la Suprema Corte de Justicia de la Nación la revisión de la
" Prestntación en síntesis, pp. 51-53.

753
ll•ffl

�sentencia del Juez Primero de Distrito. El 13 de mayo, nuestro Supremo
Tribuna\ revoc9 el fallo del juez Hemández Ortega, con lo cual las cosas
volvieron al estado en que se encontraban, pudiendo por lo tanto, el Departamento del D. F. continuar el procedimiento de cancelación de concesiones, en tanto se entraba en el fondo del amparo.
Dado que se consideró que el servicio de tranvías de la ciudad de México era indispensable para la colectividad, el gobierno finalmente canceló
las concesiones y creó una entidad denominada Servicio de Transportes Eléctricos del D. F., entidad descentralizada encargada de administrar y organizar debidamente esos servicios. El desarrollo del Servicio de Transportes
Eléctricos queda ya fuera de estas notas y constituye de por sí capítulo
aparte.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

754

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>mecánicos, tiende a anular en mayor medida la comunicación con el prójimo,
con la parte humana e individual. En la sociedad contemporánea, el hombre
será el artífice de su futuro, tiene dos opciones: abandonarse al poder enajenante de la tecnología dejándose dominar por las máquinas producto de su
creación, o bien utilizar la tecnología como un instrumento de integración
cultural y económica entre los pueblos y los hombres, pero manteniendo su
señorío sobre sus creaciones. La fuerza absorbente de la tecnología lo anula
como ser humano individual; mientras que la tecnología puede servirle como
fuerza de integración, para superar el aislamiento cultural y comercial entre
las naciones.
Entre las diferentes formas de desintegración de la individualidad del hom.
bre contemporáneo, se encuentra la tecnificación, que propende a invalidar
la personalidad, dividiendo al hombre en funciones colectivas uniformes. Esto
produce un divorcio entre la singularidad como nota distinfrva del ser humano
integral y la escisión que en la personalidad humana ocasiona convertirlo en
funciones técnicas específicas. La especialización impulsa el desarrollo de esas
funciones colectivas uniformadas para dividir al hombre, como algo integralmente único, en funciones colectivas especializadas.

/

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS NOTAS A PROPóSÍTO DE MACEDONIO FERNANDEZ
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y Escuela
de Letras ITE'SM

LA OBRA DE Macedonio Fernández, que ha llegado hasta nosotros compilada
en tres pequeños volúmenes, deja un extraño sabor en nuestro sentimiento.
Una primera visión nos muestra una complejidad de dimensiones: ironia
brutal, aplastante. Soledad inmensa, fría. Humorística fina, desbordada y
pasión, sobre todo pasión. Dimensiones, todas ellas, que conformadas por
Macedonio en rea1ida-des, pocas veces dejan de inmiscuirse en nuestras conciencias. Y sin embargo, esta multiplicidad de facetas hace prácticamente
imposible, por las naturales limitaciones de tiempo y espacio, el realizar
una revisión total de su obra. Este factor y acaso la necesidad de conocer
al creador Macedonio Fernández, nos ba impulsado a explorar un recuadro
de la producción de nuestro escritor: Museo de la novela de la Eterna.

En la advertencia a la obra, Adolfo de Obieta -editor- dice: "Esta
novela fue una gran idea que se dibujó y desdibujó en sucesivas metamorfosis. Acaso interesaba más al autor ~ doctrina que la realización, acaso
soñó más la teoría del 'personaje' que su acción, su ser que su hacer",1
y nada más cierto. Macedonio, entre burlas y veras, nos deja esbozada toda
una teoría de la creación literaria en una serie de cincuenta y siete prólogos,
notas -al autor, al lector, a los personajes-, advertencias y demás.

Macedonio Fernández va entretejiendo una serie de elementos que conforman su ideario estético y teórico literario. Vemos algunos puntos de interés
capital:
1
F&amp;RNÁNDEZ, Macedonio, Mu.seo de fa novela ae la Eterna. Bs. As., Centro Editor
de América Latina, 1967, Libros &lt;le Mar a Mar, p. 5.

311

�1) En
autor:

w10

de los prólogos que llama "A la eternidad", dice nue.stro

"T odo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios
que le decían y aún no había creado el mundo, todavía no había nada.
También eso ,ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja, hendida
nada. Y comenzó.
Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la
he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan; o no comienzan
cuando s11 las inventan. O el mundo fue inventado antigtto".t

Aquí conviene subrayar dos ideas fundamentales:
a) Lo que sirve de supuesto a la creación no es nuevo y sm embargo
debe hacerse.
b) La concepción del mundo como contingencia, Jo cual supone: "El
mundo es una de las percepciones del alma ... " 3
Este extraño inicio sirve, a pesar de todo, de gozne fundamental a la
estructura de la creación macedoniana.
2) La concepción de la novela es otro elemento de importancia. Dice
Macedonio Fernández:
'?v-0vela en que todo se sabe o al menos se ha averiguad&lt;J mucho,
para que ningún personaje tenga que mostrar a la vista del público
que no sabe lo que le sucede, que el autor ignora lo que le sucede
o lo mantiene a aquél en la ignorancia por falta de confianza (. . .)
Novela "Bn que la imposibilidad, de situaciones ,, caracteres, que es el
criterio para clasificar algo como artístico sin complicación de historia,
ni fisiología, se ha cuidado tanto, que nadie, ningún conocedor cotidiano de imposibles, ninguno a quien le sean familiares, podrá desmentir la cónstante fantasía de nuestro 'Telato alegando que hechos o
personajes los tienen vistos enfrente o a la vuelta".•

¿Jugueteo? ¿Realidad? Acaso. Pero lo cierto es que con Museo de la
novela de la Eterna nace un~ nueva forma de novelar donde eI autor
~

lbid., p. 16.
• FERNÁNDEZ, Macedonio, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, Bs. As., Centro
Editor de América Latina, l 967 ( Serie del Encuentro 3Q) .
• FERNÁNDEz, Macedonio, Museo de la novela de la Elerna, pp. 20-21.

- teorizando sobre la creación- va trazando sin querer el completo conocimiento del desarrollo ulterior.
. 3) Ideario estético: Macedonio Fernández necesariamente tiene que parbr de un supuesto doctrinario. Mencionamos algunos puntos importantes:

a) "Busco distraer al lector por momentos, opresivamente, cuando
deseo impresionarlo para la sutileza emocional que necesito engendrar
en él, peque,ñas irnprésiones que concurran al propósito emocional de
conjunto de obtenér en él un estado único final y general que imide
su sensibilidad sorpresivamente cuando no está en guardia y en conciencia de hallarse ante un plan literario y no espera, ni advierte ·luego,
haber sido conquistado".5

b) "Yo quiero que el lector sepa siempre que está leyendo una novela
y no viviendo un vivir, no presenciando 'vida'." 6
c) "Lo que yo quiero ( ... ) es ganarlo (al lector) a él de personaje;
es decir, que por nn instante crea él mismo no vivir''.7
Los tres juicios e~resados aquí nos llevan a algunas consideraciones.
Nuestro autor conscientemente -y aquí está lo grave- desea un lector
desguarnecido, con la guardia abatida, para hacer de él, por una parte,
un ser consciente de la ficción del mundo novelesco, y por la otra un
personaje que participe de manera necesaria en el no-vivir del propio mundo.
O para decirlo con Macedonio: "Un choque de inexistencia" en la psique
de él, del lector, "el choque de estar allí no leyendo sino siendo leído, siendo
personaje".ª
4) Los personajes: El punto de partida. es que los personajes tienen su
nacimiento en la realidad. Dice nuestro autor:
"Todo personaje medio existe, pues nun~a fue presentado uno del
cual la mitad o más no tomó el autor de personas de 'vida." 9

Nada hay en la imaginación que no hubiere pasado por los sentidos,
diríamos nosotros. El personaje, ente imaginario, nace calcado de las circunstancias que rodean al autor; acaso de él mismo. Pero, por otra parte:
' lbid., p.
' lbid., p.
'Ibídem.
• Ibídem.,
' /bid., p.

38.
39.
p. 40.

41.

312

313

�"Todos los personajes están contraídos al soñar ser que es su propiedad
inasequible a los vivientes".10

El autor toma al personaje en su "mitad o más" de la realidad, y luego
éste, -ya con existencia, sueña ser real, con lo cual ejecuta y siente: ~uiere
vivir. Dice Macedonio: "Lo que no quiero ( ... ) es que el personaJe parezca vivir, y esto ocurre cada vez que en el ánimo del lec~r hay aluc~ación de realidad del suceso: la verdad de la vida, la copra de la vida,
es mi abominación" .1 • Por ello precisamente crea nuestro autor un personaje
que no figura en la novela. Este ser, que no es ser de fantasía con .respecto
a ]a creación novelesca, sirve de filtro coritra el impulso de realidad del
lector.
Por otra parte, debernos mencionar también otro fragmento de enorme
proyección para este inciso:
"-Yo deseo saber entre qué gente me vMé aquí.
-Ninguna que desmetezca. La el'erna, De un amor, El presidente.
-Porque debe usted saber, señor escritor, que yo ya no estoy para
aprender ni para er~eñar a otros. Yo me. llamé a 1JeCés Mignon en
Wilhelm Meíster ...
P-ero si tenemos aqui a la Eterna que se llam6 Leonora en Poe; y la
que se llam6 Rebeca en lvanhoe. Y también nuest-ra Eterna figuró en
Lady Rowena.
-Cuándo encontré para mí el gran novelista.
-¿No lo habrá hallado ya usted aqui?
-Pero fíjese que su novela no sea con "cierre hermético, sino con
salida a otra, porque soy personaje de transmigración y me de-bo no a
la posteridad de los lectores sino a la posteridad de los autores.
-Sea: por mí, que se porte bien aquí. No creo por lo demás que
los autores del porvenir se conformen con personajes usados, pero esto
no me concierne. Estamos entendidol'.12
Confirmación clara para aquella aseveración primera: Nada hay de nuevo.
Todo está hecho. Y sin embargo, hay que hacerlo.

•
'° lbidem.
u lbidem.
" lbid., pp. 59-60.

314

Hemos dicho que ya desde 1a multitud de prólogos el autor comienza
su novela. Este proceso creativo pasa pues por varias fases:
a) Prese,1tación de la novela desde su exterior.
"Novela con dos comienzos, según preferencias. Con mucho dolor
y entusiasmo, pero ninguna muerte, sino la palabra fin que se escribe

lejos. Mucho después que se habrá terminado de leer el título (. . .)
para most-rar cuán poco de su existencia le debe la novela a la muerte.
Ni a la vúia (verdad, realism-0).
Con dos imposibles casi resueltos ( ...), con una única interrupción
de lectura y de narrativa para que dulce persona se vistiera y entre
tanto el lector no tuviera pretexto para leer, que es su modo de mirar.
Con veintinueve prólogos de no dejarla empezar. Con tres tiempos
matemáticos nuevos, exclusivos de ella, de su 'tiempo de novela' (. . .) .
Con personajes de las tres edades, marcadas por el olvido ( . . . ) con
el dolor de la niña, cuyo hermoso amor no fue- sabido. Y las firmezas
de ventura de un amor El-No existente Caballero".13
b ) Anticipaci6n del relato. El autor narra, en uno de sus innumerables
prólogos, sencillamente el contenido de la novela.
"Un señor de cierta edad: el presidente, en un paraje de nuestro
país, va reuniendo a todas las personas que en sus excursiones fuera de
su casa se le hacen simpáticas, y quieren vivir con él.
Esta tertulia de la amistad se prolonga un tiempo feliz, pero el huésped no lo es: incita a,,sus amigos a entrar en una acción".ª

c) Presentación de los personajes que intervienen en la novela:
Es interesante notar la descripción desconcertante. de Macedonio con respecto a cada uno de sus personajes. Esta presentación, por otra parte, ya
nos muestra la tesitura estructural de la obra macedoniana. Veámosla.
"Personajes efectivos: Eterna, Presidente.
Personajes frágiles: por vocación de vida, porque creen.
Que serán felices: Quizage.nio, dulce-pernona.
" lbid., pp. 48-49.
" lbid., p. 71.

315

�Personajes de la inexistencia: (con presencia): Deunamor.
Personaje perfecto: por genuina vocación, contento de ser.
Personaje: simple.
Personaje de fin de capítulo: el viajero.
Personaje de la ausencia. O la ausencia personaje: el hombre que

fingía vivir.
Personaje relámpago y teórico: metafísico.
Personaje impedido y candidato a personaje: Federico, el chico del
largo palo.
Personaje ignorado: única celebridad que se contiene en la novela.
Personaje con el ser de ser esperado: amada de Deunamor.
Personajes po&gt;r absurdo: el lector y el autor.
15
Personajes desechados ab initio: Pedro Corto y Nicolasa Moreno".
d) Descripción del personaje central: Eterna.

Macedonio Fernández hace aquí gala de un muy particular lirismo, en
fin, autor-personaje que siente una terrible nostalgia an.te Eterna.
"Quien pasa delante de ella pierde el don de olvido, )' si puede olvidarla es un lisiado.
Quien no puede olvidarla se detiene y la comprende, la ama sin
resignación posible''.16

e) 1ncidentes con algunos personajes.
El autor aun en los prólogos discute y argumenta con algunos personajes.
La argumentación va desde el despido de algunos de ellos hasta la discusión
por los nombres que él les ha impuesto. Piénsese en Nicolasa (personajecocinero) que es despedida porque la novela es de "ayunadores''; o bien en
Federico, quien no quiere ser personaje sino ayudante del autor. Asimismo
en Quizagenio, que discute con el autor por su horrible nombre, etc.
f) Un personaje, el Presidente, escribe a Ricardo Nardal.
Extraordinario ·contrapunteo ficción-realidad que realiza Macedonio. En
la carta a NardaJ el Presidente confiesa que antes de ser protagonista de la
11

lbid., pp. 77-78.
,. Ibid., -p. 83.

316

novela asistió a un banquete donde aprendió nuevas manera de aplaudir.
El ya conocía algunas:
"Para llamar al mozo, para espantar gallinas del jardín, para cazar
una polilla al vuelo, para hacerse abrir la puerta y para hacer avanzar
primeros pasos al hijo de meses".1.1

Posteriormente, en el banquete, ha aprendido dos formas más:
"El del autor ll orador que se auto-aplaude (. . .) y los que se constituyen con largos finales musicales de 6pera". 18
g) La metafísica de un Mrsonaje: el Pre$Úlente.

"Siente dos deberes de metafísico: uno con Eterna: demostrarle y convencerla de la nihiliclad de la nada ( ... ) , otro con dulce-persona: demostrarle y convencerla de la ni.hilidad del pasado".19
Interesante disposición de ánimo y espíritu es la que dejan esta multitud
de prólogos. Cada uno de ellos sirve de "filtro" a la sensibilidad desbordada
del "lector-personaje". Cada uno de ellos es barrera que impone el determinado cauce que el autor ha querido destinarnos en su eoncepeión narrativa. Y aquí nos encontramos leyendo y siendo leídos. Recreadores y
copartícipes de la creación. Soñando, y desde mucho tiempo atrás, siendo
soñados por Macedonio Fernández.
lnternémonos en el laberinto. Vivamos al Presidente y Eterna. ¡ Qué
generosidad la de este autor que nos ha creado para mostrarnos en su museo!
Comienza la novela. Vista al relente se nos muestra una estructura desconcertante. Hay aires de angustia que nos arrebatan. Aquí y allá claves
laberínticas; la acotación al capítulo primero: "Fluye el tiempo que hace
llorar",- y luego más adelante: "¿Qué dice la casa, el camino? Por mí pasan
los hombres, los i!lmortales hombres pasan pero inmortales".20
Tiempo y espacio. Condicionadores, arrebatadores de nuestra humanidad
y -"vida"~ para transportarnos desde ahora al mundo de los no-vivientes:
lo;¡ personajes.
Importante afirmaci6ru -por otra parte- la de la casa. "Los inmortales
" Ibid., p. 103.
"' lbidem.
,. / bid., p, 111.
:o I bid., p. 120.

i\

317

�hombres pasan,
en No toda es
metafísico y no
en mucho esta

pero inmortales". En la "Ikscriptio-Metafísica" consignada
vigilia la de los ojos abiertos, Macedonio Fernández ahora
escritor de ficción, tiene una serie de conceptos que aclaran
alusión de la casa.

''Tesis única: La existencia no existe.

Segunda tesis única: no identidad y no reconocibilidad del mtmdo
y del individuo conciencial.

Luego, todo reconocimiento, toda identificación, toda mismidad, es
tautológica.
La existencia no existe. Repito una vez más que carece de todo
sentido decir 'yo so,?, como no lo posee decir 'yo no soy'. Yo no percibo, además del dulce de azúcar, su 'existencia'; nada puedo sentir
de esa existencia; es una tautología; como nada puedo sentir o decir
del no-ser. Durante el no-ser nada puedo decir de que no soy ( ... ).
Mi tesis, pues: ni la conciencia ni el mundo tienen 'existencia'.

Personajes que no son personajes y de pronto son autores de la novela
que viven:
"Quizagenio. No me preguntes, Dulce Persona, qué ha,y hoy en la
novela. Esta vez no estamos en personaje, vamos a hablar nosotros y
para nosotros. Esta vez somos, no somos personajes para entenderlo. •
mira arriba, en la página en que estamos, Dulce Persona, el rótulo de
esta esce-na".2'"
Y más allá, otra clave; el autor sospecha una sombra tenue en la
25
página. Es el lector que se acerca más y más a personaje.
En fin, de desconcierto en desconciertq hasta el final. Unión última
donde autor-lector-personaje confundidos quedan en esa particular vi"\
sión de mundo, angustiosa.

Ni la conciencia ni el mundo tienen perfil, unidad.
Por ello sus inmortalidades: somos individualmente inmortales por
que no existimos".22

Extraña pero aparente contradicción: "somos inmortales por que no existimos". Hay que pensar que la condición de no existencia para Macedonio
tiene una gran trascendencia. El personaje es no viviente. Macedonio quiere
que seamos personajes, Juego: lector no viviente y por tanto inmortal. ..
Y luego, por otra parte, ¿Cómo explicaríamos, si no, ese personaje Deunamor?
¿ Cómo explicaríamos nuesfra misma condición de personajes si no es porque dejamos a un lado nuestro existir para adentrarnes en la "estancia de
la Novela"?
Luego, más adelante, otra clave laberíntica:
''IJulce Persona. ¿Qué va a suceder pronto en la novela, Quizage-

nio?

23

Quizagenio. Te lo diré cuando yo sea el autor" .
" Cfr. Ibídem.
"' FERNÁNDEZ,

Macedonio, No toda es vigilia la de los ojos abiertos, pp. 201-

202.
n Fl!RNÁNDEZ, Macedonio, Museo de la novela de la Eterna, p. 137.

318

,. !bid, p. 139.
" Cfr. !bid., p. 161.

..
319

�EL AMOR, LA MUJER Y EL MAR EN LA POES1A
DE PABLO NERUDA

LEnCIA. PÉREz G uTIÉRREZ M.L.E_.
ITESM

EL TERCER LATINOAMERICANO que recibió el Premio Nóbel de Literatura
( 1971 ) fue Pablo Neruda. Junto con Gabriela Mistral, su maestra, y su
amigo Miguel Angel Asturias forman la repre.sentaciqn de las letras hiSJ2anoamericanas en el concierto universal de los Pre_mios Nóbel.
Nativo de Parral, república de Chile, Neruda se refiere a su familia en
estos términos: ''Mis tatarabuelos llegaron a los campos de Parral y plantaron viñas. Tuvieron unas tierras escasas y cantidades de hijos. En ~l
transcurso del tiempo esta familia se acrecentó con hijos que nacían dentro
y fuera del hogar. Siempre p rodujeron vino, un vino intenso y ácido, vino
pipeño, sin refinar. Se empobrecieron poco a poco" salieron de la tierra,
emigraron volviendo para morir a las tierras polvorientas del centro de
Chile" .
.
Pablo Neruda edificó una de sus casas en un pedazo de la costa chilena
cercana al puerto de Valparaíso denominada Isla N~ra. Neruda compró
esta casa a un viejo capitán de navío que 1a construía para su familia. Es
un pedazo de playa con grandes rocas en donde rompe el mar furiosamente.
Toda la casa está adornada con motivos de mar: conchás marinas, el tim~n
de un barco, ventanas redondas; al segundo piso se sube por una escala tlé
cuerdas como las de los barcos. En la casa se encuentran tres mascarones
de proa, uno en forma de Medusa, otro más pequeño llamado la "Maria
Celeste" y otro en el patio de la casa. A uno de estos mascarones dedicó
Neruda el Soneto LXVIII, en que exalta la figura de la "niña de madera"
que no llegó caminando.
La niña coro-nada flor las antiguas olas,
allí miraba con sus ojos d errotados:

321
H-21

�La gran lluvia del Sur cae sobre Isla Negra
como una sola gota tr:anspare_nte '.Y pesada,
el mar abre S1!,S hojas frías y la recibe
la tierra aprende el húmedo destino de una cC&gt;p~.

sabía que vivimos en una red remota
de tiempo y agua y olas y sonidos y lluvia,
sin saber si existimos o si somos un sueño.
Toda la casa de Isla Negra está inundada por una colección de barcos
en miniatura, de todas formas y estilos, sin falt:ar los armados dentro de
botellas. Además Neruda fue un gran malacólogo. Su colección de conchas
marinas era una de sus pasiones. El mismo relata ~n sus Me.morias: ''Tuve
las especies más raras de Jos mares de China y Filipinas, del Jap6n y del
Báltico, caracoles antárticos y polymitas cubanas, o caracoles pintores vestidos de rojo y azafrán, azul y morado, como bailarinas del Caribe. . . Exageré mi caracolismo hasta visitar mares remotos. Mis amigos también comenzaron a buscar conchas marinas, a encaracolarse. En cuanto a los que
me pertenecían, cuando ya pasaron de quince mil, empezaron a ocupar
todas las estanterías y a caerse de las mesas y de las sillas. Los libros de
caracofogía o malacolog'Ja como se les llama, llenaron mi biblioteca. Un
día lo agarré todo y en ocho inmensos cajones los llevé a la Universidad
de Chile, haciendo así la primer donación al alma mater. Ya era una
colección famosa. Como buena institución sudamericana, mi Urúversidad
los recibió con loores y discursos y los sepultó en un sótano. Nunca más
se han visto".
Su quehacer poético está contenido en más de treinta libro$, el primero
publicado en 1926 y el último en 1962. Sus libros han sido traducidos a
ochenta idiomas y entre todos son cerca de quinientas ediciones.
En sus poemas ha tocado infinidad de temas, entre los que destacan:
el amoroso, el existencial, el amor a su tierra, la naru_raleza, el anhelo, la muerte y otros; pero entre ellos sobresale su ardiente amor por el mar. Esta vinculación del poeta con el mar se ahondó cuando se fue a vivir a Isla Negra. Allí)
e1,1 contacto con el mar, florece espléndido su plectro. En el Soneto LXXXV,
con la pupila atenta, vuelto al mar y al espectáculo de esa naturaleza indómita, contempla que

(Soneto LXVII)
Muchas veces Isla, Negra se encuentra cubierta por la bruma del mar
Y el poeta observa como la neblina invade la costa y +~
=.....b·'1en su casa:

Neblina, espacio o cielo, la vaga red del día
crece con fríos ~eños, stmidos '.Y pescados,
el vapor de las i.rlas combate la comarca
palpita el mar sobre la luz de Chjle. '

•
• • .adws, caen las lágrimas de la naturaleza.
(Soneto LXXIV)
Isla Negra
if fue el refugio
, . preferido de Neruda. Allí en contacto con el
mar, se ton ica~a su espmtu y brotaba incontenible su poesía. "El cielo
es lin
una' red
h . cua1ada de peces sombríos." "El t empora1 al desatarse ,arre~º .~ OJas oscuras y suelta todos los barcos que anoche amarraron al
cielo. Fueron para el poeta esos días pasados junto al mar "radiante dí
balanceados
por el agua marina" donde "el vien
. to de1 mar. caza errantes
s as
·
,,
gaVIotas .

En estrecha vmc
· u)a.ci"6n con el mar se encuentra la poes'1a amorosa de
N
. te poemas
deeruda, en varios de. ,sus libros entre los cuales destacan los Vem
amor y una cancion desesperada, Estravagario, Los versos del capitán y
ien sonetos de amor. Allí en conjunción admirabl
1
del poeta.
e se exp aya el estro

e·

. Centrando nuestro estudio en los libros que ahondan
.
,
l
Y enra.izan su temad • e amor y que marcan la trayectoria desde su juventud hasta su
ma ~~• observamos en la poesía erótica de Neruda tres aspectos: la íntima
conexion que se establece entre el amor y el mar· la relac·,
f d
mu·e
1
• .
,
ion pro un a
EJ r-mar; Y os sentmnentos del poeta empapados por el aguasalina.
tica en

Del mar hacia las calles corre la vaga ni.ebla
como el vapor de un buey enterrado en el frio,
y largas lenguas de agua se acumulan cubriendo
el mes que a nuestras vidas prometió ser celeste. ..

La lluvia azota también a Isla Negra y - la inunda con su voz clara y
-diáfana:
322

n los Sonetos de amor define Neruda este sentimiento que avasalla tod
quel derrumba montañas, que arrostra heroísmos. En el soneto LXXXvnº1'
excama:

323

�Oh amor, rosa mojada por sirenas y espumas,
fuego que baila y sube la invisible escalera
y despierta en el túnel del insomnio a la sangre
para que se consuman las olas en el cielo,
olvide el mar sus bienes y leones
y caiga ·ez mundo adentro de las redes oscuras.

•

Enel sone.to XII tratando de descifrar lo que es amar
., y preguntándose
qué significa la entrega, hace una admirable comparac1on:

Ay, amar es un viaje con aguá y con estrellas_,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
El amor no sólo es un viaje que se emprende o un_ combate_ de relámpag~;
· ·car el amor con la wpetuos1dad de las o as
es más. Nerud a 11ega a 1·dentifi
del mar en los Sonetos LXI Y XV:

Cuando el amor como una inmensa ola
nos estrelló contra la piedra dura,
nos amasó con una sola harina. . •
Porque el amor, mientras la vida nos acosa,
es simplemente una ola alta sobre las olas.

y en el mar su am.or se exp1aya Porque un 8 de septiembre escribe:
Hoy el mar tempestuoso
nos levantó en un beso
tan alto q1Le temblamos
a la luz de un relámpago
y, atados, descendimos
a s1Lmergimos sin desenlazarnos.
La

eriodista chilena Lenka Franulic ha dicho que Neruda es el ~ta
d e1 amor y que «Je puso nombre al amor". Toda
. la obra del poeta
, vrespira
1 di
1:__
, ..:co Se han hecho muchos estudios sobre su poesia.
oo a
un CWJ.14 erou .
b
, del
T ·te1boim en una entrevista que le hiciera en 1943 se expresa a as1
e1 : "Su geruo
. vi·vi·ente le ha hecho la voz mágica del hombre en el amor,
poeta

p

324

y en el combate, en la guerra por su destino y su libertad; la voz humana

del mar, el cielo y del más profundo misterio del planeta".

Y ¿ cómo es la muje'r que Neruda describe tan prolijamente en sus versos?
En sus poemas las comparaciones entre la mujer y el agua se suceden
en forma interminable. "Por eso tú saliste del sur como una isla poblada
y coronada por plumas y madera." El poeta dirá con alegría: "Busco el
sonido líquido de tus pies en el día", tus "pies claros que resbalan navegando en la espuma"; y las manos son tan blancas y bellas "como si en
la mañana del mar fueran creadas". Todo en la mujer le atrae. Dirigiéndose a Matilde le dice tiernamente: "Mi fea, el mar no tiene tus
uñas en su tiendau.
La mujer que Neruda describe en sus poemas canta y llora, sufre y goza,
y tiene en su boca "la sonrisa del agua". Esa es la imagen de la mujer
que el poeta entrega en su poesía. La mujer y el mar engendradores de vida.
Vitalidad y alegria. La mujer con ·sus cantos se une a la interminable sinfonía que el mar entona cuando las olas se estrellan furiosamente en los
peñascos. La mujer canta de cara al viento, enhiesta, altiva : "He dicho que
cantabas en el viento / como los pinos y como los mástiles". Y ríe y allí
"junto al mar en otoño, / tu risa debe alzar / su cascada de espuma".
Pero hay algo en Ja mujer q~e atrae hondamente al poeta y esto son los
ojos: "las ventanas del alma" como dijeran los poetas. Y aquí la identificación ojos-mar es total y completa:

Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el ma.r a la orilla de 1Ln faro . ..

Y en el poema "Inclinado en las tardes ... " expresa :
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
A la mujer, "niña, venitla de lejos, traída de tan lejos. . . Quejumbre,
tempestad, remolino de furia (que) cruza encima de mi corazón", a esta
mujer es a la que Neruda canta. Mujer que lleva en sí "la embriaguez
de la ola", que está "eternamente en fuga como la ola". Mujer-mar. Mujer
que se escapa, que es vida y agua, que es lluvia y ola:

De la ola, una ola y otra ola,
verde mar, verde frío, rama verde,
yo no escogí sino una sola ola:
la ola indivisible de tu cuerpo.

325

�La "Canción desesperada" es uno de los poemas en donde ~en~, c~n
mayor ímpetu esta unión del amor-mujer-mar. .En una conferenc~ medita
que Neruda proporcionó a su secretaria y biógrafa Margarita Agurrre, consigna que este poema fue escrito en Puerto Saavedra. El poeta escuchaba
en esos momentos todos los ruidos del mar: el embate de las olas en los
acantilados Jos gritos de las gaviotas, el sonido sordo del mar. Sostiene Angel Valbu:na Briones que este poema "resume ~l mensaje desabrido qu~ se
deduce de la relación amorosa cantada en el libro. No cabe la comlllllcación. La experiencia física, tan intensamente descrita en el poema noveno,
no rompe la soledad". Alfredo Loiada explicando este poema dice que
"es un sostenido 'farewell' en que el hablante, náufrago una vez más en su
sentimiento del tiempo y de la ausencia, rememora en húmeda hora a la ,
ausente, a 1a que amó y perdió".
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El ría anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado co11W los muelles en el alba.
Es la hora de partir, ¡oh, abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
¡ Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

E11 ti se acumularon las guerras y los vuelos.
En ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía,
como el mar, como el tiempo. ¡Todo en ti fue
naufragio!

En muchos de los sonetos de amor menciona Neruda la relación íntima
entre mujer y mar. La mujer se sumerge en el mar y se confunde en él
como la perla en la concha. Las metáforas surgen claras, nítidas, con gran
economía de léxico que busca siempre la exacta dimensión en el vocablo:
Hermosa, reverbero de la indeleble espuma,
deja que tus caderas impongan en el agua
una medida nueva de aisne o de nenúfar
y navegue tu estatua por el cristal eterno.

(Soneto JX)

La reiteración de Isla Negra en la poesía de Neruda se vuelve motivo
poético. Alü está la mujer presente también.
Mientras la magna espuma de Isla Negra,
la sal aiJul, el sol en las olas te mojan,

•
... mientras tú sales del mar, desnuda,

y regresas al mundo llena de sal y sol
reverberante estatua y espada de la auna.

(Soneto de Amor XIX)
, En otros poemas Neruda invita a la mujer a conocer los secretos del mar:
Ven a tocar el fuego del azul instantáneo", le dice en el Soneto XXIV.
. El .~ar Y l~ mujer, motivos estéticos en el paisaje, son para Neruda insplraClon, cammo, senda, Derroteros por donde su poesía se vuelve íntima
sentida, em.ocio~da. En el ~neto de Amor XXXIV, mar y mujer se une~
en un motivo filial La mu3er es náyade e hija del mar:
Eres hija del mar y prima del orégano,
nadadora, tu cuerpo es de agua pura,
cocinera, tu sangre es ti.erra viva
Y tus costumbres son florídas y terrestres.
Al agua van t-us ojos y levantan las olas,
a la tierra tus manos y saltan las semillas,
en agua y tierra tienes propiedades profundas
que en ti se juntan como las leyes de la greda.
Náyade, corta t-u cuerpo la turquesa
y luego resurrecto florece en la cocina
de tal modo que asumes cuanto existe.

Y al fin duermes rodeada por mis brazos que apartan
de la sombra sombría, para que tú descanses,
legumbres, algas, hierba: la espuma de t-us sueños.

Neruda se defme personalmente como "el poeta del amor" y se retrata
e~ sus poemas. Cuando Mariano Alatorre en un estudio crítico publicado en
Ztg Zag (1924) afirmó que en Veinte poemas de amor y una canción

327
326

�" chas imá enes bonitas y originales, pero se predesesperáda hallaba mu
g
lit
. " Neruda contestó
.
ad del libro no era un truco erano '
guntaba,s1 la amd a 1 libro su vida y "el amor de algunas mujeres queque babia conta o en e
. 1 Marisombra. En sus
.das" En 1962 les dio nombres a las dos: Man_so y
1
lí tristeza
n . .
ta evoca sus estados a.nínucos de me aneo a,
,
Veinte _P_oemas. . . el
ha lle do el verdadero amor. Son escarceos
desolac1on, soledad. Aun no
. ga d
oo cierto de1·0 de romanticismo
de juventud. Es un Neruda apasiona o c
y patetismo de adolescente:

ix:e

Cien sonetos de a:mor ~ca un nuevo estadio en su trayectoria. Allí se
encuentra un Neruda diferente, distinto. No en vano han pasado cuarenta
años. El poeta ya en plena madurez está seguro de sí mismo. Dice a su
amada: "Surgí para vivir entre tus manos / me levanté del mar a tu
alegría''.
En el Soneto XLIX se vuelca todo su sentimiento y su alegría de vivir.
En plena posesión del amor rompe el silencio para decir: "por eso canto
al día y a la luna / al mar, al tiempo, a todos los planetas / a tu vo-z
diurna y a tu piel nocturna".

... para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

El caminante ha llegado ya al fin de su senda, y la suprema aspiración
brota incontenible y se vierte en el Soneto XLIX. Es su testamento, su
legado, su última voluntad, su postrer deseo:

. Los versos del capitán fue un libro que en 1954 cl~spertó el . ínter~ d:
1:,. crítica. El poeta iba forjándo.se y cantaba a, una mUJet, pero SID decir s

Cuando yo muera quiero tus manos en mis o¡os:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí tu frescura:
sentir la ruavidad que cambi6 mi destino.

nom'br;e.
el rb L
vas
I ro . as u
E l . ·ente paso en su trayectoria amorosa lo constituye
sigw
"S,e C&lt;_&gt;DSt nnr
· cantando" mencmna una·
'.Y el viento. En ese libro el poema
historia de amor empapada en agua salina:

... y ó de mar y de tierra
te construí cantando.
Necesité tu boca, el arco puro
de tu pequeño pie, la cabellera
de cereal' quemado.
Yo te llamé y viniste de la -noche,
y ·a la luz entreabierta de la aurora
enco;,,tré que existías
y que de mí como del mar la espuma
. tú naciste, pequeña diosa mía.
, n el nombre de 1a musa inspiradora permanecía en el secreto.
Pero au
.
f
ya necesario Neruda menciona su nombre;
Cuando el ano
. rumato no. ue(1958) en el' poema "Pido silencio", escribe:
así es como en Estravaga'rw
,

Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos, _
quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

no
32$

Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos ;untos
'.Y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que pase mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.
Pablo Neruda llegó a las letras de Hispanoamérica en un momento crucial.
Momento de cambio, de exploración de caminos. Todo su quehacer poético
marcha por un arduo camino, un largo itinerario de viajero incansable.
En su poesía ha legado a la humanidad un documentE&gt; viviente: "la historia de una conciencia en su enfrentamiento con el mundo''. Pero una historia
que todavía se sigue escribiendo, que va descubriendo y explorando senderos
poéticos que le llevan a trascender y a decir "si me preguntan qué es mi
poesía debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poes!a, ella les dirá
quién soy yo".

329

�BIBLIOGRAFÍA

.
d Ed.
AoUIRRE, Margarita, Genio )' figura de Pablo New a,
1t.

u ru·versitaria

de Buenos

Aires, 1964.
Aires Bdit Sudamericana
AMADO, Alonso, Poesía y estilo de Pablo Neruda, Buenos
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l95L .,,._edo El monismo agónico de Pablo Neruda, México, Edit. B. Costa
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LoZADA, /UU
Amic, 1971.
· L d 1962
N
Pablo Obras completas~ Buenos Aires, Edit. oza a,
.
.
ERUDA,
B ' s Angel Historia de la Literatura Española, IV, Barcelona, Edit.
V ALBUENA

RlONE ,

INTENTO DE CARACTERIZACIÓN OBJETIVA DE LA OBRA
POÉTICA DE FEDERICO GARCtA LORCA

,

Gustavo Gili, S. A., 1962.

DALETH DE

HoYos F.

Escuela de Letras
ITESM

INTRODUCCIÓN
LA CARACTERIZACIÓN OBJETIVA que se trata de lograr, se intentará asociando
al autor un conjunto de promedios, tablas y gráficas que provienen del apro-

vechamiento de los métodos estadísticos. Como antecedente se dará una
breve descripción de los modelos estadísticos más simples.
Es evidente que este tipo de análisis es gradualmente más difícil mientras
más subjetividad hay en una determinada situación humana o más desconocimiento de una situación en la naturale-za.
Sin embargo, se ha intentado con cierto éxito la caracterización de actividades como las siguientes:
-

330

Variación del tamaño de las colas o líneas de espera.
Fallas de maquinaria.
Predicción del clima.
Composición geológica del subsuelo.
Macro y microeconomía.
Diagnóstico psicosomático.
Interpretación de legislación.
Est,ructura musical.
Estructura de algunas artes plásticas.
Psicología.
Identificación de la paternidad de escritos.
Efectos y eficiencia de la comunicación por teléfono, televisión, etc.
Efectos y eficiencia de la propaganda.

331

�-

-

Elaboración de diccionarios especiales (incluyendo traducción por computadoras).
Análisis del habla de un individuo.
I dentificación criminalistica.
Hábitos de tránsito en grandes poblaciones.

En varios de estos casos_, se investiga el comportamiento de un conjunto
de objetos o de individuos, pero en otros se intenta caracterizar (aunque
sea parcialmente) algo completamente indjvidual; naturalmente en la obra
poética se tiene una de las situaciones más difíciles, pues el poeta -en su
obra- utiliza dentro de su forma de ex'})resión un sublenguaje que él mismo
crea y que lleva múltiples restricciones no sólo de formato y rima, sino además -y esto sin duda es lo más importante-- la comunicación artística de
ideas y emociones.
Tal vez esto úJtimo sea medible ( aunque también estadísticamente) por
la aceptación de su obra dentro del tiempo y el espacio, lo cual supondría
un muestreo muy cuidadoso entre oyentes, lectores y técnicas estadísticas y
computaciones refinadas, algunas de las cuales aún están en pedodo de
formación como identificación de patrones e inteligencia artificial.

propiedad de que todos sus elementos sean positivos o cero y que la suma
de números en cada renglón sea igual a uno.

Estas son las matrices de Markov. Por ejemplo:

½
(½

½)
½

Toda matriz de. Markov se puede representar también con una gráfica
en forma de red, si se agregan (fuera de la matriz) nombres para los renglon~ Y columnas que vienen a ser los nombres de los vértices de 1a red.
Por eJemplo:

A

B

A(½
½)
B ½
½
y la red sería:

MATRICES Y REDES DE MARKOV

Desde principios del siglo pasado se vio la conveniencia de utilizar tablas
numéricas llamadas matrices como la siguiente:

8
(_ 2, 3O 5)

y se encontró la forma adecuada para hacer operaciqnes con ellas, como la
suma, multiplicación, etc., de modo de que estas operaciones fueran útiles
en diversas ramas de la ciencia.

Como se ve, los números que forman la matriz, por estar comprendidos
ent~ cero }' uno, se pueden interpretar cada uno como la probabilidad de
se~1r cada una d~ las cuatro aristas del dibujo; es decir, que estos números
miden el porcentaJe de veces que hay transición de un vértice a otro O de
un vértice a é1 mismo.

L~ única operación que se va a aprovechar de las muchas que hay enlre
matnces, es su producto, el cual se hace del modo siguiente:

Actualmente ninguna parte de las matemáticas aplicadas excluye a las
matrices, pues son indispensables en todas las ramas de la ingeniería, en la
ecometría, astronomía, psicometría, lingüística matemática, etc.
Por naturaleza, las computadoras digitales penniten que las operaciones
entre matrices se hagan con gran rapidez.
En este pequeño estudio sólo se considerarán matrices cuadradas, es decir,
con igual número de renglones que de columnas y que además tengan la

332

Es posible demo~tr~r ~ue si el producto no se hiciera con esta combinación
de sumas ! multíplicaCJones no sería útil en ninguna de las aplicaciones
antes merl01onadas.

333

�En las matrices de Markov el producto se aprovecha para multiplicar
una matriz por ella misma varias veces; esto es, para sacar su cuadrado o
su cuarta potencia, etc., y esto permite en muchos casos obtener el comportamiento "a largo plazo" de los fenómenos de transición.

("66
.17

M4

Mª

--

( .4934
.2533

.34)
.83

("66
.17

.S066J
.7467

.34)
.83

(- 4934
.2533

(-4934
.2533

-

.5066)
.7467

(.3 71
.314

-

Ejemplo:
Hay 20 o más autores que algunas veces escriben en prosa y otras en verso;
se hace una encuesta preguntándoles cuál de las dos formas de escribir
preferirían para su próxima obra; naturalmente, debe conocerse el género
de la última.
Se trata de saber "a largo plazo" cuál es la preferencia de ese grupo por

+

podrían ser:

p

V

y

Se ve que dentro de ocho obras de cada autor, la probabilidad de escribir
en prosa o en verso se hace independiente de cuál haya sido el primer estilo
literario usado.
s·1 se saca Ml6 se nota que quedan renglones iguales, o sea que un método
para obtener Ja preferencia de estilo "a largo plazo" es hacer una potencia
alta de la matriz original, lo cual significa que cuando la influencia del
~stilo de _Partida ha ~esaparecido, la matriz E (Estable), que lleva renglones
iguales, nene la propiedad de que una transición más no la afecta; es decir:

Ln matriz de Markov es:

p

.630)
.680

Sí se examina el primer elemento de M 2 o sea: .8 x .8
.2 x .1, se ve
que se está obteniendo la probabilidad de pasar de P a p en dos transiciones
tomando en cuenta que en la primera transición hay dos casos posibles;
pasar por_ P o por V ; es decir, en dos transiciones los pasos para ir de p a p

la prosa o el verso.
Se va a suponer que el 80% de los que acaban de escribir en prosa desea
para la próxima ocasión usar nuevamente prosa, y que el 90% de los
que acaban de escribir en verso desea para su próxima ocasión continuar con
el verso.

.5066)
.7467

V

.8 .2]
(.1 .9

E =

y la red:

(~ 1-qJ
I-q

lo que representa:

q
q

ENCUESTA

Para obtener la preferencia "a largo plazo" se hace lo siguiente:

M2
"334

=

.8
( .1

=
.2)
(·8. 1 .2)
.9
9.

.66
( .17

.34)
.83

EM = E
l-q )
l-q

r·8

.2J
.9

( .8

.2)
.9

.1

[~

l-q
l-q

abreviadamente:

(q,

l-q)

.1

(q,

1-q)

335

�lo cual da:

.8q
.8 q -

.lq -

q

+ .1

= - .1

(l-q)

=

q

O sea: -

.3q

= - .l q

Es preciso cruzaT los puentes
y llegar al rubor negro
para que el perfume de pulmón
nos golpee las sienes con su vestido
de caliente piña.

y en consecuencia:

1-q -

E-

p

V

½
(½

½)
½

½

I / , ~ JI/3
P

V

2 3

Matriz Estable

O sea, el 33% de los autores prefieren "a la larga" la prosa y el 66%

el verso.

A continuación se intentará aplicar métodos cuantitativos de tipo probabilístico, como el mencionado anteriormente, para la caracterización del estilo
que García Lorca presenta en el poema "El rey de Harlem".

PoETA EN NuBVA YORK. EL REY DE liAru.EM. FEDERICO GARCÍA Lo&amp;CA

EL

RE.Y DE HARLEM

Las rosas huían por los filos
de las últimas curvas del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Es preciso matar al rubio vendedor de aguardiente
a. todos los amigos de la manzana y de la arena,
'
y es necesario dar con los puños cerrados
a las pequeñas judías que tiemblan llenas de burbujas,
para que el rey de H arlem cante con su muchedumbre
para que los cocodrilos duerman en largas filas
'
bajo el amianto de la luna,
Y para que nadie dude de la infinita belleza
de los plumeros, los ralladores, los cobres y las cacerolas de las cocinas.
¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem! ¡Ay, Harlem!
No hay angustia comparable a tus rojos oprimidos,
a tu sangre estremecida dent1'a d.el eclipse obscuro
a tu violencia gra11ate sor&lt;Ú)muda en la penumbra:
a tu gran rey prisionero, con un traje de conserje.

~

Con u11a cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Fuego de siempre dormía en los pedernales
,, los escarabajos bOTrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.
Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchar-a del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.

336

•
Tenía la noche una hendidura y quietas salamandras de marfil.
Las muchachas americanas
llevaban niños y monedas en el vientre
V los muchachos se desmayaban en la cruz del despuezo.
Ellos son.
Ellos son los que beben el whisky de plata junto a los volcanes
y tragan pedacitos de corazón por las heladas montañas del eco.
Aquella noche el rey de Harlem con una dttrfsima cuchara

337
R-22

�arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Los negros lloraban confundidos
entre paraguas y soles de oro,
los mulatos estiraban gomas, ansiosos de llegar al torso blanco,
y el viento empañaba espejos
y quebraba las venas de los bailarines.
Negros, Negros, Negros, Negros.

La sangre no tiene puertas en nuestra noche boca arriba.
No hay rubor. Sangre furiosa por debajo de las pieles,
viva en la espi.na del puñal y en el pecho de los paisajes,
bajo las pinzas y las retamas de la celeste luna de cáncer.
Sangre que busca por mil caminos muertes enarenadas y ceniza de nardo,
cielos yertos, en declive, donde las col&lt;&gt;nias de planetas
rneden por las playas con los objetos abandonados.
Sangre que mira lenta con el rabo del ojo,
hecha de espartos exprimidos, néctares subterráneos.
Sangre que oxida el alisio descuidado en una huella
y disuelve a las mariposas en los cristales de la ventana.
Sangre que viene, que vendrá
por los tejados y azoteas, por todas partes,
para quemar la clorofila de las mujeres rubias,
para gemir al pie de las camas ante el insomnio de los lavabos
y estrellarse en una aurora de tabaco y bajo amarillo.
Hay que huir,
huir por las esquinas y encerrarse en los últimos pisos,
porque el tuétano del bosque penetrará por las rendijas
para dejar en vuestra carne una leve huella de eclipse
y una falsa tristeza de guante desteñido y rosa química.

•
Es por el silencio sapientí.simo
cuando los camareros y los cocineros y los que limpian con la lengua
las heridas de los mülonarios
buscan al rey por las calles o en los ángulos del salitre.
Un viento sur de madera, oblicuo en el negro fango,
escupe a las barcas rotas y se clava puntillas en los hombros;
un viento sur que lkva
colmillos, girasoles, alfabetos
y una pila de Volta con avispas ahogadas.

El olvido estaba expresado por tres gotas de tinta sobre el monóculo,
el amor por un solo rostro invisible a flor de piedra.
Médulas y corolas componían sobre las nubes
un desierto de- tallos sin una sola rosa.

•
A la izquierda, a la derecha, por el sur y por el norte,
se levanta el muro impasible
para el topo, la aguja del agua.
No busquéis, negros, su grieta
para hallar la máscara infinita.
Buscad el gran sol del centro
hechos una piña zumbadora.
El sol que se desliza por los bosques
seguro de no encontrar una ninfa,
el sol que destruye los números y no ha cruzado nunca un sueño,
el tatuado sol que baja por el río
y muge seguido de caimanes.
Negros, Negros, Negros, N egros.
Jamás sierpe, ni cebra ni mula
palidecieron al morir.
El leñador no sabe cuándo expiran
los clamorosos árboles que corta.
Aguardad bajo la sombra vegetal de vuestro rey
a que cicutas y cardos y ortigas turben postreras azoteas.
Entonces, negros, entonces, entonces,

338

339

�podréis besar con frenesí las ruedas de las bicicletas,
poner parejas de microscopios en las cuevas de las ardillas
y danzar al fin, sin duda, mientras las / lores erizadas
asesinan •a nuestro Moisés casi en los juncos del cielo.

ESQUEMA DBL CAMBló DE ESTROFAS DEL POEMA

4

¡ Ay, Harlem, disfrazada!
¡ Ay Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!
Me llega tu rumor,
me llega tu rumor atravesando tro11cos y ascensores,
a través de láminas grises
donde flotan tus automóviles cubiertos de dientes,
a través de los caballos muertos )' los crímenes diminutos,
a través de tu gran rey desesperado
cuyas barbas llegan al mar.

"Et

REY DE lfARLEM"

DE FEDERICO GARCÍA LoRCA

versos

5 versos

3 versos
10 versos

4

versos

5 versos

4 versos
4

5 versos

1

versos

verso

12 versos
4 versos
5 versos

3 versos

1

verso

9 versos
6 versos
4

versos

5 versos

5 versos

•

5 versos

5 versos

9 versos

6 versos

•
S40

•
341

�ESTILO DE ~SICIÓN DEL NÚMERO OE VERSOS POR ESTRO.F A APLICADO AL
POEMA '"EL REY DE
ESTUDIO LOCAL.

IIA.R.L&amp;M"

DE FEDERICO GARCÍA LoRcA.

anterior; aquí la respuesta es evidente, pero algebraicamente se podría escribir la condición de "estabilidad" como:

(UTILIZANDO MATRICES Y REDES
DE

l

MAtucov. )

o
o
o

(x,y,z,u)

Esto se refiere al estudio cuantitativo de la transición. Puede ser la transición del número de silabas por verso, del número de versos por estrofa,
del número de estrofas por poema o entre patrones de rima.
Así como de las transiciones del comportamiento de una persona puede
surgir alguna información cuantitativa de su personalidad psicológica, también podría obtenerse una serie de índices de preferencias en las transiciones
de una composición poética.
Un ejemplo supersimplificado de la transición del número de versos por
estrofa podría ser el soneto:

o
l

o
o

~,]
º

-

(x,y,z,u)

lo que representa el proceso de distribución de estrofas "a la larga".
Esto da lugar al sencillo sistema de ecuaciones:
u
X

y
z

-

X

-

z
z
u

-

A,, B1 Bz

Al

(¼ ¼ ¼ ¼)

Se indicarán los "estados" como:
lo que da los cuatro valores iguales a ¼; es deci(, si tomamos al azar
una estrofa, la probabilidad de que sea el segundo cuarteto, sin conocer el
tamaño de la estrofa anterior, es 25%, etc.

A 1 Primer Cuarteto

Az

Segundo Cuarteto
B1 Primer Terceto
B2 Segundo Terceto.

.¡ '

Lo que se llama la matriz de Markov en este caso sería:

A2
1

o
o
o

B,
o

'

1

·o
o

i.

Los unos indican que hay seguridad de que cierta estrofa sigue a otra y
los ceros la imposibilidad de lo rrúsmo en una cadena larga de sonetos.
En casos más irregulares, en lugar de los unos y ceros, pueden aparecer
fracciones como ¼, ½, etc., que se interpretan como probabilidades o porcentajes de casos en que ocurre dicha transición.
En la matriz original se ve que influye el "estado" anterior para saber
si la próxima estrofa es. de uno de los cuatro tipos.
La operación más simple de las decenas de estudios que se pueden
hacer con las matrices de Markov, consiste en averiguar qué probabilidad
hay de que una estrofa sea de cierto tamaño sin conocer el de la estrofa

342

Red en sucesión de sonetos.

Ya se había mencionado que sin ningún modelo matemático el sentido
común nos indicaría lo mismo.
Pero en el caso de un poeta como García Lorca nada de esto es evidente
Y bien puede resultar que él tenga más preferencia por repetir cierto número
de veces estrofas de. tamaño 4 ,o que acostumbre, a la larga, pasar del tamaño
2 al 5 más que otras transiciones (naturalmente esto es sólo una forma
343

�objetiva de ver parte del estilo, pues el poeta seguramente tiene en mente,
en primer lugar, 1a comunicación artística y emotiva, pero entre. las decenas
de modelos matemáticos no necesariamente de Markov, constituyen estos
resultados un pequeño índice del estilo) .
Matriz de Markov para la transición de estrofas en "El rey de Harlem"
de Federico García Lorca.

1
3

1

3

4

5

6

9

10

12

o
o

o
o

½

o
o

½

o
o

o

o
o

o

4

½

o
o
o
o
o

o
o
o

5
6

9
10
12

1
1

1

o

o

½

o

¼
o

¼

1/s

½

½

1

o
o

o
o

o

o

o

1/s

¼

o
o
o
o

o
o
o
o

o
o
o
o

En las matrices cíclicas, como la anterior, es posible obtener información
adicional acerca de los periodos mínimos -que se requieren para ir de un
estado a otro. Pero lo que tal vez es más importante es que generalmente
en estas matrices la dependencia de las probabilidades, aunque existe, es
muy débil, es decir, que casi se podrían considerar los tamaños de estrofas como
tomados al azar, lo que pernúte que en el estudio global se use una modificación de la clásica curva normal (empleada a veces en la distribución
de % de alumnos que obtienen cada posible calificaci6n en un examen) .

1/ 6

o
o
o
o
o

La matriz E (estable) , correspondiente a la matriz anterior, se puede
obtener con un programa para sistema de ecuaciones (en este caso con 8
incógnitas) .
Sin embargo aquí de nuevo es previsible el resultado de que la matriz E
(estable) tendrá como renglones iguales el vector:
1

3

(1 / 12

1/ 2

4
1/ 4

5
1/ 3

6
1/ 2

9

1/ 12

10
1/ 24

12
1/ 24)

Esto se puede comprobar multiplicando este vector por la matriz original
y viendo que da el mismo vector.
La igualdad de los elemen~os del vector im:nediatamente anterior con
el promedio de veces que aparece un determinado tamaño de estrofa en el
poema, se debe básicamente a que se supuso una; lectura circular como
la que es posible en The Finnegan' s W ake de James Joyce. En realidad la
matriz estable (E) no puede alcanzarse aquí por medio de potencias de
la matriz original de transición, pero sí tiene forma estable determinable
en forma algebraica.
Se tiene la siguiente clasificación:

Matrices de Markov estabilizables
(ergódicas) .

344

i

R egularés (f:jemplo: preferencia en la
forma de escribir).

Cíclicas (Sonetos) .

Red para el tamaño de estrofas en El tey de Harlem (lectura repetida).

345

�ESTILO DE TRANSICIÓN DEL NÚMERO DE VERSOS POR .ESTROFA DE hDERICO

Es decir, que la curva buscada sería:

GARCÍA LORCA, COMO EXTRAPOLACIÓN MEDIANTE UNA DISTRIBUCIÓN.

y

ESTUDIO GLOBAL

=

0.64 3. 1S X 2. 15

- .64x

(3. JS ) I

En este estudio se propondrá una curva, entre las que son más usadas
en estadística, para describir aproximadamente (y globalmente) la frecuencia con que se repiten los tamaños de estrofas de Poeta en Nueva York.
Lo más conveniente sería tomar una muestra mayor de la que el poema
El rey de H arlem proporciona (sólo 24 estrofas).
Por ejemplo, si se acepta un riesgo de 5% ( de obtener una muestra no
representativa), se requieren 400 estrofas para que el error entre un %
( o probabilidad) calculados en la muestra y el % en el universo (obra
total) no sea mayor de 5%. O bien para un riesgo de 20% y el mismo
error, se requieren sólo 170 estrofas.
Si las estrofas tuvieran tamaños al azar se podría usar la curva normal
para la descripción de la frecuencia de las estrofas; pero ya se vio que hay
una leve dependencia entre tamaños de estrofas consecutivas; así es que
se empleará para die-ha representación de la frecuencia una función gamma,
que es una modificación de 1a curva normal pero no simétrica respecto al
tamaño medio de estrofas.
Como ilustración se usarán aquí como muestra las frecuencias del poema,
a pesar de ser muy pocas estrofas.
La tabla de frecuencias es básicamente el vector fijo de la matriz estable
y el número medio de estrofas es µ
5.12, mientras que la variancia
(medida de dispersión entre el tamaño de las estrofas llamada en mecánica: momento de inercia) es aproximadamente
8.

e

Cuya gráfica ( diagrama de barras [Histograma]) se muestra aproximadamente en línea punteada sobre el diagrama de barras.
El uso de estas curvas de probabilidad, normal, gamma, etc., está en la
:°ediéión de probabilidad~ mediante el área bajo ellas; por ejemplo, el
area entre O y 3 podría representar la probabilidad de que una estrofa
tomada al azar (para el universo de donde procede la muestra) tenga
1, 2 ó 3.
Si mediante un programa de computadora se hace la tabla de proba~ilidades de estrofas ( de tamaño 1 a la estrofa mayor de la obra) se tendría,
Junto con el vector estable, otro índice cuantitativo del "estild'.
Por ejemplo, puede tabularse "y'' contra "x" mediante la fórmula hallada
y luego graficar mediante la subrutina que hay para el efecto y medir las
áreas (probabilidades) aproximadamente sobre esta gráfica.

=

=

'
'
' ,

La familia de curvas gamma proviene de las funciones:

Xae- b x

(a

En

+

donde:

--

:!'o.

I
I
I

I

&amp;

media -

µ -

a

+b

variancia -

S. 12 b

=

a

u2

_

a

+
b

1

,

',

''

''

' \,t~M~A

''

I

1) 1

''

t
t
1

'' '

' ' ' ..._

+ l, 8 b = a + 1
2

1

de donde se obtiene: a= 2. 15 y b
346

,"'
,,

I

b

Es decir:

1

=

0.64

$

"

.,.

•

,.

Diagrama de barras (Histograma)

347

�Posl.BLES EXTENSIONES

:::ta

de re~resentar con el modelo (fallas de maquinaria, respuesta de per. as a estllllulos, . etc.) . Aquí podrá usarse este sencillo método para ver
~ay concordancia entre ci~rto patrón de rima, por ejemplo aaba en el
ngmal de un poema (real1dad o experimento) y su traducción a otra
lengua (modelo) . (Los fonemas pueden ser diferentes.)

:1 .

PROCESOS 'ESTADÍSTICOS ~UE AMPLIARÍAN EL ESTUDIO

Resumiendo: Se mencionaron modelos que describen transición ( entre número de versos por e.strofa), obteniéndose únicamente el resultado ( además
de reconstruir el universo) de que las probabilidades condicionales son casi
independientes del estado anterior y luego obteniendo una curva asimétrica
(debida a la poca dependencia) que es muy conocida en estadística y que
posee muchas propiedades importantes (gamma).
Como procesos complementarios al estudio mencionado se sugiere:

Se han hecho estos estudios para la traducción de poemas d Ab K
ba f (
·
1
e
ay unanye escntos
J ' · enS a 1engua de Kazajstán que es uralo alta'1ca) a1 ruso
qu_e _es es aVIca. e h~ _visto así que la versión rusa fue hecha con tant~
cwdado que en promedio gran número de patrones de rim f
se d
a·, d d
a ueron conrva os, pu 1en ose ecir que en algo el estilo del poeta fue
d
Sería . te
t
. 1
conserva o.
e ver s1 a guna traducción de "El rey de Har1em" nene
·
,m · resan
imil.
caractens0 cas s
ares.

5) Medida de infonnación.

1) Considerar la red de Markov como absorbente, es decir, que al terminar la última estrofa se caiga en un estado imaginario del que nunca
se sale (probabilidad de volver a él
1). Esto daría mejor información
sobre el proceso, pues le quita la lectura circular y aun cuando aquí el vector
fijo no interesaría, se pueden hacer estudios más significativos que el ya

Nauu:almente la poesía es para cada autor un lenguaje que está íntimamen~ ligado con las reacciones emocionales; pero indudablemente también
constituye una forma muy refinada de mensaje.

mostrado.
2) Hacer el mismo par de estudios, local y global, para la distribución
de estrofas por poema y de sílabas por verso; el caso estudiado fue el caso
intermedio de la distribución de número de versos por- estrofa.
Estos dos estudios adicionales completarían el "estilo cuantitativo" que

Puede ocurrir que dos poemas leídos por una persona medianamente educada le den "men_sajes" con diferente claridad: es posible medir esto en la
fonna usual, mediante:

=

se desea obtener.
Desde luego, es muy probable que no resulten curvas gamma en las formas
globales; es posible que para sílabas por verso resulte una curva normal.

3) Los procesos clásicos de la estadístíca como: análisis de variancia,
correlación y regresión, pueden aplicarse para averiguar regularidades ocultas de conjuntos grandes de datos, preferiblemente a través de computadoras
(se tienden subrutinas para ellos) y pueden emplearse en los modelos de
Markov propuestos, sea la forma cíclica o la absorbente. Principalmente
se podría aprovechar el análisis de factores, que es una de las técnicas más
nuevas (data de 1904 su primer empleo en la psicometría) para obtener el
conjunto de variables que realmente importan en un problema. Sin embargo
los progr.amas son más laboriosos que en los otros casos mencionados.
4) Conservación de la rima en las traducciones.
Es muy popular en la ~tadística, la prueba X 2 que sirve para apreciar
si hay o no concordancia entre un modelo matemático (curva de probabilidad, matriz de Markov, etc.) y los resultados del experimento de que

La apreciación del grado en que un poema da ese mensaje al lector
...,,on.
'
puede hacerse con los métodos usuales de la teoría de inform~,.;'

Información

=

-log2 (Probabilidad del suceso que forma el mensaje).

La información para un suceso cuya ocurrencia
· es segura,
sería:

=

-log2 (1)

=

O

E_s. decir, ~o hay información, mientras para un suceso de pequeña rop
babil1dad la información al rncibir el mensaje resulta grande.
' d e afº!Clona
. d os a veces dan mensajes en forma mu dir t
.As'1, las poes1as
Illlentras
l
.
1
y
ec a,
que a a pr1D1era ectura la poesía de un maestro puede s6lo parecer una excelente combinación de fonemas ( no así si el lector es un
experto en cuestiones literarias) ; aunque bien puede suceder ¡
t · .
o con rano.
que ¡ af · ad
e -1c1on o sea obscuro y el maestro muy claro en la trans· ·' d
1c1on e
ideas.
En cualquier forma, una medida de la informaci6n .recibida aJ leer un
poema puede ser también un índice del "estilo objetivo".

349
348

�CONCLUSIÓN

La idea principal en este trabajo ha sido mencionar dos modelos matemáticos que pueden ser útiles para analizar en cierto aspecto objetivo una
obra literaria.
Uno de los modelos fue el de las redes de Markov, útil para examinar
fenómenos de transición; el otro una distribución de probabilidad, que se
trató de adaptar a una tabla de frecuencias. Este último modelo tiende a
señalar que tan probable es que aparezcan lecturas (datos) de cualquiera
de los tamaños admisibles en el proceso.

4. LE LroNNAts, Fram;ois, Les grands courants de la pensée mathJmatique, VI, París,
France, Librairie Scientifique et Technique, 1962.
5. R.usToN, Anthony y Wn.P, Herbert, Mathematical methods for digital computers,
New York, London, John Wiley &amp; Sons, lnc., 1960.
6. SH.ANNON, Claude, y WEAVER, Warren, The mathematical theory of comunication,
The University of Illinois Press, 1964. (Board of Trustees of the University of
lllinois.)
7. Wx1TNEY, D. Ranson, Elements of mathematical stadistics, New York, Rinehart
and Winston, !ne., 1961.

Existen 10 6 12 familias de curvas de probabilidad con propiedades conocidas entre las que se encuentran: la normal y la de tipo gamma (mencionadas).
Cuando el volumen de datos es muy grande, se recomienda usar programas y subrutinas digitales para que una computadora haga en un corto
tiempo el gran número de operaciones necesarias.
Desde hace tiempo se han hecho algunos estudios en este sentido, y son
los más conocidos los de Paul Valéry 1 y los de la escuela lingüística de
Praga.2

BIBLlOORA.FÍA

1. DoLF.Zl!.L, Lubomir, Petr Sgall y VACHEK, Josef, Prague studies in mathematical
lingüistics, University of Alabruµa Press, 1966.
2. GARCÍA LoRCA, Federico, Poeta en Nueva York. Odas. Canciones musicales. Conferencias, Vll, VI edición, Buenos Aires, Editorial Losada, S. A., 1957.
3. KEMENY, John G. y SNELL, J. LAURIE, llinite Markov chainis, New J ersey, Toronto, New York, London, D. Van Nostrand C-oml)any, Inc., 1960.
1

VALÉRv, Paul (1871-1945).
Poeta, ensayista y crítico francés que intentó crear un arte poético matemáticamente estructurado y separado de los valores, asociaciones y contenido tradicionales.
Fue el sucesor de Anatole Fi:ance en la acadenúa francesa, a partir de 1925.
Por ser también matemático muy distinguido fue invitado por el líder de loo
matemáticos francese.!, Franc;ois Le Lionnais, para prologar su obra fundamental
( mencionada en. la bibliografía) .
• Escuela de Praga.
Ha publicado varias obras en las que muestra la estructura algebraica y estadística
de las composiciones literarias.

350

351

�AFRICA EN AMtRICA
-Algunos aspectos de la simbiosis literaria afroamericana-

PROFR. lliNNING

GRAF

Profesor visitante en el
ITESM. México
Nicolás Guillén: Traemos nuestros
rasgos al perfil de/initiuo de América.
Sumario: 1.~El aporte africano; ritmo y religi6n mágica. 2.-Integraci6n literariasocial del afroamericano. 3.-La imagen del negro entre discriminación, resignación
y definición objetiva. 4.-¿Poe,ía negra o poesía mulata?

LA PAULATINA EVOLUCIÓN hacia el "mestizaje" integral del subcontinente
latinoamericano, hacia la fusión de los aportes africanos con los elementos
precolombinos todavía auténticos o ya sometidos al mestizaje y con las tradiciones cristianas del Occidente -uno de estos resultados de aquel proceso
que aún no ha terminado es el culto de María Leonza en Venezuelaha sido la historia del dolor y de la miseria del hombre en la pobreza y
en la oscuridad de la casa "senzala" .1 El encuentro entre Africa y América
fue un choque violento, sangriento y cruel, encuentro impuesto forzosamente
por los intereses europeos, encuentro de dos mundos marginales, explotados,
subprivilegiados durante siglos. El contacto histórico, los supuestos lazos prehistóricos entre la costa de Guinea y el litoral atlántico sudamericano no
podían haber sido decisivos, el contacto definitivo involuntario se inicia poco
después del 1500. Se inicia con el traslado de los primeros grupos étnicos
del Africa negra a las Américas para que estos envíos humanos contribuyan
al desarrollo económico del Nuevo Mundo no como hombres libres y socios
1

senzala, concepto empleado por el soci6logo brasileño Gilberto Freyre en su
importante ensayo Casa-Grande e senzala, Río de Janeiro, 1933.

353
H-23

�de los europeos, sino como esclavos y meros instrumentos de la explotación
europea.
Desde los comienzos de la especialización de las actividades humanas
en la rudimentaria sociedad neolítica existía la esclavitud como fenómeno
material, social y jurídico, entonces indispensable para el lento y penoso
desarrollo socio-económico. Tanto la economía griega como la romana se
apoyaban sobre grandes cantidades de esclavos cuyo número solía superar
5 6 10 veces el número de los ciudadanos libres. En la antigüedad, la esclavitud se presentaba o en la forma patriarcal del esclavo doméstico o
en su aspecto industrial, o sea, el reclutamiento de muchos esclavos en
talleres de producción ( cerámica, et{:.) o en los amplios latifundios. Seguía
existiendo durante la Edad Media la esclavitud doméstica tanto en los países
islámicos como en el oriente cristiano (Asia Menor, etc.) . Apologista de
una justificación jurídica, moral de la privación del hombre de sus derechos
fundamentales fue Aristóteles en su Politeia. Según él, el hombre, el "zoon
politikon" vive en la comunidad de libres y esclavos, el extranjero y "bárbar-o" por su inferior nivel cultural podía ser esclavizado. Argumentos parecidos presentó a comienzos del siglo dieciséis el jurisconsulto español
Sepúlveda cuando a medida que se extendía la conquista de América iba
surgiendo la discusión sobre la calidad humana del aborigen americano,
sobre su destino e integración en el mundo cristiano-occidental y sobre el
derecho móral de la conquista hispánica. Surgía el concepto del pueblo
elegido español para llevar los destinos del mundo y se establecían las bases
conocidas de la justifieaci6n hispánica-cristiana, según la cual el indígena
pagano, africano o indio, solía ser esclavizado en el caso de rechazar al Dios
de los cristianos y de oponerse al bautismo. Justificación que servía estupendamente a los fines de los negreros europeos -especialmente a los portugueses y españoles del siglo dieciséis pu~to que después iban declinando
las cuestiones teológicas- aunque cabe mencionar que la exirtencia de la
esclavitud hasta muy entrado el siglo diecinueve (abolición en el Brasil en
1888/9) se explica más bien por el sistema socio-económico que reinaba
entonces, ya que a pesar de bautizados y enseñados en la doctrina cristiana
los africanos y los indígenas americanos seguían sometidos a la explotación
europea o criolla. Sólo a medida que se divulgan las ideas más fecundas
de la ilustración anglofrancesa, o sea, los postulados revolucionarios de los derechos del hombre como consecuencia de la guerra de independencia estadounidense y de la R evo1ucíón Francesa, van alzándose algunas voces de protesta de
autores blancos que acusan la violación secular de los derechos fundamentales del hombre. Siendo poetas, estos autores tratan de reproducir, a tientas
todavía, los sentimientos, los sufrimientos, Ja pena y la añeranza de la raza

354

ne~ explotada. Vale pensar aquí en la Plegaria a Dios del mulato cubano
Gabriel d~ la Concepción Valdés, en los Poems on Slauery del gran poeta
norteamencano Longfellow, en el Navio negreiro del brasileño Antonio de
Castro Alves, etc.
En los años _sesenta de este siglo, despierta el continente africano para
rec~perar . su libertad política después de las tremendas transformaciones
socio-p?líucas Y económicas sufridas durante la dominación europea. Transformacmnes que abarcan la destrucción de sus estructuras sociales culturales
Y religiosas t:adicio°:'1les, la creación de nuevas estructuras políti~ sin respeta:, el conJunto tnb~, ~e nuevas estructuras sociales (élite negra con formacio~ europea~ , econormcas según las converúencias y los intereses de las
potenaas coloniales, transformaciones más bien arbitrarias que históricamente desarrolladas, Ja imposición de idiomas extranjeros como nuevas lenguas o~ci~es O adminis_trativ:15, la continuación de la dependencia tecnológica
y ~ononuca de las naciones mdustrializadas, etc. En un singular esfuerzo literano encabezado por el actual presidente del Senegal, el poeta Leopoldo
Sedar Senghor, creador de la "negritud literaria", el continente africano comienza por crear las bases de la paulatina eoncientización africana de raza
~egra. EJ _éxito ~~ las fuerzas de liberación africana, el creciente peso de su
~portanc~a políttca repercuten en la conciencia de los descendientes de
origen afncano en las Américas. Descubren de nuevo sus raíces y se enteran
llenos de orgullo de su larga evolución cultural tan distinta pero no inferior
~ la europea. Los africanos en la América Latina, biológica y socialmente
mtegrados en Ja sociedad polifacética del subcontínente, integrados en Jas
letras por los esfuerzos de la generación de vapguardia, se han dado cuenta
de Jos aportes espirituales africanos a la sociedad y a las letras del Nuevo
Mun:do.

Esta conciencia de una escala. propia de valores existe aún sólo en una
minoría, existe con mayor frecuencia en los jóvenes Estados antillanos 0
en el nordeste brasileño y con menor frecuencia en 1os Estados Unidos.
Escribe_ uno de los ~e~ores africanistas ~!emanes, el escritor y etnólogo
~ahnhemz Jahn que milJones de afroamencanos en Sudamérica, en las Antillas, en los Estados Urúdos van creciendo sin conocimiento alguno de la
cultura africana".2 Si bien el color del cutis le recuerda al afroamericano
su ~~gen racial,, se trata, sin embargo, de un origen de escaso significado
espmtual para el, ya que se esfuerza -reacción estúpida pero bien comprensible- por integrarse lo más rápidamente posible en el medio ambie;1te
; JA:a N, ]ANHElNZ, Muntu, las culturas de la neg,itud, Madád, Ediciones Guadarrama, 1970 ( Col. Universitaria de Bolsillo, 98), p. 25.

355

�de mayoría blanca. Y si no logra integrarse todavía, anhela por lo menos
asemejarse al seductor modelo blanco.
Más que el indio aún, el africano ha sido víctima de una serie de prejuicios
tan arraigados en la sociedad blanca y hasta en la mestiza, prejuicios que
manifiestan el desdén, la discriminación estética o moral, la clasificación de
seres humanos inferiores o a lo mejor una condescendencia mal disimulada.
Encontramos en el Martín Fierro esta queja del "moreno":
Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero;
mas los blancos altaneros,
los mesmos que lo convidan,
hasta de nombrarlo olvidan
y sólo le llaman negro ... 3
El aporte africano: Ritmo y religión mágica

Escribe el gran poeta y novelista ecuatoriano, Adalberto Ortiz, lleno de
amargura y orgullo:
A frica, A frica, A frica, . ..
Qué trágica fue la brújula
que nuestra ruta guió ...
porque el alma, la del A.frica
que encadenada llegó
a esta tierra de Jmérica
canela y candela dio . .. ~

El aporte africano manifiesto a primera vista ha sido su contribución biológica a la formación de la sociedad latinoamericana. Sin el negro, el
pueblo ecuatoriano, el colombiano, el brasileño, algunas naciones centroamericanas o los pueblos antillanos estarían incompletos, les faltaría un
elemento importante para definir su carácter individual. Aporte que por
su creciente fusión racial acentúa el carácter propio, independiente y nuevo
de la América Latina frente a otras comunidades humanas racialmente estáticas.
Las cifras acerca del traslado involuntario de negros a las Américas varían
• HE1u1ÁNDEZ,

J osé, Martln Fierro, el canto del cielo, Bs. Aires, 1871.
Tierra, son ,i tambor: poema, México, contribuci6n ediciones

• ÜRTIZ, Adalberto,

La Cigarra, 1945.

356

notablemente, el africanista alemán Rolf Italiaander supone un éxodo entre
12 a 20 millones de africanos hacia Jas colonias americanas,5 Hay cálculos
africanos como los de Senghor que cuentan con una salida de 60 a 100
millones de africanos negros entre 1500 y 1850. A pesar de que los negreros europeos disponían de sus respectivos centros nacionales de compra en
1a costa occidental africana y que solían enviar sus esclavos desde aquellos
centros a sus respectivas colonias, a pesar de cierta regularidad de los envíos
procedentes de determinadas zonas africanas, resulta sumamente difícil restablecer los rasgos culturales de origen africano. Los negreros árabes, europeos o africanos negros no respetaron las comunidades tribales. Como los
españoles dejaron pronto de participar en este lucrativo tráfico de esclavos
comprando en cambio las cantidades necesitadas a los negreros ingleses, lo
que significaba envíos de distintas regiones africanas para la América Hispánica, resulta ser más grande eJ problema de la identificación cultural
original de los afroamericanos de habla castellana que la de los negros estadounidenses o brasileños. Hay que añadir que en la mayoría de los países
latinoamericano~ se presenta el fenómeno de la fusión biológica en un grado
más avanzado que en aquellas regiones del continente americano donde
los 'esclavos negros forman la mayoría de la población (Haití, Antillas inglesas, etc.) o donde existían obstáculos morales o sociales a la fusión
(Estados Unidos) .. Ante la abolición de la esclavitud, negreros y dueños
de esclavos destrozaron muchos documentos de identificación para evitar consecuencias posteriores. Una vez prohibida la esclavitud, se interrumpió el
continuo contacto humano entre el Africa negra y las Américas, de modo
que los afroamericanos están en la actualidad expuestos a Ja "mulatización"
cada vez más rápida.
La etnóloga y antropóloga austro-venezolana, Angelina Pollak-Eltz .se ha
dedicado a la investigación de los orígenes africanos de la población afroamericana mediante la comparación de los elementos lingüísticos y culturales
de los negros americanos con los que· se presentan en las civilizaciones africanas actuales, método que ha permitido una identificación m'ás" y más exacta.6
De acuerdo con la enorme capacidad de asimilación que [ilOSee el africano
al sur del Sahara, sabemos ahora que no sólo hubo una fusión de elementos
africanos con los cristianos occidentales, sino antes del contacto con el
europeo y después de llegar a América debido a la estrecha convivencia de
grupos de negros de distintas comunidades tribales y culturales hubo tam• hALIAANDER, Rolf, Terra dolorosa, Wandlungen in Lateinamerika, p. 168, Wiesbaden, Editorial F-A-:Brockhaus, 1969.
• PoLLAK-ELTZ, Angelina, "Woher stammen die Neger Südamerikas?" , en Umschau
8, Francfort, 1967.

357

�bién una mezcla de elementos africanos (integración de elementos bantúes
en Ja civilización yorubá), fenómeno que en la actualidad diferencia claramente las manifestaciones culturales afroamericanas de las del Africa negra.
Sin hacer hincapié en detalles, podemos afirmar que la gran mayoría de
los negros latinoamericanos procedía del litoral africano occidental entre el
Senegal, Togo, Nigeria, Guinea con algunos ingredientes congoleses (bantúes~ :_5pecialmente en el Brasil, Venezuela y Haití. El sociólogo y etnólogo
brasileno, Arturo Ramos, resume la cuestíón de la procedencia africana en
tres "modelos culturales", o sea, la influencia cultural de la Costa de Oro
en las Antillas inglesas y en los Estados Unidos, la influencia predominante
de Dahomey en las Antillas Francesas, Haití y en Luisiana (culto vudú),
y la zona luso-española con los centros de Cuba, Venezuela y el Brasil
donde se impuso la civilización yorubá con la asimilación de elementos bantúes.7
Consta que en la actualidad los afroamericanos -negros, mulato~ zambos- alcanzan en algunos países latinoamericanos el 25% de la población
o h asta más (El Brasil, Panamá), y constituyen en Haití hasta el 95%
de los _haitianos. Hasta países actualmente "blancos", como el Uruguay, Ía
A~ge~tma, etc. contaban con un elevado _porcentaje de ciudadanos negros
asimilados poco a poco por la fuert~ inmigración europea a fines del siglo
pasado. Pensemos en cuanto a la Argentina en las Milicias Pardas del dictador J uan Manuel Rosas, en el Canto del Moreno dentro del Martín Fierro
o en el estudio minucioso del uruguayo Ildefonso Pereda Valdés en relación
al aporte africano en el vocabulario del lenguaje popular rioplatense.11 Hasta
en el México colonial, el africano no faltaba en la vida popular y a{m era
más frecuente que hoy día donde los centros de mayor población n;gra
se encuentran en la costa Pacífica de Na:yarit, Colima, Guerrero, en menor
escala en el sur de Baja California y especialmente en la huasteca veraeruzana.
Resulta difícil trazar la fisonomía del africano sin adoptar inconscientemente los prejuicios estereotípicos europeos. La imagen del negro fue impregnada durante siglos por los blancos, entonces dueños de continentes y
océanos; varía notablemente aquella imagen del concepto de la negritud
creada por los propios africanos. Sus aportes principales son la profunda
sensualidad emotiva e imaginativa, su alegría casi corpórea, su goce visual
de colores, su verbosidad. Dotados de una capacidad excepcional de asimilación, se satisfacen a veces a imitar o mejor dicho a adoptar formas europeas

en sus aspectos exteriores wnfiriéndol6S un sentido y alma africana (creación
de una jerarquía aristocrática h aitiana según modelos franceses de Luis XIV).
Se trata de una tendencia de asimilación superficial que conduce a menudo
a nna especie de caricatura de los elementos extranjeros. Difiere mucho
esta capacidad de asimilaci6n de la que posee el criollo y mestizo quienes
adaptan tradiciones europeas para convertidas en algo propio y nuevo (Rubén Darío) . La dulzura y sensibilidad africanas se acercan a veces al servilismo y contrastan violentamente con la necesidad a veces exagerada de
reconocimiento social, necesidad que se conforma con frecuencia con los
vistosos atributos de una dignidad óptica y exterior. Frente al indio americano, los afroamericanos parecen extrovertidos, frente al ensimismamiento
y al proceder ceremonioso taciturno, frente a aquella actitud de estar a la
expectativa, la vitalidad desbordante, la inclinación hacia lo burlesco y hacia
la jactancia. Si bien los africanos desconocen un orden político en el :.entido
positivista, falta que acentúa su afán de rebeldía irreflexiva como su inclinación hacia la tiranía (los monarcas haitianos, el difunto presidente "Papa"
Doc Duvalier, etc.), están, sin embargo, profundamente radicados en una
cosmovisión religiosa-sensual que incluye en un plan armoniosn el caos, lo
divino y lo humano en el cruce de las coordenadas de la existencia. Se
manifiesta esta cosmovisión en el fetichismo simbólico de origen bantúcongolés, en la "teología" yorubá o en el cristianismo ingenuo (spirituals
de los negros estadounidenses) que confunde elementos cristianos con paganos ( oricha-santo) . Escribe Nicolás Guillén en la "Canción del Bongo" :

En esta tierra, mulata
de africano y español
-Santa Bárbara, de un lado;
del otro lado, Changó-.9
Uno de los pocos juicios de aprecio de parte de autores blancos encontramos en el Martfo Fierro "Canta el Moreno":
El negro es muy amoroso,
aunque de esto no hace gala;
nada a su cariño iguala
ni a su tierna voluntá;
y más adelante:

: RAMos, Artur~, As culturas- negras do ~ovo mundo, Sao Paulo, 1946.
PEREDA

1937.

358

V ALDEs, Ildefonso, El negro rioplatense y otros ensayos Montevideo

'

'

• GurLLÉN, Nicolás, "Canción del Bongo", en Antología de poesía negra hispanoamericana, por Emilio Ballagas, Aguilar, Madrid, 1940.

359

�Bajo la frente más negra
hay pensamiento y hay vida . .. -io
En la lírica y en la música afroamericana quedan manifiestas numerosas
referencias a la sensualidad erótica del africano, simbolizada en 1a figura
de la mulata seductora o de la bailadora negra; canta el poeta cubano
Francisco Muñoz del Monte:
¡ Mulata! ¿Será t1, nombre

injuria, oprobio o refrán?
¡ No sé! Sólo sé que al hombre

tu nombre es un talismán . ..

Ser mulata es ser candela,
ser mulata, es imitar
en el mirar de la gacela
la leona en el amar . .. n

Gilberto Freyre en su estudio del paternalismo brasileño (Casa Grande
e Senzala) rechaza el tradicional prejuicio de la corrupción de la vida sexual
brasileña por la amante negra. Destaca más bien los elementos sociales
que fomentaron la influencia especial de la negra en la educación sentimental y
sexual del joven brasileño. o sea la intimidad de la convivencia familiar,
la esclava -criada negra como nodriza de las familias señoriales, su papel
mecánico- pasivo en la educación del adolescente, su condición mísera
de ser objeto de una explotación sexual. D.ice Freyre que "no hay esclavitud
sin lujuria sexual" (Casa Grande e Senzala) .
'
L a sexu~dad y sensualidad africanas están determinadas por un profundo sentinúento religioso. Sexualidad y religión son partes inseparables
de su cosmovisión como manifiesta la danza de amor que baila Ochún para
encontrar a Changó, santos o mejor dicho dívinidades de la religión y
cultura yorubá. Los elementos eróticos en esta danza, como el "vacunao''
y la ''ombligada" -indicación simbólica de . la unión amorosa como encarnación de la única fuerza vital del universo- sólo cumplen con su función religiosa.12
Los africanos trasplantados a las Américas han conservado -por lo menos
en las Antillas y en el Brasil- el recuerdo de los elementos más importantes
de su existencia cultural africana. Trasladaron sus tradiciones religiosas,
sus lenguas nativas reducidas actualmente a una función ritual y sus experiencias mágicas. Al observador no-africano le confunde una multitud
José, "Canta el Moreno'', en Martín Fierro, Bs. Aires 1871.
Mu.Ñoz DEL MoNTB, Francisco, ''La mulata, 1845", en BALLAOAS, E., Antologla
de poesía negra hispanoamericana, Aguilar, Madrid.
u vacunao, ombligada: elementos de danza en la yuca y en la rumba, se trata de
que el bailador choca su vientre contra el de su compañera para indicar la unión
simb6lica entre Changó y Ochún.
,. HERNÁNDEZ,

11

360

de cultos y manifestaciones religiosas que reflejan las peripecias del africano
en el Nuevo Mundo. Mu ltitud de formas religiosas compuestas de elementos heterogéneos por la convivencia estrecha de culturas africanas en
América, culturas claramente separadas en la geografía africana. Confunden
no sólo los nombres exóticos como vudú, santería, ñañiguismo, umbanda,
macumba, batuque, etc., sino extraña también el sincretismo de formas africanas, cristianas e islámicas, sincretismo realizado ya a menudo en tierras
africanas. Debido a la clandestinidad de los cultos africanos durante la
época colonial --dominación exclusiva del catolicismo o del protestantismo
(algunas regiones de los E.U.) - los negros soüan equiparar a sus dioses
con algunos santos católicos. Encontramos la frecuente equiparación de
San Jerónimo o de Santa Bárbara con Changó, de Ogún (dios del hierro,
de la guerra) con San Antonio (al norte de Río de J aneiro) o con San Jorge
(al sur de Río) . En Cuba, Yemayá, diosa del mar y de la fecundidad y
madre de Changó, suele equipararse eon la Virgen de Regla, patrona cubana
de los marineros, etc. Las frecuentes equiparaciones no servían únicamente de
camuflaje, sino demuestran también los adelantos de la fusión de elementos
africanos y cristianos.
Si bien la gran mayoría de los afroamericanos profesan la fe católica,
la influencia cristiana en los cultos africanos se reduce más bien a elementos
decorativos sin poder tocar el núcleo africano de las &lt;;:onvieciones religiosas.
Son precisamente los elementos ~canos que confieren tanta vitalidad a
estos cultos en pleno avance no sólo entre la población afroamericana, sino
también en círculos blancos del Brasil. Las religiones afroamericanas se dividen en tres grandes grupos entre los cuales hay un sinnúmero de transiciones. Se trata del vudú en Haití oriundo del Dahomey, de origen sudanés
eomo la civilización yorubá de Nigeria ( cultura Nagó) cuyas manifestaciones religiosas (santería, ñañiguismo en Cuba, candombé y batuque en el
Brasil) han tenido la mayor difusión en América. El tercer grupo -de menor
nivel cultural- comprende las culturas bantúes ( Guinea meriodional y el
Congo) , Son religiones fetichistas cuya base es la adoración de los antepasados. Algunos cultos bantúes poseían elementos espiritualistas ( culto de
Orodere en Angola), de modo que, una vez trasplantados a América, se
abrieron fácilmente a la influencia del espiritismo europeo del siglo diecinueve. Prestaron además elementos considerables a la más evolucionada
civilización yorubá.13 Este sincretismo entre formas originalmente bantúes,
entre elementos espiritistas, yorubás y cristianos dio entonces lugar al naciu yorubá: conjunto de tribus de negros sudaneses entre Nigeria y el Dahom.ey.
Imperio yorubá entre los siglos 11-18; religión politeísta, culto de los antepasados y
magia. Comienzos de literatura ritual (oral), culturalmente expansiva.

361

I

�miento de los cultos de la umbanda y de la macumba {umbanda de Río)
brasileños. En la actualidad, se trata de _importantes centros religiosos y
sociales, núcleos de la africanidad o negritud brasileña, cuya lengua ritual
ya no son los idiomas africanos, sino el portugués fuertemente impregnado
por préstamos africanos. Revela la umbanda/maclln1ba un grado de fusión
afroamericana más avanzada que los cultos de origen sudanés {vudú, santería, etc.) que conservan sus idiomas africanos {función ritual).
El vudú haitiano, la santería cubana o el candomblé/batuque brasileño
son religiones en el sentido propio de la palabra a pesar del rechazo, de la
discriminación y de 1a persecución que sufren por parte de las religiones
cristianas oficialmente reconocidas en la América Latina. Su hostilidad impidió la integración pacífica del afroamericano en la vida cristiana, sino
provocó más bien el refon.amiento de la conciencia africana en tomo de
sus cultos ancestrales. El carácter religioso de los mencionados cultos se
revela no sólo en el instrumento ritual: templo, o lugar sagrado de ceremonia, clase sacerdotal con sus ritos de iniciación y de jerarquía, sino
especialmente por la adoración de seres espirituales todopoderosos mediante
los cuales el creyente africano llega a comprender los sucesos incomprensibles de la naturaleza. El fenómeno central es la comunicación de estos
seres "loas, orichas o santos" 14 con el creyente, comunicación que se realiza
por la entrada de este ser sobrenatural --espíritu o "santo"- en la persona
del creyente. Eran estos seres mensajerqs del dios supremo -Bon Dieu
(Haití) u Olorun (Cuba); poco a poco se convirtieron en elementos divinos
autónomos, dueños o promotores de las fuerzas de la naturaleza (Yemayá diosa
del mar, Ogún-dios del hierro, Ochún-diosa de la belleza, a veces equiparada
a la Virgen de las Mercedes, etc.}. Poseen estos seres, pues, una funeión
de santos o de ángeles cristianos. La entrada en el creyente significa la
encarnación del santo invocado en la persona del creyente. Este, después
de entrar en una especie de trance, es poseído por el oricha/santo y presta
su existencia corporal al santo para que élite pueda comunicarse con el
mundo. Este acto de posesión de lo humano por lo divino, especie de
recuperación momentánea de. lo divino en la persona del hombre, acto que
en algunos cultos afrobras.ileños se llama la "queda do santo", la caída o
descenso del santo, es el elemento esencial de la cosmovisión religiosa afrosudanesa. Comprende la comunicación bilateral entre lQ divino y lo humano no mediante la participación consciente-racional del cristiano, sino por medio de la
fusión de ambas esferas en el momento de la mayor exaltación y trance mental y
corporal. La invocación del respectivo loa/oricha no corresponde única" loa, oricha: seres intermediarios entre lo divino y lo humano, después dioses,
comparados con los santos cristianos. Loa (vudú), oricha. (Cuba, Brasil).

362

mente al deseo de conseguir ayuda, protección, apoyo, sino significa al
mismo tiempo una necesidad y afán vital del hombre de experimentar y de
participar en lo divino.
La vitalidad de las tradiciones religiosas africanas, su peculiar calor humano, su sentimiento colectivo-fraternal que no suprime sino más bien favorece la manifestación y experiencia individual del crecente le permiten
al afroamericano orientarse en un mundo indiferente o inhóspito. A medida
que la vanguardia literaria de la tercera y cuarta década de este siglo
se dedica a integrar sincera y objetivamente los grupos marginales -al afroamericano en nuestro caso- en el panorama literario latinoamericano, reproducen los poetas blancos o negros -especialmente. antillano~ con cierta
fidelidad aquel mundo religioso hermético y misterioso. Mencionemos aquí
el magnífico poema Liturgia del poeta franco-cubano Alejo Carpentier: 15
La Potencia rompió,
¡yamba ó!
R etumban las tumbas
en casa de Acué.

El gallo murió,
¡yamba ó!
en el rojo altar
del gran Obatalá.16

Y en el momento de mayor exaltación emocional de esta reproducción
de un acto ritual ñañigo 17 cambia el poeta del español salpi~do ya con
africanismos al idioma ritual yorobá cuando evoca:
Endoco endiminoco
efimere bongó.
Enkiko baragofia
¡yamba ó!

(evocación del órgano femenino
del tambor sagrado afroamericano
del gallo-ofrenda ritual
evocación matizada de exclamaciones onomatopéyicas).

El rito y la danza son los elementos indispensables para comunicarse con
lo divino. Son las técnicas rituales para preparar el estado de trance. El
ritmo que poco a ' poco crece se convierte en palabra -alarido, en onomatopeya que revela el frenesí de la entrega. el vudú, en la santería, etc.
cada loa u oricha invocado tiene su ritmo, su música propia y la comunicación sólo se realiza cuando el creyente atiende minuciosamente el respectivo
ritmo. Dentro de las invocaciones colectivas en el fambá {templo de los
ñañigos} o en el hounfort (templo vudú}, cada creyente tiene que ponerse
,. CARPENTIER, Alejo, "Liturgia", Reuista Avance, La Habana, 1927.
'" Acut: Elrué, divinidad de la muerte equiparada a Jesucristo, su símbolo es el
crucifijo. Obatalá, divinidad bisexual, jefe de los orichas. .
" ñañigo: miembro de una sociedad secreta que sólo admite al culto a hombres
ya iniciados. El rito de los ñañigos parece un drama cúltico según la intei:pretaci6n
de Fernando Ortiz, africanista cubano.

363

�individualmente en contacto con lo divino. Para encarnar a Changó, el creyente debe bailar una danza de armas con movimientos que fomenta el eros,
la danza de la miel de Ochún (esposa de Changó) es un ritmo sensual en
espera de la fecundización mística.
Las danzas religiosas se bailaban también en ocasiones profanas sin perder
su simbolismo mágico. La mayoría de las danzas integradas al nivel europeo
son de origen africano como el tango, el fandango, la rumba, etc. En su
forma africana pura quieren "expresar algo",18 mientras que el europeo
adapta estas dánzas con la profana finalidad del arte por el. arte, ~c~nsciente de su misión religiosa y social, aun cuando conserva el nono ongmal.
Por medio de sus danzas, el afroamericano restablece los contactos casi olvidados con sus orígenes culturales. Su entrega y fusión con el ritmo le
recuerdan sus remotas experiencias africanas y con nostalgia ritual evoca
la tierra natal de sus creencias, la distante "Guinea" maternal:
C'est l'heu1e des sortileges et des charmes
dans lesquelles palpite en nous l'aieule endormie: l'A frique;
l'Afrique p1odigieuse, l'Afrique des rites tristes et ardents,
du tam-tam nostalgique ... 19

Al lado de esta voz haitiana, sentimos toda la fascinación de aquella Africa
lozana, ardiente y misteriosa en los versos del poeta puertorriqueño Luis
Palés Matos:

Los ritmos de las danzas afroamericanas-yuca, cumbia, rumba, samba, etc.,
forman el lenguaje de la lírica negra de origen popular, elevada a niveles
literarios por la generación de la vanguardia. Reproduce esta poesía con
gran fidelidad los ritmos de los instrumentos litúrgicos africanos por medio
de elementos onomatopéyicos, por la alternancia de sílabas tónicas y átonas
apoyada por la sonoridad de los frecuentes africanismos, por aliteraciones, anáforas, etc. Los códigos de la métrica europea, elementos indispensables en la
poesía afroamericana hasta comienzos de este siglo, ya no caben ahora. La dominación absoluta del ritmo, cortado con frecuencia por un contrarritmo según
1a tradición del canto altérnado africano, las onomatopeyas -especie de
leitmotiv- los tantos préstamos africanos crean un ambiente de fascinación,
de obsesión y de tensión que cautiva por su vitalidad feroz1 por su plasticidad
sonora al lector contemporáneo ubicado en un mundo racional:
¡ Mayombe-bombe-mayombé!
Se11.Semaya, la culebra.
¡ Mayombe-bombe-mayombé!
Se11semaya no se mueve . .. 2 L

u JAHN, Janheinz, Muntu, las culturas de la negf'itud, Madrid, Edic. Guadarrama,
1970.
·¡
w MoRAVIAH MoRPEAU, Pierre, "Hymne a la nuit Haitienne", en Poemes anti/ ens
de velourr et de flamme, Port-Prince, 1940.
•
,. PALÉS MATOS, Luis, "Danza Negra", en Heraldo de Cuba, La Habana, 1927.

364

= secta de brujería africana)

"Mayombé", tercera palabra de esta evocación, lleva el acento para marcar
el ritmo, su significación mitológica se combina aquí con 1a función onomatopéyica "mayombe-bombe-mayombé". En este poema que capta con especial
esmero el ambiente africano son las pausas que adquieren singular fuerza
rítmica, pausas que suelen introducir un contrarritmo lo que revelan estos
dos poemas Rumba y Sensemayá:

Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran Cocoroco dice: tu-cu-tú.
(Jefe máximo de algunas tribus negras)•
La Gran Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuctú.
Es la danza negra de Fernando Poó.20

A través del ritmo, de un sistema polirrítinico de estruétura y composicíón
casi matemáticas, el africano participa en el mundo. El ritmo es la báse
y el colorido musical que definen sus penas, su añoranza, su ansia de amor
-amor consciente de su simbolismo religioso-mitológico-- su esperanza de
una vida mejor, su indignación por la discriminación social.

(Mayombe

Me quema la bemba,22
me quemó;
quema la candela,
me quentó;
quema la calunga;
me quemó;
quema la balumba,
quema de quemacambó.28

¡ Mayombe-bombe-mayombé !
¡ Mayombe-bombe-mayombé! ...

Sensemayá, la culebra,
sensemayá.
Sensemayá, con sus ojos,
sensemayá.
Sensemayá con su lengua,
sensemayá.
Sensemayá, con su cola.
sensemayá... (Nicolás Guillén).

., GurLLÉN, Nicolás, "Sensemayá", en Emilio Ballagas: antología de poesla negra,
Madrid, 1935, 1944.
21
L lRA, Miguel N., Rumba, música para baile, México, Emilio Ballagas, Madrid
( Mapa de la poesía afroamericana) .
" bemba: los labios gruesos de la negra.-balumba: ruido, alboroto.-quemacambó
forma onomatopéyica.

=

365

�Con un mínimo de concept.os, con un vocabulario extremadamente sencillo y
casi banal, el poeta crea la imagen literaria de la dam,a afroamericana -rumba,
yuca, cumbia, etc.- con su calor humano y con su ambiente mágico-real.
"Sensemayá'' reproduce con asombrosa exactitud la secular costumbre africana del baile de la serpiente, que los afrocubanos realizan anualmente el
Día de Reyes en las calles y plazas centrales de La Haba.na. El poema,
cuyo subtítulo re?-a "Canto para matar una culebra" sigue rítmicamente
los movimientos de la muchedumbre en su lento avance que por su parte
imitan el arrastrarse de la serpiente.

Integración literaria-soci.ai del afroamericano

Durante siglos, el indio y el africano llevaban una existencia marginal,
excluidos de la sociedad criolla e ignorados por la literatura cortesana-colonial
tan estrechamente apegada a modelos y modas metropolitanas. Durante siglos, los distintos grupos étnicos radicados en el Nuevo Mundo seguían
caminos espirituales y sociales paralelos e incomunicados sin que aquella
América criolla integrara en su conciencia los resultados cada vez más ostensibles de la fecundísima fusión de tres razas. La integración consciente
y racional y la disposición a reconocer como socios a los demás grupos
étnicos ha sido un proceso secular. Integración racional ya la integración
inconsciente empieza en el mismo momento de la fusión biológica; de ahí,
el fenómeno del "mestizaje mental" de los latinoamericanos blancos. Se
trata de un proceso que apenas en este siglo comienza a ofrecer los primeros
resultados alen ta.dores.
Aquella vida marginal afroamericana e indoamericana no implicaba, desde luego, una indiferencia total por parte de los poetas y escritores cultos.
Sacerdotes y cronistas españoles y portugueses del siglo dieciséis se dedicaban,
llenos de curiosidad renacentista, a investigar, a descubrir y a descifrar -de
modo rudimentario aún- los enigmas de las civilizaciones precolombinas
(Fray Bernard.ino de Sahagún, Motolirua, el Padre Ba.rtolomé de las Casas
y otros más) . Estuvieron impulsados por el afán humanitario y misionero
para defender a los indígenas contra los abusos de la explotación colonial,
les animaba el deseo de conocer costumbres y usanzas tan distintas de la
civilización medieval-humanista europea para integrarlos mejor y menos bruscamente en el ordo cristiano. Encontramos igualmente, aunque en forma
ocasional, autores peninsulares o criollos que tratan de captar aspectos de
una africanidad diáfana, exótica y enigmática. No debernos olvidar que
estos hallazgos de una poesía regional-marginal se deben al hecho de la
coexistencia tan significativa entre literatura culta y literatura popular es-

.366

pañola o hispanoamericana. Coexistencia que es de los rasgos más sorprendentes del barroco hispánico. Al lado de las Soledades están las L etrillas y
Romances de Góngora. Sor J uana Inés de la Cruz, figura sublime de las
letras ~panoamerieanas barrocas, autora de la Respuesta a Ser Fiiotea,
d_e la SJlva El sueño, de varios autos sacramentales, etc. nos legó un villancico hermoso sobre un africano impresionado por el esplendor de la I glesia.
Este poema -Villancico dedicado a. San Pedro Nolasco-- es un tesoro de
aquella. co;1"iente popular muy _vital y fecunda por la inmediatez y veracidad
de las unagenes y por la sencillez de la expresión. Muestra el esfuerzo de
una ~edad a_rr:3-igada aún en la fe cristiana, de integrar al pagano en una
comurndad religiosa-cultural que desconoce las diferencias raciales frente a
Dios. Si bien es meta principal de este villancico la glorificación de Dios
mucho más convincente por la adoración manifestada por un alma ino-enua'
vislumbra, sin embargo, el carácter profundamente afroamericano. S~n su~
elementos, el fun~amento rítmico bien marcado, Ja deformación lingüística
del castellano haaa mayor plasticidad musical, y la conciencia étnica distinta. Deformación lingüística un tanto arbitraria, porque se trata de un
lenguaje primitivo e ingenuo puesto en boca africana por una poetisa blanca
de formación europea. Sor Juana Inés de la Cruz ofrece aquí la visión secuy estereotípica ~el negro: ingenuo, gracioso, torpe, cantante alegre; viSJ~n euro~- deJ africano que va desvaneciéndose en la actualidad gracias al rápido surgmuento de una Africa más y más independiente de tutela p olítica
y cultura].

1~;

Un 11egro que entró en la iglesia
de su grandeza admirado,
para regocijar la fiesta,
cantó al son de un calabazo.
¡Tumba, la, la, la! ¡Tumba, le, le, Le!
que donde
Pilico esolaba. , .

,ia

no quedé
¡ Tumba, le, Le, le! ¡ Tumba, la, la, la!
que donde ya Pilico esclava
no quedé
... La otra noche con mi conga
turo si11 durmí pensaba,

367

�que no quiele gente plieta
como eya só gente branca . . . 24

No cabe aquí una exposición detallada de la evolución histórica de las
letras afroamericanas, conviene destacar las líneas evolutivas de mayor trascendencia limitándose a los momentos decisivos.
La independencia política de la América Latina no implicaba en seguida
la independencia espiritual. Seguía la influencia cultural de Europa, o sea,
el esfuerzo de captar la realidad americana por medio de técnicas y modelos estilísticos europeos. Sólo a través de la integración total -biológica,
social y literaria- de las tres razas que habitan ]as Américas, e] subcontinente
latinoamericano podrá conseguir la independencia espiritual que consiste no
solamente en la simbiosis de tradiciones heterogéneas, sino igualmente en
la evolución de nuevos horizontes y caminos mentales.
Los primeros resultados literario-sociales de la incipiente integración del
africano quedan manifiestos en la literatura brasileña del siglo dieciocho.
Ha existido en el Brasil un contacto mucho más íntimo entre el negro y
el blanco luso-brasileño, contacto que no se explica únicamente por el mayor
número de africanos llevados a este país, sino más bien por la mentalidad
indecisa del portugués entre la Europa ibérica y el Africa mora. Antes
que en la América hispánica, negros- y mulatos solían alcanzar posiciones
dé influencia económica y cultural como el poeta Domingo Caldas Barboza
( 1740-1800), miembro del clistinguído círculo _literari~ colonial d': la ~~va
Arcadia, autor de sátiras populares que anuncian la mdependenc1a políuca
del Brasil. Aún en la época colonial se realizó 1a fusión mental de elementos
portugueses y africanos en la literatuta popular del B~il, fusió~ _de 1a "s~udade" lusitana y de la melancolía, del "banzó" afncano, fus100 especialmente manifiesta en la riqueza formal del teatro popular. Mencionemos aquí
la fandanga, el congo, la congada, el quicUIDbre y el quilombo q_ue co~binan elementos de farsa, del auto ibérico con la música y los bailes afncanos. Profundamente africano es el maracatú, especie de cortejo pomposo
de príncipes negros que deponen sus dádivas en el atrio de la iglesia, africano
por su expresiva mímica. El bumba-meu-boi, llamado frecuent~m:nte bum~a
0 boi refleja críticamente las condiciones sociales deJ afrobrasileno y la mfluencia del bumba-meu-boi queda patente en el famoso Auto da compadecida de Ariano Suassuna ( 1956) . Se mezclan aquí las tradiciones medievales de la farsa lusoespañola (Gil Vicente) con elementos cristianos
y con los símbolos de la religiosidad peculiar sincretista del nordeste (Sertón).
" SoR JuANA I NÉS DE LA CRUZ:

Villancico dedicado a San Pedro Nolasc1&gt;

Emilio Ballagas, Mapa de la poesía afroamericana.

368

en

Son figuras principales el Cristo negro, el diablo, e1 fiscal, la Virgen que
le recupera a un delincuente su existencia terrestre, de ahí, la "compadecida".
Y hasta formas netamente lusitanas, como la "cheganQa" o las Japinhas o
lapa florida ( adoración de los pastores en la cueva de Belén) manifiestan
la integración de elementos africanos.
A pesar del hecho de que algunos negros y mulatos alcanzaron posiciones
holgadas y ocuparon importantes cargos oficiales ( varios ministros negros
durante la Monarquía de Don Pedro II), seguía la esclavitud, fundamento
económico-social brasileño del siglo pasado. La aceptación del negro como
socio y no como instrumento humano y su entrada en la literatura oficial
se preparan en los poemas de Castro Alvés y en la novela O mulato ( 1881)
de Aluizio Azevedo. El tema preferido: los prejuicios raciales, más bien
sociales de los blancos -clase económica holgada- y la lucha del afrobrasileño, especialmente del mulato o de la mulata sensible contra el ambiente
hostil, lucha que suele ofrecer un final trágico. Si el romanticismo se empeña
en descubrir raíces americanas -frecuente idealización del indio-, esfuerzo
comprensible de crear los fundamentos culturales autóctonos como consesecuencia de la independencia política, fue precisamente el realismo -naturalismo que eleva al negro a uno de los temas literarios centrales, tendencia
que continúa el rñodernismo brasileño. Las relaciones ambi~as entre señor
y esclava ( cuento de Bernardo Guimaraes con el título: A escrava Isaura),
el afán del autor afrobrasileño (Machado de Assis) y de sus protagonistas
de integrarse en la sociedad poscolonial se cristalizan hasta en el teatro de
la época. El creador de la novela nacional, José de Alencar, escribi6 el
drama romántico Máe (1859) que trata el problema de un joven casi blanco
que quiere casarse temiendo, sin embargo, que sus suegros se enteren
de que su madre era esclava negra. Manifiesta precisamente este drama los
adelantos de la integración del africano hacia un problema de aceptación
social. Racialmente admilido, ya es parte indispensable de la sociedad brasileña del siglo XIX. Las dificultades que .se presentan contra la entrada
del negro en la alta sociedad no eran de índole racial, sino correspondían
a las barreras sociales que reinaban entonces en aque11a sociedad semifeudal y oligárgica (difícil aceptación social del inmigrante -"bracere"
sudeuropeo) .
Prohibida la esclavitud, el tema racial y abolicionista -tan explotado por
los escritores románticos y realistas- iba desapareciendo. Sin embargo, la
"libertad del vientre" no implicaba por sí sólo la integración social del
africano en el sistema socio-económico y cultural de la nación. El otorgamiento de los derechos cívicos no significaba aún el reconocimiento y la
admisión socia] del negro. De nuevo, la literatura cumplió aquí con su

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369
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papel de promotor. Antes que en la América hispánica (década de los 30
de este siglo) , la función secular de crisol de razas iba a presentar los
resultados y consecuencias socio-.literarias en el Brasil. En el último decenio
del siglo J&gt;asado, aquel gran país se decidió a empeñarse en el grandioso
esfuel'lO de averiguar y de definir los elementos integrantes de la nacicntt:
brasilinidad. La creación de la visión integral del Brasil -fundamento y
esencia de 1a "brasilidade"- fue desde entonces uno de los temas centrales
de la literatura, sociología e historia de este país. Destle el magnífico ensayocuento Os sertoes de Eu~lides da Cunha (1898), los aspectos regionales,
africanos o indígenas, interesan a los autores especialmente en cuanto a su
contribución y apqyo en la formación de la sociedad brasileña contemporánea.
Ya no se trata de la mera valorización del aporte africano -sobre un plan
descriptivo-, sino la cuestión es la fuena de adaptación y de asimilación
de esie aporte a las condiciones sociales nuevas. Este afán de brasilinidad
aumenta en el expresionismo literario (modernismo brasileño entre 1~22 y
1945). El africano se convierte en tema central de la literatura, sea en la
lírica, en la narrativa, en la literatura regionalista y criollista. La atención
que despierta el afrobrasileño en sus condiciones sociales al lado d,el tema
ya tradicional de la mulata sexual o del mulato que fracasa ante las barreras
sociales de la oligarquía "blanca" corresponde en cierto modo a la rápida
divulgación de los cultos afrobrasileños entre círculos cada vez más amplios
de la población blanca. Su sincretismo afroeuropeo refleja y corresponde
al mestizaje biológico-mental y parece que sus ritos de entrega total del
individuo, su comunicabilidad, su carácter de mutualidad social llenan el
vacío sentimental-religioso del cual padece el hombre moderno más bien
víctima que dueño del avance tecnológico. La integraci6n literaria-social de!
africano prepara y ensancha los cimientos del Brasil de mañana y conduce,
según Gilberto Freyre, a una síntesis racial y cultural -aquella brasilidadeque evita el fraccionamiento socio-cultural del pafs en grupos étnicos aislados,
incomunicados y hostiles. Evita que la "negritud brasileña" sea más que
un aspecto dentro del Brasil polifacético.2~
Mayor eco y resultado de estos postulados -estudio literario-científico
del afrobrasileño- es la literatura expresionista (modernista) del nordeste del
Brasil. Su jefe indudable es el bahiano Jorge Amado, uno de los representantes más importantes del neorregionalismo narrativo sudamerican o. E s
el mayor novelista del proletariado brasileño, en su Ciclo de Bahía con
las novelas Jubiaba (1935), Mar morto (1936), Capitat s da areia. ]1tbiaba
narra las peripecias de un joven negro, su lucha contra los prejuicios .sociales,
21

,i¡

FREYRE, Gilberto, en un aporte para el libro de RoU Italiaander: Terra dolorosa,
~wandlungen in Lateinamerika, Wiesbaden, 1969.

El expresionismo (modernismo) latinoamericano integra a la mujer afroamericana en ]a literatura: ya no es mero objeto de estudio, sino la mujer
afroamericana adquiere contornos propios. Los autores blancos o negros
descubren la atracción de la belleza negra, descubren su humanismo natural
y sencillo, su sensualidad lozana, innata y fecunda en oposición a la mujf'T
blanca, esotérica, supercivilizada a quien reprochan falta de capacidad amorosa. Si antes poetas afroamericanos, como el mulato Gabriel de la Concepción Valdés cantaron a la mujer blanca, ahora presentan a la negra o
mulata según normas estilísticas europeas o vanguardistas (cabello-arrozal,
labios-caimito, etc.) .
Una obra maestra de esta corriente es el precioso romance Essa negra
Fuló de Jorge de Lima. En once. estrofas, el autor resucita ]a historia de ]a
evolución social del Brasil, evoca el pasado colonial de la "fazenda", núcleo
económico-cultural del Brasil hasta fines del siglo XIX. Adquiere perfiles
vigorosos aquella vida diaria entre esclavos y dueños. Manifiesta la estructura social, la disposición total sobre el africano, el papel ceremo11ioso de
la esposa blanca, la sensualidad consciente de la esclava negra, la rivalidad
entre señora-criada:

O'Fuló! O' Fuló!
(Era a /ala da Sinhá)
-Vai forrar a minha cama
pentear os meus cabelos
vem a ajudar a tirar
a minha roupa, Fuló!
Essa negra Ful6!
Essa negra Fu:16!

(Habla y habla la Señá.)
-Ven a tenderme la cama,
corre a peinarme después;
y ayúdame a desvestirme
que tengo prisa, Fuló.

1

1
1

su admisión y ascenso final gracias al apoyo amoroso de una mujer blanca.
Uno de los protagonistas, un negro viejo, desilusionado ve pocas diferencias
entre la esclavitud de antaño y la explotación económica actual. La libertad
se diluye en ilusiones. En Mar morto, el Africa antigua con sus mitos
ancestrales se ha fusionado con la miseria económica-social, pintoresca y
apremiante de los "saveiros", marineros que circulan con sus mini-cargueros
en el puerto de Bahía. Vida muy pobre y peligrosísima de unos afrobrasileños
entre el contrabando, las deudas y la muerte. Vida dentro de un marco
simbólico y mágico: Iemanjá, reina africana del mar, símbolo de la infinita
belleza mortal del mar, encantadora y seductora, arrastra a los hombres a
sus abismos. Jorge Amado, profundo conocedor de la psiquis africana, crea
un cosmos afrobrasileño de perfiles ba1zacianos.

1

370

371

i !

�... O'Ful6! O'Fuló!
Cadé, cadé teu Sinhó
que Nosso Senhor me mandou?
Ah! f oi Vocé que robou,
foi Vocé negra Fuló!
Essa negra Fuló . .. zs

¿ En dónde está tu Señor ...

si . . . el Señor que es mi señor
que Nuestro Señor me dio?
Ya sé quién se lo robó:
¡ Tú también, negra Fufó!

La fascinación sensual que ejerce la negra (Gilberto Freyre analizó la
influencia de la mujer negra en la vida sentimental y sensual del brasileño
blanco) resalta en el siguiente vet-so que revela simultáneamente el sfatema
ignominioso de la esclavitud en el cual se despersonaliza al individuo:
O Sinhó foi acoitar
sózinlw a negra Fufó.
A negra tirou a saya
e tirou o cabecao.
De dentro dé/e pulou
muinha a negra Fuló . ..

El amo fue a castigar
él mismito a la negra Fuló.
Ella se quitó la saya
y se zafó el camisón.
Brilló la carne desnuda
de la negrita Fuló ...

La traducción realizada por Emilio Ballagas resulta un tanto libre, si bien
capta . ~rfe_c~ente el tono popular. Posee sin embargo, el portugués, una
sugestlon distinta del castellano que défine concretamente donde el lusitano
se limita a sugerir. Comparemos aquí el texto español "Brilló la carne desnuda" --descripción concisa y directa- con el verso brasileño "de dentro
déle ~ulou muinha ... indicación insinuante y vaga, pero por eso no menos
sugest:1~0 que aquel verso español. ~l estribillo "Essa negra Fuló" subr.aya
el caracter de romance con su métrica pobre, su lenguaje sencillo, banal y
de expresividad plástica. Considera Rodolfo Gross.mann este poema como
uno _de los aportes más acertados de la gran tradición romancera peninsular
~edieval, desde aquella remota fusión de elementos lírico-épicos Iuso-hispárucos y moros.27
. EJ destino de la mujer afrobrasileña entre explotación¡ misterio enígmáuco, lucha maternal y social en pro de una existencia más humana y justa,
entre víctima de la seducción y seductora es uno de los grandes temas de
la no"'.'ela brasileña. Esbocemos aquí, en orden cronológico, la evolución
narratlva empezando con I nocencia (1872) de Franklin Tavora -situación
28

Ln,!A, Jorge de, "Essa negra Ful6", en Bangué e Negra Fuló, 1930, admitido en
el Mapa de la poesía afroamericana (Emilio Ballagas).
~ Gaoss~ANN, Rodolfo, Geschichte und probleme der lateinamerikanischen Literatur
Hueber, München, 1969.
'

372

de explotación sexual y condición de harén-, mencionemos a la figura dominante de Capitú en la famosa novela Dom Casmurro ( 1900) del mulato
Machado de Assis, la fatalidad destructora entre sexualidad iozana y bondad
del corazón en María bonita (1914) de Julio Alfranio Peixoto, el prejuicio
social que mina la felicidad y que destruye las bases existenciales del individuo en Clara dos anjos ( 1924) de Alfonso Henríques de Lima Barreto,
la superioridad de la mujer consciente de su fascinación física e intelectual
en las figuras féminas ( novela y drama) de la poetisa Raquel de Queiroz
y no olvidemos finalmente a la figura vigorosa y atrayente de Doña Flor
en Dona Flor e seus dois maridos de Jorge Amado.
Hasta mediados del siglo veinte. el afrobrasileño fue al comienzo objeto
de estudio literario superficial en sus aspectos pintorescos, después objeto de
análisis socio-psicológico y finalmente elemento asimilado a la sociedad brasileña en formación. Del estudio aíslado de sus condiciones sociales y culturales, los escritores han llegado a una imagen integral de la «brasilidade"
en la cual todos los elementos de origen heterogéneo están profundamente
arraigados y fusionados. Esta síntesis se alcanza en la importantísima obra
de Guimaraes Rosa. En su novela Grande sertao: veredas, la integración
racial-cultural-socral, base de ]a brasilidade, conduce a una visión más
profunda, nueva, más espiritual del Brasil en busca de un cosmos interior
que posee los contornos humanos en general y brasileños en particular.
En cierta oposición a la "brasilidade" literaria-cultural -sus postulados
sociales aún ~o ofrecen los resultados deseados-, se destaca, a partir de los
años de los 40, el movimiento un tanto aislacionista de la "negritud" brasileña. Encabezado por el dramaturgo afrobrasileño Abdias do Nas&lt;,imento,
se dirige un grupo de intelectuales negros contra actitudes oficiales de convertir a los negros en "blancos" mediante el otorgamiento de libertades en
cierto modo -Superficiales y mediante la admisión y el reconocimiento de
elementos culturales de origen africano (danzas, etc.) . Según ellos, no se trata
de la integración sincera de estos valores, sino de una perversión comercial de tradiciones africanas. El afán de integración total del afrobrasileño en
aquella ''brasilidade", cuyo fundamento es precisamente la fusión étnicacultural de tres razas, impediría, seg(m Abdias do Nascimento, la identificación futura del afroamericano con sus tradiciones africanas. Rechazan la
''brasilidade" por implicar necesariamente la transformación y el mestizaje
de los valores genuinamente africanos. Resultado de esta concientización
africana en el Brasil fue la fundación del TEN (teatro experimental do negro)
con la finalidad de formar actores negros, de fomentar a autores negros y
de crear un teatro negro para negros. El eco literario de estos esfuerzos
son los Dramas para negros e pr6logos para brancos de Abdias do Nascimento.
373

�~u d~r poético consiste en dos postuladosJ integración social y conservaciún
simultánea de los valores africanos.
La incorporación literaria-social del afroamericano en la sociedad americana fue p&lt;&gt;sterior e~ la ~érica Hispánica que en el Brasil. Se realizó gracias
al empuje extraordinano de 1a generación de 1a vanguardia a partir de
1920/5. Encontramos antes de esta incisión literaria tanto autores negros
como el tema afroamericano en las letras hispanoamericanas. Pero el -afro.
americano suele ser en la mayoría de los casos objeto de estudio y de análisis.
según las respectivas corrientes literarias en boga. Fue objeto tanto en el
romanticismo con su afán de costumbrismo y de evocación sentimental como
en la época realista o durante el modernismo. No olvidemos que los autores
que tra~~~an temas af~oameri_canos, eran blancos con un enfoque muy d1stinto
de la v1s1on del postenor escritor afroamericano. Se describe al afroamericano
c?n fórmulas estereotípicas que reflejan actitudes llenas- de prejuicios tradicionales -el negro como ser humano inferior- o el afroamericano está expuesto a idealizaciones románticas al estilo de Chateaubriand. Sólo en la
poesía expresionista o de vanguardia, el negro se convierte en sujeb humano,
adquiere valor individual y se presenta dentro de sus condiciones vitales sin
ninguna finalidad de manipularlo.
Los afroamericanos hispanoamericanos y especialmente los antillanos consiguie:°n 1~ libertad política entre 1833 y 1866 (Cuba), libertad que no
camb1~ . casi nada en s~ mísera condición económica. Tenían que superar
más dificultades y obstáculos que los mestizos para alcanzar la anhelada integración literaria y social. Por otra parte, debido a la falta de población
india en las Antillas en el momento de la independencia política, los afroamericanos tuvieron que ocupar forzosamente el lugar de los autóctonos
precolombinos en cumplimiento del afán de emancipación literaria de las
~dieiones hispánicas. Dentro de este costumbrismo indigenista que significa el esfuerzo de independencia cultural hispanoamericana por medio de
~montar a las raíces nacionales, reales o supuestas, el negro ocupaba un lugar
importante. Con mayor frecuencia en los países antillanos, aunque no faltaba
tam~ en la . novela h~anoamericana continental. Recordemos aquí la
desdichada pareJa Nay y Smar en la famosa novela María de Jorge Isaacs.
En~e 1830 y 184-0 iba formándose en Cuba un círculo de poetas y escritores mconformes con la dependencia política y cultural de España. Encabezado por el humanista Domingo del Monte, pugnaban por "urbanizar la
poesía", ~ sea, pugnaban por elimina:t los elementos hispánicos para hacer
valer me1or los componentes indígenas. En la na.ITativa, se destacaron Anselmo Suárez y Romero y su contemporáneo Cirilo Villaverde. 14 años
antes de la tan popular novela norteamericana Uncle Tom's Cabin, Suárez

374

y Romero escribió su novela Francisco ( 1838), publicada sólo en 1880 cuar.do el tema abolicionista que esta novela trataba ya no poseía actualidad.
Si el terna central en Fran.cisco es la relación entre señor y esclava, la entonces
célebre novela Cecilia Valdés ( 1839, editada en 1882) de Cirilo Villaverde
manifiesta ya la igualdad política-social entre cubanos de distintos grupos
Hnicos. Igualdad oficial, bien entendida ya que el prejuicio social contra
el africano sigue siendo imborrable. El tema casi banal de entonces: la
mulata seductora (Cecilia), sus amores, su volubilidad (inclinación en favor
de un pretendiente blanco rico y rechazo de su novio negro pobre, pero fiel).
la obligatoria veJ18anza de ]a mu1ata siendo repudiada por el marido blanco,
el desenl¡.¡.ce final inverosímil, pero sumamente popular en la literatura romántica (muerto el marido se revela que el difunto y la mulata eran hermanos, solución parecida a ]a que encontramos en la novela Cumandá de
Mera) .
En la lírica se alza la voz .indignada y dolorosa del mulato Gabriel de
la Concepción Valdé.s ( 1809-1844), víctima de la dominación española. Fue
uno de los poetas de color de mayor trascendencia en el siglo pasado. Usaba
el seudó1úmo de Plácido, no s:ólo por sus ataques literarios contra la explotación de los afrocubanos, sino también por su supuesta participación en
conspiraciones anti-españolas. En su obra principal: Letrillas, en sus romances, sonetos, epigramas y especialmente en su violenta y fervorosa Plegaria
a Dios censura Plácido la discriminación de los afrocubanos y rechaza al
f isroo tiempo a aquellos conciudadanos de color que niegan sus orígenes
africanos, resentimiento que manifiesta este epigrama satírico:

Si a todos, Arcino, dices
que son de baja ralea,
cuando tienen a Guinea
en el pelo y las narices.
Debes confesar, Arcino,
que es desatino probado,
siendo de vidrio el tejada
tirar piedras al vecino.u
A pesar de su brío patético, de sus tendencias "tropicalistas" (Emilio Ballagas) , a pesar del ambiente popular que logran reproducir a veces, Plácido, el hispano-cubano Creto Gangá y el propio José Martí en sus Versos
VA.LoÉs, Gabriel de la, "Epigrama Sathico", en Mapa de la poeria
afroamericana, Emilio Ballagas.
'"CoNCEPCIÓN

375

�sencillos siguen las normas estilísticas y métricas tradicionales. Su costumbrismo matizado de indigenismo radica todavía en elementos decorativos
del tema y no implica un cambio esencial de la fonna ( sonetos, octo5Üabos,
etc.) y ni siquiera llega a profundizar el tema esbozado superficialmente.
Manifiesta su obra poética la obediencia a los modelos literarios europeos lo
que conduce a cierta europeización del ambiente afroamericano.
Es precisamente rasgo y defecto peculiar del indigenismo romántico aquel
enajenamiento no solamente formal, o sea, la discrepancia interior entre Ílltegración del autóctono y visión del autóctono mediante la óptica europea.
El propio Plácido escribe el romance Xicoténcatl, sin que el poeta mulato
y cubano tuviera el menor contacto emocional con aquella fase remota de
la civilización azteca-mexicana. Sólo en los "Cantos anónimos" incluidos e:1 la
Antología de la poesía afroamericana, editada por Emilio BaUagas y en
la poesía afrocubana de Creto Gangá (1811-1871), verdadero precursor de la
generación de la vanguardia, encontramos los ingredíentes de sabor africano; el ritmo y el castellano deformado de los negros. En el Canto de bodas,
esta jerga afroespañola mezclada con aportes lingüísticos lusitanos, parecidos
al "papiamento", hablado en C~o, no testimonia únicamente la vitalidad
del ambiente popular, sino demuestra también la simbiosis racial y cultural.
Cantan los "casados":
Nengrito má fortuná
no lo salí lan Guinea.
¡ ]ah bindita hora que branco
me lo traé neta tierra! . .. 29
La alternancia del canto de los casados y de] coro apoya y acent úa el
elemento rítmico:
¡ Guah! ¡ Guah! ¡ Guah!
Baila, carabela,
¡meníalo la pata!
Cañuto son libre
y casá cum Pancha . .. 211

Canto del coro

La Primera Guerra Mundial acaba con la hegemonía cultural ew·opea.
A medida que el Viejo Contmente se abre de nuevo a influencias cosmopolitas -el jazz afroamericano, el arte del Africa negra, la filosofía hind11
" GANGÁ, Creto, "Canto de Bodas", poema de La Boda de Pancha ]UJtía y Canuto
Raspadura, La Habana, 1847.

376

(Hesse), etc.-, la América Hispánica integra definitivamente a los grupos
étnicos marginales en la sociedad criolla. Dentro del expresionismo literario.
los vanguardistas son responsables de la boga de la poesía autóctona y mestiza
-la cosmovisión india de Asturias y la poesía negra antillana-. Las experiencias ancestrales del africano y del indio alcanzan a Europa ( García
Lorca, Blaise Cendrars, Guillaume Apollinaire, etc.) y ejercen allá influencia
fecunda, especialmente en Francia (contacto colonial ron Africa y· con et
Asia oriental), en la evolución de nuevas corrientes literarias, particularmente en el surrealismo. El vanguardismo, imagen literaria de la generación
entre las dos guerras mundiales, es la hora de la independencia definitiva
espiritual y artística de la América Latina.
A la emancipación literaria del afro e indoamericano corresponde el
rechazo incondicional de las tradiciones europeas, o sea, la condenación de
la mitología greco-romana, el abandono de una estilística y métrica seculares.
Proscripción de la rima, imposición de ritmos libres, renovación integral del
lenguaje poético, camino libre para la fantasía, la espontaneidad, la imaginación, exploración de lo inconsciente, abolición del esteticismo decorativo y
exótico, integración del individuo en un ambiente colectivo-frate_rnal, la
sensación de lo real maravilloso, la revalorización de las culturas primitivas
con su cosmos mágico, etc. fueron los postulados principales del vanguardísmo. La negación de las tradiciones se combina con el deseo vehemente
de una libertad total, chocante, anárquica en cierto modo. ¡ Libertad en todos
los ambientes de la vida! El rechazo de la tradición implica un cambio
profundo, revolucionario, con frecuencia rebuscado, en las estructuras morfológicas y en la sintaxis. La exigencia de la libertad absoluta de las palabras
sin nexos. de elementos morfológicos incomunicados, de la agrupación de
conjuntos paralelos en la oración acaso unidos mediante el ritmo (poesía
negra) se refleja en la preferencia por metáforas insólitas, por caligramas,
jitanjáforas (juego de palabras sin sentido lógico que basa en secuencias
sonoras o ríbnicas) y onomatopeyas. La costumbre de contar las sílabas se
sustituye por el ritmo y el ictus. En la poesía afroantillana, llamada también
poesía negra o "poesía mulata'' (Nicolás Guillén) por su carácter de fusión
étnica-lingüística-cultural, se reemplazan algunos componentes de la métrica
"blanca" o española por el principio extraño (para oídos europeos) del
sistema complicado de monorritmos y contrarritmos y de las síncopes. Elementos importantísimos para captar fielmente la danza y el ritmo africano,
apoyados técnicamente por gritos de desafío, de maldíci6n) de provocación,
por onomatopeyas. Esta "lírica con ritmo de rumba" desde el poema Bailadora de rumba ele Ramón Guirao fusiona de manera excepcional las
tradiciones de la lírica popular hispánica con los aportes lingüísticos y rítmicos

377

�africanos. El verso corto de la copla española de seis o preferentemente de
ocho sílabas es el vehículo ideal para esta lírica hispanoafricana. Además
posee el castellano como ninguna otra lengua europea la capacidad de
asimilar los préstamos lingüísticos africanos debido a su asombrosa riqueza
en vocales cortas y sonoras. Puede establecerse así una perfe&lt;:ta annorúa
entre la palabra hispánica y la música de origen africano. Las vocales
cortas y sonoras se acomodan estupendamente a la alternaneia de sílabas
tónicas y átonas que requiere el 11.tmo africano. Podemos apreciar esta afortunada fusión y armonía en Liturgia:
... El gallo murió,
¡yarrwa ó!

en el rojo altar
del gran Obatalá. 30

Divinidad bisexual de origen yorubá o en el magnífico poema Danza negra
(Calabó y bambú-Bambú y calabó) de Luis Palés Matos (vea nota 20),
en Bailadora de mmba o en el precioso poema Para dormir a un negrito
de Emilio Ballagas: 31
D6rmiti mi nengre,
dórmiti ningrito.
Caimito y merengue
merengue y caimito . ..

Mi chibiricoqui,
chibiricocó . ..

... Y si nene 110 drnmi,
¡ Chimbilic6!
Cheché Calunga
lo' ranca la pitico
¡y lo come! 33

... Ninghe, ninghe, ninghe,
duérmete, negrito
cabeza de coco,
grano de café.84

Si bien la mayor parte de los textos líricos de la poesía negra reflejan
fielmente el ambiente popular negro-mulato dentro de sus condiciones socioculturales, si bien algunos poetas como Alejo Carpentier llegan a inte::r:;:·
con tacto y precisión las tradiciones religiosas africanas, la maycrí-a de los
poemas revela, sin embargo, un vocabulario castizo desde el punto de vistn
del lingüista hispanoamericanó. Sólo unos cuantos poetas captan con esmero,
gracia y acierto aquel lenguaje espontáneo y "mulato" que en sus aspectos
fonéticos parece acercarse al dialecto andaluz sin igualarle ni en profundidad,
ni en expresividad. Abundan los intercambios de -r por -1, el enmudecimiento de -r, y -s finales, la supresión de -r, -d, intervocálicas, las asimilaciones
y disimulaciones, la aspiración de la -s ante otras consonantes, elementos
protéticos, etc. Veamos aquí unos versos de la Canción der boga ausente
del poeta colombiano Candelario Obeso:
Qué trijte etá la noche;
la noche que trijte etá: ...

¡ tajá de melón!

Alejo, Liturgia, vea nota 16.
n BAt.LAGAS, Emilio, Mapa de la poesla negra americana.
.. Tatajú: Tata o Taita Judás que infunde miedo a los niños, mandinga blanco:
el diablo en el Río de la Plata, Chechl Calunga: cheché es hombre pendenciero
Calunga es en Cuba (según Ballagas), la virgen del mar, diosa de sexualidad ardorosa'.

378

Canción para dormir a un 11!'grito

Y o gualda pa ti

La vitalidad de la simbiosis hispanoafrieana, o sea, la compenetración- de
elementos mágicos que sobreviven en la superstición popular -Tatajú, Cheché CaJunga, el mandinga blanco, etc.-32 con el lenguaje deformado, en cierto modo "infantil" de la jerga afroespañola se ofrece especialmente en
las canciones de cuna afroamericanas, de excepcional popularidad y divulgación desde las Antillas hasta el Uruguay. El ambiente de evocación má!!ica,
O
del primitivismo consciente de la lengua, del ritmo musical y del calor humano de la madre negra se reproduce con particular acierto en el ya mencionado poema Para dormir a un negrito, en el hermoso poema Drumi, mobila
de Ignacio Villa y en la Canción para dormir a un negri!o del distinguido
poeta y africanista uruguayo Ildefonso Pereda Valdés. He aquí unos versos
de los últimos dos poemas indicados:
•

Drumi, mobila

Las jembra son como é toro
lo retá tierra ejgraciá:
con acte se saca er peje
35
¡ der má! . . . ¡ der má!

La lírica afroamericana, por lo menos en sus formas más auténticas, es lírica
bajo el dominio exclusivo del ritmo. Ritmo mediante el cual el afroamericano tiene acceso a esferas mágicas-religiosas. En Canto negro, la lengua
refleja el paulatino "crescendo" del ,ritmo de los tambores en preparación
del trance que se apodera del danzante. Ritmo que se traduce en aliteraciones, anáforas, paranomasias:
¡ Y ambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,

CARPB,NTIER,

11

,.

BALLAGAS,

Emilio, Mapa de la poesía afroamericana.

• l bidem.

379

�repica el negro bien negro:
congo solongo del Songo . .. 36

En el momento de m1c1arse el trance, apogeo ritual de la danza, !as
evocaciones en idioma africano o africanizado sustituyen los elementos cas=
tellanos:
Mamatomba
serembe cuserembá . .. 36

abarca tanto el rechazo de la tradición como el deseo de explotación de
zonas incógnitas de la (subconsciencia). Los postul~do~ de 1~ libertad absoluta casi anárquica sintáctica y métrica; de la conc1enc1a social y del surrease 'realizan felizmente en la poesía negra antillana. Las
lism'O ar t'stirn
l
•
stiliza · '
componentes lingüísticas africanas no pueden sustraerse a cierta e .. c1~~
surrealista ( transformación en mera función de onomatopeyas), ~n JitanJaforas1 mezcladas con ingredientes estilísticos dadaístas ~ con ~etá!oras _Io,rquianas) como revelan )os siguientes ex1ractos de la p~1a de N1colas Gmllen
y de Alejo Carpentier:

El poellla capta aquí el significado de la danza africana., significado que
no se basa en Ja satisfacción individual, sino en su función cultural -comunicación del afroamericano con sus antiguos misterios religiosos-, com0 el
tema de la danza de amot de Ochún y Changó, tema que reproduce y
populariza la rumba cubana:

CANTO NEGRO

... tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba: que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé! 39

El ombligo de la negra
en la sandunga se abrió
fijo como un ojo impar
para mirar a Changó . .. 37

Ambiente acaso obsceno para la estética tradicional europea, pero sin
el menor ~arácter profano para el africano ya que se trata de la reproducción simbólica de uno de sus misterios centrales.
La vanguardia antillana logra establecer una síntesis fecunda entre los
aportes rítmicos-musicales africanos y la: sonoridad plástica del castellano
cuya sensibilidad y sensualidad se habían refinado gracias a la influencia
del simbolismo y modernismo. Adquiere, pues, el español de Cuba un carácter de baile, según los postulados formulados por Leopoldo Sedar Senghor:
"Insisto en que la poesía sólo es perfecta cuando se convierte en canto:
palabra y música a la vez ... la poesía debe volver a su origen, al tiempo
que era cantada y bailada. Como en Grecia, en Israel, y, sobre todo, en
el Egipto de los faraones. Y como todavía hoy., en el Africa negra" .ª 8
El programa literario de la vanguardia basa por una parte en el criollismo -afán de integración socio-literaria de los grupos étnicos marginales-- y por otra parte en cierto cosmopolitismo intelectual y formal que
'" GuILLÉN, Nicolás, "Canto Negro", en Mapa de la poesía ... , Emilio Ballagas.
"

BALLAGAS,

Emilio, "Rumba", en .A.ntologla de la poesía negra hispanoamericana,

CANCIÓN

Eclipsa la ciudad, Domnisol de Negroluto;
regaliz que riega regaUa; ...
¡ Calicanto!
Cal y canto,
Cálido canto,
con belfo y coba,
del diablo santo.•0

La facilidad aparente y la notable inmediatez del ambiente popular afr~cubano son resultado de un constante esfuerzo artístico. ~s~uerzo de puh., de economía del instrumentario estilístico y de conc1S1ón para
c1on,
• verter
L
f rmas literarias la cosmovisión "coreográfica" del afroamencano. a
en o
tili' ·
sencillez del lenguaje y la prudente utilización de elementos es_ stic~s. surrealistas confieren mayor expresividad e intensidad al mensaje polínco que
abarca esta poesía negra. Mensaje político lleno de indignación contra la
· · ·, etmºca y la explotación material no sólo de la gente de col-0r,
discnnunac10n
sino también de las Antillas por medio del imperialismo norteamerica?~• mensaje político que supera cierto pintoresquismo costumbrista superfie1al. El
1

1935.
•

SEDAR SENOKOR,

Leopoldo, citado por Janheinz Jahn en, MunJu, las culturas

de la rugritud, Madrid, Edic. Guadarrama, 1970.

380

• GUILLiN Nicolás, vea nota 36.
... CARPENT'urn_,

Alejo, "Canción", en Revista de Orienfe, 1931.

381

�afán inicial de "negritud'', ele cierto regionalismo poéúeo de matices afroamericanos se transforma, especialmente en la obra de Nicolás Guillén, en
poesía social y política sobre fundamento"S humanos más amplios. Apartándose más y más de la descripción unilateral-racial, llega Guillén a comprender
la necesidad de la integración no sólo del negro, sino también &lt;lel bJanco
en la sociedad antillana mulata: "ans,ia negra, ansia blanca ... yo las junto".41

Del gran número de vanguardistas hispanoamericanos que pugnaban con
especial empeño por 1a integración socio-literaria del afroamericano se destacan Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, Alejo Carpentier, Luis Palés Matos,
Adalberto Ortiz y otros más. Ya no importa la pertenencia a uno u otro
grupo étnico -autores blancos, mulato-mestizos o negros- lo que los une
es su intención tenaz de elevar a nivel literario las manifestaciones del mundo
africano riquísimo en tradíciones y experiencias humanas. Lo que fue moda
literaria en otras partes del mundo (Europa, Estados Unidos, etc. ) se convirtió en las Antillas en auto o redescubrimiento indispensable para crear el
"perfil definitivo de América".
Procedemos según orden cronológico: Nicolás Guillén, poeta y escritor mulato, nace en Camagüey, importante centro agrario con los problemas de

la explotación del peonaje. Su primer libro Motivos del son (1930) provoca un escándalo literario en Cuba, pero encuentra la acogida favorable
de Federico García Lorca quien descubre rasgos parecidos entre la poesía
popular afrocubana y su afán de crear un romancero gitano. En Sóngorocosongo ( 1931) aumentan al lado de las acertadas componentes costumbristas (Canto negro, Rumba, Velorio de papa Montero, etc.) los temas
político-sociales. En mayor escala que otros poetas afroantillanos, Nicolás
Guillén convierte raíces lingüísticas africanas en meros fonemas onomatopéyicos creando así con técnicas dadaístas una impresión mágica surrealista
aparentemente africana.
Sóngoro,_ cosongo,
songo be;
sóngoro, cosongo
de mamey .. . ' 2
En 'West Indies LTD (1934), el ambiente popular y pintoresco se integra
en una visión más universalista, el tema folklórico se combina con los problemas sociales conforme al creciente engagement político del poeta. Su

preocupac1on política aflora claramente en España, poema en 4 angustie,
y una esperanza ( 1937), preocupación por la guerra civil española que
define y concreta su posición política. Como casi toda la inteligencia de
los años de los treinta, Guillén fue comunista y en su Canción a Stalfo,
el poeta le confiere al dictador soviético rasgos mesiánicos y de libertador
de las masas, idealización un tanto exótica que no concordaba de ningún

modo a la realidad de las "hazañas" del dictador rojo. En su poema.
Guillén integra a Stalin dentro de su visión afroamericana: "Stalin ca0
pitán / a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún".
AJejo Carpentier nace en La 1-Dlbana en 1904. Poeta, crítico musical y
coreógrafo aficionado, su obra acaso más importante fue Ecue-Yamba O.
( 1927-33), novela que capta fielmente el mundo mágico-religioso africano.
Su espíritu lo refleja el magnífico poema Liturgia, compuesto para la Revista
Avance en 1927.
Emilio Ballagas, editor de la Antología de poesía negra hispanoamericana
( 1935) nace en Camagüey en 1910. Es uno de los pocos poetas blancos
que logran compenetrar en el mundo africano, recordemos aquí su Cuaderno
de poesía negra (1934) y Nuestra señora del mar (1943).
Luis Palés Matos ( 1898-1959), puertorriqueño, llega desde el modernismo
(Azaleas, 1915) a la poesía antillana. Traspone los elementos populares y
folklóricos negros en una visión artística e imaginativa cuyo mejor ejemplo
es Danza negra, publicado en el Heraldo de Cuba, 1927. Publicó sus poemas
negros en Tuntún de pasa y gritería ( 1937) en San Juan de Puerto Rico.
Su poesía de aspectos telúricos fusiona al hombre con el paisaje como en
Mulata-Antilla:
En ti ahora, mulata
al. tibio mar de las Antillas . ..

me acojo

Eres ahora, mulata,
44
todo el mar y la tierra de mis islas . ..
La poesía negra adquiere perfiles peculiares en la obra del ecuatoriano
Adalberto Ortiz, más conocido por su importante novela Yuyungo. Se trata
de rasgos líricos independientes conforme con las condiciones especiales del
afroecuatoriano. Sus "cantares negros y muJatos" en Tierra, son y tambor,
1941 reflejan la vida de la población negra entre amor, privación, prejuicio
y explotación.

u GUJLLÉN,

Nicolás, ''Balada de los dos abuelos", en West lndies, LTD, 1934, La

Habana.
" Gu1LLÉN,

Nicolás1 Sóngoro cosongo, La Habana, 1931.

" GUILLÉN, Nicolás, "Canto a Stalin", en España, cwtro ang.ustias )' una esperanza.
.. PALÉS MATOS, Luis, "Mulata-Antilla", en Tuntún de pasa )' griter!a, 1937.

383

382

�La imagen del negro entre disaimi1tat ió11,
resignació:n y definición objetiva
... ¿Somos? Aunque no quieran saber que somos,
.. . siempre solos,
siempre desconocidos . .. •5
~tos versos llenos de amargura y de desilusión del poeta cubano Mar~lino Aroza~a abarcan toda la problemática de la penosa identificación
del a~roamencano. Reflejan los obstáculos 'y los fracasos en su intento tenaz
Y. ~aetente d~ ubicación socio-cultural justa y definitiva. Ubicación que con~ª la necesidad de i~entiiicación con el afán de asimilación y de íntegraet6n. E~ los cu~tro Stglós de la convivencia del africano con e1 europeo
Y_ c?n el mdoamencano, la imagen del negro ha estado expuesta a frecuentes y
~~culas _def.ormaci.ones arbitrarias. Fueron sus coordenadas la discriminala mdiferenc1a, la falta de comprensión fraternal, la nefasta pretens1on ~e. u~a superioridad predestinada -uno de los pilares para apoyar
los pnvilegios blancos-- y la mercantilizaci6n total del afroamericano. Componentes de una política consciente, de un esfuerzo secular para enajenar
al negro, para d~arra_1garlo y despojarlo de sus raíces, para despersonalizarlo: Deformac1on fmaJmente victoriosa cuando el negro -resignado
hu~illad_o- acepta_ y se identifica con una imagen forjada por un ambíerit~
hosnl e mcomprenSivo:

~?º•

¿Quién es quien sabe nuestros nombres?
N adíe los sabe ni los mienta.
Somos las sombras de otros hombres . .. 18
Escasean -hasta en la propia poesía negra- las tentativas de -idealización
Y aun s_uelen ser ocasionales los casos de evaluación objetiva. Si bien se h
establecido un equilibrio frágil y absurdo entre la, integi'ación del ind'10 a
las letras Y la simultánea explotación económica del indoamericano s· b'en
rfl
•
,11en
1 a _un tacit~o ac~erdo de convivencia entre indios y blancos, el preJU1c10_ ,rac1dal y so~! ha sido más fuerte aún contra el africano. La recu·
perac10n e .la libertad
por lo
. , política
. . .parecía dificultar - al coffilenzo
menos- la mcorporac1on defllltiva en la sociedad criolla. Fue precisamente uno de los resultados más valiosos y alentadores de la vanguardia

~.P:

•• G
ARoZAaENA,
"Cahción
Negra sin color", en Antolog'1a d e poesia negra.
.,.
,
N'Marcelino,
, "
.,
1934. u11..LEN, 1colas, Canc1on de los hombres perdidos" , e n west ¡ nd',es, LTD,

literaria la denw1cia airada de las actitudes discriminatorias. Su éxito radica en la paulatina reconstrucción de la personalidad individual y colectiva
del afroamericano gracias a la definición de los rasgos principales de la
africanidad. No debe sorprender que ante el lento cambio de las condiciones
socio-económicas impuestas por el blanco, se presente como reacci6n el
fenómeno de la negritud intransigente. Reacción contra la integración,
la mulatización definitiva por parte de un grupo minoritario que anhela
autorrealizarse mediante el aislamiento - Black is beautifull-. Les anima
un afán de coexistencia paralela, sin convivencia espiritual. ni fusión biológica. El movimiento del TEN en el Brasil, la aplicación un tanto arbitraria
del concepto de la negritud cultural (Senghor) a condiciones- muy distintas del
ambiente de crisol -mestizo y mulato- latinoamericano demuestra que
el proceso de integración está aún lejos de cumplir con sus postulados idealistas. No olvidemos tampoco que la promoción literaria africana posterior
a Senghor haya rechazado y superado aquel concepto estático de la negritud literaria-cultural un tanto retrospectiva.
Entre recelos y prejuicios, opiniones y actitudes extremadas se destaca la
obra poética de Nícolás Guillén, Alejo Carpentier, Luis Palés Matos, Emilio
Ballagas, Adalberto Ortiz, Jorge Amada, etc. Logran crear, por lo menos
en las Antillas y en el Brasil, una imagen fiel y objetiva del afroamericano,
imagen que no se conforma con la descripción de los rasgos tradicionales y
pintorescos, sino que abarca la misión de un humanismo general y moderno
que integra y supera al mismo tiempo 1a cuestión racial. Logran crear una
síntesis manifiesta en una "eondition bumaine" en la cual los problemas
y las penas del africano adquieren valor humano universal.
Hasta los comienzos de la vanguardia literaria o para ser más exacto
hasta el surgimiento de la propia poesía negra, la imagen del negro era
ambigua según el origen étnico del escritor. La diferencia entre autor blanco
o afroamericano se borra _poco a poco durante la vanguardia y ya no reviste
importancia en la actualidad. Mientras que los pocos autores afroamericanos
del siglo diecinueve (Plácido y otros) nos comunican una idea distorsionada del
negro ya que tratan de captar su ambiente vital con medio; estilísticos
inadecuados (europeos), muchos poetas blancos vanguardistas siguen sintiendo una atracción y tentación especial por el mero folklore pintoresco
del africano. Resulta de ahí una imagen bonita y a veces impresionante,
pero superficial y sin arraigo humano: ~ problemas del hombre negro
son para ellos más bien accesorios deeorativos inconscientes de que el dolor
existencial es la verdadera base y esencia humana de la poesía negra.
Comparemos aquí estas dos actitudes, o sea, el grito de dolor de una raza
oprimida y el pin~oresquismo fácil y fcivolo:

385
384

H-25

�INCIDENTE DE CUMBIA

BALADA DE LOS DOS ABUELOS

Con queja de indio y grito de chombo,
dentro la cantina de Pa11cha Mancluí,
trashumando ambiente de timba y ki(lombo
se oyó qtie la cumbia resonando está ... 47

¡Qué de barcos, qué de barcos!
¡ Qué de negros, qué de negros!
¡Qué largo fulgor de.cañas!
¡ Qué látigo el del negrero!
Pi.edra de llanto y de sa11gre . .. ~s

nivel reljgioso, una cimarrona negra se ofr&lt;tce como esclava á San JoS{;.
El hecho de que los negros podían venderse al mejor postor para mejorar
su situación económica no era caso tan insólito. Conviene. rec.ordar que Ja
esclavitud implicaba en aquellos tiempos pre-industriales cierta garantía de
empleo, de manutención y de protección "soeiaJ" y un mínimo de ambiente
familiar mediante la incorporación del esclavo en el sistema patriarcal del
hacendado:

¡Comprá 'me, mi amo José!
¡ Comprá 'me, mi amo José!
Y o sabe lavá, planchá,
jasé dulse y cosiná.
Cuando lan galla cantá
ya Maria 'tá levantá ... 51

En el Espejo de paciencia ( 1608), según _Emilio BaUagas el primer poema
de la literatura cubana, surgen ya algunos de los rasgos estereotípicos del afroamericano: su condición social de peón, su carácter irascible con el afán
de pelearse, su fuerza y valor personal. Reza aquel poema:

Andaba entr~ los nuestros diligente
un etiope digno de alabanza,
llamado Salvador, negro valiente
de los que tiene Cuba en su labranza,
... cµando vido a Gilberto andar brioso,
arremete contra él cual león furioso. 49
Uno de los temas centrales de la poesía negra y negrista refleja los .múltiples aspectos de la explotación total del afroamericano. Explotación polifacética que ofrece las formas, matices y fases más diversa~ desde la esclavitud hasta la prostitución para desemQOcar finalmente en 1a desintegración racial y en la alienación cultural. Los siguientes versos denuncian
con resignación y cólera mal disimulada el nefasto reparto de papeles y
funciones:

lNo somos más que rumba, lujurias ntgras y comparsas?
No somos más que mueca y color,
¿mueca y color? ...

ªº

I
La identificación temprana con un papel social forzosamente impuesto -laesclavitud- hasta su aceptación voluntaria queda manifiesta en un villancico negro de Camagüey. Se trata de la trasposición de la esclavitud a un
" K0Rs1, Demctrio, "Incidente de Cumbia", en Mapa de poesía negra americana_
Nicolás, "Balada de los dos abuelos", en S6ngoro cos&lt;&gt;ngo, B. Aires,
Losada, t 967.
"° BALBOA, Silvestre de, ''Espejo de Paciencia, 1608", en Mapa de poesía negra
americana.
.. PEt&gt;Roso, Regino, "Hermano Negro", en Mapa de la poesía negra americana.
"" GUILLÉN,

386

Ofrece precisamente este villancico con su tono popular la fusión de elementos heterogén~: ingenuo fervor religioso y la práctica banal de la esclavitud. No faltan) desde luego, las quejas, el dolor y la indignación de los
vejámenes sufridos por Ja despersonalización del africano -práctica d1·
castigos corporales-- dentro de un sistema de c.ompulsiones y opresiones ineludibles. Escuchemos aquí dos testigos distintos en su decir poéticQ, pero
unidos en el rechazo de usanzas ignominiosas.
EPOCA. COLONIAL

Ao/, mi ama., ay mi ama,
¡ que yo no robé la fruta!
Sus manos, dando en mis nalgas,
pican lo mismo que tunas . .. 52

SroLo

VEINTE

... Y fuiste esclavo
sentiste el látigo
encender tu carne de humana cólera .. . 53

Cuando el imperialismo político y econom1co norteamericano se extiende
vorazmente por las Antillas, la explotación material del negro cambia de
aspectos sin disminuir su omnipresencia opresiva. Se van refinando los
métodos. El despertar de afanes de c.onsumo mediante un materialismo todopoderoso aumenta la dependencia y refuerza las cadenas. Los efectos de
la monocultura, del dictado de precios agrarios, el carisma del dólar y la
"Villancico Negro de Ca.m;igüey" (anónimo), en Mapa de la poesía negra americana.
" "Cantar del Negrito Zurrado", en Mapa de la poesía negra ... Argentina, si01

glo 17 .
13

Hermano Negro, vea nota No. 50.

387

�lascividad peculiar de un turismo ávido de placeres vulgares causan verdaderos estragos sociales y morales -avance de la prostitución que se manifiesta con disimulo en formas distintas- por la paulatina destrucción de los
lazos familiares. A la explotación tradicional que se esconde ahora, más
sutil., tras una careta aparentemente liberal se asocia la comercialización y
perve~ón no sólo del hombre negro, sino más aún de sus valores culturales
y emocionales. Que sirva aquí de ejemplo la mercantilización y simultánea
europeización de los bailes y ritmos africanos:
... trafican con tu sudor
comercian con t-u dolor . .. 5-4

El círculo vicioso entre miseria moral, brutalidad y opres1on, corrupción
y pobreza (Secuestro de la mujer de Antonw, Incidente de cumbia, Balada
de Simón Caraballo, para mencionar sólo unos cuantos títulos) le ofrece
al afroamericano un solo chance de ascenso social y de escape po$ib1e:
el convertirse en boxeador intrépido, tenaz, sufrido, invicto y afortunado.
Pero ni siquiera este camino constituye un escape verdadero, ni definitivo.
A medida que crece su éxito, el boxeador negro se ve expuesto a la comercialización de su talento, se convierte en mercadería humana y la implacable
ley del mercado acelera su despersonalización. A pesar de todos los accesorios materiales del ascenso social, de una situación económica privilegiada,
ni siq11iera ahora logra sustraerse a los prejuicios y conceptos estereotípic~s
blancos y menos aún llega a autorrealizarse. Aflora a veces en las canciones
de cuna afroantillanas este afán de evasión y de ascenso que se nutre tal
vez de algún deseo inconsciente de una -posibilidad de desquite por tantas
humillaciones sufridas:
... Cuando tu sia glandi
ba a ser bosiador.
Nengre de mi bida,
¡ Nengre de mi amor! . .. 55

En la sociedad industrial del siglo veinte, las manifestaciones y valores populan~.c; y folklórieas se convierten en artículos de consumo. A medida que
dejan de ser los reflejos genuinos del esfuerzo perenne del hombre de superarse y de autodefinirse, se pervie1ten en meros estímulos para un goce
cada vez más breve y superficial. La perversión está en la desviación de su
"' PEDRoso, Regino, "Hermano Negro", en Mapa de poes!a negra ame1ica11a.
" BALLAGAs, Emilio, "Para dormir a un negrito", en Mapa de poesía 11egra.

388

secular simbolismo mágico-religioso y emocional hacia un formulismo hueco
que se combina con una mentalidad de hastío, de circo y de droga. Terminan por ser valores dudosos que a lo mejor facilitan unos momentos de
evasión placentera, evasión en cierto modo artificial y "sintética" porque no
implican un comienzo nuevo, ni solucionan problemas fundamentales. La
unión de elementos dadaístas y surrealistas con los aportes tradicionales africanos no obedece siempre a un afán de fusión y de creación auténtica, sino
conduce a veces a la mera creación de sucedáneos culturales que se presentan
como valores postizos. Trátase acaso de cierta nostalgia del hombre positivista contemporáneo, nostalgia de aquel mundo ancestral mitológico, menos
intelectual y acaso más fraternal, perdido desde hace muchos siglos.
La sociedad de consumo, en busca constante de satisfacer su creciente
afán de distracción y de placeres considerados como necesidades esenciales,
enlaza, comercializa y pervierte hasta cierto grado la capacidad erótica de
la mujer afroamericana. Fascinada por esta sexualidad lozana, inmediata
y "tropical'' que arraiga aún profundamente en una cosmovisión mágicoreligiosa, la sociedad moderna contribuye a fomentar y a perfeccionar la
prostitución. Su base siniestra forma las deficientes estructuras económicas,
el desequilibrio social y un turismo en masa que promete la evasión y exención a corto plazo de los rígidos tabúes morales del norte. Objeto de lujuria
y de e¡cplotación desde los tiempos de la esclavitud (Essa Negra Ful6) , la
mujer negra o mulata no puede escapar a las múltiples tentaciones que
ofrece la sociedad industrial con sus potentes atractivos materiales. Tentaciones todopoderosas frente a un ambiente de miseria acostumbrado a fa
depravación y al cinismo nihilista:
... pero amor con hambre, viejo,
¡que va!
con tanto sapato nuevo,
¡que va! ...
con tanto lujo, mi negro,
¡que va! . ..
Depué dirán que soy mala, . . . 56

Este ambiente tétrico entre vicio, mezquindad sentimental y ansias vigorosas de una vida mejor conduce a la destrucción de los lazos familiares,
al abandono y al aislamiento total. De la traición y de la frivolidad de
los sentimientos resultan los celos y el crimen que culmina en la venganza
sangrienta:
" Gtrru.ÉN, Nicolás, "Búcate plata", en S6ngoro cosongo, B. Aires, Losada, 1952.

389

�Si tú supiera, mulata
la verdá,

... Vengador celoso se alza de un respingo
cuando Meme acaba la cumbia, y se va,
cogida del brazo de su amante gringo
(rumbo al dormitorio de Pancha Manchá).
Del puñal armado los persigue, y ambos
57
mueren del acero del gran Chimbombó., . ..
En la idealización y simultánea estereotipización de la mujer afroamericana
como hembra seductora, hermosa y sensual, incapaz de emociones profundas
colaboran tanto
mi c.u~rpo es una hamaca . ..
mi cuerpo es u,i jardín nocturno;
mis se1Zos do$ guanábanas; 58
los poetas blancos como los afroamericanos. Mientras que ubican a la negra
con mayor frecuencia en el mundo de los ritmos y bailes mágicos, suelen
convertir a la mulata en ídolo e imagen ideal llena de feminidad misteriosa,
arrolladora y sexualmente inagotable. Imagen unilateral e injusta que corresponde más bien a la imaginación febril y libidinosa dB sus creadores
poéticos. Realidad es que no faltan los poemas sobre este fenómeno de la
mulata en ninguno de los grandes poetas de la poesía negra amc,ricana.
Recordemos aquí únicamente a Mulata-Antilla de Luis Palés Matos, esta
magnífica visión de la polaridad y simultánea unión íntima entre mujer y

que ,-o con mi negra tengo,
¡ y 1zo te quiero pa 11á! . .. 69
todos estos aspectos han contribuido a crear un ambiente tenso de incomprensión. Ambiente de rechazo que ha llegado hasta la persecución y el
alejamiento de los mulatos de sus puestos políticos o públicos ( en Haití de
Doc Duvalier) cuando la despreciada mayoría negra se dispuso a hacer valer
con severidad sus derechos cívicos.
A pesar de su imagen deformada, a pesar de la famosa fórmula arbitraria
del cubano Francisco Muñoz del Monte ¿¡Mulata! Será tu nombre injuria,
oprobio o refrán?,60 algunos vanguardistas como Nicolás Guillén o Luis
Palés Matos, reconocen la importancia primordial mulata, o sea, su papel
de ser al mismo tiempo símbolo y resultado de la fusión de dos razas en
cierto modo antagónicas:
Sangre bárbara y sangre nuestra
bajo el sol cómplice mezcladas. .. 61
Esta actitud objetiva convierte al mulato en símbolo del dinamismo y progreso
humano que supera el carácter estatuario y estátiCQ de las antiguas l'azas étnicamente definidas en pro de una idea y realidad del hombre más integral.
Falta aquí un solo paso de las palabras de Guillén "Mulata, puente de razas"
al himno telúrico Mulata-Antilla (Luis Palés Matos) que evoca una visión
casi ya realidad del futuro humano:

tierra antillana.
La situación realmente ambivalente del mulato dentro de la sociedad
latinoamericana, su existencia que se desarrolla simultáneamente en dos clistintos niveles étnico-culturales y la falta de un arraigo emocional auténtico
que caracteriza esta existencia, han dado lugar -en algunas ocasionesprovocar reacciones hostiles por parte de la población negra. Su afán de
desprenderse de las tradiciones africanas, consideradas como primitivas y
vulgares, su pretensión de superioridad racial y social frente al negro~ su
firme resolución de integración a todo precio en la sociedad -"modelo" de
los blancos, sin encontrar allí una acogida fraternal, la calumniosa leyenda
de la volubilidad amoral de la mulata:

ª

Koas1, Demetrio, Incidente de Cumbia, vea nota 47.
TABLADA José Juan, "Canci6n de la Mulata", en La Feria, poemas mexicanos,
'
1928.
or

18

.

Ahora, eres, mulata,
glorioso despertar en mis Anti1las . .. 62
Si la imagen de la mujer afroamericana se compone casi exclusivamente
de fáciles impresiones sensoriales -la gracia inimitable del cuerpo, su fuerte
emanación sensual, etc.- conforme al deseo de abstracción de algunos rasgos exteriores, escasean, sin 8mbargo, los tonos profundamente humanos del
dolor y de la humillación social. Sólo las canciones de cuna tan tiernas
y sencillas captan la delicadeza femenina, su alma sensible y su enorme ca• GuILLÉN, Nicolás, "Mulata", en Motíuos de Son, La Habana, 1930.
" MuÑoz DEL MONTE:, Francisco, "La Mulata", en Antologfa de poesla negra.
" P1cBARDO MOYA, Felipe, "Filosofía de Bronce", en Mapa de poesía negra, p. 109.
11

PALÉs

MI.ros, Luis, "Mulata-Antilla", vea nota No. 44.

�A medida que el afroamericano consigue su libertad poütica y el necesario
espacio vital aparecen ]os testigos literarios de su identificación con los sistemas
p01íticos latinoamericanos, comienza su identificación con América. Algunos
textos de la poesía popular-patriótica argentina son testimonio temprano
-fase de la estabilización de las estructurns estatales argentinas entre la
guerra de independencia y Juan Manuel Rosas-- de la rápida integración
y asimilación del africano en la naciente sociedad rioplatense. Se trata de
unos cuantos "Cielitos" y de otras poesías como La negrita, Los negros federales, etc. publicadas en las revistas literarias de aquella época ( La negrita o
El gaucho de 1830) o recogidas en el Cancionero popular cubano.
El hecho de la existencia bastante numerosa del negro en Jas provincias
del antiguo Virreinato de La Plata, especialmente en la región tucumana,
en la cuenca fluvial del Paraná y del Uruguay y en la vasta comarca bonaerense parece causar sorpresa al lector de fines del siglo veinte. Sorpresa comprensible ya que la actual sociedad argentina xevela apenas huellas perceptibles de la convivencia con el afroamericano. Las estructuras sociales de la
Argentina criolla se diferenciaban poco entonces de las de los demás jóvenes
estados hispanoamericanos y sólo las avalanchas de la arrolladora inmigración europea asimilaron y absorbieron étnicamente al africano. Precioso testimonio no sólo de aquella Argentina remota, sino también de la antigua
presencia del negro en este país son ]os cuadros de famosos pintores europeos,
recordemos aquí únicamente el Candomble federal, 6leo de Martín Boneo,
la Canción de A. R. d'Hastrel, las Milicias pardas de Carlos More!.
Abolida la esclavitud, el afroargentino empezó a convivir conscientemente
con el criollo, el gaucho, el miliciano o como miembro de la servidumbre
doméstica. Participó activamente en la discusión política entre el centralismo
oligárgico de los unitarios y el "liberalismo" federal en pro de una representación más equitativa de las provincias del interior argentino. Derram6
el negro argentino su sangre en aquellas luchas fratricidas de las guerras
civiles y contribuye asi a construir las bases de la Argentina moderna en
la cual sólo existe en forma de substrato étnico. Federales convencidos y
agradecidos por su política de integración, los negros prestaron su apoyo
ferviente al dictador Juan Manuel Rosas a quien le sirvieron fieles temibles
mazorqueros en las Milicias Pardas hasta aquella batalla de Caseros que
significaba la caída de su protector. Los siguientes extractos reflejan el
espíritu de partido y de lealtad incondicional:

CARTA DE LA NEGRA CATALINA

LA NEGRITA

pacidad amorosa que se vierte en un inmenso cariño de madre. Cariño y
sentir maternal que vencen la soledad y la miseria de la familia latinoamericana, sin apoyo, sin defensa, sin padre responsable.

y PANCF,IO

Yo me llamo Juana Peña
y tengo por vanidad
que sepan totjos que soy
negrita muy federal . ..
.. . Sólo por don Juan Manuel
han de morir y matar, ... 63

LtrGARES

Esi neglo cada noche
sueña con don Juan Mant,el,
y luego, de mananita
otla vesi hablando de él ... 64

El camino secular hacia la aceptación actual del pluralismo étnico de la
sociedad americana ha sido difícil, sangriento y doloroso. Se trata de un
pluralismo sui generis que no se explica únicamente por el hecho de la
fusión biológica sino más bien por sus consecuencias espirituales. Consecuencias que se manifiestan en el fenómeno del mestizaje o mulatizaje cultural, en la mezcla y síntesis irrevocable de tradiciones y costumbres distintas
Yhasta hostiles. Es precisamente este ambiente mental del mestizaje que influye
poderosamente en aquellos grupos étnicos -blancos, nei:,OTos, etc.- que resistieron a la fusión racial con el resultado de que ellos también experimentan
sus efectos mentales. En Canción del bongo, la mentalidad africana se
apodera del blanco, le confiere un alma mulata:
.. . Pero mi repique bronco,
pero mi profunda voz
convoca al negro y al blanco,
que bailan al mismo son,
cueripardos y almiprietos . .. 65

Esta convivencia en las costumbres, esta aceptación de una realidad definitiva constituye el fundamento indispensable para llegar a la comprensió,n
fraternal entre los americanos de diferente origen étnico. El testimonio literario de esta nueva visión del hombre es el poema• Hiermano negro:
Negro, hermano negro,

tú estás en mí: ¡ habla!
... ; También )ID soy tu raza! ... 68

ª "La Negrita, 1830", en
14

BALLAGAS,

E., Mapa de la poesía negra amuicana.

Ibídem.

• GUILLÉN, Nicolás, "Canción del Bongo", en Antologla de la poesía negra.
• PEDRoso, Regino (poeta cubano blanco), "Hermano Negro", en Mapa de la

poesfa negra.

393

392

\

�La poesía afroamericana alcanza su mayor grado de integración en los
magníficos versos de La voz esperanzada, última parte del gran poema España,
de Nicolás Guillén. Nos ofrece el célebre poota su declaración de amor a
América. Amor que radica en la síntesis indestructible de tres continentes,
en la imagen y en la misión mestiza/mulata de América:

Yo,
hijo dc1 América,
hijo de ti y de Africa,
... yo, hijo de América,
corro hacia ti, muero por ti . .. 61
¿Poesía negra o poesía mulata?
El concepto de la poesía negra provoca ocasionalmente una discusión literaria que gira alrededor de 1a justificación o no del mencionado concepto.
¿ Puede hablarse de veras de poesía negra o se trata más bien de la idealización o valorización excesiva de un mero fen6i;neno literario insignificante?
¿Literatura marginal como moda del indigenismo vanguardista? Vamos
aclarando por partes la confusión aparente de conceptos.
La existencia del africano en el continente americano es una realidad imborrable. Donde escasea el elemento autóctono (Antillas) o donde la presencia del africano llega a constituri porción elevada de la población (Brasil )
la fusión biológica y la consiguiente síntesis étnica-cultural adquieren perfiles
mulatos.
El negro al trasladarse a las Américas estuvo expuesto casi de inmediato
como el blanco -al fenómeno del "mestizaje cultural"-. Iba entregando
parte de su personalidad africana por rasgo~ y experiencias nuevas. Por lo
tanto, la poesía negra en las Américas no puede abarcar la misma cosmovisión que ofrece la poesía contemporánea en el Africa negra. Existen congruencias profundas, pero el mensaje literario es distinto. El sincretismo
religioso, la íntima convivencia y mezcla parcial de diferentes valores culturales, la coexistencia de varios idiomas africanos, y finalmente la ubicación
del africano en un mundo con nítidos contornos hispano-católicos se manifiestan en esta poesía negra. Debemos llamarla mejor y más cor~tamente
poesía afroamericana. Tampoco eonviene Uamarla "poesía mulata", tal eomo

propone Juan Ramón Jiménez,68 porque ta] concepto podría significar exclusivamente la autocientizacíón literaria del mulato. No cabe aquí averiguar
ni definir los componentes mulatos en las letras latinoamericanas que por su
parte basan precisamente en este fenómeno cultural del niestizaje y/o mula~izaje. El nombre "afroamericano" implica ya el sello "mulato" pur el solo
hecho de la fusión étnica y cultural.
Incluye el concepto de la poe:;ía afroamericana también aquella poesía
sobre los negros escrita por autores blancos. Estas manifestaciones literarias
suponen la discusión con lo africano y ofrecen, por dudosa y falsa que sea.
una visión parcial del negro americano. Si empleáramos el tradicional concepto de la poesía negra, tendríamos que diferenéiar forzosamente entre
poesía negra y poesía sobre negros.
La poesía afroamericana incluye el aspecto mulato hasta la integración
definitiva del mulato en la sociedad latinoamericana. Sobre el fundamento
de la integración va proyectándose la imagen del hombre americano euros
-rasgos futuros se perfilan ya en la obra de Guillén, de Freyre, de García
Márquez, etc. Sólo después de realizarse esta integración -aún en marcha-,
la poesía afroamericana pasará a ser reminiscencia histórica en el penoso
proceso de la toma de conciencia americana. En este siglo veinte es todavía
un aporte cultural esencial e importante en algunas regiones del continente.
De menor propagación y de menor peso que el aporte indio-mestizo, no cabe
la menor duda, pero no de menor importancia para formar la síntesis futura
de la Améri&lt;:a polifacética de hoy.

"BIBUOGRAFÍA

Emilio, Antología áe la poesía negra, Madrid, 1935.
Emilio, Mapa ·de la poesía negra americana, Buenos Aires, 1946.
GROSSMANN, Rudolf, Historia y pro.blema.s de la literatura latinoamericana, Munil"h,
1969, traducción española en Revista de Occidente, 1973.
ITALIAANDE.R, Rolf, Terra Dolorosa-Wandlungen in Lateinamerika, Brockhaus, Wiesbaden, 1969.
]AHN, Jahheinz, Muntu, las culturas de la 11egritud, Madrid, Ed. Guadarra1m, 1970,
(Col. Universitaria de Bolsillo 98).
FREYRE, Gilberto, Casa grande e senzala, Rio de Janeiro, 1933.
FREYRR, Gilberto, Interpretación del Brasil, edición española en Fondo de Cultura
BALLAGAs,
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Económica.
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394

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• JrMÉNEZ, Juan Ramón, El modernismo, notas

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Udefonso, El negro rioplatense y otros ensayos, Montevideo, 1937.
PFAFP-GIESBERG, Rohert, Ges-chichte der Sklauerei, Zúrich, 1947.
PoLLAK-ELTZ, Angelina, Woher stamrnen die neger südamerikas?, en Umschau, Nr. 8,
Frankfurt, 1967.
GuILL:ÉN, Nicolás, Sóngoro cosongo, Buenos Aires, Losada, 1967.
NAScrM&amp;NTo,

PBREDI, VALDÉs,

Se mencionan aquí únicamente los títulos que abarcan estudios y referencias generales.

EL RECUERDO EN LA PO.ESfA DE CÉSAR VALLEJO
PRoFR. Da. MARcELO Coooou
Universidad de Concepción
Concepción, Clüle

"Si viene a mi alma algún aliento
dulce, es la luz del recuerdo . .. "

LAs PALABRAS QUE sirven de epígrafe a este estudio fueron escritas por
Vallejo en "el momento más grave de su vida", cuando estuvo en la prisión
de Trujillo.1
El recuerdo es una constante temática en la obra del poeta peruano:
en ella no constituye tan sólo "motivo" literario sino que, como podemos
desprender de la afinoación transcrita, encuentra una significación que
trasciende a la de su mera presencia. El recuerdo es, para Vallejo, según
nos lo deja explicito la frase citada y nos lo permite comprobar un importante número de otros textos suyos, ese "aliento dulce", esa "luz'', en los
cuales fortalece su propio ser expuesto a los acosos de una existencia actual
tenebrosa y oprimente. Vallejo, al dar en su obra testimonio de sí, nos ha
permitido el acceso a los núcleos generativos internos de casi toda ella;
' En carta a su arrugo O sear Imaña. Esta carta forma parte de un conjunto de
cinco que pennanecieran inéditas hasta 1969, en que las recoge y reproduce -en
facsímil y en transcripción mecanográfica-: Visión del Perú (en el "Homenaje
Internacional a César Vallejo"), 4, Lima, julio de 1969, pp. 193-204. Constituyen
• importante aporte documental para el mejor conocimiento del poeta peruano: en el
tono fraternal en que acostumbraba dirigirse a sus am;igos íntimos, describe pormenores de su vida en 1a capital, enjuicia a los intelectuales limeños del momento, habla
de sus proyectos, se muestra, en fin, a sí mismo y a sus preocupaciones. Las fechas de
estas cartas son: Lima, 29-1-1918; Lima, 2-VIT-1918; Trujillo, 26-X-1920; Trujillo, 12-ll-1921 (ésta desde la cárcel y es de ella que extractamos la frase que
comentaremos) y Lima, l-VII-1922.

396

397

�en su clara determinación podremos encontrar, pues, insustituibles puntos de
par tida para la mejor comprensión de esta poesía. Enfrentados al hecho del
recuerdo en Vallejo, procuraremos aprehender, a su través, un aspecto de
la realidad esencial de su púCSÍa.
Como todo hecho psíquico, el recuerdo no puede ser pensado en Vallejo
como un acontecer primario; si pretendemos ver su estructura esencial y
su función en el hombre y la obra, tenemos que considerarlo como reacción
precisamente del hombre contra el mundo. Presupone el recuerdo, pues,
a Vallejo y al mundo, y sólo cobra su verdadero significado si hemos dilucidado antes estas dos entidades. Queremos decir: el conocimiento de la
biografía íntima del poeta y de su circunstancia vital constituyen elementos
de análisis indispensables, por permitir la entrada a la comprensión de un
hecho psíquico de ellos dependiente y que tan fundamental papel juega en
toda su obra. Pero nuestro acento no tendrá que estar puesto en la biografía anecdótica, sino en lo que para Vallejo fue su existir, esto es, la "asunción" de su ser, que dirían los existencialistas, o en otras palabras, el que
Vallejo se haya hecho responsable de sí, eligiéndose y ganándose a sí mismo.
Como en ello se implica una comprensión de la realidad humana por sí
misma, esto es, como la comprensión es la manera propia de existir del
hombre, Vallejo asume su ser comprendiéndolo -proceso que hace explícito
en su obra poética y que en ella misma corrige, desenvuelve-. En el poetizar, Vallejo asume su realidad humana y se dirige hacia el mundo.
El recuerdo, entonces, tiene presencia significativa en su obra, lo que
conlleva que podamos asignarle un carácter indicativo de algo: si de.sarrollainos, pues, su significación, hallaremos precisamente lo significado.
Por apreciarlo como estructura actuante en su quehacer poético, no vemos en él un hecho aislado, escindible: justamente al constituir un fenómeno de conciencia en Vallejo, el recuerdo es significante; más aún: es
en la estricta medida en que significa e] todo de la realidad vallejiana;
expresa, con un aspecto definido, el complejo sintético vivencia) del poeta
en su integridad. Es su propia realidad humana realizándose bajo la forma
del recuerdo: éste constituye así una forma organizada de su existencia.
El indagar si el recuerdo es auténtico fenómeno significante en nuestro
autor, nos obliga a adoptar como único camino posible de análisis efectivo
el de que lleguemos a cercioramos, por un "acercamiento a las cósas mismas", tal como Jo preconiza la fenomenología, lo que ellas nos ofrecen. En
su caso llaman poderosamente a nuestra atención sus poemas.

Ha sido precisamente una lectura cuidadosa de su poesía la que nos
ha permitido ver que en elJa el recuerdo se presenta como una determinada
relación del yo con el mundo; constatamos que la conciencia del recuerdo

398

no es un lazo caótico entre ambas entidades, sino una estructura organizada
y, por ende, suscepb"ble de descripción. Eso es lo que intentaremos en las
líneas que siguen.
El significado del recuerdo en la poesía de Vallejo se nos revela por la
naturaleza de índole funcional que éste en ella cumple. Hablar de funcionalidad implica la idea de fin al cual ptopender. Un examen objetivo
de ciertos textos nos conducirá a la aprehensión concreta de esa significación
finalista. Sin lugar a dudas, el recuerdo cargado de emoción que vemos
operante en los púCIDa5 cuya presencia suscita nuestras reflexiones, constituye
en ellos medios para romper estados tensionales difícilmente soportables par:1
el yo. Es justamente esta tensión de un instante act'Ual que el yo padece,
la que lo remite a instancias de un pasado visto con carga de positividad.~
Se produce entonces un desplazamiento, por esa vía, hacia momentos vividos en tiempo y espacio lejanos, cuyo carácter fundamental quiere ser
recuperado como modo válido de alcanzar así una suerte de fortaleza ante
el momento presente: potenciándose en lo acontecido con rasgos de felicidad se capacita para el enfrentamiento a que se ve ahora exigido en un
mundo de trampas y acechanzas.
De ser esto así -y los textos se encargan de decírnoslo-, el recuerdo
obra como verdadera transformación del mundo. Cuando las dificultades
que se alzan frente al yo superan Jo que él estima sus posibilidades de resolverlas, o cuando el yo no vislumbra otra modalidad eficaz de superación,
ya no se siente capacitado para permanecer en un mundo tan apremiante
y difícil. Ve, siente, las rutas cortadas, al mismo tiempo que sabe que debe
actuar. Trata entonces de cambiar de situación o de vivirla como si las relaciones entre las cosas y sus posibilidades no fueran las que ahora son; esto
le hace remontarse a acontecimientos que, por diversos y ya vividos en un
vencimiento de sus dificultades, le aseguran el éxito que pretende. Se ve
así lanzado hacia el pretérito con toda su fuerza. Aceptemos que en ello
no hay un esfuerzo consciente como tal: no es objeto de una reflexión; es,
por sobre todo, captación de relaciones y exigencias inéditas que al generar
estados tensionales no soportables llevan al -yo a aprehensiones de modalidad
diversa. O sea, sufre una modificación para justamente transformar "el
mundo" actual.
La imposibilidad de hallar una solución eficaz al problema con que se
aboca, moviliza su conciencia irreflexiva hacia una toma del mundo de otro
• El ensayo de Estela dos Santos, "Vallejo en Trilce", de Aula Vallejo, 5-6-7
C6rdoba, Argentina, Universidad Nacional de Córdoba, 1967, pp. 22-46, estudia el
contraste entre presente y pasado a nivel de las particularidades lingüísticas e iJnagin1sticas del libro.

399

�modo y bajo un aspecto clivei:ro que no es el actual, sino el ya conocido
como eficaz.
Ese mundo es el de 1a infancia.
El mismo temple de ánimo que conforma íntimamente los poemas de
Trilce puede documentarse desde muy temprano en el autor. Así por ejemplo, de 1915, cuando es todavía poeta incipiente, se conserva una carta a
su hermano Manuel, en la cual, entre otras cosas, escribe lo que reproducimos
subrayando lo que nos importa atender:
... estoy triste, y mi corazón se presta en esta hora a recordar con
hondo pesar de ti, dé la familia, de dulces horas de tierna hermandad
y de alegres rondas en medio de la noche lluviosa ( . .. ) Bajo la frente
pensando que si es cierto q~ ya no estoy en mi Santiago, en el seno
de los míos, que ya todo eso pasó, pero volveré alguna tarde de enero
caminito a mi tierra, mi querida tierra. Por eso, con esta esperanza
trabajo con entusiasmo todo el día. 8
R etomemos: tristeza del instante actual; impulso para el recuerdo del
dulce y tierno vivir familiar; esperanza del retorno que habilita para soportar
la pesadumbre presente.
Así en los textos epistolares, trasunto inmediato de contenidos anúnicos
reales del propio Vallejo; así en los textos literarios, contemplación poética
de tales contenidos y comunicación de e]Jos, con la esencial impronta que
en el personaje ficticio de los poemas -que es quien se comunica objetivamente c:on nosotros-~ ha provocado la experiencia que p oetiza.
Necesidades de síntesis nos obligan a considerar sólo algunos rasgos de
esa dinámica del retorno. Veremos con especial atención cómo se cua)jfican
las instancias recuperadas.
El espacio privilegiado de la infancia conlleva,, entre otras notas la de una
pureza original que quisiera verse recuperada desde la nueva situación, donde el paso del tiempo ha significado la pérdida, no necesariamente absoluta, de
instancias psíquicas que el retorno por la vía del recuerdo permite por instantes- retomar.
Pensemos, por ejemplo, en ese hermoso texto que es el poema XI de
T7ilce donde se plasma admirablemente la intuición de una sensualidad
esencia] y desnuda, anterior a cualquier índole de censura consciente. El
poema porta una anécdota de manifiesta claridad: el encuentro del yo con
• Carta del 2-V-1915. Aparece reproducida en Aula Vallejo, id., pp. 331-332.
• Cfr. BousoÑo, T eoria de la expresión poi,tica, I, 5a. ed., Madrid, Gredos, 1970,
pp. 38-45.

400

una niña, su prima, quien le cuenta haberse casado. El nuevo contacto fratemal
remonta al sujeto a hechos de la nifiez en que todo fue "Gandor", sin perturbaciones de incontrolable y rebuscado sensualismo:

Tardes años latititdinales,
qué verdaderas ganas nos ha dadO'
de juf{ar a los toros, a las yuntas,
pe.ro todo de engaños, de candor, como fue.

Los versos transcritos muestran ese anhelo persistente de la poesía vallejiana por retomar a los ámbitos perdidos de la niñez de que hablábamos,
y el tono es el de una imborrable nostalgia. Se padece -suave, tranquilamente-- la imposibilidad de retrotraer la vida propia hasta la pureza inicial.
Su núcleo emotivo básico está en esa vibración clave; los años transcurridos
no han llegado a destruir un muy adentrado sentimiento que persiste con
fuerza:
... Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
No ha habido, pues, destrucción, muerte absoluta de lo que fue, pero
aún así la Tecuperación total que se quisiera ya no es posihle.s
Ese espacio de la pureza inicial es también y fundamentalmente el "espacio materno". Como siempre, 1a carencia actual es el impulso movilizador
hacia el reencuentro, hacia la pretendida recuperación. Alargaríamos innecesariamente estas páginas si analizáramos todos los casos que 1a poesía de
Vallejo nos ofrece; por eso se nos ha de permitir seleccionar sólo los que nos
parecen más representativos o insuficientemente estudiados por la critica.

Sin dudá, uno de los poemas que más han contribuido a cimentar la
fama de Vallejo es Trilce XXIII~ elegía sobre cuya profundidad han escrito
' Antonio Cornejo Polar ve la posibilidad de trazar correlaciones de indudable valor
hel'Illenéutico entre este poema y el relato "Muro Antártico" de Escalas, señalando
muy precisamente cómo lo que en el texto lírico es lograda plasmaci6n, se ve ahogado
en el relato por una argumentaci6n narrativa qtre difumina la índole an1mica central.
Esto es válido no s6lo para el caso presente y Cornejo lo apunta: en varias opor•
tunidades la búsqueda de argumentaciones que permitan la construcci6n de estructuras narrativas frustran las posibilidades estéticas que alcanzan su más verdadero
logro en los poemas correlacionados del mismo autor que en sus cuentos. Cfr. CoR•
NEJO PoLAR, Antonio, Novelas y cuentos. completos de César Vallejo", en Amaro,
3, Lima, julio-septiembre 1967, p. 87.

401
H-26

�muchos vallejianos. Sin pxetensiones de agotar todas las posibilidades analíticas que ofrece, procuraremos por nuestra parte centrar el enfoque en
aquellos aspectos directamente enla.zados con las proposiciones básicas de
nuestro trabajo.
La madre se configura en la metáfora con que se abre el texto:
Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos,
pura yema infantü, innumerable, madre ...
donde los elementos esenciales de atn'bución al personaje apelado residen
en su carácter de sustentador nutricio: la madre, generadora de vida que
proporciona el alimento primordial. No es sólo la calide-z afectiva del trato
materno lo que ha de provocar la visión cordial. Súmase, integrándose a
ella, el significado de trascendencia inagotable que conlleva para el yo su
conciencia de ser sustentado por la madre.
Queremos insinuar: no está presente tan sólo el dolor de la pérdida del
ser amado y recordado, como corriente sensible que atraviese el poema,
sino también la perspectiva valoradora de un sentido que para el yo tiene
1a sustancial comuni6n con la madre. Espejo Asturrizaga nos ha dado la
pauta de esto cuando comenta que el cuidado materno llenó al niño Vallejo:
de una honda emotividad, sembrando en él raíces de una sensibilidad
que lo llevaría, ya hombre, a captar y expresar los más fin.os y puros
matices del sentir humano.ª

Al reflexionar sobre esta afirmación no podemos menos que apreciar
todo lo que así formulada encierra; nos lleva, efectivamente, al centro exacto
del arranque del texto, el cual, a su ve-z; gracias a su profunda estela poética
nos permite convivir con la emoción eje que al plasmarse se nos comunica
en la integridad de su estremecimiento: en la génesis y en la contemplación
a distancia con que el yo lírico la ofrece. El yo ve la dependencia de su ser
con respecto a quien se lo ha otorgado materialmente; éste, a su vez, no
constituye sólo el dador de la energía física necesaria para el mantenimiento,
síno, por sobre todo, instrumento que ha cincelado su más recóndita constitución esencial forjando su definitivo modo de estar en el mundo, alimentando su potencial de intelección y sensibilización de sí mismo y de los otros.
La madre será quien confier¡¡ legitimidad a su existencia¡ su actitud es la
• Vid.

AsTURlltZAOA,

Esu¡o, Clsar Vallejo. Itinerario dtl hombr~, Lima: Edit.
pp. 19-20,

Juan Mejia Baca, 1965,
402

del
todo.dar sin recibir, ni pedir nada en retribuci,on. Y lo recibido de ella es
Por eso Ja pe'r dida d e qwen
· . ma11tume
.
y sostiene ha de signifi
1
yo un enfrentamiento en el desam
.
.
car para e
presencia, aquellos que le cobran paro ante qwenes le exigen justifique su
• • . el alquiler del mundo . ..
···Y el valor de aquel Pan inacabable.
Es interesante observar cómo, en versos anteriores, la situación oética
~~teada se resuelve en un contraste que establece claramente la cliv~rsidad
e os ~vilo~e~tdos: uno, el de la protección continuada en llll instante y un
1ugar pn egia os:
En la sala de arriba nos repartías
de mañana, de tarde de dual estiba
aquellas ricas hostias de tiempo . ~ .

y otro, el del desamparo del momento
sobrado siquiera
presente en que deberían haber
cáscaras de rei&lt;&gt;jes en flexwn de las 24
en punto parados.
Constatar tal desoIac1on,
· ' Ia de una actualidad opresora lleva al yo del
presente, ya adulto, al grito-pregunta-exclamación:
'
Madre, y ahora! .• .
y to~o el fragmento siguiente se carga de incontrolable emotividad plasmad
en s palabras que, en su semántica y en su engarce sintácti
fi
a
todo el ·
lír' d
.
co, con guran
ammus tco. e quien se siente víctima de la tragedia de la pérdida.
En este enfrentamíento de dos momentos vitales acontece Jo ue
tante en la poesía de Vallejo: la búsqueda de Ja madre perdí~ 1es consal espacio de la infancia 7 en que se tuvo la segun·dad de que
, eahretorno
ora se
~b~ai;el ~nsi~eraci~n de los el~ment~ Ié:°cos y en general de la estructura
, vcase e ensayo, que es minucioso análisis de A
O
.
Vallejo: Poema XXIII"
B l E d
.
•
LDO
LIVA: Tnlce
de César
F
U . .
' en o et n e Literaturas Hispánie
1 S
e, mvenidad Nacional del Litoral• 1959' pp· 39-...,..,._
A• (Nuestra cita
. es de
as, la •p. anta
44.)

403

�.,,

carece y en que se recibía lo que se quisiera, donación sin término, existencia inacabable.
Aldo Oliva nos ha eximido de buscar los términos exactos con que acl,uar
nuestra idea, al expresar antes él con -preciso y seguro juicio lo que pensamos:

"(Hubo en Vallejo) la concepción de la existencia como algo dado,
válida en sí misma, adquirida de una vez y para siempre po-r un acto
de donación que no cuestiono. Pero Vallejo, al producirse la desaparición física de la madre, choca con ot-ra realidad muy distinta. La
saña competitiva del mundo que lo rodea le enseñará que la existencia
debe ser ganada hora tras hora, que todo es construcción y responsabilidad ( ...), que existir es asumir la existencia en forma de dolo-rida
protesta: éste será el tema de los Poemas humanos. Por alzo-ra, mmido
en la angustia, el poeta acude a su madre para que atestigüe por él
a1ite el terrible interrogante '¿ di mamá?' "

"el poeta, desprendido de la matriz que lo abrigaba y lo nutría, cae
en el desamparo en que, solo, abandonado, huérfano, tendrá que
afrontar los golpes, las injttstas agresiones del destino, de la vida".
Lo que quisiéramos es completar este inteligente enfoque con lo que acont~ce con la dimensión del espacio en la obra de Vallejo: el fenómeno,
b~en o~serv~o, permite una perspectiva análoga a la por él ofrecida: espacio de infancia es espacio materno, o sea, "amparo", "nutrición"; como espacio
actu~l .es de soledad, abandono, orfandad. El regreso a lo primígenio, el
movunte~to de retorno, es búsqueda del sostenimiento perdido. El tiempo
transcurndo es un desplazarse entre esos dos puntos del espacio -el juerro
es en un doble eje, como vemos--- actúa como impedimento de realización
en el espacio infantil de la felicidad primera y única, para cuyo reencuentro
opera, como _impulso movilizador, la nostalgia de un ámbito. Por ello es
que esos Iugart&gt;s
de la niñez se transforman en ob;eto
intencional, ~onocido'
•
J
seguro y siempre actuante como punto concreto de necesaria atracción.
Quien se siente así atraído es, como sabemos, el yo adulto.

con que termina el texto.

Vallejo se refiere varias veces con sentido inequívoco a su adultez:

Igualmente bien ha visto este poema Mariano Ibérico, a cuyo propósito
habla. de un "tiempo maternal." en Vallejo, donde la madre no sólo es
imagen dominante sino símbolo poético y mítico de su fecundidad y de su
dulzura. Dice el profesor sanmarquino:

implume mayorcito (Trilce XLVII)
el crndísimo día de ser hombre (LHN)
mi mayoría en el dolor sin fin (Trilce XXXIV)

"este tiempo maternal es benig1to y productivo, al contrario del tiempo
que le sucederá. Y su productividad no se agotará en el espacio del
mero pasado, ya que ella constituirá una provisión de amor para los
tiempos amargos que vend-rán".8
Creemos que acierta Ibérico cuando da las cualificaciones positivas de la
temporalidad pasada en que gravita la presencia materna~ como también
cuando ve las proyecciones que ese tiempo de la infancia vivida tiene como
polo de atracción para el sujeto lírico, siempre en necesidad de "aprovisionarse" de él para soportar las contingencias de una actualidad degradada,
lo que Ibérico llama el "tiempo de la derrilección".
Permítasenos citar nuevamente eon cierta extensión al crítico, porque nos
servirá de apoyo para un encuadre complementario de sus observaciones.
Dice Ibérico que en el tiempo de la derrilección
• Cfr. IabJco, Mariano, "El sentido del tiempo en la poesi:a de César Vallejo",
en Revista Peruana de Cultura, 4, Lima, 1965, pp. 47-63. "Ensayo aparecido también en
Mapocho, II, 1, Santiago de Chile, 1964, pp. 25-35. Citamos por esta última.

404

son ejemplos que pueden multiplicarse. Precisamente desde tal visión surQ"e
su necesi~d de retomo a la seguridad de la infancia. No hay en la poesia
de ValleJo muestra más nítida de ello que en los poemas carcelarios de
Trilce: II, XVIII, XLI, L, LVIII.9 Pero antes de referirnos a ellos acerquémonos a un texto desgarrador de Vallejo - una ca1ta a su hermano
Manuel- que nos muestra en todo su dramatismo lo que para el poeta ha
significado la muerte de su madre.1 º

En este mundo no me queda nada ya. Apenas el bien de la vida
de nuestro papacito. Y el día que esto haya terminado, me habré muerto
yo también para la vida y el porvenir, y mi camino se irá cuesta abajo.
Estoy desquiciado y sin saber qué hacer, ni para qué vivir. Así paso
mis días huérfanos lejos de todo y loco de dolor.
• Sobre este punto los mejores estudios son los de CoYNÉ, LARREA ( de éste sobre
todo en Aula Vallejo, op. cit., pp. 225, ss.), MoNGU1Ó y ZuBIZAJUtETA "La ' cárcel
en la poesía de César Vallejo", en Sphinx, 13, Lima, 1960, pp. 214-221).
10
La carta está fechada en Lima, 16-X-1918. La reproduce Aula Vallejo, op. oit.,
pp. 332-333, con su fotocopia.

405

�(

El espacio carcelario alzará toda su significación simbólica para referir
esta realidad del dolor de Vallejo y por ello en este ámbito será Ja madre
quien se presente como el sostén último anhelado. El "tema de la madre"
alcanza el máximo de su patetismo en los instantes biográficos de la persecución y encarcelamiento en Trujillo: ambos hechos se entrecruzan ha-.
ciéndose en realidad uno solo en su sentir la vida y en su obra, lo que no
es difícil de entender si se tiene en cuenta dónde reside el significado último
y la unidad de este sector de la poesía de Vallejo. La alta calidad de lo
lírico que impera en tales textos radica, fundamentalmente, en que en ellos
todo lo que sea dato narrativo funciona como evocación de una interioridad:
11
revela el contenido de lo más íntimo de 1a subjetividad vallejiana. Lo
que al hombre Vallejo tanto y tan profundamente afectó, al convertirse en
elemento "nan-ado" se hace mero pretexto para la revelación de la interioridad. De allí entonces que todo elemento descriptivo en estos poemas se
haga soporte simbólico, dato primario, con un significado que va de la
vivencia a la visión de la realidad, sentida y apreciada en lo que ella ofrece
de sí al poeta. Es en este sentido, nos parece, que se pronuncia Monguió
cuando escribe que, en los poemas surgidos de la e:&lt;periencia can::elaria,
Vallejo,
pa-rtiendo de un punto de la realidad acaba expresando su emoción
inicial, y las emociones que se le van asociando con ella, en fórmulas
metafóricas e imaginísticas que abandonan rápidamente la circunstancia
anecdótica que les sirve de trampolín y van haciéndose pu-ra emoción,
pura poesía lírica.12

Más acá, más acá. Y o estoy muy bien.
Llueve, y hace una cruel limitación,
en que la existencia y sus cargas situacionales extremas se piensan como
fuerzas análogas a la fatalidad natural: "hace limitación", como "hace frío",
respaldándose la amplitud de su valor sugestivo en el verbo inicial, "llueve",
que prepara así para la presencia prbbable de una nueva "realidad natural".
Esa misma concepción de los límites encuentra, después de la experiencia
carcelaria, la metáfora más apta para expresarse en todo lo que con la cárcel
se refiere. Trilce III -poema escrito, según Espejo, en su habitación del
Instituto Nacional en 1919, o sea, un año antes de la prisión de Trujillo1
que ocurrió desde el 6 de noviembre de 1920 al 26 de febrero de 1921, pero que el autor puliera y corrigiera en la cárcel-,13 termina así:
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.
Quizá los demás han partido y él quede abandonado en la vida, que es
reclusión.
Este poema nos anuncia la im~en de Trilce XVIII, en que vemos ese
cruce del que hablábamos entre el significado del espacio carcelario y el
remontarse en busca del sostenimiento materno.14 Insistimos en ello, pues
Zubiza.r:reta, en su por demás excelente análisis del texto, discute la opinión
de Monguió y de Coyné de que "la amorosa llavera de innumerables llaves"
sea imagen con la que se evoca a }¡¡, madre.15 Para nosotros el poema no
ofrece duda alguna. La tercera estrofa:

Poemas todos en los cuales, pues, el carácter no narrativo ni discursivo
propio de la lírica se acentúa al máximo y que, ·por ello, se hacen plenamente sugerentes. Nos interesa señalar la dirección de tal sugerencia: en lo
fundamental, hacia la visión de la existencia.

Amorosa llavera de ínnumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ella seríamos contigo, los dos,

En Los heraldos negros poemas como "El palco estrecho" nos presentaban
la vida como limitación :
HroEL, en su Esté-tica, I.JI, 2a. parte, reflexiona así: "lo que constituye el contenido de la poesía lírica no es el desarrollo de una acción objetiva prolongado hasta los
limites del mundo, en toda su riqueza, sino el sujeto individual, y por consiguiente
las situaciones y los objetos particulares, así comp la manera en que el alma, con
sw juicios subjetivos, sus alegrias, sw admiraciones, sus dolores y sus sensaciones,
cobra conciencia de sí misma en el seno de este contenido''.
u MONOUIÓ César Vallejo (1892-1938). Vida y obra, bibliografía, antología, Nueva
York, Hispani~ Institut in the United States, 1952. Reimpresión en Lima: Edit. Perú
Nuevo, S. A. Citamos por esta última.
n

u Cfr. EsPEJO, op. cit., pp. 112 y 115.

Espejo al comentar Trilce XVIII distingue en él tres elementos conformadores-:
las pare~s de la celda, la madre que le consuela, pensar que si estuviera a su lado
le ayudaría a sobrellevar el trance que vive, y la noche que le obsesiona al dar
en las paredes de la celda que le duelen como madres muertas que llevan un niño
de la mano cada una. Cfr. op. cil., p. 124.
,. Cfr. ZUBIZARRETA, Armando, art. cit. Como decimos en el texto, constituye un
excelente trabajo, aunque nos sea posible discutir un punto parcial de su interpretación.
14

4-07
4-06

�más dos que nuru;a, Y ni lloraras,
di, libertadora
es comentada así por Zubizarreta:
con la presencia del recuerdo de la amada, rompe la estrechez de la
celda, imagína11do la "evasión" (. . .) El hombre separado de su íntimo
tú en la tercera estro/a ensaya un diálogo, reclamando la presencia
de la amada. La amada aparece como el ser capaz de abrir toda cárcel,
cualquiera que ésta fuese, hasta la pro-pia cárcel interior.
Sólo en nota atenúa lo que en su texto se le aparece como "indudable";
allí el crítico matiza: "nuestro poema puede ser un ejemplo más de aquellos
poemas en los que, al decir de Coyné, 'podríamos seguir al mismo tiempo
ambas presencias: la amante y la madre', opinión compartida también por
Aunando Bazán cuando afirma que madre y amada se confundían para el
preso 'en una sola ausencia de sombra quemante'." 16
Creemos que no, pues, si efectivamente --como lo ha estudiado Paoli con
singular detención- es parte de la poesía vallejiana que "l'amore della
donna e sempre ed unicamente materno" y que "l'uomo amato e sempre
un figlio e la donna que ama, una madre",n en el poema que ahora llama
nuestra atención el personaje aludido no es la amada vista como madre,
sino la madre misma.
Una revisión del texto permitirá constatarlo y en su somero comentario
procuraremos ver con claridad las conexiones entre el espacio del presente
en la cárcel y el espacio de h'bertad al que la madre puede conducirlo:
Oh las cuatro paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloraras
di, libertadora.
Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que túmen esta noche
algo de- madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.
Y s6lo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambll$ manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi donde y mi cuando,
esta mayo.ría inválida de hombre.
El verso último recibe sobre sí toda la significación del texto; 18 esta
mayoria inválida es la de "los días huérfanos" a los cuales alude en su
carta al hermano Manuel citada más arriba, en que se siente "lejos de
todo y loeo de dolor" por Ja pérdida reciente de 1a madre, amplificada hasta
el máximo por el encarcelamiento. Dos experiencias fundamentales: la desaparición de su madre que le deja indefenso, el calabozo en Trujillo que
le priva de toda posibilidad actual de plenitud al constreñirle entre sus
cuatro paredes. Y de ambas experiencias surgen elementos que configuran
su visión y plasman imágenes de conseguida expresividad.
Oh las cuatro paredes de la celda

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones c6mo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.
1' Cfr. BAZÁN, Armando, César Vallejo: dolor y poesía, Bs. As. Edcs. Mundo América, 1958, pp. 18-19.
11
Vid. los análisis de Trílae XXVJ:11, XLVI, LVI efectuados por PAoLI en su
imprescindible estudio que sirve de introducción a Poesie di César Vallejo, Milán,
Lerici Edit. 1964. Nuestra cita es de la p. LX. Estela dos Santos, por su parte
(art. cit., p. 29), ha estudiado en Trilce la asiroilaci6n hecha por Vallejo entre
madre y mujer amada dando como ejemplos los poemas XXXV Y XLVI.

dice el primer verso, significando con ello, de un modo directo, lo que
lógicamente enuncia, pero significando también algo irracional, simbólico:
la vida misma como cárcel estrecha, limi.tadora. Símbolo disémico, pues,
y, como tal, poseedor de ese "poder fisiocr6mico de ocultación" de su sen" Tan importante verso ha sido considerado por Abril como una de las frases
que tendría en el texto de MALLA:R.MÉ su "ejemplo detenninativo" ( vid. A11la Vallejo,
2-3-4, 1962, p. 158). Véase la tajante respuesta de WRRBA en Aula Vallejo, 5-6-7,
pp. 231, SS.

409

408
\

�tido no lógico del cual habla Bousoño. Y este sentido se asocia, irracionalmente, con la pequeñez del espacio en que se está, encerrado en una estrechez que provoca el dolor inmenso que revela el modo exclamativo de la
frase del sujeto ririco y que se intensifica en la variante del verso que sigue:
Ah las cuatro paredes albicantes.

Es una misma voz que, al reiterarsei intensifica sus consecuencias emocionales, agravando su significación hasta el extremo, ya que, "al repetirse,
la significación asciende hasta un grado rigurosamente superlativo''. Bousoño lo explicaría de este modo:
sucede así porque la significación primera destila en la segunda una
buena parte de su contenido, y ésta, ya enriquecida, golpea, a su vez,
con todo su grueso volumen, sobre- la tercera, a la que insufla, en gran
medida, su caudal, pues toda teiteración posee virtudes intensificadoras
del significado.

Casi no es necesario aclarar que lo -repetido no importa tanto por el significado lógico de los vocablos "paredes de la celda" sino la significación
que inconscientemente se asocia en el lector al signo del poema: el sentimiento de la estrechez del espacio y la correlativa emoción de pesadumbre,
asfixia, monotonía, a cuyo despertar contribuyen otros procedimientos actuantes en el texto. En efecto, también los valores semánticos y del ritmo
apuntan hacia lo mismo. El cuatro es el del cuadrado: la estrechez cuadrilátera de 1a celda se hace obsesión en el -yo lirico y por eso lo generaliza
a las extremidades que se hacen cuatro, como las paredes y los rincones. Para
una mayor CA-presividad de esta monotonía abrumadora queda todavía colgado el adverbio temporal en la pausa a que obliga el final del verso:

.. .si vieras hasta

por sus cuatro rincones cómo arranca

las diarias ahetrojadas extremidades.
.
tenHasta este
la momento
. , del poema -transcurridas las dos pruneras
estrof asemos
presentacron de un ámbíto y la sjgnificaci6n que se le aso .
l!no ~e los efectos poéticos lo ha producido ese tipo de adecua . , d c1laa.
smtaxts a ¡
.,
c1on e
a representaaon correspondiente que la estilística d .
"el dinamismo de las
.
,, 20
es1gna como
te
.
,
expresiones · En lo que llevamos considerado del
xto, setS
versos,
solo
encontramos
dos verbos.• "dan" Y " arranca" , lo cual
•
proporciona un notable carácter retardatario a 1a expresi' -d.
.
negat·
,
on
inamzsmo
ivo-, p~esto que está ausente aquella función verbal encargada d
.
acelerar
el penodo, la q_ue podría transportar noc10nes
de las cláusul
nuevas. Los vocablose
as de Tnlce XVIII están cargadas de "sustanti "d d"
no poseen car~
!.et
d
Vl a
' pero
•,
de
~=....:- er manuza or, sino lentitud•. no expresan una suces1on
realida, des 1..1.JlSu.utas
entre sí' sino que· cubren un nusmo
.
concepto.
. .,
Segun lo hioeramos notar, 1a visión que el fragmento nos transmitía, era
de~nsollad~ra: _acabamos de comprobar ahora la coherencia que con ella
guar a a s":1taxis. Estanios aquí frente a un ejemplo de lo que n..&lt;:Alonso estudia
f
.
LJ'&lt;1J.11aso
.
. como orrna expresiva y reproductora del "fondo"
1
,1 1
· -:e·
, a a que
"
denormna rmagen ue s1guu1cante".
La estrofa siguiente constituye una evocacio'n por parte d e1 sujeto lírico,
creemos que de la madre. Procuremos demostrarlo.

a·

.

_El pe':5°naje se siente abismado por un estado que no tiene en el texto
nusmo smo las siguiente referencias directas:

me duele ( estrofa 4a.)

Y sólo yo me voy quedando ( estrofa 5a.)
esta mayoría inválida de hombre (id.),
nin~a d~. 1as dos primeras alude de un modo preciso a un su.eto ue
· , J sugiera
dpudiese nutigar lo, que. es "dolor" y "soledad"• L a tercer~ qmzas
e una manera mas directa, al hacer pensar en su opuesto:

~

19

qué hora son cuatro estas paredes.

Mayoría ( de edad) inválida / minoría protegida.
Entre ellas padece un hombre que no puede sentirlas sino como "criadero
de nervios" : son los límites que impugnan y liquidan y destrozan todo intento de movibilidad, que penetran en su carne abriendo en ellas, como "mala
brecha", heridas profundas. Esas paredes se ofrecen también como imagen
de un potro de torturas cotidianas:

' ~=
· Esta
ánd tercera revierte sobre las dos anteriores su carga semanuca,
proporc1on
o1es una claridad
de, significado
que por sí solas no pose1an.
,
p or
.. ,
.
o tra .parte, ]a apaneton
explícita
de
la
voz
"madres"
en
1
arta
f
.
·
aw
es~a
contribuye a reafl.fIIlarnos en nuestra inicial suposición.
10

,. ZuBIZARRETA

410

también destaca el acierto del recurso.

BousoÑo, op. cit., pp. 337-360.

411

�El estado presente del yo del poema -que hasta aquí hemos designado
como angustioso, dolido, etc.-, puede ser calificado, a la luz de la lectura
del poema total, como de desamparo. Ese mismo desamparo, ¿ a dónde lo
lleva? Pues lo retrotrae a su niñez para, desde ella, invocar, desgarradoramente, a quien en tal etapa le significó protección, seguridad, fuerza contra
la adversidad: su madre.21

Larrea -quien, como nosotros, también ha interpretado al personaje de
esta invocación como a la madre y no la amada-, escribe:
la presencia mental de la madre provoca instantáneamente una especie
de alucinación emotiva tan intensa como para derretir el esquema geométrico en lo que éste tiene de formal. Puede efectuarse así una especie de amalgama entre el sentimiento y la esencia aritmética, que
consiente, mediante un desdoblamiento psíquico, la conversi6n de las
dos paredes largas en 'dos madres que muertas llevan. . . a un niño
de la mano cada una'. Las cuatro paredes compresoras se han reducido
a la dualidad de la madre y del niño reflejada en el espejo de un
amor absoluto. Una y otro se han tornado dos, prevaleciendo así
-aunque dolorosamente a causa de lo muerto de la madre- sobre el
cuatro. He aquí el "remedio" inexistente al principio.u
Efectivamente, a lo que era situación de extrema angustia sucede la posible, la buscada liberación, per-0 sólo hipotética, condicional: "si estuvieras
aquí", "si vieras ... ", "contra ella seríamos contigo, los dos". Ha sido sólo
una ilusión fugaz la del recuerdo emotivo. Con su ida, vuelve la soledad:

Y sólo yo me uoy quedando
pero aún en eJJa sigue, pertinaz:

en alto, en busca del terciario brazo 23
que ha de pupilar, entre mi donde y mi cuando
esta mayoría inválida de hombre,
en que "pupilar" fwiciona con doble connotación semántica: una asociada
a la pupila del ojo y otra a "tutelar" -el pupilo guiado por quien le protege
y auxilia.
Lo que en este poema -cuyo análisis no quisiéramos prolongar es espacio
de soledad y encierro, de desamparo, en otros textos alcanza dimensiones
significativas análogas, y también en conexión con la madre pensada como
salvadora.
Asi en la narrac1on "Má:s allá de la vida y la muerte" u tenemos un
personaje que regresa al hogar desarticulado tras la muerte de la madre.
Esta aparece en el portal de la casa y abraza al hijo como sí él fuese el
redivivo. He aquí dos hechos que nos parecen claves, pues se corresponden
estrechamente con la visión que otros textos vallejianos nos proporcionan:
a) la madre es inmortal: ella, fuente y sostén de la vida, no puede perecer;

b) el verdadero muerto es él, que al alejatse del "pezón eviterno de ll;l,
madre ( ... ) siempre lácteo hasta más allá de la muerte", ha caído en el
espacio mortal de la soledad, el desamparo, el destiempo, la deshora.
Tal cual dice Ferrari:

la madre protectora es ante todo la madre que dispensa el alimento.
El tema del hambre, inseparable del tema del pan y el alimento, tiene
también, como el de la cárcel, un alcance simbólico universal: necesidad de pan, pero también hambre de vida, hambre de ser, hambre
de justicia.25

con la d~stra, que hace por ambas manos,
Más adelante agrega:
ha dicho: "En medio del desmoronamiento, las ínsulrui dichosas,
los pocos refugios cálidos son ciertos paraderos del pasado: recuerdos de la infancia,
una mujer amada. Instantes de luz que se han fijado en la memoria y a los que
el poeta, en su desasosiego, vuelve para buscar la calma. Entre las evocaciones felices, la más inh;nsa, la de la madre, figura añorada". En su: Fundadores de la
nueva poesía latinoanu:ricaná, Barcelona, Barral Edito.tes, 1971, p. 31.
21
Cfr. el ensayo de LAAAEA en Aula Vallejo 5-6-7, p. 226. Este es uno de los más
importantes estudios vallejianos del poeta y ensayista español. Hacemos uso de todos
aquellos aspectos parciales suyos que nos parecen válidos --&lt;Om):&gt; en el caso presente--,
sin suscribir la integridad de su tesis interpretativa.
., YuRKIBVICH

412

.. Con respecto al "terciario brazo" véanse las interpretaciones de MoNOUIÓ ( la.
ed. pp. 64-65) y de ~ A en Aula Vallejo 2-3-4, pp. 239-244 y Aula Vallejo 5-6-7,
pp. 227 SS.
" En: Novelas y c11entos completos, Lima, Moncloa Editores, 1967, pp. 25-32.
Inicialmente publicado en Variedades, Lima, 17 jumo 1922.
u Cír.: "Prólogo" a Obra poética aompleta de César Vallejo, Lima, Moncloa
Editores, 1968, pór la cual citamos los textos de Vallejo. La cita de Ferrari corresponde a la p. 24.

413

�en los poemas de Trilce en que el poeta aparentemente habla sólo de
su madre se oye ya la vo.z del futuro revolucionario denunciando la
inhumanidad del "execrable sistema", llamando a todos los niños del
mundo para ir en busca de la Madre España: otra madre muerta.

Es importante no desatender a estas conexiones que el crítico nos pide
observar: así se aprecia la complejidad y trabazón de toda la poesía en
cada uno de sus estratos. Pero todavía hay un aspecto del relato ése, sobre
el cual nos, parece importante hacer alguna referencia. Lo que hemos designado como "lugares privilegiados" descritos en los poemas líricos, poseen
cualidades que son las mismas del espacio hogareño que el narrador describe
en este cuento.
El personaje recorre los pasadizos, los cuartos de la casa y, en ese desplazarse, va recordando las palabras maternales y se detiene ante el sitio en
que la madre había dado a luz al hermano mayor. Al igual que en los
textos líricos, el círculo de la casa materna y los elementos adheridos a ese
núcleo dan la impresión -lo decimos en palabras de Escobar-26 "de ser
el más firme punto de referencia al que se acoge el poeta cuando sucumben,
por su irreductible mudanza y carácter conflictivo, las experiencias del amor
a la mujer, las relaciones con Dios o las relaciones con otros hombres".
En Los heraldos negros el poema ''Hojas de ébano" presenta una situación
que es básicamente la misma del relato: el hijo regresa a la casa cuando
ya ha fallecido la madre. No revisaremos completo el conocido texto, sino
tan sólo dos fragmentos que nos ayudarán a demostrar parte de lo que
sostenemos:
Ahoga en una enérgica negrura
el caser6n entero
la mustia distinción de su blancura.
Pena un frágil aroma de aguacero.

coágulos de sombra oliendo a olvido.

La del camino, el día
que me mir6 llegar, trémula y triste,
mientras que sus dos brazos entreabría
chilló como en un llanto de alegría.

Fijémonos en esas puertas de la casa: ellas se revisten con los atributos
de la madre. Por un proceso de antropomorfüación la puerta grande, la
del camino, sobre todo, se comporta como quien recibe entre sus brazos al
hijo. Ese espacio hogareño tiene en sí las cualidades de lo materno: en
gráfica y ~resiva imagen queda esto plasmado y así impacta a la sensibilidad lectora.
Algo análogo encontramos en Trilce LXV,27 uno de los más hermosos
poemas vallejianos, del que copiamos algunos fragmentos:
Madre, me voy mañana a Santiago,
a mojarme en tu bendición y en tu llanto
( )
Me esperará tu arco de asombro,
las tonsuradas columnas de tus ansias
que se acaban la vida. Me esperará el patw,
el comedor de abajo con sus tondos y repulgos
de fiesta ( ...)

...

Así, muerta inmortal. Así.
Bajo los dobles arcos de tu sangre, por donde
hay que pasar tan de puntillas, que hasta mi padre
para ir por allí
humildóse hasta menos de la mitad del hcmbte,
hasta ser el primer pequeño que tuviste.
Así, muerta inmortal.

Entre la columnata de
Están todas las puertas muy ancianas
y se hastía en su habano carcomido
una insomne piedad de mil ojeras.
Yo las dejé lozanas;
)' huy las telarañas han zurcido
hasta en el coraz6n de sus maderas,
,. Cfr. ALBERTO EscoBA.R, "Símbolos de la poesía de Vallejo", en su Patio d, útras, Lima, Edcs. Caballo de Troya, 1965, p. 265.

414

tus

huesos

que no puede caer ni a lloros,
y a cuyo lado ni el Destino pudo entrometer
ni un solo dedo suyo.

Así muerta inmortal.
Así.
" La madre de Vallejo ha muerto en agosto de 1918. Espejo dice ( ~P- cit., p. 70)
que acto seguido el poeta escribió Trile~ LXV. Nos parecen válidas las razones dadas
por Coyné al datar este poemk en 192-0, año en que Ja preuncia de la ''muerta in~rtal" invade su obra de una manera cada vez más patética. Cfr. CovNÉ, César
Vallejo, Bs. As., Edcs. Nueva Vw6n1 1968, p. 36, nota 30.

415

�Al iniciarse la tercera estrofa la "amada eterna" se transmuta:
Sin entrar en la consideración de todos los elementos de gran riqueza
poética que componen e] texto,28 limitémonos a observar lo que estamos
señalando y hemos subrayado: en la visión ofrecida por el yo ürico se fnnden las cualidades de la madre con los objetos propios del espacio familiar.
El sitio y las cosas cotidianas aparecen dotados de ese prestigio ancestral
-"monárquico" cree Coyné que podría decirse-, junto a otros ofrecidos
en familiar ironía, sosteniéndose todos en la ternura con que se les capta,
impulso arumico hacia la derrota de lo que es distancia y es separación.
Madre y hogar dan la visión consoladora, manifiesta en el triunfo expreso
por el adverbio reiterado: "Así, muerta inmortal. Así". La figura reco•
brada por el recuerdo y el espacio son inmortales, una y otro, porque ambos
responden a la necesidad de afirmarse en la vida sin desesperanza.
Apuntábamos más atrás las observaciones de algunos autores en el sentido
de la identificación que los poemas de Vallejo procuran hacer de la mujer
amada con la madre. Reconocíamos que esto era efectivamente así, pero
no lo aceptábamos para Trilce XV1II, por estimar que en tal poema la
figura invocada era inequívocamente esta última. Dimos pata ello las prue9
bas que nos parecían definitivas. Pues bien, en "Nervazón de angustia'',2
de Los heraldos negros, la amada aparece como la "dulce hebrea", a quien

Desclá.vame mis clavos ¡ oh nueva madre mía!

Aquí la identificación -matizada- no ofrece duda: la mujer asume
una función protectora de madre, no de mera amante. El lacerado dolido
c~~ificado "en el m_adero d_~ la _incomprensión y de la :nofa" -Speluc~
dixit- muestra su -~defens1on, rmplora ayuda. Indudablemente que éste
no es un poema erot:tco: trae a la poesía amatoria --como muchos otros
que no analizaremos- la imagen de la mujer en función amparadora, maternal.
S~, conviene considerar, sin embargo, algunos ejemplos más de esta conexion entre "espacio feliz'' y "amparo" presentes en textos de evocación.
. Ya en uno de sus iniciales, no incluido en el primer _poemario y que se
tttula "El barco perdido", advertimos la rememoración familiar' e infantil
"como tr~po!:º pa:-a l~nzar la ~oción sentida por el poeta en el día
en que escnbe , segun dice Mongwo.3° Copiamos el texto, poco conocido:
Fatigado aJ mediar la tarde fría
ungida de oro y de éter,
he pensado con pena horas enteras
en lo que he sido un día.

el yo lírico suplica:
d&lt;1sclava mi tránsito de arcilla,
desclava mi tensión nerviosa y mi dolor . ..
D esclava, amada eterna, mi largo afán y los
dos clavos de mis alas y el clavo de mi amor!

Tuve ttn pocito de agua entre alcanfores
donde jugué a las naves,
¡ con una linda escuadra que se fuera
con banderas y /lores!

'" Una buena explicación de texto aplicada a Trilce LXV es la ofrecida por Coyné

Tuve un pocito de agua y también tuue
un lindo barco gualda,
un barco favorito que era de oro
a la luz de esrruralda . ..

( op. cit., pp. 151 ss.). De allí copiamos un párrafo que nos parece importante:
"significativos son los versos que nos apartan totalmente de 'Enereida': aquellos que
en vez de exaltar al padre, hacen que éste 'se (bmnille) hasta menos de la mitad
del hombre, hasta ser el primer pequeño' que la madre tuvo. Conforme trasciende
el dolor de su muerte, Vallejo descubre poéticamente que su madre fue madre
y nada más -mujer no, únicamente J$dre-- y el hombre -sea él, sea su propio
padre-- nunca es hombre, sino hijo, únicamente hijo, y lo seguirá siendo siempre,
sin alcanzar jamrui su mayoría latente a lo largo del libro. El tema de la inalcanzable
mayoría latente a lo largo del libro, se ajusta a la ecuación mujer-hombre
madrehijo". En nuestra tesis doctoral inédita Significaci6n del espacio en la obra poJtica
de César V aUejo, Madrid, 1973, procuramos dar una explicación satisfactoria de
aspectos que aquí intentamos tan sólo describir.
• Que SPELUciN, Áula Vallejo 2'-34, p. 79, sitúa en los meses de julio y agosto
de 191 7, cuando más arrecian los ataques contra el grupo de j6vene.'I escritores de
Trujillo y a los cuales el poema alude, refiriéndose a tal hostilidad como ese "desierto
en el que ha caído mucha la cicuta", "los sicari~', etc.

Fatigado al mediar mí vida triste
lie pensado con pena
en el perfil proscrito de ese barco
¡ que ahora ya no existe!

=

¡Olt lindo barco gualda que te fueras
ya no sabl'é hasta d6nde!
"' Op. cit., p. 87.

417
416

H-27

�¡ Ahora que me ahogo en mi conciencia,
qué bueno si volvieras . .. ! 81

El poemita, ingenuo, sin mayores pretensiones, como casi todos los publicados en esos años en Cultura Infantil -y otras revistas pedagógicas, tiene
para nosotros la importancia de preanunciar lo que va a constituir una de
las constantes del poetizar vallejiano. Sin entrar en una valoración de sus
muy relativos logros como configuración lírico-verbal, detengámonos tan sólo
en la constatación de ese enfrentamiento que en él se produce entre dos
momentos: el del "ahora que me. ahogo en mi conciencia" y el del "tuve
un pocito de ag\la entre alcanfores / donde jugué a las naves". Un instante
presente de reflexión dolida: "fatigado al mediar mi vida triste" que lo
remonta a los días de infancia, de juegos y gozos. Y, lo más importante, el
anhelo de recuperación de lo perdido:
¡ Ahora f]Ue me ahogo en mi conciéncia,
qué bueno si volvieras . .. !

donde el hablante lírico plantea claramente algo que se va a convertir -según ya hemos dado muestras- en estructura fundamental de muchísimos
text-os posteriores sin que falte ninguno de sus componentes básicos:
a) un yo en el presente agobiado por la conciencia de sus limitaciones,
b) la referencia a entidades pasadas cuya recuperación se anhela,
e) la convicción de las bondades inherentes a esos objetos de una circunstancia privilegiada, muy diversa a la actual.
Para Guillermo Sucre 32 la explicación se encuentra en la coexistencia en
Vallejo de diversos "yo", en incesante pugna y destruyéndose entre sí, destrucción que, al no consumarse nunca totalmente, alcanza rasgos de enorme dramatismo. Habría en Vallejo un yo original:
el orden y a veces también la plenitud de la infaricia del hogar ( morada
de lo puro, de lo auténtico, de la inocencia y de la Unidad del Ser);
un universo donde todo es o podría ser reencuentro con lo absoluto
11 Publicado en Cultura Infantil, 29, diciembre de 1916. Puede leerse en la obra
de Espejo, p. 166 y en el trabajo de L\1-ÍS Mario Schneider: "Comienzos literarios de
Vallejo", en FLORES, Angel, Aproxi'f114Qiones a César Vallejo, I, Nueva York, titas
Americas Publisbing Co., 1971, pp 154-155.
,. Vid. SuCRE, GUILLERMO, "César Vallejo, la nostalgia de la inocencia", en Sur,
312, &amp;. As., mayo-junio 1968, pp. 1-16.

418

y un yo e.-cistencial,

en el que se está irremediablemente y que en Vallejo asume los rasgos
de una alienación frente a la uida y al mundo.

La distinción hecha por Sucre entre dos ámbitos en los cuales Vallejo se
~esplaza nos parece apunta muy certeramente a lo que hemos dicho que se distingue como constante en nuestro poeta: por un lado el "desamparo" la
"hdrfandad" y por el otro lo "cubie1io", el "sosiego".
'
Aprovechando unas sugerencias de Roberto Paoli, Sucre puede hablar de
Vallejo corno "el poeta en exilio", y aclara:
desterrado de su morada, de su verdadero reino, vive errante: no sólo
geográficamente sino también, y sobre todo, espiritualmente. Errante,
no logra fundar nada estable: es el perpetuo movimiento del hombre
que se siente extraño en el mundo, pero que extraña su ori_gen.

,Como ya _sabemos. aquí justamente está la clave: la búsqueda de los
ongenes, el rntento de recuperar el Paraíso perdido -su infancia- constituye el motivo básico del poetizar vallejiano, a lo cual se suma e integra
la apertura gue muestra hacia el futuro vislumbrado con esperanza y cabalmente encarnado en una visión revolucionaria del movimiento de la historia.

Ju~tamente en ese intento por hacerse de las instancias originarias que
conshtuyen su sostenimiento más sólido, en ese encaminar su afán por recuperar la si~ción privilegiada que le significa el amparo y la protección,
vemo~ al Vallejo de obra poética más lograda, más originariamente propia
tendnamos que agregar, y en la cual, si bien pudiesen rastrearse las voces
ajenas que se unieron a la suya, veríamos cómo ellas no han venido a
perturbar la autenticidad de su canto. Razón asiste a quienes ven lo menos
derivativ~ de s~ obra rnicial justamente en estos poemas, en los cuales el yo
de V alle¡o de3a expresar su ansia más personal y propia: la de arraigar
en todo aquello que le permita sobreponerse a intuiciones de fatalidad a ·
su conciencia de cuJpa, a sus rebeliones ante la divinidad, a la caída y al ~al.
Tal autenticidad mayor reside, por ejemplo, en esos versos de "Absoluta"
en que clama:
¡ Oh unidad excelsa! ¡ Oh lo que es uno

por todos!
¡ Amor contra el espacie y contra el tiempo!

4-19

�en que a partir de la conciencia de la separatividad. un afán ~~ ,unión absoluta revela la Lucha de quien no acepta resignado mnguna escis1on. Se suma
a ello el impulso de solidaridad que vemos profundizarse a lo largo de to~a
su poesía y cuya culminación y logro definitivos estarán dados en Espana,

aparta de mí este cáliz.

.

SUR L'ANALYSE NUMÉRIQUE DU VERS FRANQAIS
STANJSLAW

WIDLAK

Cracovie

A cOTÉ DE l'analyse du mécanisme, de l'homophonie et de la structure
rythmique du vers, l'analyse numérique est encore un examen du vers dans
son aspect forme!. Elle est d'ailleurs de pres en connexion avec celle de la
structure rythmique.
Le nombre, qui est entré vainqueur dans toute sorte de disciplines humaines,
mais qui parait etre si éloigné de la création poétique, est cependant comme
la charpente latente de la construction formelle de l'oeuvre poétique. La
structure nu.mérique de l'oeuvre poétique achevée, perfectionnée par certains
poetes comme Valéry, ou mise sur pied par des versificateurs, laborieusement,
mécaniquement, est d'autant plus intéres.sante qu'elle est moins artificielle
et qu'elle est un fait que Je subconscient fait soudre des profondeurs; elle est,
pourrait-on dire, le fruit du mouvement instinctif du génie poétique, mouvement spontané qui extériorise les états intérieurs du poete; elle est un
diagramme notant le rythme intérieur du poete, fait physique en fonction
de son état intérieur au moment de la création. En meme temps elle peut
témoigner de l'emploi voulu de certains faits techniques comme instrument
mis consciemment profit par le poete. Aussi la structure numérique du
vers est-elle révélatrice, quoique, semblerait-il, a premiere vue et a tort, peu
"poétique".

a

L'atricle présent s'occupe du coté communicatif de la structure numérique
du vers. La vitesse des mesures du vers autorise a tirer des conclusions
concernant l'état intérieur du poete pendant la création, c'est-a-dire s'il a
été calme, serein ou agité, passionné. Le temps accéléré du vers trahit un
reflexe psychique véhément du poete, un certain élan d'ame. Le poete peut
de cette maniere suggérer l'auditeur le mouvement rapide, sthénique / intérieur-mental ou extérieur-physique/, contrairement au temps ralenti, qui

a

421

�favorise la naissance des états affectifs asthéniques mélancoliques. On peut
rapporter les contrastes entre le temps accéléré et le temps ralenti
des
contenus intellectuels, émotionnels ou sensoriels du poeme.

a

Le probleme du temps du rythme du vers fran~ais et ses rapports avec le c-0ntenu de l'oeuvrc poétique ont déja été étudiés par M. Grammont /dans Vers
franfaÍS, Paris 1923/, par Th. Spoerri /Franzosische Metrik, München 1929/
et plus récemmcnt par Y. Le Hir /Esthétique et structure du vers franfais,
París 1956/, P. Fraisse / Les structures rythmiques, Paris-Louvain 1956/, Z.
Czerny / Le vers libre franfais et son art struct1iral, in Poetics 1960/ et dans
plusieurs autres travaux paras dans ces derniercs années.
Dans cet article on se propose de préscnter certains faits qui sem.blent
etre la conséquence des. travaux cités. On tachera de présenter le développement de la structure numérique de l'oeuvre poétique en l'enfermant dans
certaines limites et en le présentant en certaines formules arithmétiques. On
ne veut cependant nullement suggérer par cela que le poete, créateur véritable
et non pas un versificateur laborieux, en concevant et en élaborant le poeme,
calcule et dénombre mécaniquement les syllabes et leurs groupes. Assurément
il n'y pense pas. Ce fait est une manifestation extérieure de son état intérieur.
Les analyses et les cliagrarnmes que l'on propose seraient done une présentation graphique de l'état intérieur et physique du poete
un moment
donné et a la fois une illustration documentaire de l'oeuvre poétique née
alors. La dépendance entre l'état intérieur du poete et la forme verbale de
l'oeuvre qui nait alors est, pour le íruit d'un génie poétique authentique,
des plus étroites /clr. P. Guiraud, Langage et versification d'apres l'oeuvre
de Paul Valéry, París 1953, pp. 41 ss./.

a

Ainsi la liaison natureJle entre la structure~ numérique entre autres /et
par conséquent rytlunique aussi/, et le coté intellectuel de l'oeuvre poétique
jette-t-elle des lumieres sur la naissance du poeme, comme aussi sur le
caractere et l'état intérieur du poete ce moment. Cette liaison se précise
mesure que le génie poetique du créateur est plus spontané et moins gené.

a

a

Certains aspects de l'analyse munérique du vers ont été étucliés par P.
Servien /Le rythme comme introduction physique e l'esthétique, Paris 1930/.
C'est de lui qu'on a accepté ici certaines méthodes et la nomenclature en
les développant en les complétant et en les actualisant.

•
Pour illustrer le probleme théorique, on expose ci-dessous l'analyse numérique du sonnet de Ch. Baudelaire "Que diras-tu ce soir . .. " L'opération
faite ici sur un poeme régulier servira comme introduction plus claire aux
422

problemes beaucoup plus compliqués qui se posent daos Panalyse numérique
du vers libre.

Que diras-tu ce soir, pauvre dme solitaire,
Que diras-tu, mon coeur, coeur autrefois flétri,
A la tres bel/e, la tres bonne, la tres chere,
Dont le regard divin t'a soudain refleuri?

a

4-2-2-4
4-2-1-5
4-4-4

a

4-2-3-3

Nous mettrons notre orgueil a chanter ses louanges:
Rien ne vaut la douceur de son autorité ·
Sa chair spirituelle a le parfum des Anges, '
Et son oeuil nous revet d'un habit dt; clarté.

3-3-3-3

3-3-6
2-4-4-2

3-3-3-3

Que ce soit dans la nuit et dans la sulitude
Que ce soit dans la rue et dans la multitude,
Son fantóme dans l'air danse comme un flambeau.

3-3-1-5

Parfois Ü parle et dit: "Je suis belle, et j'ordonne
Que pour l'amour de moi vous n'aimiez que le Beau:
Je suis l'Ange gardien, la Muse et la Madonne".

4-2-3-3
4-2-3-3
3-3-2-4

3-3-6
3-3-6

?'est le ?ombre représentatif du poeme, qu'on appelera N, qui est le
po_mt_ de d~part de notre analyse. Pour J'établir, il faut tenir compte des
pnnctpes smvants:

1/ le Nombre représentatif se compose d'autant de chiffres que le vers
a d'accents toniques, c'est-á-clire d'unités rythmiques. Ainsi chaque chif(re
represente une mesure de vers ·

'

2/ ces chiffres incliquent non seulement combien de syllabes il y a dans
chaque mesure mais, comme dans le décompte traclitionnel de la versification
fran~aise l'unité rythmique se termine toujours par une syllabe accentuée
ils incliquent aussi la place de l'accent.
'
Voici comment se présente done le N daos notre poeme:
Strophe I

4224

III

3333
336

4215
336
336

IV

3315

4233

4233

3324

,,

II

,,
,,

444
2442

4233
3333

En nous servant de ce N nous pouvons faire une analyse plus détaillée
du poe.me, en établissant ensuite le nt - nombre tonique du vers, incliquant

423

�Strophe I

la quantité d'accents toniques dans chaque vers. Dans notre cas les nt se
présentent com.me suit:
Strophe I

,,
,,

II
III

,,

IV

4,4,3,4
4,3,4,4
3,3,4

4,4,4

Le premier groupe de chiffres indique que la premiere strophe, qui compte,
comme le montre le nombre de chiffres, 4 vers, contiént trois vers de 4
accents et un vers, le troisieme, de 3 accents.

"
,,
,,

II
III
IV

Comme nous le voyons, le poeme qui nous intéresse se compose exclusivement de vers dodécasyllabes. Les plus nombreux sont d'apres le renseignement que nous fournit nt, les alexandrins classiques réguliers tétrametres,
sauf l'un d'eu.x, le troisieme, de la !-ere strophe, qui est un alexandrin
"romantique", trimetre de 4 syllabes.
En additionnant le nt de chaque strophe on obtient NT - nombre indiquant
le nombre d'accents toniques (done aussi de mesures) dans la strophe toute

IV

En s'appuyant sur le raisonnement de M. Grammont nous établissons le
rapport, entre le. nombre d'accents et le nombre de syllabes dans la strophe.
Le scheme classique compte trois syllabes. Regardons dans notre poeme:
Strophe I

nous aurons:

12,12,12,12
12,12,12,12
12,12,12
12,12,12

"

48
48
36
36

Don~ de ce point de vue les stropbes I-&amp;e et U-eme d'un coté et III-eme
et IV-eme de l'autre, sont égales.

Ensuite nous ét.ablissons le na - nombre arithmétique du vers que l'on
obtient par l'addition des chiffres constituant le nombre représent.atif d'un
vers. TI indique cambien de syllabes compte chaque vers. Dans notre cas

Strophe I

"

II
III

,,
,,

II
III

"

IV

15
15
10
12 :

48
48
36
36

=1
=1
=1

=1

3,2
3,2
3,6
3

C'est done la IV-eme strophe qui se présente- comme Ja plus réguli·1. .
la d '
d'
1:re.
u~ °!oyenne une mesure y est de 3 syllabes. D ans d'autres strophes
la .duree d une mesure
dépasse
un peu 3 syJlaL-,
.
~, d' assez peu cepend ant, ce
qm no_us penne_t a la ngueur de considérer le temps ( et par conséquent
la duree et la VItesse) dans Je poeme comme régulier.

a

On peut aussi établir la durée moyenne pour chaque vers
part. Ainsi
p.ex.le 1-er vers de .la I-ere strophe a la dure'e regu1ere
' I'' d e 3 syllabes :
4 : _1~, 1 : 3. La vttesse du 3-eme vers de la meme strophe est sensiblement
~c~;~e: la durée moyenne de ses mesures compte 4 syJJabes: 3 : 12

=

~our le ~me tout entier on obtient la durée moyenne d'une mesure du
poeme, qw est dans notre cas: 52 : 168
1 : 3,23. On peut enfin faire
cas de NV - nombre de vers dans les strophe partículieres :

=

entiere:

,,
,,

II
III

15
15
10

"

IV

12

Strophe I

Strophe I

,,

"
"

II
III
IV

4

4
3
3

Notre poeme est done un sonnet régulier.

Les deux premieres strophes ont un nombre d'accents toniques égal, quoique
leur clisposition soit différente dans les dewc cas. Les deux strophes suivantes,
identiques a preroiere vue, different entre elles par le nombre de mesures.
En additionnant les na on obtient NA strophe:

424

nombre de syllabes dans la

Pour que l'anal~e numérique soit complete, il importe d'établir la fréquence
des mesures numénquement identiques dans les différentes unités - " h~;
L
la 1
., ............ques.
p _us commod: est de le faire pour chaque strophe ¡¡¡; On
a mam ~
peut le faire auss1 pour le poeme tout entier / F /. Dans ce cas, la fréquence

·e

425

�égale au rapport du nombre des mesures données /m/ au nombre total
de mesures dans le poeme /= la somme de NT, appelons-la h/. Done:
est

=

P.e.'C.dans notre poeme h
52 et la mesure de 4 syllabes s'y ré~ete
12 fois: m
12. Ainsi done pour la mesure de 4 syllabes, dans le poeme
tout entier la fréquence F
12 : 52, ou tout simplement l2.
La maniere la plus conunocle de noter les fréquences des mesures particulieres
est de le faire suivant l'ordre naturel des nombres, dans lequel la premiere
cellule, done le chiffre 1 correspondrait a la mesure d'une syllabe, le deuxieme
chiffre, a celle de deme syllabes, etc., ce qui renseigne únmédiatent sur les
fréquences de cliaque type de cellules. Voiei la fréquence des mesures dans

=

=

=

2,9,24,12,2,3,0, ...

ce qui signifie que sur 52 syllabes du poeme,
la mesure de 1 syUabe se répete 2 fois
9 ,,
2
,,
"
"
24
,,
3

,,

7

"
"

"

"

o ,,"

f I
f ]1
f 111
f IV

NT= 15

NT=15
NT=l0
NT=12

etc.
etc.

1,4,2,7,1,0, ...
0,2,10,2,0, 1,0, .. .
l,0,6,0,1,l,0, .. .
0,3,6,3,0, ...

On peut présenter cet état de fréquences des mesures particulieres par
un diagramme spécial. L'abscisse y donne la longueur syllabique de la m~ure
et l'ordonnée, le nombre de mesures dans chaque strophe ou dans le poeme
entier. Le diagramme N" J présente le courbe des f réquences pour le sonnet
tout entier. Les diagrammes N°1 2-S tracent les courbes des fréquenees pour
chaque strophe.
Revenons au nombre représentatif N du poeme. En s'en servant on
peut présenter a l'aide d'un diagraro.me non seulement le nombre de mesures,
cornme c'était le cas plus haut, mais encore leur disposition dans le poeme,
le rapport entre elles, c'est-a-dire le déve1oppement de la dynamique intérieure

426

3-3-3-3
4-2-2-4
2-4-4-2

4--4-4

a

Pour chaque strophe les fréquences se présentent eomme suit:

f=m:NT

L'analyse numérique des veJ:S nous pennet enfin de saisir visuellement la
strueture symétrique de chaque vers. Ainsi dans notre sonnet on trouve
les dispositions symétriques des mesures suivantes:

?n peut rcchercher aussi les struetures symétriques des vers du poeme
pns comme un ensemble organisé. P.ex.dans la derniere strophe de notre
sonnet les deux premiers vers répetent la meme disposition de mesures en
cré~t ainsi une symétrie spécifique parallele: ab : ab /4-2-3-3 : 4-2- 3-3/.
tand1s que le 2-eme et le 3-eme ( dernier) vers de la meme strophe forment une
syrnétrie embrassée ab : ba /4-2-3-3 : 3-3-2-4/. Ainsi tous les vers de la
strophe cooperent, bien que diversement,
sa structure symétrique.

notre sonnet:

F

du poeme dont elles sont l'exposant. Dans ce cas, l'abscisse présente la
longueur des mesures, l'ordonnée le nombre de syllabes dans chaque vers
et dans le poeme entier. Pour notre sonnet, c'est le diagramme .N" 6 qui
le présente.

•
L'analyse numérique formelle deseriptive du sonnet de Baudelaire ne sert
que comme d'entrée en matiere faite sur un poeme régulier, pour faeiliter
l'application et la comprehension du probleme beaucoup plus compliqué
qu'est l'analyse numérique d'un vers libre.
En se servant de nombres établis et, avant tout, en se servant de diagrammes on peut tirer certaines conclusions qui se rapportent direetement au
contenu, eonclusions de nature purement intérieure. Les nombres établis
n'en sont qu'un e,--posant fort indirect. On essaiera de le montrer sur un
poeme en vcrs-libres, "L'Extase" de Paul Eluard /éd. P. Seghers, 1953,
coleetion "Poetes d'aujourd'hui" /.
Je suis deva11t ce paysage féminin
Comme un en/ant devant le feu
Souriant vaguement et les larmes aux yeux
Devant ce paysage ou tout remue en moi
Ou des miroirs s'embuent ou des miTDirs léclairent
Réflétant des CMps nus saison contre saison

427

�nt

J'ai tant de raisons de me perdre
Sur cette terre sans chemin et sous ce ciel sans horizon
Belles raisons que j'ignorais hier
Et que je n'oublierai jamais
Belles clés des regards clés filies d'elles-memes
Devant ce paysage ou la nature est mienne
Devant le f eu le premier feu
Bonne raison maítresse
Etoile identifiée
Et sur la terre et sous le ciel hors de mon coeur et dans mon coeur
Second bourgeon premiire feuille verte
Que la mer couure de ses ailes
Et le soleil au bout de tout venant de nous
Je suis devant ce paysage f éminin
Comme une branche dans le feu.

L'analyse numérique de l'oeuvre poétique n'a un sens complet et des
possibilités de mise a profit illimitées que lorsqu'on les applique a l'étude
du vers libre. Cela resulte de la nature meme du vers libre : en effet dans
le vers classique de longueur fixe chaque mesure accélérée est le plus souvent
compensée par Wle mesure relentie; d'autre part le vers classique est toujours
d'une longueur identique et se divise el plus souvent en parties régulieres
et équilibrées, constituant souvent des symétries; dans le vers libre au contraire,
-et cela est un de ses plus grands avantages-, il peut y avoir, par définition
une succession de mesures de longueurs tres différentes. Le poete peut ainsi
choisir, daos le répertoire, celles dont il a besoin, ou autrement, le poete
peut se servir librement de mesures que lui impose son rythme intérieur a
tel moment donné, saos etre gené par des obstacles de nature formelle.
C'est précisément pour eette raison que les poetes qui se servent du vers
libre le considerent la forme poétique qui gene le moins la liberté de !'esprit
créateur et qui, pour cette raison, est le reflet le plus fidele de l'état intérieur
du poete.
Voici l'analyse numérique commentéé du poeme d'Eluard.

NI
JI
III
IV

428

2233
53

44
2233

4,2,4,4,4,4
2,4,.2,2,4,4
2,1,1,4,2,2,3
4,2

Comme nous le montre nt, la 1-ere laisse du poeme a le rythme isobarique
presque tout a fait régulier: excepté le 2-eme vers, le reste, c'est-a-dire 5 vers
de la laisse ont chacun 4 accents d'intensité.
11a

I
II
III
IV

10,8,12,12,12,12
8,14,8,8,12,12
8,5,6,16,8,8,12
10,8

La 1-ere laisse, d'apres le comp~ des 110, s'avere comme la plus réguliere:
sur 6 vers, quatre alexandrins. D'ailleurs daos tout le poeme, ce sont les
vers par excellence réguliers, octo-et dodécasyllabes, qui dominent.

NT

I
II

NA 1

II

22
18
66

62

III

15

IV

6

111
IV

63
18

Ces nombres montrent que c'est encore la I-ere laisse qui est la plus réguliere:
le rapport 22 : 66
l : 3; la longueur mo}'enne de la mesure est done
dans cette la.isse parfaite.

=

NV 1
11
F

111

6
6

IV

7
2

2,12,14,26,5,2,0, ...
f I
f JI

f 111
f IV

n=22
n= 18
n= 15
n=6

0,7,8,7,0, ...
1,3,6,4,3,1,0, ...
0,0,0,13, 1,1,0, ...
0,2,2,2,0, ...

Le diagramme N" 7 présente la courbe des fréquences des mesures du

44
3344

3333
35

2442
62

4242
3315

3324
2442

5

6

4444

44

44

44

I
II
III
IV

444

·poeme d'Eluard.
En acceptant l'opiniQn de M. Grammont, d'apres laquelle c'est la mesure
de 3 syllabes qui possede la vitesse la plus réguliere, il faut constater que
dans le poeme "L'extase", e'est la 1-ere laisse qui possede la vitesse la plus

429

�réguliere car la mesure plus fréquente y est celle de 3 syllabes, qui se répete
8 fois. A coté. d'elle ce sont les mesures de 2 syllabes /ralenti.es/ et de 4
syllabes /accélérées/ qui se répetent chacune 7• fois, ce qui fait aussi une
vitesse moyenne de 3 syllabes. Les mésures de 1 syHabe, exceptionnellement
lentes ou celles de 5 et 6 syllabes, exceptionnellement rapides, n'apparaissent
pas dans cette Jaisse.
La IV-eme laisse est pareillement réguliere: elle nous offre deux mesures
de 2 syllabes, deux de 3 syllabes et deux de 4 syllabes, ce qui donne la
vitesse moyenne également parlaite, ceíle de 3 syllabes.
Les laisses dynamiques du poeme, la II-eme et la III-eme, ont les vitesses
irrégulieres, accélérées.
La vitesse moyenne de la JI-eme laisse est 3,444, mais dans cette laisse,
a coté de 4 mesures lentes /dont une compte 1 syllabe/ et de 4 mesures
rapides /dont une compte 6 syllabes et trois 5 syllabes/, il n'y a que six
mesures régulieres de 3 syllabes et quatre mesures de 4 syllabes. Les changements de vitesse y sont done tres sensibles.
La 111-eme laisse est 1a plus irréguliere et la plus rapide: sa vitesse
moyenne dépasse un peu 4 syllabes /4,2/. Excepté deux mesures dont une
compte 5 syllabes et l'autre 6 syllabes /celle-ci étant le redoublement de la
vitesse de 3 syllabes/, toutes les autres mesm-es se composent de 4 syllabes.
La mesure de 3 syllabes, aussi bien que celle de 1 et de 2 syllabes n'y
apparaissent pas. Le rythme accéléré y domine done exclusivement.
La vitesse moyenne du poeme entier est accéléré: 3,4826
3,5.
Le diagramme N° 8 présente la courbe du dynamisme rythrnique du poeme.
A base de ce diagramme nous pouvons faire des observations suivantes:

=

l. L'évolution de la I-ere laisse se déroule lentement, calmement, sans
exces spécial. La courbe ne dépasse jamais les longueurs "régulieres", calmes,
de 2-4 syllabes, et elle évolue tout doucement. C 1est qu'elle symbolise une
description.

troublés. Cet état intérieur s'extériorise par le développement et la conti.nuation de la vitesseJ sans interruption et sans changements sensibles. Le poete
parle vite, le plus vite qu'il peut, parce qu'il me peut plus retenir secrets ses
sentiments. La laisse commence avec la vite55e de 4 syllabes. Cette vitesse
accroit rapidemment, vers 1a fin du 3-e vers elle est déja de 6 syllabes. Mais,
si cette vitesse se maintenait plus longtemps~ la puissance physique, la force
intérieure du poete s'épuiserait trop vite, avant que l'auteur eut dit tout ce
qu'il avait a clire. C'est pourquoi cette rapidité diminue dans les vers suivants.
La vitesse de 4 syllabes revient et s'établit pour se maintenir sans aucun
changement jusqu'a la fin de la laisse.
4. Enfin, dans la IV-eme laisse le poete réfrene son élan, i1 ne peut plus
parler aussi vite; son énergie physique et psychique est épuisée. U se calme.
Et, en fait, nous trouvons ce calme dans cette Jaisse, qui répete la rythme
des deux premiers vers de la 1-ere laisse. Ces deux. vers, c'est le résumé, la
conclusíon, l'écho,' le retour de l'état d'ame du début. . . Le calme intérieur
de la 1-ere laisse est rétabli.

•
Ces plusieurs remarques que nous avons signalées plus haut -et au:xquelles on pourrait facilement ajouter d'autres- n'épuisent pas, bien sur, le sujet
qui est beaucoup plus vaste qu'il ne puisse sembler. En eífet, surtout dans
le domaine de la poésie vers-libriste et post-verslihriste, ou. la nature de
l'organisation formelle a radic.alement changé par rapport a celle des classiques et traditionalistes et ou l'affectivité authentique semble etre le facteur
décisif et de prerniere importance dans l'établissement de la forme de l'oeuvre
poétique, dans la poésie contemporaine non-traditionaliste l'analyse numérique
parait etre de tout premier ordre dans !'examen du cote forme} de l'oeuvre
poétique et des Jiaisons qui existent entre celui-ci et son contenu affectif
et informatif.

2. Cette douce ondulation de la !-ere laisse cede la place au désordre qui
commence, évolue et domine dans la JI-eme laisse. Les sentiments agités
du poete qui le troublent, le bouleversent, dominent cette partie du poeme.
lis s'extériorisent dans les changements véhéments et inattendus de cette
vitesse. Les sauts entre les mesures longues et les mesures courtes prédomiuent
vers la fin de la laisse.
3. Dans la III-eme laisse l'agitation intérieure du poete et par conséquent
le mouvement dynamique de la laisse, confinuent a évoluer, mais ils ne
s'cxtériorisent plus par des changements choquants et inquiétants de la vitesse.
La III-eme laisse apporte un élan d'ame du pecte, l'éclat de ses sentiments
430

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�UN ESTUDIO DE LA RELIGIÓN EN LA REGENTA
PRoFRA. T. AVRIL

BRYAN

Universidad de Rhode Island

LA RELIGIÓN EN La Regenta se presenta claramente como a$pecto de la sociedad vetustense. Por eso, no puede tratarse de la presentación religiosa
sin discutir y examinar el ambiente social e intelectual de Vetusta. Es evidente que Vetusta es Oviedo, el lugar de nacimiento de Leopoldo Alas.
Oviedo en estos años de 1880, se refleja en el gran retrato panorámico que
pinta Alas en 1885 en La R egenta. Esta novela apunta los defectos y los
vicios de la sociedad española que Clarín ataca tan vehementemente en sus ensayos, "the vices and weaknesses which he felt stemmed from the same decadtmce that was producing an excrescence of worthless writing in Spain". 1 El retrato detalladamente pintado de Vetusta ha causado a unos críticos opinar
que Clarín debió llamar "a su ficción con el nombre de la ciudad donde
la sitúa: Vetusta (Oviedo) ".2 Es decir, si se quitara la acción de la novela
sobre el adulterio de Ana Azores, quedaría una larga descripción crítica de
una ciudad española con todos sus defectos y sus atributos. Alas critica la
vida cotidiana de los vetustenses; las pretensiones intelectuales de varias personas; 1a hipocresía de la clase alta; la adhesión ciega de los pobres para
"imitar en religión, como en todo, las maneras, ideas y palabras de la envidiada aristocracia".8 En resumen se puede decir que "the vision of the
author of La R egenta is the same as that of the critic: a hatred of mediocrity,
hypocrisy, and general stupidity"."
• DuRANo, Frank, "LeopoJdo Alas, Chufo: Consistency of Outlook as Criric and
Novelist", The Romanfo Review, LVI, No. J, February 1965, 43.
2
BALsEIRo, José A., Novelistas españoles modernos, New York, 1963, p. 359.
• Al.As, Leopoldo, "Clarín", La Regenta 3rd ed., Madrid, 1968, Alianza Editorial,
1, 20. Todas las citas de La R egenta que siguen son de esta edición y el tomo y la
página seguirán inmediatamente a las citas.
• DuRAND, "Leopoldo Alas as Critic and Novclist", p. 47.

435

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Uno de los aspectos de la vida vetustense que Alas critica con mucha
ironía y sarcasmo es su religiosidad y su modo de practicar la religión.
Además, Alas critica no sólo la institución religiosa, es decir, la Iglesia y
la influencia que tiene sobre los vetustenses, sino también al alto clero que
se sitúa "en la cúspide de la pirámide social" 5 y el que refleja como la
aristocracia, la hipocresía y la mediocridad. A causa de esta presentación de
la religión en La Regenta varios críticos han buscado una explicación en la
actitud religio.sa de Alas. Se ha dicho que su madre era muy religiosa y
que Ja religiosidad de Alas puede certificarse por lo menos hasta la Revolución en 1868; "con esta fecha histórica se disipan sus sentimientos religiosos
o, mejor, se malogran ante la gran ola ideológica de la república ... " 6
Otro crítico apunta que para comprender el alma religiosa de Alas hay
que hacer una clara distinción entre fe y religión; que Alas tenía fe en Dios
y que más tarde se inclinaba más a una fe simple, sin complicaciones teológicas.7 Es decir, su intelecto le prohibió aceptar todo el dogma de la
Iglesia católica, lo cual ha resultado por la mayor parte en una actitud hipócrita hacia la religión en los españoles provinciales. También, lU1a preocupación constante de Clar'm fue la de la unidad de religión y vida.8 La religión debe poder integrarse en todos los aspectos de la vida cotidiana
del modo que no lo hizo la religión católica. Este descontento con la religió,n
se ve en La Regenta en la presentación irónica del predominio eclesiástico
sobre los vetustenses; en el anticlerical ateo; en la religiosidad de las beatas
y sobre todo, en tomo II en la descripción de los sucesos los días de fiesta
religiosa. Tan fuerte es el ambiente religioso en la novela que se ha dicho
que "es el gran pulmón por el que la ciudad respira". 9
La novela empieza con una vista telescópica de la ciudad desde la torre
de la catedral de donde el magistrado dc;&gt;n Fennín de Pas contempla su
territorio religioso. En los tres primeros capítulos Alas empieza su retrato
de la sociedad vetustense, pero utiliza el ambiente 1·eligioso para alcanzarlo.
Por la presentación de los clérigos y de personas como ObduJia, Visitación
y Saturnino Bermúdez se ve que "el nivel espiritual de Vetusta es muy
bajo, apenas sobrepasa un conformismo rutinario o una religiosidad vaga

1,
1
1

'1

• BÉCARuo, J ean, La Regenta de Clar!n y la restauración, trad. Teresa GarcíaSabell, Madrid, 1964, p. 11.
• GóMEZ-SANTos, Marino, Leopoldo Alas "Clarfo?', Oviedo, 1952, p. 143.
1
GRAM13ERG, Eduard J., Fondo y forma del humorismo de Leopoldo Alas, "ClarÍtl",
Oviedo, 1958, p. 35.
• I bid., p. 38.
' Sl!RRANo PoNCl!LA, Segundo, "Un estudio de La Regenta.", Cuadernos Americanos, CLII, 3 (mayo-junio 1967), 230.

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436
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y sentimental".1 º Se revela la gran influencia que tiene la Iglesia sobre los
vetustenses; la costumbre de tener un director espiritual y el papel muy
importante que tiene la confesión en la vida religiosa. En el segundo capítulo Clarín pinta con mucha ironía a los clérigos que hablan mal del
Magistral y de los parroquianos. Hay que apuntar que aquí Alas no critica
a los curas sencillos de lugares humildes. Se trata aquí del alto clero de
una ciudad española proV1ncial, porque es esta sociedad la que disgusta a Alas.
Los únicos clérigos que se presentan de una manera bondadosa ron el arcipreste don Cayetano y el obispo don Fortunato Camoirán, quizá la persona
más simpática de la novela. Este es un ejemplar de sencillez cuya sensibilidad
contrasta fuertemente con el materialismo de do,n Fermín. No obstante, e1
Ma:,oistral logra dominar completamente 1a voluntad débil del obispo. Así,
Clarín demuestra muy irónicamente qué tipo de sacerdote tiene el poder
e influye más a la gente- otro ejemplo de una sociedad en decadencia.

Otra institución religiosa que critica Alas es el convento. Ana Azores, después de mucha fluctuación decide por fin no hacerse monja. Ella detesta
a Vetusta por las mismas razones como el autor. Pero ella decide que quizás
el claustro es lo mismo que Vetusta, es decir, no es más que un simbolo
decadente de la religión y de la vida. {I , 101.) Ana piensa en este momento
que las monjas se parecen más a sus tías, que a San Agustín y a Santa
T eresa. Con el retrato que Alas ya ha dado de las tías no puede haber
una crítica más mordaz que ésta. Más tarde, en capítulo XII sigue criticando la vida de las monjas y las terribles condiciones higiénicas que existen
en los conventos. Esta crítica se emite por el médico don Robustiano que
echa la culpa de la enfermedad de Rosa Carraspique a la crianza religiosa
y las condiciones en el convento. A pesar de Ja presencia del Ma:,oistral, el
médico sigue acusando la influencia del director espiritual de la familia por
la muerte resultante de Rosa. Don Robustiano ataca a esa religión que hace
monjas a las chicas que todavía no conocen el mundo. {I , 226.) Lo peor
es que el Magistral domina completamente a esa familia porque el señor
Carraspique, un millonario, da dotes liberales a la I glesia y el M agistral se
toma trabajo para influirle completamente un ejemplo del materialismo de
don Fennín. La religiosidad de los señores Carraspique también es censurada cuando dice el autor que doña Lucía, la esposa que confiesa con el
Magistral es fanática ardentísima que domina a su esposo. Aunque el marido
es sincero, profundo y ciego en su religiosidad tiene u.na voluntad débil y
muchas veces su piedad se conV1erte en fuente de disgustos para él mismo
y para su familia. (I, 222.)
Otros personajes menores reciben la crítica de Alas por su religiosidad.
•• BÉcARUD, p.

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Dice él, que las tías de Ana "amaban la religión porque éste era un timbre
de su nobleza, pero no eran muy devotas''. (I, 84.) Lo irónico es que uno de
los defectos que ven las tías en Ana es '$su falsa devoción". (I, 95.)
Además de estas críticas de la religiosidad de estos personajes hay que
examinar la de los protagonistas don Fermín y de Ana Azores. Ana trata
de usar la religión y el misticismo para escapar del tedio de la vida en
Vetusta, Junto con este sentimiento religioso en Ana, hay el sentimiento
erótico que ella emplea más tarde por la misma razón. Es la parodia de
la religión. A veces, estos dos sentimientos se intensifican y casi no pueden
distinguirse. Ella utiliza la religión para hundirse místicamente en el amor
de Dios. La antítesis en su submersión en el alma de su amante Mesí.a.n
Esta parodia se ve no sólo de una manera abstracta sino también de un
modo material. Por ejemplo, Ana ve a Fermín y a Alvaro como los símbolos
de lo bueno y de lo malo. Su inabilidad de quedar fija al uno o al otro se
ejemplifica como la fusión de estas dos pasiones. Un ejemplo del conflicto
entre estos dos símbolos se ve cuando Ana no quiere asistir al teatro con
la marquesa, Alvaro y otros, porque tiene que comulgar la mañana siguiente.
(I, 181.) Ella puede contestar así porque acaba de confesar con el Magistral
y su reflexión sobre la absolución y la influencia fuerte de su confesor la
ayuda a resistir la tentación de gooar de una comedia inocente La vida es
sueño. Aquí se ve la ironía mordaz de Alas en la sugestión que tal comedia
pueda distraer la mente religiosa de Ana. Don Víctor argüye con ella pre-guntándole si "¿ Vas al teatro a pecar?" (I, 184), porque a. su parecer
"¡ el arte es una religión!" (I, 184.) Lo irónico es que Ana pasa la noche
muy distraída por tentaciones imaginarias con respecto a don Alvaro y por
temor de la vejez sin esperanza de ser amada. En medio de su preocupación, ella ve la silueta de don Alvaro en la calle y tiene que escapar a su
alcoba para evitar un encuentro con él. Por no asistir al teatro esa noche,
Ana experimenta una tentación tan fuerte que resuelve en este momento
que "el Magistral sería la égida que la salvaría de todos los golpes de la
tentación fortnidable". (I, 193.) A causa del ataque nervioro que Ana sufre
como resultado de esta noche de reflexión y perturbación, Alas revela el
cenit de su ironía cuando don Víctor decide que para extraer a Ana de esta
condición, que "le mando a Paco o al mismísimo Mesía, el Tenorio, el
simpático Tenorio, que te enamoren ... " (I, 194.)
•
Del principio, el autor parodia los atributos o defectos de Ana con comparaciones religiosas. AJ hablar de los pesares que Ana ha sufrido por toda
la juventud dice él, "mas ¿ quién no tiene su cruz?" (f, 83.) Al tratar de
-u Véase WYBRS WEBER, Frances, "ldeology and Religious Parody in the Novcls
oí Leopoldo Alas" Bulletin of Hispanic Studies, XLIII, No. 3 (July 1966), 197-198.

438

las tres maravillas de Vetusta menciona que dos de ellas son Ana Azoret
y 1a torré de la catedral. (f, 90.) Aunque es evidente que Alas censura
este misticismo falso de An~ no cabe duda de que la religiosidad de An·a
es un asunto serio. No hay un elemento oomico aquí. Quizás se puede
aceptar la e&gt;.-plicación de que Alas mismo sufrió una crisis espiritual y
que esta novela representa el momento de la lucha; el alternar de dos
tendencias al idealismo moral más puro y al erotismo más frenético.12 De
todos modos, hay elementos muy trágicos en este conflicto de Ana. Lo sobresaliente es su andar descalzo durante la procesión el Viernes Santo. La
escena es un retrnto completamente irónico con figuras cómicas pero Ja figura
de Ana evoca una nota esencialmente trágica.
Para sacar a Ana de más tentación del diablo (Alvaro), el Magistral manda
que ella se aplique más a los hechos religiosos en vez de meditaciones religiosas. Aquí Alas demuestra no sólo qué tipo de sacerdote es don Fermín
(materialista no espiritualista) sino también apunta los problemas metafísico~
que pueden resultar cuando uno se inclina a tales meditaciones. El dogma cat6lico no puede explicar satisfactoriamente estos problemas y por eso, el Magistral le aconseja a Ana de esta manera. El expone un plan para una
vida devota: leer las obras de Santa Tert&gt;sa y de otros místicos; ser socia
de San Vicente y juntarse con doña Petronila para hacer hechos de caridad,
Además, el Magistral le dice a Ana que debe ir a la iglesia más en vez de
rezar tanto. Todo esto ha de sacar a Ana de sus meditaciones.
Esta vacilación de Ana entre lo sensual y lo espiritual se desarrolla más
en el tomo II. Aquí Alvaro y Fermín son los símbolos de los dos. El Día
de los Santos Ana a&lt;iiste al teatro y allí se sienta junto a Alvaro. Lo erótico de
la comedia resulta en unos sentimientos religiosos en Ana. En el drama
Ana ve una mezcla de la religión y del erotismo. Después de la seducción
de Ana y la muerte de don Víctor Ana vuelve a la catedral para buscar
remisi6n, pero allí en el templo de Dios ella es rechazada por el Magistral.
Al examinar la religiosidad del Magistral su materialismo es lo más sobresaliente. Alas e..xplica que no escogió el sacerdocio por vocación sino por
medio de alcanzar su ambición -la del poder-. Es evidente que su madre
doña Paula es culpable por esta actitud, no obstante, Alas no perdona a
don Fermín por el poder e influencia que ejerce sobre varias familias, mujeres y en particular sobre Ana. Cuando parece que yerra esta oveja
de la congregación, él se pone furioso porque hiere su vanidad. Una nota
irónica se ve cuando Fermín empieza a tener celos de Santa Teresa porque
cree él, que Ana se dedica demasiado a la vida de la santa.
Por los sermones que hace, también se revela el materialismo del Magistral.
"

CRAM8BRG,

p. 238.

439

�En efecto, hay que decir que él es oportunista por su modo de utilizar
Ja religión. El urge a Ana que vaya a la iglesia para pensar, oír la música
del órgano y oler el incienso aunque "siempre había creído que recomendar
]a religión por su hermosura exterior era ofender la santidad del dogma,
pero sabía hacer de tripas corazón y amoldarse a las circunstancias". (II, 3?8.)
Ana siempre piensa en el Magistral como hombre de Dios, hasta llega a
considerarle como Jesucristo, crucificado por la gente. Fermín, en cambio,
ve que su hábito empieza a molestarle. (II, 578.) El quiere poder vestirse
de hombre verdadero en vez de cura. Parece que es intolerable su hábito
porque le prohíbe estar en iguales condiciones con AlvaroP Así, al fin de
la novela cuando Ana busca a Fermín él olvida que es sacerdote y reacciona como un hombre privado de su joya. (II, 676.) La muerte de don
Santos Barinaga vuelve a apuntar el materialismo de Ferrnín. El prohíbe
que el obispo visite al moribundo aunque éste no lo quiere. (II, 484.)
Así, él tiene algo de la culpa por el entierro civil de don Santos. Este suceso
excita el enojo de los enemigos de Fermín que dicen que don Santos murió
de hambre "asesinado por los acaparadores sacrílegos de la Cruz Roja".
(II, 488.) Todo este episodio de la enfermedad y la muerte de don Santos
está Ueno de ironía. Después de todo, 1a cristiandad debe ejemplificar el
perdón y la misericordia, pero el Magistral aquí, es una deformación de
una actitud religiosa y por eso, vuelve la espalda a don Santos. Cuando el
cura de la parroquia trata de convencerle de recibir el Pan del alma, él grita
que necesíta el pan del cuerpo porque muere de hambre. (II, 483.) Alas nos
dice que ahora de Pas "no era más que un egoísta, no vivía más que pam
su pasión ... lo demás del mundo no existía". (II, 483-484.) De Pas el
el hombre, sigue estorbando a de Pas el cura. Esto se ve de nuevo, cuando
de Pas seduce a Petra para espiar a Ana. Por todo el retrato de don Fennín,
no hay que olvidar que representa una deformación de la Iglesia y por eso,
Alas ataea no sólo al hombre sino un tipo de religión con todos sus defectos
y excesos. Como se ha dicho, "sus pasos no son para ganar el cielo, sino
para afirmarse en la tierra y avanzar, arrollador, por ella ... " 14

Ni siquiera los personajes menores evitan la crítica de Alas en cuanto a
su religiosidad. O.el principio, apunta Clarín que los enemigos principales
de Fermín son sus propios colegas. El arcediano Glocester demuestra los
vicios de envidia y maledicencia. Sus otros enemigos son los librepensadores
y en particular, don Pompeyo el ateo. Ellos se hacen la contradicción del
dogma del catolicismo. Su papel es anticlerical y la cena de estos doce
11

Véase DURA1''1&gt;, Frank, "Characterization in La Regenta: Point of View and
T heme" Bulletin of Hi.spanic Studies, XLI, No. 2 (April 1964, 97).
14

440

BALSl,lRO,

p. 371.

amigos anticlericales y las confesiones de sus amoríos se burlan del sacramento de la confesión y de la Ultima Cena.15 Don Alvaro es el diablo, el
tentador que va a perder a Ana. El tiene gran superstición en cuanto a
la religión y teme el poder que tiene el Magistral sobre Ana. Aunque se
burla de las prácticas religiosas asiste a la Misa del Gallo, bastante borracho.
Es como si se burlara de la religión. Don Víctor también teme el poder
eclesiástico que de Pas tiene sobre su mujer y tiene sus dudas con respecto
a la iníabilidad pontificia. No entiende la religiosidad de su mujer y piensa
aún que su casa llega a ser otro Paraguay en cuanto a los jesuitas. (II, 450.)
Por eso, está un poco frío con el Magistral.
Don . Pompeyo el ateo, es un personaje muy interesante por su relación
con el argumento central de la novela. Clarín dice en efecto, que don
Pompeyo es ateo porque esta religión deformada le ha empujado hacia el
eKtremo. Por eso, él sólo cree en la religión del hogar. (II, 540.) El es
buen padre y marido y en efecto ha vivido como hombre religioso sin saberlo.
Por ser ateo, él es la única persona que verdaderamente piensa en Dios.
Así durante la procesión el Viernes Santo, Alas relata que nadie pensaba en
Dios porque "el att&gt;o ya había muerto". (II, 556.) La conversión de don
Pompeyo a la cristiandad marca la primera victoria para Fennín. Alas
añade otra nota irónica cuando dice que los librepensadores comen carne
todos los Viernes Santos para demostrar su antirreligiosidad. Es evidente,
sin embargo, que la conversión de Pompeyo no es sincera. Lo hace por su
familia. En el entierro de don Pompeyo, "el Magistral iba presidiendo el
duelo de familia: no era pariente del difunto, pero le había sacado de las
garras del Demonio", ( II, 549-550), dice Alas con gran ironía. En cuanto
a los otros personajes, Alas describe a doña Petronila eomo el Gran Constantino; para los vetustenses, la religión les da unas oqsiones de celebrar,
de socializarse y divertirse (las romerías) , y también puede infundirles el
miedo de Dios y de la muerte.
Desde aquí, puede discutirse la manera en que Alas critica la religión vetustense en el tomo II. En el primer tomo Alas presenta un retrato general
de una deformación de la religión. En el tomo II, sigue más, apuntando
por dfas de fiesta religiosa unos sucesos que subrayan con ironía lo despreciable de la religiosidad de esta sociedad. En el capítulo XV, se representa la comedia de. Zorrilla Don Juan Tenorio. El día que Ana asiste al
teatro es el Día de los Santos y la comedia, como se ha dicho antes, evoca
en Ana una mezcla de lo religioso y lo erótico. Esta salida al teatro incurre
la ira de don Fermín y resulta en su visita a Ana al día siguiente -el Día
15

WEBER,

p. 201.

441

�de Difuntos-. Durante esta visita, Ana promete imitar los hechos de doña
Petronila y otras beatas.
La muerte de don Santos Barinaga tiene lugar el día de La Concepción,
lo que es una gran ironía. Su muerte descubre el egoísmo del Magistral y
resulta en más sentimientos anticlericales de los librepensadores. Durante
la Misa de Gallo, Alas pinta a una sociedad bien deformada. Toda la sociedad joven está alli pero la congregación parece más un auditorio en el
teatro. Es un suceso social. Aún don Pompeyo asiste a la misa empujado
alli por sus amigos aunque está borracho. (II, 497-798.) Lo irónico es que
ésta es una ocasión rara en que los hombres españoles asisten a la iglesia
pero lo peor es que los trasnochadores algo embriagados asisten también,
incluyendo a don Alvaro. El está tan borracho que ni siquiera ve a Ana
que piensa sólo en él a pesar de la ocasión religiosa. Sus pensamientos sensuales recuerdan la romería de San Blas que debe ser una ocasión de dar
reverencia al Santo. La misa le causa pensar después en el niño Jesús y
en su falta de un niño.
El lunes de Carnaval que marca los dos últimos días de fiesta antes de la
Cuaresma, Ana se desmaya en brazos de Alvaro. Su sentimiento religioso
empieza a debilitar desde aquí. El martes de Carnaval, el Magistral le
echa a Ana un miedo espiritual. Ella ha herido su vanidad y le ha puesto
en ridículo, cree él. Durante esta entrevista Ferrnín se da cuenta que lo
que él quiere no es sólo el alma de Ana sino su cuerpo. Esta revelación
coincide con la víspera de la Cuaresma durante la que Jesucristo fue tentado.
El cinismo de Alas es muy evidente aquí. En este momento Ana recuerda
las frases de su padre el librepensador: "el clero corrompía las conciencias,
el clérigo era como los demás, el celibato eclesiástico era una careta". (II,
528.) Desde ahora, Ana empieza a comparar el amor de los dos hombres
y decide que "debo huir del Magistral, si, pero más de don Alvaro. Su
pasión es ilegítima también, aunque no repugnante -y sacrilega como la del
otro ... ¡ Huiré de los dos!" {II, 530.) Sin embargo, es evidente que Ana
no tendrá éxito.
La Cuaresma que es un período muy significante en el catolicismo coincide con la enfermedad de don Pompeyo -otra ironía-. Este es el período
de meditación religiosa pero el único verdadero pensador está enfermo Y'
a punto de morir. La muerte de don Pompeyo durante la Semana Santa
casi coincide con el aniversario de la muerte de Cristo, otra parodia religiosa.
La procesión del Viernes Santo marca la culminación de estas fiestas religiosas
en que el autor enlaza sus temas del erotismo, religión, y sus perSonajes,
Ana y Vetusta.16 También, esta procesión marca un gran triunfo para el
" !bid., p. 201.

44'2

Magistral. La vista de Ana como nazarena descalza con toda su voluptuosidad confunde lo er6tico y lo religioso. Desde aquí, la religiosidad de Ana
sufre una derrota. Por eso, Clarín no vuelve a subrayar ciertos episodios por
emplear fiestas religiosas con que marcarlos salvo uno. El día de Navidad,
día en que los religiosos deben pensar en el nacimiento virginal de Jesu•
cristo, se revelan más cosas carnales, que Ana y su criada Petra son las
amantes de Alvaro. Lo más irónico es que, Ana, durante 1a Misa del Gallo
creía que se parecía a la Virgen.
Alas sigue presentando esta deformación de la religión y de la sociedad
con gran ironía. A pesar del intento religioso de Ana, ella es incapaz de
sacarse de su tedio y tristeza, o del convento que es Vetusta. Alas trata
de los problemas cJe· los otros personajes con hu.mor y crítica mordaz. El
enlace del M~aistral y Petra se presenta con gran cinismo. Este canónigo
tiene que bajarse a seducir a la criada para poder espiar a la Regenta. Otra cosa
iróníca es que mientras don Víctor no tiene éxito con Petra, ha triunfado
el Magistral. Las reuniones de Ana y el Magistral en casa de doña Petronila
han de fortificar la religiosidad de Ana pero el resultado es lo contrario.
Ana sabe que su hermano de alma no lo es completamente y esto empieza
a empujarla hacia Alvaro. Los sentimientos de los espectadores, el Viernes
Santo contrastan con la gravedad del suceso. Don Víctor, dispuesto a ver
"la subida al Calvario de su dignidad", piensa que ahora es viudo que mira
el entierro de su mujer. (II, 556.) Obdulia se muere de envidia; la marquesa piensa en la locura de Ana; Alvaro piensa en profanaciones, que Ana
va a cometer más locuras por él. N adíe piensa en Dios. Según Alas, "iban
a enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en El. (II, 557.)
De los miembros de la procesión, ninguno evita el sarcasmo del autor. El
maestro de escuela admira los pies descalzos de la Regenta mientras Ios
chicos que "le aborrecían ... deseaban cordialmente que ~quellas espinas le
atravesaran el cráneo". (II, 555.) Ana siente que "era una loca que había
caído en una especie de prostitución singular'' (II, 558), tiene gran vergüenza -s.us pensamientos no son espirituales-. Clarín aúñ echa crítica a
la figura de Cristo que "parecía haber muerto de consunción". (II, 557.)
Esto es el epítome de la decadencia de esta sociedad y de la deformación
de la religión.
Otra ironía es que al fin Ana confía en Alvaro su amante como no
había confiado en su confesor. La última gran ironía es el fin de la novela
cuando Ana es rechazada en la Catedral por el Magistral y el acólito afeminado Celedonio besa a Ana porque siente "una perversión de la perversión de su lascivia". (U, 676.) Con este fin, Alas apunta que parece que
no hay un Dios clemente. Cuando la pecadora necesita a Dios y el consuelo
de la Iglesia no los recibe. El subraya la futilidad de todos los esfuerzos de
443

�Ana para escaparse del mundo materialista en un mundo espiritual. Como
se ha dicho, esta novela "sin ser anticlerical, nos ofrece el espectáculo de
una Iglesia tan entregada a las actividades mundanas que los principios dogmáticos se degradan y sus representantes se muestran en exceso ambiciosos
de poder, prevaricadores o en el mejor de los casos -el obispo Camoiráninoperantes . . . " 17 Lo curioso es que la verdadera buena persona en la novela, Frígiles no recibe más atención ni de Ana ni de otras personas. Cuando
toda la Vetusta abandona a Ana, él es el único que no lo hace. En efecto,
él trata de evitar el duelo entre Víctor y Alvaro mientras Fel'lllÍn hace todo
lo posible para lograrlo. A pesar de esta crítica mordaz de la institución religiosa
de sus clérigos hay que apuntar que es evidente que Alas no critica a la Iglesia
en general, ni es anticlerical. El obispo está pintado de una manera simpática, y los dos curas parroquiales que se mencionan brevemente no reciben este ataque del autor. Así, hay que recapitular que Alas sólo habla
de cierta Iglesia y de cierto clero -el alto cler~ que es una verdadera
deformación de lo que deben ser la Iglesia y la religión. Es decir, es una
obra moral aunque el autor no ofrece ninguna solución. Está satisfecho de
apuntar los malos de esta sociedad pero la preocupación moral de Clarín
se disfunde por toda la obra. Por las actitudes de don Pompeyo y del obispo,
Alas nos dice que pueden existir otras formas de la religión u otras formas
del amor; desde el amor de la familia y de la humanidad, pueden surgir
otros atributos positivos como la generosidad, Ja caridad y el respeto por la
humanidad, Con esta crítica Alas ve un vehículo excelente para la reforma
social y religiosa.
Además, hay que apuntar que este tema de la religión tiene un positivo
valor lite~-ario en ct1anto al tratamiento que le da el autor. Alas empieza
a criticar un aspecto despreciable de la sociedad vetustense. Su propósito
es moral. Sin embargo, ha escogido un tema q.ue basta hoy día se trata
por autores porque la religión o más bien su degeneración es un problema
universal que sigue molestando a la sociedad moderna. Es un tema vital
porque desde los problemas religiosos han surgido los problemas políticos y
sociológicos que han resultado en el estallido de luchas casi eternas en Irlanda, en Asia y en el Oriente-Medio. Aquí se ve claramente hasta qué
punto puede degenerar la cuestión religiosa. Por tener una atraeción universal este tema tiene su valor literario.

" SERRANO PONCELA,

p. 231.

444

•

Sección Tercera

H I STORIA

I

�</text>
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                    <text>I

de Archivos y Bibliotecas, Servicio de Publicaciones del Ministerio de Educación
Nacional, 1952, 772 pp. (Guadalajara, pp. 111 y 112.)
PÁEz BROTCHrE, Luis, La Nueva Galicia a través de su Viejo Archivo Judicial, lndice
analitico de los Archivos de la Nueva Galicia o de Guadalajara, y del Supremo
Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco, Introd. de Vito "Alessio Robles, México,
Antigua Lib. Robredo, de José Porrúa e Hijos, 1939, 173 pp.
PoMPA Y PoMPA, Antonio, "Contribución del INAH para la conservación de los
archivos mexicanos fuera de la capital", en Memoria del Primer Congreso de Historiadores de México y los Estados Unidos, México, Edit. Cultura, 1950. (Guadalajara, p. i9.)
STAPPORD, Lorna Lavery, Catálogo de incunables de la Biblioteca Pública del Estado
de Jalisco, compilado, con introducción y notas, por... , México, Imp. Nuevo Mundo, 1948. (Pr6logo del profesor Cornejo Franco, pp. IX-XIV. )
VILLASEÑOR Y V1LLASEÑOR, Ramiro, Bibliografla general de Jalisco, Guadalajara, Pub.
del Gobierno del Estado de Jalisco, 1958,

1,

A-F.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

584

�TRASCENDENTAL CELEBRACióN DEL X CONGRESO DEL
INSTITUTO HISPANO-LUSO-AMERICANO DE DERECHO
INTERNACIONAL

Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

Univenidad Nacional Autónoma de
México.
Univenidad Autónoma de
Nuevo León.

MIENTRAS EL MUNDO se agita entre la grave multiplicidad de los problemas
que se producen en su seno, un grupo selecto de jusintemacionalistas se reunió
con motivo de la verificación del X Congreso del Instituto Hispano-LusoAmericano de Derecho Internacional, de los días 15 al 27 de septiembre de
1974, el que tendría lugar inicialmente en la ciudad de México para continuar
la totalidad de sus actividades en la de Guanajuato.

La sesión de inauguración del congreso habría de verificarse con la presencia del señor licenciado Luis Echeverría Alvarez, presidente constitucional de
los Estados Unidos Mexicanos, y, asimismo, presidente de honor del propio
Congreso. Por la noche, los congresistas asistieron a la ceremonia tradicional
conmemorativa de la independencia y a la recepción que fuera ofrecida en el
palacio nacional.

De acuerdo con la determinación del instituto, el presidente de la comisión
organizadora del X congreso, lo fue el ameritado internacionalista mexicano,
doctor César Sepúlveda Gutiérrez y como secretario, el licenciado Rodolfo
Cruz Miramontes.
El día 17 se efectuó el traslado de los congresistas a la ciudad de Guanajuato, para dar principio a las labores del congreso al día siguiente, de acuerdo
con el programa establecido, el que comprendió un interesante temario de palpitante actualidad, como así veremos más en detalle, distribuido en seis comisiones a saber:

587

�La primera comisión hubo de estudiar y discutir lo referente a la C~rta _de
los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, propuesta. por el_ hce~ciado Luis Echeverría Alvarez, siendo ponente el embajador mexicano, hcenc1ado
Jorge Castañeda, miembro del IHLADI.

Tomando en cuenta el valioso contenido de esta ponencia, haremos un breve resumen de la misma. El embajador Castañeda la dividió en las siguientes
partes:

Junta de Comercio y Desarrollo y, a través de ella, a la Asamblea General
de las Naciones Unidas,
Habiendo analizado las explicaciones del Ponente, acerca de los acuerdos
alcanzados en el seno de dicho grupo de trabajo, de las importantes cuestiones
que aún quedan pendientes de acuerdo y del estado en que se encuentran Ja~
negociaciones para llevar a feliz término esa empresa,
FORMULA LA SIGUIENTE RESOLUCIÓN:

I. Antecedentes; II. Proceso de elaboración de la Carta; III. Características que deberá tener la Carta de Derechos y Deberes Eco~ómicos de los
Estados• IV. Naturaleza jurídica del instrumento en que deba mcorporarse la
Carta;
Obstáculos por vencer en la etapa actual de negociación de la Carta; VI. Estructura y contenido del primer proyecto de Carta y VII. Conclusiones.*

V.

Como se advierte del contenido de esta ponencia, el embajador Castañeda
presenta en ella los elementos fundamentales y los p~incipios rector~ de este
trascendental documento. En la discusión de la mencionada ponencia, el propio embajador Castañeda sustentó dos interesantes con_ferenci~ en 1~ que
mostró no solamente su sólida preparación en derecho mternacional, smo su
profundo conocimiento del contenido y de los principios que informan l_a_Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, en la que participaron
varios congresistas, quienes se percataron de la ~l~ si~ficaci?n del mencionado documento para la vida económica y, en ultima mstancia, para la paz
en el mundo futuro.
Tomando en cuenta, como ya hemos expresado, la importancia de la _Carta
de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados, consider~mos perh~~1~te
transcribir a continuación las conclusiones a que llegó esta pnmera corrus1on.
"El Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,
Reunido en su X Congreso de la ciudad de Guanajuato,
CONSIDERANDO la iniciativa presentada por el Sr. Presidente de la ~epública de México, Lic. Luis Echeverría a la Tercera UNCTAD en el sentido
de que las Naciones Unidas elaboren una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
Habiendo examinado y tomado nota de los informes que rindió el grupo de
trabajo sobre la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados a la
• Debe advertirse la fecha de la celebración del congreso.

588

l. RECONOCE la urgente necesidad de establecer un orden normativo
de alcance universal que regule las relaciones económicas internacionales sobre
bases más racionales y equitativas, que contribuya al adelanto económico y
social de todos los pueblos y ayude a salvar el foso que separa actualmente a
los países en desarrollo de las naciones desarrolladas

'

2. ESTIMA INDISPENSABLE que los derechos y deberes económicos de
los Estados sean objeto de regulación jurídica mediante una declaración solemne que adopte y proclame la Asamblea General de las Naciones Unidas
como un primer paso en la codificación internacional y el desarrollo progresivo de esa materia,

3. ESTIMA asimismo que los derechos y deberes económicos que se enuncien en la referida Carta deben ser considerados y respetados como expresión
auténtica de la conciencia jurídica de la Comunidad Internacional, de su voluntad de justicia y de su propósito de crear las condiciones necesarias para la
paz y el adelanto económico y social de todos los pueblos, particularmente de
aquéllos que están en proceso de desarrollo.

4. CO!\SIDERA que la Carta debe ser concebida, no como la culminación de un proceso sino como un instrumento dinámico que pueda adaptarse
a las cambiantes circunstancias de la vida internacional y enriquecerse con
futuras aportaciones, mediante un sistema de revisión periódica de la misma,

5. ESTIMA CONVENIENTE que algunos principios que se enuncien sintéticamente en la Carta, pueden ser regulados en uno o más instrumentos que
pennitan una codificación más completa y detallada de los mismos y que, por
otra parte, ciertos temas que, por falta de estudio suficiente, o por otras razones no hayan podido ser incluídos en la Carta, puedan ser incorporados más
tarde a la misma,
6. HACE FERVIENTES VOTOS por el éxito de las co!sultas y negociaciones previstas para fecha próxima a fin de reducir las áreas de desacuerdo
Y para que, en definitiva, se logre un amplio consenso en el seno de la Asam-

589

�blea General que permita la inclusión en la Carta de fórmulas satisfactorias
para los países en desarrollo, sobre todo en materias como la soberanía permanente sobre sus recursos naturales, la inversión e.xtranjera, las nacionalizaciones, la regulación de la actividad de empresas transnacionales y el derecho
a formar asociaciones internacionales de productos en defensa de los precios justos de las materias primas, y/ o de consumidores en defensa de los precios
justos de los productos manufacturados y la concesión de un trato profesional
generalizado, sin reciprocidad y sin discriminación en todas las esferas de la
cooperación económica internacional,

7. RECOMIENDA a los Miembros y Asociados que encarezcan a sus respectivos Gobiernos b importancia de que, en la proyectada Carta, 110 queden
afectados ni reducidos principios ya generalmente aceptados en la doctrina y
en la práctica de la vida internacional, como el de la sujeción de las inversiones extranjeras a las leyes y tribunales nacionales, así como la necesidad de
mantener el principio de una relación justa y equitativa entre los precios
de las exportaciones de los países en desarrollo y los precios de sus importaciones,
8. RECOMIENDA asimismo a sus miembros y asociados que encarezcan
a sus respectivos Gobiernos y a la opinión pública la importancia de que la
Asamblea General de las Naciones Unidas apruebe y proclame en su XXIX
reunión ordinaria una Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados;
9. FORMULA VOTOS por que todos los Estados se comprometan a respetar y cumplir de buena fe los Derechos y Deberes Económicos que se anuncien en la Carta."
Por último, la prensa dio a conocer que la Carta de los Derechos y Deberes
Económicos de los Estados, iniciativa del presidente Luis Echeverría Alvarez,
fue aprobada por abrumadora mayoría, el día 12 de diciembre de 1974, estableciéndose así un nuevo orden económico en el mundo. La votación obtenida por la asamblea general, para la aprobación de dicho documento, fue
de 120 a favor, seis en contra y 10 abstenciones, después de más de dos años de
arduas negociaciones.

"El
. X C on~o del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derech
nacional, reurudo en Guana1·uato' R epu'brica d e Mexico,
, .
.
o lnterConsiderando
Que el desarrollo econ6 ·
1 d
'
form~ción profunda de Ja~:r;: :u:: ;~llí:~c:::e~e~:~~~l~tº~ ~~:e transcesanamente producir una mutación paralela en las normas 1· 'di
n
gen la comunidad internacional.
un cas que n-

º:-

'

m::~:s ~

Que la actual condición jurídic d 1
•
.
lugar en muchos aspectos a situaci:ne: d: ;~::~:
oceánicos d,en
de desarrollo y para algunos Estados sin rt I
p
.
stados en v1as
graves conflictos internacionales·
i ora' que constituye una fuente de

'
. Que es. norma de derecho internacional general, confirmada or 1
oones Urudas, en su resolución 2749 (XXV)
p
as Nafondos m .
y otras, que aquella parte de los
.
, annos que está fuera de la jurisdicción nacional constituye patrimo
mo comun de la humanidad
' a la soberanía de..
, no susceptJ"ble de ser sometido
~=d;;!gu~~ utJh~ble ~lo para fines pacíficos, y cuya investigación cientí'
ecCJo?, exp orac1on, así como la conservación y explotación de sus
recu~ deberan hacerse teniendo en cuenta el bien común de la humanida
y especialmente, los intereses y necesidades de los países en v1as
, de desarrolid,
o·
Que es doctrina de este Instituto que el derecho al aprovechamiento de lo;
recursos renovables o no renovables de los esp .
.
e~ principio de la libertad de comunicación =:r::r:losD, no dhebe afectar
ct0nal.
erec o Interna-

DECLARA:

l. ~s conveniente que se cree una Autoridad internacional q
sentac16n
de la .humanidad
e1·erza 1"urisd"icci"6n sobre la zona de
ue los
en fondos
repre.
.
mannos y oceánicos situados fuera de la jurisdicción nacional
recursos.
así como sus

2. Todos los Estados tienen el derecho a participar en dicha A t . d d
la cual de~rá estar constituida de acuerdo con el

representación.

rinci i
u on a '
Po de igualdad de

P

La segunda comisi6n estudió los Problemas Jurídicos de los Fondos Marinos,
siendo ponente de la misma el doctor Luis Cabana, de Venezuela.
También resultaron de mucho interés las discusiones e intervención de destacados internacionalistas.

A continuación transcribimos el texto aprobado en el pleno del X congreso:

590

v 3._ L~, autoridad _deberá estar investida de los más amplios poderes de inesbg~on, protección, exploración y explotación de la zona y sus
:e e1ercerá con un c_riterio que asegure el disfrute de ella y de t:::::
tados, tengan o no litoral, favoreciendo en especial a los países en vías d
e
desarrollo.

591

�4. La autoridad deberá tener facultades para determinar aquellas partes
de la zona internacional que sean objeto de exploración y explotación; para
transferir el ejercicio de sus derechos sobre los recursos, de confonnidad con
sus propias normas y condiciones, manteniendo control directo y eficaz sobre
todas las actividades que se realicen en ella; para detenninar las condiciones
de idoneidad de sus co-contratantes, y para establecer los procedimientos relacionados con solicitudes, selección de asociados y licitaciones de todo tipo.

5. Es deseable que el principio del patrimonio común de la humanidad se
extienda a los recursos contenidos en las aguas suprayacentes a la zona internacional de los fondos marinos y que la Autoridad ejerza sobre eUos mismos
poderes de que esté investida respecto a los recursos de esta zona. Ello no
deberá afectar las libertades de navegación, de sobre-vuelo y de tendido de
cables y duetos submarinos, conforme a las nonnas del derecho internacional."
La tercera comisión debatió acerca de: La Contaminación de las Aguas
no Marítimas y de la Atmósfera más allá de las Fronteras Nacionales, siendo
ponente el doctor Alejandro Sobarzo, de México, asociado del IHLADI.
Este tema, de palpitante actualidad, fue tratado con la participación de buen
número de jusinternacionalistas y el instituto se pronunció por la siguiente
resolución:
"Texto definitivo aprobado por el Pleno.-El X Congreso del Instituto
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional,

Consciente de la grave amenaza que en nuestros días constituye la contaminación del ambiente, en general, y de las aguas no marítimas y de la atmósfera más allá de las fronteras nacionales, en particular, lo que exige una acción
eficaz de todos los miembros de la comunidad internacional, para combatirla;
Reconociendo que, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
no se hizo constar, por no haberse puesto aún en evidencia, que el hombre tiene
derecho a un ambiente sano, así como el deber de protegrrlo en favor de todas
las generaciones;
Consciente de la importancia de la Declaración de las Naciones Unidas sobre
el Medio Humano y del Plan de Acción adoptados por la Conferencia de
Estocolmo de 1972; y
Advirtiendo que, pese a la labor ya realizada por !os Estados y los organismos internacionales en el ámbito universal y en el regional, se requieren medidas más efectivas para proteger al individuo y a la comunidad del deterioro
ambiental y para evitar futuras controversias internacionales,

DECLARA:
1) Se reconoce como uno de los derechos h
cho a un medio ambiente sano.
umanos fundamentales el dereconsecuencia,
la preservación y 1a protecoon
•, del medio ambiente contra
la En
contamin
.,
ac1on es problema de interés general
.
entraña derechos y deberes-para t 0 d 1
.
~ara la Humanidad que
comunidad internacional.

ª ª

2) Sin p_erjuicio del derecho soberano de los Estados
.
recursos, existe para todos ellos la oblio-ación d
a explo~r sus propios
a fin d:&gt; evitar la contaminación d 1 "'d"
e_ tomar las medidas necesarias
nacionales.
e me 10 ambiente más allá de las fronteras
'
b"l"d
.
. 3) d Todo
f Estado incurre en responsa
1 i ad mternacional
por d
s10na os uera de sus fronteras por cua1qmer
. contaminación p
danos ocapropias actividades O por las d
f .
rovoca a por sus
jurisdicci6n.
e personas 1S1cas O jurídicas sometidas a su
#

Dicha responsabilidad debe fundarse en el prmcipio
. . . de su responsabilidad
objetiva.
4) Las personas dañadas por 1
t • .,
da reparaci6n. A los efectos de :~:::;mn_acion ten_drán derecho a adecuaconstituir fondos de com
.,
zac1ones posibles parece conveniente
contribuciones de quienespec::::: iue se nu~n- _fundamentalmente con las
a contammac1on o pudieren causarla.

5) Para hacer. efectiva la protecci6n del roed"10 amb"1ente se recom:end
1
.
'
....
a
1a urgente a dopción de tratad b"I
taminación de la atm, f
ods 11 atera es y multilaterales referentes a la conos era Y e as aguas no marítimas.
conveniente
que .en dichos tratados se me
. 1uyera una cláusula medi 6)t Sería
1
11
an e ~ cua as controverstas que se susciten sean dirimid
.
I~ternac1onales, una vez agotados otros medios de soluci6: pp::ífT1
·canbdunalles
mismas.
e as
ad:~ci:~ ~e:o:e~dab!e, co~o una ~ía co~plementaria de la convencional, la
.
1 ec arac1ones e orgamsmos mtemacionales de ámbito regional
o umversa ' como una forma eficaz de favorece 1 d '
.
~~:'.""" del De,echo de gentes tendientes a :v'.tar

7."::~!:;;;;;•.,:'.'.

8) E~ recomendable que los aspectos fácticos de las controversias susc"tad
1
con
motivo
de
fenómenos
d
t
·
·
,
as
c ..
, .
e con ammac1on sean previamente estudiados or
dorms1on~s de tecrucos, las que con\'endría tuvieran facultades pa
p
ar soluciones a los Estados interesados.
ra recomen-

593
592

Hum-38

�RECORDANDO
.
que todo acto ponga en ríes o la .
y tnpulantes así como la segun'd d d 1
. .g
vida de los pasaJ·eros
e a aviac16
·vil ·
gravemente los servicios aéreo .
.
n ci
intemacional afecta
. .
s internacionales
b
este medio insustituible de tra
y menosca a la confianza en
nsporte.

9) Se considera útil establecer, de preferencia por el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),
de zonas que sean de interés para dos o más Estados en lo concerniente a la

ª

protección del medio ambiente.
Los Estados incluídos en dichas zonas deberán cooperar en la prevención

TENIENDO EN CUENTA las medid
.
Organización de las Naciones U 'd
~ de segundad adoptadas por la
·
m as. 1os mstrum t ·
arac1ones elaboradas por la Org . · . ,
en os mtemacionales y deel
.
amzac1on de la A · ·6 c· .
otros organismos intergube
1
•
viac1 n ivil Internacional
Hada por diversas institu . rnamenta ~s P1:vados, así como la labor desarro~
c10nes acadenucas internacionales y nacionales

de la contaminación y en la lucha contra la misma.
10) Es deseable que se cree una autoridad internacional, ya sea regional o
universal, con facultades para imponer sus decisiones a los Estados sobre pre-

'!

'

servación y protección del medio ambiente.
11) Deberá establecerse un procedimiento adecuado entre los Estados vecinos con el objeto de prevenir la contaminación de las aguas no marítimas y
de la atmósfera, cuando en uno de ellos se desee realizar obras o actividades

RECOMIENDA:
. PRIMERO: Que se acepte por los Es d
.
c10nes contenidas en los Convenios de Tok'ta os la aplicación de las disposi10
dc Montreal de 1971.
de 1963, de la Haya de 1970, y

que puedan ocasionar daño al otro Estado interesado.

12) Los Estados deberán infonnar sin demora a los Estados vecinos de
todo caso de contaminación que pueda causar daño a éstos y tomar las medidas adecuadas para atenuar al máximo los efectos de la contaminación producida, así como para evitar que se repitan.
13) Constituye un anhelo de la Humanidad que cualquier acción contaminante de seria gravedad sea considerada como delito internacional que implica la consiguiente responsabilidad individual y se recomienda sin inclusión
en el Código de delitos contra la Humanidad que están elaborando las Naciones Unidas."
Por su parte, la cuarta comisión fue encargada de discutir lo relativo a

SEGUNDO·
.
. Q ue paralelamente a esta acci,
tos mtemacionales que ¡Jerfecc·
1
o~, se concluyan los instrumen.
il'
ionen a prevención
·,
rmento icito de las aeronaves d 1
o repres1on del apoderay e os atentados contra la seguridad ,
TERCERO: Que los Estados consa n
aerea.
das de prevención y represión establecf::
su de~ch~ positivo las medizando, para ello, algunos de los p
d' .
el. ~bito internacional, utiliroce lllllentos s1gwentes:

ee:

a) ~u. incorporaci6n como delito aeronáuti
bre aviación civil.
co

b) Su reconocimiento en leyes especia
. les
c) Su inclusión como delito en los co'digos
. penales.

Medidas para la Sanción de los Actos Ilícitos contra la Navegación Aérea,
siendo ponentes el doctor Luis Tapia Salinas y el doctor Femando Murillo
Rubiera, de España.
El resultado de las deliberaciones del instituto. Esta ponencia también reviste gran trascendencia para el derecho internacional de nuestro tiempo, dada
su vigencia ante los hechos que han estrujado la conciencia del mundo.
A continuación transcribimos las conclusiones que se obtuvieron:
"Medidas para la sanción de los actos ilícitos contra la navegación aérea.
El X Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, reunido en la ciudad de Guanajuato (MEXICO),
CONSIDERANDO que el funcionamiento seguro y ordenado de la aviación civil internacional constituye una necesidad para las relaciones de amistad
y comunicación entre los pueblos,

.
.,
ª la legislac1on
específica 50_

CUARTO·. Q ue sena
, deseable que la O
. .,
ternacional propusiera una se . d
. rgaruzac1on de Aviación Civil Inne e medidas de
'd
tados deberían incorporar con
,
. segun ad que los distintos
caracter obhgatori
.
1 .
preservar la a\'iación civil en su c d' 'ó d
o a su egislac16n, para
n . 1
on 1c1 n e medios d
.
ac1ona entre los pueblos del mundo.
e comurucaci6n inter-

Es

~UINTO: Que los delitos contra la nave . ,
,
delitos de naturaleza int
.
I
gac1on aerea se califiquen como
1
ernac1ona ' por cuanto atent
a comunicación entre los pueblos, la vida la .
an contra la paz mundial,
derechos y bienes de la comunidad . t y . libertad humanas y contra otros
in ernac1onal.
y

SEXTO: Que en la base a lo dispuesto en 1
. .
La Haya de 1970 ti ifi u 1 .
os co~vemos de Tokio de 1963
p q e e delito de apoderamiento 1'líci·to de aeronaves

595
594

�como una infracci6n específica y diferenciada en el campo del derecho internacional positivo.
Que se proceda de igual manera en base a lo dispuesto en el convenio de
Montreal de 1971, en lo que se refiere a ciertos delitos contra la seguridad
de la navegaci6n aérea.
StPTIMO: Que en ningún caso la apreciaci6n de los m6viles políticos
debe intervenir cuando se trate de determinar la existencia de actos delictivos
dirigidos contra la seguridad de la navegaci6n aérea, en raz6n de que tales
actos lesionan derechos y bienes de la comunidad internacional.
OCTAVO: Que para la má.xima eficacia en la represi6n de estos delitos
de naturaleza internacional se reconozca subsidiariamente y sin perjuicio de
otras competencias establecidas, la competencia del Estado que hubiere aprehendido a los presuntos culpables, como ya previsoramente fue señalado en
el párrafo primero de la tercera conclusi6n del acuerdo VII, adoptada en el
Cuarto Congreso del IHLADI (Bogotá, octubre de 1962).
NOVENO: Que debe superarse la heterogeneidad de los ordenamientos
internos en la prevención y represi6n de los expresados delitos o cuya tipificaci6n haya sido en instrumentos internacionales, por lo que debe procurarse
la adaptaci6n de esos ordenamientos a las normas internacionales sobre la

en la economía de los mismos y en eneral
nacionales, han hecho eviden~e
g
' sus ~fectos en las relaciones interque sea necesano regular sus acti .d d .
d.
vtaes
Que se a vierte igualmente la necesidad d
'
cuada para las mismas cons·d
d
e adoptar una terminología ade1
,
eran o su compos·icion
·, Y sus objetivos;
.
.
y,
Habiendo tomado nota de las im
. . . .
nente del tema en este Congreso;
portantes imciativas aportadas por el po-

RECOMIENDA:
l. Considerar
como "socie
· da des transnacionales" a 'll
. .
.
sus actiVIdades a territorios de Estad d. .
que as que exnendan
·
os 1stmtos al de su
· .6
qwera que sea su nacionalidad 1 f
constituri n, cualy a orma que adopten para ello.
2. Reservar la denominaci6n de "soc· d d .
.
constituidas por acuerdos entre Estad ie a es mternac1onales" para aquéllas
Público.
os u otros entes de Derecho Internacional
3. Considerar "soc1e
· dades supranacionales" a l
.
.
que sean constituidas con el f d
.
as sociedades mternacionales
m e supervisar admi · t
o servicios que interesen a dive
Es d
, , ms rar o explotar bienes
ficiente para dictar con carácte rsobsl . ta ~s, y esten dotadas de autoridad su.
r o igatono las norm . 'd.
sus fmes específicos.
'
as JUn 1cas precisas para

materia.
DtCIMO: Que para que las medidas internacionales de prevenci6n y represi6n sean eficaces, se debe establecer en los ordenamientos nacionales:
a) Un sistema preciso de jurisdicci6n; b) la detención preventiva obligatoria; c) el enjuiciamiento obligatorio en el caso de no extradici6n a cualesquiera de los Estados normalmente competentes, y d) la previsi6n y aplicaci6n de penas severas en los casos de delito."
Otro tema de gran actualidad por su trascedencia econ6mica: Las Sociedades Multinacionales fue encomendado a la quinta comisi6n, siendo ponente
el doctor Roberto Lara Velado, miembro del IHLADI, quien además hiw
una ampliaci6n de su anteproyecto de ponencia.
Las conclusiones a que lleg6 esta quinta comisi6n, son las_siguientes:
"Teniendo presente:
Que el crecimiento, cada vez mayor, de las sociedades que operan simultáneamente en territorios de diversos Estados, la influencia que suelen ejercer
596

4. Aplicar el nombre de "sociedades comunit . "
,
nen de conformidad con una le . I '6
, anas a aquellas que funcioEstados que componen una
_6gis ac1 n comun adoptada por los diferentes
reg1 n en proceso de int
.6
.
que permita a tales sociedades ope
.
egrac1 n ya mtegrada y
.
rar sm trabas e instinf
tonos de todos ellos aprovechando I be f .
ivamente en los terri'
os ne icios del mercado ampliado.
DECLARA:
l. Que todo Estado tiene la facultad d
1
íonnidad con su propio derecho a 1
_edredg amentar y controlar de cond
as soc1e a es transn · ¡
entro de su territorio, cualquiera ue sea la f
. , . aciona es que operen
ten y de tomar medidas
ql
igura JUnd1ca que aquéllas adoppara ve ar porque e
· d d
mente con sus leyes d.
. .
sas soc1e a es cumplan plena'
1Spos1c1ones
y
reofament
.
econ6micas fiscal
.al
º
os, se a1usten
a sus políticas
'
es
Y
soci
es
Y
se
abstengan
d
tod
·
• en sus asun-'
tos internos.
e
ª mtervenc16n

Todos dlos Estados tienen el deber de cooperar en el ejercicio de este d
recho
. ' y e respetar la competencia así establecid
cio de la misma.
ª Y d e cooperar en el ejerci-e597

�Que todo Estado tiene, asimismo, facultad para sancionar a las sociedades
transnacionales por cualquier infracción a los principios anteriormente enunciados, inclusive con la suspensión o prohibición definitiva para actuar en el
territorio del Estado donde opere, ya sea que la violación sea imputable a la
sociedad local, a la sociedad matriz o a cualquier otra entidad que forme
parte de la sociedad transnacional de que se trate;

3. Que las controversias que se susciten entre un Estado y una sociedad
transnacional que opere en su territorio, deben quedar sujetas, exclusivamente,
a los tribunales del primero, siendo por tanto deseable que este principio sea
confirmado en la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados,
pendiente de aprobación ante la Asamblea General de las Naciones Unidas,
y que las controversias entre la sociedad transnacional y las personas naturales o jurales o jurídicas sujetaS a la jurisdicción del Estado en que opera,
sean sometidas a los tribunales de éste, salvo pacto en contrario compatible
con las leyes del Estado.
4. Que para el mejor control de estaS sociedades, es deseable el establecimiento de políticas comunes, entre Estados de similar grado de desarrollo
o situados en una misma región.

5. Que es deseable la creación de un servicio internacional de documentación sobre estas sociedades a cargo de las respecti,·as organizaciones internacionales y que tendría, entre otras, la función de recopilar, procesar y sistematizar información sobre las sociedades transnacionales a fin de poner los
datos pertinentes a disposición de los Estados interesados.
6. Que es conveniente la adopción de legislaciones comunes que permitan
el funcionamiento de sociedades comunitarias en los procesos de integración."

Por último, la sexta comisión se habría de encargar del tema relativo a:
El principio del respeto a los derechos adquiridos en Derecho Internacional
Privado, de la que fue ponente el doctor Antonio Ferrer Correia.
El instituto se pronunció por las siguientes conclusiones:
"TENIENDO PRESENTE:
1) La plena actualidad y el sentido evolutivo del Derecho Internacional
Privado como consecuencia de la creciente intensificación de las relaciones
internacionales;
2) La necesidad de reconocer los derechos adquiridos en el extranjero,

como una manera de contribuir
.
fomento y desarrollo d 1
. ~ la segundad de los actos 1·urídicos y al
e comercio internacional .

3. Que es conveniente limitar el , .
'
normalmente competente, en benefici:~!;to de aplicación_ de la ley personal,
postulado anteriormente enun . d
RECOMIENDA:

cia o.

I. Los Tribunales de d
determinación con un concepto
ca a Estado
. derecho para la
ale aplicarán
. . s~ propio
derechos adquiridos;
'
anee y hrrutaciones de la nación de los
11. Los Tribunales de cada Estado
. ,
tengan establecida dentro de
.
aplicaran como Ley personal la q
su sistema de Derech I
.
'
ue
III. Los derechos ad . 'd
o nternacional Privado.
qum os de buena f
.
'
como consecuencia de un acto ju 'd'
e,_ en matena de estatuto personal
Estado de residencia habitual del :t~:::;ahzado de acuerdo con la ley deÍ
ese Estado, aunque dicha ley
o, podrán ~er reconocidos fuera d
Internacional Privado del Esta~~ ~:l ~::;imente aplicable según el Derech:
IV. No surtirán efectos los derechos d . .d
sean contrarios al orden público del Estada ~ut _os en el extranjero, cuando
o e tribunal que conoce del caso "

como Io di'Jera el ro io d
.
. Por último
,
s1dente
de .la' comis.ion
, organizadora
. p p deloctor
L
X CCesar Sepúlveda Guti,errez, preuso-Americano de Derecho Inter . 1 ongreso del Instituto Hispanolas conclusiones
de esta docta corporación
nac1_ona ' es por
d .
d demás importante resenar
nes . ,e mt~macionalistas que existen en e~una e las tres grandes asociacio~:1on articulada e incisiva de una conci m~~o-, ya ~ue constituyen exti a, una voz sensata de profesional .
e~cia independiente, o compromecon cautela científica sus pron . es _imparciales; una institución que formul
. . d
unc1anuentos y
.
a
,anas e sus resoluciones tiene
recomendaciones. y no sólo
.
arena internacional
·
n
que
ver
con
la
·
·
eso.
·
s asp1rac1ones de M,exico
· en la
· internacionalista
·
. El propio
a
ó. "
.
tltuto constituyen una aporta 'ógreg ·. Las resoluciones adoptadas por el .
al d
CI n sena ro d
.
ms'b e~~ollo progresivo del derecho int; a. ural y valiosa a la codificación y
tn ucion, además de novedosa es b1'en rns·ac~f~na . de nuestro tiempo. Esa con' la razónigm 1cativa: S~s tesis
· son ciertamente
favanzadas, pero se sustentan en
:to una vez más que la latinidad si se~ en la Jusbcia, y ponen de mania respetable e influyente, y con~buir ~ p~~po~e, puede crear una docreformular y hacer avanzar el derecho . s1gn~1cativamente en la tarea de
un orden justo y una paz duradera." mtemac1onal, con el fin de conseguir

599
598

�EL BIEN, EL MAL, LA GUERRA, LO BELLO Y LA PAZ

Un estudio psicofilol6gico
F. RUBÉN DELGADO, J.C.A.
Dipl. Phil. Br. Filol.

ORDENADA convivencia social, sana y válida, las nociones de BIEN y
de MAL son esenciales; consiguientemente estas nociones son igualmr.nte esenciales para la ética y para el derecho; para la moral y la sociología; para la
psicología y las ciencias de la conducta en general. Junto a ellas se encuentran
muy cercanas las ideas de GUERRA, de BELLO y de PAZ. tsta es la razón
por la cual queremos en estas líneas ocuparnos de ellas desde el punto de
vista psicofilológico, aplicables tanto al derecho como a la psicología, prescindiendo de cualquier clase de teorías generales de ambos.
PARA LA

En un estudio anterior hemos hablado de la noción CONCIENCIA, CIENCIA y JUICIO. 1 Bíblicamente se relaciona la idea de CIENCIA con el BIEN
y con el MAL; 2 comúnmente del mismo modo se suele asociar la idea de
CONCIENCIA y de JUICIO, con el BIEN y con el MAL. La conciencia
suele definirse como el "juicio práctico último de la bondad o malicia de una
acción". La sentencia o proposición que dice "esto es bueno" o "esto es malo",
tiene un significado bien concreto psicoculturalmente, que indica no sólo la
sujeción o no sujeción a la norma, sino el modo o la razón por la cual existe
o no esa sujeción a ella. Trataremos de indagar el fenómeno percibido al usar
esas palabras, acudiendo a la filología de ellas y a su etimología en latín, en
griego y en sánscrito; tratando de encontrar la raíz común del indoeuropeo;
de este modo podremos entender mejor esas nociones y las realidades que sig' Anuario Humaniw, 1974.
• "Y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal", Gén. 3, 5. "He aquí el hombre
es uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal. .." Gén. 3, 22.

601

�al social . con el
1 bienestar person y
' .d d
sariamente relacionadas con e
e se refieren a la capac1 a
nifican; nece
l salud y la salvaci6n; ya qu . d 1 bueno y evitando
• . 1 raz6n· con a
.
hac1en o o
ju1c10 y a
'
ara vivir en esta uerra,
t lo que desintegra
misma del ser humano p
1 .da. lo malo es la muer e,
1 ya que lo bueno es a V1 '
lo ma o,
, d es a
•
divide en todos los or en .
EN
"el con1·unto de bienes
y
.
el BI
es
S'
Entre los filósofos, Sócrates piensa ,;~:, fundamental del BIEN en oc~~
r la raz6n". La caracten
r ha "bien que no sea para
regulados ~- d OFELEIA ( wcpd.eia). No y 1 s útil." Lo bueno y lo
tes es la utilida '
, ·1 bien para aquél que e e
guna cosa" . "Lo que es utl es
·
Tican.•
útil se identl

1
. te en concreto y se pregunta
,
cambio el problema s6 o exis"
iedad fundamental" del
Para Platon en
h b ,, y concluye como prop
rar la feli, ,
a) para asegu
1 b. del om re
"cuál sea e 1~~ .
UTARKEIA: avr:aexe,
·stirá en una
. mo "la suf1c1enc1a (A
. "5 El BIEN del hombre cons1
BIOS·
mis '
bre con su posesión .
. mixta (MIKTOS
.
cidad del hom
d
bas cosas, en una vida
uede compamezcla proporcionl_ada taed::e dos fuentes: "la del placerl,bqu:apun agua pura
' Ri,o,-) a imen
"d , de la cua ro
µ,x-r:o~ ,, ., '
d
. 1 y la de la sab1 una,
. , en que deberá
fuente e m1e '
d if" r la proporc1on
rarse a una
"f"car el placer y os ica
d b" es conforme a la
bl " "Para pun i
la e ien '
y saluda e . .d f r establece Platón una esca
1 mentalidad griega
entrar en la vi a e iz,. a la verdad y la belleza, que en a
tri le norma de la medid '
,, G
so! las notas esenciales del BIEN. 1
todas las cosas buscan"' tom~dod
IEN "como o que
1
la plemtu
Aristóteles define el B
, 'l el BIEN consiste en ograr
. de
tiguos
Segun
e
,
)
BIEN
propio
1
1
esta definición de os an
. 1 tarse perfeccionarse y e
T
· 'n (comp e
, "bT dades de su naturaleza.
de su Propia perf ecc10
. do por las pos1 11
f'
1
da ser está determina
. ,f
Ulpiano nos de me e
ca
no menos filoso ico,
.
diciendo
En un sentido jurídico, aunque "hace fe1·iz,, y "hacer feliz''' sigue
1 BIENES como 1o que
BIEN, os
'
ch "s
Ulpiano, "significa aprove ar .
sen.
d "ntegridad personal, en el
. 'n encierran la idea e i
•
claramente el con• La idea de salud y de sal~~c1;om leta. con lo cual se re:_acion:ncuentra claramente
tido de una "totalidad eLnterati:nologia de,"s6lo" y de "sMalEvolL•L;T et J. VENDRYES,
. Y de mal. •gnif'e "todo entero" , cfr· A·
ccpto de b1en
en el skt. sárvah ~ue ~~mp~~e, París, 1953,_p. 4/¡· I Grecia y Roma, Madrid, 1956,
Traité de Grammair~
H' toria de la Filoso a,
• FllAYLE, Fr. Gu1llenno, IS

ª

pp. 226-227. . .
353
1 FRAYLE, 1b1d., p.
'
• FRAYLE, ~-e:
494-495.
. t. beare est prodesse, UL·
, FllAYLE, ib1d., pp.
d beant . hoc est beatos faciun '
• Bona ex eo dicuntur quo
'

BUENO en español se define como lo que es útil y agradable; y se deriva
de la palabra latina BONUS. tsta a su vez se deriva de una forma antigua
del latín, escrita DWENOS, que evolucion6 hasta la forma conocida BO9
NUS. La antigua palabra latina DWENOS está compuesta de dos elementos,
el semantema final -NOS, que indica agente o acción y la otra *DWE o
*DUE, que sirve de raíz. De esta raíz procede por ejemplo la palabra latina
BIS, usada literalmente en español y que en su forma anterior es *DWIS y
significa "dos veces" o también "repetición" o simplemente DOS.
No podemos claramente deducir la noci6n raíz de BIEN o de BUENO;
ya que no nos consta claramente; sin embargo acudiendo a esta raíz y a otras
análogas, podemos formarnos una idea clara y suficientemente exacta del fenómeno percibido o expresado al decir la palabra BIEN o BUENO o sus equivalentes en las distintas lenguas indoeuropeas. Efectivamente tenemos en el
hindú las raíces DU: mover, lanzar; de donde procede por ejemplo la palabra
griega DINE ( L1 iní ) que significa "fuerza o torrente". Así mismo tenemos
la raíz *DA o *DAU con el significado de "romper o dividir"; de donde procede el latín DUO y de éste directamente el español DOS y finalmente la raíz
*DI, *DUIS que significa "disminuir o emitir", de donde se hace proceder el
Skr. DUR, "dañino" y el griego DU («'v-) con el significado del prefijo español DIS.10
Analizando comparativamente todas estas raíces encontramos que todas ellas
se reducen a una raíz *DW o *DU con el significado conjunto, y éste es el
fenómeno descrito o percibido, de "lanzar algo o emitir algo, dividiendo o separando". De este modo el significado de BUENO sería "lo que lanza o emite
dividiendo o separando o quebrando"; el BIEN, forma adverbial y sustantivo,
sería la misma acci6n de LANZAR, DISMINUIR o EMITIR COMPLETAMENTE, mediante una DIVISION. Dos elementos supone por tanto esta
noción: algo acumulado y algo que se separa o divide. Esto en cuanto respecta
al fen6meno percibido por la lengua latina y sus derivadas las lenguas romances : francés BIEN, BEAU, BELLE; italiano BUONO, BENE; español: BUENO, BIEN; porrugués BOM, e incluso para las g6ticas: alemán GUT; inglés
GOOD. La diferencia de la derivaci6n tiene fácil comprobación en la gramática comparada; la DW se deriva tanto a B, como a G; la D indoeuropea suele hacerse B en latín y lenguas derivadas; la W o digama se pierde; en cambio
en las lenguas g6ticas se pierde la D y la W o digama se convierte en G.11
PIANO, L. 49; D. de verborum sign. citado en F. SEIX, editor, Nueva Enciclopedia
Jurídica, 1951, p. 348.
' A. MEILLET et J. VENDRYES, o.e., p. 90; 91.
,. Cfr. F.G. E1cHHOP, Grammaire General lndoeuropeenne, París, 1867; t. 4.
u ME1LLET et VENDRYl!.s, o.e., p. 4 7; y p. 90.

603

602

�En griego encontramos que BIEN y BUENO se expresaron con palabras
diferentes; para la primera se usa EU (fu) y para la segunda AGATHOS
( a yaOós-) aunque casi nunca sola. EU ( tv) se hace proceder del indoeuropeo *ES que significa "ser"; "to be" en inglés. Junto a esta deri\'ación griega
tenemos el sánscrito SU, cuyo significado es "fuertemente" y además SADHU
con el significado de "derecho, recto, listo" derivado del sánscrito SADH1 que
indica "alcanzar la meta propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc." . : En
griego y en sánscrito BIEN significa el fenómeno SER, como expresión de la
misma realidad con una modalidad diferente, ya que "el lanzar algo completamente" es decir "dividiendo" equivale a SER, es decir, a permanecer; ahora bien, "permanecer'' o "ser" se entiende en oposición a lo que "pasa" o sea,
a lo que "se divide". En sánscrito aparece claramente la idea en la significación de SU como derivado de SADHU y éste de SADH: "alcanzar la meta
propia, llevar a cabo, guiar rectamente, etc.". "Lanzar completamente, emitir,
etc." equivale a "alcanzar la meta", ya que la noción de "lanzar, emitir completamente" es dinámica, se refiere a una acción o esfuerzo que consiste en
"emitir, partir, completamente", o sea "alcanzar la meta". Filosóficamente se
ve más clara la coincidencia o equivalencia, ya que el SER, significado de EU,
necesariamente es BIEN, ya que metafísicamente el SER y el BIEN coinciden;
15

el primer BIEN es SER.
En griego e.'Ciste además otra palabra no adverbio y que se usa poco sola
14
y es AGATHOS (a yaOós-) ; su etimología es muy disputada y quizá, es lo
único que se puede afirmar, procede de AGA que significa "muy'' y por tanto
15
no lejana de la significación de EU ya descrita. AGATHOS ( ayaOós-) en
griego comúnmente se usa junto con KALOS (Kalós-); se decía KALOS
KAI AGATHOS en griego al hombre "valeroso y bueno", ideal de la cultura
griega.u
Esta noción se aplica a la actividad humana y a los objetos de esa actividad
y en general a cualquier objeto y actividad. BIEN y BUENO se refieren a
cualquier acción de "lanzar o emitir completamente", tanto del ser humano,
JS BucK, Car! Darling, A Diclionary of selecled synonyms in lhe principal lndoEuropean Languages. A contribution to the History of ideas, by; The University of Chi-

cago Press, Clúcago, lllinois, 1949, p. 1175.
u FRAYLE, o.e.; p. 494: "Para Arist6teles existe una correlaci6n exacta entre ser y
bien. No hay un SER único, sino muchos seres. Y tampoco hay un Bien único, sino
muchos bienes particulares y analógicos".
1• Cfr. FIUsK, Von Hjalmar, Griechisches Elhymologisches Worlerbuch, s.v. «J.a8~
(AGATHOS).
11 "Muy" y "fuertemente" en efecto no tienen una significaci6n muy lejana.
" V. FoNTOYNONT, Commenlo al Vocabulario Greco, Roma, 1949; p. 9.

como de cualquier otro ser. Estó se entiend
analítica epigenética que habla de la ev
~, perfectamente en la psicología
fancia hasta la edad adulta a
. d oluc1on del ser humano desde la in.
parec1en o clarament 6
1 .
propia e.&gt;..-periencia del ser hum
e c mo a idea nace de la
completamente" tanto
ano, que llama BIEN a todo cuanto es "emitir
'
en su aspecto f . l' .
.
racional y BUENO a todo c
t
ISIO ogico, como b1ológico, psíquico y
nifican lo que hace descansa~any o para ello_ le es útil. BIEN y BUENO sig.
repo~ar, remtegrarse al · di ·d
.
m v1 uo, rehacerse
de una división interna nacida d
aquello que amenaza la unidad in:;:ª n:~~1dad, de una limitación. Todo
le hace mal, lo divide en ún orden b, . y das1ca del ser humano, lo preocupa
esa división desaparece cuando la as1c?d de su naturaleza libre y teleológica '.
.
neces1 a se ha tisfech0
'
tJrse BIEN y llamar BUENO al b.
sa
Y lo hacen senaún, en el orden psicolómco I o Jeto º. persona que lo han satisfecho. Más
.
. .
o· , a presencia de otra
d
a.ende a dividir al individuo, a h acerIe m al a coarta persona o ,e un objeto'
su expansión autónoma Est d' . '6
'
r su autonom1a y reprimir
..
·
a IVIS1 n este mal y esta
•, .
ermbdas, lanzadas completamente". '
~epres1on tlenden a "ser
dos eficaces para lograrlo que
1~ esto se logra ~ediante determinados moDERECHO. La noción de B~N :ano:o:as ét~c~ ~ jurídicas o BIEN y
y no un objeto. Si la persona n b dp
to dmarmca, es una acth-idad
o o e ece a esta din' ·
oportunidad de vivir y desarr
.
a.nuca, no sólo pierde Ja
o 11arse, smo que pued
.
la conducta antisocial c . . al d
..
e monr y llegar hasta
' runm o eseqwhbrada E ta
'6
al orden biológico como al g n'•:
. s noc1 n se aplica tanto
, .
e e....co; tanto al orde f. 16 •
logico; tanto al orden individual como
.al s· n ISlo gico como psicoprimer BIEN es el SER. en el o d b' 1~1 . I en el orden metafísico el
'
r en io ogico el p .
BIE
en el genético la cultura. en el f.. 16 . 1 .
runer
N son los hijos;
'
is10 gico a mte 'd d 1
quico la creatividad. en el S"".
d
gn
Y a salud; en el psí'
vda1 e1 or en y el eq 'lib .
E
ser humano; aná)oo-amente de lo b.
UI
no. 1 BIEN se dice del
s o Jetos que perm·t
¡
. .
0
mana su desarrollo autónomo y tel 1' . 17
I en a a propia vida hu-'
eo og,ro.

ª

Esta nOCion
·' no sólo comc1de
· . sino
d ,
.
. .
ciones y nociones dadas por PI t6
qAriu~ ~ emas hace mtelig1bles las defini. •
ª n Y stoteles· po UI ·
1
Junstas. Efectivamente Aristóteles define el BIEN como
r ,,riano
os modernos
lo queytodas
las cosas '

1:

" ERIKsox, Enk
. H., lnfancia y Sociedad Edi .
a &lt;:1~~es Hormé _S.A.E., 3a. edic., 1970,

p. 68: "Es aquí (en la época del destete

madres) donde lo bueno y lo mal . '
pancion de los dientes, separaci6n de las
confianza básica en sí mismo y en
:n el mund~ del niño, a menos que su
etapa por paroxismos indebidamente
. dy se haya Visto socavada en la primera
to"
"E
.
pro~oca os o prolongado d
b'
. sta prunitiva catástrofe en la relaci6 d 1 • d' .
s e ra ia y agotamienmundo es probablemente la contribuci6n
n , ~ m IV1duo consigo mismo y con el
donde los primeros habitantes de la b.
ontod~enebca a la leyenda bíblica &lt;le! paraíso
·
·
sm
esf uerzo lo que se habh a su dis erra
.. 6 per 1eron
. para siempre
el derecho de obtener,
pos1ci n; mordieron la manzana prohib1'da y enco1en•.

º1~;7er:;

605

604

�buscan". Lo primero que todas las cosas buscan es "lanzar completamente"
aquello que divide su ser; por esta misma raz6n el mismo filósofo dice que el
Bien consiste en lograr la plenitud de su propia perfecci6n (complemento;
acabado). Para Plat6n en cambio la propiedad fundamental del BIEN es 1a
suficiencia para asegurar la felicidad al hombre con su posesi6n. Para entender mejor la idea de Plat6n, veamos el significado de la definición dada por
Ulpiano: Bona ex eo dicuntur quod beant, hoc est, beatos faciunt; beare
autem est prodesse.18 "Los bienes se llaman tales porque hacen felices; hacer
feliz (o beatificar) por otra parte es aprO\·echar." Bienes en plural se refiere
a las posesiones, por consiguiente a objetos que no son el sujeto mismo; se
llaman bienes por su relación al sujeto. Esta relación es dinámica, ''hacen felices". "Hacer feliz" es "apro\·echar". Este verbo tiene en este caso un significado casi plástico; prodesse se compone de esse y pro, es decir, ser por o en
favor de. Hacer feliz por tanto es ser por alguien o en favor de alguien. La
persona en favor de la cual es el objeto, se hace feliz, es decir, se quita de su
mente o de su espíritu o de su organismo la necesidad que el objeto satisface.
De este modo BIEN es hacer feliz, "emitiendo, lanzando completamente algo"
es decir una necesidad; por esta razón se llama a los objetos, "satisfactores de
necesidades", BIENES. De este modo ya podemos entender a Plat6n cuando
habla del BIEN del hombre diciendo que es "aquello que tiene suficiencia
19
para asegurar la felicidad del hombre con su posesión" .
En conclusión podemos decir que el BIEN, hablando psicofilológicamente, es
"una dínamis vital consistente en emitir perfectamente algo que divide al ser
humano". BUENO en cambio se dice del objeto que hace BIEN. La aplicación de esta noción al orden científico o al orden metafísico no es posible sin
una disciplina o elaboración analógica; la principal razón puede ser que el
origen absoluto de ella es la e:i-.1&gt;eriencia del individuo humano mismo o de
zaron a Dios." Este aparecimiento del mal se alivia con el "bien", como el mismo autor
hace notar en la misma obra, p. 70. En cuanto a la relaci6n de estas experiencias con
la ley y el orden, es de grande interés lo que el mismo autor escribe en la obra citada,
pp.La
228-229.
enumeraci6n de estos bienes, los hijos, la cultura, etc., es ejemplificativa; es decir,
en ese orden humano es BIEN todo cuanto signifique "una prolongaci6n del ser de un
modo completo o perfecto".
11 ULPIAN0, 1.c.; ibid.
u Esta definici6n del BIEN no satisface a ROBERT S. HARTMAN, en su libro La
estructura del valor, donde en la p. 35 y ss. hace ver c6mo lo que define Plat6n son las
cosas buenas, no el BIEN en sí; sin embargo, como lo e,cp\ica ULPIANO, ya no se trata
únicamente de las cosas "buenas"; sino de "¿ por qué?" son buenas y "¿ c6mo son buenas?"; es decir, "son en favor de". Una explicaci6n más profunda y quiza satisfactoria

otro
. individuo humano. D e un mod
SUJeto humano mismo· sólo
d ~ u otro el contenido de la nocio'n es el
'
secun anamcnte los ob. t
Junto a la idea de BIEN
Je os.
f'ISlCo
· como moral L
normalmente pensamos la .d d
.
la de BIEN. no 61 a pnmcra concepci6n del MAL
t ea . e MAL, tanto
en expeler ;erfe~t o contradictoria. Si BIEN es "una e~, com? id_ea contraria a
será la ne.,.ac1'ón da.mente algo que divide al ser h
ma:1s vital consistente
b
e esa d'
·
umano · el MAL
que divide al ser human~~a~s expulsiva, sino que signifi~á "
no sólo
veremos. La idea de BIEN ' damontonarlo, cubrirlo u ocultarlo"almacenar lo
supone el MAL y .
e MAL se relacionan dinámi
como luego
viceversa.•o
camente. El BIEN

~

El problema del MAL .
espin
, ·tu humano d
' sm embargo' ha s1'do una grand dif'
lestia para 1a f'l urf:'"°te tocia la historia de la hum 'dade icultad para el
I oso ia. e ánd l
aru
. dif 1
para el hombre
' se
a o para la reli ·ón. an
.'
icu tad y modin. 21 La noción
Mis~erio del univers~, l; 11~:t; '! desesperación
del MAL el ho b h al ha sido hecha analóuicam t
e1lhard de Charro re a tenid
C ,
bº
en e a la expe . .
ra tratar
.
o. ¿ ual ha sido
. .
nenc1a que
tratando e:o:n~e indagar en las huellas lingüí~:c:~enencia? Es lo que abocado el MAL ~ntrar no s6lo las palabras mediant ~ la cultura occidental,
meno percibid~ ::~ a~emás individuar lo más exa;ia: c~ales se ha signifio sus equivalentes. e e cual los individuos han tenido que
en eusar
posible
el fenóesas palabras

~:t:º·

La palabra MAL en es - l
de esta palabra es deseo/~º s~ deriva de la latina MALUM.
.
misma raíz ue l
o~1da, sm embargo se la su
' la etunología
o falta" o t q b' palabra irlandesa MELLAIM " ele_ hacer provenir de la
am 1en del anti
. ,
, enganar" MELL "
mán "SMAL"
guo mg1es "Smoel" equ • 1
'
, pecado
' correspondiente quizá al . ¡',
iva ente al antiguo alto aleOtros sin emb
mg es actual "small".2~
bra MAL
argo, con mayor seguridad
.
ot
. , UM. de la raíz *MAL o *MLA y clar~da?, hacen derivar la alaamb1en del mdoeuropeo *MAL *M I que s1gmfica "cubrir". "
p
por la descripción de esta I b '
UL "tener, comprimir" 23 E' apagar";
meno percibido en la form
a ra llegamos a la conclusión .
n todo caso
o comprimido"
d . ac1on del concepto MALUM
I de que el fenó' es ecrr " 1
es e de "
.
se encuentra"; "lo d 'b'l' I a macenado, no tomando parte d I estar cubierto
e t ' o sobrante". de ah' "
e ser en que algo
De la palabra latina se d .
'
i
mancha, pecado".
envan no sólo Ia espanola,
sino también h f
'" S. TowÁs S
rancesa

,ª

~~

u
' umma contra
·¡
TEILHAllD DE CH
. gentr es, I, y passim.
,. BucK, o.e., p.
ARDIN, Pierre• El me d'10 divino, Edic T
F
· aurus 1967
1178·
12
.G. E!CHHOFF, o.e.,
'
• p. 81.
t. 4, s.v.

es la que damos arriba.
O

607

606

�. 1·iana MALO
.
tantivo; la ita
. y. MALE,
ad
d
mo adverbio y como sus
MAL En itahano
eMAL, usa a co .
.vamente; la portuguesa
. . . f r "malo".
adverbio y sustantlv~ respectixiste la palabra "cattivo" para sigm i~,:,. risionero
ás de la palabra senalada, e.
. d 1 latín "captivus''' o sea, _P
'
m " tti\•o" se la hace provemr . e
l ecado" : tiene su equ1valent~ en
Este • ca
. . h ace clara referencia a
"
mo cuando se dice "cautivo de• pT ión
c~~tivocésc'~chetiP'' miserable, pés~o. -~-u si~ i~:~que sPa diferente fonéticae ran
en cuanto a la s1gni icaci '
s "mam·aisº', que prola raíz IE. MAL; d más de la palabra citada tenemo tro "malh~dado"' es
t En frances a e
· ale a nues
:~: edel viejo latín "malefatius" ,; Á~:~1U1~gualmente en francés'. ten:mos
d . "de destino débil, ~nf~~o ,; l débil" y que viene del antiguo~ ranecrr,
"
también significa ma o,
.d al "mis-" cspanol y
"mechant que
" es " correspon e
h t"
cés "mescheant", desafo:tunad~;l i:,n-"cadere", caer; es decir, "mee an
"cheant" o "cheoir" denvado e
i
significa "mal caído"_:•
.
de BIEN y al de SER, ya
,
to contrano a1
·,
m
de MAL es segun es
.
l"
de "proyecc1on co El concepto
.
d "extensión integra Y
mancha.
que ambos incluyen la i~e~ d~
tancamiento y división, pecado y
del
AL
cambio m ica es
l BIEN es la causa
pleta". El M
en
nen mutuamente, ya que e
do. el BIEN
El uno y el otro se supo
MAL que exige ser expulsa '
. . , BIEN, supone unAL
MAL . la acc1on
&lt;liante un acto vi·ta1 completo e m
' en hacer desaparecer el M
me
consiste
tegral
,,, ) que más concretamente
.
.
l MAL se dice KAKON (Ka~? ' Al KAKON significa
En el gnego e
. , . de la nocion M ,.
.
a
hace referencia al orige~ ps1col~::: ·ega KAKOS (Kax_ó;) no tien:;o
"malo débil, defectuoso . La pal
gnle dar la del verbo gnego KAKK ºd
'
• el · se e sue
los cm araíz indoeuropea ~ien_ ara, obabilidad una palabra referente ~~~ En sánsK ª""ª"')' que indica con pr_,
la orden "void excrement' .
(
.
del bebé en conexion con
Ji .ón de una palabra refcren
dos pnmeros
dº PAPA- · probable redup ~ 1
PA- En griego existe
crito MALO se ice_
del bebé como en gnego,
POPOI
te a los cuidados pnmeros 1 e:clamaciones p APAl (
mal
igualmente esta palabra ,,~n ~ de la raíz griega PEEMA ( uµa '
'
(IIo:no,): "Ay, ay de m1 saca as

II

an;,)'. )

• 2e
inforturuo.
bº se derivan d e urta r aíz indoeuro, BÓS en cam 10
¡ f ómeno
El inglés BAD y el aleman . De este modo en estas lenguas e e~ ,, o
pea *BAD que significa des~~e destruye", "que divide", "que,
alMAL se percibe como algo . q" "1 di ºdido" "lo golpeado o debil . gu
. . "lo destruido ' o vi
'
también en pasiva.

~~.P;ª

" BucK, o.e., pp. 11 i8, 11 79.
:s BucK, ibid.
,. F.G. E1cHH0P, o.e. t . 4, s.v.

608

mente de esta raíz se suelen derivar el comparativo PEIUS y el superlativo
PESSIMUS.21
En indoeuropeo tenemos el prefijo DUS- hecho según SU-; DUS- tiene el
significado de "enfermo"; "débil"; "malo", etc., y que equivale a nuestro español MIS- como en MISántropo; o a MAL- como en MALentendido; o a
DIS- como en DIStorsión. Este prefijo se encuentra derivado de la raíz DI
o DUIS que significa "disminuir o emitir''; el prefijo se deriva de la misma
raíz, o una análoga a *DWE, seguida no de E como en BUENO, sino de I
como en BIS. Esto nos sugiere la idea de un BIEN disminuido o un "todavía
no BIEN". Esto hace quizá alusión a la causa por la cual es necesario "hacer
salir"; "expeler o emitir" algo: la falta de vida en el ser viviente; la degeneración de la substancia en los seres materiales.
La idea de MAL, tanto como la de BIEN, tiene connotaciones culturales
de grande importancia en todas las culturas de los pueblos; ellas hacen referencia al MAL como a aquello que no es perfecto y acabado; sino que se desarrolla en una subexistencia de la cual lucha por salir y lo logra, sea trágica sea felizmente. Los sentimientos de maldad no aparecen claramente como
indignos del ser humano y parece inútil el tratar de renunciar a ellos; ejemplo de ello tenemos en las tragedias griegas; en la Biblia; en las religiones en
general; en la historia de la humanidad y en la psicología analítica y criminal
contemporánea. El MAL es tan connatural al hombre como el BIEN; el ser
humano sin MAL, no se individualiza; no crea; no se proyecta personalmente
en el BIEN y en la realización de sí mismo. No podemos erradicar, y este
concepto es ya tradicional, el MAL de la vida humana; pero el MAL lleva al
BIEN que lo hace fecundo y creador; que arroja hacia afuera lo que nos duele
y divide lo que nos preocupa y debilita. El modo puede ser feliz o trágico.
tste es el quehacer de las ciencias de la conducta, de la cultura, de la educación, de todo cuanto alienta en la humanidad de esperanza y fe en la bondad de la constitución del ser humano. No creemos exagerar al decir que el
éxito de los escritos de Freud y del psicoanálisis se debe sobre todo a que
enseñan eficazmente a convertir el MAL, el ID, en BIEN, en YO, en ética
autónoma y personal, para llegar al equilibrio entre uno y otro, el BIEN que
causa el MAL, como dice santo Tomás; el MAL que se desarrolla BIEN.28
n F.G. EICHHOPP, ibid.
,. Freud, según Meng, "ve en la veracidad la situación del consciente de la humanidad . . . Esto significa: el hombre tiene la obligación de madurar, debe ser capaz de
amar y amando desarrollar un yo fuerte de una conciencia autónoma". Tiene que
en lugar de morbosamente reprimir, hacerse capaz de juzgar y de renunciar, sin
enfermarse por eso. "La paz que nosotros significamos, no es la activaci6n de un ador-

609
Hum-39

�La idea de BIEN y de MAL traen consigo la idea de VALOR y de VIRTUD. La valoración, los valores, problema muy discutido desde el punto de
vista filosófico y científico, parece deducirse espontáneamente y sin ningún esfuerzo de la idea de BIEN y de MAL; sin embargo, en las presentes líneas nos
vamos a fijar únicamente en la idea de BELLO y GUERRA, también relacionadas con ellas.
La relación más evidente la tenemos en el griego entre BELLO y BUENO;
la axiomática frase KALOS KAI AGATHOS (Kalo~ xai aya8ó~) "valeroso y bueno" o más comúnmente "HERMOSO y bueno" indicaba el ideal de
la cultura griega. En las lenguas derivadas de las indoeuropeas esta relación
' es también muy usada: en francés BEAU se usa para significar tanto BUENO
como BELLO; en italiano se dice BELLO significando BUENO y BELLO.
La belleza se concibe como consecuencia natural de la bondad y viceversa, la
bondad como fruto necesario de la belleza. Ni la belleza sola; ni la bondad
sola.
¿En qué consiste el fenómeno BELLO? BELLO en español se dice también
hermoso; la etimología de esta palabra viene del FORMA y OSUS; es decir,
lo perteneciente a la FORMA, figura o aspecto exterior. Antiguamente en español se decía FORMOSO. BELLO en cambio se deriva del adjetivo latino
BELLUS; y se le suele derivar de un diminutivo BENULUS de BONUS.
BONUS, luego BENULUS y finalmente BELLUS, del cual se originaría nuestro BELLO en español. La idea exacta sería en este caso BELLO igual a
BUENECITO o BUENECILLO.
Dado que ya conocemos la psicofilología de BUENO y de BIEN podemos
determinar más concretamente el significado de este diminutivo. Toda palabra
tal significa, como su mismo nomble lo indica, una "disminución"; no precisamente en la cantidad, sino más bien en el aspecto lógico expresado por la palabra. El diminutivo expresa algo "que todavía no es lo que es" o algo "que ya
terminó o está terminado de ser lo que es". Lo que es, se refiere al sustantivo
del cual se hace el diminutivo. BUENECILLO por tanto sería algo que "apenas es ya BUENO" o algo que "está acabando de ser BUENO"; un BIEN
o algo BUENO disminuido en sentido dinámico lógico. Teniendo en cuenta
mecimiento de la naturaleza instintiva del hombre mediante la sugestión o la imposición
externa -ningún problema por tanto de una droga mágica- está él arraigado en
vitalidad, fuerza de la conciencia, razón e interhumanidad" ... "Había Karl 'Marx preguntado: ¿cuánto pan necesita el hombre, para hacerse hombre? Freud preguntó:
¿ cuánto amor, conciencia, satisfacción de los impulsos y renuncia de ellos son necesarios
para hacerse hombre?" MENG sobre la ética de Freud, citado en la obra P1ychoanalys1

e_l s~gnificado psicocultural de BIEN
.
s1gu1ente: "una dínamis vital consist;n!e tUE~? arriba descrito y que es el
algo que ya no pertenece al ser h
em1t1r perfectamente, dividiendo
d'
·
umano BELLO
~:m1IS descrita; el resultado o dinámicam' " será "rl efecto" de la'
d1v1de al ser humano". Si lo BUENO
ente, el estar expulsando lo ue
o el MAL, lo BELLO es el
I d y el BIEN consisten en rrnitir '.o MALqO
d 'b'J l
resu ta o del BIEN d
e i ' o oculto, lo que se encuentra de t
o e lo BUENO, porque lo
da lugar a la reintegraci6n del mi
n ro ~el ser humano, una vez emitido
to diferente a sí mismo el mal smdi~' es decir, el hombre transforma en ob ' '
f
d
·
me ante el
· ·
Jeu~ra. el SUJeto, sigue haciendo feliz a éste ~i°v1ID1ento vital. El objeto, que
o md1ca el haber sido bueno o BIEN se 'nse ama bueno; si además significa
Belleza depende de c6mo se defina lo BE~r;;\BELLO. La definición de la

?,

En griego BELLO se dice KALOS.
.
una palabra clásica épica y que . ü'. el ongen de esta palabra es KALYA
·,
sign 1ca "vig
r·
,
noc1on que coincide con la antes e
oroso, irme, preparado listo"
E 1 ' •
xpuesta segu'n el ·
•
'
'
n atm sm embargo BELLO
d'
ongen latino de BELLO ªº
NUSTUM y no BELLUM. lse ic__e PULCHRUM, FORMOSUM o VE.
l
, e espanol y J 1
a expresión BELLO de ellas sino d BONUas enguas romances no derivaron
seusantamb''
e
· ·
icn los adjetivos ' PULCRO
HE Mensudimmutivo.
En español
bargo no se les da comúnmente el si /
RMOSO y VENUSTO; sin emque etimológicamente no se
gn icado que suele darse a BELLO. aun
encuentre muy lejano '1
'
Entre
r BOI\UM y BELLUM tenemos la rel · , a e..
exp icar; sin embargo, retrocediendo a 1 , ac1on cierta que acabamos de
tramos
d · .,
ª raIZ de BONUS' DUENOS, enconuna envac1on paralela en DUEL
general de *DW o *DU. , ,
LUM, procedente también de 1 ,
' mas aun tenemos un
f
.
a raiz
guerra: efectivamente DUELONA
a re erencia concreta de DU
sa d 1
es la forma antigu d BE
a
e a guerra, cuyo primer templo f
.
a e
LLONA, la diot
ue construido
A .
por p10 Claudio Ciego. s1
por anto podemos concluir con s f .
LUM, en el sentido de guerra n~ ~:ente seguridad de DUELLUM o BiLtanto BONUM, BELLUM
"BELLO como en español. Tenemos por
'
erra y finalmente BELLUM, "hermoso 0

,;gu

. ,. Efectivamente la BELLEZA
Clones
es sólo la .forma
. q ue sue en darse de la BELLEZ
.
abstracta de lo BELLO La
. .
arriba dada deI
B
A coinciden más
.
·
s defm1I
disciplina que ha ºcon~L~~- Platón habla de la BELLE~::nos d1rlectamente con esta
LLEZA
,
UCI o a través de la vis
d
orno e resultado de una
en s1; se le suele a trib .
ta e cosas bellas a la . . ,
v~ri, el esplendor de la verdad. ( ;;; ~r ello la ~efinici6n de Ía BEL~;;: de la BELibrary, Plato V.)
. ato Sympos1um, 210 E· 21 .
' splendor
• F
'
l, The Loeb Classical
11

RISK

'

OC , SV

MEILLET

• •'

et

•

'

"ª).O&lt;;,

VENDRYES,

(KALOS)
o.e.; p.

90.

und Ethik de Ernst Blom.

610

611

�bello". De las formas intermedias se conserva DUELO en español, con significado análogo al de "guerra".
La diferencia de significación en las lenguas modernas es evídente; sin embargo acudiendo a las raíces de estas palabras, la diferencia se convierte en
analogía y descripción de un mismo fenómeno. Fonéticamente la diferencia de
las tres palabras que queda inexplicada y autoriza la diferencia de significado
es el uso de L en DUELLUM y BELLUM ante el uso de N en BONUM. El
cambio de la D en B se encuentra totalmente explicado. La analogía o variación de la raíz parece autorizarnos a afirmar que BONUM, DUELLUM y
luego BELLUM serían la expresión del mismo fenómeno; más aún que BELLO en español, estaría emparentado de alguna manera con el BELLUM,
guerra, latino. El fenómeno general sería el de "emitir algo mediante división"; este fenómeno estaría expresado por BONUM; DUELO y BELLUM
(guerra) indicaría la división que es causa y resultado de la emisión; BELLO,
"hermoso", sería igualmente resultado de la emisión; se ha polarizado al uso
de significar "hermoso"; pero ya tardíamente o mejor ya en las lenguas romances derivadas del latín.
En todos estos casos se significa el fenómeno percibido por el sujeto, el individuo humano. Análogamente, al igual que en el caso de BIEN, se llama
DUELO al objeto externo al sujeto; BELLUM, "guerra", a la resultante histórica de la división psíquica; BELLO al objeto capaz de causar en otros individuos la emoción o afectos sentidos primero por el BIEN en el sujeto.
Psíquica y culturalmente por tanto, la causa de la guerra, aunque parezca paradójico, es el BIEN. El individuo cuando actúa BIEN, se divide,
pierde algo; esto mismo lo pone en tensión; en guerra o en duelo o simplemente lo hace BELLO, "hermoso". La vida social sin embargo complica estas
sencillas realidades humanas; ya que el individuo humano cuando actúa BIEN,
se divide, pierde; pero está seguro y cierto de que su objeto perdido ha ido
a parar a sus semejantes; ellos por consiguiente son los culpables de su pérdida; entonce les hace la guerra, proyectando de ese modo en ellos su división
psíquica. Esta misma realidad humana incluye el DUELO, tanto en el sentido
de pena y dolor, como de guerra privada entre dos individuos; sólo que se
limita su uso a la pena y el dolor producidos por una división irreparable,
inevitable. Lo BELLO se usa para indicar una división; pero tal que no sólo
no es inevitable la pérdida o división del objeto del sujeto; sino que se intenta
esa misma división.
Hemos usado la palabra emisión y división para indicar el sentido de perfección y de acabamiento que tiene la idea de BIEN; sin embargo, sobre todo
cuando se trata del BIEN en la ética, la idea de Bien se expresa hablando de

612

comunicación o de participación d , .
se expresa como lo RECTO
. e s1 rmsmo. En derecho la idea de BIEN
pación o ampliación de sí ~que. igualmente supone una extensión o particimo, por esta razón en ingl'
sar la idea de BIEN la palabra RIGHT
es se usa para expre' contrapuesta a wrong.
En este contexto, junto a las palabra DUELO GUERRA
PAZ, que aunque pertenece a otra f 'lía d
Y
, se ocurre la
ficado está íntimamente ligada a 11 ~
palabras~ en cuanto a su signilatina PAX este sustantivo
edas. a pa abra espanola PAZ víene de otra
. d
,.'..
proce e a su vez del verbo PANGO
· .
.
f1ca o es fiJar' plantar en t'1erra, f'.
1Jar,, y también
ce
t ,, ,ce cuyo s1gruacuerdo". El verbo PANGO
d .
pac ar , ponerse de
*PAG
. .. '
a su vez se enva de una raíz indoeuro
*PAK
1
o
' que s1gn1f1ca 'unir fuertemente" ,. "'JUntar f uertemente"pea,
.2

t

En griego pAZ se expresa EIRENEE ( ei
·
.
una palabra pre ·
• •
l!'1J"'1J) derivada de EIREE y es
gnega por 1a termmac1ón EIREE ( , )
d
ARARI ( ªl!ªl!' ) que si •fica ce •
;, "
e l!'1/ proce e del verbo
EROO (
)
. .~
yo puedo ; yo tengo poder'' sa o tamb', d
Ef!W que s1gmf1ca, "rayar ext
" . 1 •d
'
ien e
o franja que hacen los cañones
'a raer .' a i ea exacta es como la raya
. "l
cuan o son disparados. p AZ en tal c so . .
a . s1gn1f1ca . a que puede, la que raya o extrae". Quizá d ,
, .
asooar el arcoiris con la p AZ
.
e aqui viene la idea de
en 1a creencia popular La ·d d PAZ
contrapone a la de GUERRA
.
.
i ea e
no se
la palabra nos hace pensar má~r;?iamente hablan~o; '.ª que la etimología de
fuerzas para lanzarlas contra otr iefn en unaLcoor_dmac1ón. o disposición de las
as uerzas. a U11Sma acción d "f · hin
en e1 suelo" en algunos textos se refiere a "fijar la lanza" p
e ~ itr, l car
pode batalla entre dos contendientes L ·a
ara sena ar e cam.
tumbramos expresar mediante l
l .b aP1AZea que n~sotros ~ctualmente acos1
..
ª pa ª ra , es decrr la qmetud l
,
y a tranqwhdad, en este contexto psicofilológico se d' ,
, bº ' a armoma
el tiempo libre que dejan las o
.
.m a mas ien OTIUM,
cupac1ones y que se pasa en casa.
La guerra, el bien, el duelo la belleza la
un fenómeno perteneciente a Ía
. '. d paz son palabras que hablan de
importancia Ell .
expenenoa el mismo ser humano. de ahí su
· as, Junto con el mal se ref
. d
'
básicos de la vida humana. diaria '
_ieren a activt acles fundamentales y
mente de significado muy g~neral y co~~nu~1;1ente ejercitadas; consiguientede el punto de vista filosófico 'a:~ya. iscus1on tie~e interés únicamente des.
ciencias de la conducta h
y
ongen de la ética, del derecho y demás
umana.
El OCIO, la PAZ, exige la capacidad
d ·
angustia y divide; aquello que en un orden h:a eJar. aquello q~e preocupa,
de crear un orden instinti
1 1
no e,oge ser arroJado so pena
vo en e cua ' proyectando el mal en los objetos y
,. F
F.G. ElcHHOFF' o.e..' t . 4' s.v. PAC. BUCK o e.
,.
'd
RISK, o.e.; s.v. €,(!É'l'1J (EIRENEE)'.
' .. , peaee i ea.

613

�en los semejantes, se trata de arrojarlos, fomentando el MAL interno, el aniquilamiento, la soledad, el egoísmo, la brutalidad y el desgaste inútil de individuos y de pueblos. Es necesario el BIEN, los BIENES y lo BUENO; es necesaria la GUERRA y el DUELO; es necesaria la PAZ. La humanidad se ha
debatido durante toda su historia entre esas realidades y pocas veces ha podido
gustar del OCIO, de la tranquilidad, del descanso y de la armonía. Igualmente necesario es el MAL, con sus consecuencias trágicas o felices. Es necesario convencerse de que el BIEN trae la guerra, o la BELLEZA o la PAZ;
más aún el MAL. Una ética convincente y verdaderamente viva necesita partir de estas realidades necesarias; son desconcertantes, es cierto; impiden al
individuo saber qué comunicar y qué ocultar; qué decir y qué hacer misterio.
La experiencia es la única que se lo enseña y se lo ha enseñado ha5ta ahora;
cuando esta experiencia existe se puede hablar de una ética, o de un derecho,
de una religión o de un misterio. Sin los primeros el hombre se vuelve histérico
o neurótico, lábil y débil, falto de orientación y dirección en la existencia humana; sin los últimos, el hombre se hace banal y obsceno; sucio, tímido, ridículo e intranscedente. El problema del BIEN y del MAL es el problema de
la guerra; o de la histeria y el misterio; de la neurosis o de la ética viviente y

en la Escritura: ";" Acaso si tu' tam bº1en
, ob rares bien
.
ás ·
do?" La envidia y los celos la gu
1d
' no ser VISto y acepta'
erra Y e uelo causad
¡ BI
os por e
EN y los
BIENES se curan haciendo el BIEN ha .
y despreciable, lo que vcrdaderame t yd bciedndo BIENES. El MAL, lo débil
.
n e e e esaparecer· n 0 1 f
.
poco 1a propia integn"dad •gu 1m
,
a uerza m tam' i a ente se cura obrand bº
El
fuerza, que es promesa, que es inte "dad del in . . o ien; . MAL que es
es educación, aprender cómo obrar~ BIEN
dividuo, lo _umco que necesita
camente o mejor felizmente lo q
1 h b ' progresar, salir adelante. Trági,
ue e om re produce 1
·
' o ~ue enute y expulsa
d e s1_mismo es débil y deleznable: la alabra
ello sm embargo puede domm· 1 . p
' el pensamiento, el gesto. Con
ar a tierra • lo ' ·
•
le significación a sus palabras
'
umco que tiene que hacer es dar.
' a sus gestos al conte "d d
.
si lo logra se hace BELLO f
r· ' . ru o e sus pensamientos.
, uerte irme d1spuest · r· ·
'
para poder aplicarse a toda b b '
'
o, su ic1entemente tenso
ciente y significativo.
o ra uena. Será KALOS KAI AGATHOS, efi-

convincente.

'

.

La realidad desesperante de que el BIEN fomenta la GUERRA y no el
ocio; de que el hombre no puede ser BUENO sin fomentar la guerra parece
hacer fútiles y sin ningún valor los esfuerzos de lograr la PAZ, de evitar la destrucción y la muerte; la violencia entre los hombres y los pueblos. O más claramente, intentar evitar la guerra, queriendo el BIEN, evitando el MAL, aparece como una invitación a renunciar a la vida, al progreso, a la comunicación
humana. La psicofilología nos invita en cambio, en cuanto a tales realidades,
a admitirlas, a aceptarlas como necesarias a la condición humana; a vivirlas
incluso con la filosofía y desapego que las mismas lenguas nos transmiten la
experiencia que los hombres del pasado y del presente han tenido y tienen de
ellas. Ciertamente la cultura no es la solución; quizá no obstante nos convenga
recordar la historia de Caín y de Abe! narrada en el Génesis.,. Caín envidiaba
el BIEN de Abe! y su furor lo llevó a darle muerte a su propio hermano. ti
deseaba la muerte y sin embargo Jahvé Dios prohibió que se le diera muerte,
a pesar de haber cometido fratricidio. Cuando Jahvé vio enfurecido a Caín le
dijo: "¿Por qué te has ensañado y por qué ha desaparecido tu semblante?"
"¿ Acaso si tú también obrares bien, no serás visto y aceptado?, ¿ y si obrares
mal, recostado a la puerta del pecado, no llegarán a ti sus deseos y serás dominado por él?". Quiero decir, quizá la única solución sea el consejo de Jahvé

" Gén. 4, 4-16.

615
614

�EL FINANCIAMIENTO DE LAS ELECCIONES PÚBLICAS EN LAS
SOCIEDADES DEMóCRATAS. UN ANALISIS DE LAS
ALTERNATIVAS Y DE SUS EFECTOS*
PROFR. DAVID

G.

DAVIES

Universidad de Duke

EN LA PASADA década ha habido un creciente número de propósitos para reformar el financiamiento de las campañas políticas y de las elecciones en los
Estados Unidos. Estos planes han recorrido toda una gama; desde el limitar
las contribuciones, los gastos y el tiempo permitido para la campaña, hasta la
asistencia gubernamental para el financiamiento parcial o completo del costo
de las mismas. El objetivo principal de este estudio es el examinar el caso del
apoyo gubernamental para las elecciones, así como analizar algunas de las
formas en que el gobierno podría implementar tal política.

Me refiero, en primer término, a una breve discusión acerca del financiamiento privado y luego a la cuestión de si es o no justificado el gasto del dinero público para las campañas políticas y las elecciones. ¿ Puede darse el caso
de fo17.ar a los contribuyentes a apoyar tales actividades, o ser el argumento
del control el que sostiene que las elecciones en una sociedad dem6crata deben
ser financiadas con fondos de las fuentes privadas? Una respuesta razonada
a estas preguntas debe tomar en consideración tanto las ventajas como las
desventajas de cada una de las formas de financiamiento de elecciones.
VENTAJAS DEL FONDO PRIVADO

Pocas personas discutirían en los Estados Unidos que nuestro actual sistema de financiamiento de campañas podría mejorarse. Más aún, hay fuertes
• Este artículo se adapt6 del próximo libro Private M oney and Public Relations: A
Democratic Contradiction. © por Joel L. Fleishman, David G. Davies, Gleen Reichandt,
Robert B. Rice y Cristopher G. Sawyer.

617

�razones para sostener el principio general de la utilizaci6n de fuentes privadas
de financiamiento. Una de las más importantes razones para esto descansa en
que el contribuyente no está forza¿o a financiar la campaña política de un
candidato que no desea apoyar. Un buen argumento puede formularse en el
sentido de que es moralmente equivocado el forzar a un individuo para contribuir con parte de su riqueza a favor de un político, cuyos puntos de vista
encuentra repugnantes y antitéticos a su propia filosofía y valores. El financiamiento privado permite al contribuyente escoger cuáles actividades políticas
debe respaldar económicamente, si las hay, y a quién apoyar, si hay alguien.
1
Así, la libertad del individuo no se perjudica.
Un efecto de apoyarse en un sistema de financiamiento privado, es hacer
que los partidos políticos dependan en lo que mi colega Martín Bronfenbrenner ha descrito como "subvenciones financieras capitalistas para propósitos
eleccionarios".2 Sin duda, el Senador de los Estados Unidos, Walter F. Mondale, cree que "hay algo muy saludable y aún benéfico, al forzar a los candidatos a ir directamente al pueblo para obtener apoyo financiero en modestas
cantidades." 3 Harry Reasoner agrega que un sistema de financiamiento que
permitiera a un donador dar una cantidad de dinero limitada "preservaría la
necesidad, para los apoyados, de tener que cortejar a sus patrocinadores",'
ciertamente un saludable prospecto desde el punto de vista del electorado.
Ralph K. Winter Jr., un experto en el financiamiento de campañas, recalca
otros argumentos importantes para preservar a nuestro actual sistema eleccionario de financiamiento privado. Observa que el dinero está sujeto a la ley
de la utilidad decreciente y que es de menor uso para el beneficiario o partidario bien conocido, que para un recién llegado. Más aún, los candidatos que
buscan el cambio, tales como el gobernador George Wallace y los opuestos a
la guerra de los pasados años de 1960, pueden tener mucho más necesidad y
pueden emplear mejor el dinero, que los candidatos con imágenes ya establecidas y apoyo del sistema existente,5 a través de la televisión, exposiciones de
prensa y ayuda del gobierno en forma de personal, equipo y contactos en relaciones públicas. Una gran cantidad de dinero adicional sería necesaria para
1

K. W1NTER, Ralph, Financiamiento d, campañas 'Y libertad política, Washington,

D. C., American Enterprise Institute, 1973, p. 3.
• BRONPENBRENNER, Martin, "Notas sobre el futuro del capitalismo", manuscrito sin
publicar para el Coloquio de Tokio, que se verific6 en octubre de 1974, p. 4.
• F. MoNDALE, Senator Walter, "Prospectos de reforma de campaña", The Christian
Science M onitor, enero 7 de 1974, p . F 8.
• REASONER, Harry, "El mejor plan de campaña", Ibid., 28 de diciembre de 1973,
p. B 8.
• W1NT.ER, op. cit., p. 4.

618

que el. candidato
que está en contra del "establish
.
,,
ventajas inamovibles de los c d.d
. .
ment pudiera superar las
V d
1
an 1 atos trad1c1onales El r
.
a o, por o menos, permite al candid
. . .
manc1amiento prigrar la oportunidad de compet·
batobordmano tener una salida para loafianzar su candidatura y de
Ir so re ases m ,
. alitarias. También el
t
, .
as igu
.d
mos rar sus mentos I d..
paro o, como a los donadores poten . 1
a os mgentes políticos del
w·
c1a es ante el público en general e
mter también hace notar las ven .
. .
.
vado, las contribuciones privad
ta?s ad1c1onales del financiamiento pritos acerca de cuestiones espe 'f~s pelrm1tcn medir la intensidad de sentimiend
ci icas, o que result
ali
que e otra manera se perdería .
a ~cr v osa información la
de decisión mayoritaria en n t s1 ponemos absoluta confianza en una r:.gla
ues ro proceso del voto M, ,
nos pueden servir la función de a d
. as aun, las contribuciolidez de la posición del don d yuE ar a convencer a otros votantes de la soa or. n suma man
d
en apoyo hacia un candidato co I
'
comunan o sus contribuciones
. .
n e que están de acu d
.
.
pueden, ordmanamente hacer c
.d
er o, vanos cmdadanos
.
,
onocr a su po · · ,
que s1 cada uno persiguiera po , .
sic'.ºº con una mayor eficacia
.
r s1 mismo sus objet" . J
,
ventaja de la economía a esca)
. .
l\OS. untos pueden tomar
ª Y d e espec1ahzaci6n.1
. , rep
• Las contribuciones privadas pueden tamb1en
. .
mtereses que en otra forma estar'
1
resentar, mdrrectamente
·¡
ian ma representad0 s w·
'
1 ustración, un ejemplo sob .
. .
;
mter cita, por vía cie
.
re mvers1omstas de tierr
.
un candidato opuesto a increme ta 1
. . as, quienes contribuyen a
ár d .
n r as restncc1ones s b
1
eas e berra no desarroll d Lo
.
ª as. que los mve · · o re e uso de grandes
es representar sus propios intereses
6 .
rs1omstas hacen, desde luego
.
econ micos pero e
.
'
mente realista también re
'
n un senado verdadera'
presentan a los potenciales
d
ores &lt;le propied.ades, cuyos intereses no estar'1an en otra forma · ¡ compra
.d
t1co.ª
me u1 os en el proceso políFinalmente, la falta de apoyo financiero a 'ti
. •
forma pudiera llegar a ser
y da a ehmmar lo que en otra
un exceso de candid t u L
obtenida en una campaña
,
.
a os.
a cantidad de dinero
causa de la elección io Un es md~d un reflejo de probabilidad de éxito que la
·
can I ato popul
f
blemas, automáticamente atraerá 1 d.
ar,, con irme dominio de los proe mero as1 como los votos.
L • L.

FLEISHMAN' Joel• "L1'ber ta d de exp
.,
•
a constitucionalidad de la campaña fedc res1on_ e i~aldad de oportunidad política.
La,w Rev., 462 (1973).
ral eleccionana de octubre de 1971", 51 N.

C.

W!NTl'!R, op. cit., pp. 4.5
lbid., pp. 4-5.
.
' lbid., p. 5.
,. FLEISHMAN, op. cit., pp. 461-462.

1

619

�El dinero de las campañas ayuda entonces a h acer el proceso de elecci6n
más ordenado y manejable.

BIENES PRIVADOS y BIENES PÚBLICOS

rsuasivas para mantener el principio del
. H también razones compul.
. .
d lecciones pnvadamente. t ay
.
fmanc1am1ento e e
.
b
.
d s por desembolsos del gobierno
.
e en elecciones su venc1ona a
s1vas para apoyars
?
b. to de contestar a esta pregunta, es
o de una política de impuestos. Con o
los llamados bienes públicos y bienecesario examinar los conceptos acerca

He hecho notar algunas razo~es pe

1:

nes privados.

.
.
. d" . duo que desea comprar un bien
En el área del mercado pnvado, un m IV! l
.
licitado con objeto de
. .
luntariamente paga e precio so
privado o un serV1c10, vo
d I
sa Por medio de este acto vod
. dad y uso e a co .
obtener derech os e prop1e
f
. h c:., bienes económicos particu.
a =
1 sus verdaderas pre erenoas
luntano, revea
. d
,
~ales a }os hombres de
n un mercado pnva o, envia sen
lares. ~ada persona, e
lares los hombres de negocios, en cambio, tranegoc1os al v~tar con sus. ª!os mo~elos de producci6n diseñados para enconducen esas senales en varia
.d
Un comprador está excluido de
trar a las demandas de los consumi ores. .
incapaz de pagar el
disfrutar los servicios de un bien si no está dispuesto o es
precio fijado para el artículo.

.

.

individuo, siguiendo su propio : ~~bJolr
En el mu ndo de Adam Smith, .cada
d
, " . ado por una mano mV1s1 e
,
1,
de mercado pnva o, sena gw
l
interes en e area
d
. t .6 n" 11 Smith concluy6 que e
.
o era parte e su m enc1
.
.
,
a promover un f 10 que n
,
. . di •dual- proporoonana
.
d l
d -a traves de la acc16n m VI
'
•
mecarusmo e merca o
l
. d como en lo social. En el lenguaJe
l
, . o del bienestar tanto en o pnva o
1 d
:e~=mista, una efi;iente dis~ibuci?n de rec;;:n:ed:c~;~~ :nm:ca:~
1
mandas y d~se~s individuales, exis~, ~1 yp:::o:o total de producir la óptima
cías, el preoo iguala el costo ,~argm
suma de cada cosa es a lo mm1mo.
. , sin embargo descansa principalmente en dos importantes
Esta conclus10n,
'
.
l área del mercado y que
tal . q e hay competenoa en e
'
puntos fundamen es· u
· d" ·d al como resul1
no hay efectos importantes indirectos o externos en o m lVI u '
.
M dem Library Edition, 1937, p. 423.
u Sw1TH, Adam, La ,.jqueza de las naciones,
programas de subsidio, Gainesville,
u z. KAFOGLlS, Milton, Bienestar económico
Florida: Universidad de Florida, 1961, p. 6.

,,º

620

tado de decisiones econ6micas hechas por una tercera parte.18 El último punto es en ocasiones referido como la hip6tesis de independencia. Alfred Marshall, el gran economista inglés, fue el primero en desechar cualquier duda
acerca de la hipótesis de independencia de Smith; y más recientemente, el
profesor W. J. Baumol, notó que no sólo hay muchas apariencias externas de
producción observadas en nuestra economía, sino que los casos de apariencias
externas de consumo son la regla más que la excepci6n.ª
La existencia de apariencias externas significa que el costo total de una
actividad económica es diferente del costo privado y que el área del mercado
privado puede no proveer a incrementar al máximo el bienestar social. En el
caso de una fábrica que está arrojando humo sobre terceras partes, los costos
soportados por la firma al elaborar su producto, son menores que los costos
totales a la sociedad, desde que éstos incluyen el costo del humo cargado por
las terceras partes junto con los costos a la firma. Importante, desde el punto
de vista del incentivo, el costo del humo sobre las terceras partes no es sentido
por los propietarios de la fábrica. Obviamente, los costos son más bajos para
los propietarios, quienes hacen las decisiones acerca de la fuente del uso y de
la producci6n de lo que podrían ser, si los propietarios hubieran tenido que pagar también por los costos incurridos por las terceras partes.15 Desde que así
es esto, muchos recursos pueden ser distribuidos a tales firmas y el precio del
mercado privado puede ser muy bajo. Si con nuestras instituciones actuales,
sin embargo, cuesta más cobrar por los daños a terceros que en lo que éstos
estiman, es económicamente eficiente mantener el status quo. Alternativamente, si los daños son de tal magnitud que excedieran el costo de cobro y distribuci6n para afectar a las terceras partes, entonces sería económicamente
eficiente para el gobierno asegurar que los daños fueran pagados. Aquí, por
tanto, hay una racionalización económica mayor por haber alterado el gobierno los resultados generados por la actividad en el mercado puramente privado.
El evasi\'O concepto de un bien puramente colectivo o público, f'.S un caso
de extrema apariencia externa. Un bien público, en efecto, puede definirse
como uno en el cual su consumo o uso por una persona no disminuye la can_.. Los efectos negativos externos o hu extemalidades son descubrimientos proporcionados por un individuo o asociación de individuos a otro individuo o grupo de individuos. El caso clásico de una externalidad negativa es la expulsion de humo y polvo
de una fábrica sobre personas y propiedad.
" BAUMOL, W. J., Bienestar económico y la teor{a del Estado, Cambridge, Prensas de
la Universidad de Harvard, 1965, p. 166.
u Esos costos incluirían cosas tales como más altas cuentas claras, tanto para ropas
y la persona, así como pUIIto para hogares y los costos incurridos por más enfermedades y una más corta vida.

621

�tidad disponible para otros individuos, una vez que el bien público se ha producido. El caso de la defensa nacional se menciona a menudo como un ejemplo aproximado del bien público. Así, cada residente de un país recibe el
beneficio de todo el dinero gastado en la defensa nacional. El consumo de un
residente en dicha materia no disminuye la cantidad disponible para su vecino. Cada individuo recibe aproximadamente la misma cantidad de protección.
Desde que no existe una forma económica para excluir a los individuos de
disfrutar de los beneficios de los bienes públicos, éstos voluntariamente no se
ofrecerán a pagar por tales bienes. Cada individuo razona correctamente en el
sentido de que la cantidad de servicio que recibirá no estará relacionada con
ningún pago de dinero. Como resultado, el mecanismo del mercado caerá para
distribuir la óptima configuración de recursos para la producción de un bien
público. En nuestro ejemplo citado, pequeño, si cualquier defensa nacional
fuese financiada y producida como dejada al mercado libre. La implicación
de este razonamiento, es de que, para disfrutar de los beneficios de un bien
' público, debemos organizamos nosotros mismos, ya sea en un club, grupo, o
gobierno y obligamos a pagar derechos o impuestos para financiar un bien
público.
¿ Existe alguna relación entre el concepto de bienes públicos puros y las elecciones? ¿Puede establecerse un caso para las finanzas públicas de campañas
políticas sobre la base de que tales actividades son puramente bienes públicos?
La observación sugiere que los frutos de los esfuerzos de los legisladores son
ordenamientos y leyes que son las bases de la política pública a la cual todos los
ciudadanos de la municipalidad, Estado o nación están sujetos. Más aún, bajo
un esquema de elecciones públicamente financiadas, no estamos simplemente
sosteniendo campañas de candidatos individuales. El proceso electoral total
puede ser visto como un bien público en un país con instituciones políticas
democráticas y un individuo no puede ser económicamente excluido de los
beneficios de un sistema democrático, aun si él se rehusará a apoyar voluntariamente su operación. Si estamos para evitar este problema gratuito adicional, debemos -como así lo hacemos con otros bienes públicos-- obligamos
nosotros mismos a pagar impuestos en apoyo del proceso político democrático.

CARACTERÍSTICAS PÚBLICAS Y PRIVADAS EN TODOS LOS BIENES Y SERVICIOS

Adelantando el pensamiento, sin embargo, podría uno objetar las implicaciones de que todos los ciudadanos reciben beneficios netos de una política
622

pública
dada. Petcr Stemer
.
1
nota que tales
en a definición de un bien público so d.r,r?ramas de gobierno que encajan
ma que "el gran volumen de 1
' n I ICI es de encontrar. De hecho af
nes
. .
os gastos públicos ( d f
' rr. y servicios que no encuentran definic", Cno e ensivos)' son para biearreteras' escue1as, pagos de
d
b1enestar social' med'ios de recreo la . . ion.
tre otros)' son importantes clases de :~en ~• ~oder público, irrigación ( enpueden estar imposibilitados de disf~tar~s pubhcos que algunos (individuos)
totalmente o en parte y que t, .
' que pueden ser consumidos ya
de
. "
'
ecmcamente pued h
'
sea
t' udsuanos ,16 por ejemplo, el mecanismo d 1 en acerse _sujetos a los cargos
ien e a anular la idea de
e mercado pnvado Tal
. .,
b.
'b
que una política 'br
·
posicion
ien pu lico. Si se está de acuerdo
I pu i~ dada califique como un
con el en·teno
· del bien púbr
en que a política pu'bl.tea no se ide t T
cación
.
. . ico, entonces debe enco
n I ica
. para el fmanciam1ento público de lo
n~arse alguna otra justifiexp1den las leyes que son el fundame t d s congre~1~tas, quienes formulan y
Ha al
n o e las pohhcas públicas.
y gunos otros aspectos no muy , bli
proc~so de elección sobre el cual el P~. cos ni privados que circundan el
prop1eda~. El ganador, en el caso de 1:;:dato gan~dor ejercita derechos de
un atractivo salario
tados Umdos por eje I b .
"h
. ,,
' generosos beneficios de . bil . , '
mp o, o tiene
acer el_ ~ten ' compromisos oratorios ue ;u ac1~n, una oportunidad de
por apanción
. ~ Más
P gan ,arriba. de los 5,000 do'Iares
. ' así como poder y prestigio
para Washmgton como para 1
.
aun, miles de dólares tant0
• .
'
os gastos de la
d
'
,·taJar tanto en los Estados un·d
casa e la oficina del di·trit
d f
.
I os como en el extr
.
~ o,
e ranqwcias, tanto en el aspecto privado
ª?J~ro y tener el privilegio
te d~ tale~ recursos le permite al individuo d como publico, por el uso diligenfunctonario con la consecuente larg .d esarroll~~ todas las ventajas de un
cargo significa más salario; beneficio:;~ :b~~ s_e,rvic10. La longevidad en el
altos honorarios y más y más p d
J .i . cion más y más elevados. más
0 er Y preStlgio a través d 1
del e y
·
·
'
orru e, presidencias y otros imp ta
..
e as designaciones
or ntes servicios.
Hemos observado en los últim
,
nen aspectos tanto publicos
, .
anteriores' que 1as e1ecciones
.
como os
p .parrafos
d
tieBroussalian desarrolla esta .d
nva os. En un periódico influyente Vartk
b
i ea acerca de que I b.
'
es
am as características, tanto privadas
os ienes y servicios tienen
mente comerciables
·
( o parcialment como no .privadas y pueden ser parcialte St .
e no-comerctables) 11 D 1 .
r emer establece que el b'
'br
.
e mismo tenor Peien pu ico puro es suficiente para justific:r el
lt

sTEINER,

Peter O., "El sector

, bli

luation of p u bl'le Expenditures: The
pu PPB
co YSel interés .p'bl'
u ico,,' The Analysis and E
°:~gress, 1969, p. 24.
ystem, Jomt Economic Committee, U.

•

v;,

BROUSSALIAN V
L
p bl'ic
Finanu, p.' 16.· ·, "Non-marketability an d Public Expenditure Theory", 27
11

623

�gasto público, pero que la existencia de un bien público puro no es necesaria
para justificar los gastos públicos. Como Broussalian lo señala, y lo demostramos en el caso de las campañas, las características de lo no privado o público,
están siempre presentes en los bienes y servicios y la demanda para este aspecto de bien o servicio puede cambiar. Si el cambio en la demanda es lo suficientemente fuerte, apretará el gatillo de la maquinaria decisoria del gobierno
para proporcionar rendimiento. En el caso propuesto, esto significaría el financiamiento público de campañas.

CJAAACTERÍSTICAS PÚBLICAS DEL PROCESO ELECTORAL

Hay tres factores, cada uno de los cuales tiene características de lo no privado o público, asociadas con el quehacer de las campañas y los trabajos de
una democracia que aún no hemos mencionado, los que en el despertar de las
irregularidades de la elección de 1973, en los Estados Unidos, pueden causar
la demanda pública para alterar un estilo que pudiera conducir a los gobiernos
a financiar el proceso eleccionario. Todos los factores se centran alrededor del
tópico crucial del dinero. El primero es la preocupación del público acerca de
que los candidatos puedan ser desviados de la carrera para el desempeño
público debido a la falta de fondos. En segundo término, la indebida ventaja
que ciertos candidatos adinerados tienen, es otro factor que puede incrementar la demanda de los votantes para lograr la ayuda gubernamental. Las oportunidades desiguales suministradas por la riqueza de las familias Kennedy y
Rockefellcr, por ejemplo, son casos principales de ventaja indebida. El tercer
factor, que está fuertemente saturado de características no privadas, es tal vez
el más importante punto, mismo que resulta dañoso en contra del financia18
miento de elecciones puramente privado en nuestra estructura democrática.
tste es el problema de la influencia indebida que ha llegado a ser una cada
vez mayor área sensitiva.
La evidencia continúa ascendiendo, a grado tal, que los votantes están poniendo más y más énfasis en las características no privadas, asociadas con el
quehacer de las campañas. Los votantes están reclamando un cambio como
resultado de recientes situaciones notorias que manifiestan indebida influencia.
Algunos de estos escandalosos hechos, largamente dados a la publicidad, son:
el caso de la ITT, en el que la demanda antimonopolista del gobierno en
contra de la corporación se arregló fuera de la corte, una vez que la propia
ITT ofreció una gran suma de dinero para ayudar al financiamiento de la
" STEINE!l,

624

op. cit., p. 24-.

convención del parti·do repu blicano u L
.
tica de la administración pe ·u· . d a ~pentma marcha atrás de la polí'
nru en o mas alt
sostener el precio de la leche 20 d
,
os apoyos del gobierno para
con cerca de 400 000 dólares' despue~ de que los productores contribuyeron
'
en onativos para la
en el que fueron donados 200 000 d'l
campana,21 el caso Vesco
.6 d
.
'
o ares en efecti al
. ,
'
ci n el presidente (Nixon) por R b
L
vo cormte para la reelec.
. .,
'
o ert
Vesco
f'
mvestigac10n por la comisión de v 1
.
. ' cuya mna estuvo bajo
causando a los votantes el
a ores y cambio. Factores adicionales estan'
concentrar su at ·,
b
vados del quehacer poli'u·co
encion so re los aspectos no pn·
en una campa ,
con el posible aumento de la re 1 . , nab, asi como el proceso democrático
d
gu ac1on gu em
,
e todo el proceso, son las espectaculare
a~enta1 y el apoyo financiero
gales hechas por corporaciones
l
1 s _revelac10nes de contribuciones ile.
en as e ecc1ones de 1972.
H~y ~a creciente evidencia para sostener la .
.
contribuir público están' nf . d
hip6teSts de que el votar y el
'
e atizan o más
' l
la fase eleccionaria de nuestro roceso d y ~- os aspectos no privados de
están hablando ahora tan I p
emocrattco. Los ciudadanos privados
c aro como nunca I hi ·
manera actual del financiami t d
- o cieron antes en contra de la
en o e campanas 22 N d be
de sorprendemos si los votantes c b.
.
o e remos, sin embargo
am ian su mane d
'
. ra e pensar y deciden que
1as características públicas del p roceso d e elección
so
, ·
aspectos privados. El otorgamiento de fondos , . n mas unportantes en sus
será entonces cuestión de tie
publicas del proceso eleccionario
mpo.

FORMAS GUBERNAMENTALES ALTERNATIVAS

DE FINANCIAMIBNTO DEL

PROCESO ELECCIONARIO

Si los ciudadanos camb·tan su manera de pensar
d 1 .
.
. acerca e a importancia
d e Ias características públicas d 1
dan el r·manciamiento gube
e proceso
d elecc1onano Y d ebºd
i O a esto demanrnamentaI e las carnp J' .
gunta: ¿ Qué forma podría tomar esta a d . an:i-5 po ittcas, surge la preyu a financiera gubernamental? Por
u ÚTTEN,

19!3, p. 24-.

Alan L., "Políticas

,,
y gente ' The WaU Street Journal, 26 de abril de

Jerry, "Leche y dinero", T he Wall Street Journal 21 d
1971 'LANDOVER,
p · 1·
.
,
e septiembre
de
u ÚTTEN, op. cit.
u I .
~ng Kristol ilustra apropiadamente esta o in.,
cosa
P 1ion1 suya
d cierta que aparece de este lío (Watergate) es
• 1 . cuando afirma•· " • •. U na
e c~paña. tsta será largamente retrasada Coma egis ación afectando a los gastos
campanas electorales en el futuro cierta
.
o un resultado del Watergate las
ameri
á
mente van a se
, b
,
canos ser n de aquí en adelante menos corrupt L r ~as , ª:atas y los políticos
os. a vi a publica puede aún llegar

625
Hum-40

�de pronto, hay cuatro importantes métodos que pueden ser usados por los gobiernos para canalizar los recursos de los contribuyentes a los aspirantes a políticos. tstos son: Subsidio directo ( ya sea con provisión en efectivo o en cierta
clase de bienes específicos o servicios); rebaja de impuestos, deducción del
impuesto y crédito de impuesto.
Desde hace tiempo los economistas llegaron a la conclusión de que desde
el punto de vista del beneficiario, existe una diferencia entre el subsidiar en
efectivo, en un aspecto, y el hacerlo con bienes específicos y servicios en otro.
Han sido capaces de probar que los beneficiarios individuales de programas de
subsidio están en mejor posición si reciben dinero, más que cosas o subsidios
de precio específico. Diferente de la ayuda en efectivo, los subsidios específicos podrían restringir las preferencias del candidato político. El efectivo a
usarse para todos los consumos de la campaña es superior al del gobierno,
reduciendo solamente el precio de televisión por un subsidio. Los subsidios directos en efectivo permiten al candidato el comprar esos consumos de campaña y de que son los más propensos a explotar sus únicos talentos en la
campaña. Los subsidios directos generales también minimizan el papel del gobierno en influenciar la naturaleza y forma de la campaña. Un efecto importante de cambiar al financiamiento puramente público de las campañas, es
hacer entrantes carreras políticas y los gastos derivados de la campaña resulten más baratos al candidato. Mientras que el costo de tiempo no pueda variar mucho, el costo del dólar está menos restringido. Siguiendo la primera ley
de la economía, cuando cualquier cosa de valor llega a ser menos cara, más de
ella será adquirida. Ceteris paribus, más individuos, incluyendo aquéllos con
recursos financieros limitados, ingresarán al proceso electivo y democrático
como candidatos. Como consecuencia, la suma de apropiaciones para la subvención será más grande que algunos de los proponentes del subsidio gubernamental calculan. Pero esto puede ser un precio reducido a pagar si ambos
subsidios públicos permiten más igualdad de oportunidades para los candidatos
y disminuye la influencia indebida.
Existe un efecto referido de la suscripción del gobierno a las campañas. Por
vía de ilustración, la proposición del senador Hart para el financiamiento
público de campañas en los Estados Unidos, permite que con diez centavos por
votante, el subsidiar a los candidatos en las elecciones primarias.
a ser más atractiva para hombres de más finos espíritus y sensibilidades -aunque esto
es tal vez una de esas perennes fantasías que encantan la imaginación de reforma-.
En cualquier forma, no hay simplemente nada para ser dicho en favor del presente
sistema -nadie ha sido capaz de decir alguna cosa inteligente en su favor- y la reforma es eminentemente deseable". Irving Kristol, "¿ Qué es lo que viene después del
Watergate?", Wall Street ]ournal, 14 de junio de 1973, p. 16.

626

En California, esta fórmula daría
d
tado, aproximadamente 1,400 d6lare: ca a ca~did~to a través de todo el Esveer a muchos candidatos para c
~a estllllac16n garantizada para prograndes cantidades probablemente t':abq~e~ senador que sea apoyado. Tales
de que é_ste ahora normalmente tiene ~Janan e_n desventaja del apoyado, des..
f~ndo pnvado siempre en aumento soba ventaJ~ , de haber obtenido un gran
odos. Mientras sea solamente una 'hi : _los ~cien llegados que son desconozón el predecir un más alto
~ SIS, Ciertamente no está fuera de ra
porcenta3e de derrot
1
programa de subsidio gubernamenta1.2s
a para os apoyados bajo un

al

El dinero
.
stru
tura público destinado a elecoones
.
e c
y naturaleza de los partid
r'· tendrá un ef ecto defmitivo
en la
mos y comprendemos. Ya sea ue :: po ibcos como actualmente los conocedepende de cómo el dinero d
tos_ sean fortalecidos o debilitados esto
da t os. s·i 1os fondos son en . ed osd'contnbuyentes sea encauzado a los candi'
v1a os irectamente al
did
tante, los partidos se debilitar'
can ato o a su represen
an, ya que el poi'ti
·
•
prestar atención a los jefes del part'd s· . I co nene poca necesidad de
dos
.
I o.
Imilarmente s· 1 f d
a una coIDISi6n eleccionaria . d
di
' I os on os son enviatim d I
m epen ente la que
, 1
os e a campaña sobre la base d
'bo '
pagana os gastos legísobre los individuos será dismin 'd e r~o s de cuentas, el poder del partido
w o, s1 no es que deaparecería.

i

En otro aspecto, si los fondos pu'bl'1cos son apropiad
.
parn'dos po1íticos para las
_
os d'rrectamente por los
1
d
campanas congresionales
.d
eza y po er serían incrementados D h ch
y pres1 enciales, su fortalos partidos nacionales serán refo;tale:de o, algunos. observadores creen que
estatales y locales, y que la presente es':uen lo relativo a las organizaciones
será grandemente alterada en d tnm·
ctura descentralizada del partido
e
ento de los
'
no hay abundancia de fond
las d . .
grupos estatales y locales.H Si
di
os,
ec1S1ones en 1
can dato primario recibirá de subsidios
o que respecta a lo que el
cada candidato, de qué estado o
. , gu~~amentales y de cuánto dinero
region, recibirá para la 1 '6
.
e ecc1 n general, lle.
gará a ser superior. El poder fluirá hacia 1
miembros de los comités e·e .:
. os presidentes de los partidos y a los
.
J cuuvos, qwenes pued f
o bien retener fondo de I
al .
en avorecer la confianza
os rec c1trantes 2s Esta el
d
a estar peligrosamente cerca a una . d b. 'd .
ase e arreglo puede llegar
b
ID e I a influencia Más
,
1
uyente puede no estar de acuerdo e
1 .
.
aun, e contrin que os cmdadanos privados sostengan
,. LAROE,

Arlen

J.,

"¿ C6mo debemos

Journal, 10 de mayo de 1973 p 24
financiar las elecciones?", The Wall Street
.. PE
' . .
NNIMAN, Howard R. y W1NTER Ral h K
.
D. C., American Enterprise Institute 1971 p 2 ., Campaign Finances, Washington
• El od
•
, p. 6.
,
• . p er que los altos partidos políticos d b ,
.
Rntimíentos de la lealtad de partidos tant
e er1an tener, esumularán más fuertes
'
o como en Austria e Inglaterra.

627

�las posiciones más altas del partido pero no elegidos por los votantes, deberán
tener el derecho legal para desembolsar el dinero público sobre una base arbi-

traria.
Otro efecto del financiamiento de elecciones carente de cuidados de método, es de que hay menos recursos y tiempo de trabajo disponible para todos los
otros proyectos y esfuerzos en la economía. Todo el otro rendimiento económico es reducido, y así podemos tener "rendimiento de campaña". Una importante pregunta acerca de estos rendimientos es, ¿ quién está pagando para
qué? Casi bajo cualquier esquema de subsidio público y cualquiera que haya
sido propuesto, la carga del pago para el "rendimiento de la campaña" será
cambiado de los individuos más ricos a los más pobres, pero las sumas requeridas per cápita, bajo un plan de apropiación gubernamental, no será tan
grande.

¿ Qué hay acerca de la escala de operaciones? ¿Debemos esperar más recursos para ser dedicados para los gastos de campaña bajo el fondo privado o
público? í.sta es una cuestión muy compleja que requiere mucho más reflexión y análisis. No debemos elaborar un argumento y sujetarlo aquí a una
verificación empírica, sino solamente hacer notar algunos factores.
Después de observar el porcentaje de aumento en el gasto de la campaña
privada en los últimos veinticinco años, pudiera parecer insólito el pensar que
el consumo de la campaña pudiera aún ser más elevado bajo un plan de
subsidio público. Importantes actividades de gobierno en un período de tiempo similar, sin embargo, revela una robusta actividad en su magnitud. Los
gastos del gobierno federal y los impuestos que en la mayoría de los países han
aumentado más rápidamente que el producto nacional bruto y neto. El empleo del gobierno federal en los Estados Unidos se ha incrementado más rápidamente que el empleo privado, el total de los salarios y sueldos federales
y los sueldo y salarios por persona han aumentado más rápidamente que en el
sector privado.26 De hecho, la estructura del salario federal es ahora más
alto que la del sector privado.27 Más aún, de los veintiún años de 1954 a 1974,
en los que el concepto del presupuesto unificado es consistentemente usado
para calcular la posición del presupuesto del gobierno, el gasto gubernamental
ha sido más grande que su ingreso en 17 de tales años. Siri duda, los últimos
,. Tax Foundation, Hechos y figuras en el financiamiento del gobierno, Nueva York:
Tax Foundation, 1973, pp. 24, 33, 34 y Reporte econ6mico del presidente, Washington,
D. C., oficina de imprenta del gobierno de los Estados Unidos, 1973, pp. 220-228.
u RATCHPORD, B. U., "Cambios recientes en las políticas de pago públicas", 25 National Tax ]ournal, 1972, pp. 531-540.

628

cinco años (1970-1974 inclusive) de l
. .
.
revelan déficits totalizando cas· 1' 90 bailaldm1mstrac1ón del presidente Nixon,
1 os
ones de dólares. 2s
La naturaleza de los sistemas de incentivo de h
.
aspectos políticos, así como la inh b'J'd d '
rec o~ de propiedad y de los
.
a 11 a para medir el
d' .
gob1erno, presentan un amb'e
ren uruento en el
1 n t e d'f
.
I erente de aquél q
tor privado de la economía N t d l
,.
ue se encuentra en el sec,
. o o as as pohticas y d ..
d l
están aparejadas a la eficiencia ec , .
L
ec1S1ones e gobierno
onom1ca a falta d d' . r
cado de la economía en el uso de traba'o .
.
e isc1p ma en el mermás altos porcentaJ·es de ere . .
J y materiales, probablemente permite
.
cmuento en el uso de
c1os e industria.
un recurso que en los nego¿ Sería acaso en algo diferente un ro
. .
ticas? Si el programa fuera enl d p grama de subs1d10 de campañas políaza o a una fórmula q
·
acuerdo con el número de votantes ele 'bles
. . ue asignara fondos de
campaña política crecería en ,
gi
' el subs1d10 del gobierno para la
,
numeros redondos a ¡
·
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. .
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a misma proporción que
,
.
crecimiento de la població
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• .
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1 .
confia o acerca de la estabilidad de las a ro .' .
n...u1a re ahvamente
candidatos políticos Dos facto
. . p piac1ones para subvencionar a los
.
res pnnc1pales necesitan
b
es e1 ajuste en el subsidio permitid d b'd
.
_ser o servados. Uno,
y el otro, es la posibilidad de un r~' id: i o ~ l.a mflac16n del tiempo extra,
independiente de elecciones que
~ la creclllllento en una nueva comisión
b .di
'
sena
que administra ,
I
su s1 o. Aunque las agencias del gobierno l
.. na e . programa del
forma misteriosa de sobre . .
y as com1S1ones tienen casi una
vivir y crecer, es difícil po ah
grandes sumas de recursos sean
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ora prover el que
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consagradas a la admin. t . ,
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is rac1on del financia.
nas. a comparación en ¡
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e) f manciamiento de las
e uso e recursos para
campanas es precisar las dif
·
.
erenc1as entre cuántos
d•ólares deberían ser dedicados a la campana
ba3o ¡ ' d
·
no y cuántos bajo el subsidio público.
e meto o privado voluntaUn último efecto del financiamiento de elecciones
dos o públicos, es el impacto sobre l
.
. ' ya sea por fondos privarendimiento físico. Cuando l f dos precios relativos y la configuración del
.
os on os para una camp d
tanamente, éstos son retirados de tr
ana son ados volun.
o os usos. Desde q
1 •
gran cantidad de donación voluntaria se obtiene d I ,ue una re ativamente
ble que esos fondos que van a la e
,
e mas poderoso, es proba.
.,
ampana esten más a e
d 1
mvers1on que de consumirse. N h
d d
xpensas e ahorro e
que disminuye por los donadores oAuay u 1a que :1 consumo también es algo
las tasas de interés que podr' .
nque ~ ~agn1tud del cambio es pequeña,
ian esperarse m1c1almente fuesen más altas' y Ios
,. "Reporte econ6rmco
. del presidente" lb "d
1 ., p. 267.
'

629

�. y e1 rendimi·ento del consumo de bienes más altos, para que el ingreso
precios
individual de compra sea más bajo.
En el caso del subsidio público, una más grande disrninuci6n ~n el consumo
rivado
que baJ·o la donaci6n voluntaria, sería de esperarse, deb1dod a que roluP
. de mgreso
.
, b aJOS
· que los
chos individuos con promedios
mas
. dona ores. vo un.
'an obligados a cortar el gasto del consumo pnvado con obJeto de
tanos sen
•d ·
' · sobre
dar ~istencia al financiamiento de las campañas. La ev1 encia emp1~ca
d
ingresos anuales y gastos revela que el más bajo ingreso _es: como m . ~ 2~
ea la ro rci6n de cualquier cambio en ingreso destinado ~ co~unurse.
sE
po
• teres', el ahorro agregado y la mvers16n en dla
troP aspecto
las tasas d e m
n
o
,
~
menos
afectados
bajo un. subsidio
público para gastos e
econom1a, ser
ao
campaña que bajo el presente esquema pnvado.
. Qué hay de los efectos sobre la economía, cuando los fondos de _la camltch d.f
·
sea haJO e espana son gastados.? No parece que haya mu a t erenc1a, ya h b '
os
uema voluntario o gubernamental, aunque es de esperarse que .ª .na ~e~
q rtunidad para el gasto ilícito o no ético bajo un plan de sub~1d10 ~ublico.
sea que los fondos voluntarios o los fondos de impuesto. ~bhgaton~ se;-n
- 1a demanda de tiempo para la telev1S16n
y ra o, os
usados para 1a campana,
.
. . d las firmas de relaciones públicas, escritores de discursos y prograservic1un_osp~ta y publicaci6n, publicidad en peri6dicos y revis~, _sondeosdde
mas,
.
- d ·ras y viaJes y to os
• ·6n pu'blica cuartos de conferencias, campanas e gt
'
b bl
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op
,
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a e
los demás detalles deseados para llevar una campana
1 ca, no es pro tal

~

dependan en la naturaleza de la fuente de fondos. La deman~a para es
que .d
poüucas entonces
umenta y sus precios aumentan. L as campanas
parti os
I demanda precio y cantidad de los detalles inconexos co~ ~
;;:n:s ta~e:, y la de~anda, precio y la ca~tidad de detalles y serv1c1os
que los políticos usan en un intento para ser elegidos aumente.

t

INCENTIVOS DE IMPUESTOS PARA EL FINANCIAMIENTO DE ELECCIONES

la ley permite sea
U na d ed ucc1.6n de impuesto es una suma de dinero que bl
Es una cantisustraída del ingreso bruto para alcanzar un ingreso grava . e.
.
dad, sin embargo, que no está sujeta a impuestos. La cantidad del unpuesto
.
ro nsidad marginal para el consumo de 101
" En el vocabulario del economuta la P pe
d ·
más alto.
.
á b ·
más alto que para los grupos e 1ngres0
al
grupos de mgrcso m s a~o es
dhieren a la teoría del ingreso permanente y
• Para aquellos economistaa ~uedif~e a .
tre el voluntario y los esquemas del goahl hab , una pequena
erencia en
.
consumo,
ra
h
agregado
y a la inveni6n se concierne.
bierno, tanto como el efecto en e1 a orro

630

ahorrado que un contribuyente puede llevar a cabo, depende de su clasifica.
ción en el impuesto sobre la renta. Mientras más alta sea su clasificación de
impuesto, más grande su ahorro del mismo, y consecuentemente, más grande
la pérdida de impuesto para la tesorería. Un contribuyente del 50% del porcentaje de clasificaci6n, por ejemplo, si no da 100 dólares para fines de caridad, paga 50 dólares en impuestos y retiene 50 dólares para sí. Alternativamente, si da los 100 dólares a una causa caritativa, cede los 50 dólares que
pudo haber guardado para sí, y a la tesorería le es negado el 50% en impuestos que hubiera recibido, si el contribuyente no hubiera hecho la donación
caritativa y ésta obtenido los 100 dólares. Por lo tanto, al contribuyente le
cuesta en la clasificación del 50%, solamente 50 d6lares al dar 100, pero le
cuesta 80 dólares al propio contribuyente en el 20%, donar 100 d61ares.
En los Estados Unidos no fue esto así sino hasta que el congreso aprob6 la
ley de ingresos de 1971, el que las deducciones de impuestos fueron permitidas
para contribuciones políticas. Aunque cinco estados tenían leyes similares, casi
listas para su aprobación, ésta fue la primera vez en la historia de la nación
que el gobierno central permiti6 incentivos de impuesto directo para campañas políticas.
Estas nuevas deducciones de impuesto permitidas, pueden usarse para contribuciones de los candidatos, comités o partidos políticos, en elecciones federales, estatales o locales. Las deducciones de impuestos para contribuciones
políticas operan de la misma forma que los donativos para organizaciones
caritativas, excepto en que s61o una mitad de la cantidad de la contribución
política puede deducirse del ingreso bruto, y la máxima deducción es de 50
dólares.
Un crédito de impuesto difiere de una deducci6n de impuesto, debido a que
el crédito directamente reduce la cantidad de impuestos que un individuo debe
pagar antes que su ingreso gravable. La ley de ingresos de 1971, por vez primera permiti6 al contribuyente de impuestos único el reclamar un crédito de
impuesto de la mitad de la suma destinada a fines pacüicos, arriba de un
máximo de 12.50 dólares. Aquellos individuos colectivamente registrados por
sus declaraciones pueden reclamar dos veces el máximo permitido para contribuyentes únicos.
Una importante ventaja que el crédito de impuesto tiene y le falta a la
deducción, es la de que todos los contribuyentes pueden utilizar el crédito, no
solamente aquéllos que pormenorizan las deducciones en sus formas de impuesto sobre la renta. Un crédito de impuestos de cantidad fija para todos
los contribuyentes, tiene el efecto de hacer más progresiva la estructura del
impuesto. Una cantidad dada del crédito de los dichos 25 dólares, es de un

631

�porcentaje más bajo de un más alto ingreso, que aquélla de un ingreso más
bajo. Debido a la forma en que los créditos de impuesto y deducciones del
mismo actualmente funcionan en la práctica, los créditos son más atrayentes
a los donadores de más bajo ingreso, mientras que las deducciones son generalmente más atractivas para los contribuyentes de más alto ingreso. La adopci6n simultánea de los créditos de impuesto y deducciones, manifestada en la
ley de ingresos de 1971, fue un factible compromiso entre los abogados de esos
dos tipos de incentivos de impuestos.

Bajo tales esquemas hay una libre selección
f.ste escoge exactamente quién va a
. .
en la ~art~ del contribuyente.
debe darse, un resultado que le e
re;1b: ~u contnbuc16n y qué cantidad
Más aún, si el contribuyente po;,;ega o ªJº los planes de subsidio directo.
tisfecho con un candidato o
co -cooperador-, llega a sentirse insamediata y directamente un:ar11 o. partic~lar, puede retirar su apoyo in'
se eccion no abierta oport
,
.
planes de directa apropiación Esta h b'lid
d f .
unamente a el baJo
d al
•
·
a 1 a e ecbva de dar O retira
a contnbuyente una sanción y al na e .
.
r apoyos,
los recipientes de su dinero
gu
p quena medida de mfluencia sobre

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones contenido en
la Ley Long que el congreso aprob6 en 1966 y suspendi6 un año después,
representó nuestro primer esfuerzo federal para subvencionar las campañas
políticas. Esta ley permitió al contribuyente el indicar si deseaba donar un
dólar de su compromiso de impuesto al fondo presidencial de campaña de
elección. El dinero reunido sería para los gastos de la elecci6n para candidatos
calificados como presidenciales (y vicepresidenciales) solamente. Las provisiones especiales se hicieron para la fijaci6n de fondos para los candidatos de
partidos minoritarios. Cualquier porci6n no usada del dinero sería devuelta
a la tesorería de los Estados Unidos, una característica que sin duda garantizaría el gasto hasta del último dólar distribuido.

En conclusión, un buen caso
or d , .
retener el método tradicional
~ma; mteres~te-, puede hacerse para
campañas políticas E
tr
e usar os ondos privados para financiar las
teorética puede ha~e; ºparaº aslpef~to, ~ . razonable Y adecuada ju~tificación
e manc1am1ento p' bl' d 1
Por lo tanto si los ciudadanos co tin',
~ ico e proceso electoral.
,
.
'
n uan en cambiar su op· ·'
enfas1s en las características públi
d 1
. m1on y ponen más
una cuestión de tiem hasta cas e .proc~so ?e elección, será simplemente
mental llegue a triuni T
que el fmanciam1ento de elecciones gubematos o los mecanismos : ime;:~s ~ntonces_quánedeci~r si los subsidios direco esempcnar meJor nuestras necesidades.

f; :n

¡p

El impuesto de las rebajas sindicales hechas por los patrones tiene casi la
totalidad de las mismas ventajas y desventajas de los créditos de impuesto y
deducciones. Quizás su característica más importante sea su inefectividad como
un productor de renta y vehículo para fortalecer el esparcido apoyo financiero.
De acuerdo con el servicio fiscal interno, de los 78.3 millones de las formas de
impuesto llenadas por los contribuyentes, solamente 2.4 millones usaron el impuesto de las rebajas sindicales. Esta estimación representa alrededor del 3%
de los contribuyentes. Estadísticas sobre las declaraciones archivadas a principios de 1974, sin embargo, indican que el porcentaje de los contribuyentes,
usando la rebaja sindical, es mucho más alto que el año pasado.
Una importante ventaja de los incentivos de impuesto es que éstos evitan el
difícil problema de la asignación de fondos que debe resolverse cuando el gobierno destina fondos públicos para el apoyo de las campañas políticas. Bajo
un plan de apropiaciones directas, el gobierno debe decidir cuánto dinero debe
ser distribuido y a quién o a qué organización política lo recibirá. Más aún,
los funcionarios del gobierno deben tratar acerca de la difícil cuestión de la
equidad, así como también de la constitucionalidad de varias fórmulas para
no ser usadas con objeto de apoyar a los partidos políticos minoritarios y candidatos. Todas estas cuestiones son automáticamente resueltas bajo los esquemas del incentivo de impuesto.
632

633

�ASPECTOS HUMANOS DEL PROBLEMA MUNDIAL
DE LA ALIMENTACióN
Da. C. A.

CANNEOIETER

Profesor en Economía
Instituto de Investigaciones Econ6micas
Nueva Zelanda
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez)

HAv VARIOS ASPECTOS humanos insertos en el poblema mundial de la alimentación. En uno, tenemos lo que fue llamado en la sesión especial de la asamblea
general de las Naciones Unidas sobre los problemas de materias primas y desarrollo (abril-mayo 1974) , el cuarto mundo: que es el área inmediata del
desastre del mundo, en donde el hombre está presente ya en parte de Oriente
y de África Oriental. Cerca también, el hambre azota otras áreas tales como
Bolivia, Siria y Yemen.
Aparte del hambre, está también el problema de la desnutrición. Orville
Freeman dijo en su libro Mundo sin hambre, que la "desnutrición resta habilidad a un niño para aprender. Debilita la habilidad de la nación para progresar'' .1
En un estudio más reciente, Alan Berg, director delegado para la nutrición,
en el banco mundial, dice que la desnutrición es "la contribución singular más
grande para la mortandad del niño en los países en desarrollo".2
Freeman también menciona que "ahora, en las naciones en desarrollo, algunos 171 millones de niños menores de 7 años de edad y algunos 98 millones,
entre los 7 y los 14 años, sufren seriamente de desnutrición. Los prospectos
' FREEMAN, Orville L., World Without Hunger (Mundo sin hambre), Nueva York,
Frederick A. Praeger, 1968, p. 14.
' BERo, Alan, The Nutrition Factor (El factor de nutrición), Washington, D. C.,
Brookings lnstitution, 1973.

635

�, en los siguientes 15 an-os son igualmente trispara los millones que naceran
,, a

con los aspectos humanos del problema
En otro aspecto, ten~~s que tr~~undo'' de economías de mercado
mundial de la alimentac1on en el primer m tas al grupo previo de aspectos
desarrollado, las que son completamente opues

Este término puede emplearse en muchos sentidos. Arthur Lewis, por ejemplo, da cuatro diferentes formas en las que este concepto puede ser usado. 7

tes. . . .

humanos:
_
,
brepeso que por hambre,
l. Que mucha gente muere cada ano mas por. so,
declaración de The Economist.
de acuerdo con una
, di
recomiendan una porción
2. En los Estados Unidos las autorid:d~;ee ;::a frenar una epidemia de
de cuando menos 1/3 en el consumo e
, G
ataques a1 corazon.
. , e se ha probado por el profesor ChitEn Humanitas de 1974, menc1on~ qu
d ,, de los países desarrollados,
1
te en este "pnmer mun o
f
tenden el que a gen
. Q los países ricos comen mucho, ue
come dos veces más de lo ~~e necdes1tal. d ue lanteamiento familiar de la India,
.
b. ,
r el m1D1stro e sa u y p
74 11
sugendo tam ien po
f
. d la población mundial en 19 ' e·wgh
en
la
con
erenc1a
e
doctor K aran S
,
vada a cabo en Bucarest.s
.
Para tratar de estos aspectos humanos del problemba' ~un~ial de la alimen· 1os problemas as1cos.
tación, tenemos primero que descubnr
, . . uida ahora y en lo futuro, cuando consideramos
- cuánta gente está mrrusc
t I hambre y la desnutrición,
d
tos con respec o a
el primer grupo e aspee
. .ó . qué es lo que verdaderamente
- en consideración a la sobrenutr10 n, t
?

necesitamos para estar san?s.,f. .
r entos disponibles para alimentar a
. !mente, t. habra su 1c1entes a un ?
_ y, f ma
la población mundial ahora y en lo futuro.
Con respecto a estos Problemas, tenemos primero que determinar qué será
de la población futura.
. Habrá sobrepoblación? Para contestar esta pregunt a debe definirse el sigl

1. Primero, se dice que un país está sobrepoblado si tuviera un gran rendimiento por cabeza con una población más pequeña.
2. Segundo, el término "algunas veces" no significa sino que la población
es más grande y que pueda comer sin tener que importar alimentos.
3. El término es usado en un sentido extremo, indicando que la población
del país es relativamente tan grande para sus recursos que un cambio en la
población no tendría efecto sobre el rendimiento total.
4. Finalmente, el término es usado en un sentido vago para indicar que
un país está agotando recursos irreemplazables a una tasa excesiva.
En el caso de la definición mencionada en el punto 3, ¡ la productividad
del trabajo marginal es igual a cero! John Fei y Gustav Ranis también consideran el concepto de la sobrepoblación en el tercer sentido, cuando analizan
una economía en desarrollo, en la que la productividad de trabajo marginal
en el sector agrícola es cero.8
Existen muchos grupos que están muy preocupados acerca de la sobrepoblación en el sentido mencionado bajo el punto 2 aplicado a todo el mundo.
Mencionamos algunos de ellos:
l. René Dumont y Bemard Rosier, en su libro El hombre en d futuro,
contemplan una amenaza de muerte muy real por hambre en un futuro no
lejano, a menos que, dicen, adoptemos medidas drásticas inmediatamente.9
2. El doctor George Irving, del departamento de agricultura de los Estados
Unidos, expresó en la conferencia mundial sobre alimentación, llevada a cabo
en Washington durante 1970, que sería imposible adquirir suficientes alimentos para la población mundial, si el aumento de la producción de éstos no
está combinada con una limitación del crecimiento de la población. Si para
finales de siglo, tanto la población mundial como el suministro de alimentos
se duplicara, la única cosa que podría ser alcanzada, sería que la situación
mundial de éstos no se deteriorara, pero aún habría mucha gente y no suficientes alimentos.10

.,

nificado de sobrepoblacion.

' LEw1s, Arthur, La teoría del crecimiento económico, 1956, p. 320.
FE1, John y RAN1s, Gustav, Development of the Labour Surplus Economy, 1964,
capítulo 11.
1

• F
N Orville L !bid.
" (Conferencia mundial
REEMA ,
·•
•
) "World Food Conference
• The Economist (El econonusta
sobre alimentos) ' abril 20, 1974, p. 48.
• El economista, mayo 18, 1974, p. 73d 1974
• Véase comunicado del 20 de agosto e
.

636

• DuMONT, René y RosrER, Bemard, The Hungry Future (El hambre del futuro).
Nueva York, Praeger Publishers, 1969.
" Le Figaro, 12 de agosto de 1970 (Trap d'etres humains pour trop peu de nourriture).

637

�3. El doctor George Borgstrom, profesor de ciencia de los alimentos, nutrici6n y geografía, de la Universidad del Estado de Michigan, llega a una conclusi6n similar. Advirti6 que el hombre se está lanzando a una crisis de hambre que la ciencia sola no puede detener.11
4. Más recientemente, el reporte del Club de Roma, Los límites del crecimiento, también advirti6 que los resultados computados indican que la poblaci6n mundial dejará atrás sus alimentos y suministros industriales para el año
2020.12
5. El grupo londinense, denominado Cuenta Regresiva de la Poblaci6n, está
haciendo una campaña para reducir la tasa del crecimiento de la poblaci6n.
También están interesados acerca de c6mo alimentar a los 6,000 millones de
gentes para finales de siglo, recordando que en 1972, 30 millones murieron
por inanici6n o desnutrici6n.18
En aspecto diferente, hay otros quienes están menos preocupados acerca de
tal sobrepoblaci6n, mismos que asumen que gradualmente un nuevo equilibrio
será alcanzado a un nivel más alto. Este grupo, que parece hacer un acercamiento más realista, está representado por los siguientes ejemplos:
1. Colín Clark emple6 veinte años examinando los factores bio16gicos, médicos, hist6ricos, geográficos, agrícolas, econ6micos y sociológicos que afectan
al crecimiento de la poblaci6n y las técnicas matemáticas necesarias para medirlos. El resultado de esto se public6 en su libro Crecimiento de la poblaci6n y
uso de la tierra, en el que señala que a lo largo de la historia, el crecimiento
de la poblaci6n ha actuado usualmente como un estímulo efectivo, tanto para
el desarrollo agrícola como para el económico, y que esto sucederá probablemente otra vez en lo futuro.1' Cree que la organizaci6n de alimentos y agricultura está trabajando con estimaciones de requerimientos alimenticios por
cabeza que son muy altos. Y consecuentemente, la extensi6n común de la desnutrición puede parecer ahora como una exageración. Más aún, el potencial
de la agricultura mundial es enorme, y sin embargo, no se preocupa acerca de
la sobrepoblaci6n ni de la inanici6n.

Es interesante observar cómo Colín Clark explica la gran diferencia entre
qué estamos produciendo y qué será producido en el campo de la agricultura.

11
12

Culpa a la falta de incentivos para los cam . 05
.
su propia subsistencia. Esto se ca
lasJ&gt;C:5~
el no producl.J' más allá de
usa por
siguientes razones:

l. Bajos impuestos de tierra. Si el labrador f
tasadO
tendría que producir más.
uera
más pesadamente
11. Precios controlados de alimentos C 1
.
todo el mundo los gobiernos están ~ on os problemas inflacionarios en
de la vida
d
.
do ésto manteniendo bajo el costo
nivel más baJ·o qau;::uhaceºestotrasignifti
.. ica fijar los precios de alimentos a un
'
a cvoparaelcam ·
1.
producci6n. Su esfuerzo incrementad0
,
pesmo e mcrementar su
d
dinero devaluado.
sera recompeosa o con un poco más de

Mi:s

ª

111., Facilidades de transporte inadecuadas. Colin Clark
.
"
mayona de los cultivadores en África están t d ,
estima que la
de lo que estimaríamos como
- d
o ~v1a ocupados en una fracci6n

e:·

día e~ ~romedio. Entonces, ¿ pou;1 q:tnoep:~1:nn~::t de \ a 4 horas f&gt;?r
ten límites a la cantidad que la subsistencia de un c:.iti:a~: ~ : q_ue_
mente puede comer, y si tiene aún más rendimi
,
a~ Cie •
en venderlo, si tiene que llevar tod
d ento, tendra gran dificultad
o su pro ucto a una gr d'
. d
mercado en su cabeza El •
,
an istancia el
la posición de la su~tenJan:~r:U1:asdurgent~ paso ::querido para mejorar
es hasta que 1
~a or es a prov1Sión del transporte. No
as carreteras y los vehículos estén di
'bl
un adecuado suministro d
d
.
.
sporu es, como también
e pro uctos mdustriales a
·
cambiar por su producto, que el labrador está dis
preCios razo?ables para
cosa substancialmente por encima d l
. ~uesto a producl.J' cualquier
su propia familia".15
e os requenmientos de subsistencia para
Más aún, Colin Clark
no se preocupa acerca de la sobrepoblación deb'd
,
a que asume que aun una modesta tasa de economia
, y de p
'
i• o
causará una aguda caída en los presentes altos índices de
rodrog1:_so social
SOCil'edades de bajo ingreso, mucho antes que los daños :~ la ~ccio~ 'óde las
a caneen.
maruci n se
de~·c:~~ d!ª;;~:aªU:eºnrefranlascés_ de lo_sdestudios demográficos y miembro
o·
' u
mismas i eas En
t' l
bli
Direction ie tarnb'é 11
l
.
.
un ar icu o pu cado en
i n ega a a conclusión de que no debemos preoc
mucho acerca de la sobrepoblaci6n en el futuro d b'd
l
. . upamos
zones:
' e 1 0 a as siguientes ra-

The Meadville Tribune, 11 de junio de 1971. (World on Verge of Hunger Crisis.)
Véase a Meadows, Donella y otros, Los limites para crecer, Londres, Earth Island

Limited, 1972.
,. Véase a "Chaos unless trend stops", The Evening Post, 22 de noviembre de 1973.
1• CLAJt.K, Colín, Crecimiento de la poblaci6n 'Y el uso de la tierra, Londres, Macmi-

..,. sCLARK,
AUVY,

Colin, op. cit., p. 139
.
Alfred, "Quelques vues sur Ja
1969, pp. 361-364.
population de demain", Direction, abril

llan, 1968.

638

639

�l. Una decadencia de la tasa del crecimiento de la población en Europa es
probable para el futuro. Esto tendrá un efecto restrictivo en el crecimiento de
la población en el Tercer Mundo desde que esos países probablemente seguirán las ideas de los países más desarrollados "por sicología colectiva".
II. Las mujeres empezarán a trabajar más y más fuera del hogar en los
países menos desarrollados y esto las hará más conscientes acerca de tener niños y las elevará de su anterior posición en la que parecían como animales

Considerando
dif
. mundial esos
blac1ón
parece erentes .acercam·
. _1entos respecto del futuro de lapo'
como s1 lo s1gwente is sea lo mas
, rea1·1sta.1 '

teniendo su embarazo cada año.
III. Problemas con la educación también jugarán su parte. Como en los
Estados Unidos, la gente en el Tercer Mundo tendrá más cuidado en tener
una familia pequeña que puedan educar bien, que una demasiado grande que
sea superior a sus recursos para educarla.
IV. Los problemas de la vivienda, que esperamos en el futuro presionarán
en la misma dirección. Cuando la gente en el Tercer Mundo llegue a ser próspera, probablemente preferirán tener una casa mejor que sólo una cabaña,
y así puede ser que se incline más a esperar para empezar una familia hasta
que puedan tener medios para una verdadera casa, que significa, quizás, algún aplazamiento en tener niños y una limitación al tamaño de la familia.
3. No encontramos estas ideas sólo en Inglaterra y en Francia, sino también
en otros países, tales como los Estados Unidos. Allí, un grupo que se reunió
en 1968, bajo los auspicios de la asamblea americana, establecida por el general Dwight D. Eisenhower cuando fue presidente de la Universidad de Columbia, en Nueva York, llegó a la estimación de que la población mundial
para el año 2000 sería de 6,000 a 7,000 millones de habitantes. Pero no estaban
muy preocupados acerca de la sobrepoblación o que no habría suficientes alimentos, desde que creyeron que la humanidad en el año 2000 estará mejor
alimentada como nunca antes. Creyeron en la "Revolución Verde" y también
que hay suficiente potencial de productos marinos como una fuente de proteína. Además, incluyeron el planeamiento familiar en su pronóstico.
4. Thomas Boyle, del Observatorio de Lowell, Flagstaff, Arizona, hizo una
reforma en el programa original de Dennis Meadows (Club de Roma) , proyecto de Los Límites para Crecer, desde que encontró que "un número en
la secuencia era más grande por un factor de 10 que sus compañeros". Más
aún, cambió dos de las suposiciones. Con esos cambios llega a resultados completamente diferentes: alcanzaremos el año 2100 con una población estabilizada de 6 billones * que "será afluente y saludable" .17
• En Francia y E.U. un bill6n equivale a un millar de millones.

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INGRESO PER CAPITA

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del cero en el punto A.
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erger ! :;fymt. Vera Solow, Robert, "Una oc or_ o ~w y en los modelos de Kindleecon6m1co ' Q,uarterl)I Journal of Economi ';;tnbuci6n a la teoría del crecimiento
Desarrollo Econ6mico, 1959 p 36· Ki dlcsb, e rero 1956, p. 91; Higgins Ben1·am:~
segund
' ·Mc-Graw-Hill
'
n e erger
=,
¡
a edici·6n, Nueva York,
1965 Charles p ., Desarrollo 'Econ6mico
; ~o:e los paLses en desarrollo, Londres, 'Libreri/u!~2; : ~yint, H.,. Las econo~
·
versita.ría Hutchinson 1967
,. El modelo del reporte del Club d

R

.

'

'

crecer, está trabajando con relaciones e_nf orna :unba mencionado Los límites P
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•
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D a

~ ormao6n actual

o estudios empíricos Vé ' os c_~ es no están configurados
~easurement without Data" (La. din~ a Wdlia~ D. Nordhaus "World
, Economic Journal, diciembre 1973, p. 1157.
ca mundial; medidas sin datos)

rr1amics:

" Search, octubre de 1973, pp. 404 y 405, refiriéndose a Nature (245-127).

641

640

Hum-41

�ha habido recientemente una tendencia hacia una lenta bajada de la tasa de
nacimiento.21

TASAS DE CRECIMIENTO ANUAL PARA LOS ESTADOS UNIDOS

Crecimiento de la Población

Crecimiento Económico

1909 - 1929
1913 - 1950
1929 - 1957
1950 - 1960
1959/60 - 70/71
1961 - 1971
1972
1973
1974 (pronóstico)

2.82
2.9
2.93
3.2
3.9
4.1
6.1

5.9
1.3

1860 - 1970
1870 - 1913
1950 - 1960
1958 - 1964
1960 - 1965
1965 - 1968
1968 - 1972
1973
1974 (Abril)

2.4
2.1
1.7
1.6
1.5
1.1
l.

0.75
0.73

Fuentes:
Fuentes:
l. H1001Ns, Benjamln, Desarrollo
Econ6mico, Nueva York, Norton, 1968, p. 428.
2_ Hroorns, Benjamín, Desarrollo
Econ6mico, Londres, Constable,
1969, p. 22.
3 _ MAnorsoN, Angus, Des~rrollo

Econ6mico en el Occidente,

Londres, Allen &amp; Unwin, 1964
p. 28.
.
4. Instituto Nacional d; .Investtgaci6n Social y Economica. ~e-

1 Survey of Current Business, De. partamento de Comercio de los
E. U.
2. Abstracto estadlstico de los Estados Unidos, 1966, 1969 Y 197l,
Departamento de Comercio de
los E. U.
3. El Almanaque Mundial 1973,
Nueva York, Newspaper Enterprise Association Inc.

vista del Instituto Econ6m1co
Nacional, febrero 1974, p. ~8.
5. OECD, Perspectiva Econ6m1ca,
Dic. 1973, p. 23.

.
el Reino Unido, la gente ya se está
Tanto en los Estados Umdos, como e~
,
untando a una población
dando cuenta que las p:esentes tendencias es~:r:~imiento de la población.20
en estos pa1ses con un cero en e
1
tab"Jizada
es
d' ·
tendencias de 1a f ertJ·¡·1dª d en el
El reporte interino sob~e :n _1c1o~~~das también indicó que ambos, en
mundo de 1960-1965, de as ac10ne
d ' 11 (con datos más precisos),
los países desarrollados y en algunos en esarro o
.
.
.
. 1R .
(La revista financiera
austra 1·iana) ' marzo 12
,. Ver The Australian Financia ev1~w. d 1973
26
de 1973, p. 8 y The Economist, 2 de JUlllO e
' p.
.

Aceptando la cwva inclinada hacia abajo del crecimiento de la población
del modelo arriba mencionado, se extraña uno a qué nivel de ingreso, y cuándo alcanzará el cero del eje horizontal de ingreso.
Si las presentes curvas de crecimiento del ingreso nacional continúan, llegaremos entonces al final del siguiente siglo y al principio del siglo 22 en la así
llamada cecana sociedad posteconómica, como lo expuse en Humanitas No.
12, p. 557. Desde que, de acuerdo con el modelo, es de esperarse que la tasa
del crecimiento económico baje gradualmente en lo futuro, parece ser una
suposición razonable que en el siguiente siglo, el XXIII, el mundo habrá alcanzado un ingreso per cápita (véase la tabla en la página 556, de Humanitas
No. 12) donde la curva del crecimiento de la población alcanza la línea horizontal del O. Esto significa entonces que una población mundial estable habrá
siclo alcanzada.
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1500 50 1600 50 1700

50

1800 50 1900 50 2000 50 2100 150 2200 250

PToyecciones de la Poblaci6n Mundial
Fuente: Constantinos A. Doxiaclis en 2000 Revue de l'Aminagement du TeTTitoire et
du Diveloppement Regional, marzo 1969, pág. 26.

" Ver Internationale Samenwerking, 2 de marzo de 1973.

643

642

�A. Doxiadis, la población munDe acuerdo con los cálculos de Constantinos
.
, .
de 50 000 millones y a un

dial habrá crecido entonces a un mvel maxrmo
. ' l d n de 35 000
mínimo de 20,000 millones, con un probable promedio en e or e
'
3
millones. (Ver grabado de pág. 64 .) ª~
, llegando a la misma
Estadísticas de las Naciones Um.das están
. l clase
, de
b . conde
. , mund.al
el . , la de ue una poblac1on
i
estabilizada a un mve mas ªlº
1;5;°~ilones s;rá alcanzado en algún futuro no le~an? (el año 2150), más o
·
· , muuroa
' ·
de Doxiadis.28
menos
en línea con la proyeccion
Un punto débil que tenemos que cons1•d erar a~ui' es el de si, será posible ha11
cer una política de planteamiento familiar efectiva en los pa1Ses en desarro o.
Tenemos que admitir los siguientes hechos:
as de control de la población son impedidos por muchos
- Los prograrn
d d
., las barreras del lenguaje y la cláf
tales como la falta e e ucac1on,
~ctores, .
d familias. Una familia grande es considerada como
s1ca creencia en las gran es
, d
con ayuda gratuita en la
si o de la riqueza de un hombre, proveyen o1º.
.
gn .
dándole una forma garantizada de seguridad social;
granJª;:r lo tanto como el doctor R. Ravenholt lo expuso en 197~, en la
'
. , d las Naciones Unidas, en Bucarest, ex1Ste una
conferencia de la pobla~1?n e
.
ti os amenazando intentos por las
a da carestía de surrumstros anticoncep v
. .
n~ones en desarrollo para controlar las tasas de nacimiento;
tro as cto existen otros, más prometedores, hechos que hacen probable!; ;ue a 1:1a~a la política sobre población trabajará en los países en
desarrollo;
al final, están
- Las tasas de fertilidad en los países menos desarrollados,
empezando a caer; H
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.
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gobierno alentó la ant1concepc1on. na
miliar fue adoptada en 1972 i
.ka "Lo rospectos para una población estacio., Esto está de acuerdo con T_. FreJ ,
s p
15 23.
A McCormack "Po.
dial" Scientific American, marzo 1973, pp.
• , y .
'
nana mun
'
291-308
blaci6n", Just!ciª. de M~n~o,_ marzdlo 51~71~º de 1974 y The Economist, 17 de agos,. Ver publicaoón penodística e
e
to SAdeVer
197T4,hp.E88.
. t 17 de agosto de 1974 "Down with Babies", p. 88.
e conomrs,

644

- En Tunisia, el programa de planeamiento familiar lanzado en 1964, fue
impedido por las tradiciones religiosas. Para romper esto, el presidente Bouruiba ha sostenido el programa de planeación familiar, hablando claro en la
gran mezquita en la ciudad santa de Kairouan, sobre el aborto y la esterilización durante julio de 1973;
- También el gobierno de Singapur se ha vuelto más activo en este campo.
El gobierno ahora castiga a las familias con más de dos niños. Una nueva ley
deroga la maternidad existente que deja los beneficios para las mujeres que
trabajan, quienes ya tienen dos nifios e impone cargas para los cuidados hospitalarios de la maternidad en una escala variable, que aumenta de acuerdo con
el número de niños que la madre tiene. Además, las familias grandes tienen
una prioridad más baja para la vivienda del Estado;
- En la India, el gobierno trató de prevenir una explosión catastrófica de
la población, esterilizando a los hombres en una grande escala; las festividades
de esterilización fueron organizadas con música y baile. Los participantes fueron
recompensados con regalos. A finales de 1972 cuando menos once millones de
operaciones de esterilización se habían realizado. Se asume que cada esterilización previene cuando menos 1.5 nacimientos;
- China está ahora ofreciendo a su gente todos los métodos de control de
la natalidad, desde el libre aborto sobre demanda, a lazos, condones, esterilización, tanto para hombres como para mujeres y dos clases de píldoras. Los
empleados sanitarios están repartiendo anticonceptivos en los hogares de la
gente y aun a las mujeres que se encuentran trabajando en los campos;
- Las Naciones Unidas está patrocinando un programa de amplitud mundial para el control de la fertilidad a través del fondo de las Naciones Unidas para actividades de la población (UNFPA), establecido en 1967 y el
cual está trabajando bajo la supervisión del administrador del programa de
desarrollo de las Naciones Unidas;
- Las técnicas anticonceptivas están aumentando y mejorando todo el tiempo. Bernard Berelson menciona en su libro Detrás de la planeación familiar,
29 métodos de planeación familiar obligatoria. 26 Aparte de los métodos arriba
mencionados, existen, además, los siguientes:
1. La píldora después de la mañana, que tiene el menor número de desventajas entre los nuevos métodos anticonceptivos, de acuerdo con d profesor
Derek Llewellin-Jones, jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de
la Universidad de Sidney. 29
21

Estudios en el planeamiento fa miliar, Bemard Berelson ( ed.), publicado por el
Consejo de Población.
.. En el Congreso ANZAAS en Perth, durante agosto de 1973.

645

�2. Fomentar los matrimonios tardíos en densas áreas de población como en
China. La edad sugerida para el matrimonio en China es la de 25 años para
las mujeres y alrededor de los 29 para los hombres. Esto ampliaría la brecha
entre los padres e hijos de 20 años a cerca de 20 años y reduciría ::1 tamaño
de las familias. 27
3. A. F. Corwin sugiere fuertes multas para las grandes familias, tales como
impuesto adicional y limitación de servicios sociales. 28
Si aceptamos un cálculo para la población futura de una extensión de los
12 1/2 a 25 billones( dependiendo en qué nivel de estabilización se normalizará), entonces podemos continuar, considerando las otras cuestiones arriba
mencionadas:
-

¿ qué necesitamos para alimentar a la población en una forma saluda-

ble?, y
- ¿ habrá suficientes alimentos disponibles para mantener a la población
mundial ahora y en el futuro?
El problema aquí es de que tenemos solamente un conocimiento muy limitado si se considera qué es lo que verdaderamente necesita un cuerpo para
estar sano. Tiene que admitirse que la F AO y la WHO han publicado reportes
muy detallados acerca de los requerimientos de nuestros aliroentos,29 pero en
la conferencia de la UNCTAD, en Nueva Delhi, en 1969, fue ya observado
que "existe, sin embargo, un número de complicaciones en calcular los requerimientos, especialmente para la proteína". "Los requerimientos de un individuo cuyo peso de cuerpo y actividad reflejan la desnutrición y la mala nutrición desde el nacimiento, no estarán de acuerdo con aquéllos a quienes el
potencial físico completo ha sido llevado a cabo. La cualidad nutricional de
proteína de diferentes fuentes alimenticias varía marcadamente..." so
" La revista económica del Lejano Oriente, 23 de julio de 1973.
,. CoRWIN, A. F., "Población mundial y la responsabilidad americana", El Tribunal
de Áreas en Desarrollo, octubre, 1970, pp. 7-15.
'" Ver a FAO, Requerimientos de calor!a, reporte del segundo comité sobre requerimientos de caloría, FAO, estudios de nutrición No. 15, Roma, 1957; FAO/WHO Requirimientos de protelna, reporte de un experto grupo de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Rcport Series No. 37. Roma, 1965; Requerimientos de calcio, reporte
de un grupo experto de la FAO/WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series No.
30, Roma, 1962; Requerimientos de vitamina A, Tiamina, Riboflavina y Niacina, reporte de un grupo experto de la FAO /WHO, FAO Nutrition Meetings Report Series
No. 41, Roma, 1967.
.. Conferencia de las Naciones Unidos sobre comercio y desarrollo, segunda sesión,
Nueva Delhi, volumen V: Problemas especiales en el comercio y desarrollo mundiales,
Naciones Unidas, Nueva York, 1968 (El problema mundial sobre alimentos), p. 168.

646

Por 1~ tanto, la FAO ha sido criticada a este respecto desde que "Th
Econom1st" la cara?t~rizó como "una institución permanen;e dedicada a ro~
bar que no hay suficientes alimentos en el mundo".ª1
p
. Mientras tanto, la FAO ha reducido sus requerimientos alimenticios. or
eJem~lo, para el consumo diario de calorías, el requerimento mínimo ~ pha
reducido de 2250 a 1936 calorías.s2
. Entrevistas con expertos sobre nutrición y un examen de la literatura médica, han demostrado que sólo un relativamente pequeño número de científicos saben much~ acerca de la nutrición humana, Y la mayoría de ellos de
buena gana admiten que su conocimiento está lejos de ser completo.
~uy poc~ ~e ha aprendido todavía acerca de los niveles óptimos de substad nlcias nutritivas p~~, mantener a la gente de varias edades y las necesidades
e cuerpo en condicion saludable.
h D: acuerdo con el doctor Theodore Van Itallie, director de medicina del
osp1tal de S~n Lucke, en Nueva York, la nutrición ha sido plagada en una
en~uesta mediocre, con. una gran cantidad de experimentos de ali:nentación
ammal que no son particularmente relevantes al desarrollo human D'.
la encuesta de nutrición humana es "dif'ic1·1, ted'10sa Y exige
. mucho
o. tiempo
. iJO que
que los resultados no son dramáticos".
y
El doctor C. _E.' Butterworth, director del programa de nutrición, en la Facultad de Medicma de la Universidad de Alabama, señala las consecuencias
de
investigadores médicos destacados han desvia
. do su
t esto:
·, como resultado,
,
a encion a campos mas fascinantes, tales como la cirujía profunda y el trasplante. 88
Apl_icando n~e~tro limitado conocimiento acerca de los requerimientos de
los a~entos b~1cos que tenemos, podemos contestar la pregunta &lt;le qué es
ne~esano para alimentar las grandes poblaciones arriba mencionadas en la siguiente forma:
'
l. Para ~antener la actividad corporal y el calor, necesitamos calorías. Hay
una extension de consumo diario que está disminuyendo en a ¡gunos pa1ses
,
y
aumentando en otros, por ejemplo:

*'

The Economist,
23 de agosto de 1952 •
•
Ver Internationale Samenwerking mayo 1969 p 134· Th p 'd ,
·
Ad ·
e
·
'
' ·
, e res1 ent s Science
V1sory omm~ttee,. El P;oblema mundial sobre alimentos, Washington, D. c., 1968
32
. Ver la Revista financiera australiana, 4 de septiembre de 1973 p 38 (N y
Times, News Service Series).
• · ·
ew or
32

k

647

�PROMEDIO DE CONSUMO DIARIO POR PERSONA

Países

1960-62

1963-65

1966-68

EE.UU.
Nueva Zelanda
Los Países Bajos
México
Perú
India
Pakistán

3,120
3,490
3,160
2,500 1
2,210
2,030
2,090

3,140
3,470
3,190
2,600
2,140
2,000
2,260

3,210
3,380
3,200
2,620 2
2,280
1,880
2,260

1

Fuentes:

1961-62.
-

2

1964-66.

FAO Estado de Alimentaci6n 'Y Agricultura, 1968.
Anuario Estadistica de las Naciones Unidas, 1972.
Internationale Samenwerking, mayo 1969, p. 135.

2. Para el mantenimiento de trabajo en músculos y en otros tejidos del
cuerpo, necesitamos proteínas. En un tiempo se pensó que debíamos obten~r
cuando menos la mitad de nuestros requerimientos de proteínas de fuentes ammales (carne, pescado, huevos y leche). Esta teoría se ha abandonado ahora.
De acuerdo con Colin Clark, "Es posible. . . para el hombre vivir casi enteramente de cereales -lo que es decir, cereales propiamente dichos, y no raíz
de cosechas-, las que en su mayoría son muy bajas en prot~ína, Y su}etas
también a la calificación de que la calidad de proteína en mai.z es en cierto
modo sospechosa''.3'
El doctor Ruth Huenemann, un experto en nutrición de la Universidad de
California, llega a la misma clase de conclusión: con un~ combinación de cereales y legumbres, guisantes secQs, frijoles secos y lenteJas, uno es capaz de
,
obtener toda la protema
que neceS1'ta.85
tsta es también la opinión del profesor John Waterlow, un destacado nutricionista británico, quien dijo en una entrevista publicada por la
(Organización Mundial de la Salud), que las dietas que dependieron pnnc1palmente
de melón de indias, maíz, trigo, arroz y papas, "eran realmente muy buenas".ªe

~?

3. Como algunos lubricantes, necesitamos vitaminas y minerales, ya que su
ausencia puede llevarnos a serios daños.
4. La grasa está descartada: muchos fisiólogos parecen considerar ahora las
grasas, particularmente la margarina y la mantequilla de grasa, como potencialmente dañosas y ningún fisiólogo parece considerarlas como positivamente
deseables.87
Concluyendo, parece que entonces las calorías sean las más importantes, asumiendo que por lo menos cuando la recta combinación de cereales y legumbres es llevada a cabo (por el requerimiento de proteínas) así como por una
variedad de algunas ensaladas y otros alimentos frescos es incluida para las
necesarias vitaminas y minerales.
Ya hemos observado que la F AO (Organización para la Alimentación y
Agricultura) ha reducido su requerimiento mínimo de calorías de 2,250 a

1,936.

Cuando consideramos las áreas bien conocidas por su longevidad, tenemos
que tomar en cuenta que ahí el consumo diario es todavía más bajo. Por ejemplo, en Vilcabamba, Ecuador, uno de los tres lugares en el mundo renombrados por su longevidad, el promedio de consumo diario es sólo de cerca de
1,700 calorías. Si tomamos este requerimiento tan bajo, entonces el promedio
de consumo es suficiente en todas las áreas del mundo ( véase Los límites de
crecimiento, arriba citado, página 47, y también la tabla arriba mencionada:
Promedio de consumo diario de calorías por persona) . Esto está en línea con
la experiencia de Colin Clark en la India, la que de acuerdo con un examen
estadístico muy cuidadoso, sólo cerca de 1/4 de la población está bajo la
línea de calorías en lugar de la mitad del mundo.38 El doctor Fougeret de
Lastours, mantiene aún, basado en su experiencia, que los africanos podrían
vivir saludablemente con una dieta de menos de 1,500 calorías, si disfrutaran
de los rayos del sol en sus cuerpos desnudos, recibiendo de este modo una clase
de alimentación corporal. Esta "pigmentación de la piel" se perdi6 tan pronto
como se vistieron.89
Si tomamos 2,000 calorías por persona en el consumo de cereales diario,
como una suposición razonable, entonces estamos todavía por encima del nivel
mínimo de calorías de la FAO, y muy por encima del promedio del consumo
11

" CLARK Colín, op. cit., pp. 123, 128 y 130.
u En un~ conferencia sobre educaci6n en la nutrición en Washington, véase publicaci6n periodística del 5 de noviembre de 1971:
• Véase publicación periodística del 4 de abnl de 1974.

648

CLARK, Colin, op. cit., p. 123 y doctor Ruth L. Huenemann, ibid.
Colín, en un discurso al gremio de St. Luke, Cosmas y Damian, el 22 de
julio de 1973, ver The Evening Post, 23 de julio de 1973, p. 11.
• Ver al doctor Fougerat de Lastours, L'Homme et La Lumiere and "La Faim sur
le Monde", Vie et Lumiere, 13 de mayo de 1967, p. l.
•

CLARK,

649

�en las áreas que son bien conocidas por su longevidad. Iguala el consumo de
calorías alrededor de 1/2 hogaza de pan tres veces al día.
Los cereales rinden cerca de 3.2 calorías por gramo, lo que significa que
necesitaremos por persona, anualmente,

2,000 X 365 =
3.2

2 000 gramos

2 8,

=

nosa podría drenarse. Desde que la humedad es más un factor lirnltativo que
la temperat~ra, podríamos dividir al mundo en grados de "tierra tipo" en la
siguiente forma:

=

228 kgs., de cereales.

Tierra tipo
tierra agrícola, a la cual estamos acostumbrados en los países de humedad temperada, con una cosecha al año, como Europa Occidental
y la parte oriental de los Estados Unidos de América.

Lo anterior está completamente de acuerdo con una declaraci6n en The
Economist, respecto a la conferencia mundial sobre alimentos de 1974, de que
"un hombre puede sobrevivir saludablemente con 500 lb (= 227 kg) de trigo
o grano comido en un año. 40

Alta temperatura, con elevadas lluvias tropicales con dos cosechas al año =
a dos unidades de tierra tipo_, como en los estados mexicanos de Veracruz y
Tabasco, Cuba, Jap6n e Indonesia.

Calculando una pequeña cantidad de productos animales, de vegetales verdes
y de fibras textiles, podemos elevar esto a un requerimiento por persona, por
año, de 250 kg. Japón produjó 6,720 kg. de grano por hectárea, en granjas
muy pequeñas en 1970.n Asumiendo que esto es una cosecha doble, tenemos
que dividir esta cantidad entre dos para obtenerla como un sistema único de
cosecha. Esto significa que los 250 kilogramos de cereales podrían producirse

Tierra agrícola sub-húmeda y tierra serniárida = unidades reducidas de
tierra tipo, como el noreste de México y partes de Australia, como un factor

1

reductor de -.
30
Thomthwaite 43 da una completa división de toda la superficie de la tierra
de la siguiente manera, llevando al siguiente total del área de agricultura potencial en términos de "tierra agrícola tipo":

=

250
,
.
do esta
. neces1'da d, a cuan
, ta ti'erra
sobre 0.07 hectáreas.
Re1ac1onan
3,360
se necesitará para producir esto para toda la población del mundo, y cuánta
tierra está disponible, tenemos también que poner atención a la tierra que se
requiera para producir las necesidades mínimas de madera.
Desde que los niveles del consumo de madera en un país como los Países
Bajos no causan ningún perjuicio, Colín Clark toma este consumo como requerimiento mínimo,42 lo que parece ser un consumo razonable.
Esto lleva al requerimiento mínimo de madera a un nivel de 1/2 mª por
persona, anualmente.
Para calcular qué cantidad de personas podría ser alimentada al máximo,
el potencial de terreno en el mundo tiene que considerarse ahora. Por principio, necesitamos advertir que las tierras pobres pueden mejorarse por medio
de la fertilización. Las áreas montañosas, siendo demasiado frías, deben mantenerse fuera de consideración. La tierra abrupta y cenegosa, sin embargo,
debe incluirse, si se toma en cuenta que puede ser cultivada. La tierra panta" The Economist, 20 de abril de 1974, p. 48.
"' McNAMARA, Robert S., Address to the Board of Gobernors, Banco Mundial, Nairobi, Kenya, 24 de septiembre de 1973, p. 16.
.
.
., CLARK, Colin, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, McM11lan,
1968, p, 150.

650

Superficie total
de la Tierra

Arcas 1

Total del Potencial Agrícola
expresado en "Nivel de Tierra
Laborable".
En mill6n de hectáreas

África
América
Asia 2
Europa 2
Oceanía
U.R.S.S.
Total del Mundo

3,031
4,208
2,753
493
851
2,240

1,555
2,840
1,505
403
268
1,109

13,576

7,680

1

Excluyendo la tundra y tierras de nieves perpetuas.
• Excluyendo a la U.R.S.S.

Fuentes:
Oficina de Estadísticas de las Naciones Unidas.
CLARK, Colín, Crecimiento de la poblaci6n y uso de la tierra, Londres, MacMillan,
1968, p. 149; LoNo, Luman H., El almanaque mundial de 1970, New York, Newspaper
Enterprise Association, 1969, p. 380.
" Thornthwaite en Revista Geográfica, julio de 1933.

651

�La anterior estimación de cerca de 7,000 millones de hectáreas pare~e ser
aún un cálculo conservador, si se compara con el verificado por Malin de

9,330 millones de hectáreas.º
El potencial total agrícola de 7,680 millones de hectáreas, podría significar
7,680 millones
que esto podría proporcionar alimento para - - - - - 5 X 7,680

1/5

mln

=

=

38 billones de personas.

Comparando estos 38 billones de personas que podrían ser alimentadas con
la población estimada del mundo del futuro, de 12 1 /2 menos 35 billones, esto
lleva a la conclusión de que sería posible alimentar a tan grande población.
Aún si estimamos estos cálculos muy optimistas, están aún los siguientes hechos que necesitamos considerar y que respaldan un más optimista punto de
vista:
1) En primer lugar, hay la posibilidad de agregar otros materiales orgánicos como algas marinas, y toda clase de vegetación marina para nuestro ali5
mento existente, como así lo sugirió Tinbergen.~ Pirie menciona que la proteína de esas algas tiene más valor nutritivo que la proteína de la mayoría de
las semillas.'6 Tales productos no fueron incluidos en los cálculos arriba mencionados.
2) También está la posibilidad de producir alimento artificial. El almidón
ordinario puede cambiarse a un alimento de elevada proteína, lo que significa
que los filetes del futuro podrían ser hechos de papas o de caña de azúcar y
que el arroz podría ser elevado a un nivel de alta proteína. También hay la
posibilidad de que esa proteína comible pudiera hacerse del pasto y de hojas,
7
de acuerdo con un nutricionista de las Naciones Unidas.'
En los Estados Unidos, los alimentos sintéticos, hechos de frijol de soya, están ya extendiéndose en supermercados y despensas hogareñas. Este alimento
artificial aumenta la cantidad total de alimento disponible desde que puede
ser hecho de artículos completamente diferentes, tales como los productos basados en el petróleo y en la basura. N. Kosarik ' 8 señala que al usar los proop. cit., conferencia sobre la poblaci6n mundial, 1965.
.. Tinbergen en su lectura final en la Universidad de Erasmus, Rotterdam, 8 de no-

« MALIN,

viembre de 1973.
.. P1R1E, N. W., "Las algas no están todas mal", CERES, julio-agosto, 1970, pp. 31-34.
" Dr. K. K. P. M. Rao de la FAO en una reuni6n en Bangkok, ver The EgyptiaA
Gazette, del 15 de noviembre de 1968.
" KosARIK, N., "Desarrolla nuevas tecnologías". CERES, enero-febrero 1973, pp.

duetos de
. en el cuadro total: reduce
. , esta última. e lase, se 11ega a otra ventaJa
la polucion del ambiente.
3~ Más aún, con el método de Van der Meulen (el que introduce una equena ,planta cen~osema, que tiene capacidad de tomar agua de la atmósf~ra
:-:taves de las hoJas al suelo)' anticipa la posibilidad de alimentar a otros 20
1 ~nes de seres humanos, abriendo 5 billones de acres, que por ahora no son
cultivables, y consecuentemente, no están incluidas en nuestros cálculos.49
E~te método ha sido recientemente más apreciado por los economistas del
Instituto
Sociales en La Haya y por b.io, 1ogos en 1os Paises
,
.
T b" de
h Estudios
.
Ba1os
~ ien a sido explicado en las reuniones del Club de Roma, en los Paíse~
Ba1os. Un proyecto de 300 hectáreas ha sido programada para Indo .
obJ'eto de
b
1 , od d
nes1a con
pro ar e met o e nuevo más ampliamente.
4) La can~dad de alimento consumida podrá ser usada más económicamente. Por eJemplo,
. uno podría interrogarse de si la forma us u al en que tomamos
nuestro
alimento
es la más efectiva. El doctor H · J• R og1er, secretario
.
de I líni d
d
a e ca . e sa1~ danesa Humegaarten, en donde todo el alimento diario
s: consume sm cocinar, llega a la conclusión, basada en la experiencia de 25
ano_s con cerca de sesenta personas, de que al usar los productos del suelo sin
cocinar,
puede
uno economizar
, ob tener un valor
'
d
. . . el 50% de la cantidad Y aun
mas gran e de salud y ef1c1enc1a. Verificando el gasto de este sistema se
bó
que los costos están a la mitad del nivel de otros restaurantes danes'e pro
de h ' d · di , d
s y casas
uespe
es, m ,can ose que en esta forma un enorme ahorro en el consumo
.
d e a ltmento podna alcanzarse.
Más aún, como así lo descubrieron en esta clínica de salud . 1 ¡·
es cons 'd .
.
' s1 e a rmento
~ o sm cocinarse, más minerales son preservados (al cocm
·
demos tam'
•
arse, per. ;1 mas y minera1es) . Este consumo más alto de minerales reduce la
exi~enc1a de ~a toma de proteínas. Consecuentemente, la dieta de alimento no
cocid~, necesita menos proteínas y puede hacerse un ahorro en el uso de las
protemas costosas, como la carne, el pescado y los huevos.
Cam~:ando la producción de la carne, lleva a otro ahorro, desde que la ali
mentac1on
de un
eon p1antas, desperdic1a
. . el 7 /8 de las calorías ue•
,
. animal
.
50
podnan estar disponibles si las plantas mismas f uesen consurrudas.
.
q
: Ver a N R C Handelsb/ad, 25 de abril de 1972.
De acuerdo con el doctor Ruth L Hu
en la nutrici6n llevada a cabo e W .hi enemann, en una conferencia sobre educaci6n
n as ngton D e ,
bli . ,
.
5 de noviembre de 1971.
' · ·, vease pu cacion penodística del

32-37.

653
652

�Los

ASPECTOS HUMANOS

Cuando consideramos todas esas posibilidades parece que será posible alimentar a la población del mundo futuro.
Sin embargo, se ha dejado un gran problema: y aquí estamos tocando los
aspectos humanos de nuevo. ¿ Cómo podremos cambiar los hábitos de comer
de las personas e inducirlos a comer nuevos alimentos (tales como el alimento
artificial) y usarlos en una forma más económica ( tal como comer su alimento sin cocinar) ? Éste es realmente el problema más grande que se señaló
en la conferencia de la Casa Blanca en los Estados Unidos, sobre alimentación,
Nutrición y Salud, verificada en ese país durante diciembre de 1969. En ella
se estableció que podría aprenderse de otros países, que es más fácil desarrollar y producir, a bajo costo, alimentos altamente nutritivos, que hacerlos comer por aquéllos en la mayor necesidad.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos alimentos, altamente
nutritivos de bajo costo, especialmente formulados, han sido probados y puestos en el mercado en países subdesarrollados por compañías americanas. Pero
una severa desnutrición aún existe, porque la gente no está dispuesta a probar
estos productos.
Esto es una cuestión de educación y de propaganda. Un cambio en la conducta social podría probablemente ser llevado acerca de esto si la necesidad
realmente está allí. Cuando es una cuestión de supervivencia, debe ser posible
retirar a la gente de su platillo familiar a la antigua, particularmente si esto
no sucede en una situación de presión, como una de guerra. Colin Clark ve
hacia atrás en la historia y llega a la conclusión de que en muchas ocasiones
es el rápido crecimiento de la población lo que determina el motivo principal
para forzar el elevar los cambios radicales.51 Esto también podría ser cierto para
el futuro: que el crecimiento de la población está llevando estos necesarios
cambios en la producción y el consumo de alimento, el hacer posible el que
es suficiente para todos.
Richard K. Manoff sostiene que los medios de comunicac1on -radio y
televisión-, deberían de ser usados para educar e influenciar a la gente para
atacar los problemas de la educación de la nutrición, de presionante prioridad
y para alcanzar metas populares en masa. Estima que el término medio de televidentes, observan penosamente nueve años completos de su vida (noche y
día). Desde que esto sucederá en todos los países tarde que temprano -de
., CLARK, Colin, op. cit., p. 137.

654

acuerdo con
. l enorme para usar
. del escritor. mencionado-.,
, hay un p otenc1a
estos med10s e comun1cac1on en programas de la nutrición. 52
Uno de los otros medios de comunicación -el cinepropósito en los E tad U .d
' se usa ya para tal
"D'
s _os m os. Ahí, la película recientemente producida
ieta para un pequeno planeta", describe cuánto más saludable y ambientalmente .r,esulta el comer menos carne y más frijoles y crranos sin d' . .
su absorc1on proteínica. 5s
o
,
ismmwr
:rambién en los Esta~o~,Unidos ha sido sugerido por el doctor George W.
Bnggs,
de
t profesor
"·
, ,,nutnc10n de la Universidad de California, gravar los ali_
men ~s sm ca1onas , tales como dulces y bebidas suaves, con objeto de obtener dinero para la educación nutritiva. "Los problemas de la mala nutrición
son un componente de muchas enfermedades que nos matan como los ata ues
al ~oraz,~n, el alcoholismo y enfermedades de diabetes y ~erturb~cionesq diges~vas. ~sos ~alos hábitos de comer son terribles y le cuestan a los Estados
'?ru~o tremta billones al año en atenciones de salud de acuerdo ~on 1
el d1ce.5'
'
'o que

CONCLUSIÓN

Con~iderando el problema de la alimentación en el mundo, tenemos que
conclwr
los aspectos humanos son los más importantes• No es una cuest" d que hí
1~n e que a hay o de que habrá mucha gente, o de que no hay suficiente
alimento, pero los aspectos humanos tienen que ser más enfatizados con oh 'eto
de resolver el problema poniendo atención, por e1·emplo a los
J
puntos:
,
siguientes
Cómo educar a la gente para ser más consciente de una alimentación sana.
Cómo c~-~iar sus ?áb~tos de comer; cómo hacer que usen una nueva for~
de acuerdo a más eficientes y saludables princ1p1os
reararse
de
la
carne
y
de
grasas animales Y acercarse mas
, a granos
f
rutas, vegetales, etc., y tomar alimentos sin cocinar y menos refinados).
'

~ª. de (nut~1c1on por s1 mismos,

... MANOFF, Richard K., "Potential Uses of Mass Med1'a
Re t d D
ll
in Nutrition Programs",
a e esarro o Internacional, 1973, No. 3 , p. 13 _
.. Ver Deuelop1;1ent For~m, abril, 1974, p. ll.
Ver Perspectiva de Vida• Reuoluci6n Verde, p nmavera
·
1974, p. 14.

!IS

655

�EL CRONISTA LAS CASAS, HUMANISTA Y POLITICO
ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

FRAY BARTOLOME DE LAS CAsAs, más jurista que samaritano, un tanto o un
mucho ajeno al Romo apostolicus y más apegado al Romo bellicus, me toca
en esta ocasi6n emitir un juicio, una opini6n, un punto de vista en breve
semblanza: como humanista, como político y como cronista, en la maravillosa
etapa del impacto de Occidente en Oriente y en la creaci6n de un mundo nuevo, que ya no sería Oriente ni Occidente, sino síntesis por el mestizaje, de una
concepción medieval, renacentista de lo universal, y que emanaría a hombres
de diversas latitudes, en el derecho, en la filosofía, en la teología, contribuyenlo de la manera más amplia y concreta a sentar las bases de la integración del
sentido universal de la cultura.
Varios son biógrafos de fray Bartolomé de las Casas y muchos comentan
escritos, actitudes y circunstancias de su activo devenir; otros tratan de entender sus actitudes dentro de una semblanza psicológica y llegan como Ramón Menéndez Pida! a ubicarle en la linde de paranoico; otros, como Manuel
José Quintana, guía de la mayoría absoluta de los bi6grafos posteriores, presenta a Las Casas como inmenso benefactor de América y de la humanidad,
frente a los arrogantes conquistadores que eran Azote de la raza americana.
Mas de las semblanzas o elementos que aporta Remesa!, Fabié, Pérez de Tudela, Giménez Fernández y otros, no considero se llegue a ubicar la semblanza
precisa del padre Las Casas, con el imperativo de las motivaciones que le llevaron a sus francas y enfáticas actitudes que se ven discrepantes dentro de la
secuencia de su momento hist6rico, dentro de un ángulo moderno de observación.
Nacido Bartolomé de Las Casas en Sevilla, en 1474, licenciado en Leyes, sin
duda en la misma Sevilla, en el año 1502 embarcó a las Indias. Conducía la

657
Hum-42

�flota de treinta y dos navíos, con 2,500 entre tripulantes y pasajeros, don Frey
Nicolás de Ovando, comendador mayor de Alcán~ra Y te~;er gobe~ador
nombrado por los reyes católicos para las islas y regiones reaen descubiertas.
La expedición desembarcó en la isla La Española o de Santo Domingo.
Las Casas, prácticamente allí empezó a obtener fr":11ca experie~cia. Tomó
parte activa en las guerras que Ovando hizo a los na_nvos con el ~m d~ compelerles a vivir con los españoles, siguiendo la política de d~trmanuen~ Y
servidumbre. de ello nos dice Las Casas que, durante ocho anos que duro el
régimen de Ovando, acabaron con las nueve décimas partes_ de
numerosa
blación que vivía en aquella isla, así lo calcula él en su Historia de_ l~ lnLas Casas narra episodios de batallas, matanzas, cru~ldades hornp1lantes
cometidas por los invasores. Las Casas, seguramente, a~tuo como soldado con~
tra los taínos y contra los nativos del Higuey, com_ba_udos a sangre y fuego:
Las Casas obtuvo por sus servicios, buenos reparunuentos de n~turales '. el
dice haber hecho junto al río Xonique, una hered~~ cuyos nativos enviaba
a coger oro en un arroyo cercano, y nos dice tamb1en que tuvo !n la R~al
Vega de la Isla grandes labranzas de maíz ''.que valían cada año más de cien
mil castellanos'',2 cantidad, si exacta, demasiada.

!ª

:as.

En el 1510 llegaron a la isla Española y a la ciudad ?e la Veg~, ~ grupo
d dominicos que traían por vicario a fray Pedro de Cordoba, religioso de la
o;den de Santo Domingo, formado en los estudios de S~n Estéban de Salamanca, convento el más famoso de dicha orden en Espana.
Por esta época Bartolomé ingresa en la orden dominicana y canta misa Y
predica en la misma ciudad de la Vega.
El contacto con fray Pedro de Córdoba, oírle sus sermones ,Y trato con los
demás frailes, transformaron las actitudes del ya fray Bartolome. T_odos los ~omingos predicaba fray Pedro y también lo hacia fray Bartolome, y no solo
a los naturales, sino más bien a los españoles.3
Allí se presentaba una apremiante dificultad, nos dice Menéndez_ Pida!.• El
· · · cns·.:ano de la esencial igualdad de todos los hombres se vio en granpnnap10
u
·¡¡
T
de peligro al ser descubiertos aquellos hombres nuevos de las Anti as y 1erra
Firme; el lamentable atraso de desarrollo humano en que se hallaban, tanto
1

en lo moral como en lo físico, que los expuso luego a la ávida codicia de
Colón y de tantos otros descubridores posteriores. Colón proponía a los reyes
católicos la venta de esclavos "a 1,500 maravedís la pieza" y fue Isabel la que,
indignada al ver en Sevilla unos indígenas esclavizados por el almirante, les
mandó poner en libertad y reembarcarles para su tierra. "¿ Qué poder tiene
mio el Almirante para dar a nadie mis vasallos?" 5
De esta manera Isabel la Católica afirmó con energía la dignidad de los
hombres nuevos, calificándolos de vasallos libres de la corona, iguales a los vasallos castellanos; más esto no era posible, puesto que los antillanos no querían
vivir en comunidad con los españoles, ni querían el trabajo aunque fuese retribuido. Entonces se les obligó a agruparse con ·1os españoles y a trabajar en
edificaciones y cultivos, a jornal "como personas libres, como lo son, e no como
siervos''.8
tsta es la base de la encomienda de naturales a los pobladores españoles.
Esto dio origen a que los conquistadores a quienes se otorgaba encomienda o
repartimiento abusaran confundiendo la libertad y la servidumbre; actitud
que hizo a los dominicos reaccionar ante la violación de un derecho humano,
el de la libertad.
Y así, en la humilde residencia de unos obscuros frailes del orden de Predicadores, surgía un derecho nuevo. Un derecho de profunda raíz teológica,
afirma el historiador cubano José M. Chacón y Calvo, y por ello uno de los
mayores acontecimientos de la humanidad, afirma Pedro Henríqucz Ureña;
fray Antonio de Montesinos, uno de los cuatro primeros dominicos que llegaron al Nuevo Mundo, subió al púlpito, quizás del entonces incipiente templo
de Santo Domingo, en la desembocadura del río Ozama, en la isla Española,
y propugnó la suprema expresión de todo ideal y lucha entre los hombres:
la libertad.
La fecha se discute, el cuarto domingo de Adviento del año 1511. Miguel
Giménez Femández, Edmundo O'Gorrnan, Max. Henríquez Ureña y otros,
especulan la fecha que preconiza el padre Las Casas, pero sea de ello lo que
fuere, este acontecimiento en la historia de América nuestra, data del mes de
diciembre del año 1511, cuando ya se había implantado en la isla Española el
sistema del trabajo colonial; es el momento antillano de las encomiendas que
desarrollaron las primeras experiencias que serían modelo posterior a los grandes centros continentales de la colonización: México y Perú. 7

CASAS, Bartolomé de las, Historia de las Indias (Edición de Fuensanta Y Sánchez

Rayón).
.
1 CAsAs, Bartolomé de las, ,Apologética Hist.
• !bid., Historia de las Indias.
.
M
adre Las Casas su doble pe,sor.ahdad, Espasa-Calpe, a• MEN É N'DEZ PmAL, El P
'
drid, 1963.

• Memorial de 30 de enero de 1494, Scritti di Cristoforo Colombo, Racolta della R.
Commis Colombina.
• ZAVALA, Silvio A., La encomienda indiana, Madrid, 1935.
' SoLÓRZANO y PEREYRA, Juan de, Polltica indiana, tomo 1, libro 2o.

659
658

�Lo cierto es que en la isla Española fue donde con mayor rigor y crueldad
se siguieron las prácticas de la colonizaci6n, nos dice Manuel Arturo Peña
Batlle. En ningún otro sitio -nos narra- se oper6 con tanta rapidez el exterminio de la población aborigen, ni fueron humanitarios los sentimientos de la
gente de gobierno: Diego Colón, Bobadilla, Nicolás de Ovando, Pasamonte,
Garay y tantos otros, cerraron la conciencia a todo miramiento de humanidad
y dieron pábulo a que la voluntad de la reina Isabel, se convirtiera en letra
8
muerta por la codiciosa acción de los colonizadores.
Súmanse a esta circunstancia enferroedades como la viruela, que propagóse
en la isla, los efectos del choque de civilizaciones y demás inherente, que
aumentó el sufrimiento de los isleños.
En el año 1510 la situación de los indígenas de la isla llegó a una etapa
verdaderamente sombría, que expresa patéticamente a Carlos V, con verdadera
desolación, fray Pedro de Córdoba, vice-provincial de la misión. "Por los
quales males y rudos trabajos -dice-, los mesmos indios escogían y han es-9
cogido de se matar, escogiendo antes la muerte que tan estraños trabajos."
Fue ése el estado de cosas que encontraron los padres dominicos al llegar
a la Española, enviados por Femando el Cat6lico para evangelizar y defender a los indígenas, y fue éste también el estado de cosas que empezó a causar
impacto en Bartolomé de Las Casas.
Constituye, pues, acontecimiento relevante la llegada de los frailes dominicos a la isla Española, quienes por su política auspiciaron la nueva doctrina
del Derecho de Gentes y grande proporción a las bases del pensamiento político contemporáneo.
Estudiada por los dominicos la situación social, más las confidencias de
los nativos, muy particularmente de Juan Garcés, antiguo colono de la isla,
más tarde miembro de la orden de Predicadores, hicieron en la conciencia
de los frailes el imperativo humano de la defensa de los naturales y la responsabilidad de denunciar en público los métodos de sumisión y oprobio a que
estaban sujetos los isleños.
Protesta a la intolerable situación fue el hist6rico sermón de fray Antonio
de Montesinos el cuarto domingo de Adviento de 1511 ante el virrey Diego
Colón y demás autoridades. El padre Montesinos predicó en nombre de la
Congregación y por mandato del vice-provincial fray Pedro de Córdoba, sermón que leído, fue firmado por todos los frailes.

El tema de la predicación fue E O
• •
del apóstol San Juan a I f .
g vox clamantis m deserto, contestación
os anseos, cuando éstos J
•,
La frase es repetida en la mis
d
e preg\,\ntaron qwen era.
mingo de Adviento
a, c_uan o es cantado el evangelio, el cuarto do' o sea el dommgo anterior a la natividad del Señor.10
El ¡aso dado por fray Pedro de Córdoba y por Montesinos fue f"
cuan o provocara, como era natural reacci6n d
,
irme, aun
civiles y encomenderos L s d . . ' d
. esfavorable en autoridades
. o om1mcos e la isla sentab
una protesta h
an con esta censura
umana contra el trato abusivo q
d b
. ,
los invasores.
ue se ª a a los md1genas por
Fray Bartolomé de las Casas con su e
. .
con sus hermanos relioiosos hº
xpen~nc1a en la observaci6n y trato
o·
, IZO causa comun con la polític d
.. ,
al abuso de los dominadores e hi
.
a e opos1c1on
Córdoba, de Cristo frente a l '
zo suya la vehemencia de Montesinos, de
os nuevos mercaderes añadie d
,
h
y énfasis, frente a la energía y audaci d I
,
n o mas ve emencia
la razón de la supuesta d
.
a e os encomenderos. He allí la raíz y
del conquistador la ené,:m~gogia
Ldasl Casas, frente al abuso y violencia
,
·o·
reacc1on e defensor fragu d
1d
y la experiencia, bien le a lica A
,
a o en e erecho
~l con su base . 'dº
p
. gustm Yánez ser el conquistador conquistado.
JUn ica Y experimental no pod'
1
sino vehemente defensor en su barricada d laia ser conso ador de los indios,
el espíritu de la reconquista en su d. , . e 1 pal~bra, contra los que traían
fo Además d ¡
mamica Y aVJdez del botín tras el triuntida dentro d: 1:on~;pto d:léh~mbre americano cuya nacionalidad fue discuv1 a aca mica de la Universidad de Sevilla
.
Paulo III expedir su célebre bula: UNIGENITUS
y q~e ~o a
de los naturales.
acerca de la racionalidad

?;

ª

Bien sabido es el reparto del mundo en que las bulas aleJ·andrin
.
ron a España las tierras de Am,enea
.
, y razón de la ·
ra1z
. , as asigna.
.
Las Casas rechaza esta
.
'
mvas1on-conqu1sta.
defiende atribuyendo al d;:p:m;o• q~~ el -~¡rdenal Ostiense (Enrique de Susa)
millo c1v1 y temporal sob t d 1 .
doctrina admitida
d
.
.
re o o e universo,
de I dº
por eI . octor Palacios Rubios y otros juristas del ConseJ·o
n ias,
.f1ºca
d "pero6 tal doctnna era negada por muehos otros, y Las Casas la
call
e err nea y. a' h '( " El
Nuevo Mundo
a 1
un - ;re tea .
Papa no puede regalar las tierras del
d
os espano es, no puede darles derecho de conquista, 'I
pue e otorgarles una comisión para propagar allí la fe.11
so o
En cuanto a Vitoria, coincide en. Io esencia
. 1 con Las Casas, es decir, en
10

'Manuel Arturo, La rebeli6n del Bahoruco, C. Trujillo, 1948.
Luis Alonso, Influencia de los dominicos en las leyes nuevas, Sevilla, 1915.

• PEÑA BATLLE,
• GETINO,

660

u

Bartolom'e d e ¡as, y·istorra
• de las Indias t II lib III Ed
•
MARIANO, Juan de, Historia de España, Apcn
, d.'
'
. IX, , 1796.
. Agwlar, s/ f.
ice .a1 tomo

CASAS,

661

�que son hombres racionales y libres, tan dueños de su gobierno y de sus cosas
públicas y privadas como los demás cristianos.12
Las Casas, ya dominico, sintió apasionada vocación por el indio americano
y a este apostolado entregó su vehemente espíritu, ansioso de justicia, con
verdadera preocupación jurídica, la del indígena despojado de su dominio libre
y selvático sobre el exuberante Mundo Nuevo, y, al dar la libertad a los indígenas que él tenía encomendados, se sintió investido de una grandeza moral,
según él decía, sentía que Dios le había elegido para salvar las Indias, devolviendo a los señores de estas tierras la soberanía usurpada o coartada. He allí
el humanismo apasionado de Las Casas.13 Humanismo teológico que ahora le
convierte en Romo Apostolicus, con base en el Jus gentium de los romanos,
que explican Ulpiano y Justiniano. He allí la querella de Las Casas.
A Las Casas, como jurista y como filósofo, no le era ajeno Aristóteles, y aún
cuando acepta Aristóteles en el libro I la esclavitud, en el libro sexto de su
Política nos dice que la libertad es el principio fundamental de la constitución
democrática. Esto es lo que acostumbra decirse, implicando ello que sólo en
este régimen político pueden los hombres participar de la libertad, y a este
fin apunta, según se afirma, toda democracia. De acuerdo con esta teoría, todos los ciudadanos deben estar en pie de igualdad.u
A Las Casas, como filósofo y como teólogo no le podía ser ajena la Summa
de Santo Tomás,16 el teólogo más destacado de su orden, cuyos tratados, muy
particularmente el De regimine principum, ad regem Chiprae, le deben haber
sustentado en su base política, en que tampoco debe haberle sido ajeno el
obispo de Hipona, aquél que enérgicamente sostiene que: Cum axíomata
negando fustibus est arguendum, y es lo que hizo Las Casas con quienes negaban el respeto al Jus gentium. En consecuencia la política de Las Casas fue
de enérgica oposición, de lucha sin cuartel a los que consideró conculcaban
el derecho de los indígenas de América. Y esta defensa y esta lucha sería
cruenta con su palabra y su acción, frente a la cruenta lucha de la conquista
militar, política e ideológica de España.
En la sonada polémica entre fray Bartolomé de Las Casas y Juan Ginés de
Sepúlveda acerca de la justicia o injusticia de la acción que España estaba
llevando al cabo en América, hay una circunstancia de excepcional importanu VITORIA, Francisco de, Relecciones del Estado, de los indios y del derecho de la
guerra, México, 1974.
11
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" ARisT6TELEs, Polltica, Bib. Scriptorum Graecorum et Rom. Mexicana, UNAM,
1953.
11
AQUINO, Sto. Tomás, Summa Theologica.

662

cia que recientemente se ha especulado en ella. La tesis de Sepúlveda en pro
de la guerra de conquista, previa condición de la cristianización de las Indias
está apoyada en la autoridad de Juan Maior.
'
. Este dominico, de nacionalidad escocés, Juan Maior, teólogo y jurista nacido e~ 1470, que estudió en Oxford y en los colegios de Santa Bárbara de
M?n~gu Y Navarra de P_arís y fue profesor de la Universidad de St. Andrew,
o~mo respecto a 1~ co~~msta del Nuevo Mundo diciendo que era un palpable
eJ_emplo de la aph~c~on de su tesis: "en Indias -dice- hay reyes que se
~egan a hacerse cnstianos, a pesar de que su pueblo se convierte al cristia.
msmo; luego ~les_ reyes,. P?r su indignidad, merecen ser depuestos y substituid?s po~ los prmc1pes cnstlanos españoles". Tesis que Las Casas rebatió con
v~?lenc1a y doctrina jurídica y que consideró herética, basada en una afirmac1on un tanto sofística de Juan Maior, por Jo que le respondió afirmándole
que : "Si a un rey indigno puede privársele de su trono, jamás puede privarse
al pueblo de su derecho de elegir librementé a su propio rey".
Las Casas vivo aún, es insenescente, y por ello se manifiesta en el análisis
de s_u obra política con un enconado pro y contra, es el pro y contra del
?1exicano que ~ún _no está integrado como simbiosis de oriente y occidente; y
esta es la exphcac1ón del eterno debate mexicano.
Del único modo de atraer a todos los pueblos a la verdadera religión es
la primera obra importante de Las Casas en que daba la psicoloofa
de los
O
i~díg~nas, propone técnicas para el doctrinamiento; y esto en el fondo es
histona.

Después su Historia Apologética con grande caudal de informes sobre las
costumbres y la vida de los indígenas destinada a puntualizar quiénes eran
los pobladores de América, a quiénes no era aplicable la teoría aristotélica
de la esclavitud. Y esto, señores, es historia, de este "belicoso humanista medieval" como le llama Gabriel Méndez Plancarte.18
Por lo que hace a la Brevísima relación de la destrucción de las Indias el
libro más combativo de Las Casas, más que histórico, es un alegato vehemente, como lo haría cualquier jurista en defensa de su defenso. Pero en cuanto a la Historia de los indios de Nueva España es su verdadero legado histórico; su composición tiene el prurito de dejar un testimonio, de ella se
conocen varios manuscritos, pero se advierte en ella método; utiliza fuentes
humanas, impresos y manuscritos, que analiza, lo que le da las características
de verdadero historiador, de auténtico cronista, siendo uno de los indispen11

MÉNDEZ PLANCARTE,

Gabriel, Humanismo mexicano del siglo XVI, 'México, 1946.

663

�sables en la consulta, para entender la conquista y la simbiosis de oriente y
occidente en la primera mitad del siglo XVI.
Si los cronistas del ciclo de la conquista merecen destacada presencia en este
tipo de estudios acerca de los orígenes de lo mexicano, fray Bartolomé de Las
Casas no puede ser ajeno, por su importante obra histórica y por ~u actitud
crítica, que dentro de un espíritu dialéctico llevará a los historiadores venideros a ubicar con mayor enfoque histórico, los fenómenos fundamentales de
una nueva comunidad humana que tiende a lo universal, LA MEXICANA.

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664

665

�LOS NEGROS, SU IDIOSINCRASIA, COSTUMBRES Y VIDA
EN LAS DOS AMÉRICAS
DR. EnMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University

EL PROBLEMA NEGRO en las Américas está históricamente ligado a la lamentable esclavitud, que tiene antecedentes en varias partes del mundo. La esclavitud fue cultivada desde tiempos inmemoriables en Asia, África, Europa y
aun en América, donde ya fue conocida entre algunas tribus indígenas precolombinas. Éstas, a veces, sacrificaban a los esclavos a sus dioses paganos.
De un lado, la esclavitud fue consecuencia de guerras que convertían a los
prisioneros en esclavos, quienes tenían que trabajar por los vencedores; de otro
lado, resultó de la captura de unos grupos por otros dentro de la misma raza,
con el propósito de venderlos a quienes querían adquirirlos. Los imperios de
Babilonia, Persia, Egipto, Grecia y Roma, que extendían su dominio a otros
países, practicaron la esclavitud como cosa _corriente; también los rnltanes y
caciques de algunos países de Africa.
Cuando el imperio romano conquistó a otros países europeos, africanos o
asiáticos, en la capital romana y en sus campos aparecían los esclavos, que
ostentaban varios colores de piel, confesaban distintas religiones y hablaban
diversos idiomas. A veces esos esclavos por tener una alta cultura, se convertían en conquistadores espirituales de los vencedores. Caso conocido es el de los
griegos quienes llegaron a ser maestros de sus menos civilizados amos romanos.
Los árabes que dominaron a España y Portugal durante ocho siglos ( 711 a
1492), tenían no pocas gotas de sangre negra. Mezclándose con los peninsulares, les inyectaron algunos rasgos de la cultura africana, por cuya razón
Miguel de Unamuno dijo en cierta ocasión que "España es medio africana".
L~ guerras posteriores entre los españoles y los moros produjeron esclavos en
ambos lados. Notable es el caso de Cervantes, quien como esclavo turco en Argelia fue rescatado por unos misioneros. Las tribus germánicas, con el viejo

667

�afán imperialista de extender su dominio a los territorios de sus vecinos eslavos,
no raras veces los capturaban, esclavizando, así, a los obotritas y serbios e
"incorporándolos" a su raza. En nuestros tiempos, el más notorio es el caso
de la Segunda Guerra Mundial cuando los alemanes, antes de ser vencidos,
esclavizaron a varias naciones europeas. Las obligaron a trabajos forzados, matando a la vez a millones de judíos, polacos, rusos, etc. Este genocidio con su
falsa "superioridad" racial, que a menudo se asocia a la esclavitud, todavía
no se ha olvidado en los anales modernos.
Los españoles y los portugueses introdujeron a los esclavos negros en sus
colonias americanas en el siglo XVI. Les llevaron de África para que sustituyeran a los indios, quienes por ser físicamente más débiles, no podían aguantar la rigidez laboral en las minas y plantaciones, pero quienes prestaban sus
servicios en otras faenas agrícolas. El trabajo de los esclavos negros ·contribuyó, en varios grados, al desarrollo económko de la América colonial. El ejemplo esclavista ibérico lo siguieron un siglo más tarde los colonos ingleses, sobre
todo, en las plantaciones del sur. Allí, los negros equivalían a los indios esclavizados, quienes en números mucho más elevados, trabajaban para sus amos
en Hispanoamérica. Aunque la tremenda mayoría de los esclavos eran africanos, según nota Aquiles Escalante, no fueron raros los envíos de esclavos
blancos, especialmente en la primera mitad del siglo XVI. Entre ellos predominaron las mujeres.
El "comercio negro" o sea la "trata" fue cultivado por las naciones latinas
como por las anglosajonas. El investigador chileno, Rolando Mellafe, en su
monografía La esclavitud negra en Hispanoamérica (Buenos Aires, 1964),
señala que los centros directivos del comercio negro se encontraban en Guinea,
Lisboa y Sevilla. Mientras tanto, los principales puertos de entrada para los
barcos negreros fueron Campeche, Veracruz, La Habana, Cartagena, Portobello, Panamá y Caracas. Participaron en este negocio abominable los barcos
negreros bajo la bandera holandesa, portuguesa, francesa, inglesa, y más tarde, la estadounidense y la de algunas repúblicas hispanoamericanas. Durante
la época colonial, los barcos negreros gozaban de la protección de los convoyes
españoles, que acompañaban a las flotas empleadas en el comercio entre España y América. Pocos barcos negreros y sólo al principio, izaban la bandera
española, puesto que España prefirió conceder las concesiones llamadas asientos a las compañías extranjeras a quienes cobraba altos derechos. Satisfizo,
así, los mandatos morales que no permitían a los españoles inmiscuirse en
tales asuntos, que a veces eran objeto de controversias teológicas. Las motivaciones religiosas españolas exigían, por lo menos al principio, que los esclavos
introducidos a América ya fueran bautizados y estuvieran algún tiempo al
cuidado de buenos cristianos.
668

~egún ca,lculan w_agley y Harris, durante tres siglos de la "trata" negra se
traJeron mas de qwnce millones de africanos al Nuevo Mundo. De este númer~, más .º menos diez millones correspondían a Latinoamérica y alrededor
de cmco millones a lo que ahora son los Estados Unidos.1 Por abominable que
fuera, la "trata" debió haber sido provechosa tanto para los mercaderes negreros como para los plantadores, quienes se beneficiaron del trabajo esclavo
a través de generaciones. Al parecer, el trato de los esclavos negros, salvo indudables casos de crueldad criolla y mestiza, ha sido algo mejor que el de los
no menos esclavizados indios. Tal hecho se debía indudablemente a inversiones de dinero que los hacendados hicieron en adquirir las nuevas manos de
obra, así como por querer utilizarlas de la mejor manera. Lo afirman las observac_iones del h~storiador Sergio Arboleda, quien dice: "Los negros en su
esclavitud son baJo la Colonia menos desgraciados que muchos de los indios
que se llaman libres. El in~erés de su señor, que los considera un capital suyo
y sabe que su descendencia le pertenecerá, procura su conservación y aumento".2
Los negros, debido a sus buenas condiciones físicas e inteligencia, no raras
v~ces llegab_an a ser capataces, utilizándoselos también para castigar a los indios. Conocidos son los casos de los negros cimarrones, también llamados montuvios, quienes escapándose de las haciendas donde se les maltrataba, se internab_an en l~s selv~s donde arrebataban a los indígenas víveres y, a veces, sus
mu1e~s. Dichas circunstancias, por lo visto, no mejoraban las relaciones interra~ial~s entre los negros e indios, despertando entre aquéllos el sentido de
supenondad y ahondando entre éstos el sentido de humillación e inferioridad.
Los ecos de tales actitudes del pasado todavía se notan en ciertas comarcas
de los países grancolombianos, donde, como afirma Manuel Zapata OJivella
los negros a causa de sus habilidades se consideran superiores a los meno;
aculturados indios.
~n las áreas compartidas por ambos grupos étnicos, se dan casos de mezcla
racial entre negro e indio que se llama zambo. Mientras tanto, el producto
d~ _l~ m~:cla entre negro y blanco, que se denomina mulato, da origen a la
civzlzzaczon mulata. Esta civilización consiste en la interacción de valores y
rasgos culturales y costumbristas de las dos razas, con todas sus características anímicas. Al parecer, en muchos casos lo occidental domina lo africano
por cuya razón E. Caballero Calderón afirma que "el mulato se siente más'
cerca de Europa que de África". La civilización mulata logró considerable
1

WAOLEY, Charles and liARRis, Marvin, Minorities in the New World (New York
1964), pp. 88 y 120.
'
• ARBOLEDA, Sergio, La Colonia. Su situaci6n política y econ6mica (Bogotá, 1951) .

669

�importancia en varias comarcas septentrionales de Sudamérica, se extendió en
la América del Caribe, y se nota en muchas regiones del Brasil. Son áreas,
en su totalidad, tropicales. Según relata Fernando González en su obra Los
negroides (Medellín, 1956), las influencias mulatas, o sea, negroides, se extienden con frecuencia aun a las zonas sudamericanas ligeramente pobladas
de negros. Tales son algunas regiones de Colombia, Ecuador y Venezuela,
donde se nota el impacto de la mentalidad mulata en el modo de vivir del
ambiente mestizo. El desarrollo de la civilización mulata sigue diferente rumbo en los Estados Unidos. Pese a su aculturación, los densos núcleos negros
del sur no han alcanzado todavía todos los beneficios de la civilización angloamericana, que son más accesibles a los menos numerosos pero más dinámicos
grupos del norte y mediooeste. Pero, en uno y otro caso, el impacto negro
sobre la vida estadounidense sigue creciendo. En vía de comparación, se puede decir que hay no pocos negros hispanoamericanos que se sienten tan "latinos" como los demás sectores de Hispanoamérica. Mucho más sentido de
igualdad despliegan los negros estadounidenses respecto a sus conciudadanos
"anglosajones". Debido a la preparación educativa y profesional, ya emergió
un sector negro-estadounidense, que ostenta superioridad intelectual sobre sus
coterráneos negro-hispanoamericanos. Éstos retuvieron mucho más rasgos del
tradicionalismo ancestral africano que aquéllos. Por eso, la intensidad asimiladora negra a la cultura angloamericana no puede sino considerarse como
parte del mismo proceso orgánico-dvilizador, al cual está sometido cualquier
grupo étnico en los Estados Unidos.
La economía colonial española de plantaciones favorecía la esclavitud, porque estaba basada en la agricultura tropical de exportación, que rendía mejores beneficios que otro tipo de cultivo para fines domésticos. Fue un sistema
esclavista que agudizó, a la vez, la división de la población colonial, haciendo
una rigurosa distinción entre los amos y los siervos, con sus respectivos privilegios y deberes. En su esencia, fue una especie de patemalismo regional que
tenía sus reflejos también en aplicaciones políticas. Como sistema social de
tipo económico, se desprendió de la mentalidad de plantaciones, la cual se
identifica con la explotación humana mediante procedimientos inescrupulosos. Esta mentalidad encajaba en la estructura de la Hispanoamérica colonial
y encontraba parentesco en el igual sistema esclavista, que se desarrolló en el
sur de las colonias inglesas. Fue un sistema inhumano y de vejación para
todos los que fueron sus víctimas.
En esa situación colonial de dependencia económica de muchos frente a un
solo latifundista, no faltaron, sin embargo, en Hispanoamérica casos de liberación de esclavos o sea manumisión. Se les ponía en libertad como premio por
los servicios rendidos durante la conquista y después, a veces, por fidelidad del
670

esclavo para con su amo o por exceso de manos de trabajo, cuando su mantenimiento no era económico. Los esclavos podían también obtener m libertad,
repagando al patrón el precio original de su compra, lo cual era posible ya
que a algunos esclavos se les permitía poseer propiedad. En tales drcunstancias, según menciona Mellafe, no faltaban negros libres con dinero, que conseguían para sí esclavos indios. A veces, los indios libres como artesanos adinerados compraban a los negros, convirtiéndose en amos de esclavos. Los
investigadores de la esclavitud, citando aquellos casos, dicen que la manumisión fue favorecida por la Iglesia Católica con su doctrina de igualdad espiritual ante Dios. Mientras tanto, el protestantismo calvinista fue ideológicamente adverso, pero no los cuáqueros que resentían la esclavitud como cosa
inhumana y, por eso, abogaban por su abolición con otros grupos abolicionistas yanquis.
La situación de los esclavos nunca fue satisfactoria. De un lado, se abusaba
de ellos, y por eso, no pocos esclavos negros se escapaban. De otro lado, desarraigados de su nativo suelo africano, a causa de su maltrato y prejuicios, les
faltaba la voluntad para el trabajo, que hacían mayormente bajo látigo. A
menudo se separaba a las familias esclavas, lo cual producía rencor y odio,
factores contraproducentes a su satisfacción personal. Desde el punto de vista
moral, la esclavitud fue una mancha negra sobre la pudiente sociedad colonial, tanto española como inglesa.
Poco conocido es el intento de aliviar la esclavitud que se remonta a la
guerra de independencia de los Estados Unidos. El héroe polaco de aquella guerra, general Tadeusz Kosciuszko, se compadeció de la vida mfrida de
los negros. Por eso, al abandonar los Estados Unidos en 1789, autorizó a su
amigo Tomás Jefferson que utilizase la compensación que le ofreció la república agradecida por sus servicios militares, "a libertar a los esclavos de éste y
de otros en su nombre, proveerlos con la oportunidad de educación y en prepararlos para su nueva vida mediante instrucción en sus obligaciones morales
para que se volvieran buenos vecinos, buenos padres y buenas madres, y que
por medio de la enseñanza de sus deberes civiles pudieran llegar a ser defensores de su propia libertad y la de su país".
Según parece, no faltaron ciudadanos estadounidenses que sentían semejante simpatía hacia solucionar el problema esclavista a la sazón, ya que algunos
negros hacían causa común con sus amos blancos en lo que se refería al librarse del yugo colonial inglés. En tal respecto hay que recordar que durante la
famosa "masacre de Boston" en 1770, el negro Crispus Attucks fue el primer
hombre que cayó de las balas inglesas en la defensa de la libertad estadounidense. Por eso y como lo anota el investigador negrocolombiano Lozano Gar-

671

/

�cés, "Tomás Jefferson intentó condenar con énfasis y claridad la esclavitud
negra, pero su noble propósito no tuvo el respaldo de los demás signatarios de
la Declaración de Independencia" .8
La institución de la esclavitud en la Hispanoamérica colonial empezó a
perder terreno por varias causas. La disminución de la exportación del azúcar
a Europa a fines del siglo XVII, hizo poco provechoso el mantenimiento de
esclavos cuyo trabajo no siempre rendía los beneficios esperados. Otra causa
fue el incremento del mestizaje, "capaz de reemplazar al esclavo en calidad
de fuerza de trabajo asalariada". El trabajo de los mestizos rendía mejores
resultados económicos, cuando en tal mestizaje participaron los mismos negros e
indios, ya como peones o inquilinos. Hay varios nombres para tales mezclas
étnicas como mulatos, mestizos y zambos, introduciéndose últimamente también el de afromestizos. Mellafe cree que "el mestizaje es uno de los factores
regionales más importantes de la decadencia de la esclavitud negra en Hispanoamérica". Tampoco se puede despreciar el impacto de las ideas racionalistas
de la Ilustración dieciochesca, con su énfasis en la igualdad y los derechos
del hombre. No cabe duda que esa ideología hizo brecha en la mentalidad
colonial, llevando a la vez la esperanza de desprenderse de los crecientes impuestos que la metrópoli europea imponía a sus posesiones americanas. El golpe final a la esclavitud lo dio, desde luego, el capitalismo industrial que se
basaba en el sistema del asalariado y en la eficacia de trabajo, del cual carecía
el sistema esclavista.
Los Estados Unidos heredaron el sistema esclavista de los ingleses junto con
semejante sistema francés, que resultó de la adquisición de Francia del territorio de Luisiana en 1803. Las prácticas de los plantadores sureños, cuyas
riquezas derivaban del cultivo de azúcar, algodón y tabaco, mediante el trabajo
de los esclavos negros, causaban mucho descontento del celoso e industrializado norte del país. Fue allí donde se refugiaban los cimarrones del sur y lo
abandonaban los freedmen o sea negros libres, quienes encontraban en el norte
mejores oportunidades de vida. El movimiento abolicionista yanqui, en que se
fusionaron razones humanitarias con las económicas, movilizó la opinión pública y se transformó en poderosa fuerza política. Entre los estados del norte y
del sur estalló una sangrienta guerra civil, en la cual pereció casi un millón de
hombres blancos y no pocos soldados negros. Durante esa guerra el presidente Lincoln abolió la esclavitud en 1863. Según parece, los acontecimientos
norteamericanos influyeron en el sentimiento abolicionista del Brasil, donde
la emancipaci6n de los negros realizóse en 1888. La abolición allí provocó, sin
• LozANO GARcÉs, Ramón, "Dimensión universal del negro", ensayo publicado en
la Rev. Universidad de Antioquía, No. 171 (Medellín, 1968).

672

~mbargo, des~o~tento entre los conservadores, lo cual, junto con otras causas
mtemas, precipitó la transformación del imperio del Brasil en la rep, bli
federaI al ano
- siguiente.
· ·
Descontento y resentimiento estallaron también uen cal
sur de los Estados Unidos durante el período de la "reconstrucción", cuy:s
ecos provocan todavía amargos recuerdos entre los descendientes de los "confederados", vencidos por los "unionistas" norteños.
En Hispanoamérica: 1~ ~bolición comprendió a pequeños y medianos grupos de negros que alh vivian y, en algunos casos, también a aquellos indios
que_legalmente se encontraban en el estado de esclavitud. Entre los nuevos
gobiernos republicanos, algunos proclamaron la emancipación unos años des~ués de lo_grar la independencia, otros todavía vacilaron. México, Centroamérica Y Chile, donde la esclavitud carecía de importancia económica fueron
los primeros en_ abolirla. En otras naciones, debido a la oposición d: los hacendados-esclav1Stas que no querían desperdiciar las oportunidades económicas, se promulgaron leyes de emancipación gradual. Colombia Venezuela
Ecuador ~ Perú abolieron definitivamente la esclavitud durante Ía década d~
1850. ,~s interesante_ notar que Inglaterra declaró la abolici6n del "comercio
negro en sus coloruas en 1807, siguiéndola con la de la esclavitud en 1834
El ej~mplo británi~o lo siguier~n Francia ( 1848) y Holanda ( 1863). Pa~
erradicar tan abommable negoc10, la corona británica se sirvió de la vía diplomáti;a al f~ar tratad~s _con las naciones americanas e imperios europeos
q_~e teman coloruas en Amenca. A tal respecto, gran influencia moral la ejercio la bula
papal de 1839, que no sólo condenó la esclavitud sino tamb''
,
1en
amen~ con 1~,exco1:11~~ón a los que se dedicasen al "comercio negro". Esta
doble mtervenc1on bntámco-papal, según se cree, junto con la buena voluntad
de l?~ gobernaz:ites hispanoamericanos, dio el golpe final al tráfico negro entre
Amer:ca y Afnca. Puerto Rico y Cuba, que todavía estaban bajo el dominio
coloma_l de España, lograron libertar a sus esclavos negros en 1873 y 1886
respectivamente.
'
Desgraciadament~, la emancip~ción no resolvió los problemas que anhelab~ algunos _emancipadores. L_os intereses económicos de muchos plantadores
~spanoamen~os y estadourudenses eran más fuertes que el idealismo polí~co de los gobiernos. Por eso, según observa Magnus Morner las consecuen~ias de la abolición negra en Afro-Latinoamérica no eran m;y positivas. Los
libertos no tardaban_ en ~~gresar a las plantaciones en calidad de jornaleros
mal
, · con
, pagados. Esta situac1on prevaleció en los países de Hispanoamenca
nucleos de .la población negra. En el sur del Brasil, ademas', los liberossen1an
t
t'
c~mpetenci~ _con los ~grantes europeos, aunque éstos evitaban las plantaciones, p~efmendo coloruzar_ tierras vírgenes, las que no atraían a los negros.
Una variedad de razones hizo, pues, a los negros seguir una existencia com-

673
Hum-45

�pletamente marginal! Su regreso al campo fue casi como un retorno a la
anterior tradición esclavista de las plantaciones. Así, ocurrió en la costa del
Perú, también en el Caribe y las Guayanas, donde los negros, a su vez, hallaron competencia en forma de nuevos inmigrantes asiáticos, como los indios
de la India y chinos. Tales condiciones no pudieron sino fomentar una economía de subsistencia para la gente de ébano.
La situación de los negros estadounidenses, después de la abolición, con corto período de relajamiento cívico, tampoco cambió mucho. Es cierto que durante la época de la "reconstrucción" consiguieron representación parlamentaria y municipal, también algunas ventajas de carácter jurídico. Pero, en su
conjunto, no pudieron mantenerlas mucho tiempo, sobre todo, en el "deep
South", donde estuvieron expuestos al antagonismo de sus vecinos blancos.
Así, los únicos beneficiados fueron los negros más emprendedores que se mudaron a las industrializadas regiones del norte y mediooeste. En estas áreas, su
asimilación al "American way of life" siguió un camino normalizado, absorbiéndolos la vida granurbana. En tanto, los que se quedaron en el sur, regresaron en su mayoría a las plantaciones, donde seguían sus tareas anteriores.
Su nueva condición no era muy diferente de la que existió antes de la emancipación. Wagley y Harris atribuyen tal estado de cosas a la supremacía blanca, que abogaba por "la redención del sur para los blancos", fomentando así
el conflicto racial. Lo curioso es que entre ellos hubo también (y los hay) un
número considerable de "blancos pobres", cuyas c&lt;;mdiciones socioeconómicas
casi no se distinguían de las de los negros. Unos y otros, como pequeños agricultores-arrendadores, ocupaban áreas que no producían mucho. La existencia
marginal de los dos grupos fue resultado de la monopolización de las buenas
tierras por el sistema de plantaciones. Las áridas se las arrendaban a los que
se contentaban con una cosecha inferior. Tan desigual estructura económica
es la clave de la problemática sureña, en contraste con el norte industrializado
que mediante prácticas más democráticas, ha fomentado la urbanizada clase
media.
El desarrollo industrial y comercial de los Estados Unidos, que llegó a su
apogeo en las últimas décadas del siglo XIX y en las primeras del siglo XX,
exigió más manos de obra. Las necesitaban también varios servicios relacionados con dicho empuje económico. Tales condiciones favorecieron al creciente éxod_o de la población negra del sur al norte del país, entre !a primera
y la Segunda Guerra Mundial e inmediatamente después. En este movimiento
demográfico, los negros mostraron igual movilidad y espíritu de iniciativa que
• MoRNER, Magnus, "Proceso histórico del mestizaje y de la transculturaci6n en
América Latina", Rev. Aportes (Paris, 1969), No. 14.

674

otros.grupos étn~cos,_ desplegando los rasgos favorables de la civilización angloame~ic~na. El mevitable proceso de urbanización fomentó un considerable
crecim1ent~ ~e la clase media negra, cuya transición rural-urbana se llevó a
cabo con v1SJb!e mejoramiento de sus condiciones económicas y culturales.
A pesar de que la población negra estadounidense viva tadavía en barrios
mayormente segregados o sea ghettos, gradualmente están desapareciendo las
barr~r_as ~: sus ocupaciones tradicionales. En su lugar, aparece una extensa
paruci~acion de los n~gr?s en las tareas técnicas, profesionales, oficinistas,
con_i~males, !~boral-umorustas y otras. La intensa participación negra en la
p_olitica municipal tiene fuertes efectos, lo que confirma el hecho que cinco
cmda?es norteamericanas ostentan en 1970 alcaldes negros, con la ciudad de
Washmgton, D. C., a la cabeza. Tal fenómeno parece indicar una disminución
de prej~cios raciales, ya que solamente dos de esas ciudades tienen población
prcd~minantemente negra. Pese a la .desigualdad de trato que causa reacciones VIOientas, s~ nota_ que el mejoramiento general de la población negra en
los Est_ados Urudos sigue un camino fijo y trae resultados positivos. A veces
la lentitud del progreso origina la impaciencia y explosión del emocionalismo
negro, responsable del extremismo de sus acciones. Tal cosa encuentra sin
embargo, su equivalente en el extremismo de algunos sectores de la pobl;ción
blanca.
En Hispanoamérica, las desfavorables condiciones económicas en el camp
causan _e,l éxodo a las ciudades, mayormente, de la población indígena cuy:
propor~ion es mucho mayor que la negra. Los negros que viven en densas
comumdades de sus respectivos países tanto urbanas como rurales son más
conservadores y económicamente menos ambiciosos que los de Angioamérica.
Entre ellos, como no~ aseguran los sociólogos negros Zapata Olivella y Caballero Salguedo, todavia no se ha despertado la conciencia social aun cuando
osten~en un fuerte sentido de comunidad racial. Estas masas n:gras hispano~encan~s _p~r:cen contentas con lo poco que tienen y, por eso, les falta movilidad e 1mc1at1va. La iniciativa se ve sólo entre los negros educados como l
muestran, por ejemplo, los educadores y médicos en Colombia Venezuela ;
en ~l Caribe, q~ienes se trasladan a otr~s lugares que les ofrecen 'mejores oportunidades de vida._ Intelectuales, profesionales y políticos negros son contados,
pero entre los escritores y poetas no faltan quienes se distinguen en l ¡ tras
hº
.
E
as e
1spanoamencanas. n general, estos autores se identifican orgullosamente con
la cultura de sus respectivos países, aun cuando su temática tenga relación
con la négritu~e~ movimiento cultural que trata de la conciencia negra en el
arte y de su afm1dad ancestral africana. La dinámica negra se manifiesta plen~mente en ~u música y baile. Aunque no faltan casos de terratenientes negros
hispanoamericanos, entre la mayoría prevalecen rancheros, pequeños comer-

675

�ciantes, artesanos, labradores, pescadores, etc. Su peso econom1co está limitado a sus propias comarcas y no tiene dimensiones nacionales, por carecer
Hispanoamérica de millonarios negros, cuyo número en los Estados Unidos
alcanza a casi sesenta (1970). Semejante disparidad se nota también en la
educación superior. Mientras los Estados Unidos cuentan ya con más de cien
universidades y colegios negros, con la Howard University a la cabeza, todavía ninguna ha sido establecida en toda Latinoamérica, inclusive en el Brasil
donde la población negra es mayor que la que corresponde a los EE.UU.
En Hispanoamérica, todos los individuos de sangre mezclada, sean éstos
mulatos, mestizos o zambos, constituyen hoy junto con los indios, criollos y
negros, parte integral de la población de sus respectivos países. Debido a su
multicentenario entrecruce étnico, en Latinoamérica no existe hoy un problema racial tan agudo como en algunas partes de los Estados U nidos, donde
prevalece cierta homogeneidad étnica, formada por la gente blanca. Este gente
ve a menudo a sus minorías étnicas como individuos extraños, sobre todo, si
ostentan diferentes rasgos somáticos y distintas costumbres. Los angloamericanos, con notables excepciones, prefieren que los "otros" conciudadanos se
asemejen y actúen como ellos. Aun cuando el cosmopolitismo migratorio estadounidense de los últimos cien años difícilmente justifique esta postura psicológica, ésta existe como una peculiaridad idiosincrática. Desde luego, hay que
tomar en cuenta también la diferencia en las actitudes y costumbres entre el
más liberal norte y el más conservador sur de los Estados Unidos.
A veces se tiene la impresión de que dicha peculiaridad idiosincrática es una
reacción de los "viejos" angloamericanos frente a la amenaza a su propio
modo de vivir de las influencias ajenas, las cuales invaden su "santidad" mental y costumbrista. Parece que ésta es la causa de no pocos prejuicios, que
extrañamente existen lado a lado del liberalismo intelectual y económico. Algunos sociólogos creen que la falta de tolerancia es un resultado del todavía no
bien sentado conglomerado racial norteamericano, en el cual cada grupo étnico-cultural intenta imponer sus propias actitudes mentales y costumbres. Eso
es lo que causa los choques inevitables que presenciamos. Al parecer, a los
Estados Unidos todavía les falta tiempo para que llegue a consumarse el proceso final del ablandamiento étnico-ideológico con sus dimensiones polifacéticas. Quizá esto explique las desigualdades existentes, de las que tampoco
carecen otras sociedades con tradición mucho más antigua que la norteamericana.
En vista de tales circunstancias vale la pena examinar la participación negra en el desarrollo general de los Estados Unidos. Durante las últimas décadas, la comunidad negra ha logrado un alto grado de cohesión espiritual,
de la cual se deriva su dinamismo de acción. Estos elementos le permitieron

extender la participación más acti·va a vanos
. campos de l
·d
.
1
cana. Así, aumentó considerablemente el núme d bo adv1 ª. ang oamencos, profesores rti tas
•
.
ro e
ga os, Jueces, médifederal y munic;pat d~l ~j::!?tes,t ~rq_mtectos, de~tistas, oficiales del gobierno
les negros. Su pes; crece en l
con:ierc~antes y pequeños industriaª edecmc~s;
ucac1on ciencias tele · · ,
como en el entretenimiento d
. '
. . '
VIS1on y prensa, así
sorprendentes, a veces
, eportes, :1ªª relt~osa y política. Son hechos

ª

¡°'

oír casi sólo de las dis~!;~:d~~s s:::;:1eros, qu1e~es_están ~costumbrados a
cuales les nutre la prensa sensa .
li
yCacontecim1entos v10lentos, con los
c1ona sta uando en un s . .
d
cano sobre los problemas cultu
. ·
.
ermnano su ameri1 mteramencanos, mencioné que en los Estados Unidos ha hast b' raes
"latinos" ca .
y
, a o ispos, generales y millonarios negros mis colegas
s1 no quenan creerlo A la vez me inf
,
cias todavía estaban fuera de I . , rb"t d
~rmaron que tales ocurrenla pasivididad negrá y t a o. I a e c_oncebirse en Sudamérica, debido
o ras c1rcunstanc1as que preferían no me nc1onar.
.

ª

at

Desde luego, los hechos del evidente ro e
. .
comprueban que la situación general
lagr o~I n~ro mdicados arriba, no
Unidos sea del todo satisfactoria p
p aci n negra en los Estados
población blanca hech
· ero tampoco lo es de algunos sectores de la
,
o a1 que, a veces no se hace cas s·
f
se habría establecido hace tiem
'.
o. I no uera así, no
rra contra la pobreza" d " po ya_ ;anos programas federales, como la "gue1 ,,
, e renovacion urbana", la ley "sobre la · ald d d
emp eo y otros programas seme.antes p
.
igu a
e
autoridades de Washingt
. J
. o~ medio de estas medidas legales las
on piensan erradicar las desigu Id d
.
'
tre los sectores menos afortun d d
.
a a es existentes en.
ª os e 1a población
Nadi ·
¡
••
relaciones
interraciales que existe en Ios E stad os .U nidos
e mega
~
desd ah en.ns ¡en las
anos y la cual es combatida or el
.
e ace a gunos
fin se ha movilizado la coop~rac·, g~b~mo federal norteamericano. Para tal
y comerciales del país Son pasos 1?~ m pe?sable de los círculos industriales
ocupacional que es, a .menudo, fru~: o~eql~: :e;d.en ~ combatí: la desigualdad
tramiento técnico Desde luego I
be ,1cul1encias educativas y del adies.
' e mayor o stác o que tien
negros y otros grupos minoritan'os proced entes de las r · en que vencer los
1
penoso ajuste a la moderna vida anu b
eg10_~es ~ra es, es el
integración comunitaria.
gr
r ana, lo cual les fac1htana una mejor
Las relaciones interraciales en el Nuevo M . d
Los prejuicios contra los negros existen tant un :no¡ son
que deberían ser.
noamérica, aunque difieren en su
~ en . ng oamenca como en Latinoamericano doctor Juan Com florma e i_ntens1dad. El antropólogo hispa,
as, os examma en un estud"
b
d
resultados de investigación' obtem.dos por vanos
. pentos
.
a ase Dicha
e los
en laiomateria.~

~º-

• Coius,
Juan, Relaciones inter-raciales en A mérica Latina, 1940-1960 (México,
1961)'
pp. 29-31.

677
676

�obra es arce una interesante luz sobre las actitudes sociales ha~ia los n~gros
el B~sil que tiene más población de ébano que todos los pa!Ses de Hisp~::américa 'en conjunto. Las investigaciones al respecto ~e7cen tanto n~
atención como que comparan con frecuencia acti~dl haci~ ?s ne~:s 1:s e.xE tados Unidos. Es quizá más conveniente citar aqui as opm1ones
s
.
perimentados
antropólogos sudamencano~
que las de, los expertos norteamericanos, aun cuando no pocas veces coincidan entre s1.

!ª

,
.
. d b il o Costa Pinto el prejuicio racial existente en
Segun el investiga or ras en '
'
. del ue se
el Brasil difiere sólo en cuanto a sus menos ~arcada _frecu~c1a N q ·ra
observa en los Estados Unidos. Otro antropolog_o can~ca, rae! ogue1, '
.
trata no de la diferencia de intensidad, smo de calidad. Se~n
sostiene que se
l B ·1
"pre¡·uicio de marca", es decir,
N
.
lo que se observa en e ras1 es
. . "d
ogue1ra,
. . .
.
l . , n con la apariencia física del md1v1 uo.
cuando el preJU1c10 se eJerce en re ac10 E d Unidos Nogueira lo define
Mientras tanto, lo que se nota en los sta os
'.. ,
1 indicomo "prejuicio de origen", es decir, que ~as~a la su~s1c10~ ?e qu~das di#

viduo _desci;~e~~e ~tr!e:=;~;:,u;~

~i:~;0~u:u::: ;~:u:n~:go de la

~~;~~O ha es~diado la situación étnica y socioeconómica del nordes~;. del
. .
e "el re "iúcio contra los negros y mulatos existe y se mam iesta
Brasil, dice qu
.p J
.
amparándose en estereotipos referentes a la
en las clases media Y superior,
, dose en resistencia a
inferioridad racial y cultural de los ~egros, y expresan
la misceginación"' o sea, la mezcla racial.
S , Comas también en las naciones del Caribe se mantiene una ~uer~e
eguo
'
.
rados de intensidad. Tal conc1enc1a
conciencia de color, aunque en var~os
entre los mulatos y negros. Se la
existe entre los blancos y n~gr?s, as1 co do H "t' donde el conflicto mulatob t d en la repubhca negra e ai 1,
.
nota, sotá~e o ºa,centuado e incluye el desprecio del mulato de sus progemtonegro es muy
.
l
'l
ch"leno Ale•:llas Británicas como afirma e antropo ogo t
res negros E n las An ...
'
I
entra
. d Li. schutz "el burgués mulato desprecia al obrero negro Y_ e.e~cu
~:: =sm! defe;tos que el mestizo indoamericano anota en_ ,el md;° . En ,la
, .
. . a ue tiene una preponderante poblac1on mu ata, segun
Republica Dom1mcan ' q 1
. . . raci·al es mm'imo La discriminación no
• ·
ti d ras e preJu1c10
·
constancias mves ga ~ '
.
d de abarca tanto a lo negros como
está ausente en los pa1ses sudamencanos, on
,
otro
los indios pero difiere en intensidad y condiciones local~, de un paIS .;. ~
a ,
ar:Ce las actitudes discriminatorias hispanoamencanas se mam ie~ .
Segun p
'
1 de patemalismo y la convicción acerca de las hrruen forma de una mezc ª
I
ales
dentro

!

tadas habilidades ~e ~; n;~:~/;:ªs::~~:~!id::. ;ic~::~titud ~parece,
de ellas, en el restnng1 o
d" . l d Desde luego tal postura excluye a
. rta
tras veces isimu a a.
'
,
a veces a b1e
Y, 0
'
b"
r la mayona
los con~dos intelectuales y profesionales negros, tratados ten po

678

mestiza y criolla. Esta manifestación de compañerismo y sociabilidad se nota
en varias latitudes geográficas del Nuevo Mundo, inclusive la estadounidense.
El agudo problema racial de los Estados Unidos es a menudo el tema favorito en el ambiente de Latinoamérica, donde hay muchos censores de los
"gringos". Lo curioso, empero, es que el problema negro e indio en los países
latinoamericanos reci~a poca atención práctica, casi como si no existiera. Y
todo el mundo sabe que existe y es muy grave, sin tratársele de resolver como
lo hacen en los Estados Unidos. No sabemos, por qué hay tanta inercia al respecto. Hablando de las discrepancias raciales entre el norte y el sur, no nos
parece exagerado sugerir que, en general, la situación económica y educativa
de la mayoría negra estadounidense es mucho más ventajosa que la de la
mayoría indígena hispanoamericaria. En tal respecto, hay que señalar, sobre
todo, a los países andinos donde los indios viven prácticamente al margen de
la vida nacional. Tampoco es buena la situación de los negros en varios países
de Latinomérica donde, por lo general, se dedican a los trabajos reservados
para la clase más baja, lo que no les permite su rehabilitación socioeconómica. Viviendo, en su mayoría, en extrema pobreza y resignación, los negros
sudamericanos tienen muy limitadas oportunidades para mejorar sus condiciones, que los condenan a una vida marginal de sus respectivos países.
Pese a tales circunstancias, en la literatura de Hispanoamérica y Angloamérica no faltan novelas, que presentan la temática negra con mucha comprensión. Sus autores despliegan, a menudo, una mejor percepción de las desigualdades raciales que sus respectivas sociedades o gobiernos. Parece que el valor
mágico de la palabra escrita penetra a veces, en el corazón humano más fácilmente que los mandatos oficiales, sirviendo así de útil instrumento para la
movilización psicológica de sus pueblos. Entre las novelas de este tipo vale
la pena mencionar Uncle Tom's Cabin (1852) de Harriet Beecher Stowe.
Dicha narración, al describir las iniquidades sociales sureñas que resultaban
de la esclavitud, inflamó hace más de un siglo la opinión pública yanqui hasta
tal punto que precipitó la guerra civil, por medio de la cual se logró la abolición. Desde entonces y, sobre todo, en nuestra época, la temática negra constituye una seria preocupación de la literatura norteamericana. Lo atestiguan
las novelas de conocidos autores blancos como William Faulkner, Harper Lee,
Sinclair Lewis, Warren Miller, Robert Peen Warren, John Howard Griffin,
Lilian Smith y Sarah Patton Boyle. Las complejas relaciones humanas entre
las razas y sexos, así como las aspiraciones negras, las exponen con igual habilidad los escritores negroamericanos como Ralph Ellison, Richard Wright,
James Baldwin, Le Roí Jones, William Edward Dubois, James Weldon Johnson y William Lelvin Kelley. En la ficción narrativa de todos escritores, sin

679

�distinción étnica, aparece el fondo social sureño como norteño, rural al igual
que metropolitano.

. .

His anoamérica no se queda atrás en exponer las dram~t'.~s cond1c1ones de
p negra en su propio
. seno. Cronolócricamente
los m1ciadores
de la nola vida
o·
'
.
vela negra sudamericana fueron los autores mestizos o cnollos,
e1 ~~­

tº~º

toriano Demetrio Aguilera-Malta con su Don Goyo (1933), e cu ~no e!~
.
E , y b -O (1933) el colombiano Bernardo Anas Tru11Carpentier con cue- am a
'
p b negro
R"
ld (1935) el venezolano Rómulo Gallegos con o re
llo con isara a
'
.
.
con Baldomera ( 1938) .
.
.
( 1937) y el ecuatoriano Alfredo Pare1a D1ezcanseco
d d 1
en la ficción hispanoamericana
Los motivos negros aparecieron, es e uego, .
d l . 1 XIX Eran éscon una anterioridad que se remonta hasta mediados_ e s1g o
.
tos, sin embargo, motivos en su mayoría fragmentanos.
E ntre las novelas de los escritores negros contemporáneos,, que i:on poA~s,
· ·
Ramon Marrero
nsse destacan las siguientes: Over (1939) d e1 d ommicano
(1943)
Ju n o (1943) del ecuatoriano Adalberto Ortiz, Nochebuena neg1:a
d~l v:::ez!lano Juan Pablo Sojo, Tierra mojada (1947) del col~mb1a~o
nuel Zapata Olivella, Las estrellas son negras ( 1949) del colom?1an;, ~
p l . Mosquera Cumboto ( 1950) del venezolano Ramón D1az anc ez, y
, ( 1958), del ecuatoriano Nelson Estupiñán Bass. Notables son tamEal apoo
araiso
.
b
extraorbién las novelas del puertorriqueño Ennque A. La~erre_ so ,:-e u:\
&lt;linaria variedad temática. Algunas de estas novelas ' negn~tas no t ieren en
calidad de la narrativa de los mejores escritores sudamencano_s._ Se adentran
en las complejidades raciales de su ambiente con mucha autenticidad. La~entablemente, dichas obras, por ser poco accesibles, apenas se las conoce uera
de sus respectivos países y, a veces, aun dentro de ellos.

~;~

, d e vi·,,;,.
Los negros, a traves
..... en América varios siglos, dejaron· en su dam·
biente muchas influencias, descritas a veces en las novelas. Es pertinente ecir
.
afncana
.
es mucho
más extensa len
aquí que la tradición cultural-costumb nsta
.
Latinoamérica que en los Estados Unidos. Tal ocurrenoa se ?ebe a q~e os
negros pudieron cultivar su tradición ancestral con menos obstáculos al_h dafo~,
M"ientras tanto' la herencia n d
. , an en grupos densos y homogeneos.
e VIVI debilitó en las reITTones en que 1os negros esta b an sometidos a la acul,
cana
se más o menos intensa.
º
. costeras de Su damérica todav1a
turación
Así, en las fa1as
.
ha numerosas comunidades negras, donde la retención de los rasgos afnca~?s
y
eV1·dente sobre todo, en Colombia, Ecuador y Venezuela, tamb1en
es muy
,
d d
·
q e la prefeen las Guayanas y en las islas del Caribe. Es allí on .e ~up~os - u
. d . vir en las costas tropicales fue eco de la prurugema anoranza negra
rencia
e vi
en volver
a sus pa1'ses ancestrales, la cual se desvaneció con el transcurso del
tiempo.

680

Según asegura Aquiles Escalante en su obra El negro en Colombia (Bogotá,
1964) , las influencias africanas se manifiestan en la costa colombiana en los
vocablos denominados "afrocolombianismos" y en la música, así como en las
máscaras de carnaval, instrumentología y ciertos hábitos funerarios, que acusan paralelismo con los de África Occidental. Interesante es, sobre todo, el
caso de la música negra, la cual según observa Zapata Olivella, conserva su
carácter ancestral más en la costa colombiana del Caribe que en la costa del
Atlántico, donde ya ha sido sometida a las influencias españolas. Dicho investigador escribe también el origen africano a ciertas costumbres y terminología pesquera, prevalecientes todavía entre los negros colombianos. También el
etnólogo caraqueño, Miguel Acosta Saignes, en su obra Vida de los esclavos
negros en Venezuela (Caracas, 1967), dice que los africanos defendieron siempre su música y sus cantos, que aún enriquecen al folklore venezolano. Los
representan todavía, con gran alegría y no pocas bebidas, durante las fiestas
religiosas de San Juan, y de San Pedro y San Pablo. Como se sabe, Pedro
Claver, apóstol de los negros en la antigua Nueva Granada, goza entre ellos
de culto especial. La obra de Acosta Saigncs contiene valiosa información sobre las costumbres negras respecto a su matrimonio, festejos y cofradías, faenas agrícolas, mineras y pesqueras, también sobre la variedad de castigos que
hacían a los esclavos escaparse y vivir en los "cumbes" como cimarrones o sea
prófugos.
Los negros, a pesar de estar desarraigados de su suelo africano durante varios siglos, nunca se apartaron de su patrimonio ancestral, en el cual veían
la fuente de su cohesión espiritual y fraternidad. Tal fenómeno quizá ex'J)lique
su instinto etnocéntrico, que les ayudaba a sobrevivir la amargura de la esclavitud, ya que no podían fiarse de otros grupos étnicos. Indudablemente añoraban a sus patrias y pensaban regresar a ellas, lo cual explica la conspicua
concentración de densas comunidades negras en las costas de varios países latinoamericanos. La herencia africana tiene varias formas. Según Wagley y
Harris, las influencias africanas entre los negros del Nuevo Mundo se manifiestan en la estructura de su vida familiar, los hábitos laborales, la música, el
folklore y la religión. A estas características se pueden añadir algunas influencias lingüísticas e inclinaciones hacia lo mágico, así como la preferencia negra
por los colores alegres de su indumentaria, rasgos señalados por otros investigadores.
Los negros imponían, a veces, las costumbres africanas a su nuevo ambiente
americano mediante sus tareas, que se desprendían de la esclavitud y las cuales
habían sido voluntariamente aceptadas. De tal manera, los africanos, "conquistaron" el Brasil colonial mediante la cocina, el baile y la música, elementos
que, en varios grados, llegaron a ser parte de la tradición folklórica brasileña.

681

�Retuvieron también, en el seno latinoamericano, varias creenci~ mágicas Y
supersticiones de carácter mitológico, las cuales no raras veces están mezcladas
con sus prácticas de carácter religioso. Otros rasg?5. negros que,llaman la a~ención son la rítmica de movimiento que se manifiesta a traves d~ los bailes,
el lirismo que se nota tanto en la música como en la poesía, al igual ~u~ el
sentido de plasticidad, la inmensa imaginación en contar cuentos fantasticos
y la tendencia hacia la grandilocuencia.
Varios de los raso-os señalados se conservan todavía entre los negros norteamericanos quien~ muestran una sensibilidad extraordinaria para la ~úsica, danzas ~ canciones. Sus inimitables "blues" y "spirituals"
se han m:
corporado a la tradición angloamericana, al igual que el famoso 3azz ~ue l.ogro
la fama internacional. No menos notables son también algunas contnbu.ciones
negras al campo de las ciencias. Fue el científico agrícola, George_Washingt?n
Carver, quien derivó varios comestiblés de cacahuates y de semill~s de so3a,
facilitando así víveres baratos para millones de gente. Dos conocidos personajes negros han sido galardonados con Premio Nobel po~ sus labores. en favor
de la paz: Ralph Bunche ( 1950), jurista y subsecre~no estadou~idense de
las Naciones Unidas, y el reverendo Martín Luther Kmg (1964), hder de la
lucha pacífica por los derechos políticos para los negros, comparado con Mahatma Ghandi. De considerable impacto son, además, los modales negros, que
se sobrepusieron en la pronunciación del idioma inglés de la población sureña
y los cuales constituyen hoy parte de la realidad lingü~stica ~~ ese sector de
los Estados Unidos. Notable es también el liderazgo clerical utilizado en ~e~lamar los derechos civiles negros, cuyo símbolo se hizo la Southern Christian
Leadership Conference, fundada en 1957.
Entre los intelectuales negros se nota resentimiento cuando sus coterráneos
blancos hablan de la cultura negroamericana como de una "subcultura" de los
Estados Unidos. Según ellos, la contribución negra es semejante a la de otros
grupos étnicos estadounidenses, lo cual afirma la i~tegración negra en el horizonte civilizador angloamericano. Las manifestaciones cul~urales ne~oam~ricanas llegaron a ser, en los últimos años, objeto de estudi~s en. vanas universidades estadounidenses, y son c~nocidos c?mo Black Studies.. Si~ embargo,
hay también un sector de la joven mtelectuahdad ~e color que iza ,a b~ndera
del nacionalismo negro, atándolo con las raíces africanas, por cuya razon esos
jóvenes prefieren llamarse afroamericanos. Entre aquello: . jóvenes muy_ de
moda están ahora el peinado a la africana, el uso del dashikt y otras marufestaciones indumentarias del continente negro.
Desde más O menos la Segunda Guerra Mundial empezó a vislumbrarse en
las actividades negras del Caribe una conciencia de comunidad espiritual con
raíces africanas, llamada négritude. Aplicada originalmente al arte popular

?'ª

682

negro de las Antillas Francesas en el que se ve la inspiración ancestral de
África, la négritude se transformó gradualmente en una doctrina de tipo cultural y artístico. La palabra "négritude" fue utilizada por primera vpz por
el poeta martiniqués Airné Césaire en su Cahier d'un retour au pays natal
(París, 1939). Como doctrina fue elaborada por el mismo Césaire, el senegalés Sédar-Senghor, el haitiano Jacques S. Aléxis, León Damas de la Guayana
Francesa y otros. La négritude, o sea, negrismo, se hizo símbolo de reivindicación de los valores artísticos y folklóricos negros, frente al desinterés que la
cultura blanca occidental mostró hacia estos valores.
Según G. R. Coulthard, tal vez no es de extrañar que la négritude o negrismo naciera en América, mejor dicho, en las Antillas, donde la población
negra y mulata convivió con la cultura europea, aunque se quedase extrañadamente apartada de muchos de sus conceptos. Era, pues, un caso de alienación psíquica que hubo de sustituir con algo que fuera emocionalmente más
atrayente y que contrapesase el sentido de la inferioridad negra, resultante de
las prácticas coloniales y neocoloniales. Por eso, el concepto de espiritualidad
negra encarnada en el negrismo en el sentido raizal, halla ahora partidarios
en varios países americanos y europeos. Hay quienes ven en el negrismo una
semejanza con el indigenismo hispanoamericano, ya que las dos tendencias
comúnmente tienden a rehabilitar ambos sectores étnicos del abismo históricocultural (los negros y los indios), aun cuando entre ellos haya más divergencia que similitud civilizador-costumbrista.
El escritor ecuatoriano Adalberto Ortiz dice que la négritude, que el llama
también negritud y negrez, rechaza el pasado, porque éste conlleva la connotación de esclavitud y alienación. Para él, la negritud "no es un fenómeno
pasajero, ya que nos ha restablecido la legitimidad de pertenecer a la cultura
africana, al igual que somos parte también de la cultura hispanoamericana y
la indoamericana". En su reciente ensayo La negritud en la cultura latinoamericana ( Quito, 1972) , Ortiz afirma que la espontaneidad de la negritud
constituye una manifestación de gozo, casi sexual, con la naturaleza. Es una
buena incitación a vivir en reacción a largos padecimientos y desgracias. Como
ideólogo sudamericano de esta tendencia étnico-cultural, dicho autor reflexiona sobre ella de una manera seria y equilibrada: "Viéndola con menos dogmatismo, la negritud para nosotros, los americanos, no puede ser ya un 'Retorno al África', ni una exagerada apología de la cultura africana, sino más
bien un proceso de miscigenación étnica y cultural de este continente". Ortiz
añade también que ello puede apreciarse, "no solamente en las manifestaciones somáticas del mestizaje, sino también en cierta corriente literaria y muy
poderosamente en la música popular, en las creencias y supersticiones de los
campesinos negros".

683

�Hay varios estudios sobre los negros del Nuevo Mundo, algunos de hondura
continental, que los tratan en sus aspectos históricos, culturales y sociológicos.
Entre ellos vale la pena mencionar Los negros esclavos ( 1916) de Fernando
Ortiz, Las culturas negras en el Nuevo Mundo (1937) de Arthur Ramos, Casa
Grande e Senzala ( 1934) de Gilberto Freyre, An American Dilemma: The
Negro Problem and Modern Democracy (1944) de Gunnar Myrdal, Slave or
Citizen. The Negro in the Americas ( 1947) de Frank Tannenbaum, Minorities in the N ew World ( 1958) de Charles Wagley y Marvin Ha1Tis, y La
esclavitud en Hispanoamérica (1964) de Rolando Mellafe, para señalar sólo
algunas obras.
Debido a la mezcla étnica que se ha consumado en diferentes partes de
América, es algo difícil determinar ahora la población negra en cifras redondas. Sin embargo, hay estadísticas de la población negroide que comprenden
a los negros como a los mulatos, y, posiblemente, a los que Mellafe llama
afromestizos. De las tablas estadísticas empleadas por Harris,6 se puede señalar
que mientras 1~ población negroide en los Estados Unidos abarca alrededor
de 10 por ciento o más, la del Brasil oscila entre 31 y 40 por ciento, y la de
las Guayanas entre 51 y 60 por ciento. En los países sudamericanos la proporción de la población negroide en relación con la población caucasoide varía
de país a país, siendo para Venezuela del 31 a 4-0 por ciento, para Colombia
del 21 a 30 por ciento, y en el Ecuador oscila entre O y 10 por ciento. En tanto, la proporción de la población negroide en la América Antillana presenta
las siguientes cifras: Puerto Rico y Cuba, entre 41 y 50 por ciento respectivamente, mientras que la Hispaniola, Jamaica y las Bahamas ostentan entre 91
y 100 por ciento del total de la población, contándola para cada entidad
geográfica.

• liARRIS, Marvin, Pattern of race in the Americas (New York, 1964), pp. 130-131.
Debido al constante aumento natural de la población, dichas estadísticas tendrán que
ser periódicamente revisadas.

684

LA ACADEMIA DE DERECHO AGRARIO

DR. Lucm

MENDIETA

v NuÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana
de Sociología

LA ACADEMIA DE Dei:echo Agrario, de la Asociación Nacional de Abogados,
fue fundada por un ilustre jurista, el señor licenciado Antonio Díaz Soto y
Gama que tuvo a su cargo la presidencia de la misma. tl me hizo el honor
de ~?m~rarme vi_ce~president~ Y, no sólo por esta circunstancia que compro~et10 nu reconoc1m1ento hacia el, sino porque se trata de una de las figuras
mtelectuales y morales más grandes de la Revolución Mexicana, de un hombre, en la íntegra acepción de la palabra, que dedicó toda su vida al servicio
de los campesinos de México; es necesario y justo recordarlo en este momento
en que la mencionada institución renace bajo el signo de sus ideales.
Lle~ó la A~demia d~ Derecho Agrario, en un principio, existencia precaria
por diversas circunstancias que no es del caso mencionar; pero principalmente
porque la quebrantada salud de su animador le impidió transmitirle la energía de su carácter y guiarla con su sabiduría y los impulsos de 5U corazón
gen~roso: Cuando se _fue de este mundo para convertirse en un prestigio de
la histona de su patna, la academia quedó prácticamente desintegrada y así
permaneció largo tiempo, como si, tácitamente, sus integrantes de entonces
hubiesen querido guardar, en la inactividad y el silencio, una especie de sentido homenaje a su memoria. Ahora, gracias al talento y al dinamismo admirables de los dirigentes de la Asociación Nacional de Abogados, señores licenciados Miguel Alemán, doctor Luis Garrido y licenciado Juan González A.
Alpuche, la Academia de Derecho Agrario ha sido reorganizada y aun cuando
inmerecidamente, me ha tocado el honor de presidirla en esta segunda etapa
de su vida institucional. Seguramente no sería capaz de realizar tan importante cometido por dos razones: la primera porque es una tarea que rebasa
mis fuerzas y mis posibilidades personales y la segunda porque después de más

685

�de 40 años de lucha en la cátedra y mediante artículos periodísticos, ensayos
en revistas nacionales y extranjeras y libros en torno de las cuestiones agrarias,
he llegado a la conclusión de que la reforma agraria de México ha _caído_ en
manos de la política militante que parece desestimar toda especulación cien-

pone tan corta, que lo obliga a emprender una carrera de antorchas en la
que la luz de la justicia viene pasando, de mano en mano, a través de los
años, desde el principio de la humanidad y así habrá de ser hasta la tumba
del tiempo.

tífica.
La primera razón, sin embargo, ha cedido ante el hecho de que un buen
número de juristas, especializados en Derecho Agrario, llenos de entusiasmo,
respondió al requerimiento amistoso de la Asociación Nacional de ~bo~~dos
para reconstituir la academia de esa disciplina y cuento con su ded1cac1on Y
sabiduría para cumplir satisfactoriamente la misión que se me ha encomen-

Hablo, naturalmente, de los verdaderos abogados que son los que llevan en
lo íntimo de su ser la vocación del derecho y que cualquiera que sea la posición en que el destino los haya colocado, buscan, a través de las leyes, en su
aplicación práctica, la realización de la justicia o en el silencio del gabinete
de estudio el perfeccionamiento de las legislaciones con ese mismo sentido humanista.

dado.
En cuanto a la segunda razón, ha cedido también después de someter mi
pensamiento a dilatadas reflexiones. Cierto que durante un larguísimo período
qua aún no termina, el derecho parece instrumento al servicio de las clases
sociales acomodadas; pero es necesario no confundir las leyes con el derecho,
éste se manifiesta no sólo en ordenamientos legales, sino en teorías y doctrinas
y en la jurisprudencia de los tribunales que, cuando cumplen su altísima ~isión, aplican aquellos ordenamientos interpretándolos de acuerdo con los principios inmutables de la justicia. Quienes tienen el poder en sus manos, hacen
la ley para defender sus posiciones, sus bienes, sus privilegios; pero en una
labor lenta, de años y de siglos, el derecho que sólo es tal cuando resulta
expresión de la justicia, se ha venido abriendo paso de manera cada día más
firme y poderosa. Para aceptar esta verdad, basta examinar, siquiera superficialmente, su historia en todos los aspectos de la vida social y así se ve cómo,
por ejemplo, las leyes penales bárbaras de los primeros tiempos de la humanidad y los sistemas punitivos y las disposiciones civiles y mercantiles, las que
regulan el trabajo y las que defienden a la persona de los abusos de las autoridades, se han mejorado científica y técnicamente y humanizado bajo la influencia del derecho. Cierto, ese constante hacer de éste, ése su inacabable
ímpetu por expresarse en las leyes con afán de pedección no ha terminado,
acaso no terminará nunca; pero está dotado de una energía inmanente como
la del agua que taladra la roca para salir a la superficie, más pura y cristalina,
bajo la luz del cielo pronto a calmar la sed del caminante.

Es claro también que no pretendo que basta ser abogado para conocer siempre la esencia del derecho y para ser portador de la justicia. Quienes ejercen
la abogacía y la especulación jurídica en sus diferentes niveles, son seres humanos y como tales propensos a errores y debilidades, no trabajan en torre de
marfil, sino inmersos en su mundo y en su tiempo, influidos por diferentes
intereses, pasiones políticas y corrientes doctrinarias; pero siempre, en la lucha ideológica que emprenden, hay mentalidades escogidas que a pesar de
todo logran captar una luz eterna, una verdad que se impone por sus propios
valores. tste es el primer paso de la justicia, el segundo, lleno de dificultades,
consiste en proyectar y desarrollar esa verdad en las leyes y el tercero, no
menos arduo, en lograr que esas disposiciones legales de contenido justo se
cumplan, pues ante ellas se levantan inmediatamente las barreras, que a veces
parecen insalvables, de los intereses creados bajo el auspicio de la política
militante.

En esa lucha por el derecho de que habla Iering, el abogado tiene una misión que cumplir, misión impostergable que no puede abandonar so pena d_e
traicionarse así mismo como profesionista y como hombre, so pena de traicionar a su patria y a la humanidad. Su misión consiste en hacer triunfar
el derecho sobre todos los obstáculos y en todos los aspectos de la convivencia
colectiva. El campo en que debe cumplirla es vastísimo y la vida de que dis-

686

Ya en un brevísimo ensayo publicado hace muchos años, dijimos que: la
"ley escrita nada vale si la política no le infunde su aliento vital. tsta, a su
vez, no sólo se aparta con frecuencia de la ley, sino que en muchas ocasiones
la contradice o la hace inoperante".*
La política interviene en todas las ramas del derecho, lo mismo en la redacción de las leyes que a cada una corresponde, que cuando se las modifica
y en la orientación de sus aplicaciones prácticas; pero hay algunas de aquellas ramas en las que se advierte su intervención de manera más directa y
decisiva, entre ellas está el derecho agrario -que en términos generales se
refiere a los aspectos jurídicos, económicos y sociales de la distribución y tenencia de la tierra-. Este fenómeno se debe a que desde tiempos lejanos, la
.• Valor sociol6gico del folklore 'Y otros ensayos, cap. "Sociología de la política", Biblioteca de Ensayos Socio16gicos, Instituto de Investigaciones Sociales de la Univenidad Nacional, México, D. F., p. 17.

687

�lucha por la posesi6n del agro se ha venido entablando en todas partes del
mundo entre los terratenientes y los campesinos. Cuando aquéllos dominaban
o tenían gran influencia dentro del Estado, la legislaci6n favorecía largamente
sus intereses; pero en cuanto el campesinado adquirió por su número y en
algunos lugares, además, por su organizaci6n, fuerza determinante de la paz
interna de las naciones y se convirti6 en factor político, la política atrajo a las
masas proletarias del campo con el señuelo de la reforma agraria para usar su
organización y su fuerza de acuerdo con sus designios. Así fue, concretamente,
desde la época del Zar Alejandro I en Rusia y después de la Segunda Guerra
Mundial, en la mayoría de los países de Europa y así es en nuestros días en
que primero bajo la influencia de la Revolución Mexicana de 1910 que plasm6 sus principios sociales y económicos en la Constituci6n de 1917 y más
tarde bajo presiones interiores y con el interés de gozar de los beneficios de la
Alianza para el Progreso, se sumaron a los pueblos europeos los de América
Latina y dictaron leyes para la redistribuci6n de la tierra.*
Resulta evidente que sin la fuerza política de los campesinos, que se basa
en su número y en el hecho de que por su ignorancia y desvalimiento son
fácilmente manejables, la reforma agraria, en cualquier parte del mundo en
donde se intente, es una cuestión puramente científica, social, económica, jurídica, técnica, que debe seguir los lineamientos de rigurosa planificaci6n al
margen de toda clase de intereses privados o políticos; pero no ha sido así.
Las reformas agrarias pueden dividirse en dos clases: las que son el resultada de una revolución como la de México y las que, en un ambiente de paz,
se intentan por medio de leyes meditadas. Es claro que las primeras están más
estrechamente ligadas a la política partidista que las segundas. Así, la de
Italia se ha desarrollado de manera débil, sobre una elaboración jurídica aún
apegada a viejos moldes del derecho y en Latinoamérica, se ve en las reformas
agrarias de sus diversos países un esfuerzo para apartarlas de los movimientos
políticos, pues en alguno se ha puesto en manos de institutos descentralizados
del Estado; pero en ellos interviene el gobierno de dos maneras: por medio
de los recursos que les proporciona y sometiéndolos a la orientación y decisiones de cuerpos consultivos que, si bien es cierto que están integrados por representantes de lo que ha dado en llamarse las fuerzas vivas del país y en
algunos hasta del clero cat6lico, también es verdad que los gobernantes aseguran su predominio delegando su representación en de!erminados !:ecretarios
de Estado.
• Sobre las leyes agrarias dictadas en Europa y América, véase Lucio Mendieta Y
Núñez "El sistema agrario constitucional", 3a. edición, Porrúa, 1967.

Ninguna de las dos clases de reforma agraria ha tenido, hasta ahora éxito
~omp!e.to. ~n las de origen revolucionario por la política, la demagogi~ y la
ms~f1c1enc1a de recursos y en las segundas por la influencia de los Estados
Urud?s d~ Norte_américa (que son contrarios a que se toque la propiedad
agrana privada sm el pago previo de la indemnizaci6n correspondiente) por
la planificación defectuosa, el desarrollo lento y los fondos insuficien~ de
que ?'.sponen las instituciones gubernamentales o descentralizadas que tienen
la m1S16n de ponerlas en práctica, y en ambas clases de reforma, por los efectos de la contrarreforma agraria que emprenden sutilmente, de diversas maneras, las clases sociales interesadas en que no se realice o cuando menos en
atenuar su realización hasta límites de miseria de los proletariados del campo.
En estas condiciones, ¿cuál es el papel que debe desempeñar una Academia
de ~erecho Agra~~ y cuáles los resultados que pueden esperarse de ella? Para
dominar el escepticismo que de primera intención nos invade al tratar de responder. a las dos cuestiones involucradas en la interrogación planteada, es
necesario volver al pasado, a los tiempo en que el trabajador del campo era
un esclavo y absoluto el derecho del propietario sobre la tierra y a partir de
entonces reco~dar el traba~o tesonero de años y de siglos, en su época aparen~emente perdido, que realizara toda una pléyade de fil6sofos, de juristas, de
mtelectuales, de políticos en el prístino sentido de esta denominaci6n, en tomo
de las dos cosas fundamentales de la convivencia social: la libertad del hombre y la propiedad de la tierra, hasta que se logró el reconocimiento universal
de la primera y la humanización de la segunda que ha llegado a ser considerada no como derecho absoluto, sino como una funci6n social.
Gruesos volúmenes pueden escribirse y no pocos han sido ya escritos sobre
el origen y evolución del derecho de propiedad territorial en los diversos pueblos del mundo. En México, a partir de la independencia qued6 como un lastre el latifun~io heredado . de los tiempos coloniales y desde entonces y aún
antes, empezo la tarea del mtelectual verdadero que es el que medita sobre los
problemas humanos y los estudia considerándolos objetiva y subjetivamente
con afán de justicia. E~ el caso, pa~ lograr la equitativa distribuci6n del agro
entre las masas campesmas. Y tamb1en en la época de cada uno pareci6 inútil
cua~to dijeron y escribieron. Se perdió en el vacío la instancia de Abad y
q~e1po antes _los ~eyes de España a fines del virreinato y se perdieron tamb1en en el desmteres y el olvido los proyectos de reforma agraria de Francisco
Severo Maldonado, el plan de Sierra Gorda, las palabras luminosas de Ponciano ~rriaga en ~l congreso el año de 1856 y probablemente s6lo despertaron
sonnsas despectivas entre las clases dominantes, el programa del Partido Liberal de 1906, los trabajos valerosos y generosos del licenciado Andrés Molina
Enríquez, de don Antonio Díaz Soto y Gama y de Juan Sarabia hacia 1910

689

688

Hum-44

�y el proyecto del modesto labriego de Nuevo L~n, Manuel. Alardín ante l~
XVI Legislatura durante el gobierno del presidente FranC1Sco I.. Madero,
pero todos estos esfuerzos, puramente intelectuales, prepararon el clima ~e la
revoluci6n durante la que en plena lucha aparecieron el plan de San LUIS ~e
1910, el plan de Ayala de 1911, el plan de Veracruz de 1914, l_a Ley Ag1:'na
de Francisco Villa en 1915 y por fin, cuando empezaba a consohda~e el tnunfo revolucionario, la ley de 6 de enero de 1915. Desde este admira.ble ordenamiento en el que se precisaron los elementos fundamentales d~ la ref?rma
agraria que aún perduran en la legislaci6n actual sobre la matena, comie~za
la influencia de los juristas en el derecho agrario, pues fue obra del senor
licenciado don Luis Cabrera. Intervinieron también eminentes abogados en
la redacci6n del artículo 27 de la Constituci6n de 1917 base, de~~ ~ntonces,
de la reforma mencionada y sus leyes reglamentarias fuero~ mod1f1candos~ y
perfeccionándose, en un largo proceso legislativo, por me~o de 1~ tr~baJos
de brillantes personalidades del foro hasta llegarse al C6chgo Agrano v1ge~te
·
marcar un alto en el desarrollo normativo de la reforma agrana,
~~a
. E
pues hace 26 años que no se introduce en él modificaci6n alguna esencial.. s,
desde luego, una obra llena de cualidades pero no pe~ecta, ~o hay c6d1gos
perfectos, s6lo c6digos perfectibles, porque aún los meJ~~ tienen _que resque
ponder Oportunamente a los cambios operados en las acuv1dades
. . sociales
.
rigen y ponerse de acuerdo con nuevas corrientes _doctnnanas,, ~1empre en
busca de la justicia. Son, sin embargo, muchos los intereses pohticos que_ se
oponen a la renovaci6n fundamental del c6digo mencionado, q~e no es smo
parte básica, es cierto, pero s6lo ~art~ de nu~tro derecho agrano que ofrece
un despliegue impresionante de h1stona, doctnnas y leyes.
Con estos datos que por Jo demás son ya sobradamente conocidos del il~stre
auditorio que me escucha, estarnos ya en capacidad de responder a
mterrogaci6n que nos hicimos antes: ¿Cuál es el papel que debe desempenar una
Academia de Derecho Agrario y cuáles los resultados que pueden esperarse de

!ª

ella?
La tarea está a la vista, es extensa, clifícil y apasionante. Consiste _en el estuclio crítico de nuestra legislaci6n agraria, de la política qu~ la am~a Y de
las aplicaciones de ambas desde un plano de absolu~ sere~dad e mdepe~· N' el elooio servil de todo lo que en esta matena proviene de los regidenc1a.
1
o·
"6 ·
'ti
es de las autoridades agrarias, ni la negac1 n sistema ca
menes gubemamental ,
· d be
de cuanto crean y hacen. El jurista especializado ~~ derecho agrano e .
emprender una constante confrontaci6n entre la pohtica, las leyes y las realidades sociales, la equidad y la justicia y dar su apoyo a todo lo que corresrealidades y a esos valores éticos. Ha de colaborar con su penponda a esas
•
· t
samiento, exponiendo con clignidad y valor sus ideas, en el perfeccionamien o

690

de las instituciones. No importa que no siempre acierte, ni siquiera que algunos jamás acierten, porque la ciencia se desarrolla a través de luces y de sombras, de verdades y de errores. tstos, aparentemente negativos, tienen una
funci6n positiva porque al indicar lo que no es, son como señales de falsas
orientaciones que ayudan a los que vienen detrás a encontrar el verdadero
camino.
Y menos aun ha de importar al jurista, especializado en cuestiones agrarias, que sus teorías y sus admoniciones y sus enseñanzas en la cátedra o en la
prensa o en la tribuna, sean desoídas, inclusive menospreciadas o ignoradas
por los detentadores del poder en un momento dado o en toda una época.
Para cobrar fuerza y optimismo, para estar seguro de que no siembra en tierra
árida, le bastará revisar el pasado y ver c6mo las luchas, las ideas, los proyectos de los agraristas del siglo XIX y de la primera década del presente, que
entonces parecieron inútiles, se tomaron, con el correr del tiempo, en realidades juríclicas, económicas y políticas, defectuosas si se quiere; pero realidades
al fin que, desde el momento de serlo, por ese solo hecho adquieren valor
social inapreciable, puesto que pueden perfeccionarse. Así ahora, nuestra labor
con raíces en el presente ha de proyectarse hacia el futuro de nuestra patria
y debemos tener la certeza de que por humilde que sea, contribuirá algún día
a su bienestar y engrandecimiento.

Los

ROMÁNTICOS DEL AGRARISMO

Voltaire decía que unos cuantos libros gobiernan al mundo. La verdad es
que han influido e influyen en el destino de los pueblos; pero no lo rigen, pues
si así fuera, la humanidad viviría en paz y en constante superaci6n material y
espiritual.
Porque los geniales pensadores de quienes proceden esos libros pusieron en
ellos lo mejor de su inteligencia, de su coraz6n y de su espíritu; pero nos
atrevemos a decir que es una ley sociológica el hecho repetido a través de los
siglos en todos los pueblos de la tierra, que consiste en la prostituci6n inmediata de los grandes ideales en cuanto el hombre intenta realizarlos. Si una
idea noble es aceptada generalmente, apenas se lleva a la práctica, la ambición, los apetitos, las pasiones, los bajos instintos, los intereses mezquinos la
falsifican, la desvirtúan, la contrahacen en su provecho ; o si se trata de principios morales, se elude su cumplimiento, pues ¿en d6nde, por ejemplo, ajusta
la gente su conducta a las normas de la religi6n que profesa?
Y si de los muy elevados planos religiosos -al fin y al cabo inasequibles

691

�para el común de los mortales- descendemos a la organización política de
las naciones, nos bastará, para comprobar nuestro aserto, referimos a El espíritu de las leyes de Montesquieu, frente de la teoría del equilibrio de poderes: legislativo, ejecutivo y judicial que aparentemente es precioso patrimonio de los Estados modernos de cultura occidental; pero que en la realidad
de las cosas, sobre todo en los regímenes presidencialistas, no pasa de ser eso:
una apariencia más o menos alejada de su verdadera significación.
Así ha sido y parece que será siempre: unas cuantas mentalidades selectas
se han ocupado y se ocuparán de forjar teorías, doctrinas y proyectos impecables para bien de la humanidad, mientras que los que detentan el poder
hacen de todo eso pobres, a veces trágicas o ridículas caricaturas por su propio designio, o constreñidos por fuerzas sociales que los dominan.
Otra corroboración de las ideas que venimos exponiendo, la tenemos aquí,
en nuestra patria, con l¡¡. cuestión agraria. Desde la independencia, ante la
excesiva concentración de la propiedad territorial y la dolorosa miseria de
los campesinos, talentos incorruptibles en sucesión magnífica fueron exponiendo, inútilmente, sus puntos de vista para aliviar ese contraste injusto que constituye la esencia del problema agrario. Todavía resuena, como un eco, el fracaso del egregio Ponciano Arriaga en el Constituyente de 56. A quienes le
antecedieron y a quienes le sucedieron en el empeño de lograr una nueva
organización más justa y más humana de la distribución de la tierra, se les
llama los ideólogos del agrarismo.
Uno de esos ideólogos insignes acaba de morir: Antonio Díaz Soto y Gama.
Aquí, en México, nuestro medio moral está de tal modo corrompido que se da
a la palabra ideólogo cierto sentido peyorativo. Todo el que lucha rn el campo del intelecto: prensa, libro, cátedra, tribuna, por que se realicen los principios de la revolución; pero no tiene costosos automóviles, soberbios edificios,
latifundios, gruesos depósitos en los bancos de México y de Suiza, es ideólogo.
Don Antonio Díaz Soto y Gama fue un gran ideólogo. Algunos consideran
que no pasó de ser sino uno de tantos políticos fracasados porque jamás ocupó
altos cargos públicos; pero en realidad no puede decirse que fracasó quien
como él, nunca pretendiera vistosas jerarquías administrativas o señaladas prebendas. Antonio Díaz Soto y Gama fue un ideólogo puro, un Quijote de la
revolución, un extraordinario ingenuo.
Don Graciano Sánchez, el gran líder agrarista, me refirió interesante anécdota que demuestra, sin lugar a duda, cuanto acabamos de decir:
"Cierto día, me dijo, nos presentamos, la Plana Mayor de la Confederación
Nacional Campesina, en la casa del Lic. Antonio Díaz Soto y Gama para

comunicarle que nuestra or=nización
lo hab:.,.
.... escomd
o· o a f'm de postularlo
0 opara Gobema~or del _Es~?º de San Luis Potosí. Apenas oyó esto, lanzó estentórea carcaJada, prmc1p10 de un ataque de risa incontenible. Llamó a grandes voces a su señora y le dijo, riendo siempre -figúrate que vienen a pro~nerme la gobematura de San Luis Potosí a mí que no sé ni como gobernar
fil casa.
"Nosotros estabamos,desconcertados, molestos ante la actitud inesperada de
un hombre que me~c1a nuestra admiración y nuestro respeto. Para no salir
com~letamen~e desarrados le pedimos que, puesto que no aceptaba, nos dijera
a qwen podnamos postular en su lugar.
"-Vean a Aurelio Manrique, nos contestó.
"-Seguimos su consejo y tras de algunas vicisitudes electorales, lo llevamos
a la gobematura del Estado de San Luis Potosí."
En o~as pala~ras,. si don Antonio Díaz Soto y Gama hubiese aceptado su
postulación habna sido gobernador, inicio de una posible sucesión de altos
cargos desde los que pudo haber influido en la realización de sus ideas.
Pero. ya lo he~os dic~o, era un gran ingenuo. Pensaba que con la palabra
ence~di_da Y el eJe~plo mtachable podía orientar al país de acuerdo con sus
conV1cc1ones ~anas y se equivocó. Por no verse salpicado de lodo desdeñó
los
. , puestos oficiales, se mantuvo limpio·, pero inefi'caz. M u chas veces arremet10 _c~n valor, desde la prensa, desde la cátedra, desde la tribuna, contra los
fals1f1cadores de la revolución y del agrarismo, pero sus palabras rebotaron
sobre la dura ~oraza de políticos y burócratas y en el manso conformismo del
pueblo. N~ sabia que, en política, sólo teniendo el poder en las manos se puede
hacer el bien y el mal.
Los románticos del agrarismo, entre los que figura don Antonio Díaz Soto y

Gama e~ primera -~ea, a través de muchos años de innumerables escritos,
planes, libros, manifiestos, etc., contribuyeron a la formulación de la ley de
6 dedenero de
• 1915 y .del artículo 27 de la Constitución de 17, en donde fue
crea o un _si~t~ma ~si _perf~cto para la equitativa distribución del agro y el
total y defm1t~vo aruqwlamient? de _los latifun~ios; pero inmediatamente que
estos ,ºr~enaID1entos, llenos de idealismo y de Justicia, fueron proyectados en
1~ practica, se apoderó _de ellos la po_lític_~ militante con sus intereses y sus pasio~es Y en vez de la ngurosa organizac1on constitucional de la propiedad de
la berra, al cabo de 50 años la reforma agraria es una realidad injusta defectuosa y amarga.
'
Don Antonio Díaz Soto y Gama, que en los últimos años de su vida recibía
en su modesta casa a los campesinos que iban en caravanas interminables a

693
692

�exponerle sus quejas y sus problemas y a pedirle consejo, debe haberse ido de
este mundo lleno de desilusión, pensando en la inutilidad de sus sacrificios y
de sus esfuerzos; sin embargo, luchador hasta el fin, idealista, romántico, ingenuo, dicen que dejó un testamento político. ¿Pero en dónde están sus ejecutores? La generosa semilla que sembró durante lustros en su cátedra de la
Facultad de Derecho de la Universidad Nacional, con apasionantes prédicas
y discusiones, no cayó en tierra abonada. Tuvo muchos alumnos; pero a lo
que parece, ni un solo discípulo, pues al terminar la carrera olvidaron sus
enseñanzas y se dispersaron calladamente en busca de acomodo material. Los
Quijotes de la revolución murieron con él.
Y a pesar de todo hay algo en el fondo de la conciencia que se niega aceptar el triunfo de Calibán sobre el Ariel de nuestra juventud. Ya lo hemos dicho ("Valor sociológico del ideal"), los idealistas y sus ideales desempeñan
una función social trascendente porque señalan metas hacia las que se dirige
lenta; pero seguramente, la humanidad. La grandeza cívica y moral de Soto
y Gama y el valor de sus doctrinas agrarias son orgullo del verdadero México;
tarde o temprano han de dar sus frutos. Ejemplo insuperable de hombría,
de integridad, de honradez, brillará siempre con propia luz en el horizonte de
nuestra patria guiando y protegiendo a los proletarios del campo que tanto
amó.

INTEGRIDAD MOLESTA

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

de la Asociación Mexicana de
Sociología

Contenido: Prólogo. Fuerzas regresivas de la dinámica social. Análisis del fenómeno
psicosocial. Características de la agresión. La integridad molesta. Definición.

PRÓLOGO

Hay agresiones anónimas que irritan a la sociedad y la avergüenzan. Las
lesiones morales y materiales aparecen en forma recurrente y tipifican la regularidad propia de un fenómeno psicosocial.
De ello tuve claro conocimiento frente a dos observaciones aparentemente
aisladas, las cuales movieron mi curiosidad y dieron paso a estas reflexiones.
Más tarde habría de hallar implicaciones más profundas, aunque mucho tiempo me llevó descubrir las que incumben al daño moral.
En el jardín botánico de la Ciudad U!'}iversitaria en la ciudad de México,
bajo una gigantesca campana que cubre una atmósfera cálidamente artificial,
se encuentran para su estudio muchas plantas tropicales. Una de ellas, fascinadora para los ignorantes de la biología -yo entre ellos-- es la "vergonzosa"
o sensitiva cúbica, la cual, al acercarse alguien o al menor contacto, cierra
rápidamente sus corolas. El movimiento de protección es inmediato ante un
supuesto ataque a su integridad. Es decir, los seres vivos reaccionan frente a
lo que puede dañarlos y según sé, los estudios sobre la sensibilidad de las plantas, hoy abre nuevos caminos de interés científico.
El tren metropolitano, uno de los mejores del mundo, a pocos meses de haber sido inaugurado, tenía ya las cicatrices del embate de los violadores. Ves-

694

695

'

�tiduras rasgadas con navaja, letras obscenas y lesiones en los labios de hule
de las puertas hechas por instrumentos punzocortantes, como si un grupo misterioso hubiera estado al acecho para cumplir de inmediato su rito de destrucción.
A estas imágenes se unieron los comentarios de los que sufren atentados a
sus personas y a sus propiedades, lo cual provoca una actitud machacona de
protesta tan familiar como inútil.
¿ Por qué algunos rompen focos y vidrios, manchan paredes recién pintadas, destrozan jardines, pisan el césped, bollan los campos sembrados, rompen
las antenas de automóviles y apedrean los murales?

¿ Por qué se golpea a animales indefensos? ¿ Qué rito cumple la calumnia
que debe sufrir el que se eleva por encima del grupo social?

En suma ¿ qué hay en esta aparente aversión a la integridad material y
moral? ¿ Cuáles son las características de este fenómeno social que irrita a la
sociedad y muchas veces la avergüenza?
He aquí unas reflexiones sobre el tema.

FUERZAS REGRESIVAS DE LA DINÁMICA SOCIAL

cuestiones que más preocupan al sociólogo es sentirse desguarnecido por la carencia de lo que en la ciencia se llaman leyes.

UNA DE LAS

"Sería a todas luces exagerado aseverar que en la sociología ya se hubiera
llegado a ese acuerdo consolidado sobre sus problemas y propósitos de investigación por lo cual se distinguen otras disciplinas más antiguas." 1
Sin embargo, la sociología estudia los acontecimientos regulares, recurrentes
y periódicos de los fenómenos sociales, los cuales constituyen sus propias leyes.
El estudio de las regularidades del grupo social, da paso a la consideración
de las conductas sociales, con su necesaria implicación psicológica.
"El estudio del factor físico dio lugar a la Sociogeografía; el del factor
biológico, a la Antroposociología, en sus dos ramas: la Etnografía y la Xenografía; ahora el estudio del factor psicológico nos sitúa en la Psicosociología.
Es, pues, esta parte de la Sociología la que investiga las relaciones existentes
entre los fenómenos psicológicos y los sociales. Se trata ahora del factor más

íntimo, más medular respecto a los fenómenos interhumanos. Se ha seguido el
orden de la periferia al centro, en la consideración de los diversos factores de
lo social." 2
Profundizar y constreñir son ahora obligaciones del estudio social.
"En el estudio de las formas sociales, se funda o edifica por el uso el procedimiento de abstracción. En todo hecho social, el sociólogo debe tener en cuenta no solamente las formas de los fenómenos sociales, haciendo una :ibstracción
o contenido de dicho fenómeno. El sociólogo no debe entrar en lo absoluto en
el estudio de los ingredientes concretos de los fenómenos sociales; wlo debe
dirigir su atención al estudio de las configuraciones o formas como se produzca el fenómeno social. El formalismo sociológico endereza su crítica contra el
enciclopedismo sociológico que venía desde Comte hasta la aparición de pensadores contemporáneos", dice Antonio Caso, y por lo tanto este trabajo se
divide en varias partes, unas que son estricta,µiente sociológicas y otras de interpretación personal. Caso añade algo que también viene aquí a cuento: "A
priori puede afirmarse que las leyes de los organismos han de influir en la
vida social. Las sociedades se componen de hombres, y éstos son organismos;
por consiguiente, las leyes de los organismos o leyes biológicas, determinan
también, en ciertos aspectos fundamentales, las relaciones colectivas.
únicamente que si se hace abstracción de la naturaleza psíquica de los individuos para pretender explicar por sólo las leyes biológicas los fenómenos
sociales, se incurre en el mismo error en que se incurriría, si se tendiera a explicar por las leyes físico-químicas los fenómenos biológicos, o por las leyes de
la mecánica los hechos físico químicos." 3
Al descubrir al hombre mismo detrás de los fenómenos sociales, se explican

por un lado las dificultades de la sociología y por otro, permite ponerse en
guardia contra las interpretaciones parciales y por lo tanto, limitadas. El hecho de hablar de un fenómeno psicosocial, como en este caso, solamente acentúa más el factor interno, por análisis del mismo, sin desconocer la importancia
de todos los demás.
Característica fundamental del ser humano es su movimiento, el cual comienza desde su concepción y cesará con la muerte, pero está también inmerso
en otros más. Un símil podría informar con claridad de los dos fundamentales
dentro del concepto sociológico. Por ejemplo, la tierra tiene un movimiento de
rotación sobre su propio eje y de traslación alrededor del sol con armonía
• SENIOR, Alberto F.: Sociología, Ed. Méndez Oteo. 3a. ed., México, 1967, pp. 241 a

1

DABRENDORF, Ralf: Sociología" naturaleza humana, No. 155, Revista Eco, Buch-

jolz-Bogoti.

696

242.
• Citado por Senior, Ibidem, p. 143.

697

�perfecta dentro del ritmo universal; de la misma manera el ser humano posee
su propio movimiento como ser autónomo pero se mueve dentro de las grandes fuerzas sociales de su circunstancia y de su tiempo histórico. 'En ambos,
estrictamente ajenos a su voluntad, hay influencias. Hip6lito Taine sigue vigente en cuanto a la determinación del medio social y el momento histórico,
no en la influencia racial, pero sí es importante recordar la mecánica psicológica del pensador francés.
Merced al libre albedrío, el hombre parece tener opción a ciertas elecciones
dinámicas, las cuales conforman el fascinador nombre de libertad. Además, los
movimientos sociales y personales tienen ciclos y velocidades diferentes. Penosamente las guerras y revoluciones parecen acelerar los cambios sociales de los
pueblos.
No debe confundirse evolución con dinámica social. La evolución es generalmente lenta y casi nunca modifica sustancialmente la materia, en cambio
la dinámica social transforma radicalmente las estructuras humanas.
"Dinámica es el término de la mecánica teórica, rama de las matemáticas
aplicadas, que trata de los movimientos de los cuerpos, de las fuerzas que los
generan y la anulación recíproca de éstas con un cuerpo en reposo. Esta situación tiene aplicaciones en el análisis del movimiento social, la resistencia
al cambio y el equilibrio." 4
Ahora bien, el movimiento perpetuo que origina los cambios y transformaciones es apreciado como positivo por la sociedad, si en ese momento se considera como un avance, logro o adelanto -aunque después pueda ser tildado
como retardatario- y es juzgado negativamente, si retrasa, interrumpe o nulifica el movimiento de avance o aceleración. La escueta verdad es que el
movimiento social obra con una mecánica de selección y rechazo que preserva
lo que considera bueno en tanto que deteriora y rechaza lo obsoleto.
La sociología estudia las fuerzas de integración, los factores y modos de lo
social, las corrientes unificadoras y de cohesión, pero también se preocupa de
otras fuerzas disociativas que atacan a la sociedad o la vulneran, perturban o
molestan, esto es, aquéllas que pueden ser calificadas de movimientos regresivos o atávicos.
De una de estas últimas se tratará aquí.
• MoNs1vÁis, ZoRRILLA, MENDrETA AuToJUlE y Soro ÁLVAllEZ:

musa, México, 1963, p. 20.

698

Dindmica social, Li-

ANÁLISIS DEL FENÓMENO PSICOSOCIAL

Al anudar los hilos de los aspectos comentados se colige el planteamiento
de la cuestión.
'
Se ha visto
.... plantas, reaccionan
·
frente
. que los seres vivos, hasta las prop;....,
al ataque cierto o posible a su integridad; con mayor raron los seres humanos
que forman las sociedades, son profundamente susceptibles.
'
Peri6di~ente, algunos individuos atacan a las personas o a sus propiedades, de1ando con la violencia de su acto el testimonio de su agresión.
Los soli~io~ depredadores -nadie sabe nunca quiénes son- destruyen lo
que parece ll'ntar más a la comunidad, esto es lo que se estiro·a
di
d
·
df···
,es gno e
aprecio o e mitivam~~t~ sagrado. En el plano material se lesiona lo que ha
costado esfuerzo, sacrificio o dinero.
En pri~cipio estas agresiones constituyen un ataque a las normas O leyes del
orden social. Son un reto a la conciencia de alguien que es, vale O tiene al 0
y forma parte de una sociedad.
g
Comentemos primero el ataque a la integridad moral, ya que es el más trascendente, aunque su frecuencia lo ha hecho tan familiar que pasa inadvertido.
En algunos casos el ataque se festeja tildándolo de ingenioso.
C~a~do un miembro de la comunidad social adquiere rango, categoría 0
~resti~o Y su conducta puede aparecer como ejemplar o ejemplarizante de
mmediat~ se presenta en forma anónima, el grupo de detractores que no
rán de difamarlo hasta vulnerar su integridad.

:esa.

La habilidad del extraño ataque es tan acertada que parece infalible, pues
prontament~ descubre la falla, grieta o defecto por la cual alguien puede ser
atacado y si no hay algo grave ... ¡ se inventa!
Las ca~acterísticas de este aspecto en nuestro país son peculiares: hace cincuenta anos, cuando un personaje adquiría relevancia, se hablaba en voz baja
de alguna amante y en el caso de una mujer, se le achacaba "un pasado". Hoy,
~entro del demoledor mundo axiológico de nuestros días, esos cargos serían
mge~uos, por lo cu~l se a_cude a otros que puedan escandalizar como: pervers1on, homosexualismo, impotencia, lesbianismo o deshonestidad política.
Se ha esta_blecido dentro de n_uestras costumbres no aceptar la integridad
?'1oral de quienes son, valen o tlenen algo. Es cierto que alguien puede ser
idolatrado, o sea llevado a los terrenos de la exaltación irracional -habida
c~enta de q~e. cump~rá su destino trágico- pero de ninguna manera se admite la ecuanime y Justa aceptación de su dignidad estrictamente humana.

699

�No se le perdona a alguien que sea mejor o superior. Habrá necesidad. de
buscar algo para denigrarlo, aunque sea un defecto físico, el cual convertido
en muletilla, provocará la burla y el escarnio.

que forma parte de una comunidad. Los daños a los valores o propiedades de
la comunidad son los preferidos, como edificios civiles, jardines públicos, museos, lugares históricos, salas de espectáculos, transportes y muros de las calles.

Un caso peculiar penosísimo en nuestras costumbres, es la agresión sexual.
En un breve opúsc~lo inédito, la maestra Emma Prado de Arai aborda m~rginalmente este asunto con peculiar perspicacia. Al hablar de las_ caractensticas del mexicano en el estudio de la primera novela de nuestra literatura El
periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, advierte que,. aunque en todos los pueblos del mundo existe el viol~dor,, el_ macho meXIca~o
tiene la doble saña de empeñarse en dejar constancia publica de su fechona.
No basta mancillar a una mujer, sino pretenderá dej~ un h~jo a~ando~~do.
Como en el caso del infractor solitario, una vez destrwda la mtegr1d~d fis!ca,
el objeto atacado deja de tener atractivo, así en el caso de la mujer, esta
pasará a ser algo indiferente y en el más frecuente de los casos, hasta despre-

f ) Mientras mayor sea el prestigio de la persona o importancia de lo :dañado, se cumplirá mejor el vejamen.

ciable.

CARACTERÍSTICAS DE LA AGRESIÓN

. Cuáles son las características de este fenómeno psicosocial? ¿ Cómo, cuán-

é

do y dónde se presenta?
a) En principio el fenómeno psicosocial se presenta ~om~ un ~cto agresivo
cuya aparente finalidad es satisfacer al infractor. El objeto inmediato es de~eriorar O vejar algo íntegro, perfecto, valioso o consagr~do dentro de la sociedad sin ningún interés económico del agresor, como s1 el acto formara parte
de ~n extraño rito en el cual lo perfecto, debe pagar tributo.
b) No puede predecirse cuándo ni dónde aparecerá, pero ciertamen~e su
presencia se dejará sentir en un momento dado, de ~al suerte que configura
un fenómeno social por su periodicidad y recurrencia, esto es, cae de lleno
dentro de las regularidades o leyes sociológicas.
c) Es obra anónima, de solitarios depredadores, pero como se imita, se convierte en agresión colectiva.
d) Los depredadores dejan constancia de su mensaje rad'.cal y violento atacando moralmente a los miembros más selectos de la comunidad o destr~yendo
las cosas que aprecian sus poseedores. El caso es dañar algo con el objeto de
irritar a los miembros de una comunidad.
e) Puede tipificarse como una agresión social o agresión a la socieda~, porque al infractor no le interesa estrictamente el individuo que ataca, smo al

700

g) La afrenta a lo más limpio o lo sagrado es objetivo primordial. No ha
mucho tiempo fue lesionada La Piedad, patrimonio de la cultura universal y,
en las guerras, donde se desatan los instintos primarios, se destruyen monumentos y lugares históricos de las ciudades, lo cual causará sufrimiento indecible en sus moradores.
h ) El daño irreparable, es otra de las características de la agresión, pues el
depredador sabe que el daño será definitivo. En el ataque moral algo queda
y en caso físico, la restauración no tiene la misma validez que la obra original.
i) Se presenta en todos los pueblos. Con mala fe podría atribuirse como
expresión típica de las sociedades incultas, pero no hay tal, pervive latente. En
aquellos países donde la organización pública es coercitiva o rígida, los propios
miembros de la comunidad, educados civilmente, vigilan y castigan con mayor
eficacia a los depredadores.
Tampoco es respuesta a la represión social o como ataque a lo establecido,
como podría explicarse con un juicio tan falso como simplista, ni como reto a
la sociedad opulenta, aunque estas situaciones conflictivas aumentan su incidencia, sino que es un fenómeno de recurrencia general y periódica.
j) En cada lugar la agresión adquiere formas de expresión diferentes. En algunos grupos semialfabetizados, se recurre a palabras injuriosas, casi siempre
obscenas, escritas con letras grandes en lugares visibles donde puedan ser leídas
diariamente por los que ahí pasan para ir a sus hogares, trabajos o diversiones.
Otras veces la agresión es por medio de un insulto abierto en forma de anónimo grito. La palabra soez o procaz rompe el silencio compacto que han "construido" los asistentes a un espectáculo público, de tal manera que rasga el aire
y todos los que ahí están, generalmente con sus familiares, quedan a vergonzados.*
• En la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas de 1968 en la ciudad de México, el pueblo expectante y afligido guardaba silencio. Las cámaras de la televisión
mundial recogían la presencia de un pueblo anfitrión y la vida mexicana estaba en
entredicho. Todo había sido cuidadosamente preparado. Entonces un hombre gritó
soezmente desde las galerías y avergonzó a todos, destrozando la imagen de la dignidad
nacional.

701

�Hay en el fondo de todas estas causas, heterogéneas, múltiples e íntimas, el
fruto amargo de la insatisfacción, la necesidad y el dolor humanos.

se ~e pida cuenta, para que mi miseria satisfaga el falso juego de la demagogia".

Y en estos hechos todos somos culpables. La "mordida" es una complicidad
solapada entre el que acepta el soborno y el que paga el cohecho.

LA

INTEGRIDAD MOLESTA

Hasta aquí se han expuesto las características de una agresión social comprobable y regular dentro de los cánones estrictos de la sociología. Ahora considero necesario dar una interpretación personal de las causas de la misma, que
puede o no ser aceptada.
¿ A qué obedece esta agresión?
Una primera explicación es atribuir la causa a las fuerzas subyacentes o instintos atávicos del hombre que se encuentran soterrados y afloran en la primera oportunidad.
Una segunda consideración es admitir lo que podría ser llamado nostalgia
subconsciente por la pérdida de la libertad. El tema es tentador y presupone
la idea de una libertad irrestricta vivida en un pasado remoto, cuando el
hombre era ajeno a leyes, reglamentos y normas. Naturalmente es una idea
con sus buenas dosis de falsedad. Estudios recientes han demostrado las penosas restricciones espirituales y físicas a las que estaba sujeto el miembro de una
tribu.
En nuestro país acaece algo singular. La historia del pueblo mexicano es
la lucha por alcanzar libertad; así, esta palabra está cargada de significados y
con el tiempo ha adquirido interpretaciones peligrosas. Los individuos, las instituciones y los gobiernos tienen miedo de ser señalados como coactores de la
libertad y por esa razón prefieren dejar pasar actos censurables.
Por su parte, el pueblo ha acuñado su observación: "hacerse de la vista
gorda".
Parece que muchos aplican de manera peculiar lo que señala la vieja frase:
"dejar hacer, dejar pasar". En principio hay dos aspectos en esta actitud, uno
de carácter paternalista en el cual los que tienen más prestigio, honor, dinero
0 poder soportan las infracciones de los menos afortunados para compensar
los desniveles de una sociedad injusta, y otro aspecto oscuro y doloso que tiende a perpetuar esta situación solapando a los pequeños infractores con el objeto de contar con la miseria popular. De todo ello se aprovechan los líderes
corruptos. El desafortunado parece decir: "Yo soy pobre, luego tienen que
darme prestaciones especiales, exención de impuestos y dádivas de las que no

702

. El tema se comenta aquí por su relación con las agresiones estudiadas. El
~ract~r sabe que nunca será castigado. En el remoto caso de ser sorprendid~, _s1e~~re tendrá d~fensores gratuitos que hablen a su favor apelando a
las mJustlcias de ~ ~1edad opulenta. En circunstancias extremas, se le aplicará una pena. mllllIIla. ¿ Cómo castigar al miserable que doble la antena
de un automóvil, cuyo propietario arrastra una fortuna de cien mil pesos?
En tercer término, hay otra explicación que tiene carácter freudiano La
agresión podría calificarse como un des/ogue parasexual que tiene buenos ~poyos para ser aceptado, ya que muchas manifestaciones son claramente eróticas. ~o hay investigaciones sobre el caso, pero, por lo que he observado, estas
agresiones parecen ser obra exclusiva de varones.
En cuarto_ lugar podría aceptarse una intención trágica y demoledora de
autodestr~cct6n, co1;110 _patético desprecio. El que escribe una palabra insultante, ~~ insulta a s1 m1Smo. Con ese acto deja constancia del sentimiento de
abyecc1on que lo embarga y así se desfoga. Un triunfador en el sentido que
esta palabra tiene ~n las sociedades de consumo, no trasgrede abiertamente
las leyes: no se arnesga, se cuida bien. Es el que de alguna manera se siente
frustrado, el que agravia a la sociedad, pero en el fondo se deshonra a sí mismo.
~n las cost~b~es . ~exicanas, hay una peculiaridad trágica. Cuando algwen alca~ distmcion o renombre, otro dice de él: "yo lo conocí: vivía
frente a mi casa, era un pobre diablo". El que comenta el hecho no se siente
orgulloso por haber convivido con esa persona, sino lo baJ·a a su 'propio nivel
1o " ningunea
.
" . Paradógicamente,
·
prefiere destruirlo un poco en lugar de ele-'
varse él a la categoría del otro.
'
Una quinta interpreta~ión puede ser la tendencia del individuo a perpetuarse. Frente a la fugacidad de la vida, el misterio de la muerte y la duda
el hombre pretende dejar constancia de su paso. El ser humano siempre ~
buscado angustiosamente asideros para burlar la inanidad.
En los cantos líricos de la poesía indígena náhuatl, hay un poema sobre la
lamentaci~n por la vida efímera que dice: "¿Na será mi nombre alguna vez?
¿Nada deJaré en pos de mí en la tierra? ¡Al menos flores, al menos cantos!"
Los grandes monumentos históricos tienen un libro donde los visitantes ilustres registran su nombre para dejar el testimonio de su presencia. Pero en esos

703

�\

mismos lugares, en los sitios oscuros, aparece también la huella de los que ahí
estuvieron y dejaron corazones, nombres, golpes o arañazos.
En la muralla china hay frases ofensivas en todos los idiomas. El objeto es
herir al que pertenece a la misma comunidad, entiende el mensaje y naturalmente le avergüenza.
Finalmente, la sexta explicación que aquí se propone y que no implica necesariamente el desconocimiento de las otras que se han nombrado, se refiere
a la integridad molesta.

EN EL V CENTENARIO DE LAS CASAS

Hay en el ser humano un instinto que lo hace destruir lo que siente íntegro
o perfecto. Es algo atávico, primario, quizá derivado de la natural agresividad
sexual que aflora en cualquier circunstancia propicia. Como todo instinto, puede ser sublimado, encauzado o reprimido por la educación.

DR. HÉCTOR GRos EsPmLL
Secretario General del Organismo para
la Proscripción de Armas Nucleares en
América Latina

El hombre parece sentir opresión ante lo admirable, acabado o limpio y
tiende a rasgar, matar, destruir o atacar.

VITORIA EN

LA

CONTROVERSIA SEPÚLVEDA-LAS CASAS

Es un desasosiego espiritual, que provoca la necesidad de desfogarse y
agredir.
Un ejemplo al azar: Miguel Angel ante la perfección de su Moisés, le dio
con el marro diciendo "habla". La cicatriz se conserva en el mármol de la
escultura que está en la basílica de San Pedro In Vínculis, en Roma, Italia.
Pues bien, ¿ no sentiría el gran hombre algún extraño escozor frente a su obra
que fue inaguantable para su sensibilidad?
Y bien, la interpretación de la causa está sujeta a consideraciones personales, pero existe la realidad del fenómeno social.

DEFINICIÓN
La integridad molesta es un instinto atávico del hombre frente a la perfección moral o física de las personas y de sus propiedades, la cual se expresa
por medio de una agresión que tiende a irritar o avergonzar a la sociedad. El
instinto puede ser sublimado o reprimido por la educación. Aunque es ajeno
a condiciones eventuales de tiranía o presión, estos conflictos humanos tienden a agravarlo. Debido a la recurrencia de su periodicidad puede l&gt;Cr tipificado como fenómeno de carácter psicosocial.

704

I
~~ TRADUCCIÓN POR primera vez a la lengua española, debida a la labor meri-

3as

tiS~ de Angel Losada, de
Apologías de Sepúlveda y Las Casas y la publicaCion de ~has en _es~e ano,1 ha de tener una importancia esencial para el
cabal y meJor conocuruento del pensamiento teológico-jurídico del siglo XVI
español y de su análisis de los problemas planteados por el descubrimiento y
la conquista de América.

La monumental obra de Losada, que culmina sus trabajos y estudios sobre
el tema, ha de provocar un nuevo interés por el análisis del pensamiento de
Bartolomé de Las Casas y de Juan Ginés de Sepúlveda en relación con los
problemas jurídicos planteados por el hecho americano y con el surgimiento
del derecho internacional moderno.2
1

,La _Apología _de Sepúl~da f~e publicada en latín, en Roma en el año 1550. No
babia sido traducida al espanol ru vuelto a editar hasta hoy. La Apología de Las Casas
ae encontraba inédita en la Biblioteca Nacional de París. La publicación de ambas
Apolo~s, en ~ducción }'. con prólogo y notas de Ángel Losada, ha sido hecha por
la Editora Nacional, Madnd, 1974. En 1968 Losada había publicado un estudio sobre
esta Apología, titulado: "La 'Apología', obra inédita de Fray Bartolomé de Las Casas
actualidad de su contenido", Boletín de la Real Academia de la Historia tomo CLXII'
pp. 201-249, '.Madrid.
'
'
ª Por ej. Ángel Losada, Bartolomé de Las Casas y Juan Maior ante la colonizaci6n
española de América, Cuadernos Hispanoamericanos, No. 286, Madrid, abril de 1974.

705
Hum-45

�11

Al leer las Apologías hemos encontrado unas páginas que nos han interesado
muy particularmente. Se trata de las opiniones de Sepúlveda y de Las Casas
sobre el pensamiento de Francisco de Vitoria con respecto a los títulos para
la conquista de América.
Como veremos, ambos autores tratan de demostrar que el famoso dominico y catedrático de Salamanca estaba de acuerdo con las ideas que cada uno
de ellos tenía sobre la cuestión. Para ello interpretan el pensamiento de Vitoria, pero llegando, naturalmente, a conclusiones opuestas.
La confrontación de lo que Sepúlveda y Las Casas opinaron y dijeron sobre
la tesis de Vitoria tiene importancia, puesto que aclara y precisa sus propias
ideas y da una nueva luz sobre la trascendencia que ya entonces se atribuía
a la opinión de Vitoria, citado, como argumento de autoridad, para fundar
las soluciones jurídicas que se deseaba sostener.

III
Hacia 1539 Francisco de Vitoria había terminado ya las Relecciones "De
Indis" y "De Iure Belli".
En la primera, como es sabido, analiza los posibles títulos justificativos de
la conquista de América por los españoles y en la segunda, que es su complemento necesario, estudia el eventual derecho de guerra de los españoles contra
los indios.
Comienza Vitoria por la enumeración de los siete títulos invocables, que él
considera ilegítimos, y que son: 1) El dominio universal del emperador; 2) La
autoridad universal y temporal del Romano Pontífice; 3) El derecho de descubrimiento; 4) La renuencia de los indios a abrazar la fe cristiana; 5) Los
pecados de los indios; 6) La enajenación de la soberanía y 7) La predestinación divina.•
De tal modo afirma la inexistencia de títulos originarios por parte de los
españoles. Si alguno pudiera existir sería adventicio, resultado superviniente
de su encuentro con los indios.
• "De los títulos no legítimos por los cuales los bárbaros del Nuevo Mundo pudieran
venir a poder de los españoles". Un excelente comentario de los textos de Vitoria se
encuentra en la introducci6n de Antonio G6mez Robledo a la edici6n de las Relecciones,

Esos posibles títulos legítimos serían: 1) El dere h d
. d
comunicación; 2) La predicación del Evan e. . c o e soc1~, ad natural y
vertidos a la fe cristiana. ) D
, .g ho ~ ~) La protecc1on de los con.. .
' 4
ar un prmc1pe cnsbano a los conv
. 5) L
sacrif1c1os humanos y la antropofagia. 6 ) 1 1 . ,
ersos,
os
y 7) Los tratados de alianza 4
'
a e ecc1on verdadera y voluntaria
Aunque pueden citarse precedentes de esta forma d 1
.
cuestión de los títulos españoles a 1
. 5
e p antear y analizar la
d1
.
a conquista no hay duda de la grand
e::U~~~s:~::~o de Vitoria, de la pureza de las intenciones y de la fineza deC:
. -~e aquí la influencia de que sus ideas tuvieron en todo el debate que se
m1C1aba y el interés de aportar el nombre y 1as op1mones
. .
de Vitoria a la
causa que cada uno defendía.

IV
El hecho americano y la conquista española provocaron
.
neral debate respecto de los eventuales títulos d 1
. dun ampho y gemidad, de la naturaleza de lo . .
e conquista or, de su legitide jure y de facto, debían
:b~~~~- d;s:eu :s:~to jurídico y del t_rato que,
unta de Valladol"d
d
e a e memorable culmmó en la
1 , convoca a por Carios I Y que se reumó
. en 1550-1551.
J

se;

El caso de esta junta es excepcional , .
en la historia de la humam·dad
_Yó uruEco. En efecto: "por primera vez
.
una nac1 n spaña
•
.
s1ón la justificación 1·urídica d
'
' y su rey pusieron a d1Scue una guerra que llevaban a cabo".6
b En 1~ junta dos partes contendientes se habrían de enfrentar
as unidas en la afirmación de la obligatoriedad de la predica~i::n~:ti:~

\xnt~

• "De los tí tulos legítimos por los cuales u diera
.
españoles", A. G6mez Robledo op cit PP
los bárbai:os a poder de los
ús principes du Droit Public ;hez ·F,a:cisc~ de v·t• . M It:ntomo Truyol y Serra,
• LosADA, Ángel, Fray BartolomJ de L C
i ona,
a
' 1946, pp. 55-67.
rica, Tecnos, Madrid, 1970, p. 278; Sil:o ~as a la luz _de
":oder~a c~tica hiJt6conquiJta de América México 1971
261 2vala, Las ,nstztuc1ones 1urld1eas en la
,
,
,
, pp.
- 66.
LosADA, Ángel, op. cit., p. 24 7; Angel Losada The .
0
controversy between Sepúlveda and Las C
. h'
ideology 1 Las Casas, Th11
mé de Las Casas in hiJtory edited b
;n t e Junta de Valladolid, l'n Bartolovenity Press, Illinois 1971 · Lewis H \ J.
e_~~ B. ~een, Northern Illinois Unixico 1974
73 1'06. , .
an e,
_Pre¡u1c10 racial en el Nuevo Mundo Mé'
• pp.
·
, Lewis Hanke Spanish t ¡ ¡ · · .
'
America, Filadelfia 1949 cap 8 C ,
6
s rug_ e or 1ust1c, m the conquest of
"
'
,
· · on raz n Marcelino Mené d
p la
·
esta controversia tiene importancia capital
la .
.
n ez y e yo dice que
(Advertencia a la edici6n de 1892 M drid ~ 1 D histona del Derechos de Gentes".
xico en 1941, p. VIII).
'
a
' e
em6crates Alter, reeditado en Mé-

!ª

a:.~•

E¡"e

Porrúa, México, 1974, pp. LIV-LXII.

707
706

'

�en el Nuevo Mundo: la capitaneada por Juan Ginés de Sepúlveda, partidario
del empleo de la fuerza como instrumento para asegurar la predicación del
cristianismo y la dirigida por fray Bartolomé de Las Casas opuesta a la utilización de toda forma de violencia.
Las Relecciones de Vitoria, aunque aún no publicadas, ya que lo fueron
recién en 1557 (once años después de la muerte del maestro) , pero anteriores en varios años a la junta, habrían de influir directamente, dado el conocimiento que de ellas tenían los contendientes, en los debates que en ella
se celebraron. Vitoria había muerto en 1546, pero sus ideas y criterios habían
de estar presentes en los debates de la Junta d~ Valladolid.
Curiosamente no han llegado hasta nosotros ni las actas ni los principales
documentos de la junta.7 Lo que sí se sabe es cómo estaba constituido el "dossier" de las dos partes y cuáles eran las obras que servían como alegato para
fundamentar las dos posiciones opuestas.
Por parte de Sepúlveda el "Demócrates Secundus" o "Alter" o "De las
justas causas de la guerra contra los indios" 8 y su Apología 9 como _fundamentos de derecho y la Historia general de las Indias de Gonzalo Femández
de Oviedo como base de argumentación de hecho.
Por parte de Las Casas, sus muchas obras y trabajos y, en especial, la Apología 10 en que se rebaten o intentan rebatir los argumentos de jure dados por
Sepúlveda y la Apologética historia 11 que contiene lo esencial de la argumentación sobre los hechos, resultado por lo demás de la experiencia directa de
Las Casas en las Indias, ya que, al contrario de Sepúlveda, había vivido en
el Nuevo Mundo.
1 Un documentado estudio de lo ocurrido en la junta, en A. Losada, Juan Ginés de
Sepúlveda a traués de su epistolario y nueuos documentos, reimpresión, pp. 206-212,
Madrid, 1973.
•
1 Esta obra, escrita hacia 1545, no obtuvo autorización para ~er publicada en Es-

paña en vida de Sepúlveda. Se editó por primera vez (texto latino y edición castellana)
por Marcelino Menéndez y Pelayo, en 'Madrid, en 1892, sobre un manuscrito que no
era el original, estaba incompleto y tenía múltiples errores. Se reeditó nuevamente en
México por el Fondo de Cultura Económica (Tratado sobre las justas causas de la guerra contra los indios), en 1941. En 1951, sobre el manuscrito original, se publicó en
España por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con traducción en Angel Losada.
9 La Apología se publicó en Roma en 1550. No se había hecho ninguna edición en
español hasta hoy.
~ Esta obra había permanecido inédita hasta hoy.
u Apologética historia sumaria, México, UNAM, 1967, edición preparada por Edmundo O'Gorman.

708

~a junta, integrada entre otros por Domingo de Soto, Cano, Carranza de
Miranda Y Arévalo, no llegó, según parece, a un resultado concreto final.
Examinó todas las obras presentadas, escuchó la confrontación verbal de las
partes, ordenó a Soto redactar un resumen de las argumentaciones de Sepúlveda y Las Casas, pero no produjo un dictamen último y definitivo. Sin embargo, el proceso cumplido en ella -al que siguió la continuación del proceso
de confronta en curso-, es fundamental para la historia del pensamiento español, para la teoría del Derecho de Gentes y para la comprensión de la grandeza de la obra cumplida por España.
V
. Hemos ya adelantado que en las Apologías de Sepúlveda y de Las Casas se
o_ta Y co~~nta brevemente el pensamiento de Francisco de Vitoria, pretendie~do unlizar ~u fama como apoyo de las ideas que los dos contendientes
so:tienen. Estudiemos pues, por su orden, las principales referencias de Se~ulveda y de Las Casas a Vitoria, en relación con el problema de los justos
títulos.
VI
. Sepúlveda, después de recordar que Diego de Vitoria, hermano de Francisco, ley6 Y aprobó las tesis expuestas en su Demócrates Secundus 12 dice en
el párrafo XXX de su Apología:
'
"Le1' esta obra, en la cual nada encontré contrario a la verdad sino
" mueh as cosas dº1gnas d e ser leídas; por lo tanto, no sólo recomiendo
'
"sino que también admiro la obra y su autor"; firmado: "Fr. Diego d~
"Vitoria".

"Este juicio este autor no lo habría pronunciado tan libremente y sin
"vacilar contra la común opinión de los suyos si no se hubiera sentido
"confirmado con la autoridad de su hermano Francisco, varón doctísi"mo, de espíritu noble y liberal, quien se encontraba a dos días de dis"tancia de él. Tengo conjeturas claras para tener por cierto que Diego
,. _En -~l Consejo de Indias, según resulta del expediente de la autorización para la
publicac1on de la obra, que nunca llegó a concederse, Diego de Vitoria estuvo en favor
de~ otor~amiento del permiso (Angel Losada, Juan Ginés de Sepúlueda a través de su
epistolario Y nuevos documentos, Consejo Superior de Investigaciones Científicas Madrid, 1973, p. 199).
'

709

�"trató de mi libro ( que retuvo mucho tiempo mientras duraron las de"liberaciones) con su hermano Francisco y que juntos deliberaron sobre
"este mi tratado".
La verdad es que este texto de Sepúlveda carece de real interés y aporta
muy poco al conocimiento de la cuestión. La deducción de que Diego de
Vitoria había consultado con su hermano Francisco es meramente subjetiva y, aun en el caso de ser cierta, no demostraría que Francisco estuviese
de acuerdo ~on las tesis de Sepúlveda. Puede concluirse, por tanto, que
sin perjuicio de las coincidencias existentes entre Vitoria y Sepúlveda sobre
algunos de los títulos a la conquista por parte de los españoles, la Apología
no agrega nada jurídicamente.
Sepúlveda no llegó a conocer impresas las Relecciones de Vitoria, pero
sin duda tuvo conocimiento de ellas por apuntes estudiantiles o resenciones
universitarias. Pronunciadas ya en 1539, seguramente fueron consideradas al
escribir el Dem6crates Secundus en 1545.
Aunque en la Apología de Sepúlveda no se encuentra un análisis de los
argumentos de Vitoria, es posible efectuar un estudio comparativo de las tesis
de ambos sobre el tema que nos ocupa a través de la comparación de las
Relecciones "De Indis" y "De Iure Belli" y del Dem6crates Securidus. Esta
comparacíón crítica ha sido hecha ya por varios autores, en especial por Manuel García Pelayo y Teodoro Andrés Marcos 13 y de ella resulta una cierta
analogía en algunas de las argumentaciones que ambos utilizan y en varios
de los razonamientos jurídicos que emplean. Asimismo concuerdan ambos en
algunos de los títulos justificativos de la guerra contra los indios y de la subsiguiente conquista.u De tal modo es posible hablar hoy de una revaloriza15
ción de Sepúlveda, superado ya el enfoque dirigido a denigrarlo.
" Juan Ginés de Sepúlveda 'Y los problemas jurldicos de la conquista de América, pp.
28-37; Los imperialismos de Juan Ginés de Sepúlveda en su Demócrates Alter, pp.
99-165, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1947; Angel Losada, J. Ginés de Sepúlveda a través de su epistolario, cit., pp. 216, 219 y 220; A. Losada, Fray Bartolomé
de Las Casas, cit., p. 261.
" Además de los autores citados en la nota anterior, ver Silvio Zavala, Las instituciones jurldicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 86, 87, 88, 91 Y 258.
,. Durante siglos Sepúlveda fue denigrado con la repetición, a su respecto, de frases
hechas y sin un análisis objetivo y sereno de su pensamiento. Fue Menéndcz y Pelayo,
que al editar y prologar en 1892 el Demócrates Alter inició el proceso de revalorización
de Sepúlveda al decir que "quien atenta y desapasionadamente lo considere tendrá que
reconocer en la doctrina de Sepúlveda más valor científico y menos odiosidad moral
que la que hasta ahora se le ha atribuido". Muchos años después (en 1941), Manuel
García Pelayo, en su excelente estudio "Juan Ginés de Sepúlveda y los problemas ;url-

. ~ la c~mparación de estas obras de Sepúlveda y de Vitoria resulta tamb1en que, incluso en algunos casos en que las conclusiones no son iguales, se
acep~ron por ambos los mismos principios de base, pero mientras Sepúlveda
deduJO de ellos~ª. consecuencia específica respecto de los indios, Vitoria dejó
en suspenso su JU1C10.16

VII

He aquí lo que ~as C_asas expuso en su Apología, replicando a Sepúlveda y
contestando la pertmenc1a de la cita de Vitoria hecha por éste en su Apología:
"(III) Francisco de Vitoria.
" Además Sepúlveda, en confirmación de su impía doctrina cita al
"doctísimo Padre Francisco de Vitoria, diciendo que éste aprobó la gue"rra contra los indios.
" Pero a~a_d e Sepúlve~a, para no ser despojado de su propia gloria, que
aquel doct1S1mo Padre Jamás profirió los principales argumentos que él
aduce.
" Ahora bien, quien lea las dos partes de la primera relección fácil" mente se dara, cuenta que aquel doctísimo varón :
'
" - en la primera parte propuso siete títulos y católicamente refutó
"los tales títulos por los cuales la guerra contra los indios puede parecer
"justa; y
" - en la segunda parte adujo -238- ocho títulos por los cuales 0
::~r _alguno de los :uales, los indios podían entrar dentro de la jurisdicción de los espanoles; en los cuales supone, en la mayor parte cier"tas cosas falsísimas para que esta guerra pueda ser considerada 'justa
"cosas que por estos salteadores, que amplísimamente despueblan tod~
"aquel orbe, le fueron dichas a él.
" En algunos de estos títulos se declaró un tanto blando, queriendo
"templar lo que a los oídos del César parecía que había dicho más duradicos de la Conquista de América", publicado con introducción a la edición mexican:i de
?~bre las justas causas de la guerra entre los indios", resumi6 y criticó la tesis "tan
liuutada como falta de seriedad" de que "Sepúlveda era un acérrimo defensor de la
esclavi_tud de los indios y que su doctrina no es más que el producto de un carácter
sober~10 Y o~lloso" ( ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1941, p. 1). Los
trabaJos ya Citados de Ángel Losada culminaron este nuevo enfoque con el análisis de
la obra de Sepú_lveda. Sobre es~ cuestión ver, asimismo, César G. F. Castañ6n, Les
problemes colomaux et les classaques espagnols du Droit de Gens, Recueil des dours
A':démie de Droit International, La Haye, 1951, 11, pp. 649-679.
'
A. Losada, op. cit., p. 219.

711
710

�"mente; aunque, para los amantes de la verdad, todo cuanto enseña en
"la primera parte no sólo nó resulta duro y no sólo es verdadero, sino
"que está de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo.
" Y el propio Vitoria nos da a entender esto ( en la segunda parte) al
"hablar en condicional por temor de suponer o decir falsedades por ver"dades.
" Ahora bien, como las circunstancias que aquel doctísimo Padre pre"supone son falsas, y puesto que afirma ciertas cosas con timidez, cierta"mente Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doc.
"trina de Francisco de Vitoria que se apoya en falsas informaciones".
Las Casas concuerda con Vitoria en que los primeros siete pretendidos títulos son inadmisibles y califica de "católica" la refutación hecha por Vitoria
de la tesis de la que resultaría que "la guerra contra los indios puede parecer
justa". Todo lo enseñado en esta primera parte de la Relección "De Indis"
dice Las Casas "no sólo no resulta duro y no sólo es verdadero, sino que está
de acuerdo con la religión católica y es verdaderísimo". He aquí el más grande elogio que Las Casas puede hacer a Vitoria.U
Pero el mayor interés de estos párrafos de la Apología de Las Casas se
encuentra en las referencias a los eventuales justos títulos que Vitoria enumera en sus Relecciones.
No hay por parte de Las Casas, en la Apología, una refutación jurídica del
pensamiento de Vitoria, ni se analizan ante el Derecho de Gentes o ante la
teología sus razonamientos.
Se utiliza por Las Casas otra vía que no supone la controversia doctrinaria
con Vitoria. Es evidente que se desean destacar las coincidencias y disminuir
la importancia de las disidencias, como forma de impedir que el prestigio de
Vitoria incida negativamente en la consideración, por la junta, de las tesis
Lascasianas. De tal modo, lo que hace Las Casas es negar la veracidad de los
hechos en los que Vitoria basa su argumentación. Le atribuye "en la mayor
parte", la invocación de "ciertos hechos falsísimos para que esta guerra pueda ser considerada justa, cosas que por estos salteadores que ampliamente
despueblan todo aquel orbe, le fueron dichas a él". Califica, pues, como "salteadores" a los que brindaron los elementos de hecho de los que se sirvió Vitoria como base de su argumentación.
11

Ram6n Menéndez Pida! había señalado ya, antes de que se conociese la Apologla
de Las Casas, la coincidencia existente entre Vitoria y Las Casas en este punto (El P.
Las Casas y Vitoria, Co!ecci6n Austral, No. 1285, 2a. ed., Madrid, 1966, pp. 14-16).

712

Como demostración de que el propio Vitoria comprendía que estaba razonando sobre hechos cuya veracidad no era evidente e incontrovertible, dice
Las Casas que en esta segunda parte Vitoria emplea el condicional "por temor
de suponer o decir falsedades por verdades". Termina afirmando que como
"las circunstancias que aquel doctísimo Padre presupone son falsas", "Sepúlveda no debió oponer contra mí la autoridad de la doctrina de Francisco de
' Vitoria".
Es evidente que Las Casas en la Apología, no desea en forma alguna hacer
una crítica directa de Vitoria para evitar que, como argumento de autoridad,
se opongan a sus doctrinas las ideas de fray Francisco. Por ello, incluso una
vez afirmada la falsedad de los hechos en que éste funda su razonamiento,
no deduce clara y directamente el error de la tesis, sino que se limita a decir
que Sepúlveda no debió oponerle la autoridad de la doctrina de Vitoria.
Pero ·de todos modos de estos párrafos resulta que Las Casas no quiso exponer, en esta ocasión, ante la junta de Valladolid, sus discrepancias con la
base jurídica de la argumentación de la que es posible deducir la legitimidad
de los títulos españoles para la conquista de América. Su discrepancia, tal
como resulta si se considera únicamente la Apología, se basa en la negación
de la veracidad de los hechos referidos por Vitoria.
¿ Si estos hechos hubieran sido ciertos podría concluirse que las tesis de Las
Casas y Vitoria hubieran sido idénticas sobre esta cuestión? Leyendo solamente los párrafos citados de la Apología podría pensarse que sí. Pero considerando la Apología en su conjunto y los otros textos de Las Casas, la conclusión
no resulta clara. En efecto, en otras partes de la Apología de Las Casas se
encuentran párrafos que muestran una oposición importante entre él y Vitoria,
pero en estos casos Las Casas expone su pensamiento sin señalar su oposición
con las ideas expresadas antes por Vitoria.18 Y en cuanto a las otras obras de
Las Casas, es evidente, como lo ha demostrado Menéndez Pida!, que las tesis
de éste sobre la inexistencia de justos títulos, contradicen el pensamiento de
Vitoria, en una discrepancia que va más allá del mero desacuerdo sobre los
hechos.19

Hay, sin embargo, a su vez, coincidencias muy singulares entre Vitoria y Las
Casas en algunas cuestiones referentes a los derechos humanos de los indios y
,. Á. Losada, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., pp. 261-271.

,. 'Menéndez Pidal, en el estudio citado, basándose en las otras obras de Las Casas,
demuestra las oposiciones que existen en cuanto a los justos títulos defendidos por Vitoria, entre éste y fray Bartolomé, (op. cit., pp. 27-30). Ver asimismo, Silvio A. Zavala,
Las instituciones jurídicas en la conquista de América, México, 1971, pp. 83, 84 y 86.

713

�a su condición jurídica, en discrepancia sobre esta cuestión concreta con Sepúlveda.20
VIII
Este análisis nos hace comprender que la oposición entre Sepúlveda y Las
Casas sobre el problema de los justos títulos no se sitúa básicamente en el
ámbito formal y jurídico. Enfocado el problema desde estos puntos de vista
se encuentran entre ambos oposiciones, pero hay también algunas coincidencias teóricas. Lo fundamental es la radical oposición en cuanto a los hechos
que ambos invocan, lo que, naturalmente, conduce a la afirmación de conclusiones esencialmente diferentes. Por ello, con base en los hechos admitidos
o referidos por Sepúlveda y Las Casas como fundamentos de sus respectivos
razonamientos, el problema de si la guerra contra los indios era justa, tendría,
según la clara expresión de Losada, las siguientes respuestas: "Sepúlveda argumentaba que sí, Vitoria suponía que sí y Las Casas aseguraba que no".21
Pero situando el problema, no en el terreno de los hechos, sino en el del
rawnamiento jurídico abstracto, las posiciones no son tan claras y las oposiciones se desdibujan en parte.
Hay, sin duda, entre Sepúlveda y Las Casas -ya que Vitoria se sitúa en
otro plano de objetividad y de equilibrio, que no borra sin embargo su deseo
de justificar, si los hechos que cita son ciertos, la actitud ya asumida de facto
por los reyes de España-, un distinto enfoque del problema, y sobre todo,
una diferente concepción de la naturaleza de los indios, de su status y de sus
derechos. Es asimismo evidente que ambos buscan finalidades diferentes con
la divulgación de sus opiniones, pero la oposición radical sobre la cuestión de
los títulos está - y sin que ello implique desconocer las diferencias teóricas y
jurídicas-, en esencia, más en el diferente enfoque político de ambos y en
los hechos opuestos que se invocan por uno y por otro en defensa de sus posiciones respectivas.
Es por ello que, en pura teoría y razonando en abstracto, podría concluirse
que si ambos partieran de la afirmación de iguales hechos y las circunstancias
de facto a~eptadas por los dos hubieran sido las mismas, no sería absurdo
afirmar que las conclusiones de Las Casas y Sepúlveda -sobre la cuestión
concreta a la que nos referimos- podrían no haber sido tan radicalmente
opuestas.
·Ambas, además, pueden referirse parcialmente al pensamiento ma~stral ?e
Vitoria. Sepúlveda no se opone a Vitoria, ya que éste reconoce la posible ex1s.. MARAVAL, José A., La idea de tolerancia en España (siglos XVI y XVII), en La
oposici6n política bajo las Austrias, Barcelona, 1972, p. 109
21
LosADA, Ángel, Fray Bartolomé de Las Casas, cit., p. 280.

714

tencia de justos títulos para la guerra y el dominio de las Indias. Los casos
no son idénticos, y las conclusiones sobre cada uno de los pretendidos títulos no
coinciden siempre. Pero la conclusión final, la consecuencia real para la política de España en Indias respecto de la conquista, es la misma.
Pero Las Casas no está tampoco en oposición radical a Vitoria, porque la
teoría de éste sobre los títulos invocables no ha sido negada en la Apología
por aquél que, en términos expresos, discrepa esencialmente sólo con los hechos invocados. Y hay que reconocer que dada la forma en que están escritas
las Relecciones, debe aceptarse que si Vitoria hubiera sabido que los hechos
y las circunstancias por él invocados no eran ciertos, hubiera aceptado, en lo
pertinente, que las conclusiones a que arribó no eran adecuadas.
Sepúlveda y Las Casas quedan, pues, para la historia, no como una manifestación, respectivamente, del bien y del mal, del colonialismo y de la libre
determinación de la servidumbre y de la libertad, de la exaltación de la fuerza
y del pacifismo, sino como exponentes, igualmente ricos y valiosos, del pensamiento español del siglo XVI, de su diversidad, de la pasión con que encaró
la solución de los problemas americanos y del deseo -tan diferente de la
forma en que actuaron las otras potencias europeas- de buscar un fundamento doctrinario y jurídico a la conquista de las Indias.
Ambos, con las diferencias que resultan del distinto enfoque político de la
cuestión, de la necesidad que los dos tenían de llegar a soluciones diversas y
de la distinta sensibilidad de cada uno de ellos frente a los sufrimientos de
los pueblos conquistados, así como de sus opuestas personalidades, se nutren
en la gran tradición católica 22 y por ende, en Francisco de Vitoria, fundador
de la Escuela Española del Derecho Internacional y uno de los más insignes
padres del moderno Derecho de Gentes.
" Edmundo O'Gorman, después de comparar sabia y objetivamente las tesis de Las
Casas y de Sepúlveda sobre la naturaleza del indio, demostrando los errores y las exageraciones en que se ha incurrido al enfrentarlos como posiciones radical y absolutamente incompatibles fundadas en concepciones filosóficas distintas, dice: "Ya va ~iendo
tradicional presentar el debate sobre la condición del indio americano como una pugna
entre un concepto puramente pagano del hombre y la posición cristiana que se le enfrenta. Me parece, sin embargo, que esto no es sostenible, porque equivale a desconocer
ni más ni menos el gran fondo cristiano del humanismo en general y del de Sepúlveda
y Acosta en particular. Todo el pensamiento de Las Casas es fundamentalmente aristotélico, de la misma manera que Sepúlveda y Acosta son tan cristianos como puede
serlo el ilustre obispo de Chiapas... " No hay tal lucha entre paganismo y cristianismo.
Sólo hay dos posiciones, ambas cristianas, que son como tanteos de acoplamiento de
las nociones propias de la cultura occidental de entonces a la realidad antropológica
del Nuevo Mundo. ("Sobre la naturaleza bestial del indio americano", Filosofía y Letras, UNAM, No. 2, México, 1941, pp. 312-313).

715

�UNA COSMOVISIÓN EVOLUTIVA
(Resumen)
ROBERTO

LARA

VELADO

Universidad de El Salvador

LA EVOLUCIÓN ES a la vez, uno de los problemas más interesantes y polémicos
de la ciencia de hoy y uno de los que se proyecta a mayor número de ramos
del conocimiento humano; por ello, lo situamos dentro de la filosofía y la
fenomenología. Sus primeros enunciados aparecen en el campo del transformismo, o sea del origen de las especies de seres vivos; fueron los de Lemarck,
basado en la adaptación, y de Darwin, fundado en la selección. La teoría mecanicista de Herbert Spencer, contemporáneo de Darwin, a la par de ser una
síntesis de las ideas evolutivas de su tiempo, es un esquema general, una elaboración simbólica, aplicable a todos los órdenes del universo.
Spencer parte de situar "fuera de los límites de lo cognoscible" (según sus
propias palabras), el origen y fin de universo y la naturaleza de los seres que lo
pueblan. Por ello, sólo podemos estudiar las relaciones entre las cosas, que
nada más pueden ser de coexistencia y sucesión; éstas nos dan, respectivamente,
la idea de materia y movimiento, que a su vez pueden reducirse a impresiones
de fuerza; la primera como resistencia y el segundo como impulso.
La idea central en la teoría de Spencer, es la persistencia de la fuerza o
constancia de la realidad, que deduce de la persistencia de sus manifestaciones,
materia y movimiento; la materia no se destruye, como lo demostró Lavoisier;
el movimiento no puede suprimirse, porque sería suprimir la sucesión, sin la
cual no podemos pensar. La materia se concentra produciendo la masa, o se
difunde por dilatación; el movimiento se transforma por la resistencia de la
materia; cuando parece cesar, se almacena en forma de energía.
Del principio de la persistencia de la fuerza, Spencer deduce la rquivalencia de las fuerzas y su transformación en los órdenes cósmico, orgánico, psíquico y social. La transformación explica la formación de los sistemas planeta-

717

�rios, así como a los cambios morfológicos en cada planeta; la vida la considera
como el resultado de complejas combinaciones físico-químicas; la vida psíquica no es más que el resultado de ciertas funciones orgánicas de los centros
cerebrales.
No obstante que el proceso toma formas diversas, es posible reducirlo a ciertos esquemas generales, que podemos resumir así:
1) El movimiento tiende a alejar o a acercar las masas, produciendo gravedad o radiación, aplicado a varias masas, y cohesión o tensión, si se aplica
a una sola; sigue la ley de la mínima resistencia.
2) La ley de la repetición del movimiento es constante y universal. La forma más simple, la inercia, produce el movimiento rectiüneo; frecuentemente
se complica, por la descomposición del movimiento en movimientos menores,
que a su vez tienden a combinarse. La medida de la repetición es el ritmo;
los movimientos simples tienen un solo ritmo; en los complejos, la combinación de los diferentes ritmos origina el período.
3) La evolución se manifiesta por cambios de forma; pero, como la materia
y el movimiento (o sea la realidad y la fuerza consideradas como equivalen tes)
no pueden destruirse, los cambios sólo pueden ser composiciones y descomposiciones.
4) La composición se opera por condensación de la materia y disipación
del movimiento; aumenta la cohesión interna del agregado. La descomposición se opera por concentración del movimiento y difusión de la materia; al
reabsorberse el movimiento, éste se hace intensivo y causa la disgregación de
la materia. Ambos procesos se suceden alternativamente.
5) La evolución puede ser simple y compuesta. La primera es de corta
duración y no hay fuerzas incidentes; la segunda es de larga duración y, en
ella, las fuerzas incidentes provocan la diferenciación interna del agregado,
que deviene en un agregado compuesto. Para Spencer, la diferencia entre la
molécula y la biomolécula está únicamente en la gran complejidad de la última.

II
El autor francés, Edmond Perrier, en su obra La tierra antes de la historia
formula una teoría concreta, de gran valor científico en los campos geológico
y biológico. que resume el pensamiento evolutivo y transformista hasta la época de su publicación (alrededor de 1919) . Sus ideas principales son:
I) La formación de los cuerpos celestes la explica a partir de las nebulosas, que contienen todos los cuerpos simples que conocemos en la tierra, pero
en estado incandescente. La condensación de la materia gaseosa y los movimientos de rotación generan las estrellas, los planetas y los satélites; las vibraciones del éter explican la interacción de los cuerpos celestes, como la atracción.
II) La concentración y el enfriamiento explican la contextura de los pla.
netas y la fisonomía de su superficie. La contextura terrestre está formada por
zonas concéntricas, así: atmósfera o capa gaseosa exterior; hidrósfera o capa
líquida integrada por los mares; litósfera o capa sólida formada por los continentes y el lecho de los mares; pirósfera o capa incandescente bajo la corteza
terrestre; y núcleo central, probablemente sólido.
III) Según Perrier, la influencia solar determina los cambios climáticos
preside la evolución y sostiene la vida. Los cambios de temperatura y compo-'
sición habidos en el sol, han repercutido en las etapas de la evolución terrestre.
IV) Perrier explica la vida como resultado de la acción recíproca de pocas
sustancias más complejas que las demás; se produjo en condiciones peculiares,
que no han vuelto a repetirse y cuya existencia la atribuye a la acción solar.
V) Ofrece una teoría elaborada sobre la evolución biológica; explica la derivación de los diversos "phila" mediante los efectos de la adaptación, la selección y la herencia combinadas.

6) Spencer llama a la evolución compuesta, también evolución asimilativa,
porque considera que permite asimilar entre sí todos los órdenes de la realidad.

VI) Perrier hace un recorrido histórico de las formas de vida sobre la tierra, a través de las eras geológicas, señalando las especies dominantes en cada
período y formulando hipótesis explicativas de su nacimiento y desaparición.
Describe la evolución como marcha constante hacia las formas complejas y
especies superiores; el proceso no ofrece forma lineal, sino ramificada, por la
diversificación de los "phila".

7) Por ser mayor la resistencia de la materia que el impulso del movimiento, los equilibrios son inestables; por lo mismo, todo proceso evolutivo está
destinado a su fin. Spencer considera que los procesos de evolución y disolución se suceden alternativamente a lo largo del tiempo; no cree posible saber
si terminarán alguna vez; pero, como no existe organización capaz de abarcar
todo el proceso, podemos considerar irreversibles los cambios en el universo.

VII) Finalmente, estudia el orden de los primates, entre los que coloca al
hombre; la evolución partió de una especie de insectívoro arborícola, pasó
sucesivamente por los lemúridos, los tarsoides, los pitecoides o monos, hasta
llegar a los grandes monos antropomorfos y finalmente, al hombre. La similitud de caracteres anatómicos con los primates y otros animales, le sirve de
fundamento para establecer su estrecho parentesco con el hombre; no hace

718

719

�consideración alguna respecto del alma humana. Su trabajo no se refiere a
la evolución de la humanidad, por estar fuera de sus especialidades.
Como juicio de conjunto sobre las ideas de Spencer y Perrier, que están
en la misma línea de pensamiento en cuanto a su postura filosófica, diremos:

A) Ambas teorías describen el fenómeno evolutivo con bastante fidelidad,
en cuanto a las causas inmediatas y a la morfología externa. La teoría mecanicista de Spencer es un esquema interpretativo del proceso de cambio que, no
obstante estar ya superadas muchas de sus ideas, constituye un punto de
partida para ulteriores elaboraciones, aprovechando los lineamientos de su morfología externa. La obra de Perrier es de gran valor científico, desde los puntos de vista geológico y biológico; pero deja sin explicación filosófica la realidad profunda del proceso.

B) La principal crítica que puede hacerse, especialmente a la teoría mecaicista, es el exceso de generalización que, al afirmar la transformación de unos
órdenes en otros, los reduce todos a uno solo. Los órdenes ulteriores suponen
la evolución de los anteriores hasta cierto grado; pero el paso de uno a otro,
no es una simple derivación, sino la superación del orden antecedente, por la
adquisición de cualidades nuevas, no comprendidas en éste según su naturaleza. Por ello, aun cuando la morfología externa ofrece muchas características
similares, porque se conservan las cualidades íntegras del orden antecedente,
la adición de nuevas cualidades incide en la naturaleza del proceso. A lo anteriormente dicho, la teoría mecanicista responderá que no es posible conocer la
naturaleza de las cosas, por lo que no podemos fundamentar sobre ella conclusión alguna; pero si tal cosa es cierta para no poder afirmar diferencias de naturaleza entre los seres de órdenes diferentes, debe serlo también para no poder
afirmar su identidad.

111
El jesuita francés, padre Pierre Teilhard de Chardin, recientemente fallecido, es el autor de una teoría evolutiva que concilia un análisis fenomenológico rigurosamente científico, con una postura filosófica teísta y espiritualista; su obra excepcionalmente importante en esta materia, representa a la
vez, una modificación profunda en la interpretación filosófica de la tesis evolutiva y la aceptación de la realidad científica del fenómeno.
Siguiendo la descripción que hace Teilhard de Chardin, de las diferentes
etapas del proceso evolutivo podemos distinguir los pasos siguientes, cada uno
de los cuales supone la superación del precedente, pero no su extinción:

720

. I) El proceso_ parte del "estallido" del átomo original, creado por la divimdad: L~ ~atena fue creada como materia consciente, es decir llevando desde
un ~rmcipio los _gérmenes de la vida y de la conciencia, los cuales debían prod_uc1r los seres vivos y los seres dotados de autoconciencia, cuando las condiciones
fueren favorables. para ello· Como resultado del estall"d
. generan
1
bul
i o, ~e
~ ne osas de materia difusa, cuya concentración por rotación originó los
SIStemas estelares y planetarios·
· ó, en este
.
.' el descenso de la teroperatu ra Jug
proceso, ~n papel . de capital unportancia. Los sistemas estelares se apartan
con v_eloc1dad creciente; _el universo se ensancha constantemente; este ensancharmento podemos considerarlo como cierto actualmente.

II) La estructuración de la tierra, que nació como un pedazo desprendido
del sol, es el resultado de un lento proceso de enfriamiento que contin,
III), De lo inerte se p~só a lo vivo, lo que sólo puede exr'licarse, si lo:erte
contema
un
·'
· germen
r , o prmcipio
. . vital. El surguru'·ento de la vida fue una mutac1on que unp i_co una cns1s de primera magnitud, porque nació un orden
nuevo;~º- conobe como.~na maturación, o sea como resultante del conjunto
de c~n~c1ones que per~tieron a los gérmenes vitales contenidos en la materia,
extenonzarse y producir los seres vivos.
IV)_ La vida apareció_ con los organismos unicelulares, a partir de los ue
evolucionan
·, en vegetales y aniq
. . las formas vitales
.
,· a la primera di\.ersifi1cacion
males, s1gu1ó la nueva diversificación en numerosos "phila" 0
l
·.
d
.
ramas evo utl\ as, ca a. una_ ?e l_as cuales contiene diversas especies derivadas unas de
ot.ras; _las d_1vers~1cac1ones continúan por lo que la representación del roceso
e"olutivo
vital nene forma ramificada muy comple·a
p
·
d ·
J · Af'uma que 1as espeoes
se e~1van unas de otr~ y señala que lo prueban los resultados de la paleontolog1a y de la .anatom1a comparada·' por ello, se han podido reconstruir
· ·1os
procesos evolutivos de varios "phila" como el de los 'q 'd
b 11
·
f' )
'
e w os ( ca a os y
especies a mes . &amp;-plica la falta de los "eslabones perdidos"
1
se ha
d"d
.
, por o que no
n J&gt;? 1 o reconstrmr todos los "phila"' por lo poco numerosos d 'b'J
de los eJemplares d e trans1c1on;
· •,
Y de b'I es
s1. de especies bien constituidas que
1
r?~ de contar con ~Bones de individuos, tenemos apenas algunos fósile:, : ;
logico que falten eJemplares de muchas especies de transición.
V) El autor comentado llama biósfera al conjunto de seres ·
blan 1 f
"
'tal
vivos que pue~ ierra, o capa v1 izada" que la envuelve; igualmente llama noósfe
al conJunto de la humanidad o "caja humanizada" que recubre la s rf' ~a
terrestre.
upe 1c1e
V~) Dentro de cada "phila", las especies afines descienden de un tronco
comun, y no unas _d~ otr~s; las _figuras menos especializadas sirven de tronco;
el exceso 1de hespec1alizac1on detiene la evolución del ramal• p or eJemp
·
1o, 1os
monos y os ombres descienden de un tronco común y no unos de otros; la

721
Hum-46

�especialización trepadora impidió que los monos siguieran evolucionando; las
diversas especies humanas, cuyos fósiles conocemos, no descienden unas de
otras, sino de un tronco común; el "horno sapiens" u hombre actual constituye
la cima de la evolución.
VII) Al proceso de formación del hombre, u hominización, tiende toda
la evolución desde el terciario; es un doble proceso, en los órdenei; material
y psíquico; en el ·material, la cerebralización, o sea la mayor complejidad
y desarrollo del cerebro y demás centros nerviosos; en el psíquico, la concientización, o sea el aumento de la conciencia hasta la autoconciencia humana.
La evolución se produjo en el ramal de los primates, partiendo de figuras inferiores al mono, para llegar a los grandes antropoides y, luego, a los homínidos o variedades humanas. Las diversas especies de antropoides y de hombres
fósiles pueden consickr:irse como ensayos de la naturaleza en la marcha hacia
la cumbre, el hombre actual. La serie parte de los antropoides hoy desaparecidos, como el "Australopithecus" del Africa del Sur que parece ser el más
próximo al hombre; luego los prehominianos y parahominianos, probablemente ya hombres, como el "Pithecántropus" de Java, el "Sinántropus" de Pekín
y el "Zinjántropus" de Rhodesia (hacia 600,000 años antes de hoy); después
los protohominianos, seguramente ya hombres, tales como los de Neanderthal
y de Heidelberg (ambos en Europa), el del Solo o Javántropo (Java, Oceanía), el de Rhodesia (África), el de Steinheim (valle del Rhin, Europa) y
el del Monte Carmelo (Palestina); finalmente, el "horno sapiens" u hombre
actual, a partir de la raza Cro-Magnon.

VIII) El hombre es una cumbre, es el resultado más perfecto producido
por la evolución de los primates; su aparición es una crisis de primera magnitud, porque originó un orden nuevo. La evolución se diversifica; la biológica
pierde importancia, sólo produce razas pero no nuevas especies; surge la cultura humana, cuya evolución cobra preponderancia. Teilhard de Chardin cree
en la libertad humana; la interpretación de la última etapa no es determinista; la considera como la marcha hacia la autodeterminación humana; el hombre es eje y flecha de la evolución.
IX) El autor cree que la historia empieza con el hombre y no con la escritura; porque los instrumentos y monumentos que han llegado hasta nosotros,
nos dicen algo, lo cual es un principio de historia. El primer movimiento es
la dispersión, cuando los hombres se extendieron sobre la superficie del planeta; luego viene el movimiento de reunión o convergencia, cuya expresión
contemporánea es la ~'Jcialización. El crecimiento de la cultura lo considera
unido al aumento de población. Señala como factores culturales, el proceso de
producción y la religión; en el momento presente, estos factores 'ion el cristianismo y la ciencia moderna.

i22

X) Concibe la historia dividida en etapas jalonadas por dos crisis de alcances revolucionarios, la revolución agrícola y la revolución industrial. La
primera marcó el paso del nomadismo a la sedentarización y originó una
sociedad modestamente dinámica que realizó la cultura agraria. La segunda
comenzó en el siglo recién pasado y apenas estamos en sus comienzos; marca
el paso de la agricultura a la industria; la humanidad, hasta hoy, carece de
la debida comprensión del fenómeno, lo cual provoca la inquietud y confusión de este tiempo.
XI) Al proyectar su pensamiento hacia el porvenir, el autor distingue entre el próximo y el lejano. El porvenir próximo es la industrialización; cree
que la era industrial conducirá a la ciudad mundial, unificada, porque los
hombres necesitan colaboración; la unificación depende más de la actitud humana que de causas materiales. Depende de la libertad humana la marcha
futura del proceso; le parecen descartables una catástrofe cósmica y la degeneración humana; la autodestrucción de la humanidad, por la bomba atómica por ejemplo, es posible pero no probable; la evolución aumenta la responsabilidad, por lo que espera que la humanidad supere sus pasiones y evite
su autodestrucción.
XII) La visión del porvenir lejano es escatalógica, con un profundo sentido religioso; el espíritu humano se está adueñando de la evolución y dominando la materia; la evolución es una marcha constante hacia una mayor espiritualización, por lo que la humanidad se acerca cada vez más a su Creador·
cuando el calor se extinga en el mundo, la humanidad se habrá espiritualizado'
tanto que ya no le afectará; entonces el espíritu se desprenderá de la materia
y se unirá al Creador, principio y fin de todas las cosas.

IV
Pasemos a nuestra propia teoría evolutiva.
En toda elaboración como la nuestra, podemos distinguir dos aspectos íntimamente ligados entre sí, pero distintos en su esencia: la interpretación filosófica de los fenómenos y la exposición fenomenológica de los mismos.
Por ser la filosofía la ciencia de las últimas causas, aborda problemas que
trascienden del campo especializado de cada una de las ramas del conocimiento humano; busca una explicación del universo que abarque todo ese conocimiento. Su método tampoco está sujeto a las limitaciones de los métodos de
las disciplinas científicas; la ciencia se funda sobre la observación y la experiencia, mientras que la filosofía es especulación y razonamiento puro. Los
problemas filosóficos que la evolución nos plantea, se refieren al origen de la

723

�misma, al fin último de ella, al carácter íntimo del paso de un orden de
fenómenos a otro y a la causa profunda o motor primordial del proceso.
Todos estos problemas tienen una interrelación entre sí; suscitan un corto
número de respuestas armónicas que pueden reducirse a dos, aunque cada
una tenga variantes de detalle.
Los autores de las primeras tesis evolutivas tomaron una posición agnóstica;
para ellos, todo lo relacionado con el principio y fin de la evolución, es incognoscible para el entendimiento humano, está fuera de los límites de la ciencia.
Tal fue la postura de Spencer, aunque ello no le impidió afirmar la identidad
de todos los órdenes de la naturaleza; Perrier, aunque no aborda el tema,
parece inspirarse en la misma línea de pensamiento.
Que tales materias están fuera de los límites de la ciencia, es cierto; porque
la ciencia es conocimiento experimental y no puede haber experiencia respecto
de estos temas; pero la ciencia no agota el conocimiento humano; la filosofía,
que es raciocinio puro que va más allá de lo experimental, sirve de síntesis al
conocimiento científico; estos problemas pertenecen al campo filosófico; ahí
ha de buscarse su solución. Por eso, podemos decir que la postura de los autores citados, no resuelve el problema, sino que lo ignora.
Iniciemos nuestra investigación en busca de la causa. Empezamos señalando
una alternativa; la causa solamente puede estar dentro del universo o fuera
de él; si está dentro, se trata de una causa natural contenida en la materia
sujeta a evolución, es la inmanencia de la materia; si está fuera, ~e trata de
una causa inmaterial, superior a la materia y a las fuerzas naturales, es la
trascendencia al Absoluto.
Si el origen de la evolución está en la inmanencia de la materia, ésta es
eterna e increada; los procesos de evolución y disolución se han sucedido y se
continuarán sucediendo indefinidamente, como una necesidad derivada de la
naturaleza de la materia. Cada orden de seres surge como una derivación del
anterior, explicable como efecto de las fuerzas de la materia; la evolución es
un único proceso, sometido a las mismas leyes en toda su extensión; este proceso crea todos los órdenes de seres que pueblan el universo, cuya naturaleza
íntima es la misma, la materia incesantemente transformada; la materia inerte, al tornarse altamente compleja, engendra la vida; la vida, al desarrollar
un sistema nervioso y cerebral complicado, origina al hombre; los hombres al
interrelacionarse constituyen la sociedad, que tiende a ser cada vez más integrada hasta llegar al totalitarismo; el ente social, como una realidad distinta
de sus miembros, es el producto supremo de la evolución, que es la base de
las tendencias transpersonalistas contemporáneas. Toda tesis evolutiva fun-

724

dada sobre la inmanencia de la materia, niega la existencia del Absoluto;
la materia, eterna e increada, es la realidad suprema; sus leyes, resultantes
de la fuerza inexorable de la necesidad las únicas que existen· es materialista
'
'
'
atea y determinista.
Si el origen de la evolución está en la trascendencia al Absoluto, haremos
una distinción; el Absoluto puede ser una causa impersonal, es decir la fuerza
ciega de una realidad indiferente, o un Ser Personal, o sea la Voluntad Creadora de la Divinidad. En ambos casos, la materia es contingente y creada;
cada orden de seres sucede al anterior, no como derivación, sino por el impulso imperceptible nacido del Absoluto.
Si el Absoluto es impersonal, se trata de fuerzas ciegas que no pueden actuar de manera diferente; por ello, la materia, aunque creada, tiene que ser
eterna; los procesos de evolución y disolución no pueden tener fin, porque
han de coexistir con el Absoluto que no puede terminar. Todos los seres, todo
lo diferenciado, surgen como un accidente, que la realidad suprema indiferenciada abarca y supera, realidad en la cual, tarde o temprano, se diluirá lo
diferenciado; en tal contexto, la voluntad humana no puede ser libre.
Si el absoluto es personal, la interpretación es teísta; la materia surgió como
consecuencia de un acto de la Voluntad Creadora de la Divinidad, la cual ha
fijado sus leyes; el alma humana es un reflejo de la Personalidad Divina; la
voluntad humana puede ser libre, aunque ello no es indispensable, la trascendencia a un Ser Superior, puede combinarse con un fatalismo a lo islámico 0
con un librearbitrismo a lo cristiano.
La evolución es un proceso de creación continuada; tuvo principio en el
acto creador inicial y tendrá fin cuando se haya cumplido el plan de la Divinidad. Las leyes de la evolución, en sus etapas cósmica y biológica, son la
expresión de la Voluntad del Ser Supremo; en cuanto a la etapa social y humana, si se enfoca con criterio determinista, tendrán el mismo carácter, pero
si se hace con criterio librearbitrista, solamente marcarán el sentido de las
tendencias que tienen la mayor probabilidad de cumplirse, pero la fuerza de
la libertad humana puede contradecirlas.
Los materialistas han pretendido fundamentar científicamente su posición,
partiendo de la tesis de Lavoisier quien, con base en sus experiencias, afirmó
que la materia es indestructible y no puede crearse; por lo que afirman que es
falsa cualquier teoría que suponga la destrucción o la creación de la materia.
Esta postura no es estrictamente cierta; Lavoisier demostró que los hombres no
pueden crear ni destruir materia, a la altura de los conocimientos de su tiempo; lo cual continúa siendo cierto a la altura de los conocimientos actuales;
725

�pero ni siquiera podemos afirmar que lo será en el futuro; mucho menos, afirmarlo seriamente del Ser Absoluto, Superior al universo y a sus leyes.
Las más recientes investigaciones han revelado que las galaxias se apartan
constantemente con velocidad creciente, por lo que el universo no cesa de
ensancharse. Ello plantea el problema de colmar los vacíos que en los espacios
siderales intergaláxicos, ha de provocar el ensanchamiento; como no sería racional suponer vacíos tales espacios, los suponemos llenos de la materia más
sutil que cabe imaginar, a la cual llamamos éter; la consistencia del éter se
supone gaseosa en alto grado de difusión y enrarecimiento, aunque ha habido
quienes lo consideren un sólido extremadamente sutil y elástico. El problema
de colmar los vacíos resultantes del ensanchamiento, sólo puede explicarse de
dos maneras: o mediante la difusión del éter por enrarecimiento o distensión;
o mediante la continua creación de nueva materia; la primera hipótesis parece
menos probable, porque para no apartarnos de las leyes naturales, debemos
admitir que la capacidad del éter de enrarecerse o distenderse ha de tener un
límite.
Parece que habrá que llegar a revisar la tesis de que nada se crea en la
naturaleza.

V
Emprendamos el camino de la especulación filosófica. En este camino, el
razonamiento es libre, pero ni puede forzar la lógica ni contradecir la experiencia cientí.fica; respecto de esta última, puede trascenderla pero no negarla.
Discutamos las dos tesis fundamentales, la inmamentista y la trascendentista,
mediante el enfoque comparado en ambas tesis, de las transformaciones fundamentales, la génesis de la vida y la aparición de la especie humana. Ambas
suponen que la evolución del orden antecedente ha llegado a un grado avanzado. La vida no pudo surgir mientras la materia inerte no hubo llegado a la
complejidad necesaria; pero no consiste sólo en esa complejidad, puesto que
se han obtenido en los laboratorios combinaciones similares a la materia viva
'
sin haber logrado sustancia viviente. El hombre no pudo aparecer mientras
no se hubo desarrollado suficientemente el "phillum" de los primates, hasta
producir ejemplares con un aparato cerebro-nervioso capaz de permitir la
autoconciencia; aunque parezca menos ostensible, entre la autoconciencia humana y las reacciones animales hay tanta diferencia como entre la materia
viva y la inerte; la rica variedad de culturas históricas es suficiente para corroborarlo; la autoconciencia no es el simple efecto del desarrollo del aparato

726

cerebro-nervioso. En ambos casos, hay un elemento que la ciencia no ha podido determinar, un "algo impalpable" que, en el caso de la vida, 5e suma a
la complejidad y que en el caso del hombre, se suma al desarrollo orgánico;
ese elemento desconocido que la posición materialista no puede explicar, resulta lógico y comprensible si admitimos la intervención de un Ser situado
fuera y por encima del universo, intervención que no altera en lo más mínimo
la sucesión de los fenómenos.
El conocimiento humano puede ser de dos maneras, científico e intuitivo; el
primero es el resultado de la investigación y se apoya sobre la experiencia;
el segundo es el conocimiento aprehendido en un momento de iluminación de
la mente; el conocimiento intuitivo es válido para filosofía de las disciplinas
fenomenológicas, en la medida que no contradiga la experiencia científica y
siempre que se le requiera para explicar problemas que exceden de los límites
de la ciencia; si además podemos corroborarlo con inttúciones similares de
considerable número personas, es una fuente racionalmente aceptable.
La idea del Ser Supremo la conocemos por intuición; no contradice experiencia científica alguna; al contrario contribuye a explicar con mayor facilidad
los problemas que la evolución plantea. No hay intuición más corroborada que
ésta; cuenta con la aceptación de la inmensa mayoría de la humanidad, en
todos los tiempos y lugares, porque esta intuición está en el fondo de toda fe
religiosa. Hombres cuya lucidez mental está fuera de duda, han tenido esta
intuición por sus propias capacidades y aun sobreponiéndose al ambiente en
que nacieron, se formaron y vivieron; los filósofos griegos y romanos, las mentes más claras de que tenemos noticia, sobreponiéndose al politeísmo que los
rodeaba, creyeron en un Único Dios y descubrieron la religión natural.
Finalmente, el estudio de los fenómenos evolutivos, nos ofrece un proceso
ordenado que obedece a un plan fácilmente discernible; suponerlo producto
del acaso, es irracional; admitir que delata una Mente Divina es racional
'
aunque no pueda demostrarse experimentalmente.
Por ello, nos pronunciamos por la trascendencia al Absoluto; pero inmediatamente, surge la segunda cuestión, la de establecer si se trata de una realidad suprema indiferenciada o de un Dios Personal.
Nuestro razonamiento antecedente nos inclina a la segunda de las alternativas planteadas, porque el testimonio intuitivo de la humanidad es mucho mayor en favor de un Dios Personal que da una realidad impersonal. Además,
si el hombre tiene una personalidad, resulta lógico no negarla al Ser Supremo; ello nos plantea la interrogante de si la personalidad humana es una
perfección; la filosofía occidental, salvo excepciones aisladas, contesta afirma-

727

�tivamente; la filosofía oriental, en la gran mayoría de los casos, responde
negativamente. La propia evolución va a darnos la respuesta.
En efecto, el proceso evolutivo está constituido por una serie de transformaciones o maduraciones sucesivas, que conducen de lo simple a lo complejo, de
lo inerte a lo vivo, de lo inconsciente a lo consciente; es una serie de superaciones de un orden por el siguiente; desemboca en la autoconciencia, base de la
personalidad humana. Por ello, la personalidad ha de ser una perfección, o
se invierte y contradice el sentido del proceso evolutivo; por ello, afirmamos
que o el Absoluto es un Dios Personal o la evolución carece de sentido.
Sentada la conclusión anterior, solamente resta dilucidar el problema de
si existe la voluntad libre del hombre.
Nadie puede negar la existencia de la inteligencia humana; la facultad de
pensar, de apreciar las circunstancias y de valorar la actitud que frente a ellas
ha de tomarse, está fuera de duda. La voluntad libre es el complemento natural de la inteligencia, puesto que o el hombre es capaz de autodeterminarse
libremente o su capacidad de sopesar las circunstancias es inútil. La convicción que el hombre tiene de decidir libremente, no es una ilusión como pretenden los deterministas, sino el conocimiento primario de un hecho, que se
nos presenta luego como una necesidad filosófica, supuesta la inteligencia humana.
El hecho de que el hombre sea libre, no significa que lo sea siempre y en
toda circunstancia; todo ser humano tiene voluntad libre y puede realizar
actos libres; pero también realiza actos reflejos que no son libres; y, además,
las circunstancias pueden limitar su libertad, aunque no suprimirla. Al analizar el devenir de los hechos históricos podemos discernir la fuerza de la libertad del hombre. En las sociedades primitivas, el hombre se inserta en la naturaleza y sufre fuertemente su influjo; a medida que la cultura avanza se va
liberando cada vez más de esa dependencia; hasta que llega el momento en
que empieza a dominar la naturaleza y a servirse de ella. La evolución histórica es un proceso que marcha hacia una mayor autodeterminación humana; la pluralidad de altas culturas históricas, cada vez más ricas en variedades, obedece al carácter de este proceso.

VI
La evolución es el proceso a que está sometido todo el universo; es un proceso creador que produce figuras cada vez más perfectas; la marcha hacia la
complejización, la vitalización del ser, la aparición de la conciencia y la auto-

728

conciencia, la conversión de la ley natural irrefragable en libertad v autodeterminación, son formas que señalan un camino de superación; en est~ camino,
hay lagunas, detenciones y aun retrocesos, que son los tropiezos inevitables:
salvados estos inconvenientes, continúa el ascenso al punto omega, que no
puede ser distinto del punto alfa que sirvió de arranque inicial.
Este proceso creador ha permitido que vayan apareciendo, en su tiempo,
todos los órdenes de la naturaleza; la aparición de cada uno de estos órdenes
ha sido una meta alcanzada, una cumbre hasta la cual ha ascendido el proceso; pero al mismo tiempo, ha sido un punto de partida de un nuevo proceso. Los nuevos seres han reunido las cualidades de aquéllos que componen el
orden antecedente, a las cualidades nuevas que especifican el nuevo orden; y
precisamente por haber sido éstas de tal naturaleza que han diferenciado un
orden de otro, no han podido menos de influir poderosamente en el proceso
mismo; este último se modifica profundamente, al grado de ser una nueva
forma de evolución.
La evolución es una creación continua que va de lo inferior a lo superior,
en virtud del impulso dado por el Absoluto, al crear la primera molécula; ese
impulso es suficiente para originar la superación de unos órdenes en otros,
debido a la fuerza irresistible con que el Creador los atrae constantemente
hacia sí. El paso de un orden a otro no se produce por derivación; en realidad se trata de una transformación que afecta la naturaleza del ser, al desarrollar cualidades nuevas que no pudo tener el orden antecedente sin dejar
de ser lo que es; es una auténtica superación, que Teilhard de Chardin llama maturación.
Como la aparición de cada nuevo orden de seres, constituye el punto de
partida de una nueva forma de evolución, resulta que no podemos hablar con
propiedad, de un único proceso integrado por fases sucesivas, sino de un complejo de procesos, cada uno de lo~ cuales se inserta en el anterior, del cual no
se deriva, sino que lo supera; la naturaleza está constituida por ese conjunto
de transformaciones y superaciones, que se producen, entrelazan y combinan,
en virtud del impulso, incesante y continuo, surgido del acto creador del Absoluto.
El nacimiento de un orden nuevo supone que el anterior haya evolucionado
lo bastante, para que se hayan producido las condiciones necesarias a ese nacimiento. Pero la aparición del nuevo orden y la nueva forma de evolución,
no suprimen las órdenes y formas antecedentes, sino que coexisten con ellos.
Por eso hemos dicho que las diversas formas de evolución se insertan unas en
otras; la inserción supone la preexistencia del que la sufre y también que lo
insertado es algo diferente; practicada la inserción, coexisten ambas unidades,

729

�reunidas y diferentes, conservando cada cual su individualidad y formando un
todo.
Consideramos la evolución como compuesta a varios procesos, de diferente
naturaleza e interdependientes entre sí; cada proceso afecta a un orden distinto de seres, surgido como una cumbre de la evolución del orden antecedente. Es una evolución que se realiza por fases superpuestas; cada una obedece a leyes propias, resultantes de la naturaleza íntima del orden ele seres a
que se refiere.

gica. La complejidad de las combinaciones de los elementos materiales no
basta para explicar la biomolécula resultante, tal como lo explicamos anteriormente, lo cual nos condujo a afirmar la intervención de la Voluntad Creadora; esta intervención puede realizarse de dos maneras; como una intervención actual, coexistente con cada paso de la evolución, como lo suponen los
autores llamados creacionistas; o mediante el impulso inagotable del acto creador primero, o más bien único, del Absoluto, quien puso en la materia los
gérmenes de la vida, como lo afirma Teilhard de Chardin. Nos inclinamos
por esta última tesis, porque filosóficamente resulta inadmisible la limitación
de los efectos del acto creador del Ser Supremo.

VII
Las fases o formas de evolución son las siguientes:
I) EvoLUCIÓN cós111IcA o MATERIAL: Es el primer proceso que se presenta;
parte de la nebulosa, producto del "estallido" de la primera molécula de materia creada; es la evolución propia de la materia inerte; está sometida a leyes
inexorables, que rigen la gravitación universal y las combinaciones físico-químicas; tienen un carácter necesario, o sea es una serie de fenómenos a cuya
causalidad es imposible escapar. Podemos dividirla en dos fases:
A) Astral: Es el proceso evolutivo que se concreta en las galaxias, sistemas
estelares y planetarios. El descenso constante de la temperatura, que tarda
muchos millones de años, determina la naturaleza y color de las estrellas; los
desprendimientos de éstas, devienen en planetas, de los que a su vez se desprenden los satélites.

B) Geológica: Es la continuación de la anterior, reducida al ámbito de
cada cuerpo celeste; el mismo juego de fuerzas que determinó la formación
del astro, continúa ejerciendo su acción y originando cambios en su estructura.
En los planetas, la tierra por ejemplo, la influencia de la estrella madre, en
nuestro caso el Sol, es altamente importante; en todos los cambios estructurales y climáticos del planeta, tiene este influjo una participación primordial.
No todos los planetas son capaces de sostener vida; probablemente son una
exigua minoría, aunque no sea el nuestro el único. La vida surge cuando las
condiciones creadas por la evolución geológica son capaces de sostenerla; el
proceso de complejización de las combinaciones físico-químicas, que se produce a ritmo creciente en ambas fases de la evolución cósmica, acentuándose
en la última, produce sus máximos efectos al aparecer la materia vitalizada.
II) EvoLUCIÓN VITAL o BIOLÓGICA: La aparición de la vida es, a la vez,
la meta de la evolución cósmica y el punto de partida de la evolución biol6-

730

El proceso hacia una complejización creciente, señalado en la evolución
cósmica, se presenta en la biológica, pero, por haber cambiado el orden de
seres que la realiza, cambia también la naturaleza de las combinaciones· no
'
son combinaciones físico-químicas, sino asociaciones biológicas, que de seres
unicelulares originan tejidos, órganos y seres pluricelulares.
La marcha de la evolución es mucho más complicada · basta con recordar
como lo hemos señalado, la múltiple ramificación de los '"phila" que caracte-'
riza a esta forma de evolución.
En este campo es donde se ha objetado más la teoría evolutiva, debido a
los muchos "eslabones perdidos" que dificultan la reconstrucción del proceso
de la mayoría de los "phila"; con todo, existen varios "phila" completos, que
nos muestran toda su evolución; además, los indicios son tantos que, a pesar
de los mur.hos vacíos que todavía subsisten, podemos afirmar que la evolución
dejó de ser una hipótesis, para convertirse en una teoría científica que podrá
sufrir modificaciones, pero que concluirá por prevalecer. Las explicaciones y
pruebas dadas por Teilhard de Chardin y por otros autores, son, a nuestro
juicio, convincentes.
La evolución biológica se bifurcó desde su aparición, diferenciándose en dos
formas secundarias que son:
A) Vegetal: Es la forma inferior, en la cual los seres vivos sólo tienen
las cualidades fundamentales en que consistió originalmente la vida; su carácter fundamental es la marcha hacia la complejidad organizada que culmina y se agota en las especies vegetales superiores.
B) Animal: Es la forma superior, en la cual los seres que la forman agregan la autolocomoción y la sensibilidad. El proceso se transforma insensiblemente, a medida que avanza, porque está destinado a alcanzar una nueva
cumbre, el hombre. Esta nueva transformación la podemos discernir a través
de: 1) La complejización biológica va acompañada de la formación crecien-

731

�te de una conciencia rudimentaria, delatada por la aparición del instinto; el
instinto animal va perfeccionándose a medida que surgen las especies superiores, en una marcha constante hacia la autoconciencia humana. 2) Entre
estos instintos está la sociabilidad, que produce gran variedad de formas, desde las fuertemente integradas como las hormigas y las abejas, hasta las más
flojas y sueltas, como la manada de lobos; las primeras nos muestran el imperio de la necesidad, mientras que las segundas parecen, sin serlo desde luego, un esbozo anticipado de la libertad. El primer proceso es el de concientización y el segundo el de sociabilidad. La formación y desenvolvimiento del
"phillum" de los primates hubiera sido imposible sin estos antecedentes; los
primates representan el último paso en la marcha hacia la especie humana.
III) EvoLUCIÓN HUMANA: El hombre es una cumbre en la evolución biológica; a partir de la Era Terciaria, todo el proceso evolutivo animal marcha
hacia la especie humana. La autoconciencia es la culminación del proceso de
concientización animal; la tendencia social humana es la realización más alta
del proceso de sociabilidad animal. Así como la complejización de la materia
no bastó para explicar la vida, tampoco la evolución biológica basta para explicar al hombre; entre el animal y el hombre, la autoconciencia pone un
abismo.

VIII
La aparición del hombre señala una nueva forma de evolución, la cumbre
se convierte en punto de partida. El hecho de que el hombre sea capaz de
actos libres, implica una transformación fundamental en las leyes que rigen el
proceso; los factores se convierten en estímulos; es decir, las causas directas e
irrefragables se transforman en incitaciones que provocan la respuesta varia
de los sujetos de evolución; con ello se transforma el concepto de causalidad y
la mecánica del proceso; puede suceder lo más improbable. Todo el proceso
evolutivo es una marcha constante hacia una mayor autodeterminación; el
simple hecho de tener una voluntad capaz de actos libres, permite al hombre
irse liberando paulatinamente de los mil determinismos que, en forma de juego de las circunstancias, entraban al ejercicio de esa misma libertad.
La existencia de la autoconciencia humana es la causa del fenómeno psíquico; este fenómeno tiene una importancia capital en la evolución humana;
debido a la psíquis, la evolución humana es distinta de las formas anteriores.
Las reacciones psíquicas pueden ser reflejas o conscientes; las primeras son la
causa de las tendencias irracionales que entraban la libertad humana; las segundas son los actos de voluntad libre, capaces de contradecir la tendencia. El
fenómeno psíquico especifica la sociedad humana, haciendo de ella un fen6-

732

~en,o _único; los ví_nculos sociales, en la especie humana, son más morales que
b1olog1cos. La realidad humana está constituida por la coexistencia de lo biológico Y lo psíquico; en 1~ primeras etapas, el elemento biológico era aún preponderante; pero, a ~ed1da que el proceso avanza, el elemento psíquico va
ganando t~rre~~; es cierto que la marcha está llena de tropiezos y regresiones,
pero_ la direcc1on es clara y constituye la meta de perfectibilidad humana.
Debido a esta dualidad, la evolución de la humanidad ofrece gran variedad
de formas, cada una de las cuales pueden considerarse como un proceso independiente, que se inserta en el que le antecede y que recibe la inserción del
que le sigue.

IX
Las formas de la evolución humana son:

I) HoMINIZACIÓN o CEREBRALIZACIÓN: Así llama Teilhard de Chardin al
proceso biológico que originó a la humanidad actual, a partir del tronco común del que arranca el "phillum" de los primates.

El proceso empieza siendo un capítulo de la evolución biológica de los animales, para convertirse insensiblemente en el primer capítulo de la evolución
humana, cuando surgió la primera figura dotada de autoconciencia. En cuanto
a la sucesión de especies producidas en el curso del proceso nos remitimos a
la exposición hecha con anterioridad, a propósito del pensamiento de Teilhard
de Chardin.
El proceso de cerebralización se continúa en el desarrollo intelectual a través de los siglos, o sea que el proceso biológico de cerebralización se transforma en el proceso espiritual de intelectualización.

II) EVOLUCIÓN ÉTNICA: El elemento biológico del hombre ha continuado
evolucionando; este proceso origina las razas y los grupos -étnicos. Sus alcances son limitados; aunque por naturaleza, es una continuación de la evolución
biológica que produjo especies diferentes, la evolución étnica no ha diferenciado a la humanidad en especies distintas; las razas humanas, por alejadas
que parezcan entre sí, pueden cruzarse sin producir el hibridismo, señal de que
es una especie única; esta limitación, a nuestro juicio, se debe a que la psíquis
humana ~~pera al elemento biológico en el desarrollo del hombre; por ello,
la evoluc1on humana apunta hacia realizaciones culturales cada vez más espiritualizadas.
III) EVOLUCIÓN SOCIAL: El hombre, ser dotado de autoconciencia tiende
a formar grupos con los demás hombres; la tendencia de la sociabilidad es un

733

�atributo fundamental de su naturaleza; de aquí que la sociedad humana sea
coexistente con el hombre, no puede existir ninguno de los términos sin el otro.
La sociedad humana parte de un hecho biológico; su forma inicial es la
familia, resultante de la procreación. Pero al aparecer la familia, por ser una
sociedad humana, surgen los vínculos morales, es decir las relaciones de carácter psíquico, las que terminan por prevalecer a medida que evoluciona el
fenómeno. En el seno de la sociedad humana, la evolución pasa de la necesidad biológica a la libertad psíquica; de la afirmación del animal-hombre a
la del hombre-persona; de la dependencia de la naturaleza y del imperio de
las circunstancias, a la autodeterminación por la respuesta libre y a la conquista del medio externo. En su seno, surgió el fenómeno cultural, cuya evolución constituye la forma más alta y representativa de la evolución humana.
El hombre es un ser esencialmente social; la personalidad humana, producto
de la autoconciencia espiritual del hombre, necesita para su propia afirmación
de relaciones con los demás hombres, proyectándose a la colectividad; la personalidad humana se afirma en el medio social y solamente en ese medio; por
ello; la evolución humana adquiere sus formas superiores dentro del medio
social.
· ;
Al analizar la evolución de las sociedades humanas, podemos distinguir intelectualmente dos procesos, que si bien se influyen mutuamente y se presentan
íntimamente unidos entre sí, no por ello dejan de diferenciarse. Ellos son:
1) La evolución social que es el proceso que arranca de la familia, continúa a través de las distintas formas de sociedad natural humana, hasta las
formas que adoptan las sociedades contemporáneas.
2) La evolución histórica, que es el proceso iniciado con la aparición de la
historia, que acompaña al nacimiento de las altas culturales o civilizaciones;
el proceso evolutivo se concreta en esos complejos culturales armónicos que
han atraído la atención de los autores.
Entre evolución social y evolución histórica existen múltiples diferencias.
La primera se refiere a la contextura de la sociedad; la segunda a las manifestaciones culturales y a la sucesión de los acontecimientos. El hecho de que
la sociedad sea el medio en que surjan las culturas y sucedan los acontecimientos, no implica que se confundan ambos procesos. La sociedad es la contextura, el medio; la cultura es una producto social, pero no la sociedad misma;
los acontecimientos suceden en la sociedad, pero ésta es anterior a l'llos y los
sobrevive.
La contextura social, los matices de la cultura y los acontecimientos, se influyen mutuamente ; esta interacción ha contribuido a que hasta hoy, no se

734

hayan diferenciado ambos procesos; pero éstos no deben identificarse. La evolución social apareció primero, pero es mucho más lenta, porque las contexturas tienen una enorme capacidad de persistencia. La evolución histórica
apareció mucho después, pero es mucho más viva; no comprende los períodos
prehistóricos y las culturas primitivas; su ritmo se acelera constantemen te a
medida que transcurre la historia.
Pongamos algunos ejemplos para aclarar la cuestión. La ciudad-estado es
una figura de sociedad; corno tal, aparece en diversas épocas de la historia; la
encontramos en el Egipto prefaraónico, en las primeras etapas de la arcaica
Mesopotarnia, en la Hélade, en la Italia prerromana y reaparece en la Edad
Media, en Alemania, Italia y Flandes; no obstante ser la misma figura social,
el contenido cultural e histórico de cada una de las figuras citadas, es fundamentalment:! distinto.
La evolución social causa la tendencia a la producción de unidades más
extensas y complejas, mediante la fusión o la absorción de las unidades meneres. Este fenómeno es persistente y continuo en toda la evolución social.
Sigamos la pista de algunos casos. En el Oriente antiguo, las ciudades-estados
de una región dada, después de haber evolucionado como entidades independientes por siglos y aun por milenios, se fundieron en imperios de tendencia
unive~alista; tal fue la génesis del Egipto faraónico y de los imperios que se
sucedieron en Mesopotamia. Cosa similar sucedió en el Occidente antiguo· la
génesis del imperio romano fue del mismo tipo. En la Edad Media vemos' repetirse el proceso, solamente las figuras menores y los conjuntos resultantes
son de naturaleza diferente; las figuras menores son las ciudades libres y los
feudos; los conjuntos resultantes son los estados territoriales de base nacional.
Entre las ciudades-estados del primer período y las ciudades libres y feudos
del segundo, así como entre los imperios de tendencia universalista y los estados territoriales de base nacional, existe un paralelismo atrayente en cuanto
a la mecánica del proceso social, no obstante las profundas diferencias histórico-culturales que separan ambas series de fenómenos.
IV) EvoLuCIÓN HISTÓRICA: Al llegar la evolución social a cierta altura,
surgen las altas culturas, cuyo nacimiento va acompañado de la historia. El
devenir de la humanidad se divide en dos etapas, de duración variable según
los grupos humanos, que son: Prehistoria e Historia. La primera es el reino de
la cultura primitiva; la dependencia del hombre respecto de las fuerzas de la
naturaleza es muy fuerte; la evolución social es predominante; la familia se
desenvuelve en la horda por mero crecimiento natural; la lenta evolución de
los medios de subsistencia, origina la tribu y el clan; el nomadismo obedece a
las condiciones del medio físico; la sedentarización aparece con la agrieultu-

735
(

�ra; las comunidades primitivas son minúsculas sociedades insertas en la natuleza que evolucionan lentamente hacia la ciudad-estado; en esta etapa no existe historia; carecemos de católogo de los hechos y, si lo tuviéramos, estaríamos
frente a hechos irrelevantes que no permitirían una interpretaión fructífera.

aparece la sedentarización coexistente con el nomadismo, según las regiones;
se forman sucesivamente las tribus, los clanes, las aldeas y las poblaciones,
hasta llegar a las primeras ciudades-estados; la humanidad vive la cultura
primitiva.

La aparición de las altas culturas va acompañada de la existencia de la
historia; ello hace posible la interpretación de la misma o sea la explicación
de los hechos. El nacimiento de las primeras altas culturas, que Toynbee llama
civilizaciones, constituye un acontecimiento de primer orden en el devenir de
la humanidad; la alta cultura es una superación de la cultura primitiva; es
una liberación paulatina de la dependencia de las fuerzas naturales, hasta
llegar al dominio de las mismas; la alta cultura es dinámica, con una evolucón cuya vivacidad aumenta a medida que aparecen las nuevas figuras. La
evolución histórica es la evolución de las altas culturas históricas ; debido al
carácter de éstas, aquélla es la marcha del determinismo a la libertad, de la
sujeción a los factores biológicos y físicos al predominio del elemento psíquico
manifestado por la respuesta libre frente al estímulo, de la evolución a la
autoevolución.

4) Etapa terciaria histórica: Aparecen las altas culturas históricas; el proceso evolutivo toma la forma más elevada, la evolución histórica, la cual se
vuelve predominante; subsisten las otras formas en segundo término. El hombre deviene en actor de la evolución; el factor se convierte en estímulo; las
altas culturas, como fenómenos estelares, influyen de manera decisiva en todas las formas evolutivas y marcan el sentido del proceso.

V) VISIÓN INTEGRADA DE LA EVOLUCIÓN HUMANA: La evolución humana
es un proceso complejo, compuesto de las cuatro formas que acabamos de
analizar; éstas coexisten generalmente, pero ni comenzaron al mismo tiempo
ni contribuyen en igual medida al proceso complejo; conforme cada una de
ellas se ha ido insertando en la precedente, ha relegado a segundo término
las demás; la forma más nueva ha tomado la preponderancia. Este predominio sucesivo ha dado por resultado la formación de etapas en el devenir histórico de la humanidad, las cuales son discernibles en cuanto a su contenido;
su duración es variable según las regiones y los grupos humanos. Estas etapas
son:
1) Etapa previa: Ocupada enteramente por el proceso de hominización
que fue la culminación de la evolución biológica; se caracterizó por la aparición sucesiva de las especies de prehominianos, protohominianos y parahominianos hasta llegar al "horno sapiens" u hombre actual.
2) Etapa primaria prehistórica: Predomina la evolución étnica y aparece
la evolución social; se forman las primeras razas humanas y ocurren los primeros mestizajes; la familia se desenvuelve en la horda; el proceso es predominantemente biológico, pero la psíquis humana comienza a influir en los
agregados sociales.
3) Etapa secundaria prehistórica: Predomina la evolución social, aunque
continúa la evolución étnica en segundo término. La humanidad pasa de la
recolección a la caza y la pesca; y de éstas, al pastoreo y a la agricultura;

736

5) Etapa cuaternaria de autoevolución: Está apenas en sus comienzos; es
la etapa futura hacia la cual se encamina la humanidad. Sus elementos son:
el dominio creciente del hombre sobre la naturaleza y el desarrollo sin precedentes de la técnica y la investigación científica, que nos permiten esperar el
momento en que la humanidad adquirirá el dominio de todos los resortes de
la evolución; la tendencia de la evolución social hacia la constitución de unidades de ámbito regional, que conducirá probablemente a la formación de
una única sociedad humana de ámbito mundial; y la tendencia de la evolución histórica o cultural hacia una mayor autodeterminación, hacia el predominio del elemento psíquico libre sobre los elementos biológico y material determinados.

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738

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>LARA VELADO, Roberto, Estudio histórico de la evolución poUtica de la humanidad,
Editorial del Ministerio de Educación, San Salvador, 1973.
REYNOLD, Gonzague de, El mundo ruso, Emecé Editores, Buenos Aires, 1951.
REYNOLD, Gonzague de, La formación de Europa, Ediciones Pegaso, Madrid: l. ¿Qué
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su fusión con el romano: l. Los celtas, 1952. 2. Los germanos, 1955.
SoROKIN, Pitirim A., Las filosofías sociales de nuestra época de crisis, Aguilar, Madrid, 1956.
TEILHARD DE CHARDIN, P., Le groupe zoologique humain ou la place de l'homme dans
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TEILHARD DE CHARDIN, P., La aparición del hombre, Taurus Ediciones, Madrid, 1963.
TEILHARD DE CHARDIN, P., La visión del pasado, Taurus Ediciones, Madrid, 1962.
TEILHARD DE CHARDIN, P., El porvenir del hombre, Taurus Ediciones, Madrid, 1962.
TEILHARD DE CHARDIN, P., Cartas de viaje, Taurus Ediciones, Madrid, 1963.
TOYNBEE, Arnold J., Estudio de la historia, Emecé Editores, Buenos Aires, Tomos: I,
1951. 11, 1956. III, 1956. IV (la. y 2a. partes), 1955. V (la. y 2a. partes), 1957.
VI (la. y 2a. partes), 1959. VII (la. parte), 1960. VII (2a. parte), 1961. VIII,
1961. IX (la. parte), 1961. IX (2a. parte), 1962. X, 1962. XI, 1962. XII, 1963.
XIII, 1963. XIV (la. parte), 1965. XIV (2a. y 3a. partes), 1966.
TOYNBEE, Amold J., La civilización puesta a prueba, Emecé Editores, Buenos Aires,
1954.
WEBER, Alfred, Historia de la cultura, Fondo de Cultura Económica, México, 1948.

738

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�JOHN LEwrs, BERNARD ToWERS: ¿Mono Desnudo u Homo Sapiens?, Editorial
Plaza &amp; Janés, S. A., Barcelona, 1972.

Dos PENSADORES ANGLOSAJONES QUE provienen del campo de la biología han escrito
una réplica -inteligente, aguda, vibrante- al conocido libro de Desmond Morris: El
mono desnudo. John Lewis y Bernard Towers escribieron en colaboración un libro
cuyo significativo título es una interrogante: ¿Mono desnudo o Homo Sapiens? La obra
tiene un prólogo, una introducción y ocho capítulos. Trátase de una feliz mezcla de
filosofía y de biología. Los autores reflexionan sobre los datos más recientes de la biología y de la teoría de la evolución del hombre. He aquí el título de los siete capítulos:
l. ¿Mono Desnudo o Ángel Caído?; 11. Desnudez y Sensibilidad; III. ¿Es el Hombre
una Bestia de Presa?; IV. Hombre y Evolución; V. Singularidad del Hombre; VI. Explosión del Entendimiento; VII. La Senda del Progreso; VIII. Integración de Pasado y Futuro.
Conocemos la pintoresca definición del hombre que nos ofrecen los etólogos: un simio sin pelo, de estación vertical y vida animal, con gran capacidad craneal y cerebral,
sin ocico, dentadura más bien endeble, olfato mediocre, excelente visión y dotado para
hablar. En otras palabras, el hombre es sólo un mono algo refinado, determinado por
leyes biológicas básicas y por la supervivencia del más apto. ¿ Qué vamos a pensar de
estas teorías pergeñadas por Desmond Morris, Robert Ardrey y Konrad Lorenz? John
Lewis y Bernard Towers no vacilan en afirmar.
"No son antrop6logos e ignoran todo sobre los orígenes y las primeras fases del
hombre primitivo. No son neur6logos, y desconocen todo sobre las diferencias básicas entre los cerebros de hombre y monos, ¡ y, desde luego, de hombres y gansos! No son psic6logos y desconocen en absoluto los concienzudos estudios referentes a las singulares normas de conducta observadas en el Horno sapiens como
fabricante de herramientas y la inmensa influencia de lo tecnológico sobre la
cultura. Al parecer, tampoco saben nada de Genética y yerran sin remedio al determinar cuáles son, en el hombre, las normas de conducta regidas por factores
genéticos y cuál es el producto de culturas y hábitos sociales, de tradición y
educación; finalmente, parecen no tener ningún conocimiento de Anatomla comparada, como demostraremos con nuestro análi$is crítico sobre el concepto de
cuerpo lampiño o desnudo al que atribuyen tanta importancia Morris, y como
queda claro en la negligencia de los tres escritores cuando abordan la evidencia
de la evolución humana basada en el hombre fósil y en los vestigios fósiles de sus
ascendientes primates y los ascendientes del mono genuino (los Pongidae). (John

741

�Lewis-Bernard Towers: ¿Mono desnudo u Horno Sapiens?, Editorial Plaza &amp;
Janés, Barcelona, 1972.)
La teoría de que el "hombre es sin duda un mono", enfáticamente proclamada por
Desmond Morris, encuentra graves reparos:
"1) En primer lugar, el hombre no desciende de ningún mono. La línea de
remotos ascendientes, anteriores a cualquier clase de mono -retrocediendo unos
35 millones de años-- tiene dos ramificaciones divergentes: una conduce a los
antropoides o Pongidae ( chimpancés, gorilas y orangutanes), y otra, a los H ominidae, que nos lleva hasta el hombre pasando por los Australopithecus. Puesto
que los monos antropoides adoptaron una vida excepcionalmente peculiar tanto
por sus hábitos como por anatomía, no se puede establecer ninguna analogía con
los H ominidae, que han seguido una trayectoria muy diferente.
2) En segundo lugar, la caza no entraña guerra intestina, ni agresión, ni ferocidad. Las comunidades cazadoras son, como los esquimales, pacíficas y cooperativas. Pueblos de alimentación vegetariana o apenas carnívoros -y ha habido
muchos-- mostraron tanta capacidad para guerrear y merodear como los cazadores. Ello no se debe a ninguna disposición, sino a condiciones económicas o
sociales independientes de las diversidades dietéticas. En realidad la caza es la
más primitiva de las económicas junto con la simple recolección de raíces y frutos; y durante ese período sumamente distante -nos separan de él unos cuarenta mil años-- no se registra ningún comportamiento belicoso. La guerra no
alcanza el nivel de los imperios militares hasta el descubrimiento y desarrollo de
la agricultura, más la desaparición de la caza como base alimentaria, método que
resultaría ya totalmente inadecuado para alimentar a las grandes poblaciones de
los valles ribereños en el Oriente Medio, China e India, donde se originaría la
civilización del mundo antiguo. (Opus cit., p. 61.)
Los intentos por definir la conducta humana, en sus formas represibles, fracasan por
tres razones fundamentales: Primero, los animales no son feroces por el hecho de su
animalidad. Viven juntos, pacíficamente. La agresión entre especies, salvo el caso anormal de superpoblación, es una rareza. Los carnívoros sólo actúan con rapacidad cuando
necesitan alimentos. Pero el hombre no es un carnívoro. Su dentadura carece de los poderosos caninos que tienen los monos. Segundo, el hombre no puede reducirse, como
el animal, a un sistema de reacciones estructurales mecánicas. Sus necesidades las satisface en forma muy diversa, sin la respuesta fija del instinto. Tercero, no cabe incurrir
al instinto, en el caso de la conducta de los hombres, sin escrutar las condiciones peculiares que pueden ser responsables del temor, la furia, y la agresividad. Las diferencias psicológicas del hombre le "lanzan a la carrera de una nueva evoluci6n no biológica
ni condicionada por las variaciones físicas hereditarias, sino social, tecnológica y cultural, la fase en que el hombre se hace a sí mismo, cambia por sí mismo mediante el
desarrollo de la civilización en etapas consecutivas. Si alcanzamos a comprenderlo así,
percibimos que la naturaleza no creó en el hombre un simple mono desnudo, sino que
esta vez trascendió de sí misma, y que el hombre no es un mero animal duplicado, sino
algo más y algo mejor". ( Opus cit., p. 78.) En el hombre siempre hay lugar para lo
inédito. El progreso evolutivo no es sino lo mejor de la organización vital que permite
intensificar el dominio sobre el medio ambiente.

742

"La idea, tan corriente, de que el hombre desciende de algún antecesor simiesco
comparable a esos monos antropoides tan conocidos entre nosotros -el chimpancé, el gorila y el orangután-, no tiene fundamento alguno. Este grupo animal se conoce por la denominación de Pongidae, mientras que el grupo en el que
se incluye al hombre se llama Homi11idae. Este último no desciende de los Pongidae, lo cual resulta obvio si se considera que éstos son nuestros coetáneos.
¿ Quiénes son entonces los ascendentes del hombre primitivo? Hay dos teorías:
Hace unos treinta y cinco millones de años vivieron en Egipto algunas criaturas
simiescas, de las cuales se ha encontrado un fósil (parte de un cráneo). Este
animal -posible precursor de los antepasados del hombre moderno- se Jlarna
Propliopithecus. Se cree que, partiendo de ese grupo u otro muy similar al mismo,
evolucionó la línea primate hasta el Hominidae, el hombre." ( Opus cit, pp.
92-93.)
El hombre inventa sus propias respuestas y de ahí nacen sus culturas. El animal ja.
más alcanza el nivel de las ideas libres. "Cualquier niño normal de tres años capta
situaciones que son demasiado complejas para la mente de un chimpancé, y puede
idear soluciones que implican reajustes muy elaborados. La verdadera línea divisoria es,
claramente, la posición del pensamiento conceptual y del lenguaje." ( Opus cit, pp.
114-115.)
Los autores John Lewis y Bernard Towers recapitulan así sus conclusiones:
"a) Los principales determinantes de la conducta humana no son anatómicos ni
genéticos. Las costumbres y los hábitos humanos no obedecen· a una determinación biológica y son cualquier cosa menos estereotipados. No hay pruebas evidentes de los impulsos inalterables que incitan a poseer, dominar o matar.
b) La inteligencia y el conocimiento transforman y saturan todo cuanto hereda
el hombre de sus antepasados animales y no existen como fuerzas instintivas cuya
compulsión irracional influya sobre su conducta. He aquí por qué las normas estereotipadas de conductas no son hereditarias en el hombre.
c) Todo ello nos induce a reconocer la singularidad del hombre, pese a su desenvolvimiento paulatino desde el nivel animal. Nada manifiesta con tanta claridad
esa diferencia, esa singularidad, como la admisión y formulación de principios
sobre valores y pautas éticas por el propio hombre." (Opus cit., p. 131.)
El papel de la agresividad en la naturaleza humana queda considerablemente disminuido y anulado como nota esencial. El hombre no es un animal de presa. Desmond
Morris no sabe, o nada quiere saber, de la responsabilidad, de la sensibilidad, de la
exploración de la mente humana y del progreso.
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁl-:DEZ DEL VALLE

743

�UNA NUEVA OBRA DE ANTROPOLOGIA FILOSÓFICA
A. CERVERA ESPINOSA: Antropologia filos6fica -¿Quién es el hombre?Ediciones Fax, Madrid, 1969.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
LA ANTROPOLOGÍA F1Los6P1CA HA ADQUIRIDO, en el siglo XX, una rápida e inusitada
madurez. Alguna vez dije -y quiero ahora recordarlo-- que en el tema del hombre
está el tema de nuestro tiempo y el tema capital de la filosofía de todos los tiempos.
El libro de A. Cervera Espinosa intitulado: Antropologla filos6fica -¿Quién es el
hombre?- corroboran nuestro aserto.
Estructurado en seis capitulos, un prólogo y una introducción, el libro del Profr.
Cervera Espinosa recoge lo más significativo del pensamiento antropológico contemporáneo dentro de una línea existencial cristiana. La gran paradoja del hombre se va
iluminando paulatinamente, entre la masa y la individualidad, entre la materialización
y la trascendencia, entre la violencia opresora y el amor fraternal, entre la tecnocracia
hueca de fermento espiritual y el humanismo hambriento del cielo. Marchando por la
vida hacia la muerte y hacia más allá de la muerte, oprimido y opresor, alas y plomo,
el hombre amontona respuestas sobre el hombre en su camino hacia la otra orilla.
Cervera Espinosa pasa revista a los filósofos -Pitágoras, Heráclito, Platón, Aristóteles- que ven al hombre como "algo" y los filósofos -San Agustin, Santo Tomás
y orientación posterior- que ven al hombre como "alguien". La necesidad de la Antropologia Filosófica se pone de manifiesto. El hombre en la filosofia actual -Heidegger,
Sartre, Marxismo-- muestra la preocupación -insistente siempre, angustiante a vece,-. sobre la contextura más intima de ese extraño ser de fronteras. Buscando una
definición, el autor se encuentra con las limitaciones de la tradición y ofrece la suya
en los siguientes términos: "El hombre existencial es el ser que, ocupando un lugar
especial entre los animales, como individuo, se constituye persona por su libertad y
comunicabilidad y que, a través de sus dimensiones espacio-temporales, se proyecta en
el mundo como imagen de Dios" (A. Cervera Espinosa: Antropologla filos6fica -¿ Quiln
el hombre?-, Ediciones Fax, p. 262).

,s

Ciertamente el hombre no es un objeto, una cosa a la que se le puede examinar
como a otra cualquiera. Pero ahi no cabe concluir, como lo hace el Profr. Cervera

745

�Espinosa, la imposibilidad de examinar íntimamente las notas constitutivas del hombre,
para determinar su esencia. El hombre en continuo devenir biológico y cultural, es
siempre algo más de lo que se puede captar en un momento concreto de su existencia. A nuestro juicio, las preguntas: "¿ Qué es el hombre?" y "¿ Quién es el hombre?"
no son excluyentes sino complementarias.
Cervera Espinosa utiliza el pensamiento de varios autores, nombrándolos o sin nombrarlos. En el primer paso nada tenemos que objetar. Pero existen ocasiones en que se
hacen citas textuales, o casi textuales, sin dar crédito al autor. Quiero referirme, concretamente, al empleo que el Profr. Cervera Espinosa hace de mi Filosofía del hombre
sin darme el crédito debido: en la página 86 y 87 del libro de Cervera Espinosa se
reproducen pensamientos míos expresados en la página 30 y 31 de mi Filosofla del
hombre. Dice Cervera:
"Para dar una respuesta total al problema de la vida es preciso ir más allá de
una filosofía a base de pura razón. Se precisa buscar el encuentro de la filosofía
con la vida. Aprovechando, en orden a la verdad, las vivencias existenciales.
Pero tampoco podemos caer en la ilusión de prescindir de la razón intelectual,
porque sin ella las vivencias existenciales no se podrán constituir en filosofía.
Ni una filosofía del hombre deshumanizada, ni un dejarse llevar por las puras
vivencias sin más. Nuestro intento es utilizar la mente a posteriori, aplicándola
a las vivencias, con todo su calor vital, para darles una explicación racional Y
derivar de ellas las conclusiones debidas."
En la página 30 y 31 digo yo:
"Para dar una respuesta total al problema de la vida es preciso sobrepasar una•
filosofía a base de pura razón. Se precisa buscar el encuentro de la filosofía con
la vida aprovechando, en orden a la verdad, las vivencias existenciales. No se
puede prescindir de la razón pura, porque sin ella las vivencias existenciales no
se podrían constituir en filosofía. Pero tampoco se puede prescindir del contacto
existencial amoroso si no se quiere caer en una filosofia deshumanizada."
En la página 130, A. Cervera Espinosa afirma:
"Decir persona es decir autoposesión, ser-para-sí, ser incomunicable. Por esa posesión de su mismidad, la persona puede decir 'yo' a la fuente dinámica de su
ser y de su obrar. Toda acción personal va marcada por este sello de mismidad,
en el que el hombre se determina, se afirma y se confirma a sí mismo, evidenciando su unicidad y su ser insustituible."
El que suscribe este comentario dijo antes en su libro citado:
"Decir persona es decir autoposesión, ser-para-sí. La persona no puede ser pertenecida por ningún otro. El ser personal -subsistente frente a todo otro ser- es
incomunicable.
Con su hacer personal realiza su ser. Respira en una atmósfera de libertad.
Se rehúsa a ser manejada y consumida como instrumento. En sí misma tiene

746

un fin. El ser personal es mismidad, unicidad, irreiterable. De ahí que cada
persona sea realidad única, incanjeable, intransferible. Por esa posesión de su
mismidad la persona puede decir 'yo'.
Y la persona se manifiesta en obras. Su obrar es la traducción exterior y dinámica del hecho de instalarse para sí y de autoafirmarse. El obrar será tanto
más personal cuanto más fidelidad a sí mismo refleje. Y en este obrar, el hombre
se determina, se afirma y se confirma a sí mismo, evidenciando su unicidad e
insustituibilidad."
El autor del libro Antropología filos6fica -¿Quién es el hombre?- copia casi textualmente las frases siguientes:
" ...así como al valle no se le abarca sino desde la montaña, al hombre, en toda
la majestad de su misterio, no se le puede ver bien sino es desde la Teodicea o,
si se quiere, desde la Teología."
En la página 75 de la Filosofía del hombre se dice textualmente:
"Como al valle sólo se le abarca desde la montaña, al hombre, en toda la majestad de su misterio, no se le ve bien sino desde la teodicea, o mejor aún, desde
la teología."

Karl Rahner especifica una pluralidad de "existenciales" en el hombre, que sirve de
inspiración y de programa al libro de Cervera Espinosa: He aquí estos "existenciales"
en el hombre, tal como lo expone el autor:
"a) Es un ser viviente, material y corpóreo, con un ambiente material, en una
comunidad biológica de vida, con una solicitud por la afirmación vital de la
existencia.
b) Es un ser personal, espiritual, capaz de cultura, con una multiplicidad de
comunidades personales ( matrimonio, familia, pueblo... ) , con una historia.
c) Es un ser religioso, que dice relación a Dios (por la naturaleza y por la
gracia), con una 'Iglesia', en una historia de salud y de ruina.
d) Es un ser que dice relación a Cristo, es decir, su esencia se halla en posibilidad óntica y personal de comunicación con Jesucristo, en quien Dios ha
adoptado para siempre como propia la figura de un hombre y ha abierto definitivamente hacia si mismo, en manera insuperable, la realidad de un hombre; con
lo cual ha quedado establecida la posibilidad real de comunión inmediata de
todos los hombres con Dios (Karl Rahner: Escritos de Teologla, vol. II, pp.
250-251).
Por ello, sólo se puede hablar de Antropología cuando se recogen todos estos
aspectos. Si sólo estudiásemos uno o varios, el resultado sería siempre parcial.
Sólo se puede dar una respuesta última sobre la esencia del hombre, tratándolo
desde el punto de vista de Dios.
Nosotros, sin embargo, no vamos a acudir a Dios para que nos diga lo que
piensa del hombre (Antropología Teológica). Vamos a preguntarnos y a preguntar a los más destacados pensadores que, a través de toda la historia de la

747

�filosofía, han abordado, de alguna forma, el tema del hombre, para tratar de
conocerle mejor." (Opus cit., p. 10.)
El hombre imagen dinámica de Dios se entrega a "la búsqueda del Ser que lo
plenifica" ( Opus cit., p. 261). Pasa por el tunel del mundo para salir a la luz prodigiosa en donde verá cara a cara, en su más prístina patcncia, al Ser fundamental Y
fundamentante que, por ahora sólo vemos espejado.

"ESENCIA DE LA HISPANIDAD"

Lic. FERNANDO SALINAS
¡ lnclitas ra%as ubérrimas, sangre
de Hispania fecunda, espíritus
fraternos, luminosas almas, salve.

INTRODUCCIÓN AL TEMA
Dos REALIDADES SON PALPABLES al iniciar un estudio serio sobre la HISPANIDAD,
la primera: Que después de leer suficientemente acerca de este tema, nos queda la
impresión de inconsistencia y nebulosidad, y al mismo tiempo un caos de ideas; y
segunda: Que no podemos sostener la posición de que la temática de la HISPANIDAD ha sido poco explorada, pues bastaría citar a investigadores de la profundidad
y seriedad de MENtNDEZ Y PELAYO, MAEZTU, GANIVET y GARCIA MORENTE, para llegar a la conclusión correcta.

La HISPANIDAD la encontramos en distintas épocas de la Historia Universal,
pero siempre con el mismo ideal, con acentuada importancia en todo momento, pues
como nos dice MAEZTU: "Que no hay obra en el mundo, fuera del Cristianismo,
comparable a la suya". Para tratar de encontrar una idea de la HISPANIDAD, es
menester entender el fundamento mismo de la nación española, comprender su estilo,
su modo de ser, su vocación y su destino; es esa idea, la de la HISPANIDAD, la
que constituye la esencia y la razón de la existencia de esta nación. Podríamos agregar
que es, la HISPANIDAD, su chispazo divino, su móvil y su fin.
Pero la HISPANIDAD es algo más que todo éso, es: Un camino. Es el camino que
DIOS trazó a España, y que ésta ha seguido con una fidelidad inquebrantable, sacrificando muchas veces su interés material en aras de esa vocación.
Tan sólo valdría la pena reflexionar cuando en la época del apogeo imperial español,
se realizaron guerras en defensa de la fe, descuidando el interés económico de España; no obstante que el déficit económico era cada vez mayor.
Es un camino, además, que le ha permitido desarrollar las aptitudes con las cuales
la dotó el TODOPODEROSO, para cumplir su destino. En la senda de ese camino,
puso España a todas sus hijas, las naciones del continente americano.

748

749

�Podemos encontrar un símbolo de la HISPANIDAD en el QUIJOTE. Un símbolo
es una figura real, objeto o persona, que además de lo que es en sí Y por sí mismo,
desempeña la función de descifrar y evocar algo distinto de ella. Cuando vemos el
lábaro patrio, pensamos en la patria inmediatamente; a pesar de que sólo se trata de
un pedazo de tela, pero que representa a la patria.
Su esencia es espiritual y material, idealista y realista, pertenece a dos mundos, el de
DON QUIJOTE y el de SANCHO. Su idealismo queda perfectamente encuadrado
en el caballero de la triste figura; su realismo, en el fiel pero práctico escudero; realismo palpable, cuando pensamos en esa veintena de naciones a las que construyó Y
formó y que reconocen su origen hispánico, no obstante que actualmente no las une
ningú~ poder político ni económico, y ya desde hace mucho tiempo han consumado
su independencia.
No podemos omitir en esta conferencia, el presentar un breve y sucinto enfoque histórico, porque para evocar a la HISPANIDAD, es menester ~cudir a la. hi~~ria, fuente
riquísima de hechos y experiencias pasados, ya que como dec1amos al pnnop10, la HISPANIDAD la encontramos en distintas épocas de la historia.
Recordemos a MENÉNDEZ Y PELAYO, quien decía: "Vivo entre los muertos",
porque es precisamente en la historia, y a través de ella, donde se puede apreciar una
idea.
Con ese material histórico, pretendemos dar una idea de la HISPANIDAD, es decir
de la experiencia que nos proporciona los antecedente, históricos, tratar de enco~trar
una idea de la HISPANIDAD y no la idea de la HISPANIDAD, lo cual considero
digno de una obra que requiere mayor estudio y maduración.

ENFOQUE HISTÓRICO

2. El segundo momento se presenta cuando el mundo árabe desencadena la
invasión de Europa. Invade el territorio peninsular, pero el movimiento invasor fracasa en las montañas de Asturias, desde donde se gestará la reconquista, y se transformará las energías que posteriormente y al tinalizar la
Edad Media, cristalizará en una portentosa nación, madre de otras naciones,
defensora de la fe. España, al detener la oleada bereber, salvó a Europa y a la
cristiandad, y por eso ocupa el centro de la historia en ese momento.
3. Los siglos XVI y XVII. Los últimos mahometanos trasponen las fronteras de
España, huyendo hacia el norte de Africa. España ha consumado la reconquista y con ello acaba de esculpir el último rasgo de su traza inmortal. Ocho
siglos fueron necesarios para fermentar y fecundar el ideal de la HISPANIDAD, que en ese momento alcanza su máximo apogeo: Un imperio unificado
que ejerce una hegemonía universal, que le permitirá la defensa del catolicismo, la propagación de la fe y la conquista de medio mundo.
4. Finalmente durante la llamada Guerra Civil Española, vuelve a ocupar la
escena mundial. La internacional comunista de Moscú, desató su perfidia al
seleccionar a España como lugar de experimento y objeto de conquista. Se
pretendió quitarle a España sus tradiciones, su arraigado catolicismo, buscando su deshispanización; pero este país sale victorioso de esta prueba de
fuego y la fe alcanza un crecimiento admirable después de esta tremenda
poda.
La meditación de estos acontecimientos históricos, nos permite afirmar que el ideal
hispánico se empieza a gestar durante los primeros siglos de la dominación morizca,
que es el tiempo de adviento de esta idea. En el segundo período, y durante los tres
o cuatro siglos últimos del período de la reconquista, que se consuma en 1492, la
idea de la HISPANIDAD ya nacida, adquiere cuerpo y continúa su crecimiento. Al
inicio del siglo XVI se presencia el estallido victorioso, la erupción volcánica, que se
desborda sobre el Viejo Continente y América, esparciendo su semilla generosa en las
tierras hispanoamericanas; en las Filipinas y en el mundo occidental.

Nos dice DON MANUEL GARClA MORENTE en el resumen póstumo de sus
conferencias, recogidas en un volumen titulado IDEA DE LA HISPANIDAD, que
España ha sido en cuatro ocasiones, el eje de la historia:

1. La Primera, cuando Roma, la gran civilizadora de pueblos, somete a España,
que sólo existía geogTáficamente. Es ocioso decir que durante dos siglos, las
mejores legiones y los más ilustres generales, son enviados para sojuzgarla.
El cerco de Numancia, inmortalizado en obra literaria, es una prueba de la
tenacidad en la resistencia. Esta tenacidad y el intenso amor por la independencia es explicable, pues baste recordar a GANIVET quien nos aclara que
en los pueblos peninsulares, lo característico es la independencia.
Roma, centro del mundo, empeñada en la conquista de España, centraliza sus
energías en su conquista y pacificación, y en esta forma España se convierte
en el centro de la historia.
Dice GARClA 'MORENTE que no hay vencedores ni vencidos, que sucedió
algo parecido a lo de Roma y Grecia y que este país conquistado, devuelve
al imperio energías renovadoras, baste citar el caso de los SÉNECAS Y del
EMPERADOR TRAJANO.

750

UNA IDEA DE LA. HISPANIDAD

En el caso de España, al evocar el ideal de la HISPANIDAD, tocamos los fundamentos propios de nacionalidad. Rechazamos en forma categórica aquellas teorías que
buscan el "Ser" de una nación en el lenguaje, la raza, la sangTe, el territorio. Pues
todos ellos son cosas. La nación no es cosa, sino algo más sublime; por eso hay que
buscar el fundamento de una nación, en las teorías espirituales.
Desarrollemos ahora nuestro punto básico, dividido en cuatro partes, pues para nosotros la HISPANIDAD es: a) Una idea, un ideal; b) Un estilo; c) Una vocación; y
d) Concepto de la HISPANIDAD, finalmente.
a) Una idea, un ideal.

Nos dice RAMIRO DE MAEZTU en su obra "Defensa de la HISPANIDAD'', que
como idea puede ser tan genial como el socialismo o el liberalismo, como ideal es tan
sublime como una divisa religiosa

751

�Nuestra idea sirve para estructurar a una nación, su fundamento y su origen, tiene
como fuente remota y mediata, el estoicismo senequista, pero próxima e inmediata en
el catolicismo.
Dice ANGEL GANIVET, que reflexionando sobre el dogma de la INMACULADA
CONCEPCIÓN, se le ocurre pensar que en el fondo de ese dogma, debió haber un
misterio que enlaza el misterio de nuestra alma nacional. En efecto, encuentra en el
catolicismo, una raíz óntica nacional.
Este ideal se funde en la patria ibérica. Y esta idea obsesiona y guía al monarca, al
misionero, al conquistador. Las piedras de la HISPANIDAD, como dice MAEZTU,
son las piedras de Santiago de Compostela, de Burgos y Toledo, las que no son tumbas
de una España muerta, sino fuentes de vida.
b) Un estilo.
La HISPANIDAD es un estilo, y éste es lo que hay de común. Las figuras de
GUZMÁN EL BUENO -dice GARCfA MORENTE- y el GENERAL MOSCARDO, entre Numancia y la defensa heroica del Alcázar Toledano, VELAZQUEZ y EL
GRECO, la mística de SANTA TERESA y SAN JUAN DE LA CRUZ, ¿qué tienen
de común? Un mismo estilo, ahora bien, ¿cuál es el estilo español? La figura del
caballero cristiano lo simboliza. Grandeza contra mezquindad, arrojo contra timidez,
altivez contra servilismo, pálpito contra cálculo, personalidad, culto del honor e idea
de la muerte, serían las notas características de este estilo.
Luego estilo es modo de ser. Ejemplos de esto lo encontramos en las personas y las
cosas. Un héroe de la HISPANIDAD, HERNAN CORTP.S; un rey a lo español, FELIPE 11; algo material, EL ESCORIAL, grandioso pero severo.
c) Una vocaci6n.
Recordemos aquella estrofa del poema de LA BESTIA Y EL ANGEL, de JOSP. MARIA PEMAN:
"Cuando hay que consumar la maravilla de alguna
nueva hazaña,
Los Ángeles que están junto a su silla miran a
DIOS y ... piensan en España."

El padre jesuita ADALBERTO GONZALEZ MORFlN, en una monografía titulada IDEA DE LA HISPANIDAD, publicada en TRILOGtA DE HISPANIDAD,
relaciona el tema de la vocación hispánica con la PROVIDENCIA DIVINA. Sostiene
que: "La HISPANIDAD como hecho histórico, debe cimentarse en el gobierno que
DIOS tiene sobre el mundo... y que esa PROVIDENCIA cuando quiere realizar alguna obra, suscita hombres o naciones enteras que la llevan a término".
La fuente inagotable de la historia demuestra que España: Creó naciones católicas
en toda la América. Esa es su vocación, y DIOS además dotó a España de la aptitud
necesaria para cumplirla; porque eso sí, DIOS no pide al hombre algo que esté más
allá de sus fuerzas, baste para eso recordar la Parábola de los Talentos.

752

Esta vocación, que se confunde con el destino mismo de la nacionalidad española,
es más prodigiosa que las Cruzadas, porque si en ellas el objetivo era rescatar el
SANTO SEPULCRO, donde según la tradición cristiana, reposó el CUERPO de
NUESTRO REDENTOR, la HISPANIDAD tuvo por misión el ganar almas para
CRISTO y su IGLESIA.
Esa vocación vino a ejecutarse por España como nación y por los españoles, ya con
la indumentaria de conquistador o de misionero. Se vinieron a edificar templos y conventos, se vino a enseñar al ignorante, a convertir al infiel. Porque no podemos pensar
que el colonialismo español fue de explotación sin dar nada a cambio, como el de otros
países. España nos legó su idioma, su religión y su sangre, pues se mezclaron con los
hijos del país del Anáhuac.
Pero todo esto no era suficiente, era necesario el chispazo divino para consumar esa
hazaña casi insuperable a las fuerzas humanas; y DIOS no regateó el milagro que se
mostró en la colina del Tepeyac, con las apariciones de nuestra MADRE SANTfSIMA la VIRGEN DE GUADALUPE. Envió a su propia MADRE para consumar esta
obra misionera.
La vocación de España necesitó de un milagro para cumplirse en toda su plenitud.
Decíamos que DIOS dotó a este país de aptitudes eximias. Bastaría enumerar: Que
la enriqueció con un alma, con ímpetu de libertad, con fuerza demoledora de ídolos,
pero constructora de templos, con una energía vivificante; una cultura opulenta en
valores de auténtica espiritualidad; un lenguaje y una fe, como una corriente subterránea de fuego, como el río de luz que evoca el nombre de GUADALUPE.
d) Concepto de la hispanidad.
Para el sacerdote GONZALEZ MORFlN, la HISPANIDAD en el pasado fue: "La
vocación que DIOS concedió a España, principalmente de fundar naciones católicas
en América, y las aptitudes para cumplirla. Ahora sinteticemos como en otra pieza
las realidades presentes ¿ qué nos ofrecen? Un conjunto de naciones: España e Hispanoamérica; una reserva de energías vitales en ambos continentes, cuyo elemento principal es la fe; en tercer lugar, una vocación : Conservar la fe e irradiarla a otras regiones del mundo. Aquí tenéis forjada la segunda parte del concepto de HISPANIDAD:
La vocación que DIOS concedió antes a España; y luego a España e Hispanoamérica
y los recursos vitales de los que las ha dotado para cumplirla. Soldemos estas dos piezas
y tendremos cristalizado el concepto íntegro de la HISPANIDAD: Es la vocación que
DIOS concedió antes a España; y hoy a España e Hispanoamérica y los recursos
vitales de que las ha dotado para cumplirla".
Esta fusión de conceptos es interesante porque se asocia en esa tarea sobrenatural,
tanto a la madre como a los hijos. Sin embargo, este concepto nos parece incompleto
dado el ángulo que enfocamos en nuestras reflexiones. Para nosotros, además de lo
.dicho:

La HISPANIDAD es una idea y un ideal, un estilo y una vocación. Creemos
que eso podría ser una idea de la HISPANIDAD, y estiwamos que esa es la
conclusión a la que debemos llegar al finalizar esta conferencia.

753
Hum-48

�AooLFO MuÑoz ALONSO: La Huelga, Ediciones 99, Madrid, 1974.

EN su SELLO TAN PERSONAL, viril y retórico, en donde aflora su pleno dominio de la
grarnitica, Adolfo Muñoz Alonso ha escrito su obra La Huelga, que por su contenido
lógico y justo debe ser llamada a figurar en todas las bibliotecas donde :1e tenga un
gran amor sobre lo que debe ser justo y equitativo.
El eximio maestro 'Muñoz Alonso excatedritico de filosofía, Procurador en Cortes y
Director del Centro de Estudios Sindicales, en su obra La Huelga, guía al lector por el
lúcido razonamiento, haciendo, antes que nada, una descripción analítica de la huelga
"como una cesación o abandono del trabajo, acordada por grupos de trabajadores con
pretensiones finalisticas deliberadas, a las que obedece la actitud adoptada". Y conforme se va introduciendo en el tema, se ve en la obligación de hacer una clasificación
de huelgas. Comenzando por señalar las siguientes:
Son legales las huelgas que la ley autoriza, si se desarrollan en los términos prevenidos por la ley que las regula; son ilegales las prohibidas por la ley, o en las que su
desarrollo contravienen las disposiciones que las autorizan.

Y con igual relación a los motivos que la originan nacen las siguientes: Huelgas
sociales en las que son transformaciones o cambios de carácter social las perseguidas
por ellas, sin que la condición laboral o profesional influya directamente en su declaración; huelgas políticas, en la que es el gobierno o el régimen político, y no los problemas laborales concretos, el contemplado adversativamente en ellos. Esas son, por
lo general, las mis importantes, aunque el lector en su espíritu de superación intelectual le gustaría ahondar en el tema; y el autor, con su facultad intuitiva, proporciona
al lector un amplio panorama, y cita las huelgas espontáneas y organizadas; pacíficas
y violentas; de defensa y de mejora; de solidaridad y de simpatía; reales y simbólicas;
revolucionarias y de subversión.
En su rancia devoción por quienes fueron los pioneros de estudios profundos sociológicos y económicos, lo lleva a leer a Turgot, Adam-Smith, Malthus, David Ricardo,
John Stuart Mill, Pierre Joseph Proudhon, Saint-Simon y otras más personalidades.
Para Turgot la huelga es la causante directa de la subida de precios de los bienes
más imprescindibles; subida que los trabajadores son los primeros, si no los únicos, que
la padecen. Y en igual criterio se encuentra Adam Smith.
Malthus, en su espíritu herodiano, llega a la conclusión de que la finalidad de las
huelgas agrava la situación mundial que es preciso remediar y cierra el futuro de la

755

�humanidad. Y además agrega que no es por el procedimiento de las huelgas por el
que los trabajadores mejorarán su condición sino por la formulación legal del principio
de estabilización demográfica. David Ricardo llega a coincidir con la tesis sustentada
por Malthus.
Mientras tanto, a Stuart Mili le preocupa el nivel de vida de los trabajadores, enseña que éste se elevará, no por caminos unilaterales abierto por los obreros sin atención
a la ciencia económica, sino por el espíritu de cooperación y de los bienes que el asociacionismo cooperativo producirá.

restauración, o si ante la inminencia amenazadora de la opresión no se previere otras
medidas eficaces más correctas, normales y acordes con el bien común.
Uno de los conceptos que vierte nuestro autor, es que la huelga es una solución
fácil, acusa falta de imaginación y remata diciendo que la huelga no es nunca una
solución necesaria por exigencias de la vida, de la justicia o del derecho, sino un síndrome Jeucémico en el complejo organismo del mundo del trabajo, debido a la incompetencia de la medicina social preventiva.

Es digno de mencionarse el pensamiento de Saint-Simón, por su valoración social y
económico. Para él, la huelga es atentar a la naturaleza misma de la producción y de
la riqueza distribuible.

Muchas de las veces al comparar lo que se escribe en un libro, con la realidad existente, podemos sacar nuestras propias conclusiones. Tal es el caso del problema que
nos plantea este libro. Si el común denominador, en su nacimiento y en su ejecución,
fuera la buena fe y la honestidad, podrá caer la huelga en la mirada complaciente de
de la moral.

Las reinterpretaciones históricas de los estudiosos antes enunciados, no es mero capricho egoísta del autor de esta obra, sino afán de hacer una exposición enunciativa,
abierta, y no entrar a ningún alegato parenético. Prosiga.mm viendo, con los ojos serenos de un filósofo, el tema que nos hemos encomendado.

Lic. Feo. JAVIER dARRILLO MoRALEs

En la perspectiva de huelga, que se nos presenta, se pueden tomar muchos puntos de
vista, que son: el económico, el social, el sindical, el jurídico, el político y el moral.
En la perspectiva económica, dentro de la sociedad industrializada actual, con las
empresas automatizadas, las consecuencias técnicas y financieras que acompañan a las
huelgas de sector, son incalculables. El trabajador, en su condición de consumidor
exigente, sufre los daños que produce como huelguista. Produce, como huelguista, su
empobrecimiento de consumidor.
Por lo que respecta al punto de vista social, la huelga, en cuanto se hace en provecho de un solo grupo, constituye una manifestación de egoísmo social, que repercute
en otros grupos, menos fuertes y cohesionados internamente.
Otro de los puntos de vista que nos interesa, es el que se relaciona con el sindical,
que tantas veces, cuando un sindicato manda a sus agremiados a una huelga, entre los
que se encuentran trabajadores de edad avanzada, forzados a sumarse a los movimientos huelguísticos, son luego, en muchos casos, las víctimas propiciatorias del reajuste
posterior.
Si analizamos la huelga desde el campo de lo jurídico, veremos a la misma, con frecuencia, como contraria al orden público, por alterar aquella situación de normalidad
en que se mantiene y vive un estado, se desarrollan las diversas actividades, individuales y colectivas, sin que se produzcan perturbaciones y conflictos.
Si jurídicamente la huelga suele ser poco recomendable, en este concepto, es porque,
como lo advierte sólidamente el maestro hispano, muchas veces la huelga es manipulada políticamente, acaso las más de las ocasiones con olvido de la razón económica
desencadenante. El orden público amenazado no es solo un riesgo, a veces es un fin,
con el que se cuenta como condicionante para la previsión de un éxito muy ajeno a los
intereses de los trabajadores.
Si la mayoría de nuestros actos estuviera regida por la moral, menos males hubiera
en la humanidad. Por eso es necesario encuadrar el problema de la huelga desde punto de vista moral, si la supuesta justicia que la motiva no tuviera otros recursos de

756

757

�COMENTARIOS A "HERR PUNTILA Y SU SIRVIENTE MATTI"
DE B. BRECHT
Lic. JsRAEL GUAJARDO G.

l. DESCRIPCIÓN DE LA OBRA

ESTA PIBZA TBATRAL CONSTA DE UN prólogo escrito en veno, mismo que será recitado
por uno de los personajes (la ordeñadora); en él se alude de manera muy directa al
tipo de espectáculo que se va a presenciar; la obra es una comedia en la que será
mostrada una serie de conflictos humanos como son, la conciencia activa del hombre
sujeta a dos tipos de tendencia, la forzocidad de las condiciones socio-económicas de
la clase trabajadora, los mecanismos sobre los que opera la explotación del hombre, etc.

La obra presenta a un burgués no tlpico en proceso de disolución, sólo que este proceso nunca avanza hacia una meta sino que sigue una marcha de tipo cíclica en la cual
el hombre aparece como si fuera dos personajes al mismo tiempo. También el prólogo
indica el tipo de actitud con que es mostrado al personaje: es la versión del artista
no burgués.
La comedia está dividida en doce secciones de extensión no muy uniforme y en cada
una de ellas se irá presentando un conjunto de posibilidades humanas que habrán de
configurar la imagen de un hombre dividido entre la lucidez, que lo lleva a los planes
más generosos, y la locura del ebrio que lo muestra como el ser capaz de establecer
relaciones humanas de tipo comunitario: El señor Puntila, cuando está hablando cuerdamente, s6Jo es generoso para consigo mismo.
El personaje ( o los personajes)

&amp;e

definen en la obra exclusivamente por su hacer

y nunca se incurre en la característica psicológica. Se trata de ir revisando cierto tipo

de posibilidades materiales de un sujeto para Juego referirlas a una especie de juego de
relaciones humanas más o menos convencionales de las que se deduce la necesidad de conseguir un orden social más justo y humano.
II. 1) PUNTILA ENCUENTRA UN HOMBRE
En un hotel de paso, el penonaje principal se encuentra acompañado por un juez;
ambos se han embriagado y Matti, el chofer, recuerda a Puntila que él es el nuevo sir-

759

�viente. En esta seccion primera el autor pone de manifiesto que Puntila totalmente
borracho deplora el orden del mundo y su gobierno, pero el juez no lo escucha porque
se encuentra dormido.
Puntila es aqui un ser en cierta manera absoluto, pu.es él es quien decide qué dia de
la semana es y señala además que no conoce a Matti y que para poder hacerlo necesita
que el chofer se lo demuestre.
MATTI. "Soy su chofer, señor Puntila."
PuNTILA. "Todo esto me parece muy raro. ¿Podrás probarlo?"
MATTI. "No se puede tratar así a un hombre."
PuNTILA. "¿Qué significa ser hombre? ¿Tú eres un hombre?" ...
Se enuncia desde un primer momento el modo de ser del hacendado quien, cuando
está borracho es comunicativo, bueno, hermanable, capaz de dar a todos lo propio Y de
tratarlos como a iguales; y su modo de actuar en condiciones normales, es decir, en
estado lúcido: es la configuración de todo un señor amo a quien nadie debe contradecir ni tratar de hacerlo bajar en la jerarquía de amo a criado o más bien, de igual
a igual.
Se indica también el problema de la libertad humana en forma negativa. Pudiera
pensarse que esta libertad no es más que una convención arbitraria para sostener un
modo de hablar:

111. 2) EvA
Hay algo que ha sido señalado en la obra desde la sección primera: Hay en el mundo
una tremenda injusticia social, un gran atropello a la dignidad humana y un deseo
por conseguir un mejor estado de cosas.
En este apartado la hija de Puntila se encuentra con su prometido el señor Fino con
quien no ha podido comprometerse debido a que no lo ama pues es un candidato impuesto por su propio padre. Se indican varias cosas; entre otras, que el jefe no debe
tratar con igualdad a los subordinados y se sigue ignorando el valor del hombre.
MATTI. "¿Qué el attaché no es un hombre? Y ¿qué es un hombre? Hay tantas opiniones al respecto"...
EvA. "No entiendo lo que quiere decir."
MATTI. "Nada, sólo hablo para matar el tiempo y para que usted se entretenga" ...
Matti es el elemento clave en la obra para entender el injusto sentido de la subordinación. No es posible tener o exponer opiniones propias si éstas desdicen de las que
aporta el amo o director.
Por último señala esta sección de la obra algo realmente significativo: la comunicación humana es muy precaria, ya que de todo lo que ha estado diciendo Eva, muy
poco o casi nada ha sido escuchado por Matti:

EvA. "Pero, ¿ tiene sueño?"
MATTI. "Siga, cierro los ojos para concentrarme mejor."

PuNTILA. "¿No somos libres?"
MATTI.

"No".

Colocado como buen burgués, el amo no es capaz de discernir qué es lo que vale
más, si el hombre como persona o los objetos que éste posee:
PuNTILA. "Veo dos posibilidades: una, vender uno de mis bosques; la otra venderme
yo mismo. ¿ Qué me aconsejas?"
MATTI.

"Si yo pudiera vender un bosque no me vendería a mí mismo."

MATTI. "¿ Y cómo hará para venderse?"

PUNTILA. "La señora Klinckmann". . . "Soy su lado flaco."
MATTI. "Y quiere Ud. venderle su cuerpo a esa mujer terrible",
PuNTILA. " ...Creo que voy a sacrificarme, después de todo, ¿quién soy yo?"
MATTI. "Tiene razón."
La actitud de Puntila es bien clara. Las cosas humanas son menos valiosas que las
meramente materiales y, por tanto, es preciso sacrificarlo todo, aun la persona misma
con tal de asegurar todo lo que tenga que ver con los bienes hacendarios. Matti reconoce
que era mejor dar un objeto y no la propia persona, pero., dadas las circunstancias, y
viendo que su patrón es poca cosa, decide que es conveniente para el amo venderse
tan vergonzosamente como lo pretende.

760

IV. 3) PUNTILA SE COMPROMETE CON LAS MUCHACHAS MADRUGADORAS
Sigue operando abiertamente la falsa omnipotencia del burgués que cree conseguir
todo lo que desea: Se acerca a la casa del veterinario para conseguir una receta para
adquirir alcohol, misma que luego va y surte sin problemas, pese a que está prohibida
su venta con fines indecentes.
Alguien le ofrece lo mismo pero clandestinamente y el personaje no acepta pues
pretende funcionar siempre dentro del orden no obstante que sea ese mismo orden el
que trate de romper constantemente: el orden es el punto de referencia aunque tenµ
que ser quebrantado pues, pese a todo, nunca podrá ser abolido.
EvA LA C. "Vamos. Veo que está completamente borracho. Ahí enfrente tiene la
casa del veterinario. Pero, si he oído bien, el Sr. necesita alcohol. Yo tengo alcohol
del bueno, del fuerte, yo mismo lo hago."
PuNTILA. "Apártate mujer. Yo bebo solamente del que permite la ley; otro no me
bajaría por el garguero. Antes la muerte que tener que faltar a las leyes finlandesas.
Todo lo que hago está sujeto a las leyes. Si quiero desnucar a alguien lo hago de
acuerdo con la ley, o me abstengo."
Aquí la ley es presentada como una abstracción muy grande que no tiene correspondencia con los casos particulares de la realidad; esto hace que el mundo aparezca

761

�como un lugar en el que reina la injusticia aun dentro de los cauces que son dados
por la misma ley; si se pudiera decir de otra manera, el hombre no consigue la justicia
por su apego a la ley sino que debe de existir una conducta acorde con el ~ntir de la
conciencia que haga de los actos del hombre algo perfectamente justificable.
El centro de esta sección es ocupado con el compromiso gratuito que asume (sin
asumir) Puntila con respecto a las mujeres de la región: está borracho y siente que
puede y debe contraer un compromiso colectivo con ellas a efecto de solidarizar en
ellos el trato humano. Les promete algo así como felicidad completa y trato preferente
para cada una de ellas; además, nada de lo que pudiera llamarse plenitud de recursos
materiales, habrá de faltar a estas mujeres que de buena fe han creído en las palabras
del buen burgués.
Se alude, aunque de manera indirecta, a que el compromiso s6lo puede asumirse mediante el conocimiento de la persona o situación humana a la que el sujeto deberá
vincularse de tal manera que sin conocimiento no hay auténtico compromiso.

V. 4)

LA FERIA DE LOS CRIADOS

De alguna manera ha de considerarse este capítulo como una amplificación del anterior, pues en aquél el amo se comprometió con unas muchachas y aquí en éste se va
a comprometer con un grupo de trabajadores. Ambos compromisos no son sino una
farsa en la que lo que menos cuenta es la voluntad de los participantes.
En la plaza del pueblo Puntila ayudado por Matti están escogiendo posibles candidatos para trabajar en las labores del campo y se les están mostrando un sinnúmero
de posibilidades de existencia; se les dice, por ejemplo, que no les faltará comida y
habitación, que sus hijos podrán educarse y que nada de lo necesario y aun de lo
accesorio fa)tará en el lugar donde se presten los servicios y que lo único que hay
que hacer para cerrar el trato es la aceptación de la propuesta de la palabra hablada
del propio señor Puntila; por supuesto que nadie puede fiarse de un hombre rico y
piden su contrato firmado que nadie les habrá de entregar.
La actitud de Puntila no quiere ser falsa ni equívoca, pues ebrio como está es la mar
de generoso, y sólo quiere el bien total para sus obreros; no cree necesario estipular
nada por escrito debido a que siente que siendo todos hombres y diciendo la verdad
de lo que sienten saldrá sobrando todo compromiso escrito: lo que él está ofreciendo
es un compromiso vital basado en las cosas aportadas por la propia realidad: el hombre es bueno, todos somos iguales, nadie es falso, etc...

VI. 5)

Se habla de seguridad humana, de inseguridad toda vez que los motivos de confianza desaparecen y del compromiso humano como de algo perfectamente inútil o inválido.
Otra posibilidad de compromiso es la que Lino, el attaché, señala a Matti cuando
le dice que él es un hombre de completa solvencia moral y económica y que sus
relaciones con Eva son igualmente satisfactorias, correctas pero frias. En algún momento
alude a la intención humana del propósito pero la coloca como algo secundario, pues
dice que no basta tener la intención de comprometerse sino que se precisa de algo más
fuerte que la intención misma. Tampoco llega a decir en qué consiste ese algo pero
lo deja entrever a manera de posibilidad de ampliación en los nexos de la generosidad
humana.

VII. 6)

UNA CONVERSACIÓN SOBRE CANGREJOS

Ocupa la totalidad de esta parte de la obra una discusión acerca de c6mo ir a cazar
o atrapar cangrejos, si con aperos de trabajo o sin ellos. Matti dice a Eva que abundan
tanto en la playa que no hay sino ir y cogerlos en las manos, pero ella insiste en que
quizá sea necesario llevar instrumentos adecuados para poder tomarlos. Quizá este pasaje haga alusión de algún modo a la necesidad de tomar las cosas tal y como se presentan en las circunstancias de un sujeto cualquiera sin tratar de hacer las cosas más
complejas de lo que son, pero no es seguro que aluda a esto mismo, por tanto, lo dicho
en este apartado admite réplica al igual que el resto del trabajo.
Lo palmariamente claro en esta parte es la posibilidad real de que Eva se vaya enamorando de 'Matti pero éste señala que hay diferencias que no se pueden borrar tan
fácilmente. Ella ya está persuadida de que su prometido no tiene nada que ofrecerle
como no sea una compañía interesada y mezquina afincada en la realización de los
propósitos menos generosos del hombre.

VIII. 7)

LIGA DE LAS NOVIAS DEL SEÑOR PUNTILA

Este apartado presenta algunas ideas acerca de la injusticia de la propiedad privada
que sólo tirve para acentuar la debilidad del pobre frente al poderoso.
Se habla también de la conveniencia de mantener y fomentar la distancia entre amos
y sirvientes para obtener así servicio efectivo y además respeto.

EscÁNDALO EN PuNTILA

Lo más irónico de esta sección es que al presentarse la primera escena se ve un
cartelón o rótulo grande que dice: "BIENVENIDOS AL COMPROMISO''.
Extraño es esto porque lo que el señor Puntila hace es precisamente lo contrario,
niega haber contratado a los trabajadores, y con las muchachas de la población hace
lo mismo, rechazándolas por considerarlas mentirosas y pretendientes a un rango que
jamás podrá corresponderles.

762

Está por demás declarar que en esta parte de la comedia el señor Puntila es un
hombre en estado lúcido que como buen burgués se dedica a proteger sus intereses
personales olvidándose del valor de su propia palabra anteriormente empeñada.

El supuesto compromiso del señor Puntila es roto porque él considera que sin amor
no se puede vincular afectivamente a nadie y menos con mujeres que están muy por
debajo de su condición social.

IX. 8)

Los RELATOS FINLANDESES

Sirven para puntualizar la situación precaria de los pobres frente a los acaudalados
o concretamente la situación de un proletario (las mujeres) en relación con un bur-

763

�gués (Puntila). La actitud que genera el comportamiento de Puntila hacia las mujeres
es de plena desconfianza e invalidez o incapacidad para salir de la citada situación:

XII. 11) EL SEÑOR PUNTILA

Y

MATTI, SU SIRVIENTE, ESCALAN EL MONTE NATELMA

UNA MUJER. "Quién puede adivinar de qué humor se les va a encontrar." Pág. 156
0rRA. "Con los señores es imposible hacer cálculos. A veces son así, de pronto cambían, y luego, vuelven a ser como antes." Pág. 167

Ha pasado un día después de la última conversación con su sirviente; se encuentra
perfectamente lúcido y se está arrepintiendo de todo cuanto dijo; le parece que hay
cosas más importantes que la sola idea de hacer una auténtica comunidad humana.
Además, piensa que los bienes materiales son lo único que puede justificar sus desvelos:

Los cuentos que son insertados en los parlamentos de los personajes son de tipo
parabólico y sirven para reafirmar la opinión que los proletarios tienen de los burgueses. Ver, el episodio de la sirvienta que se acostó con su amo y el de Athi y su padre.

PuNTILA. "Piensa en la propiedad." Pág. 190

X. 9) PUNTILA DA SU HIJA A UN HO~IBRE
El proceso de comunicación humana debe ser de carácter total. Puntila en un arranque de locura ebria decide que el primer candidato a la mano de su hija es un hombre que no la merece y que lo mejor que puede hacer es casarla con Matti un proletario que sabe muy bien el significado que pueden tener las dádivas y regalías de su
señor amo. En principio, la hija acepta de buen grado, pero luego, apenas el chofer
trata de ponerla a prueba ella repugna el trato recibido de su futuro marido y decide
arrepentirse de su decisión ya que siente no estar educada para enfrentar una relación
humana auténtica. Se indica que el verdadero amor supone sacrificio y que éste no
es posible lograrlo con una formación de tipo burguesa y en último término, porque
para poder aceptar a Matti, Eva necesitaría haber sido educada en b. escuela de la
renuncia personal, lo cual ni fue ni será posible. Parece que el proceso de aburguesamiento en la obra es irreversible.
El juez y el abogado, representantes auténticos de la justicia son puestos como hipócritas o falsos ya que no pueden hacer aplicación de la supuesta justicia que han de
ejercer.
Se señala, en fin, la imposibilidad de lograr la igualdad y la comunicación humana
de manera total. No está muy al alcance del hombre abandonar las actitudes viejas
para enfrentarse de pronto a las necesidades del prójimo.

XI. 10) NOCTURNO
Este pequeño fragmento hace la transición con el siguiente. Puntila y Matti orinan
juntos en el patio; esto es, están a un mismo nivel biológico porque realizan una de las
cosas más elementales de la vida humana.
Hablan (sobre todo Matti) de la necesidad de iniciar un proceso de descomposición para abolir el orden defectuoso que impera en ese momento en la vida del mundo;
se espera que al final de dicho proceso se pueda asistir a la completa comunicación
humana y su justicia. Este deseo de la unidad de la totalidad del género humano la
lleva a sentir Puntila como necesaria e impostergable.

764

Sin embargo, un momento después se pone a tomar para celebrar que ya no tomará
más y se pone ebrio al momento volviendo a sus devaneos de hombre justo, socialimdor
y humanista o colectivista. Hace a Matti que lo acompañe a un viaje imaginario que
más bien es una ascensión espiritual al paraíso en donde supuestamente habitan .

.

XIII. 12) MATTI VUELVE LA ESPALDA A PUNTILA
Después de haber soportado hasta el cansancio la actitud ambivalente de su amo
Matti decide emanciparse pues se da cuenta de que de ninguna manera su patrón
cambiará su estilo de vida.
La obra se cierra con dos expresiones muy significativas:
"¿ Quién vencerá? ¿De qué sirve llorar. Por qué el agua y el aceite jamás se han
de mezclar?"
O también:
"Un buen amo sólo conseguirán, cuando cada uno sea su propio amo."
Según esto al proletario no le queda nada de la actividad conciliadora; es inútil
ir ante el patrón y pedirle porque esto no resolverá nada, antes bien, acrecentará en
el amo la desconfianza. El camino más eficaz es el de la reacción directa y el de las
medidas radicales. Hay, según esto, que acabar con la autoridad y el poder de explotación del hombre por el hombre para que cada cual pueda ser el dueño de su propia
existencia.

XIV. LA PROBLEMÁTICA PRESENTADA EN LA OBRA

A. Pu.ritila como personaje escindido
a) Conflicto entre razón e instinto.
Es quizá la constante más decisiva a lo largo de toda la comedia. El personaje oscila
de un estado lúcido de agresividad humana en el que no puede ejercer más que la

765

�lucha por sus intereses mú mezquinos. Ha estado a punto de vender su propio cuerpo
a-una mujer a quien no ama antes que vender un bosque de su propiedad; para él lu
penonas valen mucho menos que las cosas. Su actividad búica en este estado de
cordura es negar el valor de lo humano y satisfacer sus necesidades de posesión y autoridad.

Lo otro, su estado delirante es lo que permite en él una actitud mú entregada,
pero aún así, ésta no es del todo válida porque el señor Puntila no está involucrado
de su vida mental sino solamente la emocional.
Ambas posibilidades dejan a este hombre fuera de base porque tan falsa es una como
otra. Nadie puede vivir sin negar una de las dos partes más altas de su penonalidad:
En una niega emotividad, en la otra la capacidad raciocinativa.

UN COMENTARIO A "EL RUISEROR SOBRE LA PIEDRA"
HÉCTOR GUAJ ARDO G.
I.T.E.S.M.

b) Posibilidad de "el fraternalisrno humano": posición de dos penonajes.
A la pregunta de si Puntila puede sostener su posición si realiza su deseo de fraternidad humana, tentativamente la respuesta es sí, pero, no se puede hablar de futuribles ante la evidencia de todos los hechos en contrario. Puntila es nefasto cuando se
encuentra en su sano juicio y excelente para con todos cuando está borracho; no puede,
en consecuencia, pensarse que con este tipo de problemática pueda realizar su ideal de
igualdad humana. Por otra parte, nunca ha sido capaz de enfrentar positivamente sus
compromisos, sino que toda posibilidad de relación 'verdadera está negada por una lucidez que en estado sobrio nunca lo abandona: Hace un contrasentido muy singular
en la obra el dejar entrever que ni sobrio ni borracho Puntila es un hombre sano, su
mal congénito es su modo inadecuado de entender el mundo.

INTRODUCCIÓN
EL PROPÓSITO ÚNICO QUE RIGE LA realización de este estudio es el de conseguir una
aproximación razonable al contenido de un solo poema. "El Ruiseñor sobre la Piedra"
es, como todo poema, una experiencia de lenguaje en busca de significación que avanza
en pos de su propio cuerpo para encontrar su rostro y el de la realidad aunque ambos
no sean sino la más desnuda transparencia. La palabra poética busca lo enigmático de
su sentido para lograr una iluminación Inisteriosa, muestra la realidad o la inventa
de nuevo y supone, al cabo, la necesidad de su desciframiento.
Un ruiseñor sobre una piedra abre las puertas a una realidad vertiginosa.

BIBLIOGRAFÍA
EL .RUISEÑOR
BRECBT, Bertolt, Herr Puntila 'Y su sirviente Malti, Ed. Nueva Visión, Col. Teatro
Universal, 3a. ed., Buenos Aires, 1965.

SOBU LA PIEDRA

El poeta habla de su patria como quien tiene entre sus manos una estrella que respira. A ella canta o habla con la voz que otorga el minucioso conocimiento de Jo que
se ha vivido como algo verdaderamente amado. La fuerza de ese amor fúlgido, eterno
Y uno proporciona una sabiduría sin ocaso para hablar de una tierra con aguda certeza inadinisíble. Con todo, el poeta centra su voz frente a lo efímero para mostrar
a través de evocadas contingencias toda su \caudalosa permanencia; un ruiseñor un
lirio y un escorial que no es en su apariencia sino piedra, son el signo tangible d; un
enigma recóndito.
El poeta se ocupa en la realidad. El Escorial en cuanto piedra es mudo, pero cuánto
dice su silencio en voces a quienes han puesto su fe en los valores de la trascendencia
humana hacia lo eterno. Esta fe, esta llama habrá de arder inagotablemente en los
anonimatos de la espera. El Escorial se ha edificado para dar testimonio de esperanza. Es piedra que evidencia la obstinación de la espiritualidad, pájaro de garganta
silenciosa que canta los designios de unos hombres cuya fe sigue intacta, fruto, granada y música de siglos que sueña para siempre.

767
766

�La situación del poeta se perfila con mayor claridad a partir de la segunda estrofa
del poema, él, a través de algunas pinceladas ligeramente descriptivas hermana su
sentir con el ser de su tierra. Muestra su condición de desterrado, la cual le proporciona un tipo ~pecial de conocimiento: la distancia le ha ayudado a comprender
la esencia de su patria perdida y el dolor de no caber en ella agudiza aún más la
claridad de su saber pues España, la España suya no es una realidad concreta y cotidiana sino más bien un sueño tan alto que no puede ser incorporado a lo temporal.
Esta lucidez se ha conseguido a base de paciencia y dolor, de cólera y de convencimiento.
Hay más sobre el poeta; se sabe solo, tiene conciencia de S'&gt;lo porque es solo y su
marginalidad, su desarraigo y su deseo de existir perdida y anónimamente le comunican
la capacidad de penetración necesaria para llegar a una evidencia: ha vivido, perdido
entre gentes extrañas para entender la cifra secretísima de su circunstancia remota;
España es un espíritu concentrado y eterno y él participa, es parte viva de esa médula
esencial, de ese centro secreto y transparente, triunfo eterno del espíritu sobre la
materia; él es, podría decirse, la materialización de esa transparencia medular.
Hay un nuevo movimiento espiritual por destacar; Cemuda se declara amador, como
los enamorados y los canallas, de las almas y de los cuerpos y hasta de miserias tan
brillantes como poder o renombre; tampoco se excusa, sino que ahonda en sí mismo
para llegar a la esencialidad de su amor, su tierra, el espíritu, el alma de ~u tierra; y
más al fondo se sabe que no bastó su amor para fijar lo que como terreno pasa y no
regresa pues aunque su patria es alma está también sujeta a todo género de cambios y
demás contingencias temporales. Nunca se perderá la noción de que su patria es una
tierra evocada, invocada, nunca más presente si bien más presente que si realmente lo
fuera.
El poeta está experimentando la visión del iluminado por la palabra que hace presente
un mundo lejano o no existente y dice: Escorial= esencialidad espiritual.
"Tus muros no los veo
Con estos ojos míos,
Ni mis manos los tocan."
Ni los tocan, ni hace falta porque esos muros son acariciados largamente por el poeta
desde dentro de su sueño y ésa es su verdadera realidad, su verdadero mundo adentrado, perfecto y valedero, eterno y cierto.
"Están aqui, dentro de mí, tan claros,
Que con su luz borran la sombra
N6rdica donde estoy..." P. 180
Aquí, evidentemente, la realidad poética se ha impuesto a la realidad diaria.
El ser de esa patria es duro como la piedra para que perrnanrzca y callado como ella
misma porque es un sueño o una locura ensimismada en lo excelso de su belleza e

"Tú, hennos4 Íffl41•n nuestra,
Er.s inátil como d lirio.

...

( )
Lo hermoso es lo que pasa
Negándos, 4 servir. Lo hermoso, lo que amamos,
Tú sabes que es un sueño y qu• por eso
Es más hermoso aún par4 nosotros." P. 181

El mundo de Cemuda no sabe de cosas utilitarias sino de idealizaciones bellas dando
la espalda a lo terreno para mirar al cielo cantando como el pájaro nada más' porque
sí, porque su ser es su cantar:
"Tú conoces las horas
Largas del ocio dulce,
Pasadas en vivir de cara al cielo
Cantando al mundo bello, obra divina,
Con voz: que nadie oye
Ni busca aplauso humano,
Como el ruiseñor canta
En la noche de estío,
Porque su sino quiere
Que cante, porque su amor le impulsa.
Y en la gloria nocturna
Divinamente solo
Sube su canto puro a las estrellas!' P. 182
El mundo de Cernuda se presenta además estético y desinteresado de todo lo que no
sea labor poética. ti canta como el ruiseñor sin esperar nada ni a nadie, él canta porque si.
Como el pájaro canta la eternidad de España hecha no de materia sino de espíritu
revestido de piedra. Hay además un sentimiento de seguridad en lo que afirma el
poeta pues confía ciegamente en la fidelidad a la naturaleza (índole) de su tierra:
"Así te canto ahora, porque eres
( .. .)
Eres la vida misma
Nuestra, más no perecedera
Sino eterna, con sus toreos anhelos
Conseguidos por siempre y nuevos siempre." P. 182
Nada habrá de destruir la fuer1a de esa tierra en sueño:
"Y si tu imagen tiembla en las aguas tendidas,
Es tan s6lo una imagen;
Y si el ti~mpo nos lleva, ahogando tanto afán insatisfecho,
Es s6lo un sueño;

incapaz de comprender las cosas prácticas o útiles:

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768

Hum-49

�Que ha de vivir tu voluntad de piedra,
Ha de vivir, y nosotros contigo." P. 182
CoNCLUs1ÓN: Este poema es una iluminación; por él sabemos que el ser del poeta
y el ser de su tierra son una misma cosa. El hambre de eternidad de Cemuda es evi-

dente y su esperanza en la eternidad espiritual de su patria sorprende y seduce pero
ante todo, convence. La realización del amor, el objeto del amor, la esencia del amor
no son materiales: su reino no es de este mundo.
LA POLUCIÓN Y LAS FRONTERAS INTERNACIONALES. PROBLEMAS
AMBIENTALES NORTEAMERICANOS-MEXICANOS
Edición de ALBERT E. UTTON, Prensas de la
Universidad de Nuevo México,
Alburquerque, EE.UU. 135 págs.
Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ
EL LICENCIADO, PROFESOR ALBERT E. UTToN ha editado en las prensas de la Universidad de Nuevo México, en Alburquerque, EE.UU., catorce estudios sobre posiblemente
el mayor problema existente en el camino de las cada vez mejores relaciones entre
México y los Estados Unidos de Norteamérica y que es el que se refiere a la salinidad
del Río Colorado.
En 1972, el presidente Luis Echeverría Alvarez, al reunirse con el presidente Nixon,
fuertemente enfatizó que México consideraba la situación como seria y de que debería
dársele una atención prioritaria. El presidente Nixon respondió que se integraría un
grupo de trabajo especial para "encontrar una permanente, definitiva y justa solución"
a este problema.
En el prefacio de esta interesante edición, su autor, el licenciado Albert E. Utton
hace notar que México y los Estados Unidos también comparten otros problemas, tales
como el tráfico de narcóticos, cuotas de importación y una política migratoria de trabajo; pero ninguno es más resistente para obtener fáciles contestaciones que la división
de las aguas en aquelJ.as áridas regiones. No solamente son las aguas del Río Colorado
compartidas internacional, sino que el vaso del Río Colorado está también fragmentado
por las jurisdicciones de los Estados de Utah, Colorado, Nevada, Nuevo México, Arizona y California, en los EE.UU.
Una política de buena vecindad irá en un largo camino para alcanzar una equitativa
solución a los problemas del Río Colorado y para aquéllos que se desarrollan en el Río
Grande. Pero, a pesar de la buena voluntad y de las seguridades presidenciales de cooperación -agrega el autor-, debemos empezar a pensar acerca del uso racional de esos
extraños recursos en las semiáridas tierras fronterizas. Debemos rediseñar nuestros arreglos
institucionales en forma tal que esos recursos hidráulicos puedan ser manejados sobre
una base o bases regionales, más que sobre bases fragmentarias nacionales.
Los artículos que contienen la edición del licenciado Albert E. Utton, son una contribución dedicada al proceso de pensar y una política de planeación. Los autores re-

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�presentan diferentes puntos de vista de ambos países que deben ser tomados en cuenta
en nuestra lucha por alcanzar una resolución equitativa y racional de este urgente problema. La polución no se detiene en las fronteras internacionales y es uno de los factores que debe ser considerado en el manejo de los recursos del agua de la región.
Sin duda, eventualmente debemos desarrollar instituciones que se enfocarán más hacia los mejores usos de los recursos naturales, que a una política artificial de fronteras
que frecuentemente son el producto de accidentes históricos.
Inextrincablemente, una parte de la calidad del agua es para uso de la tierra y
cercanamente relacionada a ambas, está también la cuestión de la calidad del aire.
Como las tierras fronterizas se confrontan con poblaciones en expansión e industrialización, no solamente la calidad del agua será afectada, sino que la calidad del aire será
una preocupación que va en aumento -un irritante creciente para los pulmones de
los habitantes del área y un ulcerante obstáculo para continuar las amistosas relaciones
entre México y los Estados Unidos.
El índice contiene los siguientes artículos, así como sus autores:
Prefacio: El problema de la calidad del agua en el Río Colorado, por S. E. Reynolds.
Los problemas internacionales México-Norteamérica, de la calidad del agua: Prospectos
y perspectivas, por César Sepúlveda. Aproximaciones de los Estados Unidos al problema de la salinidad en el Río Colorado, por David A. Gantz. La salinidad en el Colorado: Una interpretación del tratado México-Norteamericano de 1944, por Alejandro
Sobarzo. El Río Colorado: Aspectos internacionales, por J. F. Friedkin. Desarrollos
ambientales internacionales: Percepciones de los países en desarrollo y desarrollados,
por Allen Lowel Doud. Estados Unidos y México: Tecnología del clima, recursos del
agua y el derecho internacional, por Ray Jay Davies. Control de la polución del aire
en la frontera de los Estados Unidos y México: Consideraciones internacionales, por
Guillermo H. Dávila. Derecho ambiental: Litigio de la calidad del aire en el área de
El Paso-Juárez, por John C. Ross. Fuentes de la polución atmosférica en la frontera
de los Estados Unidos, por Bill Enríquez. Epílogo: Aspectos legales de control ambiental en México. Un análisis de la nueva ley ambiental de México, por Julián Juergenmeyeriearle Blizard. Una nota: Historia en la interpretación del tratado de aguas de
1944.

EDM~ND STEPHEN URBANSKI: Hispanoamérica, sus razas y civilizaciones, Eliseo Torres,
New York, 1972, 325 págs., tres mapas. US $ 6.00.

PARA LOS QUE TRABAJAMOS EN EL campo de culturas comparadas y para los que enseñamos historia, cultura y civilización latinoamericana, el libro del doctor Urbanski ha
sido una agradable sorpresa, un estímulo intelectual y un alivio pedagógico. Quizás la
palabra "sorpresa" no sea muy exacta para los que hemos conocido al doctor Urbanski
durante varios años y hemos seguido cercamente el desarrollo de su pensamiento.
Hay pocos libros que traten este complejo tema de una manera tan seria como lo
hace el doctor Urbanski. Una rutina nacida y alimentada en la comodidad, en un
orgullo racial-histórico, hizo que un mismo continente -el americano-- pareciera
dividido por barreras infranqueables. Esto servía a ciertos grupos, a cierta visión (mejor
diría ceguera... ) política. El presente libro no trata de hacernos creer en la existencia
de una igualdad utópica, no existente. Al contrario, la desigualdad aparece en toda su
fuerza, pero al penetrar en las causas históricas, económico-sociales, antropológico-sicológicas, filosófico-teológicas, populares y artísticas, el doctor Urbanski ofrece un mosaico de infinitos matices unificados por una vocación: la americanista.
El estudio cubre las facetas más importantes de la vida hispanoamericana. Pero a
lo largo del libro se mantiene un paralelismo entre esta parte de América y Angloamérica. Düerencias en el modo de vivir, de pensar, de trabajar. Diferente visión del mundo,
de la historia. Personalidades fuertes en donde lo individual y lo colectivo se mezclan
en diferentes proporciones. En este desfile comparativo vemos aparecer simultáneamente grandezas y miserias. Pero no es un estudio del "pasado", algo rígido y dogmático.
Es una historia fluyente. El libro nos lleva a través de los siglos para que comprendamos nuestro propio crecimiento y recalca con impresiva fuerza el hecho de que este
crecimiento está lejos aún de la madurez. La crítica nunca es negativa, excepto en
casos en donde la condena es la única valorización posible. Hay una invitación a superar etapas engañosas, conflictos innecesarios, dogmas paralizantes, visiones cerradas.
Y esto se aplica con pasmoso equilibrio a las dos partes de este continente. Consuela el
ver a un norteamericano, el autor del libro, tan encarnado en los problemas latinoamericanos a la vez que mantiene una postura de completa honestidad frente a su propio
país.
El título del libro podría engañar a más de un lector. Pues Angloamérica es tan
"personaje" del libro como lo es Hispanoamérica. No olvidemos que el doctor Urbanski
publicó en 1965 un libro titulado A.ngloamérica e Hispanoamérica.

�El trabajo del doctor Urbanski ha sido y es de pionero. Precisamente ahora estamos
presenciando el principio de una etapa de aproximaci6n continental. Por todas partes
encontramos interés en el estudio de ambas culturas, lenguas.
Tenemos que tomar este libro por lo que es: un s6lido análisis y una valiente introducci6n a algo que pide continuación. Después de leerlo tenemos mejor comprensión
de hechos pasados, de situaciones actuales, de rasgos íntimamente ligados a ia idiosincracia de países y grupos humanos. Esta luz vertida sobre la historia, reveladora de
nuestro propio crecimiento, más una crítica que nace ante el espectáculo de lo "todavía por hacer", son de por sí una inapreciable ayuda. Pero no esperemos soluciones
concretas a todos y cada uno de los problemas. El doctor Urbanski nos ha despertado.
Ahora hay que seguir andando por el camino abierto por él y otros pocos como él.
Habrá que "especializarse" en aspectos culturales muy concretos. :Hace pocos días, mientras yo daba una charla sobre cultura hispanoamericana a unos 30 maestros norteamericanos, una maestra me preguntó: "¿ Por qué la corriente teológica más importante en
nuestro país es la de 'God is dead theology' mientras que en Latinoamérica es la de
'Teología de la Liberación' ... ?" Aparentemente total oposición. Pero no es tal. Son
dos respuestas, muy diferentes ciertamente, a una misma problemática moderna. Las
respuestas son esencialmente "americanas", y en ello hay completa unidad. Creo que
este ejemplo sirve al caso.

Este libro debería ser leído no sólo por profesores y estudiantes americanistas, sino
también por todas aquellas personas de ''buena voluntad" que están de alguna manera
comprometidas en la creación de mejores comunicaciones entre las dos partes de América y en el desarrollo de nuestras propias comunidades.

ENRIQUE MARTI

University of Maryland

El libro prueba sólidamente la existencia de "civilizaciones" en un continente del que
se solía hablar equivocadamente corno "continente de una misma cultura". Me refiero
a Hispanoamérica. Lo que esto lleva consigo, desde un punto de vista de recreación y
revitalización cultural en nuestros propios países, es enorme y urgente. La riqueza
espiritual aún latente y por desarrollar es enorme. Después de leer el libro del doctor
U rbanski no podemos permanecer inmóviles en buena conciencia. Las etapas a las que
apunta el libro, como continuación en esta empresa, serían conocimiento del problema,
integración e interrelación cultural y, finalmente, desarrollo creativo de todas esas
potencias. A la vez hay que crear grupos de estudio, quizás cursos especiales, que se
concentren en el estudio comparativo de las culturas hispanoamericana y anglosajona.
Estoy convencido de que una de las causas por las que nuestros países adolecen de
estabilidad política, reformas progresivas, es porque desconocemos nuestro propio desarrollo, nuestra mentalidad, nuestras virtudes y limitaciones. Desconocemos en la práctica a los "grupos" dentro del grupo.
El doctor Urbanski es un americanista que lleva ya más de 30 años dedicado a la
enseñanza, investigación y publicación de artículos, libros. Sólo una persona con esta
madurez puede decir tanto en tan pocas páginas, ser profundo pero a la vez claro y
fácil de leer.
Como dije antes, el libro del doctor Urbanski estaría incompleto si nadie siguiera su
curso, si nadie estudiara• en detalle algunos de los aspectos sugeridos en el libro. Hay
indicios esperanzadores de que hay gente que está tomando seriamente esta difícil empresa.
Tanto en la evaluación de la cultura hispanoamericana, con una multicidad de rasgos
idiosincráticos, todos relacionados a la experiencia histórica, circunstancias biológicas y
motivaciones sicol6gicas, como en el estudio-comparación de la cultura norteamericana
el doctor Urbanski está libre de prejuicios raciales o culturales.

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�Reseña del Profr. Dr. F. J. v. Rintelen, Universidad de Maguncia, Rep. Federal de
Alemania para la Revista de lnvestigaci6n filos6fica 'Y d, Noticias Literario-Filos6ficas.

AousTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Pensamiento 'Y trayectoria d, Pascal,
Prefacio de Alain Guy, Universidad de Nuevo León, México, 1973 (403 págs.)

EL MEXICANO BASAVE, AUTOR DE OBRAS que tratan especialmente la antropología filosófica, se dispone a presentar mediante el presente libro, la trayectoria de pensamientos
de Blaise Pascal. Existe una afinidad de actitudes espirituales entre Basave y Pascal,
de modo que el primero posee el don de reproducir el impulso interior del pensador
francés. Primero habla el autor de episodios de la vida de Pascal. Comenta después sus
obras científicas y muestra cómo Pascal se sintió insatisfecho en este campo. El saber
no puede satisfacer definitivamente el "esprit de finesse" del francés y el pensador se
dedicó entonces al tema de lo absoluto.
La renuncia a la ciencia no implica sin embargo para Pascal -lo que destaca Basave- la renuncia a la razón. Hay que anotar que nunca puso en duda el "esprit de
géométrie", aunque finalmente estaba enfocado hacia lo ininteligible, o sea hacia Dios.
Basave dice: "Pascal distingue entre razón intuitiva -ordre du coeur- y entre razón
discursiva (ordre de la raison); y con eso se confrontó en toda su vida a los problemas
filosóficos. Y esto todo con un estilo apasionado y armonioso en el cual no se encuentra
la menor huella del escepticismo".
Después de estas exposiciones, Basave continúa informando sobre la vida de Pascal para
sacar de ella importantes consecuencias. Así escribe un capítulo detallado sobre la "etapa
polémica en la vida de Pascal", la cual comienza con las conocidas "Lettres á un provincial" (23.6.1656). En el ejemplo de esta disputa entre los partidarios de Port Royal
y de los jesuitas indica el autor, por una parte, las deficiencias de Pascal en cuanto a
conocimientos teológicos y por otra parte algunas tendencias en el sentido del janseni5mo
las cuales moldearon su ascetismo ampliamente. Después de estas experiencias, Pascal
logra -como se expone más detenidamente-- dirigirse hacia el pensamiento de Dios en
los "textos sagrados". Sólo ahora adquiere la seguridad interior que le da sentido y
valor a su existencia. Esto se manifiesta en sus "Pensées sur la religion", aunque fue
únicamente una obra preparatoria. Ya no llegó a una exposición más detallada debido
a su grave enfermedad y debido a su muerte prematura ( 1662) cuando tenía 38 años.
El autor aclara también las relaciones de Pascal con San Agustín. En su "Entretien
avec Pascal", M. de Sacy ya había dicho: "Todo lo decisivo que dice Pascal, lo había
leido antes en San Agustín". Pero Pascal no adopta la "profunda alegría de Agustín",

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�tal como opina Basave, porque "el espíritu del jansenismo le había privado esta posibilidad a su intelecto". Finalmente analiza la influencia de Pascal en la actitud de
Kierkegaard. "El conflicto de la fe en Pascal es subjetivo y psicológico, pero objetivo
y ontológico en Kierkegaard", como ya opinó también Jolivet en la obra sobre "Kierkegaard y Pascal".
La obra de Basave tiene su punto esencial en el tema que desde hace tiempo le ocupa,
o sea la antropología filosófica. Pascal desarrolló una antropología "avant les lettres",
aunque no la lleva sistemáticamente. Sus rasgos principales se presentan en los siguientes títulos: "Asombro ante la contingencia", "Finitud metafísica del hombre", "Ambigüedad y contradicción (¿autonomí'a?) del hombre" quien está entre los "abismos de
la infinitud y de la Nada". Después de estas exposiciones, el autor se dedica a los
escritos dialécticos de Pascal como podrían llamárselos. Dice que Pascal es una "paradoja viviente" que hasta descubrió "el ser contradictorio de la razón", ya que escribió: "El último paso de la razón hace ver que hay una infinitud de todo que supera
aquélla; es sólo una debilidad si no llega a ella" ( traducción dudosa, el traductor).
Apoyándose en San Agustín, formula: "La razón no se somete jamás, si no juzga que
hay causas donde debe someterse". Así dice Basave finalmente: "Mientras que Kierkegaard lucha con este pensamiento paradójico, Pascal se dirige a la lógica del corazón
que no es reconocida por la lógica de la razón".
Como se desprende de este informe, la obra de Basave constituye una publicación
detallada y muy productiva que nos ofrece valiosos conocimientos nuevos sobre la vida
espiritual de Pascal. Un registro de las obras del autor y un índice de nombres completan este libro que lleva un prefacio de Alain Guy (Toulouse) y unas páginas que
contienen comentarios laudatorios sobre la obra de Basave.
F. J. v. RINTELEN
Universidad de Maguncia

LOS GRUPOS DE PRESIÓN EN MÉXICO
DR. LORENZO DE ANDA Y DE ANDA, Colección Ciencias Sociales
volumen 10. B. Costa-Amic Editor, México, D. F., 1974, 263 pág;.
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

EL NOMBRE DEL DOCTOR Lorenzo de Anda y de Anda no es nuevo en el horizonte cultural de México. Su libro anterior, La mecánica de la intriga, hubo de abrir nuevos caminos, por cierto de gran interés, dentro del campo de lo sociopolítico en nuestro país,
revelándose como un penetrante observador de esos fenómenos que inquistan a las sociedades de nuestro tiempo.
Ahora nuestro autor nos presenta su nueva obra Los grupos de presión en México
la que ciertamente constituye un fruto más de su talento y disposición, cultivados en
investigación, la reflexión y el estudio, en forma muy especial, a través de los importantes cargos que tan honrosamente ha venido desempeñando hasta llegar al de Rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

)¡

En su reciente libro, el doctor de Anda y de Anda aborda con singular maestría
la natur~leza y la esencia de los grupos de presión en México, definiéndolos como "toda
agrupaetón que tiene como finalidad presionar los mecanismos gubernativos y las empresas privadas y otros organismos sociales para alcanzar o mantener un beneficio o
salvar un perjuicio en sus esferas de interés".
Como lo hace observar el licenciado Luis M. Farías, autor del prólogo a la obra en
cuestión, "En esta obra -los grupos de presión en México--, sorprende la riqueza de
información y lo fecundo de las sugerencias. Es producto tanto de la paciencia del
investigador como del alumbramiento de quien piensa y repiensa sobre un tema hurgando en la propia mente todas las posibles implicaciones de un fenómeno dado. Es
pues, un libro que informa y hace pensar".
Nuestro autor ha dividido su interesante libro en la siguiente forma:
La primera parte estudia "Los Grupos de Presión. Su importancia y clasificación".

La subdivide en dieciocho subcapítulos de atrayente contenido.
La segunda parte se refiere a "El Poder y los Grupos de Presión". En ella el autor
enfoca su estudio a cuestiones tan importantes como "La Soberanía y los Grupos de

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778

�Presión Internacionales, los Estados presionados, los Centros del Poder 'Mundial, y la
Filosofía del Poder", etc.
La tercera parte estudia lo referente a "Categorías y Grupos", misma que abarca
no menos importantes temas, tales como "Las Clases Sociales como Categorías Y Grupos de Interés", tema este último en que analiza el cada vez más reconocido problema
de la clase media; categorías de interés fundadas en el sexo; la raza como móvil de
agrupación; categorías de campesinos y citadinos; la religión como factor de integración en las categorías de interés; el poder gris; los grupos de presión juveniles, tema
éste que el doctor de Anda y de Anda estudia con suma precisión y conocimiento de
causa y que encierra una bien nutrida parte de este capítulo enfocando desde múltiples aspectos los problemas de la juventud y de la universidad, no sólo en nuestro
país, sino en otros, como en la organización de universidades orientales, etc.; la influencia económica de categorías y grupos en el poder político; los padres de familia;
los militares y los grupos de presión laborales.

La cuarta parte trata lo relativo a los "Recursos de los Grupos de Presión". En este
apartado el autor habla sobre los cabilderos; la huelga como recurso de presión; la huelga de pagos; la huelga política, la autoinmolación como recurso de presión; el terrorismo; el extremismo de grupos; los ciclos de la violencia; violencia citadina; el clímax de
la violencia; confusión sobre el consejo de la anarquía; desequilibrio nihilista; legítima
defensa del Estado; recursos especiales; el Jus Murmurandi; la moda intelectual y los
sofismas sociales e históricos como impulsos de la violencia.
La quinta parte lleva el tema de la "Opinión Pública". En ella el autor trata del
"Marco legal de la televisión; la prensa, el impacto de las palabras; la fuerza de la
propaganda; la objetividad; el código de ética publicitaria; los libros y la opinión pública".
La sexta parte, intitulada "¿ Cómo ubicar el interés de los grupos y las categorías?"
Comprende el procedimiento, el grado de certidumbre en el muestreo y la encuesta
en la televisión.
Por último, en la séptima parte, el autor toca lo relativo a los abusos del poder Y
de presión, analizando la libertad, como elemento imprescindible para buscar la verdad
pública y los puentes: la neutralización de los grupos de presión.

lsRAEL CAvAzos GARZA. Catálogo y slntesis de los protocolos del archivo municipal de
Monterrey. 1700-1725. Universidad Autónoma de Nuevo León. Centro de Estudios
Humanísticos. Monterrey, N. L., México, 1973. Moderna Imprenta Casals, Barcelona, España. 700 ejemplares, 269 pp.

BAJO EL PATROCINIO DEL Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma
de Nuevo León y salido de la Imprenta Casals, de Barcelona, España, acaba de aparecer el segundo tomo del Catálogo y síntesis de los protocolos del archivo municipal de
Monterrey, 1700-1725, obra del historiador Israel Cavazos Garza. El primero, que
abarca el mismo tema de 1599 a 1700 fue editado en 1966 por el Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores. Para terminar la serie falta sacar a luz lo que corresponde
al período 1725-1825, fecha esta última en que los papeles relativos empiezan a depositarse en el archivo del Registro Público de la Propiedad.
La elaboración de un trabajo, como el que ahora ofrece Israel supone un derroche
de esfuerzo laborioso. Fue necesario leer 775 documentos -algunos más que extensosy hacer luego una síntesis de cada uno. Lilia Villanueva, esposa del autor. redactó los
índices de actos, geográficos, onomástico, de cargos, oficios, dignidades, instituciones,
castas y naciones, que arrojan un total de 2,970 conceptos con los correspondientes
números de página donde aparecen. Las dos fases de la obra se complementaron en un
período de casi dos años. Israel ha finalizado ya dos tomo~ más: el de 1726 a 1755 Y
el de 17 56 a 1785.
El libro es, más que todo, una fuente de consulta para investigadores; carece, por
lo tanto de la estructura literaria tan agradable que imprime Israel a su prosa histórica.
El curi~so puede hurgar en cada hoja con la seguridad de que encontrará el material
indispensable para reconstruir una época en la que Monterrey se afianza como ciudad
y se encamina sin darse cuenta hacia la independencia. Vicios de aquel tiempo, descripción de vestiduras y moblaje doméstico, expresiones típicas, relación de armas, estado de las casas habitación urbanas, asuntos laborales, genealogías, pleitos de toda
índole, costumbres funerarias, etc., se encuentran desperdigados en las 229 páginas. Con
una buena dosis de paciencia es posible reunir cada aspecto, ordenarlo y extenderlo a
los ojos del lector, para que conozca profundamente la vida de nuestra ciudad capital
doblada en siglos de archivo. Esto último es lo que pretendo hacer a continuación.
Los españoles trajeron al Nuevo Reino de León, entre otros diabólicos medios para
esclavizar el alma humana, los naipes o barajas. Las cartulinas multicolores que se
pegan al afán de ganar dinero fácil igual que sanguijuelas en pantorrilla, nunca han
hecho hogares felices como lo pregona hoy la Lotería Nacional. Prueba de ello es que

781
780

•

�•

los arrepentidos súbditos Luis de Salazar, Tomás de Elizondo, Manuel de Campuzano
Cos y Ceballos y Francisco de Mier Noriega, juraron ante testigos en 1700, l 706, 1711
y 1714, respectivamente, repudiar la maldita práctica del juego otorgando escritura a
favor de la Cofradía del Santísimo Sacramento y de la construcción del templo de San
Francisco, en el sentido de que si volvían a enfrascarse en albures, cubrirían como pena
sumas metálicas en oro que iban de los 200 a los 500 pesos, más una prima a favor de
quien los denunciase. Luis de Salazar y Tomás de Elizondo ostentaban el rango de
alférez; don Manuel de Campuzano Cos y Ceballos la hizo en su tiempo de juez
privativo de ventas y composiciones de tierra, y don Francisco de Mier Noriega fue
nada menos que el abuelo del inquieto fray Servando de los mismos apellidos. Tomasito
se había fijado como abstinencia un plazo de 10 años, pero a los 16 meses reconsideró
su promesa porque le hormigueaban las manos y canceló la escritura ante don Cipriano
García de Pruneda, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León. Para que
la Cofradía del Santísimo Sacramento no se amoscara por la retractación, le entregó una
limosna de 40 pesos. Don Francisco de Mier y Torre habla de su "noble sangre" y del
peligro que corría su crédito por entregarse a zangolotear los dados. Usa la voz "pachanga" que en boca tan distinguida suena a plebeyez. Quiso dejar un resquicio aclarando que se reservaba el derecho de jugar por vía de entretenimiento, siempre que
las apuestas no subieran más allá de un peso, pero cambió de opinión tachando en
la escritura esta salvedad. Hay indicios de que don Paco le sacó la lengua a su promesa
y continuó barajando los naipes con destreza de tahúr profesional.
En los inventarios de propiedades muebles de los viajeros próximos a dejar este
mundo, figuran a veces los nombres de prendas de ropa y otros adminiculos usados por
los regiomontanos del siglo XVIII. Las mujeres aluden a sus "polleras" de seda (faldas) término que huyó de esta región para radicar en América del Sur. Debajo de
las "polleras" y corriendo de la cintura hasta abajo de las piernas se ocultaban pudorosamente los "bombaches". Si a nuestras castas antepasadas les hubieran dicho que
con el paso de los siglos encojerían hasta adquirir el ancho de un listón, llamándose
en lenguaje moderno "pantaletas", habrían quedado allí muertas de síncope. También
aparecen jubones de lana y de terciopelo (vestiduras que cubren desde los hombros
hasta la cintura, ceñidas y ajustadas al cuerpo) tapapiés, enaguas de felpa, capotillos
de grana, camisas (por camisón) de bretaña y de ruán, mantos, armadores ( sinónimo
de jubón) Y chapines valencianos. Como joyas femeninas son citadas: zarcillos de oro,
gargantillas de perlas, de corales y aljófar, etc. Cierta dama confiesa poseer una colcha
de algodón labrada de lana "hechiza de este reino".
Los hombres de la época son todos guerreros porque las constantes embestidas de
los indios los fuerzan a ello. Cada uno posee caballo, silla jineta, espuelas y freno. Empuñan la adarga ( escudo de cuero), arcabuz, daga y espada. Para cargar esta última
echan mano del "biricú", cinto del que penden dos correas unidas por la parte inferior, en que se engancha el arma. Visten calzones de extremeña, medias, capa, cueras
de gamuza, coleto (vestidura que cubre el pecho y la espalda bajo la coraza) trajes de
paño de Segovia y de picote (tela burda) capas de carro de oro "aforradas de sarga",
ongarinas de sarga de Sevilla (hongarina o anguarina era un gabán rústico de paño
burdo y sin mangas, propio de la gente de campo) mangas de armador de escarlata,
armadores de tisú de China, capisayos ( vestidura corta que servía de capa y sayo), etc.

ello don Bernabé de Munguía se trepó cierta vez oralmente a las barbas de Su Católica
Majestad don Felipe V. Es el caso que en julio de 1704 el capitán Salvador de la
Garza, alcalde ordinario de 'Monterrey, tuvo necesidad de pedirle a don Bemabé que
ayudara a perseguir a dos indios que se habían fugado de la imegura cárcel de la
ciudad. Munguía, asumiendo posturas de rebelde con causa, se negó rotundamente a
, cumplir con la orden y llegó en su atrevimiento a no permitir que echaran mano de
un caballo suyo necesario para la búsqueda de los emplumados naturales. Con toda
insolencia dijo tres veces "que sólo en su persona podía mandar el rey, pero no en sus
bienes". Semejante' arranque de disolución social motivó que fuera consignado bajo
los cargos de desobediente, mal vasallo y traidor al rey, horrendos delitos merecedores
de garrote vil. Sin embargo, el magnánimo alcalde don Salvador se limitó a colocar al
impetuoso don Bemabé dos pares de grillos en los pies, y para que su cabeza ya no
urdiera desacatos, la acomodó limpiamente en un cepo. Allí permaneció el infeliz los
días 16, 17 y 18 de julio. Varios padecimientos físicos del reo se alborotaron a causa
de la forzada inmovilidad obligando al alcalde a regresarlo a su posición natural. El
casi tullido don Bemabé juró por toda la familia celestial no volver a darle velocidad
a la lengua y parece ser que el resto de su vida se comportó con la disciplina ejemplar
que observan los priístas.
Un último dato curioso: el nombre Huajuco, correspondiente a un célebre cacique
huachichil, aplicado más tarde como denominación geográfica al cañón y valle donde
realiz6 sus correrías, se escribió durante muchos años de variadas maneras: Guajuco,
Guaujuco, Cuagujoco, Cuagijoco y Cuahujuco. En un documento de compraventa celebrado entre Francisco Rodríguez de Montemayor y Marcos Martínez el 18 de septiembre de 1714, en 'Monterrey, Francisco Mier Noriega, escribano público, traza la palabra
con "hache" inicial tal como se acostumbra hoy.
He dado una ligera idea del mucho partido que puede obtenerse del nuevo libro de
Israel. Desde esta fecha en adelante investigadores y estudiosos de la historia tienen
a la mano un catálogo preciso y precioso del tesoro que encierra el archivo municipal
de Monterrey. Felicitaciones muy sinceras a quien ha abreviado con su esfuerzo la
tarea de iluminar sucesos pretéritos.
PROFR. HUMBERTO BUENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística. Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística. Academia Nacional de Historia y Geografía.

Denostar al gobierno ha sido práctica inmemorial desde que el hombre creó el principio de autoridad. Nuevo León no podía escapar de tal desahogo y como prueba de

782

783

�NOTAS LUCTUOSAS

HAN FALLECIDO DOS EMINENTES J:ILóSOFOS EUROPEOS
filósofos europeos y mediterráneos. Adolfo
Muñoz Alonso, catedrático de Historia de la Filosofía en la Universidad Complutense
de Madrid y rector de la misma en sus últimos años, falleció cristianamente en la
capital de España tras un penoso sufrimiento. Deja una obra filosófica, extensa, aguda,
penetrante, escrita en el mejor lenguaje castellano. Y deja, también, un puñado de
inquietudes insuficientemente valoradas aún. La semilla tardará en germinar, pero se
nos antoja fecunda y frondosa.

HAN FALLECIDO ESTE AÑO DOS EGREGIOS

Michele Federico Sciacca, catedrático de Filosofía Teorética en la Universidad de
Génova, es en el siglo XX uno de los filósofos más señeros, originales y profundos.
Como Muñoz Alonso, con quien guardó entrañable amistad, procede de la inagotable
y pródiga fuente agustiniana. Ambos poseyeron, en grado eminente, la claridad y la lucidez mediterráneas. Michele Federico Sciacca pasará a la historia de la filosofía como
un clásico del siglo XX por sus aportaciones a la Metafísica, a la Gnoseología, a la
Teodicea y a la Antropología Filosófica. El filósofo italiano, traducido a varias lenguas, ha sido objeto de tesis doctorales y de innumerables comentarios. Su vida de
cristiano fue rubricada por su muerte de varón católico.
Descansen en paz, Adolfo Muñoz Alonso y Michele Federico Sciacca, filósofos ex
"veritate" y amigos ex "corde".

785
Hum-50

�CANJE

ALEMANIA:
Literature Music Fine Arts. A review of German Language Research Contributiont on
Literature, Music, and Fine Arts, vol. VIII, number 1, 1975.
Mundus. A Quarterly Review of German Research Contribution on Asia, Africa and
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María de los Buenos Aires, Año XXIX, No. 111, 1974, Año XXIX, No. 112, 1974,
Año XXIX, No. 114, 1974, Año XXX, No. 115, 1975.

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Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXIV, No. 102, Abril y Mayo de 1974,
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Franciscanum. Revista de las Ciencias del Espíritu, Universidad de San Buenaventura,
Año XV, No. 45, Septiembre-Diciembre, 1973, Año XVI, No. 46, Enero-Abril, 1974.
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The Hispanis American Historical Review. Published in cooperation with the Conference on Latin American History of the American Historical Association Vol. 54,
No. 3, August, 1974, Vol. 55, No. 2, May 1975.
The Psichological Record. A Quarterly Journal in Theoretical and Experimental Psycho_logy, Vol. 24. No. 2, Fall, 1974, Published at Denison University, Granville,
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diciembre de 1975, en los talleres de la Editorial Jus, S. A.,
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790

0633

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1975, No 16, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Ciencias Sociales</text>
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                <text>Filosofía</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Letras</text>
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                <text>Humanidades</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS

•
16

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1975

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�HUMANITAS
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ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

16

UNIVERSIDAD AUTóNO1'1A DE NUEVO LEÓN
1975

�DeTCchos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN

Presidente y j efe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lm. EnuiAR.OO GUERRA CASTELLANOS
Jefe de la Sección de Historia:
.PROFR. I SRAEL CAVAZOS GARZA

PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1975.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lio. ALBERTO GARct11. GóMEZ

16
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofla y Letras de la Urúversidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

19 7 5

�ÍNDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFlA

(A)

Dr.

INVESTIGADORES LOCALES

AcusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: V ersión femenina y versión masculina de lo humano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

13

COLABORADORES FORÁNEOS

Dr. JosÉ R. SANABRIA: W ittgenstein '.V la filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. PATRICK RoMANELL: Man and the con/licts of Iife . . . . . . . . . . . . . .
Dr. OCTAVIANO N. DER1st: Nobleza de la persona humana . . . . . . . . . .
Dr. ALAIN Guv: Esperance, raison et temps selon Marla Zambrano . .
Profr. Dr. EvANGHELOS A. MoUTSOPOULOS: On some systems of Aest-

23

hetic categon·es . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

95

La evolución según A.urol,indo y Teilhard . . . .

101

KouRIM: La difícil prognosis para la U11iversidad . . . . . .
Dr. BERNARD P. DAUENRAUER: Finitude, hope, and the human com-

123

munity . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

133

La política de Maurras y. la filosofía cristiana

139

Mtcl!AEL A. WEINSTEIN: The structur.e o/ anti-positivist philosophy in Latín America . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

165

MoÑoz: Epistemología antropol6gka . . . . . . . . . .

185

Dr.

Dr.

Dr.
Dr.
Dr.

IsMAEL QuILES:

ZDENEK

ALn.ERTO C.HURELLI:

SANTIAGO VroAL

45
61
77

7

�SECCIÓN

ToMÁs MENDIRiCHAGA CUEVA: La segunda Uni¡¡ersidad de Nuevo León

SEGUNDA

R. CANTÓ: Don Juan Manuel Muñoz de Villavicencio, gobernador del Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ, Sac.: Fray Rafael José Verger y Suau,
técnico de misiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

419

Cmo

LETRAS
(A)

Dr.

La razón de amor e11 el Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral ...................... .

217

JuAN JosÉ GARCIAOOMEZ: Pablo de Olavide: Primer novelista en
Hispanoamérica .................................... •. •. • • • •

231

Lle.

4-1-9

INVESTIGADORES LoCALES

(B)
Lic.

439

COLABORADORES FORÁNEOS

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS:

Conversación en la Catedral (Téc11ico Literaria) ......................... •. • • • • • • • • • • • • · · · · · • · · · · · · 247
Lic. ISRAEL GUAJARDO G.: La soledad en la obra poética de Rafael Alberti ............................... • . • ... , . • • • • • • · • • · · · · · · 267
Dra. LETICTA ÚANTÚ DE G.: El amor en la obra poética de Luis Cernuda 295
ISABEL CmusTENSEN:

FRANCISCO MoNTERDE:

Caminos de la lengua española

La historiografía potosina ....... . 497
CAR.Los GoNzÁLEZ SALAS: Ensayos de historia regional de Tamaulipas 529
LINO GóMEZ CANEoo: l. Quién era el religioso qt1e Luis de Carvajal
"trujo de la Huasteca"? .................................... . 559
CAIU,tEN CAsTAÑEDA: Los archivos de Guadalajara .. . ............ . 567
RAFAEL MoNTEJANO Y AoUIÑAGA:

SECCIÓN

CUARTA

309
CIENCIAS SOCIALES

(B) CoLABOJW&gt;ORES FORÁNEOS

(A)

Dr. LEÓNIDAS MoscOTTI G.: La evoluci6n poética en la obra de Luis
Cernuda

Dr.

RoBERT

.................................................. 321
G. CoLLM.ER: Los factores anglosajones en las obras de Jor-

ge Luis Borges .................................... , .......•

333

lNVESTIGADOBES LOCALES

Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Trascendental celebraci6n del X congreso del instituto hispano-luso-americano de derecho internacional 587

Dr. F.

RUBÉN DELGADO:

El bien, el mal, la guerra, lo bello y la paz

601

GtLBERTO TRMÑos: El distam:iamiento irónico en "Tiempo de .rilen-

341
Profra. T. AVRIL BRYAN: .Alfonso Sastre: Dramaturgo y activista ..... . 359
Lic. LETIClA PÉREZ GuTIÉRREZ M.L.E.: El tema del amor en la poesía
cio", de Luis Martín Santos ................................. .

de Emily Dickinson •........ .................................

SECCIÓN

369

TERCERA

HISTORIA
(A)

INVESTIGADORES LOCALES

GARZA: Cirujano en Nuevo Le6n, en el XVIII ..... .

385

JosÉ P. SALDAÑA: Madero y su época ........................... .

393

ISRAEL CAvAZos

8

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

Profr.

DAVID G. DAVIES: El financiamiento de las elecciones públicas
en las sociedades demócratas. Un análisis de las alternativas y de
.sus efectos .............................. . ................. . 617
Dr. C. A. CANNEOlETER: .Aspectos humanos del problema mundial de
la alimentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .................. . 635
ANTONIO POMPA Y POMPA: El cronista Las Casas, humanista y polltico 657
Dr. EoMUND STEPHEN URBANSKI: Los negros, su idiosincrasia, costumbres y vida en las dos Américas .............................. . 667
Dr. Lucro MENDl'ETA Y NúÑEz: La Academia de Derecho Agrario .. 685
ÁNGELES MENDIETA ALAT?RRE: Integridad molesta ............... . 695
Dr. HÉCTOR GROS EsPIBLL: En el V untenario de Las Casas ..... . 705
ROBERTO LARA VELADO: Una cosmovisión evolutiva - Resumen ... . 717

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESE~AS

B IBLIOGRAFICAS
¿Mono desnudo u homo saJ,itns?, Dr. AousnN BASA\'E FllRNÁNDEZ DEL VALLE, 741.- Una nueva obra dt antropologfa filos6/ica, Dr. AousrlN
l\ASA\'E FE1u,ÁNDEZ DllL VALl..'E., 745.-"/~encia de la hispanidad". Lle.
FERNANDO 'AUNAS, 749.-La hurlga, Lic. Feo. j A\"IER CAu1u.o MORA•
LES, 755.-Comcntarios a "Htrr Puntila ,• su sirviente Matti" de B. Brccht,
Lic. lsllAEL GUAJAJU&gt;O G., 759.-Un comentario a '' El Ruiseñor sobre la
Piedra", Hi:CTOR GuAJARDO G., i67.-LA polur.ión )' las /ranuras internacionales. Probltmas ambiu1tales nortl'americnnos-mexicano.r, Lic. ALBERTO GARCÍA G6MEZ, 771.-Hispanoamérica, sus razas ,• ciuilüaciones,
Er-:RIQUE MARn, 773.-Ptnsamiento y trayectoria dt Pascal, Prnfr. Dr.
F. J. v. RtNTELEN, 777.-ws grupos de presi6,1 en .'11éxico, Lic. ALnf.RTO
GARCÍA Góirnz, 719.-Catálogo y slntesis de los protocolos del archivo
municipal de Monltn't.)', Profr. Hur.tBDTO BuENTELLO CHAPA, 781.

10

Sección Primera
FILOSOFIA

�VERSIÓN FEMENINA Y VERSlóN MASCULINA
DE LO HUMANO
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZUEL VALU

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

Lo HUMANO puede realizarse de modo masculino o de manera femenina. El
ser humano se da en situación sexuada. No confundamos lo sexual y lo sexuado.
Mientras lo sexual se ejerce durante una época de la vida, lo sexuado nos
acompaña desde la cuna hasta la tumba. Se nace hombre o se nace mujer.
Desde el punto de vista somático y psicofísico, se trata de dos diversas realidades, sin mengua de la fundamental unidad del ser humano. Tan persona
humana es el hombre como la mujer. No hay dos especies humanas, pero sí
existen dos versiones de lo humano, dos polos que se implican y complican.
Para comprender mejor a la mujer se necesita conocer al hombre y para
conocer mejor al hombre se requiere conocer a la mujer.
Vivir en el mundo es existir instalado en un sexo, desde el cual se proyecta
la existencia y la salvación. Puede haber comportamientos sexuales o ase&gt;,,'11ales. Lo que no cabe es actuar asexuadamente. La Antropología Filosófica no
puede centrarse en el problema del sexo -aunque no lo pueda desconocerporque anda en pos de las primalidades de lo humano. Y una de estas primalidades es la situación sexuada. Más que hablar de una "Metafísica de los
sexos humanos" que parten en dos porciones a la Antropología Filosófica,
habría que intentar construir una óntica de la situación humana sexuada. Ser
hombre o ser mujer es estar en el mundo de un modo radical y originalmente
diverso. Desde ese modo se convive, se interpreta la circunstancia y se busca
la trascendencia.
El varón posee su se.'Xo de manera abrupta, violenta a veces, inadecuada a
menudo. La mujer es su sexo de modo natural, espontáneo, unitario. Gran
parte de su contextura corporal se halla abocada a la maternidad. Pero la

13

�maternidad en la mujer no sólo es cue ti6n fí ka sino p íquica. Tráta.i;e de un
sentimiento profundo, difuso. palpitante tierno. Estamos ante la vocación
primordial, ante el núcleo más íntimo ele la feminidad. La maternidad psíquica
de la mujer se extiende a la humanidad entera. La monjas se apartan de la
maternidad física para acercarse más a la mat midad p íquica. Por algo e
les llama "madres". La maternidad no es tan sólo un hecho fisiológico sino
una suave y protectora compenetración con la realidad de la vida, que actúa
como contrap ~o y complemento de· la drilidad.
Al varón le corre pondc la fortaleza ( andreia), el impulso de invocar, el
gusto por las rrandes ab tracciones... A la muj •r le corresponde la •rracia,
la estabilidad cósmica, la facultad intuitiva ... La mujer -como observa Pedro Caba- es un cr botánico florea 1, ''traspira sensualmente como las hojas,
como los pétalos ..• La mujer tiene s ntido forestal. alma de bo que. Como el
bosque, el alma femenina es unidad múltiple, totalidad numerosa, cuya e ·encia está en su numero idad desordenada ... Todo varón que enamoro a una
mujer tiene la concienda última de que pone orden a un caos, pero tambirn
de que traza senderos y tala un bosque" (¿Qué es el hombre?, págs. 106
y 107). Los~ ta.&lt;; que escriben n prosa apuntan lo telúrico y lo marino rn
la mujer, frente al varón nauta y andariegó. b-negarse e una forma máxima
de s r en lo femenino, su valor más peculiar. E e exquisito sentido de comunidad que tiene la mujer -por su vocación a la maternidad- l lleva a la
comunidad en el valor, a la compasión universal y hasta a la voluntad de
morir por otro, de no ·er para que otro sea (maternidad heroica).

El varón es abrupto y uele ser insolidario. Lo femenino ,;ene para ronsolarle para poblar su soledad. Se habla de la incompletud femenina; se no
dice que la mujer es un ser radicalmente incompleto, que tiene conciencia ele
su lat ralidad fundamental. Yo no creo que la incompletud ea una e.'i:clttsiva
de la mujer. Trátase de una nota esencial a la finitud del ser humano.
El sentimiento del cuerpo en cada sexo es dif rente. La fina y aguda sensibilidad intracorporal de la mujer nunca la akanza el hombre. Mientras el
cuerpo expre~a a la mujer cm perfecta adecuación, al hombre le estorba con
cierta fr uencia. En su morfología corporal más típica, el var6n es agudo y
ari ·tado; la mujer es con éntrica. Por eso gu:¡ta. del e ·pacio recogido - u
casa, su cuarto-, por eso es recatada. El varón · franqueza, apertura, descubrimiento, acción. La mujer e mi. terio, intimidad. encubrimiento, indecisión. Porque vive cníundida de su régimen corporal. mue tra el temperamento
a flor de piel. El varón, en cambio, se distancia más de u cuerpo, se impone
un régim n fi iológico y funda un carácter. La mujer
siente tiempo interior, ritmo vital. El varón siente que no es pero que tiene que ser fuerte, sabio,
poderoso, ·c!rUro. La mujer abe que es débil, curiosa, mcn terosa, insegura.

14

Un hombre se acerca a la mujer en plan protector, retador. posesivo. La mujer deja que se le acerque -si quiere- para mejor envolverle r aquietarle.
A la galanteria corresponde la coquet ría. "Lo propio y peculiar de la coquetería consiste en producir el agrado y el de eo -advierte el filósofo alemán
Georg immcl- por medio de una antítesis y ínt is típicas, ofreciéndose }'
negándose imultánea o suce fram nte, diciendo sí y no 'como desde lejos',
por _imbolos e insinuadone , dándose sin darse, o, para e.xpresamos en término:¡ platónicos, mantcni •ndo contrapu ~tas la po. ión y la no posesi6'1, aunque
haciéndolas sentir ambas en un solo acto" (''Filosofía de la Coqu,.teria", en
el libro Cultura femenina y otros ensayos, pági;. 56-57, Colecci6n Austral). La
moderada coquetería -y esto no lo dice immel- tiene un sentido óntico
final: poner e al servido de un amor que nunra a('aba de agotar su (1ltimo
encc1nto. lgo de la mujer se nos fuga siempre ... r alado, mitad pre ente
roitnd awente, la mujer es -y erá iempre- arcano. La "16 ica pura" no le
preoc:upa. Pero acaso tenga una mayor dosis de ''razón vital", de intuiciones
oncretas. de corazonadas erteras.

i el hombre, o mejor aím, el ser humano no es asexuado, resulta natural
que la cultura tampoco lo sea. uestra cultura -arte, filosofía, ciencia, industria, comercio, E tado )' Derecho-- es ma~ulina, porque la ban hecho los
hombres. Pero nada impide imar.rinamos una futura cultura femenina. Piéne, por ejemplo, en una política fernenjna -intuitiva y concreta- o en un
Derc-rbo con un peculiar sentido femenino de la justicia. En su penetrante
estudio !;obre la cultura femenina, Georg immel nos hace notar que "en la
mujer la periferia tá más estrechamente unida con el centro, y las partes
son solidarias con el todo· que en la naturaleza masculina. Y así resulta que
cada una de las actuaciones de la mujer pone en juego la p rsonalidacl total
y no e epara del yo
sus e ntros ntiment.1le . En cambio en el hombre
e/ ·te esa dif ren iación, que le p nnite recluir ~u trabajo en la región de la
obj tividad. haci ndo ast compatibl rl espccialismo inánime con una e&gt;.-istencia personal colmada de espíritu y vida (aunque no faltan ca,os en que
e ta úliima
marrhita por culpa del primero)" (Cultura fnnenina y otros
tn a •ot, pág. 16). i I mujer s
ofenden más pronto que los hombres rn
igualt·s circun. tandas -observa el mismo filósofo crman~ es porque " icnten en toda !iU per,;ona un ataque qu no iba propiamente dirigido sino a un
punto singular''. , on natumlczas unitaria cerrada robe iva, fieles (a personas, intere es particulares, cm ion ) , piado s.
El cuerpo dcJ hombre, enérgicamente modelado, es más significativo qu~
bello. Bar una fu rza expr ·iva de formas unida. a la angulosidad. Las formas
curvai:. de la mujer, la ílnencia de lineas no interrnmpidas la falta de barba
son rasgos que se acer an más al id al estilístico de unas línea que se deseo-

15

�vuelven en tomo a un centro. La mujer es centrüuga en su cuerpo y en su
hogar. La "casa" es todo un mundo de contenidos vitales ordenados según
pautas femeninas: muebles, cortinas, flores, jardín, comida, régimen familiar ... La vida entera de la mujer se plasma en el valor hogareño. Para el
hombre, la casa es un fragmento -aunque importante- de su vida. Desde
la coexistencia hogareña, la mujer moldea, en buena parte, el alma de su
marido y de sus hijos. Ella transmite valores esenciales. El hombre, escindido
por una violenta dualidad, oriéntase ''hacia la transfonnación, el saber y la
voluntad". La mujer busca "una perfección reclusa en lo mtimo del ser''.
Nos encontramos muy distantes de la tesis del atormentado y trágico pensador
austríaco, Otto Weininger, cuando afirma: "La sexualidad exclusiva y continua de la mujer, tanto en la esfera psiquica, como en la somática tiene aún
más amplias consecuencias. El hecho de que la sexualidad sea para el hombre
tan sólo un apéndice, y no constituya todo el objeto de su vida, le permite
separarla psicológicamente del resto de sus actividades, y con esto su concienciaci6n. Así, el hombre puede enfrentan.e con su sexualidad y separarla de las
otras exigencias de su vida. En la mujer la sexualidad no se puede separar
de la esfera no sexual ni por una limitación cronológica en su aparición ni
por su órgano anatómico. En consecuencia, el hombre conoce su sexualidad,
la mujer, en cambio, no es consciente de ella, y de buena fe puede ponerla
en duda, porque la mujer no es otra cosa que sexualidad, porque es sexualidad misma" (Sexo y carácter, pág. 128, Biblioteca Filosófica Losada). Cuando la mujer realiza cálculos matemáticos o expone la analítica existencial de
Heidegger, no cabe decir que es pura sexualidad. Weininger no distingue el
carácter sexuado de la función sexual. Y en el nivel espiritual, propio de la
persona humana, no interviene la condi.ción sexuada.
Las excelencias varoniles -el talento científico, artístico o filosófico, la destreza política, financiera o deportiva, la heroicidad moral o guerrera- han
florecido sobre la historia de una civilización preponderantemente masculina.
Dentro de este contexto, la mujer aparece en el mundo masculino como la
otreidad inesencial, como la compañía en la privacidad del hogar y la influencia oculta. Me parece que en el próximo viraje de la historia vamos a
tener una cultura dualista -masculina-femenina- más equilibrada. Pero
aun ahora hay un peculiar ser y estar de la mujer que presta tonalidad y estilo.
Con su habitual galanura y ¡ierspicacia, José Ortega y Gasset observa: "Como
al presentan;e la luz, sin que ella se lo proponga y realice ningún esfuerzo,
sunplen1ente porque es luz 1 quedan iluminados los objetos y cantan en sus flancos los colores, todo lo que hace la mujer lo hace sin hacerlo, simplemente
estando, siendo, irradiando. Y es curioso advertir como este carácter, que da
a todo movimiento femenino un aire más bien de emanación que de acto

16

regido por finalidades externas, Juce en cada uno de sus oficios peculiares.
¿ Es, por ventura, trabaja.I' lo que hace la madre al ocuparse de sus hijos, la
solicitud de la esposa o la hermana? ¿ Qué tienen todos esos afanes de increfüle
misterio, que les hace como irse borrando conforme son ejecutados, y no dejar
en el aire acusada una línea de acci6n o faena? Pues esta fluidez del acto
es eminente en el oficio titular de la mujer. La mujer, en efecto, parece no
intervenir en nada; su influjo no tiene el aspecto violento o siquiera afanado
propio a la intervención masculina. El hombre golpea con su brazo en la
batalla, jadea por el planeta en arriesgadas operaciones, coloca piedra sobre
piedra en el monumento, escribe libros, azota el aire con discursos y hasta
cuando no hace sino meditar, recoge los músculos sobre sí mismo en una quietud tan activa, que más parece la contracción preparatoria del brinco audaz,
La mujer, en tanto no hace nada, y si sus manos se mueven, es más bien en
gesto que en acción. Sobre un sepukro de la vetusta romana republicana, donde descansó el cuerpo de una de aquellas matronas genitrices de la raza más
fuerte, se leen junto al nombre estas palabras: domi seda, lanifica; guardó su
casa e hiló. Nada más. Nos parece ver la noble figura quieta en su umbral,
con los largos dedos consulares enredados en el blanco vellocino.
"La influencia de la mujer es poco vfaible precisamente porque es difusa y
se halla dondequiera. No es turbulenta como la del hombre, sino estática,
como la de la atm6sfera. Hay evidentemente en la esencia femenina una mdole atmosférica que opera lentamente, a la manera de un clima. Esto es lo
que quisiera sugerir cuando afirmo que el hombre vale po11 lo que hace, y la
mujer por lo que el' (Estudios sobre el amor, págs. 29-30, Colección Austral). Yo diría que el hacer es una traducción exterior del existir, del ser. Y
que no se puede ser sin hacer, porque la vida es quehacer. Menos aún podría
admitir el aserto de José Ortega y Gasset, en el sentido de que mientras el
progreso del hombre consiste en fabricar cosas cada vez mejores, el progreso
de la mujer estriba en "hacerse a sí misma más perfecta creando en sí un
nuevo tipo de feminidad más delicado y más exigente" (locus cit). El imperativo de autorrealizaci6n rige por jgual en el caso de] varón y en el caso de
la mujer. Cierto que la mujer -madre, novia, amiga- exige perfecci6n al
hombre, le reforma y le depura. "Sin hacer nada, quieta como la rosa en su
rosal, a lo sumo mediante una fluida emanación de leves gestos fugaces, que
actúan como golpes eléctricos de un irreal cincel, la mujer encantadora ha
esculpido en nuestro bloque vital una nueva estatua de varón. Diríase que hay
dentro del alma femenina un imaginario perfil, el cual aplica sobre cada
hombre que se aproxima. Y yo creo que es así: toda mujer lleva en su intimidad preformada una figura de varón, s61o que ella no suele saber que lo
lleva. El fuerte de la mujer no es saber sino sentir. Saber las cosas es tener

17
Hum•2

�sus conceptos y definiciones, y esto es obra de varón. La mujer no sabe, no
se ha definido ese modelo de masculinidad, pero los entusiasmos y n:pulsas
que siente en el trato de los hombres equivalen para ella al descubómiento
práctico de esa carga ideal que insospechada traía en su corazón", apunta
Ortega. (Ibid, pág. 31). Dejemos a un lado la tajante separación entre saber
--que no es faena exclusiva del varón como parece creerlo Ortega- y sentir --que no es una exclusiva de la mujer, aunque sus sentimientos suelan ser
más delicados- y quedémonos con esa maravillosa función modeladora de la
madre y de la novia, de la esposa y de la hermana. Ellas educan, pulen sensibilidades y cosmovisiones mejor que los pedagogos y los político!.
.En un libro ejemplar publicado por la condesa de Campa Alange, cuando
me tocó residir en España realizando estudios y conociendo a un pueblo, se
habló -y ése es el título de la obra- de "La secreta guerra los sexos".
Yo prefiero hablar -y tengo mis motivos para ello- de la ostensible y creciente colaboración de los sexos, sin desconocer las realidades históricas apuntadas por la distinguida autol'a española. Es posible que la humanidad -como
lo apuntó Bachofen- vivió en su principio en un régimen de promiscuidad
sexual. Tras la sublevación femenina vino al matriarcado {linaje, herencia y
poder político pasaron a manos de la mujer). Recieutes estudios muestran que
no es fase obligada de la evolución social, sino fenómeno aislado. Surge cuando
la agricultura -iniciada y cultivada por la mujer- adquiere un valor económico superioI' al de la caza. La alfarería y los tejidos fueron inventos y obras
de mujeres. Pero entre las tendencias matriarcales y las patriarcales, fueron
estas últimas las que predominaron. Se llega a confundir el derecho conyugal
con cualquier otro derecho de propiedad. Se acumulan mujeres, en algunas
tribus, como se acumula ganado. En Atenas, sólo las cortesanas tienen el privilegio de oír las conversaciones de los filósofos. Recuérdese que Sócrates y
Pericles frecuentaban la casa de la cortesana Aspasia. Hoy en día, el padre
ya no ejerce oficio de sacerdote y de juez. Apenas tiene autoridad -de índole
moral y afectiva- sobre sus hijos. La mujer soltera se despide de su pasado
tradicional, siéntese libre y no sabe aun como emplear su libertad . ¿Estamos
seguros de que la mujer ha sido alguna vez lo que ella quiso ser? ¿Pudo ser
en algún momento ella misma?, se pregunta la condesa de Campo Alange.
Dos mil años de historia han marcado la forma psicológica femenina con cicatrices deformativas. Dos mil años de asimilar una cultura de carácter exclusivamente varonil, no se olvidan ni se superan fácilmente. La esencia de lo
femenino, en su más recóndita intimidad aparece velada. Durante muchos
años ]as mujeres se han visto precisadas a disfrazarse exteriormente -y hasta
mentalmente-- de varones para introducirse en las universidades y en la cultura sin despertar desconfianzas. Lastania usaba atuendo varonil para escu18

char las lecciones de Platón. Y Paulina Hortensia de Castro -ilustre dama
portuguesa- tuvo que disfrazarse de varón (en las postrimerías del siglo XVI)
para poder estudiar en la Universidad de Coimbra. Otra tanto hizo Concepción Arenal para ingresar en la Universidad de Madrid y Susana Freeman
para entrar a la Universidad de Cambridge. Siglos y siglos ha vivido la mujer
recluida, atemorizada, .ignorante. No debemos sorprendemos de que en esta
atmósfera histórica todavía no se haya podido producir una gran filósofa o
matemática. Tampoco pueden ser decisivos los tópicos sobre la psicología de
los sexos: la mujer es intuitiva, afectiva, sensitiva, erótica, subjetiva, centr!peta.
Y al hombre se le atribuyen los rasgos opuestos: reflexivo, activo, abstracto,
lógico, objetiuo y centrífugo. Se dice que la mujer es y el hombre va siendo .
"Lo femenino -observa Oswald Spengler- está más próximo al elemento
cósmico, más hondamente adherido a la tierra, más inmediatamente incorporado a los grandes ciclos de la naturaleza. Lo masculino es más libre, más
animal, más movedizo, y en el percibir y comprender, más despierto, más tenso" (La decadencia de Occidente, tomo IV, cap. IV). Por medio de su
,rientre, la mujer establece una unión entre el pasado y el futuro, como si
fuera planta fructífera. El hombre vive en equilibrio inestable, con la preocupación de asirse a la tierra y grabar su nombre en la historia. M. Varting,
profesora de Pedagogía de la Universidad de Jena, ha afirmado categóricamente: "comparar el hombre a la mujer es comparar dos órdenes de grandeza
distintos, pues desde hace más de dos mil años el sexo masculino domina al
sexo femenino. Colocados en condiciones sociales idénticas, el hombre y la
mujer se desarrollarían de manera anóloga" (Die Weiblich Eigenart im Miinnerstaat und die miinliche Eigenart in Frauenstaat, Braun, Karlsruhe1 1923).
Ciertamente habrá que marchar hacia una nueva psicología de los sexos.
Pero esta psicología nunca podrá desconocer este factum radical apuntado
por la condesa de Campo Alange: "El hombre nace y muere solamente; Ja
mujer, además, tiene entre su prinópio y su fin una floración carnal. Intermedio violentamente físico, hondamente humano y trascendente, que es
el de dar uida a o'tra vida" ( LA secreta guerra de los sexos, segunda edición.,
pág. 107, Ed. Revista Occidente) . La potencia espiritual de la maternidad
psíquica --contrapeso y complemento de lo viril- está más allá del hecho
fisiológico. La futura civilización humana deberá contar -si quiere ser más
estable y humana- con formas sociales y políticas que recojan el elemento
femenino. Al crear al ser humano a imagen suya, Dios quiso que hubiese dos
sexos y "criólos varón y hembra''.
A partir del Medioevo y Renacimiento, la mujer empieza a ganar libertades y prestigio. Deja de ser "nodriza del germen sembrado en sus entrañas", como se le llama en la Grecia del juicio de Orestes, y reclama su
19

�participación en la cultura y en la comunicación espiritual con el hombre.
Por este diálogo elevado, que apenas se inicia, podemos entrever una cultura
más integral y armónica en el próximo futuro. "La humanidad ha sido privada de una equitativa y armónica participación de las dos tendencias que
Dios creó en el hombre y en la mujer. Y no cabe posible equilibrio social
dentro de una fórmula unilateral. 'i la primitiva y ocasional ginecocracia
oscura y maternal, conservadora de la especie, biológicamente fecunda y enraizada misteriosamente al cosmos; ni el triunfo absoluto del concepto viril,
abstracto, metafísico, numérico, que nos ha conducido hasta el escalofriante
maquinismo", concluye por decir la condesa de Campo Alegre (lbid., pág.
234).
Me parece demasiado precipitado y simplista atribuir a la diversa morfología y endocrinología genital el carácter activo, creador y penetrante en todos
los sectores de la vida que hasta ahora ha ostentado el varón, y la forma tenaz,
entregada y difusiva que ha mostrado la mujer. Innumerables factores histórico-contingentes intervienen en la plasmación de una cultura eminentemente viril. No se ha apreciado bastante, esa exquisitez femenina para rastrear el relieve de lo existente, esa fina y genial sistematización del detalle. En
cambio se ha hablado, hasta la saciedad, del poder abstractivo del hombre,
de su capacidad para las grandes síntesis. Es preciso crear un clima propicio
para la integración de la versión masculina y de la versión femenina de lo
humano, como dos aspectos complementarios y originales de la Realidad. La
lústoria nos enseña que la mujer, por su sola presencia, difunde valores --o
desvalores- en todos los ámbitos. La atmósfera del hogar, la síntesis vital
radica en la mujer. Su poder de observación y su aptitud intuitiva nos prestan
inestimables servicios. Pero el varón es más objetivo y está más lejos del peligro del subjetivismo. Genitalmente, la mujer no es inferior al hombre. Espirituahnente, tampoco, sólo es diferente. Es hora de que varón y mujer asuman
--consciente y responsablemente- su diversa y original condición sexuada.
Los órganos del amor no deben producir vergüenza, sino respeto. La hondura
y el misterio del sexo no pueden reducirse a pasatiempo, a pornografía o a
pudor mojigato. Los niños requieren una limpia y cristiana formación sexual
que sea orgánica y gradual. El sexo es un don de Dios, una pedección a
partir de la cual tiene su significado toda paternidad o toda maternidad.
¡ Basta de tremendismo moral! Lo sexual no debe ser recluido a la categoría
de lo nefando, inconfesable y prohibido, ni a la región del morbo, la cínica
impudicia, y el exhibicionismo degenerado. En todo caso, el centro de gravedad de la convivencia del hombre y mujer no es -ni siquiera en el matrimonio-- lo sexual, sino lo personal, y más aún lo divino. Por importante
que sea, lo sexual no pasa de complemento y de incremento. La persona in-

20

forma a la sexualidad y no la sexualidad informa a la persona. El cariño y la
unión personal está muy por encima del acoplamiento infrahumano. Por el
sexo participamos en "una fuerza creadora superior, transpersonal y cósmica".
Por lo sexuado realizamos una creatividad espiritual -masculina y femenina- que proviene de nuestro ser religado a Dios y toca los más profundos
e íntimos estratos de lo humano.
La versión masculina y la versión femenina de lo humano posee un elemento dinámico, un factor relacional y un valor propio. Son versiones complementarias que fecundan y enriquecen la vida espiritual. Son itinerarios hacia
Dios. Alrededor de los valores encarn~dos por la mujer y de los valores realizados por el hombre gira el mundo. Y aún hay formas inéditas de ser hombre
y de ser mujer.

21

�WITTGENSTEIN Y LA FILOSOFfA
JosÉ RuBÉN SANABRIA
Universidad Iberoamericana

DR.

1.

INTRODUCCIÓN

el interés por el estudio del lenguaje va en aumento. Sobre
todo a partir de la obra de los estructuralistas. Parte principal tiene el hecho
de la publicación de las obras póstumas de Wittgenstein.

ACTUALMENTE

Ahora se está tratando de dar al filósofo austríaco-inglés el lugar que le
corresponde en la historia del pensamiento filosófico. Muchos de los que opinan de su filosofía, o le tributan alabanzas desmedidas o afirman que sus aportaciones apenas si tienen importancia. Pero está fuera de duda que sus obras
contribuyeron al estudio del lenguaje y que por ello 16 contaron entre los suyos
tanto los partidarios del "Círculo de Viena" como los miembros del "análisis
lingüístico".
Para G. Pitcher, "Wittgenstein es uno de los más grandes filósofos del siglo
XX, tal vez el más grande".1. P.F. Strawson dice que Wittgenstein es "el primer filósofo de nuestra época".1 En cambio para Th. de Laguna el Tractatus
es una reductio ad insanitatem de la teoría del atomismo 16gico. 5 De cualquier
manera, en el mundo de habla inglesa, la influencia de Wittgenstein es de
verdad extraordinaria. Así opinan Gi.lson, Langan y M aurn cuando afirman
que Wittgenstei71 ejerce la influencia más poderosa y persuasiva de la filosofía
inglesa actual".4 Ludwig Josef Johann Wittgenstein nació el 26 de abril de
1889 en Viena (Austria) en el seno de una rica familia de origen judío y fue
1 The philosophy of Wittgenstein, Prentice Hall, Englewood Clills, 1964, p. V.
• "Review oí Philosophical Investigations", Mínd LXIII, p. 34.
1 "Review of the Tractatus", en The philosophical review, v. 23, n. 1, p. 25.
' Ruent philosophy, Ran.don Howe, New York, 1966, p. 521.

23

�bautizado en la iglesia católica. Hasta los 14 años recibe educación en el
hogar paterno. En 1903 pasa tres años en una escuela de Linz. En 1906 ingresa
en la Teclmi.rche Hochschule de Berlín-Charlottenburg para estudiar ingeniería, materia que continúa en Manchestei, a donde se traslada en 1908. Después
de un largo período de búsqueda intelectual se instala en Cambridge con el
fin de estudiar con Russell (que con A.N. Whitehead había publicado el célebre Principia Mathemathica). Era el año 1912. Entre 1913 y el estallido de
la primera guerra mundial vivió en oruega completamente solo. Durante la
guerra sirvió como voluntario en el ejército austríaco. Por este tiempo tiene
ya las ideas centrales del Tractatus y en agosto de 1918 lo termina. En noviembre de ese año cae prisionero de los italianos. El año 1919, en agosto, es
liberado y estudia para maestro de escuela primaria en Viena. Al año siguiente
trabaja de jardinero en un convento de Neuburg, cerca de Viena. En ese
mismo 1920 entra a trabajar como maestro de primaria, para ganarse la vida.
Y en 1921 aparece el Tractatus en el último número de los Annalen der Naturphilosophie, de Ostwald, con el título de Logisch-philosophische Abhandlu11g. Al año siguiente se publicó como libro: Tractatus logico-phiiosophicus,
título propuesto por Moore. Esta primera edición (1922) era bilingüe: el
texto alemán llevaba la traducción inglesa enfrente de cada página. El texto
inglés era de C.K. Ogden con la ayuda de F.P. Ramse,•. Wittgenstein no estuvo muy de acuerdo, ni con la l:l'aducción de Ogden, ni con la larga introducción de Russell, a quien había conocido ese mismo año, 1922, en lnnsbruck.

En 1929 se traslada a Cambridge, en cuya universidad comienza a enseñar
en 1930. La segunda guerra mundial le impidió ocupar la cátedra de filosofía
que. dejó vacante Moore en la Universidad de Cambridge. Por algún tiempo
fue vigilante en el Guy's Hospital de Londres. Después trabaj6 en un laboratorio médico en Newcastle.
En julio de 1929 había recibido el grado de doctor en la Universidad de
Cambridge y publica Sorne Remarks on Logical Forms. Al año siguiente empieza a trabajar en sus Philosophische Bemerkungen y posteriormente {1931)
en Philosophische Grammatik. En 1934 comienza a dictar su Brown Book.
En 1936, en Noruega, trabaja en sus Philosophische Untersuchungen y al año
siguiente, ya en Cambridge, empieza a trabajar en Bemerkungen über die
Grundlagen der Mathematik. Cuando Hitler tom6 posesión de Austria ( 1937)
Wittgenstein adoptó la nacionalidad inglesa. En diciembre de 1947 renuncia
a dar clases y se refugia en la costa Oalway (Irlanda). Ya en 1949, en Irlanda
y en Austria, trabaja en la segunda parte de Plzilosophische Untersuchunge11 y
a veces en Zettel. Va a Estados Unidos. Vuelve a Noruega. Vive algún
tiempo en Oxford. Y el 29 de abril de 1951 muere en Cambridge.

24

Wittgenstein fue, sin duda, una personalidad neurótica. Así lo dicen sus

escasos biógrafos. Qui.so ser director de orquesta

y monje. Sus pensamientos
eran ordinariamente sombríos y constantemente estaba deprimido. 5 Varias veces pensó en el suicidio. Era irritable en demasía y tuvo pocos amigos con
los que era severo y exigente. Vivió solo durante gran parte de su vida. tl
mismo creía que su influencia en sus discípulos era más bien perjudicial. Sin
tener fe, tenía la convicción de estar condenado. "Su modo de ver las cosas era
tenebroso, sin remedio. Los tiempos modernos eran para él una edad oscura." •
Aborrecía la civilización. Sin embargo, de su mente poderosa surgieron obras
como el Tractatus y las Jnvestigations que tan gran influjo han ejercido en la
filosofía anglosajona y en general en el estudio filosófico de la Lógica y del
lenguaje.

2. LA

FILOSOFÍA .EN EL

Tractatus

Se suelen distinguir dos períodos en el pensamiento de Wittgenstein. Al
primero corresponden el Tractatus y Notebooks. Al segundo, las Philosophical
lnvestigations, los Blue and Brown Books y Zettel.
Los especialistas no están de acuerdo en sus juicios acerca de lo que consti tuyen los dos períodos. Algunos, como G. Bergmann, quieren ver dos temáticas completamente distintas. El Tractatus trataría de la naturaleza de la
verdad lógica, las lnvestigations tratarían de la naturaleza humana.1 Pero, en
general, se acepta que, a pesar de la dicotomía, hay ciertas constantes en el
pensamiento del filósofo austríaco-inglés, y que el segundo Wittgen5tein solamente corrige al primero. Sea de ello lo que fuere, lo que todos admiten es
que el Tractatus es un libro muy dificil. En parte se debe a que contiene
proposiciones apodícticas y adialécticas. Las explicaciones pocas veces tienen
relación directa con la proposición que se supone explican y aun en ocasiones
exponen tesis casi contrarias a la proposición.
Lo que sí aparece claramente es la gran oscuridad del te;,..'to: "La biblia del
movimiento del análisis lógico era el Tractatus de Wittgenstein. Como otros
textos sagrados, combinaba fervor profético y obscuridad sibilina de tal modo,
que pedía y recibía interpretaciones en conflicto reciproco. Expresado en afo.
• CCr. N. Malcolm, Recuerdo de Wittgenstein, en "Las filosofüu de Ludwig Witt.genstein", Ed. Oikos-Tau, Vilasa del Mar, 1966, p. 45. Léase todo el artículo.
• G.H. von Wright, Esquema biográfico, ibid., p. 37.
' La gloria e la miseria di Ludwig Wittge11stein, en "Revista di Filo.sofia", 52 ( 1961),
p. 344.

25

�rismos pregnantes, usaba términos familiares en sentidos nuevos, pero inexplicados".ª A este testimonio A. Kenny añade: "Las veinte mil palabras del
Traclatus se pueden leer en una tarde, pero son pocos los que se preciarían
de entenderlas completamente, incluso tras años de estudio". 8 Por ello la
mayor parte de quienes han comentado o manejado el ahora ya clásico libro
se ven obligados a confesar que "el texto del Tractatus es extraordinariamente
difícil" .10
¿ Qué trató de expresar Wittgenstein en las breves -algunas tienen un solo
renglón- y enigmáticas sentencias? La oscuridad del texto ha dado origen
a respuestas diferentes y aun opuestas.

Se ha dicho que el Tractatus es un desarrollo critico del pensamiento de
B. Russell; que es un comentario a los Principia Mathematúa de Whitehead
y Russell; que es fundamentación del positivismo lógico; que es un intento de
construir el lenguaje lógicamente perfecto al que se debe conformar cualquier
lenguaje para ser significante; que es un intento de resolver el problema de la
relación entre un hecho lingüístico significante y un hecho significado; que es
el acto de muerte de la metafisica y de la filosofía en general, o la demostración de que la filosofía es una paradoja porque trata de decir lo que no se
puede decir, etc.U
En consecuencia no hay acuerdo -ni podrá haberlo-- entre los autores
para catalogar a Wittgenstein en alguna de las corrientes de la filosofía contemporánea. Algunos pretenden que fue un metafísico revisionista; otros, que
fue neopositivista. Se le tiene por conductista o nominalista. Hay quien opina
que fue partidario del trascendentalismo kantiano. Otros lo conceptúan partidario de la filosofía hermenéutica. Se dice que fue solipsista, y simplemente
un filósofo del lenguaje. 12 Pienso que lo más acertado es afirmar que Wittgenstein, como filósofo, es inclasificable porque su estilo difícil, ambiguo y oscuro
revela al hombre: inestable, hosco, hermético.
El esquema general del Tractatus se e.~resa en siete proposiciones fundamentales numeradas, a las que siguen otras proposiciones que explican o completan a las anteriores. Las proposiciones complementarias llevan números
• A.M. Quinton, en Wittgenstein. The philasophica/ investigations, New York, 1966,
pág. 3.
• Wittgen.rtein, trad. de A. Deaño, Rev. de Occidente, Madrid, 1974, p. 17.
. 'º D. Pears, Wittgenrtein, trad. de J. Planells, Grijalbo, Barcelona, 1974, p. 78.
u Cfr. E. Riverso, ll pensiero di Ludo11ico Wittgenstein, Libreria Scientifica Editrice,
Napoli, 1970, pp. 49-50.
" Cfr. J.G. Colbert, Aproximación a Wittgenstein, en "Anuario Filo&amp;6fico", v. V
( 1972), pp. 47-52.

26

decimales cuya parte entera repite el número de una de las siete proposiciones
fundamentales a la que se refiere y la parte decimal indica la referencia. El
mismo Wittgenstein aclara: "las proposiciones n. 1, n. 2, n. 3, etc., son observaciones a 1a proposición No. n; las proposiciones n. m 1, n. m 2, etc. son
observaciones a la proposición no. n, m; y así sucesivamente".13
Desde aquí encontramos incongruencias. En efecto, se puede uno preguntar
¿ es posible precisar matemática y unívocamente el valor referencial de las
distintas cifras a las tesis anteriores y posteriores? ¿Es correcto sistematizar
numéricamente proposiciones filosóficas como si fueran fórmulas lógico-matemáticas? En concreto, por ejemplo, la proposición 2.01 tendría que ser un
comentario o aclaración a la proposición 2.0, pero ésta no existe; la proposición 3.001 debería ser comentario a una proposición 3.00 que, a su vez, tendría que comentar a una proposición 3.0, y éstas no existen. Además, no se
puede llamar comentario a la adición de conceptos nuevos. Wittgenstein desarrolla tesis lógicas y ontológicas con ocasión de las proposiciones comentadas.
Por ello la numeración solamente sirve para distinguir, a grandes rasgos, la
importancia lógica que el autor dio a las proposiciones. Entonces, por ejemplo,
la tesis 2 es más importante que la 2.1 y ésta, más importante que la 2.01 y
así sucesivamente. Adviértase también que en el Tractatus no existe deducción
y consiguientemente las proposiciones comentantes jamás se dan como resultado del análisis de las proposiciones comentadas.
He aquí las tesis fundamentales del Tractatus:

"l.
"2.
"3.
"4.
"5.
"6.
"7.

El mundo es todo lo que acaece".
Lo que acaece, el hecho, es la existencia de los hechos at6micos".
La figura lógica de los hechos es el pensamiento".
El pensamiento es la proposición con significado".
La proposición es una función de verdad de la proposición elemental".
La forma general de una función de verdad es: [pJN(!)]".
De lo que no se puede hablar mejor es callarse".

¿Qué finalidades tienen estas tesis? Wittgenstein dice que quizá su libro será
entendido solamente por quienes hayan pensado ya por sí mismos los pensamientos que él expresa.1~ Quiere con esto indicar que los únicos que podrán
entender su doctrina son los que hayan analizado el problema semántico. Pero
para ello es preciso aceptar que la filosofía se reduce a crítica del lenguaje:
u Tractatus, nota a la proposición 1. Uso la edición bilingüe, trad. de Tierno Galván,
Alianza Editorial, 1973, p. 35.
:w Cfr. Tractatus, Prólogo~ ed. cit., p. 31.

27

�"toda la filosofía es 'crítica del lenguaje' ".15 Sin embargo, no se puede negar
que en esta afirmación haya una concepción ontológica del mundo, como
aparece en las proposiciones 1 y 2. De cualquier manera, el Tractatus contiene
una teoría del lenguaje ( una lógica) , una semántica, una ontología y una
mística. Pero es evide:r;i.te que el tema central de la especulación wittgensteiniana es el problema de la forma lógica de las proposiciones científicas. Es decir,
que en el Tractatus se expresa, ante todo, una teoría del lenguaje.

¿ Qué significa definir 1a filosofía como crítica del lenguaje? Para aclararlo conviene tener en cuenta los escrito wittgensteinianos anteriores o contemporáneos a la redacción del Tractatus, es decir, Notes on Logic (septiembre de 1913), Notebooks ( 1914-1916) y Notes Dictated to Moore in Norway
(abril de 1914) donde frecuentemente encontrarnos, de manera más explícita,
los pensamientos del Tractatus.

es común al mundo y a las imágenes. Para captar el pensamiento wittgensteiniano es conveniente analizar los tres elementos indicados anteriormente, sin
olvidar que el autor, al tratar de dichos elementos, oscila entre ellos y nos
desconcierta porque su razonamiento parece no llegar a resultados definitivos.
El mismo Wittgenstein pretende analizar separadamente los tres elementos.
Así estudia temáticamente el mundo en las tesis uno y dos, mientras que en
las tesis del tres al seis aborda el problema de la "imagen" -Bild-. Claro
que esto obedece a pura cuestión de método pues en especial la forma lógica, que tiene que unir al mundo como hecho con la imagen como hecho, no
se puede tratar separadamente.
a) El mundo. Es curioso observar que Wittgenstein pretendía e&gt;..-poner una
teoría del lenguaje y, con todo, al tratar de la realidad mundana habla de

La filosofía -piensa Wittgenstein- tiene por fin enseñarnos la forma lógica de las proposiciones: tal es su misión fundamental.1 6 Por ello el Tractatus,

hecho -Tatsache-, hecho atómico --Sachuerhalt-, cosa -Ding-, sustancia --Substanz-, objeto -Gegestand-, sin fijar sus limites exactos. Tal
vez ello se deba a que usó, en tal caso, el lengua je cotidiano que emplea esas

en gran parte, se ocupa de la naturaleza del lenguaje y de su relación con el
mundo. Y precisamente las proposiciones 1 y 2 se refieren al mundo. Pero la
doctrina principal del Tractatus es la teoría pictórica del significado.

palabras, a veces, como equivalentes, a veces como distintas, pero sin límites
precisos. De cualquier modo el concepto mundo parece incluir a todos los
otros.

Siendo la filosofía "critica del lenguaje" tiene que delimitar lo pensable y
lo impensable y debe significar lo indecible presentando claramente lo decible.17
La filosofía, en consecuencia, es filosofía del lenguaje solamente si es determinación, a priori de los ámbitos de lo pensable y de lo impensable, de lo
decíble y de lo indecible. Se trata de fijar las condiciones lógicas de posibilidad
del lenguaje. Entonces la filosofía, en Wittgenstein, es la investigación del
lenguaje lógicamente posible.

"El mundo es todo lo que acaece".19 "El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas". 2º "La totalidad de los hechos atómicos existentes es el
mundo".21 "La total realidad es el mundo". 2'

El lenguaje es una imagen (Bild, picture) de la realidad; es un modelo
de los hechos. 18 No se entienda, sin embargo, que Wittgenstein quiere decir
que las ideas son como fotografías de la realidad. Más bien parece que cuando habla de ''imagen representativa" o de "representación en imagen" -Abbild, Abbildung- se refiere al isomorfismo que hay entre imagen y mundo.
Hay, pues, que relacionar tres términos: mundo, imagen y la forma lógica que

fáctico sino que es una conexión de objetos. 23 Hay que distinguir, por tanto,
entre hecho y hecho atómico pues un hecho se refiere siempre a algo que realmente acontece, en tanto que un hecho atómico representa solamente algo
que puede acaecer.u Y sin embargo, "el hecho, es la existencia de los hechos
atómicos". 25 De todas maneras, el mundo es la totalidad de los hechos -Tatsachen- y aunque expresamente Wittgenstein dice que el mundo se divide
en hechos ¿ podemos identificar sin más mundo y facticidad? Parece que el

,. Tractatus, 4 0031: ".d.lle philosophie i.Jt 'sprachkritik' ".
,. Cfr. Notebooks 1914-1916, Basil Blackwell, Oxford, 1961, p. 93.
1' Cfr. Trai:tah,s, 4.114 y 115.
u La palabra alemana Bild (imagen) ae ha traducido al inglés por picture y al español por figura, que tienen matices espaciales. Otros, por eso, la han traducido por
pintura, que en lo personal me parece desafortunada. Por tanto creo que la palabra
menos inexacta es imagen. No sé, si la palabra modelo, que man otros como traducción de Bild, sea menos adecuada que pintura.

En estos textos se ve claramente que mundo tiene que ver con facticidad
-Tatsiichlichkeit- y que los hechos se identifican con lo que acaece, con los
hechos atómicos. Por el contraiio, un hecho atómico --Sachuerhalt- no es

" "Die Welt üt aUes was der FaJl irt". Tractatus l.
• "Die Wdt i.st die gesamheít der Tatsachen, nicht der Dinge". 1.10.
u "Die Gesamheit d,r vestehenden Sai:huerhalte ist die Welt". 2.04-.
,. "Die gesamle Wirklichkeít ist die Welt". 2.063.
:, Cfr. Stegmüller W. Hauptstromungen de, Gegenwartphilosophú, Stuttgart, 1965,
p. 529.
"' "Du Tatsai:he, ist das Bestehen von Sachuerhalten". 2.

�mundo no se puede identificar con la pura facticidad: el mundo es universo.
Lo que pretende Wittgenstein es dar la preeminencia a la facticidad sobre la
posibilidad. Por eso todos los enunciados con contenido se fundamentan en el
recurso a los datos fácticos. Las proposiciones que se refieren al dato fáctico
son las proposiciones elementales. Y es que la proposición y la realidad están
estructuradas de la misma manera: la proposición se compone de elementos;
la realidad fáctica se compone de hechos atómicos y, a su vez, éstos se componen ele objetos o cosas. Entonces, una proposici6n elemental es aquélla que
es figura, imagen, de un hecho atómico. Lo cual equivale a decir que el hecho
atómico existe. Por ello toda proposición es susceptible de verdad o de falsedad. Una proposición elemental es verdadera si existe el hecho atómico del
que es imagen. Es falsa si el hecho at6mito no existe. Verdad y falsedad son,
por tanto, constataciones del acuerdo fáctico de la proposición y de lo dado:
"Para conocer si la imagen es verdadera o falsa debemos compararla con la
realidad. No se puede conocer sólo por la imagen si es verdadera o falsa. No
hay imagen verdadera a priori". 25
A veces Wittgenstein habla de una aproximación entre lógica y mundo tan
cercana que llega finalmente a la coincidencia. Así tenemos: "Las proposiciones lógicas describen la armazón del mundo, a mejor, la presentan. No
'tratan' de nada, presuponen que los nombres tienen significado, y las proposiciones elementales, sentido; y ésta es su conexión con el mundo". 26 Por otra
parte afirma que nada en el mundo puede estar en contradicción con la lógica. 27 Y aunque distingue entre la lógica y su aplicación: "la lógica no puede entrar en conflicto con su aplicación. Pero la lógica debe estar en contacto
con su aplicación. La lógica y su aplicación no deben sobreponerse una a la
otra". 28 El contacto entre ambas tiene su respaldo en el lenguaje y precisamente en el lenguaje ordinario porque en él la lógica se realiza completamente: "Todas las proposiciones de nuestro lenguaje corriente están efec•• "Um zu erkennen, ob das Bild wahr oder falsh ist, mii.ssen wir es mit der Wirklich-

ktit 11ergleichen. Aus dem Bild allein ist nicht zu erkennen, ob es iuahr oder falsch ist.
Ein a priori wahres Bild gibt es nicht». Trac.tatus, 2.223, 2.224 y 225. Recuérdese que
traduzco Bild por imagen.
,. "Die logischen Siitze beschreiben das Gerüst der Welt, oder vielmchr, sie strllen es dar.
Sie 'handeln' uon nichts. Sie setzen voraus, dass Namen Bedentung, und Elemtntarsiitze
Sinn haben: Und dies isl ihre Verbindung mit der Welt". 6.124.
71 Cfr. Tractatus, 3.031.
• "Di11 Logik dar/ mit ihrer Ánw1mdung nicht kollidieren. Aber die Logik muss
sich mit ihrer Anwendung btrühren. Also dürfen die Logik und ihre Anwendung einander nicht übergreifen". 5.557.

tivamente, tal y como son, ordenadas de un modo completamente lógico". 29
Por tanto, el lengua je y la lógica van íntimamente unidos entre sí y con el
mundo. De ahí las conocidas frases de Wittgenstein: "Los limites de mi lengttaje significan los límites de mi mundo. La lógica llena el mundo; los lími~
del mundo son también sus límites".ªº
Tenemos, pues, la total coincidencia de lógica y mundo precisamente por la
identificación de lógica y lenguaje. Desaparece, por lo mismo, el problema
de la distinción entre lógica y su aplicación. Por eso es que en la lógica no se
puede decir "en el mundo hay tal y tal cosa, pero no tal cosa" pues para
ello la lógica debería trascender los límites del mundo y verlo desde otra parte.
Pero esto es imposible puesto que mundo y lógica se identifican, de tal manera
que ''yo soy mi mundo". Entonces: "que el mundo es mi mundo, se muestra
en que los límites del lenguaje... significan los funites de mi mundo".n
De lo anterior aparece claro que no se pueden separar tan radicalmente ·
hecho -Tatsache-- y hecho atómico -Sachverhalt-: hecho es el hecho
atómico existente; hecho atómico es )o que puede acaecer. La posibilidad de
Jo que acaece no se reduce al proyecto de una subjetividad que "pone" al
mundo se fundamenta únicamente en la realidad de que la lógica "está" en
los hechos. Hay una "16gica interna de los hechos atómicos" porque la lógica
llena el mundo y los límites del mundo son los límites de la lógica y del lenguaje, de modo que más allá de ellos sólo se da lo "inexpresable1 •

b) La imagen. En el pensamiento de Wittgenstein, mundo, lógica y lenguaje se implican, como acabamos de ver. La identidad entre lógica y lenguaje
es determinante para entender el Tractatus. Pero la identidad mencionada
supone una previa abstracción: despojar totalmente al lenguaje de su forma
exterior. "El lenguaje disfraza el pensamiento. Y de tal modo que, por la
forma externa del vestido no es posible -concluir acerca de la forma del pensamiento disfrazado; porque la forma externa del vestido está construida con
un fin completamente distinto que el de permitir reconocer la forma del
cuerpo" _3 ::
• "A/le satze unserer Umgangssprache sind tatsiichli.ch, so wie sie sind, logisch
vollkommen geordn,t". 5.5563.
• "Die Grenun meiner Sprache bedeuten die Grente11 Meiner Wele''. "Die Logik
ufi.illt die. Welt; die Grenzen der Welt sind auch ihre Grenzen''. 5.6 y 5.61.
11 "]ch bin meine Welt". 5.63. ''Dass die Welt meine Welt ist, das zeigt ~ich darin,
dass die Grenzen der Sprache. .. &lt;lie Grenzen meiner Welt bedeuten". 5.62.
11 "Die Sprai;he verkleidet den Gedar.ken. Und zwar so, dass man nach der aiim,Ten
Form des Kleides, nich auf die Form des Kleides nach ganz anderen Zwecken gebildet ift als danach, die Form d1s Korpers erkennen zu lassm". 4.002.

�Es decir que para captar la lógica del lenguaje es necesario abstraer totalmente del revestimiento como si fuera una forma externa. Sólo entonces es
posible unir el lenguaje cotidiano con la lógica. Y sólo entonces, también,
es posible la afirmación aventurada de Wittgenstein: "Todas las proposiciones
de nuestro lenguaje corriente están efectivamente, tal y como son, ordenadas
de un modo completamente lógico". 33 Si lenguaje ordinario y lógica se identifican, al menos desde el punto de vista del orden, quiere decir que el lenguaje, en cuanto tal, puede tratar de hechos mundanos y captarlos. ¿Cómo
demuestra Wittgenstein esto? Lo mismo que la identidad de forma lógica y
mundo: de ninguna manera. No demuestra sino muestra. Sólo desde el mostrar es posible resolver la dificultad fundamental: no hay proposiciones con
sentido que expresen la relación entre las proposiciones de contenido empírico
y las proposiciones formales. Y por ello no es posible hablar de la posibilidad
de coincidencia entre lenguaje y realidad. Por eso, en acuerdo con los del
círculo de Viena, Wittgenstein afirma: "La proposición puede representar lo
que debe tener de común con la realidad para poder representar la forma
lógica. Para poder representar la forma lógica debemos poder colocarnos con
la proposición fuera de la lógica, es decir, fuera del mundo. ''La proposición
no puede representar la forma lógica; se refleja en ella. Lo que en el lenguaje
se refleja, el lenguaje no puede representarlo.
Lo que en el lenguaje se expresa, nosotros no podemos expresarlo por el
lenguaje. La proposición muestra la forma lógica de la realidad. La exhibe".a.
Las palabras mostrar, reftejar, exhibir, están indicando algo que no se puede
expresar ni en un lenguaje de contenido empírico, ni en un lenguaje formal,
y, por ello, están indicando lo indecible, lo inexpresable, lo impensable. Con
todo, esta inexpresabilidad corresponde a la relación de concordancia entre
lenguaje empírico y realidad mundana.
11
"Al/e Sátze unserer Ungangssprache sind t11tsáchlich, so wie sie sind, logish wo/1kommen geordnet". 5.5563.

" "Der Satz kann die geramte Wirklichkeit darstellen, aber er kann nicht das darst,llen, was er mit der Wirklichkeit gemein haben muss, um sie darstellen zu l:onnem _
di, logisch Form.
Um die u,gisch, Form dlJJ'st,llen zu konnen, müssten wir uns mit dem Satte ourserhalb
der Logik aufstellen konnen, das heisst aumrhalb der Welt". 4.12.
"Dn- ~atz kann die logisch11 Form nicht dars-tellen, sie spi11gel sich in ihm.
Was s1ch in der Sprache spiegelt, kann sie nicht darstellen.
Was 'sich' in der Sprache ausdrvckt, konnen 'wir' nú:ht durch sie ausdriicken.
Der Satz 'teigt' di4 Iogische Form der Wirklichkeit.
Er weist sie auf". 4.121. Algunos traducen esta frase: "la pone ante los ojos" que
me parce.e más incisiva. y detallada que simplemente "la exhibe".

32

Según esto, por un lado, se da el mundo y por el otro, las proposiciones;
ambos existen en sí y para sí. Pero sobre la relación que existe entre ellos
nada se puede decir. Estamos ante la dimensión de lo inexpresable. En todo
caso, para el filósofo vienés, la proposición, sin lugar a dudas, es imagen de la
realidad; no es que haya analogía entre imagen y propo ición: la proposición
es imagen: "Ja proposición sólo dice algo en cuanto es una imagen.16 Por ello
el sujeto pensante es superfluo -"Das denkende... Subjekt gibt es nicht"-.
Y es que indican la esencia de una prnposición - piensa Wittgenstein- es
indicar la esencia de toda descripción y por lo mismo la esencia del mundo 38
porque la lógica es autárquica. A lo lógico, por tanto, corresponde un rango
absoluto en cuanto tiene una objetividad incondicionada. La lógica es a prióri
porque no se puede pensar ilógicamente. 31 Así, pues el pensamiento del sujeto
es totalmente superfluo. Si insistimos en el doble objeto del Tractatus: la investigación de los fundamentos de la lógica, y la definición de los límites del
lenguaje, advertimos que el lazo de unión entre ambos está en que la lógica
representa todo lo a priori. La experiencia nos puede proporcionar un universo fáctico, pero flota en un espacio de posibilidades ya hecho antes de la
experiencia. Así la lógica revela la estructura del lenguaje fáctico, pero también manifiesta la estructura de la realidad r-eflejada en el lenguaje.
La filosofía es simplemente crítica del lenguaje -Alle Philosophie ist "Sprachkritik"-.ª Por ello se concreta a delimitar lo pensable y lo impensable;
debe delimitar lo impensable desde dentro de lo pensable. Y significará lo
indecible presentando claramente lo decible.ªº Entonces la filosofía es filosofía
del lenguaje en cuanto determinación a priori de los ámbitos de lo decible,
de lo indecible y de lo pensable. El análisis que realiza el Tractatus es un
intento de fijar, sin tener en cuenta los procesos del lenguaje ordinario, las
condiciones lógicas de posibilidad de cualquier lenguaje, las condiciones para
que una propo ición -independientemente de su valor de verdad- tenga
sentido. Por tanto, la filosofía es una investigación sobre el lenguaje l6gicamente posible, sobre el sentido del lenguaje, independientemente de la relaci6n que pueda tener con la realidad.
En Notes on Logic, Wittge11stein afirma que la filosoHa consta de lógica y
metafísica: la primera es la base de la segunda. Consiguientemente, la filo• "Dtr Satz sagt nur insoweit etwas, als tr ein Bild i.st."
• Cfr. Tractatus, 5.4711. y 5631. 4.03. "Der Satz is-t sin Bild der Wirklichkeit". 4.021.
:n Cfr. 5.473. ''Dass die Logik a priori ist, besteht darÍlt, dass nicht u11logisch
gedacht wtrd,n 'kan'". 5.4731.
'" Tractatus, 4.0031.
• "Sie soll das Denkbare abgrenun 11nd damit das Undenkbare. Sie u:ird dns Unsagbare bedeuten, indem sie das Sagbare klttr darstellt". 4-.114 y 4.115.

33
Hum-3

�sofia es la doctrina de la forma lógica de las proposiciones científicas &amp;0 Y
puesto que Die Philosophie ist keine deT NatuTwissenschaften n no intenta
ni sustituirse a ellas ni ponerse al lado de ellas, sino definir la forma lógica de
las proposiciones del lenguaje científico, las condiciones de su posibilidad
lógica, tenemos que la filosofía se reduce a la lógica. Así dice terminantemente
Wittgenstein: "el objeto de la filosofía es la aclaración lógica del pensamiento" .42 Por ello el resultado de la filosofía -continúa- no son "proposiciones
filosóficas" sino tan sólo el esclarecimiento de las proposiciones.º Pero si
advertimos que para el filósofo austríaco-inglés, la lógica no es una doctrina
sino un reflejo del mundo porque ella es trascendental,H llegaremos a la
paradoja de que las proposiciones ontológicas del Tractatus no tienen sentido,
porque además, "la proposición construye un mundo con la ayuda de la propia armadura lógica".' 5 Es lo que dice en el Tractatus: "los hechos en el
espacio lógico son el mundo" -Die T atsachen im logischen Raum sind di6

Welt-. 46
En Notebooks 1914-1916, a propósito de la dificultad de encontrar el nexo
entre los signos y un estado de cosas, dice que la proposición es un modelo
de la realidad como nosotros la pensamos,• 1 y en el Tractatus: "La proposición es un modelo de la realidad tal como lo pensamos" .48 Entonces la realidad, de la que la proposición es un :modelo, no es la "cosa en sí", sino la
realidad pensada, la realidad inserta en las coordenadas 16gicas fuera de las
que es imposible pensar y expresarse con sentido.
Como se ve, la ontología en Wittgenstein es una proyección de la lógica, y
el mWldo es el mWldo lógico lingüístico. Así se entiende lo que dice del
solipsismo y del realismo. Si la realidad es tan sólo una relación -la realidad
de un sujeto- y si "el sujeto no es parte sino presupuesto de la existencia
del mundo",' 9 y si los límites del mundo de un sujeto son los limites de su

" Cír. Notes on logic, trad. de A. Conte. Torino, 1964, p. 201.

ª

Tractatus, 4.111: "La filosoiía no ea una de )a, ciencias naturales".
" "Der Zweck der Philosophie ist die logische Klarung du Gedanken". 4.112.
.. "Das Resultat der Philosophie sind nicht 'philosophische Sátze', sondern das
Klarwerden uon Satzen". 4.112.
" "Die Logik ist kline Lehre, sondern ein Spiegelbild der Welt". 6.13.
.. Noteboob, 20. LO. 14, p. 102.

.. 1.13.
., Notebooks, 27. 10. 14. p. 107.
.. "Der Satz ist ein Modell der Wirklichkeit, so wie wir sie uns denken". 4.01.
• Notebook.s, 2.8.16, p. 181. Cfr. Traclatus, 5.632.

34

lenguaje, es decir, los límites dentro de los cuales es posible la representación
como tal, 60 se comprende que solipsismo y realismo coincidan. 51
Recuérdese la tesis tajante: «el su jeto pensante no existe". Por lo que "el
yo del solipsismo se reduce a un punto inextenso y queda la realidad coordinada a él. 5~ El mundo es la única realidad. Y si el Yo -para el solipsistase reduce a un punto inextenso, se puede establecer el Yo filosófico mediante
la negación: no es algo mundano. Por eso "el yo entra en filosofía por el
hecho de que 'el mundo es mi mundo'. El Yo filosófico no es el hombre, ni
el cuerpo humano, ni tampoco el alma humana de la cual trata la psicología,
sino el sujeto metafísico, el límite, no una parte del mundo". 13
Así se ve claramente que el propósito de Wittgenstein es la radical y definitiva separación entre lo expresable y lo inexpresable, o sea, excluir del
pensamiento y del lenguaje todo lo que sea oscuro, según la conocida tesis:
"todo aquello que puede ser pensado, puede ser pensado claramente. Todo
aquello que puede ser expresado, puede ser expresado claramente".e-• A esta
región de lo oscuro pertenecen los enunciados filosóficos y místicos. Y es que
la ciencia es exacta esencialmente y la vida y la metafísica son esencialmente
inexactas y por lo mismo son inexpresables. Por supuesto el prototipo de la
ciencia es la ciencia natural. Por su parte "la filosofía no es una de las ciencias
naturales (La palabra 'filosofía' debe significar algo que esté sobre o bajo,
pero no junto a las ciencias naturales)". 1 :1 Nada hay, pues, en común entre
filosofía y ciencia, porque la "filosofía no es una teoría, sino una actividad" 58 cuyo objeto es "la aclaración lógica del pensamiento",57 la definición
lógica de las condiciones de posibilidad del lenguaje científico. Por eso la
filosofía es inexpresable y, en comparación con la ciencia, carece de sentido:
"la mayor parte de las proposiciones y cuestiones que se han escrito sobre
materias filosóficas no son falsas, sino sin sentido". 88 Wittgenstein lleva a sus
últimas consecuencias este principio y afirma que quien lo comprende tendrá
que reconocer que las proposiciones del Tractatus carecen de sentido. Tales
• Cfr. ibid., 15. lo. 16, p. 188; Tractatus, 5. 64.
n Cfr. ibid., 29. 10. 14.
u Tractatus, 5. 64.
• Ibid., 5.641.
"' ''Alles was überhaupt g1dacht we,den kann, kann klar g11dacht werden. AUes was
sich aussprechen lásst, lásst sich klar aussprechen", 4.116.
• "Die Philosophie ist keine der Naiuf'wiJsenschaften" . .. 4.111.
'" "Die Philosophi, is1 keine Lehre, sondern tine Tátigkeit". 4.112 .
• "Der Zweck d,r Philosophie ist die logische Klarung der Gedanken". 4.112 .
., "Die meisten Sátz, und Fragen wl!lch11 über philosophisch, Dinge geschritJben
worden sind, sind nicht falsch, sondern unsinningñ. 4.003.

35

�I

proposiciones, como elucidaciones, son la escalera que se debe arrojar después
de haber conseguido el fin. La filosofía, pues, se reduce a esto: "El verdadero método de la filosofía seria propiamente éste: no decir nada, sino aquello que se puede decir; o sea, las proposiciones de la ciencia natural -algo,
pues, que no tiene nada que ver ron la filosofía-; y siempre que alguien
quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado significado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los demás -pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles filosofía-, pero sería el único estrictamente correcto.
"Mis proposiciones son esclarecedoras de este modo; que quien me comprende acaba por reconocer que carecen de sentido, siempre que el que comprenda haya salido a través de ellas fuera de ellas. (Debe, pues, por así
decirlo, tirar la escalera después de haber subido) ". 59
Haciendo esto -piensa Wittgenstein- se \"e el mundo correctamente, es
decir, sin tener en cuenta para nada la filosofía puesto que las preguntas trascendentales no tienen respuesta. 80 Por eso "Womon van nicht sprechen kann,
darüber muss man schweigen".61 Así termina el Tractatus.

3. LA

FILOSOFÍA EN LAS

Philosophical fouestigations

Generalmente se afirma que Philosophische Untersuchungen (Philosophical
Investigations 1953) marca, de una manera clara, el llamado último Wittgenstein. Untersuchungen es totalmente diferente al Tractatus en contenido y en
estilo. El Tractatus se compone de aforismos numerados; las lnvestigations
contienen párrafos escritos en tono coloquial. El Tractatus es frío, lacónico (a
veces, demasiado) abstracto y difícil; las lnuestigations son concretas, difusa.s,
directas, abundantes en ejemplos y metáforas. En el Tractafus domina la idea
de la relación entre proposición y pintura; en la lnvestigations sobresale la
idea de que el lenguaje es un juego de palabras. Se ve así que el último
Wittgenstein no es totalmente diferente al primero, como algunos dijeron. El
núcleo central del pensamiento wittgen teiniauo es el mismo: examinar la
naturaleza del lenguaje. Pero mientras en el Tractatus domina la idea de que
la proposición -lenguaje- es imagen de la realidad, en las lnvestigations se
habla repetidas veces de que en el lenguaje jugamos con palabras: las pala.. Trac1atus, 6.53.
00 Cfr. Tractatus, 6.54.
" "De lo que no se puede hablar, mejor es callarse". Tractahis, 7.

36

bras, y las conductas correspondientes, constituyen el juego del lenguaje. "En
general, el significado de una palabra no es el objeto que representa sino más
bien su uso en un lenguaje". 82 Con todo, las Untersuchungen son polivalentes
pues tratan, además, temas de psicología, como sensación, pensamiento, sentimiento, volición, comprensión.
En el Tractatus la relación entre lenguaje y realidad depende de la relación
entre elementos del pensamiento y los átomo del mundo. En las Jnvestigations
picn_sa Wittgenstein que es incoherente afirmar que los átomos son simples en
senado absoluto y que, por lo tanto, es imposible establecer una correlación
privada entre elementos del pensamiento y partes de realidad. En el Tractatus
los datos últimos son los átomo que forman la sustancia del mundo -die
Substa,zz der Welt-; en las lnvestigations los datos últimos son las formas
de vida en las que se dan los juegos del lenguaje. De todos modos, la filosofía
es una actividad, no una teoría; es la actividad de clasificar las proposiciones
para evitar que las apariencias del lenguaje ordinario no puedan inducir a
error. Pero ahora no se trata de analizar las proposiciones para mostrar su
estructura oculta sino de hacer ver ("Ómo se aplican en los "juegos del lenguaje".6ª
Los juegos del lenguaje representan sucesos fácticos que, si funcionan correctamente, sólo se pueden aprehender de un modo puramente descriptivo.
Pero ¿ qué son, en realidad, los juegos del lenguaje? Wittgenstein pretende
ir hasta una inmediatez radical que ya no se puede aprehender iilosóficamente. Por lo mismo, la pregunta acerca de la esencia de los juegos del lengua je es improcedente. Tanto que el mismo Wittgenstein dice que el concepto
"juego de lenguaje" es un concepto "de bordes vagos" _&amp;-1. Y antes había expresado: "El término 'juego de lenguaje' debe poner de relieve que el hablar
un lenguaje es una parte de una actividad o de una forma de vida - Lebensform". 65
Los juegos del lenguaje vendrían a consistir en que lo importante en el

ª Philosophical investigalions, Basil Blackwell, 1953, I, págs. 11-12, 24, •13. Desafortunadamente no tengo a la mano la obra original, por lo que me veo obligado a usar
lllla versión.
" La expresión "juegos de lenguaje", "juego lingüístico" --Sprachpielen, language •
gamer- nació, según N. Malcolm, así: un día Wittgenstein y Dyson pasaban cerca
de un campo deportivo donde se jugaba un partido de foot-ball y Wittgen.tein creyó
que en el Lenguaje hacemos juegos con las palabras. Cfr. N. Malcnlm, Ludwig Wittgensteill, trad. ital. Torino, 1964, p. 91.
"' Philosophical investigations, pág. 7 l.
" /bid., I, pár. 23.

37

�lenguaje no es la significación sino el uso. Entonces para en~ender un. lenguaje
hay que saber c6mo funciona. Por eso habrá tantos lenguaJes como Juegos de
lenguaje. Y entender una palabra en determinado lenguaje es saber cómo se
usa dentro de uno de los juegos lingüísticos. De ahí que lo fundamental en el
lenguaje, como juego, es el modo de usarlo -Art des Gebrauchs-."ª El 1~guaje es una trama integrada con la trama de nuestra vida., ~or ~aberse 1lusionado acerca del lenguaje han surgido los "problemas filosof1cos' , pero que
en realidad no son problemas sino ''perplejidades".

-

Así se muestra que la filosofía sale sobrando ya que la filosofía vive de problemas y "un problema filos6fico tiene la forma: 'no sé cómo arreglármel3:5':
La filosofía no puede, de ninguna manera, tocar el uso real del lengua3e,
puede, en última instancia, solamente describirlo. Y ya que tampoco pu~de
darle una fundamentación, deja todo tal como está". 07 Si, pues, la ~edi~a,
el criterio es el lenguaje cotidiano, el filósofo debe destruir su lenguaje f,_1°sófico ya' que dentro del lenguaje cotidiano, el filosófico no tiene sentido
porque prescinde del uso real: "cuando los filósofos usan una palabra ("conocimiento", "ser", "objeto", "yo", "proposición", "nombre") e intentan aprehender la esencia de la cosa, siempre hay que preguntarse: ¿ se usa verdaderamente así esta palabra en el lenguaje en el que tiene su hogar? Nosotros
devolvemos las palabras de su empleo metafísico al cotidiano" -68
Las palabras citadas por Wittgenstein no tienen contenido, no ex_p1:53'°
nada. Por lo mismo hay que darles sentido restituyéndolas al uso cot1d1ano.
El verdadero filósofo, en sentir de Wittgenstein, debe proceder como el hombre normal que se contenta con el uso ocasional de las palabras. Dice: ''la
claridad a la que apuntarnos es ciertamente una claridad completa. Pero esto
solamente quiere decir que los problemas úlosóíicos deben desaparecer completamente". 69
Con esto Wittgenstein no niega la filosofía: le asigna su única funci6n: "La
filosofía se limita simplemente a poner todo delante de nosotros, ni explica ni
deduce nada. Puesto que todo se halla a la vista, nada hay tampoco que explicar. Lo que está escondido, por ejemplo, no nos interesa".ro Esto quiere
" "Cómo funciona una palabra, no se puede adivinar. Se debe mirar el uso de la
palabra y aprender de allí". ]bid., 1, pár. 340.
" !bid., 1, pán. 123 y 124.
• !bid., I, pár. 116.
• lbid., 1, pir. 133.
" !bid., 1, p!r. 126.

38

decir que la filosofía es puramente descriptiva, ya que ni deduce nada ni nada
explica. Debemos -dice- dejar a un lado toda explicación y la sola descripci6n debe tomar su lugar. El fin de la descripción es la resolución de los
problemas filosóficos: se resuelven, no acumulando más conocimiento empírico sino reordenando el conocimiento que ya tenemos.11
La filosofía en las lnvestigations no tiene la función crítico-normativa que
tenia en el Tractatus. Ahora es descripción de los usos efectivos del lenguaje.
Por ello "no dice cómo deba ser construido el lenguaje para cumplir su finafuiad, para actuar sobre los hombres en este modo así y así. La (gramática)
solamente describe, pero no explica, de ninguna manera, el uso de los sig.
. en el uso" ,73
nos".ª 1, pues, "tod o signo,
por s1' solo, parece muerto. . . él V1Ve
la filosofía tiene que ocuparse de la vida del signo. Entonces no se debe entender como actividad de fundación del lenguaje, ni como el intento de definir las condiciones de posibilidad del lenguaje lógico, sino como la descripción
de la multiplicidad de los usos lingüísticos, sea como "gramática superficial",
descripción de los modos en que una palabra se emplea en la construcción
de la proposición, sea como "gramática profunda", descripción de lo que está
en el fundamento de algún juego lingüístico, de lo que se vive auténticamente,
de los significados y de las intenciones que están en la base de las construcciones lingüísticas,ª de las situaciones, de las motivaciones del uso.

s·

No es investigación de nuevos hechos. Se trata de comprender lo que ya está
ante nuestros ojos. 75 Filosofar no es construir teorías o sistemas, dar explicaciones o justificaciones. La filosofía ya no se propone como teología o como
búsqueda de esencias 16 sino como simple descripción de fenómenosJ de las
formas lingüísticas que es donde se pueden expresar las esencias. Hacer filosofía es esforzarse por comprender aquellos aspectos de las cosas, de la vida
vivida en su simplicidad concreta, que, por su obviedad no llaman la atención ni provocan a la reflexión. La filo oíía debe traer a la mente estos aspectos, estos fenómenos, "aquello que se sabe cuando nadie nos lo pregunta,
pero que no se sabe cuando debemos explicarlo". 17 Por eso la filosofía no
debe presumir resolver definitivamente problemas, sino inducir a reflexionar
" Cfr. Philosophical in.11,stigations. 1, piÚ'. 109. "En realidad la filosoíía es puramente descriptiva". Cuad,rno azul, en Los cuadernos azul y marrón, Tecnos, Madrid,
1968. p. 46.
" !bid., I, pár. 496.
11 !bid., I, pár. 432.
" Cfr. ibid., 1, pár. 664.
" Cfr. ibid., I p.m. 89, 126 y 415.
" Cfr. ibid., 1, pár. 373.
" lbid., I, pár. 89.

39

�sobre las cosas de la vida cotidiana, de la experienria, del lenguaje común, Y
estimular a los hombres a pensar.78

Para Wittgenstein la filosofía, como descripción de los usos efec~vos del
lenguaje, es una terapia. 70 Entonces, los métodos de la filosofía son diferentes
· ·
dif' 1 d 80 El fin de la
terapias, diferentes modos de elurunar problemas y 1cu ta es. .
.
filosoüa es ''hacer salir a la mosca de la trampa" .81 En este senudo, la filosofía, como investigación gramatical, debe, ante todo, escombrar "el terreno
de malentendidos. Malentendidos que se refieren al uso de las palabras, producidos, entre otras co as, por ciertas analo~ías entre las formas de cxp~esión,
en diferentes regiones de nuestro lenguaje". 82 En consecuencia, la funa6n de
la terapia filos6fica es radicahnen.te negativa: consiste en hacer caer los "e~ficios de cartón pasta" hechos de teorías, hipótesis, ex-plicaciones del lcngu~Je
y de la realidad, que nos impiden ,·er las cosas co~o son Y el ~so efec_tivo
del lenguaje. La filosofía, por lo mismo, como terapia de\ lengua;e: no nene
que formular teorías del lenguaje, ni construir el len~~je idea~ ~ el que
desvanecerían todos los problemas del simbolismo, ni ÍIJar a prion las condiciones de posibilidad del lenguaje a las que tanto el lenguaje como la realidad
correspondiente tendrían que acomodarse.as La filosofía tiene que "poner
orden en nuestro conocimiento del uso del lenguaje: un orden para un fm
determinado, uno de los muchos órdenes posible , no el orden. A tal fin pondremos continuamente en relieve aquellas distinciones que nuestras comunes
forroáS lingüísticas nos hacen fácilmente descuidar". 84 De hecho -piensa
Wittgenstein- una de las razones principales de las ''enfennedades" fil?s6ficas consiste en el intento de reducir las más diversas formas de lenguaJe Y
de la experiencia cotidiana a categorías preestablecidas, a esquemas, válidos en
detem1inado campo de la experiencia y que por eso se juzgan válidos para

s:

siempre y en cualquier caso.
La función de la filosofía es poner "fuera de juego ' tales teorías Y esquemas para mostrar la multiplicidad e ineductibili~d de los "j~egos ~n~ticos", de las formas de experiencia y de la necesidad de considerar mdlVldualmcnte caso por caso y de escoger cada vez para cada uno de ellos las
categorías más apropiadas. 85
Cfr. ibid., I, Prefacio.
"' Cfr. ibid., I, pár. 255.
" lbid., I, pár. 133.
11 Ibid., I, p. S09.
" lbid., 1, pár. 90.
u Cfr. V. Nor:ieUi, Wittgenstein e la filosofia. Adriatica Bd. Bari, 1969, p. 115.
M Philosophical inuestigations, I, pár. 132.
" lbid., I, pár. 113.

11

Los problemas filosóficos surgen cuando nuestro lenguaje "gira en el vacío", cuando no hace presa en las cosas, es decir, cuando dejando a un lado
el uso efectivo del lenguaje y del sujeto que hace la experiencia y habla,
queremos hablar del lenguaje y de la experiencia, queremos "pensar'' el lenguaje para definir su relación con el pensamiento y -con la realidad. Los
problemas filosóficos ''naturalmente, no son problemas empíricos ~-ino problemas que se resuelven penetrando el actuar de nuestro lenguaje de modo
de reconocerlo: contra una fuerte tendencia a mal interpretarlo. Los problemas se resuelven no ya produciendo nuevas experiencias sino más bien ajustando lo que de tiempo nos es conocido. La filosofía es una batalla contra el
encantamiento de nuestro entendimiento, por medio de nuestro lenguaje".8tl
La filosofía tiene la función de liberarnos de aquellas formas de expresión
de aquellas categorías que esconden o deforman la experiencia. Así el aná~
lisis del lenguaje, la filosofía, es una terapia lingüística de la mente,ª 7 un
análisis, una clasificación no sólo de los usos del lenguaje sino, ante todo, de
las categorías mentales que relacionan el lenguaje y la experiencia. Por eso
la filosofía tiene que "presentamos", hacemos ,-er la experiencia, clasificando,
al mismo tiempo, las categorías mentales que, a sabiendas o no usamos para
interpretar la experiencia. La filosofía es, pues, una terapia y una visión. Su
función consiste precisamente en suspender las teorías, las interpretaciones,
las explicaciones acerca del mundo, no para negarlas en cuanto refleidón sobre el mundo y sobre la experiencia del mundo, sino para llevamos a considerar, de un modo nuevo más consciente, a partir de la experiencia vivida,
nues:1115 relaciones con eI mundo y las modalidades de tal relación, para
ensenamos a ver el mundo de manera auténtica. 89
Se ha clicho que Ja filosofía wittgensteiniana se puede definir como una
investigación acerca del lenguaje significantc. 8° Ciertamente, mientras en el
Tractatus la investigación semántica se desarrolla en el nivel de la denotación
y~ ~cabada, de la que se debe tomar acto si Stl quiere dar lugar a un lenguaje
log1camente correcto. en las obras posteriores, en especial en las I nvestigations
la investigación se mueve en los procesos anteriores a la denotación que constituyen propiamente la génesis del significado.

De Mauro asegura que las Inuestigations señalan el paso de Wittae11stei11
de la ciencia del significado a la ciencia del significar: se va de la "~ontem• lbid., I, pár. 109.
11 A. G. Gargani, linguaggio ed esperienza
Firenze, l 966, p. 191 ; p. 466.
11 Cfr. V. Nouielli, op. cit., p. 120.
111 Idem., op. cit., p. 63.

in

Ludwig Wittgenstein, ü

Monnitr,

'

40

41

�I

placi6n" de los significados ya constituidos a los procesos de significación; 90
ya no se pone la pregunta sobre las condiciones de posibilidad de un lengua je
16gicamente correcto; es necesario partir de la investigación sobre el "juego
lingüístico" entendido como fenómeno origioario,91 sobre el lenguaje cotidiano, sobre los modos ordinarios de expresión. "Nuestro error consiste en buscar
una explicación donde al contrario deberíamos ver este hecho como un fenómeno originario. Es decir, donde deberiamos decir: se juega este juego lingüístico". 82 Así la filosofía de Wittgenstein ería el paso del mundo de la
lógica formal al mundo de la vida cotidiana. Por eso la distinción usual entre
el "primer'' y el "segundo" Wittgenstein no es la negación, por parte del
Wittgenstein de las Investigations, del Wittgenstein del Tractatus, sino la
''fundación" -en sentido fenomenológico-- de las investigaciones lógicas del
Tractatus en el mundo de la vida y de la ex-periencia, en los procesos de significación y de simbolización.83 Si en el Tractatus se enfrentan el "sujeto metafísico" y "la realidad tal como la pensamos'', la realidad constituida ya
según parámetros lógicos, en las lnvestigatioru el sujeto y el mundo, son el
sujeto y el mundo de la experiencia vivida, inmediata, precategorial. Y así
como el Tractatus no pretende ser -aunque de hecho lo sea- una devaluación del lenguaje cotidiano, precientilico, así las lnvestigations no son la devaluación del lenguaje científico, del lenguaje lógico, que es uno de los múltiples juegos lingüisticos posibles, es el horizonte de la má.xima comunicación1
la finalidad de los procesos de la constitución del lenguaje.84

y añade que "no se puede presuponer en él un conocimiento normal de filosofía académica". 85

A pesar de las ex-plicables fluctuaciones y correcciones de su pensamiento
"el rasgo ~ sorprendente de la obra de Wittgenstein es la permanencia de
su conce~16~ general de la filoso{ía". 96 En efecto, Wittgenstein siempre sostuvo los s1gu1entes puntos:
1) La filosofía es puramente descriptiva;
2) la filosofía no es una ciencia natural·
3) la filosofía se compone de l6gica y rr:etafísica.

Por ~e~ica entiende la filosofía descarriada, la filosofía malinterpretada
como ,&lt;:encia natural. La función de Ja filosofía consiste en poner freno a la
metaf1~1ca. Esto se hace mostrando que el metafísico no da significado a sus
expresiones: en ~ Tractatus porque no correlaciona su expresión con un elemento de la realidad; en las Investigations porque no la integra
un J·ueao
de lenguaje; 9t
en
o

4) l~ _filosofía es la doctrina de la forma lógica de las proposiciones cien-

tificas.

I

4.

CONCLUSIÓN

Para entender la complicada filosofía wittgensteiniana es preciso saber1 o
recordar -pienso-1 que Wittgenstein no recibió una verdadera educación
filosófica. Estudió ingeniería. Aunque se matriculó en la universidad no hizo
propiamente la carrera de filosofía. En 1929 cuando Wittgenstein volvió de
Austria a Inglaterra sus amigos Russell y Moore, profesores en la Universidad
de Cambridge, consiguieron que el Tractatus fuera considerado como tesis
doctoral y que una simple conversación de Wittgenstein con ellos dos fuera
la defensa de la tesis. Por ello J. Passmore le llama "aficionado" a la filosofía
,. Cfr. Introduzione alla semantica, Bari, 1965, p. 183.
11 Cfr. PhilosoJ,hieal investigations, I, pár. 654.

La filosofía, pues, para Wittgenstein, se define mediante el análisis de las
formas Y ~e los usos .del lenguaje o como investigación de los fundamentos

del lenguaJe ~ como mstrumento de liberación del hombre de los prejuicios
de las categonas y esquemas mental
.
'
.
,
es que encuentran su expresión en el len~aJe. y en el se concretan. La filosofía es el análisis y la descripción de las
situac1~nes de la vida Y de la experiencia en movimiento en las que el lenguaje
se re~, a las que expresa y hace inteligibles. Por eso la filosofía tiene la
necesidad de comenzar siempre de nuevo.

se criticó al ."p. rllll
· er'' w·ittgenstem
· su concepto de los "hechos at6.Mucho
.,
m1cos y de las propos1Clones como imágenes de la realidad De Sat · ·
Bild der Wirklichkeit-. ti mismo rechazó esta parte d
r . z ist ein
•
.
e su pensamiento· meJOr dicho, la corrige y la c~~leta. Respecto al "segundo" Wittgenstein 'se le
reprocha que hay contradicoon entre "juegos de lenguaje" y la idea-clave

n lbid.

"' Cfr. M. Dufrenne, Wittgenstein et H,merl, en Jalons, Le Haye, 1967, pp. 188-207.
.. Cfr. V. Novielli, op. eit., p. 72.

: A.. Hundred y1ars o/ british philosophy, Duckworth London 1966
354
.A. K~nny, Wíttgenslein, Rev. de Occidente Madrid 1974 ' 201 , p.
.
" Cfr. id., p. 203.
'
'
' p.
·

42
43

�de que Jo esencial de una palabra no es su significación sino su uso. Además,
aunque hay algo de juego en el lenguaje, hay en el j~eg~, ~lgo ~ue no
10
lenguaje. Por otra parte, todo juego, aunque no sea lmgwstico, ~ene a g
de lenguaje. Por ello más que comprender los le~guaj a base de Juegos, 105
juego se pued n comprender a base de lengua1es.

Actualmente c. ha d pertado un gran interés por la obrad:. Wittoerutdn.
y no sólo por la filo ofia de las U1Zter.wchungrn sino _tamb1en_ por la del
Tractatus. En la filoroíía anglo.sajona la influencia de Wtttge,utem ~ dema. d'ceadas. Ahora tal mfluensiado pe1ceptiblc pu lo era dc.,de hace ra vanas
cia se extiende también a la filosofía no anglo ajona. ¿Por qué? La pr gui~tn
queda en el aire. Este artículo es xpositivo. Por ello deja de lado la apren~•
·m em b argo_ podcm · dcnr.
ción y el dar r spucsta a la pregunta antenor.
que WíttgenJtein tuvo una vbi6n demasiado estre~a de ~ f1losofia, ~e~- es
evidente que u obra rebasa · u propios limit . Jrittg~n t in no e . posltl\'ls~
lógico ni analista del lenguaje -al meno· como e entiende }' practica el anali is lingüístico en O.·ford y Cambridge-. i el intento fundamental .?e
Wittgenstein ra negar absolutamente la filosofía, porque filo oía c~n P~ 1º~
y con intcru idad al descubrir y plant ar nuevo problemas no acertó a ehnunar totalmente la fi105o[ía: sólo le trazó nuevas metas. Pero una cosa es su
conc pto de filosofía, y otra muy distinta es el resultado fáctico de u pensamiento.
Termino con un párrafo de JV. Scl,ulz que apruebo en u lotalidad_: "Digamos e,qJresamcnte que nuestro objeti\'o
es hace_r rep~e- a IVittgemtern.
· Ello ría, teni ndo en cuenta la apasionada mten 1dad de su. p nsa-l
miento, inadc uado y ridículo. Se trata tan sólo de poner ~e m~mfiesto e
hecho de que el Tractatus de Wittgenstein no ofrc e a la f1losof1a contemporánea nínguna auténtica posibilidad; como tam~o, por,_otra pa_rt , las
m,-es
·
ti. gac1one.
•
fiiloso'fi as, pue en llas la tendenoa de IJ ,tt 'cn.stnn a la
·
diatez, que se mue ·tra al final del Tractatus, se hace patente como la tenmmc fundamental que le dmg
· · en la total'd
dencia
I a d de u f'I
I oso íar".98

ºº.

En todo caso si la filosofía de Wittgetutein es tan especial que resulta
in •presabl la ~ejor actitud ante ella es callar y reflexionar. ~orque "de lo
que no se puede hablar, se debe guardar ilencio -Wouon man nicht ~prechen,

darüber muss man scliweigcn".

• Wittgenstein, la negación d~ la filoso/la, G. del Toro, M drid, 1970, p. 54.

44

M.

AND THE CONFLICT OF LIFE
PATRICK RoMANEu.
Uni\'crsÍty oí Texas at
El Pa.,o

GE '.ERAL theme of this paper is the complexity of human life as a moral
phcnomcnon.
ev rybody rccognizes to a greater or I
r e. tent, conflicts
of ali orts a.tise in daily conduct, making for or adding to the complexity of
individual and social life. It certainly is non ws to hear that wc live at a time
when wc are so concerned with the recuning problem of national and international ten ions, e peciallr, that it is natural for us to be anxiou about finding
wa} and means of removing theír cau es or at least of rnitignting th ir bad
effccts. ( ctually, ít would be news indeed to hear th opposite for a change.)

TnE

Th re are manr parallel between our nco-Hellenistic times and the Hellenisti Age in the ancient world. Thi is e\"ident from the increasing crop of
Utopian panaceas-- sorne, for tatus rcason carryíng the hi hly pre tigious
la bel of cience and techno!ogy- which are being p cribed lef t and right
to guarantee us eith r instant pcace of mind ( ataraxia, the goal of the ::incient
Epicureans) or in tant effi íency (the goal of pax of the ancient Romans)
in a world rampant Cl)wherc with violence and war, hot and cold. I( men
and nations were cver to Ieam hm · to get along with ach othcr, life doubtle
would be heaven on earth, but in that e,-ent Utopia could be duller than we
contemplate. With all due respects to the great Hebrew prophet Isaiah, it
secm to be getting mor and more difficult to em-ision any milleniurn tomorrow or the next day, when nation and people " hall beat d1eir swords
into plowshares" and "the wolf also hall dwell with the lamb."
Despite, however, our daily concem ¼ith the causes of confficts and our
intense practic-al intere t in getting them resolved som how, it is ironical that,
of all the fundaml'ntal notions in the field of indhidual and social ethic , the
on which i takcn most for granted, and hcnce gn· n the leiu t formal ana-

45

�lysis, is evidently the moral conception of conflict itself. As a consequence,
the traditional and universally accepted conception of_ mor~l struggle ~ a
constant battle between doing right and wrong ( or therr eqwvalents), beIDg
taken as self-evident, goes unquestioned, on the assumption (ostensibly) that
it exhausts the whole class of moral conflicts, logically. As a further and
graver consequence, no theoretical room is ever left in principle for ~ny other
conception of moral conflict, the net result of which is the reduction of all
problems of conscience to the Problem of Evil and the elimination thus of tbe
most tormenting problem in life from the u.ruverse of ethical discourse, namely,
the Problem of Good. Such understandable but naive reductionism in theory
of moral conflict, implicit in the traditional definition of ethics and explicit
in practically all systems of morality, will be questioned for its eversimplified
picture of the human situation.
Interests (from the Latín, interesse, to be of importance) are the basic
positive stuff o[ which human life is made. Being of importante ~r value to
us, interests are objects that we strive to get or to keep, even if we have
to fight for them, openly or subtly. Long befare Darwin's (essentially economic) view of physical life as a constant "struggle for existence", men were of
course aware tbat conflicts of interest in economic and allied areas were bound
to arise in their midst, due originally in all probability to the limited supply
of material goods on hand and the unlimited demands of human beings for
their acquisition. Sooner or later, practical intelligence taught roen that the
effective rule for handling conflicts of interest is compromise. To be sure, they
also leamed in the course of events that coropromise was only half-hearted
cooperation; but, like the proverbial half loaf of bread, it was better than none
at ali. At any rate, as a result, compromise becaroe the standing legal rule of
political life short of war, and has governed ever since all realistic attempts
00 the part of groups of individuals and nations to achieve a balance of pcwer
between contending factions from within and warring parties from without.
Interestingly enough in this connection, the pre-Socratic "Fire" philosopher
Heraclitus, who lived tb.rough the hectic period of ancient Greece's histoóc
struggle with Persia and who assigned to "strife" in bis literary remains the
fundamental role in the enti.re scheme of things, seems to have possessed such
an acute sense of compromise to offset bis keen sense of conflict that, apparently, he argued from a political analogy, arriving at tbe following metaphysical conclusion: If a balance of power is the precondition oí arder in political
life then by the same token a balance of contrary forces is the precondition
of ~rder in the universe as a whole. If Heraclitus the Ephesian starts f rom a
balance theory of politics and generalizes its implications for a balance theo-

46

ry. of metapbysics, ~ paradoxical fragments, for example, that "Opposition
b~gs men together and that there is "harmony in contrariety" 1 everywhere,
begm to make sense. In any event, like Machlavelli and Hobbes sorne 2000
yea.rs later, _it appears that Heraclitus was an astute observer of the political
scene'. and ~t wou:d be _w~ll for us today to remember him for that at least,
~pec1ally ~mee btS real1~tic ~pproach to the conflicts of life may serve as a
ti.mely anbdotc to any srmphstic way out of thcm.
As everyone in the leamed world knows, Aristotle says explicitly that man
~y nature is a politi~l or social animal, while Hobbes says iroplicitly that he
1s by nature a belhgerent or anti-social animal. Kant, on the other band
says that natural man is both, that is, be is sociable and unsociable at th~
same time. This is the meaning of Kant's paradoxical phrase: "the unsocial
sociability of men." 2 Tbe celebrated philosopher from Koenigsberg is closer
to the truth than eitber Aristotle or Hobbes, but he does not realize the full
implications of his own double-aspect characterizati.on of the natural condition of man. The reason that he does not may be derived froro what moti.vates
his epistemology. Justas Kant J.imjts the cognitive possibiüties of natural science
in arder to make room for morality, so he limits the beha-vioral possibilities of
natur~ man for the ~~ r~n. In fine, Kant consistently gives primacy to
morality, wbether he is thinking of Nature at large in the context of Newtonian
physics, or thlnking of human nature in the context of "universal history''.

All this is understandable, once given the Kantian standpoint with its
artificial dualisro between the natural and tbe moral. But, what 'is not so
~n~ex:5~andable, however, is that Kant's theory of human nature, contrary to
1ts 1mtial double-aspect character, ascribes much more significance to men's
unsociable manifestations in human history tban to their sociable ones. At any
rate, as a true son of the German Enlightenment and the incipient Industrial
Rev~luti~n,
confidcntly asserts that "mutual opposition" among roen,
desp1te h1s candid acknowledgment of its ever present threat to the preservation of society, is the real spur to human progress and the fulfillment of men's
capacities, not "mutual aff ection", which he sardonically associates with • "laziness" and an "Arcadian" or pastoral mode of life.

h¿ .

Nevertheless, if "mutual affection" is worth while in moral life ( as Kant
would have to admit as a believer in Christian lave), why is it of no value at
all "in an Arcadian sbepherd's life" prior to the postulated advent of culture
•. BAKEWELL, Charles M. (ed.) Source book in ancient philosophy (New York:
Scribncr's 1939), p. 31.
1 KANT, lmmanuel, On history ( cd., Lewis White Beck; lndianapolis: Bobbs-Merrill,
1963). p. 15.

47

�and morality? Whether his speculations on the beginnings and course of h~man history make a greater virtue out of the natural factor of "mutu~ o~pos~tion" in society than cven Hobbes, and whether Kant is too sangume m hts
pre- 'ixonian advocacy of "the work ethic", thc point at issue bere is that .bis
cultural bias in favor of "antagoni.sm in societ}~', as Nature's way of effect:mg
''a lawful order among men" in the long run, is not consistent with his doubleaspect conception oí human nature. In short, what is needed is a tho~ughgoing application of the principle of polarity to human nature and s0ctety. If
men are inclined by nature to associate themselves with their fellowmen as
well as to isolate themselves from tbem, any exclusive selection of one aspect
of the matter at the expense of the other •,vill not work, on thcoretical grounds.

Our brief survey of Heraclitus and Kant may seem a digression from our
general subject, but it is not in reality. Heraclitus states that opposition _orin_gs
men together and Kant maintains that it brings human progress. 13ut, rromcally enough, and this is something Kant could hardly imagine in ~e so-calle~
''Age of Reason", progress brings more problems at the same tllne tbat 1t
brings more solutions. As we are bcginning to rcalize more and more each
day, the very solutions to our old problems, spelling scientific and technical
progress, bave turned into new and unexpected problems themselves. To take
an cxample at random, modem medicine has decreased the incidence of death
and increased the expectancy of life only to magnify the problero of overpopulation in the world. As it would be foolish. if not practically impossible,
to declare a moratorium en medica! progress, what should we do in sucb a
demographic situation? Legalize "the pill" for birth control, legalize abortion,
or do what? Whatever we do or even propose to do, we have conflicts on our
hands such as those heated ones betwecn certain scientific and religious
groups' for or against population control. They say that sin is the most natural
thing in the world. But, with apologies to St. Paul, conflict is more basic
than sin, in that sin presupposes conflicts. Aclaro and Eve could not ha,·e
sinned in the Garden o{ Eden. after all, w1less they had experienced a conflict between obeying and disobeying God in thc first place. In a word, tbe
natural condition of man is co11flict.
In order to set the problem oí our daily conflicts - prívate and public,
domestic and foreign, at summitry or below - in a larger perspective, Jet us
first take a quick look at the roots of conflict in human nature so as to understand a little better why man's conflicts of interest are as natural to him as
his breathing, and then take another quick look at how man's c-.onscience
approaches and tries to resolve them morally.
Man is so constituted by nature that two opposite tendencies are constan-

48

tly at work in bis ordinary behavior. On the one hand, he is fumished with
aggressive tendencies which make him act in favor of what he takes to be bis
own inte:ests, but which in tum make others react in tenns of what they take
to be therrs. On the other hand, besides tbis action-reaction cycle of aggressiveness and resistance, man is f umished with gregarious tendencies which make
him act and react in behal{ of what he takes to be in tbe interest of others.
Obviously, ata ver¡ early stage of life, the aggressive and gregarious tendencies
of man are apt to clash, and do in fact, inasmuch as tbey represent natural
impulses working in opposite directions. Thus the rea.son that man can be a
divide~ soul ~orally_ is that he has a built-in divided nature biologically.
Man 1S an ammal, literally, but what distinguishes him from otber animals
is that his natural anima is divided against itself f rom start to finish.
Proof oI tbe potential existence of a natural scbism within man himself is
that, at a certain stage of his relationship to society, tbe rift between his
aggressive and gregarious tendencies comes out in the open. Before the arrival
of that stage, man conforms to group custom and the schism within his animal nature lies dormant. On its arrival, man rebels against group custom and
~s inner conílicts get extemalized in conduct in the shape of conflicting
mt~rests. But, since man's gregaríous impulses are as rooted in his physiological makeup as his aggressive impulses, and since the two tendencies in
their natural state compete with each other for dominance, it follows tbat all
human conflict is ultimately traceable to their mutu~ clash within man bimself, rather than simply to what Kant has in mind, to wit, the "mutual opposition" in society stemming from man's instinctive aggressiveness alone.

If man were by nature either aggressíve or gregarious, period, his life
would be much simpler tban it is. Even to say simply that man is both will
not do, unless we recognize frankly that his two natural tendencies are at
potential or actual war with each other. Man's aggressive tendencies get bim
into overt trouble with others, but his gregarious tendencies get him into inner
conflict witb his own aggressiveness. Now, in view of the fact tbat tbe natural
condition of man is such tb.at it puts him in an uneasy state of conflict with
bimself as well as with others, there is no doubt tbat the tremendous problem
for him throughout hís life is, essentially, how to get out of his natural state
of conflict concretely. This is no easy task.
We bave already said that compromise is the political way out of conflicts
of interest in life, and sometimes this method of settling issues works. But we
have ample evidence frorn past and current history that cornpromises, as those
reached at tbe summit by heads of state (to allude to the ones affecting
millions of people), do not always work, not to mention our moral hesitation

49
Hum-4

�to compromisc en principies. The rcason for our failures in reaching working
compromi e is not due howe,·cr to conílir.t per se, but ultimately to the finite
nature of man, whose po ibilities of sur.ces.! are litnitcd. For the unique thing
about conílict is its two-way character. Like Janus in Roman mytholog)'; conflict Cace in two dire tions, one ignifying succ s, the other ignií}inc, failure.
Couflict is not only the major sourcc of human íailurc, it is also the major
sourre of human succ~. Howcver sobcring thc rebuff to human vanity conveyed by the unflattcring tatcmcnt that hi tory i , "among other things, thc
ccmcntery of human hopes''~ it is cqually true that history is their crndle,
which is one of the other thing that history is. This should not be íorgotten
ven in our somber momcnts, if we are to re pecl the multidimen ional feature
of human hi tory. In any case, without the chaUenging and a onizing element of conílict, men could not u ed or fail in meeting the personal
diffi ultie confronting them in daily life, nor for that m tter could they
succ ed or fail on a brg r scale with their no, 1 e ·periments in intemational
ooperation and repcated attempts a.t global compronúse. They would just
veo-ctate. lo a worcl, conflict i the very /trmtnt of man's liCe, To the extent
that this is so, Kant is .right in bis in i tence on the xnelioristic import of
conflict in human history, but he is wrong in not recognizing sufficientl}' that
the very ph nom non which can make men better than a beast ran make
them worse as well, unfortunately. In addition to the bright ide of the tory
of man, there is a dark ide which makes him ( despite the Psalnw t) , not "a
littl lower than the angels", but much lower tban the beasts.
The beasts have their own problems, of course, but conflicts are lht problems of men. The conflicts of nations are the conflicts of indi\i.duals writ
large and politically. If the politkal conflicts of the former are settlcd by
compromise or balance of power, how are the moral conflicts of the latter
handled? The answer to thi qu ·tion oí qu tions involv , to put it metaphorically, the birth and strategy of conscience in moral life.
However lofty the destiny of moral con cience may be, its appcarance in
human experience ha humble origins. An infant begins by liking some things
and fearing others, but he soon learns from hard cperience that sorne of the
things liked (e.g., touching the attractive ílame) hurt him, and that sorne
of the things feared (e.g., taking a medicin ) benefit him. Out of thc former
sort of sel!-de{eating expcriences men arrive at the proverbial truth, ''The
burnt child dreads the fire", while out of the latter sort of self-correcting
1 CoHE.N,

p. 294.

50

Morri. R., Th, mtanmg o/ human history (La Salle: Open Court, 1947),

expericnces
dis
. " . they learn that things ori . all y fea red may be ''bles .
•
gmse m thc end. Moreover. if the child (sav) lik
~gs in
stay slim at thc same time, he or sh (
·an ·
to eat, but hkes to
e rtain cultures) may find that the \./si:; . y the !attcr as a grown-up in
other: • he can't ha,'C her cake and
~tres
incompatible with each
fi~rther complicated when the child ev;:a,tr 1 igure, too. The. problem is
hun rnay be barmful to others· "On
' ~ ca~ that what is u. ful to
T
k
·
e man · ,ood is another man's
· "
o ma e matters even worse he 1 1
•
.
po1son .
on time ma' become bis
. .ª. o earns to h1 chaí?TID that his food at
. h
own po1.SOn at another Out oí all ch diff'
·
111 erent in natural wants and fe
th .
•.
u
1culties
oí compatibility and unif
. ars e1r unccrtamty as to utility, their lack
f
orrruty - men's conflicts of interest
d u ta.k
orm and bccome in due course transf
d b ref .
gra ua r
e
thcm, hopefully susceptible of reaso
ya
inmg process which rcnders
our conflicting interests ar no lo na e mUanagement. ' ben that happens,
signifaant and subject to critica! nger -r_nor~ y neutral; they becom morally
. .
exanunation and personal ·al .
I .
such refinmg process of transformin
nf. .
.
\ uat1on. t is
which signals the birth of c
.
•g co bctmg mter ts into moral terms
onsc1 •nce m human affairs. Its birth .
.
by a new strategy for judging and tackl'
ti
1. accompan1ed
mg 1e probl ms of men.
To illustrate, suffering (like the roverb'
.
, . . .
th just and the unjust, that is to p h dial ram) md1scnnunatcly falls to
of conscience lies prec' ]y .
~~ a_n every man, but the n w trategy
l s to add the ·trategy f m is~nmmatmg the uffcring of the two. eed,
o con Jl"nce does not ap
to b
human history as the strategy of arrns but it has pear
_e ,;o powerful in
own which should not be u d
. 1
ª tubborn mncr power of its
makes right" would
~ erestunated. The cynical doctrine that ºmight
unchallenged in th world jf its
d1.d not ha ve a panggo f omp etcly
.
xponents
O
. f th
consc1euce about it and iti opponents did
t
.
1t or
e ame rcason. For augh t we know as in th
no
f
. . .re 1. t
person, the clear conscicnce oí
ti
'
e case o an md1v1dual
final analysis.
a na on may be her mo t powerful too! in the

t

trc

º";;t

d'

Prior to the birth of moral
•
.
be polarized wholly on the eco::tcepnl e, . ~nfhthcts of inte t may be said to
úli
ane, m o er word th •
.
co, cts between the useful and th harmful 0n
.' } are m
n ·e
h
e
·
ce co1 ence ªP""~"'
}
uman scene, however, these conflicts
. r-~ on t ,e
(a) conflict.s between good and bad get transforme~ /ormal1ter into either
wrong. Thw the · • 1
íli
. ' or (b) confltc:ts bet\veen right and
.
'
ongma con cts of mterest are m r d d
mto two di tinct moral Jan
ch ·
ora tze an get tran lated
guag s, ea of which h 1·ts
.
.
acc nt. Conflicts stated in good b d t
own prefercnual
· ª erms put the accent on the desuable·
·
those stated · · h
m ng t-wrong terms put the accent on tl d ·r 1
,
the prime function oí conscience as one of refining mo;aJe l utlh1 u . If we v~ew
Y e raw maten Is

51

�.
d · _ then it could be
of human nature its aggressive and greganous ten enc1es .L
_1:--.:on of
. bl
·.
· acy to u1e mori:UJL-4...
said that the accent on the desira e gt'-es pnm th d tiful does the same
man's aggressive tendencies, while t.he accent on ~ u .
. the li ht
thin for the moralization of bis gregarious tendenci~s. V1~wed m
S g
ge history of ethics the accent on the desirable is baste to Jobn Ktuat'rt
f th
0
'
th d tiful is bas1c to an s
Mill's ethics of happiness, while the accent on e u
ethics of duty.

1 liff: (as Kant
•
f thi boils
one and only generic problem of morality íor both theones o . e . es
clown to the Problem of Evil. Whether, formaliter, mora~ conflict ~ ~.~t~
'th Mill . tª...... ~ of "good versus bad", or with Kant in tenns o ng
10 ...... =
w1
{
ality is addressed
,, . ei.'ther case the over-all prob1em o mor
versus wrong , m
·
.
bl
f
coming
exclusively to the problem of evil, that is, to the (e~ic) pro
:er to the
"th
d But this restriction of the theoretical office o e es
e vil WI goo ·
,
d tha th
is only one
moral problem of evil takes completely for grante
t
e~
glects its
roode of moral conscience, namely, the epic, and c~nsequ~ ~ n~ t ·e
ode the tragic Before showing the reason for differentiati.Dg e ragi_
th
o er m
,
·
th
al oblem of evil
mode of conscience from its epic mode, why has e mor pr
'ved so much attention in the literature of the field, and the moral p~blemd
recei
.
th
t' ·s considere
of good so little? The answer i~ not difficult, once e ques ion i

Never the1ess, 1'f "mutual affection" is worth

·

w hil e m mora

eme°

from a purely practical standpomt.

In the first place, quite apart from their naive. theoretica~ quality, ali the
decalogues and catechisms in the world, for obv1ous ~racttcal reasons, are
. an"ly (and rightly) with one problem basically: how to prevent
ed Pnm
concem
di . al orality
. · to the trap o[ evil. In the second place, tra tion m
man fr om fall mgm
. · · h
d tr ditional refürion usually join forces in the conquest of evil. Tbat is w y
:osesª ( or bis cou~terparts in other faiths) ¡~ list~ned to as a moral teacher,
and why the traditional content of moral is onented towards pr~blems of
·i d · (which is ultimate evil to the old theology). In the third place,
eV1an sm
•
·
d
the whole business of morality and religion (in contrast w1th art, sc1ence an
hilosophy) is of a practical nature bearing directly on our weal and ~e:,
p
tb . h ·t deals wi·th momentous matters of conscience and the spint.
even
oug 1
.
bl
f
N w since the strategy of conscience is in principle applicable to pro ems o
0
il ' d not (as we shall see) to problems pf good, it is no mystery that th~
ev ' an
h 'l
d .
·e mode IS
e ic mode of conscience is exalted as worth w t e an its tragi
.
J1egated to oblivion as worthless. In the fourth and last place, moral philosopbers as a rule have been just as concemed as Moses and the Prop~ets
with the Prob1em of Evil, except that their concern has been more theoretical

The net result of all this is, to repeat what we anticipated at the outset, an
unavowed reductionism in the initial and controlling problem of ethics, affecting the very definition oí ethics as a field of inquiry and the very scope of
moral conflicts. The worst consequence of such topical reductionism in ethics
is its failure to come to grips with the comple,'&lt;ity of moral life in all its
bearings, tragic as well as epic. If ethics is defincd in the traditional manner
of the standard works on the subject, that is, as a discipline dealing with
human conduct in terms of conflicts between good and evil, what makes the
moral life so complex is rnissed to a significant degree. Ethics, therefore, needs
to be redefined so as to include within its purview ali types of moral conflict,
if it is to be relevant to life in its entirety.
Our practica} interest in arriving at the causes of conflict in national and
international life will be better served, in my opinion, if scholars in ethics
first take care of the preliminary theoretical job of classifying adequately the
various types of moral conflict which may be analyzed out of strictly human
situations. Etiology of conflicts presupposes their typology. A proper anatomy
of life's conflicts is not only important to moral theory, it is important also
to moral practice itself. Just as in the pursuit of knowledge we are learning
increasingly that the appropriate method to be used in solving a cognitive
problem depends on the particular nature of its subject matter, similarly, in
the sphere of action we must learn that the appropriate strategy to be employed in resolving a conflict problem depends equally on its specific type.
Othe1wise, we are going to continue to find, to our great disappointroent
and frustration, that a strategic plan oí action relevant to one set of conflicts
may be quite irrelevant to another.

Materialiter, moral conflicts are legion, but formaliter they fa11 into three
primary classes: ( a) the epic class (good-versus-bad, or right-versus-wrong),
(b) thc comparative class (better-versus--worse), and (e) the tragic clas.s (goodversus-good, or right-versus-right). The first or "epic" class as already inclicated, comprises what most individuals and most of the literature in the
field regard as the nature of moral conflict, and so needs no further elaboration. ( As to why we describe it with the aesthetic term "epic", this ,vill be
explained shortly.) With respect to the second or "comparative" class o{
moral conflict, the nature of which is more or less self-e."&lt;planatory, the important thing about it is tbis: aJthough such conflicts iovolve situations which
require more reflection and more decision-making on the part oí anyone who
is faced with a choice between better or worse altematives of action, the conllict between them is reducible in principle to the first or "epic" class. Once
a person decides which course of action is better and which is worse, the former becomes accordingly in rus eyes the good or the right, and the latter

than practical.

53
52

�the bad or the wrong. A better-versus-worse fype of conllict is definitely
solvable in principle, no matter how much more difficult in practice than
a conflict between good and bad, right and wrong. In short, both types of
moral conflict are species of the same gcnus; with evil in various guises as
their common enemy and the triumph of good as their common aim.
This leaves the third or "tragic" class of moral conflict, which has to do
with the problem of good in life. As I bave pointed out elsewhere;' probably
the most abused and mi understood words in our mcabulary are "tragedy''
and "tragic". Most meo {including, alas, phílosophers) persist in confusing
thc term "tragi.c" with thc tenn "pathetic". The two terms have nothing in
common except sufforing, but even so there is a world o[ difference between
the uncompromising suffering of a tragic figure {e.g., the Sophoclean Antigone) and thc undeserved suffering of a pathetic figure (e.g., Job in the Old
Testament before his final rescue). And speaking of suffering, therc is likewise a dilference between tbe suffering of cither of these protagonists and the
undaunted suffering of an epic here (e.g., tbe Homeric Odysseus and the Vrrgilian Aeneas).

Restated, a tragic situation is a situation in whícb one good clashes with
another, hence the unavoidability of the conílict between them and the inevitability of failure. Why the unavoidablenes~ oí the first and the inevitableness
of tbe second? Well, one can tell himself or otbers to avoid evil and he or
they may succeed, but one can't tell himself or others to avoid good. For
good by defoútion is something to be sought rather than shunned. But, in a
tragic situation, a person is caught between choosing one good and another
but conílicting good, and the inevitable result is failure because in committing himself to one good he can't help but fail to satisf)• the other. Hence the
peculiar logic of tragedy does not permit the reconciliation of the irrec;ncllable. This, in nuce, is the Problem of Good in the drama of lile as in the life
of drama. Think for a moment, for instance, of Radames in Verdi's Aida,
and of the late Duke of Windsor, who chose to sac-.rifice the British throoe for
the woman he loved, and the predicament of a tragic conscience will become
evident at once.

!t

evil as ccepic" in character, and those between at least hvo goods (rights,
duties, ideals, etc.) as "tragic'', Jet us look more closely as to what makes
them "epic" and "tragic" 1 respectively. This should help to clarify at the
same time the difference betwcen the two modes of conscience, epic and
tragic.

~oul? be clear by now why the strategy of conscienoe is applicable to
epic situations and problems of evil, but not applicable to tragic situations
and problems oí good. The tragic problem of good, in contrast to the epic
problem of eviJ, is the insalvable problem of human life. Whereas conscience
in its epic mocle makes heroes or villains of us ali, in the tragíc mode, however,
it makes supreme failures oí us all. ow, inasmuch as man's moral guide
has no strategy for the tragedy of life, the only answer of conscieoce to the
unanswerable is catharsis of the soul.

An epic situation is one wherc the content of thc conflict is "contravalent"
(po.sitive-versus-negative) in form and appear avoidable in context: the per.
son involved may choose the good and chew the evil, without suffering the
consequences of a fatal choice. If the person chooses the goocl and carries it
out in action, he becomes a hero for having made the right choice. If he
makes the wrong choice, he is guilty o/ evil. An epic situation, therefore, is
morally simple in principie, though not necessarily so in practice. On the
other hand, a tragic situation is ooe where the content of the conflict is "bivalent" (positive-versus-positive) in form and appears unavoidable in context:
the person involved is tom morally between two irreconcilable goods or duties ( not between good and evi1) . and whichever good he chooses makes bim
guilty of good for having chosen that good at the expense of the other. The
tragic figure is stuck, can't win, and has to pay the price for hís fatal choice
through sacriiice, whatever it be, including his or her life.

We wish to close the paper by showiog how the dlfferences we have made
between epic and tragic types of conflict in mora] life manifest them.~elves
culturally in certain contemporary thinkers and philosophers representative of
the two Americas. Man is a cultural animal. Nature is man's general home
to be sure, but culture is bis spccial habítat. What the sea is to fish cultu~
is to ~an .. Students of cultural anthropology refer to the "focu.s" of a' culture,
by which lS meant that particular aspect of it which reccives more extensive
elaboration. than 1?e other aspects. In the füst chapter of my book, Making
of the me.ncan mind, 1 attempted to e&gt;..'Plain that, whi1e the focus of Anglo~cric,a is on the ep_ic side of li!e, the focus of Ibero-America is 00 its tragic
s1de. \\ hat I would like to make clear now is how this focal difference in Iife
styles gets expre sed philosophically in the two Americas, and how the difference it:seJf is oí the utmost bearing on our prescnt discussion of man and
the conflicts of life.

P1u1nsophy fo-

William James is considcred by many tbe most charactC'ristic philosopher
of rny country. In his book, Pragmatism, he declares flatly, to quote his own

In order to understand why we have describcd struggles between good and

• Ro1tANl!.LL, Patrick, "Medlcine and the Precarioumess of Life",

rum, vol. 8, no. 2, December, 1969, p. 10.

54

55

�words, that "the world appears as something more epic than dramatic",
makes reference to its "epic history'', and finds complete satis{action with
living "in this moralistic and epic kind o{ a universe". 6 Such accent on life as
an epic, evident in his clas.sic work, should be no surprise at all. James lived
in a world o{ Pilgrims, conquerors of Plymouth Rock; in a world oí Pioneers,
conquerors of the Frontier¡ and in a world of Puritans, conquerors of Sin.
His descendants now live in a world of Astronauts, conquerors of Space. There
is no doubt that William James, an epic soul par excellence of Anglo-America, is her vox populi on the philosophical plane, !lince he looks at life and
its conflicts in precisely the same terms as the great majority oí her people
so far. Life for them is a constant battle to conquer obstacles, no matter
where ( on earth or on the moon) , and to overcome evil in whatever ugly
shape it appears, the end in view being "the Great Society".
Of all the Anglo-American philosophers, the most influential in academic
circles has been John Dewey. In his masterpiecc, Experience and Nature,
he makes a passing but most telling reference to tragedy in relation to the
precariousness of existence and life. "The problcm of evil", he writes, "is a
well recognized problem, while we rarely or never hear of a problem of
good." e By identifying cootextually tragedy with the problem of evil, Dewey
does not realize that tragedy coincides instead with the problem of good. The
problem of good and the problem of tragedy are one and the same problem.
This mistake on Dewey's part reílects the popular misconception regarding
the nature of tragedy, but in his case the misconception is trange in a way,
because in another work of his, entitled Ethics, he gives a brief but discerning
sketch of a situation in life involving the tragic kind of moral struggle, though
he dóes not call it such. He uses for illustration the pligbt of the genuine
conscientious objector, who, like Antigone of Sophocleao fame, "is tora between two duties": 7 loyalty to his country (patriotism) and loyalty to his
religion (pacifism). Dewey, however, makes use of the case oí the conscientous objector only to demonstrate what specific type of moral conflict seIVes
as "the occasion of moral theory'' and what specific type does not. In other
words, he sees tragic situations in life as of great theoretical import to a
personal and a reflective morality, but he does not pay enough attention to
the fact that they are the occasion of moral agony as much as of moral theory.
If Dewey had put less ernphasis on his epic conception of conflict as an
• JAMES,

William, Pragmatism (London: Longsma.ru, Green, 1907), pp. 144, 294,

296.
1

DEWEY,

• DBW&amp;Y,

56

John, Experience and nature (Chicago: Open Court, 1926), p. 45.
John and Tuns, James H., Ethics ( ew York: Rolt, 1932), p. 174.

indispensable source of intellec~ challenge to problem-solving and ingenuity,
and had he put more emphasts on conflict as an unavoidable source of unresolved perplexity and unmitigated anguish in life, he would have come to
the realization that the tragic problem of good is not such a rare phenomenon
after al]. But the reason that he does not is that he also like his famous
colleague William James, was too imbued with the epic s;irit of his native
land to have much commerce with the agony and tragedy of life. Epic souls
everywhere (not solel!, by the way, in the U.SA) are so busy evercoming
obstacles to the good life that they are bent on e,·en conquering the unconquerable.

As an historical preface to the tragic focus on life in Latín America we
quote ~e pertinent words of the respected Mexican historian, Justo Si~rra,
concerrung the cultural origins of his nation: 'We Mexicans are the sons of
two countries and two races. We were bom of the Conquest; our roots are in
the land where the aborigines lived and in the soil of Spain. This fact rules
our whole lústory; to it me owe our soul". 8
Mutatis mutand~, this historical generalization about Mex:ico applies more
or less to the c~mplicated s~ory_ of all Latin America, Spanish and Portuguese.
Just as the ep1c sense of life m Anglo-A.merica is correlated with he · ¡
B··h h •
.
. .
r smg e
ntis
entage, so the tragic sense of life m Ibero-America is correlated with
her dual h~tage. Sierra does not spell out explicitly the tragic ingredient
of the Me'°:can soul, bu~ it ~s imp~cit in its inheritance of conflicting cultures - Indian an~ ~parush, m particular - both of which are good in their
~wn way ?ut are difficult to ~armonize ~cause they clash .in their respective
1deals of hfe. Apropos of all this, two decis1ve confirmations _ one a· t d
-~
~an
one 10
t - may be obtained from a countryman and admirer of Sierra's
Samue1 Ramos.
'

" As.~. the dire~t confirmation, it is found in Ramos' major work on the
profile of Menean culture and the cultural mestizaje in Latin America as
a whole. Citing Rubén Darío, who once cried that bis soul was torn "between
the C~thedral and the pagan ruins", Ramos then comments with approval on
~e N1caraguan poet's cry as an appropriate ''image of the drama of A.menea". Ramos meaos by "America" {from the context) his own America of
~~e~ and by "drama" he is referring to the intrinsic difficulties of her two
dissimilar cultures ( Christian and Pagan) "on meeting to forro a new synthesis". 9
1

SIEJUtA, Justo, The political evolution of the mexican people (tr. Charles Ramsdc~; Austin: University of ~exas Press, 1969), p. 62.
'
. RAM~s, _Samuel, El perfil del hombre y la cultura en México, 2nd. ed. (Mexico
City: Editonal Pedro Robredo, 1938), pp, 118-119.

57

�Tuming next to the indirect but cven more revcaling co~firma~~n in Ramos of the focus on tragedy in Latín America, it appears m a cntical stu?Y
of his on Giovanni Papini, the contemporary Italian writer and pragma~ist
who eventually became a convert to Roman Catho1icism. Ramos _refers to_him
as ''the tragic philosopher" and offers the following sy7:11~athet1c .ª~alys1s of
Papini's tragic situation as a conscientious aroostic: "Papm1 was religious from
tbe beginni~g of his spiritual adventures. He was a man athirst for faith, but
who could not believe. His tragedy consisted in the clash between a great need
for faith and an enormous critical power which made him sink constantly into
doubt". 1º Clearly, the conscientious agnostic has the same _tragic p~bl~m,
formaliter, as the cooscientious objector, the dilference being matenaliter.
But, what is relevant to our present purposes is the tonal differeoce between
the manner Dewey the Y aokee handles the problem of the latter and Ramos the MexiC'an handles the problem of thc former.

the spirituaJ borizon of the two Americas in order to call attention to the
current need of developing a comprehensive conception of moral conflict, and
in order to appreciate better what human life is ali about. Life on the moral
plane is too complex in nature to be understood, automatically, as either thorof humaoity, his resfreshing attempt at a tragic view of human bistory has no
oughly rational or thoroughly absurd. And yet, the conflicts inherent in life
itse]f are sufficiently heterogeneous to lend themselves to both epic a.nd tragic
elaboration, as evident on comparing the distinct cultures of tbe two Americas.
The value of comparison as an intellectual tool is that it furnishes us ( as Ortega once aid wi th a nice figure of speech) "a pair of tweezers for the capturing of a fine truth".12 The ''fine truth" which we have been trying to recapture
throughout this essay is that tbere is no "perfect solution" to the problems of
moral life. Man's life has its tragic as weU as its epic side, and it takcs the two
put together to give us a sense of its utter complexity.

As I see it, the Latin American philosopher who perhaps throws the gr~atest light on the tragedy of life is Carlos Vaz Ferreira of Uruguay. Accord1'.1g
to bis frankly etbical approach to history, the entangled story of humamty
consists of a cumulative series of restless efforts on its part to add more and
more ideals to life, a necessary concomitant of which is their unavoidable
"clash". Tbis very pheoomenon sirnifies for him that the ideals accumulated
by mankind in the course of its long history are "only partly reconcilable" at
best • therefore "it is generally necessary to sacrifice in part sorne or all of
thC0:".11 He gives many historical examples of these "clashes of ideals", -~ut
time does not permit our going into them. Most of tbem are pretty famihar
anvway, and what is important about them is their telling implication for a
tr;gic conception of moral conflict as against its prevailing epic con~eption
presupposed by the popular and technical works on morals and ethics. In
fact Vaz Ferreira comes to the crucial conclusion that, as a result of the many
"cl~hes of ideals" in history, humanity has been working out for itself a corresponding type of morality to fit, whi~h he c~ls "moral confl~ctu~l". Whether
Vaz Ferreira is reading too much of bis conflict type of morality mto the story
of humanity, his refreshing attempt at a tragic view of human history
no
room for Utopia. On the other hand, it does not spell hopeless pessuru~,
either. Fortunately, the Uruguayan philosopher is that kind of moral realist

?~

who is a genuine idealist.
To sum up, let us say in closing tbat we have compared the differcnce in
,. RAMOS,
11

274.

58

\'u

Samuel, Hipótesis (Mexico City: "Ulises", 1928), p. 59.
Carlos, Estudios filosóficos (Buenos Aires: Aguil.ar, 1961), pp. 273,

FERREnv.,

u ÜRTEOA Y GASSET, Jos~, lnv,rtebrat, Spain (tr., Mildred Adams; New York:
Norton, 1937), p. 92.

59

�NOBLEZA DE LA PERSONA HUMANA

I
EL MUNDO DEL SER MATERIAL

MONS. DR. OOTAVIO

N.

DERISI

Pontificia Univer$idad Argentina
Santa Maria de los Buenos Aires
República Argentina.

l. El.

SER MATERIAL Y OBSCURO SIN lNTERJ0RIDAD NI TRASCENDENCIA

Los ENTE.S materiales poseen su realidad propia, son, pero no saben que son.
Están también en relación con los demás entes, pero no saben q11,e tales entes
son, ni mucho menos cuál es el ser de los mismos o el propio ser.
El mundo material carece de interioridad, es un mundo entenebrecido, totalmente obscuro, no presente e inde-velable así mismo.
Los anímales, que poseen un conocimiento sensitivo, aprehenden concretamente el ser del sujeto y de los objetos bajo sus aspectos fenoménicos -"esto
sonoro", "esto coloreado", etc.-, sin lograr des-cubrir ni ver el ser mismo,
que siempre, en su formalidad o realidad propia, es inmaterial y, como tal,
inasible por los sentidos, que actúan siempre con el órgano material. Por eso,
sujeto-objeto en ellos es una dualidad vivida, sin conciencia de la trascendencia ni de la inmanencia del ser. El conocimiento se agota en esta dualidad
inmediatamente dada, sin trascender el objeto y el sujeto fenoménico, sm
aprehender ni distanciar el ser del sujeto frente al ser del objeto.
Sin una aprehensión formal del ser trascendente, los animales carecen tam-

61

�bién de interioridad consciente, no pueden replegarse sobre sí mismos ni pronunciar su yo, porque no llegan a des-cubrir su ser.1
En los demás entes -con excepci6n de los animales con su conciencia crepuscular- sólo hay la obscuridad total de sí y de las cosas. Para estos entes~
e1 ser no c~enta: son como si no fuesen sin saber que son y sin actuar para si
como si fuesen. Su ser no interesa a ellos mismos -para quienes está totalmente oculto-; interesa únicamente al ente capaz. de de-velarlo, ap~ende~lo conscientemente, es decir, a la persona. De que cons~ s~ ser ~atenal, cuales sean las etapas de su formación y de su edad geologica, cuáles sean sus
propiedades, no son problemas para el propio ser material, sino para el hombre único en el mundo capaz de aprehender a interesarse por el ser y de
J

apovecharlo para sus propios fines humanos.

2. EL

Por bueno y ordenado que sea este mundo material, su actividad es uniforme y limitada: es siempre una y la misma, no puede substituirse por otra
ni puede salir de su cauce magnífico, pero inexorable. Los animales y las
plantas y también los seres inorgánicos actúan ordenadamente, pero siempre
del mismo modo.

3. LA

SER MATERIAL, APRISIONADO y EMPOBRECIDO POR EL DETERMINlS MO

En su actividad los entes materiales están dirigidos por leyes necesarias,
físicas, químicas, biol6gicas e instintivas. Tales entes obran siempre de ~uerdo a esas leyes y consiguen así el fin al qu~ están orde~~os. Su actividad
se manifiesta encauzada de un modo indefecbble por su divmo Autor. ~~ son
ellos dueños de sus actos, smo que aparecen sometidos, en toda su actM.dad,

al modo que Dios les ha impuesto.
Esta necesidad se amplia y enriquece con Ja vida biológica, Y más t~vía
con la vida sensitiva, pero sin romper el vínculo de necesida~ que la_ suJet~
a un modo determinado de actuar, que no depende de ellas ru dlas eligen ru
deciden. La dirección de su actividad -por amplia y perfecta que ella se
manifiesta- está impresa en su naturaleza, sin ninguna intervenci6n de ellas
mismas. Estos entes son dirigidos a su propio fin _o bien, no son ellos. ~os q~e
se lo proponen ni tampoco quienes eligen l~s _medios para su ~onsec~cion. Fm
y medios los han recibido y, por eso, su actividad ':stá detennmada mexo~ble
necesariamente por las leyes impresas en las mismas por su Creador. 'La
y
.
1
,,
cadena del determinismo, dice Bergson, se a arga pero no se rompe .
Determinación necesaria no significa violencia. Estos seres obran espontáneamente, es decir, de acuerdo a sus inclinaciones naturales, pero de un modo
necesario.
No hay en ellos iniciativa ni aprehensión ni tampoco elección libre del ~in
y de los medios. Todo está regulado e impuesto, admirable pero necesanamente, por estas leyes. Por esta razón en el mundo materia~ todo está regulado
• Cfr. S.

62

y anda bien, pero también por eso, todo acontece siempre del mismo modo,
sin posibilidades de cambio ni progreso alguno. Las abejas hacen perfectamente su panal y elaboran siempre muy bien su. miel, pero en esa labor no
progresan ni son capaces de modilicarla. La vida de las abejas en la actualidad es la misma que realizaban en tiempo de los--romanos, según consta por
el testimonio de éstos. Si en algo han cambiado, es por la intervención de la
inteligencia y de la libertad del hombre, que encauza su actividad necesaria.

TBOMAS,

S. Th. I, 75, 3;

y

S.C.G., TI, 82.

DURACIÓN TEl\1PORAL DE LOS SERES MATERIALBS

Entes que son pero que no saben que son y menos qué cosa son, que obran
necesariamente y, por eso, de la misma manera, como materiales están sujetos
al tiempo en su duración o permanente en el ser. Nunca son a la vez, no
poseen su ser simultánea. sino sucesivamente, con un pasado, que ya no es,
con un futuro que todavía no es, y con un presente, que nunca permanece
inmutable en el ser. Este ser huidizo, que se diluye continuamente en partes
sucesivas, nunca simultánea, sólo puede recuperarse por el espíritu, que lo
abarca y se posesiona de su totalidad con 1a memoria y la inteligencia y que
lo domina con la libertad. Su duración es enteramente temporal sucesiva sin
la unidad consciente de la historia que únicamente el espíritu es capaz de
conferir. 2

II
EL MUNDO DE LA PERSONA
4,

ILUMINACIÓN Y POSESIÓN DEL SER POR EL CONOCIMIENTO INT.ELEOTIVO

Este mundo obscuro de los seres materiales&gt; que para sí son como si no
fuesen, es iluminado y transformado con la aparición del conocimiento espi1

Idem, In phy;. IV, Lec. 23, n. 5.

63

�ritual de la persona. Por la inteligencia el hombre de-vela el ser oculto de las
cosas al introducirlo en su acto, en cuya luz consciente1 comienza como a
de nuevo, intencionalmente, como distinto del ser del sujeto inteligente,
también consciente o presente a si mismo. En el acto intelectivo el ser de las
cosas está presente de-velado en la luz ele su verdad o inteligibi~dad Y, por eso,
es aprehendido como ser otro o distinto del sujeto, como ~bJet_o. Sólo en la
inteligencia el ser de las co as es aprehendido como ser, es ilummad? Y conocido en su realidad propia de ser, distinto u otro del sujeto, como ob!¿to,. en el
seno del ser del acto del sujeto cogno cente. En la unidad del acto 10teli~nte
están inte11cionalmente presente el ser del objeto frente al ser del su1eto:
una unidad intencional y transparente del acto que significa una dualidad

existh-

ontológica.

La inteligencia, que se apodera así del ser de las cosas, se apodera a la vez
de su propio ser. ólo la persona sabe que las cosas son y que ella es. De este
modo
posesiona conscientemente del ser trascendente y del ser inmanente
en la unidad intencional de su acto, rico ontológicamente por la irunaterialidad o superación del no ser de la materia, y capaz de brindar existencia consciente a un ser distinto del suyo. 3
La verdad del ser
de-velada por la iluminación de la inmaterialidad del
acto espiritual de la inteligencia, la cual confiere actualidad a la inteligibilidad
o verdad del objeto, oculta en los seres corpóreos, precisamente a causa del
no-ser de la materia. Y en la luz de e acto, aprehensivo del ser trascendente
como tal, se ilumina también y es aprehendida la verdad del ser inmanente,
del propio yo.
Sólo el ser espiritual, la persona, es capaz de iluminar o actualizar la verdad
del mundo material, arrancarla de su obscuridad y ponerla en la luz de su acto
inmanent espiritual; sólo a Jos ojos del espíritu se revela o manifiesta el ser
oculto en los entes materiale~; ) sólo la persona es capaz de apoderarse de él
de un modo inmaterial y de conferirle existencia intencional u objetiva en la
rica inmanencia espiritual de su acto. 4
Precisamente por su conocimiento intelectivo, el espíritu finito, que es el
hombre, n otros términos, la persona, logra remediar su finitud, pues sólo
en el niv 1 de la total inmaterialidad se puede poner en la luz del acto y
• S. Th., I, 79, 7; S.C.G., 11, 83; De Ver, 2.
• D, Ver., 2, 2; S. Th., I, 14, 1, y l. 75, 2. Cfr. DER1s1, Octavio ., La ptrro11a, su
esencia, su vida ,. su mundo, cap. II, Univenidad ·acional de La Plata, 1950; y
Idem, La doctrina de la inteligencia. de Arüt611les a Santo Tomás, cap. III, Cursos
de Cultura Católica, Bs. As., 1945.

adueñarse de la verdad o del ser de todas las cosas, ocultas en la materia, y del
mismo Ser de Dios y del propio ser inmanente, no de una manera real, pero
sí inmaterial o intencional. 6

Más aúo, cualquier espíritu es capaz de posesionarse de cualquier ser o
verdad, sin impedir con ello que también otro lo posea: la misma verdad puede ser aprehendida por varias inteligencias a la vez, in menoscabo de aquélla
en éstas.

5. EL

REENCUENTRO DEL S.Ell Y DEL ENTENDER EN LA PERSONA HUMA /1.

El Ser infinito está identificado con el infinito Entender. En el Acto puro
de Dio Ser y Entender son realmente idénticos y, por eso, todo el infinito
Ser o Verdad está entendido y expresado n Acto por el Entender infinito;
y a su vez todo este infinito Entender es Verdad entendida, Expresión infinita
de la infinita Verdad. ada d ser queda sin er entendido, y nada de entender
in su ser o verdad entendida.
Participación de ese infinito Ser y Entender, los seres finitos llevan la impronta de e. a Verdad entendida divina, es decir son verdaderos o inteligibles.
Sin embargo, en los seres corpóreos tal ser o verdad está sumergida en la
obscuridad del no ser o limitación de la materia. El acto de ser -la formaestá entenebrecida en la materia: es verdadero o .inteligible, pero no verdad
que se entiende o es consciente a sí misma.
Únicamente la persona humana, dentro del mundo material, precisamente
por su actividad enteramente inmaterial o espiritual, es capaz de disipar las
tinieblas del ser corp6reo al incorporarlo a la inmaterialidad de su acto, con
la cual logra de-velarse e iluminarse y constituirse en capaz de ser aprehendido
intelectualmente en su ser o verdad.ª

6.

GRANDEZA DE LA PERSO A RU 1ANA POR SU tNTELlOE "CIA

Por el acto espiritual de su inteligencia, la persona humana no sólo es, sino
que ·e adueña del ser: lo des-cubre y aprehende, tiene conciencia de su str
• Di Ver., 2, 2.
• Cfr. D.u.rs1, Octavio 'icol&amp;s, El tss, y ,l int,lligere diuino, fundamento 1J11i.
111rsal , inmediato d, todo ser "I de toda v,rdad ,. enlond11r participados 11n S411to TomtÚ, en la Revista Sapientia., n. 113, julio-setiembre de 1974.

65

�y de que las cosas son y además tiene conocimiento o aprehensión intencional
de lo que las cosas son. Por el conocimiento aprehende y es dueña del ser

po y en su alma, en su inteligencia y en sus sentimientos tambiºé d
d
de u libertad.
'
n epen en

trascendente e inmanente.

Tan pequeño, tan miserable como es, el hombre, sin embargo, lleva en su
espíritu la impronta divina es la imago Dei: finito y miserable, él sabe que es
finito y miserable (Pascal) y, al develar los seres finitos, es capaz de develar,
en alguna medida al menos, el Ser infinito de Dios. Por su espíritu, la persona
trasciende toda la miseria y limitación del mundo material, porque es capaz
de develar y apoderarse del mundo del ser en todo su ámbito creado e increado.
"El hombre es una caña, pero una caña que piensa".'

A diferencia de los ente materiales, que son y obran siempre del mismo
mod_o, _la persona -no desde la nada, como pretende absurdamente el ExistenciaJ.ISillo ateo, sino desde la unidad ustancial material y espiritual del serse hace, se elabora a sí misma, y es actor y artífice de la actuafu.aci6n de su
ser, de su cultura y de su destino temporal y eterno.

8.

7. L~

POSESIÓN DEL SER POR LA LIBERTAD

Plu:SENCJA DE U PERSONA E

LA LIBERTAD

~a _li~d no ~lo es fruto de la inmaterialidad perfecta

O

superación de

la limitac1on material del espíritu, sino que en u ejercicio está presente y se
Frente a los seres materiales, conducidos en su actividad por el det.erminismo causal de leyes necesarias, únicamente la persona -siempre por .m espíritu- tiene el dominio de sus actos por la libertad.'
Los demás seres del mundo sólo poseen un modo -más o menos restringido
o amplio- de actuar y no pueden salirse de él. Por su espiritu, la J&gt;e™)na se
enriquece en su actividad de actuar: consciente y activamente posee el poder
de intervenir en varios sentidos, de poder elegir su acto, de realizarlo o no e
incluso de realizar otro distinto y aún opuesto al primero. Mediante su voluntad, la persona es dueña de su propia actividad, tiene en su poder activo
y consciente la posibilidad de obrar o no y de obrar en un sentido u otro. La
libertad es el fruto del espíritu, que supera el determinismo y la pobreza uniforme de la materia, con la riqueza de una actividad potencialmente múltiple.
Mediante la libertad, la persona puede proponer un fin u otro y elegir los
medios para alcanzarlo; puede así dirigir su propia actividad y, a través de
ésta, dirigir la actividad y el ser de las cosas materiales.
Por la libertad, la persona es dueña de su destino y de su actividad para
alcanzarla y, por eso, toda persona se perfecciona o realiza como tal, por su
voluntad encauzada consciente y libremente a su verdadero Fin, que el del
Bien infinito de Dios. Los demás aspectos de su perfeccionamiento en su cuer' P&gt;.sa.u., Bias, P,nsami,ntos sobre la v,rdod d« út r«ligüJn cristiana, edición dirigida por JACQU!s CHEVAJ..lEll, trad. castellana de JuAN DolaÚNouu BEntJBTA, c. III,
p&amp;g,. 137 y ss., n. 365 (461). 347 (179) Y 348 (399), Aguilar, Madrid (sin fecha).
• S. Th., l, 59, 3 y l, 83, 1.

66

c.,cpre a toda la perso~. En cada acto libre, la persona se elige -para bien 0
, se detenmna y compromete, y en cada actuación libre transitoria

Pai:a mal-

se Juega el porvenir temporal y eterno de la persona, pues en cada acto lib
está presente
. re
.
. el Fin último a que ese acto se dirige, eª, cual o es e1 Bº1en d'1V1no
auténtico Fin, cuya posesión o acercamiento a ~I perfecciona al homb
'
b'
d
re, o es
un . ien c~ o, no ordenado a Dios, y entonces quebranta y frustra e e erfeccionanuento personal.
p

9.

POSESIÓN DEL SER INMANENTE y TRASCENDENTE POR LA LmERTAD

Por la actuación libre el hombre es duen-o de u viºd a y de su ser; y es
también capaz de modificar en su acción y en su er a los entes mundanos
para someterlos a su servicio.
Por la acth·idad de la inteligencia y de la libertad, la persona acrecil'nta
o perfecciona la acti\'idad y el ser de las cosas y del propio
· yo.
. Este ~oder_ ~ le ha dado a la pe™&gt;na para que se prepare y encamine a su
Fm o Bien clivmo y pueda de este modo alcanzar su posesi6n plena más allá
de la muerte, en su vida inmortal definitiva.
'
. ~ara ~~render rectamente su camino ascencional hacia el último Fin espmlual divmo, con su voluntad, iluminada y diría-ida por la m· teli
·
.
~
~~~
pasos sucesivos el hombre transfonnó el ser de ,__
l
cosas para someter as a su
ser,.•ioo Y tranforma y enriquece también su propio ser.

..

=

�10.

POR LA CONCIENCIA Y LA LmERTAD LA PERSONA CONSTITUYE LA HISTORIA

El tiempo, duración o permanencia en el ser propio del ente corpóreo, es
subsumida y dominada por el cspiritu en la historia.
Por su inteligencia la persona recobra el ser pasado y futuro, los aúna en el
presente para conferirles la unidad espiritual en la co~ciencia. E~ el acto
presente el hombre posee a la vez toda su vida (San Agustín), es dueno de ella
y la tiene simultáneamente en su acto consciente.

A la vez por la libertad, el hombre asume en su conciencia su pasado Y fu.
turo para decidir, en el acto presente, de toda su vida y para comprometerla
en el destino elegido.'
Sólo la persona tiene historia porque la historia es el resultado del ser
temporal diluido en su pasado, presente y í uturo, y reunificado en el presente
por la conciencia y la libertad. El tiempo es la duración su~,esiva, prop!a del
ser material, mientras la hirtoria es el resultado de la asunC1on de ese tiempo
por el espíritu en la unidad de su acto intelectivo y libre. La historia es ~onjunción de duración material y espiritual, de dispersión temporal y de urudad
espiritual. Sin tiempo no hay historia. Pero con solo tiempo sin es~íritu, ~ poco hay historia: sólo de la conjunción de ambos, de la duract6n sucesiva
)' de la conciencia y libertad, resulta la historia. La multip~ici~d d~ partes
propia del tiempo, es redimida por la unidad del acto de la inteligencia, y de
la decisión libre del espíritu.
Por eso, tínicamente el hombre tiene historia, porque sólo él es unidad sustancial de cuerpo y alma; sometido a la duración temporal por aquél, Y elevada tal duración a historia por ésta. El acontecer y la duración de la persona
humana es temporal por m cuerpo, y es histórica por su espfritu, que imprime
la unidad sobre la multiplicidad y el dominio activo sobre la pasividad del
tiempo.
11. EL MUNDO

DE LA CULTURA O HUMANISMO, PROPIO DE LA PERSONA HUMANA

Por la inteligencia la persona ilumina y se posesiona del ser, lo de-vela como
bien y fin y descubre también los medios para realizarlos o conseguirlos. Con
su voluntad libre logra realizar esos medios para alcanzar ese bien como fin.
• Idem, In phys. IV-Lec. 23, n. 5.

68

Todas las transformaciones del ser de las cosas materiales y del propio ser
o actividad realizadas por la persona, y que constituyen la cultura o humanismo, brotan de esta rafz espiritual de la persona, que es la inteligencia y la
libertad, que le confieren el dominio del mundo y del yo.

Es siempre el espíritu, al incidir sobre las cosas y sobre sí mismo para enriquecerlos y perfeccionarlos, quien crea y elabora este mundo propio de la
persona, que es la cultura.
Por la inteligencia el hombre rescata el ser oculto en las cosas en si mismas,
y por la libertad los transforma y los hace servir así al bien humano, encarnando en ellos los fines propios de la persona, es decir, realizando la cultura
o el humanirmo.
Este mundo creado por la persona bu.mana en su propio ser y en el de las
cosas en relación con él, también está ordenado a la persona humana, a su
perfección o acrecentamiento humano. Este mundo que el hombre crea, mediante la transformación de los seres mundanos y del propio ser, es el mundo
propio y exclusivo de la persona: causado por el espíritu y ordenado, en última instancia, también al bien del espíritu. 10

12. Los

SECTORES DE LA CULTURA

Esta acción transformadora del espiritu sobre la actividad y el ser de las
cosas y sobre el propio ser del hombre que es la cultura puede actuar sobre
las cosas materiales para hacerlas útiles -técnicas--, para hacerlas bellas
-arte-.
La actividad cultural puede recaer también sobre la propia vida espiritual
y libre para hacerla buena -moral-.
Finalmente la acción transformadora de la cultura puede incidir sobre la
vida espiritual de la inteligencia, a fin de ordenarla de un modo estable a
la verdad -ciencia y filosofía-, y , en el orden cristiano teología.
Sin embargo a la cultura pertenece no tanto la obtención de sus bienes
-técnicos, artísticos, morales, científicos y filosóficos-- sino más bien la creación de los hábitos 'Y virtudes, que enriquecen y perfeccionan el espiritu y lo
capacitan a realizar tales bienes de un modo eficaz y permanente. Así la cul11 Cfr. Dia:Ris1,
B,, As., 1963,

Octavio Nicolás, FilotofCa dt la cultura y de los valores, c. I, Emecé,

69

�tura técnica o artística no consiste en hacer bien un artefacto o una obra
bella una vez, sino en capacitar para llevarlas a cabo de una manera eficiente
y constante. Otro tanto acaece con la cultura moral o intelectual, que no
consiste en efectuar un acto bueno o un raciocinio recto en una ocasión, sino
en el enriquecimiento del intelecto y la voluntad con los hábitos Y virtudes
respectivas, que los hagan capaces para realizar tales actos de una manera
estable.
Semejante actividad cultural tiene su medida valorativa en el fin a que está
dirigido: es buena o mala, según que alcance o no su fin de utilidad en la
técnica, de belleza en el arte, de bien humano en la moral y de verdad en
la ciencia y la filosofía.
Sin embargo, la cultura se ordena al bien integral del hombre, al perfeccionamiento de sus diferentes aspectos materiales y espirituales en su unidad
jerárquica, que culmina en su perfeccionamiento especifico espiritual en dirección a la consecución de la Verdad, Bondad y Belleza infinitas, es decir, de su
Bien divino, Dios.
Por consiguiente, el bien de la cultura exige un orden de subordinación
jerárquica entre los tres sectores mencionados : el del hacer -técnico y artístico- se ordenan al servicio del hombre, es decir, de su bien moral y humano;
el del obrar -morai- se subordina al bien del contemplar -teorético-,
cima de la cultura desde la cual el hombre, por su inteligencia -iluminada
por la Fe y el lumen gloriae en el cielo, en la economía sobrenatural cristianaalcanza la verdad en orden a la consecución plena de la misma por la visión
de la Verdad infinita de Dios.
Sin esta subordinación jerárquica de los diversos sectores de la cultura y
de la actividad humana que los engendra, ella perdería su fin esencial, que la
constituye y da sentido: el de servir y perfeccionar al hombre, actualizar su
actividad y su ser en dirección a la consecuci6n de su perfecci6n plena por la
posesión de su Fin o Bien infinito.
Por la cultura el hombre perfecciona o acrecienta el bien de las cosas y el
propio bien y continúa así la obra creadora de Dios. Por eso, la persona, por
su espíritu que la constituye, es la imago-Dei.
Este mundo de la cultura es un ámbito del espíritu, causado por el espíritu
y ordenado al espíritu: la persona es su artífice y su destinatario. Y por eso
mismo es un mundo lúcido, un mundo elaborado consciente y libremente por el
hombre, y un mundo que se de-vela y perfecciona también a la persona por
la comprehensi6n y aprovechamiento de ese enriquecimiento humano de las
cosas y del hombre. Consciente y libre en quien lo realiza, y consciente ,\ libre

70

en quien lo recibe y aprovecha. En todo su ámbito, desde su origen a su
destino, la cultura acontece y existe bajo la luz de la inteligencia y la decisión
de la libertad. u

III
EL FIN DIVINO DE LA PERSONA
13. LA PERSONA CONSTITUIDA POR SU ORDENACIÓN ESENCIAL AL
SER INFINITO DE Dios

Por toda su actividad espiritual la persona se manifiesta esencialmente abierta al Ser infinito de Dios.
a) La inteligencia está hecha para la verdad. Su actividad intencional ni
siquiera sentido tiene sino en cuanto hecha para la verdad trascendente. Sin
esta verdad, que es el ser transubjetivo en cuanto inteligible, la inteligencia
ni actuar podría y su acto se diluirla en lo absurdo.
Pero el punto de mira, la meta definitiva que determina y mueve la actividad de la inteligencia en todos sus pasos, es la verdad sin limites, no ésta o
aquélla verdad determinada, sino la Verdad en sí, por la que toda otra verdad
limitada participa y es. De aquí que en toda investigación de una verdad
finita o participada haya un movimiento esencial de la inteligencia, que, trascendiéndola, se dirige definitivamente a la verdad sin límites, a la Verdad.
De aquí también que e] entendimiento nunca se aquiete en una verdad de-velada y aprehendida, porque el anhelo esencial que la impulsa trasciende esa
verdad y está dirigido a la verdad en sí, que sólo la Verdad infinita de Dios
puede realizar.
La vida de los sabios confirma plenamente esta tesis. Ningún auténtico sabio
se detiene y descansa en la verdad descubierta. Su anhelo de verdad sin limites lo lleva a intentar de-velar nuevas verdades o nuevos aspectos de las ya
descubiertas. Más aún, cuanto más avanza en esa búsqueda, más se aviva en
su espíritu esa sed insaciable de verdad.
b) Otro tanto sucede con la voluntad, orientada esencialmente al bien.
:tste es su objeto necesario, en el sentido de que nada puede querer sino bajo
la noción de bien o felicidad.
u !bid., c. I y 11. En esta obra se encontrará tratado este tema con más amplitud
y profundidad.

71

�La voluntad puede querer cualquier bien o ser trascendente apetecible fi nito, porque él participa del bien -objeto formal especificante- que objetivamente la determina, supera y trasciende todo bien concreto apetecido. Cada
bien puede ser apetecido por la voluntad, porque participa del bien en sí, sin
límites, de la felicidad¡ pero ninguno de ellos lo realiza plenamente, ya que el
bien en sí los trasciende a cada uno de ellos. Por eso, la voluntad no se aquieta
o detiene en ningún bien, y su anhelo de bien renace sin cesar, nunca satisfecho
en los bienes finitos.
Esta insatisfacción en la posesión de los bienes finitos, está en todo hombre,
pero se manifiesta en toda su fuerza y se patentiza dramáticamente sobre todo
en los santos. Ellos que buscan con todas las fuerzas de su alma el Bien infinito
de Dios, nunca están satisfechos por el progreso espiritual alcanzado, por el
contrario, esta ansia de Dios -el Bien infinito- se acentúa en la medida
de su avance en la perfección o acrecentamiento del bien humano, natural y
sobrenatural, que los acerca a Dios.

Más aún, en esta desproporción entre el bien en sí infinito -que sólo el
Bien divino puede realizar- esencial y necesariamente apetecido, en última
instancia, por la voluntad en todo acto de querer, y el bien finito --e incluso
el Bien infinito finitamente aprehendido-, que participa, sin realizarlo plenamente, de ese bien buscado como meta definitiva, se iunda la libertad de
elección: la voluntad puede querer ese bien, porque participa del bien en sí,
pero puede no quererlo o querer otro bien, porque el mismo no es el bien, no
agota la apetibilidad o bondad del bien en sí infinito, único que especifica y
mueve, como fin último a la voluntad.
Pero el bien en sí, sin límites, o felicidad sólo puede ser realizado por el
Bien infinito de Dios.
De aquí que la voluntad esté esencialmente ordenada al Bien trascendente
infinito de Dios, como a su Bien definitivo o último fin.
c) Otro tanto sucede con la belleza. El espíritu, por su inteligencia, busca
la belleza como el goce de la forma splendens o verdad poseída en la integridad y armonía de sus partes; pero su mirada no se detiene en ésta o aquella
belleza, sino que las trasciende, en busca de la belleza en sí. Puede apetecer
cualquier objeto bello para contemplarlo o realizarlo, porque participa de la
belleza en sí; pero ningún ente bello finito, natural o artístico, puede col.mar
el anhelo de belleza esencial del espíritu. Porque el fin definitivo, el goce
en la contemplación de la verdad armónica, en que la belleza consi te, no se
agota en ningún objeto bello finito, sino que lo trasciende infinitamente. La
belleza, que mueve la inteligencia hacia las cosas bellas, no es otra que la
belleza en sí, sin límites, que sólo puede ser la Belleza infinita de Dio .

72

Esta verdad está confinnada también por la vida de los artistas. El ideal de
belleza nunca alcanzado en la realización de sus obras artísticas se exacerba
con más fuerza, a medida que sus facturas artísticas se multiplica~ y se elevan
en hermosura. A cada nueva encarnación bella lograda, se acrecienta en sus
almas, el ansia de alcanzar la Belleza infinita, que sólo se encuentra en Dios.u

14. LA

P'ERSONA, ES ESENCJALl\,fENTE PARA

D10s

El es?~tu se carac~riza por ~u a~ertura a la trascendencia ontológica o
~subJet:J.va. ~or_las difere_ntes direcc10nes de su actividad, el espíritu aparece
1~rto Y constituido esencialmente y en definitiva por su ordenación al Ser
divino, como Verdad, Bondad y BeJJeza.

ª?

, ~I Bien supremo, que mueve y determina toda la vida del espiritu el Fin
últuno que especifica e ilumina y atrae, desde su trascendencia los diversos
sectores de la vida propia de la persona, es Dios, bajo una u otra de las facetas
trascendentales ontológicas de Verdad, Bondad y Belleza infinitas.

P:1'5ººª

La
es el ente finito, que, por su espiritu está esencialmente hecho
para Dios, que se constituye como ente finito espiritual ordenado esencial~ente al_ Bien infinito. La persona es onto 'Y teocéntrica. Tal ordenación esencial a D10s, por todas las aberturas de su espíritu b.,,,.;n la trascend
·
.
, ·encia es
qwe_n precisamente la constituye persona. En esta ordenación fundamental
a Dios -esencial del espíritu- tienen su causa y origen los demás caracteres
de la p~na. La persona en su vida temporal, se encamina y estructura en su
ordenación a la. consecución de este Fin divino, que se logra en )a vida inmo~tal. En ca.mino hacia ese Fin definitivo, eJJa se enriquece y perfecciona en
el tiempo, con la verdad, el bien y la belleza y con la realización de la cultura. u

15. LA

ACTIVIDAD Y EL ORDEN MORAL CONSTlTUIOOS POR LA ORDENACIÓN
DE LA PERSONA DE

D10s

Precisamente porque el hombre ha sido ordenado por Dios a su consecución, el Creador ha constituido el ser de la persona de tal manera que no
" In Sent., Pr61., q, únic-.a, 1, I, 11, 2, 8 y 1, II, 12 l.
11
Admirablemente expresa esta doctrina SAN AOUSTfN en su célebre frase: "Nos hicut, Señor Para tí, 'J c6mo está inquieto nuestro coraz6n hasta descansar en ti" Conf
1, l. Cfr. SANTO Tm.rÁs, S.C.G. III, 128 y Com. Theol., 104. En estos textos el Sant~
Doctor seña.la la contemplaci6n d, Dios como el Fin último O meta suprema de la
pcnona, que encuentra en ella su plenitud ontológica.
•

73

�pueda ella perfeccionarse como hombre, sino mediante el con~ento Y. el
amor de Dios -Verdad, Bondad y Belleza-. De este modo el bien de Dios
-su glorificación por el conocimiento y el amor- y el bien de la persona -su
perfeccionamiento por la consecución o aproximación a la Verdad, Bondad Y
Bellex.a de Dios- son lo mismo. Ni Dios puede ser glorificado por la persona
humana sin el perfeccionamiento de ésta, ni la persona humana puede perfeccionarse integralmente sin glorificar a Dios por el conocimiento de la ve~d~
y el amor del bien, en cuya meta definitiva está la Verdad y la Bondad infinitas de Dios.
La Sabiduría de Dios, por su propia Perfección infinita, no puede dejar de
imponer este Fin divino al hombre, de una manera compatible con su _libertad, es decir, no por leyes fis.icas, sino por la ley moral. Esta ley oblig~ al
hombre a ordenar su actividad libre a este Fin o Bien divino, que es lo IDISIDO
que obligarlo a su propia perfecci6n o enriquecimiento de su ser; el cual únicamente puede acrecentarse en el acceso a la Verdad y Bondad divinas.
Por estar ordenado a Dios como a su Bien o Fin último, aquello es bueno
que lo acerca y malo lo que lo elija a él también lo que es conforme ~ ~conforme con su naturaleza, constituida por el Creador para ese fin d1vmo,

es bueno o malo.

17. LA CONSTlTUCIÓN DE LA SOCIEDAD DE ESTA PERSl'ECTIVA DE LAS
OBUGACIONES Y DERECHOS DE LA PERSONA

Para salvaguardar esos derechos esenciales, indispensables para el cumplimiento de sus obligaciones a fin de ordenarse a su Bien divino, la persona es
conducida por una inclinación natural -y por eso mismo, por Dios, su divino
Autor- a organizarse en sociedad con los demás hombres: en la sociedad
familiar, primeramente, para la promoci6n de los sexos y el cumplimiento de
la obligaci6n de propagar y educar la especie humana, y, en segundo lugar,
en la sociedad política o el Estado.
:tste se establece, pues, no para suprimir, sino para defender los derechas
de las personas y familias y para establecer el bien común, a saber, las condiciones necesarias y convenientes para el desarrollo de la vida de las personas
y sociedades intermedias, las cuales, por sí solas, no podrían brindarse.

Los mismos derechos esenciales de la persona y de la familia, que constituyen el llamado derecho natural, exigen y nutren con su savia obligatoria el
derecho positiva, que el Estado debe establecer para determinar concretament.e aquel derecho natural y darle las sanciones sociales para su cabal cum.plimiento.15

16. Los

DERECHOS ESENCIALES DE LA PERSONA

De esta obligación de la persona de ordenarse a Dios como a su supremo
Bien, que la perfecciona, nacen los derechos propios de la misma para poder
cumplirla. La persona tiene derecha natural a todo lo necesario para poder
dar cumplimiento cabal a las obligaciones que le impone la ley moral: derecho
a la existencia, a la libertad, a los medios de subsistencia y al trabajo, a 1a
propiedad, incluso de los medios de la producción, a formar la familia, a dar
educación a los hijos, etc.
Ningún hombre ni institución -ni siquie~ el Estado- puede impedir o
menoscabar estos derechos, porque nadie puede impedir el cumplimiento de
tales obligaciones de la persona, por Jas que se ordena a su Fin divino y consiguiente perfeccionamiento humano.
En esta relación, esencial y constitutiva de la persona, con Dios, en sus
obligaciones y consiguientes derechos, nadie puede interponerse.u
Ampliamente me he ocupado de este tema en mi obra Los fundamentos metafisicos d,l orden moral, 3a. edición, Instituto Luis Vives de Filosofía del Consejo Su-

18.

CONCLUSIÓN: EL ORDEN HUMANO DE LA PERSONA, FUNDADO EN

Dros,

DESDE LA INTERIORIDAD Y OBLIGACIÓN MORAL

Se ve c6mo todo el orden humano se funda en el Bien o Fin último divino
de la persona: en la obligaci6n de ordenarse a :el por la libertad, y en los
consiguientes derechos, que constituyen el áerecho natural, anterior y fundamento de todo derecho positiuo.
A su vez este orden moral -obligaciones y derechas- establecido en el
interior de la conciencia, fonda y exige el orden social, familiar y político, con
el establecimiento del derecho positivo.
Todo el orden humano se basa y rige, pues, en definitiva, en la ordenaci6n
de la persona humana a Dios, ordenaci6n esencial ,., constitutiva del espíritu
,.,, por eso mismo, de la persona. Desde ~ta ordenación divina de la persona
se esclarece el ser y la vida múltiple del hombre, jerárquicamente establecida

1•

perior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1969.

74

ª

DER1s1, Octavio Nicolás, La persona, su ~stncia, su uida, su mundo, c. VI.

75

�y ordenada por Dios para alcanzar ese Fin divino; y desde esta ordenación

a Dios se establece también el deber-ser moral, las exigencias ontológicas que
la voluntad libre debe realizar para alcanzarlo y, con él, lograr también la
perfección del propio ser humano: exigencias individuales y sociales para
organizar la familia y la sociedad política con sus bienes propios de amparo
de los derechos esenciales y del bien común con el derecho positivo, con la
consecución de "la tranquilidad del orden" que es la paz, para así poder alcanzar adecuadamente, el término de la vida presente, aquel Fin {1ltimo divino
y con tl la plenitud de la persona humana

ESPERANCE, RAISON ET TEMPS SELON MAR1A ZAMBRANO
Da. Al.AtN GUY
Gidy, Francia.

DANS LA préface a l'un de ses livres, María Zambrano écrit: "Pues que de vivir se trata. No basta la vida, ella, hay que vivirla. Es lo real de la vida. Pero
si sólo fuera así, novela y tragedia serían dos fatalidades ineludibles; ineludibles, ciegas fatalidades, si además no existiera la verdad y no en abstracto,
sino la verdad de la vida; la verdad viviente. Y ella es lo que permite y exige
al mismo tiempo salvarse tragedia y novelería; atravesar el infierno, éste" ( La
España de Galdós, p. 10). ("Car il s'agit de vivre. La viene suffit pas, elle; il
faut la vivre. C'est le réel de la vie. Mais s'il en était seulement ainsi► roman
et tragédie seraient dewc fatalités inéluctables: d'inéluctables, d'aveugles fatalités, s'il n'existait pas en outre la vérité et non pas dans l'abstrait mais la
vérité de la vie, la vérité vivante. Et c'est cette dernicre qui ennet et exige
en meme temps de se sauver a la fois de la tragédie et du genre romanesque:
de traverser l'enfer, a savoir: l'e.xistence d'ici-bas.") C'est bien cette conviction brulante, selon laquelle la vérité et la vie ne sont pas uniquement une
affaire de théorie, mais de practique, d'incarnation quotidienne daos le concret
du réel, sous tous ses aspects (fussent-ils douloureux ou démoniaques), qui
anime toute l'oeuvre de la célebre philosophe espagnole, fille de l'illustre écrivain Blas Zambrano, née en 1907 a Vélez-Málaga, sur les pentes enchanteresses
des monts Bétiques, non loin du pélerinage bien andalou de la Virgen de los
.. Cfr. MAIUTA.IN, Jacc¡ues, Principes de politique humanine, Editions de la Maison
Francaise, N. Y., 1944, Jdem, Humanisme integral, Aubier, París, 1950, Idem; El
hombre y el Estado, trad. de N. Gurrca, Kraít, Bs. ~., 1952; KoNINCJt, Charles de,
La primaulé du bien commun contre ús personnalistes, L~ príncipe de L'Ordre
No1wea.u, ediciones de la Univcnidad LavaI. Qucbec, 1943; Y Dsam, Octavio Nicolás,
R,laciones del bien de la persona y del bien dt1 la sociedad en la Revista Sapientia,
XII (1957), p. 169 y ss.; Idem, La persona y la sociedad polltica en Santo Tom4s,
trabajo incluido en el homenaje al Profr. Dr.
Recaséns Siches, México, 1975; Idem,
c. VI del citado libro de la Penona.

Luu

76

Remedios ...
Disciple d'Ortega y Gasset et de Xavier Zubiri, de 1925 a 1930, al'Université
de Madrid, elle y devint bientot "assistante" collaborant a la Revista de Occidente et Cruz y, Raya. Militante républicaine, elle passa la Guerre Civile
Barcelone, écrivant notamment dans Hora de España, comme José Ferrater
Mora, Joaquín Xirau, Antonio Machado, et en 1939, elle gagna México, puis
La Havane, Puerto Rico, et professa a ces divenes universités. A partir de

a

a

77

�1953, elle réintégra l'Europe, se fL"&lt;allt successivement a Paris, a Rome, a
Crozet (pres de Gex, en France), etc.,., et publiant beaucoup d'ouvrages et
d'articles ( que ce soit dans Sur, Luminar, Cuadernos, lnsula, Orígenes, Aso-

mante, La Torre, Revue de Métaphysique et de Jíorale, La Licorne, Les
Cahiers d'.Art, Botteghe Oscure .• .) . Ferventc cathoJique dans la ligne d'Emmanue] Mounier, elle se réclame d'Ortega y Gasset -quoique de fagon assez
indépcndante-- et s'inspire aussi largement d'Unamuno, de Scheler et de
Galdós. Bien que volontiers portée a la retraite solitaire, elle prend part a
certains colloques, tels qui le XIIIe congres des sociétés de philosophie de
langue fran~ise tenu a Geneve en septembre 1966 et le colloque de Royaumont sur l'orientalisme. , pecialiste de la philosophie religieuse, elle a tout particulietement étudié le sacré chez les Grees e son évolution vers le mysticisme,
en meme temps que la nouveauté radicale du christianisme; elle travaille également a une anthropologie existentielJe, qui débouche sur tme curiouse rénovation du spiritualisrne, avec une note sociale tres accentuée.1
J'analyserai ici, d'abord, les deux derniers chapitres de El hombre y lo
divino (México, 1955, pp. 275-294), qui proposent une originale conception
des rapports entre la déité et l'espérance, a travers l'histoire de la philosophie
et l'bistoire des religions. Selon María Zambrano, lorsque saint Paul voulut
enseigner aux Atbéniens "le dieu inconnu'', ils lui toumerent le dos avec un
bel ensemble; c'est qu' ".ils vivaient sans aucun doute un moment de foitigue
extreme, cette fatigue qu'il est si difficile de vaincre parce qu'elle est déja de
l'inertie" (p. 275: "Vivían sin duda un momento de extremada fatiga, ésa
tan difícil de vencer porque es ya inercia"). La loi, a laquelle ne saurait
échapper aucune société, fait que, lorsqu'une société est saturée de recherche
et qu'elle ne peut plus en actualiser les résultats, elle tombe dans l'immobilisme,
"parce qu'il lui manque le moteur de la nécessité de savoir, qui est toujours
alimentée par l'espérance" (ibid., "pues les falta el motor de la necesidad de
• Bibliographie de Maria Zambrano.-Hacia un saber sobre el alma, Buenos Aires,

Losada, 1950; El hombre 'Y lo divino, México, Fondo de Cultura Económica, 1955;
El p,nsami,nto vivo de SAneca, Buenos Aires, Losada, 1944; Pnisami,nto 'Y poesla ,n
la vida ,spañola, México, 1939; La agonfa d, Europa, Buenos Aires, Ed. Sudamericana, 1945; D,lirio 'Y destino, Gencve, 1953, Prix littéraire européen; La España d,
Gald6s, Madrid, Tauros, 1959; Persona )' democracia, 195 7¡ El sueño creador, La
Veracruz, 1965; España, sueño 'Y verdad, Barcelone et Buenos Aires, E.D.H.A.S.A.,
1965; La tumba de Andgona, México, Siglo Veintiuno, 1967.-0n peut lire sur elle Alain
Guy, Les philosophes espagnols d'hitr et d'aujourd'hui, Toulouse, Ed. Privat, 1956, pp.
267-273 et Los filósofos españolts de ay,r 'Y de hoy, Buenos Aires, Losada, 1966, pp. 207
a 211 et 303 ; "Espéranoe et divinité selon Maria Zambrano", communication au
X.Veme Congres Mondial de Philosophie, a Vama (Bulgarie), scptembre 1973 (cf.
Résumts, no. 838).

78

saber, que va movida siempre por la esperanza"). Comme l'a bien vu Ortega
y Gasset, la pensée n'est pas une activité de jeu ou de luxe; elle émane des
contraintes de chaque jour, au milieu desquelles la vie de chacun se débat
comme elle le peut, et qui requierent d'elle des réponses et des solutions a une
foule de problemes immédiats et inéluctables. Dans ce naufrage de l'existence,
l'homme cherche a surnager, en s'inventant des raisons de VÍ\Te; une telle
lutte est animée par un facteur sui generis, celui de l'espérance. Car "l'histoire
de la créature humaine, en partant de l'horreur de la naissance (Hacia un saber sobre el alma, p. 88), est une lutte entre la désillusion et l'espérance, entre
les réalités possibles et les songes impossibles, entre la mesure et le délire, mais
parfois c'est la raison qui délire". A ce niveau, l'espérance pourra revetir bien
des formes différentes; soit qu'elle combatte, au sein de la caveme obscure,
pour découvri la face du divin, c'est-a-dire de la physis qui régit l'ordre cos-mique, comme dans la pensée hcllénique; soit qu'elle discute directement avec
Dieu, de personne a personne, dans un dialogue serré avec le supreme responsable de son destin, comme par exemple dans les plaintes Job lui adresse ou
encore dans la joute soutenue par Jacob contre l'Ange mystérieux. "Dans les
doux cas, écrit l'auteur (El hombre y lo divino, p. 274), on arrive a la plus
grande violence, pour qu'une échelle mette en communication l'homme avec
le secret de la divinité. Dans la vie dont l'Ancien Testament porte témoignage,
l'échelle doit etre dresseu par Dieu lui-meme, par sa m;séricorde. Quand la
pensée humaine est, comme en Orees, l'instrument de cette lutte, l'échelle est
I'échelle des idées, par laquelle l'intelligence monte, en ex~ant sa connais
sanee, jusqu'a l'Idée du Bien. Entre l'un et l'autre de ces cas réside toute la
différence qu'il y a entre une révélation ( revelaci.ón) et un dévoilement ( des-

velación)".
Ce dieu inconnu n'est, certes, pas un dieu de plus, un dieu sur numéraire
et supplémentaire, mais plutot "cette ultime résistance que le divin n'avait
pas livrée a la pensée philosophique" (p. 276). En se sentant les jouets et les
victimes de l'.Anankhe, Jes hommes éprouverent, au plus haut degré possible,
leur solitude: expérience propre a la maturité des individus et des peuples,
lorsque la réflexion a fait le vide et que la conscience a remplacé !'ame. La
réalité a cessé d'ctre animée et vivante; il n'est plus possible de dialoguer
avec elle; l'homme so treuve accuJe a se contenter de concepts et d'idées soidisent elaires, qui cnt hélas la puretá et le transparence du vide tandis que la
résistance, qui constitue la marque de la réalité, s'est évaneuie. Cette situation
est l'un des trois moments quo María Zambrano distingue dans le mode d'
appréhension de la résistance de la réalité par l'homme et qui sont les suivents.
Dans un premier moment, il n'y a pas encare de cheses; c'est le stade de
l'enimisme, ou aussi l'époque du sacré, monde confus et arobivalcnt; ici, la

79

�résistance est concentrée dans des situations ou des forces non-limitées. Dans
un second moment les cho.es ent surgi et la réalité se configure en elles. "Une
chese est un X qui a des limites et qui comparait devant le regard humain
avec une certaine unüormité" (ib.); cotte régularité, qui la constitue a pour
conséquence notre prefende surprise quand se presente a nous une epparence
qui le contredit. La réistance s'éprouve alors daos les choses les philosophes,
comme Thales par exemple, se mettent a s'interroger sur ces dernicres et ils
élaborent des concepts valables pour certaines d'entre elles et mcme pour leur
ensemble, c'est-a-dire pour la nature. Dans un troísiéme moment enfin, l'esprit
humain a inventé la dialectique et la logique; ici. en lutte davantage avec les
problemes suscités par la pensée sur les choses -c'est-a-dire par les concepts-,.,que sur les choses elles-memes. Les dieux ne cont plus considérs désormais
comme nous donnant la clef de l'Uni\·ers; l'homme a pris ses distances a leur
Agard; J'éthique, en tant que reglement de notre conduite par la raíson, indépendamment de toute altérité et de tout extrincécieme, s'est constituée. Alors,
s'instaure la solitude definith-e, qui nait de ce que "l'on a déréalisé le monde
qui nous entoure" (p. 78) et que l'homme ne peut plus parler qu'avec luimeme. A ce stade ultime, la résistance invincible de la réalité se condense;
alors, devient présent ce qu'a de positif l'absence de Dieu, les autres dieux
étant déja déchus de leur piédestal. L'homme éprouve le vide comme un espace illimité ou il n'est plus qu'une chose, parmiles autres choses; c'est ce
que traduicent tous les matérialismes. Pour faire obstacle a ce poids écrasant,
"l'homme tend alors a se déifier ou a déifier quelques unes des conditions de
sa vie" (ib.); il se sent le porteur du secret d'un dieu inconnu. Tel fut le cas
de l'Antiquité, parvenue a son extreme déolin, a l'aube meme du christianísme.
D'apres María Zambrano, il en est de meme aujour'hw. D'un coté, les
imrnenses pas en avant accomplis par les sciences de la nature ont procuré
a l'humanité une technique tres puissante, qui l'ont rendu maitresse du Cosmos. D'un autre coté, la philosophie, dans son progres inces.sant d'analyse, a
abouti "a la croissance du sujet" (p. 279), c'est-a-dire a la predigieuse promotion de l'homme comme connaisseur du monde et comme centre de ce
monde. "Et si l'homme en est arrivé a trouver en lui-meme la plus grande
réalité, est-il étonnant qu'il y trouve également la plus grande résistance?"
(ib.).
Au sein de cette déréliction, une note de la condition hurnaine s'affirme
a\•ec insistance; c'est celle du temps. Il présents, en particulier, une "ouverture" qui attire tout spécialement l'espérance: c'est /'avenir ou plus précisément, le futur. Selon María Zambrano, en effet, alors que "l'avenir est le
domaine prévisible", apparenté a la sécurité que la conscience introduit dnns

80

tout ce qu'elle touche, "lé futur est l'inconnu comme tel" (ib.), le domaine
de l'espérance saos limite, qui attoint, pour ainsi clire, de ce fait, l'intemporel
ou meme le supratemporel, on ouvrant par exemple a notre vie la perspective
inoule de se trouver dotéo des caracteres qui lui manquent et qui seraient
pout-etre contradictoires avec sen essence; l'identité, la réalisation totale, la
réalité complete. C'est ainsi que le futur nous procure au moins, l'illusion de
( ... ) notre existence.
Mais alors que Platon abandonnait l'individu sensible et temporel, pour
s'en tenir a l'objectivité et a l'éternel ( car, pour luí, "connaítre, c'est sortir de
lacaverne temporelle") (p. 281) et alors le christianisme opérait "la conversioo
de la caverne temporelle" en transmuant le temp en éternité et en promettant
meme a la chair qu'elle ressuscitera, dans la situation du XXeme sic.ele au
contraire, on retoume dans la caverne temporelle et l'on privilégie le futur.
"Le f utur est pour l'homme le dieu inconnu. Car est Dieu ou fait office de
Dieu ce a quoi l'on se sacrifie. Et il n'y a pas de sacrifice que l'homme d'aujourd'hui ne ces.se ( ... ) frir au futur ... Et memela renonciation que la vie
impose est acceptée au nom du futur, comme si l'on attendait de luí la compensation totale et meme la réssurrection de toutes les espérances mortes ...
Quelle implacable exigence, qui e fait sentir chez chaque homme, que celle
de vivre en vue du futur! Le projet historique, le régime social et politique
qu'on réalisera dans le futur et seulement dans le futur. Et meme la valorisation des ages, l'absolue prééminence de l'enfant qui n'arrive pas encore a
etre un homme, sera la conquete de la meme e..xigence... Le futur se comporte comme une déité qui exige implacablement et sans rassasiement que lw
soit livré le fruit qw va murir, le grain qu'on vient d'obtenir_: cet instant de
calme, la prix d u.ne heure, ce présent qui est le temps propre a la vie en
paix'' (pp. 282-283). Ainsi la lutte contemporaine avec le Dieu inconnu devieot-elle une régression a l'age du acrifice. Sans doute, a toutes les époques,
a-t-on compris le role insigne du sacrifice mais avec certaines limites et dans
un horizon de transcendance et de miséricorde; le propre de nos décennies,
c'est qu' "elle se forgent un clieu qui ne pardonne point, auquel elles pretent
divers masques. comme le futur ou la statolatrie. C'est pourquoi la philosophie
doit reprendre son action libératrice contre ces nouveaux tyrans, véritabl~
dieux inexorables et purpétueUement avides". (p. 283)
elon cette vue, "nostalgie et espérance semblent etre les ressorts ultimes
du cocur humain" ( p. 284) ; ce sont deux directions que notre sentiment originaire de la vie a prises au sein de la dimension temporelle, si b~en que, si
elles se différencient, c'est seu]ement parce que le temps de la con cience les a
séparées l'un de l'autre. Chaeune d'elles nous atteste que, 1~ vie huma~e .est
incomplete, brisée par une faille ou par uno absence. D ou notre asp1ration

81
Hum-6

�a récupérer ce qui nous manque, a retrouver ce passé inconnu

(pasado desco-

nocido) qui nous a été oté. D'ou, a cette fin, l'appel aux mythes, veire aux
utopies. La fonction fabulatrice, dont parle Bergson, s'exerce précisément pour
remplir ce vide; et meme elle ambitionne d'annuler toute carence possible en
l'horome par la suppression du temps et de la contingence, en revant d'un
"homme prirnitif origine!", heureu.x et parfait; telle et la pente naturelle de
la nostaJgie, tandis que celle de l'espérance porte cette dernib-e a rétablir dans
le futur la vie du passé disparu et perdu.
Y a-t-il, a cet égard, priorité de la nostalgie vis-a-vis de l'espérance ou de
l'espérance par rapport a la nostalgie? "Il semble y avoir entre ...e que la
nostalgie dessine et ce que l'espérance propase, une égalité de niveau comme
entre deux vases communicants. Et, entre elles deux, l'abime de la décadence ou
de la "chute", abime d'autant plus profond que plus haute est l'espérance et
plus pedaite l'irnage de la vie perdue" (p. 285). 'Meme si certaines utopies
contemporaines se veulent délibérément athées, elles ne peuvent faire qu'elles
ne baignent daos l'atmosphere diffuse du regret lancinant du Paradie perdu ...
Il reste que la nostaJgi.e ehr itienne - inspirie par la notion de la gloire de
Dieu et par la croyance a notre liberté ( appelée, par son effort de convcrs.ion,
a réaliser déja sur terre la début du Royaune céleste) - difiere beaucoup de
la nostalgíe paienne, revant de l' Age d'Or conune d'une ere ou l'homme était
en pleine possession de ses forces et s'égalait aux dieux:, au sein du Cosmos
qui leur était commun, et se désespérant de son ultérieur délaissement: "l'en
fer du fils qui ne conna1t pas son pere" (p. 288). Au contraire, dans le judéocristianisme, le Paradis terrestre origínel, décrit dans la Genese, est celui d'une
humble créature, filie de Dicu, qui doit obéissance a son Créateur, maís qui,
en échange, peut espérer un bonheur infini et inépuisable, du tout entier a la

Gráce et non

a la

Nature.

Mais, plus profondément encore, dans la nostalgie du Paradis perdu on décele aisément la nostalgie d'etre. "D'etre, non pas comme le résultat d'un
effort et d'un choix; mais d'etre, sur le mode naturel, c'est-a-dire --en termes
humains- d'etre coro.me fils. Etre fils, mais non pas dans la solitude. Le retour
vers Je Pcre est une récuperátion de l'etre origine} et originaire et de la communauté perdue avec toutes les créatw-cs... ; la compréhension parfaite avec
le vivant et avec le non-vivant" (p. 291). L'idéal de l'homme religieux serait
ainsi "l'intimité sans réclusion" (p. 292), l'ubiquité, l'omniscience sans difficulté, la maniere du bonbeur ineffable mais quasi inconscient de J'enfant
encore au berceau ou la fagon de la félicité des Monades leibniziennes, reflétant automatiquement toute la Création. Souveraine liberté et pleine obéissance s'accorderaient alors aisément. Et toutes ces notes de la vie paradisiaque

a

82

a

présupposent, selon María Zambrano, l'abolition de l'hlstoire "de la tache
historique que nous devons réaliser, que nous le voulions ou non' et de l'histoire
déja faite dans laquelle nous trouvons, en vivant: l'histoire née de la liberté
1
et qui vient se constituer en prison comme tout ce que l'homme édifie" (p
293).
.

a

** *

a

y~yons,
~-rinut, de quelle maniere María Zambrano dégage le menage
sto1c1en tel qu i1 émane de Séneque, le penseur cordovan devenu roma.in.
. La, noble figure de _Séneque apparait a María Zambrano slus deux aspects
diametralement opposes; d'une part, c'cst un penseur austere; qui nous réveille
de notre sommeil dogmatique, pour nous former a J'ingrate et virile discipline ~~ la rai~n et de la science_; d'autre part, c'est un incomparable médecin
de 1 ane, qw accommode la raison a notre condition infortunée et meme incurablement malade. . . " éneca pertenece a esta estirpe de antiguos filósofos
que nos trae el amargo despertar de la raz6n que nos sacude de nuestros delirios Y ensueños para hacernos entrar en razón, como el pueblo español dice
todavía. Y sin embargo, si nos acogemos a él es precisamente porque no acaba
de ser como los otros, porque vemos y sentimos en él no sé qué cosa de sua~ Y ~-l~dor" (p. 16). ("Séneque appartient a cette race de philosophes de
I Antiqmté que. nous apporte le réveil amer de la raison: elle-cinous secoue
de nos délires et de. nos songes pour nous faire entrer en raison, comme Je
peuple espagnol le dit encore. Et, cependant, si nous lui réservons bon accueil
c'est pré~ent parce qu'il n'est pas comme les autres, parce que nous voyon:
et nous estrmons en luí un je ne sais quoi de suave et de récbauffant'').
. De !ait, 1'auteur des Lettres a Lucilius n'est ni un pur tbéoricien du cosmos,
msens1ble ~ n~s humbles miseres, ni un savant tacticien de l'action quotidienne
et de la reussite temporelle, a la fa~n de Machiavel. "S'il nous attire c'est
p~rce qu'il appartient a une rare espece d'hommes, a celle des homm~ qui
n ont été fond quelque chose que pour en etre une autre, ces hommes de
nature médiatrice qui, a la fa-;.on d'un pont, se tendent entre notre faiblesse
et quelque chose de bien Join d'elle, quelque chose d'invulnérable dont elle
ressent le b~in" ( "Si nos at~ae, es porque pertenece a una rara especie de
hombres, a esos que no han sido enteramente una cosa sino para ser otra a
ésos de naturaleza mediadora que a manera de un puente se tienden en~re
nuest:a d~~ilidad y algo lejano a ella, algo invulnerable de lo que se siente
neces1~da., p. 17). IJ ne pense pas pour penser ni pour emporter le succes
dans 1'1mp1toyable struggle for life. "Es propiamente un mediador, un mediador por lo pront-o entre la vida y el pensamiento, entre ese alto logos estable-

a

a

83

�cido por la filosofía griega como principio de todas las cosas, y la vida humilde
y menesterosa", ibid. (C'est, a proprement parler, un médiateur; un médiateur, en bref, entre la vie et la pensée, entre ce haut logos établi par la philosophie grecque comme príncipe de toutes choses et la vie humble et nécessiteuse").
Sclon María Zambrano, Rome a l'beure de Séneque se trouvait a la fois a
son apogée et a son pire moment. Les enseignements ascétiques et contemplatifs de Socrate s'avéraient trop éléves pour etre populaires; on les considerait
comme réservés a une petite élite. Au contraire, les rues étaient encombrées de
stoiciens, d'épicuriens, de cyniques et de cyrénaiques, qui avaient préféré imiter la vie frugale de Socrate) plutot que de développer sa dialectique; incitant
les gens au détachement, ils pratiquaient assidument la peche d'ames... Et, a
cet effet, ils s'adressaient a la souffrance humaine, afín de tenter de la guérir
- ou, du moins, de la soulager. On ne pom·ait, en effet, a cette époque¡ rester
sur les sommets vertigineux d'une spéculation glacée et impossible; il fallait
répondre awc innombrables angoisses et a la déréliction de la foule des malheurewc. Ainsi, "Es la filosofía, la razón compadecida de la condición desvalida
de hombre. Es, en cierto modo, la entrada de la misericordia y de la piedad
en la razón antigua'' (p. 21) ("la philosophie est-elle alors la raison compatissant a la condition esseulée de Phomme. Elle est, dans une certaine mesure,
l'entrée de la miséricorde et de la pitié dans la raison antique"). Au su.rplus, il
semble a María Zambrano tout naturel que Séneque, né en Bétique, ait atteint
le lieux, entre tous, dans cet office d'apaisement, toute la maitrise d'un merveilleux thérapeute, qui en arrive meme a faire accepter la mort comme une
échéance fatale et douce ...
A son école, ces philosophes descendus sur la voie publique sur la plaza
mayor, étaient de véritables freres hospitaliers, des guéris ems et thaumaturges
dévoués a la tremblante hwnanité; ils professaient une raison rédemptrice et
curatrice, a l'allure de religion. Meme révisé et enrichi par l'aristotélisme, le
platonisme n'avait putriompher du mal du siecle: la terreur universelle, que
vint encore a faire empirer l'intrusion bien dommageable d'une déconcertante
nouveauté: celle du Pouvoir poli tique et social, qu'incarnait l'Empire; e' est
pourquoi Lucrece exhale alors une mélancolie poignante, en se sentant a la
merci non seulement de la nature, mais encore de l'Etat absolu ¡ coro.me on
était loin des généreuses tentatives de juste République, qu'avait amorcées
sans succes bélas! Platon' en Sicile et ailleurs!
La distinguée philosophe espagnole analyse ce tournant, avec pertinence.
"El alma que se había desprendido de sus religiosas en entrañas y de su ensueño poético para despertar a la realidad, y que transigió con este despertar
84

que le trajo la filosofía a trueque de reducirla a medida, de encauzarla en la
razón, ~e encontrar su orden ... ( .. ) ...Debia ser terriblemente amargo haber
descubierto el orden, la figura de los últimos elementos de la realidad, haberla
hecho transparente, encontrado su medida, su razón, para vivir luego en un
mundo donde el absurdo y el delirio eran 1a realidad diaria. . . (.. ) ...Era el
retoi:no al mundo del rencor y de la venganza" (p. 25). ("L'ame grecque, qui
s•~~t dé~ch~ d~ ,ses en~railles religieuses et de son songe poétique, pour se
re:eiller a ~ re~té, trans1gea avec ce réveil que lui apporta la philosophie au
pnx de sa reduction a la mesure, de sa canalisation dans le lit de la rai.son de
la découverte de son ordre ... ( .. ) .. .11 dut lui etre terriblement amer d'a~oir
trouvé la figure des ultimes éléments de la réalité, d'en avoir trouvé la mesure
c'est a-dire la raison, pour devoir vivre ensuite dans un monde sans raiso~
et sans mesure, ou l'absurde et le délire etainet la réalité quotidienne ... ( .. )
• ..C'etait le retour au monde de la rancoeur et de Ja vengeance").
Beaucoup d'hommes de cette periode de l'Histoire, par un effroyable choc
en retour ( explicable par la loi de double frénésie si lucidement etablie par
Bergson), furent tentés d'abandonner completement la raison et l'équilibre la raison tout court, et pas seulement la haute raison dialectique de Platon et
du Stagirite. Mais, "siendo imposible, tuvieron que acudir a la razón en cierta
medida, a la razón restringida, como mediación y como consuelo" (ibid.)
("comme cela leur fut impossible, ils durent recourir a la raison soumise a une
certaine mesure, a la raison restreinte, comme mediation et comm.e consolation"). Au lieu de la ferme raison aux aretes aigues et nettes de Socrate les
disciples de Séneque se rallierent a une raison plus accommoda.nte celle' des
.
'
avocats; mais cette raison mediatrice elle-meme fut brisée et foulée aux pieds
par les Empereurs de la décadence, totalitaires avant la lettre. "Retronaba el
~tiguo terror, la dependencia absoluta de la suerte humana de otra cosa. La
VIda estaba otra vez más asfixiantemente que nunca, sujeta al temor y a Ja
esperanza" (p. 26) ("L'ancienne terreur revenait, la dépendance absolue du
sort de l'humanité par-rapport a autre chose qu'elle-meme. La vie redevenait,
de fa1,on plus asphyxiante que jamais, sujette a la crainte et a l'espérance").
Comm,ent la raison devait-elle procéder pourd énouer ces nouveaux lieru
qui asservissaient l'homme aux contraintes pesantes du Pouvoir? En nous
amenant, avec doucurr, a !a résignation complete, cette vertu fondamentale
et majeure du Portique. "Mas esta resignación no se nos ofrece dogmáticamente, sino de acuerdo con lo que podríamos llamar su naturaleza, lentaJ
suavemente, por medio de una razón mediadora que apenas se nombra a sí
misma y que si lo hace es para echar de mano del antiguo prestigio. No es una
vida penetrada de razón sino una vida resignada, lo que Séneca nos induce
85

�a seguir. Y sólo en virtud de la resignaci6n la razón llega, pues sólo la raz6n
es quien puede conducirnos a ella. Pues i la razón no nos asistiera, la resignación sería imposible, ceder'ia el lugar a lo que hay en el fondo de antemano,
a lo que fuerza y motiva la resignaci6n, la desesperación" (p. 27). ('-Mais cette
résignation ne s'offre pas a nous dogmatiquement. mais d'accord avec ce que
nous pourrions appeler sa nature, c'est-a-dire lentement: avec douceur, au
moyen d'une relation persuasivc, d'une raison médiatrice, qui se nornme a
peine elle-meme et qui ne le fait qu'afin de rcjeter par avanc son ancien
prestige. Ce n'cst pas ~e vie pénétrée de raison, mais c'est une vie rés.ignée
que Séneque nous induit a sui ~Te. Et c'est seulemcnt par la force de la
résignation que la rai~on arrh·e, car ce n'est que la raion qui peut nous y
conduire. Car si la raion ne nous assistait pas. la résignation serait impossible;
elle cederait la place a ce qu'il y a dans le fond d'avance1 a ce qui force et
motive la résignation, a savoir: Je dés poir").
Une telle résignation n'est d'ailleurs rien d'autre que un retour en arriere,

un mouvemcnt de régression vers une foi ancienne qu'oo avait abandonnée.

0n a renoncé a la grande espérance rationalistc, mais on ne va pas jusqu'a
la désespérance; on reste savammcnt a mi-chemin, en s'accocichant tout simplement la foi d'Héraclite, a l'égard de la stabilité et de la mesure du feu
artiste etdes éléments strictement nombrés par le pythagorisme, qroyance qui
évacuait tout désordre. La raison médiatrice de éneque est cel!e, non d 1un
philosophe promrement dit ni non plus celle d'un mystique, mai celle d'un sage,
c'est - dire d'un intcrmédiaire entre l'intellectuel et le croyant; l'auteur des
Lettres a Lucilus a seulement cherché "el poco de razón necesario para que la
vida pueda sostenel'Se. . . ( ... ) . . . La razón en él tiene un aire como de
viuda que pide lo justo para no morirse de hambre'' (p. 37) ("le peu de
raison indispensable pour que la vic pui se etre supportée. . . ( ... ) ... La
raison, chez lui, a l'air d'une veuve qui demande juste le necesaire pour ne
' pas mourir de faim"). éneque est "un sage sur la défen. ive" ("un sabio a la
defensiva", p. 35) ; il sait que "para cada asunto y circunstancia, existe una
cierta mezcla de raz6n y sinrazón, de ley y desorden. El sabio lo es por el
acierto en parte intrasmisible, por el arte de encontrar este punto de equilibrio,
el punto de la mezcla; como el pueblo español dice todavía, "una de cal y
otra de arena". Es el saber moYerse entre la relatividad sin descanso que es la
vida humana" (p. 38) ("pour chaque entreprise et pour chaque circonstance,
il y a un certain mélaoge de raison et de déraison, de loi et de désordre. Le
sage est sage par l'ádresse qu'il a - en partie, intransmissible - , par l'art
qu'il a de trouver ce otant d'équilibre, le seuil cxactou s'opére le méJauge; comme le peuple espagnol parle encore d'unir 'une parcelle de chaux et une autre
de sable'. Cela consi.sté saYoir se déplacer au sein de la relativité sans repos

a

a

86

qu'est la vie humaine"). Volia ce qu'on appelle "entrer en raison", comme
on entre en chambre, en rcligion, en oraison, en duel, en maticre, etc. ...
"Fidcle a une raison san transcendence, a une raison natureUe" ("fiel a
una razón ,in trascendencia, a una razón natural", p. 61 ) , l'auteur du De
Senectute toumait le dos aux grandes ambitions et aux splendides inquiétudes
des erviteurs du Logos, pour se contenter de "la razón como medida entre
contrarios, la armonía de lo contrarios" (p. 57) ("la raison comme mesure
entre les contra.ires comme hannonie des contrair "); soucieux de réaliser
une vraie musique intérieure, "sabe contar más que con la. fuerza de la razón,
con su armonía" (p. 58) (' il ait compter davantag sur l'harmonie de la
raison que ur la force de cette meme raison"). Ce fut toujours un "oficiante
de la razón mediadora, relativista" (p. 61) ("un offidant de la raison médiatrice, relativiste"), qui cherche diligemment
"mediar entre un irracional
mundo y u puro reino abandonado" ( p. 61) ( "opérer la médiation entre un
monde ifrationnel et le pur royaume d la rnison qui a été délai '"). T'moin
d'un age de tran ition, il ne put sauver grand chose de l'ancienne religion
hellénique, car il manequent da souffie néce aire pour pressentir et accepter
le me sage révolutionnaire t personnaliste du christianisme. Le précepteur de
éron vécut en intellectuel politique, loyal citoyen, mais soucieux de prendre
un peu s distances vis-a-vis d'un Pouvkir oppresseur; il se montra toujours
préoecupé de "someter la hi toria presente a la media raz6n 1 que quiere garantizar a la razón su media vida entre el poder y el estruendo del mundo"
(p. 39) (" oumettre l'histoire présente a la raison moyenne. qui veut garantir
a la raison sa vie moyenne entre Je pouvoir et les íracas du monde"). Et,
fouillant dans l'etiologie 1\faría Zambrano discerne comme cause celte position de repli un "falta de fe en la razón entera" (ibid-) et elle ajoute avec
force: "Porque la razón entera como la ntera verdad, ya no son de este
mundo" (ibid.) ("En effet, la raison entier comme la vérité entirre ne sont
déja plus d ce monde") ... Autrement dit, la raison sénéquiste, placée "entre
une foi qui s'éteint et une autre qui urvient» ("entre una fe que se extingue
a otra qu llega", p. 61), n'a pas u d'autre ressource que de faire retraite
et d'elaborer une sagcsse de compromis; 11 n'a pas eu assez de souffle ni
d'inspiration pour embrass r la cause intéb,rale de l'e prit et du vrai; son méritn'en de demeure pas moins indéniable, puis qu'elle a su aider les hommes
de la fin d'un mond
passer le cap de l'ag nouveau et porter dignement
le poid de leur miscre ontologique ...

a

a

a

a

II vaut également la peine enfin d'etudier maintenant commen María
Zambrano cherche la structur du Temp , au ein de la vie hurnaine · ses dons
d'anlyste 'y révclent bien :(emarquab)es. Le point de départ de cette investi-

87

�a
a

gation est,
ses yeux, l'etude de nos songes, dans une perspective d'ailleurs
étrangere
la psychanalyse et plutót apparentée
la phénoménologie; c'est,
de nouveau, a la réflexion instrospective, de dimensions et d'horizons pleinement métaphysiques, qu'elJe s'adreqse ici, dans le cadre d'une philosophie
axée sur toutes les transcendances, rnais particulierement qur la transcendance
religieuse.

a

Déja ce probleme tourmentait l'auteur, de Hacia un saber sobre el alma (1950), daos un chapitre intitulé "Apuntes sobre el tiempo y la poesía" (pp. 32-35), ou elle observait fort justement: "Y en la vida humana, lo
decisivo es el tiempo. Mas, el tiempo en que vivimos parece ser ya el producto
de una escisión. De ahí el irresistible afán, nacido de la nostalgia de ese tiempo
perdido, que si en algún arte se refleja es en la poesía, pues ella parece
procurar su posible resurrección, dentro de ese tiempo de decadencia" (p. 32)
( "Et clans la vie humaine, ce qu'il y a de décisif, c'est le temps. Bien plus, le
temps, dans lequel nous vivens nous semble etre le produit d'une seission.
D'ou l'irrésistible souci, né de la nostalgie de ce temps perdu, qui, s'il se reflete
dans un art, se reflete par excellence dans la poésie, ear cettc demiere parait
accomplir la résurrection possible de re temps perdu, au sein de ce temps
tombé en décadence"). Au-dela de la durée spatiale quoticlienne, qui s'écoule
tout au long de notre vivre social, rythmé par le battement réguüer et anonyme
des horloges, nous nous reportons, avec un mélancolique regret, vers la durée
pure et essentielle dont parle Bergson, d'étoffe concrete et spirituelle, qui
échappe au phlaaria qu'é..-oquaient lew Grees ce "bavardage journalier" de
1 on ("das Man") que décrit Heidegger.

a

a

La question est reprise et traitée beaucoup plus
fond - queique sans
amiitionner e.icplicitement l'exhaustivité - dans El sueño creador ( 19-65). lci,
le temps est considéré com.me Je médiateur privilégié, qui rapproche le réel
infini et notre petite personne. "El tiempo es la relatividad mediadora entre dos
absolutos: el absoluto del ser cuanto tal, según al hombre se le aparece, y el
absoluto de su propio ser tal como inex.orablemente él lo pretende" (p. 25)
( "Le temps est la relativité médiatrice entre deme absolus: l'absolu de l'etre en
tant que tel, la fa~on dont iJ apparait l'homme, et l'absolu de l'etre propre
de l'homme individue!, tel qu'il le veut iexeorablement") . Entre ces deux
niveaux, la seule communication qui puisse nous etre ménagée, c'est le temps,
unique chemin au travers de l'inaccessible et altier absolu.

a

a

Mais selon María Zambrano, ce chemin comme tout chemin, cmprunte
nécessairement quelque chose au territoire qu'il percourt: "realidad mediadora entre todas conserva algo y evita algo del lugar en que se abre. Su
funci6n es conducir algo o alguien que sin él no hallará posibilidad de existen-

88

cia; algo o alguien que ineludiblemente se encuentra en un lugar donde no
puede instalarse" (ibid.J ("réalité médiatrice entre toutes, il conserve quelque
chose et il évite quelque chose du lieu dans Jaquel il se fraye. Sa fonction est
de conduire quelque chose ou quelqu'un qui, sans luí, retrouverait pas de
possibilité d'existence: quelque chose ou quelq'un qui, de fac~on inéluctable,
se trouve dans un lieu ou il ne peut pas s'installer"). La route originale que
constitue le Temps héritc done de ses rives-ou, si l'on préfere, de ses bas-c6tés
- tout un ensemble de caracteres bien spécifiques, hic et nunc, qui tous se
résument dans le tenne d' "humanité". Le réquisit le plus typique et indispensable de ce concept est la liberté. Alors que, dans l'atemporalité, l'homme
est encare passif et aliéné dans l'atemporalité il accede au plan de l'action et,
des lors, a la liberté et a la responsabilité. "El tiempo, pues, constituye la
posibilidad de vivir humanamente, de vivir. Ya que el vivir no es lo mismo
que la vida. La vida es dada, más es un don que exige de quien la recibe
vivirla, y al hombre en una especial manera" (p. 26) ("Le temps done constitue la possibilité de vivre humaniement, de vivre. En effet, le vivre n'est pas
la meme chose que la vie. La vie est donnée, mais c'est un don qui exige de
celui qui la re~oit de la vivre, et plus spécialement de l'homme").
La philosophe espagnole invoque alors le haut témoignage de José Ortega y
Gasset, montrant comment la vie n'est pas donnée a l'homme toute faite,
tandis qu'elle est donnée toute faite aux végétaux et aux animaux; notre vie
est tout entiere faire; c'est une tache ("quehacer"), une immense aventure
que nous réussirons plus ou moins convenablement. . . "Vivir humanamente
es una acción y no un simple deslizarse en la vida y por ella. Es lo que según
Ortega y Gasset distingue al hombre de los demás seres vivos que conocemos.
El hombre ha de hacerse su propia vida a diferencia de la planta y del animal
que la encuentran ya hecha y que sólo tienen que deslizar.;e por ella, al modo
de como el astro recorre su órbita -dormido- dice" (p. 26) ("Vivre humaiiement est une action et non pas un simple glissement dans la vie et travers
elle. C'est ce qui, selon Ortega y Gasset, distingue l'homme des etres vivants
que nous connaissons. L'homme doit se faire sa propre vie, la dif férence de
la plante et de l'nanimal qui la trouvent déja toute faite et qui ont seulement
a se glisser dans son sein, a la fa~on dont l'astre parcourt son orbite - endormi,
pour ainsi dire").

a

a

a

Le paradoxe consiste, précisémeng, en ce que, alors que l'homme est littéralement condamné choisir et a créer sa vie personnelle, dans l'incertitude et
ses risques et périls, en tra9ant son iter vitae, il éprouve, tout l'inverse, la nostalgie de l'odre im.muable et fixé a priori, seul satisfaisant pour un esprit affamé de raison et d'harmonie; il drajt n'avoir qu'a suivre sagement un périple

a

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89

�bien net un chemin poblement déterm.iné et qui lui serait imposé sans répliq~e.
"La órbita es representación y símbolo del orden perfecto', (ibid.) ("L'orbLte
la rcprésentation et le symbole de l,ordre parfait'').
María Zambrano s'attardde délicatement a considérer cette ambig~ité ~e
notre condition humaine, vouée a l'improvisation perpétuel le ea la dissymetrie ou a la discontinuité, mais aspirant contradic toirement a _eouser le b~llet
iropeccablement réglé du cosmos. "Vivir describiendo un~ 6r~1ta _es una unagen ambivalente: infernal por lo que de movimi~nto sm ~ u~e, ~o~ ~a
falta de lugar propio que significa. Imagen de un tiempo vac10, sm_ pnnc1p1~
ni fin, de un tiempo absolutizado; desprovisto pues de trascen?e~cia. Mas si
la órbita se describe creándola, danzando en corro, que ello sera Siempre dan1.a aunque parezca sólo andar, entonce ~ imagen. de la .~d~ _es es~d~ puro,
de la vida bienaventurada, obediente y hbre a un tiempo (tbid.) ( ¡1vre en
décrivant une orbite est une irnage ambivalente: infemale par ce qu elle a de
mouvement sans fin, par le manque de lieu propre qu'elle ~~ifi~. Im.age d'un
temps vide, sans commencement ni fin, d'un temps absoluuse; depourvu done
de transcendance. Mais si l'orbite se décrit en la créant, en dansant en cercle
car se sera toujours la Wle danse, bien que cela paraisse seulement une marche,
alors cette image sera celle de la vie a l'état pur; de la vie bien heureuse,
obéissante et libre

a la fois").

11 y a en nous, en effet, comme un archétype secret,_ qui nous pousse a
l'imitation de "l'astre endormi" (p. 27) ("el astro donnido"); et1 pourtant,
le propre de la yocation humaine, c'est précisément d; ne p~s :ourner en
rond ou en eJlipse sur nous-meme, fussions-nous plon~es ~ la hm1te ~an~ le
charmant sommeil de La Betle
bois dormant - roais bien de nos re~e_iller
et de nous dress er tout debout, en nous consacrant a notre besogne spécil1que
qui nous est proposée, mais non pas ~posée. ~: ~orp~ si~ér~, la plante et la
bete n'ont qu'a obéir a l'impulsion q~1 le;1r a cte
1h?~e, au_ contraire, est appelé a se commander hu-meme et_ª. s ~v~der _de. etro1t et inh~main nécessitarisme ou détenninisme intégral ou il etatt prumtivemcnt plonge,
pour sortir au grand large et pour poser de véritables act~, po~nt le ~c~au
authentique du libre-arbitre. "Y así aparece que, en la vida, ~entras qmen
quiera que sea, por alejado que esté del astro, solamente se d~sfü:a,. duenne y
sueña al hombre le está exigido despertar. ti, el astro, es solo cnatura que
obed:ce, pensamiento de la creación, manifestación. d~ ser, figura, eidos. Si
viviera O si vive, se soñará a si mismo en el espacio-tiempo que lo alberga.
y la ¿lanta, que tiene ya que hacer algo, pero siempre _en obedien~, se
soñara a sí misma en el cumplimiento de su forma; obedeciendo y aun identificándose con su sueño. Tiene ya, como todo lo vivo, un tiempo propio;

ª"

m:rnmee:

90

!

ese tiempo propio de la vida que en el animal se ha~e más ostensible a causa
del movimiento de traslación. Y se diría, es una simple observación&gt; que algunos animales por momentos estén a punto de ir a romper su sueño, lo que es
tanto como decir de ir a romper su ser recibido. Y en cuanto al hombre, recibe
también su vida, sin duda. Pero recibe con ella un ser. Un ser que se le presenta como absoluto, en un modo extraño. Pu que siendo éste su ser recibido,
y sintiéndolo él como absoluto, se lo encuentra a su cargo." (ibid.) ("Et ainsi
il apparait que, dans la vie, tandis que qui que cesoit, pour éloigné qu'il soit
de l'astre, se borne a se glisser, aadormir et a songer, íl est exige de l'homme de
se réveiller. L'astre, quant a lui, est seulement une créature qui obéit, pensée
de la création, manifestation de l'etre, figure, eidos? S'il vivait ou s'il vit, il se
songerait lui-meme dans l'espace-temps qui l'héberge. Et la plante, qui a déja
a quelque chose, mais toujours dans l'obéissance, se severa elle-meme dansl'accomplissement de sa forme, en obéissant et meme en s&gt;identifiant avec son
reve. Elle a déja, comme tout vivant, un temps propre; ce temps propre de la
vie qui dans "animal se f ait plus ostensible a cause du mouvement de déplacement. Et l'on dirait, c'est simple observation, que certains animaux sont, par
moments, sur le point de se mettre a rompre leur reve; ce qui revient a dire
qu'lcs sont sur le point de se mettre a rompre l'etre qu'ils ont re~u, en ce qui
concerne l'homme, il re~oit aussi sa vie, sans nul doute. Mais il rec;oit avec elle
un ctre. Un ctre qui se présente a lui comme absolu, d'une étrange fac;on.
Car, alors que cet etre est r~u polui et alors qu'il le ressent comme absolu,
ce.t etre se trouve a charge".
En effet, l'homme ne rec;oit pas tout simplement que son existence; selon
María Zambrano, il re~oit encore, enveloppé avec elle, son etre. Ce demier lui
apparait tout d'abord comme quelque chose d'étranger et d'étrange1 dont il
voudrait bien se débarrasser." "al suceder]e así, llega en ocasiones hasta a
negar su ser recibido, tal como se le presenta el modo inmediato" (p. 28).
("Et comme les choses se présentent a lui de cette sorte, il en arrive, a l'occasion, jusqu'a nier son etre rec;u comme tel que le lui presente le mode immécliat
sous lequel il l'appréhende"). Cette négation peul meme, parfois, atteindre un
paroxysme nihiliste extremement destructeur; au nom de ce cadeau empoisonné
que semble etre tro souvent notre liberté! lorsqu'elle est mal comprise et lorsqu'elle nous enivre sottement, sous le coup de l'orgueil. "Llega a negar su
ser de criatura desafiándolo desde la libertad, en tantas formas de suicidio en
que usa de la libertad en tanto que fatalidad" (ibid.). ("L'homme en arrive
1
meme a nier son etre de créature en le défiant a partir de la liberté, sous toutes
les fonnes de suicide dont use la liberté en tant que fatalité"). Quelque fois,
l'homme s'engage dans une autre voie et cherche a annuler, par l'ascétis me,
cet ctre qu'il a r~u; il lui refuse alors ses manifestations les plus immédiates,
91

�"tratándolo como si fuera un sueño que entre todos arrastramos a partir de
un error original. Un sueño del que hay que despertar enteramente." (ibid.)
{"En Je traitant comme si c'était un songe, un songe de l'individu ou un songe que nous trainons panni nous tous,
partir d'une faute originelle. Un
songe dont il nous faut enticrement nous réveiller"). II se produit aussi, dam
certains cas, le phénomene inverse; on s'abandonne au songe, 11en la más completa posible pasividad, renunciando a ser su vía" (ibid.). ("Dans la passivité
la plus complete possib!e, en renon~ant a etre sa voie").

a

La philosopbe espagnole s'interroge surc et etre énigmatique de l'homme,
qui, au lieu de s'imposer, se découvre peu
peu nos regards interdits, de
fa~on discontinue et fragmentaire, par une connaissance qui reste toujoursseulement approchée - et nullement stricte ou exacte. A ses yeux, cette approximation toujours imparfaite, nous permet justement d'agir, c'est-a-dire d'agir
véritablement, en décollant de notre etre propre, en le transcendant et en nous
transcendant nous-meme avec lui ...

a

a

a

Que! est ainsi le contenu de notre songe initial, cette torpea laquelle nous
avons a nous arracher progressivement? C'est celui du pur phénomene, "ausencia de poros, de espacio y de tiempo, y por tanto de movimiento, aunque
el movimiento sea percibido. Porque este movimiento es de un extraño género,
es paradójicamente la inmovilidad de un movimiento. Propiamente el ser de
un movimiento o el movimiento en estado de ser" (p. 37) ("Absence de pares,
d'espace et de temp.s, et pour autant, de mouvement, bien que le mouvement
soit p~u. Ce mouvement, en effet, est d'un genre étrange; c'est pardoxalement
l'immobité d'un mouvcment. A proprernent parler, l'etre d'un mouvemen:t ou
le mouvement en état d'etre"). Dans une telle situation, Achille ne rattrapera
jamais la cortue, et la fleche n'atteindra jamais la cible. C'est "el ser de un
estar" (p. 38) ("Pctre d'un exister''). D'ou l'ex gence métaphysique du mouvement. Precisément, "les songes sont les phantasmes de l'etre et les matérialisations d'un mouvement. N'oublions pas que l'etre de Parménide est, la fois,
idéal et matériel" {"son los sueños, pues, fantasmas del ser y materializaciones
de un movimiento. No se olvide que el ser de Parménides es ideal y material
UD.idamente", ibid.).

a

Toutefois, les songes sont classées par María Zambrano comme relevant
de deux sortes. Il y a 1 d'une part, les sueños de deseo (p. 39) ("songes de
désir'') impersonnels, exprimant seulement la psychée, issu.s de l'o,exis, asservis
la temporalité et nous livrant totalement la passivité; nous ne pouvons en
aucune maniere intervenir dans leur dérbuJement et nous sommes condamnés
a rester d~'llllt eux. comme de misérables spectatcurs impuissants. Mais il y a,
d'autre part, les sueños de la persona (ibid.J ("songes de la personne") ; libé-

a

92

a

a

rateurs, ils nous invitent toujours l'action (cl. ibid.) ; ici, le temps surgit et
nous foumit un levier admirablement adapté pour nos initiatives créatrices
- ou co-créatices, si )'in préfere, dans le cas ou l'on opte pour une perspective
de colJaboration et d'émulation pacifique avec la Déité. Avec de tels songes de la personne la liberté - initialement pouvoir purement abstrait - va
devenir concrete; ce sont des sueños de finalidad (ibid.), des songe de finalité".
Alors que les songes de désir étaient étrangers au sujet, au moi profond, et
se présentaient comme des masques ( d. les sueños de obstáculo, ibid., songes
d'obstacle), les songes de le personne nous découvrent cla.irement des buts
nou.s proposer de réaliser, qui sont susceptibles de transformer et de rénover
notre persono a radice. C'est chez eux que se profile tres distinctement cette
dimensioo inédite qu'est le Temps, qui littéralement procure notre personne
son "argumento" (p. 43) • son "argument'', sa trame. "A tiempo es l.!! a priori
-la forma- de este argumentarse de la vida humana, de sustancializarse más
aún que de su realizarse. La vida sustantiva más que se realiza. La realidad
es como el tiempo y, con él un medio, un paso" (ibid.) ("Le Temps est
l'a priori - la forme - de cette fa~on qu'a la vie de s'argumenter, de se
susbtantialiser plus encore que de se réali.ser. La vie se sustialise, plus qu'elle
ne se réalise. La réalité est comme le temps et avec lui, elle est un mayen, un
passage"). María Zambrano analyse de main de maitre ces songes de la psychée comme ceux de la personne (d. pp. 51-60).

a

a

Avant l'écoulement si caractérisyique du temps, les songes apparaissent comme insolites, comme provenant d'une autre région - plus ou mains .infraterrcstre ou supratrerrestre - et ils semblent ne pas faire partie de la vie. Quand
Je flux du Temps éclate en case.acle a nos prises, aloB le cote périssable et
transitoire de toutes ch.oses se révele a nous; mais avec la mort, prochaine ou
lointaine, se révele aussi l'au-dela, l'idée d'un futur saru fin ni borne, au-dela
du simple avenir. En outre, le Temps nous immerge daos la succession des
événements ()"acontecer") - entre la nais.~ance e't la mort, il ·e passe tant
de choses ! ll s'agit, en l'ocurrence, d'un complexe "argument'', canevas sur
lequel est batie notre vie; il est assurément sous-tendu par l'inconscient collectic (comme l'a vu Jung) et suspendu au Destin, "qui est la contre-épreuve
de la transcendance de la personne" (' la contraprueba de la trascendencia de
la persona", p. 47): d'ou l'aspect tragique de la vie de chaque personne,
dont "la fonction figurative" (función figurativa", p. 47) est la note prédominante.

a

La rapide esquisse que je viens de bros er suffit, je crois,
démontrer le
haut niveau culturel et le sur talent philosophique de Madame María Zam.
brano. Daos les vistes que je lui aifortcs, a Rome ( en 1964) et a Geneve (en
93

�1966), j'ai pu préciser plusieurs point de sa complexe et riche pensée, ainsi
que véifier son ocientation, qui a quelque chose de Simone Weil et de Jean
Baruzi, tout a la fois. Elle me semble incamer le meilleur du génée espagnol,
ceh.ri par exemple de la vieille cité de Ségovia, qu'elle a analysé et célébré avec
tant d'amour et qu'elle a défini par un don tout spécial de parole secrete et
tout intérieure". On serait tenté de croire, écrit-eíle ("Un lugar de la palabra.
Segovia", article paru dans Papeles de Son Armadans, mai 1964, recueilli
dans España, sueño y verdad, 1964, p. 215), que tout langage est une révélation ou une manifestation spécifique de l'etre; et qu'il y a des choses qui ne
peuvent etre dites avec justesse que dans une langue détenninée et dans nulle
autre. Et qu'avec cela, le langage marque le destin d'un peuplenque la langue
soit déja le destin" ("Se estaría tentado de creer que todo lenguaje sea una
específica revelación o manifestación del ser. Y que haya cosas que sólo puedan
decirse con justeza en una determinada lengua y en ninguna otra. Y que con
ello el lenguaje marque el destino de un pueblo; que el lenguaje sea ya el
destino") ... TI me semble, en virétté, que riene saurait mieu.'&lt; s'appliquer
Maria Zambrano que cette observation si valable a propos de l'antique cité
castillane ou elle a vécu sa jeunesse. Les notations de la grande philosopbe
espagnole sont, elles aussi, exprimées dans une langue admirable et clas.5ique,
a la hauteur de leur sagesse intrinseque et de leur pertinence dialectique.
Ecoutons avec attention cette voix inspirée, ce savoir intimiste qui nou instruit
si profondément du mystere de nos ames, comme l'une des ces quías spirituelles de la vieille Espagne, auxquelles Maria Zambrano a consacré des pages
inoubliables...

O

1

SOME SYSTEMS OF AESTHETIC CATEGORIES

Paon.. Da.

EvANOH.&amp;Los

A.

MoUTsOPOULOa

Universidad de Atenas.

If

a

l. an object in general is what constitutcs for the human consciousness
an exterior a.im of reference,

and 2. an aesthetic object, natural or artistic, is wbat may effect an aesthetic
emotion.
and 3. an aesthetic object can receive, beyond any emotional appreciation,
a rational appreciation and the attribution of meaning and of value
such that the intentionality of human consciousness is objcctified,
then,

the elucidation of a whole axiology of the aesthetic object is possible.

Tms ELUCIDATION of aesthetic objects is made through categories, i.e., through
very general classes of appreciative notions. These general classes of notions
are of the type Plato speaks of in the Sophist as the highest genera or kinds

( megista gené).
For Aristotle, categories denote properties of being. Aristotle distinguishes
ten such categories: substance, quantity, quality, place, time, activity, passivity,
etc. Attempts have been made from time to time to reduce these ten categories,
and the most successful attempt seems to have been that of the edecticists of
the 19th century. They condensed the ten Aristotelian categories into five:
substance, form, the relation holding between theme two, and time and space.

In opposition to the categories of Aristotle, which are ontological, those of
Kant are mainly epistemological. Tuey are not attributes of beings any more,
but the very tools of the mind which enable it to organize in its way the
world whicb is initially presented to the understanding as completely disorganized. For Kant, a category is a general, fundamental notion of the under94

95

�standing which is independent of language, innate to the mind, and !O general
that it cannot be generalized further through submission under another notion. We then say that such categories are non-reducible.
However, Kant thinks that it is possible to divide the twelve categories of
the mind into four classes: that of quantity, quality, relation and modality.
In this he more or less follows Aristotle. But the connection between the two
philosophers stops here. Space and time are, for Kant, no longer attributes of
being, but a priori forros of sensibility. Through them, as well as through the
main categories, we are able to organize the world which othen'\'ise appears
to us as confused reality.
Aesthetic categories have the following characteristics:
a) Thcy have a double nature. They are if not ontological, at least existential, because they are parts of the nature of the aesthetic beings they
qualify. And they are epístemological, because it is through them that the
aesthetic reason appreciates and evaluates the aesthetical objects. In other words,

tegories, for instance. Jsonomic tendencies are evident in conceptions in which
no general cla$e5 of categories are considered and where all categories claim
the same equal axiological prerogatives.
One may on a qualitative basis distinguish binary, ternary and polymeric,
or man-yfold systems of categories. Again, one may, on a qualitative basis,
distinguish polarized or centralized systems of categories. Besides, other mixed
systems are eventually possible.

Kant, after Burke, elaborates a rather naive polarized system whose two
constituent notions are the beautiful and the sublime. Like Kant, Schopenhauer
proposes another binary systems, based upon the opposition between the beautiful and the pretty, and Victor Hugo a similar system based upon the opposition between the sublime and the grotesque.
Charles Lalo has tried to work out a temary system by combining nine
categories, each of which exhibits certain dynamic tendencies. In effect, the
nine categories mentioned are grouped in three classes and at the same time
fonn three dynamic curves:

aesthetic categories denote the aestheticity of the object, as well as the noetic
and aesthetic disposition of understanding.

/

b) In spite of their generality, they are indefinite in number. One may even
say that their combination leads to a variety of aspects which are as numerous
as the aesthetic objects themse)ves.

beautiful

Aesthetic categories are numerous nuances which, because of their number,
tend to lose their categorical importance when they become mere splinters of
the evaluative effort. This is why philosophers have tried to formulate secure
systems of aesthetic categories. Such systems are attempts to concíliate the
hierarchic and isonomic demands at a certain leve1 of aesthetic consideration.
Hierarchic tendencies are evident in Kant's distinct:ion of four classes of ca-

96

tragic
dramatic

e) They may be so arranged as to form axiological levels. This does not
mean to say that sorne of them are more general than others, but only that the
aesthetic objets to which they are applied occur more frequently. Their importance is, so to say, an empirical one.
d) All ae thetic categories refer to the bcautifu1, not because they can be
subsumed under it, but because the beautiful is, in a war, present in every
aesthetic object, even negatively. In aesthetics, every appreciative effort presupposes the evaluation of beauty. In effect, the beautiful undedies every
particular aesthetic category. One may even assert that it emerges .itroboscopically from the mixture of all the other categories. The beautiful becomes
the criterion par excellence in aesthetics, a critcrion of aesthetic satisfaction.

~//

/

sublime

magnificent ~

witty

gracious
comic
bumorous
The first goup comprizes "possessed" categories. The second, "sought" categories. And the third, ''lost" categories. Such an "axial" system admits some
critical observations:

l. lt
2. It
of
3. lt

has an intensely moral character.
is exclusive and schematic. How can categories as those of idyllic,
poetic, of satiric, etc., be incorporated into it?
is a closed system.

Unlike Lalo's system, the liberal aesthetic of Etienne Souriau pretends to
Iead to 1) a conception of isonomy between aesthetic categories, and 2) to a

97
Hwn-7

�centered conception of categories. Souriau distinguishes two scales of categories, one descending and one ascending whicb he arranges circulary in what
he calls "the wheel of aesthetic categories". One will observe again the existence
oí dynamic curve , as in Lalo's S}' tem, even if these curves suggest a different
aspect These dynamic cun·e have nothing to do with the circular shape
Souriau . eems to attribute to hi system. They do not procced f rom its graphic
figure, but they are inherent to its very conception:
a) beautiiul, noble, magnificent, sublime, pathetic, lyric, heroic, tragic,
dramatic, melodramatic, cal'icatural, grotesque.
b) Grotesque, satiric, ironic, comí gay, strange, picturesque, pretty, gracious, poetic, idyllic, elegiac, beautiful.
These categorics are supposed to be the most írcquently used in aesth tic.
Souriau' scheme eem to present the ad\'antage oí permitting, tbeoretically
at least, any other category to be incorporated into it. lts structure is claimed
to be circular but it is f undamentally axial, underlined by the existence of tbe
two special curves denoting a polarity between the beautiful and tbe grotesque.
In fact, Souriau's scheme necessaríly takes the shape of a convex lens not that
of a wheel. It is basically a binary system, similar to those of Kant (beautifulsublime) and of Victor Hugo (sublime-grotesque), or, more precisely, it is a
combination of these two ystems, and suggests a variation of an elcment of
La)o's temary S)'Stem ( e.g. beautiful-sublime-witty) , since it retains the characteristic of dynamic cun:es (in fact, one cannot even exclude that it retains
to a certain extent the moral aspect of Lalo's conception, prccisely because of
the opposition of its two curves) . These dynamic curves make impossible any
real isonomy between categori , contrary to what Souriau clairos. The negative
replica of the curve "beautiful-sublime-grotesque" is the curve "grotesquepretty-beautiíul" which rcunites the axial scheme "beautiful-pretty'' of Scho-

t Tl~e c~~thus defi~c~ are mcrely interpolated by means o{ the other ca~nes .. u cnnore, it is not clcar from ouriau's thesis whethe
t
.,
like gracious
· 1 •
r ca egon
. .
' poeuc, ync, etc. belong only to one curve or to both Th
d1fficulty
mak it . O . ary to reconSlder
•
•
e
.
whether the whole conception
of
ounau can be mamtamed on a very different basi .
· · 1e oí isonomy, a sy tem of
, To
th be
. cirrular'. and above ali to save tb e pnnc1p
abea ebc
categones
has
to
be
nec~ily
cent--..1
d th e category of the
if ¡ h'
•
,;u:u aroun
ut u w ic.h IS supposed to fil) the whole shape tbus defined
d .
way, to ~ e as its foundation. Therefore the . hape has to be '
,
asl to cons1st
of
concentric
circles
which.
define
circul"r
.
cliso
~n
erst_
f
,
.. zones m catmg vanous

~

:t::

i::

\ ass~ 0 d c::~nes. A great number of categori belong to more that onc
15 ~
\~arrant of their i~nomy) will overlap with other zones
1
, e asses. n this way, a more sabsfactory topological rcpartition of the
~tegothnes. can be constructed which would be more accurat to the natur
o aes ettc categori and their mutual rclations.1

ª

penhauer.
TABLE OP CONCORDANCE AND COM.BlNATIO

,,
Kant

sublime
beautiful

Schopenhauer

V. Hugo
sublime

beautifu1
pretty

Ch. Lalo

sublime
beautiíul

E. Souriau
sublime
beautiiul
pretty

witty
grotesque

98

OF SY nMS OF CATF.OORlE

grotesque

• Cf. MouTsOPovi.os, E., A11sthe1ic categories An
the arsthttic objeet, thens, 1971.
.
introdvction to th, oxioloty Qf

99

�LA EVOLUCIÓN SEGÚN AUROBINDO Y TEILHARD
ls.11.UL QUIU11, s. l.
Director del Centro Latinoamericano de
Investigaciones Comparadas sobre Oñente
7 Occidente.
Univen:idad del Salvador
(Humos Aires).

l. Dos

PENSADORES DESCONECTADOS Y COINCIDENTES

AuaoBINDO Y TEILB'ARD 1 fueron ciertamente contemporáneos en ru vida

y
escritos, pues llenaron la primera mitad del siglo XX: Aurobindo ( 1872 a
1950); Teilhard (1833-1955). Sin embargo, vivieron y trabajaron en ambientes tan diferentes que no parecían llamados a coincidir en una visión del hombre y del universo.
1) En primer lugar, no hubo ningún contacto personal entre ellos. Tampoco encontramos referencia alguna en los escritos del uno sobre otro.

t to no es de maravillar. Teilhard no parece haber conocidos los escritos de
Aurobindo. Es cierto que Teilhard sintió poca inclinación hacia las culturas
orientales. Nunca estudió en serio las fuentes y sólo poseía una cultura general
sobre el Oriente. Además, miraba siempre con cierta desconfianza las religiones
• Entre la abundante bibliografía sobre Aurobindo y Tcilhard citemos a titulo de
ejemplos: R. Sailley, Sri A.u,obindo ph,1osophe du yoga integral, Ed. Maisonneuve,
Parls 1970, H. de Lu.bac, El pensamiineo rtligioso d, Teilhard de Chardin, Ed. Taurus,
Madrid, 1967; E. Oolomer, Hombre y Dios al nrcuentro. Antropología y Teología en
Tcilhard de Chardin, Ed. Herder, Barcelona, 1974. l. Quilea, El pensamientop de Teilhard de Chardin (El Cosmos, tl Hombre y Dios), Ed. TEA, BuenoJ Aitt.s, 1975. Como
estudios comparativos: A. Monestier, T,ilhard tt Sri .Aurobindo (Camets Teilhard),
Ed. Univenitai.res, París, 1963; R. C. Zaehner, Euolution in rtligion (A study in Sri
Aurobindo and Pierre Teilhard de Chardin}, Clarendon Press, Oxiord, 1971.

101

�y místicas orientales. Las referencias a ellas en sus escritos son relativamente
pocas y en general negativas. e Y eso que tuvo oportunidad de conocerlas y
estuvo en contacto vital con ellas en los muchos años que pas6 en Asia. Pero
nunca le interes6 a fondo la cultura oriental.

Aurobindo, por su parte, tampoco conoció a Teilhard ni leyó sus escritos.s
Entre otras razones, porque las obras de Teilhard se publicaron casi todas
después de la muerte de éste. Como es sabido, tanto los superiores de la Compañía de Jesús, como la Curia romana, fueron poniendo dificultades a Teilhard para la publicación de sus ese.ritos, porque algunas de sus ideas y muchas
de sus fórmulas eran, por lo menos, ambiguas para la ortodoxia cat6Iica.11

2) Aurobindo pasó su niñez y juventud en Inglaterra, pero el resto de su
vida, desde los veinte años, lo pasó en la India y casi siempre encerrado en su
Ashram de Pondichery.
Teilhard viajó por varios continentes en misiones científicas: Europa, Asia,
África, América; pasó muchos años en China y trabajó en Asia e Indonesia.
También realizó algunos trabajos en el norte y centro de la India, pero su
contacto con la cultura india fue muy escaso.
3) Aurobindo concibió y realizó su vida y u obra, su acción y sus escritos
dentro de la tradición del hinduismo que le sirvió de inspiración y fundamento.

Teilhard fue un científico y un pensador típicamente occidental, europeo y
francés; y siempre se matuvo dentro de la tradición del cristianismo, que trató
de e:i...-presar en su pensamiento.
• Son notables Las criticas que Tei!haid ha hecho al pensamiento y a la mística
oriental, especialmente por su pasividad y panteísmo. Frente al Oriente él señala como
superior y más fecunda "la ruta de Occidente". Ver, por ej., El cristianismo en el
mundo en "Ciencia y Cristo". Taurus, 1968, pp. 128-129. También su respuesta a
algunas observaciones del P. de Lubac en Carras Intimas de Teilhard de Chardin, Carta
64, texto y nota 8. Ed. DDB, Bilbao, 1974, pp. 298-300.
Entre muchas referencias negativas, hemos hallado hasta ahora un trabajo positivo
sobre el Extremo Oriente. L'Apport spirituel de l'Extrem&lt;J-Orienl. "Journal for Jcwish
Thought", October, 1950, París. Reproducido por ''Monumcnta _'iponica", vol. XII,
1956, pp. 1-11. Ver la breve referencia a esta importante comun.icaci6n en G. MagloireH. Cuypers, Teilhard de Chardin, Ed. Universitaires, París, 1964, p. 59.
1 Las tentativu infructuosas de algunos amigos comunCJ para dar a conocer a
Aurobindo los escritos de Teilhard y a éste los de aquél pueden verse en la obra
citada de A. Monestier, Teilhard d Sri Aurobindo, p. 51-52.
• Una información y e\.-aluación precisa de este delicado problema nos la ofrece un
autorizado teólogo y amigo wnfidentc de Tcilhard, Mgr. B. de Solage , en su obra
Teilhard de Chardin, E. Privat, París. 1967, pp. 41-57.

102

Nada pues parecía favorecer la ooincidencia de pensamiento de ambos
autores.
A pesar de estas circunstancias tan desfavorables, puede decirse que existió
entre Aurobindo y Teilhard un paralelismo sorprendente de pensamiento,
como tal vez no se en.cuentre entre dos autores en toda la primera mitad del
siglo XX.
1) En primer lugar, los escritos fundamentales de ambos coincidieron en
las cuatro décadas que van de 1910 a 1950. Ambos siguieron en todo las
alternativas de la cultura y la técnica en su tiempo, las dos guerras mundiales
y los nuevos regímenes políticos y sociales que surgieron de la primera guerra
mundial: comunismo, fascismo, nacional socialismo. Ambos tuvieron reacciones bastante coincidentes respecto de estos regímenes.
2) Uno y otro quiso mantenerse fiel a sus tradiciones respectivas de Oriente
y Occidente, del hinduismo y del cristianismo. Ambos fueron tachados como
heterodoxos por las autoridades y sabios de sus respectivas religiones.

3) Los dos recurrieron a los escritos sagrados de su tradición religiosa, procurando justificar sus novedades que, según ellos, se insertaban en lo más auténtico y originario de sus propias religiones. Aurobindo se esforzó por ofrecer
una nueva reinterpretación de los Vedas y de los Upanishads, especialmente
de los últimos, y del Bhagavad Gita; Teilhard recurrió principalmente a los
textos de San Pablo, que habrían sido su mayor fuente de inspiración.
4) Ambos desconfiaron de la excesiva rigidez jurídica de sus propias religiones: Teilhard criticó el demasiado formulismo y legalismo de la iglesia
católica que, para él, debía estar más abierta y avanzando siempre a nuevos
horizontes; Aurobindo hizo severas críticas a la mentalidad unilateral del monismo vedanta, que es la tradición más autorizada y clásica de la India. No
fue menos riguroso frente al budismo nihilista. En general lamentó cierta estrechez de la tradición hindú: desYalorización de la materia, de la acción y
de la técnica y de las realidades temporales.
5) Ambos tienen a la vez un temperamento místico, profundamente místico,
pero integran los valores de la razón, la lógica, la ciencia y la técnica. Es
cierto que Aurobindo tuvo algunas reticencias respecto de la razón y de la
ciencia, al paso que Teilhard sentía una profunda admiración por la misma
que para él indudablemente, debía llevar a la religión y a la mística. Pero,
por cierto, uno y otro se esforzó por integrar el conocimiento racional y técnico
armoniosamente dentro de la actividad cognoscitiva total de la mente humana.
6) Ambos fueron, sin duda, sujetos privilegiados de una extraordinaria experiencia mística que les dio una visión global transcendente de 1a unidad del

103

�universo y de su sentido último; y ambos
periencia mística de la totalidad cósmica,
temporal. Porque, aunque como mí ticos
temporal, sin embargo sus periencia.5 la

pudieron insertar en su misma exsu cosmovisión racional, científica y
miraban lo eterno inmaterial e invivian en la materia y en el tiempo

con sus leyes propias.
7) Por eso tal vez, encontraron en la idea de la evolución el cauce n que
volcar todas las demás intuiciones y \'Ívencias místicas y todas sus elaboraciones
cienúficas.
Esto se cwnple en mayor grado tratándose de Teilhard, quien cultivó las
ciencias positivas más que Aurobindo y fue una autoridad científica en su
campo, la paleontología.
Pero uno y otro apoyaron us conclusiones fundamentales, tanto mí ticas
como racionales, tanto religiosa como científicas, en el principio de la evolución.
8) Así Aurobindo como Teilhard tuvieron perfecta conciencia de I serias
dificultades que desde el punto de vista. ci ntüico, como desde el filos6firo y

religioso presentaba la teoría del evolucionismo absoluto como interpretación
del hombre y del cosmos, Pero creyeron que la evolución
imponía como un
hecho innegable y trataron de dar satisfacción a las obj cciones, sin renunciar

al principio evolucionista.
Por eso creemos que la evolución es el hilo conductor para e.'l(plicarno la
coincidencia de las intuí ·one fundamentales d • urobindo y Teilhar&lt;l. ·mguna mejor introducción a un estudio comparativo de ambos que mostrar
cómo el principio de la voluci6n decidi6 o confirmó us ideas y conclusiones,
y fue un factor deci ivo del paralelismo entre autores que nacieron y vivieron
en climas tan extraños entre sí. eñalemos, entre otras intuiciones fundamentales: la de la unidad del cosmos y de la historia; la revalorización de la
materia y del tiempo; la ituación prh-ilegiada del hombre como centro y meta
de la evolución; la aspiración al superhombre; el ideal de una realización
ideal colectiva de la humanidad; la evoluci6n como int gradora de todo los
grados del ser, materia y espiritu, hombre y Dio , tiempo y et midad, mutación e inmutabilidad, unidad y pluralidad cte., etc.
Aquí vamos a p · ntar dos aspectos básicos de la concepción de la evalucióo en Aurobindo y Teilhard, y que son el fundamento en qu se apo •an
los ulteriores desarrollos del proceso evolucionista: La evoluci6n como le):
cósmica y La conciencia de la unidad cósmica. Esta (1ltima, sobre todo,
particulannente propia de ambo pensado s, tan distantes por otra parte

11. LA

EVOLUCIÓN COMO LEY CÓ

!ICA

La oincideocia entre Aurobindo y Teilhard respecto de la evolución no
sólo consiste en afirmarla como un hecho indiscutible y una ley cósmica qu
explica todas las {unciones del universo en perpetuo cambio, ino que, de una
manera sorprendente, esti.mulant e inspiradora está en la base de todo su
pensamiento, penetra toda su obra y está pres nte n cada una de sus páginas.
Tal vez no sea fácil hallar otros dos autores en los que la idea y el principio
de la evolución guarde tanto paralelismo como es el caso coincidente de Aurobindo y Teilhard. La evolución es el modelo y el eje de todo su pensamiento,
de toda su concepción del universo de todo su sistema de ideas científicas,
filosóficas, sociale , religiosas, h.i t6ricas. . .
En particular, la idea del hombre, de u sentido y u destino se halla estrecha e integralmente basada en el principio de la evolución y recibe de éste su
luz y explicación última. Sin dicho principio toda la obra de Aurobindo y
Teilhard

desplomaría como un castillo de naipes sin base, sin fucrza de

cohesi6n, sin razón de ser.
1)

AUROBINDO

o podía faltar en la vasta producción de Aurobindo una obra dedicada
especialmente a analizar y fundamentar la concepción evolucionista del cosmos.• En ella recoge la tendencia que aparee en la ciencia mod roa en favor
de la teoría de la evolución y la defi nde de las negaciones que ienen del
simple materialismo, según el cual aún la vida y la mente serían resultado de
la evolución de la materia.' eñala urobindo las ley y las etapas fundamentales del proceso de la evoludón cósmica, · br todo, la "secreta" naturaleza de la evolución misma. Es decir, que ésta no
c;ino la manifestación
de un proc o de involución del espíritu hasta con trcñirs en una manüestaci6n puramente material, para luego irse xp~ndo en formas cada vez más
complejas y superiores en el proceso de e olución has las manil taciones
más elevadas y puras del píritu. 7 La idea de involuci6n y evolución preside
• Euoltdion. Sri Aurobindo Birth Centenial Library, vol. 16, Pondichery, India 1967,
pp. 225-297.
• L. C. pp. 245-256, especi:ilmente pp. 254-255.
' " Force inherent in the Infinite brings out of il cternally the atructurc oí iu
action in a univerae of which thc last dcscending scalc is based upon an involution
oí ali tha powen of the Spirit into an inconscient abtorption in her self-oblivious
passion of íorm and structural worlring. Tht&gt;nte comes en ascent and progrcssive libera•

entre 1.

105

�to da la concenc:i6n evolucionista de Aurobindo y de hecho todos ~us _es~~os
rd" · ·d
su insprraoon
y todas sus páginas están impregnadas de ella Y mgi as por
·
La obra central de Aurobindo, La vida divina a que viene a ser como una
·, d 1 hombre del cosmos
"Summa" de todo su pensamiento, de su concepc1on e
,
. .
.
·
tá dedicada a descnb1r
y de Dios, y contiene la esencia de todos sus escntos, es
el proceso de la evolución en todas las etapas del ser.

·
al o d e Aurob"md o, que viene .a ser su obra
La concepci6n del Yoga integr
.
damental sobre la realizaci6n y liberación del hombre en la berra, no nene
Ountro obJ"eto que descubrir al hombre el secreto de su evolución y la maneravéde
, . la V'd
n·,vma,
· alcancen, a tra s
:n. rtarse en ella para dejar que el espmtu.
1 a
..,.,e
'
"6
del hombre, las etapas supremas de su autoexpres1 n.

f

Lo mismo se diga de los escritos sociales y políticos de Aurobindo, _que ~o
hacen sino aplicar a la sociedad como tal, el principio, las leyes y las exigencias
lógicas de la evoluci6n.10
En la misma línea están los tratados menores, cartas Y poe~s ~e Am;obin~o.
Toda la concepción del hombre y de su actividad Y toda la mISbca eSla regi~~
e inspirada por el impulso de la evolución, que .desde la_ nanu:a~eza materia
hasta el hombre y el superhombre tiende a realizar la Vida Divma.

2) TEILHARD
Tratándose de Teilhard de Chardin, resulta asmnsmo superfluo afinn:1"
que la idea mística de la evoluci6n inspira y penetra toda su obra, más aun
tal vez que en el caso de Aurobindo.11
•
-{
ower till the Spirit self-disclosed and set free by knowledge and
=teo{
repossesses the eternal íullnes of its being_ which e~vel~fes then
ry · · · ,. grasp the manifold and unified splendours of 1ts naturc . - T
. he upd
an carnes in i...
•
.
•
.,.1_
d 1~""" and
d
of the sw:cessive births of things is a r1se mto w=g an -.,-r .
~;er ~~;~ a consciousness shut into the first hermetic cell of sleep of the eternal

i:rw: :::~/

Energy''. L. C. pp. 237-238.
.
.
dich
• Th ¡·¡
d' ·ne sn· Aurobindo Birth Centen1al L1hrary, vols. 18 Y 19, Pon
ery,
tJ I tJ
IVI
•
•
• •
1 Ed' Ki
India, 1970. No!otros ciuremos la edición española La vida divina, 3 vos.,
1t.
er,
Buenos Aires, 1971.
.
•
l 20 21 Pon
• The synthesis of yoga. Sri Aurobindo Birth C~t_erual L1brary, vos .. , y
'
dichery, India, 1971. También para esta ob':3 utilizaremos la traducoon al esp
Slntesis del yoga, 3 vols., Edit. Kier, Buenos Aires, _1972.
.
en el
:11 Ver especialmente The human cycle y The ideal
human umly, ambos
vol 15 de Sri Auxobindo Birth Centenial Library, Pondichery, 1971.
~ Para una información sobre el tema de la evolución de Teilhard, s~ valor Y las
. ·
b
o 1eaones
a que se p-.._
,.,., ..., nos permitimos remitir al lector a nuestra reciente obra ya

añoi

º!

106

Teilhard ( a diferencia de Aurobindo quien en su medio cultural hmdú no
halló oposición a su concepción evolucionista) tuvo que defender pennanentemente su adhesión a la evoluci6n frente a las duras objeciones que desde el
campo religioso y aún científico le opusieron sus adversarios. Por eso con
frecuencia adquiere Teilhard un carácter polémico. Esta contradicción permanente no hizo sino acentuar las convicciones de Teilhard, quien, por temperamento, una vez lograda una intuici6n, la mantenía con una confianza
absoluta en su evidencia y hacia una cuestión de sinceridad y fidelidad a la
,·erdad el mantener su punto de vista.

Sus mejores confidentes y amigos notan que en este sentido Teilhard se
manterúa solitario e irreductible en su propio esquema. Esto hay que decirlo
principalmente en orden a su mística por la evolución y por la aplicación
de ésta a ciertos temas filosóficos y teológicos.1 ~
Lo cierto es que desde un principio, desde sus primeros escritos, había
cristalizado ya en Teilhard, no s6lo la convicción cíentüica, sino la mística
religiosa de la evolución como clave de explicaci6n del proceso cósmico, del
hombre, de su historia y de su perspectiva futura, y aun del mismo cristianismo.
Todas las páginas de Teilhard respiran esta mística evolucionista. Bastará
que citemos el primero de los escritos teilharclianos, redactado como un "testamento espiritual" en el ambiente trágico de las trincheras durante la primera
guerra mundial, La vida cósmica. Ya en la Introducción misma profesa Teilhard la tesis, que lo va a inspirar siempre y cuyo desarrollo va a ser el ideal
de toda su vida: "la 'santa Evoluci6n ...'" 18
citada, El pensamiento áe Teilhard de Chardin (El Cosmos, el Hombre y Dios). Ed.
TEA, Buenos Aires, 1975.
12 Sirvan como ejemplo las reflexiones que con gran espíritu de comprensi6n Je hizo
Mgr. de Solages. En el cap. XI de la citada obra, Mgr. de Solages sintetiza rus conversaciones con Teilhard sobre ciertos temas teol6gicos. Teilhard no cambia y casi ni
mitiga sus puntos de vista. Mgr. de Solages concluye el capitulo con estas reflexiones:
"ll serait profondément inju,te de lui reprocher de n'avoir pas résolu d'une maniere
parfaite tous les problcmes qu'il soulevait. Ce qui e.s t regrettable, c'est un certain
durcissement de ses vues avec l'ige. Mais c'est la un pbénomene bioloquement assez
naturel, que a été accentué par l'isolement. On sent tres bien que l'influence de son
ami le Pcre Charles lui manque. Les échanges avec le Pcre Valensin se rarélient. Les
communications étaient lentes avec un homme toujours errant eur le Globe, et puis
les lettres ne remplacent pas une discussion orale. Les objections des théologieru plus
jeunes, comme le Pere de Lubac et moi-meme, ne pouvaient pas avoir sur lui la meme
influence que celles de ses vieux amis. Est-ce &amp;a faute s'il a été trop souvent laissé a
lui-meme ?", p. 338.
11 La uida cósmica en "Escritos de Tiempo de Guerra", Taurus, Madrid. 1966,
pp. 22-95. Ver especialmente p. 79.

107

�Esta confesión de 1916 se repite a través de su vida hasta su muerte. En
1934, escribe en Pekín su profesión de fe científico-cristiana y la encabeza con
sus conocidas palabras: "Creo que la Evolución se dirige hacia el Espíritu,
creo que el Universo es m1a Evolución"; u y año y medio antes de morir
escribe su estudio El dios de la evolución 16 y las Letanúu que terminan así:
"Corazón de Jesús, Corazón de la Evolución, unidme a Vos (etc.)". 18

III. LA

"UNIDAD CÓSMlCA", BASE DE LA EVOLUCIÓN

Pero lo que más importa para una comparación entre Aurobindo y Teilhard no es el hecho de su fe en la evolución, fe que recibieron de los evolucionistas del siglo XIX y que les confirmó Bergson,17 sino la base intuitiva y
mística de la "unidad cósmica", que acerca notablemente entre sí a los dos
pensadores. Creemos que muchas de las coincidencias entre Aurobindo y Teilhard tienen su fundamento en esta común intuición y experiencia mística de
la "unidad cósmica", uno en el horizonte hindú y otro en el cristiano. Esta
unidad consiste en que más allá de la multiplicidad casi infinita de los seres,
más allá de la pluralidad y diversidad de las especies que captan nuestros
sentidos y que nuestra razón trata de ordenar y explicar, se descubre un principio común, para todos los seres y sus diferencias, una ley armónica universal,
merced a la cual, el cosmos va evolucionado hacia formas cada vez más perfectas y con wi sentido final.
En realidad esta intuición de la unidad cósmica, común a Aurobindo y
Tcilhard, es un aspecto del conocimiento científico y racional, el cual trata
siempre de hallar una e&gt;..-plicaci6n coherente de los diversos hechos. La ciencia
busca instintivamente el principio de una explicación unitaria y universal de
,. Como yo creo, en "Como yo Creo", Taurus, Madrid, 1970, p. 105.
21 En "Como yo Creo", pp. 263-270.
11 lbid., p. 172.
11 Es evidente que ambos leyeron a Bergson y recibieron una fuerte influencia. del
mismo, aunque rara vez lo citan. Sin duda que la influencia es más bien de una orientación general evolucionista que de aspectos particulares. Además tanto Aurobindo
como Teilhard dieron un giro distinto a la evolución de acuerdo a su cosmovúi.6n hindú
o cristiana. En relación con Aurobindo cita R. Sailley una tesis preparada en la Soborna
por una estudiante india, Aster Patel (En Sri Áurobindo philosophe du yoga integral,
p. 191; ver también p. 193). En cuanto a Teilhard debe citarse la tesis, También en
la Sorbonne, de Madeleine Barthélemy-Madaule, Bergson et Theilhard de Chardin. Ed.
du Seuil. Paris, 1963. 686 págs. Ver breves referencia, en Mgr. de Solages, o.e., p. 36
y E. Colomer, o.e., pp. 439-441.

108

la realidad múltiple. Pero esta actitud del científico, que no puede contentarse
con la simple catalogación de los hechos o de los entes desconexos entre sí,
sino que busca siempre las relaciones que los unen y las explicaciones de la
situación de cada uno dentro del conjunto cósmico, reviste en Aurobindo y
Teilhard un relieve y una profundidad característica.
El punto de partida de nuestros autores es, tal vez, una intuición de tipo
místico, una especie de "experiencia" profunda de las relaciones que entretejen toda la trama del cosmos y una captación de cierto principio de unidad
wiiversal por debajo de la aparente multiplicidad de los fenómenos. Uno y
otro, por medio de esa intuición, adquirieron esa especie de "conciencia cósmica", que abarca, en una visión total e integradora, la multiplicidad de los
entes, y los intuye unidos por un mismo principio profundo, por una misma
ley universal, por una misma energía interior. Esta intuición, adquiere, sin
duda, en ellos un carácter místico, en el sentido estricto, en cuanto implica
una experiencia interior de presencia y con~to con un principio absoluto
universal, que sostiene y anima la esencia de todos los seres, dentro de un plan
inteligentemente trazado y que se va cumpliendo por diversas etapas evolutivas hacia un final ideal del cosmos y de la humanidad. 18
La experiencia nústica siempre proporciona una visión integradora del universo, pues el místico, se levanta por encima de la multiplicidad y variedad
de los seres contingentes y de los acontecimientos, para contemplarlos desde
un punto absoluto de referencias, del cual todos dependen y en el cual todos,
en alguna forma, se resuelven.
Sin duda ninguna que tanto Aurobindo como Teilhard tuvieron realmente
la pasión de la unidad. Pero uno y otro trataron de racionalizar esta visión
integradora, esta "conciencia cósmica" de unidad, recurriendo a los fundamentos científicos de la visión unitaria del cosmos. En tal sentido, juntan ambos la vivencia mística y la inquietud científica. Aurobindo insiste más en los
fundamentos filosóficos; Teilhard recurre más sistemáticamente a las pruebas
científicas, a las comprobaciones de la paleontología y a las exigencias de las
leyes físicas de la materia misma.
Pero, lo curioso es, que uno y otro, invocan el principio de la evoluci6n,
como el hilo de Ariadna, que según ellos, es la única forma de explicar satisfactoriamente la misma trama íntima que constituye todos los seres, y el divino
11 La coincidencia de la mística de Aurobindo y Teilhard en "la experieacia de la
coaciencia c6smica y en una profunda fe en la evolución" la notó muy bien R.O. Zachner, Evolulion in religion. A Study in Sri Au.robindo and P. Teilhard de Chardin.
Clarendon Pre!s, Oxford, 1971, p. 7.

109

�principio que dirige la actividad del cosmos en su proceso de desarrollo a través
de la multiplicidad de las especies, desde la materia basta las manífestaciones superiores del espíritu humano.
La evolución, para Aurobindo y Teilhard, es inseparable de la idea de la
unidad cósmica, y ésta se basa en un principio divino: de ahl su actitud
religiosa y mística.

El problema de la unidad cósmica se reduce al eterno problema metaüsico
de la oposición entre lo uno y lo múltiple. Resol\'er los opuestos de una unidad
superior, ha sido un ideal de la mente humana, con el objeto de hallar una
ex.plicación racional a las aparentes contradicciones de la realidad. ¿ Cómo lo
múltiple y lo uno, la materia y el espíritu, la libertad y la necesidad, el tiempo
y la eternidad, el ser y el devenir, pueden llegar a resolverse en una unidad
real que los abarque sin anularlos? ¿El hombre tiene posibilidad de adquirir
un conocimiento o una intuición superior que pueda integrar ambos opuestos,
sin negar ninguno de ellos?
Tanto Aurobindo corno Teilhard se plantean en términos parecidos el problema y desembocan en una solución que en e1 fondo \&gt;iene a ser la misma.

AUROBINDO
Abramos, casi al azar, a1guno de los textos de Aurobindo.

1) Punto de partida: la Mate ria
Aurobindo reconoce que el punto de partida, en cierta manera, de toda
investigación sobre la unidad cósmica debe ser la tierra misma. uTocar tierra"
es su consigna, repitiendo nna frase del Upanishad. "Tocar la tierra es siempre
revigorimnte para el hijo de la Tierra, aun cuando busque un conocimiento
supraflsico. Asimismo puede decirse que lo suprafísico ha de denominarse
realmente en su plenitud - basta las cimas que siempre podemos alcanzarsi mantenemos firmemente los pies en lo físico. "La Tierra es su base", dice
el U panirhad cuando representa el Atinan que se manifiesta en el universo.
Y ciertamente es un hecho que cuanto más ampliamos y aseguramos nuestro
conocimiento del mundo físico, más ampliamos y aseguramos nuestro fundamento para el conocimiento superior, incluso el supremo, el del Brahmavid-

ya". ª
ª La

110

uida difJina, l, p. 17.

2) La ciencia y la unidad cósmica
Aurobindo ve en la tendencia de la ciencia moderna, cada vez más acentuada hacia la unidad, una coincidencia con el gran sentido de unidad cósmica de la tradición de la India. Pero esta tradición la recoge Aurobindo no
en la interpretación Vedanta que salva la unidad negando la realidad de los
seres múltiples y de los fenómenos materiales, es decir, del mundo cósmico
como tal, sino en la verdad profunda que él encuentra en los Upanishads,
según la cual se llega a la unidad de los contrarios: El mundo múltiple tiene
su realidad y e1 absoluto tiene también su realidad propia, pero ambos constituyen una ulterior y más profunda unidad.
De esta forma llega Aurobindo a una síntesis entre la ciencia moderna y la
tradición Vedanta original, es decir de los U panishads apartándose de la interpretación clásica de la filosofía Vedanta. •· ro sólo en su única concepción
final, sino también en el gran lineamiento de sus resultados generales, el Conocimiento, por cualquier camino que se siga, tiende a convertirse en uno solo.
Nada puede ser más notable y sugestivo que la extensión hacia la cual la
Ciencia moderna confirma en el dominio de la Mateóa las concepciones e
incluso las fórmulas mismas del lenguaje a las que se llegó, por un método
muy diferente, en el Vedanta, el Vedanta original, no de las escuelas de
filosofía metafísica, sino de los Upanisliads. Y éstos, por otra parte, a menudo
revelan su pleno significado, su más rico contenido, cuando se los aprecia bajo
la nueva luz esparcida por los descubrimientos de la Ciencia moderna, por
ejemplo, esa expresión Vedántica que descripe a las cosas del Cosmos como
una sola semilla dispuesta por la Energía universal en forma multitudinaria.
El rumbo de la Ciencia hacia un Monismo que coincide con la multiplicidad,
hacia la idea Védica de una sola esencia con sus múltiples devenires, es significativo en especial''. 2º

3) Tensión materialismo-espiritualismo
Aurobindo se plantea la dualidad existente, o mejor dicho la antítesis permanente, entre el materia1ismo y el espiritualismo. Ambos, dice parecen tener
su fundamento. "Si el materialista está justificado en su punto de vista de
insistir en la Materia como realidad en el mundo relativo como única cosa
de la que, en cierto sentido, podemos estar seguros y en el Más Allá como
totalmente incogno cibJe, si no inexistente, un sueño de la mente, una abstracción del Pensamiento dh·orciado de la realidad, de igual manera lo está el
•• I bid., pp. l 9-20; IIl, pp. 39-41.

111

�Sannyasin, enamorado de ese Más Allá, justificando en su punto de vista de
insistir en el puro Espíritu crono realidad, en la cosa única libre de mutación,
nacimiento y muerte, y lo relativo como creación de la mente y los sentidos,
un sueño, una abstracción, en sentido contrario de la mentalidad que sea parte del Conocimiento puro y eterno". :n
La solución a esta antinomia entre los dos opuestos no está en rechazar la
realidad de uno o de otro, sino en elevarlos a un plano superior en el cual
ambos se unen. Ese plano superior es el reconocimiento de "una Energía Consciente única", la cual, coincide "con el Ser mismo que la crea". 22
Lo característico de Aurobindo es que quiere mantener la realidad de la
materia por un lado y la realidad del espíritu por otro. Vuelve a criticar repetidas eces la interpretación clásica del budismo y del vedanta, que resolvían
el problema negando la realidad de la materia. "En esta rebelión del Espfritu
contra la Materia la que durante 2000 años -desde que el budismo altero
el equilibrio del antiguo mundo ario-, d(?minó cada vez más la mente hindú".:' Este "rechazo del asceta" lo considera Aurobindo tan unilateral como
el "rechazo del materialismo". El primero rechaza la materia y el segundo
rechaza el espíritu. Para Aurobindo cada uno ha cumplido su función necesaria. "Así como hemos visto en cuán gran proporción el materialismo ha servido a los fines de lo divino, de igual manera debemos reconocer el servicio
mayor aún prestado por el ascetismo a la vida".~• Según Aurobindo, pues,
materia y espíritu no son más que expresiones de una misma existencia cósmica, que es a la vez voluntad consciente, y que es una "Entidad única",25 que
va presidiendo, y, más aún, realliando desde dentro las diversas etapas de la
evolución. 26 Esta "Realidad omnipresente" nos descubre el secreto de la unidad cósmica y de la comprensión de la multiplicidad. Pero no por ello la
multiplicidad deja de tener su valor y su realidad propia, ya que es, como
tal, una expresión de la "Realidad omnipresente". 27 Veamos cómo Aurobindo
explica la realidad de esta "Entidad única".

:11 lbid.,
:, lbid.,
:.a lbid.,
" lbid.,
'" lbid.,
• /bid.,
" Ibid.,

112

pp. 23-24.
p. 28.
p. 29; III, p. 40.
p. 30.
p. 37.
p. 38.
p. 39.

4) Materia, Energía, Conciencia, Dios

E ahora fácil de comprender que Aurobindo concibe la materia primera
no como una simple materia bruta. sino dotada de una energía que es a la
vez voluntad y conciencia. Gracias a ello, urobindo está en posibilidad de ir
e..~licando la evolución c6smica a partir de la materia primigenia, dando los
saltos nec arios para subir al plano de la vida. al plano de la mente y al
plano del espíritu. En este punto tiene un extraordinario parecido con Teilh.ard
para justificar los "saltos críticos" que la volución \'a dando desde la materia
bruta a la vida, desde ésta a la . ensaci6n y do de ésta al conocimiento reflexivo. "La Materia se expresa ventualmente como formulación de alguna
Fuerza desconocida. La Vida, asimismo, e misteño insondable, empieza a
revelarse como una osc-ura energía d ensibilidad aprisionada en su formulación material; y cuando la divisora i~o~cia se cure de lo que nos produce
la sensación de un abismo entre la Vida y la fateria es difícil suponer que
Mente, Vida y Materia se presenten como al o más que w1a sola Energía
formulada triplemente, el mundo tripl de lo videntes védicos. Y tampoco
durará la concepción de una Fuerza bruta material como madre de la Mente.
La Energía que crea al mundo no puede ser otra cosa que Voluntad y la
Voluntad es s6lo Conciencia que se aplica a un trabajo y a un resultado".78
Pero, i miramos, sigue Aurobindo, la realidad, "más en profundidad",
veremos que esa ,·oluntad consciente, que está ]atente como energía, como el
"vasto impulso c6smico", en la materia y en todas sus manifestacion , incluso
en el hombre y en la sociedad, no es otra cosa qÜe " Dios en d hombre, la
Identidad Infinita, la Unidad multitudinaria, 1 Omnisciente, el Omnipotente,
que habiendo creado al hombre a su semejanza, ...busca expresar en él alguna
imagen de la unidad, omnisciencia, omnipotencia, que son la autoconcepción
de lo Divino". 29
Como se ve, tanto la materia como el píritu, la energía material o la
e;piritual, son diversas manifestaciones de una misma y única energía, que es
consciente, porque es la misma "Vida Divina", el mismo impulso infinito del
Absoluto, que involucionó hasta la materia para evolucionar hasta la expreión espiritual pura de Dios.
Por eso dice Aurobindo que la "Energía única' coincide "con el
que la

r mismo

crea''.ªº

'" /bid., p. 20.
" lbid., p. 21.
ª Ibid., p. 28.

113
Rum-8

1

�La "unidad c6smica" es entonces perfecta, aunque la pluralidad de los seres
y la materia y el espíritu sean reales, porque se unifica todo por su Realidad

última que es el Absoluto. Tampoco hay dificultades para los avances de la
evolución desde los planos inferiores del ser basta los superiores, porque es el
mismo impulso divino omnipotente el que produce el despliegue ascencional
de la evolución c6smica.
Es difícil sustraerse a las dificultades filosóficas que ofrece esta concepción
de la evolución, pues parece caer en un ''panteísmo" de confusión de el cosmos
material ron Dios.
Teilhard coincide en dos pasos fundamentales con Aurobindo, como vamos
a ver: sólo se apartará en esta interpretación final, marcadamente panteísta.

TEILHARD
La intuición de la "unidad cósmica" en Teilhard no es menos viva que en
Aurobindo. Y, por cierto, tiene características muy parecidas a las de éste.
Puede decirse que una de las pasiones fundamentales de Teilhard era la pasión de la unidad cósmica. Y por ésta entendía no sólo la unidad en el
mundo material, sino en todas las manifestaciones observables, aun cuando
tengan características superiores a la materia. Pero, sin duda ninguna, el gran
principio de unidad comienza a aparecer para Teilhard a partir de la materia misma.

1) Punto de partida: la Materia
Ante todo, para él la unidad cósmica, era un fenómeno captado directa,.
mente como un hecho, que es patente, como él decía, para la mirada del
"naturalista".u
En su primera obra Teilhard parte del hecho de la visión fundamental de
la pluralidad y de la multitud, confirmada por la teoría de la constitución
atómica del universo.u Pero inmediatamente, en medio de la pluralidad y de
la multitud aparece que las mónadas no son independientes entre sí, sino que
están "en su reposo y en su acción, en su textura y en su devenir, bajo los
vínculos que las unen o las jerarquizan y las corrientes que las arrastran", y
11

ª
114

El /enómerro humano, p. 54.
Escritos del tiempo de guerra, p. 29.

por eso, siguen siendo ~se es el misterio del cosmos y el secreto de la materia- una misma cosa. 88
Este mismo proceso de la experiencia, es decir, de un primer golpe deslumbrante de la pluralidad de los seres y una segunda experiencia más ptof unda
de la unidad que los une indisolublemente en una inmensa "mónada cósmica",
es eJ proceso del pensamiento de Teilhard. En El fenóme110 humano, al hablar de la materia, ante todo señala primero la pluralidad, para luego afirmar:
"Cuanto más fisuramos y pulverizamos artificialmente la materia, tanto más
deja ver ante nosotros su fundamental unidad"." "Como si la trama de toda
trama se resolviera en una simple y única forma de sustancia" (!bid.).
El mismo proceso se observa más adelante: "El Cosmos en el que el Hombre se halla comprometido constituye, de acuerdo con la integridad indiscutible de su conjunto, un Sistema, un Tot1tm y un Quantum: un Sistema, por
su Multiplicidad; un Totum, por su Unidad; un Quantum, por su Energía;
los tres, por lo demás, situados en el interior de una esfera limitada".35
Teilhard no duda en vincular la materia en su expresión más primitiva,
es decir, la trama del universo, con todo el conjunto del cosmos: "La Trama
del Universo es el Universo mismo". 9º

Es fácil de ver que, según Teilhard, el punto de partida de la evolución,
la trama del universo es la materia primitiva. Recordemos que para Teilhard
el descubrimiento fundamental es "que todos los cuerpos derivan por ordenación de un solo tipo inicial cotpuscular".87 Ahora bien, "históricamente, Ja
trama del universo va concentrándose en formas de materia cada vez más
organizadas. Y la evolución de la materia dio ciertamente origen al gran
macrocosmos de las nebulosas y soles: "Los astros son los laboratorios en
donde se prosigue, en la dirección de la grandes moléculas, la Evolución de la
materia". 39 Pero también "tiene sus consecuencias hasta en la génesis del
espíritu". No es de cxtrafiar que Teilhard llegara a ser también un místico
de la materia y que ya en 1919 escribiese sus célebres páginas exultantes sobre
La potencia espiritual de la materia, que culminan con un Himno a la materia, en que se funden el científico y el místico cristiano. 30
• !bid., p. 30.
" El f en6meno humano, p. 55.
• Ibid., p. 58.
• !bid., p. 59.
" El fen6meno humano, p. 63.
• Jbid., p. 70.
• Euritos de tiempo de guerra, pp. 449-459.

115

�2) La ciencia y la unidad cósmica

inmensidad del universo en evolución como una totalidad cuyas partes están
íntimamente entrelazadas entre sí y con una interdependencia total.

La unidad cósmica es para Teilhard un objeto de intuición a la vez científica y mística. El científico no desaparece nunca en la cosmovisión de Teilhard. !l tiene de una manera especial, cuidado de apoyarse en comprobaciones científicas cuando habla de la unidad cósmica. Así, para demostrar su
afirmación unitaria fundada en que "todos los cuerpos derivan por ordenación de un solo tipo inicial",'º trata de llegar hasta los elementos más simples
del universo. "Recorridas tan lejos como sea posible en la dirección de sus
orígenes, las últimas fibras del compuesto humano van a confunclirse ante
nuestros ojos con la trama misma del Universo".

Citemos, aunque sólo sea a título de muestra, otra de sus confesiones sobre
la experiencia místico. de la unidad del cosmos. Teilhard hace una descripción de los pensamientos y sentimientos que surgen en esa experiencia de una
manera que parece autobiográfica: "Cada día estaban más perfumados, más
llenos de color, eran más patéticos debido a una Cosa indefinible, siempre la
misma Cosa. Después, la Nota, la Fragancia, la Luz vagas empezaron a precisarse. Y entonces empecé a sentir, contra toda convenci6n y toda verosimilitud, lo que había de inefablemente común en todas las cosas. La Unidad se
me comunicaba, infundiéndome el don de aprehenderla. En verdad, había
adquirido, un sentido nuevo, el sentido de una cualidad o de una dimensión
nueva. Todavía más profunda: era la transformación que en mí se había
operado en la percepción misma del ser".º

"La trama del universo: este residuo último de los análisis cada día más
profundos de la ciencia.. .''.41
Ahora bim, en la trama del universo, la energía cumple Ja función decisiva
de constitución y es el elemento a la vez de desarrollo de la materia. La
energía es el impulso que va a originar y mantener la evolución, es la que
coordina entre sí los átomos, los interrelaciona y a la vez los constituye. ''Desde
el punto de vista energético, renovado por los fenómenos de radioactividad,
los corpúsculos materiales pueden ahora ser tratados como los depósitos pasajeros de una potencia en concentración. La Energía, nunca aprehendida de
hecho en su estado puro, sino siempre en un estado más o menos granuloso
(¡incluso en la Luz!), representa actualmente para la Ciencia la forma más
primitiva de la trama universal. De ahí esa tendencia instintiva de nuestra
imaginación a considerarla 'COmo una especie de flujo homogéneo, primordial,
en el cual todo cuanto existe en el mundo que posea una figura no sería más
que un conjunto de "torbellinos" fugitivos. El Universo, desde este punto de
vista. hallaría su consistencia y su unidad definitiva en el extremo de su descomposici611. (Es decir en la homogeneidad de sus últimos elementos interrelacionados entre sí por la energía, por una misma energía). "De esta manera
se sostendría desde abajo" P
Este aspecto científico en el que TeiJhard funda rigurosamente su intuición
de la unidad cósmica y de la evolución, no impide, antes bien fundamentar,
una verdadera intuición mística, una especie de visión sentida y experiencia
directa de la unidad c6smica. Teilhard vibra frecuentemente ante la emoción
de esta intuición, de esta conciencia cósmica, en la cual se le prerenta la
El fen6meno humano, p. 63.
" !bid., p. 53.
.a !bid., pp. 56-57.

3) Tensión, materialismo-espiritualismo

El punto de partida de toda la evolución es, para Tcilhard, sin duda, la
materia. Pero él, lo mismo que Aurobindo, nos habla de una permanente
tensión entre la materia y el espíritu. ¿ Qué justificación de Teilhard, desde
el punto de vista científico y de la evolucil6n, de la realidad del espíritu y de
sus relaciones con la materia?
El problema es, ante todo, patente en el cru:o del hombre. En é~ dice
Teilhard, se da un doble esfuerzo, un doble trabajo, una doble actividad, que,
fenoménicamente, aparece como dos planos distintos y como procediendo de
dos fuentes de energía distintas: la energía espiritual y la energía material.
"En ningún otro lugar se nos presentan más crudamente las dificultades en
las que aún nos hallamos para agrupar, dentro de una misma perspectiva
racional, espíritu y materia".º Teilhard, naturalmente, está empeñado en coordinar estas "dos facetas, espiritual y material, de nuestra actividad". Como
Aurobindo, señala el peligro de un materialismo o un espiritualismo unilaterales, que quieren reducirlo todo a la materia o al espíritu, lo que supone
ignorar 1a verdadera realidad de alguna de las dos facetas. "La ciencia, dice
Teilhard, ha decidido ignorar provisionalmente la cuestión de entrelazar de
una manera coherente las dos energías del cuerpo y del alma. Sería muy có-

10

116

., El medio divino, Ed. Talll"Ull, Madrid, 1967, pp. 138-139.
.. El fenómeno humano, p. 79 .

117

�modo obrar como ella".' 5 Teilhard no está dispuesto ni a desconocer la realidad de la materia, ni a desconocer la realidad del espíritu, ni tampoco a
admitirlas como paralelas y desconectadas.

"En el plano científico, prosigue la controversia entre materialistas y espiritualistas, entre deterministas y finalistas. Después de un ciclo de disputas,
cada partido se queda acantonado en sus posiciones, presentando al adversario
razones sólidas que lo justifiquen".46
Esta situaci6n insoluble se debe a la actitud parcial de cada uno de los
bandos y la solución debe hallarse en "la dificultad experimentada por los dos
grupos de mentalidades para situarse en un terreno común". Por eso él sos.tiene que debe llegarse a una "especie de fenomenología de física generalizada,
en la que la cara interna de las cosas sea considerada tanto como la cara
externa del mundo" y que ésta es la única explicaci6n coherente, tal como
la ciencia debe tender a lograrla, para "la totalidad del Fenómeno cósmico".' 1

permitía dar señales exteriores. Recogiendo afirmaciones de otros científicos
continúa Teilhard: "lo que yo digo, no es pues, absurdo. Ello sin contar, que
t~o metafísi~~ debe~ alegrarse al com~robar que, incluso desde el punto de
vista de la fmca, la idea de una matena absolutamente bruta ( es decir, de
un puro "transiente") no es más que una primera y burda aproximación de
nuestra C&gt;-.'Periencia".49
Teilhard, para salvar la unidad de la ciencia, quiere proponer una soluci6n
que salve a la vez la realidad de las dos energías física y psíquica, e integre
los fenómenos propios de cada una, dentro de una realidad unitaria del
universo.
"Para escapar a un dualismo de fondo imposible y anticientífico dice Teilhard y para salvaguardar no obstante, la natural complicación de la trama del
universo, yo propondría, pues, la siguiente representación que va a servir de
fondo a todo el resto de nuestros desarrollos". ~0
La representación de Teilhard tiene dos afirmaciones centrales:

4) Mate ria, energía, conciencia, Dios
Teilhard sostiene que si la conciencia se muestra con plena evidencia en el
hombre, por aparecer en él la interioridad, también con absoluta evidencia, lo
mismo debe suceder proporcionalmente en los estratos más inferiores de las
cosas: "En e) fondo de nosotros mismos sin discusión posible se nos presenta,
a través de una especie de desgarre, un interior en el corazón mismo de los
seres. Ello es suficiente para que en uno u otro grado, este 'interior' se nos
imponga como existente en todas partes y desde siempre en la naturaleza".
De
la conclusión, importante decisiva en Teilhard, de que la conciencia
es "coextensiva" a toda la naturaleza: "La conciencia aparece con evidencia
en el hombre [...], y, por tanto, entrevista en este último relámpago, tiene
una extensi6n cósmica y, como tal, se aureola de prolongaciones espaciales y
temporales indefinidas". ''Esta conclusi6n resulta grávida en consecuencias. Y,
sin embargo, me siento incapaz de ver cómo, en buena analogía con todo el
resto de la ciencia, podríamos sustraernos a ella" ...

aru

y

Así ha llegado Teilhard, a la conclusi6n, coincidente con Aurobindo, de que
la materia primitiva, la trama del Universo, estaba ya en su interior dotada
del principio de la "consciencia", aunque en una mínima expresión que no le
'"
..
"
•

118

Jbid.,
lbid.,
Ibid.,
lbid.,

p. 79.
p. 69.
p. 70.

l. Hay una energía que es común y la misma en todas las manifestaciones
de la energía, y es "de naturaleza psíquica". A esta energía la llama Teilhard
"energía fundamental".

2. Esta energía fundarruntal "se divide en dos componentes distintos: una
energía tangencial. .. y una energía radial".n La primera correspondería a la
energía física o material y la segunda a la psíquica o espiritual.
"Las dos energías, física y psíquica, distribuidas respectivamente sobre las
dos caras, externa e interna, del mundo, tienen en su conjunto el mismo aspecto".52
"Energía material y energía espiritual, sin duda alguna, se sostienen y se
prolongan una a otra por medio de algo".

"En el fondo, de alguna manera, no debe haber actuado en el mundo más
que una Energía única".°'
Esta "energía única" o "energía fundamental"

114

es la "energía cósmica"

• lbid., p. 74.
• lbid., p. 82.
11 !bid., p. 82.
• lbid., p. 81 .
11 lbid., p. 80.
• Ibid., p. 82.

p. 72.

119

�que "la ci ncia reconoce" y que nos permite comprender, más allá de las tensiones entre la energía material y la energía espiritual, ya que las abarca, la
totalidad del fenómeno cósmi o, en una explicación coherente, ''tal como la
ciencia debe tender a realizarlo. u

"fusión e inconciencia" propio de "la filosofías o las religion s monistas" .61
Por el contraúo, nuestro Dios lleva hasta el e.·tremo la diferenciación de las
criaturas que en él concentra [. • .] nu stro medio divino no se halla ino en
los antípodas del falso pant ísmo. El cri tiano puede lanzarse a él con toda
su alma, . in temer que un día pu da encontrarse moni ta".~•

Ella es la fu rza motora o 1 impulso de la evolud6n.
Al reducir la energía cósmica a la unidad, a una energía única Teilhard
tiene que plantea
necesaria.nnente la relación de esa en r0 fa con el Absoluto. Se le presenta entonces un problema parecido al de Aurobindo. ¿Es esa
energía distinta del bsoluto como una creación del mismo, una "cxp i6n''
o una "manif ·taci6n" como diría Aurobindo; o bien ella es, en realidad, el
mismo Ah. oluto, interno y presente en toda la realidad, actuando desde el
interior dl· ell ? urobindo nos ha hablado de la materia única y del "alma
única". 'os ha dicho también que hay un ''alma común", la misma en todos,
aunque con distinta expresión en Lodo .
Teilhard e pecialmente en las primeras páginas de u estudio El medw
divino, señala la presencia de lo divino en la creación de manera que podría
pensarse que es el s r mismo de Dios la energía que todo lo mu ,-e, algo asi
como la energía c6smica única. qu a la ,·cz da origen a las actividades materiales y c;pirituales. Tocamos de esta manera el punto "ultravivo" y "ultraactivo'' del universo. Aquí paree qu e tamos aproximando entre í el m dio divino y la energía única c6 mica como identificados.11
Pao Teilhard tiene buen cuidado de distinguir esta realidad, inmanente en
todas las creaturas, en toda la realidad mundanal material y espiritual, de la
multiplicidad en que se balla presente. Explícitamente sostiene la trascendencia del medio del medio divino y la falla fundamental que significaría una
concepción panteísta. Por de pronto "el {edio Divino" es trascendente re5"
pecto de la multiplicidad. "lnnum rabie y vasto como la onda centelleante
de 1, criaturas que sostiene y sobrcanima su océano, el leclio Di"ino conserva
al mi.mo tiempo la trascendencia concreta que le pennite reunir, sin confusión, a su unidad triunfante y personal los elem ntcs del mundo".'' E ta unión
sin con fu ión o sta reunión sin confusión es la f órrnula que habitualmcnt
emplea T ilhard para distinguir el pan ísmo o mejor dicho el "falso panteísmo, de un panteísmo aceptable". Pero él clarament señala que "el huésped
del medio divino, en primer lugar, no es panteí ta,,. ería un panteísmo d
• lbid., p. 70.
• El m6dio diuino, p. 121.
lbid., p. 118.

IV.

REFLEXIONE

1) 'o hemos h cho sino una pequeña introducd6n al tema de la evolución en Aurobindo y Teilhard. 610 hcmo dado una sucinta presentación de
dos aspectos, que on sin duda bá icos, y. por así decirlo, presupuest para
todo ulterior estudio de los muchos temas que Aurobindo y Teilhard han
desarrollado en su compleja cosmo i. ión evolurionista.
2) E. peramos seguir en otros trabajos el estudio comparado de ambos.
3) Pero creemos qu
ta primera introducci6n es suficiente para comprobar la coincidencia del pensamiento d Teilhard y Aurobindo, debida ante
todo a su enfoque de la evolución. Por to mismo. hay otros muchos puntos
particulares de coincidencia, a veres en aspectos fundamentales.
4) Por supuesto, también hay divergencias importantes que dan al · tema
un espíritu distinto y personal en cada caso; Aurobindo es Aurobindo y Teilhard es Teilhard. H mos señalado una que
de gran importancia antropo16gica, metafísica r religiosa. al llamar la atención de que Aurobindo se
mueve en una co mo,i.ión evolucionista de ambiente panteísta, el paso que
Teilhard enfatiza su rechazo de todo "panteímio de confusión" y afirma la
primacía de la persona en el hombre y en Dio.• aunque a vec , en ru pasión
por la unidad, usa fórmula ambigüas.

5) Pero ta diferencia fundamental, no invalida la sorprendente coincidencia de ambos en la {enomenol~ del proceso de la evolución y en la
mística con que viven u e.xpcriencia de la unidad cósmica.
6) Habrán observado los lectores que nuestro método ha sido simplemente
"e..'q)()Sítivo". H mos tratado de presentar una visión lo más objetiva J)Oliible.
o hemos querido in ert.ir apreciaciones valorati\' o re rvas a algunas ideas
de uno y otro, que o bien no compartimos o al m nos d herían ser obj to de
cuidadosas precisione por
ambigüas. Es muy difícil evit."U' en medio del
• !bid., p. 122.
• lbid. \'cr t mbién El fenómeno humano, p. 374.

121
120

�entusiasmo científico o místico, las fórmulas unilaterales o demasiado simplistas, que no siempre respetan íntegramente la realidad de los hechos, o deducen
consecuencias que los mismos hechos no avalen necesariamente.ºº
7) Pero no podemos terminar sin hacer una referencia al principio mismo
de la "evolución", en que se inspiran Aurobindo y Teilhard. No cabe duda
de que los hechos comprobados por la ciencia lleven a la conclusión de que
el cosmos se ha ido desarrollando en virtud de un proceso de evolución. ¿ Pero
esta evolución es absoluta o se ha cumplido dentro de ciertos límites? He aquí
el interrogante que los científicos, los filósofos y los teólogos deben todavía
replantearse. Aurobindo y Teilhard parecen suponer siempre una evolución
absoluta: el primero sin excepciones, segundo con la sola "posible" excepción
de la aparición del alma humana, es decir, del fenómeno de la "reflexión".•1
Uno y otro extienden el campo de la evolución con demasiada seguridad y
con excesiva universalidad. Pero ¿ es la e,·olución la explicación total de los
hechos? ¿ Qué precisiones y qué imitaciones imponen los hechos mismos a la
"teoóa" evolutiva del cosmos y del hombre? 82

LA DIFtCJL PROG OSIS PARA LA UNIVERSIDAD
DR.

ZoENCX. Ko1TNK
Gidy, Francia.

"Lo QUE M.Ás urge a la Universidad es penetrarse de su condición problemática", escribió en 1951 J. Mar1as.1 Palabras que se quedaron sin resonancia
alguna como ocurrió, por lo demás, con muchas otras; el discurso sobre la
Universidad no fue entendido fuera del cuadro cerrado de ésta: clasificado
desde su origen bajo el adjetivo "universitario" no tenía derecho para llegar
a ser universal. En el peor caso relegado entre los ejercicios estilistico-intelectuales, en el mejor admitido en una perspectiva cuya dimensión va del voluntarismo a la utopía, no interesaba sino a los universitarios. Pues ¿no fue
concebido por uno de ellos y a ellos destinado?
Se olvidó (por causa de dicho ostracismo categorial que tiene sus raíces
en un anquilosamiento normal de todo pensamiento autosuficiente) lo esencial: que la universidad no es una instituci6n equiparable con el conjunto de
otras instituciones, que, para cumplir con su misión, necesita ir más allá de su
{unción explicita y programas establecidos.ª S6lo este continuo superar ( vencer la contradicción formal del estatuto) le puede asegurar la supervivencia
y el desarrollo.

• Respecto de Tcilhard nos permitimos remitir a los lectores a la evaluación que
hacemos de los aspectos positivos y negativos de su pensamiento en nuestra obra El
f,en.sami.ento d• Teilhr.zrd dti Chr.zrdin: El Cosmos, tl Hombre '1 Dios. Ed. TEA, Buenos
Aires, 1975.
11 Sobre el tema de la evoluci6n seg6_n Tcilhard, puede vene nuestra obra citada en
la nota anterior, Cap. II, El hombre 1 la evoluei6n.
.. Ver aJ respecto el bien documentado estudio de R. J. Nogar, La 11voluci6n y lll
filoso/la cristiana. Traducción del inglés. Edit. Herder, Barcelona, 1966.

122

Hace ya más de cuarenta años, J. Ortega y Gasset, con su habitual claridad, planteó el problema fundamental, el del binomio universidad-ciencia
que no deben ser ni fundidas ni separadas. En una visión totalizadora "la
universidad es el intelecto -y, por lo tanto, la ciencia- como institución";
pero esa identidad espiritual, si engloba las condiciones de eficacia y actualidad, resulta sigue resultando, de una heterogeneidad de hechos cuyo sentido constituye el contenido de una finalidad, la nuestra.
El inttleei,,aJ y n1 mundo, Madrid, Elpasa-Calpe, 1968, p. 104.
• Hecho que fue comprendido --en su form.i negativa- por los nazis que cerraban ailtemáticamente 13.11 univenidadet en los pwes ocupados.
1

123

�De aquí la fórmula orteguiana: "la universidad es, además, ci,mcia". Y
la precisión consecutiva: "no un además cualquiera y a modo de simple
añadido y externa yuxtaposición, sino que - ...- la universidad tiene que
ser antes que universidad, ciencia". La "atmó fera" científica da "el supuesto
radical para la e.xistencia de la universidad", se puede decir que "la ciencia
es la dignidad de la universidad, más aún", su "alma".
La segunda significación del "además", complementaria y no menos importante, insiste en que la universidad debe abrirse "a la plena actualidad",
estar en medio de ella, sumergida en ella. Para que la universidad vuelva a
ser "lo que fue en su hora mejor: un principio promotor en la historia europea", Ortega preconiza con urgencia su intervención en la vida pública.ª

•
En los años cincuenta, dedicó al problema de la universidad unos penetrantes estudios Gaston Berger, inventor de la "pedagogía prospectiva" según
la cual "la educación tendrá que anticiparse a la enseñanza, lo que supone
un cambio radical de orientación: en lugar de distribuir los conocimientos
enciclopédicos, rápidamente superables -pues perecedores- en el mundo
cuya historia va acelerándose, hay que dotar ante todo a los jóvenes de medios
adecuados para afrontar la situación científica y cultural en continua evolución".

Así, en la concepción bergeriana "la universidad no proporciona el coronamiento de los estudios sino que es una apertura sobre la vida". Lejos de estar
limitada a lo útil, su tarea humana imprescindible es "aprender a ser", darnos
"el gusto y el amor de la libertad sin Ja cual no hay existencia auténtica".'
Prolongando la obra del filósofo francés en la direcci6n indicada, sus colaboradores y discípulos establecieron, antes de que estalle la rebelión estudiantil en 1968, un diagnóstico que la prevía con una certeza casi matemática.
En efecto, si la universidad debe desempeñar en la sociedad contemporánea
su papel de centro "de producción científica y de creación cultural", es necesario reformarla desde lo interior, y, al mismo tiempo recon iderar las modalidades de inserción en la estructura estataP
• Obras completas, Madrid, Revista de Occidenle, 1962, t. IV, pp. 350-35-3.
• L'homme moderne et son éducatio11, Paris, P.U.F., 1967, pp. 131, Ul, 93.
• " ...si se adopta un punto de vista prospectivo, las univenidades aparecen como
instituciones, centrales y no marginales, y cierta gestión etá.tica como la herencia de
una época acabada, cuando los problemas de la producción y del cambio parecían
menos importantes que los de la igualdad jurídica y de la transmisión de lo adquirido". (A. Toura.ine: Cri.s, et transformatwn de l'univmit, in: PROSPECTIVE, París, septiembre, 1967, núm. 14, p. 50).

124-

Pero -y los hechos lo mostraron contundentemente- tampoco el análisis
y visión prospectivistas fueron tomados en serio. 8 Hoy, cinco años después de
la ola de •·contestaciones" que trastornó el antiguo sistema universitario, el
nuevo orden todavía no está en vigor; la universidad (al menos la. de la
Europa occidental) trata de acomodarse, con éxitos bastante desiguales, a un
"modus vivendi" pragmático donde la precaridad concepcional se pone en
difícil equilibrio con la flexibilidad doctrina l.

•
En su impresionante libre obre Ser y quehacer de la universidad,' Agustín
Basa.ve Fernández del Valle, presidente del Centro de Estudios Humanísticos
y catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, nos invita a refle.xionar hallar con él un remedio a tal estado de cosas.
Ya en la introducción, situándose "en posición de universitario comprometido" -a quien incumbe "una elevada rectoría social, cierta preeminencia personal y una inocultable función prospectiva"- el autor se pronuncia en pro
de "la universidad vocacional frente a la universidad profesional", postulando así la prioridad del "espíritu crítico sobre el sistema concluido de conocimiento actuales".8
El profe.sor Basave acomete el problema en metafísico que reconoce la finalidad del ser de cuya verdad última procede el saber comunicativo, unitario
y orgánico. De aquí, la siguiente definición: "la. universidad es la institución
de estudiantes y profesores que por la investigación y la docencia se ordena a
la contemplación de la verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al
cumplimiento de las vocaciones personales y a la preparación de profesiones
necesarios para la realización del bien común".
Conforme a esta escala axio16gica es permisible "conjeturar, para el próximo futuro, un desplazamiento del centro de gravedad de la enseñanza universitaria" hacia "la clarificación e impulso de las yocaciones" que se efec• amralmente, no podemos aquí dar cuenta de todos los escritos que fueron consagrados en este período al tema de la universidad, escrito que van del radicalismo
( cf. por ej. G. Gu.sdorf: La universidad en cuestión, Paris, Payot, 1964) hasta las
posiciones más o menos tradicionales (d. por ej. A. Caturclli: La universidad, su
esencia, su vida, su ambiente, Univenidad Nacional de Córdoba, 1963; part. las pp.
133-134; "Técnica y mwón de la Universidad").
r El subtítulo: Eestructura y mirión de la universidad vocacional; prólogo del Profr.
Dr. F. J. von Rintelen; Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1971, 496 págs.
• Ibid., pp. 16-17.

125

�tuará al través de "un continuo aprendizaje, ... un arte de evaluación, crítica
y autocrítica".
Para "hacer de la universidad la conciencia más lúcida de nuestro tiempo"
hay que mantener la presencia viva de "una idea directriz'' ("la Facultad de
Filosofía puede servir como eje espiritual de la universidad"} que se concreta
atribuyendo un carácter universal, comunitario e intcrdisciplinario al trabajo
universitario a la vez educativo y de "investigaci6n abierta, continua, prospectiva'', donde el humanismo se combina indisolublemente con "la invenci6n a todos los niveles" según "una metodología rigurosa".'
Antes de proponer unas medidas específicas para buscar soluciones a la
crisis de la universidad contemporánea -crisis causada principalmente por
la preponderancia concedida a la enseñanza profesional- y llegar a la meta
.indicada, el autor nos facilita los resultados de su vasta encuesta sobre la
situación universitaria en los principales países europeos (incluso la U.R.S.S.),
los Estados Unidos y la América Latina; se desprende de este estudio comparativo que no existe ningún modelo acabado y transmisible. Tampoco el
balance de la rebelión estudiantil ( el profesor Basave habla de "una nueva
clase social: el estudiantado") aparece como unilateralmente positivo o negativo. Más que de otra cosa, se trata de un síntoma que señala ''una sociedad
defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su misi6n
hist6rica1' •10
"La reforma integral de la universidad" debe tener en cuenta todos los

aspectos: estructural, administrativo, académico y vocacional; sus principales
bases expuestas por el catedrático de Monterrey, son las siguientes:
1) Reforma de la primera y la segunda enseñanza - ...- , para que el

alumno llegue a la universidad con una base decorosamente sólida de cultura
general.
2) Estudios electivos, al lado de los cursos básicos para desarrollar la personalidad y 1a vocación.
3) Asegurar todos los objetos y accesorios necesarios a la enseñanza moderna.
4) Becas y pensiones para estudiar dentro del país y en el extranjero.
5) Dar una elevada formación pedagógica a los universitarios.
6) Garantimrles una seguridad material.
7) "Restaurar la disciplina" en 1a universidad no con la ayuda de regla• /bid., pp. 2-13.
.,. Ibid., p. 347.

126

mentaciones1 sino requiriendo que "el gobierno mantenga el imperio de la
norma jurídica, sin atropellos" y, por otra parte, "preparar un clima de
mayor simpatía y comprensi6n entre maestros y alumnos".
8) La educación integral y armónica de los discípulos ocupará el lugar
primordial en la universidad del porvenir. Se trata de ''conjugar en feliz
sincretismo" Jo mejor de los estatutos universitarios existentes y, eliminando
"de la educaci6n todo dogmatismo y aprendizaje pasivo", preocupándose "por
la vida entera del educando, . . . provocar la personalidad del estudiante,
guiándola y dirigiéndola a fin de que descubra personalmente la estructlll'a
de la realidad que se le trata de mostrar''.
9) La tarea universitaria es ante todo socrática: despertar al educando y
ponerlo en la vía de "contemplaci6n y acción". Además, la universidad vacacional; a) debe buscar "la unidad orgánica del saber, la implantación de
materias comunes verdaderamente universales -Antropologia Filosófica, Teoría de la Política, Historia de la Cultura- y abertura a los fundamentos
filosóficos; b) Diólogo interdisciplinario· c) Departamentalización sin abolir
las facultades; d) Simbiosis de .investigación y docencia; e) Actividad original
y creadora en una integración metodológica con el seminario científico y el
practicum, el taller y el laboratorio" .1'1

El mensaje contenido en el libro del profesor Basave es profundamente
optimista: bajo ciertas condiciones, la universidad puede llegar a ser el más
adecuado instrumento para la puesta en práctica del "nuevo humanismo universitario", preparar el advenimiento del "humanismo integral". De las negagativas la más importante queda su ".independencia de todo control político"
que permite un ambiente de "verdadera libertad dentro del orden"; de las
condiciones positivas, la de reconocer en el obrar de la universidad la primacía "del 'logos, sobre el 'ethos"', es decir subordinar su quehacer a su ser.
Ya que la universidad, ese "laboratorio cultural", "supone y exige el cultivo
11 lbid., pp. 305-356. Al propósito de la "wnbiosis de investigación y de docencia"
el autor critica la opinión diferente expresada por J. Ortega y Gasset ( cf. pp. 12-13,
163). No podemos detenemos en este punto, sin embargo hay que notar al menos que
Ortega se opone a la "investigaci6n" y "cientifismo" entre comillas que invadieron a
la Universidad, dañándola, porque ofn:clan al estudiante una falia. imagen (de1problematizadora) de la verdadera ciencia, induciendo al joven en error de facilidad en
cuanto a su posible carrera científica.
Y hoy más que ayer la pra.'Üs confirma la vigencia de la siguiente proposición orteguiana: "la ciencia, al entrar en la profesión, tiene que desarticularse com.o ciencia,
para organiz.arse, según otro centro y principio, como técnica profesional. Y si esto es
asi, también debe tenerse en cuenta para la. em.eñanza de las profesiones". ( Obras
completas, t. IV, p. 341) .

127

�de la dimensión axiotrópica del hombre. Y se cumple en la fecunda proyección socio-política" .12

ta por la imposibilidad de una previsión rigorosa de empleo. Con lo que
abordamos lo esencial de la reforma del funcionamiento de la universidad .

•
A pesar de terminarse por un punto de interrogaci6n, el título del último
estudio de Jean Fourastié, conocido universitario y futurólogo francés, parece
señalar, al contrario, una visión pesimista. Cuando nos planteamos la pregunta: ¿Quiebra de la uniuer.sidad?,1 3 tenemos en efecto una duda seria que no
incita particularmente las esperanzas para una respuesta no afinnativa.

El autor parte de la comprobación común: "En ningún país del mundo,
la institución universitaria está hoy juzgada satisfactoria y estable"." La urgencia de una mutación a la cual asistimos resulta ante todo de la creciente
presión económica: la sociedad actual siempre ex.ige más diplomados y mejor
calificados para unas tareas precisas. El primer aspecto es cuantitativo: "la
universidad llega y llegará a ser cada vez más el solo empleo normal de los
años de adolescencia y de juventud". La consecuencia de tal ''extensión de
la universidad a las masas de nombres" será, según J. Fourastié, "su estallido entre un número muy grande de medios culturales" 16 conforme a las
aptitudes humanas.
El segundo aspecto cualitativo (mejorar la calificaci6n) debería hallar su
solución en la "adaptación de la universidad al empleo"; en vista del aumento irresistible de infonnaciones científicas la única medida adecuada sería
prolongar la enseñanza de "cada ciudadano a lo largo de su vida", instaurar
la universidad "vitalicia", inconmensurable con la nuestra: "es la nación entera la que persigue tareas universitarias".

EJ autor francés preconiza el "advenimiento ineluctable" de lo que llama
la "naci6n universitaria" romo resultado de
dad introvertida" o "universitante" que está
activa de la nación; vemos ya los primeros
fusi6n "del trabajo de los universitarios, . . .
administradores", en la puesta "en uso de
asociación universidad-industria" .18

"la reconversi6n de la universidemasiado separada de la parte
pasos prácticos en la progresiva
de los ingenieros y . . . y de los
las fórmulas harto eficaces de

~• Ser y quehacer de la unfoersidad, pp. 449-477.
n FailliLe de l'universiU? París, GaUimard, col. '1idées", 1972, 186 págs.
;, !bid., p. 9.
" /bid., pp. 65-68.
" /bid., pp. 78-83.

128

Esta transformación estructural destaca la importancia de otro problema:

el de la búsqueda de una cultura "polivalente" o "pluridisciplinaria" impues-

Hasta ahora dominaba en sus aulas el residuo de la "mentalidad tradicional", la racionalidad, correspondiente mucho más a la transmisión de los
resultados científicos ("almacenar la información") que a la verdadera introducción metodológica en la ciencia ("el tratamiento novador de la información, la aptitud para la descubierta, la adquisición de informaciones absolutamente nuevas"). A la universidad de hoy y de mañana incumbe promover
"el esplritu cient!fico experimental, llave de los tiempos actuales y próximos" .11

En lugar de aprender, hay que "aprender a aprender, es decir . . . aprender
a tratar la información; en vista de la decisi6n". En una frase: "aprender
a descubrír". 18
Partiendo de la distinción entre "los valores científicos", los que "hacen
progresar a la humanidad", y los valores "que la hacen durar" ( distinción
establecida en sus precedentes trabajos), J. Fourastié asigna a la universidad
( y no sólo a ella) el papel siguiente:
1. "Toma de conciencia" por los enseñantes de este problema que debe
modificar su actitud pedagógica.
2. Ofrecer una i.m~gen adecuada de la "Síntesis y resultados de la ciencia

experimental".
3. Poner de relieve "el espíritu científico", en tanto gue "el método experimental es un factor mayor de toda concepción del mundo, y por consiguiente del equilibrio vital de todo hombre de hoy".
4. Elucidar la idea de la "felicidad": no hay que correr tras ella sino
hacerla objeto de "una investigación seria".
5. "La universidad debe dar a las ciencias humanas lo mejor de sí misma";
es necesario renunciar "a las ideas preconcebidas, a los prejuicios políticos, a
las mentalidades arcaicas y mágicas", vigentes aquí más que en las ciencias
de la naturaleza, para diferenciar "claramente el espíritu racional del espíritu
experimental, sola fuente de descubierta, solo criterio de la adecuación del
pensamiento a la realidad".
6. En las ciencias humanas se impone asi "el estudio de la condición humana, en su amplitud, en su drama", y la elaboración (y la enseñanza) de
"la teoría de la decisión" que puede esclarecerla.
" !bid., pp. 110-165.
11 lbid., pp. 119-120.

129
Hum--9

�7. En "la base de la revolución cultural" deberían estar las "ciencias experimentales de la vida", a saber "la biología, la zoología, la botánica".
8. Cada profesor "consciente de las lagunas de la ciencia y de la amplitud
de lo incógnito" tendría que poseer el sentido de la "humildad", y saber
comunicarlos a sus estudiantes.
9. Es preciso que "toda la universidad colabore para volver a dar a la
humanidad una concepción del mundo en acuerdo con sus conocimientos y
capaz de renovar de generación en generación el ardor de vivir''.19

•
No hay duda de que existe un evidente paralelismo entre los libros de A.
Basave y J. Fourastié; es posible incluso llamarlo analogía, la cual va más
allá de lo aparente.

El primer autor, abiertamente filósofo, nos propone una perspectiva cuyo
determinante de última instancia es moral (derivado de una / e ontol6gica),
con todas las implicaciones sociales. Para que el lector adopte la misma visión,
más que el concurso de los hechos, le es necesario estar en disposición espiritual favorable: creer que "antes de reformar a la universidad tenemos que
reformarnos a nosotros mismos", tomar por segura la tesis según la cual "el
universo entero tiene una aspiración hacia la unidad" y preguntarse "¿ por
qué la universidad no habría de constituirse en instrumento para restaurar
la quebrada unidad del cosmos?" 2º
En el segundo estudio, J. Fourastié escogio, a primera vista, una actitud
más objetiva, la de un sociólogo que no reflexiona sino a partir ele los datos
estadísticamente comprobables. Sin embargo, las ideas que encontramos en la
conclusión son las de "sagacidad, filosofía, teología, concepción del mundo".
Por lo demás, la fuente aparente del pesimismo, o mejor, de la prudente
expectación, se apoya en la siguiente constatación: "Trescientos años después
de Galileo, el espíritu científico se queda raro y precario". 21

' _De ~.~í la concepc~ón de "la moral humana" que comprende "diferentes
desde los unperativos cuya base es lllStmtiva
. . .
.ruveles
fl "d
hasta la conducta
m u1 a por las "concepciones filos6ficas más generales" i'end , ta fu
mente d
d'
"
,
o es s erteepen ientes de la personaJidad de cada hombre".

~ara J. Fourastié, "la crisis actual de la moral tiene
o
la intervención del espíritu científico en Ja reflexión
r~!unda
desp_r~nde ya del planteamiento del problema: la renovaci6n ad sotCl n se
tradicional se efectuará cuando dicha intervención llegue a se d ~ . a moral
do se
,
r ec1S1va, cuanreconozca comunmente como "sola certidumb ,, l
.
funcionen plenamente "los dos motores" de la re a ~óxperllilental, cuando
cimiento d ]
renovac1 n moral "el conoe O real Y la fe en un progreso colectivo".~

~~!1•~. c7usa

Ambos autores subrayan la importancia el

1

~::::ru

:dgulo;v:etigtadativo efcuya ge~eralización y ;pren!:;e
lad~ie~!
o r orma eficaz en la ense •
.
. .
trucción de la universidad conte
,
nanza uruvers1tana, de Ja reconsen favor del método fono
~~oranea del futuro. A. Basave se pronuncia
1:3enologico _Y de una "integración metodolómca" 2s
J. Fourasti'e sos t·1ene e1 metodo
experunental.u
o~
'
Pero -y e~ hecho nos parece bastante grave para señalarlo-- un
dan en sus libros respectivos la impresión de i2norar l t
.
º, y ºU:º
que elaboró en nuestro tiempo Ferdin d G o
a entativa mas sena
la apertura a la experiencia.
an
onseth, la de la metodología de

Hay otro punto sobre el cual quisiéramos 11
Jo contiene el ya citado estudio de J Ort

am;

1
.,
a atcncron los dos autores;
"el carácter inst'tu · aJ
· . ega Y assct, en que podemos leer:
.
.
. i Clon compete propiamente a la universidad
L .
cia es mcoerctble e irreglamentable"lG
. . . . a cien-

Es decir que el problema esencial que tiene que asumir la
. 'd d d
hoy, para probJematizarse hacia el mañan se da
~~ern a
e
institucionalizar la libertad creadora?
a,
en la cuestion: {C6mo

Un esclarecimiento suplementario puede ser hallado en otro libro del mismo autor donde se trata de la relación entre "el espiritu científico experimental" y "la moral necesaria a la humanidad científica"; aunque "la moral no
puede .. , ser científica", debe "beneficiar del espíritu científico"; más "la
primera regla moral de nuestro tiempo es el deber de información científica".
u lbid., pp. 126-162.

• Ser y quehacer de la universidad, pp. 454, 362.
"' Faillite da l'université?, pp. 162-166.

130

: CFofuSR.ASTIÉ, J., Essais de mora:e prosJ11ctive, París, Gonthier, 1966
"
. e~ ~ quehacer de la Universidad, p. 37l.
' pp. 128-189.
CC. Fa1llite dtJ l'universitl pp 96-97. E · d
.
., Op. cit., p. 351.
,
.
, ssar.s e moral, prospect,ve, p. 170.

131

�FINITUDE, HOPE, AND THE HUMAN COMMUNITY
P. DAUENBAUEII.
University of Georgia.

BUNARD

I HAVE OFFERED reasons elsewhere for maintaining 1) that every expression
of human f inite,.historical individulity ineluctably issues in both good and
evil; 2) that every expression of finite-historical individuality is consented
to in sorne mode, namely in hope, in presumption or in despair; and 3) that
every expression of finite-historical individuality which is consented to in
hope that it will contribute to establisbing or maintaining the solidarity of the
human community is, as so modalized unequivocally good, i.e., js that to
which unqualified rational approval can be given. 1 I should now like first
to say something further about this hope and then to indicate a few of the
ways in which this element of hope shapes the sense of the envisaged solidary
bu.man community and the sort of education called for to sustain such a
community.
I take it for granted that there is no human comnnmity of any sort without
sorne expression of finite-historical individuality. Now every expression of
finite-historical individuality is addressed to some other finite-historical individual. A finite-bistorial individual may be a single person or sorne concrete
group of persons. A single person may express his individuality to another
single person or to a group of persons. Likewise a group may express its
individuality to another group or to a single person.
But the differences between these various combinations, important though
they are in other contexts, are not relevant here. What matters here is that
every expression of finite-historical individuality, as address, is double faceted
and can be appropriately interpreted in terms of "appeal" and "claim". Ex1 See my "Good, Evil, and Human Finitude", Proceeding, o/ the xvlh world Co11,gress of philosophy, Vama, Bulgaria, 1973, vol. I, pp. 143-145.

133

�pression as appeal is directed toward acceptance by others into community
with them. Expression as claim insists that others acknowledge that he who
expresses individuality is not definitively absorbed by them. In concrete experience these two facets of expression "infect" one another. Appeal makes a
claim and claim appeals for acknowledgement.
Now if I am correct, every expression of finite-historical individuality ineluctably issues in both goocl and evil. That is, no concrete expression of
finite-hist'orical individuality, simply by virtue of the content expressed, unequivocally contributes to establishing or maintaining a genuinely solidary
human community. What is, then, the character of that hope which I claim
so modalizes an expression of individuality that the modalized expression as a
totality is unqualifiedly goocl?
First, as Gabriel Marce! has clearly seen, in its fully developed character
hope has no detenninate object. Hope is without definitivcly specifiable content. To hope, then, is not to perlorm an act like seeing, choosing, or making.
Hoping does not, at bottom, give expression to sorne well defined content.
Though it does make sense to say "l hope that x", this must be understood, if
germine hope is in question, as only a conditional longing for x, a longing
for x only insofar as x is indeed compatible with that ultimate state of affairs
which defies definitive specification. Or, from another perspective, hope is
radically unconditional. Its legitimacy does not depend upon the fulfillment
of stipulable prerequisites.2
But even though Marcel has seen that hope establishes persons in a .relationship which he calls "communion", he has not sufficiently clarified the character
of this relationship. I propose that the relationship established by hope should
be conceived along the lines of the relation holding bctween a class, in the
logical sense, and its complement, rather than in tenllS of the relations of
sameness or similarity. Even the point at which the analogy between the relation between individuals estabfuhed by hope and the relation between a class
and its complement breaks down is instructive.

can be unequivocally good is one which acknowledge finite-historical individuality and preserves the possibility of its continued expression. An expression
so modalized that the relationship arising from it is appropriately conceived
in terms of similarity or sameness cannot satisfy this condition.
A movement of two groups toward similarity or sameness could only win
unqualified racional approval if at least one of the groups so moved does not
have, at its terminus a qua, an inalienable, abindig, but not necessarily unmodifiable, contribution to make to the complex relationshlp as a whole.
Thus, the movement toward similarity or sameness tends either to the subordination of one group to another or to the subordination of that which indiYidualizes each group to that which is cornmon to them. If this movement
reaches its ultimate term, then sorne possibilities oí e&gt;.-pressions of finite-bistorical individuality are, by emplicit des.ign, eliminated. And along with them
are eliminated those possible concrete goods for which they were necessary
conditions.
An expression of finite-historical individuality so modalized that it is consented to with a view toward the reduction of the groups to sameness or
similarity and the concomitant abrogation of the possibility of subsequent
expressions of finite-historical individuality is one which is consented to not
in hope, but rather in presumption or in despair. 3

On the other hand, an expression so modalized that the relationship arising
from it is appropriately conceived along the Jines of tbe relation between a
class and its complement is one which does preserve both finite-histocical
individuality and the possibility of its continued expression. Thus an expression
so modalized is one to which unqualified rational approval can be given. I
therefore contend that the relationship established by hope is appropriately
conceived along the lines of the relation between a class and its complement.

For present purposes 1 will develop my proposal in terms oí the relationship betvveen two groups. Given 1) that each of the groups in question is
indeed a finite-historical individual, 2) that an e.xpression of that individuality
is required for cornmunity between these individuals, and 3) that a necessary
condition for the occurrence of concrete good is sorne cxpression of finitehistorical individuality, then the only modalization oí that expression which

This contention gains strength from the following considerations. First, a
class and its complement mutually determine each other precisely by virtuc
of the fact that each of them maintains its own identity. Ana)ogously, one
group is able to help another in the latter's self-realization precisely by virtue
of the fact that the former gives expression to its own individuality. Second,
a class and its compleme.nt are mutually dependent on each other for their
integral sense. Neither without the other makes complete sense. Anatogously,
no rrroup can express its frnite-historical individuality in the absence of sorne
other individual, whether group or single person. Indeed, no group can be

' See Marce! Gabrie~ Hamo Viator, tr. by Emrna Crawfurd (London: Victor
Gollancz, Ltd., 1951) , pp. 29-67.

For the sensc of the notions of presumption and despair in this cootext, see my
paper cited in footnote 1.

134

1

135

�cogni7.ant of its own finite-bistorical individuality in the absence of a. complement. Third, a class and its complement constitute one unified universe
of discourse analogously, the individual groups in question conjuintly constitute what can be called the "circle of expression". This circle of expression
can be described as a sating whicb is required for a hearing to be po.sible as a
hearing, wbicb bearing is required for a saying to be possible as a saying.
Tiús third consideration brings into focus the fact that the modalization
of the expression of individuality by hope is precisely that modalization wbicb
tends to preserve expressi6n of finite-historical individuality in its fullness.
Given the interpretation of this expression in terms of appeal and claim, then
it can be seen that the relation among groups, or among individuals for that
matter, whicb is established by a consent to the expression of finite-historical
individuality in hope does, if the relation of hope is conceivcd in a manner
analogous to the relation between a class and its complement, preserve thc
full force of both facets of such expressión, namely appeal and claim. Thcse
two facets are not preserved in ful! force by modali7.ations of exp.ression wbich
I have called presumption or despair. Presumption sligbts the facet of appeal
in trivializing the necessity of hearing for saying. Despair slights both facets in
trivializing the entire circle of expression.
But the analogy bet:ween on the one hand, the relation between a class and
its complement and on the other hand, the relation bet:ween groups established
by a consent in hope to an expression of finite-historical individuality does
not, as I have indicated, hold in ali respects. For example, the co.mposition
of a class or its complement does not develop or change. Obviously the composition of a group of persons does develop and cbange. Likewise the example
of the relation between a class and its complement is too simple to cover the
complexity of tbe network of groups brought into contact with one another
in sorne expressions of finite-historical individuality. Nonetheless even when
the analogy collapses, it is instructive concerning the sense of hope. The
consent in hope which modalizes expression of finite-historical individualit:y
gives full weight to both the finitude and the historicality of the expression
of individuality. Presumption denies the expression's finitude and despair
trivializes its historicality.
On the basis of this elucidation of the cbaracter of that: hope whicb can so
modalize an expres.5ion of finite-historical individuality that the modalized
expression talcen as a whole is unequivocally good, I should like to sketch
briefly sorne implications following from t:his elucidation -concerning thc sense
of the envisaged solidary human community and the education called for to
sustain such a community. Basically, the envisaged solidary human communit:y

136

must be a variegated community. Variegation is not a sign of defective
community. Rather it is an essential trait of community. Further, this variegation must extend throughout the entire range of a.reas in which expression of
finite-historical individuality can occur.
Concretely, this means that the solidary human community must be marked
by political, economic, artistic, and religious diYersity. The specific shape and
content of the diversity of course need not and indeed should not, rema.in
fixed. For example, there is no optima! quantity of diversity to be established
or maintained. And fi.xity of the shape or content of the diversity is just as
incompatible with the finitude and historicality of the expression of individuality as is unifonnit:y.
Further, and paradoxically the variegation of the solidary human communit:y
requisite for continued expres.5ion of individuality will insure the continued
presence of evil in the solidary human community. The modalization of expressions of individuality by consent in hope does not belong to a quest for the
absolute abolition of ed.l in the human community. 0n the contrary, inasmuch
as t:his modalization tends to insure further expressions of individuality, it
likewise insures the continued presence of evil in the solidary human communit:y. This is so beca.use every expression of finite-historical individuality ineluctably issues in both good and evil.

I should like to conclude this paper with sorne brief remarks concerning
the sort of education called for to sustain a solidary human community of the
kind described here. Primarily, the requisite education wil1 explicitly distinguish between what is claimed or even sought in the natural sciences and
what is claimed or sought in the humanities. Otto Friedrich Bollnow's work
is instructive here. Without this distinction, calls for "planetary humanities"
contain seeds of disaster!
Requisite education in the bumanities will seek an objective t:ruth which
makes no daim to generalized validity. Rather, as embodying accounts of the
expression of finite-historical individuality, the humanities will be recognized
as interpretations which are thenselves expressions of individualit:y. Inasmuch
as individua.Is and groups are definitively both finite and historical, these
characteristics will be acknowledged and respected. Such respect is not skepticism. On the contrary, it is clear sighted recognition both of the kind of
reality belonging to expressions of individuality and of the kind of sense which
an interpretation of these expressions embodies.
• For an example of a call for. "planetary humanities" see Michel -ovak, "Planetary
Humanities", Commonweal, vol. O, No. 11, May 17, 1974, p. 254.

137

�Only an education in the bumanities which is rooted in these considerations
provides the intellectual foundatioo for the single person or gro~p \O c~nseot
·
f · di "d ality in hope For only this sortof education culbvates
to expressions o m v1 u
.
. .
.
ntinued
the diversity oecessary for a solidary human commun1ty m which co
.
expression of finite-historical individuality is pos.c;ible and thus a commumty
in which people, groups, and their deeds rnatter.
Admittedly this position is far from utopian. lndeed, it is paradoxical a_nd
l · g But I believe that the proposals and interpretations from ':"hich
perp exm .
d d . h
xpeneoce
this position and its consequences flow are well foun e m ~man e
·
Further, the history of human community fo~tion_ ~d ~tenaoce hardly
disconfirms thero. And in the final analysis, while e~atmg the shallowness
of optimism and pessimism, this position doe provide grounds for steadfast

LA POL1TICA DE MAURRAS Y LA FILOSOF1A CRISTIANA
Da. ALBERTO CATuu.LLI
Universidad de Córdoba

C6rdoba, Argentina.

endeavor.

l
EL REALISMO MAURRASIANO
l. EL

ORDEN ONTOLÓGICO Y EL MÉTODO

QurzÁ DlSPONOAMOS ya de una suficiente perspectiva para meditar seriamente la implícita o explícita filosofía política de Charles Maurras, desde el punto
de vista del pensamiento cat6lico en cuyo seno produjo polémicas y discusiones, no siempre mantenidas con la serenidad necesaria. Inmediatamente se
nos hace evidente que será menester exponer, desde dentro, las líneas esenciales de la filosofía política maurrasiana y, a partir de ellas, ejercitar la
reflexión crítica respecto de la filosofía cristiana. Válido principalmente de
la antología de Pierre Chardon y los textos paralelos de diversos libros de Maurras * que permiten soslayar la casi insuperable montaña de todas !-US obras,

* Cito por las siguientes siglas: EsM, Ent;Uesta sobre la monarquia, Prólogo de
Lui5 María Anson, trad. de F. Bertrán, Editorial Círculo Zaragoza, 1958 (trad. e[ectuada sobre En quite sur la monarchie, .L.N., París, 1925); PI, El porvenir de la
inteligencia, trad. de Julio Irazusta, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1965 (trad.
parcial de L'Ave11ir de l'inteligence, N.L.N., Parí5, 1909); IP, Mis ideas políticas,
texto ordenado por Pierre Chardon, trad. de Julio lrazusta, Editorial Huemul, Buenos
Aires, 1962. Contiene La pol!tica natural (trad. de Mes idüs politiques, textes ordonnés
par Pierre Chardon, L. Artheme Fayard, París, 1937); OyD, El orden y el desorden,
trad. de J. L. 'Muñoz Azpiri, Ed. Huemul, Buenos Aires, 1964 (L'ordre et le désordr,,
Lea Iles d'Or, Parú, 1947); he tenido en cuenta: MD, Mi defensa, pr61. de G. Uaca.tescu,
Epesa, Madrid, 1946; y Ré/lexions sur la révolution de 1789, Les Iles d'Or, Patls, 1948.
138

139

�no es difícil perseguir la línea central de su reflexión. En efecto, siempre se
tiene la impresión de un supuesto, muy clásico, que circula bajo todos los
textos maurrasianos. Ese supuesto, a veces, se hace explicito en los pasajes
dedicados a la idea de orden como inseparable del ser y después, de la
realidad humana y social: "Como no podía existir la figura sin el rasgo que
la ciñe y la línea que la contiene, desde que el Ser empieza a alejarse de su
contrario, desde que el Ser es, tiene su forma, su orden, y es aquello mismo
que lo limita, lo que lo constituye". 1 En otras palabras, Maurras quiere
de,,
cir que el Ser, en cuanto es (pues el no-ser es una no-presencia ) tiene su
orden; más técnicamente dicho es el orden. Con lo cual recuerda a san Agustín cuando, preguntándose por lo contrario del orden dice que es la nada
porque "lo que es contrario al orden debe hallarse fuera del orden". 2 Es, pues,
lo que es. El orden funda así todo Jo ordenado y la naturaleza de las cosas.
Es fundamento último pero, a la vez, lo que permite comprender la realidad.
En ese sentido es un medio, como dice Maurras, pero es también "un punto
de partida".• Es lo justo, aquello que corresponde a cada cosa y quizá por eso
Maurras no trepide en afirmar que "es una justicia superior''. 4 Notable sentido del orden que recorre las páginas de Maurras y que, por analogía, permite
hablar de orden natural, de orden social, de orden político. Precisamente podemos hablar de orden en todos los grados de la realidad, por comparación
al ser o, si se quiere, como dice santo Tomás, el orden se entiende por relación
a un principio. 5 En este hijo del positivismo comtiano que es Maurras, hay,
pues, un redescubrimiento o retomo a la realidad y de allí, como cuenta
Massis, su aprecio por Aristóteles y santo Tomás O hasta donde le era posible
en su agnosticismo religioso. Es claro que a esta pasión por el orden (que
implica un reconocimiento de un orden ontológico supuesto a todo) debia
corresponderle, por un lado, un repudio de todo idealismo subjetivo y, por
otro, una necesidad metodológica de adhesión a la realidad concreta. Pero
su agnosticismo le impide ver que la idea de orden por relaci6n a un principio (como dice santo Tomás) exige a Dios como último principio de todo
Jo ordenado; por eso Maurras solamente se refiere al orden del mundo biológico, del mundo humano e histórico y social. Sin embargo, veamos hasta donde le condujo su fidelidad al orden, mantenida sin desfallecimientos
hasta el fin.

.

' IP., 92.

• De ordine, I, 6, 15.
' IP., 92.
' IP., 93.

• STh., I, 42, 3; lla IIac, 26, 1.
• La vida 'intelectual de Francia tn tiempo de Maurra.1, pp. 24-25, trad. de Juan
Segura. Ediciones Rialp, Mad.rid, 1956.

140

Desde esta perspectiva puede entenderse a fondo su método de interpretación de la realidad social. En efecto, en este orden insoslayable se funda
todo criterio de verdad desde que ésta establece "lo que hay que saber y
pensar antes de obrarº y así esclarecido "el hombre está lejos de haber resuelto los problemas de su vida práctica, pero tiene con qué resolverlos". 7
Con lo cual afirma la primacía de la contemplación obre la acción, de
la teoría sobre la práctica, muy dentro del espíritu del pensamiento clásico. Por consiguiente, supuesto el ser como orden y la primacía de la teoría, será menester leer, descifrar ese orden tal como se nos da en Ja realidad
humana en la experiencia totaJ. El método, pues, no puede ser otro que un
empirismo organizador teniendo en cuenta que "organización" en uno de los
nombres del orden. 8 Pero es claro que la experiencia se refiere a lo sensible
inmediato, al orden social y al pasado hist6rico; en consecuencia es posible
"leer" los hecho y descifrar su sentido hasta de cubrir sus leyes: "El examen
de los hechos sociales naturales y el análisis de la historia política conducen a
determinado número de verdades ciertas, el pasado las e tablece, la psicología
las explica y el curso ulterior de los acontecimientos contemporáneos las confirma y las reconoce". 9 Luego se trata de deducir a partir de inducciones
correctas desalojando toda posibilidad de un puro obstractismo y de un fatalismo negador de la libertad. Aunque ~faurras haya dicho que él no es un
metafísico, es evidente que hay aquí una metafísica implícita que postula la
experiencia (como Comte pero también como Aristóteles) como necesario
punto de partida. Al eliminar el abstractismo elimina hasta la posibilidad
de las ideologías y al exigir la adhesión a la experiencia, pone las base de un
realismo político. Dados los hechos e preciso observarlos tal como se muestran
a la experiencia hi tórica: "En el laboratorio de la Historia Universal el
'
hombre se halla como sujeto y objeto de la experiencia"; 1º por eso, "nuestra
maestra en política es la experiencia".11 Podría enunciarse sintéticamente su
método diciendo que se trata de considerar objetivamente la experiencia
social e histórica y deducir las leyes que rigen ese mismo orden social, histórico y político. o se trata entonces de aplicar una "norma11 sino de descubrir
una ley que existe objetivamente a,ites de toda consideración de la inteli-

gencia.
Pero este realismo radical implica, para Maurras, una constante apelación
a la naturaleza a la que es preciso interrogar. aturaleza tiene aquí cierta
' IP., 88.
IP., 147.
' IP., 149.
"' IP., 146.
" IP., 151.

141

�connotación biológica y es desde ella desde donde surgen los trabajos, las
artes las naciones, las civilizaciones. 12 La ex-periencia es pues experiencia de
la n~turaleza cuyas leyes deben ser voluntariamente formuladas: "es particularmente indispensable que dirijan una mirada firme obre aquel punto ~ cial de la relación existente entre lo voluntario y natttral, lo moral y lo fts1co
. "conocer
en )a trama social del ser humano" ; por eso se hace tan necesano
las verdades de la naturaleza", considerar las leyes suyas "según las cuales
los hechos reales se encadenan". Esta apelación a la naturaleza preferentemente en sentido biológico, implica, como ya dije, la anterior y fundante
presencia de un orden al cual es preciso, metodológicamente, expresar con
total fidelidad.

2. 1A

ANTR01'0LOGÍA MAURRASIANA

Maurras tiene conciencia que todo orden social supone un determinado
concepto del hombre; pero, prudentemente, no escribe una antropología, aunque en sus textos se pueden encontrar los elementos esenciales de su idea
del hombre. o obstante, la investigación acerca del hombre no pasa del
plano empírico, por lo menos en su intención primera: en efecto, se trata,
simplemente, de moverse en el orden de las causas segundas que corre~ponden
a las "primeras leyes naturales". 18 Inmediatamente surge la diferenoa esencial del hombre respecto de los irracionales: "el hombre es un anbnal que
razona"; 14 no son propios del hombre ni el sentimiento, ni la soc_iabilid,ad, ~
la moralidad; sólo en propio suyo la razón aunque todo lo anterior a el esta
presente en su cuerpo. De lo cual se sigue que la razón está "condicionada
por toda la naturaleza" (no determinada). Pero el ho~b~e ~o es solame~te
raz6n ya que, precisamente por lo ya dicho, tanto lo mstmtivo como lo inconsciente existen en la misma base de la naturaleza humana; pues el hombre
es ese todo: cuerpo y alma, supuestos irracionales y razÓn y entre la corriente
de las cosas naturales y nuestro espíritu existe una "correspondencia misteriosa".
Más aún: aquí mismo, en el punto de partida, venimos a descubrir la
imposibilidad que el hombre sea un solitario porque desde el momento que el
hombre es hombre, constitutivamente, consiste en amistad por el otro hombre,
que es el motivo profundo por el cual para el viejo Aristóteles es el hombre
IP., 26; 17, 23, 28, 29, 44, 46, 61, 11 O, 232 , 233.
IP., 63.
" IP., 82.

11

IJ

142

"un anima] político",1 5 hasta el punto que, para él, la ciudad es anterior a
cada uno de nosotros puesto que el todo es anterior a la parte.18 La amistad
del hombre por el hombre no es algo, para. Maurras, que le sobrevenga al
hombre además de su propia naturaleza; el hombre consiste en esta amistad
originaria y, por eso, 'es la amistad quien preside la fundación de la ciudad" .11 Esto no impide a Maurras a proponer una interpretación positiva
del pensamiento de Hobbes pues, para él, no debe interpretarse con pesimismo su máxima de que 'el hombre es un lobo para el hombre"· en efecto
' decirse'
el hombre es aún más que un lobo para el hombre pues hasta podría
que la antropofagia se ha transformado solamente ya que el hombre suele
devorar trabajo humano; sin ernbarg-0, es menester corregir este aforismo
agregándole otro tan verdadero o más que el anterior: "cl hombre es un dios
para el hombre": 18 "la industria explica la concurrencia y la rivalidad feroces desarrolladas entre los hombres. Pero la industria explica igualmente
sus concordancias y sus amistades". Si Maurras hubiese tenido fe cuando escribió estos textos podría haber sostenido que el pecado original es la causa
de que el hombre sea lobo para el hombre pero que lo es porque, previamente,
no puede prescindir de su prójimo al cual está constitutivamente abierto. La
tendencia más profunda es pues la sociabilidad que Maurras llama amistad
del hombre por el hombre. Lo cierto es que sostener cierta pureza natural en
el hombre, tendencia típica de la democracia liberal, es sostener una imagen
utópica del hombre, o hablar de un hombre que no exi~te. Y sobre esa noexistencia levanta toda su construcción el liberalismo. Lo importante entonces
es no menospreciar el dato inicial de la naturaleza, so pretexto, como observa
Massis,1 9 de cierta elevación religiosa o moral.
Por consiguiente, esta fidelidad a la naturaleza (que Maurras escribe con
mayúscula) muestra inmediatamente que desde que el hombre es consciente
de sí, desde que es hombre, un yo autoconsciente, es social; si lo es, entonces,
el yo es ya el nosotros: "El verdadero yo, el yo espontáneo, es un nosotros,
o no tiene sentido. 20 Verdaderamente, el individualismo es contra-natura pues
nosotros somos nuestros antepasados, nuestros libros, nuestros paisajes, nuestros cuerpos, en fin, todo lo nuestro.
Este "nosotros" que coincide con el yo manifiesta, simultáneamente, cierta
originaria desigualdad de cada hombre respecto de cada hombre, cierta sin,. JP., 67; cf. Aristóteles, Poi., I. 1253al.
• Poi., I, 1253 a 20.
" IP., 75.
11 IP., 71.
,. Op. cit., p. 93.
• IP., 157.

143

�gularidad intransferible. Si así no fuera, la observación empírica del yo coincidiendo con el nosotros, no tendría sentido pues no podría hab~ de un
yo personal en una pseudo-sociedad de seres iguales: ''Observad, dice ~a~rras que es entre seres de condición desigual donde siempre parece constltwrse 1~ sociedad primitiva. Rousseau creía que esta desigualda_d_ res_ultaba d_e las
· ·1· ·
Es todo lo contrario'• La sociedad, la ciV1hzae16n, nacieron
CIVl JZaClODeS. j
de Ja desigualdad. Ninguna civilización, ninguna rociedad podría salir de seres
"d . al
iguales entre sí''.iu En la Politique naturelle, Maurras llama a esta es1gu •
dad" la desigualdad protectora que ampara al hombre desde que nace desprovisto del ejercicio de la libertad y del poder. ~posible contrato ~guno.
El hombre recibe mucho, muchísimo más, de la soe1edad que lo que e~ ~~rsonalmente aporta al nacer. Recibe lo indebido y es, por eso, desde el m1c10,
un deudor. De ahí que sean indefinidas las diferencias humanas que hacen
estallar la falsedad del "mito de un igualitarismo imposible". Y así como
cada hombre es diferente y des-igual, también lo son los grupos reacios a toda
posible igualación numérica: "El número democrático tiende de ese m~do a
destruir la sociedad formada en grupas desiguales, únicos capaces de V1da Y
únicos que existen". Tal es, pues, la desigualdad inagotable que Maurras no
se cansa de señalar a ,ca.da paso. ~z Esta doctrina tiene, en Maurras, una base
biológica pues si estudiamos la evolución de los seres vivos, "en biología la
igualdad no está, más que en el cementerio"; en efecto, pronto apa.i_-ece
la "desigualdad de funciones" que va diferenciando los órganos cu~lqmera
haya sido la igualdad originaria: ''la igualdad puede estar en lo baJO de_ la
escala al comienzo de la vida: ella es destruida por los progresos de la V1da
El progreso es aristócrata".'ª Con esta afirmación Maurras no quiere
significar que las leyes biológicas sean idénticas_ en _la ~erenciación humana;
hace una analogía para poner de relieve la mev1tabihdad de los grados Y
desigualdades entre los hombres: " o temamos, sostiene, otorgar demasiado
a la analogía en este orden de cosas. Ella es la reina de la, investigación _para
todas las disciplinas del saber". ~t Y no se piense que habria ~~e concl~ e?
una negación de la libertad ( cosa inevitable aunque subreptJCJa e_n el m~vidualismo igualitarista) puesto que "la libertad no es~ e~ ~l com1enz?, sino
en el fin" del proceso. Maurras prefiere sostener el pnncip10 de la libertad
metafísica de la persona y rechazar las "libertades" que postula el liberalismo
como "suma" de voluntades individuales. 25 Sociabilidad radical, el yo como

mism;.

1 ' '
IP., 72.
.. IP., 15/18, 19/22, 29, 30, 31, 34, 42, 72, 123, 125, 141, 154/5, 166, 181, 183,
189, 197, 208, 244.
.. IP., 141.
.. IP., 142.
" IP., 102.
:i

ineludible nosotros, la desigualdad protectora y la libertad personal, son las
lineas esenciales de la antropología implícita que fundamenta todo el edificio
de la filosofía política de Maurras.

3. Ex.

ORDEN SOCIAL E HISTÓRICO

a) La asociación originaria. La sociabilidad del hombre es, pues, una necesidad natural. La asociación es ineludible. Luego, el "individuo" es abstracto, no existe, puesto que solamente existen las personas asociadas. Si contemplamos esta tesis en la vida biológica, es evidente que es la sociedad quien
determina a los individuos en las especies superiores; de modo que el nuevo
ser "ni siquiera (nace) de dos generadores, sino más exactamente de la sociedad de (sus) generadores. La asociación es distinta de la suma de los
asociados". 2 º En lenguaje escolástico, podríamos decir que la sociedad no es
uo todo integral que no es más que la suma de individuos que lo componen
(liberalismo) sino un todo potestativo que es, en cuanto todo, algo nuevo y
diverso de los singulares sumados; cierto todo de orden real y concreto que
Maurras redescubre con su idea de "asociación". El recién nacido es débil y
necesita en todos sus momentos del auxilio de la sociedad. La sociedad "nos
es impuesta", no ha sido elegida por nosotros y así acontece con los grupos
sociales naturales (familia principalmente). tsta es la ley de la especie;
"la asociación merece considerarse como la maravilla de las químicas sintéticas de la naturaleza humana"· el contrato viene a sellar esta realidad natural y no a la inversa. 27 Me animaría a sostener que la sociedad, para Maurras, aparece como una asociación necesaria de desigualdades personales.
b) Herencia y tradición. En el dinamismo de la naturaleza manifestada
en la asociación se cumple la ley de imitación y repetición; de ahí que la
sociedad humana implica, por su propia esencia, el poder de legar, la herencia. En tal caso, la herencia no es una mera transmisión fría y sin sentido
sino nada menos que el "medio de acción hacia el porvenir''. 28 La herencia
funda y abre el porvenir. Si los pueblos cristianos fueron cuidadosos de la
herencia terrena del padre al hijo, cuanto más deberían serlo los pueblos
menos creyentes pues en la herencia encontrarán "su única defensa contra
el tiempo; no tienen más que esta ancla para echar al abismo del porvenir''.
Esto le permite concluir a Maurras, con gran agudeza, que los incrédulos ( ¡ y
" IP., 156.
" IP., 23 .
11 IP., 113.

145

144

Hwn-10

�Así como no existe sociedad sin tradición ni hombre sin sociedad, el trabajo,

. l dice') están más expuestos a la "erosión del tiempo y a
es Maurras qIDen
b
·
futuro
erte" Obsérvese la relación directa entre erencia y
1 d 1
los go pes e. a _mu
.
h
.
fundación de la historia. Más aún,
h rob
por cons1gu1ente entre erenc1a y
y, ,
.
' la escala de los seres vivos, solamente el o re es

°

·

la creación, la vida, han formado un "capital" que se transmite; cuando se
trata del hombre salvaje ese capital es magro y frágil aunque no está ausente
la tradición; pero cuando se trata del hombre civilizado, "tiene obligaciones
mucho mayores hacia la sociedad de las que ésta podría jamás tener para
con él". Así, el hombre ingresa en una atmósfera y recibe desde todos lados
el aporte de sus antepasados y el saber del hombre más sabio no es nada
comparado con el de una sola generación ni él podría igualarla jamás. Una
simple herramienta conlleva un inconmensurable saber que siempre se afina y
es capaz de crecer: "Un orden está preparado de antemano para recibirlo
y responder a las necesidades inscriptas, sea en su carne, sea en su alma";
es por ello, un deudor; pero como no puede saldar la deuda, es un deudor

:::,:e;:p!u~e~egar. La mera transm~ión biológi:~d:e 1: i::i::1:.
no es la herencia en el sentido empleado aqui, pues se tr
.
.
lib
consciente de abrir el futuro. Por consiguiente, la pr~piedad adqmere,
rely
. t maurrasiano un sentido histórico ineludible pues aparece
en e pensanuen
d
' di poner de sí
"la natural salvaguarda del hombre ' que pue e, as1, s_
1
co~o . "La propiedad libera la existencia y confiere una autonda~ pordi o
m1SII10 .
d
b · " n Se ve mm.e asobre los bienes de la tierra y los frutos e1 tra aJo . .
mtamen:te que este poder de legar y la propiedad misma, con~tituyen u~a v~~:
· · ' que leJOS de .ser mer
dad
transmisión que es, precisamente, 1a tra dzcton
. ......
.
~ra
dinámica y crítica, si es verdadera tradición.ªº y así Maurras co~es s1Cm1pre
d' '6
había forjado Donoso Cortes
cide bastante con la idea que de la tra ici n se
. to. 31
como fuerza motora d e la h is na.

°

'

insolvente.u

) La historia y la civilizaci6n occidental. La historia entonces, ~r- un
c
. .
tro cada hecho es innegablemente onginal.
lado, ~uestra repeuoones y ; i : : c~n el transfondo de un modelo biológico
Es deor, Maurras observa,_
pue los fenómenos históricos "son originales,
heredado de Comte Y Tame, q
•
· · · lidad abroluta ni
, .
serie no lo es" ; u es decir' ru ongma
,
son un~c~s, perotalsu p
h
a "ley de conjunto" que no ha sido todavía
determ1.msmo to · ero ay un
b l mo
.
. embargo parece supuesta en la Encuesta so re a
•
descubierta Y que, ~
d
di .6 y ésta a su vez, como resultado
narqu!a como cmerg¡_endo e a tra c1 n
. ' as
·
natural
de
las
SOC1edades.
0 1"0'&lt;\ni?Ación
d e 1a m1SIDa
•b--

i

La idea de tradición está internamente presen~ en 1~ idea de_ civiliza~ón
l 'vilización implica por un lado, cierta nqueza, c1erta cap1tapuesto que a CI
'
•• 6 d
el capital Por eso Maulización de valores y, por otro, la transnus1 n e aqu
.
.
...
l . deas de "capitalización y tradición" como pilares de la ovilizarras une as i
l i..-b'an hecho los grandes tradicionalistas franceses.
c'ón u al modo como o u.&lt;1. 1
.
1
•
resados cada individuo, cuando nace, mgresa a una

!:~:::º:::

La civilización impone, pues, al hombre, el sentimiento de la deuda que le
mueve a una carrera infinita y absurda pues no la podrá pagar jamás. Grecia
no quiso que esta carrera fuese infinita y le puso un término afirmando que
"el bien no estaba en las cosas, sino en un orden", introduciendo la equilibrada noción del límite, perfección y madurez equilibrada que Maurras tanto
admiro siempre. Pero dejaré la palabra a Maurras: "Esta civilización, toda
en calidad, llamóse únicamente en sus bellos días, la Grecia. Roma fue quien
la dispersó en el universo, primero con las legiones de sus soldados y de sus
colonos, en seguida con los mísioneros de la fe cristiana. Las dos Romas
conquistaron de este modo casi todo el mundo conocido y, por el Renacimiento, se reencontraban y completaban a sí mismas, cuando la Reforma
interrumpió su magnifico desarrollo". 38 Esencial ha sido el papel de los
romanos que dieron a la Galia su unidad primera 37 volviéndose Francia la
heredera del mundo griego y romano. En cambio, le cabe a la reforma protestante la negativa responsabilidad no solamente de haber interrumpido este
proceso sino de haber abierto la puerta a la revolución. Véase cómo, en el
pensamiento de Maurras, están internamente necesitadas la asociación originaria, la herencia y la tradición generadoras de la historia y la civilización
greco-la tina-cristiana.
4. LA

=l encue~tra inconmensurablemente más de lo que aporta.

a) El mito igualitario. Era ya inevitable la crítica al mito de la igualdad,
salvada la igualdad esencial de las personas, a la cual he de referirme más

., 1P ., 111, 245, 246.

•
Ob
completas II, p. 343, ed.
Discurso sobre la situación de Espana, en
ras
•
tianos Madrid, 195'-.
Juretschke, llihlioteca de Autores ns
•
ª IP., 151.
• EM., p. 105 Y n .
.. JP., 120.
"' IP., 115.
n

146

CRÍTICA AL lGUALlTAlUSMO UTÓPICO

J.

e·

'

• IP., 124, 125.
• IP., 127/8.
" OyD., 74.

147

�adelante. Si el dato de la mera experiencia y el de la ciencia bio16gica mu~tran la desigualdad constitutiva del hombre, proclamar una igualdad numerica es ya hablar de lo que en modo alguno existe. Por eso, la "igualdad"
roclamada en 1789 es, para Maurras, un "igualitarisroo contra na~"·
;osteriormente ha venido a coíncidir con él Gabriel Marcel al denunciar el
"espíritu de abstracci6n" proveniente del inmanentismo alemán; _este abstractismo ha proclamado como meta la igualaci6n niveladora subordmando ~ ella
todas las técnicas sociales de envilecimiento. 38 Al menos en esto (es deetr en
lo esencial) han venido a coincidir liberalismo, socialismo y comunismo, que
es la tendencia a la nivelación o el mito de la igualdad.39 Afírmase así la
creencia que ninguna vida puede vivirse honorablemente sino por la igu~da~
inaugurando "una batalla sin salida"; la gran culpable es l~ ~emocraoa liberal cuyo mito igualitarista heredan coherentemente el sooalismo Y el comunismo; la prueba ya está hecha en Rusia (y en China podríase ~gar) .
Pero lo más grave es que el hombre, este deudor insolvente de la sociedad, en
el individualismo se cree acreedor, un acreedor envidioso y resentido por las
diferencias naturales: "Ahí reside la verdadera locura del individualismo revolucionario, sea político, social o moral. Es imposible que un animal tan
sensible, tan triste, tan vulnerable como el hombre, una vez colocado_ en el
altar interior que le erige la dogmática liberal, no se crea, nueve de diez veces, el ac1aeedor de sus semejantes y del universo, cuando el más miserable, es
por el contrario su deudor al infinito". 4 º El igualitarismo pretende hablar de
un "contrato" que jamás ha e._,¿stido. El espíritu liberal es envidioso y ha exacervado la envidia social, destruido la concordia civil y la paz entre los hombres. y, en el mancismo, viene a sustituir la colaboración entre los "órdenes"
naru'rales por la lucha de "clases". En el plano biológic-0, "a medida que se su~e
en la escala animal, tales desigualdades vuélvense más numerosas"; es deetr,
"están en razón directa de su perfección orgánica". Es por eso que para
Maurras, "la supuesta igualdad democrática hace el simple papel de ~a
atractiva y perturbadora mentira" ! 1 Es notable cómo un hombre qu~ aun
no tenia la fe, pudo ver claramente que el mito igualitario (fruto del uunanentismo) adquiere los caracteres de una falsa religión y hace imposible el
orden sub.renatural: "Si basta cierto punto la negación de lo metafísico y de
lo revelado, de lo sobrenatural y de lo rnila.,rrroso podía prevalerse de ciert~
progreso general en el conocimiento del m'":1do físico, éste nad~ aportaba ru
podía aportar a aquella critica de las autondades y de las desigualdades en
• Los hombres contra lo humano, pp. 26-27, trad. de B. Guido, Hachette, Bs.As., 1956.

• IP., 47.
• IP., 108.
11 IP., 200; 31, 35/6, 44, 45, 46, 47, 108, 147, 151, 154, 186, 189, 190.

148

que se apoya esencialmente la democracia. La crítica democrática no es física,
sino metafísica. No nació de la ciencia, sino de una religión, y de una religión
falsa". 42
b) Crítica a la democracia liberal. Supuesta la crítica a todo igualitarismo
humano, se sigue de ella una crítica negativa a la mitología del "número",
propio de la democracia individualista. Para Maurras se pretende un imposible que es construir una sociedad de "unidades iguales" que no podría lograr
otra cosa que la atomización y destrucción de la sociedad. Esta "utopía de la
igualdad" es un pecado contra natura cuya 16gica interna ha de llevar al
liberalismo cada vez más a la izquierda, salvo que la naturaleza vuelva por
sus derechos. A esto debe agregarse que la democracia liberal "hizo abandonar
el único instrumento de progreso, que es la tradición, y Ja única semilla de
porvenir, que es el pasado".º Tiranizada por la "opinión corriente" invierte
la misión del gobernante que se convierte en la creatura de la opinión, pues
en lugar de dirigirla y esclarecerla, debe seguirla servilmente aun a costa de
su misi6n de salvación pública. Por consiguiente, Maurras rechaza el mismo
principio de la democracia liberal que es la soberanía popular porque simplemente no existe ni ha existido jamás.u Desde el punto de vista de la
historia de Francia, la democracia individualista no ha hecho otra. cosa que
mostrar sus incapacidades; incapaz de defender las fronteras de la patria, ha
sido "el más grande artífice de la unidad alemana"; 0 por eso, para Maurras, la liquidación del liberalismo es un problema francés de supervivencia.411
Como se ha visto desde 1789, "todas las democracias son hijas de xcvoluciones violentas" 67 y constituyen principio de desuni6n 48 y, sobre todo, de una
centralización forjada, paradójicamente, sobre esa atomización de la sociedad.
Por eso, el primer resultado del invidualisrno liberal es el "desorden revolucionario"; de ahí que Maurras repita constantemente que organizar la democracia liberal es destruirla. Por ese camino, la 16gica interna del liberalismo
debe conducir a la anarquía; pero, por otro lado y con la misma lógica, al
fundar lo social en el egoísmo individualista, termina por instaurar el dominio del dinero que concluye en la corrupción del espíritu, denunciado por
Maurras en El porvenir de la inteligencia.49 Paradójicamente, sobre todo para
" IP., 183.
0 IP., 99.
.. IP., 171.

.. MD., 25,
" EsM., 22/24 .
., EsM., 91.
'"EsM., 105.
• PI., 51 y ss.¡ 64/67; IP., 41/2, 44, 52/57, 58, 99, 145/6, 157, 172/3, 171, 182,
184, 188, 190, 191, 243/4, 274.

149

�una consideración superficial, "el sufragio universal es conservador" •11 pues
tiende a conservar todo lo que existe; como si dijéramos que tiende a ser
radical si el poder es radical, socialista si es socialista: "La multitud asiente... Se necesitan inauditos descontentos para quebrar su munnullo de aprobación. La multitud se asemeja a la masa: es inerte como ella''. En cambio,
"la facultad de reaccionar... no llega a su plenitud sino en un pequeño número de seres e.scocidos".11 Es decir, la capacidad de decisiones pertenece
siempre a las minorías.

e) Marxismo y lucha de clases. o existe pues diferencia esencial entre el
espiritu de la República liberal y el comunismo. Pasa que el comunismo representa la "estricta observancia" del mito igualitario, acelera primero el desorden, rechaza toda componenda con la democracia burguesa y es auloritario
creando una forma de jerarquía, pero instaura absolutamente el viejo vicio
de la envidia. En pocas palabras: "El comunismo diluido se llama ocialismo.
El socialismo diluido se llama radicalismo, democratismo, republicanismo" .12
Pero la crítica maurrasiana apWlta principalmente al mito de la lucha de
clases con una agudeza de obseivación que, quizá, ha ido inadvertida: Fiel
a su método del "empirismo organizador'', Maurras descubre que "ninguna.
ley de la historia universal consagra las clases a combatirse sin cesar. Ello ha
ocurrido. A veces. A menudo. En ciertas épocas. • • El combate de los ricos
y de los pobres es un episodio final de los regímenes democráticos. Pero no
siendo ese régimen ni perpetuo ni universal el conflicto de las clases no es
bastante extenso ni bastante importante para explicar en el presente, en el
pasado, y en el futuro, toda la marcha del gé!}ero humano, ni siquiera para
dar la clave de sus principales tendencias. Aquella ley es imaginaria". Lo que,
en el fondo es más verdadero y más inadvertido es la lucha interna dentro
de cada clase: "Pues mucho más grave y extenso fu el otro antagonismo
muy diferente, que se produce de modo inminente, no de clase a clase, sino
en el inttrior de una cfase -siempre la mi. ma-, la que dirige o domina,
aristocracia. o burguesía" .11 Así como los patricios utilizaban las sublevacion
de la plebe contra fracciones de su propia da , de análogo modo, la lucha de clase no es tan pontánca. como parece y, por lo común, la iniciativa
proviene de Cuera. Ignorando la naturaleza, este pobre mito ( como le llama
Maurras) pretende explicar la historia universal. La revolución d truyó la
colaboraci6n jerárquica. entre los "órdenes" para sustituirla por la guerra de
•
"
•
•

150

IP.,
IP.,
IP.,
IP.,

195.
196.
224/228.
43.

las "clases". o hemos de negar la existencia de clases ni el cambio o movimientos de clase, pero con dos condiciones: Ante todo el cambio de clase no
debe efectuarse pagando el precio del desarraigo y la antigua monarquía no
negó ese cambio de familias enteras. Pero la admitía, no lo provocaba permitiendo el descalabro social del desarraigo. Por consiguiente, la naturaleza
exige {anulando así toda posibilidad al marxismo) no la clasificación por
clases antagónicas, sino 'por profesiones, por objeto trabajado, pue cada
categoría tiene sus pobres y sus ricos" unos ayudados por otros." En cambio,
el actual d alabro no es más que el resultado de la fe religiosa (o pseudoreligiosa) en el progreso (de raiz iluminista) y del consiguiente mesianismo
igualitarista. La utopía que pretende explicar la historia, concluye siempre
por vaciar al hombre mismo.
d) El inmanenti.smo alemán. Avanzando más al fondo todavía, el gran
responsable es el inmanentismo alemán que ha desatado el proc o de secularización en Occidente llevando lo inconsciente a la conciencia.u El desfondam.iento y luego la corrupción del alma de Europa ha sido obra del ideali mo
alemán¡ ) mientras el spíritu clásico francés e enriquece "por intususcepción
de todos los grandes descubrimi ntos de la humanidad", el espíritu germánico
"se encierra... en la estrecha prisión de un espíritu nacionaJ que no tiene de
humano más que sus pretensiones".ªº Para Maurras no cabe duda: "los alemanes son bárbaro , y los mejores d entre ellos lo saben". 17 El talento alemán,
bárbaro en el s ntido más clásico del término, ha inspirado siempre a Maurras
lo que él mi mo llamó "mi instinto antigermano"; 68 filosóficamente y miradas
la.,; cosas con espíritu metafísico. no andaba Maurras descaminado al con iderar que son más graves los males que se igueo del idealismo inmanenti ta
que del materialismo. Este último por lo menos reconoce un hecho cierto: la
experiencia ensible. Según el testimonio de M is, Maurras solía citar f recuentemente esta frase de un prelado francés: "-Joven, usted cree que el materiali roo es el mayor error del momento. ¡ Falso! ¡ Es el idealismo! -¿ Por
qué? -Porque es el que mi nte má " ...

.. IP., 242, 45, 186, 136, 240, 241/2, 246/251.
• IP., 95.
" IP , 272• IP., 128.

• MD., 13/15.
'" Op. cit., p. 90.

151

�5. DE

LA AUTORIDAD NATURAL AL CORPORATMSMO SOCIAL

a) Origen de la autoridad y el Estado. Retornando pues a la e.,rperiencia
histórica y a la observación fiel del orden social, al agnóstico Maurras se le
hace evidente que la sociedad no puede existir sin aquel principio formal
suyo que es la autoridad. Luego, la autoridad no tiene nada que ver con la
voluntad de los hombres: "es un don", sostiene, que prueba la veracidad de
la teología católica: ''La observación más vulgar está aquí enteramente de
acuerdo con el texto católico omnispotestas a Deo". 60 Por tanto, cuando se habla de consenso, suele entenderse mal al pensar en consentimiento expreso;
se trata de entender, simplemente, al consenso como "adhesión de hecho"
que consiste "en no oponer ninguna contradicción importante, de compre~der, y de ejecutar''; 61 que, en el fondo, viene a coincidir con el consentí•
miento implícito de los escolásticos.
Del mismo modo, es preciso distinguir entre sociedad (que implica la autoridad necesaria) y Estado; éste no puede no ser sino el órgano de la sociedad,
como su "funcionario"; pero significa que la sociedad es anterior al Estado.
Por eso, "la familia funda el Estado" ya que la población existe por ella
hasta el punto que el Estado es "familia de familias" (familia, comuna,
asociación profesional, confesional, grupos, corporaciones, compañías, comunidades). Maurras es esencialmente antitotalitario pues el Estado deja obrar
a las "organizaciones espontáneas". 62 Claro está que son necesarias algunas
precisiones que haré en la segunda parte de este estudio.
b) La ley, la naturaleza y la organizaci6n corporativa. Dentro del "nam•
ralismo" maurrasiano, la ley, ante todo, emerge de la misma organización
(biol6gica) de la naturaleza: "No se la crea, se la deduce y descubre en el
secreto de la ~aturaleza, según los lugares, los tiempos y los estados"; en otras
palabras, "la ley. . . apareció como una relación que fluye de la naturaleza
de las cosas". 6 ª Por eso, la ley que verdaderamente expresa a la naturaleza de
un país surge de sus entrañas naturales; de lo contrario manifestaría un país
ficticio; de ahí la distinción maurrasiana entre "país real" y ficticio que vemos
utilizada por escritores argentinos. De todos modos, sí es así, entonces la
crítica al mito de la lucha de clases, conlleva la postulación de la necesidad
de organiz.ar la sociedad según las e.xigencias de la namraleza que pi~e desde
sí misma que a las organizaciones horizontales agreguemos las verticales de
• IP.,
• 1 IP.,
ª IP.,
• IP.,

152

94.
109 ; 96, 97, 98/ 102, 101.
100, 160/2, 168/ 9, 170, 209.
106/110, 144, 147.

comunicación entre los hombres. Este papel lo cumple la corporación. Mientras el marxismo mantiene (y necesita) la lucha de clases, la corporación
mira hacia la paz social rechazando el principio democratista de la igualdad
numérica. Se trata, ni más ni menos, que de un "socialismo liberado de la
democracia" uniendo los sindicatos por su objeto común. La comunidad subsiste si los motivos de amistad y concordia son más poderosos que los de enemistad y entonces quedan fuera los agitadores de oficio. Ni proletariado pues,
ni capitalismo, antinomia que tiene su origen en el famoso decreto de Le Chapelier, contrario al interés y libertad de las personas y, sobre todo, de los
obreros.H

6. "PoLITIQU.E o' ABORD"
a) El arte política. De acuerdo a lo dicho, Maurras sigue valorando la
opinión de Comte que la politica es hija de la biología. Pero ahora como
una analogía con la biología. En efecto, "Las ideas biológicas obraron por
sugestión al poner la ciencia política en condiciones de percibir bien, por sus
medios, la esencia de la hereditariedad política, de la selección política, de
la continuidad polí.tica"; aunque sean distintas herencia biológica y herencia
política, sigue siendo válido que "el hombre, como ser social es también un
ser viviente, sometido a las leyes de la vida". 85 En este sentido, la sociedad
busca una vida próspera; por eso, la política es "la ciencia y las condiciones
de la vida pr6spera de las comunidades".06 Ahora se ve con mayor claridad
por qué, para Maurras, la experiencia es la maestra de la política y en qué
sentido debe interpretarse su célebre afirmación "politique d'abord!". Ante
todo no quiere decir que todo sea política y menos aún que no exista nada
aliende la política; ''Cuando decimos 'ante todo, política', queremos decir:
la politica primero, primera en el orden del tiempo, de ninguna manera en
el orden de la dignidad". 87 Esto está bien, pero inmediatamente el lector de
Maurras se ve obligado a preguntarse por las relaciones entre política y
moral, sobre todo si la política depende, al menos hasta cierto punto, de la
biologia.
b) Política y moral. Como consecuencia de lo dicho se sigue que la política
no es la moral. En efecto es así, pero Maurras desemboca en cierto maquia..
..
•
"

IP.,
IP.,
IP.,
IP.,

37 / 8, 40, 41, 45, 48/9, 76, 242, 252/5.
140.
148.
139.

153

�velismo al afirmar que "el ordtn político y el orden de la conciencia son distintos" ee y, por lo tanto, "la ciencia y el arte de la conducta del Estado no
es la ciencia ni el arte de la conducta del hombre". Entonces, mientras la conciencia moral persigue fines espirituales en procura de la salvación persona~ la
política viene a trazar "la conducta de los políticos, aproximadamente como
la fisiología, la patología y la teraupéutica inspiran y dirigen la conduc~. de
los médicos". Naturalmente que, con esta perspectiva amoral de la política,
la invocación de la moralidad para dirigir la actividad política es medio infalible de extravío. La razón por la cual Maurras asume esta doctrina parece
no ser otra que la convicción que la conducció11 del Estado y todos los hechos concomitantes "escapan por esencia a la categoría del derecho y del deber, desde que no se refieren a nuestras voluntades" ; por consigu1ente, "no
hay relación directa entre la perfección moral y la perfección de las formas
políticas".ªª Tal es, también, el espíritu que atravi~e El orden y ~l ~es_orde~
y en La política natural se encuentra una afirmación muy clara: 'D1Stmgwr
no es poner en conflicto: no es siquiera dividir, ni separar. La moral es la
regla de la acción voluntaria. La política natural tiene por objeto profundizar
un orden impersonal". 69 Volveré sobre este punto.
c) Hacia la monarquía. Si ahora, por fin, reunimos en un solo haz las
líneas esenciales del pensamiento político de Maurras, el ser como orden y el
método empírico. la concepción del hombre como un "nosotros" constitutivamente social, la asociaci6s asentada sobre la herencia y la tradición, el rechazo del mito del igualitarismo inmanentista, el corporativismo social y la
primacía temporal de la política, nos veremos conduci~os ~omo ~e la mano
a la monarquía como el sistema que representa el nacionalismo mtegral. En
efecto, por lo mismo que el orden social debe afirmarse en la herencia, el
. " .10 El cua_,
l
régimen más progresista y eficaz debe tener un "pod
. e: h eredi tano
por otra parte, es ratificado por los datos de la ciencia que demuestra la pnmacía del principio monárquico 71 pues es mejor el gobierno de uno que el
de muchos (como gustaba decir Maurras repitiendo a Homero). Mientras
la democracia liberal está condenada a la progresiva centralización, la monarquía tiende a la descentralización, con el beneficio que su autoridad y poder
no emanan del dinero corruptor de la inteligencia. 12 La democracia liberal
no puede descentralizar sin autodestruirse porque sus paderes son electivos;
la monarquía puede descentralizar precisamente porque su poder no es elec'" IP., 164.
• IP., 63.
,. JP., 32.
n IP., 143
n PI., 65.

154

tivo sino concentratlo en el alma de un solo hombre. Por eso Maurras insistió
tanto, para Francia, en una "monarquía tradicional, hereditaria, antiparlamentaria y descentralizada'' .7ª Relativamente a Francia, ser patriota es ser
monárquico pues, históricamente, los reyes han sido los padres de la patria y
aunque (cosa hu.mana) la monarquía no está exenta de error "confiere a la
política las ventaJ'as de la personalidad humana: conciencia ' memoria , razón '
voluntad"; en otras palabras, así "como la monarquía representa naturalmente la capacidad del mayor bien y del menor mal, la república significa la
posibilidad permanente del peor mal y del menor bien".74 Absolutismo no es
despotismo. Maurras piensa que es limitado por las instituciones sociales y
políticas y, en cuanto al rey, "corruptible en cuanto hombre, el rey tiene como
rey la ventaja de no estar corrompido". Así pues, este realismo político integral "corresponde a todos los diversos postulados del nacionalismo: por eso se
llamó a sí mismo el nacionalirmo integral". 10 Y hasta se puede ir más lejos,
pues si la monarquía (para Francia) es el nacionalismo integral, ha sido
también "el internacionalismo integral, pues al defendernos como pueblo, al
mantenemos como Estado, cumplía también el grande, generoso y pacífico
papel de federador del mundo" .7 6 El monarquismo maurrasiano, como se ha
dicho entre nosotros muchas veces, ha sido pensado principalmente para Francia y, como tal, no es exportable; es cierto, pero también en el pensamiento
de Maurras se postula, en general, a la monarquía como el régimen preferible. Precisamente por eso y desde el punto de vista del pensamiento católico,
conviene ahora una reflexión crítica.
'

11
FILOSOF1A CRISTIANA Y REFLEXIÓN CR1TICA

l.

ÜBSTÁCULOS EN EL CA.MINO

a) Hombre y naturaleza. Lo que más impresiona en la enorme tarea intelectual cumplida por Maurras ( al margen de todos los desacuerdos o acuerdos doctrinales que pudiere haber) no es tanto el volumen de su obra sino el
tenaz, tozudo, casi diría despiadado espíritu de verdad que le anima. Sin
" EsM., 185; cf. pp. 171-185. Naturalmente, es conveniente la lectura de todo el
libro para deducir la doctrina maurrasiana sobre la monarquía.

" IP., 287.
'" IP., 284.
'" O. y P., 37.

155

�embargo, el pensamiento cristiano, haciendo ºabstracción por ahora de su conversión final, tiene la necesidad tanto de valorar cuanto de formular algunas
criticas a su obra doctrinal. Surgen así algunos obstó.culos en su camino hacia la verdad; pero, al mismo tiempo, como se verá enseguida, todo su pensamiento es un ascenso hacia la verdad muy sincero y, sobre todo, decidido.
El primer obstáculo lo encontramos, quizá, en el subyacente concepto del
hombre: En efecto, el fondo biológico de su afirmación que el hombre es "un
animal que razona", le confiere a su tesis un sabor naturalista, robre todo
para un cristiano que percibe la ausencia de la noción sobrenatural de pecado.
Para construir una filosofía política cristiana ( que no podía ser la intención
primera de Maurras) es necesario poseer una concepción integral del hombre, tanto natural como sobrenaturalmente. Desde el punto de vista natural,
en cuanto unidad sustancial de alma y cuerpo el hombre es, como dice santo
Tomás, un "minor mundusº en cuanto compuesto de todos los elementos
creados del mundo.11 Esta unidad que supone la unión del principio intelectivo al cuerpo como forma,1 8 supone también la inmaterialidad del objeto
aprehendido por la inteligencia; de donde se deduce la inmaterialidad y, por
consiguiente, la inmortalidad del alma. Así, el hombre está abierto a la trascendencia y, por eso, ningún bien terreno puede agotar a su apetencia de
bien. Sobrenaturalmente, el hombre es mucho más puesto que es imagen y
semejanza de Dios, injertado en Cristo y templo del Espíritu Santo. Por consiguiente, naturalmente, en cuanto esencialmente social, necesita de la sociedad civil para lograr su fin; sobrenaturalmente necesita de la sociedad sobrenatural para lograr su fin último sobrenatural que es la beatitud en Dios.
Luego, simultáneamente, el hombre está implantado vitalmente (para el hom•
bre cristiano) en una sociedad política natural y en una sociedad sobrenatural
que es el cuerpo místico o íglesia. Por consiguiente, el realismo político de
Maurras, apunta bien en cuanto se afirma en la sociabilidad del hombre re.
chazando por fantástico todo contrato; pero ignora la causa de las tendencias
antisociales (que reconoce en la tesis de Hobbes) del mismo hombre y que
radican en la primitiva herida del pecado. Al mismo tiempo, carece por ahora
aunque la busque sinceramente, de la luz de la fe que le hubiese hecho descubrir la sociedad sobrenatural perfecta sin la cual no hay ni hombre integralmente concebido, ni política integral.

b) Naturaleza ,y ley. Las mismas razones antedichas y la proximidad doctrinal de Maurras a Comte y a Taine, le han hecho concebir la ley como
deducida y descubierta "en el secreto de la naturaleza según los lugares, los
" STh., I, 91, 1; la Ilae, 17, 8, ad 2.
,. STh., I, 76, 1; De anima, 2, let. 4.

156

tiempos y los Estados"; es decir, primero, ínsita en la naturaleza de las cosas;
segundo, en la historia. Al primer contacto con el texto, no hay discrepancia
aparente; pero falta la acentuación que todo cristiano pone en el aspecto racional, es decir, en la "ordenación racional" de la realidad por quien tiene a
su cargo la comunidad en orden al bien común. 19 Absolutamente dicho, la
"oro.inatio nationis" es la misma mente divina que porque conoce las cosas
las ha creado ordenándolas hacia eJ bien común natural y sobrenatural. Esto
es esencial para edificar una política cristiana. Y Maurras, nuevamente, dirige bien su reflexión en cuanto, para él, la ley aparece como "relación que
fluye de la naturaleza de las cosas"; pero es insuficiente para el filósofo cristiano pues Mau.rras descubre, correctamente, la inscripción (por así decir)
de la ley en la nat:utale7.a o esencia de las cosas pero sin remontarse a su
causa que volvería completamente claro el camino de una política a la vez
realista y cristiana. Por otra parte, como agudamente observó Le6n XIII, en
una concepción excesivamente naturalista de la realidad, puede naufragar la
libertad pues la ley como ordenación racional es condición de la libertad; sin
esta norma, "la libertad habría sido gravemente perjudicial para el hombre".'º
c) Política y. moral. El camino de lo puramente natural debe conducir,
a la corta o a la larga, a una separación total entre lo natural y Jo sobrenatural cuando no a la negación de este último y, por consiguiente, a la sepa.
radón total entre religión y E tado, entre conciencia privada y conciencia
ci-.il o pública. De ese modo Maurras podría haber caído en el liberalismo
y hasta en el inmanentismo que tanto detestaba. Sé perfectamente que éstos
eran los objetivos máximos de su combate pero quiero insinuar que el arma
del realismo natural por él esgrimida, con ser tan poderosa y efectiva, podría
haberlo sido inmensamente más, de no haber ignorado la dimensión sobrenatural del hombre. Por eso también la separación completa entre moral y política inaceptable para un filósofo cristiano: En efecto, Maurras ha dicho
claramente que la moral "es la re~Ja de la acción voluntaria" ( ciencia de la
conducta del hombre) y que la política «tiene por objeto profundizar un orden impersonal" ( ciencia de la conducta del Estado). Pero, para no caer en
abstractismos ( detestados tanto por Maurras como por todo fil6sofo cat6lico)
debemos admitar que el Estado es una sociedad política perfecta, independientE', soberano, autónomo; en cuanto "sociedad política perfecta" no es impersonal puesto que implica a las per.;onas que debe ordenar al bien común
temporal; por otro lado, si bien es cierto que la política es ciencia diversa
de la moral individual, no está fuera de la moralidad puesto que la sociedad
"STh., la Ilae, 90, 4; De Ver., 17, 3.
• Libertas praesiantusimus, 6. Cito por Doctrina pontificia, II (Documentos Pollticos), Biblioteca de Autores Crutianos, Madrid, 1958.

157

�no está tampoco fuera de la humanidad, es decir, de los hombres concretos.
Luego, siempre la política implica la moraüdad y todo acto específicamente
político debe estar subordinado a las exigencias de la ley moral. Epistemológicamente visto, desde que la política es ciencia práctica, está subalternada
a la máxima ciencia que rige la actividad práctica del hombre, es decir, a la
moral. Por consiguiente, manteniendo la distinción entre moral y política, debe
rechazarse su separación total, afirmándose la subordinación de esta última a
la primera. De lo contrario deberíamos aceptar un tipo de maquiavelismo
que al hacer caso omiso de la moralidad intrínseca de cada acto político,
tendería incoherciblemente y hasta sin notarlo a la negación de la persona
sin ]a cual dejaría de tener sentido el bien comúri que es, precisamente, el
fin que el Estado debe procurar.

2.

AsoENso A LA VERDAD

a) El ",-o" como un "nosotroi''. Pero ya dije que el camino de Maurras
muestra no solamente obstáculos (que todo filósofo católico tiene el deber de
indicar) sino que todo él es un ascenso tenaz hacia la verdad. En la medida
que su empirismo organizador, como método, es fiel a lo dado y a su descripción posterior, le permite hacer descubrimientos tales que no podían no conducirle a una disponibilidad plena para la recepción de la gracia. Quizá uno
de los momentos más importantes es aquél en el cual, a raíz de la comprobación empírica de la asociación originaria del hombre, Maurras afirma que
"el verdadero yo, el yo espontáneo, es un nosotros, o no tiene sentido". Esta
afirmación contiene una riqueza metafísica y antropol6gica que en los escritos
de Maurras está implícita pero no por eso menos presente. Desde el punto de
vista natural, líe sostenido en otro lugar que la conciencia del yo ( autoconciencia) viene a coincidir ( en el mismo acto) con la conciencia del ser;
pero esto distingue al yo de lo otro de sí mismo (la naturaleza) y del otro
sujeto como yo que comúnmente llamamos el tú o el prójimo. Con lo cual
venimos a descubrir que por lo mismo que se distinguen son inescindibles el
yo y el tú~ yoidad y projimidad. No es pensable el hombre sin su prójimo.
Pero, simultáneamente, la contingencia del ser del yo y del ser del prójimo,
abre el momento teológico pues no es pensable la relación yo-tú sin el Tú
absoluto o Persona infinita que es Dios. Por eso la negación de uno de estos
tres momentos (yo, tú, apertura a Dios) implica la negación de los otros
dos. 81 Pues bien, Maurras ha descubierto la primera y esencial dimensión del

ª Cf. mi obra La filosofía, p. 130 y ss., Ed. Gredos, Madrid, 1966; ~ el tema
desarrollado en mi libro T4-ntalo, Ed. Aisandri, Córdoba, 1961.
158

hombre como constitutiva apertura al prójimo, es decir, el nosotros esencial.
Como él dice, "el verdadero yo. . . es un nosotros" intuyendo de ese modo
una verdad esencial; si así no fuera el mismo yo carecería de sentido. Pero
haberlo descubierto significa haber descubierto simultáneamente la sociabilidad radical y originaria anterior a todo contrato y al mismo ejercicio de
la libertad en el tiempo. Faltábale a Maurras ahondar esta misma dimensión para haber descubierto la constitutiva religación del hombre con Dios.
Pero, para una inmediata (no mediata) fundamentación del orden social y
político, era suficiente. Desde el punto de vista sobrenatural hubiese visto
confirmada plenamente esta verdad desde que no es concebible el hombre del
evangelio sin el prójimo asumido totalmente por Cristo hasta el punto que se
hace imposible el amor a Dios sin el amor al prójimo. También por aquí
hubiese descubierto la sociedad sobrenatural perfecta que es la iglesia.
b) Igualdad esencial y desigualdad constitutiva. Otro aporte verdaderamente importante del pensamiento de Maurras es su tesis de la "desigualdad
protectora" situada en el origen mismo de la constitución de la sociedad. Pero
quizá es necesario formular algunas precisiones: Maurras, cuando habla de
las ineludibles y protectoras desigualdades, no hace ni pretende hacer ni una
cuestión metafísica ni una cuestión teológica pues bien sabía que, en ese plano, los hombres son esencialmente iguales. Repitámoslo una vez más: En el
orden metafísico y natural podemos hacer una distinción: En cuanto personas, compuesto sustancial de alma espiritual in-corporada y cuerpo animado, supuesto dotado de alma intelectiva. todos los hombres son sustancialmente iguales. Pero si dejamos de lado el orden de la sustancia (primer género
supremo del ser) los accidentes constituyen los géneros en los cuales se divide
lo real finito determinándolo intrínseca ( cantidad, cualidad) o extrínsecamente; los accidentes expresan modos diversos de ser. De modo que la inhesión
en acto del accidente (in-esse) afecta al todo compuesto; es decir, es verdaderamente constitutivo del ser finito. En ese sentido, cada hombre es igual al
otro hombre (sea cual fuere su condición social, su raza, su educación, etc.),
en el orden de la sustancia. Los hombres son, pues, esencialmente iguales.
Pero son desiguales en todo lo demás. Es decir, accidentalmente desiguales;
pero como el accidente afecta al todo del ser finito (su sujeto entero de inhesión) se puede decir que los hombres son constitutivamente desiguales. Si
trasladamos el problema al orden teológico, habida cuenta de la igualdad
esencial, los hombres, como enseña León XUI, "están llamados todos a la
misma eminente dignidad de hijos de Dios"; pero el mismo Pontífice agrega
precaviéndose de las deformaciones formuladas por liberales y socialistas, que,
empero, "existe una desigualdad de derecho y de autoridad, que deriva del
mismo Autor de la naturaleza, 'de quien procede toda familia en !os cielos y

159

�en la tierra'•• (Epb., 3, 15) ." Es exactamente lo mismo que repite el Concilio
Vaticano II cuando proclama la "igualdad fundamental" de los hombres, en
cuanto "dotados de alma racional (igualdad esencial) y creados a imagen
de Dios" y poseedores de la misma vocación; aunque "es evidente que no
todos los hombres son iguales en lo que toca a la capacidad física y a las
cualidades intelectuale o morales'' (desigualdad constitutiva o accidental).'ª
Charles Maurras no ha puesto es discusión la igualdad esencial ni M&gt;brenatural sino que ha destacado la desigualdad accidental que es intrírueca e ineludible para que el orden social tenga sentido. El igualitarismo liberal es un
mito y, además atentatorio contra la penona al pretender igualar los singulares destruyendo la riqueza inconmensurable de las d igualdad . En este
sentido, Maurras ha puesto de relieve una verdad fundamental del pensamiento tradicional.
c) Asociación, bien común y origen de la autoridad. De análogo modo,
la influencia de Arist6teles se deja ver en la afirmaci6n de la politicidad
natural al hombre y no he de insistir sobre ello; en cambio, supuesta la asociación necesaria ( que he llamado antes la "a.'lOCiación originaria") es notable
c6mo, el método de adhesión total a la realidad ( el "empirismo organizador") le ha conducido a Maurras (un agnóstico cuando escribió el texto) a
coincidir con el pensamiento católico respecto del origen de la autoridad. Dice
teXtualmente y yo subrayo: "La observación más wlgar está aquí enteramente de acuerdo con el texto católico omnis potestas a Deo"." Maurras
intuye, a partir de la sociabilidad del hombre {el nosotros como el yo verdadero) , de la desigualdad protectora y de su propia crítica al mito del
igualitarismo liberal, que siendo la autoridad la "forma" de la sociedad (para
hablar con lenguaje tomista), no puede provenir del mito del número inaugurado por el contrato; me atrevo a indicar que tampoco los supuestos del
naturalismo positivista de los que padece Maurras pueden proporcionar razones sufirientes para sostener el origen dh·ino de la autoridad; para un naturalista, sostener que la autoridad
natural (y necesaria como su forma) a
la sociedad, en modo alguno le debe conducir a poner en Dio ( causa última
de la misma naturaleza) la causa y origen de la autoridad. Creo que Mau.rras,
felizmente, no es ya fi I a los upuestos naturalistas e, influido por el pensamiento católico y partí ularmente por el tomismo, saca la conclusión correcta
aunque las premisas no an suficiente . Y no se trata aquí de señalar sola• Quod apostolici muntris (aobre el socialismo), 5; ed. citada ll, 66.
• C011sti1ución pastoral sobre la igl•sÍ.4 en ,1 mundo actuol, No. 29, en el vol. Concilio Vaticano JI, p. 247, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1965.

mente tma inconsecuencia ( o una feliz contradicción) ino al más
Y c~nm~or: ~- tenaz fidelidad a Jo real y sobre todo el~uen!~~un:
hesi6n SUl preJWClos a los datos ofrecidos por la sociedad tanto
, •
como en
his ·
en s1 IIUSIDa
su
tona, que le Jlevan a intuir que no puede ser .
última trasc d
.
no una causa
.
en ente, e1 ongen de la autoridad. Esta sola afirmación es sufi
ciente para comprender que ya entonces Maurras entra d 11
el
·
6li
e eno n
pensamiento cat . co {aunque no tuviera todavía la gracia de la fe sobrenatural
;•
ese sen~?º• sus textos en lo cuales se refiere al "bienestar general,,
gen:™ ' etc., pueden ser sin esfuerzo identificados con la
"6 'd
bun
comun;
en el caso del laurras agn6sti
I
noet. n e
b"
, .
co, por o menos a la noc16n de
~en comun inmanente. que contiene perfectamente los demás bien .
b.
dice el padre R ·
·
es,
1en,
. . .
anurez, qu tiene una como cara inferior "que mira hacia los
mdivi_duos que componen la sociedad en esta vida terrestre ti
supenor que mira h · D'
ene una
cara
'
aCJ_a ios, b.ien comían trascendente y felicidad
ob 'etiva
1
de
b .6losI hombres
d
. en su .\ltda ultraterrestre" .u Maurras, por 1o menos, redescun a octrina del bien común inmanente.

ª

~
'?ten

l1

d)_ Las formas de gobierno ,, la monarquía. En cuanto a los modos ue
contmgentemente, pued adoptar la autoridad en las diversas soci d d q '
fec~ ( decir qu se bastan a sí mismas para cumplir u fin y
es pedr-

n: ;

de mnguna
otra) d epend en d e Cll'cunstanr.ias
.
epen en
..
históricas y concreta . Además
se
M legitiman en la medida
. que sirven al bien común · Prec.rsamente aquí,'
aurras propone su doctnna sobre la monarquía perfectamente ortodoxa desde el punto de vista de la filosofía cristiana· En efeéto su tesis d la E
acerca d
uía
·
e
ncuesta
.
.
una ~onarq
francesa, tradicional, hereditaria, descentralizada,
implica
propone Ja monarquia
,
- dos actitudes: Por un lado' Maurras
~
omo
so1uc16 n para Francia apelando va
a
la
lar
a
L:.ton·
...
d
•
•
ui:i
·•
e u pais ya a 1os
caracteres d la ~ma sociedad francesa.
. de te punto &lt;le vis~, no trata
de exportar su t i ~ los otro países del mundo }'
libre legítimamente de
proponer
para
Franc1a
una
monarquía
tradicional
Por
otro Iado. es evi·dente
M
.
·
que aun:u pref1e"; ~bién en el orden te6rico a la monarquía como forma de gobierno en s1 m1S111a en razón de la unidad que arant·
·
·6 d 1 ·
iza una meJor
consecuc1 n e bien de la sociedad; pero
opinión de faunas, largamentundada por ~~ no significa que, en su pensamiento,
la monarquía la
um.ca forma legitima
d gobierno. 1 mismo Jo manifi ta ca tcg6ncamente
·
.
cuando, al refcnrse a las regenciai como los males de ]as m narqu'
d. .
"Ah' tá el de!
el
1as, 1cc.
1 es
ecto
e
ese
modo
de
gobierno,
que
no
es
p-'
cto
p
,..._
· ,
b"
.,,,
, u""'..., que
nmgun go iemo lo es, pero que es el m.t'nos imperfecto de todo " ." En re-

t;

• Doctrina polfcica d, Sanio Tomás, p. 35, Instituto Social Le6n XIlI u drid /f
, m.a
, • ,
11 IP., 289.

"IP., 94.

161
160

llam-11

�. Maurras piensa en el orden teórico, que no es la monarquía el único
sumen·
'
l
·
el orden con
sistema legítimo, aunque está convencido que es e me1o~;
.
la monarquía para Francia, por razones histoncas y pohbcas
creto, qwere
estrictamente francesas.
, d A ·
esto que ambos piensan
Coincide Maurras con santo Tomas e qwno pu
b - did
ue la forma de gobierno es algo esencial al Estado y no alg?
o
q
tapuesto Santo Tomás enseña que, teóricamente, el me1or ~obiemo es
~l
uno solo. porque si gobernar es dirigir las cosas a su fin, es evidente que
as' "como todo ser desea el bien, así desea la unidad, sin la cual no pue:e
e~tir ues algo existe en cuanto es uno" .s1 En el mismo, l~gar del trata o
.b
pl .
santo Tomás sostiene que "así como el regimen del rey es
so re e remo,
,,
d · del rey inJ' usto
, .
' también es pésimo el régimen del tirano ' es ecrr,
optimo, asid
1 todo al bien común sino al propio (tirania) . y ya sabeque no or ena e
M
·
mos que la conupción del mejor es lo peor. Pue~ ~poco ' ~urras piensa
d t }erar la tiranía aunque siempre sera me1or el regunen de uno
que se pue a ºral . . u·
los demás remmenes (el gobierno de todos por
solo. No hace
ta lilSlS r en
o.
) .
'""'"OS -aristocracia- y el gobierno de todos por muchos ~emocracida- ,
ª"5....,.,
1 ,·
la medida que or enan
sólo es suficiente recordar que todos son eg1umos en
T ás prela sociedad perfecta al bien común. Pero Ma~s,. com? _santo ~~ ~ Por
fiere la monarquía sin pretender erigirlo en el uruco regnnen leg1nm ;
be que santo Tomás en el orden concreto, prefena un
otra parte, ya se sa
,
d
b'
u En este
.
.
régunen IJ11Xto o comb'ma d o de las formas legítimas e go iemo.
,.
. .
l to el acuerdo de Maurras con la filosofía pohtica cnstiana.
tema es comp e
d al f
es Notre
p,
L , XIII en la carta apostólica a los car en es rances '
El apa eon
'
. .
d b
t
l poder civil "en la forma
consolation, sostiene que el cnsbano e e ~~.: e
ta de la necesidad de
en que de hecho existe" ; por otra parte, a l a cuen
. .
ac
. ·1 "cuando en una sociedad existe un poder constituido y
d
un po er ClVl ,
od
ta razón debe
ante el interés común se halla ligado a este p er, y por es
tu
'
od tal cual e.xiste" es decir, sean cuales fuesen las formas
aceptarse este P er
'
·
día
· · ás
contingentes que reviste.ª&amp; Pero a nin~( Parb se le p:do d ; i ~ : o
condenar la monarquía, o la democracia en e u~n ~
.
, A esto Maurras lo había comprendido bien.
la aristocracia.
.
.
.
.
l
'n Maurras también había comprendido bien
e) El inmanentismo a ema ·
.
1•
que el espíritu corruptor del alma de Occidente había Sldo (y es) e mma-

:º.

,. ·

so re:ma

7e

"

T _,. STh I 103 3· De regno, 1.1, 3, 9.
.
.
Santo ou.-,
., ' Op 'Clf. ' 57 y ss.: ·--L'é
M , Demongeot , El me1or rég,.
R.am1rez
uuuul n
•
Cf. Santiago
'
. ., 158
. trad de J. L. Gutiérrez García, B1men polltico según San~º. Tomás, pdri.'d 1:5;~..Victo~ Bouillon, La polftica de Santo
bli0 teca de Autores Cristi.anos, Ma
'
'
.
965
G
Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1 ,
Tomás trad de J 13 · enta,
·¡·
·
II
315
'
.
1. .
II 1O 11 13 en Documentos pon ti ,cias, ' p.
.
• Naire canso a11on, , , , '

162

nentismo teutónico, sobre todo si pensamos que, la identificación de ser y
pensar (Hegel) hacía imposible 1a existencia de nada que no fuera inmanente
al pensar que se desarrolla y se autoponc como real, Por eso, nada existe
trascendente al pensar y todo es inmanente a él; por consiguiente, la teología
no explica más a la filosofía sino que Ja filosofía (momento del saber absoluto) explica a la teología. Más aún: explica a la religión. Si explica la
filosofía a 1a religión, no existe el misterio puesto que es "explicado" por la
razón. En consecuencia, el inmanentismo esconde, primero, el individualismo
absoluto (pues todo comienza en la conciencia) i el colectivismo absoluto (pues
el singular se resuelve en el todo); el secularismo absoluto (pues nada trasciende el ámbito del mundo) y, por eso, no hay que esperar ni a Marx ni a
Nietzsche para proclamar la muerte de Dios. En e1 idealismo absoluto alemán,
Dios, el dios que es el mismo devenir, está ya muerto. O mejor, disuelto en el
mundo. Maurras había intuido que el inmanentismo alemán pudria el alma
de Europa y del pensamiento cristiano y allí reside la causa profunda de su
antigermanismo, alimentada, además, en la natural tradición histórica de Francia y en su agudísimo sentido de la latinidad y belenidad de Occidente.
f) Entender para creer. Si miramos panorámicamente todo el recorrido
doctrinal de Maurras, inmediatamente nos percatamos que todo su esfuerzo
ha sido una búsqueda, una entrega sincerlsima a la "-erdad no poseída plenamente. Personalmente es lo que más me impresiona. A veces leo autores
católicos que parecen no del todo convencidos de la verdad de su fe; en cambio, leyendo a Maurras (se esté o no de acuerdo con él) siento la impresión
de la búsqueda sin concesiones con la frivolidad o la moda. Hoy, que la frivolidad y la moda, el secularismo y el espíritu mWldano, parecen haber triunfado momentáneamente pudriendo el pensamiento católico, impresiona un
autor no-católico que se presente al lector como lo contrario de la frivolidad
y el mundanismo. En carta a Massis, sostiene Maurras que todas las filosofías
que ha conocido "se distinguen por su extraordinaria frivolidad". Y en otra
carta posterior le dice: "He pasado mi vida combatiendo todas las metafísicas,
excepto una . .. Y si 1a he considerado aparte, no ha sido por complaceros a
vosotros, católicos, ha sido por mí". 90 Y la metafísica que siempre había considerado aparte era la metafísica cristiana. Creo que Maurras estaba convencido de la verdad de la filosofía cristiana y, más aún, que estaba convencido que el catolicismo es la religión verdadera. Pero estar convencido no
• MA.ssts, Henri, Op. cit., p. 94. Véase, sobre la relaci6n de Maurras con la Iglesia,
Mario A. Pinto, "Charles 'Maurns y la Iglesia", Los principios, 5, 12, 52 Córdoba.

163

�significa tener el don sobrenatural de la fe. Su convicción er~ el .término ~e
su búsqueda racional. No le era posible, naturalmente, ir mas leJos. Y Dios
es "débil" en estos casos; no resiste a su creatura y le da la fe. Por eso Maurras
se convirtió.

TilE STRUCTURE OF ANTI-POSITIVIST PHILOSOPHY
IN LATIN AMERICA
PROF. MICHEL

A.

WEINSTEIN

Department of Political Science
Purdue University
West Lafayette, Indiana 47907.

AT THE TURN of th.e twentieth century there was an initiation of independent
philosophical speculation in Latin America which has formed the basis for
succeeding developments in Hispano-American thought. Breaking the stranglehold of positivism on the Ibero-American mind, such thinkers as Antonio
Caso and José Vasconcelos in Mexico, and Alejandro Korn and Carlos Vaz
Ferrcira in Argentina and Uruguay, took thc suggestions of an emerging
European and Anglo-American vitalism and wrought them into a distinctive
pattem of thought that stressed the signilicance of ideals and liberty in human
life. Taken togcther, the philosophers of the Latín American golden age created a specific philosophical mentality tbat has much to offcr contemporary
thought and that has been duplicatecl oowhere else in the history of pbilosophy.
Despite the many commentaries on the philosophers of the golden age therc

has as yet been no serious attempt to show bow the major thinkers in Latín
American philosophy dcveloped a rationally defensible aJtemative to other
twentieth century movements. Leopoldo Zea has argued that Ibero-American
philosophy should be evaluated as "filosofía sin más", but even be has been far
more concerned with the quest for a distinctively Latin American philosophy,
the task of developing a Latin American history of ideas and problems in the
sociology of knowledge than in considering the actual contributions o( Hispano-American thinkers to twentieth century philosophy. Writers who succeeded
the philosophers of the goldcn age, such as Zea, Arturo Ardao, Alberto Zum
Felde, and Francisco Romero, have generally remarked on tbe unsystematic
character, independence, anti-dogmatism and anti-positivism of theír predecessors' works. They have praised the philosophers of the golden age as catalyzers,

164

165

�teachers, initiators and founders of national aod continental traditions, but
they have not seen fit to subject thei.r work to critical, philosophical scrutiny.
There are many reasons for this reluctance to take the thinkers of the golden
age seriously as philosophers, among tbem a lingering Latin American inferiority complex, the status of the initiators as cultural heroes as well as philosophers, the continued search for the peculiarly Latin American character of
Latin American thought and the dominance in Ibero-American philosophy
of the history of ideas, the sociology of knowledge and the philosophy of
culture. Ironically, the attempt to institute philosophy in Latín America as a
respectable profC$ional endeavour has di verted the attention of commentators
away írom the complex structure of thought generated in the golden age and
towards the historical context in wbich this thought appeared. For someone
who is sympathetic to the alternative presented by the initiators, this implicit
depreciation of their actual philosophical mentality is a loss to world culture.

Considered separately, Caso, Vasconcelos, Korn, Vaz Ferreira, Romero and
José Enrique Rodó, among others, differ ín their approaches to philosophy
and in their solutions to important philosophical problems. For examplc, the
Mexicans tend to be more metaphysical than the South Americans, perhaps
because the transjtion from positivism was more po]emkal in Mexico than it
was either in Argentina or Uruguay. Howe"-er, despite these differences, when
the philosophies of the golden age are considered as a unit, they display a
well-defined philosophical mentality, particularly with regard to questions of
philosophical anthropology. Not all of the writers share this philosophical
mentality or "spiritº is all respects, but it con, titut an ideal type against
which the work of particular thinkers can be compared. The basic characteristic of the philosophers of the golden age is their use of vitalism, the philosophy
of lifc and radical empiricism to forge a philosophy of struggle for human
ideals, particularly liberty. Wlu1e the philosophies of experience dcveloped in
Europe and North America tended to be monistic or pluralistic, the emphasis
on ideals by Ibero-American thinkeni tended to make their thought dualistic.
This dualism of struggle is not metaphysical, but empírica!, and reflects les.s
upon the natu.re of the universe than upon the predicaments of human existence. Further, the monistic or pluralistic bias of European vitalism tended
towards irrationalism, culminating in existentialism and pragmatíim, while
Latin American dualism encouraged an attempt to balance the claims of rcason
against those of will and feeling. The following discussion will clarify the
philosophicaJ mentality of the thought of the Latín American golden age with
the aun of showing that this "spirit" is still a vital option for philosophical
commitment in the present age of bureaucratic political and social organization, and of behav:ioristic and other forms of neo-positivistic ideology. While
166

the exposition will be relevant to the understanding of Latin American philosophy pe, se, its overricling aim is to show conclu.si\-ely that Latin American
philosophy is "filosofía sin má.r'.

EXPANDEO EMPIRICISM

Much of twentieth century thought can be usefully interpreted as a continued response to nineteenth ceotury positivism in its Camtian, Marxian,
Spencerian or other variants. Generally, there have been three positions with
regard to the naturalistic and relativistic anthropologies of the past century.
First, positivism has been rejected in favor of a renewed quest for ccrtainty,
whether epistemologícal or metaphysical. Phenomenology and neo-Thomism
are exemplars of this tendency. Second, posit:ivism has been accepted fundamentally and revised to meet criticisms generated by vitalistic philosophies and
new developments in logic and natural science (for example, relativity theory). Exemplars of this tendency are neo-Marxísm, neo-Freudiani.sJll, sociological functionalism, pragmatism, philosophy of scienre, logical positivism
and linguistic analysis, wlúch, despite their important differences, all share in
common a rejection of metaphysics and an affinnation of the idea that philosophy is eithcr a branch oí science or a methodology for clariíying scientific
practice. Third, positivism has been expanded to include all aspects of human
experience, including those which do not seem to be am.enable to the methods
of natural cience. This e~-pansion has involved the abandonmcnt of Jlaturali m
in favor of revised empiricisms, such as Bergson•s vita.lism, Jame's radical
empiricism, Georges Gurvitch's hyper-empirical dialectics, Merleau-Ponty's
phenomenology of perception and the various nontheistic existentialisms, process philosophi and radical pragmatisms. Tbe halJmark o{ tw·entieth ccntury
expandcd empiricism has been a recogn:ition that the metbods of the natural
sciences are inadequate to describe and conceive of many aspects o1 human
experience, and that new methods should be devised for such description and
conception. This general characteristic, of cou.rse, has not meant that the many
philosophcrs and movements sharing a commitment to expanded empiricism
are in accord on their basic description of human experience. For example,
the hard conflict and bitter alienation of Sartrian cxistentialism is at variance
with the easy cooperation and optimistic cammunity of George Herbert Mead's
social behaviorism. The issues dividing expanded empiricists have centered on
how to describe most accurately the major configurations and dynamics of
human experience and on how, within any particular description, the individual's will is and should be exercised. lt is within the context of this third

167

�response to positivism, expanded empiricism, that the Latín American philosophers of the golden age have made their contríbution.
Phenomenology and the various strands of the metaphysical revival _r~ct
against positivism by attempting to find a place to stand beyo11d the shifting
results of the experimental method. Expanded empiricists revalue, or perhaps
even better, transvalue science and scientific methods as phases of a wider
human experience open to philosophical clarification. The initiators of twentieth century Latin American thought are clearly within the tradition of expanded empiricism. In his L6gica Viva Vaz Ferreira remarks that he is a
witness to and participant in the greatest revolution or evolution in human
intellectual history - the acknowledgment that thought is not exhausted by
words. 1 Alejandro Kom resolutely embraces radical empiricism: " ...we know
nothing but the unextended instant between the past and the future; the perpetual and fugitive present. We only know the incessant passage of particular
and relative facts in our intuition, not the absolute or the eternal". 2 Vasconcelos asserts that philosophy should begin with concrete experience, not abstract reasoning: "No modero thmker can escape the consideration of the
concrete as the primary, positive and living reality. The concrete is manifested
to us as indissolubly binding matter and form, and rebellious to abstract
dissociations". 8 Rodó affirms the radical empiricist doctrine of the mutable
self: "Each one of us is, successively, not one, but many".' Romero, continuing the d10ught of a preceding generation, rejects comprehensive ~tionali~:
"In my view, we are befare this dilemma: either we develop a notton of bemg
accordino- to pure rationality and make an account of the world of immediate
reality U:.possible or we admit elements repugnant to strict intelligibility and
make possible the transit to the world given in ex-perience" .6
Squarely within the expanded empiricist response to positivism, charac~ized bv a bias towa.rds the concrete ratber than the abstract, the synthetic
ratber · than the analytic, the spontaneous rather than the habitual, the living
rather than the mechanical, the immediate rather than the mediate, the mutable rather than the fixed, and the skeptical rather than the systematic, the
1

VAz F.EtuumtA, Carlos, "L6gica Viva", in Vaz Ferreira, Estudios Filos6ficos (Bue-

nos Aires: Aguilar, 1961), 94.
~ Kcur Alejandro, "La Libertad Creadora", in Korn, La Libertad Creadora
{Buenos Aires: Editorial Claridad, 1963), 93.
• VAsCoNCELos, José, "Todología", in Vasconcelos, Obras Completas; tomo IV (México: Libreros Mexicanos Unidos, 1961), 824.
• Roo6, José Enrique, "Motivos de Proteo", in Rodó, Obras Selectas (Buenos Aires:
El Ateneo), 269.
'Romao, Francisco, Filosofía de Ay~r y de Hoy {Madrid: Aguilar, 1960), 116.

168

.initiators of twentieth century Latin American philosophy created their specific
mentality. Perhaps the most general and basic observation about the direction
of Latin American philosophy is contained in Vasconcelo's distinction between reductive and constructive philosophies. Reductive philosophers decompose objects into their simplest elements and then, when they cannot rejoin
these elements into the origínal whole, "leap outside of tbe real object disintegrated by reason and replace it with the concept, the entity, that reason
gives us in a false S)'Ilthesis by abstraction." 6 Constructive philosophen;, in
contrast, proceed by coordinating events into concrete wholes through a process of synthesis that can be compared to the creation of a symphony. 7 Constructive philosophy, which avoids both thc naturalism oí scientific philosophy
and the conceptualism and intellectualism of traditiooal metaphysics, is the
rnethod of expanded empiricism - a method bearing striking resemblance to
Sartre's procedure of totalization. This method or approach to philosophy is,
however, highly personal and tentative. Expanded empiricism by itself does
oot give any specific gwdelines for defining the structures, configurations or
dynamics of experience. Negatively, it provides a weapon far those rebelling
against a system. Positively, it opens up the possibility far defining the structure of human experi.ence in accordance with valuc-commitments. There are,
then, as many possible versions of constructive philosophy as there are deeplyheld human concerns, serious predicaments and va.lue-commitments. The initiators of the Latin American golden age were not primarily interested in
clarifying the epistemological issues raised by expanded empiricism for their
own sake. Instead, tbey attempted to use this doctrine of experience to break
the yoke of positivism and to create a disti.nctive prcspective on human experience derived in part from an interpretation of the Hispanic tradition and
in part from the hope of instituting personal liberty and national autonomy in
their public situation.

EMPIRIClAL DUALlSM

The constructive philosophies of the Latin American golden age have a
typical structure that transcends the particular differences between them. In
their descriptions of human experience, the in.itiators set up an irreducible
dualism and then both describe and prescribe a continuous struggle to over• VAscoNCELOS, "Todologia", 833-4.
VASCONCELOS, José, "El Monismo Estético", in Va!conce!os, Obras ComplettJJ;

1

tomo IV, 10.

169

�I

come one side o{ that dualism. Toe substance o{ the dualisms developed by
Latin American ph.ilosophers pits creative liberty, aesthetic synthesis, disinterested commitment to ideals, and the flux of fermentative thought, against
mechanistic determinism, materiaJ entropy, utilitarianism, and fixed and absolute systems. Underlying this content is a deeper philosophical structure that
involves the uncompromising commitment to describe clearly the highest human ideals, joined with the equally intense commitment to describe realistically
the limitations, failings, frustrations and coercions of human existence. lt is
within the tension set up between uncompromising idealism and intense realism
that human beings struggle to realize their victories ovcr physical and spiritual
death; victories that can be no more tban provisional.

In their development of empirical dualism, the philosopbers of the golden
age devise a ctistinctive perspective on philosophy. As expanded empiricists,
they cannot define philosophy either as metaphysic-al speculation, a synthesis
of the natural sciences, or a critique of the rnethods of the natural sciences.
Committed to the principle that there are phases of human experience that
cannot be submitted to scientific analysis, they interpret philosophy as a way
of studying these phases of experience and as a way of relating those experiences that are amenable to scientific study to those that are not. On its face,
such an interpretation of philosophy appears to be equivoca}: Can the same
approach be adequate both to studying a part of experience and to relating
the various aspects of experience to one another? Toe apparent equivocation
is resolved by making the pocesses of creative, coordinative, aesthetic or hyperlogical experience - the non-measurable, relatively indetenninate and nonmechanical experiences - the processcs by which the entire range of human
experiences is coordinated. For example, Korn defines philosophy as axiology
and then shows how the process of valuation, defined as creative liberty, givcs
science its meaning in human existence as a too] for overcoming coercion and
as a quest for knowledge. Similarly, Vasconcelos defines an "organic logic"
that coordinates wholes by analogy rather than analyzing them by identity,
and argues that thís aesthetic )ogic is both the method of human freedom and
the method by which the scientiiic and non-scientific phases of human ex:perience can be related to one another. Vaz Ferreira identilies a hyper-logical
process of "good sense" which is both irreducible to fixed procedures and the
means by which various clairns to knowledge are ultimately adjudicated. To.is
humanization of positivism, a hallmark of the initiators of Latin American
philosophy, is almost rcquired by their empirical dualism. Eschewing meta,.
physics and scientific naturalism they can bridge the rifts they create in experience only by the processes associatcd with one end of the polarity, 'for
example, the exercise of creative liberty, the creation of analogies, ar the
170

~xe~ o~ hyper-~og_ical good sense. This tends to give their thought an
1dealistic bias, but 1t 1s a humanistic, personalistic and eropirical idealism not
an absolute idealism, or an idealism of pure ego, pure consciousness or ~etaphysical sel!.
Three case studies will illustrate how the same dualistic structure and "cons~tive" method appear in the works of superficially diíferent philosophers.
Alejandro Korn,. José V~sconcelos and Carlos Vaz Ferreira are leading figures of tbe Latin Amencan golden age. Kom is often identified as a neoKantian, Vasconcelos as an aesthetic monist and mystic, and Vaz Ferreira as
an ernpirís~t and_ ~keptic. However, these designations are far more :ipplicable
to antological positwns than to philosophies of human exper:ience. Once what
James called the metaphysical "over beliefs" are removed, the descriptions
of human experience are strikingly similar.

ALEJANDRO KoRN

P~rhaps_ more ~an. any of_ ~e other initiators, Alejandro Kom is an CA--plicit
du~st. 1:lis d~lism is empmca] rather than metaphysical or even epistemological, smce Wlth regard to the philosophy of exper:ience he advances doc~ines similar t~ those of William Jame's neutral monism and radical empiriªsrr_1· In La Libertad Creadora, Kom develops an expanded empiricism that
avo1ds the do~a of ru:1 original world of pure and immecliate experience, and
~la~es ~e st~rtm~ pomt for philosophy · in the intuition of experience as it
ts lived m daily life. For Korn, there is no purified standpoint either in the
thinking self, the intuition of essence, the sense datum or even' the stream of
'
consc10usnes~. Inst~d, by intuition Kom means "the evi.dent fact, the spontane~us ~n8d 1~m.edi~t~ ~owledge ~~nstitute~ in ':"1ity by the synthetic apprecepbon. This mtuition J.S not purif1ed of discurs1ve elements "since this ideal
conclition_ is never realized: pure intuition does not exist." 11 Thus, Kom asserts
~~. pr~cisel;, ~cause he _treats of experience he shuns the designation "empiriCt.St &gt; smce th1s sensualist concept supposes a simplicity that does not resist
~e most superficial examination and that tends to convert the act of knowing
. evcnt. "lO I n Esquema Gnoseológico, Kom broadens his notion
10 t0 a pass1ve
of intuitions to encompass the doctrine of radical empiricism: "To know is to
contemplate the content of consciousness - the concrete content that succes-

.

• KoaN, "La Libertad Creadora", 61.

• Ibid.
» Ibid.

171

�sively occupies it, not consciousness itself, which is an inaccesfüle noumenon.
This content 1acks stability - it is a series of states, a process, a beconúng,
or an activity whose knowledge we will call experi.ence." 11
It is from this critique of naive realism and dogmatic metaphysics that Korn
tums to his positive project of developing an empirical dualism. In the essay,
"Bergson", Ko.rn criticizes the French philosopher's intuitionism and substitutes for it his own, more modest, intuition oí dualism: "With a more coarse
psychology I would limit myself to intuiting the opposition of the subject and
object in consciousness and their concurrence in action as two parts oí the
same dynamic process. Dualism appears to me, in effect, as undeniable as its
synthesis in action. And with re2:ard to the mutual rclation of the two principles, it appears to me that the gravest objecion is diminished by eliminating
the Cartesian concepts of thinking and extended substances. There remains
only a polarized activity in which the I and its opposite are reciproca! functions. It is clear that such a position is limited to empirical evidence and avoids
the antological problem." 12
Toe significance of Kom's empirical dualism for a philosophical anthropoJogy is in the way he relates the pales of subject and object. In the essay,
"Introducción al Estudio de Kant'', he argues that Kantian dualisms can be
made empirical by reducing the split between subject and object to the experienced opposition between liberty and necessity. Necessity is objective in
that it comprehends the succession of facts linked by the principle of physical
causality into mathematical laws1 and exdudes personal will. Opposed to
necessity is the subject, defined as action, "or better reaction in accord with
values and finalities that it promulgates as the expression of its will." u Thus,
Kom's empirical dualism is not only a philosophy of experience, but a pbilosophy of life stressing the continuous struggle for liberty in a world subject
in many of its phases to inexorable necessity. In the essay on Kant he notes
that if everything obeys necessity, the subject disappears. In La Libertad
Creadora he asserts that the living conflict of consciousness is not a interplay
of pallid abstractions, but a clash of antagonistic forces?' While Korn acknow ledges a plurality of ideals in human existence - well-being, happiness,
love, power, justice, sanctity, good, truth and beauty presupposing the attain" KonN, Alejandro, "&amp;quema Gnoseol6gico", in Kom, La Libertad Creadora, 109.
1J KonN, Alejandro, "Bergson", in Kom, Filósqfos 'Y Sistemas (Buenos Aires: Colccci6n Claridad, n. d.), 120-1.
" KoRN, Alejandro, "Introducción al estudio de Kant'', in Kom, Filósofos 'Y Si.Itemas, 57.
" KoRN, ''La Libertad Creadora·•, 64.

172

ment of each oí these is the creative freedom of the person.15 The affirmation
of values expresses the protest against coercioo, and is synthesized in the concept of liberty: "This impulse has created human culture: let us call it, then,
creative liberty." ª Through the exercise of creative liberty, the person - defined by Korn as the process of creative liberty - defies necessity in its forms
of economic coercion and the more intimate coercion of the passions. So, in
Kom's philosophy epistemology and axiology are inseparable. The critique of
experience discloses the dualism of subject and object, which is in turn resolved
into the dualism of liberty and necessity. Liberty itself is the presupposition
of all other values, because it is, in one of its aspects, the process of valuation.
Not to affüm liberty is to submit to necessity1 which is to eliminate the subject
and to annul consciousness and experience. Korn does not say that the annihilation of consciousness is impossible, for ü he did there would be no sense
to bis notion that human existence is a continuous struggle to affirm liberty
and the other values that it makes possible. He merely states that the first act
of valuation is the valuation that there be a valuing process, that creative
liberty be sustained in the economic and personal orders of experience. It .is in
this sense that Kom's notion that philosophy is essentially axiology can be
best Wlderstood.
Korn's central notion tbat human existence is a perpetua} struggle against
necessity translates in the ethical and social orders into a commitment to
oppose economic, political, moral and, particularly, intellectual c.oercion. Teodoro Olarte Sáenz del Castillo remarks that in refusing to reco.ncile the dualisms he found in human existence, Korn presented a program far li,ing in
the world of strictly human ~::perience: ''He remains serene inside of thc
limits oí experience; he does not permit himself to flee from consciousness; if
he did, given bis philosophical convictions, he would have fallen into thc
serious failing that the denounced with so much insistence: a lack of intellectual probity." l1 01,u-te notes that intellectual probity is, for Korn, a moral
virtue. It is what sustains the struggle far creative liberty in the social and
ethical orders, and what keeps it from becoming a tragic defiance of "Nothingness or the "absurd". Much as Korn's thought and the philosophies of the
other Latín American initiators may appear similar to existentialism, they are
affirmations of the human rational will seeking ideals rather than declarations of absolute freedom in a cosmos without meaning. Perhaps the bcst
Ko1t.'&lt;, Alejandro, "A.xiología'', in Korn, La Libertad Creadora, 151.
,. Ko1rn, Alejandro, "El Concepto de Ciencia", in Kom, La Libertad Crt.adora, 141.
" ÜLAR'l'E SÁENZ DEL CASTILLO, Teodoro, "Alejandro Kom ante el Problema de la
Met.aflsica", in Unive:~idad Nacional de la Plata, Estudios sobre Alejandro Korn (La
Plata, 1973), 96.
11

173

�evidence for tlús conclusion is that in Kom's philosophy the modest virtue of
intellectual probity becomes the ground for Jeading a fully human life of creative liberty. Korn recognized that metaphysics and naturalism are always live
options in human e,,.-istence, regardless of the century in which one writes.
Intellectual probity, then, is itself a hard won victory of creative Jibcrty.

JosÉ

v. . sooNcELos

Few philosophers are as different temperamentally and metaphvsically as
Alejandro Kom and José Vasconcelos. Kom's prose is direct and classicaJ,
while Vasconcelos's writing is rhapsodic and Baroquc. Above ali else, Kom
rejects mysticism. Vasconcelos resolutely embraces mysticism and founds his
speculation upon it. Kom remained "serene" inside of the limits of cxpcrience.
Ali his life Vasconcelos searched for a spiritual home and eventually found it
in the Catholicism of his youth. Korn leaves experienced dualisms in perpetua!
tension. Vasconcelos develops an elaborate metaphysical system of aesthetic
monism. Yet despite these marked differences, the inner structures of the tho.
ught of Kom and Vasconcelos are remarkably similar.

In Todología Vasconcelos affinns a type of expanded empiricism that he
caJls "living experientialism" and that is aimed at coordinating "sense data,
the rules of reason, the ends of the will" in an harmonious order.18 In L6gica
Orgdnica he identifies experience with consciousness, using the latter category
in a rnanner very similar to Kom: "Consciousness is the super-or~anism. It
does not only connect the mental and the sentimental and give them coherence, but it also subordinates them to ends that are found neither in particular emotions nor in abstract ideas. Consciousness avails itself of everything
witlún its range to realize ends and destinies,, .1 D Within this cxpanded empiricism, or "living experientialism", V asconcelos develops the notion, central to
his epistemology, that the process of knowing is an act of synthetic coordination rather than of analytic decomposition. Presupposing analysis is the synthesis of heterogeneous elements into wholes: " ...what is central and clistinctive about cansciousness is the act coordinating the heterogeneous elements
that forro knowledge". 2º According to Vasconcelos it is a mistake to believe
that human experience is mechanically con tructed out of atomic units. InVAsCONO&amp;Los, "Todología", 818.
'' VAscoNCELos, José, "L6gica Orgánica", in Vasconcelos, Ob,as Completas; tomo
11

IV1 570.
11

174

VASCONC.&amp;LOS, "Todología.", 837.

stea~ analytical reductions occur within a world of relatively structurcd experience constituted by synthetic acts. Agustín Basave Femández del Valle
observes that for Vasconcelos "befare we know by analysis we know by synthesis: by the finalistic coordination of the data apprehended by consciousness". 21 Thus, Vasconcelos, like Korn, eschews the doctrine that there are
pure intuitions. Rather, there are more or less clear intuitions of synthesis that
fonn the basis for philosopbical systems. In El Monismo Estético he remarks
that while nineteenth century critica! philosophy undermined traditional ration~sti_c. doctrines so ~eepl~ that they cannot be revived, "nothing can destroy
the mtuition of S)'nthem, tb1s eternal source of systems incoroplete and equivoca! - but .rystems".'4? The intuition oí synthesis is aesthetic rather than
intellectual: Wholes are coordinated by rhythm, hannony and counterpoint
- Vasconcelos's key analogies - rather than by identity and contradiction.
An "organic logic" is a necessary too) for clarifying the coordination of wholes.
Functioning by setting up analogies bet,.veen dffferent phases of human experience, organic logic is a logic of comprehension rather tban of understanding_: "To understand is to analyze; to comprehend is synthesis, to conceive in
entirety: to conceive the Whole".Z 3

lt is from this critique of conceptualism and rationalism that Vasconcelos
turns to his constructive task of creating a dualistic philosophy of experience.
Parallel and analogous to the acts of analysis and synthesis in tbought are the
processes of dispersion and hannonization in the realm of being. There is a
continuous tension in every being between a driít townrds entropy and an
impulse towards aesthetic synthesis. Metaphysically, this tension is expressed
as an interplay between different energetic processes, while experientiallv it
is felt as a struggle for the attainment of ideals: "Being always exemplifies
an energetic structure. Ali energetic structure is compounded, heterogeneous,
and tends, on the one hand, to retum to homogeneity and dispersion (through
entropy), and, on the other hand, to maintain itself in the irregular equilibrium of life - in harmony".Z-' Thus, while Vasconcelos argues that modem
science affirms a "dynamic monism", because it discovers in the interior of
matter "a movement whose analog is only encountered in the subjectiue order, in the interior of human consciousness", this monism embraces two distinctive clirections in experience.~ 3 As it was for Korn, the interplay between the
"' .BASAVJI! FERJ•¡ÁNDEZ DEL VALLE, Agwitín, La Filoso/la de José Vasconcelos (Madrid: Ediciones Cultura Hispánica, 1958). 68.
'" VAscoNCELOS, "El Monismo Estético", 10.
" VAscoNCELos, "Lógica Orgánica", 619.
,. VAscoNcELos, "Todología", 886.
" VASCONCELos, "El Monismo Estético", 17.

175

�two directions in experience is not contemplatcd by Vasconcelos with inclifference, but is interpreted as a struggle for self-aífinnation. The self is engaged
in a continua! process of attempting to sunnount the drift towards entropy by
exercising the function of synthetic coordination - Vasconcelos's equivalent
to Kom's creative liberty. Just as for Kom the proc~ of creative liberty
became coextensive with the person. for Vasconcelos the process ilf coordinating wholes becornes coextensive with the self. In Todología Vasconcelos
asks what there is in "the depth of his live and active menad". He finds that
if he attcmpts to answer this query through applying analytical mcthods there
is nothing at the core of the self. He is neither sensation, nor color, nor sound,
nor vibration, nor thought, nor sentirnent. However, applying constructive or
synthetic methods, he finds that ·be is ali o{ these fragments joined together
through coordination. Thus, at the core of his being is the process of coordinating wholes - a respon e to the invasion of consciousness by "the thousand
solicitations of the externa! world". Continuing his meditation he asks: What
is coordination? He responds: "lt is an irregular periodic, at times weak,
at times brilliant act that is produced in my consciou ne and is my consciousness itselí: the coorclinative process" .28 As was Kom's process of creative liberty, Vasconcelos's coordinative process is the presupposition of all values and,
therefore, must be affirmed if any other values are affirmed. The self, or soul,
struggles to achieve its autonomy, to keep from disintegrating: "The essence
of the soul is to coordinate interna! and extemal elements in order to aífin:n
inside oí the Universe the presence of an autonomous quantum of energy, a
fü;ng factor, a unity that operates inside of the physical but belongs to the
spirit". 27 Tims, Vasconcelos' thought is as mucha philosophy of life as it is a
metaphysic.
As in Kom's case, Vasconcelos's philosophy of life is not exi tentialist, but
anti-positivist and humanist. Vasconcelos criticízes Sartre for making sucb statements as "human existence is not what it is, but the contrary" and "the human
being is a being that makes itself'. He argues that these ass-ertions betray a
lack of attention to the results of experimental science. The second law of
thermodynamics shows that in as mucb as things are b ·ng unmadc, tbe human being must struggle perpetually to escape bcing drawn into this process:
"Man .. .is gcrm and factor of creation because thinking engendcrs a new
world that is opposed to the homogeneity of for e in disintegration and contains
this disintegration, saving from it the best in the Universe". 28 Thus, like Korn
0

:, V i\.SC0XCF.LOS , "Todología", 905.
" /bid., 902.
~ Ibid., 829.

1í6

Vasconcelos is less concerned with the problem of Nothin
lh ab
than with vindicatin
. .
gness or e surd
•• •
g human values within the world-view sketched b
os
1tiV1Sm. Kom and Vasconcelos create super-positivisms in response t
y p. and entro
th than .
.
o necess1ty
. py ra er
. existentialisms in response to the death of God Th .
struggle i~ the positive struggle to add to nature, to humanize it, rath~r th:
~ ~egativ~ struggle to survive in a world without certain or absolute meanings
el.l' dualisms are set up to deny the mechanical monisms of science They.
are not absolute idealists' because th ey generally
. accept the ositi . ti · .
pretation of physical nature. They are, then anti-positivists
th~ e m~eragainst m ch ·
al .
m eir reaction
.
.
e amsm, an ysis, necessity and entropy, but the are su e
..
ists m their project of b
..
.
.
y
p rpos1tivemies
. ..
. uma.ntz1Dg nature. Therr prunary philosophical enare SCJentific realists, not believers in absolute faiths Vasco
1 h
this v
clearl in
.
.
·
nce os s ows
"Th
_an observatJ.on m Historia del Pensamiento Filosófico:

~

¡. i

of :e t::ny o ~tions_ and the future of humanity depends on the struggle
h
1
bands. the p1gs of the soul who declare themselves realists and the
i o~ess who demand ~e good even at the cost of consuming reality. Humanty ll retum to the times of the cavemen if the b d f
predominates''.2e
an
accomodators ever

°

CARLOS

VAZ

FERRE IRA

Tbe work of Carlos Vaz Ferreira is more f
than that of 'th Al •
ragmentary and less systematic
ei er
eJandro Korn of José Vasconcelos. Alberto Zum F Id
observes that ''Vaz F erre1ra
· ,s ent1re
. enoque
..
e e
is directed towards combattin
systems; not particular systems, but all systems, or better
.. g
systematization itself" so z
F Id
yet, the spmt of
rreira's favorite bioch~mi um e e_ notes that "Fermental is one of Vaz Fetrinaire chara t
.cal express1ons, referring to ideas that, lacking a doc..
c er, exerase a suggestive action on thought" a1 Vaz F
. '
wnbngs are reflective of bis
.
.
.
.
erreua s
analytical precis'
f K
anti-systemabc mentality, and substitute for the
om and the aestheti
· ·
100 0
tentative skepticism. Yet Emili O 'be b
e mysticism of Vasconcelos a
Kom'
.
.
o n ' w o has compared Vaz Ferreira's and
s thought, finds the basic positions of the two philosop h ers quite
. similar:
. .
• VAscoNCELos, José, "HiJtoria del Pensamien1o .
" .
Compldas; tomo IV, 157.
Fllos6fi.co , m Vasconcelos, Obras
• ZuM FELDE, Alberto, Proceso Jntelectu l d l U
Ularidad,
1941), 379.
ª e ruguay (Montevideo: Editorial

" !bid., 376

177
Ham-12

�"Both concentrated on the clarification and elucidation ~f a pr~~;em of tragic
constancy in philosopby and bistory: the problem of Liberty' .
. 1 d
h ps even ontological beWhile Kom's dualism is epistemologica an • per_ a &gt;
V concelo's du. h
di · ·
between subject and ob1ect, and as
s
cause of 1ts s arp vi ion . 1 V F
. 's dualistic thought is strictly
.
.
li 'tl
etaphys1ca
az erreira
ahsm is exp c1 y m
'. .
. K
d Vasconcelos Vaz Fe. .
d
d by skeptmsm. Like orn an
'
empmca1 an tempere
d
.. .
Thought cannot be exhausted
.
d
· n of expande empmcJ.SID.
rrelia a opts a versta
di d · 'ts fermentative as
d lin . tic s steros, but must be stu e in i
.
by language an
guis
V
el and Vaz Ferreira ea.ch beheved
well as its completed aspect._ orn, . ascon~~s
1 tion and ea.ch one emthat he was participating m a p~1losop . revo u
' the revolution was
. d
diíferent aspect of this revoluuon. For Kom
h
p as1ze a
f hil phy for V asconth . titution of axiology as the central concern o p oso . ' .
th
ht
e ms
.
f anal • ¡ thought by coordmattve oug
celos it was the s~ppl:"°tmg O . -~cathat thought outruns words: "The
d for Vaz Ferre1ra it was the ms1g t
.
.
an
1 .: n or evolution in human intellectual h1story, more unportant
•
f
thing
grea test revo uuo
. tifi or artistic transformation, beca.use it treats o so~e .
than any scten c
th
. th change in humanity's mode of ihmkmg:
even more general than ese, 15 e
" 33
it is making thought independent of words .
.
•
•
•sm
Vaz
Ferreira
sets
up
a
dua\lSll),
,
th b · f this expan. d ed• empinc1
On e asts O
modes of being but between modes of
not between modes of exP:n~ci~g or
ms ~d thinking skeptically
thinking He contrasts thinking 1D terms of syste
.
.. vcl . "There are two ways of making use of an exact obse~at10n
and ~ t l {l y.. . the first is to draw from it, consciously or unconsc1ously&gt;
or a JUSt re ecuon .b
r d to every case. the second is to reserve it, elaba system meant to e app ie
'
thin to take into acorate on it, consciously or unconsciously also, as ;me . g rf ular cases" H
count when one reflects on real and concrete pro e~s m pa ic . .
.
. tes the fennentative anti-systemauc mode of thinking w1

i{

'fu

~::r;;e:.=~ systematlc thinking with intellec~_al_ coer~i~'fbe .cl:e~
.
. .
tem e itomized by dogma.tic pos1t1V1.Sm, IS
eqwv ~n
37dKratl?n~~~" ~dpVasconcelos's "entropy''. Systematization of the illo . om s n ts of human experience is a kind of entropic tendency of the
defmed aspee
f
.
that evince stable patterns should be submind Those phases o exper1ence
. .
h
. .
. tif' analysis but it is a mistake and a restnction on uman
rmtted to Scten ic
'
f
.
. l certainty about the very phases o expenence
freedom to seek metaph ys1ca
..

Al .

dr Kom" in Universidad Naeional de la Plala, Ertudios

Emilio, " e1an o
'
sobre Alejandro Korn, 101.
"' v,.r. FE1ur&amp;11tA, "Lógica Viva"• 94.
e ÜIUBE,

.

"

u VAZ. FE11REIRA, Carlos, "Falacias Verbo-Idco16gicos •

in Vaz Ferreira, Estudios

that are vaguest and most ill-defined. Vaz Ferreira develops a "living logic"
or "psycho-Jogic" similar to VasconceJos&gt;s "organic logic" to counteract the
tendency towards "false systematization". He identifies paralogisms, such as
false opposition and reification, that freeze thought into static pattems, and
argues that the final judgment on questions of cognitive validity is hyperlogical
and personal. "Hyper-logical good sense" is "a type of logical instinct that
above all in questions of grade (of certainty) ... intervenes after or along with
reasoning to balance opposed arguments and to maintain constantly the interplay of multiple ideas, thereby impeding any of them from predominating
illegitimately and tarrying us to false systematization." H This process supervenes over the careful logical consideration of issues and, like Vasconcelos's
coordinative thinking, is a supplement to, not a replacement for, logical analysis. Parallel to hyper-logical good sense in the cognitive realm is the attainment of moral "spirit" in the sphere of ethics. Vaz Ferreira argues in "Moral
Para lntellectuales" that moral problems are too complex to be solvcd by any
rationalistic system and that, therefore, af ter carefully reflecting upan the
particular situation, one should act in accord with one's moral sense: " . .. the
important thing is not to arrive at a school, but at a state of spirit". 00 Thus,
in his concern for freedom Vaz Ferreira anticipates situational ethics. Throughout his description of experience he emphasizes the significance of the concrete
human being with his untransferable hyper-logical good sense and moral spirit
in opposing the determinations of impersonal and transferable systems, whether they be social codes or metaphysical speculations. His skepticism allows
him to avoid any of the dogmatic tendencies in Kom and Vasconcelos, and
reveals the structure of Latin American dualism without the distortions of
ontological or metaphysical over-beliefs.

In his essay "¿Cuál es el Signo Moral de la Inquietud Humana?,, Vaz Ferreira dcvelops the philosophy of Iife implicit in his version of super-positivism.
He speaks- to those who live "without anaesthesia", those who have not been
able to obtain religious security. These people1 similar to the "hopeless" in
Vasconcelos's thought, undertake the most heroic adventure of all: living
without faith, but with a resolute commitment to a{firm and attain ideals.
Vaz Ferreira calls this philosophy of life "superquixotism" and describes it as
a struggle for plenitude, similar to Vasconcelos's struggle to comprehend the
whole and Kom's battle to attain the plurality of human values, economic
and spiritual, grounded in creative liberty. Superquixotism involves a rejec• VA.7. FEllRETilA, Carlos, "Un Libro Futlll'o", in Vaz Ferrei.ra, Edudios Filos&amp;ficos,
197.
• VAz F&amp;RRErRA, Carlos, "Moral para Intelectuales", in Vaz Ferreira, E.rtudios
/lilos&amp;/ icos, 79.

Filosóficos, 160.

179

178

�o
because thís would bind life to a
tion of any single ideal or value the
d of d.iverse ideals, some consystem and an effort to appreclate ~ m btu e th . " the person must not
,
. 's lile "without anaes esra
.
tradictory. In Vas Ferreira
1s
aliz that none of the 1deals
reli .
f "th but must a o re e
. finds
only do with~t
g~ous ai.·u' ever be fully attained. Yet Vaz Ferrerra_ .
to which he is comnutted W1
•
b t . stead reason for a certain JºY
· · this conclUSion, u , m
'
· l
ral
no cause for d espat.r m
. the do not have any particu ar mo
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" . CuU es el Signo Moral de la Inqwe
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Vaz Ferreira, Estudios Filos6/icos, 274. l Uru uay, 203.
u Zuu: FELDB, Proceso Jnteúctual de
g

The dominant mode of thought in the United States, particularly in the social
sciences, psychology and administration is the behavioristic or functiooalist variety of positivism. North Americans wbo have been educated in tb.e social or
psychological sciences, or in analyti.cal philosophy, and who find the behavioristic and functionalist approaches confining, have much to leam from writers
such as Vaz Ferreira, Vasconcelos and Korn, who attempted to enricb positivism at the same time that they preserved its contributions. U p until the
present, reactions against contemporary positivism have taken the forros of
a return to phenomenology or Marxism, or of a commitment to existentialism.
Leaving aside phenomenology or Marxism, which are substitutes for positivism rather than developments out of it, and which do not directly address the
philosophy of life and conduct, the major altemative to the empirical dualism of Latín American thought is existentialism. It would not be an e.xaggeration to say that in the contemporary West existentialism stands alooe as the
only philosophy of life that has gained wide curreocy. Yet existentialism does
not respood fully to the projects of those questioning contemporary positivism, primarily because it was not devised to be relevaot to these projects. The
philosophies of creative liberty, dt¡alism and struggle of the Latín American
initiators do respond to the projects of humanistic social scientists and others
resisting behaviorism and behavioral engineering.
The basic structure of the philosophies of the Latín American initiators is
an experiential dualism overlaid on an expanded empiricism that embraces the
measurable and regularized experiences amenable to natural science methods,
as well as the processes of creative liberty, coordination of wboles and fermentative tbinking that escape experimental and logical analysis. For Kom, the
basic dualism was the split between subject and object, reducible to the interplay between the processes of creative liberty and mechanical necessity. For
Vasconcelos, the basic dualis:m was the split between the tendency towards
eotropy and the impulse to coord:inate heterogeneous experiences into wholes.
In the realm of thought Kom's dualism was mirrored in the polarity between axiology aod science, while Vasconcelos's dualism was reflected in the
polarity between constructive and reductive philosophies. Vaz Ferreira, who
developed neither an ontology of experience nor a metaphysic, set up a dua]ism between feonentative and systematic thinking. In each case the dualisms
pitted creative freedom and personal untransferable experience against determined and impersonal homogeneous experienfe. With regard to philosophy
of life, each thinker both described and prescribed a perpetual struggle to
expand the area of freedom and personality - with freedom and personality
often equated with ene another - against necessity, entropy and systemati •
zation.
181

180

\

�Dualism, even when interpreted empirically, is an unstable position ~at
often masks a covert monism. Neither Kom, Vasconcelos, nor Vaz Ferre1ra
was willing to step outside of experience to bridge the rifts he had discovered
or created. Kom made a virtue of his "intellectual probity". Vasconcelos
mocked philosophers who analyzed concrete wboles into their comp~nents and
then reconstituted these wholes by appealing to abstract concepts Wlth no experiential referents. Vaz Ferreira praised living "witbout anacs~esia,,. Given
this reluctance to cnga~e in traditional metaphysical speculaaon, lhe three
thiokcrs bridged their dualisms by humanizing and idealizing positivism. Each
one made science relativc to a wider human experience, and argued that an
affinnation of freedom is a presupposition for affi.rming all other values, including those oí science. Yet the Latin American initiators did not adopt absolute idealism. They did not argue that physical experience is a producl of
will. Rather, tbey were painfully aware that necessity, entropy and systeroatization are irreducible components of human experience that cannot be explained away by an appeal to the plan of an ab olute mind, but can onl_y
be bumanized through struggle or embraced through surrender. The hurnaruzation of experience meant for these thinkers rcsolutely maintaining their own
freedom of thought, encouraging the freedom of others and creating new
objects of culture. Only through such action, which ultimately d~~nded on
the free commitment of the individual person, could the mechanlst1c phases
of experience be rcdeemed for the free person. An undercurrent of pessimism
runs through the works of tbesc pbilosophers, balancing their general optimism about human po ibility. Positivism taugbt Kom that necessity could
overwbclm liberty, Vasconcclos that the drift towards entropy might prove
overpowering, Vaz Ferreira that systematization was a constant temptation
for the mind. They recognized tbat human experience is equivoca!, that freedom is won through a strugglc that many pcople might choose not to undertake. Yet their skepticism and "intelleclual probity'' prcvented them írom
· ex1stence
.
"d
resorting to the existentialist vocabulary o f ' authent1c
an" b ad
faith". Human beings could be encouraged to be free. They could not be told
that they were free, regardless of what they thought. The Latin American
philosophers of the golden age were not prophets calling their people back to
the true patb, but renewers, opening up {re h possibilities. Rather than exhorting people to recognize the absurdity of their existence, the problem oí
Nothingness or their basic anxiety, the initiators attempted to teach people
to humanize a universe that science had told them was indifíerent to their
ideals. Tbe free person confronted scientifically detcrmined experiences (necessity, entropy, systcmatization), not ontological, metaphysical or "existential"

predicaments. Olarte notes that for Kom "tbe category of anguish in nontranscendent" .11
The empirical dualism of Latin American tbought can be interpreted usefully as a super-positivism that adds ncw dimensions to scientific positivism.
In opposition to the monism of scientific law and the homogeneity of analytic
thought, it sets up the dualistic interplay between íreedom and mechanism,
and affirms the heterogcneity of creative liberty, fermentative thought, coordinative actiYity. It makes additions to a narrow system of tbought and, tbus,
provides opportunitics for human activity. Contcmporary existentialism works
in an opposite direction. It is essentially a subtraction from absolute idealisrn, a critica) idealism. It enjoins the human being to confront all of the
contradictions, alienations and frailties of his existence without hope that these
are resolved or redeemed in the absolute mind. The existentialist is condemned to freedom in a world without God. The empirical dualist is ínvited to
see his possibilities for freedom within experience and then encouraged to
struggle to expand them. Those falling from idealism live in tbe shadow o{
their lost faith. Those emerging out of positivism did not have a faith that
tbe universe was responsive to their deepest hopes, so they are exbilirated
to discover a new freedom. Existentialists are concemed tbat human beings
learn to make choices for themselves without dependence on absolute codes.
Empirical dualists are concemed that bu.man beings rccognize their power
to create to think freely, to coordinate tbcir expericnce. Empirical dualists do 1
of course, defend freedom of choice, just as existentialists often encourage
creative freedom. However, empirical dualism idealizes positivism, while existential.ism materializes idealism. Thus, while these philosophies are very similar in sorne respects, the problems to wbicb they respond and the conduct
of lile that they recommend are radically different.
The empirical dualism developed by Latin American philosophers of the
golden age is a vital altemative to existentialism. lt should be particularly
inte.resting to those who are confronting contemporary positivism, bccausc it
was developed as a revision of positivism, ratber than as a substitute for it.
Empirical dualism is strictly within the Lradition oí empiricism. Its dialcctic
is exper:iental, not metaphysical or ontological. Rather tban authenticity, it
recom:mends intellectual probity and tbe humanization of experience. It is a
rationally defensible philosophy of life - filoso/la sin más.

•

01.ARnt,

"Alejandro Kom ante el Problema de la Metafísica", 95.

183
182

�EPISTEMOLOG!A ANTROPOLóGICA
SANTIAGO VIDAL

MuÑoz

Es NECESARIO contríbuir al esclarecimiento de los motivos que justificarían,
en parte, el retraso en los avances del pensamiento hacia una Epistemología
Antropológica, en armonía con los logros en la reflexión filos6fica y en la
investigación científica y tecnológica de nuestro tiempo. En estas páginas, en
varios contextos, consideraremos estas razones: a) La reducida colaboración
entre filósofos y cientüicos en esta época de deslumbrantes desarrollos de las
matemáticas y de las ciencias de la naturaleza. b) Hay una notoria "resistencia" para relacionar con otros campos la investigación ontológico-fundamental, cuyas contribuciones resultan subyacentes a la teoría de la ciencia, especialmente relativa a las ciencias humanas. c) La despreocupación por investigar
la realidad y los problemas del hombre, instalado al centro de la preocupación
por la revisión crítica de cuestiones fundamentales de la lógica, de la teoría
del conocimiento y de la axiología. d) Existe la necesidad de fundamentar la
"Antropología" -no antropomórficamente- en cuanto saber genérico, racional y objetivo del hombre abierto a la trascendencia y a la experiencia del
valor. e) Surge la consiguiente ausencia de una definida y clara lógica de las
interciencias y de las interdisciplinas. f) Por último, es notoria cierta desorientación y confusión conceptual y lingüística, en cuanto al uso del término
"Antropología" en nuestra era de las antropologías cientüicas, de la antropología filosófica y de otras antropologías no-científicas.

l. ¿ INDIFERENCIA

FRENTE A LAS CIENCIAS HUMANAS?

G. Gusdorf, estima que la falta de interés por las disciplinas antropológicas, se advierte desde Roger Collard y Víctor Coussin hasta Brunschvicg, pa-

185

�sando por Ravaison y Lechalier. Ve la misma actitud, sin distinguir escuelas,
en Gabriel Marcel y en la antología fenomenol6gica de J. P. Sartre.
Hay que destacar cierta desconfianza e indiferencia de parte de gran número de los filósofos y científicos frente a las ciencias humanas actuales. Un _
autor estima "escandalosa" esta. indiferencia. Los notables avances en ~os
campos de la psicología, de la sociología, de la historia, de 1~ antropolo~as
particulares, etc. . . parece no conmover a muchos; es como s1 nada ocurnese
en el mundo del pensamiento. Los hechos humanos hoy resultan más rebeldes
y diliciles de explorar desde distintos ángulos, si no hay acuerd~s respect? ~ las
teorías interpretativas utilizadas, si ellas están fundadas en diferentes unagenes teoáas del hombre y concepciones del mundo. También se habla de obstin~ción de los metafísicos -sin que necesariamente esto implique una postura
radicalmente antimetafísica. Pareciera que se tratara de "conservar rigur~samente la actitud tomada por sus antecesores a pCb3.r de la transformación
radical del mundo y del hombre" .1 La fidelidad a los clásicos o a tal o cual
escuela O doctrina filosóficas, puede onnubilar al investigador, para salvar
muchas veces obstáculos epistemológicos arraigados en problemas o en Y pseudo-problemas o en prejuicios.
Los especialistas en determinadas ciencias humanas, por cierto r~c~onan
frente a la indiferencia del filósofo -acaso más de alguna vez, no bien informados y al día en cuanto a los avances de las cien~~ en general Y de ~as
ciencias del hombre en particular. "tste no reconocuruento _mutuo ~s ~~JU·
dicial a ambos campos''. La obsecación, la indiferencia y la ignoran::ª m3ustificada, no pueden ser motivos para un ignorarse mutuamente filosofos Y
especialistas en ciencias del hombre.
Ha existido desinterés por las ciencias humanas en un gran número de filósofos. Los profcsores de filosofía pueden liberarse de ese ~go, pues en la
excelencia de su actividad docente cumplen planes de estudio y desarrollan
programas de los cuales no siempre son individu~ente responsables. E~ tema
del hombre importante en la historia del pensanuento, no ha mantenido un
predominio' constante. Basta examinar la historia.

El desinterés no confesado o la indiferencia de muchos filósofos se aprecia
al comprobar en el frecuente enfrentar, sistemáticamente, la cuestión antropológica que presupone, entre otras discip~inas, una ?ntologí~ hwnana, una
t ' del obJ"eto de conocimiento y del sujeto. Ademas faltaría ahondar, con
eona
. .
1 los
renovadas inquietudes filosóficas, la relación entre conocumento y va or,
.1

GusOORP, Georges, Jntroduction au.t sciences humaines, Societé d'Edition: Les

Belles Lettrc!:s, París, 1960, p. 28.

186

planteamientos previos en cuestiones tan delicadas como la teoda de la conciencia, la teoría de la experiencia, y los problemas de la objetividad y la
trascendencia. Es decir, quiérase o no, en la investigación antrofi106Ófica, está
envuelta y comprometida 1a filosofía toda, incluyendo las cuestiones últimas
de la metafísica y de la ética.

Las ciencias del hombre se han desenvuelto dispersamente. Ello ha determinado un evidente retraso para un avance paralelo a las otras ciencias) correspondiente a un conocimiento más hondo del hombre y de lo humano en el
todo. La desconfianza y la indiferencia frente a las ciencias humanas, coadyuvan a la frecuente in.comprensión respecto a estas materias entre los filósofos, entre los científicos y entre filósofos y científicos. Esto justifica, en parte,
el retraso epistemológico que nos preocupa.
La utilizaci6n de conceptos generales por los fil6sofos y especialmente por
los metafísico , aleja del hombre real y concreto aquél con que tratan los
especialistas en c.iencias humanas, incluyendo a los médicos, sacerdotes, juristas, educadores. El vuelo filosófico por los mundos de lo general y de lo abstracto, en verdad aleja de los mundos pr6ximos de lo singular y de lo concreto, manifestados en forma de un hecho, de un dato, de la biografía de una
personalidad significativa o común. E tas últimas, se dan en 1a vida social y
cultural del hombre en la concretez de su vida psicosomática y espiritual. Desde este punto de vista, el problema de trascender de lo singular a lo universal,
no es solamente una cuestión que plantea el ''hecho histórico", sino, todo hecho humano, considerado en toda su complejidad y su infinita riqueza de
significados y valores.
Al pensar en la comunicación efectiva entre filósofos y especialistas en
ciencias del hombre, se habla d diálogo entre sordos. Parece que ni unos ni
otros han cedido por razones no bien claras; cada uno pareciera estar encerrado en su predio, confortable y rutinariamente establecido, desconfiando del
vecino. La adhesión a las ideas y esquemas de pensamiento, tradicionales de
unos, y la resistencia a la revisión crítica de otros (inevitablemente ante los
avances del conocimiento y de los cambios en la vida humana) , han determinado, también, un retraso epistemológico en las ciencias humanas. Ello se
advierte en las investigaciones y obras publicadas y en cierta actitud hostil a
esas ciencias; actitud que debe ser estudiada seriamente para abrir paso a la
colaboración auténtica entre filósofos y científicos y, en consecuencia, entre
los diversos especialistas científicos en ciencias con especificación antropológica, psicólogos, biólogos, geógrafos, sociólogos, etc.
Quienes sustentan una "ideología cientificista" y que hacen un valor de toda
investigación, se maniliestan como eruditos puros" en un dominio limitado y

187

�parcial, y "se creen antropólogos, historiadores, lingüístas, filósofos, etc": .sus
actitudes se justifican y esto no significa desconocer el valor de la erudición,
sobre todo cuando es desconocido de antemano el interés científico y pragmático de hechos insuficientemente investigados. 2
La vacilación ante las ciencias humanas de los filósofos y -aún de especialistas en ciencias hipotético--deductivas y natural~, es un hecho innegable.
Se las ha llamado las "parientes pobres". Falta mayor investigación y reflexión
sobre sus fundamentos y sobre la determinación del objeto y sus límites. Además, es débil el interés por su metodología. Brunschvic duda en reconocerles
'la calidad de ciencias. Aún en nuestra época, se cita el caso de Piaget, quien
piensa que la metodología de las ciencias de la materia y de la naturale:,a,
sería «apta para procurar indicaciones", para "el buen uso del pensamiento".
"Las ciencias humanas, ciencias inexactas, no poddan dar a la meditación
más que los malos ejemplos". Charles Seignobos, con su espíritu positivo,
estudia la metodología de la historia y, sin aventurar en la metafísica, cree
que los hechos históricos que figuran en los documentos, sirven a la investigación de la misma manera que los fenómenos materiales sirven al físico o al
químico. Estos son algunos ejemplos de vacilación del pensamiento, de confusión de ideas. Se trata de enfoques unilaterales y aislados, con diversas y aún
opuestas teorías interpretativas, en tomo a un mu.ltiproblema que no es más
que uno: el hombre.ª

2.

INTERROGANTES EN UNA PROPEDÉUTICA

a) Hay incontables maneras de encarar el tema ''Filosofía y Ciencias Humanas", como acontece con todo enfoque filosófico que remite a cuestiones
últimas. Siempre serán problemas de la filosofía, los de su esencia y relaciones
que posee con cada territorio de la cultura; en nuestro caso, con la ciencia.
Aqui no se trata de una relaci6n -imprescindible- entre filosofía y ciencia,
sino de una relación con un bloque de ciencias nominado "ciencias sociales"
por unos y "ciencias humanas" por otros.
En tal hontanar aparece el hombre y lo humano, configurando cuestiones
fundamentales de la ontología y de la antropolog'ia filosófica contemporáneas
y de una constelación de disciplinas filosóficas. ¿ Qué otra cosa es filosofía sino
• GotMAN,

Lucien, Las ciencias humanas 1 la filosofla, Edic. Nueva Vuión, Bue-

nos Aires, 1970, p. 11.
• Introducción a la epi.rtemologfa, Piaget, Gusdorf, op. cit., pp. 10-11.

188

una actitud en el filosofar del hombre en busca de la verdad1 desde el hombre
y para el hombre?
La historia del pensamiento ha sido un constante preguntar y saber más
acerca del mundo y del hombre; de su esencia~ de sus ideas y creencias, de sus
ideales, fines y valores. Es la historia con sentido, que arranca desde las decisiones en el pasado, siempre pensadas en un presente y con perspectivas en el
futuro. Este saber acrecentado en esta aventura sin término de la ciencia y de
una reflexión sobre ella involucra, en verdad, al "hombre entero".
Una noción, una idea de filosofía forma parte de la experiencia personal
en el punto de partida de la investigación y reflexión del tema propuesto.
Ahí están ínsitos los supuestos y el concepto de ciencia, sus problemas y limites; su valor. No obstante, subsiste el interrogante: ¿Qué son las ciencias
ctt)'º objeto y valor es el hombre y lo humano? b ) Demos una mirada a tres
aspectos del despliegue 16gico e histórico del pensamiento. A) Si, por ejemplo,
se arranca de una postulación semejante a la del "saber unificado de las ciencias", conforme al ideal avivado por el positivismo lógico, el problema de la
determinación de cualquier bloque de ciencias ( entre ellas las ciencias humanas) podda no existir, prácticamente. Pero nunca tal ideal fue eficaz para
satisfacer las necesidades intelectuales ni los propósitos epistemológicos de las
ciencias propiamente del hombre. Ello por el fuerte tonw físico-matemático
y aun analítico-lingüístico, filtrado en algunos esquemas de pensamiento vigente y promovido, favorablemente, en el ambiente científico naturalistico y
neopositivista.
De hecho, las ciencias físico-matemáticas, las "ciencias de la naturaleza"
sin connotación humana ( y las tecnologías correspondientes) , se han desarro~
llado espectacularmente en el presente siglo. En cambio, las ciencias sociales,
las ciencias humanas, a pesar de todos sus avances en el conocimiento y en las
metodologías y en la solución de problemas acusan aún insuficiencias en lo
que concierne al conocimiento del universo humano y desde éste, como atalaya, en Jo que concierne al todo en sus otras dimensiones no-humanas, naturales y espirituales. En el dominio de la existencia humana, en lo psico-moral y
lo socio-moral, el retraso (si se acepta la palabra) que existe en un crecimiento espiritual y ético significatiYo, es simplemente escalofriante y decepcionante. Grandes multitudes de seres humanos han perdido la fe en lo que
ellos han creado y aun en lo que les ha llegado como un don. Lo ins6lito es
que muchos han perdido la fe en la ciencia y en la técnica, a pesar de todo lo
que éstas les brindan en la vida ordinaria. Un avance desmesurado de las
ciencias no-humanas está en desarmonía con los ideales de unificación del
saber y con la posibilidad de "humanizar'' todas las ciencias.

189

�B) Por ventura, ¿ existen ciencias cuyo objeto sea independie~~ de esas
ciencias "hUJJ1anas", absolutamente ajeno a ellas? En el cas? de existir, ¿c6~o
explicar el hecho contemporáneo del auxilio creci~te _Y. directo que se ~~
prestando entre sí las diversas ciencias, cuand~ los cien~1cos
d~~ pr?positos
comunes en la investigación, y se establecen interconexiones s1gnif1cabvas en-

5':

tre sus conocimientos y sus problemas particulares?
Desde un ángulo al cual hemos aludido, todo esto conlleva a mostrar la
postura del hombre ante sí mismo, ante el prójimo, ante el "mun~o'.' llamado
''natural", que forma parte constitutiva del hombre en cuanto vivi~te. Naturale-La que, además, pasa a integrar el mundo circunda.:1te ecológi~o Y_ el
mundo cósmico físico remoto. ¿ Está por ahí 'la naturaleza en unas ciencias,
cuyo objeto está constituido y es nítido para muchos; y, por .ª~á, lo que llamamos "hombres" y "lo humano", también objeto de conocmuento y de reflexión?
C) En último término, se distingue el caso de la interdependencia en_tre las
ciencias, que supone implicación de conocimi~to~. El problema crucial del
contenido y de los limites objetivos de las ciencias humanas Y de aigun:15
otras ciencias, 0 de todas aquéllas cuyo objeto no es el _hombre, no. se_ planteana
o, si se plantea, habría que hacerlo de manera raclicalment; distinta,. pu~s:
la inter-dependencia se da fácticamente paro. todo caso, tratese de Clencias

Si el hombre "entero" es en parte comprensible y aun explicable en una o
más totalidades en el Todo, ¿ tendrá algún sentido continuar preguntando, si
~ ?uede, en definitiva, lograr un saber sobre si mismo, de su intimidad -purificado de lo que no es él- incontaminado de aquelJa alteridad que le trasciende? ¿Sería razonable continuar formulando hipótesis de unas ciencias
sociales o ciencias humanas, estrictamente ceñidas a sectores recortados rígi~~nte delimitados por abstracción de la realidad empírica, o admith- la
poSibilidad de un horizonte epistemológico, con sentido antropológico, apto
para estas escurridizas ciencias humanas en la totalidad, lo cual conduce al
espíritu más alJá de los orbes de lo real?
D) Cualquiera respuesta que pretenda responder a la pregunta "qué son
las ciencias humanas.. , ha de responder primero, o tener presente, a qué idea
o concepción del hombre adhiere en el horizonte de una concepción del mundo. Así responderá qué es el hombre y lo humano en cuanto objeto de una
ciencia o de un complejo de ciencias, comprendido en una red interdisciplinaria del sistema abierto del saber científico y de todo lo que éste planteará
a la filosofía de hoy y de siempre.

3.

SUPUESTOS E IDEALES DEL CONOCIMIENTO

con especificación antropológica o sin ella.
La pregunta: "¿qué son las ciencias h~s?, al ser di~~n~i?as en sus
fundamentos de las que habitualmente se dice que no lo son angina, por lo
menos estos alcances. a) No todas las ciencias admiten el calificativo de "humana;,' 0 un nombre equivalente o análogo; b) las ciencias cuyo objeto es
"el hombre" 0 "el hombre y lo humano", o se les considera "humanas" (han
de poseer en el nombre mismo la indicación de s~ carácter), o _se. les~~ de
atribuir expresamente la espccificaci6n antropológica que las distm~a de
otras, tanto en su realidad como en su concepto. En este punto, e.."Oste. un
engarce con el criterio antropológico que nos preocupa, fµndado, co~prens1ble
y útil. Lo que el hombre y lo humano ES en alguna o algunas tot_ahd~de~ en
el todo y 1o que NO LO ES, es una cuestión tal en que la expenenc1a cie~tífica con sus objetos científicos abstractos, rebalsa al camp~, de la antropol~g1a
filosófica y sólo resta la metafísica como tabla de salvac1on con sus ob1etos
filosóficos concretos.
p último al comprobar que el hombre hace ciencia, ¿ logra éste un sa~
cre~~te sob:.e lo que no es él mismo y sobre sí mismo?. Si lo logra. hay posibilidad de a-clarar dudas y confusiones. Si no logra y bene dudas sólo caben

Las ciencias de más antiguo origen aparecen, con frecuencia, fundadas en
spuestos hoy invalidados. La repetida necesidad de la revisión crítica de los
supuestos de las ciencias humanas, orienta hacia nuevas reflexiones que pudieren ir más allá de la distinción entre antropologías no-socráticas y nocartesianas... Sigue en juego -entre otras cuestiones- la especificidad de
las ciencias humanas, lo que supone, desde ya, salvar los escollos antinómicos
entre mundo natural y mundo espiritual, entre naturaleza y cultura, y todos
los intentos del reduccionismo del pensamiento.
George Gusdorf, habla hoy del punto de partida de una antropología nosocrática y no-cartesiana necesaria. "El filósofo no quiere que las ciencias
humanas le provean una investigación socrática del hombre de hoy". En tal
aserto no hay una expresión peyorativa frente a los humanistas griegos, ni
tampoco se trata de oponer las ciencias de la naturaleza. a las ciencias del
espíritu, "perpetuando así la alternativa clásica de sustancia pensante y de
s~s.tancia extensa''. Completa su pensamiento, con una afirmación que posibilita salvar la valla antinómica con fines epistemológicos: "toda ciencia de
la naturaleza es también una ciencia del espíritu, toda ciencia particular

otras preguntas en busca de otras respuestas.
191

190

�aporta su contribución a esta ciencia del hombre, pues la unidad puede sólo
· todos los aspectos dl
reagrupar en una misma perspecuva
e sabe"'
r -

c'Qué ciencias son ciencias humanas? La discusión a~er~ del ~om~re de
estas ciencias llamadas ''ciencias del espíritu" ora ''ciencias sociales , , ora
"ciencias humanas", es centra ble en la dilucidación de lo que es o sena el
objeto de las ciencias humanas o ciencias del hombre _Y de lo h~?· Es
decir, hay en juego cuestiones ontológicas y lógicas_ refe.ndas a tal ~IScundo Y
escurridizo objeto; pero, inevitablemente, surgen unp~cadas cue~no~~ gnoseológicas y metodológicas. En verdad, no se trata _de sunple noIIDna_c1_on, aun
cuando la cuesti6n del objeto derive de una doctnna o de una pos1C1Ón filosófica y científica. Para Dilthey, son ciencias del espíritu "frente a las ciencias
de Ia naturaleza"·, Rickert trata de "ciencias culturales" enfrentadasf a dlas
"ciencias naturales" • los epistem6logos norteamericanos utilizan y de 1en en
h
. .,
ld «·
la nominación de "ciencias sociales" y los franceses a e sc1ences umames .
Existe toda una búsqueda, aguijoneada por los ideales del conocimiento

histórico, del conocimiento de lo social, del conocimiento de lo psiquico '.Y de
lo antropológico (un tanto esfumado éste por las preocupaciones modernas_ en
torno al conocimiento) . El naturalismo y el mecanicismo y las sequemas físicomatemáticos, tratan de penetrarlo todo y de explicarlo todo. Las ciencias propiamente del hombre resisten y no se adaptan f ác~ente al esqu~ma ~eshumanizante y despersonalizan te, que dominó en el diecinueve. Las. filosofa~ de
la naturaleza del Renacimiento a Schelling y Hegel "tratan de mtroduc1r el
espíritu y la conciencia en el universo físico". En el desarrollo de las ciencias
físicas, la ciencia positiva adquiere dominio en el conocimiento, "en la medida de que se libera de toda ingerencia filosófica' . El cientificismo así, extien~e
esa afirmación a las ciencias biológicas y humanas, para lograr: a) una bmlogía mecanicista; b) una psicología objetivista; c) historia empírica; d) una
sociología cosista y descriptiva. Pero, "si la filosofía afronta realmente verdades acerca de la naturaleza del hombre, entonces toda tentativa de eliminarla

altera necesariamente la comprensión de los hechos h-umanol'.

6

L. Goldmann, trata el pensamiento histórico y su objeto, y afirma que
"todo hecho social es un hecho histórico y a la inversa". Sociología e historia
introducen los mismos fenómenos. Si tales ciencias captan un aspecto real, la
imagen será "parcial y abstracta". Un conocimiento real de los hechos humanos, no puede estar fundado en parcialidades y deformaciones de una "socio• Op. cil., l, pp. 17 y 29.
• lb., pp. 7 y 8.

lo~- c?sista" o psicologista, con resultados agregados de una historia política,
poSlbVISta.

''El conocimiento concreto, es una síntesis de abstracciones justificadas" (no
una suma). El autor habla de lograr una ciencia concreta de los hechos
humanos: una sociología histórica o una historia sociológica, lo cual supone
u_na cuestión epistemológica previa: el objeto de la historia, es conocimiento
nguroso ... de los acontecimientos en "lo que tengan de específico y particular".8
En cuanto a la elección de los acontecimientos históricos en el conjunto de
la realidad, se sostienen dos tesis: Eduardo Meyes dice que "los hechos son
históricos por la influencia que han ejercido en el curso de los acontecimientos". Max Weber, piensa: "por ejercer todo acontecimiento una influencia
más o menos grande sobre los demás, no hay elección posible entre los acontecimientos hist6ricos y los que no lo son".
Quienes examinan críticamente éstas y otras semejantes expresiones necesariamente revelarán los supuestos y conceptos primorcliales en el territ~rio del
ideal mismo del conocimiento en la historia. Cassirer lo logra por ejemplo
parcialmente, en su obra ''El Problema del Conocimiento". En esa línea ro~
tódica, consecuencialmente, sería posible determinar los ideales particulares
de todas las ciencias, sin excepciones. Entre otras, C$a obra de Cassirer constituye una rigurosa y promisoria apertura a las investigaciones en torno a las
ciencias, y a las ciencias del hombre en particular. Ello contribuye a superar
cierta desorientación en cuanto al cuadro contemporáneo de las ciencias en
relación con la filosofía, desorientación manifestada en la ineficacia creciente
de las tradicionales clasificaciones de las ciencias, por la aparición de ciencias
nuevas, la reíusi6n de algunas, y la situación, de !techo, del surgimiento fecundo de las inter-riencias e interdisciplinas que han posibilitado, indiscutiblemente, un avance enorme del conocimiento científico y tecnológico.
Determinar, en cuaJquiera época, qué son las ciencias relativas al hombre
( ciencias humanas, ciencias sociales... ) implica reexaminar qué son las ciencias en el horiwnte del saber y de la vida, cuál es el ideal de conocimiento de
cada una de ellas, de sus formas, tendencias de desenvolvimiento y vicisitudes
~ta el p:esente. Un cambio de enfoque óptico, provoca diferentes perspecb.vas al mirar el cuadro de las ciencias contemporáneas, en las que tanta significación tiene o debe tener el hombre, sus obras y sus problemas interrelacionados. Ello afecta a la consideración peculiar de su objeto, distinto a todo
' lb., pp. 9 y 10.

193
192

BIIID•lS

�otro objeto pensable, y afecta a la determinación de los limi~es ~ métodos de
cada ciencia particular como, asimismo, al método en las c1enc1as humanas.
Se ha expresado una proposición muy ilustrativa: la histori~ como otr~
ciencias humanas, parece "tener el centro en todas partes ~- su cm:~ns_ferencia
en ninguna". Extrapolando se advierte la djfic~ltad ?ara fipr l?s ~tes precisos desde el lado de la sociología, de la ps1colog1a, de la filosofia, de la
antropología cultural, de la geografía. . . Las ci~cias humanas, en ~er~~d,
tienep todas el mismo objeto, que es el hombre vwo y todo lo que él significa
en su ser natural y espiritual pleno. De esta manera, se comprueba que la
"pluralidad de perspectivas epistemológicas estimula afanes para la búsqueda
del individuo humano personal, en su sociedad y mundo natural Y cultural
concretos: 'es el hombre del psicólogo, el hombre del sociólogo, cl hombre
del historiador, el hombre del filósofo', el hombre del médico, el hombre de
los especialistas en las diversas antropologías" ... 1

4.

LA tNVESTIGAClÓN DEL FENÓMENO HUMANO

La filosofía intenta develar el fenómeno humano en plenitud Y con ello
tr::i.scender la observación empírica. Las ciencias humanas en el aislamiento,
sólo logran investigar parcialidades de ese fenómeno hun_ian~ en cu_anto totalidad. Su objeto no es un abstracto idéntico al de una ciencia particular que
parcela, por abstracción, el todo concreto el cual, en este caso, es "el ho~bre
entero": en cuanto ser natural y espiritual; ser personal y con personalidad
concreta, en su realidad bio-psíquica, psico-social e histórico-cultural.
Los ideales del saber biol6gico, del saber psicológico, del saber histórico, del
saber político, etc., en la historia del conocimiento científico, iluminan los
supuestos básicos de cada una de las ciencias correspondientes, en una etapa
determinada. Aquellos supuestos de las varias y diferentes ciencias humanas,
han de investigarse en su génesis y su evolución histórica, social y cultural
Esa tarea mostrarla parte del historial del pensamiento humano, salvando
toda suerte de vallas epistemológicas en el momento en que se hace frente a
los nuevos descubrimientos, a las nuevas teorías y evaluaciones, propias de la
realización científica y de los juicios filosóficos sobre ella.

La investigación científica contemporánea, y en ella la particular de las
ciencias humanas, va abriendo nuevos caminos a la exploración interdisciplinaria. Indudablemente, este progreso procura temas a la investigación filo-

sófica actual, con una cultura deslumbrante en C.'q)ansión y desconcertantes
problemas de la sociedad. Vivimos una época en que estas ciencias humanas
existen y acrecientan sin cesar sus conocimientos, influyendo en la vida social
econó~ca, política, jurídica, educativa ... "Sería absurdo cerrar los ojos ant;
un fenomcno tan general, pues las repercusiones, próximas y lejanas, introducen nuevas determinaciones en las estructuras mismas de la civilización". 8
Una ciencia _del hombre, con toda la complejidad que cabe suponer, e,d.ge
ro~per deterrrunadas barreras del conocimiento que impiden esta visi6n totahzadora del hombre, a causa de la formación especializada unilateral de
mu~h_o~ profesio~les, de las actitudes, por efectos de una poderosa presión
preJu1c10sa atozruzadora del saber, que da óptimos frutos en física nuclear
pero no en ciencias humanas. Se refuerza lo anterior, por el aislamiento d;
~u~os especialistas en sus ínsulas de la realidad, olvidando que, directa 0
mdrrectamente, todas y cada una de ellas tienen referencias al conocimiento
del hombre y de sus mundos reales y concretos. No obstante, la posibilidad
de nuevos planteamientos para la antropología epistemológica con sentido de
conversión antropológica, es clara y prometedora, en la medida en que se
alcance un notorio incremento de los conocimientos ajustados en una coherente integración en el anchísimo espectro del saber y del quehacer humano
loral.
La consideración del hombre en cuanto objeto de conocimiento, posibilita
un mayor crecimiento espiritual del ser humano, siempre que trascienda la
experiencia en cuanto sujeto en el fenómeno del conocer, del pensar y del
v_a~orar .. N~~vos horizontes del pensamiento, revelados por filósofos y cientificos, s1gnif1can un ensanche del saber y de la acción con sentido, a la vez
que surgen aperturas a nuevos descubrimientos en los mundos de la interioridad, de mismo, y del prójimo y, a la vez, se descubren nuevas perspectivas
para la busqueda de la verdad en los mundos propiamente no-humanos.

:í

En el trasfondo, hay un ideal de un conocimiento ínte.grado del hombre y
en torno a ál: del hombre en cuanto objeto de conocimiento. Cada ciencia
adquiere sentido dentro de un complejo de ínter-ciencias e ínter-disciplinas
en que puede jugar libremente el método analítico-sintético, el inductivo-deductivo y otros. Ninguna ciencia implicada pierde su especificidad; al cootrario alcanza pleno sentido en el sistema de las ciencias, afirmando lo propio,
según el criterio antropológico integrador y no-desintegrador del saber, con
todas las consecuencias que acarrea est::i. inevitable "conversión epistemológica".
' lb., p. 10

1

lb., p. 477.

195
194

�al fil' f
al científico como un centro
El todo antropol6gico, se m~es~ f i oso ~ yd manifestaciones de diversas
• d confluenoa e mter erencia e
de convergencia, e
trata de una realidad no
.
d una realidad total y concreta, se
.
.
zonas 6ntJcas e
le. de esferas ónticas implicadas,
· d
·no de un comp JO
parcelada, no atomiza ª• .n
.
1
alidad estudiada por
. d o G rge Gurvtcb comprueba que a re
.
interrelaciona as.
eo
.
d' .6 humana está. considerada baJo
. •.
la misma• la con ici TI
todas las oencias es .
.
'd
n objeto particular por un méuna iluminación particular '.Y construi a ;n ~
asegura la convergencia de
todo específico. "El hombre es el punto oc que
todas las disciplinas"·

.
.
16 .
los mundos y totalidades implicados e mtegraEn un alcance onto gico a
ed ver la correspondencia
e
.
. t
la
dos de la realidad del hombre y lo hUIIlano, se pu
cimientos diversos m erre :tanteamientos ontológicos, y 1os cono
, .
entre esos P
.
.
. , lito que se conoce a Sl nusmo como
. . dos , como conviene a un su1eto mso
ciona
objeto acabado, concreto.

5.

¿EsPBCTFICIDAD EN LAS

GIE~OIAS DEL HOMBRE?

. del h orobre. , "Su reconocimiento
.
cifi .d d de estas ciencias
Se d&amp;ute la es~ ~ -~
d la división del trabajo epistemoló. . . una previa revision comp1eta e
. "
ex1gma. . .
dmitido" 10 "El ser humano es inexacto por esencia '
gico tradicionalmente ª . . ·
,ricas y físicas.' éstas "no en_J':-a frente a las oenc1as e..-cactas, matema
re-=
.
h
»
dran mas que indirectamente en el ser urnano .
~
16'
. . " actas" se desenvuelven en planos de la l'de al'dad
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Esas ciencias _ex .
ealidad humana concreta, en donde se
la bstracci6n distantes de 1a r
.
.
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y e
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.
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1 b' l fo. la ps1colog1a,
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.
nutre a io og '
,
. ten fi16sofos que intentan someter a las legalidesconcertante es que aun e,as
·
t ·t d
, .
de la física estos nuevos campos de la inexac i u
dades de las matemabcas Y
b el lo O del conocimiento cabal
de las ciencias humanas que ponen a prue a . ~
1 .
. lidad,
.
la racionalidad y a a irraciona
y de la coherencia, con sus ,aperturas a
f do del saber para establecer
al ser y al valor: he aqm un estrato pro un
al
las
• ·
-1
tre ciencia y v or, tan caros a
.
entre
conocuruento
y
v,µor,
en
conexiones
ciencias humanas,
.,
.
.,
1
ifi .dad de las ciencias hUII1anas, tiene relac1on
La discUS1on sobre a espec CI
•
, p ••
. d l
. to A Comte en su Curso de Filosofía os1t1va,
con la reducción e pensa.unen · ·
' V
M Santiago La naw.raleza y la cultura e11 la vida del
lDAL
.,
,
Co
. 'ón 'al Congreso Filos6fico, Bras·ilia,' 1972 .
t,oraruo,
mumcao
,. GusDORF,

196

op. cit., p. 17.

rechaza el imperio del espíritu matemático. Tampoco acepta los intentos de
lograr una unidad científica, reduciendo los fenómenos: física reducida a ]as
matemáticas; química a {isica; biología a la química, sociología a la bistoria.11
Algimas posiciones antimetafísicas contemporáneas, mantienen una tradición
reduccionista del pensamiento, reafirmada por los seguidores del Círculo de
Viena positivismo lógico y de las tendencias analistas. (Unificación de la Ciencia, 1929).
El fisicalismo y el paradigma de las ciencias físico-matemáticas a que nos
hemos referido, estimularon esta actitud reduccionista, difícil de defender frente a las relaciones significativas, día a día fortalecidas, entre las diferentes
ciencias y disciplinas del cuadro contemporáneo de las ciencias, al colocar el
investigador científico y el filósofo ante sí, al hombre concreto pleno, en cuanto objeto de conocimiento. Esto sin duda, es un paso import~nte para la revisión crítica de varios planeamientos epistemológicos opuestos al reconocimiento de la especificidad de las ciencias del hombre. Decimos un paso, entre
muchos otros, pues debe ser esclarecido el problema del objeto mismo (y los
límites) de cada ciencia de este complejo que donominamos "ciencias humanas", cuyo objeto es el hombre todo, real y concreto, en su mundo natural
y espiritual y todo lo que esto supone y significa para la investigación científica y para el pensamiento antropológico contemporáneo.
La conversión epistemológica que significa la incorporación coherente de
las ciencias humanas en el cuadro total de las ciencias, debe comprenderse
en lo que se ha llamado la crisis actual de las ciencias. Lo sugerente es que,
tanto las ciencias están en crisis de supuestos y conceptos fundamentales, como
lo e.stá el hombre total, su vida social y cultural, el hombre mismo en su
mundo contemporáneo natw-al, social y espiritual.
Con frecuencia se olvida que tanto la ciencia como la filosofía y todo ese
universo de la cultura es obra del hombre, por el hombre y para el hombre.
El hombre y su creación con sentido, pesarían más en sus quehaceres contingentes, si por lo menos hubiera unanimidad de pensamiento frente a la vida
y al destino humano mismo; para unos con fines inmanentes a la vida y para
otros, con fines trascendentes a ella. A pesar de esta falta de unanimidad
de pensamiento en esto y en otras co as, el hombre debe constituirse como
centro de preocupación, de interés y de investigación.
"Insistimos en esto de la especificidad de las diversas ,, distintas ciencias humanas y las análogas, atendiendo a que los límites de cada una no son cerrados

mundo contem11

lb., pp. 25 y 26.

197

�ni bloquean las conectivas lógicas. El objeto propio de una ciencia, no es aniquilado con la apertura de sus campos objetivos hacia las ciencias colindantes
u otras con relación indirecta, ni tampoco provoca menoscabo en sus métodos.
Los "límites", se entienden establecidos por abstracción y didáctica.

6.

CONOCIMIENTO ATOJ.llZADQ Y CONOCIMIENTO INTEGRADO

La alternativa entre saber atomizado y saber integrado, está en relación
con la posibilidad de constitución de las inter-ciencias y con los fundamentos
mismos del método interdisciplinarios.1 1?
La concepción del "hombre entero" real y concreto en las totalidades
necesita afrontar el desafío metafísico de la oposición antitética espíritu-naturaleza. La discusión secular continúa y revierte en los planteamientos filosófico-antropológicos relacionados con la posibilidad de constitución de las "ciencias humanas". Además, afecta a la secuela de cuestiones epistemológicas, en
particular de orden taxonómico y de la metodología de las ciencias y de las
ínter-ciencias. Provisionalmente, son admisibles las ciencias hipotético-deductivas, las llamadas "ciencias naturales" y aquellas otras con nominaciones distintas, pero con significaciones semejantes y con su objeto imprecisamente
determinado. Pero es primordial tratar del campo objetivo difusamente delimitado de estas llamacla.i¡ "ciencias del espíritu", "ciencias de la cultura", "ciencias humanas", "ciencias sociales,, o, simplemente con horizontes en las totalidades y el todo, ciencias del hombre y de lo humano. Una postura filosófica,
centra la discusión en esta alternativa para investigar:
1} Se continúa considerando al hombre real y concreto, un ser parcelado
ontológicamente, y atomizado desde el ángulo gnoseol6gico. Si es así, adquieren validez las determinaciones del objeto y límites de las diversas ciencias
particulares y cualquiera clasificación para ella, será útil de acuerdo con los
criterios clasificatorios y los propósitos de los científicos.
2) O bien, se considera el pensamiento filosófico-antropológico omnicomprensivo que ve al hombre y lo humano, real y concreto en una totalidad.
Si es así, se requiere una rigurosa investigación y reflexión crítica acerca de
esa concepción omniabarcadora. Así, es factible que el hombre, en cuanto
sujeto y actor de la vida humana total, y objeto de conocimiento científico
11 VIDAL M., Santiago, Dos concepcwnes del hombre y las ciencias humanas, Comunicación al Congreso Internacional de Filosofía, XIII, México, 192.

198

y de reflexión filosófica, sea insertable significativamente en el contexto del
saber humano total relacionado el ser, con lo existente y la realidad toda. En
este caso, surge la posibilidad de una conversión epistemológica al instalar al
hombre al centro de nuestras preocupaciones, con resonancias en delicadas
cuestiones no resueltas del tocio aún, como ser: a) el problema del objeto de
las "ciencias humanas» o ciencias del hombre y lo humano; b) los límites
de esas ciencias y su problemática general y especial; e) el conocimiento del
hombre en cuanto éste se ha constituido objeto de conocimiento; d) las repercusiones de las ideas integradoras en el método, con apertura efectiva al trabajo interdisciplinario.

Enfocar las dos alternativas precedentes que relacionan el pensamiento filosófico-antropol6gico y científico y el atomizador e integrador, lleva a un
fondo ontológico-formal inevitable. Primero, la realidad total aparece fragmentada en "mundo natural" y "mundo del espiritual" y emerge la posibilidad del conocimiento para determinadas ciencias correspondientes. Esta división algunos autores no la aceptan. El espíritu humano es movido hacia un
conocer fragmentario ( e insuficiente por no mirar el Todo) del todo antropológico, del hombre y de lo humano en su realidad y su verdad, en su inmanencia y su trascendencia, en sus posibilidades de concretez y de abstracción. Esta línea de pensamiento se relaciona con la concepción atomista
concerniente al todo y las partes.
Opuesta a la dirección trizadora y francurante de la totalidad y de la realidad, con pérdida del sentido que da el saber integrado e integral, aparecen
las concepciones integradoras del hombre, unitarias y omnicomprensívas. Aquí
ajustan las concepciones "organicistas" o, mejor, integradoras de todo y parte.
El ser humano tiene aptitud para pensar en el ser y el valor y para aproximarse al ser e intuir valores y cumplirlos. A la vez él es apto para aspirar al
conocimiento de "los todos" y "las totalidades'' de todo orden. Son inevitables
estos alcances que desbordan las cuestiones investigatorias del hombre de orden empírico. del hombre y lo humano, real y concreto, pues hay cuestiones
ontológico-formales de antigua exploración. El ser humano real al conocer
discrimina, intuitiva o racionalmente, "partes" (que pueden ser "todos") en
los todos y las totalidades. Así es apto para buscar y lograr un conocimiento
de sí mismo y del "hombre entero", unificado, integrado y con sentido.
La vocación humana y el ideal de conocimiento de aquel "hombre entero",
presupone un conocer en que el sujeto discrimina ''partesu distintas en los
todos y las totalidades. Inicialmente el 'todo" se presenta como una síntesis
en cuanto complejidad de contenidos difusos y confusos. Se discriminan analíticamente las "partes" entre los seres y valores interrelacionados significativa

199

�o no significativamente, pero no ignorados entre sí. Esta distinción real y /o
16gica es posible en el seno de la realidad empírica o en ámbito metafísico
cimentado en la experiencia humana. De alguna manera, percibir, pensar y
valorar, es distinguir instancias y relacionar perceptos, pensamientos y valores.
La distinción es de objetos percibidos en la experiencia interior y en la del
"mundo externo". En el campo l6gico, la distinci6n conduce a Ja conceptualización y esclarece las notas diferenciales de las "partes" en el "todo". En el
territorio de la axiologia, ayuda a esclarecer cuestiones de la objetividad y
subjetividad de la absolutez y relatividad de los valores; del género y de las
especies del valor. Son inevitables las investigaciones en tomo al ser y al valor
en relación con el conocimiento.
Aclarar el problematismo señalado, ayuda a configurar una concepci6n
integrada y con sentido del hombre, válida para las ciencias1 en cuanto ella
procure un saber total y, en particular, también sobre ese hombre en el mundo. Ello serviría al fundamento de una lógica de las ciencias y de las intcrciencias en sus bases lógicas y gnoseol6gicas, a fin de constituir las ciencias
humanas y fundamentar los métodos interdisciplinarios. Las síntesis logradas
en el campo epistemológico, en verdad pueden aspirar a ser últimas; pero,
frente a las ciencias contemporáneas, es preferible hablar de síntesis provisorias del hombre y en torno al hombre, con fines epistemológicos. La filosofía
continuará asumiendo su tarea de buscar la verdad, la verdad última.
Al retomar las alternativas: saber atomizado o saber integrado, se podría
ahondar esto, recurriendo a la historia del pensamiento. a) En la antigüedad
griega y hasta en los inicios de la modernidad, filosofía fue lo mismo que
ciencia, digamos la "madre de las ciencias". Gnoseológicamente, aquello fue
expresión del ideal de unidad del saber y, a su v,,:z, manifestación ontológica
de la unidad del ser. No tiene sentido en esta etapa del desenvolvimiento del
pensamiento hablar aún de métodos de las ciencias, no descubiertos en aquella era propiamente pre-científica.
b) La situación anterior es histórica y lógicamente superada, al establecerse
un saber filosófico distinto del saber científico y al constituirse, paulatinamente, las varias y diversas ciencias. Se habla de la filosofía como "reina de
las ciencias". Gnoseológicamente, va manifestándose la atomización creciente
y )a especialización del saber científico que, de alguna manera permitiría
suponer al ser sin unidad primigenia en el orbe de la experiencia metafísica.
En este caso, se afianza el ideal de autonomía e independencia de las ciencias y el primado de sus métodos particulares y específicos, salvándose la metodología, como disciplina general de la filosofía.

200

e) En tercer término, la filosofía y sus disciplinas mantienen relaciones significativas con las ciencias particulares y otras disciplinas. Ontológicamente,
la unidad del ser y del valor preside la distinci6n de diversas zonas ónticas,
Las ciencias no postulan ni una dependencia total de la filosofía, identificándose unas con otras (indiferenciadas); ni tampoco postulan una independencia y autonomía absoluta. Las ciencias conservan su especificidad o se esfuerzan
por conservarla, sin decaer en una multiplicidad de ciencias con objeto análogo o semejante, ni tampoco en la constitución de ciencias hJbridas.
Desde el punto de vista metodológico, la filosofía tiene sus métodos y conexiones con los propios de las ciencias. Es en esta etapa del desarrollo del
pensamiento y del conocimiento científico, en que tiene significado la idea de
"inter-ciencias" y de "ínter-disciplinas". "lnter", significa "entre" o mejor
"entre más de una" instancia, entidad o término. Las ínter-ciencias e ínterdisciplinas no atentan contra la especificidad de cada ciencia (ontológica y
lógicamente bien constituidas) con un contenido y método propio. Pero aceptan una in ter-relación en sus contenidos, una conexión en las zonas limítrofes
de sus campos temáticos y problemáticos. De tal manera, el método interdisciplinario o de las ínter-ciencias puede tener sentido. A este método, esencialmente repugna la idea de ci.encias islas, ignoradas unas de otras. Se busca la
unidad e integración con sentido del saber (sobre todo del hombre y ae lo
que le concierne), a partir de la diversidad de saberes del hombre, entre ellos
del saber que procuran las ciencias conocidas y las nuevas ciencias que van
naciendo.

7.

EL CRITERIO ANTROPOL6crco v LA APERTURA A u

LÓCICA DE

LAS INTER-CIENOIAS

El signo antropológico -fluyente de la filosofía- lo humaniza tocio a través del hombre que trasciende su realidaf, psicosomática y su actualidad, en
cuanto individuo personal y social; humaniza el arte, la técnica, etc. Humaniza las ciencias y, es capaz aún de poner al servicio suyo todas las ciencias
sin excepción. Nada de extraño tiene que pueda humanizar la historia y la
geografía, la etnología y la sociología, la economía, la política, la biología y
la medicina. . . y todas las antropologías constituidas en ciencias particulares.
Desde el hombre y lo humano, todo lo demás toma sentido; todo se humaniza, es humanizante y se hace funcional en relación con el ser humano, con
sus necesidades, ideales, aspiraciones, grandes fines y valores. El hombre, en
cuanto tal, puede ser tomado como punto de partida para explorar el um-

201

�verso fís.ico y el espiritual Por lo demás, en nuestra experiencia múltiple, no
tenemos otro recurso. Desde nosotros mismos podemos dibujar un amplio horizonte antropológico para nuestm pensar y nuestro actuar con sentido, y
podemos borrarlo o sustituirlo por otro. En aquel amplio horizonte tiene
cabida la investigación científica del hombre y de lo humano y también de lo
no-humano, de lo posible y de lo real. George Gusdorf, dice que "en el pensamiento contemporáneo, la imagen del hombre está enturbiada, y esta turbación se manifiesta de lleno en cada ciencia del hombre, que es también, quiéranlo o no, una ciencia para el hombre. . . entonces no sirve de nada al
especialista invocar la coartada en su especialidad: como todos los caminos
particulares llevan al hombre, está de antemano asegurado de no llegar a
ninguna parte si es incapaz de tomar una posición antropológica".18
Si el hombre es situado al centro mismo de la reflexión y de la investigación, lo antropológi.co constituye de inmediato: punto de vista, horiwnte, eje
de coordenadas referenciales para lodo efecto filosófico o de la teoría y del
trabajo científico. Un criterio antropológieo exige consistencia, a fin de que
sea capaz de especificar un dato, una experiencia, una reflexión, y a la vez
ser útil para fines taxonómicos en los dominios complejos de una concepción
integradora del hombre. Toda int~graci6n supone parcialidades integradas en
"todos" unitarios y con sentido, si trasciende a 1as partes.
La inmanencia limita y encarcela al espíritu en la finitud del mundo que
habitan los hombres de esos mundos contingentes que él crea y que destruye,
no obstante ser significativos en una historia social y cultural con sentido.
Se podría hablar con propiedad de apertura actual a la lógica de las ciencias
humanas. Los capítulos que sobre ella se escriban -inscótos en la lógica de
las ciencias- presuponen cuestiones ontol6gico-fundamentales y esclarecimientos de los orbes del conocimiento del llamado "mundo natural", material,
físico-qtÚrnÍco y de los mundos humanos implicados: psíquico, psico-espiritual,
social e histórico-cultural Pero se tratará de conocin:riento no fraccionado, con
sentido por ser unitario e integrado. El hombre en cuanto tal, también exige
comprensión y explicación en lo que de natural tiene y, comprensión en tanto
ser psíquico, social y espiritual. La lógica de las ciencias trata de la lógica
del sistema abierto de las ciencias y de sistemas menos abarcadores, tal vez
sub-sistemas, con designios de sistematización. En los tratados aparecen: lógica
de las matemáticas, lógica de la física lógica de la química, lógica de la
biología, lógica de la psicología, lógica de la lústoria, lógica de las ciencias
u

202

GusooJUI', op. cit., p. 19.

juridicas y, también, lógica de las "ciencias sociales". La atomización extiende
su manto a las l6gicas de las ciencias. En este caso, urge avanzar en los estudios
de. la l6gica de las ciencias humanas en relación con todas ]as demás ciencias
y disciplinas.
Si el hombre forma parte de totalidades acabadas y concretas en el todo,
los conocimientos parciales sobre ese objeto de conocimiento, necesariamente
presuponen relaciones entre sí, capaces de permitir la constitución de "complejos de ciencias implicadas".
La alternativa entre conocimiento atomizado y conocJJD1ento integrado es
relevante, sobre todo, en la investigaci6n en torno al hombre y la reflexión
sobre él. Ella posibilita la intelecci6n de las relaciones entre la que podría
denominarse "L6gica de las Ciencias" (independientes entre sí.) y la "Lógica
de las In ter-Ciencias" ( ciencias interdepenclientes).

A) L6gica de las Ciencias independientes entre sí, con áreas tradicionales
del conocimiento científico: 1) ciencias particulares; física, química, biología,
psicología, etc. 2) A la vez, esas mismas ciencias admiten el conocimiento de
determinadas zonas de la realidad, propias del ser humano. Así hay física ( del
cuerpo del hombre), química y bio-quí.mica humanas; biología humana y las
varias ciencias que ésta abarca (genética humana, endocrinología humana,
etc.) . De esta manera, existe una biología general, de todo viviente, que admite las divisiones del contenido y las metodologías necesarias. Pero, en esa biología hay un apartado importantísimo: la Biología Humana, con su objeto
específico, sus límites, sus temas, sus problemas y sus método . Es diferente
de las demás biologías particulares (biología animal no-humana, biología vegeta~ etc.) .
B) L6gic.a de las in ter-ciencias (ciencias~in ter-dependientes), que presuponen las ciencias particulares. La posibilidad y efectividad de las inter-ciencias,
subentiende límites convencionales, sometidos a definiciones del objeto y a la
detenninación rigurosa de un campo investigatorio o didáctico, circunscrito,
claro y concreto. Pero, esa convencionalidad, ahora en favor de la visión integrada e integral y con sentido del ser humano, necesariamente ha de partir
de la implicación ontológica, gnoscológica y lógica. Así, acaso la convención
relativa a los límites, obligada ante la atomización del saber científico pudiera
tener otro significado, si tomamos al hombre en las totalidades que se quiera,
en el Todo ( el "hombre entero"). En la interdisciplinariedad la convención
necesaria por exigencias intelectuales y metas de trabajo, siempre será convención cómoda y eficaz.

203

I

�Al responder a la pregunta por el objeto y límites de dichas ciencias, será
posible resolver entre otros el problema mencionado del "hibridismo" de las
ciencias semejantes, con contenidos confusamente determinados.

8. Dos

IMPLICAOIONES ONTOLÓGICAS Y GNOSEOLÓGICAS

A) Biología y psicología: lo psico-somático.-Si llegase a existir consenso,
para los efectos de la investigación y docencia, acerca de esta realidad bidimensional en el concreto "ser humano", correspondiente al conocimiento,
en las interciencias o interdisciplinas psico-biol6gicas o psicosomáticas, podría
agregarse otra complicación, sería consecuencia del desarrollo de hecho de
]as diversas ínterciencias e interdisciplinas y los progresos de los métodos consiguientes, intedisciplinarios, fuertemente resistidos aún por algunos. Hay varias y diversas ramas de la psicología muy conocidas. Algunas de ellas con
deslindes imprecisos; otras aún aparecen yu.xtapu~tas y con problemas repetidos; otras invaden el campo de la zona vecina. O, si no lo hacen, existen o
pueden establecerse conexiones interciencias que determinan un cierto objeto
impreciso de cada ciencia.
Lo anterior afecta a algo vital: salc:ar la especificidad de estas ciencias
colindantes. Es lo que acontece con la psicología encarada a otras ciencias.
Basta pensar en las relaciones posibles y reales (y también en los límites) de la
psicología y de sus diversas ramas, incluyendo a la psicología del arte, de las
religiones... y aquellas relaciones con la psiquiatría, la parapsicología, la antropología social, la antropología psicológica, la psicología social. ~oréguense
las conexiones con la lingüística, la genética humana ... Si se examina. a fondo
un mismo problema, concerniente a la psicología contemporánea, acaso aparezca inevitablemente relacionado temática o problemáticamente, con cuestiones de la sociología o de sus varias ramas especiales. De manera relevante
surgirá el conocimiento psicológico relacionado con las cuestiones del comportamiento implicado con los inmensos territorios de la cultura y Je la vida
humana total; arte, religión, mito, hechicería, técnica, poütica, derecho, moral,
recreación, urbanismo, usos y costumbres tradicionales y transitorias, educación, etc. Probablemente, en instancia última esa misma psicología y su problematismo, real o aparente, general o espeéúico, aparecerá como gran posibilidad de realizaci6n del hombre en cuanto subjetiuidad personal y en tanto

intersubjetividad de los hombres interdependientes que conviven, realizando
sw vidas y sus culturas. Esto sin más, significa extender la mirada con óptica
antropológica, a fin de calar en profundidad en el conocimiento de sí mismo,

204

del prójimo y de la alteridad total y acabada. Es la mirada y el pensamiento del hombre, humanizando el wriverso y sus mundos y los ajenos.
Lo anterior, pennite conjeturar que la tarea científica en tomo al hombre,
puede partir desde el saber y del campo de cualquiera ciencia, sea psicología,
sociología, historia, psicología humana. La tesis sobre los conocimientos implicados que corresponden a la concepci6n del hombre "entero" en las totalidades y el todo, abarcan a los planteamientos ontológicos, lógicos y a las
derivaciones de una metodología interd:isciplinaria.
La experiencia personal, aquélla de la propia y personal realidad psicosomática y de su actividad espiritual (mundo de pensamientos, valores... ) es
innúble como algo esencial y significativo del hombre todo, psíquico y social,
tanto en el mundo cultural, específicamente humano como en el mundo transhumano; natural propiamente, y transnatural. La Psique deja de ser una hipóstasis metafísica o una abstracción más o una representación imaginativa
de alguien para convertirse en algo real, y esencial del ser humano en cuanto

realidad psico-espiritual abierta a la intersubjetiuidad y, con ello, como posibilidad para lo psico-socio-espiritual concreto.

La psicología, en nuestro tiempo, acusa serias discrepancias concernientes a
su objeto y a sus métodos. Diferentes sistemas difunden sus ideas y cada uno
trata de imponer "su orden de hechos", buscando consenso. Edna Heidbreder
afirma que "ningún sistema, ni aún el más agresivo puede pretender ni pre~
tende estar ampliamente establecido por hechos.u
Y a pesar de los logros de las doctrinas psicológicas, ninguna de ellas hasta
ahora puede dar cuenta y razón de todos los aspectos de la vida psíquica. 15
Hay evidentes actitudes pesimistas respecto a la psicología, no obstante sus
avances en el presente siglo. Esto al punto que se piense, "todo intento de
hacer de la psicología una ciencia es, en definitiva, vano". Influye en esto 1a
índole de su objeto "complejo y esquivo que resiste todo tratamiento científico". Ello debería llevar a reconocer la posibilidad del fracaso de la psicología, no obstante sus progresos y perspectivas. F. Larroyo a su vez, estima que
"muchos han dudado de la unidad de la psicología y, con ello, de su carácter
científico".
Pero hay actitudes favorables y resueltamente optimistas, de investigadores
" HEmiuumu, Eda, Psicologfas del siglo XX, Ed. Paidos, Buenos Aires, 1967, p. 311.
,. LAAlloYo, Francisco y CEBALLOS, M. A., La l6gica de las ciencias, Edit. Porrúa,
México, 1958, p. 319.

205

�últimos cincuenta años; pertenecen a diferentes corrientes y escuelas Y provienen, también, de trabajos de investigadores independientes. Desde este punto
de vista, se advierten líneas convergentes de trabajo que han alcanzado iguales
0 análogas conclusiones. No es fácil negar la contribuciones de la psicología
a la educación a la psiquiatría y a la medicina en general, al campo del
trabajo y al de las profesiones, etc.

La discusión acerca de las conexiones posibles y reales entre biología y psicología, han de ser investigadas en el marco de las teorias y tendencias aún
contrapuestas. En nuestros afanes en fayor de los planteamientos integradores
del saber sobre el hombre, lo psíquico y lo biológico, aparecen fácticame11te
en tma realidad concreta bifrontal, conceptualmente expresada en los términos
de uso frecuente: lo "psico-biológico" o "lo psico-somático".

Una oposición ecléctica al respecto es desestimada, por conducir a una "deformada sistematización de los hechos" .1 º

Aun cuando el ímpetu naturalista del XIX clasificó un dia la psicología de
"ciencia de la naturaleza" (para Comte era "rama" de la fisiología), hoy la
psicología humana es una ciencia del hombre, con todo aquello que el hombre
supone y significa en el contexto de la totalidad natural y e.~piritual psíquica
social, histórica y cultural. No por ello es menos discutible la cuestión. Aún
hay quienes piensan en "fenómenos psíquicos" puros, casi incontaminados &lt;le
todo lo que brinda la vida real y el universo.

Finalmente, entre las diver..as perspectivas contemporáneas se ha señalado
la posibilidad de una suerte de psicología intética-integrativa1 con unidad
conceptual y metódica. Se habla de reconstruir la ex"})eriencia, a partir de la
comprensión del sujeto humano de su "integridad real y viviente", del sujeto
expresado en formas de vida concreta.17 A las perspectivas tradicionales que
pudieren atribuirse a la psicología y a otras ciencias huma~as'. hay _qu_e ~ña~ir
las enormes posibilidades que tendrán en el futuro trabaJO mterd1sc1plinano,
como forma habitual de trabajo en una colaboración científica.
Las diferencias radicales entre la realidad física y biológica y la realidad
psíquica, tienen su itinerario rustórico desde los griegos y está ~rto ~~ el
pensamiento cristiano. La filosofía moderna, al acentuar el es_pmm cri_nco,
estimuló las preocupaciones psicológicas. El racionalismo cartesiano reaf1rm6
la posición dualista y el problematismo variado y de la interacción entre _cu~po y alma. Él influye en la psicología hasta destacar los hechos de concumcia
con explicaciones mecanicistas dentro de los fenómenos vitales. A esto se agrega una derivada dificultad para la antropología cartesiana, al reducir al hombre a razón en un mecanismo controvertido y un geometrismo físico.
Aun cuando la delimitación del campo objetivo de las matemáticas hubiese
sido determinado definitivamente, esto no autorizaría para extrapolar, sin
más, tal logrq a los dominios de las ciencias naturales en general, y de la
ciencias humanas er. particular. En las diversas líneas contemporáneas concernientes al ideal del conocimiento de lo psico-somático -aunque repugne el
término- se agregará el paralelismo psico-físico del estructuralismo, la reducción de lo psíquico a lo físico del conductismo y las tesi finalistas que ligan
teoría y praxis, en annonía con varias interpretaciones metafísicas. 18

ª lb., p. 329.
.
. .
n lb., p. 332. Esti demás decir que de manera alguna existe hoy unamm1dad sobre
estas apreciaciones críticas. No ha.y "última palabra".
.
,
a Buena tarea para filósofos y psicólogos y para docentes de la pS1colog1a Y de la
biología, Ref.

206

op. tit.,

en (14), p. 315.

Se discute todavía sobre "deslindes" entre la psicología filosófica y la psicología científica, que avanzan como ocurre con la investigación y la reflex-i.6n
en sociología y filosofía de la sociedad. Estas aperturas interdisciplinarias,
ayudan a esclarecer y no a oscurecer los fenómenos psicosomáticos y psicosociales en un dominio más amplio del saber y del actuar. Ellos presuponen
sus tentáculos ontológicos implicados e interrelacionados de lo biológico, lo
psicológico y lo sociológico: por razones teóricas }' metodológicas, se pone el
énfasis en un aspecto u otro de lo real implicado. Conservar uno, con menos•
precio por sectores de la realidad, es caer en la visión unilateral del saber,
perniciosa para los fines de una comprensión del "hombre entero", con su
significación en la metafísica, la antropología filosófica, la epistemología antropológica y todas las ciencias, y no solamente aquéllas con especificación
humana. El unilateralismo cientificista se opone a los propósitos de una epis.
temología antropológica.
B) Psicología y Sociología: lo psico-social.-El estudio del objeto de estas
ciencias, en las cuales es el hombre el que está en juego, conduce al problema
crucial de las relaciones en general, y de las relaciones interbumanas, en
particular.

La relación que especialmente nos interesa tiene aspectos, mencionados en
este trabajo, que no pueden ser profundizados aquí: la independencia entre
las diferentes ciencias (autonomía y aun autarquía) ; la dependencia total entre ellas, y la interdependencia entre las diversas ciencias y disciplinas.
Francisco Larroyo se pregunta, si en definitiva, existí.ria algún territorio o
manifestación objetivada de la cultura, que escaparía al designio de Jo social
a la interacción entre los hombres que no afectare a la "cuestión fundamental

207

�de los vínculos interhumanos y personales" .11' Esto puede inteligirse mejor, al
tener presente la postura neokantiana de Larroyo, en sus afanes por tipificar
la filosofía en un análisis de las formas culturales y en una teoría crítica de
los valores.
Respecto a la sociología, apuntaremos a las tres relaciones mentadas. Un
primer enfoque correspondería a la relaci6n de la dependencia total de las
diversas ciencias entre sí. La sociología de esta manera, es una síntesis, una
ciencia generalizadora de otras disciplinas culturales; una suerte de "enciclopedia del saber social" ("prehistoria de la sociología"). Estudia factores y
formas sociales; pero hay que recordar que si una ciencia rigurosa tiene un
objeto y un método, resulta objetable una ciencia, real por un lado (estudia
fen6menos) y ciencia ideal, por otro ( estudia formas ideales) .2-0

Un segundo enfoque, muestra a la sociología como ciencia independiente
entre las otras "ciencias sociales". Ella investiga "una especie de realidad diversa de Ja que estudian las demás ciencias de la cultura" (economía, políti"l.
) •
ca, etc..
Larroyo en el capítulo de "Lógica de las Ciencias Sociales", se empeña en
esclarecer la confusión existente al definir lo social y la determinación del
objeto de Ja sociología. Tumasheff, comprueba una suerte de círculo vicioso
al pensar en las diferentes teorías sociol6gicas: "se define la sociología como
ciencia de Ja sociedad, y la sociedad debe ser definida por la sociología". La
solución preliminar dada, "define la sociedad como un conjunto de seres humanos en interdependencia''. Aparecen los "hechos en interdependencia que
pueden tomarse como materia de la sociología".
Be aquí un límite propuesto entre sociología y "las demás ciencias que
estudian al hombre como individuos o como agregados de individuos, sin tener en cuenta su interdependencia".
Este mismo autor, además distingue la sociología de las "ciencias sociales
concretas", citando entre ellas la economía, Ja política y la etnología. Estas
últimas estudian al hombre en nivel empírico y no filosófico. ¿ Cuál es la diferencia entre esas ciencias concretas y la sociología? Cuatro respuestas sugiere
el autor. En esto está implícito el problema de los límites de la sociología.
a) Augusto Comte: la sociología debería apropiarse de todos los datos estuu Op. cit., en ( 15), p. 292.
• lb., p. 298.
11 lb., pp. 296 y 299.

208

diados por las ciencias concretas y unificarl06, privándoles así de su raz6n de
ser.

b) Herbert Spencer, piensa que la sociología "unificaba las obsen·aciones
y generalizaciones hechas por otras ciencias". 22
e) George Simmel, al finalizar el siglo anterior, estima que la sociología no
contiene objeto alguno no examinado por las restantes ciencias," aunque la
sociedad sustenta todo acontecer histórico. Pero ¿ tiene hoy algún sentido, una
sociedad "químicamente pura", sin la basamenta ecológica, geográfica y cósmica ineludibles y sin el mundo de las concreciones culturales? Tal limitación,
acaso ayuda a comprender su formalismo al intentar reservar el orbe de la
"sociología formal" y al considerar "cJ estudio del contenido de las acciones
humanas por sus fines", lo que constituiría "la materia de las ciencias sociales".
Pero, ni las ciencias políticas, ni Ja ciencia económica ni otras semejantes,
investigan ' 1la forma de ]as acciones humanas de la sociedad", forma común
a todos los tipos de actividad.
d) Finalmente, viene la r puesta de Pitirim Sokorin, al examinar la tesis
de Leo Petrazhitsky. En un intento de demarcación, afirma que "debe existir
una ciencia particular para cada una de las numerosas clases de fenómenos
sociales" (politicos, económicos, religiosos, etc.) . Además de tales ciencias, es
necesaria otra ciencia la sociología, ''para estudiar las características comunes
a todas las clases de fen6menos sociales y las relaciones entre esas clases".24
Son indudables los avances. desde que Tumasheff escribió su libro. Sirva de
ilustración valiosa citar a Alain Touraine, al analizar la ilusión de lo concreto, en donde subraya que "toda conducta humana manifiesta el efecto de
determinaciones sociales". Las posibles conexiones psico-sociaJes, se traslucen
no s6lo a partir del conductismo, sino a partir de otras tendencias psicológicas
contemporáneas y antropológicas, que destacan la acción y el valor: "solo es
posible -dice- estudiar a los hombres, a través de sus actos, es decir, de
sistemas de valores que orientan su acción". 2 ~ La acción, los acontecimientos
singulares, expresan actos sociales concretos y poseen carácter histórico. El método "accionalista" sugerido, se opone al historicismo y al naturalismo sociológico del siglo XIX. La inserci6n del valor en la acción es clara. No existe más
"' S. TlMASHl!PF , Nicholas, Lo. teoría sociológico., F. C. E., Buenos Aires, 1961,
pp. 16 y 20.
21 LARRovo, op. cit., p. 298.
,. Op. cit. (22) , p. 21.
.. ToURAIN, Alain, Sotiologla de la Acción, Edit. Ariel, Barcelona, 1969, p. 42.

209
Hum-14

�, 't
formas sociales y
acción social que la orientada hacia unos valores ~1 os .en . ., !e
.. 'n y utilizando "modos de expresión simbólica .
campos d e d CClSlO
.
E C ·
dríase examinar la cuesDesde el ángulo del neokant.1smo de . assU'er, ~
.
nf
.
.
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las i rmas s101b6licas. Esto, co orme
tión de la acción soaal, relaciona con
o
.
l b. ti .d d
-de aspecto idealista- de ese autor quien acepta a o J~ vi a
l.
l
a rea 1smo
· · d l espíntu, nede 1as ciencias e
de 1as f onnas simbólicas en la conceptuación
.
al
.
la fundamentación de los obJetos cultur es.
cesanas para
.
.
.
liar la investigación en la relación fin y valor (tel~-~oEs necesano amp
.. ,
diar el ob ·eto de la histona,
lógica) concerniente a la d~C1s10~ humana ~ es~ d l ho~bre directamente
. 1 , de la soc10logia y otras oenoas e
de la psico ogia,
.,
1 b. ti .dad de las ciencias y de los juicios de
implicadas. La cuestion de a o Je vi •
be encarar la episteroovalor, es uno de los problemas más delicados ~ue de d l 16 ·ca de las inlogía antropológica, en especial los nuevos cap1tulos e a gt

terciencias.
.
.h
lianas que apuntan a dos verdaderamente importantes para
Hay id~ usser.
ref'
la relación posible psico-somática (Psieste trabaJo. La pnmera, se
i~e ª. . ti'
. 'n en profundidad, enfocando
,
B' 1 , ) l cual reqwere mves gac10
colnvia
y
10
ogl.3,
ª
.
-ol , di tino,ndas pero en1azadas • ''La psi'cología
la niñcología y la fenomeno ogia, s o- '.
1
l" "la fenomer-•
·
, ·ca adscrita a o natura
Y
f .J:_.__
toma a su cargo la conoenci.a empin
·
•
" $' entrar a pro UDUUo&lt;U
lo , se ro one como objeto la conciencia pura . m
. .
no gi.a
p ~ tra al debate sólo deseamos subra)'ar la conc1enc1a en cuanestos aserto~dam en r ámb1'to d'e legalidades físicas". Husserl sustenta que "lo
to "subSUllll en un
d ·
, . está adscrito a un cuerpo, de tal modo que existe una depen ~~
ps1qwco
d d
ectarse" 21 Se habla de "dependencia ,
&gt;!'al de la que no pue e escon
.
d
corpo
introduzca la relación de interdependencia, tal vez fun apero no se ve que
.
, ·
El enf e pro' al intelección de lo psico-somatlco.
oqu
mental para una even.u
.
f' . " cu
P iamcnt.e psicológico conlleva "la incorporación de una na~raleza ~ .' d~
.
d
segun' un orden causal. Así se autonza. una ciencU1
yas relaoones se an
· · · l d
. .
.ci6n "a una ciencia natural de la concumcia vmcu a a
la conciencia, en oposi
. .
.6 ., 2a
baJ· 0 un signo de distmta formulac1 n •
a un cuerPo, Pero
La segunda idea compleja que fluye del pen~~t~ de Husserl, s~ refiere
al
blema de la subjetividad y de la intersubJeti.vidad¡ esta últuna nos
pro
to a una posible relación con la idea de seres humanos en
interesa en cuan
.
.
interdependencia ( campo de lo social y de lo psiCOSOClal) .
• lb., p. 448.
• Op. eie. en ( 14), p. 489.
• lb., pp. 489 y 490.

En Wla referencia de Enzo Pacci ( Función de las Ciencias y significado del
Hombre), sobre psicología f enomeno16gica, se mientan las cuestiones de fondo
implicadas: la unidad de las ciencias y la unidad del hombre con su ambiente,
con el mundo.2 9 Es una manera de ver al hombre en la totalidad fracturada.
Pudiera constituir una manera de expresar el ideal de reconstrucción de la
totalidad dividida en naturaleza-espíritu, naturaleza-hombre, acaso como uno
de los puntos de arranque para alcanzar la unidad de las ciencias al amparo de la filosofía y de las concepciones del mundo. Se comprende esto, en
cuanto sentido de relación en la unidad del saber y unidad del ser. Husserl
trató estos temas en su "Crisis de las Ciencias Europeas". (Conferencia de
Praga). Incluye, por cierto, la crisis de la psicología, con su enigma de la
subjetividad. El trat6 de comprender al hombre y su mundo en el ámbito
científico-naturalista del XIX.
Un problema crucial emerge -entre otros- al enfocar "la reducción de
lo subjetivo en factual", intento secular, sobre todo durante el ímpetu reduccionista-naturalista del diecinueve. Si aceptamos tal reducción en los territorios de las ciencias humanas, confundidas o disueltas en "ciencias de la naturaleza", significa que nos quedamos con un "hombre de hechos". De esta
suerte, la psicología sería simplemente ciencia de hechos: un paso para "destruir la subjetividad del hombre" y tocio lo que metafísica y epistemológicamente esto significa, muy especialmente en lo que concierne a la libertad del
espíritu humano.ªº
Cada sujeto humano descubre en su propia subjetividad originaria, "la vida
de aquéllos que viven en comunidad con él; y toda la vida de los demás, y
todos -agrega Husserl- de diversos modos, cercanos y lejanos, están trenzados en la comunidad de la vida.". La psicología, de esta manera, se mueve
en el estudio de la subjetividad y en el plano intersubjetivo: el mundo de las
relaciones interpersonales, del vínculo intersubjetivo de verdadera signüicación
en los escritos de Martin Buber ( 1939), y en diversos contemporáneos. Intersubjetividad: puede que sea ésta una raíz -y no la única- de aquello que
podemos identificar y denominar la realidad de lo psico-social, en donde adquieren algún significado cientffico las relaciones íntimas entre psicología y
otras ciencias humanas y aun no-humanas. Intersubjetividad del hombre en
cuanto actor o espectador personal, individual o colectivo, de la cultura, de la
historia y de la vida huma.na plena.
• Investigaciones de Hunserl, Ref. Eru:o Paci, Función dt1 las Ciencias y Sicni/ieado
d1l Hombr1, F. C. E., M6tico, 1968, p. 149.
• lb., p. 13.

211

210

�. , d la um'dad del hombre en tanto individuo personal en
L a comprens1on
e
'
dri
sociedad -que nos distingue de otros vivientes Y de ~ cosas:-_ Pº
ser
lograda a partir de esa conexi6n originaria del ví~culo mters~b¡etwo que po'bilita 1 realidad de una comunidad de sujetos mterdependientes en ~l pen51
ª
.
·d y otros que trascienden
samiento y en la acción, con fines UlIDanentes a 1a v1 a "
.
.

ª

el mundo empírico. Esa comunidad sería inseparable del telos mteDC1onal de

la razón".
No nos referiremos a todo lo que significa ahondar en el conocimie;toRde
la complejidad creciente que supone investigar lo que algun~s, ~omo · todo.
.
•
, ·
tal vez al psiqu1Smo de
o
ro llaman psiqmsmo pnmano -muy proXllllO
.
.
~e. •
hasta alcanzar la cí,=ide en el psiquismo supenor, sede del pstviviente-.
· · ·d d d 1
uismo intencional y de las más profunda cisterna de la subJetlv1 a
e. a
¿b.etividad y de la intersubjetividad. La anterioridad perso~al ~s el ~bito
~ io de lo que denominamos realidad de lo ~e~sonal e~ el _ambtto ~1o~i? de
fo
denominamos realidad de lo psico-espintual,_ pnvatlvo del mdiv1!~º
SOledad de sí mismo pero abierto a lo otro y, en o,
personal h umano, en la
. .'
•
l
. 1
1 róJ'imo mediante el vínculo intersubJetivo, sm el cual no surge ~ soc~
'
• divi'duos personales. En un ruvel smni Pse constituye
una sociedad real de m
gular del ser del hombre, se da la apertura a los trascendentes de la más pura

:ue

ª

espiritualidad.
·
Gabne
· l M arce1, al decir, · ·. descubriendo
. .
R ecordamos un pensarmento de
d .
artJ.apa
primero al otro hombre, que se me enseña, que me esp1erta, que me p
b
su vida y en ese sentir despierto lo que somos y ya no soy solo, somos el boro re.
· "los
rdial que endereza h acia
P úl timo habría que subrayar la idea primo
or
,
,
b · to ' · amente
humanos en interdependencia". ¿Por qué ellos serian o Je umc
sociología? ¿ Por qué no de 1a historia, en "configur~o~~s pa~das de
esa misma interdependencia"? 3 1 ¿ Es por acaso que, en defimtiva, existe al. · contemporánea que no posea o no admita relaci6n alguna con
!rulla cienc.ia
d ·
, lo
conocimiento del hombre real y concreto en interdepen enaa, y no so
entre los pr6jimos, sino entre hombre y mundo cul~ y m~d~ natural Y
específicamente no-humano? En verdad, hay re~aciones intersub3et1v~s, pe~o:
nales y relaciones con seres impersonales, relaciones que son matena d~ m
egwre·mos agrandando el abismo secular entre soma mdevestigaoon. ¿
s
1
d en
ndiente de una psique dados en el mismo individuo persona , ~,uan o, .
peerd d l · · estudia un hombre real en que se capta la relacion esenaal
v a , a ciencia
c1ill •1 al
al
de interdependencia de lo psico-somático? Además,_ 1:5ulta
&lt;:1 5 • var .
hombre real y concreto, natural y espiritual, margmandolo arb1tranamente

~e;e:
:1

· .,

o

;, Ref., op. cil. de N. S. Timasheff, p. 18.

212

de una realidad ecológico-geográfica, interdependiente a su vez, de una realidad biológica humana, antropológica física, y de esa compleja realidad que

nominamos psico-,somático-social.
¿Podrá alguien recomendar, íundadamente, que es necesario perseverar en
los afanes científicos, utilizando una extemporánea atomi7.aci6n del conocimiento del hombre y de lo humano en el universo, hasta que surja una cabal
concepción integral e integradora del hombre que logre, por fin, ubicar y legitimar a las ciencias humanas? Mientras no se logre esa meta que satisfaga a
filósofos y científicos, cabe aceptar para fines de investigación aunque sea
prouisionalmente, alguna modalidad de co-detenninaci6n, en que puedan jugar factores reales e ideales y valóricos -que supongan la relación de interdependencia- entre lo que es el hombre y lo que no lo es, entre el hombre
y la «naturaleza", entre lo humano y lo no-humano.

¿ O, por que etimológicamente, para fines teóricos "sociología" significa estudio de la sociedad en un nivel muy alto de generalización de abstracción,
los científicos, filósofos, educadores, médicos. . . dejarán escapar definjtivamente, al hombre real y concreto? Aquí, reaparece siempre vigente la misma
cuestión de intuir, de conocer lo universal en lo singular y la conciliaci6n
entre teoría y praxis. Praxis que no es dato empírico, sino hipótesis teórica (A.
Tourain). Nada nuevo, pero siempre actual e ineludible a la razón.
El tema de la epistemología antropológica es discutible desde la partid.a,
por referirse al lema filosófico por excelencia: el hombre. De ahí que el criterio antropológico, indispensable para las distinciones conceptuales, se comprenda desde una cierta actitud antropol6gica existencial, y desde una concepción del "hombre en tero" en relaci6n con las ciencias humanas y otras
disciplinas conexas. Sobre esto, sabemos que el hombre dejó huellas en testimonios del pasado y los está dejando en su estar-viviendo-ahora frente a un
futuro irreal y esperado. Siempre estará presente el interrogante: ¿ una teoría
de las ciencias humanas, remite necesariamente a una experiencia antropoló.
gica singular o se transfiere la cuestión a toda e"'Periencia del hombre sobre sí
mismo y sobre lo que no es él?
Los esclarecimientos etimológicos y semánticos, servirán a los fines de un
análisis fenomenol6gico de tal radical experiencia antropológica. Una aproximación intuitiva y racional al "hombre entero", es posible solamente si es
trascendido el fenómeno humano, con la infonnaci6n empírica y factual del
hombre real en su actualidad. Esto es algo como una condición para la comprensi6n, con un transfondo y un hontanar metafísico.
La palabra "antropología", saturada de tradición y de significaciones nuevas, en el presente posee un perturbador uso multívoco. Son varias las ciencias

213

�taxativamente calificadas de "antropológicas" y varias otras, con referencia
antropológica. Alguna de ellas se disputan aquelln denominación utilizándola
aún sin fundamntaci6n visible.

En todo esto, uscintamente tratado, está en juego el objeto mismo de lo
que pudiera constituir la "Antropologí.a" incualiiicada en los marcos de un
saber genérico. Volvemos a la idea de que ese concepto -en u mayor extensión lógica y u más cabal comprensión- es filosófico por excelencia. Por Jo
menos así tiene sentido una antropología filosófica. Pero la "Antropología''
en su significación científica o disciplinaria, está referida también al saber
acerca d, ,se mismo hombre y lo que le concierne. Tal incidencia justificaría
hablar con propiedad de un predominio antropológico en el seno de un complejo interdi.sciplinario, con fines epistemológicos, si ello es útil como referencia teórica y para distinguir los objeto ab tractos -que exige la ciencia- del
concreto peculiar que es el "hombre entero". De tal suerte, las ciencias humana permiten una apertura al ser '.Y al saber humano total, sin arbitrarias
delimitaciones y énfasis propios de un conocimiento unilateral y parcelario:
las antropologías científicas adquieren un " tatu " significativo entre las cien-

cias contemporáneas.
El mito de las ciencias "intocables" en su olimpo, deja de tener sentido a
esta altura del despegue vigoroso de las matemáticas y de las ciencias de la
naturaleza. Tampoco podría tenerlo, refiriéndonos a la psicología, la sociología y a las demás ciencias con alguna especificación antropo16gica, pues
han superado 13$ dificultades de un siglo o más de desenvolvimiento inicial. Es
de importancia una auténtica actitud antropológica, a fin de orientar al espiritu, en cuanto capaz de ser libre para zafarse del mito atom'1Stico y aún
de la postura servil a un autor o a una tendencia excluyente. La sorda y exagerada influencia de los "ismos" es determinant de una dei astrosa formación
profesional unilateral, que aletarga la capacidad cntico-valorativa del científico y del filósofo que no sea una simple voz de la excelencia de un epígono
repitente.
Bien podría la epistemología antropológica contribuir, alguna vez, a una
efeclh·a colaboración entre científicos y fil6 ofos, al punto de que el metafísico
que "ha pre{erido la e pecialidad de la no especialidad" -según la expresión
de Georges Gu dorl- sea el ' pecialista de todas las especialidades" u en
beneficio de la verdad, al ser tendido un más visible "puente" entre nuestro
mundo de lo entes y el reino del ser en cuanto ser.
• Gusoou, G., op. cit., p. 21.

214

Sección Segunda
LETRAS

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>(12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separaci6n es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."
(13)

HISTORIA

"Es todo lo que y.o tengo que ofrece.Y, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias praderas.
Cuenta con seguridad, i olvidaré algo?
Alguno la suma podrá &lt;Ucir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

:BmLIOGRAl'ÍA

ANDERSON,

Charles R., Emily Ditkiruon's Poetry.

ew York: Hoct, Rinehart and

Winston, 1966.
BLAKE, Cacsar R . and WELLs, Carlton F., The Ruognilion of Emily Dickinson, Ann
Arbor: The University of Michigan Press, 1965.
D1CKINSON BJANCHl, Martha and HA.MPSON, Alfred Leete. (ed) Poems by Emily
Dickinson. Boston: Little Brown and Company, 1957.
Joa soN, Thomas JL (ed) The Complete Poems of Emily Dickinson. Boston: Little
Brown and Company, l960.
Lu1scoTT, Robert N. (ed) Selected Poem.s and Letters of Emily Dickinson. New York:
A Doubleday Anchor Original, 1959.
LooMis Tooo, Mabel, Letters of Emily Dickinson. New York: The Universal Library,
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ÜllTEOA Y G&gt;.ssE.T, José, Est11dios sobre ,l amor. Revista de Occidente, Madrid, 1964.
Pb.Ez GuTIÉRREZ, Leticia, Motifs and Chromation in Emily Dickinson Poetry. Tesis de
Licenciado en Lengua Inglesa, Monterrey, N. L., ITESM, 1973.

S. P., .4 Concordance to the Poems of Emily Dickin.son, New York:
Comell University Press, 1967.

RosEKBAUM,

382

Sección Tercera

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CIRUJANOS EN NUEVO LEÓN, EN EL XVIII

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Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.
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ToMÁs MENDIRICHAGA en su erudito estudio: "Médicos y hospitales en el
Nuevo Reino de León" 1 nos da los nombres de las personas dedicadas a
curar, particularmente cirujanos, que vivieron aquí en la época colonial.

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Al referirse a las del siglo xvm, cita a Pedro de Fe, agregando que en
su testamento otorgado en Monterrey en 1745 ante el gobemador don Pedro
de Barrio, asienta ser cirujano y que con taJ oficio "he mantenido mi fa.
milia". Pedro de Fe era francés, nacido en Turena y vecino de Monterrey
por lo menos desde 1720, año en el cual se casó con Gertruclis Rodríguez
de Montemayor. 2

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De este cirujano hemos encontrado nosotros algunas intervenciones relacionadas con su habilidad. En la causa promovida sobre haber sido encontrado
muerto en el interior de la cárcel, el alcalde de la misma, Melchor, indio
borrado, Pedro de Fe lo examinó (23 de enero de 1742) y dijo que

1

según su leal saber y entender, ha visto que en la garganta tiene una
herida que coge hacia la cabeza, muy penetrante, que es dada con
cuchillo, y que en la sien derecha tiene otra, y con toda evidencia
reconoce que a dicho cadáver le dieron muerte y que es difunto como
de dos días, poco más o menos ... , y no firmó porque dijo no saber.ª

1

1 Humanitas, Centro de Estudios Hu.manís icos, U niversidad de Nuevo Le6n, 1961,'
pp. 471-494.
' Al'chívo de la Catedr:il de Monterrey, Matrimonios, 17'.l0.
1 MS. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) . Causas Criminales, vol.

14, exp. 229, f. I!.

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�Es interesante observar que se dice que ''es persona que entiende de cirugia,
vecino de esta capital"; y en otra parle, que '·es el único que se dedica a
curar, aunque no es examinado''. Declaró el cirujano tener 42 años. En el
Archivo de la Catedral existe su partida de entierro, de 5 de abril de 1745.
En el mismo mes y año de 42, don Francisco Ignacio de Larralde, alcalde
de primer voto, de Monterrey, ordena al mismo cirujano examinar las heridas de Francisco ánchez, de Santa Catarina. En la orden se xpresa que
"por no haber cirujano en esta ciudad, roas de tan solamente Pedro de Fee,
quien en algún modo entiende de cirugía". En esta ocasión no e hlzo necesario que interviniera, debido a que el herido estaba ya bajo el cuidado de
otro 'cirujano", cuyo nombre debe de ser agregado a la lista. Se trata de fanuel Salvador Campos, quien fue llamado por el alcalde de aquel valle,
"por asistirle alguna experiencia en heridas... , aunque su profesión no es
cirugía". Campos había dictaminado ya diciendo que vio al herido
...y lo hal16 con cuatro heridas, dos a un lado de la paletilla y las

otras dos en un vacío y como un jeme mas arriba del corazón, al parecer dadas con in trumento corto, como cuchillo, de dos dedos poco
mas o meno de ancho, y las dos penetrantes, que de la una le salió la
tela y de la otra un pedazo de bofe, y, según la experiencia que tiene,
las curó según su leal saber y entender, por caridad.'
Por esos mismos años en 1745, hallamos el nombre de otra per ona que
hace oficio de cirujano: Cristóbal Garcia. Interviene en la causa promovida
con motivo de las heridas que recibió Ignacio Valdés, de esta ciudad. El
25 de julio murió el herido. El cirujano dijo entonces
haberle estado medicinando (y) declaró haber muerto del escopetazo,
por haber reconocido, debajo de su corta inteliaencia er las heridas
mortales, por haberle quebrado el hueso sacro y roto la ,ejiga una bala,
la que le penetró hasta el muslo derecho donde la dicha bala le qued6
intercutánea, la que con instn1D1ento ortante le sacó la mi ma noche. 6
Entre los indios tlaxcaltec.as del pueblo de Guadalupe, había también algunos "inteligentes en medicina". En 1750 encontramos una causa relati a
• MS. Criminal contra Andrís Guerra, por haber herido alevosamente a Francisco
Tadeo Sánchez. AMM, Causas, vol. 14. cxp. 230, f. 5 y 6.
• MS. Criminal contra Graviel (~ic) ,lfur.1.¡uÍ!.I. por haber d do 111uu11: a I gnacio

a las heridas que recibió en la cabeza Feli S .
de los del cabild Ll
d
pe antiago, tlaxcalteca principal
o.
ama o Pedro de la p
b'' 1
pal aplic6 en las h 'd
az, tam ien t axcalteca princi,
en as que eran mortal
··
• un cuartillo de a
d'
es, un unguento compuesto con
medio cuartillo de ~~,:en¡e, un rea~ de alucema, medio de copa) blanco y
ceta" a arece a
. n me~os e una semana alivió aJ herido. La "re•
p
gregada al expediente porque no le pagaron al' doctor.

En la egunda mitad del siglo xvm hubo
b.
pueblo del Nuevo Reino de L , d"
tam ién en Monterrey y en otros
eon, iversas personas dedicada
1 • ,

!:,~ac':'!:'.~-::~•~:::w•·

Muy pocos podian

ulana,se ~; ": ~=.:

?ºn escasas las fuentes para seguirles la huella Casi tod
.
dejaron constancia de su habilidad en las u
.
. os, ~in embargo,
pes, por heridas o por homicidios.'
ca sas penales instruidas por gol•
. ~u 1752 fue abierto expediente por heridas de flecha inf "das M
md10 del pueblo de Guadalu e
, . en
a arcelo,
Borbolla
d'
~,. El gobernador don Vicente Bueno de la
' encamen o su curac1on a Francisco Padill " 1 . .
, .
que hay en e ta ciudad y no haber otro" El 2 d . 3:7 pe d~rruJano pracaco
el herido
·
e 1umo ª illa declaró estar

:ueno _Y sano, g~pado y purgado y que las heridas no ti nen olapa•
Sura
~ ,smo en sarudad perfecta y que 1o entrega en presencia de S
::;:;;~: para que pueda trabajar en cualquier jercicio de hacha :

A fines
del mismo año
ningun'
"ciru.
b d en noviemb re de 52 ' no había aún en Monterrey
JaDO apro ª 0 '. Ello no obstante
b
vecino '•inteligente en el eJ· ercicio de l a c1rug1a
. ',o• . ervGamos.
otro
reaonoque
de aparece
LI
E

un proceso sobre heridas le fue pedida opinión .'
"f ,
anas. n
agredido tenía en la frente "es
.
) maru esto que la que el
con instrumento cortante y del
d
un_ ~edo de hondo y tres dedos de largo". De otra herida la de grue or e
opmo que es pene rante y que le parece er "' trum '
la cabeza,
e
tr, l d 1
ms
ento cortante' Igual
ncon o a e hombro. por estar "acardenalado
d
.d
. .
heridas se le han solapado en algo por no ha be rse curado
Y enegn
. o Y que
dichas
en tiempo
neccs
.
d
y..que e no curarse pueden caerle podres adentro
.
f' ,
ano,
dtJO no saber".'
•
· · · ) no mno porque

• MS. Pedim nto de los alraldts )' regidores del
bl
sobni maltrato que ltr da. su gobernad
~MM Cpiu o de .Vtra. Sra . de Cuadalup,,
, M C
or. •
, ausas, vol. J 7 cxp 258
. ontra don Pedro Alcántara Guerra, por demanda ue '
.
..
dls, sobre agravios que a éste infi rio.
. , AMM • Caums, vol. 17,
P exp.
sta por
260.Franczsco Val-

Valdés. A &amp;.M, Causas, vol. 15, exp. Hl, L 8.

387
385

�Nueve años más tarde, n 1761, encontramos ejerciendo en Monterrey a
José Miguel Bazán, 'maestro de cirujano". El 2 de junio firma recibo de
61 pesos "por asistencia de la cura'' de las heridas de Francisco de Elizondo,
de la hacienda de San Francisco. e ufana Bazán de que el enfermo, no
obstante haber sido mortales las heridas,
se halla, según el reconocimiento de su inteligencia, en perfecta sanidad
y libre de riesgo, pues lo acredita la que obtiene al andar y disfrutar
de ella en pie. a caballo y en sus ejercicios y ministerios personales,

que se rompió mayor que una cisura de sangría y le cort6 una vena" .
aunlq~e en tono solemne dictaminó que no era de peligro Saldívar mu' n!ó'
C

En junio de 1762 residía en Monterrey Antonio de Morales "médico de
profesión'·. ada hemos hallado de sus actividades. Sólo sabemos que estando hospedado en casa de don José Lorenzo de Hoyos y Solar, un mulato
esclavo de éste le rob6 algunas prendas. El médico se quejó y el esclavo fue
condenado a ser vendido en cien pesos "por toda la vida, en la hacienda
de los marqueses, de Patos". El gobernador, "condolido", le conmutó la
pena por la de destierro a la hacienda de Mamuliqui (así, con i al final)
"para que el administrador de ella lo ponga en uno de los mayores trabajos" .10
Dos décadas más tarde residía también en Monterrey Juan Bautista de
Isurieta, ''que hace oficio de cirujano". En octubre de 1756 presentó un recibo por 50 pesos, cobrando a José Enrique de Arizpe, de Santa Catarina,
por haber curado las heridas de un indio. La firma del "cirujano" se advierte

• MS. Criminal contra Pedro Elizondo, a pedimento de Francisco Elfrondo, por
haberle herido. AMM, Causas, vol. 18, exp. 273.
• MS. Autos contra Jldefon.so Tijerina, tuusado de hab,r herido al ministro de vara
Bias de la Garza. AMM, Causas, vol. 18, e,cp. 271.
10 MS. Contra el ,.relavo José Ántonio, por robo. AMM, Causas, vol. 18, cxp. 282.
11

'

Mand~ c~~ ~ una persona que supiere curar, no obstante no haber

en esta J~dicción médico ni cirujano, y compareció Aparicio Lazo,
por ser qwen en alguna manera aplica curas de esta naturaleza, le
mandé hacer su oficio y curar a dicho Cañamar.u
Había estado ejerciendo allí aunque al parecer temporalm te Pedro
N',
unez de l os Angeles, "maestro facultativo en el arte de cirugía"en En
d 1778 hab'
.
•
enero
e.
ia atendido a Marccla Teresa de la Cruz, herida por Juan Silveno Zapata, y declaró "estar ya libre de la muerte".ª
En Santa Catarina ejerció por largos años Joaquín del Campo E di ·
d 17
.
. n c1emre e 84 reconoció una herida de Félix Elizondo y dijo "ser de cuchillada
Y que penetraba el casco de la cabeza y que estaba algo peligrosa".u
b

·
·
.Seis años más tarde, en 1790, figura en otro expediente
semeJante.
En el
primer•~- es ~ado por_ "inteligente en Ja curación de heridas"; en el segundo
como inteligente de CJ.rUgía".
Con_ motiv~ de haber sido herido José María García, en Monterrey, en
ese lill5IDO ano de 1790, fue llamado para que le examinase Pedro M ,
Monzón," que h ace veces de cirujano". Viéndole detenidamente dijo que
ana
tiene lastimado el pulmón, por tener quebrada la paleta del brazo izqúierdo, por la parte de arriba, y asimismo los nervios de la partida,

enmarañada y elegante.11
Ya en el año anterior, en septiembre de 85, el mismo médico había atendido en Monterrey a Marcos de Saldh·ar, de la herida que le fue inferida
en una corva. Isurieta declaró "ser de instrumento cortante y punzante, la

día. 12

Fu~ra de Monterrey era raro encontrar cirujanos. En el valle del Piló
por CJemplo, se dificultó encontrar quién diera fe de las hen"das
"b~6'
Máximo e que reci 1
L
an:miar (~4 d~ febrero de 1780). Así lo dej6 entrever el alcalde
ucas Antomo Cantu quien, al practicar la diligencia dice:

como está patente, público y notorio" .8
Este cirujano sí supo firmar, aunque ignoró su edad, puesto que declaró
tener veintiocho años "poco más o menos". Tenía ya algún prestigio ganado,
porque entre sus intervenciones contaba la que tuvo en el caso de Bias de
la Garza, ministro de Vara, a quien lldefonso Tijerina le cortó una oreja
de una chucbillada, "que necesitó once puntadas".ª

IIll.SDlO

,. MS. Contra ]os, Ignacio Montalvo por el homicidio ejecutado en la persona d•
':;cos Sald'.ºª.'· AMM, Causas, exp. 452.
Marcos Reyna y Migulll del VaUe, por h aber h en"do grave MS.
t Criminal
M ~ . contra
C
1:;en ' a
11x1mo añamar. AMM, Causas, vol. 27, exp. 479.
MS. Contra Juan Silverio Zapata, del valle del Pilón, por haber herido a Mareela
Te~esa de la Cruz. AMM, Causas, vol. 23, exp. 389, f. l.
El" ~S. Causa contra Remigio de León, por haber dado una cuchillada a Fllix de
izon o, en el ualle de Sta. Catarina . AMM, Causas, vol. 25, exp. 435-A, f. l.

M

AMM, Causas, vol. 26, cxp. 258.

389

388

�en cuyo brazo fu eron los golpes contusos. )' una herida corta en dicho
brazo, por la parte baja, como cinr.o dedos del codo a la muñeca.
Agregó que el golpe de "la paleta" era el que podría oca ionarle la muerte
• con el discurso del tiempo' , pero que, en precaución d ello, "con una
bebida que le ha dado ha depu to la sangre qu tenía uelta ad ntro, por
la boca ..."

E te cirujano declaró tener setenta años d edad ; finn6 con cierta el gancia
u dictamen y e ·puso que lo daba "por la ·peri ncia que le a! i te de más
de cincuenta años de pr.íctica". 11
Aunque no
ident en te reino, alguna vez fueron con _ultados en un
caso de homicidio, E teban Guil'lhambaud 'cirujano examinado n los reinos
de astilla", y José Munibe, aminado n la RcaJ ala del Protom dicato, de
la ciudad de México ambo r ·dente en altillo en 1784. 17
Otro cirujano profesional y de notoria ·periencia venía frecu ntem nte
a fonterrey al ser solicitado. Tenía u casa "ba tante retirada de ta ciudad'', sin e.'q)re ar el itio. Se llamaba Jo·~ María Gilfortt: e intervino en
varios casos difi il , aplicando procedimiento más cicntifico . He aquí l
dictamen que rinde tras de examinar el cadáver de Joaquín d
yala:

d: adentro, de fact? se le consiguió, porqu experimentó ali\'io el paciente, tanto que este comí y dormí.a } finalmente hasta consiguió
le\'~tars r. tenía sus funciones naturale in e torbo, no ob,tante que
tenia la henda purgando. Y r conocido est alivio por hab de así tido
ocho día , tando en mi morada ba tante retirada de esta ciudad. determinó i
con la esperanza de que i había alguna no\'edad se le
avisase, dejándol para e to admini trado los medicamentos necesario
advirtiendo en la casa que siempre que e acabasen no viniendo a lo•
cuatro día
le ti\'i ase; y no habiéndolo ejecutado así sino poniéndole
otros distinto m dicamento , lo que ocasionaron errar! totalm nte
dicha herid~ con lo que las puc
no teniendo conducto para salir, se
le quedaban dentro, de que le fueron agravanclo má cada cüa. h ta
qu_c 1 ocasio?aron la muerte; y sin cmbar o de et ·to que habiéndole
aV1 do un d1a ante de • u mu rte, vino, r luciéndole y poniéndole
todos los medicamento p 'bles a u curación, no fue posible, por tenerle barrenado por las puces. • .
'
El dictamen dcl cirujano J . •!aria Gilíorte,
• font rrcy el 29 de febrero de 1776.11

stá firmado } fechado en

n estudio más completo en los archivos de Cadereyta, Lina
cte. nos permitiría ampliar ta li ta.

,

alinas,

. . .que no ob tante tener la h •rid ... en la parte noble que señalan los
riñon , si mpre que la curación que se le hizo al principio fue errada
[lo babia atendido José ntonio de la Paz] porqu en lugar de que el
que ]o curó había de haber procurado 1 qu la puces tomaran corriente
por la parte externa no lo hi1.o a í, ino que siempre, procurando que la
in.ici6n cubriera, la solapó; por lo qu siendo la actividad tan and
de las puces le barrenaron por la parte de adentro y se le hizo mis
rav lo qu al principio no era .• 1 0 ob tante, de re ulta de ]o suc dido,
determinaron darme noticia ron el fin de que \'iniera a poner reparo ....
y habiéndolo reconocido y t ner la herida solapada, iempre procuró
dilatársela con el bisturí e introduciéndole tienta, reconocí t ner de facto
dañada la parte de ad ntro, y qu luego inmediatamente le administré
la j ringa con eJ la,·ati\'O a fin de expeler! las puces por la part ele
afu ra; jlllltamente cortándole 1 hilo que h.abí:m tomado por la parte
,. MS. Contra Cayetano l'oldJs, por herid~ a Josl María Gorda.

{M, Cau .u,

vol. 29, exp. 518, f. 2 v.
11 M . Criminal contra V.íunt• Carda, por haber dado mu,rtl altvosa a Josd ,fo.
tonio "El Marrauro" . . MM, Causa5, vol. 25, p. 433, f. 8.

• MS. Contra Josl María Guajardo, mula,o, por hab,r dado mu11t, a Joaq,,ln de
Cauw, vol. 22, exp. 366, f. 11 v.

Á)lala, coyot,. AMM,

391

390

�MADERO Y SU í.POCA

JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

PARA ENTENDER. LA revolución maderista, es necesario colocarse mentalmente
en Ja época, estudiar sus aspectos poüticos, sociales y económicos; pues de
otra manera fácilmente se entraría en confusiones.
Treinta años de paz porfiriana, significaron para el país tranquilidad, progreso relativo en la industria, el comercio, en los transportes -especialmente
de ferrocarriles-, en educación pública, y en bienestar económico, que no
llegó a rebasar los limites de una clase selecta reducida, en contraste lastimoso de las mayorías que vivían presionadas por toda clase de necesidades.
Dentro de esta situación fermentaba una ansia incontenidle de libertad en
lo poütico, emanada de la vida nacional.
Si a don Porfirio Díaz le correspondía, justamente, el título de apóstol
de la paz, al mismo tiempo había conquistado con sobrada razón el título de
dictador, porque a su voluntad no había fuerza alguna que se le opusiera.
La paz había sido benéfica para los grupos directores. Buenos negocio,s
prevendas y canongías. Pero las masas populares, económicamente débiles, así
de la ciudad como del campo, no tan sólo no disfrutaban de bienestar, sino
que ni siquiera podían disponer de los elementos indispensables para pasarla
medianamente.
Si a esto agregamos la carencia de un clima social apropiado para una
evolución que permitiera, cuando menos a la clase media elevarse, se explica
el malestar de la mayoría del pueblo.
Para el año de 1909 la situación era notoriamente tensa. Principiaba a

393

�Et.

perderse el miedo a la dictadura y se multiplicaban las organizaciones polí-

ticas de oposición, nacidas a impulso

pontán os del pueblo.

Como sucede siempre en la g tación de los grandes problemas sociales,
los funcionarios público y quienes disfrutaban de privilegios del medio ambiente, se mostraban indiferentes. calificando el movimiento d artificial, ca•
r nte de una bandera capaz de obscurecer las glorias del porfirismo.
Frente a esa actitud de incomp nsi6n y de cerrado egolsmo, se fonnó un
ambiente, cada

\'CZ

má a

i\'o, que demandaba imperativamente un cambio

substancial en el orden político.
Era necesario contar on el caudillo que fusionase las aspiraciones disper-

sas del pueblo. Había que encauzar el entu iasmo cada ,.ez mayor de la ciudadanía; pero al mismo tiempo precisaba
antecedentes fu

HOMBRE

ncontrar al hombre que por sus

capaz de enfrentarse al general Día:z.

Surgió ele pronto la figura del general Bernardo Rey . Durante más de

20 años había gobernado el Estado de

uevo León, distinguiéndose por su
dinamismo, su honradez. y su espíritu de progreso. Tenía gran ascendiente
en el ejército nacional y numero os intelectualt&gt; lo señalaban como el hom-

La misión que se había echado a cuestas Madero contrastaba con su modesta figura. Pequeño de cuerpo, de cara redonda, frente despejada y cabeza
grande.
Cuando reía cerraba los ojos. Dejaba d ver a u alrededor, de Ja misma
manera que u e píritu no \'eÍa con claridad lo que había de real en el mundo
que lo rodeaba. La barba, terminada en punta alargaba u cara, dándole un
sello artificial de seriedad a su mblante de continuo sonriente.
Vesúa ,como cualquier burgués d median0s recursos. No existía en u
atuendo adorno alguno. us maneras eran
cillas, amabl por temperamento
y si mpre inclinado al bien.
Practicaba el espiritismo omo medio de purificación del alma y afinación
de los sentimientos, pensando que en las uce ivas reencarnaciones contaba
mucho la limpieza de vida piritual que se ll vara.
En sus ideas políticas con tituia una obsesión el ufragio efectivo. como
medio indispensable para la práctica de la democracia. Verdad a la que le
rendía homenaje sincero.

bre del momento.

La propaganda a favor del ~neral Reyes, e mo digno sucesor del general
Díaz cobró enonne fuerza y las adhe ion prácticamente llovieron. in embal"go el general Reyes no definía su actitud. Circulaba insistentemente la
versión de qu , sus lazos de compañerismo )' d amistad con el general Día:z
lo colocaban en una ituaci6n difícil. O atendía lo reclamos del pueblo o

Corto era de estatura como entendimiento en aquello que comprendiera
conocimiento de la humanidad. Medía a todos con la misma vara, comiderando que la maldad era invención de los envidiosos y no cáncer que corroe
a la sociedad. Jamás cedió en estos pormenores que tanto significaron en su
vida.
eleva sobre el nivel en que

segu!a fiel al presidente, triunfando en él los sentimiento de amistad y de
subordinación. Terminó prácticamente el re · mo al salir del país el general

Cuando la estatura e piritual de un hombre
nrtúa, corre el riesgo de no ser comprendido.

Reyes en misión especial que debería cumplir en Europa.

Cristo fue sacrificado porque se enfrentó a los errores de un pueblo inclinado
a toda clase de abyecciones. Se le juzg6 loco: su palabra harria con las costumbres concupiscentes y con tocio cuanto ignificaba culto al placer, y roen preciaba la moral, fue vejado · escarnecido porque exaltó las virtudes del
espíritu sobre las corrupciones de la mat ria.

La personalidad de don Francisco l. Madero, en
do término de pués
de la del general Reye , eliminado éste de la contienda, cobro rápida popularidad.
dio a conocer nacionalmente con su libro La sucesión presidencial,
y despu' con sus actua iones personales al recorrer el país.

Tuvo Madero la habilidad de hacer llegar u libro a manos de aquellas
personas, que a trav' del territorio nacional, se habían significado en las
filas d la opo ición.
í fue como logró que se le tomara en cuenta para
una empresa de tan alta cate oria.

394

De la misma manera Madero, espíritu selecto, rompió con los formulismos
de una sociedad hip6crita, sustentadora de una falsa doctrina política, y f~
también sacrificado.

En el pequeño; pero hermoso pueblo de Parras de la Fuente, Coahuila.
nació fadero, d endiente de antigua familia radicada en
lugar, que a

395

�base de trabajo había logrado formar importante fortuna en los medios agrícolas y comerciales.
Su bisabuelo, don José Francisco Madero fue diputado constituyente del
Congreso de Coahuila y Texas, y su abuelo don Evaristo gobernó Coahuila
con marcados signos de progreso.
A pesar de estas situaciones políticas, la familia Madero, de amplias ramazones, no propendía a la política, declicá11dose por entero a sus ocupaciones
particulares.
El padre de don Francisco l. Madero fue don Francisco, hijo de don Evaristo. Enviado el joven Francisco l. a los Estados Unidos en donde cursó la
carrera comercial, pasó después a continuar sus estudios a Francia, para volver
nuevamente a los Estados Unidos, hasta cumplir 20 de edad.
Principian sus actividades en las labores del campo, introduciendo mejoras
que le sugirieron sus viajes y estudios. Dedicaba mucho tiempo al estudio de
la teosofía, relacionándose con personajes del país, y especialmente de Francia,
imbuidos en esta materia. Su carácter tornóse inquieto al asomarse a la situación política y social del país, iniciándose en la política activa con cierta
timidez, hasta que, ya imbuido de la idea de su misión extraordinaria, rompió
los moldes provincianos para lanzarse a la lucha nacional.

EL

POLÍTICO

Soñador por temperamento Madero ponía en todos sus actos políticos la
mayor buena fe, sin importarle los recursos de los enemigos, pensando que
debía proceder frente a ellos con toda limpieza. Se trataba de encauzar al
país por el sendero de la democracia y dentro de sus normas debía actuarse.

En preparación de la gran convención antirreeleccionista, que tendría lugar
en Ja ciudad de México durante el mes de abril de 1910, y resuelto a lanzar
su candidatura a la presidencía de la república, en unión de un reducido
grupo de correligionarios, se propuso recorrer el país.
Para el gobierno porfirista aquello carecía de importancia. Nadie tomaba
en serio a Panchito, como despectivamente se le llamaba, ni aun sus más
cercanos familiares. Corría la versión oficial en el sentido de que el papá del
candidato se oponía, con abundantes razones, a su descabellada empresa. Y
se argumentaba en abono de esa ponderada actitud que el solo hecho de
enfrentarse al general Díaz era ya un digno desequilibrio mental.

396

Pero Madero no cejaba en su empeño. Como antecedentes políticos contab~ Ma~ero en_ ~u abono, el haber desempeñado, por elección popular, la
~residencia muruopal de San Pedro de las Colonias, y la publicación de su
hbro La sucesión presidencial que despertó inquietudes y dio lugar a numerosos comentarios.
Su correspondencia con los más destacados políticos mexicanos desafectos
al régimen, y sus continuas declaraciones a la prensa nacional ~ contra de
los sistemás políticos imperantes, le habían permitido darse 'a conocer. Su
nombr era conocido en todo el paí , no obstante, o a pesar de que la prensa
se ocupaba con timidez y reservas de cuanto con él se relacionaba.
Su primera gira política, que abarcó la visita a las principales poblaciones
del país, fue vista con indeferencia por los funcionarios del robierno emrreídos con la idea de que se trataba de una persona sin impo~cia. La Z:ejor
forma de combatirlo, decían, es ignorarlo.
El pueblo pensaba de muy distinta manera. Fue acercándose a Madero
a medida que lo conocían. Impresionaba su manera sencilla de hablar en
público. No usaba de formas elegantes ni de e&gt;..-presiones fanfarronas, aun
cuando llamaba a las cosas por su nombre propio. Hacía gala de valor civil
al exponer sus puntos de vista desnudos de toda retórica.
Repetía en cada mitin que era necesario un cambio radical en los hombres
que gobernaban, principiando por el general Díaz, enquistado en el poder
por obra de los intereses creados; pero no por la voluntad del pueblo, que
a toda costa deseaba libertad para designar a sus gobernantes. Que el país
no podía prosperar en tanto los sistemas no cambiaran, ya que los monopolios
ahogaban la iniciativa privada y todo se reducía al enriquecimiento de los
miembros del llamado Partido Científico. Por las mismas causas el atraso
del pueblo era enorme, fincado en el 70 por ciento de analfabetas. La libertad
existía únicamente de nombre, siendo los jefes políticos los dueños de vida!
y haciendas.
Acompañan a Madero en estas giras el licenciado Roque Estrada, y el
ingeniero Félix F. Palavicini, de preferencia, r en cada lugar participaban
en los mitines los más entusiastas y preparados cor religionarios.
Al iniciarse el año de 1910, a pesar de la soberbia del Gobierno y no
obstante la indiferencia anunciada para combatir a Madero, principió el ambiente oficial a tomarlo en cuenta, ¡ y en qué forma!
Las reuniones maderistas, que en un principio se concretaban a conjuntos
sin importancia, por el número, fueron creciendo hasta sumar miles de per-

397

�sonas. Para los funcionarios públicos ya Madero principiaba a contar, ya
tenía una sirnificación notoria entre el pueblo, )'ª su nombre se escuchaba
con marcadas muestras de admiración y de respeto. Se imponía cambiar de
táctica.
Principiaron entonces las persecuciones. De todas la maneras imaginables
se estorbaban las reuniones política de sello maderi ta. Con cualquier pretexto se apresaba a los ciudadanos que más se distinguían en la campaña
electoral. Había la consigna de carácter nacional de aniquilar, cualquiera
que fuesen los medios, todo movimiento de origen maderista.
El cambio de táctica resultó contraproducente. El pueblo se dio cuenta
de que el candidato de la oposición valía, puesto que se le perseguía con
verdadera saña. Existía en el medio oficial temor, que bien podía calificarse
de miedo, y eso daba a la oposición mayor ímpetu.

EL

PARTIDO CIENTÍTICO

El general Porfirio Díaz conquistó la presidencia de la república con la
bandera de Ja o-reelección. Se enfrentó primero a don Benito Juárez, y
después a don Sebastián Lerdo de Tejada. En 1 primer caso la muerte del
Benemérito acabó con la bandera, en el segundo caso lo IJevó al poder.
Sin embargo de ese significativo hecho, las primeras reelecciones del general
Díaz, contrarias a su programa de rebelde, fueron recibidas por el pueblo
con beneplácito; pues lo!!TÓ conqui tar el cariño v la confianza de todas la
capas sorialcs. Morigerado en su vi.da era un incansable trabajador que dedicaba su tiempo a mejorar las condiciones del país en todo los órdenes.

Yucatán que de Sonora. Gobernadores, diputados, ayuntamientos, jueces, magistrados, todos, absolutamente todos, necesitaban del visto bueno del centro,
sin cuyo requisito no era posible ocupar puesto alguno. Por supuesto que las
elecciones, que debían ser populares, se efectuaban sin que el pueblo se diera
cuenta.

En el mundo de los negori.os se operaba un fenómeno semejante. Garantías
para los allegados, que significaba exen i6n de impuesto , facilidade para
operar con créditos, concesiones de todas clase . Por contra a quienes e ignificaban por u alejamiento del gobierno, o simplemente no actuaban dentro
de lo clane , se les presentaban dificultades que en muchos casos significan
extorsiones.
Los funcionarios públicos correspondían a la gracia recibida con La más
abosluta obediencia al Partido Científico. En el Congreso de la Unión, como
en las legislaturas locales, no había di cusiones ni iniciativas. Todo se les
mandaba hecho para ser aprobado sin enmiendas por unanimidad de votos.
La obediencia ciega significaba la posibilidad de perpetuarse en los puc tos.
Como medio de comunicación con el pueblo el Partido Científico se valía
de la prensa. Diario y revistas reribían jugoso subsidios a cambio de cantar
loas a la dictadura. El órgano de ma}or significación fue El Imparcial, diario
de magnífica presentación, de nutrida e interesante lectura, de servicio internacional de primera clase, y cuyo precio de dos centavos el ejemplar,
permitía una enorme circulación.
Los periódicos de la oposición vivían precariamente. Apenas si se sostenían
lo emanarios con muchas dificultadc , unas provenientes de los esca os recursos de que se disponía, y las más importantes todavía, de las persecuciones constantes de las autoridade .

A medida que el tiempo transcurría la situación iba cambiando, en la misma
proporción en que otras personalidades intervenían en la cosa pública. Fue
cediendo lugar y facultades a quienes, llamándose del cú-culo de us amigos,
ocupaban los más importantes puestos. De aquí surgió el llamado Partido

A pesar de todo, tanto er¡ la capital de la república como en las principales
poblaciones del país, se imprimían periódicos combativos. U nos eran clausurados por falta de fondo y otros por atropello de las autoridades; pero
venían otro a llenar los huecos.

Científico.

La gente buscaba con interés la prensa independiente. Durante los últimos
quince años del porfiri mo embraron ideas de libertad entre otros órgano":
El hijo del Ahuizote; El diario del hogar; Alé:dco Nuevo; La América Latina, de Monterrey: así como Regeneraci6n; El paladín; el país. El demócrata; y El constitucio11al.

A través del territorio nacional se formó una casta voraz que todo lo acaparaba. Lo puestos público , lo mismo lo de elección popular que los admini trativos, permanecían en las mismas manos por décadas. A capricho se
gobernaba y la ju licia no se conocía.
Las eleccionc de carácter f deral y las locale obedecían a un mismo
mandato. El Partido Cientüico formaba las planillas lo mbmo se trata e de

398

Puede asegurarse. sin temor a exagerar. que todos lo directore de esto
periódicos y muchos de us reclactore· pasaron lar as temporada en la C':Ír-

399

�celes, como castigo a su valor ciudadano. Pero sus prédicas sirvieron para
despertar el interés por la vida pública de la nación,
Dentro de este panorama actuaban los amigos de don Porfirio, considerando que el país le era deudor por la magnífica organización que le habían
dado para el progreso y bienestar de todos los mexicano .
No podían entender en la necesidad de un cambio. Para ellos Madero y
quienes lo seguían eran unos ilusos que luchaban contra un poder intocable.
La fuerza del gobierno les parecía de tal manera extraordinaria que el solo
pensamiento de combatirla era sintoma inequívoco de locura.
Sin embargo, ya para cuando se acercaban las elecciones en las que participaría el general Díaz y Madero, algunas dudas embargaban las mentes
sanas, llenas de entusiasmo, de los señores científicos; pues redoblaron sus
esfuerzos por apuntalar un régimen carcomido, cuya ruina no advertían¡ pero
sembraba algunas inquietudes.

El círculo de amigos del general Díaz, en vísperas de lo que sería la
última reelección del general Díaz, organizaron un monumental banquete.
Tenían el propósito de deslumbrar al país con el derroche de simpatías de
que sería objeto el gran gobernante. Se reunirían las más altas personalidades
de la política oficial, de la banca, el comercio, la industria y las profesiones.
Sería un acto de la más alta elocuencia para significar al general Díaz el
agradecimietno del pueblo mexicano, representado con toda dignidad por

sus amigos.
Se formó una lista de 1,200 personas de la mayor significación, en donde
se mezclaban los ilustres apellidos de aquel tiempo. A cada una de ellas se le
hizo llegar una invitación que decía: "Tenemos la honra de invitar a usted
al banquete que el día 3 del próximo julio, a las ocho de la noche, en el
antiguo edificio de la Compañía Cigarrera Mexicana, ofrecerá al señor Presidente de la República un grupo de sus amigos personales y políticos, como
un homenaje al gran estadista a quien la Patria debe su prosperidad y engrandecimiento. México, junio de 1910".
Quienes recibieron la invitación sintieron el gran honor de se1· considerados
amigos del general Díaz y, por supuesto, estuvieron puntualmente en el banquete. Honor aquél que meses después tenía un significado muy distinto.
Al día siguiente las crónicas de los periódicos se deshicieron en elogios Y
repitieron la elocuencia de los discursos cambiados entre invitantes e invitado.
El ofrecimiento del banquete lo hizo el señor don Fernando Pimentel y
Fagoaga, presidente Municipal de la ciudad de México. El discurso fue largo

si se considera el suceso; pero oportuno para el sentir del círculo de amigos
del general Díaz". Principió expresando: "Esta fiesta es, sin duda, de un
carácter, y sobre todo, de una resonancia política, no hay para qué negarlo;
y, en verdad, nuestro pensamiento ha sido de maniíiesto en estas circunstancias, ante nuestros ciudadanos nuestra conformidad cabal y consciente, al
programa político que venía cumpliendo, que en él halló, por fin, el país,
la fórmula de su prosperidad y engrandecimiento."
Pasando por alto la abigarrada y tortuosa prosa del "científico" señor
Pimentel y Fagoaga, se advierte claramente el propósito de envolver a la
nación en un entusiasmo que estaba muy lejos de sentir. Estrujando los conceptos, pero precisando los objetivos el orador, en tono solemne, e.'Cclamó:
"Sois, señor, todavía la fuerza política, y, sin duda, la más preponderante
en el pueblo mexicano; y vuestra continuación en el Gobierno conjurará los
peligros que pudieran amenazarlo, porque acallará las ambiciones personales
y disipará para el bien común los elementos de acción más disímbolos: sois
en una palabra, el gran centro de atracción de todo lo útil y de todo lo
bueno para el progreso de la Patria. Por todo esto os aclama el pueblo su
candidato a la Presidencia de la Repí1blica."
Lejos estaba el palaciego señor Punente] de la verdad. El pueblo repudiaba
la reelección nueva del general Díaz, con el mismo empeño con que veinte
años antes la aplaudía porque la deseaba.

El general Díaz contestó el discurso, con relativa brevedad, siendo escuchado con la más solemne atención. Como todos los dictadores había perdido
la noción del tiempo y el concepto del gobernante que, como humano, comete errores y su repetición cansa. Se creyó, más que necesario, indispensable,
escuchando continuamente a sus "amigos", a ésos que lo agasajaban en
aquellos momentos, y se olvidó de la idiosincrasia del pueblo. voluble, por
su misma condición de sufrimiento, que lo hace pensar en un cambio.
Lógicas eran sus palabras al decir: "A 1ms años, y al terminar este período presidenciaJ, me complace en extremo recibir de mis compatriotas la
aprobación de mi conducta, porque ellos tienen perfecto derecho para juzgarla, y con su fallo fo:l.'orable puedo retirarme a la vida privada; pero si,
por circunstan ·as especiales el pueblo reclama una ve-¿ más mis servicios, los
prestaré consagrando a la Patria el resto de mis energías.''
La lisonja continua, la exaltación de sus virtudes de guerrero y estadista,
la vanidad común a todo hombre mayor cuanto más alto se encuentra el
individuo, había hecho creer al general Díaz, de buena fe seguramente, que
necesitaba México de su presencia en el poder hasta la muerte.
401

4-00

Hum-26

�Como complemento a su exposición de gratitud y deseos de seguir dando
su nombre y prestigio a la administración pública, por si alguien suponía
que se encontraba en decadencia, el león dormido enseñaba las garras, ya
sin filo, sin fuerza. "Pero --decía-, si contra estas previsiones, ocurre alguna
perturbación del orden público como puede acontecer en cualquier país civilizado, tiene el Gobierno los elementos necesarios para combatirla en el
acto, como lo ha demostrado en el caso reciente de Valladolid."

Esos memorables días, del 15 al 26 de abril de 1910, íueron una ~sici6n
objetiva de ideales, una fi sta de la democracia llena de emoción para quiene , con ladero, soñaban en una patria redimida, capaz de sustentar por
igual a todos sus habitantes, y abrir las puertas de bs oportunidades a toda
ambición noble. Para los científico aquello significaba una incalificable osadía, una locura, que merecía un ejemplar escarmiento.

Las aclamaciones, los vivas. el más desbordante entusiasmo acalló las últimas palabras del gran estadista rubricándo e a í suntuosamente, en ausencia
y sin la sanción del pueblo, la nueva elección de don Porfirio.

Con las alternativas propias de esta clase de asambleas, máxime cuando
se carece de antecedentes, los trabajos se llevaron a cabo hasta el final,
resultando electos a la presidencia y vicepresidencia de la república, don Franciasco I. Madero y el doctor Francisco Vázquez Gómez.

LA

CONVENCIÓN ANTIREELECClONISTA

Preparando el ambiente nacional, puesta de pie la ciudadanía, era necesario seguir el procedimiento democrático para la designaci6n de candidatos
a la presidencia y vicepresidencia de la república.
Había logrado Madero en sus correrías, llenas de incidentes penosos y de
palpables peligros, encender el entusiasmo del pueblo y más aún desterrar
la apatía y el miedo. Si él, siendo quien era, señor de hacienda y de ilustración, dejaba las comodidades y se exponía a las represalias de la dictadura,
el pueblo sufrido, que de todo carecía, no tenía otra cosa que perder que
una vida miserable.
Pero no era so.lamente el pueblo humilde, desheredado, el que seguía con
fe a Madero, también lo seguían los hombres de la clase media: burgueses,
profesionales, profesores de escuelas primarias pequeños propietarios agrícolas, y cuantos sentían el espíritu sumergido en tinieblas y deseaban encontrar
la luz de la libertad. El contagio maderista se había extendido sin limites,
dentro de una noble aspiración carente de rencor; pero decidida a conquistar
los principios democráticos.
A la convocatoria del Partido aciona] Antirreeleccionista respondi6 una
nutrida delegación de cada población de la república. Los mismos organizadores se asombraron de la enorme concurrencia que llenó el Tibole del
Eliseo, situado en el corazón de la capital.
Sin prisas, a pesar de la situación tensa que prevalecía, se corrieron todos
los trámites de rigor, llevándose escrupuloso registro de los delegados y celebrándose las asambleas dentro de un ambiente de absoluta libertad y con
visible entusiasmo.

402

No quedó el espectacular acontecimiento en simples manifestaciones de
regocijo. La directiva del Partido Antirreeleccionista, pasado el acto solemne
de la protesta de los candidatos, procedió a organizar los trabajos preparatorios de las elecciones que deberían ,·erificarse el primer domingo de julio.
e intensificó la propaganda tratando de mantener vivo el entusiasmo despertado por la convención, cuya resonancia había llegado a todo los rincones
del país.
Madero, ya en su carácter de candidato a la presidencia de la república
solicitó una entrevista con el general Díaz, candidato a la reelección. Contra
lo que en general se opinaba la entrevista se llevó a cabo. Los científicos
intentaron dar una demostración democrática al sugerir al general Díaz que
recibiera al pobre candidato de Ja oposición.
Con fingida seriedad el general Díaz habló con Madero. Por cuanto le
habían dicho de él no lo consideraba digno de disputarle el poder. Le parecía una especie de broma, a la que debía ponerle buena cara, de la que
saldría muy mal parado su oponente.
No vio así las cosas iadero. Para él se trataba de los sagrados intereses
de Ja patria. Se presentaba ante el caudillo de la Intervención Francesa,
respetado y respetable, y ante el estadista que había hecho mucho por México,
y que, viejo ya, sin las suficientes energías para gobernar por propia cuenta,
debía retirarse antes de que el pueblo lo echara.
Expresó Madero, con su habitual franqueza, que su deseo era entablar
una lucha en el plan democrátir.o, con el compromiso de ambas partes de
respetar el resultado de las elecciones cualquiera que fuese. Su propósito fundamental radicaba en mantener inalterable la paz para cuyo fin demandaba
plenas garantías.

403

�Para el general Díaz, acostumbrado a la obediencia, a las palabras de
admiración, a su indiscutible supremacía, no podía creer que tuviese ante sí,
a un hombre, para él, sin mérito alguno, que le hablase de poder a poder.
Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contenerse y no arrojar a empellones al atrevido que así le hablaba. Con brusco ademán, aun cuando
hablando del respeto a la soberanía del pueblo, dio el general Díaz por terminada la entrevista.
La prensa se ocupó con prof usi6n de este acontecimiento, analizándose
bajo diversos aspectos. Para la prensa venal, la que estaba al servicio de la
dictadura, Madero se había exhibido como un candidato a lo "Zúñiga y Miranda" loco de remate. Rabia hecho el ridículo ante la egregia figura del
general Díaz.
En cambio la prensa independiente destacó la actuación de Madero en
orden a la altura de miras de su exposición, y sobre todo se dio importancia
especial al hecho, al simple hecho, de haber sido recibido nada menos que
por el presidente de la república y candidato también. No se trataba entonces
de un contrincante sin importancia, no era ya Madero el "chiflado". Se le
tomaba en cuenta.

C.oNTINÚAN LAS GIRAS

Con renovado ímpetu continuaron las giras de propaganda. En todas partes era recibido Madero con entusiasmo; pero al mismo tiempo iban de
aumento las dificultades que le presentaban las autoridades. Lo menos que
encontraba era la negativa de !os hoteleros para darle albergue, como sucedió en Guadalajara y en Hermosillo.
Tales obstáculos constituían alicientes para continuar adelante. No cabía
duda que Madero había logrado conquistar la opinión pública. Los indiferentes habían acabado por tomar partido; los en un tiempo activos re}-istas,
en su mayoría, se adhirieron al movimiento maderista; y los enemigos de la
ca.usa, por compromisos políticos o por intereses creados, se aliaron estrechamente para contrarrestar, a toda costa, el auge maderista que invadía rápi-

La consigna de la aprehensión de Madero
.
faltarían para ello y se encontr,
1 d
estaba en pie. Pretextos no
0 en a or en de apreh
'
·6 di
del licenciado Roque Estrad
d d .
eDSI n ctada en contra
no se logró seg, 1
. a, acusa o e insultos a las autoridades la que
Madero.
'
un as mismas autoridades, por la intervención di:Ccta de

sin~~aer:~ ~a::r~es:,í l:u~et~ci?nddel l;cenciado Estrada la que interesaba,
formándosele proce~ por
:n~ osde .ormulismos leguleyos fue detenido
agmanos elitos Lo que a 1
"d d .
teresaba era imposibilit 1 f' .
·
as auton a es mteno udiera
ar o me.amente para que continuara s
p
actuar durante las elecciones ya muy próximas.
~ campana, y

ra:

La trama comprendía diversos episodios A
.
.
bi6 exhorto de las autoridad . d" ·a1 .
su debida oporturudad se reciMadero para seguirle p~ooesoese JU JCl es de San Luis Potosí reclamando a
•
n causa que se Je hab' b'
de delitos de burda invención.
Ja a ierto por una serie

Al requerimiento se contestó de co1úormidad
.
.
.
po; pero con satisfacción por quitarse de ene~ y sin p~sas ~ara ganar ttemmetedora como ridícula fue en . d ").1 d
a una s1:11ae16n tan compro'
v¡a o ¿\( a ero a San Lws Potosí.
Continuó
, . allí la mas cara dª· Qued 6 Madero imposibilitado d
1os mas mteresantes momentos de las ele .
.
e actuar en
mediante un simula
. d
cciones, que al f m tuvieron lugar
ero m ecoroso que dio
...
1 d
general Díaz.
como resu ta O el triunfo del
Consideraron las autoridad
lid
cional de Madero sin pode es cump adsu misión otorgando la libermd cau,
rse ausentar e San Luis PotoSJ.

1 En~e . tanto el Partido Antirreele,cionista habia solicitado la nulidad d
:15d e ecoones aportando pruebas abundantes sobre las irregularidade
e
nf
. .
s comedel general D'
o, co innándose oficialmente la reelección
b. as; pero el recurso fue desechad

1az.
Agot~dos los recursos legales y burlando el pueblo en sus
. .
mocráucas no quedaba otr
.
aspiraciones de. .
'
.
o e.aromo que el de la 1·evoluci6n y resu l
se hicieron los preparativos que la grave situac',
10n d eman.d aba. e tatnente

. a que estaba sometido lo and
ll Pudo Madero burlar la estrecha VJ"gil anua
0
a la frontera; para intemarse en los Estad os U m.dos. Mediaba
.
gr
deegar
julio.
el mes

damente todas las voluntades.
Llegó Madero a Monterrey a principios de junio. Tuvo un recibimiento
caluroso, revelador de la confianza que había despertado, en contraste notorio
a la frialdad con que se recibi6 la proclamación de la candidalura del general Díaz. No cabía duda alguna sobre a qué lado se cargaba el pueblo.

. •
. que bautizó con el titulo
de Allá
Plandio
de los últimos
. toques al
. pJan revolucronano
~an Lws, por medio del cual se convocaba al pueblo a l
en armas' citándose para .mmar
. . el. movimiento el 20 de noviembre evantarse
de 1910.

405

404

�Ese día se dispararon los primeros proyectiles. Los hermanos Serdán habían reunido en su casa habitación a varios correligionarios, con el propósito
de salir al campo en plan revolucionario. Alguien los delat6, pues los soldados,
con las annas preparadas, se colocaron frente al edificio intimando la rendición. Cortante fue la contestación por medio de los fusiles. Durante varias
horas las detonaciones sacudieron la somnolencia de la ciudad. Era la primera
llamada de atención a la dictadura, que serviría de muestra patética de 1a
revolución. Terminado el parque de los sitiados cesó el fuego. Varios heridos
y muertos, entre ellos Aquiles Serdán haclan la ofrenda de su sangre y va-

mente preparados, tener a sus órdenes a soldados incorporados p0r la fuerza,
cuya moral contrastaba con la de los revolucionarios que voluntariamente
habían abrazado la causa maderista. En éstos había ~ ideal que perseguir
en aquéllos, el cumplimiento de la disciplina militar.
'

lentía en holocausto a una causa noble.

Siguiendo esta linea de conducta se dispuso la renovación casi total del
gabinete porfirista. Coincidía el extremo ajuste con la llegada a México de
don José Ives Limantour, que se encontraba en París en comisión oficial.

Al mismo tiempo, cumpliendo con lo prometido, se internaba Madero a
Coahuila p0r Guerrero. Al no encontrar en la región los contingentes de
hombres armados que se le habían ofrecido se regresó a San Antonio.
Como oportunamente había enviado a Chihuahua numerosos cargamentos
de armas y parque, y el movimiento rebelde crecía decidió pasar a ese Estado.
Su presencia en el terreno de los hechos sirvió de gran estímulo a los
revolucionarios.
La lista de los jefes revolucionarios aumentaba constantemente: Pascual
Orozco, padre e hijos, Abraham González, Emilio Campa, Marcelo Caraveo,
José de la Luz Blanco, Guillermo Baca, Perfecto Lomeli, Praxedes Guerrero,
Abraham Oros, José de la Cruz Sánchez... que continuaron con mayor vigor
las operaciones. Durante enero, febrero, y marzo de 1911, se logró conquistar
casi todo el estado, al grado de quedar la capital completamente incomunicada, y C. Juárez, asediada por fuertes contingentes. Constituyendo una
posici6n estratégica de primera categoría, era urgente apoderarse de ella,
pues se facilitaría la introducción de armas y parque, además de la resonancia
que motivaría a favor de la revolución. Así que, reuniendo importantes tropas las puso a las órdenes de Orozco, hijo.
Entre tanto los progresos en eJ resto del país eran notables. Numerosas
poblaciones estaban en poder de los revolucionarios, entre ellas algunas de
capital importancia, como Mazatlán, de Sinaloa; Pachuca, Mapimí y Nazas,
de Durango; Papantla, de Veracruz; C. Valles y Villa Guerrero, de San
Luis Potosí; Torreón, de Coahuila.
No podía ocultar el gobierno la gravedad de la situación. De nada servían
las noticias capciosas de la prensa oficiosa. La actividad de los revolucionarios
era cada vez más intensa, en tanto que las fuerzas federales, además de perder
combates y poblaciones, perdían la moral. De poco servia a jefes, técnica-

406

I

Los científicos, que habían nulificado la popularidad del general Díaz con
sus actos anti.democráticos y absorbentes, pusieron en acción todos sus recursos
para evitar el cataclismo, o cuando menos para aminorar sus consecuencias.
No se resignaban a perder los privilegios de que disfrutaban.

~ .su paso por Washington conferenció largamente con el embajador de
Mexico en los Estados Unidos, licenciado Francisco L. de la Barra, quien
lo puso en antecedentes de lo que ocurría en México. Posiblemente de esta
entrevista s~gió_ l_a idea ~e cambiar a los hombres de más alta jerarquía en
el engrana;e of1C1al, considerando halagar a la opinión pública y quebrantar el espíritu de oposición del pueblo. Se hizo renunciar en consecuencia a
los ministros: Enrique C. Creel, de Relaciones; Ramón Corral, de Gobernación; Olegario Molina, de Fomento; licenciado Justo Sierra, de Instrucción
Pública; general Manuel González Cossío, de Guerra; Leandro Fernández
de Comunicaciones; y licenciado Justino Femández, de Justicia.
'

Las vacantes fueron cubiertas por las siguientes personas: licenciado Francisco_ Leó~ de_ la Barra; licenciado Demetrio Sodi; licenciado Jorge Vera
Estanol; mgeruero Manuel Marroquín Rivera, e ingeniero Norberto Do-

mínguez.
Aun cuando l~ mayoría de los nuevos ministros eran personas de prestigio,
como hombres bien preparados, patriotas y honorables, para los revolucionarios
carecían de importancia tales cambios, puesto que se luchaba por una completa transformaci6n en los sistemas de vida pública. Así lo hizo del dominio
nacional el jefe de la revolución don Francisco l. Madero.
Ante el fracaso de esta extrema medida, siguió la solicitud de permiso de
don Ramón Corral para separarse del puesto de vicepresidente por el término
de ocho meses, que el Congreso le concedió. Tratando todavía de ganarse
la buena voluntad del pueblo se aprobó una ley prohibiendo la reelección
y otra decretando la libertad de imprenta.
'
Tarde se trataba de corregir errores que habían engendrado la revolución.
En esta forma el mismo gobierno la estaba justificando.

�Como medida desesperada el gobierno sugirió a la familia Madero interpusiera su influencia para convencer al caudillo de la Re,·oluci6n de la inutilidad de destrozar al país, puesto que había el propósito de concederle
posiciones clave en el gobierno.
Con este objeto se trasladó don Ernesto Madero y otros familiares a entrevistar al caudillo, lo que hicieron en el rancho de Bustillos, situado al
noroeste de la ciudad de Chihuahua. Nada se logró; pues Madero insistió

en llegar hasta el final.
Todos estos acontecimientos alentaban a los revolucionarios, que contribuían al triunfo con actividades arrolladoras por todas partes. No había día
en que no se hablara de la toma de una nueva población.
Los frentes de combate se multiplicaban haciendo imposible la defensa,
no digamos el ataque, de las fuerzas federales. Y a medida que crecía la
revoluci6n amenguaba la entereza de científicos y funcionarios públicos.
Siguieron en su empeño de obtener algunas ventajas de la critica itua ión.
Del fracaso de la familia Madero, surgió la idea de intentar un arreglo por
medio de delegados oficiales.

•
Grandes sucesos tuvieron lugar dw·ante el mes de abril. Para Madero d
centro revolucionario debía radicar en Chihuahua, cuya extensión territorial
y caracteristicas propias del terreno, le permitirían operar con seguridades de
éxito, y no se equivocó. Fue Chihuahua, hasta el momento del triunfo de la
revolución el campo de operaciones de mayor categoría, sin que esto significara que carecieran de importancia las actividades revolucionarias de otros

Continuamente atacaban los trenes que custodiaban grupos de federales,
proveyéndose de toda clase de elementos.
Por esa época Emiliano Zapata constituía un latente peligro. Tenía a sus
órdenes alrededor de cuatro mil hombres, que juntos a veces y en gavillas
en otras ocasiones, siempre tenían en jaque a los federales.
Tomaban pla1.as, que luego abandonaban logrando sus propósitos, para
\'Olver de nueva cuenta a recuperarlas. As1 sucedió en Acatlán, Tlacotepec,
Tacamacbalco, Chiautla y Tepeojuma. No siempre la buena fortuna acompañ~ a los insurrectos· . pues en repetidas ocasiones sufrían reveses; pero
surtí~ el efecto con,trano a lo que creían los gobiernistas, pues enardecían
sus ammos, y con mas empeño continuaban la lucha.
Ese mes de abril fue de grandes proezas para los revolucionarios. A través
del territorio nacional, se tremolaba la bandera de la insurrecci6n, ya con
caracteres respetables. Más de cuarenta mil hombres bien armados peleaban
al grito de viva Madero.
La importante ciudad de Tehuacán se hallaba prácticamente sitiada, como
Cuautla y Aca.pulco en el sur. Otro tanto sucedía en el norte con Durang~, Ciudad, Lerdo, Torreón, San Pedro de las Colonias, Matamoros, Ojinaga,
Cmdad Júarez, Casas Grandes, Agua Prieta, Nacozari. Ya no se trataba de
pequeñas poblaciones, dado que los revolucionarios podían disponer en cada
caso de varios miles de soldados.

En el Pacífico para fines de abril habían sido tomadas nue,·as poblaciones.
y se encontraban asediadas vigorosamente Culiacán y Mazatlán, las más importantes ciudades de Sinaloa, Tepic ofrecía semejante panorama, en relación íntima con los revolucionarios de Jalisco. que hacían sentir su presencia
por todas partes.

lugares.
Para principios de abril la insurrección en Durango babia adquirid~ una
fuerza insospechada; Martín Triana e había apoderado del Ferrocarril Internacional incomunicando a la capital del estado. ostuvo con éxito com'
bates en Ve!ardeña, Marqueseña, Avino e lturbide. logrando capturar vaJ1oso
armamento, que le permitió aumentar sus fuer-as.
.

.

En Guerrero y More.los se hizo sentir la acometividad del revolucionario
Ambrosio Figueroa y sus hermanos, hombres de grandes recursos como guerrilleros, quienes lograron en breve plazo multiplicar las guerrillas, de tal manera
que imposibilitaba a los federales toda operación fructífera. Hostilizaban a
los destacamentos en todas partes, presentando combate cuando la. circuns-

tancias favorecían.

Se iniciaba el mes de mayo, culminación de la Revolución, con los m.&lt;\S
sonados triunfos: conquistas de Torreón, Mazatlán y Pachuca, además de
numerosas poblaciones que definitivamente estaban en poder de los insurrectos.
Casi en todos los estados dominaban los revolucionarios. sometiendo a la impotencia a las fuerzas federales.
El apoteosis tuvo lugar con la toma de Ciudad Juárez, población que, por
su situación estratégica, dio a la Revolución ante la opinión pública, el testimonio inequívoco de su triunfo.
Y precisamente, a unos cuantos kilómetros de distancia a orillas del Río
Bravo, tenían lugar las conferencias de paz, a iniciatin del gobierno federal.

409

408

�Representaban al general Díaz los señores Osear Branif( y licenciado Es·
quivel Obregón, a qui nes e agrc ó po teriormente el licenciado Francisco
Carvajal. Por la Revolución actuaban el doctor Francisco Vázquez Gómez,
don Francisco Madero, padre y el licenciado José Ma. Pino Suárez.
de abril se concertó un armisticio en la zona del norte de Chihuahua,
que terminado sín resultad~ satisfactorios, fue prorrogando el día 3 de mayo
por 3 días más, y como anteriormente no hubo acuerdo satisfactorio alguno.

Quedaron prisioneros el propio general avarro, un coronel, dos tenientes
coroneles, un mayor, diez capitan , nueve tenientes, dos subtenientes y 480
soldados. El coronel Tamborrel murió en la contienda.

•

A fm

Los representantes del gobierno insistían en sentar las bases de paz considerando la permanencia del gen ral Díaz en la presidencia, en tanto que
los representantes de la Re olución so teman, como condici6n intransferible,
la renuncia del general Diaz a la pr id ncia y la de don Ramón Corral a la:
vicepresidencia.
Rotas las pláticas quedaba el campo abierto para continuar la guerra. Así
lo entendió Madero y giro dt!Sde luego órdenes a todos los jefes rebeldes
di poni odo violentar la acción armada.
Todavía. en los estertores de una agonía sin remedio, el general Díaz,
urgido por el avance revolucionario y por la opinión póblica, lanz6 un ma•
nüiesto el día 7 de ma ·o, expr ando que •'se retirará del poder, cuando
su conciencia le diga que al retirarse no entregará el país a la anarquía".
Los acontecimientos s precipitaban con velocidad incalculable. Apenas
conocido el rompimiento de las pláticas pro-paz, y los revolucionarios se
aprestaron para atacar Ciudad Ju rcz. Fu a í como el día ocho un destaca•
mento compuesto de cien hombres abrió el fuc 0 o sobre las fortificaciones
&lt;le la plaza, iniciándose una , 'olenta ac 'ón.
Todav'ia, a pesar de los fracasos sufrido , lo c-omisionados del gobierno,
intentaron conseguir una pr6rroga más del armisticio; p ro aun cuando Madero
estaba en el fondo de acuerdo, no pudo ya cont ner el ansia de lucha de
su gente, y en vista del arrojo de la fracción empeñada en el combate, ord nó
generalizar el at.aque.
La ciudad había sido cuidadosamente fortificada por el coronel Manuel
Tamborrel. Era jefe de la plaza el pundonoro ·o general Juan J. avarro,
que contaba con una fuerza de 600 hombres.
Fue sangrienta la batalla. Por una y otra parte se hizo derroche de valor,
sufriendo numerosas bajas. ro ces6 el fuego durante los días 8 y 9, hasta
el medio día del 10, en que el general : avarro falto de parque, y convencido
de fa. inutilidad de la resistencia, se rindi6.

Ciudad Juárez, en poder de Madero, marcó el fin de la era porfirista.
La resonancia de te acontecimiento traspa el inter · nacional, para convertirse en noticia de primera cat . oría en l mundo. Ya no quedaba duda
alguna sobre la fuerza efectiva de la Revolución · d su cercano triwúo.

Los mism s científicos que consideraban in xpugnab.le la fortaleza moral
y bélica del gobierno, cedieron en sus ímpetus y se aprestaron a con guir la
paz a toda costa, abrigando siempre la ilusión ele salvar el barco que se hundía.
Procedi6 Madero de inmediato a darle contextura orgánica al movimiento.
Formó un gabinete con los hombre más repre entativos que lo acompañaban:
Presidencia,
Relaciones,
Hacienda,
Guerra,
Gobernaci6n,
Justicia,

Francisco I. fodcro.
doctor Franci. co ázquez Gómez.
Gustavo Madero.
enustiano Carranza.
licenciado Federico González Garza.
Jo ( fa. Pino uárez.

El general Diaz, enterado d la realidad que privaba en el país, resolvió
poner fin a la situación renunciando.
tal efecto autoriz6 al licenciado Carvajal para que reanudara las pláticas con los representantes de Madero y
hablara claramente de su renuncia.
Todavía fadero no se instalada en debida forma en Ciudad Juárez, cuando
las negociacion se reanudaron, bajo auspicios mu, distintos.
Desde luego se convino en la renuncia del general Díaz y de don Ramón
Corral; pero los delegados del gobierno no fijaban fecha precisa para ello,
no lo aceptaba Madero ya que, si estaba dispu to a llevar a buen término
los tratados de paz, era exclusivamente on el deseo de evitar mayores sacrificios al pueblo.
Como pru ba de seguridad en la oferta gobiemista se le ofreció a Mad ro
un puesto en el gabinete, que ocuparía la persona que él designara, y además
el nombramiento por él de diez gobernador .

4ll
410

�Como le pareció a Madero que los representantes gobiemistas trataban
de ganar tiempo; pues habían pasado cuatro días sin llegar a un acuerdo,
el día 17 del mismo mes de mayo en\'i6 un telegrama al general Díaz diciéndole que necesitaba saber si la noticia de su renuncia era cierta. La contestación llegó inmediatamente confirmándola como efectiva en el curso deJ mi mo

mes.

Entre tanto ir y venir, sin un sentido de cordura. se pasaron tr días a
contar de h fecha de la firma d 1 tratado de Ciudad Juáre1.. La opuuon
pública se agitaba en un laberinto de conjeturas. La tensión en el ambiente
popular era a cada momento más peligro.a. 1 o había forma de controlar la
aspiración del cambio ya acordado.

Así llegó el 24 de mayo: la prensa propaló la noticia d que ese mismo

En efetco los sucesos en México así !o indi aban. El mencionado día 17,

d(a serían presentadas a la Cámara de Diputados las renuncias, y el público,

en un solemne con ejo de ministros, que se efectuó en el domicilio del pre-

ansioso de presenciar aconteC'imiento de tan alta importancia, e presentó en

sidente Díaz, se acordó la renuncia de él )' de Corral.

gran número invadiendo las tribunas de la Cámara. Para las 3 de la tarde
no quedaba espacio alguno libre.

igui6 en Ciudad Juárez el debate sobre los detalles de la situación, supuesta las renuncias anunciadas, y por fin el día 21 e finnó el tratado de
paz, que contiene los siguientes puntos substantivos:
lo. Renuncia, antes de fin de mes, de los señores Porfirio Dí.az y Ramón
Corral.
2o. El licenciado Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones
Exteriores, e haría car_go del Poder Ejecutivo interinamente y convocaría a
elecciones generales dentro de los términos de la Constitución.
3o. El nuevo gobierno estudiaría las condiciones de la opinión pública para
satisfacerlas en cada estado, dentro del orden constitucional y acordaría las
indemnizaciones de los perjuicios causados directamente por la revoluci6n.

4o. Cesarían desde ese momento las ho tilidades entre las fuerzas del gobierno y las de la revolución.

•
Quedaba, con este tratado de paz, teóricamente terminada la revolución.
La realidad era otra. Continuaban en 1éxico las intrigas de los aduladores
y usuíructuantes de la era porfirista, que no se resignaban a dejar los privilegios de que venían disponiendo.

Afuera rugía la multitud. Una ,·alla de soldados detenía a la gente que
a toda costa querí::i. ent(ar. La impaciencia crecía por instantes; los grito
destemplados llenaban eJ ambiente. Alguien exclamó. ¡ abajo Díaz! y pronto
se formó un imponente coro con estas palabras. Otro grupo gritaba ¡ ,-iva
Madero! Miles de personas de todas las clases sociales hacían causa común.
La paciencia se había agotado y la tragedia acechaba.
Entre tanto los diputados actor forzosos en la culminación
política que llegaba a su fin, conteniendo el nerviosismo que
trataban de formalizar una esión, constantemente interrumpida
panilla que agitaba el presidente, con el propósito de imponer

de una ,;da
los acosaba,
por la camorden.

El pí1blico, desde las galerías, no permitía se leyera un proyecto de ley
sobre educación, pidiendo que se diera cuenta con las renuncias de Díaz y
'de Corral. Era tanta la algarabía que no se escuchaba la lectura, ni era
posible que los diputados concentraran su atención .
Arreciaba la tormenta.
las renuncias.

o era oportuno hablar de cuestiones di tinta,; a

El diputado Licenciado Manuel Calero fue a la tribuna, y haciéndose oír
con dificultad, expresó que no podían ocuparse de las renuncias porque no
habían llegado todavía.

Sugerían, entre otros planes, llamar al general Reyes, que de regreso de
Europa se había detenido en La Habana, Cuba. Querían ignorar que esa
forzada escala obedecía a ge tiones de Madero quien veía, con la presencia
de Reyes, en momentos tan críticos, posibles trastornos.

Como bomba e recibió el anuncio. To había forma de contener la indignación de la gente; a los gritos, mueras y vivas, se mezclaba el estruendo de
la butacas hechas pedazos. Los diputado salieron del salón como pudieron,
y el público abandonó la Cámara, informando a la multitud aglomerada
en la calle ·10 que había sucedido.

Fallida ta argucia sugerlan la expedición de leyes que garanili.aroo la
libertad electoral, la renovación de los gobernadores, la no-reelección, y cuanto
significaba una justa aspiración del pueblo. Tarde era ya para tale ofertas.
La revoluci6n estaba a punto de realizar su programa rcivindiC'ador.

Dentro de un ambiente enardecido se formaron do columnas: una tomó
el rumbo del domicilio del general Díaz, por las calles de la Cadena, sin
llegar a su destino porque pelo tone de soldados lo impidieron; pero el general
Díaz., escuchó los alaridos de un pueblo amotinado que urgía su renuncia.

412

413

�La otra columna se dirigió a la Plaza de la Constitución, y frente al Palacio Nacional fue recibida con nutrida balacera. No babia forma de contestar la agresión. El pueblo no estaba armado; pero descargó su ira lanzando
los más duros improperios a los esbirros detentadores del poder.
Quedaron tendidos en la plaza 9 cadáveres y 19 heridos. Precio de sangre
para conquistar la dignidad de hombres libres.
Todavía reservaba. el destino el sacrificio de nuevas víctimas. Al día siguiente los periódicos dieron cuenta de los acontecimientos con extensos comentarios, y de nueva. cuenta surgieron los motines. En la. a.venida Juárez la policía
trat6 de disolver una manifestación usando de las armas, causando un muerto
y tres heridos; pero nada detenía el ímpetu del pueblo. Quería la salida del
general Díaz a toda costa, y su acometividad iba en aumento.
Pasado el medio día circuló la versión de que se habían presentado las
esperadas renuncias. Volvió el pueblo a establecerse frente a la Cámara de
Diputados en actitud hostil.

En efecto, en breve sesión de los diputados, se aprobaron las renuncias del
presidente y del vicepresidente de la república, general Porfirio Díaz Y don
Ramón Corral. Quedaba cerrado un período de 30 años, durante el cual se
babia disfrutado de paz; pero en cambio fueron sepultadas la libertad del
sufragio, de palabra y de prensa.
Se advierte en la renuncia del eneral Díaz el tono comedido de quien
siente en lo íntimo de su ser, que ha dejado de ocupar el lugar prominente
que las circunstancias y merecimientos le habían concedido. No hablaba el
caudillo triunfante de la intervención f ranccsa. ni de la revolución de Tuxtepec, hablaba el ídolo caído, que olvidó lo fugitivo y perecedero de las glorias
humanas.
Para don Ramón Corral no había otro camino a seguir que el marcado
por el general Díaz. Su dimisión así lo exp a: "y iguiendo mi programa
de secundar la polltica del Gral. Díaz, uno mi renuncia a la suya".
Queda así en la historia de México grabada la fecha del 25 de mayo de
1911, como final de una etapa de progreso material, con el estigma de un
atraso socia] enorme; y en contraste, el comienzo de una nueva etapa político-

FIN DE LA CONTIENDA ARXADA

Una vez firmados los tratados de Ciudad Juárez, el enfrentamiento entre
revolucionarios y federales cesó, desenvolviéndose los acontecimientos posteriores con rapidez.
El general Díaz, como simple ciudadano salió de la capital por la vía
férrea rumbo a Veracruz, en donde se embarcó en el vapor alemán el ''Ipiranga'' hacia Francia, para no regresar. Con él se iba u.na etapa histórica
de heroísmo y de claudicaciones.
En cambio Madero disponía lo necesario para su viaje a la ciudad de
léxico, el que hizo en un tren e pecial. Durante el trayecto de Piedras
Negras a la capital, las aclamaciones al jefe de la Revolución se sucedían en
cada lugar en que el tren se detenía: Saltillo, Torreón, an Pedro d las
Colonias, Zacatecas, Aguascalientes, Cela ·a, San Juan del Río, y México. La
11 gada fue el 7 de junio por la mañana, del memorable año de 1911.
La recepción que el pueblo hizo a Madero es de aquellas :matiifestaciones
ind criptibles. Sin distinción de clases sociales e puede asegurar que la
población, en su totalidad ocupó calles, plaza . balcone y azoteas para
aclamarlo.
Inolvidable jornada que habría de transformarse dos años después en el

más amargo e injusto cambio popular.
Después de merecido descanso, procedió Madero a recorrer el país en
calidad de candidato a la presidencia, llevando como vicepresidente al licenciado José Ma. Pino Suárez, en lugar del doctor Francisco Vázquez
Gómez, que había sido nominado para ese puesto en la asamblea del Partido
Antirreeleccionista, efectuada antes de la Revolución.

Casi por unanimidad de votos resultó electa esla planilla. Tomó posesión
de la presidencia don Francisco I. Madero, cl 6 de noviembre del tantas
veces citado año de 1911. La limpieza con que se habían realizado las elecciones, que significaron un ejemplo a seguir constituyeron la más cumplida
satisfacción para Madero y sus correligionarios, así como la justificación perfecta de la Revolución.

GoBmR: o

~1ADERI TA

social

•
414

No podían ser los augurios más satisfactorios para el gobierno, que en
fonna tan democrática, iniciaba su gestión .

415

�• fadem, impcrturb bk en su prop6 ito d gobernar para lodo lo mexicano ~in distinción alguna, aju taba todos su actos a Jo· más alto principios
impu to por las ley~s, agregando de su pa1 te bondad y buena íe.

. Iuy pronto urgieron dificultad · que procuraba olucionar en la mejor
forma posible. ·e organizaron. al amparo de la lib rtad imperante grupo
di idente , que in una bandera d tenninada puirnaban por desacreditar al
biemo.
En ayuda de e ta tendencia alieron a luz periódico y rcvist:is, cura prinipal mi ión era la de atacar al régimen.
Todo acuerdo, toda actuadón del régim n rra moti\'o de acI't'S censuras
por m dio de tend nciosos nrtículo y de ~ot a c..aricatut"a$.

A í como la gota de agua horada la p ña. a. í la inuiga, la calumnia, la
mentira. acaban por d truir la r puta ión más limpia.
Y l { nómeno e op ró. Pa a paso la :nie tra ampaña al ntada por
la rea ci6n, fue tomando fu rza ha ta 11 ,u a lo· límitC's en que la opinión
públi

picrd

de vi ·ta la

1 •alidad.

e mellaban las armas de sus amigos, considerando que eran impl
jeturas hija de la amistad que le profesaban.

Esa confianza en í mismo, product
demás. d tennin6 su ruina.

d

la lealtad qu

con-

le inspiraban los

El 9 de febrero de 1913,
iruurrecrionaron lo· cadetes de la Escuela de
A pirante d 1 lalpan. Al frente de etJos el t ncral fanu 1 Mondrag6n,
que a su vez
había sublC\-ado con la corporación de artillería a su mando,
marcharon con una columna hacia la penit nciarí. , n tanto, c¡ue otra columna níil6 1 dirección a la prisión d
antiago, con la consigna de liberar
al general Bemardo Reyel&gt;.
Fue para el general fondrag6n fácil conseguir la lib rtad del general
Diaz. En seguida se dirigieron a la iud dela tomándola. despu 's de un breve
combate, gracias a la trai ·6n de algunos oficiales encargado de su d fensa.
En cuanto a la columna que se dirirri6 a la pri i6n de antiago, con la
misma facilidad lograron la libertad del general Re) . De inm diato, en
actitud de combate marcharon hacia el Palacio 'acional.

víctima y de trozarla.

Al frente de la tropa el general Rey s intimó la rendición a la guardia
d I Palacio re ibi ndo como cont taci6n una d carga cerrada de balas.
Cayó del caballo muerto. Sin embargo
combate se generalizó, con el sacrificio de numerosos soldados y civil . Los atacantes
retiraron para incorporarse a los sublevados de la Ciudad la.

Tuvo cono imi nto • lad ro del complot qu
fraguaba: pero insistía
en que 1 pueblo taba c-on él y cualquier intento que se hicics en u contra
frac~ 'a, como hablan fracasado lo general , Félix Díaz, en Veracruz y

A í se inici6 la Decena Trágica, que cuhnin6 con la traición del gen ra1
ictoriano Huerta, en quien el pre idenlc había confiado la defensa de las
in tituciones oficiales y con la muert del propio fad ro y del tic nciado

En esta forma, qui nes . con ideraron d plazados de la situaciones de
pri,ilegio de que disfrutaron, prepararon el ambieute para dar el zarpazo,
como la fiera que
ra el momento propicio para caer sobre la indefensa

Bernardo Rey ,

n • 'u vo León.

En ambos e.a os, prision ro lo jefe , • fotlero le había salvado la ·ida.
a pesar de la pre.i6n en contrario de corrclicionario de alto nivel.
LI gaba la prueba decisiva. Amigo

) íamiliarc d
fadero, con .ant la. En ,-' ra d I moYimi nto
ubv rsivo, un grupo d diputad de lo renovado
d filiación ro d rista
incfu utible y amigos personak , le notificaron t pdi!!10 qu corría;
ro
ni las pru bas que 1 pre ntaron, ni lo &lt; umer to clocu nt
on que le
lu blaron fu ron ·uficien
pata onvenc rl . Para él •e trataba _implemente
dt. rumore y que nadi
atre" rí a rebelar· n u contra .

ción al cu rtelazo, le advinieron del peli

Pino Suárez.
Terminó en esta forma dramática un nsayo democrático, y con él terminó

la vida de un visionario que equi\'ocó el e cenaño en que debió realizarlo. La.
hi toria ha recogido l gesto el
hombre que vii.:i6 para el bien que no
fue comprendido y en cambio •e le acrificó. u nombre permanecerá vivo
en el re uerdo de las g neracione por verur, y u figura, llena de bondad
)' de nobl . nt1mient , perdurará mediante lo monumentos que en su
h nor
lc,·anten a trav' del territorio que tanto amara.

• to podí ~fad ro cr er n la mal&lt;lad d I
mlir
mucho meno qu
hubi
militares capao . de mane-bar 1 honor con una traición. Tenía fe
cie • en la bondad humana. y ante ta cora7" d · inqu brantabl segurida .

417
16

Hum-27

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1944 - 1945)
ToMÁs

MENDIRICHACA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geograf'ia y Estadhtica.

I
LA

UNIVERSIDAD DEL NORTE

AL REGRESAR DE LA ciudad de México, a principios de agosto de 1944, el
gobernador del Estado informó a la prensa local sobre los planes de la Secretaría de Educaci6n Pública para establecer en Monterrey la Universidad
del Norte. Esta institución tendrla facultades y escuelas en los Estados circunvecinos, como dependencias suyas, que funcionarían probablemente en las
poblaciones de Saltillo, Torreón, Ciudad Victoria, etc. 1
Con ese motivo resucitó el antiguo proyecto de convertir a la Universidad
de Nuevo León en Universidad del Norte, o sea en una entidad de mayor
amplitud. Sin embargo, el punto neurálgico del problema era la Autonomía.

En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas en su edición del día 3
de agosto, el doctor Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nuevo
León, afirmó que la proyectada universidad ya "existía de hecho en M onterrey'', pues en la casa de estudios ouevoleonesa siempre había habido más
de un cuarenta y cinco por ciento de población estudiantil que provenía de
los Estados fronterizos. El doctor Livas no se oponía a la creación de la
Universidad del Norte, pero su "prop6sito esencial' era que la Universidad
de Nuevo León "no pierda m carácter de Institución del Estado, porque eso
1

El Porvenir, agosto 2 de 1944, p. 8.

419

�seria tanto como aceptar el derrumbamiento de los esfuerzos que los educa,.
dores de Nuevo León han hecho en beneficio de la educación universitaria
y de su organización . ..".

El mismo periódico hizo dos entrevistas relacionadas con este asunto.2 El
licenciado José Benítez, ex. gobernador de Nuevo León, "se mostró partidario
de una mayor autonomía universitaria". Abogaba porque "las fuerzas que
constituyen su sostén económico (¿ el gobierno de Nuevo León?) tuvieran una
injerencia indirecta y prestaran su mayor apoyo, como sucede en las t,iniversidades europeas". En tal caso no habría necesidad de que existiera una
universidad "federaliz:ada", o sea dependiente del gobierno federal. El problema económico era el más apremiante "y reclama la intervención de otras
fuerzas económicas . ..". El licenciado Benítez también opinó que el gobierno
federal debía aportar cierta cantidad de dinero para el sostenimiento de la
universidad nuevoleonesa, sin que ésta dependiera de aquél, pues de otra manera estaría "sujeta a vaivenes sociales, educativos, políticos ,, demás . ..",
originados en la Universidad Nacional de México, "que se reflejarían inmediatamente en el Estado". Por su parte, el licenciado Héctor Goozález, primer
rector de la Universidad de Nuevo León, afirmaba que los Estados del norte
de México, de donde afluía un elevado porcentaje de estudiantes a la Universidad nuevoleonesa, debían ayudar econ6rnicamente al sostenimiento de la
nueva universidad. Añadió que, si no se llegaba a conseguir el apoyo económico
del gobierno federal para la Universidad del orte, "se echaría a perder lo
poco que se ha ganado hasta la fecha en materia universitaria" en Nuevo
León. Sin embargo, también había el peligro de que la nueva universidad
quedara sujeta "a los vientos reinantes de todas las fndolcs que soplaran en
la Universidad de México, de la cual tendría influencia directti'. El licenciado
González aludió a una universidad "en la cual verdaderamente se estudiara,
evitándose lo más que se pudiera toda agitación política". Es decir, en donde
el estudiante no perdiera de vista el fin principal de su paso por las aulas
universitarias, "tratando de integrar su criterio personal a través de sus est-u,.
dios y de la experiencia". Terminó diciendo que, en caso de ser necesaria la
aportación económica de la federación para establecer la Universidad del
No1te, esto "110 debería significar una influencia directa (del gobierno de
México) en todos los aspectos" de la nueva institución, sino una ayuda poderosa para encauzarla y hacerla progresar.
El día 4 de agosto El Porvenir informaba que, poco antes de salir a la
ciudad de México, el doctor Livas había declarado no ser necesaria la crea-

1

ción de la Universidad del Norte ero s' 1
federal a la Universidad de Nue:,: León1 a ayuda ~conómica del gobierno
gobierno del centro funciona,
f
' la cual, _sm que dependiera del
'
na en orma más efectiva con esa ayuda.

El 10 agosto de 1944 1 d
·
Educación Pública licen;ia:o J°:tor ~1vas ~ed recibido por el ministro de
Universidad de N~evo León dij:::e ::r:atóo det. "El bfoletín mensual de la

vista d
U · •
e con rontar los puntos de
. _e nuestra mversidad con el proyecto de la Universidad
por el gobierno federal" .s Al termmar
.
1a entreV1Sta
.
Norte,
lauspzczada
..
fue del
anunciada
a VlSlta a Monterrey
Máynez, Iepresentantes
metió dar a conocer en
de la Universidad de
pero nunca lo hizo.

EL

de los licenciados Alfonso Caso y Eduardo G ,
de Ja Secretaría de Ed
"ó A
arcia
su sirui
,
uc::10 ~· rmas y Letras proNue:o ~ : numero un~ smtes!S de l~s puntos de vista
n con relación al mencionado pro ecto,

RECTOR CONTRA L

AUTONOMÍA

sucesos
•
.
deUnos
M' .lamentables
di
.
, ocurrid os en 1a U mvemdad
Nacional Autónoma
.
exico, eron motivo al doctor Livas para escrib;,. un ext
, 1
mtitul d "A
,
u
enso artícu o
a o
utonomia y tragedia w1iversitarias".'
'
El rector de la Universidad de
L ,
..
libertad de cátedra de la ' .
ue o eo~ calif1c~ la autonomía y la
maxima casa de estudios mexicana como "un .
creado
.
mtt~
tu . , con fines diversos y nada 11obles", pues "su Ort{!en
obedece a una
siaczon que todos han callado, con inexplicable cobardíd' El viru1
,
trata p · · 1m
·
ento artículo
, ' nnetpa ente, sobre el movimiento estudiantil de 1929
boco en la autonomía de la Universidad acional de M,exico.
.
' que desem-

d:;1 aut~; afirma que en mayo de 1929, "cuando estalló esa huelga que han
di .o en. amar gloriosa", él era estudiante de la Facultad Nacional de M
cma, s:endo_ tes~go presencial de aquellos acontecimientos. Aña e
eauto~om1a u_mvers1taria fue concedida por cl presiclentc Portes Gil :om:ue la
mechda
hábil para solucionar
la . huelga de estudiantes, ,, qt,e na da tuvo una
l ·
. ..
de
g oriosa y que no se intci6 con ideal alguno". Todo lo que se h b' d" b
hasta ento
b ¡ "
a 1a 1c o
. .
nces so re a nobleza" y los ''principios i11violables" de aquel mo
vumento estudiantil "~s falsedad, oportunismo y deseo manifiesto" de apro~
vecbar el atropello
. 1·ma
"p
f · sufndo por los wiivcr itarios a manos de la polici'a cap1ta
ara con eccionar un mito de resultados hasta ho-y desastrosos .. ."

: Armas 'Y ~ttras, año I, número 9, septiembre 30 de 1944, p. '.!.
El Porvenir, agosto 9 de 1944, pp. 3 y 5_

El Porvenir, agosto 4 de 1944, p. 7, y agosto 5, p. 1O.

421
420

�El doctor Livas afirmaba que el "mito" de la autonomía "ha costado a la
Univer.sidad Nacional la salida de un Rector, el licenciado Castro Le.al, que
pudo, indudablemente, enaltecerla; desorientación completa en su misión; gobiernos universitarios que han cubierto de oprobio a la Universidad como el
de Chico Goerne, que inició la formación de brigadas de incondicionales y de
pistoleros; un estudiante muerto y muchos lesionados, con la entronización
en esta Casa de Estudios de prácticas que la han cubierto de vergüenza )' la
han exhibido como una negación de la cultura nacional".
Luego advertía: "Sirva todo esto de experiencia para los que siguen luchando en Provincia, por eso que no entienden y cuyos resultados se obstinan
en subestimar''. La autonomía universitaria, ''como se ha practicado e11 la
Universidad Nacional Autónoma, es un peligro para la cultura y una ban,..
dera de políticos )' de ignorantes, que pretenden saberlo todo por el solo
hecho de poder llenar una o más cuartillas".

Enseguida hace una dura crítica a la prensa local, afirmando que algunos
periódicos regiomontanos "hablan frecuentemente de que Nuevo Le6n no
tiene Uriiversidad por el hecho de ser, la que tiene, una institución de Estado".
Y concluye: "Resulta fácil valerse de la impersonalidad de un comentario
periodístico para externa-r opiniones sobre asuntos en los que no se ha pro-fundizado lo suficiente, desorientando a la opinión pública al amparo de la
fuerza indudable que tiene todo lo que es periodismo".

El doctor Livas no ignoraba que escribir contra la autonomía de la Universidad de México sería para muchos "muy poco menos qtte un delito de
lesa cultura.", sobre todo en quien era rector de universidad. Sin embargo
esa circunstancia era la que lo obligaba "a salir por los fueros de la verdad
~• señalar que es cobardía el callar ...". Para el doctor Livas el mal no estaba
en quienes habían sido rectores, corno Chico Goerne o Brito Foucher, "sino
en que se ha forjado a la autonomía universitaria contra toda realidad y
con gran menosprecio del valor civil auténtico, una lerenda de suprema conquista de la cultura y de principios inviolables, cuando sólo ha dado margen
a oprobio y desprestigio". Y añade enseguida: "Debemos declarar con toda
energía 'j con honestidad y aunque tengamos que soportar toda clase de ataques, que el mal está en la autonomía, concebida como libertinaje indecoroso
'j como pretexto para luchas sectarias, para desprestigio de la nación y escarnio de la Cultura".
Afirmaba que el gobierno debía modificar la situación legal de la máxima
casa de estudios, "que debe tener en el Estado, no sólo el proveedor de su
patrimonio, sino un principio de autoridad con las necesarias limitaciones que
exige el libre desarrollo del pensamiento huma110 por las vías de la honestidad

y la expresión social de un pueb.o, ante el que debe responder ,, Por últim'
aserurab
.
• • entonces'
o
° . ª que, s,· 1a autonomía contmuaba
ejerciéndose como· ·hasta
1
e gobd1emo e.:'taría ~tiendo que, a su sombra, "se siga laborando un fu:
turo e verguenza nacional:'.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL HOSPITAL

1 • Al ha cerse cargo
d Lal situación
dir •, económica de] Hospital Civil era bien dif'cil
e a
ec~o-~ del nosocomio el doctor Francisco Vela González en abril
de 1944, su~mo que_t?do el personal médico renunciara a sus sueldos debido
~ 1~~ _P~~na~ ~ondic,ones económicas por las que atravesaba la institución.
a l ,ciatl\'a e doctor Vela González fue aprobada por unanimidad.
. En UD_ª información de El Porvenir del 30 de abril se afirma que el h _
pita! recibía aproXtma
· d amente $ 25,000 mensuales por' concepto del impuesto
os

ª

1

~

~pectác~os públicos Y $ 10,000 más correspondientes al servmo de

~rlSl~rust~· ~acle que el gobierno de] Estado había prometido a la Bene-

ficencia
,
. ,,Publica una aportación mensual de $ 10,000, « cosa que aun
no ha
d
mte
,do
,
pero
se
esperaba
contar
pronto
con
dicha
cantidad
E
¡
d "
d ,,
. n ese caso,
a suma e entra as ascendería a $ 45 ,000. y conc1me
• que, como los
gasto~ mensuales para el sostenimiento del hospital eran de , $ 65,000, todavía
{altanan $ 20,000 cada mes para cubrir el presupuesto.
La noticia anterior no es exacta, ya que el gobierno de Nuevo León aportaba $ 12_5 000 anuales para el sostenimiento del hospital, o sea $ 10,416.66
al mes. Sin embargo, la vida económica de la institución era muy precaria.
Por otra parte, el edificio del hospital civil no estaba concluido: faltaban
los elevadores, lo: equipos de cocina, numerosos detalles en diverso departamentos Y terminar los pabellones para los servicios de lavandería y planchado, cuyo costo podría ascender a quinientos mil pesos Además la · titu ·,
t ,
d d d
di
.
J
1DS
aon
ema un a eu o e me o millón- de pesos con varias casas comerciales.

:ª

Para
te~ción. del, h~ pital ci;il, el gobierno federal a través de la
secretana de A~1stenc1a Pública, hab1a contribuido desde el año 1941 con
algunas aportac10nes económicas, que ascendían casi a ochocientos mil pe os.
En ma:'º de ~9_44, las partidas dedicadas al hospital civil -incluyendo la
aportación antiapada de doscientos mil pesos de la secretaúa de Asistencia
corre pondiente a dicho año- ya estaban agotadas. 5
• ~erie _d_e,,tres artícul~ _de R. C. (Ricardo Covarrubi:is) sobn· "El problema del
hospital ovil , en el pen6dico El Norte de los días 12, 13 y 14 de mayo de 1944.

423
422

�director
del e otro
de
mediados de ese año, el do Lor Ve1a González
adq,uirir
un aparato
de teel , tr tras cosas lJW era urg nte
salud,
o
,.,;ones, lamentable es confesarlo,
. de I arod en ~adiendo·
"En mue /tas oc,_.
,, ..
rapta
~ro un sea,nos
an han muerto
.
debido a la falta del mencionado. aparato
los pacientes
, . ... .
1 J mta de Bene!icencia Pública reEl doctor. Vela
t 1.CJ.tar su apoyo económico para
. . • Go~ez
vada,propuso!
con e fiam ªa e so
1
currir a la 1ruciat1Ya
pn
d'
d
,
h . al . ril Uno· ias espues declaraba que el hospital era
terminar el os~1t Cl\! .d b'
··tarse el peligro de que "tenga que susper,,..
una obra g1andiosa, pero . e ia n.,
.
a nas bastaban para
der sus actividades repentmamtnte· , pues sus mgreso pe
su so tcnimiento.
.
d1
.
tario celebrada el 30 de agosto, el director e
En la
16n del CJub Ro
' ·
. d club "para que acudan
• ll
d " a los socios e1
,
ho pital hizo su "patético ama od dº I I spital que materialmente están
. . d l p ientes pobres e ic zo LO
,
d
en auxilio e os ac
p ionarles los tratamientos a epereciendo por falta. de. ele7:1ent~s parla
en medio de las más gran-.
cuados
que esta institución viene unciona
J
JI 1
des de/ idencias y escaseceJ .
.
1

P:º º:~o

"ª

a funcionar
e
En medio de tantas nece idadc.! ' a fmes de agosto
od empezó
aparatos
y a cargo
nurvo d partam nto de Fisiot rapia, dotado de m emo
del doctor Ramiro Sepúlveda.

Los

JUEGOS U 'íVERSITARIOS

.
Unhersitarios se celebraron en Monterrey
Los egun&lt;los Jue~os Deporuvg~ b ·o los auspicios de la Univenidad de
del 10 al 16 de sepuembre de 1 , ªJ
ucvo León.

1
.
.
.-ón de este importante evento se ef ctu ~n. e
La ceremorua de maugurae1
{
til Mutualista siendo p dida
gimna io monumental del Circulo er~anfanu~l Reye Iduñate y el rector
por el gobernador del Estado, el genera

de la universidad.

Las competencias se desarrollaron 11 los gimnasio del írculo • fercantil
Mutualista, n el parque Cuauhtémoc, el parque D portivo Acero, las canchas de la E u la de Bachillere la alberca olímpica deJ parque Deportivo
Cuauhtémoc y amosa y en l:t arena . Conterrey.
La Universidad de uevo León obtuvo el primer lugar en puntuación y
sus equipos ganaron los campeonato de natación, boxeo, lucha libre, beisbol
y voleíbol, ocupando el terc-er Jugar en atleti ·mo, basquetbol y futbol.

.

EL

oocToR

BAz

EN

Mo

TERREv

En 1a mañana del 12 dt: septiembre Uegó en avión a Monterrey el doctor
Gustavo Baz, secretario de alubridad y Asistencia Pública, quien e tuvo
olamente quince minutos en esta ciudad. En una interesante entrevista concedida a El PoT(Je11ir, el ministro declaró entre otras cosas que era "lamen,.
table" el hecho de que, no obstante "el empeño y hasta sacrificios'' del doctor
Franci o L. Rocha, e.-.: director del hospital civil, para organizar ese centro
médico, "nadie lo agradece y hasta se cometen ingratitudes''. (El ministro
se refería guramente, a la huelga estudiantil que unos meses antes obligó
a renunciar al doctor Rocha) Día d pués apareció publicada en el mismo
periódico una c. rta del cloctor Baz, enviada d de la ciudad de México,
aclarando algunos concepto relacionado con otros temas.

6

. .
h d l.
. les Universitario partiCJparon oc o e e
En los egundos Juegos acd ion!a d
u-·o León que umaron más de
.
. clu en o a e
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,
. .
gacion d poruvas,
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.
tadas l iguientes m ti•
1
tudiantilcs EstU\r1eron represen
.
seiscientos at etas~ es supcnor.
. · Uruversi
. ·a ad acional ut6noma de México,
.
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de
ensenanza
.
·
Ese
l
acional
d
Agricultura
de
Chapm1
Instituto Politécnico ac,ona •
ue a
• El Poru,nir, agosto 25 de 1944, p. 10.
i El Poruenir, agosto 31 de 19H, p. 13.

go, Instituto Cicmífico d Tolm l inívcrsidad de 11ichoacán, Instituto de
Ciencia del E tado de Hidalgo, In tituto i ntífico de Zacatecas y Unh rsidad de 'uevo Le6n.

El doctor Baz regresó a fonterrcy poco después, como representant personal del presidente Arila Camacho, al informe del gobernador de ~uevo
León, licenciado Arturo B. d la Garza, leído el día 16 de septiembre.
El 14 de septiembre había in!onnado El Porvenir que gran parte del ho pita! civil '·está sin agua'', debido a la falta de presión en la tuberías, "sundo
la más afutada la Sola de Operaciones, que se encuentra en ti cuarto piso .. .".
El mini tro visitó el hospital y ofreció ordenar el pago de casi ciento noventa
mil p os, qu se adeudaban por la compra de la mayor parte de los paratos
clinicos. También prometió solicitar un pré tamo de una cantidad igual
-unos dosciento mil peSOS- para la c-onclusión del mencionado ho, pital.
En un banquete ofrecido al doctor Baz por eJ gobierno del E tado y la
universidad, la directiva d la sociedad de alumnos d · la Facultad de M -

425

�dicina tuvo un cambio de impresiones con el ministro. Los tudiantes
citaron al doctor Baz la cooperaci6n econ6mica del gobierno f deral
la construcci6n del nuevo edificio de la facultad. El ministro declaró
indudablemente, el gobiemo federal destinaría una cantidad importante
ese objeto, pero en el pre upuesto de egresos del siguiente año.

olipara
que,
para

fines de septicmbr de 1944 e] doctor Angel fartínez Villarreal, dirc tor
de la Facultad de Medicina, tuvo una entrevista con el gobernador del
do
para tratar sobre el nuevo edificio de la facultad que debía tener un costo
de tr millones de pesos. El Porvenir del día 29 dijo que el gobernador
"ofreci6 qut, de $U parte, continuard dando todo su apoyo moral y econ6mico
para que dicho prop6rito se realice y no quede en simple proyecto". Días
después un grupo de médicos se reuni6 con el gobernador, quien afirmó que,
como aportaci6n inicial, ponía a la disposición de ello la cantidad de cien

mil pesos.
A principios de octubre, la e&lt;"retarín de Salubridad autoriz6 el pago de
casi ciento noventa mil pe os del adeudo qur tenía el hospital civil con "'arias
casas comerciales de la ciudad de México. La primera promesa del doctor

PENURIA E•

LA FACULTAD DB

U,DICI A

El doctor Angel Martínez illarreal tenía en sus manos los destinos de la
Facultad de Medicina e, indirectamente, los del hospital civil. Pero, si la situación del bo pital era alarmante, el e tado en que se encontraba la facultad
era, en verdad, deplorable.
En un e.·tenso artículo del doctor Guillermo B navides Uribe. aparecido
en El Por{)enir el 13 de octubre de 1944, señalaba la penuria en que se
iedicina.

En el año lectivo 1943-1944 se habían matriculado 448 alumnos, de los
cuales 420, que cursaban del primero al quinto año de la carrera, recibían
sus clases teóricas y prácticas en el local de la facultad. Lo 28 r t:mtes
tenían todas us clases en el hospital civil.
La facultad contaba solamente con dos aulas, tr laboratorios
una biblioteca. Además, el anfiteatro, que era un ~Ión de doce metro de largo
por is de ancho, con tres planchas para cadáveres, y un salón más pequeño
en un piso bajo, ocupado en su mayor parte por las in tabciones para la
ref rig raci6n de los cadáveres.

426

tunidades para el trabajo indh,'idual de los alwnnos. Para las prácticas los
tudiantes sólo disponían de &lt;los horas al mediodía · una o dos ho~ en
la tarde. El autor del artículo comentaba: "Es imposible que una cátedra

pueda str provechosa cuando alrededor de una plancha, donde se encuentra
un cadáver, se acumulan hasta sesenta alumnos, de los que apenas doce o
quince que están en fJrimera fila se pueden dar cuenta de lo que se hace,
dando opo'Ttunidad al resto de los afomnos a que pierdan el tiempo lame•
tablemtnte o que provoquen interrupciones frecuentes en la cátedra, obligando a que se l1aea un constante mot•imiento dr alumnos alrededor de la
plancha, desplazando a los de primera fila para tener oportunidad de ver".
Era frecuente que a la misma hora coincidieran n el anfiteatro dos grupos
con di tintos catedráticos, que sumaban más de cíen alumnos, quienes carecían de asientos. "En estos c011diciones -decía el doctor Benavides Uribe-

la promiscuidad, los malos olores, las contaminaciones, la pérdida de tiempo
y la fatiga son cosas inevitables." En total, unos 370

studiantes debían

d sarrollar trabajos de anfite tro.
Para resolver la falta de e pacio en las aulas, los catedráticos iniciaban
clases a las iP.te de la mañana. impartiéndose algunas de ocho a nueve

Baz se había cumplido.

hallaba la Facultad de

El anfiteatro, en el que diariamente se sustentaban un promedio de seis
clases, estaba ocupado ca · todo el día, por lo tanto había muy pocas opor-

de la noche.
Imperaba un e, idente desorden académico: había grupos que tenían su
primera clase a las . iete de la mañana, la segunda a las diez, la siguiente
a las tres o cuatro de Ja tarde y aún otra más a las ocho de la noche. El
tiempo libre entre cada clase no era aprove hado por los alumnos para estudiar, dice el articulista, "porque no hay un sitio donde puedan hacerlo".
El local de la Facultad de Medicina carecía de las más elementales rondiciones higiénicas. En tiempo de invierno "hay que desposeerse de la propia

ropa y ve tirse con una simple bata de manta, trabajar con cadáveres conr
gelados, expuesto a todos los vientos, y lavarse con agua helada". En el verano
"hay moscas, a veces muchas moscat, )' los cadát•erts, a pesar de las inyecciones conservadoras 'Y la refrigeración, .fe alteran )' huelen mnl y en tiempo
de lluvias, como el que padecemos, hay que sacar rl cadáver de la refrig~
radora y subirlo al segundo piso por una incómoda escalera que está a la
intemperie . .."
En los laboratori , los estudiantes formaban varios grupos "que esperan
a qut unos salgan para nitrar otros". En el laboratorio de microbiologia,
ocupado con diversos aparatos y con una superficie libre &lt;le doce metros

427

�cuadrados, no podían trabajar más de ocho alumnos. El laboratorio de fi.
siología y cirugía experimental, casi siempre ocupado en la "cátedra fija"
y preparación de aparatos y equipos destinados a las prácticas, pocas veces se
podía utilizar en las clases te6rkas. El gabinete de química no podia usarse
para impartir las cátedras, pues no e,dstía la posibilidad de adaptarlo para
ese fin. El único en el que había. lugar para impartir algunas clases teóricas

«por

el saber, les importa muy poca que l a ensenanz:a
_
sea eficiente" pues
creen que entre m~ deficiencias haya, más fácilmente pasarán los exdmenes
y más pronto lograran obtener el codiciado título que es l , .
l
atrae" Sostení
últim
,
o unico que es
1
. l
a, por .
o, que era más urgente dotar de laboratorios a
a escue a que construir un nuevo edificio, como ya se había anunciado.
LÁ HUELGA DE BACHILLERBS

era el laboratorio de anatomía microscópica.
Por falta de espacio, la bibloteca era frecuentemente ocupada para dar
clases, siendo difícil que los estudiantes pudieran consultarla.
La Facultad de Medicina sólo contaba con un pequeño patio, "donde se

juega volibol cuando hay elementos".
Por último, el doctor Benavides Uribe señala que los alumnos de tercer
año debían realizar prácticas en el hospital civil, a más de seis kilómetros
de distancia de la facultad, lo que originaba mayor pérdida de tiempo y
gastos, que para muchos estudiantes eran excesivos. (En esa época, la Facultad
de Medicina estaba ubicada en la esquina noroe te de. la actual avenida
Cuauhtémoc y la calle de Matamoros.)

. Los. ,alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres habían entre ado a la
~ec~on del ~lantel un pliego de peticiones, que constaba de d~s untos
pnncipales: prunero, la reforma al plan de estudios b . d d
p
el servicio mili
b·
.
, aoen o esaparecer
.
.
~ o ligatono, y segundo, la condonaci6n de las faltas de
asistencia colectivas, a que eran acreedores por no haber . ..:d
!ases
d
t
· dí
asisu o a c
uran e ;&lt;1_□0s as. Los bachllleres no obtuvieron una respuesta satisfactoria
a sus peticrones.

. El_ día 2 de noviembre de 1944 dejaron de ir a clases. El co .
.
s1tano conmin6
l
d'
DSeJO uruvera os estu iantes a que volvieran a las aulas d d
plazo el día 10 a las diez de la mañana pues, "si no lo veri/fcananq;/::.:~

canceladas sus matrículas y, en consecuencia, dejarán de tener 'el carácter
d
e alumnos del plantel".
CARENCIAS Y DESORDEN EN BAClllLLERES

La escuela diurna de Bachilleres no estaba en mejores condiciones que
la Facultad de Medicina. En un artículo publicado en El Porvenir el mismo
día 13 de octubre, el doctor Jesús Piedra, quien impartía la clase de biología
general en dicha escuela, afirmaba que en ese plantel "se carece del material
y laboratorios indispensables . ..". En el año escolar que acababa de iniciarse,
se habían matriculado más de quinientos alumnos en los dos años que constituían el ciclo preparatorio. Para la enseñanza de las ciend.as biológicas s6lo
se contaba con un microscopio antiguo y en mal estado; no existía un museo
de Historia Nacional, ni un laboratorio de -física, ni se disponía de un laboratorio de química completo.
El doctor Piedra seguía diciendo que la enseñanza era "puramente verbalista'' y eso hacía que se frenara la curiosidad científica de los estudiantes,
en una "atm6sfera de aislamiento e incomprensión" que muchas veces terminaba por desviarlos de su vocación auténtica. "Los estudiantes -dice el
articulista- pierden así todo su interés y, al ver que no hay seriedad en la

educación, se vuelven apáticos para el estudio, cometen actos de indisciplina,
faltan a clase cuando les viene en gana, etc ..." Después "ya no se preocupan

Los ba~eres, en_ su totalidad, se negaron a acatar la orden. Entonces
el doctor. L1vas los cit6
' para que expusieran
·
. a su despacho de la Rectona
sus , que1ai:.
Los
bachilleres
reconocieron
que
la
direco'6
d
t
la
r
n e a escue no
terna. acultades para resolver el conflicto, ya que la reforma del plan de
cstu_di~ solamente podía hacerla el Consejo Universitario. El doctor Livas
advutio, por otra parte, que el Consejo Universitario ya no podría dial
con
· ellos,d'pues
, habían perdido sus derechos. Aclarando, además, que eI ogar
consejo
estu
1ana
sus gesb·ones "s'm vio
· lencias
· de
.
. el problema cuando hicieran
·

ninguna especie".
A_ mediados de nO\iembre, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres
volvieron
' que segwan
,
· d "a clases. El Consejo Universitario acordó días d espues
O sea las
temen o valor
legal"
las
matrículas
de
todos
los
bachilleres
·
. . . d
,
mismas
eon que h ab,1an m1cia
o el año escolar.

LA

PONENCIA DEL. DOCTOR LtvAS

¡ En
d una entrevista concedida a El Porvenir el 10 &lt;le no\·iembre de 1944,
e octor Enrique C. Livas, rector de la universidad, hizo algunos comen-

429
428

�tarios relacionados con la ponencia que iba a presentar en la cuarta asamblea nacional de rectores. Afirmó que su ponencia trataba de remediar el
problema de la falta de orientación vocacional de los estudiantes al ingresar
a la Escuela de Bachilleres, en donde tenían que elegir una carrera universitaria, "sin antes asomarse al panorama completo del pensamiento".

En otra entrevista concedida al mismo periódico el día 25 de ese mes, el
rector de la Universidad de uevo León se refirió nuevamente, en términos
muy generales, al plan educalivo que iba a presentar en dicha asamblea. Se
trataba de afrontar el problema que constituían los alumnos de las escuelas
secundarias que ingresaban a las preparatorias y, sin una profunda reflexión,
debian escoger una carrera profesional.
El doctor Livas asistió a la Cuarta Asamblea acional de Rectores, celebrada en la ciudad de San Luis Potosí en la primera emana de diciembre
de 1944. Presentó su interesante ponencia sobre "La Universidad y el problema de la selección vocacional", siendo aprobadas sus conclusiones. Conforme a dicha ponencia, los estuclios del bachillerato debían hacerse en tres
años, en vez de dos. 8
Afirmaba el doctor Livas que las universidades tenían la grave responsabilidad de señalar el error más común entre los estudiantes que ingresaban a
ellas: "la falta casi completa de conducta reflexiva al elegir profesión". Una
"considerable mayoría" de jóvenes universitarios iniciaba los estudio superiores sin tomar en cuenta sus aptitudes, capacidad o vocación, pues generalmente no estaban preparados para resolver ese problema.
Aseguraba que "las características ,, fines sociales" de la escuela secundaria
"prueban definitivamente su bondad y su. nobleza". Sin embargo, "el pueblo"
aún no había comprendido los verdaderos fines de Ja segunda enseñanza y
"la ha transformado en un simple peldaño" para conseguir una preparación
profesional.

Añadía que aproximadamente el noventa por ciento de los alumnos que
cursaban el ciclo secundario continuaba sus estudios en las escuelas de bachilleres, "donde tienen que elegir, a fortiori, una carrera . .. sin medir en sus
justos alcances la importancia social dt su decisión". Proponía que se imrestigaran las aptitudes del estudiante que iba a ingresar a la universidad. Consideraba, por último, que las universidades "deben modificar sus sistemas de
' "La universidad y el problema de la selecci6n vocacional"' del doctor Llvas se
publicó en el anuario Unirwsidad, números 3 y 4, correspondientes a septiembre de
1944 y abril de 1945.

430

aceptación ( de estudiantes) )' seleccionar inteligentemente, encauzando sie11~
pre, su material humano".
Basándose en la información existente en los archivos universitarios, el doctor Livas elaboró una serie de gráficas y llegó a varias conclusiones. El
aprovechamiento de los estudiantes de bachilleres, egresados de las escuelas
secundarias, era "progresivamente descendente", lo que constituía '·un fenómeno de gran trascendencia y que apunta un aspecto positivamente grave
del problema". Eso era "una demostración palmaria de desorientación en la
juventud" que iniciaba los esrudios universitarios.
"Como es natural que sucediua" -decía el doctor Livas-- el aprovechamiento en las facultades no podía ser sino ''un reflejo" de lo anterior. Exceptuando a la Facultad de Ingeniería, "las demás (facultades y escuelas superiores) ofrece11 una curva que desconsuela por su irregularidad''. E$C hecho
se debía seguramente "a que no existe una vocación definida en los que,
siendo imberbes y apenas asomados al uasto panorama del peruamíento, fueron forzados a encaminar definitivamente su vida por senderos desconocidos".

Respecto al porcentaje de estudiantes que terminaban el bachillerato en
un espacio de tiempo normal, los datos consultados demostraban que la
eficiencia en el estudio "está léjos de constituir una prueba de que dicha
selección (de carrera) obedece a un mecanismo consciente". Por otra parte,
las estadísticas demostraban que más de la mitad de los alumno.s de bachilleres "acusan una capacidad mediana para el aprendizaje de las materias
básicas'' de la preparatoria, "en las cuales s6lo han comeguido -en dos o
más de ellas- notas aprobatorias mínimas".
Desde el año 1940 hasta septiembre de 1944 se habían titulado 206 alumnos de las facultades de Medicina, Derecho, Ingeniería y Ciencias Químicas,
sin contar los títulos expedidos en la escuela de Enfermería. En relación a
la calidad de los estudios profesionales realizados por esos alumnos, el doctor
Livas afirmaba que el 45.15% de ellos hicieron "estudios apenas aceptabld',
con una calificación promedio de 6.0 a 6.9. El 37.86% de los egresados con
título profesional de la Universidad de Nuevo León en ese período de tiempo,
había hecho estudios "regulares", con promedios entre 7.1 y 7.9. Es decir,
el 83.01 % de los profesionistas titulados en esos años, está constituido, en
términos generales, por personas de escasa )' de mediana capacidad para la
carrera escogida por sí mismos". Sólo el 16.51 % estaba "formado por los que
merced a su capacidad y dedicación están en condiciones de ser prestigio
de su Universidad y factor de progreso social indudable . ..".
El doctor Livas proponía el establecimiento, "en toda la nación", de un

431

�plan de estudios de dos años de bachillerato "único, obligatorio para todos~
cursando luego un tercer año de orientación vocacional". Además la fund~ción en todas las instituciones universitarias de un departamento o labora.tono
experimental, "a donde puedan acudir los estudiantes y desc~brir sus propias
inclinaciones dentro de las diversas disciplinas del pensamiento".
El proyecto de aumentar un año de estudios al bachillerato se dio a conocer unos días después de concluir la Cuarta Asamblea Nacional de Rectores.
La noticia, en principio, desagradó a los bachilleres. El Porvenir dijo que el
plan del doctor Livas tuvo una "mala acogida" en "algunos cfrculos estu-

diantiles'.
En apoyo de la ponencia se afirmó que en Nuevo León los estudios po~teriores a la escuela primaria se desarrollaban en dos etapas: la secunda.na
y el bachillerato, mientras que en otras ciudades del país todos los estudios
estaban comprendidos en rm solo ciclo de seis años. Los primeros años se
dedicaban a estudios generales y en los últimos se hacia la selección profesional.
El plan del doctor Livas pretendía descubrir la verdadera vocaci~n del es~diante, evitando los errores en la elección de estudios profesionales. Sm
embargo, al principio se creyó en los medios estudiantiles que _el t:rcer año
del bachlllerato no sería obligatorio. El descontento se mamfesto cuando
se supo que la "orientación \'Ocacional" traería como consecuencia el establecimiento de un tercer año ele estudios.

11

FALLECIMIBN'J.'O

DEL DOCTOR MAR'IÍNEZ VILLARREAL

La noche del 5 de enero de 1945 falleció repentinamente el doctor Angel
Martínez Villarreal director de la Facultad de Medicina, cuando iba a cumplir 41 años de edad. La noticia se propagó rápidamente. "Nadie, absol'lltamente nadie, quena creer en este funesto desenlace ..."'
El doctor Telésforo Chapa, Gran Maestro ele la masonería nuevoleonesa,
declaró poco después a El Norte: "Snlan como las 19 (horas), cuando ~e
despedí del Dr. Martínez Villarreal en el_ Café Un~6n de los Ferroc~mles
Nacio11ales de México, donde estuve departiendo con el y con el Dr. Y D1put~do Julián Garza Tijerina. Julián y Ángel se quedaron en aquel estableci-

miento. Después me dirigí al Templo Masónico (la Gran Logia de Nuevo
León) de la calle Lerdo de Tejada, donde me había c~ado con algunas
persona:\ y como a las 2020 alguien me habl6 por teléfono a dicho lugar,
comumcandome que el Dr. Martínez Villarreal se encontraba bastante grave
en la calle de Bolívar (hoy Padre Mier), entre las de ]uárez y Garibaldi".
El doctor Chapa añade: "Violentamente me trasladé en mi automóvil al
lugar que se me indicaba y comprobé, efectivamente, lo que se me habia
dicho antes. El Dr. M artínez Villarreal se encontraba en el interior de su
automóvil, al parecer víctima de un ataque cardiaco. Con ayuda de otras
personas lo trasladé a mi auto, conduciéndolo a la .Maternidad Guadalupe
(en 1a misma calle de Bolívar, entre las de Rayón y Aldama), que tengo
a mi cargo, prodigándole con la urgencia del caso, las atenciones médicas que
reclamabo su estado, aplicándole oxígeno asi como inyecciones intercardia,.
cas . . ." Era inútil. A las nueve y media de la noche fue declarada la muerte
del director de !a Facultad de Medicina.
Media hora después, la maternidad "Guadalupe" "estaba materialmente
bloqueada de autom6vild'. La extensa nota informativa de El Norte dice:
"Todo era confusión en aquella casa, notando desde luego la presencia en
la misma de un regular número de facultativos. Cruzamos el patio, penetrando hasta la habitación donde había sido tendido el cuerpo del eminente
cirujano . . . Una sábana cubría todo, pero, como si no quisiéramos creer en
aquella tremenda desgracia, levantamos la parte de aquel lienzó que cubría
la cara, y el rostro del Dr. Martínez Villarreal se presentó a nuestra vista
con su palidez cadavérica". Esa misma noche, el cadáver fue embalsamado
en una agencia de inhumaciones.
Al día siguiente, los restos mortales fueron velados en su casa de la colonia
Alta Vista. A las siete de la mañana del 7 de enero fueron llevados a ]a
aula magna de la universidad, en donde permanecieron hasta las once
horas, siendo trasladados posteriormente al edilicio de la gran logia. El
ataúd fue cubierto con un estandarte del partido comunista.10 A las cuatro
de la tarde el cortejo fúnebre se dirigió al panteón del Carmen, en donde
fue inhumado. El sepelio constituyó una impresionante manifestación de
duelo. El Norte afirmaba que la multitud ascendía a más de cinco mil _per1ll Diecinueve años después, el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien había hecho
guardia ante el cadáver del doctor Martínez Villarreal en la aula magna universitaria,
parecía haber olvidado este hecho, o quizás pretendió ocultarlo, pues dice: nuestra
querida. gloriosa Enseña Patria recubría el ¡,retro que contenla los restos del ferviente luchador en favor de las masas trabajadoras. "Evocación de Angel Martínez
Villarreal", en El Porvenir, enero de 1964, segunda sección, p. 6,

• El Nort~, enero 6 de 19·! 5, p. 2.

433

432

Hum-28

�sonas. El cortejo fúnebre lo componían: funcionarios del gobierno

tata!

y municipal; autoridades, catedráticos, estudiantes y personal de la universi-

dad; afiliados a las logias masónicas y a los sindicatos obrero ; militantes del
partido comunista y gente del pueblo.

UEVO DIRECTOR DE MEDICINA

Al ocurrir el fallecimiento del doctor Martínez Villarreal, qued6 como
director interino de la Facultad de Medicina el doctor Dante Decanini, quien
desempeñaba el cargo de cretario. El consejo universitario envi6 una tema
al gobernador del Estado para que éste d ignara al nuevo director del plantel.
Un breve y oportuno editorial, publicado en la primera página de El Por~
venir el 20 de enero de 1945, bajo el título de "La Escuela de Medicina",
afirmaba que el nombramiento de directores de instituciones universitarias
debía fundarse "no en otra cosa que en la capacidad". Añadía que ése era
"el camino más lógico y más eficaz" para que la Facultad de Medicina
quedara l(en las manos que más merezcan tenerla". Concluyendo que "la

educación no es privilegio de un grupo o de un .rector, ni mucho menos de
composiciones politicas. Ha de ser docencia d6 los que más esfuerzos y mejores
afanes ha)'an dedicado a su preparación universitaria".

El 22 de enero, el gobernador del Estado extcndi6 el nombramiento de
director de la Facultad de Medicina al doctor Eduardo Aguirre Pequeño,
quien era director del Instituto de Investigaciones Científicas.

Alguna alusión se h.iw en aquellos días al mencionado editorial de El Porvenir, pues el 23 de enero respondió éste qu al gobierno le corre pondía la
misión de abrirle paso a la capacidad en la docencia universitaria, "sin
mirar al matiz ideológico o político". Luego advierte que aquella generación
''encue11tra e11tre la empresa de cultura privada (se refiere indudablemente
al Instituto Tecnol6gico de footerre}·, fundado en 1943) 'Y la oficial, una
distancia inmensa, que no ha podido llenar en la segunda la capacidad para
la enseñanza". Termina diciendo que "resignarse a ser inferior en la cultura
s signo de decadencia y de atraso político".
AUMENTO DE OUOTAS Y CIUDAD UNIVERSITARIA

sitarios. _H~sta entonces .los alumnos de las facultades de Medicina, Derecho
: Inge~er~a ~agaban cmco pesos m nsuales, variando esa cantidad n las
~ mstituciones de enseñanza superior. La nueva cuota quedó fijada en
qwnce pesos mensuales, excepto en la Facultad de Ciencias Químicas en donde
fue
· JU}en
· do s1ete
·
. elevada a veintidós
. pesos, me
pesos por concepto de prác~cas en los laboratonos. El costo de los exámenes profesionale en la universidad fue aumentado d cien a ciento cincuenta pesos.

El Po~veriir decía que dichas disposicion "cayeron como bomba" entre
los estudiantes, pues la mayor parte de ellos "no puede hacer t.ra erogación".
A mediados d_e enero de 1945 una comisi6n de esludiantes, integrada por
alumnos de vanas facultad , y el gobernador De la Garza llegaron a un
acuerdo: la cuota mensual ría de diez peso y los estud'ian t es que comprobaran no poder cubrirla quedarían exceptuado de ella.
. Un mes después lleg6 a Monterrey el licenciado Silvano Barba González

Jefe del d partamento agrario. Durante su breve estancia en ta ciudad eÍ
gobernador del Estado lo ínvitó a inspeccionar Jos terrenos del CJ.ido d T,
Chi
·
·
e opo
~º• en donde " e! E1ecutwo
le explicó la urgent, necesidad que tiene el
Gobierno de expropiar o pennutar los terrenos de dicho Ei"ido para ¡ ¿·¡•
'ódl
·
·
ae,acaci n e a Ciudad Universitaria" o la construcción de algunas d pe d ·
.
e n enaas
del h ·ta1 . ·¡ 11
osp1 ovi . El hccnciado Barba González declaro a la pre
J J
h , el
d"
osa oca
que se ana
estu 10 correspondiente, con el fin de no afectar a lo ··d
tari A • • •
s e11 aos.
pnnC1p1os de marzo de ese año, El Porvenir Wormó que el gober~dor estaba activando las g tion para que, en los terrenos del mencionado
e11do, se construyera la ciudad universitaria de uevo León.

INFORME SOBRE EL HOSPITAL OlVIL

FJ doctor Gustavo Baz, secretario de Salubridad y Asistencia Pública, envió
al _gobernad?~ del E tado un importante memorándum del arquitecto capitalmo Ma~oo M. Campos sobre el hospital civil, que fue dado a conocer
por el pen6dico El Porvtnir del 21 de febrero de 1945, páginas 9 y 12.

EJ doc.wnento presentado por el arquitecto Campos sugería varias medidas
con el fm de resolver los problemas del hospital. Primeramente af'
b
lh .
..
, 1rmaa
que e osp1taJ crvil fue proyectado y construido d~ntro de un plan típica,,.
mente americano, añadiendo que tkn, todas las cualidades y "de/ectos de

Al aprobarse la nueva Ley de Ingresos del E lado, a fines de diciembre
de 1944, se había estipulado un aumento de cuotas en los planteles univer-

434

n

El Porv,nfr, ícbrero 15 de 1945, pp. 9 y 13.

435

�un hospital típico americano, solamente que los defectos se agravan al haber
trasplantado un. edificio de ese tipo a un medio tan diferente como el nuestro. Mencionaba entre los principales inconvenientes: la disposición de sus
cuerpos constructivos, con orientaciones diversas, y el sistema a base de tri,.
ple crujía y pasillos en el centro, así como la disposición de las salas, que
dificultaba la distribución de las camas y hacia difícil la vigilancia y atención
de los pacientes. Consideraba muy discutible la ubicación de las lavanderías
en el segundo piso de la casa de máquinas, situada a una distancia relativamente grande del edificio principal.

El arquitecto Campo:; asienta que, según informes proporcionados por el
ingeniero Antonio Sava, encargado de la construcción del hospital, nunca
se tuvieron planos completos del edificio y gran parte de la obra se fue
haciendo a base de croquis rápidos, ejecutados sobre la marcha de la construcción.
La situación del hospital, en ese momento, es desordenada, inefic&lt;U y costosa. Los servicios de consulta externa funcionaban, provisionalmente, en
locales que no habían sido proyectados con ese fin. En el mismo caso se
encontraban el servicio de lavado de ropa y su transporte, que se hacen
actualmente por medios rudimentarios. . . La preparación y transporte de
alimentos se hacían de manera provisional y deficiente. Por último, todo el
movimiento vertical de la institución se llevaba a cabo mediante un solo
elevador "provisional y de mala clase".
Para remediar esa situación, el arquitecto Campos apuntaba algunas su-

ha?~t~ciones par~ médicos ~ ~racticantes, así como las de enfermeras, y los
edifi_c10s de hospitales especializados. (Ya existía el proyecto para un manicomio, que se pensaba levantar en las inmediaciones del hospital)

5. Establec~r

~

programa y un calendario de obras que debía realizarse
en el º:&lt;len s1gu1ente: _Plan de obras de ejecución inmediata; plan de obras
n:cesanas para la terminación del hospital civil y programa para la construcción en el futuro del centro médico de Monterrey.
6. Eje:ución de las obras de acuerdo con los programas de trabajo y los
calendanos que se establecieran. Dichas obras debían realizarse tomando en
cuenta la urgencia de los problemas.
En el mencionado informe se asienta que los ingresos del hospital provenían:
a) De las cuotas de los pacientes, el uso de las salas de operaciones y
aparatos, servicios de laboratorio, rayos X, farmacia, etc.
b) Subsidios del gobierno del Estado, en efectivo y mediante el impuesto
del 15% sobre espectáculos, y
c) Subsidio de la secretaría de Salubridad y Asistencia Pública.
E~ hospital civil no contaba con subsidios o cooperación económica de
parbculares o empresas.

, P~ra que el _h~spi~ funcionara eficazmente, desde el punto de vista economico Y administrativo, el arquitecto Campos proponía:

1. Que se nombrara un arquitecto-director de la obra y un consultor

a) La creación_ de un patronato autónomo, que se encargara de gestionar
la_ ayu?a económica de la iniciativa privada y procurar el aumento del atnmonio de la institución, y
p

médico, quienes deberían encargarse de estudiar el problema con el asesoramiento de las personas que hubieran intervenido en la construcción del

b) La formación del patrimonio del hospital civil, cuyos réditos constituyeran una fuente de ingresos segura.
·

edificio.
2. Que se estudiara el programa completo del hospital, con el fin de
conseguir la máxima economía en su funcionamiento y una clasificación de-

d Además sugería, para la formación de dicho patrim' on1•0 Ja~~~
e unos terrenos ejidales que colindaban con el hospital.
'

gestiones:

finitiva de los pacientes.
3. Que se levantaran los planos de las instalaciones y equipos con que
contaba el hospital, así como de los servicios que fueran necesarios para su
funcionamiento definitivo.
4. Que se hiciera el estudio correspondiente con el fin de elaborar el proyecto de un centro médico, en los terrenos adyacentes al hospital civil, que
debla preveer la construcción de las escuelas de Medicina y Enfermería,

436

VIDA CULTURAL l!N LA UNIVERSIDAD

El_ depar~ento de acción social universitaria, bajo la dirección del licenciado Raul _Rangel Frias, desarrolló una encomiable labor durante el año
de 1945. Men~on_aremos solamente los ciclos de conferencias que se llevaron
a cabo en la biblioteca de la universidad o en la aula magna.

437

�El poeta Carlos Pellicer dictó cinco conferencias del 5 al 9 de febrero. El
historiador doctor Pedro Bosch Gimpera, ex rector de la Universidad de
Barcelona, impartió un ciclo sobre "Prehistoria del Viejo Mundo" del 20
al 24 de febrero. El poeta español José Bergamín desarrolló otro ciclo del
9 al 13 de abril. Otro intelectual español, el doctor Joaquín Xirau, dictó el
16 de mayo una conferencia sobre "El sentido de la libertad". El 4 de junio
el doctor Pedro Bosch Gimpera trató acerca de la "Evolución y limitaciones
de la democracia". El doctor Gabriel Capó Valle, también español, profe.
sor de psicología de 1a Universidad de Nuevo León, sustentó un curso de su
especialidad, que se prolongó desde el 16 de octubre hasta el 13 de noviembre.
Por último, el filósofo español doctor Juan David García Bacca dictó un
curso de cási un mes de duración, del 5 al 24 de noviembre, sobre "Panorama
de la filosofía moderna".

DON JUA T MA UEL MU~OZ DE VILLAVICE CIO
Gobernador del Nuevo Reino de León
Cmo R. ÜANTÚ
Sociedad N uevoleones!l de Historia.

LA BÚSQUEDA, CASI obsesiva de la verdad acerca del origen de la ciudad
de Monte-Morelos me ha llevado al conocimiento de muchos y muy diversos
personajes y sucesos del Nuevo Reino de León.
Al archivo municipal, el eclesiástico y un valioso archivo particular han
constituido inagotable cantera de materia.I histórico para mi labor de investigación. En la extraordinaria colección de antiguos títulos de mercedes,
escrituras y expedientes de litigios, propiedad del distinguido coterráneo don
Guillermo Garcla Welsh, encontré el fragmento de historia que intento referir: las arbitrariedades del gobernador Muñoz de Vtllavicencio. 1
Para la fecha en que vino a estos lugares el nominado gobernante, las
tierras vírgenes del Nuevo Reino se habían convertido en haciendas de labor
de pan-coger o en sitios de agostaderos ocupados por ganados mayores y
menores; los núcleos de pobladores eran numerosos. Muy lejos quedaban ya
aquellos tiempos cuando el gobernador don Martín de Zavala dictaba insistentemente sus "autos" para conseguir eJ arraigo de los favorecidos con mercedes de tierras. Sólo como un eco los repetían los antiguos e:&gt;..-pedientes:
"Que los que sacaren merced de tierras de labor, sitios de estancia para
ganado mayor y menor los pueblen y tengan ocupados con casas de vivienda,
el ganado cabrío, ovejuno y porcino -o porcuno-, ganado mayor y cría
de yeguas. . . con el cargo de que si no lo hicieren queden vacas las mercedes... Se les han dado liberalmente" y han usado de ellas "no para pobla• Mi tarea, en este e.aso, se reduce a transcribir y dar unidad a los teirto, relacionados con el tema, agregando subtítulos, breves referencias y comentarios.

439

�ci6n ... sino para arrendarlas .. . y casi todo e tá d poblado, sin cultivar
labor ni poblar en perjuicio del haber de . 1: ••• Dí comisión al Justicia
Mayor de la villa de Cadcreyta para que al tiempo de la salida de ovejas. . .
hiciese notorio a los mayordomos de ellas para que ni sus amos, ni los ñores
de este Reino... no entrasen a a ostar el año venidero in traer a manifestar
al poblador de su población ... Y
han pasado cuatro años y no lo han
he ho". Y trece años d pués se ve obligado a ordenar: "Que pre enten sus
mercedes los que no hubiesen cumplido el requi ito de población". (Merced
del capitán don Alon o de León. Archivo citado.)
Don . fartln de Zavala fue el poblador, por excelencia, del

u vo Reino

de León.

Di tantes quedaban también los ellas de aqu llos generoso capitane I descubridores y pobladores, que "a su costa" aumentaban el real haber en
detrimento del suyo. Paradi~a de estos soldados fue el general don Alon~
de León. Su coetáneo, el cronista don Juan Bautista Chapa, cribe: "Habida
licencia de su padre se embarcó n las naos para servir a S. M. por aventurero y sin sueldo, comenzando a hacerle este servicio de edad de diez y
seis años,,,
Descubridor de "la innumerable naci6n de los Tejas" 1 gobernador d I uevo R ino de Le6n murió en el año de 1691 siendo gobernador de la provincia de Coahuila. Es lógico suponer que hombre que realizó tamaña
empresa y desempeñó cargos tan importantes tuvo oportunidad de acumular
cuantiosos bienes y aumentar su heredad y la de su descendencia. Sin embargo no fue así. Leamos lo que consigna su viuda en documento que data
de 1704:
•• pan cuantos vean esta pública e critura de división y partición y señalamiento de bien
6mo o, D Augustina Cantú viuda del General Alonso
de León, Gobernador y Capitán General por S. M. d este Reino... digo que
por cuanto al tiempo y cuando falleció el dicho General Alonso de León ...
estaba muy empeñado y se hallaba con crecidas deudas respecto de lo cual
no hubo de qué P,9(ler hacer cuerpo de bi nes, porque é to no alcanz bao
al principal de las dirha cuentas. Y atendiendo los acreedor s a los buenos
créditos y proceder de mis hijo les dieron tiempo y pera ... con lo cual
y con el trabajo, indu tria y solicitud de lo dichos... se pagaron íntegramente las deudas y empeíio del dicho u padre" (Protocolo de Inst Públi-

cos. Arch. cit.) .2
1

440

Sin cJcimirloJ de respon bilidad personal en la lucha de u.tenninio que ao1tuvie-

En marcado contraste on varones que, como los citados, se preocuparon
por la creación de una nurva. patria, que hoy es entidad ñera d la nuestra,
hubo gobernantes que vini ron al rucvo Reino de León con alma de gambusina.
En el año de 1771 dos hacendados del vall de la Mota presentaron, ante
el alcalde mayor del valle del Pilón,ª el escrito que reproduzco en sus pasajes
más significativos para esta narraci6n:
"En el \'alle de an Mateo del Pilón en seis días del mes de diciembre
de mil setecientos setenta y uno, ante mí D. Juan Jo é G6mez de Ca tro,
Alcalde Maror y Capitán a Guerra ...se presentó este escrito por los conte•
nidos en él: 1 capitanes D. Lorenzo de León y D. Miguel G6mez de Ca tro
vecinos del valle de la • fota, presentando voz. · cauci6n por los demás herederos del capitán D. Lorenzo Pérez de Le6n."
orno antecedente de u petición describen el latifundio del capitán Pérez
de Le6n y ñalan su origen.
"De inmemorial tiempo al presente (afirman) estamos en quieta y pacífica
pose i6n de veinte itios de ganado, quince de menor, cinco de mayor y
cuatro caballerías de tierra por compra que dicho nuestro abuelo hizo...
en el año de 1673... Asimismo tenemos posesión de cincuenta sitios de tierra,
diez de mayor y cuarenta de menor en el punto nombrado Llano de los
Buenos Días por merced que ... el Gobernador hizo a nuestro referido abuelo
. ..en el año de 1683, n remuneración a los servicios que a su costa (y de
us antepasado ) tenía hechos como primeros pobladores y pacificadores de
t
uevo Reino de León en defensa de nuestra Sagrada Religión y adelantami otos de la R aJ Corona, como con ta de varia C 'dulas que S. M.
se sirvió dirigirles y páran en nuestro poder...•
El año de mil setecientos ocho se ocurri6 por nuestros antepasados a la
Corte de México ... ante el Juez Privativo de dicha Corte, a la composición
de ellos y a exhibir al Real Ramo la media anata por la permuta de sitios
en caballedas, sacas de agua y merced de dichos Buenos Días, Cueva de la
Vieja y Arroyo del Iulato."
ron con los aborlgenes, debemos considerar que, en l'I fondo, fue esta lucha reswU:do
del nc~tro de dos cultura , ,eparadas por inmensas distancias mentales y aocialcs
que impcdlan la mutua adapuci6n. Trato de explicar sus yerro , no de justificarlo .
• General Trrán y Montemorelos en la actu;ilidad.
• En documento más antiguo se Ice: "En rcmuneraci6n de aus servicios por aer
benemlrito y ser hijo del capitán lonso de Le6n".

441

�EL

PORQUÉ DEL ESCRITO

El relato que comprende la descripción del latifundio y la "composición"
de pennutas y merced sirve de preámbulo al asunto central del escrito que
a la letra dice:

"Y el año pasado de mil setecientos sesenta D. Juan Manuel Muñoz

y

Villavicencio, Gobernador y Capitán General de esta Provincia, en su general visita promulgó bando en nombre del señor Juez Privativo, como Juez
Comisario de aquel Juzgado mandando en él presentasen su títulos y mercedes todos los dueños de tierra para que los que no se hubieren compue to
y tuvieran algún vicio pasaran a la Corte de México a la composición de
ellos...en cuyo obedecimiento se le mostraron por el primer nombrado en
este escrito las mercedes referidas y siendo éstas reconocidas por dicho Gobernador y visto estar compuestas con .M. )' no carecer de requisito alguno

las retuvo."

TRESCIENTOS PESOS POR "LA VISTA"

Subrayan los firmantes del escrito que "las retuvo por no haberle dado
trescientos pesos por la vista de ellas... amenazándolos se llevaría consigo
dichos papeles, como lo ejecutó, fiado quizá n ser absoluto en el Gobierno

Señor Virrey, dejándonos descubiertos de la verdadera adquisición, en cuya
virtud suplicamo a vrn ...se sirva recibimos infonnaci6n de todo lo expre•
sado... con tcsti os de toda excepción y conclusa que sea
digne examinar
de oficio a los que hallase por conveniente.,,

Los señores De Le6n y G6mez de Castro pretenden sustituir 1 título
originales de sus tierras con un nu vo documento: el expediente de la informaci6n de testigos que solicitan.

HISTÓRICA l• FORM CIÓN DE TESTIGOS

Las declaraciones en conjunto son el más acabado relato de la voracidad
de un gobernante y de las arbitrariedades que cometió para satisfacerla.
El primer testigo, capitán don icolás Cantú, "vecino de este dicho ·alle
dijo: que sabe y le consta que las tierras de labor y sitios del valle de la
fota son de los que lo pr entan y demás herederos de don Lorenzo Pérez
de León, por compra que hizo ...y el ago tadero nombrado Llano de Bu nos
Días, que se compone de cincuenta sitios los hubo D. Lorenzo PéreT. de León
por merced ... Que los títulos de mercedes y permutas.. .los presentó D. Lorenzo de León para su vista el año de 760 a D. Juan Manuel de Villavi•
cencio...y por no haber exhibido el dicho D. Lorenzo trescientos pesos que
le demandaba por derechos de vista los retuvo, y estando en ella se lamentaba
dicho D. Lorenzo sin precaución de respeto al superior, quien se los llev6

de este Reino".

consigo".

Aclaran los presentantes que i en sus papeles no constara "la correspondiente composici6n con .M.", el gobernador los hubiera "sacado al pregón
como lo expresaba en su decreto".

Como todas las declaraciones son semejantes en cuanto al orig nJ cantidad
y "composici6n'' de las tierras y aguas que posey6 el capitán Pérez de León.
sólo consignaré los pormenores concernientes al proceder del gobernador y
a la digna actitud que asumi6 el capitán don Lorenzo de Le6n.

EL PELIGRO DE QUEDAR "nESCUBIBRTOS"

Los títulos de las primeras mercedes y las posteriores "composiciones de
tierras y aguas con S.M.", impidieron qu los cuantío.os bienes del capitán

Lorenzo Pérez de León e pusi ran a la venta n pública subasta, pero la
retención de los "papeles" por el gobernador exponía a sus sucesores a perder
sus bienes en otras circun tancias. Así lo explican en las lineas que siguen:
"Estando haciendo las diligencias po ibles a que e nos devolvieran dichos
papeles fue llamado dicho Gobernador a la Corte de iéxico por et Exmo.

La característica tendencia asociativa de los moradores del campo enriquece los testimonios con pormenores sumamente interesantes: nombres de
los herederos y sucesores del capitán Pérez d León de las hacienda,;. heredad de cada uno de las personas con quienes contrajeron enlace matrimonial,
del hijo qu fue cura del valle; 5 mendonan a los peticionnrios de ti&lt;'rras
lindantes con el ''Llano de lo Buenos Días", a los hacendados ron quienl's
"feriaron pastos" ...
• El Br. don Lorenzo Pérez de León, designado primer cura plrroco del Pil6n en

el año de 1701.

443

442

�Por manifestaciones de esta índole nos enteramos de las condiciones políticosociales prevalecientes en aquella época en el uevo Reino. En las noticias
adicionales de los testigos, que pintan al gobernante y a los hacendados que
sufrieron sus arbitrariedades, encontramos los datos de una monografía sui
generis de aquel gobierno.
Continúo con la presentación de testigos:
Don Manuel Cortinas, también "vecino del valle" expresa: "Fue público
y notorio que D. Lorenzo de León presentó sus papeles y tltulos al señor
Gobernador... estando en este dicho valle ... y no hallando dicho Gobernador
por donde pararle perjuicio en los derechos de su propiedad se interesó en
pedirle trescientos pesos por la vista de ellos, los que no habiéndolos exhibido
el referido D. Lorenzo porque no halló sobre qué se fundaba dicho Gobernador...saliendo del Juzgado divulgaba la tiranía que se quería observar tan
injustamente con él. .. 11 •
Compareció en la misma fecha don Vicente Ildefonso Sánchez, "español
y vecino del comercio de este dicho valle, hombre de posición distinguida",
y expuso que "sin embargo de haber visto (el Gobernador) dichos instrumentos estar confirmados y compuestos con S.M., le pidió al dicho D. Lorenzo por haberlos sólo leído y reconocido trescientos pesos, los que no quiso
darle y habiendo visto, el que declara, los nominados papeles en poder de
D Alonso de Arce, Alcalde Mayor que en aquel tiempo fue de este...valle
y hablándole el que responde sobre el asunto de que devolviera los papeles a ...
D. Lorenzo, Je respondió dicho Alcalde Mayor que no podía condescender a
su súplica porque le había de dar.. .D. Lorenzo los trescientos pesos, como
tenía orden de su superior, o los había de quemar.. .".
Si interesantes son las declaraciones de los testigos presentados por don
Lorenzo de León y su asociado, más reveladoras son la que producen los
examinados de oficio.
El capitán don José Antonio García Dávila "vecino. . .y del comercio de
este valle" expresó: "Es constante que estando en este valle en su general
visita el Gobernador, presentó D. Lorenzo de León los títulos y mercedes de
la Hacienda. de la Mota y agostadero del Llano de los Buenos Días y a poco
oyó, el que declara, al referido D. Lorenzo sobre haberse llevado... el Gobernador los citados papeles... por no haberle exhibido a D. Antonio Chacón,
Secretario de dicho Gobernador, una suma de dinero que le pedía injustamente, lo que hizo notorio con sus lamentos..."
"Pareci6" luego "D. Cosme Damián García Dávila, vecino y del comercio"

del valle y dice: ''Presentó D. Lorenzo las mercedes y títulos de su propiedad...y por la vista de ellos, oyó decir a D. Lorenzo, le pedía el Secretario.. •
trescientos pesos aun estando compuestos con S.M." Añade "que lo mismo
sucedió a D. Ignacio García porque no daba cien pesos que por la vista de
los suyos .. .le pedían, y no los pudo conseguir hasta que el que responde Je
prestó los cien pesos que exhibió y le entregaron dichos papeles, quedando
los de D. Lorenzo ...quejándose de esta injuria públicamente sin precaución
del superior quien se los llevó".
F.l receptor de la información, que fue testigo del altercado que se suscitó
entre don Lorenzo y cl secretario del gobernador, relata : "Alegándole en mi
presencia D. Antonio Chacón ... que no tenía el Juzgado de S.S. jurisdicción
en el conocimiento de dichos títulos por estar caucionados en forma por el
Juez Privativo, lo que inhibía a todos los jueces inferiores de su conocimiento,
sobre lo cual se dió por agraviado dicho Chacón y no se verificó la devolución
de los papeles".

Para los buenos vasallos de la Corona, obedientes y respetuosos, la actitud
franca y decidida de don Lorenzo de León es motivo de cierta censura no
exenta de adm.iraci6n.
Escaso valor histórico tendría la narración si la redujera a los testimonios
sobre los dos casos citados, salvo en lo que toca a don Lorenzo de León.
Personalidades como la de este labrador, de probada integridad moral, que
prefieren conservar intacta su dignidad de hombres antes que transigir con
la injusticia, merecen que la historia recoja su conducta ejemplar.
Mas, el escenario se extiende a todo el Nuevo Reino de León con el sorprendente testimonio del último decJarante.

EL HOMBRE QUE PUDO ESCRIBIR LA CRÓNICA DE LA ÉPOCA

Se llamó don Juan Antonio Fernández de Jáuregui y fue "vecino de Cadereyta". Hombre de aventura en su juventud, "el año de 51 fue soldado
en el Real Presidio de Camargo"; con el mismo oficio sirve en el ''destacamento de villa de Burgos"; en el año de 1759 lo encontramos de "amanuense con dicho señor Gobernador" y, finalmente en aquel año de 17 71
manifiesta que es "residente en este dicho valle del Pilón de nueve meses a.l
presente". Infonna que desde que era soldado "supo que se reconocían por
D. Lorenzo de León y demás señores del valle de la Mota" los sitios y caballerías que citan.. .ocupados con cuantiosas labores y sus casas de vivienda

�,... y los cincuenta sitios de agostadero que eslán en el Seno Mexicano:'•
Describe en seguida, con abundancia de detalles, el panorama que ofrec1a
el Nuevo Reino de León al terminar su "general visita" el codicioso gobernador. Traslado a estas páginas el revelador testimonio:

"El mes de agosto del año de sesenta, estando en la ciudad de Mon~err:y
D. Juan Manuel Muñoz Villavicencio, Gobernador que fue d~ ~ta Provmc1a,
promulgó bando que todos los dueños de tierras y ~guas le hic1e~n presentes
sus papeles, como de facto lo hicieron en aquella cmdad los vecmos ,de ella,
en cuya visita no se veían más de los que habían presentado sus títulos Y
mercedes quienes como quejosos se lamentaban públicamen~e, po:q~e no
hubo quien los sacara de la Secretaría de dicho Gobernador sm exhibir crecida cantiáad para sacarlos llevados de la fuerza superior y por no q~edar
descubiertos como Je sucedió a D. Juan de Elizondo, heredero de la Hacienda
de San Francisco de aquella ciudad, a quien se le tuvieron mucho tiempo
embargados sus papeles por que no daba doscientos pesos a D. Antonio
Chacón ... hasta que dicho Elizondo vio a solas a dicho Gobernador, éste se
los dió por mucho menos de lo que pedía Chacón, encargándole no le blasonara y llegara a su noticia, cuyos papeles estaban cor~puestos con
desde el tiempo de D. Martín de Zavala y no por eso de1aron de padecer.

D. Marcos Nicolás de Escamilla, exhibiera ciento doce pesos en moneda
corriente lo que no haciendo efectivamente trabara ejecución y embargo de
bienes hasta la concurrente cantidad, sin más delito que hallarse en su poder
dichos papeles lo que, aun siendo dicho Lozano de facultades, tuvo a bien
exhibir dichos ciento doce pesos por librarse de mayor quebranto..."

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE TÍTULOS

A Fernández de Jáuregui "también le consta que en villa de Cadereyta
no hubo uno de los dueños de Hacienda q\le no se quejara de haber exhibido
crecidas cantidades, cuyos lamentos hasta hoy existen, pues es notorio que
D. Joseph de Chávez, Juez comisionado por dicho Sr. Gobernador se llevó
los títulos de la Hacienda de Santa Efigenia y por falta de ellos se les ofreció
pleito que les cost6 más de cuatrocientos pesos, y de contingencia se hallaron
los dichos títulos en eJ. Real de Iguana con lo que cesó dicho litis con gran
quebranto de las partes .. .''.

S-~;

A PREGÓN COMO TIERRAS REALENGAS

"Le consta, al que declara -continúa el soldado-amanuense- qu~ las
Haciendas de Santa Catarina y Hacienda de San Nicolás de la Estancia no
presentaron sus mercedes y títulos por habérseles traspapelado y luego que
lo supo dicho Gobernador sacó al pregón declarando por realenga la de
Santa Catarina y, a los tres pregones halló, el que declara, los papeles
de su propiedad y los entregó a D. Francisco Borjas García, heredero de ella
y éste los manifestó a dicho Gobernador...y a más de haber pagado las
diligencias y pregones contribuyó al dicho señor, con cien pesos por razón
de su vista. . ."

GENERAL ACUSADO DE "RAPTOR"

"Y los de la Hacienda de San Nicolás (explica el declarante) parecieron
en poder del General D. José Salvador Lozano a quien imputó el Gobernador
de raptor, y mandó por auto que le notificó 1 a dicho Lozano, como Receptor

446

Tooo

EL REINO PADECIÓ

"Y aunque sobre el asunto pudiera decir mucho más {aclara Fernándcz
de Jáuregui) lo omite por parecerle suficiente lo que ha expresado, y que
lo que lleva dicho le consta por haber sido amanuense del dicho Gobernador
y testigo de asistencia ea ese tiempo, a más de que fue tan general en este
Reino que todo él padeció en dicha visita, porque ésta y todas las diligencias
de ella fueron el asunto de los intereses como sistema que estableci6 y corri6
el gobierno."

EN

EL MINERAL DE LA foUANA

Por las declaraciones del "amanuense y testigo de asistencia" sabemos que
el gobernador Muñoz de Villavicencio, después de su lucrativa "general visita" a las haciendas de labor del Nuevo Reino, fijó su residencia en el Real
de Iguana, célebre "en el mundo por su maravillosa y abundantísima producción de plata" (Roe]. Apuntes Históricos de Nuevo León).
El prodigioso mineral lo atrajo corno atrajo a otros gobernadores de aquellos años. Y hasta la Iguana cargó con los títulos de quienes habían rehusado

447

�pagar "la vista" de los documentos. Uno de los hermanos Gómez de Castro
comisionó a Fernández de Jáuregui para que hiciera todas las diligencias a
su alcance en la localización "de los papeles de que s.e indaga ... por haber
parecido allá los de Santa Efigenia", pero los títulos de las haciendas de la
Mota 6 y sitios del "Llano de los Buenos Días" nunca se encontraron. ¿Fueron
quemados como había dispuesto el Gobernador?
Corren parejas la insaciable codicia del Gobernador y la fértil inventiva
de su secretario para arbitrarse fondos. Pero la avidez del jefe gana, a veces,
la delantera al subordinado. La maliciosa perspicacia de ambos descubre el
lado débil de los hacendados: acostumbrados éstos a la "quieta y padfica
posesión" de las tierras y aguas mercedadas, ante la amenaza de perder títulos
y bienes tan arduamente ganados por los antecesores e incrementados por
sucesivas generaciones, en vez de unirse para defender sus vitales intereses
optan por satisfacer, uno a uno, las injustas y exageradas demandas. El gobernador y su secretario no se equivocaron: el tradicional arraigo a la tierra
de aquellos "labradores y criadores" los haría ceder. Y se sometieron a las
exigencias del funcionario: había que conservar "la quieta y pacifica posesión" de la tierra.
Todos, hasta el general Lozano, hombre de "facultades", cubren el oneroso
tributo. Protestan, se quejan públicamente, pero exhiben las cantidades que
se les piden por evitarse "mayor quebranto''.
Sólo el capitán don Lorenw de León no transige con la arbitrariedad.
Más aún, conocedor de las atribuciones del gobernante se las recuerda en el
propio juzgado al secretario Chacón. Don Lorenzo de León es hombre cabal.

En pocas palabras lo relata al final de su declaración don Juan Antonio
Fernández de Jáuregui. Lo transcribo:
"Dicho señor Gobernador fue llamado con violencia ( a México) por J'.IlaI"LO
de 61, fue depuesto de su empleo, y por abril se le embargaron todos sus
bienes, sin separación de los de su descendencia, en cuyas diligencias fui
testigo de asistencia y escribídolas..."

• "La Moti ta", • 'uestra Señora de la Soledad de la Mota", "QuintaniUas de Arri;
ba", "Qu.intanillas de Abajo", "Espíritu San to" y "Guadalupe".

FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU
TtCNICO DE MISIONES
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ,

Sac.

Sociedad Nuevoleonesa de Historia
•
Geografía y Estadística.

INTRODUCCIÓN
El segundo obispo del Nuevo Reino de León, fray Rafael José Verger y
Suau 1 se levanta ante la historia como el gran benefactor de la diócesis niña
que le tocó fundamentar, y que gobernó con .inteligencia y activo celo, desde
su llegada a Monterrey -18 de diciembre de 1783- hasta su muerte -5
de julio de 1790--. 2
'

S~ memoria se ~ perpetuado y parece que su figura de bienhechor cobija
la ciudad ~etropolitana ~: Nuestra Señora de Monterrey, que él convirtió
en sede episcopal, desde El Obispado,,, o "Palacio de Nuestra Señora de
Guadalupe' que edificó en la Joma de Vera, y cuya mole pétrea se resiste
a morir carcomida por las balas de los invasores y por e] descuido .
. Es verdad que los hombres de estatura espiritual gigantesca no se impro~~san, y son los acontecimientos providenciales de su vida los que van forJandolos pru:a nuevas empresas.
• El cronista de Santanyí,
,.
dpatria del obispo Verger, don Andrés Pons Full ana,
acab
a dehacemos participes el hallazgo de !a partida de bautismo de Rafael José
Verger, por la que sabemos su segundo apefüdo: fue hijo de Juan Baptista Ver
Y María Suau. Nació el 10 de octubre de 1722.
ger
' El. primer obi~ !ra'. Antonio de J esús Saced6n, consagrado en México el 18
d~ abril de 1779, ~1 s1qu1era alcanzó a llegar a la ciudad episcopal de San Felipe de
Linares, pues fallec16 a los dos dlas de su estancia en el convento franciscano de San
Andrés en Monterrey, el 27 de diciembre del mismo año de su consagración.

'149

448

Bam-29

�El obispo Verger y Suau se fue preparando para su dificil episcopac;lo,
en el desempeño de sus labores misioneras, desde que abandonando su cátedra de prima en la Universidad Luliana de Palma de Mallorca, llegó a
la Nueva España en abril de 1750 para unirse a los voluntarios del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Femando de México.
Incursionando en la valiosísima documentación sobre las misiones franciscanas, repartida en diversos fondos nacionales y del extranjero, se descubre
a Verger como una figura prócer entre los grandes misioneros de México
en el siglo dieciocho.
Podríamos enumerar varios planos importantes de su personalidad: su
espíritu organizador de la vida religiosa en su comunidad, la que extiende
al contestar a las consultas que le hacen de los colegios de Querétaro, Zacatecas, Pachuca y Guatemala; su valiente actuación defensiva de la obra
misionera ante el virreinato, ante la corte española y el comisariato general
de Indias, ante el Cuarto Concilio Provincial Mexicano, y en la misma sede
apostólica.
Veremos que es un verdadero "técnico de misiones" para la evangelización de la Sierra Gorda, aunque no nos consta que haya ido a esa región;
como también es "jefe de campo'' y gran conocedor y defensor de las misiones califomianas, en las que tampoco actuó:
"Hay un período de su vida que permanece un tanto en la sombra:
-dice de Verger, Fray Lino Gómez Canedo-- son los treinta y dos
a,ios que permaneci6 en el Colegio de Misiones de San Fernando, en
la ciudad de México. Creo que fue allí. donde se forjó la personalidad
del futuro obispo de Monterrey. Cuando menos, fue Sa,1 Fernando el
candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las
extraordinarias dotes de gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger.
Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable
que nunca hubiese llegado a ser el segundo obispo de Monterrey." 3

En nuestro trabajo ampliaremos el mismo tema abordado por el doctor
Gómez Canedo -benemérito investigador de la evangelización de América-,
en su artículo "Fray Rafael José Verger en San Femando de México". 8biJ
Veremos que fray Rafael José Verger demostró en toda su estancia en
San Fernando, una profunda técnica de "maestro de campo", sobre todo
2

1 'hiJ

450

En Humanittts -3- , pp. 551-575. Ver bibliografía.

en sus dos guardianías -1770-1774- aunque del segundo período conocemos
pocos documentos.
Nos fijaremos en cuatro asuntos concretos: la importancia de la expedición misionera traída por Verger de España; su "defensa de las misiones'';
la técnica de su "método nuevo de misiones" y su intervención en lo que
llamaremos el "caso Pachuca".'
De paso intentaremos dar luces sobre un punto que espera ser dilucidado,
intuyendo la realidad del lejano pasado, y con base en los diferentes documentos: la posición de Verger que puede interpretarse como miope o egoísta,
al oponerse a los planes del volcán que ardía en el celo apostólico de fray
Junípero Serra.
Será necesario profundizar en la visión "realista" de Verger, para no cometer con él una injusticia tachándolo de intrigante, o envidioso de las
glorias apostólicas de Serra y de Palou.

1

EXPEDICIONES MISIONERAS FRANCISCANAS

La conquista de la Nueva España está ligada en tiempo y medida a la
obra evangelizadora.
El rey de España estaba obligado por el "real patronato" a enviar a expensas de la corona a los misioneros que evangelizaran a los nativos.
De estas "misiones'' al nuevo mundo, patrocinadas por la corona española, hay testimonios en las crónicas de los franciscanos, dominicos, agustinos,
jesuitas, trinitarios y mercedarios.
Conocemos los siguientes envíos de misioneros franciscanos a México en
la primera mitad del siglo dieciocho:
• Utilizamos como fuentes principales en todo nuestro trabajo, el volumen 122 -an68 bis- del "Fondo Franciscano" en la Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia de M6cico, que citaremos BNAH-.
Los números M-6 y M-16 del Ramo MISIONES del Archivo General de la Nación
al que nos referiremos AG .
'
Los expedientes 13.974 y 13.976 de los ADDITIO ALS MANUSCRIPTS del
Museo Británico de Londres, que citaremos BML.
Y además, los legajos 5546 con el título "CONI'RATACióN", del Archivo General de India., de Sevilla, citados AGI.
tes

451

�1708 - 26 sacerdotes y 2 hermanos donados, para Querétaro Y Guatemala.
1710- 15 sacerdotes' y 1 hermano donado, para la provincia de San José
en Yucatán.

1714 - 22 sacerdotes
1715 - 17 sacerdotes
5 sacerdotes
1717 - 20 sacerdotes

y 1 hermano donado, para Zacatecas.

y 2 hermanos donados, para Querétaro i
y 1 hermano donado, para la provincia de Zacatec~s.
y 2 donados, para la provincia del Santo ~v~gelio
de México¡ 12 sacerdotes y 1 donado, para la provmcia de
Yucatán.

1724- 21 sacerdotes y coristas y 2 hermanos donados, para la provincia de
Jalisco; 15 sacerdotes y coristas y 1 hermano donado, para la
provincia de Michoacán.
1728 - 12 sacerdotes, para la provincia de Michoacán.
1730 _ 12 sacerdotes y 1 donado, para Querétaro, y 18 sacerdotes para
Michoacán.
1742 - 12 sacerdotes para el Colegio de San Fernando de México.
Por fin en 1749, 33 sacerdotes y coristas para el Colegio de San Fernando
de México. En esta expedición vino Verger a México}1

FRAY RAFAEL VERGER LLEGA

2

A LA NUEVA ESPANA

travesía en noventa y nueve días desde Cádiz por las Canarias, llegando
luego a Puerto Rico, en donde se detuvo del 18 al 31 de octubre. Después
de una tempestad en el Golfo de México llegó a Veracruz, el 6 de diciembre.

Verger se embarcó en su segundo grupo, que zarpó de Cádiz el 31 de
diciembre de 1749 y llegó a México a póncipios de abril de 1750. Al poco
tiempo fray Rafael José desempeñaba el oficio de lector en el Colegio de
San Femando, continuando su misión en la cátedra, para formar futuros
misioneros apostólicos.
En el capítulo del 28 de noviembre de 1767 fue elegido como Discreto.
Su elección subsecuente para guardián, por la mayoría de 21 votos, qued6
anulada porque la ley señalaba que el que hubiera sido elegido discreto, no
podría ser elegido después como guardián.
Sin embargo, de este capítulo vino una honrosa encomienda para Verger:
la oportunidad de dar a conocer su inteligente conocimiento de las personas
y su habilidad para asuntos de complicados trámites, como veremos en seguida.

3

LA "EXPEDICIÓN VERGER"
El Colegio de San Femando había recibido en 1767 las m.isiones de Ca-

lifornia, al ser expulsados los jesuitas de todos los dominios del rey de España,
y urgía aumentar el número de Ja comunidad de San Femando. A fray

Fernando de México.

Rafael José le encomendaron ir a España como comisario para agenciar en
Madrid el permiso real y luego conseguir los candidatos para 1a empresa
misionera de su colegio.

El rey, oyendo la súplica del procurador general de los franciscanos fray
Antonio Oliva, concedió permiso para que treinta y tres religiosos pasaran
a la Nueva España, con destino a San Femando.

En la "Recopilaci6n de las Leyes de los Reynos de las Indias", Madrid,
1681, P.I. nnilo 14 "de los religiosos" -59 - 76-- se asentaban las normas
para los misioneros que querían ir en expedici6n, y se señalaban las condi-

En esta e&gt;..-pedición que se dividió en dos partes y que costó a la corona
española 793,578 "maravedíses de vell6n", vinieron los mallorquinas fray
Junípero Serra, fundador y alma de las misiones californianas y nuestro
fray Rafael Verger.

ciones de los sujetos que podrían ser enviados por sus respectivas órdenes
religiosas.

Fue a España el padre fray Pedro Pérez de Mezquia en 1747, para solicitar religiosos que aumentaran el número de misioneros del Colegio de San

Serra venía en el primer grupo de veinte frailes que salió de Cádiz, el 30
de agosto de 1748 en el navío "Nuestra Señora de Guadalupe", que hizo la

Los franciscanos tenían desde 15 72 un comisario general de Indias que
residía en la curia de Madrid y después se creó el cargo de vice-comisario
general, que atendía en Cádiz los trámites prácticos para los embarques de
los misioneros.

• En varias de estas "misiones" vinieron también franciscanos para algunas provincias de Centro y Sudamérica.

La negociacióJ:? se hacía de ordinario por el consejo de Indias y en base
a cédulas reales.

452

453

�El proceso para conseguir sacerdotes y hermanos legos que pasaran a las
misiones, era el siguiente: el ministro general de la ordep, o incluso el
convento frandscano de la América hispana que necesitaba refuerzos, nombraba un comi ario que recorriera los conventos de España, pre\"ia la aprobación real del número de que se compondría la expedición.
Era deber del comisario "poner toda atención y cuidado en s6lo admitir
aquellos religiosos en quienes concurran las prendas de religiosidad y literatura, mediante las cuales puedan satisfacer la católica y piadosa inte11ci6n de
Su Majestad" y además las necesidades concretas de la región para la cual
se les solicitaba, ateniéndose además a las condiciones que especificara en
cada caso la real cédula.
Cuando el candjdato era invitado o presentaba su solicitud, después de
ser aprobado por el comisario, debía dar cuenta a su provincial, y después
pedir al guardián o presidente de su convento que le firmara la patente

"tomando la bendici6,~ del RP. Gttardián o Presidente del convento, con
raz6n de día, mes y mio de su salida, emprenderá el viaje a la ciudad de
Cádiz, y se presentará al M.R.P. Vice-comisario general de l11dias" -decía
la ley-.
Esto se hacía porque las cajas reales deberían pagar los gasto de viaje,
hospedaje y comida, tanto en el camino del convento de origen a Cádiz,
como en la espera hasta el día del embarco. Se encomendaba el alojamiento
y manutención al convento franciscano de la ciudad de partida, subsidiado
por la casa de contratación.

La corona asignaba siete reales por cada día de jornada y dos reales diarios
durante la permanencia en Cádiz.
El pasaporte o "carta de embarque" especificaba los datos generales del
sujeto, lo que permitía constatar su origen, edad, complmdón y demás características físicas.
Para la expedición de 1769, Verger como comisario, debería hacer todas
estas agencias: conseguir la real cédula con el permiso, recorrer los conventos, investigar a los candidatos para la misión y "congregarla ,, conducirla

hasta dicho colegio".'
El 3 de diciembre de 1767 todavía se encontraba en su colegio de México
y el 18 de ese mes el virrey de Nueva España escribía a Su Majestad recomendando la petición del guardián de San Fernando, padre fray Juan Andrés.
• AGI, "Contrataci6n", 5546. Este expediente contiene toda la documentaci6n de
la "cxpedici6n Verger".

454

AJ año siguiente, el j de junio, el fiscal propuso al consejo de Indias que
para decidir la aprnbación final, se esperara a Verger. Éste, a su llegada a
Madrid, logró que se aprobara la expedición de cuarenta y nueve misioneros.
El 13 de enero del año siguiente comenzó a enviar desde Madrid las
patentes a los religiosos aprobados, para que pudieran salir de sus conventos
y reunirse en Cádiz. Antes de terminar julio, tenía ya cuarenta y ocho religio o~. 7
En real cédula de 5 de agosto despachada por vía reservada el rey ordenó
a la casa de contratación, que sufragara los gastos de viaje y el traslado
marítimo de los cuarenta y cinco religiosos sacerdotes y cuatro legos.
Verger certificó, jurando "in verbo sacerdotis", que de la lista que había
presentado al rey y al conejo de Indias, fallaron cinco candidatos: los religiosos sacerdotes fray Benito Elizalde, originario de La Coruña, de 39 años
y 11 de religioso, del convento del Ferrol; fray Manuel Peñas, de La Coruña,
de 29 años y 8 en religión, salido del convento de Santiago; dos del convento de San Francisco de Palma: fray Bartolomé Bich, orirrin:irio
de Palma'
~
de 31 años y 13 de religioso, y fray Antonio Arbona, de Llumayor, de 24
años y 13 de religión; y del convento de Ruidono, fray Juan Comte, originario de Tarragona, de 37 años y 18 de religioso.
Fueron substituidos, en virtud de la gracia real, según lo certificó el fiscal
el 5 de octubre de 1769, por los religiosos sacerdotes Andrés Bravo, Diego
Novoa, Gabriel res y Martín Crucélegui, y el diácono Manuel Estévez.
Este último enfermó a última hora y renunció a su puesto. Entonces, se
presentó el padre fray Juan Prestamero "con deseos de enmendar el error
que cometi6 al dejar su colegio -dice Verger al rey en carta del 22 de
ago to- empleándose en Las conversiones vivas de la California y 'Sonora".
Prestamera, por ley no podría ser incluido, porque habiendo estado en
San Femando se regresó a España; sin embargo, el 17 de mayo de 1769,
el comisario general de Indias, fray Manuel Vega lo dispensó con este documento: "mediante que no subsist, n los justos motivos que el P. Fray Juan

tubo para venirse del Colegio Misionero Apost6lico de San Fernando, a estas
partes )' sí hallarse con todas las prendas &gt;' circun.rlancias correspo11dientes
' Las cédulas de separación de sus conventos, enviadas por el comisario a los
candidatos, están impresas, y sólo aparecen manuscritos el nombre del destinatario
la fecha del envio y la nota del guardián certificando la salida del súbdito hacia Cádiz'.

455

�a el estado de misionero apostólico desde luego por estas nuestras letras lo
dispensamos para que pueda volver a dicho nuestro Colegio de San Fernando".
Y así Prestamera fue el último en agregarse saliendo del convento de La
Bastida, el 28 de agosto.
Siendo tres los legos, ]a misión que definitivamente salió de Cádiz para
Veracruz fue de cuarenta y ocho franciscanos.

El marqués del real tesoro certificó que el depositario de Indias "pagó
los gastos de aviamento :Y viáticos, entretenimiento, flete .y pasaje" del grupo,
habiendo verificado las leguas entre cada convento de salida y el puerto de
embarco, don Juan Antonio de Madariaga, secretario y administrador general de correos y portes en el partido de Cádiz.
Firmó el recibo del pago total el síndico de la misión don Jerónimo de
la Maza.
El grupo se hizo a la vela el 31 de enero de 1770, en el navío de Su
Majestad, nombrado "El Castilla" del que era comandante el marqués de
Casinas.
Habiendo fondeado el barco el 2 de febrero, se vio obligado a volver a
puerto y salió definitivamente al día siguiente.
Hicieron noventa y nueve días de navegación, de los cuales pasaron treinta
y tres detenidos en la aguda de Oca -Santo Domingo-, "que es de extremo
caliente" y por los excesivos calores y poca salubridad, "resultó enfermarse
casi la mitad de la misi6n, o más".
Por fin llegó Verger a México el 27 de mayo, en compañía de aquel valiosísimo refuerzo para la obra misionera de su colegio apostólico.

4

OTRAS AGENCIAS DE FRAY RAFAEL JOSÉ

Aprovechando su estancia en Europa, fray Rafael José consiguió del Papa
Clemente XVI gracias espirituales para los catequizandos de los misioneros
fernandinos por la bula « Alias f elicis recordationis'' del lo. de septiembre
de 1769.
También gestionó un breve pontificio en que se concedía a los colegios
apostólicos que cuando las circunstancias lo requieran pudieran unirse en
una sola persona los oficios de prefecto y de comisionado de misiones.

456

Y el Papa le dio otro documento, fechado el 2 de noviembre de aquel
mismo año, concediéndole las amplias facultades espirituales y privilegios
canónicos pedidos para los colegios apostólicos de la Nueva España y de
Guatemala.
Por otra parte, a raíz de su estancia en la corte española, afiam:6 una
honda amistad con don Manuel Lanz de Casafonda, fiscal del rey, con el
que por medio de una nutrida correspondencia. le comunicaba los asuntos
más delicados, teniendo en él un poderoso abogado defensor de las emoresas
feman dinas.
-

5

LOS MISIONEROS DEL GUARDIÁN VERGER

En las elecciones capitulares del lo. de diciembre de 1770, una mayoría
de 27 votos eligió a fray Rafael José como guardián de San Fernando.

Los tres años de su guardianía, tendrían como principal objetivo las misiones californianas, y es muy significativo que, el mayor contingente humano
de los invitados por él a la empresa del Nuevo Mundo, lo envió a aquellas
misiones: "el 27 de mayo llegaro11 a México, y el 25 de octubre salieron 30
a California".
En un memorial al fiscal don Manuel Lanz de Casafonda, escnbía el 3
de agosto de 1771 que el visitador y el virrey le exigían que sus religiosos
pasaran cuanto antes a la California, pero como había enfermado en Oca
"casi la mitad de la misión, o más, que todavía estaban muy débiles; y que
si luego se pon!an en otra caminata y navegación, mucho peor que la pasada,
corrían gran riesgo sus vidas y se malograba todo el gasto hecho al real
erario, y frustraba el fin, etc.

Con esto, dejaron descansar un poco a los religiosos; pero no mucho
porque nuestra llegada a esta ciudad fué el 27 de mayo, y el día 29 de
octubre, hubieron de salir".
Y añade con satisfacción:

"Y si tengo algún consuelo es ver el gusto y la alegría con que marcharon y continuaron su camino los 30 que van de nuevo - . . .- los
otros quedaron también contentos con el trabajo y ejercicio de misioneros, uarios fuera predicando y confesando por esos pueblos y los demás en el Colegio:

457

�Y seguro que no ha sido fortuna que tn una misión tan crecida,
todos estén gustosos ( gracias a Dios todo poderoso y a su Santísima
Madre)." 8
Veinticinco de los treinta enviados por Verger a las Californias en 1771,
pertenecían al grupo traído por él de España.
En 1772 se encontraban dieciséis acompañando a Palou en la California
Baja y nueve auxiliando a fray Junípero Serra en la Alta California.
Hay una circunstancia más que debemos advertir: Verger tenía preferencia por enviar a los puestos de avanzada a los más jóvenes.
Los misioneros fernanclinos en esta época fueron de una sorprendente juventud, y · si la edad de los sacerdotes en el convento de México mediaba en
los cuarenta y dos años, entre los misioneros de California el promedio era
apenas de treinta y ocho años y seis meses.

San Buenaventura, San Femando y San Gabriel, en donde murió el 14
de enero de 1811.
Miguel Pieras, de Petra, patria de Serra, fue por veintidós años infatigable apóstol explorador, lingüista, presidente y organizador de la misión de
San Antonio de Padua y de la de San Antonio de los Robles.
Luis Jaume -que castellanizó su apellido en Jaime- de San Juan, fun.
dador de la misión de San Diego, la primera en la Alta California, murió
allí destrozado cruelmente su cuerpo por los indios, como protomártir fran.
ciscano de las misiones californianas, "el 4 de noviembre de 1775".1 º
Buenaventura Sitjar, nacido en Porreras, el de más larga vida misionera,
se dedicó a aprender y formar gramáticas de las lenguas de los indios; fue
explorador y experto administrador en lo temporal y en lo espiritual. Trabajó
en la misi6n de San Antonio de los Robles y murió el 31 de septiembre de

1808.

En el "expediente sobre los inventarios formados en la entrega de las misiones de la antigua California que hicieron los padres del Colegio Apostólico
de San Fernando a los del Orden de Predicadores" encontramos las firmas de
varios de los integrantes de la "misió1i de Verger" entregando a los dominicos
las misiones e.1 año de 1773, para pasarse a reforzar el grupo de la Alta

También de su expedición, y procedentes de otros conventos de España,
mandó el guardián Verger a la Alta California para que misionaran con
Serra, del convento de Tarragona, a Josepb Caballer; de Villa Rous, a Domingo J un cosa; de Zaragoza, a Juan Figuer; de Vitoria a Thomas de la
Peña: de Mora Villa, a Ramón Ussón.

California.

Mandó a la Baja California en am...-ilio del padre fray Francisco Palou:
de la provincia de Santiago, a Marcelino Senra y fray Manuel Joseph Lazo;
de Moya, a Pedro Cambón- de La Bastida, a Juan Prest.amero; de Barbastro, a Vicente Fuster; de Aránzazu, a Antonio de Ariquibar; de Piédrola,
a Gregario de Amurrio; de Miranda del Hebro, a Joseph de Legarra; de
la Carreña, a Antonio Linares; de Barbastro, a Francisco de Billuenclas;
de Teruel, a Miguel Sánchez; de Pamplona a Francisco Xavier Texada; de
Burgos, a Vicente de Santa María y a Martín de Palacios; de Segovia, a
Francisco Gómez Caso, que fue lector de teología en su provincia de la
Inmaculada Concepción, y de Salamanca a Juan Riobo.
ueve de éstos
al entregar las misiones de la Antigua California a los dominicos, pasaron a la
Alta California.

Fray Juan de Prestamero entregó la misión de San José Comondú; fray
Gregario de Amurrió, la de Santa Gertrudis; fray Francisco de BilJuendas,
la de San José del Cobo; fray Miguel Sáncbez, la de Santiago de las Casas;
frar Marcelino Senra, la de Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos; fray
Vicente de Santa María, la de San Francisco de Borja; fray Vicente Fuster,
la de San Femando de Villicata; y fray Pedro Benito Camb6n, la de Santa
María de los Angeles.º

En cuanto al grupo de cuatro mallorquinos, coterráneos de Verger y Serra,
que vinieron en la "misi6n Verger" y trabajaron en las Californias, nos
cuentan las crónicas que todos fueron fervorosos y se distinguieron por diversos
motivos.
Antonio Dumetz, originario de Palma, funp.ó en compañía de Junípero
Serra varias misiones. Trabajó en las de San Diego, San Antonio, San Carlos,
• Carta a don Manuel Lanz de Casafonda. B CL, folios 256 y 256v.
• AG - Misiones, vol. 12, y Californio, núm. 26.

458

Otros más de los religiosos de la "expedición Verger" desempeñarían oficios de importancia en su colegio, como el padre fray Domingo Bengoechea,
de la provincia cantábrica, exalumno de la Universidad de Alcalá de He,. Palou en el Cap. XL de la biografía de fray Junípero Strra, narra el martirio
de este misionero, bibliografía.

459

�nares, que fue elegido discreto apenas llegado de E~~a, en el capítulo
de diciembre de 1770, y fue en 1774 maestro de novicios.
También fueron maestros de novicios los padres fray José de la Vega
-1774- y fray Miguel Lacarra -1777-.
Antonio Nogueira sería elegido discreto en 1786 y guardián en 1795, basta
su muerte -30 de octubre de 1796-. Pedro Callejas s.e ría discreto en 1786,
luego Praeses in capite -1796-, y de nuevo discreto en 1803.
Fray Pedro Mugártegui quien fuera lector de filosofía en su provinci~,
sería guardián en 1789; después, en 1792 lector de filosofía, Y en 1795 visitador general.
Los conventos que dieron más voluntarios para esta misión fueron: Palma

6; Burgos 5; Salamanca 4; Bilbao y Santiago 3; de un total de 26 conventos.
De toda la "misi6n Verger'', quitando al padre predicador fray Franci~co
de Oca y al hermano lego fray Juan Sáenz y Gao~a que _en 1772 ya hab1an
muerto, solamente dos fueron e.'tpulsados por el d1scretono: los padr~~ fray
Pablo Antonio Piñeiro y fray Gabriel Ares, quienes quedando e,d1liados,
pasaron al convento grande de San Francisco de México "teniend~ por más
para el servicio de ambas majestades despedirlos que detenerlos -dice Verger
en su memorial del 20 de mayo de 1772 al virrey-, pues no se esperaba

provecho de su permanencia".
Refiriéndose a "sus" misioneros en las Californias decia Verger: "son mis
súbditos me duele mucho lo que están pasando" y de los que quedaron en
S FC:0ando se expresaba así: "en este de San Fernando se hallan nueve
an dejaron la cátedra por venir a leer y enseñar a los genti·1es; aprectan
· do
que

más este ejercicio que el honor de Padre Maestro y Jubilado, y los que a
.
estos se siguen
regu larmen te"11
.
No es casual, el rendimiento humano y apostólico de estos hombres. ~erger
supo elegir a los integrantes de su expedici6n misionera, cuando recom6 los
conventos de España.

6

DEFENSOR DE LOS COLEGIOS APOSTÓLICOS

De paso señalaré la valiente actitud del "defensor de las m~ones" en ~
ocurso al Cuarto Concilio Provincial Mexicano, para salvar la mdependenoa

de los colegios apostólicos que él probo era fundamental y necesario para
los objetivos de estos emporios misioneros.
En carta de 27 de agosto de 1771 a Lanz de Casafonda le decía: "No

alcanzo que los colegios hayan ofendido en cosa alguna a Su llustrfsima
-se refiere al arzobispo de México-, y siempre me ha recibido con mues-

tras de amor y cariño, no s6lo ahora que soy prelado, aunque muy indigno~
sino antes de pasar a esa corte por la misi6n.
Ahora sé que en el Concilio que se celebra en esta metropolitana, intenta
sujetar los colegios a los provinciales, que es lo mismo que prenderles fuego,
o darles por el pie, como suelen decir, y esto sin citarnos, ni dar parte,
como lo debe hacer, según lo que Su Majestad tiene mandado en el capítulo 17 de su tomo regio; por este motivo ayer, día 26 del corriente con la
ocasión de dar cuenta a dicho Concilio del número de religiosos que tiene
esta comunidad, &gt;' en las misionn y de los que puede mantener con las
limosnas ordinarias, presenté ese memorial. No sé cómo se recibirá, pero
V .S. esté cierto que si se lleva adelante el parecer de Su Ilustrísima, a pocos
días quedará el Colegio sin religiosos, porque todos los que han cumplido
los diez años, según las leyes de India, pedirán su licencia para regresar a
España, y los que no han venido lo hubieran hecho, a saber que los habían
de sujetar a los provinciales de las Indias, y los que han tomado el hábito
en el Colegio harán su haber para remediarse.
Esta es la purísima verdad, y no piense V .S. que es huír de sujeci6n; así
suena, pero no es así. Es querer vivir sujetos, es querer mantener con honor
y regularidad los Colegios de misioneros apostólicos. No me complico más,
porque ésto lo entenderá V.S. &gt;' hará oficio de abogado para estos pobrecillos
desvalidos~ y aunque diga oficio de fiscal de Su Majestad, no me disgusta,
porque para cumplir con el tal cargo, debe defender esta causa''.1~
En una síntesis perfecta podemos entender el fin de los colegios apost6Iicos
con lo que escribía Verger al arwbi po Lorenzana y al Concilio Mexicano
en su alegato de defensa, al hacer historia: "que la erección y fundación de
los colegios seminarios de misioneros observantes de N.S .P. San Francisco,

en las Indias de N.C. Monarca,,, en España, según como en el día se hallan,
fué disposición del Rvmo. P. Fray Joseph Jimé11ez Samaniego, ministro general de toda la orden, con consejo de padres de especiales letras y virtud,
y de su sucesor el Rvmo. P. Fray Pedro Marín Sormano, general también
que fué de toda la religión, procediendo como su antecesor, con la madurez
,. BML, folio 257 y 257v.

11

BNAH - FF, vol. 112, 2o. alegato.

461

460

�'.Y co,isejo que este gravísimo asunto pedía, a fin de qlle los re/i io os llamados

de la divina inspiración quisieran emplear sus tale11tos en la conversión de
los infieles, reformación '.Y ense,io,1za de los fieles, tuviesen co,wentos señalados, en los cuales retirados, únicamente atendiesen a esta grande obra de
mise.ricordia y caridad, libres de otros emplt.os )' afanes, que forzosamente
se ofrecen en los demás conventos de las provincias''.11
egún las constituciones formadas para estos colegios por el mallorquino
fray Antonio Linaz de Jesús María, y fray Francisco Salmerón, como ya
hemos dicho, aprobadas primero por un capítulo general de la orden franciscana, y luego sancionadas can6nicamente por tres bulas pontificias, el
funcionamiento fundamental, con miras a una dedicació!l exclusiva a atender
las misiones entre infieles, se basaba en la autonomía, bajo el gobierno del
guardiin, asistido por un consejo llamado discretorio, elegidos todos por voto
secreto de los integrantes de la comunidad, para un período de tres años.
El discretorio en pleno quedaba constituido por el guardián, el comisario
de misiones, los padres que habían sido guardianes y lo otros cuatro electo
can6nicamente en el capítulo guardiana!.

La autoridad equivalente a la de los provinciales, era la del comisario
general de Indias, residente en Madrid y por él se sujetaban al ministro
general de la orden.
Desde la primera fundaci6n -la del Colegio Apostólico de Querétaro,

1683-, para la cual el padre Linaz condujo de &amp;paña una "misión", se
sigui6 el método de recorrer los conventos de España -aunque también
se admitían misioneros criollos- que desearan consagrarse a las misiones
en el Nuevo Mundo. Se desfiliaban de su convento con la autorizaci6n del
ministro general de la orden y con el real beneplácito. Su recolección en
Cádiz y su traslado hasta el colegio de destino, corrían a costa del real erario.
Los que proccdwl de España e comprometían a trabajar diez años en
las misiones, y si por cualquier motivo volvían a Espafia antes de ese tiempo,
se reintegraban a su provincia y no podían regresar al colegio apostólico
sin la absolución del ministro general de la ord.en.1'

• BML. folio 265.
"' La obra mú completa para entender el funcionamiento de los colegios apostólicos
de la ueva España, es Ja "Cr6niu. Apottólica y Serifica de todos los Colegios de
Propaganda Fide de esta ueva España" de fray hidro Ffüx de Espinosa, O.F.M.,
MExico 1746, cuya segunda edición publicó fray Lino G6mez Cancdo, en la Academia
Francilcana de Historia, de Washington, 1964.

Cuando se uscit6 en el Concilio Prodncial Mexicano el asunto de ·ujetar
los colegios apostólicos a los pro,·indales, Verger adivinó que todo nacía
de una reciente animadversión del arzobispo Lorenzana hacia el Colegio de
San Fernando, porque se creía qu este colegio apostólico se oponía a entregar las misiones de la Baja California. Esta falsedad, demostrada antes y
desp~~ por Verger, creó mal ambiente para los femandinos en los padres
c?nc11iares, ~tre lo que había un dominico fray Antonio Alcald , promondo aquel ano de 1771 del obispado de Yucatán al de Guadalajara.
El guardián Verger dirigió el 22 de agosto un fuerte memorial al Concilio
de México, en quince páginas fuert y valientes, defendiendo la independencia de los colegios apostólicos.
Era una obra canónica maestra, con la proposición de las constituciones
y las_ bulas pontifi~as. de aprobaci6n, en las que aparecía la dicha indepen-

dencia como esenoa vital de los colegios de misiones.
Recordaba que el ministro genera] Sormano habla apreciado tanto esta
independencia de la autoridad de los provinciales, que dispuso que cuando
el ~.rel~d~ de los colegios se viera precisado a delegar su autoridad, "por
algun mctdente de dichos colegios" no fuera este delegado el pro,incial, sino
alguno otro.
Aducía como argumentos históricos, que desde que se fundó el primer
Colegio Apostólico de Querétaro en 1683, había dado buen resultado aquel
sistema de gobierno, por cuarenta y dos años. En España se pidió a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, que volvieran los colegios a rujetarse a los provinciales, lo que el Papa 13enedicto XIII concedió, y así
prosiguieron durante dieciocho años. Viendo, sin embargo, que habían disminuido los .frutos de virtud y de celo en favor de sus misiones, se volvió a
la primitiva forma de gobierno independiente de las provincias, ~ súplica del
Colegio de Sancti piritus, de Valencia. A raíz de esa pctici6n, oido el parecer
del ministro general y del cardenal Aquaviva, protector de Ja orden, l
Congregación de Propaganda Fide restableció el gobierno independiente de
todos los colegios apostólicos de España, por juzgarla más apropiada y eficaz.
Esta determinación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV.

Esta experiencia afect6 sólo a los colegios de España, porque el documento
de la congregaci6n romana expecificaba "exceptuados los seminarios tanto
los )'ª erigidos como los que se erijan en el futuro en el Reirio Mexicano,
Peruano y en otras provincias de las Irzdi.as para la conversi6n de los infiele:i''.1 1
11

BML, folios 265 a 268.

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El padre fray Francisco Xavíer de Castro, secretario de Verger, en su
libro de memorias testimonió que a pesar de haber en la asamblea muchos
enemigos de los colegios apostólicos, y sobre la animadversión al de San
Femando, cuando se leyó el documento de Verger el 13 de septiembre, se
sintió el efecto favorable, a pesar de que el texto parecía duro: crcausando
tal efecto en los señores Ilustrísimos y doctores conciliares, que hubieron de

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defender nuestra causa, procurando aquietar el rumor que se levantó entre
nuestros émulos, protestando la queja contra este Colegio. Y desde ese día
" "16
hasta la prese11te, quedó todo en perpetuo silenc10
.

1

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1

1

1

11

El mismo guardián escribe a su amigo el fiscal Lanz de Casafonda: -23
de enero de 1772-: "Supongo que liabrá recibido V.S. el papel en que
defendiamos el derecho de los Colegios. Se presentó al santo Concilio, Y 1~0

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sabemos si haya hablado más del amnto: pero si dijeron que la substanc,a
había parecido bien; múr que viva, demasiadamente fuerte. Pero conside:a
V.S. que no teníamos en dicho concilio quien nos favoreciese y st contrarios
que pretendían perjudicarnos. Por eso procuro la claridad y eficacia.

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1

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Los señores Jlustrlsimos parece no estaban impuestos de lo que son los
colegios y su régimen, '.}' creo nos tenían alguna ojeriza, nacida del supuesto
falso de que nos queríamos armar con la California impidiendo la entrada
de los padres dominicos". 11

1

1
1

1

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1

El documento causó sensación en el concilio y dio buenos resultados, porque
no se volvió a agitar la cuestión de sujetar los colegios apostólicos a la autoridad de los provinciales, y además, dice el secretario de Verger: "este alegato
tuvo la aprobación e1t Roma de nuestro Rvmo. P. Gral. de la orden Fray
Pascual de Ba11icio; prometiendo patrocinarlo y defenderlo, cuando fuere

!¡

1

necesario. y la misma ha tenido de todos los doctos que lo han leido con
alguna reflexión1'.

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1

Augusto (Jasas, en su biografía de fray Junípero Serra, dice: "Fray Rafael
Verger que lo era -guardián de San Femando- en li71 calificó la empresa
de Serra y Gálvez como cosa de locos-...- Fray Rafael Verger exageraba
en la enumeración de las cosas que se precisaba en manos de un hombre
prudente y previsor. El guardián hacia bien en poner de manifiesto la enorme

1

1
1

1
1

1

1

También nuestro Pablo Herrera Carrillo, tiene palabras duras para juzgarlo cuando comentando la empresa conjunta de Serra y el vísitador don
Joseph Gálvez dice: "Verger no ha adivinado la importancia de la Alta

California, ni se ha dado cuenta de que el momento es propicio para las
grandes empresas porque Gálvez con toda su fuerza puede ayudarlas cficatmente - ...- Serra trata en vano de hacer comprender a la miopía de
Verger la oportunidad que le brindan al Colegio de San Fernando estas con,diciones excepcionales para llevar a cabo una obra gigantesca en la Alta
California - ...-". 18
1

1

"Todo inútil -añade-, Verger no tiene la amplitud de visión de Junípero
y adopta una actitud diametralmente opuesta - ...-" y sigue cargando

1

1
1

¡

tintas haciendo ver en Verger un deseo: frenar, maniatar a fray Junipero. 20
Por su parte el gran investigador de la obra franciscana en América Latina,
el español fray Lino Gómez Canedo, en su obra "De México a la Alta
Californi&lt;t', apunta estos juicios en el capitulo U: "Dos años de angustia,
obstáculos y esperanzas -1769-1771-": "Siguió a esta primera crisis un

año de casi total aislamiento, que unido a la empresa misional de la Alta
California: el 11uevo guardián del Colegio de San Fernando, Fray Raf&lt;Zel
V erger, que acababa de traer de España una numerosa expedici6n de misioneros para las nuevas misiones, adoptó la extraña posición de que tales
misiones eran imposibles en las circunstancias presentes, y por lo tanto inútiles. Este pesimismo y cautela permean sus dos cartas al fiscal Casafonda
( junio 30 y agosto 3 de 1771). A tal mentalidad responde también la carta
que le habla dirigido Serra a Verger unos días antes, es decir el 20 de junio.

1

1

1

1

1

1
1

El prudente Guardián no quería comprometer al Apostólico Colegio en tal
grandiosa empresa, y a pesar de estimar en mucho las cualidades de Serra,
como él mallorquín y franciscano, levant6 su voz de alarma para frenar
el celo del evangelizador de California". 18

1

1

1

TESTIMONIOS CO TRA VERGER

8

¡

1

dificultad de hacer todo aquello con sólo mil pesos de asignación, pero deducía consecuencias erróneas, o, mejor dicho, de mezquino alcance - ...-

• BNAH, FF. - Nota final al volumen 129.
11 BML, folio 264.

CAsAs, Augusto, Fray Junípero Serra pp. 13-17, ver bibliografía.
19 lhiu.ERA CAR.Rn.Lo, Pablo, Fray Junl/mo Serra, pp. 82 a 85, bibliografía.
• Este autor para reforzar su ataque dice: "Ante el asedio combinado de Gálvez
y Serra, Fray Rafael Verger, el nuevo Guardián de San Femando, protesta. Se le
prohíbe a Serra comunicane con Gálvez y se le hace ver por Verger, que por su
culpa -de Junípero-- Gálvez nos ha molido tanto que si no me he tenido tieso,
arrastra a toda la misión". Pero esta disposición, y comentarios no son de Vcrger,
sino del anterior guardián fray Juan Ancir65, en su carta a Serra, el 24 de octubre
11

1

1

de 1770

465

464

Hum-30

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1

•. :11
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�Por fortuna Verger cambió de parecer y dos años después -cuando las
diferencias con Fages fu~ron traidas ante el propio virrey Bucareli prestó a
Serra su apoyo inteligente y vigoroso. Por otra parte, su actitud de 1771
fue eficazmente contrarrestada por Gálvez, quien compartió una vez más con
Serra la salvación de la Alta California". 21

mentaron, balanceando los procesos evangelizadores, como dos instrumentos
complementarios de la Providencia Divina.

9

Ya he dicho que es necesario calar hondo en este asunto. Pero quiero señalar siquiera algunos hechos y dichos de Verger, que hacen ver su actitud,
no como de oposici6n a los planes forvorosos del heroico fray Junípero Scrra,
sino como una visi6n realista, para asentar los comienzos de las fundaciones.
Sacaré estos puntos de las mismas dos cartas de Verger a Casafonda que se
proponen como muestra de su actitud de "enemigo" de las misiones de la

VERGER PESA LA REALIDAD

Alta California.

Además de las dos cartas de Verger a Lanz de Casafonda que trae el
doc~or Gómez Canedo en su obra De México a la Alta California, tenemos
copias de otras misivas al mismo fiscal de Indias. Una del 27 y otra del 28
de agosto; otra del 27 de septiembre de 1771; una más del 23 de enero de
1772, Yun extenso informe firmado por el guardián Verger y su discretorio
en pleno, el 22 de agosto de 1771.

En una nota al final de la carta del guardián Verger al fiscal del consejo
de Indias don Manuel Lanz de Casafonda, dice el historiador Lino Gómez
Canedo: "Este alegato de Verger -se refiere a la carta del 3 de agosto de

Hemos podido consultar además el informe del padre presidente de la
Baja California, fray Francisco Palou y otras tres cartas suyas, que nos darán
más luces sobre el caso. 23

I 771- contiene muchos puntos interesantes, como habrá advertido el lector
inteligente, pero en el fondo refleja una actitud parcial y de alguna manera
fraudulenta. Verger tergiversa los testimonios. Léanse y estúdiense en su contexto las cartas de Palou y Crespí -especialmente las de este último- en
que pretende apoyarse Verger, y se verá claro que ellos nunca compartieron
su pesimismo. - ...- Palou hace algunas críticas pero no del carácter negativo y pesimista que les atribuye Verger''.fl 2

Cuando después de alabar Verger a Serra --en su carta del 3 de agosto
de 1771-, dice: "No obstante es preciso moderar algo su ardiente celo,
como notaré en su lugar", expone datos concretos sobre la realidad de las
Californias, diciendo que si hay noticias ele que la tierra es muy fértil "es
fácil alucinar al público creyendo que la California es un paraiso sÍemJo
tierra misera e infeliz", y defiende al colegio diciendo: "YO guard: razón

de dicha California para presentarla por escrito, para que en ningún tiempo
culpen a este Colegio si las misiones o se pierden totalmente, o no se ade~
lantan".

Creo que aquí cabe Ja frase que pone Verger en uno de sus alegatos, y
que explica sus actitudes: "Los padres ya están allá muy contentos, y en el

Y dice también: "Ni ha convenido en manera alguna este Colegio e,i
fundar de una vez tantas misiones, y si ha enviado a los religiosos, ha sido

deseo de lograr aquellas almas, no reparan en los peligros, y así no puedo
menos que tener un sumo cuidado" -carta del 27 de agosto de 1771 al
fiscal Lanz de Casafonda, ya citada.
Con serenidad don Bartolomé Font Obrador en el capítulo "Mallorquines
en California", de la obra "Historia de Mallorcti', coordinada por J. Mascaro Pasarius -página 532-, pone este enjuiciamiento: "Así como Serra
brill6 por su impetuosidad y santa audacia, dando lecciones de amor con
sus obras y razones, en las avantadillas de la civili.zaci6n, Verger se mostró
siempre reflexivo en exceso, prudente, administrador y con grandes dotes de
organizador".

.

por fuerza, porque no podemos resistir al que nos manda con poder absoluto
sin admitir. súplica ni réplica. Pero lo cierto es que esta empresa va sin fun~
damento, sin aquella madurez y cautela que siempre si, ha practicado en su
semejante, y si Dios Nuestro Señor no obra con milagros ¡• prodigios, no
se puede experar feliz éxito".

Aquellos dos temperamentos, aquellos dos celosos misioneros, se comple-

Serra le decía al guardián fray Juan Andrés que si tenía cien misioneros
los enviara "todititos para California, sin que se quede ni uno en ca.sa, yo
les daré acá destino", y añadía que todavía serían pocos; "pero si quieren
que no les falte nada de conveniencias, uno solo que venga es sobrado'' -ID
de febrero de 1770-.

11 Gó111u Ü"-Nl'J&gt;O, Lino, De Mlxi,o a la Alta California, pp. 75 y 76, bibliografía.
" Obra citada, p. 160, al calce.

,. Todas Las citas de este capítulo están tomadas de Additionals manuscripts Nos.
13,974 Y 13,976 del British Mu11eum -fotocopias en mi poder- .
'

466

467

�Verger en cambio se quejaba al fiscal de la mala administraci.6n que los
militares hacían del fondo econ6mico de las misiones y deóa que el dejar
en manos de ]os seglares esta administración "es aumentar comedores asala-riados, para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los indios,
dejando a estos pereciendo en lo temporal y espiritual", y reclamaba que
no se daba a los misioneros franciscanos el mismo sínodo,* que se daba a
los jesuitas, y decía valientemente: los padres de este Colegio están hechos

a padecer hambre, y buena, pero con gusto y con alegría para servir al Rey
nuestro Señor '.Y a Dios; pero no debo pasar lo determinado, mayormente
cuando esto no es del real erario, sino obras pías para este fin fundada, mas
no con esa limitaci6n".,..
Y en otra comunicación decía al fiscal: "dirán tal vez que pedimos mucho; y yo digo que es verdad, pero también lo es que lo que se ha de hacer
si se hace bien es mucho, y quererlo hacer con poco, no puede ser.

Sobre todo, no pueden decir que pedimos para hacer bolsillos ni hacienda,

banzo, etc., recelando que se enviaran los recibos y
d . .
corte española "p
d"
agra eCUil.lentos a Ja
d6 d
a~a que igan allá que nos quejamos de vicio" decía. '' de
n e se sac6 el dinero para estos gastos? porque ·
· é

de los sínodos, son lindas las gracias que les debe::se dcargaron
a la cuenta
ar.

y a ~abemo~ ~u.e quitaron mil quinientos pesos del que estaba se - l d
los veinte religiosos destinados para las nuevas n . .
na a o a
u.n ones-...Por lo referiáo hast~ aq~í podemos fo ferir sin temeridad que el ex Tesado
av2íoB, ndo es nueva gracta, s,110 que se ha comprado del corto sínodo seiaiado"
-

e agosto de 1771-.

·

El doctor_ Lino G6mez Canedo dice que "su actitud -de Ver er- de
d
g
.
1771, fue eficazmente contrarrestada por Gálvez" p
ticinco de I s
.
..
.
. ero recor emos que vewo ,tremta IIl.lSloneros enviados por Verger a las Californias
1771,é pertenec1an
tr ru'do d e E spana.
- Yo creo
en
1
, al selecto grupo que él hab'a
I
~~~as sta. ~ a ~~ pa~ente prueba de que V erger fue siempre un defensor
pensar ~iones ca onuanas, en el sentido más realista y eficaz que se pueda

ni para regalarnos; pues para nosotros basta un humilde hábito, y una
pobre comida. Lo demás se pide para entregar a nuestro Monarca pueblos
formados".
Presentaba también la defensa de las JlllS1ones1 proponiendo los auxilios
de civilización que eran necesarios para hacerlos "pueblos formados''. Pedía
mulas y caballos para las transportaciones y decía: "es forzoso llevar op"-

rarios para el cultivo de las tierras, porque sin ellos no se puede sembrar,
y si no se siembra será preciso llevar el maíz, frijol, garbanzo, etc., de la
Sonora; ya se deja conocer lo que puede costar de transportes y que nunca
se adelantarán las misionel'.H
Dando una visión de conjunto, examinaba los peligros de la navegacion
y las pérdidas de buques y de vidas que se habían tenido en la empresa.
Decía refiriéndose a los militares ''estos señores quieren abarcar mucho con
pocas fuerzas y '&gt;'º nunca lo aprobaré", - ...- "los padres ,ia están allá muy
contentos, y en el deseo de lograr aquellas almas, no repararán en los peligros,
y cm no puedo menos que tener un sumo cuidado" -agosto 27 - 1771-.
Verger era un hombre que sabía sospechar las intrigas: cuando el presidente fray Junípero daba las gracias al virrey porque habían recibido rejas,
azadones, coas; y víveres, como maízi harina de trigo, frijol, lentejas, gar-

10

LAS MISIONES DE LA BAJA CALIFORNIA

El guardi'~ d e San Femando, Verger, también presentó al fiscal
norama realista d l . • •
.
.
un pahab'
e ~ Illl.SJ.ones de Ja BaJa Califomia que al salir los jesuitas
ian quedado arrumadas por los comisionados militar
.
•
blaron
d .
.
.
es qwenes las despoy eJaron sm ganado, viendo sólo su propio pro,·echo.
En ~ momento en que Palou, responsable de aquellas misiones le haé a
1
angustiosos
de auxilio, el guardián V erger, vio
. como una' circunsta .
.llamados
.
naa providencial, la determinación del rey de entregar las . .
d
1
tig·
Calif ·
IlllSlOnes e
ª an ua
onua a los dominicos.

El texto
de 8 de abril de 1770 ms1stía
. . , en que si. se
hab'
did de la real cédula
.
. ~ pe o a los franoscanos del Colegio Apostólico de San Fernando "las
misiones que quedaron vacantes con la expulsi6n de los R l
d l
Co p -í f ,
.
eguares e a
, de ser un.
dm· an a, ue con la calidad y condici6n de que ésto no habna
Pe imento
a que se enviasen a la mencionada Provzncia
. . misioneros
..
,,
de otra

d
or en .

Verger e~bia al comisario general de Indias: "El señor Arzobispo estaba
• Pensión personal para los misioneros, a cargo de la corona española.
•• Verger nunca pcle6 para los franciscanos el "Fondo piadoso", de las Californias.
.. Carta a Lanz de Casafonda; 3 de agosto 1771.

~uy ~mpenado en entregar a los Padres Dominicos las Misiones de la California que están a cargo de este Colegio, para cuyo fin han conseguido
469

468

�dos cédulas reales, y temo que sean tres - ...- he desengañado a Su Excelencia Ilma. ~ le he hecho ver que este Colegio en manera alguna ha
impedido su intento y le consta por experiencia que hago cuanto puedo para
que los Reverendos Dominicos u otros, entre11 en California". -23 de mayo
de 1772-.

dicen
que los Padres Dominicos tienen cédula de Su Majestad para obtener algunaJ
de estas últimas (se refiere a las misiones de la antigua California). Yo me
alegraré mucho de que se verifique, porque ciertamente este Colegio no ha
podido abarcarla.r todas, pero siento que digan que hemos resistido su en~
trada, siendo del todo falso - ...- lo que dije fué que supuesto estábamos
ya con el cargo de dichas misiones, nos dejasen algunas, pues de lo contrario
resultaba descrédito de este Colegio, sin haber dado motiuo para ello: que
se repartiesen las misiones de modo que se nos impidiese la comunicación
con la provincia de la Sonora, para podernos proveer de ella de granos y
demás necesarios; y que a cada religión se señalase rumbo separado para
proseguir la espiritual conquista con paz y hermandad, como es razón" -27
de septiembre de 1771-.
Y por otra parte, escribía sobre este asunto a Lanz de Casafonda:

«

En virtud del decreto del virrey de lo. de abril de 1772, el día 7 fir:mó
el guardián de San Fernando, fray Rafael Verger y el padre maestro fray
Juan Pedro de Trionte Laurnaga, de la orden de predicadores, el conyenio
de la entrega de las misiones de la antigua California, determinando los
límites al norte, para las nuevas misiones que quedarían a cargo de los franciscanos de San Femando, "desde el dicho puerto de San Diego siguie11do

el rumbo que tienen para Monterrey, Puerto de San Francisco , 1 más adelante".
A partir de aquel momento, Verger enderezó toda su atención a las nuevas
misiones de la Alta California.

11

VERGER MISIONERO AUTÉNTICO

Verger es un misionero auténtico. Es el "mariscal de campo" que desde
San Fernando, bien informado y con hondo sentido de la realidad, viene
a ser un solo ejército con sus hermanos de avanzada en las Californias.
No luvo la oportunidad de escribir "diarios'' y "derroteros'' con sus andanzas apostólicas, pero impuls6 y defendió la obra fernandina en las Ca-

Nunca fue a California, pero con los informes de sus misioneros, especialme~te con los memoriales de Serna y Palou, se había formado una imagen
casi palpable del panorama geográfico-humano de sus misiones.
En el informe que envió al virrey Bucareli, el 29 de diciembre de 1772,
CX:, _que incluía eJ. f~oso "diario" llevado por fray Juan Crespi, en su ex-pedici6n del descubnrruento del Rio Grande de San Francisco, dice Verger:
"conforme a estas 11.oticias que he referido, presento a V. Excia. un mal fotmado mapa que trabajé sin embargo dt' no ser facultativo, estimulado del

gran deseo que me asiste de servir a V. Excia. cuya vida Dios guarde con
salud, gracia y toda felicidad''.
Poniéndolo junto al gigante fray Junípero Serra, y considerando el valioso
a~oyo que ~e ,,prestó desde San Femando ~ara su empresa californiana, y
viendo que. La mayor parte de las medidas que propuso -y obtuvoSerra, hablan sido ya solicitadas por Verger en sus extensos )' bien articulados
memoriales --dice el doctor Lino G6mez Canedo- se mantiene sin embargo

una significativa diferencia entre ambos. Mientras Serra se muestra dispuesto
a mantener las misiones a cualquier precio, soportando todas las dificulta~
des y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia de su abandono;
Verger da la impresión de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. - ...- Lo típico de V erger
es su claridad mental, su acerada disecci6n de los problemas, y la valentía
que pone en defender su punto de vista. Valentía que no anula su habilidad
de buen diplomático". 25
Verger con su realismo, hizo más sólidas las empresall de Serra. Y si nos
parece que lo quería frenar, era con el deseo sincero de garantizar sus fundaciones.

12

EL ''MkTODO NUEVO DE MISIONES"

En el capitulo sexto de su biografía de fray Junipero Serra, asienta Palou
que el padre fray Pedro Pérez de Mezquía, compañero del venerable padre
fray Margil de Jesús en las misiones de los Texas, "comenzó a formar desde
luego las instrucciones que deberían observarse en las de la Sierra Gorda

para el régimen espiritual y temporal de ellas, siendo el mismo que se ha
observado en las demás misiones de los colegios de !Santa Cruz de Querétaro
y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas"_ie
21 En HumanitaJ, ya citada, p. 573.
» PALou, Vida de fray Junipero Serra, p. 18.

lifornias.

471
470

�El 2 de septiembre de 1772 el virrey frey don Antonio Maria Bucareli y
pidió a fray Rafael José Vergcr, que elaborara un "método nuevo
de gobierno espiritual y temporal, propio y conveniente, para el mejor y
más s6lido establecimiento de las mision s en las Provincias Internas, froutera de indios gentild'.

Ursú

Que.remo detenernos a examinar el "método nuevo de misiones'' que
elaboro Verger, por considerarlo una prueba más de su capacidad de ob&amp;er\'ación }' tino eficaz para diri ir como "técnico de misioner'', lo trabajos
de sus hermanos, desde su puesto de guardián.

Aunque utiliza las líneas fundamentales del método del padre Mezquia,
que a u vez resume experiencias anteriores, se ,·e en la elaboraci6n del plan
misionero de Verger, su propio estilo de hombre práctico, realista y valiente.
Por ejemplo sus planes sobre el gobierno temporal -números del 5 al
10- que en el largo pr6lo!!O a la parte práctica, proponi ndo en tono de
defensa, que no se dé a los militares la administtaci6n temporal, sino a lo
mi ioneros, no recuerda el párrafo 4 de su famosa carta al fiscal don Manuel
Lanz de Casafonda -3 de agosto de 1771- en que le dice: "Hallándome

en ese corte conocí que algunos señores les parecía cosa muy impropia de
los misioneros el cuidado de lo temporal de los indios ruiin conqui.stados;
y aun lo oí, y desde luego en este sentir estarían tl Excmo. señor virrey y
señor visitador, y por esta razón al principio as! lo practicaron. Y por ello
mismo se excusaron' los padres,· vea V .S. el número 15 de la carta primera
del padre presidente Palou. Debo reverenciar dictámenes tan altos: no es
en miras las cosas de l«jos y sin experisncia, hace errar de medio a medio.
ea cosa impropia, muy enhorabuena: pues asl lo juzgan, pero crea V.S.
qu es del todo 11ecesaria, y dice que eso sería poner comedores asalariados,
"para que se aprovechen y hagan caudal propio dd sudor de los indios"Y
tste e el hombre que tiene los pies en la realidad, )' además, como en
otro · muchos de sus escritos, se descubre al gran defensor de los indios.
Y, como n otras ocasiones, prueba sus proposiciones con la historia, recordando las experiencias en un sentido y en otro, tanto en las misiones
de la ierra Gorda, como en las de Califomia.

Repito que, por más que se funde ste "método" en otros ya ut:ili2ados,
lo cual lo afirma claramente Verger tiene numerosos rasgos pel'!!Onales
que lo hac n en verdad un "método nuevo".
" BML, folio 249.

El documento de veintiún p, ·
d1
agmas se encuentra en un
1
e Fondo Franciscano en Ja Biblioteca d
,
~~ vo umen
. ico. Es el libro al ue
nos h
e _Antropo!ogia e Historia de fépadrc fray Fran~
ya_ d emos referido, escnto por su fiel secretario
él de Espana~ E.1 ti'.,., ., av1.er e Castro, uno de los misioneros traídospor
•
.,uo comienza así. "C ¡ -6
Alegatos, Ynformcs, Memoriales )' ·Cart:ec;i n 1
de varios Escritos,
-. • .- Guardián actual de este A
.. ' ue e . · · ray Rafael Verger
de Méjico, hizo en su defensa en ,!O:º:;co
dtl_Señor San Fernando
grande honor del Sobredicho e' l . P q f e su Discreto 'Y P, lado, con
0 egio, Progreso de /as Misio
d Al
y crédito del Ynstituto Apostólico - ...-" :a
rus e o11terrey,

Yt~as;nl;

u~º:~'°

Ii: : ~,

Este memorial lo titula Verger· "Ynforme , M
para su Gobierno Espiritual )' T~mporal" y
de 1772 afias".

fo

~,u15voddc J,f~sion11s
e
e septiembre

Al citarlo, pondremos entre guiones el número al
d l
. .
.
margen e texto ong1oal.
En la mtroducci6n dice que
'be bed .
virrey el 2 de septiembre anterio;scn o .~ciendo la orden dada por el
más anti
, .
. para que con consulta de los misionero,
F.
d gudos, prac~icos y experimentados de este Apostólico Colegio de Sa
ernan o e }..féxico, forme en el mod
.
n
método de gobierno es iritual
o que _me¡or me parezca, un nuevo
,., más sólido cst bl . P.
d)' tempo~~l, propio y conve11iente para el mejor
a ec1miento e las muiones en l p . .
tera de indios gentiles". -1as rovmczas b1lernas, fron~xpone primeramente las diligencias necesarias ara crear
..
Asienta que no debe apresurarse la funda '6 has p
una nus16n.
avío . Que los misioneros "
c1 n
ta que se tengan lodos los
la voluntad de Jo entiI ~~n sus dulces ~xhortaciones y donecillos'' ganarán
g
para que reciban n1Ustra santa l
•
a nuestro católico monarca prometié d l
S
ey y se SUJeten
de sus enemigos'' y esto s debe ha n o es que u. Majestad los defenderá
1
'vil' d
,
cer con un contrato entre los gentil
os Cl iza ores el capitán jefe de la escolta en nombre d l
y
debida licencia del superior gobierno.
e rey Y con la

"Los soldados deben ir bien equipados -dice- P íd
necesario." -2Y rovc os de todo lo
" "Fijado ya el estandart• de la Santa Cruz" se ha de fabricar la i les.i.a
que sul'/e ser de Palizada y sacate" y se d be
da
.. g
y oldado en chozas
liz d
. e r sguar r a los m1s1oneros
con pa a as que sirvan de presidio.
La primera ocupación ha de ser la de labrar la b'crra

Y sembrar las

• B AH · FF, vol. 122.

472
473

�millas necesarias para el sustento de la misión y para atraer a los demás

gentiles circunvecinos: "el primtr sermón con que estos infelices barbaros
se reducian a nuestra santa fe y a la obediencia a nuestro cat6lico monarca,
es la comida y el uestido con que se les cubre su vergon;;osa desnudez".

Para esto conviene lleuar algunas familias convertidas y que ha.ria los
soldados cooperen con su ejemplo. -3Con idera que los ne6fitos gentiles no tienen cualidades administrativas
que, por otra parte, no conviene poner los frutos del trabajo a cargo de comi ionados reales o caudillos.
Funda u juicio en la experiencia de los cinco o seis años en que el colegio
de an Femando tuvo a su cargo las misiones de ierra Gorda. Allí se 16
dio el gobierno temporal a los caudillos, capitanes o lenientes y "se vió que

estos ocupaban a los indios en el servicio de sus causas, custodia de sus
ganados, sin darles salario alguno. Se aprovechaban de las tierras de las m..siones paro sembrar milpas particulares, quitándolos a los pobres indios )'
obligándoldS a contribuí, con donecillos, a título de que eran sus superiores''.
Recuerda los efectos negativos de estas prácticas, porque los indios huían
a los cerros y no adelantaba en lo espiritual. Recurre al ejemplo de las misione. de Calüomia en donde se dio el mismo caso. Cuando el gobierno
temporal de las misiones, después de la expul.ión de los jesuitas quedó al
cuidado de los comisionados reales, éstos mataban las reses para su propio
servicio hasta poner en peligro la ubsistencia de las misiones. -5-

las casas y suficientes co echas para el alimento de todos y ser las misiones
"envidiadas de los señores curas circunvecinos, y por fin ;e entregaran el año
de 70 al Ilmo. Sr. arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana para erigirlas en curatos''. --8Recuerda una objeción: "no podrán los religiosos castigar con azotes a
los indios''. Y aclara que si las leyes y reales cédulas mandan el buen trato
de los indígenas, no se opone a estas normas el castigarlos con moderación
como principio de autoridad,
viéndolos como a hijos amados. -9 y 1o.-'.

r

Podríamos hacer comentario .en cada uno de los "artículos'' de la intro.
ducci~n, pe~ con lo citado aquí, salta a la vista su actitud realista y Ja
cone.tión 16gica de tocios us apartados, bien pensados y ordenados a una
práctica feliz.

En la segunda parte expone el método de gobierno espiritual que se siguió
en Sierra Gorda, con muy buenos resultados.

I

GOBIERNO ESPIRITUAL

Dos padres misionero diariamente salido l sol, reunian a los indios e
indias, les rezaban y explicaban en ca tellano las oraciones y el texto de la
doctrina cristiana.
-A los niños se les daba igual instrucción por la mañana y por la tarde.

Concluye te apartado diciendo que la temporalidad de las misiones no
debe encomendarse a los comisionados reales, caudillos o tenientes ino a
los misioneros.

-Diariamente por la mañana y por la tarde se daba instrucción a los
catecúmenos, a los que se preparaban para el matrimonio, y a los que querían cumplir el precepto anual de la confesión.

"De este sentir son todos los padres mmoneros prácticos y antiguos de
este Colegio", y "De ute mismo parecer fueron el teniente ge11eral Dn. Jostlf
de Gálvez, desamparando el seriti, contrario desengañados por sus actuales
experiencias". -6 y 7 -

-Lo días de fiesta, se explicaba n la misa el evangelio, o los misterios
de la fe, "acomodándose con prudencia y discreción a la- rudeza y nuesi.

Palou, pre idcnte de las misiones de la Baja California proponía lo mismo
-recu rda Verger- y sugería dejar la administraci6n espiritual y temporal
a los misionero.,, "reservando solamente lar causar de crimen a los goberna&amp;
dores y dar el bastón de mando a los indios gobernadores".
El buen resultado de este sistema estaba bien probado ya en las misiones
de California, en 23 años de gobierno. hasta llegar a tener las misiones iglesias de cal y canto, con vasos sagrados y ornamentos, buenas construcciones

474

dad de ello!''.
"Acabada la misa tl misionero (por el paclrón que todos tenían lo.r /la,.
maba por su nombre y llegaban uno a uno a bnarle la mano, con lo que
ruonocía si faltaba alguno".
También los exhortaban a oír la misa los días que no eran de precepto»
Y a los más capaces y hábiles les exhortaban b. la frecuencia de los sacra-

mentos, ''dejándolos siempre en su libertad".

-Los visitaban en su enfermedades y procuraban que fueran curados y
así tidos.
475

�-Ponían grande esmero en reconciliarlo "en sus enemistades y litigios,

enseñándolos a vivir en paz y caridad cristiana". -12- -

GOBIERNO TE IPORAL

II

-Elegido el sitio para la misión, congregados los indios se procuraba que
vinieran las familias separadas.
-Comenzaban la siembra de semillas como de maíz, frijol, lenteja, etc...
-Se constru1an trojes de comunidad, en que se recogían las co echas "y

diariamente, o cada semana, se daba la ración proporcionada a cada familia".
-Las semillas que no necesitaban, se vendian y con su precio se "compraba ti yuntas, mulru, caballos, etc . .. )' llevaban de Mixico frtsadas, carrv

baros y ropa para vestirse".
-A las mujeres y a los muchachos se les señalaban las tareas apropiadas
"a las fuerzas 'Y capacidad de cada uno, procurando apartarlos de la ocio-

cidad en que se habian criado y nvejecido; asistiendo siempre un Padre
p,rsonalmente en las labores". -13-A este cuidado se siguió el habilitar a aquellos naturales en todo género
de oficios mecánicos, como albañiles, carpinteros arriero , doradores pintores,
etc. y a las mujeres en los correspondientes a su sexo, como hilar cocer,
tejer, bordar, etc.
Al comerciar "lo que recogían de sus particulares coscclias~ como chile,
cascabelillo, petates finos, cuerdas, plátanos, pipián, petaquillas, otates, redes,
o taleguillas de pita fina para guardar dinero", 1 enseñaban a conocer los
precios justos.

-Instruían a los indios gobernadores para ejercer justicia y castigar, aunque "no permitían que les ejecutaran de su orden sin hallarse alguno dt los
Padres pr,sentes, para que no se excedieran en el castigo paternal y cari-

tativo".
En los crímenes mayores como el homicidio, hadan que se recurriera a
los jueces reales del partido 1 "para que procedieran como lo pedía la justicia".
Termina la e,,.-plicación de este método diciendo: ''lo propongo a V. Excelencia por parecerme el más proporcionado para el restablecimiento de las
misiones, para el alivio y quietud de los miserables neófitos, para el feliz
progreso de las nuevas conquistas, para el mayor aume11to de nuestra religión

476

santa, para el honor de la nación y para poner los límites de los dominios
~el Rey en los verdaderos extremos de esta América Septentrional, como
¡usta y piadosame,1te pide el Señor Fiscal". -14En un tercer apartado, sobre la epopeya conquistadora y evangelizadora
de la ueva E paña desde sus comienzos, comenta:

"Cuando entró en estos reynos Hernán Cortés, halló lugares, ciudades y
pueblos formados, civilizados y abastecidos de todo lo 11eccsario como lo dicen
los Historiadores. No les faltaba otra cosa que el conocimiento del Verdadero
Dios y de su Santa Ley. Pero a los gentiles que pretendemos conquistar lts
falta todo lo nfcrido11•
En una contraposición recuerda que los primeros conquistadores entraron
a fuerza de armas, y "después comenzaron los Padres'', y en cambio las nue~
vas circunstancias exigen que vayan delante los padres atrayendo a los gentiles
con suavidad a la santa fe y a la obediencia del Monarca, "y los soldados

s6lo deben seruir para el resguardo de los padres, de los indios que se conviertan, de la misión y sus bients".
Se queja de que muchos soldados. como los de la misión de San Antonio
de Padua cerca de Monterrey en Califomia, según lo testifica l ministro
padre fray Miguel Pieras, ni cooperan con el misioo ro ni siquiera son buenos
cristianos. -18Refuerza luego sus senteq.cias y lo que había expuesto ya en un memorial
dirigido al virrey el 22 de diciembre de 1771, contando cómo en la fundación
de la misión de San Gabriel de los temblores, "con sólo manifestar los padres
un lienzo de la Sma. Virgen de los Dolores a una numerosa y airada multitud de gent11es, con.siguieron su total sosiego y rendimiento•. -20Propone las quejas del padre fray Luis Jaime, de la misión del Puerto
de San Diego, que dice: "siento mucMsimo que lo que no puede lograr el
demonio por medio de Tos geneiles, lo ha)'a de alcanzar por medio de los

cristianos".
También trae un testimonio semejante del padre fray Miguel Pieras de
la misión d San Antonio de Padua.
Suplica por fin al virrey, que en el nuevo método que disponga, mande
se ob erven los decretos sobre Ja cooperación de los soldados con los misioneros, "asegurándoles que no perderán por eso ni para V. E,,ccelencia ni para
con nuestro /t,fonarca, su estimación ni el honor de oficiales obedientes aJ
Rey y a la Coron&lt;I'.

477

�Este plan misionero, es obra de un hombre inteligente, que sabe aprovechar
las experiencias antiguas, y utiliza los conocimientos de los que han creado
sistemas de evangelización, para él codificarlas y darles fónnulas metódicas.

El convento dieguino de Pachuca se convirtió también en Colegio Apostólico de Propaganda Fide, a partir de 1737, aunque por casi cuatro décadas
quedó dependiendo aún de la provincia de San Diego de México. El intento
de independizarlo, suscitó el "caso Pachuca" al que nos referimos en este
capítulo, y en el que Verger es el héroe de la diplomacia atinada.

EL "CASO PACHUCA"

Comienza el asunto por 1771 al quedar constituido en independiente el
Colegio de Pachuca, desmembrándose de la provincia dieguina de México,
a tenor de la bula "Sedttla Romani Pontificis providentia'' del Papa Gregorio XIV, para que se sujetara como los demás colegios apost6licos al comisario general de Indias y por él, al superior general de la orden franciscana.

13

Para entender mejor "el caso Pachuca" que vamos a narrar, arranquemos
de atrás hasta llegar al momento de la intervención de fray Rafael José
Verger.

Los religiosos "Dieguinos", rama franciscana de los descalzos de la estricta
observancia, fundaron en el año de 1596 el convento de Nuestro Seráfico
Padre San Francisco en la ciudad de uestra Señora de Ja A.sunción, Real
y Minas de Pachuca.
Antes del siglo diez y siete, aquella comunidad tuvo poca influencia en
la evangelización de la Nueva España.
Vino a vitalizar la obra franciscana en general, la creación de los "colegios apostólicos de propaga11da fide".
El "extático y venerable padre Fray Antonio Linaz" como lo llamaría
Verger, y "cuya prodigiosa vida es bien conocida en estos reinos'', condujo
de España en 1683, un grupo de 17 misioneros para evangelizar la difícil
misión de la Sierra Gorda y que traían ansias "de la conquista de toda la
Nueva España'', entre ellos venía el insigne fray Antonio Margil de Jesús.
Linaz había recibido el nombramiento de "Prefecto de las misiones de las
btdias Occidentales'', dado por la Congregación Romana de Propaganda
Fide, y su plan era la fundación de los colegios apostólicos que fueran semilleros de celosos misioneros. El año de 1683 fundó con los integrantes de su
"misión", el primer Colegio Apostólico de Propaganda Fide, en el convento
franciscano de Santa Cruz de Querétaro,
De éste salieron: en 1700 el de Cristo crucificado de Guatemala, y en
1707 el de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas, fundado por
el andariego fray Antonio Margil de Jesús. Después de cierto tiempo estos
dos colegios se independizaron del de Querétaro.
El Hospicio de San Femando de México, fundado en 1731, de igual manera se había tran formado en Colegio de Propaganda Fide, por cédula real
de Felipe V, del 15 de octubre de 1733.
478

El padre fray Manuel de Equino como procurador y comisario, había
guiado desde España una ''misión" de diecinueve religiosos para reforzar
la nueva comunidad de misioneros apostólicos de Pachuca. 29
Desde su llegada, estos sujetos se mostraron descontentos con las constituciones municipales o domésticas del colegio, y comenzaron a denunciar graves
irregularidades disciplinarias, contrarias a las normas de las bulas inocencianas.ª0
Pronto elevaron sus quejas al virrey y al comisario general de Indias. fray
Manuel de la Vega, diciendo que el guardián dd colegio de Pachuca padre
fray Antonio de Guadalupe Ramírez y otros entre los que estaban como
cabecillas los tres discretos, fray José Betancourt, fray Gabriel Pérez de León
y fray Francisco Ruiz secretario, llevaban una vida de comunidad poco
arreglada a las bulas inocencianas y que habían hecho unas defectuosas constituciones municipales, no aprobadas por capítulo general, ni por la Congregación de Propaganda Fide.
Fueron aumentándose las quejas diciendo que la mala conducta de los
superiores trascendía a los seglares y causaba escándalos en la ciudad de Real
deJ Monte y aun fuera de eíla, "con grandísimo descrédito de este Colegio".
El guardián Ramírez había cometido arbitrariedades tan escandalosas como
la de cortar "de motu propio o el agua que venía a la ciudad, cogiéndola
toda para el Colegio, poniendo a su arbitrio guardias que defendiesen su
cañería, con peligro de que sucediese alguna muerte en esta demanda".
• En esta misión que lleg6
de Jesús Sacedón, del que se
• Tomamos la historia del
guientes, tomo 122 del Fondo

a México en 1772, venía como presidente fray Antonio
hablará más adelante.
"caso Pac.huca" del "memorial décimo séptimo" y siFranciscano, BNAH.

479

�Puso además pleito, ante la Real Audiencia de Mé.xico, pretendiendo que
le pagaran toda la carne que se consumía en el Colegio, empleando en el
alegato más de trescientos pesos.
Se presentó como abogado defensor de su propia ~usa, en una junta que
celebró sobre el asunto el alcalde mayor con los comerciantes de la ciudad.
Estando en su alegato, otro religio o le reconvino diciéndole que estaba fuera
de su carácter aquel pleito, y se formó una disputa grosera y "se pusieron
los dos como unas verduleras, con escándalo de toda la junta". 81
Los "padres nuevos" -que así llamaban los superiores a los que habían
llegado de España-, se enfrentaban con frecuencia tratando de reformar
la vida comunitaria, ajustándola a la disciplina religiosa, y se suscitaban
pleitos escandalosos, hasta dentro de las funciones religiosas públicas.

EL "CASO PACHUCA" EN MANOS DE VERGER
El virrey frey don Antonio María Bucareli y U rsúa, envió repetidos memoriales a España, pidiendo el remedio de aquel escándalo.

El fiscal del rey, don Manuel Lanz de Casafonda y el comisario general
fray Manuel de 1a Vega, respondieron pidiendo mayores informes.
Estando las cosas al rojo vivo, el comisario general de Indias nombró al
guardián del Colegio de San Femando de México, fray Rafael José Verger
y Suau, para que ejecutase la separación del convento de San Francisco de
Pachuca de su antigua provincia de San Diego, que estaba ya concedida, y
realizase el primer capítulo guardianal, que se babia retardado, reteniendo
el cargo de guardián, fray Antonio de Guadalupe Ramírez.
La patente de Vega, fechada en Madrid el 13 de )'Ilarzo de 1772, decía
que al declararse eJ Colegio de Pachuca independiente de la provincia de
descalzos de San Diego, quedaba bajo su jurisdicción como comisario general
de Indias, y "Por cuanto han llegado a 1iuestros oídos los disturbios y desavenencias en que labora nuestro apostólico colegio de Pachuca, a causa del
modo de opinar de algunos de los padres predicadores que de estos Reinos
fueron conducidos de orden de Su Majestad ( que Dios guarde) por Fray
Miguel de Equino como procurador y comisario conductor de dicho nuestro
Colegio - ...-" designaba a fray Verger "Comisario visitador cum plenitudine potestatis -con plenos poderes- para que haga la visita regular de
11

480

Carta de Verger al comisario general de Indias -29 de junio de 1774--.

dich~ nu.estro colegio apostólico y a mayor mérito se lo mandamos por santa
obediencia,. ~ándole ~uestra plenaria autoridad, cuanto de derecho se requiere
para que visite, com7a, amoneste y castigue tam in capite quiam in membris
-tanto a la cabeza ,co~o a los miembros- y si fuere preciso forme proceso
y los condene. Y as, mismo para que haga elección de guardián y discreto
en la cual le condemos voto electivo ( y en caso necesario el decisivo J".
~daba además que los de Pachuca lo reconocieran para dicho efecto
baJO la pena de excomwúón mayor, "latae sententiae", por el mismo hech~
de desobedecer lo mandad~ en aquella patente; y que los que se opusieron,
fueran expulsados del colegio y lleva.dos a España, a sus respectivas provincias.
Inmediatamente
los de Pachuca que un observante como V erger,
.. objetaron
d
no podría ser VlSlta or de una comunidad de descalzos.
Ve~~r respondió "que el ser descalzos no los eximía de la nominación de
un Visitador -. • . - pero si objetaban que los observantes no conocen las
n~rm~ de la desca/cés, lo mismo digo yo que los descalzos no pueden estar
bien informados de las leyes y ceremonias de los misioneros apostólicos de
Propaganda Fide, que los mismos que las practican".

En ~da~ la visi~ se ha.cía a un Colegio Apostólico de Propaganda Fide,
qu~ _babi.a sido desfiliado de su provincia de descalzos, y por Jo tanto era
legit.n:no el nombramiento de Verger.

_s~ presentó

otro nuevo obstáculo: el 26 de junio de 1773, Verger Je escnbia a Vega, que el virrey había impedido la visita por no tener la patente
el pase del consejo de Indias.
De 1~ V~ga le contes~ concediéndole facultad "para postergar el capítulo
P_ost triennium -despues del trienio- uno dos o tres meses, y que en este
t~em~o procure. ~rreglar el sob~edicho colegio a las bulas inocencianas y constituciones municipales, estableciendo el mismo modo y método que se guarde
en el de San Fernando". 82
. ~ambién se a~re~6 el comisario De la Vega a enviar al virrey el 20 de
Julio una c~mun1caoon en que le pedía que auxiliara a Verger, "pues me
temo ~~eta- de algunos malos resultados a causa de las desavenencias que
entre s, tienen sus moradores" ( del colegio de Pachuca) y lo recome d b
'"T
•.
&gt;
naa
as1:
engo satis/ acc16n plena de la prudencia, literatura y otras buenas
prendas del referido padre Fray Rafael Verger".
• Carta de Verger al virrey; 2 de julio de 1773.

481
Bum-31

�Conociendo además que el impedimento propuesto era legal, se apresuró
a conseguir el pase real al documento.

El guardián de Pachuca padre fray Antonio de Guadalupe Ramírez, se
movía para impedir la visita y presentaba a su modo el problema. En carta
del 6 de mano de aquel año de 1773 le había escrito al virrey: "hay catorce
o quince que no quieren guardar las leyes municipales de este su apost6lico
colegio estando estas aprobadas por la Silla Apost6lica, y después que este
su colegio apost6lico a petiú611 de Su Majestad se separ6 de la Santa Provincia de San Diego, con licencia de su Real y Supremo Consejo de JndiaJ"
y le pedía enseguida que cuatro de los religiosos descontentos fueran depositados en San Juan de Ulúa por ser indisciplinados y añadía que babia
''otros dos o tres que andan misionando, que deberán remitirse a España,
en bien de la paz del colegi.o".
Poco despu~ volvió a quejarse diciendo que seis de los padres descontentos
"cada día están más insolentes y tratan a su prelado como si fu era algún

donado".ss
Dos religiosos de Pachuca, Francisco Brosay y Bernardo Gómez, sin licencia y bajo pretexto de enfermedad, llegaron a México, al Colegio de San
Femando con la ansiedad de poner sus quejas ante Verger.u

En mayo "estuvieron los más de los padres de la misión que se hallan en
dicho Colegio, para presentarse al señor Virrey y el Ilmo. señor Arzobispo,
pidiéndoles que quitasen al guardián de allí", con lo que se pacificaría la
comunidad.
Casi al mismo tiempo e1 cura de Pachuca doctor don Mariano Yrurria,
certificaba al virrey los disturbios, suplicando se pusiera pronto remedio.
El guardián Ramírez pensando que podría impedir la visita y el capitulo
guardiana!, asunto que era su más grande preocupación, )e escribía a Bucareli: "Si V. Excia. desea saber por menor el estado infeliz y deplorable,
en que se halla este colegio, puede V. Excia. mandarme orden pase a esa
Corte - .. .- y si la piedad y cristiano celo de V.E. no quiere se pierda este
su colegio y que no se acabe de llenar el mundo de escándalos, es necesario

que '1ª meta V. Excia. la mano".38
Bucareli comunic6 esto a Verger, quien pidió una vez más a Ramírez que

le enviara las constituciones municipales, que hacía tiempo esperaba: "Los
p~dres nuevos e~tán clamando por las constituciones municipales, considerandolas contrarias a las bulos inocencianas, '.Y también dicen que uno de
los cuatro discretos es intruso - ...- he pedido 'tres veces al sobredicho
padre guardián las constituciones, pero hasta ahora no me las ha remitido".ªº
. Llegó o~..ocurso al vir~y ~ d o por ~amírez y por su discretorio queJán?ose asi: la santa obediencia que conshtuye el honor cristiano y religioso,
esta totalmente abandonada por estos padres''.
Pero también los "padres nuevos", por su parte, seguían clamando justicia
ante las autoridades del virrcnato.
~n un memorial de 13 de septiembre decían que muchos de ellos habían
deJado sus cátedras en España y que todos habían venido a México con los
mejores deseos de trabajar en un colegio apostólico, pero que "habiendo
llegado a Pac/if,lca, Convento de nuestra, hallamos las cosas de tan distinto
semblante del que deberían tener que no reconocería el colegio la madre
que lo pari6. Hay bulas que son alma, es verdad, pero tan innovadas, alteradas e inobservadas, como si no las hubiera" y denunciaban muchas irregularidades concretas del discretorio en pleno, y se quejaban de ser objeto
de una funesta calumnia al querer el guardián y los discretos "que son todos
criollos'', hacerlos aparecer como rebeldes.
-~perad~s se quejaban de nuevo el 9 de octubre, de que no se les perrmtía comumcarse para buscar defensor y pedían se celebrara cuanto antes

el capítulo para impartir justicia. Después de poner su firma veintiún religiosos, añadían: "no firman los demás por estar ausentes".

3?

Po~ fin el
de octubre de aquel año de 1773, se consiguió el pase del
conSeJO de Indias para el nombramiento de Verger como visitador del colegio
de Pachuca. Se lo comunicó Verger al virrey: "Su.plica a V. Excia. siendo
de su superior agrado, tenga a bien la ejecuci6n, ordenando a los ministros de
justicia de dicho Real que en caso necesario den el auxilio que convenga".
Tenía raz6n al pedir el auxilio del brazo secular, pues seguían exasperados
los ánimos en Pachuca, y ya conocemos algunos de los graves disturbios provocados por los frailes.
Bucareli como respuesta, juntó todos los documentos que terna al respecto
y se los envi6 "para que los enterase y le sirviera de gobierno en el capítulo

24 de julio de 1773.
.. Carta de Verger a Bucareli, 31 de julio de 1773.
" 27 de agosto de 1773.

11

• Carta a De la Vega; 27 de mano de 1773.

483
482

�guardianal que ha de celebrarse en dicho colegio el próximo mes de abril
del presente año de 74".

En eJ memorial se encontraban los ocursos de los de Pachuca, pareceres
del fiscal decretos del mismo virrey, una carta y dos billetes del arzobispo
Lorenzan~ y varia cartas defensivas de los padres de la misión.

CELEBRACIÓN DEL CAP1TULO GUARDIANAL

Ya el 27 de marzo escrib'ia Verger desde San Femando: ';espero salir de
esta ciudad (para Pachuca) el día 4 de abril" y señalaba el 14 de ese mes
pa.ra la celebración del capítulo guardiana!.
Sin embargo el asunto caminaría lentamente enmedio de las dificultades.
El guardián d: Pachuca clamaba que no se comenzara el ~~ítulo basta que
se separara "a los capitales perturbadores de la paz y ambiciosos de los o/ricios de gobierno",51

El comisario visitador y presidente del capítulo guardiana! del Colegio
Apostólico de San Francisco, llegó a Pachuca para practicar la visita canónica, -y desde luego comenzó a analizar todos los ángulos del problema.
Visitó al conde de Regla don Pedro Romero de Terreros, patrono del
Colegio de Pachuca, quien parecía apoyar a ~amírez. Éste le ha~ía ido _concediendo atribuciones que no estaban reconocidas por las bulas mocencianas
para un laico.
Para reatacar desde su pos1oon, Ramírez y sus discretos presentaron al
visitador un documento de treinta y cinco fojas, acusando una vez más a los
"padres nuevos", como ambiciosos, vengativos, con~iradore~, y diciendo que
de ningún modo se podría celebrar el capítulo sm exclw.rlos y separarlos
antes del colegio.
Ramírez había desfiliado de la comunidad a ocho religiosos bajo pretexto
de rebeldía -y alboroto. Con anterioridad Verger habfa dado cono~ento
de esto al comisario general, quien le remi.ti6 una patente en que irritaba,
anulaba y daba por de ningún valor o efecto la dicha desfiliación'. a_clarando
que ningún superior podía desíiliar a ningún súbdito sin consentmuento del

El visitador Verger entregó el 14 de abril al padre Ramírez este documento que sancionaba w1a disposición anterior del virrey que había ordenado
ya la rein legración de los religiosos expulsados.
"Las amarguras de ánima que he padecido en esta demanda han sido tales
-escribía entonces- que no las sé explica~'. Recordó a los orantes que la
constitución mandaba al visitador no excluir de voz y voto a ningún vocal
o miembro del capítulo, y ofrecia aplicar las penas merecidas a los infractores, pero ya una vez celebrado el capítulo. Les dio un plazo de 24 horas
para resolver su posición.

En un decreto que les entregó su secretario, decía Verger a los que exigían
que para celebrarse el capítulo, se privara de voz y voto a los vocales por
ellos señalados, que no privaría a ninguno de sus derechos, y que si ellos
persistían en exigir esa condición1 los excluiría a ellos, desterrándolos del
convento, aunque les recordaba que podrían, después de la elección, reclamar
la nulidad: "por escrito y sin inquietud alguna".
Contestaron persistentes, diciendo al visitador que si comenzaba la reunión
capitular sin excluir a los que decían, ellos renunciaban una, dos tres y
más veces a la voz activa y pasiva; aprovechó aquella coyuntura y les respondió que, para sosiego de sus conciencias, les admitía sus renuncias de voz
y voto, y de inmediato mandó publicar la patente convocatoria.
Uno de los descontentos, no estaba muy de acuerdo con el guardián Ramírez, porque, nos cuenta Verger "Fray Matías de los Dolores estaba en el
concepto de que s6lo él podía ser Guardián, y así lo escribió al P. Fray
Joseph Ruiz de Cárdenas - ...- lo cierto es que para guardar ganado podría tener el dicho oficio, porque es un desdichado y en mi concepto el más
inútil para el ministerio".
Ramírez y sus discretos, con nueva táctica, trataron de impresionar a
Verger y para esto le enviaron "un escrito de 39 fojas útiles con mil añadiduras, confusiones y cabílosidades". Querían aparecer como fieles súbditos
y observantes religiosos, dispuestos a obedecer en todo al visitador. :Éste no
se dejó ilusionar y se mostró imparcial; comentando: "ésto dicen, pero en
nada piensan menos que en obedecer''.
Siguieron los rebeldes su plan, y presentaron un nuevo escrito en que
amenazaban diciendo que si salía electo alguno de los que ellos denunciaban,
le negarían obediencia.

comisario general.
., Al Virrey; Pachuca, 3 de abril de 17 74.

484

Se les comunicó que si dentro de veinte horas no se retractaban, sin perjuicio de su derecho de reclamar la nulidad del capítulo, sería suspendido

485

�de su oficio el presidente in capite, y a los demás discretos que permaneciesen
contumaces se les mandaría, por santa obediencia, que saliesen del colegio
y se fuesen al convento de San Diego de México.

diá~"- "6() pesos al Hermano Gutibrez", y al final se asentaba un déficit,
debiendo haber una existencia de 95 7 pesos y 4 reales "que no sabemos por
d6nde andan".

Se sometieron en parte, aceptando que se hiciera el capítulo. Se les obligó
a firmar un documento de obediencia. De todas formas quedaba en pie la
aceptación de su renuncia a voz y voto.

habe.: rec'.b~do a tres novicios, sin permiso del comisario de Indias, y contra

"Camino con pasos de plomo -decía el visitador a Bucareli- la materia
está muy mal dispuesta. He procurado convencer los entendimientos J ganar
las voluntades". 88
En una comunicación estableciendo las normas de la celebración del capítulo y de la elección, paso a paso, se participaba a la comunidad: "pr~
venimos a todos que el R.P. Presidente in capite Fr. Antonio de Guadalupe
Ramírez, y los padres discretos Fr. José Betancourt, Fray Francisco Ruiz,
nos han renunciado la voz activa y pasiva, y así mismo el padre Predicador
Fray Santiago de San Martín, ha renunciado solamente la voz pasiva. Todas
las cuales renuncias admitimos jurídicamente para el sosiego de las conciencias de los renunciantes y otros justos motivos que nos han manifetado".
A las 9 de la mañana del día 16 había intimado Verger a Ramírez y
sus seguidores su amenaza, y a las once, en el refectorio, al comenzar la
comida, su secretario de visita al padre Francisco Xavier de Castro leyó a
la comunidad la convocatoria del capítulo para el día 18.
El día fijado comenzó la reunión canónica con la invocación del Espíritu
Santo.

El gu~~n

Ranúrez había cometido entre otras las irregularidades de

l~s. dispos1C1ones ~onstituciooales de que no pasaran de treinta y tres los religiosos del colegio, y que contra las mismas disposiciones salía a pedir personalmente limosnas.
Se descubrió que había atentado conseguir permiso del virrey para ·
-, d I
ir en
compama e padre Betancourt para pedir ante el Real Acuerdo la nulidad
del capítulo. El mismo Bucareli remitió la carta con aqueJJa intriga.
Com~nzó por f~ la elección capitular. Los escrutadores y testigos con el
se~~tarío s~ a~rodillaron ante el visitador que les encomendó cumplir su
oficio. ~n fidelidad, obligándose a guardar perpetuamente el secreto de Jos
escrubnios.
. Pasaron los electores poniendo la mano en el pecho: « en señal de que
¡ura que l~s. que propone en su cédula efectiva son los más dignos y útiles
para el oficio a que los elige".
Concluida la elección de los cuatro discretos se pasó a la elección de J
terna . para que el visitador y presidente confumani: de entre los tres qu:
obtuVJe_ren más votos "al que según Dios y su conciencia le parezca más
conveniente", para el puesto de guardián.

El visitador queriendo conocer a fondo el colegio, había leído su historia
desde la fundación. Hizo la visita canónica al claustro y a la iglesia.

~os mismos :legidos para discretos, eran candidatos para la guardianía,
segun la modalidad conseguida tiempo atrás por sugerencias de Verger a
Propaganda Fide.

Fue Damando uno a uno a todos los de la comunidad, oyéndolos pacientemente y aclarando la justicia que asistía a cada uno.

El nuevo guardián en consejo con sus cuatro discretos a tenor del número
68 de las bulas inocencianas, elegiría al presidente o vicario del colegio.

Por desgracia se coniinnaban sus juicios de la personalidad intrigante y
falsa de Ram.írez.
Resultó que no había inventarios ni de la sacristía, ni de la enfermería,
ni de la librería. No había libro para asentar los estipendios y las misas
celebradas.
Las cuentas se llevaban sin orden, con partidas tan vagas como éstas:
"mil pesos a N.HM." -"44 pesos que se dieron de orden del padre Guar-

• 23 de abril de 1774.
486

FELIZ Tt.RMINO
El resultado de la elección capitular de Pachuca lo narra el mismo Verger
en dos cartas.
En la m~va -del 24 de junio de 1774- dirigida a su amigo el arzobispo
fray Jo~qtun Leta, confesor, del rey, dice: "Entiendo será de singular complacencia para V.S. Ilma. la noticia de la felicidad y suma paz con que se

487

�ha celebrado el capítulo de este su Colegio de N.P.S. Francisco de Pachuca,
se lo participo. Por esptcial prouidrncia de Dios uestro Señor y contra la
común e:rpeclación de esta Ciitdad y aun de la dr México, y gran parte
de este Reino, habiendo gastado dos meses y tres dlas en disponer y tantear
los árdmos, con el corto alcance que me asiste, amaneció el deseado y ven~
tu roso df a que fue el 18 de este mes, en el cual sin resquicio el más mínimo
de inquietud salieron electos para Guardianes los padres lectores Fray .Antonio de Jesús Sacedón, Fra)' Antonio de San Pedro de Alcántara Tomauacas
y el R.P. Fray Marcos Martínez Evangelista. Tube por bien confirmar el
primero as! por considerarle práctico en ti gobierno respecto de que cuando
se ali.stó a las misiones era actual Guardián de Guadalajara, como también
atendiendo e11 su santa provincia habla leído 12 años de toda lectura, Y que
casi todos los vocales tiraron por él. - ...- Creo llustrf.simo señor, que las
referidas elecciones 110 se pueden mejorar, y que muchas provincias tomaran
tmer un Definitorio como el Discretorio de este Colegio. El gozo y la alegría
que han manifestado generalmente esta ciudad, es indecible: por lo que espero se compondrán con igual fortuna las desaveniencias que por sugestión
del común enemigo, se 1tab!an radicado en los ánimos de los más asf dentro
como fuera del claustro".
Y a fray

lanuel de la Vega Je dice:

"Lo que más me consuela es que la elecciones no se pueden mejorar, ni
se podía desear más, por haber caído en sujetos beneméritos, capaces y que
sabrán desempeñar bim .rus respectivos oficios - ...- el padre guardián, fray
Antonio de Jesús Sacedón, tuvo dos guardianfas en su santa provincia 'Y para
venir con la Misión renunció la de la ciudad de Guadalajara, leyó segiín
dicen J1 años o 12 de toda lectura y me parece muy capaz, prudente, y al
propósito para prelado, en las presentes circunstancias. - ...- Esta ciudad
ha manifertado tal gozo y alegría que no hay voces para explicarlo. Lo mi.smo
mt diun del Real del Monte. Por lo que toca a la misión fué tal el alborozo
del re{erido día, que con ser mi secretario de más que mediano cuerpo, )'
cuantidad mole, lo mbiuon desde la iglesia hasta su celda que dista bastante
de ella sin dejarlo poner pie en el suelo llevándole por el afre y dándole mil
abrazos y victores".
En otro párrafo comenta en desahogo: "Las amarguras que he pasado
en esta comisión, han sido tan grandes y fuertes que a no haber abierto los

ojos de la fe, a la que es Madre Mue1icordiosa, creo hubiera. maldecido el
punto y la llora en que la admití" . .. -29 de junio de 1774-.

488

El 28 de julio, el padre Ramírez fue a MéKico, con licencia de Verger
y lle\'ando cartas para el pro\-intial y el virrey pidiendo que lo retu\'ieran
en México. El provincial de San Diego dispuso que Ramírez pasara al convento de Tncubaya. Considerando que desde allí podría seguir incomodando
a los religiosos de Pachuca, directamente o por otros, prohibió que se comunicaran con él. e le conminaba, bajo pena de excomuni6n, a permanecer
allí, hasta que el comisario de Indias determinara otra cosa.

En carta a Bucareli -24 de julio de 1774- decía Verger que no e.ra
conveniente que Ramírez volviera al colegio "por su genio revoltoso, osado,
y ser el principal cabeza de los pleito/', y el causante "de todos los alborotos
no s6lo del Colegio, sino también de esta ciudad del Real Monte y de toda
su jurisdi.cci6,a" y en la "última carta que se escribió a nuestro Rvmo. P.
comisario rrene.ral de Indias Fray Manuel Vega, desde 1I convenio de Pa•
chuco, pertiuente a. los negocios de la visita del referido colegio", daba ya
cuenta de que Ramírez estaba depositado en el convento de San José de
Tacubaya, con orden del virrey "con el atentado de que con muchos otros
cometi6 de qu rerse presentar al real acuerdo,, para anular el eapltulo de

este colegio".
Habían sido cinco los intrigantes, pero únicamente se aplic6 el destierro
a Ramírez, porque sólo él persisti6 en su rebeldía.

A lo largo de todo cl proceso político religioso del "ca.so Pachuca•• se ven
las cualidades de fray Rafael José: su rectitud enérgica; su prudencia y
diplomacia; a la vez que una búsqueda sincera de la justicia y del bien
común, sin componendas con personas que falsean la problemática por tener
una vw6n egoista.
Otra vez aparece aquí un cúmulo de cualidades, en un hombre que se
va preparando para responsabilidades mayores, en nuevos campos de la obra
evangelizadora de México.

14

SACEDó -VERGER, BINOMIO EPISCOPAL

El electo guardián del Colegio Apost6Iico d San Francisco del Real de
Pachuca, fray Antonio de Jesús Saced6n había llegado en 1772, como presid~te de la misi6n traída de España para aquella comunidad, por el padre
fray Manuel de Equino.
Su nombre en el iglo, era Juan

ntonio Sánchez de

lasén. Nació por
489

�el año de 1725, en la villa de Saced6n, en la Alcarría, obispado de Cuenca

doce años en su santa provincia de la Concepción entre filosofía y teología

y provincia de Guadalajara.

-y que-- es muy amable, prudente, caritativo con sus hermanos, y al mismo

"Hijo de legitimo matrimonio y de padres honestos" 89 y tomó el hábito
franciscano en el convento de San Miguel, de descalzos de la extricta observancia, en la población de Priego, al oeste de Saced6n.
En su provincia de la Inmaculada Concepción, fue lector de artes, de
prima, de teología; fue dos veces guardián, renunciando a este cargo en el
importante convento de Guadalajara, para ir como misionero al Colegio
,Apostólico de San Francisco de Pachuca.
Saced.60 era un hombre pacifico y piadoso, y de seguro que el intrigante
guardián de Pachuca, fray Antonio Guadalupe Ramírez le tenía animadversión, porque en vísperas de la visita de Verger, lo envió al pueblo de
Tolimán, de donde fue llamado por orden del visitador.
Ramírez, cuando se vio removido de su guardianía, para la cual fue elegido Saced6n, se esforzó por difamarlo. Nos cuenta Verger: "a ml me ha

querido engañar· para desacreditar al nuevo guardián Fray Antonio de Jestís
Sacedón, no ha dejado piedra por mover para hacerme creer que dicho
padre era el principal cabeza de su ideada conspiración". Presentó un papel
con una supuesta acusación contra Sacedón, escrita por uno de los aliados
del mismo Ramírez; compuesto con varios fragmentos de cartas, ponía de
manifiesto el dolo y la malicia del autor que basaba los supuestos en los
juicios interiores de Sacedón, que pretendía conocer y pesar.

"Y yo tengo en mi poder -añade Verger- cuatro cartas del consabido padre Sacedón; dos escritas a sus compañeros persuadiéndoles con
grande eficacia la paz y unión, la obediencia al prelado; que le pidan
perdón con humildad, etc.
y a mt me escribi6 desde Tolimán ( en donde lo tenían) (tal vez
para que yo no lo conociese ni lo tratase) una estando en México,
rogándome que, por Dios, aplicase todos los medios posibles, para que
las cosas del colegio no saliesen al público, etc. Otra, estando pasiva,
con tal eficacia que dificultaba vencerle, a buenas a que recibiese la
carga de la prelacía".'º
En otra carta al virrey frey Antonio María Bucareli y Ursúa -26 de junio
de 1774-- dice que Sacedón "tiene más de treinta años de religión, leyó
• En el Breve de P1o VI nombrándolo obispo; 28 do septiembre de 1778.
• Carta al comisario general de Iodias -junio 29 de 1774.-.

490

tiempo activo . .."
No se equivoc6 Verger, y el rey don Carlos III cuando su Real Audiencia
de la Nueva España entre los candidatos para elegir al primer obispo de
la sede del Nuevo Reino de L~n, le propuso al guardián del Colegio Apost61ico de San Francisco de Pachuca, fray Antonio de Jesús Sacedón, Su
Majestad lo eligi6 y propuso al Papa Pío VI.
El 9 de junio de 1777, seis meses antes de la bula Relata Semper, erigiendo
el nuevo obispado, el rey escribió al obispo de Guadalajara ilustrísimo señor
maestro don fray Antonio Alcalde: "se ha te11ido presente que
no hay

"ª
necesidad de auxiliar que solicitábai.s por hallarse erigido del obispado del

Nuevo Santander, e incluírse en Stt territorio las tres expresadas provincias
(se refiere a las del Nuevo Reino de León, Coahuila y Texas) - ...- he
resuelto a consulta del propio mi Consejo, de siete de mayo pr6ximo pasado,
manifestároslo a.si, y participároslo para vuestro consuelo, persuadido a que
con la erección del nuevo obispado, y estar ya nombrado para el a Fray
Antonio de Jesús Sacedón, religioso descalzo de la Orden de San Fra,1cisco,
os resultará la satis{acción que apeteclais viendo Logrados los fines a que anhelábais en fuerza de vuestro pastoral ministerio".º
En su "Viaje de indios..." fray Juan Agustín de Morfi al iniciar la narraci6n del viaje del caballero Teodoro Croix, escribe que "resolvi6 su marcha

para el día cuatro de agosto de 1777. En efecto ese día, bien temprano fue
su secretario al convento de San Diego a despedirse del ilustrísimo señor obispo
electo de Linares''.º
Por estos datos, concluimos que la elecci6n de Saced6n para el nuevo
obispado que se pensaba crear con el nombre de Nuevo Santander, y que
al fundarse se llamó "del Nuevo Reino de León, situándose la capital, por
ahora, en la ciudad de Linares", debe haber sido a poco tiempo de su elección como guardián de Pachuca, ya que el dictamen definitivo del consejo
de Indias para el nuevo obispado, es del 30 de octubre de 1772.
41 Anexo al "Sermón predicado - el día 1O de noviembre de 1792 - en las solemnes
exequial - que la Santa Iglesia Catedral - de Guadalajara, celebr6 a su Pastor - el
Ilmo. y Rmo. Señor Mtro. - D. Fr. Antonio - Alcalde por - el Lic. Juan Joseph.
- Moreno - Tesorero - dignidad de dicha Santa Iglesia - Guadalajara - 1793 en
la Imprenta de don Mariano Vald&amp; T8lez Gir6n" - pp. 28 y 29.
0 Moan, fray Juan Agustín de, Viaje de indios - y diario de Nuevo Mlxico - Por
el Rev. -. . . Segunda edición de la imprenta por la"Sociedad de Bibli6fi!os Mexicanos", M6cico, 1935 - Antigua Libreria Robredo de José Porrúa e hijos, p. 2.

491

�La bula de erección deJ obispado del Nuevo Reino de Le6n, fue firmada
por el Papa Pío VI el 15 de diciembre de 1777, y en ella nombraba primer
obispo a fray Antonio de Jesús Saced6n, a quien envió los respectivos breves
apostólicos.

El rer finn6 las ejecutoriales del obispado del Nuevo Reino de León en
la Nueva España para fray Antonio de Jesús Sacedón, el 16 de noviemb~
de 1778, y el 20 de marzo del año siguiente, don José Maria Villaseca, teniente de escribano de cámara, nombrado por el presidente y oidores de la
Real Audiencia de México, pasó al convento de San Diego, para tomar
al electo el juramento de guardar lo dispuesto en las leyes de la recopilación de Indias y demás del real patronato.

El 18 de abril de aquel año de 1779, fray Antonio de Jesús Sacedón fue
consagrado obispo por el metropolitano de México, ilustrísimo señor don
Alonso Núñez de Haro y Peralta.

IMPRESOS
CAsAs, Augusto, Fray Jun{p,ro Serra - el .4.póstol de California, Barcelona, 1949,
Luis Afüacle, editor.

Gó112z CAN&amp;&gt;&lt;&gt;, O.F.M. Lino, De México a la .4.lta California - Una gran Epopeya
Misional, México, 1969, Editorial Jus.
"Fray Rafael Verger en San Femando de M~xico -1750-1782-", en H"manitar •
3 - Universidad de Nuevo León, México, 1962, Editorial Jus.

CAB.Rn.Lo, Pablo, Fray ]lm{pero Strra - Ciuiluador d, las Californias 3a.
edición, M~xico, 1960, Editorial Jus.
'

HBRRUA

PAU&gt;u, Fr. Francisco, Vida de Fray Junlpero S,rra - y Misiones de la California
S,ptmtrional, México, 1970, Editorial Porrúa, S. A. Colección "Sepan cuántos...",
núm. 143
PoNo

I

FuL1.AN'A, Andreu "Avanc a la Biografía del Bi.sbe Verger" en Fiestas de San
'

Jaime, Santanyf, 1974, pp. 2 y 3 sin numerar.

En el mes de noviembre ya estaba el señor obispo del Nuevo Reino de
Le6n en el Saltillo, rumbo a la ciudad episcopal de Linares.
Desde el Saltillo, dio poder al cura de San Mateo del Pilón -Montemorelos- el bachiller don Francisco Javier Barbosa, para que en su nombre
tomara posesión de la diócesis, lo que se efectuó el 22 de no,iembre.
Sacedón había enfermado durante el viaje, pero sigui6 su camino hacia
Linares. Al pasar por Monterrey, se agrav6 y llegó al convento de San Andrés, en donde a los pocos días, el 27 de diciembre, murió piadosamente.
El rey de España propuso para sucederlo, nada menos que al visitador
que había confirmado a Sacedón como guardián del Colegio Apostólico de
Propaganda Fide de Pachuca: fray Rafael José Verger, a quien el Papa
Pío VI designó segundo obispo del Nuevo Reino de León, por Breve fechado
el 15 de enero de 1781.

Consagrado el 22 de julio de 1783 por el arzobispo de Haro y Peralta,
Verger vino a ser el obispo fundador de la sede de] Nuevo Reino de León,
con un pontificado de seis fructíferos años.
BIBLIOGRAFIA
MANUSCRITOS
En la nota número 4 aparecen los manuscritos manejados para este trabajo, y los
hemos citado en sus respectivos lugares.

492

493

�EXPEDJCION MISIONERA CO!'."OUCIDA DE ESPARA A M&amp;XICO POR FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU E.~ 1770

Nuimi•nlo
PROVINCIA
1- Fr.
2- Fr.
3- J:"r.
4--Fr.
5 - Fr.
6-Fr.
7- Fr.

8-Fr.
9- Fr.
10-Fr.
11-Fr.
12- Yr.
lS-Fr.
14-Fr.

Florc:ncio Ibüicz
Miguel SAnchez
Antooio Linares
Vicente Fusta
Francisco de Billuendu
Juan Fi¡ucr
D&amp;

F•&amp;lia d•

Pro/•si6n

D&amp;

Caspc

'fnrazon:i
Baquua
Alcañiz
Alcawz
Moaúorte
Aneto

S2
29
31
29
27

,2
27

9 Nov-1752
S Feb-1757
4 Dic-1752
9 t'eb-1758
19 Fcb-1759
20 ?'.ov-1757
27 Jun-1761

Mora Villa
Zaragoza
Terucl
Coriñena
Barbasuo
B.ubastro
Extramuro,
de Za.racoza

Cabeza de Alba
Santiaso
Santiago

20 May-1 751
20 May-1751
16 Feb-1762
5 May-1763
27 l'eb• t 760
4 May-1752
1761

Santiago
Noya
Santiago

Scgovia
Palencia
Scgovia

Can-acedo
Seaya Malpka
La Corufia
Malpica
1-'crrol
Malpica
JuliindeLaino

SS

Bur6n
Valladolid
AmUICO

31
39
22

Palencia
Valladolid
Palencia

22 May-1752
1755
3 Oct-1759

Arlanzón
Ilaru
AUJ1Cjo
Comago

Sl
27
29
27

Logroiio
Estella
Bcloxado
Logrofio

15 Sep-1759
16 O ct-1759
5 Fcb-1760
6 Jul-1760

38
26
27
27
26

Santiago

Santi:i.go
Salamanca

25

CONC&amp;PCJÓN

15- Fr. Franci,co G6mc,: C&amp;IIO
16• 1-'r. Pablo Antonio Pii\eyro **
17- Pr. Jogcph de la Vep

Conri•nto

d• Salida

Zaragoza
Zaragoza
Calatayud
Alpatir
Zaragoza
Alpatir
Zaragoza

SANTlA0O

Mnrcelino Scnra
Pedro Camb6n
Manuel JOKpb de Lago
Eusebio Antooio Nogueira
Diego Novoa •
Juan Riob6
Gabriel Ares• y . .

Pa0VINCIA

ConPento d•
P,o/•sitfo

D&amp; ÁAAOÓN

Ram6n UPOD

PaOVlNCIA

Edod

Sabmanc.a

Sal11manca
Salamanca
Salamanea

Paov1NCIA oa Buaooa
18 -Fr,
19 -Fr.
20-.Fr.
21- Fr.

Man1n de Paladot
Víccntc de Santa Maria
Franciac:o Xavicr Tcxada
Mi¡ucl Lacarra

Nocimi•nto

Edod

Cor¡vento d•
Profui6n

22-Fr. Pedro Callej.u
23-Fr. Francl.co Oca . . .

San Adri,n

27
27

E1tclla
San Esteban
de lo• Olmo,

24-Fr, Manuel de Arlvalo
2~r. Vicmte de Ymu

lx1ca ( ?)
Lo! Arcos

24

Agreda

24

E.stclla

26-Fr. Francisco Dumett

Palma

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Extrarnuroa
de Palana

27- Fr. Miguel Pycnu
28-Fr. Bucna\·cntura Sitjar
29-Fr. Luia Jaymc

Palma

28

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PaovtNCIA

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P,o/ni61t

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Burgos
Pamplona
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de Salido

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Ministerio

F•ch4 d•
Solída 1769

18 de obril
22 de abril
20 de abril
26 de abril
17 de abril
17 de abril

Alta California

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Alta California

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10 de junio
8 de junio
27 de julio
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27 de julio

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22 de junio
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19 de abril
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15 de abril
15 de abril

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Baja California
Baja California
Baja California
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Baja California
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C. Sn. Femando
Baja California

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C. Sn. Femando

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Ministerio

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19 de abril
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27 Sep-1760

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5 de marzo
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27 Ene-1762

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22 Nov-1743
1752
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10 May-1761

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Pi~drola
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5 de mayo

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13 Nov-1762

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26

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27
28
33

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12 Nov-1759
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29 Jun•l 751

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San Juan
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29

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Palma
Extramuroe
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PROVINCIA Ci\r,"TÁllalCA
52- Fr.
!IS-Fr.
34- Fr.
S5-Fr.
S6-Fr.

Domingo de Bcngocchca
Thonu de la Portilla
Pablo Muttattl'gui
Gregario de Amurrio
Joecpb de Legarra

37-Fr. Pedro Antonio de
r de la Peña
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39-Fr. Martln FrandKo de
Cnaélcgui.
40-Hno. Juan s,enz y Gaoba . . .
-t-1-Fr. Juan Prcstamero ••••

Vitoria

C. Sn. Fernando
Baja California

7 de mayo

Baja California

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LA HISTORIOGRAF1A POTOSINA

*

RAFAEL MoNTEJANO Y AouIÑAGA

Academia de Historia Potosina.

Vengo aquí, por una amable deferencia de los ilustres miembros de la
Academia Mexicana de la Historia Correspondiente de la Real de Madrid,
desde un recoleto rinc6n de la patria -San Luis Potosí- donde, a lo largo
de varios lustros, como apasionado y terco gambusina de la historia regional, he removido con amoroso afán los secos y desperdigados cauces de la
región en busca de la verdad local pretérita. Soy uno más de esa cuadrilla
de buscones de los reales de minas de la historia potosina que, desde el
remoto siglo XVII, las más veces solitarios, pocas en parejas, por vocación
y no por profesión ni por lucro, '·por actitud romántica" -al decir del
maestro González y González-,1 nos echamos a la obra de reconstruir el
pasado de la patria chica.

...,IO ..,°"'

C1 CI C'I

c.,¡ c:-, C'I

t--

C'I

Vengo a esta cátedra, como virueron otros conterráneos míos -ellos sí
pletóricos de méritos-, con la imponente responsabilidad de continuar a
través de mi tiempo, la Historiografía Potosina levantada por ellos desde
el humilde terreno de la afición a los altos planos de la ciencia. Por bondadosa deferencia -repito- de esta perilustre academia, vengo a alinearme
--peón gambusina de la microhistoria, con mi pico y mi criba en mano-a la zaga de don Ignacio Montes de Oca y Obregón, uno de los fundadores
de esta institución; de don Primo Feliciano Velázquez, de los primeros en
ser inscritos en su álbum; de don Guillermo Tritschler y Córdova, tan

* Discurso de ingreso a la Academia Mcicic:ma de la Historia, Correspondiente de
la Real de Madrid. 26 de agosto de 1974.
~ Go:,;zÁLEz, L., "La Historia Regional ante la Historial Nacional", en Primu
Encuentro de Historiadores de Provincia, 26 de agosto de 1972, San Luis Potosí.
S. L. P., 1972, p. 47.
497
Hum-32

�conocedor de la historia y del arte mexicanos; de don J oaqúm Meade, el
solitario y abnegado investigador de las antigüedades potosinas y huastecaS,
especialmente; y de don Francisco de la Ma.7.a, nuestro imponderable historiador, critico y defensor del arte virreinal.
Cabe la obra y fama de tales y tamaños maestros y de la de muchos otros
más que le han dado vida y lustre esplendoroso a esta academia, hoy me
toca instalarme. Y quiero hacerlo evocando el perdurable quehacer bist6rico
de mis conterráneos; y el de ellos y el de sus antecesores, tanto pr6ximos
como remotos, y el de otros histori6grafos potosinos también que, no por
modestos y desconocidos, hicieron obra original y efectiva y fueron urdiendo,
con silencioso, tenaz y fecundo afán, la tela de nuestra historiografía regional.

Mas, anticipándome al tema, es preciso que rompa la secuencia de mi
exposición y, tanto para cumplir con una tradición que viene de lo alto
como para dar gusto a un sentimiento que me brota de lo hondo, es preciso,
repito, que evoque la singular figura de aquel maestro cuyo sitial en esta
misma academia me ha tocado en suerte: el potosino don Primo Feliciano
Velázquez.
Otrora cuna de próceres, Santa María del Río, S. L. P. -la tierra del
rebozo- fue la cuna, el 6 de junio de 1860, del licenciado Velázquez. Y
en los claustros del viejo convento donde, en 1734, la provincia franciscana
de Zacatecas, reunida en capítulo, nombró su cronista al afamado fray José
Arlegui, don Primo se inició en las humanidades y en la historia. El párroco
don Anastasia Escalante, conocedor de las singulares cualidades del niño,
lo tom6 bajo su protección, le enseñó latinidad y, en 1872, lo inscribió en el
Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí para que
en él cursara los estudios profesionales de la jurisprudencia.

En 1880, concluida alü la carrera, recibió el título cuando apenas contaba
veinte años de edad. Discípulo ilustre de este plantel, fue también ilustre
profesor de él en las cátedras de latín y derecho civil.
Muy joven todavía -a los 23 años de edad- conocido y celebrado ya
como orador, se lanzó al periodismo: en 1883 fundó La Voz de San Luis
y luego, en 1885, El Estandarte, periódico que cubrió con su infol1llación
veraz, libre, imparcial e incorruptible, casi tres décadas de la vida potosina.
Es un tesoro de trabajos históricos y literarios. En él libró bizarras polémicas de altura, caballerosa y virilmente, en defensa de su ideología religiosa
y política; y por él fue arrastrado varias veces a la cárcel, desde el citado

:ro~:~~

En 1883 contrajo matrimonio, pero enviudó en 1890 Desd
par ~e educaba a sus hijos, se refugió en los estudios. y aun~
annorua sus deberes de padre con el ejercicio de la abosracla y d l
.odism
y con el estudio de la ar eol ,
,
.
~
e pen
o
clásicos latinos.
qu ogia, etnologia e histona regionales y de los

_Gracias a la documentación que le pasó el canónigo p 1
nusmo recogió, el licenciado Veláz
.
ena Y a o que él
. .
quez, con mac.i.zas y documentadas
s1cJOnes, se adentró más allá de donde hab'
expotenebrosidades de la histona'
tiº
• 1 penetrado aquél, y así las
an gua potosma empezara
disi
haces de luz tales como Descubrimiento
.
n a
parse con
lntroducci6n a la historia eclesiást" p Y_ conquista de San Luis Potosí,
dal áz
D.
.
ica oto.nna, Las cabezas chatas de Guae ar, ucurso sobre la instrucción públic
S
L .
la dominación española y Bibliografía
en a~ uis Potosí, durante
taremos a su tiempo.
t ica potoszna, más otra que ci-

ª

cient/

. ~n ~ ambiente de investigación autodidacta crédula . mán .
distinguio el licenciado Veláz
,
'
, Y ro
bca, se
sobre todo
. . quez por su metodo, su critica y su estilo y,
' por los conOClIIllentos originales y nuevos que dif di6 p
a l?s 2~ ~ños de edad, ya era correspondiente de la de la Lenguaun. ¡n or ~da,
lo mscnb1eron en su álbum la Sociedad M .
d r,....,..,.,...,f{n ,
segw
.
la Al
• .
exicana e "'""5•=- Y Estadísti
zate, la de la Histona --cuyo sitial número 20 fu
l .
ca,
ocupar- y. finalmente, la de Santa María de Guadalupe. e e pnmero en
1 Do~ ~rimo al i?°al que el castellano dominaba el latín y el náhuatl. de
os clas1cos, tradujo varios poemas. de las ob
. dí
.
.
huicoltica y el e 'd' Ch• al
'
.
. ras ro genas el Hue, Tlamao ice
zm popoca; JDCUl'Slon6 también
. .
verter en correcto español al
en el 1tal1ano al
gunos poemas de Dante.

Aún tuvo
· como diputado en el periodo del gobernador
Cepeda
p tiempo parab fungir
. or_ entonces a andon6 el periodismo; a poco, en 1914 salió d

::::..T:n;:\7os ~ués

aband~nó ;guabnente la cátedra

;~t: P::;rt: 1

1

~ la

pro::

1

policíacas con ]a =e~~::~~::
~ec= de las_ novelas
lo dejó acabar las obras que había emprendid V"
. lo~ _oJos y no
-co
hab' . "d
o. mo a mon:r cristianamente
mo
ia viv1 o- la noche del 19 de junio de 1953 d
, d
y tres años cabales Envuelt
1
.
' espues e noventa
b "6 la
.
o en as ropas franoscanas que tanto veneró
ªJ a
tumba. Hoy guarda devotamente sus restos la catedral potosina. '
. El, ~cenciado Velázquez fue uno de los hombres más com Jetos moral
cien~~:nte, que ha dado San Luis Potosí: cristiano ca:al
filo d:i
~ediodía eJecutaba su peregrinar cotidiano al Santuario d G
sionado de las ciencias, del arte y de las letras, fue íntimo eami; de~~:::

~
dalu .

año de 1885, al denunciar los abusos del cacicazgo en turno.

499
498

�de Oth6n, de Castro, de Montes de Oca, de Tritschler y de~ás ~ñorones
regionales y nacionales que siempre lo vieron con respeto; dif undi6 como
ninguno en San Luis Potosí la doctrina social católica; en el campo de la
política su tribuna fue El Estandarte y, por un tiempo, ,la curul de l a ~
legislatura; sintió en carne viva los problemas de ~u epoca _Y c~~ero a la
solución de ellos con su pluma, su palabra y su e1emplo; fiel dtsCipulo del
Poverello, vivió sin lujos, modestamente, y cuando falleció, su casa estaba
hipotecada.
Don Primo Feliciano Velázquez -corta estatura física, frente amplia, cabeza semicana y semicalva, ojos pequeños y vivaces, aire bondadoso. y ~aternal- nos dejó una obra que constituye la espina dorsal de la Histonografía Potosina.

Si con este nombre designamos la reconstrucción más o menos cabal, en
el espacio y en el tiempo, del pasado regional y con cierta ~~d cien~ca,
por encima de los anales y de las crónicas, ésta es una disciplina relanv~mente nueva entre nosotros. Se empezó a gestar a poco de la Independencia
y le vino a dar la luz en las postrimerías del siglo pasado, cuando ya otras
entidades contaban con la suya propia. Es éste un fenómeno intere ante,
admirable y laborioso en el que, cuanto había de conocimientos y debía
servir de base más que una ayuda era un estorbo con sus vaguedades Y
notorias contr¡dicciones. Caso típico: el cuándo, cómo y por quiénes se fundó
la capital del estado.
iendo San Luís Potosí la última de las grandes fundaciones en el siglo
XVI en la raya del gran foco de evangelización, dentro de las vagas fronteras' de los chichimecas, punto de contacto entre las aventajadas culturas
del centro y las retrasadas de Aridoamérica, toc6le mala suerte, y pocos cronistas se ocuparon de él y de su gente y en forma por de~ superficial Y
deficiente. Pames, guachichiles, chichimecas y otomíes no de1aron documento
alguno de su historia, y su cultura tan bárbara no mereció un Sabagún que
la estudiara y conservara. Los hustecos, muchísimo más aventajados, sí nos
dejaron reliquias de su cultura en la cerámica, en la _escultura y e~ sus
construcciones, pero lo que sobre ellos pudo haber escnto fray Andres de
Olmos, se ha perdido.
ada habia en el extenso territorio potosino, exceptuando la Huasteca
con sus raíces mayoides y con la intrusiones aztecas, que llamara la atención
de los frailes cronistas; ni ciudades prehispánicas, ni pirámides, ni edificios, ni
organización. Nada, sólo gentes bárbaras, especialmente guachichiles y chichimechas que ---en frase de Arlegui- "infestaban con tirana~ y escandalosas
muertes todas las tierras y caminos que ha.y desde San Miguel el Grande

hasta Zacatecas, Charcas y Río Verde". 2 Si alguno que otro cronista accidentalmente volvía sus ojos a estas tierras, era precisamente para describir
cómo exponían sus vidas los misioneros que se adentraban por acá y los
trabajos indecibles que pasaban. Tal es el caso de Mendieta cuando narra
el martirio de fray Juan del Río acaecido en Charcas. Y no habiendo cultura
qué estudiar, los frailes misioneros se dedicaron al aprendizaje de las lenguas
y a la catequización. Ya muy tarde algunos religiosos franciscanos, como el
R. P. Rizo, siendo provincial, y el P. Lazcano, pensaron en acopiar datos
para una crónica.. 1
Por otra parte, lo que es hoy el Estado de San Luis Potosí quedó bajo
la jurisdicción, más que de varias órdenes, de varias provincias ; autoridades.
Ciertamente, bajo la dominación española, hubo en San Luís Potosí seis
órdenes religiosas. Pero de todas éstas solamente se difundió en el estado la
franciscana; la agustina no tuvo más que do o tres casas en la huasteca
potosina, y las demás se limitaron a un convento cada una en la ciudad.
Dichas órdenes, exceptuando a los franciscanos, que se adelantaron a los
conquistadores, y exceptuando también a los carmelitas, que llegaron en el
siglo XVIII, acudieron a San Luis Potosí entre 1600 y 1650.
La conquista del estado se inició por tres puntos distintos: por la Huasteca, por el Rfo Verde y por los límites con Zacatecas. La entrada que hizo
Hernán Cortés en la primera, en 1522, casi no cuenta. Fue el gran apóstol
fray Andrés de Olmos su evangelizador y quien organiz6 aquellas misiones
bajó la Custodia del Salvador de Tampico, fundada hacia 1550, dependiente
de la provincia del Santo Evangelio de la ueva España, es decir, de
~é~co. Así es que los franciscanos de la Huasteca pertenecían a dicha provmaa.

En la comarca del Río Verde trabajaron también los franciscanos. A fines
del siglo XVI abrió el camino fray Juan de Cárdenas; consolidó su obra
fray Juan Bautista Mollinedo, quien fundó pueblos y estableció la Custodia
de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde, sujeta a la provincia de
los apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán, distinta de la del Santo
Evangelio de México. Esta custodia comprendía, entre otras, las misiones
del Valle del Maíz, de Alaqwnes, de Lagunillas, de Jaumave, de Tula.

Y en la regi6n del vaUe de San Luis Potosí y al norte y al poniente desarroUaron sus apostólicas labores otros franciscanos, distintos de los anteriores, o
• AllLEoor, J., Crt5nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacat«cas 2 ed

Mbcico, 1851, p. 281.
• ARLEGUI,

,

.,

op. cit., p. 382.

501
500

�sea, los de la provincia de nuestro seráfico padr San Francisco de los Zacatecas. Estos religiosos fundaron conventos en Mexquitic, San Luis Potosí,
Tlaxcalilla, Santa María del Río, Venado y Charcas, desde donde se lan7.aron a la conquista del norte. Los ag1,1stinos, que ya andaban por la Huasteca,
llegaron a an Luis Potosí a la zaga de los fr.mc · anos y fundaron convento
hacia 1612. aunque había llegado en 1599. Los agustino de la Huasteca
perten cían a la provincia de la ueva España y Jo de San Lu.i.! Potosí a
la ele San icolás Tolentino de Michoacán.
Franciscanos y agustinos fueron los únicos que tuvieron varias residencias
en el estado. Aquéllos, en toda su extensión; éstos, en una mínima parte de
la Huasteca Potosina y en la ciudad. Las demás órdenes: jesuitas, juaninos,
mercedarios y carmelitas s6lo tuvieron una casa en la entidad.
En cuanto a las mitras, toda la Huasteca perteneda al arzobispado de
íéxico; otra buena parte, en ella la actual capital, al obispado de Michoacán; y otra menor, el ponient y el norte, al obispado de Guadalajara. En
suma, tres obispa.dos y seis órdenes religiosas pertenecientes ésw a nueve
provincias distintas.
Y en lo tocante a la organización política, una región correp0ndía a {éxico, otra Guadalajara y otra mM, la del e.xtrcmo nort , la reclamaban las
autoridades del

ucvo Reino de Le6n.

E ta múltiple división no era, ciertamente, propicia para la Historiograüa
Potosina. Las fuentes tenían que estar dispersas y las crónicas dislocadas.
Además, las jurisdicciones potosinas, a cualquier provincia que pertenecieran,
estaban en la raya misma o casi, por lo que los sucesos habidos en ella se
perdían o se desvanecía su importancia. Finalmente, San Luis Potosí se
evangelizó y robusteció cuando las 6rdcne religiosas habían perdido su prístino vigor y escaseaban los Sahagún, los Motolinía y los Mendieta.
Por añadidura, :ta fragmentación pri\'Ó al an Luis virreinal -pueblo
en deme y pobre, aun con las veleidosas minas de an Pedro- del sentido
de unidad. En tales circun tandas y con tamaña e.xtensi6n -y más cuando
fu intendencia- no podía sentirse una patria chica. i acaso, s6lo podían
scntinie potosinos, es decir, miembro de una comunidad con idéntico ori n,
cultura y destino, los de la alcaldía mayor de an Luis y, tal vez, los de
los agregados de Río Verde, Guadalc:fu.ar y Charcas, aunque separados entre
sí por las diferentes jurisdicciones. lo podia hablarse de una patria chica
con alma y · tencia propias dentro del ser nacional.

Según el consabido aserto del gramático Mario Victorino Primo annales
fuere, post historitU factae sunt -primero se críbieroo las crónicas des-

hist~ñas:-

pués las
fu~ron los cronistas los que trazaron las páginas iniciales
de nuestra h1stonogra!1a. Y el primero vino a ser el general Fernando ánchez de Zamora, justicia mayor y teniente de capitán general del Río Blanco.
o conocemos su acta de nacimiento, pero consta que, antes de entrar al
Nuevo Reino de Le6n "era vecino de San Luis Potosí" ' donde al
. ' ded'cad
· ' Don Eugenio del Hoyo lo supone' natural
parecer,
vw1a
1
o a la mmena.
de
dicha ciudad.ª
El general Sánchez de Zamora, primer cronista potosino, es el autor de
una parva relación ,.Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus
naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Ser&amp;fico Padre San Francisco
de Zacateca/', concluida hacia 1680 e incorporada p0r Juan Bautista Chapa
a su Historia del Nuevo Reino de León de J6SO a 1690.•
Esta crónica o -como la llamó su autor- "cuadernillo de apuntamientos
que había hecho del dicho real del Río Blanco" está dividida en seis párrafos
más un "intermedio".
'
Río Blanco se llama ahora Aramberri, . L. Por el nombre y por el tema
parecería que esta relación es ajena a la Historiografía Potosina. Mas no e.,
así. Los hombres que intervinieron en ése y otros descubrimientos estuvieron
íntimamente ligados a Charcas, fecundo y fonnidable foco de evangelización
en el norte, y a Matehuala. Los guar-dianes de Charcas, según puede verse en
Arlegui, _dirigieron ésta y otras fundaciones 1 y en los libros de esta parroquia
hemos visto actas de la fundación de algunas poblaciones norteñas.
Sánchez de Zamora vivía en San Luis Potosí cuando, a raíz de la muerte
del alcalde mayor capitán Antonio de Orpinel. en agosto de 1659 don
Martín de Zavala, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León
" por darle gusto al padre Caballero'', guardián del convento de Charcas,'
lo nombró justicia mayor y teniente de capitán general del Rio Blanco, oficio
del que tomó posesión el 13 de octubre siguiente.
En su cargo Sánchez de Zamora actuó con celo y eficacia ejemplar. De
• Lx6N, A. de, Historia de Nutoo Le6n ,011 noticiar sobr, Coahuila. Tamaulip4t
Tuas y Nu,oo Ml11ico, escrita en el s.iglo XVII por el capitán Aloruo de Le6n J~
Bautiata Chllpa y el general Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar / notas
de Israel Cava.zo1 Garza, Monterrey, 1961, p. 228.
1 Hovo, E. del, Historia d,l Nv,uo Reino d, L,6n (1577-1723), Monterrey, 1972,
p. 342.
• LE6s, A. de, op. cit., pp. 226--247.
' ARL&amp;OUJ, 0/J, cit., pp. 103-108.
' L&amp;6. ·, A. de, op. cit., p. 228.

503
502

�Desde entonces fue ésta su ciudad predilecta s· b'
hi
lugares en San L . 1
. l ten zo obras en otros
•
ws evantó un teroPIO a N uestra Senora
,
de los Remedios u
Y~
~ parecer, empezó la fachada del de San Miguelito C
vmcialato as6
. .
_
• onc1ut.d o su pro-

San Luis llevó "todo lo necesario" 9 para fundar haciendas de beneficiar
metales y descubrir minas. Pero, más que todo, como lo explica muy bien
el profesor Cavazos Garza, destacó como misionero seglar y poblador. Primero, en compañía de su tío fray Juan Caballero y de otro religioso lego,
fray José de San Gabriel, "varón de excelente espíritu" ,10 recorrió la región;
después, ya con los mismos ya con otros franciscanos, recorrió la región y
aun se internó en la Huasteca, pacificando, descubriendo y poblando misiones.
Treinta años empleó en estos difíciles, laboriosos y fecundos menesteres. Des-

el de Tlax p lill sus Sigwentes anos o en el convento de San Francisco o
di,
,ca. a o en el de Santa María del Río potosinos los tres Era
and del _últrmbo cuando, en el capítulo intermedio celebrado allí
6 e noy¡em re de 1734 1
·
. .
' o escogieron
para que escribiese la crónica de'
provmcia.

m:

· ·
. se aplicó a la redacción de la
,Sin. descuidar las fatigas d e su nurusteno
cromca
con
tal
diligencia
d.
, el 3 de ma ·o de 1736
,
.
que, ano y me io despues,
poma
punto
fmal,
en
el
convento
de
TlaxcaliUa
a
, . d}e la p rovm
. '
. d N S
, su "C romea
eta e . . P. S. Francisco de Zacateeas" impresa al a-o . .
Hogal, en México.ª
•
n s1gmente por

conocemos la fecha de su muerte.
Fue un hombre de regular cultura, a juzgar por sus hechos y su cr6nica.11
tsta, incorporada a la de Juan Bautista Chapa y a la de Alonso de Le6n,
corrió la suerte de ambas y permaneció inédita y desconocida durante más
de dos siglos. Fue publicada por don Genaro García en 1909. Otra edición
-magnífica por el "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza-, se

, · que escnb1ó
. . fray José de Arlegui
D No
. dfue esta valiosísima Obra la umca
eJan
o
aparte
sus
once
doctos
sermones
.
nunció en S
L .
,
. unpresos, d e los cuales nueve pro-.
an ws Potosí, y un estudio sobre la licitud de.! comercio del

hizo en Monterrey, en 1961.12
Peninsular, oriundo de la villa de la Guardia, en los reinos de Navarra,
pero potosino por vecindad, por su obra y por su muerte, fue fray José de
Arlegui. Nació al empezar el año de 1686; a los quince años y medio de su
edad, el 6 de julio de 1701, vistió las ropas franciscanas en el convento de
San Francisco de Vitoria, un año después le admitieron a la profesión y hacia
1709 recibió el sacerdocio. En Miranda de Erro se inició en el magisterio,
y con tan buen suceso, que pronto ascendió a lector de teología en Vitoria.

;ro Y_ de la pdlata, el p~dr~ Arlegui prosiguió en la investigación de la historia
ranc1scana e su provincia Por encargo d l
d Riz0
el ilustre Em,iara y E
·
. e pa _re
,
quien se lo rogó
oguren, nuestro crorusta se dio a la tarea d
.
biobibliografía franciscana d
. .
e compilar la
d
e su provincia. Para entonces ya estaba erúermo
e gota. Creemos que en este quehacer biobibliográfico Jo alcanzó la muerte
en dmarzo ddi~ 1750, en su patria adoptiva, San Luis Potosí, de la que ya n~
se espren ó desde 1728.

ª

De este convento, por obra de las pláticas de fray Juan de Ocaranza, se
trasladó a la provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas por el año
de 1717. En ésta, sea como lector, sea como orador, sea como misionero,
refrend6 y ensanchó el buen nombre que traía. Viajó por varios lugares,
ocup6 puestos superiores y, como tal, renov6 fábricas, inició otras y gobernó
con tan buen tino que, en 1725, en el capítulo tenido en San Luis Potosí,

A más de dos siglos y medio de distancia, la Cr6niea de Arlegui cons
SU lugar cual "monumento histórico de inestimable valor y f
d
ervaal
para el t di d
un ament
lif'
es u O e
parte de la historia colonial potosina. Podemos caicaria
por .eso -afirman los bihliógrafos Alcorta y Pedraza- como 1a
, .
croruca
potosma por excelencia".ª y vale no s6lO para nosotros smo
.
d
para
1
to o o que fue la enorme provincia franciscana de Zacatecas.

gr":°

fue electo provincial.

enTiene_ s~ defec;~s. Además de ser incompleta en lo religioso, es deficiente
lo ovil y político; y en cuanto a ciertas fechas -la fundación de la

A. de, op. cil., p. 103.
u Aau:our, op. cit., p. 103.
u Cfr. el excelente y documentado "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza
a la obra citada de A. de Le6n, p. Lll-LVI.
• LEÓN,

Chapa continuó la cr6nica de A. de León en forma anónima y bajo el nombre
de éste la cita Bcristáin. Hay varios manuscritos, cinco por lo menos, de tal obra,
con las tres relaciones. Don Genaro Garcla las publicó en Colecci6n dt docum,r1tos
inéditos o muy raros para la historia de México. Volumen XXV, México, Vda. de
Ch. Bouret, 1909. El profesor Cavazos Gana demostr6 muy documentadamente que
el an6nimo continuador de la crónica del capitán A. de León es Juan Bautista Chapa
y ut la publicó en la edici6n citada arriba en la nota 4.

en
r
eÍ
su

JJ

12

1

• ~LEOUt,

•
op. cit.,
p. 51.

·
d e zacatecas
M," •Alu.Eou1, Cr6nita de la Provincia de N · S· P• S • Francisco
En
exico, ~r Joseph Bernardo de Hogal, año de 1737. (14) 412 (9)
2 ...
Cfr. J. Ru1z de Larriñaga. "La Crónica de fray Jos~ Ar!
.,/
Á h' p., 0.5 cm.
ricano Madrid XXVII 1926
egw , en re ivo Ibero Ami,. '
,
,
, pp. 2 1 7- 2 19.
p

Ai.coaTA
Y PEDaAZA, Bibliografía hist6r,·,a Y geográfica del Estado dt San Luis
r
otos, Tacubaya, D. F., 1941, p. 42 .

505

504

�ciudad de San Luis Potosí, por ejemplo- inexacta o contradictoria. Sin
embargo, como autorizadamente la juzga don Primo Feliciano Velázquez, es
"la obra más fina y preciada de una literatura dos veces secular; no sólo
porque guarda como arca incorruptible la memoria de prodigiosos hechos,
trabajos y padecimientos heroicos en que no se ejercitó ninguna otra P,lu.ma,
sino porque vaciado en el viejo molde de Mendieta y Torquemada, refiere
en estilo levantado y grave como las notas de un órgano, los remotos sucesos de que fue testigo esta dilatada provincia. Así como han ido saliendo
a luz cédulas reales, informaciones jurídicas, autos de repartimientos de tierras, que nos han permitido vislumbrar los orígenes de estos pueblos, irá
el tiempo dando de sí, ya manuscritos, ya impresos, discursos, notas, libros,
reveladores de nuestra herencia literaria. Mas si todo esto hubiere para siempre perecido, o lo que se descubra apenas alcance a dar idea del pedimento,
bastante tenemos con la Crónica de Arlegui para trazar como en un mapa
las cimas de nuestra historia".
"No fue su intención, según él dice, apurar los principios de las ciudades,
villas y pueblos de esa provincia. Tampoco fue tal el propósito de los demás
cronistas franciscanos o de otra orden, porque la obediencia los mantenía
dentro de las cosas y fines de su instituto. Pero unida como estuvo inseparablemente la tarea religiosa a la civil y política, su narración abraza todo
nuestro pasado." Por maravillosa que parezca, rebajarla no es dado a la critica
más severá: a los escritos del P. Castro y a los más antiguos del P. Lazcano,
de quienes Arlegui se confiesa deudor, ha corrido la misma suerte que a
los archivos conventuales; y en la imposibilidad de remontar la corriente
a fuerza de brazo, como nos aconsejara el eximio García Icazbalceta ¿qué
nos queda sino contemplarla y por el ímpetu y volumen de Sll;i aguas conjeturar la altura de donde manan? No son originales el método y distribución
de la obra; menos aun el es.tilo, que no podía escapar al mal gusto reinante;
y sin embargo, el idioma español, briosamente manejado en ella, la fácil
ilación con que el relato es llevado desde el principio al fin, los generosos
transportes con que el narrador vivifica las grandes acciones de sus hermanos, hacen interesante y grata su lectura y acreditan el parecer que de ella
dio fray Vital Moctezuma: "No ha menester la plata para. el legítimo examen de su mucha ley más ensaye que reconocerse por de estos cerros del
Potosí" .18
" VBLÁZQUl!Z, P. F., "Discurso sobre la instrucci6n pública en San Luis Pot~~•
durante la dominaci6n española", en ObTas., Mbcico, 1901, pp. 146-148. Un análisis
completo de la Cr6nica de Arlegui la hace el citado historiador en su Historia de

506

Más de un siglo después, en 1851, volvió a publicarse la Cr6nica del padre
Arlegui, adicionada con unas uMemorias ... acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827".17
Contemporáneo de Arlegui, aunque menor en edad que él, es el célebre
historiador y matemático don José Antonio Villaseñor y Sánchez. Cuantos
han escrito acerca de su persona lo hacen natural de la ciudad de México,
mas en su testamento, firmado en dicha ciudad en 1759, consta que fue
potosino y que tuvo por padres a don José Villaseñor Cervantes y a doña
Catalina Sánchez de Mendoza; consta, también, que en 1720 vivía en San
Luis PotOSÍ. 18 Fue alumno distinguido del Colegio de San Ildefonso y ocupó
varios cargos, como el de contador del importantísimo ramo de azogues. De
su ingenio salieron nueve obras impresas. Dejamos aparte sus trabajos matemáticos y astronómicos para referirnos a su famoso Theatro Americano, en
dos tomos, magna obra que le llev6 ocho largos años de improbo trabajo.18
Encomendada al virrey la tarea, en 1740 y por el mismo Felipe V, de que
se hiciese una recopilación de noticias sobre el verdadero estado de toda la
Nueva España, el conde de Fuenclara nombró a un grupo de sujetos "que
como prácticos y de mucha trascendencia en el interior conocimiento de sus
distritos, darían todas las disposiciones correspondientes al fin". A la postre
fue nuestro Villaseñor el que se echó a cuestas la obra de recopilar los datos
geográficos, históricos y estadisticos para esa primer síntesis nacional. "Así
salió de sus manos esta obra que contiene inapreciables noticias de lugares
de los que no se tenfa. la más remota idea de sus actuales producciones y
San Luis Potosí, México1 1946-1948, II, pp. 423-452. Sobre la vida y obra de Arlegui,
véase: Ru1z DE LARRIÑAGA, J., "P. Fr. Jos! de Arlegui: rasgos bio-bibliográficos", en
Archivo Ibero .Americano, XXIX, 1, mayo-junio, 1928, pp. 289-307 y Mu.o.e, J.,
"Semblanza de fray Joseph Arlegui", ea Humanitas. Anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, N. L., n. 3, 1962, pp. 441-462.
u Cr6nica dt la Provincia de N. S. P. S. Francisco tú Zacatecas, (2 ed.), reimpresa en México, por Cumplido, 1851. XX (5), 488 p., 22 cm. Las "Memorias para la
continuaci6n de la Cr6nica de la Muy Religiosa Provincia de N. S. P. S. Franciac.o
de los Zacatecas. Acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827", empiezan en la
p. 389.
11 Agradecemos muy cumplidamente a
don Ignacio Rubio Mañé la informaci6n
referente al testamento.
• VILLASBÑOa v SÁNCIIEZ, J. A., Theatro Americano. Descri/}ci6n g,mual de los
R,,ynos y Provincias d~ la Nueva España y sus jurisdicciones. En México, en la imprenta de la Viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, 1746-1748. 2 vols. Edici6n
facsimilar, con una introducci6a de Francisco González de Coss!o, México, Editora
Nacional, S. A., 1952.

507

�posibilidades. Gracias a este libro la población novohispana, e in~u~. las
autoridades de la metrópoli podían tener conocimiento de_ las nqUISun~
provincias que por su alejamiento, tales como l_as compren~das en ~l obispado de Durango, eran prácticamente desconocrd~s. . . La _unportanaa trascendental de esta magna obra de nuestro Villasenor ampliaba grandemente
•
trº t1 20
la perspectiva de nuestros mtereses pa 10s •

De tan ilustre potosino se ignoran las fechas de su nacimiento _Y muert~.
Sólo se sabe que contrajo matrimonio, en México1 con.!ª mestiza Man~
Simona de los Dolores Cornejo, que procreó muchos h1JOS y que con el
vivían -no precisamente en la abundancia- su madre y hermana.
Del mismo siglo XVIII son otros tres cronistas más, carmelitas los tres~
fray Joaquín de la Concepción, fray Miguel de Santa Teresa Y fray Jase
de Santo Domingo.
Fray Joaquín de la Concepción, durante su primer estancia en San Luis

p to , dióse a reseñar los accidentados sucesos de la vida de su convento,
d:sd:'¡05 principios de la fundación -1733- hasta medi~dos de 1!50. No
tendría mayor importancia esta obra --escrita en un estilo -~erundiano recargado de latines y alusiones-- si no fuera porque se met.lo ~ hablar ~el
· ·
· t d San Luis Potosí dando nombres, orcunstanc1as
descubnm1ento y conqws a e
.
y fechas totalmente falsas que, a la larga, provocaron confusiones trem~n·
21 Fray Joaquín fue prior del convento potosmo
das y muy acres discus1ones.
. .
2 2z
en 1765-1768 y 1774-17 77 ; aqui murió el 24 de d1oembre de 178 .
Fray Miguel de Santa Teresa, hacia 1765-1_769, cop~ó -eliminan~o tod2~
la hojarasca empalagosa- y aumentó la crónica antenor hasta su ueropo.
Estas dos crónicas, inéditas aún, están en nuestro poder, y sólo se sup,o
de su existencia cuando las descubrimos. Pero está Ja tercera, que no es mas
Cossfo, introducción a la ed. cit.
.
,
.
"El acta de la fundación de San Lws PotoS1 y las diversas
di
t
Cí
::u
r. nuestro es u o
171 194
· ·
b su fecha" e.n Estilo 35, junio-septiembre 1955, pp.
•
op1n1ones so re
,
•
.
¡
d
·
·
· tít lo ni autor. Er:np1e1:a con a edi ca t ona
a Fr•
= Cuadernos manuscntos, SlII u
,, 2
ináa 1
J de los Reyes prior del "convento en el Potosí del Carmen • 3 h, s. n., ,6 1~
e~a ue [ray Fe~ndo de la Cruz certifica. que fray Joa~uln ~e _la ~oncepo n a
'b'óq· •gu.en 2 páginas en blanco y otra con esta anotación: Historia de la fonescn 1 , 51
di " 21 5 or 16 5 cr:n
daci6n de este convento escrita por un Fr. Gerun
P . ·
·
S
11 Brebre y punctual relación de la fundacióri de los Carm,ldas D~scalzos en
an
Lui.s Potosi, sucesos de ella, y festiva dedicación de su famosa Y glesia Y sumptuos:
de 10 h.s.n. cada uno; el texto oeup
cap1'/',a. M anu scn·to an6-:,.....,0 • Dos ruademos
n

GONZÁU!Z DE

°· ·

que una ampliación de las anteriores, escrita por fray José de Santo Domingo
cuando era prior de dicho convento, de 1783 a 1786. Esta última, descubierta
y copiada por don Florencia Cabrera en los momentos mismos en que se
gestaba la Historiografía Potosina, causó sensación por los datos que ofrecía
respecto del descubrimiento y fundación de la ciudad. Más explicita y pormenorizada en este aspecto que Ja Crónica de Arlegui, encandiló a su descubridor y éste le dio en dicho capítulo un crédito que no merecían ni ella
ni su autor, puesto que la información, además de falsa, tuvo como verdadero responsable al redactor de la primer crónica, el gerundiano fray Joaquín
de la Concepción. Dicha obra se intitula Libro de la fundación, progreso y
estado de este conuento de Carmelitas descalzos de esta Ciudad de San
Luis Potosi. 24 Pero de ella volveremos a hacer mención después.
En el ocaso de las guerras de Independencia aparece el último cronÍ6ta
potosino: el franciscano fray Antonio de la Luz Gálvez. Poco sabemos de
su vida. En l800 era lector de Prima en el convento de Durango y contaba
con 56 años de edad. En 1810 ya tenía tiempo en San Luis Potosí; al parecer, tuvo algún participio en la insurrección, por lo que, juntamente con
otros franciscanos fue juzgado y condenado por la junta definitoria} en San
Luis, el 21 de marzo de 1811 "por afecto a la insurrección". Al año siguiente
se le abrió nuevamente juicio en Zacatecas, pero fue absuelto. Esto, sin
embargo, no lo libró de que se le tratara como sospechoso. 26 Años después,
en el capítulo franciscano celebrado en el convento de San Luis Potosí, el
2 de julio de 1819, se le designó cronista de la provincia. En esta forma se
dedicó a historiar lo referente a la vida de ésta a partir de 1736, año
en que concluyó su Crónica fray José de Arlegw. Dio fin a su tarea en el
mismo convento de San Luis Potosí, el 14 de abril de 1829, aunque con
el título de Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa Prouincia de N. S. P. San Francisco de los ZacatecaJ; como continuación de la Arlegui vino a publicarse en México, en 1851.26
Importante, lo es, como que reseña casi un siglo de la historia de esta
provincia; mas no tiene ni la extensión ni la amplitud y profundidad de
contenido de la de su antecesor. Comprende "diez capítulos comprensivos
cada uno de tres trienios". Se palpa en ella el sentimiento de independencia
en el que rebosan los criollos de entonces -y más en él que sufrió, a pesar de su avanzada edad, persecuciones-, por lo que alude, más que cualquier
otra de su género a acontecimientos civiles y políticos, cita documentos e
intercala apreciaciones que, quizá, parecen fuera de Jugar.
La Independencia y las ideologías que la precedieron, más todas las luchas
consiguientes a la emancipación, crearon un ambiente propicio para la mi-

17 bojas, 3 están en blanco, 21.5 por 15.8 cm.

509
508

�crohistoria. En 1813, o antes, el arma.dillense Jo,é Alexo Infante con sus
hijos José Tomás y José María, abrió en su pueblo natal la primer imprenta
potosina fabricada totalmente por él. Alrerada la rutina virreinal, tan pacifista como paternalista, se desboca.ron las pasiones políticas, y tanto éstas
como los cruentos sucesos bélicos vinieron a apoderarse de los primeros lu·
gares de la vida cotidiana. e formaron la realidad y el sentido de la patria
chica, condiciones indispensables para la historia regional. Traspuesta la
etapa· de las crónicas -más o menos generales- advino el tiempo de la gestación de la Historiografia Potosi.na, fincada, más que en la serenidad y
apremio del método científico, en el brío apasionado de la afición o de la
"actitud romántica".
Esos primeros aficionados, antes de que las guerras civiles y la Reforma

mutilaran vandálicame.nte los archivos y bibliotecas conventuales y oficiales,
tuvieron la posibilidad de echar mano de muchas fuentes hoy irremisiblemente perdidas. Pero, ni sabían escarbar ni contaban con la bibliografía in•
dis~sable que integrara el panorama. Varias crónicas de religiosos -Mendieta, Pérez de Rivas, Pareja, Espinosa, por ejemplo- aparecieron después;
las existentes, se mostraban tacañas. La empresa, además, no sólo exigía
documentación y conocimientos, sino principalmente sentido de síntesis y de
método.
De esta época, el primer aficionado a la historia regional fue el célebre
.sacerdote doctor don Manuel María de Goniño y Arduengo ( 1767 • 1831),
educador, filósofo, político y fundador del afamado Colegio Guadalupano
Josefino. Dejó varias obras, impresas unas y manuscritas otras. Pero de su
quehacer historiográfico no nos queda más que un sermón guadalupano al
que le dan valor las largas notas hist6ricas que le puso. 21
Contemporáneo del padre Gorriño fue el carmelita fray Gregorio de la
Concepción (Gregario Malero y Piña. 1773-1843), llegado a San Luis Po"" Vaúzo.uu., Apucl. F. P., Coluci~n d, docum111tos para la historia di San. Luit
Potosi, San Luia Potosi, 1897-1899, Il, pp. 174-311. Sobre esta crónica, vá!e Pr.ÑA,
F., Estudio hüt6rico sobr1 San. Lui.s Potosi, San Luis Poto í, 1894, p. lll; Vr.úzquu,
"San Luis Potosi", en Fichas d, Bibliog,af{a Polosina, VII, l ·2, enero-junio 1961,
pp. 34-35; V&amp;LÁZO,U&amp;Z, Historia d, San Luis Potosi, Máico, 1946-1948, 11, pp. 386-

400.

tos1 en 1808, algo tuvo que ver en el sangriento motin de la noche del 10
de noviembre de 1810, con el que se inició la Independencia en San Luis
~ot~ Hecho prision':1'o en Acatita de Baján, se le sujetó a un proceso que
el manosamente alargo una vez que consiguió que lo regresaran a San Luis.
Fue desterrado a Ceuta. Concluida la Independencia volvió a la patria y
murió en Toluca.
. ~te. religioso escribió unas Memorias exagerando en grado sumo su parbcipaoón en los sucesos potosinos. icolás León las dio a conocer en El
~iempo (junio de _1903) y Puga y Acal demostró que no son más que un
farrago de mal forJados embustes. Sin embargo, tienen su importancia para
la Historiografía Potosin.a. za
No "memorias" ino descripción de los mismo hechos y más próxima a
la verd~d, es la Relación de la Revolución en San Luis Potosi, formada por
fray Luis Herrera, lego de San Juan de Dios, la noche del JO al l] de no•
viembre de 1810. Como la anterior, también esta obra fue publicada muy
tarde, en 1944.u
Pobres, pobrísimos fueron esos años de 1821 a 1850. Fuera de las obras
citadas, no conocemos más. Pero, demediado ya el siglo, empiezan a aparecer
los frutos naturales de una inquietud inquisitiva ya madura con la redacción
y publicación de trabajos microbistóricos. Ensayos defectuosos, deficientes,
aun con errores, pero apreciables por ser los primeros intentos en un campo
donde nada construido había. Fueron escritos, además, sin mayor pretensión.
Don Ciriaco Iturribarría, top6grafo de profesión y arquitecto por afición
~ibi6 del go~dor Adame el encargo de escnbir una Memoria geográ~
fica ,, estadística del Departamento de ~an Luis Potosí. 1853. Incluye infor.
mación hist6rica, tomada de Arlegui y de otras fuentes, sobre la ciudad y
algunas poblaciones, especialmente los reales de minas. Supera, con mucho
en esta investigación, lo estadístico y geográfico a lo histórico.'º
ocupan las pp. 19-26. Sobre el padre Garriño y Arduengo vwe ALCORTA Guz.lUlUo
R., "Biobibliografla de D. Manu.el Maria de Gorriño y Ardui:ngo", en Estilo 29.30'
~
,
'
enero-Junto 1954, pp. 65-70: Cu»u.L Rzvu, R., Del Mod1rnim10 al libtralumQ lo
filosofía d, Man111I Maria Carriño, Mbico, 1967.
'
• Fr. Grciorio d, la Concepción 7 s11 proc,so d, iR/id,ncia, intr0ducci6n de M ,

.

San Luis Polosi,

Puga y AlcaJ, MExico, 1911.
" R1laci611 d, la. m1oluci6n &lt;11n San Luis Potosí formada por fra.y Luis H,r,era
ugo d, San Juan d, Dios, 14 nocla, dtl JO al 11 ti, noui,mbrt ti, 1810. Relació~

" Gou.tiio y Alu:&gt;u&amp; oo Oración ,ucarlstica q'lll ,n la sol,mn, acc-i611 d, gracias
qui c,l1b16 la ciudad d, San Luis Poiosl ,n su iglesia parroquial a Morfa S41ttúima
d, Cuadalup, ti,l Santuario d,l Desuno ... predic6 •. . , Mbtico, 1806. Las notas

inEdita, paleografiada y anotada por Nereo Rodríguez Barragán, M6áco, D. F., Editor Vargas Rea, 1944, 40 p., 23.5 cm.
• Con el titulo de "San Luis Potosi" apa.reci6 en el Aplndice al Diccionario Uni-

• MoNffJANO y AoUIÑAoA, R., El cluo

San Luis Potosí, 1971, pp. 40-41.
• Vfase supra nota 17.

)1

la ind,ptndencia

111

511
510

�Don Manuel del Conde ( 1816-1.872), segundo obispo de San Luis, aunque
no public6 nada, sí recogió alguna infonnaci6n referente a los pueblos indígenas que hoy forman los barrios de la capital y, como testimonio de su
afición a la arqueología potosina, en la Huasteca recogió algunas piezas que
luego cedió al Museo del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. 81
Su contemporáneo don Florencia Cabrera ( 1828-1877), en cambio, fue
el primero en acometer la empresa de rehacer la historia de San Luis Potosi.
En 1871 escribió un Bosquejo sobre la historia antigua de lSan Luis Potosí; 32 dos años antes, en 1869, al publicar su Cr6quis del plano de la
Ciudad de San Luis Potosí, con algunas noticias históricas, geográficas y
estadísticas, anunció su obra sobre la fundación 'Y progreso de esta ciudad
que había comenzado a escribir. Mas el señor Cabrera, además de que reunió
muy pocos documentos y sólo escribió unas breves· páginas -al decir de
Velázquez-, careció de sentido crítico y, con el descubrimiento que él hizo
de la crónica de fray José de Santo Domingo, tomando por buenas las noticias falsas que éste da sobre el cómo, cuándo y por quiénes se fundó la
ciudad, creyó haber resuelto un problema básico. Sin embargo, "por poco
que haya logrado en sus trabajos históricos es digno de una honrosa mención
entre los estudiosos de la Historia Potosina"."
Le supera en méritos don Francisco Macías Valadez ( 1833-1890). Los
altos cargos que desempeñó le permitieron hurgar en los archivos oficiales
y localizar preciosa y decisiva, aunque no abundante, documentación. Públicó,
en 1878, unos Apuntes geográficos y estadísticos sobre el Estado de San Luis
Potosí, 34 y aun parece que escribió o pens6 escribir un trabajo histórico,
a juzgar por Jo que anunció en los citados Apuntes.
Con Macias Valadez colaboró el bi.bliófilo don José María Flores Verdad
1884) . Ambos publicaron apenas unas cuantas páginas de lo que iba a
ser e1 Diccionario geográfico del Estada. 115 Flores Verdad además, fue el

(+

versal dt Historia y Geografla, III, M6xico, 1856, pp. 312-364, y despufa en el Bole•
tln de la Sociedad .Mexicana de Geografla y Estadlslica, la. ~p., VII, 1859, pp.
288-321.
11

VELÁZQ.UEZ,

"' VuÁzQm:Z,

ª

"San Luis Potosi, p. 27.
arl. cit., p. 21.

VEI.ÁZQ.tJl!.Z, loe. cit.
hriAcÍAs VALADEZ, F.,

Apu11tes geográficos ¡• eslad1sticos sobre el Estado dt San
Luis Polos, en la República de los Estados Unidos Mexicanos, San Luis Polosí, Imp.
de V6kz, 1878, 138 p., 205 por 15.5 cm.
as MAaf.,s VALADEZ v FLORES VEJU&gt;AD, J. M., "Memoria. de la Corohi6n de Esta11 ·

dística sobre el Estado de San Luis Potosí para la formación del diccionario geogl'á-

organizador de la Biblioteca del Instituto Científico y Literario de San Luis
Pot~í al_fundarse ésta y coeditor1 con José T. de Cuéllar (Facundo) y José
Mana V1llasana de La. Ilustración Potosina ( 1869-1870).

Al_ mismo tiempo otro estudioso de la historia potosina, don Rafael del
Ca.s~o ( 1847-1917), también con miras a escribir la historia del estado,
reco~~ a~gunos documentos. Comprendiendo lo difícil de la empresa, Jos
publico aisladamente, en 1887, en el Periódico Oficial; publicó también Alg~~os apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado se y la Guía del
v_w1ero en S. Luis Potosí,81 interesante librito con datos históricos y estadísticos de algunas poblaciones del estado y de ciertos edificios de la ciudad
Y su Cuadro sinóptico del Estado,88 apretada síntesis de datos diversos.
'
No tanto por lo hist{,rico cuanto por la información geográfica y estadística,
hay que recordar a tres autores: Manuel Fernando Soto, por sus obras El

n~evo ~st~do (lturbide). Nuesidad de formarlo inmediatamente con los
cmco distritos de Tuxpan, Tampico de Veracruz, Tancanhttitz, Huejutla y
el Sur de Tamaulípas. México, 1856 38 y Noticias estadísticas de la Huasteca
'Y de una pa~e de la Sierra Alta, formadas en el año de 1853. México, 1869,
a don Antoruo Cabrera ( 1815?-1877), por su libro La Huasteca Potosina •o
Y a don Bruno E. García (1835?-1885), por su Cartilla elemental de geografta del Estado de San Luis Potosí.u
~ esta se~da mitad del siglo es otro género de literatura histórica potosma: los diarios y memorias. Información muy valiosa -mas no por eso
fico", en Bol11dn de la Sociedad Mexicano d11 Geografía y Estodlstica, 2a. ép., IV,
1872, pp. 453-459.
• C....sTILLo, R. del, Algunos apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado de
San Luis Potosf, San Luis Potosí, 1890, 56 pp., 22 cm.
" CAsTILLO, R. del, Gula dd viajuo en San Luis Potosi, San Lim Potosí 1891,
146 pp., 14 cm.
• C....~TrL~o, R. del, ~uadro ñnóptico del Estado d11 San Luis Potosí, con varios
datos históricos, g11ográf2cos, estadísticos y administrativos M&amp;ico 1878 H · d
100 por 79 cm.
•
,
. OJa e

• SoTo~ M. ~-• ~l nuevo E:rtado (Iturbide). Necesidad de formarlo inmediatamente
con los cinco d~trilos de Tuxpan, T~mpico d, Veracnu:, Tancanhuitc, Huojutla y el
S~, _de Tamaulipas, con un post-escripturn sobre la agregación d, los c1,atro ¡,rimeros
d~tntos al Estado de Tamauiipas, México, 1856. 117 pp., 1 plano, 19 cm. 2 ed., corregida Y aumentada¡ la la. ed. fu_e de l 855.
• CA11RERA, A. J.. La Huaste,a Potosina. Ligeros a/nmtes sobre este pa!s San Luis
Po!ost, Tipografía del Comercio, 1876, 180 pp., 21.5 cm.
'
GAACÍA, 13. E., Cartilla lllemenlal de geografía del Estado de San Luis Potosi,
San Lws Potosi, Tipografía de B. E. Garcla, 1883. 190 pp., 21.5 c;m.

513
512

�a salvo de una critica rigurosa- es la que ofrecen estas obras, de cronistas
espontáneos, unas; de interesados, otras. Siguen, en general, el prttepto de
Horacio: Carpe diem -&lt;oge el día de hoy- (Odas, Lib, I, oda 11, v.
8), con sus palpitaciones minutas, intrascendentes la mayoría pero que con
el tiempo, ?e\isten no pocas de ellas singular importancia.
El más antiguo diario que se conserva
el del seminarista Juan Vild6sola
(1841-1860). Es la apreciación de un muchacho que sintió en carne viva
las vicisitudes de una época preñada de odio y de barbarie. Lo llamó: Diario
de noticias de los años de 1857 1858 y 1859 que han acontecido en S. Luis
Potosí, con otros foráneos, 'Y además u,1os aumentos curiosos. Estos "aumentos
curiosos", para él que vivi6 entre guerra , son las sumas de soldados de los
ejércitos europeos. Vildósola cerró su Diario el 31 de diciembre d 1859 y
sus ojos el 19 de febrero siguiente. Por fortuna, se conser\'a el manuscrito."
Más amplio, más agudo y mucho más importante, porque sus noticias
alcanzan un área muy extensa, es el Diario de don Agustín Sober6n (18191873). En varios cuadernos de apretada grafía recogió los sucesos acaecidos
en Matehuala y poblaciones circundantes -de uevo Le6n y Tamaulipas,
inclusive-, entre 1858 y 1873, o sea, hasta su muerte. De esta obra se sirvió
Muro para &amp;\l Historia de San Luis Potosí. En 1940 se publicó una mínima
parte, 1858-1861; permanece inédito lo demás y actualmente lo tamos transcribiendo para su publicación.'ª
De importancia también regional es el diario de campaña, desgraciadamente muy sintetizado, que llevó don José Miguel Barragán, liberal, que
opero en la zona de ciudad del Maíz, Río Verde y la Huasteca. Ocupó dos
pequeños volúmenes, pero sólo conocemos el número 2. Empieza el lo. de
enero de 1864 y concluye el 2 de agosto siguiente con esta anotaci6n: "Me
• Volumen manmcrito, encuadernado en badana En la cubierta superior: "Diario
de Juan Vild6eola 1857-1859", impresión posterior; guarda. en blanco; una hoja:
''Contiene este tomo: Diario de noticias de los años de 1857, 1858 y 1859 qe. han
acontecido en S. Luis Pot01í, con otros foráneoa y ademAs unos aumentot curiosos.
Los que están al fin de este tomo. Juan Vildósola", rubrica. "S. Luis Potosl"; vta. en
blanco; otra hoja: entre adornos caligrüicos, "Enero lo. d 1857. Diario escrito por
Juan ild6eola. San Luis Pot01I"; \'t. en blanco; p. 1-183 texto; pp. 184-186 clato1
sobre los ej&amp;citos europeos; guarda en blanco. 31 por 21 cm.
• Diario tl, Don Ag,utln Sob,r6n. Mateln,ala dt 1858 a 1873. Manuscrito en
poder del doctor {iguel ll. Sober6n. Anotaciones por ngel Scnosiain Gava.rre y
JOR Dibildox Canal. Matehuala, . L. P., Ediciones ' 'uevo Dla", 1940. XIX, 203
-pp., ib., 24 cm. T. I, úniCU1ente; del 11 se imprimieron tan s6lo XII, 40 pp.

van a fusilar por patriota. . . Dedico este diario a mi hermano Ate.nógenes.
Camino para la eternidad, en El Salitre"."
Valioso, más que para la historia regional para la nacional, es el Diario
del joven Mariano J. Reyes, hijo del general imperialista don Mariano Reyes,
a quien acomp~ en el sitio de Querétaro. La empezó en San Luis Potali y
va del 27 de ~c1~b: de 1866 al 15 de junio de 1867. Integro lo reprodujo
Muro ~ su htStona. Tenemos referencial, pero no los conocemos, de tres
manuscntos más de este género: Memorias de Catorce, por don ERtaoisJao
Oc6n, Memorias, por don Vicente Irizar y Diario de los sucesos más notabús
di la ciudad de San Luis Potosí desd, tl año de 1908, por don Mekhor Vera.
Toda\'ía hay otras dos obras más de este género, de especial importancia
para nuestra microhistoria porque sus autores, al mismo tiempo aunque en
distinto bando, escribieron e hicieron historia. Ellos fueron: 1 médico don
Francisco J. Estrada (1801-1885) y don Ramón F. Gamarra (1828-1886),
políticos ambos, periodistas ambos y el último, por añadidura, novelista
tambim.
Don Francisco Javier Estrada nos dejó sus Recuerdos de mi vida. Comprenden la época más turbulenta y decisiva de la historia potosina y nacional:
1821-1867. De ahí su importancia; por eso es mucho más que una simple
autobiografia. La publicamos en 1954.48 Don Ram6n F. Gamarra, en cambio, llamó a IUS memorias Historia conltmporánta dt San Luis Potosi,
julio 1856 marzo de 1881. Ensayo. El licenciado Velázquez la aprovech6,
pero se encuentra perdido el manuscrito, cuyo fue.
Finalmente, el ilustrísimo señor doctor don Ignacio Montes de Oca y Obregón ( 1840-1921), obispo de San Luis Potosi de 1885 a 1921, también llcv6
su Diario. abemos que comprende algunas decenas de tornos. Dado el papel
eclesiástico y político que desempeñó dada su sapiencia y agudeza, dada
su amplitud de relacion , debe tener conceptos por demás interesantes respecto de los hechos que vio o en que participó en su larga vida y de los
muchísimos personajes que trató en América y en Europa.
" Libreta apaisada, en adernrula en piel: 1 h. p. con el útulo: "• úmero 2. Pequeño diario portátil. J. Migl. Barragán": 118 pp. numeradas a mano¡ el texto ocupa
las p. 1-65, las dcmú en blanco. 7.8 por 14 cm.
.. Mua.o M., Historia d, Son Luis Potosi. San Luu Potosi, 1910, 111, pp. 467-483,
509-512.
• EsnADA, F. J., R,cu,rdos d, mi 11ida. Introducción, transcripción y notas de
Rafael Montejano y Aguiñ:iga, San Luis Potosí, 1954. 319, (1) pp., 4 lúns., 20.5 cm.

515
514

�Dejamos aparte los diarios estrictamente personales. Se han perdido la
mayoría, y ofrecen poco. Tal es el caso del Diario del M. l. señor don Manuel
Campa (1875-1934), por ejemplo, que obra en nuestro poder.

En esta segunda mitad del siglo aparecen también una serie de opúsculos
monográficos sobre diversos temas: informes de minas, alegatos por herencias, propiedades, negocios o delitos, biografías, relatos de sucesos, conmemoraciones o recuerdos de homenajes. Hilos, no más que hilos sueltos, intrascendentes en apariencia; de importancia únicamente parroquial, si acaso;
curiosidades de bibliófilos, en fin. Mas a la larga, un solo hilo de ésos se
convirtió en el gorrón sobre el que gira más de un capítulo de la Historiografía Potosina.

De esos hilos, monografías indispensables para la síntesis microhistórica,
recordaremos algunos. Empiezan en 1856, con el folleto del presbítero Crescencio Rodríguez Breve relacwn histórica del magnífico templo de la Villa
de la Soledad y de su augusta dedicación ... , en el que se relata a grandes
rasgos la construcción de esa iglesia, hoy monumento nacional.47 En 1858
apareció, escrito por el canónigo Peña pero dictado por el ilustrísimo señor
Barajas, un interesante folleto Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo de San
Luis Potorl, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de las comunidades religiosas de San Francisco y la Merced de la misma Ciudad, en el que describe los atropellos cometidos por Zuazua en el peor saqueo que ha sufrido
San Luis Potosí." El presbítero Jesús Gordoa, por su parte, habiendo sido
víctima de las tropelías de Santos Degollado, escribió una Relación Pública,
en 1859, explicando los hechos."-9 En 1860 el canónigo Garibay sac6 a luz un
41 Rou 11fou 8 z, J. C., Bm1e Ttlación histórica del magnifico templo de la Villa d,
Soledad. Y de JU augusta dedicación solemnLsima, que, por insigne beneficio de la
inefable providencia del Señor, tuvo lugar 11 6 d, abril de 1856. San Luis Potosi,
Imprenta de G. Dávalos, 1856. 18 pp., 20 cm. En el mismo año tambifo se publicó
el serm6n predicado por el presbítero Mariano Saldaña en la misma ceremon.ía.
.- BARAJAS, P., PEÑA, F., Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo diJ San Luis
PotoJÍ, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de lar Comunidades religiostJJ d, San
Francisco y la Merced de la mi.rma Ciudad, 1858, San Luis Potosí, Imprenta de
Genaro Dá.valos, 1858. 32 pp., 19.5 cm. La primera edición se hizo en Nueva Orlearu,
poco antes, pero como no llegó a San Luis Potosí, se hizo esta otra. En 1941 se
reedit6 en la Gaceta Eclesiástica Potosi-na, enero-marro.
• GoRDOA, J., Exposición pública que hace el Presbft,ro Jesús Gordoa, Cura pTOpio
de Ahualulco de la Diócesis de San Luis Potosí, 1Jn su personal defensa, la de los
deberes de su ministerio, &gt;' principios católicos atacados por la impla demagogia in
la actual persecuci6n contra la Iglesia, San Luis Potosí, Tip. de Genaro Dávalos, 1859.
58 pp., 21 cm.

516

breve folleto Manifestación al público, en el que da cuenta de los desmanes
cometidos por Zuazua, Degollado y Chico Sein y del simulacro de fusilamiento a manos del primero. liO Sobre la catedral y su reconstrucci6n el canónigo don José María Guajardo publicó, en 1866, su Noticia liistórica de
la reedificación y consagración de la Santa Iglesia Catedral de San Luis
Potosl, opúsculo de bastante interés.si Más tarde, en 1882, el presbhero
Francisco A. Carrasco eclit6 su Biografía del Maestro D. Eusebio Zavala, uno
de los eminentes músicos de ~ta dinastía. 6~

En estos mismos años, 1850-1890, se dieron a conocer muchos trabajos
sobre minas, entre ellos los de los ingenieros Felipe y José María Gómez del
Campo, Santiago Ramírez y Camilo Bros/3 y sobre litigios por herencias,
negocios y tierras, en los que abunda información histórica, estadística y
biográfica. 64
Con pobre acopio de noticias originales, pero sí con datos de lo que él
vio y con inexactitudes en la parte antigua, entra a la microhistoria de este
tiempo de gestación don Antonio Cabrera (1847-1925), benemérito de la
Historiografia Potosina por los varios planos que eclit6, por sus once almanaques 81 y por sus dos libros sobre El Estado de San Luis Potosí y Santa

Maria del R!o.r.s
Con esta breve reseña no apuramos del todo la bibliografía histórica de
esa época. Dejamos aparte las publicaciones peri6clicas y los artículos, de valor, unos, intrascendentes, otros, y las sociedades culturales. Nuestro propósito
al recordar esta producción es delinear el panorama en que, prim-ero, se
gestó, y después, nació la historia potosina y el mérito de quienes, por pri• GARIBAY,

P., Manifestación al público~ San Luis Potosi, S. p. d. i, 1860, 12 pp.,

20.5 cm.
11 Gu&amp;JA.IWO,
J. M., Noticia histórica de la reiJdifíción y consagración de la
Santa Iglesia Catedral de San Luis Potosi. San Luís Potosi, Tip. de Dávalos, 1866.
11 p., 20,5 cm. Edici6n an6nima. El canónigo Peña la incluyó e.n sus Documentos y
au Ert.udio Histórico.
• CAAAANco, F. A., Biografla dtl Maestro D. Eusebio Za11ala, escrita por el señor
Pbro. don Francisco A. Cananeo y publicada por varios amigos del difunto maestro,
San Luis Potosi, 1882. 11 pp., 21.5 cm.
• V~ase VEÚ..ZQ.UEZ, "Bibliografía cicntifica potosina", en Obras, pp. 271-449;
ALcoRTA Y h.011..UA BibliogTafia histórica y geográfica del Estado de San Luis Potosí,
Tacubaya, D. F., 1941.
.. Cfr. nuestro catálogo de la Primera Exposición de Bibliografía /urldica Potosina,
San Luis Potosi, 1953.
'"Cfr. Á.LCOB.TA v I'mR.AZA, op. cit., ns. 180-196.
• 0ft. ALCOllTA y PlroRAZA, op. cit., ns. l 86, 193, 195.

517

�mera vez, y no como loable pensamiento, sino como auténtica realidad, se
echaron a cuestas la difícil y paciente tarea de recoger lo disperso, lo fragmentado, lo discutible y escribir, con sentido crítico y calidad científica, la
historia regional.
Las guerras de Reforma acabaron con las bibliotecas y archivos conventuales Y, en máxima parte, destruyeron los oficiales. Según Muro, el saqueo
de los conventos se hizo con el mayor desorden; 67 otro testigo ocular refiere
que, en 1858, con el vandálico saqueo de Zuazua, las calles de nuestra capital
estaban tapizadas con los archivos públicos; 58 y a don Joaquín íeade un
empleado de la oficina federal de Hacienda le dio, por ser papel viejo
que estaba estorbando, varios bultos de documentos del saqueado archivo
franciscano de San Luis. ¡ Pocas entidades como la nuestra han sufrido la
destrucción del patrimonio documental oficial y religioso como ella! ... El
escudo y título de ciudad han sido robados dos veces ... Todavía hoy -en
1974-- impera un tremendo caos en lo que de lo archivos potosinos ha
sobrevivido a la saña del hombre y a la carcoma del tiempo. Ningún archivo
público está clasificado; unos legajos están revueltos, otros en el vivo suelo
y sólo unos pocos se encuentran acomodados, pero no ordenados...
En esos años alrededor de los ochentas del siglo pasado salían a la luz
algunas crónicas de siglos anteriores que, sumadas a las ya existentes, apenas
soltaban opacos destellos, insuficientes para penetrar a pie firme en el pasado
potosino y extraer de él conclusiones exactas. i había, tampoco, colecciones
impresas de documentos que sirvieran de sillares para levantar el ansiado
edificio de la historia.
Eran varios ya los estudiosos y mayor la inquietud inquisitiva. Allí están,
para comprobarlo, las dos juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, fundada una en 1851, reinstalada otra en 1869; la
Sociedad Orozco y Berra, establecida en 1880; la Sociedad Potosina de Historia y Geografía, en 1895; la Sociedad Científica y Literaria en 1897; la
Junta Local de Bibliografía en 1899. Y nos referimos tan s61o a las que
tenían como fin exclusivo el estudio de la microhistoria.
En este ambiente, frustrados los intentos de don Florencio Cabrera, de don
" MuRo, Historia, ll, 250-252, enumera algunos de los tesoros de este convento,
y añade: "El desorden dio lugar a que se extraviaran multitud de libros y documentos
de la biblioteca y del archivo. . . Cada cual tomaba y sacaba lo que quería. . . Habían desaparecido pinturas, libros, papeles, etc."
• P. PALouo, F. de,en su novela histórica Luisa o S. Luis Potosí desde 1858 hasta
1860, San Luis Potosí, 1865, p. 51.

518

Francisco Macías Valadez y de los otros pocos que pretendieron reconstruir
nuestro pasado, don Francisco Peña (1821-1903), ora al margen de su cátedra en el seminario, ora en los enclaustramientos de sus parroquias de
las villas de San Sebastián y San Francisco de los Pozos, ora al canto de su
canongía en la catedral, habiendo comprendido la problemática fundamental:
carencia de método, paupérrima información, deficiencia y distorsión de noticias y poquedad de documentos, especialmente de documentos claves, sin
desdeñar las crónicas, encauzó todo su esfuerzo a la recolección de documentos y a la crítica metódica, aguda y serena, haciendo a un lado la "actitud romántica" anterior -por eso no quiso publicar la crónica carmelita
que él rescató-, con la mira de llegar a la síntesis de la historia regional.
Fueron años de trabajo silencioso, arduo y perseverante. Fue así como, en
1887, en reducidísima edición, publicó sus Documentos para la historia del
obispado de San Luis Potosi y, en 1894, su Estudio histórico sobre San Luü
Potosí con un valioso apéndice documental con el que no sóJo trazó un
camino sino que también comprobó sus asertos que muchos, especialmente
Muro, se negaban a aceptar. 511
Fue el señor canónigo don Francisco Peña, cuando ya la ciudad de San
Luis Potosí cumplía tres siglos de e.'&lt;istencia, el primero en hacer un acopio
importante de documentos históricos -auténticos, originales y decisivossobre el pasado de la región, valioso por su calidad y número, integrado por
lo que él reunió y por lo que habían colectado antes el ilustrísimo señor Dcl
Conde y Macias Valadez; el primero en hacer una síntesis de la historia de
San Luis Potosí; y, en suma, "el primero en abrir el cauce -escribió el licenciado Velázquez - por donde hoy corren cristalinas y serenas las linfas
de la verdad antigua".ªº "Entre quienes se han dedicado afanosamente a
• Aparte de algunos artkulos publicados en El Estandarte, w obras que nos leg6
el canónigo Peña wn: Documentos para la historia del obispado de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, 1887. 25 b.s.n., 30.5 cm. Segunda edición: Introducción, transcripción y notas de Rafael Montejano y Aguiñaga, San Luis Potosí, Academia de Historia
Potosina, 1969. XX, 75 pp., 2 láms., 23 cm. (En esta edición puede verse la biobibliografia de Peña). Esiudio hist6rico sobr, San Luis Potosí. San Luis Potosi, 1894. IV,
86, 36, (2) p., 1 lám. pleg., 27 cm. El Ap6ndice tiene 36 pp.
Todavía en 1910, cuando ya hablan aparecido algunos trabajos de Velázquez -uno
de ellos la Colecci6n de documentos- confirmando y ampliando las afirmaciones de
Peña, Muro (Historia, 1, 2-9) seguía aferrado a su falsa teru. Cfr. nuestro estudio
"El acta de fundaci6n de San Luis Poto I y las diversas opiniones sobre su fecha", en
Estilo, 35, julio-septiembre 1955, 176-1 79.
• VBJ.Á.ZQ.UEZ, Colección de documentos para la historia dt San Luis Potosi. San
Luis Potosí, 1897-1899, I, p. V.

519

�zanjar los cimientos de la historia de nuestro estado -afirmó, en 1890,
el citado historiador-, ninguno más digno de alabanza que el Sr. Canónigo
don Francisco Peña, quien vive entregado a esta noble tarea desde hace
muchos años." 81 Hurgó en el pasado de San Luis Potosí con más profundidad, amplitud y exactitud que sus otros contemporáneos: a los Cabrera, les
faltó crítica y documentación; Muro se limitó a hacer memoria deI San Luis
independiente en el que vivió y actuó, y desbarró al escribir sobre la fundación de la ciudad; Macias Valadez no logró escribir gran cosa; Velázquez,
ayudado por Peña, apenas empezaba. Por lo que, contra el parecer de todos
-excepto el último- aclaró fechas y circunstancias en discusión, c~.rcigió
errores y nos dejó su Estudio Histórico -tal es el modesto nombre del libro-"fundamental -según el juicio de los bibliógrafos Alcorta y Pedroza- para
el estudio de la historia potosina".02
•
Hasta la publicación del Estudio Histórico de Peña, la historia de San
Luis Potosí, en lo general y en lo fundamental, era desconocida. Había,. sí,
datos y narraciones sueltas, principalmente en los volúmenes de los cromstas,
pero discutibles e inconexos, repetidos por la mayoría sin l~ más elem«:°tal
crítica. Y la citada crónica de la f undaci6n de los carmelitas, descubierta
por Florencia Cabrera, vino a agravar el caos, al dar~ a ~ ciudad ~na fe_cha
inaceptable pero que encandiló a todos, menos a Pena. 'Nuestros investigadores -escribió Velázquez- así antiguos como modernos, seguían conformándose con 1a Cr6nica franciscana de Arlegui, tan deficiente en lo civil
y politico, como en lo religioso incompleta" 83 y en algunas f e~s inexa:~·
Las pocas obras de historia potosina no pasaban de monografías muy limitadas en el tiempo y en el espacio.
Los indiscutibles méritos del canónigo Peña quien con justa razón merece
ser llamado el padre de la historia potosina -"el primero en abrir el cauce",
como dijo Velázquez- no han sido debidamente reconocidos. _Este .~toriador, que bien lo conoció y trat6 y lo tuvo por maestro y de el r~c1b1~ bastantes y muy buenos documentos para su Colección y para su Histona, ha
sido el único que declaró públicamente su hazaña.

A la zaga del canónigo Peña apareció el licenciado don P~mo Feli~no
Ve.lázquez (1860-1953). Su amor a la historia regional, su ~lida formaaó~
humanística -todos sus estudios, inclusive los de Leyes, los hizo en el sermnario-, su profesión -abogado y periodista-, su afición a la letras Y las
n VF.LÁZQUEZ,

"San Luis Potosi", p. 38.
Bibliografla, p. 457.

"' ALCORTA Y PEDRAZA,

ª
520

V-ELÁZQUEZ,

op. cit., I,

p. IV.

lecciones y papeles que de su maestro recibió, le permitieron penetrar más
allá todavía en el pasado potosino.
Primero, en 1890 y 1891 publicó en su periódico El Estandarte, una serie
de seis artículos anónimos sobre las antigüedades, la etnografía, los cronistas,
la estadística y el nombre de San Luis Potosí; iu en seguida, los cuatro macizos tomos de imponderable valor de la Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí 6 ~ y otros trabajos más, incluyendo unas traducciones del náhuatl y del latín y, en tardía publicación, su Historia de San
Luis Potosí, en cuatro gruesos volúmenes. 86

El licenciado Velázquez (meritísimo por muchos títulos, uno de ellos su
labor periodística honrada y valiente, por lo que varias veces y por largas
temporadas fue arbitrariamente encarcelado), llev6 a su apogeo la historia
potosina. En su obra están contenidas, en ordenada síntesis, las experiencias
y trabajos de sus antecesores, especialmente del canónigo Peña, y más de
medio siglo de labor personal.
Escritor y orador, amante de los latinismos, en sus obras históricas su estilo
es académico; la división del contenido ordenada y clara; la documentaci6n
abundante, original y de primera mano; el área estudiada, por demás extensa. No así su método. Si en todas las otras es bueno, privada está la
Historia de San Luis Potosí de fuentes y bibliografía y de aparato crítico
y en los dos últimos tomos se basa en Muro en buena parte del contenido.
Es notorio el contraste de la parte antigua y virreinal con la independiente
y contemporánea. Da la impresión de que esta última la escribió de prisa.

Al parecer así fue. Ante la imposibilidad de editar su Historia, la guardó
en caja sellada, sin concluir. Gracias a la intervención de dos ilustres poto-

sinos, el profesor Ram6n Alcorta Guerrero y el maestro don Jesús Silva
Herzog, tan valiosa obra pudo salir a recorrer esos mundos de Dios en perfecta edición.
Al mismo tiempo que los anteriores, aunque sin la originalidad y agudeza
de ellos, entró al palenque de la microhistoria don Manuel Muro ( 18391911) . Político de profesión, prescindi6 del remoto pasado potosino y más
" El Estandart,, 3, 7, 13 de ~epticmbre, 7 y 28 de diciembre de 1890 y 22 de
febrero de 1891. Debidamente anotados, publicamos como uno solo est01 articulas
con el título general de "San Luis Potosí", en Fichas de Bibliografla Potosina, VII,
1-2, enero-junio 1961, 19-55.
• Los publicó en forma de folletín en su periódico El EsCandartt.
• Historia de San Luis Potosí, México, 1946-1948.

521

�bien, apoyado en fuentes impresas y en los hechos que él vio y en los que
participó, escribió una Historia de San Luis Potosí,67 cuyo nombre sobrepasa
con mucho al contenido. En realidad sólo describió lo tocante a siete décadas, o sea, de 1810 a 1876. De vez en cuando incursionó en hechos de siglos
anteriores, pero en forma aislada, incompleta y deficiente y sin dar jamás
las pruebas de sus afirmaciones. us otros escritos están llenos de lagunas
e inexactitudes.
Siguiendo los pasos de Peña y de Velázquez, también hurgó con tesonero
afán don Julio Betancourt (1870-1930). Más investigador que historiador,
nos dejó muchos artículos, desgraciadamente dispersos, muy valiosos, porque
son en su mayoría transcripciones de documentos. Su libro San Luis Potosí,
sus plazas y calles. Notas históricas es una macisa suma de datos originales
sobre el tema indicado en el título y más. 68
Cuando empezaba Betancourt sus investigaciones, aparecieron otros estudiosos de la historia potosina cuya aportación, no siempre original, carente
de método, mantuvo, sin embargo, viva la flama que encendieron Peña y
Velázquez. Ellos fueron: los presbíteros Albino Escalante ( 1868-1939) y Apolonio Martínez Aguilar ( 1873-1926), el doctor Francisco de Asís Castro
(1860-1933), don Francisco A. Sustaita (1873-1961), don Manuel Sancho
( 1865-1942), don Roberto Monsiváis y don Roberto de la Cerda Silva ( 18951965). Algunos de éstos y otros más que no dejaron obra, resucitaron, por
tercera o cuarta vez, en 1914, la junta auxiliar de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística.
A la manera de Betancourt, fincando sus trabajos principalmente en la
documentación que ofrecen los archivos oficiales potosinos, en los veintes se
inició en la Historiografía Potosina don Nereo Rodríguez Barragán (1884-),
cuya abundante producción, recogida en mínima parte en folletos y dispersa
en máxima parte en diferentes publicaciones, contienen siempre datos originales y desconocidos. 69
11 Historia de Sa.n Luis PotosL desde 1810 hasta nuestros días, tomo I, San Luis
Potosí, 1892. Unico volumen publicado entonces. La edici6n definitiva es: Historia
de San Luis Potosí. San Luis Potosí, 1810, 3 V.
• BETANCOURT, J., San Luis Polos{, sus plazas y calles, San Luis Potosí, 1921.
380 pp., 19.5 cm. Edición trunca. Publicó otra obra más: Rasgos biográficos de los
descendientes de don Josl Antonio Bt:tancourt y doña Agu1tina dt la Rosa de Ferrer,
vecinos de la ciudad de San Luis Potosí, Matchuala, 1905 y 1910. Sobre Betancourt
véase: PJIDRAZA, J. F., "Semblanza del historiador Lic. Don Julio Betancourt", en
Archivos de Historia. Potosina, l, 2, octubre-diciembre 1969, 131-132.
• Véase PD&gt;RAZA, J. F., "El Profr. ereo Rodríguez Barragán y su obra", en
Archiuos dt Historia Potosina, II, 3, enero-marzo 1971, 184-188.

522

En la década del treinta irrumpe en la ya muy desarrollada Historiografía
Potosina don Joaquín Meade ( 1896-1971), el más fecundo, indudablemente,
de cuantos historiógrafos ha tenido San Luis Potosí. Nadie como él consultó
archivos, bibliotecas y colecciones en Europa, en Estados Unidos y en México.
Acopió miles y miles de hojas y notas. Las Huastecas fueron su predilección,
sobre ellas, sobre Tamaulipas y sobre San Luis Potosí investigó y escribió
mucho, a tal grado que lo inédito supera lo publicado. Sus escritos destacan
por su originalidad. Fue eminentemente un investigador solitario, tenaz y
abnegado y sobremanera benemerit.ísimo. Esta Academia Mexicana de la
Historia recogió en sus Memorias bastante de lo mejor de la producción del
señor Meade. Por su obra, más por la calidad documental que por la cantidad, don Joaquín Meade, en unión del canónigo Peña y del licenciado
Velázquez, integra el grupo de los tres grandes de la historia potosina. 70
Mientras don Joaquín Meade desentrañaba las antigüedades hua tecas, simultáneamente se ocupaba con éxito en lo mismo el licenciado don Bias
Rodríguez ( 1880-1949). Escribió poco, pero sus dos opúsculos Tampico,
Datos para la historia de la Huasteca y Culturas Huaxteca y olmeca tienen
valor imperecedero.71
La década del cuarenta marca un renacimiento de la Historiografía Potosina, renacimiento que -así nos parece- se encuentra ahora en su apogeo. A los historiógrafos maduros -Meade y Rodríguez Barragán; Velázquez
se había ya recluido en su domicilio-- se sumaron esa década algunos aficionados jóvenes, profesionistas todos y con un nuevo sentido de la investigación histórica. Ellos fueron: Ramón Alcorta Guerrero (1910-1970), José
Francisco Pedraza ( 1914-), Antonio de la Maza ( 1905-1956), Salvador
Penilla ( 1918-), Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-), Rafael Andrés 19031956) y el que habla, más otros que desertaron o no llegaron a Ja obra cons" Sobre don Joaquín Meade véase: M-EADE DE ANGULO, M., "Semblanza de Don
Joaquín Mcade Sáinz-Trápaga", en Archivos de Historia PotoJina, III, 1, julio-septiembre 1971, 7-14; MoNTEJANO v AoulÑAoA, ''Bibliografía de Don Joaqufo Meade",
ibid., 15-28; G. STRl!SSER-PÉAN, "Don Joaquín Meade y sus obras I en el estudio
de la Hua.steca", ibid., 29-39; MoNTEJANO v AoulÑoA, "Don Joaquín Meade y su
obra II", ibid., 4-0-49; ME,\DE, J., "Libros y trabajos ,preparados o en preparaci6n",
ibid., IV, 3, enero-marzo 1973, 285-293; SAllAVIA, A., · "Contestación al discuno del
Sr. Joaquín Meade" (en su ingreso a la Academia Mexicana de la Historia), en
Memorias ~ la .Acadtmia Mexicana de la Historia, IX, 3, julio-septiembre 1950,
266-273.
n RoDRÍouu, B., "Tampico. Datos para la historia de la Huasteca", México, 1932.
95 pp., 25 ils., 24 cm.; Culturas huaxteca y olmeca, México, D. F., 1948. 88 pp . , 2
láms. plcg., 78 ils., 24 cm.

523

�tante, original y perdurable. Engreídamente podemos afirmar que hasta alli
es una y desde alli es otra la Historiografía Potosina. En esta nueva época
los trabajos de investigación histórica -en general y sin negar las excepciones- se caracterizan por el acopio de documentación, por la originalida~
por la profundidad e integridad del estudio -hasta donde las fuentes lo permiten-, por 1a amplitud de la temática, por el método y aparato crítico y,
también, por lo abundante.
Dicho renacimiento dio principio con la Bibliografía histórica y geográfica
del Estado dt San Luis Potosí de Ramón Alcorta Guerrero y José Francisco
Pedraza. n Al decir de don Víto Alessio Robles cuando vio el original inédito,
estos "jóvenes habían realizado un trabajo magno, digno de consideración y
estímulo y que revelaba una labor paciente y erudita. Cada ficha contenía,
además del nombre del autor y el thuJo del impreso, todas SUB características
bibliográficas y un resumen verdaderamente sintético de su contenido. En
una palabra, una bibliografía notab.le no sólo por el número de fichas sino
también por el orden y método con que había sido formada ... Es la primera
en importancia de las biblioarafías de nuestras entidades políticas, tanto por
el número de fichas registradas como por el método y cuidado con que fue
preparada", concluye Alessio Robles. 73
Aun cuando, a fines del siglo pasado, tanto el doctor Francisco de A.
Castro como muy especialmente el licenciado Velázquez incursionaron por
los fragosos terrenos de la bibliografía, eso fue esporádicamente y no formaron escuela. Después de esta obra de Alcorta y Pedraza, en cambio, se han
publicado bastantes bibliografías potosinas. Varias de ellas aparecieron en la
publicación Fichas de Bibliografla Potosina; y una de las últimas es la edición
póstuma de las Segundas )' terceras ediciones a la Bibliografía histórica. )'
geográfica del Estado de San Luis Potosí que el mismo Alcorta dejó inconclusa.u
12 ALCORTA GUEAAERO, R., Y PEDRAZA, J. F., Bibliografla hisidrica )' geográfica
del Estado de San Luis Potosí, Tacubaya, D. F., Instituto Panamericano de Geografia
e Historia, 1941. XV, 655 pp. Publicaci6n; 60. Contiene 1321 fichal. En el &amp;letln
de la Sociedad de G,ografla ,, Estadf.s!ica, LXIII, enuo-febrero 1947, 1-91 aparecieron
las "Primeras adicionet" fichas ns. 1322-1473; sobretiro de 100 ejemplares. En Ar~hivo de Historia Potosin~, Il, 4, abril-junio 1971 a IIl, 4, abriHunio 1972, aparecieron
las "Segundas y terceras ediciones''; con una introducción de Montcjano y Aguiñaga;
fichas 14 74-1792; 1e hiw wbretiro de 200 ejemplares.
'" ALcORTA Y PEDAAZA, op. cit., p. V-VII.
" Sobre Alcorta Guerrero vfase: PEDRAZA, J. F., "Semblanza de Ramón Alcorta
Guerrero. 1910-1970'', en Archivos de Historia Potosina, 1, 3, enero-mano 1970,
147-156; CABALLERO, H., ''Biblfografia de Ramón Alcorta Guerrero", ibid., 157-160;
"Currículum vitae del prof~or Ramón Aicorta Guerrero", ibid., 161-166; Vivó Es-

524

Por iniciativa del citado profesor Alcorta, en 1946 se fundó de nuevo la
junta auxiliar potosina de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística
que,. durante algunos años, trabajó con entusiasmo y diligencia. Aún logró
publicar un volumen con los trabajos presentados por los socios. Cuando
ésta se desint~ó, la espina dorsal de ella permaneció unida en un grupo
espontáneo y acb,vo que perseveró en la investigación histórica. Y más cuando
por la comprensión e incondicional apoyo del doctor don Manuel Nava'
el profesor Alcorta fundó la Facultad de Hwnanidades de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, de la cual formaban parte las escuelas de
~toria Y de ~que~logía y Antropología. Los trabajos de este grupo aparecieron en pu~1caciones tales como Fichas de Bibliogra/!a Potosi11a, Estilo,
Cuadrante, Revista de la Facultad de Humanidades y Letras PotosinaJ. La
suma de semejantes estudios: artículos, libros y folletos da un total considerable por la calidad de la investigación, por la amplitud de la temática
y por el número.
Paralelamente a este grupo don Joaquín Mearle, ya radicado en el Distrito
Federal, en plena madurez, proseguía con sus investigaciones. El presbítero
doctor don Ricardo B. Anaya {1893-1962), además de unos breves trabajos,
coronó una larga, acuciosa, documentada y erudita investigación al publicar
su obra El Seminario Conciliar Gu.adalupano Josefino de San Luis Potosí.ª
Y es muy lamentable que no haya escrito más de tanto como conocía de la
historia y de la gente de San Luis. La señora doña Matilde Cabrera !piña
de Corsi ( 1906-) completó algunos trabajos genealógicos; 70 el señor don
Octaviano Cabrera Ipiña (1908-) varios de historia y geografía; 11 y el
doctor Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-) otros de historia y ctltica literaria.'"ª
Fuera de la capital, en los municipios, aislada y solitariamente cultivan
o cultivaron también la investigación histórica otros estudiosos: Ciri.lo Es-

J. A., "Semblanza de Ramón Aleona Guerrero", ibid., II, 4, abril-junio 1971,
224-232; BAssoLs BATALLA, A., "Ramón Alc::ortn Guerrero, impulsor de los estudios
geográficos", ibid., III, 2, octubre-diciembre 1971, 124-126.
11
A.NAVA, R., S,minario Conciliar Guadalupano Jos~fino de San Luís Potosi, 1955.
3 h. p., 9-126 p. de texto, XLIX de nota,.
11 C.URE11A IPlÑA DE CoASi, M., Cuatro grandes dinastías mexicanas en lo1 du11endientes de los hermanos Fern4ndet d, Lima y Barrag4n, San Luis Potosi, 1956.
3 h. p., 9-181, (l) p., 1 retr., 23 cm.; La familia Hernánde: Soto de San L1'u Potosi.
San Luis Potosí, 1966. 4 h. p., 15-201, ( l) p., lá.ms. pleg.
" Sa~ Luis Polot!. San Lui, Potosí, 1967. 365 pp., ils., 28 cm.; El Real de Coloree.
San Luu Potosí, 1970. 119 pp., ils., 23 cm. Unicas obras impresas.
11
8 PEÑA.LOSA, J. A., Francisco Gon;:4Je: Bocanegra, tú vida ,, su obra, Mbico, 1954.
4 6 pp., 20 cm.
COTO,

�trada ( 1888-1953), Angel Senosiain ( 1898-1945) y Andrés E trada ( 1917-),
las de Matehuala; 79 Lucio M. L6pez, las de Salinas; el presbítero Ezequiel

eminente doctor don Francisco de la Maza ( 1913-1972), cuyo cumplido elogio hizo ya, en este mismo lugar, el maestro don Luis González y González.

Meza (1882-1951), las de Armadillo;ªº Eugenio Verástegui (1900-), las de

En 1965 los sobrevivientes del grupo aquel que se formó en los cuarentas,
decidimos dar una estrucutura organizada a nuestro quehacer de aficionados.
Así nació la Academia de Historia Potosina, A. C., cuyo órgano es la publicación trimestral Archivos de Historia Potosina -que lleva ya 20 números-y además ha editado cuarenta folletos y volúmenes dentro de las tres series
que integran la colección "Biblioteca de Historia Potosina". Una labor editorial jamás vista en San Luis Potosí. Y todo con la cooperación de los amigos
patrocinadores.

Río Verde; 81 John T. Dale ( 1906-) y doña Oralia G. de Sánchez, la creadora del Museo de Valles, las de la Huasteca¡ Macedonio Acosta (18681933), Sbtto García (1908-) y Gclasio Márquez (1935-), las de Tamazunchale; 82 Manuel Aguilera, las de Charcas y Alfredo Flores (1880-1967) las
de Ciudad del Maíz.
Otros potosinos más o porque emigraron del solar natío y por otras circunstancias, se apartaron de la Historiografía Potosina pero no de la regional o
nacional: David Alberto Cossío ( 1883-1939) se consagro a la Historia eolonesa¡ 83 Melchor Vera 1885-1962} a la de Guatzindeo Salvatierra; 84 el
Excmo. señor don Gerardo Anaya ( 1881-1958), con su monumental episcopologio, a la biografía de los obispos de Chiapas, su primer sede; el general
Juan Barragán (1891-1974) a la Historia del Ejército y de la Revoluci6n
Constitucionalista, ayudado eficazmente por el poeta matchualense don Ramón Mendizábal (1893-) ¡ el maesb·o don Jesús Silva Herzog (1892-) a la
historia de las cuestiones económicas y de la revolución; así como también
don Eugenio Martínez Núñez a este último tema¡ y, por último, al arte el
" Los hermanos Andrés (sr.) r Cirilo Estrada en sus publicaciones periódicas, especialmente El Nuevo Día, dieron a conocer muchos documentos y artículos hutóricos
referentes a Matehuala; el segundo, además, editó varios folletos sobre lo mismo
Senosiain: colaboró en la citada publicación, en el Boletín de la Sociedad Mexicana de
Geografia )' Estadistica y anotó el Diario d, Don Agu.rtln Sobn6n. Andds Estrada,
jr., también colaboró en Nuevo Dfa; es autor de Mateliuala ,, su Cristo, San Luis
Potosi Academia de Historia Potosi na, A. C., 1972. 38 pp., 4 láms., 22.5 cm.
'° P. Meza dejó varios artículos manuscritos sobre Armadillo, S. L. P., su tierra
natal. Publicamos unos en Estilo, n. 20, 1951, 195-210.
11 E. VlmÁsTEOUJ, además de unos cuentos y novelas, tiene varios trabajos inéditos
sobre Río Verde, S. L. P.
a AcOSTA, M., Ligeros apuntes para la historia política de TamtJZUnchale, San
Luis Potosí, 1894. 71 pp., 21 cm.; GuCÍA, S., Monografla de Tamaz1mchale, 2 ed.
Tamazunchale, S. L. P., 1959. 31 pp., 20 cm.; id., Biografía del profesor Macedonio ..4.costa, Tamazunchale, S. L. P., 1972. 3 h. MÁ&amp;QUEZ, G., La Huasteca Y
sus orígenes, Tamazuncbale, S. L. P., 1966, 77 pp., láms., 16 cm.; id., Br,ves apuntes
para /a historio. de Tamazuncho.le :tpoca virreinal, Tamazunchalc, S. L. P., 2 h.
ed. mimeográf.
" Sobre D. A. Cossío, poeta, dramaturgo e historiador, véase: Mi:ADE, J., "~mblanza de un potosino. David Alberto Cossío, historiador y poeta", en L,t,o.s Potosinas XVI 130 octubre-diciembre 1958, 4-13.
.: VE~,
Guatzindeo Salvatierra. A.puntes para una historia local, civil Y religiosa, reunidos y publicados por ..• Salvatierra, Gto., 1939. 183 pp., ils., 19 cm.

El

M.:

526

Nuestra Academia de Historia Potosina ya sufrió una baja: la sentidísima
del benemérito profesor Ramón Alcorta Guerrero, y en el momento mismo
en que, ya jubilado, se daba por entero a la microlústoria potosina. Coronó
el desprendimiento y generosidad que lo caracterizaron legando a la ciudad su
colección de impresos y demás documentos potosi.nos. Para albergar dignamente esta colección, el señor licenciado don Antonio Rocha, ahora exgobernador del Estado de San Luis Potosí, sacó de cimientos un edificio especial,
acabado de inaugurar en la casa de la cultura y sede y del centro de investigaci6n regional.
Fue esta Academia de Historia Potosina, A. C. la que, el año antepasado,
con el ánimo de unir a los historiógrafos de provincia y de elevar la calidad
de la microlústoria, convocó al I Encuentro de Historiadores de Provincia,
con un resultado tal, que no sólo superó con creces las angustio as esperanzas,
sino que plasmó en la fundación de la Asociación Mexicana de Historia Regional, registrada ya como asociaci6n civil.
Integran y sostienen viva y dinámica a la Academia de Historia Potosina,
A. C., tanto estudiosos maduros como jóvenes que ya han dado su fruto
cierto, a saber: Alberto Alcacer, Miguel Armijo, Horacio Caballero, Francisco J. Cossío, Alejandro Espinosa, Octaviano Gómez, Antonio Kalixto Espinosa, José E. León, Alfonso Martinez, Rafael Murguia, José Francisco
Pedraza, Paulino del Pozo, Arturo Reyes, Moisés Vega -varios de ellos aquí
presentes- y eI que habla. Me complace recordarlos porque, hoy por hoy,
en las manos de ellos está la Historiografía Potosina y -hasta donde la
pobreza de la Providencia lo permite-, con una temática más amplia ,¡ un
rigor científico mejor que nunca.
Quise, en esta breve reseña a propósito de mi ingreso a esta ilustre Academia Mexicana de la Historia, rendir un homenaje a todos mis conterráneos
que, ayer y hoy, en circunstancias sumamente difíciles, sin esperar nada ni
527

�de la fama ni de la fortuna editorial, sin más razón que el amor a Ja patria
chica gastaron horas y horas de improbo esfuerzo, sus ratos de descanso y
aun parte de su fortuna, en rehacer nuestro pasado, que es porci6n apreciable del pasado nacional. Y, al pensar en ellos, pienso también en los colegas
provincianos de la patria entera: estudiosos anónimos y solitarios, unos; investigadores de renombre, otros. Tocios, ermitaños de la ciencia reclusos en
las cavernas de una problemática muy compleja; tocios, encerrados en su rincón provinciano con una pasión tan grande como la carencia de medios y la
incomprensi6n, dispersos y aislados, lejos de los grandes repositorios históricos
y bibliográficos, de los maetros y del renombre; todos, gambusinos que buscan
afanosa y amorosamente las pepitas de la verdad pretérita en los desperdigados cauces de la patria.

ENSAYOS DE HISTORIA REGIO AL DE TAMAULIPAS

LIC. CARLos GoNzÁI.Ez SAJ..As
Asociación Mexicana de Hutoria Regional.
Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana.

Si es para mi un alto honor, un singular honor, venir aquí a ocupar un

sitial junto a los maestros de la Historia Mexicana, que sea, más que por
mi nombre y por mi modesta obra, por el nombre y por la monumental obra
de mis conterráneos todos: de los que, a lo largo del tiempo, primero, formaron un ambiente adecuado; después, dieron el ser a la Historiografía
Potosina; en seguida, la elevaron y, ahora, la mantienen en el lugar que tari
dignamente ocupa dentro de la Historiografía Mexicana.
Sería un ingrato si, en este momento, no recordara también a un singular
conocedor y maestro de la historia y del arte mexicanos: el Excmo. y Rvmo.
señor doctor don Guillermo Tritschler y C6rdova, cuya efigie adorna esta
sala y cuyas enseñanzas regustamos todavía muchos. tl fue quien, en mi
primera juventud, me hizo ver que la Historia no es una simple afición sino
una ciencia cabal y me avi6 para que me internara en ella. Gracias a él
estoy en donde ahora estoy: en esta sala y entre vosotros.

algunos datos interesantes para la integración de la
~tona de Tamaulipas: Se habla de historia regional porque, como obVIainent~ se verá, no_ se. mt~ta dar una idea monográfica o global de nuestro
estado smo de contnbwr a iluminar algunos aspectos q wzas
· ' poco conoc1'dos.
E_STA~ PÁGINAS OF~OEN

~ te puñado de hojas volanderas está vinculado a otros escritos que he
vemdo dando a conocer en varios diarios del estado y, ante todo al esfuerzo
más c?nsi~erable que ~ o bajo los auspicios del Instituto de Investigaciones !flst6ncas de la Uruversidad Autónoma de Tamaulipas, de historiar los
co~enzos '!, el arr~~o del cris~anismo en nuestras tierras con el título genérico de Las Misiones Franciscanas en la Colonia del Nuevo Santander''
que comprende tres partes: la. De fray Andrés de Olmos a fray Juan
Bautista de Mollinedo ( 1530-1627); 2a. La Evangelización de San Antonio
de los .~!anos y la Colonización Religiosa Escandoniana ( 166 7-17 52) ; 3a.
Las Mmones. del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca ( I 791)
Y La eculanzaci6n de las Misiones (1828).
Vayan estas páginas como una primera recopilaci6n de ensayos históricos
tamaulipecos.

JUAN DE MESA: UN OLVIDADO MISIO ERO
HUASTECO DEL IGLO XVI. (1592)
Cuando se escribe de la evangclización del siglo XVI suele recaer la atención
lo mismo que el reconocimiento y la entrañable gratitud sobre Jos padres

528

529
Hum-34

�de la Orden de San Francisco por muchos títulos merecedores de toda
laya de encomios. Por eso mismo el brillo de su fama ha opacado otras fi.
guras, sobre todo de "padres clérigos'' como los llama Mendieta de los cuales
apenas los avezados y estudiosos de los renombrados historiadores de nu tras
indianidades conocen. Permanecen en la penumbra porque no se ha resaltado su labor. Entre esas olvidadcs figuras de nuestra eclesiástica historia
resplandecen los nombres de Juan de Mesa, Luis Gómez y el padre Urbano.
El historiador fray Gerónimo de Mendieta da noticia de estos apostólicos
varones n su Historia Eclesiástica Indiana; escrita a fines del siglo M
y publicada por don Joaquín García Icazbalceta por tantos méritos de investigación benemérita de nuestra hi toria nacional.

dicador de aquellos indios (los huastecos) después de) padre Fr. André de
Olmos", nota Mendieta. "Con gran ejemplo de todos y aprovechamiento
de aquellos naturales" ejerció el ministerio "predicándoles y peregrinando de
~ueblo en pu~blo particu!armente por las fronteras de Tanchipa y Tamahobpa y Temezm q~e- confinan con_ los clúchimecas infielesn. De modo que el
campo de sus acttv1dades apostólicas lo constituyeron regiones de las huastecas, perteneciente~. hoy en día a las diócesis de Valles y Tampico. y de
paso con gran regooJo obsetVo que misionó por los sitios de la primera mi~ión
fundada en Tamaholipa por fray Andrés y por Tamezín dominios de las
familia'! Sala y González, tierra de mis ancestros en el T~e ¡_

Leyendo a {endieta conocemos las hazañas de Juan de Mesa y Luí
Gómcz que, enardecidos por la doctrina y ejemplo de fray Andrés de Olmos,
evangelizaron en la Huasteca con gran celo. Luis Gómez tomó después los
há.bitos de San Agustín "y habiendo vivido muchos años con él con mucho
ejemplo de vida y religión, murió en Guaxtla de la Guasteca el año de mil
y quinientos noventa y dos". on de señalarse los datos, particulan¡iente
los de Juan de Mesa ya que del padre Urbano -buena lengua y ayuda
de tos indios- poco nos dice el historiador, por pertenecer al clero secular
dependiente de una diócesis, del cual casi no hay memoria en ese siglo.

Los rasgos que conservamos nos lo describen dotado de gran virtud y de
cualidades profundamente humanas. Atraído por ellas y por su celo de almas
su _tío ya para morir le encomendó su alma y su hacienda, de la que s~
Juan de Mesa no para provecho propio sino para beneficio de sus
mclio. Todo lo que le daban recibía un pago generoso. 0 se sirvió de los
indios como esclavos "sino de los esclavos que tenía morenos, a los cuales
no trataba como esclavo sino como a hijos''. Los preparó para predicar
cuando él no podía "por ser muy quebrado y que a veces se Je salían Jas
trip_as como lo hizo uno de los morenos en presencia del reverendísimo Ar~b15p0 ~e~ Moya de Contreras estando impedido su amo de que el Arzo-

Ya Mendieta cae en la cuenta de "particularizar'' algunas de las cosas
de )os "padres clérigos" "y por ser tan pocos en número, y porque por ventura
ninguno hará memoria de ellos, y por no ser fastidioso con largo capítulo,
bago este segundo donde contaré la vida de otro muy singular y excelente
var6n, llamado Juan de Mesa". De buena gana no haríamos sino transcribir
esta olvidada página de la Historia de Mendieta, página de oro que recogemos devotamente entre las de la Historia de la Iglesia en Tamaulipas.
Juan d Mesa fue natural de Utrera, villa de Andalucía (España), y siendo
joven vino a Indias a ruegos de un tío suyo encom ndero de un pueblo
de Temphual (Tempoal) en la Huasteca. Muy bien pudo llevar holgada
,ida al lado de su tío, di frutando de sus habcre y su hacienda. Mas no
fue así. Juan de Mesa se aficionó a los huastecos y pronto aprendió a la
perlecci6n su lengua. de modo que, como ob rva Mendieta, ''fue consumado
en ella". Su bene,·olencia y amor a los indígenas lo encamin6 a servirlos en
la carrera del sacerdocio "con intento de servir a Dios,,. No dice el historiador dónde estudió pudiéndose suponer que fuera en México. "único pre-

mU)'

• MENDntTA

siglo XVI

530

fray Ger6nimo de, Historia Ecusidstica Indiana, escrita a fines del
Gucla Icazbaketa. en M~xico, IDCCLXX.

y ~ublicada por Joaquín

:~6

bLSpO rec1b16 muy particular contento". Aceptar y heredar los bienes significó
para Ju~ de Mesa, ponerlos al servicio de sus prójimos. "Hacía este padre
muchas limosnas, aSJ. para casar huérfanas, como para remediar otras neces~dades". Fav~ó con largueza a sus paisanos españoles y a los padres franCISCanos, evangeliza~o~ de es~ regiones, ofreciéndoles mucho de Jo que
habían menester. V1vt6 y mun6 en gran pobreza. Sintiéndose cansado re~unci6 a su beneficio y se recogió a la soledad "haciendo una pequeña capilla
Junto a la laguna de la villa de Tampico, a la parte poniente, donde estuvo
algunos meses ocupándose sólo del aparejo de su alma. y \'Íendo que se
ace~ba el fin de sus días, fuése a otra villa llamada Pánuco, poblado de
espan~les, d~nde en breve murió y fue a gozar de Dios, según los jercicios,
trabaJos y CJemplos de su santa vida. Fue tan honestisimo y recatado este
siervo de Dios en conversar con muj res que se cree partió de te mundo
virgen como entró en él".

Quien con gran d prendimiento y aroma de santidad irvi6 a Jos indios
~unca requiriendo ni aceptando nada de ellos, puede en verdad considerarse
.sm menoscabo alguno tan gran apóstol como Andrés de Olmo en cuanto
se refiere a la evangelización de la Huasteca. Puso su pequeña morada en
la laguna t.ampiqueña del poniente -sin duda la del Chairel- pero murió

531

�en Pánuco. Como de Olmos, tampoco tenemos noticia del sitio exacto de su
sepultura, siendo muy probablemente el hoy ocupado por la parroquia de
San Esteban, en la vecina población veracruu.na.
Su nombre debe figurar en nuestra historia como un gran benefactor de
nuestros indios, como su generoso y abnegad.o evangelizador, y desde luego,
debe romperse el olvido en que hasta ahora lo hemos tenido para ser colocado, radiante, en nuestra gratitud y encendido recuerdo.

EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)
La colonización de las tierras que posteriormente durante Ja Colonia recibirían el nombre hispano de uevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para eseribir su crónica de las fundaciones a
la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, a1io de 1749. 2 El coronel don José de Escand6n emprendió su
caravana eicpedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes
de diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: "Con la ocasión de
entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del uevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
1 DEL HIERRO, fray Sim6n, Diario qu, hizo Fray Sim6n dal Hierro en el S,no
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-

octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicaci6n del diario
del padre Sim6n del Hierro las notas anotadas a manera de diccionario y escritas por
su autor al final del diario; esas notas foeron publicadu por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conqui.rta Espiritual d,t Nuer,o Sanltlnder, Consejo Superior de lnve!tigaciones Científicas¡ Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta¡ cotejándolas con tu que de puño y letra escribi6 el padre Simón del Hierro en el manuscrito de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio
Apostólico de uestra Señora de Guadalupe de Guad.aJupe, Zacatecas, descubrimos que
íaltan algunas de las nota! y, refiriéndose a pormenores gcogrificos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareci6 interesante recogerlas de modo que completen las
ofrecidas por el padre Lejana. Pronto las publicaremos en la segunda parte de nuestro estudio e investigación sobre Lo.s MisioneJ francúcanas d, la Colonia dd Nuevo
Santand,r que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misiones del Coltgio
Apostólico d, San Francisco de Pachuca y la Se,ularización d, las Mision,s. que
emprendimos y llevamos a feliz término bajo lo.s auspicios del Instituto de lnvcstigacionet lfut6ricas de la Unive.nidad Autónoma de Tamaulipas.

Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el dla 9
y llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día iguiente. Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo

de muy primera mano.
Con seguridad las notas fueron escritas en el terre.no de los hechos y por
ellas nos enteramos de no pocos pormenores de Jas fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de
Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el
~ol?n.izador y los f~cs, mas no creemos que éstas constituyan un alegato
Jund1co como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona
abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa
sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número
de ellas en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí
son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán
Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario"
(Padilla): Los borrados y cadimas (en la Tamaolipa); los pintos (San Fernando )j los pamoranes ( a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán" - los guiaba por el arro)'O de
San Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se
fija en todos Jo acontecimientos y carece de consideración 6 reíle.x.ión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano, por incluir el itinerario
de las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo
presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geogra![a y Estadística ( 1941) , prestando un gran
servicio a los estudios hlst6ricos ya que no conocemos otra edición y aun
ésta es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador
del Estado-- no lo desconocía. Lo que sí nos extraiia es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo la opiniones
en que no estamos de acuerdo, reconoce.mes el sentir justo de Gabriel ald.ívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera Yista
considerado como docwnento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organi.7..aba
la na~iente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual
constituye una de las primeras fuentes de información del uevo antander
como entidad independiente".

r~

�Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores
(hoy Santander Jiménez), el 17 de febrero de 1749 para que to se ponga
de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo fluido y es-

sus. ~alabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las
peboo~es del ~1 y del auditor de la junta general de guerra, así como
en el informe pm,ado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de San Femando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
¿Quién era Simón del Hierro?

pontáneo de la narraci6n.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que
habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimentas, buen paraje y buena agua, se determinó
para te día la fundación de la Villa, con la advocación de los Cinco Señores, y fue de ta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con
sus armas, al son de caja, en la plaza que es grande y e paciosa, tiene docientas varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida al
capitán de la villa, y estando a la puerta se bendijo la igl ia o ramada,
el coronel le hizo su razonamiento al capitán tomándole jura.mento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finali7.6, diciendo que
&amp;U administración en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de
Zacatecas, se cantó la misa, a la que asistieron los padres Villar y García
y después se cantó el Alabado. Despu se llevaron los soldados y pobladores
a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sac6 una limetilla de
mistela, la que se reparti6 a los capitanes y jefe principal , en pequeños
vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron las gradas. Aquí le reconvino
el P. Simón diciendo que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el
pueblo de la misión, que a esto era su venida y a. esto se le ordenaba en
la patente que traía, que no se hacía menci6n de villas sino de mi iones, y
que si no tenía ( n) lugar para vivir y sembrar los indios, era esto bastante
motivo para que no se juntasen etc. Mostr6 el coronel alguna displicencia,
oyendo esta pregunta dijo que por entonces no había indios que cuando
lo hubiese se les haría lugar en la villa con los pobladores y que con ellos
sembrarían y que de esto dispondría de.spues de su vuelta.-A esto le inst6
el P. Fray Simón diciendo que no
acomodaba con su disposición, ni su
respuesta, que le había de señalar mi ión di tinta con lugar para pueblo y
tierras para criar sus bienes y para robrar los indios, que a to le enviaban
de parte del Colegio, a lo que dijo que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló a la parte norte de la población,
sitio con el tí.tuJo de . S. de Ja Consolaci6n .•. En este estado quedó la
villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Con-

Mucho tenía su carácter y su contextura fisica de u apellido, pues ]o
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confin '
del llamado_ N~evo San~dcr, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el
extenso temto':o y cammar hasta en el uevo Reino de León en 1742. Sabemos que naetó e:1 la ciu~ad de Zacatecas por el año de I 700; sus padres
fueron don Antoruo del Hierro, genovés, y doña Jgnacia alas, oriunda de
~ca.tecas. I n ~ al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del que
iba a ser su pnmer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719; profesa
el 3. de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre d 1724. Gran
cammantc _Y fervoroso admirador del V. fray iargil de Jesús lo acompaña
en su cammata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él débese~e _la coo_servaci6n del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende
e~ vraJe hacia la cos~ de) Seno Mexicano de la que deja escrito el diario
C1tad~; débesele también el Informe o Dtscripción de las Misiones dtl Seno
M1xzcano, doc~entos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escnoi6
además dos toautos que se comervan admirablemente manuscritos en la biblioteca Y archivo del .convento del Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacadonde hemos tenido la fortuna de hojearlo ; contienen ésto : Relaciones,
~,arios Y otras _Noticias mU}' importantes sobre las misiones de fieles e infu:lts; Tomo Pnmero: 1. Breve relación de la última salida y misiones del
V.P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relaci6n del camino y misiones
que ~e. hicieron por los lugam qu, en ella se expresan. ( 1726-1737) 3. Brevr

solación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde

peñ6 el cargo de comisario septenal de misiones y fue guardián desde el 28
de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de oro

t~:

relacron de la entrada y estancia de fray Sim6n del Hierro en la Costa del
Seno ~\fexica~o. 4. Caminata por el Reino de León que hito fray Sim6n
del HJtrro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones.
Tomo II. l. SínttSis Histórica y Cronol6gica del Colegio Aportólico dt N. S.
de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y (38-57) •
3. Católogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas d;
cartas del V .P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de misiones
del C~legio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del padre
Marg1l de Jesús al padre Comisario General (Fol 65-75). Tambibt desem-

535
534

�sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775. Fue
gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil y seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por éJ como su confesor.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas. Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V .P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por
estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás,
nos atañen de cerca.

LAS MISIONES DEL COLEGIO SAN FRANCISCO
DE PACHUCA EN EL NUEVO SANTANDER.

(1791-1828)
Focos DE IRRADIACIÓN cristiana y evangelización fueron los Colegios Apostó•
licos de Propaganda Fide. De ellos partieron los misioneros franciscanos que
evangelizaron de modo exclusivo las regiones del noreste de México. Existieron por lo menos seis colegios de esta índole en lo que es actualmente
nuestro territorio, amén del Colegio del Cristo Crucificado de Guatemala
y el de Ocopa del Perú que representó para la América meridional papel
similar al del Colegio de Querétaro para la América septentrional. Esos colegios fueron: el de Guadalupe, Zacatecas, el de Querétaro ( 1683) de donde
salió el anterior y el de San Femando de la ciudad de México, así como
el mencionado de Guatemala; en Las postrimerías del XVIII los misioneros
de San Femando fundaron el de San José de Gracia de Orizaba y los guadalupanos de Zacatecas, el del Santuario de Zapopan en 1816 (Guadalajara);
por otra parte, los descalzos de la provincia de San Diego, de la misma
Orden de San Francisco, encargados de las misiones de Filipinas y otras
regiones del extremo Oriente fueron fundando otros en la Nueva España
como el que establecieron en el comento de Pacbuca: El Colegio Apostólico
de San Francisco de Pachuca. La erección del mismo quedó confinnada por
decreto de propaganda Fide el 6 de julio de 1733. Anteriormente se habían
hecho cargo de las misiones de Coahuila y para noviembre de 1793 tenían
fundadas cuatro en el Nuevo Santander.
536

Tres de ellas, las de San Vicente de las Presas del Rey, la de Nuestra
Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles y la de San José de las
Palmas habían sido establecidas bajo sus auspicios y Ja cuarta -la de Palmitos acababa de ordenar su traslado a dicho lugar, junto al primitivo que
ocupaba junto a la villa de San Femando.

&amp;ta de Palmitos se estableció cerca de la de Santander (Jiméne'l) y por
ello dice el conde de Revillagigedo en su 111/orme que "trasladada al mencionado sitio de Palmitos la misión de Nuestra Señora del Rosario nada
' muy
tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y empJearse
a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de
administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino de Propaganda Fide
de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos mensuales". 3
Añade el mismo conde que de las tres misiones nuevas restantes. sólo la
de San Vicente de Presas del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda
pues las de Nuestra Señora de los Ángeles y de San José de las Palmas "~
han costeado por sujetos particulares bienhechores que proporcionan los mencionados religiosos de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos
correspondientes".'
La de Tamaulipa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles (en el municipio de Casas) se estableció el 26 de junio de 1791
y su fundador fue el padre Mariano Bisuete y además su presidente y ministro con el padre fray Pedro Lumbreras.
A cinco leguas de esta misión rumbo al occidente se estableció la de San
Joseí de Jas Palmas (hoy rancho de San José del Verde, en el mismo municipio de Casas) el ~9 de junio de 1791 con los indios camoteros y la administraron los padres fray Miguel Ferrando y fray Francisco López así, en
lo espiritual como en lo temporal, como más tarde se verá.
La de San Vicente de las Presas del Rey, "a cuarenta leguas de esta
Misión de San Josef caminando para La Huasteca", como media legua de
la ciudad de Horcasitas (Magiscatzin), fue fundada por los misioneros fray
Juan Bautista Castell6 y fray Joséf del Moral en el mes de marzo de 1793.
Los indios con los que se fundó fueron de los llamados Martínez que no
habían sido reducidos anteriormente de modo duradero en lugares muy distintos.
• REVILLAOIGEDO, conde de, Informe sobre las Misiones. 1793, reedición de José
Bravo Ugarte, Colección México Heroico, Editorial Jus, Mb:ico, 1966, No. 304, p. 89.
' Op. cit., lbidem, p. 90.

537

�La Misión de Palmitos fue fundada con indios pintos por los misioneros
fray Pascual del Pilar y fray Pedro de Rodenas y estaba situado, como dijimos,
cerca de Santander el 21 de agosto de 1793. Este fray Pascual del Pilar
aparece encargado de la parroquia de Santa María de Llera desde el 23
de diciembre de 1804 "por ausencia del cura" a 9 de febrero de 1805. Con
el mismo nombre de Palmitos o Helguera y el patrocinio de San Juan Nepomuceno había existido ya otra misión a dos leguas y media de Santander,
pero en 1770 cuando la visita de don Lino Nepomuceno G6mez se hallaba
abandonada. 5
La Misión de las Palmas se llama ahora rancho San José del Verde (pertenece al municipio de Casas) y despierta como todas las misiones anteriores
nuestros deseos de una investigación exhaustiva ya que los datos que disponemos, dados a conocer sobre todo por el doctor Fernando Ocaranza º. Y
por el doctor y sacerdote franciscano Lin_o Gómez Can~do,1 nos proporcionan material suficiente y, sobre todo, p!Stas para segwr ahondando en la
investigación.

de 1817 lanza Mina una proclama encendida en furor revolucionario donde
asienta que la independencia de México era "la mejor causa que pudiera
suscitarse en la guerra". No cabe duda que Mina fue un ímpetu bello y
juvenil, un desencadenado anhelo de libertad. Asediada por el temporal y la
escasez de víveres, Ja expedición toca tierras del Nuevo Santander en Soto
La Marina. Acompañaba a Mina otro ímpetu desatado: fray Servando Teresa de Mier. El 23 de ese mismo mes de abril navegaron por e] río de Las
Palmas o Soto La Marina, dos fragatas, dos bergantines, dos goletas y una
balandra de que se componía la tropa expedicionaria. No están de acuerdo
los historiadores en el número de individuos de que constaba, pero los datos
a que nos· vamos a referir, proporcionados por el padre fray José Crespo,
encargado de la Misión de San Josepb de las Palmas, hoy rancho de El
Verde, confirman que eran cuatrocientos.

Los datos que aportamos en este primer acercamiento al tema son los datos
clave los datos esenciales y con éstos llamamos la atención sobre estas mision~ que, como repetimos, han sido muy poco &lt;:°ruidez:ad~ hasta _ah~ra
por los historiadores. En una soñada y no muy le1ana histona eclesiástica
de nuestra región figurarán de modo destacado.

En e] archivo parroquial de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio
-ejemplo vivo de orden y limpieza debidos al cuidadoso empeño de los
párrocos José Betancourt y Rafael Echevarría-, obtenido el bondadoso y
amplio permiso del actual, padre don Lázaro Juvenal, encontramos un documento que hace alusión al paso de Javier Mina por la Misión de Palmas
en el actual municipio de Casas. Por estar cargado de datos Jo transcribimos
tal como se encuentra en el libro correspondiente con esta introducción del
puño y letra de fray José Crespo.

FRANCISCO JAVIER MINA EN LA MISIÓN
DE LAS PALMAS (1817)

''Noticia del motivo porque en este libro parroquial se hallan incorporados
los Bautismos de la (sic) Misi6n de los Angeles con los casamientos de la de
Palmas". Enseguida viene el documento a que estamos aludiendo:

DoN FRANCISCO JAVIER MrNA intentó desembarcar, venido de Galveston, en
las costas del Nuevo Santander. En la desembocadura del Bravo tuvo necesidad de proveerse de agua y sufrió la deserción de cua~ de sus homb~s
quienes alertaron al ejército realista de lo que se pretendía. El 12 de abril
• Cfr. N.EPOMUOENO G6lLEz, licenciado Lino, Visita a la Colonia del_ Nuevo Santand,r, h,cha por el Lic,nciado Don Lino Nepomuceno G6m,z, ,l ano de 1770,
Introducción de Enrique A. Cervantes, M~xico, 1942, p. 46.
. .,
• ÜCARANZA, doctor Femando, "Relato del Estado que ~ h a la_ Mwon de
Palmas en el afio de 1815", tres artículos publicados en el diano El Univ,rsal de la
capital de )a república. Primer art. 29 abril 1955; 2o. 7 mayo 1955; 13 mayo. 1955.
' G61JBz CANW&lt;&gt;, doctor Lino, "Misiones del Colegio de Pachuca en el Ob1.Spado
del Nuevo .Reino de Le6n", en Estudios de Historia del No~este~ presentados al Congreso de Ifutoria del Noreste, Sociedad Nuevoleonesa de lfutona, Geografía Y Esta•

"El día 29 de mayo de mil ochocientos diez y siete a las dos de la madrugada cayó a esta Misión Mina con cuatrocientos hombres armados. Sorprendió al P. Ministro José Crespo igualmente que a todos los emigrados que
estaban hospedados en su casa cogiéndolos descuidados en lo mejor de su
sueño. Nos pidió las llaves y nuestras cajas so pretexto de registrar todas
nuestras contestaciones y papeles. Eran muchísimos los que entraban y salían en la Casa, tanto soldados como oficiales de dicho Mina, fueron bastantes los muebles, y cosas que faltaron en esta Casa, ya libros, ya papeles, ropas
y alhajas de importancia, tanto de la Misión como de los huéspedes, y entre
distica, Editorial AHonso Reyes, Monterrey, 1972, pp. 117-168, quien en el apéndice
V publica un documento referente a las Misiones del Colegio de Pachuca en 1793
en donde se da noticia de las que venimos hablando y que fue paleografiado del
Archivo General de la Nación en e] ramo de provincia., internas, vol. 5, pp. 354-359.

538
539

�ellos desapareció el Libro de Los Casamientos celebrados en esta Mi ión de
Palmas desde su fundación hasta la dicha fecha 29 d mayo de 1817.
Por esta razón he tenido a bien, y m ha parecido conveniente, el formar
un catálogo o compendio de lo casamientos que se han hecho en e: ta ,fisión de Palmas de de su fundación y continuar su serie a continuación de
Á

]os bauti mos celebrados en la de Ángeles desde qu se erigió hasta el año
en que verificada la reunión con ésta de Palmas viniero~ ~ mi poder los
libros panoquiales y quedaron a mi cuenta y cargo su indios )' temporalidades, principiando desde la foja 18 de este libro.
Advierto también que pueden habérscme escondido a mi memoria por se~
potencia frágil algunos éle dicho casamientos tanto de los hecho, por rru
antecesor y fundador Fr. Miguel Ferrando como por ~- Tan s61o d_oy
ricia de éstos que me han ocurrido, habiendo exammado y recomdo m1
memoria Todo lo que asiento para lo futuros eventos, o bien de solicitar
certificaciones de esta naturaleza, o porque en tiempo alguno se note o
atribuya a inacción o floxera de los Ministros; lo q~ firmo
con!tancia
en ésta de Palmas y agosto 7 el 1817 años. Fr. Jose Crespo. (firma).

º°:

lo menos en · tos, el doctor Ocaranza, ben mérito por otros conceptos en las
investigacion históricas franciscanas- no baga aparecer las fuentes con lo
cual no quedamos en ayunas de poder volver sobre esas pistas de inv tigaci6n. El prefiere redactar las noticias de las misiones por cuenta propia, entrecomillando a menudo, es decir, extrayendo esa noticias de los propios documentos, pero redactando por cuenta propia. En su libro Crónica de las
Provincias Internas de la Nueva EspañaJ comete el mismo pecado y aunque
añade las fuentes de informaci6n, no espe ifica de dónde las toma, contentándose con decir simpl mente: Fuentes de Información: M. . de la Biblioteca Nacional. De todos modos ha hecho muy valiosos servicios para
nuestra historia.

Estas noticias inditectas aportadas por los documentos, como las proporcionadas por fray Jo é Crespo, irán redondeando la historia de modo que
podamos reconstruirla con fidelidad y apego a la verdad. Verum est id

quod tst.

Pª'.'3

Tos parece importante este documento porque aporta datos de interés tanto
para la historia eclesiástica como para la civil, desde luego el dato de~ paso
de la tropas de Mina por este girón de tierra nuestra, en un punto y tiempo
en que todavía no se le unían voluntario del uevo antander y uevo
Reino de León, is días después de haber desembarcado. Está claro también que, aunque respetaban a las personas que nos les p~ntaban
sistencia no así us bienes y joyas; hasta los libro del archivo parroquial
fueron ;u traídos. Da constancia este documento de la memoria y cuidado
de fray José Cr po cuya firmn aparecen en los libro ahí_,reunidos_,hasta
después de la Independencia, o sea, en 1824. Aparece tamb1en la fus,on de
la Misión de la Boca de los ngeles y de Palmas, no a í la de guayo que
también se intentó. e pone asimismo de manifiesto que fray José Crespo
fue inmediato sucesor del fundador de la misi6n cuya finna aparece en aJgunos libros de entierros, fray iiguel Ferrando. y la inmensa_ paciencia Y
buena memoria de fray José que recon truyó el libro de casamientos, extraviado al paso de Mina. En los libros que hemos revisado en el archivo parroquial de la parroquia del Refugio, de Ciudad Victoria, no aparece me~ci6n alguna de las mi ion d Forl6n, Cardial, El Platanal, y el R~u!no.
En los documento citado en el "Relato del Estado que guardaba la Misión de
Palma.s en el año de 1815" del doctor Fernando Ocaranza se hace mención
de ellas. ¡ Lástima que el tratamiento que les daba a lo documento -por

1:-

540

LA IGLESIA E L COLONIA DEL NUEVO
SANTANDER E 1770

I
us N'OTYCIAS proporcionadas por el licenciado don Lino Nepomuceno G6mez Galván, que en su vi.sita del año 1770 recorrió como visitador
ordinario y examinador sinodal del anobispado de !é.-óco las doctrinas,
pueblos y mi ion de la colonia del uevo Santander, entresacamos aquéllas
que destacan en importancia y que es menester tener en cuenta. Ellas nos
darán al mismo tiempo cabal idea de la situación de la Igle ia en la Colonia,
unos veintidós años después de la población y fundaci6n por el coronel don
José de Escandón y Helguera.
UTILIZANDO

Para mayor acomodo y fidelidad al documento, minuciosa y cuidadosamente elaborado por don Lino epomuceno G6mez, seguiremos su propio
orden tal como aparece en la publicaci6n del mismo, debido al ingeniero
Enrique A. Cervantes, a saber, Visita de lo Colonia del Nuevo Santander,
hecha por el licenciado don Uno 'epomuceno Gómez el año dt J770 11 (lo·
• ÜCAJtANZA, doctor Femando, Cr6n~a ~ las Prouineias Internas d,- la Nu•va
Espa;¡a, (Editorial Polis, México, 1939) .
' ·r.¡,owuct. ·o Gówu, Lino, Visita, op. eil., p. 11.

541

�traducción de Enrique A. Cervantes, México, 1942) . En la primera página
se aclara: "Libro en que se precisa y distintamente se contiene la serie de
Edictos, Autos Generales y particulares, Cartas, Cordilleras y otras providencias tomadas en la Santa Visita de la Colonia del Nuevo Santander, en el
Seno Mexicano con una brevísima noticia de esta Provincia y de sus Pueblos".

'

¿Quién era este don Lino Nepomuceno Gómez?
Diremos en primer término que al lanzar el anuncio de su visita se encontraba en la villa de San Esteban de Pánuco como cura beneficiado y vicario
in capite y era, además, abogado de las reales audiencias de estos reinos y
juez eclesiástico de Pánuco, San Luis de Tampico y colonia del Nuevo Santander. También visitador ordinario de las misiones, doctrinas y pueblos de
esta colonia. Don Francisco Antonio Lorenzana, ilustrísimo anobispo de México y del consejo de su majestad, lo había nombrado examinador del arzobispado, razón por la cual vemos c6mo va pasando por las horcas caudinas
de los exámenes sinodales a todos los señores curas de los pueblos y misiones
y así lo hace constar. O sea, don Lino Nepomuceno se esfonó en cumplir con
todo comedimiento todo lo que le fue encomendado.
El licenciado Lino Nepomuceno Gómez Galván, nació en el Real y Minas
de Charcas en la primera mitad del siglo XVIII, si bien Beristáin lo declara
natural de México. A partir de 1751 fue seminarista del Colegio de San
Ddefonso y discípulo del notable historiador don Francisco Javier Clavijero.
Desempeñó el cargo de notario del IV Concilio Provincial Mexicano en el
que presentó un detallado informe de la colonia del Nuevo Santander, y
cl de prebendado de la catedral de Puebla. Antes de serlo de Pánuco, fue
párroco de Amecameca. A Pánuco vino nombrado por el arz;obispo de México
don Francisco Antonio Lorenzana. Se distinguió don Lino Nepomuceno como
escritor y se le conocen los siguientes escritos: "El Sacerdote instruido en los
ministerios de predicar y confesar"; "Informe sobre el Estado de las Misiones
del Seno Mexicano, leido en la Sesi6n 123 del Concilio IV provincial Mexicano" que se guarda en el Archivo del Arzobispado de México, entre las
actas del concilio. Dos cartas de San Francisco con anotaciones y comentarios don Joaquín Meade dice que eran originales de don Francisco Javier
Clavijero, pero traducidas por él. Débenscle otros estudios de temas religiosos.
El documento a que ahora nos referimos fue encontrado con otros manuscritos en Querétaro, entre los papeles de familias descendientes de Escandón, según indica el ingeniero Enrique A. Cervantes. Sin duda entre esos
manuscritos mencionados se encontraba el "Parecer'' que el doctor don Gregorio Omaña y Sotomayor dio para que fuera publicada la "Oración Fúnebre"

542

en honor de don José de Escand6n, pronunciada en la iglesia de Santa Ma.
de Guadalupe en Querétaro por el doctor don Julián Abad y Arámburu el
2 de diciembre de 1771. Esta oraci6n exalta y reivindica de sus injustos ataques a don José de Escand6n.
Por el texto de la visita nos enteramos de la situación de las 21 misiones
excluyendo, por no entrar en ella, Jas de los pueblos de Palmillas, Jaumave,
Tula y Real de Infantes pertenecientes al Obispado de Michoacán y las de
Hoyos, Borbón y Laredo pertenecientes al de Guadalajara.
Por el bautismo de españoles se daba un peso, más dos reales para los
sacristanes. (Por lo que se ve el "bolo" entraba dentro del arancel.) En
los entierros se cobraban tres pesos y por el de párvulo, dos; a los cantores
se les daban cuatro reales. A los indios si lo pedían con pompa se les rebajaba
a la mitad. La "Carta Cordillera" -¿ cuál era la razón para llamarla así?reformó algunas tasas del arancel. En la Villa de Altamira había indios anacanáes (23 familias) en 1767, y huastecos (4 familias), pero a la sazón de
la visita sólo había quedado una de anacanáes. En el paraje de Calabazas
tenía la misión animales. No contaba con ningún indio infiel en el catecismo
"porque afirma el misionero no tener esquilmos la Misión con que proveerlos de sustento a este fin y que dichos indios aborrecen el trabajo con que
~ían ':°°perar al cultivo de las labores y otras industrias para su propia
subSIStenc1a, y que antes suelen ir consumiendo furtivamente Jos muebles del
campo. Esta excusa, subraya don Lino, es trascendental en el resto de los
misioneros a excepción de uno u otro que se anotará en su Jugar siendo
del mismo modo lamentable la inacción de aquéllos hacia la conv:rsión de
los infieles, como queda dicho".1 º
Insistimos en esta cita para poner de relieve los defectos y deficiencias de
unos y otros, indios y misioneros. Pues algunos historiadores suelen cargarse
al lado de los indios sin reconocer las dificultades de ]a reducción, lo que
por ellos hacían los misioneros y la indolencia con que tropezaban cuando
no la hostilidad agresiva que culminaba con Ja muerte violenta de sus vidas.
Se refiere aquí el visitador a la hermandad de) Santísimo Sacramento cuyos
fundadores fueron el capitán Juan Pérez, Antonio Pérez y Juan Perea. tsta
Y otras hermandades que se mencionan dan a suponer que no sólo atendían a
los menesteres espirituales, según se constituían, sino también a ciertas ventajas
mutualistas, que se dejan adivinar por el mismo texto sin que conste expresamente. Esto lo decimos porque vemos que contaban con capital, por ejemplo,
10

NEPOlitlCENO

G6uEz, Lino, Visita, op. cit., p. 34.

543

�ésta del Santísimo Sacramento en la Villa de Altamira " e hal\6 tener de
capital como quinientos pesos en muebles de campo". Y por los robos no
se pudo tener c6mputo completo de
bienes.

II
En la misma Villa de Altamira se visit6 la iglesia con la ceremonia que
prescribe el ritual romano y se advirtió que "amenazaba pronta ruina". o
hace distinción el documento citado i babia iglesia di tinta para la mi:ión
-San Juan Capi trano de Suancés-- y para el pueblo. De las palabras del
escrito parece inferirse que no. También deja suponer que todavía no se
emprendía a la fecha - 1770- la maciza construcción que hoy conocemos.
Casi en todo lo sitios, como en ést de ltamira,
ordena se lleven bien
los libros --d casamientos, bautismos y entierros- , se habla de "instrumentos
y pape1 de archivo". osotroS en nue tras correrías investig adoras nos hemos percatado de que los archivos están muy in ompletos ya que s6lo cuentan
con algunos libro , lo cual no deja de ser obstáculo serio a toda labor de
investigación.
Recomienda el visitador ~ epomuceno a los mi ionero -y esto han lo de
tener en cuenta los que miran s6lo lo negativo- "usen de toda equidad hacia
los pobladores miserables" .U
Por ser como indicador de la índole de los indios y de los óbices que presentaban a u evangelización, así como a las tácticas apostólicas de los miioneros, téngase en cuenta el párrafo siguient :
•·Como el objeto principal que debe llamar toda atención del mini tro,
sea la reducción de los miserables infiel al gremio de la santa iglesia y
Ley de J cristo, que con ardor implacable desea la salud d l mundo, debe
el sacerdote destinado al mini terio apostólico dedicarse todo a ta grande
obra, sin perdonar fatiga, ni ahorrar trabajo. a fin de traer con amor, uavidad y blandura a los indios que se hallan en eJ retiro
abandono de su
gentilismo para que catequizándolos e instruyéndolos en los m· terios de nuestra santa religión se logre el apr ciable negocio de su conversión.
o ha
de caer de ánimo el mini tro fervoroso porque xperimente alguna o muchas
veces la fuga o veleidad de sta gente en las máxima cristianas a qu e les
endereza, antes d be servirl este motivo de acalorarse más y r unir todos

los esfuerzos de ,u. espi~tu para restablecerla y fijarla bajo el yugo suave
de la. Ley Evangehca. S1 tal vez se viere pr cisado a usar de la corrección
Y casbgo, sea con la moderación y templanza que demanda la mansedumbre
de su estado y discreci6n religiosa y cristiana. Extienda igualmente su celo
p~. que pueda llenar el vaso del ministerio a la in trucción y arreglamento
esp1ntual del pueblo cat6lico que se le ha confiado."tt
tsto eran los nobles sentimientos de que debieron estar infonnados los
ministros de la religión católica en la Iglesia d 1770 · si no todos llegaron
a obtenerlos y vivirlos, téngase en cuenta que en todo obra la fragilidad
h ~ a Y que en las, ~bras de más alta envergadura espiritual y sobrenatural
también brota el espmtu mezquino del hombre y la cola del diablo.
E~ la c~~dad de Horcasitas (hoy Magiscat:zin) se habla de sw agregados
contiguos qu~ son la Villa de San Miguel, pueblo de Santa Cruz y Misión
de an ~ranC1SCo Javier Puente de Arce"; se pone to de relieve porque en
alguna de estos Jugares, a no ser que nos
dla actualidad
·
,no tenemos noticia
.
~~enta algun buen vecmo de ellos que quiera ayudarnos. Entre las famJl~as que se enumeran, se mencionan "37 familias de indios Olh,-es pertene~1entes al dicho pueblo de Santa Cruz y 24 huastecas". En cuanto a los
pnmeros, es de suponerse que vinieran del pueblo de Tamaobolipa fundado
por Olmos en 1554. De ahl provino el nombre de Estado de Tam~ulipas.
Para lo que pueda servir para la explotación actual de los recursos de
Horcasitas (Magiscatzin) transcribimos la descripción que de ellos hace el
visitador Lino Nepomuceno: "Esta ciudad se halla situada a la margen de
un gran río abundante de pescados y no distante de buenas salinas. El terreno
es a propósito para sementeras de temporal y aun de riego, hechas algunas
sacas de agua que pu d n conseguirse fácilmente; buenos pastos y maderas
Y con inmediación a las minas de Tamaulipa la Vieja, que llaman".11
•
Yo no sé si actualmente existan todas esas fuentes de rique?.a natural
( aunq_ue es. ~bvio que muchas í), pese a que mis buenos propósitos siempre
han sido v1S1tar las gentes de Magiscatzin y promoverlas en alguna forma.
Nunca he puesto un pie ahí. Ignoro, por ejemplo si los moradores actuales
aprovechen la abundancia de pescados del "gran río" que es de uponer sea
el Guayalejo, si existan esas salina y esos buenos pastos y sementeras de
que ~ ~ce mención. ¿ Existen en la actualidad "las minas de Tamaulipa
la VieJa ? ¿ O están ya fuera de explotación?
11

Nuoxuc&amp;NO Góllu, Lino, Visita, op. cit., pp. 37-38.
'nollllc&amp;No G6M.U, Lino, Visita, op. cit., p. 38.

11 •

11

544

tPOt.tUCENO

Gówez, Lino, ViJita, op. cit ., p. 37.

Hum,35

�demanda "~. apresuren a fabr.icar la iglesia, pues en una pieza corta de )a

Se habla de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores erigida en ese
lugar en tiempo del reverendo padre Miguel de Jesús María Rada y de los
intentos de fundar la de las Ánimas y la del Santísimo Sacramento. Durante
la visita a. la iglesia se dice "se visitaron asimismo las alhajas de plata pertenecientes a los indios Olives dcl precitado pueblo de Santa Cruz''.u ¿De
dónde trajeron esas alhajas los olives? ¿Eran gente rica? ¿Las trajeron de su

casa del llllSlonero se están celebrando los divinos oficios". u De Jo cual se
infiere que para las fechas en que estos sucesos acaecían aún no había seña-

y

lugar de origen?
Por lo visto en este sitio y en otros, a menudo la Iglesia intervenía en la
ejecución de los testamentos y en que se diese pronto cumplimiento a las
mandas. Asimismo los ordenamientos respectivos para que quedasen saldadas
todas las deudas, aun las más insignificantes, de los padres ministros.
Las misiones por lo general poseían buenos "laboríos", o sea, tierras cultivadas y aperos suficientes, lo cual habla claro de que no reinaba la ociosidad ni la entrega a lo puramente espiritual sino que lo material se atendía
y se compartía con los indígenas ya que esos "laboríos" eran fuente de
manutención y escuela de agricultura para los indios.

III
Espigando cuidadosamente los datos más señeros referentes a la situación de
la Iglesia en la colonia del Nuevo Santander tal como se desprenden del
escrito dado a conocer par su visitador el licenciado don Lino Nepamuceno
Gómez, destacan los pormenores siguiente:
En cuanto a la Villa de Llera su Misión Peña Castillo, bajo la advocación
de la Divina Pastora, estaba habitada en la susodicha fecha por 24 familias
con 317 personas, incluyendo los párvulos. Las familias eran de indios pisones
y "muy dóciles, laboriosos y obedientes a su misionero" el Rev. Padre Fray
Cristóbal de Herrera Arcocha, de la Custodia de Río Verde, Provincia de
Michoacán". "Suelen también establecerse por temporadas en esta misi6n
como 200 indios Janarobres infieles, y otros se ausentan a los montes por
escasearle al misionero los alimentos que les reparte para atraerlos al catecismo y doctrina." Aquí es de notarSe cómo se escatimaban los recursos
alimenticios, sino que al contrario, se )es asignaban en la medida de lo Posible a los indígenas con tal de tenerlos en la misión para catequizarlos. Entre
otras recomendaciones acerca de pequeños pormenores litúrgicos, el visitador

les de iglesia en ese lugar. Si eran diferentes en estos sitios la villa de Ja
misión, siempre surge la duda de cuál ha sido la iglesia que ha permanecido
a la postre o si solamente se concentraban los esfuerzos en una• de todos
modos cabría interrogar: ¿la de la villa o la de la misión"
esto vale
lo mismo para Santa Bárbara (Ocampo), Villa de Escandón (Xicoténcatl),
etc.

;

En la Villa de Aguayo (Ciudad Victoria) su misión Tres Palacios estaba
bajo la advocación de San Pedro Alcántara y poblada par 18 familias con
50 pei:5°_nas de indios pisones. La misión distaba como una legua de la Villa.
Su IDlDlStro era fray José Fuentes de la provincia de Zacatecas. "En el
Auto General, dice Nepamuceno, se mandó que los vecinos trabajen por lo
menos tres meses cada año hasta concluir la iglesia que tiene buenos fundamentos, pues así convinieron y protestaron hacerlo, requeridos por el presente Visitador.'' 18 También recomienda "se pongan en mejor custodia los
papeles de los archivos", lo cual sigue vigente sobre todo para quienes no
conceden la importancia debida a los archivos. Requieren éstos especial cuidad? ya ~e. son el depósito de los datos que servirán a los eruditos para
sus mvesbgac1ones y para que éstas a su vez pasen a ser patrimonio de todos
al ser vulgarizadas. Lugares hay donde consta que las ignorantes autoridades
civiles han mandado al fuego parte de los archivos municipales o donde
en las mismas iglesias y parroquias se tienen en completo abando;o sin cuidado especial alguno. Ojalá y estas lineas sirvan para que estas si~aciones
queden del todo superadas y esa recomendación cese de tener efecto actual
actualísimo.
•
En Güemes su misión Llanes estaba bajo la advocación de Santo Toribio
de Liébana y su ministro era fray Domingo Arnais de la Custodia de Ria
Verde. Esto último va confirmando que para esta fecha ya se habían retirado
los padres franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, de
Zacatecas. También se les recomienda a los vecinos de esta villa "pongan
por obra la fábrica de la Iglesia". 17

En Padilla su misi6n Guam.izo (sic!) estaba bajo la acivocación de Ntra.
Sra. de los Dolores y no contaba con indios congregados. Su ministro era

,. NEPOMUCENO

» Nuo11ucENO G6MEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 40.

Lino, Visita, o/¡. cit., p. 42 .
GóMEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 43.
Gó:t.u:z, Lino, Visita, op. cit., p. 44.

" NEPOMUCENO GóMEZ,

n NEPOMUCE:-10

547
546

�fray Feo. Figueroa de la Provincia de los Zacatecas. Las misiones contaban
con terrenos, crías de animales y bestias de trabajo. Posteriormente estas tierras fueron incautadas como consta de la Misión de Palmas en 1828, muchos
años antes de las Leyes de Reforma, pero ya cuando el gobierno era republicano. Las causas legales aún no han podido ser investigadas por nosotros.
La Villa de Nuevo Santander, capital de la provincia (Jiménez) ofrece
un cúmulo de datos interesantes para nuestra historia. Y antes que nada su
misma advocación de Cinco Señores que a más de un buen párroco ha disgustado, ya que Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, fueron
puestos en igualdad de jerarquía junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
y como que esto suena a irreverencia, cuando no a atentado más grave.
''Tiene una grande plaza hermoseada por la cuadra del norte de una lucida
casa fuerte" que fue sin duda el palacio de Escandón. Actualmente luce
amplia y hermosa la plaza, gracias al empeño de las autoridades civiles. El
templo le parece a Nepornuceno "el único que hay decente y aseado en todo
el resto de los pueblos de la Visita". La misión de Helguera la llama también de Palmitos; en otro tiempo, "habiéndola incendiado y cometido otras
hostilidades" referidas por el misionero fray Joseph Manuel Rodríguez, fue
abandonada. Apunta el dato que "dista de Santander dos leguas y media" .18
Deja suponer que en la fecha de su visita -15 de abril de 1770- no lo
estaba. Por el dato aportado por el conde de Revillagigedo parece que la
misión de Helguera, "inmediata a la villa de Santander, en el sito de Palmitos, se hallaba sin indios, porque desde el año de 69 empezaron a inquiety-rse,
pereciendo todos en una campaña ejecutada por la compañía de la co.lonia
en el 80". 111 Según se desprende, los "indios de las naciones Domiches, Bocas
prietas e Inapanames" 20 que la poblaban fueron quienes se inquietaron ter•
minando por incendiarla. Por consiguiente, cuando escribe don Lino epomuceno ya había sido repoblada y estaba en funciones. Es así como se aclara
que en el informe sobre las misiones en 1793 se diga que "trasladada al
mencionado sitio de Palmitos, la misión de N. S. del Rosario( repoblándola),
nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados, y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando
de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino del colegio de
Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales".21.
Lino, Visita, op. cit., p. 45.
,. REvILLAOIOEOO, conde de, Informe sobre las Misiones, 1793, Editorial Jus, 1966,

• N&amp;POYU~NO G6MEZ,

p. 89.
•
11

548

Lino, Vi.sita, op. cii., p. 46.
Cfr. Jnf,mne, op. cit., p. 89.

N&amp;POHUCENO G6MEZ,

TAMPICO EN 1842

I
OPORTUNO Y ~u~ necesari~ será . reunir en un pequeño y gallardo ramillete
aquellas descripciones, elogios e unpresiones que ha suscitado la ciudad
p~erto a lo largo de su secular historia. A par de la macro-hi to .
h y
5
ciendo
falta
na, va del
a.
d una 11micro-historia que informe a las generaciones presentes
ong~ y esarro ~ de Tampico, desde lejanos orígenes huastecos
fundacion
del '6
Tamp1co de la Colonia' llamada San L ws
. de T amp1co
.
Y
.
1
debida
a ·a conces1
n Lordenada por el virrey don L ws
. Velaseo en 1560' de sus
·
emigraciones
a
a
Joya
y
Tampico
alto
-d
d
. el nombre 'de Villa
d 1S S 1
.
on e recibe
e d an a vador_ de Tamp1co Alto en 1754-, el establecimiento del Tampico
mo erno, a partir de la fundación debida a altamirenses el 12 de b il d
1823, y su florecimiento actual.
a r
e

Bello se~a f?rmar ese florilegio porque no han sido pocos los escritores
poetas
que le han dedicado e]oo-ios
y págm'as que es preciso
. '
divul e historiadores
M'
o·
entretejemos esa guirnalda de recordaoones
.
di gar. • •ientras
.
que b',ien
Pu eran _lDlciarse con los interesantes párrafos de la descripción de la Villa
: Tamp1co, entresa~ada de las relaciones hechas por el capitán Pedro Marez de Loaysa, capitán y alcalde mayor de Pánuco a fines del siglo XVI
recogemos. algunos de los párrafos de la carta de madame Calder6 d 1,
Barca eser1ta con oca.si!'6n de su VlSlta
.. a Tampico en 18 de enero de n1842.
e a
~o habían transcurrido ni doce años de la fecha de la ind
d ·
nacional cuand
.
epen eneta
.
. . o ya _nuestra nación contaba con representantes y ministros
plerupotencianos
enviados
· d
di
. por las naciones que la reconoc'ian como so berana
e m epe~ ente. Tamp1co, recién nacido como villa en 1823 era una ci d d
ya floreetente con casas señoriales y familias que estaban arr~
d
u a
fund
·
b
. .
gan o con pro.ª raigam re tradicional. Tenía entonces y había cobrado los verdaderos
perfiles de una ciudad o villa de la provincia mexicana.
-~n Ángel_ Calde~ó~ de la Barca venía acreditado como embajador y
plenipotencia.no de España y acompañado de su esposa llegó a
~ico en la fecha arriba indicada, siendo recibido con los honores correse~tes ª su digno cargo. Madame Calderón venia escribiendo a manera
e diario Y a base de cartas sus impresiones de todos los lugares donde iba
pasando Y ~ '1 escn·b'ó
,
1 esta
que ahora comentamos y que constituye un dode mterés porque nos da a conocer algunos rasgos de los personajes
entes de esa época -1842- y nos describe su llegada por el río

~~o

rn .

==

549

�Pánuco y lo que retrataban sus ojos de estos parajes de las orillas del Paso
de Doña Cecilia -y del Tampico de ese entonces. No vamos a insertar toda
la carta ya que es un poco extensa; la incluye la marquesa de Calderon de la
Barca en el libro donde reunió sus impresiones titulado La uida en México
en dos años de rl'sidencia en ese país, escrita originalmente en inglés en Boston
y en Londres imultáneamente en 1843.
·
Después de una breve introducción donde se refiere estrictamente al momento de su arribo a la "temible bárra'' y a su traslado a tierra firme en
una embarcación alquilada "en cuarenta dólares", con diez marineros y un
capitán, inicia su escrito. "Paisaje con pelicanos."
La marquesa describe i lo que contempla: "Posado sobre su medano,
babia un regimiento de enormes pelicanos blancos de fisonomía pensativa.,
colocados en linea como si tuvieran obrervando como cruzamos la barra.
Sobre muchas tripulaciones ahogandose ben repetido sus cantos funebres y
agitado sus grandes y blancas alas. Pero nosotros I cruzamos felizmente en
unos cuantos minutos mas, la mar y la barra quedaban detras de nosotros
y nos ballabamos remando hacia arriba el ancho y plácito rio Pánuco".

U

DON LEONARDO MATA,
MO STRUOSO URINO

Aunque ausente la primera ve-¿ que lo visitan, está presente; al retorno,
ya de salidaJ se vuelven a detener en casa de este legendario tipo que madame
De la Barca nos pinta como un "colosal piloto", cuya casa d taca entre las
chotas de por ahí y cuenta con un jardin. "Tiene w1a especie de jardín
adornado aproximadamente con el mascarón y el ancla de un naufragio."
Leonardo Mata "es un viejo colosal, de altura casi gigante, con la gordura
de un Fal tafI, de modales groseros, sin embargo, con un cierto buen caracter
rústico. El desempeña el cargo de piloto único, cargando precios muy altos.
gobernando a los hombres con una mano de hierro y haciéndolo todo enteramente de cuerdo con su f antasia de manera que es un completo soberano
en u modo de r: 'El ti.rano de Tampico' ". ¿Quién era te don Leonardo
Mata? ¿ Un español? ¿ Un criollo? ¿ Un mexicano? ¿ Un mestizo? La madame nos proporciona otros pannenores de su físico : "El tiene en u curtido
rostro tal mezcla de rudeza y astucia, con su gigante persona y modal
abrupto y medio salvajes; que se me antoja considerado como un cará ter
que hubiere merecido la atención de Walter Scott, i hubiera tenido la opartunidad de encontrarle. Viejo y repulsi\'o como e acaba de casarse con una

muchacha joven Y guapa". ¡ El amor, marquesa de Calderón, el amor, o los
centavos, que todo puede r!

PROGRESO DE TAMPICO
"Cuando nos acercamos a Tampico, las primeras casas que vemos nos hacen el efecto de po_licromas cajas de sombreros, algunas blancas y otras
azules, que una partida de cansados sombreros hubiera depositado ntn: los
arbustos", señal que los había en abundancia.. "Al desembarcar, paseando a
traves de la población, atmque hay algunas casas de piedra sillar, me imagino
en un _pueblo de la_ ueva Inglaterra. Pulcros 'palacios' de tejamanil con
su portico nada espanol, y en el conjunto, un aspecto de limpieza y alegría
que me asombro por haberme imaginado a Tampico como un puma.torio
terrestre. upimos después que estas casas eran hechas en Estados Unidos
Y trans~rtad~ aquí. Hay al~nas tiendas de buen aspecto y aunque existe
poca unifor~udad en la arqwtectura de las casas considerando ~e la ciudad
fue co~1da ~ace solamente diez y seis años, la considero como un lugar
que ha stdo derugrado. En 1825 solo había aquí unas cuantas chozas de indios
Y ~¡ poco comercio que había se encontraba en Pueblo Viejo, situado a las
onllas de un lago (¡sic!) a unas cuantas millas de distancia. ~ os llevaron
a la casa del Consul español, un alegre y ventilado edificio de piedra con
una vi ta muy hermosa a tra\."tz de sus ventanas; 'es la primera casa que se
construyó en Tampico'."

II
En 1842, a los diecinueve años escasos de haber sido fundado el Tampico
moderno, e."OStían varias clases sociales con sus propias características, con
sus puntos de vista de unas hacia otras con sus relaciones sociales de amos
a señores, cosas todas que no se pueden precisar con exactitud debido a la
~~ de d~~to . Existía, desde luego, una clase acomodada aunque
mmu ~a e mop1ente en la que destacaban ciertas familias de españoles,
comeroantes en su mayoría venidos de ciudades más consútuidas como Pánuco, Altamira y pueblos de la Huasteca vecina. En esa clase resaltan los
nombres de que nos habla macla.me Calderón d la Barca como Leonardo
Mata, "colosal viejo piloto", José G6mez füa y don Juan de la Lastra, cuya
casa, "alegre y ventilada edificio de piedra con una vista muy hermosa a
traves de sus ventanas:
la primera que se construyó en Taropico".

551
550

�Aunque la narradora concede muy poca importancia a estos personajes, se

echa de ver que alrededor de ellos giraban ciertos negocios de importancia;

historiadores en orden a escribir su biografía. La marquesa de Calderón
habla así de ella y su bello rancho:

y aunque afirma que no había usociedad" propiamente dicha en el tiempo
de su visita, deja suponer que en torno a ellos había un grupo o conjunto de
personas de fortuna que frecuentaban la vida social de "casino" y compartían paseos y otras diversiones. Al lado de ellos transitaba el pueblo abigarrado y variopinto de indígenas y criollos borrosos. La prueba de que
Tampico a esas fechas era una ciudad organizada es que se le había concedido
la distinción de consulado y se menciona como cónsul o vicecónsul un personaje al que no llega a saludar ni conocer la madame: Don Juan de la
Lastra. Sus impresiones nos refieren la ausencia de sociedad femenina, dejándose llevar del prejuicio de la época de no considerar "sociedad" al pueblo
y a sus pobretonas y anodinas mujeres, por no estar a la altura económica
de los mencionados.

"La llegada a Tampico es muy hermoso y como a dos millas antes de
llegar, en J_a ribera bosc~sa en un pequeño lugar limpio y verde, hay un
bello ranchito, blanco y limpio. En este ranchito tienen vacas y venden leche,
y parece el verdadero retrato del confort rural, el cual siempre llega con doble
encanto c~do un_o ha estado acostumbrado a la vista de las espumosas
013: y a 1~ _mcomodidad de un buque sacudido por Ja tormenta. El Paso de
Do~~ Cecilia ~ue suena ,d~liciosamente romántico. La propietaria, ésta Doña
Cecilia, que vive en pacifica soledad rodeada de manglares sin otro inconveniente para su felicidad que las víboras y caimanes tiene obsesionada mi
imaginación.
'

"Su propietario don Juan de la Lastra, vice-cónsul español, no estaba
aquí; pero fuimos recibidos amablemente por don José G6mez Mira, el
cónsul. Por la noche todos los españoles prominentes de la ciudad acudieron
a visitar al señor Calderón (don Angel, su esposo) ; y habiendo llegado aquí
ayer en la mañana como meros extranjeros y sin la posibilidad de encontrar algún conocido, nos hallamos rodeados de las más gratas e inesperadas
atenciones. Lo que se llama a] pie de la letra, sociedad, no existe en Tampico.
Aquellos que viven aquí han venido con la esperanza de hacer fortuna y los
escasos hombres casados que hay entre ellos, no están dispuestos a exponer
sus esposas al insano clima, a las plagas de mosquitos y jejenes_, las fiebres
tercianas que son más temidas aquí que la fiebre amarilla y a la casi inexistencia total de sociedad femenina respetable. Los hombres, al meo os españoles, se divierten en sus ratos de ocio nocturnos jugando a las cartas y al
billar; pero la ausencia de sociedad femenina debe hacer la vida aburrida.
Montar a caballo y cazar en los alrededores constituyen sus diversiones al
aire Hbre; es una excelente diversión pasear por las riberas del río cuando
el calor no es demasiado intenso."

LA FABULOSA DO~A CECILIA
Personaje histórico en Tampico, tanto por haber dado nombre al famoso
Paso hacia el otro lado del río Pánuco, como por haber sido prácticamente
la fundadora de la actual Ciudad Madero que antes llevó su nombre; la
vida y milagros de la doña están mereciendo hace tiempo la atención de los

552

!

Yo me la imaginaba jóven, amorosa y con el corazón destrozado· una
mel~ncólica monja laica que se había retirado a esta soledad huyendo de las
vanidades y falsedades del mundo, en donde vivía como una heroína con el
producto de s~ rebaños, con aJgún Phillis de limpias manos que ordeñara
las vacas y b~aera la leche para hacer mantequilla, mientras que ella estaba
sen~a extasián~ose en la contemplación de las estrellas arriba y las víboras
abaJo. No fue sm~ hasta d~pués de nuestra llegada a Tampico que tuve
la pena de descubra que la mteresante criatura, la encantadora reclusa tiene
78 años de edad y acaba de enterrar a su séptimo marido. Acepto la ~oticia
dudosamente y de aqtú en adelante procurare retratarla en mi mente como
vieja encantadora que vive entre serpientes y que fabrica venenosas filtros
con huesos de coral, patas de lagarto y alas de buho." ¡ Una especie de bruja!

i Valiente retrato de amazona el que por lo pronto nos ha bosquejado la
señora de Calderón y como no tenemos otros más apegados a realidad, con
él nos quedaremos en espera de otras noticias!

LAS RIBERAS DEL

ruo

PÁNUCO

~gnilica descripción de las riberas del río nos ofrece la marquesa y por
lo visto poco ha cambiado el paisaje en la actualidad. Aquí hay que compartir los elogios con Pánuco, ciudad que antecede a Tampico y quizá sea
más rica en historia colonial.
"Las bellezas que dicen existen río arriba, pasando por Tampico, tales
como las riberas boscosas, los grandes cercados de ganado y la pintoresca
población india de Pánuco, tendremos que imaginárnoslas como nos las des-

553

�criben. La vecindad es descrita como una selva de raros árboles_ entre lazados
con gráciles y floridas hiedras, en las que anidan p~jaros de brillante ~ bello
plumaje; pero nuestro deseo de visitarla es contrariado por_ las molestias de
millares de jejenes y garrapatas, pequeños insectos que se mtrodu~n en la
piel produciendo irritación y fiebre; y por las a~anchas de mosqwtos, por
los horrorosos caimanes que se solazan en las nberas, y peor que todo'. las
venenosas serpientes que se deslizan por entre la exhuberante vegetación:
·
caca.....'.as, y fragantes flores no nos compensarán de tantos
l oros, mariposas,
peligros."
Dentro de la pintura del Tampico naciente que nos dejara por fo~.ª
la sabrosa pluma de Fanny Inglis y de los pintorescos pormenores del paisaje
de la vida de ese entonces, nos place transcribir, finalmente, el trazo que
riciera su relato de una plaza incipiente: ¿la de la Libertad?
"Acabamos de regresar de un paseo a la luz de la luna, a La Glorieta,
lugar público que están haciendo aquí y en el que hay algun~ b~cos _de
piedra para los viandantes, junto a los cuales algunas ge~tes bum mtenc10nadas botaron el cadáver de un caballo, cuyo olor nos obligó a regresar con
conveniente rapidez."
Frances Erskinne Inglis fue el nombre de soltera de la marquesa de C~derón aunque la pomposidad de su esposo lo eclipsó de modo que casi lo
desconocíamos por completo y nació en Edimburgo (Ingl~terra) en _1804.
Desequilibrios de fortuna la trajeron al lado de su madre viuda a la ciudad
de Baltimore en donde Fanny le prestó valiosa ayuda como ma~tra en las
escuelas que aquélla fundara en Boston, Staten Island y _en_ Baltimo_re. Don
Angel Calderón de la Barca, primer ministro plenipot:~csa~ : enviado ~traordinario de España en México, cuando la conOC10, qwzas con mobvo
Y
d e sus al tas amistades literarias -Ticknor, Lowell, Longfcllow, Prescott
.
otros hombres de letras-, se prendó de su frágil hermosura Y con~Jeron
nupcias en 1838. Con él viaja a Méxi~o en ~839. Du~nte la estancia en
nuestro país escribe Frances Life in Mexico dunng a Res,dence of Two ears
in That Country publicado, como indicamos, en Londres y e~, Boston s~u1·
táneamente. Lamentamos no haber utilizado la pu1cra version de Enrique
Martínez Sobral, de la Real Academia Española, cosa que nos proponemos

!

hacer en lo futuro.
·
b
de cartas las alusiones y párrafos consagrados a Tampico
Escnta
a ase
,
, .
b
se encuentran en la carta quincuagésima tercera, penultima de esta o ra,
' de de este modo· Partida de T)'rian. - Norte a la al·
que la marquesa diVl
·
.
L
tura de Tampico. _ La Barra. - El Río Pánuco. - El Piloto. a

554

playa. - Cocodrilo. - Paso de Doña Cecilia. - Tampico. - Casa del
cónsul español. - Sociedad. - Navegación. - Orillas del Pánuco. - Inoculación extraordinaria. - La Glorieta. - Salida de Tampico. - Norte
furioso. - Viaje. - Llegada a La Habana.
Como es natural, nosotros no comentamos todos los párrafos de la carta,
sólo queremos llamar la atención de algunos de sus más interesantes aspectos
donde brilla la capacidad de observación de la escritora inglesa y que -insistimos- deben de andar, como otros tantos ditirambos y poemas y prosas
dedicados a nuestra ciudad y puerto, en la mano de chicos y de grandes,
en Tamaulipas.

¿ DóNDE SE UBICABA EL HOSPITAL
DE SAN SEBASTIAN?
A POCO MÁs de un siglo de distancia las más espesas tinieblas del desconocimiento enwelven al que fuera alrededor de 1857 el hospital civil de San
Sebastián de Tampico.
Datan de época muy reciente los archivos del hospital civil Carlos Canseco.
Debido ante todo a las arrasadoras consecuencias de las perturbaciones atmosféricas que han devastado nuestra población, la mayor parte de los documentos de ocho años hacia atrás con que contaba el hospital desaparecieron.
Düícilmente se podrá dar con noticias fidedignas y exactas acerca de la
fecha de fundación y de la ubicación del mismo.
Desde luego, en cuanto a tiempo, habrá que colocarlo más acá de la re•
población, 12 de abril de 1823.
Causa extrañeza el porqué no se le asigne lugar a establecimiento tan importante al propio día de la repoblación, ya que era de suponerse le fuera
asignado al mismo tiempo que se delineaba y trazaba el pueblo a la par que
la plaza mayor, la iglesia y curato, las casas consistoriales y cuando se r~
partieron solares a los pobladores altamirenses encabei.ados por don Juan
de Villatoro, Felipe de Lagos, sindico, Antonio García, agrimensor y Juan de
Escobar, secretario interino.

¿ Se le asignó lugar especial pero olvidaron mencionarlo en el acta de
fundación?
En el acta se da cuenta y razón de los primeros pasos del Tampico moC&gt;.LDnó:-.
México, 1967.
11

DE

u

BARCA, marquesa de, La Vida en México, Editora Nacional,

555

�derno al medirse "treinta varas desde la orilla del Ban-anco -¿ el Barranco
de los AJemanes?- y se puso un horcón a plomo desde el cual se tiró la
línea del recinto con rumbo de Este a Oeste y de Sur a Norte, quedando
formada la escuadra enteramente rectificada". Se traza.ron enseguida la plaza
mayor "con cien varas en cuadrado'', luego la del muelle; "se destinó una
cuadra para la Iglesia y Curato'', dos solares fueron asignados para casas
consistoriales, finalmente "se numeraron los solares y quedó trazado el pueblo,
que se le puso por nombre Santa Ana de Tampico, según lo acordado por
el Dustre Ayuntamiento y todo quedó concluido con arreglo al plano levantado al efecto".
Tampoco se habla del solar destinado a escuela, siendo muy probable que
fuera el que hoy ocupa la escuela José Ma. Gajá.

•
¿De dónde provienen las noticias históricas sobre el hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Obra en mi poder un pequeño folletín de doce paginillas más la cubierta,
impreso en .la imprenta Perillos, cuyo título es Reglamento del Hospital Civil
de San Sebastián de Tampico, Tampico, de Tamaulipas, septiembre lo. de
de 1857. 23 Al calce del folleto se dice: "Aprobado eJ anterior Reglamento
por el Supremo Gobierno del Estado, según se expresa en el encabezamiento,
firmamos dos ejemplares con las modificaciones hechas, el Presidente y Secretario que suscriben. Tampico diciembre 22 de 1857. Antonio Zertuche,
Presidente, D. Camacho, Secretario".
Otro dato muy significativo y que da cuenta de la mentalidad cristiana
de quienes lo erigieron y mantuvieron es el s.iguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, presentado, discutido y aprobado
por la Junta de Caridad en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el
Superior Gobierno del Estado con acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de
diciembre del mismo año". En el artículo primero se recalca la función de esa
"Junta de Caridad'' en un clima histórico de espíritu ancho, lejos de banderías divisionistas e ideológicas, ¡ en plena Reforma!, lo que desde luego
'" Reglame11lo del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, Imprenta Perillos,
1857. Su título completo es el siguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San
Sebaatián de Tampico, presentado, discutido y aprobado por la Junta de Caridad
en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el Superior Gobierno del Estado con
acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de diciembre del mismo año. Está firmado por
Antonio Certuche, Pre.,ide.ote y D. Camacho, Secretario. Contiene 10 artículos con varios incisos cada uno y 5 'prevenciones generales' ".

556

refleja la mentalidad lealmente liberal de aquellos funcionarios públicos.
Reza así: "Este establecimiento será administrado y diri jido única y exclusivamente (sic) por la Junta de Caridad, creada en esta Ciudad, y todos y
cada uno de los mismos de ella pueden entrar en él a cualquiera hora del
día y de la noche, estando autorizados para inspeccionar todos los ramos,
así como para hacer cumplir las disposiciones que contiene el presente reglamento".
Tendremos que conformarnos por ahora con plantear el interrogante que
titula el presente escrito: ¿ dónde estuvo ubicado este hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Difícil de despejar la incógnita. Tal vez no imposible. Posiblemente el
secreto se oculte en los archivos del H. Ayuntamiento porteño y en los de la
parroquia de Tampico, ya que sabido es que lo que toca a estos últimos que
son distintos de los Archivos de la Curia Episcopal que datan de la traslación
de la sede episcopal de Ciudad Victoria a Tampico en 1923. A algunos de
nuestros más venerables galenos ( como el doctor León Gual) trasmitimos
la grata tarea de esclarecemos estas tinieblas e ignorancias. Tocias las noticias
históricas por lo demás, deben apegarse estrictamente a la objetividad y sería
interesante para nuestra ciudad para la integración lo más completa posible
de su historia situar en el tiempo y espacio debido lo que fue hospital civil.
Observamos pormenores de sumo interés que dicta el reglamento de los
que el actual hospital dista a siglos de distancia, aunque desde luego hay
que precisar que "aquellos eran otros tiempos".
Se dice por ejemplo en el artículo segundo que "todos los menesterosos
de la Ciudad que soliciten la curación de sus enfermedades, serán admitidos
y atendidos con la eficacia y esmero -y ¡ no había Lotería Nacional para la
Asistencia Pública! suspiramos- que la Junta tiene derecho a exijir de sus
empleados, mas aqueJJos cuyas enfermedades sean contagiosas o perjudiciales
a los demás como Lázaro~, Dementes, etc. se procurará colocarlos en parage
(sic!) apartado y conveniente con acuerdo de la Corporación Municipal para
evitar el mayor mal. Los enfermos que desean ser asistidos en la sala de
distinción, pagarán UN PESO por cada día que permanezcan allí".
Feliz edad y tiempo dichoso aquel en que el pesito mexicano contenía
más plata y sonaba más duro y en que los enfermos estaban exentos de
pagar tributos de sangre... y Juego decimos que todo progresa ...
Estos y otros pormenores del reglamento del hospital civil de San Sebastián de Tampico merecen otros comentarios.

557

�¿QUmN ERA EL RELIGIOSO QUE LUIS DE CARVAJAL
"TRUJO DE LA HUASTECA"?
LINO G6MEZ ÜAN:EDO

Academy oí American Franciscan
History. Washington

MI ESTIMADO AMIGO Eugenio del Hoyo, en un libro reciente y excelente,1
ha derramado nueva luz sobre varios hechos y personajes relacionados con
la fundación de Monterrey y con los orígenes de la dominación española
en el Nuevo Reino de León. En el curso de su estudio destruye unas cuantas
leyendas y fija documentalmente algunos puntos básicos que deberá tener
en cuenta cualquier investigación posterior sobre tales temas. Pero el historiador se halla siempre limitado por las fuentes existentes y conocidas: más
allá de éstas sólo puede echar mano de suposiciones, hipótesis y conjeturas,
que, por muy lógicas y justificadas que parezcan, quedan siempre sujetas
a revisión. A pesar de lo sólidamente que se halla construida su Historia del
Nuevo Reino de León -tanto en su base documental como en el análisis
crítico de las fuentes- Del Hoyo ha tenido que aceptar ciertos supuestos
que, aun sin estar apoyados en testimonios claros, parecían razonablemente
seguros. Documentos que tuve la suerte de encontrar me inclinan a creer
que algunos de tales supuestos no corresponden a la verdad histórica. Con
ánimo de colaborar y no de criticar, aventuro los siguientes comentarios al
magnifico trabajo de Del Hoyo.

El punto principal que intento clarificar es la identidad del religioso que
Luis de Carvajal trajo consigo de la Huasteca, según el conocido testimonio
de Alonso de León. Según verá el lector, parece que debe ser descartado el
franciscano fray Lorenzo de Gaviria, como venía aceptándose hasta el pre1 Historia del Nuevo
Le6n ( 1577-1723), MonteJJ'C}', Publicaciones del Instituto
Tecno16gi.co y de Estudios Superiores de Monterrey, 1972, 2 vob.

559

�sente. Pero antes de llegar a las pruebas de esta afirmación, conviene que
bagamos algunas consideraciones. Al sugerirlas, doy por supuesto que el l~ctor especializado -a quien van dirigidas- conoce el estado de la cuesuón
y lo escrito por Del Hoyo.

rece en el "Becerro general menológico y cronológico" donde el acucioso
fr_ay Fran~co_ Antonio de la Rosa y Figueroa registró todos los religiosos de
dicha provincia del Santo Evangelio desde 1523 a 1699. 5 En vano lo he
buscado entre los franciscanos que pasaron a la Nueva España -o a otras
partes de América- según las listas conocidas del siglo XVI, que, si no
completas, son muy abundantes.º De haber vestido el hábito franciscano
en América, cabría pensar que lo hubiese hecho en San Francisco de México.
Pues bien: se conservan los dos primeros libros de ingreso y profesión de
novicios en dicho convento, el primero de los cuales comprende los años
1562-1585 y el segundo alcanza hasta fines del siglo XVII. No se encuentra
para nada el nombre de fray Lorenzo de Gaviria. 1 Por otra parte, la referencia de Arlegui ( Cr6nica, parte segunda, cap. 3) parece un simple eco
de lo escrito por Torquemada. Se limita a decir que fue el fundador del
convento de Saltillo, y si bien le atribuye la ''reedificación" del convento
de Topia, y no su edificación como hace Torquemada, la variante de Arlegui se explica fácilmente teniendo en cuenta que este autor había narrado
anteriormente {parte segunda, cap. 1) la fundación de Topia como hecha
en 1555-1559. Además, Arlegui no relaciona al padre Gaviria con los orígenes franciscanos en el Nuevo Reíno de León; al menos de manera expresa
y clara, pues me parece demasiado el dar por "indudable" -como hace Del
Hoyo, I, 172- que dicho cronista se refiera a la entrada de fray Lorenzo
con Carvajal en lo que escribe después de narrar la fundación del convento
de Monterrey en 1602 (Arlegui, Crónica, parte tercera, cap. 1) . Yo susti-

1) La primera consideración se refiere a la identidad del prop~o fr_ay
Lorenzo de Gaviria. De él poco sabíamos que estuviese basado en testuno010s
claros y seguros. Incluso el apellido "Gavira" se me antoj~ dudoso, por no
decir claramente inexacto: los únicos documentos conocidos donde se le
menciona -y que aduciré en seguida- traen la forma Gaviria, y hasta Torquemada, si bien en el texto lo llama "Gavira", en el ~dice usa la fonna
"Gaviria" (M anarquía Indiana, 2 ed., Madrid, 1725, _lib. 19, cap. 1~, _P·
341,2). Por lo que mira a la biografía de este franc~o, de los vie!os
cronistas Mendieta no lo menciona para nada, cosa en realidad poco e&gt;.-trana,
a que 'tampoco menciona la fundación del convtnto de Saltillo, aunque
~bía tenido lugar varios lustros antes de la fecha en que escnbía dicho
cronista. Mendieta se había trazado, al parecer, un esquema más general
para su Historia. Tampoco lo menciona Oroz,2 lo que asimismo resulta explicable, pues no suele recordar más que a los religi~~s fallecidos y nuestro
Gaviria, por lo que sabemos, vivía aun cuando escrib16 Oroz.
El primero que da noticia de fray Lorenzo de Gaviria es el ~tado fray
Juan de Torquemada, quien escribía en la prim~. década del siglo XVII
y asistió en 1604 a la erección oficial de la provmcia de_ ~catecas.ª Vetancourt por su parte, nada dice de fray Lorenzo de Ganvia, lo cual parece
indi~ que este religioso no había dejado memoria especial' Tampoco apab
titulada Vidas de los religiosos
n su o ra

an

fundadores como otros varones
.
·...:-~1
ho
señalados desta Provincia del sancto Evangelio. El manuacnto onl5-'-'-"'" para
Y _en
• E

la colección latinoamericana de la Tulane Univenity, Nueva Orleans; pero ha sido
recientemente traducido al ingl~ y editado por AngHico Chávez bajo el título de
Th, Oroz Code;c (Washington, Academy of American F~~scan ~Ílltory, 197_2).
aroi termin6 111 obra hacia 1585 y fue muy amigo de la familia CarvaJal. Se explica,
sin embargo, que tanto fray Lorenzo de Gaviria c?mo _&amp;:ay Juan de la Magdalena
hayan sido omitidos en esta obra por hallarse todavia vivos.
• ''Fund6se despu~ casa en el Saltillo -escnbe Torquemada- y fund6la el P.
Fr. Lorenzo de Gavira, natural de Extremadura; pero dejó&amp;e despu~s por muchos
añoa y pasó este religioso a Topia, muchas leguas adelante, donde ~dó
en el
pueblo de lo.s indios, que hasta hoy permanece" (Monarqula Indiana, lib. XIX,

º':ª

cap. 16) ·

Agustín de Vetancourt publicó en 1697 su Cr6nica de
ral~ En el mismo volumen, aunque con portada distinta,
Evang,
10.
Franciscano, donde hace memoria, siguiendo los meses Y d1as
rones más señalados" de &lt;licha provincia.
• F

560

· · d l S nto
a rovancia e a .
incluy6 un M enelogio
d1 d ¡ "va

¡ p

e ano,

e

oa

•

' El_ manuscrito se conserva en la Newberry Libraey, de Chicago; posee una copia
del nusmo la Academy of American Franciscan, de Washington. La primera parte
que regútra los religiosos "gachupines", presenta grandes lagunas. Por ejemplo, n~
da los nombres de la mayor parte de los religiosos que componían la numerosa
cxpe~ci6n traída por Mendíeta en 1573, y de esta fecha salta a 1600. Tampoco en
la, listas de los llegados de Espafia en 1573 y en los años siguientes, que publicó
Castro Seoane ("Aviamiento y catálogo de misiones en el siglo xvr• Missionalia
Hispanica, vols. XVI-XVIIl, 1959-1961 ). figura nuestro fray Lorenzo.
cierto, por
o~ parte, que . también faltan los nombres de los llegados en alguna de estas expediciones: por eJemplo, los de los veinticuatro que trajo en 1575 fray Antonio de
Sawar.

fu

• La Academy of American Franciscan History, Washington, D. C., ha seleccionado
Y copiado en el Archivo General de Indias, de Sevilla, una rica colección de docu-

mentos JObre expediciones de religiosos franciscanos a Indias durante el siglo XVI
Consta de seis gruesos volúmenes; no se ha encontrado en tales listas el nombre d~
fray Lorenzo de Gaviria.

' Los ori~les se conservan en la Bancroít Library, Berkeley, California. Posee
una Xero-copi.a la Academy of American Franciscan History, Washington, D. C.

561
Rum-36

�•
1
«
caso, la. red dable" por un sunple
pos1'ble" . Pero en cualquier
.
tuma ID u
, 1
dir' después
ferencia de Arlegui estaría equivocada, segun o que
e
.
.
.
h menos que fray Lorenzo
De todo esto no pretendo coneluir, ro mu~ o .
'
da
imd G . . sea un personaje inexistente. El testunomo de Torquema es
e avma
información sobre el convento de Topia, hecha en enero
portante, y en una
d . , d di ho convento Los testigos eran
ac1on e c
·.
d
de 1623 , se le atribuye la fun
.
d T .
.enes estuvieron concor es en
antiguos pobladores de las minas e opta, qbu_i
treinta años antes
1 • 1 había sido descu 1erto unos
declarar que aque romera
- d spués fue a fundar allí convento fray
haO·a 1593-y que un ano e
llid
-o sea
f
Pablo de G6ngora.ª El ape 0
Lo
o de Gavi.ria, con su companero ray
.
174 )
renz
..
G . a (Arch. Franciscano, ca1a 11, exp.
.
es siempre Gavina, nunca avir .
.
.
f
. d
entales -o en crorustas anuguos2) La misma falta de re erencias ocum
,
el Vie·o -no podría trahay que señalar respecto a fray Lorenzo González
. J
, afirma
. G ..
y a fray Martín de Altannra, que, segun
tarse del propio avma[f
)
los pri" stá históricaIOente comprobado. . . ueron ...
Del Hoyo (Il, 486) e . .
'd .
Monterrey "' fueron los {un.
e tuvieron su res1 encia en
,
meros franciscanos qu ,,
.
a de las fuentes documentales que be
dadores de su convento . ~n ~gun to
1i1Y1osos y de los cronistas sólo
. d
el párrafo antenor figuran es s re o'
.
d
ota o en .
, . XIX ca 18) trae el siguiente pasaje, esTorquemada (Monarquza, lib.
'
p..
hechas en Cedros por fray
pués de hablarnos d~ las granldes convtoersi~:~a. sido trasladado a Saltillo:
Gó
y de como aque conven
., d
Juan
mez . .
llama Santa Lucía hay ahora gran conversion e
"En una provmoa que se
f ·1 francisco sacerdote llamado fray
indios infieles. Aquí mataron und ~ e_
a.J-L:strar los 'sacramentos; y
·
' doles a eC1T nusa Y
Martín de Altam1ra, yen . .
ran matanza en ellos los soldados que
g
'6 " He subra)•ado
Po r la muerte .del. fraile, f bioeron
ai1 franciscos en esta convers1 n •
estaban de presidio. Hay . r ~
d León, que es la fuente principal para
la palabra sacerdote, po~que os o::o elos fundadores del convento de Man-

• ,

u·

=

ran~:n

se

tener a ':8tos dos f f
había sido hennano lego, y que despué~
terrey dice que ray
· Q izá un registro
, Pu·diera ser un detalle cronológico de importanoa. u
Al
de
6
d
or en .
e se apoya onso
del archivo de las Cajas Reales de ,zacatecas, en qu
León, ayudase a resolver este punto.
· · gen eral de la
..
dada hacer por el corrusano
• Se trata de una informac1on man
L respuestas de varios conventos de
Nueva España, fray Alonso de Montemayor."~hivo Franciscano", Biblioteca Nacio. . d z tecas se conservan en

la provmoa

e

~ca

58 n. 1160.

nal de Múico, caJas 11, nos. 173-17;, y -~ de Zacatec.as se encuentra hoy en la
• Lo que resta del Archivo de la eso:er~
An Arbor Conserva registros de
'brary de Universidad de M1chigan,
n
.
Clements L1
,
.
los años que interesarían a nuestro ob;eto.

Tampoco en este caso se trata de poner en duda la existencia de fray

Martín de AJtamira ni la realidad de su martirio. Ambas cosas tienen en su
apoyo la citada información de 1622. Varios testigos le nombran entre los
misioneros famosos que habían sufrido martirio. Según uno, fue sacrificado
por los indios borrados, a los cuales otro testigo sitúa en el valle de Coahuila;
un tercer testigo añade que dicho valle era "frontera de el convento de Santa
Lucía del Nuevo Reino de León". El martirio de fray Martín de Altamira,
mientras oraba en una ermita, fue confirmado por fray Pedro Suárez en
su declaración, y asimismo por fray Francisco Santos, quien puntualiza que
el hecho había sucedido unos catorce años antes -es decir, hacia 1608y que el testigo había conoádo al padre Altamira. "Mataron en Coaguila
-declaró Fr. Francisco de los Santos- los indios chichimecos de aquella
tierra al padre Fr. Martín de Alta.mira. que les estaba administrando y doctrinando, al cual conoció este dicho declarante, y habrá que sucedió catorse
años, poco más o menos." Catorce o quince años haría, según fray Jerónimo
de Pangoa, guardián de Tlaxcalilla (Arch. Franciscano, caja 11, exp. 173,
fols. 5 y 14). Arlegu~ como de costumbre, da una versión un tanto adornada
de este martirio -cambiando el nombre del mártir y el lugar donde fue
muerto-; valdría la pena averiguar donde bebió sus noticias.

3) Puedo ofrecer algún dato nuevo sobre fray Antonio Zualdendo y fray
Diego de Arcaya. Consta que llegaron de España para la provincia de Zacatecas -cuya erección acababa de ser decretada- en junio de 1603, como
parte de un grupo de veinte reclutados en la península por el ya citado fray
Juan G6mez. Zalduendo procedía del convento de Orduña y Arcaya del
convento de la Bastida. 10 Arcaya fue, por lo tanto, un personaje histórico.
El padre Zualdendo era guardián del convento de San Miguel de Mizquitic
en 1622, y como tal firmó el atestado relativo a dicho convento en la mencionada información de aquel año.
Varios individuos de este grupo venido en 1603 figuraron con preeminencia
en los primeros años de la provincia. Y lo mismo puede decirse de los seis
que en 1602 había traído de España fray Diego Caro -quien sería el primer
ministro provincial de Zacatecas- y de los quince que llegaron en 1610
con fray Gabriel Arias, sucesor de Caro en eJ provincialato. Algunos de ellos
aparecen en la citada información de 1622. Esta información nos ofrece,
además, otra sorpresa: la de que fray Andrés de León, mencionado entre
11 Archivo General de Indias, Sevilla. Contrntaci6n, leg. 5538: "Libro
donde se
tiene cuenta y razón de los religiosos que por mandato de su Magestad pasan a las
Indias", fol. 80. En la futa figura también fray Diego Maestro, quien según Torquemada ( l. cit.) fue el tercer provincial de Zacatecas.

563

562

�los fundadores del convento de Monterrey, existió en la realidad, "fuera de
la fantasí.a de los historiadores", contra lo que supone Del Hoyo. Era n~
me.nos que guardián del convento de San J~an ~el M~quital e! 19 de diciembre de 1622, !echa en que firmó el testimonio relativo a dicho pu~bl.o
para la tantas veces mencionada información de aquel .3!1-º· Se menciona
también alli a otro franciscano relacionado con la fundac1on de Monterrey:

fray Cristóbal de Espinosa.

•
Pero mis razones para sospechar que no haya sido él el "religioso de San

4) La Custodia de Zacatecas dependió siempre de ~ provincia del Santo
Evangelio. Sus dos primeros conventos -nombre de D10s Y Zacatecas-_ f~rmaron parte algún tiempo de la provincia de lo Santos Ap6 toles, engt.da

con los conventos de Michoacán y Jalisco, oficialmente en 1565, de hecho
hacia 1567. Poco después de esta erección, fundó la nueva provincia el convento de Zacatecas · el del ombre de Dios había sido fwidado pocos años
antes por religiosos' de la provincia del Santo. E~gelio. Pero ambos. conventos retornaron a la jurisdicción de la provincia del Santo Evangelio, la
cual constituyó con ellos -y con otros habían ido erigiendo desde 1567-:la Custodia dependiente de Zacatecas, hacia 1573-1574.u_ De esta Custodia
nació en 1604 la provincia independiente de San Francisco de Zacatecas.
Así que cualquier franciscano que haya llegado al ~uevo _Le6n ~ 1581-82
podía pertenecer a la provincia del Santo ~~gelio, ~u~1ese ve~do de. la
Huasteca O de Zacatecas. Incluso si el tal religioso o religiosos hubieran sido
de los franciscanos procedentes de Jalisco que ya trabajaban ~ C~uila,
podrían haberse llamado hijos de la provincia del Santo EVa.,:)gelio, teruendo
•ñ cuenta de que de esta provincia procedían verosímilmente, en las fechas
cionadas muchos -acaso la mayoría- de los que constituían la provincia

3:11~-

de los s:uitos Apóstoles, erigida, como queda dicho, en 1567.
u Según carta del guardián de Zacatecas, 24 agosto 1576, el ~rovincial del S.?11to
E vang eli o, rray Pedro d Qroz, certificó acerca de una pro{esi6n hecha
• en ydicho
convento Jo que parece demostrar que ya tenia jurisdicci6n 110bre el mlllllO, a en
1567, la 'provincia del Santo Evangelio enfrentada a grave escasez. de personal, ~ta
cedido a ta recién erigida provincia de l01 Santos Ap6sto~ (Michoacán Y Jalisco)
el convento de Querétaro y la casa "que fue a poblar Fr. Cintoe en el Valle de Gua•
d'
., según informe de fray Miguel , ·avarro, de 1568 (ICAZDALCETA, Nueva Co-i:m_~ '
Querétaro permaneció unido a Michoacin,
1eccu,n,
v o1 . 1.• Carus de Reli..;osos).
.,.
_ 1:
pero los conventos de Zacatecas y , ·ueva izca&gt;-a, fueron deV'l.leltos ~l San10 Ev~6,...o
y coo ellos ae crigi6 la Custodia de Zacatccas. No parece, como af1ana Arlegm, que
¡01 conventos de la 'ueva izcaya forma.sen ya una "Custodia" desde 1566; pero ~
alquicr caso tal entidad hubiera dependido de la provincia del Santo Evangelio,
cu
la única exisumte hasta entonces en la Nueva España. Vwe sobre todo esto
que era
. M
a R. MAoCARTY, Kicran, "Lo franciscanos en la frontera chi-":=eca" , Hºu l ona
,.
xuana, XI, enero-marzo, 1962, 321-360.

564

En conclusión, fray Lorenzo de Gaviria, aun siendo hijo de la provmcia
del Santo Evangelio, pudo llegar al uevo Reino de León tanto por el camino de la Huasteca como por el de Zacatecas.

Francisco, de la Huasteca, cuyo nombre no se ha podido av riguar" Ilevado
por Carvajal en su empresa e&gt;.-ploradora, pasan de meras conjeturas. Veásmoslas ya. El compañero de Carvajal fue un fray Juan de la Magdalena, del
que hasta el presente -por lo que yo sé- nadie se ha ocupado. En el Archivo General de Inclias, de Sevilla, México, leg. 336, di hace algún tiempo
con una carta de este franciscano al arzobispo de México don Pedro foya
de Contreras. Está fechada en la villa de la Cueva de Le6n a 23 de abril de
1582. Remitiéndose a una carta anterior escrita al arzobispo "por el mes
de diciembre·&gt;, alude brevemente a la e.'&lt;pedición de Carvajal "desde la Huasteca y último pueblo de Tamaholipa hasta llegar a esta serranía de Nuestra
Señora de los Remedio , donde pobló con la gente que traía una villa que
puso nombre la Cueva de Le6n". o he dado con la carta anterior del
padre Magdalena, la cual, de haber sido escrita en diciembre de 1581. como
parece, alteraria la cronología de la expedición de Carvajal tradicionalmente
aceptada; valdría la pena buscar dicha carta con más ahínco.

En marzo de aquel mismo año de 1582 -prosigue diciendo el padre Magdalena- el gobernador Carvajal "me dio en dep6sito la administración de
todos Jo sacramentos de todo este uevo Reino de Le6n''. El 22 de abril
había fundado Carvajal la "ciudad de Le6n", señalando en ella lugar para
la iglesia de San Pedro; por lo que podría el arzobispo -sugiere fray Juandesignar ministros para que comiencen a edificarla y a ocuparse de la conversión de los naturales. "Yo ando -&lt;:ontinúa- en la pac;ificaci6n destos
naturales y estoy con propósito de llcvallo adelante, y de acudir al
uevo
México, que dicen, y a todos los demás descubrimientos que se ofrezieren, y
para esto tengo necesidad de que Vuestra Señoría me haga merced de concederme licencia y facultad para poder en todo el uevo Reino de León
administrar todos los sacramentos." En especial solicita facultad para absolver
de pecados ruervados, o para enviar a los culpables ante Su Señoría, pues
había muchos desórdenes y no remedio, por no conocerse la Bula de Cruzada.
Dice que no escribe con mayor extensión por falta de papel.
Junto con esta carta, se encuentra en el mismo legajo citado otra del propio
Luis de Carvajal (Villa de la Cueva de León, 20 de abril de 1582) en que

565

�·
la admm'1· 6tración espiritual de los territorios nuevamente
h ace re f erencia
a
¡
·
¡ cli6cesJS
· de Guadal aj· ara, dice, afirmaba_ pertenecer
e.
descubiertos, que a
,
Carvajal había dado la "posesión dello, en nombre de
Senona I_llma., a
F
J an de la Magdalena, de la Orden de San Francisco, que vino conray u
,
b d · aín ,, e yo truxe de
migo". Recomienda para cura a Martm A a , ~IZC. 0 , qu.
E ~
también el envio de algunos teatinos [jesuitas] de vida exemplar,
spana, Y
,
.
1 ,, 12
para la conversion y doctnna destos natura es .

v_.

Creo que con los testimonios aducidos queda bien en claro quién era el
.
CarvaJ· al llevó consiao desde la Huasteca. Hasta que se defranc1scano
que
-o
.
muestre otra cosa, fray Lorenzo de Gaviria debe ser excluido.

LOS ARCHIVOS DE GUADALAJARA

CARMEN CASTAÑEDA

*

El Colegio de México

en los archivos de Guadalajara, tanto en el campo
de la investigación histórica como en el de la biblioteconomía, nos hizo pensar en la conveniencia de elaborar una guia de los principales archivos de
esa ciudad.

NUESTRA EXPERlENetA

El presente trabajo brinda información sobre nueve archivos, siete civiles
y dos eclesiásticos, que son repositorios de fuentes para el conocimiento de
la hístoria de México y en general de las regiones norte y occidente. Hemos
recogido los siguientes datos: períodos que cubre cada archivo, ramos que
abarca, noticia de índices, director actual, ubicación y horas de visita.

A.Rcmvo

DJ:,L ARZOBISPO

Paulo III expidió el 13 de julio de 1548 una bula erigiendo la diócesis
de la Nueva Galicia con asiento en Compostela. El primer obispo, Pedro de
Maraver, nunca vivió en Compostela; por su propia autoridad cambió la
sede a Guadalajara, traslación que Pío IV aprobó el 31 de agosto de 1560.
Este obispado (arzobispado desde 1862) ha conservado restos importantes
de su archivo. Como otros archivos diocesanos ha perdido documentos. Según el licenciado Dávila Garibi, fue saqueado en 1928, aunque más tarde
algo se pudo recuperar. De todos modos es uno de los archivos diocesanos
más notables de México, como lo atestigua el padre Lino Gómez Canedo.

En carta al Rey (México, 20 noviembre 1582) Moya de ~~tr~.ras incluía las
cartas de Carvajal y fray Juan d.e la Magdalena, "que fue con él , die.e (AGI. Méx:

• Con la colahoraci6n de Heleo Ladrón de Guevara ( Secretaría General de Gobierno, Estado de Jalisco) , Richard Lindley {Universidad de Texas, Awtin) y Eric
Van Young (Universidad de California, Berkeley).

xico, leg. 336).

567
566

�Tres grandes ramos integran el archivo del arzobispado:

culares del obispo, a no ser que éstas se asentasen en otro libro, lo mismo
que... la correspondencia de otras autoridades -incluso civiles- que [se]

1. Arzobispado. Este ramo tiene libros y legajos del siglo XVII a la fecha:

recibía". :a

a) bautismos.
b) matrimonios.
c) defunciones.
d) padrones.
e) 6rdenes ( documentos sobre legitimidad y limpieza de sangre de los
sacerdotes) .

f) capellanías.
g) testamentos, herencias.
h) profesiones de religiosas ( documentos sobre legitimidad Y limpieza

c) cedularios, de Jos siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
Respecto a los cedularios, colecciones de reales cédulas y documentos oficiales que no faltan en los archivos diocesanos, el padre Eucario López paleografi6 un registro de cédulas e hizo los índices. El original mecanografiado
se conserva en el archivo y fue publicado en 1971.ª
El padre L6pez nos dice de este cedulario lo siguiente:
Obra en el archivo de] arzobispado de Guadalajara un documento
que hace saber la existencia, fuera de dicho archivo, de 29 tomos de
cédulas reales dirigidas por el Consejo de Indias a la Audiencia de la
Nueva Galicia desde el año de 1548 hasta el de 1817, de cuyas cédulas
se conserva un índice general. Son 318 cédulas del siglo XVI, 858 del
XVII, 916 del XVIII y 305 del XIX. ..Y no es escaso el valor que
ofrece este indice, ya que da útiles instrumentos de trabajo, pues contiene los brevetos de los documentos que registra, dando a conocer así
lo tratado en las cédulas...

de sangre de las monjas).
.
.
i) relaciones de méritos (informaciones de los candidatos que aspiraban
a puestos vacantes) .
j) cofradías.

2. Parroquias. Este ramo tiene microfilmados los libros de las parroquias
de casi todo el Estado de Jalisco.
3. Administración general del gobierno de la diócesis. Este ramo comprende:
a) libros de visita, desde el siglo XVII.
Los libros de visitas de la di6cesis, como el Libro primero de visitas, así
particulares como generales, del ilmo. sr. dr. don Juan de Santiago León
Garavito, que hizo en esta ciudad y obispado 1678-1679,
~roo los ~os
volúmenes en que se encuentran consignados los actos pontificales, confirmaciones y órdenes sagradas que ejecutó el obispo Juan Ruiz Colmenero de
1648 a 1650 tienen gran importancia porque "recogen, con mayor o menor
minuciosidad pero casi siempre en fonna circunstanciada, todo lo practicado
por el obispo en sus visitas regulares, que fueron mucho más frecuentes de

Director: Padre Eucario López.
Ubicaci6n: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.

º.

lo que suele suponerse" .1
b) libros de gobierno, desde el siglo XVII.
Los libros de gobierno registran "los nombramientos y otras determinaciones que salían de la curia episcopal". En ellos se copiaban "las cartas cir-

ARCHIVO DEL CABO..DO ECLESIÁsnco

Los cabildos eclesiásticos son "corporaciones, destinadas principalmente a
mantener el culto litúrgico en las iglesias catedrales y a servir de ayuda y asesoramiento al obispo en la administraci6n de la diócesis, asumen el gobierno
de ésta durante la sede vacante, y en la práctica española tuvieron gran
importancia, entre otros, en el aspecto econ6mico".' De estas razones deriva
la importancia de los archivos capitulares.
Tbid., p. 157.
LóPEz, Eucario, Cedulario de la Nueva Galicia, recopilación y paleografía de ... ,
Guadalajara, Edit Lex, 1971.
• G611:xz ÜANl!DO, op. cíl., pp. 152-153.
s

1

1 G6MEZ CAmno, Lino, "Archivos eclesiásticos en México", en Anuario de Bibliolecologla, ..f.rchivologla e Inf ormtitica, II: 3 ( 1971), p. 155.

568

569

�V

Entre los archivos de los cabildos eclesiásticos destaca el de Guadalajara,
cuya documentación va desde el siglo XVI, a la fecha. Este archivo tiene
dos índices uno de las actas capitulares y otro de cedularios capitulares.

VI
VII
VIII
IX
X
XI

Los ramos que comprende este archivo son :

1. Secretarla de cabildo. (Entre numerosos documentos con diversos asuntos destacan los informes sobre la subdivisión de la jurisdicción del obis-

XII

pado de la Nueva Galicia, así como los de la erección de las diócesis

XIII
XIV
XV
XVI

de Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Colima.)
2. Hacienda de la suretaría del cabildo. (Principalmente libros de diez-

mos.)
3. Gobierno de la secretaría del cabildo.
4. Relaciones exteriores. (Correspondencia del cabildo con autoridades ci-

XVII
XVIII

viles y eclesiásticas.)
En este ramo se encuentran diez cedularios capitulares.6 En la introducci6n de este trabajo el padre López nos dice: "Riquísimo filón para
la historia de la Nueva Galicia lo constituyen los ordenamientos que
los monarcas españoles expidieron para la sólida organización de sus
instituciones durante los siglos XVI (parte), XVII, XVIII y parte del
XIX". Y más adelante: "Al cabildo de Guadalajara fueron muchos
de aquellos documentos reales. Buena cantidad de ellos se encuentra en
diez cedularios, gruesos volúmenes en pergamino, que se conservan
en buen estado. Los documentos no guardan orden alguno".
5. Justicia. (Causas criminales y civiles principalmente sobre diezmos y

XIX
XX

XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV

XXVI
XXVII
XXVIII

XXIX
XXX

testamentos.)
6. Beneficencia.

XXXI
XXXII

7. Culto.
8. Libros de actas capitulares. Abarcan desde 1552 hasta la fecha. Sólo
están perdidos el libro cuarto ( 1598 a 1620) y el libro 28 (1912 a 1914).
La primera acta capitular tiene fecha 19 de mayo y menciona "cómo
tamos los períodos que cubren 32 libros:

1552
1568
1583
1598

a 1567.

1583.
a 1598.
a 1620.
a

• LóPEz, Eucario, Cedularios capitulares d8 Guadalajaro-lndices (mecanografiados), Guadalajara, 1967, s.n.p.

570

a 1635.
a 1651.
a 1707.
a 1720.

a 1732.
a

a
a
a
a
a
a
a

a

a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a

1746.
1759.
1781.
1788.
1794.
1809.
1824.
1827.
1833.
1842.
1849.
1856.
1865.
1876.
1878.
1889.
1901.
1912.
1914.
1920.
1925.
1936.
1947.

Existe
. en es te arebi vo un resumen manuscrito de los libros de actas
capitulares elaborado en 1842 por el padre José Joaqu' p·
tari d cabild
m isa.no, secreo e
o de 1838 a 1857. Recientemente fue publicado e El d
E
· L'
•
•
pa re
opez
b'ucano d
. .nos dice
. , en la advertencia que fue "decis'1va en e1 go1emo
y a, lllllllStrac1on de la extensa diócesis · · ·la gesu'ón del cap1tu
, Io
d a1·
cate r 1c10 desde su fundación y en el decurso de los tiempos. Es por
tanto de suma trascendencia el conjunto de acuerdos capitulares, ya

se señaló escuela en la ciudad de Guada.lajara". A continuaci6n ci-

I
II
III
IV

1620
1635
1651
1707
1720
1732
1746
1759
1781
1788
1794
1809
1824
1827
1834
1842
1849
1856
1865
1876
1878
1889
1901
1912
1915
1920
1925
1936

'"C
d' d~ _los libr~ de actas del Venerable Cabildo de la Santa Iglesia
Catedr:trnG10
e ua aJara (Libros del 1 al 23 enero de 1552 a d' . b
Boletín del Instituto de Inrmtigac-iones Bibliogrdficas (ene-jun.

en

i;;;~):ep:~ 1\~~~!•::
571

�ellos son la fuente y base para la acción externa del gobierno, habidos,
estos acuerdos, en las sesiones de cabildo, de las que emanaba su vigor".
Estas obras citadas y otras publicaciones relacionadas con la historia del
arzobispado de Guaclarajara, lo mismo que peri6dicos de Guadalajara, se
encuentran en los dos archivo eclesiásticos.
Director: Padre Eucario López.
Ubicación: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.
Conviene advertir que tanto el archivo del anobispado como el del cabildo
eclesiástico no están totalmente abiertos al público. o está permitido consultar ciertos documentos de carácter confidencial y se prohíbe el acceso a
los fondos documentales a las personas que no demuestren su seriedad como

6. Juicios de ~-paro que se promue\'en en contra del congreso. Juicios
de responsabilidad de funcionarios públicos.
7. Publicaciones
peri6dicas
oficiales del Estado de Jalisco Yde la Federaci'6n.
u ·
.
.
8. ¡n.emonas y nusceláneas de otros estado .
El archivo cuenta con tr indices·
. . . índi,...
...... alfabéb."co de leyes, d ecrctos y
regl~entos de los poderes legi lativo y ejecutivo (1917-1974}, indice cronológico de decretos ( 1823-1974), índice cronológico de decretos federal
(1942-1974-).
es
Director: Oficial mayor del congreso del Estado de
cenciado Humberto Raúl Santana
Ubicación : Palacio de gobierno.
Horas de visita: lunes a viernes, de 10 a 15 horas
Y sábados de 10 a 13 horas.

Jalisco:

li-

mv tigadores.
ARcmvo DEL DEPARTAMEN'ro COLTUR.AL
DEL ESTADO DE JALISCO

J\RCHIVO DEL CONGRE O DEL ESTADO DF. JAUSCO

Este archivo guarda principalmente documentos de carácter legislativo del
Estado de Jalisco de 1823 a 1974, aunque también incluye manu ritos de
1813 a 1823 sobre asuntos relacionados con la ueva Galicia.

Los ramos q\le componen el archivo son los siguientes:

Este archivo ha clasificado expedientes en materia de educación de todo
el Estado de Jalisco desde 1899 a la fecha. Tiene dos índices: uno de es-

!.

cualfelas
otro del personal docente y administrativo por orden cronológico
y abétJ.co.

Los ramos que comprende este archivo son los siguientes:
1. Leyes, decretos y acuerdos económicos del Poder Legislativo:
a) gobernaci6n.

b) hacienda y presupuesto .
c) deS:lrrollo econ6mico y social.

d) justicia.
e) fomento.
2. Coleccion

de leyes del Estado de Jalisco (1823-1906).

3. Estudios legislativos.
4. Movimiento de personal de los municipios del estado. Acuerdo económicos relativos a las ampliaciones d pr upucsto municipales y cancelaciones de cargos de tesorel' . utorizaciones a los municipios para
disponer de dep6sitos o contratos.
5. Lo referente a la política de desarrollo económico integral y de bene-

l. Maestros de educación primaria (nombramientos, ceses licencias ascensos, servicios, etc.) .
'
'
2. Escuelas de educación primaria.
3. Inspecciones a escuelas primarias.
4. Estadística escolar.
5. Actas de exámenes profe ionales de la
uela ormal de Jalisco.
6. Certificados de estudios de las carreras de mae tros y educadoras en
la Escuela ormal de Jalisco.
7. Certificados de sexto año de educación primaria.
8. Constancias de estudios de segundo a quinto año de educar:,6n ·
·
9 C
· d
.
'"" pnmana.
. onstanc1as e prácticas en escuelas primarias
10. Títulos.
·
11. Sueldos.
12. Correspondencia.

ficio social del estado.
573

572

�Director: Profra. lgnacfa Alatorre Ramos.
Ubicaci6n: González Ort ga 319.
Horas de visita: lunes a viernes de 9 a 15 horas.

f) deíunciones en e] ho pital ci\'il.
g) decla1:ci6~ de ausencia y pre5unci6n de muerte.
h) mant1paciones y tutelas.
i) ejecutorias.

j) adopciones.
ARCHIVO OE 'ERAL O.E coBIERNO DEL E TAOO DE JAUSCO

k) reconocimientos.

Di~to_r: Secretaría General de Gobierno del Estado de Jalisco.
ba1·a ' ala.
te del pa 1at.10
. de gobierno.
.
Hb1cac16n: .Planta
.
ora de v1 ita: lunes a v1emes de 9 a 15 horas
Y sábados de 9 a 13 horas.

El 27 de enero de 1857, Ignacio Comonfort e.xpidió la Ley orgánica del
registro del estado civil. Esta ley fue dada a conocer en Guadalajara el 19
de febrero par el gobernador Jesús Camarena, quien el dos de marzo decretó
el ReglamenJo para la ejecución de la li,y orgánica del registro del estado
civil. En el articulo 3" de este reglamento se mencionaba que los registros
de los cinco curato de Guadalajara " e 11 varan por un oficial nombrado
por el gobierno a propue -ta del j fe político". r

ARcmvo HJST()RJOO DEL E TADO

DE

JALJ

co

deP~;73rr

· .6º. de.~ sedclretaría general
'¡~º:rgac1

A partir del 7 de julio de 1857 esas cinco oficinas del registro civil empezaron a enviar copias de los libros que llevaban a la secretaría del gobierno.
Así naci6 el archivo general de gobierno del E tado de Jalisco. Con las leyes
de Refonna el registro civil íuncion6 independientemente de la iglesia.

de gobierno
ini .6 en diciembre
ruz.ac1on e acervo de este archi
pleto desorden en una bodega El
.
vo que se encontraba en com. · materia1 que se localizó b
élc .1857 a 1973 e inclu)·e documento manuscntos
.
e imp a arca los
·6diaños
revistas, folletos y mapas.
resos, pen cos,

Por las razones que hemos dado se deduce que el archivo de gobierno tiene
documentaci6n de 1857 a 1973. Esta documentación la. forman los estractos
) / o copias de los original e de los libros de actas de los registros civiles de
lo· 124 municipios y de las delega iones del Estado de Jalisco.

Los documento se ordenaron cronol6 'caro
los años de 1857 a 1972 y se refieren a gtlo . en_te en 3,461 legajo. Cubren
gu1entcs ramos:

Los libro se encuentran acomodados en estantes y dispuestos en estricto

orden cronológico. Cada año tiene un índice por orden alfabético con el
nombre de los municipios y delegacionC!. Todos los libros regi tran las partidas de enero a diciembre. l final incluyen un índice alfabétíco con los
apellidos de lo interesados. El fonnato de las actas es manuscrito en su ma-

yoría.

Ramos del registro civil:
a) nacimientos (hijos naturales y legítimos).
b) nacimientos de feto .
c) matrimonios.
d) defuncion .
e) defunciones de fetos.
' Co/11cci6n d11 los decr,tos, le¡,s, rt¡lam,nlos, etc., emanados de los minirt,rios de

la República Mexicana y dados a ,onoc,r ,n Jalisco - Período 1855-1866, Guadala•

a) administrativo.
b) ganadería.
e) beneficencia.
d) social.

e)
!)
g)
h)
i)
j)
k)
l)
m)
n)
ñ)

dotaci6n de aguas y ejidos.
fomento.
gobcmaci6n.
hacienda.
justicia.
secretaría particular d gobierno.
sub-secretaría general de gobi mo.
secretaría general de gobierno.
educación pública.
penitencia ría.
d panamento de trabajo y previ ión social.

revistas r Jos pen'6d'ico se el ificaron par el sistema de kardex. En
losLas
estan
tes
ncuentran arreglados en orden alfabético y cronol6gico dentro

jara, marzo 2, 1857.

575
574

�de cada título. Están registrados a la fecha 310 títulos. Los folletos se han
acomodado por orden alfabético.
Director: Heleo Ladr6n de Guevara.
. .
.
Ubicación: Av. Prolongación Alcalde 1351, Unidad Adnurustrativa
Estatal, edificio "B", sótano.
· ·ta·. lunes a viernes de 9 a 13 horas y de 15 a 19
H oras de v1si
horas. Sábados de 9 a 13 horas.

.ARcmvo

DE INSTRUMENTOS

p{raucos

Su acervo formó parte del archivo de la real audiencia _de Guadalajara.
En la actualidad engloba tres ramos: el de notarias, el de berras Y aguas Y
el de gobierno de la audiencia.

en la jurisdicción de la audiencia de la Nueva Galicia; pleitos sobre
tierras entre particulares y comunidades· medidas, confirmaciones y
composiciones de tierras. Este ramo tiene un importante índice que consigna la jurisdicción donde está localizada la propiedad comunal de los
indígenas de de 1584.8

3. Ramo de gobierno de la audiencia de la Nueva Galicia. Aproximadamente 80 tomos de 1675 a 1750. Estos libros registran:
a) Licencias de todas clases dadas por la audiencia; repartimientos de
indios; exportación de ganado a Nueva España; fabricación de molinos, trapiches, obrajes, etc.; establecimiento de servicios de transporte (canoas); mercedes y confirmaciones de tierras.
b) Confmnaciones de elecciones de alcaldes y regidores de la jurisdicción de la Nueva Galicia.
c) Nombramientos de curas, alcaldes mayores, corregidores, etc. de la
jurisdicción de la Nueva Galicia.

l. Ramo de notarías. Comprende los protocolos de los notarios Y ~banos públicos de Guadalajara. Hay cientos de tomos, cada uno con Clen·
E ·ezan a finales del siglo XVI y corren hasta
la fecha.
tos d e foJas. mpi
.
úm
Existe un índice manuscrito con los nombres de los notanos: vol enes
de sus protocolos y fechas que les corresponden; los volumen~ ra.r:1
vez tienen un índice analítico y contienen entre otras las materias si-

Director: Licenciado Alejandro Hernández A1virde.
Ubicación: Planta baja, ala suroeste del palacio de justicia, Hidalgo 190.
Horas de visita: Lunes a viernes de 9 a 14 horas y sábados de
9 a 13 horas.

guientes:

a) Ventas de tierras, casas, esclavos, productos agrícolas, fábricas (mob)

linos, tenerías, etc.) ' minas, etc.
. .
.
e añías de negocios entre particulares, reconoom1entos y ohli~!es de deudas, dotes, hipotecas de bienes raíces (haciendas,

casas) , hipotecas eclesiásticas.
.
e) Poderes especiales y generales, poderes para testar, testamentos, hijuelas, etc.
· d
d) Este archivo también ha recibido los protocolos de lo~ notanos . e
algunos pueblos aledaños a Guadalajara. Richard Lmdley, qw~
consult6 este ramo, opina que el archivo de notarías, con sus obligaciones, ventas, poderes, testamentos, hipo~, es una de las más
ricas colecciones de México y tal vez de Amenca.
2 . Ramo de tierras y aguas. Comprende aproximadamente 300 volúmenes
( de 1584 a 1820) que registran asientos y títulos ( m~chas veces con
planes interesantes) de las dotaciones o mercedes de tierras otorgadas

ARCHI\'O MUNICIPAL

En el valle de Atemajac quedó establecida por cuarta y última vez la
ciudad de Guadalajara y lo mismo pasó con su ayuntamiento que se instaló
definitivamente el 14 de febrero de 1542. Esta corporación que administra los
intereses del municipio tuvo también su propio archivo. Dos reales cédulas
de Carlos II, una de 1530 y otra de 1548, ordenaban la formación de los
archivos municipales:
1 Indice alfabético de los expedientes que obran en la oficina denominada "Archivo
de instrumentos públicos de Guadalajara" referentes a terrenos de indígenas ubicados
rn territorio que fue jurisdicci6n de la r-eal audiencia de Guadalajara, comprendiéndose en ella los reinos de Nueva Galicia. ueva Vizcaya y provincias subalternas.
Ejemplo:
Pu,blo
JurisdiGción
Ettado
Año
Exped.
Libro
Legajo
Acaponeta
Acaponeta
Nayarit
1717
8
65

577

576

Hu.m-37

�ordenarnos y mandamos a los cabildos y regimientos de las ciudades )'
villas que hagan reco er todas las cédulas y provisiones por los señores
reyes nuestros antecesor s y por nos dadas en beneficio y privilegio de
sus comunidad~, y las demás escrituras y papeles que convengan; y
hecho inventario de ell las pongan en un archivo ...•

de 1607 a 18 de junio de 1668
bajo la dirección de] profesor
d 319 folio' fue pa.leografiado
parte por el ayuntamiento d G dal~ Razo Zaragoza y editada una
2. Gobierno municipal (e.lec .
ua ªJara 1968-1970.u
.
c1ones; nombramientos
1 .
res, escnban
marordomo alf'
y sa ano de regidoapoderado en • fadrid; etiq~eta ) ~ real, abogado, veedor• alguacil,

pesar de los numeroso traslados que

3. Alcabalas e impuesto m unmp
. . al es sobre la com
4 • Aguas, baños saneamiento.
pra Y venta de ca as.

ha sufrido, eJ archivo municipal
guarda todavía abundante y rica documentación. o tiene material del siglo
XVI porque se le prestó al cronista franciscano fray Antonio Tello quien
lo utilizó en su Crónica miscelánea y nunca lo devolvió. Igual suerte corrieron el libro del real patronato y el de las reales cédulas. Un antiguo director
del arclúvo, el señor Luis M. Rivera, lo sacó en calidad de préstamo y

jamás los regresó.
Los documentos de este archlvo están acomodados más o menos cronol6gicamente en cajas. Por ejemplo, existen 257 cajas con legajos desde el siglo
XVIl basta el año de 1913. Aunque el orden en que están los documentos
en las cajas no corre.sponde al orden con que se citan en los índices; es necesario consultar éstos para saber qué ramos se encontrarán en el archivo y
de qué fecha.1 º
El mismo ñor Rivera que elaboró los índices paleograíi6 numerosos documentos del archivo municipal y redactó pequeñas monografías utilizando

documentos de ese arclúvo.u
Ramos principales que comprende el arclúvo municipal:

1. Libros de cabildo desde 1607 hasta 1974. (Hay algunas lagunas al
principio del siglo XVIII.) El primer libro capitular abarca de enero

jO:~ª.

5. Calamidades
públicas. hospitalP~ '-·--r·
.
6 Inst
•,
-, ucm:ucenoa
.
rucc1on y beneficencia , bli
(
.
versidad
d
pu ca escuelas, colegios beat .

7 C
.' casa e cuna, hospicio de pobres)
'
enos, uni•
· omeroo de menudeo pla.7,as b
. . ·
8. Conventos de monjas : d
li: ~ astecnruento, mercado ' etc.
9 F'
, e re giosos.
· testas {paseo del pendón ro ·
.
tremeses, f'1estas de guardar
' p cesiones,
arusta.s, comedias, bail , en. .
M'
• nacmuento de p ' ·
f
tguel y Corpus, recepciones a ob.
nnope, ,estas d San
re&gt;·cs).
ispo Y gobernador, jura de los

ª

10.
11 Luto
Ba d y funerales por Ja muerte de los reyes.
· n os correspondencia y p ·d .
tendejones, cte.
rovi cnc1as sobre panaderías, pulperías,
12.

fédico municipal.

13. Ejidos.
14. Estancos (por ejemplo, el de vinos)
15. Cárcel municipal casa de
'd ·
16 ,..__ d
,
recogi as.
· Yilli3
e abastos ( carne matama d
17 R
•
'
e ganado) .
· epresentacioncs al rey y cédulas al
18. Calles (nomenclatura
. re es.
.
, aseo, pavunento ) servicios "bli
Dllento de puentes, caminos et
•
pu cos, manteni-

• Acl4S d• cabildos d11 la ciudad de Guadalajara, vol. I, 1607-1635, Guadabjara,
Ayuntamiento de Guadalajara 1968-1970, IJAR, 1970, 422 pp. (Existe una copia
mecanografiada en la Biblioteca Nacional de México, Sección de libros raro~ o cu•

19. Libro de alhóndiga y pósi;o (:~m
.
y maíz, listas de artículos de prime1:ara, ven~d• dprec1os, escasez de trigo
20. Cofradías.
neCCil a ) .

ñosos y mar,uscritos.)
,. Rlv aA, Luis M., Indic, cronológico d, los principales documtnlos dt int,ris

2l · de
Administración
· · al
1a ciudad. muruop
, cuentas de los ramos de propios y arbitrios

para la historia política y municipal de la ciudad, con anotación del ltgajo tn qut
hallan, núm110 d, orden qu, gradan ,n Ir, y, 1111 JU caso, ,xpr,si6n de la foja q111
ocupan en ti upedient, relaliuo, epoca colonial, 1542-1808, TI, I, formado en 1916,

s,

m:wuscñto.
- - - - , lndic,.,., Epoca color.ial. (continuación), 1809-1821, t. II, formado

en 1917, manuscrito.

Sección histórica di 14 Goi:tta MuKieipal d, Guadajara (Do•
cumentos inMitos y monografías), t. I, t.poca colonial, Guadal:ijara, Imp. y Ene. ele
Maxi.mino Bobadilla, 1917; l. Il, tpoca colonal y periodo de la guerra de Iodcpcn·
dencia, Guadalajara, Tall Gallardo y Alvattz del Castillo, 1919. '
u -----,

578

22. Junta de policía.
23. Padrones, censos.
24- Cambios políticos.
25. Correspondencia
.
•
, consultas, órd enes supenores
que h blan d
Iat1ones
entre el ayuntamiento y la audiencia.
a
e las ren Actas,

rit.

579

�El archivo municipal tiene además:
a ) Reglamento l Y , infonn '
dalajara (799 piezas)•

decretos del ayuntamiento de Gua-

.

~e n~;92.

b) Edicion publicadas por ]el l~yuntaid
El Diario Oficial de
c) Peri6dico : El Estado d, a isco es
.' .
desde 1943 · La Gaceta Municipal.
. .
la F deraeió n .
,
,a sobre la histona
d) Folletos, librosi opú culos desde 1793. La mayon
de Guadalajara.
'da
Director: Salvador G6mez García_..
del
registro
civil,
averu
f
1
Ubicación: Parte alta de as icmas

Alcalde 964.
Hora de visita: Lune a vicm de 9 a 15 horas
y el sábado de 9 a 13 horas,

BIBLlOTECA PÚBLICA

.
l adre Gómez anedo en que la biblioteca púEstam de acuer do con e p
l
. . nnrtantes y
.
G dala.
"se ha convertido en uno de os m Ullr·. .
blica de ua
Jara_ .
tal d México" ••gracias a la eJemmejor cuidados repositorios documen es .e
,. ; 1
lar dedicación de su di.rector, José ComeJO Franco .
p
. .
a ho archivos y bibliotecas, tanto civiles como ecleLa biblioteca alberg
Y
G li . El 24 de julio de 1861, cuando
siásticos de Guadalajara Y de la ue~a ª ia.l
. L _,1..rta v Jo ~ María
,
. Jado por gnac10 .
0
cl gobernador Pedro
azoo, ac m . .
'bl'
del Estado de Jalisco;
.gil decret6 la fundación de la biblioteca pu . ica . . d
San
l 1·'b
,.....rten ían al instituto, al Colegio enunano e enor
los I ro que i - - .
F
.
anto Domingo, El arm n,
de San ranClS('o,
b'bli
José )' a , los conventos
d San Felipe formaron el acervo de la i ot e-a.
an Agustm, la M«:1"ce y d d' . bre de 1874 la biblioteca ha aumcnD d
inau!!UI'ao6n el 18
ic1em
'
es e usufondos.
º A con'tinuaci6n una descripci6n de éstos:
tado

=

,

. de Nuevo Gal'teta.
· 150 IegaJ·o desde•
. dicial de la audiencia
1. Are .wo JU ·l si lo X I ha t.:l 1823. Este archi\"O comprend tr ramos.
mediado de g
. .
.
L d
ento e refieren a toda clase
. il . .nal y adm1Dl5tratlvo. os ocum
.
c1,· ' cnmi
. 1 sobre tierras y sobre asuntos m•
de pleitos sobre mu~has cosas, me_~ ale aun contra. "insurgentes" de
dígenas; causas seguidas contra crumn
' •

h"

·
Mé.IUCO,
·
lrutituto
.
Lo ~,chiuos dr la Historia d, Aménca,
z CANl!.DO, L mo,
1 •
Is •
S?Q
.
de Geo-'ia
e Hi toña, 1961, 2 vo ., ,, p. - .
Panamencano
e• ...
u G6

580

1810 a 1820; asunto administrativo.: concursos de bien sobre deudas;
testamentos, inventario de bien de difuntos; etc. Eric Van Young
elaboró un índice parciaJ (60 legajo~) dr. este archho. u trabajo brinda
indicaciones detalladas de las mat rias que contiene cada legajo. Es
necesario consultar además un indice publicado de este arcltivo.1•
2. Archivo fiscal d,• la audiencia de 'ueva Ga/icia. ta serie se compone
de unos 1 500 tomos que tocan principalmente asuntos fiscales y abarcan también la época indcpendientr. Eric Van Young ha elaborado un
indice parcial (500 tomos) de esta fuente incomparable para historia
económica y político-administrath-a de la ueva Galicia y del Estado
de Jalisco. Los tomos están todos revueltos en cuanto a las fechas.
3. Archivo del juzgado general de bienes de di/untos. Aproximadamente
200 legajos desde el siglo XVI bn ta lo primeros años del XIX ( 15501810) . Se encuentran en orden cronológico. Este archivo contiene principalmente documentos qu tratan de los bienes de particulares que
murieron sin dejar testamento; i.e incluyen también unos expedientes
sobre causas civiles qu no tocan a bi
de difuntos: bi nes de comerciantes, hacendados, rancheros min ros, oficiales público , eclesiásticos, indios, caciques, etc.; Ín\'entarios de bienes de todas clases ( casas,
propiedades rústicas, tiendas, etc.} ; libros de cuentas de propiedad
rurales y negocios; concursos de acreedores; acciones contra los bienes
de deudores difuntos instituida por particulares, ecl · tico comunidades religiosas, vario ramos del gobierno, etc.; di\.ision de bienes
entre herederos; testamentos.
4. Archivo de gobierno del Estado de Jalisco. Sus documentos abarcan
desde 1850 hasta 1920. Comprende:
a)
b)
c)
d)

Regi tros de hacienda del E tado.
Documentos del gobierno del E tado.
Registro de benefi en ia del gobierno del Estado.
Documentos judiciales de Jalis o.

5. Manuscritos varios de la ípoca colonial. La mayoria de carácter religioso con fechas que "an d de el iglo XVI ha ta el XIX. Existe un
índice de esto manuscritos. 15
16

PÁu BROTcure, Luis, La Nueva Calicia a trav'1 dt su uiejo archivo judicúif,
indice analitlco de lo archivos de la • •ue\·a Galici o d(' Guadalajara y del Supremo
Tribunal de Justicia del E1t.ado de J lisco, M~xico, ntigua Lib. Robredo, Jos6 Porrúa
e Hijos, 1939, 172 pp.
" ManllScritos p,rt,n,citnlls a la Biblfotua Público del Eilado d, Jalitco, (250),
33 pp. (mecanografiado).

581

�Vito, Bosqu,:jos Hist&amp;ricos, México, Edit. Polis, 1938, 475 pp. (Guadalajara, pp. 433-439).
BENÍnz, José R., "Breves noticias sobre la Biblioteca Pública de Guadalajara" en
Homenaie a don Francisco Gamoneda, Miscelánea de Estudios de Erudición, Hutoria, Literatura y Arte, Mbcico Imp. Universitaria, 1946, pp. 55-70.
BoLTON 1 Herbert E., Guide io Materials for the History of the United States in the
Principal Árchi~s of M,xico, Washington, Camegie Institute of Washington, 1913.
Reprinted by K.raus Reprint Corporation, N. Y. 1965, 553 pp. (Guadalajara, pp.
379-385).
Cl.uRERA STAMPA, Manuel, Árchivalla Mexicana, Mbó.co, UNAM, Instituto de Historia, 1952, 276 pp. (Guadalajara, pp. 136-141).
Dz LA MoKA L., Miguel y Go!ilzÁLEZ NAVAllll.O, Moids, "Jalisco. La Historia y sus
instrumentos", en Historia Mexicana, i, núm. I, (julio-sept. 1951), pp. 143-163.
DucLAs, Robert, Catálogo de los libros impresos en Pa.rfs durante el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalajara, Guadalajara, 1mp. Universitaria,
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- - - , Catálogo descriptivo de los libros impresos en la ciudad de Salamanca en
el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalojara, México, 1961,
247 pp.
GóMEZ CANEDO, Lino, "Archivos Eclesiásticos en México", en Anua-rio d11 Bibliotecologla. Archivologia e Informática, tpoca 2, m, 1971, pp. 151-165.
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ÁLHSIO ROBLES,

6. Archivo de la antigua Universidad de Gu.adalajara. Leg~jos de la Universidad de Guada!ajara y de otras instituciones educativas desde 1792
hasta mediados del siglo XIX:
a) 8 boros de asientos de matrículas en las cuatro facultades: teología,
cánones, leyes y medicina.
b) 4 libros de juramentos de cursos y de asientos de cursos ganados en
las facultades.
c) 5 libros de asientos de grados de bachilleres, licenciados, doctores y
maestros en todas las facultades.
.
5
libros
de
claustros
de
doctores,
de
conciliarios
y
de
hacienda.
d)
.
e) libros de actas, correspondencia.
libros de colegios de niñas, del Coleg10 de San Juan y de cofradías.
f)
Carmen Castañeda elaboró un índice de este archivo.
reco7. L t.bTO•s 300 ,000 volúmenes desde el siglo XVI18 hasta la fecha. Se
mienda consultar cuatro catálogos publicados.
·
'ód"
Forman uno de los ramos
8 Folletos periódicos y colecciones peri icas.
. más valiosos de la biblioteca. Desde el siglo XVII a la fecha.
Director: Profesor José Cornejo Franco.
Ubicaci6n: Hidalgo y Liceo.
Horas de visita: Lunes a sábados de 9 a 21 horas.

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STAl'PORD, Loma LavCI)", Caltilogo de incunables de /.a Biblioteca Pública dtl Ettado
d, Jalirco, compilado, con introducción y notas, por... , iéxico, Imp. Nue\·o Muudo, 1948. (Pr6log11 del proforor Cornejo Franco, pp. IX-XIV.)
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Sección Cuarta

CIENCII\S SOCII\LES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Historia, 1975, No 16, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>taxativamente calüicadas de "antropol6gicas" y varias otras, con referencia
antropológica. Algunas de ellas se disputan aquella denominación utilizándola
aún sin fundamntación visible.
En todo esto, suscintamente tratado, está en juego el objeto mismo de lo
que pudiera constituir la "Antropología" incualüicada en los marcos de un
saber genérico. Volvemos a la idea de que ese concepto -en su mayor extensi6n 16gica y su más cabal comprensi6n- es filos6fico por excelencia. Por lo
menos así tiene sentido una antropología filos6fica. Pero la "Antropología"
en su signüicaci6n científica o disciplinaria, está referida también al saber
acerca de ese mismo hombre y lo que le concierne. Tal incidencia justüicaría
hablar con propiedad de un predominio antropológico en el seno de un complejo interdisciplinario, con fines epistemol6gicos, si ello es útil como referencia te6rica y para distinguir los objetos abstractos -que exige la ciencia- del
concreto peculiar que es el "hombre entero". De tal suerte, las ciencias humanas permiten una apertura al ser y al saber humano total, sin arbitrarias
delimitaciones y énfasis propios de un conocimiento unilateral y parcelario:
las antropologías científicas adquieren un "status" significativo entre las cien-

cias contemporáneas.
El mito de las ciencias "intocables" en su olimpo, deja de tener sentido a
esta altura del despegue vigoroso de las matemáticas y de las ciencias de la
naturaleza. Tampoco podría tenerlo, refiriéndonos a la psicología, la sociología y a las demás ciencias con alguna especüicación antropológica, pues
han superado las düicultades de un siglo o más de desenvolvimiento inicial. Es
de importancia una auténtica actitud antropológica, a fin de orientar al espíritu, en cuanto capaz de ser libre para zafarse del mito atomístico y aún
de la postura servil a un autor o a una tendencia excluyente. La sorda y exagerada influencia de los "ismos" es determinante de una desastrosa formaci6n
profesional unilateral, que aletarga la capacidad crítico-valorativa del científico y del fil6sofo que no sea una simple voz de la excelencia de un epígono

\

repitente.
Bien podría la epistemología antropológica contribuir, alguna vez, a una
efectiva colaboración entre científicos y filósofos, al punto de que el metafísico
que "ha preferido la especialidad de la no especialidad" -según la expresi6n
32
de Georges Gusdorf- sea el "especialista de todas las especialidades" en
beneficio de la verdad, al ser tendido un más visible "puente" entre nuestro
mundo de los entes y el reino del ser en cuanto ser.

ª Gusoou,
214

G., op. cit., p. 21.

Sección Segunda

LETRAS

�LA RAZÓN DE AMOR EN EL ROMANCEIRO POPULAR
GALEGO DE TRADIZON ORAL 1

LIC.

,EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanisticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

PoR TERCERA VEZ incidimos en el extraordinario texto de Lois Carré Alvarellos, Romanceiro popular galego de tradizon oral. En un anterior trabajo
nos centrábamos en la mujer como motivo gozne rz del romancero; ahora -y
todavía, si se quiere, tejiendo alrededor del motivo- nos encaminamos a
examinar en cierto detalle la ingenuidad, la malicia, la venganza, el dolor,
los celos que nos presenta la tradición del romance galego en relación a la
razón de amor.
Cierto es que el tema o motivo del amor inunda toda la tradición literaria;
sin embargo, los primeros frutos, en la Edad Media, tienen ese "no-se-qué"
de encarnación humana que nos devuelve a contemplar, con los pies en tierra,
nuestra propia condición. Se habla de ingenuidad en la Edad Media, tal vez
por el impulso primigenio que encierra la etapa en la creación literaria. Tal
vez valdría la pena reexaminar los términos preguntándonos ¿ ingenuidad o
realidad al desnudo ... ? ¿ Acaso hay ingenuidad en el primer vagido -como
lo llama don Dámaso Alonso- de la literatura, en donde el hombre se dirige
a su Dios... ? ¿ O ingenuidad en el llanto de Mio Cid. .. ? Realidad, sencilla
y clara.

'

1
CARRÉ ALVARELLos, Louis, Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral, Junta
de Provincia do Douro Litoral, Commissao de Etnografía e História, vol. XVII, Porto,
1959. (Se citará de ahora en adelante R.P.G. más página.)
1
Vid. GUERRA CASTELLANOS, Eduardo, "La mujer, motivo central, en el 'Romanceiro popular Galego de Tradizon Oral'", Humanitas, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 1971, pp. 97-110.

217

�Así pues, esa realidad meridiana, es la que preside la "razón de amor" en
el Romancero galega. La ejemplificación de las distintas vertientes del mismo
sentimiento no nos muestra otra cosa que la condición humana en toda su

ribeiros_ d'Ungría". Y también, si el siquiera, marcos de oro y plata y si aún
Montesinos regatease:
u daríalle este meu carpo
sete anos a sua guisa
e si del non se pagase
morrera Rosafrorida" 6

plenitud o en toda su desgracia.
No pretende ser, este estudio, sino una muestra, acaso superficial, de una
gran veta de investigación que nos abre el trabajo compilador de Carré Al-

varellos. Valga nuestro esfuerzo para resaltar la tradición de Galicia, cuya
tierra y lengua admiramos.

J. LA DAMA QUE TODO OFRECE POR TENER AMORES CON EL CABALLERO: La
doncella Rosafrorida que ha sido demandada de amores por "sete condes... /
infantes de Lombardía" ,S llora en cambio por un hombre a quien sólo conoce

II.

LA DAMA SALE A BUSCAR EL AMOR IMPOSIBLE:

nena de doce anos / antes dos quince chegar..."
a su ideal enamorado :

de oídas:
uSospirando os seus amores
pasaba as noites y os días
e aló pol-a media noite ·
berros de Rosafrorida" abis

Blandinos, que era su ayo, al oír tal grito se levanta a preguntar a la niña
y ella responde:
u-Ai!, ben veñas tu Blandinos
e ben haxa a tua vinda,
levarasme aquesta carta
que con sangue teño escrita,
levarala a Montesinos
4 terra onde él vivía
quera que me veña vere
para la Pascua Frorida . .." '

En esa carta ofrece que el caballero no pare en gasto: "eu pagarei a sua
vinda, / vestirei seus escudeiros (... ) / cobrirei os seus ropaxes / de boa seda
broslida..." 6 Pero ello no es todo ya que si Montesinos quisiera más, Rosafrorida dice que: "moito mais eu lle daría, / daríalle sete castelos / todos
• R.P.G.
•bis R.P.G., p. 68.
• !bid.
• !bid., p. 69.

218

7

La niña adolescente "unha
sale de su casa para buscar

"Pol-o mundo me vou, madre,
pol-o mundo a camiñare
na busca de Bernaldino
que non-o podo atopare." 8

La ad~lescente va de tierra en tierra preguntando por Bernaldino, hasta
que en cierto lugar tropieza con una lavandera y a ella pregunta:
"De Bernaldino, señora,
que novas me podés dare?"

o

y la lavandera le ~nforma que el tal es un paje de la reina y además su galán.
En tanto, Bernaldmo, escucha la conversación y se aparece ante la adolescente.
"-Quén te troux'a este logare?
-Teus amores, Bernaldino,
por aquí me fan andare." 10

Y ambos, cogidos del brazo, se ponen a pasear,, en tanto que la reina los
observa y les manda matar. Y el imposible les persigue aun ya muertos A
ella la entierran en el coro en tanto que a él en el altar. . .
•

•
'
•
'

ª

/bid.
R.P.G., p. 86
!bid.
!bid.
!bid.

219

�"D'ela naceu unha fonte,
e d'él un verde olivare;
tanto medrou un y-o outro
que aos ceos foron chegare,
cando os ventos sopran mainos
os dous se queren falare
cando os ventos sopran recios
os dous se queren bicare." 11

III. LA PASTORA VENCIDA POR LOS REQUIEBROS DEL CABALLERO: El sí es-no
es, tan propio de la Laura de Petrarca, ya aparece perfilado en este romance
pastoril galega. La pastora, ante el insistente re~uiebro de amo~s del caballero como que da esperanza, para luego desdecirse; aunque al final, cuando
el ~ballero en un último desplante amoroso, opte por irse, ella caiga en sus

El caballero -eterno seductor-, vuelve a la carga, con más insistencia:
"Non teña ese medo...". La pastora, impone como razón, la reclamación de
sus amor: "xa dirán meus amos / que demais tardei. ..". El caballero insiste.
Una pequeña mentira: "Dígalles meniña, / que se demorou / co esa nube de
auga / que todo mollou." 15 La pastora no sabe mentir. De pronto el "balir
gado". El caballero se ofrece a buscarlo. No importa que se rompa sus medias
y sus zapatos, todo por quedar bien con la dama... "soo por lle dar gosto, /
miña alma, meu ben." La pastora, asustada: "-Señor, vase, vase, / non me
de tormento / xa non quero vexlo / nin por pensamento." 16 El caballero, en
su desesperación, recurre a su última estratagema: "-Pois, adios, ingrata /
e linda pastora, / quédate i-eu voume / pol-a serra fora." 17 Y, entonces, el
desenlace: la pastora, ya vencida por el requiebro no le queda más que decir:
"-Veña acó, señor,
torne atrás correndo
que o amor é cego,
xa me está rendendo." 18

redes.
"Linda pastoriña,
que faceis aquí?
-Percuro meu gado
que eu aquí perdín." 12

Vencida ya de amores queda la pastora en este romance, del cual el remate
trae consigo un tanto de verdad:
"Sin din que non queren
elas van querendo."

El caballero desde el primer momento inicia su requiebro amoroso. Alaba
la gentileza de la pastora y pregunta el porqué anda por tan peligrosos sitios.
Y luego...
"dígame a meniña
si quer vir conmigo." 18

!V. LA DAMA CASADA SE NIEGA A LOS REQUIEBROS DEL CABALLERO: La fidelidad conyugal, retratada en este romance, también incide en la humana
realidad que impregna la creación literaria tradicional. Una pastora, en primera persona, protagoniza el romance "A Pastora fiel" del Cancionero de
Carré Alvarellos.

La pastora, ante el lance directo del caballero, entre asombrada e ingenua
-feliz recurso de lo femenino-, contesta:

"Estando na miña porta
a la rayada do sole
vira vir un cabaleiro
¡ ai, meu amor!
n'un cabaliño andadore.
Preguntou si era casada,

"-Un señor tan guapo
dar tan mal consello
querer que se perda
o ganado alleo! u

!bid., p. 87.
12
R.P.G., p. 112.
'" !bid.
,. !bid.

u

" !bid., p. 113.
1
• J.bid., p. 114.
1, !bid.
13
!bid.

221
220

�"Miña nai, miña naiciña,
lle pido con gran delor:
non podo der alma a Deus
sen despedirme do amor'' 25

y-eu díxenlle: si, señore.
Preguntárame con quen
¡ai, meu amor!
y-eu díxenlle: c'un pastore." 19

El caballero la requiere de amores, prometiéndole riqueza:
"-Vente conmigo, casada,
e deixa o probe pastore,
comeremos, beberemos,
¡ai, meu amor!
/aremos vida d'amore,
e terás castelos f ortes
con ventanas de redore" 20

La madre, conmovida llama, con una criada al amado, quien al recibir
la noticia: "esmorecido quedei. . .". Al llegar al lecho de la amada, ella no
dijo palabra, sólo se viró de canto y "apretou sua man coa miña", cerró los
ojos y murió.
Al final del romance, aparece un estribillo que luego servirá de motivo a
la tradición literaria:
"¡ Ou morte, tiranq, morte!
eu de ti teño dar queixas;
quen has de levar non levas
quen has de deixar non deixas.

La pastora, gran dama, ante la insistencia del caballero no le queda sino
sacar su gran sentido de fidelidad: "-Vaite con Dios, cabaleiro, / que 'eu
non quero o teu amorc / nen os tcus castelos fortes." Y aún más, ya que si
el es un gran caballero, su marido es un gran señor "e ten un fato de ovellas /
¡ ai, meu amor! / que nubra os rayos do sole."
V. LA DAMA QUE NO PUEDE MORIR SIN VER ANTES A su AMADO: . El Romance, en esta ocasión, es narrado por el amado. ti, joven, de 18 años; ella,
huérfana e infeliz doncella. La madre de ella opuesta a todo intento de amor
de su hija.
"amábamos a escondidas
sin que a sua nai soubese. .."

¡Ou morte, tirana morte!
ou morte cruel sin fin;
levásteme a miña amada
agora lévame a min." 2•

VI. LA DAMA ACUSADA DE TENER AMORES: Un don Xuan, como cualquiera,
deja correr la especie de que ha dormido con una doncella y para colmo de
desvergüenza menciona el nombre de una dama, con la cual sólo cruzó palabras...
"c'unha doncela durmira
que non vin cousa mais boa
nos días da miña vida!
e de nome lle puxeron
Guirinelda de Castilla." 25

11

Ellos amaron por catorce meses, "sin haber a novidade", y de pronto la
amada cae enferma...
"Ela morrer non podía
porque de min se lembraba" 22

La madre de Guirinelda, por desdicha recoge la especie y va a reclamar
a la doncella.
"-Non dea creto, mi madre,
que é unha falsa mentira

La dama moribunda pide a su madre una última voluntad:
u R.P.G., p. 131.
• lbid., p. 132.
" R.P.G., p. 134.
'" lbid.

222

• lbid.
,. lbid., p. 135.
• R.P.G., p. 156.

223

�inda, mi madre, inda estou,
como vosté me parira" 26

quiere casarse, pero éste es a su vez casado. El rey, compadecido de su hija,
hace su voluntad. Llama al conde y...

" - Quero que mates a Conda
pra casar coa miña filla,

Guirinelda sale de su casa y va a la ribera del río y allí se encuentra con
don Xuan:

e me trayas a cabeza
nunha dourada bacía
coberta c'un manto d'ouro
que no teu palacio había;
e si así non o figueres
antes d'un Ave María
xuro pol-a miña croa
que a vida che sacaría." so

"-Agarda ahí, Guirinelda,
irei na tua compañía.
-F6ronse de más a más
que fresco aire corría." 27

El romance, en este verso se interrumpe, para volver, en la versión de
Garré Alvarellos, cuando don Xuan adormecido de amor está con Guirinelda
y ésta "doulle sete puñaladas, / de unha o deixou mal feriu." La dama le
arrastra hasta el medio de la sala y le cubre de sudarios, mientras le dice:
"-Desengáname, do mal! / Desengáname, coitada! El caballero, se arrepiente y delante de otros hombres confiesa su falta. Guirinelda ruega a Dios por
el alma de don Xuan, en tanto que él muere... Y ella.. .

El conde se marcha a su casa lleno de congoja y su esposa, al verlo le
pregunta:

"-Canto mal é pra probiña
ser viuda e non casada
que ven cuberto de luito,
e trae color morada! 28

El conde rehúye ~?lar y la invita al jardín en donde pasan todo el día
mudos. La condesa
. . ms1ste. El conde calla y le invita a ir a la cama. y a en
e 11a, la cond esa msISte y por fin :

Muere don Xuan, pero antes deja testamento para Guirinelda pues si de
aquel amor nace una hija, ella deberá ser monja; y su hijo, rey de España.
Termina con el estribillo doloroso ...
"Morriu este disgraciado
enterradelo en sagrado
que morreu de mal de amores
que é, mal moi desdichado." 29

VII. LA DAMA

" - C'ontame dos teus pesares
que eu che darei alegría" 31

"-Mándame o rei que te mate
pra casar coa sua filla." s2

La condesa
le dice que eso tiene remedio' que mande llamar al ciruJano
· ·
¡
Y que e haga una sangría hasta dejarla muerta. Sin embargo, pide que antes

de
- vez. E ne¡
. que eso suceda le lleve a su hijo para amamantarlo por úI~=
1.uua
tiempo que esto sucedía: "-¡ Tocan os sinos na serra! / ¡ Ai, meu Dios, quen
morrería!:
"E dixo o neno de peito,
o nena de trinta días,
con unha voz de home grande
que frío e medo poñían:

SALVAR A su ESPOSO: La hija del rey, doña
Silvana, se queja ante su padre que siendo la más bonita de sus hijas es la
única que no se ha casado y le pide que llame al conde d' Agüela con quien
•• Jbid.
21
!bid., p. 157.
28
!bid., p. 158.
,ii lbid.

224

MUERE PARA

00
11

11

R.P.G., p. 193.
!bid.
!bid., p. 194.

225
Hum-15

�-Morreuse dona Silvana
d'unha morte repentina,
por querere descasar
cousa que Dios non quena.1'3$
0

-O teu espello Don Berso
por esas calles se vai
dando gritos e alaridos
cal muller de un rufián;
a min chamárame bruxa
e a tí filio de tal nai." 38

I

VIII. LA DAMA ENGAÑA AL MARIDO: Doña Branca es requerida de amor
por un caballero que pasaba. Ella le permite entrar y dormir con ella ya ~ue
su marido se fue de caza a los montes de León. Llega, sin embargo el mando
y encuentra la cabalgadura del traidor:
"-Qué facedes, doña Branca,
filla de padre treidor?
--Señor, peiteo os cabelos
e choro con fonda dor,
que a min deixádesme soia
e ídevos a casa vós." u

La desfachatez de la mujer, hace que el marido siga preguntando, cada
vez más enojado que de quién es el caballo. Ella le dice que era de ~u padre
y que se lo envió a él. El marido, pregunta por las armas que. estan en el
/ -De
dor . "-Señor, son de meu irmán / que hoxe vol-as .enviou.
corre.
ºdl
quén é aquela lanza / que tanto reloce o sol?" Y ante la ins1stenc1a e ma-

La infamia de la madre, causada por los celos, va más allá. Acusa a la
mujer de don Berso de mujerzuela, e invita a su hijo a irla a buscar para
matarla. Sale don Berso a buscar a su esposa influido por lo que su madre
le ha dicho y estando en camino le sale a encontrar un P.aje quien le da
albricias de que su esposa ha parido un niño. Don Berso contesta:
"-Malas nacidas te maten!
a madre non coma pan
o meno no mnme leite!" s7

Sigue su camino don Berso y llega a casa del padre de Albuela. El padre
de Albuela defiende a su hija, en tanto que Berso se la quiere llevar cuando
no ha pasado ni una hora del parto. La monta en un caballo y se la lleva.
En medio del camino Albuela voltea y él la recrimina:
"-Miral-o pazo paterno
ou miras algún galán?
-No,n miro o palacio, non,
nin miro ningún galán;
miro as ancas do cabalo
que ensanguentadas xa van." ss

rido, ella confiesa:
"Tomádea, Conde, tomádea,
a morte dádeme por Dios,
que aquesta morte, bon Conde,
ben a merezo de vos." 35

IX. Los CELOS MATERNOS: Albuela, esposa de don Berso, se queja ante
su suegra de los dolores de parto y le dice que quisiera ir con su madre. ~a
suegra le convence, aunque Albuela siente temor de dej~r a su esposo_ sm
avisar, ya que éste se enc?entra cazando. La suegra insiste, pero ya ti~ne
un plan. Albuela se marcha y llega don Berso preguntando por su mu1er.

Albuela va desfalleciendo en la cabalgadura. Don Berso cae en la cuenta
de que su esposa es inocente. Pero ella ya está muerta.
"Xuramento teño f eito
non o hei de crebantar
de non comer nin beber
hasta miña nai matar." 39

"-Madre, onde vai Albuela
que non me pon de xantar?

ª !bid., p. 195.
.. R.P.G., p. 171.
11
!bid., p. 172.
226

'" R.P.G., p. 174.
., !bid., p. 176.
'" !bid., p. 178 .
81
!bid., p. 180.

227

�Cuando don Berso llega a su casa encuentra a su madre convertida en piedra imán. El se va a una ermita y allí muere.
"De quén é aquel enterro
de tanta xente a chorar?
O enterro é de Don Berso
que se morreu de pesar:
por consellos de sua nai,
a sua muller foi matar." 40

Silvana se niega y su padre la encierra en una torre por siete años y un
día. La niña se muere de sed y pide agua:
"-Padre, meu padre e señor,
dádeme un pouco de auga.
- Daríacha Silvana Rosa,
si eres miña namorada." 43

Silvana se niega y dice preferir morir a ser amante de su padre.
"Todal-as chocas do inferno
pol-o mal padre dobraban;
uns dicían: morra, morra,
outros dicen: vaia, vaia;
outros din: para o inferno
ao inferno vaia stta ,,-alma." 44

X. EL PADRE REQUIERE DE AMORES A su HIJA: La desgracia de Silvana
Rosa María fue su hermosura y la perdida embriaguez loca de su propio
padre. Condición de humano desenfreno y de_ lo~ura que en nada se a~~~
de la realidad que hoy se vive. El romance, s1 bien cantado por la trad1c1on
galega, desde tiempos remotos, sigue teniendo validez ante la fragilidad de la
moral contemporánea.
"Gasta vestido de liño,
de liño color de neve,
mellar que muller, un anxo
por entre as ramas paresce.
E a ver seu andar de pomba
diríase que a Silvana
para que subira au ceo
solo lle faltan as alas.
Quén ao ver tal fermosura,
quen ao ver candura tanta,
Sil vana Rosa María
non che tivera por Santa!" u

La ejemplificación no cesa aquí. Queda mucho por conocer de este maravilloso texto de Lois Garré Alvarellos. Sin embargo, en estos diez muy superficiales apartados hemos reunido la locura, los celos, el engaño, el candor, la
fidelidad, lo eterno femenino, el Donjuanismo y la dulzura de la única razón
la razón de amor.
·
'

Una tarde, cuando Silvana paseaba por el jardín, se encontró con el rey
su padre, y él le dijo:
"-Serás miña namorada,
Silvana Rosa María;
Sil vana tua fermosura
estame amargando a vida." u

.. lbid., p. 181.
• 1 R.P.G., p. 209.
ª Ibid., p. 210.

228

.. /bid., p. 211.
.. /bid.

229

�PABLO DE OLAVIDE: PRIMER NOVELISTA EN
HISPANOAMERICA
DR.

JUAN JosÉ

GARCIAGÓMEZ

Facultad de Filosofía y Letras
U. A. N. L.

DuRANTE EL AÑO de 1969 y mientras realizaba investigaciones sobre la literatura peruana de la colonia, Estuardo Núñez -académico de número adscrito
a la Academia Peruana de la Lengua- sabe de la existencia de una obra
narrativa escrita "Por el Autor del Evangelio en Triunfo", pseudónimo ya
anteriormente identificado con Pablo Antonio José de Olavide y Jáuregui y
autor de la obra religiosa cuyo título servía para encubrir el nombre del autor.
Se trataba de El incógnito o El fruto de la ambición, editada "En Casa de
Lanuza, Mendia y C., Impresores Libreros", en Nueva York, 1828, en dos
volúmenes.
Suponiendo lógicamente pudieran existir más narraciones desconocidas de
Olavide, sigue adelante e "indagando en el valioso repertorio de la Universidad de Brown (la biblioteca John Carter) en Providence, obtuvimos la evidencia de otra novela titulada Paulina o el amor desinteresado (también en
2 volúmenes) . El hallazgo era ciertamente inesperado y desconcertante, pues
estas novelas se habían editado en una conocida imprenta neoyorquina (la de
Lanuza, Mendia y C.) que en la segunda década del siglo XIX, editó muchos
libros españoles o versiones de otros idiomas al castellano. Pero a pesar de la
circunstancia de ser éditas estas novelas, no habían sido nunca mencionadas,
ni siquiera indirectamente, por ningún crítico, ni figuraban tampoco en ninguna bibliografía. La sorpresa incrementó nuestro afán de búsqueda y en los
últimos meses de 11969 hemos sido realmente afortunados al hallar nuevos
textos narrativos de Olavide en la biblioteca John Widener de la Universidad
de Harvard, donde ubicamos Sabina o los grandes sin disfraz, y Marcelo o
los peligros de la corte, y en la Biblioteca Libre de Filadelfia, otros dos:
231

�Lucía o la aldeana virtuosa y Laura o el sol de Sevilla. Poseemos también
ahora el dato suplementario de la existencia de otros textos más, titulado El
estudiante o .el fruto de la honradez que aún no hemos podido ubicar, con
lo cual totalizamos 7 novelas cabales editadas, en primorosa edición en 16Q
-tamaño pequeño- todas en la misma casa editora y en el mismo año de
1828. Es curioso además que de ellas sólo se tiene noticia hasta ahora de ejemplares únicos, conservados en las bibliotecas apuntadas".1

En el boletín No. 3 de la citada academia, anuncia Núñez parcialmente
el descubrimiento (sólo había encontrado El inc6gnito, El estudiante y Paulina, habiendo comprobado únicamente el texto de la primera) y aclara algunos puntos -siquiera anecdóticamente- obscuros con respecto al punto.
Refiriéndose a la editora, escribe: "Era entonces más frecuente que ahora la
impresión de libros en español en prensas norteamericanas. Dentro de la bibliografía peruana tenemos abundantes ejemplos, como son las obras de Vidaurre, editadas en Filadelfia y Boston, un libro de Mariano Felipe Paz Soldán, aparecido en Nueva York, y otros más que no es el caso de mencionar
detalladamente. Los ejemplos son más abundantes tratándose de autores venezolanos o cubanos o centroamericanos y mexicanos por razón de la cercanía, y sobre todo, en los años previos o subsiguientes a la independencia de
estos países, en que por razones políticas, muchos autores emigrados tuvieron
que recurrir a imprentas del extranjero establecidas algunas de ellas, por impresores españoles o latinoamericanos. Tal es el caso de C. Lanuza, probablemente de origen español, de ideología liberal, quien, además de editar las
novelas de Olavide, fue el autor de la primera versión castellana del Diccionario filos6fico de Voltaire, publicado en 10 volúmenes".~
Y, suposición más importante debido a la fecha de publicación: "Estas novelas de Olavide debieron haber sido escritas durante los últimos años de su
residencia en Baeza, poco antes de su muerte acaecida en 1803. No las han
mencionado sus biógrafos ni sus críticos. No las conocieron evidentemente.
Los manuscritos debieron haber quedado inéditos en poder de alguna persona
de confianza de Olavide, que en más de un cuarto de siglo no encontró el
editor que asumiera la empresa de publicarlos. Sólo Lanuza, impresor emigrado, al parecer español, las imprime en su establecimiento de Nueva York,
1
ÜLAVIDE, Pablo de, Obras narrativas desconocidas. Prólogo y compilación por Estuardo Núñez. (Publicaciones en conmemoración del Sesquicentenario de la Independencia y de la Fundación de la Biblioteca Nacional del Perú. Serie Obras de Literatura
y Arte s/n.) Biblioteca Nacional del Perú. Lima, 1971, pp. IX y X.
• NÚÑEZ, Estuardo, Pablo de Olavide, Novelista. Boletín de la Academia Peruana
de la Lengua. Nueva :Bpoca No. 3, Lima, 1969, pp. 123 y 124.

232

en 1828. Es singular en mérito esta acogida de las prensas norteamericanas
determinante de que esos manuscritos de Olavide se salvaran del olvido".ª
Con su descubrimiento, Estuardo Núñez alteraba la historia de la literatura
hispanoamericana y exigía una actualización en todos los textos que sobre el
tema había hasta ese entonces. Porque en todos ellos, y como verdad aceptada, se citaba al mexicano José Joaquín Femández de Lizardi como autor de
la primera novela en Hispanoamérica: Vida y Hechos de Periquillo Sarniento, escrita por él para sus hijos, publicada en México, por entregas, en
1816.' Y habiendo muerto Olavide el 25 de febrero de 1803,6 las siete novelas
son de génesis anterior a la del Pensador Mexicano, aunque de posterior publicación.
Independientemente del valor literario y originalidad que tengan las obras
narrativas del peruano (el histórico, es fundamental), su biografía es sin duda
más interesante que su ficción literaria. Nace en Lima en 1725 y allí vive
hasta los veinticuatro años el principio de una serie de aventuras que pueden
ser envidiadas por cualquier autor de folletones. Hijo del Contador Mayor del
Tribunal de Cuentas, Martín de Olavide y Albizu, de origen vasco, y de su
esposa María Ana Teresa de Jáuregui y Aguirre, alcanza a los diez y siete
años nada menos que el grado de Doctor en Derecho Canónico por la Universidad de San Marcos. Allí "durante tres años dicta una de las cátedras
de Teología, y luego la denominada Maestro de las Sentencias, en la que se
desarrollaban las doctrinas de Pedro Lombardo, texto oficial para la inteligencia de la Teología. Al mismo tiempo desempeñaba los cargos de asesor del
• Ibid., p. 124.
• FERNÁNDEZ DE L1ZARD1, José Joaquín, El Periquillo Samiento, prólogo de Jefferson
Rea Spell. ( Col. Sepan Cuántos, No. 1) , Porrúa, México, 1959, p. VII:
"El Pensador ( . . . ) empezó su primera novela, El Periquillo Sarniento, publicada
por entregas, de la que salieron tres tomos en 1816. El cuarto, y último, no vio la luz,
debido a la prohibición de la censura, a la que no agradaban las ideas que la obra
contenía contra la esclavitud."
• PALMA, Ricardo, Anales de la lnquisici6n de Lima, "Tradiciones Peruanas Completas". Edición y Prólogo de Edith Palma, Aguilar, S. A. de Ediciones, Madrid,
1952, p. 1238:
"Olavide murió, en España, en 1803."
LoHMANN VILLENA, Guillermo, Pedro de Peralta, Pablo de Olavide (Biblioteca Hombres del Perú, segunda serie No. XV). Hemán Alva Orlandini, editor. Lima, 1964,
p. 103:
"El febrero de 1801 redacta su testamento, y cumplidos los 78 años, el 25 de Febrero de 1803 entregó su alma a Dios. Al día siguiente se Je sepultó en la iglesia parroquial de Baeza, consagrada bajo la advocación del mismo santo patrono de Olavide:
San Pablo."

233

�· · · limen-o y de Ja corporación de comerciantes radicados en la capimuruc1pio
,
d d la
tal (Tribunal del Consulado)' y ejercía la abogacia en los estra os e_
. · " s llegando, finalmente' a ser Oidor en la Audiencia y Auditor
aud1encia
general de guerra del Virreinato.
Su peruano apogeo llega a una etapa crítica en 1746. :'uede citarse esa
fecha como la de su declinación protagonística en su patna. Un terre~?t
d míticamente como uno de los más violentos que haya su n o
que h a pasa O
• d d d ·
d
lia secuela
la capital peruana destruye prácticamente la cm a
e1an amp
' e desolación y campo de pillaje. Olavide, aprovechando
de muerte, hambr ,
d
d
su privilegiada posición, falsamente declara. muerto a ~~ pa re Y se apo :ra
· za familiar corrompiendo autoridades, falsificando documento Y
de 1a nque
. . . d b' b
ar
llevando "una conducta muy alejada de la que por mm1steno e ia o 8:rv '
. d gala de 'hombre político' y desdeñando el decoro a que lo ob_ligaba
h acien
o
,
, .
bl
hgrosa
·' " .1 La si'tuación se le vuelve cada d1a mas mesta
·
su profesion
· de Y pe1
Vese complicado en una posible malversació~ de fondos ,desuna_ ~s a a con~:
trucción de un teatro y de otros más pertenecientes a algun c~m1te pro-d_amru
ficados por el terremoto. Hasta que, finalmente, el ConseJo de I~~~:s
suspende en sus funciones mientras no se deslindaran las respons~, i 1 a es
ue los cargos ameritasen. Pero el aventurero, avizorando un~ s_ol~c10n nega~
sus problemas "temiendo un desenlace adverso, a pnncipios de 1749
uva a
'
• d d 11 ' 'l al cabo de una
habíase adelantado a viajar a la metrópoli, a on e ego 50 0
dilatada travesía, en 1752, no sin antes haber hecho escala en C~azao, donde
realizó operaciones comerciales ilícitas. Por ellas, tan .pro~!~ ambó a la Península, se le encarceló y se le confiscaron todos sus bienes .

°

}º

Pero a pesar de lo negativo del momento, su estrella no se ha~í~ eclipsado.
Mediante una seria de manejos y argumentos no del todo clanf~cad~s, con.
'd "en 1757 una sentencia que imponía perpetuo s1lenc10 a la
sigue se exp1 a
.
d d
·, " e
causa segu1'da contra e'I en Lima, recobrando con ello la liberta e acc1on
. .
. da, dona
- Isabel María de los Ríos, que lo aventaJa
Casa con una vm
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mucho 'en riquezas y en edad. y toma contacto con el núcleo f~~ces e a
11 stración "Se abre así un compás de ocho años, período dec1S1vo en ~u
fo:Uación .ideológica, pues en él acumula todo su _afrancesamiento y aco~,ia
aquella capacidad de iniciativa que intentará aplicar para la re~e~eracion
- ( ) v=sita Nápoles Florencia, Venecia, Padua y Milan. Pasa
de Espana.
..•
'
'
·
'D'li '
luego a Femey, donde sería huésped ( .. .) de Voltaire en su fmca e ces,
• LoHMANN V1LLENA, Guillem10,

' !bid., p. 60.
• !bid., p. 61.
• !bid., p. 63.

234

op. cit., JJ 57.

precisamente cuando el célebre escritor lanzaba sus más acerados dardos. ( ... )
Finalmente, se instala en París, en donde permanece hasta 1765. ( ... ) Abre
una faustuosa residencia, en la que se recibe con asiduidad a 'artistas y sabios'. ( . .. ) Complementa su información mediante la compra de una nutrida biblioteca ( ... ) desde arte y literatura hasta ciencias y técnica. Sus adquisiciones de libros alcanzan proporciones increíbles, y cajas y más cajas se
remitían sin interrupción a Madrid. ( ... ) Expresión de su curiosidad universal fue la inmensa biblioteca que atesoró con indecibles esfuerzos y que cuidó de mantener al día mediante agentes y suscripciones a revistas y gacetas. ( ... ) Desde las piezas maestras de la ideología enciclopedista, hasta
novelas de caballerías, cuentos morales y relatos licenciosos, y libros técnicos
de la más variada índole, sin excluir obras de carácter imaginario. ( ... ) Voltaire, Locke, Montesquieu, Diderot, Helvetius, Rousseau. . . (.. . ) De nuevo
en Madrid, su residencia se convierte en un núcleo de vida mundana e intelectual ( ... ) El mismo vertió al español o adaptó piezas de Racine y de
Voltaire, y a fuer de melómano, monto ( . . . ) e incluso escribió una zarzuela:
El celoso burlado. ( .. . ) A los salones de Olavide concurría ( .•. ) don Pedro Rodríguez Campomanes, que desde su cargo de Fiscal del Consejo de
Castilla fue verdaderamente el alma de la cruzada reformadora. Es muy probable que fuese él quien puso en contacto a Olavide con el conde de Aranda,
que iba a ser su más decidido protector al descubrir en el perspicaz criollo una
mentalidad formada al calor de la ideología afrancesada y que compartía
plenamente sus propósitos de introducir en España las luces de la Ilustración. El conde de Aranda, Campomanes y Olavide forman desde ese momento la 'trinca' (como festivamente los identificaría el pueblo madrileño)
y marcarían en íntima compenetración largos años. (... ) A ellos incumbe por
entero acometer un programa de gobierno ( ... ) mediante las reformas estructurales en los campos básicos: enseñanza, propiedad de la tierra, población".10
"Al subir Aranda al poder, Olavide fue nombrado síndico y director del
Hospicio de Mendigos de San Femando, que organizó con gran rapidez y
fortuna. Y entonces Aranda y Campomanes, ambos excelentes ministros, le
eligieron como uno de los agentes del admirable programa de reformas que
proyectaron para impulsar al país. El favor del limeño culminó al designarle
como intendente de Sevilla y superintendente de las nuevas poblaciones de
Sierra Morena (junio de 1767), que, con colonos alemanes, se proponían
crear Carlos III y sus ministros. La importancia de esta obra de colonización
y su universal resonancia, colocaban, en efecto, la figura del superintendente
,. !bid., Passim, pp. 64 a 69.

235

�en un plano de responsabilidad y en una categoría política de primera magnitud.
" ( ... ) (Pero) Olavide exhibió con demasiado énfasis sus entusiasmos por
la llamada filosofía nueva, por el 'espíritu del siglo', que invadió en el XVIII
a todo el mundo, incluso a las altas jerarquías sociales, sin omitir a muchas
eclesiásticas, aun en la misma España; con lo cual se organizó el ataque a
fondo contra don Pablo, que había de terminar en las cárceles de la inquisición." 11
En los Anales de la Inquisici6n de Lima, Ricardo Palma cita a Juan Antonio Llorente en su obra Historia de la lnquisici6n 12 con respecto al proceso
que, indirectamente, cambiaría a Olavide en escritor. Además del contenido
que interesa a este respecto, es interesante costumbristamente. Dice: "Don
Pablo de Olavide, natural de la ciudad de Lima, en el Perú, asistente y gobernador de Sevilla, director y gobernador de las nuevas poblaciones de Sierra
Morena en Andalucía, fue preso en la inquisición de corte, año de 1776, por
sospechoso de muchos errores heréticos, principalmente los de Rousseau y
Voltaire, con quienes seguía, muy confidencialmente, correpondencia epistolar. Resultaba del proceso que Olavide hablaba como aquellos dos filósofos en
cuanto al culto exterior tributado a Dios en las iglesias. El toque de campanas, la devoción del rosario, la veneración de imágenes de los santos, la
limosna por misas, sermones y administración de sacramentos, los ayunos, la
abstinencia de carne en lo viernes de Cuaresma y otros muchos puntos le
habían dado tema para filosofar. Olavide no tuvo la prudencia necesaria
para ser hipócrita, y expresaba en público sus opiniones. He tenido en mis
manos el proceso de Olavide y examinádolo con detenimiento. Negó muchos
hechos y dichos y explicó otros; pero confesó lo bastante para que los inquisidores opinasen que Olavide traía en el corazón doctrinas de sus dos amigos
franceses. Pidió perdón de su imprudencia, diciendo que no lo pedía por el
crimen de herejía, pues nunca perdió la fe, aunque lo pareciese por el proceso.
"El 24 de noviembre de 1778 se celebró autillo en la sala del Tribunal,
a puerta cerrada, con asistencia de sesenta personas condecoradas, cuyo nombramiento y convite se hizo por el inquisidor don José Escalzo, que fue después
obispo de Cádiz.
u MARAÑÓN, Gregorio; Ramón Menéndez Pidal et al. Seis temas peruanos. Conferencias pronunciadas en la embajada del Perú en España, lntroducci6n de Manuel
Cisneros. (Col. Austral, No. 1297). España-Calpe, Madrid, 1960, pp. 103 Y 104.
u LLORENTE, Juan Antonio, Historia de la Inquisici6n. Anales de lct Inquisici6n
de España, !barra, Madrid, 1812, 1813.

236

"Salió don Pablo de Olavide al auto en forma de reo, con una vela verde
apagada en la mano. Se le declaró en la sentencia por hereje positivo y formal, por cuya razón debió haber sacado sambenito de dos aspas y soga de esparto al cuello; pero el inquisidor general don Felipe Beltrán, obispo de
Salamanca, lo dispensó de esta humillación y de la de llevar en adelante
sambenito. Se le condenó a reclusión en un convento por ocho años, sujeto
al tenor de vida que le designaría un director espiritual, destierro perpetuo
de Madrid, sitios reales, Sevilla, Córdoba y nuevas poblaciones, confiscación de bienes e inhibición de empleos y oficios honoríficos, de cabalgar en
caballo y de llevar .oro, plata, perlas, piedras preciosas, seda y lana fina,
vistiendo sólo sayal o paño burdo. Un secretario leyó el extracto de la causa,
que duró cuatro horas, porque le acusó el fiscal de ciento sesenta y seis proposiciones heréticas, siendo setenta y dos los testigos examinados. Cuando estaba próximo el fin de la lectura la interrumpió diciendo: 'Yo nunca he
perdido la fe'. No se le contestó, y al oír la sentencia en que se le declaraba
por hereje formal, cayó del banquillo en que por dispensación se hallaba
sentado. Se le socorrió con agua y acabada la lectura se arrodilló. Se le absolvió de la excomunión, leyó y firmó la profesión de fe y se retiró a la
cárcel.
"Su rubor debía ser sumo, porque las sesenta personas invitadas al autillo
eran todos grandes de España, condes, marqueses y caballeros ilustres, casi
todos muy amigos suyos, pues los inquisidores habían convidado a los que,
por especies sueltas, había motivo para sospechar que pensaban como el reo.
Y fue arbitrio escogido para, sin decirlo claramente, darles esta corrección
y aviso, bien que los más lo conocieron así, pues don Felipe Samaniego (el
fabulista) se espontaneó, y los otros se corrigieron en sus conversaciones.
"Olavide fue a un convento; pero pasado algún tiempo huyó a Francia
y residió en París, con el título de 'conde del Pilo', que jamás había usado en
España. Pasados muchos años publicó El evangelio en triunfo, con cuyo libro
ganó la gracia de Carlos IV y del inquisidor general cardenal Lorenzana,
que le permitió volver a España libre de toda penitencia.
"Yo le vi, año de 1798, en El Escorial, en casa del Ministro de Estado don
Mariano de Urquijo. Contaría entonces setenta y cuatro años de edad, según
la de cincuenta y uno que del proceso consta tenía cuando estuvo preso. El
nombre y las circunstancias de Olavide dieron gran crédito a su obra, que
se reimprimió luego, haciéndose imperecedera la fama del esclarecido limeno" .1s
u

PALKA,

Ricardo, op. cit., pp. 1237 y 1238.

237

�El polígrafo santanderino don Marcelino Menéndez Pelayo, habla dos veces de Olavide: la primera, en sus Heterodoxos españoles (tomo III). La otra,
en su Historia de la poesía hispanoamericana. En ambas, además de juzgarlo
como escritor, aporta algunos interesantes datos biográficos. Se citan a continuación los relacionados con las causas de la caída en España del peruano:
"Para establecer la colonia (se refiere Menéndez Pelayo a las nuevas poblaciones de Sierra Morena) fue designado, con título de superintendente, Olavide, como el más a propósito por lo vasto y emprendedor de su índole. No
se descuidó un punto, y con el ardor propio de su condición novelera y con
amplios auxilios oficiales, fundó en breve plazo hasta trece poblaciones, muchas de las cuales subsisten para gloria imperecedera de su nombre. Por desgracia propia, el superintendente no se detuvo en la poesía bucólica, y pronto
empezaron las murmuraciones contra él entre los mismos colonos.14 Un suizo,
D. José Antonio Yauch, se quejó, en un memorial de 14 de marzo de 1769,
de la falta de pasto espiritual que se advertía en las colonias, a la vez que de
malversaciones, abandono y malos tratamientos a los nuevos pobladores. Con14

MENÉNDEZ PELAYo, Marcelino, Historia de la poesía hispano-americana, edición preparada por Enrique Sánchez Reyes, Aldous, S. A. de Artes Gráficas, Santander,
1948, tomo 11, p. 152:
"Entre los mil proyectos más o menos razonables o utópicos, que en aquella época de
furor económico se propalaban para remediar la despoblación de España y abrir al
cultivo las tierras eriales y baldías, era uno de los más favorecidos por la opinión de
los gobernantes el de las colonias agrícolas. Ya Ensenada había pensado establecerlas,
Y en tiempo de Aranda volvió a agitarse la idea con ocasión de un 'Memorial' de cierto
arbitrista prusiano, D. Juan Gaspar Thurriegel. Campomanes entró en sus designios,
redactó una consulta favorable en 27 de febrero de 1767, y sin dilación comenzó a
tratarse de poblar los yermos de Sierra 'Morena, albergue hasta entonces de forajidos,
célebres en los romances de ciegos y terror de los hombres de bien. Thurriegel se comprometió a traer, en ocho meses, seis mil alemanes y flamencos católicos, y la concesión
se firmó el 2 de abril de 1767, el mismo día que la pragmática de expuhión de los
jesuitas.
LoHMANN VILLENA, Guillermo, op cit., pp. 80, 81 y 82:
"La operación de colonizar dichos montes yermos e insalubles, refugio por añadidura
de bandoleros que interceptaban las comunicaciones de Andalucía con Castilla, era un
propósito acariciado desde tiempo atrás por los gobernantes españoles de la Ilustración,
que ponderaban la necesidad de formar allí núcleos de asentamiento de grupos de gente
emprendedora, deseosa de labrarse un futuro nuevo. ( ... ) La colonización de Sierra Morena, para valorizar una región desértica e improductiva y crear el ambiente favorable para un experimento social de profunda trascendencia, se consideró desde sus principios, como la gran obra del reinado de Carlos III. ( ... ) El elemento humano con el cual contaría
Olavide lo formaban unos seis mil campesinos alemanes. ( ... ) El problema capital, sin
embargo, fue la inutilidad de los mismos colonos, que demostraron su absoluta falta de
destreza para las faenas agrícolas. El rigor del clima, en particular en la temporada esti-

238

firmó algo de estas acusaciones el Obispo de Jaén: envióse de visitadores al
Consejero Valiente, a D. Ricardo Wall y al Marqués de la Corona, y tampoco
fueron del todo favorables a Olavide sus informes. Entre los colonos habían
venido disimuladamente algunos protestantes, y en cambio, faltaban clérigos
católicos de su nación y lengua. De conventos no se hable: Aranda los había
prohibido para entonces y para en adelante, en términos expresos, en el pliego de condiciones que ajustó con Thurriegel. Al cabo vinieron de Suiza capuchinos y por superior de ellos Fr. Romualdo de Friburgo, que escandalizado de la libertad de los discursos del colonizador, hizo causa común con
los muchos enemigos que éste tenía dentro del Consejo y entre los émulos de
Aranda. Las imprudencias, temeridades y bizarrías de Olavide iban comprometiéndole más a cada momento. Ponderaban con hipérboles asiáticas el progreso de las colonias, y sus émulos lo negaban todo. El se quejaba de que los
capuchinos le alborotaban la colonia, y ellos de que pervertía a los colonos
con su irreligión manifiesta. Al cabo, Fr. Romualdo de Friburgo delató en
fonna a Olavide, en septiembre de 1775, por hereje, ateo y materialista, o a
lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, de la revelación, de la
Providencia y de los milagros, de la eficacia de la oración y buenas obras;
asiduo lector de Voltaire y Rousseau, con quienes tenía frecuente correspondencia; poseedor de imágenes y figuras desnudas y libidinosas; inobservante
de los ayunos y abstinencias eclesiásticas y distinción de manjares; profanador
de los días de fiesta, y, finalmente, hombre de mal ejemplo y piedra de
escándalo para sus colonos. A estos graves cargos se añadían otros enteramente risibles, como el de defender el movimiento de la tierra y oponerse
al toque de las campanas en días de nublado.
val se hizo sentir sobre gente no acostumbrada a él, y finalmente, se abatieron epidemias
sobre la flamante población. La carencia de artículos de primera necesidad, hasta que
las colonias estuvieron en condiciones de autoabastecerse, causó asimismo un buen
número de bajas. ( ... ) Sin embargo, la opinión pública, impresionada por las deplorables vicisitudes, se hace eco de una campaña de descrédito _fomentada contra
este intento de aplicar, sobre una zona limitada, el programa del equipo gub~r~amen~al
de la Ilustración. ( ... ) Sobre Olavide se abaten sucesivamente duelos _fanulia~s, ~tri as la ruina de su obra y por último, se abren las puertas de las carceles mqws1g '
·
·
'
toriales.
El americano llegado a la Metrópoli· en orcunstancias
equivocas,
e1 afrancesado que a cada instante sacaba a relucir, frent~ a la 'barbari~' española. el ej_emplo
de naciones más progresistas, el admirador y disc1pulo de Volta1re, el funcionario que
con sus iniciativas había afectado gravemente intereses creados y el reformador que con
sus proyectos había dado al traste con seculares ~ábitos, tenía que pagar caro tant?s
·
( . .. ) La caída de Olavide fue tan fulminante y espectacular como lo hab1a
agravios.
sido su encumbramiento ocho años antes."

239

�"El Santo Oficio impetró licencia del Rey para procesar a Olavide, aprovechando la caída y ausencia de Aranda." 15
Olavide se disculpa, por escrito, ante tales acusaciones. No le importan,
es cierto, las de carácter material concernientes al buen gobierno y administración de las nuevas poblaciones: no en vano había dado muestras de
acierto en La Carolina (finca bautizada en honor del monarca) y en donde
construyera un palacio para gobernar, desde allí, los territorios recién colonizados. Pero sí las de problemática espiritual. "En un documento redactado
en estos angutiosos momentos, se exculpa en tono patético: 'Cargado de muchos desórdenes de mi juventud, por los cuales imploro perdón a Dios, no
hallo en mí ninguno contra la Religión. Nacido y criado en un país donde no
se conoce otra que la que profesamos, no me ha dejado hasta ahora Dios de
su mano por haber faltado nunca a ella: he hecho gloria de la que, por la
gracia del Señor, tengo; y derramaría por ella hasta la última gota de mi
sangre... Yo no soy teólogo, ni en estas materias alcanzo más de lo que mis
18
padres y maestros me enseñaron conforme a la doctrina de la Iglesia..." ,
"Y estoy persuadido de que en las cosas de la fe de nada sirve la razón,
porque nada alcanza ..., siendo la dócil obediencia el mejor sacrificio de un
cristiano." 11
Condenado a pesar de todos los esfuerzos y disculpas, Olavide empieza
un largo peregrinaje, cumpliendo la sentencia impuesta, por conventos y monasterios: el benedictino de Sahagún, el capuchino de Murcia, el antiguo
jesuita de Almagro, nuevamente el de Murcia y, finalmente, el balneario de
Caldas, en Gerona, cerca de la frontera francesa y a donde va para reponerse
de una larga secuela de trastornos en la salud habidos por frecuentes cambios de residencia y de costumbres. Hasta que, cansado de la vigilancia y
censura, en noviembre de 1780 huya a Francia sin permiso de la inquisición
autoimponiéndose un destierro que habría de durar diecisiete años.
Toulouse es su primer lugar de residencia. De allí, temiendo ser extraditado,
pasa a Ginebra. Y luego, más tranquilo, a París. Pero ahora tiene un nuevo
concepto de la realidad. En él "hay un claro propósito de romper con el
pasado inmediato y de tender un discreto velo sobre su etapa de procesado
por la inquisición. Las pruebas sufridas durante los cuatro años precedentes
habían dejado profunda huella en su espíritu y su aspecto físico. Su curiosidad por todo lo que le rodeaba y su entusiasmo por conocer las últimas nou MENÉNDEZ PELAYO,
,. LoHllANN V1LLENA,
11

MENÉNDEZ PELAYO,

Marcelino, op. cit., pp. 153 Y 154.
Guillermo, op. cit., pp. 90 y 91.
Marcelino, op. cit., p. 154.

vedades no habían menguado, pero el apasionamiento temerario de que antaño había hecho gala, aparecería reemplazado por una mesurada afabilidad.
( ... ) Es perceptible la lenta evolución espiritual que experimenta Olavide: a
partir de 1783 su decisión de apartarse del frenesí social se va acentuando,
y en medio de su desilusión se concentra en un grupo reducido de amigos.
Paralelamente, surge en su ánimo atribulado un retomo a la fe tradicional,
o más exactamente a las prácticas religiosas, con un fer\'or que admiran sus
amistades francesas" .1 s
Así lo sorprende en 1789 la revolución francesa cuyos sucesos contempla
casi pasivamente sin mayor intervención personal. Vuelve a ser encarcelado
en 1794, pero ahora sólo por ser ciudadano de un país en guerra con Francia.
Y durante esta tercera reclusión carcelaria comienza a escribir su primera
obra "original": El evangelio en triunfo o Historia de un fil6sofo desengañado en la que, y a manera de cartas, hace profesión de fe a modo de confesión. "La primera edición apareció, anónima, en Valencia, en 1797, pero
nadie dudó de la \'erdadera paternidad de la obra. Todo contribuyó a que
esta apología del cristianismo, a pesar del anonimato, conociera un éxito
asombroso. De inmediato se adivinó la pluma que la había escrito: su estilo
era inconfundible (sic), el recuerdo de las persecusiones que había sufrido
y la publicidad de la conversión, todo contribuyó a concitar una increíble
expectación. Tres ediciones en el espacio del año siguiente, y cinco en 1799,
abonan el entusiasmo con que fue acogida." 19
Las suposiciones de Lohmann se confirman en El evangelio. .. La última
prisión lo conmueve hasta lo indecible. Cuenta: "La Francia estaba entonces
cubierta de terror y llena de prisiones. En ellas se amontonaban millares de
infelices, y los preferidos para esta violencia eran los más nobles, los más
sabios o los hombres más virtuosos del reino. Yo no tenía ninguno de estos
títulos, y, por otra parte, esperaba que el silencio de mi soledad y la obscuridad de mi retiro me esconderían de tan general persecución. Pero no fue
así. En la noche del 16 de abril de 1794, la casa de mi habitación se halló
de repente cercada de soldados, y por orden de la Junta de Seguridad General fui conducido a la prisión de mi departamento. En aquel tiempo la
persecusión era el primer paso para el suplicio. Procuré someterme a las órdenes de la divina Providencia... Pero ¡ pobre de mí!, ¿qué podría yo hacer?
Viejo, secular (sic), sin más instrucción que la muy precisa para mí mismo,
y encerrado en una cárcel con pocos libros que me guiasen y ningunos amigos
que me dirigiesen. ( ... ) (Era) un filósofo que no dejaba de tener algún ta11

LoHMANN V1LLENA,

Guillermo, op. cit., pp. 96 y 97

" Ibid., p. 99.

241

24-0

Hum-16

�lento y que naci6 con muchos bienes de fortuna. Pero ~abiendo recibi?~ en
su niñez la educaci6n ordinaria, había aprendido superficialmente su religi6n;
no la había estudiado después, y en su edad adulta casi no la conocía, o, por
mejor decir, s6lo la conocía con el falso y calumnioso_ semblante con. que la
pinta la iniquidad sofística... Un infortunio lo condujo a donde P~~ese escuchar las pruebas que persuaden su verdad; y a pesar de su opos1c16n -~tural y, lo que es más, de sus envejecidas malas costumbres, no pudo. resis~
a su evidencia, y después de quedar convencido, tuvo valor, con la as1st~nc1a
del cielo, para mudar sus ideas y reformar su vida. ( ... ) La, lectura d~ libros
filos6ficos había pervertido enteramente mis ideas. Yo hab1a concebido, no
s6lo el más alto desprecio, sino también la aversión más activa contra todo_ lo
que pertenecía a la Iglesia. Creyendo que el cris_tianismo er~ u~a invenc16n
humana, como todas las religiones, no podía mrrar la Iglesia smo ~orno el
hogar O centro de sus principales ministros, que abusaba~ de la credulidad_ en
favor de sus intereses. Todas sus sociedades me parec1an cavernas de im2
postores, sus creencias ridículas, sus rotos irrisorios" . º
Páginas eminentemente emocionales, escritas en momentos de honda crisis
física y religiosa, merece un doble comentario de Menéndez Pelayo. En cuanto
al fondo lo considera "intachable, sin vislumbres ni aun remotos, de doblez o
de hi~resía. ( ... ) El autor era un impío convertido, penitenciado _por el
Santo Oficio, espectador y víctima de la revoluci6n france~. ( ... ) Dios ~bía visitado terriblemente aquella alma, que no hubiera podido levantarse sm
un poderoso impulso de la gracia divina. Todas las páginas de El evangelio
en triunfo (... ) respiran convicción y fe. ( . . . ) ~í debe juzgarse. ~ . • • )_, más
como acto piadoso que como libro. Fue la abjurao6n, la retractac1on bnllante
21
de un incrédulo la reparación solemne de un pecado de escándalo" . Pero,
literariamente :s otra cosa: "La ejecución no satisface. ( ... ) Literalmente
el libro de Ol~vide vale poco, y está escrito medio en francés (se refiere, sin
duda, a la síntaxis) como era de recelar, dadas sus lecturas favoritas Y su
larga residencia en París; no sólo atestado de galicismos de palabras y de
giros, sino de rasgos enfáticos y declamatorios de la peor escuela de entonces.
Pero también tiene en muchos pasajes unci6n y fervor, y aunque siempre sea
peligrosa la excesiva intervención del sentimiento en tesis dogmáticas~ n~ ~ay
duda de que lo que en el libro interesa principalmente es el drama ps1cologico
de la conversión del impío, la historia de los combates de su propia alma,
de la cual el autor levanta todos los velos (... ) Quizá Olavide debió escoger
• (OLAVIDE, Pablo de,) Passim El evangelio en triunfo o historia de un filósofo desengañado, Imprenta de Orga, Valencia, tomos I Y II, 1798.
11 MzNÉNDEZ Pzuvo, Marcelino, op. cit., pp. 158, 159 Y 160.

entre escribir una defensa de la religión o escribir sus propias confesiones. Prefirió mezclar ambas cosas, y result6 una producci6n híbrida; pero que tal como
está, fue de las primeras en que el espíritu de restauraci6n religiosa invoc6
los auxilios de la imaginación y del sentimiento, uno de los precedentes indudables de El genio del cristianismo; razón bastante poderosa para que no se la
pueda olvidar en la cronología literaria".~2
Después de la publicación y amplia difusión de ésta su obra, el gobierno
español y la inquisición levantan su castigo. Regresa a la península, pues, en
cuanto lo autorizan y retirándose a Baeza, pequeño pueblo de Andalucía muy
cerca a los lugares en donde profanamente se había encumbrado, escribe dos
obras más: Salterio español, o versión parafrástica de los salmos de David,
de los cánticos de Moisés, de otros cánticos, y algunas oraciones de la iglesia,
en verso castellano, a fin de que se puedan cantar. Para uso de los que no
saben latín y los Poemas christianos, en que se expone con sencillez las verdades más importante de la religi6n, ambas mediocres. "El desengaño lo hizo
creyente, pero no llegó a hacerlo poeta. Increíble parece que quien había
pasado por tan raras vicisitudes y sentido tal tormenta de encontrados afectos,
no hallase en el fondo de su alma alguna chispa del fuego sagrado, ni se
23
levantase casi nunca de la triste insipidez que caracteriza sus versos."
Las tres publicaciones citadas constituían, prácticamente, toda la bibliografía que era conocida sobre este autor. Y, honestamente, su valor se sustentaba y se sustenta más en lo biográfico de quien las escribiera que en el
mérito literario que pudiera tener. Se conocían, eso sí, más referencial que
efectivamente 24 algunas de las traducciones teatrales que realizara durante su
" MENÉNDEZ Pzuvo, Marcelino, op. cit., pp. 158, 159 y 160.
u !bid., pp. 162 y 163.
" NÚÑEZ, Estuardo, Pablo de Olavide, novelista, boletín de la Academia Peruana de
la Lengua. Nueva tpoca, No. 3, Lima, 1969, p. 128:
"Podemos establecer que Olavide escribió una comedia ligera El celoso burlado, de
ambiente madrileño, en 1764, que es obra propia y original, editada en Madrid, de
la que se conservan no más de dos ejemplares. Luego tenemos que referimos a au
ingente labor de traductor de piezas teatrales francesas, con la cual logr6 el objetivo
de modernizar el gusto teatral del público español. Hasta el momento, hemos comprobado la existencia indubitable de las siguientes obras de teatro traducidas por Olavide en un lapso de quince años ( entre 1760 y 1775) :
l. Mitridates de Jean Racine.
2. Fedra de Jean Racine.
3. Zayda de Voltaire.
4. Casandro 'Y Olimpia de Voltaire.
5. Meroe de Voltaire.
6. Ce/mira de Dormont du Bclloy.

243
242

�primera época en España. E, incluso, su breve y no muy afortunada incursión
entablados zarzueleros. Era todo.

Jáuregui como autor de siete novelas: únicas, prácticamente y como tales, en
España; y las primeras escritas por autor hispanoamericano.

Por otro lado, si se revisa el panorama de la literatura neoclásica española, se encuentra una pobreza desesperante en cuanto a novela. El pa~~e
Benito Feijóo no la cultiva; Diego Torres de Villarroel hace una penetra':ºº
dudosa con su Vida, ascendencia, crianza y aventuras del doctor_ don_ Diego
Torres Villarroel, catedrático de prima de matemáticas en la Universidad de
Salamanca, escrita por él mismo, en donde lo autobio~~ico prácticamen~
nulifica lo novelesco; Ignacio de Luzán se limita a pontificar; el padr: Jose
Francisco de Isla novela inseguramente en la Historia del famoso predicador
fray Gerundio de Campazos, alias Zotes; e incluso Pedro Montengón (~l_Eusebio El Rodrigo) y José Mor de Fuentes (La Serafina) son paupemmos
ejem~los de la novela, si bien ya preludiando el romanti:ismo.,Dentro d~ este
vacío panorama, Estuardo Núñez sitúa a Pablo Antoruo Jose de Olavide Y

Para encontrar obras narrativas españolas que sirvan de antecedente a las
del peruano, es preciso retroceder hasta los Siglos de Oro. Y sólo, en ellos,
dos manifestaciones alcanzan categoría de tales: las de Cervantes y las picarescas. Las segundas, poco o nada tienen qué ver con Olavide. Pero sí las
primeras. Sobre todo las Novelas ejemplares en donde "la inclinación hacia
la obcenidad y a la carencia de frenos es desplazada por una tendencia moralizante". (Porque) la novela no nació en pañales de seda: nació plebeya. ( ... )
Para lavar el estigma, la novela tiene que hacer acto de contricción: tiene
que volverse moral y ser limpia. La novela debe ser ejemplar. Cervantes lo
comprende así. ( ... ) "Heles dado el nombre de Ejemplares, y si bien lo miras
no hay ninguna de quien no se pueda sacar algún ejemplo provechoso". ( ... )
Un siglo más tarde veremos perdurar ( . . . ) la bienintencionada idea de la
salvación del género en Olavide.2s

7. Hipermenestra de Antonie Marin Lemierre.
8. El desertor de Louis Sebastien Mercier.
9. El jugador de Jean Francois Regnard.
.
Queda aún por establecer la existencia de los t~xtos de ~lgunas versiones más, c~~o
son el de Lina de Lemierre y dos comedias musicales:. Nmeta en la ,~orte de Eg1dio
R. Duni y El pintor enamorado de su modelo de Andre E. M. Getry.
MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, op. cit., p. 150:
.
le
"Puso en su casa un teatro de aficionados, como era moda en Fra~oa, Y como.
tenía el mismo Voltaire en Femey, y para él tradujo algunas tragedias Y com~dias
•n• le atribuye sólo la Zelmira (traducción de Du Belloy), la Hiperfrancesas. Morat1
d
An · Al lá
menestra (de Lamierre) y El desertor francés (de Sedaine); pero on
tomo ~
G liano ** añade a ellas una que corrió anónima de la Zaida (Zayre) de Voltaire,
ta: ajustada al original, que de ella se valió como texto D . Vicente Garcla de la

En cambio, en la ficción en prosa europea, sí hay antecedentes más abundantes para la novelística olavideña. Pamela o la virtud recompensada del
inglés Samuel Richardson ( 1689-1762), argumental y titularmente lleva a
Olavide casi de igual forma que algunas obras de Henry Fielding (Amelia .. . )
que existían en la biblioteca del peruano.26 En Francia, debe destacarse a
Madame de Genlis quien "siguiendo la modalidad de las novelas morales o
ejemplares ( ... ) publica en 1784 Las veladas del castillo con historias o relatos novelescos en que se alterna la doctrina moral con el recreo y destinados a
inspirar a los jóvenes las inclinaciones sencillas y virtuosas que nos acercan
a la Naturaleza y que hacen desear con preferencia la vida quieta y sosegada
del campo'. Cada asunto tiene una referencia directa a un precepto moral.
'Nunca se conseguirá hacer virtuosos a los hombres -sostiene la autoraempleando insulsas y frías reflexiones; solamente se logrará ese fin presentándoles ejemplos eficaces y pinturas hechas a propósito para penetrar y estamparse en la imaginación y esto es lo que se debe llamar: la moral en acción' (introducción) . ( ... ) Otras novelas francesas de este tipo fueron las
siguientes: Delfina o la opinión, de Madame de Stael; Clelia de Madame
Scudery; Casandra de Madame de Calpranéde, Cuentos morales de Marmontel".:7

Huerta para su famosa Jaira.

*

·
d el s1g
· 1o XVII, pág. 329 del tomo de sus Obras,
Catálogo de piezas dramáticas

edición de Rivadeneyra.

d

S · dad

** Lecciones de Literatura del siglo XVIII . .., Madrid, lmprE;11ta e_ 1a . o~e
Literaria y Tipográfica, 1843, pág. 243. La traducción de Olavide se _impnrruo dos
veces en Barcelona la primera sin año, la segunda en 1782, por Carlos Gilbert Y Tudó.
(Vid. Sempere y Guarinos, Escritores del reinado de_ Carlos III, art. de Huert~~u ~1
Sr. D. Emilio Cotarelo, en lriarte y su época, Madnd, 18_97
183).' le atn ~ Y ,
demás una traducción de la Fedra, de Racine, que se impruruo anónima,. Y an~de
ª ue tr¡dujo también El jugador de Regnard; Casandro y Olimpia de Voltaire; Lina
~e Lemierre· y la Mérope del italiano Maffei; todas las cuales se representaron en los
teatros de l~s Reales Sitios antes de 1771, y algunas de ellas en los de la Cruz Y el
Príncipe de Madrid. Una copia de Olimpi~, con fe';1a 1782, se conserva entre los
manuscritos dramáticos de Ja Biblioteca Naoonal (num. _2,445 del C~tálogo del_ Sr.
paz y Melia). También se atribuyen a Olavide las traducoones de dos operas c6IIUcas,
Nineta está en la corte (de Favart) y El pintor enamorado de Sil :1'odelo, ~e Anseaum~;
y es probable que haya otras entre el fárrago de versiones dramáticas del siglo XVIII.

\p~~-

244

'" CovARRUBIAS, Miguel, Olavide o Sade, Cathedra, revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.A.N.L. Núm. 2, Monterrey, enero-mano, 1975, pp. 62 y 63.
'" DEPOURNEAUX, M., Pablo de Olauide ou !'afrancesado, Presses Universitaries de
France, París, 1959, p. 47.
., ÜLAVIDE, Pablo de, Obras Narrativas Desconocidas, op. cit., pp. XIV y XV.

245

�Y así se podría seguir desgranando nombres, títulos y fuentes. Olavide no
será el creador de un género ni de una modalidad, pero sí es un representante
de un tiempo en el que las letras españoles no descollaron por la ficción en
prosa. Neoclásico de formación aunque romántico por deducción, sus siete
novelas a pesar de la diversidad de argumentos (diversidad relativa pues en
cuanto a sentido y problemática son monotemáticas) brindan rasgos compartidos cuyas raíces se hunden en el neoclasicismo aunque algunas de sus
ramas "la exaltación de la naturaleza, ( ... ) la actitud de rechazo de la realidad, ( ... ) la expresión de los sentimientos, ( ... ) y el paisaje (que) refleja
estados de ánimo de los personajes" 28 lleguen al pre-romanticismo

CONVERSACIÓN EN LA CATEDRAL
(ttCNICA LITERARIA)
LIC. ISABEL CHRISTENSEN

..........
"No se trata de moda, sino de estilo. Tal vez, lo más grande y perdurable
de los románticos no fue su obra, sino su vida. Toda su existencia anecdóctica
es como una narración novelesca y sus arrebatos literarios obedecen siempre
a un imperativo de expansión íntima. La arrebatada pasión amorosa es su
29
fuente suprema de gozo y de dolor."

. ... . .. ... . .
He aquí, pues, un tema nuevo dentro de las letras en español. Las investigaciones en su torno son escasas y no exhaustivas. La modificación que mediante ella se haga en la literatura no debe ser historiográfica sino crítica. El
presente artículo no aspira a ser sino un punto de partida para investigadores
que lo completen como el terna amerita.

INTRODUCCIÓN

Conuersaci6n en la Catedral es la obra en la cual el autor cifraba sus máximas esperanzas. Intentó una revolución de estilo con respecto a sus dos
anteriores obras de éxito La ciudad y los perros y La casa uerde. La presente
obra debía ser además una gigantesca denuncia social y política sobre todo,
muy superior a la efectuada en las obras anteriormente mencionadas. En este
último aspecto, por tratarse de un período de gobierno que no tuvo gran resonancia en la opinión pública mundial, queda la acción relegada a un inevitable localismo y no es fácilmente comprensible por aquéllos que desconocen
el desarrollo de la política interna del país en cuestión, que es el Perú. Para
los no peruanos la comprensión está limitada.
La novela resultó un completo fracaso, no sólo en países extranjeros, sino
también en su Perú natal. La crítica, que anteriormente le había sido favorable, se volvió contra él, hasta el punto que parecía acabado como autor.
Este fracaso tan sonado no se debió únicamente a su temática localista, sino
al giro que dio a su técnica narrativa, tan exitosa hasta que escribió Conuersaci6n en la Catedral.

I

" GARZA G., Baudelio, Análisis de tres aspectos de una obra narrativa de Pablo de
Olavide, Cathcdra, revista de la Facultad de Filosofia y LetraJ de la U.AN.L. Núm.
2, enero-marzo de 1975, pp. 39 a 56.
• BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Agustín, El romanticismo alemán, prólogo del Dr.
Francisco Monterde, Centro de Estudios Humanísticos, de la Univenidad de Nuevo
León, Monterrey, 1964, p. 13.

246

l.

TÉCNICA NARRATIVA

La pretendida revolución de Mario Vargas Llosa con respecto a su estilo
no es en realidad tal. Se limita a simplificar un aspecto y complicar otro. }{ás
exactamente, simplifica la comprensión por medio de la nominación. El lector

247

�sabe siempre quién está hablando, pues los nombres de los personajes aparecen
siempre al pie del párrafo o frase. únicamente Cayo Bermúdez aparece bajo
la advocación de "él". Incluso resultan reiterativos los constantes "dijo Ambrosio", "dijo Garlitos", "dijo don Fermín"...
Lo dicho no excluye que muchos comienzos o más bien puesta en escena de
acciones sean semi-anónimos, como en el caso de lo relatado por Ambrosio
a don Fermín; así en la pág. 52 comienza: "¿Lo hiciste por mí? ..." Hasta
muy avanzada la novela el lector, aunque sospecha que se trata de Ambrosio,
no puede tener la completa seguridad de ello. El interlocutor de don Fermín
sigue en el anonimato durante la mayor parte de la obra y ni siquiera la acción
está clara, pues no se relaciona con aquella primera pregunta que le hace
Santiago a Ambrosio hasta que no se averigua cuál es el secreto de don Fermín y cuál es la reacción de Ambrosio.
Precisamente el fraccionamiento exhaustivo de las diferentes historias y la
subsiguiente mezcolanza de ellas es lo que produce la complicación.
Los diferentes retazos son barajados por el autor, hasta el punto de que
en una página puede haber hasta una docena de cambios, con una media
de dos a tres variantes, incluso más.
A. Punto de vista del autor

La historia está fundamentalmente en tercera persona, ya que la primera
corresponde a los diálogos contados en tercera persona por dos de los perscmajes, que son Ambrosio y Santiago. Sin embargo, la cierta omnisciencia
del autor hace que en ocasiones la tercera persona tenga valor de primera.
Así al principio el lector no puede dejar de notar que la tercera podría haber
estado muy bien en primera, ya que es una reflexión. Si no fuera por la forma
gramatical y el frecuente "piensa" sería modelo de monólogo interior hecho
por el propio personaje:
"f!.l era como el Perú, Zavalita, se había jodido en algún momento.

Piensa: ¿ en cuál?"
Incluso a veces la impersonal tercera persona se convierte en segunda como
si el personaje se hablase a sí mismo. Son momentos cortos, que casi pasan
desapercibidos. Mario Vargas Llosa ya ,·a camino de la omnisciencia impersonal, de la que hace gala en Pantale6n y las visitadoras:

"Todavía no eras, piensa, querías ser comunista. Sentía su corazón..."
(pág. 76).
Otras veces prescinde incluso del "piensa":
"No podía ser y fumabas, Zavalita, tenía que ser mentira y tomaba~ un
trago y te atorabas..." (pág. 398).
El personaje colectivo se forma a partir de los diálogos fragmentados de las
diferentes acciones. La suma de las diferentes conversaciones es la que da el
sentir común, es el personaje colectivo que da tácitamente la historia central,
la que nunca aborda directamente el autor pero que cobra forma en la mente
del lector a medida que éste avanza su lectura.
Este personaje colectivo no se logra por medio de anonimato o corriente
de conciencia colectiva, sino por la aparición simultánea de múltiples personajes: es la fragmentación de historias anteriormente nombrada. A esto precisamente se debe que la acción cambie no de párrafo a párrafo, sino de línea
a línea, pues sólo esta aparición masiva puede ser representativa del sentir
común en ausencia de la corriente de conciencia colectiva. En otras novelas lo
había logrado Vargas Llosa a través de la técnica anteriormente nombrada
y del monólogo interior, formas más contundentes en cuanto a la efectividad.
El monólogo interior aunque presente, está escasamente representado y casi
siempre a cargo de Santiago Zavala, aunque algunos otros personajes también
participan de esta técnica; es el caso de Popeye Arévalo :
"Defraudado, volvió a su casa antes del mediodía, pero mientras subía
la cuesta de la Quebrada iba viendo la naricita, el cerquillo, los ojitos
de Teté, y se emocionó: ¿cuándo vas a hacerme caso, cuándo Teté?"
(pág. 46).
Como se puede ver, el monólogo interior está presente, aunque poco desarrollado, pero la corriente de conciencia en sentido estricto no se puede encontrar en Conversación en la Catedral, y aun en sentido lato sería muy dudoso clasificar algunos párrafos como pertenecientes a esta técnica. Estos dos
recursos literarios son los grandes perjudicados en el nuevo giro estilístico
de Mario Vargas Llosa.
El monólogo y la corriente caen en aras de ese autor que quiere esconder
su omnisciencia. Ya indiqué que es un relatar de las primeras personas (Ambrosio y Santiago) en tercera persona gramatical, que correspondería al autor

249
248

�testigo. El hecho de tratarse de una conversación señalaría hacia _la falta de
omnisciencia, ya que aquélla se va construyendo paso a paso.' .Sm embargo
en la colocación, al igual que ocurre en Pantaleón y las vis~tadoras, algo
indica que hay una cierta omnisciencia por parte del autor tes~~º', reforz~da
esta impresión por los escasos monólogos interiores que hay. Qu1za es~ estnbe
en la distribución de las diferentes historias, ya que si bien el autor qwere dar
la impresión de diálogo precipitado, ninguna conversación puede estar tan
fragmentada ni tan artificiosamente dispuesta.
Otro punto diferenciador con su anterior estilo es que la novela no comienza en un punto climático, sino que pone al lector en ante~ed~~tes del
status y situación familiar del protagonista. Cierto es que esta ub1cac10~, temporal deja una gran wna de vacío, que es precisamente la conversac1on. El
verdadero punto climático de comienro aparece después del preámbulo en
presente, cuando ya se ha iniciado la conversación: "Q~e hablemos. con franqueza de la Musa, de mi papá. ¿Él te mandó? Ya no importa, quiero saber.
¿Fue mi papá?" (pág. 29). Éste es un hecho ocurrido hacia el final de la
novela.
Los sucesos se amontonan siguiendo generalmente un ritmo alternante invertido, así la muerte de Musa se da antes que el relato de su acuciante necesidad de dinero, a causa de Lucas. Los personajes o cuando menos la mayor
parte de ellos, y las situaciones aparecen de golpe en la primera parte Y luego
se van desarrollando en las tres subsiguientes.

B. Cronología
Conversación en la Catedral maneja presente y pasado. La parte en presente es cuantitativamente menor que la de pasado. Corresponden respectivamente al tiempo en que se inicia la novela, es el preámbulo al que aludía
antes, que es lógicamente lo último ocurrido, y el pasado, o s~a toda la_ rememoración hecha por Santiago y Ambrosio. Este pasado es tiempo vertical,
ya que no se respeta la lógica secuencia de lo ocurrido, sino que se resuelve
todo y además todo tiene la misma validez. La subsiguiente mezcla con el
presente viene a reforzar este aspecto. Es una visión unitaria del tiempo.

En toda la conversación sólo hay tres fechas dadas en años que influyan
directamente en la acción. Aparte hay algunas fechas históricas como la del
período de Bustamante: 1942, o la muerte de Mariátegui en 1930.

La primera de ellas se encuentra en la página 374:

"-Fue Reina de la Farándula el año que entré a 'La Crónica' -dijo
Periquito-. El cuarenta y cuatro. Catorce años ya, carambohs."
Si son catorce años antes, el asesinato se produce en el 1958.
La segunda fijación temporal es la que corresponde a la subida al poder
del general Odría en el año 1948 :
"Di dinero y fui el primero en remover cielo y tierra para convencer
a la gente que apoyara a Odría el 48, porque tenía fe en él." (pág. 425).
La tercera se refiere a la posible reelección de Odría en el año 56:
"-Entonces, el 56 subirá a la Presidencia algún señorón -dijo él bostezando-. Y tú y yo nos iremos a descansar de estos trajines." (págs.
430-431).
Esto indica que la acción política de Bermúdez se desarrolla en el intervalo
comprendido entre el 48 y el 56, sin ocupar el período completo, pues es
llamado después de la elección y sale antes de caer Odría.
El resto del pasado es una amalgama de acciones no determinadas por fe-

chas exactas y se ven frecuentemente interrumpidas por aseveraciones en presente, que muchas veces desencadenan nuevas rememoraciones o contribuyen
a explicar lo que a la sazón se relata.
Es interesante señalar que algunas de las acciones son simultáneas, pues
Ambrosio conoce una parte del todo y Santiago otra, que aunque se desarrollan a diferentes niveles, lo hacen al mismo tiempo. De esta manera el autor
permite que el lector tome parte activa en la realización final de la novela,
acoplando ambas partes y dándoles así sentido.
La novela abarca un espacio de tiempo bastante amplio, ya que desde que
se realiza el rapto de Rosa, la esposa de Cayo Bermúdez, hasta la conversación
sostenida en la Catedral transcurren "una punta de años", como el mismo
Ambrosio dice. En aquel entonces él era un muchacho y en el momento de
encontrarse con Santiago en la perrera ya es un hombre maduro.
Sin embargo, el grueso de la acción se concentra en el primer período
electoral de Odría y parte del segundo. Odría manda llamar a Cayo Bermúdez, luego ya estaba electo, lo que apunta con cierto margen al año 1948.
Hortensia muere en el año 58, cuando ya se ha producido el derrocamiento que siguió al segundo pronunciamiento de Arequipa. En la novela se cuenta
251

250

�que Ambrosio asesina a Musa mientras Amalia está en el hospital dando a
luz a Amalita Hortensia y en el momento en que los dos hombres conversan
en la Catedral la niña tiene una edad aproximada de cinco o seis años:

"La chiquita se llamaba Amalita Hortensia y tendría cinco o seis años
ya, niño." (pág. 102).
de lo que se infiere que la conversación tiene lugar en el 1963-64. De cualquier manera ésta es una información no del todo fidedigna, pues durante
la investigación de la muerte de Musa, después de enterarse Santiago de que
su padre estaba involucrado en el sórdido asunto, se entrevista con él y allí ve
a Ambrosio por última vez, hasta que se encuentra en la Perrera:
"-¿Te acuerdas la última vez que nos vimos? -dice Santiago--. Hará
unos diez años, en la puerta del Regatas." (pág. 402).
También en el momento del reportaje de la muerte de Musa:
"Diez años sonándote con ella, Zavalita, si Anita supiera creería que te
enamoraste de la Musa y tendría celos." (pág. 372).
Estos dos testimonios de Santiago Zavala hacen pensar que la conversación
no se desarrolla en el año 64, sino en el 68.

C. Ubicación espacial
Espacialmente volvemos a encontrar una dualidad: Santiago no ha "pasado del Km. 80" mientras que Ambrosio y su radio narrativo abarcan todo el
Perú e incluso hay menciones a países extranjeros. Es innecesario decir que
por la diferente posición social Ambrosio y Santiago coinciden pocas veces en
el mismo lugar, sus encuentros se deben o a la casualidad, como el encuentro
de la perrera o al hecho de ser patrón y criado.
Las acciones se desarrollan principalmente en Lima, de la que se nos dan
abundantes descripciones:
"Desde la puerta de 'La Crónica' Santiago mira la avenida Tacna,
sin amor: automóviles, edificios desiguales y descoloridos, esqueletos de
avisos luminosos flotando en la neblina, el mediodía gris." (pág. 13).
"La neblina blanquea los árboles del Parque, las torres de la iglesia se
desvanecen en la grisura, las copas de los ficus oscilan..." (pág. 30).

No se omiten los nombres de los barrios ni de las instituciones y así aparecen algunos conocidos incluso a los lectores no peruanos, por sus anteriores
novelas. Otros que le son desconocidos, aunque como es típico de Mario Vargas Llosa corresponden exactamente a la realidad. Entre los primeros están
Miraflores, Rímac..., nombres de calles como Colón o la avenida Argentina,
etc.... Entre los segundos, los más numerosos están San Miguel, barrio donde
vive Bermúdez, Limoncillo, Surquillo, etc..., las calles en que Santiago, Aída
y Jacobo desarrollan sus andanzas revolucionarias: Padre Jer6nímo, Azán.
garo; La Colmena, Jirón Chota como barrios, etc. ..
Las alusiones a otros lugares del Perú comienzan muy temprano, en la parte
uno, capítulo III, concretamente hace mención a Chincha, pueblo de donde
provienen Cayo Bermúdez, Ambrosio y Trifulcio:
"Entraron a Chincha a las siete de la mañana." (pág. 53).
En la página 60 de la misma parte se hace mención a Pucallpa por primera vez. Este pueblo aparecerá más tarde repetidas veces, pues es el pueblo
donde Ambrosio llega con Amalia, huyendo de la justicia, después de haber
asesinado a Musa:
"-Se me murió allá en Pucallpa, niño -dice Ambrosio--. Me dejó una
hijita."
Cajamarca es marco de una visita presidencial y Arequipa juega un papel
importante, ya que allí se realizan los dos golpes de estado, el abortado pronunciamiento de Espina y el que logra la dimisión de Cayo Bermúdez. Otro
lugar relativamente importante en el desarrollo de los hechos es lea, lugar a
doPde se traslada la familia de Ana.
Las descripciones topográficas no tienen una autonomía propia, sino que
son un simple trasfondo de la acción que se desarrolla frente a ellas. Están
hechas de una manera desapasionada, incluso cualquier tinte personal como
pueda ser la anotación de la sordidez de los lugares o el estado sombrío de la
ciudad no son más que simples compases de acompañamiento para el estado
de ánimo del personaje o para la acción que se desarrolla a la sazón.

D. Estructura externa
Conversación en la Catedral se divide en cuatro partes, carece de epílogo
y como en el resto de sus obras comienza con un epígrafe, en francés, como

253
252

�también es habitual. En este caso es de Balzac, de Las pequeñas miserias de
la vida conyugal.
La parte uno, que abarca un total de 203 páginas, se divide a su vez en
diez capítulos.
La parte dos tiene nada más nueve capítulos y en esta ocasión, por ser la
mixtura mucho menor, cada capítulo se subdivide por medio de espacios
muertos en varios subcapítulos más. Estos subcapítulos transcurren de una
manera muy homogénea, sólo breves párrafos, generalmente de presente, rompen la continuidad, pero muy escasas veces. El capítulo I se subdivide 11 veces, el II 8 veces, así como el III, el IV tiene 10 y el V 7. El capítulo VI
tiene nuevamente 8 y el VII 9. El VII y el IX tienen 7.
La parte tres vuelve a ser como la primera. La acción, personajes y tiempo
cambian de un renglón a otro sin previo aviso. Desaparecen las divisiones
intercapitulares de la parte dos. Ciertamente las historias no se amontonan
en tal cantidad y con tanta rapidez como en la parte uno, pero de cualquier
manera es preciso que el lector preste su completa atención al transcurso de
las acciones para poder captar su verdadero significado, ya que muchas veces
la concatenación es cíclica, se repiten patrones y además, gracias a la verticalidad del tiempo, un mismo asunto puede ser observado desde distintos
ángulos. Esta parte tres consta únicamente de cuatro capítulos.
Siguiendo un ritmo alternante, la parte cuarta y última es básicamente parecida a la dos: cuenta con divisiones intercapitulares. A partir de un espacio
muerto el autor desarrolla únicamente una acción, sólo interrumpida por la
conversación de Santiago y Ambrosio en presente o algunos otros cambios
que se relacionan con lo tratado en el subcapítulo. En esta parte se encuentran
las soluciones a muchos enigmas que el lector desconocía. Tiene ocho capítulos y éstos cuentan con las siguientes subdivisiones: capítulos I al IV se
fraccionan cuatro veces cada uno, el V y el VI tres veces, así como el VII y el
octavo.
E. Diferentes historias

La historia contada es en realidad la misma, sólo que Santiago cuenta una
parte y Ambrosio otra, cada quien la que ha vivido, la que le es más afín.
Hacia el final del libro el lector averigua con exactitud cuál es la verdadera
estructuración y continuidad de la historia, ya que al principio sólo ~e aprecia
una mera coincidencia de nombres. El artificioso desarreglo temporal contribuye también a crear esta impresión, a la vez que mantiene hasta cierto punto

254

el interés del lector, ya que el autor va llenando zonas de vacío que anteriormente había dejado con intención. Esta cerebralidad es característica del
autor, pues se presenta en todas sus obras, no únicamente en ésta.
Como elemento unitivo entre esta amalgama de situaciones o acciones pertenecientes a un todo orgánico, está la conversación en presente, cuyas frases,
aparentemente salpicadas al azar, van dando la pauta de las rememoraciones,
marcan generalmente el comienzo de una tirada larga de recuerdos o bien los
van dirigiendo, actuando de contraste con lo dicho en el pasado, es decir, que'
le sirve al autor como anclaje en el presente, como vuelta a la realidad.
El tema a grandes rasgos puede resumirse como la exposición de las corruptelas políticas y morales del período odriísta, no sólo por parte de los
directamente relacionados con las altas esferas políticas, sino también por parte
de sus sirvientes y allegados. Espina, brazo derecho del presidente Odría, hace
llamar a Cayo Bermúdez, que más tarde actúa como servicio de inteligencia
al estilo staliniano, policía, matón, chantajista, todo en uno. Se busca una
amante, Hortensia, la que en unión con su amiga Queta satisfacen sus ansias
de voyeurismo de lesbianas y que además le sirven para suministrar de amantes y bacanales y por tanto de secretos pecaminosos a su colaboradores. Entre
los más perjudicados están Fermín Zavala, Ferro y Landa. El primero es padre, además del Chispas y la Teté, de Santiago, uno de los protagonistas de la
novela, protagonista en sentido restringido, ya que en el propio no se encuentra en la novelística de Mario Vargas Llosa. Precisamente a Fermín
Zavala le transpasa Bermúdez el chofer, Ambrosio, con el que Fermín Zavala
tiene contactos homosexuales.
En este período Ambrosio, coprotagonista de Santiago, conoce y mantiene
relaciones con Amalia, que luego es despedida por culpa de Santiago y Popeye, dos adolescentes todavía, y pasa a trabajar a casa de Hortensia, después
de haber trabajado en una fábrica propiedad de Ferrnín Zavala. Allí conoció
a Trinidad, tuvo un aborto, vivió la muerte de Trinidad y casualmente se
encontró con Ambrosio, que indirectamente le proporcionó el trabajo en casa
de Bermúdez, con lo que el círculo se cierra.
Santiago participa en la vida política de la Universidad de San Marcos y
es complicado y apresado por Cayo Bermúdez, con objeto de perjudicar a su
padre. Cayo Bermúdez, odiado por casi todos sus colaboradores, sufre dos
pronunciamientos en Arequipa. El primero, traicionando a su amigo Espina,
es sofocado, pero el segundo logra derribarlo del poder, pese a la desmedida
simpatía y apoyo que le brinda el presidente Odría. Después de esto sale del
país, al que no volverá hasta mucho después, cuando todos los hechos se han
consumado.

255

�Después de la detención Santiago llega a la ruptura con su familia. Entra
a trabajar en un periódico, "La Crónica", y por una casualidad le adjudican
el reportaje del asesinato de Musa, la ex-amante de Cayo Bermúdez, llevado a
cabo por Ambrosio, que de esta manera cree beneficiar a don Fermín, al que
admira profundamente. Así se entera Santiago del secreto de su padre. Esto
y su matrimonio con una muchacha humilde acaban de separarlo de su familia, con la que no se reconcilia, y aún así de una manera muy fría, hasta
después de la muerte de su padre.
Mientras tanto Ambrosio ha tenido que huir a Pucallpa, ayudado por su
amigo Ludovico, que después de su heroico comportamiento en el segundo
pronunciamiento de Arequipa es promovido y llega a ostentar el cargo de
oficial de policía. En Arequipa es estafado por un pariente del mismo Ludovico, nace su hija y muere Amalia, que le había seguido hasta allá. Cuando la
situación monetaria se le hace insostenible, roba un camión y con el producto
de la malventa emprende nuevamente el viaje de regreso, dejando a la niña
con una vecina que se compromete a cuidar de ella.
Ya de vuelta en Lima, su calidad de semiprófugo le dificulta la consecución
de un trabajo, hasta que logra encontrarlo en la sórdida Perrera Municipal.
Allí es donde se encuentra con Santiago, que ha ido a buscar a su perro Batuque. Se reconocen, se saludan y Santiago lo invita a cenar en un cafetucho
llamado la Catedral, donde se efectúa la conversación.
Los episodios o bien son contados por Santiago o por Ambrosio y no hay
una sola conversación sino varias. Lo más claro., más que agruparlos por conversaciones, es ir agrupando los episodios temáticamente y por el sujeto, según
sea uno u otro el que relate.
Puesto que la conversación en presente es el punto de partida toda la extensa rememoración pasada la llamaré O, indistintamente sea Santiago o sea
Ambrosio el que hable.

~a conversación con Garlitos es superpuesta a la actividad periodís-

tlca por la razón de que el tiempo y el o los temas son los mismos lo
que c~bia es el tratamiento, simplemente. Garlitos es el interloc~tor
~e Sanuago y su conversación tiene aproximadamente el mismo valor
mtroductorio o explicativo que pueda tener la conversación O. C1 es
su amistad, noviazgo y matrimonio con Ana.

"6Ambrosio cuenta con un campo narrativo mucho más amplio en proporc1 n:
E

=

Bermúdez político y su gabinete de gobierno.

E1

=

E2

F

E3

=

=

Vida privada de Bermúdez.

F1

=

F2

=

Fs

=

B

=

Amalia en la fábrica después del despido de la casa de los Zavala.
Trinidad.

G

=

Hipólito y Ludovico, Ambrosio. Actividades policiales.

G1

G2

=
=

Gs

=

C

256

=

Corresponde a la vida familiar de Santiago antes de abandonar el
hogar paterno. A1 incluye los intentos de Santiago y Popeye con
Amalia.
Vida universitaria. Amistad con Aída y Jacobo. Actividades políticas.
Conversación sostenida con el difunto Garlitos, muerto probablemente de cirrosis hepática. En este apartado C se incluyen todas sus actividades periodísticas. Por supuesto este apartado no es homogéneo.

Prácticas perversas de Hortensia, Queta y Bermúdez con Cristina
Landa.

=

se subdivide en:

=

Relatada por Amalia como sirvienta de Hortensia en la casa de
San Miguel.
Prácticas lesbianas de Queta y Hortensia, fundamentalmente, frente a Bermúdez.

D

La parte correspondiente a Santiago, es decir la vivida y la contada por él

A

=

Pasado de Bermúdez en Chincha, su pueblo.
Coaliciones contra Bermúdez.
Bermúdez con Ambrosio.

H

I

Muerte de Trinidad a manos de Hipólito y Ludovico.
Trifulcio, desde su aparición en Chincha hasta su muerte en Arequipa.
Ludovico y Ambrosio con motivo del asesinato de Musa.

=

Amalia con Hortensia después de la huida de Bermúdez.

H1

=

=

Lucas.

Asesinato de Hortensia.

257
Hum-17

�¡1
¡

2

=

=

J=

Ambrosio con Queta.
Ambrosio con don Fermín.

aunque en realidad no lo es tanto, ya que se limita a fragmentar un hecho y a
disponerlo alternativamente, jugando con lo ocurrido antes y lo ocurrido después. El número de variantes es de tres, ya que A1 es dependiente de A.

Amalia y Ambrosio en Pucallpa.

A grandes rasgos éstas son las diferentes acciones que forman el mosaico de

Capítulo 111

Conversación en la Catedral. Hay que tener present~ que cada ~na de ell~
engloba varias subacciones, 0 más bien se trata de acoones co~ple3as, que ~o
el desarrollo y sobre todo al relacionarse con otras se complican progresiva-

Es la parte cronológicamente más antigua, pues refiere hechos ocurridos
antes de llegar a la verdadera acción de la novela, son los antecedentes:

mente.

E-~-E-0-E-O-E-~-E-~-E-O-EO-E-O-E-0-E-O-E-0-E-~-E-~-O
- E - E2 - E - O - E. Nuevamente incide la confesión de Ambrosio a
don Fermín l 2 - O - E. El esquema es muy similar al del capítulo anterior:
una misma acción es dividida y mezclada, jugando con el antes y el después,
con la causa y el efecto, es decir el autor da a la novela. el aspecto que el
lector espera que tenga cualquier obra de Mario Vargas Llosa. En realidad
es una fría alternación, cortada por los pasajes en presente y algún que otro
elemento extraño, en este caso la importante confesión de Ambrosio.

11.

DISPOSICIÓN DE LAS DIFERENTES HISTORIAS

La disposición de las diferentes historias y acciones es la siguiente:

Parte Uno

· nza en el punto e temporalmente anterior al O, que se iniciará i~Conne
'
1 ·,
t ch
mediatamente, en la página 20. Aquí hay una breve a usion a un puno ai
mático de lo anteriormente ocurrido: la muerte de Musa, que pertenece
punto l. Luego la acción se regresa nuevamente al punto C - Ci, su status

Exactamente el mismo esquema se repite en el siguiente capítulo, el IV, en
el que O y 12 siguen rompiendo la homogeneidad de la alternancia de A y B,
que cuantitativamente se resuelve a favor de B, pues los fragmentos referidos
a la familia son mucho menos que los de la vida universitaria. 12 es igualmente único y colocado al final, como en los anteriores capítulos.

familiar.
Capítulo V
Capítulo 11
Comienza en A y no tiene ninguna homogeneidad, ya que el autor (tes~go
semiomnisciente a través de toda la obra) adopta diferentes p~ntos de v_ist~.
Cambia del círculo familiar de los Arévalo al de los Zavala. Sigue una ~cidencia de O y A se prolonga hasta la página 37, donde nueva~ente es i~terrumpido por O. Hacia el final hay una alusión temporal, Amalia ya ha sido
expulsada. Sigue:
A - A - A - A1
A-~-A-~-A- A1 - A - A1 ~

A
•
A . Se ve interrumpida esta larga ora- A1 - A - A1 - A
l
1
•
A
o - • A1. En este momento
da por un O y luego nuevamente sigue 1 ,
infiere la primera muestra de la confesión de Ambrosio a don Ferffiln, rela. d
el asesinato de la ex-amante de Bermúdez, que es el punto 12·
ciona o con
, 1
b' nte
.
O
A
O Éste es aparentemente un cap1tu o muy caro 1a ,
l '
Sigue

Es mucho más homogéneo, pues aquí la acción es única, solamente interrumpida por O. En este caso se trata del punto D.
Capítulo VI
Es una reproducción exacta del IV, Mario Vargas Llosa se complace en
enfrentar el proletario ambiente de San Marcos con el aburguesado de la
familia Zavala en Miraflores. Tampoco falta 12 •

_ A _ A-

Capítulo VII
Aquí aparece Trifulcio por primera vez, así como Ludovico e Hipólito.
Vuelve Bermúdez a la escena. Con todo ello el capítulo resulta complicado,

259
258

�presenta toda la maquinaria política, en sus estamentos altos y bajos, representados respectivamente por Bermúdez y los primeramente nombrados. En
algunos casos ya comienza a dibujarse la interrelación.
E - G - E - G 2 - E - O - E - G~ - E - G2 - E - G2 - E - G2
2
G - E - O - E - G1 - G2 - E - G2 - E - O - G2 - E - G2 - E 2
G - E - G - E - G2 - E - Gz - E - G2 - E - G2 - E - G2 - E - G2
2
2
E - G - E - G - E - G2 - E - G 2 - O - E - G2 - E - G2 - E - G2 2
2
E - Gl - E - Gl - E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - Q - G2 -Gl - E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 - Gl - G2 G - G - G - G - E - O - E - G2 - E - G~ - E - G2 - E - G2 -- E
2
1
2
1
G - E - G - E - G2 - E - G1 - E - G2 - E - G1 - E - 12 - E - G1
1
2
E - G2 - E - Gl - E - G2 - E - Gl - E - Gi - E - G2 - E - G2 - Gl E - G2 - E - Gl - G2 - Gl - E - G2 - E - G2 - E - G2 - G2 - E - G2
E-~-E -~-E-~-E-~-E-0-~-0-E-~-E-~
E-~-E-~-E-GA-E-~E - E-~E-E-~-E-~
E-~-E-~-E-~-U-~ - U-~-U - ~-U-~
f i l - ~ - l i - ~ - l i - ~ - l i - G2 - l i - ~ - l i - ~ - l i - ~
EA - G - EA - G - EA - G2 - EA - G2 - E - G2 - E - G2 . En este momento
2
2
aparece Ambrosio
hablando con Cayo Bennúdez, a cuyo servicio va a entrar: E 3 - G2 - E3

G

En este capítulo la confesión de Ambrosio ya va tomando forma, si bien
el lector todavía no la asocia ni con Ambrosio, ni con la muerte de Musa.
Capítulo X

-

2

E -

-

E-

E3

-

E-

E3

-

Este último capítulo de la parte I ya representa la afluencia de todas las
historias primarias: la Universidad, Aída y Jacobo, el Partido, en su dimensión temporalmente primaria B, la visión retrospectiva y más indiferente hecha frente a Garlitos C-, su vida familiar A- y la política oficial: Bermúdez: E. Por supuesto continúa la conversación con Ambrosio, que es la que
cierra la parte uno.
Parte Dos
Ya he indicado que esta segunda parte se compone de nueve capítulos, compuestos a su vez de varios subcapítulos perfectamente delineados tanto temática como tipográficamente.

E - O.

Capítulo I
Capítulo VIII
B - C (elemento nuevo) - B - C - B - C - B - C - B - C - B - C B-C - B - 0 - B - C - B - 0 - C - B - C - 0 - C - A - B -A-B
A-C - A - C - A - C - A - C - A - C - A - C - A-C-A-C-A
C-A-C-a - C-A-0-B-0-B - 0-B-0-B-C-B-A-B
C-B-A-B - C-B-A-B-C-B - A - B-C-B-C-B-C
B-C-B-C-B-C-B-C-B-C-B-C-B-0-B-C-B

C-bC-B-C

Fl - F - C - Fl - EG - C - Fl - E - C - Fl - E - C. La colocación es aparentemente al azar, pero en realidad no es así, por ejemplo,
en la página 232 - E se relaciona directamente con el siguiente, ya que el
descontento de Bermúdez provoca la expulsión de Carlitos de la redacción del
periódico, hecho comentado en el capítulo siguiente por él y Santiago.
Capítulo II
Fl - E -

G-

Fl -

E-

G - E-

G -.

Capítulo IX
0--G2-GI--O-F,-0-C2-E-GI-O-E-0-G2-E-Gl - E - O - E - O - G2 - GI - E - G2 O - E - O - E - GI - O - G2 - E - O - E - G2 - E - GI - O - E - O - E Gl - O - E - GI - O - E - O - E - GG2 - E - GI - O - EG2 - O - E - O - E
G2 - E - G1 - O - E - O - EG2 - E - GI - E - EG2 - E - O - E - O - EG2
Gl - O - GI - EG2 - E - O - E - GI - O - EG2 - E - GI - EF - O - EF GI - EF - OE3 - Gt - E - OE3 - E - OE3 - G2 - GI - I1 - (comenaci6n de
Ambrosio con Queta) - E - GI - E - 11 - EG2 - GI - 11 - E - GI - 11 - E
Gl - JI - G2 - E - G2 - GI - G2 - 11 - EG2 - GI - E - 11 - E - EG2 - E
GI - EG2 - E - EG2 - E - GI - EG2 - E - G2 - Gl - G2 - E - G2 - GI - EF
Gl - G2 - EF - G2 - G1 - E - G1 - G2 - E F - G2 - EF - G2 - EF - G2 - 12
G2 - EF - G2 - 12 - G2 - EF - G2 - EF - G 2 - 12 - G2 - EF - G2E - 12
G2 - EF - G2 - E - 12 - G2 - 12 - G2 - 12 - G2 - 12.

260

Capítulo III
F1F2 -

EC -

CO -

Fl -

Ec -

C-

Fl F2 -

S-

C -.

Capítulo IV
Fl - E2 - G - Fl - E 2 - G - Flll AO - D - E - ACE2 - .

E 2 - G - Fl -

EB -

AO - D - E

261

�Capítulo IV

Capítulo V
Fl -

E3 -

CAO -

D - E3 -

CAO -

D-

E3 -

G - G2 - G - G2 - G - G2 - GG2 - E - G2 - G - E2 - G2 - G - G2 - G
E - E2 - GG2 - E2 - E - E2 - E - G - EG - E2 - G2 - E2 - E - G - E
E2 - E - E2 - EG - G - EG - G2 - G - E - G2 - G - EG - G2 - E - G2
GG2 - E - GG2 - EE2 - GG2 - EE2 - GG2 - G - E2 - G - E - GG2 - E GG2 - EE2 - G - EE2 - Ge2 - EE2 - GG2 - EE2 - E2 - EE2 - E - E2 - E
E2 - E - E2 - E - GE2 - E - G - E - G - G3 - G - G3 - G - G3 - G - G3

CAC-.

Capítulo VI
Fl -

E-

G-

Fl - E - G -

FlE -

E -

12 -

G-

12 -

G 12 -

G - 12

G-G3-G-G3.

Capítulo VII
Fl -

GF2 -

CE20 -

Fl - EF2 - CE2 -

FIG -

EF2 -

Parte Cuatro

CE2.

Vuelve a emplear el sistema de la dos, más ordenado y con más subdivisioCapítulo VIII
Fl - F - G -

nes que las primera y tercera.
FE2 -

F-

G-

FlE2 -

EF -.

Capítulo I
Capítulo IX
FlE2 -

O-

F2 -

oc -

H -

F2 - C - H -

r.

C- O-

Co -

/ F2 -

CA -

O-

CA -

O- CA -

O-

J- O

Ac / O -

J-O-J

Capítulo II

Parte Tres

O - Cl - O - Cl - O - Cl - O -Cl - 0/ - F2 - Cl - O - Cl - O - Cl - O
Cl - O - Cl - O - Cl/ O - J - O - J - O - J - 12 - J - O.

En esta parte tres vuelve Mario Vargas Llosa a emplear el recurso de la
alternancia.

Capítulo 111

Capítulo I
C-1 - 0 - 1 - c - 0 - I - C - 1 - C - 1 - 0 - I - O - I - 0 - I - 0
J:&gt;.-Q-1-0 - 1 -O-IC-O-CA - O-CA-O - CA-O-CA-0
CA-O-CA- C-CA-C-CA-C -CA-C-CA-C-CA-0-C.

O - CA - O / 11 -

/ Cl -A -

Cl - / J -

O-

J -

O -

J /.

Capítulo IV
Cl C -

Capítulo 11
E2 E2 -

F3 -

F 3-

E2 F-

G-

E2 -

F3E2 -

F 3 - F.

Hl -

262

H - Hl -

E2 -

F-

E2 - F3 -

E2 -

F3

Cl C -

Cl e Cl C/ 11/ C 1 C / O-J -

O-

J- O-

J

0/

Capítulo V

Capítulo 111
H -

F3E 2 - F -

ClC -

l --

J- .

ClA 12 1112 -

O - ClA - / 11 12 11 12 11 12 11 11 - / J - O - J - O-.

1212 -

12 -

11 - 12 -

11

263

�dad. es la ~tencionada semiomnisciencia del autor, que es Jo que básicamente
le diferencia de sus novelas anteriores.

Capítulo VI
Cl - A/ 11 (12) - 12 - 1112 - 11 / J - O - J - O - J - O - J - O - J
O-J-OJ-0 - J - O - J - 0 - J - o - J - O- J - O - O.

Capítulo VII
O - Cl A - O - ClA - O - A - O - A - O - / 11 (l-12) 12 - 11 - 12 - 11 - / J - O - J - O - J - O J - O

H1 -

12 -

I1

Capítulo VIII
O-

GA -

O -

GA - O -

A - O / F/ J -

O-

J-

O-

J-

O.

III. CONCLUSIONES
Conversación en la Catedral es, como se puede ver, una obra muy compleja
en cuanto a la heterogénea colocación de sus elementos, no a los elementos en
sí, ya que se trata lisa y llanamente de dos o tres conversaciones absorbidas
por otra, la de la Catedral, que da título a la novela. Estas conversaciones son
la de Santiago con Carlitos y la de Ambrosio con don Fermín; con seguridad
sólo se pueden fijar estas dos, ya que sólo aparecen cuatro interlocutores:
Ambrosio y Santiago ("niño", en presente, en la Catedral) , "Carlitos" y "don"
(don Fennín) . El resto de lo relatado puede estar englobado en una u otra
conversación, ya que al carecer de interlocutor el lector nunca puede afirmar
con seguridad a quién va dirigido el relato. En este aspecto la técnica de
Mario Vargas Llosa se ha empobrecido bastante, ya que no tiene ningún elemento nuevo ·y en cambio olvida algunos de sus más afamados recursos literarios, como monólogo interior y corriente de conciencia, que están escasa-

mente usadas a través de toda la obra.

~odo lo demás, la extensa galería de personajes tendientes a personajes colectivos, la ve:t~~lidad ~el tiempo, el gusto por la creación de zonas de vacío
Y. la super~osicion de diferentes historias no son innovaciones, son elementos
bien conocidos para los lectores asiduos de Mario Vargas Llosa. Temática~e~te la novela ~~oco ~iferencia ,grandemente de la anterior producción,
s~ bien la problematica pohbca es aqw muy importante, pero la situación socia! Y sobre todo la sexual siguen siendo el eje como en obras anteriores y postenores de Mario Vargas Llosa.

s:

Si -~ien Conversación en la Catedral es una obra inferior al resto de la produccion de Vargas, no es despreciable, pues sigue contando con el buen hacer
de su autor. Quizá f~: muy perjudicada por lo que se esperaba de ella, ya
que ~u auto_r la anuncio a bombo y platillo como su mejor obra. Los escritores
no tienen siempre la mejor perspectiva sobre su propia obra pese a que el
valor como crítico de Mario Vargas Llosa es extraordinario io demostró con
largue~a en su ~bra crítica Gabriel García Márquez: historia de un deicidio.
Esta circunstancia de falta de perspectiva queda demostrada por autores como
Petrarca o Cervantes,
. . no es raro pues, que el peruano Vargas haya ca1' d o en
est a f aIsa apreciación.
. En cualq~ier, caso no ha sido una obra inútil, pues dejando a un lado su posible valor mtrmseco, es evidente que el paso evolutivo intermedio entre La
casa verde Y Pantaleón y las visitadoras es precisamente Conversación en la
Catedral.

IV.

BIBLIOGRAFÍA

Conversaci6n en la Catedral. Mario Vargas Llosa, Sebe Barral, Barcelona, 1972.
Jorge, Nue va Novela Latinoamericana, Paid6s, Buenos Aires, 1969.
IIARss, Luis, Los Nuestros, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1968.

LAFFORGUE_,

Lo aparentemente innovador no lo es en realidad. Si tomamos la aseveración de un crítico de que Conversación en la Catedral está formado por "cuatro libros estilisticamente diferenciados" enseguida saltará a la vista que no
hay tal diferenciación estilística, pues se limita a introducir una subdivisión
tipográfica y a cambiar la dosis de la mezcla, es decir que en vez de cambiar
el tema de línea a línea lo hace de página a página, señalizando con un espacio en blanco. El estilo, o sea la manera de decirlo y lo que dice continúan
inmutables a través de toda la obra. Lo único que pudiera resultar una nove-

264

I

265

�LA SOLEDAD EN LA OBRA POÉTICA DE RAFAEL ALBERT!
Lle.

ISRAEL GUAJAR.DO G.

Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n.

¡ Qué solo estoy a veces, oh qué solo,
y hasta qué pobre y triste y olvidado!
Me gustaría así pedir limosna
por mis playas natales y mis campos.
Dad al que vuelve ¡ por amor!, un trozo
de luz tranquila, un cielo sosegado.
¡ Por caridad! Y a no me conocéis. ..
No es mucho lo que pido. .. Dadme algo.

¡QUÉ SOLO ESTOY! ...
RAFAEL ALBERTI

Poemas de Punta del Este

PROLOGO
Básicamente, el propósito que preside la realización de este trabajo es una
búsqueda y no una demostración. Habrá que ver, primero, algunos matices
expresivos en los que la soledad corno elemento poético sea advertible y luego,
mediante los procedimientos en uso, explicar o deducir el significado específico de dicho elemento y sus implicaciones más inmediatas; esto supone una
doble dificultad, pues, por una parte, Alberti no escribe con la intención de
transmitir un estado de ánimo determinado y libre de otras situaciones aní-

267

�micas, ya que esto sería tanto como reducir al mínimo el horizonte de expansión espiritual que el quehacer poético necesita; además, los contenidos anímicos y el modo peculiar con que cada poeta los expresa son de tal manera
complejos que resultaría ilusorio tratar de reducirlos a un sistema fijo de coordenadas en donde datos aislados: amor, deseo, muerte, fueran piezas sueltas
de una construcción inmóvil; el modo de ser de la poesía precisa de un punto de vista dinámico y, en este sentido la operación que encamina esta búsqueda aparece como artificial pero necesaria. Y por otra parte, se tiene que,
la determinación del significado y sus relaciones (se alude al significado no
en sentido semántico sino en función de las posibilidades de sentido que emite
la soledad considerada como elemento poético) con los datos que lo motivan
o lo explican, es algo que implica aventura y riesgo, pues no siempre es dable
acertar con exactitud en el blanco verbal sugerido por el poeta.
Además, Alberti no sólo explota en su poesía la ambigüedad o la sugestión,
sino que, con frecuencia deja indeterminado el sentido de sus composiciones
como en el caso de "Sobre los Angeles". La indeterminación es quizá el grado
más alto del enigma poético.
Estas tres aclaraciones forman el límite dentro del cual se mueve esta

El poeta se siente otro; no tiene compromiso inmediato con las cosas. Está
en el polo sur, es decir, del otro lado, en la otra orilla.
.Pero amalgamado con su conciencia de alteridad el poeta expresa dolor o
tnsteza por el mal en el mundo:
"Al corazón del mundo le han matado
las flechas de los nuevos flecheros".

E~ estos versos la soledad es un elemento no explícito sino supuesto casi
mediante una representación alegórica.
"Ya el buque de los años
con la brújula rota
está varado."

Y luego, una imagen muy representativa del estado interior del poeta:
"Arterias infinitas,
mares del corazón que se desangra." p. 6

He aquí pues, la presencia de la soledad en los primeros intentos líricos de
Rafael Alberti.

investigación.

LA SOLEDAD EN LA OBRA POtTICA DE RAFAEL ALBERT!

l.

PRIMEROS POEMAS

SE TRATA DE seis pequeñas composiciones que publica el poeta en dos revistas
literarias por el año de 1922. En este momento tiene Alberti escasos veinte
años de edad y ya puede advertirse en sus versos la soledad como un desasimiento, un dolor y una inmovilidad.
Curiosamente, las tres primeras composiciones aluden a esa soledad y, las
tres últimas parecen dedicadas a Sofía. Se tiene entonces que los poemas dedicados a Sofía son de comunicación ( todo poema pretende comunicar, pero
aquí comunicación se emplea en contraposición a soledad) y los tres restantes
hablarán de un apartamiento o distancia con respecto al resto del mundo.
"Descalzo de las cosas,
¡ qué polo sur del alma!" p. 5

II.

MARINERO EN TIERRA

El propio título del libro es ya de su yo muy representativo• se trata de un
sujeto fuera de situación, para quien la verdadera vida exisU: en el contacto
primario y amoroso con la naturaleza y no en la artificiosidad de la vida citadina.
En ocasiones el apartamiento es voluntario y deliberadamente requerido
c~mo en el caso del soneto "Verano", pues el apartarse espera una comunicación con algo, con alguien o consigo mismo.
"Sal tú, bebiendo campos y ciudades,
en largo ciervo de agua convertido,
hacia el mar de las albas claridades,
del martín-pescador mecido nido;
que yo saldré a esperarte amortecido,
hecho junco, a las altas soledades,

269
268

�herido por el aire y requerido
por tu voz, sola entre las tempestades.
Deja que escriba, débil junco frío,
mi nombre en esas aguas corredoras,
que el viento llama, solitario, río.
Disuelto ya en tu nieve el nombre mío,
vuélvete a tus montañas trepadoras
ciervo de espuma, rey del montería." p. 23

Este distanciamiento es más bien un juego verbal para emitir un deseo de
relación humana.
En realidad, muchas de las composiciones de este libro van a indicar una
soledad casi a manera de juego sugiriendo, de ordinario, un abandono:
"Novia ayer el pino verde,
hoy, novia del pino seco.
Greñas ayer para el aire,
hoy soledad para el viento."

Una indicación indirecta de la propia soledad del poeta aJeno ya de la
amada es ésta: "Sola".
"La que ayer fue mi querida
va sola entre los cantuesos.
Tras ella una mariposa
y un saltamontes guerrero.
Tres veredas:

Mi querida, la del centro.
La mariposa, la izquierda.
Y el saltamonteguerrero,

Es muy probable que la intención de "Marinero en Tierra" sea la denuncia
de la incomodidad del poeta ante la artificiosidad del mundo civilizado; es por
ello quizá que tiende hacia la simplicidad de la vida marinera. tl solo con el
mundo, pero en fusión amorosa.
De tal manera que contra la soledad angustiosa de la ciudad con sus rostros
fantasmas, Alberti busca una soledad edénica, plena y personal, que tenga
sentido de fusión vital en relación con la naturaleza.

III. LA

AMANTE

Son escasas en este libro las composiciones que directamente conducen hacia la idea de soledad; sin embargo, en algunas ocasiones este elemento tiene
que ver con estados de tristeza. El poema "Ruinas" es un· buen ejemplo de
esta actitud.
"¡ Dejadme llorar aquí,
sobre esta piedra sentado,
castellanos,
mientras que llenan las mozas
de agüita fresca los cántaros!
Niño un vasito de agua,
que tengo locos los labios." p. 109

Aquí el poeta retoma la temática del deseo de la proximidad con la naturaleza; Castilla es lo opuesto a esa compañía del mar, por eso pide un poco
de agua simbolizando así la necesidad de comunión con lo elemental.
El mar sigue siendo para el poeta el signo inequívoco de una soledad buscada con el fin de obtener comunicación espiritual, pues agua, río, mar no son
solamente una topografía grata a los sentidos sino la matización de un anhelo
de realización vital.

saltando, por la derecha."

Su clamor en pos del mar es otra manera indirecta de denunciar su soledad
y su necesidad de llenar su vida con la proximidad de la naturaleza.
"El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?"

270

IV. Dos

ESTAMPIDAS REALES

En ninguna de las dos composiciones que integran este pequeño libro aparece la soledad como algo manifiesto, pero el deseo de comunicación del poeta
con la naturaleza permite suponer que se da un distanciamiento entre la realidad que se vive y el anhelo que se quiere.

271

�V.

EL ALBA DEL ALHELÍ

. ., .
t
la concepción poética de
Este libro marca una trans1c1on importan e en
.
.
Alberti; aquí su visión solitaria de las cosas parece agudizarse.

.
l"b d
nciones de aquellos
"En El alba del alhelí, tercero y último .i rel e ca
fneras saditanas
.
·z ( )
l color azul de mu p ayeras y sa i
años ¡uveni es . . • aque
d l l l voz ta¡·ante dura, de las
"ble ( ) aun a pesar e so , a
'
ya no era posi
...
t d l to en casi todo lo que entonces
sombras iban a poner como un man o e u
escribiera. .." P· 147

,
será de aquí en adelante la conEsta declaración permite entrever como
cepción del mundo por el poeta.
.
rte del libro toma las figuras humanas de la
La soledad en la pnmera pa
1 d
do de color delicadamente
. .
ellas va reve an o un mun
1
navidad cnstiana y con
one claramente la situación de a
. d o. "Navidad", es un poema que exp
poet iza
llegada de la Virgen, sola.
"¡Muchachas, las panderetas!
De abajo yo, por las cuestas,
cantando, hacia el barrio alto.
La virgen María,
llorando, arrecida,
hacia el barrio bajo.
,,, p · 153
i Las panderetas, mue IiacltQS.

. . , del estado doloroso del solo.
El poema "El Pescador" es una repet1c1on
"Toda la noche pescando
y todo el día remando,
para encontrarte llorando.
No llores tú, niño mío,
que estos luceros del río,
verdes te irán consolando." p. 157

. el único consuelo para la soledad del niño serán
Nótese como en ellpo~1~uceros y en este caso de color verde, quizá simlos elementos natura es, os
bolizando la esperanza.

Algunas veces la soledad evidencia pérdida de alguna relación humana que
el poeta inventa para dar idea de abandono y pesadumbre.
"Me estoy quedando sin sangre.
¡ No puedo vivir, miradme!
Nunca más podré vivir,
que se me ha muerto mi amante."

La totalidad del libro muestra siempre actitudes análogas con respecto al
abandono, la muerte, el encarcelamiento del mundo y el lenguaje mismo que
es concebido por Alberti como una prisión.
Definitivamente en "El Alba del Alhelí", la soledad no está presente como
un elemento puro sino relacionado con múltiples estados de ánimo como son,
la ausencia, la muerte, el olvido, la esperanza... y, ciertamente, hay en el libro
una atmósfera pesimista y dolorida por una desdicha inconcreta que el poeta
ha venido disfrazando con estampas marineras, pero que forzosamente están
referidas a motivos no manifiestamente declarados.

VI. CAL

y CANTO

Libro escrito por los años de 1926-1927 precisamente en el año en que se
revaloriza la poesía de don Luis de Góngora después de siglos de olvido. Lógicamente, el estilo y los supuestos estéticos que se asumen corresponden sin
discusión a la tendencia barroca, la cual, persigue (en todas las artes) la repetición al infinito. Por lo que a este libro de Alberti se refiere, cabe decir
que, salvadas las distancias de tiempo y evolución artísticas, sigue a Góngora
en cuanto a la complejidad constructiva del poema (como en el caso de
"Soledad Tercera") y también en la concepción atrevida del modo de plasmar
las imágenes y las metáforas.
No en todas las composiciones del libro la soledad queda implicada en sentido existencial sino que aparece como el supuesto básico e inicial para una
posible compañía. Aquí la soledad es solamente un tema cuya proyección da
como resultado un deseo de fusión con el objeto amado que al final puede
considerarse como impedimento o limitación.
"La soledad, dormida en la espesura,
calza su pie de céfiro y desciende
del olmo alto al mar de la llanura.

273

272

Hum-18

�túnel mudo hacia el fondo de la tierra
rasgando iba contigo.

Su cuerpo en sombra, oscuro, se le enciende,
y gladiadora, como una ascua impura,
entre Amaranta y su amador se tiende." p. 243

-¡Socorro, luz, socorro!
Me estabas viendo arriba.
i Ay! me estabas tú viendo,
pero un puño de cal paralizaba
mi lengua pies y manos.
( ...)

Resulta claro que, esa soledad cósmica consigue separar amante y amada.

La misma soledad es el mismo plano cósmico del caso anterior permite al
poeta contemplar y verbalizar la presencia de la luna considerada en un contexto taurino. Lo que predica Alberti de esa luna es el reflejo inequívoco de
su propio estado interior.
' faroles, sepultado
"Gacela sin
por siete bayonetas, no de flores,
el coraz6n sin pulso y resultado,

( ...)'
Siete toros amor, y siete espadas,
rayos rectos sin curva, los tendidos
remontando y, fijándose, elevadas,
en ti, centro del mundo, virgen sola,
que arrastrabas la noche en los vestidos
y la muerte en un pico de tu cola.
( ...)

flor de percal, que, abierta en los corrales,
entre siete relámpagos de oro
moriste en las barandas celestiales." p. 257

Algunas ocasiones como en el caso del poema "Claroscuro", la soledad será
imposibilidad de comunicación impregnada de un fuerte tono dramático. Las
alusiones son deliberadamente oscuras y lo único que puede decirse de la situación humana que plantea el poema es el deseo de salvación que implica la
presencia de un "yo" y un "tú". Dicha imposibilidad es lo que imprime su

Naufragabas tú abajo, en lo hondo oscuro
Y yo arriba, en lo claro."

La
declarada para la salvac1on,
. ' la idea
.
il" impotencia
h
de muerte y el . t d
aux io acen que esta soledad sea especialmente patética.
gn o e
Es muy importante no olvidar que en este mis
lib
composición "Soledad T
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.
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ercera ' e a casi como una
,f . d
dades gongorinas En ell
•
para ras1S e las sole.
a e1 personaJe es un pere ·
..
ésta la forma más elemental l
,
~mo que viaJa solo. Sería
al mundo.
' a go as1 como una independencia física frente
ta La. persistencia
.
f de ciertos matices espirituales recurrentes hace ver un disnciamiento ísico y espiritual que el poeta no d
condición ontológica de la realidad del mundo.
esea, pero que pa~ece ser
Pero
, . donde con mayor clan·d ad puede apreciarse la soledad d l
la ultima composición del libro: "Carta Abierta".
e poeta es en
"¿ Qué será de mi alma que hace tiempo
bate el record continuo de la ausencia?" p. 308

Y luego hacia el final:

tono dramático al poema.
" .. .y yo -me estabas viendo--,
luz ante el precipicio de las sombras,
sin poder liberarte.
-¡Socorro, luz, socorro!
Enterrador, la noche
sin piqueta ni azada,

274

"S_abed ~e mí, que dije por teléfono
mi madrigal dinámico a los hombres ·
¿Quién eres tú, de acero, rayo y pl~mo?
Un relámpago más, la nueva vida."
,

I

La desolación es patente pues el mensaje de com "ó
1
algo efímero.
um n con os hombres es

275

�VII.

Es éste quizá el libro más rico en contenido espiritual que ha escrito Alberti.
Los ángeles son para el poeta sus estados anímicos delicadamente expresados.
La concepción de la vida que habrá de manifestar el libro al lector está
basada en la idea de que el mundo es un paraíso venido a menos en el cual
el hombre no es más que un ángel caído. El anhelo de plenitud existencial
es abolido por la desdicha o la pena; el dolor y la muerte atormentan la conciencia del poeta es un mundo sin luz.
Cabe decir que en éste como en ningún otro libro de Alberti existen tantos
elementos emotivos y tantos matices espirituales finamente intuidos por su
conciencia que es difícil decidir cuál es el que le da coherencia al intrincado
sistema emocional: todos los elementos sirven para el sostenimiento de la totalidad poética como obra acabada.
El' primer poema del libro ya es bien significativo con respecto a lo que
habrá de seguir: "Paraíso Perdido".
"A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.
( ...)
Nadie lo sabe. Hombres
fijos, de pie, a la orilla
parada de las tumbas,
me ignoran, aves tristes,
cantos petrificados,
en éxtasis el rumbo,
ciegas. No saben nada.
( )
¡ Atrás, atrás! ¡ Qué espanto
de tinieblas sin voces!
¡ Qué perdida mi alma!
(. )

...

..

Silencio. Más silencio.
Inmóviles los pulsos
del sinfín de la noche.

276

¡ Paraíso perdido!
Perdido por buscarte,
yo, sin luz para siempre."

SOBRE LOS ÁNGELES

La desolación interior es evidente. Nada ni nadie podrá modificar esta manera de entender el mundo y la vida. De paraíso a infierno con carácter de
irreversibilidad.
El poeta considera su alma como un gran salón deshabitado al que los vientos hieren. Llora y lamenta su condición edénica perdida; en esta mecánica
espiritual tienen un lugar la muerte y el olvido pues ambos elementos despueblan y vacían el agua del que habla.
Alberti se considera a sí mismo como un ser sin i_dentidad y sin historia, un
fantasma en un mundo fantasma.
Existe también en este horizonte gris la presencia del bien simbolizada por
los ángeles buenos, pero en ningún momento su fuerza supera las potencias del
mal ni pueden detener el proceso de destrucción que ahoga su conciencia.
Alberti se sitúa como un ser aislado frente a ángeles belicosos e implacables;
es una torre combatida hasta desplomarse de sí misma. En un mundo tal la
búsqueda de antemano resulta carente de sentido. La vida es un acto de
muerte anticipado e ineludible.
La situación del poeta no implica su soledad únicamente sino multitud de
detalles que se le aproximan, sufrimiento, duda, pena. . . En "El Ángel del
Misterio", puede verse la asociación del aislamiento con el sentimiento de inseguridad ante lo desconocido.
"Un sueño sin far oles y una humedad de olvidos,
pisados por un nombre y una sombra.
No sé si por un nombre o muchos nombres,
si por una sombra o muchas sombras.
Reveládmelo.
Sé que habitan los pozos frías voces
(. )
No sé,
Decídmelo.

..

Que un caballo sin nadie va estampando
a su amazona -antigua por los muros.
Que en las almenas grita, muerto, alguien

277

�( ... ) Cae la monarquía de Alfonso XIII y se proclama la Repúblique yo toqué, dormido, en un espejo,
que yo mudo le dije ...
No sé
Explicádmelo."

Y además, el contenido significacional del poema no es univoco sino que
permite multitud de interpretaciones; lo cierto es que estos versos son los de
un solo que pide auxilio. El misterio, la pena, el desconcierto son datos complementarios pero también importantes.

VIII. SERMONES

y

MORADAS

Las palabras con que Alberti prologa su libro son interesantes en función
del elemento que esta investigación pretende destacar:
"Sermones y Moradas, dentro de una atmósfera todavía más dura, confusa y electrizante que Sobre los ángeles, señala casi el final de la crisis
devastadora de aquellos cuatro años míos anteriores a la República. Los
ángeles, al abandonarme, s6lo me habían dejado el hueco de la herida
por la que se escaparon como un humo deshecho. ¿ Qué me quedaba
al fin? Moradas sin aire, Sermones rebotando contra un muro, sin réplica posible. Pero tal vez una pequeña luz se adivinaba ya al fondo de

aquel túnel."

ca ( ... )".p. XII
Así pues es claro que la crisis a que el poeta alude se debe sin duda alguna
a los acontecimientos sociales y políticos de esa época. Se sitúa aquí como un
escritor comprometido. Dicha crisis parece terminar con la declaración de la
república y con el matrimonio del autor con María Teresa.
La dificultad para el examen del texto consiste en que el lenguaje es manejado al estilo surrealista en donde imágenes como ésta desconciertan e impiden ser reducidas a concepto:
"Bien poco importa a la acidez de los mostos descompuestos que mi alegría se consuma a lo largo de las maderas en las fermentaciones más
tristes que tan sólo causan la muerte al hormigón anónimo que trafica
con su grano de orujo."
Como quiera, habrá que buscar la soledad y sus aproximaciones a través
de las composiciones del texto ya que por lo dicho en el prólogo del autor al
mismo, este componente afectivo está llevado hacia sus últimas consecuencias.
"El sermón de las Cuatro Verdades", Alberti identifica su alma con un sótano habitado por cuatro desgracias: la primera es el no poder entregar todo
lo malo al olvido; lo expresa así:
''La primera verdad es ésta: No pudo aquel hombre sumergir sus fantasmas, porque siempre hay cielos reacios a que las superficies inexploradas revelen su secreto ( ... ) ". p. 383

Este escritor pretende mostrar la correlación existente entre su vida y su
obra. Y dice que su crisis tiene que ver con el tiempo previo a la instauración
de la República Española. Hay algo que puede aclarar un poco más esta relación; en la primera parte de sus obras poéticas, al principio mismo del libro,
hace él una breve sinopsis histórica de su vida y nos dice refiriéndose a los

Luego añade:
"La segunda verdad es ésta: U na estrella diluida en un vaso de agua
devuelve a los ojos el color de las ortigas o del ácido prásico. ( ... ) He
aquí al hombre." p. 385

años del 29 y del 30.
"Amor. Ira. C6lera. Rabia. Fracaso. Desconcierto. Sobre los ángeles.
( ... )
Publico Cal y canto y Sobre los ángeles. Gran éxito de este último ( ... )
Empiezo a intervenir en las luchas estudiantiles contra la dictadura del

general Primo de Rivera.
Conozco a la escritora María Teresa León, con quien me caso poco
después.

278

La última frase lo coloca como una especie de redentor a nivel humano y
allí su soledad es una pasión de martirio.
Y así siguiendo hasta llegar a la verdad última en la que se dice:
''La cuarta y última verdad es ésta: Cuando los escabeles son mordidos
por las sombras y unos pies poco seguros intentan comprobar si en los
279

�YA ES ASl
rincones donde el polvo se desilusiona sin huellas las telarañas han dado
sepultura a la avaricia del mosquito, sobre el silencio húmedo y cóncavo
de las bodegas se persiguen los diez ecos que desprende el cadáver de un
hombre al chocar contra una superficie demasiado refractaria a la luz."
p. 388
Nótese la voluntad de dejar el contenido en una especie de indeterminación
expresiva (casi no hay signos de puntuación) . Los ecos ( las voces) del cadáver son la figura del poeta en la cúspide de su lucha; la destrucción, el fuego.
En ocasiones la comunicabilidad del lenguaje en el poema se hace más claro
como en el caso de "Sin más Remedio"; este mecanismo oscuridad-aclaración
va a utilizarlo el poeta en todo el libro según quiera ser más o menos entendido.
"Tenía yo que salir de la tierra
la tierra tenía que escupirme de una vez para siempre
como un hijo bastardo,
como un hijo temido a quien no esperan nunca reconocer
las ciudades.
Había que llorar hasta mover los trenes y trastornar
a gritos las horas de las mareas,
dando al cielo motivo para abandonarse a una pena sin

"Cada vez más caído,
más distante de las superficies castigadas
por los pies de los combatientes
o más lejos de los que apoyándose en voz baja mis
hombros quisieran retenerme como pedazo vacilante
de tierra.
Veo mi sangre a un lado de mi cuerpo,
fuera de él precipitarse como un vértigo frío.
Y esta lengua,
esta garganta constituida ya para ahogar ese poco
de agua que se oye siempre en todos los adioses,
esta lengua y esta garganta me hacen pesado el mundo,
huir y enmudecer antes de tiempo.
allá abajo,
perdido en esa luz que me trata lo mismo que a un
muerto más entre las tumbas,
junto al peligro de los hombres que se pulverizan,
con la lejana tristeza del que no pudo hablar de sus viajes,
a derecha e izquierda de los demasiado solos te espero."

''Los demasiados solos", ésta es la clave que abre ese mundo de lucha e incomprensión humana en que el poeta se abate.

lluvia.
Había que expatriarse involuntariamente,
dejar ciertas alcobas,
ciertos ecos,
ciertos ojos vacíos." p. 391

El contenido de este poema es más claro que el del caso anterior; aquí, la
conciencia de no tener cabida en su patria hace a Alberti pensar en abandonar
su casa, pero, en un sentido más generalizado lo que habría que dejar sería el
mundo mismo.
En "Morada del alma" que espera la paz Alberti sufre su aislamiento casi
con rabia, con desesperación.
Y así el resto de las partes que integran el todo del libro. Va ahondando
hasta llegar a un momento climático en el cual la soledad es una pena sin
nombre. He aquí el texto íntegro de ese último poema:

IX. Yo

ERA uN TONTO•••

In~nta aquí el autor hacer broma poética y sin embargo el libro posee algo
de tnsteza entremezclada con dolor y apartamiento. Por supuesto que no es
intención del poeta hacer poesía demasiado grave pero aún así la soledad no
está aquí ausente del todo. La cuestión de leer detenidamente los siguientes
poemas:

1. "Cita triste de Charlot'' (p. 415),
2. "Noticiario de un Colegial Melancólico" (p. 424).
3. "A Rafael Alberti le Preocupa..." (p. 425).
En ellos se encontrará disimuladamente tras las máscara del humor todo un
281

280

�mundo emotivo de contenida exaltación. Véase si no este poema titulado
"Larry Semon Explica a Stan Laurel. .." .

"Angelito constipado cielo.
Pienso alas moscas horrorizado
y en dolor tiernas orejitas alondras campos.
Cielo constipado angelito.
Nunca supe nada sepelio niños
y sí pura ascen,ión cuellos pajaritas.
Angelito cielo constipado.
Preguntad por mí a la saliva desconsolada suelo
y a triste y solitaria colilla.
También yo he muerto.
La soledad en este libro no precisa ya de más aclaraciones.

X.

XI.

ENTRE EL CLAVEL y

LA ESPADA

Con el objeto de situar el momento histórico y el estado interior del poeta
por los años de 1939-1940 conviene citar algunas de sus declaraciones.
"Todavía en Madrid, escucho por radio, en una noche de febrero, la
muerte, en Colliure, de Antonio Machado. Todo había concluido. (... )
a primeros de marzo salgo milagrosamente de mi patria, camino de
Orán. Nuevamente en París, tanto María Teresa como yo nos ganamos
la vida trabajando de locutores en la Radio París Mondiale. Largas
noches de soledad y congoja. En medio del más triste y acolchado silencio comienzo a escribir La arboleda perdida ( ... )" p. XVI
Luego, ya dentro del propio libro Entre el clavel,, la espada dice:
"Si yo no viniera de donde vengo; si aquel reaparecido, pálido, yerto horror no me hubiera empujado a estos nuevos kilómetros todavía sin lágrimas; si no colgara, incluso de los mapas más tranquilos, la continua
advertencia de esa helada y doble hoja de muerte; si mi nombre no fuera
un compromiso, una palabra dada,..." p. 453.

VERTE y NO VERTE

Un pequeño libro formado por cinco composiciones alusivas a la muerte
del torero Ignacio Sánchez Mejías.
Aquí, el poeta se duele por la pérdida irremediable del torero y del amigo.
La idea de separación definitiva aparece magistralmente definida en estos
versos:

" (Por el mar negro un barco
va a Rumanía.
Por caminos sin agua
va tu agonía.
Verte y no verte.
Y o, lejos navegando;
tú, por la muerte.)" p. 439.
Aquí, el distanciamiento, la vida del solo que pierde la vida del amigo. Una
de las formas más tristes y más dolorosas de la soledad.

Bastaría lo dicho en estos dos fragmentos para -dejar plenamente evidenciado que el poeta sufre de abatimiento; su desolación interior se hermana con
ese dolor, con esa pena sin nombre.
Con los datos que han sido recopilados ya es posible decir que la razón
fundamental por la cual Alberti vive una soledad enardecida consiste en su
lucha social contra el sistema de gobierno que le ha tocado padecer y además,
por la lucha ideológica que esta actitud supone. Y, ciertamente, el desastre
de la Segunda Guerra Mundial es razón más que poderosa para que su ánimo
se contriste.
El título de la obra es sugestivo y permite suponer por el contenido mismo
que el poeta vive entre el amor y la desdicha. Entre el clavel y la espada.
Hay un soneto interesante desde el punto de vista de lo que es en el poeta
impotencia o desvanecimiento:

"Cuerpo entre yerba y pólvora soñado,
amor de brizna helada y explosiones,
sólo me diste un haz de exhalaciones
sobre un temblor de césped graneado.

283
282

�Y a que mi sangre armaste de humo helado
y grama ardida en mis entrañas pones,
prende treguas, congela mediaciones,
volviendo a yerba y pólvora mi estado.
Verde pie en el desastre, desafío
de estallada pasión y lumbre fiera
contra el helor quemado de tu empeño.
Más ¿cómo arder, si el humo ya está frío,
si el césped ya es ceniza barredera
y fue tan sólo pólvora mi sueño?". p. 464

Asimismo, la sección sexta (pp. 523-528) contiene un largo e interesante
poema alusivo al destierro del hombre de su patria y de sí mismo.
La última parte del libro (sección séptima) plantea la posibilidad del regreso después de prolongado destierro. El poeta asemeja su existencia a la
del Cid Campeador.
Al poeta a lo largo de todo el libro no parece preocuparle el problema de
la comunicación humana a nivel de relación amistosa y cordial; su problema
de soledad lo motivan su desacuerdo con el ambiente social y el sistema político de su amada patria.

XII.

Es ésta también, por incapacidad física o espiritual, otra de las formas de
la incomunicación.
Otra de las características de esa soledad albertiana son, el amor a la patria
y al hogar ausente (poema 19, página 501), el juego de poem~ dedicado al
amigo solo que llora, el recuerdo del toro abandonado y hendo en la noche (poema 22, p. 503), el toro llorando en la sombra, etc...
También hay composiciones en las que el llanto es el factor más relevante,
como ésta:
"Dejadme llorar a mares,
largamente como los sauces.
Largamente y sin consuelo.
podéis doleros. ..
Pero dejadme.
Los álamos carolinos
podrán, si quieran, consolarme.
Vosotros... Como hace el viento ...
Podéis doleros . ..
Pero dejadme." p. 511

Incidiendo en la temática del hombre que se aparta porque es otro refiere
Alberti el poema número diez de la serie dedicada a Antonio Machado, p. 516.
Otra posibilidad expresiva de la incomunicación tiene que ver con s~ concepción crítica del lenguaje en cuanto portador de significado.

PLEAMAR

Para entender cabalmente la intención de este libro es bueno citar las propias palabras del poeta, dice:
"Este es mi primer libro de poesía escrito totalmente en América, ya que
parte de Entre el clavel y la espada la hice en París y en medio del
Atlántico, viajando hacia mi destierro argentino. En él continúa agudizándose la nostalgia insufrible de la patria perdida. Mi vida comienza
a suceder entre las dos orillas del río de la Plata, con mi hija Aitana
recién nacida, el mar que me golpea y lleva a todas horas a mis orígenes, los amigos ya muertos, los nuevos que aparecen, la música. . . y
tantas, tantas cosas que han de seguir siempre conmigo hasta ese día
esperado que transportará un barco sobre una pleamar que no bajará
nunca." p. 548.
La característica más sobresaliente de esta obra es que en ella la pasión
desbordada de otros años se remansa. La soledad y la pena son lo mismo pero
como si el paso del tiempo hubiera sosegado su primitivo ímpetu. El poeta ya
no espera mucho de la vida sino que vive, según palabras de Octavio Paz,
"La conciencia de la soledad y la soledad de la conciencia".
El libro está organizado en ocho secciones en las que canta la compañía de
su hija, la presencia del mar, símbolo fijo de su aislamiento; el recuerdo de los
poetas muertos, y la pasión por la música como consuelo a su existencia desterrada.

"Iba a decir, más cuando fue a decirlo
había muerto el lenguaje." p. 517

285
284

�XIII. A

LA PINTURA

Por supuesto que la idea que genera las composiciones y el contenido de
este libro no es manifestar de manera directa los estados anímicos del poeta.
La idea que parece presidir todo el conjunto es hacer un canto de amor a la
pintura en sí misma y en sus diferentes manifestaciones ( autores, tonos, preferencias cromáticas de poeta-pintor) ; sin embargo el elemento soledad no es
ajeno a esta edificaci6n verbal pues por lo menos dos composiciones aluden
claramente a ese modo de ser del autor que toca el asunto de su vida como
un tema delicadamente frecuentado. Evocando sus años mozos, cuando era
pintor, dice:
"Feliz imagen que en mi vida
dio su más bella luminaria
a esta academia necesaria
que abre su flor citando se olvida."

4) Señor, ya no tengo dientes
ni lengua ya ni garganta
en las sombras

5) é La voz? Y a no tengo voz
ni grito para llamarme
en las sombras

6) Calla el hombre

7) Son las sombras las qtte lloran
en las sombras."

En ambos casos la visi6n del mundo en el poeta es de una devastadora soledad ya sin respuesta.

XIV.

Pol!.MAS DIVEll!OS

"Aquí se sufre )1 se llora,
se grita y llora y llora
como si hubiera el lagrimal del mundo

Los poemas que integran este libro no poseen, como en el caso de los otros,
unidad estructural; son composiciones sueltas que el poeta ha agrupado y ordenado a su arbitrio.

bajado a las entrañas
de un hombre, un triste y solo,

Hay en este libro un poema escrito casi con intenci6n de juego, en el cual,
Alberti transparenta su sentir trágico de la vida:

desamparado hombre.
Se precipita el llanto,
rueda, cae, se desploma
el llanto, y se le escucha
igual que goterones de piedras
de llanto, grito y llanto.
Vertiginosas lágrimas ardiendo,
sin luz hacia el abismo."

El poeta llora su destino de advenedi7.0 y el desamparo que es ser hombre.
El texto del otro poema es éste:

1) Los cabellos se me empapan
de sombras y estoy desnudo

"Salte el vocablo que equivoca
y tuerce el curso del poema,
poniendo al barco ante el dilema
de darse o no contra la roca.
( ...)
¡ Rimar, remar al mediodía,
rumbo a la tensa luz del verso
por la prisión del universo
libre y sin fin de la Poesía!" p. 820

La creaci6n poética es algo azaroso y el mundo se concibe como cárcel cuya
llave es la creaci6n liberadora del poeta.

"Llora el hombre.

en las sombras.

3) Grita el hombre

Nunca desaparece la nota triste del hombre solo:
2) ¿Los ojos? Ni tengo ojos
ni llanto para llorarme

en las sombras

"Noche largas en bares y cantinas,
de amaneceres sin amigo." p. 820

287
286

�Tragedia y frustración son los componentes del poema siete:
"No hagas correr, Trag.tdia,
tu sangre por encima de las venas.
Cauce oculto, temblores subterráneos.
Que la tragedia de tu sangre sea
la de angustiarse por querer hacerse
visible, sin lograrlo." p. 826

. , de abandono y pesadurob re resulta b1·en clara en esta pobre
L a sensac1on
raíz:
"Y a no sabes qué hacer, planta sin riego,
pobre raíz que el agua no sustenta,
cada vez más al aire y, más cruenta
la mano, cada vez, que te echa al fuego." p. 843

Hay, no obstante una débil esperanza:

"¿ Soy hombre-poeta-de soledad, de soledades, como para vivir lejos del
mundo de los hombres? Antes pensaba que lo era, ahora, cuando me
quedo solo demasiado tiempo, perdido el choque de mi vida con los
demás, siento que en mí se paraliza algo, remordiéndome. Y entonces
vuelvo a mis soledades con más ímpetu, más renovadas amias de contacto." p. 864.

Finge Alberti dudar un poco acerca de si realmente ha sido la soledad lo
que ha buscado, pero al final parece aceptar su condición de solo tras la cual
se esconde la pretensión del contacto humano. Para poder comunicar y comunicarse es menester haber vivido apartadamente.

XVI.

RETORNOS DE LO VIVO LEJANO

El conjunto formado por este grupo de poemas tiene una característica
esencial: se trata de situaciones y hechos pasados por los que el poeta se guía
para hacer un inventario sentimental de lo que ya no tiene, como por ejemplo,
las tardes de lluvia, los años del colegio, la casa paterna, los amigos idos,
etc...

"Más si ya al borde pido luz al día,
tal siga a la fuerza sustentada
por el agua feliz de la alegría."

El dolor por el desarraigo necesario hace al poeta deplorar esos días. Pero
en medio de todo rememora algo dulce y aún valedero, el amor de su amada
que aún posee:

Inútil raronamiento para quien vive desde antiguo en el lugar de la tris"Cuando tú apareciste,
penaba yo en la entraña más profunda
de una cueva sin aire y sin salida." p. 921

teza.

XV.

POEMAS DE PUNTA DEL ESTE

- libro de poemas la mayoría de ellos en prosa en
Se trata de un pequeno
'
,
1
1 autor reflexiona y recuerda sus días juveniles. Lo que mas preocuos que e
1 . , de España la España de sus días felices. (p. 857)
pa al poeta es su e1arua
'
La soledad es ya para este autor como su estado esencial.

España sigue siendo su dolor fundamental, por ella ha vivido y por ella
espera y anhela. En esta obra como en las que habrán de seguir, Alberti es un
hombre fundamentalmente solo. Su única consolación, la compañía de su familia y la fe en los infrecuentes pero altos valores humanos.

XVII.

BUENOS

Am.Es

EN TINTA CHINA

"Lo miro. y a el primer hombre
lo miro como yo:
Solo." p. 858

El libro proyecta la visión del hombre agradecido que fue acogido por una
tierra extraña en los momentos más críticos de su vida. Su conciencia de advenedizo no impide que reconozca en Buenos Aires una segunda casa.

y en fin, se tiene además su declaración personal y directa:

289

288

Hum-19

'

�XVIII. ORA

:MARÍnMA

Obra escrita con motivo del tercer milenio de la fundación de la ciudad de
Cádiz.
"A Cádiz, la ciudad más antigua de occidente, que abrió sus ojos a la
luz del Atlántico en el año de 1100 a. de J.C..., al celebrar ahora su
tercer milenario le ofrece desde lejos este poema un hijo fiel de su ba-

XX.

ABIERTO A TODAS HORAS

L~ composic~ón de este libro permite advertir una muy clara necesidad de
sencillez expresiva; esto es, el lenguaje poético se torna claro y al leer estos
versos p_ar~ce como si lo dicho fuera una confesión personal; esto se da como
un mov1ID1ento de mostración de intimidad casi sin distanciamiento estético.
. ~~r otra parte, se alude a una apertura espiritual o a un estado de disporubihdad el poeta está Abierto a todas horas, su disponibilidad es permanente para los demás y para con él mismo.

hía." p. 972
Las composiciones aluden al amor y al deseo y al dolor por la patria perdida. La ciudad está concebida míticamente pues dice haber sido fundada por
Menesteos, un personaje de la Ilíada.

XIX.

BALADAS y CANCIONES DE PARANÁ

Los poemas de esta obra son canciones generalmente con estribillos que operan como motivos líricos de buen alcance para reiterar las imágenes doloridas
que obsesionan al poeta. El barco, la mar, el silencio, el miedo y sobre todo
la persistencia inevitable de la sensación de abandono y olvido. Algo dice de
esto la "Balada de la Nostalgia Inseparable".
"Siempre esta nostalgia, esta inseparable
nostalgia que todo lo aleja y lo cambia." p. 1028

También el amigo ausente tiene un lugar en el corazón de Alberti, el amigo poeta que se ha ido para siempre: Canción 24 (a Pedro Salinas) .
¡ Qué dolor que te hayas ido,
sin haberte visto más,
como yo hubiera querido;
Amigo." p. 1044

La soledad ordena todo el conjunto aunque la temática varíe en intensidad y realización; por ejemplo, la canción 42 y la 46 son algo neutras pero
no por ello carentes de significación.

XXI.

EL MATADOR

último libro de Rafael Alberti con temática taurina. Aquí el toro es símbolo de lucha en soledad. El autor los ha pensado como texto poético pero
también para ser representados. "La soledad", "Lo que yo hubiera amado"
"La estatua" son las composiciones más significativas de este conjunto.
'
La visión del mundo como desamparo es verdaderamente desgarradora.
"¿ Qué soy yo, Quién soy yo
( ...)
Murieron mis hermanos
mis hijos y mis nietos. ..
Toda mi descendencia.
He quedado yo solo."

Y remata el texto un soneto de afirmación en la fe del verdadero genuino
legítimo espíritu humano:
'
'
"Ni barbas por adentro o por afuera.
Bste es mi rostro, el mío, el verdadero.
Tengo sesenta años, sí, y los quiero
llevar como quien lleva una bandera.
Fuera más joven, y aunque no lo fuera,
cantando, como siempre, alegre espero.
Vendrá otra edad, vendrá, pero primero
se tendrá que morir la primavera.
Tengo sesenta años, amo al hombre,
al que mi siglo levantó, robusto,

291
290

�las rodillas y en paz abrió la mano.
Tengo fe en lo que creo, porque es justo.
Aquí lo afirmo y firmo con mi nombre:
'Yo Rafael Alberti, gaditano'." p. 1226.

Así cierra el poeta este ciclo de poesía, en la cual, por extraña ocasión, señala una posibilidad de unificación; se trata de esa fe, esa confianza en lo
mejor del hombre y más que nada en el amor.

XXII.

POEMAS CON NOMBRE

Versos, poemas no agrupados con mucho rigor forman este apartado. Existen, en la mayoría de los casos, poemas dedicados a personas históricas o a
seres de ficción como es el caso del poema para una de las ediciones del Martín Fierro. Son poemas de admiración, comunión y tristeza.

2. Conclusión cuasi-gratuita
Una de las causas de la limitación en cuanto al 1
. ..
fiere, ~en~ que ver ~on la soledad como elemento p~~c:,d;!::~~~:ose r::
ta a si rrusmo •al deJarse llevar por una corriente de atormentado desarraigo.
.g

S:

3. Por
.
. último
, . ' no •se, puede negar que a su conciencia
de la soledad debe
Alberti sus pagmas mas bellas
d
, d
la más absoluta fid lid d
y qu:, espues e todo, encontró su estrella en
e a a su propia naturaleza de solo frente al mundo.

BIBLIOGRAFÍA

ALBERTr,
drid, Rafael,
1972. Poesía (192(?)-1967) B·br
i wteca de Autores Modernos. Aguilar, Ma-

CONCLUSIONES

l. La búsqueda que orientó este trabajo en función de la soledad como
formante fundamental de la obra de Rafael Alberti ha dado con los siguientes
resultados:

A. Toda, absolutamente toda la producción lírica de este autor está saturada de una soledad esencialmente vivenciada.
B. Algunas veces este elemento existe como un distanciamiento necesario
para volver hacia las cosas.
C. No se encuentra nunca en este autor la soledad en estado puro sino
acompañada de otro tipo de formantes cuya complejidad expresiva nunca fue ·
posible estudiar.
D. La causa concreta de ese estado de ánimo en el poeta es directamente
relacionable con su particular manera de reaccionar contra la vida política de
su país. Pero tiene que ver, también, con sus ideas respecto al hombre y al
mundo.

292

293

�EL AMOR EN LA OBRA PO'l!.TICA DE LUIS CERNUDA

ORA. LETICIA CANTÚ DE G.
Universidad Aut6noma de
Nuevo Le6n.

INTRODUCCIÓN
LA PRESENTE INVESTIGACIÓN explora y describe el modo de ser de la pasión
amorosa en la obra de Luis Cernuda. Se parte del supuesto de que el contenido de la realidad y el deseo está saturado por la presencia del amor como
una fuerza que largamente se padece y cuya nota esencial es el no tener en
quién resonar para establecer la corriente del contacto humano.
Idealmente, el amor es la manifestación perfecta de la experiencia comunicadora o el grado óptimo de unión que puede darse entre los hombres; sin
embargo, puede ser también la forma más radical obstinada e insobornable
de la soledad. Cernuda, el poeta, participa decididamente en esta segunda
categoría.
A través de sus versos se irá buscando ese modo de ser, esa obstinación rigurosa.

l. PRIMERAS

POESÍAS

En este libro la primera manifestación amorosa tiene que ver con la naturaleza; los sentidos del poeta están abiertos a la experiencia del mundo y así,
sin rodeos, se llega a la primera muestra de disconformidad con ese mismo
mundo: la relación en que están puestos hombre y naturaleza permite advertir que no obstante el amor algo entorpece la corriente comunicadora. La
causa de dicho desnivel se da a priori necesariamente. Si el poeta desea es

295

�porque verdaderamente algo le falta; el poeta tiende hacia el mundo pero el
mundo no responde.
Pero hay algo más, Cernuda manifiesta en este libro un afán, un anhelo,
un deseo con una doble tendencia que va hacia lo amoroso y hacia lo indiferente. Ante la imposibilidad de lo amoroso busca refugio en el olvido. El
mecanismo amoroso está ya diseñado desde este momento: el poeta es un deseo, luego, un recuerdo de ese deseo y por último la nada del recuerdo del
deseo.
Abundante en desilusión, el amor a la naturaleza no tiene sentido, el amor
de deseo yerra demasiado lejos. Una posibilidad casi vergonzante de ese amor
es la que allega el sueño, más Cernuda advierte esta salida como un camino
falso, testimonio cierto de sus limitaciones humanas.

II.

Cernuda ha tenido que probar el desengaño, la amargura de las cosas sórdidas, la indiferencia y el centro mismo del hastío: aquello que importando ya
no importa.
El poeta quiere tener razón para vivir sin miedo tratando de imponer su
amor a la realidad que prohíbe y delata; a esa realidad acusa Ccrnuda para
abolirla:

"Que derriben también imperios de una noche,
Monarquías de un beso,
No significa nada." p. 55

ÉGLOGA, ELEGÍA, ÜDA

La primera composición de este conjunto manifiesta un amor elaboradamente estético hacia la poesía gongorina. Los tres poemas restantes logran
realizar secretamente la teoría mitificante de Cernuda acerca de su estilo
amoroso, el cual es notoriamente homosexual. Aunque el libro pretende la
más jubilosa exaltación de lo fálico se puede advertir con claridad que el poeta está sujeto a una serie de tensiones que provocan su desgarramiento, pues
su concepción de lo amoroso supone una ruptura grande con la realidad. Evidentemente, el de Cernuda no es el amor de quien encuentra su objeto y en
el se funda, ahonda y edifica sino el de quien ama con la cólera en punta de
los desesperados para quienes el fuego de la pasión es un incendio que va en
incremento constante, ardor tras ardor, llama tras llama, hasta la incandescencia, hasta la transparencia. Y Cernuda es así, loco de amor discurre en
torno a un centro fijo al cual habrá de volver repetidamente, cansado sin cansancio, con una luciC:ez que ningún cuerpo apacigua: el objeto de su amor
es una búsqueda sin fin, más ardorosa cuanto más asidua, en la que él y lo
amado no habrán de encontrarse nunca.
III.

UN RÍO, UN AMOR

Aquí el amor es como un río que pasa y no regresa. Característica de este
amor es su fuga silenciosa hacia imposibles latitudes creciendo misteriosamente para ahogarse a sí mismo porque nadie responde. Esta experiencia de comunicación frustrada se resume en estas líneas:

296

"Adonde nadie
Sabe nada de nadie
Adonde acaba el mundo" p. 52

Por eso la idea de fuga impera a lo largo de todo el libro; se necesita un
mundo distinto, diferente dónde establecer el imperio de los impulsos subjetivos.
Cernuda esgrime dos cosas, su cansancio y su valentía. Él necesita fuerza
para continuar su camino que ya sabe infinito y declara su virtud de haber
dejado todo por sólo un ardiente deseo. Su deseo de amor que no es sino algo
transitorio realizable únicamente en los hombres aptos por su juventud· y belleza para recibirlo pero que no se detiene ante quienes (jóvenes o no) lo necesitan.
Hay también una nota ambiental al desarrollo del amor del poeta: siempre se sitúa en lugares muy deteriorados o muy devaluados como ocurre en
estos versos.

"Furia color de amor,
Amor color de olvido,
Aptos ya solamente para triste buhardilla." p. 60
En tal estado de cosas el amor se convierte en desesperación solitaria. El
deseo nunca satisfecho en lo permanente quiere saciarse en la incorporación
de lo fálico para olvidarse de la dolorosa condición del mundo, pero como esta
salida es fugaz el poeta obstina el arrebato de su fuego para incendiarlo todo,
el mundo y su conciencia, su conciencia del mundo.
En este libro Cernuda es consciente de manera absoluta de que el amor es
una enfermedad que lleva a la muerte por el deseo.

297

�IV. Los

PLACERES PROHIBIDOS

Se abre este conjunto con el poema "Diré como nacisteis", en el cual Cernuda hace profesi6n de fe declarando su situaci6n de homosexual ante el
mundo y la vida. Es este poema ciertamente la proclamación de su propio
estilo, de su modo de ser y es además un intento de abolición de la realidad
mediante la palabra.
Tal parece que después del amor hay todo un proceso por describir ya que
el poeta pretende entonces hacer una reconstrucci6n con el vacío que queda
después de haber amado y también existe una especie de preparación para
volver a iniciar dicho proceso. El procedimiento es circular y cíclico ya que
siempre se welve a un mismo punto de partida.
Hay un mundo de amor doloroso al que el poeta debe hacer frente. Si el
amor conduce al vacío hay que enfrentarlo silenciosamente y sin oponer resistencia. Se llega a decir más claramente que el amor es una relación que
ofrece el deseo, amarga y voluptuosa, al margen de todo principio ético.
En ocasiones varias el amor y el deseo se identifican. No que sean lo mismo
sino que el poeta los iguala. Así sucede en "No decía palabras", poema en el
cual el deseo como el amor no conocen reciprocidad. Para Cernuda ese amor
y ese deseo suponen cierta renuncia a lo personal y una especie de sacrificio
en aras de lo amado; para él el amor es una forma de libertad en la que se
posee la capacidad de elegir de quién se va a ser esclavo. Pero la intimidad
de su vida se haya fuertemente matizada de apartamiento; esa marginalidad
del autor es notoria a cada paso:
"Qué más da. Tu destino es mirar las torres
que se levantan, las flores que abren, los
niños que mueren; aparte, como naipe cuya
baraja se ha perdido." p. 73

Pero sus declaraciones llegan a ser dolorosamente explícitas a efecto de que
acerca del ser de su amor no quepa duda.
"Sabes bien, recuerdo de siglos
Cómo el amor es lucha
Donde se muerden dos cuerpos iguales." p. 73

Desde este momento se puede empezar a hablar no de deseo ni de amor sino
de la violencia de una pasi6n desesperada.

298

es la meta del deseo cuyo frenesi , cuando ha pasadoavio1 ·
1 La fugacidad
•
enta. ~Jada de la pasi6n, deja s6lo la turbulencia, la conciencia del mal
la evidencia
de l.a corrupcion.
· ' C emuda que lo sabe lo expresa sinceramente'
.
como qwen no tiene a quien convencer:
"Una mano dará el poder de sonrisa
Otra dará las rencorosas lágrimas,
Otra el puñal experimentado,
Otra el deseo que se corrompe, formando bajo la vida
La charca de cosas pálidas,
Donde s~rgen serpientes, nenúfares, insectos, maldades,
Corrompiendo los labios, lo más puro.
No podrás pues besar con inocencia
vivir aquellas realidades que te gritan con lengua
inagotable." p. 76

J:i

ta ~~ete~de trascen?erse el autor mediante juegos panteístas en que todo, hase ~ o , llegara a_serlo__todo. Las cosas y los seres que el poeta ha amado
y en vida ~o ha podido fiJar, habrán de pertenecerle por entero cuando la
muerte lo iguale a todos ellos.
El amo: que el poeta ha entregado depasa las contingencias temporales y
al ~o realizarse _en el ser amado se proyecta (amor sin qué ni quién) hacia el
olvido; este olvido
·
. no es una desmemoria involuntan· a smo
un querer no ser
ya nada para siempre.

V.

DONDE HABITE EL OLVIDO

?ernuda plantea en este libro el problema de la esencialidad de su amor.
P~eramente lo expone como una huida hacia la nada, pero esta actitud no
es s~o el pretexto para declarar los límites entre los cuales su amor se ha
movido.
composiciones que en diversa medida y diferent e modo van a
darSon diecisiete
.
un registro específicamente desolado de un amor siempre solo.
1. En este poema el olvido es la máscara del amor que se evoca.
2. La búsqueda de la esencia del amor a través de la vi·da y de ¡a muerte.
3. El ~or es una experiencia inalcanzable, carente de plenitud.
4. La Juventud es con el amor; al amor el mundo destruye El poeta
es en el amor.
·
ya no

299

�5. El amor y su no correspondencia despierta en el poeta el deseo de la
muerte.
6. Se repite la búsqueda de la muerte debido a la ausencia del amor Y la
falta de respuesta al deseo.
7. El amor escapa hasta para los sentidos que lentamente se van entorpeciendo (para la perfección de los deleites carnales el poeta sugiere la
idea de que sean éstos buscados en juventud).
8. La desolación del poeta se toma en amargura cuando la fe en todo
amor ha muerto.
9. El poeta llora la destrucción del significado del amor. Su destrucció~
por el deseo, por la pasión que lenta y largamente le consume en silencio.
10. A la caída del amor sucede la soledad, pero esta es concretísima ( el poeta
sufre la soledad de unos labios no suyos) y constante. La vida es amarga porque el tiempo joven del amor ha terminado. El tiempo y los
hombres y su propia conciencia hacen del poeta un hombre en trance
de destrucción. Con todo, el amor es lo único inaccesible a la derrota.
11. El recuerdo del a.mor es idéntico a la pena.
12. El amor existe independientemente del cuerpo que lo padece. El deseo anula la inocencia; el olvido es la insatisfacción del deseo o viceversa.
13. El amor retiene lo perdido. El amor que ya no es del poeta con él va
para siempre por una voluntad de permanencia que no habrá de abandonarle nunca.
14. La vida ha pasado y nunca ha sido vivida como propia. El amor ha
pasado sin armas entre vivencias que destruyen.
15. Los hombres nunca se comunican entre ellos; la muerte ocupa el lugar del amor. El poeta es un prisionero de su propia pasión.
16. El desengaño amoroso es la muerte misma, pero ella y sus concomitancias proporcionan una idea clara de que en la vida todo escapa cuando el amor se acerca.
17. Opera esta última composición como una síntesis de lo dicho en los
otros poemas de este libro. Cemuda unifica su deseo generalizándolo,
identificándolo con el ser del mundo. El amor es una forma que se
concreta en algunos cuerpos pero que existe desde siempre y para siempre. El amor y la vida ya no son necesariamente cuerpos de adolescente,
sino la tierra y todas sus criaturas. Por un instante se siente partícipe
de las glorias ajenas de este mundo:
"Dejadme, dejadme abarcar, ver unos instantes
este mundo divino que ahora es mío,

300

Mío como lo soy '.)'O mismo,
Como lo fueron otros cuerpos que estrecharon

m is

brazos."

para luego recaer en su experiencia de incomunicación:
Como la arena, tierra,
Como la arena misma,
La caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es mentira,
Tú solas quedas con el deseo,
Con este deseo que aparenta ser mío y ni siquiera es mío,
Sino el deseo de todos,
Malvados, inocentes,
Enamorados o canallas.
Tierra, tierra y deseo
Una forma perdida." p. 101

Este poema habla de la pasión amorosa como algo solamente padecido;
aquí el amor no tiene salvación.

VI.

INVOCACIONES

Se abre esta obra con la declaración del amor a la figura masculina que el
poeta quiere glorificar representada por un muchacho a la orilla del mar. El
proceso es mitificante pues el joven es el aire, el mar, la vida, una flor y en
fin, la naturaleza misma. Al creer en ese muchacho cree el poeta en el amor
y en la vida.
La característica más sobresaliente de esta etapa en la obra de Cernuda es
su capacidad para ir haciendo de su amor algo universalmente valedero, superando en parte su retraimiento anterior. Al referirse a los hombres dice amarlos con la sabiduría que proporciona la soledad.
"Por ti, mi soledad, los busqué un día
En ti, mi soledad, los amo ahora.

Verdaderamente, Cernuda ha encontrado una manera más que saludable
de sublimar su pasión.

"La Gloria del Poeta" es un poema clave para entender los frutos de esta
evolución; él, como poeta que es, ha experimentado la burla de los otros, pero
301

�erige su amor como una estatua para dar testimonio de su fe en los valores
absolutos de lo humano.
Pero ese amor no pierde la esencia de trastorno que ha tenido desde el
comienzo de la pasión; es decir, Cemuda tiene conciencia de lo deleznable
que es ante el mundo su posición de hombre, y la frialdad que su concepción
amorosa supone o implica.
"La soledad poblé de seres a mi imagen
Como un dios aburrido;
Los amé si eran bellos,
Mi compañía les di cuando me amaron,
Y ahora como ese mismo dios aislado, estoy
Inerme y blanco tal una flor cortada." p. 123

Ese amor no es sino la esencia misma de la soledad.

VII.

LAS NUBES

El proceso de crecimiento del amor sigue su curso. Cemuda, se diría, crece
como individuo para abarcar un poco más el mundo que se le ha rehusado.
Su pasión, su amor, su vida es la patria perdida a quien añora sin medida;
esa España suya es eterna en sus designios espirituales, a ella pregunta para
no olvidarla.
"Tu pasado eres tú
Y al mismo tiempo eres
La aurora que aún no alumbra nuestros campos." p. 137

"Pero a ti, Dios, ¿con qué te aplacaremos?
Mi sed eras tú, tú fuiste mi amor perdido,
Mi casa rota, mi vida trabajada, y la casa 'Y la vida
De tantos hombres como yo a la deriva
En el naufragio de un país. Levantados los naipes
Uno tras otro iban cayendo mis pobres paraísos.
¿M ovi6 tu mano el aire que fuera derribándolos
Y tras ellos, en el profundo abatimiento, en el hondo vacío,
Se alza al fin ante mí la nube que oculta tu presencia?" p. 149

Resulta claro que el poeta inicia un diálogo con Dios para encontrarlo y
encontrarse. El pensamiento de Cemuda se hace solidario con sus compatriotas; su individualismo empieza a borrarse. Termina el poema pidiendo asistencia y amor a Dios:
"No golpees airado mi cuerpo con tu rayo;
Si el amor no eres tú, ¿quién lo será en tu mundo?
Compadécete al fin, escucha este murmullo
Que ascendiendo llega como una ola
Al pié de tu divina indiferencia.
Mira las tristes piedras que llevamos
Y a sobre nuestros hombros para enterrar tus dones:
La hermosura, la verdad, la justicia, cuy.o afán imposible
Tú s6lo eres capaz de infundir en nosotros.
Si ellas murieran hoy, de la memoria tú te borrarías
Como un sueño remoto de los hombres que fueron." p. 149

Importa mucho este libro en la trayectoria poética de Cemuda, pues en el
se asiste a la madurez de un amor que anteriormente se complacía en el
egoísmo.

Cemuda espera la resurrección de su patria con un amor que se llama es-

VIII.

peranza;
"Si con dolor el alma se ha templado, es invencible;
Pero, como el amor, debe el dolor ser mudo;
No lo digáis, sufridlo en esperanza. Así este pueblo iluso
Agonizará antes, presa ya de la muerte,
Y vedle luego abierto, rosa eterna en los mares." p. 143.

Otro movimiento del amor cemudiano es su tendencia hacia Dios. Pecador,
enamorado, lúcido y solitario el poeta sabe que Dios le aguarda al fin de su

camino.

302

CoMO QUIEN ESPERA EL ALBA

Una modalidad nueva del amor en Cemuda es su visión del mundo como
algo en ruinas; para él todo lo humano corre hacia la destrucción y hacia la
muerte. La presencia del hombre es, frente a Dios, algo meramente incidental; pero el poeta ama el modo de ser del mundo a pesar de su evidente desmaterialización.
La obra de arte resiste un poco más el estrago obrado por el tiempo; él a
ella se acoge: mediante el poema el poeta se sobrevive; la creación poética está
entendida como una manera de comunicar amor.

303

�. amoroso es "Apología pro vita
sua"'
, .
conterudo
.
Pero el poema mas 1:co _en
1
b0 de una pasión ya sin sentido.
d ir siguiendo e rum
en el cua1 se pue e
blimizados por el
ue sus amores quepan su
Se inicia con una apertura para q
timiento de contrición por
. luego' hay un sen
.
.
nto
adentro
de
su
amor'
sufnnue
ha . "d
el amor apasionado que
VlVI o.

"Si el amor no es un hombre, un

La solidaridad de Cemuda con el resto del mundo es clara y su tendencia
hacia Dios permite afinnar que su pasión se ha orientado hacia meta más
permanente.

IX. VIVIR

SIN ESTAR VIVIENDO

a experiencia inútil ,a los labios

(. • .)
·mporta"
p · 204
·
y o creo que te he amad o. Mas eso ya no i

- do al poeta el dolor de lo que _ya será
Sus vencidos amantes le han ense~a 1 deseo para arder en el ya sm espepara siempre impasible. Sólo le qt ~gos es sagrado y el poeta lo guarda;
El lugar que queda para os
ranza.
"d
.
amigos que ha robado el olVl o.
· amig
· os·.
''La razón era vuestra, mis
Es el olvido la verdad más alta." p. 205

.
,
. diferencia. curioso es advertir que su
Para sus familiares no tiene_ mas que m L mue~te es lo que el poeta ena. dicte tal sentir tan escaso. a
amor sea quien
·
tiempo
·
morado d e 1a 1uz desea y teme al mismo
D" s aun cuando parezca negarlo :
El poeta busca a 10
"He vivido sin ti, mi Dios, pues no ~yudaste
.
d l;dad que hizo triste mi alma.
Esta incre u •
, . h
Heme aquí ya vencido, presa facil a ora
De tus ministros ( • · .)
.
e ya sus elementos
· restituye
E ste cuerPo qu

i.J

b
Puede la gracia sellarlo todavía con un es_o
p la virtud de aquel oscuro jugo de la oliva
;;giendo al luchador y al moribundo." p. 207

Nota: Lo que se estudia en este libro
se centra en dos poemas: "Silla de
Rey" y "El César".

En la primera composición el poeta es el rey que gobierna un imperio que
es alma y nunca cuerpo. Esa tierra es la España en agonía que Cemuda presiente desde lejos; a ella rige con los signos del poema, signos con los cuales
la verdad aparece sacando a relucir la esencia espiritual que la patria fue y
será para siempre. La voluntad de piedra obstinadísima suya y de sus hermanos, que al trabajar la crean, es para Cemuda el centro de esa lucha: forjar
patria. Tanto es así que sus versos son el testimonio más inmediato de esa
verdad.

"Mi obra no está fuera, sino adentro,
En el alma; y el alma, en los azares
Del bien y el mal, es igual a sí misma:
Ni nace ni perece. Y esto que yo edifico
No es piedra sino alma, el fuego inextinguible." p. 266
Es innegable que sólo el amor, el auténtico amor, puede confiar tan ciega y
fuertemente en las fuerzas creadoras. Y Dios es su testigo para no equivocarse:
"No puedo equivocarme, no debo equivocarme;
Y aunque me equivocase haría
fil que mi error se tornara
Verdad, pues que mi error no existe
Sino por fil, y por fil acertando me equivoco." p. 267

, Q e lo diga el poeta:

Pero el ir hacia Dios supone algo mas.

u

. l
.h n · s si es obra de tus manos;
"No destruyas mi ama, o
to'
Sálvala con tu amor, donde no prevalezcan
.
ll
las
tinieblas
con
su
astucia
profunda, ,
En e a
y t 'mplala con tu fuego hasta que pueda un dia
Er:.beberse en la luz por ti creada." p. 208

304

"El César" es una posibilidad no explorada del amor. César, Cernuda, el
poeta, son lo mismo. Por esa terquedad del que quiere igualar realidad y deseo
se consigue que la razón finalmente le asista; el poeta es dueño de sí mismo y
del mundo circundante; es un amo que ya no tiraniza. La fórmula segura es
la renuncia; mediante ella, el poeta aplicará al deseo y al amor que éste allega. Así, negándose al amor es que más ama, renunciando, olvidando.

305
Hum-20

�X.

Que en el aire y en mí
Un pedazo de azul.

CoN LAS HORAS CONTADAS

A otros la ambición
De fortuna y poder;
Y o sólo quise ser
Con mi luz y mi amor." p. 234

Cernuda sabe que lo más importante de su obra ya ha sido dicho; esto lo
declara en uno de los poemas de este libro, el poema se llama "Amor en música"; sin embargo, él se deleita con las variaciones sobre un mismo tema amoroso que hará resonar incesantemente hasta el fin de sus días. Al poeta no le
queda sino poseer lo perdido mediante el pensamiento; aferrarse a lo que amó

~ero lo que el poeta pedía, la manera en que lo quería fue del todo impoSible.

es su manera de vivir en el amor:
Sería injusto decir que el poeta no lo ,
, .
su estilo de vida. lo que 'l h
_grod sus propos1tos amorosos debido a
'
a e a ocurn o es lo mi
padecen amor humano:
smo que a todos los que

"Y yo, este Luis Cernuda
Incógnito, que dura
Tan sólo un breve espacio
De amor esperanzado." p. 305

"El amor es una pregunta cuya respuesta nadie sabe."
L.C.

Pero no sólo es eso lo que desgarra al poeta, sino el no haber podido matar
del todo en él el deseo, la pasión atonnentada y larga. A Dios mismo pide que
el ser amado regrese:

CONCLUSIÓN

"Por eso insisto aún, Señor, por eso vengo
De nuevo a ti, temiendo y aun seguro
De que si soy blasfemo me perdones:
Devuélveme, Señor, lo que he perdido,
El solo ser por quien vivir deseo." p. 207

El amor para el poeta Luis Cemuda fue uno
l .
su obra; tuvo diferentes matices
y e IIllsmo a lo largo de toda
fe, de su llama, de su entre a , grados y vuel~s, pero dejó constancia de su
su posible amor. El se entr;gó t:7~' r:=~~:.

~ tm rels'edrvdas a1, objeto tácito de

' e a rea i a que sabe del deseo?

En realidad el amor en esta obra es la evocación de la pasión con un enardecimiento sin precedentes, sólo que el lenguaje empleado para expresarlo es
tanto más terso cuanto más la pasión se ha exacerbado.

BIBLIOGRAFÍA

CERNUD~, Luis, La realidad )' el deseo, Fondo de Cultura E
.
.
pres16n de la edición cuarta, 'México, 1970.
con6nuca, pnmera reim-

XI.

DESOLACIÓN DE LA QUIMERA

,
Hay un pequeño poema en este último libro del poeta que aparee~como
muy revelador acerca de cómo ha querido ser el amor de este hombre. Su
texto es el siguiente:

ANTES DE IRSE
"Más no pedí de ti,
Tú mundo sin virtud,

307
306

�CAMINOS DE LA LENGUA ESPA~OLA
FRANctsco

MoNTERDE

Academia Mexicana de
la Lengua

PR.oCEDE EL CLARO timbre de la lengua española de un metal fundido en el
crisol de la península ibérica donde se combinan las aportaciones de diferentes
razas que allí se mezclaron. Fenicios, helenos y cartagineses dieron su contribución para ella; mas antes de que arribaran sucesivamente, existió en la península una población que hablaba la lengua indoeuropea, sucesora de aquélla que originó el vascuence: es lo que don Ramón Menéndez Pida! ha llamado "el substrato mediterráneo occidental" (Ampurias, 11, 1940) y corresponde
a la época prerromana. En la toponimia y en las inscripciones con caracteres
ibéricos, subsisten sus huellas.
Dos siglos antes de la era cristiana, los romanos dan principio a la conquista,
y en unos 80 años precede al nacimiento de Cristo la escuela de gramática,
establecida en Huesca por Sertorio. Ya en los días de Augusto, desde el Tíber
hasta el Betis, sólo se habla la lengua latina, en la que se apoya el imperio.
Mas, como en cualquier conquista, la dominada iba a hispanizar en parte a
Roma, a través de cónsules, filósofos, poetas y oradores hispanos: Séneca,
Marcial y Lucano, entre los primeros. El latín de los escritores no era, ni en
la misma Roma, el del pueblo. De éste, que fue el que los españoles oían
hablar a los soldados -antes de haber escuchado arengas de Julio César-,
procedieron las lenguas romances a las que dio origen.
Cristianizada la península, al afirmarse la Iglesia por Constantino y Teodosio, el hispano --que borró el paganismo, al edificar una basílica sobre antiguo templo, en Alejandría-, fue el latín lengua del nuevo culto, como lo
había sido del precedente: los toponímicos peninsulares lo recuerdan, al atestiguar la veneración de los mártires que dieron su nombre a muchos sitios hispanos. La lengua heredada también recibió su influjo, como los documentos

309

�en latín vulgar español vienen a probarlo. Al decaer la literatura romana, escritores de origen hispano -el poeta Juvenco, el gobernador de Tarragona,
Prudencio, el papa español san Dámaso-- la renuevan con savia joven.
Al desmembrarse el imperio occidental, en el siglo V, cada pueblo quedó
atenido a sus propias fuerzas y se formaron las lenguas romances -dálmata,
español, francés, italiano, portugués, provenzal, rético, rumano y sardo-- procedentes del latín que siguió siendo la lengua escrita empleada por todos ellos.
En España penetran alanos, suevos y vándalos, antes de que los godos, germanos, constituyan un reino. Godos e hispanos se mezclan, restaurado el catolicismo y establecida la igualdad en las leyes, para unos y otros, antes separados por sus creencias.
Tal fusión se advierte en los nombres de pila y en los toponímicos. De los
dialectos germánicos aún quedaba rastro en el naciente romance español que
por la articulación de sonidos, se aparta cada vez más del latín. El vocabulario
se amplía con palabras procedentes del lenguaje científico. Toledo y otras
ciudades se distinguen por su cultura, en la plenitud de la monarquía visigoda. San Isidoro de Sevilla (570-636) da entonces sus etimologías, en que la
ciencia está sintetizada. Discípulos ilustres continúan su obra: son los santos
Braulio, de Tajón, y los obispos toledanos Eugenio, Julián e Ildefonso.
'
"La cultura de todos estos escritores -dice Jaime Oliver Asín, ~n su Historia de la lengua española, Madrid, 1941- procede de fuentes bíblicas,
patrísticas y grecorromanas, pues de los visigodos no heredamos una cultura
original, como no sea algunas instituciones jurídicas." Agrega: "De la época visigótica proceden, además, algunas de las voces griegas del español propagadas
aquí en tiempos de Justiniano (527-565), como consecuencia del dominio
político, religioso y artístico que los bizantinos ejercieron, manteniendo como
propia durante setenta años una zona interior extendida por la Bética y la
Cartaginense". Otras voces griegas, advierte, "han sido introducidas en tiempos modernos, como tecnicismos científicos...". El Islam penetró en la península en 711, y fueron " ... no mucho después los musulmanes españoles
quienes enseñaron a Europa la medicina, la alquimia, el álgebra, la filosofía,
la música; en una palabra, b. ciencia griega, que el viejo continente apenas
conocía ya, tras la invasión de los bárbaros.
"La lengua española revela en pequeños detalles esa trayectoria histórica
de la civilización: España recibió y difundió luego términos técnicos que hoy,
a pesar de la intensa modernización de la terminología científica, son todavía
internacionales..." Como los musulmanes ocuparon la mayor de la península,
exceptuadas las zonas del norte y del Cantábrico, el árabe que hablaban, "lengua semítica como el hebreo y el arameo", se unió a las lenguas peninsulares y
310

"mantuvo su hegemonía lingüística en España. Las voces que de ellas hereda
el español, en su mayoría principian con la vocal a -adalid, adarga, acicateo con la sílaba al, que era el artículo el -no leído sino escuchado-- que permanece unido al nombre: alcalde, alférez, alfanje, y perdura en centenares de
palabras que son ya nuestras y se emplean en el trato diario, en el comercio,
el arte, la industria, la agricultura. Muchas de ellas persisten sólo en determinadas regiones, como algunas de las terminadas en i: alfonsí, guadamecí.
La interjección ojalá -quiera Dios- es de los arabismos persistentes."
La conquista de España por el Islam no impidió que continuara la evolución del romance. Dividida en las mencionadas zonas del norte y del sur, en
aquélla se organizaron los cristianos, desde el octavo siglo, en León, Castilla,
Aragón, Navarra y Cataluña, con matices propios de cada una de esas regiones, en el habla. Durante aquel siglo y el siguiente, predomina el astur porque
la corte visigoda halló amparo en Toledo; en el X y el XI, trasladada a León,
la hegemonía fue para el leonés, intermedio entre lo galaico y lo castellano,
aunque se inclinaba hacia lo arcaico hispano-godo conservadoramente.
La Castilla de Hernán González se extiende, en el siglo X, hasta las márgenes del Duero, y su romance, innovador, se convierte en la lengua de los
primeros cantares de gesta, según lo confirma el mismo Menéndez Pidal en
Poesía juglaresca y juglares, apoyado en las Glosas de Silos y San Millán, hasta
convertirse en rival del leonés, al cual se adelanta.
En tanto, en la zona musulmana, los romano-godos llamados mozábares,
conservan su religión -por la que ofrendan mártires, como santa Flora y santa Argcntla, hija de Ornar Ben Hafsún-, y su lengua, asediada por el árabe;
el romance mozárabe presenta analogías con el catalán y el galaico-portugués,
que se fortalecen por medio de la España islámica, a pesar de su retraso en
relación con el castellano. Tal romance de los cristianos mozárabes, era conocido de los musulmanes, no sólo cultos, que lo entendían y aun lo hablaban.
La lengua escrita de aquéllos seguía siendo la del Lacio.
Esa tradición no se observa, lógicamente, en la zona árabiga. El dominador impuso su lengua, que sustituyó al latín, como defensora de la cultura.
Los mozárabes se vieron obligados a expresarse en ella, a la vez que en romance; la poesía arábiga les seduce, y aun el arzobispo Juan, de Sevilla, pone
en árabe la Biblia. Córdoba no fue sólo asiento de la filosofía y las artes: a
ella acuden teólogos, músicos, y poetas; el emperador bizantino obsequió a
Abderramán 111 el códice del griego Dioscórides que servirá en el siglo XIII
para los descollantes estudios de Abenalbeitar, nacido en Málaga.
Aún en el instante en que el califato va a desaparecer, brilla en Córdoba,

311

�con su mezquita, el eminente Abenházam, teólogo, poeta y filósofo, que escribió una Historia crítica de las ideas religiosas, dada a conocer por Asín Palacios, en los cinco volúmenes al autor dedicados, que publicó la Real Academia
de la Historia (Madrid, 1927-32) y cuyo tratado psicológico del amor El collar de la paloma -que Emilio García Gómez tradujo- se compara a la
Vita nova.

El mérito de la España islámica, bilingüe, no sólo fue comprendido por los
mozárabes cristianos, que conocieron el árabe a la vez que el romance; la
calidad de la literatura árabiga que también fue apreciada en la zona cristiana
de la península, como la estimó la parte culta de Europa que vio en Córdoba
el eje intelectual y científico, del que irradiaban las ciencias y las artes.
El dialecto leonés cede sitio al castellano, al mediar el siglo XI. Navarra y
León habían dejado de preponderar; si la unidad que debían al califato, los
musulmanes, desunidos, comenzaban a ceder terreno ante Castilla, que impondrá la hegemonía con su leyenda. El Cid conquista a Valencia a fines de
aquel siglo, y en el siguiente se corona emperador Alfonso VII ( 1125-1157) ,
en presencia de reyes moros y cristianos que le rinden vasallaje.
El castellano se difunde ampliamente por toda España, y pronto va a pasar
a otras tierras. No sólo se impone por razones políticas: es más flexible y
eufórico; vocales y consonantes, bien combinadas, le prestan sonoridad, elegancia y armonía con las que supera a los demás dialectos, aun antes de haber
llegado a ser lengua escrita, pues el latín ocupa ese puesto hasta los siglos de
oro de la literatura árabigo-española.
Vencen a esta brillante cultura de Sevilla y Córdoba los almorávides, bárbaros africanos, que pronto retroceden ante la civilizadora Andalucía. Sus
poetas perduran en los florilegios. Hasta los días de los vigorosos Almohades
llega el impulso de las ciencias; con Aben Said, de Alcalá, y Aben al-Abbar,
de Valencia, la literatura; con Avernpace, de Zaragoza; Aben Tofail, de Guadix, y Averroes, de Córdoba, la filosofía; con Abenzoar, de Córdoba también,
la medicina. El místico Aben Arabi, de Murcia, va a elogiar las virtudes de
Andalucía, frente a los invasores beréberes.
Al triunfar sobre el invasor los cristianos españoles, a un hijo del conquistador san Femando (1217-1252), el sabio Alfonso X ( 1252-1284) , corresponde
afirmar la castellanización de España entera, liberada.
La España del siglo XIII no tenía aún lenguaje escrito. El latín persistía
no sólo en los manuscritos eclesiásticos. Se carecía de unidad en lo escrito y
hablado, porque la evolución del romance hasta la afirmación del castellano,
había sido oral; obra del pueblo que no sabía escribirlo. Hubo de volver los
312

ojos a Grecia, Roma y el mismo Islam, para ir en pos de la unidad en ambas
formas de expresión; tal fue la segunda conquista que realizó el castellano
convertido en lengua oficial.
Alfonso el Sabio lo impuso, con excelentes colaboradores que él guiaba; tras
la poesía del Cantar de Mío Cid y de Gonzalo de Berceo, vino la prosa -sin
que por ella Alfonso X olvidara la lírica-; fue preciso poner en romance la
ciencia, antes escrita en latín o en árabe, la historia y las leyes, para hacerlas
claras, inteligibles. El Rey Sabio escribe, corrige, ordena y difunde la prosa
castellana por la península entera. La prosa de Alfonso el Sabio no reproduce
exactamente el castellano hablado: "nuestra prosa, escribe Oliver Asín, se fue
plasmando sobre el molde de la poesía romance, del latín y aun mucho más
del árabe, la lengua que más se traducía. Por eso en los viejos prosistas han
de aparecer siempre expresiones poéticas o juglarescas y giros propios de las
lenguas vertidas. Muchos sabor arábigo guarda, por lo mismo, la prosa medieval; la frecuencia, por ejemplo, con que aparece en las obras de Alfonso
el Sabio, y después en las del siglo XIV, la conjunción e, la separación de los
parlamentos en el diálogo mediante el verbo dijo, y la ambigüedad en el uso
del pronombre él, son rasgos de origen árabe."
Continuador de la obra de Alfonso X fue su sobrino, el infante don Juan
Manuel (1282-1348) , quien se esforzó en perfeccionar la prosa castellana.
Como su tío a quien admira, se propone usar solamente, en sus Ejemplos -lo
son no sólo por la moraleja-, palabras del vulgo; demostrar que bastan para
expresarse por escrito, y evita el uso de palabras próximas al latín. Busca, sobre todo, claridad, pues quiere que sus Ejemplos sean "muy llanos". Sólo por
complacer a su mejor amigo, don Jaime, señor de Xérica, se hizo voluntariamente oscuro, y advirtió por qué lo hacía. Aun en la segunda parte del Libro
de Patronio hay expresiones oscuras; mas en el cuarto libro recobra la sencillez.
Deseaba decir todo "en las nuevas palabras que se podía poner", según el
Rey Sabio lo había recomendado a su hijo Fernando; supera la prosa de aquél,
aunque en los Ejemplos persistan las monótonas repeticiones señaladas.
Faltaba acercar a la expresión escrita la poesía, balbuceante en la lírica, en
la época del anónimo autor del Cantar y en las Cantigas, donde la música impuso ritmos y voces. Contribuye a lograrlo el primer poeta lírico del siglo XIV:
Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, el castellano que escribe el Libro de buen amor,
antes de que medie aquel siglo. Su vocabulario popular es más rico, abundante en sinónimos coloridos y vivaces, que le permiten expresar de varias
maneras la misma idea. En el siglo XV, Juan de Mena (1411-1456) y otros
escritores tratan de reaccionar contra ese vulgarismo; pero lo popular vuelve
a imponerse con El Corbacho (1488) de Alfonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera. Prosiguió la difusión del castellano entre los mudéjares o
313

�moriscos que al transcribir en árabe la lengua hablada empleaban el alfabeto
árabe. Esto se llamó "literatura aljamíada".

preponderancia política e intelectual sin contraste, prosperidad duradera, perpetua". (La Lectura, Madrid, 1902).

El árabe literario tenía aún su reducto final en Granada; las poesías de
Aben Zumruk servían para decorar los muros del alcázar, y los escritos de
Aben al-Jatib daban altura y brillo al arte arábigo-andaluz; mas como en
cualquier lucha por la independencia de un pueblo, había que llegar hasta el
fondo en la reconquista de España: a los reyes católicos, Fernando e Isabel,
correspondía realizar tal acto. La consumaron el mismo año en que Cristóbal
Colón partió con ayuda de la reina hacia tierras desconocidas y aunque se
publicó una obra maestra: la Tragicomedia de Calixto y Melibea, conocida
como La Celestina, de cuya paternidad aparece responsable Fernando de
Rojas.

Como en el apogeo de Roma, la lengua era la mejor arma de conquista y
dominio; a su exaltación, estudio y cultivo se consagran los ingenios. Se tiene
presente el ejemplo que, desde Italia, al perfeccionar el toscano, dieron Dante
y Petrarca. El español prefiere e&gt;,.-presarse en el habla de Castilla la Nueva
que se adapta mejor a esas aspiraciones elevadas.

. Asentada la hegemonía de Castilla, con el castellano, reyes y nobles podían
tornar al estudio del latín. Los maestros de latín recibían honores en los palacios. En Salamanca, Pedro Mártir de Anglería era llevado en hombros de
sus alumnos, al aula donde comentaba a Juvenal. Roma servía de modelo para
el imperio español, naciente. Su instrumento sería la lengua castellana, como
el de Roma había sido el latín. La unidad ambicionada, de mando y lengua,
obligó al rey aragonés Fernando, a cambiar su dialecto por el imperante: el
castellano que hablaba la reina.
En el momento de expansión mayor de la lengua española, se aprovecha el
reciente invento: la imprenta, y los libros en castellano se multiplican. Uno
de ellos será el arte de Gramática Castellana, de Antonio de Nebrija, quien
compuso también un diccionario romance latino (1491). Después, en 1513,
colaboraría con el cardenal Cisneros en la Biblia Políglota. En el prólogo puesto a su Gramática, Nebrija traza entonces la primera historia del español. La
reina era sobria al expresarse, por reacción contra los artificios de la corte de
su padre Juan II, y su buen gusto -"no aprendida aptitud para saber elegir
las imágenes y los vocablos más adecuados, agradables y hermosos"-., influye
en quienes la rodean y comprenden que el castellano, según Nebrija, estaba
"ya tanto en la cumbre, que más se pudiera temer el descendimiento de ella
que esperar la subida".
Al iniciarse el siglo XVI --como observó Farinelli apenas transcurridos cuatro años, tras la pérdida de las últimas colonias en Ultramar de España- , ésta
se hallaba en plenitud que ningún imperio había alcanzado: " ... iba a la cabeza del mundo. Las grandes y heroicas hazañas, las peregrinaciones atrevidas,
una milicia de las mejor organizadas y de las más temibles, la conciencia nacional despierta, el ingenio español más vivo, dúctil y poderoso, capaz de ideas
más grandes y robustas que en ningún otro siglo: todo parecía prometer una
314

Lo cultivan, además de Garcilaso, entre otros, los poetas Diego Hurtado de
Mendoza ( 1503-1575), Gutierre de Cetina ( 1520-1557), Remando de Acuña (1530-1580); los prosistas fray Antonio de Guevara (1480-1545) y Alfonso
de Valdés ( +1532) , quien detesta los artificios y dice de su estilo: " ...me es
natural y sin afectación ninguna". Al recargamiento, se prefiere la selección;
pero no se desdeña lo mejor que aporta el vulgo, y el caudal de los proverbios
se enriquecerá hasta que llegue a Cervantes, en el siglo inmediato, y con él
culmine.

Al mediar el siglo XVI reaccionan sevillanos y salmantinos con opuestas
actitudes, que representan el modo de pensar de andaluces y castellanos sobre
la lengua. Son las del cordobés Ambrosio de Morales ( 1513-1591) , autor del
Discurso acerca del mismo asunto, escrito en 1546 y modificado en 1585; de
los que rodean al maestro Mal Lara ( +1514) que enseñaba en Sevilla; de los
que admiran y comentan a Garcilaso y a fray Luis de Granada (1504-1587),
y siguen a los poetas Baltasar de Alcázar ( 1540-1606) , Barahona de Soto ( 1548
a 1595) y Juan de la Cueva ( 1550-1610) . En Salamanca enseña fray Luis de
León ( 1528-1591) , que habla sobre la lengua en L os nombres de Cristo ( 1585),
y estudia san Juan de la Cruz (1542-1591 ) . Aquéllos juzgan excesiva la admiración por el habla del pueblo; " .. .el hablar bien es diferente del común",
opina Morales y fray Luis de León insiste: " . . .el bien hablar no es común,
sino negocio de particular juicio". Abundan los que discrepan sobre el prestigio exagerado del habla toledana y consideran que la de Andalucía no es
inferior a aquélla; entre ellos está el sevillano Herrera, quien dice: " ...no hay
por qué establecer preferencias regionales: la lengua perfecta es la de la 'gente bien hablada'. Castilla había impuesto su fonética; pero en los días de Felipe II, la lengua se moldea según la de Burgos y deja de aspirarse la h. Desde
entonces su actual fisonomía fonética: la misma del castellano medieval auténtica, según Oliver Asín recuerda. Existió otro grupo de escritores que rechazaba "el habla de la Corte como autoridad del lenguaje". Herrera pregunta
al conde de Haro, que la defiende: "¿qué son dicciones? ¿Son de otra naturaleza que las que se usan en todo el reino?" Para él "la lengua cortesana
es menos propia, más adulterada, como aquella que sufre más alteración por
315

�la diversidad de gentes extrañas que concurren a la corte". Fue el lenguaje
artístico el que se impuso finalmente, el que logró Garcilaso, en quien aquellos
hombres descubren la autoridad suprema de la lengua, la autoridad literaria
que cincuenta años antes echaba España en falta, cuando se comparaba con
Italia, satisfecha de su petrarca. Se le exalta, a pesar de sus defectos. "Os6
entremeter, dice Herrera, muchas voces latinas, italianas y nuevas." Para mejorar el lenguaje poético, lo hace Herrera más libre al incorporar "muchas
voces griegas, latinas, italianas o de los 'otros reinos peregrinos' ", y a.sí la hace
más digna "de la grandeza de España". . . "solemne: magnífica y rotunda".
Mas Herrera, a su vez, resulta "afectado".
Faltaba hacer del castellano una lengua apta para la ciencia, pues la verdad, en el terreno de lo divino -teología- y en el campo de las ciencias humanas, como la medicina, se expresaba aún en latín, porque la lengua romance, popular, se juzgaba inferior para emplearla en la ciencia. Felipe 11
-para la tradición, aislado en su retiro-- desde el recinto de meditación
prosigue y completa la obra de su padre, con el apoyo de la Universidad de
Salamanca, la cual por su voluntad se transforma hasta permitir que estudiantes y catedráticos hablen la lengua propia y no únicamente el latín, dentro
y fuera de las aulas. Fray Luis de Le6n fue uno de los decididos defensores
de la lengua española: " ...nuestra lengua, afirmó, recibe bien todo lo que
se le encomienda, y no es dura ni pobre, como algunos dicen, sino de cera y
abundante para los que la saben tratar." En la literatura había surgido una
nueva forma, al emplearse dicha lengua en asuntos elevados; así lo hicieron
santa Teresa y san Juan de la Cruz al hablar sobre teología y escribir con ella
sobre arrebatos místicos y cuestiones dogmáticas, la usa con sencillez, en el
habla del pueblo; el otro con pulida forma, y altos y profundos pensamientos.
Desde el Escorial continuaba el propósito imperialista -recuerda Menéndez
Pidal-: "a todas guió, dice Oliver Asín, en su tarea de cultivar y perfeccionar
el idioma, el ideal imperialista de hacer del español la lengua universal y
perfecta, convencidos siempre de que el caso de Grecia y de Roma volvía a
repetirse con creces en España". tl mismo agrega: "Que estos ideales eran
también los de Felipe II, nos lo dice su historiador Cabrera de Córdoba. Sabía el monarca latín y francés e italiano que aprendió por intérpretes; mas de
tales lenguas 'usó muy pocas veces, aunque muchas entendió con ellas, haciendo la castellana general y conocida de todo lo que alumbra el sol' . ..". Claridad que contrasta con la sombra de que se ha rodeado.
Al finalizar el segundo decenio del XVI, aún no publica Valdés el Diálogo
de la lengua (c. de 1536) ni Juan Boscán ha traducido, por consejo de Garcilaso de la Vega, El cortesano, ce Castiglione: las dos obras que servirán de
316

-

guía a los escritores de España, en el segundo tercio de aquel siglo. Perdura
-modelo en el diálogo renacentista- la Tragicomedia de Calixto y Melibea.

Toledo, que fue capital de los godos, se mantiene como pivote &lt;le la lengua -la de Castilla la Nueva, con la h aspirada, que los conquistadores andaluces llevarán al Nuevo Mundo--, y es su centro el Alcázar, embellecido
entonces por el monarca en cuyas sienes brillan dos coronas con las que impera
sobre alemanes y españoles.
De esa capital del castellano proceden los modelos que se imitan dentro y
fuera de España, porque la lengua vulgar de Toledo se ha elevado hasta alcanzar la categoría de lengua de la corte, ennoblecida, con metáforas en las
Eglogas de Garcilaso.
Como habla de los cortesanos, la imitan no solamente los nobles; el pueblo
se siente honrado por ella, pues nacida en sus labios, se fortaleció en los poemas, antes de convertirse en habla regia: es la que por voluntad de quien rige
el imperio, será pronto lengua de dos mundos, al consumarse la conquista de
tierra firme e islas en el Nuevo Continente.
Ha sido enriquecida con neologismos que proceden del griego, del latín y
del italiano, y ha quedado transformada, así, en lenguaje de artistas. Hemández de Oviedo acata ese castellano como lengua "de la casa real"; se hallara
ésta donde se hallase, en Toledo o en otra ciudad de España, y un médico
reputado como excelente prosista: Villalobos (1473-1549), aunque llegue a
criticar ciertas formas toledanas con las cuales no transige -como la aspirada
h de Sevilla-, otorga autoridad al "habla de arte", sin influjos de región o
corte alguna.
Juan de Valdés será quien trate de poner armonía entre la lengua natural
y los artificios de innovadores, al oponerse a la adopción de neologismos inú-

tiles, aunque reconociese que la cultura española requeriría el empleo de voces nuevas que llegaran a universalizarse: " ...si algunas cosas no las podemos
explicar con una palabra, dice, explicárnoslas con dos o tres, como mejor
podemos". Casiodoro de Reina sin duda recordó este parecer al realizar su
admirada obra: la Biblia en castellano, cuya inicial edición fue terminada en
septiembre de 1569.
La dignificación del habla vulgar que defendió Nebrija y a la que había
contribuido el marqués de Santillana, antes que otros, con su copilación de
refranes, tuvo eco aun fuera de España, preferentemente en Italia, con Pedro
Bembo, autor de Prose della volgar lingua ( 1525), donde opinaba que todos
estamos "obligados a ilustrar y enriquecer la lengua que nos es natural", antes
que las ajenas aprendidas en libros. Cada nación - incluida la francesa, en317

�tonces doblegada-, se consagró a exaltar su propia lengua, y varias compitieron para resolver cuál podría ser la mejor de ellas. La española, según Valdés, "noble, entera, gentil y abundante", fue declarada "la primera del mundo entre todas las modernas", recuerda Jaime Oliver Asín, en su Historia de
la lengua española. Tal fue la opinión de un siciliano, Lucio Marineo, al hablar de ellas en su obra acerca "De las cosas memorables de España", donde
afirma que " ...hace yentajas a todas las otras en elegancia y copia de vocablos", y añade que las supera "por la conformidad que tiene con la latina,
a la cual es tan semejante". Había probado esto desde 1498, el padre del
poeta Garcilaso, en su oración pronunciada en el Vaticano, "compuesta en un
latín que resultaba a la vez castellano", según puede comprobarse al leerla
en la antología del mismo Oliver Asín. Otros escribirían prosas y versos que
eran a la vez castellanos y latinos. Prosa, en Las sergas de Esplandián, incurre
en el exceso de opinar que la lengua española superaba a la latina, y otros lo
siguen: el licenciado Juan Antonio de Herrera, entre ellos, según Buceta. (Revista "Filología Española", 1932). El emperador Carlos V de Alemania y I
de España -quien según el gramático doctor Busto, maestro del príncipe, era
polígloto y podía hablar sin intérpretes con los representantes de las naciones
a él sometidas, pues dominaba la lengua de cada uno- puso especial empeño
en difundir el castellano, para realizar el propósito de Nebrija y los reyes
católicos: imponerlo como lengua universal, imperialmente.
Como César, el nuevo Alejandro deseaba "hacer del mundo una sola patria
universal, cuyas gentes viviesen en mutua amistad y concordia, con una sola
lengua...". Mas apenas en 1517 había conocido la patria de la reina María
aquel joven que aunque "hablaba francés y flamenco, y conocía algo el alemán e italiano, ignoraba el español". (Oliver Asín.) Aún necesitaba intérpretes.

Cuando ante Paulo III, en Roma, desafía Carlos V, el 17 de abnl de 1536,
al rey de Francia, a quien señala como enemigo de la cristiandad y lo reta
a singular combate, habla en español; y al interrumpirle el obispo representante de aquel rey, que pretextó no entender esa lengua, el emperador repuso:
" ...entiéndame si quiere, y no espere de mí otras palabras que de mi lengua
española la cual es tan noble, que merece ser sabida y entendida de toda la
gente cristiana". Obligaba a quienes deseaban solicitar algo, que la hablaran,
lo mismo en Italia que en Alemania, y él "respondía en español hablándoles
mansa y agradablemente". Sus embajadores siguen tal ejemplo, en Venecia y
en otras ciudades, según recuerdan varios escritores. Su actitud se refleja en
frases y relatos anecdóticos: "en el Paraíso, Dios habla en castellano, por ser
lengua creadora y divina". ¿Cuál mejor, por consiguiente, para dirigirse a él?
Carlos V solía decir que "para hablar a Dios", la castellana "era la lengua
que empleaba". Gisbert confirma que "para plorar, la española" era la lengua
indispensable, y Castillejo, en el Diálogo entre el autor y su pluma, da testimonio de que en las Indias se enseña y adorna. Aquí, en el Nuevo Mundo, se
enriquecería con abundantes voces de las Antillas, de México, del Perú y de
otras partes. Mientras, en el Viejo Mundo, cunde y arraiga en varios países;
en Italia, sobre todo. Se habló en Holanda y Bélgica -el emperador había
nacido en Gante--, los humanistas la estudian. Los alemanes, según el licenciado Villalón, se "holgaban de hablar el castellano". En Francia la mayoría
podía entenderla, dice el señor de Brantome, en sus Rodomontades. Allá y en
Inglaterra se editan obras en español, como en nuestros días se hace en los
Estados Unidos y otros países que hablan idiomas diferentes.

En 1518, al reunirse las primeras Cortes en España, los procuradores le ruegan que hable castellano, para entender más pronto a sus vasallos y para que
éstos le entiendan. El contestó que se esforzaría en hacerlo; mas en 1520 no
lo ha aprendido y los españoles se desesperan. Eso explica en parte por qué
la primera de las cartas de relación de Cortés va dirigida a doña Juana, la
madre de Carlos V. Mas algún tiempo después lo entiende y lo habla correctamente. Ante el senado de Génova inicia un discurso con estas palabras:
"Aunque pudiera hablaros en latín, toscano, francés y tudesco, he querido
preferir la lengua castellana, porque me entiendan todos". Lo que significa,
sin duda, que los genoveses también la hablaban. Cunde el ejemplo dado por
el emperador, y sus vasallos de otros países lo imitan en el aprendizaje y en el
uso de la lengua española.
318

319

�LA EVOLUCIÓN POÉTICA EN LA OBRA DE LUIS CERNUDA
Da.

LEÓNIDAS

Moscon1 G.

U.N.A.M.

LA

de Luis Cernuda es un cuerpo verbal en movumento. Un
cuerpo vivo que emite señales que buscan la trasparencia. Nace como la fuerza de un deseo que trata de incorporarse a la realidad que niega, al mundo
que se rehúsa.
OBRA POÉTICA

El poeta, del otro lado de la vida, dice del desengaño de su amor y de su
atormentada sensibilidad. Ni los sentidos son capaces de gozarse en lo elemental y la conciencia sufre la soledad enardecida que ningún cuerpo acompaña.
Cernuda expresa su urgencia de compañía en términos que suponen su desgarramiento interior:
"Quiero como horizonte
para mi muda gloria
Tus brazos, que ciñendo
Mi vida la deshojan." p. 24

Él reconcentra su silencio y deja que su sueño viva de la palabra, como un
astro que se consume en su propia incandescencia. Hay que seguir la trayectoria de esa voz y de esa luz que no termina.
Habrá que preguntar por el deseo. Éste es una fuerza, una potencia del
espíritu que se dirige hacia algo, hacia alguien.
La primera vez que aparece en la obra se presenta como un afán, como un
esfuerzo del deseo, intemporal y solo. Luego será definido por la meta a que
tiende; el deseo va en busca del amor no para ensalzarlo gloriosamente sino
para convertirlo en olvido. Se manifiesta a través del tiempo como una perturbación dolorosa que aleja y enajena la paz de la conciencia y se puede saber

321
Hum-21

�que existe como una prolongación del poeta en pos de lo imposible. La posibilidad de la comunicación es aquí una e.xperiencia de soledad.
El amor que busca el deseo es subterráneo e irrealizable. El poeta disfraza
y desenmascara su homosexualidad mediante la mitificación de lo fálico en la
serie titulada ":E:gloga, Elegía, Oda." La voz del deseo es un canto de amor
a ese dios imposible que trasciende tiempo y espacio pero que carece de fundamentación. Vive el poeta el triste sacrificio donde oficia el sexo sus placeres
más profanos.
Pero Cernuda no siempre podrá ser congruente, coherente y consecuente
con su propio sistema pues su conciencia puede experimentar el remordimiento. Este dolor se presenta cuando la pasión disipa el arrebato de su fuego y
queda esa conciencia desnuda ante sí misma.
Cemuda nunca alega tener razón pues sus palabras dan testimonio solamente; aunque en ocasiones parece abanderar su amor contra el mundo.

"Mas este amor cerrado por ver s6lo su forma
Su forma entre las brumas escarlata
Quiere imponer la vida, como otoño ascendiertdo tantas
[hojas
Hacia el último cielo,
Donde estrellas
Sus labios den a otras estrellas,
Donde mis ojos, estos ojos
Se despierten en otros." p. 55
En "Los placeres prohibidos" el deseo y el amor defienden abiertamente y de
un modo radical el fruto de sus inclinaciones: he aquí el cambio de actitud
respecto a las composiciones anteriormente estudiadas. En la primera parte
de la obra, el poeta se sitúa para proclamar su estilo de vida y hace la declaración explícita de su realidad personal:

"Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declara,i tu espíritu impuro." p. 65

"Tú nada sabes de ello
T'
,
u estás allá, cruel como el día .
día, esa luz que abraza estrechamente un triste muro
n muro, ¿no comprendes?,
.
Un muro frente al cual estoy solo." p. 67

i

Tal estado de cosas propicia el anhelar u
.
., , .
o un olvido absoluto pero de d.
.
na s1tuac1on l1m1te como la muerte
'
or mano es preciso enf rentar e1 dolor, dejarle
hacer su estrago.

" No saber más de mí mismo es algo triste .
·
'
D ame la guitarra
para guardar mis lágrimas."
p. 74
Importa
señalar que Cemuda está' v1en
. do al mundo d
'l
llama cristal agua .d .
e una manera peculiar; e le
.
,
, vi no opaco filtro.
• 1
que le sirve para situarse como . di .d
'
' ese cnsta es la distancia
m VI uo ante el lector.

"Con todo ello haré un filtro sempiterno.
Bebe unas gotas y verás la vida como a, través de un vidrio
[coloreado." p. 78
S~ estado emocional es el equivalente a la en .
.
.
su vida es y no suya debido a
a1enac1ón pues conSJdera que
ha deseado.
que nunca ha poseído permanentemente lo que
El sueño y el olvido pueden considerarse com .
la obra nunca tienen validez compl ta .
o Juegos de evasión ya que en
el ardor de las heridas.
e sm~ en función de un querer apaciguar
también
será para Cemud a un deseo frustradO
"DEl dolvido
Habite
. el Olvido"
, f
.
on e
p
Y as1 unoona en
· ero esto no obsta para
I f
se conserve intacta pues ru· el uf . .
que a uerza de su amor
'
s rumento · ¡ · dif
.
angustia amenguan su obstin d r·
' m, a m erenc1a,
el odio o la
a a irmeza Aqu1 el Je
. d 1
torna transparentemente nítido:
.
nguaJe e a pasión se

"Pesa, pesa el deseo recordado.
Fuerza joven quisieras
··
'
para alzar
nuevamente
Co~ fango, lágrimas, odio, injusticia,
,
la imagen del amor hasta el cielo
la imagen del amor en la luz pu,;_,, p. 94

El resultado de esta actitud es el encarcelamiento del poeta en su propio
mundo. La desolación no puede ser más evidente.

322

Como una prolongación de la fuerza amorosa y como un desenvolvimiento

323

�de la misma se analiza el poema "Los Fantasmas del Deseo". En este poema
aparece claramente expuesta la idea de Cemuda acerca del problema de la
unidad del hombre y el mundo; dicha idea se ha venido desarrollando a lo
largo de su obra de manera fragmentaria pero insistente. La única posibilidad
del hombre para fusionarse con la naturaleza es mediante la incorporación
material a ella. Radica ahí precisamente la paradoja, el no poder participar
del mundo mientras se vive sino sólo en la inconsciencia absoluta de la muerte.
Cemuda aspira a confundirse para siempre con esa realidad que le ha negado
participación. Muy probablemente se tenga que considerar este deseo como
otro juego de evasión en que el poeta es experto.
Hay un sentimiento de igualación entre el i.fán del poeta y los anhelos del
transcurrir terrestre; este poema es también la culminación de la idea de lo
amoroso, la cual, recuerda un poco la teoría platónica de las formas:
''Y o no te conocía, tierra;

( ...)
Mis brazos, tierra, son ya más anchos, ágiles
Para llevar tu afán que nada satisface.

( ...)
El amor no tiene ésta o aquella forma,
No puede detenerse en criatura alguna;
Todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere,
Beso que nunca muere,
Sólo en ti misma encuentro, tierra mía."

Su decepción por las criaturas que pueblan el mundo y por los hombres y

A partir de este _momento el autor deposa lo meramente personal para abarcar bajo su concepción humana el destino de todos los hombres.
El libro Invocaciones tiene sentido de cosas convocadas para recrear sobre
ellas las temáticas frecuentadas por el autor. Primeramente, se repite la tendencia hacia la mitificación de lo masculino como ocurre en "A un muchacho
andaluz"; las primeras estrofas funcionan como un ofrecimiento a una aparición casi milagrosa:
El muchacho aparece como una venus
marina

Emanación del mar
El mar
Forma primera
La vida misma
La verdad

El p~ta se postra ante su dios humano, para reconocer en él mismo la
presencia de lo que se sabe de antemano imposible. La hora de la tarde, el
río y la colina son escenario de la negación a esa vida.
"Te enviaban a mí, a mi afán ya caído,
como verdad tangible."

La presencia del joven hace que el poeta crea en él, a .ciegas y para siempre.
"Creí en ti, muchachillo
( ...)
Porque nunca he querido dioses crucificados
Tristes dioses que insultan
'
Esa tierra ardorosa que te hizo y deshace."

sus valores en general es patética:
"Como la arena, tierra,
Como la arena misma,
La caricia es mentira, el amor es mentira, la amistad es
[mentira,
Tú sola quedas con el deseo,
Con este deseo que aparenta ser mío o ni siquiera es
'[mío,
Sino el deseo de todos,
Malvados, inocentes,
Enamorados o canallas.
Tierra, tierra y deseo.
Una forma perdida." p. 101

, L~ego, el tema de la soledad ya no es visto como un simple abandono de
s1 nusmo Y cuanto lo rodea; para el poeta la soledad será en adelante el estado n~t~al para el hombre. Lo que en un principio fuera situación incómoda
del existir
·
. . ahora habrá de verse como una plenitud vi"tal ,• lo primero
era 1a
conc1enc1a _de ~na sole?ad, lo segundo la aceptación definitiva de la soledad
de su conc1enc1a. La formula es sencilla aún a modo de pregunta:
"Cómo llenarte soledad,
Sino contigo misma."

Esta soledad contiene la pasada esperanza de realización que celosamente
guardara el poeta, su lucha por negar la condición isleña de todo ejemplar

325
324

�humano, sus fantasmas que disfrazaron las heridas, los placeres de la carnt en
vías de disoluci6n y todas las fantasías que harían las veces del esencial apar•
tamiento que es la vida. Cernuda, desde la otra orilla de su conciencia revalara su existencia y encuentra su pleno significado al volver sobre el m\lf\do
con ojos perfectamente desengañados:
"Soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a lo,
[hombres
Por quienes vivo, aun cuando no los vea;
Y así, lejos de ellos,
Ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres.
"Por ti, mi soledad, los busqué un día;
En tí, mi soledad, los amo ahora." p. 108

Soledad perfectamente asimilada como parte de la realidad del mundo;
con dolor o sin él, el poeta parece conforme.
El poema "La gloria del poeta" es una forma de justificación y de crítica
al género humano. Ciertamente la crítica es dura y en cierta manera exagerada. Para Cernuda, su modo de ser en el mundo no es el mejor pero acusa a
los hombres en general de vivir en un mundo falso. Contra la burla de quienes
le humillan se alza su voz para hacer ver la materia frágil de que está hecho
el mundo; sus detractores deben conocer la tambaleante arquitectura de la
realidad; la existencia humana es fugaz como un sueño y engañosa como el
delirio, los estilos de vida (como el del hombre que tiene mujer e hijos y
habita un departamento) usados son tristemente cotidianos, los códigos legales incapaces de regir la vida secreta del humano existir. Por los hombres
habitantes de un mundo en descomposición muere el amor del poeta.
En algo puede entreverse la crítica de la vida burguesa y el señalamiento
de los trabajos del artista.

Y contemplas con gesto distraído desde la altura
Esta sucia tierra donde el poeta se ahoga." p. 114

Pero aquí el poeta trata de llevar las cosas hasta el límite· desea la comu. .,
, .
'
mcacion autenticamente amorosa, aquella que depase la frontera de la palabra.
La muerte del amor es otra posibilidad de una pasión continuamente sufrid~. Para el ~or se ~ecesita una libertad ilimitada capaz de abarcar el mayor
numero posible de e1emplares concretos de la especie humana. Pasado cierto
tiempo ya no es posible participar en el juego amoroso sino solamente inflamarse de deseo y contemplar la belleza de los cuerpos que se rehúsan al amante envejecido; el poeta comprende, al exponer tales ideas, que el tiempo de su
primavera ha terminado.
"Pobres amantes,
¿De qué os sirvieron las infantiles arras que cruzasteis,
Cartas, rizos, de luz recién cortada, seda cobriza o negra ala?
Los atardeceres de manos furtivas,
El trémulo palpitar, los labios que suspiran,
La adoración rendida a un leve sexo vanidoso ,
Los ay mi vida y los ay muerte mía,
Todo, todo,
Amarillea y cae y huye con el aire que no vuelve." p. 110

El :u~ño del amor termina debido a que la belleza sucumbe en el tiempo
Y_ lo uruco ~ue ~rmanece es el deseo para hacer más dolorosa la comproba~~n de lo unpos1bl:..Por supuesto que tal concepción es unilateral y hasta
m1usta pues ~ce r~1dir el centro del amor en el atractivo físico de los cuerpos
Y_ no en _l~ mas delicadamente humano de la relación que supone comunicación espmtual y la aceptación del paso del tiempo como una contingencia
necesaria y, al fin y al cabo, soportable.
La razón de la tristeza emana de la concepción de lo bello y de lo amoroso.

De acuerdo con las ideas expresadas por el poeta el amor que se afinca en lo
"Éstos son, hermano mío,
Los seres con quienes muero a solas
Fantasmas que harán brotar un día
El solemne erudito, oráculo de estas palabras mías ante
[alumnos extraños,
Obteniendo por ello renombre,
( . ..) En tanto tú, tras irisada niebla
Acaricias los rizos de tu cabellera

transitorio está de antemano condenado a la intrascendencia. El amor así visto
conduce al abandono. No puede la voz del poeta ser más elocuente a este
respecto:
"La soledad poblé de seres a mi imagen
Como un dios aburrido,·
Los amé si eran bellos,

327
326

�Mi compañía les di cuando me amaron,
Y ahora como ese mismo dios aislado estay,
Inerme y blanco tal una flor cortada."
Ante tal situación la finalidad del poeta es ser el transmisor de la tristeza
que aqueja la vida de los hombres; debe ser además el intérprete desolado
que muestre al mundo el por qué de las cosas.

La definición que de la tristeza hace Cemuda es magnífica y absoluta:
"No eres hiel ni eres pena, sino amor de justicia imposible.
Tú, la compasión humana de los dioses." p. 125
La nota más saliente de las obras de este autor será a partir de Las nubes
una conciencia crítica de la realidad que se explora ampliamente en varias
direcciones hasta llegar a dejar descubierta por completo la desdicha de ser
hombre y la necesidad de la muerte y el sueño de la salvación. Cernuda nunca
será superficial; con su pasión al hombre ha tenido que recorrer un largo
camino para enfrentar sin velos la minuciosa condición del mundo cuando
éste despliega sus fuerzas abarcándolo todo. No es ya la declaración de un
dolor o una insatisfacción personal lo que denotan sus palabras; su hablar es
el de todos. El mundo para el hombre es cruel pues lo desvive enajenándolo
implacablemente en su marchar cotidiano. Si busca la esencia del espíritu
español no encuentra sino tendencias humanas que se resuelven en odio hasta
la muerte. Pero la patria no responde por tanta vida creadora de afanes en
busca de eternidad; sus frutos son de muerte pese al esfuerzo de los brazos
que la forjaron. Piensa el poeta que lo único que puede salvar esa tierra será
la esperanza en los hombres futuros. La causa de la ruina es el odio practicado por sus propios hombres.
El poeta tiene plena conciencia de la devastación que el tiempo ha obrado
en su ser y en el del mundo: es frente a su tristeza donde espera la muerte.
Es, como ya se dijo, el odio la causa por la cual el poeta ve fracasar al hombre,
de un lado los ricos y del otro los pobres; si la revolución nace del hombre
el odio es causado por la sutileza de esa diferencia que separa invisiblemente
a unos de otros. Todo esto no en tono de declaración de denuncia social sino
como un desastre personalmente vivido.
"Por mi dolor comprendo que otros inmensos su/ren
Hombres callados a quienes falta el ocio
Para arrojar al cielo su tormento..." p. 148

He aquí la nota esencial; la comprobación del mal del mundo no le viene
de fuera sino que crece desde dentro para igualarse con lo circundante. El
poeta se encuentra en lo diferente.
El tiempo es quien deshabita al hombre permitiéndole forjar quimeras a la
medida de su ceguera:
"Unos quieren así locamente su mágico reflejo
Mas otros le conjuran con un hijo
Ofreciendo en los brazos como víctima,
Porque de nueva vida se mantiene su vida
Como el aeua del agua llorada por los hombres." p. 149
Dios, entre los destinos de los hombres es una figura ausente a quien habla
el poeta para pedir por todos. Es evidente que el poeta ha salido de su ensimismamiento para abarcar y confundir su existencia y su suerte con la de los
demás hombres. Su soledad, su afán, su pasión, su deseo, son la vida de nadie
o la vida del mundo.
El poema "El ruiseñor sobre la piedra" permite estudiar con mayor precisión la apertura de Luis Cernuda hacia el destino de su patria lejana. El
Escorial es el símbolo español de la fe en lo trascendental y eterno del espíritu
mediante el sacrificio de lo humano en lo divino. Esa tierra es contemplada
por el poeta desde su destierro voluntario pero la siente más suya que si sobre
ella viviera. La declaración del amor a su patria es cosa cierta:
"Hay quienes aman los cuerpos
Y aquéllos que las almas aman.
Hay también los enamorados de las sombras
Como poder y gloria. Yo también he amado
En otro tiempo alguna de esas cosas,
Más después me sentí a solas con mi tierra,
Y la amé, porque algo debe amarse
Mientras dura la vida. Pero en la vida todo
Huye cuando el amor quiere fijarlo.
Asi también mi tierra la he perdido,
Y si hoy hablo de ti es buscando recuerdos
En el trágico ocio del poeta." p. 180
Mas no es sólo una búsqueda estéril; es más bien una enardecida declaración en pro de las fuerzas intemporales del espíritu. El poeta expone su teoría
de la esencia española hecha de ideales que trascienden las contingencias de

329
328

�"Porque presiento que este alejamiento humano
Cuán míos habrán de ser los hombres venideros,
Cómo esta soledad será poblada un día,
Aunque sin mí, de camaradas puros a tu imagen.
Si renuncio a la vida es para hallarla luego
Conforme a mi deseo, en tu memoria." p. 202

lo inmediato para proyectarse en vuelo hacia lo eterno. La esencia de esa España del recuerdo es un proyecto invisible que se realiza en sus hijos pese a
que éstos no miren sus fronteras y se debatan lejos como al fondo de un sueño.
En "A un poeta futuro" Cernuda desarrolla sus ideas de comunicación mediante la obra poética; su conocimiento de los hombres es fragmentario y
declara conocerlos mejor muertos que vivos. Él mismo pretende dejarse conocer con mayor perfección en muerte que en vida. La vida de los seres y los
hombres no puede ser conocida por completo más que en la muerte, es entonces cuando se puede decir cómo alguien verdaderamente fue. Cernuda se
orienta, para dejarse conocer completo, no hacia los que fueron sino a los que
serán.
Dice no conocer, no comprender a los hombres a quienes entendería sólo
en silencio y soledad como pudieran conocerse los demás seres que pueblan el
mundo; el tiempo es la causa del desacuerdo entre todos los hombres. Ni
siquiera puede el poeta decirse comprendido por sus contemporáneos.

C. La obra poética está planteada como una posibilidad de comunicación
que supera las limitaciones de la muerte del autor. El poeta futuro y el poema
siempre podrán encontrarse.
D. El poeta no ha olvidado sus tendencias hacia lo masculino pero las ha
sublimado mediante su entrega al hombre mediante su obra poética.
Cernuda evoluciona de un panteísmo literario hacia la fe y la esperanza
en Dios. Su camino, ya se dijo, fue torturadamente largo pero al fin sale de sí
mismo para pedir la salvación:
"He vivido sin ti, Mi Dios, pues no ayudaste
Esta incredulidad que hizo triste mi alma
(. .)
No destruyas mi alma, oh Dios, si es obra de tus manos;
Sálvala con tu amor, donde no prevalezcan
En ella las tinieblas con su astucia profunda,
Y témplala con tu fuego hasta que pueda un día
Embeberse en la luz por ti creada.
(. . .)
Tras esta noche oscura vendrá el alba
Y hallaremos en ti resurrección y, vida." p. 208

Él, se sabe diferente a los demás y por eso mismo quiere ser comprendido
por alguien que se le parezca aunque todavía no exista:

.

"Yo no me cuido de ser desconocido
En medio de estos cuerpos casi contemporáneos
Vivos de modo diferente al de mi cuerpo
De tierra loca que pugna por ser ala
Y alcanzar aquel muro del espacio
Separando mis años de los tuyos futuros." p. 201

Luego aparecerá la materia de esa comunicación hacia el futuro.
P;imeramente, el poeta necesita la comprensión de un alma semejante a la
suya; no puede ser su poesía un código de mensajes interpretado por cualquier
persona. La materia de esa comunicación es una serie de submensajes que

La trayectoria descrita por Cernuda a lo largo de su vida puede definirse
como una frustración y como un encuentro.

BIBLIOGRAFÍA

integran un todo.
A. Hay una queja táctica de incomprensión humana. El poeta ya no canta

la luz del mundo porque el amor se le ha marchitado.

CERNUDA,

Luis, La realidad y el deseo, Ed. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1970.

B. El poeta es valiente en su miedo pues debe olvidar los detalles que han
enajenado su existencia, debe hacer a un lado el sufrimiento y todas las vivencias negativas para poder igualarse en un tiempo futuro con seres a él
semejantes.
331
330

�LOS FACTORES ANGLOSAJONES EN LAS OBRAS DE
JORGE LUIS BORGES
DR. RoBERT G. CoLLMER
Baylor Univenity

JoROE Luis BoaoEs es un enigma. Nacido en Argentina ("Las calles de Buenos Aires / Ya son la entrada de mi alma"), ha tenido más influencia fuera
de su país y fuera de su lenguaje que en el mundo hispanoamericano. Casi
ciego la mitad de su vida y ahora medio sordo, ha desempeñado el cargo de
director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Sin inmiscuirse en asuntos
políticos, fue humillado por Perón y forzado a servir como "Inspector de aves
de corral" en Buenos Aires. Bien documentado acerca de conceptos filosóficos
y teológicos, utiliza su "inteligencia siempre alerta. . • al servicio del juego y
no de la convicción" ( como nos informa su amiga fiel Alicia Jurado) . Pequeño, débil, modesto, le gusta narrar cuentos del gaucho, el héroe militar argentino y el "gangster'' norteamericano. Aunque una vez dijo: "Yo pienso en
Inglaterra como se piensa en una persona querida"; antes de los sesenta años
no había visitado ni Inglaterra ni los Estados Unidos. Apenas conocido fuera
de un grupo de amistades en Buenos Aires hace diez años, ahora brilla su
nombre en todo el mundo como personaje literario, exótico y atractivo, especialmente entre los jóvenes de letras. Casi todo estudiante universitario conoce
los libros Ficciones y Obra poética o si no, lee tales cuentos como ''Las ruinas
circulares" o "El jardín de senderos que se bifurcan" o "El sur" en las antologías que se utilizan en el primer año de estudios literarios universitarios.
Secreto y aislado, admite que "mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo
es del olvido", pero sus declaraciones son citadas en las páginas de diarios
mundiales y sus conferencias en Cambridge, Massachusetts, Nueva York, Londres y México son numerosas.
Conocí a Borges durante mi estancia de dos años académicos, como profesor
huésped en la Universidad Nacional de Asunción, Paraguay, de 1966-1967.

333

�Un amigo paraguayo, Juan Santiago Dávalos (cuya memoria conservo con
afecto ya que ha fallecido), conociendo mi interés en el poeta inglés John
Donne, me informó que Borges compartía esta misma curiosidad. Hice dos
viajes a Buenos Aires en 1967, para charlar con él, habiendo encontrado una
de las mentes más ágiles y la persona más singular en toda mi experiencia.
Mostró ser un hombre sin igual. Hablamos en inglés, intercalando algunas
palabras en español. Su madre, que contaba entonces con más de noventa
años, no se alejaba de su lado, lo cuidaba y lo llamaba "Georgie", utilizando
también una mezcla de inglés y español. Le presenté una edición del siglo
XVIII, del diccionario del doctor Samuel Johnson, el padre de la lexicografía
inglesa y a su vez me obsequió una copia de su libro más reciente. En 1968
nos visitó en nuestra casa en Texas, acompañado de su esposa con quien se
había casado en 1967, siendo ahora divorciado.
En nuestro primer encuentro me pidió que le leyera unos trozos en inglés
moderno del inglés antiguo (que para nosotros mismos es como una lengua
extranjera) y él los citó en el original. Me informó que durante los últimos
meses se había dedicado al estudio del noruego antiguo. En I la ciudad de
Buenos Aires, lejos de las masas de habla inglesa, vivía este hombre que leía
autores olvidados por la mayoría de las personas de habla inglesa.
Al investigar la vida y las obras de Borges, se nota que conoce profundamente la lengua y la literatura inglesas. Nació en Buenos Aires en 1899, de
antepasados españoles y portugueses, que habían habitado en Argentina por
generaciones, pero su abuela paterna nació en Inglaterra. Su padre era profesor de psicología e inglés en escuelas secundarias de Buenos Aires. En la
casa y durante los años de su niñez, la familia hablaba inglés y mantenía la biblioteca repleta de libros de esa lengua. Lector voraz, Borges había leído Don
Quijote antes de cumplir los ocho años y a la edad de nueve dominaba la lengua inglesa lo suficiente para hacer su primera traducción de este idioma; el
cuento corto de Osear Wilde, "El príncipe feliz". Siendo muy joven, lo llevaron sus padres a Europa, donde vivió de 1914 a 1921. En Ginebra completó
sus estudios secundarios y de ahí pasó a España. Frecuentaba un grupo de
jóvenes poetas vanguardistas bajo la influencia del movimiento literario forjado por Rafael Cansinos Assens, denominado ultraísmo, llegando a ser portavoz de' este movimiento en el Nuevo Mundo, proclamando en oposición a
los movimientos ligados con José Enrique Rodó y Rubén Darío, la necesidad
de escribir en un estilo aproximado al que Baudelaire y Mallarmé habían
recomendado para el francés y que Ezra Pound había practicado en el idioma
inglés. Se abogaba por la reducción del poema a su elemento primordial, la
imagen, la supresión de adjetivos inútiles, la abolición del adorno y la comprensión de símbolos para ampliar el poder de sugestión.

334

. _Parece ser q~e Borges piensa en inglés: ha publicado dos poemas en este
1~0~~ Y ademas en~abeza ensayos con títulos en inglés, por ejemplo "Dream-

tige~ • Ha desempen~do el cargo de profesor de literatura inglesa en la Universidad
de" Buenos
Aires durante varios años. El tema de este traba'JO es pre.
,
cisamente ¿ que forma toma la literatura inglesa y norteamericana en las obras
de Borges ?"
Antes de procurar resol~er este problema, debemos definir Ja relación de
~orges c?n la lengua extran1era predominante en los círculos literarios de Aménea
el francés.. Desde .fines del siglo XVIII, la lengu a francesa y los
d ·Latma:
d
a mira __ores de Fra~c1a h~n sido la fuente intelectual de los escritores hispanoamencanos. V~ltair~, Diderot, Rugo, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud, Sartre, Camus, _han mflmdo en la vida intelectual de Hispanoamérica. A la vez,
los, autores ingleses _laureados por los franceses, eran casi los únicos también
ahi, honrados. Por :Jemplo Byron, Poe y Whitman sólo fueron admirados despues de ser reconOCidos en Francia. En este punto Borges se separa de los otros
pensad~res castellanos, porque no es seguidor de guías franceses. Pero hay una
paradoja
end esta· , relación. Borges dice: "Le debo muchísimo
· " . La
·
· a Francia
~rirnera tra_ uccion de una de sus obras por ejemplo, fue al francés. Continúa:
Creo ~ue mclus~ en, ~spaña se me considera con más seriedad ahora, quizá
por encima de rrus mentos, a causa de mi consagración en Francia y l0 · _
roo aq m,
' en Argentma
· " . L a primera revista que dedicó u
·
IDJS
'
Borges fue l'Herne en 1964. Sin embargo insiste· "Tengonlnu~ero ~~tero a
h
d
·
a impresion que
emo~ pasa o d~I francés al inglés y del inglés a la ignorancia. Hubo una
especie de cambio. Admiro a la literatura inglesa más que a ·
te
I .
.,
h
nmguna, pero
w::,,.a impresion que emos pasado del francés literario al inglés de HollyBorges _se considera un precursor del movimiento hacia la literatura inglesa.
Pero
son los escritores significativos de esta literatura;,. E n cier
· t o sen'd ¿ cuales
·
ti o ~xiste ~a oxtod~xia en el estudio literario. Hay en todas las literaturas
~na Jera~~1~ d~' escntores, y las personas que enseñan literatura ponen énfasis en los nght autores. Por ejemplo, en la literatura británica designamos
entre los
. grandes a Chaucer, Shakespeare, Milto~, Wordsworth, T ennyson· y
en
l
a
l
1teratura
norteamericana a Emerson, Hawthome, M eJv1·11e, Wh'1tman
'
Eli
ot. Nosotros los profesores, repetirnos el catecismo de los autores calificado:
como buenos. i:ero Borg~s no tuvo la oportunidad -o no llevó Ja cadenade haber estudiado la literatura inglesa con profesores del "establishment".
~a clave para el pensamiento de Borges, es la que nos presenta el caso extrano de un hombre que no maduró. En una entrevista dijo: 'Me pasé la 'd
leyendo_ a Stevenson, Kipling, Wells, Shaw. .. A Chesterton ¡0 leo y lo
lo considero como a un amigo person al . . . Cuand o era Joven,
·
, enormeleia

1:~ ;
335

�Borges,
t a Whitman" • U na y otra vez en las obras y conversaciones deºbli
mene
encontramos el patrón de lectura de un muchacho aislado en una b1 ~~eca
recaudada por un aficionado a los libros, de fines del siglo XIX, que escogio _los
volúmenes que le atraían según su juicio comple~ente p:rsonal. Los pe~itos
que analizan las obras de Borges, notan la repetlc1~n de s~bolos, por eJ~plo: el laberinto, el espejo, el tigre, el libro,que ~ntiene en. s1 todos los demas
libros. Alicia Jurado comenta cómo le hab1a fascma~-º el ugre, tenemos un
dibujo de un tigre que hizo Borges cuando ~ran nmo. En el libro El hacedor (título traducido al inglés como Dreamtigers) leemos:

r

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
El irá por su selva y, su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cie'Tto).
Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
U na serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal . ..

Ha mantenido el entusiasmo de un mno en su primer encuentro con el
objeto ajeno O personaje nuevo. El .1:1'1u9do e~~b~ animado o en e~tado de
fluidez, no sujeto a formulaciones f1Jas y pre1mc1os concrechtos. La htera~ura
no toma forma según la mano muerta de profesores que mu as veces repiten
sin comprender, las interpretaciones ya vacías y sin vida.
Podemos tomar como ejemplo de la actitud de Borges hacia la literatura
· l
la manera cómo descubrió a Donne. El lector moderno confronta a
mg esa,
, •
El"
' de T . S. Eliot. En cambio Borges, quien cita a 1ot pero no
D onne a traves
simpatiza con él, halla a Donne por medio de la prosa románti~ de Thom~ de
·
Hoy en día casi nadie lee a De Quincey, autor de Las Confesiones
Q wncey.
'd u rb
de un opiófago inglés", pero a fines del siglo -~I~ er~ muy le1 o. n 1 ro
hn Donne una defensa del swc1d10 Biathanates, fue comenen proSa de Jo
•
, d 1 · ·d·
. cey El libro de Donne es la primera apolog1a
tado por D e Qwn •
. . e 3UICI 10 en
tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi ciento setenta Y

cinco autoridades, Donne, en más de doscientas páginas, procura insistir en que
ningima ley, ni la de Dios, ni de la naturaleza, ni de la razón se viola si la
persona, bajo ciertas condiciones se suicida. Es un libro de teología casuística,
y Borges incluye a Donne entre los heresiarcas históricos. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", según un crítico, toma como punto
de partida a Biathanates. El ensayo sobre BiathanatPs escrito por Borges se
incluye en Otras inquisiciones. Lo que le atrae a Borges en la li~eratura inglesa,
es la idea aislada o el detalle olvidado, o el autor recóndito.
Podemos trazar los elementos anglosajones en las obras de Borges con la
ayuda de dos breves libros que contienen los apuntes para sus conferencias
dictadas en la Universidad de Buenos Aires, en su cátedra como profesor de
literatura inglesa. Estos libritos son Una introducción a la litnatura inglesa y
Una introducción a la literatura norteamericana. Comenta Borges sobre De
Quincey: "su obra entera, que abarca catorce volúmenes, está hecha de artículos, que en aquel tiempo equivalían, en extensión y profundidad, a lo que
hoy llamaríamos libros. Intentó, y muchas veces logró, como Sir Thomas
Browne, una prosa tan poética como el verso... Buscó un placer intelectual
en el opio; éste aumentaba su sensibilidad para la música y le permitía entender o creer que entendía las páginas más abstrusas de Kant. . . Pequeño,
frágil y singiilarmente cortés, su imagen perdura en la memoria de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad". Esta última
descripción de De Quincey cumple bien con la de Borges mismo.
Al mencionar a Sir Thomas Browne, encontramos otro elemento inglés. Borges alega en su Introducción a la literatura inglesa, que éste "ha sido juzgado
el mejor prosista de las letras inglesas", y un crítico del estilo de escribir de
Borges encuentra en éste la intención precisa de adaptar el estilo de Browne
al castellano. Pero hay muy pocas personas, salvo los especialistas en la literatura inglesa, que ahora leen a Browne; es un autor casi olvidado. Pero Borges revivifica a autores muertos y vuelve a utilizar id~s que el resto del mundo califica como agotadas. El estilo de Browne se distingue por la mezcla de
palabras de etimología latina y griega con palabras teutónicas, "latinismos y
neologismos" (según Borges) . El pensanúento de Browne, dice Borges en su
primer libro, Religio Medici (la religión de un médico), "encierra una paradoja, los médicos eran tenidos por ateos". Y sigiie: "En su obra capital, Urnas
sepulcrales, el sujeto es apenas un pretexto para sabios y dilatados párrafos
musicales, donde lo que se dice es harto menos importante que lo que se sugiere". No por casualidad, el amigo más cercano de Borges, Adolfo Bioy Casares, tradujo al castellano este libro. Los profesores de inglés consideran
Religio Medici su mejor obra.

337
336

Hum-22

�Aunque "el horror de los espejos" (mencionado en el poema "Los Espejos" ) es, como dice el crítico Miguel Enguídanos, "tema recurrente en toda la
obra de Borges", sin embargo Borges busca su propio reflejo en los autores a
quienes él imita. O quizás podríamos decir que Borges busca a los autores que

cuento
. que &lt;lur t 1 que
, l se
· llama
• Pierre Monard, autor del Qui1ºote,,
• Bas t a d ec1r
an e os u timos d1:z años, Lewis ha sido descubierto como autor si~ficativo
pero Borges lo hab1a notado ya hace más de treinta años.
'

lo dupliquen a él.
Regresemos a otros escritores que influyeron en él. Son como dije, autores
que leyó en sus primeros años. Eran los escritores populares a fines del siglo
XIX y principios del presente: G. K. Chesterton, H. G. Wells y Rudyard
Kipling. Chesterton utilizaba el cuento policial para promover ideas filosóficas, especialmente en los cuentos del pa.dre Brown, el detective sacerdote. Con
su amigo Bioy Casares, Borges hizo una edición de Los mejorPs cuentos policiales, e incluyo un cuento de Chesterton. Recordemos "La muerte y la brújula" con la integración de elementos de la religión hebráica y la búsqueda
de "un puro razonador", el detective Erik Lonnrot, así como también el ase-

a . rac1on anticipada a los grandes (en la literatura inglesa - Shakes eare
M1lton; en la literatura norteamericana - Poe Whitman)
p
y
aquellos factores que lo duplican a él mismo.
y
' pero le atraen

sinato fabricado de "Emma Zunz".

H. G. Wells, considerado por algunos historiadores como el padre de la
ficción científica, procuraba unir la ciencia, a veces fantástica -por ejemplo
en La máquina del tiempo-, con la ideología. Sin educación universitaria,
pobre y enfermo, Wells muestra rasgos parecidos a los de Borges. La ciencia
de éste, en contraste con la de Wells, con sus investigadores de planetas lejanos y el mundo futuro, regresa al pasado en "La lotería en Babilonia", a la
obscuridad de la literatura en "La busca de Averroes", o raras veces se adentra en el futuro como en "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius". Wells se opuso al
cristianismo de Inglaterra, como Borges también examina con admiración
la herejía en "Tres versiones de Judas" .
Después de Wells, Borges se acerca a otro autor inglés que utilizó la ciencia
como vehículo para exponer su filosofía, C. S. Lewis. En una entrevista Borges explicó cómo había abandonado la poesía para dedicarse al género narrativo:
"En el año 1939 caí muy enfermo de una septicemia, como Dahlmann en
El Sur. La fiebre y el delirio fueron tales que creí enloquecer y temí que ya
no podría volver a escribir. No quería ni siquiera que mi madre me leyera libros porque tenía miedo de no poder entenderlos. Una ,noche en el sanatorio,
ya un poco mejorado, ella me empezó a leer un libro de C. S. Lewis, Out of
the Silent Planet, que acababa de llegar de Londres. De pronto, descubrí que
estaba llorando de alegría, porque sí entendía lo que mi madre me leía. Entonces decidí escribir algo, pero algo nuevo y diferente para mí, para poder
echarle la culpa a la novedad del empeño si fracasaba. Me puse a escribir ese
338

En cuanto
a •la• literatura norteamericana' el caso es paralelo. Borges expresa
drni
·,

Como ya lo _he mencionado, tenemos la ventaja de poder examinar el esquema de la l~te:atura en un pequeño libro de texto. Obra de no m, d
sesent~ y dos pagmas; está dividida en catorce capítulos. Hay capítul t'a~ e
por eJemplo " Hawth rone Y p oe,, , " el Trascendentalismo" "Whºt ,os 1p1cos,
H
man M l ·11 " p
'
I man y
er. .
e v1 e . ero hay otros, los últimos "La novela policial" " .
f1ct1on y el ,Lejano
O est e,, y "la poesía oral' de los pieles rojas". ,Cautel~sasc1ence.
mente los cntlcos norte~mericanos han admitido la influencia del oeste leºano
pero para Borges. la vida de los cowboys y las novelas que la refle. an J so~
de ser estudiadas · y Borges todav1a
, se ant1C1pa
.. J 'a un
fverdaderamente
t
. dignas
.
hu ;ro recon~1~_1ento, al insistir en la importancia de la poesía oral de los
a itantes
.
ch pnrmtlvos
. . de América del Norte· As'1 como entran en su literatura
1os gau . os y los m~1os de ~rgentina, de la misma manera quiere que también
se estudien persona1es seme1antes en la literatura norteamericana.
emos notado
y la hereJº1'a• Podriamos
,
0
ta Hbº,
,
• su interés en la teoloofa
comentar
m ien c~mo m_troduce factores y nombres y mitos de los judíos y los árabes
(Borges
mismo tiene un poco de sangre Jºudía·) L e m
. t eresan d os autores pu-.
·
~tan:s, ahora recordados por los especialistas en historia y teología Cotton
at er y Jonathan Edwards. Creo que los puritanos son en ciertos ~s ectos
probablemente, los descendientes intelectuales de los judíos U
d
p . '
res poemas se titula "Jonathan Edwards".
. no e sus meJoJONATHAN EDWARDS
(1703-1758)
L ejos de la ciudad, lejos del foro
Clamoroso y del tiempo, que es mudanza,
Edwards, eterno ya, sueña y avanza
A la sombra de árboles de oro.
H oy. es mañana y es ayer. No hay una
Cosa de Dios en el sereno ambiente
Que no lo exalte misteriosamente
El oro de la tarde O de la luna. '

339

�Piensa feliz que el mundo es un eterno
Instrumento de ira y que el ansiado
Cielo para unos pocos fue creado
y casi para todos el infierno.
En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña.
C 1 F entes sobre la prosa
Este poema en Parte 1·ustifica el juicio d e ar os u
de Borges:
"Borges confunde todos los géneros, rescata todas las tradicio_nes, mbata
os hábitos crea un orden nuevo de exigencia y no-or
" so . re
,
todos 1os m al
'
·
' ero tamb1en
1
el cual pueden levantarse la ironía, el humor, e Juego, s1i p.
. .,
una profunda revoluci6n que equipara la_ libe~d co~ a ima,~mac1on
y con ambas constituye un nuevo lenguaje latmoamencano...
Siempre hay la ironía, el humor, el juego. Siempre hay Borges.
. ,
,
ro ia palabra se cri6 "en un Jardm,
En resumen, aunque Borges segun su p Pb.blioteca de ilimitados libros in, d
1·a con lanzas y en una i
.
&lt;letras e una ver
' ,
d
d América Latina en la hteragleses"' ha llegado a ser la voz mas po erosa e
tura universal.
las literaturas ex6ticas, las había adaptado y
A pesar de algunos rasgos en
Bor es muestra que la imaginación
las había convertido en unahco: nue~\omb;e es creador. Como dijo en su
crea el mundo, el poeta es ace or, e
poema "Mi vida entera":

C
que mis jornadas y mis noches se igualan en
reo
d D'
l de
pobreza y en riqueza a las e ios y a as
todos los hombres.
Borges no es inglés, ni es argenfmo, es hombre universal.

EL DISTANCIAMIENTO IRÓNICO EN "TIEMPO DE SILENCIO"
DE LUIS MARTlN SANTOS
Gn.BERTO TRIVIÑOS

Instituto Central de
Lenguas.
Universidad de
Concepci6n, Chile

LA PR.ooucc1ÓN LITE~ . d,e Luis ,M:artín Santos tiene proporciones físicas
mínimas: Dos novelas, una publicada en 1962, la otra aún inédita, y una serie
de breves relatos llamados "apólogos" completan una narrativa de redueida
extensión que contrasta con la amplitud cuantitativa de la obra psiquiátri~
que Luis Martín Santos, escribe sin interrupción desde 1950 hasta 1964. Podr~
pensarse que la literatura de ficción de este autor está regida por ese virtuosismo de lo exiguo que caracteriza a la mayoría de los novelistas españoles de las
últimas dos décadas, sin hablar de los numerosos autores de un solo libro que
desaparecen en el más absoluto anonimato artístico no obstante haber obtenido el premio Planeta, A donáis, o Alfahuara. No es éste, sin embargo, el
caso del autor de Tiempo de silencio, no sólo por ser un "gran escritor de una
sola novela", sino porque desaparece trágicamente cuando sólo había iniciado
su obra literaria. Sus proyectos narrativos, recordados por los qué con él intimaron, confirman que su práctica literaria estaba signada por la misma voluntad creadora perceptible en su quehacer psiquiátrico.
Tiempo de silencio,1 la única novela publicada de Luis Martín Santos, es
la narración de un fracaso. En 1962, año de su primera edición, el tema del
fracaso no es nuevo en la literatura española contemporánea. Por el contrario, está presente, por ejemplo, en Homenaje privado ( 1962) , de Andrés
~ MAltTÍN SANTOS, Luis, Tiempo de silencio, Barcelona, Seix Barral, 1962. (Citaremos por esta edici6n).

341

340

�novela social, dicen, presenta un reflejo fotográfico de lo inmediato y visible.
Pero lo que le~ ,molesta ~o es, en realidad, el nivel del reflejo, sino el objeto de
~~ r~presentaaon.. Sus singulares expresiones -"fuei:a el realismo socialista",
olvido
·
,, " y desprecio para los novelistas ateos", "basta de novelas d e mineros , no más chabolas ni piquetas", "se acabaron las demagogias en el campo andaluz"- tienen idéntica significación a la de la fórmula " no ha nad
·
·
Y conª
q ue mod'f'
i .icar" de1 prota_gomsta
de Tiempo
de silencio: la complicidad
lo e~tablecido, 1~ conforrrudad con la injusticia. La imparcialidad que sus promocionadores asignan a este grupo es, por consiguiente, una pura ilusión. Manuel San Martín Y Andrés Bosch narrán en sus obras la historia de una derrota, pero el problema es para ellos un problema metafísico. Su narrativa
revela ,en este sent.id~, . una mistificación de la realidad, ya que presenta con
el caracter
de ahistonco y universal lo que es un dato de 1a expenenaa
, · •
, .
histonca española.

Bosch y en El borrador ( 1961), de Manuel San Martín. Años después, en
Señas de identidad ( 1966), de Juan Goytisolo.
Esta persistencia es por sí misma significativa. Está directamente relacionada con un período de la historia española contemporánea. De manera específica, con la problemática de los intelectuales de la posguerra. La falta de
participación en el desarrollo de la sociedad se convierte, después de la guerra
civil, en el destino de muchos intelectuales. Estarán obligados a renunciar a
su necesidad de desempeñar una misión histórica, de tener una influencia
práctica en su sociedad. Este hecho hace surgir en ellos el sentimiento de que
carecen en absoluto de influencia, de que son completamente superfluos, innecesarios. España ha evolucionado, pero sin recurrir a ellos, sin necesitarlos.
El escritor Juan Goytisolo ha reconocido en forma explícita esta marginación en una conversación con Emir Rodríguez Monegal:

Lo que interesa analizar no es sólo esta similitud significativa. El hecho de
desta~ar la semejanza de diversas realizaciones artísticas es insuficiente. Nada
nos dice del valor estético de estas obras, de la especificidad de cada una de
ellas. El arte consiste en dar forma y sólo la forma convierte un producto en
obra de arte.. C~d~ realización artística es, en este aspecto, producto de un
con~ormador indlVldual. La historia proporciona la materia, la realidad. El
escritor la ela~ora y la tran~forma convirtiéndola en poesía. En el caso que
estam.os estudiando, esta afirmación tiene importancia decisiva. Las obras
mencionad~ se relacionan entre sí por reflejar, en el plano de la literatura,
una determ_mada problemática histórica, pero el modo de resolverla artísticam,ente es diverso en _cada una. Lo decisivo es el examen de estas diferencias.
Solo entonces es posible aprehender la singularidad de cada obra particular.

"Nosotros contábamos con una posibilidad de intervenir en la evolución
de la sociedad española y nos hemos dado cuenta de que esta evolución
se ha operado sin nosotros, a nuestras espaldas. Eso ha creado . . . una
sensación de malestar y de contradicción y de degarro."
Esta es la problemática que, con diversas soluciones individuales, se refleja
en la literatura española contemporánea, especialmente en la novela, por observarse en ella la forma más adecuada para su expresión. Luis Martin Santos
y Juan Goytisolo no evaden literariamente esta problemática. La asumen de
manera crítica no sólo para exorcisarla de modo subjetivo, sino para superarla en la realidad. En este sentido fundamental la literatura no constituye
para ellos una zona privilegiada de refugio, de mistificación y de sublimación
en que todos sus sueños se realicen, en que toda tensión entre individuo y
sociedad esté excluida de modo sistemático. Distinto es el caso de Manuel San
Martín y de Andrés Bosch. Pertenecen a un grupo de novelistas que se autodenomina creador de la nueva novela española. Las declaraciones explícitas de
este grupo revelan que su interés no está en los problemas históricos de su país,
sino en los problemas de un tiempo que es "el de hoy, el de ayer y el de mañana, porque es el tiempo del hombre, que no pasa, que permanece". Esta
idea de una literatura de lo ahistórico les hace oponer a la novela social española, que según ellos se caracterizaría por la parcialidad, por su falta de
fantasía y de imaginación creadora, una novela metafís ica, en la cual lo esencial sería el antipartidismo, la imparcialidad, la objetividad y la profundidad.
La falsa conciencia de este grupo se revela, sin embargo, en sus múltiples declaraciones teóricas. Sus objeciones estéticas contra la novela social son incapaces de disimular los prejuicios políticos y sociales que las determinan. La

342

fe

Tiempo_
silencio ha si~o, en este sentido, erróneamente interpretada. Su
~reocupaci?n por el lenguaJe, su propósito de superar las estructuras naturalistas Y su intento de renovar los modos narrativos tradicionales inhabituales
en
narrativa española de la década del 50, han contribuido a'la supervaloracion de s~s valores formales, a tal extremo que se ha llegado a observar en
ella un e~u1v~lente de la novela más famosa del escritor irlandés James Joyce., Este
· duda, una d e 1as razones
. enfasis en rasgos de carácter formal es, sm
mas .1:°portan.t~s. que han contribuido a silenciar el sentido inconformista, la
funcion desmitiftcadora y el propósito crítico de T i' emp o de si·zencio.
· La nov~la con e~ carácter de pura. literatura de entretenimiento, de experimento
solo en el mvel de las formas, sm pretensión ninguna de tener una si·gru·f·c· · '
"lid d
•
1 ac1on
Y utl a , social
es,sistemáticamente
'l
.
.
.
. negada por Luis Martín Santos,nosoo
en su ?racuca ar.t:stl~~ rrusma'. smo también en sus reflexiones sobre lo que
denommaba funcion desacrahzadora-sacrogenética" del novelista: "Su fun-

!~

'

343

�ción es la que llamó desacralizadora-sacrogenética: Desacralizadora, destruye
mediante una crítica a,,auda lo injusto. Sacrogenética, al mismo tiempo col~bora
a la edificación de los nuevos mitos que pasan a formar las Sagradas Escnturas
del mañana."
Tiempo de silencio posee, sin duda, rasgos joyceanos. De ningún ~odo, s~
embargo, su singularidad reside sólo en este aspect~. ~a ~ovela d.e Luis M~rtin
Santos es, por sobre todo, el relato irónico de la asimilación del inconformismo
en la España de posguerra. Todo análisis que omita est~ elemento estr~cturador
f damental deformará necesariamente la comprens1on de la totalidad. La
un
' de su sentido es, por este motivo, imprescm
· d'bl
explicitación
1 e.

" ...un hombre encuentra en su ciudad no sólo su determinación como
persona y su razón de ser, sino también los impedimentos múltiples y los
obstáculos invencibles que le impiden llegar a ser..." (p. 14)
La urbe madrileña se caracteriza, pues, por su negatividad. Ella frustra a
los intelectuales descontentos, a los provincianos inquietos, a los emigrantes
ilusionados. Las palabras "destruido", "eunuco" y "castrado" sensibilizan este
carácter aniquilador de la ciudad e insistentemente repetidas adquieren el carácter de los leit-motivs fundamentales del irónico relato del narrador.

1

El inconformismo del protagonista de Tiempo de silencio tiene una función
decisiva. Es precisamente el elemento que 'din~iza el relato, el factor .que
produce y mantiene el movimiento novelesco. Nmguno de los cua~ros soc.1al~
descritos en la obra es un mero cuadro social estático, ya que recibe su s1gruficación directa de este factor estructurador. Cada uno de .el~os. represe~ta ~_na
etapa, una fase, un momento importante ~e un pro~eso dmanuco ~ue. implica
el suraimiento y la neutralización de un mconfonrusmo .. Las des~npc1ones de
las ch=bolas y sub-chabolas, de los cafés literarios, de las fiestas de mtelec~ual~s,
de la cárcel, no son simples descripciones estáti~ de diversos ~scenanos mtroducidos para producir una impresión de totalidad human~, smo que co~stituyen un requisito indispensable para mostrar con profundidad la _evoluc1on
espiritual del protagonista, quien irá modificándose en contacto_ d1.r~cto con
la realidad exterior. El conocimiento del mundo de las chabolas s1gnif1ca para
él una ruptura de sus gestos rutinarios y habituales;
reunión e~, el .café
literario señala el cambio de sus relaciones con la realidad; la reumon intelectual en casa de Matías revela los extremos y tensiones entre los cuales os-

!ª

cila; y así sucesivamente.
La metrópolis madrileña en la cual transcurren los diversos acon:ec~mientos
narrativos es, en este sentido, un elemento integrante de la esencialidad artística de la obra; de ningún modo constituye una instancia puramente secundaria, sino que es inseparable de las existencias que se despliegan ~n el. mun~o
de la obra. Lo que define a todos los personajes, de un modo pnmano y basico es su carácter de habitantes de la gran ciudad española. Madrid es ellos
-Pedro Muecas Amador, Cartucho, Matías, Dorita, etc.- y ellos son la
imagen de Madrid. Todas las instancias en que esta novela se divide cobra_n
unidad en cuanto son facetas de la urbe madrileña. Es ésta el superpersona1.e
bicuo que asimila destruye y frustra. No es exagerado decir que en los pn:eros fragmentos ;stá explícitamente formulada la problemática fundamental
de la obra literaria de Luis Martín Santos:

344

La disposición temporal del proceso narrativo en Tiempo de silencio está
caracterizada por su linealidad de tal modo que el comienzo y el término de
la novela constituyen el principio y el final de una serie de acontecimientos
cronológicamente dispuestos. La visión de totalidad que el hablante en tercera persona posee sobre los hechos por él narrados, le permite seleccionar y
desarrollar lentamente sólo aquellas instancias que determinan una transformación fundamental en el protagonista. Esta perspectiva determina que la
narración se concentre sólo en un breve número de días en los cuales acontecen a Pedro los sucesos importantes y decisivos en la configuración de su
destino. La duración efectiva del proceso narrado es, de este modo, muy breve, pero la especial manera de considerar las instancias significativas mediante
s11 dilataci6n o expansión y las continuas proyecciones hacia el pasado y el
futuro de los personajes, crean una sensación de existencia completamente desplegada en su totalidad.
Luis Martín Santos meditó en las dificultades, obstáculos, límites y servidumbres que implica el relato de una historia en el prólogo de su segunda
novela, aún inédita, denominada Tiempo de destrucción. Estos pensamientos,
que constituyen una importante reflexión sobre el proceso de escribir una novela, permiten comprender su estética narrativa, especialmente su método de
composición novelesca. Sus observaciones sobre la manera de construir la historia del protagonista de Tiempo de destrucción, evidencian, en efecto, la
práctica de una poética que denominaremos, utilizando la terminología de
Umberto Eco, poética de la intriga:
" . . .Se me debe perdonar que renuncie a la habitual secuencia cronológica y que vaya picoteando aquí y allá al vuelo de mi imaginación.
Me demoraré más en algunas épocas. De otras apenas podré decir nada.
Seleccionaré así de modo semejante a como lo hace nuestra memoria,
lo esencial de cuanto tengo que contar. Nuestra memoria también tiene
el privilegio de olvidar todo lo que no es importante. O quizá, de un
modo preferente, todo lo que nos avergüenza recordar (según la cono345

�prepara.~ons. • . a mettre en pleine lumiere, par la seule adresse de la
compos1tion les evenements essentiels et a donner a tous les autres le
&lt;legre de relief qui leur convient, suivant leur importance..."

cicla máxima del gran bigotudo) . Esta libertad, que conserva a mí mismo
y que espero no enoje al lector, debe dar más variedad a la narración y
hacerla más esencial, más significativa, recortar mejor la imagen de mi
personaje." 2
El principio de construcción que rige las dos novelas de Luis Martín Santos
es idéntico.ª El relato implica, en ambas, una organización jerárquica de los
hechos, el establecimiento de una perspectiva de valores. Lo que se narra es
sólo lo importante, lo esencial y lo significativo. La historia de un hombre no
debe relatarse, por consiguiente, a través de una pura multiplicidad de datos,
fechas y peripecias externas. Es necesario recurrir a ellos, pero de su innumerable cantidad no se puede deducir que sea captado lo que es'importante
en ese hombre. La tarea del novelista no se completa con puros datos porque
lo que debe captarse es una figura interior, la forma de un movimiento espiritual. Y esto no se capta cuando el hombre realiza cosas habituales, previsibles, rutinarias. Sólo en la sorpresa de lo inesperado, de lo imprevisto, se manifestaría lo que él tiene de profundo y digno de ser comprendido. La tarea del
narrador será, según el autor de Tiempo de silencio, la de aprehender en esos
momentos inhabituales la forma del movimiento espiritual de los protagonistas
de sus relatos. Todo lo que es inesencial debe ser, por consiguiente, excluido de
la narración. La materia narrativa debe estar constituida sólo por lo que Luis
Martín Santos denomina las esenciales ocasiones.
Varios críticos, entre ellos Ramón Buckley en sus Problemas formales en la
novela española contemporánea, han conectado la novela de Luis Martín Santos con la de James Joyce. Esta relación es equívoca y, en todo caso, irrelevante, ya que ambas obras se rigen por poéticas totalmente diferentes. El principio estructurador del relato en la novela de Luis Martín Santos coincide,
exceptuando el valor narrativo otorgado a lo inhabitual e imprevisto, con el
principio de la novela tradicional, enunciado por Maupassant en el prefacio
de su Pierre et Jean:
"La vie... laisse tout au meme plan, preipite les faits ou les traine
indefiniment. L'art, au contraire, consiste a user des precautions et de
• MARTÍN SANTOS, Luis, Ap6logos y otras prosas inéditas, Barcelona, Seuc Barral, 1970,
pág. 152.
' El modo narrativo de ambas novelas es, sin embargo, diferente. En Tiempo de silencio existe sucesividad cronológica; en Tiempo de destrucci6n hay, por el contrario,
ruptura de la secuencia cronológica. La misma poética de lo esencial se resuelve, en el
plano del modo narrativo, de modo diferente en cada una de las obras mencionadas.

346

_La novela, es, según este criterio, una organización, una ordenación verosímil de acontecimientos importantes:
"Soil fait_ t;nir d~_s trois cents pages dix ans d'une vie pour montrer
quelle
de tous les etres qui l'ont entouré, sa signifiºcat·10n
. aJi ete, au rmheu
.
particu ,ere et bien. caracteristique, il devrá savoir éliminer, parmi les
~en~s evenements mnombrables et quotidiens, tous ceux qui lui sont
mutiles,_ et_ mettre en lumiere, d'une fac;on spéciale, tous ceux qui seront
demeures maperc;us pour des observateurs peu clairvoyants . . ."
S~lo con Ja~es Joyce se produjo la ruptura de este principio que hasta
comienzos del s1g_lo XX, se identificó con lo novelístico. Umberto Eco demuestra que en el Ultses no ocurren ya sólo cosas grandes, cosas importantes sino
que ocurren todas l~s pequeñas cosas, sin vínculo mutuo, en el flujo in'coherente de su so~revemr: Los pensamientos y los gestos, las asociaciones de ideas
Y los automatis~os- de co~portamiento. La materia narrativa la constituyen
t~d~s. los. aconte~1m1ent~s sm discriminación. Lo insignificante se nivela con lo
sigruf1cabvo,
con lo
. . . . , lo mesenc1al
.
. esencial. Todos los hechos, d esaparec1·do el
pr_mcipio Je~arqmco, se hacen igualmente importantes. La poética de la intriga, que tiene _s~ fundamento en la poética aristotélica, específicamente las
normas
' · " , es
. .dque el filosofo daba para la construcción de una "intri·ga t rag1ca
sust1~1 ª. ~or_ la, poé~ica del corte a lo ancho, la cual implica la renuncia a la
o~g~mzacio~ Je~a~qu~~a Y, por consiguiente, la asunción de todos los acontecrmientos sm d1stmcion.
La po~tica_ que rige a Ulises es, pues, diferente a la poética que rige a Tiempo de silenczo. Esto invalida toda relación sianificativa entre ambas ob
Af
·
°
ras.
. _irmar, por eJemp1o, que ellas revelan una notable semejanza en la utilizac10n del monólogo interior, significa simplemente desconocer que esta técnica
por el hecho de estar__regida por principios de construcción distintos, tiene e~
cada -~ovela una ~unaon, una forma y un sentido que hace arbitraria toda postulac1on de semeJanza.
~l carácter innovador de Tiempo de silencio no reside en el modo de consel rel~to. S~ singularidad está en la creación de un lenguaje que establece una d1sta_nc1a entr~ el lector y lo narrado, que relata pero a la vez desen~ta el material _narrativo, que interesa, intriga, crea el rito de la ficción, el
mgreso de lo pasivo en lo narrado, pero que simultáneamente devuelve a los
truir

347

�lectores a sí mismos, les provoca, les incita a una postura personal, les impone
una lectura crítica. Este distanciamiento se logra precisamente a través de la
ironía. De ningún modo el decir irónico es secundario en Tiempo de silencio;
es, por el contrario, un factor estructurante de importancia decisiva. El significado de la obra depende precisamente de su efectividad. Lo importante
para Luis Martín Santos no es el logro de un nuevo estilo narrativo, la invención de una nueva forma novelesca, sino la conciencia misma del lector, y, por
consiguiente, su poder para ser el sujeto de la historia. La necesidad de lograr
este propósito le hace excluir implacablemente todos los estilos que absorben
totalmente a los lectores en el relato y que por medio de una compasión desenfrenada o una emotividad exagerada pueden favorecer una total complicidad con la derrota del protagonista. Rechaza el tremendjsmo, el patetismo,
el dramatismo, el sentimentalismo, la truculencia, el efect~smo, el énfasis, en
síntesis, todos los estilos de participación capaces de impulsar a los lectores a
identificarse toinpletamente con la frustración de Pedro, a participar pasivamente en su conformi$rno silencioso. Sólo el decir irónico le hace crear una
novel~qqet.de modo simultáneo, representa y hacer juzgar la historia narrada.
Tiemp6 dt s#encio es, en este sentido, una obra dotada de un -poder mayéutico
en que tpdo conéurre a impresionar sin eliminar la fac~ltad reflexiva, ·en• q~
todo p,oduce la i¡0lidaridad crítica e impide el contagio conformista.
En 1a 'novela hay una serié de hechos característicqs de los folletines convencionales. El aborto, encarcelamiento, asesinato, i:niseria, frustración, enterramiento, etc., son tópicos de la cinematografía realista y la novelística social. Sin embargo, todos ellos están irónicamente desdramatizados en Tiempo
de silencio. El objeto del lenguaje narrativo no es destacar el patetismo de estas sítuaciones. Por el contrario, toda la obra está sometida, a través del decir
irónico, a un distanciamiento de todo lo trágico.
Su forma, regida por la consistencia de momentos narrativos y reflexivos,
adquiere en este plano su valor más significativo. La perspectiva superior desde
la cual los diverscs sucesos son presentados, es asumida por un narrador provisto de una serie de rasgos que le confieren una personalidad definida y
concreta. Los más perceptibles son, sin duda, su amplia erudición y un hábito
reflexivo que descompone y suspende la trama novelesca, dándole a la obra
un tono híbrido, genéricamente impuro que es importante precisar. El acontecer novelesco es interrumpido constantemente por extensas y significativas
reflexiones que pertenecen a un plano distinto del narrativo-descriptivo. Son
juicios, pensamientos, teorías, ideas del narrador formuladas de modo irónico
y manifiestan su tendencia explícita a asumir de un modo crítico la historia
por él relatada. Su discurso revela desde el comienzo la coexistencia de momentos narrativos y reflexivos que determinan la forma de Tiempo de silencio:

348

"Sonaba el teléfono y he oído el timbre. He cogido el
N
he enterado bien. He dejado el teléfon~ He dicho· 'Aapadrat~. Ho me
·d
.
·
• ma or . a ve~~ o con sus gruesos la~~os y ha cogido el teléfono. Yo miraba por el
ocular ,Y la preparacion no parecía poder ser atendida. He mirado
otra vez: Claro, cancerosa'. Pero, tras la mitosis la mancha azul . ºb
tin · d ,
.,
,
se i a
ex
se funden estas bombillas, Amador' . .1.,io;
,r es que
h ·gwen
d o. Tambien
,
o el cable. i. Enchufa!' Esta hablando por teléfono • '·, Am ad or.I'
Te p1Sa d
an
gor
, '.
'Y
h o, tan, ,sonriente. Habla despacio' mira, me ve• 'No h ay mas
a no a y mas . ¡ Se acabaron los ratones!. .." (p. 5 )
. Est~ pórtico .de la obra_nos introduce directamente en el monólogo de un
investigador ~entras rea!~ sus experimentos y en el diálogo con su auxiliar
de !~~ratono. La repet1c1on de determinadas palabras y la utilización del
pretento
verbal
la contin·uiºdad Y monotorna
✓
d J
b · en su forma imperfectiva suo-ieren
,:,e os tr~ ªJºS de. laboratorio. Esta rutina es alterada por el término de las
r~tas .traidas espec1alme~te de Illinois para realizar los experimentos. El fluir
silencioso de los p~nsamientos del investigador revela que este hecho, estructuralmente el motivo generador de la tensión novelesca sigru"fiºca Ja ·
·b·
l"d d d
•
.
,
rmposi 1i a
e continuar sus investigaciones por falta de presupuesto.
. Inmediatamente después, sin palabras introductoras que adviertan del cambio, hay una
· ·,
. extensa reflexión del narrador que comienza con una d escnpcion
enumerativa
en
·
.,
. la cual la anáfora tan intensifica y da énfasis a la 1"dea d e pnvacion que nge la totalidad del discurso:
':Hay ciudades tan descabaladas, tan faltas de sustancia histórica, tan
t~a1das y llevadas por gobernantes arbitrarios, tan caprichosamente edific~as en desie1:~s, tan parcamente pobladas por una continuidad aprehensible de familias, tan lejanas de un mar o de un río, tan ostentosas
en
r:parto de su menguada pobreza, tan favorecidas por un cielo
esplendido qu,e h_ace olvidar casi todos sus defectos, tan ingenuamente
contentas de s1 nusmas al modo de las mozas quinceañeras.. ." (p. 11-12)

:1

. Lo que ~evenía pura narración se ha tornado meditación, pensamiento,
idea. Es eVIdente que estas reflexiones suspenden el fluir del movimiento noveles_co, el desarro_llo y la continuidad de la tensión que había comenzado a
co~fi-~rarse_ antenormente. Esto es lo decisivo. Las meditaciones, generalmente rrorucas, mte:~pen siempr; el relato en los momentos de mayor tensión.
Cuand~ las posibilidades dramaticas del aborto de Florita, del enterramiento
de Flonta o del encarcelamiento de Pedro están desplegad.as a un máximo, su
relato es suspendido sistemáticamente por el narrador y reabsorbido por una

349

�reflexión irónica. La función estética de este procedimiento que interrumpe el
relato en sus momentos de mayor posibilidad dramática es producir una distensión que impide a los lectores abandonarse a una recepción pur~en:e
emotiva y los obliga a tomar a sí mismos para asumir éticamente las msuf1ciencias de que son testigos. La jdentificación paralizadora es, de esta manera,
sistemáticamente destruida.
El ejemplo más significativo es el episodio del encarcelamiento de Pedro. ,~
psicológicamente esperado es que el narrador se detenga a presentar exp!1c1tamen te los horrores de la prisión, la humillación y la soledad del protagonista.
Se produce, sin embargo, todo lo contrario, ya que el narrador hace una extensa narración irónica sobre los diversos usos que puede tener el lecho de una
celda. Este recurso niega la posibilidad predominante en las novelas sociales
de la época en que fue publicada Tiempo de silencio. En ellas, en efecto, el
objeto del narrador es fundamentalmente representar de modo directo las imperfecciones de la realidad social española.
La forma de Tiempo de silencio sólo se explica, por consiguiente, por la
voluntad de desdramatización que rige a toda la novela. Su hibridismo no proviene de una incapacidad de Luis Martín Santos para crear una obra narrativa pura. La coherencia y equilibrio, logrados en la disposición y gradación
de los elementos heterogéneos que integran la totalidad novelesca, revelan que
la coexistencia de lo narrativo y de lo reflexivo es absolutamente consciente. En
otras palabras, la forma de Tiempo de silencio es la respuesta a una determinada conciencia que su autor tuvo de lo que debía ser el novelista, la novela
y los lectores. La necesidad de evitar la identificación paralizadora del lector
con los hechos narrados se ha resuelto estéticamente en una forma novelística
dotada de una estructura narración
reflexión irónica
prosecusión de la
fluencia narrativa
reflexión ... y así sucesivamente-- en la cual existe íntima determinación entre los elementos constitutivos y de ningún modo una
mera y simple yuxtaposición. Todo intento de valorar estos aspectos en forma
autónoma dará una idea incompleta e imperfecta de la novela, pues los dos
planos que la integran son independientes e inseparables. La narración solicita
la reflexión irónica. Sin ella, la novela se convertiría en un mero melodrama

+

+

+

social.
La desdramatización de Tiempo de silencio no se debe, pues, a un puro
exhibicionismo o a un divertimiento refinado. Su sentido, fundamentalmente
es moral, constructivo. Revela el drama y la tragedia de la España contemporánea en todo su significado. Y esta significación surge en la novela_ desde
sí misma y se mantiene con mayor efectividad al no revelarse por el discurso
explícitamente dramático del autor, sino a través de un lenguaje lúdico, de

350

n~rr~ciones y r~~lexion~ irónicas, de una estructura novelística que, aunque
trag1ca Y dramattca, esta tratada rehuyendo el dramatismo, desmitificando la
tragedia. El sentido moral de este distanciamiento reside fundamentalmente
en el hecho de que impide la identificación puramente sentimental con lo narrad9, de que excluye la conmiseración pasiva, la compasión paralizadora:
"No obstante, en el momento en que la mano diestra -que empuñará
un mundo- quiere abrir la puerta de su alcoba ascética de sabio es la
. .
'
mano s1mestra la que con fruición acariciadora entreabre el cáliz deseado.
Dorita se sorprende apenas cuando siente sobre su cuerpo las manos
dudadoras. Tras un estremecimiento, dice susurrante:
-¿ Eres tú ... ? ¡ Cariño!
Pedro se hunde sin poder apenas distinguir lo que es cuerpo de lo que
es tibieza acogedora... (p. 84)
Este episodio tiene importancia decisiva en la novela. Representa el momento en que Pedro es derrotado en lo que podríamos llamar la prueba de la
tentació~ de la diosa. Su propósito subjetivo era liberarse del compromiso con
una realidad prosaica, materialista, convencional. Su fracaso en la prueba de
las "parcas", ~egún denomina el narrador a la tríada femenina que regenta Ja
modesta pensión del protagonista, revela su incapacidad para rechazar en
la, ~ráctica las tent~iones que la realidad le presenta para absorber su propos1to, para neutralizar su ,resistencia a repetir los gestos habituales. El narrador sabe lo que Pedro aún se niega ~ reconocer y expresa este discernimiento
d~' manera iró~ica. S~ lenguaje desmitifica, a través de la simple representac10n de la amb1valenc1a de un gesto, el heroísmo del protagonista. Revela que
todo lo que se dice a sí mismo es negado por su obrar, que todo Jo que cree
ser está en contradicción con lo que hace. Pedro carece, en realidad. de voluntad para '.1°Pºn:r su idea a la realidad. Su protesta es meramente subjetiva
y, por eso mismo, inoperante. Su espíritu lo inclina a desasirse de la realidad
~ediocre, pero su estrato fisiológico lo atrae a ella en forma grotesca. La realidad n&lt;? sólo continúa igual, sino que lo somete a una constante irrisión. Todo
se torna, de esta manera, en pura tragicomedia. según podemos observar en
la descripción del estado de Pedro en el día siguiente a la posesión de Dorita:
"En entrando, un aroma desagradable y ácido mezclado con vapores
alcohólicos, les hizo adivinar lo que iban a ver, que fue las sábanas manchadas de vómito vinoso y al arcángel yacente envuelto en ronquidos y
mancillado por sus mismas deyecciones, lamentable imagen de la con-

351

�dición humana y no divina que nuestros primeros padres nos legaron. (p.

105)
La fórmula ''arcángel yacente" es una de las expresiones irónicas de mayor
efecto artístico de las empleadas por el narrador para designar la contradicción constitutiva del protagonista. tl es un arcángel, pero yacente. Es, en otras
palabras, un arcángel degradado. El valor sintético de la fórmula está en el
hecho de que todos los valores positivos implícitos en el primer vocablo, son
inmediatamente anulados por los valores negativos sugeridos por la segunda
palabra. Estar yacente es, en realidad, la negación de la esencia del arcángel.
El resultado es grotesco, tragicómico. Es lo que les pasa a aquellos que pretenden ser diferentes a la realidad sin tener la voluntad necesaria para imponerse.

La función del distanciamiento revela en los dos fragmentos transcritos el
valor decisivo que tiene en la novela. El lector se identifica con la actitud del
protagonista, pero nunca totalmente. Sólo de manera limitada. La ironía es el
elemento creador de esta perspectiva necesaria. Es ella la que permite que el
lector se retire en el momento oportuno del inconformismo de Pedro para
juzgarlo, la que lo obliga a continuar siendo libre para meditar en las causas
de la derrota narrada. La estética de Luis Martín Santos es, en este sentido
fundamental, diferente a la de muchos novelistas españoles contemporáneos.
El objeto del lenguaje narrativo de las obras de Armando López Salinas, Jesús
López Pacheco, Andrés Bosch, Manuel San Martín, por ejemplo, es conmover
a los lectores, identificarlos completamente con los protagonistas. La preocupación fundamental de los narradores de sus novelas es lograr estos efectos.
La narrativa del autor de Tiempo de silencio se opone radicalmente a este tipo
de literatura. La conmiseración y la compasión son para él efectos falsos que
sustituyen a los efectos auténticos. El efecto de su obra es, en consecuencia,
distanciarse sistemáticamente de los sentimientos que, por ser puramente pasivos, sólo contribuyen a que la realidad continúe siendo imperfecta, insuficiente, irracional. El lector no debe identificarse con el protagonista, sino discutirlo; no debe compadecerlo, sino juzgarlo; no debe abandonarse pasivamente a la idea de la fatalidad de su derrota, sino conservar una libertad que
le impulse a la desmitificación de esa realidad. La estética de Luis Martín
Santos, caracterizada por el fenómeno del distanciamiento, tiene una profunda
significación ética.
Podemos decir, en efecto, que el estilo irónico en Tiempo de silencio tiene
dos sentidos fundamentales: una función estética a través de la cual se desdramatiza lo narrado y una función ética que consiste en impedir a los lectores
el abandono a los falsos efectos. Todo intento de estudiar la novela excluyendo

352

estas funciones simultáneas e interdependientes de la . , ll
.
erróneas. Es lo que le ha pasado a Pablo G'l C d rrorua eva a conclus1ones
de silencio, incluido en su libro La novela lsoc:~a e;p:~o~~:examen de Tiempo
".·.son diversos factores de un problema que el novelista analiza y de
1
:alp~eguntas
que se formula. ¿ Qué es lo que se puede esperar del ac
ombre español? ¿ Cuál es su perspectiva su destino? p
•
trar una
•
'
· ara enconrespuesta
exarmna
el
sentido
de
la
.d
d
I
.
.
· ¡ al d
VI ª Y e a conc1enc1a
nac1ona , y
arse cuenta cuál es la realidad Ia cntica
.. e' .
d .
dlada~e~te Y, aldemás, la ridiculiza. Pero po/ debajo de 1~:rÍa ge:~:
e pesllDlsmo e dolor y en
.... ...... ,
'
resumen, una total desesperanza. (p. 280)
............ . . . . . . . . . . . .

d~· ~l ·

"(. · .) En resumen: Pedro vie~~ ~-~;~-~~~~ció~ -~~~~t~·
j~
r~ota, de l_a desesperanza, de la resignación, sentidas en el ámbito n::
c10nal y, sm duda, por su creador." (p. 284)
Estas afirmaciones son totalmente erróneas E
. ,
.
.
Santos participa del conformismo final del .ro~ ru~gun sen?do Luis Mai:tín
e_s que Pablo Gil Casado, ignorando el efect~ dis!:~:· L; lqlue ha _sucedido
tivo de la obra ha identif1·cado
án.
c1a or e enguaJe narra'
mee 1camente el pen
·
d p
el de su creador. El resultado es el señalado L
. ~1ento e edro con
se atribuye también a Luis Martín Santos. S. da res1gr¡ac16n del prota?onista
Tiempo de silencio surge de un inconformi:m:s:onoce, ~nbclonsecuenc1a, que
ob ha
fl .
.
1rrenunc1a e En la misma
ra y una re exi6n sobre la génesis de El Q . .
.
la génesis de Tiempo de silencio:
u17ote que permite explicarnos

"Pe_ro no se sabe quién fue aquel a quien llaman Don Mi 1
conociera la calle provinciana tranquil
lim . N
. gue que
1 f ·
'
ª Y P1ª· unca dorrunado 0
a unosa locura que, sin embargo, dormitaba en él. sólo 1
- bp r

~~~=~~.~ :~~~;~as

de su cabeza adolorida, evitó. acaba~ª s::~oa

J

sil Est?s pensamientos no están introducidos de modo arbitrario en Tiempo d
~-"~• pues el deseo de mejorar el mundo que tiene su protagonista es~
_ia o en_ ella con el deseo de Don Quijote. La imposibilidad d p d
re~1_zar el ideal de la investigación es hom6loga a la imposibilieda; ~o 1;ra
QUIJOte para realizar el ideal caballeresco La relac1·o'n es s·
on
t · , ·
·
, m embargo epura
men e rromca ya que Pedro carece de todas las cualidade
'
~ácter heroico a la lucha de Don Quijote contra la realida; que ?torgan camteresa desta
sól
prosaica. Lo que
car no es o este paralelismo irónico entre dos fracasos, sino el

353
Hum-23

�hecho de que las reflexiones sobre Cervantes evidencian implícitamente el significado que Luis Martín Santos otorga a su novela Tiempo de silencio. Esta
es la única forma a través de la cual puede objetivar su descontento, la única
posibilidad que tiene para exteriorizar su inconformismo. Su literatura es, en
definitiva, la única forma de praxis contra el "tiempo de silencio" predominante en el país. En ella representa, en efecto, la "derrota", la "resignación,,
y la "desesperanza", sentidas en el ámbito nacional. Su honradez de escritor
le impide desconocer estos rasgos negativos de la España contemporánea. Negarlos le habría hecho mistificar la realidad. Lo decisivo, sin embargo, es que
él se distancia críticamente de esos rasgos, que los rechaza sistemáticamente
a través de la ironía. La forma, el estilo, los leit-motivs, etc., de Tiempo de
silencio son, en este sentido fundamental, la respuesta estética de Luis Martín
Santos a su toma de posición contra la realidad representada.
Es igualmente erróneo atribuir a Luis Martín Santos el pesimismo del monólogo final del relato, que ahora analizaremos para precisar su función artística en la totalidad novelesca.
El desenlace de la obra es el momento de la abdicación definitiva del protagonista:
" ...Si yo me hubiera dedicado sólo a la ratas. ¿Pero qué iba a hacer
yo? ¿Qué tenía que hacer yo? Si la cosa está dispuesta así. No hay nada
que modificar. Y a se sabe lo que hay que aprender, hay que aprender a
recetar sulfas." (p. 216)
(Lo subrayado es nuestro.)
Pedro revela en estas palabras su degradación espiritual. Ha renunciado sin
concederse el derecho de la rebeldía y de la lucha a realizar sus anhelos de
liberarse de una realidad oprimente. Ha admitido lo que todos quieren. Ha
sustituido sus deseos imprecisos de modificar la realidad por la idea de que
hay que adaptarse a ella. Todo rasgo heroico, toda voluntad de afirmación,
toda esperanza en la perfección de sí mismo son remplazados por una disposición a la complicidad, por la tendencia a vivir sin objetivos y a vivir oscuramente. Nunca logrará renunciar en su interioridad de modo definitivo a sus
anhelos, pero su realización es ya imposible. Lo que antes era una posibilidad
latente se ha transformado ahora en una posibilidad efectiva. El protagonista
se ha convencido de que nada hay que modificar.
La historia de este fracaso no es sólo una historia única, individual, irrepetible. El protagonista se objetiva, en efecto, en dos niveles constitutivos: es
un individuo concreto, y simultáneamente, un tipo simbólico. Luis Martín
Santos reconoce explícitamente este método de creación novelística en el prólogo anteriormente citado:

354

"¿En efecto, qué se le da al lector del destino de un hombre . di .
duaJ? •Q '
d
,
m v1• . "'e: ue se me a a m1 a despecho de mi enfermizo afecto agusti·ruano,: &lt;.· No son acaso 1as penpec1as
· · íntimas de esta ley gravitatoria de
Agustm, en el fondo, solamente anecdóticas?
S No. Yo he llegado a pensar que más que ane'cdotas eran parábolas.
urgen, a"d veces, hombres parabólicos y la human1"dad se nutre de tales
parabol01 es y bucea en su simbolismo durante sig
. 1os a veces · otras veces
d urante menos tiempo." (p. 149_ 150 )
'
de Pedro, igual que el de Agust'm, es un d estmo
. smgular
.
m·El destino
.
y a un
hi:::a ti;~po, carac~ellrístdico. Los rec~rsos otorgan valor representativo a esta
.
mas senc1 o e ellos conS1Ste en hablar del ro
.
. ,
dolo sólo con el apelativo genérico de Pedro 10
~ tagon~ta, designanla historia narrada no
•
.
, .'
que sugiere preC1Samente que
d~l protagonista eviden:: s;~~:•p:::z::l e;am;n/t monólogo final
Tie":po de silencio otorga valor significativo a :u ~::o eE~u~l el au_tor de
ceptible Pedro cambia d
·
orma 1mper"nosotros", la forma ver:n,:0 ;~ ;:;~~og~ el r~nom~~e "yo" po~ su plural
de amplificac"ó
.
pura somos . Esta sencilla forma
1 n convierte su drama particular en d
1 .
su fracaso es sól
,
, .
rama co ectivo; revela que
o uno mas entre multiples fracasos individuales.
Amador señala explícitamente el carácter típico del fracaso de Pedro:
"¡ C_uánta pérdida de tiempo, don Pedro! Se lo digo yo que he visto
tanta Juventud gastada en esta casa..." (p. 195)

La resignación pasiva de Pedro a los valores d
.
toda inquietud y toda aspirac· ,
e una sociedad para la cual
ion son extranas no significa un
cili" "6
. se rep
' 1·1ega b
ahsoluta. Por el contrario· El personaJe
, a ·recon aci n
su descontento y su soledad en un
.
so re si mismo y revela
1
d_ad y la amargura, la desolación ye;~:a;~o:I l~u~C:sm~; la voluptuos~c1smo. Su monólogo final está re .do
1
_pe
6n y el esceptiLa impresión que le domina es 1:1de : : : !em~ o~ses1~0 de la impotencia.
poderes exteriores a su voluntad
u estino a sido determinado por
de frustración de paralizac·,
' a lsupodsdeseos, a su elección. Esta sensación
'
ion por e
er de las ci
·
!izado a través de un recurso de
.
r:unstanc1as está sensibilas "mojamas":
gran eficacia expresiva: es el leit motiv de

;•s~mosdtodos mojamas tendidas al aire purísimo de la meseta que están
co ga as e un alambre oxidado hasta ue ha
- ,
lencioso." (p. 220)
q
gan su pequeno extasis si-

355

�d 'd
ob'eto a cosa manipulable. El es
Pedro se exper~entaNpues, :io ~~~e ºm:tiv~ el ~ue se reitera obsesivamente
igual que una mojama. 0 es s
iensa O siente evoca la
1
en el monólogo del protago~ista, ya ~u~ to~o Eol ql~: p tiv de la "castración"
. . , d carencia de def1C1enc1a.
e1 mo
idea de pnvaoon, e
d'
, .
plasticidad Pedro se siente, en
está en este sentido, dotado e una max1ma
. . .
d
ue ha
0

e_fde:to, dpri:;: E::i::~c:!º~0 ~~;e e;:p::!ó;re:~~:;::t:ld:s~ ;u: : hacía
s1 o re uci ·
.
, ·
s destino
ser hombre: de la libertad para constrwr a si mismo u
.
.
El título de la obra está extraído en este monólogo final del protagonista:
"

Estamos en el tiempo de la anestesia, estamos en el. tiem?o en q~e
...
.d L bomba no mata con el rwdo sino con a
las cosas hacen poco rw o., a .
.
los ra os de deutones, o
radiación alta que es ( en si)' silenciosa, o con
y
,
1
s aroma o con los rayos cósmicos, todos los cuales son mas
con os rayo g
ta
También castran como los rayos X. Pero
.
, .
il nc·1osos que un garro zo.
s e
.
de s1·¡encio.
. La mejor maquina
tal
para
qué.
Es
un
tiempo
yo, ya, to ,
)
eficaz es la que no hace ruido." (p. 219
.
.
te d e .la fórmula
con'1 la cualEl nombre de la novela proviene
precisamen
.
.
resar su im tencia. El Tiempo de silencio es para e. un .es
Pedro qwer~ e~p
d po_ '6 . no significa reposo y serenidad mtenor,
tado de exp1Iaoón y no e asprrao n'
d la
ción y del dinamis. desintegración y disolución. No es la etapa e
crea
smoo sino de la incapacidad creadora y de la pasividad más absoluta.
m'
'd
· d ad tiene,
·
' li . , de Pedro con la cm
en consecuencia' un sentl 0
La reconc1 acion
.
. 1 ue se ha incorporado se caractotalmente negativo. El tiempo lde sdil~~:io ~ q de la urbe Este es el sentido
.
r la complicidad con as e ioencias
. .
.
.
tenza po
. la
li .dad La tensión ha termmado. Su mqweúltimo de su renuncia:
comp c1
.
Ah
'1
tud ha sido absorbid~, Y la 5?cie?ad lo h: r::~=; ;:~1::~:~a 1::a:a~
existe una desesperacion pasiva mcapaz e
, .
. , La novela debe llegar necesariamente a su termino.
cion.
,
f . , d=:•i·va A través de ella Luis Martín San. ,
la aqw su uncion """' ·
La ~~~::e del conformismo de Pedro. No se identifica, pues, con, ~t~
tos se .
. Relata la historia de su fracaso en forma enoca,
personaje, Por el &lt;:&gt;ntrario. n hombre mediocre, pero sin dramatizarla; revela
presenta la formación de u
'al
e han decidido el destino del protago.
blemente las fuerzas soo es qu
· El
inexora
.
.d d .
rabie pone de relieve sus deficiencias.
nista y con la misma v~rac1 ~d m;:te sentido en que se distancia, a través
valor último de la nov
resi e,
.'
r ina a los des. . ó . del narrador de una sociedad que roa g
del lenguaje _ir ruco
d 1' s descontentos que la rechazan sin tener la
contentos Y, sunultáneamente, e o

ª

356

voluntad necesaria. El inconformismo no es destruido, según Luis Martín Santos, porque sea en sí mismo utópico, innecesario o absurdo, sino por la falta
de valor humano de los que son sus portadores.
Es efectivo que Luis Martín Santos lo critica todo, es innegable que todo es
desmitificado por él de modo sistemático, pero lo hace porque cree que la
negatividad por el perseguida no es inalterable, inmodificable. La naturaleza
humana no es para él una constante históricamente inmutable. Esto sería un
rasgo irracionalista y conservador. El que no cree en la capacidad de evolución del hombre, habitualmente no quiere tampoco que el hombre, y con el la
sociedad, cambien. La diferencia de Luis Martín Santos con el protagonista
de su novela es, en este plano, fundamental. Él tiene la esperanza c:n la posibilidad de una transformación. Más aún, la detecta en la misma realidad insuficiente por él representada:
"Es preciso, ante estas ciudades, suspender el juicio, hasta que repentinamente -o quizá poco a poco aunque esto apenas es creíble- tome
forma una cosa que adivinamos que está presente y que no vemos, hasta
que esa sustancia que se arrastra ahora por el suelo se solidifique, hasta que los que ahora ríen tristemente aprenden a mirar cara a cara a un
destino mediocre y dejen vacías las grandes construcciones redondas o
elípticas de cemento armado para recogerse en la intimidad estrecha de
sus casas." (p. 13)
La realidad representada en Tiempo de silencio posee en sí la posibilidad
de un cambio. Pero sólo en estado larvario. Luis Martín Santos no sabe aún
dar forma a este aspecto germinal, no logra objetivarlo en personajes novelescos, pero intuye que existe objetivamente. La metrópolis sensibilizada en la
novela, de la cual la más lograda expresión simbólica es la familia que regenta la pensión de Pedro, niega el devenir, evocando, en obsesión perenne,
glorias pretéritas, figurándose ser aún aquélla que describe la historia. Se mira
en sus leyendas donde se encuentra grande y se niega a mirarse frente a frente
para captarse en toda su pequeñez. La regeneración de la ciudad sólo se producirá cuando se sustituya la ficción por la realidad, el parecer por el ser;
necesita retornar a sí misma para lograr un conocimiento que le haga renunciar a tener cualidades que ya le están rehusadas, que le hagan, a través de la
reflexión y la crítica, reconocer sus límites objetivos. La esperanza de Luis
Martín Santos en el porvenir se manifiesta, de este modo, en una praxis de la
autenticidad, aunque ignore la naturaleza de los hechos que la posibilitarán.
Desmitifica el presente del que es testigo porque cree en un futuro distinto.
Ignoramos la evolución que experimentó su pensamiento después de haber

357

�escrito Tiempo de silencio. Sólo conocemos el prólogo d~ su otra novela, ~
inédita que él denominó con el significativo título de Tiempo d~ destru~c n.
En todo caso el fragmento trascrito de su única obra narrativa pu_bh~a
' . .
a él atribuido por desconocimiento de la funo6n disrevela que e1 pesumsmo
'
.
.
uede hacerse
tanciadora del lenguaje irónico, es la máxuna deformación q~e p
.
. to sobre la problemática del intelectual espanol y, por cons1a su pensarmen
guiente, sobre la problemática de la España contemporánea.
ALFONSO SASTRE: DRAMATURGO Y ACTIVISTA
BIBLIOGllAPL\

DRA. T. AVRIL

BRYAN

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68)
232 238
"Hispania", vol. LI, number 2 (mayo 19
' pp.
.

n

º•

ALFONSO SASTRE, el dramaturgo y hombre de letras, ha sabido ser una figura
de controversia en el teatro español contemporáneo. Ha sido atacado y alabado, defendido y despreciado. No obstante, él ha seguido escribiendo dramas
y ha tratado de defender su posición en varios artículos. A causa de estas opiniones tan opuestas, Sastre ha sido el tópico de muchos artículos eruditos que
tratan de su teatro y también de sus ensayos. Tal vez él es el dramaturgo más
discutido hoy día en España. Un crítico ha sugerido que el nombre de Alfonso
Sastre es más bien conocido que su teatro -por lo menos en España-, puesto
que Sastre es un autor que "ha sabido llevar su voz de protesta y disconformidad más allá de los ámbitos específicos de su dedicación literaria... y que su
obra dramática no ha encontrado los cauces oportunos para su libre y normal
expresión en los escenarios".1
No es una coincidencia insignificante que el apuro actual de Sastre ha causado una inquietud internacionalmente en grupos políticos y literarios. Sastre
y su esposa, psicóloga Genoveva Forest, fueron encarcelados en el otoño de
1974 por las autoridades españolas a causa de unos crímenes supuestos que
Genoveva cometió contra el estado. La esposa de Sastre estaba implicada en
unas bombas explosivas en Madrid durante 1973 y 1974, y fue acusada de
estar comprometida con unos terroristas vascos del asesinato del primer ministro almirante Luis Carrera Blanco, en diciembre de 1973. Según la ley española un esposo es responsable legalmente de los crímenes cometidos por su esposa. r
Se ha atacado a Sastre el dramaturgo para destruir su prestigio.
1

DowÉNECH, Ricardo, "Notas de bibliografía teatral", Cuadernos Hispanoamerica-

nos, 233 (may 1969), p. 470.

• Véase Barbara Probst Solomon, "Torture in Spain", The New York Times, 25
november, 1974.

359
358

�·Porqué ha llegado este escritor a ser un tópico de controversia? El debate
é
- 1
sobre
Sastre tiene mucho que ver directamente con el estado del teatro espano
contemporáneo. Los críticos en general quedan en que el teatro español está
en un estado de crisis desde la Guerra Civil, aunque hay mucho debate sobre
las razones por esta situación crítica. La culpa de esta crisis prolongada varía
de la economía al público. El aumento de precios durante las décadas de los
cincuenta y los sesenta prohibió muchas producciones de teatro tan bien como
la entrada de muchos espectadores interesados. La entrada al cine fue menos
y por lo tanto, esto atrajo al público del teatro. Los intelectuales asistieron
rara vez al teatro mientras los burgueses delegaron la selección de sus pasatiem' pos en el crítico de su periódico, el cual es "el catalizador del éxito teatral en
España".3 Muchos teatros tuvieron que cerrarse a causa del aumento de pasatiempos como el fútbol y el cine. La apatía del público contribuyó también al
problema. Los críticos de los periódicos, en vez de los críticos literarios y eruditos, han seguido dictando su opinión teatral a los burgueses que parecen
apreciar más las comedias extranjeras.
Entre las comedias representadas durante las décadas de los cincuenta y los
sesenta, existía una gran diferencia entre una comedia que se entiende como
premiable y lo que se puede entender como representable. En realidad, el recibo de un premio no era una garantía de gran excelencia dramática. 1 En
cambio, un drama como Escuadra hacia la muerte, por Sastre, el que fue aclamado por los críticos, fue prohibido después de solamente tres representaciones
en 1953, a causa de la censura española. Esta censura rígida todavía es un
obstáculo difícil para muchos escritores y ha prohibido la representación de
unas obras como las de García Lorca. 5

y sus dramas, con la excepción de Buero, Sastre, Olmo y Muñoz, también no
6
son conocidos. Los redactores y los directores están poco dispuestos a publicar
o producir estos dramas si existe la posibilidad que la censura los prohíba. Así
en España muchos dramas de valor quedan inéditos y no son producidos.
Los dramas que siguen siendo producidos en España por la mayor parte son
extranjeros. Alfonso Sastre mismo ha traducido y adaptado dramas extranjeros.
Además de las sátiras sociales e históricas del período antes de la Guerra Civil,
el drama más aclamado ha sido el "teatro de evasión" y el más serio "teatro
de obligación". Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre son los líderes de éste,
y es caracterizado por los problemas contemporáneos que se presentan, y por
la relación de las opiniones políticas del dramaturgo al arte. Este es un teatro
de protesta con un mensaje que tiene que ser presentado de una manera es7
pecial. Otra característica de este drama es su fin abierto en que el dramaturgo no ofrece ninguna solución al problema. Puesto que no se cuenta con
ninguna solución dialéctica, el propósito es producir una catarsis en el espectador la cual le causará a la persona a agonizar sobre una solución posible.
Esto es lo q~e Sastre llama "un teatro de agonía" y para él es el más importante. Francis Donahue apunta que los dramaturgos españoles no tratan de
presentar obras con la misma estructura de Jean-Paul Sartre, aunque la angustia existencial es evidente, particularmente en las obras de Alfonso Sastre.ª
El espectador debe formular su opinión después de una reflexión subjetiva. La
tragedia es el medio para esta clase de teatro, Sastre afirma que "el espectador
de la tragedia no busca el sufrimiento; acepta la mortificación. El espectador
se siente merecidamente mortificado. Acepta la tortura en un movimiento de
autocastigo. Entonces, ¿ es que se siente culpable? Sí, la tragedia despierta en
él un profundo sentimiento de culpabilidad. ¿Y. .. ? Acepta ser mortificado.
¿ Y después? Cuando la tragedia termina su espíritu ha sido purificado. ¿ Y
después? Después -a veces- una revolución social. O, por lo menos, un
socorro social. Entonces, ¿ resulta que la tragedia era otra cosa?" 9

Hoy día, a pesar de las dificultades, los escritores todavía siguen su contribución al drama español. Unos críticos temen que una profusión de obras dramáticas signifique una decadencia en el teatro. Otros apuntan que el teatro
no es completamente decrépito. George Wellwarth indica que muchas veces
los dramas de valor, en particular los que inciten una controversia en la censura, no se permiten en el teatro. Sin embargo, muchos dramaturgos españoles
siguen escribiendo dramas de valor y no permiten que la censura ~evera los
desanime. El público no conoce estos dramas censurados y muchos escritores

Sastre, quien nació en 1926, participó en 1945 en la organización de un
grupo llamado Arte Nuevo -un grupo experimental de teatro--. Por la mayor parte consistió en estudiantes universitarios y constituyó un esfuerzo para
responder a la crisis en el teatro español. El grupo duró dos años durante ]os

• SoLDEVILLA DURANTE, Ignacio, "Sobre el teatro español de los últimos veinticinco
años" Cuadernos Americanos, 22, 1 (enero-febrero 1963), 258.
CASTELLANO, Juan, "Los premios nacionales de teatro de España", Hispania 38,
3 (september 1955), 291-293.
• DECosTER, Cyrus, "The Theatrical Season in Madrid 1945-55", Hispania 39, 2
(may 1956), 185.

. • WELLWARTH, George, Spanish Underground Drama (University Park, Pennsylvama: Pennsylvania State University Press, 1972), p. 5.
' Véase Francis Donahue, "Spain's Theater of Commitment", Books Abroad, 43,
3 (Summer 1969), 354-58.
' /bid., 355.
' SASTRE, Alfonso, Drama y sociedad (Madrid: Tauros, 1956), p. 97.

• R.

360

361

�que Sastre escribió dos dramas cortos Uranio 235 y Cargamento de sueños.
También colaboró con Medardo Fraile para escribir Ha sonado la mue'.te -~
Comedia sonámbula. Después de la disolución de este grupo, Sastre s1gwo
escribiendo dramas y artículos. En 1950, junto con José María de Qui~to,_ ,él
anunció la fundación de un nuevo grupo teatral llamado Teatro de Agitac1on
Social (T.A.S.). En octubre de ese año el grupo publicó un manifiesto en que
propuso representar una visión total de la sociedad y,~º ser só~o un teatro
del proletariado. Los miembros negaron que fue:~n _pol~tic~s y afirmaron que
fueron hombres del teatro que querían llevar la agitación a todas las partes
de la vida española. Volvieron a afirmar el hecho de que el teatro_ es un ,~e
social: a) porque el teatro no puede reducirse a una contemplación estetica
de una minoría refinada y b) a causa de esta proyección, el teatro no puede
ser sólo artístico. Dieron énfasis a la importancia de lo social sobre lo artíst.KQ El propo'sito del manifiesto fue empujar al público otra . vez1 al teatro.
Antes de que pudiera llevar a cabo estos ideales, el grupo fue disue to a causa
de la opresión oficial.
Sastre y José María de Quinto una vez más decidieron respo_nder a la_ cn_sis
teatral y en 1955 con otras personas notables, publicaron una lista de cntenos
que juzgaron ser esenciales para triunfar de los problemas actuales del teatro
españo1.10 Primero explicaron lo que consideraron como las ~az~~es de la. decadencia: el aumento en la popularidad del cine y su orgaru~1on supeno~a Y
la empresa anacrónica e insuficiente del teatro. Entre las soluc10nes ~ue d10_ el
grupo fueron la creación de pequeños teatros que darían representaciones ~1arias bajo la dirección de responsables personas del teatro; la ayu~a del ?ob1erno en la fundación de teatros nacionales; la negación de premios nacionales
si no había ningunas obras que los merecieran; la sanción legal para obras en
vez de la censura actual; la enseñanza del teatro como forma ~e _arte en Es~~ña; varios proyectos para capturar~ un nuev~ públi~o; una ~uphca :i los cnticos teatrales para que consideren la Importancia artística y social de la repr~sentación; y la necesidad de hacer propagan~a ~:l teatro españ~l en el_ extran1e~o.
Por fin, el grupo declaró su fe en la reahzac1on de ~st~ objetos -~1entras afirmó que• un "Teatro de Preocupación Política y Social fue positivamente posible.
1

Durante este período, Sastre presenció la represen~~ión de su _drama La
mordaza, que fue dirigido por su amigo Quinto. 7amb1en fue publicada D ~ama y sociedad, su primera colección de ensayos cnticos. En 1960 Sastre Y Qum-

,. s
Alfonso José María de Quinto et al. "Coloquios sobre problemas act~ales de~s:::~o en E:paña", en Alfonso Sastre, Teatro, ed. José Monleón (Madnd:
Taurus, 1964), pp. 101-106.
362

to se atrevieron una vez más a formar otro grupo teatral. Fue llamado el Grupo
de Teatro Realista (G.T.R.). El propósito de este grupo fue revitalizar el
teatro español pero su plan fue más refinado y preciso que el del T .A.S. En
la declaración del G.T.R.11 Sastre y Quinto afirmaron que su propósito fue
intervenir en el desarrollo del teatro español de una manera enérgica y pública. Pensaron investigar de una manera teórica y práctica las varias formas
del realismo. El G.T.R. también hubo de cuidar de la enseñanza de actores
nuevos y del estudio de técnicas dramáticas e interpretación. Una relación se
estableció con el Instituto Internacional del Teatro de UNESCO, tan bien
como con colegas y publicaciones en Europa y América. Cinco años después
de la fundación del G.T.R. Sastre publicó Anatomía del realismo. Esta fue
otra colección de ensayos críticos que reflexionaron su interés profundo en el
realismo. Como los otros grupos las actividades de esta organización fueron
disminuidas a causa de unas dificultades financieras y con la censura.
Durante el período en que Sastre participó en la fundación de los grupos
teatrales ya discutidos, siguió escribiendo dramas. Sus dramas pueden colocarse
en categorías distintas que corresponden a las ideas y teorías dramáticas del
artista. Los cuatro primeros dramas de un acto, escritos durante el período
del Arte Nuevo, son experimentales con respecto a la forma. Hacia 1950 Sastre empezó a explorar el aspecto social del teatro. Un crítico ve tres etapas
distintas en el desarrollo del teatro édito de Sastre: 1) un drama experimental, 2) un drama de agitación social y 3) un drama de investigación.12 Otro
crítico, Farris Anderson, define dos categorías principales con respecto a la
imagen del hombre representado: 1) dramas de frustración y 2) dramas de
13
posibilidad. Además, subdivide la categoría segunda con respecto a las formas y técnicas utilizadas según a) dramas del realismo social y b) el drama
épico, que incluye cuatro dramas inéditos. Anderson considera los dramas de
frustración como los en que los personajes son vencidos por sus circunstancias
y ninguna solución existe. Los dramas de frustración todavía son experimentales en forma. Varios rasgos como sueños, deformaciones del tiempo y del
espacio, narraciones largas y aun la apariencia del autor, dan una forma dra11

Véase "Declaración del G.T.R.", en Alfonso Sastre, Teatro, pp, 115-116. El manifiesto fue publicado primero en Primer Acto, 16 (Sept.-Oct. 1960), n.p. Además, la
producción de la primera temporada de la G.T.R. resultó en la publicación de otro
documento "G.T.R. - Primera temporada", Primer Acto, 23 (mayo 1961), pp. 12-18.
,. E. BiLnu, Elbert, "Alfonso Sastre: An Analysis of his Dramas through 1960",
Diss. University of Colorado, 1968, p. 100.
11
ANDERSON, Farris, Alfonso Sastre (New Yorw: Twayne Publishers Inc., 1971 ),
pp. 70-71.

363

�mática al mundo insensible en estos dramas.14 El segundo grupo de esta categoría incluye cuatro dramas inéditos, La sangre y la ceniza, La taberna fan15

tástica, El banquete y Crónicas romanas.

En todos los dramas de posibilidad una solución es posible si el individuo
decide utilizar su voluntad y proceder de inacción a acción. Los protagonistas
tienen que funcionar para dar un sentido a su existencia. Por medio de su
iniciativa pueden transformar la circunstancia aunque los resultados de su acción causen dolor y sufrimiento. Hay la oportunidad para mejorar la fortuna
en la vida o más bien en la sociedad.
Los dramas del realismo o agitación sociales reflejan la preocupación profunda de Sastre con el papel de la sociedad en el teatro. La base para la tragedia es el concepto de Aristóteles. Sastre escogió la tragedia como el medio
de sus ideas y técnicas. En su concepción de tragedia y drama, él considera la
tragedia como algo duradero. "Hay, pues, en la tragedia algo permanente: su
sustancia metafísica; algo permanente pero dotado de plasticidad: la forma
artística, y algo corruptible; lo que llega a la tragedia por ser esta, en cada
momento, una función social." 16 Otra dimensión a este concepto se encuentra
en la declaración de Sastre que un drama es algo de una tragedia, "pero con
menos sangre, con menos gritos, con un lenguaje más llano, con personajes
más vulgares, con expresiones menos turbulentas, con un tono de voz más apa. muerte o con una muerte no muy aparatosa" .17 .Aunque
gado, con un final sm
Sastre afirma que existen distintas clases de drama, él define la tragedia como
la que perdura cuando todo irreal, aun la risa, se ha diezmado; "nos_ he~os
quedado con algo real, punzante".18 En realidad, su concepto de traged1a,uene
una base en las Poéticas de Aristóteles. Él concede que esta obra de aquel fue
la base de Drama y sociedad.19 Así, para Sastre, la tragedia "es una representación lúcida de la existencia humana" .20 No es sólo un drama de lo bueno
y lo malo. La tragedia tiene algo perdurable que el melodrama no tiene. Puesto que el culpable no se ve claramente en la tragedia, el espectador sale del

"' !bid., p. 71.
. .
11 ]bid., Anderson ha estudiado los manuscritos de los cuatro dramas inéditos Y los
ha discutido en un artículo "The New Theatre of Alfonso Sastre", Hispania, 55, 4
(Dec. 1972 ), 840-847. No voy a discutirlo en este estudio.
11 Drama y sociedad, p. 22.
" lbid., p. 13.
" lbid., p. 17.
" Véase el "Prefacio" de Anatomía del realismo (Barcelona: Sebe Barral, 1965), p. 7.
" Drama y sociedad, p. 33.

364

teatro lleno de dudas y preguntas, para las que el autor no da ninguna respuesta.
La e~~a épica en el desarrollo dramático de Sastre revela la influencia del
t~atro ep1co de Bertolt Brecht y un punto de vista marxista de la literatura.
Sm embargo, Sastre considera que no hay nada admirable en el teatr d
Br:~t. No está de acuerdo con las teorías dramáticas de Brecht. La c:ac~
t::isttca de Brecht es la de una responsabilidad social sin comprometer la emoc1on. El resultado es un "disconcerting complexity of tone which is assisted
by the apparently cl~sy l~se textured structure of the 'epic' style".21 Moelwyn Merchant tamb1en afrrma que lo más estimado en el pensamiento de
~r~ht se encuen~ra en "the moral and dramatic dilemmas inherent in this
rroruc counterposmg of involvement and detachment".2&lt;2
. Sastre no es de la opinión de Brecht en cuanto al uso de técnicas especiales del actor ,c~mo la separación entre él mismo y el personaje que representa. El actor epico es un narrador de historia y no de una narrativa dramática.. Además, Sasn:e rec~aza el teatro de Brecht a causa de su preocupación
con un real espacio -tiempo porque indica la irrealidad de un espacio-tiempo dramático. 23 Sastre también declara que el teatro de Brecht corresponde al futuro y que la misión del dramaturgo se encuentra en la negación
dialéctica de la negación de Brecht.24
El propósito del teatro épico de Sastre es mostrar la posibilidad de una
transformación en la sociedad. Utiliza unas de las técnicas de Brecht pero su
'. 'attempt_ to ~urp:iss Br~cht in the creation of a powerful revolutiona~ theatre
1s embod1ed m bis pers1stent use of shock treatment in sound, light and scenic
. . en que esta etapa épica de Sastre no signifique una
effects.,,, .25 Anderson i~s1ste
negacion del pensamiento de Sastre, sino otra fase en el desarrollo dialéctico
que ha caracterizado la obra de Sastre.
La polémica que ocurrió entre Sastre y Buero Vallejo sobre "posibilismo

0

" Véase W. Moelwyn Merchant "The irony of Bertolt Brecht'' en Man in the Modern Theatre, ed. Nathan A. Scott Jr. (Richmond Virginia: John Knox Press 1965)
p. 60.
'
'
'
21
lbid., p. 62.
.. Véase_ Kessel Schwartz. "Tragedy and the Criticism of Alfonso Sastre", Symposium
21, 4 (Wmter 1967), 338-346. Este articulo fue publicado también en un libro de
artículos, publicado por el profesor Schwartz en The Meaning of Existence in Contemporary Hispanic, Literature. (Coral Gables, Florida: University of Miami Press 1969)
pp. 162-70.
'
'
" SASTRE, Alfonso, "Primeras notas para un encuentro con Bertolt Brecht" Primer
Ac!o, 13 (marzo~;bril 1959) , p. 13. Además véase Anatomía del realismo, p.' 48, 68.
ANDERSON, The New Theatre of Alfonso Sastre", p. 841.

365

�imposibilismo" del drama, revela otro rasgo interesante de Sastre como artista.
Esta polémica es un resultado directo de los problem~ de Sastre en cuanto
a la censura. Sastre ha criticado la clase de censura que existe en España. Él
opina que en su forma actual representa una vergüenza pública y privada.119
Él y Quinto mantienen que la censura debe ser legítima y lógica. Al principio
del régimen actual, la censura fue más rígida que lo es hoy. Los censores fueron, por la mayor parte, sacerdotes que prohibieron todo lo que agravara la
Iglesia, el Estado o una moralidad rígida.~ 7 Sastre es sólo uno de !os muchos
escritores españoles para quienes es difícil hacer publicar y representar sus
obras. Lo deplorable es que se prohíben las obras sin explicación específica.
Además del problema de la censura, Sastre ha tenido que enfrentarse con el
desinterés del público. Este mismo público sigue aplaudiendo a Buero Vallejo
aunque "the intellectual, moral and political intentions of the two are very
similar".28 El medio de comunicación utilizado por Sastre es distinto. Se ha
criticado a Sastre por "defectos" que también se encuentran en las obras de
otros: una falta de poesía, un partidarismo ideológico y un estilo brusco.29
La obra de Buero puede ser caracterizada como tragedia de esperanza, mientras la de Sastre puede ser llamada una tragedia de agonía. Las dos teorías
tratan de la posibilidad de una situación abierta contra una cerrada.30 El
teatro de Buero es una negación de desesperanza. Sastre criticó a Buero por
su conformidad. En cambio, Buero criticó a los que escriben un "teatro imposible", aunque saben que sería prohibido y que el resultado sería un aumento,
particularmente en la publicidad extranjera. 31 Sastre respondió que ningún
teatro es imposible y que tarde o temprano todo el teatro se hace posible. Por
eso, el concepto de "imposibilismo" no tiene valor.
.. "Documento sobre el teatro español", Alfonso Sastre, Teatro, pp. 117-123.
" W. O'CoNNOR, Patricia, "Government censorship in the Contemporary Spanish
Theatre", Educational Theater Journal 18, 4 (Dec. 1960), 443-49.
•• PÉREZ MINIK, Domingo, "Se trata de Alfonso Sastre, dramaturgo melanc6lico de
la revolución", Alfonso Sastre, Teatro, pp. 11-36.
21
Ibid.
•• ScHWARTZ, Kessel, "Posibilismo and lmposibilismo : The Buero Vallejo-Sastre
Poleinic", Homenaje a Federico de Onís (1885-1966), Revista Hispánica Moderna
34 ( 1968), 436-45.
11
Véanse los artículos siguientes para todos los detalles que tratan de "posibilismo"
e "imposibilismo": Alfonso Sastre, "Teatro imposible y pacto social", Primer Acto,
14 (mayo-junio 1960), pp. 1-2; Antonio Buero Vallejo, "Obligada precisión acerca del
imposibilismo", Primer Acto 15 (julio-agosto 1960), pp. 1-6 ; Alfonso Sastre, "A modo
de respuesta", Primer Acto, 16 (sept.-oct. 1960), pp. 1-2; Anatomía del realismo, pp.
76-77; Rafael Vázquez Zamora, "Alfonso Sastre no acepta el 'posibilismo'", Jnsula,
Año 15, 164-165 ( 1960), 27.

366

Sastre ha sido consecuente en la defensa de su teatro y rehúsa conceder a
lo que se ha llamado "three redoutable obstacles: censorhip, impresarios with
a box office complex and a naive public". 32 Pérez Minik ha declarado que
unos teatro~ comerciales aceptan de mala gana las obras de Sastre, aunque los
teatros "pnvados" representan sus obras con una devoción extraordinaria. 33
Tal vez esto puede explicar porqué sólo unos pocos dramas suyos han sido
representados en España y también porqué sus últimos dramas nunca han sido
éditos.
Sastre sigue escribiendo dramas aunque la mayoría de sus obras escritas después de 1963 no han sido éditas. Es evidente que Sastre tiene confianza en su
vocación y en su misión como dramaturgo. El hecho de que ha seguido su
producción dramática, a pesar de tales obstáculos, merece alabanza. Se debe
admirar su persistencia. Sin duda él es una inspiración a muchos escritores
más jóvenes que siguen produciendo dramas. El teatro de Sastre atrae a la
juventud española y sus obras son traducidas y representadas en otras partes
de Europa y en América. Se ha sugerido que si Sastre utilizara la materia
dramática que existe en la sociedad contemporánea y si rechazara la materia
literaria, tal vez llegaría a ser el dramaturgo más importante de la España
contemporánea.ª' El deseo de Sastre: restaurar algo de la dignidad perdida al
teatro español, es evidente. Es con el esfuerzo de una nueva generación de
escritores, con Buero y Sastre como precursores, que el drama español ha llegado a ser verdaderamente internacional.

" M. PASQUARIELLO, Anthony, "Alfonso Sastre: Dramatist with a Mission", Escuadra hacia la muerte (New York: Appleton-Century-Crofts, 1967), p. 1.
ª "Se trata de Alfonso Sastre...", p. 13.
" CHANTRAINE DE VAN PRAAo, Jacqueline, "AUonso Sastre: la esperanza del joven
teatro español", La Torre, Año 10, 40 (oct.-dic. 1962), 119.

367

�EL TEMA DEL AMOR EN LA POES1A DE EMILY DICKINSON

LETICIA PÉREZ G u TIÉRREZ

M.L.E.

Amor es un manjar, cuyos sabores
se gustan con fruición y con anhelo,
y es maridaje de placer y duelo,
risa, llanto, caricias y rumor.es.
LUIS BARRÓN.

EN LA HISTORIA de la literatura uno de los temas que más atraen, tanto a
escritores como a lectores, es el del amor, tal vez por esa vinculación estrecha que existe entre el hombre y el amor. Siempre que se habla o escribe de
amor, se menciona al hombre, porque sólo el hombre es capaz de amar. Dante
creía que el amor es el motor que hacía girar el sol y las estrellas.
Asegura Ortega y Gasset en sus Estudios sobre el amor que "nada hay tan
fecundo en nuestra vida íntima como el sentimiento amoroso, tanto que viene
a ser el símbolo de toda fecundidad".

\

.,

San Agustín llega a la conclusión de que el amor mueve: "Mi amor es mi
peso; por él voy dondequiera que voy"; y más tarde añadirá: "Ama y haz lo
que quieras".
Interesantes son todas las deficiones que se han hecho del amor. Los poetas,
subyugados por el término, lo han definido, estudiado y glosado en sus obras.
La poesía ha sido uno de los medios más propicios y dúctiles para expresar
el amor. Recordemos a sor Juana Inés de la Cruz:
"Este amoroso tormento
que en mi corazón se 11e

369
Hum-24

�sé que lo siento, y no sé
la causa porque lo siento."

"Wait! Look! her little book
The leaf at loue turned back."
(1)

o aquel otro de santa Teresa:

"Si en medio de adversidades
persevera el corazón
con serenidad, con gozo
· y con paz, esto es amor."

Cuando nos acercamos a la poesía buscamos el placer estético) pero además
de éste, la belleza de la palabra. Si aunado a esto, encontramos como temática
del quehacer poético, el amor, el placer es mayor.
La poesía amorosa ha existido siempre, ya que tiene una característic~ especial, refleja vivencias, ideas y serrtimientos. Nos presenta al hombre rmsmo
con toda su complejidad y problemática.
En todos los países del mundo existen poetas, hombres y mujeres que experimentaron este complejo sentimiento amoroso y que deja~n en su poesía
las huellas claras de su trayectoria erótica. Una de estas mujeres poetas fue
Emily Dickinson, nacida en Armherst, Massachusetts, el sigl~ pasado, y que
ocupa un lugar de gran importancia en la poesía norteamencana.
En una de sus cartas se describe a sí misma como una mujer de pequeña
estatura de cabello castaño y con ojos color café claro. Exageradamente delicada, ~i nunca salió de casa, ni visitó a nadie, pero allí recluida como una
monja, en su casa de Armherst, escribió poesía de excelente factura, lo que la
ha colocado al lado de ese coloso, conocido por sus Leaves of Grass: Walt

¿ Cuál fue la parte anecdótica sustentadora de la poesía amorosa de Emily?

A pesar de los estudios que se han dedicado a esclarecer este aspecto, hay
pu~tos_que que_dan en la obscuridad. La reclusión voluntaria que se impuso
a s1 rmsma le dio el sobrenombre de "la monja de Armherst". El hecho altamente significativo de permanecer siempre en los límites de su jardín, sin visitar a nadie, sin recibir visitas, sin presentarse en la iglesia, y el vestir siempre
de blanco hablan a las claras de la enigmática personalidad de la poetisa. Aun
cuando ella misma escribiera: "Mi vida ha sido demasiada simple y austera
para que pueda perturbar a nadie", existen muchos puntos obscuros en su vida.
Siendo Armherst una ciudad pequeña, mucho se ha de haber hablado de su
extraña conducta y su reclusión. Esto hizo que se levantara a su alrededor una
serie de leyendas a cual más disparatada. Existen dos sin embargo que pueden
ser fundamentadas en hechos reales. La primera de ellas se vincula a la amistad entre Emily y un empleado de su padre y la segunda se refiere a lo que ella
llamó "una intimidad de muchos años", con un clérigo al que conoció en 1854.
Que estas dos amistades le dieron material para sus poemas es indiscutible,
pero que alguno fuese su amante, en toda la extensión del término, no existen
pruebas.
El primero de ellos, según sus biógrafos, fue Benjamín Newton. Brillante
pensador, llenó la mente de Emily con nuevas ideas. En una carta dirigida a
Higginson escribe :

Whitman.
Las poesías de Emily no son de grandes proporciones, .son ~i se ~~~re minúsculas, pero cada una de ellas es un pequeño y complejo prisma mdiscente.
Uno de los temas principales de su quehacer poético fue el del amor. Glosa
el tema con pluralidad de variantes que van desde el amor materno hasta el
erótico y el divino. Hay muchos libros que hablan de amor, pero ninguno de
ellos con tal gracia y delicadeza como éste. No obstante haberse quedado soltera, Emily descubrió en su reclusión voluntaria en Armherst, la poesía del
amor y al amor mismo.
Los poemas relativos al amor se hallan contenidos en la parte III (Amor),

VII (Otros poemas), y VIII ( Poemas agregados), de sus obras.
Según sus críticos el sol de su universo poético lo constituyó el amor. Ella
así lo explica en uno de sus poemas:

370

~'Cuando era pequeña, tuve un amigo que me enseñó qué era la Inmortalidad, pero al acercarse demasiado él mismo a ella, nunca retornó. Poco
después murió mi maestro, y durante varios años el diccionario fue mi único
compañero." La completa identificación de este amigo a que se refirió la
poetisa y Newton se hizo hasta 1933, cuando apareció en el catálogo de un
coleccionista de autógrafos una carta inédita, que identificaba sin lugar a dudas a Newton. Cuando Newton murió, Emily se refirió a él como "un hermano
mayor, muy querido por cierto, y añorado y recordado". Con la ayuda de Benjamin Newton, el espíritu de Ernily se abrió ante el maravilloso mundo de las
ideas. El papel que Newton asumió con respecto a Ernily, lejos de ser de
enamorado, fue de preceptor. Estimuló el desarrollo espiritual de la poetisa, le
enseñó qué libros leer y cuáles rechazar. Emily lo consideró más que amigo,
un hermano espiritual, un compañero en el camino de la vida. Gozó de su

371

�amistad y el poema "Your Riches-taught me-Poverty'' es quizá un tributo de
admiración al amigo. Este poema lo envió Emily a Sue, su cuñada, con estas
palabras: "Ya ves que recuerdo". El poema es de claras año~anzas, tras el
ropaje metafórico se esconde el oculto significado. La muchachita adolescente
que añora al amigo ausente y se culpa el no haber sabido apreciar el _verdadero valor de su amigo. En las dos últimas estrofas resume sus pensanuentos:
"At least, it solaces to know
That there exists, - a Gold Altho'I prove it, just in time
lts distance - to behold lts far - far Treasure to surmise
And estímate the Pearl That slipped my simple fingers through While justa Girl at School."

(2)
Los recuerdos sin embargo, bullen en su corazón, llenándolo de tristeza.
'
Existen varios poemas
en los que alude a tempranas remembranzas. En "A
book I have a Friend gave" recuerda al amigo entrañable con melancolía:

"A book 1 have a friend gave,
Whose pencil, here and there,
Had notched the place that pleased him,
At rest his fingers are.
Now, when 1 read, 1 read not,
For interrupting tears
Obliterate the etchings
Too costly for repairs."
(3)

Todavía no se borraban en su corazón los recuerdos de Newton, cuando
Emily encontró la luz que la guiaría. Fue ésta el reverendo Charles Wadswor~h,
pastor de la Arch Street Presbyterian Church of Filadelfia. En 1854 ~mily
se trasladó a Filadelfia para visitar a su padre y allí fue donde escucho un
sermón de W adsworth. Inmediatamente se sintió subyugada por la personalidad del reverendo. Al referirse a él, le llamaba "el amado clérigo", "el pastor
desde mi niñez", "el amigo terrenal más querido" y "el átomo que preferí a
todas las listas de arcilla". En el verano de 1856 escribía así a la señora Holland, una de sus amigas: "si Dios hubiese estado aquí este verano y hubiese
372

visto las cosas que yo vi - supongo que hubiera considerado superfluo su paraíso. No se lo diga a él, por nada del mundo, aunque ... Querida señora Rollan~, amo esta noche - la amo a usted y al doctor Holland y al tiempo y al
sentido - y las cosas que se marchitan y las que no se marchitan".
~ue el_ suyo ~n amor imposible y sus poemas dan testimonio de todas las congoJas, tnbulaciones y renunciamientos de este amor, que no podría realizarse
plenamente, ya que él estaba casado.
En .1_860 W ad~worth la visitó en su casa de Armherst. La admiración que
esta v1S1ta_levanto en la ~oetisa fue tan grande que escribió: "No puedo pensar
en que exista el mundo sm él, tan noble, tan gentil". En sus poemas de esta épo~ la_ l_ucha entre
amor y la renunciación fue tema constante. Aún llegó a
identifica~ su_ martmo con ,el Calvario, símbolo que contuvo todo su dolor por
el renunciamiento, y ademas el nombre de la iglesia donde el reverendo W adsworth era pastor. Cuando él murió fue tal su pena y dolor que enfermó. En
una de sus cartas a James Clarck escribió: "Todavía no he comprendido profundamente el hecho de su muerte, y espero no hacerlo hasta que él me asista
en el otro mundo". Y en otra agregó: "El amor no tiene más que una fecha _
el primero de Abril. .. Hoy, Ayer y Siempre". Pasada su enfermedad en la
primavera de 18~4, es~~ibe: "La crisis del dolor de tantos años es lo ~ue me
ca~sa. ~orno Emily Bronte a su Hacedor, yo escribo a mi Desaparecido, 'toda
exi~ten~ia'. existe en tí' ". El último de sus admiradores fue el juez Otis P. Lord,
amig~ mt1mo ~e. su padre. Después de la muerte de la mujer de Lord, Emily
y Otis se convi~tieron en grandes amigos, el amor volvió a llamar a la puerta,
pero era demasiado tarde. El tenía 68 años y Emily 50. Estos son los soportes
humanos donde ~e ahínca la problemática amorosa de Emily. Pero sus poemas
retr-~tan una ~ene de estados anímicos especiales. Paso a paso su espíritu fue
abnendose al rmpacto del amor. Registrados en ellos quedaron toda una secuela
de estadios en el camino del amor. La personalidad tan especial de la poetisa
encuentra en su poesía el mejor medio de expresión. Todas las etapas del amor
se hallan consignadas en páginas llenas de gran sentido lírico. Ilusiones, desengaños, renunciamientos, arrebatos, todo se desborda en un torrente de pasión
que no alcanza, como Dante, la sublimación divina, sino que se mantiene en los
estrechos límites del amor humano.

:1.

Hacia 1870, el poeta Thomas Wentworth Higginson publicaba un ensayo:
"Americanism in Literature", y en él se preguntaba insistentemente si no existía ya, o cuánto habría que esperar por el poeta que sondeara las profundidades
de la_ pasión. Emerson y Hawthorne se habían asomado al ámbito pasional, pero
el primero había asumido una actitud de desconfianza, mientras Hawthome
sólo había mostrado un interés creciente; ninguno de los dos se había estreme-

373

�cido con el hechizo del amor. En el artículo afirmaba: "Todavía está por llegar
el poeta norteamericano de la pasión". Y allí en su escritorio Higginson te~
la respuesta en la poesía de Emily Dickinson. Higginson fue pa~ la poe~a
el maestro que trató de guiarla por los caminos del quehacer poet1:º· ~a ~scípula obediente siguió las indicaciones del maestro au~ ~uando su msprr_ac1~n
se mostró reacia a penetrar los moldes estrechos y trad1c1onales, como H1ggmson aconsejaba. Emily trató el tema del amor con total sinc~ridad. S_u trayectoria amorosa puede rastrearse fácilmente. Examinaremos vanos estadios de ese
sentimiento erótico de la poetisa.
En la primera etapa de su amor Ernily se abrió como una flor. Era la ª?~lescente que se convertía en joven. Imaginación desbordante, ale'?'e fantas1a, ~n
mundo de ensueño que descubría por primera vez. "Q~e no ~ane '!º e~ sueno
perfecto ¡ con una mancha de aurora..." exclamara. Su imagmac1on crea
mundos fantásticos. Como cualquier mujer se pregunta: ¿ Qué es el amor? Y
llega a definirlo así:
"Love - is anterior to Lije Posterior - to Death lnitial 0/1 Creation, and
The Exponent of Earth."
(4)
En el poema "Love -

thou art high" vuelve a dar otra definición:
"Love - thou art high 1 cannot climb thee But, were it Two
Who knows but me -

.. .. .

. . . .

..

Love - thou art deep 1 Cannot cross thee But, were there Two
Jnstead of One Rower, and Y acht - some sovereign Summer Who knows, but we'd reach the Sun."
(5)
El otro poema define el amor como "la alegría de todo lo vivo". "Amor
-exclamará más tarde- es todo, / Carecer de él es aflicción, poseerlo es una
herida."
En su análisis del amor considera que muchos aman pero no conocen que

374

el amor todo lo puede. Desconocen esa fuerza que hace valiente a un hombre
temeroso, y sublime a una madre que da la vida por sus hijos. Hay algunos
cuyo amor es débil y mezquino. "Amor --escribirá- es darse enteramente,
completamente al amado, corazón y espíritu", porque:
"Sometimes with the Heart
Seldom with the Soul
Scarcer once with the Might
Few - love at all."
(6)
En las diversas definiciones del amor Emily llegará a considerar que Amor,
"Love", tiene solamente una sílaba en inglés, pero cómo quiebra los corazones.
El amor rejuvenece, crea mundos maravillosos. Sin embargo, el experimentar
este sentimiento tiene también su pago y éste es, esos pequeños "donativos de
años" y sobre todo, lágrimas.
Para el amante cada minuto que está lejos del amado, es largo; pero si al
final se realiza la unión, entonces:
"To wait an H our - is long lf Love be just beypnd To wait Eternity - is short lf Love reward the end."

(7)
En otro poema Emily vuelve los ojos hacia atrás, recuerda su niñez cuando
estudiaba el alfabeto y aprendía a leer en El Libros de los Libros y hace una
comparación con el amor: Cuando el amor, el verdadero amor llega, se ve en
otros ojos y se descifra en ellos lo que nadie puede nunca entender o explicar.
Es el amor el que da la doble visión y la sabiduría de la comprensión, así
como de la Biblia emana esa luz que comporta dos funciones: iluminar y alimentar a las almas.
El amor es considerado por Emily como la vida misma. Platón en su Diálogo El Simposium explica que el amante quiere engendrar en la belleza, y
engendrar significa crear. El Amor es como la vida, dinámico. Emily se pregunta: ¿Por qué amo, Señor?, y llega a la conclusión siguiente: No se necesita una razón. El corazón se guía por reglas peculiares y muchas veces extrañas. Si el césped no tiene necesidad de contestar, ¿por qué el viento los
mece?, ni el ojo responder a la luz del rayo que percibe, ella no tiene porqué
dar una respuesta. Ama y eso es todo:

375

�"The Sunrise - Sir - compelleth Me Because He's Sunrise - and 1 see
Therefore - Then 1 love Thee -."
(8)
Como el amor humano se le había negado, Emily construyó en su fantasía
un mundo maravilloso. Si no podía ser esposa de verdad, lo sería sólo del
espíritu. En algunos de sus poemas se ve a sí misma como esposa. En "Title
divine is mine", escribirá:

"My Husband, women say,
Stroking the melody.- Is this the way?"
(9)
La mayoría de los poemas amorosos de Emily no son tranquilos. Naturaleza excesivamente sensible la suya, sumamente nerviosa, se refleja en su poesía
dispareja. Varios poemas sugieren que su lealtad fue puesta a prueba po~ el
amado: "Doubt me, my dim companion" y "Split the lark and you'll fmd
the music". Pero esto fue sólo dramatización de su imaginación.
En "If I may have it when it's dead" expresa el pensamiento de que la vida
sin el amado es como estar muerta. La pérdida del amado sume al alma
en una vida penosa, y tal parece que no se vive. Se añora la muerte _como
liberadora. En la muerte se unirá con el amado. Para una pequeña cmdad
como Armherst, la muerte era un evento importante. Este contacto tan cercano con ella, dio a Emily la temática de muchos de sus poemas. Muerte,
Tiempo, Inmortalidad, tres temas más que se vinculan y encuentran en la
poesía de Emily, crisoles de alto sabor lírico.
Las circunstancias que rodean la muerte de los seres queridos son siempre
motivo de meditación profunda. Los últimos deseos, los pensamientos, los encargos. Todo guarda celosamente el espíritu. Algunos poemas vinculados con
la muerte del ser querido se destacan en su obra:
"Promise this, when you be dying";
"If he were living- dare I ask";
"To know just how he suffered would be dear."
En "You left me-Sire - two Legacies -" habla con el muerto. Amor Y Dolor ha recibido de manos del amado, y le parecen sus legados más grandes y
preciosos que el océano, la eternidad o el tiempo.

376

Cuando alguien quiso consolarla diciéndole que con el tiempo viene el consuelo, escribe:

"Time is a test of trouble
But nota remedy
If such it prove, it prove too
There was no madaly."
(10)
Entre los poemas que describen su estado anímico destacan los que ahondan en el tema de la separación del amado, como en: "Oh Moon - and
Star"; "It makes no difference abroad"; "I cannot live with you"; ''What
shall I do when the Summer troubles"; "There carne a day at summer's fall" •
"Because that you are going''.
,
Cuando el amor está ausente no existe ni el alivio, ni el consuelo, reza el
refrán popular y Emily no se sustrajo tampoco a esta ley general. "The sunrise
runs for both", "I envy seas whereon he rides"; "I would die to know"; "You
see _I ~nnot see your lifetime", y "Because that you are going'', describen
sentumentos de añoranzas. La persona amada está lejos. El amante se imagina
los mundos extraños en que vive su amado. Daría cualquier cosa, hasta la vida,
por saber cómo está y qué hace.
Otro pequeño grupo de poemas, casi epigramáticos, muy irregulares en métrica y en ideas que muestran la conmoción que existía en su alma, pero eso
sí plenos de una gran fuerza expresiva, son aquéllos que describen un estado
físico y espiritual de postración: "After great pains a formal feeling comes";
"There is a languor of the life"; "There is a pain so utter"; "At leisure is the
soul".
Todo ha terminado, escribirá cuando ve que sus amigos han ido abandonando esta vida terrenal, sólo una cosa queda: rezar, pero esta oración es
también angustiosa; las líneas finales del poema "At least - to pray _ is
left - is left", son un grito al Señor:

"Say, Jesus Christ of NazarethHast thou no Arm for M e?"
( 11)
El espíritu de Emily, probado en el crisol del sufrimiento por dos veces,
salió de él enriquecido: Había perdido dos veces la batalla del amor. Así lo
afirmó en "I never lost as much but twice" y en "My life closed twice before
its close", pero aún alentaba en ella la esperanza:

377

�"My life closed twice be/ore its closey et it remains to see
lf lnmortality unveil
A third event to me
So huge, so hopeless to conceive
As these that twice be/ell
Parting is all we know o/ heaven
And all we need of hell."
(12)
Las dos veces que la muerte le arrebat6 lo que más quería, la marcaron
indeleblemente. Emily logró sobrepasar sus estados de ánimo, de depresi6n y
frustraci6n al entregarse a su poesía. Allí encontró la ocupación salvadora.
Esto y los quehaceres anodinos de la casa le llevaron un poco de consuelo.
Varios poemas describen hechos cotidianos como: "l tie my hat, I crease
my shawl". También hacia los libros volvi6 la mirada como escribe en "Unto
my books - so good to tum". Tras la comparaci6n de los libros como un banquete bien aderezado llega a agradecer a sus "parientes del estante" sus agradables semblantes de cabritilla, que enamoran y prometen una fiesta donde se
excluye la noche y repican las campanas de alegría.
Reconcentración, soledad, sufrimiento, contribuyeron a desarrollar una intensa vida interior, la cual fue poco comprendida y casi se podría afirmar
no conocida ni por sus íntimos familiares, ya que consta, según sus bi6grafos,
que su hermana menor se sorprendió al encontrar el gran tesoro de poesías que
Emily guardaba cuidadosamente ordenadas y atadas con cintas. A Lavinia se
debe la conservaci6n y publicaci6n de los poemas de su hermana.
En las primeras etapas de su amor Emily imaginó todo lo que significaba
la compañía de un hombre. Construyó un mundo especial donde deific6 al
amor y cuanto éste lleg6 con todo su bagaje de penas y sufrimientos, se autonombr6 "Emperatriz del Calvario". Hasta dónde aquel mundo de fantasía
la poseyó y con cuántos sufrimientos la realidad le enseñ6 la amarga verdad,
todo está registrado en su poesía que lleva junto a toques de genialidad, irregularidades que los críticos despiadadamente criticaron. Algunos aún llegaron
a decir que los poemas de Emily deberían ser excluidos de las Antologías porque "pecaban contra las leyes de la gramática y la preceptiva". Su mismo
maestro Higginson, temeroso de la opinión del público y del impacto que la
poesía de Emily produciría en los lectores, trató de retocarla, cambiando par
labras o buscando rimas forzadas, pero al hacerlo destruía el poema. Por eso
Higginson, en la edición de los Poemas en 1890, consideró oportuno explicar
el estilo tan poco convencional de Emily y la excusó aseverando: "Después

378

~e to~o, cuando un pensamiento le quita a uno la res iración
.
tmenc1a hablar de gramática. Si En;üly h bº
h chOp
' es u~a- unperb, ·d
u iera e
caso de la enoca ha
r~ si_ o una escritora más, pero al conservar su independencia arribó' a 1~
gemahdad. Ell~ se ~ió siempre por una regla muy especial, pues decía. "Si
tengo
. la sensación
, ÍlSlca de que me levantan la taPª d e los sesos al leerla. (se
refiere a su poes1a) sé que eso es poesía."
'
f Los poemas
b·
· de amor
, de Emily retratan todos sus estados arum'.1cos. En una
orma ar itrana podna reunirse en los grupos siguientes: definiciones del amor
encuen~o con el am~r, enamoramiento, constancia en el amor, renunciamienU:
a la uru6n en esta vida, desesperación, sufrimiento y Calvario y uruºó
l
amado en
·d ·
,
n con e
una Vl a inmortal más allá de la muerte.
Emily Dickinson, la reclusa voluntaria de Armherst y Walt Whitman fueron los renovadores de la poesía norteamericana del siglo pasado A t d
ellos la poesía se mantenía en estrechos límites imitativos y trad" :
es e
se desbordaron en un río caudaloso. Emily a través de su poes':c1?n es) que
dis
· hizo ,
l
- 1rregu ar y
pareJa
oirse a voz de la mujer norteamericana toda ternura, delicadeza y que se entrega completamente al amor, como ella misma lo dijera:

,S

"lt's ~ll 1 have to bring to - day,
This, and my heart beside,
This, and my heart, and all the fields,
And all the meadows wide.
Be sure you count, should J forget, _
Sorne one the sum could tell, This, and my heart, and all the bees
Which in the clover dwell."

(13)
APENDICE
( 1)
"¡ Espera! ¡ Mira! su pequeño libro
La hoja doblada donde el amor."

(2)

"Por lo menos consuela saber
que allí existe el oro,

379

�Aunque yo lo pruebe solo a tiempo
Para contemplarlo a la distancia."
"Es un lejano tesoro que vislumbro
y estimar la perla Que se escurri6 entre mis dedos
Cuando apenas era una niña de escuela."

(6)
" Algunas veces con el corazón
Raras con el alma
Escasamente con la Voluntad
Pocos aman de verdad."

(3)

(7)

"Tengo un libro que me dio un amigo
Cuyo lápi.z, aquí y allá,
Marcó el trozo que le agradaba, Sus dedos en descanso están."

"Esperar una hora es largo
Si el amor está lejano
Esperar la Eternidad es corto
Si el ~remio del Amor está al final."

"Ahora, cuando leo, no leo,
Porque interrumpen las lágrimas
Borrando grabados
Demasiados costosos para repararlos."

(4)
"El Amor es anterior a la vida
posterior - a la muerte.
Principio de la Creación y
el exponente de la tierra."

(8)

"El amanacer - Señor - Me arrastr6
Porque Él es Amanecer - y yo veo
Por esta raz6n - Entonces Yo te amo."
(9)
"Mi marido" -dicen las mujeres
Acariciando la Melodía
¿Es así - como lo hacen?"

(5)

"Amor - tú eres alto No puedo subir a ti Pero, si hubiera dos
¿Quién sabría? Solo nosotros."
"Amor - tú eres profundo
No puedo cruzarte
Pero si hubiera dos
En lugar de uno
Remero y yate - un verano soberano
¿ Quién sabe si no llegaríamos al Sol?"

380

( 10 )
"El tiempo pone a prueba las dificultades
Pero no es un remedio
Si así fuese, demostraría también
Que no existi6 la enfermedad."

(11)
" Di, Jesús de Nazareth
No tiendes tu brazo por M í?"

381

�( 12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separación es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."

(13)
"Es todo lo que ,,.o tengo que ofrecer, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias pr,aderas.
Cuenta con seguridad, ¿ olvidaré algo?
Alguno la suma podrá decir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

BIBLIOGRAFÍA
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RosEMBAUM, S. P., A Concordanc, to the Poems of Emily Dickinson. New York:
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382

Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�LA COMPRENSION INI'ERNACIONAL Y LA PAZ
LICENCIADO

ALBERTO

GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Univenidad Autónoma de Nuevo León

l. EN LA NO siempre diáfana significación de la terminología pacifista,
hecho que conlleva, en la mayoría de los casos, especialmente en lo diplomático o según los intereses y las doctrinas en contraposición, más un anhelo
o un deseo dentro de la particular circunstancia imperante y que constituye
la realidad que se quiere expresar, interviene una fuerza que viene desde los orígenes del hombre, de su presencia y quehacer; dinámica impulsada
por su desmedida ambición de poder, de dominio y riqueza -ntre otros
factores---- con cada vez mayor poder destructiv.,, como así se desprende ele
las sangrientas páginas de la historia de la guerra.
Lo que antecede es posible advertirlo mejor cuando se trata de adecuar los conceptos del ayer a nuestra actualidad, los que permanecen empleándose constante e indistintamente dentro de dicha evolución. Así se
pasa por varias etapas en el decurso histórico: del duelo personal al de
grupos; del ejército a los ejércitos; de la guerra local a la mundial, hasta
arribar en lo presente a la siniestra eventualidad exterminadora de una de
tipo nuclear. Siempre se ha hablado de la guerra, pero la intensidad de ella
ha venido creciendo más y más.
En los nobles y variados esfuerzos que se han venido realizando en el
transcurso del tiempo para alcanzar la paz, se advierten en el campo de
la semántica determinadas palabras cuyo contenido ha variado necesariamente. Tenemos, por ejemplo, ]a "comprensión", el "entendimiento", la
"concordia", etc., las que inclusive han quedado plasmadas en la Carta ele
la Organización de las Naciones Unidas.
En el caso de la primera, se le considera en el tortuoso camino de la paz,
619

�ue

uede abrir la puerta a su iniciación, sin olvid~r el que

como la llave q . p
d
stituir el único factor que resolviera toda
la pura comprensión no pue e con
.
1
la problemática pacifista tomando en cuenta su compleja natur~ eza.
,
Desde luego en la variedad no muy abundante de ideas, doctnnas, leonas
o aún actitudes que hay concretamente sobre este tema, se adop;an o~as
.
uesto ue -arguyen- para lle!(ar a a ver aposiciones y puntos de vis~ p
: llevamos dicho, de múltiples factores
&lt;lera comprens16n se requiere, com

"bT dad de que los hombres llegasen a comprenen la por hoy_ remota pos1 '. ' .
1 escépticos rechazan a priori rualderse Pero mientras los peS1mistas O os
. .
. ·
b bilidad a teorias pac1·¡·islas o aun es¡uerzos que con . natura1es 11m1•
1
qu1~r pro a
tratan de ir contribuyendo con sus aportaciones a dar uz
tac1ones o errores,
.
.
d
.t
los "velos" que perturban la
en las sombras de la ignoranc1a, o

e qm ar

visión los acontecimientos se han venido sucediendo hasta ~eg~ ; lad~r~~
sente 'situación en que la vida humana puede desaparecer

e a az

tierra con científica precisión.

• embargo ' que dentro
En otro aspecto, hay que reconocer, sm
. . de
. lo com•
le' o ue resulta pensar en la paz, se han formulado ya ~nncip1os rectores
p J q venido estableciendo orientaciones cada vez mas apegadas _a la
que han
lid d en la búsqueda de lo que puede brindar
raz?n del ho~~re y a :~ta;: ~:í en la Constitución de la UNESCO, en
me1ores y po5111~ resse die¡· "Que una paz fundada exclusivamente en
su parte declarativa,
• .
biernos no podría obtener el apoyo
acuerdos políticos y econónucos entre go bl
e por consiguiente, esa
, ·me sincero y perdurable de los pue os, Y qu ,
.
1
;::eb~ basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Al decir que la comprensión encierra muchos _factores no solamente::
referimos a los de carácter psicológico, porque ciertamente hay que p
.
. ta llegar a ella y es cuando surgen en ese amp ,o
ciar el duna que perro,
. • · 1 l"bertad la segu•

i"

.
1
tan importantes como son la 3usttoa, a l
,
.
escenano va ores
.
dO res la relevancia de

.d d y lo que parece en opinión de ciertos pensa
,
h
n a ' ó .
b lo: demás factores ya mencionados. No obstante. a
lo econ nuco so re
¡
¡
az que el
pasado el tiempo de las disquisiciones, puesto que a p~z, a p d be ser
mundo necesita exige una prioridad absoluta y todos los actores e n
conjugados y dirigidos a ella.
. .
Por lo que respecta a la compre11si6n y al entendimiento, como mdlS·
- 1- - - .- .
la O anización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Consb.tución de
rg
.
!
Americanas InstrumeotoS
.
1 C turra Organizacionn lnternaciona es n0
.
'"I
Ciencia Y a u
·
.
d E tudios Juridicos Internacionales. ' ~
Constitucionales. Instituto Interamencano e s
hington, D. C. 1964. p. 142.

620

tintamente se les empica a ambos términos, no llegó a precisarse su determinación y su estudio a nivel internacional dio principio con una discusión en el seno de la UNESCO en 1945, al inicio de sus actividades.
En efecto, ya en estudio previo 2 se había indicado que dicha Organización había reconocido los devastadores efectos que no sólo en lo material,
sino también en lo espiritual, había dejado la guerra, haciéndose notar que
';aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países dañados
por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia, Grecia
y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los delegados reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores, tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como por
los del totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional
para la preservación de la paz en el mundo, el que necesitaba de una desintoxicación moral". El Primer Ministro inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
Los participantes en la Conferencia de Londres reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra, pero también estaba en sus mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.

Conviene recordar que el último antecedente cultu.ralista constituido por
la UNESCO, se inició con solamente una vaga ·Y esperanzadora presunción
acerca de las relaciones entre la educación, el entendimiento y la paz. El
término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución de
este Organismo, como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo,
análisis críticos de las relaciones entre el término "entendimiento" y el de
''paz", indican que éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
Por lo que se refiere al término entendimiento internacional, era suficien•

temente amplio y vago para intuir, por lo menos, dos ideas diferentes. La
primera, y que fue la que prevaleció, fue expresada por Lyman Bryson, de
la Universidad de Columbia, quien en el verano de 1947 preparó un memorandum sobre este tema a instancias del Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
1

G.u.ciA G611Ez, Alberto. ºLa Univenidad del Porvenir''. HUMANITAS, Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos. Univcnidad Aut6noma de Nuevo León. Vol.
111. 1962. p. 587.

621

�. , a los pueblos de cada nación a sen. nes y a cooperar en las
.
f
1 pueblos de otras nacio
.
.
tir amistos1dad rente a os
1
rensión internacional 1IDphca
. les" Para otros a comp
empresas internaciona
.
.
'
'6 de la conducta de otros pue.
b. .
a sobria comprenSI n
una actitud o Jellva, un.
amigos o como enemigos.
blos a sea que éstos vivan como
.
' y
1
tido de una comprensión de carácter mteTal concepto descansa en e sen d 1 UNESCO no ha distinguido c\aralectual. Sin embargo, el programa e a
mente entre estos dos conceptos.
.
.
.
esulta aradójico que en un foro mternac10De acuerdo con lo antenor, r 1 ·¡· p . , acerca del concepto de la com.d
.e os en la e ar1 1cac1on
nal haya hab ' o trop• z
d
'dea de la magnitud que endimí t Jo que nos a una '
prensión y del enten . en o,
1 ue nos recuerda el pasaje bíblico
cierra el propio entenduruento humano o q
de Ja Torre de Babel.
.
. . , d la UNESCO,' habrlan de consagrarse
Ya en la propia Consutucion. e
l que se emplean también las
. . .
la aruman y en os
los valiosos prmc1p1os que
. . . que por su parte, revisten
palabras comprensión y conocimiento, pnncip1os
'
.
rtancia
para
la
causa
de
la
paz.
la mayor 1IDpO

conocimientos, una actitud, que gwana

Así tenemos que en e1 documento citado se declara:
'
e las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la
"Que puesto qu
be
. . se los baluartes de la paz.
te de los hombres donde de n engir
roen
.,
t de Jos pueblos ha
d 1 h'1storia la incomp,ens,on mu ua
Que en el curso e ª
'
•
causa de que sus
sido U:otivo de desconfiama y recelo entre lash::o::u~cia . .. "
desacuerdos hayan degenerado en guerra con
1 '6 se concluye: "Por estas razones, los
En otro párrafo de la Dec arac1 ~' '6
rsuadidos de la necesidad de
¡ presente Const1tuc1 n pe
.
Estados partes en ª
. acceso a 1a educación, Ja posibilidad'dde m¡
pleno
e
,rual
asegurar a tod os e
~
b' .
el libre intercambio de 1 eas y
.
Jib mente la verdad o ¡euva y
vesugar
, , re
elven desarroJI ar e .mtensificar las relaciones entre ms pueconoc:uruentos, resu
d mejor -entre si y adquieran un cenobios a fin de que éstos se compren an
.
'd "
cuniento más preciso y verdadero de sus respectivas VI as .
.
, 1 I de Propósitos y Fw1c1ones,
en e¡ parágrafo I ' se habla
En e1 arti.cu o ,

de que:
.
U rn'das para la Educación. la
, '6 d las Naciones
Corutituci6n de la Orgaruzaci n e
. / no Amuieanas. Instituto Intrr•
O nizaciones I ntunaciona es
42
Ciencia y la Cultura. ,ga
. al
Washinglon D. C. 1964. p. 1 .
americano de Estudios Jurídicos Internac1on cs.
'
:i

622

"l. La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura la colaboración entre
las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a
los derechos humanos y a las libertades fundamentales que, sin distinción
de raza, sexo, idioma o religión la Carta de las Naciones Unidas reconoce a
todos los pueblos del mundo.

2. Para realizar esta finalidad la Organización:
a) Fomentará el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones,
prestando su concurso a los órganos de inforn1ación para las masas:
a este fin, recomendará los acuerdos internacionales que estime conve-

nientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la
palabra y de la imagen ... "
Volviendo la vista hacia el pasado, los griegos -maestros de la Hllffianidad- habían ya captado las notas esenciales del concepto acerca de la
comprensión; si bien, Gabriel Méndez Planearle, el ilustre humanista mexicano -dentro de nuestro marco cultural- le daba una más profunda y
generosa significación, adentrándose en sus esencias, cuando aconsejaban el

contemplar al hombre con sim-phatia y com-prensi6n, o bien, dentro de una
más humana aproximación, la u comprensión intuitiva,,.
Vemos que la etimología de la palabra comprensión, nos indica que está
compuesta de "com", "com" en latín, "con" en español y de "prehendere",
que viene de "pre" y "henderc", hender con anterioridad, junto a o en rlirección de. "Pre", significa un momento previo, en dirección de otra persona; saber de antemano lo que pasa, entender, alcanzar, penetrar.
11

Por lo que a entendimiento" se refiere, es otra palabra que también es
usada indistintamente como sinónima de comprensión, como así hubo de observarse con anterioridad en las discusiones efectuadas en el seno de la
UNESCO y en otras clases de estudios y publicaciones; vemos que en tal
palabra la partícula final "miento", significa un substantivo. Por ejemplo:
detenimiento, que es la acción repetitiva de entender, igual a tender hacia
dentro; ponerse tenso dentro de uno mismo, hábitos, tensiones de lo más
profundo, el termómetro del hambre espiritual, cuando nuestro espíritu tiene
esa hambre, entonces tendernos hacia los objetos o personas para comprender,
para que nos den aliento. También, de acuerdo con los diccionarios de habla
hispana, conocer, penetrar, comprenderse asimismo. Como se advierte de lo
anterior, existe gran similitud en ambos conceptos, si bien la comprensi6n
encierra un mayor grado de riqueza en su contenido y significación.

623

�En la propia terminología pacifista, también figura la voz "concordia" y
vemos que "cordia" viene de cor-dis, que significa con dirección a otro corazón o a otra persona. Es conformidad, unión.
Por último, la Real Academia de la Lengua Española,• nos dice al respecto: "comprender: acción de entender y penetrar las cosas; comprensión:

facultad de capacidad o perspicación para entender y penetrar las cosas.
Conjunto de cualidades que integran una idea". Por lo que a entendimiento
se refiere, la propia Academia la considera como "facultad de comprensión.
El entendimiento y la razón son una misma cosa".

La original significación dada a la comprensión por los filósofos griegos
fue de carácter psicológico, como facultad intelectiva de poder captar las notas o esencias de las cosas y columbraron la posibilidad, a su vez, de hacer
lo propio en relación a lo humano, pero no en dicha función aplicada en
penetrar en la psiqué de otro hombre. En efecto, existe una notable diferencia en el grado de conocimiento de la balbuceante ciencia primitiva y
los conocimientos actuales, que hasta han llegado al empleo de drogas determinadas para tratar de exponer a la luz el recóndito pensamiento humano.
La anterior incursión etimológica nos permite conocer más de cerca lo

relativo a la naturaleza del concepto acerca de la comprensión, para tratar
de analizar hasta qué grado ha sido llevada a la práctica -de haberse logrado-- en el curso de la historia de las relaciones internacionales, guiándonos a formular dos interrogantes: ¿Estamos empleando palabras cuyo
contenido ideológico resulta obsoleto en nuestra circunstancia presente? o bien

¿el concepto de comprensión va más allá de la realidad tangible dentro de lo
humano para convertirse en una cuestión puramente ideal o mitológica?

alma y del corazón"; sin embargo, no ve de la misma manera a los hijos de
otros padres, por más que simpatice con ellos.

En el anterior ejemplo es posible encontrar en juego no solamente la fría
aprehensión intelectual, sino también la intervención de la parte sentimental
y emotiva que complementa en forma total a la comprensión. No obstante,
es necesario encontrar al sujeto que puede y sabe comprender y al sujeto que
permite la comprensión, lo que resulta sumamente difícil, ya que la finalidad de determinados conceptos es lo que podriamos llamar la comprensi6n
indispensable e inmediata para un gran número de actos que el hombre
neoesita en su vida de relación, pero no es ciertamente la profunda y necesaria que lleva a poder realizar una vida exenta de las pasiones que son radicales en la naturaleza del hombre.
Dentro del proceso comprensivo relacionado con lo humano, hubimos de
notar que anterior a cualquier resultado, precísase del conocimiento y este
último, a su vez, concatenado a una serie de otros procesos en lo que se
repite la propia función intelectiva, citada en la comprensión, la que se con-

juga, además, con los factores sentimentales y afectivos. Dentro de esto último,
se producen reacciones positivas y negativas, de atracción o de repulsión, res-

pectivamente. Cuando el humanista Méndez Planearle hablaba de contemplar al hombre con "sim-phatia", está predeterminando una actitud gobernada por la razón, la que en mínima o máxima participaci6n, controla tales
actitudes de simpatía o de antipatía en el trato con los demás.
Pero el hombre antepone a sus naturales impulsos de simpatía, de caridad
o de humanitarismo, las diversas formas del ego[smo y de la conveniencia,

En lo que respecta a la primera interrogación y colocándonos en el terreno
de la realidad, se observa que si consideramos a la comprensión como elemen•

dícese así del "calculador", tratando de velarlas bajo las más sutiles maneras
o actitudes; ya sea de reserva o de abstención, o bien de fingimiento, aunque
en detenninadas ocasiones asoma la vieja sentencia hamo homini lupus y

to fundamental para el logro de la paz, vemos que no ha sido posible alcanzarla, tanto en lo que se refiere al pasado, como en el presente y existe fundada
incertidumbre de que se alcance en lo futuro, si por comprensión hemos de
pensar que el hombre ha penetrado en el hombre para mover su comprensión y, al hacerlo, evita el fermento del odio, de la venganza y de matar.

entonces da rienda suelta a su instinto de odio. Tal acontece, por ejemplo, con
el odio racial, diabólicamente experimentado por Hitler en su fobia contra los
jud[os; o bien de las manifestaciones racistas en contra de los negros de los Estados Unidos. ¿ Por qué el color de la piel de un ser humano provoca el
odio del que la tiene de color distinto?

En otro aspecto, debemos considerar que la comprensi6n es un acto intelectivo posterior al conocimiento, el producto de un proceso que se inicia con el
propio conocimiento pero en el que intervienen también otros factores. El
padre ''ve" al hijo en una forma sui generis, se dice que lo ve con los "ojos del

Se conoce el odio mortal de Hitler a los judíos, pero se ignora con precisión el íntimo proceso que llevó a tan desequilibrado individuo a trascenderlo
hasta las formas más refinadas de exterminio en contra de los que tuvieron
el infortunio de sufrir sus paranoicos designios a través de persecuciones, deportaciones y aniquilamiento o de los experimentos genéticos del "ángel exterminador'', Dr. Josef Mengele. Tampoco ha quedado debidamente escla-

• Diccionario de la Lengua, Española. Real Academia Española. XIX. Madrid. 1970.

624

625
humanitas.-40

�recido el proceso psicológico, así como los verdaderos m6viles que precipita,,
ron la mano de James Earl Ray, el asesino de Martín Luther King Jr., quia
de acuerdo con la infonnaci6n periodística,5 su personalidad está impregnada de odio en contra del "big nigger" -como así se expresaba de su víctimaagregando, al referirse a los negros, "que era necesario matarlos, matarlos a
todos".
Lo dramático en la vida del hombre es que no concilia, en cuestiones de
vital importancia y en la mayoría de los casos, su raz.ón con sus instint01 e
impulsos. No se comprende asimismo, resultando que los conceptos que ha
venido forjando, pueden tener o no vigencia; pueden perder fuerza en 111
contenido, o bien, en el peor de los casos, no tener significaci6n real, sino
solamente ideal, como creemos así acontece con los términos que hemoa
visto. Sin embargo, le han sido útiles a través de los siglos para manifestar un
anhelo, un deseo: la paz, no obstante el choque de ellos contra la realidad y
lo contradictorio de su propia condici6n humana.

Así las dos interrogantes formuladas con antelaci6n en realidad están involucrando a la propia naturaleza respecto de la comprensi6n misma, la que
a pesar de su valor semántico, lo sobrepasa proyectándose hacia otras áreas
hasta llegar a la filosofía como ente ideal. No hay que olvidar que los humanos frecuentemente usan las palabras para ocultar sus verdaderos m6viles,
usando determinados vocablos que han producido grandes teorías y polémicas,
como el de libertad, el de justicia, los que han brindado magníficas especulaciones sin que, por ello la conducta humana los haya acatado en la profundidad y cxtensi6n que fuera deseable.
II. En el plano de la comprensi6n internacional, nos encontramos con el
hecho de que los hombres no viven aisladamente, ya que de acuerdo a su
propia naturaleza, están vinculados p0r múltiples relaciones recíprocas, lo que
así acontece en nuestro tiempo, s6lo que con mayor intensidad, debido, principalmente, a las grandes transformaciones demográficas sociales, econ6micas,
así como científicas y técnicas.
Te6filo Urdanot' ha escrito que "otra de las premisas básicas e innovaciones geniales de la doctrina de Vitoria, a la vez que contribuci6n sustancial
suya a la filosofía del derecho de gentes internacional, es el tomar conciencia
de una realidad sociológica natural: la unidad del género humano en su
origen, en su destino y en su naturaleza, que hace que todos los hombres for' lle"ista Time. "The King .A.ssassination Rtvisittd, 26 de enero de 1976, p. tO.
• URDANOZ, Te6filo, O. P. Obras d, Francisco de Vitoria. Rtlecciones t1016Jil•
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid. MCMLX, pp. 570, 572 y sgtes.

626

una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad
con?encia de esta realidad de humanitarismo y sus consecuenou sociales se habia totalmente oscurecido en el mundo antiguo.

•

~ _Pero la

El exclusivismo nacional de los pueblos antiguos hizo perder casi del todo
el sentimiento de solidaridad esencial de los hombres. Las naciones del antiguo Oriente no reconocían en los otros pueblos a sus iguales, sino casi siempre a sus enemigos, con quienes vivían en guerra perpetua y afán de sojuzgarlos.
Pero al irrumpir en el horizonte vital del Occidente los pueblos infieles
del Nuevo Mundo, el problema de las relaciones con el mundo no cristiano
en general, latente en los si'._!los medios, hubo de plantearse con carácter
urgente. Y fue la conciencia de este nuevo hecho y de sus consecuencias

humanas Y jurí~icas lo que llev6 a Vitoria a ésta su innovación, sin duda la

''ª

mú·~udaz; la idea_ del o~be como comunidad universal de los pueblos,
o,ganuados en naciones libres, fundada sobre una base estrictamente natural Y humana, Y a cuya ordenación jurídica va a aplicar los principios del
derecho de gentes de los romanos y de Santo Tomás, desarrollándolo con
nuevas y fundamentales reglas internacionalistas.
. Previamente -agrega el autor citado-, y como base negativa, ya le hemos
VISto. ~hazar los falsos internacionalismos medievales: el mito teocrático del
do?11°10 temporal del Papa y el imperialismo secular o monarquía universal
ba~o. el emperador. No es que Vitoria rechace o menosprecie la idea de /a
~ndad. La recon~ía e~~ente como especial uni6n de cooperaa_6n ~utua '.. agrupac16n pohhco-moral de las naciones cristianas bajo la
dirección espmtual y potestad indirecta del Papa, e incluso como un ideal
~ confederación bajo un monarca supremo, según hemos dicho que ensena en la reelección De potest. ciuile. Lo que hace es integrarla en otra
más amplia y de dimensiones ecuménicas, en la comunidad universal ilel
&amp;mero humano, concebida como un nuevo orden internacional integrado por
: Es~dos nacionales cristi~os y los Estados no cristianos recientemrnte
~1ertos Y que son considerados como naciones independientes. La venida de ~tos pue~los al horizonte del mundo civilizado y la necesidad de
entablar mtercamb1os comerciales y humanos con ellos ofrecía el hecho que
IC ~resta~ ª. nu_e'"as reflexiones. Y sobre la base de la filosofía política
1llmiata, Vitona vislumbra en seguida esa realidad de la comunidad de naciones ?el mundo entero como el orden legal que debe presidir sus mutuas
relaciones.
El profesor salmantino no se detiene en proponer al frente de este primer

627

�.
.
nnado todo
.
d trina internac,onahsta
e ·,mpre~-·
. él de la
título, el más neo en oc
.
1 ta ·sión suya de la soctedad nota. d
unidad universa , es V1
•,
concepoón e 1a com
. na dos veces la noc,on su,a
.
Sól en un lugar menc,o
d la
ral de las nacwnes.
o
b ta "el consentimiento e
.
bis al senalar que as
. . .
tan famihar del totus or ,
d 1 internacional a mslltuc,ones
d 1 be" para dar fuerza e ey
f )
mayor parte e or . .
recho de gentes (3e. prop. n. 4 m .
determinaciones poS1t1vas del de
.
y
y de sus argumentaciones
odo el curso de1 1argo t'tulo
,
uál
Sin embargo, en t
.
. 1 en sus fundamentos, c es
unidad mternac1ona
está demostrando esta com
. bifdad natural que unen a todos los homson los múltiples lazos de la socia .' d' l que engendra la sociedad natubres del mundo. Tal es el dato pr,mor ,a
ral de las naciones.
. .
de la
, .
. .
. de Francisco de Vitoria acerca .
Pese a tan prisllna clar1v1dencia
1 han llevado a cabo sino sólo en
.al d 1 naciones éstas no a
Los odi
unidad soc1
e. as
d pactos para hacer la guerra.
°'
asociaciones realizadas a trav s . e 1 •
durante siglos, antes las na. d
los odios co ect1vos y
,.,_
individuales trascien en a
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bada en luchas cruentas ""
.
t los Estados an aca
cienes y postenormen e
,
cargado de nubarrones de ex" h ta llegar al presente,
. f
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todos contra t os , as
, .
recordemos la milenaria rase
r trasuntos atav1cos . .Jterminio · en parte, po
b"
éstos y por la exacerbación uc
'
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1en
por
0
de "pueblo nacido para 1a gue
-, .
1 . , de propagandas hábilmente
diante la mocu acion
'
1
odios y falsos orgul os, me
trado a los pueblos a aventuras

é

dirigidas, de ºideas motoras" que han arras

suicidas.
. . .
l de u nacional, que es el Estado, como
El proceso de la md1v1dual a
gr lpo .da de relación internacional por
b se encuentra en a v1
. el
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extensión del om re,
b'
los que no siempre refle¡an
.
d
e son los go ,cmos,
.
de
conductos interesa os qu
.
.
f es políticos ec.on6m1cos y
. 1 . s apetenCias, sino sus m
'
"
las
sentir naaona m su
la "misiones trascendentes ' o a
.
, d l hasta llegar a s
cualquier otra •~ o e,
·sta del mundo.
metas de mesiamsmo, como 1a conqw

.
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u

. 'entos
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Los modernos historiadores han comenza
11· po Así Pierre Relas sociedades de nuestro ero .
,
profundos" que yacen en
d . de la investigación histórica, que
nouvin,' nos dice que l~ n~:v;: ::a •::::ria\ o espiritual de l~ sociedades
han acentuado el estudio
. . d las relaciones intemac,onales, una
humanas, han sugerido, en el domm10 e
pec11·va las relaciones entre
di tin
En esa pers
,
•
orientación totalmente
s a. á . t san te. lo que importa es la histona
gobiernos no son ya el aspecto m s m ere

'

·w.

'

RENOUVIN,

1960. p. X.

628

Relaciones lnt,rnacionales. Tomo I, Agui
P·,erre, Historia de las

tll, lu relaciones entre los pueblos. Pero esta historia presenta, de hecho, dos
fonnaa muy diferentes:

Unos se aplican, sobre todo, a estudiar las sociedades humanas en función

del medio geográfico, las condiciones de la vida material, las estructuras econ6micas y sus cambios, los caracteres de las civilizaciones. Para ellos, estas
f,urzas subyacentes, estos movimientos profundos, son los que, a su entender, explican la historia de las relaciones entre los Estados y los pueblos.
1Nada importan los incidentes espectaculares o los accidentes que forman
la trama habitual de la historia diplomática! Simple "agitación de superficie", dice Femand Braudel. ¿ Qué pesan los actos o los gestos de los hombres de Estado? Poluareda de hechos diversos. El esfuerzo llevado a cabo
para reconstnúr las etapas de una negociación sólo merece una irónica sonrisa. ¿ Por qué perder el tiempo en contemplar estas maniobras, estas mezquinas habilidades?
Otros, como Federico Chobod, no creen que las condiciones econom,cas
y sociales desempeñan un papel preponderante en las relaciones entre los

pueblos. Los cuadros estadísticos, las gráficas, los diagramas no pueden descubrirnos el secreto de la historia. Las grandes fuerzas históricas son los
ientimientos, las pasiones colectivas. Además, dichas fuerzas están ligadas,
IObre todo, al temperamento, a las tradiciones, a la manera de pensar, cuyos
orígenes resultaría muy arbitrario buscar solamente en las condiciones materiales de la vida. Para comprender las historias de las relaciones internacionales es preciso, ante todo, conocer esas reacciones mentales y esos estados
de alma: desarrollo del sentimiento nacional, concepción de los intereses
nacionales, cohesión moral en el seno de la población del F.stado, imagen
que cada pueblo se forma de sus vecinos, comportamiento de un pueblo ante
la idea de la guerra como frente a los esfuerzos de aquellos que tratan de constnúr una sociedad internacional. El estadista, incluso cuando dispone de
hecho o de derecho de una autoridad soberana, no puede escapar a estas
influencias de la psicología colectiva y no puede actuar sin tenerlas en cuenta.

En nuestro tiempo hay, sin embargo, otras fuerzas actuantes. Desde luego,
la dinámica de que hablamos al principio, la que, envolviendo al hombre
moderno, lo precipita en todos los órdenes, agudizando más el ambiente propicio para lograrse una comprensión tan necesaria hoy como nunca, jamás
para fundar los yacimientos de la pacificación del mundo en su probable
última hora.
A las tradicionales causas de la incomprensión hoy aparecen otras nuc-as.

En nuestra modernidad se habla de las "brechas generacionales"; se trata de

629

�enfrenatr al sexo femenino en contra del masculino, lo que por hoy no
parece tener mayor trascendencia, pero que puede convertirse en el fer.
mento de una gran división y antagonismo entre importantes grupos nacionales, o sea el "desafío a la nación-Estado".
De acuerdo con los informes de la prensa internacional, 8 así como las

catedrales góticas, las tres más viejas naciones de la Europa Occidental fue.
ron lentamente construidas con el paso de las generaciones y con esmerada
dedicación que frecuentemente bordeaba en el fanatismo. El resultado actual
es que en Londres, París y Madrid, arrolladores aparatos de gobiernos modernos están entronizados en concentraciones de poder que podrían haber
sido la envidia de un emperador romano. Y como así fue en la antigua

Roma, los centros de poder de Europa no han podido comprender una dimensión de cambio que tal vez puede llevar a trágicas consecuencias. La
cara occidental de Europa -desde el sur de Escocia a C6rcega y desde Inglaterra a Alsacia- está levantándose con espíritu renacentista en campa•
ñas de separatismo y regionalismo que no tienen precedentes en este siglo.
La demanda es tan fuerte que no puede ser por más tiempo descartada como
simple exceso de nostalgia folclórica.
Esos nuevos protestantes representan las naciones perdidas de Europa, sus
tribus sumergidas y sus culturas desechadas. Son pueblos que expresan sus
clamores en lenguas casi olvidadas y algunos están dispuestos a derramar
sangre. A un grado significante, también forman una punta de lanza para
un más amplio y más difundido movimiento en Europa: la desavenencia
de los gobernados por mandatarios que han sido avasallados y esclavizados
por las complejas sociedades industriales. Más frecuentemente de lo que
pudiera pensarse, los propios militantes están divididos y confusos acerca de
sus metas, pero su campaña es dominante y su ímpetu es persuasivo.

En la Gran Bretaña, los nacionalistas escoceses han alcanzado lo que el

Times de Londres llamó una Hsorprendente e inesperada victoria" en un
consejo regional por elección, confirmando así su creciente fortaleza política.
En Bélgica, los rivales V alones de habla francesa y los Flamencos de
habla holandesa, están observando una cautelosa tregua mientras disputan
acerca de los detalles para una autonomía regional.

Estos mivimientos separatistas siguen tomando mayor auge cada día y los
sociólogos establecen diversas causas de tales agitaciones e inquietudes, entre
otras, la necesidad de indentificación. Paul Sérenat, autor de La France des
Minoreties, lo ha dicho simplemente: "Por todo lo que los movimientos
separatistas están peleando hoy en día, es grandeza".
Recapitulando, no es difícil deducir que cada día es más complejo el
propósito, la meta acerca de una posible comprensión ya que nuevos
focos de peligrosas tensiones separan, antes que acercan a1' hombre de nuestro tiempo, fomentándose más la incomprensión. Se vuelve a hablar con

desd~n de la eventual "reforma moral de la humanidad" y el sueño de
~tad1s:15_ ace~ca de est~blecer los Estados Unidos de Europa parece cada
d,a mas irrealizable y as1 el hombre se precipita hacia su propia destrucción.
Si~ embargo,

fa misión del espíritu no merece ese triste fin.

Ha de llegar

e~ d1a que ~nf1amos- se sobreponga e ilumine, para llegar a una posibva

comprensión que realmente sea el umbral de la paz.

En España, los terroristas vascos han ayudado a embrollar al régimen ac•
tual en la posiblemente peor crisis de postguerra, por los persistentes asesi•
natos de policías y guardias civiles.
En Francia, el descontento Corso ha llevado a provocar riñas entre la
policía y los separatistas, mientras en Inglaterra los bombardeos y otros actos
de violencia acentúan la creciente inquietud.

En Irlanda del Norte, la lucha trivial que ha cobrado más de 1,300 vidas
en los pasados seis años, ha agobiado absurdamente, imponiendo desolación
a toda una sociedad entera.
1

630

Revista Time , octubre de 1975, p. 6.

631

�INFLACIÓN
LICENCIADO LEONCIO DURANDEAU PALMA

Director del Centro de Investigaciones.
Económicas de la Universidad Autónoma.
de Nuevo Le6n.

DEFINICIÓN

INFLACIÓN ES EL

aumento continuo del nivel general de precios. Equivalen-

temente, es la disminución continua del poder adquisitivo del dinero.

Según la velocidad a que aumenta el nivel de precios, la inflación ha
recibido los pintorescos e imprecisos nombres de "reptante", "trotan te" o
"'galopante". El término "hiper-inflación" se reserva para aumentos del ni-

vel de precios superiores al 50% por mes, esto es cuando los precios se mu!.
tiplican por más de 100 veces al año. Entre las mayores hiper-inflaciones
registradas están la de Alemania de agosto de 1922 a noviembre de 1923,
en que los precios se multiplicaron por l.02xl0'º, y la de Hungría de agosto
de 1945 a julio de 1946, en que los precios se multiplicaron por 3.81x10".

CAUSAS

Los aumentos del nivel general de precios son consecuencia de un exceso
de demanda de bienes y servicios. La cantidad de bienes y servicios disporubles al nivel de precios inicial es insuficiente para satisfacer la demanda.
Como resultado, los precios suben o, si no lo hacen, se producen colas de
demandantes insatisfechos. Esta segunda alternativa se da cuando, pese al
exceso de demanda, la autoridad impide, mediante sanciones, que suban los
precios. Casi siempre esos impedimentos se burlan, creándose "mercados negros" en que se vende a precios mayores a los autorizados.
633

�de bienes v servicios, que hace subir los precios,
El exceso de demanda
d' . , '6 de la oferta como en el caso de
una 1smmuct n
'
puede tener su causa en
ral o guerras o en un aumen., d
rsos por catástrofes natu es
,
'd
destrucc10n e recu
1 familias v empresas res1 entes
to de la demanda, como en el caso ?e que ~nten sus ~mpras. Esto puede
1 , o el gobierno o el exterior, aum
en e pais,
1 . 1 de precios por una sola vez.
causar aumentos en e mve
.
.
.6n un aumento continuo del mvel de prePara que se produzca mf!a"'. '
te un e.xceso de demanda. La capa.
haya contmuamen
.
•
cios se necesita que
d demanda no la tienen ru 1as
'
•
te un exceso e
ciclad de generar fontmuamen r 'tad por su ingreso, su riqueza y su
familias ni las empresas. ES!án umf ~ .
empresas pueden esporádica
1
d . to Las anu,as
y
capacidad de en deu anuen .
d
d pero no lo pueden hacer cony momen táneamente aumentar su eman a,
tinuamente.
El gobierno central, en camb .10, s1• puede hacerlo.

• ero financiándose mediante aumento de
hacer1o, pnm ,
(f ·¡·
El go b .,erno puede
.
,
btenidos del sector privado ami ,as Y_ eroimpuestos o mediante prestamo~ o
d umentar su demanda de bienes
f
el gobierno pue e a
.
presas). En esta orma
d f'
.amiento no es inflacionana, porque
..
Pero esta forma e mano
·1·
y serv1c1os.
.
ca acidad adquisitiva a las farm ,as y emsimultáneamente se está qmtando d p d 1 sector gobierno se tiende a comt delademana e
•
ha
presas. El aumen_ o .
.
de la demanda del sector privado y SI no y
pensar con una d1snunuo6n
.
d
bos sectores no se genera
aumento neto de la demanda del con¡unto e am
'
presión inflacionaria.
,
do financiándose mediante prestamos
El gobierno puede hacerlo,
'Central simplemente, le entrega diobtenidos del Banco Cen_tral. E :~!amados 'bonos. El gobierno con este
nero al gobierno a cambio de paped
d En este segundo caso, contradinero financia el aumento de su demlandeam.anda del gobierno no se com.
el aumento e a
¡
riamente al primero, .
d
d de ningún otro sector de a eco.
·
eón
de
la
eman
a
··
pensa con 1a dwnmu '
d 1 d anda total de bienes y scmc100.
nomía. Hay un aumento neto de :em:'.da que genera un aumento del
Se produce entonces el exceso e .
á . tras el gobierno persista en
.
m1en
nivel de prec10s,
aument o que . continuar
.
a de finanoam1ento.
esta segun dª form
d 1
.,
o ar un aumento de la demanda e O!
El exterior puede tamb1en prov ~
b
l . 1 de precios. Un ejem,
d
• preS16n so re e mve
bienes de un pa,s, crean o
d l Segunda Guerra Mundial. Los
t
osenlaépocaea
.
ue
plo notable i o enem
.
bl
te la demanda de materias pomas q .
EE.UU. aumentar,on co~Stdera ~men tstos a su vez, ya no podían adqu1•
les vendían los paises latmoamencanos.
'

~r

ª"

634

rir los bienes de producción y consumo civil que, antes de la guerra, importaban de los EE.UU. y Europa. En consecuencia, sufrieron un continuo
exceso de demanda que generó inflación. En épocas normales, aumentando
,us importaciones, los países latinoamericanos hubieran podido aumentar su
oferta interna de bienes; y la inflación, causada por la situación bélica, no
se hubiera producido.
Conviene subrayar un hecho notable implícito en los dos últimos párrafos.
La creación de un continuo exceso de demanda conlleva simultáneamente
una continua creación de dinero y sin creación de dinero no se puede producir exceso de demanda. Esto es cierto tanto en el caso del gobierno que
financia un aumento de sus gastos mediante venta de bonos al Banco Central, como en el caso del aumento de exportaciones no compensadas con un

aumento de importaciones. En el primer caso la creación de dinero es obvia:
el gobierno recibe dinero recién creado por el Banco Central. En el segundo caso hay también creación de dinero. Los exportadores nacionales reciben
su pago en moneda extranjera que cambian en el sistema bancario por moneda nacional. Si existe un tipo de cambio fijo, el Banco Central finalmente compra esa moneda extranjera, dando por ella dinero nacional recién
creado. Fue esto, precisamente, lo que ocurrió en los países latinoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Este hecho -que la creación de un continuo exceso de demanda implica
simultáneamente la creación de dinero- permite ubicar fácilmente las causas directas de la inflación en casos de países concretos. Basta con analizar
la creación de dinero (monetización). Si la mayor parte de la monetización se debe a créditos otorgados al gobierno por el sistema bancario, ésta
es la principal causa de la inflación; si la monetización se debe a ventas
netas de moneda exrtanjera al si,,tema bancario, la causa proviene del exterior.

La sola monetización no es suficiente para que se provoque un exceso
de demanda. Se necesita, además, que el dinero creado no se mantenga
inactivo. Si al aumentar la oferta de dinero, simultáneamente aumenta el
deseo de los tenedores de dinero de retener mayores saldos monetarios inactivos --&lt;le aumentar su demanda de dinero en lugar de aumentar su demanda de bienes y servicios-, no se generará un exceso inflacionario de
demanda de bienes y servicios. Esto significa que, para predecir el efecto
que la creación de dinero tiene sobre el nivel de precios, hay que analizar
conjuntamente la oferta y la demanda de dinero.
Los párrafos anteriores ponen de manifiesto que el análisis monetario no

635

�es sino el análisis de "la otra cara de la medalla" de un mismo fen61neno : la creación de demanda de bienes y servicios.

•
Hay personas que consideran "muy mecánica" la explicación de la inflación por medio del análisis de la creación de dinero. Mi preferencia por este
análisis es por consideraciones prácticas. En cualquier país del mundo es
difícil obtener datos precisos y prontos de los componentes de la demanda
de bienes y servicios y mayormente difícil es predecir el comportamiento
de tal demanda. En cambio, los datos monetarios son de gran precisión, y
pronta y fácilmente obtenibles.

El análisis monetario no niega la deseabilidad ni impide la posibilidad
de profundizar más sobre las causas de la inflación, de buscar las causas de
"las causas" de "las causas". Pero no hay que confundir las causas direc..
tas, sobre las que es imposible operar. Se creó dinero en exceso. ¿ Por qué?
Para financiar un déficit del gobierno. ¿ Por qué el déficit? Porque el gobierno considera ineludible aumentar una serie de gastos, y los impuestos
efectivos no aumentan a esa velocidad. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Se
puede seguir así en una serie infinita de preguntas que nos llevan al campo
de la sociología, de la ciencia política y de la filosofía. Es como decir:
El señor X murió atropellado por un automóvil. ¿ Por qué? Porque no se fijó
al atravesar la calle. ¿Por qué? Porque probablemente iba muy preocupado por la enfermedad de su hijito. ¿Por qué? ¿Por qué?, y así hasta el
infinito. En este caso, yo afirmaría que al Sr. X lo mató el autorrwvil y no
la enfermedad de su hijo. Igualmente afirmo que la inflación se debe a la
creación de dinero y no al porqué se creó ese dinero. Lo afirmo no porque
niegue la infinita complejidad del mundo donde los efectos son resultado
de miríadas de causas concatenadas. Lo afirmo por razones eminentemente
prácticas. Así como no se puede disminuir el número de atropellados eliminando a los hijitos enfermos, no se puede acabar con las inflaciones aduciendo razones filosóficas, sociológicas o políticas. Bastará para ello con reducir a niveles adecuados la velocidad a que crece la cantidad de dinero. Esto
es, si verdaderamente se quiere acabar con la inflación.

mu~as veces se ve ace.ntuado po~ la tendencia de las autoridades a imponer
precws topes a los art1culos considerados de primera necesidad• como con,ecuencia, las relaciones entre los precios cambian por razones' distintas de
las fuerzas reales de oferta y demanda. El sistema de precios se ve imposibilitado a cumplir su papel esencial de indicar la escasez O abundancia
relativa de los bienes Y servicios. Los precios dejan de reflejar la utilidad
que dan a los co~'.umidores y de exponer la realidad de los costos. Dejan
entonces de ser ef1CJentes guías de la producción y el consumo. En estos casos
la producción de aquellos bienes considerados de primera necesidad paradójicamente, es la _que ".'ás sufre : ante el aumento de los costos, los ~reci06
topes ya no d~ mce~tivos para seguir invirtiendo en su producción. Los
factores producnvos henden a dirigirse hacia la producción de los bienes
que no tienen prec'.os tope, bienes que son precisamente aquellos que las
autondades no consideran de primera necesidad.

Generalmente, las autoridades ponen tope a uno de los precios más importanles, _el que relaciona el ~rese~te con el futuro, el que sirve de base para
las dec1S1ones de ahorro e mvers10nes : la tasa de interés. Al no poder subir
proporoo~alrnente a la velocidad a que están aumentando los precios las
tasas de mterés, bajas en términos reales, estimulan el deseo de ob;ener
préstamos '( disminuyen el de otorgarlo. No habrá crédito suficiente para
Quienes
obtengan, lo obtendrán por razones distintas a su eficien°'.". Las amistades o las presiones de otro tipo serán los criterios para
canalizar l?s prés~os., La acumulación de capital en el sector privado de
~ economia se hara mas lenta, y la calidad de las inversiones se irá detenorando.

~os:

!º

. Las prácticas contables y las leyes impositivas ejercen también influencia
unportante en este deterioro. Cuando los cálculos de depreciación se basan
en los costos históricos, en épocas de inflación las empresas calculan una
depreciación menor que el valor real del desgaste de los bienes de capital.
En consecuencia, se pagan como impuestos o utilidades porciones que corresponden al desgaste del capital. Se frena así la acumulación de capital
Y la creación de nuevos empleos en las empresas privadas.
Otra ra,._ón que intensifica este efecto es la tendencia de muchos gobiera se~ una política monetaria anti-inflacionaria a medias: por medio
del enca¡e legal hacen que disminuya la creación de crédito bancario destinado al sector privado, pero no ponen igualmente límites al crédito destinado
sect~r público. Esto_ multiplica el efecto negativo sobre la acumulación
capital y la creac16n de empleos del sector privado, principalmente

DOI
EFECTOS

Cuando sube el nivel de precios, los precios individuales de los bienes Y
servicios no cambian ni al mismo tiempo ni en la misma proporción. Esto

636

!

637

�en las empresas pequeñas y medianas que acostumbran financiarse mediante el descuento de documentos en el sistema bancario. Puede fácilmente verüicarse cómo en la mayoría de las inflaciones aument..1. significa-

tivamente el cociente:

Crédito al gobierno.

-------=-----Crédito al sector privado

del crédito otorgado por el

sistema bancario.

La disminución de la creaoon de empleos del sector privado causa un
efecto retroalimentador. El gobierno trata entonces de suplir al sector privado, creándolos y generando así mayor inflación, que a su vez limita más
la creación de empleos del sector privado.
El alza de los precios internos de un país a mayor velocidad que los de
los países con los que comercia, cuando se mantiene fijo el tipo de cambio,
provoca déficits crecientes en su balanza comercial. Las importaciones aumentan más que las exportaciones. Jl.ste es otro factor que limita la creación de nuevos empleos por la economía nacional: la demanda se vuelca
hacia el exterior creando empleos fuera del país. Al misma tiempo, a consecuencia de los déficits crecientes en la Balanza Comercial tienden a crearse
expectativas de devaluación, que provocan al público a hacer inversiones
socialmente improductivas en moneda extranjera, agravando así la presión
sobre las reservas del Banco Central y haciendo más cercana la de"aluaci6n.
Forzados por el alza de los precios de los bienes de consumo, los traba·
jadores presionan para que se les aumenten sus salarios. En los sectores de
la economía en que los sindicatos son fuertes se tienden a conseguir aumentos
salariales por encima del aumento de la productividad del traba jo, generándose aumentos en los costos reales que a su vez causarán desempleo o más
inflación. Cuál de estas alternativas triunfe, dependerá de la política monetaria y crediticia. Si eÍ crédito y la cantidad de dinero no aumentan para•
lelamente al aumento de los costos) se creará desempleo. Si las autoridades
.
monetarias permiten que aumente el crédito y la cantidad de dmero, se
producirá más inflación. A este fenómeno se le ha dado el nombre. de "espiral salarios-precios", y se debe en parte a que en esta segunda mitad del
siglo XX los salarios nominales no bajan, sólo suben. Es lo que se llama
inflexibilidad hacia abajo de los salarios nominales. Las razones de esta
situación son muchas y van desde las leyes laborales y de salarios mínimos,
que intentan proteger a los trabajadores, hasta el aumento del pode~ sin•
dical que se ha dado a nivel mundial. Esa inflexibilidad hacia abaJo _de
los salarios nominales es una de las razones que hacen tremendamente difi•
cil acabar con las inflaciones y tremendamente fácil empezarlas.

638

Son claros los efectos redistributivos del ingreso y de la riqueza provocados
por la inflación. Las familias con ingresos nominales relativamente fijos pierden en relación a los afortunados cuyos ingresos aumentan a mayor velocidad.
La riqueza, a su vez, se redistribuye de los acreedores hacia los deudores. Si
el gobierno es el mayor deudor, porque está aumentando su gasto real financiándose mediante préstamos, la redistribución de la riqueza es desde el sector
privado hacia el sector público. Exactamente como si hubiera un impuesto
a la riqueza mantenida en forma de dinero o de bonos. Pero el impuesto que
la inflación causa, además de no haber sido aprobado por ningún poder legislativo, es un impuesto indiscriminado y regresivo. La gente más afectada por
la inflación es la que menos puede idear formas para defenderse de ella. Es la
gente menos educada, la gente más pobre.
Hay teóricos que opinan que la inflación acelera el desarrollo económico.
El desarrollo no depende de la existencia de inflación. Históricamente, se
pueden h~llar tod_as las, combinaciones posibles: países con inflación y desarrollo, pa1ses con mflacmn y srn desarrollo, países sin inflación y con desarrollo
países sin inflación y sin desarrollo. La inflación, como instrumento de des~
arrollo, _no es de ninguna manera seguro. Puede producir el efecto justamente
contrario. Lo que sí la inflación produce con seguridad es gran inquietud
social y exacerbación de la lucha de clases.

MEDIDAS CONTRA LA INFLACIÓN

Ya se mencionó que es tremendamente difícil detener una inflación. Las
m~didas requeridas -disminución de la demanda de los sectores público y
pnvado, que se logra restringiendo los gastos públicos y el crédito, y aumentando los impuestos- siempre causarán aumento en la desocupación. Esto
hace que muchas veces sea políticamente imposible tomar esas medidas.
Obsérvese la experiencia histórica de muchos países latinoamericanos con
inflaciones de decenios y decenios.

Las mejores medidas son las de tipo preventivo. Si se maneja la cantidad
de dmero de forma que crezca a la misma velocidad a que lo hace la deman~ de dinero, se evitará que se produzca inflación. Por ejemplo, si en MéXlCO la cantidad de dinero creciera anualmente entre el 7% y el 10% el nivel
~pre'
'
c1os no podría crecer, porque la demanda de dinero crece precisamente
entre esas tasas.
C~ando. ya existe inflación -como en el caso actual de México, que tiene
una mflac16n entre el 10% y el 18% por año porque la cantidad de dinero

639

�-está creciendo entre el 20% y el 25% por año y la demanda de. dinero crea,
wlamente entre el 7% y el 10% al año- sería muy co~toso socialm~nte tratar de reducirla drásticamente a casi cero. El costo social se palpana en la
-disminución repentina del nivel de la actividad económica, el aum~nto del
desempleo (quizás a tasas por encima del 20% de la fue'."'ª de trabaJo) Y la
quiebra de muchas empresas. En este caso, la forma socia~ente menos_ costosa para salir de la inflación es reducirla de a poco, reduciendo cada ano el
déficit del Gobierno Central, la mayor causa de la creación de dinero y de
la inflación.

QUANTUM, VALOR y VIDA; un estudio psicofilológico.

F. R.

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho; Diplo. en
Filosofía; Br. en Filología.

LA NOCIÓN y el origen semántico de Quantum o Cantidad; la noc10n de
uida y de valor siguen siendo importantes en nuestra época; más aún en ella
han tomado mayor trascendencia hasta convertirse en otras tantas palabras
mágicas de matiz cabalístico o misterioso y cuasi sacramental, ungidas por
la civilización de nuestra época con la virtud de la evidencia y de la eficacia,
de la validez y de la solidez y utilidad.

En la palabra Quantum o Cuanto parecerla la razón de ellos la importancia que nuestro tiempo concede a la materia, a lo extenso y tangible con
el aparente desdeño por el esp!ritu y lo intangible. Tal materialismo sin embargo no es nuevo; más aún del estudio de la Psicofilolog!a de la palabra
podremos concluir su cualidad de punto de convergencia y de conexión entre
el espíritu y la materia; entre la extensión y la intangibilidad. Psicofilológicamente la materia, el cuanto, la extensión son expresiones equívocas, de tal

modo que resultan revestidas de espíritu y de esencia operativa; con la desventaja de polarizar demasiado la atención del hombre en un aspecto reducido y no integrativo de la realidad. Su éxito puede explicarse igualmente
por la modestia de su contenido: es tan universal, que parece prescindir no
tanto del esp!ritu cuanto de su individualidad, haciendo todo ser, incluso el
humano, sometido humildemente a la realidad de la limitación del lugar,
del espacio y del tiempo: a la realidad limitada de los cuerpos, sean orgánicos,
"'311 anorgánicos. No podemos negar la eficacia de esta visión de las cosas;
más aún en la confusión y el desorden parece manifestarse como un recurso
de grande importancia y extensión para poner orden y concierto en las
mentes humanas, tan tentadas a soñar con paraísos paranoéticos, cuando no

641
liumanitas.--41

�d
los espíritus a fuerza de individualidad
paranoicos, en los cuales los mun os_ y I reación de la mente humana si
. .
llegan a ser smo a c
y diferenciaci6n, no
d . con la realidad tangible de la
acaso basada en una débil correspo~ enc,Ea
anto a la capacidad signifi.
.
.
t laneta llamado tierra. n cu
. .
existencia en es e P
¡
·de 0 - a es mayor: nadie mtenta
1
idayuaoraev1n
.
cativa de 1as P alb
a ras u
'
almente se hacen todos los sacn.d
ara tenerla y alargar1a norm
h
sino 1a V1 a y p
. ifcado absoluto y relativo, igualmente, oficios posibles. El valor, en su sign '
d
todos Jo intentan: desb.
b. d
aceptado ca a uno y
cho por los demás. ,en sa ' o _Y, ad hum'ana; hasta el valor o los valores fi.
de el valor o cora¡e en la act1vid d de virtudes paradigmáticas de todos los
nancieros los cuales parecen ungi os
otros val~res existentes o posibles.
.
.
1
tales
problemas
tan
debatidos
en
•
yo no intenta reso ver
la
Este pequeno ensa
1 . ,dicas y astronómicas; tanto en
. fil , fi
físicas. en as ¡un
11
las ciencias oso ,cas y .
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en tales conceptos aque os
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. d
ciencia como en a '
1' .
nstituyentes de su esencia o meJor e
elementos culturales y psico ogic~s co ¡· . , básica v trascendental del
. . . dinámico exp ,cacion
.
su naturaleza y pnnc1p10
tal '
1 b as Prescindiendo de que las pa·d· 'ti de es pa a r ·
éxito lingüístico e ' 10ma co
. .d
r elementos físicos o de elementos
las lenguas estén constitu1 as po
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1
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lidad psíquica operativa e esas pa •·
, .
tratamos de encontrar 1a rea
.
rod tD
ps1qmcos,
,.
cán'
sean ya en sí m1Smas p uc
bras, sean éstas producto f1sico o me

100,

~~

.
1
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El hombre cuando expresa c~n p.
d ás expresa su ser mismo vivo,
.
· T ón smoacm ·
expresa el contenido o s1gru icao ,
se encuentra ninguna cond •
deseos • En esto no
sus impulsos, sus ten ~n~'':" y. n es ;..,.lidad externa y realidad interna: es el
tradicción ya que la sign1hcac16
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mismo que habla y la cosa de que a aE.
tanto más evidente con el
¡ mismo que habla sto es
1é
od
que es ante t o e
. . d ·
la radio la televisión, e1 te •
di d comumcac16n e masas,
'
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uso de los me os e
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•ta
impresa. Lo que t os esos
O
fono y creo yo igualmente la pala ra escn_d
realidad externa; sino una
'
.
.
no es un conteru o o
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mismos medios comumcan
.
al
·smo del hombre; vál1 o y
.
·
seme1ante
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forma y un ob¡eto mterno,
. t al hombre mismo: lo que
, .
nte en cuanto es semejan e
"do
permanente umcame
ch lec· ve-lee· no es ni el conteru
en último término importa al que ~u ad- ' noras' sino la luz y las ondas
. d
· ¡ luz m las on as so
,
concreto y determ'.°a o, : a 1
do que presenten al mismo ser human~ o
formadas y modificadas e ta mo h
no en el que escucha o ve; digO
sean tales que formen al m1Smo ser mna
. .
alabras de Ch. JuNG (1906-1915) y ..
Por ejemplo, el Tes~ de As;:;c16n{ l~e6:) se basa en este hecho propio de la
seguidores Rapaport, Gill Y S
er
cultura.
i

642

el que escucha-lee; ve-lec; porque inconscientemente el que escucha y ve, lee
al mismo tiempo, es decir selecciona lo semejante a sí mismo; ya que en la
lectura el problema actualmente no existe, puesto que la humanidad después de varios siglos de práctica entiende suficientemente el mecanismo psíquico de la lectura; de los medios electrónicos y eléctricos de expresión o comunicación la cuestión no es evidente y hasta es posible preguntarse todavía
si la humanidad deshechará esos medios de comunicación o mejor de participación original, o inventará otros en los que se sienta más segura de sí misma
y de su propia conservación específica. Por lo pronto se usa el mecanismo
psíquico y psicológico usado para leer: seleccionar "raciones" de esencia humana, con que alimentar la actividad psíquica de sí mismo: ya no es el
hombre primitivo que se alimentaba antropofágicamente de sus semejantes;
ahora el hombre, como si fuera discípulo de una nueva y moderna religión
universal, se alimenta místicamente de sus semejantes, seleccionando no la

luz, no el sonido, sino la forma que éstas transmiten de tal modo modificada
que resulte ser semejante a sí mismo.

Cuando la participación originaria u original (madre-lújo) tiene la capacidad de formar en el que participa lo semejante a sí mismo, decimos que
tienen vida, valor y en términos científicos, tienen cantidad, ya que la forma
participada en tanto es semejante al hombre mismo en cuanto modifica cuantitativamente el medio de participación. El mundo propiamente interno del
individuo nada penetra sino es mediante los sentidos, los cual.es' necesariameny únicamente perciben básicamente cantidades de información, es decir de
formas semejantes a sí mismo, Cantidades cualitativas, o sea, específicamente
humanas. Esto nos aparecerá más claro después de las siguientes reflexiones
sobre los datos psicofilológicos que hemos podido seleccionar.
Quantum: la palabra es muy usada; sobre todo en su forma de Cuanto; sea

como pregunta ¿Cuánto? sea como respuesta Cuanto. Absolutamente se suele
usar más frecuentemente el sustantivo abstracto Cantidad, que nos da la idea
de algo dotado de cuanto. La palabra española es Cuanto; esta procede del
Jatín Quantum, en su forma neutra; sin embargo se usa en Ja forma mascu.
lina y femenina, Quantus y Quanta.

En griego la palabra correspondiente a Quantum es noao~ (Poson). La Q
o K se convierte o equivale en griego a II (P). Como correlativo se usa /iao,,
(Hoson). En las lenguas derivadas del indoeuropeo tenemos: en alemán Wie
Vitl? como interrogativo; Wi,,uúl como adjetivo relativo. En francés en cambio el interrogativo es Combien? y el relativo el mismo usado para Cual:
QueUe y Quel para el femenino y para el masculino respectivamente. En italiano la forma es Cuanto? y Cuanto, Cuanta respectivamente. En el portugués las
643

�fonnas son semejantes. Las equivalentes en las diferentes lenguas de una misma
raíz son las señaladas anteriormente. Tal raíz significa o describe el fenómeno al
cual se refiere la palabra. Esta raíz se puede describir Qua-Vant? para el interrogativo y Qua-Vant para el adjetivo relativo.' El fenómeno descrito por esta
raíz está expresado mediante dos elementos: el primero es Qua y el segundo
es V ant. Este último no es sino el posesivo de tercera persona, que equivale
a Suyo o Propio, y que se expresa Sva y la terminación nt que indica la acción.
El primer elemento Qua tiene el significado de Vida; la forma Qua puedt
tomar la forma de Ka e incluso de Ga; véase por ejemplo el griego ,¡ (Gu):
tierra la feraz; es una simplificación de la raíz indoeuropea para vida Gwy,1
esta raíz se convierte en toe (Zoe): "vida" o bien en B como en {Jfoa
( Bios): vida; o como en el alemán W ie; o en el francés Vie. El significado
propio para esta raíz es el de "rebullir, moverse" en el sentido de moverse o
estarse moviendo de un lado para otro, o de arriba hacia abajo y viceversa,

como explicaremos al tratar sobre la psifilología de Vida.

,

Cuanto por consiguiente describe el fenómeno, que constituye la motivación para expresarlo, de ¿Suyo Vive? o ¿Se Mueve Suyo (algo)?; como adjetivo sería Se Mueve Suyo (algo) o bien Suyo Vive: es decir: "algo se mueve
y viene a impresionar mi facultad de percibir; algo despide ondas que yo
percibo y que por consiguiente, del mismo modo sé que se mueven, yo 'IJJ'/
movido por ellas". De este modo el Quantum es una nocíón evidente, indefinible consiguientemente ya que claramente y necesariamente es percibida

aer humano la regulación de los fenómenos que de un modo u otro se produzcan. Ni es más humana la noción de materia, ni es tampoco más humana
la noción de espíritu; y ni es más inhumana la una que la otra. Como vere-

mos al hablar de la palabra V ida la materia no está lejos de la significación

de la espfral helicoidal significada por vida, como tampoco el espíritu. Quizá
toda la diferencia se reduzca a una extensión horizontal y a otra vertical;

quizá unos con la noción de vida se sientan mirar hacia el cielo; quizá otros
con la noción de espíritu se sientan trasladarse por los horizontes de la humanidad terrestre.
El Cuanto cuando se trata del ser humano vivo presenta asimismo la reac-

ción igualmente Cuanta del individuo que percibe la cantidad o extensión;
es decir la reacción del individuo vivo es igualmente Cuanta en su sentido más
abstracto y esencial; pero más real y verdadero ya que coincide con la motivación que lleva al individuo a expresar la cantidad como Cuanto, etc.
Al interrogativo ¿Cuánto? se responde con Tanto, o bien con dos adverbios

principalmente: Más o Menos; dos especificaciones del mismo Cuanto es decir de la capacidad de un cuerpo para ser recibido por los sentidos, d; algún
modo inteligiblemente.

sino un anorgánico inteligible y sensible o perceptible. La Materia entendida

~l Quantum especificado Más indica o significa el movimiento del cuerpo
hacia afuera como para recibir, percibir o entender, es decir para ser aumentado, "Corno para" ya que no es exactamente en el sentido antropomórfico,
de modo que no se pueda confundir el Quantum anorgánico con el Quantum
orgánico psíquico producido en el organismo percipiente tanto racional como
irracional. Aunque ambos se equivalen, el Quantum psíquico está sometido

como extensión de este modo dinámico, no sólo no niega el espíritu, sino que
es esencialmente acto, ser en acto, aunque evidentemente dentro de los Jí.

nal que percibe y puede ser producido por éste.

por todos. De este modo el Cuanto o Cuantum no es únicamente anorgánico,

miles de cada ser. La diferencia específica entre el ser humano, orgánico v
los seres anorgánicos se encuentra no en el plano de la Materia o del Quantum, sino en el plano de la cualificaci6n de la Materia o del Quantum, es
decir si este orgánico o anorgánico, o si se mueve o vive por sí mismo teleológicamente, es decir para sí mismo o no para sí mismo simplemente sino para
otros seres. No en el movimiento sino en el movimiento teleológico, es decir
que tiene como principio a sí mismo y a sí mismo como fin. Consiguientemente las nociones de Espíritu y Materia no se contraponen contraria ni con-

tradictoriamente; sino que puede la una incluir a la otra y viceversa. Otro
problema diferente es el ambiente social o cultural que "el espíritu prodU2CO
o la materia genere": en todo caso dependerá de la perfección y ciencia del
M. Francbis, Grammaire Comparls des Langues lndoeuropenn,s, t. l.
París, 1866, s.v. Quantum.
1

644

BoPP,

a la teleología o economía general del organismo animado racional o irracio-

Más significa un movimiento hacia la ampliaci6n del Quantum o hacia su
aumento; tal movimiento tiende a hacer al Quantum un Quantum Quale,
un Cu~nto Cual, un cuanto Semejante a; expresado de este modo el poder
semántico del Cuantum, abarca también su inteligibilidad, su '1asemejarse a"•

"comparado con", etc., significado específico del Cual y de Cualidad.

'

La o~a determinación de Quantum es Menos). indica por el contrario una
afluencia del Quantum tendiendo a hacer desaparecer no sólo la "semejanza
a", "la ~ºfi.l~araci6n con",, sino el mismo Cuanto. El Quantttm especificado

Menos. "_gnif1ca por tanto ' la capacidad de un cuerpo ( animado o no) para
!er recrb1do por los sentidos como U no actualmente en el momento de ser
percibido; pero con un movimiento en sus límites ~ en sus partes hacia la
daa .. ,
.
pancion de la seme1anza con otros cuerpos y aun hacia la desaparición

645

�hacia la desaparición del Quonlum
·
de la seme¡anza
con otros cuerpos. Y aun
. 1· "bT d d o percepti"b"lid
, ad actual
de su urudad, mte ,gi 1 1 a
mismo O por lo menos
.•
en el momento de la percepc1on.
á ignificaciones paradójicas. Ya que el
El M d, o el menos tienen ademl s .'tud s"gnifica
o tiende, hablando psioo,
1
Mds a pesar de tener 1a ideadeperu
d El Menos en camb",o es una
.b.
d cir a ser aumenta o.
ra1
lógicamente a rec1 rr; es e
Mds Hablando en gene
. '
"b"d . por tanto a aumentar un
.
.
1 •f,
tendencia a ser reo 1 o'
b"l"d d el estancamiento; e ,. ,nos
· · t hacia la esta 11 a Y
el M d, significa movumen °
.,
Mds es decir se hace ne. .
h . el cambio a transformac1on en e1
,
mov1m1ento acia
cesidad-tendencia.
. r
. ualm te
t es la noción de Valor, al unp ,car ig
en
Afín a la noción de Cuan o
d ecesidad. percepciones básicas
. . t de más y de menos; e n
,
El V·'··
la idea de movumen o,
1
do ambiente y a las cosas.
"""
las
personas.
a
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.:
d
. '
"d d de un agente para mouvar o
Para poder enten er a
• ·nd1ca la capac1 a
filosóficamente habl an do ,
., aparece grandemente cercana
De este modo su noc1on
.d d d .
mover al ser h umano.
.
s igualmente la capac1 a
e IID•
"ón
de
Cuanto
y
Cantidad,
que
e
1
a a noci
d"d
r percibido o enten 1 o.
presionar, mover o se .
.
alabra valor nos índica cómo se forma
La descripción psicohlológ,ca de la_ p
ch con la noción de vida y de
l y su relación estre a
d
b.
V
d
la idea o noción e
or
. .f. d del grado de utilida o ap ·
• 1 ti e el s1gn1 ,ca o
d
cantidad. Valor en espano en
"d d o proporcionar bienestar o esatisfacer necesi a es
. d ·gor·
tud de las cosas, para
de dinero de esa aptitu ; vi •
.•
presión
en
una
suma
.
...
leite · o tamb ien ex
.
,
ente los diccionanos.
'
al d
As\ lo defmen comunm
firmeza· s u 'etc.
V l • La
'
. V olor sustantivo del verbo a eo.
La palabra se deriva de la latina
1 ' hace la acción indicada par la
terminación or indica agente, lo que o e que! nte es ( Eileoo o Eiloo). En 1»
• L
labra griega eqmva e
W t para
ra.íz. Val es la raiz. a pa
I d
p o el alemán tiene
er
. • adas del n oeuro t ,
lenguas modernas ongin
.

ª

mme une corrcspondance entre l'objet et le ~
• "
La valeur est apprébndeé co .
.
t d'existence "cela est" suppose
1 . 'désir De me.me que le preilller 1_uge~en
t de valeur constate simplemenlt
ou e
.
.
d 1' bjet le preD11er 1ugcmcn
" J
PucsLLI,
decollement du IUJet et e o 1'
aleun y sont en puissance...
ean . l de
quc'une chos m'agrée. Toutes es v . Actes du Xleme Congrés In~ernabol\3 wloProcession et conve~ion d;' ¡al~th Jntemational Congrcu of Philos;::t

Philooophie.

Proceedmgs o

e.

North

-Esthetique .. Bruxelles, 20-26. Aout . . 53
Philosophie des valeurs Et.J.que
Ed' . M E Nauwelaerts-Louva1n. 19 .
X
me .
Amsterdam
1Uo , ·
J CA·
Holland Publishing Company• .
. ' 16 . d• la L1ngua Castellana, por .
. .
· Crlhco Etamo gu;o
• Cfr. v. gr.: D1cc1~na~:~ Gred.01, Madrid, 1954, p. 666.
.
6· sv. r,,liROMtNAS, vol. IV, Editan
.
l
el latín tardío; cfr. tb, p. 66 ' .
• Existe la forma intermedia va or en

Yolor; y para V oler, Gelten; el francés V aleur; el italiano Valore, Va/uta o
bien Vaglia; el inglés Value para V alar y para Valer, to V alue.
La raíz común a todas estas palabras es Felreoo; o mejor Fe!• que en indú
es Vil o Val y significa ºcubrir" o "sostener", Valor por tanto significa "lo
11

que cubre o "Jo que sostiene"; con la idea de uni6n o fusión, de comprimir;
concentrar; contener o abarcar. Cubrir por tanto es sostener Jo no sostenido,

atisfaciendo así una necesidad o inexistencia satisfactible. La idea de necesidad está incluida en la noción de coincidencia que tiene el verbo; se cubre
lo no cubierto; consiguientemente se unen y fusionan activamente dos eJe.
mentos. La idea es tan general y abstracta que abarca desde las tinieblas que
cubren la tierra y el sol que la sustenta y fortifica; hasta el pedazo de papel
bancario que cubre y sustenta y da fuerza al precio de las casas, o a la misma
capacidad de éstas para satisfacer una necesidad, es decir un precio o valor.
En latín el valor, el valer (va leo) se asocia igualmente con la salud y el
vigor tanto del espíritu como del cuerpo y en general; en español decirnos
''valer" a la capacidad de mover, de ser eficiente y operativo. Se entiende
en este caso la capacidad del individuo para crear un velo que cubra las necelidades en general del ser humano tanto las propias como las de los demás,
sea la familia, sea el hogar, sea la sociedad en general. Por lo dicho hasta
ahora, Valor es una noción relativa; no existen valores si no hay necesidades
o realidades que tengan que ser cubiertas. No existen por tanto en este sentido
valores absolutos; ya que estos son tales necesariamente con relación o dependiendo de necesidades.'
• HJALIUR Fa.1sx~ Griechisches Ethymologisches WOrtubuch, Heidelberg, 1970,

lul

Winter, Univentits Vtrlag, s.v. tiléo., (Eileoo), p. 457; Vladimir l. G~oRGIBV,
lncunabula Gracca, vol. IX, Introcluzione a la Storia delle lingue ... (1966), t. I,
Liop, hit, p. 375.

' '"The difficulty which can be overcome neither by the cammon ethics- of values
by modem neo-deontologiam and similar absolutist ethics may be de,cribed as

DDr

folloms: In the one hand the concepts of this ethical absolutims may mean no
more than merely generic tcnns signifying by one name a multitude of concrete
tJpes of behavoir, uncriticaJly accepted as moral. In this way, these general con.
cepta completely deceive the believer in giving him the impression that they provide
die moral justification for any concrete conduct prescribed by them, while in fact

tbere

types of conduct are sanctioned beforhand without any furthcr examination".

"On othcr hand, if attempts are made to deduce from the general tenns of these
absolut ethics only certain types of behaviour and the exclude others as inmoral,
tbae, attcmpts mwt inevitably fail. For of these general concepu are examincd
without prejudice, they are found to be actually ambiguous and mwt remain so

ci nccts1ity i by themselves, not supported by other preconcievcd evolutions, they

miento.

647
646

�.
r Valor es "el que o lo que cubre
El fenómeno psíquico cultural descndto po !tas hace .,;,..r volver, etc.'".' El
,
,¡
lo que hace ar vue
,
0 ~-,
en el senudo de e que o
ta't' o sino dinámico ya qu~ la acigw·ente no es es 1c ,
'
,
cubrir o sostener por cons
.
d r vueltas O hacer dar vueltas' .
ul d O "de hacer girar a
ción de cubrir es el res ta .
,' •co y como biológico; biol~ca51'qwco como mecam
to
El fenómeno es tan P
bra Vida Mecánicamente un
d
' al hablar de 1a pa1ª
·
mente lo veremos espues,
. l h
d" ce que tiene fuerza o poder;
.
a otro· s1 o ace se l
t.
objeto puede hacer girar
'
. ar" se dice que tiene valor. El or,.
"h
una persona volverse, gir
11
si el ob¡eto ace a
1· l 1 or e¡· emplo o los va es mueven
ede ser natura . e so p
. .. d d
J•eto que se mueve pu
. .
1 res. de ahí la pos1b1hda
e poner
consiguiente va o •
a las personas, son por
d
te modo se explota la natura=,
1
. 1 l ar al sol etc., e es
'
d
•-'-leo Todo aquello por tanto
Precio al espacio, a ug. ' l o un
pozo e peuv .
como se explota un minera
tro ob¡' eto es un valor; sea porque
nPM-nna o a o
.
que es capaz de mover a una
mueve a la persona sm mo., d
el mismo ob¡eto; sea porque
d' d
mueve movien ose
.
pedazo de tierra de ,ca a a pro, .
sería por eJemp1o un
. .
u brir
verse a s1 m!SIDO, como
, .
ltural de Valor md1ca un cu
.
.
l
•
El
aspecto
ps1qmco
cu
l
ducir maíz o f n¡o.
. .
.
afectivo. Así como el so sus.
movumento
emotlvo
o
.
"
bre"
psíquico", es dectr un
.
d 1 ·smo modo un ob¡eto cu
. d
s rayos la berra, e ID!
•
h •
tenta cubnen o con su
, .
-~: de dentro del IDISIDO ser u
. d al ...nmtu que =uen
. do
una necesidad, mov1en o
-r
'.
bre la necesidad, hacen
'lºb d
arrnomzante que cu
l
mano un velo eqw i ra or y
. ndo el velo del va or, es
.
. tern o externo y aparec1e
.
desaparecer al ob¡eto m
o
.
. t te y ori!!inado por el ob¡cto.
d . 1 movimiento psíquico antes meXIS en
º
.
ec,r e
. . . .
del Valor es la idea de justicia o D,ke de_ los
Análogo a esta Sigmf1cación
el Derecho es violado, la Justicia (Drkt)
griegos; según Heródoto, cuando
hecho la guerra, siguiendo catástrofes
cubre con niebla a los pueblos que h"'_' rte n un valor que cubre a los pu&lt;. 1 . bla se convie
e
de
para ellos; es decir: a me
to se han hecho incapaces
.
.
te por tanto en cuan
d'
blos injustos, mexisten s
. .'.
del Derecho." Esto que se ice en
satisfacer las necesidades de la ¡ustic,a diy . almente de los individuos: ya
.
del cosmos se ce ,gu
l
absoluto de la berra y
'
d 1 que nos cubra y sea en ugar
d
cesitamos e a go
da
que todos somos peca ores, n:e uilibrio ante los demás: de esta profun
de nuestra culpa, pecado y seq . d d del hombre de vestirse, como coruta
necesidad viene sin duda la neces1 a

r-:- --

.
to be drawn from them,. , David .&amp;ux~
..
invite cntirely opposite con~lte 'r~ercn~:a citado en el artículo uEthical N1hib1m
l Congreso de F1 oso 1a, arn
'
oARDT, en e
"
114-115.
and thc Jwtification of Val ue , pp.
• Cfr. supra.
de Filosofía arriba citado, p.
' Cfr. la introducci6n al volumen X del Congreso

¡ y sigs.
•
Band 1967 • v. Din.
i, Der Kleine Pauly, Stuttgart, Zwe1ten
,
, .

648

clade la

más remota antigüedad, y de la misma necesidad procede la nece-

lidad de desnudarse para ser ºjustificados" por la luz, es decir "valorados"
por el sol, cubiertos y sostenidos por él. En la antigüedad remota esto último
pertenecía a los ritos religiosos, como aún actualmente, entre muchos pueblos.

No sólo externamente sino también internamente, una vez que el hombre ha
satisfecho una necesidad es "cubierto" o "sustentado", adquiere un valor, que
viene a cubrir o a ser por la necesidad satisfecha. En este caso el valor es el
movimiento psíquico originado, muy cerca por tanto de la ttica o del Etos del
11
ser humano. En cuanto al Valor se refiere en este caso, el E tos no se contrapone al Patos, sino al Teos, es decir a "lo puesto" o "dado" por la naturaleza,.
el sol, la luz, el calor, el agua, etc. El Patos del ser humano viene a ser la otra
cara o aspecto real del Etos o del Teos.
Todo valor consiguientemente lleva consigo un efecto mágico o de poder, da-

do que "mueve o hace girar a la persona"; sin embargo, de la significación psicofilológica de valor se concluye igualmente que la persona para que pueda ser
movida o hecha girar, debe tener o estar sometida a una necesidad anterior,
sea de su organismo, sea de su psiquismo. De este modo los valores primeros
y más importantes son aquellos que se refieren o que "cubren" las necesidades
primeras y más importantes del individuo: la propia subsistencia, la propia
integridad personal, la propia necesidad de propagarse y tener compañía, etc.,
etc. De estos valores más importantes se originan series de valores ilimitadas
que corresponden a otras tantas manifesiaciones más o menos importantes de
lu necesidades originarias y primeras, más urgentes e importantes. De esto
aparece claro cómo a cada valor corresponde un precio; aunque a su vez el
valor sea equivalente al precio; pero disminuyendo en tal caso la extensión
IÍ@nificativa de valor al precio concreto y determinado de un objeto.
Incluida la idea de movimiento en la noción de Valor, la encontramos
igualmente en la noción de Vida. Esta palabra es de significado tan evidente
que nos resulta o rídiculo definirla o sumamente difícil. El método psicolilól6gico nos ayuda a librarnos de esta disyuntiva, estudiando por una parte
la llelllántica de la palabra y por otra el fenómeno o fenómenos psicológicos
que motivan la expresión de la misma, sea mecánicamente sea psíquicamente:
es decir, sea necesaria o libremente; innata o adquiridamente.

Vida significa la rapacidad de umoverse a sí mismo" i por tal razón se llama
al viviente, "semoviente"; o también "un movimiento teleológico que es de
11 mismo para sí mismo". En sus grandes o más importantes líneas la diferencia entre seres vivientes y no vivientes es perfectamente clara; según se
11

Cfr.

PucELLE,

Jean, en el lugar arriba citado.

649

�• · tes' esa diferencia te va
d vivientes y no vtVlen
do. bre todo al observar los cam"f
· do y disminuyen , so
.
.,,
igualmente di erencian
. .
d I
o vivientes y vtceversa...
los
v1V1entes
e
os
n
bios substanciales h echos por
, s claro y evidente el feo().
.
1 ro y evidente; pero si e
.
origen de la vida no es c a
"bº d desde siglos y que ha sonon"d d percibe y ha perci i o
,
meno que la humam a
,
la vida. tampoco como "'
ºd N nos consta que es
'
zado con la palabra vi a. o
I
nosotros llamamos vida y que
,
ta el fenómeno a que
d1 .
origina; pero si nos cons
I f ómeno del origen o e ond
lo menos en parte a en
. .
sin duda correspon e por
. d d nuestra mente para percibir ne.
de la vida, supuesta la capacida e
gmarse

l

van diferenciando las c ases ~ .

cesariamente el ser de las cosas.

.

. en 10
• glés L,b,n en alemán; Vita en
v·
francés L ,fe
,
Vida en espano1' te en
'.
,
e se encuentra igualmente en
. .
de una rmsma ra1z, qu
.
italiano, son vanaciones
.
hind' clásico. En latín es Vita; en J!Tl'el griego, en el latín y en el sánscnto o,
~to tenemos la forma "Jivati', "el
.
,
0 , (Zote}• en sanscn
go fJ•o, (B,os) o , 1/
'
*
u El hindú simplifica las m, · d
común es gwye.
vive".1.2 La raiz m oeur~pe:'.

"rebullir" o "vivir".u

ces en ju ,, jiu con el significado de
la oom, es repetitivo lo que consta por
El fenómeno descrito por la raiz .
ra:nente un elemento simplifi•
.
La raíz no llene prop
.
posición de la misma.
(Z) . . no que se compone de la ttpellcado como sus derivados B o V o
si BU BU o BI BI, Jo cual ha«
to G O W o GG o sea
.
1
ción del mismo e emen
. d I , a caliente o Jodo caliente, o ,enapensar en el fenómeno del rebulhr e agu. 1 de una fuente; de este modo
e brota de un mananha o
.
Jlamente del agua qu
.
d I fenómeno percibido. La tD111D1
la raíz es una reproducción fonética exacta e" "enroscarse". de esta níz ae
* Wey signifi1ca ''retorcerse ' sar la vid. la
,
'talia
raíz en forma de
palabra i •
las
labras usadas para expre
'
éli de
derivan a su vez
pa
.
te nos forma la idea de h ce,
na "vite" (tomillo); u lo cual igualmen .
la palabra U•f (Helix) Cllll
. .d I f t"vamente tenemos en gnego
. abnea1t
tira helicoi a : e ec i
. I h'li ",s Este elemento entra igu
.
el significadc de "vuelta esprra ' , e ce . f
ar * Swel de donde se ~va
a tomar parte de la palabra o raiz para orm
,

t

u MEtLLET, A. et Vr.Noans,
qKII,

J., Troití

París, 1953, p. 60.

'

. Comparée des Laug•II ci.s,ide Grammaire

.

J.,

ib.
e· ou comparaison des 1anglll!I
G ammaire Gen,rale Indoevropeenn ,
elles et av«
u E1caoFF' F. G., r
.
11 mande anglaise et russe, entre
grccque, latine, [ran&lt;.;aise, gothlque,; e
,
le Sanskrit, Paris, 1867, 1.v. JU, JI ·
u GEOROIEV, op. cit., p. 375.
. k p cit ·• P• 495·' ,.v. (Helix}.
w HJ ALMAR, F ns , 0 •
u ME1LLET, A. et Vr.NDRYES,

650

la palabra Sol, #J.,o, (Helios), con el significado "del que vuelve"; "del que
•va y welve". 17

De todo esto aparece clara la idea del fenómeno expresado por la palabra
vida: "un movimiento repetido, semejante al agitarse del agua que hierve,
de abajo hacia arriba, o hacia adelante y hacia atrás, que visto desde cierta
distancia aparece como el 'enroscarse' o 1serpentear', y que visto transver.

salmente forma un movimiento helicoidal". Tal fenómeno es lo único descrito por la palabra vida; las cosas que más estrechamente están unida, a
ella participan de una manera u otra del elemento de la raíz G o K o GH;
así el agua, el fuego, el sol, la luna, la salud, etc. y que simplificado totalmente seria la G o GUE del español, es decir el esfuerzo por brotar y el brotar
mismo de algo que quiere abrirse camino, salir. La vida en este aspecto
resulta un movimiento hacia adelante y otro hacia atrás, ambos sin embargo, en movimiento: el hacia adelante, tiende hacia atrás; el otro, el hacia
atrás, tiende hacia adelai1te: ésta podríamos decir que es la ley de la vida:
no nos dice de dónde o por qué existe o deja de existir, sino más prácticamente existe progrecliendo y regrediendo en un movimiento eterno, sin fin,
helicoidal, que parece desbordar los límites mismos de los organismos hacia
1a materia orgánica, hacia el cosmos, hacia el movimiento sin fin de los
planetas y de los astros nuevamente.
Con la descripción anterior fácilmente nos formamos la idea de valor, de
que con su movimiento va cubriendo con un velo lo débil, lo que necesita

reposar para luego verse fortalecido

y viviente.

La Cantidad, el Quantum, el Valor, la Validez, la Vida, el Vivir, son
expttsiones formadas por la experiencia humana necesaria de adecuarse a
la realidad cósmica en que vive. La motivación y evidencia que necesitan al
hombre a emitir tales sonidos, son no s61o el objeto extenso, el velo sustentador, la vida autosuficiente; sino también la evidencia de sí mismo, de su
propia experiencia ante tales realidades, resultando de este modo tales palabras como un conjuro ante la extensión y la materia, que parecen robarle la
vida; ante la fuerza cambiante del movimiento que deja tras sí el velo
fortificante; ante la espiral sin fin de la vida; para de tal modo hacerse
consciente y hacer conscientes a sus semejantes de su limitación orgánica;
de su debilidad para permanecer inmóvil ante lo que lo mueve y nececlta; de su insignificancia y limitada autosuficiencia ante la espiral imperecedera de la vida en el cosmos.
• 16., p. 631,

1.

v. ;¡J.,o~ (H,lios).

651

�Esto no es todo: ya que el hombre se ha dado cuenta de qué es la
materia y la cantidad; de qué da fuerza y valor; de cómo se desarrolla
la vida y quizá enajenado por el mismo miedo y como en una inquietud
neurótica y febril, ha creado materias, cantidades. valores, velos, vidas y
espirales, para detener y fijar la máquina del cosmos, causa de su pavor
y de su debilidad. F,ste es el problema de nuestro tiempo igual que otros
muchos: ¿la materia o la cantidad creada por el hombre; el valor o los
valores creados por el hombre; la vida o las vidas creadas por el hombre
serán para su conservación específica o estaremos ante la aparición de un

decadencia; quizá el hombre nuevo no sea el . . .
.
aliento de nuevo de enfrentarnos a 1 . 1 pnncip10 del fm y tengamos
.
.
os c1eos a la máq ·
c6s •
ague siendo el reto, el único reto del hombre 'hech 0 . urna
m,ca_ que
de quien hizo el cielo y la tierra.
'
ª unagen Y seme¡anza

hombre nuevo, con cantidad nueva, con valor diferente, con vida diferente?

Creemos que después de una crisis profunda el hombre podrá seguir siendo
hombre, el ser humano podrá con los seres que él mismo ha creado; aunque en esa crisis pueden y podemos desaparecer muchos, incluso naciones
enteras, si no somos capaces de superar las realidades nuevas creadas por
las nuevas categorías humanas. El modo de ser del hombre contemporáneo
tiende por ello a lo primitivo y original; consiguientemente a desarrollar más
sus glúteos que su cerebro; más a imaginarse ver, que a ver; a imaginarse

t

oír, más que a oír y a la vez que tiene la posibilidad de viajar por toda la
tierra, escuchar las voces de todo el orbe, pasa como ciego por toda ella
y como sordo no escucha esas voces: sus sentidos no están todavía preparados
para ver y para oír tanto ni tan rápidamente. Su piel no es capaz de sentir ningún objeto, sino el roce maravilloso de la velocidad supersónica de
los jets o la menos veloz de los automóviles y trenes. Los sentidos se han
convertido todos ellos en conciencia: en un darse ruenta continuo no
de las personas ni de las cosas, sino del movimiento, de la nada que
surge no sabe dónde, si en su cerebro o fuera de él. Aparentemente todo
sigue igual y, sin embargo, el hombre ya no es ni racional ni político. es
un animal psíquico, que parece embriagarse en los productos ininterrninables
de sus sueños fantásticos, como Psiqué temerosa de perder a su amado Y
sus tesoros, su palacio y sus deleites: la grande molestia son sus hermanas
envidiosas, quienes so pretexto de la realidad, la conveniencia y de la ética,
quieren librarla del monstruo imaginario. ¿ Qué hacer? Admitir sencilla·
mente que las cosas y nosotros tenemos límites: que la cantidad sigue
siendo la misma; que nuestra psiqué fantasiosa es débil y sus ensueños son
producto de nuestra necesidad y del movimiento de las cosas; que la vida
es interminable; pero que nuestros límites nos hacen convertirnos en un
individuo de la especie, que en la trayectoria de la vida, es sólo un momen·
to fugaz aunque imprescindible. De este modo dejaremos de embriagamos
inútilmente con el vino, con remedios, con velocidad, con el movimiento

"divino" de las máquinas. De este modo quizá nuestra civilización no

652

,ea

653

�REVISION DEL FEMINISMO
EN EL MIO INTERNACIONAL DE LA MUJER

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

Asociación Mexicana de Sociología

"El Jocialismo )' el feminismo no son más
que los epílogos de la reivindicaci6n de los
desposeidos, ante los poderosos."
A. CA.so.

I
HEMos QUEDADO hasta el hostigamiento con el asunto del Año Internacional
de la Mujer (AIM); sin embargo, desde el punto de vista sociológico es
oportuno hacer algunas consideraciones sobre este interesante fenómeno social. La carencia de perspectivas también limita el panorama, pero los elementos de juicio hechos dentro de la propia dinámica de los acontecimientos y con la atmósfera del momento histórico, pueden ser tomados en cuenta en estudios posteriores.
Considero pertinente ofrecer, en primer lugar, una información para cole-

gir posteriormente algunas reflexiones sociológicas.

II
INFORMACIÓN

En su 24o. periodo de sesiones en 1972, la Comisión de Condición Juridica y Social de la Mujer, estimó que como habían transcurrido veinticin-

655

�co años desde su primer periodo de sesiones en febrero de 1947 y en 1975
demediaba el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo,
era oportuno proclamar un Año Internacional de la Mujer. Por lo tanto,
se acept6 la resolución para ser sometida a la aprobaci6n de la Asamblea
General, la cual aprob6 que el año de 1975 fuera designado Año Internacional de la Mujer, en su resoluci6n del 18 de diciembre de 1972.
Cuando las Naciones Unidas desean que la comunidad internacional concentre su atención en determinado asunto de suma importancia, suelen de•ignar un año para intensificar la acci6n requerida a escala naciopal e
internacional. El tema propuesto fue una trilogía ambiciosa: igualdad, des,.rrollo y paz.
En consecuencia se hizo el llamado a hombres y mujeres para buscar la
forma en que las segundas participaran en las políticas regionales, nacionales
e internacionales.

Aunque la mayorla de los palses del mundo aceptó participar, de inmediato se previ6 que en la mayoría de ellos habría graves obstáculo debido
a las costumbres, diferencias, temor a la competencia y otraS causas; se sabia
que en muchos pa\ses, muchos derechos de la mujer estaban solamente en

aulad humana'' La Asambl
rantizar
el reco~ocimiento uruversal
":' babia dproclamado
la declaraci,on para "g
·
h
igw,Idad
del
hombre
y
de
I
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e
echo
Y
de
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. . ~a muJer".
de
El Centro de Inform .

países y a las rin · aci~n ~nómica Y Social dio a
vos del Al
p cipales lllSbtuciones del mund
conocer a todos los
M, los cuales comprendian .
o, los programas y ob. f

tura! o medidas b
mtensas cam - d
¡e ,.
. pu licitarías y educacional .
panas e información culcarteles, publicaciones diversas, _,
. es, recomendaba elaborar f 11
certámenes
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Del 19 de junio al 2 d . li O de 1975 d 1
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Médi p~ s, Iª. Conferencia en Tiatelolco
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Docum

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mn-unaci6n contra la mujer N '. as Naciones Unidas sobre la eli ,
Documentos
.
· aaones Unidas
m1nac1un d, la
•
' comunicaciones
·
a6n del Año Interna ·
y programas de la Oficin
xico 19, D. F.
oonal de la Mujer. Programa d,
Cen~ de Informa•,1.

las leyes y no en la realidad.
Las tareas del A.I.M. estuvieron encomendadas al Departllmento de la
Subdivisi6n de Promoci6n de la Igualdad del Hombre y de la Mujer, con
-su Centro para el Desarrollo Social y de Asuntos Humanitarios del Departamento de Asuntos Econ6micos y Sociales de las "Kaciones Unidas. La
Sra. Elvi Sipila, primera mujer nombrada subsecretaria general de las Naciones Unidas el lo. de septiembre de 1972, fue la directora del CentrO.
No puede negar.e que desde el principio, los trabajos se iniciaron con
un tono vivo. En la Declaraci6n de las Naciones Unidas sobre la elimina·
ci6n de la discrimínaci6n contra la mujer se decía: "Ha comenzado una
nueva era para la mujer. En un mundo que cambia con rapidez, más y más
mujeres demuestran que no están dispuestas a aceptar el papel de subordinaci6n, pasividad y limitaciones que ha desempeñado la mujer a través de
la historia en la mayoría de las sociedades y exigen que se ponga fin a
todas las leyes y prácticas discriminatorias .. . ". Ése era el tono.
Con aguda perspicacia se dijo, en el texto del artículo primero, lo que
a mi modo de ver constituye la demanda más justa: "La discriminación
-contra la mujer, por cuanto niega o limita su igualdad de derechos con
el hombre, es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dig•

656

;(I ~

..::.!zico 75. Año Internacional dt la M .
x1co. Minerva 63, Mén Gral. de Documenta '6
u1er. Órgano de Inf
.
emanjera. Comcntarioe d Cl n e Informe Presidencial T do~o6n Rmña. Dila I Conferencia Intern . e André Malraux sobre el fe~ ucaones de la prensa
Depto. de Estudio, esp ª:'~na! de _la Mujer. Las mujeres
smo. Reportajes sobre
Boktin Document-' eciab cs. MbcicoJ julio de 1975.

europeas en el año 2000.
~sor,lam·
e
navaca_, Mor. Máico.
UJ•r.
.I.D.A.L., 3er. año, vol. 111
Yanas autoras: Condici6n Jurldi a
, No. 2, CuerA.M.1
e de la mujer ,n Mi xico.
.
Fac de Derecho. U.N.
p México, 1974.
ro,,cc«Sn de México Srla..
·
trmacional de la Mu. :
de Relaciones Exteriores M .

Nov. de 1975.
Todas 1

.

¡er' Órgano del grupo Bohemia Poblanaéxico, 1974: "Año In. No,. 369-370 Oct

aa publicaci
.
• Y
ones naaonales -periódi
.
caron artículos sob
l
cos, revutas y 6
¿1, muj,r/ Los Univmitario~; tema. Véase: Elena Poniato.:!:~ E~e irutitucio-

nea- dedi

Miguel Baututa: "El A. • o. 29, 15 de julio de 1974.
.
mal mayor
tura. El N .
no Intemaaonal de la M .
v·
•=_nal, 9 de mano de 1975. M'·'
u¡er", Rev. Mexicana
JCente Lcnero · "T
g(
=CO.
de Cu].
I
Ponencias al ..
eo o a de la Liberación" Exc,lsio
1975. Guanajuato.
Encuentro de Insurgencia Naci::a1agdosto
de_ 1975. abril
México.
co.
e MuJeresn,
de

=

p.

657
human.it.u.-42

�dos partes se puso en evidencia la preocupación de las mujeres por 101
problemas del mundo actual tale. como el colonialismo, la discriminación
racial, la protecci6n a los derechos humanos y la insistencia y repetida voluntad de encontrar caminos para lograr la paz. Este último tema fue
profundamente grato a las asambleas, porque estrictamente no hay mujer
que quiera la guerra.
Desafortunadamente las discusiones de la Tribuna Libre, en donde estaba
previsto que no se llegaría a ninguna conclusión, fueron las que trascendieron
desvirtuando los hechos en forma molesta y deprimente. Algunas opiniones
de personas -agresivas o equivocadas, que tenian ideas radicales o frustrantes
del feminismo, hablaron con tales voces contra la propia mujer que una distinguida visitante exclamó: "Tengo miedo de que la palabra maternidad se

el motor interno del movimiento fe
proceso de desarroll

.
meruno, como una etapa natural de su

º·
i b} La tomaf de conciencia de las mu¡·eres que, en cuanto se agruparon

ormar una uerza, decidieron estar al lado del varó
para
problemas comunes.
n para luchar por los
c) Curiosa
y parad,ogicamente,
·
.
pero como acontece al
las
mu1eres
privilegiadas,
las que tienen d erech oavozyvoto
gunas las
veces, fueron
.
,
.
Jerarqwa cultural quienes tomaro 1
b
,
que tJenen
1
fortunada muJtiru'd de mu ·e
nd a pa a ra en nombre de la inmensa e inJ res mu as.
. d) Como todo movimiento de apertura, adelanto o
.
.
diata contrapartida de oposición la al
reacctón, tuvo la rnmenio o vejaci6n.
'
cu se present6 en forma de burla, escar-

convierta en un concepto negativo".

Sin embargo, este apasionamiento es explicable: se debatian problemas muy
graves y las voces radicales tenian que escandalizar.

'

Durante dos semanas, discursos, diatribas, enfrentamientos y agravios dieron material a la prensa amarillista, creando una impresi6n dolosa, pero
la conferencia significó un triunfo, que será reconocido cuando las pasiones
se aquieten y salga la verdad. En el principio del fin, se escribió: "La mayoria
de las mujeres estaban conscientes de haber participado en un acontecimiento
que no puede pasar inadvertido: por primera vez en la historia de la humanidad cerca de 5,000 mujeres de todas partes del mundo se reunieron en la
ciudad de México, durante el mes de junio de 1975, a tratar sus problemas
que no estan desligados, naturalmente, de los problemas del mundo".

Al final, dentro del Plan de Acci6n Mundial se suscribió el documento llamado "Declaración México 75" y comenzaron a ponerse los planes en marcha,
los cuales durarán diez años.

e) De pronto, con la lucidez alcanzada las mu·e
..
gación de siglos las habia obligado to '
. l res adVtrtJeron que la neejemplo, la abnegación im ues
a mar _ata¡o por vereda ancha; asi por
y el disimulo para logr ~ ta cabu~ la explicable y penosa actitud del disfraz
ar o que a iertamente estaba prohibido.
f) Las conc_Iusiones a las que se llegaron no fueron feministas, sino de
ra d ,caI humanismo y uni6n con el varón

IV
BREVE ANÁLISIS

"Todo hecho social
· es un fenómeno de conciencia". sobre esta verdad bo
do la cuesti6n intima de la mujer en el mundo camb~te de nuestros dias.
a r-

his7t- relaciones de 1~ psicologia y la sociología son obvias:

111
REFLEXIONES SOCIOLÓGICAS

todo acontecer
de 1"':" es, un ~tud1~ de un hecho social donde la acci6n de las fuerzas
a smergia -smerg1a, acción mutua y reciproca de energías-la consecuencia organizadora.
se opone a
es . Ja culminacion
·, de un fenómeno de concienciaEstrictamente,
tambº, Co el feminismo
f
ced
~en.
mo uerza organizada aparece en el siglo XIX y es el anteder::~~ la que hoy, en el plano internacional, exige reconocimiento a sus

Un somero análisis de los acontecimientos del Año Internacional de la Mu•
jer ofrece elementos de reflexión muy importantes para un estudio sociológico.
Pueden advertirse de inmediato estos aspectos:

.
ciaLa pnmera
"."ºtad de nuestro siglo considero dentro del triunfo de la cien-

a) La imitaci6n, que el carácter común a todos los fenómenos sociales, fue

y de la técnica, la protesta social de los paises y de los grupos marginados,

658

659

�rebeldía que ha tomado diversos nombres como anticolonialismo, Tercer
Mundo, Poder Negro, Movimiento de Libcraci6n Femenina y Rebeldía Juvenil.
El proceso de la llamada Liberaci6n Femenina -con las connotaciones de
limitación o confusión que puede tener el significado de este término pero que
sirve de definición elemental- repito, este proceso se ha efectuado en la vida
cultural, política, familiar, en la conciencia de la propia mujer y finalmente
en las creencias religiosas; precisamente en ese orden.

Es interesante advertir cómo los pueblos colonizados no llegan a tener una
fisonomía propia debido a su empeño en imitar el modelo deslumbrante que
proviene de las metrópolis. Eso mismo -pienso yo- ha sucedido en el mundo
de las mujeres.
Psicológicamente, lo mismo que los seres en proceso de maduración como
los niños, las mujeres están pasando socialmente por una etapa de imitación,
Aherrojadas en el confinamiento de su minusvalía, aceptaron sin reservas la
idea de que, para valer, tenían que ser iguales al modelo que valía: el varón.
Así se dieron a la tarea de parecerse a los hombres sin distingos y naturalmente
a imitarlo no sólo en sus virtudes sino hasta en sus defectos, sin restricci6n
alguna. La misma palabra igualdad por la que se lucha, debe circunscribirse
a los campos meramente econ6micos, a la igualdad de oportunidades materia•
les, pero en ninguna forma a la igualdad biológica, o espiritual, porque sería
un disparate.
La fórmula fue "ser igual a lo que vale, para valer''. Con esta tarea de
entrega y sobre todo de renuncia que la mujer ha hecho a costa de sí misma,
puede escribirse una historia secreta, que hasta ahora nadie se ha atrevido a
investigar, donde podrán examinarse algunos hechos, tales como la renuncia
de la artista de cine que para ser novia de América y de todos, tenía que
privarse de tener hijos para mantener el símbolo de la virginidad tan grato a
los hombres, hasta la doble carga de las mujeres que viven en los países comunistas, donde realizan lo propio de la mujer y lo que se echan a cuestas del
hombre, para engañarse, ufanas, afirmando que forman parte de un sistema
de liberaci6n que solamente las ha enajenado. También es conmovedor que
las propias mujeres hayan participado en unas leyes que les crean más obligaciones, sin advertir que la naturaleza jamás las podrá salvar de la obligaci6n
-ciertamente edificante y maravillosa- de tener hijos y educarlos. Creo que
éste es un fallido intento de emulaci6n a ultranza, hecho con mentalidad masculina y que en ninguna forma redimirá a la mujer.
Tampoco sirve la sensiblera opinión de renunciar a lo alcanzado, pues ha-

bid&amp; cuenta de que ninguna intentará
.
cuestión, pero habrá de encontrane i retrotraer, e~ !lempo, no es 16gico
.
ormas más luCJdas y pertinentes.

CD

_CoDJJdero que la primera parte de la lección es
.
m=as y revalorar el trabajo femenin E
~ . valer por noootru
irrefutable: el desprecio de la
.
o. sto. se relaciona con otro aspecto
juicio, esta explicació . , . mu¡er a su prop10 quehacer, lo cual tiene a mi
n. VlVllllOS en un mundo materializad
coas tienen un precio en moned
o, en el cual laa
traba.
.
a oontante y sonante en
.
¡o prop10 de las mujeres no ha sido posibl trad . IO'
consecuenca el
plo no es posible evaluar el p=' d la
e.
uru en dinero. Por ejem•~~0 e
matenudad l ·d d
horario del hogar, la atención al familiar enf
' e cu, a o agotador y ain
consideradaa en otra dim '6
ermo. . . son cosas que deben IICr
ens1 n.

:=

No me refiero a que la mujer si
de tablas diferentes de valor q ga
bio social.
ue na

.
.
mmna Situación, estoy hablando
ente serán aplicadas con el cam-

a la sociolnma
misma que no es normattva
.
valCiñéndome
di
-0·
. da . . .
or, go por el momento que esta eta del d
. . ru
JWCJos de
está presente en el mundo contem ánpa
escnvolvuruento de la mujer
desarrollo.
por eo, como natural, en un proceso de
Más allá de esta consideración tri
dialéctica, el planteamiento radicales d:n.ta,l puede admitirse que dentro de la
equilibrio.
ugar
un nuevo orden de mayor

ª

&lt;?ancretamente las finalidades del propio A.I.M., apuntaron un as
yo Juzgo como el más definitivo fue soste .d O d
pecto que
Y se presenta al final de este tr'a b .
ru
urante todas las deliberaciones
a¡o.

En cuanto a la injusticia social tema
dios de información -comuni .'
térec~tc de las polémicas, los mecaCJ 6n es
nxuno asaz ambi ·
a tomar posiciones. Los problemas h
CJOSO- nos obligan
ahora
urnanos son los mismos d ·
se nos sirven en el desayuno El im to
e siempre, pero
de vasos comunicantes: todos nos ,;.,ntim p~ se traduce
una respuesta
magnitud de los hechos Las
.
os ,~ente agobiados frente a la
la magnitud de 1
bl
mu¡eres sufren también. Debido a su sensibilidad
os pro emas las avasalla y muchas han sido d . .'
tualmente al enfrentarse a estos p bl
añadas espmlas asambleas: más de un billón dro e ~ que queman. Díjose por ejemplo CD
e mu¡eres caminan a p·
1 1
nuda de la piel, sobre el polvo helado o b ad d
'.e, con a p anta dcscom
•
a ras o e la tterra. aca
en_ poco, Cal1 son como caballos o bestias de
. '
rrean agua,
paulatino agotamiento físico deb· d
carga
Y Viven dentro de un
t o a sus numerosos emb
M'll
el1as no tienen acceso a la ed
.
.
.
araro,.
1 ones de
ucact6n, ru a runguna clase de diversiones, menos

?'

661

660

�al ocio o al descanso creativo. (En una encuesta entre campesinas mexicanas,
realizada por una investigadora, se descubrió que muchas de ellas no conociaa
el significado de la palabra "ocio".) Miles de mujeres siguen siendo objetos
de lujo, "cosa", botín, resguardo de las virtudes del varón -¡ la honra del
hombre está en la castidad de su mujer!-y, a pesar de que las mujeres constituyen un tercio de la población activa del mundo y trabajan tan dura y esforzadamente como los hombres, reciben menos pago. De pronto, estos hechos
se han vuelto intolerables y la crisis y rebeldía no se han dejado esperar.
Ahora bien, como sucede con frecuencia, han sido las mujeres más prepa-

radas las que han puesto la pica en Flandes: ¡ no más! Parodiando la frase
de Carlyle, como si ellas fueran las heroínas o "el alma de la historia" del
mundo femenino, se han levantado para empezar a exigir cambio y a traba-

rones Y mujeres- de casi todos los países con motivo del Año Internacional
de la Mujer, son testimonio del legítimo anhelo de buscar los caminos de la
justicia y de la paz.
La celebración, según el Procurador de la República fue un ejemplo de
"solidaridad humana" y el Presidente de México afirmó' que el mundo esperaba mucho de la nobleza y generosidad de las mujeres.
Hay una palabra que ha caído en desuso por mal gastada a pesar de su
profundo contenido, quiero recordarla porque magnifica una de las finalidades
de este Año Internacional de la Mujer; se llama respeto. Quizá en el fondo,
la _primera demanda de la mujer en el mundo de nuestros d[as, sea algo limpio
y ¡usto: alcanzar el respeto a su dignidad de persona humana.

jar por un "mundo mejor".
Como toda fuerza que rompe o tiende a modificar, la reacción se ha presentado en forma de escarnio, burla o "machismo", pero las más osadas siguen
adelante. (Curiosamente dos aspectos a la prensa internacional: uno de ellos
fue que la sede del Año Internacional tuviera para su celebración la ciudad
de México, llamada por ellos la "capital del machismo" y en segundo término que la celebración estuviera bajo la dirección de un hombre. Yo juzgo este
hecho como la mejor justificación del Año Internacional, esto es, la necesidad
que tenemos de cambio en algunos paises y de romper la necesidad de una
tutoria varonil.)

Ciudad de México, diciembre de 1975.

La torna de conciencia femenina ha sido explosiva. De pronto, las mujeres
advirtieron que habian sido manipuladas, deliberada o inconscientemente por
la miopía de los tiempos. Vayan algunos ejemplos: los libros para mujeres,
las leyes familiares, las instituciones benéficas, las modas, los reglamentos y las
prohibiciones han sido hechas por los varones para norrnar la conducta de
las mujeres. Ellos les han asignado desde siempre, el papel que debian desempeñar en la "comedia humana". Hasta las cuestiones muy propias de la mujer: maternidad, aborto, número de hijos, virginidad, han sido temas manejados por los varones; por eso las mujeres han rasgado sus vestiduras; pero
este acto las ha dejado desubicadas -¡ valga!- descentradas; cierto que no
están plenamente conscientes de lo que quieren, pero sí saben ya, lo
que no quieren.
A muchas, por su sensibilidad, las han perdido las frases de los poetas: la
mujer como la Victoria de Samotracia, no tiene cabeza, pero tiene alas ...
¡ qué belleza y qué mentira! Tuvo cabeza: fue decapitada.

Y bien, los documentos históricos que suscribieron los representantes -va-

662

663

�EL BAJlO Y LA SIGNIFICACióN DE SU GRAN FRONTERA

ANTONIO POMPA y POMPA.

Instituto Nacional de Antropologla

e Historia.

l. Concepci6n geomorfo/6gica del área.

II. El Baj{o como unidad eco/6gica.
III. El Bajlo como unidad hist6rica.
IV. El concepto de frontera.
a) La Frontera topográfica de El Bajío.
b) La Frontera como factor determinante en la evolución histórica de
El Bajío.
e) Deslinde manifiesto de expresiones que en la región mesopotámica
de El Bajío interculturaron haciendo unidad.
d) El concepto de Frontera cultural.

V. Forja del mestizo.
a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
b) Génesis y proyección de su dinámica.

VI. La Diáspora.

INTRODUCCIÓN

El estudio de la región de El Bajío, es una gran cuestión que se presenta
para entender la evolución histórica de México, dado que en esta extensa y
singular área se han gestado y operado acontecimientos que son clave en el

665

�.,
.
a Mas la extensa zona de El Bajío,
proceso histórico de la Nacion ~eiucandesérti..
semidesérticas de México,
d las regiones
cas O
d
considerada d entro e
1 1
,os circundantes que la emarcan
algunos de os ornen
d
.
to
sólo lo es en cuan a
.
f
ues no pueden ser etenru.
tóruca de rentera, P
. . d
y que le han ,mpuesto una. .
.
bajas un tanto lacustrcS ,mga as
nadas asi las extensas plan1c1es o ne':'-'
dalosos ríos como el Padre
en otro uempo cau
'
además por los que fueron
res como tampoco a buena
b"
l Laja con afluentes meno ,
ré .
Lerma, el Tur ,o y e
'
1 rdillera neovolcánica, cuyo gimen
arte de la frontera sur formada por ~ ~
Pde humedad le d a pecuwu=
··"·- caractensncas.
. .
.
lar y excepcional región de México es mdispenPara entender a esta smgu
sable tener una
CONCEPCIÓN GEOMORFOLOOICA DEL ÁREA

.
. ita al norte y noreste la Sierra de
El Bajío cubre una extensión que l_1m Go d
la Sie= de Agustinos;
•
d al este la Sierra
r a Y
Guanajuato, conunuan o
.
1 región de Loo Altos: Sierras
al sur la Cordillera neovolcáruca y al oeste a
la Altiplanicie meridional,
titlán. la región pertenece a
T
d
de Arandas y e epa
'
, . d
seO"anias que la circundan por
dO 1 orogenesis e 1as
tá
cuyo origen está liga ª. ~
J
L Tamayo desde fines del ere •
"6
. c16 afirma orge .
'
.
lo que su elevaci n se 1lll '
•
d
riente y las comentes
• tos
fecto de presiones e1 o
'
1
sico por los plegarruen , e
ánº
SieO"a Madre Occidenta
la ti ·dad volc tea en 1ª
de lava, resultado de
vi . . . materiales de lao series eruptivas del
la
Cordillera
neovolcánica.
Recibió
.
(e,ctrusivas volcánica•) ; de
Y
.
.
truSivas) y postenores
.
cenozoico ( mtrus1vas y ex
.
al
relativamente reciente.
muchos aspectos el relieve actu es
esta suerte, en
la
. , n a la cual pertenece El Ba jio, muestra
La apariencia general de
regio .
!imiºt d por nervaduras volcád" tintos ruveles
a os
una oucesión de llanuras ª rf'.s. . clinada 'hacia el norte.
.cas ue forman una supe ic1e m
ru
q
. .ta las dos altiplanicies se prolonga hasta
El parteaguas tranSversal que ~
de la• Sierras de San Pedro
rdill
volcánica y compren
.
encontrar la Co
era neo.
s·
Gorda (Hidalgo), de los AguSbnOS
d zonas bien caracterizadas:
( Aguascalientes), de Gu~¡~ato, ,erraó
, • ) divide la reg, n en os
. tal
y Monte Alto (M e,aco ;
1 . tema Lerma-Santiago y a la onen
.
la poniente
con e1 d esagu·· e general en e sis

ª~

con el Río Pánuco.

r su
. T f 11 ha demostrado que este parteaguas, po
El Dr. Bibiano F. Osario
a.
.
ha sufrido una erosión ta~
•6
n los terrenos vecinos,
d
1
bajo relieve en re aci n co .
b"
Antes la parte del plan •
que se han operado en él unportantes cam ,os.

ª

666

San Juan del Río, que hoy afluye al Pánuco, alimentaba la cuenca del río
Lenna.
Por la influencia de los factores volcánicos, en el suroeste se presentan algunas pequeñas cuencas endorreicas que desaguan en las lagunas maduras,
en al mayor parte de los casos, como Pátzcuaro, Cuitzeo y Sirahuén.
En general, la altiplanicie meridional a la que pertenece El Bajío, muestra
una amplia red hidrológica poco caudalosa, pero que actúa como eficaz agente erosivo, asegura Tamayo, lo que ha formado la sucesión de valles que
partiendo desde el de Toluca (2,300 m. de altura media), se continúa con
la región del Bajío (1,600 m.); el valle del Río Tula (2,000 m.) y el valle
de San Juan del Río (2,000 m.).
Las unidades orogénicas más generalizadas son las llanuras fluviales y lacustres, algunas llanuras loéssicas, conos volcánicos, mesetas y llanuras de lava.
Se ubica el Altiplano meridional en los Estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal, parte de Zacatecas, Jalisco, Michoacán
e Hidalgo.
Después de estas breves consideraciones, podemos concluir que la composición geomorfológica del área de El Bajío le da una peculiaridad en demasia
interesante dentro de la zona mesoamericana, propicia para el desarrollo de
múltiples fenómenos dentro de la historia natural y de la historia humana.
EL

BAJÍO COMO UNIDAD ECOLÓGICA

Los recursos del clima y del suelo lacustre en la extensa región de El Bajio,

le dan una categoría muy destacada desde antiguo como región agrícola,
pues desde tiempos remotos esta zona privilegiada de Mesoamérica ha contado con una irrigación natural fecundante que le han proporcionado el Río
Lerma y sus dos poderosos afluentes, Río Laja y Rio Turbio, con otros de
menor importancia; ello ha dado a esta región las características de una
auténtica Mesopotamia.
La conformación de la enorme cuenca que es El Bajío, ha dado extensas
zonas de cultivo inigadas abundantemente y bajo un régimen climático favorable, aun cuando con algunos desplazamientos hacia el norte en la secuencia
de la evolución temporal, mas siempre conservando su gran categoría de zona
fértil que la hizo y ha seguido haciendo propicia para un placentero habitat
del hombre; ello explica su significación dentro de la economía de los pue-

667

�= -r

.
.
estu nda colonización estanciera-ganadera Y agrlcoblos prehispánicos; d: la_
española que sostuvo el desarrollo minero de
la en la etapa de la 0
n
. '
la decoración arquitectónica y
Guana juato Y Za.ca_~~ I gran
x:i1t:n: de los lineamientos del barroco
ornamental de los stg os
Y
d
. •en tos de la emancipación
mexicano estípite; y después los gran es mo~
.
I n dependencia' Reforma y Revolución.
mencana;
.
e la re .ón de El Bajío desde la llamada Puei:m de
Es de conclwr, pues, qu
Rfo hasta la ciudad de Le6n y luego en mtrutierra adentro de S"'.' Juan del
' de Moreno, constituye una región de
sión suroeste que sigue hasta Lagos ,
. .
una manifestación frantierras de las llamadas "de pan llevar' ' proJ!1cia para
.
ca y definida de una cultura agrícola y por ende sedentana.
EL BA¡fo COMO UNIDAD HISTÓRICA

, fos anteriores bien puede colegirse a la
Bajo los supuestos en los paragra.
'. · al desarrollo bien mar"ó de El Bajío como una zona smgular, propicia
,
.d d
regi n
f ó
humano dentro de lineamientos de categona y uru a .
cado del en meno
hipótesis hemos sostenido desde antes del
Por ello, y denEltrBo ~; u:n!:"'de la evolución histórica de México, tiene
año 1940, que
a¡10,
un significado muy peculiar y trascendente.
.
.
el hombre no es autóctono de América y
Si aceptamos como premisa que
. ·
te y desde luego
.ó d bercmos aceptarle como =gran ,
por ende de esta regi n, :
bre rocedería lógicamente siguiendo un
procediendo como cualqwer . ~om
p 1 • libertad la ,ecuencia de su
camino natural que le pemutiera con re auva
'
. d
"ble
.
r escrito nuestra hipótesis e una post
Hemos_ sos~rud? dealpalab_ra y potinental americano por todas sus fronteras,
múltiple mnngración macizo con
d1
t . en el caso
, timas del norte y del sur, del este y e oes e' y
.
terrestres y man
'
sea en una prolongada peregrina•
particular que nos ocupa, po_r el oes:~Íiz~:do el Kuro Siwo O corriente negra
0
ción desde el estrecho de Berin~, u
t .al
la media ecuatorial del
d I J , 0 bien por la comente norecua on , O
M ,
e apon, , . .
d ello lo que hubiere sido y que ya Pablo artinez
Océano Pacífico, sea e
.
Go d
Ekholm Miguel Covarru•
del Río Paul Rivet, )a Escuela de Viena,
r on
,
di
ge'
.
. d
han encargado y encargan de estu ar, es su
bias y otros investiga ores se
blad
rirnitivos a la región de El Bajío,
rible que la entrada de los po
os P
procedan de la zona costera del Pacífico.

dito francés, M. Guignes -nos dice Salvador Macip en su estudio "Un
viaje precolombino de los chinos a la América del Norte"-, fue quien dio
a conocer por vez primera en el siglo XVIII los viajes de los chinos a la
América del Norte, en un articulo titulado: "Recherches Sur les navigations des chinois du coté de l' Amérique, et sur quelques peuples situés á
l'extrémité orientale de l'Asie", que se publicó en París en 1761 en las Memorias de la Academia Real de Inscripciones y Bellas Letras. Parece, sin embargo, que M. de Guignes había descubierto antes de 1761, en los textos
chinos que se vio precisado a estudiar para componer su gran historia general de los hunos, los turcos, los mongoles y otros tártaros del Oeste, algunas
referencias a los viajes de los chinos a las costas de América, porque una
carta escrita por un misionero llamado Gaubil a M. de l'Isle, fechada en
Pekin en 1752, se dice que M. de Guignes ha encontrado en los anales
chinos la descripción de ciertos paises de América, lo cual (y sea dicho de
paso porque importa poco) no parece verosímil al P. Gaubil.
Philippc Bauche, en un estudio titulado "Considérations géographiques
et physiques sur les nouvelles décoruvertes au Nord de la Grande Mer'', publicado en París, en 1753, en el cual preveia la existencia del estrecho de
Amén (llamado después de Bering), afirmaba que en el año 458 se estableció una colonia china en el golfo de California, en una región llamada
Fu-Sang que situaba a los 55° latitud norte.
El Bar6n de Humboldt, en sus Vistas de las cordilleras, menciona un gran
número de extraordinarias y sorprendentes coincidencias entre las civilizaciones del Asia y de México, de tal naturaleza y de tal importancia, que le
llevan a la conclusión de que debe haber existido alguna comunicación, en
tiempos muy remotos, entre América y Asia.

aventura.

Acerca del tema de las irunigraciones del Oeste, del mundo amarillo, un eru•

668

El descubrimiento de América por los chinos no parece haber llamado más
la atención hasta 1831, en que M. J. Klaproth publicó en los Nouvelles Annales des Voyages un artículo titulado "Recherches sur le pays de Fou-Sang,
mentionné dans les livres chinois, et pris, mal á propos, par une partie
de L' Amérique", en el que se aseguraba que el pais mencionado en los anales
chinos debia estar situado en las islas del Japón y no en América.
Contra esta opinión contradictoria levantó su voz el eminente Paravey,
publicando dos folletos, uno en 1844 y otro más tarde, en los que demostraba que el pais de Fu-Sang debía buscarse en la América del Norte y no
en Japón. Monsieur de Paravey también publicó más tarde otros dos trabajos en los que trataba de demostrar el origen asiático de la civilización de
los indígenas de Bogotá.

669

�En 1865, M. Gustave d'Eichthal publicó su "ttude sur les origines bud.
dhiques de la civilisation américaine".

En el mismo año, M. Vivien de Saint Martín, en un artículo publicado
en L'Année Géographique con el título de "Une Veille histoire rémise á
flot'', combatió la idea de que los chinos hubiesen conocido la América.
En 1866, el abate Brasseur de Bourbourg, en sus Monuments anciens
du M exique, combate las afirmaciones de M. Vivien de Saint Martín.
En 1868, el Dr. A. Godron, Presidente de la Academia de Nancy, publicó en los Anna/es des V oyages, de la Géographie, de l'Histoire et de l' Ar,
chéologie, un artículo titulado "Une mission buddhiste en Amérique au Vº
siécle".

,,

ca Miscelánea, Capitulo 11, o que siguiendo por la margen costera del
Pacifico hasta encontrar la cuenca del río Santiago-Lerma y por allí penetraron_ hasta el mar Chapálico, en donde existen vestigios prehistóricos, donde quizás empezó una agricultura que después se perfeccionó en la chinampa en la región de El Bajío.

Conviene traer como referencia la versión hecha por Silvia Rendón del
texto náhuatl original comenzado por la exposición más extensa que se contiene en los folios 116 v. a 118 r. de la IV Relación de Chimalpahin
Quauhtlehuanitzin, que dice:
Fol. 116 v.
Cuando en la que se llamaba
cuenta de los viejos,
llegó el año !-Conejo,
entonces llegaron en sus barcas
los antiguos chichimecas,
los que se dicen genuinos chichimecas,
vinieron por encima del agua que se junta
[con el cielo.

En 1875, Mr. Charles G. Leland publicó en Londres su libro Fu-Sang,
of the Discovery c,f America by Chinese Buddhist Priests in the Fifth Century, en el que se hace un profundo estudio de este asunto, desde todos los
puntos de vista, y que pone fin a las discusiones sobre la situación de FuSang, demostrando que el país conocido por los chinos con ese nombre se
encontraba en la América del Norte.
En 1876, el Marqués de Hervey de Saint Denys, en su traducción de la
obra de Ma Tuan-lin, llamada Etnografía de las naciones extranjeras, confirma en todas sus partes las conclusiones de Mr. Leland.

Vinieron guiados hacia acá,
de allá, de donde es su casa,
de donde está la tierra de la que salieron,
como lo tenían ellos por verdadero.
De alli vinieron a salir,
vinieron a establecerse, a donde se dice Az-

Por último, Mr. Edward P. Vining, en su magnifica obra Anin florious
Columbus, publicada en New York en 1885, demuestra, sin que haya lugar
a duda, que la tierra de los cuerpos marcados son las islas Aleutianas; el
país del Gran Han, la Colombia Británica; Fu-Sang, México, y el Reino
de las Mujeres, la América Central.
Entre los cubanos, Bachiller y Morales, en su Cuba primitiva, estudiando
el origen de los indios cubanos, hace ligera referencia a migraciones chinas, pero sólo trata el punto de pasada y sin concederle grande impor•
tancia.
Admitiendo la entrada por el occidente del maciw continental, antójase,
en dimensión imaginaria que pudo haber sido cuando la California era
isla, en su última etapa de isla, cuando el Río Colorado ya había vencido
al mar con sus enormes arrastres de aluvión, después de una lucha milenaria entre el Océano Pacifico y el Río Colorado; o que hubieron llegado
por el mar recorriendo Sinaloa y aposentado en la Isla Mexcaltitan, como
se Je ocurre a Jiménez Moreno siguiendo a Fr. Antonio Tello en su Cróni670

',,

[tlán.
Fol. 117 r.
De este modo los Irajo acá
la ondulante agua inmensa.
Tal vez allí los vino a arrojar
del interior de sus barcas.
Vinieron a salir los viejos
alli junio a la orilla del agua,
en la tierra de Aztlán.
Así vinieron a salir a la orilla los chichi-

[mecas
671

�La hipótesis final -nos dice Miguel León-Portilla- por la cual se inclina Chimalpahin, es que ciertamente los antiguos pobladores llegaron a estas
tierras en sus barcas, "traídas por la ondulante agua inmensa", que tal
vez los vino a arrojar a un lugar que desconocemos con precisión en este
Nuevo Mundo. De los varios posibles orígenes el primero que señala es
Asia, sin excluir la posibilidad de otras regiones del mundo.
Diversos grupos humanos en el transcurso de muchas décadas deben ha-

berse reunido y caminado por esta ruta natural hacia El Bajio, donde suponemos está la raíz y la razón de un pre-México, origen del México actual;
allí sup6nese estuvo Aztlán, esa región enigmática que algunos han situado
en el Norte, próxima al río Gil a; otros la han situado por el rumbo de la
California; ha habido quien le fije en la Huasteca; mas si estudiamos con
lógica y con método, veremos que Aztlán estuvo en una región más próxima a Tenochtitlan. Ya Orozco y Berra así lo sugiere después de haber
estudiado lo que sostienen muchos autores, lo que dice Boturini, quien hace
a los toltecas y mexicas originarios de Asia, inmigrando por Baja California,
en donde asegura estaba Aztlán, para de allí pasar a Culhuacán, que supone Pueblo de la Culebra, que es primero del Continente y está situado
frente a la California.
V eytia en su historia antigua asigna esta región en la parte más septentrional de esta América, más adelante de la provincia de Sonora y Sinaloa; el Padre Clavijero la supone al norte del Golfo de California adoptanto la distancia asignada por Vetancourt en su Teatro Mexicano, de
2,700 millas al norte de México; Ixtlilxóchitl en su historia chichimeca
afirma ser en lo último de Xalisco y Tezozómoc en su Crónica mexicana
la intuye también por el norte; Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana
es de opinión que vinieron los inmigrantes de muy lejos, de hacia la parte
de Xalisco y que proceden de Chicomoztoc; Humboldt en su estudio acerca
de las cordilleras asegura que Aztlán debe ser buscado hacia los 42º de
latitud; por su parte Gallatin citado por Bushmann, le coloca cerca de Michoacán. Laphan en The AntiquiJies of Wisconsin describe las ruinas de
Aztlán en los Estados U nidos; Brasseur de Bourbourg le pone al noroeste
la California citando la opinión de Aubín, quien coloca a Aztlán en la
península de California, y así podríase seguir a otros autores como Torquemada, Acosta, Ramírez, etc.; que después de analizar nos lleva a concluir
un tanto acordes con Manuel Orozco y Berra, que está esta región cerca
de la orilla del Río Lerma, posiblemente próxima al Cerro de Culiacán.
No se puede pedir más, dice Orozco y Berra, para dar gran verosimilitud a la hipótesis, en convertirla casi en evidencia que las circunstancias topo-

672

gráficas, los nomb~ los vestigios dejados por los antiguos moradores, ayudan a entenderlo as,. Ya de ello en confirmaciones posteri

mnos adelante.

ores nos ocupa-

EL CONCEPTO DE FRONTERA

a) La frontera topográfica de El Bajío.
'?&lt;'nstituye la frontera topográfica de El Bajio, la continua sucesión de
colmas Y cerros que forman la Sierra de Guanajuato que se une al Este con
la Sierra Gorda, dejando algunos pequeños cañones· al Sur Ja sie
l'"
alO
,
rraneovo ~ca Y
°:'te, como ya habíamos dicho, las sierras de Arandas y de
Tepatitlán; este SIStema montañoso conforma a la región de El Ba.,
1
d
J' .
sól d
.
¡10 y e
a un =te no
.º etermmante para su ecología, sino para Ja expresión
cultural de sus hab,tant"':. Es pues, la frontera topográfica de El Bajío, el
ma~~ donde una comurudad humana, desde antiguo, constituyó a un tipo
somatico y cultural de un singular mestizaje que trajo como consecuencia
a un tipo característico que se ha ido convirtiendo en síntesis de Jo mexicano.

b) La frontera como factor determinante en la evoluci6n hist6rica de El
Bajío.
Admjtiendo la inmigración humana por la Cuenca del Santiago-Lerma de
grupos ~:"adores-recolectores, hasta las márgenes del mar Chapálico y de allí
• El Ba¡,o, tendremos que convenir en que, de cazadores-recolectores se transfom_iaron en agricultores, lugar en donde, por la ecología, tuvieron que perfecc10nar sus S1Stemas, primero dentro de la revolución neolítica y después
dentro de la revolución urbana.

:ª

aposentado un p~eblo agrícola, si nos remontamos a la época prehistónca hallaremos que crrcundaba a El Bajío un buen número de homb
ó d
res,
n ma as, cazadores-recolectores, que habitaban en las serranías y que al darse cuenta de la existencia de un grupo agrícola, con una economía superior
a la de ellos, lucharían por satisfacer la privación que su statu económico
les daba; de allí nace, seguramente, la lucha de frontera que debe haberse
opera~o _en las ~pocas remotas de la prehistoria y de la protohistoria, lucha
que :'guió ~fle¡ándose durante la era histórica prehispánica, la dominación
espanola y tiempo muy posterior.

673
humanit.u.-43

�ul
seguramente el mestizaje con grupos huma,.
De esta lucha scc ar parte
.
!in "istica respecto a Michoacán,
1
nos que vinieron del sur y que sugiere I a u~ pudieron venir de la región
con otros que vinieron del norte, co:,,: ~ciones del oeste; todo ello no,
del Golfo y seguramente
nuevas
g humano por demás heterogéneo,
. lleva a concebir la form.acion de un grupot , t' o en El Ba¡'ío que lleva a
.
· · tan carac ens 1c
'
mestizo, y sillar del mesuza¡e . alid d
a crear una corriente de pensa. · t de una nac1on
a Y
•
poner los anuen os
. nalidad y a crear una comente
.
ennen de una nacio
miento propio como .g
d 1 mexicanidad. Es decir después
de pensamiento propio como. germen¡ fe atera topográfica nos da también
'ch pod os conclwr que a ron
I Ba"
de lo di o,
em
.
e t6nica a la evolución histórica de E
JIO.
una frontera cultural, que unpon
,

?;

· • Mesopotámica de El
. mani·¡·r.t st 0 de expreswnes que en 1a reg,on
c) Deslinde
Bajío interculturaron haciendo unidad.

I

. es de estratos dentro de un riguSi pensamos en un deslinde de expres1':: f:.Ontera · la frontera fue dando,
ális tendremos que pensar en
'
rte una
roso an IS,
•
6 bravía una experiencia, un apo '
quizás, dentro de una exp'."'" n b' ' rdido O no la había adquirido; Y
observaci6n que el sedentano, o ha
pe d di'. ·crsas la•'tudes admitiremos
bo · ·=r•ones e v
u
'
como suponemos que hu
1 donde hubo una comuque cada una de ellas dej6 sus estra~06 en esecultucnralso s No es ésta la ocasión
.
d di
honzontes
e·
.
ni6n de expresiones e versos
.
deslinde ni la invesuga.
•
pia para hacer un ngur060
'
• •
ni la crrcunstanoa pro
d
llo tan sólo nos hrmtamas a
.
.
lo
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006
ci6n m el tiempo
.
fu' d
tal y básico para enten er
-a1
te mecarusmo
n amen
enunciar, a sen ar es
áti
cultural de El Bajío.
106 orígenes del mestizaje más que som co,

'.ª

=~·--

.

abuelos hayan puesto el principio de un horizonte nuevo, mestizo, integrado
con la experiencia de muchos, para dar una fisonomía, un perfil a un grupo
hwnano cuya tipología somática y cultural destac6 de entre sus vecinos. Todas estas circunstancias tomadas en el sentido de Ortega y Gasset, nos dan
una clara visi6n de El Bajío como lugar propicio para perfilar a un tipo
nuevo que sintetiz6 y sigue sintetizando, como aún lo vemos entre El Bajío
y los Altos de Jalisco, múltiples expresiones culturales de diversos ámbitos.
Ello nos lleva a concluir que El Bajío es

FORJA

DEL MESTIZO

a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
Desde la llegada de los primeros pobladores de El Bajío hasta la dominación española en esa región, pasaron muchos siglos y en todos ellos fue manüiesto el fluir y refluir de su frontera, haciendo con la suma de contribuciones y de experiencias locales un nuevo tipo cultural y somático, y ese
mestizaje iniciado desde la época prehist6rica sigui6 dando t6nica y sigue
dándola hasta nuestros días, haciendo al tipo mestizo por antonomasia; ello
explica las reacciones que ha encontrado el investigador de las gentes de El
Bajío, reacciones que le hacen singular dentro del devenir de México por
sus actitudes que le distinguen accidentalmente del consorcio general del
mexicano, pero que le constituyen aglutinante de las esencias que hacen lo
mexicano. Es que El Bajío es la forja del mestizo, y el mestizo es la piedra
sillar del mexicano.

b) Génesis y proyecci6n de su dinámica.
d) El concepto de frontera cultural.

.
a'ío es
r su circunstancia, la que da tónica
La frontera topográfica de El~ J
'poi
época de la historia¡ en e,e
!tura! de El Ba¡10 en una arga
·
a la frontera cu
fl .
eflujo de estratos culturales, pn•
estadio de frontera es donde hay u¡_o y rte 'an un horizonte agrícola; desmero de cazadores-recolect?,res con qwei;;s res":ie las zonas michoacanas; rms
. ult res de El Ba¡,o con agncu o
I
tre
pués agnc o
ch f . de frontera, se intercu tura en
tarde ese flujo y reflujo en unalaand
a¡~6n española, con indígenas n6ma·
.
d El B ., ya en
ommao
.
·
estanaeros e
ªJIº,
.
· terculturaci6n ese ir Y vemr
das de las sierras Gorda Y de Guana¡~~ yd::::,. y distintos,' fueron uniéode manüestaciones culturales, d~ pue os¡
crisol de El Bajío; así se
l' .
ncrea6n en e enorme
loa
dose en una amp J.SIIIla ~
di a que los abuelos, de los abuelos de
explica que pasados los anos, se g

ª.

674

Como un corolario de lo anterior, concluiremos que la génesis y proyección de su dinámica parte de esa conjunci6n de valores que reconcentraron
en las gentes que en diferentes épocas, de la prehist6rica a la actual, han
habitado en esa región, donde la naturaleza variada y variable del inmigrante
y la naturaleza variada y variable de su medio, le han impreso esa dinámica
que parte desde las primeras etapas en que se inició su conformación. Esa
comunidad variada y variable, esa tónica coS1nopolita que desde antiguo dio
fisonomia a esas gentes, hizo que por su variabilidad, su multiplicidad de
horizontes a semejanza de una Babel americana, produjera una eclosión que
11e proyect6 en lo posterior, no s6lo en los valles centrales de México, sino
en las regiones del Norte, del Sur y de Occidente, fue una especie de rosa
de los vientos que provocó la extraordinaria.

675

,,

�DtÁSPORA

Sugestiva y sugerente ha sido para los investigadores la cuestión de la
diáspora; múltiples han sido las interpretaciones que se han dado, ya que
muchos creian que la peregrinación nahua babia venido del Norte, mas los
juicios de Orozco y Berra y de otros posteriores investigadores llevan a robustecer los criterios acerca de que esa diáspora se originó en El Bajío.
En el año 1959 sostuve este punto de vista en la Mesa Redonda de Historia que se llevó al cabo en la ciudad de Guadalajara, Jal., hipótesis que
antes babia expuesto en las columnas de El N acúma! de la ciudad de México, y más antes en conferencias en la Academia Nacional de Ciencias y
en la Escuela Preparatoria de León, Gto.

,,

Posteriormente el Dr. Paul Kirchhoff en el Anuario de Historia publicado por la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó un interesante estudio afin que tituló: "¿ Se puede
localizar Aztlán ?", en que hace un análisis metódico y critico de diversas
fuentes que enfocan precisamente a localizar el famoso Aztlán en la región
de El Bajío, muy próximo al cerro de Culiacán y al Río Lerma.
Poder localizar Aztlán significarla no sólo aclarar una de las incól(Tlitas
más sensibles de la historia prehispánica del país, nos dice el Dr. Kirchhoff,
como también hacer una aportación importante al problema de hasta qu~
grado son dignas de confianza las tradiciones indígenas mexicanas en general, y más adelante afirma que cree poder mostrar que en estas mismas
tradiciones existen los datos necesarios para dar una contestación positiva a
esta pregunta. As! va analizando apoyado en: Historia de los mexicanos por
sus pinturas, C6dice Chimalpopoca, Crónica Mexicayot!, Memoria! breve
acerca de !a fundación de la ciudad de Culhuacán; igualmente utiliza la
descripción de Querétaro de Remando de Vargas, el Códice Azcatit!án, los
Anales de Tlate!o!co, la Historia Tolteca-Chichimeca, el Codex Mexicanus
23-24 y la Historia tÚ T!axca!a de Diego Muñoz Camargo.

Río .Lerma en la reg,·6n d e El Ba¡lo·
.
de este !u
la historia antigua salie
'
gar, en una época que indica
1
México, segurame;te los : e : ~~:~ue poblaron los valles centrales de
lugar deben haber salido a la zo d M"'.:i,a la Huasteca, los que del mismo
1
de Tlaxcala de Diego Muñ Cna e
oacán como lo indica la Historia
oz amargo.

La identificación del famoso Culhuacán
.
antigua de los mexica, sino e la d
que figura no sólo en la historia
liacán en el Estado de G
~
e m_uchas otras tribus, con el actual Cudio hecho recientemente :~ua~o, ~ s u plena identificación en el estules, la Historia Tolteca Ch. h. r.
off. Una de las fuentes principa•
- ic ,meca, proporciona el 1.tin
.
regreso de unos jefes, ya señores de Cholul
e~o detallado del
con el fin de llevar tropas a ·u
a, cuando volVJeron a su patria
también aparece en la Rehe:'° daresTen la lucha contra los Olmecas, y asi
.
on e epeaca concord
·
..
.
ancia en este itmerario
de los ¡efes Tolteca-Chichim
Culiacán de El Bajío.
eca, en rela.CJ6n con el Chicomoztoc y con el
E_n consecuencia, la Historia Tolteca-Chichimeca
.
nación y seguramente el Lie
d J
' la Tira de la Peregri.
nzo e ucutacato están
d
•.
acor es V concordes en
la confrrmaci6n de esta propos1c1
·
6n.
Dada la importancia histórica de El Ba .,0
la significación de su gran f
l'. Y su trascendencia, así como
rontera, es pertmente p f dizar
que enfoque a esta área, co l f. d
ro un
en el estudio
n e m e obtener una
.
nuevo avance, en la informaci6
. . .
mayor certidumbre, un
rica que entrañan El B .,
n y ¡maos acerca de la cuestión etno-histócanidad.
a¡10 y su gran frontera, en los origenes de la mexi-

Después de un estudio minucioso, paso a paso, localizando pueblos y ana•
!izando circunstancias, fija una ruta bastante precisa de la migración me•
xica; Culiacán, Chicomoztoc, San Pedro Tenango; lo que él supone Aca(h) ualtizinco, Coatepec, Tula y Chapultepec.
El estudio del Dr. Kirchhoff es de un gran valor critico y ayudará con
la intervención del arqueólogo a la localización evidente de este misterioso
lugar que algunos autores, entre ellos Orozco y Berra, fijaron próximo al

676

677

�MoNTBlllliT ET PAvm, DoWut. Cou;, glolo1iqu. d, P,rot, d Ti1/auuan. 368 pp.
lb. 1'occupen1 , grand, traits des cratóra -laa d'Alchichica, Quecbo!ac et la
Precioso de PE- tal de Puebla.
EicBTAZ. (G. D'). 8tud, tur üs orl11'a.1 buddlaiques d, üi CWilisation anurieoiu,

EN EL TEXTO, FUERON
ADEMAS DE LAS FUE~~ ~~T~~AN A CONTINUACIÓN.
CONSULTADAS LAS Q

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EL PREDOMINIO DEL PODER EJECUTIVO
EN AM~RICA LATINA*
HÉCTOR GROS EsPIELL
Ex Profesor Titular de Dettcho

Conatitucional de la Facultad de De..cho y Ciencias Sociales de la Universidad de Montevideo.

l. Es UN HECHO sobradamente conocido que la organizaci6n constitucional del Poder Ejecutivo de 101 Estados latinoamerican01, a partir del momento
en que a principi01 del siglo XIX comenzaron a conquistar su independencia política,' ha tenido como una de sus principales características el estable• Ponencia General presentad&amp; al Primer Congreso Latinoamuicano de Dettcho
Constitucional (De..cho y Realidad Comtitucional en Amirica Latina).
-En este trabajo la expresión uAmérica Latina" se toma en su acepción tradi•
cional, incluyendo 1610 a 101 paÍle:$ americanos de origen hispano-lusitano y Haiti.
No incluye, por tanto, pese a que en la realidad internacional actual se les denomina
países latinoamericanoa (Grupo latinoamericano de las Naciones Unidaa, Organización de 101 E,tad01 Americanos, Organismo para la Prooeripci6n de las Armu Nucleares en la Amirica Latina, Comisión Eeon6mica pan. la Amirica Latina, etc.)
a loo Estados anglófono, del Caribe (Bahamas, Barbad01, Granada, Guyana, Jamaica
y Trinidad y Tobago), que han adoptado luego do N independencia, resultado del
reciente proct10 de deocolonizaci6n, formas pollticao directamente iDlpiradal en el
mtema parlamentario de tipo britinico.
1 Lu nuevas rep6blicas de la Am~rica Latina adoptaron una "forma de Estadd'
democrática y organizaron su sistema constitucional en bue a constituciones rfgi.
das. Sobre la distinción entre formu de Estado y formu de Gobierno y las canocteriaticas del "Estado de democracia clúica u occidental", ver el excelente resumen
de Paolo Bi,can,tti di Ruma, Las "formas de Estado" en la ipoca moderna, en
Ánuorio Junáieo, Imtituto de Investigaciones Juridicu, UNAM, Mbico, I, 1974,
pp. 21, 23 y 25, traducción del Cap. I de ,u libro Jnt,odvzio,., el Diritto Costitu,ioaal, Comp.,alo, L, forme di Stalo • 1, /orm, di Gov,,.o, Giuffre, Milano, 1969.
Esta te6rica accptaci6n por los Estados latinoamericanos de la forma de Estado de

682

683

�cimiento de una forma de Gobierno de tipo presidencial, inspirada general.
mente en el modelo eatadounidenae.•

~ ~ ~dencial, en sus múltiples variantes, se caracteriza por la
emtenaa de ~ SJStema basado en la Beparaclón y en el equilibrio de los po~ del Gobierno,. en que un Presidente de la República es asistido por
Ministros o Secretarios designados directamente por él, que no son política~te responsables ante el Parlamento o Congreso, que actúan como simples
eJecutores de la polltica presidencial, y cuya permanencia en el cargo depende 1610 de la voluntad y de la confianza del Presidente. La inexistencia de
~nsab~lidad política ministerial ant&amp; el Parlamento, se equih"bra por )a
lJleXlltenaa de la facultad del Poder Ejecutivo de proceder a la dilOlución
del Parlamento.
~ Presiden~ de la República -que es al mismo tiempo jefe de Estado
Y Jefe del Gobierno-- se le atn"buye un conjunto de competencias que hacen de él, en cuanto representante del Estado, jefe de la Administración, jefe
de las Fuerzas Armadas, colegislador y ejecutor de la legislación sancionada
por el Congreso, que debe ser promulgada por él y respecto de la que tiene
un derecho de veto abosluto o suspensivo según los casos el centro y motor
de la actividad política del país.
'

• _En los ~dos Unidos el sistema presidencial evolucionó -dentro de una
°?11terrump1da continuidad constitucional desde 1789- en una forma que
hizo posi"ble un relativo equih"brio de los tres Poderes del Gobierno, por Ja
fuena de un Congreso poderoso y de evidente peso polltico, de una Corte
clemocracia clúi~ ha

..!.l.

•

..... pdcbeamente unfmime, huta que, luego de 1959 Cubi
lobn: la bue de la CODCepCi6n maniata JeaiJÜlta del
el anlilpu"ecto de CoDltitucicSn pub&amp;cado en 1975 actualmente ele Ba
llllta .1:-.a..
'
.... procao
con., ,.._.....,.., que ldlala en el Prámbulo 1a filiat.i6n marmta i...:..:-- define
a la llep6blica como "un Bitado .............
---:• .:-... de obreros ., carnpelino,, .........,..,
., dem6la traba,,
......... il oquuzarN

r..tado.

jaclora manuallll e intelectuelel'' (Art. 1 ), atablece que ''Cuba fo
de
la ccm~ ~ t a ~ • : (Art. 11) ., que "La Rep6bJica
hace
IUJOI loa pnnap101 del mtemaaonaliamo proletario 1 de Ja 10lidaridad combativa
da lol puebl01 (Art. 12). Naturalmente no reconoce el principio de epanci6n de
podera, lino 10I de "unidad de poder y centralillQO democ:dtico" (Art. 66
Stiplemen,o No. 60, M&amp;ico, 25 de abril de 1975.)
). (El m.,
1
~•~ 111 B.v~PIA, ~lo. 01. eit., pp. 21 y 47; Jecque1 Lambert, u rlfi,,u
,rlsülntul n .Ami~ Úlluu, Revue F ~ de Sdencea Polltiques, No. s,
~ 196!, Paria, pp. 577-600; EmiJe Giraud, u ,o.ooir •úcafif dn, ,-,
~ tl'E•ro,- d tl'.Affllriftu, Sirey, Paria, 1938, C21ap. II; L'.Amlriqtu L.
li,y, p, 55 j JOlepb BartWlemy, Ú rfl. tl11 /IOIUIOff IÚealif tln, l,1 tlffrtonam1
üru,, ....
D....:.
111o.., 1906, p. 199.

Z-:

Suprema que poi' la via de la dedarad6n de incomtitucionaJidad de lu leyes
marc6 111 profunda aignificaci(m CUlltitucional y polltica • y de un sistema
federal en que loa Eltadoa federadol han mantenido, peae a la creciente crillil del federalismo, una importancia innegable.
En cambio, en la América Latina el régimen presidencial, como comecuencia de la acción de causas históricas, 10Ciol6gicas y económicas, y en
especial de la influencia del caudillismo y del cacicasgo,' se caracterizó por
una preponderancia total del Poder Ejecutivo, frente a los otros doa Poderes
del Gobierno. Desapareció así el equilibrio de Poderes, consustancial con la
teoria de la separación de 101 Poderes y con el modelo teórico de sistema
presidencial. Este fenómeno ha hecho que a1gunol autores prefieran deno1
minar presidencialismo al régimen presidencial latinoamericano, caracterizado siempre por una fuerte tendencia a personalizar el poder y a ejercerlo de
manera patemalista,• en muchos casos con un cierto populismo demagógico.'
2. En general las Constituciones latinoamericanas, a diferencia de la de
Estados Unidos, prohíben la reelección inmediata del Presidente de la República.
• Esta efirmación debe interpretane con cierto relativumo, comprendiendo que
.eg6n Ju q,ocu, el áatema americano muestra momentol de predominio polltico ~
Ejecutivo, cic101 de J1fJ10 decisivo del Congreeo 1 penodol en que el poder polinco
de la Corte Suprema 1e destaca CIJ)CCialmenta.
• Esta cuestión ha llido uno de los temu favorito■ de 101 eatudi01 clúicoa II01n
la Am&amp;ica Latina. Por ejemplo: Garcla Calderón, !As tlnnoeralils ldius tl, l'.Aml,;q.,, Parla, 1912; ~ Siegfried, L'Amlriqu, Latin,, Parla, 1934; J. Bñce, ~olmt D1monclil1, t. l. Puede comultane tambiál: J. M. Veluco lbana, E1'~•si6•
10Uti,o laisJNP&amp;otmUri&amp;IIJ&amp;IJ, EflltrJO sol,r, tl,r,,lao ,onstitiuiolllll lais/lOflOOnuri&amp;ono, Cap..
XII El Potln Ej,nlioo 1 los Constilv&amp;iovs Hü,ttaollfflltvtUUU, Zig-Zeg, San~ 1943 ul. como la clúi.ca comparación de Ju imtitucionea norteamericanu
con Í.. de '1a Amirica Latina hecha por Tocquevillc en su obra La D,moeruic ti,

Amlri&amp;o.

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685

�Este sano criterio, ya que el tradicional predominio presidencial se habria
acentuado aún más exag.,rada y peligrosamente si se hubiera admitido la posibilidad de reelecci6n presidencial, no alcanzó, en g.,neral, hasta la tercera
década de este siglo, a impedir que por procedimientos indirectos o clara,.
mente violatorios de la Constitución se asegurara el continuismo. Los ejemplos de Porfirio Díaz en México que ejerció como consec~encia de sucesivas
reelecciones la Presidencia de 1876 a 1911 y de Juan Vicente Gómez que,
'
.
por reiteradas reformas constitucionales, ya sea personalmente o por mterpósita persona, tuvo el poder entre 1908 y 1935, a los que podrían agregarse
otros muchos aunque menos significativos e interesantes, muestran claramente

la fuerza del continuismo presidencial en nuestro Continente.•
Pero la verdad es que la prohibici6n constitucional de la reelección, fundada én la racional necesidad de aceptar un Poder Ejecutivo fuerte, pero
estrictamente limitado en lo temporal, termin6 por imponerse Y hoy, con
alguna excepción carente de trascendencia, la prohibición de reelecció~ P'.""
sidencial inmediata es un extremo adoptado y aceptado por el constituc10nalismo y la realidad política de la América Latina.
De Jo dicho sobre la tendencia a limitar temporalmente el periodo presidencial -aunque con períodos a veces mayores que en el modelo estadounidense- y a prohibir la reelección inmediata, se deduce que la previsión
constitucional de la presidencia vitalicia no ha sido nunca una fórmula
aceptada en América Latina. Con excepción del derecho constitucional de
Haiti, en el que ya la Constitución de 1816 estableció el carácter vitalício
del cargo, soluci6n que se encuentra hoy en la Constitución de 1964' Y_ ~el
siempre recordado proyecto constitucional de 1825 de Bolivar para BohVJa,
que creaba un Presidente de la Repúblíca vitalicio,10 la América Latina nunca
se ":filió a esta f6rmula.
3. Las Constituciones latinoamericanas tradicionalmente han previsto y
regulado ampliamente lo relativo " las facultades excepcionales de que puede

'
• LA11BE1tT, Jacques., Amirique Latine, Op. cit., pp. 422-426; Luis Mariiiaa Otero Las Constituciones de Venezuela. Ediciones Cultura Hispinica, Madrid, 1965,
p~. 63, 65 1 69, 70, 73, 75, 76, 81 y 82. Una intere~nte ~~tificaci6n hiat?ricoaociol6gica del Gobierno de Gómez, con pretensi6n de teona política general, aphcable
a toda la América Latina, se encuentra en el libro de Vallenilla Laen:z:, Cesarismo
Democrático.
• MARIÑAs ÚTERO, Luis, Las Constituciones de Haid, Edicione5 Cultura Hispánica,

Madrid, 1968, p. 106.
» FRAGA IRIBARNE, Manuel, Prólogo a las Constituciones de Bolivia de Ciro Félix
Trigo. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958, pp. XXVI!l Y XXIX.

686

disponer, en circunstancias de particular gravedad, el Presidente de la República. Estos institutos, bajo nombres diversos ( suspensi6n de garantías, estado de sitio, medidas prontas de seguridad, facultades extraordinarias, medidas de emergencia, etc.), constituyen formas de la regulaci6n constitucional
de lo que podria calificarse como "la dictadura constitucional en América
Latina". 11 Pero más allá de su legitima significación, han sido generalmente
aplicados con una finalidad y con un objetivo contrario al de su reconocimiento constitucional, que es justamente el de dar facultades excepcionales
al Presidente de la República para defender el Estado de Derecho y asegurar
la vigencia de la Constitución.1 ~ Han sido casi siempre en la historia politica
de la América Latina instrumentos con los que se han intentado imponer
las formas más extremas y arbitrarias de predominio del Poder Ejecutivo,
queriendo disfrazar su real significación con un ropaje juridico.
4. Este presidencialismo constitucional latinoamericano -y nos estamos
refiriendo por el momento exclusivamente a la forma de Gobierno establecida por la Constituci6n y por la práctica y la costumbre constitucionales, sin
considerar las fórmulas políticas aconstitucionales, en especial la tradicional
dictadura latinoamericana-, aunque generalizado en el Continente en los
siglos XIX y XX, no ha constituido la única forma de organizaci6n del Poder Ejecutivo ensayada en la América Latina. Pero los ejemplos que pueden
citarse distintos a esta f6rmula tradicional, ya sea el régimen imperial brasileño vigente entre 1823 y 1889,13 las soluciones de tipo parlamentario o
semi parlamentario, como los casos del Uruguay en las Constituciones de
1934, 1942, 1952 y 1966," de Chile erttre 1892 y 1925" y del Brasil en 1963
11
VALADÉs, Diego, La dictadura constitucional en A.mJrica Latina, Instituto de
Investigaciones Jurídicas1 UNAM1 México, 1974; Daniel Hugo Martim, La protección de los derechos humanos frente a la suspe11Jión de las garantías constituciona""'
les o "Estado de sitio'', La OrganizacWn de los Estados Unidos Americanos y 101
Der,chos Humanos, 1960-1967, Washington, 1912, p. 122.
:o GROS EsPrELL, Héctor, Medidas prontas de seguridad 'J delegación de competencias, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Año XVII, Nos.
2-3-4, Montevideo, 1966.
:11 Sobre la Constitución brasileña de 25 de marzo de 1824: Pedro Calmón, Curso
de Direito Constitucional Brasileiro, Río de Janeiro, 1946 1 p. 8. No nos referimos
a las iniciativas monárquicas en América Latina durante el proceso de la Independencia, ni a los efimeros imperios de Agustín de Iturbide (mayo 1822-marzo J823)
y de Maximiliano de Hapaburgo (mayo 1864-mayo 1867) en México, porque o
carecieron de tfia proyección o no se tradujeron en ninguna f6rmula constitucional.
u GROS EsPIELL, Héctor, Antecedentes del n,oparlamentarismo uruguayo, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, añd XIII, No. 1, Montevideo, 1962.
11
EsTÉVEZ GuZILÁ.N, Carlos, Elementos de Derecho Constitucional, Editorial Ju.

687

�al reformarse la Carta de 1946 y algunos otros," o el ejemplo, tan curioso en
el panorama constitucional latinoamericano del Ejecutivo Colegiado uruguayo,
vigente entre 1919 y 1933 y entre 1952 y 1966,17 constituyen sólo excepciones
aisladas en un cuadro general caracterizado por fórmulas de tipo presidencialista.
Del mismo modo la previsión constitucional expresa en algunos textos latinoamericanos de institutos, como el llamado a sala (a las Cámaras) de los
Ministros para dar informes, el derecho de los legisladores a pedir por escrito
datos e informes a los Ministros, y las Comisiones Parlamentarias de Investigación, que diferenciaron a ciertos regímenes constitucionales latinoamericanos del ejemplo estadounidense, lo que hizo posible que en algunos ocasiones se les hayan llamado «semi presidenciales", 18 constituyó, en general,
rídica de Chile, Santiago, 1949, pp. 36-37; Rafael Raven, Tratado Elemental de
Deruho Constitucional Chileno )' Comparado, Editorial Nascimento, Santiago, 1934,
pp. 200-206.
1t AaiNOS DE MELLO FRANCO, Allonso, Presidencialismo 'Y Parlamentarismo, Rio,
1958. Sobre otras experiencias parlamentarias latinoamericanas, ver: William S. Stoker, Parlamentar)/ Governments in Lalin America, en dh.istensen, The evolution of
Latin American Goverrunents, New York, 1955, Franklin P.az Antezena, Le régim,
Pa.rlamentaire en Bolivie, París, 1953 y las obras clásicas ya citadas de Joseph Barthélemy y Emile Giraud. Asimismo, B. Mirk.ini-Guetzivich, Les Constitutions , des
Na.tions A.méricaines, París, 1932, p. LXXXVIII.
11 GROS EsPIELL, Héctor, Las Constituciones del Uruguay, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1956, pp. 66-69, 113-q5; Héctor Gros Espiell, Esquema de la.
evolución constitucional del Uruguay, Montevideo, 1966, pp. 87-90, 139-141, 150152; Héctor Gros Espiell, El Ejecutivo Colegia.do en el Uruguay, Revi!ta de Estudios Políticos, No. 133, Madrid, 1964; Russel Hunke Fitzgibbon, Uruguay: Portrait
of a democracy, New Brunswich, 154; Mitlon Vanger, Uruguay introduces Gov1mm1nt by Committee, American Political Sciences Review1 Vol. XLVIII, No. 2, 1954;
Philip B. Taylor, The executive power in Uruguay, Berkley, 1951 j Carlos Ollero,
Uruguay: La reforma Constitucional de 16 de diciembre de 1951, Revista d'e Estu➔
dios Políticos, Vol. XLII, No. 62, Madrid, 1952; Manuel Fraga Iribarne, La reforma de la Constitución uruguaya, Cuadernos Americanos, No. 30, Madrid, 1952 y la
República Oriental del Uruguay y su Ejecutivo Colegiado, en Sociedad, Política y
Gobierno en Hispanoamérica, Madrid, 1962.
• Sobre esta cuestión en la doctrina argentina y uruguaya: Héctor Gros Espiel11 Las Constituciones del Uruguay, cit. p. 42; Antecedentes del neoparlamentaris•
mo uruguayo, cit pp. 4-6; Anibal Luis Barbagelata, El Constitucionalismo uruguayo
en la. mitad del siglo XIX, en el Constitucionalismo a mediados del siglo XIX, México, 1957, t. II, pp. 1587-1588. La doctrina europea en cambio ba reservado en
general la denominación de semipresidencial a los regímenes en que, como el de la
Constitución francesa de 1958, luego de la Reforma de. 1962, hay un Presidente de
la República elegido por sufragio universal, pero en el que el Gobierno continúa

688

pese a la importancia excepcional que tuvo en algunos pocos países, una mera
fórmula constitucional que no llegó a alterar, en los hechos, la realidad del
modelo presidencialista.
Por lo demás, algunos ejemplos que pueden citarse en el derecho político
latinoamericano de textos constitucionales que quisieron dar una preponderancia al Poder Legislativo en cuanto a sus competencias frente al Poder Ejecutivo, no hacen más que demostrar que la realidad se impuso sobre la fórmula constitucional, ya que los Presidentes que actuaron bajo esos regímenes
terminaron por ser los centros verdaderos de todo el poder político."
La organización del Poder Ejecutivo en una forma presidencialista, con
una clara tendencia a darle a este poder del Gobierno un predominio sobre
los otros dos y a hacer del Presidente de la República el factor esencial de
poder y el centro impulsor de la actividad institucional y política del país,"
constituye, por tanto, una característica que podría calificarse como constante,
tradicional y general en el constitucionalismo de Latinoamérica.21
siendo responsable ante la Asamblea Nacional: Ver: Maurice Duverger, "La Constitución apfCs De Gaulle, Un régime semi présidentiel'', Le Monde, 21 de noviero.
bre 1969; Georges Burdeau, Les régimes politiques, Encyclopaedia Universalis, Pa•
rís, 1968, t. XIII, p. 242; Monique Lions, "Un parlamentarismo semipresidencial : el
caso de Francia (1959.1969)", Anuario Jurídico, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM, I, 1974, México, p. 199; Jacques Robert, "Le présidencialisme p3.rlarnentaire", Le Monde, 6 juin, 1974. Sobre los sistemas de Austria, Finlandia e Irlanda
(Vedel, Op. cit., pp. 1089 y 1090; Maurice Duverger, Janus, Les deux faces de
l'Occident, Fayard, París, 1972, p. 197.)
1
' Sobre el caso de México bajo b. Constitución de 1857, aunque con interpretaciones distintas respecto a este hecho: Emilio O. Rabasa, De la Constitución a la Dictadura, Cap. XI, "Supremacía del Poder Legislativo'\ 4a. ed. Editorial Porrúa, 1968,
pp. 138•151 y Daniel Cosía Villegas, La Constitución de 1859 y sus críticos, 2a.. ed.,
México, 1973, pp. 155, 165-177. Sobre el caso del Uruguay bajo la Carta de 1830,
Héctor Gros Espiell, lAs Constituciones del Uruguay, cit., pp. 50-jl.
0
~ Este carácter de los Presidentes latinoamericanos, incluso de los que han actuado
dentro del sistema constitucional, explica las denominaciones que les han dado diversos
autores, por ej.: Pierson and Gil, Governments of Latin America, The President as
the Great Fa.ther; "emperador'' o "monarca sexenal" (Daniel Cosía Villegas, El sistema político mexicano, Cuadernos de Joaquín Mortiz, México, 1972, p. 31; La sucesión presidencial, Cuadernos de Joaquín Mortiz, p. 7, y en la literatura latinoamericana
Miguel Angel Asturias, El señor Presidente; José María del Valle Inclán, Tirano Banderas; Gabriel García Márquez, El Otoño del Patriarca, etc.).
21
Cuando en la última preguerra europea la cuestión de la crisis de la democracia
y del fortalecimiento del Poder Ejecutivo constituyó uno de los temas que provocaba
un mayor interés, se puso de manifie9to que mientras en Europa se hablaba de reforzar al Ejecutivo para salvar a la democracia, la América Latina, en la que este

689
humanitas.-44

�5 Este carácter fuertemente presidencialista -de un presidencialismo deterfcinado muchas veces por el ejercicio arbitrario, tirá~co y. de~pót~co del
poder- que ha tipificado, casi sin excepción, a la realidad msl1tuc1onal y
política de Latinoamérica, ha sido tan importante, que ha hecho que muchos
autores sostengan que ha cambiado la forma misma del Es~do. El mod_elo
teórico democrático se habría transformado, así, en la mayona de los paises
latinoamericanos, en formas "cuasi democráticas" .'2 2
Sin negar que la realidad de la aplicación constitucional o los. casos de
Gobiernos que actúan al margen de la Constitución, han d.istors1on~do el
modelo democrático en muchos países latinoamericanos, no puede, ~m embargo, desconocerse que este modelo ha permanecido casi si~1;1-pre como ,fórmula teóricamente aceptada. La realidad ha supuesto la negac1on de las formulas
a
1,1· as democráticas , pero éstas se han conservado. teóricamente,
po11c
.
. . sujetas
,
una lejana y no siempre sincera admiración. Tal s1tuac16n p,e~tlo, Y permite, que los textos constitucionales y las fórmulas democra~~as por ellos
aceptadas, hayan cumplido y cumplan una imp~rtante !unc10n -a~nque
cil y a veces momentáneamente decepc10nante- de docencia deta dif'1
len,
,
··¡
,
·
mocra11ca.-•s s·m n egar la importancia de las fórmulas constituc1ona es. como
instrumentos de progreso democrático, es necesario no e~agerar est_a, 1n1portancia, ni asignarles un carácter determinante. Y ell~ es. as1 por~ue si~ el des•
rrollo económico social, cultural y político, es decir sm la ex,stenc,a de las
ªcondiciones
' · los tex tos cons•
reales' que posibilitan la experiencia democratica,
titucionales y los teóricos ideales políticos, no alcanzan para asegurar la positiva evolución del proceso político.
6. La realidad política ha ido en Latinoamérica mucho m~s a'.lá que los
textos constitucionales en cuanto al predominio del Poder E1ecul1vo.
Pod r había sido siempre fuerte y determinante, no había sido capaz de construir 1~
e
• (Emil G: .... ud La crise de la democratie et le renforcement du pouvmr
e LL,. ,
d emocracia
,xécutif, París, 1938, p. 85.
74
463
u E FINE&amp; S Comparative Government, Penguin Books, Londoni 19 , PP·
d,
·
75' y ·s77. Sobre el carácter incompatible con l~ democracia de ~uchos ~
468 5 31 5
•'
·
·
d e¡ s1·glo XIX, en comparaaón con la• evoluc16n •consb•
los 'Gobiernos
latmoamencanos

tucional de los Estados Unidos: Alexis de Tocqueville, La Democra~ia en A~énca.
11 En 1924 García Calderón (Dictatorship and Democrac,y, Forc1g_n Affairs, 1924),
desarrollando esta misma idea, creía, sin embargo, que la democracia ~taba ya afi_rmada en la América Latina y que en adelante se asisti:ía a un progreso sm _pausa '( _sm
• ¡ar e¡ error de esta optimista predicci6n 1 frente
a la .realidad vivida
retrocesos. Sena
.
d
desde entonces es una triste necesidad. Pero al mismo b.empo pernute comp~n er
que sin desarr~llo econ6mico, social, político y cultural, el progreso democráb.co es

Y esto, naturalmente, ha sido así no sólo en la mayoría de los regímenes
constitucionales como consecuencia de una práctica, que ha ampliado las
competencias del Ejecutivo en desmedro de los otros Poderes y de una realidad política y social proclive a la personalización presidencial del poder, sino
también, y principalmente, en los sistemas de facto, en los que el "dictador",
"el señor Presidente", "el Jefe Supremo", encaramado· en el poder casi siempre como consecuencia de un golpe de Estado militar o palaciego y representante de las oligarquías socioeconómicas o de la fuerza de los grupos militares, ha sido el elemento más característico y definitorio de la realidad
político-institucional de nuestro Continente. No se comprendería la cuestión
del predominio del Poder Ejecutivo en la América Latina, si se analizaran
sólo los textos constitucionales y las interpretaciones doctrinarias y consuetudinarias que éstos han recibido. En efecto, sin tener en cuenta la casi r:ons•
tante alternatividad de Gobiernos legítimos y de dictaduras, de Gobiernos
constitucionales y de Gobiernos de facto en casi toda Latinoamérica, no es
posible entender el real sentido que ha tenido, en general, el predominio del
Poder Ejecutivo en nuestro Continente.
El dictador latinoamericano en su forma tradicional, constituye un ejemplo
del mero poder de hecho, del predominio de la fuerza, puesta al servicio de
intereses personales o de círculos oligárquicos o partidistas. 24 Generalmente,
por ello, no ha habido ninguna ideología en las dictaduras tradicionales latinoamericanas, que no han intentado elaborar un sistema político autoritario
o totalitario destinado a perdurar institucionalmente. 2 ri
M La amplia, general y comprensiva definici6n de dictadura que da Maurice Duverger ("La dictadure est un régime politique autoritaire, établie et mantenue par la
violence, a caractCre exceptionnel et illégitime", Eneyclopaedia Universalis, cit. 1 Vol.
5, p. 552) incluye, sin duda, las formas latinoamericanas tradicionales que nada tienen que ver con la llamada "dictadura constitucional", heredada de la dictadura romana, forma gubernamental de emergencia, previst.a constitucionalmente para salvar
el sistema político vigente. Aunque la expresi6n ha sido poco usada entre nosotros, la
dictadura latinoamericana podría ser individualizada como tiranía, ya sea que se considere su acepci6n asistolítica, en base al ejercicio abusivo de la potestad, desviada de
su fin natural, o que se aplique el concepto medioeval fundado en su origen ilegítimo,
por resultar de la usurpaci6n o Ja rebeldía (José Antonio Maraval, La morada vital
hispánica y los vi.st'godos, en Estudios de Historia del Pensamiento Español, 2a. ed·.,
Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1973, pp. 434 y 435).
l6 Un agudo estudio de la dictadura tradicional latinoamericana con un intento
de clasificación, puede encontrarse en Leopoldo Zea, La Democracia y las Dictadi.ras
en Hispanoamérica, en Latinoamérica, Emancipación y Neocolonialismo, Editorial Tiempo Nuevo, Caracas, 1971. Es todavía útil la consulta del interesante libro de Cecil
Jane, Libertad y despotismo en la América Hispana, Editorial España, Madrid, 1931,
pp. 200, 204-211.

imposible.

690

691

�Hay, sin embargo, excepciones a este extremo caracterizante de la dicta-

terísticas esenciales del derecho constitucional y de la realidad politica latino-

dura latinoamericana.

americana.

Los regímenes populistas de Vargas en Brasil, a los que siguieron las Constituciones de 1934 y 1937 y el de Perón en su primera época, traducido luego
en la Constitución de 1949, se originaron en golpes de Estado o en situaciones de facto, pero luego fueron seguidos por actos comiciales que les brindaron
la demostración de un amplio apoyo electoral y, en cierto sentído, los legi-

7. Naturalmente, para comprender este predominio del Poder Ejecutivo,
es necesario relacionarlo con el sistema de partidos políticos que ha existido

timaron. En estos casos, como en algún otro ejemplo que podría recordarse,

la puesta en práctica de una polítíca con pretensión de teoría política, como
el caso del "justicialismo" argentino, y la existencia de un texto constitucio.
nal nuevo, resultado del pensamiento constitucional del régimen, lo funda.
mental desde el punto de vista que nos interesa ahora, fue la acentuación
del presidencialismo tradicional, con un· Poder Ejecutivo dotado de amplísimos poderes, prácticamente omnímodo e incontrolado en su acción, como
consecuencia de la realidad política y sustentado además en el apoyo de
grandes sectores populares."

De igual modo, regímenes actuales, como el militar que gobierna en el
Perú -y quizás el de Panamá-, tienen poco en común con la tradicional
dictadura militar latinoamericana, como no sea su origen aconstitucional y
los poderes amplísimos, prácticamente ilimitados, del Poder Ejecutivo.

en los países latinoamericanos.

Estos partidos fueron, en general, durante el siglo XIX y gran parte del
siglo actual, o simples banderías, o agrupaciones circunstanciales para la defensa de los intereses de los grupos económicos o sociales, predominantes, o

asociaciones políticas para defender o atacar, a priori, la política y la acción
del Presidente. Esta inexistencia de partidos fuertes y organizados, con honda
tradición nacional y con un pensamiento político que sin;era de fundamento
a su acción -realidad innegable salvo conocidas excepciones que sólo sirven
para explicar mejor el cuadro general-, fue un factor más para afirmar la
preeminencia presidencial, porque como consecuencia de este fenómeno no

hubo frente al poder del Ejecutivo partidos políticos capaces de contratTestarlo y equilibrarlo no sólo por su acción dentro de los otros Poderes del
Gobierno, y en especial en el Parlamento, sino en la vida política general.
Posteriormente la acción contra los partidos políticos llevada a cabo por
algunos Gobiernos actuales de Latinoamérica -con su consiguiente disolución
de jure, o la formación por disposición gubernamental de partidos políticos

En cuanto al actual Gobierno de Cuba y al sistema aceptado en el ante-

dirigidos a ser instrumentos de acción del Gobierno--, el establecimiento de

proyecto de Constitución que se ha dado recientemente a conocer, se basa
en una concepción marxista leninista del Estado. La radical diferencia ron

regímenes que afirman 1a existencia de un partido único, 27 o de sistemas ca•
racterizados por la actuación de un partido político oficial, o semi oficial -no
único pero sí dominante en sumo grado, en el que el Presidente es además

la organizaci6n gubernamental de los otros Estados latinoamericanos, hace
muy difícil toda comparaci6n. En cuanto al predominio de sus 6rganos gubernamentales -ya que no existe divisi6n de poderes en el sentido del constitucionalismo clásico, y aunque deba juzgarse según criterios distintos de los
señalados precedentemente-, no puede ponerse en duda su realidad.
La conclusión que es, por tanto, posible extraer de esta fatigosa anJ&gt;que
incompleta revista, es que, en sus múltiples variantes, y ya sea dentro de ]os
sistemas constitucionales, como en los Gobiernos de facto, o en las formas

dictatoriales en sus distintas manifestaciones, el predominio del Ejecutivo ha
sido y es -salvo muy contadas y conocidas excepciones- una de las carar-

" J. LEGÓN Faustino1 y W. MEDRANO, Samuel, Las Constituciones de la República
Argentina, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1953 1 pp. 124-125 y 165; Themistocles Brandao Cavalcanti, Las Constituciones de los Estados Unidos del Brasil, Instituto de Estudios Politicos, Madrid, 1958, pp. 375 y 471.
692

el jefe de ese partido político--, no han hecho sino acentuar la realidad del
predominio del Ejecutivo en la América Latina."
8. Si hubiera que hacer un juicio sobre los efectos que este predominio
del Poder Ejecutivo en la América Latina ha tenido para el progreso in,tí21

Anteproyecto de Constitución de Cuba: "El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia
los altos fines de la constitución del socialismo y el avance hacia el futuro comunista" (Art. 5).
21
Cosfo VILLEGAS, Daniel, El Sistema Político Mexicano, pp. 21, 50 y 51; El
Estilo Personal de Gobernar, p. 7; La Sucesión Presidencial, p. 7; Pablo González Casanova, La Democracia en México, Serie Popular Era, 5a. ed., México, 1972, p. 29;
Jorge Carpizo, La Constitución Mexicana de 1917, 2a. ed., UNAMi México, 1973 1
pp. 358 y 360; F. Jorge Gaxiola, La Presidencia de la República, Revista de la FacuJtad de Derecho de México, No. 49, México, 1963, p. 44 ..

693

�tucional, el desaITOllo económico-social y el mejoramiento cultural del Con~ente, creemos ~,ue, en términos generales, y sin perjuicio de algunas excep.
c10nes la conclus1on debe ser negativa.

En principio puede aceptarse como válida la afirmación de que los países
en desarrollo necesitan autoridades ejecutivas fuertes, aptas para actuar con

rapidez y energía en la planificación y ejecución de una política que -dentro del derecho, del respeto de los valores constitucionales y del reconocimiento de la necesidad de preparar a los pueblos para el pleno e integral ejercicio
de la democracia- sean capaces de afirmar y defender adecuadamente la
independencia nacional, mantener el orden, asegurar la libertad e impulsar
el desarrollo económico, social y cultural. Pero aun aceptando este criterio,
la verdad es que con el predominio del Ejecutivo en Latinoamérica --generalmente confundido con la prepotencia presidencial, la arbitrariedad dictatorial, el culto de la fuerza, la defensa de los intereses oligárquicos y el desprecio de los derechos humanos- no se ha logrado alcanzar, conquistar ni
asegurar ninguno de estos objetivos. No sólo no ha permitido planificar y
ejecutar una adecuada política de desarro1lo, basada en el crecimiento eco-

nómico y en la justicia social, sino que ese Poder Ejecutivo fuerte y prerlominante no ha servido ni siquiera para asegurar una convivencia ordenada
y pacífica. Y ello es lógico, porque el orden no se establece con una política
de fuerza y de represión. El siglo XIX latinoamericano, con muy pocas ex--

cepciones, ha sido desde el punto de vista político, una sucesión de golpes
de Estado, revoluciones y desórdenes, que la existencia de Ejecutivos desbordados y prepotentes, no fue capaz de impedir. Ello constituye, a nuestro juicio, clara demostración de que el solo predominio del Ejecutivo, sin la existencia simultánea de una política de justicia y sin el respeto de un orden constitucional legítimo, no alcanza ni siquiera para mantener el orden y, mucho
menos, para llevar adelante una política de progreso y desarrollo.
9. Pero esta conclusión no puede llevarnos a pensar, a priori, que el predominio del Ejecutivo debe descartarse hoy en Latinoamérica, como una solución constitucional indeseable. Por el contrario, creemos que este predominio está impuesto por las circunstancias determinantes y que es necesario
para encarar 1a transformación revolucionaria que la sociedad latinoameri-

cana requiere. Pero debe ser un predominio regulado y controlado por el
sistema constitucional,Z9 adecuadamente equilibrado por los poderes de otros
~• Decía Juan Bautista Alberdi: "De la Constitución del Poder Ejecutivo especialmente depende la suerte de los Estados de la América del Sur. Dad al Poder Ejecutivo el poder posible, pero dadlo por medio de una Constitución" (Bases y puntos de
partida para la organización política de la República Argentina, Valparaíso, 1852).

69{

centros de actividad gubernamental, basado en una amplia participación po•
pular, coexistente con un régimen de elecciones realmente libres y de reconocimiento, garantía y ejercicio efectivo de los derechos esenciales de la persona
humana.
Nadie duda, en efecto, de que el mundo de hoy requiere para garantizar
el progreso y los derechos de los individuos un Estado fuerte, capaz de afrontar adecuadamente las tremendas tareas que el momento exige y de enfrentar la acción de los grupos de presión para defender los intereses generales
y el bien común. Y esto implica reconocer la necesidad de un Ejecutivo también fuerte, que planifique, oriente, impulse y administre, es decir gobierne,
en función de estos requerimientos. En especial en lo que se refiere a los

aspectos económicos y financieros el papel que debe jugar el Poder Ejecutivo
ha de ser predominante, siendo necesario adecuar los textos constitucionales a

este imperativo de hoy, requerido inexorablemente para hacer porsible una eficaz política de desarrollo. De todo ello resulta, naturalmente, la importancia
capital que tiene para el derecho y la política latinoamericana, la cuesti6n
de la organización del Poder Ejecutivo.
Por ello, el Estado moderno, el Estado de hoy -logrado el ineludible pero
siempre difícil y frágil presupuesto de que por su carácter popular y democrático no sea un peligro para la libertad y no constituya el tradicional monstruo del que han provenido las más grandes violaciones de los derechos humanos--, debe ser fuerte y contar con una autoridad ejecutiva eficaz que
pueda ser un instrumento adecuado para alcanzar los fines que debe cumplir.'º
9. El derecho y la realidad constitucionales de Latinoamérica muestran
hoy ejemplos de predominio presidencial dentro de la Constitución, por parte
de autoridades popularmente elegidas en que se ha intentado conciliar la
necesidad de un Ejecutivo fuerte y preponderante con la existencia de un
Estado de derecho democrático, con los controles que ello necesariamente
implica.
Entre estos ejemplos tiene particular interés el de la Constitución Mexi111 Con razón Georges Pompidou expresó el 29 de abril de 1970, ante el Consejo de
Estado de Francia: 11 Seul un pouvoir fort, librement désigné et accepté, peut aujourd'
hui préserver Je bien de tous contre des appétits1 particuliers et contradictoires. Le
temps n'est plus oU, dans un pays tel que le n6tre, l'autorité de l'Etat pouvait apparaitre comme une menace pour la liberté du citoyen, elle en constitue au contraire
aujourd'hui plus que jamais sa force n'est pas seulement indispensable a la nation
pour assurcr son avenir et sa sécurité1 mais aussi a l'individu pour assurer sa liberté"
(Le Fígaro, 29 avril 1970).

695

�cana de 1917, o mejor dicho, ya que la práctica constitucional ha ido mucho más allá de los textos,31 el del sistema político mexicano. Con todas las
reservas que se quiera, aun conociendo los defecto• que su aplicación ha puesto de manifiesto en algunos momentos y considerando que este ejemplo responde a condicionantes históricas, políticas, económicas, y sociales particu-

larisimas, no puede negarse su significación como posible fórmula para conciliar un Poder Ejecutivo predominante y determinante, capaz de planear y
ejecutar la política económica y social que los tiempos requieren," en especial
en los países en vías de desarrollo, con la existencia de un régimen que acepta y reconoce, por lo menos en principio, los postulados democráticos esen-

ciales.
No quiero decir que este ejemplo constituya un ideal, ni que las soluciones de este modelo deban ser seguidas por otros regímenes latinoamericanos, pero nadie puede dudar de su interés, como fórmula que ha impedido
en los últimos 30 años la dictadura civil o militar, violatoria de la Constitución, reaccionaria en sus objetivos, liberticida en sus Principios y negadora
de toda posibilidad de progreso y de desarrollo.
10. Cabría recordar otros ejemplos actuales que presentan un interés particular. Nos referimos a los casos de Venezuela y del Brasil.
En Venezuela con una fórmula constitucional clásica," se logró salir de
un obscuro periodo de dictadura militar y establecer un gobierno democrático, en el que los dos grandes partidos políticos del país se han alternado
en el poder, con un Congreso cuya importancia no puede desconocerse y
en el que se reconocen y respetan efectivamente los derechos humanos. El
racional predominio del Poder Ejecutivo que hay en Venezuela, sobre tocio
11

CAllPIZO, Jorge. La Constitución Mexicana de 1917, cit., pp. 358-367. Aunque
estos contralores estén inscritos en la Constitución y exista la posibilidad te6rica de
ejercerlos, la verdad es que han tenido y tienen, en regímenes como al que nos refe.
rimos, una importancia no muy grande. Como se ha dicho1 el Presidente ejerce
una autoridad que "no es limitada sino por el tiempo, la regla de la no reelección
y el juego de las fuerzas econ6micas e internacionales" (Luis Mercier Vega 1 Micanismes de pouvoir ,n Amlriqu, Latine, París, 1967, p. 208, cit., por Monique Lions,
El Poder Legislativo ,n Amirica Latina, p. 88). Pero, sin embargo, el hecho de que
el Presidente se mueva, al menos formalmente, dentro del texto constitucional 1 la
posibilidad te6rica del ejercicio de estos contralores1 la no reelección y la fuerza de
los grupos de presión econ6micos constituyen elementos de cuya importancia no puede
dudane y que, en cierta forma, condicionan el sistema.
ª GoNzÁLEZ CASANOVA, Pablo1 La democracia en México, pp. 86-89.
ª Constitución de 1961. Luis Mariñas Otero, Op. cit., pp. 103-116; Juan C. Rey
Martinez, El sistema d, partidos venezolanos, Politeia, No. 1, Caracas, 1972, p. 173.

696

hoy, como consecuencia de la existencia de una homogénea mayoría gubernamental en el Parlamento, ha permitido la existencia de un gobierno actuante, firme y eficaz, cuya acción se ha visto facilitada por las circunstancias económicas favorables y por una realidad política caracterizada por
dos grandes partidos democráticos que han recibido reiteradamente el apoyo
de un altísimo porcentaje del electorado.
Es el caso venezolano un ejemplo de relativo y racional predominio del
Poder Ejecutivo, en un sistema que no ha pretendido ninguna originalidad
teórica, no ha intentado establecer constitucionalmente forma alguna de cesarismo, ni ha querido instaurar un régimen político construido sobre
reconocimiento expreso de un determinante predominio presidencial.

er

En el Brasil, luego del proceso revolucionario de 1964, la Constitución
vigente estableció un sistema presidencialista con un Poder Ejecutivo absolutamente predominante, no condicionado por partidos politicos ni por contralores parlamentarios."
Este sistema constitucional de raíz autoritaria, que no es posible situar

en la absoluta ortodoxia democrática tradicional, ha contribuido, sin duda
alguna, a hacer posible -&lt;!entro de un orden rígidamente afirmado- el
desarrollo exitoso de una política económica que ha sido factor determinante del espectacular desarrollo de este país.
11. Si tuviéramos que resumir nuestra conclusión luego del examen ele
la realidad del predominio presidencial en la América Latina, diríamos que
entre la vía democrática tradicional de los países desarrollados -que en
América Latina sólo estarían quizás en condiciones de seguir unos pocos
países--, la vía totalitaria, la vía autocrática que parece imponerse en Jos
nuevos Estados en desarrollo y la dictadura de facto sin fundamento cons-

titucional alguno, negadora de toda idea del Estado de Derecho, las fórmulas o sistemas constitucionales o políticas que en Latinoamérica establecen
o reconocen un racional y moderno predominio presidencial, constituyen mo.

delos que merecen estudio y comprensión."
12. Frente a esta afirmación, el recuerdo de algunas experiencias recientes posee un interés muy particular por las consecuencias, para el derecho
y la realidad constitucional, que .es dable extraer de ellas.
tt BARCELLOS DE MAGALHAEs, Roberto, A Constitu;iio federal de 1967, Río de
Janeiro, 1967, pp. VII, XI, 236-237.
• LAMBERT, J., Anúrique Latine, cit., p. 426.

697

�Chile y Uruguay, por ejemplo, bajo fórmulas distint~s y co~ _procesos
institucionales diversos, parecían haber logrado una relativa estabilidad política una destacable continuidad constitucional y una larga sucesión de

'
Gobiernos
civiles.
En el Uruguay esto fue el resultado, sin desconocer la incidencia de_ otros
factores jurídicos, políticos, económicos y sociales, de una acentuada hnuta-

Obviamente, los dos casos son diferentes y no es posible extraer conclusiones comunes en relación con el tema de esa ponencia. Sólo cabe señalar
que dos sistemas constitucionales distintos en cuanto a la organización del
Poder Ejecutivo, que poseían como rasgo común una larga tradición civilista y democrática, con una alta participación populai; en la actividad politica, desaparecieron como consecuencia de golpes de Estado militares.
No es pertinente extraer de estos hechos, en esta ponencia, conclusiones

ción del tradicional predominio del Poder Ejecutivo. Esta limitación puede
conceptuarse una dirección constante de la evolución constitucional ~el _país,
pese a las reacciones anticolegialistas representadas _por las ~ns~tuc1ones
de 1934 y 1966, que se inclinaron, para la limitación, del E¡ecuttvo, por

ajenas a la materia objeto de estudio. Pero en relación con el Poder Ejecutivo, éstos y otros ejemplos permiten pensar que el excesivo debilitamiento, el relativo predominio del Legislativo y la falta de partidos políticos

fórmulas de tipo neoparlamentario.

modernos, coherentes y suficientemente mayoritarios, que sostuvieron una efi-

cacia la acción gubernamental, fueron factores que impidieron llevar a cabo
la política enérgica y creadora que se necesitaba y que no permitieron que
el Presidente de la República fuera el orientador y el motor de la acción
gubernamental. Se habría creado así un vacío de poder, de peligrosísirnas

En Chile en cambio, la Constitución de 1925 -vigente, con reformas
parciales, hasta el último gobierno constitucional- había .º~anizado un
sistema presidencialista con un Presidente fuerte, aunque linntado en los
hechos por el prestigio político y la acción efectiva del Congreso y por un
complejo sistem~ de contralores jurídicos de la actividad del Ejecullvo.

consecuencias, sobre todo en países en vías de desarrollo, económicamente
débiles, con hondas tensiones sociales, en los que actuaban grupos extremis-

Estas experiencias, aunque, como dijimos, esencialmente diferentes en múl•

tiples aspectos, habían mostrado elementos positivos_en cuanto a _los logros

tas que no creían en la virtud del proceso de cambio democrático, sometidos
además a la presión, la influencia y el contagio de complejos factores ex-

que fueron capaces de obtener para instaurar un ~1ste~a democratico, ase.

ternos.

gurar la libertad, limitar los excesos del poder presidencial _Y tratar de esta•
blecer un verdadero Estado de Derecho, abierto al cambio )' al progreso

No podría realmente estimarse, en países que, a pesar de sus diferen•

tiples caus~s que no cabe examinar en este estudio, esos sistemas constitu-

cias, formaban parte del mundo en desarrollo y que no podían quedar al
margen de la problemática general de la América Latina que el Gobierno
constitucional, el Estado de Derecho, el respeto integral de la libertad y de
los derechos fundamentales del hombre, fueran valores adquiridos e mcon-

cionales cayeron y fueron sustituidos por regímenes militares o de clar~ pre-

moYibles, incorporados a una sólida realidad político-institucional.

según la voluntad popular.
En 1973 sin duda por la conjunción de muy diversas, complejas Y múl-

dominio militar, en los que se carece de todo contralor parlamentano,. e~
los que los partidos políticos han sido disueltos o suspendid~s en sus ac~vidades y en que el Poder Ejecutivo, o mejor dicho las autoridades que e1ercen el Gobierno O dete1minan la acción de éste, son no sólo preponderan•
·
desde el punto de vista constitucional, práctica y realmente ornnÍ•
tes, smo,

La libertad -que es lo mismo que referirse al derecho a vivir digna y
humanamente en un régimen legítimo, basado en la voluntad popular- no
puede considerarse que esté nunca plenamente asegurada. Debe defenderse
y afirmarse, sin reparo y sin pausa, es una acción diaria que jamás puede
estimarse terminada o agotada.

modas e incontrolables.

13. La organización constitucional del Poder Ejecutivo en la América La-

De tal modo dos de los países en que se había logrado limitar o eliminar la preponderancia tradicional del Poder Ejecutivo en L~tinoamérica

tina, se ha de mantener, salvo casos excepcionales, dentro de las fórmulas
del sistema presidencial.

resultaron, finalmentei dos ejemplos en los que, al margen del sistema con_s.
titucional, se ha llegado al extremo opuesto, es decir a su_ preponder~nc1a

El régimen parlamentario no se ha mostrado adecuado a la idiosincrasia

total e incontrolada sólo limitada en los hechos por el ¡uego de ciertos

política de nuestros países. Podrá llegarse a él en el futuro como consecuencia de lentos procesos de desarrollo político o podrá adoptarse en algu-

factores de poder con carácter no constitucional.

698

•

699

�nos pocos casos, pero no parece ser la fórmula, posible y realista, que la
América de hoy requiere.
De igual manera los regimenes directoriales o colegiados, como los de las
experiencias uruguayas, pese a sus eventuales virtudes y al interés que des-

piertan, no son todavia fórmulas aceptables para la América de hoy.
Naturalmente, todo esto depende del camino político que la América Latina emprenda y de si se ha de mantener dentro de la teoría de la democracia clásica -con sus f6rrnulas constitucionales- o si la evolución histórica llevará a algunos de sus países hacia fórmulas inspiradas en otras ideo-

LA CONTROVERSIA MONETARISTA-ESTRUCTURALISTA ACERCA
DE LA INFLACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
EN LATINOAMtRICA

logías políticas, que suponen necesariamente estructuras constitucionales dis-

tintas.
14. Pero al margen de estas consideraciones, en cierta forma futuro~ógicas, tomando en cuenta la realidad de hoy, la experiencia histórica inmedia-

David G. DAvIEs y Harold ETIINGER

ta y nuestro propio pensamiento democrático y liberal, estimamos que el
INTRODUCCIÓN

predominio del Poder Ejecutivo en Latinoamérica no es ·necesariamente un

mal que el derecho constitucional debe, a priori, repudiar y abandonar.
Algunos de los países más grandes y más avanzados en América Latina
son notables por su alto grado de inflación. Al referirse a Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay, Felipe Paws señala que la persistencia de inflación significa

Los tipos patológicos de este predominio como, por ejemplo, la dictadura en todas sus formas o el poder de facto de presidentes sin base ni respaldo popular son, sin duda, fórmulas que deben ser superadas.

que ésa no es una situación temporal.1 Es el registro continuo de inflación en

Pero la regulación constitucional de un racional predominio del Poder
Ejecutivo, que haga de este Poder el centro de la acción gubernamental

estos y otros países en América Latina lo que ha causado que la inflación sea
un punto muy importante cuando se considera el futuro desarrollo económico

capaz de planificar, orientar, impulsar y ejecutar, pero sometido a controles

de cada región.

institucionales adecuados para impedir la arbitrariedad y el desborde del
poder en un régimen de esencia democrática que respete el pluralismo y la
libertad, puede ser la fórmula que nuestra América democrática requiere para
salir del subdesarrollo y de la dependencia: Gobiernos estables, legítimos y
fuertes, con amplio apoyo popular. Pero todo ello, y nunca se insistirá demasiado en esto, dentro de la Constitución, en un Estado de Derecho, para
defender la libertad y los derechos políticos, civiles, ccon6micos y sociales de
la persona humana.

Preguntas como las que siguen son de interés analítico:

¡_ Por

qué naciones

como Argentina, que es una de la más desarrolladas en esta región, han sido
víctimas de un alto grado de inflación crónica; mientras que otros países como
México han podido controlarla? Además, México ha mantenido el índice
más alto de crecimiento en América Latina en el período de postguerra,
mientras que el índice de crecimiento de Argentina se encuentra entre los

más bajos. Argumentos fundamentales de este tipo han creado dos explicaciones básicas acerca de la inflación en Améric.a Latina. La primera es la de

los monetaristas, quienes indican que la responsabilidad por la inflación está
en los legisladores. El segundo punto de vista es el de los estructura!istas,

México, D. F., agosto de 197.5.

quienes consideran que la inflación es causada por deficiencias estructurales
en la economía de las naciones en que ocurre.
1

PAzos, Felipe, Inflaci6n Crónica en Amirica Latina (New York -- Publicaciones
Praeger, 1972), p. 15.

700

•

701

�Los monetaristas explican Ia inflación en términos del aumento en el caudal
de fondos. Por lo consiguiente, la inflación ocurre si se permite que el volu.
men de fondos aventaje el aumento de producción de materiales y servicios.
La inflación causa distorciones en la distribución de recursos, y si convierteen una situación crónica, los monetaristas aseguran que dicha situación es
perjudicial para el crecimiento económico. Esta explicación claramente im•

plica que el uso de fuertes medidas anti-inflacionarias es un prerrequisito para
poder obtener un alto nivel de crecimiento económico.
Los estructuralistas ven la inflación como un fenómeno natural que acom•

paña al crecimiento. Raymond Mikesell indica: "La mayoría de los estructuralistas no consideran la inflación como deseable ni conducente al creci•
miento. Es simplemente consecuencia de una política que evita limitaciones
monetarias que inhiben el crecimiento como reacción ya sea a fuerzas exte•
riores, tales como la disminución de demanda mundial en la exportación, o

a factores estructurales que inhiben la productividad; o creando desequilibrio
monetario en la economía".

2

En general, el estructuralista atribuye el crecimiento del caudal de fondos
a factores inherentes en las economías de América Latina.
La estructura de la economía en las naciones de América Latina es tal que

están constantemente sujetas al peligro de inflación debido a su dependencia
en la exportación de productos básicos. Estas naciones, desde el punto de

listas consideran que otro factor que contribuye al desarrollo de presiones
inflacionarias es que la producción doméstica de alimentos muchas veces
no aumenta con la demanda. El no lograr aumentar la producción doméstica para satisfacer la demanda causa el aumento crónico de los precios de

alimentos. El abastecimiento de alimentos no aumenta debido a que el
sistema de latifundios, grandes extensiones de tierra en las que los dueños
no residen, y que es un sistema predominante en América Latina, no responde
a las señales del mecanismo de precios.
La combinación de aumento de precio de los alimentos con el aumento del
costo de importaciones disminuye el valor real de los sueldos devengados por
los trabajadores, al mismo tiempo que aumenta el costo de materiales para la
industria. Los trabajadores al tratar de recuperar su nivel real de salario demandan sueldos nominales más altos; pero debido a la naturaleza no competitiva de la industria, gran parte del aumento en costo de materiales y mano
de obra se ve reflejado en el aumento de precios al consumidor. Dicha acci6n

trae como resultado demandas de aumento de sueldos y se transforma en un
círculo vicioso.'

Los estructuralistas creen que la demanda conjunta y fuentes de trabajo en
una economía se mantienen por medio del aumento en el caudal de fondos.

Este cambio en el caudal de fondos es ocasionado porque la estructura de impuestos depende de impuestos directos, los cuales no aumentan tan rápidamen-

vista estructuralista, pueden crecer sin inflación únicamente mientras que la
demanda por sus exportaciones está en auge. Si la demanda por sus exporta.
ciones baja, el resultado es la inflación debido a la consiguiente crisis en el

te como los gastos gubernamentales. El resultado es un déficit gubernamental
que es cubierto por medio de préstamos obtenidos de los bancos centrales. Los

cambio de divisas, a menos que un cambio estructural reduzca la demanda de

estructuralistas proclaman que la única alternativa es la disminución de proyectos gubernamentales, acción que trae como resultado el incremento de ten-

3

importaciones.

Este punto de vista es completamente opuesto al de los monetaristas, quienes

culparían a la inflación por las dificultades en amortización de saldos en lugar de decir que las dificultades experimentadas en la amortización de saldos
produce inflación.
Además de las dificultades de intercambio internacionales, los estructura-

siones sociales en las ciudades e impide el crecimiento de la industria.6
Hablando en términos generales, los estructuralistas consideran que la situación económica en Latinoamérica únicamente tiene dos alternativas: una que
es la inflación y la otra que es el estancamiento económico, a menos que se
realicen cambios fundamentales en la estructura económica de varias naciones

de dicha región.
1

MIKESELL, Raymond T., Inflaci6n. en América Latina, en la producción de Charles T. Nisbet, ºProblemas en el Desarrollo Económico de América Latina" (New
York, La Prensa Libre, 1969), p. 154.
1
SEERS, Dudley, "Una teoría acerca de la Inflación y el Crecimiento en Economías
Sub-desarrolladas Basada en Experiencias en Latino América" en Oxford Economi,
Papers, vol. 14, no. 2 (Oxford: La Prensa Clarendon, junio, 1962), p. 191t

702

• PAzos, lnflaci6n Crónica, p. 134.
• FÉLIX, David, Vista Alternativa de la "Controversia Monetari.rta•Estructuralistau
en la publicación de Albert O. Hirschman, uniscusiones y Comentarios Latinoameri•
canos" (New York: Fondos del Siglo Veinte, 1961), p. 84.

703

�CUADRO 1

INFLACIÓN Y DESARROLLO

Porcentaje Anual Pro- Porcentaje Anual Promedio del Cambio en medio de Cambio en
el Indice de Precios la Producción Domésal Consumidor
tica Bruta

Debido a la controversia entre monetaristas y estructuralistas y su desacuerdo
acerca del impacto que la inflación tiene sobre el desarrollo económico, es ne.
cesario examinar la habilidad que varios países Latinoamericanos tienen de

desarrollarse con respecto a sus diferentes grados de inflación. El Cuadro 1
presenta esta comparación usando cuatro países afectados por inflación crónica,

que son: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y también usando como ejemplo
a México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Cuatro de estos países sufrieron una inflación que promedió más de 20%
anual durante los años de 1961 a 1969. Dos de estas naciones, Brasil y Chile,
lograron mantener grados de desarrollo que promediaron más de 5%, Sin
embargo, hay que notar que esto da como resultado un grado de crecimiento per capita de dos por ciento o menos en los dos países. Dicho grado de
crecimiento es más que satisfactorio para países en desarrollo. Chile experimentó un crecimiento total de uno por ciento durante el periodo de 1953
a 1960, mientras que concomitantemente los precios chilenos aumentaron más
de 1,000%.' Mientras tanto, Brasil logró un mejor resultado en el periodo
antes citado, ya que el valor real de la producción doméstica bruta aumentó en más de un 50% durante esos siete años, a pesar de que los precios
:se quintuplicaron durante ese mismo periodo. 7

Las otras dos naciones con más de 20% de inflación anual, Argentina y
Uruguay, lograron un crecimiento aún menos satisfactorio que el de Brasil
y Chile entre 1960 y 1968. Argentina, el país más avanzado de Latinoamérica en términos de desarrollo económico, logró un crecimiento per capitn
muy parecido al de Brasil, pero Argentina ni siquiera se aproximó al grado
de crecimiento per capita de Brasil en los años de 1953 a 1960. Uruguay,
&lt;:on una inflación que llegó hasta un 125% en 1967-68, experimentó una
declinación en la producción doméstica bruta per capita entre 1960 y 1968.
En realidad, la producción doméstica bruta per capita de Uruguay fue m,-í.s
baja en 1968 que en 1953.8

• Ruoou, Kenneth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadístico de Latin oamérica
1970 (Los Angeles, Centro Latino Americano, 1971), pp. 99, 300.
' !bid., pp. 99, 300.
' !bid., p. 301.

704

1961-1969

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia {a)
Honduras
México (a)
Nicaragua
Panamá
Uruguay
Venezuela
FUENTE:

(a)

1960-1968
(Precios Constantes)

20
6
50
29
12
3
3
2
1
52

3.1
5.4
5.0
5.3
4.6
5.5
6.7
7.7
8.1
0.3
4.6

Porcentaje Anual Promedio de Cambio en
la Producción Doméstica Bruta per Capita

1960-68

1.5
2.8
1.6
2.0
1.5
2.1
3.0
4.0
4.6
-0.5
1.1

Kenneth Ruddle y Mukhtar Hamour Abstracto Estadístico de Latinoamérica 1970, Cuadros 26, 171 y 172.
'

Datos de 1960 a 1%7 únicamente.

Colombia y Bolivia sufrieron una inflación más lenta, pero aún más 0
menos rápida durante el periodo ilustrado en el Cuadro l. Colombia con

una inflación promedio de 12% presentó un grado de crecimiento similar
al de Brasil. Bolivia, con una inflación promedio de 6%, logró un creci".'iento de_ casi 3% anual. El crecimiento boliviano es mucho más impresionante s1 se toma en cuenta que dicho crecimiento ocurrió inmediatamen~

t~ de_spué,s de un, periodo en el que la producción doméstica bruta per capitn
d1smmuyo a razon de 1% anual.
. Cin_~º de la~ once naciones citadas en el Cuadro 1 mantuvieron grados de
mflac.10n relat.J.vamente lentos. De estos cinco países, México, Nicaragua y
Panamá demostraron un crecimiento promedio de la producción doméstica

bruta de más de 6% anual. Venezuela y Honduras lograron un crecimiento más lento, siendo éste de 4.6% y 5.6%, respectivamente.
En el período de 1953 a 1960, de los cinco países con baja inflación
sólo México y Venezuela lograron grados de crecimiento tan fuertes com~
los mostrados en el Cuadro l. El crecimiento de México fue más O menos

el mismo, y el de Venezuela fue aún más rápido que el experimentado entre

705
liumanita.s.-45

�1960 y 1968. Los otros tres países con baja inflación experimentaron disminución o estancamiento en el grado de crecimiento per capita durante el
período entre 1953 y 1960.9
El Cuadro ¡ demuestra claramente que un país con una inflación lenta
no tiene garantía de obtener un fuerte grado de crecimiento. Sin embargo, cuando se examinan los datos del período de 1953 a 1968, parece que
no es posible lograr un fuerte y persistente grado de crecimiento cuando
existe una rápida inflación. El mejor ejemplo de lo anterior parece ser
Bolivia, que tuvo una alta inflación y una disminución en la producción
doméstica bruta per capita en los años cincuentas, y un respetable grado de
crecimiento en los sesentas después de haber logrado controlar la inflación.
No se puede ignorar el hecho que Brasil logró un tremendo grado de crecimiento en los cincuentas, juntamente con el rápido aumento de precios,
al igual que Chile en los primeros años sesenta
Existen varias razones que nos ayudan a explicar la correlación negativa
que existe entre la inflación y el crecimiento. Dichas ra1.ones se pueden
dividir en tres categorías: distorsiones de precios, problemas del comercio
internacional y la disuasión del ahorro e inversión. La distorsión de precios impide el importante crecimiento de industria, especialmente el de la
agricultura y el de la industria de labor intensiva y favorece actividades
que producen grandes utilidades. Algunas de estas actividades son muchas
veces aquellas que no presentan ninguna ventaja económica a un país en
desarrollo. Con respecto al comercio internacional, el problema se presenta
cuando la escala de intercambio es fija, ya que a medida que la inflación
continúa la moneda encarece en relación a la moneda de otros países; crean•
' probable crisis de intercambio internacional. La inflación tamdo así una
bién puede reprimir el ahorro e inversiones domésticas debido a la incertidumbre que rodea al valor real de la moneda y también debido a los problemas de cambio de moneda.

La explicación de lo sucedido en los once países en cuestión no prueba claramente la posición de los monetaristas ni la de los estructuralistas. Bolivia
y México presentan los únicos casos en que aparentemente el control de la
inflaci6n creó un aumento en el grado de crecimiento. Además, México
es la única nación que presenta un cuadro de fuerte crecimiento real durante los 15 años comprendidos entre 1953 y 1968. Todos los otros países
excepto Uruguay, mostraron períodos de rápido crecimiento y también de
' RuDDLE, Kenncth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadfstico de Latinoamérica 1970 (Los Angeles: Centro Latinoamericano, 1971), p. 301.

706

crecimiento lento o de estancamiento. Por lo tanto, el punto que se discute debe analizarse bajo varios aspectos: los problemas domésticos de ahorro, comercio internacional e inversiones, y la distorsión de precios, refiriéndonos en especial a precios de productos agrícolas.
AHORRO DOMÉSTICO E INVERSIÓN

La inflación reprime la tenencia de saldos en efectivo, ya que al pasar del
tiempo su valor real disminuye. En general, esa pérdida se ve compensada
con la tenencia de depósitos a plaro fijo, los cuales devengan intereses que
por lo menos compensan hasta cierto punto la pérdida del valor real de
la moneda causada por la inflaci6n. La tarifa de intereses que este tipo
de valores devenga es muy baja en muchos países de Latinoamérica, lo anterior es a manera de disuadir la tenencia de efectivo en esa clase de depósitos, al igual que en valores realizables.
John Deaver, en un estudio que realizó acerca de la inflación en Chile,
observó que los dep6sitos bancarios disminuyeron a un 11 % de la reserva
nacional en 1955 cuando la inflación era de 50% anual, después de que
los depósitos bancarios habían formado un 65% de la reserva monetaria
en 1928, época consiguiente a varios años de estabilidad de precios.10 Felipe Pazos not6 un fenómeno muy parecido en Argentina, Brasil y Uruguay.
Observó que la proporción de dinero y otros fondos con relación a la
proporción &lt;le dinero y otros fondos con relación a la producci6n doméstica declinó en el período de 1948 a 1970.11 Siendo así, mientras que la
inflación persiste, individuos y corporaciones tratan de transformar sus valores realizables, depósitos a demanda y otros depósitos, en inversiones que
mantendrán o aumentarán su valor real a medida que la inflación continúa.

La falta de interés en el ahorro trae como resultado que la economía se
ve incapacitada en promover inversiones domésticas de dos formas. Primero, debido a la mínima cantidad de depósitos a plazo fijo, los bancos no
pueden suministrar préstamos a la industria en cantidades compatibles con
el rápido grado de crecimiento. Segundo, debido a que las corporaciones
no mantienen saldos en efectivo, no pueden pagar altos dividendos para
11

DEAVER., John, "La Inflación Chilena y la Demanda de Dinero", en la publicación de David Meiselman, Variedades de la Experiencia Monetaria (Chicago:
Prensa de la Universidad de Chicago, 1970), p. 39.
u. Hubo años en los que la proporción aumentó mínimamente en cada uno de los
tres países, pero el movimiento en general fue en disminución.

707

�fomentar la compra de acciones. La falta de pago de dividendos, acompañada a la falta de saldos en efectivo, no deja que los precios de las acciones aumenten en el mercado. A medida que el valor real de la moneda

se importan en el presente crecerá a una razón de 8.8%.ª A menos que
se establezcan cambios en la situación de las exportaciones, u ocurra un cam-

declina, las acciones dejan de ser fondos que mantienen su valor real, dan-

comercio persistirán.

do como resultado otro factor que reprime la compra de dichos valores.
Por lo tanto, las corporaciones no logran obtener fondos de inversión mediante la venta de acciones. Lo anterior causa que las corporaciones dependan de sus ganancias para lograr fondos de inversión, lo cual reduce

los saldos en efectivo que serían usados para pagar dividendos, así agravando el ciclo. La importancia de la escala de intereses se ve ilustrada en
el caso de México, donde tanto el Banco del Gobierno como otros bancos
privados de desarrollo emiten bonos que devengan altos intereses. El resultado ha sido que un 4.5% y un 5.5% de los fondos disponih1es de cada
familia mexicana pasa por el sector financiero para convertirse en fondos

de inversión para la industria. Este sistema es usado para financiar la formación de capital que es cuatro o cinco veces mayor que la de Brasil, quien
utiliza un sistema similar, pero donde los intereses devengados son más ba-

jos. El pago de intereses más altos a los ahorrantes también significa intereses más altos para los inversionistas, y de esta manera, el sistema ayuda no
sólo al desarrollo financiero sino también ayuda a combatir la inflación.

12

COMERCIO INTERNACIONAL E INVERSIÓN

Los estructuralistas consideran que la crisis en el cambio de divisas es

bio radical en la demanda de importaciones, los problemas en la balanza de
Los monetaristas mantienen que los problemas en el cambio de divisas
son causados por la inflación interna. Si la inflación interna de un país es mayor que la de aquellas naciones con las que mantiene relaciones comerciales. la

moneda de dicha naci6n se sobrevalúa, dando como resultado que las exportaciones de ese país son más caras para el comprador a medida que las importaciones se vuelven más baratas, lo que llega a causar que las exportaciones
declinen y las importaciones aumenten. Lo anterior trae como resultado el
déficit comercial anteriormente mencionado. Los estructuralistas reconocen
este mecanismo, pero mantienen que dicha situación únicamente refuerza

la situación que fue creada inicialmente por la demanda poco flexible de
exportaciones, que resultó en una devaluación inicial -lo cual, al mismo
tiempo, provocó el aumento de precios de las importaciones para el comprador-. Este aumento en costos es transmitido al consumidor al aumentar los

precios en el mercado interno. El costo de producci6n aumenta debido a la
demanda por salarios más altos y debido al alto costo de las importaciones.
Los monetaristas, por otra parte, dirían que el problema fue causado por
la sobrevalución de la moneda en el cambio de divisas debido a la preisencia de inflación.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

la causa de la inflación. Estas crisis resultan debido a déficits en el saldo
de pagos, los cuales, bajo el punto de vista estructuralista, son el resultado de
deficiencias estructurales en las economías en desarrollo de Latinoamérica.
Raúl Prebish indica que en Latinoamérica "el crecimiento relativamente

Muchos estructuralistas mantienen que la agricultura en muchos países
latinoamericanos es responsable no sólo por la carestía de alimentos sino

lento de las exportaciones ha sido una obstrucci6n para un desarrollo más
rápido, ya que las exportaciones son un componente principal de la capacidad de importación." 18 Esa debilidad en la capacidad para importación
combinada con la creciente demanda por artículos importados, resulta de

también en gran parte por la inflación, ya que no responde a las señales
indicativas de la fluctuación de precios y no expande su abastecimiento. 15
Ellos creen que los propietarios de grandes extensiones de tierra o latifun-

un déficit en la balanza de comercio. Prebish estima que: "si el crecimien-

dios, que se mantienen ausentes, no responden a las señales indicativas de la
fluctuación de precios porque les preocupa más el mantener su control feu-

to del producto es a razón de 8% en 1980 la demanda de productos que
u L1TTLE, Tan, SCITOVSKY, Tibor y ScoTT, Maurice, Industria y Comercio en Al•
gunos Países en Desarrollo (London, Prensa de 1a Univern.dad de Oxford, 1970),
pp. 49-50.
ia PREBISH, Raúl, Cambio y Desarrollo (Washington: El Banco Interamericano de
Desarrollo, 1970), p. 47.

708

14
Estas estadísticas varían de país a país, pero la tendencia general según Prebish
debe ser la misma. El 8% de crecimiento le interesa a Prebish ya que él estima que
esto es lo mínimo que una nación latinoamericana necesita para considerarse como
naci6n desarrollada.
u EnEL, Matthew, Abastecimiento Alimenticio e Inflaci6n en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969), p. 132.

709

�da! que el aumentar las ganancias. Por otra parte, la mayoría de las porciones de tierra restantes son minifundios, o ya sea pequeñas extensiones
de tierra que producen únicamente lo suficiente para la subsistencia del
campesino. Estas parcelas de tierra son tan intensivamente usadas que el
labrador es incapaz de aumentar su producción substancialmente aun cuando existe el incentivo de obtener mejores precios por la cosecha. El Cuadro 2 ilustra el porcentaje de estos tipos de extensiones de tierra.
No todas las fincas de más de 1,000 hectáreas son administradas por dueños ausentes, como fue demostrado en México, donde 1.4% de las haciendas y 25.3% del área son ejidos o fincas colectivas. 16 Las fincas pequeñas
claramente pertenecen a la clasificación de minifundios, y para simplificar
la clasificación asumimos que en los otros diez países, además de México,
las fincas grandes son latifundios." Es interesante el notar que únicamente Panamá tiene menos de un 30% de su tierra agrícola en estos dos tipos
de parcelamientos. Por otra parte, aparentemente no existe gran distinción
entre los pai.ses con alta inflación y baja inflación con relación a su tipo de
parcelarnientos agrícolas. Sin embargo, este factor no es adecuado como
para refutar la opinión de los estructuralistas.
Matthew Edel en su estudio acerca del abastecimiento de alimentos y la
inflación, observó que entre 1952 y 1966 México, Brasil y Venezuela dejaron
atrás o igualaron el crecimiento necesario en su abastecimiento alimenticio
para suplir la demanda. Por otra parte, Argentina, Chile, Colombia, Perú y
Uruguay no lograron aumentar su abastecimiento para satisfacer la creciente
demanda impuesta por el cr~cimiento de la población y de los ingresos per
cápita." Marmie Mueller en su estudio acerca de la inflación en México
notó una reducción en la estrechez agricultura! en el período no inflacionario
que siguió al año de 1950 con relación al período inflacionario a principios
de la década de 1950. Ella discute que esto implica que la estrechez agricultura! contribuyó a la inflación." Lo contrario pudo también haber sido el
caso, siendo la inflación la causa del poco crecimiento de la agricultura.
Abstracto Estadístico de Latinoamérica, p. 183.
Esta suposici6n no es completamente absurda, ya que México es el único de los
once países que ha implementado una reforma agraria extensiva. Los estructuralistas también asumen lo anterior para probar la extensi6n de latifundios.
111 EDEL, Mattew, Abastecimiento Alimenticio e Inflación en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969 ), p. 132.
11 MuELLER, Marmie, Struct1JTal Inflation and the Mexican Experitnct, in Vale Economic Essays vol. 5 no. 1, Spring, 1965,
11
17

710

RUDDLE~

CUADRO

2

PORCENTAJE Y TAMAA'O DE FINCAS
(1,000

(5 Ha.
MINIFUNDIA

% de Fincas

Argentina (1960)
Bolivia ( 19.50)
Brasil ( 1960)
Chile ( 1965)
Colombia ( 1960)
Honduras ( 1966)
México ( 1960)
Nicaragua (1963)
Panamá ( 1961 )
Uruguay (1966)
Venezuela ( 1961)
FUENTE:

15.7
59.2
44.8
48.8
62.5
67 .6
65.7
50.8
45.8
13.9
48.7

Kenneth Ruddle and

o menos)
% de área

0.1
0.4
2.4
0.7
4.5
12.5
0.8
3.4
5.3
0.2
1.4

LATIFUNDIA

Ha. o más)

% de Fincas

% de área

5.8
6.2
0.9
1.3
0.2
0.1
1.7
~.6
0.1
4.9
1.3

74.4
91.8
44.2
72.7
30.3
19.7
78.4
30.5
5.7
58.3
62.7

Mukhtar Hamour, Statistical Abstract o/ Latin Ame•

rica 1970.

La inflación reprime la producción agrícola por varias razones. Primero,
porque la moneda se sobre-valúa, haciendo que los productos alimenticios
importados sean más baratos que los productos alimenticios importados sean
más baratos que los producidos localmente. Este factor no presenta ningún
problema bajo el punto de vista estructural ya que bajo estas circunstancias
los trabajadores no demandan aumento de salarios. Sin embargo, para prevenir una crisis en el cambio de divisas, muchas naciones latinoamericanas
utilizan la substitución de importaciones.

Dicha política prohíbe la entrada al país de alimentos extranjeros a precios
competitivos y la demanda total es puesta en la agricultura local. El resultado de combinar el tipo de protección antes expuesta con bajas escalas de
intereses y control de precios de alimentos es una situación en la que la recuperación de inversi6n es mucho mejor en otras industrias. Aun así, si un
país eliminara el control de precios de productos agricolas, acción por la cual
un país puede optar para mantener bajos los precios de los alimentos en una
forma artificial a manera de prevenir trastornos sociales y la demanda de
aumento de salarios, el incentivo para los dueños de latifundios está en invertir en una industria de manufactura que substituya las importaciones en
lugar de invertir en la agricultura, donde las ganancias son menores. Además,

711

�el precio de artículos manufacturados aumenta más rápidamente que el de

alimentos y de artículos manufacturados localmente, que fue causado por el

los productos agrícolas, lo que significa que en términos reales el precio de
los alimentos disminuye.

aumento de precios de materia prima.

El caso citado anteriormente, en el que es precio real de los alimentos dis-

De esta manera, el "wage-push" es el mecanismo usado para explicar el
movimiento de otras fuerzas inflacionarias a través del sistema económico.

minuye en relación a los precios de otros productos, es lo que sucedió en Ar~

gentina entre 1963 y 1970, cuando el índice de precios de alimentos aumentó en
general aumentó un 28% y el índice de precios de alimentos aumentó 27.5%.
Un caso similar se presentó en Uruguay, mostrando aumentos de 18.95%
y 18.88% respectivamente. En Brasil sucedió lo contrario. En México, el cual
contaba con un bajo índice de inflación, los precios de los alimentos también

SUMINISTRO DE FONDOS Y LA INFLACIÓN
Raymond Mikesell señala que el indicador económico que se correlaciona

aumentaron más rápidamente que los precios de otros artículos, el aumrnto

más directamente con el grado de inflación en Latinoamérica es el aumento en el suministro de fondos.21 Los monetaristas basan su posición en eI

fue de 28% y de 26% respectivamente. Es de notar que Edel encontró que
en el período de 1953 a 1970, de los países que lograron un crecimiento ade-

nistro de fondos de nueve naciones Latinoamericanas se ve comparado en el

cuado en la producción de alimentos, el precio de los mismos aumentó más

rápidamente que el precio de otras comodidades en Brasil y en México. De los
países que presentaron abastecimiento adecuado de alimentos, únicamente

Chile presentó un aumento de precios de comestibles que fue más rápido que
el crecimiento de la inflación en general. 20
Aparentemente la inflación es detrimento al crecimiento de la agricultura,

en lugar de ser el débil crecimiento de la agricultura un ímpetu para la
inflación.
SALARIOS
A pesar de que la inflación estructural como es descrita, comienza corno
"demand-pull", como resultado del aumento de demanda por productos
agrícolas o importaciones, eventualmente se convierte en "cost-push" en la
economía.
Los estructuralistas explican que esto ocurre debido a que el incremento
en costos para la industria se transforma en precios más altos para el consu-

midor, lo que resulta de la naturaleza no competitiva de la mayoría de industrias en Latinoamérica.

La industria mantiene que el aumento de precios se debe a que los trabajadores demandan salarios más altos. Luego, los trabajadores demandan salarios aún mayores a forma de recuperar el valor real de sus salarios, el cual
disminuyó como resultado del incremento de precio de artículos importados,
:o

712

RuooLE,

.Abstracto Estadístico de Latinoamérica, pp. 9-100.

tema de la inflación en lo anterior. El porcentaje del cambio en el sumiCuadro 3 con el porcentaje en el cambio de precios y la producción doméstica bruta a través de un período de cinco años comprendido entre 1965 y
1970. En su estudio de la inflación en Argentina, Brasil Chile y Uruguay,
Felipe Pazos encontró que los cambios de dirección en el suministro de fondos y el grado de inflación, presentaron las mismas señales y aproximadamente la misma magnitud; la correlación fue mucho mayor en Brasil y

Uruguay que en Argentina y Chile."'
La correlación entre el suministro de fondos y los precios también se ve
afectada por la velocidad de la moneda y el crecimiento de la producción
real. Como se puede ver en el Cuadro 3, cuando el grado de crecimiento
era relativamente alto en comparación al aumento en el suministro de fondos, los precios aumentaron relativamente despacio; y cuando el suministro

de fondos aumentó considerablemente más que el crecimiento real de la producción doméstica bruta, los precios aumentaron rápidamente. Panamá es el

único país que se sale de este patrón. Esta excepción se podría explicar por
medio del singular sistema monetario de Panamá que debió haber fomentado un fuerte efecto negativo en el cambio de velocidad de la moneda en
circulación. 23
Inflación en Latinoamérica, p. 146.
n PAzos, Inflación Crónica en Latinoamérica, p. 110.
" Panamá es la única, por así decir, naci6n independiente que usa ]a moneda de
otra nación casi totalmente. A pesar de tener un standard nacional de moneda, e]
Balboa, únicamente monedas metálicas se denominan en esta unidad de cambio; todo
el papel moneda consiste en dólares estadunidenses. Ésta ha sido la ~ituación desde
que se completó el Canal de Panamá. Está de más decir que Panamá no tiene un
Banco Central. Harry Johnson, Discusiones acerca de Economía Monetaria. (Cambridge
Mass: Prensa de la Universidad de Harvard, 1973), p. 223.
n M1KESELL,

713

�La velocidad puede ser un factor importante en la explicaci6n de la inflaci6n. John Deaver en su estudio de la inflaci6n Chilena encontr6 una fuerte
correlaci6n entre la tendencia del cambio en la velocidad y la expectaci6n de
inflaci6n en el futuro. El rezago impuesto por esta correlaci6n fue más o
menos de un año. 24
Otros factores también afectaron la tendencia de cambio en velocidad. Por
ejemplo, un cambio de relaciones con los Estados Unidos puede tener un gran
impacto en Panamá.

CUADRO
19651970 PorcenPaís

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Honduras
México

Panamá
Venezuela
l'uENTE:

1

taje de cambio en el suministro de fondos 1

203
50
253
309
99
58
50
102
55

'

3
19651970 Pareentaje de cambio en el índice de precios
al consumidor

142
34
247
212
70
12
19
10
8

19651970 Pareenta.je de cambio
en la producci6n doméstica
bruta constante

20
33

41
19
32

27
39
43
22

Kenneth Ruddle, Abstracto Estadútico de Latinoamérica, Tablas 26, 176
y 198.

Estos fondos constan de moneda y depósitos a demanda (cuentas de cheques) •

El mecanismo general en el incremento del suministro de fondos en Latinoamérica es mediante el financiamiento de los déficits del gobierno con
préstamos del banco central. Este proceso :ªusa ~n incremento en la b~se
monetaria, lo cual constituye la gran mayona del incremento en ~l. suxmmstro de fondos. El cambio en la proporci6n de moneda y fondos es umcamente
una pequeña parte del incremento."
La Inflación Chilena 'j la Demanda de Dinero, p. no.
21 GRIFFITHSi Brian, Política Mexicana Monetaria 'Y Duarrollo Económico, (New
York: Publicaci6n Praeger, 1972), p. 128.
,. DEAVER,

714

El resultado de esta política es que el gobierno aumenta los impuestos por
medio de la inflaci6n en lugar de aumentar los impuestos directamente. Lo
anterior es llevado a cabo ya que el país es incapaz de financiar su presupuesto por medio de préstamos de los sectores privados o extranjeros. Básicamente un impuesto de inflaci6n es una exacción de tributos de los ahorrantes
y actúa como una fuente de ingresos para el gobierno. Sin embargo, el impuesto de inflaci6n es detrimente para el crecimiento según se explic6 anteriormente. El impuesto tiende a vencerse a sí mismo.
Los estructuralistas dicen que el uso de este tipo de financiamiento no se
puede eludir. Ellos reconocen la correlación entre el suministro de fondos
y la inflaci6n, pero discuten que las condiciones estructurales forzan los déficits de gobierno, los cuales deben ser financiados por medio de préstamos del
banco central. Un magnífico ejemplo de lo anterior se vio en Chile, donde
los impuestos sobre la industria del cobre constituyen la mayor fuente de
ingresos para el gobierno. Lo que sucedi6 fue que cuando se present6 un
auge en las ventas de cobre, y el total de ingresos para el gobierno aumentó,
los gastos también aumentaron. Luego, cuando las ventas de cobre bajaron,
y por consiguiente los ingresos para el gobierno disminuyeron, se encontró
que o se incurría en un déficit_o se reducían los gastos a riesgo de causar
inquietud social. 26

Los estructuralistas también indican que a medida que los costos suben debido al aumento de precios de las importaciones y de salarios, los ingresos
del gobierno no aumentan. Este proceso crea un déficit instantáneo ya que
los impuestos indirectos, de los cuales los gobiernos Latinoamericanos dependen, no suben apreciablemente a medida de que los precios aumentan. Por
lo tanto, las demandas monetarias de la inflaci6n estructural se encuentran
con los déficits por el aumento de costos.
Los estructuralistas sostienen que cualquier intento en parar los efectos
de la inflaci6n estructural mediante la inhibici6n del crecimiento del fondo
de moneda resultaría en una disminuci6n de producción. Éste es el resultado de precios rígidos que una vez han subido, no volverán a bajar. Si la
demanda disminuye se verá una reducción en producción y los niveles de

empleo bajarán en lugar de bajar los precios, ya que los precios altos son el
resultado de salarios más altos y mayor costo de producci6n."
• MAYNARD, G. Inflación y Crecimiento: Lecciones de la Experiencia Latinoamericana, en Oxford Economic Papers, vol. 13 no. 2, Junio, 1961, (Oxford: The Clarendon Press), p. 188.
J'IÜLIVERA, Julio H. G. Inflación Estructural y el Estructuralismo Latinoameri-

715

�CONCLUSIONES
La interrogante sobre cuál de las teorías acerca de la inflación en Latinoamérica es más valida, ya sea la monetaria o la estructuralista, aún no ha
sido resuelta. La teoría estructuralista es atrayente en varios aspectos y en la
actualidad es muy atrayente aun para las naciones desarrolladas, las cuales
están sufriendo el grado más alto de inflación que se les ha pre3entado en
varios años. Usando la teoría estructuralista esa inflación en los países desarrollados se debe a una drástica rigidez, como lo es el aumento tan rápido
en el precio del petróleo, producto del cual estas economías tanto dependen.

tente inflación parece ser un prerrequisito para lograr un desarrollo económico de larga duraci6n. Es interesante el notar según lo expuesto que si una
política anti-inflacionaria se une con el pago de intereses e impuestos racionales, tal como es el caso de México, el rrecimiento económico puede ser
rápido y continuo.

Al seguir una política altamente inflacionaria una nación puede advertir
el tener que enfrentarse con rigideces y problemas económicos de inmediato,
pero a la larga, el resultado de dicha política, en la gran mayoría de los
casos, es un crecimiento más lento mientras que la inflación existe. F..sta
persistencia de rigidez y problemas es un precio que las naciones en desarrollo no pueden darse el lujo de pagar.

Los estructuralistas Latinoamericanos culpan a la estrechez agricultura! y
al comercio con el extranjero por la iniciación de la inflación. La inflación
se ve perpetrada por los trabajadores que demandan aumento de salarios
para mantener su posición económica, lo que desde luego causa qu':! la industria aumente sus precios para poder recuperar el desembolso causado por
lo anterior. Por lo consiguiente, las autoridades se ven forzadas ya 5ea a
aumentar el abasto de moneda o a forzar el estanramiento económico.
Respecto al comercio, los estructuralistas mantienen que la causa de los
problemas de saldo de pagos es el poco crecimiento de demanda por exportaciones latinoamericanas y el gran aumento en la demanda de importaciones. Estos problemas causan crisis en el cambio de divisas, lo cual resulta
en la devaluación de la moneda y esto sólo refuerza la inflación.
Sin embargo, la evidencia indica que no es pmdente para Latinoamfrica
el permitir que la inflación continúe. Aunque una política anti-inflacionaria implique un estancamiento por corto plazo, la alternativa de dejar C]Ue
la inflación crezca sin control parece causar lento desarrollo o un estancamiento de larga duración. Como se ve en el Cuadro 1, sólo Brasil, y por
poco tiempo Chile, parece haberse escapado de este resultado. El período
en que Chile experimentó su rápido grado de desarrollo fue cuando Jos
precios del cobre aumentaron, lo que creó mayores ingresos para el Gobierno. 28 Claro está que lo anterior aparece como un aumento en la producción doméstica bruta. Brasil presenta un caso único, ya que posee gran cantidad de recursos naturales y labores que no son explotados.
A menos que una nación sea muy nea, el prevenir una rápida y persiscono, en Oxford Economic Papen, vol. 16, no. 3, November 1964 (Oxford: The
Clarcndon Press), p. 327.
• I'R.EBISH, Cambio 'Y DeresarroUo, ver figura B, entre páginas 66 y 67.

716

717

�LAS CULTURAS HISTÓRICAS EN EL PROCESO
EVOLUTIVO HUMANO
ROBERTO

LARA

VELADO

I
CONCEPTO DE CULTURA HISTÓRICA

La palabra cultura, como casi todos los términos que trascienden del lenguaje corriente para ingresar al vocabulario filosófico o científico, tiene más
de un significado.
Podemos considerarla como la calidad del hombre culto; esto es, como el
conjunto de conocimientos, hábitos y sentimientos de un ser humano cultivado, adquiridos precisamente como resultado de su educación y que lo eleva

sobre aquellos de sus congéneres que carecen de ella; en este sentido, es la
diferencia existente entre el hombre civilizado y el salva je.

El anterior contenido no solamente puede aplicarse a los hombres individualmente considerados, sino también a los grupos humanos; es obvio que la
extensión del concepto y aun el concepto mismo, varían según se refiere a in-

dividuos o a colectividades.
Podemos también separar, dentro del anterior concepto de cultura, diversos aspectos en relación con el orden de conocimiento o de manifestaciones.
en referencia; aspectos que continuamos designando con la misma palabra,

aunque dándole un carácter especializado; de esta manera, podemos hablar
de una cultura jurídica, una cultura matemática, una cultura artística, una
cultura musical o una cultura religiosa.
Pero cuando nos referimos a las culturas históricas, queremos designar al-

719

�go diferente. Nos referimos a realidades psicosociales que o han tenido vigencia en un período histórico dado o lo tienen todavía; se trata de maneras de
pensar, sentir y obrar fundamentalmente comunes a todos los miembros de un

grupo humano dado, sin que esto excluya cierta diversidad en cada uno
&lt;le sus componentes; hay una unidad fundamental de mentalidades, tendencias y reacciones, compatible con la pluralidad de sectores de toda índole,
&lt;le corrientes de opinión y de individualidades.
Una cultura histórica es un producto esencialmente espiritual, es una ac-

titud ante la vida; actitud que condiciona las tendencias todas de los
miembros del grupo humano que realiza aquella cultura; por ello, influyen
fuertemente sobre las manifestaciones individuales y, en mayor medida, sobre
las colectivas, creando un estilo propio de vida del grupo humano en cuestión; este estilo es en definitiva el que especifica una cultura dada.
Una cultura histórica es, a la vez, un producto social, porque tiene vigencia como manifestación colectiva y únicamente en cuanto es colectiva. En

,efecto, el hombre vive y ha vivido siempre en sociedad y no puede ni concebirse siquiera la vida humana fuera del medio social. La sociedad es una
colectividad, esto es el conjunto de los individuos que la componen; no es
un ente abstracto, distinto de sus miembros, sino la reunión de todos ellos;
son los individuos que la componen, los que en definitiva piensan, sienten y
quieren; solamente que sus pensamientos, sentimientos y voliciones, como
resultado de la vida en común que todos comparten, resultan fuertemente
influidos por los demás; esta mutua influencia que constantemente ejercen
unos sobre otros provoca la formación de un "algo en común" que normalmente se hace sentir con mayor fuerza en las manifestaciones colectivas, precisamente por ser tales que el "algo diferente" de las distintas indi-

vidualidades.
El alma colectiva no es otra c9sa que la idealización de ese "algo en común" antes referido; la voluntad colectiva es la combinación de las volun-

tades individuales de los miembros del grupo humano en cuestión, la cual,
como resultado del mismo proceso, está fuertemente influida por el "algo
,en común" ya mencionado. Una cultura histórica es la suma de las mani-

festaciones del alma colectiva del grupo humano que la realiza, en cuyo proceso de formación, ese "algo en común" que le sirvió de punto de partida,
-se concreta en un estilo propio que se hace sentir en todas las manifesta-

ciones que la integran.
Desde luego, no por ser las culturas históricas productos colectivos, vamos
-a

desestimar los aportes individuales que contribuyen a su formación y des-

720

envolvimiento; las sociedades están constituidas por conjuntos de individuos,
por lo que las manifestaciones colectivas son, en resumen, el resultado de
esfuerzos de gran número de personas. Entre estos aportes se destacan los
realizados por los individuos superdotados, los genios, los héroes o como
quiera llamárseles; solamente que sus aportaciones tienen influjo en la cultura, en la medida en que son aceptados por los demás miembros del grupo,
o sea en cuanto entran a formar parte de ese acervo com{m que se encuentra
en el fondo del alma colectiva.

Los elementos integrantes de una cultura histórica, cualquiera que ella
sea, no son necesariamente uniformes; proceden de la creación del grupo

humano que la realiza o de las influencias sufridas a través de sus relaciones
con otros grupos. El complejo cultural admite, por lo tanto, elementos dispares y hasta algunos contradictorios; el contenido de cultura histórica, como
el de todos los términos que designan fenómenos sociales, no puede pretenderse absoluto. Cuando hablamos del estilo propio de una cultura o de la
unidad de un complejo cultural, nos referimos a una unidad de conjunto,
que admite elementos discordantes, a condición de que la tónica dominante sea uniforme.

La esencia de las culturas históricas reside precisamente en esa armonía
de conjunto que las caracteriza; mientras subsiste con individualidad propia,
esa tónica dominante del complejo armónico, que se manifiesta en mayor
o menor medida en todas sus manifestaciones, existe la cultura histórica
como realidad presente; en cambio, cuando el conjunto se disgrega y la tónica dominante deja de informar las nuevas manifestaciones culturales, la
cultura histórica ha muerto, aun cuando muchos de sus elementos y creaciones continúen viviendo; en este último caso, podremos estar frente a cul-

turas filiales de la desaparecida, que por ser filiales, contienen muchos elementos y aprovechan muchas creaciones de la cultura paterna, pero ésta

habrá dejado de existir desde que desapareció esa tónica propia que le
proporcionaba su identidad fundamental.
Hay algo más. Los fenómenos sociales son fenómenos de conducta humana colectiva, lo que vale decir, productos de la actividad de seres dotados
de una rica inteligencia, de una variada sensibilidad y de una voluntad
libre; por ello, todos acusan una rica variedad de matices. Las culturas
históricas no constituyen la excepción; dentro de una cultura histórica dada
podemos encontrar toda una gama de matices, desde ligeras variantes hasta
verdaderas variedades culturales; todo depende de cuán grandes sean las
diferencias que los matices culturales originen. Para usar un ejemplo que
nos sea familiar, analicemos nuestra propia cultura, la occidental. En su

721
humanitas. ----46

�.d tal admite dos variedades bien definí.
versión europea, la cultu':' '.""'' en
tantes son Inglaterra, Alemania
.
yos pnncipales represen
.
das: la nórd1ca, cu
.
J. emplares más conocidos son
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odemos señalar dos vaneda. , amencana tam ,en p
España. En su vers'.odn tal. Norte~érica y América Latina.
des de la cultura oco en .
II

CARACTERÍSTICAS DE

LAS CULTURAS HISTÓRICAS

hist, ricas ha sido de reciente descubrimiento.
El fenómeno de las culturas h obe f
lado con caracteres definidos,
. s debemos a r onnu
'
Los autores a qU1e~e
. vski üswald Spengler y Amold J. Toynbee.
su teoría son N1colas l. Danile
'
.
'
hi t6 . co-culturales. los concibió como las granDanilevski los llamo grupos s n d 1
'ies tiene una misión, la de
.
hi , .
cada una e as cua
des civilizaciones stoncas,
,
¡· 'tado de tales valores; los
f d ental o un numero imi
desarrollar un va1or un am
.
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par lo que su concepción es
. ,
.
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.
considero sujetos a

,

su teoría es semeJante

determinista; el ciclo vital. devi:::~;:oslasse~as de nac'.imiento, crecial de las plantas; recorre me .
d . t
c· ón. el período de florecimiento, florecimiento, decaden~1a y esmbegra l ~gota de manera definí•
tif' " lo considera muy reve y
miento y fruc icaaon
l af rma cuando vemos sus frutos,
'b'lid des. por regla genera ' i
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ti.va sus pos1 1 a '
b d a y comienza a deseen er.
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y
que 1a c
O "d t formu
.d b La decadencia de cci en e,
Oswald Spengler, en su con~c• ~ o rad termm·,·sta que tiene muchos puntos
" d la histona e
,
la una interpretac1on e .
. ' obstante que lo más probable es que
de contacto con la de Darulevski, no
no haya sufrido su influencia.
1 de la cultura, que considera como un
La idea central de Spengler es a d ás d u es,_._;e La interpreta. ¡ · d pendiente de los em
e s
r- ·
al
fenómeno socia m e
. .,
tre el mundo como natur eza
ción de Spengler parte de la¡ oposicd10n enmo naturaleza es el mundo del
historia· e mun ° co
· ·
y el mundo como
'
lid d. el mundo como historia
l . , dominante es la causa a ,
espacio, su re acio~
no admite la relación de causa a efecto, la sucees el mundo del tiempa,
al . . 1 sino para Spengler, es una
sión de acontecimientos obedece
smo' e
,

fuerza ciega que determina, entre los muchos acontecimientos posibles, el
que ha de realizarse; según sus propias palabras, los hechos posibles constituyen el futuro, al realizarse se convierte en historia. Asi como hay una
oposición entre el espacio y el tiempo, la hay entre causalidad y sino;
la relación de causa a efecto se analiza, se capta por medio del raciocinio; la noción de sino es irracional, no se comprende, se intuye.
Las culturas, según Spengler, son un producto del sino, que entre una
infinidad de posibilidades elige la que al realizarse se convierte en historia.
Al igual que Danilevski, considera que las culturas recorren un ciclo vital
integrado por etapas irreversibles de nacimiento, crecimiento, florecimiento,
decadencia y muerte; el sino determina el nacimiento y el estilo de cada
cultura, al que llama signo; este último determina las fases de su desarrollo; cuando sus posibilidades se agotan, la cultura muere fatalmente; durante la etapa final, la cultura se convierte en civilización, que Spengler la
concibe como la fase de las realizaciones puramente exteriores, pero con su
fuerza interior ya declinante.
Toynbee ha tenido el mérito de reconciliar la teoria de las culturas con
la posición librearbitrista, es decir con la realidad psiquica que todo acto
de conducta humana implica. Se ha inspirado en las ideas de Spengler,
de las cuales ha tomado la noción de las altas culturas, que Toynbee llama
civiliz.aciones; así como su proceso de desarrollo que, según este autor inglés, pasa por el nacimiento, el crecimiento, el colapso y la desintegración.
Pero modifica fundamentalmente la interpretación spengleriana de la historia al abandonar definitivamente la pastura determinista; para Toynbee,
todo el proceso de desenvolvimiento de las altas culturas o civilizaciones,
se explica por el mecanismo de lo que él \!arna "incitación-y-respuesta"; la
incitación es el estímulo, el reto que las circunstancias plantean al grupo
humano que creará la cultura, y que provoca la respuesta de este grupo, de
la cual dependen la creación de la cultura; la primera respuesta exitosa,
frente a 1a incitación, hace nacer la cultura; las respuestas exitosas sucesivas ante los retos que constantemente se presentan, impulsan su crecimiento. El colapso es resultado del fracaso ante la incitación; el reto que queda
sin la respuesta adecuada se mantiene siempre desafiante, se agiganta, provoca un cisma dentro del grupo humano que realiza la cultura, la cual, por
este camino, se precipita en su desintegración.
La respuesta exitosa no es el resultado de un acto creador del grupo
humano en su conjunto, sino de una minoría creadora; la mayoría carente
de creatividad la imita, reconociendo con ello lo adecuado de la creación
al reto presente; la minoría creadora se convierte en minoría directriz de]

723
722

�grupo, como premio de su creatividad. Al ocurrir el colapso, se presenta el
proceso contrario; el fracaso ante la incitación convierte a la minoría creadora en minoría dominante, es decir en una minoría que procura, por todos
los medios a su alcance, retener una posición directriz que ya no merece,
por haber perdido su creatividad; este intento provoca el cisma; el grupo
humano en este trance se divide en una minoría dominante, que lucha por
mantener su predominio, y un proletariado interno, que lo repudia y que
está constituido por las mayores, ante las cuales perdió su prestigio la antigua minoría dirigente debido a su fracaso ante la incitación; a estos dos
sectores hay que añadir un proletariado externo formado por los "bárbaros" de la periferia, es decir por los pueblos que no pertenecen a la cultura
en cuestión, pero que sufren su influencia. La desintegración es el resultado del choque, generalmente violento, entre la minoría dominante y ambos proletariados; de las peripecias de este choque resulta la desaparición
de la alta cultura que sufrió el colapso, asl como el nacimiento de una
o varias altas culturas filiales de la que se desintegra.
Toynbee divide las civilizaciones, como llama a las altas culturas, en "civilizaciones sin parentesco" y "civilizaciones con parentesco". Las primeras

son los ejemplares más antiguos de la especie, que emergieron de la cultura
primitiva o prehistórica, como fenómenos nuevos sin antecedentes del mismo

grado. Las segundas se originan como filiales de civilizaciones anteriores, dentro del proceso de desintegración de éstas, mediante el fenómeno que llama
"paternidad-y-filiación".
El proceso de desintegración de la alta cultura paterna, que desemboca
en la creación de las culturaS filiales, parte del choque violento, las más
de las veces, entre la mi noria dominante y ambos proletariados; por regla

"".'mba, por los "bárbaros" del proletariad
.
nulan la civilización de los ven •d
1aº exte'.11º· Los conqU1Stadores asiC1 os, pero
modifican
d
e1ementos; desempeñan el pa I d f
aportan o sus propios
bajo el influjo de una li ~6 e ermento renovador; la síntesis se realiza
.
re gi n super10r nacida
1 ú1 .
desmtegración de la cultura pa terna y aportada
'
en a• btima etapa de la
de los proletarios· la reli .6
.
por rmem ros de cualquiera
'
gi n supenor sum·n· tr ¡ b
espiritual de la alta cultura filial.
i IS a a ase de sustentación

III
US

CULTURAS HISTÓRlCAS y LA EVOLUCIÓN

Cuando se observa el proceso de devenir hist, .
tar su contenido, es decir a fin de form 1

.

onco ~on miras

~

interpre•

hechos capitales llaman la atención del : ar u~a leona de la historia, dos
es capaz de convertirse en la .d direc .º serva or, cada uno de los cuales
de cambio a que se encuen~:a. sorne:' de la t~ría. Son ellos: el proceso
la evolución histórica. y el fe 6
d as¡ las sociedades humanas, esto es
.
'
n meno e as altas culturas hist, .
. .
oncas o civ1lizaClones, a que antes me he refen"d o.
¿ Qué relaciones existen entre evolución
cu]
. , .
toda cultura histórica tiene su
.
y
tura histonca? Desde luego,
de sus etapas de nacimiento P";'P'_° proceso evolutivo, que realiza a través
' crecumento, colapso y desintegración p
11
no basta·' se trata de es tablecer Sl. las culturas hi 6 .
. ero e o
se producen dentro de procesos e 1 .
st neas son fenómenos que
pcndientemente

ellas.

po

r lo

vo utivos mayores o si cad
.
.
'
a una surge mde•

que su propia evolución se concreta a cada una de

general, la minoría dominante logra estructurar un imperio universal, esto es

someter a su dominio a todos los pueblos que realizan la cultura en cuestión
y aún se expande más allá; las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas y usan la fuerza para realizar su expansión. La formación del
imperio universal es una solución momentánea, un compás de espera y nada
más; como todas las soluciones fundadas en la fuerza, concluyen en un rotundo fracaso; detiene la desintegración por algún tiempo, al precio de
aumentar los sufrimientos que aquélla trae consigo y de hacer más completos
sus resultados; al final se derrumba el imperio universal, desapareciendo con
él, la minoría dominante que lo creó para que le sirviera de última trinchera.
Este derrumbe, que tiene su razón profunda en la agudización de la crisis
que sufre la civilización que se desintegra y del cisma que tal crisis provoca,
se consuma por la conquista del ámbito territorial del imperio que se de-

Spengler niega formalmente la evolu ·6
amplitud que las culturas· para este ~ n'¡ como proceso social de mayor
ciega del sino y el procC: d
au or, as culturas surgen de la fuerza
posibilidades. Toynbee ha: une. cambio conclu&gt;".' fatalmente al agotarse sus
lizaci
mteresante estudio de los contactos ent
..
ones, tanto en el tiempo como en el
.
re c1vi•
tema, reconoce que el campo de u
e~~~º·. Al abordar este último
I
que hace falta una conce ·ón ;a soª. CIVllización le resulta estrecho y
necesidad de b
pe,
m amplia; esta confesión fundamenta la
uscar una concepción que sin restar im
.
culturas históricas o ci·vil· .
1 '
portancia a las altas
JZaClones as enrnarq
d
d
lógicas del devenir h
'
ue entro e etapas cronolas culturas histó · urnano, o sea que configure el proceso de evolución de
neas.

725
724

�La verdad es que el proceso de la evolución lústórica no se circunscribe a
cada cultura separadamente, sino que las trasciende a todas. Acabamos de
referimos al proceso de "paternidad-y-filiación", mediante el cual las culturas filiales se derivan de las paternas; esto permite establecer sucesiones de
culturas, a través de todas las cuales se prolonga un solo lúlo de evolución,
se desarrolla un progreso evolutivo.

Por otra parte, los contactos de las culturas en el espacio provocan una
serie de intercambios culturales, cuyo resultado es la existencia de influencias

culturales mutuas; debido a tales intercambios, las culturas que los sufren
se modifican y, con independencia de la evolución propia de cada cul'.ura,
se puede percibir un proceso mayor, dentro del cual se des_arrollan y desmte•
gran las culturas. O dicho de otra manera, las culturas sm parentesco, q_ue
nacieron independientemente en diversas regiones, al entrar en con~t? e mfluirse mutuamente, comenzaron a evolucionar de manera conexa, ongmando
un proceso evolutivo mayor, que se proyecta en los procesos menores de cada
cultura y a su vez recibe el influjo de ellos; este proceso, como es natural,

incide p,.;,ponderan'temente en la formación de las culturas derivadas.
Los resultados de los contactos culturales en el espacio son varios; en los
casos más agudos toman la forma de colisiones culturales. En estas colisiones normalment: hay una cultura que asume el papel de cultura intrusa,
son'ietiendo a su influjo a otra u otras; las culturas influidas se modifican,
como consecuencia del impacto, sufren diversos grados de modificaciones,
que serán expuestas más adelante. En la segunda parte del encuentro, !ºs
papeles se invierten; la cultura o culturas influidas toman la contraofensiva
y disputan, la más de las veces violentamente, a la intrusa, su papel rector
en el proceso evolutivo.
Podemos clasificar los resultados de los encuentros culturales en el espa•
cío así: ¡) Absorción total: La cultura influyente hace desaparecer a las
culturas influidas, a las cuales sustituye; este resultado solamente puede producirse, cuando existe un gran desequilibrio entre la primera y las segun?~•
y supone además la conquista de los grupos humanos que realizan estas úJtJ..
mas, por los portadores de la cultura in~a ! un ejemplo de _est~ resultado
lo tenemos en la conquista europea en Amenca; las culturas indígenas precolombinas desaparecieron y la población americana entró a formar parte de
la sociedad occidental. 2) Absorción parcial: Se origina una síntesis entre 1:1
cultura influyente y las culturas influidas; estas últim_as _to_m~n de_ la pn•
mera todo Jo que puede compaginarse con su propia 1d1osmcrasia, pero
continúan suministrando gran parte del contenido de fondo de la cultura
modificada resultante del encuentro, la mayor parte de sus tendencias fon-

726

damentales, la esencia de su "ethos"; esta figura la hemos visto realizada
en la portentosa transformación japonesa del siglo XIX. 3) Comunicación
de ritmo evolutivo; la influencia es lo suficientemente superficial, como para

no alterar de manera apreciable el fondo de las culturas que la sufren; éstas
mantienen su identidad fundamental, pero su proceso evolutivo se toma más
vivo, marcha paralelamente al de la cultura intrusa; sus resultados suelen ser
provisionales, pues más adelante puede producirse una síntesis más com•
pleta; casos de esta figura son los mundos árabe e hindú contemporáneos, por
lo menos hasta este preciso momento.

Los encuentros culturales, en el espacio y en el tiempo, constituyen, en sus
diversas formas, incidencias y consecuencias, la esencia de la trama de la

evolución lústórica, durante el período caracterizado por la existencia de las
altas culturas o civilizaciones. El proceso de la evolución lústórica contiene,
en sus grandes etapas y períodos menores, a todas las culturas lústóricas. Las
altas culturas lústóricas son en realidad, los complejos espirituales armónicos en que, a modo de figuras estelares, se concreta de tiempo en tiempo
el proceso evolutivo humano.
Como consecuencia de los complejos de relaciones que los encuentros
culturales originan, las etapas del proceso evolutivo tienden a ser comunes
para todas las culturas de una misma época, que tienen contacto entre sí;
solamente quedan excluidas aquellas culturas o grupos de culturas, que por
cualquier motivo, carecen de la comunicación adecuada. De aquí que, aunque la regla general es que los procesos evolutivos contemporáneos tienden
a fundirse en uno solo, pueden coexistir procesos evolutivos independientes y
simultáneos, cuando los grupos humanos que los realizan han carecido de la
comunicación adecuada entre ellos, debido a un apartamiento de los unos
respecto de los otros. Tal apartamiento es generalmente geográfico, motivado por la distancia, como sucedió con los pueblos de la América Precolombina y con los pueblos del Extremo de Oriente; aunque no faltan las
ocasiones que nos demuestran la existencia de apartamientos psicológicos,
originados por cierta incapacidad psíquica de algunos pueblos en épocas
dadas, para asimilar las influencias culturales que les resulten exóticas.

Por lo tanto, la investigación en esta materia debe de orientarse a establecer, dentro de cada proceso evolutivo lústórico y dentro de cada una de
las grandes etapas y períodos menores, de tales procesos, las culturas que les
corresponden, sin descuidar la derivación que une a las culturas paternas con

las culturas filiales, porque tal lúlo de derivación marca la marcha del proceso, constituye ]a esencia del mismo.

727

�IV
LA EVOLUCIÓN DE LAS CULTURAS HISTÓRICAS

Hemos señalado la existencia de varios procesos evolutivos históricos. Es
indispensable establecer cuáles son ellos y qué etapas pueden distinguiJ'11C
en su desarrollo, como requisito previo a situar dentro de tales procesos y
de tales etapas las diferentes culturas históricas de que tenemos conocimiento.
Utilizaremos para ello las conclusiones de nuestros anteriores trabajos, las
cuales nos limitaremos a exponer muy brevemente, porque el espacio destinado a ello, no permite otra cosa.
Existe un proceso que podemos llamar primario, por el papel que ha desempeñado en el devenir histórico de la humanidad, considerado en su conjunto; dentro de dicho proceso, vemos aparecer las culturas más antiguas
de que tenemos noticia y vemos derivarse, unas de otras, series de culturas
hasta desembocar en las existentes en nuestro tiempo.
Los apartamientos de que hemos hablado, han originado otros procesos
simultáneos que también merecen que se fije en ~Jlos nuestra atención. Hasta
este momento hemos podido identificar tres, que son los que siguen: A) El
proceso puramente americano, realizado a través de las culturas indígenas
de nuestro continente, durante la etapa precolombina de nuestra historia, es
decir hasta la conquista europea. B) El proceso del Extremo de Oriente, realizado por los pueblos de esa parte del mundo casi hasta nuestros días. C) El
proceso que, en anteriores trabajos, hemos Jlarnado la variante oriental de la
evolución, porque se desgajó del proceso llamado primario, al principiar
la época que la Historia, en su nomenclatura tradicional, conoce como Edad
Media; la realizó el sector de la humanidad que habita la zona denominada
Cercano Oriente, aunque en realidad se proyectó en una zona bastante más
extensa, de la cual el Cercano Oriente fue nada más el núcleo.
El desarrollo de todo proceso evolutivo histórico implica grandes etapas y
períodos menores. Las primeras son las grandes unidades históricas que involucran cambios fundamentales en la marcha del proceso; de una gran
etapa a otra, cambia el sentido evolutivo; entendemos por sentido evolutivo
el conjunto de tendencias generales que predominan en el proceso y de valores fundamentales cuya realización le sirve de meta ideal. Los períodos
menores son las divisiones lógicas en que se articula una gran etapa del proceso, de acuerdo con la marcha del mismo, sin que haya de un período menor
a otro cambio fundamental en el sentido evolutivo.

728

Entre cualesquiera dos grandes etapas del proceso, una crisis de grandes
proporciones marca el final de la que procede y el principio de la que sigue;
estas crisis afectan a todas las culturas de su época, dentro del área histórica
en que se presentan, o sea a todas las culturas que realizan un mismo proceso evolutivo; sus consecuencias, por lo vasto de sus alcances, provocan un
desquiciamiento general en toda el área afectada, seguido del consiguiente

reagrupamiento de fuerza; por ello cambian el sentido evolutivo. Existen
también crisis de menores proporciones; pero éstas, por Jo limitado de sus
alcances, no son capaces de producir los efectos de las anteriores. Durante
el lapso transcurrido entre dos crisis de grandes proporciones, se desarrolla la
vida de todas las culturas peculiares de la etapa, salvo excepciones. Estas
grandes etapas, cuyos lineamientos se han esquematizado, las llamamos ciclos
históricos.
Un ciclo histórico, en la línea de pensamiento que hemos adoptado, es una
unidad ideal naturalmente observada, un lapso de duración variable durante
el cual el proceso evolutivo transcurre en forma equilibrada, suavemente, sin

que la afecten las grandes crisis, manteniendo en lo fundamental un mismo
sentido evolutivo; carece de cualquier contenido determinista que su nom..
bre, a primera vista, pareciera sugerir.

De acuerdo con la observación de los hechos por los que se manifiesta el
proceso evolutivo, dividimos un ciclo histórico en tres períodos menores, en

los cuales se concreta la trayectoria de su desenvolvimiento.
En el primero de tales períodos menores, se fijan las tendencias y el ciclo
adquiere su fisonomía propia. Los principios religiosos y el sometimiento a
la tradición son muy fuertes; la mayoría de las culturas históricas correspondientes al ciclo se generan en este período. Resulta un estado social caracterizado por un fuerte apego a los principios y convencionalismos que le
son peculiares, por una organización social basada en círculos rígidos y difíciles de superar y por la formación de unidades políticas estables y de tendencia perdurable. A este período Je llamamos período de integración, porque
en él se concreta el sentido evolutivo propio del ciclo a que pertenece.
En el segundo período se desarrolla la vida plena del ciclo. Parte del estado
social final del período de integración, dentro del cual aparecen las primeras
negaciones que discuten los principios fundamentales que Je sirvieron de
soporte filosófico; estas negaciones concluyen por provocar un movimiento
de gran envergadura, cuyo resultado es un nuevo estado social que, aún cuando conserva buena parte de la fisonomía externa del anterior, se ha apartado
en lo fundamental de su postura ideológica y lleva en si los gérmenes de lo

729

�que acontecerá en el periodo siguiente. A_ este per!odo le llamamos perí~o
de plenitud, porque en él cristaliza el estllo de vida resultante del sentldo
evolutivo del ciclo a que pertenece.

cu1turas anteriores desaparezcan y se formen otras nuevas; sin embargo,

En el tercer período se destruye la fisonomía del ciclo y surg~ el e~tado
social que permite el cambio de sentido evolutivo. Aparece~ _comentes ideológicas cada vez más apartadas de los princip'.os_ que presi~ieron la formación del ciclo las cuales son esencialmente disímiles entre s1 y tienen_ como
único fondo ¡omún la repugnancia a las formas tradicionales; estas ideolo-

Expuesto lo anterior, presentamos a continuación un cuadro esquemático
de los procesos evolutivos antes identificados, con sus respectivos ciclos hist6.

gías encontradas, así como las corrientes de reacción que re~re~nta la _resistencia del medio al cambio que se avecina, provocan movmuentos violen-

tos cada vez más frecuentes y cada vez de mayores proporciones. Resulta un
est~do social cuyas características son opuestas a las del originado en el ~eríodo de integración; se discuten todos los principios y todos_ los_ :onve~c'.onalismos; se superan fácilmente los círculos sociales y la orgamzac1on po~b~a
se torna débil y de tendencia efímera; por regla general, las culturas historicas correspondientes al ciclo entran en decadencia. A ~ste periodo_ le llamamos período de disolución, porque a través de él se debilita el sentido evo~~tivo propio del ciclo a que pertenece, hasta desapa~e"':r durante la crms
final, lo que permite su cambio para generar el ciclo siguiente.
El remate del proceso es la gran crisis final que, a través de acontecimientos violentos y de grandes proporciones, que se suce~en. unos a otros con la
rapidez del relámpago, disuelve el ciclo y genera el sigwente. En el curso_ de
la crisis hay un período hueco, ausente de evolución, cuando ha des~pareado

el sentido evolutivo del ciclo que muere y no se ha concretado aun el del
nuevo ciclo en vías de nacimiento. La desintegración se opera con relat~~a
rapidez, si comparamos el lapso necesario para que se efectúe con la durac1_on
de los periodos anteriores, pero sus consecuencias_ se prolo~gan hasta bien

entrado el ciclo siguiente. La crisis pertenece por igual al c_,clo que desa~rece y al nuevo que se genera; no podemos colocarla ex~lwavamente en nm•
guno de Jos dos, por ser característica de los hechos soa~Jes qt:e no se produzcan con exactitud matemática, es decir que no es posible senalar una f_echa exacta para separar, con absoluta seguridad cualesquiera dos etapas históricas.
Existe una estrecha relación entre el proceso evolutivo histórico, que es

una serie de ciclos compuestos de los periodos menores indicados, y el desarrollo de Jas culturas históricas correspondientes; por regla general, las altas
culturas históricas corresponden a un ciclo del proceso y des~parecen ~on
éste cuando no se han desintegrado antes; el cambio de sentido evolutivo
im~Jica una transformación espiritual tan grande, que resulta natural que las

hay casos en la historia de culturas que han subsistido a pesar del cambio de
ciclo, prolongando su vida como reliquias del pasado.

ricos y períodos menores, dentro de los cuales se ubican las diferentes altas
culturas históricas de que tenemos conocimiento. Este cuadro es el siguiente:

I) Proceso evolutivo primario: Consta, hasta hoy, de dos ciclos: El primero
comprende desde las más antiguas altas culturas conocidas, o sea las culturas arcaicas del Oriente Medio, hasta la caída del Imperio Romano; y el
segundo, desde el asentamiento de los bárbaros germanos en el territorio del
extinto Imperio Romano hasta nuestros días. En consecuencia, podemos subdividirlo de la manera siguiente:

A) Primer Ciclo: Representa el esfuerzo de la humanidad por superar las
condiciones primitivas de vida; fue un ensayo exclusivista, fundado sobre el
egoísmo de grupo erigido en sistema, que encontró su manifestación típica
en la tendencia al imperio universal. Sus períodos menores son:
1) Periodo de integración: Representado por las antiguas altas culturas
del Oriente Medio, hasta el Imperio Persa o Aqueménida inclusive. Las culturas propias de este período fueron :
Cultura egipcia: Llamada egipcíaca por Toynbee; es una cultura sin parentesco, emergida de la cultura primitiva de los habitantes del valle del
Nilo. Su historia se divide en tres etapas llamadas Imperio Antiguo, Imperio
Medio e Imperio Nuevo; para Toynbee su ciclo vital se cumplió integramente
en la primera etapa, poi' lo que considera a las otras dos como meras prolon•
gaciones durante las cuales la civilización egipcia fue una verdadera reliquia.
A nuestro juicio, se trata de un fenómeno distinto; la cultura egipcia, debido

al arraigo extraordinario adquirido durante milenios en el alma del pueblo
que la realizó pudo reponerse dos veces consecutivas de dos colapsos que normalmente debieran haber provocado su desintegración _
Cultura mesopotámica: Fue también una cultura sin parentesco, creada por
los pueblos que habitaron el país situado entre el Tigris y el Éufrates; en esta
zona vivieron sucesivamente los sumerios, los akadios, los amorreos o babilonios, los asirios y los caldeos; los sumerios fueron los creadores de esta cul.

tura, que se trasmitió luego de unos pueblos a otros dentro del área; se
proyectó a las zonas vecinas del Asia Occidental y tuvo su encuentro con la
egipcia en la que hoy es Palestina; la cultura fenicia, a nuestro juicio, fue

731

730
í

�· p ara T oynbce '. se trata de dos . culuna simple variedad de la mesopotanua.
turas sucesivas: la sumeria, cultura sin parentesco, realizada por su'."enos y
akaclios. la babilónica, realizada por \os otros tres puebl~s, la _que conobe como
. .
filial de' la primera, ongmada
como resultado. de las mvasiones de los amo'--·-·tas y otros· dada la total identidad de los caracteres de ambas
rrcos los ....,,,,
'
. º6 n de que se trató
'
. T oynbee' soy de opim
culturas, como lo reconoce e1 propio
.
de una cultura de gran vitalidad, que pudo absorber a los invasores.
. d
támica surgida en el Asia Menor,
Cullurtt hitita: Es una filial e Ia mesopo
'
•
do la
como resultado de la conquista de una zona a la cual se ha?'ª proyecta . .
cultura paterna, por los heteos o hititas, probablemente tnbu de, l~ an~'
aunque sabemoS poco de este pueblo , la filiación de su cultura está uera e
toda duda.
Cultura hindú anterior: Es la misma que Toynbee llama i~clica, por had arrollado en el valle del Indo; es probablemente una filial d~ la merseámi~
º6 de la conquista de la zona mencionada por los anos; hay
sopot
ca; surg,
1
• ta
uertes
indicios
para
suponer
que
dicha
zona,
previamente
a
a
~onqms
,
f
.
· •
tros mcsopotam1os · comhabia sido colonizada por los sumenos o qu,zas por? .
. d' 1 b. d.
'odos véd.,co y brahamánico de la hIStona hm u; e u ISmo
prend e los pen
•
"6
y las conmociones que le fueron contemporáneas marcaron su desmtegrac1 n
y el nacimiento de su filial la hindú posterior.

be

Cultura egea o minoica: Nació en las islas del mar Egeo siendo su núcleo la
isla de Creta; Toynbee la supone una cultu"'. sin pa':"ntesco, pero me _parece
más robable que se originó bajo la influencia combinada de la egipcia y la
mcso!:otámica; sirvió de puente para llevar el fenómeno de las altas culturas

históricas de Asia a Europa.

de la conquista del mundo egeo por los bárbaros helenos, quienes con los elementos culturales sorbidos de los minoicos, crearon la cultura más sorprendente de toda la historia, mediante la sublimación de los valores humanos.
Toynbee llama a esta cultura simplemente helénica, por el nombre de sus
creadores; Spengler la llama apolínea, porque su ideal estético fue la representación del cuerpo desnudo, cuyo símbolo es la estatua de Apolo, y la señala como signo la corporeidad del aqui y del ahora. Esta cultura fue realizada
y dirigida sucesivamente por tres pueblos: 1) Los helenos que la crearon y
cuyo ideal fue la libertad ciudadana, mantenida en sus ciudades-estados independientes. 2) Los macedonios, que la recibieron cuando la Hélade estaba ya
en decadencia; con la conquista del Asia y el Imperio de Alejandro Magno
proporcionaron la ocasión de un formidable encuentro cultural, especialmente
con la cultura hebreo-irania. 3) Los romanos, que la recibieron de las colonias de la Magna Grecia, en el Sur de Italia, y de los etruscos, que estaban
completamente helenizados; por ello pudieron sustituir a los griegos como
portadores del helenismo. Despué• de sus guerras con Cartago, Roma recogió
la bandera del imperio universal propia de las culturas del Oriente, pero la
transfonn6 en función y provecho del ideal helénico de la libertad ciudadana,
sustituyendo el autócrata por el pueblo-rey, el pueblo romano, aunque esta
concepción solamente haya tenido cabal cumplimiento durante la etapa republicana.
Variedad helenistica: No se trata de una verdadera cultura distinta, sino
de la combinación de la helénica y la hebreo-irania, ambas en decadencia,,
como resultado del encuentro cultural que significó la conquista del Asia por
los macedonios; los estados sucesores del Imperio de Alejandro Magno, fueron orientales de alma recubiertos de un barniz de helenismo. Tiene la importancia de haber servido de punto de partida para la creación de la cultura bizantina, en el ciclo siguiente.

Cultura hebreo-irania: Toynbee la llama siriaca, porque tuvo su orir~ en
iria y Palestina. sus variedades antiguas son la e rea
1a zona que hoy es S
'
.
r º6
la medopersa. Los hebreos la crearon, bajo el influ10 de su r~
n mono;eista producto de la Revelación Divina; luego, duran!~ la caut'.v1dad de Bha' fueron los maestros de los medopersas qu e' debido a. la mfluenc1a
bilonia
.6 b . e-1
brea :rearon el zoroastrismo. Es una filial de la mesopotámica; naoed taJOdel
infl ' . de las invasiones de 1os " pueblos del mar'' ' piratas proc en. es e
uJO
. • ante el asalto de los bárbaros helérucos.
derrumbe
de la cultura mm01ca

Cultura hebreo-irania: Esta cultura, que como se dijo anteriormente se
originó en el período de integración, tuvo que enfrentar una durísima lucha
por su existencia, contra el helenismo intruso traido en las puntas de las lanzas de los invasores macedonios y romanos. Este esfuerzo excesivo fue el factor más importante de la tendencia a la estereotipaci6n de las formas, rafa de
la variante oriental de la evolución.

2) Periodo de plenitud: Representado por la Hélade, el Imperio Mace~onio y sus estados sucesores y la Roma republicana hasta la marcha de Sila
sob re Roma . Las culturas propias de este período fueron:

lial de la hindú anterior; comprende los períodos budistas e hinduistas; en su
nacimiento tuvieron influencia diversas conmociones, entre otras las invasio-

'!5'

Cultura helénica o grecorromana: Fue una filial de la minoica, resultante

732

Cu/lura hindú posterior: Toynbee la llama simplemente hindú; es una fi.

nes de los guteos y de los macedonios de Alejandro Magno.
733

�3) Período de disoluci6n: Representado por el Imperio qt'.e constit~y6 la
decadencia romana; y, como Roma había extendido su domiruo ~r casi t"?"
el área donde se realizaba, en aquel momento, el proceso evolu~vo pnmar10,
a todos los pueblos y culturas respectivas.
Los .facarrastro, en su declin·•'6n
'"""
.
.
tores de la decadencia romana fueron dos: 1) La lucha social entre_ patncios
y plebeyos, que fue aprovechada por los capit:'°es-políticos P".'ª IIllplantar
el Cesarismo, que después encontr6 su legahzaci6n en el Impeno. 2'. La mfl encía del Oriente helenístico conquistado, en plena descompoS1c16n, que
r:iajó las costumbres y destruyó los valores. Todo el proceso d~cadente f~e
· ¡¡ ac1on
·' al Oriente·, Spengler resalta esta
de una constante asrm
.
.circunstancia.
, .
Por su parte, la variedad medopersa de la cultura hebreo-irama logro m~ependizarse del helenismo intruso; los imperios p~rto y persa, que se, •~cedieron en el Irán, fueron una restauración del antiguo Estado_ aquemeruda. Al
final del drama, los bárbaros germanos heredaron a Roma; mgresaron ~ Imperio como esclavos, luego acapararon los triunfo~ ~n la arena del anfiteatro
y del circo, después como mercenarios de los ultunos _emperadores fu~ron
los verdaderos dueños de la situación, finalmente conquistaron el Imperio y
se repartieron sus despojos.
B) Segundo ciclo: Representa un esfuerzo por superar el exclu~ivismo_ del
período anterior y por crear un sistema compatible con la plural,?ad h1St6rica de los agregados sociales; durante su desarrollo, la cultura. occ1den~l ha
desempeñado el papel de cultura rectora del proceso evolutivo, debido a
que, con su expansión sin precedentes del último lapso, ha hec~o marchar a
su propio ritmo evolutivo a todos los pueblos y culturas de la tierra. Sus períodos menores son:
¡) Período de integraci6n: Comprende la alta Edad Media occidental, has-

ta la caída de los Staufen y el final de las cruzadas. Durante esta, eta~a, se
forma la cultura rectora del ciclo, lo cual ocupa por entero el penado. Las
culturas que intervinieron en esta etapa son:

Cultura occidental: Nació de la fusión de la cultura helénica o ~ecorromana, de la cual es una filial, con los elementos aportados_ por '.ºs barb~ros g~~·
manos, que hiaeron
e1 papel de fermento renovador. , baJO. la influencia
. dec1S1.
·
t del cns·tianisrno ,• la importancia cap, tal de la mfluenc1al
va y predomman e
cristiana en la gestación de esta cultura, queda de manifiesto al_ r"'.'ordar e
·uicio
Toynbee, quien considera que el Cristianismo fue_ la cnsál1~a. de_la
J al sal"
la niariposa de la civilización occidental. Sus ideales ongmanos
10
cu
•
1 · ·
l l alisrno
fueron el universalismo religioso, nacido del idea cnstiano; Y e P ~r
lítico originado en el particularismo germano, que se desenvolvi6 . en el
po
· al'·
se Ilu.uu
..:-:ento peculiar de todos los occidentales. Sus pnmeras
naCtOn !SIDO,

a:

creaciones fueron: en el campo político-económico, el feudalismo occidenta~
el gremio y la república comunal; y en el campo propiamente cultural, la
filosofia escolástica, la romántica caballeresca y el arte gótico. Spengler la
llama cultura fáustica; le señala como signo el voluntarismo manifestado en
su deseo incontenible de lanzarse a los espacios infinitos.
Otras culturas: Durante el desarrollo de los acontecimientos del período,
hubo encuentros entre la naciente cultura occidental y las culturas del proceso evolutivo simultáneo que llamamos variante oriental, especialmente la

cultura bizantina y la islámica; estas culturas hicieron sentir su influjo en
el proceso.
2) Período de plenitud: Comprende la baja Edad Media occidental y la
Edad Moderna. Las culturas que intervinieron en esta etapa son:
Cultura occidental: Sufre la primera gran transformaci6n cuyas manifestaciones son: en el campo propiamente cultural, el Renacimiento; en el campo
religioso, la Reforma; en el campo político, el absolutismo; y en el campo
económico, el mercantilismo y el imperialismo colonialista. Al mismo tiempo,
se inicia la carrera expansiva de esta cultura, que debía de llevarla a todos
los rincones del planeta y hacerla desempeñar el papel de cultura intrusa
respecto a las demás culturas de la tierra; aparecen los primeros imperios coloniales; la conquista de América destruyó las culturas puramente americanas
y convirtió a nuestro continente en parte de la sociedad occidental. El movimiento intelectual conocido con el nombre de la Ilustración, sentó las bases
ideológicas de donde partiría el desarrollo del período siguiente.
Otras culturas: La expansión de la cultura occidental comenzó a comunicar el ritmo evolutivo propio del proceso a otras culturas, haciendo que
tal proceso se extendiera a otras regiones del planeta. La conquista europea
englobó a América dentro del Occidente; a partir de Pedro el Grande, la
cultura rusa, conservando en su alma su propia idiosincrasia resultante de
la variante oriental, ingresó al proceso primario.

3) Período de disoluci6n: Iniciado con la Revolución Francesa y cuyas
convulsiones finales las estamos viviendo aún. Las culturas propias del período, que son las mismas que figuran en el escenario mundial del presente,

son las que siguen:
Cultura occidental: A partir de la Revolución Francesa, se inicia el proceso que la condujo a la aguda crisis del presente. Nace el liberalismo y crea
la postura econ6mica que sirvió de condición para que la revolución indus-

trial originara el problema social, máxima incitación del mundo contempo-

735
734

�ráneo, a la cual aún no se ha dado la respuesta que requiere. La carrera
expansiva de esta cultura ha continuado hasta unificar el proceso evolutivo
en todo el mundo de hoy y provocar el más formidable y extenso de los
encuentros culturales que registra la historia.
Otras culturas: Tal como se ha dicho, una a una todas las rlemás culturas
de la tierra han ingresado al proceso primario de la evolución; la cultura del
Extremo de Oriente en la parte final del siglo recién pasado; las culturas islámica o hindú a principios del presente. En este momento, no hay cultura
alguna que realice un proceso reparado; lo cual no nos autoriza, desde luego,
para afirmar que la evolución no pueda volver a diversificarse en el futuro.
II) Variante oriental de la evolución: Se trata de una diversificación del
proceso primario, ocurrida al iniciarse el segundo ciclo del mismo. Los pueblos del Cercano Oriente, descendientes de los creadores de las primeras culturas que pusieron en marcha el proceso evolutivo primario, continuaron
produciendo formas culturales similares a las del ciclo anterior, más avanzadas y aún brillantes en ciertos aspectos, pero sin cambio de sentido evolutivo. El fenómeno obedeció a un apartamiento psicológico del proceso, producido por la estereotipación de las formas, debido a la larga resistencia de
las culturas de la zona contra la influencia de los conquistadores macedonios
y romanos. Este proceso condujo a las culturas de la zona, tras un corto periodo
de evolución, al estancamiento. Las culturas propias del proceso son:
Cultura bizantina: Toynbee la llama cultura cristiano-ortodoxa cuerpo principal. Fue la resultante de la combinación de la helenística oriental con la
versión romana de la helénica, modificada por el CristianLsmo, cuyo papel
fue acá menos influyente que en su hermana occidental; es una filial de la
helénica; podemos considerarla como una versión, mucho más avanzada y
sobre todo elaborada en extremo, de la variante helenística. Absorbió a los
pueblos balkánicos y se proyectó hacia el norte, donde sirvió de punto de partida a la cultura rusa.
Cultura islámica: Toynbee la considera como una resurrección de la que
llama siriaca, que nosotros designamos como hebreo-irania; Spengler la llamó
mágica y le señaló como signo la figura de una cueva. La consideramos una
filial de la hebreo-irania, nacida de las invasiones de los árabes que fueron su
fermento renovador; su corta evolución fue brillante. La conquista de los turcos solyúkidos fue su primer quebrantamiento; la de los tártaros le quitó su
impulso evolutivo; la de los turcos otomanos representa el estancamiento de
la zona, tanto es así que Toynbee la coloca entre las culturas detenidas.
Cultura judía: Fue una reliquia del pasado; las comunidades judías dis-

736

persas en la zona, sobre todo en el Imperio islámico, conservaron por siglos
su variedad cultural originada en el primer ciclo primario.

Cultura rusa: Nació de la proyección hacia el norte de la cultura bizantina
modificada por la conquista tártara o mongola que acentuó su orientalismo.
Es la única cultura de la zona que no se estancó; sus contactos con el Occidente la hicieron ingresar al proceso primario, antes que las demás; su encuentro

con Occidente y la colisión cultural que con ello se produjo, la empujó, a través de la revolución de 1917, al régimen marxista-leninista y a hacer de tal
doctrina la bandera de todo el movimiento antioccidcntal contemporáneo.
Cultura hindú posterior: Esta cultura nació en el ciclo anterior. Como resultado de la conquista mongólica, sufrió igual quebrantamiento que las demás
de la variante; el Imperio del Gran Mogol constituyó su período de estancainiento. Fue necesaria la intrusión occidental, mediante la ocupación inglesa, para sacudirla en tal forma que la devolvió a la evolución.
111) Proceso evolutivo americano: Representa un esfuerzo similar al del
primer ciclo primario por superar las condiciones primitivas de vida, realizado

con independencia del mismo. Comprende dos ciclos; el primero o sea el precolombino, que es el que contiene en realidad realizaciones culturales america-

nas desvinculadas de la evolución primaria; el segundo o sea el postcolombino, es el proceso de asimilación de la evolución americana a la evolución
primaria. Sus períodos menores son:

A) Primer ciclo: El proceso se localiza en 2 zonas: la del Norte, que comprende la meseta del Anáhuac, el istmo de Tehuantepec, Yucatán, Guatemala,
El Salvador citralempino y parte de Honduras; y la del Sur, con núcleo en el
Perú, que se extiende además al Ecuador, Bolivia, parte de Colombia y
el norte de Chile; fuera de estas zonas, solamente han prosperado algunas culturas aisladas denominadas periféricas. Los períodos menores de este proceso
son:

1) Período de integración: Representado por las culturas arcaicas, o sea
por el proceso de creación de los complejos culturales puramente americanos.
Las culturas propias del período son:
Culturas antecedentes: De las cuatro corrientes de población que, según los
indigenistas contemporáneos, originaron la población americana precolombina;

la última que fue la de los polinesios cultos llegados por la vía marítima a través
del pacífico, es la que trajo los elementos de alta cultura. Si esto es cierto, podemos señalar como antecedentes de las culturas de este ciclo, fuera del suelo
americano, en las islas de Oceanía, a la melanesia y a la polinesia; la primera

737
humanitas.-47

�es una cultura primitiva antecedente de la segunda, que es la única que podemos calificar de alta cultura, aunque de muy corta evolución que concluyó en
un proceso regresivo, antes de ocurrir el cual debió de producirse la emigra•
ción a América. Estas culturas son una proyección de la indochina, resultante
del encuentro de la hindú posterior y la del Extremo de Oriente en la peninsula sudorienta] del Asia.
Culturas de transici6n: Son las que los autores conocen como culturas preclá-

sicas o formativas, o sea las que con los elementos traídos por los polinesios, sentaron las bases de las futuras creaciones puramente americanas; en la zona del
norte, podemos citar la otoml, la olmeca y la teotihuacana; en la zona del sur,
las culturas pretiahuanaquenses y la cultura de Tiahuanaco.
Culturas clásicas: zona del Norte: En esta zona floreció la cultura maya, que
Toynbee considera como sin parentesco; tuvo sus antecedentes en las culturas de
transición, especialmente en la olmeca; el problema de si fue una cultura originaria o una filial, depende de si las culturas antecedentes pueden o no considerarse como altas culturas, para lo cual los elementos de juicio de que disponemos no son suficientes. La cultura maya fue creada por los mayas, que le
dieron su nombre; y continuada por los toltecas, primera ola de invasión de los

bárbaros venidos de los desiertos del Norte.
Cultura clásicas: zona del Sur: Son las filiales de la cultura de Tiahuanaco,
probablemente; entre ellas, citaremos, la chimú en la costa y la aimarae en la

sierra.
2) Periodo de plenitud: Representado por las últimas culturas clásicas,
o sea por los complejos culturales americanos más elaborados, la mayor
parte de los cuales fueron encontrados por los conquistadores europeos. Las
culturas propias de este periodo son las siguientes:
Cultura de la zona del Norte: La mayor parte de ellas son filiales de la
maya, nacidas a ralz de las invasiones de los bárbaros nahuatlecas, proceden-

tes de los desiertos del Norte. Estas culturas son: a) La segunda cultura
maya, que floreció en el Yucatán; Toynbee la considera como una filial de
la antigua cultura maya y la llama yucateca; creemos que se trata más bien
de una prolongación de la cultura maya original y no de una filial. b) La
cultura nahuatleca, que Toynbee llama mexicana, que fue la filial de la
maya nacida directamente como efecto de las invasiones; fue realizada por
las diversas tribus de los nahuatlecas, en la meseta del Anáhuac, los chi•
chimecas, los tecpanccas, los tlaxcaltecas y los aztecas; en El Salvador citra•
!empino, los pipiles. c) La cultura maya-quiché, realizada en Guatemala, filial

738

de la maya más conectada con las cultura
las tribus maya-quichés , .
paterna que con los invasores·
mas importantes fueron los
"ché 1
,
les, los tzutujiles los mames
qm s, os cakchiqueI
'
Y os pocomames.
Gutural de la zona Sur·. L a umca
, . cu1tura de esta
.
zona, en este periodo
f ue 1a · cultura inca, que Toynbee 11 arna andina
y la consid
·
'

tura sm parentesco. en realid d f
..
'
a ue una filiar de ¡
los quechúas o quichúas; el nombre de in
. a
chúas daban a sus soberanos·
.
ca p':'v1ene
de la América indigena.
' constituye la realización

era como una cu\.
.
ann";ae, realizada por
del titulo que los quecultural más avanzada

ch Culturas
realizadperiféricas·. Entre éstas so1amente merece
a,
a por los indigenas de igual nombre
aunque se extendió tamb",
p
en
ien a anamá y Cos Ri
más la cultura caribe de los inclí
d I ta ca.
genas e as Antillas

citarse I

merezca considerarse como alta cultura

·

ul
c tura chibColombia y Venezuela
,
Los autores citan adeI
al

' a cu

.ª

no creemos que

3) Disoluci6n: Cuando se presentaron 1
nas de América que aún sub . t'
os europeos las culturas precolombiSIS ian que eran la
periodo de plenitud estaban y
'd cad .
mayor parte de las del
.
'
aen e enCia,po 1
disolución debió de estar ce e
.
r o que su periodo de
,
r a, smo es que habia empezad
p
penodo
no llegó a cumplirse.' fue susti" tm"do por un ultrarrá 'do ya. 'od
ero tal
.
tico, representado por el D
b. .
p1 o peri o criescu ruruento y la conquista.
B) Segundo ciclo: Contiene el proceso de ad
.
dental conquistadora al
di
.
aptaaón de la cultura occien el área latinoamerican:eseoh prop1liza~dde nuestro Continente. E.ste proceso,
O a través de tre
rea
que son: 1) Adaptación de los col
s procesos menores,
criollos, al medio americano 2) E~nos e~ro_peos y de sus descendientes, los
parte de la población latin . .
mesttza¡e, que ha producido la mayor
comunidades indígenas po~nc;-'1ª· 3 ) ~a lenta absorción cultural de las
norteamericana, solamente el ;~:::::e ;:c1dental circundante. E~ el área
los otros dos han sido sustituidos
I
p~ocesos menores ha temdo lugar;
de los indígenas por el conquistarr ª ~esp'.adad_a Y ~istemática destrucción
timiento racista Los pe 'od
or ang osa¡ón, rmbwdo de un fuerte sen.
n os menores del ciclo son:

'

ª

1) Período de integraci6n. Constituid
1
cual se formó lentamente l.. sociedad o por a etapa colonial, durante la
la independencia cuya ca sa
f d amencana, hasta su culminación con
, .
'
u pro un a habremos de b
1
ps1qmco concomitante.
uscar a en el proceso

¿

2) Periodo de plenitud: Que ha tenido lu
.
.
durante el cual se concretaron las n . lid
en el siglo recién pasado,
ac10na a es de esta parte del mundo y

739

�se oper6 paulatinamente la fusi6n del proceso evolutivo americano con el
proceso evolutivo primario. Corno resultado de la diferencia apunt~a en
los procesos menores, en las dos áreas señaladas, han resultado dos vanantes
en la versi6n americana de la cultura occidental, la norteamericana y la
latinoamericana.
3) Periodo de disoluci6n: Se ha presentado en nuestro siglo, pero ya no
es netamente americano, sino mundial; es decir que forma parte del proceso evolutivo primario, por haberse operado ya la fusi6n de ambos procesos.
IV) Proceso evolutivo del Extremo de Oriente: Al igual que el proceso
americano, constituye un esfuerzo por superar las condiciones primitivas de
vida realizado con independencia de los demás. Contiene un único ciclo,
que 'termina en un largo estancamiento prolóngado casi hasta nuestros días;
sus períodos menores son :
[) Periodo de integraci6n: Durante el cual se configura la cultura dominante en el área; comprende el despertar de la primera alta cultura de la
zona y sus primeras vicisitudes, a través de la pugna entre dos tendencias:
la ancestral imperial universalista y el particularismo feudal. Esta cultura es:
Cultura del Extremo tk Oriente: Es la alta cultura básica de la zona;
naci6 en China, siendo su tendencia dominante inicial la imperial universalista; el feudalismo constituy6 la primera crisis de esta cultura. Se proyectó al Japón, donde el feudalismo era el régimen inmemorial. y donde_ la
introducción del sistema imperial de tipo chino provocó la pnmera cns1S.

2) Periodo de plenitud: Constituido por el triunfo definitivo de una tendencia sobre la otra; las condiciones peculiares del proceso, con independencia de la tendencia triunfante, estereotipó las formas; el período evolutivo
fue relativamente corto y desembocó en un largo estancamiento hasta la llegada de los occidentales. Las culturas propias del período son:

de China y al Oeste de la India. Este complejo cwtural tuvo sus derivaciones en las islas de Oceanía, donde bajo su influencia, surgieron las culturas
melanesia y polinesia, que ya han sido citadas como antecedentes de las
americanas precolombinas.
3) Período de disoluci6n: Como consecuencia de la incitación que para
los pueblos del Extremo de Oriente representó la intrusión de los imperialismos occidentales durante el siglo recién pasado, se sacudió el estancamiento en que había caído en el período anterior y se inició la disolución de su
único ciclo, la cual, como efecto del encuentro con la cultura occidental intrusa, se ha fundido con el periodo de disolución del proceso evolutivo primano.
V) La crisis del presente: Estamos asistiendo al período crítico final, en
que se disolverá tanto el segundo ciclo del proceso evolutivo primario, como
los demás ciclos de los procesos que se han fundido en el mismo; después
la evolución cambiará de sentido y aparecerán nuevos ciclos hist6ricos. En
el presente momento histórico, toda la humanidad, por primera vez, realiza
un mismo proceso evolutivo, Jo cual no nos autoriza para afirmar que no
volverá a presentarse una diversificación en el futuro; asistimos a un gigan•

tesco encuentro cultural de proporciones mundiales; como resultado de este
último, podemos señalar una tendencia hacia la formaci6n de una cultura
cosmopolita, aun cuando la resistencia de los particularismos es enorme.
Subsisten aún las culturas occidental, rusa, islámica, hindú, posterior del

Extremo de Oriente e indo-china; pero todas ellas o están en proceso de
desintegración o están muy próximas a iniciarlo; el Africa con su gran va•
riedad de culturas primitivas, ha estado y continúa sufriendo una fortísima influencia de las altas culturas exteriores, especialmente de la occidenta1.
El futuro depende del resultado de este múltiple y complejo encuentro cultural y del sentido en que se concrete la evoluci6n al finalizar la presente
crisis.

Cultura del Extremo de Oriente: En China, triunfó la tendencia imperial universalista y se combinó con el quietismo de la religión confucisna; en

el Japón, en cambio triunfó el particularismo feudal; cada una de estas tendencias tiñó con su color peculiar, el largo estancamiento en cada uno de
esos pueblos. Como consecuencia de los ma~ces del proceso,. se prod~ jeron
dos variantes de esta cultura, la china y la ¡aponesa. La variedad chma se
extendió por los países circunvecinos, tales como Corea y otros.

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-

742

743

�LOS INDIOS Y EL INDIGENISMO EN
HISPANOAMtRICA Y ANGLOAMtRICA

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

EL PROBLEMA del indígena americano frente a la vida moderna es una de
lru complejidades sociales de la civilización del Nuevo Mundo. Lo ha sido
desde el descubrimiento de América, de gran envergadura durante la época
colonial, y sin haber sido resuelto debidamente tampoco en la época de la
independencia. Pasaron siglos y cambiaron los sistemas políticos, pero la
actitud general hacia los amerindios, o sea, los aut6ctonos americanos, casi
no ha cambiado. Es como si fuera una repercusión de la anacrónica psicología de la conquista española, que no distinguía sino entre los vencedores
y vencidos, lo que equivalía a los hombres "superiores" e "inferiores". Sin
embargo, debido a la convivencia hispano-india, la mayoría indígena había
sido absorbida por el mestizaje, que llegó a ser un poderoso sostén étnicosocial de la sociedad colonial. Pero los indios no amestizados o superficialmente "hispanizados" se quedaron al margen, situación que perdura a\m
en nuestra época. tstos son los indios, cuya postura psicológica hacia los
demás sectores de la población no había cambiado. Tampoco se han alterado las inherentes peculiaridades indosincráticas de los criollos y de muchos
mestizos, de quienes depende el mundo indígena.

Es verdad que la incorporación de los elementos indígenas en algunas
actividades revolucionarias en Hispanoamérica del siglo XX ha sacarlo a los
indios del abismo histórico, de la misma manera que en el siglo anterior
los libró del olvido literario. Estas actividades sirvieron, sin embargo, más
a las ambiciones políticas de algunos caudillos que al visible mejoramiento
de la suerte indígena. Desde luego, no se puede negar que los indios en México y Bolivia han recibido algunas tierras, pero en las demás partes de
Hispanoamérica el problema agrario todavía está más envuelto en fraseolo-

745

�gia política que en soluciones prácticas. Por eso, los indígenas destituidOI
se sienten enajenados de sus conciudadanos y no tienen conciencia de su
nacionalidad, ya que viven al margen de la vida nacional de sus respectivos países. Según dice López y Fuentes, ellos se mueven en el suelo de
sus antepasados como peregrinos inmóviles, olvidados y despreciados ...
Tal estado de cosas invita a reflexiones no sólo antropológicas, sino también sociales y, sobre todo, esencialmente humanas. ¿ A qué se debe esta
situación que aparta un sector de la sociedad del otro? Cuando una vez
discutía este vital asunto con un intelectual mestizo de arraigada conciencia de su origen indígena, éste me dijo lo siguiente: "Se le han quitado al
indio sus tierras y religión, convirtiéndolo en esclavo. ¿ Qué compensación
ha recibido, si no todo lo malo? Al quitársele sus dioses antiguos, le obligaron a aceptar la fe cristiana que le acostumbró a vivir en humildad y miseria, desde la Conquista hasta nuestros días. . . ¿ Cómo entonces se puede
esperar que el desconfiado indio no se aparte de los que le han infligido
desgracias de dimensión histórica y que él acepte la linea de razonamiento
de sus opresores? Tiene tratos con ellos, porque los necesita y, sin embargo, vive en soledad ... ". Es una postura casi igual a la que Octavio
Paz asume al analizar la conducta mestiza, que conserva algunas actitudes
de la idiosincrasia india.
Este planteamiento parece bastante claro, pero desde el punto de vista
,ociol6gico no es tan sencillo. Lo complica la histórica simbiosis hispanoindia, la cual ha tenido repercusiones de un modo u otro en la vida de los
nativos y mediante la cual la mayoría de ellos han sido incorporados a la
civilización occidental. De otro lado, tampoco se pueden pasar por alto las
influencias indígenas que tuvieron que repercutir en aquel proceso de mutua
penetración psíquica. Tal circunstancia n'."' obliga a re~on~o~ a los_ tiempos de la Conquista y, desde allá, segwr la trayectona histónco-soc1al de
la Hispanoamérica colonial y moderna para conocer los elementos que determinaron la desigual convivencia entre unos y otros.
Las notables civilizaciones indígenas como la azteca y la incaica desaparecieron totalmente por haberse impuesto la civilización occidental de los
conquistadores españoles. Otra, la civilización más avanzada de los mayas,
se encontraba en plena decadencia cuando llegaron los españoles. Los creadores de esta última cultura indígena hablan abandonado ya varias pobla·
ciones antes florecientes. Ni estas tres importantes civilizaciones ni las de
menor desarrollo, como las de los chibchas, los araucanos y los tupi-guara•
nies, por ejemplo, habían tenido alguna relación o contacto anterior con
la civilización de los peninsulares. Sin embargo, la civilización peninsular,

746

por haber adquirido gradualmente varios elementos nativo-americanos no
se puede. ya ~],amar española sino hispanoamericana o indohispanoarneri:ana.
La contnbuc1on nativa más notable a la nueva civilización del Nuevo Mundo la co':"ti'.°yen los influjos lingüísticos y costumbristas, así como algunos
rasgos
ps,qmcos .resultantes. de la mezcla racial. Tal hecho, desdeuego,
]
di'
no smmuye 1a unportancia de los logros indígenas precolombinos, que refu';""n ~y el reciente indigenismo en la literatura y en las artes de algunos
paises hispanoamericanos.
El modo como fueron incorporándose los rasgos indígenas a la fisonomía

de la nueva. co"'.unidad étnica hispanoamericana, se nos presenta como un
fenómeno b1ológ,co con ciertos rasgos psíquicos . A este ien
, ómeno se ha
dado el. nombre
de
mesúzaje.
Es
el
proceso
de
la
mezcla
e'tru'
· ¡
,
ca d e¡ espano
con el md1gena, que resultó del choque de dos razas y dos civilizaciones la
euroJ:"'a y la india. Los hombres como producto de esa mezcla se ll~an
mestizos. T".1 mezcla no implica necesariamente la penetración cultural O sea
la .aculturación de un grupo por el otro• Segun' af,·rma 1a expencnc1a
• • h.istónca, el grado de esta penetración, aparte de la imposición del idioma cas~llano Y la religió~ católica a los indios, era en otros aspectos bastante fleXlble. Comprometió, ante todo, la unión de sangre, la cual se fue transforman~o,_ algunas veces, en los diversos grados de la simbiosis cultural. Este
mestizaje depen~ia de la intensidad asimiladora de los rasgos hispánicos
o d: la retenoón de las raíces indígenas. Tal hecho e.xplica la exis~~ia h_asta la fecha, de uno y otro lado, de los mestizos españolizados y de los
indws hg"""'.'.ente amestizados, afirmando así la relatividad del proceso de
tran":ultura_c10~. Por eso, no nos puede extrañar que un considerable porc:~taJe de md1genas haya adoptado ciertos rasgos "occidentales" sólo superf1~ente, pero en el interior de su alma sigan siendo indios y en cambio, otros, no hayan cambiado en nada.

Las primigenias crónicas tanto españolas como hispanoamericanas dan a
conocer la vida indígena, su organización social y política, sus costumbres
Y sus 1 ~ civilizadores, antes, durante y después de la Conquista. Baste
que menooncmos obras como la Historia general de las cosas de Jndins de
Bernardo de Sahagún, la Verdadera historia de la conquista de la Nueua
España de Berna! Díaz del Castillo, la Breuisima relación de la destrucción
de las Indias de Bartolomé de Las Casas, la Relación de las cosas de Yuc_atán de ~iego de Landa, la Nueva nueva crónica y buen gobkmo de Felipe Guzman Poma de Ayala, los Comentarios reales de los incas del inca
Garcilaso de la Vega, la Crónica mexicana de Fernando de Alva Ixtlilx6747

�clútl, o la Historia general del reyno de Chile de Diego de Rosales, sin
mencionar más.

Dentro de la amalgama de sangre y de los rasgos que derivan de la mestización en el conjunto de la civilización lúspanoamericana, ha de reconocerse lo hispánico como la mayor fuerza espiritual y unificadora. Este proceso de "occidentalización" de la civilización lúspanoamericana duró por espacio de tres siglos. Durante ese período fincó sus bases en lugares diferentes como México, Bolivia y el Perú, donde el indio ha tenido y tiene
preponderancia étnica. La idiosincrasia y tradición indígena habían logrado un gran alcance dentro del ámbito mexicano. Tal hecho, por laudable
que sea, no comprueba, sin embargo, que el factor indigenista cumpla igual
papel en las naciones con considerable población india. Países como Bolivia,
Ecuador, Guatemala, Perú y Colombia, cuya literatura presenta bellas obras
de temática indianista, despliegan muy poca o ninguna influencia "nativista" en su desarrollo cultural, económico y social. Esto se debe posiblemente a que los varios grupos étnicos viven a1li más o menos apartados. Ello,
por cierto, no contribuye a su integración cultural y social. Debido a extrañas circunstancias locales, en algunos países andinos hay casos que muestran la retrogresión de unos grupos mestizos y aun criollos al indigenismo
biológico, mientras que en otros se nota el alcance del mestizaje hacia nuevos grupos indios. Desde luego, allí donde hay comunidades indígenas densas y apartadas de la civilización moderna, ellas no pueden fácilmente influir
ni recibir influjo que transforme su antiguo estilo de vida y su mentalidad.
Estos indios sencillamente v;.ven tal como vivían sus antepasados hace siglos.
Su número abarca todavía a muchos millones de almas.
Como creadores de civilización, los indios precolombinos que habitaban
el territorio que hoy constituye la parte meridional de Hispanoamérica, desplegaron en el pasado gran superioridad espiritual sobre aquellos que vivían al norte del río Grande. Esto ocurrió, sobre todo, en México y la
América Central, cuyo conjunto territorial se 'llama Mesoamérica. Otra cuna de civilizaciones avanzadas fue la región andina, mientras que el interior tropical y selvático así como la pampa sudamericana no habían propiciado más que modos de vida primitivos. Primitivos y bravos fueron también los indios de Angloamérica, en su mayoría, nómadas. Según afirmaron los descubrimientos arqueológicos, las altas civilizaciones indígenas se
desarrollaron en las regiones serranas, mientras que en las planicies, con po·
cas excepciones, existieron las formas bajas de la vida autóctona.
Nuestras alusiones al respecto tienen carácter general, ya que las ClVI·
lizaciones indígenas precolombinas constituyen un amplio tema que es im-

748

f'.°'ible abarcar en unas cuantas páginas. Sin embargo, tratamos de relac'.onar, en cuanto sea posible, lo indígena con la época moderna. Cabe decir que el tratamiento de los indios desde los tiempos de la Conquista fue
nada menos que escandaloso. Desde luego, se pretendía con frecuencia excusarlo con la moralidad cristiana y la superioridad racial, lo cual ocasionó
el surgimiento de la "leyenda negra", que lúzo mucho daño a la España
colomal. La legislación española que proclamaba a los indios como hombres libres, desgraciadamente, fue raras veces respetada por los terratenientes. ~ste pecad? histórico lo comparten no sólo los españoles sino también
los lúspanoamencanos, aunque de modo diferente.
La concienci~ de esta falta es tal vez una de las razones por las que
en los últimos tiempos se han iniciado en algunas regiones de Hispanoamérica esfuerzos para incorporar al indio a la civilización moderna. De un
lado, se trata de aculturarlo mediante la enseñanza y adiestramiento en nue-

vos ."'.étodo~ d; agricultura, y del otro, se intenta preservar las lenguas y
tt:3ci1c1ones md1genas, para sacarlas del abandono histórico. Como patrimo~10

cultural, tales asuntos son objeto de investigaciones científicas y folcló-

ncas y no raras veces inspiran el trabajo creador de los artistas y escritores.
A este interés y acción en favor de los indios se les da el nombre de indigenismo. Desde luego, conviene distinguir entre el indigenismo social que
busca una aculturación general, adiestrando al indio para que eleve su nivel
de vida con recursos y técnicas modernas, y el indigenismo intelectual, que

se sirve de medios literarios y artísticos para movilizar la opinión pública en
favor de la causa indígena. Se desarrollan también las investigaciones antropológicas, sociológicas, etnológicas y lingüísticas. A ellas debemos la reconstrucción documental de las civilizaciones precolombinas, así como el conocimiento de los indios de hoy. Esta clase de estudios se halla muy adelantada
tanto en Angloamérica como en Hispanoamérica, dándose a los especialistas en los asuntos novomundanos el nombre de americanistas. Entre éstos
d_e ambas Américas existe un genuino espíritu de entendimiento y cooperación, que muchas veces ayuda a promover y coordinar la acción indigenista oficial.
Conforme a la variada interpretación de las antiguas civilizaciones indígenas, las opiniones sobre el papel que desempeñaron en relación con la
civilización occidental son muy divergentes. Oscilan entre la actitud de
franca loa y la cautela que nace de reservas mentales. Ninguna, empero,
niega las aportaciones significativas al adelanto del espiritu humano. He aquí
algunas de las más representativas opiniones de investigadores latinos y angloamericanos :

749

�El doctor Herbert J. Spinden, conocido antropólogo norteamericano, asume una actitud histórico-estética en la comparación de las culturas antiguas
del Nuevo y del Viejo mundo. Observa él que "puede establecerse una eictraordinaria analogía entre los mayas y aztecas y los griegos y romanos respecto a su carácter, realizaciones y relaciones entre ellos. Los mayas, a semejanza de los griegos, era un pueblo artístico o intelectual que desarrolló
y llevó a un plano elevado la escultura, la pintura, la arqueología, la astronomía y otras artes y ciencias. Políticamente, los dos pueblos estaban divididos en comunidades o ciudades-estados que peleaban entre si disputándose el poder. Algunas veces se establecían alianzas temporales entre algunas
ciudades-estados, pero la unidad real existia sólo cuando se enfrentaban al
enemigo común. La religión maya era más bárbara que la griega, pero en
cada caso su culto fue idealizado y embellecido en el arte. Los aztecas, a
semejanza de los romanos, eran un pueblo bravo y guerrero que estableció
su civilización sobre las ruinas de otra más antigua, que había caído ante su
empuje y logró realizaciones muy notables en su organización y gobierno.
Los toltecas, que fueron la vanguardia histórica de los aztecas, pueden apropiadamente compararse con los etruscosº. 1
El distinguido ensayista colombiano, don Gonzalo Restrepo Jaramillo,
comparando las dos civilizaciones, la india y la moderna, ofrece esta opinión al respecto: "Los pueblos indios de América precolombina no conocieron la rueda, y por eso su civilización avanzó muy poco en realizaciones
prácticas. En cambio, puede afirmarse que todo el proceso mecánico de
la civilización occidental depende de la utilización de ese, al parecer, pequeño descubrimiento; y como el proceso de su aplicación había de llevar
a la imprenta primero y al vapor después, y la influencia de una y otro
son trascendentales para el progreso del espíritu, podemos sacar la consecuencia de que el desarrollo de la mecánica es de enorme beneficio para
el adelanto del pensamiento. La supresión de la rueda haría retroceder el
mundo a épocas de plena barbarie".•
Otra observación significativa proviene del célebre arqueólogo mexicano,
doctor Alfonso Caso, quien, al analizar las culturas precolombinas, subraya
su espiritualidad contrastada con la completa falta de imaginación técnica.
Su juicio, por cierto, muy equilibrado, se expresa así: "Cuando la conquis,.
ta les sorprendió, los aztecas eran todavía un pueblo medio civilizado que
SPINDEN, Hebert J., .A.scient Civilizations of Mexico and Central America, New
York, 1946, pp. 201-203.
1

1 REsTREPO JARAMILO~ Gonzalo, Norteamérica: signos de interpretación. Revista
Universidad Católica Bolivariana, t. II, Bogotá, 1938.

750

no había alcanzado el refinamiento cultural de los mayas, los toltecas, los
totonacas y los mixtecas. Los aztecas se encontraban en medio de una época
floreciente, pero las viejas culturas indígenas que ya habían desaparecido
son una prueba elocuente de esterilidad con la que esas grandes civilizaciones finalmente terminaron. Habían carecido de un ideal constantemente
progresivo que las hubiera llevado a concebir la vida como algo más que
una invariable y meticulosa repetición de ceremonias en honor de los dioses.
"Entre las grandes culturas de Mesoarnérica, la religi6n en gran parte
tomó el lugar de la invención técnica. La creencia fundamental era que
el hombre no tenía que resolver sus propios problemas, pero debía implorar a que los dioses los resolvieran y se compadecieran de la Humanidad.
El hombre solo no podía hacer nada; su técnica era ineficaz. Sólo por
medio de sacrificio podía inducir a que los dioses satisfacieran las necesidades de la Humanidad con su benevolencia". s
La mentalidad teocéntrica entre los indios se manifestaba en el temor de
lo sobrenatural y una variedad de supersticiones, que se originaban en los
cambios inesperados de la naturaleza. Fueron rasgos anímicos que desplegaban gran importancia en la vida cotidiana y moldeaban las creencias indígenas. Algunas tribus culturalmente avanzadas mostraron sensibilidad artística
en las obras de arte y arquitectura, así como en la poesía y otras manifestaciones literarias de carácter legendario, que se han transmitido mediante la tradición oral. Muchas expresiones de este legado cultural de la
América indígena han sido recogidas por investigadores y publicadas en los
últimos años por el Instituto Indigenista Interamericano.
Hay numerosos monumentos arquitectónicos dispersos en Mesoamérica y

la región de los Andes, que atestiguan la alta habilidad creadora de los
antiguos constructores y artistas. Entre ellos descuellan las pirámides y otras
estructuras precolombinas en San Juan Teotihuacan, Tula, Monte Albán,
Mida, Chichén Itzá, Palenque, Copán, Tikal, Chavin, Tiahuanaco, Cuzco,
Machu Picchu y Sacsahuarnán. De extraordinaria belleza es la cerámica,
sobre todo, polícroma, que pertenece a varias civilizaciones. Sorprendente
originalidad ornamentaria y de composición muestran los murales multicolores al fresco en Bonampak, también las estelas talladas en piedra que se
encuentran en toda la zona de la civilización maya. Mientras tanto, la orfebrería precolombina en la que se utilizaba oro y plata, es un vivo testimonio de la destreza artística de varias tribus indígenas, desde México hasta
Perú.
• CASO,

Alfonso, The .A.ztecas, People of the Su.n, Norman, 1959, p. 96.

751

�De mucha originalidad son también las esculturas y bajorrelieves con
representación de plantas y animales, los que se encuentran en muchos mo-

numentos precolombinos de México. Según algunos arqueólogos, las ornamentaciones zoomorfas, como las de las serpientes en la balaustrada de Chichén Itzá, acusan similitud con las halladas en los frisos del templo indio en
Amaravati, lo cual sugiere una posible difusión o trasplante cultural de la

españoles
·
la • , al Nuevo Mundo. En el campo de medi cma,
rnuv avanzada fue
c1~g1~, ya que se llegó a practicar hasta la trepanación del cráneo. La
dentister'.a estaba familiarizada con los dientes postizos hechos de piedras
seIIl!prec10:'as. En el tratamiento de enfermedades se utilizaban hierbas de
valor
.
das
¡ f med1cmal, como la quinina' las cuales después han SI'd o mcorpora
a a armacopea colonial y moderna.

India a Mesoamérica. De igual manera, se señala el parentesco decorativo

en la representación de las plantas en los monumentos de Cambodia y los
de Palenque. Ello también hace suponer en los contactos culturales transpacíficos entre el Asia sudorienta] y América. Los estudiosos, debido a la
cautela científica, todavía no han emitido su decisión final al respecto. Sin
embargo, hoy pocos dudan en el origen asiático de los indios arnericanos.

Hace tiempo ya que se había aceptado la suposición de la inmigración de
ellos del Viejo Mundo, a través del Estrecho de Bering, en la época prehistórica. Tales circunstancias no se oponen, empero, a las especulaciones sobre

los nexos culturales entre América. y otros continentes, que posiblemente
también habían existido muchos siglos antes del descubrimiento europeo del
Nuevo Mundo.
Hasta la fecha causan mucha admiración las gigantescas estructuras precolombinas de piedra en las cuales no se empleaba argamasa. Ejemplos de
ello son fortaleza incaica de Sacsahuamán y unos edificios del Cuzco imperial, cuyas partes han sido utilizadas por los españoles en la construcción
posterior de las iglesias católicas. Los peninsulares acostumbraban construirlas, por Jo general, encima de las pirámides, para así erradicar las viejas
creencias upaganas". Todavía causan asombro las figuras ciclópeas de los

toltecas de Tula y las enormes cabezas esculpidas en piedra de los olmecas,
que se hallan en la zona sureña de México. De mucha importancia fueron
las obras de ingeniería indigena en forma de carreteras de piedra y puentes colgados, cuyos fragmentos se conservaron en la zona incaica, así como

el sistema del agua potable y de irrigación, conocidos en varias partes de
la América precolombina.
Varias tribus conocieron la escritura pictórica, la cual utilizaban, como los
mayas, para registrar unos acontecimientos notables en las estelas o, como

los aztecas, en sus códices hechos de papel de maguey. En cuanto a las
ciencias, el conocimiento de las matemáticas con el uso del cero, les sirvió a

unas tribus mexicanas para establecer un doble sistema de calendario: ritual
y agrícola, o sea anual. Es notable la exactitud calculadora de los indios
de América en computar su calendario anual, que antecedió con muchos

siglos la introducción del calendario gregoriano en Europa, traido por los

752

Algunas tri~us i~dias tuvieron una definida organización estatal. Lo comprueba la eX1stenc1a
del imperio azteca , de 1as cm
• dades-estados mayas y
.
sobre _t:mo, del rm~erio incaico llamado Tahuantinsu,w. Aquel imperio com'.
prend10 extensas areas a lo largo de la costa sudamericana del p 'f'
.
.
==y
tuvo una bien deternunada estructura social y politica Aunque b d
la subyugación incaica de las tribus vecinas el impe.r,·o le d . asa o en
' 1
•
'
s e1a autonomia. ocal y libertad religiosa. Merced a la disciplina civil se convirtió en
su tiempo en el ~ejor organizado y más grande estado indigena del Nuevo
~u~do. La propiedad comunal en aquel imperio anticipaba el sistema soc1alist:1', ,m~entras su estructura gubernamental se parecía algo al monarquismo dinastico. Tales rasgos eran contrarios al régunen
·
·¡·
de¡ lillpeno
·
•
mi 1tar
azteca,
con su absolutismo politice y un estricto sistema tributano.
·
El es, ·tu
pm , .guerrero-conquistador azteca constituyó una centrad 1·ccion
· , a¡ estado
teocratico de los mayas, quienes estaban más interesados en ¡
· ·
~
as=~
!las artes y ceremonias religiosas que en las guerras. En la costa peru
¡~ culturas mochica y nazca juegan un papel exactamente igual con :~:'.
eón a la cultura incaica, más organizada socialmente pero creativa en el
campo del arte.
La continuidad indígena entre el pasado y el presente se

11·

muchas supeIVIvenc1as
·
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· d"1as, que se dan tanto e
man ene en
.
n 1as costumbres y creen-

cw como en los conceptos comunales y capacidades rtis' 11·
H
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enc10nar aqw as anaguas comunidades indias llamad
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e uas, ungo o e1 ponga¡e que son modalidades de trabaJ·o obligato . .
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avia en .os quechuas y aymarás. También ¡0 es e¡ peona¡e
· ongmado
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en a co, .ama y . ampliamente
difundido toda v1a
' en vana~
· partes
' de His. .
panoamenca. Dichas mstituciones populares explican la • ...: t . d 1
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smo como un resultado de la vieja obediencia del ind'
·
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'b 1 d
,
10, prunero ac1a
Jerarquia tn a .y espues de la Conquista, hac·ia ¡os encomenderos y
hacendados. Es caSI un axioma hist6rico que una
.
,
vez ¡¡ evada a cabo la
conqwsta, esta obediencia indígena a las autoridades sirv',
¡
10 a os conqwstado-

ª''

~=e'/53
humanitas -48

�•

res para extender el dominio español sobre los imperios de los aztecas Y los
incas con relativa facilidad.
Se conservan también algunas creencias y supersticiones paganas precolombinas, que se mezclan extrañamente con el rito cristiano ~emo, tanto .en
Mesoamérica como en la región de los Andes. Es un fenomeno c~nocido
mo sincretismo religioso. En algunos lugares de Guatemala, por e¡emplo,
co
· catóT1cas para . rendrrles
los indios todavía llevan sus idolitos a las ig1eSias
culto con candelas e incienso como a Dios y a los santos. En casL todo_ el
Nuevo Mundo se han conservado desde la época anterior a ~ Conq~':"
algunas danzas nativas, no raras veces acompañadas de su musica pruruna • El gran sentido artístico de los indios que ya no puede crear las
~~des obras de antaño, se manifiesta ahora en trabajos de pequeña artesanía, como la manufactura de sarapes, ru~nas, poncho~, canastas, a:fare,
fb •
una gran variedad de ob¡etos decoratlvos. Su con¡unto
na, or e rena, Y
.
•
bl
da un vivo colorido a las varias regiones de Aménc~. De mc~mpara e
·
·
· ,: es también la mitología
nqueza
unagmaw.va
. del mdio h!Spanoamencano,
.
.
,. . cuyas misteriosas leyendas proporcionan fascmantes temas literanos y art1st1cos.
En Hispanoamérica los indios todavía son víctimas de perjuicios y _abusos
de la gente de otras clases sociales. Los factores que dificultan
porparte
.. d.
·
·•
la vida de sus respectivos países son: la merc1a e vanos gosu mtegracion a
.
.
•
· d
·
·' la indolenaa de la sociedad
e
b1ernos
para su reha b"l"ta
1 1 c1on,
. y la. resIStenaa
.
,,
los latifundistas respecto a la reforma Agraria que pudiera ahviar el . hamlado, entre las dihculbre" de la tierra de los indios desposeídos. Por otro "
del "
taculizan
en
muchos
casos
la
aculturación
os d
m '1genas, se
tades que obs
· "liz · •
indica mayormente su falta de interés en adaptarse a l~ c1v1 ~cion moderna, la carencia de educación y de ambiciones econóIIDcas, l: _mconst~·
cia de su conducta y la pereza, así como los obstáculos topográfi~os y l,m.. ísticos. No hay que olvidar que hasta la fecha se hablan en vanos pa1ses
gude I Nuevo Mundo más de quini.entos idiomas y dialectos mdigenas.
Hay
.
.; . d;
también obstáculos "internos" en el camino hacia la emanc1pacion m 1gena, los cuales a veces surgen de su propio seno étnico. Son obstác_ulos causados por individuos que han "superado'' su ambiente. Lo conf1:111a una

observación sociológica del peruano Manuel González Prada, ferviente defensor de los indios y negros en Hispanoamérica. González Prada dice en su
ensayo Horas de lucha (1908) lo siguiente: "Cuando un individ~o se ele:
sobre el nivel de su clase social, suele convertirse en el peor enermgo de ell ·
Gertrude and MARTÍ Samuel, Dances of .Anáhuac. The Choreography and Music of Precortesian Dances, Chicago, 1964.
• PRoKoSOH KuRATH

Durante la esclavitud del negro no hubo capataces más feroces que los mismos negros; actualmente, no hay quizá opresores tan duros del indígena
como los mismos indígenas españolizados e investidos de alguna autoridad".
Sin embargo, González Prada no pierde la fe en el indio, quien se redimirá por su propio esfuerzo y no por la humanización de sus opresores.
Los movimientos indigenistas en Hispanoamérica son relativamente débiles
y sus actividades poco efectivas, aunque aparezcan en el panorama general distinguidos defensores de la causa indígena. Interesante es conocer la
postura de unos notables ensayistas hispanoamericanos hacia el problema
indio y sus varios matices intencionales. Así, Germán Arciniegas y Luis Alberto Sánchez basan su proindigenismo en consideraciones humanistas, sociales, orgullo racial y posiblemente razones políticas. José Vasconcelos y Pedro
Henríquez Ureña asumen hacia los indios patemalismo cultural, pero como
los analizan de una manera arbitraria, hay sospecha de su insinceridad intelectual. Ricardo Rojas utiliza la temática indianista para sus especulaciones
teóricas, la cual nada tiene que ver con la civilización criolla rioplatense.

Abiertamente racistas, debido a su ideología criollista y europeizante, son Domingo Faustino Sarmiento, Francisco García Calderón, José Ingenieros y
Carlos Bunge. La actitud opuesta la representan Manuel González Prada, José
Carlos Mariátegui y Víctor R. Haya de la Torre, quienes defienden la causa
indígena con énfasis en la absoluta ausencia de justicia social, aun cuando

esta convicción forme el subfondo de su doctrinarismo político. El indigenismo mexicano, muy desarrollado y dinámico, cuenta entre sus propulsores con
Manuel Gamio, Alfonso Caso, Ángel Garibay, Juan Comas, Miguel LeónPortilla y Gonzalo Aguirre Beltrán, también conocidos por sus importantes
investigaciones antropológicas. Lo suyo hacen también el venezolano Miguel
Acosta Saignes, los ecuatorianos Aníbal Buitrón y Gonzalo Rubio Orbe, y los
peruanos Luis Valcárcel, Federico Kauffman Doig y Manuel M. Valle.
Entre las naciones del Nuevo Mundo, en México es donde la conciencia
indígena está más arraigada, aunque no falta ese arraigo en ciertos sectores

sociales del Perú, Ecuador, Bolivia y Guatemala. Y es México tal vez uno
de los contados países que puede enorgullecerse de más progreso y mejores
resultados en las actividades indigenistas, aunque todavía no haya abarcado
toda la poblaci6n india. El famoso antropólogo mexicano doctor Alfonso
Caso declaró hace algún tiempo que "el problema indígena en México no
es un problema racial, sino un problema cultural". Sin embargo, parece
dudoso que la misma ideología prevalezca en otras naciones latinoamericanas,
a juzgar por los alarmantes informes que sobre la acci6n indigenista presentaron varios investigadores hispanoamericanos en los Congresos Internaciona-

755
754

�les de Americanistas entre 1962 y 1972. Casi todos señalaron la notoria negligencia de las respectivas autoridades gubernamentales y también la de los
propios indios, lo cual retarda o impide su aculturación. , Son ~ns'.antes los
abusos de parte de otras clases sociales para con estos mas ¡ auténticos ame-

rica sean menos intensos en comparación con los existentes en Angloamérica
pero existen. Desde luego, tal criterio depende de como se lo juzgue en ¡~

países con más pluralismo étnico o en los que carecen de él. Desde luego,
en todos siempre existe un sector dominante, que cree tener el derecho de
someter a su voluntad las minorías étnicas o nacionales. Eso es lo que causa las

ricanos!

discriminaciones dondequiera que sea.

¿ A qué se deben los abusos de los indios en Hispanoaméri~? Paree: que
eso tiene algo que ver con la estratificación social de la colorua, que d1v1d16
su sociedad en varias clases. En el pasado se las identificaba con la apariencia somática hoy más bien con su bienestar económico; pero la línea divisoria nunca 'ha sido exacta, tampoco lo es hoy. En el escalafón social los
más pudientes son Jos criollos, seguidos por la burguesía mestiza adinerada,
menos adinerada o la marginal, mientras que los indios, por ser los más
pobres, pertenecen a la clase baja. Las diferencias entre estos es~~atos que
todavía parecen conservar su antiguo carácter étnico: son muy vlSl_bles. Se
reflejan a menudo en las actitudes de un estrato hacia otro, es dec!J' en las
relaciones interraciales.

El antropólogo hispano-mexicano Juan Comas se o~upa de este problema
en un estudio colectivo Relaciones interraciales en Amenca Latina 194{}-1960
(México, 1961), en el cual expone la convivencia de varios_ grupos é:nicos
desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Como no mega la eXJstencia de discriminaciones en Hispanoamérica, fobre todo en los países de preponderante población indígena. Las califica, empero, más. como prejuidos

de tipo social, cultural y económico, que como consecuena_a de _deterrrun~das actitudes raciales. A la vez, Camas cita varias resoluciones interamencanas que censuran el racismo y los prejuicios étnicos contra los indios, seña•
lando los apodos abusivos que se usan contra ellos, tales co~o. "indio", "in•
P,iote", "naco" y otros de carác~r denigrante. T~es abu~ mf1eren, p~es, la
existencia de discriminaci6n racial, aun cuando esta este, a veces, sutilmen-

te camuflada.
De semejante opinión son también varios americanistas europ:°s y esta~ounidenses. Baste con que citemos aquí al antropólogo Alfred Metraux, quien
en su ensayo Problema racial en América Latina (Co~1;ier de l'Unesco, _Paris, 1960) dice lo siguiente: "En ninguna _parte de ~e.nea de habla espano~
se presentan las relaciones raciales en la mhumana ngidez con que se asocia
a la noción de racismo. Pero sería erróneo afirmar, como sucede con frecuen-

cia que en los países con fuerte porcentaje de población indigena no existan
cie~s formas de prejuicios y de discriminación de carácter racist_a". Pese ..
tales opiniones, es poco discutible que los prejuicios raciales en HISpanoame•

ª

756

1:&gt;ando un vistazo histórico hacia atrás, hay que recordar que los indios expe~entaron mucha peor suerte en sus primeros contactos con los europeos.
As1, según cuentan los cronistas peninsulares, entre ellos Las Casas y Fernández de Oviedo, durante la conquista del Caribe perecieron cientos de miles
de indígen~. Se les había eliminado por completo de la Hispaniola, Cuba
y Puerto Rico, que a la sazón constituían el baluarte para la expansión colonial de España hacia tú,rra firme, o sea, hacia el continente americano. Más
tarde hubo casos de pacificación colonial como, por ejemplo, la supresión
del levantamiento inca de Túpac Amaru en el Perú ( 1780), así como las
guerras c~ntra los indios en las colonias inglesas durante los siglos XVII y
XVIII. Sm embargo, parece que las bajas más grandes que sufrieron los
amerindios, tanto de Hispanoamérica como en Angloamérica, ocurrieron du':'nte la época de la independencia. Asr, en pleno siglo XIX el ejército argentmo con la ayuda de los gauchos, aniquiló a la mayada indígena en la región
del Plata, mediante lo cual dejó de existir el "problema indio" en la Argentina y el Uruguay. No menos crueles sucesos ocurrieron en los Estados Unidos en el mismo siglo XIX, durante las llamadas "guerras indias", sobre todo
cuando se efectuó el aluvión migratorio de los colonos yanquis hacia el
Oeste. Tanto en uno como en otro caso, dichas guerras se han llevado a cabo
bajo el pretexto de "pacificación militar", la cual diezmó a los indios en ambos territorios.

Mu chas novelas hispanoamericanas se ocupan de las dramáticas condiciones en que viven los indios en pleno siglo XX. Entre ellas las más notables
son: Raza de bronce (1919) de Alcides Arguedas, Huasipungo (1934) de
Jorge Icaza, El indio ( 1935) de Gregario L6pez y Fuentes, El resplandor
(1937) de Mauricio Magdalena, Sumag Allpa (1940) de Gonzalo Humberto
Mata, El mundo es ancho y ajeno (1941) de Giro Alegría, Tungsteno (1948)
de César Vallejo, Entre la piedra y cruz ( 1948) de Mario Monteforte Toledo, Hombres de maí.z (1949) de Miguel Ángel Asturias, Juan Pérez Jolote
(1952) de Ricardo Pozas y Los ríos profundos (1958) de José Maria Arguedas, para mencionar algunas obras solamente. En la narrativa de la nueva
promoción descuellan: No se suicidan los muertos (1957) de Esteban Pavletich; Oficio de tinieblas (1962) de Rosario Castellanos; El Titán de, bronce
757

�(1964) de Isabel Centellas; Madre milpa (1965) de Carlos Samoya Chinchilla y Sangre del maíz (1966) de José M. López Valdizón, sin mencionar
más obras de este género literario que llegan a docenas.
Un hecho que a veces escapa a la atención es la completa dependencia del
indio de la ecología. Las experiencias coloniales ya habían comprobado que
los amerindios nunca se adaptaron al duro trabajo en las núnas donde perecían, tampoco los de la sierra a las faenas en la planicie. El brusco cambio
climático-ecológico les infligía padecimientos físicos y hasta la aniquilación
biológica. Asi, muchas bajas durante la Guerra del Chaco (1932-1935) entre
Bolivia y Paraguay, se debieron mayormente al desajuste bioecológico de los
soldados serranos, que no estaban acostumbrados a las condiciones selváticas.
No menos trágico, aunque no tuviese carácter meramente ecológico, fue el
trasplante forzado de los indios Cherokees de sus hogares en Georgia-North
Carolina-Tennessee al estado de Arkansas en 1838, durante el cual pereció
una tercera parte de dicha tribu indigena. Durante la construcción de la carretera transandina peruana a la selva amawnica en los años 1960, hubo
plan de un trasplante masivo de los indios serranos a la zona tropical. Felizmente, fue anulado a tiempo, ya que su realización hubiera tenido resultados
desastrosos. Parece que semejante proyecto en menor escala, hace años ya,
tampoco tuvo éxito en Colombia. Conocidos son los casos de los reclutaa
serranos en Ecuador y Perú, quienes al traérselos a la costa se sentian desarraigados y se fugaban en la primera oportunidad a sus montañas. Estos
ejemplos comprueban que los amerindios, apegados a su ambiente telúrico,
no pueden soportar condiciones de vida que les fueran extrañas, ya que su
imposición trae resultados trágicos.
El problema indigena en los Estados Unidos lleva un rumbo diferente.
Después de largas y dramáticas luchas que redujeron el número de los indios,
muchos de ellos nómadas, se les asignaron territorios llamados "reservations".
tstas tienen autonomía y están administradas por consejos tribales, con la
ayuda del representante gubernamental. Tal arreglo es producto de la politica liberal de Waslúngton, que tiene un doble propósito. De un lado, protege a los indios de un posible abuso y explotación de los forasteros, y del
otro, les asegura libertad para sus actividades sin forzarlos al cambio en ,ru
manera tradicional de vivir. En ambos casos se les proporcionan muchas facilidades para su integración cultural voluntaria. La tradición ancestral que
se basa en las estrechas relaciones de la familia con la comunidad tribal, es
para los indios de los Estados U nidos una cosa sagrada. Por eso, para no
separar a la juventud india de sus viejas ralees civilizadoras, en los últimos
años se establecieron en el Estado de Arizona escuelas donde se enseña tanto
758

el idioma como la historia de los Navajos. La creciente concurrencia estudiantil a dichos planteles parece indicar un gradual mejoramiento del sistema
educativo entre los indígenas, expuestos previamente a la enseñanza casi ex.
clusivamente, en el idioma inglés. Esta medida alienta a otras tribus como
la Chippewa del Estado de Minnesota y los Pueblos del Estado de Nuevo
México, a establecer escuelas superiores a semejanza del Navajo Community
College (1969), que está controlado por las autoridades tribales aun cuando
reciba el apoyo pecuniario gubernamental. Es de esperar que los indios puedan, por medio de la educación, beneficiarse de la civilización angloamericana más que antes.
La desafortunada suerte de los indios en los Estados U nidos diezmados
en el siglo XIX durante el empuje de la colonización yanqui ha~ia el Oeste
-al igual que la aniquilación de los indlgenas en la Argentina de entonces-produjo, sin embargo, bases para su rehabilitaci6n. El Gobierno estadouni'.
dense ha firmado tratados con varias tribus indias, en virtud de los cuales
estas tribus reciben como indemnización ciertas rentas anuales. Varias comunidades indigenas están organizadas en cooperativas, pero otras, debido a las
inclemencias topográficas, son menos afortunadas. El descubrimiento de petróleo en las "reservations" de Oklahoma convirtió a algunos indios en millonarios, lo que, sin embargo, no es ningún reflejo del bienestar general
indigena, puesto que muchos se hallan en condiciones difíciles. Lo comprueba
el hecho de que la mitad de los indios estadounidenses reciben ayuda federal,
aun cuando posean extensas tierras comunales. Desde 1933 un notable mejoramiento material les proporcionó el programa gubernamental de acción
social dentro del "New Deal", promulgado por el Presidente Franklin D.
Roosevelt.
En las "reservations" indias se han construido, a expensas del Gobierno,
escuelas, hospitales y centros de adiestramiento técnico-rural, que ayudan a
la aculturaci6n de sus habitantes, a la vez que les aseguran comodidad y protegen su individualidad étnica. El proceso de la integración indigena a la
civilización angloamericana corre, empero, distinta suerte: se debe en parte
a la resistencia psicol6gica y en parte al instinto de preservar su propia identidad racial. El mestizaje biológico, en estas circunstancias, es más problemático que la asinúlación cultural, ya que varios grados de su alcance ofrecen indudables ventajas econónúcas. Debido a su hermetismo e impenetrabilidad psíquica, los indios norteamericanos, lamentablemente, siguen con su
alma india y asi se apartan del ambiente social angloamericano.
La extraña postura de los indios norteamericanos hacia sus vecinos blan759

�cos tiene bien fundada causas históricas. A pesar de haber perdido las guerras los bravos indígenas nunca perdier0&lt;1 su alto sentidO' de dignidad raSu arraigada conciencia de comunidad étnica, el sentido de justicia Y
su veneración de la naturaleza fueron muchas veces mal entendidos por los
blancos, quienes también a menudo rompieron los tratados de paz con los
indios. Estas violaciones les produjeron amargura y desconhanza en mayor grado quizá que a los indios hispanoamericanos, quie~es a través de varios sig!os
de servidumbre hispánica, han adoptado una actitud de humildad y resig-

cia/

nación. En tanto, ¡ los indios norteamericanos nunca fueron siervos de nadie

y todavía conservan su individualidad! Por eso, ostentan su dignidad, prefieren su propio estilo de vida y continúan, en su may0ría, apartándose de
la civilización occidental.
La indiferente actitud indígena hacia los angloamericanos es casi recíproca.
Es resultado del estado de guerra que existió por mucho tiempo entre los
dos grupos étnicos. Algunas tribus indias organizadas en federaciones guerreras retardaron efectivamente el avance de los colonos tierra adentro.
Esta frustración de los unos por no poder defender sus tierras y la ansiedad
de los otros de ocuparlas para el cultivo, causó la mutua desconfianza y una
especie de antagonismo. Tal situación hizo imposible atraer a los indígenas
a la civilización occidental, la cual -caso contrario al de los españoles-los angloamericanos no pensaban imponérsela por la fuerza de las armas. Así,
los dos grupos vivían su propia vida, uno al margen del otro. La penetración cultural fue insignificante, aun cuando cierto porcentaje de indios haya
ido convirtiéndose al cristianismo y los colonos mantuvieran con los "pieles
rojas" sólo intercambio comercial. Su bravura nunca ha sido olvidada por
los blancos que los respetaban, lo cual explica que los prejuicios hacia los
indios estaban menos acentuados que hacia los negros.
Hay una extensa literatura norteamericana que descri~ las guerr~ f".'nterizas con los indios, sus costumbres y creencias. La considerable 1dealizao6n

indígena en las novelas fronterizas románticas de Cooper, Simms e Irving se
ajusta a cierto equilibrio de veracidad en los relatos de Garrar_d: Fremont
y Parkman. Sin embargo, el tema indianista adquiere más notabilidad en la
ficción literaria a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en las
novelas de Austin, Bandelier, Garland, Harte y LaFarge. La mayor popularidad es lograda en este sentido por la narrativa .fronteriza del prolifico Zane
Grey, autor de sesenta novelas que alcanzaron trece millones de ejemplares.
Su novela más famosa es Riders of the Purple Sage (1912). Las fabulosas
hazañas de los Apaches, los Mohawks, los Cherokees y los Sioux son los más
célebres cuentos sobre los indios norteamericanos, a quienes los antropólogos

760

llaman amerindios, utilizando la contracción de dos palabras inglesas "American lndians,,. Esta corriente de indigenismo sigue la misma orientación

social y folclórica que se da a la promoción de la causa india por parte de
las autoridades gubernamentales, cívicas y religiosas. La temática india logra,
desde luego, una popularidad internacional mediante las películas hechas
e? H?!lywood: Estas, sin embargo, por ser de carácter sensacional y para
d1vers10n, no mterpretan bien la idiosincrasia indígena; más bien la defor.
man, aun cuando haya excepciones. En tal respecto, las películas hispanoamericanas se apegan más a la realidad histórica de la vida indígena.
La responsabilidad de los asuntos indígenas está a cargo del Bureau of
fodian Affairs en Washington. Dicha entidad, debido a las presiones políticas, raramente en el pasado ha podido dar soluciones satisfactorias. Siempre cuando la actitud para con los indios es favorable, su gestión se debe a
los antropólogos más bien que a los burócratas. tsta es la impresión que
nos dejan las reflexiones del indigenista norteamericano, John Collier, autor
de la obra lndians of the Americas ( 1956). Como antropólogo y comisiona.
do de los asuntos indios durante mucho tiempo, el autor hiw interesantes
observaciones sobre los indígenas norteamericanos. Collier admira sobre todo
a los navajos quienes constituyen el grupo indio más numeroso de los Esta~
dos Unidos.
Collier nota entre los indios, en general, los siguientes rasgos: intenso espíritu comunitario, propensión a la meditación, veracidad e inclinación artís..
tica, ritmo, unidad étnico.tribal que se intensifica siempre cuando ésta se

halla en peligro, asl como la íntima relación entre el hombre y la naturaleza,
En conjunto, los rasgos de la herencia espiritual y costumbrista indígena son
mucho más arraigados de lo que piensa la sociedad "blanca". Lo mismo pasa
con la antigua tradición democrática india en el sentido social y económico
lo cual explica su tendencia cooperativista sobre el nivel tribal. Las caracte~
rísticas indicadas permiten a los indios norteamericanos mantener su herencia milenaria. Collier llega a la conclusión de que si los indios hubieran

!?grado una .educación integr_al, no pocos habrían mostrado mucha más aptitud en vanos campos de vida que sus vecinos no-indios. Sin embargo, el
alejamiento voluntario de los indígenas de la sociedad que los rodea, así
como su obstinación psicológica en rechazar la civilización moderna, no con-

tribuyen al mejoramiento de las condiciones de su vida.
Como indios norteamericanos más adelantados se considera a los descendientes de las llamadas cinco "tribus civilizadas" a las cuales pertenecen los
Cherokees, los Choctaws, los Chickasaws, los Creeks y los Seminoles. Los
indios norteamericanos, al igual que sus hermanos en Hispanoamérica, os-

761

�tentan habilidad artística para la orfebreria y alfarería, así como para hacer
ponchos, canastas, zapatos y varios objetos decorativos. Muchos son competentes en el arte ecuestre, la caza y la danza tradicional. Es notable su destreza en extinguir los incendios de los bosques. También se les han reconocido sus valiosos servicios prestados en el campo de las comunicaciones militares durante la II Guerra Mundial.
Aunque la situación actual de los indios norteamericanos deja mucho qué
desear, parece menos trágica que la de la mayoría indígena en los países
hispanoamericanos, donde viven prácticamente al margen de la vida económica. En tal respecto es interesante recordar la declaración hecho por el
Dr. Miguel León-Portilla durante el XXXV Congreso Internacional de Americanistas en México ( 1962). Dicho notable indigenista mexicano, al referirse a los gastos que los países americanos desembolsan para la rehabilitación de sus indígenas, dijo lo siguiente: "Si los países con población indígena
de la América Latina juntaran sus presupuestos a lo largo de veinte años,
no alcanzarían la cifra que emplean los Estados Unidos en doce meses".
En Hispanoamérica existe todavía una variedad de criterios empleados en
determinar la personalidad física y social de los indios. A veces se incluye a
los indios y mestizos en los mismos grupos censales. No obstante, se calcula
que el número aproximado de los indios en el continente americano oscila
entre veinticinco y treinta millones. Su distribución geográfica se manifiesta
de la siguiente manera: hay cerca de die2 millones en México, si se atiende
no sólo a la lengua sino principalmente a las características culturales. Alrededor de un millón vive en los Estados Unidos y el Canadá, incluyéndose
en este número a los esquimales y aleutianos. Aproximadamente dos millones y medio viven en los países de Centroamérica, principalmente en Guatemala. Casi dos millones hay en Ecuador, Vene2Uela y Colombia.. Entre nueve y die2 millones viven en las regiones serranas y selváticas de los países andinos: Bolivia y el Perú. En los demás países sudamericanos hay medio millón, incluyendo a los indios que viven en las selvas del Brasil, Paraguay
y en las Guayanas, así como en la Argentina y el Uruguay. Desde luego, los
cálculos demográficos presentados aqui están basados en aproximadas estimaciones antropológicas, las cuales no siempre se indentifican con los datos
indigenistas oficiales.
Lo que todavía preocupa a muchos etnógrafos es fijar la estadística aproximada de los indios en la América precolombina. Sobre este upecto hay
muchas especulaciones, algunas de las cuales se basan, sin embargo, en investigaciones de carácter histórico-demográfico. Así, según los cálculos del
americanista argentino Angel Rosenblat, al descubrirse el Nuevo Mundo ha-

762

bían vivi~o aquí_ apróximadamente trece millones y medio de amerindios.
De esta cifra, mas o menos un millón correspondía a Norteamérica e 1
áreas, al norte del. Rí? Grande, mientras que doce millones y medi; c:rre:
pond1an a los temtonos que hoy constituyen Latinoame'n'ca Se ' 1
· '6 d 1
• gun a supo~lCl, n
e antropólogo estadounidense Herbert J. Spinden la población
:!:!"na desde ~laska hasta la Tierra del Fuego pudiera h~ber alcanzado
Bo ah sesenta millones de almas, A su vez, los americanistas californianos
r
Y Cook, basándose en estimaciones demográficas re.,.;0 1
·
s61
Mé ·
.
.
o· na es, asignan
o
a
x1co
unos
tremta
rmllones
de
habitantes.
Tal
su
·
"
·nr·
1
b .,
pos1C1on 1 ,ere que
a po lacmn p"'.'colo~bina para todo el Nuevo Mundo pudiera haber sido
alrededor de cien rmllones de almas. La revisión de todos estos cálculos
c~?º alse presen~n nuevas pruebas y recuentos, posiblemente vaya a conIn wr
esclarecirmento de aquel hist6rico misterio demográf'lCO.
Inter-American Council
Washington, D. C.

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Sección Quinta

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764

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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

CC'~:,ra

1

!/.-, ... ·aa

B il,/; ,t&lt;'r&lt;i l 1..i1:f'rsitaria

17

UNIVERSIDAD AUTóNO:MA DE NUEVO LEÓN
1976

��hwnanitas.-1

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1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

17

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1976

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenido! en este
Anuario corresponde exc.lusivamente a sus respectivos autore5.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lm. EouARDO GuERRA CAsTELLANOs
Jefe de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA
PRIMERA EDICIÓN
Noviembre de 1976.-1,000 ejempla.res.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humani!tícos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

17

1976

�1NDICE
SECCIÓN PRI fERA

FILOSOF1

(A)
Dr.

AGUSTÍN BASAVE

Filosofía de la

FERNÁNDEZ D.EL VALLE:

..

. . . .
Cultura .
Profr. FERNANDO R. CAsAsÚs: ¿Por qué se comunica el ser Humano? -Apuntes para una filosofía de la comunicación-.
~

.

.

INVESTIGADORES LOCALES

. . . . . . . . . .

( B) CoLABORADORES

.

13
23

FORÁ.NEOS

CARLOS GoNZÁLEZ SALAS : Dios y las Pruebas de su Existencia en la Filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mtro. Luis R:roNDO ARREGuÍN: Spengler, Toynbee, Senghor y la
Proyección de sus Conceptos Fundamentales . . . . . . . .
Profr. CARLOS Cossío: La Descripción en el Propósito Descriptivo
de la Fenomenología . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. MicHELE FEDERICO ScIAcCA t: Revolución, Conservatismo y
Tradición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. FRITz J. voN R.rNTELEN: La Elevaci.ón por el Espíritu . .
Dr. ZnENÉK KouRIM: Dos Emancipadores de la Filosofía en México: Caso y Vasconcelos . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. JUAN DAVID GARCÍA BACCA: El Concepto de Natttraleza en
el Renacimiento y en Nuestros Días . . . . . . . . . . .
Dr. ÜCTAVIO
. DERISI: El Problema Fundamental de la Filosofía. La Ubicación Precisa de la Inteligencia en u Objeto
Formal Propio . . .
. . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. ISMAEL QUILEs, S. J.: El Hombre según las Filoso/fas de
Oriente y Occidente
. . . . . . . . . . . . . . . .

Lic.

41

79
93
113

125
139

161

173
193

7

�Dr.

J.

E.

Lugar y Ubicación . . . . . . . • • • •
Dr. JosÉ SALVADOR GuANDIQUE: Perfües sobre Caso y V asconcelos
Dr. ÓSCAR liAsPERUE BECERRA: Servir o Destruir al Hombre
Dra. JuoITH G. GARCÍA CAFFARENA: Norma y Uso . . . .
BoLZAN:

207
215
267
285

SECCIÓN SEGUNDA

LETRAS
(A) INVESTIGADORES

(B)

LoCALES

Algunas Re/lexiones a pro·
pósito de un Bipolo en la T eoria de la Poesía de ] ohannes Pf eiffer 299
Dr. AGuS1ÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Estructura y sentido
del Drama: Das Heilige Experiment . . . . . . . . . . . 305

Lic.

EnuARDO GuERRA CASTELLANOS:

( B) COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. RAMmo RooRÍGUEZ R.: Algunos Conceptos Básicos del Español
Moderno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. BERTHA A. SÁNcHEz: El Ritmo y la Melodía en Poesía . .
Profr. JosÉ GÓMEZ G.: Imagen, Comparación y Metáfora . . . .
Profr. HENNING GRAF: La Imagen del Extranjero en la Novela
Picaresca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. RoBERT G. CoLMER: Los Factores Anglosajones en las Obras
de J. L. Borges . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. HUMBERTO PrÑERA LL.: Jorge Luis Borges: La Literatura Fi·
losófica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JosÉ L. GóMEZ·MARTÍNEz: La "Morada Vital" y lo Historia·
ble en la obra de Américo Castro . . . . . . . . . . . .

P. SALDAÑA: Próceres de la Reforma y de la Intervención
Francesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ERNESTO ZERTUCHE GoNZÁLEZ: Lo que ví y lo que oi en la. decena
trágica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ToMÁs MENDIRIOHAGA CUEVA: La Segunda Universidad de Nuevo
León (Año Lectivo 1945-1946) . . . . . . . . . . . . .
GERARDO DE LEÓN: Encarnación Brondo Whitt, Cronista de Nuevo
León y Chihuahua . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

JosÉ

471
489

COLABORADORES FORÁNEOS

ERNESTO DE LA TORRE VILLAR: El Norte en la Historia Ge·
neral de M éxi.co . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
GCJTIERRE TrnóN: Israel Hoy, Notas de Viaje . . . . . . . . .
Dra. NETTIE LEE BENSON: Desarrollo del Movimiento por la I nde·
pendencia en México y los Estados Unidos de América . . .
RICHARD G. SANTOS: Juan Nepomuceno Seguín, &amp;pía Tejano en
la Comandancia del Noreste de México . . . . . . . .
Dr. MALcoLM D. MoLEAN: Our Spanish Heritage in Texas

505
519
537
551
569

SECCIÓN CUARTA

337

CIENCIAS

345

(A)

377
Lic.
405

463

Dr.

321
329

387

441

SOCIALES

INVESTIGADORES

LoCALEs

La comprensión Internacional y la
Paz . . . . . . . . . . . . . . . . .
619
Lic. LEONCJO DURANDEAO PALMA: Inflación . . .
633
AL:BERTO GARciA GÓMEZ:

(B) CoLABORADORES FORÁNEOS
SECCIÓN ,T ERCERA

HISTORIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES

El habla del Noreste de México. Co·
mentarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
419
Profr. Cm.o R. CANTÚ: El Gobernador Manuel de Santa María y los
Insurgentes en el valle del Pilón, la guerra de Independencia . . 427
ISRAEL CAvAZos GARZA:

8

DELGADO MARrlmz: Quantum, Valor y Vida; un Estudio
Psicofilológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dra. ÁNGELES MENDIETA ALATORRE: Revista del Feminismo -El
Año Internacional de la mujer- . , . . . . . . . . . . .
ANTONIO POMPA Y POMPA: El Bajío y la Significación de su gran
Frontera • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
H:ÉCTOR GROS EsPIELL: El Predominio del Poder Ejecutivo en
América !Atina . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
DAVID G. DAVIES Y fu.ROLO ETIINGER: La Controversia Moneta-

F. R.

641
655
665
683

�rista-Estructuralista acerca de la Inflación y Desarrollo Económico en Latinoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . 701
ROBERTO LARA VELADO: Las Culturas Históricas en el Proceso Evolutivo Hu mano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 719
Dr. EoMUND S. URBANSKl: Los Indios y el fodigenismo en Hispanoamérica y Angloamérica . . . . . . . . . . . . . . . 745
SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:fi!AS Y COMENTARIOS

E.

Una Interpretación de los Estados Unidos . .
Lic. FRANCISCO XAVIER CARRILLO: El Quijote y el Filósofo . . .
Dr. AcusTÍN BASA VE FERNÁNDEZ DEL VA.LLE: Fritz J. von Rintelen Estudia los Valores en el Pensamiento Europeo . . . .
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Stanilaus Ladusáns
Apunta las Nuevas Rutas de la Filosofía en Brasil -Rumos da
la filosofia actual no Brasil . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁ DEZ DEL VALLE: Panorama Socioeconómico del Mundo en que vivimos, visto por el lng. R6mulo
Garza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Lic. CÉSAR SEPÚLVEDA: La Teorfa
y la Práctica del Reconocimiento de Gobiernos . . . . . . .
Dr. ERNESTO J. REv CARo: A 150 años del Mensaje de Monroe
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Decimoctavo Congreso de Sociología
ESTHER M. ALusoN: El Inca Garcilaso de la Vega y otros Estudios
Garcilasistas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ESTHER M. ALusoN: Obra Poética de Luis VaUe Goicochea .
EsTHER M. ALLISON: El Angel y el Prostíbulo
ESTHER M. ALusoN: Pueblo y Bosque . . . . . . . . .
HAR.oLD

10

DAVIS:

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Sección Primera

FILOSOFIA

�FILOSOFfA DE LA CULTURA
DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNoEz DEL VALLE.
I

Presidente del Centro de Estudios Humamstkos de
la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

Sumario: 1.-¿ Qu~ es la cultura? 2.-Vida y Cultura. 3.-El mundo humano como
mundo cultural. 4.-Jerarquia entre los secretos de la cultura. 5.-Sentido óntico
final de la cuJ tura.

l. ¿ Qui

ES LA CULTURA?

LA PALABRA CULTURA proviene del vocablo latino col/ere, que significa cultivar. Pero ¿ qué es lo que se cultiva? Originariamente se hablab~ de cultivo
de las aptitudes humanas. Gracias a la facultad de autocultivarse y de ser
cultivado por la educación, el hombre supera su estado natural de incultura.
Trátase de una incultura de un ser corpóreo-espiritual que virtualmente es
culto. En este sentido de perfeccionamiento de un espíritu encamado perfeccionable, los romanos y los medievales hablaron de humanitas y ciuilitas.
En el Renacimiento el concepto de cultura se extiende a los objetos reales e
ideales que el hombre forja, en virtud de su inteligencia y de su destreza. En
este caso se trata de cultura objetiva, de bienes culturales.
Cultura se opone a natura. La naturaloza es tal como es desde su origen.
La cultura se desarrolla a golpes de inteligencia y de voluntad. Abarca variados territorios y se desarrolla en los más diversos pueblos a lo largo de la
historia. Pero siempre lleva. la huella de lo espedficamentc humano: inteligencia, voluntad, sentimientos superiores.
La cultura como sistema de certidumbre y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque

13

�no es un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es e.xcluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que. se sienta
habitado por ella, corúirmándole en su vida personal. Conocimientos que
flotan en nuestro ser y se deslizan sin dejar ningún sentimiento, no fomian
cultura. Otros por el contrario, penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos, voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida
y espíritu. Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales", sino que son verdaderamente conocimientos "reales" ----&lt;omo diría Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se
tornan, una vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a
nosotros mismos v no las comunicaremos al exterior sino comunicándonos
' .
a nosotros mismos. El hombre, al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y conforta estas
últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término
"cultura" tiene un origen agrario y significa cultivo. Pero el cultivo supone
la simiente, la sementera, la plantación, la labor del sembrador. Sin este
afán humano sobre la tierra en cuanto meta perseguida y adquisición lograda, nunca podrá entenderse la cultura personal.
La vida del hombre culto no puede ser conducida sin filosofía, esto es,
sin conciencia de que en cada suceso, en cada acaecimiento, transparece el
"sentido sobre.temporal de que está empapado". La divisa del hombre culto
podría ser aquella que formuló Eugenio D'Ors: La elevación de la anécdota
a categoría. No se puede ser culto sin una por lo menos discreta base filosófica como elemento integrante y aun rector de lo que es, entre nosotros, la
llamada "cultura general". No debe oh-idarse que no hay formación auténtica
que no repose en un decoroso conocimiento del hombre en cuanto hombre. En este sentido, no hay más cultura que la cultura humanista. Todo
lo demás es barbarie. No suprimiremos ninguno de los datos y valores esenciales del hombre, porque una ~ultura desequilibrada o deficiente no merece
el nombre de cultura. Daremos satisfacción a las legítimas exigencias del
cuerpo, pero buscaremos para el espíritu luz, belleza y bien. . . La perfección
humana frente a la vida toda y la universalidad de las cosas es abarcada
por el concepto de cultura. Mientras el humanismo sólo apunta derechamente a la. perfección del hombre, por hombre; la idea de la cultura engloba
la perfecci6n del hombre y sus circunstancias.

14

2. VmA v

CULTURA

La cultura responde a un anhelo fundamental de la naturaleza h~a.
pero es obra del espíritu y de la libertad, agregando sus esfuerzos al de la
naturaleza. Cultura es plenitud vital específicamente humana: actividades
especulativas y actividades prácticas ( éticas y artísticas) engranadas al tiempo y a sus vicisitudes. Trátase, consiguientemente, de algo especialmente humano, y, como tal, perecedero. Siempre me ha parecido magnífica aquella
expresión de Herriot: "La cultura es lo que queda cuando todo lo demás
se ha olvidado". Queda la capacidad, la aptitud. Gracias a la cultura, nuestras sensaciones, nuestras imágenes, nuestras intuiciones, nos pueden sobrevivir y, por consiguiente, es posible que adquieran un cierto modo de existencia que ya se encuentra fuera del yo.
La vida humana, desarrollándose según sus peculiares modos de ser y
comprendiendo la producción y utilización de objetivaciones culturales, es
también y de manera eminente, cultura. No hay que olvidar que en el dinamismo y fluencia de la vida se fraguan en el interior de un sujeto, el libro
y la sinfonía, la catedral y la herramienta. Consciente o parcialmente inconsciente, el proceso de creación cultural -radicando en la capacidad objetivamente del hombre- va desde la primera incitaci6n o genninación hasta
que el objeto ingresa con vida independiente y propia en el mundo de la
cultura. Si por una parte el hombre crea la cultura, por la otra, la cultura
lo va configurando a él. Piénsese en lo que signüica en la vida de cada cual,
el lenguaje, la religión, el derecho, el arte, la técnica. . . Gracias a estas realidades realizamos íntimamente nuestra propia índole, acrecentamos y fortalecemos nuestra vida interior, cumplimos nuestro destino natural.
Tan importante resulta la cultura para la comprensión del hombre, que
Ernest Cassirer ha llegado a decir que "la característica sobresaliente y distinti a del hombre no es una naturaleza metafísica o física sino su obra. Es
esta obra, el sistema de las actividades humanas, lo que define y determina
el círculo de humanidad. El lenguaje, el mito, la religión, el arte, la ciencia
y la historia son otros tantos constituyentes, los diversos sectores de C$te
círculo" .1 Sin desconocer la importancia de una consideración funcional del
hombre y de una filosofía de las formas simbólicas, no creo que sea posible
proporcionar una visión de la estructura fundamental de cada una de las
actividades culturales humanas -como en vano lo pretende Cassirer- sin
una previa metafísica del hombre.
1 CAsswa, Emcst, Antropologla Filosófica. Pág.
105. Editorial Fondo de Cultura Econ6mica, México-Buenos Aires.

15

�La cultura proviene -como lo ha apuntado Francisco Romero- de la
capacidad objetivante. Si el hombre es un ser que capta y concibe un mundo objetivo, la cultura forma cuerpo con el hecho del ser humano. Distínguese entre cultura objetiva -toda creación del hombre: obra de arte, institución, teorla costumbre- y vida cultural -existencia del hombre entre
los entes objetivos creados por él.
Tenemos la facultad de imponer nuestro propio cuño a la naturaleza, de
incorporarle un sentido. Todo aquello que de alguna manera producimos
o modificamos para introducir nuestro círculo humano, es objeto de cultura:
parques nacionales, pisapapeles, edificios, leyes y reglamentos. En este sentido
se ha podido decir que la tierra entera está culturizada, porque no hay un
rincón en ella que esrape a las relaciones jwídicas y de dominio. Sólo los
astros no están afectados por la cultura. Cabe decir que son pura naturaleza.
'
El objeto cultural, sentido humano impreso en una cosa, se compone pasando "de algo significante a algo significado" (Romero). Base material,
contenido o sentido y referencia a un valor -que no es parte efectiva de un
objeto sino de una dirección o polarización con los ingredientes que integran
el objeto cultural. El hombre humaniza lo no hwnano. transforma la realidad colonizándole. 11Vida humana objetivada" llama Recaséns Siches a la
cultura objetiva, porque supone la proyección al exterior de la interioridad
del hombre. Nada de raro tiene que el hombre, al autoafirmarse, edifique
un mundo, si pensamos que lleva un mundo dentro de sí, una interioridad
poblada de instancias objetivas.
Primitivamente la palabra cultura significó un estado o una posesi6n de
Ja persona individual ( cultura animi). Posteriormente adquiri6 el sentido
de la estructura objetiva supraindividual. En realidad, ambos aspectos de
la cultura están íntimamente vinculados y se condicionan mutuamente. Conviene recordar que la palabra cultura arranca del cultivo de las plantas
(agricultura}, cuyo significado se extendió al cultivo anímico. El hecho es
que nos escontramos viviendo en medio de un conjunto de productos con
sentido, que existen ahora y para un grupo, para nosotros. Cada sector está
constituido por bienes culturales que encaman un valor peculiar. No se trata
de un organismo sino de una organizaci6n de partes esencialmente distintas
en una unidad más o menos diferenciada y estrecha.

Un cosmos intelectual, que abarca un conjunto orgánico de valores expresados por la actividad humana, está ahora en nuestras manos. Si la cultura
es fruto de la libertad espiritual, no podemos eludir nuestra responsabilidad
histórica. Conciencia crítica, organicidad de conocimientos, afinamiento espiritual, todo ello es bueno procurar, a condición de no absolutizar los valores. Sin un fundamento trascendente de los valores, la cultura se viene abajo
como falso ídolo. O el fundamento de los valores es Dios, o los valores cesan
de ser tales. Los valores que expresa toda cultura nos remiten al fundamento de todo valor.
El mundo humano es un mundo cultural. Los entes culturales son expresivos, significantes, mediales. No son menos reales que los entes culturales.
Tampoco cabría concebirlos como entes ficticios o convencionales. Hay diversos planos de realidad. El hombre habita en una realidad culturalizada,
porque es, constitutivamente, un animal cultural. Toda la vida humana está
inmersa en realidades culturales que nutren el pensamiento y la acci6n.
Dentro de las realidades culturales nos encontramos con obras de arte, con
normas, con relaciones, con vecciones de sentido, con vigencias, con valores,
con acontecimientos y con relaciones.

EL MUNDO HUMANO COMO MUNDO CULTURAL

Las palabras humanas tienen una funci6n vehicular. Sin-en para la comprensión del pensamiento y del espíritu del otro. Son realidades expresivas
y mediales que nos llevan a contenidos de clases diversas que ellas mismas
no aprisionan. El material de un libra y un emblema, de un lenguaje, de un
código de signos y de un programa cibernético, no se identifica con las
complejas virtualidades de estos entes. Desde el punto de vista estrictamente material, un libro en sólo papel y tinta. Y sin embargo, advertimos desde
el primer momento que en esa realidad física se da una realidad transmate-

Una auténtica filosofía de la cultura intenta conocer el mundo de la en!-

' C.-.ssIRER, Émest, op. cit., pág. 313, Editorial Fondo de Cultura Econ6mica, México-Bucnoo Aires.

3.

16

tura no como un mero agregado de hethos inconexos y dispersos, sino como
un todo orgánico, como un sistema. El hombre vive en una sociedad de pensamiento y sentimiento cuyos elementos y condiciones constitutivos son: el
lenguaje, el mito, el arte, la religión y la ciencia. No puede el hombre vivir
su vida sin expresarla. Y estas expresiones sobreviven a la existencia individual y efímera de sus forjadores. Entre estabilización y evolución se da una
tensión constante. Hay una tendencia a las formas fijas y estables de la vida,
como hay otra que propende a romper este esquema rígido. "La cultura, progresiva autoliberación del hombre." 2 Pensamos que los objetos culturales
lo mismo le ayudan al hombre a vivir como a destruir y a dar muerte. En
todo caso, el futuro de la historia depende de la cultura, no de la fatalidad.

17
1,um:miw.-2

�rial. Todo ese conjunto expresivo nos lleva hacia un sistema total Al significante se adiciona la relación, a la relación se adiciona el sistema cultural, el
sistema cultural desemboca en el significado. La obra artística es incanjeable,
singular, irrepetible. Pero ese foco singular de expresividad se independiza
de la intención de su autor -vida humana cristalizada- y logra una expresividad universal.

obras. Pero nuestras obras -filosóficas, literarias, artísticas, científicas- nos
deben conducir a alcanzar la unidad de la cultura y la formación cultural
universal.

La normación impera lo mismo en las afinidades selectivas de las especies
que en las afinidades químicas, en la prelación de fases en los procesos biopsíquicos que en la asociación de las etapas históricas. Y es que lo que realmente es viable es porque intónsecamente está normado. Y más allá de las
realidades normativas que presiden y regulan las reafuaciones culturales, están los valores y las creencias.

Nuestro concepto actual de la cultura se ve enriquecido por todas las visiones que de la propia cultura han ten.ido las diversas épocas históricas y
los diversos pueblos. No queremos renunciar a ningún concepto enriquecedor
-aunque sea parcial- que no choque contra la verdadera idea de la cultura. En este sentido, no son antitéticas sino complementarias las concepciones de los griegos, de los medioevales y de los modernos. Para los griegos
la cultura era, primordialmente, "la búsqueda y la realización que el hombre hace de sí, o sea de la verdadera naturaleza humana". La cultura griega
estaba en estrecha relación con la filosofía y con la vida social. La Paid.eia
y la Humanitas preceptuaban la educación del hombre como tal. La cosmovisión medioeval centrábase en la preparación del hombre para sus deberes
religiosos y para su vida ultramundana. El renacimiento piensa que la cultura enseña a vivir bien y que la sabiduría tiene un carácter activo. De esta
concepción empezó a derivarse el sistema de proyectos de vida colectiva.
Francis Bacon hablaba de la cultura como de la "geórgica del alma". Ahora
se toma más en cuenta el producto que el producir. Y el producto de esta
formación -así lo piensa el siglo XVIII- es la civilización. Kant define:
"La producción en un ser racional, de la capacidad de escoger los propios
fines en general (y por lo tanto de ser libre) es la cultura. Por lo tanto, solamente la cultura puede ser el último fin que la naturaleza ha tenido razón
de poner al género humano". 3 Oswald Spengler apuntará que la civilización es el testigo inevitable de una cultura. Trátase de un conjunto de modos
de vida de un grupo humano determinado, sin referencia a los valores. Se
comprenderá el grave peligro que representa un modo de vivir -salvaje o
civilizado- el margen de los supremos valores: verdad, bondad, belleza, santidad. La cultura -ni infrahumana ni sobrehumana- siempre ha sido, es y
será unas ideas y unos valores que deben encarnar los hombres y que pueden plasmar en la naturaleza. En todas las direcciones de la vida se da una
superación de la naturaleza por un esfuerzo humano a ella conducente: por
eso hablamos de cultura científica ( conocimiento de los entes materiales y
mentales, cada vez más extenso y comprobado) ; cultura técnica ( empleo
diestro de las cosas en el dominio de la industria y de la agricultura); de la

Mientras las ciencias, la filosofía, el arte, el lenguaje, la técnica, los productos industriales y artesanales, los gestos los ademanes, las e&gt;."Presiones y el
ritmo vital son bienes temporales, la religión y la mística son bienes de eternidad. La cultura se puede manifestar en objetos y cosas, pero también en
personas. Las relaciones amorosas y las costumbres morales son partes integrantes del mundo cultural, aunque no sean cosas. La filosofía es parte de la
cultura, en un sentido, pero es también, en otro sentido, reflexión sobre
la cultura.
El hombre hace cosas y realiza acciones. Sólo el ser humano es capaz de
cultura porque sólo él es interioridad, libertad y productividad. Las obras
humanas están siempre permeadas de valor. En cierto modo, el valor del
hombre se transmite a la obra de cultura: libro, cuadro y sonata. El valor
incorporado en la obra cultural es supraútil. La obra cultural no brota en
la existencia por sí misma, como hongo que irrumpiese en medio de la nada.
Surge como un acto del e.xistente concreto y participa de la valiosidad en el
mundo. Las obras culturales emergen en una persona concreta de carne y
hueso, pero llevan el propósito de universalidad. Se habla de espíritu objetivo: útiles, signos, formas sociales, educación; y de espíritu objetivo: autointelecci6n, autorecuerdo, autovolición. La pura inmersión telúrica no es
cultura. Después de distanciarse de la naturaleza, el hombre culturaliza la
misma naturaleza. El peligro del "culturalismo" estriba en hacer de la cultura un vano fetiche.
La unidad del espíritu humano funda la unidad orgánica de la cultura.
Un sistema de valores, referencias y estimaciones a las diversas culturas nacionales. Pero estas distinciones axiológicas no impiden hablar de la unidad
de la cultura. La cultura que tiene que ser juzgada con espíritu crítico y está
siempre al servicio de1 hombre. Tenemos que estar por encima de nuestras

18

4. JERARQUÍA ENTRE LOS SECTORES DE LA CULTURA

1

KANT, Manuel, Crítica del Ju.ido. Pág. 83. Editorial Losada.

l9

�cultura moral y jurídica (valoración cada vez más refinada y acertada de
lo conocido y actuado): de la cultura filosófica (reflexión fundamental sobre los últimos y más significativos problemas de la \1da hUIOana y del universo) ; de la cultura religiosa ( culminación de la persona humana y de su
vida temporal) .
Las actitudes del hombre ante el universo, sus rasgos de ser y de obrar
integran la forma nuclear de los estilos culturales de vida. "En una cultura
\'iva -afirma Erich Rothacker- existe el influjo recíproco de las siguientes
fuerzas: a} la fuerza sugestiva del estilo; b) la fuerza sugestiva que brota
de los correlativos de este estilo; pues, todo cuanto ha sido informado por
un estilo o se hizo perceptible desde una determinada actitud tiene el poder
de hacer retornar el entendimiento a la perspectiva desde donde el contenido correlativo se hizo visible; c) el contenido correlativo comprende ade~ás de su componente estilístico otro componente objetivo, la pen.pectiva
tiene algo de objetivo, ha revelado una nueva extensión de la realidad." "
Las culturas son estilos de vida que responden a determinadas cosmovisiones.
Es preciso establecer el equilibrio entre los valores espirituales y los valores materiales, con su natural jerarquía. Importa la armoní.a de la funciones culturales. "Una cultuxa -como advierte J. Huizinga- puede llamarse alta aunque no produzca técnica ni plástica; pero no si carece de
misericordia." 5
La cultura puede entenderse en devenir, como acción, y en acto, como
efecto. La actividad espiritual que le produce está radicada en el hombre y
no es nada diversa a él mientras no quede objetivada. La obra -material
y espiritual, perfeccionada o transformada por el ser humano- adquiere
cierta independencia de su autor si la cultura brota del espíritu humano -inteligencia, voluntad, emotividad superior. La causa eficiente de la cultura
reside totalmente en el espíritu encarnado. En cuanto acrecienta o perfecciona al hombre o a las cosas exteriores, la cultura crea algo nuevo. En rigor,
habría que hablar de cuasicreación. El bien que el espíritu humano se propone alcanzar mediante 1a cultura puede ser el bien espiritual que corresponde al propio hombre como h.ombre, o el bien de aspectos inferiores materiales del ser humano y de las cosas exteriores. La cultura no es reali?.able
◄ ROTHACK.l!.R, Erich, Problemas de la Antropología Cultural. Pág. 139, Editorial
Fondo de Cultura Económica.
• HmzINoA, J., Entre las Sombras del Mañana, diagnóstico de la Enfermedad
Cultural de Nuestro Tiempo. 2da. Edici6n, pág. 36, Revista de Occidente, Madrid.

20

ni comprensible sino por un espíritu. Entre los diierentes sectores de la
cultura se da una jerarquía: la actividad técnica se subordina a la actividad
artística, la actividad artística a la actividad moral, la actividad práctica-moral busca el último perfeccionamiento humano. La cultura moral, autónoma por
su fin, sin·e a la. cultura de la. vida contcmplati.\'a. Belleza, Bien y Verdad
son las tres metas definitivas, los tres trascendentales del ser que realiza el
hombre como animal cultural. Cabe decir que el hombre como animal cultural se ubica entre el yo empírico -tal cual es- y el yo ideal -tal cual
debe llegar a ser--- por la posesión plenaria y permanente del bien infinito.
Como ser intinerante, el hombre realiza su actividad cultural que es ,ida
contemplativa. Belleza, Bien y Verdad son las tres metas definitivas, los tres
trascendental.es del ser que realiza el hombre como animal cultural. Cabe
decir que el hombre como animal cultural se ubica entre el yo empírico -tal
cual es- y el yo ideal -tal cual debe llegar a ser- por la posesión plenaria. y permanente del bien infinito. Como ser itinerante, el hombre reali?.a
su actividad cultural que es vio.a transitoria. Pero esta vida cultural transitoria es medio que prepara y dirige al hombre y su último fin, más allá del
tiempo, en la vida inmortal. La verdad, la unidad, la bondad y la belleza
poseen caracteres trascendentales transitorios que no afertan a su esencia
inmutable. Los caracteres históricos cambiantes, dependientes de situaciones
y circunstancias, no alteran el núcleo de la ~cia in.mutable. La cultura, pues,
tiene una esencia perma,umte y una encarnación concreta cambiante, a través de la historia -época y lugar- y de sus actores.

5.

SENTIDO 6N'J'l'CO FINAL DE LA CULTURA

"Como la Verdad, Bondad y Belleza -y también la utilidad de los medios
que la encaman-. la cultura es inagotable en su esencia. En efecto -advierte
Octavio N. Derisi-, la verdad, bondad y belleza identificadas con el ser son.
en última instancia, la Verdad, Bondad j' Belleza del Ser ele Dios y, como
tales, infinitas. De aquí que ninguna encamación humana de las mismas, ninguna ex-presión cultural -esencialmente firuta- pueda agotarlos; ya que,
aun buscando la consecución de una determinada Verdad, Bondad y Belleza,
lo que el hombre realmente busca en sus realizaciones culturales, muchas
veces aún sin saberlo, es aquella Verdad, Bondad y Belleza infinitas a través
de sus participantes en que se refleja." 6
Sabiéndolo o sin saberlo. los hombres busr.amos el Bien infinito en las for' N. Dursr, Octavio, Filosofía de la. Cultura y de los Valores. Pág. 124, Editores Emecé, Buenos Air~s.

21

�mas limitadas de la cultura. Hay en toda cultura humana, una nota de inagotabilidad que nos lleva siempre más allá de las realizaciones limitadas. Y hay,
también, una nota de multiplicidad, de diversidad de los modos de formulación de la cultura que nos mueve a buscar una suprema unidad bella,
buena y verdadera. No podría más comprender verdades, bondades y bellezas relativas si no hubiese una Verdad, una Bondad y una Belleza absolutas que en Dios son uno y el mismo Ser.

¿POR QUÉ SE COMUNICA EL SER HUMANO?
-Apuntes para una Filosofía de la ComunicaciónFERNANDO

R. CASAsús

Universidad de Monterrey.

I. INTRODUCCIÓN

LA CELEBRACIÓN de un Encuentro Mundial de la Comunicación, efectuado
en nuestro país en octubrn de 1974, no hace más que poner de relieve la importancia de una cuestión fundamental en todos los tiempos, la trascendencia de una función vital que en el mundo moderno ha llegado en muchos
casos a convertirse en un verdadero problema: la comunicación humana.

La comunicación es algo básico en la vida del hombre. Es una necesidad.
"El hombre está destinado a la comunicación y sólo a través de ella se realiza y se posee en forma auténtica." 1 Existen más de 3,000 idiomas, dialectos ... , y ha habido más de 400 intentos por crear un lenguaje fonético universal --entre los cuales el más difundido es el Esperanto--- con todas las
limitaciones que tal clase de idiomas implica. Desde tiempos de Leíbnitz
(1679) se viene considerando la posibilidad y la utilidad de un lenguaje
gráfico universal, y éste ya existe hoy en día, la Semantografía o los ''Blmímbolos", creados por Charles K. Bliss.' El hombre trata de descubrir y de
aprender el "lenguaje" de las abejas y de los delfines, e incluso se ha iniciado
ya la creación de un lenguaje a base de señales para posibles comunicaciones con seres de otros planetas, de otros sistemas o de otras galaxias.' No
1

BASAVI!,

Dr. Agustín, Filoso/ta del hombre, Espasa-Calpe Mexicana, Mbico 1963,

pflg. 53.
1 Cfr. "Semantography. A logical writing for an ilogical world". C. K. Bliss,
Semantography Publications, Sydney, Australia, 1966.
• Cfr. El Líneos, un l1mgu1Jjt: para comunicarnos con otros mundos, Huw
Griffith.

22

23

�obstante todo este despliegue de ingenio, de energías y de tiempo, con miras
a una ampliación y un perfeccionamiento en nuestras comunicaciones, muchas ,·eces no logramos comunicarnos ni siquiera entre nosotros mismos los
humanos. ¿A qué se debe esto?
Sin dejar de intentar comunicarnos, hemos dejado de conseguirlo. Ha
aumentado numéricamente la c~tidad de individuos con quienes nos podemos comunicar, pero ha disminuido la disponibilidad o la capacidad íntema para lograrlo. Es un caso de atrofiamiento, no por defecto, sino quizás por exceso. Congruente con la "civilización" técnica dentro de la cual
se está desarrollando, la comunicación humana actual ha sacrificado la calidad en aras de la cantidad. Así, hemos hecho posible algo que resulta increíble y paradójico, algo que nos parecería imposible si no es porque lo constatamos a diario en nuestras vidas: un hombre, repetido millares de vecei.,
que se siente y vive solo enmedio de millones de semejantes suyos. Ignacio
Lepp afirma que muchas veces está más solo el hombre de las grandes ciudades, con múltiples contactos físicos pero con una tremenda soledad moral,
que el ermitaño que vive solitario en el desierto, sin la presencia física o la
compañía personal de otros hombres, pero en continua e íntima comunicación con Dios y con sus hermanos a través de la oración y de la maravillosa
realidad de la Comunión de los Santos!
La comunicación humana se extiende desde antes del nacimiento hasta el
momento de la muerte. Aunque seguramente lo hace en forma inconsciente
e instintiva, el feto en el seno materno comunica a su madre la situaci6n
en que se encuentra, haciéndolo en forma de reacción o respuesta a determinados estímulos procedentes del exterior o del cuerpo de la madre. Pero
además, a partir de su quinto mes de vida, comunica a los demás el dato de
su existencia, que es la comunicación primaria, pues como afirma Eduardo
Nicol, "en cualquier expresión el hombre expresa su ser hombre. Esto no es
'algo' que esté reservado para unas determinadas expresiones eminentes y
excepcionales; tampoco ha de obtenerse por abstracción de los contenidos
concretos. Por el contrario, puede considerarse objeto de una investigación
fenomenológica porque está universalmente presente; su misma prominencia constante nos permite en la vida darlo por supuesto: es aquello sin lo
cual no habría ninguna expresión concreta, ni pudiera tener ninguna de
ellas una significación determinada. Lo que el hombre expresa primariamente en cada una de sus ex-presiones es su misma presencia real como ser
de la expresión; y este ser y este hecho constituyen la condición implícita de
' Cfr. Psicoanáli.sis dt la amistad, Ignacio Lepp.

24

toda posible interpretación 'natural' de las expresiones, sin la cual no podrían
elaborarse después las respectivas ciencias positivas.
... en una expresión determinada cualquiera, lo primero que se expresa, y lo
único que no requiere ninguna interpretación. es la forma común del ser:
la forma de ser humana, como ser de comunidad".~
Hoy sabemos cómo nos comunicamos. A base de numerosos estudios y acuciosos análisis del proceso de la comunicación, hemos adquirido y dominamos su técnica. Contamos además con medios maravillosos para hacerlo. Y
sin embargo, muchas veces no logramos comunicarnos. Algunas veces, quizá,
porque nos hemos empobrecido tanto que no tenemos nada qué comunicar.
"Nadie da lo que no tiene,,, reza un viejo principio, y "De la abundancia
del corazón habla la boca", dice la Escritura.
Lamentablemente, muchas veces el problema de la comunicación es mucho muy profundo. Es el problema mismo del ser del hombre llevado a su
máxima expresión. Hay ciertos límites rebasados los cuales las cualidades
se convierten en defectos. Lo mismo puede decirse de ciertas circunstancias
que suelen obrar como situaciones o condiciones favorables para que algo
se dé. El desamparo ontológico y el afán de plenitud existencial que operan
desde el fondo de nuestro ser como causa final de la oomunicaci6n, 6 llevados
a su grado máximo hacen que no tengamos nada qué comunicar. En e te
caso nuestra comunicación es sólo una búsqueda angustiosa, un grito implorando ayuda, un S.O.S. desesperado que hace eco en otros nules de náufragos. En ocasiones olvidamos hasta los requisitos más elementales para que se
dé la comunicación humana. Dada nuestra situación de seres limitados, no
podemos emitir o recibir más de un mensaje a li vez, ni podemos efectuar
las dos operaciones -emisión y recepción- simultáneamente. Con frecuencia parece que no hemos descubierto todavfa. o que no hemos querido aceptar
esta limitación nuestra.
Es el egoísmo humano en sus manifestaciones de vanidad, orgullo, soberbia. ambición ... , lo que nos hace sordos a los mensajes que nos envían los
demás. ¡ Cuántas veces, en nuestras discusiones, parecemos estar escuchando
a nuestro interlocutor cuando en realidad nuestra mente está muy lejos de
lo que él nos dice y todo lo que tratamos de hacer es encontrar los argumentos para rebatir lo que nos está diciendo y demostrarle que nosotros le• • '100L, Eduardo, Meta/frica de la upresi6n, Fondo de Cultura Econ6mica, Nueva versi6n, 1974, pág. 189.
• PAss111, Dr. BASAVE, O/J. Cit.

25

�nemos la razón! Recordemos con Thomas Merton que no es el hablar lo
que rompe nuestro silencio interior, sino el deseo de ser oídos.

separadas, comunicación de esas almas entre sí y con los demás seres racio.
nales existentes.

Al llegar a cierta edad -la edad de los "cómo" y de los "por qué" - inquirimos por la causa de las cosas. Sin tener aún noción del principio de
c.ausalidad y de las diferentes clases de causas, las andamos investigando, y
preguntamos muchas veces por la esencia de las cosas, por sus últimas causas. Esto es Filosofía. La vida es una búsqueda y persecución de esencias (Dr.
Basave). En esta ocasión iremos un poco más allá de los casos particulares.
No nos preguntaremos por un objeto determinado, sino por nuestra acci6n
de preguntar. Tenemos curiosidad por saber más sobre nuestra curiosidad.
No nos interesa saber por qué esto o aquello, sino por qué preguntamos
"por qué".

Tampoco excluimos la posibilidad de comunicación entre todos los seres
racionales que conocemos y otras naturalezas racionales desconocidas para
nosotros y que puedan existir dentro de la creación.

11.

ENTRE QUIÉNES ES POSmLB LA COMUNICACIÓN

Comunicaci6n en general es el proceso por medio del cual una persona
influye en otra y es a la vez influida por ésta. En su sentido estricto la
comunicación humana es un intercambio de infonnación entre dos o más

personas.
La comunicaci6n propiamente dicha se da solamente entre los seres racionales. Aun cuando aquí tratamos básicamente de la comunicación entre
los seres humanos, es conveniente considerar las diversas clases de comumcaci6n posibles entre los seres racionales que sabemos existen :
1) La comunicación de Dios consigo mismo, o sea, las relaciones entre
las Tres Divinas Personas de la Trinidad.
, 2) La comunicación que posiblemente se dé entre las naturalezas angélicas, quedando aquí también incluidos los ángeles ca.idos o demonios.
3) La comunicación entre dos o más seres humanos.
4) La comunicación entre Dios y una naturaleza angelical.
5) La comunicación entre Dios y el hombre.
6) La comunicaci6n entre el hombre y un ángel (o demonio).
Creo que podemos considerar también la comunicación entre las almas
humanas que dicen referencia a un cuerpo del cual están temporalmente

26

Sólo por analogía podemos decir que existe comunicación de un hombre
consigo mismo, o del hombre con los animales y hasta con los seres inanimados ( con una computadora, por ejemplo).
Aunque la mayoría de las verdades teológicas las conocemos por Revelación, recordaremos brevemente lo que la razón humana alcanza a conocer y a creer sobre las relaciones que existen entre las Tres Divinas Personas.
Dios -Primera Persona de la Santísima Trinidad- se conoce a sí mismo.
La "idea", Ver bum, conceptus, que forma de sí mismo al conocerse es la
Segunda Persona. Y como Dios se está conociendo a sí mismo "desde toda
la eternidad", desde toda la eternidad -valga la expresión- engendra al
Hijo. Al contemplarse mutuamente el Padre y el Hijo, se reconocen como
"algo" amable, como seres dignos de ser amados. El acto de amor recíproco
que emiten o producen las dos Divinas Personas es el Espíritu Santo, que
procede por "espiración", según explican los teólogos. Y como ese acto de
amor mutuo lo están realizando el Padre y el Hijo desde toda la eternidad,
desde toda la eternidad está existiendo el Espíritu Santo. El exceso del uso
de comillas en este párrafo no hace sino recordamos la limitación del entendimiento humano al hablar de lo inefable y la necesidad que tenemos de
recurrir a la analogía para explicamos lo que sucede en el seno de la
Trinidad.
Al encarnarse la segunda Persona se manifiesta de un modo especial
las relaciones y la perenne comunicación que existe entre las tres Divinas
Personas. Al mismo tiempo se intensifican las relaciones entre los seres humanos y el Creador y se inicia un nuevo tipo de comunicación: la que en
adelante existirá entre un Dios-Hombre y los demás seres racionales.
La venida de la Tercera Persona estaba encaminada básicamente a otras
funciones o efectos sobre los seres humanos. Sin embargo, a raíz de esa venida y del conocimiento de su influencia sobre nosotros, se mantiene una
continua relación de comunicación entre tl -el Espíritu Santo- y los
miembros que formamos la Iglesia Católica.

27

�III.

REPASANDO LA NOCIÓN DE CAUSALIDAD

Conviene recordar aquí las nociones de Metafísica relacionadas con el
principio de causalidad.
Causa: "Principio que influye en el ser de otro o para que otro exista".
Principio en general es aquello de lo cuaJ algo procede en aJ¡nma
forma, sea en el orden lógico o en el orden ontológico.
Efecto: "Aquello que procede de la causa".
El influjo de la causa hacia el efecto se llama causalidad, que es
"aquello por lo cual la causa es causante en acto y el efecto es causado en acto".

útiles y muy relacionadas con la noción de causalidad son las nociones
de "ocasión" y "condición".

Ocasi6n: "Oportunidad para obrar o actuar". No se requiere pero facilita

res consideran como distintas de las otras cuatro causas, en realidad se reducen a las causas FORMAL y EFICIENTE respectivamente.
'o todos los seres tienen las cuatro causas, pero todas las causas que puede tener un ser se reducen a estas cuatro. Los seres materiales tienen las
cuatro causas. Los seres espirituales finitos tienen propiamente s6Jo dos causas, a saber, la eficiente y la final; la causa material y la causa formal sólo
la tienen lato sensu, es decir, en sentido figurado. El Ser infinito o sea Dios,
no tienen ninguna causa. Es la "Causa de las causas".
La división de la causa es análoga, pues la razón de causalidad no se verifica de la misma manera en los diversos géneros. Por lo tanto, no se predica
de ellas unívocamente, ni pura y equívocamente, sino analógicamente, y por
una analogía secundum intentionem y secundum esse. El prínceps analogatum es la causa eficiente, la cual es conocida como la causa primera, y se
le llama sencillamente "la causa '. Por lo tanto, todo lo que se dice de la
causa en general, debe entenderse en un modo análogo al hablar de las
diversas causas.

la producción del efecto.
Condición: "Aquello que no influye para que e.xista el efecto, pero que se
requiere para que la causa pueda producirlo".

Hay tantas clases de causas cuantos modos diferentes hay de influir para
que otro exista. Son cuatro las diferentes maneras de influir para que otro
e.'{ista, por lo tanto son cuatro las clases de causas:
1) Aquello DE LO CUAL (ex quo) al~o es hecho: CAUSA MATERIAL.
2) Aquello POR LO CUAL (per quod) lo hecho es tal cosa: CAUSA

FORMAL.

3) Aquello POR LO CUAL o POR QUIEN ( a qua) algo es hecho:
CAUSA EFICIENTE.

4) Aquello PARA LO CUAL (propter quod) algo es hecho: CAUSA
FINAL.
(Nota: Como la preposición POR tiene múltiples significados en ca tellano y puede denotar varios casos gramaticales, incluimos la equivalencia
latina, que en este caso resulta mucho más precisa e ilustrativa. Lo mismo
haremo en lo sucesivo cada vez que así convenga.)

La causa EJEMPLAR y la causa INSTRUMENTAL, que alguno. auto28

Causa material y causa formal

La causa material y la causa formal -causas intrín ecas- son los principios intrínsecos constitutivos del ser, o sea, el acto y la potencia. Como la
composición de acto y potencia es triple, hay tres clases de causas material y
formal.

1 : En sentido estricto, las causas material y formal son la potencia y el
acto en el orden de la esencia, o sea, la Materia prima y la Forma substancial.
2: En un sentido amplio, lo son la potencia y el acto en el orden de los
accidentes, o sea, la Sttbstancia y el Accidente.

3: En su sentido más amplio, son la potencia y el acto en el orden del
ser, o sea, la Esencia y el Ser.
Por eso en Dios no existen estas causas, pues en Él no se da ompos1c1on
alguna de potencia y acto, sino que ti es acto puro. En las substancias espirituales se da la composición de causas material y formal en sentido amplio --esencia y ser, substancia y accident~, pero en sentido estricto las
causas material y formal s6lo se dan en las substancias corpóreas.
Materia (prima o potencia en el orden de la esencia) es el principio intrínseco primero potencial o determinable de la substancia corpórea.

29

�Forma (substancial o acto en el orden de la esencia) es el principio intrínseco primero actual o determinante de la substancia corpórea.
La causalidad consiste en la unión de ambas -materia prima y forma
substancial- de cuya unión, por la comunicación de la realidad de una y
otra, resulta el compuesto o la substancia corpórea. Esta unión es irunediata y no se requiere ningún "modo substancial" (Suárez) como lazo de
unión entre ambas, porque ellas se refieren a sí mismas trascendentalmente
como la potencia y el acto ordenados hacia sí recíprocamente. Empero, ellas'
son al mismo tiempo causas entre sí mutuamente. La materia es causa de
la forma ya que la limita, la multiplica y la individualiza en cuanto potencia
en el orden esencial; y la forma es causa de la potencia en cuanto que 1a
actúa, la perlecciona y la especifica, en cuanto acto en el orden de la esencia. Por lo tanto, dependen una de la otra en el ser de tal forma que no
pueden existir separadas.
Las disposiciones que se requieren en la materia para recibir a la forma
se reducen a la causa material si son reahnente causas y no meras condiciones. Siendo así que las disposiciones -valga la redundancia- disponen
a la materia bajo el influjo de la causa eficiente para que sea actuada por
la forma, es claro que se reducen a la causa material.

La causa ejemplar

La causa ejemplar primera de todas las cosas es Dios, quien conociendo
su esencia como imitable o reproducible de múltiples formas fuera de ti,
forma en su entendimiento las ideas o los ejemplares -modelos- de todas
las cosas.

La causa eficiente
Causa eficiente es el principio extrínseco que influye en el ser o la existencia de otro obrando, actuando. Existen múltiples subdivisiones o consideraciones entre las causas eficientes.

La causa instrumental
Causa mstrumcntal es la causa que actúa por el poder recibido de otra
causa -la causa principal-, la cual obra por poder propio. La causa principal es primer motor y la causa instrumental es motor movido por otro.
Caben también múltiples distinciones entre las causas instrumentales.
Conviene recordar que en cierta forma la causa instrumental se reduce
a la causa eficiente, pero también no olvidar que ]a causa instrumental obra
por el poder de otra causa -la principal- y también por cierto poder o
virtualidad propia.

La causa final
Se define como "la forma hacia cuya imitación tiende el sujeto agente al
obrar». El agente racional produce sus efectos de acuerdo a una fonna
pre-concebida, la idea.

Fin, en general es aquello por lo cual (propter quid) el agente obra. Es
aquello que el agente persigue, lo que pretende alcanzar o hacer.

La causa ejemplar es verdadera causa, pues influye en la existencia del
efecto. La causa ejemplar es requerida para que el agente racional produzca
su efecto, pues aquél no puede comunicarle o darle forma al efecto si no la

La causa final es la primera de todas las causas en el orden de la intención, no así en el orden de la ejecuci6n, en el cual es primero la causa eficiente.

posee ya en alguna manera en sí mismo (el agente). Este modelo o causa
ejemplar que contempla el autor racional puede ser exterior a él y copiarla
o puede encontrarse en su mente y sacada o reproducirla mediante un acto
"creativo". Mas no es una mera condición, pues influye en el ser del efecto
dándole en cierto modo la forma o especificándolo.
La causa ejemplar se reduce a la causa formal. La causa formal en sentido estricto es intrínseca, porque causa a través de la comunicación de la
propia realidad; en cambio, la causa ejemplar es una causa formal extrínseca -fuera del efecto, no del agente-, que dirige al agente en la producción de su efecto.

30

IV. LAs

CAUSAS DE LA

co:MUNICAc1óN

Como ya mencionamos más arriba qué es comunicación, bástenos ahora
recordar cuáles son sus elementos componentes: 1) Un EMLSOR-receptor
o fuente; 2) Un RECEPTOR-emisor o destino; 3) Un CANAL o medio;
4) Un MENSAJE o contenido; 5) y 6) Un codificador y un decodificador
o descifrador en mucho casos; 7) y sobre todo, una INTER-RELAClóN o
interacci6n entre el emisor y el receptor, o sea, que no s61o haya transmisión
de infonnación unilateralmente, sino que haya respuesta al mensaje enviado.
31

�Cau.sa material de la comunicaci6n.
Es el intercambio de información entre dos seres racionales, o sea, son
el emisor y el receptor junto con los mensajes transmitidos.
Consideramos el teléfono, el sonido: el aire, la luz, el gesto ... , como medios, ocasiones o condiciones para ciertos tipos concretos de comunicación,
pero no como causas materiales de la misma. En muchos casos (grabadoras
automáticas, semáforos ... ) todos estos elementos no pasan de ser meras
Protésis del hombre. Puede también considcrárseles como canales y, en tal
caso, como causas instrumentales de la comunicación.
Podemos considerar el código como ocasión de la transmisión del mensa je, pero no como una condición. Hay respuestas naturales que tienen un significado propio directo, no convencional o simbólico ( la sonrisa, por ejemplo) .
Metafísicamente considerada, la comunicación humana es una relación.

Es por tanto, un ente sui generi.r que incluye un doble aspecto, el aspecto material }' el aspecto e.,;piritual, dada la doble composición del hombre. Lo que
aparecería como la causa material de la comunicación -el cerebro, las
cuerdas vocales, en fin, todo el cuerpo en el caso de los gestos y las actitudes-, no es en realidad más que la causa instrumental de la comunicación humana. El cuerpo humano separa las almas; facilita o posibilita su
comunicación, pero impide su unión ( al menos por ahora) . La verdadera
causa material de la comunit::ación, aunque resulte paradójico, son las dos
naturalezas racionales que se ponen en contacto. El mensaje aparece como
un requisito dado nuestro sistema de conocimiento, que es discursivo. Si no
tuviéramos cuerpo, quizás tendríamos conocimiento intuitivo, aunque probablemente en ese caso ya no podríamos hablar de una comunicación humana propiamente dicha. Creo que en el caso de la simple aprehensión
que dos seres humanos realizan recíprocamente, se da la comunicación primaria del dato existencial -¿la "otreidad"?- sin que medie código ru
mensaje alguno. (Cú. E. Nícol, "Metafísica de la Expresión", loe. cit.)

Causa formal de la comunicaci6n.
Considero que la causa formal de la comunicación la constituye la recipro-

cidad de la emisión y recepción de los mensajes.
No lo son las dos naturalezas racionales, pues ellas son la causa eficiente.
No es la interacción solamente, pues ésta existe en muchos otros tipos de
relaciones.

32

No es el mensaje, ya que éste no es causa de la comunicación sino sólo
ocasión de ella o en todo caso, condición.
No es el canal, pues éste también existe en la información ( transmisión
de datos en un solo sentido) .
Tampoco son el codificador ni el decodificador, ya que éstos no siempre
intervienen en la comunicación.
Por tanto, creo que sólo la reciprocidad en la acción comunicativa cons-

tituye su verdadera causa f orm.al.

'Causa ejemplar de la comunicación
La consíderaci6n de esta causa es de verdadera importancia en el caso
concreto de la comunicaci6n.

Dios es el sumo Bien. El bien, por naturaleza, es difusivo de sí mismo;
trata de comunicarse, de ser compartido. Dios trata de compartir su felicidad con otros seres. Pero para que esto sea posible, es necesario primero
que esos seres existan; es un pre-requisito; por esto, nos crea (horemente).
Todo agente hace algo que, en alguna forma, es similar a sí mismo. La
perfección y la forma del efecto son cierta semejanza del agente o causa.
Por lo tanto, la perfección de las criaturas es cierta semejanza de Dios.
Por Revelación sabemos que el hombre fue creado a imagen y semejanza
de Dios. Dios es el Ser eminentemente comunicable o comunicable por excelencia, el Ser comunicable por naturaleza; por lo mismo, el hombre es un
ser comunicable también.
Al ser el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, trata de imitarlo.
Y como Dios -a quien trata de imitar-, es un Ser que se proyecta en las
criaturas y se comunica con ellas, el hombre trata de hacer lo mismo: comunica la existencia y se comunica con otras existencias.
Por la Teodicea sabemos que Dios crea por dos "motivos": por sí mismo
Y por las criaturas. En esto no hay contradicción alguna. Decir que Dios
crea por sí mismo significa que al crear las cosas se tiene a sí mismo como
fin, no como un bien apetecible u obtenible, sino como un bien comunicable.
f:~e es el fin que persigue, darse, comunicar su existencia para después comunicar su belleza, su bondad,. . . Por lo tanto, no crea para adquirir algo,
lo. cual es i~posible: sino para difundir, para dar. Y decir que crea por las
criaturas qwere decrr que al crearlas busca la utilidad o el bien de las cria-

33
hum.anitu,-3

�turas, con las cuales quiere, en cuanto es posible, comunicarse. Así pues,
Dios crea para comunicar su bondad y para procurar el bien nuestro.
Se puede obrar por deseo del fin o por amar al fin. Se desea lo que no

se tiene, pero se ama lo que se posee o existe. Las criaturas obramos por
deseo del fin, Dios obra por amor al fin. Dios ama su propia bondad y desea
que é$ta se multiplique en los diversos modos que son po ibles, similares a
Él en alguna forma. De aquí procede la utilidad que obtienen las criaturas
en cuanto que reciben la semejanza de la bondad de Dios. Así, se dice que
Dios hiro a las criaturas por su bondad -de ti-, considerando el fin del
autor, y para utilidad y bien de las criaturas, considerando el fin de la obra.

al poseer éstos -los hombres- la "autocidad"', se han multiplicado no sólo
los agentes de la comunicación, sino también los posibles mensajes y contenidos. Si se han multiplicado las posibilidades de comunicación, ¿por qué
entonces han disminuido las realidades-comunicación?

Causa final de la comunicaci6n

*

Causa eficiente de la comunicació11 humana
Es el hombre mismo. Una de las particularidades más notables del ser
humano es lo que yo llamaría su Autocidad. Esto no es otra cosa que la
capacidad que tiene para realizar acciones reflexivas. El hombre puede ver
otras cosas y puede verse a sí mismo, puede mover y moverse, conocer y

*

misma. Puede comunicar hechos "extraños" o exteriores a él: la noticia
de un terremoto, la existencia de cierto lugar, el pronóstico del tiempo, incluso las acciones de otro; pero todo esto puede hacerlo también una cinta,
un microfilm, un archivo o una biblioteca. También puede comunicarse a
sí mismo, siendo al mismo tiempo sujeto y objeto de la comunicación: el
dato de su existencia, su modo de ser, sus necesidades, sus pensamientos. sus
sentimientos, sus emociones, su estado de ánimo, su salud, sus proyeclos, su
humor, sus posibilidades y sus limitaciones, sus complejos, sus fracasos y
sus triunfos, sus aspiraciones y sus realizaciones. . . Puede también comunicar su deseo y su necesidad de comunicarse. Todo esto es el contenido más
valioso que puede tener una comunicación humana, pues no estarnos dando
algo, sino que nos estamos dando nosotros mismos; estamos dando una parte
de nuestro ser. De aquí salta a la vista o se apunta ya una de las principales causas finales de la comunicaci6n, de la cual hablaremos más adelante.
En este apartado quiero insistir, sobre todo, en la inmensa e inagotable posibilidad de mensajes transmisibles, todos ellos originales, diferentes, irrepetibles, irreemplazables, únicos, y por qué no decirlo, quizás también irrenunciables -a la vez enriquecedores-, ya que todos tenemos la obligaci6n de darnos en una forma u otra a los demás.
Si se han multiplicado las causas eficientes de la comunicación humana.

34

os comunicamos para conocer porque queremo

amar. Nihil volitur

nisi praecognitum. Nadie desea lo que no conoce. El conocimiento previo del ser amado es un pre-requisito para poder amarlo.

conocerse, puede comunicar y comunicars .

Asi, es agente de la comunicación y puede ser a la vez el contenido de la

"Todos los hombres están acuciados por un deseo natural de saber", dice
Arist6teles al principio de su Metafísica. Aquí está apuntada ya, en forma de necesidad o de tendencia, una de las principales finalidades de la
comunicación : queremos saber y saber más cada vez. Queremos saberlo
todo, o en su defecto, lo más posible. Una gran parte del contenido ele
nuestras comunicaciones -yo diría que un 75 u 80%- está expresado
en forma de preguntas y respuestas. Queremos datos, queremos cifras ...
pero sobre todo, queremos conocer la esencia de las cosas.

*

Nos comunicamos para completarnos. "Todo ser creado carece de algo.
Y mientras sea esenrialmente indigente, no puede llamarse, en puridad,
bueno. Por indigencia de todo ser contingente, brota aquí la necesidad
de comunicarse y obrar sobre otros seres a fin de perfeccionarse." 7 "Nuestro desamparo onto16gico nos insta a salir de nosotros mismos, a enajenarnos, en cierto sentido, para ir a buscar en seres más ricos que
nosotro esa plenitud existencial que anhelamos." 8 Pedimos ayuda implícita o explícitamente.

* Los seres que han alcanzado un cierto grado de perfecci6n, se comunican para darse. Por decirlo así, e están rebalsando y necesitan dar a los
demás lo que ellos ya poseen en abundancia, sea que lo hayan recibido
de otros, sea que lo hayan producido ellos mismos. tsta es la vocación
del maestro. Los padres se comunican con sus hijos -y en general todos los adultos con los menores -para evitarles tragos amargos y experiencias innecesarias.

* Nos comunicamos para demostrar que sabemos -o que somos inteligentes-- cuando no hemos superado nuestra vanidad, aunque en este caso
' BASAVE, Dr. O/J. Cit., pág. 79.
' /bid., pág. 90.

35

�buscamos más bien dar una información --que muchas veces no nos
piden- que establecer una verdadera comunicación.

*

Nos comunicamos para hacernos solidarios con los demás, especialmente
en sus desgracias, pero también en sus triunfos.

➔~

os comunicamos para hacer a los otros la vida menos pesada, Y la ~ga,

más llevadera. Éste es el caso del cómico, del payaso, de algunos artistas.

tencia, síguese que todo hombre tiene un derecho sagrado a la soledad .. .
porque la soledad es s6lo camino que ha de conducir a la comunicación con
los demás ... " En la soledad, el Yo se manifiesta "como lo que es esencialmente, es decir. relación a1 otro". Pero la soledad del hombre modemo "no
la ha elegido para conocerse mejor; se la ha impuesto desde fuera el mecanismo implacable de la vida moderna".

* Así

'' ... Como dice Louis Lavelle, 'si se experimenta la soledad como soledad,
ello se debe a que la soledad es al mismo tiempo un llamado dirigido a soledades, semejantes en todo a la nuestra, con las cuales sentimos la necesidad
de entrar en comunicaci6n'."

Creo que aquí quedan comprendidas todas las posi~les motivaciones de
nuestra comunicación. Cualquier variante podría reducirse a alguna de las
posibilidades ya mencionadas.

"La alternancia entre la soledad y comunicación con el otro debe ser el
ritmo normal de una existencia auténtica. Para no perder nada del Yo,
descubierto en la soledad, debemos sumergirnos en ella periódicamente ...
El mérito de haber planteado de verdad el problema filosófico del Otro
pertenece a la filosofía cristiana . . . En la soledad el hombre puede ejercitar
la introspección y adquirir una lucidez grande sobre sí mismo. Sin embargo,
la mirada del Otro puede siempre descubrir en él y manifestarle aspectos
verdaderamente esenciales de su ser que ninguna introspección podría descubrir jamás. . . Sólo podemos ser 'nosotros mismos' gracias a todos los seres
que nos rodean."

·os comunicamos también tratando de embellecer aún más la creación.
obran los pintores, los poetas, los escultores . .. En cierta forma, nos
comunicamos con hombres de otros lugares y otras épocas, se~ -~ntestando hoy a los mensajes que nos envían desde el pasado, sea dmgi~ndo
nuestros mensajes a las generaciones futuras o a las presentes en el uempo pero ausentes en el espacio. Tal es el caso del escritor.

V.

ALGUNAS CONSIDERACtONES IMPORTA 'TES

Por considerarlos sumamente ilustrativos sobre el tema que venimos desarrollando transcribiremos aquí algunos teictos de Ignacio Lepp tomados de
su libro "La Comunicación de las Existencias" :
u •.. El hombre moderno se baila terriblemente solo. . . La vida_ ~o~erna
tiende a eliminar de las relaciones interhumana.s todo carácter de mturudad,
de las ..oficinas, los. salones,
e Onalidad. Las conversaciones habituales
deprs
,
.
las distintas agrupaciones y aun la mayoria de las fam1has: s~n casi s1~pre
impersonales. Se habla de negocios, de cosas, de acontec1ID1entos, de ideas
abstractas. rara vez las personas se interpelan en verdad de hombre a hombre, de ~jeto a sujeto. Muchos hombres nun~. han sido ~ara alguien un
sujeto, un ser único, no intercambiable; son umcamente_ ~embros de ~na
ciudad, de una empresa, de una agrupaci6n, de una famih_a . . . Ahora bien,
lograr una comunicación directa, personal, con una o vanas personas es el
anhelo más profundo del coraz6n humano."

"Para que el ser humano pueda captarse c~mo ~nico, ~e~er conciencia de
su realidad como personal, elevarse a una existencia autentica, hay que pa•
sar por la prueba de la soledad. . . Puesto que sól~ en la soledad el Yo _se
capta conscientemente a sí mismo y aprende el senado verdadero de la e&gt;:tS•

36

"El contacto con la intimidad del Otro trasciende el dominio del poseer,
de la comunicación objetiva. La vida interior no es algo que el hombre
posee; es su misma existencia, y sólo la palabra 'comunión' puede e.'&lt;presar
adecuadamente el intercambio directo de ser a ser."
"En cierto sentido la solidaridad social y 1a influencia presentan una especie de peligro para la comunicaci6n auténtica. Dan al hombre el sentimiento
de no hallarse ya. solo ... "
"Por lo tanto, antes de pretender la comunión con el Otro, hemos de lograr el dominio de nosotros mismos en una experiencia doliente y angustiosa de nuestra soledad. Aquí y solamente aquí, es el hombre capaz de convertirse en una persona enriquecida con todos los dones de que el Creador la
ha dotado." 9

Conclwi6n.
Como elementos que pueden ayudar a superar la falta de comunicación
' LEPP, Ignacio, La comunicaci6n de las txisttncias, Editorial Carlos Lohlé,
Buenos Aires, 1964, págs. 10, 12, 13, 16, 17, 19, 20, 23, 41, 70, 71 y 77.

37

�o la seudocomunicación que se da entre muchos hombres, se nos presentan
los siguientes medios:
Además de conocer la técnica de la comunicación, conocer su filosofía y
su teleología, es decir, reconocer básicamente los múltiples fines que podemos
tener al comunicarnos y estar conscientes del fin o los fines que perseguimos
en cada situación concreta. Conociendo el fin, podremos elegir mejor los
medios (tipo de canal, código ... )
-

- Si es posible y si consideramos que esto no va a afectar en alguna fonna
la comwúcación, hacer que mi interlocutor conozca también mis propósitos,
y a la vez que esté consciente de los suyos. En una palabra, tomar conciencia
de la acción comunicativa y de sus finalidades.

Paulus, S. J., Metaphytica. genera.lis, Pontificia Univcrsitas, Gregoriana, 7a.
Ed., Roma, 1964.

DEZZA,

Huw, El Líneos, un lenguaje para comimica.rnos con otros mundos, Suplemento Dominical del Porvenir ( sin fecha).

GRrFFITR,

Ignacio, La comunica.ci6n de ia.s eicistencia.s, Ed. Carlos Loblé, Buenos Aires,
1972.

LEPP,

LEPP, Ignacio, Psicoanáli.ris de la. amistad, Ed. Carlos Lohlé, Buenos Aireli.
N1coL, Eduardo, Mdafisica. de la. expresión, Fondo de Cultura Bcon6mica, nueva
veni6n (de la primera edición), Mbico, 1974.

- Deponer toda actitud altiva y orgullosa, todo aquello que en un momento dado pueda entorpecer o imposibilitar el proceso comunicativo.
- No rehuir la soledad. Aceptarla y valorarla como un medio para encontrarnos a no otros mismos y después podernos dar a los demás.
-

Cultivarnos y enriquecernos en los innumerables campos en que esto es

posible para tener mucho qué comunicar a los demás. Estar siempre en un
plan de apertura a las solicitaciones de los demás, sea para recibir sus mensajes o para transmitirles los nuestros.
- Inculcar, cultivar y desan-ollar en los niños, en las nuevas generaciones,
el hábito de la comunicadón, de la verdadera comunicación. Darles primero ejemplo y después precepto.
- Y sobre todo, vivir en un permanente estado de comunicación con
Aquel que nos ha dado todo, que nos comunic6 la existencia. y la propia c.apacidad para comunicarnos.

BIBLIOGRAFlA

A.ai;ou R., S. J., Theologia na.turali.t, Pontificia Univeniw Gregoriana, 6a. edici6n
Roma, 1966.
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na, S. A., México, 1963.

Iluss, Charles K ., "Semantography", Semantography Publications, 2a. Ed., Sydney,
1966.

38

39

�DIOS Y LAS PRUEBAS DE SU EXJST&amp;'iCIA
fil-' LA FILOSOFIA
Ltc.

ÜARLOS GoNZÁLEZ SALAS

EL TEMA de Dios apasionará siempre al hombre. Se le puede orillar en el
ohido o en la inconsciencia, pero tarde o temprano apremiará la pregunta:
¿existe o no existe ese ser llamado Dios?
En el centro de toda filosof'aa está la filosofía del ser, la metaftsica; y en el
centro de toda Metafasica está la metafísica del Ser -no sólo del ser-. la
investigación de la existencia o no existencia del que ES rimplcmente o in1initamcnte, de su naturaleza)' de sus atnoutos. Toda filosofía que prescinda de
Dios es necesariamente una filooofía incompleta y absurda, porque ~ limita al
campo de lo f cnoménico y contigente, de lo relath-o y de lo tmtporal. Ella
misma restringe sus horizontes y su! posibilidades y deliberadamente se encastilla en las dimensiones puramente humanas y mundanas.
Del mismo modo la persona que no admite a Dios o lo soslaya en la indiferencia se encuentra mutilada y su comiovisi6n es incompleta porque queda
limitada a lo relativo y temporal, a lo cf'uncro y apariencia!, a lo fenoménico
y contingente. Todo ser racional tiene que proponer'lt' racionalmente el pro.
blema de la existencia o inexistfflcia de Dios.

En estos artículos que peri6dkamente escribimos tratamos de .aocrcamos
primero a una enumeración de las pruebas ,·álidas y de las no válidas de la
existencia de Dios, desentrañaremos algunas de las menos conocidas, daremos
a conocer un argumento elaborado desde d punto de \'ÍSta e.~tcncial brotado
de la misma angustia y limitación humanas &gt;· luego iremos exponiendo los
caminos, o mejor dicho, desviaciones y tentaciones del moderno teísmo a que
se ha \'crudo réfiriendo de un tiempo a esta parte el Pontífice actual en au
prcdicaci6n catequística de los miércoles.

41

�Son conocidas las pruebas de la existencia de Dios llamadas CINCO VIA
TOMISTAS, por haber sido concebidas y formuladas por Santo To~ de
Aquino. Demostraciones de alcance universal fundadas en _la obs~rvac16n_ razonada de todos los seres que integran este mundo, orgánicos e morgárucos,
vegetales y animales. Se apoya la primera en el mo~iento o ~bio, ~anto
cualitativo como cuantitativo de los seres que preosa un motor mm6v1l; la
segunda en la actividad o casualidad de los seres que como causas subor~inadas
a otras requieren una causa no subordinada ni causada a su vez, smo_ ~causada, o sea, un Ser por sí mismo; la tercera se apoya en la condtc16n
contingente de las creaturas igualmente dispuestas a ser o a no ser Y que
postulan un Ser necesario no contingente; la cuarta está basada en los grados
de perfecci6n existentes en el mundo que precisan una suma perfección o _Ser
infinitamente perfecto que tenga las perfecciones en grado sumo i la quinta
cimentada en el orden del cosmos que precisa el Ordenador para ser explicable.
Todos estos argumentos se apoyan en el principio de casualidad en una u
otra forma. principio que podemos enunciar: Todo lo que contingentemente
existe necesita forzosamente una causa, o, lo que equivale a decir Todo cuanto
empieza existir debe tener una causa real y adecuadamente distinta. De este
principio se. puede hacer varias ilaciones cuyos predicados son distintos dando
pie a las diversas pruebas.
Además de estos argumentos se han elaborado otros como el del unánime
consentimiento de todos los hombres en todos los tiempos; el que se apoya en
el deseo universal de la felicidad; el que postula una sanci6n perfecta que
sólo puede darse en otra vida; el argumento tomado del origen de la vida,
de las especies y del hombre; el argumento de la entropía o conversión de la
energía en calor y por lo tanto una energía que siempre decrece y comenzó
en el tiempo, tuvo que haber alguien que la produjo.
Debemos hablar también del argumento de San Anselmo que ha sido recha7.ado como válido. Consiste en substancia en decir que la mente humana puede concebir un Ser mayor que en el cual ningún otro puede ser concebido i
ahora bien, dentro de las cualidades de ese Ser sobresale principalmente la
exi tencia: o sea, tal Ser debe existir no solamente en la mente, sino también en
1a realidad (porque es mayor lo que existe en la mente y en la realidad, qur.
lo que eA-iste solamente en la mente). Luego tal Ser existe, es Dios. Se advierte
de inmediata que tal demostración da un salto inexplicable del orden ideal al
orden real. no se toma de la intuición o de la experiencia. sensible ni se elabora
por la deducción de los efectos, sino que es convencional y arbitraria. Sin embargo, en al~n tiempo -por el año 1763- Emmanuel Kant, el gran filósofo

42

alemán, la aceptaba como el único principio o camino para demostrar la existencia de Dios aunque luego la rechazó. También la esgrirrueron con anteriodad a Kant, Descartes en la Meditación III y V de sus "Meditaciones Metafísicas" y el pensador Leibnitz en su "Monadolo 0 ía". Lleno de fama ha pasado
a la historia el argumento llamado "de la Apuesta", de Bias Pascal.

Decía Descartes: "Y en lo que se refiere a Dios, ciertamente que si mi
espíritu no fuese presa de ningún prejuicio, y mi pen amiento no estuviese
distraído por la pre encia continua de las imágenes de las cosas sensibles, no
habrá cosa alguna que yo no conociese antes ni más fácilmente que a él. Pues,
hay algo más claro y manifiesto que pensar qufl hay un Dios, es decir, un er
soberano y perfecto, el único en cuya idea está incluida la existencia necesaria
y eterna y que, por lo tanto, existe. Y aunque para concebir bien esta verdad
he necesitado gran aplicación de espíritu, sin embargo, ahora, no sólo estoy
seguro de ella como de lo que tengo por más cierto sino que además advierto
que la certidumbre de todas las demás cosas depende de Dios tan absolutamente, que sin ese conocimiento fuera imposible saber nunca nada perfectamente".1
Modernamente se han ideado nuevas formas y caminos, así para probar la
existencia de Dios como para probar su no existencia. No sólo impera el ateísmo, sino el antiteísmo, el combate o la pretendida destrucción del concepto
humano de Dios.
Lo que nos importa en este primer artículo es llamar la atención acerca de
este problema vital en el cual muchas mentes andan todavía a la deriva y en
las tinieblas de la duda; otras en la indiferencia más glacial o el menosprecio
de su importancia, entregados al placer o a los bienes materiales. Queremos
despertar la curiosidad y el apetito de acercarnos a la reflexi6n, al razonamiento y al estudio de las pruebas de los diferentes pensadore y filósofos que
han venido formulando para probar la existencia de Dios, tema siempre nue,·o que jamás perderá actualidad y vigencia.

PASCAL Y KANT
Sincero enemi~o ele De. cartes, defensor del error jansenista, duro atacante
de los jesuitas en sus "Provinciales'', piadoso y creyente, pero radicalmente
pesimista, Bias Pascal (1623-1662) dejó en sus ''Pensérs'' (Pensamientos) el
' DESCARTES, Meditaci6n V, Dis~u,so del M¿todo ,, Meditaciones Metaflsicas, novena
edición, Col. Austral, Trad. y pr6logo de Manuel Garcia Morente, Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires, 1951, p. 130.

43

�bosquejo de una extensa Apología del Cristianismo con fundamentos teológícos-filos6ficos: históricos, exegéticos, sociológicos. Rico en matices como vástago de un sabio, su pensamiento se encuentra más saturado de sentimiento
que de razones, según su célebre frase: "El corazón tiene razones que la razón no puede comprender"." Refiriéndonos al asunto que nos ocupa, podría
decirse que todo su pensamiento está profundamente teñido del axioma: "El
corazón es el que siente a Dios, no la raz-0n".ª Ese axioma parece haber sido
adoptado por todos los que prefieren las vías "arracionales" para llegar a convencerse de la existencia de Dios. Más que obra de reflexión, su argumento
llamado "de la apuesta" se propone remover todos los influjos perniciosos
que puede encontrar la voluntad para aceptar a Dios. Queda limpio el camino para que Dios acepte la existencia de Dios. En el pensamiento número 233 expone su argumento.
Suponte a un hombre que por fuerza deba escoger dos números de lotería.
Hay dos montones solamente: El primero contiene muchos números; el otro,
muy pocos. Si es prudente, elegirá el primer acervo. Ahora bien: Hay Dios
o no hay Dios. Debes elegir por dos razones: la primera, porque de tu elección depende la solución de un problema para ti muy neeesario: Tu felicidad;
como náufrago no puedes quedar indiferente entre querer o no querer tu sal•
vación; si no eliges, de hecho eliges que Dios no existe. Compara los dos
montones. Si supones que Dios existe, tendrá!! en la tierra la paz de la conciencia y el cielo después de la muerte, pierdes los torpes y pecaminosos deleites; si supones que Dios no existe ocurre lo contrario. Me explico: En el
primer caso, pierdes lo finito y ganas lo infinito; en el segundo caso acontece
lo contrario. Pero lo finito es nada ante lo infinito. Luego debes elegir lo infinito. Y no puedes objetar que pierdes lo cierto, por la esperanza de lo
incierto, lo cual es imprudente. Porque obrar así es prudente, aun cuando ~ea
cierto lo finito e incierto lo infinito. Obra, pues, como si creyeras, ora y humíllate delante de Dios:•
Más que como argumento, este proceso menta,,! ha sido considerado como
método para preparar el alma a creer. Está destinado sobre todo a un ateo
escéptico, es decir, a un dudoso de su ateísmo debido principalmente al atractivo de las pasiones.
Entre los caminos "arracionalcs" -que excluyen todo influjo del principio
de casualidad- se mencionan el de Manuel Kant, cuyo criticismo lo apoya
Blas, Pensamientos, o. 277, séptima edic. Colecci6n Austral, Espasa-Calpe,
S. A., Madrid, 1967, p. 58.
1 PASCAL, Bla.s, of). cil.,
o. 278, p. 58.
• PASCAL, Bias, op. cii., No. 233, pp. 49-53.
1

H

PASCAL,

en la voluntad, en completo rechazo de la validez de la especulación el Pragmatismo, tanto el inglés de Arthur James Balfour ( 1848-1930) , el francés de
Fernando Brunetiere ( 1906), Rcnouvier ( 1903) y Henry Poincaré ( 1912), como el del norteamericano William James (1919), cuyos libros A. pluralistic
Unive,, The will to believe, The varietes of religious experiencie analizan
el fenómeno religioso de la creencia en Dios.
A Dios, según Kant, no se le puede demostrar por la razón pura. El filósofo
de Koenisberg impugna todas las pruebas racionales de la existencia de Dios.
Siendo nulo el valor de la Metafísica no fundamenta la lltica en !a Metafísica, sino al revés. La ttica presta sus bases a las verdades de orden metafísico como es la existencia de Dios, la inmortalidad del alma y la libertad
humalla. Su argumento podría sintetizarse del modo siguiente: Existe un imperath·o categórico que proviene de la misma voluntad, que ordena observar el
orden moral, principalmente por la veneración de la ley; ahora bien, este
imperativo categórico requiere como requisito previo la existencia de Dios,
luego por la fe me adhiero firmemente a creer en la existencia de Dios. En su
CRITICA DE LA RAZóN PRACTICA/ Kant se introduce así, al hablar de este punto: "En el análisis que precide, nos ha conducido la ley moral
a un problema práctico, que sólo nos es prescrito por la raz6n pura, independientemente de todo concurso de los móviles sensibles, a saber, el problema de
la perfección necesaria de la primera y principal parte del soberano bien,
de la moralidad, y no pudiendo este problema ser completamente resuelto
si no es en una eternidad, en el postulado de la inmortalidad. Esta misma ley
debe conducirnos también de una manera enteramente desinteresada, según
el juicio de la razón imparcial, a la posibilidad de un segundo elemento del
soberano bien, o de una felicidad proporciona.da a la moralidad, a saber, a la
suposición de la existencia de una causa adecuada a este efecto; esto es que
debe exigir la existencia de Dios como condición necesaria para la posibilidad
del soberano bien ( objeto de nuestra voluntad necesariamente unido a la legislación moral de la razón pura). Vamos a mostrar esta relación". 6
Para Kant existe este imperativo como lo prueba el testimonio universal
de la conciencia, una voz venerable que no puede ser reducida al silencio r
que dice ''Debes cumplir tu deber". Proviene de la voluntad porque ésta es
autónoma, ya que si proviniera del exterior esto sería en contra de su dignidad.
Y pide la observancia de la ley por amor. Pero este imperativo requiere tres
' KANT, Manuel, Critica de la Razón Práctica, precedida de los Fundamenlos dt la
metafísica de las co1tumbres, Trad. de A. García Moreno, Editora Nacional, S. A., México, D. F., 1955.
• KANT, Manuel, op, cit., pp. 323-324.

45

�postulados: a) La libertad, porque sin ella no es posible concebir obligaci6n;
b) La inmortalidad, porque por el imperativo categórico estamos obligados
a la santidad que aquí sólo adquirimos gradualmente y la perfeccionamos en
la vida eterna; y c) La existencia de Dios, porque la santidad reclama como
premio el sumo bien, el cual debe ser posible y existir. onmisabio, eterno.
omnipotente (Dios). A todo esto me adhiero por la fe y a mayor finnc1.a de
mi adhesión mayor santidad de mi vida. 1 o puede renunciar a aceptarlo
porque de otro modo peligrarían los principios morales

¿ Qué decir de este modo de pensar? Si realmente a estas tres verdadel&gt;
me debo adherir por la fe, no hay prueba racional, objetiva; y esa fe so)amente es firme dentro de mi subjetividad. Así como parece repugnar que
· el ser no siendo libre sea ligado moralmente, repugna también que el mismo
ser libre se ligue a sí mismo moralmente. Si la santidad no puede obtenerse
en esta vida, ¿por qué precisamente en una inmortal y no en otra mortal? ¿En
virtud de qué debe ser obtenida esa santidad? ¿ Por qué la santidad de la
voluntad autónoma que obra sólo por amor de la ley, merece premio? Se
necesita una razón suficiente; luego Kant se apoya de hecho en un principio
especulafo·o.

ENRIQUE 13ERGSON (1859-1941)
Hijo de familia judía de origen polaco, parisino de nacimiento, ha sido
Bergson uno de los filósofos más importantes en los últimos lustros. Su obra
se caracteriza por un espiritualismo delicado que tuvo reflejos en México a
través de Antonio Caso y José Vasconcelos e, indirectamente, influyó en el
rescate de la filosofía y la educación de la hegemonía del más empecinado
positivismo. Su obra es parca pero fundamental. El filósofo español José Ferrater Mora ha escrito que Bcrgson practicó lo que según Ortega y Gasset
constituye una de las obras de misericordia más urgentes de nuestro tiempo:
o publicar libros inútiles.r Su filosofía cultivó cierto mi~ticismo del que no
escapó su concepción de Dios y el camino propuesto paar conocerlo. En Las
dos fuentes de la Moral y de la Religi6n, uno de sus libros más plenos y
quizá el que mejor condensa su pensamiento, desliza una frase que parece ser
divisa y objetivo de su filosofía: "Alegría sería realmente la simplicidad de
vida que una intuición mística difundida propagaría por el mundo; alegría
' FEllRATER MORA, José, Introducci6n a Bergson, en Las Dos Fuentes de la Moral )'
de la Religión, de Henri Bergson, Trad. de Miguel Gonzálcz Femández, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1962, p. 7.

46

también la que seguiría automáticamente a una visión del más allá

experiencia científica ampliada".ª

en una

Entre aquellas vías para descubrir la divina realidad se podría catalogar
la sura como u experiencia mística,,.
. Por una ~~ de su esposa a Emmanuel Mounier e sospecha de su conversión al catohc1smo poco después de la publicación de Las Dos Fuentes, &lt;'n
1932 . parece confirmarlo una cláusula de su testamento·. "M15
· re ex1ones me
c~ndu Jeron ~ás Y m~ al catolicismo. . . Me hubiera convertido si por esos
~~ no hubiera senndo la gravísima persecución antisemita. Por eso decidí
vivir entre ellos". Pide sepultura cristiana la cual si es negada rues!'a se
revele
" Y a nad'1e se. o~ulte s~ a dhes'1ón moral al catolicismo".
'
:o del
.
La 'esposa
filósofo Jacques
.:~ 'do mte
· ¡ec. Mantam,
. Ra.tssa y el P. Sertilanges, O • p ., a·is....,,gw
tual,· la confmnan.
PoSlblemente
recibió
secretamente
el
bau..:p
'l
0
1
. .,
. .
u,-u.1 . ¿ or cua
camino leg6 a la religion cnsbana? Por su acercamiento a los místicos lo
cual lo llevó a elaborar un argumento.
'

y

n ·

~~ro.os tomar en cuenta que para Bergson la realidad es fluente y que
el
posible
· t WCl
· '6n " .
S uruco mstrumento
,
. . para captarla no es la razón sino "la lJl
"e opone e~ta ~- conocumento abstractivo. Según el propio filósofo francés
llamamos m~c16n. aquella especie de simpatía intelectual, por la cual nos
trasladamos al ~tenor de un objeto, para coincidir con lo que en él es único
Y ~r ~o-tanto mexpresable". (Revue de métaphi.sique, enero 1903). Usando
1~ ~turu6n cree salvar tanto el idealismo kantiano como el positivismo mate~~• ya que se puede captar la realidad objetiva. Esa realidad no es está~ca, smo_ fluente, dinámica: no es pasiva sino movida por el L'elan vital, el
~~~ vital. Otros lo traducen por el "impulso vital". A través del método
mtmt.t~o se ca~ta la realidad. El impulso bergsoniano es total.mente diverso a
cualqU1er otro unpulso. El ser de las cosas es devenir. Y ése es el objeto propio
de~ filosofar. "Para Bergson -explica Ferrater Mora- no solamente en inin· · l
·telible
u tif el ddevenir,. sino que solamente a partir de él puede adq wnr
e ser
1 en ica o asinusmo con el reposo algún sentido. El ser sería únicamente
corte, una fotografía1 una detención, un momento del devenir, y este deverur solamente ~ía ser definido, en una forma altamente paradójica como
aquello que propiamente no es, o, mejor dicho, como aquello que "es devenir".ª

°?

Fiel a su radical anti-intelectualismo que tanto influyó en Vasconcelos en
lo que se refiere a la existencia de Dios, Bergson empieza por negar el v~lor
a las pruebas clásicas. Según él todo el valor de verdad de Dios de los
: BnosON, Henri, Las Dos Fuent,s de la Moral )' d, la Religión, op. cit., p. 302.
F!IUl.ATER MoRA, José, Jntroducci6n a 8ergson, op. cit., p. 35.

47

�fil6sofos intelectuales, el Bien ideal de Platón o el Acto Puro de Aristóteles
deducido por raciocinio, es únicamente lógico1 suprema abstracción a quien
no se adora ni se ama. El Dios que todas las religiones adoran es un Dios
personal, comunicativo con sus criaturas, real y viviente entre nosotros, y como
tal sólo perceptible por la experiencia. A Dios se le capta por la intuición como
lo captan los grandes místicos; en menor escala y de modo semejante lo hemos de captar lo.s que no somos místicos. En Las dos fuentes de la moral y de
la religÍón nos dice: "Si misticismo es lo que acabamos de decir, debe proporcionar el medio de abordar experimentalmente, de alguna manera, el pro.
blema de la existencia de Dios y de la naturaleza de Dios. Por otra parte,
no vemos cómo podría abordarlo de otro modo la filosofía. De un modo general estimamos que es un objeto que percibimos o podemos percibir. Es, pues,
dado en una experiencia, real o posible; uno es libre de elaborar una idea
de un objeto o de un er, como hace el géometra para una figura geométrica,
pero sólo la experiencia establecerá que tal objeto o ser, existe efectivamente
fuera de la idea elaborada". 1 º

La experiencia de los místicos engendra en nosotros, el resto de los hombres,
un eco, excepto en los anonnales, como aquéllos que no gustan de la música.
Todos los místicos captan la realidad divina por los mismos medios, usan
las mismas imágenes, descontadas las diferencias accidentales. Luego se da
"una identidad de intuición cuya obvia explicación se obtiene por la real
existencia del Ser con el que juzgan comunicarse: "El místico capta a Dios
wmo 'amor', no se preocupa por los atributos metafísicos ni de las objeciones formuladas por la filosofía contra esos atributos". "Cree ver lo que es Dios
y no tiene ninguna visión de lo que no es." "Es pues, sobre la naturaleza de
Dios inmediatamente captada en lo que tiene positivo, es decir, de perceptible
a los ojos del alma, sobre lo que debe interrogarle el filósofo. Éste tendrá dificultad en definir tal naturaleza en fórmulas.
Dios es amor y objeto de amor: Toda la aportación del misticismo es ésa."H
Directamente el argumento sólo es probable, porque el resto de los hombres ignoramos la posibilidad de la intuición mística. Pero indirectamente se
obtiene la certeza por la convergencia del doble testimonio: El de la intuición precedente que augura a Dios y el de la mística que mira a Dios.
Tal como la plantea, la intuición bergsoniana no es camino cierto para
llegar a Dios, ya que la intuición mística sería sobrenatural. Para las fuerzas
• BnosoN, Henri, ot,. cit., p. 239.
u BuosoN, Henri, op. cit., p. 248.

48

de la mente sería imposible. Má.xime si se niega la posibilidad de tocar por el
concepto la realidad.
WILLIAM JAMES Y LA EXISTENCIA DE DIOS:
Dentro de la corriente pragmatista emerge la personalidad del filósofo
norteamericano, profesor de la Universidad de Harvard, William James ( 18421910), y más que filósofo, sicólogo experimental. Divulgó el artículo "C6mo
hacer claras nuestras ideas" de Charles S. Pierce donde no aparece el nombre de pragmatismo que había de dar nombre a e ta doctrina filosófica. Se
le co~oc~ al pragmatismo por su solución utilitarista frente al problema del
conocumento de la verdad: Es verdadero sólo lo útil; de donde se sigue que
la verdad es relativa y mudable. ¿ Cómo se ha llegado a esa afirmación?
Según James, resume con clarividencia Michele Federico Sciacca: "El
valor de los hechos representa el valor de la idea. Y así como los hechos son
en cuanto nosotros los experimentamos, de la misma manera la idea adquiere
su valor en el momento que se realiza en la experiencia. Para nosotros 'vale'
t~do lo qu~ ~demos experimentar: el resto, el 'quid' metaempírico es práctJcamente mdiferente. Esta finalidad práctica lleva al pragmatismo ecléctico
a los diversos sistemas a los cuales les interroga acerca de su valor práctico.
Por _consiguiente el pragmatismo niega el valor teórico al conocimiento y, en
particular, del conocimiento científico, que se convierte en instrumento de
acción con un significado aproximativo y relativo '. 12
En el p~~atismo de James la realidad en cuanto que es tomada por
nuestra act:J.vidad constructora y creadora. adquiere valor. Las relaciones que
establec~os entre los elementos sobre los que previamente aplicamos nuestra atención y nuestra propia ciencia valoran la realidad y así la verdad es
elaborada por el hombre.
A Dios ~~ se le ~dmite porque es real sino porque nuestra mente lo percibe como util. A Dios no hay que afirmarlo como Acto Puro ( sin ninguna
mezcla de potencia, de posibilidad) a la manera de Aristóteles rú como existente por sí ~~mo, sino como santoi justo, bueno; en cuanto ~ue produce en
nosotros sentmuentos de esperanza y temor y nos induce con ello a la acción·
finito, ~ embargo, o mejor indefinido e impersonal, porque si fuera infinito
no pudiera permitir la existencia del mal físico y moral, y por otra parte
favorecemos con su intervención en el régimen del universo.

" SctAccA, 'Michele Federico, Historia de la Filosofla, Luis Miracle Editor, Barcelona, 1954, p. 584.

49
huma nitas.--4

�Existe en nosotros, asevera James, en nuestra subconsciencia, un deseo de felicidad y de ahí una doble tendencia a la plenitud de la vida y a la unidad.
Estas cosas no son objeto de la observación, pueden ser llamadas algo di"ino
y supanerse que provienen de Dios. Para el asunto esto no interesa. Es entonces cu.ando por un proceso necesario, ya sea grato, ya sea doloroso, se c.xperimenta en la conciencia de una manera misteriosa la necesidad personal de
crear su propio Dios. Debemos advertir que para el origen de la religión )'
de la mística no puede encontrarse en la 5eJ,,."Ualidad como lo concibió Freud,
como tampoco en las equiparaciones entre la mística y la neurosis. Según las
doctrinas de James la idea de Dios se origina por la consideración de las experiencias religiosas, tanto normales como extraordinarias en los místicos y en
los convertidos. En todas las conversiones, por ejemplo, late en la subconsciencia la necesidad de Dios y se vive en la inquietud. Cuando aflora la idea de
Dios en la conciencia, esa idea aparece como liberadora y engendra la paz,
la quietud y la felicidad. í.sa es la conversión.
"La creencia pues, no responde a una verdad objetiva sino que ella misma
-a pesar del control científico- viene determinada por la 'voluntad de
crear'. En la alternativa, la elección se realiza según nuestras necesidadr:s.
Así por ejemplo, el problema de Dios se resuelve en esto otro: ¿ Qué con ecuencias prácticas tiene para nosotros la hipótesis de que la materia produce todas las
cosas, o, por el contrario, el admitir la otra de que Dios existe y que el orden
del mundo es debido a su Providencia? En primer caso, dice James, un terrible frío de muerte descendería sobre el mundo; en el segundo, las cosas
se teñirían de vivos colores mostrándose jugosas, cálidas y llenas de significaciones reales. Es necesario, pues, optar por la segunda hipótesis." 18
En el fondo, se acepta a Dios por utilidad, no porque la razón nos lo demuestre.
Por este proceso misterioso de que nos habla William James, creamos y
fingimos nuestro Dios; si ese proceso viene desde nuestra subconsciencia y en
esa misma subconsciencia laten también las intuiciones del arte lo mismo que
los delirios de la locura. ¿ Por qué no todos los hombres son religiosos y no
todos locos ni tampoco todos creadores? Hay que calificar como muy discutibles todas las comparaciones que el mismo sicólogo norteamericano establece
entre las conversiones de los alcohólicos, toxicómanos y de todos vicios, a una
vida sana por medio de la sugestión hipnótica de las ,-irtudes contrarias y las
conversiones naturales de algunas personas del ateísmo al teísmo. En las primeras precede la maduración subconsciente, de la lucha posteriormente viene
11

50

SctACCA,

op. cit., p. 585.

la liberación; lo que era subconsciente se hace presente de modo dominante
en la conciencia; el foco de la energía cambia de lo vicioso a ]a virtud. En
las conversiones religiosas no se puede suponer que no intervenga el aux.ilio
sobrenatural.

DIOS Y EL PRAGMATISMO.
El pragmatismo viene a ser una de las formas del relativismo. í.sta enseña
que no hay verdades absolutas, eternas. Cada época tiene su moral, su derecho así como sus costumbres. No existe una ley natural invariable en lo
esencial, tampoco un derecho natural. Solamente se admite como verdadero
aquello que produce éxito en la práctica. Praxis, práctica. De ahí deriva el
nom~re_ ~e pra~atismo. Esta corriente viene fluyendo desde el siglo pasado
y pnnc1p10s de este y se abre en tres vertientes: El pragmatismo ino-lés el
francés_ y el no~team~cano. Si la verdad se admite según el éxito qu/pu~da
producir, la misma existencia de Dios --&lt;¡ue no puede comprobarse de manera especulativa- se debe aceptar en cuanto produce en los hombres un
deseo de mejoramiento. Según las tres corrientes de pensamiento utilitario
-:-representadas principalmente por Arthur James Balfour, Fcrdinand Bnmettere, Carlos Renovier, Henri Poincaré, William James y más recientemente
Jobo Dewey-, el hombre no puede adquirir certeza acerca de la esencia
de las cosas. El bien mismo, como la verdad, funcionan en torno al éxito.
~egún ~~lfour ( 1848-1930) -autor entre otras obras de Defensio dubii
philosopl!tet, (Defe~sa de _za duda filos6fica), Fundamentos de la Fe y The
Foundattons of belief, belmg notes introductory to the study of theology--,
debe rechazarse el naturalista que sostiene que no existen o por lo menos no
conocemos sino los cuerpos, que la obligación no es sino "un cálido invento
de _1~ naturaleza", que la libertad es absurdo e ilusión, que la percepción
estetica de la belleza no es sino juego y alucinación miserable. El argumento
teleológico --el del orden del cosmos- no es capaz de remover el enorme
obstáculo del naturalismo, ya que para un naturalista la existencia de Dios
permanece en el terreno de la duda. Las otras pruebas prácticamente son
insuficientes aunque formalmente no sean tan malas. l3alfour no tiene en
cuenta que considerado especulativamente el materialismo es falso y que,
puesta aparte la física de Aristóteles, la metafísica vale para las mentes desprovistas de prejuicios. (No se puede vivir solamente con confianza en la
aut~ridad_; la educación y la misma fe propuesta por Kant se distingue por
lo insuficiente.) Acepta solamente por utilidad de la voluntad las verdades
metafisicas, entre ellas, como quiere Kant, la existencia de Dios, la existencia

51

�del alma y la libertad, solamente por una necesidad moral de responder ciertos interrogantes como de dónde venimos, a dónde vamos, qué ca~ nos
produjo, qué somos y cuál sea la razón de nuestra existencia, no satisface
aquel afán de transparencia y el legítimo deseo de indagar de nuestra mente.
Necesitamos certezas en que apoyarnos.
Según Bnmetiere { 1906), la razón sólo produce ruin~ y n~ pu_ede producir algo más. Del mismo modo que experimentó la nec~1dad~ 1rr;c1onalmente,
de una regla de costumbres y de la existencia de Dios, afirmo c~n cert~a
racional espontánea que dos más dos son cuatro. Primero ~e concibe a Dio~
con la mente y después se admite y se ama con el corazon. Solamente asi
tienen valor los argumentos especulativos. "Tengo el derecho de errar con
Pascal y Kant", afinna en el prefacio a la obra de Balfour Fundamento.s de
la Fe y en su propio libro La science et la religión. Fernando Brunetiere,
al principio demasiado incrédulo, estllvo cerca del catolicismo, pero nunca
dentro de él. Escribió muchos artículos para la "Revue de deux Mondes"
que existe todavía en nuestros días.
Charles Renouvier (1903) trató de completar en no pocas obras a Kant.
El principio del filosofar equivale a una "petición de principio". La l6gica
enseña que ésta se comete cuando 1a proposición que va ser demostrada se
toma como principio de demostración. Certeza necesaria solamente se obtiene del fenómeno presente; tienen vigencia por lo tanto, así el relativismo,
el subjetivismo, el fenomenismo, ante la razón especulativa. Pero también
es posible una certeza libre mediante la cual el entendimiento propone, se
inclina el corazón y la mente elige. Se dan certezas libres universales acerca
de la existencia del yo y del mundo; y no universales acerca de la existencia
de la libertad y de Dios.
La criteriología demuestra que la mente puede llegar al conocimiento de
la objetividad de las cosas, no solamente del fenóme~o present~,. s'.ºº. de las
mismas esencias y causas de las cosas. Y esto mediante un JWClO mtemo
propio del sujeto que piensa. Según eso se llega al convencimiento de la
capacidad de la mente para llegar a la verdad. Luego, al contrario de ~o que
afirma Brunetiere, no parte el filosofar aceptando o dando por válido lo
que primero debe probar. No hay tampoco por qué restringir al cam~o de
las certezas no universales la existencia de la propia libertad y de Dios ya
que la razón existe en todos los hombres y mediante ella el hombre es persuadido, por vías racionales, de la existencia de la Causa inacusada.

52

¿DIOS HA MUERTO?
Dentro de las corrientes negadoras de la existencia de Dios hemos de situar el pensamiento que Nietzsche expone en su libro Así hablaba Zaratustra donde por primera vez comienza el certero y acerado ataque no solamente contra la existencia de Dios sino contra la misma idea de Dios entre
los hombres. Célebre se ha hecho el grito zaratustriano, cuando el héroe epónimo del pensador alemán se encuentra en lo más cerrado y solitario de una
montaña a un santo ermitaño orando en la soledad: ''¿será posible que este
viejo santo no haya oído decir todavía en su bosque que Dios ha muerto?".
¿ A qué muerte se refería Nietzsche? No a la muerte de la misteriosa existencia del ser supremo, sino a la idea que los hombres han creado de ti.
Porque es evidente que quien no le concede objetividad personal actual, simplemente lo considera destruido con 1a efímera facilidad de un ídolo de
piedra de cualquiera de las religiones antiguas. Nietzsche fue el primero en
vanagloriarse de que la idea de Dios creada por el hombre, el hombre mismo
la había abolido por fin con la propia fuerza de su entendimiento. Con lo
cual caía en dos errores y en dos falsas suposiciones que nunca probó. Más
que fil6sofo, Nietzsche se nos presenta como un gran pensador intoxicado
de hidrofobia anticristiana y anti-religiosa. No solamente ateo, sino antiteísta.
Inaugura Ja actitlld del hombre rebelde que no solamente niega la existencia
de Dios sino combate y trata de destruir la idea de Dios en la humanidad.
Toda la mejor potencia de su demoledora crítica la endereza a destruir los
valores morales del cristianismo. Sócrates y Jesús aparecen como los más
grandes enemigos de la humanidad porque predican las virtudes morales del
hombre, el propio conocimiento y aquellos rasgos de su personalidad que,
como la humanidad, lejos de hincharlo en el desmedido aprecio de sí mismo,
lo colocan en la luz exacta y en la estatura limitada q e le pertenece en la
creación. Nietzsche aparece como un destructor de valores, pero no ofrece
en cambio sino valores destructivos que por sí mismos llevaron a la humanidad
a la catástrofe en las dos conflagraciones mundiales gobernadas por una infernal y ansiosa "voluntad de poderío". De hecho sus ideas dan lugar a esa
corriente de pensamiento antiteísta que en el siglo XX ha sido caracterizado
por Alberto Camus y Jean Paul Sartre, pero que se nutrió también en las
ideas de Fauerbach, Carlos Marx y Federico Engels. De todas esas fuentes
arrancan las corrientes del ateísmo y del antiteísmo modernos. Todos aquellos pensadores sustituyeron al Dios de las religiones por el hombre. Es un
humanismo antropocéntrico el que construyen. Tal es el concepto a que se
ha referido el Papa Paulo VI al decir que ellos 'proclaman que el hombre
es el ser supremo para el hombre".

53

�En efecto, en un discurso vibrante y encendido, el Papa Paulo V] desde su
retiro veraniego de Castelgandolfo lanz6 ataques a las modernas formas de
ateísmo resultantes de aquellas ideas de los pensadores mencionados y condenó a los que proclaman que Dios ha muerto enjuiciándolos como "un
fracaso de hombres que caminan en la oscuridadº. Esbozó enseguida un
pensamiento vigoroso corno todo el tono de su discurso: Los hombres han
creado un concepto de Dios que ha dado lugar a dejar pensar que Dios ha
muerto. Es lo mismo que a nuestro juicio consideró Marx o el mismo Camus,
cuando combatieron la idea de Dios. La idea que los burgueses y los falsos
hombres religiosos han creado de Dios. "Dios no es el espíritu que el ignorante y el hombre emocionado se crea para sí mismo. Dios no es anticuado ...
Sólo la idea de su existencia ha de ser regenerada en nuestros espíritus contra los que la deforman, la profanan, la empequeñecen, la e.xpulsan y la
olvidan."
Paralelamente, como es sabido, existe una caudalosa corriente de opinión
teológica moderna que arranca de las ideas expuestas por talentosos teólogos
protestantes contemporáneos como Karl Barth y sobre todo, en el asunto que
nos ocupa, Gabriel Vahanian, William Hamilton, Paul Van Bureo y Thomas
J.J. Alitler sobre "la muerte de Dios". Opinión a la que no pocos pensadores,
escritores y te6logos católicos de recio y vigoroso pensamiento se han adherido. Pero debe siempre entenderse que ellos combaten la idea del Dios que ha
creado la moderna sociedad tecnológica que ha aceptado en nombre de ese
concepto de Dios las más desastrosas condiciones humanas para muchos hombres, discriminados por su miseria, por su raza, o por sus creencias. Hablan
por ello de una muerte de ese concepto puro del Dios revelado, del Dios de
Abraham, de Moisés y de Jacob, del Dios paternal revelado por Cristo al
que la humanidad debe retornar, ya que se ha perdido en los andurriales del
mundo fascinada porelas conquistas materiales. La humanidad ha querido en
una palabra conciliar a Dios y al Diablo, de hecho, con sus actos y sus actitudes en múltiples problemas, atropellando la dignidad del hombre y sobre
todo destruyendo y ''matando" la pura y verdadera imagen del Dios verdadero. A eso no hace alusión el Papa en su reciente discurso. Seguramente se
ha dirigido a quienes fascinados por los valores materiales y las brillantes
conquistas de la inteligencia humana han creído por eso "anticuada" la creencia en Dios.
Paulo VI se refiere por ello a que "un hombre religioso es considerado reac•
cionario, persona simple, que no sigue la moda, aún no emancipado de las
raíces de una mentalidad anticuada". Y ésta la considera una de las muchas
y más serias tentaciones del hombre moderno. También alude que tales .interpretaciones -se refiere a las opiniones de los teólogos y pensadores de

54 '

"la muerte de Dios"- en e5tos últimos años han sido fuertes y amplias,
alcanzando aún el campo teológico con incursiones aisladas en el campo
católico". Sería interesante y desde luego definitivo si el Papa se enfrentara
a estos núcleos de pensamientos avanzados así en el dlmpo protestante como
en el católico, como parece deducirse de este discurso. Ante todo, es menester conocer mejor el pensamiento de tales te61ogos sobre lo que ellos llaman
"la muerte de Dios" para poder asi fijar nuestra postura. Pero este tema
rebasa los límites de un ensayo filosófico.

Dios desde una dimensi6n existencial
Hemos ensayado ex-poner algunos de los argumentos presentados por insignes filósofos para probar la existencia de Dios. Sin que hayamos agotado
la materia, ya que para nada hemos hablado de los argumentos de la exigencia moral e idealista de Eduardo le Roy ni del proceso intuitivo natural
· del Padre Alfonso Graty ( 1872), ni de l'a intuición eidética de Max Scheler
-véase De lo eterno en el hombre, donde construye Scheler una verdadera Fenomenología de la Religión- y otros exponentes de la fenomenología
religiosa, ni de la filosofía de la acción de Mauricio Blondel (1939), mediante la cual por un dinamismo del entendimiento y de la voluntad, por
medio del pensamiento fecundo, noético y pneumático, buscamos la existencia de Dios tal como la buscan los sabios, los cristianos y los santos, nos referimos ahora a las nuevas vías que desde la misma dimensión existencial,
desde el desamparo ontológico del hombre, tratan de demostrar la existencia
del Absoluto y Necesario.
Estas vías han sido propuestas por el filósofo español Xavier Zubiri y los
filósofos mexicanos Agustín Basave Fernández del Valle y José Rubén Sanabría. De ellos hemos de decir una palabrai aunque fuera de estos caminos
existen otros modernos como la demostración gnoseológica de Etore Caruccio;
el argumento de Charles Eugene Guye perfeccionado por Lccompte de
Noüy, argumento que parte de la disimetría de la molécula orgánica y algunos otros que difieren más o menos esencialmente de las tradicionales cinco

uias tomistas.
El argumento del filósofo de Monterrey, Agustín Basave, lo hemos expuesto y comentado en otra parte más ampliamente y allá nos remitimos
mientras no emprendemos un estudio más profundo sobre el mismo así como
de todo su pensamiento filos6fico. 14
" GoNzÁLEZ SALAS , Carlos, La Filasofla del Hombre, de Agustín Basave Funá.nde:i:
del Valle, Humanitas, No. 14, Sobretiro, Universidad Aut6noma de Nuevo León,

1973, pp. 78-79.

55

�El argumento existencialista de José Rubén Sanabria

T6canos referimos ahora, casi sin comentario sino sólo transcribiéndolo,
al argumento presentado por el P. José Rubén Sanabria, Doctor en Filosofía
y Maestro de la Universidad Iberoamericana, que podrla condensarse en el
entimema: Existo, luego Dios existe. ¿Será posible de la pura y nula existencia propia, de la mera existencia del hombre tal cual, una prueba de la
existencia de Dios? Vamos a concederle al filósofo mexicano todo el debido
campo para )a exposición amplia y personal de su discurrir. Puede consultarse también su obra Filosofía del Absoluto.
Oigámoslo. En realidad, aparecen varios argumentos.
Existo; luego Dios existe. Sum, ergo Deus est.
Existo y esto es de evidencia más que meridiana. Existo y me do}' cuenta
de mi contingencia, de mi finitud, de mi temporalidad, de mi insignificancia
radical y ontológica. Soy un ser que vive de muerte en muerte porque cada
instante muere algo de mí hasta que me acaezca 1a última muerte, la definitiva.
Soy un ser en el que el dolor clava despiadadamente sus garras; soy un ser
en el que )a angustia destroza las ilusiones; soy un desierto con ansias de
eternidad; soy un abismo con sed de Dios.
Y al darme cuenta de mi finitud, me doy cuenta de que no soy por mí
mismo, de que no tengo en mí mismo la razón de mi ser. Me doy cuenta
de que la temporalidad es de mi esencia y de que mi pobre ser es una fuga
.inexorable hacia la nada. Y porque la fenomenología de mi ser es tan triste,
y tan trágica a veces, surge inevitablemente en el límite de mis posibilidades y de mis proyectos un Ser que no es ni puede ser como mi ser, porque
si fuera como mi ser, no existiría mi ser ni habrían existido mis padres
ni mis antecesores ni nadie ni nada. Soy; luego es el Ser. Soy un ser limitado
en el tiempo y en el espacio y en las posibilidades; y esta condición mía
exige ontológicamente un Ser ilimitado en duración y en perfección.
Entonces mi ser contingente exige necesariamente un Trascendente que sea
causa de mi ser y de todo lo contingente.

La Ciencia me dice que yo, como viviente, no puedo venir sino de otro
viviente: omne viuam ex vivo; con el mismo derecho puedo decir: omnis
persona a persona. Y como la conciencia me dice que soy angustiosamente
contingente, entonces debe existir un Ser Personal que no sea contingente y
por ende que sea causa última de mi persona y de las demás personas por-

56

que si no existiera esa Causa Perfecta no existiría mi persona ni las demás
personas.
Pero esta e,dgencia me hace más patente mi condición de criatura y más
acerba mi angustia de contingente. Y me doy cuenta de que mi contingencia
es precariedad, soledad, inquietud y fuga al no-ser; y aunque quiera, no puedo distinguir entre mi ser y nii nada; pues mi ser y mi nada están íntimamente unidos y yo, todo yo, soy ser y nada.
Soy un ser que está cayendo inexorablemente en la nada; mi dimensión
finita e.xige el no-ser: mi ,;da, mi ser, se van acabando momento a mo•
mento. La criatura --escribe Zubiri- es una nada que pretende ser.
En mi vivencia concreta de ser me conozco como una nada que hace esfuerzos por ser. De acuerdo con el pensamiento de Santo Tomás de Aquino
podríamos decir que lo que primordialmente le compete al ser finito es la
mda. Al ser finito el ser le adviene, le es dado. Luego si la nada es Jo
propio de mi ser y si mi ser continúa siendo a pesar de la nada que trata
de aniquilanne, es porque mi ser se apoya en el Ser que es simplemente y
al cual la nada no puede llegar. Pues si la nada amenazara al Ser, el Ser no
sería y reinaría la Nada.
Luego la nada es ajena al Ser y no limita al Ser, sino al que tiene ser.
Luego la nada que angustia, sólo hace presa de un ser limitado; y el ser limitado, por serlo, no es el Ser sino que tiene ser. En este verbo tiene va implicada la finitud, la indigencia, la dimensión precaria de ser por otro, de
ser y nada.
Entonces mi vivencia experimental está profundamente enraizada en la
metafísica y me dice que si existo, existe el Ser, pues si yo tengo ser no lo
tengo por mí mismo sino por otro y este otro le debe tener "a se", o mejor,
este otro simplemente ES, sin límites de ninguna especie.
No se crea que mi vivencia, la experiencia inmediata de mi contingencia,
es algo meramente subjetivo, meramente sicológico; esta experiencia inmediata es apenas el principio, porque de la experiencia surge necesariamente
la reflexión trascendente que no es puramente sicológica sino vital y ontológica.

Así trasciendo mi ser y me conecto ontológicamente con el Ser, porque conozco y deduzco mi relación necesaria con el Absoluto que me sostiene en
el ser y mantiene con su Ser la relación de mi ser.
Luego soy la relación que exige otro término y este término no puede menos que ser el Absoluto.

57

�Luego soy un contingente que pide necesariamente un Necesario.
#

•

li

Luego mi ser, mezcla extrana de ser y no-ser, unp ca

la existencia del Ser.

Luego mi ser finito y angustiado, desde un plano óntico Y desde una di•
· del s en un plano metamensi6n existencial, humana, reclama la existene1a
er
físico y absoluto.
Luego aunque soy un ser-para-la-muerte, porque cada minuto que pasa
.
ls
· ser es porque el Ser es.
me va royendo el ser, mi ser se apoya en e er Y lll1
Luego existe Dios.

y Dios es el consuelo que da seno"do a rm· angusti a on.tol6gica ·, es el .que.
da significación a mi contingencia radical; es el que confiere valor a JDl limitación erenciaL
Sin Dios, mi ser sería una angustia suspendida entre dos nadas, como han
soñado algunos existencialistas.
Sin Dios, mi ser será absurdo y contradictorio.
Sin Dios, mi ser sería simplemente nada, es decir, no serla.

Existo; luego Dios existe.
·
· d e n·10s d esde una dimensión
existencial. Y
Así se demuestra la ex1stenc1a
.
así entramos de lleno, concluye Sanabria, en las profundidades [ecundas de
la metafísica donde viven el Ser y el ser.15

El problema de Dios según X auier Zubiri
. l planteamiento encontramos en la filosofía del hispano Xavíer
S mgu
ar
. . D. _,, 1e n·
· gular
.·
su obra {undam.ental "Naturaleza, Historia, ,o~ .
1go sm
Zubin
en
.
z b" . 1 te
porque más que proponerse demostrar la existencia de D10s, u m P an ~
a Dios como problema que surge en la ~~ón misma en que ya esta
1 t d desde la misma noción de la religación del ser. En vano tratamos
P an ea O
•
al
, b"
álisis
de mirar en sus palabras una demostración racion_ , mas. 1en ~ un,an
en la constitutiva y ontológica religación de la nusroa e,ostencia. As1 lo expresa desde el principio en la "Introducción" de su ensayo "En torno al problema de Dios'' al que trataremos de exponer:
"La e.xpresión 'problema de Dios' es ambigua. Puede significar los pror - Existencia de Dios desde una dimerui6n existencial,
u SA'.'IABtuA, Jos é R u bé n, ~
•
2
Ábside, revista de cultura mexicana, Año ~• No. ~• ~éxico, 1951, pp. 2fi!•27 .
,. ZUBIRI, Xavier, Naturaltza, Historia, Dios, Editonal Poblet, Buenos Aires, 1948.

blemas de toda suerte que la divinidad plantea al hombre. Pero puede significar también algo más previo y radical: ¿ existe un problema de Dios para
la filosofla? Voy a tratar de esto último; por tanto no de Dios en sí mismo,
sino de la posibilidad filosófica del problema de Dios." 17

Más tarde va a confesar que este problema quizás rebasa los límites de la
filosofía, como es en efecto.
El camino, discurso o reflexión fenomenológica -él prefiere llamarlo "análisis ontológico"- que adopta, parte primero de la existencia evidente del
hecho del mundo exterior y, segundo, de que es un hecho 'añadido" a los
hechos de la conciencia. Zubiri va a probar que así como el hombre se encuentra con las cosas, se encuentra también con Dios aunque de distinto
modo. Pero, ¿ es la existencia un simple y nulo encontrarse con las cosas?
El hombre está arrojado, se dice, entre las cosas. Contra esto, el filósofo
hispano esboza el plan cxistencialista heideggeriano de la existencia. Dice:
''La existencia humana, se nos dice hoy, es una realidad que con iste en encontrarse con las cosas y hacerse a sí misma, cuidándose de ellas y arrastrada por
ellas. En este su hacerse, la existencia humana adquiere su mismidad y su
ser, es decir, en este hacerse es ella lo que es y como es. La existencia humana esta arrojada entre las cosas, y en este arrojamiento cobra ella el arrojo
de existir. La constituiva indigencia del hombre, ese su no ser nada sin, con y
por las cosas, es consecuencia de estar arrojado, de esa su nihilidad onto16gica radical" .18
Pero en el siguiente párrafo, con lucidez espléndida, cuestiona tal postura
y profundiza aún más:
"Pero con esto no hemos hecho sino comenzar: ¿cuál es la relación del
hombr con la totalidad de su existencia? ¿ Cuál es el carácter de ese su
estar arrojado entre las cosas? ¿No es sino un 'encontrarse' existiendo o
es algo más? ¿No será más honda y radical aún su constitutiva nihilidad
ontológica?" 19
En el análisis mismo de la existencia hemos de . encontrar el auténtico esclarecimiento de estos cuestionamientos. Zubiri comienza por rectificar el "arrojamiento" del hombre entre las cosas sustituyéndolo por el de implantaci6n.
"Yo preferirla decir que el hombre se encuentra de algún modo implantado
en el ser. Pues la palabra existencia es, en efecto, harto equívoca." 20 Y se
" ZuBnu, Xavier, op. cit., p. 363.
" Zun1R1, Xavier, ob. cif. II, Existencia 'Y Religaci6n: e( J¡robloma d, Dios, p. 368.
11 ZumRJ, Xavier, op. cit., p. 368.
=- ZoBIRI, Xavier, op. cit., p. 368-9.

59
58

�pregunta cuestionando aun la palabra existencia: "¿ Qué se quiere decir con
ello? ¿La manera como el hombre es?". Explica entonces el significado de
existencia que, según él, equivale a vivir. Porque existencia ''significa tanto
como el modo como el hombre existe, .tistit extra causas, está fuera de las
causas, que son aqu1 las cosas". 21

A nuestro modo de ver Zubiri sigue un hilo directo a su objetivo que es
el señalado anteriormente: que el hombre se uencuentra" con Dios, aunque
para ello deba marchar con pie seguro. Señala de paso lo que podría ser la
base de su análisis: "¿es el hombre en su existencia?". 22 Y prosigue incisivo:
"Aqw se cruza otro posible sentido del existir, que tal vez haga ambigua esta
pregunta. Pues existir puede designar, además, el ser que el hombre ha conquistado trascendiendo y viviendo. Entonces habría que decir que el hombre no
es su vida, sino que vive para ser. Pero él, su ser, está en algún modo, hallando su existencia en el sentido de 'vida' ". 23
La persona es el ser del hombre, nos recuerda Zubiri. "La persona se encuentra implantada en el ser 'para realizarse'.'' 2• Se realiza en su hacer en
la complejidad del vivir. ''Y vivir es vivir con las cosas, con los demás y con
nosotros mismos." 25 Pero el hombre tiene que vivir, tiene que hacerse entre
y con las cosas. El estarse haciendo ( de donde recibe su fuerza) lo realiza;
se realiza haciendo algo con las cosas, "es decir, el hombre, al existir no sólo
se encuentra con las cosas que 'hay' y con las que tiene que hacerse sino
que se encuentra con que 'hay' que hacerse y 'ha' de estar haciéndose".~º
Pe.ro he aquí que se encuentra con otra cosa: que "hay'' también lo que
hace que haya.~1 Esto último lo subrayamos nosotros que vamos siguiendo
el hilo directo de su discurso para dar con la "religaci6n". Con ella nos encontramos, como decimos de modo popular, a querer o no. Velis, nolis. Quieras o no quieras. Entonces entendemos bien que la existencia no se nos revela
s6lo como obligación de ser, sino que ésta es consecuencia de algo más radical:
"estamos obligados a existir porque previamente estamos religados" •28 Y esta
"religación es la fundamentalidad de la existencia humana. También las
cosas, todo está religado, pero s6lo en el hombre se actualiza, se han consciente, actual, viva, la religación formalmente. Luego no ca.be sino pensar
" ZuBtRl, Xavier, op. cit., p. 369.
u Zuanu, Xavicr, op. cít., p. 369.
u ZuBuu, Xavicr, op. cit., p. 369.
1 ' Zu»au, Xavier, op. cit., p. 370 .
.,. Zullllll, Xavier, ofJ. cit., p. 370.
,. ZuBnu, Xavier op. cit., p. 372.
" ZuBnu, Xavier, op. tít., p. 372.
• ZuaIR.I, Xavier, op. cit., p. 372.

60

que la misma existencia humana, que es el v1V1r mismo del hombre~ está
religado. ¿Religado a quién? Es lo que pasaremos a ver.
"La existencia humana, pues, no solamente está arrojada entre las cosas,
sino religada por su raíz. La religación -religatum esse, religio, religiónen sentido primario es una dimensión constitutiva de la existencia. Por lo
tanto, la religación no es algo que simplemente se tiene o no se tiene; el
hombre no tiene religión sino que, uelis nolis, consiste en religación o religión." 29 Ha llegado Xavier Zubíri en su filosofar a uno de los puntos de
apoyo esenciales para encontrar al hombre con Dios. Porque el hombre siente en la religión no simplemente una ayuda para obrar, sino un fundamento
para ser. Al estar abierto a las cosas encuentra que "hay cosas' , así también
el estar religado nos descubre que "hay lo que le religa", o sea, que hay
quién religa, y "esto se constituye en raíz fundamental de la existencia". 3"
Así llegamos a Dios, o Deidad como prefiere llamarlo Zubiri. "Sin compromiso
ulterior, es, por tanto, lo que designamos todos con el vocablo Dios, aquello
a que estamos religados en nuestro ser entero." 11
Prefiere llamarlo Deidad porque Dios no nos es patente; la razón tendrá
que precisar sú naturaleza y sus atributos posteriormente ya que por simple
intuición no sabe lo que es ni si tiene existencia efectiva como ente. En ese
ámbito de la Deidad, Zubiri prefiere llamar a Dios más que infinito, necesario, pedecto, etc., "atributos ontológicos excesivamente complejos todavía".
ens fundamentale o fundamentante, ente fundamental o fundamentante. O
sea que quedaría como atributo primario, quoad nos, de la divinidad: la
funda.mentalidad

Así como paralelamente la exterioridad de las cosas pertenece al mismo
ser del hombre, sin que las cosas formen part.e. de él, "así también, concluye
Zubiri a quien s6Io hemos procurado seguir en su esencial razonar o analizar,
la fundamentalidad de Dios pertenece al ser del hombre, no porque fundamentalmente forme parte de nuestro ser, sino porque constituye parte formal
de él el ser fundamentado, el ser religado." 52
Finalmente, el hombre no se encuentra con Dios como se encuentra entre
las cosas y con ellas y va hacia ellas "bosquejando un mundo de p06íbilidades de hacer algo con esas cosas", porque Dios no es cosa en ~ sentido. "Al
estar religado el hombre no está con Dios, está más bien en Dics." 33 Y daremos
:t

Zuam1, Xavier, of). cit., Pll• 273-74.

• Zu1mu, Xavier, op. cit.,
n Zuom1, Xavier, Q/). cit.,
tt Zuauu, Xavier, op. cit.,
• Zuouu, Xavier, op. cit.,

p. 375.

p. 375.
p. 376.
p. 376.

61

�entera en este punto la cita para dar lugar a tener todos ]os elementos indispensables para entender el razonar o ~alizar del pensamiento del filósofo español. "Tampoco va hacia Dios bosquejando algo que hacer con fil, sino que
está viniendo desde Dios, 'teniendo que' hacer y hacerse. Por esto, todo ulterior ir hacia Dios es un ser llevado por ti. En la apertura ante las cosas, el
hombre se encuentra con las cosas y se pone ante ellas. En la apertura que
es la religación, el hombre está puesto en la existencia, implantado en el ser
romo decía al principio, y puesto en él como viniendo 'desde Dios'." s◄ Remacha sus ideas con esta frase aclaratoria: "Como dimensión ontológica, la
religación patentiza la condición de un ente, el hombre, que no es, ni puede
ser entendido en su mismidad, si.,o desde fuera de í mismo". 85

Y concluye felizmente: "Nos movemos, vivimos y somos en tl. Y este 'en'
signüica: l-0. estar religado¡ 2o. estarlo constitutivamente. Como problema,
el problema de Dios es el problema de la religación".
Xavier Zubiri declara que esta prueba no es una demostración ni nada semejante sino el intento de indicar el análisis ontológico (nosotros subrayamos)
de una de nuestras dimensiones. Y con las palabras finales que el propio autor inserta, cerramos este apartado en que hemos tratado de sintetizar su
pensamiento en donde él mismo trata de sintetizar lo e.xpuesto:
"El problema de Dios no es una cuestión que el hombre se plantea como
puede plantearse un problema científico o vital, es decir, como algo que, en
definitiva, podría o no ser planteado, según las agudezas de la vida o según
la agudeza del entendimiento, sino que es un problema planteado yo en el
hombre, por el mero hecho de hallarse implantado en la existencia. Como
que no es sino la cuestión de este modo de implantación."

El antite!smo de Nietzsche

La corriente antiteísta va más allá del ateísmo; no sólo se contenta con negar o no aceptar la idea de Dios sino que trata de eliminarla de la mente
y el corazón de los hombres. En el caso de Nietzsche el drama toma tintes
de tragedia, de fobia y de arrebatada neurosis. Le enferma a Nietzsche la
idea de Dios y por ello se declara su abierto enemigo aunque tratan de paliar
y de interpretar su postura de un modo má benigno. Frente a Cristo su
postura raya en locura lo mismo que ante el Cristianismo. Con él comienza
la fobia antiteísta. Cierto que hay un importante antecedente en el poeta
.. Zusnu, Xavier, op. cit ., p . 376.
• Zmmu, Xavier, op. cit., p . 377.
11 ZUBIRI, Xavier, op. cit., p. 377.

62

alemán Jean Paul y su impresionante Discurso del Crino muerto desde el
edificio del universo sobre el hecho de que no hay ningún Dws, pronunciado
en 1796 en pleno auge de la Revolución Francesa. Se puede decir que con
este que ha sido llamado "el apocalipsis del teísmo" se inicia la génesis de
ciertas tendencias de los movimientos teológicos de "la muerte de Dios", aunque también se nutre poderosamente en Nietzsche, Enrique Heine, en cierto
modo en el extraño Versilov de El Adolescente, de Fedor M. Dostoiewsky
y en el Gauben und Wissen de Jorge Federico Guillermo Hegel en donde su
'\;iemes santo hist6rico se convierte en especulativo". s7

En todo esto vemos nosotros un avance peligroso, procaz y aventurero,
susceptible de arrastrar a muchas mentes en el abismo de la nada. O sea, aquello que comenzó por proponer a Dios como una hipótesis inútil ( el "Dios no
es necesario para explicar al mundo", "Dios no es necesario para salvar al
mundo") del viejo positivismo de cuño compteano ha rendido sus frutos venenosos y deletéreos.
¿Acaso tiene aqw lugar discutir o proponer siquiera los problemas del
ateísmo y deJ antiteismo?
Queremos referimos brevemente a este último por contener acentos filosóficos en muchos pensadores y algunos de mucho peso.
Sin embargo hay que confesar que ambos temas precisarían de una amplia
y documentada exposición para. lo cual fuera preciso un estudio especial. Contentémonos con esbozar el tema del antiteísmo, por lo menos en dos pensadores: ietzsche y Sartre.
El loco de Nietzsche tiene conciencia del "asesinato" de Dios. Los hombres Je han dado muerte. Entre los aforismos y pensamientos de Gaya. ciencia
hay un texto donde, como dice Eusebí Colomer, "se dan cita los más diversos y encontrados sentimientos, el horror por el deicidio consumado y la alegría por la libertad conseguida, una angustia cósmica, meta.física, por un
mundo que ha perdido su fundamento trascendente y la voluntad humana
de ocupar el lugar que Aquel ha dejado vaclo, el miedo de la noche y el
presentimiento de un nuevo día, de una nueva y más alta historia, lejos ya
de todos los soles, por fin en camino hacia el nuevo reino del hombrc".ss
La cita que vamos a hacer es larga; pero precisa transcribirla porque nos
parece una de las claves primordiales para comprender el pensamiento nietzscheano respecto de Dios. Hela aquí .
11 CoLOKER , Eusebi, Díos no puede morir, una aproximaci6n hist6rico.crítica
tcologí;, radical, Nova Terra, Barcelona, 1970, p. 42.
• CoLOMER, Eusebi, of) . cit., p. 49.

a

la

63

�"¿ o habéis oído hablar de ese hombre loco, que, en pleno día, encendía
una linterna y echaba a correr por la plaza pública, gritando sin cesar: ¡ Bus.
co a Dios, busco a Dios! Como alli había muchos que no creían en Dios,
su grito provocó una gran carcajada. Qué, ¿se ha perdido Dios?, decía
uno. ¿ e ha perdido como un niño pequeño?, preguntaba otro. ¿O es que
está escondido? ¿Tiene miedo de nosotros? ¿ e ha embarcado? ¿Ha emigrado? Así gritaban y reían en confusión. EJ loco se precipit.6 en medio de
ellos y los traspas6 con su mirada. ¿Dónde se ha ido Dios? Yo os lo
voy a decir -les gritó-, ¡ Nosotros lo hemos matado, vosotros )' yo! ¡Todos nosotros somos sus asesinos! Pero, ¿ cómo hemos podido hacer eso?
¿ Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿ Quién nos ha dado la esponja para borrar todo el horizonte? ¿Qué hemos hecho al cortar la cadena que
unía esta tierra al sol? ¿Hacia dónde se dirige ahora? ¿A dónde nos dirigimos nosotros? ¿No es necesario encender lámparas en pleno mediodía? ¿ o
oímos todavía el ruido de los sepultureros que entierran a Dios?
¿ No sen timos aún el olor de la descomposición divina? ¡También los dioses
se descomponen.' ¡ Dios ha muerto! í Y somos nosotros los que le hemos dado
muerte! ¿ Cómo nos consolaremos, nosotros, asesinos entre los asesinos? Lo
que el mundo poseía de más sagrado y más poderoso ha perdido su sangre
bajo nuestro cuchillo. ¿ Quién borrará de nosotros esa sangre? ¿ Con qué agua
podremos purificamos? ¿ Qué e&gt;..-piaciones nos veremos forzados a inventar?
¿La grandeza de este acto no es demasiado grande para nosotros? ¿No esta-

mos forzados a convertirnos en dioses al menos para parecer dignos de los
dioses? ro hubo en el mundo acto más grandioso y todos los que en adelante
vean la luz después de nosotros, pertenecerán, por virtud de este acto, a una
historia más alta de lo que fue hasta el presente toda historia."

39

¿ Qué decir? Bella literatura si queréis, pero ¿filosofía? ¿Es en verdad Niebsche filósofo o no pasa de literato y a lo sumo pensador? ¿En dónde están
sus pruebas, su razonar? ¿D6nde la reflexión, discuno o pensamiento que
prueben sus palabras? Aquí como en muchos pasajes y en casi todo Así Hablaba Zarathustra, Nietzsche no pasa de hacer literatura. Hermoso decir,
pero literatura, imaginaci6n al fin. No se contenta sino con afirmaciones
más o menos brillantes, con pensamientos purísimos, finos y brillantes como
perlas, ¿pero dónde y cuándo aparecen sus razonamientos? foy pocos valores que destruye con sus bellas frases. "Os c.onjuro, hermanos míos, dice
• • ·1E.TZSCBE., Federico, ciL por Colomer, Die /rohliche Wismuchaft, IIl, No. 125
(Werke, ed. A. Baemler, v. 3. 140). La literatura sobre este texto~ inmensa. Para una
-profundit.aci6n teo16gica yti:ase B. Welte, El Atei.rmo de Nidzrcht y el Cristianúmo, Ma•
drid, 1962. Cfr. también E. Colomer, Nietuche y la Muerte de Dios, en Orbis Catholicus
11963), 193-214.

64

Zarathustra, a que eáis fieles a la tierra y a que no creáis a quienes os hablen
de uJtraterrenas esperanzas. Conscientes o inconscientes, son wtos envenenadores. Y unos despreciadores de la vida, illlOS moribundos que ~e han envenenado, de los que se han cansado de la tierra: ¡ Queden, pues, abandonados a su destino! Ant-es era blasfemia contra Dios el mayor sacrilegio, pero
Dios ha muerto y con él estos blasfernadores. Lo más terrible es blasfemar
de la tierra y estimar más las entrañas de lo inescrutable que el sentido de la
tierra."'º Bien, que Nietzsche se encargue de explicar que el sentido de la tierra es el Superhombre y que el hombre, por tanto, debe ser superado. ¿ o
os parece este un programa demasiado vago? ¿O descomunal?

A.teísmo '.)' antiteísmo de Jean Paul Sartre
El ateísmo es parte fundamental del pensamiento sartriano, aunque ya ha
advertido foumier que en Sartre se manifiesta una carencia total de inquietud religiosa. Su postura se viene a definir como un humanismo sin Dios, y
en uJteriores avances, en un humanismo antiteísta o combatiente de la idea
de Dios.
Tales .on los dos aspectos que aquí planteamos.
La sumisión a Dios viene tomándose en algunas corrientes como una "alienación del hombre" (Feuerbach, Marx), una merma de su personalidad. José
de Fina11ce, S. L así lo ha destacado: "Es una forma de humanismo ateo
muy difW1dida desde el pasado siglo en ciertas corrientes revolucionarias, hasta llegar a comprometerse a veces y hacer sospechosas las mismas ideas de
democracia y libertad. Se expresa en el lema: Ni Dios ni señor. Se e.,-presa
en la famo a declaración de Jaurés a la Cámara francesa: ''Si la idea de
Dios tomase forma palpable, si Dios mismo surgiera sobre las multitudes, el
primer deber del hombre sería negarle la obediencia y tratarle como a un
igual con quien se discute, no como a un ::uno a quien se está sujeto".
Se expresa más metafísicamente en esta afirmación de Sartre: "si exi~tiese
un Dios creador, el ser creado no podría existir verdaderamente en s1 -ser
verdaderamente sí miSJilO- más que oponiéndose a Dios, volviéndose contra tr•.• 1
41 ·1eTzsou.z, F., Así 'Hablaba Zaratlmstra (un libro para todos y par:i nin~o), Edicionc Ibéricas, Madrid, 1964, Precedido de un estudio sobre el origen de la obra por la
hcrm:ina del autor Doctora Isabel Fonter-, 1et7.sche, tercera edición, pp. 22-23.
" DE FINANCB, Jos~. S. J., Dos Ra/.ces del at11lsmo actual, en Psicolog!a dtl At,dsmo,
Ediciones Paulinas, Col. Temas Candentes, (De Finance, Lotz, Korinec, Prini), Madrid,
1967, p. 108.

65
bmnaninu.-5

�Se esboza desde el principio en su raíz sico16gica, ese ateísmo sartriano
fundado más en elecciones emotivas y sentimentales que en motivos racionalt"S.

Hay un pasaje en su obra Las Palabras&gt; especie de autobiografía sicológica,
en donde el filósofo parisiense narra sus relaciones con Dios y su ruptura
muy tempranera con tl. Creo yo que en ese pasaje encontramos la génesis
de su ateísmo y aun cierta e&gt;..-plicación del mismo. Habría que seguirlo en su
narración para comprender el origen y la razón de su excesivo amor a la
libertad del hombre, uno de sus argumentos decisivos para rechazar la existencia de Dios. :Bl no pudo soportar desde niño la intromisión -"la mirada"de Dios en sus asuntos. Tomemos un poco antes el hilo de su relato: "Un día
entregué al maestro una composici6n sobre la Pasi6n; había encantado a toda la familia y mi madre la había copiado de su puño y letra. Sólo obtuvo
la medalla de plata. Esta decepci6rz me hundió en la impiedad. Una enfermedad y las vacaciones impidieron que volviera a la Institución Dibildos;
a la vuelta de las vacaciones exigí que no me llevasen más. Aún mantuve,
durante varios años, relaciones públicas con el Todopoderoso, pero en privado dejé de visitarle. Sólo una vez tuve el sentimiento de que existía. Había
jucado con unos fósforos y quemado una alfombrita. Estaba tratando de arreglar mi destrozo cuando de pronto, Dios me vio, sentí su mirada en el interior de mi cabeza y en las manos; estuvo dando vueltas por el cuarto de
baño, horriblemente visible, como un blanco vivo. Me salvó la indignación;
me puse furioso con tan grosera indiscreción, blasfemé, murmuré como abuelo: 'Maldito Dios, maldito Dios, maldito Dios'. No me t·oluió a mirar nun-

ca má.s''.i 2
Este párrafo me parece sumamente importante, casi esencial y digno de
estudio en la trayectoria del pensamiento sartriano. Ya se ve que el origen
de su ruptura con Dios, por lo menos, en estos principios, tuvo naturaleza
emotiva, sentimental o imaginaria. Porque lo primero es que si lo vio en forma
visible, ¿ cómo es posible que después dude de su existencia? Si solamente
lo sintió, por puro sentimiento de orgullo también lo rechaza ya que no puede soportar la intromisión de Dios en sus asunto . Desde aquí empieza a discurrir que "si Dios existe es la mirada absoluta, jamás estamos solos con
nosotros mismos, jamás somos plenamente libres. Estamos vigilado5. E clavos.
La libertad o es total o no existe. Por tanto, Dios no debe existir. Aquí el
amor a la libertad se ha hipertrofiado: la libertad se ha hecho idólatra de sí
misma, olvidando las propias condiciones de posibilidad y de valor -subrayadas por el profesor Sciacca en un buen libro reciente: La libertá e il t,;mu SAllTllE, Jean Paul, Lar Palabras, Traducción de Manuel Lamana, Novena Edición, Editorial Losada, Buenos Aires, 1968, p. 68.

. 0 (Jos'
. e de p·manee, s.J.· D os ra [ces del ateísmo, en Psicología del ateísPo"

mo [De Finánce, Lotz, Korinec-PriniJ, Ed. Paulinas, p. 109).
. De ahí al salto ~ue debe darse a El Ser y la Nada y a los otros argumentos
disfrazad.os a traves de los parlamentos de sus personajes, especialmente el
Roquentm de La Náusea, Orestes de Las Moscas, Goet.z de Le Diable
et le bon Dieu. Los tres motivos qcl ateísmo de Sartre, como hace notar
~harles Moeller, se encadenan y se implican; no es posible, pues, tratar uno
sm tratar el otro. Esos cuatro argumentos se pueden reducir así: a) las nociones mismas del "para-sí" y el "en-sí"· b) la noción de Dios sería contradictoria· c) la noción de la creación (creacionismo) ; d) la libertad del hombre vs. la existencia de Dios.
Aunque sin considerarles con el espacio que merecen, diremos en síntesis
una. palabra sobre cada uno de esos argumentos y también, siguiendo el pensallllento de Charles Moeller, del porqué de su endeblez.

La noción de Dios es contradictoria

E~ta afirmación surge a menudo en la obra sartriana. Para comprender el
s~.~tido en que la usa hay que recurrir a las nociones del "en-sí" y del "paras1 .
. a) _Parte Sartre del principio clásico de Husserl: "Toda conciencia es conc1en~1a de .. .' "; es 1~ intencionalidad. La conciencia está proyectada fuera
rde s1; nos onenta, hacia lo real
. . Hasta. aqui todo lo admitina' el m'as puro rea. !~O. Pe~, segun Sartre, s1 la conoencia es como "casa de cristal" y "plano
mchnado hacia el exterior, se deduce de ello que la conciencia está vacla.
0 hay nada dentro de ella; es una "intencionalidad" hacia lo real• es un
a~luto cuya característica consiste en no ser lo que es (objeto co~o ido)
~ ser lo que no es ( el objeto conocido por el hecho de que se distingue de
el, 1~ re:haza fuera de si) . A esto es lo que llama Sartre "el para-sí". Esta
conoenoa caracteriza a la realidad humana. Conocer es "nihilizar'' el objeto·
conocer el o~jeto _e saber ~ne uno está fuera de él; 1a conciencia, pues, ~
agota en la _nnp~s1ble tentativa de coincidir consigo misma y c-on los objetos.
Y esta conc1enoa es la que caracteriza al ser humano; es trascendente a todos los _objet~s que nihlliza; pero es sólo "intencionalidad". No está ligada a
nada m a Dios porque no existe, ni a las cosas a las que conoce deslio-ándose
de ellas, ni a sí misma, puesto que está vacía.
"

La conciencia no puede quedarse en sí. misma, hemos visto, ya que está
" D:&amp;

F1NANCE,

José, S.

J., op. cit.,

p. 109.

67
66

�vacía; debe salir de sí misma hacia "el en-sí", viscoso, obsceno que es una
tentación de la conciencia. Y en este salir hacia las cosas corre peligro de
perderse continuamente en ellas. El pr~Y'!cto del "para-sí" está en ''situación",
esto es, se halla enviscado en la facticidad por ejemplo, por su propio cuerpo:
está ordenado hacia el "en-sí", del que es reflejo, y al mismo tiempo~ debe
afinnarse como distinto del "en-sí", como anihilizador del "en-sí", envolviéndolo en una abrazadera de nada.

dose existir; éste sería un ser en que la existencia precede a la esencia. Sólo
que, como Dios, sería un 'para-sí-absoluto' o, lo que viene a ser lo mismo,
una subjetividad absoluta. Esta noción es impensable, pues no hay 'para-sí
en estado puro', ya que la conciencia es esencialmente proyección fuera de
sí misma hacia el 'en-sí'; siendo toda conciencia 'conciencia de', Dios no
puede ser conciencia absoluta. Si existiese, se hallaría continuamente orientado
a otra cosa distinta de sí, hacia el 'en-si''.

Sartre deforma la noción de conciencia de Husserl; ciertamente en la mentalidad del filósofo alemán "toda conciencia es conciencia de ... "; pero este
"de" no es en Husserl el "en-sí" bruto, ciego, sino un "noema", pre.sente a la
conciencia, "noesis", que hay que distinguir de la "existencia", la cual, en la
"Wessensschau" o intuición de las esencias debe ponerse entre paréntesis (Einklammerung). Pormenor de suma importancia porque, derrumbada la clave,
cae por tierra todo cl argumento.

Por otra parte, si Dios existiese, deberla ser asimismo un 'en-sí': y entonces sería un 'plenum', una totalidad bruta, despojada de significación. de
toda relación a otra cosa que no fuera él. Sería una especie de bloque de hielo perdido en la .oledad abismal de una inconsciencia cósmica; coincidiría
consigo misma, pero lo ignora.ría en lo absoluto.

Este "pro-yecto" del para-sí de desligarse siempre del "en-sí", esta retirada,
este despegue es como 'una descomprensión", "na vacio", y la facultad de desligarse del "en-sí" es la libertad. La conciencia, pues, es la creadora de los
valores. Éstos no son objetivos porque "el ser del fenómeno" es inacct"sible
y el "para-sí" al de ligarse del "en-sí" no encuentra sino vacío. El hombre
realmente libre renuncia a toda verdad objetiva; el hombre h~ de elegir a
cada instante, hacerse libre, sin tareas ni compromisos préfijados por nada
ni por nadie. El hombre es completamente libre.

b) La noción de Dios sería contradictoria: segundo motivo para su no
existencia.
El ''para-sí" padece continua nostalgia de cóincidir consigo mismo; sueña
con ser un "en- í-para-sí". O sea que la conciencia quiere a la vez estar
identificada con ella misma, como lo esta el ' en-sí" y al mismo tiempo seguir
siendo "para-si", es decir, conservar conciencia de. Esta voluntad de devenir
un "en-sí-para-sí" lo llama Sartre el Todo (to holen) que opone al Kosmos
(o dominio del "en-sí"). Esta síntesis del "en-sí-para-sí", por definición imposible, sería Dios. El mundo (to holon) y la conciencia están ambos obsesionados por Dios, un Dios impensable. contradictorio en su misma idea. Sin
embargo, esta idea se ha posesionado de la conducta humana y se cierne sobre
el conjunto del ser.
Charles Moeller, cuyo pensamiento seguimos en toda esta e.xposición muy
de cerca, expone el argumento sartriano con lucidez magnifica.
"Esta noción, dice Sartre, es contradictoria. En efecto, si Dios existiera,
sería un 'para-sí', esto es, un ens causa sui, causándose a sí. mismo, hadé o-

68

Si existiera Dios, por fuerza tendría que ser al mismo tiempo conciencia
pura, absoluta, y conciencia de un 'en-sí'~ del que se distinguiría y no se distinguiría, que sería y no sería, idénticamente y bajo el mismo respecto. Esta
noción del 'en-sí-para-sí' debe ser rechazada por contradictoria. La hipótesis
de Dios es impensable. Dios no existe." u
Hacernos notar que las nociones de conciencia las deforma Sartre y que,
además, el dilema del "en-sí-para-sí" es falso porque se escuda en una teoría
del conocimiento de cuño eminentemente materialista y positivista. Sus comparaciones -de las que echa mano para ilustrar este tema-, sobre todo la
de la "cosa-en-sí", bruta, viscosa, no son tan filosóficas. Reduce "el ser del fe.
nómeno" a un simple soporte lógico para que las cosas a partir de él puedan
perfilarse, lo que valdría identificar la realidad con un mero juego de apariencias.
Además, como hace notar Gabriel Marce), "al limitarse a la descripción fenomenológica de las relaciones del 'para-sí' y del 'en-sí', sin explicar la causa
de su aparición, de su oposici(m, Sartre revela crudamente que describe no
la manera como la realidad aparece al espíritu, sino sólo las apariencias que
reviste ante la mirada del conocimiento sensible"," bia

La noci6n de creación rechaza a Dios.
Hay que rechazar la existencia de Dios porque descansa wbre el prejuicio
del "creacionismo".
" MoF.LLl!.R, Charles, Literatura dtl Siglo XX y Cristianismo, II, La Fe en Jesucristo, Jean Paul Sartre, Henry James, Roger Martin du Gard y Joseph Melegue,
Editorial Credos, Madrid, 1955, pp. 90.
.. bia MARCEL, Gabriel, Romo Viator, París, pp. 250-254.

69

�En varios textos trata el tema de la creación la obra sartriana. Los más
serios se leen en El Ser y la Nada. En ciertoo textos se re\·ela más su antiteísmo que su ateísmo. Veamos primero los referentes al ateísmo.

En el capítulo "La Existencia del prójimo" de la tercera parte -El para
Otro-, de El Ser y la Nada trata el asunto de la creación con esa terminología
un tanto confusa que parece ser su característica. En este tratamiento del
tema parece sólo intentar demostrar que "una teoría positiva de la existencia del prójimo debiera a la vez poder evitar el solipsismo y prescindir
del recurso a Dios, si encarara mi relación originaria con el prójimo como una
negación de interioridad, es decir como una negación que pone la distinción
ol'iginaria entre el prójimo y yo en la exacta medida en que ella me determina por medio del prójimo y determina al, prójimo por medio de mí. ¿Es
posible encarar la cuestión en este aspecto?"_iG
El prójimo sólo puede presentarse ante mí como objeto; así únicamente
parece a mi conocimiento. El prójimo no podría ser entonces sino una imagen.
Nada más contrario a la teoría del conocimiento sartriano según propia afirmación. "Sólo un testigo exterior a la vez a mí mismo y al prójimo podría
comparar la imagen con el modelo y decidir si es verdadera."'º

Y prosigue implacable en su reflexión: "Sería necesario que, en la unidad
ek-stática de su ser, estuviera a la vez aquí, sobre mí, como negación interna de nú mismo, y allá, sobre el otro como negación interna de él". Este
recurso a Dios como este testigo se lo atribuye Sartre a Leibnitz y lo niega
porque sería negación de interioridad. Y subraya: "Esto es lo que la noción
de creación disimula: Dios es a la vez y no es yo mismo y el prójimo, puesto
que nos crea. Conviene, en efecto, que Dios sea yo mismo para captar mi
realidad sin intermediario y en una evidencia apodíctica, y que no sea yo
para mantener su imparcialidad de testigo para poder allá ser y no ser el
prójimo. La imagen de la creación es aquí la más adecuada, pues en el acto
creador veo hasta el fondo aquello que estoy creando -pues lo que estoy
creando soy yo- y, empero, lo que he creado se opone a mí encerrándose
en sí mismo en una afirmación de objetividad. Así, la presuposición especializadora no nos deja opción: ha de recurrirse a Dios o caerse en un probabilismo, que deja la puerta abierta al solipsismo. Pero esa concepción de un
Dios que es sus criaturas nos hace caer en una nueva dificultad: la que
manifiesta el problema de las sustancias en el pensamiento postcarte iano.

Si Dios es

,•.o ,, es el prójimo, l qué garantiza, entonces, mi pro pin existen-

Paul, El s~r y la Nada, ofJ, cit., p. 304.
,. SARTRE, Jean Paul, op. cit., p. 303.

.. s...RTRE. Jean
70

cia? Si la creación ha de ser continua permanezco siempre en suspenso entre
una existencia distinta y una fusi6n panteí.tta en el Ser Creador. Si la creación es un acto original y si me he encerrado contra Dios, nada garantiza
a Dios mi existencia, pues ya no está unido a mí sino por una relación de
exterioridad como el escultor a la estatua terminada ,, una vez más no puede
conocerme sino por imágenes. En tales condiciones la noción de Dios, a la
vez que nos revela la negación de inferioridad como el único nexo posible
entre conciencias, patentiza toda su insufici.encia: Dios no es necesario ni
suficiente como garante de la existencia del otro; además la existencia de
Dios, como intermediario entre yo y el prójimo supone
la presencia en
conexión de interioridad, de un prójimo a mí mismo, puesto que Dios, estando dotado de las cualidades esenciales de un Espíritu, aparece como la
quintaesencia del prójimo, ,, debe poder estar ya en conexión de interioridad
conmigo mismo para que u11 fundamento real de la existencia del prójimo
sea válido para mí".' 1 Enseguida el filósofo parisino concluye con las frases

''ª

''ª

con que hemos abierto este apartado. Por lo demás, aquí deja planteada
sólo la cuestión de su refutación de la existencia de Dios por el concepto de
creación en relación con la existencia del yo y del prójimo: la noción
de Dios como único nexo posible entre conciencia se presenta como no
necesaria e insuficiente, rechazada por razón de la interioridad mía y del
prójimo.
¿ Qué tan válido aparece tal planteamiento? Nos parece surgir de una
concepción un tanto débil y demasiado subjetiva.
Más claramente aparece su rechazo de Dios por el concepto de creación
en un texto de El Existencialismo es un Humanismo, o sea, en su concepto
de Dios como "artesano superior" y del hombre como "plegadera" que en
sí misma es demasiado simplista por privar al hombre de toda libertad.
"Cualquiera que sea la doctrina que consideramos, ya se trate de una
doctrina como la de Descartes o la doctrina de Leibnitz, admitimos
siempre que la voluntad sigue más o menos al entendimiento, o cuando
menos lo acompaña, y que Dios, cuando crea sabe exactamente lo

que crea. Así, el concepto del hombre, en el espíritu de Dios, es asimilable al concepto de plegadera en el espíritu del industrial y Dios pro-..
duce al hombre siguiendo unas técnicas y una concepción, exactamente
como el artesano fabrica una plegadera siguiendo una definición y una
técnica. Así el hombre individual realiza un cierto concepto que está
en el entendimiento divino." "
•• SARTJlE.
.. SARTRE,

,lean Paul, ofJ. cit., pp. 304-5 .
Jean Paul, L'Existencialisme t.rt un Humanisme, París, 19.\:6.

71

�El hombre en esta concepción no tendría un átomo de libertad ni de iniciativa, sería manejado a la manera como la plegadera es enteramente pasiva
en manos del que la fabrica y utiliza. Si el mundo fuera creado, argumenta
Sartre, sería un mundo meramente pasivo. Por otra parle ninguna subjetividad, aunque fuera divina, podría crear algo objetivo, sino únicamente una
representación de la objetividad. Esto ya lo exponía desde las primeras,
páginas de El Ser y la Nada: "Puede concebirse wta creación, a condición de que el ser creado se retome, se arranque del creador para encerrarse inmediatamente ~ sí y asumir su ser: en este sentido cabe decir que
un libro existe contra su autor. Pero si el acto de creación debe continuarse
indefinidamente, si el ser creado está sostenido hasta sus ínfimas partes, si
carece de toda independencia propia, si no es "en-sí-n:úsmo" sino pura nada,
entonces la criatura no se distingue en modo alguno de su creador y se
reabsorbe en él; se trata de una falsa trascendencia, y el creador no puede
tener ni aun la ilusión de salir de su subjetividad":'º
Creo que Sartre confunde los conceptos de "creación" continua y "concurso divino". tste es necesario para sostener al ente en su ser humano libre.
Y tratándose del ser en general, todos los seres con,tingentes esencialmente
necesitan ser conservados por Dios positiva y directamente. Así, escogiendo
uno de los flancos de la posible alternativa, conservar no es crear indefini~
&lt;lamente; la conservación el! la perseverancia del ser en la existencia, pero
con una independencia tal que lo distingue del Creador. Tampoco vemos
por qué el ser creado deba volverse contra el Creador si constituye una entidad aparte, lo suficientemente independiente, sin necesidad de que "se
arranque" del Creador para cerrarse en sí mismo y asumir su ser; queremos
decir: que puede asumir su ser, sin arrancarse del Creador en el sentido de
volverse contra él. Los planteamientos sartrianos son perfectos pero fallan
como planteamientos.

La libertad del hombre contradice la existencia de Dios
Embriagado de ansia de libertad absoluta pinta Sartre al hombre. l?J. crea
sus valores, su hacer; él es su libertad como dice Orestes en Las Moscas.
La existencia de los valorel! objetivos, excusaría al hombre, si Dios existiera,
de la responsabilidad de la elección. Pero el hombre está condenado a ser
libre; no tiene libertad de no ser libre, debe crear sus propios valores. El
hombre está totalmente abandonado a sí mismo; no hay valores "inscritos
" SARTitE, Jran Paul, El Ser y la Nada, pp. 26-7.

72

en un cielo metafísico", ni "naturaleza humana" concebida por Dios. El destino del hombre es siempre elegir y crear valores. Es, pues, responsable total, absolutamente de su elección, ya que apoyándose en "la cómoda almohada de las certezas dadas: nunca más conocería la "preocupación'&gt;, que es la
característica del hombre libre".

Lo que quiere significar Sartre es que si no somos libres no podemos cargar con la responsabilidad de nuestro ser. Nuestra libertad sólo tiene por límite nuestra libertad misma.
El argumento es sólo una variante del anterior. Apoyarse en Dios sería conformismo cobarde como el del creyente.
Del ateísmo al antitelsmo
La lucha a banderas desplegadas y tambor batiente contra la idea de Dios,
contra su existencia y su intromisión en las asuntos humanos, se declara abiertamente en determinado momento de la obra del filósofo de París.
Quiere deshacerse del "cadáver" de Dios. Mas primero debió convertir
a Dios en "cadáver''.
Varios textos ponen de manifiesto su decidido y combativo antiteísmo.

En gracia de la brevedad nos contentaremos casi con citarlos. En su manifiesto L'Existencialisme est un H umanisme, declara:
' El existencialismo no es propiamente un ateísmo en el sentido que se
agote en demostrar que Dios no existe. Más bien declara: Aun cuando
Dios existiese, nada cambiaría; he aqw nuestro punto de vista. No es
que creamos que existe Dios; pero pensamos que el problema no es
el de su existencia; es preciso que el hombre se encuentre a sí propio y
se persuada de que nada puede salvarle de si mismo, ni siquiera. una

prueba valedera de la existencia de Dios." 60
En otras palabras, como nada cambiaría para el hombre en caso de que
Dios existiera, o sea, tendría que seguir fabricando sus propios valores,
nada ni nadie podrá salvarlo de sí mismo, la existencia de Dios es inútil;
esta postura equivale a una muerte civil de Dios, un Dios que en nada tiene
que ver con los asuntos del hombre.
Pero Sartre debe recordar que Dios respeta en grado sumo la libertad de
• S.u.nu;, Jean Paul, L'Existencialisme est un Humanisme, p. 95,

73

�las criaturas; el hombre, cualquier hombre, sabe que debe responsabilizarse de
sus actos pese a su {e o entrega a Dios. Cualquier cristiano duda en determinados momentos y circunstancias de su caminar terreno cuál sea esa voluntad divina que debe seguir y obedecer porque no se le ofrece clara y patente; ha de dar "el salto" en lo que su fe le dice ser la voluntad de Dios;
en todo caso el hombre sabe que quien se autodetermina es él mismo; inclinarse y decidirse por esto o aquello lo ejecuta bajo su responsabilidad. Esto
se dice por los ejemplos con que Sartre desea iluminar este punto al joven
que le pedía consejo durante la ocupación de Francia, para marcharse a Inglaterra o si debía permanecer al lado de su madre; nada podía aconsejarle,
en última instancia era el jóven quien debía decidir. En el caso de Abraham
que debía sacrificar a su hijo, dudaba el patriarca que Dios le hubiese hablado; él había decidido estar seguro y por eso procedía al sacrificio. Pero,
como hace notar Moeller, "el simplismo de Sartre una vez más es asombroso. Cualquier cristiano sabe que, en último análisis, es él responsable v
que, por ejemplo, la fe en Dios no deviene totalmente 'verdadera' más que
en acto mismo en cuya virtud se entrega a Dios: sólo entonces, en el gesto
mismo con que la acoge, le aparecen los motivos de credibilidad (que son
objetivos) con todo su valor probativo; mas ello no significa que 'Dios
haya hablado'. Precisamente el hombre se vuelve a Dios porque presta oído
a un llamamiento divino; este llamamiento se convierte en certeza para él
cuando, al acoger la gracia, el hombre la hace suya". 51

A los ojos de Sartre, el problema de Dios es secundario, inútil, ya que
nada cambia el desarrollo de la vida humana. Diríase que sólo alienta en él
la pretensión de demostrar que se puede prescindir de Dios, ~xi.ita o no.
Podría dudarse antes de que hubiera en esto antiteísmo real; pero desde la
aparici6n de Le Diable et le bon Dieu no es po6ible ya seguir dudando.,, u

El diablo y el buen Dios

Orestes se atrevi6 a ponerse al tú por tú con Júpiter; lo culp6 de haberlo
hecho libre y al hacerlo le achaca que dejó de pertenecerle. Varios pasajes
de la obra dramática Las Moscas lo atestiguan. Pero esto dejaría suponer
a Sartre tratándose de liberarse de la presencia, de la intromisión de Dios
en los dominios donde no se pone sino el sol de su libertad. Pareceria sólo
una rebelión, la rebelión de la insumisión. Veámoslo en algunas expresiones
de su héroe:
"Orestes.-Deja que las rocas me injurien, y las flores se marchiten a
mi paso. Todo tu universo no es suficiente para demostrarme que estoy
equivocado. Eres el rey de los dioses, rey de las piedras y las estrellas,
rey de las olas del mar. Pero no eres el rey de los hombres.
Zeus.-"¡ Pecesillo imprudente! ¿Así que no soy tu rey? ¿ Quién te hizo
entonces?

El otro texto, ya lo hemos citado. Volvemos sobre él. Ktá en El Ser y

la Nada:
"En una palabra, aunque hubiese sido creado, el ser-en-sí sería inexplicable por la creación, pues reasume su ser por encima de ésta. Esto equivale
a decir que el ser es increado, no que se crea a sí mismo.,, 62
"Este pasaje -volvemos a Moeller- viene a decir que el ser creado, no
pudiendo 'existir' más que fuera de la 'pasividad' impuesta por el creador,
no puede sino 'reasumir' su ser, por encima de la creación. El término
'existir' significa en Sartre estar solo, decidir continuamente, estar condenado a la libertad. Es evidente, en ese supuesto, que, incluso si ha sido creado por Dios el hombre no puede ser él mismo más que silenciando esta
existencia de Dios y eligiéndose continuamente, refiriéndose a sí mismo y
nada más que a sí mismo. Por lo demás, la palabra 'reasumir' (su ser)
dice bien claro que, según Sartre, el hombre no puede llegar a su estatura
de hombre, más que alzándose contra Dios.
Charles, Literatura del S. XX 1 Cristianismo, pp. 108-9.
Jean Paul, El Ser y la Nada, p. 33.

11

MoELLER,

•=

SARTRE,

74

Orestes.-"Tú, pero te equivocaste; no debiste hacerme libre". 114
Pero lo que podría ser sólo rebeldía empieza a cobrar otros tintes más
-sombríos. Orestes llega a la ciudad y la encuentra sumida en desgracia; las
moscas la enseñorean. Júpiter y Egisto la mantienen en la servidumbre. Los
habitantes de Argos viven convencidos de que deben venerar a los dioses y
respetar a su rey. No saben que son libres, aunque lo sean. Orestes tiene plena conciencia de su libertad. Desafía la autoridad de su padrastro y la de
su madre y mata a Egisto y a su propia madre, coludidos con Júpiter para
la sen,idumbre. Realizado el crimen, resiste todas las invitaciones de Júpiter
renunciando incluso al reinado que él le ofrece bajo condici6n de seguir manteniendo la ciudad en estado de remordimiento. Pero el remordimiento no
existe. Orestes, anhelando ser hombre libre, desafía a Zeus v se burla con
cinismo de él. Júpiter se encuentra vencido ante el hombre qu~ ha recobrado
Charles, of,. cit., pp. 110-11 l.
Jcan Paul, las Moscas, Editorial Losada, Buenos Aires.

" MoELLP.R,
"

SARTRE,

75

�su libertad. A buen entendedor, el hombre consciente de su libertad nada
debe aceptar de dar cuentas ante alguien¡ es completamente libre.
"Orestes. No soy ni el amo, ni el esclavo, Júpiter, ¡ Soy mi libertad!
Apenas me creaste, dejé de pertenecerte! ... " 6 ~

Cada hombre debe inventar su camino, ser su camino, estar condenado
a no tener otra ley más que la propia. ¿Rebelión o libertad ab oluta? Una
y otra cosa. Irreligión, negación de Dios: ateísmo práctico en todos sentidos.
Abandono y soledad total la del hombre, pero con libertad absoluta. No debe
haber escrúpulos de conciencia.

En El Diablo J el buen Dios pasa radicalmente el filósofo parisino · del
ateísmo declarado y combativo al antiteísmo declarado. La obra es ruda.
Goetz es ahora el pe~onaje de Sartre, su intérprete y marioneta.

Moeller nos da los datos más importantes de la obra. "Después de haber
apostado a ser un 'superhombre' en el mal, para hacer sufrir a Dios con
su provocación, Goetz apuesta a ser en adelante hombre de bien. Como,
según le ha clicho Heinrich, el bien es imposible, decide hacerlo. Él invita a
Dios a colaborar a sus buenas obras, iguaJ que le había provocado con sus
crímenes. Naturalmente, las cosas no van ahora mejor; al contrario, van de
mal en peor. Goetz descubre entonces que se ha equivocado, tanto cuando
creia provocar a Dios con el mal como ahora que le intima a ponerse de su
lado en sus buenas obras. Y concluye entonces que no existen ni d Diablo
ni 'el buen Dios'; el hombre está solo. Al descubrirse responsable, bajo un
cielo vacío, Goetz se siente en comunicación con los otros hombres: solamente entonces emprende la tarea de construir la ciudad humana.

bre ante impiedades, crímenes y malas obras de los hombres. Un salmo lo
ex.presa: "Hice el mal y nada me ha sucedido, ¿ dónde está, pues, vuestro
Dios?", cito al sentido. P~r lo demás, también ese mismo silencio y mudez
de Dios se manifiesta o contesta a muchas, buenas obras de los hombres. "La
virtud no siempre es recompensada automáticamente, visiblemente, ni el
vicio fulminado, pues Dios es trascendente y respeta la libertad humana",
aclara Moeller. 57 Ni va estar lanzando sanciones -de premio y castigo- a
cada momento que el hombre se decide y actúa. Sería infantil exigírselo. Nos
da la brújula de la conciencia para que sea el juez de nuestras acciones. Su
juicio inmediato, nos toma conscientes. Y ya con esto basta. Su intervención directa sería catastrófica. Se reserva su juicio para mejor y más oportuna hora. "¡ Dios nos agarre confesados!", hemos de decirnos a menudo en
este espinoso caminar humano, con el mismo sentimiento que lo dice el
pueblo.
No es la hora de hacer un análisis profundo de esta obra, sus múltiples
expresiones antropomórficas sobre Dios que castiga y que es provocado de
hecho al castigo son exageradas; las literaturas piadosas abundan en expresiones donde comprometen demasiado la providencia de Dios. Ciertamente
en no pocos cristianos existe una desvitalización de la fe -un divorcio entre
fe y vida-, Sartre sólo se fija en ello.
El cristiano debe acercarse a Dios con sus obras buscando más bien una
interioridad que, aunque sufra la prueba del desierto, está consciente de que
Jesús también la sufrió y seguir poniendo su esperanza en esta recompensa
interior.

Resulta evidente que Goetz comienza con el antiteísmo; más tarde1 después de su "conversión", al comprobar que Dios permanece mudo, opta por
el ateísmo." 68
Pero no resulta pienos evidente que si el personaje pasa del antiteísmo,
al ateísmo el autor de la obra, en cambio, pasa del ateísmo al antiteísmo.
Pero resulta que el ateo Sartre, el antiteísta Sartre, aquel a quien no preocupa que baya Dios, pasa cuatro horas en una obra hablando de él. ¿ En
qué quedamos? ¿Cuál es su intención?
Sartre y su personaje Goetz caen en la trampa del silencio o mudez del horn.. SARTRE, Jean P¡¡_ul, Las Mos,a.s, Editorial Losada, Buenos Aires.
• MoELLER, Charles, op. CÍI., p. 111, nota 51.

76

" MozLLER, Charles, op. cit., p. 12, Nota. 51.

77

�SPENGLER, TOYNBEE, SENGHOR Y LA PROYECCIÓN DE SUS
CONCEPTOS FUNDAMENTALES
Mtro. Lurs

RIONDA ARREGUÍN

EL INTENTO de descubrir las uniformidades de las sociedades y culturas en
el proceso histórico, significa tratar de encontrar la norma que gobierna el
ascenso y decadencia de las civilizaciones. Este problema está presente en la
interpretación sociológica de la historia de Amold Toynbee, cuya obra más
relevante es Study of History. &amp; sumamente problemático tratar de situar
a Toynbee dentro de una dirección filosófica determinada, en virtud de que
su actividad no estuvo centrada en la reflexión filosófica, sino en la investigación profesional de la historia. En el año de 1920 inicia la lectura de la
Decadencia de Occidente de Spengler, obra que lo influyó profundamente
y cuyos conceptos aceptó durante algún tiempo basta que el desacuerdo sobreviene en relación a cuestiones de fondo.
El punto de partida de Toynbee está señalado por Spengler. Concuerda
con el filósofo alemán en reconocer que el proceso de la historia se marufiesta en sociedades o civilizaciones. Supone que las civilizaciones son seIIll:!jantes a organismos vivos que siguen un proceso de nacimiento, desarrollo y
decadencia. Toynbee considera que han existido 21 civilizaciones, de las
cuales 14 han perecido (sumeria, egipcia, sínica, andina, micénica, maya yu•
cateca, mejicana, siriaca, babilónica, hitita, irania: árabe; helénica) y 7 que
aún existen como son (la cristiana occidental, islámica, hindú, bizantina,
ortodoxa, rusa, principal del lejano oriente, japonesa). A éstas añade Toynbee cinco cuyo desarrollo se detuvo y por eso las denomina "detenidas", y
otras cuatro que nacieron muertas, a las que Uama civilizaciones "abortadas''.
Spengler piensa que la historia del hombre como un todo carece de sentido.
El significado de la historia de la humanidad se encuentra en la historia de
las culturas independientes, cuyas relaciones son puramente accidentales.
Cada cultura, según Spengler, tiene su propio estilo, lo que la hace diferente

79

�e irreductible a las demás culturas. Cada cultura se caracteriza por un estilo
particular. La estatua desnuda es el símbolo de la cultura clásica, el de la
árabe es la basílica y el símbolo de la cultura occidental es el cálculo y la
música instrumental. Toynbee considera que la unidad fundamental de estudio de la historia lo constituye la civilización. Repara en que ciertas civilizaciones tienen un estilo determinado que las hacen distintas de otras. Así
refiere que el estilo característico de la civilizaci6n occidental es el técnico,
&lt;:omo estético es el de la helénica y religioso el de la rusa.

El mecanismo biologísta de Spengler tiene como punto de partida, el entender que cada cultura es un organismo viviente que tiene que cumplir de
un modo inflexible el ciclo vital que le corresponde. Las culturas como cualquier otro ser viviente, sea vegetal, humano o animal, tienen que efectuar el
ciclo, atravesando por la misma serie de etapas de nacimiento, crecimiento
y decadencia que recorren los individuos. Para describir el ciclo biológico que
sigue cada cultura utiliza simbólicamente las cuatro estaciones del año para
.señalar la infancia, juventud, madurez y vejez de estos núcleos humanos,
que él llama culturas. De una manera inexorable y fatal, o sea, inevitablemente, el curso de cada cultura es idéntico, traspone las etapas establecidas
y por último sufre un "colapso" que determina su decadencia. Así según Spengler es imposible impedir la muerte de una cultura, ya que está sujeta a un
proceso fatal ciego, que inevitablemente tiene que realizar. El determinismo
biológico mecanicista de Spengler es inaceptable para Toynbee, que reflexiona
sobre el asunto y sustenta que la decadencia no es necesariamnte algo que
ninguna civilización pueda eludir; al contrario, se muestra optimista al no
compartir el pesimismo de Spengler y cree que la civilización occidental puede escapar a ese inexorable destino que sería su extinción. El mecanicismo biológico sostiene pues, que las culturas cumplen un ciclo vital. "Toda cultura
-dice Spengler- pasa por los mismos estadios que el individuo. Tiene su
niñez, su juventud, su virilidad, su vejez." 1 Esto quiere decir, que cada una
de las f ase.s por las que atraviesa una cultura son "períodos necesarios" a que
inevitablemente está sometida, a tal punto que Spengler no considera a Occidente como una excepción, sino por el contrario, advierte " ... los primeros
síntomas de la decadencia propia, de la decadencia de Occidente, acontecimiento que por su transcurso y duración coincide plenamente con la decadencia de la antigüedad y se sitúa en los primeros siglos del próximo milenio". 2
Cada cultuxa -en opinión de Spengler- tiene un promedio aproximado de
' SPENGLER, Oswald, La decadencia de Occidenl11, Espas.a-Calpe, Tomo l. Madrid,
1958, pág. 154.
' Ibid.

:80

vida de mil años; Toynbee no comparte esta opinión, no le confiere a Ja
vida de las civilizaciones una determinada duración temporal.
Spengler sitúa el nacimiento de la cultura occidental hacia el siglo décimo de la era cristiana y supone que su ciclo vital está ya por cumplirse.
El invierno, o sea, la última fase de vida de toda cultura, señala su etapa
civilizatoria, es decir, tiende a convertirse en una civilización muerta. Es
preciso indicar que para el autor de la Decadencia de Occidente el término civilización tiene un sentido peyorativo, cada cultura es el alma de
un cuerpo vivo, la civilización es la momia de ese cuerpo. Las culturas en su
ciclo biológico tienen un preludio..., un epílogo. Esto hace que la civilización
sea el epílogo de toda cultura, lo que marca su etapa final, su rigidez cadavérica. La cultura occidental, según Spengler, estaría viviendo su última
etapa, de decadencia. Los síntomas de la declinaci6n y ruina de Occidente,
los advierte en la cada vez mayor participación de las masas en los gobiernos, en el crecimiento demográfico que tiene lugar en las grandes urbes,
en el -progreso tecnológico e industrial y en la pérdida de significado de la
propiedad privada por el desarrollo de la socialización. Todos estos fenómenos revelan, según Spengler, que el destino inexorable de Occidente eS que
su final está próximo, sin que exista poder alguno capaz de cambiar el sino.
ada puede hacer que la ley biológica deje de cumplirse, que la cultura
occidental pase a ser una civilización, que la muerte sea la consecuencia
lógica de haber completado su ciclo vital. Podríamos decir que la teoría del
ciclo vital de las culturas encierra un fatalismo, en que todo acaece indefectiblemente en virtud de que el proceso vital de toda cultura está ineludiblemente determinado. Una cultura nace -dice Spengler- "cuando un alma
grande despierta de su estado primario y se desprende del eterno infantilismo
humano; cuando una forma surge de lo informe; cuando algo limitado y efímero emerge de lo .ilimitado y perdurable. Florece entonces sobre el suelo
de una comarca, a la cual permanece adherida como una planta. Una
cultura muere cuando esa alma ha realizado la suma de sus posibilidades
en fonna de pueblos, lenguas, dogmas, artes, estados, ciencias, y toman a sumergirse en la espiritualidad primitiva''. "Cuando el término ha sido alcanzado - añade-, cuando la idea, la muchedumbre de las posibilidades interiores se ha cumplido y realizado exteriormente, entonces, de pronto, la cultura
e anquilosa y muere; su sangre se cuaja, sus fuerzas se agotan; se transforma
en ciuíliz.ación." '
Spengler lleva a cabo la distinción entre la idea de una cultura, la cual consiste en "el conjunto de sus interiores posibilidades", y "la manifestación sen• lbid., pág. 153.

81
hu.manita.s.--6

�sible de esa cultura, en el ámbito general de la historia, o sea, su realización
cumplida". La realización de las posibilidades de una cultura es la historia
de la misma. El final de toda cultura sería el cumplimiento de la suma de
sus posibilidades. Piensa que la cultura occidental ha comenzado su invierno
en nuestro siglo veinte, es decir, que ha dado cumplimiento cabal a la realización de sus posibilidades. Por lo tanto, occidente está viviendo, según él,
su última etapa que tiene como rasgo fundamental el dejar de ser cultura y
pasar a ser una civilización. En este aspecto, según Spengler, las decadencias
en la historia no tienen otro sentido que marcar el cumplimiento de las posibilidades de una cultura e indicar el inevitable epílogo que le ha de sobrevenir. Concluye que la fase civilizada de una cultura es como " ... un cadáver
gigantesco, tronco reseco y sin sabia, puede permanecer erecto en el bosque
siglos y siglos. alzando sus ramas muertas al cielo. Tal es el caso de China,
de la India, del mundo del Islam".fo Así pues, una cultura nace, florece y
muere; brota de su estado primario, crece y prospera y finalmente, agota sus
posibilidades de realización. Esta idea la expresa Spengler del modo siguiente: "Alma, es lo que está realizándose; mundo, lo realizado; vida, la realizac\6n". Partiendo de la biología, distingue la homología del los órganos como
equivalencia morfol6gica de la analogía de los 6rganos como equivalencia
funcional. Ejemplifica lo anterior cuando expresa: "Los pulmones de los
vertebrados terrestres y la vejiga natatoria de los peces son homólo¡¿os; en
cambio los pulmones y las branquias son análogos, con respecto a su función''.ª
Con relación al desarrollo histórico de la cultura humana, estima que son
formaciones hom6logas, "la plástica griega y la música instrumental de
Occidente, las pirámides de la cuarta dinastía y las catedrales góticas, el budismo indio y el estoicismo romano" .6 Todas ellas son semejantes por su estructura.
Arnold To-ynbee considera que son las civilizaciones las únicas áreas que
pueden ser objeto de comprensión histórica. Niega que las naciones sean
campos inteligibles de estudio histórico. En los tiempos actuales la idea de
que la civilización es el área perfecta de comprensión, está periclitada, en
virtud de que ha surgido una nueva forma que asegura un grado máximo
de inteligibilidad, o sea, la Historia Universal. No cabe duda que hasta hace
pocos años era muy compartida la concepción del historiador inglés, según
la cual, las civilizaciones eran las áreas que h'acian posible el máximo de
comprensión histórica. Ahora existe esa nueva estructura, la Historia Universal, como campo esencial de intelección de la historia. Algo que le preocupa
• lbid.
• Ibid., p:l.g. 159.
• lbid.

82

a Toynbee es la explicación del origen, crecmuento )' muerte de las ci,-ilizaciones. El nacimiento de una civilización se produce en un determinado
tiempo y lugar, se desenvuelve en ciertas condiciones, y termina en un colapso previo a su declinación. Una civilización nace y se desarrolla, pasa de
un estado de inanición e inmovilidad -yin-, a un estado de fertilidad y
movimiento -yan-, no por motivos de índole geográfico nace y comienza
a existir como consecuencia de la respuesta que un grupo humano dé al reto
que le presenta el medio natural y social. Una civilización tiene posibilidad
de prosperar y subsistir, si el desafío que se le presenta, no es excesivamente
severo y, además si la minoría dirigente encuentra la respuesta apropiada
al desafio. El reto lo constituye por ejemplo, un clima extremoso, un terreno
desértico, o un medio social adverso. Asi Toynbee da a conocer cuales son
las condiciones que han de cumplirse para que una civilización no detenga
su desarrollo progresivo, lo que podría acontecer si el estímulo es deficiente
o demasiado excesivo. "Hemos encontrado por observación -dice- que la
incitación más estimulante es 1a de UII ténnino medio entre un exceso de
rigor y una falta de él, puesto que una incitación deficiente puede fracasar
por completo en estimular a la parte incitada, mientras que una incitación
excesiva puede quebrar su espíritu." 1 El proceso de desarrollo de una civilización sufre un colapso y se suspende cuando la minoría creadora se enfrenta a un desafío, a tal punto difícil, que es impotente para dar con la
respuesta conveniente. El síncope de una civilización no es más que la etapa
previa a su desintegración. Si las civilizaciones surgen como respuestas a los
retos naturales, puede suceder que su nacimiento tenga lugar no en un medio fácil, sino trabajoso. Sin embargo, mediante un estudio comparativo de
estas- unidades de comprensión histórica que son las civilizaciones, se ha
demostrado que cuando el estímulo procedente del medio es riguroso e implacable, se aniquila toda posibilidad de respuesta. Por eso, señala Toynbee:
"La verdadera incitación óptima es la que no sólo estimula a la parte incitada a realizar una sola respuesta con éxito, sino que también la estimula para
adquirir un ímpetu que la lleva un paso más allá: del triunfo. a una nueva
lucha; de la solución de un problema, a la presentación de otro; de yin a yan,
otra vez".ª Las civilizaciones abortadas constituyen una prueba evidente de
que si el estímulo es desorbitadarnente extremoso, se frustran las posibilidades
de desarrollo. El mejor reto para que una civilización tenga probabilidades de
existir, sería aquel que fuese el término medio entre un exceso de rigor y
una falta de él. La di.solución y muerte de las civilizaciones se debe a que sus
' Los cambios sociales. Fuentes, tipos y consecu1ncias. Capítulo "La n1turaleza de los
crecimientos de las ci\,ilizacioncs", de Arnold TovNBEE. F.C.E. 1968, pág. 34.
• lbid.

83

�minorías creadoras al hacer frente a un desafío determinado carecieron de la
habilidad necesaria para inventar la respuesta oportuna. Toynbee al estudiar
las causas que producen el colapso final de las civilizaciones, encuentra que
este hecho obedece a que en su seno aparece la discordia y la desarmonía
entre sus partes.
Las civilizaciones están constituidas por una parte, por un proletariado interno, que es la parte marginada de la sociedad y por otra parte, por un
proletariado externo que son los pueblos bárbaros que la circundan. Cuando
una ci\'ilización entra en su etapa de desarrollo, su capacidad creadora le permite responder felizmente a los retos que se le ponen por delante; por el
contrario, en su período de desintegración, su potencialidad creadora se ha
consumido, carece de éxito para proporcionar las respuestas apropiad~ a los
retos que le ha suscitado el medio. La etapa de desarrollo se caracteriza por
la relación cünámica que se establece entre los retos y las respuestas; en la fase
de desintegracií&gt;n, se dan múltiples respuestas pero los retos permanecen sin
er contestados. En el momento en que la minoría es impotente para rechazar
los embates del proletariado externo e interno por haber perdido su energía
creadora para responder a los retos, la civilización se desintegra, comienza a
convertir en absolutos los valores relativo , a "dormirse sobre los laureles";
empieza en una palabra su propia ruina y disolución. La minoría que ha
agotado su energía creadora pasa a ser una minoría gobernante que para
mantenerse en el poder tiene que recurrir a la fuerza. El proletariado interno
al no encontrar satisfacción a sus aspiraciones, se separa de la minoría; el proletariado externo se une para comenzar la lucha contra la civilización en decadencia. Toynbee saca como resultado que la muerte de las civilizaciones tiene
lugar en tres etapas: derrumbamiento, desintegración y disolución. Una civilizaci6n es "afiliada" cuando es vivificada por otra u otras anteriores. Así la
civilización occidental se convierte en filial de la civilización greco-romana, de
la cual ha recibido sus estímulos bá. icos. La decadencia del Imperio Romano
de Occidente se debió a que la minoría en el poder fue ampliando el horizonte de la convivencia humana hasta crear una nueva unidad política: el
Imperio, en su desintegración intervino el proletariado interno formado por
esclavos, plebeyos, cristianos, etc., y por el proletariado externo integrado por
todos lo pueblos bárbaros cuyan invasiones van a determinar su desplome
y destrucción final. Toynbee, sin embargo, ronsidera como inaceptable la predicción del imperioso y fatal perecimiento de la civilización occidental. Uno
de sus objetivos primordiales fue el de realizar una historia comparada de la
decadencia de las civilizaciones greco-romana y occidental. Originalmente su
perspectiva histórica estaba centrada eu el estudio de estas dos civilizaciones;
su visión era fundamentahnente dualista. Pero en el curso de su obra, el
84

proyecto alcanzó un horizonte mucho más amplio hasta convertirse en una
representación pluralista. Lo que le interesaba no era ya sólo describir la aecadencia de aquellas dos civilizacione , sino de toaas las que habían existido.
Lo que se propone es superar la visión limitada y localista de la historia que
estimaba que los únicos objetos de conoc-imiento histórico lo constituían las
historias de determinados lugares y naciones; se inclina preferentemente por
tener un enfoque de la historia verdaderamente universal. No hac-er tampoco
de la liistoria un objeto fra!!"mentario de conocimiento adoptando el método
de estudiar la historia en épocas determinadas y detenninables. Hasta cierto
punto, lo que quiere Toynbee e vencer la inercia de los historiadores apri•
sionados por las historias de us respectivos lugares. Es nece$3.IÍ.o tener un conocimien to unitario y universal de la hi toria en su totalidad, no una visión
múltiple y particular de la realidad histórica. Para lograr esa visión {mica
e indivisible de la totalidad de las civilizaciones como un todo, según Toynbee,
sería preciso que el hombre de occidente se oespojara del localismo que por
tanto tiempo lo ha embargado.
Si pengler profetiza la extinción inevitable de la cultura occidental,
Toynbee tiene fundadas esperanzas en que la actual civilización occidental
pueda evadir la pauta general de decadencia. El inexorable de tino de toda
cultura, piensa pengler, es su muerte necesaria, la historia está dominada
por la fatalidad, occidente se encuentra en el crepúsculo de su vida. Frecuentemente utiliza Toynbee el concepto de civilización para referirse a un campo inteligible de estudio histórico, pero que mantiene relaciones filiales con
otras civilizaciones, o bien, para señalar a una entidad individual de vida social capaz de bastarse a sí misma. Finalmente comprendió que para emprender la explicación de las religiones superiores, era insuficiente el concepto
de civilización como área de estucüo, por considerarla demasiado restringida.
Era forzoso, ensanchar para tal fin, el campo de intelección hist6rica a un
ámbito más amplio en que dos o más civilizaciones hubie..~n convergido en
el tiempo. Lo que Toynbce hizo fue simplemente renunciar a un concepto
circunscrito de explicaci6n hist6rica (civilización), para utilizar otro que
ofreciera un campo más amplio de estudio. Su forma de proceder es semejante a la de aquel que hnbiendo descubierto el telescopio que le proporciona
una \'isi6n más amplia, deja su antiguo lente de muy corta . limitada visión.
Cuando una ci\"ilización ha alcanzado su última fase, se presentan cuatro
modelo. de personalidad: los arcaicos, que ven en la vuelta al pasado el
medio para lograr la salvación· lo futuri tas1 que creen en la salvación
por medio de la espada; los estoicos, indiferentes: y por último. los salvadores religiosos que anuncian la realidad espiritual de la divinidad.
Senegal, antigua colonia france a, situada en el extremo occidental de

85

�África, obtuvo su independencia de Francia y se convirtió en República el
5 de septiembre de 1960. Desde entonces es gobernada por el Presidente
Léopold Sedar Senghor ( 1960), un africano occidentalizado, doctor en letras
de la Sorbona enseñó posteriormente griego y latín en el Liceo de París y
más tarde ejerció también la docencia en la Escuela Nacional de Ultramar,
impartiendo cursos sobre lenguas y civilizaciones negroafricana . Participó en
la segunda guerra D1Undial y promovió en 1959 la formación del Partido
de la Federación Africana. Es además uno de los poetas africanos más rele,·antes de habla francesa, profundamente interesado en los aspectos fundamentales del arte y la füeratura del África negra. Hacia 1937 se convierte
Senghor en el más apasionado defensor de la identidad del negro africano,
con la realidad cultural que le corresponde de suyo. Llega a ser de este modo el artífice de la teotía de la uegritud ( négritude), que afirma no sólo la
existencia de los valores espirituales propios de la sociedad negra africana,
sino que tiene como finalidad el retorno del negro africano a los valores de
la cultura a que realmente pertenece.
El África negra no constituye solamente un ámbito geográfico es también
un área cultural, un grupo de civilizaciones que poseen un conjunto de valores culturales y espirituales que le son esenciales. Así, actualmente se bab1a
de un arte negro africano, en cambio al terminar la primera guerra mundh\l
eran las obras de autores europeos las únicas que podían ser depositarias
de valores estéticos. enghor no cree que la idea de belleza sea de ninguna
manera desconocida para el negro africano, s6lo que no se podrá absorber
"la esencia de la literatura y del arte africanos imaginándose que son sólo
utilitarios y que el negro africano no tiene el sentido de la belle7.a". Algunos etnólogos y críticos de arte han llegado a pretender que las palabra.e¡
"belleza" y "bello" están ausentes de las lenguas negroairicanas. Es todo
lo contrario. La verdad es que el negro africano asimila la belleza a la
bondad y, sobre todo, -a la eficacia. Tal hace el Wolof del 'enegal. . . La
bella máscara. el brllo poe.ma, son aquellos que producen en el público la
emoción deseada: tristeza, alegría, hilaridad, terror. Muy significativa es
la palabra bajai (bondad) de que se sirven los j6,·enes elegantes para
designar a una muchacha bonita. Así, pues, la belleza es para ellos "la promesa &lt;le la felicidad". Y a la inversa., una buena acción es calificada frecuentemente de "bella". Si un poema produce su efecto, es que encuentra
eco en el espíritu y la sensibilidad de los oyentes". El Presidente Senghor
auspíci6 la realización en Dakar en 1966, del primer Festival Mundial de las
Arte~ Negras. Karl Einstein, una gran personalidad del africanismo, escribió
un libro titulado "Arte Tegro", en que hace un análisis crítico de las expresiones artísticas de los pueblos del África negra, el cual fue publi~ado en

86

1915. "El negro -expresa Einstein- no es una persona desprovista de cultura. Posee una profunda y extraordinaria cultura africana propia".
La obra poética de Senghor la forman: Chants d'ombrc ( 1945), Hosties
Noires (1948), Chants pour Naett, cada uno de los cantos citados son acompañados por instrumentos específicos como tam tam, flautas balafong, etc.
Su labor literaria incluye, por otra parte, el cultivo del ensayo donde se
expresa como es menester, con finura y delicadeza. Ha contribuido con sus
escritos en diferentes publicaciones, entre otras, L'homme Noir ( 1934-36)
y con un estudio publicado en el cuaderno Presences, sobre el hombre de
color. En su poesia de "ritmos amplios y graves" se desliza el aislamiento
religioso del alma negra, el canto a la mujer negra, el himno a los combatientes senegaleses que murieron por Francia. En la mayor parte de su obra
palpita la idea de la NEGRITIJD HUMANISTA, que Senghor explica diciendo: "La negritud" es uno de esos dos aspectos de la africanidad, siendo
el otro e1 arabismo de los árabe-bereberes. Estad seguros: la "negritud" - -la
palabra fue inventada por el antillano Cesaire- no es un racismo, ni mucho
menos, incluso ni es antirracista. Es, por un lado, el conjunto de valores de
civilización de los negros por el mundo; es, por encima de todo, la voluntad
activa de cultivar esos valores para ofrecerlos como contribución a la elaboración de las respectivas culturas nacionales y mejor: a la edificación de
la civilización de lo universal ... La "negritud" es "humanismo". "La educación para nosotros --escribe Senghor- debe ser un arraigamiento en e1 terruño, un retorno a las fuentes del ser negro, tm retomo a la Negritud. Es
evidente que para asimilar algo hay que tener la fuerza de la asimilación
necesaria, hay que ser ante todo uno mismo. Es necesaroi ser. Y un pueblo
no puede ser si se niega así mismo'\ De acuerdo con Aristóteles algo es verdadero cuando muestra el ser que le corresponde y algo es falso cuando manifiesta un ser aparente que no le pertenece. Es el caso del disco de plomo, que
como tal es verdadero, pero es falso cuando pretende ser moneda sin serlo,
cuando intenta mostrar un ser aparente que no tiene en realidad. La política
de asimilación aplicada por Francia y Portugal en sus colonias de Africa,
tenia como propósito convertir al africano en un europeo de piel negra, hacer
que el africano niegue y falsee su identidad como africano y se asimile a la
cultura y civilización europea. El objetivo, era pues, hacer del africano un
"europeo negro... Durante mucho tiempo el africano vivió engañado, bajo la
ilusión de que Europa era el modelo a imitar y África lo debía copiar. La
vuelta a la negritud, a que se refiere Senghor, significa recobrar la identidad
con los valores de la comunidad negroafricana. Espiritualmente África se concretó durante el período colonial, a recibir y aprender todo lo que aportaba
y le era enseñado por Europa. El poderoso ascendiente de Europa, lleva al
87

�África negra a renunciar a sus propias costumbres y tradiciones para asimilar formas de gobierno y sistemas económicos ajenos a la realidad africana.
El dilema a que se enfrentan los africanos es, someterse a la tradición o bien
absorber los elementos de la civilización moderna occidental. El fin deseado
por Senghor no es el africano asimilado a la civilización europea, el europeo de piel o cura, ni tampoco el africano arraigado a su pasado y a su
tradicione,, sino el africano nuevo, orientado a preservar la tradición africana, pero que introduce elementos valiosos de la civilización moderna, que
se integren a los valores consagrados. "La madurez política del pueblo senegalés se expresa hoy -señala Scnghor- por el camino que hemos elegido.
cguimos adelante con el desarrollo económico y cultural. Por una parte, la
senda de la "negritud" y, por la otra, el camino africano del socialismo,
deseamos integrar el socialismo con la razón discursiva y las técnicas europeas a nuestros valores tradicionales. entre ellos los religiosos."
El colonialismo contribuyó en gran parte a demoler la cultura tradicional
del Aírica negra e implantar la de la potencia colonial. En las colonias que
Francia tenía en el A.frica Occidental, fue donde emergió y prosperó el concepto de negritud, en poetas como Senghor Damas, Roumain Rambéarivelo,
es decir en todos aquellos que representaban la poesla de la negritud. Frantz
Fan6n, el intelectual africano nacido en la Martinica, fue un luchador decidido en favor de la causa de los pueblos africanos por su independencia. Es
un afroamericano y su afinidad con la idea de negritud es claramente percepu'ble, cuando escn'be: "Es un hecho: los blancos presumen de ser más
que los negros. Y hay todavía otro hecho: los negros quieren demostrar a
los blancos a cualquier precio, que su pensamiento es tan rico y su e.&lt;:-píri~
tan poderoso como el de ellos". La vuelta a los orígenes del "ser negro" Jo
reseña Fanón del s.iguiente modo : "En esta poesía -se refiere a la poesía
neoafricana- no solamente he encontrado mi situación, sino que me be
encontrado a mí mismo". Otro tanto hace Senuhor en sus cantos de sombra
cuando expresa: "E infinita la Vía Láctea de los espíritus en las celestes
aguas bajas, pero ahí está la sabiduría de la diosa de la luna y la oscuridad se quita el velo, oh noche africana, mi negn noche, nmti.ca y clara
y negra y llena de brillo". A juzgar por el pensamiento africano, el hombre
por medio de las palabras somete las cosas del mundo a su mandato, condiciona sus obra y se sirve de ellas para hacer cambiar el curso de las cosas.
La palabra eS' el recurso utilizado para que lo invocado (las cosas) i.e ponga bajo las 6rdenes del hombre, para que éste las posea; el poeta, que
hace magia con las palabras y por tanto poesía. tiene señorío sobre las cosas
que su lenguaje ha engendrado. En efecto, en la lírica neoafricana el poeta
invoca y crea las cosas con la palabra y también indica su propiedad y su

88

goce. En su Antologf.a dt la nueva poesía negra y malgaclu. Senghor expone
de Cesaire este párrafo, en que el poeta de Martinica usa las palabras como
un medio para manifestar su disfrute de las cosas: " ... oh vosotras, mis maravillosas amistades, mi muerte, mi calma, mi cólera ... ". Son los intelectuales africanos de lengua francesa los que continuamente expresan la importancia de la negritud, esto probablemente corno consecuencia del impacto tan profundo que la cultura francesa ejerci6 en esta regi6n del continente africano, que sin duda fue la más europeizada, la que en mayor grado
fue asimilada por la cultura europea. De este modo, los naturales senegaleses
reconocieron que la civilización francesa era el paradigma. La negritud fue
la reacción lógica para afumar los valores de la cultura negroafricana frente
a la influencia europea. Senghor es una personalidad política de gran importancia en el escenario del tercer mundo, formado en los patrones culturales europeos, es visto como un estadista que busca un destino más promisorio para su pueblo. A pesar de ser culturalmente un hombre muy occidentalizado, puesto que él mismo se considera como un "mestizo cultural
euroafricano" 1 no olvida la originalidad de los valores éqJirituales de las
civilizaciones del África negra que él expresa con el término de "negritud",
concepto en el que lo primordial es la sensibilidad y el presentimiento con
respecto al conocimiento científico-objetivo y al abstracto racionalismo del
mundo occidental. Si el arte griego buscaba el tipo ideal de belleza, el arte
negro, por el contrario, trata de lograr la individualización de la idea general en imágenes concretas, es decir, que el artista negro parte de la forma
y después la personaliza en figuras delimitadas e individuales. Hay uno o
múltiples objetos materiales que representan la idea de Dios, o sea, que se
¡focede deductivamente, del modelo a la representación sensible que lo encarna. De ahí que el filósofo de la nc;,,aritud considere que son civilizaciones de
la "idea encarnada" las civilizaciones negroafricanas, para denotar con ello
que en el Africa negra el arte es una "participación sensible a la realidad".
Uno de los objetivos de la política colonial francesa en el África occidental, fue La de asimilar a los pueblos, introduciendo en los naturales el conocimiento de la lengua y de la civilización francesa hasta lograr su europeización. De esta manera, lo que se pretendía era que los africanos se percataran de la supremacía de la aultura de la Europa Occidental. Senghor
utiliza el término negro-africano para designar su visión de la negriturl,
es decir, todos aquellos valores que definen el carácter de los pueblos negros
del continente africano y de América. Uno de estos yalores que fonnan
parte de la sociedad tradicional negro-africana, lo constituye su forma Je
practicar el socialismo como un sentimiento de comunidad, en que c-ada
hombre .individual se solidarizaba con el grupo. La. sociedad negro-africana
89

�•
tradicional era fundamentalmente comunal, no existía la propiedad individual de la tierra que pertenecía al grupo social. El individuo actuaba en el
trabajo impulsado por un sentimiento altruista, por un deseo de cooperación. Este espíritu de solidaridad y cooperación que imperaba en los pueblos del Africa negra es según Mamadou Día, el valor más original de todos
los valores tradicionales. Por el contrario, el capitalismo -expresa Senghorfunciona sólo para el bienestar de una minoría. Esta minoría funda su prosperidad en la explotación de los demás. La simplicidad e inocencia fueron
not.as distintivas de la economía de los pueblos africanos antes de la lle~ª del colonialismo europeo. El lujo y el d~dicio estaban vedados del
modo de vida africano basado en la solidaridad de grupo. Sin embargo, decía
Senghor en una conferencia que sustent6 en Oxford en 1961, que la situación de Senegal no era otra sino la de un "país subdesarrollado y colonizado.
La tarea esencial fue volver a ganar nuestra independencia nacional. Después tuvimos que eliminar los defectos del dominio colonial, aunque conservando sus aportaciones valiosas, tales como la infraestructura económica
y técnica y el sistema educativo francés. Finalmente, esas aportaciones positivas tuvieron que ser enraizadas en la negritud y al mismo tiempo fertilizadas por el espíritu socialista, para que dieran fruto".

nificar la pérdida de una facultad mental, la transferencia mediante un contrato de la autoridad al Estado, la cesión de ciertas virtudes humanas a la
divinidad. Enajenación quiere decir ser ajeno o extraño. En un sistema capitalista el trabajador es ajeno a las mercancías que produce, al producto
de su trabajo que no le pertenece, sino al capitalista. El campeón de la negritud, e tima que el capitalismo incozporado a la realidad africana durantr
el período colonial, implantó la enajenación política, económica y cultural.
Políticamente los pueblos africanos fueron sometidos al dominio colonial europeo, e tu\i.eron sujetos a la autoridad de una potencia extraña. En el terreno económico, el capitalismo hizo que el africano perdiese toda identidad
con los productos de su trabajo, al convertirlo en una cosa para ser explotada.
Por último, el colonialismo estableció en el África negra la sumisión de los
naturales a los europeos. Nuevos valores, costumbres y fonnas de pensar
fueron instituidos a fin de que el africano los admitiese paulatinamente, los
asimilara en una palabra, al grado de sentirse extraño a los valores y conceptos culturales propios.

La sociedad africana tradicional era esencialmente colectivista y coopetativi,sta. Partiendo de esta realidad, Senghor ve la posibilidad de poder construir en el Africa independiente un socialismo nativo que hunda sus raíces en
la realidad cultural del Africa tradicional, puesto que el socialismo no era
desconocido en Africa antes de que fuera cstab!ecido el colonialismo europeo, sino que ya existía como un modo de vida de los grupos tribales. Por
tocio ello resulta claro, expresa Senghor, "que el Socialismo Africano no pueda ser ya el ele Marx y Engels, que fue concebido en el siglo XIX, de
acuerdo con los métodos científicos y las realidades de Europa. Ahora hay
que tener en cuenta las realidades africanas. Esto es particularmente necesario porque Marx y Engels no fueron anticolonialistas. Engels defendió la
esclavitud clásica y Marx apoy6 la colonización inglesa de la India". Existe
un modo africano de socialismo basado en la cooperación colectiva y en la
solidaridad. Ahora el problema consiste en lograr ajustar los principios del
socialismo científico a las realidades económicas, políticas y sociales de los
países africanos. Un socialismo estilo africano, señala enghor " ... será una
síntesis de valores culturales negroafricanos, de valores metodológicos y espirituales occidentales, y de valores técnicos y sociales socialistas. La negritud,
concebida por Senghor como un "complejo de valores civilizados", es substancialmente el socialismo de los pueblos negro-africanos basado en el sentimiento de comunidad. El concepto de enajenación ha sido usado para sig-

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91

�LA DESCRIPCIÓN
EN EL PROPÓSITO DESCRIPTIVO DE LA FENOMENOLOGli\
CARLos Cossro
Profesor Emérito de la Unive~idad
de Buenos Aires.

El hombre de ciencia, sin ninguna duda, claro está; pero no sólo él; también la persona de cultura media que tenga una clara noción acerca de lo
que la ciencia es, admitirán, ambos como cosa evidente de suyo, que antes
de hacer ciencia de la aturaleza e previo describir el dato que resultará
comprometido en el juicio científico. Luego vendrán los problemas como
preguntas que se formula el investigadOT; y más tarde aún vendrá recién
la ciencia como respuestas o teorías que den satisfacción a lo preguntado.
Todavía ha de destacarse que estas teorías, mientras no se comprueben, son
hipótesis; nada más que hipótesis, por alta que sea la jerarquia intelectual
con que estén investidas. Según esto pues, los problemas y las teorías tienen.
en la ciencia natural, su lugar legítimo dentro del campo que ha delimitado
una descripción previa de los datos; fonnular preguntas y emitir respuestas
por fuera de este campo, acusa una actitud filosóficamente ingenua que
compromete a la ciencia en la idea de sí misma que le corresponde, según
ha de verse más adelante, porque, como actitud, le crea el ríe go de estar en
el aire cuando no de trabajar en vilo.
Conviene ver el punto más de cerca, sobre la base de algún ejemplo que
nos disipe dudas. Xirau, con este propósito, recurre al f~ómeno de la luz.1
La teoría física de la luz nos explica sus apariciones y desapariciones; por lo
tanto nos dice también lo que la luz es cuando no aparece. Todos sabemos
que, tras los pasos de Hooke, Huygens llega a la teoría ondulatoria de la
luz para explicar precisamente, entre otras cosas, la extraña imagen que
' XlllAu, La filosofía de Himerl, pág. 41.

93

�proyectaba un rayo luminoso al incidir sobre un espejo cóncavo r después
de cruzarse coruigo mismo en su trayectoria de ida y vuelta: ¡ aparecía la
imagen de un damero con la mitad de sus ca.sillas claras, con una cuarta
parte de casillas muy brillantes y con la cuarta parte restante siendo casillas
negras! "Explicar la luz es salir de la luz. Si me Jjmito a contemplada no
la explico", dice Xirau con irreprochable precisión. Pero en e,o mjsmo
queda patente que esta contemplación, llevada a una pulcra descripción de
lo que aparece, es previa a toda labor científica.
Ortega y Gas,l;et también se ha servido del ejemplo de la luz para cumplir
el mismo propósito didáctico: "El brillo metálico es esta patente peculiaridad luminosa que percibimos como envolviendo este objeto de plata. n fisico estudiará por qué combinaciones no patentes, inmanifiestas, se produce
este fenómeno. El psicólogo estudiará por qué mecanismo psicof.isi.ológico
llegamos a esa percepción. El físicoi pues, busca del lado de allá del fenómeno brillo metálico la constitución de la cosa material que en aquél se nos
manifiesta. El psicólogo busca la génesis del mismo en la realidad de una
psique individual. Ambos, pues, parten del fenómeno y lo abandonan por objetos reales, es decir, científicos, productos de una operación racional constructiva. Y el caso es que antes de todo esto hubiera convenido entenderse
sobre qué sea el brillo metálico mismo".2
Ambos ejemplos nos permiten una primera observación sobre la estructura de las ciencias teóricas de la Naturaleza, representada en esos ejemplos por la Física como prototipo de este conocimiento y verdadera ciencia
madre en esa conexión. La ciencia natural, precisamente por ser teoría '.)' en
la medida en que lo sea, no es descriptiva sino explicativa. Aquí '•teoría
significa una construcción intelectual hipotética, una articulación más o menos sistemática. de doctrinas mediante las cuales, en presencia de una realidad o de un conjunto de realidades, tratamos de explicarlas''. 3 "La Ciencia
' Sobre el concepto de Sensación, Obras, I, p. 256. Sin embargo, el ejemplo elegido
por Ortega no es feliz, no sólo porque se refiere a una percepción elemental, es decir
de simple cualidad cromática en que no cabe diferenciar contemplaci6n y descripción,
sino principal.mente porque el ejemplo acusa un error de concepto en el uso que Je da.
et maestro español. En efecto, ~te continúa diciendo: "-o de otro modo- qué clase
de colores y en qué disposición, etc., tenemos que verlos para que, en efecto, veamos
brillo metálico", lo cual es reincidir en la actitud expücativa del científico ; es abandonar el dato y pasar a su producción; ya no serla simplemente "fijar ~ uenci4 del
dato, de lo que veo en cuanto y sólo en cuanto que lo veo", como alll mismo se dice
para definir el propósito del ejemplo. Pero para nosotros el doble ejemplo tiene mucha utilidad didáctica porque pennite comparar el acierto en el uno y el error en
el otro.
• XlRAU, Ibid. p. 40.

94

natural que es su modelo -la Física- no se reduce en efecto, ni puede
reducirse, a lo que la ex-periencia inmediatianlente le ofrece. Por definición,
frente a la apariencia no se queda én ella. Intenta explicarla. Y explicarla
es abandonarla, considerándola como simple apariencia y pasar a otra cosa
que le sir\'a de fundamento. Toda explicación supone una organización
legal de las experiencias, la referencia de unas cosas a otras y la fonnulaci6n
de una teoría unitaria que sirva de última base a la realidad hipotética imaginada." 4 "Toda explicación científica Tiega, en último término, a la aürmación de que la realidad es latente e imperceptible -torbellinos, átomos,
influjos electromagnéticos ... -. Se trata siempre de una realidad puesta o
supuesta -subpuesta- por la razón. El mundo físico es latente, no patente,
y los fenómenos obedecen a las leyes de esa profunda realidad. La realidad
es un ser independiente del sujeto, a düerencia del fenómeno o apariencia
que es el simple choque de los juegos de la realidad latente -átomos, electrones- sobre la conciencia individual." 5 Hartmann, a este respecto, subraya con alcance confirmatorio: "La ciencia no conoce los fenómenos sino
haciéndolos sufrir una especial interpretación, una especial elaboraci6n". 8
Y en cierto sentido se puede decir que "el fenómeno es un mero pretexto para
construir tras él la teoría que lo explique.,_, .1 Justamente la escuela filosófica
dominante en Alemania en el momento en que Husserl entra en escena, la
Escuela de Marburgo, se hace cargo de esta situación sin concesiones; por
eso se ha podido decir que, para ella, "conocer es construir el objeto mediante los fenómenos". 8 Esta construcción se corresponde, claro está, con un
método¡ y sería, al parecer, un resultado del uso metódico, siendo de reconocer entonces su subordinación al método. Así cunde la llamada concepción
lógica de la ciencia, cuyos aforismos más entrados en moda advertían que el
método es creador del objeto, que hay una acomodación del objeto al método
y no al uvés, que un cambio de método comporta un cambio de objeto. 8 Estas paradojas han de ser tomadas literalmente a fin de ubicar con acierto esta
interpretación filorófica de la ciencia/O pues lo que la Escuela de Marburgo
• XmAu, ]bid. p. 41.
• XuAu, El senlido de la verdad, p. 119.
• HAB.TMA N, Les Princif;e1 d'une Métaph:,sique de la Connaissanu, p. 30.
• XlRAu, El sentido de la verdad, p. 139.
• Xrv.u, Vid. Supra. p. 120.
• Oossío, Ciencia del Derecho ,y Sociología juTldica, § § 2 y 4.
Conviene dcnW1ciar la puerilidad de aquellos escritores que, proclamándose neokantianos, pretenden diferenciar una creación epistemológica del óbjeto frente a otra
creación, real o verdadera, efectuada por alguien como autor. Es un neokantismo sospechoso de inautenticidad filos6fica. Tal el caso de Ki::LSEN, en Problemas euogidos
de la Teorta pura del Derecho, p. 48.
11

95

�expresa con ella.s lo ha explicado con toda claridad: No duda "que sea exigible en cada predicación válida ( es decir, afirmación o n~ación verdaderas
de algo), un sujeto idéntico, y que sea preciso referir lógicamente toda determinación variable de este sujeto a una determinación invariable del mismo ( como substancia)" .11 Pero niega que algo invariable y constante le esté
dado nunca a la conciencia para semejante articulación; "el error fundamental del pensamiento ingenuo en el cual permaneció Aristóteles, es admitir
como dado este buscado fundamento con tante, es decir, como algo que se
ofrece a la conciencia en u~ objeto o cosa que se supone indepencliente de
ella". 12 Se sostiene como verdad precisamente lo contrario; "ante todo, son
dadas más bien las variaciones y relaciones mismas. En éstas, busca. la ciencia lo constante que no cree tener previamente en un sistema invariable de
cosas" .15 La conciencia, pues, no encuentra algo fijo y constante en lo cual
determinaría simplemente cualidades, medidas, relaciones y movimientos como
accesorios de ese algo; la conciencia. encuentra un caos o flujo de variaciones
donde ella articula ese algo constante que es el objeto, sobre la base de lo
que ella selecciona y sostiene en ese flujo al imponérsele H como fijeza o
invariabilidad en lo uno y lo otro. "Esta inversión en la manera de interpretar el conocimiento, a saber, partir de lo variable para arribar a lo constante, demostrando con ello las leyes generales del conocer, ha sido calificada
con sobrada razón, la revolución copernicana en 1a filosofía." in En resumen:
en el flujo de variaciones que la conciencia encuentra existiendo, no existe
ni puede existir dado ningún objeto, porque su existencia comenzaría con
1a constancia o fijeza que crea la conciencia al tomar contacto con ese flujo
de la experiencia. Un objeto comienza a e.xistir como tal mediante el acto
de la conciencia que crea la. constancia en que él consiste; y en esto no e-abe
confundir la existencia del flujo incontenible y amono de lo dado como
pura experiencia y la existencia de lo que como fijeza o constancia allí sobreviene al ser impuesta esta fijeza por la: conciencia que la determina y
mantiene.
El precedente ejemplo de la luz nos ha sido muy útil: 1) porque nos ha
permitido fijar el sentido de una interpretación filosófica de la ciencia que
El ABC de la filoso/la crítica, p. 20.
[bid. p. 20.
u r ATOII.P, Ibid. p. 21.
" NATORP, Em. Ka111 '1 la Escu,la filos6/ica de J.farburgo, p. 31, destaca que lo
que se califica de ser dado en el objeto, "no es dado si.no exigido, exigido pc&gt;r el ~nsar. Pues pensar quiere decir determinar". Y tamhifo: "el objeto debe regine según
el conocimiento y no el conocimiento según el objeto" {pág. 29),
" • ·ATORP, El ABC de la filosofía critica, p. 22, n. 1.
11

"

6

NATORP,

.ATORP,

la fenomenología reemplazará por una concepción ontológica de la ciencia
no sólo libre de estos artificios verbales que distinguen entre la existencia del
objeto y ]a existencia del flujo empírico donde él se constituye, sino además
por una concepción de la ciencia de verdadero provecho metódico para
quien esté en la tarea de hacer ciencia. 2) También nos ha sido muy útil
porque nos ha llevado a ver la estructura explicativa de la ciencia natural
por construcción de hipótesis y teorías; construcciones legitimas, claro está,
aún antes de ser comprobadas, siempre que estén en el horizonte de lo comprobable, es decir, siempre que admitan su abandono no sólo por su incoherencia lógica, sino también por la presencia adversa de algo que, estando
dado en la experiencia, quede inexplicado. 3) Pero todavía el ejemplo de
la luz nos ha sido muy útil por un tercer motivo, que nos lleva a nu~tro
tema: al haber hecho evidente que la descripción de los datos es cosa inexcusablemente previa a cualquier teoría destinada a explicarlos, nos invita a
esclarecer nuestras propias ideas acerca de lo que la descripci6n es.
La descripción en el sentido de HUS1.erl es exactamente lo contrario que
una explicación. Mientras la explicación da cuenta de algo por remitirlo
a otra cosa, que sería el fundamento de lo explicado, la descripción sólo exige
contemplar. Se tl'atará, sí, de una contemplación compuesta o articulada; 16
pero será siempre contemplación y nada más. Si me refiero a la calidad roja
como color, a ]a rojez, puedo contemplarla, pero no cabe describirla, por
el simple motivo de ser una cualidad simple. 1 ' Pero si contemplo una hoja
de papel enunciando su color, su longitud, su anchura, su porosidad, etc.
estoy descnbiendo. Cabe referir la descripción a cualquier objeto independiente; c,abe también para cualesquiera de sus partes o cualidades que no
" HussnL, en Méditations Cartésiennes, V, § 46, destaca que "el ser idéntico se
explicita en propiedades particulares", haciendo, como puede apreciarse, una referencia
a lo plural y no a lo singular en la tarea de la explicitaci6n. Asimismo, en el famnso
artículo Phe11omenology que redacta para la Encyclopaedia Britannica, se refiere a "la
descripción de la pluralidad conjunta de las apariciones", usando nuevamente vocablos
en plural. (En este texto he traducido "manifold" por "pluralidad conjunta". dejando
que el lector, si lo prefiere, traduzca por "manojo").
11 HussERL, Jnr,utigaciones lógicas Investigación III, § 1. De ahí el error, por parte
de Ortega y Ga.sset, en la elección del "brillo metálico" como ejemplo. Conviene que esta
cucsti6n quede perfectamente en claro desde ahora: Si yo me atengo a que veo brillo
metálico y nada más, como podría ver blanco y nada más, contemplo el brillo metálico
pero no puedo describirlo, dado el carácter simple y elemental de toda mera cualidad
cromática. Pero si veo un blanco uniforme, es decir, una superficie blanca, ra ese blanco
puede ser descripto en algo -no en su blancura, claro está-, porque la coloración y
la uniformidad juegan en el caso como 5l.lS partes disyunta,. Parecerla que de esta manera
estamos en la descripción mínima en cuanto que siempre cabe percibir la uniformidad
de un tono cromático en una superficie a falta de mayores diferenr.ias. Pero Ortega y

97
huma.niw.-7

�sean absolutamente simples, es decir, mientras quepa discernir en ellas por
lo menos dos partes disyuntas. 18
La descripción se nos presenta, así, como un inventario de las cualidades
perceptibles o características fenoménicas de los objetos o sucesos La descrip-

ción, en cuanto que es el puro ,\ simple registro de lo que en una cosa aparece, de las notas que por sí mismas se revelan de algo, requiere una enumeración idealmente completa. La descripción sólo hace explicito lo que hubiere; y C..'Cplicitar quiere decir, con palabras de Husser~ que el objeto cuyas
son las notas que se registran, va siendo interpretado él mismo por él mismo; esta interpretación se efectúa, pues, como una pura explicitación. 19
Por eso Ferrater Mora ha podido decir que para la fenomenología "la descripción es el único método de acercamiento a lo que se da en tanto que se
da y tal como se da". 2 º
Describir, pues, sólo exige contemplar. Frente a un objeto, hay que verlo
sin poner otra cosa que el ver y Juego enunciar lo que se ve ateniéndose a
ello. Como hemos dicho ya, se trata de una contemplación compuesta o articulada; pero de todas maneras contemplación pura y simple, ver sin poner
nada más que el ver. Como este ver sin poner nada más que el ver es -según
explicaremos dentro de poco- la intuición, Husserl puede enunciar el principio de todos los principios de la fenomenología, de la siguiente manera:
"toda intuición en que se da algo originariamente es un fundamento de
derecho del conocimiento; todo lo que se nos brinda originariamente en la
intuición, hay que tomarlo simplemente como se da, pero también sólo dentro de los limites en que se da".:1 Con esto se exige de la manera más enérgica que quepa imaginar, la radicación de todo el edificio filosófico sobre el
cimiento de los hechos; "yo no podría, claro está -dice Husserl refiriéndose
Gasset no apunta a esto; no nos pone ante un brillo metálico como superficie para verlo
uniforme o matizado; meramente evoca primero la peculiaridad luminosa pura)' simple;
y después piensa "en qué clase de colores y en qué disposición, eto. tenemos que verlos
para que en electo veamos brillo metálico". Obviamente Ortega ha elegido mal al elegir
un simple tono luminoso para darlo como ejemplo de lo que la descripción puede hacer
en el sentido de entendernos sobre qué sea ese tono luminoso por sí mismo (pues en el
mejor de los casos, SIL ejemplo nos llevarla, no como brillo metálico sino como este campo de brillo metilico, a la descripción mínima antes referida). Pero ademb Ortega se
equivoca al dar como descripción una explicación causal similar a la de un físico, a la
de ese físico por él mismo aludido y puesto a un lado pocos renglones más arriba.
11 HusSERL, Vid. Supra. Investigación III, § § 1 y 2. También en Ideas, § 15.
u Huss.EllL, Méditations Cartémnnes, V, § 46.
19 FERllATOll MoJtA, Diccionario d, Filosofla, vocablo "Descripción".
" HussERL, Ideas, § 24. Para más detalles, ver Celm1, El Idealismo fenomenoMgico d• Husserl, § 13.

98

a este primer principio metódico como su punto de partida-, ni formular
ni admitir como válido ningún juicio, si no lo he extraído de la euidenáa,
es decir de las experiencias donde las cosas y hechos en juego están presentes
ellos mismos para mí". 2 ~

Este punto de partida y la posibilidad de ser fiel al mismo, justifican que
la fenomenología se presente como un intuicionismo de principio, según e ha
dicho.2• "Toda proposici6n que no hace más que dar expresión a los datos
intuitivos, limitándose a explicitarlos por medio de significaciones fielmente
ajustadas a ellos, es también realmente un comienzo absoluto, llamado a servir de fundamento en el genuino sentido del término." 14 Sobre esto reposa el
famoso y c.iractísimo slogan de Husserl: "Si positivismo quiere decir tanto como
fundamentación absolutamente exenta de prejuicios, de todas las ciencias en
lo positivo, es, pues, Jo que se puede aprehender originariamente, entonces somos nosotros los auténticos positivistas". 2~ Y así, el propósito descriptivo de
la fenomenología sigue ganando fuerza incontrarrestable, pues a la evidencia
inicial de que la descripción de los datos tiene que ser previa a la explicación de esos mismos datos, ahora se agrega el carácter absoluto e irrebasable
que esos datos por ser hechos, tienen.

La descripción simplemente muestra algo; no demue.~tra nada ni pretende
ninguna demostraci6n, cosa que sería respaldar lo mostrado en algún fundamento o inferirlo de él. La descripción no prejuzga, ni explica, ni aprecia; con
relación a todo esto es neutral, llana y acabadamente neutral. La actitud feno-

metiológica, por lo tanto, en crtanto es rigurosa e inflexiblemente descriptiva, es
preteorética ' 8 en el doble sentido de que se ubica precediendo a la teoría y de
q~e está descone~ta~a de toda teoría en razón de que lás teorías son explicaciones_ y la des_cnpción es lo contrario de una explicación. "La fenomenología
no qmere explicar y construir teorías, quiere únicamente describir y buscar de
" HussERL, Méditations CarUsiennes, I, § 5.
" ÜELMS, El idealismo f enomenol6gico d, Huss,rl, ! 13.
" Huss1uu., Ideas, § 24.
11 HussEJU., Vid. Supra, § 20.
• CELMS, El idealismo fenomenológico d, Huss,rl, § 4 y Xnv.u, La filosofía d,
Husserl, p. 41., concuerdan con estas calificaciones. Con la neutralidad aignificamo1
que la descripción no involucra supuestos previos ni latentes de ninguna especie que
pudieran gravitar deductivamente en el conocimiento ulterior. La descripción ob\.iamente es independiente de toda interpretación o postura filos6ficas, porque precede
la., ~orlas filosóficas lo mismo que precede a las teorías científicas. La descripción,
en ateniéndose a lo dado, meramente com: o fluye sobre aquello que presenta un objeto.
El texto de HussERL, contenido en las Investigaciones l6gicas,
7, de la Introducción que sigue a los Prolegómenos y precede a la I Investigación ea et texto clúico
sobre la cuestión.
'

a

99

�comprender los fenómenos independientemente de toda teoría. . . Es preciso remontar deliberadamente más allá del hecho científico para tomar de nuevo los
hechos de la conciencia natural." 27
En la medida en que el propósito descriptivo de la fenomenología ha ido
esclareciéndose a través de la precedente elucidación de lo que una descripción
es, ha ido paralelamente mostrándose más fuerte el ligamen entre descripción e
intuición que ya hemos anticipado, pues no hay, según también es licito anticipar, intuición sin objeto. 28 Por eso, en este preliminar, ha llegado ahora el
momento de decir con énfasis que el objeto posee determinaciones propias inde-

pendientemente de su aprehensión por parte del sujeto. El conocimiento las toma en la misma medida de la iTltuición del objeto.:?º Y tan pronto como la
{enomenología logre imponer con evidencia estas últimas tesis habrá impuesto
otra vez uno de sus aforismos más característicos y revolucionarios, no obstante
la profunda significación clásica que ese aforismo tiene. Me refiero a la idea
de que el método está subordinado al objeto 80 y no al revés, como era la pretensión de los neo-kantianos de Marburgo. Todavía no podemos apreciar en
todo su significado por qué Husserl dice, en el lugar citado, que "un método
no es nada que se traiga ni pueda tra~ de fuera a un dominio", ni por qué
agrega que "un método determinado es una norma que brota de la fundamental forma regional del dominio y de las estructuras universales de ésta, o sea,
que del conocimiento de estas estructuras se depende esencialmente para
aprehenderlo epistemológica mente". No importa nuestra ignorancia del momento; por ahora recibimos una suficiente iluminación con la tesis básica:

el verdadero método se amolda a la naturaleza de las cosas que trata de investigar, no a nuestros prejuicios y preformaciones. 31
Todavía conviene dejar sentado, para una mejor intelieencia de nuestra exposición, que el análisis, con su descomposici6n de algo en sus portes elementales, es de naturaleza intuitiva; n lo cual confirma nuestra idea de que la descripción, aún siendo pura contemplación, es con todo una contemplación compuesta o articulada. No nos puede engañar en esto el que baya una sucesión
de momentos, pues todos ellos son momentos intuitivos· ninguno de ellos es
un momento discursivo y mucho menos se trata del enlace discursivo de una
Op. cit. I, p. 230.
HusSEllL, Ideas, § 3.
,. HARTKAN'N, Op, cit. I, p. 231.
• Hussl.lU., Ideas, § 76 in-fine.
11 HussERL, La Filoso/la como ciencia estricta, p. 45.
ª Hussr.R1., Ideas, § 75, expresa esta equivalencia con esta frase: "En la naturaleza
del aprehender, analizar y describir en general esencias... etc."
" llA.RTM.ANN,

:s

100

sucesión de momentos. 39 Husserl, en forma expresa, precisamente aclara que la
explicación, por ser siempre discursiva, puede ser inductiva o deductiva; y que
por eso ambas formas están eliminadas de la fenomenología en cuanto que conocimiento descriptivo, porque la descripción es lo contrario del discur o. 1 {
Si ahora recordamos Ja forma que ha dado Husserl a la enunciación de su
principio de todos los principios referente a la intuición, advertimos también
el alcance que tiene la calificación de "neutral" que hemos dado a la descripción. No se trata solamente de evitar toda clase de explicación, cosa con
la que la fenomenología dejaría de ser una filosofia primera, para ser simplemente, en el mejor de los casos, una ciencia más al lado de las otras
ciencias; se trata también de evitar toda ingenuidad filosófica. E ta ingenuidad significa ' 5 que no logramos mantener libres a los datos re pecto de todas
las interpretaciones "que les atribuyen algo más de lo puramente intuido";
signüica que nue tra actitud de filósofos no es "ta actitud de espectador
desinteresado, con el único interés que ha de quedarle: el de ver y describir adecuadamente"; igniíica que algún interés de otro carácter, emanado
de nuestro propio yo, actúa como un sobreentendido en nuestro pensamiento,
acaso en forma inconsciente, inclinándolo hacia sí, de tal modo que el filósofo podria contemplar "una escisión del yo," en que frente "al yo ingenuamente interesado" aparecería "el yo fenomenol6gico como espectador desinteresado". Esta ingenuidad filosófica, claro está, no concierne exclusivamente
al hombre práctico y al hombre de la calle; también alcanza a la ciencia:
y a la filosofía.
i siquiera los matemáticos y los logistas estarían libres
36
porque sí de ella. Por ejemplo, las naciones lógicas de "evidencia' , "ver• ROMERO, Francisco, en Papeles para una Filosofía, p. 6.¡., concordando extensamente sobre el carácter intuitivo del análisis, dice: "El análisis pertenece por sí al
campo de la intuición y no lo abandona. Intuitiva es la captación primaria del objeto,
intuitivo el examen de cada parte y de cada instancia en las partes; la síntesis no es
sino la integración de todas estas intuiciones parciales dentro del cuadro o esquema
proporcionado por la intuici6n prima~a del objeto. No hay, pues, sino intuiciont:5
actuales o en recuerdo".
HussERL, Ideas, § 75.
ª HussERL, MUitations Cartésiennes, II, § 15. La ingenuidad, claro está, amenaza
a las teorías filosófica&amp; tanto como a las teorías cientificas, por la misma razón. Recuérdese que la descripción es independiente de toda interpretación o postura filosófica. La fenomenología encuentra en ello su primer título para justificar~ como filosofía primera, ya que el punto de partida que ella brinda tiene que ser forzosamente
común como radicación del filosofar.
"'HussERL, Logiqu.t formelú et Logique transcendantale, p. 111, habla de- la ingenuidad filosófica de los logistas y matemáticos que rivalizan en el desarrollo técnico
de un álgebra lógica.

101

�dad", "ser verdadero" " on todavía nociones ingenuas mientras permanezcan tácitos los presupuestos sobre los cuales reposan los principios lógicos".ª 7

de lo teorizado por esas teorías, en ,,ez de discutir el fundamento de ellas que
en ellas ser.ía precisamente un presupuesto ingenuo.

Hay en esto una conclusión muy importante: La fenomenología no censura
el construccionismo explicativo de la ciencia natural; a este respecto, cuando
señala la oposición en que están descripción y explicación como actitudes metódicas, la fenomenología s61o destaca su título para ser una filosofía primera
y su aptitud para darle a cada ciencia empírica el cimiento que todas ellas,
una por una, presuponen. 88 La fenomenología no podría censurar este construccionismo explicativo de la ciencia natural, porque la ciencia es precisamente
explicación y, en ello, teoría e hipótesis, es decir actividad constructiva. 89 i
en la idea de ciencia como esencia estuviera contenido el conocimiento explicativo, mal podría su construccionismo ser censurado por la fenomenolo,gía.
Pero la fenomenología censura, sí, la ingenuidad del pensamiento -del pensamiento de cualquier especie, así fuere el de la ciencia-: ingenuidad que también significa construccionismo, aunque viene a ser ahora otro construccionismo,
uno seudoexplicativo apenas -y en rigor no explicativo--, porque aquí la
teoría, no elevándose sobre un hecho sino sobre un presupuesto, gratuito en el
fondo, es una teoría condenada a permanecer sin ,,erificaci6n por estar aislada
ab-initio de la experiencia y en la medida en que lo estuviere. Una constmc-

Consideremos, por ejemplo, la explicación causal que Leverrier dio sobre
las perturbaciones observadas en el movimiento de translación del planeta
Urano, que llevaron a la hipótesis del planeta Neptuno después de rechazar
diversas otras que también se habían sugerido ( que las ocasionara un cometa
aproximándose al sistema solar, que las ocasionara el planeta Saturno si en
verdad tuviera una masa mayor de la que se le atribuía, etc.) . En esto la fenomenología no tiene ninguna objeción que hacer; s6lo señala su independencia
destacando que su propia tarea es descriptiva y no explicativa; y aquí las hipótesis han caído o se han consolidado en función de los hechos, porque todas
se subordinaban sin alternativa al conjunto completo de los hechos. P.ero supongamos ahora que un filósofo, un jurista o un historiador, entusiasmado por el
éxito de esta explicación causalista, decide explicar causalmente también sus
peculiares problemas, introduciendo como un presupuesto la c-orrespondiente
actitud metódica sostenida aquí sólo por su personal interés de investigar. Ahora
bay una cuestión radical: la recepción del modelo es ingenua y en tal sentido
)a fenomenología objeta la ciencia que se hiciera sobre esta imitación, porque
las teorías emergentes nunca explicarían nada si no existiera la posibilidad de
encontrar hechos que las verifiquen. Esta posibilidad depende de lo que en su
esencia sean la filosofía, el derecho o la historia y es algo que sólo una previa
descripción de estos campos puede establecer. Sin esta descripción, las teorías
emergentes a que nos referimos resultarán construcciones sostenidas por sus
autores, pero no por los hechos; y la diferencia es grande. La objeción fenomenológica recae, como se ve, en la idea de que el método tiene que amoldarse al objeto, es decir, de que el objeto es el prius y el método es el
posterius. Ya hemos visto, si bien apenas como una anticipación, que "un
método no es nada que se traiga ni pueda traerse de fuera a un dominio";
que ''un método determinado es una norma que brota de la fundamental
forma regional del dominio y de las estructuras universales de ésta". 40 Sobre
esta base el método causal-explicativo vale para el conocimiento de Ja Naturaleza y resulta sostenido por los hechos, porque corresponde a ]a estructura
de este dominio. Pero sólo por ingenuidad filosófica se lo puede convertir en
un artículo de exportación.

ci6n explicativa se integra con la posibilidad de su abandono, no bien u11 hecho
la contradiga o se le escape, porque ella en sí misma pone sin alternativa su
punto de partida en el conjunto completo de los hechos. En cambio, una
construcción no e.-q,licativa no puede integrarse con una posibilidad semejante,
porque su punto de partida esté en lo que el te6rico ha elegido "ingenuamente"
como punto de partida dentro de una alternativa de indefinidos miembros; por
lo cual la posibilidad de su abandono depende a su vez de la decisión de
abandonarla que hiciere el teórico mismo y nada más. La polémica tiene una
medida objetiva en el primer caso y por eso tiene la misma fuerza de convicción para todos los contendores, quienes hablan un mismo lenguaje. En cambio, en el segundo caso, cada construcción tiene su propia medida de carácter
subjetivo y cada uno habla con ella su propio lenguaje, por lo cual la polémica resulta inútil para la convicción mientras se permanezca en el campo
" BAcm;;LARD, Suzantle, La Logique de Husserl, p. 228.
• Se trata, pues, de justificar una concepción ontológica de la cien_cia, como ae
apreciará en este libro, diametralmente opuesta a la concepción lógica dada por la
Escuela de Marburgo, a que ya nos hemos referido. Con el alcance de un rápido esbozo,
pueden verse los rasgos más generales de esa concepción ontológica resumidos en mi
u.abajo Ciencia del Derecho y Sociología jurídica, § 15.
• Precisamente bte es el tema expuesto y fundado en las Investigaciones Lógicas,
Prolegómenos, § 64, en concordancia con lo que decimos en el tt:Xto.

102

Así pues lo que la fenomenología objeta como una enfermedad del conocimie11to no es el ,construccionismo explicativo de la ciencia natural, sino el
construccion.ismo no explicatiuo que a imitación de la ciencia natural pueda
desplegar un investigador en otros campos. Por eso creo que en Hartmann hay
•• HussERL, Ideas, ~ 76, in-fine.

103

�una confusión entre ambos construccionismos, hablando de la ciencia y del
cientificismo en un pié de igualdad, cuando dice-: "Al cientificismo del idealismo lógico, la fenomenología opone un declarado anti-cientificismo. La ciencia no conoce los fenómenos sino haciéndolos sufrir una especial interpretación,
una especial elaboración. Pero justamente se pone en cuestión el valor de
esta elaboración. Es preciso, pues, remontar deliberadamente más allá del
hecho científico para tomar de nuevo los hechos de la conciencia natural.
La fenomenología quiere adosarse sin mediación a la concepción natural que
uno se hace del mundo, y lo consigue. Incluso con frecuencia ella llega
a descartar el punto de vista científico. El derecho de interpretar los fenómenos, que ella se lo niega a la ciencia, tampoco se lo concede a sí misma, al
menos en principio". 41 Confusión y exageración hay en esta apreciación de
Hartmann sobre la que conviene formular una advertencia, porque despide
un tufillo que induce a pensar que la fenomenología no sería una filosofía
para la ciencia. Pero la verdad es otra; pronto veremos que una de sus principales piezas definitorias es la magna idea de poner una ciencia eidética
a la base de cada ciencia empírica para sostenerlas en su fundamentación.
Frente al propósito descriptivo de la fenomenología, era indispensable poner bien en claro lo que la descripción significa dentro del uso f enomenológico. Indispensable, en primer término, por el propio propósito; indispensable también por la elaboraci.ón de otros significados filosóficos que le conciernen y que el lector no deberá confundir,4 2 o por el uso poco riguroso con
que frecuentemente se emplea la palabra" y que el lector deberá discriminar.
Pero además, con relación al lector de habla española, esta aclaración
al por menor nos rerultaba inexcusable porque Ortega y Gasset, haciendo una
" HAR.TMANN, Les Principes d'une Métaphysique de la Connaissancc, I, p. 230.
" Por ejemplo RusELL, en Los probfemas de la Filosofía, cap. V, presenta la descripción como el conocimiento por referencia o mención, es decir, como el conocimiento
mediato que se contrapone al conocimiento inmediato. Como se puede apreciar, es
una noción que está en las antípodas de la noción fenomenológica. Russell habla de
descripci6n porque el predicado detalla o enumera lo que se predica, pero recono.:e que
se trata de un conocimiento por referencia o mención, es decir, indirecto o mediato-.
" Así WILBELJ4 Focas dice: "Describir no significa otra cosa, podemos decirlo
de acuerdo con Petzoldt, que caracterizar por medio de conceptos. Pero la aplicación
de los conceptos presupone su formación. Por lo tanto, antes de cualquier descripción
(y explicación) debe tener lugar la formación de los conceptos" (Descrizione e Spiegazione nelfa Scie1iza rist,matit:a del Diritto, p. 401).
Así CARNAP, citado por G1ollOIANN1, dice: "Es sólo mediante la descripci6n de la
estructura de los entes, y por lo tanto mediante la construcci6n de los conceptos
científicos siguiendo el procedimiento de construcci6n por definici6n, es decir por enumeración de las relaciones formales entre un ténnino y loa otros, que pu.e de comtituine

104

&amp;lbrcvísima indicación de lo que él entiende, siguiendo a Husserl, por fenomenología", ha aseverado que "la fenomenología es descripción pura de esencias,
como lo es la matemática";" aseveración que con alguna cautela verbal la
ha reiterado Xírau.~ 5 Como es un grueso error afirmar que la matemática
es una ciencia descriptiva; como Husserl se pronuncia en contra de aquella
aseveración en forma expresa y extensa; como ella impide comprender, por
un lado, lo que la descripción es y, por otro, lo que es la fenomenología; y
como, finalmente, la superlativa autoridad de aquel maestro se transforma
en un obstáculo para el principiante por causa del error cometido, procede
eliminar el obstáculo refutando el sorprendente error y aprovechándolo para
dar un paso más -un paso decisivo- en nuestro recorrido. Pues la cuestión
concierne, nada menos, a lo que seria la última palabra que hay para decir
acerca del propósito descripti,;,o de la fenomenología.
En efecto; Husserl se encuentra con un tremendo problema: por un lado,
su promesa de la fenomenología como ciencia descriptiva; y por otro, la presumible inutilidad de la descripción para obtener algo inmutable que sirva
de base a las ciencias, en sí mismas. Suponed que hoy describo mi biblioteca:
su escritorio, sus libros, sus armarios, sus sillones, su alfombra, etc., en su
color, dimensiones y disposición quedan referidos. Esta descripción, claro está,
de poco me puede servir mañana porque nada me garantiza en forma absoluta
que allí encontraré las mismas cosas en la misma forma que hoy he encontrado como descripci6n de la biblioteca. Cabe tener presente que hay ciencias
descriptivas, por ejemplo la zoología, la botánica, la anatomía, la geografía.
un conocimiento científico intersubjetivo u objetivo, partiendo del conorimiento subjetivo de la experiencia vivida, que obviamente es divena para cada sujeto" (ver
GtoROIANNt, Neopositiuismo , Sci,nza del Diritto, p. 30).
Los dos autores citados están miu próximos a RusnLL que a HussEtl.L, .m lo que
entienden por descripción.
" ÜRTEGA y GASs.ET, Sobre el concepto de Sensaci6n, en Obras Completas, l. págs.
256 y 254, respectivamente .
.,. Xuv.u, La filosoffa de Hum1rl, pág. 44: "Una Ciencia filosófica fundamental
exige, por lo pronto, la renuncia. a todo intento de explicaci6n, limitarse a las cosa,
tal como ellas se ofrecen a la pura apariencia inmediata - /ainom,mon-. La Fenomenología, ciencia positiva por excelencia, en presencia de ellas trata de realizar una
tarea de pulcra dest:ripci6n.
"A.lgo análogo ha hecho la Historia Natural -Cuvier, Llnneo ... - dentro de los
limites de su competencia. No intenta explicar la vida y sus fenómenos a la manera de
la Biología. Se limita a su descripción minuciosa. Tampoco la matemática 11xplica llUS
objetos. En una cierta meclida limita su tarea a una empresa de exacta descripción. La
Fenomenología intenta convertir esta actitud en el método fundamental de la Ciencia
íilos6fica." (Este autor incurre en el mismo error, sin cautela, en El sentido de la
Verdad, p. 129.)

105

�Pero la situación en principio es la misma que vimos con el ejemplo de la
descripción de mi biblioteca, porque la estabilidad de los datos de estas ciencias es una estabilidad relativa. Todo dato empírico está sometido a la acción
transformadora del tiempo y, por lo tanto, ninguna descripción de ellos puede
satisfacer la orgullosa pretensión de una filosofía primera que dé a las diversas
ciencias, de una vez por todas, el fundamento inconmovible que ellas han
menester para ser lo que como idea las define. Para la fenomenologfa. no se
trata de describir algo que contemplaremos por un año, un siglo o un milenio;
se trata de describir aquello que justifica hablar de conocimiento y de ciencia
por lo que el conocimiento y la ciencia significan en sí mismos, ron prescindencia de tiempo y lugar. La descripción fenomenológica está comprometida
por una estabilidad absoluta y por eso el vocablo tremendo que hemos empleado califica bien el problema que afronta Husserl en esta coyuntura.
El problema de Husserl no era novedad y ya tenía su sentencia de muerte:
"Las cualidades que distinguimos en las cosas a causa de las percepciones
de los sentidos. . . nunca son capaces en general de una determinación inequívoca, de una captación en rigurosa identidad y, por tanto, están en la imposibilidad de caracterizar la cosa en su deseada e invariable precisión ... Un
conocimiento absoluto de los objetos es también inasequible en general, en
cualquier relación, sobre la base de las percepciones sensoriales', decia Natorp; y agregaba en nota: "Este pensamiento que significa en la filosofía
crítica la post-formación del kantismo, da al traste mutatis mutandi con la
llamada filosofía de la intuición".'º
La Escuela de Marburgo sólo alcanzaba a ver la descripción empírica; pero
Husserl con la descripción fenomenológica apuntaría a otra cosa. Celms sintetiza en admirable forma su problema con estas palabras: "¿Cómo puede
fundarse sobre una simple descripción una ciencia de validez absoluta, que
clebe servir de última justificación a todas las ciencias restantes? ¿El resultado no será una mera enumeración de los datos ocasionales, que no puede
aspirar a validez absoluta alguna? Si hubiese de tratarse de una descripción empírica, seria inevitable el escepticismo de Hume. Para obtener, en
vez del escepticismo, las bases de un conocimiento absoluto, echa mano
Husserl de la descripción eidética, es decir, echa mano de Platón para guardarse del escéptico Hume, aunque por Jo demás sepa estimar muy alto
a este último".41 Por eso Husserl comienza su tematización de este problema
•
'ATORP El ABC de la filoso/fo crítica, p. 22.
e CButs, El Idealismo fenomenol6gico de H1mirl, § 4 in-fine.

106

con esta pregunta patética: "Una eidética descriptiva ¿no es en general algo
absurdo?" .' 8
Inmediatamente recuerda aquí Husserl que hay disciplinas eidéticas· ta)

así las matemáticas, en especial la geometría y la aritmética. Pero la ~xistencia de una ciencia eidética'º no significa que ella está constituida como
d~scr~pcw_n eidética. Este ligamen, siendo un craso error, seria una precip1tac16n unperdonable. Luego Husserl recuerda su división de las esencias
en formales y materiales (fundamental diferencia que estudiaremos más
adelante; las esencias formales son de relaciones y las materiales son las
restantes), para aniquilar todo paralelo entre aritmética y fenomenología ao
sobre la base de que la fenomenología "pertenece patentemente a Jas ciencias eidéticas materiales ' y la aritmética a las ciencias eidéticas formales. y
entra así a un_ ~ucio~, ~aralelo entre la fenomenología y la geometría,
ambas como c1enaas e1deticas materia1es. De este paralelo resulta, claro
está, qu~ la fenomenología es una ciencia eidética descriptiva, al revés de la
geometría que rotundamente no lo es porque es una ciencia eidética discur.siva. º1 No hay lugar a la más mínima duda; allí mismo puntualiza Husserl
que la geometría no procede descriptivamente, que sigue un método pura• HussJW., Ideas, § 71. Husserl dedica cinco largos parágrafos al desarrollo del
tema, por lo cual nos resulta inexplicable el error de Ortega y Gasset, a cuyo contraluz
corre ahora DUClltra exposición.
"' ~id~tico, adjetivo de idea en el sentido platónico, ,s lo propio de las ,s,ncias.

Lo etdét1co se opone a lo fáctico, o sea la esencia al hecho, según se verá mis' adelante. (Ideas, § § 3 y 4).
• HusSE.RL, ld,as, § 72. En lo que concierne a la geometría, también este pará~afo '.:' el más d_e~oledor de lo cinco para Ortega. Ver como anticipación el § 7, in/me: Los conoc,nuento~ todos de las disciplinas eidéticas exactru (como, por ejemplo,
los_ de la geometría) estan encerrados con necesidad pura.mente deductiva en la universalidad de unos pocos axiomas".
u El p~blema analizado no era novedad en los círculos fenomenol6gicos; ;uí Cl!LMs
trae est.a cita de Osear BEcna, relativa a los mismos pasajes que nosotros hemos comentado: "De hecho, en la geometría moderna solamente los principios tienen contenido
ma:erial. Una vez concedidos, todos los demás teoremas slguense de un modo puramente
lógico-formal. La geometrlo es, pues, eidícico-material en sus principios, pero 16gico-formal
en su ~anera de Progresar desde éstos hasta ,l sistema de sus verdades, lo qu, no exc~uye, curtamtnte, que cada uno de estot pasos formales pueda hacers, tambiJn intelechua_men_t~ euid,nte de un modo cidltico-matirial. Pero esta fundamenradón material (esto
es, mtmlwa), no es ya necesaria para asegurar la validez de ningún teorema. para esto
basta -y es, oo~o es sabido, mAs fácil y más segura- la deriv:tci6n Iógi~íormal".
( C7-LMS, El Idealismo fenomenológico de Husserl, p. 22, nota). Más adelante volveremos

sobre la discrepancia de segundo orden que se ad\ierte entre lo que nosotros decimos en
el texto y lo que dice Becker.

107

�mente deductivo y que las esencias a que aluden los concepto. geométricos
permanecen en general extrañas a nuestra intuición. El criterio de \·erdad de
las ciencias matemáticas, siendo el de la compatibilidad (verdadero) o contradicción (falso) con los axiomas/ 2 no es el de la descripción con que se define el de la fenomenología. Y as1 puede resumir el paralelo entre fenomenología
y matemáticas con estas palabras: "La fenomenología trascendental como
ciencia descriptiva de esencias pertenece a una clase fundamental de ciencias
eidéticas totalmente di.stin ta de las c-iendas matemáticas". 53

Era necesario, pues, descartar la idea equivocada de que las matemáticas
describen esencias, para hacernos cargo de lo que significa la descripción
fenomenológica en última instancia. Esta descripción significa vencer la
amenaza de un intrínseco absurdo que se cierne sobre la idea de una eidética
descriptiva. Nada menos y nada más. En este sentido, la descripción es ya
toda la fenomenología; y una recta inteligencia de lo que la descripción es,
de los campos en que juega, de la manera como se actualiza, etc., significa
a su vez una auténtica inteligencia de lo que la fenomenología es. Por eso
el error de Ortega y Gasset no podía quedar en silencio. Y si Hu~rl con~igue o no triunfar sobre aquella amenaza de absurdidez, no puede ser mostrado aquí en fonna anticipatoria, porque ac; lo que todo este libro tiene que
mostrar. De cualquier manera, lo que la descripción es en el sentido fenomenológico, está ligado al propósito descriptivo de la fenomenología; y este
propósito no se exhibe completamente hasta no ver que la fenomenoloaía es
para el conocimiento, en cuanto que ciencia eidética descriptiva. lo contrario
de lo que la geometría es para e] espacio en cuanto que ciencia eidética no
descriptiva ( deductiva, discursiva). Pero si éste es el último eslabón ligado al
problema de la descripci6n fenomenológica, el primer es1abón ya está en
nuestras manos desde hace rato.

En efecto. Cuando Husserl entra en escena ya con la constancia de su
propia experiencia de filósofo, advierte de inmediato que el construccionismo
explicativo de la ciencia natural, legitimo en esta esfera, ju 0 aba en todas las
esferas del saber como pecado de ingenuidad, al amparo del salvoconducto
que le otorgaba el positivismo filosófico tradicional, a la sazón encumbrado
como conciencia filosófica poco menos que indiscutida entre lo hombres de
ciencia. El construccionismo como "actitud met6dica propia de la Ciencia
natural, de la cual tiene clara conciencia todo hombre de cienC'ia digno de
tal nombre, es la que el positivismo introduce subrepticiamente en el campo
11

el

Y puesto que se hacía psicología sin cumplir con la previa exigencia de
comenzar con una descripción de la conciencia, era patente en ello que habria de sobrevenir un replanteamiento del problema del conocimiento sobre
la base de una rigurosa descripción del fenómeno de conciencia y de la
conciencia misma. Se avecinaba, a ojos vistas, una lucha filosófica muy importante y en este punto se había descubierto el punto débil de la filosofía dominante. Pero además el curso de los hechos probaría en forma vertiginosa, que el ataque centrado sobre ese punto contenía una fecundidad
insospechada.
Los fenómenos de conciencia eran explicados al modo físico, como asociación de ideas, por la Psicología académica, a partir de las sensaciones que
jugaban como si fueran átomos psicol6gicos. Pero cada vez más se patentizaba pueril explicar el conocimiento mediante este recurso sin asentarlo
sobre una descripción de la conciencia, pues lo que fuere el conocimiento
en el fenómeno de conciencia requería un pronunciamiento ineludible acerca
de su conexión o de su desconexi6n con lo que el conocimiento fuere en la
ciencia. La asociación de ideas no sirve para afirmar la conexión si a sí misma
no se concede un valor incluyente como ciencia; pero tampoco sirve para
afirmar la desconexi6n si a sí misma no se otorga un valor exch.1yente como
psicología. En ambos casos la asociación de ideas se otorga a sí misma por
construcción, una amplitud -ésta o la otra- cuyo fundamento está en la
propia construcción. Pero además es obvio que si se acepta la conexión, se
ha perdido uno de los miembros; y si se acepta la desconexi6n, se ha perdido
el otro miembro de la dualidad inicial del dato de experiencia. Así las cosas, se
justificaría decir que "la asociaci6n que intenta explicarlo casi todo. por este
mismo motivo no explica tasi nada".t8

Hus&amp;E..RL, Idtfll, § 72, in fine; y Logique formelle et Logique tran.1ct12da11tf1.!e,

pp. 17 y 101.
111

de la Filosofía" ,64 con lo cual la Filosofía es su primera y más preciada víctima. '·El último estadio al cual había llegado el empirismo, en el sentido de
filosofía exclusivamente naturalista que Husserl le atribuye, era la naturalizaci6n de la conciencia: si no hay otro ser que
de la Naturaleza, la conciencia también es Naturale7.a. Por lo tanto a ella se aplican las categorías
de la naturaleza física: el espacio el tiempo, la causalidad, etc. El naturalismo cometía aquí su máximo error, pues no sólo desconocía la esfera trascendental del ser, sino que la desconocía sobre su terreno propio: la conciencia.
En cada uno de sus escritos Husserl tomó posición contra el naturalismo psicológico y lo combatió tanto en sus pretensiones científic.as (psicología experimental) , como en sus aspectos filos6ficos (psicologismo) ." 66

HossuL, Ideas, § 75, in-fine.

" XnAu, Lo filosofía de Husserl, p. 42.
11 IloB1110, L'indirizzo fenomenologico, p. 10.
• X!RAU, El sentido de la C"erdad, p. 132.

�La explicación asociacionista se empeoraba tratando otras cosas como los fenómenos artísticos, al explicar, por ejemplo, lo que un pintor nos hace ver
en sus telas. 07 Aquí era irremediable sentir un escamoteo del problema o una
experiencia que nos es hurtada, pues en la medida en que la realidad de un
cuadro no es idéntica a la de los objetos exteriores, aunque tiene indudablemente algún género de realidad puesto que nos es dado de un modo inmediato y directo, justo en esa medida la explicación asociacionista resulta frustránea al limitar su explicación al enlace asociativo entre contenidos sensoriales y
sentimentales que llamaba sinestesis.
Pero el caso de la explicación del arte no era único. Una vez rotos los diques académicos, la mirada crítica iba a comprobar con inverosímil facilidad
que eJ construccionismo era una enfermedad endémica del pensamiento europeo, que infectaba todas las ramas especulativas de la cultura. Para referirnos
al aspecto más impresionante, aunque no sea el más zarandeado por los filósofos del conocimiento, basta recordar el caso de la ciencia de los juristas. No
constituye ninguna e: eración aludir a la ingenuidad filosófica de los juristas, mediante la afinnaci6n de que todas las teorías conocidas en la literatura jurídica, careciendo de toda des ripción fenomenolómca como planteo
inicial, son construccionistas en el campo de la doctrina general, con excepción de las tentativas malogradas de Reinach y de Schapp y de la realización,
como fenomenología existencial, de la teoría egológica del Derecho; así como
también que todas las teorías jurídic.as de las ramas particulares de la Jurispntdencia, con excepción de las orientadas egológicamente, son esfuerzos construccioni tas -a veces grandes esfueTZOS- perjudicados por la falta de un planteamiento fenomenológico preliminar de carácter descriptivo. 58 Para citar al
azar s6lo un nombre que hizo época y cuya fama llegaba aJ ápice en el momento en que Husserl aparece, recordemos a Rudolf von Jhering que llev6
el construccionismo jurídico, en idea, hasta. el grado de la caricatura y a quien
hoy se lo recuerda junto "con su pastulado de un así llamado método hist6riconatural, cuyo principio fundamental era notoriamente el de construir la dogmática jurídica en anaJogía con la mecánica que construía una metafísica. ato-

mística" .88
• Xav.u recuerda oportuna y brevemente el caso, en El sentido de la vudad, pp.
131 a 134, aunque ha de advenirse que la meditación fenomenoJ6gica de Xirau en
esta obra, es inmatura todavia.
• Sobre el punto, ver Cossto, Id,ologla. y Dtruho, cap. III y también, como exposición resumida, Coss10, La Teorla egol6gica del Derecho, su problema y sus

problemas, So. tesis.
• FucB.s, Descrizwne e Spiego.tione n1ll11 Scirnza sistematiea del Diritto, p. 339,
nota 2.

110

El horizonte fenomenológico del cual el profano podía percatarse adquiría,

así, dimensiones gigantescas. Ya mismo, al entrar en tema con la noción de "fenómeno•·, veremos el enlac que aparece entre una descripción empírica y una
descripción fenomenológica: por lo cual resultaba muy importante que el in,·estigador profano advirtiera la magnitud de su laguna descriptiva, tomando
nota de las muchas ciencias que, por ser empíricas, contenían en sí misma el
problema preliminar de la descripción y con él, contrapuesto, el ri o del
construccionísmo. El mismo Husserl hizo oportunamente la indic.aci6n, preliminar a la del método de la ciencia empírica en sus detalles, que "ciencias del
mundo o ciencias de la actitud natural, son todas las llamadas ciencias naturales en sentido estricto y lato, las ciencias de la naturaleza material, pero también las de los seres animados con su naturaleza psico/ísica, o sea, también la
fisiología, la psicología, etc. Igualmente pertenecen a este grupo todas las llamadas ciencias del es p!ritu, la historia, las ciencias culturales, las disciplinas sociol6gica de toda índole .. !'.8º

Hay una síntesis verdaderamente genial en haber advertido que todo este
multiforme y extenso problema des riptivo podía ser fenomenológicamente
reconducido a la conciencia. Pero esto venía a significar que la descripción
fenomenológica tenia jurisdicción no sólo sobre la esencia de la conciencia,
sino también sobre todas las esencias de que pudiéramos tener conciencia. El
ligamen entre ambas cosas es patente pues la esencia de la conciencia irremediablemente se actualiza cada vez que de algo tenemos conciencia y este algo,
por su parte, no puede carecer de esencia.ª1
La descripción fenomenológica, que ya nos hizo entrever su sesgo platónico para superar el escepticismo, adquiere ahora una amplitud platónica
también.ª~ Esta descripción no se legitima estrechamente sólo dentro de
las ciencias de la aturaleza¡ se legitima por igual con relación a cualquier
ciencia de realidades, amén de su jurisdicción en el dominio trascendental
y en el de las ciencias matemáticas, mucho más fácil de percibir y justificar. Y en aquel dominio de las realidades, si la descripción fenomenológica podía significar, para la Física, apenas una autoconciencia de lo que
la Física ya hacía y, acaso, un reajuste de algún detalle metódico/ª para
• HusnRL, Ideas, § 1, in-fine. En el § 56, la enumeraci6n met6d.icamentc paralela
que a estas ciencias corresponde, es más detallada y llega aún más lejos. Ver tambibl

el § 152.
n HussuL, Ideas, § 76, en concordancia con los §
60 y 61.
"' GAos, en Dos idtas de la Filosoflo, p. 149 y sgts. y 161 y sgta., tl'ata la cuestión con belleza y amplitud.
• HussER.L, Ideas,
25.

111

�todas las otras ciencias significaba la esperanza de llegar a r por fin lo que
pretendían al curarse de la inautenticidad radical que el construccionismo
1 había inoculado. Como perania para nu tra vida piritual, la esperanza f nomenol6gica era una peranza sin precedentes por su amplitud.
Pues el sesgo platónico y la amplitud platónica llegaban ahora sin los pt"Cados platónicos al ser fenomenologia, es decir, "una renovación del platonismo
intuitivo, pero con la completa exclusión por parte de Husserl de la concepción platónica que oto a realidad a las ideas, como así mismo de los ingredientes místicos que Platón insufla en tal concepción".º

REVOLUCió , CO SERVATISMO Y TRADICió
DR. M.ICHELE FEDERICO

Ct CCA

t

Universidad de Gblova, Italia.

LA REVOLUCIÓ , movmuento de la mayoría o de casi todo un pueblo que
se distingue de la "rebelión", que es de uno o de poco -en u ignificado
general indica una violenta desviación del proceso normal evolutivo: n e te
sentido se opone a "evolución", de la que puede provocar la detención o la
regresión. Pero en el sentido ya no propiamente de re oluci6n sino de renovación de ideas o de doctrinas- por ejemplo, de "revolución'' en la filosofía o
en la ciencia -ella, bajo la apariencia de detenninar la detención o la
ión
de ese proceso- como afinna quien quiere conservar el .stattu quo, sustancialmente lo favorece y acelera su evolución.
parte del significado vulgar y corriente de "c-onfusión", "desorden·•,
etc., el uso del t'rmino, desde la segunda mitad del '600 en ad lante, se ha
ido limitando a un campo bien definido; "revolución" indica una alteración
que lle a a un c:ambio violento y c i siempre cruento del gobierno y de las
condicione políticas y social s a [in de establecer un nuevo orden, también
jurídico, para ponerlo en lugar de aquél legalmente constituido y respecto al
cual y n la medida en la que e simplemente "conservadoº o ''inmovilizado",
rep

., AITllADA, Jd,aiismo f1nomenol6gieo "I M11a/Csica txist,ncial, p. 21. GuRVJTOH
sin ningún uprit dt f in,m, rechaia toda proyccci6n de la fcnomcnolo ía en el ptaU:
nismo (ob. cit., p. 26). Pero lo que destacan Celms, Caos y strada en las cila$ que
hemos hecho de ellos, que es más profundo, es uficiente para admitir aquella proyección. Ver 1, opinión de Hu tRL, en / d,as, § 22.

nta la sub"-ersi6n.

La revolución condenada en general ha ta el siglo XVI, comienza a tener
w defensores con el ~acer y el afirmarse del Iluminismo, es decir con el
prevalecer del píritu laicista: a no es considerada un h cho n
tivo del
orden · perjudicial al bien común, sino un evento po ºtivo, capaz de crear
una mejor, más justa ratio rei publica~. i
positivo y como tal un bien.
no ob tante sus . inevitables aspectos ne ativos, aunque se lle\: a cabo en
casos xtremos es un "derecho" d l pueblo i-oberano -la idea de la revolución como derecho está ligada a la otra de la soberanía popular-, el cual

113
112

Jttumn.itu.-8

�no puede renunciar, dice Locke (Segundo tratado ,lel gobiuno, 1690), a
excluir a aque!Jos legisladores que se hacen indignos del mandato recibido.
Po terionnente Rousrean (Contrato social, 1761, l. III, c. 10) afirma que
en el momento en que el gobierno ya no administra al Estado según las
leyes y "usurpa el poder soberano", que reside en el pueblo, "el pacto social
se disuelve y todos los. ciudadanos, readquiridos de derecho en su libertad natural son forza.dos pero no obligados a obedecer". La Constitución francesa del
'93 hace un paso adelante: además del derecho proclama el deber a Ja rcvoluci6n: "si un gobierno perjudica los derechos del pueblo, por esto es deber
sacrosanto e indispensable la insurrección violenta".

En e1 siglo XIX la revolución tiene ulteriores reconocimientos y justificaciones: en el sentido de revolución "liberal'' o por las libertades civiles y la
independencia de los pueblos, y en el sentido de revolución "socialista" por
justicia social en contra de la explotación del proletariado y de su trabajo y por
eso mismo en contra de los privilegios del capital. Aqut surge el conflicto enlre
libertades políticas y civiles y libertad social que se puede empujar hasta el fanatismo, parcial y por eso mismo abstracto -de todos modo negativo de la perona integral-, de la defensa de la libertad también a costa de la justicia o de
la defensa de la justicia en sentido social también a costa de la lJbertad. La revolución liberal objeta a la social el haber negado la libertad sin siquiera resolver el problema de la liberación por necesidad; la revoluci6n social reconoce a
la liberal el haber logrado promover las libertades civiles y la independencia
de los pueblos, pero le reprocha el haber desilusionado las esperanzas del
pueblo por haber fracasado, orno revolución burguesa y capitalística, en la
solución del problema de la justicia, tarea que corresponde a la revolución
social, cuya mira es la destrucción del capitalismo. Todavía hoy, no obstante las muchas revoluciones, las sociedades llamadas de régimen capitalístico
y las llamadas de régimen socialista buscan una solución al problema libertad-justicia, es decir un orden en el cual exista el respeto de la libertad en
la justicia o de la justicia en la libertad. Por e.,o la historia de la humanidad
está abierta a nuevas revoluciones o subversiones violentas como a contrarevoluciones o a restauraciones.
Con Marx y Engels la revolución se eleva a ley universal de la historia:
"no la críticaº, se l e en la Jdeología alemana ( 1845), "sino la revolución
es la fuerza apremiante de la historia, también de la religión, de la filosofía
y de la teoría"; esta afirmación es repetida en el M anifüsto ( 1848), donde
se proclama el "cambio violento" de todo el orden social del tiempo. Nos limitamos a mostrar que aquí es afirmada, además de la supremacía la primacía de la "acción" o de la "práctica" wbre el pensamiento, como la que

114

es el elemento propulsivo y generador de la teorla; resulta que la acción no
es bija del pensamiento sino éste de ella, que el pensar no juzga la acción
sino ésta al primero, por lo cual la práctica, referida a revolución o cambio
violento, es la verdad y la justicia para hac r valer a través de la dictadura
del proletariado contra la práctica injusta y no verdadera de la clase burguesa. Pero la práctica juez de sí misma, además de ser una afirmación sin
sentido teorético, admite las justificaciones de todos lo abusos, de todas )as
injusticias y del liberticidio.

No concierne a nosotros discutir en torno al significado jurídico de la
revolución, problema aún hoy abierto y discutido entre quien afirma qoe es
el no-derecho y quien sostiene su admisión a criterio de legitimación de los
estados nacidos de ella y como órgano de producción de derecho -en general se la acepta como hecho realizado; tomando en cuenta sus aspectos
positivos y del mayar mal que llegaría a la comunidad por la restauración
violenta del orden precedente--; pero no podemos callar el problema de
su significado moral que, por otra parte, interesa también al juríclico.

•
Si un orden político-social-jurídico, establecido como tal, se {unda en el
derecho natural y a éste uniforma sus disposiciones, su subversión violenta o
revolucionaria no tiene ningún significado moral y tampoco jurídico. Pero
eso implica que el orden constituido no puede permanecer inmóvil e irunutable en su derecho positivo y en sus modalidades históricas: si quien gobierna, preocupado únicamente en la conservación de ese derecho, se obstina en poner la conservaci6n misma como fin exclusivo de su gobierno, w1
gobernante así no toma en cuenta, al contrario se opone para impedir el
desarrollo, la formación de las nuevas estructuras sociales y de las nuevas
exigencias de justicia y de libertad, que plantea nuevos problemas. Gobernando así no r peta en absoluto el derecho natural que, usado como medio para la conservación del orden juridico existente, no es reconocido como
fin al cual debe siempre mirar cualquier derecho positivo a través de la
renovaci6n de las disposiciones a las cuales estimula el mi mo derecho natural, de manera que el derecho positivo miSlllO responda mejor a una más
profunda conciencia de justicia y de libertad proceso que ~e identifica
con el madurar de la humanidad al derecho natural presente en la. conciencia de cada hombre y por lo tanto padre de lo que de justicia y de libertad
tengan y promuevan las disposiciones jurídicas que históricamente se su cden. Donde falta la relación entre el derecho positivo y la situación bist6-

115

�rica para una mejor ejecución del derecho natural, la conservación de este
último, reducido a un pretexto o a una coartada, degenera en con~rvatismo,
es decir en conservar c.on la fuerza y con la violencia, qu se pueden realizar
en tantos modos también no cruentos, una disposición que ya no corresponde
la sociedad nueva que ha recido o cambiado a sus espaldas aunque reprimida. Está aquí el nacimiento de las grand revolucione ; aquí tamoién
u significado moral en los limites que mencionar mos en seguida. En otros
términos el orden jurídico que se quiere con rvar con la fuerza y en at.
tracto, ya que no
adhiere a la renovada conciencia histórica, es, no obstante las apariencias, el que se pone en contra del der cho natural, del cual
en el inicio, en caso de que
fundase, era una modalidad o una forma
histórica correspondiente a una ituación concreta, fundamento y relación
que lo hacían legítimo y lo cargaban también de un significado moral. En
el momento en el que no se renovó y e endureció, se hizo coágulo de intereses individual o de casta. o de clase, fue como epararse de la matriz qu
ya no lo fecunda, se opuso como disposición inmutable y perenne es decir
usurpó los atributos correspondientes al derecho natural, cesando así de r
legítimo respecto a la nueva realidad histórica y perdiendo toda clase de
significado, también el moral. Ef tivam nte, el interés parcial de un individuo o de una clase en perjuicio tambi 'n del der cho natural de una sola
persona es, por eso mismo, violación de la ley moral.
Respe to al conservatismo, la revolución, aparte de lo e.'&lt;cesos, también
imputables al si t ma rígidament con rvador que la provoca, tiene una validez moral y también jurídica, a condici6n que obedezca, además d ser
extrema ratio, a la.~ siguicn
condicion , irr nunciable i quiere gozar de
la mencionada alide2: la con rvación, ya a con lai d bidas reformas
de lo válido o conforme al derecho natural que había en el régimen derrocado; una m jor realilación, a travt de los c-ambios que provoca y la nueva disposición, del derecho natural. cuyo
p&lt;'tO • cuya promoción d ben
permanecer siempre como finalidad: la confirmación del principio d autoñdad, que en ningún caso puede ser debilitado sin caer en el autoritari ·mo
que se quiere evitar, y que
in vitable cuando ese principi
tá puesto en
crisis. Si bien considera Ja revolución entendida así, n el momento en qu
presenta como cambio del orden con tituido, afirma u d recho a tal
cambio en nombre de la conservaci6n, fecunda
no téril, d l principio
d autoridad y d 1 derecho oat:ural, traicionados por el conservatismo en la
medida en que los instrumentaliza para int
particulares. garantizados
por una disposición upcrada e inju ta y que precisamente por to intereses quiere con rvar
imponer con la fuerza autoritariam n . Si esto
no ucede. el mo\-imi nto revolucionario aunque imierta la situación repite.

116

n otro plano y en favor de los privil gios d otro sector, las injusticias del

consen-ati.smo.
i no se quieren lo excesos revolucionarios, ·ítese r ciego conservador :
decir unif6rmen al d TC&lt;'ho natural, qu significa hacerlo fecundo,
conservándolo \'ivo a trav de las nuevas disposicion jurídicas dictadas
por la oncienda moral, que responden siempre más a l nuevas o di, rsas
situaciones bist6ri as. La regresión
d fin dialé ticamente r pecto a la
revoluci6n cuando é ta aleja la evolu 'ón, y respecto al con. -atic;mo cuando · te pr tende d t nerla por la fuerza. i las d. po iciones
inspirasen
.iempre en el derecho natural, que es 1 derechos de la persona, sería ese
derecho el p pul r de la historia
de nu vas y adecuadas disposiciones:
la dialéctica armónica entre cambios ociale e igualdad del orden, .obre
el fundamen~ del derecho nafur:l.l innovador · reno\-ad r de 1 unos y de
lo otros, haría superíluos lo conservatismo
las re olucione.&lt;i, en cuanto
que el proc o hist6rico se id ntificarla con 1 d la tradición, que en cambio la dial' tica de con rvatismo y de revolución tiend iempre a marginar hasta perderla.

De lo poco que hemo dicho r ulta que la validez moral y jurldica d la
conservación y de la revolución no
define contra 1 der ho natural inherente a la persona y, en el caso ele la revolución contra cualquier orden
jurídico, sino en relación al derecho natural mismo y al orden jurídico, de
respetar como tal¡ efecti.vamente la conservación es válida -y en tal caso
es la negación del conservatismo- en la medida en que "conserva ' el derecho natural en nuevas &lt;fupo icion a (in de que
realice históricamente,
como es "álida la rcvoluci6n en la m dida en que, derribado un orden ineficiente e injusto, e table e otro mejor sobre la
d lo derecho" ele la
persona y d lo valores que le favorecen y qu no dependen de la
iedad,
sin descuidar lo. propios de ésta última: todos exigen r peto autonomía y
libre promoción. Como se ve, tal alidez aclmit , ya sea d part de la conrvación como de la revolución -la primera c-ontra el con rvatismo y para e\'itar la revolución, la segunda contra 1 mismo conseivatismo y en nombre de la conservación dinámica del derecho natural-, !\U adnúsión y su
integración en el canal de la tradición. Pero en la medida en que tienen
éi·ito en esta operación,
niegan como dial'ctica de conservación tática
y de ubvmión violenta para ceder el pu to a la tradición misma que -por
sí misma proceso y madre de progreso, por sí misma n movimiento innovadora de las modalidades históricas n uanto inicio del principio del derecho que ''entrega" y "confía" al proceso histórico- coincide oon la. dialéctica armónica entre cambi hist6ric
igualdad a lo de las duipo-

117

�s1c10nes, padre el derecho natural. En el plano de la historia los opuestos
positivos del conservatismo y más aún de la revolución, se miden de lo que
de tradición, no obstante todo, logran hacer avanzar.
Aquí se impone la reflexión sobre una interrogante que denuncia el aspecto trágico de la historia: ¿por qué no se realiza, sino raramente la dialéctica armónica entre las nuevas exigencias de justicia y de libertad, debida
a una más conocedora conciencia histórica, y la adecuación a ellas del
orden constituido según lo que exige el derecho natural y la tradición? Es
decir: ¿por qué en vez de su armónica relación dialéctica se verifica históricamente el conservatismo que se opone a todo cambio maltratando la tradición y proYocando la revolución -también ésta enemiga de la tradicióny sus excesos y ésta, en algunos casos, la restauración violenta aunque precaria? La respuesta a esta pregunta toma el problema del mal de los puntos
de vista filosófico y teológico, es decir del mal entendido como obra del
hombre en consecuencia del pecado original e implica el problema de la
libertad en el sentido cristiano y en el no cristiano.
Si bien se considera, conservatismo y revolurión, también cuando se califican cristianos y católicos, obran según un conrepto no cristiano de libertad, es decir de una libertad entendida solamente como liberación de los
obstáculos exteriores y por eso: para el conservatismo, como liberación de
las nuevas estructuras a través de su impedimento; para la revolución crono
liberación de las antiguas a través de su derrocamiento. La una y el otro
tienen en común el convencimiento de que basta liberarse del obstáculo
exterior, con el cual identifican al mal, para realizar la libertad y con ella
un orden justo o menos injusto o más justo. ya sea en el sentido moral como
en el jurídico. Conservatistas y revolucionarios convencidos de que la libertad es algo que se conquista sólo históricamente al final del de arrollo
o de la evolución histórica, se preocupan del cambio o de la conservación
del exterior y no de los cambios interiores: quieren cambiar o conservar
las cosas lo mejor posible dejando modificados sus egoísmoq; por eso en esto,
y no sólo en esto, también los revolucionarios son igualmente conservadores
como los conservadores son más tercos que, a su vez, son los conservadores de
la revolución: se oponen una revolución estática y una dinámica a los daños
del derecho natural y de la tradición. La libertad entendida así no es cristiana;
por consiguiente no puede serlo tampoco la justicia: todo, conservatismo o
revolución, permanece a nivel del mal, también en el caso que el uno o la
otra eliminen algunos males; efectivamente terminarán por generar otros, o los
mismos bajo diversas modalidades.
La libertad cristiana no es ~olamcnte la liberación de los males exteriores,
118

debidos a estructuras antiguas o degeneradas, cuya renovación exigida por
el derecho natural es siempre oportuna y necesaria para el bien de la comunidad, sino victoria del cristianismo sobre el mal que está dentro rle él
y que hace esclava su voluntad. Hasta cuando la voluntad humana no se
convierte al bien, los males de la sociedad son ineliminables: el conservador
lucha por conservar el orden ya no eficiente que le garantiza su privilegios
con satisfacción de su egoismo· el revolucionario lucha para derribar este
orden impuesto para la conservación de privilegios antisociales y quiere sustituirlo violentamente con uno nuevo que, en lugar de estos privilegios, cree
unos nuevos que satisfagan su egoísmo propio. De esto resulta que hasta que
el hombre no cambia dentro y no hace toda clase de esfuerzo para conserarse y perfeccionarse en este cambio, conservatismo-revolución-restauración.
para otra conservación de la cual otra revoluci6n y a'IÍ sucesivamente continuarán marcando el trágico camino de los individuos y de los pueblos,
punteado por los conflictos de egoísmos contrapuestos. Ese cambio y ese esfuerzo interior en la auténtica libertad que, contra el mal que anida dentro
de cada hombre, instante con instante, conquista a sí misma con la ayuda
de la gracia que, asistiendo a la libertad en su perfeccionamiento, la valora
y la eleva a libertad del bien, sin embargo, capaz de hacer el mal. No hay
sociedad libre y justa sin hombres libres y justos; por lo tanto, antes de
preocuparnos de imponer violentamente la conservación de las estructuras
o su cambio subversor en nombre de la justicia y de la libertad, debemos
profundamente hacemos nosotros, cada uno según sus propias posibilidades,
libres y justos, de manera que de tales hombres haya siempre más y siempre
menos esclavos del mal e injustos, a los cuales se deben los obstáculos exteriores y el injusto funcionamiento de las estructuras y de los reglamentos.
Es secundario que haya hombres que griten contra la injusticia y la esclavitud impuestas por un mal gobierno que quiere conservaisc a sí mismo como
es secundario derrocarlo con la revolución, y es primario que quien grite y
derroque sea él un justo y un libre, un "fuerte", que quiere la justicia y la
libertad pata todos como sus dimensiones interiores; si sucede así también
las estructuras y los reglamentos serán las correas de transmisión de la justicia y de la libertad. Si no es así, los unos contra los otros, como exaltados
o dominados en los sentimientos y en las mentes y por lo tanto "depósitos"
de odio, continuarán gritando al "escándalo", enfadándose recíprocamente
de las acciones indignas sin considerar que la "piedra de tropiezo", la "trampa" que los induce al mal, al mal ejemplo y a la divisi6n facciosa, es su interno y evidente egoísmo. A.sí, sea quien grita y oprime para conservar, sea
quien grita y hace violencia para revolucionar son dos injustos que, en nombre de la justicia y de la libertad, luchan, el uno para defender los privi-

119

�legio de que goza el otro y el otro para obtener los suy05 propios y goznrlos: é te último, derribada la disposición exi tente. lucha contra la r tauración que lo amenaza, aun a sabiendas de quc1 re\'uelto por la re.volución un
orden que ya no corresponde a la realidad histórica. a imposibl restaurarlo por largo tiempo porque e~ "fu ra de la realidad". Por eso la
taura ión, cuando lo s sólo de privile ·os ligado a viejas tructuraS, e un
inútil tentativo contrarrevolucionario, que termina por convalidar jurídicamente la disposición nacida d la r •olución.
·apores o estadio fumoso, tadio de liquidez, de coagulación, de solidificación, de petrificación: es el proceso de la revolución. El conservati mo
se ríe en el primer estadio, se preocupa en el segundo y e pone nen-i , ataca
con violencia en el tercero. llora n el cuarto intenta desesperado la restauración. En este punto luchan a muerte dos formas de conscrvatismo: el
viejo derribado por la revolución y el nuevo instaurado por esta. última. Por
eso, aunque la
tauración falle, el conservatismo se con uela porque Ja
revolución
convirtió en conservadora; en el último e tadio se hace conser\'atismo enemigo de cualquier innovación o cambio, de donde el elevarse
al horizonte de nuevos vapore y humo , destinados al mismo proceso. Resulta que el conservati mo, como . ha mencionado. es la conservación de la
revolución, de los nu vos privilegios e intereses nacido de ella: la revoluci6n, una v z consolidada, tiende a conservarse a sí misma, es decir el poder
conquistado )' por lo tanto a solidificarse y a petrificarse. Cu tan tanto, en
el descuido o en la traición del derecho natural y de la tradición, las conquistas históricas del hombre atormentado por el mal. D aquí la utopía
-pero, en el interior de esta. lógica o de esta óptica. está la única que, aunque condenada al estadio fumoso, indique la posibilirlad de romper la espiral volución-conservatismo- de la "revolución permanente y univer.-al'
es decir iempre en el tadio de liquidez. Pero, se vuelve, impzy,ible cualquier di posidón y con ello la existencia de una sociedad: el "bellum omnium
contra omn ' e
l único estadio permanente cuya única ley e el
atropello sin tregua.
i en lugar de la sed in.saciable de riqueza y de poder, a menudo conservado y ejercitado como fin a sí mismo -el poder por el p09er--; si en lugar
de las ambiciones nunca satisfechas, t6rbidas fuentes de rest&gt;ntimientos y dé
odio ,
tuviera presente que la riqueza e medio y el poder rv100 cu. o
fin que los hace justo y libres es el bien común . la alvaguardia de los
derechos d la persona no separada de su promoción coincidente con la de
la comunidad, esto inconcebible haría imposible la revolución y el conservatismo. Más bi n, la revolución adquirirla su ignificado propio } aut 'ntico

de reconstitución de la condición "originaria", de perenne reconquista de las
''raíces", del entido "inicial" y siempre a tual de la verdad. De aquí la dialéctica de co rvaci6n y de cambio: conserva 'ón dinámica qu por si misma estimula al cambio de las situacion históricas y de us estructuras
trarufonnada por la presencia interiormente uansformadora del originario
inagotable:
• revolucionario" el volver a hacerse a la raíz n toda las
situaciones hi tóricas, no solament el "derrocamiento" de ellas. Pr ocuparse
solamente d volcar las itua iones exteriores, es de cuidar o d larane incap es de tran fonnam" a i mismos a la altura d l ser. Basta ser íntegramente ·stianos para transformar toda clase de ituaci60 1 para recrear
conservando y para onservar recreando.

E

explica por qué una conciencia auténticamente cristiana no puede ponen.e en po ición de ruptura ni hacia la tradición como hace la re\'oluci6n,
ni hacia el progreso, como hace el conservatismo: se pone en posición dialéctica hacia el uno y otra, es decir n la po.5ici6n justa del conservar renovando y de renovar coru l"\-ando, que es la dialéctica que une la tradición y
el progr so, cuando no hay progreso verdadero y constructivo in tradición
y no hay tradici6n viva y operante in progreso; al contrario, la tradición, como
tal, es por encia progreso. movimiento renovación. Ya sea para el con ervatismo como para la revolución, la discriminación entre futuro
pasado es
dada por la concepción del p
nte: para el prime.ro, el presente. para conservarse como está, di crimina al futuro, precursor de calamidadc ; para la
segunda, discrimina el detestable pasado y está argado de las mejore reno,·aciones, de las cuales es considerado capaz y de las que es el origen. Los.
d~ terminan por nrgar el pa ado y el futuro y con ellos también el preate: con
mismo, la historia. Efectivamente, un presente que e sólo
repetición con rvadora del pasado e tá in porvenir; un presente que ~
radical comienzo del porvenir, tá in pasado pero en contradicción con sí
mismo, está obligado a hacer nacer de sí la hi toria de cuya negación ese
presente in pasado toma el camino. i puede ser de otra manera: las dos
concepciones del presente son radicalmente negativas de la tradición . que no
tal si está sin porvenir o si está sin pasado.

•
¿ uál e la po ·ción del coruervatismo y de la rcrolución frente a la
Igl ia, inseparablemente carismática e institucional? La de considerarla solam nte, ya sea una como otro, como institución histórica con fines políticos
y sociales también como reconocen y hasta creen con fe sincera- su origen

12t

120

�divino y sobrenatural, la defienden y la combaten en la medida en que es o no
es útil a los fines de la conservación o de la restauración de un orden político y
social o de su destrucción para la instauración de otro radicalmente nuevo.
Desde este punto de vista el conservatimio es llevado hacia un "teísmo práctico" y una "teología política", la revolución, por un lado, hacia un "ateísmo
ideológico" intransigente o transigente según la táctica y la estrategia, y por
otro, a favorecer la teología política de manera que sean puestas aparte la
teología dogmática, la divinidad y el fin sobrenatural de la. Iglesia, y siempre más acentuada su misión mundana social y política; uno y otra se mueven
de la naturaliz:aci6n de la religi6n y allí desembocan coherentemente. A menudo
en el conservatismo la revaluación de la fe está acompañada por la demolici6n
del racionalismo entendido de todas maneras, es decir de la razón como tal, en
nombre de la inmediatez del sentimiento, cuya primacía está identificada con la
de la fe que, privada del sostén de la razón, se apoya al de la autoridad indiscutible porque es indiscutida, en su origen divino, "del sentido común", pero de
una autoridad que impone también sobre el terreno temporal y exige obediencia -y así el conservatismo, cuyo mérito es la defensa del principio de autoridad, coincide con el autoritarismo. De aquí no es largo el paso, explicitando
el conservatism~ como hace La Mennais, explicitaciones de De Maistre
-y haciendo avanzar su naturalismo e historicismo, para reducir a la Iglesia ( y al Catolicismo) a una fuerza histórica más bien a la fuerza histórica
en vías de incesante desarrollo, la única válida a favorecer el progreso social
y a cimentar la cohesión y la existencia de la sociedad; la tradición o la continuidad histórica es llamada en ayuda. de esta tesis y confiada al consentimiento universal. Frente a esta posición, la revolución asume una actitud crítica: por un lado, se pone en contra del conservatismo gue considera la Iglesia
y la religión potentes fuerzas aliadas de la conservación y tiende a volcarlas
junto con ésta última, pero por otro, siempre está lista a aceptar la tesis
naturalística e historicística inmanente en el conservatisrno mismo, de la Iglesia y del Catolicismo entendidos como fuerzas históricas, sociales y políticas,
para valorar o para "verificar'' pragmáticamente en el terreno de su eficacia
y no de su verdad, de modo de empujar al extremo el historicismo y el naturalismo que en el momento en que los reducen exclusivamente a tal fuerza,
matan a la Iglesia y a la religión privándolas de su fundamento y fin sobrenaturales.
estado de guerra y al mismo tiempo de alianza en cuanto la
1C\..1pw01 oposición uno alimenta a la otra, conservatismo y revolución recurren a las fuerzas católicas sobre la base de la Iglesia entendida sólo como
institución: el primero para que ellas sean la fuerza que lleva la conservación, la otra en la cual converge el progresismo "católico", para que se hagan
1;'_,...

122

P.11te

progresistas y también revolucionarias, se proyecten hacia el porvenir; ambos
con acentos mesiánicos, uno de un mesianismo como rígido mantenimiento
del áureo status quo o del "antes", otra de un mesianismo como llegada de
un paraclisíaco y seguro "después". En ambas posiciones la Iglesia debe solamente desarrollar una misión histórica: para el conservatismo como institución, es la depositaria de esta tarea -en la jera¡quía culminante en la
autoridad de Pontífice, se manifiesta Ja soberanía divina: en el De Maistre
la infalibilidad del Papa y su soberanía temporal se vuelven sinónimas-;
para la revolución como la que, cesando de ser la Iglesia del conservatismo
o de la restauración y siempre como institución útil a la sociedad y hasta
cu.ando tenga una función histórica como la que puede entrar en "diálogo"
con las nuevas instancias sociales de las cuales la misma revolución es la
portadora, adaptarse a los nuevos tiempos e identificarse con la idea exclusivamente temporal de ''progreso'' para finalidades puramente históricas
y mundanas. Nos encontramos de frente a dos concepciones de la Iglesia entendida exclusivamente como fuerza política y social, a dos teologías políticas
aunque una bable todavía de Dios y la otra decreta su muerte, en una la
Iglesia carismática y su alma místico-ascética, como en De Maistre, está por
lo menos subordinada a la temporal, en la otra eliminada del todo porque
está superada por el proceso histórico de crecimiento del hombre y de las
nuevas concepciones sociales, como si la apariencia institucional de la Iglesia
y su tarea mundana agotaran todo su ser Iglesia y toda su verdad. Así la tradición dogmática cede el lugar a la meramente histórica: Cristo, el Verbo
encarnado crucificado y resucitado para la salvación eterna, está como olvidado; permanece el hombre, del cual conservadores y revolucionarios, según
las circunstancias, se reparten las vestiduras como los soldados de Pilatos.

Es evidente que la Iglesia, ni siquiera como institución, se puede hacer
protectora de viejas estructuras políticas y sociales, ni subversora de la tradición para los intereses o los privilegios de esta o aquella clase, tampoco en el
caso de que la revolución o la conservación se propongan reparar injusticias
sociales, si el mejoramiento de las condiciones de vida y del orden político
es puesto como fin último del hombre, exclusivo de su fin sobrenatural: la
Iglesia no puede en ningún caso prescindir de la salvación de las almas, su
misión principal y fundamental, la misma que le fue confiada por Cristo
cuando la instituyó. Eso no significa que la Iglesia no tenga una misión mundana y que pueda desinteresarse del orden político y social; la tiene y, en
nuestra opinión, consiste en oponerse al conservatismo y a la revolución, dos
modos, en el fondo, para negar el progreso y la tradici6n, que la Iglesia
acepta, en vista del bien común y siempre que el fin sea la salvación ete~a,
como una unidad inseparable en su clistinción: progreso de y en la tradición
123

�y tradición en el progreso ; lo nuevo que no repudia la tradición y obtiene
de ella alimento y la tradición siempre renovada, más allá de la conservación
o de la restauración de lo antiguo y por encima, donde se necesite, en contra
de modernismos y actualizaciones subversoras o deformadas. Tradición y pro-

greso siempre en la Iglesia concebida como unidad inseparable de Iglesia
carismática e institucional qu enseña y trabaja en el mundo como in titución apostólica o anunciadora de la Revelación, de la cual es infalible depositaria, para la salvación de los hombres, en la que participan inseparablemente la paz temporal o del cuerpo y la paz espiritual.

LA ELEVACIÓN POR EL ESP1RITU
Por

FarTz JoACHIM voN RINTELEN

(Profesor emérito de la Universidad
de Maguncia, República Federal de
Alemania.)

1. Planteamiento del problema

EL PRESENTE TRABAJO se propone comparar dos posibles modos del comportamiento humano y mostrar cómo ellos necesitan complementarse mutuamente. e trata, por un lado, de la casi exclusiva dedicación a las potencias instintivas y emocionales, y, por otro, de la orientación limitada al estrato formal
intelectual de nuestra existencia. Cada uno de estos extremos provoca la
reacción y exageración del otro, y entonces no se llega. a ese término medio
que caracteriza al espíritu creador en sentido pleno. Esto significa, a la larga,
un fracaso de la cultura. Pero en nuestros días se anuncia también una fuerte
reacción contra el mito de la cientifización "pura". Ello se observa, sobre
todo, en la generación joven, a la que sin embargo falta una adecuada orientación espiritual. En el presente trabajo no nos dirigimos -como lo hiciéramos en otros anteriores- al mundo erudito; es decir, no realizamos un estudio filosófico profesional, con investigaciones gnoseol6gico-ontol6gicas, sino
que deseamos llegar a un círculo más amplio, para el cual estas cuestiones
revisten una importancia decisiva.

Hermann Hesse, en su Glasperlenspiel, hace decir a un personaje: "Tú
estás del lado de la exaltación del espíritu; yo, del lado de la vida natural" .1
¿ Se excluyen mutuamente ambos términos, de manera tal que sólo podemos
conocer lo que es "nada-más-que-vida" o lo que es "nada-más-que-espíritu"?
¿Hay que optar entonces por el puro vitalismo o el puro intelectualismo?
1

124

I, 148 {1946).

125

�Grenzmann dice que ''quien se pierde en los sentidos, se hace culpable frente
al espíritu; quien sólo quiere ser espíritu, pierde la relación con la naturaleza".2 Nuestro padecimiento más profundo reside en el hecho de que ya no
poseemos unidad. Por eso la dinámica puramente emocional puede extenderse
a lo desmesurado y poner la unilateral y calculadora fuerza intelectual al ser,·icio del mundo instintivo orientado al poder.
Lo cierto es que, por el contrario, la vida y el espíritu constituyen una
unidad, son un íntimo entretejido de posibilidades humanas. Esta unidad
proporciona una efectividad más rica )' más elevada, una relación directa con
la realidad atlténtica. Proporciona justam nte una intelección de los estrato!&gt;
decisivos de la existencia humana, y evita así la ceguera frente a las fuerzas
anímico-espirituales de dicha existrncia. Por eso se tiende hoy por todas partes
a la recuperación del hombre integral.ª Ten mos que admitir, por supuesto,
que es absolutamente legitima la postulación de modelos propios de las ciencias físicas. Pero hay que tener presente que con ella no se traduce la realidad
última. El conocimiento técnico debe unirse a la riqueza vital, y en tal sentido exigía hace ya años el médico L. Krehl la «&lt;complementación entre el saber natural y la vida e piritual" .• Pero, ¿ sigue siendo eso válido en nuestros

días?
Se puede, sin embargo --como ya hemos dicho-, oh ervar hoy, en general,
una tendencia a lograr el desarrollo del hombre total y perfecto y a ver de
nuevo su auténtico ser personal en sus planos esenciales. Aquí parece hallarse
el punto de arranque para llegar a la formulación de nuevas consignas. Pero
entonces la visión no puede limitarse al puro mundo vital. No somos mera
naturaleza, como los animales en los que todo se regula por sí mismo, sino
que tenemos un cometido más decisivo }' necesitamos consagrarnos también a
lo espiritual, como lo indica ya nuestra capacidad de lenguaje. A lo vital no
le es licito reprimir al espíritu o arrebatarle sus fuerzas. Pero tampoco hay
que pensar lo contrario, es decir, que el espíritu sea siempre una explotación
de la naturaJcza, de modo ta1 que ésta aparezca meramente como una materia prima aprovechable. Tal peligro subsiste aun cuando -según la expresión
• W. GRENZMANN: "Über das SclbstverJtandnis des 'Manschen in der modemen
üteratur", en Sca:WAll.Z, Richard: Mntschliche Existmt 11nd mod~rn, Welt, I, 522
( 1968). Esta obra contiene las colaboraciones ele un valioso Symposion, que
proporciona trabajos de 21 naciones. Ciuremos. en adehnte, con la indicaci6n

de Richard Scliwarz- permanezcamos "ligado sólo al progreso industrial'', y
concibamos finalmente al hombre como una 'maquinaria manejable"
(Schoeck). Las consecuencias serán notorias durante mucho tiempo, y las
otras dimensiones creadoras que nos son accesibles irán desapareciendo." Ello
serla el resultado de un intelectualismo unilateral, reconocido como una actitud válida, o sea, de la exclusiva aceptación de las magnitudes matemáticoformales sobre la base de los hechos empíricos. Pero el espiritu significa, en
realidad, mucho más que eso.
Esta demanda fue percibida y expresada hace ya varios decenios por fa
filosofía de la existencia, la cual llamó la atención acerca de la necesidad de
reencontrar la autenticidad de la existencia humana. El hombre actual está
siempre amenazado por la ..alienación de la existencia". Pero ¿h:i.r en
Hi!idegger algo más que un llamamiento a la decisi6n de reencontrar el yo
auténtico? Invocaciones similares a la decisión dinámica ya habían tenicio
lugar ante en favor de meta y cometidos muy cuestionab1es. De lo que en
verdad se trata, en cambio, es de proporcionar, mediante la intelección espiritual, aquello que con actitud, intelección e incondicionalidad existenciales,
podríamos o deberíamos efectuar a partir de nuestra propia interioridad.
Aquí me parece hallarse el verdadero eje de la filosofía contemporánea.

2. Vida y espíritu
Tratemos de comparar las exigencias propias de esas dos fuenas que son
la vida y el espíritu. Las figuras mitológicas de Dionisos y Apolo se nos ofrecen como adecuados puntos de referencia. "Apolo con Dionisos: eso sería
la entera dimensión del mundo" (Rudolf Otto) .e Según Grenzmann se podría hablar en la actualidad, de un "renacimiento del mito", es decir de una
"vida arquetlpica" en 1a literatura moderna, configurando una experiencia
poética del sentido mediante la unión de ambas magnitudes.' Así, en Dionisos, de ubrimos la riqueza de la vida, sus potencias subterráneas, sus posjbilidades de incremento o de menoscabo. No se trata de la permanencia
en el ámbito puramente mecánico, que equivaldría a un esfuerzo acrobático
del mero saber. ''La vida se cumple de modo rítmico, no de modo métrico"·,
dice Pinder. Por eso no ha de concebmela. como un corpúsculo mÓ\il, especialmente si se trata de una vida humana. i tal hiciéramos, asesinaríamos

"SCHWA&amp;Z".
1 Cf., dr::l matemático G. MoRGAN (U.S.A.) : "Die Krise in Amerika und clii:
Menschlichkeit des Men$chen", en Scnw.uz II, 115.
• Pathologischt Psyclwlogie VIII, 30 (1930, 13). Of., del m~dico P. CHRISTIAN:
"Aspckte der mediziniscben Anthropologie'', en ScHWARZ T, 693 sigs.

126

' C!. en Soxw.u.z II, 665,
202.

y el sociólogo SoBOECK, I, 589, el teólogo protestante

TRILLBAAS,

• Dion)'sos. M~thos und Kultu.s (1939), 193.
' Op. cit., I, 516 sigs.

127

�a Apolo, es decir, al orden espiritual. Haríamos predominar las potencias
caóticas '/ correríamos peligro de perder la direcci6n. No confiemos en los
"abismos promisorios" para arremeter en la "profundidad" (C. G. ]un!!) .8
Hay que comprender que la humana "trascendencia de la vida", como dice
Georg Simmel, quiere ir siempre más allá de la mera vida; quiere abarcar
el pasado y el futuro en el presente y así lograr su "modo de existencia". 9

A ese intento se oponen, particularmente en nuestra época, dos tendencias
arraigadas en lo hondo de nosotros: por una parte, la inclinación a la melancolía y - a la vez- a lo disarmónico, con lo cual se cierran todas las
perspectivas, y, por otra parte, la intranquilidad permanente y, con ella. la
limitación de la comprensión a lo que en cada caso es nuevo. Nietzsche
-dice que los alemanes "quieren tomar todo con gravedad''. Pero esto puede
conducir a un extremismo afectivo, a un cuestionamiento radical, a un sentimiento de total desamparo, e incluso al gusto por un permanente flotar
sobre el abismo. Todo ello conmociona amplia y profundamente nuestro sentimiento. Cada respuesta optimista y positiva tiene que hacerse sospechosa
y se siente en cambio placer en queda.r.;e en lo insoluble y sin salida. En
ninguna época se ha hablado tanto de "tragedia" y de "pantragismo" romo
en la nuestra. Por cierto, si nuestra existencia intelectual no puede responder a la pregunta por la "tarea" humana (Fichte), y no encontramos ánimo
para ello porque advertimos que no es en rigor comprobable, entonces la
existencia meramente vital quedará sin ninguna respuesta, y tendremos que
cuidar del que pregunta. Ya nos dice el culto de Dionisos que Zal!reo, el
hijo de los dioses, fue finalmente desgarrado por las furio~a.&lt;; Ménades. En
efecto, aquí nos encontramos, al cabo, con la insatisfecha angustia ante la
nada, y la vida se hace cada vez más vacía en su núcleo. 10 Ya no se puede
hablar de una confianza originaria, y nos hacemos conscientes de nuestra
"pura finitud" de la vida temporal.u ¿Queremos permanP.cer en esta situación irresuelta, o trataremos más bien, siguiendo a Apolo, de lograr perspectivas más amplias?
Es indiscutible sin embargo, que la inadvertencia de las tensiones y las
&lt;lisarmonías puede conducir a la superficialidad, y también implica un peligro. En ese caso fracasamos por desatender justamente las tensiones pro• Cf., sobre esto, F. SEtFERT: Die Wissenschaft vom Menschen in der Gegenwarl
(1930), 13. También A. v. SENGER: Mord an .A.pollon (1964).
• Lebensanschauung (1922), 12, 16.
11 Cf. los peruadores indos MAHADEVAN y nr..e.tLANANDA, en SCHWAllZ II. 242, 619.
u Cf. 1 del autor, Philosophie áer Endlichkeit als Spiege/ der Gegenwart (2e. Aufl.,
1960).

128

ductivas, y por no ser ya capaces de sondear más profundamente. Procuremos por eso, lograr el equilibrio interior y dominar nuestra inclinación a la
ambivalencia. O sea; tratemos de sentir no sólo lo grave y sin s.-tlida -y por
tanto la tristeza y el dolor-; pero tratemos también de ver no sólo lo placentero de primer plano, que no puede brindar una alegría auténtica. Aquí
se halla posiblemente la razón más profunda del hecho de que ya no se
obtenga un sentimiento de amparo interior a partir del centro esencial. Por
eso nos hallamos en muchos respectos frente a una desorientación, un descontento, una infructuosidad, o -para decirlo como los e."&lt;istencialistas--,
frente a una desesperación, todo lo cual anuncia un desarraigo en lo cotidjano. Ello conduce a una "extraversión" del hombre, que sólo conoce entonces
la "momentaneidad", o sea; aquello que lo "acomete" en cada instante determinado.12 La consecuencia, en definitiva, es la "desaparición de toda fe" en
algo, de todo compromiso {M arcel) que valga la pena contraer, así como
la aparición del temor ante la soledad, y de la necesaria angustia ante el silencio.ª
No es extraño, entonces, que justamente la generaci6n joven pueda rentir
esta situación, ya que ella no está aún en una segura posición vital, y tiene
una tarea por delante. Esa dinámica que nos es propia por carecer de contenido, irrumpe tanto más violentamente. Tos inclinamos a dar la prima.cía al
devenir sobre lo permanente o estático, porque lo último ya no es visto espiritualmente. Lo de antes, el origen, pasa a considerarse, según Huxley, como un
''mueble envejecido", y a una tal actitud sigue el rechazo y la simple revuelta
(Camus ) . Según Heinemann, somos Terum novarum cupidissimus, siempre en
camino; pero "la novedad como tal no es un valor".H Todo depende de lo que
ella pueda ofrecer. Quisiéramos contestar que en toda estática tendría que
haber algo dinámico, y en toda dinámica algo estático, si el proceso pretendiera ser positivo. Goetlie lo ha llevado a la auténtica f6rmula: ''fonna aruñada, que se desarrolla viviendo" (Urworte orphisch). Siempre tiene que
haber una forma otorgadora de sentido.
Pero, si ya no vemos esa íntima unión, tampoco se puede hablar de un ienuino conocimiento de la verdad. Tal conocimiento, en efecto, ya no existe, pues
todo fluye, y podemos hablar, como lo hace Soren Holm, de una absolutización
de lo relativo. Sin embargo, incluso una verdad así. entendida se podr'ia referir aun a hechos y cosas fugaces, existentes, aunque sólo tenga una significaCf. ScHWAAZ 1, 111; II, 650.
Cf. ALISJAliBANA Takdir (Malaya), Shri Krishna SAKSUA (India ), en
II, 387,428.
,. "Die Menschbeit im Stadium der Absurditiit", en ScHWARZ I, 240.
11

11

ScRWARZ

129
bu:maniw.-9

�ción funcional para las necesidad cotidianru. Curiosamente es posible también
formular detenninadas le) válidas. que un día cualquiera pued n superarse
y que no tienen la menor relación con nu tro ser pcr,onal. Parece, enton
prá ticamcnte adecuado adaptarse de modo confonní ta, sin convicci6n. a los
ontemporáneos, y volverse completam nte dependiente del tiempo: Jo que
hasta ahora ha "do válido está uperado y el proc o iempre cambiant continúa d manera dinámica. Por eso
hoy (recuente, asimi mo, hablar de la
• historicidad' total, a la que estam06 s.impl mente nt:regados. En vinculaci6n
con ello ha dicho en nuestros días el filósofo Roig Gironella que hcmo caído
n el t.ado de "d
uilibrio y claudicación", ju tament porque ) no se
pregunta por una verdad que obligue al hombre íntimamente. Ante esto no
basta la actitud de apartarse en . ilencio. Pero, a la vez, entregarse, como reacción, a un hiperemocionali mo, ría una grave falla, a la que
inclinan
fácilmente los jóvenes.
Creemo , en cambio, que está en marcha un movimiento aún más nurvo,
una actitud que ve, como dice Radlial:rislman, ese "saqueo de la existencia
humana" -rcpitfuno lo- pregunta por nu va intelecciones pirituales de
valo
parle n ello del conocimiento de que nuestras má.s importantes
d i iones de la vida tienen que orientarse. en definitiva, en verdades supratemporalts, o sea qu se elevan por encima d,l tiempo, v rdadcs que por cierto
no pueden mostrarse de modo mpírico-sen ible y que no son tampoco algo
puramente formal, d provi to de contenido. Ante tales cu tion , l.:i "ele,'ación en el píritu" no coloca en el équito de Apolo aunque nunca se alcance
allí un grado total de ciedad. Es claro que en el pasado hay también ideas
que fueron propias de una época, que sólo son acompañantes del tiempo y qu~
hoy ya no tienen nada que de ·mos.

r

3. lnt lectualismo, irracionalismo j' la cuestión del valor
Con to nos ncontramo ant la pregunta decisiva: ¿podemos aún creer
en un sentido, y por tanto en una r&amp;lización de valores que con ituya el
fundamento d nu tra xistcn 'a? ¿Podemos demosirarlo? La otra alternativa
es qu "no se cree fundamentalmente en nada; todo se considera ridículo"
(H. Kohltr). 15 on taJ actitud no hallaríamos, en lo espiritual, ante un campo de ruinas, y podríamos recordar al respecto 1 palabras de Go,tht:
H., Chrütlichc Exis1,nz in sokularer und to1alitár,r Weit (1963) 86 sigs.
Cf, también SCBWARZ ll, 664.
u KouLP,

"Lo que no tocáis, os queda a millas de di
lo que no cogéi

ocia

os falta completamente,

lo que no calculáis, creéis que no es cierto,
lo que no pesái , carece de peso para vosotros,
lo que no tenéis en monedas pcn. ái que nada vale."

(Fauno, II, 1)
P ro quizá siga ayudando aquí la ci ncia ei cta. En virtud del intelecto
calculador y de la consciente demostración empírica orientada en el método
mat mático-cuantitativo, a vec también con exi encia de validez uni\'ersal. lla muestra, en efecto una gran eficacia. E to es cierto pecialmente
en el caso de la física, que no abre los r ursos del mundo energético. , i
desd" allí . d arrolla una novísima ideología y se llega a un füicafümo
absoluto, ello a ontece por el camino de la racionalidad radical, entendida
como límite de todo conocimiento. Pero t.a1 con epci6n es justamente rechazada por lo físico de primera linea, como Heismberg, ] ordan, von Weizsiicker,
o, ya ant . por Plank. El astrónomo Mturers dice que hay que uperar y
p&lt;&gt;ner un límite a las "posibilidad d poder que tentan I métodos de
las ·encia físicas", pues de otro modo éstos 11 ·arán "al desastre" .16 i
toma la ciencia exacta como única explicación de la vida, se incurre entonces en una metafísica acrítica. Un puro matem.atici mo implica una com•
plct.a su tracción del sentido. em jante concepción no pu de dar cuenta
de las formas cualitativas, y por o el físico J{ eitler cree que la fí ir.a es
"ciega para las metas". Una identifi ción acrítica entre modelo y realidad --so ti ne- es ilegítima.
podría decir que por ese r.amino se d rrumban cada vez más pisos en el edili ·o de la vida fecunda. "La nivelación espiritual de la humanidad ha llegado a medid aterradoras11 • 11
Ob rvamos, además, que las disciplinas científicas particulares uelen prentar su conocimientos (que en í mismos son j tifü:ados) con preten ión
d absolutez. Enton s n05 qu a n las manos sólo pars pro toto, pu cada
método posee relevancia s61o en un detenninado ámbito. Una verdad especializada se traslada simplemente al total de la realidad. Por eso habla el
psiquiatra Frankl ( iena) de los terribles g,1téralisatturs, con la conSCC\len11

"Die , 'atu.rwiuenschah im geistig n pannungsfeld d r ~genwa.rt", tn ScuWAJtZ

I, 707, 718.
Objekt der Naturwissenchaít", en
11 Cf. Hr.rru:a, F., "Das Bild des Menschen al
Sca:w.uz I, 725 sig., 732, y M. H&amp;tsnRW.\NN: "Mensch und Muchine", 788.

131

130

�cia de un "vado exiltendaP'-1• El intelecto almlador puede couvmtirK.
u( en "enemigo del alma" (J&lt;.lorts) y, frente
otraa cuestiooel deciaivaa,
pohibir las correspondientes prquntas, ya que cancerian de 1e11tido.
o es de extrañar que la tknica -que, sobre la base de la investigad6n
ffsica, proporciona al hombre incmbl pou"bilidade&amp;-- haya conducido por
tanto, a la apoteosis o, como lo dice Trillhaas, a lo "demoníaco de la ticnica" y al m:nocrati.ano. Pero esta "ilusión técnica" ( Jasptrs) puede representar, sin embargo, un papel de utilidad para nuestra existencia humana.
Tomada en á misma esa ilusión no es máa que un fantasma, un mundo
leCUDdario, y nos indica precisamente la "función supraordinantc del hombre" ( Heistermann) (rente a la máquina, que podemos utilizar con eficacia.
daremos de nuevo las consecuencias de esa situación: las que ella tiene,
por un lado, para el acontecer práctico y, por otro para la intima sustancia del hombre. Por el camino de la técnica cientificamente fundada todo
puede llel' ' manipulado" (como dice el fisico W eizsacker) y dirigido.
logra incluso un "promedio de naturaleza humana modelable" (el 10C.i6logo
cl&amp;~ck). Pero si a consecuencia de la superficialidad se pierde toda posi-

bilidad de mantrnenc abierto a lo más esencial, entonces Beg6n Frryer,
surge para los hombres de la "modernidad" la siguiente actitud: "su obra
diaria es la laboriosa seriedad del loco de remate: todo lo particular es de
importancia suprema, pero el todo es absurdo".11 Todo lo demás queda recubierto por eso. 5610 interesa la supervivencia, y tenemos una "secularización
desarraigada", con el agregado de que, en vista dé los inmemos logros intelectuales, 1e habla de un "endiosamiento del hombre" ( Radhakrishnan, ]asp.rs) como mentira vital. o a
traño que, por tanto, hoy se hable también de un vacío de sentido experimentado especialmente por la generación
joven; de una crisis d sentido, de una pérdida de tcntido y de un vacia-

miento de la existencia, ya que sólo podemos captar aun las zonas marginales de ta vida.
Parece claro que entonces el hombre, como lo expresa el pensador indo
Panilckar, no ve ya nada más que un ''precipicio yermo de Occidente", y
tiend a admirar el poder y lo vital como valor último, o sea, lo que se le
opone polarmente, ya que todo lo anterior ha perdido su validez. Pero también observamos que como reacción
despierta justamente la necesidad
• Fu u. Vaktor E., ''Tiefc;nplYChologismus und climmsionalc Anthropologie", en
ScRW.UZ 1, 342, 346. "Apboristiache Bcmerkungen zur Sinnproblematik" (Archiv für
die aaamte Plycbologie, 1964, 336 ágs.).

~ diltinguir lo eaencial de lo inell'Mcial, lo decilivo de lo pedf&amp;ico, lo
nor de lo interior, Jo valioeo de ID delvaJialD.

supe-

Esta es la cuestión que realmente nos interesa." chrDan exige en tal
sentido una "escala de valor y aentido que ~ el todo", la cual deberíamos, aegún B, tener como meta.n Los cultores de lu ciencias namraJes nos .eñalan que la estructura de una boja no puede ser explicable
por meras moléculas sin fmalidad
que, como dice el biólogo Portmann,
en todo organismo hay que descubrir una inconsciente prosecusi6n de un
propósito interior." El hombre está asimismo colocado en esa "estructura
de IClltido" (Buyundijk) para llevar a cabo un sentido superior. Pero mo
exige que no se distancie totalmente a su originario mundo natural.
Hay que aprender a \.'Ct de nuevo en l espíritu de Apolo el cometido superior del píritu auténtico. Pero, según E. ]ünger, ello no puede lograne
mediante la ''máscara del orden (exterior)", ni en la mera dominación del
bíos que ha sido abandonado, o ta del subalterno "reino de demonios". La
verdad total, a la que
trata de avanzar, no está dada por adición.
o
podemos "nivelar" el último fundamento de sentido, ni de los diver101 planos
de sentido, de un modo "acientífico", mediante pura "in tigación empirica y reflexión metodol6gica".u Para el hombre de todos los tiempos ea
pregunta ha sido esenciál, y cuando renuncia a ella pierde su centro de
gravedad.u La historia del espiritu ofrece sobre esto un material inquietante. Por tal motivo es a la vez imposi"ble e irresponsable excluir de la ciencia
y de toda contcmplaci6n intelectual, como se ha pretendido, ta pregunta
/JM el sentido y ,l valor. Corresponde repetir aqut las palabras de Ninzscl&amp;«:
" lrededor de los inventores de valores ( nosotros diríamos: descubridor,s)
gira el mundo, gira si.lenciosaJ'Df!1lte". El problema decisivo es el de si en
loa divenos periodos de la humanidad ha habido concepciones completamente distintas o incluso contrapuestas d~ valor· si tales concepciones no
se han presentado también en los errores axiológicos delirantes -como loa
• Cf., del autor, "Sinn und Sinnventindnis", en: Zeitachrift fllr pbilos. Fonr.h\1111,
1947, 69-83. Tlll!IWD J. E. lhYDtl: "Vom inn del Wortes lnn", n Sña11 •""
Sna. Eire ,1ailoso,1us,1u,
(hng. von R. Wuao), 1960, 69 y sip. y V. B.
v. Guu'TffL: Jmago ltominis (1964), 38.

s,,,.,ario,a

11

I. 108, 120.

º'· t:it., 727.
• W1aH1t, R., Der

11

tu sich kommende Mensch und das Sein", en Scaw u, 1, 264.
~ Cf. ScBO&amp;PS, H. J., "Vom Wandelbaren und Ewigen un Mrnschen", en l11t11"14l (hng. von SToLn und Wtsna, 1966), SS: "El hombre se determina por
aquello que cree 'f hacia lo cual se erwdecc en actitud de amor". Cf. tambiál ALI&amp;•
JABB4NA, op, t:il,, 378.

• Cf. Sc11WAU 11, 666.

133

�hubo en un cercano pasad
. o--, o s1·

en cambio,
. hay que admitir una cierta

:7,~te dpe val~res. SJempre reconocidos, acuñados a través de variantes
oncas.
reales
metas ero . m1plicaría
I, .
d una ceguera para 1o actuaJ no ver que nuestras
.
axio ogicas e hoy, las que están en primer plano se dife
rencian completamente de las anteriores Cada ,
ti.
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dad .
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..
·
e ~ ene su particulari), segun . ucelle (Poitiers), una universalidad del espíritu 'l
de alcanzarse
· d,
so o puea partir e ere marco particular y en direcci6
"
fundización, del .sentido".:1 Entonces nos adel an t amos hasta ni
una deproe aplano
lo
que no esta seDSJblemente dado, cuyo examen a fondo fue una vez la tarea
permanente del auténtico humanum · El me'd'1co Jores cree que la con·es
pondi ente pregunta ,,está, comprendida
.
en ascenso"
S61o p
ta
el ho b d 'vil' ·
·
or es vía
. 'm re e o izaci6n se convierte en "hombre de cultura de estil
nor' (S prangerJ.
•
o upe-

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4. El centro esencial del hombre
Aquí tocamos la cuestión decisiva: ¿ podemos hablar aun de l
lm
te humano ' o d eb emos cons1'derarlo una mera ficción ( lo cual o . rea¡· en.,
una
auto-ren
.
)
? s· l h
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lca.l 1a
.
uncia . i e ombre -dicho sea como conclusiónd
ciclo
a procesos
físico-químicos, atonuza
. do, concebido
. como un .conjunto
es re de
uf
.
huerzas que pueden ser manejadas, entonces sólo veremos en él lo subum~o, y nos hallaremos ante una "extraversión de lo humano" (Mo gan)
·
1o, sólo senan
,
r
·t l •.rf. Las. obras de Goetlie, por e1emp
the result of pregem a txations
., .
. .
H
I 2s , segun'. la expres1'6 n cuuca
del ps1qwatra
norteamericano ]·
eursc ter. El amor se convierte en anál'1515
. d la ulsa .
otros modos de ob
.6
e
P cilm. Todos los
\'oca. sin
servaci. n ª~_en ento~ces como S06pechosos. Esto pral
. . embargo, un disturbio circulatono y una atrofia de la auténti
1umarudad, lo cual la naturaleza castiga con la muerte. Por eso tenem:
que recuperar una más amplia
imagen de la realidad· L a Vl'da es ya algo
má
,.
s que un puro proceso f1s1co y éste es más que la cifra 1 y 2 (M
) 29
No debemos
tr
eurers .
·a
ex anamos s1 esa destrucción creadora" (]. Scliumpeter) ha
t
eru o sus coruec uencras,
·
m· si· el hombre del presente como ya di1'11110'
•
consagra s6lo a la p ropia
· ventaJa,
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calculada,, y ante todo aJ bienN

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u Pl'cl!LLE , Jean • "Das Erwa chen emer
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Universalkultur" en S
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II
.. "M nsch
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'
CRWARZ
575.
SoBWAR: I, 65~~
ier.
m Beitrag zur Wcscnshestimmung des Mcnschen", en
: Of,. cit. 117. Cf. HEITLER, op. dt., 754,
Journal of Existentiafum 5, 2 29 ( 1964) .
11
Cf. M.euRERS, J., o/1. cit., 712.

134

estar, o si es dominado por el mundo irracional de los instintos. ¿ Qué lo
preser\'a todavía de ello? Podríamos repetir aquí las palabras del Rey Lear:
"La maldición de los tiempos llega cuando los locos conducen a los ciegos".
Por esto nuestra tarea de hoy es la de descubrir de nuevo al hombre íntegro, en lugar de un mero adaptarse a la situación señalada o, como dice
Jaspers, de un "sometimiento a la convención de lo que todos aparentan
hacer y creer''. 3º Pero ello requiere no s61o un saber e.xterior, sino también,
y ante todo, la uni6n de espíritu y vida, de logos y eros, o sea, el espíritu
total, que crece desde el centro esencial del hombre y cuya "dolor06a pérdida", según E. Hcyde (Berlín), tenemos que lamentar. Presupone al mismo tiempo la comunicación (Jaspers), la relación yo-tú, la cual justamente
no es definible por la ciencia física. Este centro en nosotros es el punto de
encuentro interior entre el cuerpo, el alma y el espíritu. Aquí se lleva a cabo
la confrontación y el reencuentro de los estratos interiores del hombre, sus
ascensos y caídas. Es posible, por tanto, hablar de un alma espiritual, e
indicar que ella se hermana y se enlaza indisolublemente con el cuerpo.
Esa conjunci6n es la "unidad de la personalidad" (Krehl),81 y a ella le
es propio no sólo un conocimiento reflexivo, sino también una vivencia. que

se hace desde la profundidad personal.

Plat611 lo ha visto muy bien cuando compara el alma humana con un
carro tirado por dos caballos, y nos da la imagen del pensamiento (logistik611) en la figura de un conductor que guía el vehículo hl$.cla la esfera del
reino superior de los valores, aprovechando el impulso propio del corcel de
los sentimientos nobles (t/tymoeidés) mientras procura en cambio dominar
y someter al otro corcel, símbolo de la. concupiscencia (epithymetik6n), que
trata de oponerse a esa dirección. También en Plat6n el centro de la parte
noble del alma se convierte en lo decisivo; podríamos decir que es el centro del eros apolíneo. Incluso la sensibilidad queda así absorbida por lo
espiritual. e evita que el espíritu pierda su poder frente a los ámbitos vitales, pero también que el instinto se aparte de la espiritualidad.
Muy a menudo, sin embargo, se ha hecho en la vida espiritual -e incluso en la religión- el intento de una espiritualización que desemboca fina1ment~ en una desespiritualizaci6n, porque todo queda en un proyecto formal abstracto que se suprime a sí mismo y pierde de vista la referencia al
todo. Justamente "la carencia de la totalidad constituye el núcleo de la

'° Mtnsch und Menschlichkeit ( 1950) , 73.
•• CL KuHL, L. , Pathologische Physiologie ( 13, Aulf., 1930). 30. También P.
CRRISTl AN: of) .

cit., 692.

135

�crisis del hombre moderno" ( Morgan)• El camino correcto sólo puede ser
el del "acto total de la persona entera" (Schwarz), o sea, el de una "escala integrativa".52 Arribamos a la esfera íntima del hombre, en la cual el
espíritu y la vida están abiertos el uno a la otra. Se trata de la regi6n de lo
interior, en la que se clan la mano la receptividad de los sentidos, las inspiraciones del espíritu y las dilucidaciones del pensamiento. En ese ámbito
se expresa la espontaneidad constructiva y creadora como fundamento originario existencial de la unidad personal humana, que presupone a su vez
una esfera de la libertad?ª Es aquella libertad que proporciona valor a
nuestras acciones ( cf. Qadir - Labore) .u El hombre es vi to de nuevo "desde arriba" ( Jores) y no sólo desde la perspecfo·a. de sus procesos empíricamente orgánicos, de modo que podemos ser afectados por el espíritu. Goetlte
verá precisamente en el alto cumplimiento psíquico-espiritual de la veneraci6n lo característico del ser humano, que lo eleva por encima de lo
puramente animal.
El problema que ahora se plantea es el de si este plano de los contenidos espirituales de sentido puede lograr todavía en nosotros una auténtica
resonancia axiol6gica. Aquí se halla el núcleo mismo de nuestro acontecer
interior, en el cual se adoptan las decisiones. Es un llamado a la "realización en los valores comunes a todos" (Werkmeister, U .S.A.), por medio de
la cual nos sentim06 ligados a los otros hombres.15 ¿ Es aún posible rec-uperar la visión clara para los dones del espíritu? ¿ Podremos dar una nueva
respuesta a.'(.Íol6gica al llamado de las intelecciones esenciales?
Buscamos, de acuerdo con esto, y a pesar de todas las tensiones, la concordancia de la vida y el espíritu, de Dionisos y Apolo. Quizá sea licito
indicar ya aquí que la vida podrá proporcionar la profundidad y el espíritu
la altura sólo cuando ese esfuerzo tenga é.xito. El poeta Weinlteber ha captado ese anhelo en acertadas palabras:
' o toméis las cosas con frivolidad; vividlas en lo alto.
Si amáis la tierra, amadla como lo amplio.
Cuando estéis jwitos, pensad en lo grande.
Y cuando estéis solos, consagraos a lo profundo."
IS T

IM

.. Cf. JoRDAN, P., HE1sENBERO, 011. cil., I, 737 sigs.
" "Das Problem des Leberu\"erstindnisses aus der Sicht des Islam", en ScuWAil.z II,
271.
.. WE.RKIIEISTER, W.,
(U.S.A.): "Gnmdzüge der meruchlichen Existenz.", en
ScHWAllZ II, 155. Cf. también Miguel RJt,._LE (Briuil) 11, 181; AusJ.'.HBANA, 330;
Dallas LASKEY (Canadá), 165.

136

De este modo comprendemos claramente que el espíritu puede convertirse
en la perfección de la vida siempre que se mantenga vinculado a la realidad
y evite la abstracci6n formal. En este sentido pleno podemos redescubrir
nosotros, los hombres del presente, la "elevación por el espíritu". Sólo aquí
puede él volver a darse en esa originalidad que parcialmente se ha perdido. ti apela también a nuestra voluntad moral, a la que puede ajustarse
el impulso vital, pues no todo tiene que nacer de oposiciones ni ocurrir sólo
por deber. La vida y la existencia ofrecen ya suficientes contradicciones
como para que el hombre pueda ponerse a prueba en el esfuerzo de superarlas.
Si estamos, por tanto, convencidos de que hay suficiente razón para confiar en las intelecciones del espíritu no olvidemos que hay en ello, sin embargo, un parcial riesgo. Jaspers habla aquí de "fe filosófica", como lo que
corresponde cuando hemos sobrepasado eJ estrecho ámbito de la orientación
matemático-científica en el mundo y tomamos posición frente a las cuestiones últimas. No obstante, yo no hablaría meramente de un credo subjetivo, sino más bien de una comprensi6n espiritual válida, que implica un
saber supraindividual obligado, en el sentido de una auténtica inmediatez;
porque sólo así convence y sólo así ha sido el espíritu el portador de toda
verdadera creación cultural.
Es preciso mostrar la primada del espíritu unido a la vida para ver de
nuevo en toda su validez la imagen del hombre y la idea de la "lmmanitas".
En nuestra obra Damonie des Willens (1948) habíamos señalado el peligro
que se presenta cuando, por desconfianza hacia el espíritu, los hombres exigen s61o la dinámica pura, libre de ataduras, o sea, la "voluntad de poder"
(Nietzsche). La discusión que presentamos en Goethe, Sinnerfahrung und
Daseinsdeutung ( 1968) nos amplió la mirada para el rango del espíritu.3 '
Por eso creemos que una "elevación por el espíritu,, es uno de los últimos
anhelos de nuestra época, para superar el paso estrecho de una "filo~üa
de la desesperaci6n" y el sinsentido de Ja existencia, experimentado tan frecuentemente por la generación joven a consecuencia de un escepticismo interior. &amp;a superación nos parece un requisito ineludible de nuestros días.

(Traducción de Rica.

.:v ···-··

• Cf. también, de] autor: Der Rang des Geistts, Gotth1ts W 11ltverstiindnis ( 1956).

137

�DOS EMANCIPADORES DE LA FILOSOF1A E r M:~XICO:
CASO Y VASCONCELOS *

DR.

ZoENÉK

KouRIM

Gidy, Francia

El periodo de actividad intelectual de Antonio Caso (1883-1946) y de
José Vasconcelos ( 1882-1959) está considerado generalmente como un lapso
de tiempo durante el cual la filosofía en México se libera de la dependencia
directa de los modelos europeos y llega a su madurez: a partir de entonces
los elementos creadores deberían vencer resueltament toda veleidad de epigonismo. ¿ Podemos realmente calificar a estos dos pensadores de verdaderos
filósofos mexicanos, conservándole a este último adjetivo de nacionalidad la
resonancia habitual que le dan las grandes filosofías del Viejo Continente?
Caso y Vasconcelos construyeron cada uno su propio sistema, en los que,
a pesar &lt;le numerosas diferencias, descubrimos analogías y parentescos significativos. J. Hernández Luna, por ejemplo, pone de relieve los tres siguientes:
la desconformidad respecto al positivismo, el gusto por la metafísica y una
actividad independiente frente al dogmatismo espiritual y la ortodoxia filosófica.1 De continuar la c.omparación, sin duda podríamos hallar muchos más
puntos de encuentro en dichas doctrinas: la base que debe alimentar el
esíuerzo renovador del renacimiento en filosofía queda la misma determinada
por los valores tradicionales del cristianismo transformados por el irracionalismo y el intuicionismo (BER.osoN) modernos; el criterio de la análisis lógica se borra en provecho de una creación estética, abierta a la contempla-

*

El original francés fue publicado en Pensl!Urs hétlrodoxes du Monde Hispanique,
Publications de l'Université de Toulouse-Le Mirail, Toulouse 1974, pág. 329-3."i0.
Traducción de Sylvie Kourim.
1 li&amp;RNÁNDEZ LuNA, J.
La f1losofia eontemporánea tn Méxieo, en Cursos y Conferencias, Buenos Aires, 1956, No. 272, págs. 10-11.

139

�ción mística; la tendencia nacionali~ta se actualiza como un anti-imperialismo latente ( que apunta al poderoso vecino del orte) etc. Sin embargo,
al lado de las semejanzas, manifiestas sobre todo en los fundamentos metafísicos de los respectivo sistemas y de su orientación a."&lt;iol6gica, hay que reconocer a ambos pensadores una personalidad particular así como una relativa originalidad.

l . .Antonio Caso.

La obra que contiene los rasgos esenciales de la doctrina de Caso apareció en México en 1916, bajo el título evocador de La Existencia comn economía, como desinterés y como caridad. Tal es, en efecto, según el autor,
la graduación que guía la marcha ascendente de nuestra reflexión en la
que la filosofía, comprendida como "la explicación de la existencia", tiene
un papel decisivo que cumplir en tanto que instrumento de un análisis crítico de los datos comúnmente admitidos y, en segundo lugar, de una ~íntesis preparatoria para una acción que emprender;.
egún esta lógica, Caso afronta primero el concepto de la vida ; ésta, realidad original e irreductible", equivale para él a "una finalidad inmanente
de acaparamiento" porque vivir "sin la idea de una finalidad consciente o
inconsciente es ininteligible" .2 Dar rienda suelta a esta finaHdad abrazando
la hip6tesis de energía vital de un H. Driesch no ~6lo lleva a un "egoísmo
consciente o inconsciente", sino que desembora en el "inmoralismo anárquico" de un Stimer que funda objetivamente "la filosoüa del imperialismo": "apoteosis de la vida pura, fuera del derecho; de la Hbertad pura,
fuera de la justicia; del poder sin verdadero amor ni finalidad moral; de la

existencia como economía"•ª

Hay que superar este primer plano natural, en el que se define a la vida
como un "máximo de provecho con mínimo de esfuerzo" ,4 pues el hombre
no puede contentarse con el nivel material alcanz.ado, con un progreso que
en última instancia se revela ficticio. Ni siquiera el innegable avance de
las ciencias y la industria logra rescatar lo ilusorio de tal creencia ante la
comprobación desengañada: •·. foralmente mmo tan inferiores como siempre" .G
la

' La exutencia como ,co11omfa, como desint,rh '1 c&lt;1mo caridad, Mf.1tico1 Edfr. de
ecretaría de Educación Pública, 1943, pág. 30.
' lbid., pág. 43.
' lbid. , pág. 44.
• Jbid., pág. 151.

140

El fracaso del criterio de utilidad en la historia fue presagiado por el
cristianismo que volvió a dar nuevo sentido a la e.xistencia, considerándola
sub speci.e charitatis; Ca.so intenta un retomo moderno a esta concepción a
través de la filosofía, armada en esta ocasión de llll conocimiento intuitivo,
más próximo a la vida auténtica s y capaz por lo tanto de oponerse efic.azmente a una visión sub specie relationis de la lógica y las ciencias. A esta
exigencia corresponde la mirada que "considera lo existente desde el punto
de vista de la belleza, sub specie pulchritu.dinis. El contemplador estético
liberta de toda relación lo que intuye". 7

En la historia de la filosofía fue Schopenhauer el que "dio al arte su
valor esencial" revelando su mensaje purificador y transformador: dentro
de la vida que "es siempre interesada"; que "es una actividad asimiladora
económica, egoísta'',• "el arte rompe la ley cósmica, implica su primera contingencia en lo humano. Es otra ley de la existencia" que se opone en "antítesis violenta y arcana" al "imperativo biológico del menor esfuerzo".
Para Caso, "el arte es desinterés innato que la vida no explica; rerlama
un esfuerzo enorme y su resultado es inútil". Gracias a é.l, el alma conquista
"la primera de las victorias. . . sobre la vida, la victoria estética" de la que
nace el "principfo de la vida superior humana", el de la existencia comll
desinterés. De ahí su afirmación categórica que "toda ontología filosófica
principia en la estética".º

"ª

Afumación que
más lejos que la teoría bergsoniana sobre la que s.e
apoya,10 dado que el autor mexicano prepone un estado ax:iol6gico -un
modo de ser/conocer- a toda dinámica del ser para que resalte mejor la
dependencia de cada ente de su sentido a la vez eternamente inmutable
y atractivo. Sólo el arte que ''no progresa" nos permite quebrantar "el círculo del interés vital" y recobrar algo más que la verdadera vista: nos abre
el camino de la contemplación con la lógica inherente (la de los místicos)
• ''Intuir es conocer viviendo" (Ibid., pág. 76). Cf. a este prop6 ito la apreciación
de Hus FRL por C.,,so; en la 6ptica de éste, la doctrina deJ primrro sintetiza la de
Iho&amp;L (tesis) y la de CoMTF. (antitcsi.s). El autor mexicano se explica sobre ello en
La filosoffa de Husserl, Mh.ico, Imprenta moderna 1934.
' La 1,cist.1ncia co,no economla, como dtsmttrls y como caridad, pág. 23.
' Cuo, A., El ¡,,msamiento {ilos6/ieo ( Prólogo y elección de E. Gan:la Máynez), México, Eclic. de Secretaria de Educación Pública, 1943, pág. 20.
' lbid., pág. 21-24.
,. " ... El arte no tiene otro objeto sino apartar los símbolos prácticamente útilei,
las generalidades convencional y socialmente aceptadas, en fin todo lo que enmarcara
la realidad, para ponemos cara a la realidad
(H. Buo ON, Le rirr, París, F.
Alean, 19:H, pág. 160).

mmna"

141

�"de la imaginación y del sentimiento". En la intuición la realidad individual
se descubre por un acto de identificación reciproca: "el sujeto es objeto''.11
La atracción lleva el conocimiento a alcanzar el reconocimiento, el hombre se despoja de su parecer, de lo falsamente útil; tras haber recono~do el
obstáculo de la vida aisladora, debe sacrificarla. He aquí cómo Caso describe la lista "de los valores de la humanidad": mientras más se sacrifica y

más di/ícilmente se efectúa el sacrificio de la vida meramente animal a fines
desinteresados hasta llegar -desde la contemplación estética '.Y las simples
buenas acciones- a la acción heroica, se es más noble.1 '
Equivaliendo el sacrificio al máximo de esfuerzo con minimo de provecho, 13 constituye el tercer concepto-clave (después de los de la vida y del arte)
de la doctrina de Caso y designa el último estadio -de nuevo operativamente activo- del proceso ascendente del existir humano. Se trata de algo
m.-ís que de Wla toma de conciencia y de un cumplimiento consecutivo a la
obligación imperativa; para sacrificamos, estamos movidos ante todo por el
entusiasmo el bien que despierta y se realiza en el curso de la "experiencia
fundamental, moral y religiosa,, -la de la caridad que se sitúa al lado
opuesto del universo natural de la economía. El hombre se transforma en
ella y toca al infinito en esto que puede salirse de sí mismo, entregarse y
consagrarse al otro sin temor a agotarse. El ser biol6gico, sometido a la acción centrípeta, ha dejado lugar al ser moral caracterizado por la acción
centrífuga -la negaci6n, la superación se vuelven trascendencia. u
No es pues de sorprender que la obra que se quiere filosófica sobre La
existencia como economía, como desinterés y como caridad tennine en manifiesto de la fe cristiana en el que se hallan exhortaciones de esta índole:
"Lector: lo que aquí se dice es s61o filosofía, y la filosofía es un interés de
conocimiento. La caridad es acción. Ve y comete actos de caridad. La filosofía
es imposíble sin la caridad; pero la caridad es perfectamente posible sin la {j.
losofía. . . Todas las filosofías de los hombres de ciencia no valen nada ante
la. acción desinteresada de un hombre de bien". Y un poco más lejos: " .. .la
moral y la libertad humana se compendian en la imitación de Jesucristo. Tal
vez podría supr~ la ética como filosofía especulativa, y decir a los individuo y las naciones esta palabra única: ¡ imitad a Jesús!" u
t,,msnmie-nto filos6fico, págs. 23-6.
La 1rxist1mcia como economfa, como d1sinterés y como caridad, pág. 153.
11 /bid., pág. 154.
11 Cf. CASO, A., Antología jilos6fica, México, 1957, pág. 62 y Evocaci6n de Arist6t1les,
Mbcico, 1946, pág. 86.
"La existencia como economla, como desinterés y como caridad, págs. 171 ,199.
u El
u

142

Aparentemente, el sistema construido por Caso se colocaría bastante fácilmente dentro de la noción general de un idealismo cristiano perteneciente más
bien al siglo XIX que no al siglo XX. Sin embargo1 semejante clasificación
definitoria dejaría de lado dos puntos importantes que no aparecerían tampoco en un análisis puramente estructural: l. la intencionalidad filosófica del
autor; 2. la función ideológica de sus escritos.
l. A Caso continúa la línea latinoamericana de los pensadores-educadores
que creen en la posibilidad de transmitir una moral espiritualista eficaz por la
virtud de la pedagogía filosófica; 16 en consecuencia, elabora un proyecto metafísico correspondiente a la exigencia de la liberación y del desarrollo de la
persona humana. Y sólo en la medida en que logra realizar su intención, en
que el proyecto inicial sirve de apoyo óntico a un método de explicar-actuar
es como su pensamiento releva de la filosofía y puede reivindicar rasgos de
originalidad.
Partiendo de los datos biol6gicos, hay que hacer viva la ecuación a primera vista abstracta: "Libertad es pensamiento. Pensamiento es libertad";
obtener que se garantice la autonomía que está "en la esencia del pensar".11
Empresa condenada de antemano al fracaso si el mundo queda cerrado por
su materialidad; pero la esperanza 18 del "acto puro,. persiste como resorte
analógico a la energía infinita, divina ("Dios es Amor"); la personalidad
se personaliza por su propia voluntad; ahora bien ésta "sólo se determina
por sí, en el acto de caridad, es decir cuando se niega a sí propia".1-9
Caso echa así la base de un personalismo cristiano en el que el desprendi11 Cf. CAso, A., La jilosofla de la cultura y el materialismo hist6rico. México, Edic.
"Alba", 1936, pág. 109 donde el autor aprecia a F. G1Nl!R DE LOS Rfos, como un
''gran místico laico", etc.
iT [bid., pág. 90.
11 GAos, José, (Filosofía mexicana de nuestros dlas, México, 1954, pág. 127, nota)
not6 muy atinadamente la proximidad de las concepciones de CAso y de Gabriel
MAR.CEL, en este punto preciso. El ül6sofo francés expresa la suya en Esbozo de una
fenomntologla y de una mttaffsica de la esperanza (Esqui.ss, d'une phlnoménologu
et d'una métaphysique de fespérance): "Me parece muy importante subrayar aquí,
... , que la esperanza, por un nisus que le es propio, tiende invenciblemente a trascender los objetos particulares a los cuales parece en un primer momento apegarse"
(Homo viator, París, Aubier, 1963, pág. 41). La mejo.r característica de esta actitud
fue dada sin duda por M . M. Davy: "La verdadera esperanza ae distingue de la
rebelión no sólo en eso que es aceptación, sino porque supera la aceptaci6n, es más bien
una no aceptaci6n positiva" ( Un. philosophe itinérant. Gabriel Marcel, París, Flammarion, 1959, pág. 272).
:11 La 1xisw1cia como economía, como desinterés y como caridad, p. 185.

143

�miento de lo cotidiano va unido a la acción moral individual y la 006IIlología
se confunde con una ética univenal del bien. 20
2.-La praxis filos6fica de Caso se aleja bastante del esquema prospectivo propue to -esquema que indica a la filosofía la tarea "de hallar la
síntesis de lo estético y lo lógico, como la de lo ético y lo económico, como
la de lo metafísico y lo histórico" 21 - para que se la pueda calificar de
ideológía, tributaria de una opción preconcebida y justificable filosóficamente sólo a posteriori y dentro de los límites de un horizonte absolutizado. Así,
la fuerza y la debilidad del sistema en cuestión resultan determinadas por
la circunstancia mexicana: su autor combate la ideología reinante del positivismo empobrecido y vulgar (cuyo apogeo coincide con la dictadura de
Porfirio Día:z., 1876-1910) ,2z sus secuelas y prolongamientos; la reacción eficaz no puede hallarse sino en un espiritualismo personalista -y de este
modo el método de explicar- actuar se invierte en receta que es preciso
aplicar. Aunque se alzara contra la importación de las doctrinas europeas,
Caso se halló en la imposibilidad histórica de proceder diferentemente: al
querer urgir la maduración intelectual de su país, llegó a ser víctima de la
ilusión sociológica de bipolarización de las "realidades", lo cual poco distingue la interpretación y utilización de los conceptos. De ahí un romanticismo sugestivo, pero filosóficamente sin salida. 23
11 Entre las diversas opiniones relativas a la posición filos66ca de Caso, citemos
algunas por lo menos: P. Romancll la considera como "un dualismo cristiano" (La
formaci6n de la mentalidad mexicana, México, 1954, pp. 88-108) , A. Sánchez
Reulet la designa como un "pragmatismo con inspiración crutiana cierta" ( La filosofía latinoamericana cont1mporán1a, Washington, 1949, p. 272) ; mucho más
cuestionable aparece la opiru6n de O. Robles, el cual preconiza que "se trata verdaderamente de una / ilosoflo existencial" más consecuente con sus postulados que
la de los mismos Jaspers o Heidegger porque "en el pensamiento de Caso la ,xistencia total es jerarquía ontológica cuyo grado rupremo es la persona" ( "A. Caso y
el herofsmo filosófico", in Homenaje a .dntonio Caso, México, ed. Stylo, 19-H, p.
66). Pues si Caso en efecto anticipa parcialmente la problemática conocida luego
como la del existencialismo, la trata netamente de una manera preexistcncialista
( véase por ejemplo la relación hombre-Dios).
111 La existencia com.o ,conomía, como desinterAs .Y como caridad, p. 23.
:&gt; Cf. ZEA, L., El positivismo en MAxico, México, 1943, part. pig-. 200 y passim
-A. Caso fue uno de los cofundadores y el primer presidente del Ateneo de la
Juventud (inaugurado el 28 de octubre de 1909; figuraron en él, entre otros,
P. Hernández Ureña, A. Reyes y J. Vasconcelos) que llegó a ser el centro de
difusión de las ideas no-conformistas y anti-regimiatas.
n •0 hay discípulos de Caso en filosofía. Y aunque lo consideran hoy como
fü6sofo, tos comentarutas subrayan ante todo su papel intelecwal, moral y precursor. Cf., por ejemplo, C. Esca.nd6n, S. J., La r11sJnusta moral en la filoso/Ea del

144

A falta de análisis, el pensador mexicano se ve obligado a bwcar los
motivos de una comprobación: "Un hábito de mala voluntad envenena la
actitud de los mexicanos con respecto a los otros. Todos somos enemigos
de todos. El mexicano ni cree ni ama; por esto nada espera. Las desenfrenadas pasiones se encabritan al azote protervo del mal y el rencor.. Ninguna obra duradera puede nacer de esta monstruosa agitación moral".24
A partir de 1910, México está sacudido por una revolución que se traduce en una retahíla de revueltas que no se interrumpe más que durante
un corto recalmón. A embrollo tan trágico, Caso sólo ve un remedio: "La
más urgente de las enseñanzas, entre nosotros, es predicar el olvido de las
ofensas y el amor al prójimo... El problema social de México, como el de
todas partes, es una cuestión moral". 25
La voluntad de promover e imponer valores ideales en un medio aferrado a lo más concreto repercute necesariamente en el nivel teórico: las afirmaciones de Caso no alcanzan nunca el estadio de pruebas y su intuición
no tiene sino una única fuente: su fe. Para cerciorarse de ello, basta con
leer atentamente la obra en la que expone --en contraste con el marxismo- su filosoüa de la historia: La filcsof !a de la cultura y el materialismo

histórico.
Reitera en ella la identificación de lo económico y de lo instrumental por
un lado y la independencia del vaJor en relación con el ser, por el otro.
El universo, en tanto que nosotros lo percibimos, en tanto que significación, se revela pues dualista, compuesto de la "natura" y de la "cultura".
La ruptura, empero, no es total entre "la causalidad final", presente "en
el mundo biológico y en el social", asegurando, algo paradójicamente, la
relación, el valor económico (que no lo es del todo) : "No es el ser la causa
del llegar a ser; sino el llegar a ser (la utilidad del producto) , la causa del
ser (el artículo producido) . . . Suprimase la finalidad de una producción
dada, y la propia producción desaparecerá sin remedio. El valor económico, de esta suerte, lejos de subordinarse a la sola causalidad eficiente im'
plica el orden de los deseos y las creencias históricas. Es algo psicosocial,
intrínsecamente". 211
maestro A11tonio Caso )' .ru impacto ,ultural 11n ~i intelecto mi:xica-no, México, ed.
SHCP, 1971; J. H. Haddox, Antonio Caso, Philosopher of Mexico, Austin, The Unjv.
of Texas Pre$S, 1971.
" La filo.1ofía de lo cultura )' el malerialismo histórico, p. 96.
21 El problema d, México )' la ideología nacional, Mlxico, Ed. "Cultura", 1924,
p. 59.
'" La filosofla d, la cultura )' el maJerialismo histórico, pp. 21, 19.

145
bumanitu.-10

�El error del materialismo histórico consiste en desatender esta transitividad, en postular la preponderancia exclwiva del últim~ anclaje en _lo material , como el intelectualismo hist6rico lo hace en lo ideal; en olV1dar que
"la materia no se manipula socialmente sino a través de la cultura", que
sólo "de este modo se convierte en riqueza" .'27 Después de ver definida
la cultura "como creación de valor~", el lector espera que este comienzo
tan prometedor prefigure el desarrollo de la tesis, un análisis de Ja dialécti~
de la historia en la que el hombre -tal Sísifo- intenta comprender '! asir
la oportunidad de su realización. Desgraciadamente no se nos ofrece sino
la relación de wi asc;enso lineal: mientras lo físico queda aprisionado en el
espacio y el tiempo, lo psíquico sólo se da en el tiempo. Pero "o~ formas de la realidad, las esencias y los valores, son fuera de todo tiempo y
todo espacio", porque el ser-esencial, inmutable, indivisible (co-existente en
lo psíquico) excluye el tiempo: "la esencia se da en nuestra intuición esencial y no existencial fuera de todo tiempo y todo espacio", 28
Desde semejante posición, tachar el marxismo de "falso esquematismo dela historia" y oponerle "un dilema inflexible; materialismo o ciencia, fundamentación marxista o "socialimio cientllico" ,2° sin duda no consigue el efecto
deseado. Porque la argumentación de Caso se revela ser aquí, una vez más,
estrictamente teleológica: "Lo natural es un proceso que no se piensa como
bien. Si se quita, pues, la noción de bien o de valor, todo se reduce a la
espontaneidad de la naturaleza". Por tanto, la vida no puede pretender
al "valor supremo", ya que tal atribución condenaría "por anticipado el
heroísmo y la santidad".ªº
El verdadero progreso, la humanización del hombre, consistirá pues en la
elección, en la adhesión activa a los valores eternos, cultivando el amor, la
voluntad y la inteligencia, capaces de vencer la fatalidad material.ª 1 De
otra forma, quedaríamos presa del "ánimo absurdo de dominación" que
lleva al precipicio del apocalipsis; "si el mundo moderno ha de salvarse,
s61o será instruyéndose y edificándose de nuevo en las páginas del Banquete platónico". Profecía que es necesario completar: ''Al lado del Banquete, la Cena; junto a Platón, el Evangelio".12
Este ideal, Caso lo inscribe en su sistema menos como un punto metafí" lbid., p. 22.
11 lbid., pp. 55, 60.
'" lbid., pp. 25, 33, 37.
11 !bid., pp. 160-162.
11 Of. CAso, A., Discursos a la naci6n mtxicantt,

ª
146

La filoso/la de la cultura

)1

léxico, 1922, p. 239.

el maltrialismo histórico, p. 164.

sico culminante que como una meta teórica a la que tenemos que aproximarnos por el trabajo educativo que incumbe exclwivamente a los filósofos,33 poseyendo éstos solos el indispensable instrumento del conocimiento
ético, ejerciéndose en tanto que praxis individual la fuerza moral de per-

suasión.
El juicio de Caso sobre la civilización contemporánea, "consecuencia de
las luchas sociales", está muy lejos de ser favorable; según él, su "carácter
esencial. . . estriba en su universalidad, en la sociali7.ación de las regiones
del planeta, en la concatenación de los esfuerzos individuales y colectivos".34
Esta tendencia a la uniformidad se opone naturalmente a la acción filosófica concebida por nuestro autor; la esperanza del renacer, de la inversión
de la tendencia dada., el campo para la realización del proyecto, ei¡tán contenidos en el futuro del pueblo latinoamericano en general y en la prespectiva
de la revolución mexicana en particular. 3 ~
América se presenta como heredera natural de lo mejor de la cultura
europea. Ella es la que asegurará la inmortalidad de la civilizaci6n occidental a través del progreso moral hacia el bien y la justicia, progreso que
desembocará en el nacimiento de un "alma colectiva'' perteneciente a una
raza de porvenir: 89 "nuestros pueblos americanos valen como potencialidad,
como esfuerzo humano posible, como energía vital de inmensas perspectivas
hist6ricas, no como realidad actual, no como cristalización contemporánea de
prestigios comparables a los europeos" .17

JI.

JosJ V asconcelos

"Vasconcelos es hoy en día la figura de mayor relevancia intelectual en
Hispanoamérica", escribió A. Basave en 1958. 86 Estimación que no parece
exagerada si miramos la obra considerable de este personaje mul tifacético;
jurista, político varias veces exilado, candidato desdichado a la presidencia
Cf. Antología filos6fica, p. 151.
.. El /)robl,ma de Mhico y la id,ologla nacional, p. 83.
• Cf. VlLLEOAs, A.. La filosofía de lo mexicano, México, F.C.E .. 1960, pan. pp.
58-61, que esboza un paralelismo entre la doctrina de Caso y las fases de la revo11

lud6n mexicana.
" Cf. CAso, A., Discursos a la nación mexicana, pp. 38-9.
., CAso A., "Una Polémica en torno al porvenir de América Latina", en Filosof/a
,i /tiras, México, 1961, Nos. 43-44, p. 287.
" BASAVX FnNÁNDBZ DEt. VALLE, A., La filoso/la de José Vasconcelos, Madrid, Ed.
Cultura Hispánica, 1958, p. 451.

147

�de México. reformador de la enseñanza pública, narrador y filósofo -autor
de una d~trina ins6lita en la que quiere imprimir a toda costa un carácter
de universalidad-, "Vasconcelos recoge la problemática que había inquietado a Caso y, tratándose de modo diferente, la enriqueció, encuadrándola
dentro de un sistema más vasto". 89
-Lo que le da más peso y resonancia en relación con Caso, pero al mismo tiempo hace aparecer con mayor claridad inconsecuencias difícilmente
admisíb]es cuando de filowfía se trata: lo arbitrario del voluntarismo, encarnado en el particular en una mística y un mesianismo --expresiones de un
irracionalismo extremo.
Se manifiesta ya en la parte critica de las afirmaciones de Vasconcelos una
falta de seriedad metodológica ( que, dado el parentesco señalado, alumbra
también la carencia de Caso en este dominio), así como su evidente esencialismo. He aquí un ejemplo: "La falta de atención a las verdades de la experiencia científica lleva a los existencialistas a lo Sartre a errores pueriles como
suponer que la existencia humana es "lo opuesto al ser de las cosas", no es
"lo que e.s, sino lo contrario", o sea "un ser que se está haciendo". La segunda
ley de la termodinámica nos enseña que en tanto las cosas se están deshaciendo, la conciencia. del hombre lucha para no dejarse arrastrar de las
cosas. El hombre. . . es germen y factor de la creación, justamente porque
el pensar engendra un mundo nuevo que se opone a la homogeneidad de la
fuerza en desintegración y contiene esa desintegración, salva de ella lo mejor
del Universo" .• 0
Además de unas imprecisiones que nos parece inútil subrayar, Vasconcelos
mezcla sin escrúpulo varios planos de reflexión e investigación. De manera
idéntica, es decir sumaria, recha7.a la filosofía de Husserl y la de Heidegger;
no disimula su aversión por el pensamiento unamuniano y hasta sostiene que
el aporte de la obra de J. Ortega y Gasset para la evolución espiritual de
América Latina es insignificante, si no nefasta. 41 También estamos obliga•
411

VILLEOAS, A., op. cit., p. 65.
Filosofla Estltica, Buenos Aires, Espasa-Calpe, Argentina, 2a. ed., 1952, p. 14.

.., Vasconcelos habla desdeñosamente de la fenomenologia de Husserl: "Se trata,
en resumen, de formas huecas con las que no se puede hacer otra cosa que ingre&amp;arlas en el mecanismo 16gico de un logos fantasmal ... ". El sentido común le basta
también para ridiculizar a Heidegger: " ... pregunta el bobo en un estilo enredado. . . Preguntas de esta índole las formulan los niños. . . ¿ Por qu~ existe lo existente y no existe más bien la nada? Pero la nada es lo que no existe, ¿cómo
podría existir?". Acerca de Unamuno "que vivi6 intoxicado nada más de palabras",
aprendemos que "no quiere ser cat6lico, pero se refugia en un cristianismo que se
diluye en la filosofía y se eruerm;¡ con las dudas ramplonas, las angustias verbales

dos a constatar que evita cuidadosamente mencionar las tesis de Caso, sin
embargo, algunas veces muy cercanas a las suyas.
Si pudiera subsistir una duda en cuanto a la posibilidad de descubrir
en la doctrina del primero elementos que permitieran establecer una relación de correspondencia analógica con las filosofías que Europa conoce como las de la existencia, del ser y de la vida humana, parece totalmente
disipada respecto a Vasconcelos a pesar de algunas tentativas hechas en
dirección opuesta,'j Insistimos en este punto, dado que la filosofía posterior en México, conscientemente apegada a la interpretación sistemática de
la realidad histórica, social, étnica o simplemente humana de este país, ende un Kicrkegaard". Por un error más importante aún, Va11concelos, que nunca
oculta su preterui6n de pasar por el portavoz del hispanoamericanismo, oonsidtra
a la generaci6n del 98 decadente, "moralmente minada", debido a lo cual España
ha llegado a ser culturalmente estéril, colonizada por influencias extranjeras. Consecutivamente, "Ortega y Gasset, en la Reuista de Occidente, comenz6 a hacerla
de mentor de una gcneraci6n que renegaba de sus orígenes." (Obras completas, Mf.xico, Libreros Mexicanos Unidos, 1961, t. IV, pp. 502-512.)
" Por ejCI11plo, 1a de Jos~ Gaos que, categ6rico por lo que se refiere a Caso
( "se trata de una filosofía existencialista en el sentido más riguroso dado a este
término en nuestros días, si este sentido es el de un filosofar que toma por punto
de partida la existencia humana en lo más peculiar de ella (su. esencia, su ser. ontologla fundamental) para llegar a una Weltanschauung ... "},
sensiblemente
su opinión cuando aborda en el mismo tema en cuanto a la obra de Vasconcelos;
si no podemos hablar de un existencialismo "en el sentido de 1a. negación absoluta
de las esencias, a la que no llega Vasconcelos", es posible hacerlo 1'en un sentido
cercano a aquel en que algunos tomistas de nuestros días se esfuerzan por presentar
la filosofía de Santo Tomás como una filosofía de la existencia" (En torno a la
filoso{!a mexicana, 1, Mb:i.co, Porrúa y Obregón, 1952, pp. 66-7). Cf. tb. J.
Gaos, Filoso/la mexicana dt nuestro1 dias, pp. 129-142. Se podría decir en cierta
medida que Gaos, al querer historizar, establecer una continuación evolutiva e inintcm.unpida del pensamiento mexicano, toma aquí sua deseos por la realidad. Sin
aducir otras contrapruebas a las ya citadas, es fácil oponer a estas aseveraciones
una opinión del campo atañido, de un fil6sofo cristiano que nconoce la autoridad
tomista. He aquí lo que escribi6 A. Basave al respecto y que permitirá resolver la
cuesti6n: "Nos había prometido Vasconcelos un capítulo sobre el ser y sus variantes, que esperábamos que fuera de metafísica. Hemos terminado de leerlo y no!
queda una impresión de habérnosla con un baturriUo de metafísica, teología, cosmo•
logía y ciencias particulares que, salvo el valor de algunas intuiciones dispersas, a
ninguna conclwión nos ha llevado" (La filosofía de José Vasconcelos, pág. 419).
Cfr. a este propósito también el comentario y la discusi6n que igui6 con A. Caturelli, en Sapientia, Buenos Aires, 1959, Nos. 51 y 53, pp. 52-55 y 197•W7. A..
Basave rechaza con inclignaci6n el que cuenten a Vasconcelos entre los e."tistcnciafütas, basándose únicamente en su proposici6n varias veces citada, a saber que "toda
filosofia ha de ser una filosofía de la existencia". ¿Autoriza esta enJátic::i. declara-

mama

149
148

�cuentra su inspiración y toma su equipo teórico precisamente en los representantes eminentes de esta corriente de ideas. 43
El extremismo dogmático de Vasconcelos se revela no sólo en la crítica
sino también en la adhesión-filiación que reconoce. Así su "bergsonismo",
que él mismo proclamó, no tiene en común con el verdadero Bergson más
que el conocimiento de la filosofía de éste por el fogoso autor mexicano
cuyo pensamiento parte de lo menos racional de la teoría del maestro para
volar hacia las cimas inaccesibles a todo caminar discumvo."
Un ejemplo entre muchos: Mientras Bergson (en el capítulo III de Deux

sources, de la morale et de la religion) reconoce que la experiencia mística,
insuficiente por sí sola a los ojos de un filósofo, debe ser completada por
otras formas de experiencia antes de desembocar sobre una certeza definitiva, Vasconcelos tras bacer un paralelismo entre el misterio del ser y el
"contenido energético" del pensamiento, que responde a una potencia análoga "del Absoluto", afirma lo contrario: "El pensador totalitario, el verdadero filósofo, retiene lo que es vida, no vivencia abstractiz.ada, lo qne
hay de poder divino en la chispa milagrosa, origen y ca~a de tocio lo que
después será desarrollo''. 45
Para entender mejor la importancia del papel y el alcance del funcionamiento de la intuición enteramente mística en Vasconcelos, es necesario
detenerse en el núcleo de su sistema, designado como Monismo estético y
presentado en una obra de este nombre en 1918.
El autor escoge por punto de partida la filosofía de Kant, en la que
practica una especie de inversión axiológica: " ... creo que ha llegado la
ci6n a incluir a José Vasconcelos dentro de los cxistencialistas? ¡ No! Porque su
actitud, el desarrollo de su sistema y sus conclusiones nada tienen que ver con
el decadentismo de los Sartre, los Jaspers y los Heidegger. . . su existir es, sobre
todo, energía espiótua1" (lbid., p. 139).
ª A propósito de esta etapa Cfr. Z. Kourim "Un chapitre da l'bütoire de la philosophique au Mexiquc: La tentative de la philosophie de l'etrf' amfricaill", en
Cahiers du monde hispariique et luso-bresili1m, Toulouse, 1969. o. 12, pp. 145-170,
y del mi!Illo autor, Ensayo de la filosof!a de la cuUur11 americana: Leopoldo lea, en
lbero-Ámericana Pragensia, Praga, 1970, Año 1V, pp. 143-158, o ibid., en Humanitas,
Monterrey, 1970, No. 11, pp. 113-131, o ibid,, en Latinoamirica, Centro de estudios latinoamericanos, U 'AM, Méicico, 1974, No. 7, pp. 77-100, o ibid., en Humboldt, Munich, 1974, No. 54, pp. 76-82.
" cr. RoMANl!t,L, P., op. cit., pp. 116-117. y A. Guy, "José Vasconcelos et Bergson", en R11vista M11xicana d11 Filoso/la. México, 1959, No. 3, pp. 63-70, o, en Bufütin.
d11 la Sociltd Fran,aite de Philosophíe. 1959, año 53, pp. 139-143.
0 "Bcrgson en México", en Filosofía y Ldras. México, 1941, No. 2. p. 252.

era de las filosofías estéticas, de las filosofías f undada.s, ya no en la rat6n
pura ni en la raz.ón práctica, sino en el misterio del juicio estético. El principio unificador, capaz de participar de las tres fo.nnas de actividad, la intelectual, la moral y la estética, lo busco en la crítica kantiana del juicio
estético, en el pathos especial de la belleza"-46 La meta de este pathos
estético, de su dinámica, se halla en "el fin Uno y divino" que podemos
llamar también el "ser definitivo" que nos libra del ritmo mecánico del
mundo. Porque la misma belleza "aspira a la síntesis y a la totalidad ... ,
llave del cielo y camino de la divinidad", Como arquetipo del progreso
"totalista" hacia Jo absoluto, el arte se impone, ya que tiene por esencia "una
alquimia de lo rítmico y lo melodioso del yo, unido a lo profundo de la naturaleza". Lo dado o la realidad estética desafía y supera las leyes a las
que todos los demás fenómenos quedan sometidos; se trata aquí "de una
nueva manera de devenir sujeta a las leyes distintas del devenir cósmico.
Un devenir espiritual". El arte, a través de la riqueza de sus medios de
expresión, nos ofrece así la posibilidad de aproximamos al "estado definitivo de la sustancia".*7
Desde este punto de vista, en la jerarquía artística, la música es la que
se sitúa al nivel más elevado. Vasconcelos nos invita a hacer de ella nuestro modelo, a imitarla, a "disponer las idea.e; como temas orquestales, desarrollándolas por senderos sin término y por analogías profuncias. Esta es,
justamente, la reforma que necesitan el pensamiento filosófico y la literatura''. Gracias al método musical3 el espíritu adquirirá una potencia sintética desconocida por la ciencia; esta nueva facultad sustituirá la afinidad a la generalización habitual: la "síntesis estética. . . realiza lo universal sin abstraer ni amenguar, sino aumentando el valor de lo particular que
contribuye a formarla'' .• 8
El procedimiento extral6gico que permite alcanzar lo universal-concreto
en la filosooa exige naturalmente un género original que sustituirá la inexactitud del ensayo y el carácter abstracto del tratado, utilizando en vez
de un sorites y de fórmulas, una "yuxtaposici6n y fusi6n de convicciones''.
El modelo musical de este nuevo método de creaci6n, nos lo suministra la
Quinta Sinfonía de Beethoven; como ejemplos logrados en filosofía y literatura, se podría citar Matiere et mémoirt de Bergson, Also sprach Zarathustra de Nietzsche y Peer Gynt de Ibsen.
Es evidente que la concepción del mundo, resultante del empleo de mé.. Obras completas, t. IV, p. 16.
.. Jbid., p_p. 57 y 63.
' lbid., pp. 28 y 37.

�todos exclusivamente estéticos, llevará la marca indeleble de tal procedencia Se funda en efecto, en el triple acto de una existencia graduada que
delimita tres clases de actos: "1. El acto repetición, clase que abarca todo
fenómeno sensible, sujeto a la experiencia científica.. . 2. El acto desinteresado, creador del mundo moral: aquí la ener 'a se traslada de un sujeto
a otro por impulso voluntario y generoso, pero generalmente sólo se aplica
a fines finitos. 3. El acto incremento, la obra de Ja belleza que nos aumenta o identifica, por modos melodiosos con todo lo que nos es e.xtcmo y
extraño; un impulso que no se obliga a dejar de ser nosotros, pues Cunde
nuestra masa individual en el infinito y nos hace sentimos Infinito"!º
'

sun-

La tendencia dominante del pensamiento va~conceliano, tendencia
boliza.da por una elevación progresiva del espíritu hacia el valor absoluto,
nos autoriza para considerarla como una variación del idealismo clásico;
de ahí la certeza de que el encuentro de Vasconcelos con la religión no
puede pasar por hecho contingente. Ahora bien, incluso en este caso, franquea la frontera y da un paso más. Aunque afirma la superioridad del
heroísmo cristiano cuyo patitos "corresponde a la categoría suprema de la
estética", aunque nos dice que "la esencia del cristianismo consiste precisamente en una energía derrochadora y omnipotente, antinewtoníana y pitagórica tal como la presentan los evan!!elios" ,5° quiere agregarle e integrarle, junto a la religión de Cristo, Plotino y Pitágoras, la enseñanza. védica.61 La visi6n final del manimos estético sale sobre la descomposición o
mejor una transfonnaci6n aniquiladora de la materia, siendo dada ésta
"cuando predominan los ritmos pobres, la repetición y la equivalencia";
pero "si triunfan los ritmos estéticos, aquella misma sustancia se organiza.
como espíritu y cotnienza a darse cuenta de lo demás y de lo infinito¡
comienza a vivir en el Todo". Y se salvará el espíritu el día que ya no
encuentre materia, el día que "ya no {haya/ caer ni perecer, sino totalidad
multiforme e infinita". 53
• Jbid., p. 57. La analogía con la triada del tistema de Caso parece indiscutible
(para ambos pensadores, e trata aparentemente de una reminiscencia de tres rsta•
dos po itivistas} ¡ pero el esquema de Vasconcelos, a pesar de su dinámica e,cpllcita,
tiene un carácter marcadamente más subst.ancialista; el telos de la existencia se realiza
para él en una identificaci6n matica, mientras que Caso lo ve en un acto de caridad
aiempre renovado.
• lbid., p. 73.
11 "Mi fe se había ligado indisolublemente con hu &amp;agradas erueñanz.as del Karma
y la t.ransmigraci6n por escalas sucesivas, donde hemos de ir excediendo gradualmente la idiosincrasia humana, progresando indefinidamente hacia la divinidad" (lbid.,
p. 67; d. tb. Obras computas, t. [Il. Mbtico, 1959, pp. 87-361. Estudios&lt; indo1tá11ico1).
• Op. cit., t. IV, pp. 91 y 64.

152

El desarrollo del monismo estético, su aplicación y las consecuencias que
de ello resultan, puede hallarse en las obras siguientes: Tratado de Mttafísica (1929), Etica (1932), Estética (1935), Lógica Orgánica (1945), Todología ( 1952) y Filosoffa estética ( 1952) . A pesar de algunos cambios de
detalles (por ejemplo en vez de la sinfonía, el contrapwito es lo que llega
a ser modelo metódico) , las lineas de fuerza del sistema apenas sufren modificaciones, como tampoco tiene mayor seriedad la argumentación aducida
para postulados a veces fantaseadores.
El fenómeno de la belleza escapa del orden natural de las cosas¡ según
Vasconcelos, hay que reconocerle el estatuto particular, sui generis, irreductible a toda definición por leyes abstractas. Llegamos a ella merced a la actividad del órgano estético, el alma, concebida, al opuesto de las existencias
abstractas del idealismo como 'una cosa concreta". "El carácter de la
función de este órgano es sintético a diferencia de la función inteligente que
es disociadora . • . El discurso deshace, separa las ideas para después clasificarlas; el órgano estético, crea conjuntos vivos ... El artista ejercita algo
de ese don divino que consi te en llevar cada parte a su todo y cada elemento a su condición de b'ascendencia. Todo a través de su proceso de
ritmo, melodía y armonía." os
La realidad está organizada de acuerdo con estos tres a priori: mentaL
ético y estético. Al origen de la génesis de este último (Vasconcelos rechaza

la evolución dialéctica del ser) -pues lo que fonna lo original a secas- no
se halla la idea sino el hecho, el ser que será interpretado. De su "consideración primera ... , nacen tres corrientes": por la invención de la idea, "subs-tituto representativo mental del caso concreto", se constituye la filosofía; "en
seguida, del ser nace una conducta cuyas leyes se nos dan en el querer;
luego, del querer nace la armonía cuya ley nos da la estética". Ley que se
inscnbe dentro de la filosofía estética, "etapa final de la filosofía'' o de la
Sabiduría; la búsqueda de "la síntesis de los heterogéneos" sustituye en
ella los análisis y síntesis formales de la ciencia según las reglas de la "Lógica
Estética' que coordina la heterogeneidad conforme a las normas -otra vez"del ritmo, la melodia y la annonía". es decir calitativamente, el criterio de
esta coordinaci6n es el "del fin más alto, alcanzado por liberación y salvación".H

En su Lógica orgánica, Vasconcelos suministra un esquema gráfico de las
facultades humanas; las representa (sin grados inferior o superior, equiva., lbid., p. 1282.
"' !bid., pp. 542 y 588.

153

�lentes a 1a subcomciencia y a la contemplaci6n miltica) mediante tm clrculOI conc:éntric.ol: 1a Totalidad, de la que trata principalmente 1a lógica es~tica, esti rodeada por la conciencia (''noción de ser") ; los drcub siguientes delimitan el dominio de la inteligencia donde las formas están apli•
cadas a lo real (lógica formal) y de la acción dirigida por la "voluntad
esclarecida" y finalista (lógica ética). A cada una de estas divisiones corresp:,nde un a priori (formal, ético o finalista, y estético o calitativo) que ordena a su vez un cuadro de los elementos -en cierto modo super-categoñas
que van de la "atención" al "disfrute de salvación"."
Todo esto -el encadenamiento de tesis inverificables fuera d ]a construcción de la que constituyen las piezas inclisperuables en principio deduc-

tible del postulado del conocimiento como coordinación, nos lleva a la conclusi6n que el "conocimiento por c.onnaturalidad es superior al conocimiento conceptual ... La facultad de percibir lo divino; facultad de ver lo invisible, con percepción del espiritu, no se da por ejercicio o disciplina mental
16gica o matemática; se da únicamente por el amor de la criatura al Creador. . . El conocimiento analógico, por connaturalidad, tiene como condición la caridad".H
De ahí que el orden estético no es otra cosa que "el ordo amoris de an
gustin" y la estética "la mística del pensamiento contemporáneo" .'1 El ser
.. /bid., p. 573. Parece probable que este esfuerzo de Vuconcel01 para llegar a
una fonnalización de NI principios intuitiv01 pueda explicanc, fuera de la influt'ncia reconocida de Kant, igualmente por la, inconfesad , del potitivinno 16gico norteamericano al que repracha sobre todo el "olvido de la función estimativa del penar''.

cognoscible

y conocido por esta vía ae revela necesariamente antidialictico
pero no inmutable como el de Parménides; sus rasgos aenciales, la identidad interior ( de la parte y del todo) y la coherencia son ante todo lo que
le hacen universalizable. Desde este punto de vista, Vuconcelos critica a J.
Maritain por su idealismo, el cual se parece al de Hegel, que afinna la existencia de los entes subsumablcs en lugar de reconocer la individualidad de
ca.da creación ¡ "el ser no se propaga por géneros y especies, cada una de
sus expresiones es unívoca". "El ser es ... no acto puro, sino la sintesis de
todos los actos, el acto que imprime la coordinación a todo lo que existe y
p0r lo mismo cumple el requisito de ser quitn . Realiza el soy el que fa'!

o sea el Creador de todo cuanto existe." 111
E] pensamiento vasconceliano da aqui el paso que separa al misticismo
estético del misticismo ontológico donde todo el método discunivo -el razonamiento que combina datos intuiti os- debe desembocar en la tcologia:
n ésta puede el autor descargarse de su tarea de describimos en filótofo las
modalidades de ascensi6n hacia el pñncipio lvador de la divinidad; le bas-

ta con referirse al Evangelio.ª•
El "monismo estético" constituye así el marco de orientación para la parte d la obra de Vasconcelos designada como sociología y que con,-endria
mejor llamar profética: en el escrito publicado bajo te nombre. se puede
lttr: " 010tro&amp; somos otra raza nueva y mc-zclada. en presencia de otra zona
del mundo, hermosa y virginal; pero nosotros poseemos mayor preparación
cultural, mejor preparación técnica que la que poseyeron 105 arios primitiVOI;
en consecuencia estamos comprometidos ante la civilización, a dar frutal

(11,id., p. 546.

• /bid., pp. 776-7. En gnoeeologia, Vuconc:elol se pronuncia naturalmente por el
aenciatiwo que va mil allá de los dos absurdos del aemualismo y del idealismo;
el conocimiento ad, llrga a ser una especie de "caza a las esenciaa". La garantía
ontológica de este procedimiento está facilitada por la teoria de "revulsiones de la
energla"1 que explicib el cambio del 1e11tido en la trayectoria ene~tica: la linea
del movimiento vuelve a au punto de partida para subir en forma de espiral ( d.
0/1, cit., L Ill, p. 364). Elte cambio 1e delenvuelve en ciclm que ae realizan como
una "tramfonnación interior de la naturaleza"; en cada ciclo ocurre una modificación del rinno del movimiento lo que cambia al mismo tiempo el valor de la
existencia J el sentido de la dirección del movimiento (d. Ibid., p. 570), Son valederas en el ciclo de la "revolución c6smica'' lu leyes del movimiento establecidas por
New10D y Einatein, en el ciclo de la ''.rewlli6n biológica" una ley vc&gt;luntarista y
moralista, y en el ciclo estético, por fm, la ley de la aeaci6n y de la n!ligión. Para
alcanzar lo absoluto o el ser infinitamente vilido, hay que puar por la exaltación
que es la única facultad que permite una aproximación a ae "dios axiológico" (cf.

lbid., p. 1239).
• 01, cil., L IV, p. 470.

154

'" Filoso/14 ,sutica, pp. 109 y 111.
• Tru el precedente resumen, cuí ~ce superfluo voh1er otra Vt:Z 10bre la incom•
patibilidad fundamental que existe entn: la doctrina de Vuc: nrelos y la, por ejemplo,
del Sartre de la década 40. Pero ya heJDOI subrayado que este problema tiene una
importancia cierta para la historia de las ideas en Mwco. El autor mexicano pre•
coniza dar la vuelta al copo cartesiano, pero en realidad, le queda fiel. Aunque
identifica el n&amp;m a la exiltenci Jo substancializa después. Sum qui nam esti desprovisto de sentido si una pane no tiene poder constituyente. El siltema de Vuconcel01
se quine tólo uiol6gico: parte de la existencia concreta, sentimental para Uepr
al ordo 11moris; pero a causa de la cerradun exigida por la sutematiuci6n perfec•
tiva, se ,·e en la precuión de incluir en su aute.ma el acto onto-formativo: "101 impul5 Nperioro de la conciencia son 101 creadores de la nonna; ton 101 definidores de
los valoro". (O¡,. cit., t. IV, p. 1278). Vuelve a caer asi en el "error ontol6¡ico dél
racionalismo cartcliano", denunciado por Sartre (L'ltr, ,1 l, 1"ant, Paria, Gallimard,
1943, p. 23).

155

�todavía mejores'' .60 Palabras que contienen in nuce toda la visión
•
diosa, desarrollada ulteriormente
por este •'p rof eta de Amé n·ca"
, '1

ran-

Vasconcelos cree en el progreso de la humanidad -tesis
neral que
precisa: el proceso evolutivo del hombre con iste en la mez la racial; su meta
es el "mestizaj universal". La misión histórica ele cada raza, de un grupo
étnico -&lt;fe la nación, no se u trae al límit temporal; la significación · el
valor de una raza, tenem~ la posibilidad de juzgarlos según el ~ado de
compren ión que sus miembro manifiestan (son capac d manifestar)
pecto al papel parcial que I incumbe n la perspecti a de la C\'olu oo
mundial, apuntando no sólo hacia el me tizaje de razas ino tambi'n de cul-

r::5-

turas.
Desde luego, nuestro autor aprovecha la e.xcelente ocasi6n que e le o~rece
de poder comparar las a titud diametralmente opu tas de los an lo a1~nes.
y de los latinos ant.c la conquista y la colonización _del . uevo ~undo .• tJentras por un lado somo te t:igo de una c.xtennmac16n desp1ada.da de la
población indígena y del perecimiento i.rrem,diable de 1~ cultura corresp~mdiente, por el otro vemos dibujarse eJ m tizaje progres1vo y la upera~6~
de la barbarie por "la religión más sublime que conoce el homb , la cinlizaci6n más importante de la 'poca", 82 E te antagonismo de dCJ!; concepcion se r e16 ya al origen de la expansión de las nadone an losajonas y
latinas, n el combate de l ideal y I instituciones, como en la lucha
abierta ( el destino de América hubi ra podido ~ r del todo diferente in la
nC'cedad imprevisora de apole6n que pennitió el nacimiento de t E tados Unidos).
Si no volvemos ahora hacia la ci,;Jización de lo~ blancos, pasajera como
todas las d más, constataremos que "ha pu to al mundo en ituaci6n de
que todos los tipos y todas las ulturas puedan fundí ", que "ha pue to
las bases materiales y moral para la unión de todos los hombres en una
quinta raza universal, fruto de las anteriores y superación .de todo lo pasado" .83 Desde este punto de vista, es obvio que los an~I a1ones fueron lo
que cometieron cl mayor pecado al hacer perec r puebl enteros, mientras
que I español y portu
adquirieron. gr, ias a u asimilación a 1
indígen derechos nuevos y esperanzas de u11a misión sin puud nte en la
Historia. La cuna de "una raza quinta en la qu se fundirán todo l pue• Op. cit., IV, pp, 44 y 5.
a cr. ·AVAJtRO B., .. asconcilos profeta de América", en PiloJofia '1 Lltru.
1950, ·a. 38, pp. 269-290 .
.. Br1vc historia d1 Mlxico. féxico, Ed. Botas, 1938, p. 94.
• La rou c6smica. Buenos Ains, Espasa-Oalpe Argentina, 1948, p. 16.

léxico,

blos, para reemplazar a las cuatro que aisladamente han venido forjando la
Historia" no debe pu ser buscada fuera de la América Latina, tierra de
porvenir (mientras el presente pertenec a Norteamérica simple continuadora de Europa).
"La raza definitiva la raza síntesis o raza integral" edificará la civiliZáción con Amazonia por centro· "e rea del gran rio se levantará Univeoopoli
y de allí saldrán las predicaciones las escuadras y los avion de prop anda
de buenas nuevas"; creará las condiciones necesarias al advenimiento d I tercer tado social "espiritual o estético'' (si ndo los dos primeros "material o
gu rrero" e "intelectual o politico"). e-n l cual el reino de la materia quedará abolido y "la ori ntaci6n de la conducta no se buscará en la pobre raz6n,
qu explica pero no descubre; .e bu ará en el sentido creador y en la belleza que convence". Las normas no rán dadas sino por la fantasía, lo que
significa que
vivirá en una "in piración constante" en la qu la úni a ley
n vigor erá la del "misterio de la belleza divina '. E ta cultura verdaderamente universal y c6 mica levantará naturalmente el vuelo en América) que
"es la patria de la gentilidad, la v rdadera tierra de promisión cristiana". Paro
el pueblo europeo, su pasado constituye un peso, "su cultura ya hecha" Jo
apri iona; el futuro pertenece a "la raza hispánica en general" que "tiene todavía por delante esta mi i6n de d ubrir nue\-as zoo en el e5píritu ahora
que todas las tierras están xplomda ".
P raque r ulte completa la utopía, Va onc lo. no anuncia que el mestizaje que produciría "la raza final, la raza c6.mica", tendrá por consecu ncia la
desaparición de la fealdad y del ,icio; la belleza y el amor serán omnipresentes.
Y termina su profecía de la manera siguiente: " i contemplamos el proceso en
panorama, nos encontramo- con las tres etapas de la ley de los tres estados de
la sociedad, vivificada, cada una, con el aporte de las cuatro raza fundamentale que con. uman u misión, y en seguida d~parecen para crear un quinto
tipo étnico superior. Lo qu da cinco razas y tres tados, o .sea el número ocho,
que en la gnosis pitagórica repre. nta el ideal de la igualdad de todos los
hombres. emcjantes coincidencias o aciertos sorprenden cuando se les descubre,
aunque después parezcan trivial " "'

•
Tra5 te en &gt;·o de recon titución crítico de do istemas paralelos, no sorprende el juido de A Villegas para quien "la aportación más importante de
" lbid .• pp. 2i-54.

156

157

�la filosofía de Caso y Vasconcelos al desarrollo de la cultura americana" es

"la incorporación de la temática de lo mexicano y lo americano al esquema
de la filoso/la",· y basta añade: "sólo una construcci6n [ilos6fica que cumpla
con tal requisito será para nosotros auténtica filosofía" .63
Incluso si se acepta el concepto de filosofía en el contexto presente (lo o_ue
nos obliga a diluirlo hasta el punto que llega a ser utilizable para cualquier
edificio intelectual con pretensiones filosóficas. a renunciar a buscar su relevancia metodológica y a cederlo finalmente al lengua je común) , quedaría una
cuestión por contestar: el solo hecho de incorporar ( interesarse explicitamen•
te/englobar) una problemática dada y central (en una situación histórica
determinada) ¿ basta para considerar luego un sistema recibidor (de proposiciones hipotéticas) como auténtico (atribuyendo a este término el "sentido corriente y vago: legítimo, original, sincero; conforme a su apariencia,
que merece bien el nombre que se le da")? 66
Una respuesta positiva parecería sin duda aquí extremadamente arriesgada,
incluso difícil de sostener (la exigencia de verdad lógica p0dría ser desatendida impunemente). Hay pues que proseguir en la interrogación y preguntarse c6mo se agrega al conjunto incorporante el hecho incorporado, en qué
medida se halla reorientada, modificada o transformada por su presencia la
estructura resultante.
Es incontestable que Caso y Vasconcelos incorporan en sus doctrinas res-

pectivas tesis relativas a la realidad de su paí.s, que se esfuerzan por encontrar una solución, por trazar una perspectiva para salir de una situaci6n que
desvía la línea ideal de la revoluci6n mexicana en particular y de la evolución latinoamericana en general. Sin embargo, y el mismo Villegas lo advierte, las soluciones propuestas no aparecen adecuadas a las urgencias presentidas de la circunstancia (no analizada). En su óptica, se trata de filosofías de futuro. Caso y Vasconcelos no hablan de lo que podemos, de lo
que debemos, de lo que tenemos que hacer. Lo cual nos revela la situación de ambos como filósofos de revolución, es decir filósofo que saben
que están en una encrucijada histórica; no son filósofos de situaciones
permanentes, sino que saben que su circunstancia es transitoria. Se encuentran en el momento de haber negado el pasado de haber liquidado
sus cuentas con él y de no haber construido todavía el futuro. Como re\'O•
lucionarios auténticos -de las ideas- consideran que el pasado está pla11

Op. cit., p. 68.
A., Vocabulairt l1t:hnique 11 critique de la philosophii,, Parls, P.U.F.,

'" LA.LANDE,

5a. ed., 1947, p. 95.

158

gado de defectos1 que debemos conocerlo para saber cómo no debemos actuar, necesitam_os conocer sus experiencias pua no volver a repetirlas",6, Intenta~. ~escubnr ~I camino de la "libertad para la autodeterminación" que
penmtma al mexicano ( al hombre latinoamericano) desembarazarse de todas las trabas políticas, sociales y culturales y le llevaría a la realización de
su personalidad.
Está claro que como modelo de una actividad libre y espontánea del
hom_bre .se imp~ndrá si.empre más_ bien la poesía, la música, el arte que no
la ciencia (aqui ademas desacreditada por e] positivismo obsoleto). De ahí
el papel significativo y preponderante del componente estético en ambos
pensadores. La raz6n por la cual los sistemas de Caso y Vasconcelos desembocan sobre una visión metafísica-ut6pica, la imputa Villegas a la dec~pción que debieron experimentar y superar cuando advirtieron "la cunosa contradicción entre la inmédiatez del futuro 1' lo desmesurado del
.
P
. royec t o,,, G8 cuando supieron
(por su enseñanza, la .no-penetración de sus
ideas) la resistencia y el conservatismo de u realidad.
Contra esta interpretación, hay objeciones que presentar. Nuestra reconstituci6n ha sido efectuada de manera a poner de relieve el procedimiento
imp~~to empleado ª. l~. largo del desarrollo tético de dos doctrinas (su
~on~c16n de constructibilidad), netamente deductivo. Es licito, por lo tanto,
mdicar como fechas de su nacimiento de hecho los años 1916 ( La existencia
c~mo econ~mía, como desinterés y como caridad) y 1918 (El monismo estético) el pnmer decenio de la revoluci6n mexicana, el más turbulento. Sin
t~tar .~na explica~ón so~ológica ( que habría tenido aquí su importancia
s1 hub1eramos quendo bnndar una crítica general de las obras de Caso y
Vasconcelos pero que, de otro modo, terminaría reduciendo totalmente sus
"filo~fías". a ideologías), no creernos engañamos cuando afirmamos que
la onentac1ón fundamental de los dos pensadores mexicanos resultó de su
doble rechazo: el de la "filosofía-ideología" casi oficial y el de la incertidumbre circunstancial; la re-acci6n aparece luego lógica: lo místico contra
lo superficial con pretensiones científicas, lo absoluto contra lo precario en la
frontera del _cataclis~o. El acto positivo de incorporaci6n {posterior} de
la problemática meXIcana (americana) no aporta ninguna modificación ni
transformación del sentido de las estructuras mentale , hipostasiadas por Caso
Y Vasconcelos en clave del universo. Se trata de estructuras-sistemas, no
" Op. cit., p. 98.
11 lbid., p. 99.

159

�evolutivos en los que toda incorporación no es más que un ensanchamiento,
en los que no se puede bablu sino de una integración cuantitativa.ü
Sin embargo, el trabajo intelectual de estos dos pensadores ocupará en la
historia toda de ]a filosofía ( con tal de que la red interpretativa no sea preestablecida) en México un lugar importante. Porque ellos son los que hicieron los primeros pasos de descubridores; si fracasaron, su fracaso no fue
vano; incluso podríamos arriesgar una paradoja (que no lo es en la investigación científica) diciendo que fue constructivo.

I
EL CONCEPTO DE NATURALEZA EN EL RENACIMIENTO
Y EN NUESTROS D1AS
DR. Ju;.N

DAVID

G;.acfA B;.cc;.

Universidad de Venezuela

hace ya la friolera de unos veinticuatro siglos, Aristóteles se propuso la cuestión de defuur5e a sí mismo o darse a entender qué era un ser
natural como planta, frente a uno artificial, como una mesa o un banco,
no pas6 de la afirmación, a primera vista rudimentaria y somera, de que
ser natural es aquél que tiene intrínsecas, en sí mismo, las cuatro causas;
o bien que tiene en sí, de por sí, eJ principio de movimiento y repo50. E\
claro que un árbol no se hace porque un art'tfice externo, separable, visible
aparte se ponga a hacerlo, como vemos que el carpintero hace una mesa;
ni descubrimos por parte alguna un plano, proyecto, reglas de cálculo, tablas de funciones, tablas de constantes, modelos de estructuras. . . que guíen
su factura; ni nace y crece un árbol después de haber alguien preguntado
y decidido tras madura reflexión si conviene o no para ciertos fines que
haya árboles, o que llueva.
CUANDO,

• Trope2lllllos sobre una dificultad que, al nivel general, ca la del illtuicionismo:
incapaz de producir de por sí el método del que podría valerse, tiene que avenirse
más o menos con el racionalismo; pero éste busca siempre la justificación de sus principios fuera de ellos, al menos por su extensión, y arrastra así a la intuición en el proceso de su "degradación" disci.m;iva. El m!todo que de ello resulta es por lo tanto
híbrido, no inherente al sistema en cuestión. De esta tesis, Caso y Vasconcelos dan una
ilwtración ejemplar. Sintomático es, por ejemplo, su ceguera respecto al l'I!ancismo,
pues las acusaciones comUDes reemplazan toda tentativa de análisis serio, análisis que
exigirla precisamente un método válido de apromación y crítica (cfr. part. A. Caso,
La filosof!a de la cultura y el materialismo histórico, y J. Va.sconcclos, Obras compl,Jas, t, IV, Historia del pensamiento filosófico, etc.).

Un ser natural, naturalmente existente --como árbol, eJ agua corriente,
el aire que respiramos--, es porque sí, de sí, para sí, en si. De si y en si,
porque sí, para sí, y no de otro realmente distinto, y presente y agente
aparte. De ahí la dificultad de admitir un Autor de la Naturaleza, que,
por de pronto, no se ve ni puede verse por parte alguna. Espontaneidad.
Ocultamiento de causas. No veo otra frase castellana más expresiva que esa
de "porque sf". Los seres naturales son "porque sí".
o basta con este criterio, aunque sea el que de ordinario empleamos para
distinguir rosal de mesa. Un er natural es, además, un prodigio de simpli-

161
160

hnmanitas.-11

�ficación. Y nos simplifica la vida. Creemos haber puesto una pica en Flandes -decían los clásicos en aquellos tiempos en que España andaba empeñada en no salir de los Países Bajos, y en que se peleaba con piras-, cuando inmensos y complicados laboratorios nos reproducen la ure o nos fabrican sintéticamente cualquiera, o al no., productos naturales. Si toda el ~a
que nos hace falta para los mil usos cotidianos tuviera la indu tria qu fabricarla, la carga que sobre ella impondríamos sería insoportable y antiecon6mica. Por suerte la naturaleza no la da hecha1 y sencillamente buena sin
tinglados ni fábricas ni bboratorios ni complicacion industriales o capit:ilistas. Y no es que la aturalez.'l. haya montado laboratorio en que hacer
agua; no le hace falta planta alguna en que hacerla. Parece cual i hubiera
implificado los procedimientos. 'laro que so de implificaci6n parece pre•
suponer una inicia] complicación, cual imaginamos que los meandros de un
río son el r ultado de haber simplificado el agua de su camino hacia el
mar, después de iniciarse tanteos, de embalsamientos, atasco y vueltas innecesarias. La 'aturalcza no ha simplificado procedimiento artificiales y
complicados, iniciales; somos no otro los que hemos complicado lo natural, para reproducir o producir por nuestra cuenta, para nuestros fines,
lo natural

+

La naturaleza proc e, en cierto modo, como las matemáticas: 1
2
son 3: 1 + 1
1 .,on 3 tambi ~n: 1• 1
l . 2 son 3 tambi 'n. Dado el
3, no pu do saber de qué combinación de e tas u otras innumerables ha procedido· 3 e la implificación el
tado global, de todas ellas. El valor
absoluto de 3, + 3 es (') mi mo · / - 4 / · / +. 4 / dan como resultado el mismo: 4.4 es una simplificación de todas
variedad
Todos
saben que ) dificultad de la solución d ecuaciones con coeficient numérico radica predsament en que los cocficient se presentan como números
glob 1 , no descompu sto en u factores o en sus sumandos. Si en vez
de darme y di pénsese el ejemplo 'mplicí

+

+

uno.

x2

+

+ .· -

+ (-

2

=O
=

me dieran x
(2 - 1 ·
1.2)
O y a1t iemprc, no tendría por
qué atormentarm con teorías d Galo· o con métodos de aproximaci6n de
raíces. Lo malo es que me dan coeficientes, resultado ya. de haber umado,
tado multiplkado.
o dan 1 resultado, que es siempre una implifica ·ón de la inicial complicaci6n.
Pues bien: la aturaleza comienza, y es u ecre o, por obrar y ser en
forma de ecuación con coeficiente globales, resultado.
osotros nos cr mos

en la obligaci6~ ~~ descomponerlo en sumasJ en restas en factores ..•. solventar por ~ ' :la ecuación.
os complicamos la ,ricia y la mente;
cuando, senollamente, lo dado e un bloque al O en bult
"d
Tod H li
'
o resunu o, un
o. o smo.
os equi~ocaríamos, con todo, i supiéramo que la aturaleia comenzó
por .~onstrwr paso a P~. los _coeficiente, hacer un todo a partir de partes
pre~ias. Yo puedo escnb1r, sm más, ecuacion con coeficientes numéricos
e_n bulto, que pondrían en aprietos1 al menos en trabajo, a cualquier calcu1
1 ta.
Trabaje cualquiera un poquito en sol'\'entar la ecuarión

x'

+ 2

-

3

Xi

+4

X -

5

=Q

Tal . ría el tado natural de la ecuación; tal como -por decirlo
dich
un
o--- nos la daría la naturaltza.

'~y~

L~ ~atu~al za nos da Todos, ~in h r comenzado por intetizar partes;
1~ cruca mt nta d ~ er tales ~odos en lo que cree son us partes previas. Plan d_e una teona de soluet6n de ecuaciones. Claro que la solución
de esa e ua _6~~ dada con coefici nt globales, todos ya en tado d Todo,
qu~ s un v~~1 nte cu~lquiera -aunque sea tan elemental como una amiba, la uaci_o~ d primer grado en biología, por decirlo así- es un problem~ trarufm1tamente má complicado que el que Galois solventó para
ecuac10nes algebrai
Al \'iejo
le cap6 en lo FVicos una sentencia delatadora
por lo ingenua: " 'i la naturaleza fabricara m
, las haría como no50 tros
las hacemo ; y si no tros fabricáram plantas, las haríam romo 1 hace
la at~lezau. _La sencill de lo artefactos d su ti mpo le permitía afir~ar'. in demasiado escándalo aun ron puntas de · rosimilitud, tal proxurudad ~ntre naturaleza y arte, en Jo natural y lo artificial. i. la naturaleza. fabncara autos ¿,de qué marca serian? Y i nosotros consiguiéramos
fabncar. hom~rcs, ¿ nan como nosotros? La conciencia, y a,m )a ciencia,
de_ la distanc1a entre nue tro artefacto -radar, trie •isorc. radi - auto ,
a,1on ... - y lo natural, no no permite aventurar u
aCirmación tan redonda como la de Aristóteles.
¿Distancia?· o lo que
más. ¿di -ersidad? Ya ciertas ecuacion numéenteros y positivos .·igen, para u · Iuci6n, números
de otro orden: por ejemplo, complejos o imaginarios. Y lo que la ]'aturalcza no da =-como en natural estado-, en Todo, ¿no pedirá un tipo

ricas con co ficicnt

163

162

�de soluciones que en nada se parezcan a las numéricas, matemáticas, cuantitativas?. . . Pero no voy a continuar por este camino.

Lo natural es porque sí y un estado de Todo. Holismo y Acausalidad.
Porque sí.: pariente muy próximo de Probabilidad. "Porque sí", guiño que
nos hace la Naturaleza hacia teorías cuánticas y estadísticas. Dejemos las

cosas en este punto.
A lo que iba: Supon~os benévolamente, no pasa de ser una suposición benévola para nuestra técnica, que pudiéramos fabricar P:°r síotes~, por
composición de partes inicialmente dadas como separadas e independientes,
todas las cosas que la Naturaleza de por sí, porque sí, en Todo nos ofrece,
No solamente la carga que sobre las industrias y la técnica pesaría llegaría
a insoportable -fábricas de aire, fábricas de agua, fábricas de alimentos,
fábricas de hombres- ... ; recuerden la novela tremebunda de A. Hu.xley,
The brave new world; lo peor no es esto. Una técnica perfecta, capaz de
fabricar todo, absolutamente todo, tiene que partir de un material tan brut~,
tan indiferenciado, que la nebulosa de Laplace, toda la materia del w_uverso trocada en gas, no llegaría aun a tener el estado propio de mate_rial
suficientemente elemental, homogéneo, triturado, deshecho, para que snva
a una técnica perfecta, capaz de fabricar todo lo que ahora la Naturaleza
nos da de sí, porque sí, en Todos. Todo hecho ya. Para una técnica perfecta, nada puede halla~ ni dejarse en estado natural. La técnica perfecta eliminaría por definición y por eficiencia, toda la Naturaleza. Para ello,
como eleme~tal y primera condición, sería preciso disponer de lo físico en
un estado previo a materia y radiación, que comienzan por dársenas en
estado natural, naturalmente separadas, en bloque, en todos característicos.

Al principio creó Dios los Cielos y la Tierra. ¿De qué? De nada. La
técnica, por su plan propio, por sus secretas o confesadas intenciones, pretende colocarse como Dios en un estado tal de realidad, que todo baya de
hacerse: hacer luz, hacer cielos y tierra.
Pero esto, una vez más, no es lo peor. Aunque conseguirlo no consta
sin más que sea lo óptimo. Lo peor n~ acecha por otro lado. Puede ser
posible que, por la técnica, reduzcamos el universo natural a simple realidad física, anterior a esas naturales especificaciones en luz y materia. La
bomba atómica -en el fondo, fondo ontológico, y tolérese este término de
mi proíesión- no es sino una reversión de lo físico a la nada de toda
especificación; welta al caos, en que ni siquiera caben esas especies tan
cuidadosamente catalogadas en el museo de la escala periódica de los elementos.
ada tiene, pues, de sorprendente de que con unas bombas ató-

164

micas se acabe la Naturaleu. Jamás, hasta nuestros tiempos, había conseguido el hombre producir el Caos, sin caer, con todo, en la Nada. Del
Caos, ciertamente, se puede hacer todo. Pero y ésta es mi pregunta y mi
temor: una vez que hayamos reducido todo a Caos, cuando llegue el
momento en que podamos en principio, hacer de Caos todo lo que queramos, ¿será posible la reversión a Naturaleza? ¿No quedará irremediablemente
reducido y condenado el universo a Fábrica?
Caos, como material; máquinas como cau as eficientes; planes y proyectos como causas formales; designios cuales causas finales ¿ no harán imposi~le _una aturaleza, en que todo se produce sin máquinas, porque sí y de
S1, sm planes. y proyectos, s.in fines preconcebidos, s.in designios secretos, a la
buena de Dios?
Nada de lo que ahora naturalmente vemos: hombres, plantas, animales,
minerales, tendría porqué ostentar o poseer la fonna, figura, funciones que
3:11ora nos o~recen. ¿ Quién se aventuraría a cambiar su corazón, estómago,
sIStema nervioso, cerebro. . . por un aparato, por un artefacto que haga lo
mismo, en apariencia pero no por naturaleza sino por técnica? Pulmón artificial. . . -hasta cierto punto- no es lo peor. Lo peor pudiera ser que,
al cambiamos todo lo natural por sus productos técnicos, por máquinas, ya
no pudiera surgir ningún pulmón natural. Que hiciéramos imposible la
Naturaleza. ¿ Cómo nos consta que tal acontecimiento, que haría historia,
fastos, gestas. . . no sea posible, y bien de temer?
Los viejos, sabios por viejos, nos hablaban de la Madre Naturaleza. Madre, como ser natural, de que todo lo natural, en cuanto natural procede.
Y el crimen de matricidio se catalogaba entre los peores -el pésimo-. Habían ya descubierto los hombres, para su desgracia, cómo cometerlo, cómo
matar a sus madres. Sólo en nuestros tiempos, y a partir del Renacimiento, hemos descubierto el modo de cometer el matricidio de la Madre Naturaleza: la técnica.

1I
LA TtCNICA DEL RENACIMIENTO Y LA DE NUESTROS DlAS

Otro \.-iejo venerable para los filósofos: Empédocles, en un poema comservado a trozos, a citas1 nos describe un estado del mundo natural en que

165

�cada parte natural andaba por su lado: garras de le6n, cabezas sueltas,
troncos, piernas, dedos. . . Dando vueltas la esfera del universo, a manos del
Amor, fueron encajando unas partes con otras hasta dar los todos que conocemos: hombres, leones, rosales, peces. No es peligrosa una. garra suelta de
león; el peligro surge cuando se unen en un todo garras, fauces, cabeza,
tronco. Y viene al ser El Le6n.
Los artefactos que desde el comienzo de nuestra civilización ha ido r.onstruyendo el hombre, no pasaban de partes sueltas, a lo Empédocles: ruedas,
palancas, ejes, remos, cuerdas, ballestas, cuchillos. . . Se soldaban a veces
y daban naves, casas, mesas, trirremes, telares, carros de guerra ...

En el Renacimiento -aludamos a Leonardo da Vinci- se inventan nuevas partes y se sueldan más en uno: polea circular, transmisores de velocidad variable, puentes giratorios, aparatos para bucear, prensas de imprimir, gato, cojinetes de rodillo, exclusas ...
A la Fábrica moderna se llegará por sus pasos contados y medidos, aunque no conciell7.lldamente dados. Al soldarse miles y miles de artefactos en
Fábrica surge el le6n. Garra en un Todo. Y comienza la posibilidad de
que nos coma la fiera; de que nos trague la Fábrica. No ha costado mucho tiempo, ni gran número de escarmientos, el que la. humanidad se haya
dado cuenta de la peligrosidad del le6n; tal vez no hayamos aún caído en
cuenta de lo muchísimo mayor, y más disimulada, de la Fábrica. Y de la
técnica, que es la que la ha hecho posible y real. Hay que ver la cantidad
de artefactos que se han dado cita en un vulgar automóvil. Y la cantidad de
partes artificiosas, y sutiles, que componen esa máquina y fábrica de opiniones que llamamos sencillamente Propaganda.
Vamos construyendo leones. Nos van devorando no sólo vidas: pensamiento propio, juicio propio, individualidad, personalidad. Porque no sere•
mos tan inocentes que crearnos se reduce la técnica a fabricar televisores,
y no veamos que la propaganda, el Estado ... , y no menciono más, son otros
tantos productos técnicos, verdaderas fábricas de productos en serie, que
nos vuelven materia prima, en bruto y aun brutos, hombres-masa. al ser:icio de máquinas perfectas: sociedad perfecta, leyes perfectas, orden perfecto,
estado perfecto, propaganda perfecta, organizaci6n perfecta ... Temblemos
por nuestro ser de persona cuando a algo que nos atañe le convenga eso
de perfecto.
Hace meses leí una obra, al parecer insignificante, en el fondo pavorosa,
de J. Hux1ey: Tlie Ants. Las hormigas. El autor escribe continuamente bajo
la preocupaci6n de que, si nos descuidamos, se convierta la humanidad en

166

hormiguero, biológica, fisiológica y anatómicamente tan especializado
como un hormiguero. En una casa colonial, de reducidas y humanas -naturales- dimensiones, con patio, árboles, fuente ... , no hay peligro, al menos próximo de que el hombre se convierta y comience a sentirse hormiga.
Pero ¿ en un rascacielos?
En esas maravillas de la técnica arquitect6nica, dignas demostraciones de
la geometría de Euclides y de Ja Mecánica clásica, ¿ no es verdad que, entre los miles y miles que circulan y pululan por ellas, nos sentimos de repente un poco hormiga, o abejas? Nos sentimos; y si en todos los órdenes
llegáramos a tener que vivir en parecidos mundos artificiales, soldado todo
en Fábrica integral, ¿no llegaríamos a ser hormigas? Porque u.na técnica integral, la Fábrica, transformaría también nuestro cuerpo y nuestra alma, como
en grado, discreto aún, nuestras ideas funcionan maquinalmente bajo el imperio de la Propaganda, y se \'an atrofiando nuestros pies, y sobrándonos
sus dedos, a fuerza de no caminar, por andar en auto, en máquinas. Y no
sería de admirar llegara un tiempo en que en las escuelas no se nos enseñaran
las tablas de sumar y multiplicar, porque abundaran tanto las máquinas de
calcular, que ellas nos dieran hecho el trabajo. Y nos sobrara el cerebro,
a fuerza y a manos de cerebros electronicos, y otras diabluras de la cibernética. Nos pasamos de optimistas al pensar que aun entonces nos sería
posible ~!ver a inventar el cálculo, y hacer andar por cuenta propia, para
nuestros fmes, el cebrero. ¿Los cerebros electr6nicos no terminarían por volver máquinas nuestros vivientes cerebros?
La fe del carbonero resulta, en definitiva, desastrosa para sus mismos
maestros; no teniendo quién discuta, dude, piense, ¿para qué les hace ya
falta, a ellos mismos, el pensar?, y órgano que no se emplea; y más aún,
órgano natural que se suple por máquina ...
Todo lo de este mundo -sea ciencia, arte, religión, sociedad, aparatos ... - se nos va soldando en máquinas, en Fábrica. Y esta especie de
soldadura aut6gena, de lo mismo, se inicia, inocentemente, digo; porque al
revisar los aparatos de Leonardo tenemos la impresi6n, los modernos, de
que se trata aun de juguetes mecánicos. El submarino de Leonardo es un
juguete; los nuestros en serio. En serio y en serie. Y cosas hechas en serie
no funcionan sino cuando los que van a utilizar son uno-de-tantos. La
categoría de en serie, prez de la industria moderna -prez o condenación-,
terminará con que los hombres no sólo nos reproduzcamos en serie, sino
pensemos en serie, queramos. en serie, marchemos en serie. Como hormigas.
¿ Dónde surgirán los primeros hormigueros, por obra y desgracia de la Fábrica y de la Técnica? Seguramente que nuestra América -la latina, hispana, como se quiera llamarla- no será, a este paso, el primer hormiguero.

167

�por otro lado la electricidad y magnetismo; abundan las teorías especiales
para dominios ~pedales. Garras, fauces, patas, tronc.o. • • Empédocles.

III
LA CIENCIA EN EL RENACIMIENTO Y E

NUE TROS Df AS

En los tiempo de los griego , desde Tal a Euclid
los ttor mas d la
geometría surgían a la buena de Dio , casi como productos natin'ales; iban
sueltos -teorema de Tales, de Pitá oras- ... L proposiciones geométricas
no se habían soldado en ciencia geométrica. Estado a to Empédocles. Euclides monta la primera máquina geométrica. sus Elementos de Gcometria;
y desde ese momento, siglo tercero ante de Cristo, han vivido los geómetras clavos de esa máquina iníernal, a su serví io, vi ndo de darle coherencia perfecta, de demostrar us teoremas por orden, de car otro!I por
deducci6n pura. d ajustar piC7.as tenidas por independient , postulados, n
forma de axiomas o de teoremas. {áquina mental tan perfecta que quien
mete la mano en el engranaje de definiciones! a.~omas. postulados termina
por no poder liberar el cuerpo entero. la mente, de sus garra .
Todos los ge6metras, hasta el iglo XVIII prácticamente, vivieron de
clavos de la máquina geométrica inventada, inocentemente, por Euclides.
y en e$a máquina, una ,~z montada. desa.parccen por entero los nombres
de personas, como Tales, Pitágoras. Eudoxo, Teodoro, Arquitas. . .
ada
tiene que hacer la penona. en una máquina perfecta de ronceptos. Ha.st.i
el siglo XVIII no surgen libertos. Lobatschewski, Bolyai, Gauss, Riemann
descubren que la máquina eu ·lídea no lo es tanto, pues no
1a única. Hay
marcas de geometría, como las ha , diríamos nosotros, de autos y de aviones. Y la máquina ~métrica es mínimamente máquina, precisamente en
los a.xiomas. Una vez puestos. libremente, al arbitrio -dentro de amplí~imos
)únites--, las cosas corr n por necesidad, cual quien libremente se h cb6
balcón abajo. Pero libre fue de erharse o no.
La ciencia del Renacimiento se nos ofrece, mirada desde el belvedere de
la ciencia moderna, como juguete científico. Aún no se ha soldado ca!i
nada en organismo. Ecuaciones de diversos, y elemental , grado que e
descubren esporádicamente y por métodos especiales, un poro trucos caso
por caso, se resuelven. Un poco más tarde, iemprc en el mismo prr nte histórico, inventa Newton el cálculo infinitesimal, pero no deja que se
suelde la máquina con u Ilsica, con ~us Philosophiae natu,ali.s Principia mothematica, en que no empleará sino métodos geométricos euclídeos y una
buena dosis de metafísica, más inmezdabl con la fisica que aceite con agua,

y por aqut se inventa la mecánica racional por allá la teoría del calor,

Pero y si Einstein hubi ra podido darnos una teoría unitaria de campo, y todo resumido en la descomunal máquina de un principio de acción,
a lo Hamilton, ¿ no se habría constituido el león que devora la inventiva mental en física, pues, en adelante, tocio podría _ r encomendado, consecuencia
a consecuencia, aplicaci6n a aplicaci6n, a un cerebro mecánico; a lo Wiencr?

La humanidad ha inventado, a lo largo de muchos siglos, considerable
número de lenguas, bastante arbitrarias, llenas d diotismos, de peculiaii~dcs: Ahora nos salen con que se pueden construir lenguas perfectas, con
smtax:J.s pura, máquinas perfectas de hablar, tan perfectas que el esperanto
o el ingl básico son juguetes lingill. ticos, muñecas que hablan. Y pretenden
que las aprendamos y hablemos; ¿para qué?, ¿para que terminemos por no
saber, oosotr -yo, tú, él •.. - , hablar? Porqu en eso acaharíamo, caso
de hablar todos una lengua básica, y hácerlo según las le ·es d Camap.
Por d pronto dejaríamos de entender la literatura ¡ Y que o~ vengan
ron eso de máquinas de traducción automática Lenguaje de honnigas en hormiguero. To porque un objeto a artificial deja de funcionar o funciona
peor que lo natural. Entre piernas y auto, solemos preferir andar en auto.
Entre calcular con mi cabeza, y lápiz, y toe.ar ci rtos botones , palancas de
una máquina calculadora, optamos, casi siempre, o nos hacen optar por que
"calcule eUa".
Todos distinguimos aún, por suerte, entre una fábrica y un árbol. Y nos parece, con un cierto fundamento, que en nuestro mundo material, visible y tangible, quedan aún muchísimas cosas en estado natural. No cquivocariamos lamentablemente si creyéramos que la invasión de lo artificial, de la estructura
general de Máquina, y de su íntem en Fábrica, queda redu 'da y confinada a
lo material. Las ciencias modernas, la estructura de la sociedad, del d •r cho~
de la vida, del pensamiento ... todo va adquiriendo contextura de máquina y
aspecto de fábrica. Y nosotros: cara, actos, comportamiento, ser, de uno cl~
tantos.
La electricidad es, al pareen, un tipo de fuerza o realidad eficiente capilZ
de producir efectos de bien diversos tipos: movimiento mecánico, calor, luz ..•
Si tuvieran faz6n Einstein, Eddington, Weyl, Kaluza ... con sus teorías del
campo unitario, y se hallara manera de ponerlas a trabajar con efici ncia,
como a la ecuaci6n einsteiniana entre luz y materia, dispondríamos d una
fuerza capaz de hacer toda clase de efectos. Se acabarla el mundo natural ,
en que luz, materia, electricidad, gravitación, magnetismo están bien divi-

169

168

�desaparecieran todas esas difercncias.

cánicos; su ciencia, de juguete ideológico. Pero cuando en nuestros tiempos W1a fonnulita como la de Einstein

Hay ratos en que no se sabe si uno trata con geometría o con álgebra,
con 16 ·ca o con matemáticas con física o con química, con lenguaje
o con lógica formal. Geometría analítica es máquina inventada por Descartes, en que se cambian números por figuras y al revés, y que, al menor
descuido, terminarán por perderse esas diferencias bien visibles interesantes,
entre números y figuras. Y fundamentación lógica de las matemáticas -lo-

llc\.·a . de apéndice un ci lotr6n un betatrón, un bcvatr6n, v unas bombas
at6nu~a , Y la reversión de la materia natural al tado de C~os tal vez nos
apremie ya la deci i6n de jugarno el todo por el todo.
'

didos, cada uno con forma propia; podríamos creamos un universo en que

gicismo llaman a esta máquina montada perfectamente por Rus ll-V;'bitchcad- equivale a que no se sepa ni pueda distinguirse entre un teorema
matemático y un teorema lógico. Se han ido soldando física con matemáticas, matemáticas con lógica, lógica con metalógica. ¿ Dando una máquina.
infernal para la mente de la persona?

'

Máquina contra Personalidad
Fábrica contra fundo natural.

En tiempP$ remotos ·a tal vez envidiables, la geometría sab'ia a gri~
y se hablaba en griego; el cálculo infinitesimal abía a teorí de fluxioo
en ewton, a infinitesimales en Leibnitz; ahora nada be a nada. ada tiene
sabor ni ~nal ni nacional, ni color locaJ. Sólo nos quedan aquí, por hora,
con sabor local ciertas frutas tropicales. Y un poco de folclore i apuráis
mucho mi benevolencia.
Bergson hablaba en cierta ocasión del frenesí de las tendencias. Y advertía que hasta que una tendencia no ha agotado ínte rament su potencia,
sus ímpetus, o hasta que no se ha estrellado contra un obstáculo, no vuelve
atrás. El hombre no es, como se dice a veces, y a veces vien bien decirlo,
el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. O, como hermosamente interpretaba Platón, el re-mirado; el que mira lo que una vez
ya "io. El hombre es toro de buena raza; acomete derecho.
hace matar.
La técnica y la ciencia modernas son, en su fondo, una aventura humana.
Nos ju amns el todo por el todo. Tenninar de esclavos de la Máquina y
d( la F:ibrica, o dominar por máquina y por fábrica todo I uni\l rso. El
peligro, lo que nos jugamos es la personalidad. Nos la jugamos a perd r o
a ganar. No solamente a perder. ¿ Qué e lo que ganaríamos en caso de
ganar todo el mundo, por Máquina y por Fábrica, y con todo no haber perdido nue

a alma?

¿Podemos jugar a !!arlar el Mundo y a no perder nuestra alma?
Tal ve-¿ el Evangelio, en bien conocida sentencia, nos diga que no ~
posible.
A Leonardo da Vin · no le lleg6, n firme, en sus tiempo , el momento
d jugarse el todo por 1 tocio.
máquinas no pasaban de ju
tes me-

170

171

�EL PROBLEMA FUNDAMENTAL DE LA FILOSOFÍA
La ubicación precisa de la inteligencia en_ su objeto formal propio
MoNs. DR. OcTAvro N. D1&gt;:a1sx
Rector y Catedrático de Metafísica
Universidad Cat61ica Argentina.

I
INTRODUCCIÓN

EL PROBLEMA fundamental y primero de la filosofía reside en señalar con precisi6n el objeto formal de la inteligencia: ¿cuál es el objeto que inicial e inmediatamente aprehende el entendimento y cuáles son sus pasos sucesivos en
la captación de la realidad?

Correlativa e íntimamente unido a éste se constituye el problema sobre el
alcance o valor preciso de la actividad intelectiva para la aprehensi6n de su
objeto.
Brevemente, toda la filosofía depende de la solución de este problema primero y fundamental: de que se aprehenda y señale con rigor cuál sea el objeto
cabal de la inteligencia y, correlativamente, cuál sea el valor y significaci6n
precisa de tal captación intelectiva del objeto.
Podemos decir que el acierto o desacierto de las concepciones filosóficas
dependen fundamentalmente de la solución -explícita o implícita- brindada a este problema.
Y podemos afirmar tam,bjén que el valor y perennidad de la fiJosofía
tomista residen precisamente en haber ella logrado determinar con rigor y
precisi6n el objeto formal propio de la inteligencia humana y a la vez en ha-

173

�ber fundamentado el valor de la misma para su aprehensión, en un análisis
minucioso y objetivo de la vida intelectiva y de su constitución espiritual.

eso mismo, se vio privado de una aprehensión cabal del ser en todo su ámbito
y en el modo de aprehenderlo.
'

A: S~nto Tomás esta_ba reservado este hallazgo flUldamental para la orgaruzac1ón de toda la vida de la inteligencia y de la filosofía.1
II
EL

OBJETO DE LA INTELlOENCIA A TRAvÉS DE LA HlsTORIA PE LA FILOSOFÍA

l. El planteo inicial del tema en la Filosofía antigua
Desde sus albores, en el siglo VII antes de Cristo, en Grecia, la filosofía
se propuso descubrir el principio del que constan o proceden, en última instancia, todas las cosas y, consiguientemente, señalar el objeto propio de la
inteligencia y de la filosofía. El agua, el aire, lo indeterminado, fueron los
objetos señalados como principio de las cosas, por Anaxágoras, Ana.xímene
y Anaximandro. Más tarde, el cambio y el número, en Heráclito y los Pitagóricos. constituyen el principio. Parménides es el primero en señalar el ser
como principio absoluto, pero el Ser único y divino, sin posibilidad de cambio ni, consiguientemente, participación y multiplicidad del mismo. La realidad del mundo es ilusoria para él, no pertenece a la ciencia o filosofía sino
a la

opini6n.

Platón transfiere el principio y el objeta propios de la filosofía a las Ideas,
realidades absolutas, que están separadas del mundo material que nos rodea
el cual, por eso, no es una sombra de aquellos modelos verdaderos.
Tales fueron los objetos propios asignados a. la inteligencia por la filosofía

griega en sus primeros pasos.
Toca a Arist6teles indicar al ser como principio de las cosas. Este ser ha
sido analizado por él solJre todo como esencia en sus principios de acto Y
potencia, es decir, de materia y forma sustancial y accidental. La composición más profunda de potencia y acto, constitutiva del ser participado: la
de ese11cia y existencia, no ha sido alcanzada, al menos expresamente, por
la visión de Aristóteles.
Aristóteles distingue entre la realidad individual concreta, objeto de los
sentidos y el ser o esencia de las cosas materiales, abstractamente tomadas de
ellas, objeto propio de la inteligencia.
Sin embargo, el estagirita se detuvo en este objeto )' al no saber distinguir,
a menos claramente, la esencia y la existencia del ser participado o finito, y, por

2. El objeto de la inteligencia en la filosofía moderna. El Racionalismo.
Po: camin~ di~ersos, la filosofía moderna ha perdido el verdadero objeto
propio de la mteligencia y lo ha sustituido por otro que no lo es. Esta desubicación de la inteligencia frente a su objeto la ha conducido a la elaboración
de sistemas desarticulados de la realidad.
Por una parte, el irracionalismo exalta desmedidamente el valor de la inteligencia, con prescindencia o desmedro del valor de la intuición sensible.
Lógicamente es conducido a una desubicación de la inteligencia. frente a su
objeto; ya que aquélla no puede ponerse en contacto con éste si no a través
de los datos sensitivos.
Este proceso racionalista de descomposición del objeto y vida de la intelige~cia se inicia con Descartes en el siglo XVII, y se continúa con Leibnitz v
Spmoza y, después de Kant y bajo su influencia, con Hegel y los idealis~s
trascendentales del siglo XIX hasta sus epígonos del siglo XX Croce y
Gentile.
'
Descartes atribuye a las "ideas claras y distintas" un valor absoluto: representan exactamente la realidad hasta en el modo de e"--presarlas. Sin
emb~o, desarticuladas de los datos sensitivos, lógicamente no son una a/Jreh.en.n6n del ser trascendente, sino sólo una. representaci6n fiel de ellas mismas. No es el ser de la realidad trascendente el que hace su entrada y se devela
por sí mismo en el seno del acto inteligente, si no sólo una imagen, por perfecta que sea; y de cuya correspondencia con la realidad nos atestiguan la
Verdad y la Veracidad divinas, que formal o virtualmente han influido
tales ideas en el alma. Naturalmente enseguida se plantea el problema de la
co~pondencia de nuestra idea de Dios con la Realidad divina. Porque si
la idea es sólo una representación, de cuya correspondencia con Ja realidad
nos aseguran la Verdad y Veracidad divinas, ¿ quién nos asegura de la correspondencia de la idea de Dios con la Existencia del mismo? Sin caer en una
petici6n de principios, esta idea carece de !undamentación y objetividad
' Cfr.

ARlsTÓTELEs,

.Metaflsica, L. I y II.

175

174

�transubjetiva, y consiguientemente, las ideas "claras y distintas" quedan encerradas en la inmanencia.11
De este modo Descartes, pese a sus conclusiones de hecho realistas, lógicamente no puede sµperar el subjetivismo idealista, privado de todo ser trascendente.

A partir de Descartes, por una lógica interna, Spinoza viene a dar en un
inmanentismo panteísta: todo es Sustancia divina. Las criaturas sólo son
modos finitos inmanentes e identificados con la única Sustancia absoluta y
divina, en una flagrante contradicción.
Kant intenta unir nuevamente los sentidos con la inteligencia. Pero parte
de wi análisis de un conocimiento, que sólo es en la conciencia, con prescindencia del ser trascendente. Este planteo del problema crítico implica. la
aceptación, sin críticas, de un conocimiento desnaturalizado, desarticulado del
ser trascendente, el verdadero conocimiento que esencialmente implica. Por
eso, la aceptación de un conocimiento mutilado o desarticulado del objeto
que él esencialmente encierra, no es el verdadero conocimiento. Y todo el
análisis de la crítica de la Razón Pura se aplica a un pseudo conocimiento.
Y desde entonces la inmanencia trascendental a la que tal análisis conduce,
está postulada en esta aceptación de un conocimiento deformado y asumida
sin crítica.3
Para Kant la inteligencia no aprehende ningún objeto distinto de los
sentidos, simplemente transforma el fen6meno sensitivo -también inmanente y elaborado por las formas de la sensibilidad de espacio y tiempo- en
objeto. La unidad de la conciencia -de acuerdo al esquema de la imaginaci6n- se aplica de doce formas a priori diversas a los fen6meno y les
confiere universalidad y necesidad, y, con tales caracteres, los separa de la
individualidad del sujeto y los convierte así en objeto. Pero tales objetos
.son inmanentes. La "cosa en sí", o ser trascendente al sujeto, no e aprehensible por la inteligencia, encerrada en una inmanencia trascendental o
creadora de objetos dentro de la propia conciencia.•

Tal inmanencia trascendental llega a ser total en el idealismo post-kantiano de Fichte, Schelling y Hegel, en el siglo XIX, y en los neo-Hegelianos
de nuestros días. S6lo hay una realidad absoluta impersonal del Y o, del EsJf,ditaciones n. Y.
Cr{tica dt la Raz6n Pura, Introducci6n.
• I d,m, Crítica de la Ra.:6n Pura, Analltica Trascendental.

• DESCARTES,

• KA:-IT,

176

plritu o de la Idea, que desde y en su inmanencia trascendental crea fenoménicamente el mundo y el hombre. 5
La desubicaci6n del racionalismo, en cuanto al objeto de la inteligencia,
lo ha conducido hasta la inmanencia trascendental absoluta, con la pérdida
del ser trascendente del mundo y de Dios y del ser inmanente del propio
hombre, en una contradicción permanente y de\·oradora de la propia posición y destructora de todo orden humano individual y social.

3. El objeto de la inteligencia en la filosofía moderna. El empirismo.
En el extremo opuesto al racionalismo, el empirismo en sus div~rsas formas -sensismo, positivismo, o empirismo lógico-- se atiene a los datos
de la experiencia sensitiva y niega a la inteligencia todo objeto propio, distinto del de los sentidos, tsta únicamente agrupa, separa y, en general, trabaja con los datos empíricos, sin poder superarlos ni alcam.ar un objeto
propio.
De ahí que la inteligencia no aprehenda el ser trascendente e inmanente.
Está encerrada en los datos destituidos de ser y, por consiguiente, reducidos
a su aparec¿r, Esse est percipi: el ser y los datos son su ser p,rcibido, es decir, ]a sola percepción sin objeto o ser percibido. 8
El empirismo, que tiene su origen en el propio Descartes, se continúa en
F. Bacon y toma toda su fuerza en los tres rep1-esentantes ingleses: Locke,
Berkeley y Hume, quienes, en este orden, van desarrollando las virtualidados inmanentistas del sistema hasta llegar al actualismo fenoménico del último, en que toda la realidad queda reducida a los actos psíquicos, sin ser
trascendente ni inmanente, un aparecer destituido de realidad.
Esta posición se repite con los positivistas del siglo pasado y con los neoempíristas-16gico-matemáticos de nuestra época. S6lo son los hechos o datos empíricos, sin ser o realidad alguna, m trascendertte ni inmanente.

El empirismo, por el camino inverso al del racionalismo, reincide en el
inmanentismo. Sólo son ]os fen6menos como puras impresiones subjetivas,
sin ser ni trascendencia alguna. El mundo y el yo se reducen a un conjunto de actos, como puro aparecer, destituido de ser y, por ende, y en definitiva pura nada.
• ilion, Lógica.
' Cfr., Las Obras Clásicas de Locke, Berktley y Hume.

177
huma.niw.-12

�El racionalismo, al prescindir de la intuición empírica de los sentidos se
encierra en un inmanentismo y en un Absoluto Impersonal, que en su interioridad trascendental, crea fenoménicamente la realidad.
El empirismo, al negar un conocimiento intelectivo esencialmente superior e irreductible al de los sentidos pierde el objeto propio de la inte}j.
gencia que es el ser trascendente e inmanente, y queda encerrado en la inmanencia nihilista del puro aparecer de los fenómenos.

4. El objeto de la inteligencia en la filosofía contemporánea.
La fenomenologla
La fenomenología de Husserl se constituye como un movimiento de reconquista de la inteligencia, de su naturaleza espiritual e irreductibilidad
consiguiente a la de los sentidos, y de su objeto propio -las esencias- intencionalmente dado en el acto mismo intelectivo, como distinto de él.
Sin embargo, este movimiento orientado a la reconquista del objeto propio de la inteligencia, queda trunco y frustrado, a causa del método y "reducción fenomeno16gica", que mutilan la auténtica trascendencia del objeto
y sumergen la intencionalidad del acto en la inmanencia de la conciencia.
El ser o esencia aprehendida -el noema- es trascendente e irreductible
al acto intelectivo -la noesis-, pero sólo en cuanto dado en la conciencia,
con prescindencia de toda realidad transubjetiva. 7
Otro tanto acaece con la fenomenología a.xíológica de Max Scheler. El

valor, que es trascendente e irreductible al sujeto, sólo uale, pero no es. Su
trascendencia valiosa s6lo es en la inmanencia de la sensibilidad espiritual
en que se manifiesta. Pero el valor en sí, el bien que existe o puede existir
fuera de la conciencia, un ser propiamente tal, queda fuera del alcance de la
intuici6n axiol6gica.ª
En deCinitiva1 la intencionalidad de la vida espiritual intelectiva y volitiva, re-descubierta por la fenomenologia, que reconoce la trascendencia del
objeto 'Y del valor, queda clausa en la inmanencia de la conciencia: son
irreductibles al sujeto, pero sólo en cuanto dados en la inmanencia de la

5. El objeto de la inteligencia en la filosofía contemporánea.
El existencialismo
~l ~istencialismo ad~pta el método fenomenológico en el plano ele la
extStencia Y por un carruno de experiencia no intelectual o irracionalista.
. Dice Heiddegger que sólo hay un ente privilegiado, en el que el ser está
siempre presente o develado: es el Dasein o el hombre. Los demás entes
sólo se develan en este ser único que es el hombre. El ser de los entes
se devela intencional y distinto del ser o presencia del ente del hombre, pero
sólo en cuanto dado en la inmanencia existencial. El ser como realidad
trascendente
propio ser del hombre, como ser en sí, está más allá del
alc:ince d~ metodo fenomenológico. Sea o no este ser en sí, es enteramente masequible a la experiencia irracionalista de la fenomenología existencial.

ª!

Vale dec!r, que la trasrendencia del ser de los entes mundanos develados
en el Dasein, queda reducida a w1a trascendencia únicamente válida e 1
·
· d
n a
mmanencia el acto.º
~s inconve~entes in~an:ntistas, propios del método fenomenológico,
aplicados al obJeto de la mtehgencia, se agravan en el existencialismo cuando se aplican al ser en los entes, con la nota irracionalista de este mis~o método.
El ser en sí trascendente queda más allá de las posibilidades del método
fenomenológico, únicamente puede alcanzarlo en cuanto dado en la conciencia y desarticulado de la auténtica trascendencia transubjetiva, máxime
por una vía no intelectiva, es decir, por una experiencia, que de hecho
~ el hombre no puede ser sino la de los sentidos, en la que só1o es percep~ble fo~ente el fenómeno y no el ser. El existencialismo, a más de los
mconvementes del método fenomenológico, posee también los del empirism
~~~~~
o
De aquí que el ser de Heidegger es un mero fenómeno o, con sus palabras
una mera "patencia" o "presencia" en la conciencia, destituido de un auténtico _ser ontológico o tran5':1bje~vo. F1 ser del existencialismo es una pre-

sencia del entre en la concumc,a pero no una presencia real dd ente en sí.

conciencia.

En Sartre el inmanentismo irracionalista se agrava con el níhilismo. El
ser en sí de las cosas mundanas es un ser "sin interioridad, opaco y sin

' Cfr. DERlSI, Octavio ., Santo Tomás )1 la Filosofla actual, cap. XX, donde se
brinda bibliograI!a sobre el método fenomenológico de HussBP-t. y SCHELER, Edición
de la Universidad Católica de Argentina, Bs. As., 1975.
., Filosofla Moduna )1 Filoso/la Tomista, t. II , cap. VIII,
1 Cfr. DBRISI, Octavio
Guadalupe y Cursm de Cultura Cat61ica, Bs. As., 1945.

• Cfr. DxRisr, Octavio N., El último Heiddegger, 2a. ed., EUDEBA, Bs. A1., 1968;
Y Santo Tomás y la Filosofla Actual, cap. XXVI. Puede verse también del mismo
autor Tralado de Existt1ncialismo y Tomismo, cap. IJ, EME.CE, ,Bs. As., 1956.

179
178

�sentido" y en definitiva no es más que su aparecer en el "ser para sí" del
hombre; el cual a su vez "no es lo que es y es lo que no es'' es la nada
que quiere ser y nunca es "una pasión inútil".

Si el ser de las cosas sólo es un aparecer en el hombre y éste no es sino
nada, toda la realidad queda clausa en una inmanencia nihilista.'º

III
LA VERDADERA UBICACió1 r DE LA INTELIGENCIA
EN SU OBJETO FORMAL, EN SANTO T01IAS

6.-La contn.buci6n fundamental de Santo Tomás al problema:
Doctrina d-el Ob¡eto Formal.
Con gran rigor y precisión Santo Tomás ha elaborado la doctrina de los

objetos formales.
El objeto material es la realidad sobre la cual recae una actividad.
El objeto formal, en cambio, es la realidad que "primeramente y como tal''
aprehende una actividad.

Así en los sentidos, el objeto material es la realidad corpórea; y el objeto formal es el aspecto que "primeramente y como tal" aprehende cada uno
de ellos. De este modo, la vista percibe la realidad corpórea -objeto material-, pero en cuanto coloreada -objeto formal-, mientras el oído la
aprende en cuanto sonora -Qbjeto formal.
El objeto formal no es, pues, algo realmente distinto del objeto material,
es el aspecto bajo el cual es aprehendido. Una misma realidad puede _ser
aprehendida por diversas facultades bajo diversos objetos formales. Y viceversa múltiples realidades pueden agruparse en un mismo objeto formal,
bajo el cual son aprehendidas por un único acto de una activi~d. ~¡
muchos entes mundanos son aprehendidos por un solo acto de la \'lSta, múltiples sonidos con un solo acto de óir, bajo el aspecto formal propio de cada
uno de estos sentidos.11
" Cfr. Dncs1, Qctavio ., Santo Tomás )' la Filosofía .Actual, cap. XXVIII.
u Cfr. DERISI, Octavio N., "Actualidad de la Doctrina Tomista de los Objetos
Formales", en la rcvist.a Sapienlia, pp. 163-168, julio-septiembre, Bs. As., 1975.

180

1. La dificultad del objeto formal propio de la inteligencia humana.
La determinación del objeto de la inteligencia requiere un gran riaor en
el análisis del mismo por la complejidad de los elementos que en
intervienen.

é¡°

Por eso conviene notar las siguientes observaciones, para aprehender bien
el ámbito de los problemas que esta cuestión encierra.
En primer lugar, conviene señalar que los objetos que inmediatamente
aprehende el hombre son entes materiales, aprehendidos por los sentidos. El
entendimiento se manifiesta como dependiendo constantemente de los datos
sensibles, en Ja aprehensión del objeto formal propio, y por ende también
de los órganos de los sentidos.
En segundo lugar, el objeto aprehendido P9r la inteligencia es el ser o
e inmaterial de las cosas materiales, e irreductible, por ende, al objeto formal de los sentidos.

esencia, abstracta

En tercer lugar, la inteligencia
en el seno de su acto, sino de un
que necesita elaborar una imagen
realidad objetiva o transubjetiva, de

no aprehende materialmente los objetos
modo intencional o inmaterial de modo
de los mismos, con que capt;rlos en sn
un modo inmaterial.

La dificultad es respetar y acatar la realidad de estos tres aspectos del conocimiento y ubicarlos en su precisa intervención y en su unidad real, sin suprimirlos, ni e."&lt;agerarlos, ni deformarlos.
La historia de la filosofía muestra c6mo numerosos sistemas se han atenido
a uno u otro de estos aspectos descuidando los otros, y sobre todo no han
sabido precisar el alcance C."&lt;acto de cada uno de ellos.
Hemos señalado en la segunda parte de este trabajo c6mo el empirismo,
el sensismo y el positivismo y aun el conceptualismo kantiano se han detenid~ en el primer aspecto y han identificado el objeto formal de la inteligenCla con el de los sentidos: han señalado bien que la inteligencia depende
constantemente de los datos de los sentidos, pero no han sabido darse cuenta
de que, a través de los datos, la inteligencia aprehende su objeto formal propio, que no es máterial ni sensible: el ser o esencia inmaterial de las cosas
materiales. El empirismo afirma que la función de la inteligencia es sólo separar o agrupar de diversos modos, y el conceptualismo kantiano es sólo elevar los fenómenos a objetos con la aplicación de la unidad de la conciencia
en diversas formas a priori.

181

�En esta posición reinciden los vitalistas -empirismo de tipo espiritualista,
pero in-acionalista- como Bergson y Ortega y Gasset. Para ellos la inteligencia no posee una función cognoscitiva o aprehensiva de la realidad sino de
utilización de la misma.
Mucho más todavía se encuadra en esta po ición empiristn el positivismo
l6gico matemático. La inteligencia es un mero lenguaje a priori para organizar los fenómenos verificables, único objeto asequible al hombre, dado en su
inmanencia, sin trascendencia alguna.
También el existencialismo recae en este empirismo con u acento antüntelectualista irracionalista, que confunde el \'erdadero objeto de la inteligencia, el ser con su aparecer o potencia del ente en la conciencia.
Todos estos sistemas desconocen y niegau el objeto formal propio de la
inteligencia: el ser o esencia inmaterial, inmediatamente dada como objeto
en la intencionalidad del acto inteligente, objetó esencialmente irreductible
a los fenómenos sensitivos.

Al declarar inaprehensible todo, excepto los fenómenos, éstos destituidos del
ser, quedan reducidos a representaciones subjetiuas y. en definitiva, a nadn.
En el otro extremo, el racionalismo observa bien que la inteligencia. tiene
un objeto propio, inmaterial, esencialmente superior e irreductible a los sentidos. Pero separa este objeto de la experiencia sensitiva. La inteligencia capta y está en posesión de este objeto con independencia, al menos causal. de
los sentidos. Por sí misma contempla estas esencias, en una pre-existencia del
alma -Platón- o recibe formal o al menos virtualmente de Dios estas ideas
en su alma -Descartes- o, lo que es má grave, toda la realidad está identificada con una Idea absoluta, en la que de,·ienen los entes mundanos y el
propio hombre, como puros fenómenos, con que esa Idea dialécticamente se
desarrolla hasta cobrar conciencia de sí en la conciencia humana -Hegel-.
El error del racionalismo consiste en no haber observado y respetado la
realidad de conocimiento intelectivo tal cual ella realmente es. Porque la
verdad es que los conceptos aparecen constantemente dependientes de los datos de la intuición sensible y, por eso también, de sus órganos materiales.
De aquí que el origen de las ideas haya sido señalado en el racionalismo por
caminos que no son el verdadero.
Al desprenderse de la realidad material existente, intuitivamente aprehendida por los sentidos, el Racionalismo, bajo sus diversas formas, pierde el
contacto con el único ser real inmediatamente dado al hombre. De aquí que
el racionalismo, privado del verdadero ser real trascendente, dado inmediata-

m~te_ al ~ornbre,. lógicamente conduce al inmanentismo de tipo panteísta y,
~~~-hma mstanoa, trascendental y C'reador, en su propio seno, de toda reaT~ién la fenomenologia reincide en este inmanentismo al desarti ¡
~l obJ~to ~e la in~eli.gencia de auténtico ser real trascendente y encerr:::
mtenc1onalidad obJetJ.va en la inmanenc1· a de la conc1enc1a.
· ·
. Por u~ ~ o o por otro, por de.f ecto -todos los empirismos, conceptua~sm~s, vitalismos y existencialismos- o por exceso -todos los racionismos
~deahsmos y trascendentalisrnos-, al romper la unidad cognoscitiva h
'
mtegra da ~r 1a mtwo
. . .6n sensible y la inteligencia conceptual y judicativa
umana,
co~ s_us objetos fonn.ales subord~nados y articulados, han acabado por ma~
~er'.alizar la aprehensi6n cognosc&amp;tiva, reduciéndola a una representaci6n sub1ett.va deJenómenos, desprovista de ser trascendente. Vale decir que la desde los dos conocimientos que integran el conoc.uruento
· ·
h umano
·arttculac1on
li
·
unp ca mexorablemente
por
un
camino
por
otro
la
p'
d'd
d
z
O
,
.,
,
er i a e ser tras-'
d
cen· ente Y, con
él,
tamb1en
del
ser
inmanente
y
del
Ser
de D;,.,
·
d
·
..,_, y, cons1gu1entemente, e todo orden moral. jurídico y político y, en general de todo
orden humano, que se funda en el ser y en sus exigencias ontológicas O debe
s~r. En una palabra _la _desarticulación de los dos conocimientos humanos lleva
Sl~pre al desco_n~ento del carácter inmaterial y auténticamente intencional del conoclffilento inteligible.1z

8. La co~trib.ució~ decisiva de Santo Tomás sobre el objeto formal propio
de la inteligencia: la ubicación exacta de la inteligencia en el mismo
S~to Tomás b~ o~servad_o con cuidado y ha analizado con objetividad la
realidad del conoclIDlento, sm deformación alguna. No lo ha mutilado unilateralmente, como los diversos empirismos y racionalismos, no lo ha deformado
e~ su s~ prop~o _Y único, porque ha sabido descubrir el constitutivo esencial, la. mmatenalidad que lo distingue y separa de toda aprehens1'6 n v representación ~aterial de cualquier naturaleza.u Porque todos los sis~as que
~esnaturahzan esta reali.dad ~gular del conocimiento, aun los super-espiritualistas,. co~o son los r~C10nalistas, paradójicamente acaban por materializar el
con~mnento al confinarlo en una representación de la realidad, sin la presencia
de esa realidad
· ten c1on
· al, que
,
. . en
. el seno de su acto, de un modo m
\eremos es la cienaa mwna del conocimiento. (n. 12).
"' Oír.,
u Cfr.,

DERISI, ÜCTAVJO
SANTO

N., Santa Tamás y la Filosofía actual, c;ip, IX

ToMÁS, Dt Ver., 2, 2.

·

183

182

�El Aquinate ha comenzado por precisar el objeto formal de la intuición
sensitiva: la realidad concreta existente, bajo uno de 5US aspecto5 fenoménicos. L05 sentidos aprehenden el ser concreto existente de la realidad material,
pero no formalmente como ser, sino como datos sensibles o fenoménicos: esto
coloreado, esto sonoro etc., sin separar el ser -"esto"- de lo coloreado y
sonoro. Como una unidad objetiva dada y desde la formalidad fenoménica
existente concreta --esto coloreado, etc.-, el ser es captado s61o materialmente, es decir no en su formalidad propia de ser, no en cuanto ser.1'
La inteHgencia tiene también su objeto formal propio, esencialmente diverso del de los sentidos y que es el ser o esencia de las cosas materiales, es
decir, lo inmaterial esencial de las cosas materiales. La inteligencia aprehende
formalmente este ser o esencia desde el primer momento, es decir, de un
modo inmediato, y, lo aprehende como tal como ser o esencia, al menos bajo
algunas de sus notas, las más abstractas y universales. Luego, gracias a nuevas aprehensiones conceptuales e integraciones judicativas, irá penetrando y
esclareciendo más y más la realidad de estas esencias. Pero lo importante es
subrayar que en este primer contacto con los datos de la intuición sensitiva
la inteligencia aprehende un objeto formal esencialmente distinto e irreductible al objeto formal de los sentidos, un objeto formal e.'tclusivamente suyo y
propio: el ser o esencia, lo inmat.erial, lo puramente inteligible -no sensiblede la realidad material sensible.10
Pero a la vez, subraya Santo Tomás, este contacto de la inteligencia con la
esencia o ser inmaterial de las cosas materiales, no se alcanza intuitivamente,
no se logra por un contacto directo con esta realidad inmaterial, sino que se
realiza a partir e.'Cclusivamente de los datos de la intuición ensitiva; la única
intuición humana que pone al hombre en contacto directo inmediato con
la realidad existente, material concreta. De estos datos concretos e individuales
-"esto coloreado", "esto sonoro" etc.- la inteligencia devela y aprehende el
concepto del ser, que estaba dado materialmente en ellos, pero oeulto en su
formalidad de ser. Sin tales datos materiales, la inteligencia humana no podría
ponerse en contacto y aprehender su propio objeto formal, el er inmaterial
formalmente tal. Nihil est in intellútu quod primo non fuerit in sensu: nada

hay en el ~ntendimiento que no haya pasado primeramente por los sentimientos.18 ·
Cfr. SANTO To11Ás, In De An., 11, lec. 13, n. 383, 386, Y 3951 Y !igl.
" Cfr. SANTO ToMÁ.s, In De An., III, lec. 8, n. 705, 709 y 711 y sigs., y S. Theol.,
1, 12' 12 y I t 84' 7, Cfr • Duus1, Octavio ., La Doctrina de la Inteligencia de
.itríst6tells a Santo Tomds, cap. IV, Cunos de Cultura Católica, Bs. As., 1945.
M

" Ibid.

184

9. El modo de aprehensi6n de su objeto formal propio por parte de la inteligencia, en Santo Tomás.
Santo Tomás analiza con rigor cómo la inteligencia accede a este objeto

formal propjo, que es la quidditas reí materialis abstracta a phantasmatc.

El entendimiento no posee determinación objetiva alguna ni de sí ni de ninguna otra realidad. Es tanquam tabula rasa, in qua nihil scriptum est, el
entendimiento es como una tabla rasa en la cual no hay nada escrito. Toda
determinación proviene inicialmente de los sentidos, como lo pone en cidencia la experiencia: la vida de la inteligencia en todo su ámbito está en una
continua dependencia de los datos de la vida de los sentidos, de tal modo
que cualquier deterioro o pérdida de los sentidos o de sus órganos, deteriora
y hasta puede hacer perder determinadas ideas y funciones intelectivas.
El entendimiento recibe, pues, todas sus determinaciones objetivas primeras
de los sentidos. No hay otro acceso al ser, objeto propio de la inteligencia, sino
el de los sentidos. tstos son la única puerta por donde entra el ser, el objeto
fonnal, a la inteligencia; y por eso, el objeto formal propio de la inteligencia

humana, es el ser o esencia inmaterial de las cosas.*
Pero espiritual como es, el entendimiento no puede recibir la determinación
objetiva directamente de los sentidos -concretamente de la imaginación--,
pues ésta es material y lo material no puede causar nada en un ser enteramente inmaterial. Se hace necesario des-materializar ese objeto que va a llegar a especificar el concepto. Dar a esas notas objetivas de la realidad material sensitiva, existencia espiritual, trasvasar a un acto espiritual las notas
objetivas del ser material. Tal es la necesaria intervención del e11tendimient&lt;&gt;
agente que ilumina la imagen sensible del objeto, es decir. que confiere acto
espiritual a sus notas esenciales objetivas, las cuales así, espiritualizadas -species impres.sa-, determinan o fecundan objetivamente -ml!dium quo- al
acto del entendimiento para que pueda formular el concepto -species expressa-, en el cual -medium in quo- es alcanzada in.materialmente, siquiera en alguna de sus notas, la esencia misma trascendente en su existencia en
sí, actual o posible.
Los pasos de este proceso de inmaterialización de la imagen ~el objeto, el
• fSta dependencia es tan e\idente y fuerte que si no se atiende con cuidado
al otro aspecto opuesto, a la inmaterialidad y consiguiente irreductihilid~d del objeto formal del entendimiento de los sentidos, el peligro es el inverso: el de caer en
el error de los empiristas y materialistas: de que todo el conocimiento intelectivo no
difiere del de loJ sentidos y está causado por los órganos materiales de éstos.

185

�camino para llegar a elaborar una determinación objetiva espiritual en el entendimiento, han sido señalados con toda precisión y fundamentados como
indispensables para la explicación de la objetividad del concepto, que es un
hecho inmediato.

Gracias a este objeto inmaterializado o "iluminado" desde la imagen sensitiva, en la species impressa, por el entendimiento agente, la inteligencia
humana recibe la determinación objetiva en el preciso instante en su actividad
propia, es fecundado por ella de tal modo que, al decir o formular su concepto o verbo mental, dice también el objeto, lo aprehende y expresa intencionalmente.
Y como quiera que la speci.es impressa o determinaci6n objetiva, elaborada
desde la imagen sensible por el entendimiento agente para conferir existencia
espiritual, prescinde de la materia concreta de lo datos de los sentidos, el objeto aprehendido intencionalmente, mediante dichas determinaciones objetivas por la inteligencia, es el ser o esencia trascendente de las cosas materiales, pero abstractamente alcanzada y formulada. Y al prescindir de las notas
individuantes, el concepto prescinde también de la existencia, que siempre
es de lo individual y no puede darse fuera de él.
De aquí el porqué de que el objeto formal propio de la inteligencia sea:
el ser o esencia de las cosas materiales, inmediatamente alcanzado en su realidad trascendente como realmente distinta del acto inteligente que lo aprehende pero no intuitivamente, sino s6lo abstractamente alcanzado. Se trata
de una aprehensión de las notas objetivas de la esencia trascendente, pero
no del modo individual concreto y existente con que está realiz..ada en sí misma. El concepto aprehende, como su objeto formal propio, al ser o esencia
de las cosas materiales, en su realidad trascendente, pero s6lo de un modo abstracto. La objetividad del concepto se refiere a las notas aprehendidas, pero
no al modo como se las aprehende, que no responde a la realidad individual
concreta con que existe. Por eso el modo abstracto y universal del concepto no
responde a la realidad, no es real, s61o existe en la mente. Lo real es el objeto
aprehendido: el ser o esencia de la realidad material, siquiera en alguna de
sus notas, comenzando por las más genéricas. La objetividad trascendente
está en el ser aprehendido y no en el modo de su aprehensión.11

Por eso, indispensable para todo conocimiento, el concepto no basta para
aprehender la realidad existente. Con sólo conceptos no aprehenderíamos esta
realidad. Para ello es menester integrar el concepto e iluminar inteligiblemente
11 Cfr. SANTO TollÁs, In De ,tn., 111, lec. 10, n. 328 y sigs.; y DIUllst, Octavin
N., La Doctrina de la Intelig,ncia de Arist6tele"s a Santo Tom4.s, caps. V, VI y VII.

186

con s.u objetividad esencial la realidad existente en el juicio. En efecto, la
esenc1a abstracta es devuelta a la realidad individual existente --0.e la que
fue tomada por abstracci6n en la sp,.cie impressa- mediante la función inteCTradora del juicio. Recién en el juicio, la inteligencia integra la esencia
d~l concepto -p~edicado- en la realidad material intuitivamente aprehendida por los sentidos, de la que aquella fue tomada -sujeto-. e ilumina v
asume así la esencia existente en la realidad material en la intencionalidad
de su acto. En frase de Santo Tomás, el entendimiento comienza dividiendo
-abstra_yendo
esencia de la realidad concreta en el concepto- y luego
componiendo, remtegra e identifica en el juicio aquella esencia abstracta en
la realidad individual, de la que fue inicialmente tomada.

b:

Más tarde, partiendo de estos seres materiales existentes, por el raciocinio,
la inteligencia avanza hasta descubrir las causas intrínsecas y extrínsecas de
los mismos, y llega así a conocer la existencia de los seres espirituales, como
la del alma humana y la de la misma Causa primera y Acto puro e in finito
de Existir, que es la Persona de Dios. 11
No se trata aquí de desarrollar toda la filosofía de Santo Tomás, sino de
~o.~r solamen:c .q~e todos estos pasos de la inteligencia en el concepto, el
7u1c10 y el raciocmto, están fundados y articulados siempre en el str 01 verdad
'1:~sccndente, qu~ ª?rehen~en y e.,q&gt;~esan. Desde el punto inicial de aprehens1on de la esenna mmatenal, abstra1da de las cosas materiales y de la existencia de la misma, la inteligencia actúa siempre bajo la evidR11cia del ser o
verdad trascendente, que la ilumina, determina y dirige.
10. El ser en sí trans-subjetiuo, alcanzado en el objeto formal de la foteli[!encia, según Santo Tomás.
El análisis del conocimiento en Santo Tomás se ajusta en todo y rigurosamente a su realidad objetiva: señala con precisión: 1) cuál sea el objeto
formal aprehendido por la inteligencia: la quidditas o esencia de las cosas
materiales, aunque sea en algunas de sus notas más genéricas, 2) y cuál sea el
modo de aprehenderlo: no por intuición o en su realidad concreta existente, sin
medio o intermediario alguno -tal como sucede en la intuición de los &amp;entidos e.xtemos-, sino s6lo por abstraccron, de modo que la objetividad trascendente aprehendida del concepto s6lo es de las notas esenciales'.v no del modo
concreto con que existen ni tampoco de su existencia misma; pero a la vez,
3) afirma y pone en evidencia que el objeto formal aprehendido inicialmente
,. Cfr.

SANTO

TowÁs, De Pot., IX, 7 ad. 15.

187

�en el concepto y, consiguientemente luego en el juicio y raciocinio., no es el
aclo o imagen viearia con que el objeto se hace presente en el ocio intelectivo,
sino el ser o esencia mirma trascendente, expresado y presente en aquella imagen. En otras palabras, el conocer no u ,ep,e entar -aunque se quiera muy
fielmente, como en las ''ideas claras y di tinta:" de Descartes-, sino nfmh~ndn 'Y te.n,r presente en el acto de tnt nder la realidad m · ma objetiva, o en
otras palabras, que 1 entendimiento no piensa en una imagen subjetiva del
objeto, sino en el objeto o realidad misma trasc ndente, p
nte -de un modo
inmaterial y ab tracto bajo al na de sus notas con tituti,·as- n el acto d 1
concepto, pero como intencional o realmen di tinta del mi mo.

de pensamiento es
ncialmentc aprehensión y afirmación de un ob-j•ctum
o er trascendt.nte -inmaterialmente pre1ente en su acto como realmenté
d" tinto e inedu tibie a éste- y que la actividad intelectiva en todos sus
pa!OS tá iluminada
determinada por el r o verdad tra.scendent v sus
e · . n ·a ont~l6gi~ . ~ que sin ser trascendente no tiene sentido y se diluye
la vida de la .mtehgenoa n cualquiera de su manifestac-ion , •a que toda
ella es esencialmente intencional con tituida por a tos qu en su inmanencia
implican obj tividad o " rdad trascendente, que ilumina y estructura el acto
mismo de entender. · in ser o uerdad trasc ndtnte o realmente distinta dtl
acto intelectivo, éste purde todo sentido y se diluye en el absurdo.u

El concepto es un acto intencional~ en ll esta aprehendido y pme11te
como di tinto del propio a to el ser o esencia trasctndente, que luego rn

CO, CLUSIO

el juicio es aprehendida en u realidad e.xistente.

La cuesti6n del puente: de cómo abemos que nuestro conocimiento
confonn a un er tra endente -tal como ha sido planteado por Descartes y toda la filosofía moderna y contemporánea- es un pseudo-problema

11. La contribución fundamental y dccisfoa de Santo T,,más para la filosofía: la :ubicación exacta de la intelig,ncia en la verdad trascendente.

que, una vez aceptado su plan o, no cabe más olución qu la inmanente,
puesto que si se admite qu el onocimi nto no enci rra en u acto el er
trascendente, nunca
podrá alcanzar al mismo: con sem jante conocimiento, que es precisam nte lo que sucede con el análisis d Kant y de Descart . En la "lntroducci6n" a la "Crítica de la Raz6n Pura", en el planteo
mismo del problema, Kant parte de un conocimiento vado de ser trasc ndente, al que nunca podrá alcanzar, por ende, desde el análi i de un tal
conocimiento, que sólo e una imagen de las cosas. De un onocimiento mutilado y deformado por 1 sup ión del ser rrascend nte en el no de u
acto, nunca se puede llegar al r auténticament tra
dent .

anto Tom' no
un realista in cnuo, sino un filósofo obj tivo y crítico
cuya doctrina de la intelig ncia y de u valor trans-subjetivo resulta de un
~iguro análi is, aju tado n todos . us pasos a esta realidad (inica1 sin semeJante en todo el orden material, precbament porque
espiritual.

La verdadera int 1 cci6n no admite el puudo-Jirobltma del "puente",
puesto que n .s u acto cognoscente está present el ser trascendente como
distinto del a to, y no
posible .siquiera un acto d inteletti6n in un objectum o r distinto del propio acto intelectivo. Esto e lo qu qui re decir
que la int le ción -inicialmente el concepto y lu o d jui ·o y el raciocinio- es intencional: qu en u seno coexisten el sujrto y el objrto a la
vtt, eomo realmente distintos. Y por eso tanto en el onc- pto e.orno eo el
juicio y el raciocinio, la inteli ocia aprehende y pien la encia tra:; ndente, como ésta
en su constitución, luego su i tencia concreta y, finalmente, las causas o
que la determinan desde dentro y d de afuera
en su esencia de existencia.
anto Tomás ha visto con claridad y ha pu to en evidencia que el acto

188

La inteligencia aprehende el ser tra end nte, s6lo a través de los datos
d la intuición sen ible y. por
comienza por de-velar el ser inmaterial
de las cosas materiales. El objeto formal propio no . pues se 'n a dijimos, el ser inmaterial en sí mi mo el r de las cosas inmaterialmente ·i.!tentes, ·no el aprehendido en la cosa materiales y por abstrae i6n de las
notas_ concretas de · to . El ent ndimit&gt;nto humano incide "primo et per se"
-ob1eto formal- en el r o
ncia inmat rial d las e-osas materiales, re~r . ntada ~ 1~ ~~ta ía y ab traída de tal· notas concreta c.xistentes, que
1mp1dcn su mtehgib1lidad en acto.
Pero esta obj titidad ml1lima del c:xmcepto: sólo de las no
· les
oncreto individual de existir y de u misma existencia,
tá afumada por :into Tomás en toda su au énti trascendencia o tran •
subjetividad, la cual, re tituida por el juicio a la
lidad exist nte, y a us

y no ~e su modo

.• CruoN_ ~-, L, rlalimst Mlthodiqut, Tequi,
mistt #I Cri11qu1 de la Conairsance, Vrin, París,
d,I Sab,r, cap. 111, sobre el Rtalismo Crítico,
A. · ESMA, L. de, 2a. c-d., lub de l..ectorr-1, B

Paris ( in fecha); y Rlalúmt Tho1939; y ÚRJTAI. ·, J., Los Grados
uaducci6n castellana d ~ossARD
. s., 1968.

189

�causas por el raciocinio, permite a la inteligencia penetrar más y más en
las esencias de las cosas y del propio hombre y alcan1.ar las causas constituti\•as y extrínsecas de esos seres en su esencia y e.xistencia, y llegar al
mismo Ser subsistente de Dios para, luego desde El y del ser del hombre,
descubrir las exigencias ontológicas o deber-ser y las normas morales para
el perfeccionamiento o acrecef!tamiento ontológico del propio ser humano,
en su realidad individual y social, y de sus actividades sobre el mundo Y
sobre sí mismo, en búsqueda de su perfección mediante la cultura o hu-

manismo.

12. La fundamentaci611 de la intencionalidad o trascendencia real del objeto
de la Íflteligencia en Santo Tomás: la inmaterialidad perfecta o espiritualidad.
El conocimiento en general, aun el sens~tivo pero sobre todo el intelectivo,
constituye una realidad singular y única, esencialmente superior y distinta
de todos los entes materiales: un acto, en cuya inmanencia está presente un
ser realmente distinto del suyo, es decir, un ser trascendente.
Cuando un ser material recibe a otro, forma con el compuesto, substancial O accidental, según los casos. Así el alma y el cuerpo constituy&lt;:° un ·
compuesto substancial que es el hombre; el color y una m~a consllluyen
un compuesto accidental, una mesa coloreada. Un. ser matena~ n_unca puede recibir a otro sino pasivamente -como potencia- y cons1gwentemente
sin poseer al otro como acto o ser distinto del propio.
Esto sucede sólo en el conocimiento, lo cual indica de por sí que el ser
del conocimiento no es material, sino inmaterial. En efecto, el hecho de
poseer en el propio acto inmanente otro ser en acto o en ~to otro o
distinto del propio, sin mezclarse con é~ s6lo puede provemr de . un ser
que ha superado la pasividad de la materia. Y en _el grado de tal uun.a~erialidad, el conocimiento será más perfecto, es decir más clara Y explícita
la aprehensión del objeto, como distinto del sujeto en el seno -~el acto de
éste más forma) y expresa la intencionalidad del acto cognosc1tJ.vo y más
explícita y clara la aprehensión de la dualidad real del ser del sujeto Y_ del
ser del objeto -términos opuestos de dicha intencionalidad- en la umda&lt;l
del acto.
Por eso la dualidad intencional de sujeto y objeto, en la intuición de
los scntid~s no llega a formularse en una conciencia e&gt;,..-plícita o refleja de
la dualidad' real del ser del sujeto frente al ser del objeto. Se trata de una

190

dualidad vivida cognoscitivamente, sin explicitación expresa de los términos de sujeto y objeto. Ello obedece a que la intuición de los sentidos implica evidentemente inmaterialidad, sin la cual no habría conocimiento o
presencia del set o acto del objeto en el acto del sujeto, como distinto
de él; pero no una inmaterialidad perfecta, pues este principio superior e
irreductible a la materia no puede obrar sin colaboración de los órganos
materiales.

Si el conocimiento intelectivo logra en la unidad intencional de su acto
esta conciencia explicita y clara de la dualidad del ser del sujeto y del objeto, es precisamente porque su inmaterialidad ha alcanzado una total independencia de la materia, es decir, el grado de espiritualidad.
Tal espiritualidad o irreductibilidad total de la materia, se prueba precisamente por la perfección del acto cognoscente, por la superación y ausencia total de la pasividad de la materia. En este acto, el ser del objeto está
presente expresamente y como acto o ser trascendente, realmente distinto
del ser del sujeto. Más aún, esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad
constituye el acto mismo inteligente, ya que no puede darse sin la presencia,
en la inmanencia de su acto, de un objeto realmente distinto de éste, así
se trate del conocimiento de sí mismo, es decir del acto de conciencia de
que el sujeto se contempla a sí mismo como objeto.
Si atendemos a que la materia ~• principio potencial o pasivo de los
cuerpos- es el principio de limitación de un ser, la inmaterialidad con la
liberación de ese principio pasivo y limitante; se constituye como un enriquecimiento del acto del ser, Se comprende entonces por qué él sólo puede
constituirse por la inmaterialidad -perfecta o espiritualidad, en el caso del
conocimiento intelectivo--, porque gracias a ese enriquecimiento del acto
ele su ser o existir, puede dar existencia en su seno a otro ser distinto del
propio, en cuanto o distinto o trascendente a él.
Por eso también, cuando el acto no sólo está exento de toda materia
-acto esencial o forma sin materia, como el alma espiritual del hombre-sino también de toda potencia -el Esse o Acto puro de E:cistir, sin esencia
limitante, propia de todo ser participado-, ta] como sucede solamente en
Dios, entonces este Acto puro del Esse está en el Acto puro de pensar. Como
este Acto Puro de Existir implica toda Perfección en Acto, Entender y Verdad infinitas en acto, el Acto de Entender divino es el Acto infinito y
comprensivo de la Verdad infinita -Intelección de la propia Intelección,
como afirma Aristóteles-- y en ella, de toda verdad.
El Ser y el Entender en Dios están realmente identificados. La dualidad

191

�TCa1 de sujeto y objeto en la unidad intencional del acto inteligente humano es identidad real en Dios. S6lo en Dios, er y Entend r
identifican
realmente en el Acto puro infinito de Ser. El Sujeto no está en posesión
de un objeto realmente distinto de tl, ino de un
r o Verdad con la que
se identifica. La identidad de Sujeto y Objeto, de
r · Entender infinitos
en Dios, es real: es uru r o Verdad infinita transparente y consciente de
sí en el Acto de Entender, identificado realmente con Ella.
Esta identidad real de er Entend r en Dios es la que funda en última
instancia según anta Tomás, la id ntidad intencional de ujeto y objeto del

EL HO.. ffiRE . EGú • LA FILOSOFI S
DE ORIENTE Y OCCIDE ITE *

&lt;onocimiento humano.
De esa Unidad Real infinita de er y Entend r proceden por participación
o v rdad d la cosas y el entendimi nto humano: aquello
como participación del Ser o Verdad, éste como participa '6n del Entender. El
fficuentro inten 'onal de entender y ser, de sujeto y objeto en d seno único
del acto inteli en humano,
participación
se funda en la identidad
r al de todo ent nder v de todo ser en el Acto puro de Ser y Entender ili-

causal, los ent

vinos.

Y porque en Dio todo Ser o Verdad es u Entender, por eso también
el
de las cosas es verdadero o int ligíble, y el er espiritual es inteligente; y esta verdad o inteligibilidad de las cosas está e ncialmente ordenada
-a la inteligencia humana, y correlath•amentc ésta tá esencialmente ordenada al ser o , rdad de las cosas, y desd éstas --que son por participación
de la Verdad di\-ina- a la Verdad misma de Dio .
La identidad intencional del conocimiento intelectivo humano. constituido
por la inmaterialidad perfecta o pititualidad. el encuentro de ser y entender, realmente distintos, en la unidad de u acto de entender, ~e funda, en
última instancia, en la identidad real del Acto puro de Dio de er y Entender que eminentemente se identifica con todo ser o verdad y todo enten•
&lt;ler. 10

'" Cfr. DsR1s1, Oct:wio ., La Doccrina d, la I,o,lig,ncia d, Arist611les o Santo Tomds, cap. III, donde eJtán cimd01 los textoe mis importantes de Santo Tnmás, y eran cñto el de Dt V eritat,, 2, 2; Lo P,rso110, su Esencia, ru Vida 'Y su
Mundo, cap. II, Uni\-emdad , "acional de La Plata, 1950.

192

lsMAEL QU!LE:,

S, j.

Universidad del Salvador
Escuela de Estudios Orirntales
Bueno Aire-, Ar~entina

CuA ·oo a mediados del iglo pasado, . urgió en Europa el interés de los
sabi s por las culturas orientale : éstas apareci ron como un horizonte cultural distinto, a veces extraño y antitétko. para la mentalidad europea. La
necesidad de una comprensión se imponía para hacer una evaluación ,
corrección, i era necesario, de los clási o puntos de vista de Occidente.
Ma:•: . füller fue el primero en entablar el estudio comparado de las religiones.
o era fácil adoptar el punto de vista equilibrado para comprend r
el mundo oriental. Los sabios europeos oscilaron entre la exaltación, casi
exclusi\ a, de los valores de Oriente
las críticas unilateral s al mundo
oriental como nihilista o primitivo. frente a la evolución del pensamiento
racional r de la i ocia de Occidente.
El correr del tiempo y el inmenso trabajo realizado por lo sabios de O cid nte y Oriente sobre los te.·tos originales de la antigua culturas de
ia han permitido contemplar on más serenidad el pan~rama. Los estudios comparado en el campo de la religión, la filología, el arte y la filosofía s~ han sucedido. Cada vez más trata.me de llc({ar a una comprensión
má realista de lo \'alores de Oriente y Occidente. El Pro ·to Mayor de
la U,IB CO, que durante un decenio {1958-1968) promovió te ac-erra• El tema central del presente estudio fue desarrollado en forma de conferencia
pronuncia.da el dia 22 de octubre de 1975 en el ula Magna de la
nh-cnid d
"acional de Seúl (Corea). En esta redacción manten m01 1 línea ~neral d 1 pen~
samient(), pero con nutvo1 deaarroll y p~isionet.

193
humaniw.-lS

�miento comparativo y comprensivo, ha servido en los últimos años para in•
tensificar las investigaciones de los especialistas en este sentido.
Pero la tarea no es fácil. Por una parte, es un hecho que las culturas
orientales clásicas, desde el arte hasta la religión y las concepciones socjales,
presentan estructuras distintas de las occidentales; una cosmovisjón distinta
y una concepción diferente del hombre y de su sentido en el mundo. Frente
a este hecho un estudio comparado corre el riesgo o bien de acentuar las
dilerencias de modo que se anule la posibilidad de un cliálogo intelectual
entre el hombre de Oriente y el hombre de Occidente, o el de disminuir
los rasgos diferencia1es reduciendo a simples accidentes las diferencias y negando valor a lo específico de cada cultura, ililuyéndola así en una forzada
uniformidad.
Naturalmente, se ha impuesto en general el criterio realista de reconocer
las diferencias, pero tratando de ver la base humana que une al hom~re de
Oriente y de Occidente más allá de las diferencias, e iluminando meJor ese
fondo común con el aporte de las diversas culturas.
Sin duda que, entre todos los ternas posibles de estudio comparado, el del
hombre en sí. mismo es central, tanto por el interés que en sí tiene como por
las resonancias que extiende a todos los aspectos de la cultura. Sobre él
es necesario volver una y otra vez. Más todaví.a cuando dialogamos los fil6sofos orientales y occidentales.
Reiteramos que aquí nos referimos a la "filosofía" sobre el hombre, es
decir, a la concepción que del hombre tienen los filósofos en Orien~e Y Occidente. No tanto a los hombres en sí mismos, sino c6mo ellos son mterpretados por los filósofos. En otras palabras, comparamos la imagen teórica que
del hombre, de su posición en el universo_ y de _su destino se fo~ 1~ pensadores orientales y occidentales. Es posible que los hombres en s1 mismos,
en su realidad existencial, sean más o sean menos parecidos de lo que ~a
filosofía expresa. Aquí nos referimos a las ''teorlas" de los pensadores, filosofas o religiosos, que transmiten una determinada concepción a la ~ a y
que sin duda influye en la vida práctica, en la actividad real en la actitud
frente al mundo y a la sociedad, a la cultura y a la religión.
En segundo lugar la gran dificultad que tiene en este punto todo estu?!o
comparado debe ser tenida muy presente. No se trata de la comparae1?n
de dos bloques que en sí son homogéneos, sino que cada uno de ellos, leJos
de presentar una fácil unidad doctrinaria, esté dividido en diferentes doctrinas y múltiples matices, antitéticos entre sí. El Oriente no nos ofrece "~a"
teoría, sino que dentro de Asia hay grandes diferencias doctrinales; India y

Japón presentan~ evidentemente, un rostro cultural distinto. El Occidente,
a su vez, no está menos fragmentado en su interior que el Oriente. Toda
~Jase de teorías sobre el hombre se han sucedido y se han enfrentado suceSiva Y &lt;:°ºt~por~eamente. Espiritualismo-materialismo, monismo-piuralismo? realismo-1deal1Smo, dogmatismo-escepticismo. No es posible reducir el
~~iente a un común denominador y el Occidente a otro denominador tambien común. ¿Cómo es posible la comparación? La dificultad es real.
Sin embargo, _es ci:rto, ~or otra parte, que si miramos en conjunto el pano~a de las filosoftas onentales encontramos ciertos rasgos predominantes;
lo mismo sucede ~on _las occidentales. Estos rasgos se han señalado y se
han destacado y discutido con frecuencia Ellos marcan "las dif
· ,,
.
•
erenCJas en
la idea del hombre en Oriente y Occidente.

e!

Pero,
estudio comparado no debe quedar s61o en lo que distingue, sino
debe ~ mtegrado con lo que une. Más aún, las diferencias sólo pueden ser
~preCJadas _plenamente sobre un fondo común, que permite reconocer meJOr su sentido, su valor y su proporción. Los aspectos que forman la base
de unidad entre los filósofos de Oriente y Occidente no han sido notados con
tanta frecuencia. No es fácil precisarlos, pues a veces quedan perdidos tras
las líneas diferenciales más llamativas, por su contraste y antítesis.
Vamos ~ ensayar un bosquejo comparativo integral en tomo al tema central de la idea del hombre en las filosofías de Oriente y Occidente.

l.

LAS PIP'ERENCJAS

La idea del hombre está íntimamente relacionada en todas las filosofías
con la idea del mundo y del Absoluto, con el valor y naturaleza de este
mundo fenoménico en su pluralidad, movimento y cambio de seres. Por
supuesto, Ja idea del hombre aparece también í.ntimamente vinculada con la
del Absoluto como Realidad última, única, incondicionada con la del Absoluto, como Realidad Íntima, única, incondicionada, inmóvil, subsistente
en sí y por sí. En realidad, Jas diferencias que suelen señalarse entre las
concepciones filosóficas de Oriente y Occidente engloban por igual al homb~, al mundo y al Absoluto. Señalemos algunas, que, a nuestro juicio, son
mas acentuadas.
1) U nidad-PLuralidad. El Oriente acentúa la unidad de los seres entre
sí, Y, por ello, la del hombre con el cosmos y el Absoluto; el Occidente, la
pluralidad, la distinción entre un ser y otro, con valor propio y real para

194

195

�cada uno. En la gran aporía metafísica de la unidad o pluralidad de los seres, es evidente que los filá$of os orientales se inclinan por una unidad real y
una pluralidad s6lo aparente y precaria. La concepción monista es característica o al menos dominante en casi todas las filosofías de la India desde los
Upanishads hasta el Yoga1 desde el Vedanta Advaita hasta el Budismo. No
menos se mantiene la visión unitaria en el Taoísmo, que tanta influencia ha
tenido en el Confuc.ianismo y en el Budismo del extremo Oriente.
La expresión de la "unidad cósmica" parece apa¡,,aar la de la pluralidad de
los seres; y el ideal de la ''realización" oriental ha sido llegar a descubrir y
alcanzar la vivencia de esa "unidad" esencial de mi ser y del universo.

En Occidente el \'alor de la persona individual y del indi,iduo como tal
tuvo ya una base en Aristóteles, pero sin duda que la concepción del Dios
personal en el judaísmo y en el cristianismo ha sido uno de los factores más
decisivos para la valoración de la "persona", tanto en Dios como en el hombre. No creemos necesario volver sobre este punto. i hay algún rasgo dominante en la filosofía y en la cultura occidental es el personalismo. Esta característica se ha ido acentuando con el correr de la historia v puede decirse
que en el siglo XX el tema de la persona es uno de los más desarrollados por
los filósofos. Sería interminable una bibliografía sobre la persona en la filosofía occidental de nuestro siglo.

3) Absoluto-Relativo. Otra acentuada diferencia entre las filosofías de

En Occidente, el monismo absoluto ha tenido también sus representantes
desde Parménides a Spinoza, y de algunos maestros místicos, pero las reacciones han sido siempre muy fuertes a través de toda la historia del pensamiento occidental La refutación del monismo de Parménides por Aristóteles
marca un espíritu de valorización de la "real pluralidad" de los seres, no s61o
para los sentidos, sino también para la razón. Los filósofos judíos y cristianos,
tanto aristotélicos como platónicos o agustinianos, así como los grandes representantes de la Filosofía occidental independizada de la Iglesia (Descartes,
Leibnitz, Kant ... ) el mismo positivismo del iglo XIX, etc., trabajan sobre
la idea de la pluralidad real de los seres. Es evidente que en Oriente no se
halla un número tan considerable de escuelas ''plura.listas", y que este hecho
ha dado a la Filosofía y a la cultura, ciencia y técnica occidental un acento
en el valor real y sustantivo de cada ser.

Oriente y Occidente es que aquéllas de tal manera afirman la realidad del
Absoluto, que lo relativo queda reducido -como lo plural y lo personal- a
un fenómeno ilusorio. Lo Absoluto es la última realidad y la únjca Realidad.
Lo relativo, lo contingente, lo mudable, como lo personal e individual es
ilusión, es ma¡•a.

2) Imperlonalidad-Personalidad. Otra diferencia, por lo demás, consecuente y coincidente con la anterior, es la insistencia del Oriente en dar la supre-

En Occidente, en cambio, aunque se hallan también filósofos que nihilizan
]a realidad relativa, la gran corriente del pensamiento tiende a atribuir una
auténtica realidad a los seres relativos, aunque sean limitados, contingentes
y dependientes del Absoluto. En este tema coinciden no sólo los filósofos de
inspiración cristiana, sino también el materialismo y positivismo, mucho más
desarrollado en Occidente que en Oriente, y los filó.ofos de metafísica realista, desde Aristóteles a los del siglo XX.

macía a lo impersonal sobre lo personal, y del Occidente por su parte en afirmar el valor supremo de la persona.
Recordemos la más aguda tx'Presión del impersonalismo en la escuela
advaita. Según ella la total indeterminación del absoluto es su verdadera realidad (Nirguna), y ella excluye la personalidad, que implica alguna determinación (Saguna). Recordemos también la persistente negación de todo sujeto en la doctrina budista, tanto Hinayana como Mahayana; para ambos la
doctrina del "no yo" es fundamental y el ideal de la realización del "no yo"
(Nirvana, Satori) es el ideal y el destino del hombre. Confieso que desde
un principio me llamó fuertemente la atención, no sólo por la lectura de las
grandes obras de la filosofía lúndú y budista, sino por las conve~ciones con
los profesores universitarios y los monjes budistas e hindúes, el rechazo decidido de todo sujeto, de toda persona individua], de todo yo-real, como "ilusorio", como la ignorancia esencial, "avidya".

Si no han faltado esfuerzos por precisar que lo relativo tiene también su
propio tipo de realidad, lo cierto es que ha predominado desde el budismo
antiguo a~ co~temporáneo, pasando por el clásico "vacío" de Nagarjuna,
has~ el hm~wsmo de los Supanidhats de Shánkara o de los contemporáneos
advaitas, la idea del mundo relativo como carente de realidad es una afirmación común, que forma parte esencial de su mentalidad y su concepción
del universo.

4) Espiritualismo-materialismo. Tomamos estos términos en sentido amplio.
No como la ab oluta radicación del ser, no como Ja absoluta reducción del
ser a espíritu o materia, sino como una tendencia a desvalorizar o exaltar el
mundo material.
Con mucha frecuencia se ha reprochado a la filosofía india el haber okidado los valores del mundo sensible y material, en aras de un espiritualiwo
elevado, pero desconectado de una parte de la realidad que el hombre debe
también asumir, pues forma un todo con ella.

197
196

�Al revés, en Occidente ha predominado la e."&lt;altación de la vida sensible,
de ]os valores materiales, d~ la técnica, para utilizar al máximo el mundo
material. No sólo los filóJ10fos directamente materialistas y positivistas, sino
los vitalistas de todas las épocas, los llamados "humanistas", etc. Es cierto
que algunos !il6sofos místicos cristianos han exagerado la necesidad de una
ascética y de un rechazo frente a las tentaciones del mundo material, pero
los grandes pensadores cristianos han mantenido una posición más equilibrada
de los valores y del sentido del mundo material creado por Dios, para que sea
como el escenario y compañero de la parte espiritual del homhre.
5) DestÍ71o como retorno-Destino como desarrollo. Esta diferencia está relacionada con el destino del hombre y el sentido de su existencia. 'on dos
maneras distintas de concebir el "ideal humano" y su "realización".
Para la mayoría de los filósofos orientales el ideal del hombre es el retomo
a la identidad con el Ab oluto. Pero, de hecho, no es un retorno, sino una
actuación por explicitación de lo que ya es plenamente. Porque este retorno
se concibe, no como la adquisición de un nuevo ser, no de nuevas propiedades, o como el desarrollo de una capacidad ínsita del espíritu humano, sino
como una toma de conciencia de lo que ya de hecho es: en otras palabras, la
verdadera realidad )' esencia del hombre es el Absoluto mismo que se manifiesta con una modalidad determinada. El descubrimiento de esta Realidad
Absoluta, que ya es el hombre, es simplemente la comprobación y conciencia
de su identidad con el absoluto. Es un retomo al mismo, pero sólo toma de
conciencia de que ya se es. lluminaci6n y realización son lo mismo. No se
trata pues de "adquirir nuevas perfecciones'' sino de ''e.'&lt;perimentar" "realizar" lo que ya se es, es decir, el Absoluto mismo, el Ser puro, perfecto, il.imitado, de infinita felicidad y sabiduría en sí mismo.
El hombre occidental ha concebido más bien la "realización", como un
proceso de adquisición, de nuevas cualidades, que van perfeccionando al ser
humano. En Oriente se trata simplemente de "quitar", de "suprimir", de
"negar" las envolturas opacas que impiden su realización en el ser del hombre plenamente. En Occidente se trata de "adquirir" nuevas perfecciones, de
"desarrollar" las potencialidades, de "enriquecer" más al sujeto, en una palabra de adquirir lo que todavía no se tiene.
En Oriente al revés del Occidente, el objetivo es simplificar la realidad
actual del hombre, de anular o dejar las estructuras ilusorias o negativas, para
que aparezca la felicidad y perfección que ya se tiene. Tal vez esta diferencia explica la preferencia que se ha dado en Occidente a la adquisición de
los bienes materiales, como parte de la felicidad y desarrollo del hombre, y,

198

en cambio, el menor interés que en Oriente se ha sentido por el mundo sensible y los valores de la materia. Porque no sólo la adquisición de nuevos
conocimientos, y cualidades espirituales, sino también la de nuevas satisfacciones y de] bienestar corporal forman parte de la felicidad y perfección del
hombre.
6) Intuición pura-Pensamiento racional. Sin duda, como consecuencia de
su misma concepción metafísica, hay una preferencia por el método intuitivo
puro en Oriente y por el racional en Occidente. El camino para llegar a la
iluminación o realización consiste para el Oriente en detener la corriente de
Jos pensamientos, la actividad conceptual y discursiva, las imágenes cambiantes de la conciencia y alcanzar una intuición pura, un estado de conciencia
inm6vil y a la vez plenamente despierta. tsta es la condidón esencial para
que el verdadero ser del hombre, que en el fondo es el absoluto mismo, se
reconozca a sí mismo y se "realice" en su esencia de ser, conciencia y felici•
dad puras infinitas. La cambiante actividad mental de las imágenes, los conceptos y Jos discursos, no hacen sino ocultar la verdadera naturaleza, esencia
y realidad del hombre, y de mantenerlo en la ignorancia. Por lo mismo las
técnicas para la "autorrealizaci6n", tienen siempre este objetivo: llegar a la
intuición pura, la conciencia pura, sin pensamientos y aun sin objeto determinado. La conciencia esencial en este punto es clara entre el hindui~mo,
el taoísmo, el yoga y el budismo. "Deja de pensar" es una de las consignas
del budismo Zen. ''La supresión de las modificaciones de la mente" es el
ideal del yoga. Rechazar a todos los pensamientos que vienen de afuera es
una de las técnicas recomendadas para la realización advaita.
Para Occidente, en cambio, la adquisición de nuevos conocimientos por
medio de la actividad mental y racional es un método normal para el progreso del saber humano, no sólo en lo que se refiere al manejo del mundo material, sino también al conocimiento del hombre mismo. No s61o el gran desarrollo de la lógica, sino la misma reflexión metafísica es considerada como
eJ medio más adecuado para la comprensi6n de la realidad, para el conocimiento del ser y como la propedéutica para. un conocimiento universal y
de síntesis que integre en una visión unitaria del hombre, al mundo y al Absoluto, la materia y el espíritu. Aun cuando lo grandes intuitivos y místicos
de Occidente, verbigracia, Plotino, San Agustín, Eckart, San Buenaventura,
Pascal, tienen la visión unitaria del todo en la experiencia directa del ser
supremo sin embargo, e1 conocimiento racional sigue siendo un ejercicio y
un camino que eleva por grados el abna hasta Dios. Recuérdese el Tratado
de la dialéctica de Plotino y el ltinerarium de San Agustín.
Sin duda, estas diferencias son reales, considerables, considerándolas como

199

�características "dominantes" aunque no "exclusivas". No hace falta que repitamos que tenemos plena conciencia de que todos los métodos y actitudes
humanas se hallan representados en los filósofos de Oriente y Occidente: lo
que simplemente observamos es que hay rasgos que están más pronunciados y
generalizados en una que en otra, y ello le da un rostro peculiar, un estilo
y una manera propia de concebir el hombre y su destino.

II. LA

BASE DE UNA SÍNTESIS

Sin embargo, a pesar de las diferencias que agudizan a veces la antítesis
entre el rostro de Oriente y el de Occidente, es posible hallar una corriente
subterránea común, de la. cual se nutre el pensamiento de ambas partes de la
humanidad. Por otro lado, ello no es de extrañar, pues la experiencia humana
fundamental es 1a misma, y por tanto, no puede maravillar que se exprese
en una u otra forma, a pesar de las diferencias de los diversos enfoques que
uno pueda dar a esa experiencia. Veamos, pues, cuáles son algunas de las
coincidencias fundamentales que, más allá o por debajo de las diferencias,
están uniendo a los pensadores de Oriente y Occidente.

1) El problema del hombre. La primera coincidencia entre las filosofías de
Oriente y de Occidente es la preocupación central por el problema del hombre. Sin duda ninguna que el universo, su origen, su estructura y su historia
han preocupado a los fil6sofos y te6logos de todos los tiempos. La cosmogonía
era un tema común a los fil6sofos griegos y a los vates hindúes. No hay filosofia o religi6n que no se haya ocupado del origen y sentido del univen;o_ Sin
embargo, en el fondo de las primeras investigaciones sobre el univerm se
hallaba ya la pregunta por el ser y el destino del hombre. Ésta fue acentuándose a través del desarrollo de las filosofías y cada \'ez la vemos más clara
en la historia de la filosofía griega y lo mismo sucede en las preocupaciones
filosóficas religiosas y ascéticas del Oriente. Así, el problema de Ja feliridad
será problema central de la filosofía griega, y el de la liberación, que en el
fondo es coincidente, es el de la filosofía de la India. Y ello implica que la
preocupación del pensador, del filósofo y del teólogo del religioso y del místico se halla centrada en el hombre mismo. Las famosas tres preguntas acerca
del 'hombre, es decir, qué es, adónde va, cuál es el camino que tiene que recorrer, están presentes tanto en las filosoüas de Oriente como de Occidente.
En el fondo la filosofía es siempre humanista. Y el problema del hombre tiene
una prioridad fundamental como valor supremo y como centro de preocupación. El universo sin duda ninguna atrae siempre al sabio, al fi16sofo al cosm61ogo, al teólogo y al místico. El problema de Dios no es menos seductor,

200

y el vértigo de lo divino atrae siempre a la humanidad. Sin embargo, tanto
los problemas cosmológicos como los problemas teológicos cobran su pleno
sentido desde · el punto de vista del problema del hombre mismo, es decir, del
interés y de la necesidad que el hombre tiene de comprenderse a sí mismo,
de comprender su posición en el universo, su estructura y su destino. En este
punto las filosofías de Oriente y de Occidente son perfectamente coincidentes,
son en el fondo un auténtico humanismo. No en el sentido de un antropocentrismo que coloque al hombre como valor supremo, porque siempre se presupone que el valor supremo es lo Absoluto, Dios, sino en el sentido de que el
problema más inmediato y urgente que el hombre tiene que resolver es el
del hombre mismo.

~z

2) Qué es
hombre. La esencia del hombre. Otra preocupación constante
común a los filósofos de Oriente y Occidente es, naturalmente, la esencia de]
hombre. ¿ Qué es el hombre? ¿ Cuál es su verdadera realidad? Porque tanto
en Oriente como en Occidente los filósofos suelen distinguir dos aspectos o
niveles de la realidad del hombre. Uno es el exterior, el superficial, el que
está sujeto al cambio, una especie de corriente movediza siempre cambiante,
y otro el plano donde se halla una realidad más profunda, más permanente,
donde estaría la verdadera esencia del hombre. Hindúes y budistas distinguen
siempre el yo ilusorio, exterior cambiante fenoménico, del yo real que es la
esencia, la realidad íntima y verdadera del hombre. Lo mismo distinguen los
filósofos griegos. Platón en el diálogo 11 AJcibiades" pone en boca de Sócrates
le pregunta por el verdadero yo. Porque el verdadero "sí mismo" no es la
parte e.-cterior de los brazos, de las piernas y todo el cuerpo, sino una realidad
interior que para Sócrates y Platón es el alma. tste es el verdadero "si mismo". Y el "autós" de Platón y el "atrnan" del hinduismo muestran la misma
preocupación en Oriente y Occidente por conocer la "esencia del hombre",
que está más allá de lo que en la exterioridad aparece. Es curiosa la preocupaci6n por la realidad profunda del hombre y es curiosa también la distinción entre un yo real y un yo aparente, un yo originario fundamental y otro
yo superficial.

3) La realidad última. Otro problema de coincidencia y de preocupaci6n
común es el de la "Realidad última". Tanto en Oriente como en Occidente
se supone que más allá de este mundo fenoménico y cambiante, más al.lá de
la pluralidad y mutabilidad de los seres, hay una Realidad que, en último
término, es el fundamento, la base, el oriegn y el principio de toda esta realidad. Y esa Realidad es considerada como algo absoluto incondicionado. eterno, permanente e inmutable. Se la ha designado de muy diversas maneras
en Oriente y también en Occidente, pero todas ellas están apuntando a una

201

�misma Realidad, percibida comúnmente por los pensadores, los filósofos y los
teólogos de ambos mundos. El brahaman-atman del hinduismo, el Buda trascendente del budismo mahayama, el tao, son diversas denominaciones que
en el fondo están apuntando a una misma Realidad. Están queriendo dar la
última explicación, el último fundamento, la base Absoluto no-condicionada
de todo el mundo real, de todo el mundo aparente y del hombre mismo. En
Occidente los griegos comenzaron el filosofar con la pregunta por la ''physis",
es decir, por la naturaleza íntima y última de las cosas. Ellos mismos se preguntaron por el principio, que en el fondo coincide con la "physis" o naturaleza
última de los seres; suponían que en todos los seres el principio era el mismo
y que tenía un carácter absoluto, por cuanto era la última realidad en la cual
se resolvían todas las demás diversas realidades y manifestaciones que constituyen el mundo de nuestra experiencia. La idea dd Ser y la idea del Uno,
que Platón, Aristóteles y Plotino elaboraron, cada uno a su manera, muestran la misma preocupación de llegar al fundamento de toda la realidad

como algo que en sí es ya lo Absoluto.
Sin duda ninguna que hay, tanto en Oriente como en Occidente, interpretaciones que reducen la realidad al mundo puramente fenoménico, como serían las pequeñas escuelas materialistas de la India y las teorías fenomenistas
de Occidente, desde Heráclito hasta el materialismo moderno. Pero, además de
que de suyo constituyen un sector relativamente pequeño del trabajo filosbfico, con mucha frecuencia las posiciones fenomenistas o materialistas son un
aspecto enmascarado de alguna concepción del Absoluto, que, con frecuencia,
reducen a la esencia última de la materia. Pero es evidente que "domina" en
el pensamiento oriental y occidental la preocupación por hallar una Realidad
última y Absoluta, como fundamento del mundo fen6menico y transitorio.
4) La experiencia humana. Otro elemento común, en el cual necesariamente ha de moverse el Oriente y el Occidente, es el camino único y íundamental
de la "experiencia humana", como el método y el instrumento y el campo
a la vez de interpretación de la realidad del hombre y del universo. Se trata
de un aspecto metodológico pero también metafísico. Es evidente que el
medio para contestar la pregunta sobre el hombre, el universo y la realidad
última es, ante todo, Ja experiencia que el hombre tiene de sí mismo y desde
sí mismo. :Éste es el único medio y el único recurso al cual en último término
todos tienen que recurrir. Por tanto, el análisis de la experiencia humana, integralmente tomada, no sólo respecto del mundo externo, sino también de
las vivencias interiores del hombre, es la base fundamental y, por cierto común a Oriente y Occidente, para resolver los grandes problemas de la filosofía, especialmente los problemas del hombre. Aun los filósofos más especu-

202

lativos y más racionalistas han de partir necesariamente de los datos que la
experiencia externa e interna nos suministra, y han de volver a pasar por el
tamiz de la experiencia sus conclusiones. Toda visi6n filosófica debe reconocer la realidad y los hechos que la experiencia nos muestra, y sobre ella poder ir construyendo las concepciones ulteriores del hombre y del universo. La
experiencia humana como vivencia individual de cada filósofo, es siempre la
base en la cual se apoyan los análisis que hacemos de la realidad del hombre,
y vuelve a ser siempre la piedra de toque para comprobar si nos hemos apartado del recto camino de la interpretación. El medio de introspección, de
concentración y de interioridad, sigue siendo común a Oriente y Occidente.
Puede haber, tal vez, un mayor desarrollo de la especulación racional en Occidente. Pero cuando se llega a la base última de la intepretación de la realidad del hombre y del universo, se vuelve siempre a los primeros datos de la
e.xperiencia y sobre ella se debe construir el edificio de la filosofía. El mismo
Arist6teles y el mismo Santo Tomás reconocen esta base, y, por cierto, que el
último contiene afirmaciones fundamentales acerca de la necesidad de supo.
ner siempre la experiencia propia del sujeto como base de todo conocimiento.
5) La autoconcie11ci.a. Con esto llegamos a otro punto también fundamental y común a la imagen del hombre en Oriente y en Occidente. Nos sorprendió extraordinariamente ver en J apón como en la India, que la tradición
budista e hindú se hallaba muy viva, tanto en las universidades como en los
monasterio, en relación con la importancia fundamental de la autoconciencia;
tanto si se la considera como un método para la iluminación, como si se la
identifica con la esencia y la realidad misma del hombre. Es decir, la autoconciencia como método y como estructura metafísica, sigue siendo el eje
central de la filosofía de Oriente, para el budismo y para el hinduismo. La
iluminación, el satori, la liberación, consiste fundamentalmente en el conocimiento de la esencia del alma, consisten en que el alma se conozca a sí misma en su verdadera naturaleza; en otras palabras, tome plena conciencia de
sí misma. Esto es el "abnan", esto es el verdadero "yo real", por oposición al
yo ilusorio, el verdadero "ser" y éste es el único camino para la liberación.
Para nosotros este camino de la interioridad coincidía plenamente con
nuestra propia experiencia filosófica que hemos denominado "insistencia".
Este "estar en sí", esta plena autoconciencia, este descender a la máxima interioridad del propio ser para tener la plena conciencia de sí mismo, es para
nosotros el método fundamental de la filosofía y a la vez la esencia misma
del hombre, el "ser-en-sí". Este llegar a ser conscientemente, por una intuición interior en la conciencia individual, la realidad que somos inconscientemente, es un objetivo común a las filosofías de Oriente y Occidente.

203

�En otras partes nos hemos referido a la coincidencia que en este punto
hallamos en Occidente no sólo en autores interioristas, por así decirlo como
San Agustín, sino también en un autor de método racional y aristotélico como es Santo Tomás de Aquino. Su teorfa del conocimiento como "reditio
completa", coincide con la actitud fundamental de los filósofos de Oriente
cuando proclaman la necesidad de la autoconciencia como fundamento para
el conocimiento de la verdadera realidad del yo y del universo. Sin duda ninguna que el hombre es más perfectamente hombre, más plenamente "ser",
cuanto tiene más conciencia de sí mismo, es decir, cuanto tiene más auto~ conciencia y por lo mismo tiene más autodecisión. De ahí que la ecuación
"más ser= más conciencia" y "más conciencia = a más ser". que modernamente se ha formulado en Occidente, coincida con la doctrina fundamental
de la autoconciencia del "atman", proclamada por los orientales.
6) Autoconciencia " conciencia c6smica. Pero la autoconciencia individual no es nunca para las grandes filosofías de Oriente y Occidente, una
conciencia aislada, solipsista, sino que es, al mismo tiempo, reveladora &lt;le
una Totalidad en que se halla inserta y que, en alguna manera, expresa.
Efectivamente, la autoconciencia va siempre acompañada de la "conciencia
cósmica", es decir, de la conciencia de la Unidad dentro de la cual todos
los seres del universo son y se mueven. Hay diversos matices en Oriente
y Occidente sobre e1 carácter de esta conciencia cósmica y del sentido de
Unidad-Totalidad cósmica, que por la conciencia individual se descubre.
En algunos casos, se llega al extremo de una inmersión absoluta . en_ que se
diluye la realidad de la conciencia individual como una mera ilusión; .en
otros se mantiene la conciencia de la Unidad c6 mica no como pérdida
de 1~ individuos, sino como interrelación e integración de la multiplicidad
real en un Todo coordinado y orgánico.
Pero lo cierto es que las grandes corriente filosóficas coinciden en mantener la autoconciencia individual va acompañada de la .conciencia c6smima, es decir de la conciencia que el individuo tiene de hallarse inserto en
una Totalidad, en la cual todos los seres son, en alguna forma, solidarios
entre sí, todos participan de todo y se hallan unidos por un fondo común
de ser, que los unifica más allá de sus diferencias.
La "conciencia cósmica" llega a su máxima expresión en los místicos,
tanto de Oriente como de Occidente. Porque es particularmente propia de
la experiencia mística esa capacitación de la Unidad y Totalidad que relaciona todos los seres, por cuanto el místico tiene una experiencia directa del
Absoluto que es el centro de unidad de la multiplicidad. En ti todo e
encuentra, son hermanos, hijos de un mismo Padre y Principio. El Abso-

204

luto es el centro de cohesión en medio de las diferencias y oposiciones de
los diversos seres entre sí.
7) El hombre y el Absoluto. Con ello llegamos a otro punto importante
de la concordancia Oriente-Occidente. La obligada referencia del hombre
al Absoluto.
En todas las grandes filosofías orientales la idea de la esencia del hombre
y de su liberación está internamente ligada a la idea de un Absoluto, respecto del cual el hombre e halla dependiente, condicionado, relacionado,
religado. A veces hasta la identidad total, como es el ramo del brahamanismo y del Vedanta Advaita. Pero siempre la referencia es inevitable. Sin
el Absoluto el hombre individual carece de explicación ni en su esencia ni
en un destino. Ciertamente la referencia al Absoluto al Fundamento incondicionado de los seres condicionados, es el eje de las filosofías orientales. El
Absoluto, el Inmortal, el No-diferenciado, etc., es, por así decirlo, el tema
más familiar de la filosofía oriental. Recordemos uno de los clásicos poemas medievales de la mística budista. Todo es Buda, y en este caso se
trata de Buda trascendente, del Absoluto: "Todos los seres son esencialmente Budas. ucedc como con el agua y el hielo:

"No hay hielo sin ORua;
No hay Budas furra Je los seres.
No conociendo rná11 cerca de ellos esttf la verdad
(Buda), los seres la buscan lejos...
¡ Qué infinilo es el cielo del samadhi! . ..
C1iando .el Absoluto mismo se presenta ante ti,
El lugar donde tú estás es la tierra del Loto,
,, tu persona u el cuerpo de Buda." (Hakuin. )
El tema del Absoluto en la filosofía occidental arranca desde el origen
grie~o del filosofar. Por Platón, Aristóteles y Plotino pasa a la tradición
europea que recibe, por otra parte, la corriente judía de la concepción de
un Absoluto Personal. Con la secularización de la filosofía en el Renacimiento y en la edad moderna, el Absoluto es dh·ersamente concebido en el
racionalismo e idealismo; pero si exceptuamos las escuelas puramente cientifici tas, positivistas y antimetafísicas, la referencia del hombre al Absoluto sigue siendo una necesidad para las grandes corrient del pensamiento occidental.·
Creernos que esto puntos de coincidencia entre Oriente y Occidente en

205

�la concepción del hombre constituyen una base importante no sólo para
el diálogo, sino para una comprobación de la unidad de la experiencia
humana más allá de todas sus diferencias regionales, raciales, religiosas e
ideológicas.
Nos parece de suma importancia tomar conciencia de esta amplia base
común, cuando Uegamos a lo más profundo del ser humano. Creemos que
no se atiende suficientemente a esta identidad fundamental de problemas comunes a Oriente y Occidente. No nos impactarían tanto las diferencias algunas
de las cuales resultan periféricas, en comparación de esta convergencia hacia
una inquietud común y hacia un punto de referencia que, en el fondo, es
el mismo.

LUGAR Y UBICAClóN

J. E. BoLZAN
Pontificia Univenidad Católica
Argentina - Facultad de Filosofia

Ello es tanto más válido cuanto que las diferencias que hemos apuntado
no son "exclusivas" de Oriente y Occidente, sino simplemente "predominantes" o más generalizadas. Pues, de hecho, todas las teorías pueden
hallarse entre los filósofos orientales como entre los occidentales.
En cambio, la conciencia de que partimos de una experiencia humana
que se plantea a sí misma en los mismos términos originales, y que se expresa con los mismos interrogantes acerca del ser y del destino del hombre,
abre una nueva perspectiva para el estudio comparado de las filosofías de
Oriente y Occidente.

*

"Pero el tacto, ,l sentimiento, los discursor
conc,rtados qu, entre mf hada, me c.rtif icaron que yo era al/1 entonces el que soy aquí
ahora."
CE&amp;vANus, Don Quijote, II, 23

anterior, publicado en este mismo anuari.o,1 sosteníamos que debe eliminarse del tratamiento filosófico del ser natural todo aquello
que signifique aceptar en él y positivamente algún estatismo: el ser es y
es indisolublemente dinámico ( primordialmente con el dinamismo que comporta su acto de presencia), y su potencialidad sólo aparece, rigurosamente hablando, cuando un ser en concreto entra en interacción con otro ser;
en cuyo caso, si se da un proceso con resultante no nula, es posible hablar
de una relación de acción-pasión y desde ésta atribuir "potencialidad" al
que en esas condiciones aparece como móvil. Todo cuanto se puede decir
del ser surge fontalmente de la relación interactiva de los seres entre si y
con relación a nosotros: no hay camino real hacia el ser como no sea pasando por las horcas caudinas del agere.
EN

UN

TRABAJO

Pero, a su vez, este agere debe ser interpretado con toda rigurosidad,
siendo simpre la substancia material como un todo la que co-existe y co-

* Direct.or dd Centro de Investigaciones Filos6fico-Naturales y miembro de la
Carrera de Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cienillicas y Téc:- 1
nicas de la República Argentina.
' "La incompenetraci6n de los cuerpos", .dnuario Humanitas, 1974, n. 15, pp. l 13
sigs., donde se hallarán también varias de las ideas básicas del presente escrito,
206

207

�actúa: cuanto ella hace o a ella le hacen lo baa: o lo sufre en su totalidad intrlnsecamente. ada le acontece que no le acontezca a toda ella:
cuando cambia su temperatura, o 111 color, o su figura, en verdad es lla
la que cambia stgún su temperatura, o su color, o su figura. Esto, que
es obvio cuando se lo aclara, no resulta tanto cuando se leen tan a menudo
apresiones que parecen indicar la realidad de ciertas afecciones "superficiales" a la substancia misma, modificaciones que pretendidamcnte no la
afectan en cuanto tal, sino en algunos de sus "aspectos"; tal acontece- a
menudo en ciertas concepciones de los cambios accidentales.
El ser es a tal punto indisolublemente pttSCDte y dinámico que todo r,
en la medida en que es y aisladamente con iderado, es toJo ti ser. De
.aqut que si por absurdo existiera un único ser material en el uni no, ¿(
#rfo el universo. La uni- rsalidad del ser consist precisamente en la diver.ridad que el hecho de existir múltiples seres impone a la unidad de er
eada uno; y el cosmos no es ino el macrosistrma dinámico resultante del
armónico ca-existir de la pluralidad de microcosmos que es cada substancia
material, pues ésta es, claro está, un en-st, pero necesariamente -en la actual
tt0nomía c6smica-con-otro para-otro y, por con iguiente ( c.aráctr.r transibVO ) , gracias-a-otro.

.

.

.

Este set ex-tenso aparece entonces existiendo interactivamente, manüestando ahora como energía su acto de ser: en primer lugar, por su esencial ex-tensión o tensión "hacia afuera" y TC\' !ación primordial de su in-tenwn óntica; en segundo término y concomitantemente a la multiplicidad
fáctica de substancias,3 porque su posición misma en el universo es una
inter-posici6n o situaci6n entre congéneres. Y esto es justamente lo que
qu remos decir cuando insistimos en que no existen, estrictamente hablando, acciones sino ínter-acciones; de donde el principio de acción y reacción
-caro a la física clásica pero original de Aristóteles-' aparece cual la ley
regulante de la existencia misma del cosmos.
Vale decir que toda substancia material ocupa su lugar en este universo
entrando en necesaria interacción, ella misma como totalidad y la totalidad
del cosmos, por contacto resultante de su ex-ten ión, y conctato inmediato
con la o las substancias contiguas, mediato con todas las demás.
1

r. nuestra obra: Continuidad de la materia, Buenoa Aires, 1973, ~alment.e

p. 93 sigs.
• No impona al cuo si ae trata o no d muhiplicidad de cspedts wnbiEn.
• AalsTÓnlu , Pltys., 202 a 6.

EL

TBIIA DSL LUOAll

Si todo esto es así
claro que "poner" una substancia en el univeno
es hace~~ entrar neccsariamen~ en interacción de contactos hasta provocar
la apanc1ón, entre ella y us inmediatos vecinos, de "una relación como
entre motor y m6vil" .:a
Pues bien, cuando se repara n la conocida definición c¡ue de 'l~aar"
se acepta corrientemente, tomándola de Aristóteles: "El limite i~iato e
inm6\'il del continente" ,8 es fácil verificar que se trata, en buena cuenta, de
un concepto del más puro ruño geom trizante; la duda primero la convicci6n d~ués, hacen que dicha definición aea rechazable como perteneciente
al plano de la filosofia natural, donde nada tiene que hacer una mera
relad6n de sup~rficies, siendo como son éstas, puros en
~métricos, ideal&lt;:5, entes de. razón sin más consistencia óntica que la del hombre que loe
piensa.
Se ha tildado si mpre, desde la ciencia, de cualitativismo el con epto aristotélico de "lugar''; ahora, desde nuestra perspectiva filosófico-natural lo
condenamos por irreal y -¡ oh, paradoja!- por geometrizante.
•
Una relación entre cuerpos reales y, por ese mismo hecho, esencialmente
dinámico&amp; no puede ser sino dinámica y a tal grado que cada par de indi,iduos substanciales relacionados entre í como contenido y continente comporta un estado de equilibrio dinámico, esto : con ttSUltantc nula. Lo
cual ha de ntendene trictamente como la interacción d cada uno de
aquéllos cual un todo; no se trata nunca de un interdinamismo epidérmico
y "accid~ntal", sino de equilibrio dinámico a tal extremo que ambas aparecen unificados en un único acto y sólo disting',libles "secundum rationem"
en motor y m6vt1.

í las cosas, es necesario admitir que la relación de contenido y continente resulta de un contacto que pone en juego -que altera como un todo,.ª uno otro cuerpo. El lmguaje mimo indicador de Nta dinamicidad,
pu cuando se dice que un cuerpo está en un lugar lo que viene a significarse es que "está ahí; y ésta es una frase tan breve cuanto profunda
pues i bien el "ahí'' es una simple indicaci6n geográfica y puede ser asimilado al "lugar" aristotilico, la realidad apuntada en el total de la frase
• Justamente en
a 22.
•

JltsTÓTt:.LU,

c,o

consiste el contacto según

Phys., 212

a

.Aa11TÓT1L&amp;1,

D, grn , cor,., !12!1

20,

209
208

humaaiias.-14

�no se agota en ese simple señalamiento localizante sino que especifica
el ahi" con un determinante está" (= es). Nada menos que el ser aparece ahora, con toda su riqueza dinámica, con su total presencia energética ( l,,ieytia), dejando paso el estático "lugar'' a una actfra ubicación.
Porque "estar (ser) ahí" responde propiamente a la pregunta: "Ubi?";
y antes aun de que se la especifique: "Ubi loci?", queda sobreentendido el:
''Ubi est?''. Donde se está, se es y se actúa -el ser es presencia- y se
interactúa -el ser es ca-presencia-; es decir que estar ubicado significa
mantener el cuerpo de que se trate, una relación de equilibrio dinámico con
el resto del universo mediando el cuerpo envolvente contiguo: toda modificación de la ubicación afecta, en la medida de su realidad concreta, la
estructura toda del cosmos, y esto ha de entenderse con toda la amplitud que
reclama, esto es: no sólo romo alteración esquemática del universo o posicional de los cuerpos, sino cual alteración que, yendo más allá de lo meramente visible, afecta también a cada ser substancial intrínsecamente.

Si se entiende de este modo la ubicación, aparece tal vez bajo nueva lw.
la importancia que ya Aristóteles concede al movimiento local, pues no sólo
es éste necesario para llegar las substancias a1 contacto previo a todo proceso posterior conducente a cambios (movimientos) de orden superior, sino
que ya la más simple traslación provoca de hecho un cambio del cosmos todo,
en el profundo sentido dicho ( alteración de todas y cada una de las substancias cósmicas) .
Es, pues, menester desechar el "lugar" geometrizante y estático en pro
del "ubi" natural y, por ello, dinámico y, por ello también, intrínseco a lo
ubicado. Hemos desembocado de este modo, como es evidente, en la
reivindicaci6n del antiguo, famoso y hasta ahora denostado ubi intrínseco
( expresión redundante, estrictamente dicho). Este ubi continúa siendo una
relaci6n, tal cual lo es el pretendido lugar; pero no es una absurda relación
puramente superficial -¡ como si la superficie de un cuerpo fuera algo físico--, ni es, como el lugar, una "denominatio pura extrinseca ex loco desumpta" 7 - ¡ como si algo e,,.1rínseco al ser pudiera tener realidad natural!-: lo
que le acontece a la substancia material le acontece a toda ella -digámoslo
una vez máS----:. y nada, estrictamente dicho, a su "superficie''. Puede, sí,
' HoENEN, P., Cosmologia, Roma, 5a., 1956, "Thesis 9". Tomamos a Hol!NEN como paradigma, pues su tratado es el más apreciado, y con razón, entre los cosmólogos
contemporáneos; recorra el lector todo el largo y cuidadoso Capítulo II: "De loco
et spatio", y podrá comprobar que a todo él subyace como lastre una concepción
puramente 16gica del "lugar", y su teoría de la "local.izaci6n" hace patente este modo
equívoco de tratar el tema.

210

hablarse del "lugar'' y hacer de él la relación habitual entre superficies; pero
entonces hay que declarar que ese "lugar" no pertenece al tratamiento natural del ser, siendo a la geometría a quien compete tratar de superficies y de
contactos estáticos entre ellas (y ni aun así, pues tal como a dos puntos matemáticos no les queda sino coincidir en ser uno y el mismo o estar distanciados, dos superficies matemáticas sólo pueden relaciona~e según coincidencia o según distancia) .

LUGAR y ESPACIO

Aceptado que a la substancia material en cuanto tal y en su existir concreto con otras, lo primero que le acontece en estar ubicada, es claro que
el lugar, como primera abstracción que es, aparece cual proto-espacio a
simple volumen conteniendo actualmente un cuerpo -y cuerpo es aquí un
abstracto dimensional de la substancia material-; el espacio aparecerá posteriormente ya en la ampliación indefinidamente proseguida según direccionalidad dimensiva de aquel proto-espacio surgido de la eliminaci6n de
la realidad substancial que comporta contenido y continente en ínter-relación: llevada a cabo se alcanzan los elementos de esta relación simplemente
superficial, surgiendo primero, las líneas que "representan" el continente ( espacio geométrico, sistemas de coordenadas), y posterioonente, los puntos que
"representan'' la posición del contenido. La relación espacial resulta en lineas
relacionan tes (distancias).
Por consiguiente, el e.,-polio de la substancia por obra de una experiencia
rnatematizada conduce, en primera instancia, a cuerpos sólo tridimensionales que conforman un hueco o espacio relativo (lugar disponible); el "espacio" surge inmediatamente de la indefinida ampliación de estos "lugares'\
en rigor de uno cualesquiera de éstos; y cuando una ciencia e,"{perimental de
la naturaleza recurra a este "espacio", deberá rellenarlo con algún sucedáneo
de la substancia material ( éter, campos) .
LUGAR Y LUGAR NATURAL

El tema del "locus naturalis" adquiere también nueva perspectiva desde
esta visualización de la ubicaci6n. Como se recordará, aquella aristotélica
del ''lugar natural', como el lugar que le correspondia esencialmente a cada
uno de sus "elementos", según una estructura c6smica de esferas concéntricas y una tierra central inm6rn, fue desechada y ridiculizada por una

211

�astronomía pretendidamente heliocéntrica y una física pretendidamente explicativa con su teoría de la gravitación universal. Sin embargo, Van Melsen -para tomar ahora sólo un ejemplo-- ha intentado recientemente una
aguda y relativamente aceptable defensa de aquel "lugar natural", distinguiendo entre "lugar natural" como "lugar fisico" que le corresponde a una
substancia en raz6n de su especificidad y "lugar natural", entendido como
tendencia inherente a todo movimiento a finalizar -finalidad objetiva- en
una posición concreta y debida a la presencia de un orden cósmico verificado en la legalidad natural.ª
La conclusión de Van Melsen acerca de la inexistencia, actualmenl.e, de
lugares "naturales" para cada especie particular de substancia -&lt;:onclusión
motivada especialmente por una paralela consideración de la mecánica moderna- es aceptable como remate de su razonamiento, pero no tanto cuando
de su fundamentación se trata. En efecto, ¿ qué tendencia puede aducirse
si se habla de "lugar" o relación superficial, en el sentido ya criticado?
Si en la constitución misma de la relación contenido-continente hemos exigido la interacción, con mayor {uerza se impondrá ahora esta necesidad de
considerar en toda su realidad dinámica a la substancia si se intenta dar
sentido real a la ''tendencia", porque "tender" vale tanto como manifestar
cierta propensión o inclinación hacia algo, y ello se verifica en determinade acci6n que se cumple pero que inevitablemente exige, como antecedeute causal, una estructura particular de la substancia "tendenciosa", por
aquello de que "agere sequitur esse".
tsta es, nos parece, una correcta interpretación ad mentem de lo que
Aristóteles dice a través de su tratamiento del problema del lugar no ya
restringido a su Physica -donde aparece la dicha defoúción "more geometrico"-, sino mejor en sus tratados más naturales, especialmente en De caelo,
310 b. 1, ss., donde llega a decir que "trasladar e c.ada cuerpo a su lugar
propio es trasladarse hacia su forma propia"; 0 texto imposible de conformar
a un concepto matematizante de lugar.
La única justificación, pues, que estimamos compatible con la naturalidad de "locus naturalis', surge desde el concepto de ubicación; apareciendo
entonces extraordinariamente ampliado aquel "locus naturalis", pues la naturalidad misma del ubi dice que toda ubicaci6n, en tanto significa una
A. G. van, Th11 Phylosophy o/ na,,.m,, Pittsburgh, 1954, p. 169 ,igs,
• Cfr. especialm. 310 a 33. Texto oscuro, diversamente comentado y que hemos
analizado -junto con otros anexos-- en nuestro trabajo: "ARlsTÓTELES, D, caelo,
310 b. 11-14", /ournal of the Hi.story of Philos., 1973, Xl, 443 sigs.; vid. especialm.
p. 449 sig,., pata el "lugar natural" aristotélico.
• MELs"EN,

212

relación de equilbrio dinámico entre contenido y continente, .?s natural.
Precisamente, los cambios o procesos acontecerán cuando se descompense por
algún medio aquel estado de equilibrio, y la ubicación natural como tendencia aflorará en el preciso momento en que se quiebre una delerminada estabilidad: el cambio, en términos generales, no s.ignifica otra cosa que la descompensación -como origen- y la procura -como acto del cambio en
cuanto tal- de un nue,·o estado armónico de equilibrio -como finalidad-.
~te equilibrio _armónico, por ser equilibrio dinámico, será siempre susceptible de alteración; que en esto consiste la cosmicidad del ro mos: en ser
una armonía precaria (como estado actual) y estab!e (como tendencia).

LUGAR y

TRASLACIÓN

Se impone ahora alguna aclaración especial para el t.ípico "cambio de
Jugar' o movimiento de traslación. Cuando se habla del movimientc como
"acto del ser en potencia en cuanto aun en potencia", resulta claro ahora
que se fabrica un híbrido de dudosa admisión en la filosoüa, pues si bien
la definición es correcta ( al menos en cuanto pertenece al ámbito ontológico), no lo es la aplicación por haber declarado espurio al lugar como entidad natural; y la definición se queda así a mitad de camino, pues no puede
acabar de entenderse cuál es la diferencia entre estar en un lugar que es
"el limite inmediato e inmóvil del continente", y en "otro" lugar que e~ "el
límite inmediato e inmóvil del continente' : en realidad, nada ha cambiado
desde el punto de vista del lugar y no se ve qué "potencialidad" dr.l ser
-también éste reducido a su superficie extrema- ha sido colmada.
Todo ese panorama se llena de sentido recurriendo a la ubicadón, porque
entonces siempre se tratará de substancias, de seres reales, con reales cambios del ubi y, consiguientemente, con reales cambios intrínsecos que colmen
una intrínseca potencialidad, dando significado al acto que conquistl' el

móvil.
Tanto más claro es esto cuanto mayor es el énfasis que se pone en no
descuidar la unidad cósmica pues entonces, como ha quedado dicho, deben
entrar en juego ínter-activo la substancia particular como totalidad con la
totalidad del universo -mediata o inmediatamente-, y el cambio "antiperistático" que se produciría "según el lugar" se transfonna ~ 'el real
cambio antiperistático "según el ubi", con toda la carga de "ser" que ello
comporta.

•
213

�Queden, pues, reemplazados, en filosofía natural: el "estar localizado"
por el "estar ubicado"; el "lugar'' por el "ubi" ¡ y la "localización" por la
"ubicación" ; dejando en manos de la ciencia el "lugar" y el "espacio"' como
los entes de razón que realmente son,

PERFILES SOBRE CASO Y VASCONCELOS

II
JosÉ SALVADOR GuANDtQU~

Profesor del Centro de Estudios de la
Fuerza Armada de El Salvador

EL A ~o pasado publicamos en estas páginas la primera parte de un escorzo
destinado a contrastar siquiera someramente, a los máximos fil6sofos del México contemporáneoJ pero si entonces enfocaríamos a don Antonio ahora haremos lo propio con don José, a quien, entre paréntesis, tratamos con mayor
intimidad desde 1949, cuando le conocimos al frente de la Biblioteca "México", en la histórica Ciudadela de la ciudad de los palacios, también de los
contrastes. 1
El primero de julio de 1959, al ser sepultado en el Panteón Jardín de la capital de Anáhuac, "el mexicano más grande del siglo", llevó la palabra a nombre del Gobierno don Jaime Torres Bodet, a la sazón, si mal no recuerdo,
Ministro de Relaciones Exteriores, o de Educación, ferviente vasconccliano,
1
En el prólogo a mi segundo libro, Itinerario Filos6fir;o, que lleva éste de,,;de
su segunda edición, aparecido en la quinta con el nombre Introducción a la Filoso/la -Ed. Jus, Mbico, D. F., 1975-, el Maestro alude al tiempo en que nos
conocimos con posterioridad a dichas linea., que fueron para el suscrito un auténtico
e~paldarazo intelectual:
"No me tocó a m[ coincidir con Guandique en México, pero he recogido por aquí
algo de su estela hecha de amistad y de talento. El cariño con que recuerdo su estancia
entre nosotros, me complace, porque confirma la lenta realización del viejo anhelo
que se empeña en hacer del continente hispánico una sola familia repartida en
mansiones nacionale1 divenas y enriquecida con puntos de vista originales y vigorosos, en colaboración fraterna con la más amplia tarea de hum.anidad ent11ra." México, D. F., 11 de noviembre de 1948.

214

215

�antes y después de que el Uliscs Criollo rompiera definitivamente con el
sector oficialista; y el Presidente Adolfo L6pez Mateos encabezó la guardia
de honor inicial suscitando, al instante, una serie de críticas porque muchos
nunca le perdonaron a Vasconcelos sus ataques, algunos justos, otros inequitativos de sus libros de barricada, como los califiqué al presentarlo en la Exposición del Libro Filosófico Argentino ( 1949) diez años antes de su lamentado deceso, es decir, los autobiográficos, que Botas, su editor me confió ser
los que más se vendían. En ABC, periódico del D. F., dirigido por el actual
embajador de México en Guatemala. el e.,;critor y periodista Federico Barrera Fuentes, rendimos el póstumo tributo al tormentoso faestro de tantas
generaciones. Y nadie negará que toda la República, culturalmente hablando, detuvo su ritmo para homenajear en muerte a quien muchos deturparon en vida. Así son las cosas en este pícaro mundo y Vasconcelos no 5ería
una excepción. 2
La Revista Mexicana de Filoso/la en su número especial dedicado al
XIII Congreso Internacional de Filo~ofía, Contribución de los Filósofos Mexicanos (Nos. 5, 6). México, septiembre de 1963, siendo Presidente Honorario el doctor Eduardo García Máynez, nuestro profesor en Dere~ho y Filosofía,9 y Pre idente el doctor José Luis Curiel, compañero de aulas en la
UNAM, manifiesta
en la Prestntación, a cargo del doctor Leopoldo Baeza
.

miento- la "Asociación Civil José Vasconcelos" en un tiempo presidida por
el ex rector de la U 'AM, doctor Luis Garrido, también nuestro maestro en
derecho penal en la Escuela, todavía no Facultad, de Jurisprudencia, la cual
rendía emocionado recuerdo en la sencilla tumba de quien e jugó u postrer
capricho, al fin como héroe tenía alma de niño, negándose a que sus restos
descansaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres, según lapidaria frase de
muchos reconocida. 4
En el enfoque pasado nos referimos al doctor gustín Basave, y no porque
sea alma y motor de HuMANITAS y le debamos muchas gentilezas, sino por
poseer en su acervo una serie de obras entre las cuales cabe mencionar, Miguel de Unamuno y. José Ortega y Gasset. Un bosquejo valorativo (Ed.
Jus, México) con pr6logo de José Vasconcelos, intento juvenil muy bien logrado 5 pero en este esbozo nos fue insubstitufüle La Filosofía de José Vasconcelos, que en su portada reza: "Revolucionario e ideólogo, forjador de
espíritus y caudillo, José Vasconcelos es prototipo del mexicano que por su
universalidad sabe ocupar el lugar que le corresponde en el mundo", algo
a lo que, en temática general, poco puede agregársele.
Dicho libro inusual y descollante será obligada cita en estos párrafos, aunque advertimos, que Basa.ve intenta un estudio exhaustivo, y nosotros, apenas un contrapunto entre Caso y Vasconcelos, sintiendo siempre no haber

y Aceves:

"Por último, un pensamiento para José Vasconcelos que al fundar la Sociedad Mexicana de Filosofía pudo adivinar quizá, que en espíritu, seguiría
•viviendo entre nosotros." Mé.~co, Ciudad Universitaria, Septiembre de 1963.
Secretario de la Sociedad Me-'O.cana de Filosofía.
Y se fundó ---'-CSCogiendo entre muchos estos dos testimonios de reconocí1 BoTAS Andrés; cubano de origen, residente por lustros en México, le edit6 a Yasconcelos El Ulises criollo (la. Ed., 1936; 9a., 1946): La tormentn (la. Ed., 1936¡
7a., 1949); El d,sast,11 (la. Ed., 1938; 5a., 1951): El Proconsulado (la. Ed., 1939;
2a., 1946). Como puede advertirse el Ulises fue la de mejor éxito editorial, \a mejor
novela que se ha escrito en México sobre la Revolución, de acuerdo con autorizada
opinión. En su cua-negocio de las calles de Guatemala, D. F .. Botas me confirmó que
esas obras eran las más solicitadas, mucho más que las filosóficas o históricas.
La flama (en la Revolución los de Arriba y los de Abajo) s&amp;lió bajo el .;ello de
CECSA, México, 1959. Y no ostenta la calidad de las anteriores ...
1 Con el tlndo, "L:i. justicia otrn vez" -R,¡,art,, 28 ag sto, 1974-, comentamos
aqui el último libro de García Máynez, al meno. hasta donde llegan nuestras informaciones, Doctrina aristotJlica de 14 jllSticia _:uNAM, Instituto de Investigaciones Filosóficas--, FilosoCía Contemporánea, 1973, que no fuera enviado por el maestro, acompañado de cordial dedicatoria que agradecemos.
•

216

• Entrevistamos al Rector Luis Garrido para un trabajo, "Panorama Social y Cul-

tural de México", aparecido en el volumen, Mbcico en el mundo de hoy -Ed. Guaranía, México, 1952, p. 386, que termina:
"Las últimas palabras del Rector se oyen en el silencio de 111 despacho, mientras cae
la tarde, uavcmente. En tomo, algunas fotografías han sido mudos testigos del imerrogar y de las. rcspuesw ... Y, al despedimos, de los distintos ángulos, nos miran:
Antonio Ca.so -pensativo, pulcramente ataviado--. Va.sconc,los, en cambio, arrogante
y polémico, en pechos de ca.misa. Carlos Chávez, inmeno en alguna armónica contemplación... Alfonso R,yes, con sus ojos penetrantei inquisitivos. Alejandro Quijano,
atildado en el vestir, y en el hablar, y en el escribir •.. Y el Dr. Atl, famoso vulcanólogo que, ya al marcharnos, aigue con su actitud rabelesiana. En esa compañía. entre
los retratos y el espiritu de sus amigos -glorias de México y de Amfrica-, dejamo«
al Rector Garrido. Al bajar, noe absorbe, raudo, el bullicio inacabable de San Juan
de Letrán .•• "
' Compartimos con Basave, igualmente, prólogos de Recaséns Siches, a quien justamente la UNAM reconoce su labor pedagógica con un libro-homenaje para el cual ya
envié mi aporte respondiendo a fina excitativa de La Comisión: don Luis dedicó un
proemio a Teoría dlll Estado-Fwndamentos de Filoso/la Polftica -Ed. Jus, México,
1955, 2a. ed., 1965- de Basave. :Y lo propio hizo con el inicial libro del ,uscrito,
Datos de Sociologla, Tip. La Unión, San Salvador, 1947. Recaséns tituló éste, "A
Guisa de Prólogo", fechado: México, D. F., Diciembre 1946, abriéndome así el camino
hacia la producción en mi disciplina favorita.

217

�aprovechado, por mantenemos dentro de otros menesteres, la amable excitativa del Maestro para que escribiéramos un Vosconcelos Anecd6tico -rubro que me sugiri6 él núsmo--- final de su autobiográfica obra, conforme a
su generoso calificativo.6 Y acababa de publicar La Flama.
En lo sucesivo, seguiremos el esquema ya trazado, evitando desde pronto,
reiteraciones superfluas, abriendo bre&lt;;h.a mediante García Máynez en su "Elogio de Vasconcelos":
"Cinco de las seis formas de vida que Spranger describe en su famosa obra,
encaman con mayor o menor fuerza en el autor Bolivarismo y monroísmo.
No es sólo forjador de teorías, reformador social, revolucionario y creyente, sino
además -y en primer término- esteta que pretende entender en [unción de
una ley de belleza todos los aspectos del Cosmos." (Homenaje de El Colegio
Nacional, México, MCMXL, p. 23.)
Pero antes de la Estética hay un pequeño gran libro que ha escapado,
sorpresivamente, a la aquilina mirada de agudos ex~cretas y con él iniciamos
esta radioscopia.
EN

POS DE PrrÁGORAS

Fue Antonio Gómez Robledo quien puso en mis manos, allá por 1950, Pi•
tágoTas - Una Teoría del Ritmo -Ed. Cultura, t. XIII, México--; y a
su primera ojeada, un impacto precipit6 las inquietudes de aquel neófito de
la sophía que entonces escuchaba a Caso en Mascarones. Nunca agradeceré
cumplidamente al eminente humanista jalisciense, compafiero del egregio lite•
rato Agustín Yáñez, ese obsequio de valor incalculable, cuyas proyecciones he•
• Cuando le conté a Botas el proyecto del V asconcelos Anecd61ico estuvo inmediatamente de acuerdo, recaldndome lo de que k&gt;s libros autobiográficos vasconcelianos
goraban del favor del público lector. Pero se me quedaria en el carcaj, igual que otro,
ya aprobado por don Andrb, sobre Cantinflas, Humorista, que partiría de una
serie sobre sociología cinematográfica publicada en El Uflivusal, cabal en la Revistti
de la Semana, gracias a la hospitalidad que nos diera s11 director, por desgracia ya
extinto, el notable periodista y escritor) Carlos Septién Garcla, todo allá por octubre,
noviembre y diciembre de. 1952. Y me tocó ver a Garlitos en sus últimos momentos,
cuando actué como colaborador de la Direcci6n General de Información de la S!!cretaria de Gobernación alll, en Monterrey, a horas de partir en el fatal avión a Nueva Ciudad Cuauhtbnoc, cubriendo a por parte de El Univtrsal, cuyo director era
otro entrañable amigo, Armando Chávez Camacho, la entrevuta Ruis Cortines•Eisenhower, para inauguTilf la "Presa Falcón'', cometido que Carlos, segado por la parca no
pudo cwnplir ...

218

mas espigado en disímiles oportunidades, recogiéndolas especialmente en Introducción a la Filosofía, ya citado, pp. 51-6.
Para sintetizar diremos que, a tono con la doctrina tradicional, Pitágoras
encuentra la esencia del ser, y por lo tanto la del mundo, en el número. La
magnitud cuantitativa revela, para él, la realidad e.xistente y la única manera
de aprehender a ésta es valiéndonos de aquélla.

Tal la interpretación común y corriente de la tesis pitag6rica, dado que
Vasconcelos, con su originalidad de siempre, en esas páginas escritas en Nueva
York (que acabo de visitar y le dediqué un minuto de remembranza eg agi•
tado periplo estadunidense), aquel Ulises Criollo de las tormentas y de los
desastres, por aquí se manifiesta en sentido distinto, originando un desarrollo
sobre el fiJomatemático que difiere del aceptado en los claustros universitarios.
Vasconcelos, visionario por definici6n, afirma que, en Pitágoras, el número
no constituye la esencia de las cosas, sino su signo. La profunda calidad esencial es el ritmo.
El ritmo queda representado por el número, mas éste no integra a aquél.
La regulaci6n por guarismos pares o impares indica disparidades en el interno
ritmo del ser, inamovible a la altura de Parménides o en movimiento al par
de Heráclito. La f6nnula rítmica del mundo natural adquiere sus correspon•
dencias en la vida humana. Así, Vasconcelos cambia la funcionalización usual
de la problemática pitagórica dirigiéndola a rumbos inexplorados.
Según el pensador mexicano, Pitágoras no se adhiere a la corriente mate•
maticista sino que e.xpone una particular "imagen" ... del mundo y de la vida.
Vasconcelos ofrece la que él mismo llama una interpretaci6n estética de Pitá•
goras, punto de arranque de no s6lo de su "Monismo Estético", dos años
posterior, sino de toda su filosofía. 1
Al descuidar ese Pitágoras fallan los ~tudiosos del Ulises Criollo, al menos
en la parte filosófica. Oigámoslo :
"Casi toda la tradición se empeña en identificar el concepto de número con
el concepto de armonía y, por último, con las nociones de Unidad y Absoluto.
De esta manera se liga a Pitágoras con Parménides y se hace del pitagorismo
una mecánica de lo estable, una mecánica estática norma de un absoluto
concebido como infinito obscuro e inmóvil. En. cambio, la versión estética de.
la tesis pitagórica 'no termina en el concepto de armonfa, ni en el de mímcro.
' Pitágoras. Una Teorla del Ritmo -la. Ed. Cuba Contemporánea, 1916; y
Monismo EsUtico-. Ed. Cultura, México, 1918.
\

219

�En ella, número y armonia son la expreswn de un ritmo, al q1te se subordinan
ambos."
Es obvio, el subrayado nos pertenece, pero sigamos al Uli.~es Criollo, descubridor de un nuevo Pitágoras, ya que Jámblico en la "vida." de aquél:

"No se procuraba un ánimo despierto por medio del sonido de los instrumentos ni de la voz cantada, sino que empleaba cierta inefable facultad divina, abría sus oídos y fijaba su intelecto en las sublimes sinfonías del mundo,
que sólo él comprendía y escuchaba!' La cita vasconceliana perfila algo que
va más allá del mero sentir musical o auditivo del filósofo helénico.
Pitágoras, al modo de los demiurgos griegos, crea dos enseñanzas: la exotérica, para la generalidad; y la esóterica, destinada a los iniciados, magnos,
a lo Schuré, o pequeños, glosamo por nuestro lado. La una permaneció en las
compilaciones de los comentaristas pero la otra -asienta Vasconcclos- ''Tan
s6lo por instinto adivinatorio hemos de procurar hallarla".
Robin, el clásico historicista francés, sostiene: "Los pitagóricos han superado
con mucho la física de la Escuela de Mileto y puesto los fundamentos de una
Metafísica", pero allí se detiene, sin avanzar más. Vasconcelos no enuncia una
hermenéutica, a lo general, sino u11a concreta teoría del ritmo, superando al
erudito galo, cual a exponentes de menor categoría, simples repetidores.
Aristóteles revela el materoa6cismo de la Escuela Pitagórica en su Metaf!sica: ''De es.ta manera, descubriendo que el resto de las cosas modela esencialmente su naturaleza conforme a todos los números, y que los números son
los primeros principios de la naturaleza entera, los pitagóricos concluyeron
que los elementos de los números son también los elementos de todo lo que
existe, e hicieron del mundo, considerado en su conjunto, una armonía y un
número".
Los conceptos del Estagirita influyeron no apenas en la s.upervaloración
que del dato matemático se atribuía al pitagorismo sino que, por decirlo de
esta guisa paralizaron los esfuerzos doctrinarios, al extremo que, en uno u otro
estilo, opositores fueron y vinieron dentro del mismo terreno. En síntesis:
mundo igual número, ecuacionando los términos casi algebraicainente.
Provocó ese quie,tismo la falta de Cuentes pue Pitágoras no dejó como
ócrates, nada escrito, teniendo que recurrirse a las referencias de Aristót les
y Heródoto; a Las Bacantes de Filolao, surgidas mucho tiempo después; a
fragmentos del pitagórico Arquitas; en fin, a los T'ersos Dorados que el
propio Vasconcelos transcribe, pero que, cabe Robin, representan una gro5era
colección del siglo III o IV, en la era cristiana ... Ello puede explicar que
Zeller en estos días concluya: "número y ser son la misma cosa".

Hasta ahi la posición secular. El u1ises Criollo no se somete a tal corriente.
Y por eso p~t~aliza: "Al descubrir en todo una energía interna desarrollán:
do¡,e como mus1ca, debe haberse dicho: cierto ritmo está en la esencia de todas
las cosas".
Vasconcelos acepta que Pitágoras parte del ritmo roas en el camm·
·6d
.
,
o necee una modalidad e.'&lt;presiva. Y el número vino a ser el símbolo del ritmo
Y asevera: "Quizás la doctrina esóterica de que nos habla tanto la tradición.
1
no era otra cosa que el estudio del ritmo como valor filosófico en sí".

sit

A _poc~ líne_as: "Vue~ve a mirarse que el número era el símbolo de la percepo6n inmediata del ntmo, base primiti\"a de toda la doctrina••.
O sea que Pitágoras encuentra el ritmo, aún en los golpes del herrero exP;esánd_olo a través del número. Y la intensidad del medio expresivo deso~ientó a quienes toman como central lo que fue accidente. La médula es el ritmo
,
no e1 numero,
en contra de versiones y dogmatismos ... Vasconcelos distin-'
gue: "Lo newtoniano y lo pitagórico son los dos polos necesarios de toda cosa
pensable: el orden material de Ja necesidad y el orden espiritual de la belleza".
~~ semejante actitud incuitivista, el Ulises Criollo explana su interpretación
e~tetica (eso, y no matemática) de Pitágoras, plena de atisbos, sin duda, geniales. Desplaza al n~ero .......,.e~ndo el lastre matematicista- y sitúa en
el foco del mundo al ntmo. El ntmo salta la esencia de las cosas• el número
es s6l_o su expresión. La constancia interna de un ritmo invisibl:, pero real,
pe1:°1te pl~t~, en la ru~ ~-asconceliana, un neopitagorismo, mejor, un pitagonsmo autentico amatematico, es decir, artístico.

_La teoría del ritmo -subrubro de la obra- precisa el sistema del pensanuento o del sentimiento pitagórico. Vasconcelos recurre a una refle.xión de
Jámblico en apoyo de su postura:
"Cuando alguien _conte_mpla he':"osas figuras o escucha hermosos ritmos,
esta~lece ~~ ello hizo, ~1tágoras, interlineamos- que la primera enseíianza
deb1a ~onsIStir en la mus1ca y también en ciertas melodías que hacen efecto de
remedio para las pasiones y hábitos del hombre, junto con las annonías y facultades que el alma humana posee ordinariamente."
La exposición vasconceliana concuerda con el espíritu del fundador de la
co~ternidad místic~sotérica -por repetir epítetos de G6mez Robledo-s
naada en Cortona, quien descubrió el ritmo bajo la corteza del número.
• Yer, Platón Y su Epoca por Antonio G6mcz Robledo, Humanitas,
96
~
1967.
p.
, Ano

22t

220

�El adelanto pitagórico sobre las tesis cosmológicas emerge de relieve. Ya no
es el primitivo y casi infantil elemento material elevado al rango rle primer
motor. Ahora e) universo se rige por un principio: el ritmo, cuya fórmula es
el número, bajo el análisis vasconceliano, certero si los hay.
El valor conceptual del pitagorismo consiste en iniciar una doctrina integral
de las cosas y no por vías toscas sino gracias a una "nonnatividad'' generalizante, en donde, a tenor del Ulises Criollo, radica "el orden espiritual de la
belleza". O en giro más prosaico, aunque tal ,,ez exacto, en el visionario de
Samos comienza el hombre a desprenderse de la naturaleza. Ya no es el originario atento a la amena.7.adora tormenta a la ingente i.ubida del río, a la
acción destructiva del fuego. Pitágoras personifica al ser humano imponiéndose a su medio natural Además, él hizo posible el advenimiento de la polémica Heráclito-Parménides ... Ya el pensamiento helénico no se restringirá
cual pasó con los elementistas, "a'' la simple configuración material de los
objetos, sino que sería metafísico, o sea que lo especulativo vaya siempre encaminado a encontrar "razones y principios profundos".
Contra la opinión dominante, y yendo quizá más allá que Vasconcelos, que
nos brindó la senda, rechazamos la doctrina que se limita a calificar a Pitágoras cual "el creador de una concepción pluralista del mundo", aunque tal
juicio se abone con la autoridad estagiritiana. En nuestro criterio la actitud
pitagórica entraña una visión única del cosmos mediante la principiologia
rítmica y su gramática numérica. 8
EL

!,{AGISTERIO DE

VASCONCELOS

El forjador del lema que signa a la UNAM, ''por mi raza, hablará el espíritu"
que sucesores de menor talla no han logrado eliminar, osciló entre permanecer
asaz el "gran proscrito" hasta "el apresurado de Dios" que di jo Gabriela Mistral, pasando por "el maestro imposible". Vasconcelos, mercurial y paradójico,
ha recibido, una gama de connotaciones dispares y contradictorias, que apenas
su ciclópea figura aunara y mantuvo. Queden estos parágrafos a su labor
docente:
Vasconcelos creció de una formación {ilo~ófica académica. Estudió leyes

y se graduaría con una tesis poco común denominada Teoría Dinámica del
' En el trabajo publicado para Humanitas -1967-, coment~, a la ligera, el Pitágo-

ras del Ulises, que nos parece decisivo en el desenvolvimiento de ru meditar; intitulado, escuetamente Vasconcelos y Gavidia.

222

Derecho, anunciadora de futuros empeños. Sería en e te renglón casi, sin
el casi, autodidacto asimilando lecturas apresuradas y nutriéndose de savias que
le llegaron de aquí y de allá. Eso sí, caló en el meollo porque su prodigiosa
mentalidad se lo permitía. Abarcaba conjuntos y era artüice en los detalles,
compendio y examen. Pensaba a gusto sin amarras ni programas. De ahí que
su peor obra es Historia del Pensamiento Filosófico ( la. Ed., UNAM,
1937) incómodo el Maestro en la pesquisa de ideas ajenas, cuando navegaba
encantado en las propias. Al hablar de Plotino, era Vasconcelos ... 10

Nunca que yo sepa sostuvo una cátedra cual Caso pudo con múltiples, de
lo sociológico a lo filosófico. Antimetódico, iITequieto, poseído en el lato
sentido del fenómeno, rebelde aun consigo mismo, enhiesto ante el huracán,
no como un ala sino como una ceiba, lo proclamaron Maestro dt América las
juventudes sudamericanas, pero él siguió adelante, impertérrito, acosado por
su demonio interior, indiferente a los blasones, aunque proviniesen del talento.
Manifestaba ocurrencias muy suyas: alguna vez me dijo que la filosofía del
derecho era algo inventado por quienes no eran filósofos ni juristas. ¿ Qué
tiene que ..,er -añadió gozoso- la metafísica con el código? Todo eso quedaba salvado por la candente pluma, porque en la disertación ofrecía flaquezas
y diera motivo a críticas debido a sus inexactitudes o caprichos. Sin embargo,
en determinados momentos, cuando el tema se le aproximaba, Vasconcelos,
despreocupado del lastre erudito. . . rayó a mejor altura que el Caso de las
tiradas elocuentes. Ave de tempestad, todavía en su vejez, cuando ya parecía
mellado el filo de su vigor polémico, situaría en inferioridad a algún inoportuno contendor; y declaraba rotundo, acerca de casos y de cosas, en tal tono
que hacia conmover las columnas periodísticas, siempre noticia de primera
plana como al optar por la candidatura de Ruiz Cortines.11
¡ Cómo vamos a contrastar a este luchador innato, de garra implacable, capaz de bailar un zapateado sobre la tumba de Carranza, jefe de los carranclanes, con la pulcritud expositiva de Caso! Vasconcelos realizó, sin proponérselo ni &amp;iquiera imaginarlo, extraordinaria carrera, entre política y humana:
1• Ver, Inlroducci6n a la Filosofla por el SUJcrito -Ed. Jus, 1974--, donde ..-i.enen
incitaciones y motivos sobre el pitagorismo vasc.oncelista.
" Esa vez, el Ulises, en lugar de eludir adversarios, criticó a los candidatos de oposición -e1 general Hcnríqu~, el licenciado Gonzále:i Lllll8. y el licenciado Lombardo
Toledane&gt;- e incluso le habló a don Alfonso Reyes para que se pronunciara por el
hombre del PRl. Luego, estaba insatisfecho porque no le dieron la embajada en Italia,
puesto "reservado" -me informó, cáustico- al licenciado Ramón Betera, Ministro de
Hacienda en el régimen alemaniJta •..

223

�Rector de la UNAM como preludio a la Secretaria de Educación Pública, inició en México y América, la Escuela Rural, tra_nsformán&lt;lose aque~ ~icenciado
revolucionario en misionero, embrujado por la impronta de Motolm1a o Tata
Vasco ... La inicial campaña alfabetizadora salió de u plétora, con una improvisación imperecedera, viva y actuante. Y en la UNESCO, décadas después,
surgiera tomado en cuenta como precursor y guía, de manera que Torres Bodet exclama: "Me cautiv6 la genial impaciencia de Vasconcelo" -Rev.
Siempre!, abril 1965- aquel don Jaime que laborar~a en un pue~lo de la
hemeroteca colocado allí por el Ulises Criollo. Tuvo tiempo para bnndarle a
DiegoJ el Tolstoi, a Orozco, el Dostoyevsky y a Siqueiros, e1 Leonidas Andreiev,
del muralismo mexicano el ámbito de los edificios públicos sordo a las censuras
y ajeno a las rencillas. Alguna vez, mucho más arriba de s~s desmañadas confercncias que jamás preparó, e:-.-playóse, en la casa de Rivera, sobre Plat6n,
mago de la smtesis, dominando a quienes pretendieron saber más que él. Intuitivo, se quedaba corto Alfonso Reyes al localizarlo como "un representante
de la filosofía anti-occidental que mezclaba ingeniosamente con las enseñanzas
extraídas de Ber"son". El Ulises Criollo no puede ser reducido al "élan vital",
o
.
,
.
porque abrevó en Indostán, subyugado por unos estudios, que aun esperan intérpretes ... a la altura del oa.xaqueño ... De la ~no de Schopenhauer, ~os
asienta Basave,12 "logra sacudirse el polvo que le deJaron brahmanes, faquires
y yoguis", vislumbrando maya, que es vida, y no principio n~tivo, ~per~do
errores en busca de sus esencias. U na sonrisa asomaba deJ?aJo del lacio bigote
al hablarle de esa incursi6n que bien le interesó después, en eJ minuto de
pensar por cuenta propia.
Se rode6 al amparo de Obregón que le tenía confianza, de los exponentes
latinoameri~anos: Gabriela y un joven que prometía, .Haya de la Torre, av~cado a la poütica aprista, eterno líder, fracasado y vigores?. En la campana
del 29 le acompañaron López Mateas, orador ya; Mcdelhn Ostos, que hubiera sido el Secretario de Educación de Ruiz Cortines si no se lo lleva la
muerte; Angel Catvajal, con quien fue injusto -según él me lo dij~ ~n atardecer melanc6lico del Valle de Mh--iro-; Salvador Azuela, Hemuruo Ahumada, G6mez Morin, al que atacó luego por haberle hecho las leyes fin~cieras a Calles . .. Una pléyade de valores que sólo Vasconcelos lo~ re~mr,
y que siempre lo respetaron o quisieron, pese a sus desahogos, pues Jamas se
repuso de aquel revés que le sangraba y atormentó.

taron allí. Romain Rolland proyectaba biografiarlo -si creemos ciertas versiones- mientras el descontentadizo Guiza y Azevedo -autor de Lovaina,
de donde vengo- lanzó una ele sus andanadas:
"Vasconcelos es la conciencia lúcida de lo que hubo de noble en la cólera
del pueblo y en sus ansias de mejoramiento y de justicia. Se entregó porfiadamente a la tarea de acabar con las fuerzas de la disolución y de la muerte.
Fue la conciencia cabal del dolor de ser mexicano." Y en el biüoso rencor de
otro vasconceliano, a pesar suyo Blanco J\.foheno, que pretende aniquilarlo,
se trasunta la admiración. 13
Al desaparecer físicamente su estatura aumentó: Caso, mas allá de su cátedra, es recuerdo y dato. Vasconcelos sigue allí, palpitante y discutido, por
encima de diatribas y de homenajes. Acusado de disperso y personalista, el
Ulises Criollo resiste la erosión de los años y sus actitude volcadas en libros,
como la Breve Historia de Mé.Yico, todavía mueven a us adversarios alegando que no era bre,·e, ni historia, ni de Méxko ... Y, por ejemplo, el PitágoraJ (1916) muestra su intuición -él, que no sabía de satanismos a menos
del propio- convertido en prenda de orgullo para la imponderable América
nuestra. Robinson y Odisea, que no e capó a la atenta. pupila de Basave, le
sirve al documentado tapatío para afirmar "que no le ba,;taba construir es-cuelas. sino que había que insuflarles el espíritu de una ideología generosa''
("La Filosofía de la Coordinación de José Vasconcelos", Hurnanitas, 1967,
p. 15).
Este preámbulo nos introduce en el Ulises sin aliños ni alifafes. Vasconcclos,
sin formación filosófica profesional, avizoraba las eternas verdades desprovisto
de las muletas doctrinarias, sólo inmerso en Plat6n y Plotino, desconociendo a
Arist6teles y a Kant. lo cual nos obliga a cnforarlo con rigor y nitidez, en uno
de sus aspectos medulares.
EL

"PROGRAMA" DE VASCONOELOS

Antes de llegar al punto, pennítasenos incluir el plan que desarrollamos
en la Facultad de Humanidades de la Universidad de El Salvador, allá por
el año de 1961, donde quisimos ordenarlo si se puede:

Hizo traducir contra viento y marea, a los clásicos en aquellas ediciones de
pasta verdosa, ~ue todavía circulan. Y Beethoven, Tolstoi y Gandhi aposen-

I. Significación de José Vasconcelos. Su actitud como pensador proble.má-

En la obra multicitada, p. 63, por encima de nuestras discrepancias lo mil com·ipleto que conozco sobre Vasconcelos ... hay un ancnal.

11
Ya aludí a Blanco Moheno en mis perfiles del año pasado; pero su encono anti,·asconceliano, indica, en el fondo que n .... en la forma, admiración inconfes1 hacia el
Ulises.

is

22j
humanit.u.-15

�tico, independientemente de sus trabajos filosóficos, históricos, auto~iográficos
y polémicos. Testimonios en torno a su obra, incluyend~ el d~ Keyserlin~ co1:1o
representativo de la mentalidad latinoamericana ... Lmeam1entos y mobvac10-

nes del monismo estético.

11. Pitágoras y su triple dimensi6n: vidente, fil6sofo y esteta. L~yc~~a ;.
doctrina. La noción vasconceliana del ritmo. en• contraste con la Critica
· Inautenticidad de las fuente usadas por Vasconcelos: diLosd Yerordinana.
sos Dorados. Importancia de su examen pitagórico en el e tu o e un
pensamiento independiente.

III. El Monismo Estético, iniciado con su Pitágoras, culminará en .~ª
Ética, que parte de su Metafísica.. tsta, comparada co~ posturas tr~~1cional
modernas. Maneras de conocimiento vasconcelianas. Las I evul.
es
yd
a la luz de ta físico-matemática indeterminista,
de Bros1ones e la enPm:1"
-0•
•
glie a Hcisenberg. Fallas de la epistemología en el Uhses Cnollo.

IV. Vasconcelos afronta el problema del deber ser. Teoria de las o~li.
morales• Desenvolvimiento del monismo ético-estético y su
gac1ones
1 relauva
, ·
validez. Lo apolíneo y Jo dionisíaco (Nietzsche) y su agregado o mutico,
creaci6n vasconceliana. El desinterés y la utilidad (James Y Dewey) • Analogías y diferencias con la Estética de Caso. Reparos al punto de vista

Odiseo a Todología. ¿ Es exponente de filosofía mexicana? Esbozo de investigación histórica. Inferencia y disparidades.
VIII. El conflicto entre invasión anglosajona y cultura latinoamericana
(Bolivarismo y .Monroísmo).-Tesis de Raza Cósmica y de Inclología. Lema de la UNAM: "por mi raza, hablará el espíritu". Esa trayectoria en
Educación Pública. Sus· juicios sobre la Revolución Mexicana, experiencia
continental. El ocaso del Ulíses Criollo. ¿ Qué hubo en su conversión al
cristianismo?

IX. Vasconcelos, historiador de la filosofía. Cuando expone a un autor
apenas queda él. Su indiferencia ante las fuentes autorizadas. Las flaquezas de Historia del pensamiento filos6fico.
Ya asentado este plan, que calific.amos de provisional, Vasconcelo resur•
ge y apasiona. Pasamos un año académico -1961- siguiéndolo y puntualizándolo. Esto será eje de un libro por publicarse, ya que ahora no proponemos sólo una panorámica, incluso por el espacio que Humanitas, generosamente, nos depara. Vayamo, pues, a un asterisco esencial.

VASCO TCELOS: ¿PROBLE~i:ATICO O SISTEMÁTICO?

vasconceliano.

y

La L6gica orgánica. Balance ante la L_6gica viva de Vaz Fe-

.
Inferencias hacia la Lógica de la ciencia por Larroyo Y Ceva• 1li Enf
d la
Uos lo mismo que la Lógica de Romero Y Pucciare •
oque e ·
"id~ntidad estética". El biologismo estetizante. de Kom ( acord~ Y contrapunto) . Crítica a la silogística del Ulises '?1?ollo. Las ca~egor~ (~n~~
estéticas. Oposición a las clasificaciones trad1cronales. Doc_tnna met6d1ca 1
odo del pensar {Whitehead y Vasconcelos). Ponencia de Vasconcelos
a su ro
,
rd'
-6
en el Congreso de Mendow. {1949) . La Coo mac1 n.

rrma.

e?~~ ac-

VI. Entre la coordinación. Fonnas ·vasconcelianas del conocer
ción. Sus discrepancias con el pragmatismo, Todologla y Logologza.

y ahora la parte que pudiéramos llamar medular:

n ·C6mo

enfrent6 Vasconcelos los procedimientos del medit~ filo•
s6~o? ~istintas etapas de su especulación. El devenir desde Robinson '.Y
,. Trataremos,

u Agusún nos

en el Vasconcelos teoriz.ante.

226

lo pennitc, esta Logologla en 1976, punto importante

El año pasado al referirnos a Caso, actualizamos cierto esfuerzo 9el doctor José Gaos, quien ni corto ni perezoso, en su Filosofía Mexicana en
Nuestros Días -Impr. Universitaria, México, 195~, después de reseñar
ampliamente a Caso -en su personalidad, su biblioteca, sus mocedades y
su sistema- reitera "Un sistema (Vasconcelos) ", que seguiremos con algún
detalle.
Gaos trata de "sistematizar" a Vasconcelos cual lo hizo, menos infructuosamente, c-on Caso:
Dejemos a un lado aquello de las peras y más manzanas -p. 129- que
son desviaciones gaosistas que a nada conducen, y entremos en materia:
"O el filósofo descubrirá (Vasconcelos nos figuramos, pasadas varias páginas, divagadas) el más antiguo y más propio precursor de su filosofía de
la coordinación de las cualidades en Empédocles. ti hab16, el primero, de
que: es la combinaci6n de los elementos el secreto del ser. Dijo también
Empédocles: o intentes reducir la calidad. 0
Estas salientes y entrantes, con que Gaos persigue adornar su perspec-

'127

�th'll resultan mera retórica, incluso su cita del "asco" 1 dado que pasados
muchos circunloquios a los que son aíectos los orteguianos1 sale con esto:
''Pero como inconsecuencia y sorpresas como éstas se encuentran entre
los más grandes filósofos, no serían ellas justa raz6n suficiente par~ . alejar
de éstas al filósofo de que se trata. (El fuerte de Gaos es no escnbir con
claridad, anotamos). Porque, a todo esto, ¿ de quién ~ ~-ata? ¿ ~e un
nuevo personalista norteamericano, de un reciente existenc1alista :rances, que
sigue la última moda en materia de existencialismo, la de, repudiar el tlt~o
de existencialista? Ah, no, nada de esto. e trata 'sólo de un conocido
-desconocido- 'pensador' mexicano: de don José Vasconcelos." Y pone
una extensa nota (2) de Todología en que el Ulises Criollo loa "A la Amada
de toda mi vida ... " en arranque más emotivo, que mental.
En fin que Gaos dándoselas de elegante~ no ~itúa al ~asc~ncelos "sist~mático" por parte alguna, en diversa forro~ que a Caso, ~uye~d~se ~n elisiones y alusiones, sin que aparezca no digamos la soluc1on, 01 s1qmcr~ el
problema. Don José quiso llenar unas cuartillas, ayudado de las ex6ticas
peras y manzanas, y nada más.
Basave ha publicado, en Archi.Jes de Philosophie, un artículo (30 páginas) "José Vasconcelos et Antonio Caso" que ~o co~ocemos,_ pero e~ La
Filosqfia de José Vasconcelos ("El Hombre y su Sistema ),_del hbro ya etta~o
y él nos dará la raz6n, hay una s~rie de daU:s sobre 1~ v1~a del oa.":u,ep.o
de las paradojas, si bien debemos 1mos al capitulo meJor título cuarto. 'La
Filosofía de Vasconcelos en Panorama".
"El sistema vasconc~ano nos impele a evocar cosas gigantescas: alados
toros del arte asirio. La divina comedia, las sinfonías de Beethoven, el idealismo imperial de Hegel. . . Nuestro filósofo se va derecho a los grandes
problemas de la filosofía para encararse direct~ente c_on ellos y pens~rlos
por cuenta propia. y esta irreprochable y valiente actitud es rara avis en
nuestro mundo universitario", p. 50.

t

Hasta allí estamos de acuerdo con el Proleg6meno de Agustín: "No hay
que buscar en su sistema una unidad lógica, sino una temp~ramental. ~s
éste el escollo mayor con que tropieza el que pretende estu_d1arle. Su ~etodo místico-emotivo es personal e intransferible. y en au~ncia de luz raci~nal hay que seguirle a ciegas en la penumbra, sm más ~a que el, ~onta.~10
poético. El caso de Vasconcelos no es del fi\6sofo, con nbetes de lírico. smo
del lírico con atisbos de filósofo", p. 51.
Procedamos poco a poco: no nos han interesado much? .aquello~ que! .ª
la zaga de Hartmann, dividen a los filósofos en problematlcos y sistematt-

cos, aunque ante el UJ~s Criollo la aporía se afina y resplandece." 111
Vasconcelos ostenta, quizá el único entre los pensadores latinoamericanos contemporáneos, el mérito de desarrollar los temas generales de toda una filosofía, lo cual no implica que conlleveJ en el fondo ttn sistema; y a él esto
no le importó, extremo que el propio Basave revela líneas en seguida:
"A medida que han pasado los años le han ido interesando meno las
teorías, fundamentales para un sistemático, enfatizaríamos, mientras ha ido
creyendo más firmemente en la realidad del misterio. Sus últimos libros los
ha escrito con desencanto, casi -y sin el casi, añadiremos nosotros- in
creer en ellos. Su teocentrismo creciente le ha permitido prescindir de la
opinión del público, no por desdén, sino por la conciencia de la pequeñez
del hombre. Si aún escribe, es porque su alma siente, al hacerlo, que se
integra y crece. Si aún publica es porque piensa que su antorcha puede ser
rescatada por manos jóvenes." ( Ob., cit., pp. 50-1).
Los empeños de Agustín no logran persuadirnos sobre el "sistema" va:;conccliano. No lo tuvo, ni lo necesitaba, pese al estupendo alegato "Aspira don
José a una experiencia organizada y totalista, por un &lt;:Ístema que es el de
los artistas y el de los místicos". Pero no el de los filósofos, mi querido
Agustín, y de ello no queda duda. A través de la belleza, os6 encarar estética, metafísica, ética y todología, a cuádruple batería aislado en la intemperie de su angustia, obseso, incluyendo lo que Basavc perfila: "Cosmología
omanantista y dinámica que niega implícitamente la extensión. Cosmología
que a nosotros se nos antoja llamar energética revul~ional". ( Ob. cit., p. 54).
Con o sin esas revulsiones, Vasconcelos no leg6 un sistema, ni lo quiso. Subsi ti6 lanzando, a lampos, intuición y visiones. Variaba de libro a libro, de
artículo a artículo, de versión a versión. Desprovisto del bagaje filosófico en
que abundaría Caso, nuestro Ulises Criollo bogó al estilo de los argonautas,
sin brújula sextante.
Ello es su fuerte, pero también su debilidad. En el plan con que pretendimos ordenarlo resalta un ímpetu e.'Chaustivo, que nunca consumó, no porque
le faltara genio sino obedeciendo precisamente a éste. Nietz.sche propiciaría
ese "sistema" asistemático, no Schopenhauer que ~upo de metódica. Antiintelectual y sinfónico -bien apreció Basa,·e, p. 55- se le escaparía a Gaos,
que apenas bordara bien arabescos entre peras y manzanas. ( 12)
Vasconcelos 110 creía mucfto en la coordinoci6n con o sin Whitehead; v
nos lo confi6 en Mendoza cuando lo acompañamos al Congreso Internacional
11 Don José nunca
e aaomó, con ganas, a Tomás. Y menos a alguna de las
Summa.i.

229

228

�de Filosofía. Entonces pretendía "coleccionar• su abundoso caudal bajo panacea que él síntió sólida. Y 'Basave afinna que es más feliz para su "sistema" filosofía estética que coorclinaci6n. Fue el anuncio de la "Todología".
Pero el Ulises no profesaba en Tomás; tirando el dardo que la filosofia del
Aquiuatense era para el siglo XIII y tstábamos en el XX. ( t5)
Converso, más en el de Asís que por el de Aquino -léase en su autobiografía c6mo el terruño del Pouerello le pareció la quintaescencia del catolicismo mientras Roma le impresionó por su frialdad-, acabó terciario gracias a sus sayales, que apenas ería soberbio en apariencia. O :waldo Roble .
al que mucho quería, me platic6, socarrón. en Buenos Aires, adora a Santo
Tomás, pero de alli no sale. Al Ulises le estorbaban las ataduras, los compromisos, antitodísta innato, irredento. Basave, en su mutilaoo libro, y yo
en cátedra, hemos pretendido, erróneamente, si~tematizar a un antisistemi-

Ya reparamos en ello; pero el U1ises no requeria de la mentalidad kantiana para aproximarse o identificarse con w1 'ietzsche que se filtraba en
su generación -Caso incluido-- espontánea y directamente. Vasconcelos
abrevaría en los dos estados del solitario de Sils- farlas sin recurrir a intermediarios y menos a Kant. Aumentó el estado místico, por ser un reli_gioso,
mejor, obedeciendo una religiosidad que no es religión. El misterio de la
Divinidad lo atornilla de~e antes de Estudios indostánicos, y produjo
Todologío. Es admirable la labor de Agustín, adentrándose en el Ulises
con más fervor que rigorismo. . . Erudito, e. tudioso, dotado de fina sensibilidad, alerta, Basave dejó un libro de obligada consulta; y. :ipenas, como
él nos dice en la dedicatoria, nuestra "antigua y noble amistad'' -15 enero
1974- me faculta para endilgarle estos reparos que en poco menguan la
jerarquía de su cabal estudio. Y ya irán otros. . . además de las conc01·dancias.

tico. ¡ Vano empeño!
Agustín, con su saber alto, ttipnotizado como el firmante lo estuvo hará
años por la magia vasconceliana, apunta: "El punto de partida de nuestro
filósofo criollo es el mismo que el de Heidegger, Jaspers, Orteg-a y Gasset
o M:arcel. Parte de la existencia concreta que se siente con sensación de
emoc.i6n. ólo que subraya más que cualquier cxistencialista su existir emotivo que le brinda una sólida percepción de presencia." ( Ob. cit., p. 54).
Vasconcelos ignoró olímpicamente -y tal vez para su bien- a Heidegger
y Jaspers. Todo esa de la angustia --escribía- se cura mediante una buena
dosis de aceite de ricino. El Ufües, criollo o no, partió de cuanto él creía
)as esenciasJ importándole poco o nada. la existencia concreta. Enamorado
de Pitágoras, má.'! que de Plat6n o Plotino, ¿ para qué le seni_ría el ber1:1ético Heidegger? Vasconcelo· era trascendente y no en el enttdo formalista
sino en el profundo. Viviera sediento -de eternidad, no de dasein o man,
de pelusidades ni literatura que muchos aún creen filosofía. Pese a su ataques a Unamuno- y pervive uno en el prólogo ni libro de Basave -moraba
cerca del vasco, sin los artilugios del profe~or de latín-. Vasconcelos, fue~a
de un inglés pardeante que e~grimía en sus conferencias por Estadcs Unidos, fue, como los genios, monolingüe, incluso provinciano; y ~e le salía
Oa..-xac.a y la apetito a comida de Campeche, para él, según me dijo, la mejor
de Anáhuac.

Volvamos a Basave: "Con mente kantiana, Vasconcclos adopta las ideas
de Nietzsche sobre la tragedia griega, convirtiéndolas en categorías. Y por
su cuenta afiade a las dos categorías nietzscheanas de la belleza -apolínea
y dionisiaca- una más: la mística." ( Ob, cit., p. 59). Nuestro el subrayado.

LA

LÓGICA ORGÁNICA

Jamás me he logrado explicar por qué Vasconcelos introdújose en esta
disciplina que le quedaba a kilómetros por temperamento y carácter. Desde
la mesa de trabajo, al correr de estas volanderas lineas, me avisora la edición del Colegio Nacional, México, D. F., iMCMXLV, con sus 371 páginas,
tal un reto o una incitaci6n. Y a ella, en especial a su entrada, cabe est~
de Basave:
"Siempre que pienso en José Vasconcelos evoco eso personajes gigantescos
del Antiguo Testamente y de Sbakespeare. Su misi6n,1 8 su desmesura y
su impaciencia -denotada por Torre.e¡ Bodet, acotaríamo&amp;- de lo eterno son
dardos de anhelo en un mundo mezquino que carece de pasión, que peca,
" Si en un libro se impacienta el Ufues es en su Lógica Orgánua: Hace pedazos a Heidegger, clama contra Unamuno. "que vivió intoxicado nada más de palabnu",
p. XXII; zahiere a Ortega, acusándolo de propagar por nuestros cenáculos la tesis
de Scheler obre ,en resentimiento, "sólo que atribuyendo a los argentinos y ep general
a los hi panoamericanos el tal complejo; lo &lt;¡ut'! CJ absurdo, pues podee1os ser retn!ados y aun bárbaro , pero no resentidos, puesto que no hemos conquistado nersonalidad suficiente para experimentar rivalidades" (Ob. cit., p. XXXIII). Arremete contra,
en mi criterio, inexistente grupo, "el verdadero tt5entimiento era ~1 de la 11;cneraci6n
del 98 contro Francia'', a renglón seguido. Zahiere al krausismo y en ello hizo bien
lo mismo que en su censura a Giner de los Rios. Afirma que Husser, p. XXVII, "no
\·e uús allá, del ente!''., y elogia a su Whithead. gran pensador, a su sentir, que se
coloca par encima de humanistas y filol6gos que se creen fil6sofcs,, "y nos presenta un
Platón interpretado por otro ~nio". p. XXXV.

2'.H
230

�siente y piensa con el minimo impulso vital de un buen bumiés." (Ob., cit.,

p. 17).
En el primer capitulo, "Logos y Sophia" (lntroducció11) el Uli es
mueve, pez en u agua, "La noción de sabiduría es, mru bien, que grie a, h braica." P. XI o le llegarla lo judaico por el segundo apellido. Celd r6n, a lo
sefardita ... , pero en el Capítulo I, nuestro pensador recae en el tema habitual: ºComenzamo Uamando Lógica Estética a la doctrina qu hoy ofreemos al lector l'n su pleno desarrollo. En nuestra fut!tica Rublicada hace
ocho años y toda\·ía en las Conferencias qu
dieron en El Colegio 'acional
sobre el tema de ta presente obra, volvimo a usar la denominación: Lógica
Estética. Ello se debió a que poníamos particular atención en el juicio estético
y en el pensamiento artístico.
Poco más tarde, al e ribir estas pigin )' corregirlas, nos dim~ cuenta
de que es DW exacto y más amplio el título de Lógica Orgánica.'' ( Ob. cil .•
pp. 3-4.)
Basave Je halla salida a 'crtas "puntad.ls'' \'asconrelianas: "Di ámoslo
de una vez: la nación vasconceliana de sabiduría no es filosófica como él
pretende sino teológica." (Ob. cit., p. 87) . Con lo ruaJ poco se gana en el
examen logí tico aut6nomo, que el mismo autor pred. a así.
"En el p
nte capítulo que forma parte de una lógiC'tl nm c.xtcnderemos· más en el estudio del a priori m~ntal, pero recordando a cada paso que
el pensamiento no es completo · no toma en cuenta: la ..-erdad. el fin de la
, rdad y la ventura del fin", p. 5. El Ulises andaba avn1turándose en la
lógica pura. Y en abono de que Vasconcelos no es kantis
giro, antikantiano:

dicho en otro

"En consccuenci , sostenem que el a priori puramente fonnal d kantianos y hegelian
encuentra hoy tan sobrepasado como L'l carreta en
relación con el autom6\-il", p. 6 i y a punto y seguido, contraprobando qur.
Va.sc'.oncel~ no sería ni estagiritiano ni tomista, ni del siglo IV a. de C, }' ni
del XVIII d. de C.
"Acaso no nos basta hov m con las ca orlas de .Ari.st6telu, a tal punto
el conocimiento por la zo~a empírica se ha h cho extenso y profundo. Un
sistema, un método para juzgar y jerarquizar la calidad que se nos ha multiplicado en las cosas y en el alma, ¿es posible hallarlo n el Organum o en
el Novum Organum o inen todavía en el abstraccionismo de los partida•
rios del Logos? ¡ Seguramente que no!", p. 6. ¡ Cómo podía Vasconcelo ser
tonii ta, si negaba al Estagirita ... !
Pasamos cordialmente a Basa\'e e tos apuntamientos, así: "Por nuestra

232

parte lo que conser\"atnos del a /níori kantiano es nada m..rd·-.:..:,1
ral •
•
. . .
.
su I v&amp;:UUn genetnparti ta d~ JU1c10 lógic~, juicio ético juicio estético. En seguida, para
captar toda la nqucza conteruda en I tres divisiones y en su ínt is b ·
J
.
nmos
1 p·
~ pu~rta a a sacologaa Moderna, conv ncidos de qu es J)f!ligro
Jo ha
ido siempre volver las espaldas al saber del preRnte· taparse los otd para
no escuchar aquella advertencias que puedan obligamos a alt ar d cuadro
de nuestros
c.onocimientos y nue tras convi1:ciones" • A 1• b'1en, renego· de Kan t
• _
exphcJtamente.

=

Se da vuelo, citando a Fi her y Och, psicólogos de espalda a la sophia
para dar puerta a u mod rnidad relativa, porque ni uno ni otro pertenecen
a la última ola de cuando Vasconcelos tampó esos encontrados renglones,
autopreguntándose:
. "¿En qué forma debi.m modifi
1 conc pto del a priori? • mo la
cdula para el plasma vital es la id a para la raz6n: u elemento y su obj o.
Para saber lo que es una idea, un concepto el hombre moderno tiene que
~ornar en cuenta el saber positivo adquirido por la Piicolno{a no sólo
mda
'6 " , . ,, L P .
-o·
su
. gaci n te~nca . a sacología nos dice que no hay concepto sin sen ao6n o ~~e~16n d~ algo: ~na candi i6n para que el concqito baga sentido _en el JWCJO es la mtenci6n , pp, 6-7. El Ulises apenas e asomó a Ja psicologia, y se le nota.u

¿ er~ aquí Vasconcelos psicolo ista o a tributario a una de las fondamentaoones heterónomas d la lógica? O reitera la intencionalidad -de
Bolzano y Brentano- pilar del valomtivismo a lo Scheler O Hartmann. ¡.
i no_ Eduardo ... Nada de eso pu él nunca emergió fuerte en cuestiones
pSJcol6gicas. Y tal concluye con un e\'anescente criterio acerca del a priori
mm tal, muy .suyo: 1•

co!

"Lo .

cierto es que a cada conjunto a cada rama de la rt&gt;alidad e_tj ma
corresponde en el alma un aparato rer.eptor y onmnizador· a la .... ..:b/
d d 1
· ·
·o-·
'
_..,, 1 1
a., e a _prnm senso-motor; a las ideas, el Logos, a la voluntad, el criteno del b1en1 • a la belleza u a priori espe ífic.o: annont melodía, contra" ~I ~lise,
prendó de Wfúthead, pero no lo analizarla a fondo. u teils de la
coordmac16n le of~~ _puente ~ una "Todol la", ora teológica -si es que d
~ en ella-, ora cienhf1sta pos,two, como fl dice, que no era reitemr ni Com
pencer, ni a Ward. Dejo to para futuros de arroU • . .
'
11
.c!~.u~ ea el ~ Jnwri_ mtntall Razón pura, a lo Kant, o utiliuci6n de la "Crítica
del Jwno , aUttca ka.nuana, cual puente entre ruón pura y r:u6n prictica. Vasconcelos no determinó ese a priori mental, otta de ,us creaciones inconclwas ...

233

�punto", pp. 7-8. El Ulises se va por las ramas indiscutiblemente, carente de

substancia.
Ante ese "exhaustivo,. a priori. poco resta qué anexar,,.º pero salta a la
vista que e5ta lógica 1to es 11i orgánica ni estética. "'Basave se duele (pp. 88-9)
de sus ataques a Ortega, y esto demuestra que nada tiene Vasconcelos de
orteguiano, ni parte de lo mismo, cual lo sostuvimos antes: Agustín asienta:
"En la misma introducción arremete con exceso, y fuera de lugar, contra
la generación del 98, el krausismo y Ortega y Gasset", mas pasa por alto
c6mo se burla de Heidcgge( sin tapujos, tal vez excepcional en medio de la
multiunánime adoración ~e privaba en México por el taciturno y, a ratos,
ininteligible alemán; el Uli.ses lo trata sin contemplaciones: "Heidegger o el
Enredo", p. XXXIII:
'1..a penúltima versión criticista es la llamada filosofía existencial de Heidegger. Véase: ¿Qué es Metafísica? ¿Por qué existe el ente y no la ~da?,
pregunta el lx&gt;bo en un estilo enredado...", p. XXXIII; y hacemos gracia al
lector de lo consecuente, porque basta con lo transcrito. Vasconcelos abominó
de Heidegger y de Ortega, no andaba descaminado.
Basave protesta, inmediatamente después:

20

"Y luego otra cosa a la cual no hay derecho: cerca de 35 páginas de su
Lógica Orgánica las dedica Vasconcelos a transcribir pasajes de Wh1tehead.
Que se haga un resumen presentado por el autor, o bien, si se tiene, m~ch;,
empeño en mostrar las ideas wbiteheadi.anas, que se haga un apend1ce.
( Ob. cit., p. 89).
Olvida Agustín que al Ulises jamás le faltó tiempo ni lugar cuando se
trataba de defender a sus amados o zaherir a sus enemigos, dentro y fuera
de 16gicas o todologías. El no acertó a paner dimensiones ni cartabón~ ni en
política ni en filosofía. Pero Basave en unos párrafos de p. 89:
"Con gran condición termina Vai;concelos por fijar su posici6n final ~-tes
de entrar en materia: Concibe al mundo y el ser como un proceso gen:uco
y no di.alé tico." Esto, por llevarle la contraria a He~el y a los neohegehanos
de izquierda -Marx, Engels, Feuerbach, Strauss, Lerun- o ~e der_echa -~on
Stein-, ya que el Ulises a veces tenía terceras o cuartas intenciones. Si se
duda, ver: La otra seudociencia hegeliana." p. LXIII.
Al humilde criterio del pergeñador de estas cuartillas, nuestro Vasconc:elos,

copiando a ,Vrutehead, acopiaba su mate~l, porque no :ra la lógica, parte
de su equipo. De ahí que no sólo divague smo ~ue se repita,_ él, tan fecundo
y vertebral en distintas materias. Cierto apreIIll0 de las pláticas en el Cole-

234

~o ~acional y _la ,!ubsiguiente p~blica:ión de una obra anual produjeron esa
Lógica Orgánica , repleta de v1tupenos y citas algo insólito para el Ulises
1
CU)'O primer trabajo en el Ateneo no tenía desperdicio.

Basave lo toma en serio: "Es indispensable, desde ahora, hacer una adverJosé Vasconcelos juega con principios metafísicos a todo lo largo de

tencia:

su L6gica." p. 90.
Vasconcelos no era ducho en lógica; y, por eso. a su ocurrencia, hizo mctafísíca: en la cual se desplazaba a gusto.
·
. Dice Basave: "Con palpable influencia kantiana -y él la rechazó palmanamente a tono con la cita respectiva -nos tomamos la facultad ele indicar
que nuestro ~u~or empieza el estudio de la Lógica identificando el pensamiento
con e,] ~ pno,1, el _mental, no el formalista, apunta.riamos, enten_diendo por
este _nl~o el conJunto de los aparatos o instrumentos de que dispone la
conc1enc1a para enterarse de las cosas y en seguida operar dentro de ellas''.
ada menos kantiano que ese a priori mental, de Va.sconcelos, en una l:in-,ga
"16rrica" que era metafísica_. si bien Agustin quiere convertirlo en neokantiano. Y a continuación, alega Basave:
"Los cfütintos a priori son los instrumentos de exploración que se reparten ~l ~onocimiento: a priori mental, a priori ético, a priori estético. Al
a pnon mental o logos corresponde manejar los conceptos; ¡¡.] a priori moral
co~nde juzgar las a~c.iones; el a priori sentimental o estético se encarga
de Juzgar la belleza y clisfrurarla." Todos esos a priori, con o sin el subrayado, perlenecen al V asconéelos metafísico. Y Basave afirma:

"Aunque promete Vasconcelos --:-el Ulises prometió mucho, que no cumpliera acotaríamos nosotros que muy bien le conocimos---- estudiar preferentemente el a priori mental ---e.lave de su postura-, lo cierto es que a cada
paso hace incursiones en el campo ético, como fin de la verdad y en la
ventura del fin, que es el coronamiento estético de su sistema." p. 91.
yasconcelos, .es~itor visceral, _Y sin límites, topa con una materia que maneJa poco, la logica; y se refugia acorralado en la metafísica y en la ética.
Pª:ª lle~ar sus \'aCÍos de _infonnaci6n. Agustín no concibe que nada tenga
que dee1r en asuntos propiamente logicistas, y así lo encubre con la piedad
del discípulo, aunque el U1ises vfüra fuera de onda, por emplear término
utilizado por los mentados hippies, out, no iu.
Basa,·e defiende velada o categóricamente el silogismo en la misma página:
"El raciocinio -su forma típica el silogismo, agregamos- es el arto propio
de la raz6n, que precisamente recibe su nombre por su poder de raciocinar.. ,

�p. 91, tautología piadosa que Vasconcelos. sólo expone en ~u cuarta p~r:e, a
regañadientes, capitulo VII, sin atacar ru ~~fender. Agustín es más 'a!COnceliano que el Maestro, llevado por su carmo.

Dicha Lógica OTgánica. que a Basave le llena .un re~leto ca~ítulo, ni quita
ni pone en el haber vasconcelista ... falta de onentac16n Y metodo.
· . •~r·1car, .. a1 "lócnco"
Vasconcelos, que poco tenía de ello Basave,
Pese a JUSu
o·
conocedor de Ja filosofía, incide en sus reparos: "Porque la Yi~a, _Y por !o
mismo la realidad, siempre es una integración y una sistematJ1,ac16n. Vasconcelos asegura que pensar los puros elementos, los c~nceptos, ~s como
estudiar al hombre por la célula o el tejido muscular, sm ref erencta a las
funciones todas del cuerpo". p. 9 l. Es que el Ulises, leyendo apresuradamente a los elementistas de la psicología que creyó moderna -de Wundt a
Titchener sin olvido de Patrascoi- no se asomaría a los estructurales -:3e
Kafka O Kohler- y de ahí sus afirmaciones extemporáneas; pero A-r1.um,
.. !-'
disgusto le coloca los puntos sobre las íes: "Nosotros pensamo , por

qU1U. a

l

•

l

d. .

:as

r

el contrario, que sí es posible y deseable estu~ia~ ~r separado as . ~scip
filosóficas sin violentar su unidad". Cada disc1phna ostenta su Mho, a,.regamos ...

El suscrito, antiguo pero no envejecido profesor# de_ Lógic;:i, prof~sa en la
autonomía de la ''ciencia." que Aristóteles llamo, srmple Y_ sen~,nente
tratado, 0 logos, anterior y superior a la psicología _que ~ tnb~tan~ o a la
teoría del conocimiento O a esa introducción a la filosoha, se.rru~xplicable a
través de programas pedagógicos. Antes, siglos ant~ que el Aqwnatense, ~u
· · · d enva
· do del Estagirita, marcara una lógica como el Tratndo sm
pnru:1p10,
,
d'tamentos de manera que Vasconcelos yerra en sus divagaciones, por mas
~u~ Basave 'lo modernice y aun lo exponga neoescolásticamente, dado este
contexto:
"En la doctrina tradicional ( es decir Aristóteles y T01n{ts, puntualiz:i.mo~),
1a Lógica tiene por objeto material -esto lo . recalca Mercier, que qmso
cientifizar a los clá.ricos, sin lograrlo, en su Lo~atna, ahora obsol~t:3-- los ~~amiento humano: ideas (meJor conceptos, estauca y dmamen tos del Pens
d l ...
micamente considerados, de solitarios en conexión dentro e JUICIO_, co~o
sujetos o atributos, volvemos a insistir), juicios y ra~iocinios ( el ~us~nto dice
razonamientos para abarcar dilema, entimema, epiquerema, sontes Y construcciones de conjunto, vale).

Basave atribuye harta importancia a los raciocinios ( el ser en cuanto expresado en nuestro pensamiento), pero la Lógica no se ocupa, en contra d~ ~s_c:olásticos y neo, de seres, sino de creaciones mentales, o sea conceptos, JUICIOS

236

y razonamientos aut6nomamente; y, por ello, el objeto es ése y no la distinción neotomista -material y formal- que Agustín descubre fiel a su línea,
en '·las mutuas relaciones de ideas y juicios que permiten modificarlos y utilizarlos (entonces no son adherencias del l&gt;fr que, para !a Escuela, es inmodificable, apostillaríamos) -sin contradecirse nunca- el endiosa.miento del
principio de contradicción es más tomista que aristotélico (permítasenos)
con vistas a la investigación o a la demostración de la verdad por vía del
raciocinio". p. 91-2. A Vasconcelos nnda de esto le importó. Punto.
Escolásticos y neoescolásticos persisten en un silogismo que todo lo puede
probar. mas, como se lo demostraron los analistas, no adelanta el conocimiento (Kant) porque la conclusión está implícita en las premisas. Y todavía
Basa,·e refuta lo poco que aportó el Ulises en !a vía de una Lógica menos
estratificada, pues al fin, neocscolástico no puede resistir lo "positivo" del

Ulises:
"En contraste con las ideas antes apuntadas (escoláJtícas sin remedio, puntuamos) de la Lógica tradicional (que nada tiene que ver con la Lógica matemática de Heisenberg a Planck, insistiríamos). en sus empecinamientos Vasconcelos afirma rotundamente que pensar no es raciocinar ( se. lo enseñó
Whitehead, ele seguro), es decir, no es referir lo particular a lo general, para
crear un mundo conceptual ficticio; pensar en esta nueva manera es reconocer cada objeto en su individualidad concreta, y en relaci6n de simultaneidad o de separación en el tiempo; de cercanía o lejanía en el espado,
en relación a quien piensa." p. 92.
Y así es, Agustín "Nietzsche, que anduvo cerca de esto, aseveraría, anticipándose a Bergson, que el tiempo era una invención, y todo lo demás
-apostrofó- locura. Sin ello, Einstein no hubiera forjado la relatividad que
produjo la bomba atómica, para mal de los japoneses y bien de los norteamericanos ... Y usted lo reconoce, a renglón seguido, más allá y por más acá de
un neotomismo que hoy el primero en respetarlo, por más que no pueda pro•
fesarlo:

''El tipo moderno del conocuDJento es coordinar conjuntos ( tal se les
enseña en la actualidad a los escolares en el bachillerato al grado que me
ha sido indispensable remodelar mi álgebra "de ecuaciones y factores", por
no quedarme a la zaga, como asentó Chico Goeme que le ucedía al derecho
penal. Cabe un prólogo de Pardo Aspe al libro sobre Dt!litos de González de
la Vega) . De suerte que para el hombre antiguo ( éste perdió su vigencia,
mi querido Agustín y nadie lo va a resucitar) conocer equivalía a fijar por
medio de un proceso especial y temporal ( el tiempo de antaño no es el del

237

�presente, apunto), la posición de lo ingular dentro de lo general, del individuo dentro de su especie, y las especies dentro de lo general." p. 92,

brillantes y cuando le atribuye la doctrina del realismo exagerado, o sea que
los universales son reales, es decir con validez separada ,de las cosas". 1&gt;. 94.

t.ste es otro horizonte que, en estos momentos, no ostenta validez: El Ulises,
que era zahorí, por encima o por debajo de sus fallas, advirtió que un
cosmos surgía y, a propósito contrario al clásico, que. se quedaba medioeval.
Y usted --dispénseme que me vuelva tan directo en estos apuntes de 1os
cuales no sacaré ni copia y que dejo a su generoso arbitrio publicarlos o no,
en Humanitas, donde usted me ha reservado el rango de redactor de planta- lo reconoce en su postura sincera :

Lo dicho: El Uliscs llegó al cristianismo -si es que advino a él- obedeciendo a una creciente humildad que le salia de lo hondo, cerca del pardo
sayal franciscano, sin ad!llitir el intelectualismo tomista, repetición del aristotélico. De manera que le sobran los argumentos en pro del realismo moderado, que Agustín atribuye a Aristóteles y Santo Tomás, "y con ellos lo
mejor de la escolástica", ya que el Ulise . intuitivista y en cierto modo bergsoniano, repudió los meandros de la Escuela, y Maritain debía parecerle un
malabarista.
·

''Tan grande es la seducción de claridad que posee el método dialéctico,
que según nuestro Ulises Criollo, pasarán muchos siglos aún antes que el
sabio y el hombre común se dieran cuenta de que no bastaba con reducir
las cosas a conceptos para entenderlas1 y en suma, de que conocer no es lo
mismo que abstraer, no es lo mrnno que clasificar1 no es lo mismo generalizar." p. 92.

Basave transfiere la definición de Vasconcclos sobre la Lógica, así: ''la
ciencia que estudia la razón como instiumento para alcanzar la verdad, la finalidad r armonía" p. 95, pero, páginas antes, el mismo oaxaqueño de las
intemperancias iluminadas, se pregunta en el Capitulo II. La L6gica y su Delinici6n, con subtítulo, ¿ Qué es la Lógica? comenzando así, iconoclastarnente,
al menos para los afiliados a Aristóteles-Tomás:

Aquí Agustín objeta al Ulises sin objeto, que no era ni aristotélico ni tomista: " o podemos compartir esta actitud de Vasconcelos porque sabemos
que la inteligencia realmente carece de una intuición de la realidad como
tal, y que por tanto, resulta indispensable que colaboren los sentidos. No hay
conocimiento de lo individual como individual (todo esto dejaba frío a
Vasconcelos, anotamos) y todo auténtico saber que es a base de conceptos.
La doctrina aristotélico-tomista ( que el Ulises nunca estudió ni dominaba ... )
explica que existen en el orden de la realidad individual sensible dos principios esencialmente diferentes, aunque unidos indisolublemente en un solo
ser: materia y forma (hilemorfismo) y que corresponde a este orden ontológico un orden cognoscitivo de dos facultades: inteligencia y sensibilidad
imaginativa las cuales pese también a su esencial distinción, compenetrándose íntimamente, captan en la unidad de un concepto que le han llamado
"wliversa.l concreto" la forma y la materia". p. 92-3. Esos pasajes de literatura neoescolástica mantendrían indiferente al Uliscs, que no creyó nunca
en el hilemorfismo, por lo que pasamos a "Definición y División de la Lógica" p. 94 y sigs. donde el autor pugna por metodizar al antimet6dico que
era Vasconcelos, a muchas millas de tomismos y lovainismos.

y Basa,·eJ entusiasta neoescolástico: "Tributa nuestro autor un ferviente
homenaje a Aristóteles cuando afirma que 'su lógica es inmortal y sirve todavía de base a los tratadistas serios', entre quienes no estará Vasconcelo,;, ·
enfatizamos nosotros, por ser la pura verdad; y agrega Basave: "Pero es injusto con la escolástica cuando asevera que se gasta en discusiones técnicas

238

•· e puede pensar bien, sin saber una palabra de ciencia lógica; podernos
fabricar todos los compuestos del hidrógeno sin saber las leyes de la síntesis
química; pero no podemos probar ni que pensamos bien, ni las propiedades
del hidrógeno, si no conocemos los principios lógicos y las teorías esenciales de
la quím.ica. Averiguar la razón de una práctica es el fin de la ciencia en todos
los órdenes. Y en el orden del pensamiento, fue Arist6teles el primero que logró descubrir las leyes de la razón y el pensamiento verdadero" ( Ob. cit., p.
55) . Éstas represen tan "vasconceladas", nada más.
Pese a sus referencias al Orgmzum, que no percibió en todos sus alcances,
el Uli es determinada: "el objeto de la lógica e la razón misma. sus condiciones, sus principios, las leyes de su comportamiento" 1 en posidón antiaristotélica, porque era adicto a las paradojas . . . y también a la intemperancia:
"La lógica se desarrolla y afina en la escolástica. (Siempre escribió el término, irrespetuoso, con minúscula, observaríamos.) Pero se gasta en ella en
discusiones brilb.ntes. Sostienen algunos escolásticos la teoría del realismo, o
sea que los universales son reales, es decir, con validez separada de las cosas."
El Ulises, en esta p. 56, contrapmeba que ni se a ornó a la doctrina de los
universales, lo que no le impide añadir: "Otros afirman que son puros nombres, nominali. mo (estas afirmaciones del Maestro son por demás ingenuas)
y se llega a una síntesis con la teoría del conceptualismo que coloca en su
lugar a los universales, calificándolos de conceptos. (Otra falsedad manifiesta,
puntúamos). En sus lineamientos formales) la lógica alcanzó en la Edad Media Ja perfección de una: ciencia exacta". (Ob. cit., p. 56).
239

�Siempre asoma en mi mente golpeándome el alma, la afirmación de Vasconcelos en el Casino de Monterrey: Santo Tomás era excelente filósofo para
el medioevo, en el siglo. ·111, pero ahora estamos en el siglo XX, con lógica
matemáticas y relatividad, ¡ Wlúthead y Heinsenberg!j y, por eso el Ulises
anuda:
"Pero se quedó en una etapa formalista (el formalismo no es, apenas, de
Kant, enfatizamos por nuestro lado), no se aplicó a la explicaci6n de la
naturaleu.. Y fue necesario abandonar el método escolástico, para llegar al
,conocimiento de leyes que rigen el fenómeno. ¿Acaso porque el fenómeno
escapa a la lógica? No, el fenómeno también obedece a las determinaciones
de la mente, o más bien dicho, es inteligible, en cierta medida, por la mente.
Sólo que para entenderlo, fue necesario -el Ulises, tan lleno de términos,
se repite, en un campo que no domina, agregamos- abrir un capítulo nuevo
en la lógica: en ( este "en" está demás, apostillamos) el capítulo de la inducción. Ya los antiguos, Aristóteles inclusive., conocían el razonamiento que infiere de lo particular a lo particular; pero no le dieron suficiente desarrollo."
( Ob. cit., p. 56).
El Estagirita, descendiente de una familia de médicos, los Asclepiades, dejarla mugen a un inductivismo que Tomás eliminó o disminuyó. Y Vasconcelos resulta antiescolástico, por encima de los empeño de Basave. Este
renglón "lógico" del Ulises, que me ha llevado a disentir de un pensador a
la altura del Dr. Basave Fernández del Valle, se apoya en declaraciones categóricas del hombre qtte poco pensó en lógica '1 mucho en metafísica, a sab r:
"La operación mental de la coordinación de los heterogéneos, la hacemos
e.'Ctensiva a todo el pensar y por eso llamamos a nuestra lógica (siguiendo en
parte a Whithead que tantas coincidencias tiene con la nuestra) lógica orgánica." p. 57 Reiteraciones de un procedimiento que no lo convencía • ..

Vasconcelos quiere huir del silogismo, de las creaciones abstractas, del
Tomás archiconocido: "Afirmamos, pues, que pensar no es .ólo discurrir silogísticamente1 deducir de los principios generales, consecuencias particulares necesarias, como en la matemática; pensar es también inducir como en la
física y la químka pero asimismo, pen ar es coordinar la ignificación de los
conceptos, de acuerdo con las propiedades que los integran en conjuntos insuperables." (Ob. c-it., p. 57). ¡Esto es Whithead de segunda mano!
Es para mí, difícil -por el aprecio que le tengo- seguir a Agustín con
Collin (Ob. cit., p. 95), cuando Vasconcelos tn"buta a los "conjuntos" (Whithead) y no a una silogística inoperante· y cierro este interludio. omitiendo
lo que el Ulises afirma, un poco ingenuamente, "Lo que no es la L6gica",

240

distin_guiéndola de la Psicología eyi un proceso que Hu,scrl llenaría en e)
primer tomo de las lnvestigacion~s Lógicas sin demasiada "problemática'•
que Vasconcelos cumpliera, entre sus intuiciones y contradicción.
En estas líneas expresamos anteriormente que nos interesaba mucho la
distinción que entre pensadores problemáticos y si temáticos es corriente ahora
a la zaga de Hartmann; y en el actual trabajo adelantaríamos algo al respecto, habiendo dicho en los perfiles del año pasado que V asconcelos, en
comparación con Caso, sí era sistemático, y no por habemos dejado ''una
serie de grueso volúmenes", remitiendo aJ lector al balance de Ba..,;ave en su
multicitada obra. (Nota 45, p. 176) Nos resta afinar en qué sentido lo fue.n
Gao trata de sistematizar a Caso y a Vasconcelos. Pasa mejor su análi is
con el primero que con el segundo. ¿ Por qué?
En primer lugar don Antonio, formado filosóficamente, bien
percataba
de la dilicultades para wstenl"r una tesi o, siquiera, un punto de vista aun
dentro de sus mismas cátedras. Y por ello, a excepción, quizá, de "Sociología"
y "Estética" no se atreviera con las otras materias enseñadas por él, digo, a
desan-ollarlas por escrito y publicar sus concepciones, o al menos, su criterio.
¿Dónde está la filosofía de la historia, la historia de la filosofía francesa en
el siglo XIX, entendámoslo, dadas a la estampa? ¿ De los apuntes, autorizarlos
por el profesor, tan comunes en la UNAJ.\1 que luego se tornan libros de texto
o de consulta.? Caso orquestó policromas pláticas, tanto en cátedra como en
sutiles conferencias, pero a la hora de colaborar en El Uniucmil, que allí
pudo facilitarle la tarea a sus discípulos, no afrontó los temas académico ,
sino que se fue por otro' senderos. ri siemples sugerencias programáticas no
legó don Antonio en ello ... Hay que declararlo sin ambages; Caso jam,h
quiso comprometerse ni arriesgar su muy ganado prestigio di\'ulgando alguna
de la asignaturas a su cargo. Y menos recorrer las distintas disciplinas filosóficas por escrito que de palabra se paseara por todas ellas.

Vasconcelos, polar a su compatriota, só encarar e con Lógica, Es~tica,
ttica. Historia Filosófica, Metafísica, T odología ( docencia de su personal
magisterio) ; y, por si algo le faltara, incursionó en Ja sociología, en la his" Vr·r, del suscrito, '1,En rl Centenario de Max Scheler, el Tonnentoso: Entre Husserl
y Hartmann'', Sábados de "Diario Latino", San Salvador 22 febrero 1975. Y "Entre
Fcnomcn61ogos Ilustres'' y "La obra de •~fax Scheler". Diario Latino, respectivamente,
12 y 13 mayo, 1972, comentando la obra de Juan Llambias de Aze\·edo, el emérito
profesor &lt;le la Universidad del Uruguay, que me la envió, con amable dedicatoria, denominada J.lu Sehtl~r - u¡,osiei6n Sistemático y &amp;•olutit•o. Ed .• ·ova, Buenos Aires,
1966, on 493 p!gs.

24]
lw.nu.nil.a!.-16

�toria y aun en la política, todo en obras, coraje que ni Unamuno, que le
andaba cerca, posey6.
El .mérito fundamental del Ulises en cuanto fil6sofo es precisamente ése:
intentar construir un sistema, pero: ¿lo Iogr6?
De nuevo recaigo en Basave cuyo bagaje mental un.ido al estudio y a la
laboriosidad no tiene par; y le sigo pidiendo disculpas por las discrepancias.
ya que él conoce de sobra las afinidades, incluyendo la simpatía mutua que
nos profesamos.
En La Filosofía de la Coordinación de José Vasconcelos, aparecida aquí
1967, p. 26 -Agustín formula el punto con su acostumbrada hondura:
"José V asconcelos elabora sus lucubraciones a 'golpes de intuición' (en
esto, estoy de acuerdo). En cada página nos presenta luminosas intuiciones
o visiones que no lle,-a por el razonamiento a su cabal desarrollo. No es
que le falte sistema sino método ( nuestro, el subrayado). El método se refiere
a los medios encaminados para descubrir verdades latentes o exponer las ya
conocidas. El sistema se caracteriza por un estilo personal del pensar, por un
filosofar peculiar que se enfrenta1 en carne viva, ante una problemática que
preocupa."
La dialéctica basavista es aguda y, además, ferviente, pero, en contra de
nuestra voluntad, no logra convencernos: Al que le falta método no puede
tener sistema. Esto es de toda exactitud, porque son implemento el uno y
estructura el otro, correlativos y consecuentes. Si alguien, antimet6dico o amet6dico pretende desarrollarse sistemáticamente, ¿ c6mo va a proceder? Ni estilo,
ni estilo personal del pensar constituyen un sistema. Éste es el producto de
aplicar, con metódica, el conocimiento a un precisado sector del saber. Un
pensador sin método, para recurrir a Hartmann, es problemático, nunca sistemático. El orden no sale jamás del desorden.
Agustín acumula argumentos, movido por su fervor acendrado para el
Maestro: "Todas las obras de Vasconcelos dan la impresi6n de estar atadas
indisolublemente a su alma. Su proceder Do es del científico que demuestra,
sino del artista que muestra. A la luz de un principio rector cohesiona elementos heterogéneos y los recrea en el seno fecundo de un propósito estético
o de salvación." Basave. lucha por ordenar al Ulises, sin con~guirlo.
Vamos por partes: la atadura de las obras al alma vasconceliana Do lo
convierten en sistemático, tal vez al contrario, dado que los intuitivistas, como
él, casi siempre huyen de la objetividad, No se le exige ~ Ulises que sea
científico, pero sí que aplique un método, del que el propio Basave afirma

242

carecer. ¿ Y qué principio rector va a seguir un desordenado? Y cabe ser
filósofo sin necesidad de propósitos estéticos en que abund6 Vasconcelos o
salvadores en que incidiera otro problemático y, a ratos, tumultuoso Scheler,
pero la met6dica y la sistemática les fueron ajenas ...
Si leemos a Basavc en su pulida y vertebral prosa advertiremos que Vasconcelos no era ni podía ser sistemático: "El sistema vasconceliano no se cuida
de basar sus principios en tierra firme". Entonces, ¿en qué descansa? Y, adelante: "Vasconcelos no se cuida, con frecuencia, de definir los conceptos cla\'es de su filosofía y de mantenerse dentro del campo de lo definido, porque
procede, las más de las veces, por ocurrencias sueltas o a golpes de intuici6n",
aunque estas intuiciones -menester es reconocerlo- sean, en muchas ocasiones, las de un genio. Continúan los esfuerzos de Basave por él.
Hay genios no digamos anárquicos sino caóticos. . . Y los sistemáticos, de
Arist6teles a Kant pasando por Tomás, trabajan intelectualmente al contrario
de como Basave -y en eso es estupendo- nos pinta el "modo" del Ulises.
Dejo para futura oportunidad el análisis del a priori estético, de la coordinación mental y el arte cual combinación de elementos heterogéneos, tres
aportes vasconcelianos de acuerdo con los desarrollos de Agustín, en vista de
que lo que nos interesaba tratar es el punto aludido, no sin reconocer que
nadie -al menos a tono con nuestras lecturas-- ha calado tan a fondo en
el agitado cosmos vasconceliano como Basa.ve Femández del Valle.
En este momento pasamos a explayar en qué sentido es "sistemático" el
Ulises, tarea no muy fácil ni desprovista de múltiples escollos ... Trazaremos, a vuelo de jet, el panorama, a partir de la renovación filosófica, o
sea, la generación del Ateneo de la Juventud en creatividad, no glosas:
El personi.smo antipositivista de Antonio Caso fue parcial y lo examinamos ya. Alejandro Kom no ofrece una filosofía vertebradai pese a su magisterio. Romero dejó su "Lógica" como Vaz Ferreira y basta allí; lo mismo la
de la ciencia por Larroyo y Cevallos. Oswaldo Robles, después de "Propedéutica Filosófica" se dedic6 ~ la psicología y también a desbrozar el psicoanálisis,
y la psicología profunda de Wemer Woof; mientras que cada uno en lo
suyo, García Máynez cultiva la ética y la lógica jurídica. Y Clarence Finlayson
se quedó en agraz.
S6lo el inmenso Ulises Criollo luch6 denodadamente no por ser sistemático, al modo usual, sino por recorrer toda la gama de las disciplinas filosóficas sin importarle caer alli para levantarse allá. Alucinado, a lo Nietzsche,
con "arrebatada ansia de unidad" fue solitario y candente por sus caminos
que se le convertían en senderos: exégeta en Pitágoras, contradeclin6 en su

243

�lógica orgánica, dueño de su estética: kantiano-antikantiano en su ética, versátil y \'ario en metafísica, arbitrario al historiar la sophia. todólogo1 a su
capricho en medio de su fe, mas siempre enhiesto, aun en los descensos,
dejando la palabra a Basabe: "es el hombre místic~ente poseíd~ por la
totalidad de lo existente. Se ha afanado, como nadie, en Aménca, por
lograr una más riguro5a y vital comprensión de la existencia como un todo".
No el legado siuo el reto que el Ulises deja en filosofía - ·pronto enunciaremos los de disímiles vertientes- ,..s que ni sus contemporáneos y menos
quienes los sigweron han sido capaces de intentar lo que ':7~concel~s ~slumbró, a su hora, sin instrumental filosófico ni preparac1on academica,
atacando los problemas en busca de las soluciones.
Todavía esperamos al auténtico demiurgo, que eso era el Ulises, enamorado de Hélade más que de Adriana o de Charito, descuidando en sus
vocablos al extremo que, en su Congreso de Filosofía, sostuvo una brill~te
ponencia sobre eros, y al felicitarlo un lingüista argentino, aunque hacténdole ver que debía decir, correctamente, agapé, Vasconcelos, enfunfurruñado. tal un niño grande: "yo no hablo para filósofos sino para las masas;
Dios· no cre6 al mundo en griego y menos en alemán ... ". Sin comentarios.

y no ocultaba sus carencias en cuestiones de autores; por eso cuando
una escritora se lamentaba delante de él por el tratamiento que se le
había dado a Knut Hanisun, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, el
Uliscs preguntó con ingenuidad infantil, sin ocultarlo: ¿y quién es ese ... ?
A lo enumerado que resulta cuantiom, agregaremos ya su pedagogía en
De Robinson a Odiseo ( 1935), donde el autor aclara la mentalidad que
le inspiró en el cargo de ministro de Educación, despacho fundado a su
iniciativa¡ y La Revulsión de la Energía, ensayo de _f~osofía de .la naturaleza en que el término revu1si\'O se e grime ~n distinta ac~pc16n a _la
generalmente aceptada ( medio curati\'o que cons1s~e en producir _con?estiones en la superficie de la piel) y que García Maynez (Homenaje c1t., p.
25) interpreta:
"La energía, una en esencia1 no asume, en. sus diver~s. metamorfosis,
los mismos ritmos sino que adopta, en cada ciclo, una distinta fonna de
movimiento. Cada vez que el proceso cambia de sentido se produce una
especie de salto, y la evolución de la energía detennina el tránsito a _un
ciclo nuevo. Del mundo de la materia -cuya ley es la forzada sucesión
de las causas y los efectos- pasa al de la vida, en donde el ser ya no
vibra "como cuerda tendida que repite impotente el mismo son" y, por
último, al del espíritu, en que la fuerza se incrementa al realizarse en sustancia incorruptible,,.

244

Esas dos obras, que calificaremos de parafilos6ficas, se escapan del marro
que desarrollamos aquí, y serán objeto de dilucidación posterior.
Y ahora va un paréntesis esencialmente vasconceliano, donde el Ulises
Criollo. lejos de aporías lógicas, dinamiza aquel vibrar auténtico, la gozosa ojeada de lo nuestro, el mirar hacia casos r cosas que nos tañen.

Er.

TE fA IBEROAMERICANO, SOCIOLOGÍA CONTINENTAL

Desde la mesa de trabajo me avizora, porque ha andado mucho conmigo, Boliuarismo )', Monroísmo, 6a. ed., Ercilla, Santiago, Chile, 1937, 210
págs., libro en que el Ulises se mueve a gusto, sin ataduras ní andamiajes. En el capítulo primero, aJ no más entrar, "Hispanoamericanismo v
Panamericanismo" marcaron abcisas y coordenadas: 20
•
"Llamaremos bolivarismo al ideal hispanoamericano de crear una federación ~on todos los pueblos de cultura española. Llamaremos monroísmo
al ideal del incorporar las veinte naciones hispánicas al imperio nórdico, mediante la política del panamericanismo'', p. 9.
VasconceJos confiere a Bolívar la' iniciativa del Congreso de Panam..1., pero
le achaca el no "tener ideas muy claras, desde que aceptó la presencia en
el Congreso de delegados de Norteamérica y aun se habló de una vaga
unión entre todos los países de régimen republicano del mu11do, contrapeso
de la Santa Alianza, refugio de todos los monárquicos", p. 9.

Es demasiado conocido el alegato vasconceliano pro Alamán y contra
Poinsett/1 para continuar reiterándolo_. aunque el Ulises, fiel a su contratodismo argumenta: "Lucas Alamán s llamaba el Ministro de Relaciones
del primer gabinete de un señor que se puso a sí mismo el nombre e tram,. Ver, del suscrito: "Del Libertador, Díaz Gonzile1. contra Arcinie.~ s: Bolívar Juro
en el Monte Sacro, no en el Aventino", Reui.tta d, la Fuer::a Armado de El Snfrador,
enero-mal20, 1975. Publicación a e.argo del firmante como Jefe de Prrnsa y Pub!icidad
del Ministerio de Defensa de nuestra República desde febrero de este año.
21

El licenciado José Fuentes Mares, que .si no me equi\'oco, ha colaborado en Humanitas, acaba de escribirme -16 junio, 1975--, con motivo de haberle comentado aquí
su Miram611 d hombre con referencias a su libro !Obre Poins;et, comuuirindome, teX•
tualmentc: "Ahora mismo aparece en Madrid: Mbico y Erpaña: Historio de "n
Conflicto, un libro del que he publicado mucho lvances en E.tcfüior y que está }fa.
mado a producir un esclndalo snnado, tanto que mis editol'P.s mexicano~ se negaron a
hacerlo. Ya te enviaré un ejemplar en su oportunidad. Acal){1 de regresar de Europa
donde estuve desde enero trabajando en un nuevo libro para el Colegio de México. Libro

24-5

�b6tico de Guadalupe Victoria. Guadalupe en homenaje a la patrona de
México, la Virgen del mismo nombre, y Victoria, por la victoria de la Independencia", pp. 10-11. Y es indudable que un ministro que sirve a tal
señor no saldrá bien parado, independientemente de probanzas posteriores.
Todo esto lleva al máximo Vasconcelos en la "Breve Historia de México",
incluso su diatriba contra Benito Juárez, "héroe máximo del panamericanismo", p. 17.
Sin embargo, a veces el propio Ulises reconoce excusas así: "Juguetes de

una política cuyo alcance no comprendían, es infundado acusar de mala fe
a Lerdo, y a Juárez, y a Ocampo. Ellos sin duda no advirtieron las sombras
del torbellino que los arrastraba. Por ello y a pesar de ellos, el país pagaba
el delito de haber permitido que un embajador e:,,.-tranjero, el oscuro Poinsett, desplazase de la política mexicana al único estadista capaz que la raza
había producido en la alborada de la nacionalidad. Ningún pueblo produce
a docenas los Alamanes dotados del genio necesario para salvarlo", p. 17.
El Ulises surge dilemático: "En realidad México fue campo de batalla,
a mediados de siglo, de dos ideas imperiales: la idea latina y la sajona; el

hispanoamericanismo y el monroísmo; el catolicismo y el protestantismo. Alamá.n contra Adams/i aunque ya ambos habían sido eliminados de la escena'', p. 18. Y a Adams declara: "el padre del panamericanismo'', algo más
que, dudoso, si creemos a historiadores como Pérez-Verdía, en sus Nociones de Historia de los Estados Unidos de América -Ecl Sria. de Etluc.
Públ. México, D. F., No. 28--, quienes apenas lo mencionan, decididamente opacado entre el libertador Washington y el institucional Jefferson. 23

En el otro bando, el Ulises se crece en un enfoque tan discutible como
el de Adaras:
que segura.mente llevara por titulo: Ln Emper11trit Eugenia y su Aventura Muirona,
Nuestro compañero de la entonces Ese.uela., no Facultad de Derecho, desde 1939, y
también en FiloroIIa y Letras, es un incansable y recio investigador, l'Sté uno de acuerdo o no con sus hist6ricos libros de polél1l.ica. Tratado.
= FRIEDMAN Frances, en Breve Historia de loJ Estados Unidos, Ed. Agora, Buenos
Aires, t. I. 1956, p. 90: ''Así como la Norteamérica de la Revoluci6n produjo dos
grandes figuras de reputaci6n mundial -Waslüngton y Franklin- la joven n:pública
llevó a la fama a dos hombres bóllantes y competentes -Hamilton y Jeíferson- cuya
reputa.ci6n ua.scencli6 los mares". Agrega que John Adams, de nobles ideales pero obstinado, sustituye a Washington ( 1797) bajando del poder sin popularidad ...
"' LONN H. W., oon su peculiar criterio, en Lns Estados Un.ido.¡ -y subtítulo,
La Gran República d,l Norte- le: concede mayor beligerancia al enc:ahezar el Cap.
xxxrn~ "Su c:xrelencia el Presidente John Adams, comprende que hay diferentes clases de revoluciones. "Pero de esto a &amp;cr el padre del panamericanismo" media una
larga distancia, ..

246

"Con Alamán nace el hispanoamericanismo en clara y definida posición
frente al hibridismo panamericanista", p, 12. En la actualidad eso no resulta muy acertado, y surge un tanto anacrónico. Entonces estaba más definida la nacionalidad norteamericana que nuestras nacientes repúblicas, lo
que permite inquirir de qué lado eran híbridos. ..
Lo admirable en V~oncelos no son sus juicios de valor en concreto, sino

el ímpetu de tipologizar, en medio de las vaguedades imperantes, muy lejos
de Weber o Mannheim, múltiples realidades colectivas. de carácter continental. O sea que lo respetable, por emplear una síntesis de presente, salta
en su "sociología", que calibraremos provisionalmente en tal forma pero que
no llenaba los requisitos de dicha materia, ni aun para aquella época ..•
Viene ahora el Capítulo Segundo: "Apuntes para una Sociología Iberoamericana". y allí mediante intuición, no método cientüico, llega a ciertas
advertencias y otras conclusiones, afirmándolo con Poviña en Nueva Historia de la Sociologia Latinoamericana (Ed. Universidad de Córdoba, 1959,
pp. 296-7). "En Sociología que es una ciencia no naturalista, estudia el problema central del individuo y del grupo, en funci6n de trascendencia hacia
lo Absoluto. El hombre tiene que cumplir su fin, lo que puede hacer por
diversos medios, entre los cuales está la sociedad puesta a su servicio.H
Comienza Vasconcelos por asentar -al ritmo de la etapa en que escribió la obra que glosamos, cuya inicial edición data de 1934, nue.ve años
posterior a la de La Raza C6smica y siete a la de lndología-:
''Conceptos de Sociología. Definiremos, en primer lugar, el criterio que
ha de servir para el examen del fenómeno social iberoamericano. Vemos
en la sociología una última etapa del saber empírico que se inicia con Galileo y conquista su método a través de Bacon y de Comte."
Se remonta el Ulises a la prehistoria sociol6gica ... , pero sigámoslo: "Creemos que la disciplina experimental y la observación sistemática y directa
constituyen un medio imprescindible para el estudio de la realidad concreta.
Y aplicaremos este método a la zona en que la sociedad participa de la
naturaleza biológica. No lo aplicaremos, exdusi\'amente, a los aspectos en
que la sociedad revela subordinaci6n a lo espiritual. Evitaremos de esta
suerte que cierto descrédito legítimo del método empírico nos arrastre a la
lO Añade Poviña, a renglón seguido: "También se ha ocupado de la Sociología americana, ,obre la baae de una concepci6n espiritual de la raza, de climensi6n cósmica.
Contra el panamericanismo que es entrega a los E1tados Unidos, J1ostiene el bolivarismo
que busca la unidad de los pueblos de Iberoamérica, en un mi= impulso de sentimiento creador y de contenido espiritual y estético".

247

�reacción escolástica de juzgar los hechos por las reglas lógicas y los supuestos metafísicos que sólo tienen validez en la conciencia." p. 4-1.

hecho y la intención, lo que fue y lo que pudo ser, la realidad y el idea], lo
consumado y lo fantástico." p. 46.

Vasc:oncelos se empeña en escindir la sociología de la pura abstracci6n,
es decir, que no es un metafísico haciendo ciencia social,25 como más adelante señaló:

Después de sus alusiones obligadas en aquel minuto, a Comte -unidad
desde las matemáticas a las humanidades- y a Spencer -de lo homogéneo
a lo hetereogéneo- el Ulises tributa a Ja corriente que caracteriza como lo
hizo, por ejemplo, Worms, a la sociología como una filosofía de las ciencias
social.es, aquel ne0-0rganicista refinado al que Caso dedicó Sociolo~la Ge-

1

"El filósofo contemporáneo ha de comportarse como hombre de ciencia1
cada vez que examina la realidad práctica, física o viviente; matemático y
naturalista, mientras explora el dominio ele lo que se mide y manifiesta según
ley que le es propia. Lo que quiere decir exclusión de hegelianismos, fenomenologismos y metafísicas cuando se trata de observar las leyes del mundo
sensible y lo mismo en física que en biología social, pero ,6lo basta donde
llegue lo biológico en lo social."
Si en lndología y sobre todo en La Raza C6smica el ansia iluminada
vasconceliana se desbordó, esplendentemente, conmo\':icndo tanto a la próxima Latinoamérica como al entonces todavía distante Viejo Continente, en
"Bolivarismo ,, Monrofsmo, el Ulises se propuso perfilar una "sociología"
que él concibe como "una psicología elevada a potencia de signo mixto.º
pp. 42-3. De manera que no bastan las interjecciones más o menos admirati\'as,:e sino que debemos ir al c.,;amen directo.
Pese a sus intentos dilucidatorios, Vasconcelos incidj6 en un filosofismo

sociologizante:
"En todo caso es indudable que la sociología necesita del método empírico por cuanto se asienta en el hecho antropogeográfico y biológico: pero
requiere, también, la disciplina general filosófica, por causa del contenido de
acci6n humana, ética, estética, históricai implícita en toda agrnpación de
hombres. A la vez científico y filosófico, el asunto de la sociología reclama
el rigor de la ob en·ación empírica y la comprensión filosófica que abarca el
,. De quienes no le admiten ese lmpctu, Echáno\'C Trujillo: "Otro prnsador ihut.re
que &amp;e ha ocupado de cut&gt;itionC$ socialc~ es el también filósofo José Vasconcelos (n. en
1882). Pero su pcnsamif.'nto en e.w campo nunca llega a des,inculane de la metaHsica,
por lo que no me extender~ aquí sobre él, sin oh;dar que en el sc:-c:tor puramente
político ha c.scrito páginas de gran \'igor, como las que dedica al pa11americarrifmo y al
bolivarismo en sus libros La rll.la cósmica ')I Bolii•arismn y M onrolsnra (1934), o &amp;P,a
que para dicho autor el Ulises, del que no menciona "lndo!ogia", mge, apenas pole•
mista. (Sociolo¡la d,1 Siglo XX -Ed. tenca, Buenos Aires, t. JI, 1956 p. 322.
• A~í López ºúñei:: "Ca.o, Reyes, \'asconcelos -el berg onista americano glorificador del hombr, cdrmico-- H. Ureña fundan el Ateneo de la Juvrntud. Es éste el
primer :reducto que se bate contra lai guerrillas avezadas del posith'Ísmo". llori::ontt
Doctrinal dt la Sociologia Hi.Jpa.noamnicona, Ed. Sevilla, 1953, p. 87) .

248

nética y Sisttmática, 11
Al aplicar su concepto, más soriolo,¡¿uante que sociol6gico, Vasconcelos resuelve de un plumazo. tan suyo, la prelaci6n consabida: "Preguntarse, en el
orden lógico, qué es lo primero, el indi\'iduo o Ja masa, es tan pucnl como
la vieja cuestión de la prioridad del huc\"O sobre la gallina", p. 50.
Dicho concepto filosocial conduce al Ulises en su peregrinar, tal vez no
tan metódico cual él soñ6, pel'o con esas iluminaciones que se sobrepusieron
a su falta de formación :
•· e ve de todos modos que un problema sociol6g:ico no puede descomponerse en términos racionales de particular a general y ,·icevcrsa, si no toma
en cuenta los términos de valor: malo, bueno, bello. feo." p. 51. Por Jo que
Vasconcelos . e localiza entre los sociólogos valoratiuistos, y podría invocarse
la autoridad de Scheler para quedamos con uno de los eximios. 2ª
El Ulises acierta. cuando describe mejor que explicando; y La Gto!{rafía -pp. 52-3- donde aún calibra a lo grandes ríos~ trasladándose a su
modo del Misisipí hasta el Bravo, mediante su imaginación vivaz sin olvido
del Amazonas, del Orinoco, del Magdalena, del Grijalva y el Usumacinta,
de acuerdo con él, el Tigris y el 't.ufratcs americanos, arrebatos que no llenarán las exigencias de la sociogeografía, pero estimulan y alientan para mejores
esbozo . . . Vasconcelos en ello, como en tocio, se constituye en eminente
" En cuanto :i C&lt;&gt;mtc, nosotro hemos pugnado por rehacerlo desde el ángulo latinoamericano en \.'arios trabajos; uno, "Bautizo y Utopfa" -R,ciJta dt la Escuda de
comando :Y Estado Mayor "Manuel En,ique Arauío", Sao Salvador, 1966, enero-marzo,
Un bosquejo de Worms en su Compendio de Sociologla, y más amplio, La Snriologi11 -Ed. Góngora, fadrid, 1925-. tiempos en que el UliM:s publicaba La Razn
C6smica.
"' Weber y Scheler jW1to con Dilthey son los magnos tipologiiadoreJ en la sociolog{.a
alemana. Del último algo publicamos en ese sentido cabe estas columnas. Scheler, explorado bastante ·o 1u filosofia, está dcscuidadlsimo en su giro Soci,logía del Saotr, uno
de sus libros mb importantes ..• Ver, Mnx Sch,1,, -Expo!ición Sist&lt;1mática y E110lutica d, su "Filosofía", por Llambias de Auvcdo--- Ed. ?,;ova, Buenos Ain-1, 1966.

249

�sugeridor; y lo contraprueban Las zonas de la Cultura -tan sugestivas-que no resistimos la tentación de transcribir:
"Abarcando en seguida todos los factores de nuestra antropogeográfía,
recordamos un esquema que presenté por el año de 1926 en un curso dado
en Norteamérica ( Aspects o/ Mexican Civilization, Ohicago, University Press
que divide el continente en cuatro regiones naturales que corresponden a otros
tantos tipos de civilizaci6n: lo. Las tierras bajas del nordeste, que forman
la mayor parte y la más poblada de los EE.UU. y el Canadá. 2o. la región
de la meseta, que comprende el Colorado y la mayor extensión de México, el altiplano andino de Colombia a Bolivia y Catamarca y la Rioja. 3o.
La zona tropical, del Golfo de México y las Anti1las; los pueblos del Caribe
y el Brasil Atlántico. 4o. Las tierras bajas y templadas del sur, desde la
Pampa hasta la Patagonia chilena. Ningún mapa cultural podrá prescindir
de estas demarcaciones físicas; de cada una procede cierto tipo cultural de
desarrollo social." 19
Desbordaría los límites de que disponemos alargamos en las inferencias
vasconcelianas al respecto, mas indico que, mediante el juicio de Bello. quien
señalaba el camino de la prosperidad para las zonas cálidas en contra de
aquello, "la cultura se da en las nieves", el Ulises enfatiza cómo los propios
anglosajones, en pleno Londres, a través de carteles: "Young Man go to
the tropicst1• tste es el hombre de los avances, de las profecias, capaz, de
divisar cuanto ojos miopes jamás ~barcarán. Y completa su tesis: "La Cu}.
tura en Hispanoamérica". Cap. III, p. 64:
"Afirma Ratzel que 'la sumisión del habitante de la parte más cálida
al de la parte más fría es un fenómeno natural que no deja lugar a dudas.'
Y al decirlo otorgó autoridad pseudocientllica, en el campo de la geografía,
a una doctrina que en todos los demás órdenes del saber, proclamara el siglo
diecinueve, era cumbre de los anglosajones. Limitándonos por ahora a la
geografía, observaremos que Humboldt, el genial, habría sido el primero
en hallar peregrina y arbitraria una afinnación tan absoluta, de~de luego,
que sus propios estudios y la realidad de su tiempo, le revelaban, situada
en la meseta mexicana, de clima templado, la mejor civilización del Nuevo
Mundo, la más avanzada por la técnica y por el espíritu!' p. 63.
Aquí el Ulises imponderable, para mucho!i incógnito, porque no lo han
leído y menos meditado. El metafisico desaparece cediendo sitio al cientí• En Datos dt Sociologfa -Tip. La Unión, San Salvador. 1947, Cap. "Conceptos
Sociológicos Fundamentales", ensayamos la interconexión entre condiciones naturales Y
actividad social, desde la Comunidad al Estado.

250

fico, o, si se quiere, al agudo observador que completa lo dicho con la
"historia arqueológica de América", pues "nadie duda hoy que fueron los
mayas la ra.7.a más civilizada de la América precolombina".30
En la trayectoria anterior, Vasconcelos arma una "sociología'' dentro de
sus tres primeros capítulos para llegar al IV: "Hispanoamérica frente a los
Nacionalismos agresivos de Europa y Estados Unidos", con subtítulos "Racismo y Nacionalidad-Internacionalismo y Personalidad". Lo sociológico preludia lo político ...
Este alegato reivindicatorio va encendiendo sus fuegos en pro de la América Moderna:
"Para definir hemos de examinar ciertos postulados que son como el
material de que se com1truye la personalidad de nuestra época. Meditamos
en el hecho de la herencia. En los Estados Unidos, aun los hijos del extranjero, guardan el recuerdo de los labradores que iniciaron la nacionalidad.
Y todo el que puede se ufana de conservar una gota de sangre de los
Pilgrim Fathers. Entre nosotros, la propaganda desleal de todo un siglo
nos afirma el prejuicio antiespañol y la gloria del coloniaje se difama con
las palabras: explotación y oscurantismo. Nos enseñaron la lección los rivales del viejo Imperio hispánico, y nosotros las repetimos sin sospechar que
no sólo tuvo encomiendas Cortés, sino que también fue negrero el mismísimo Washington, libertador de su casta, no de la extraña. Es decir, menos
libertador que Bolívar y que Morelos y que San Martln. No sospecha nut&gt;.stra timidez que es más ilustre linaje, si de blasón se trata, el que recoge
las proezas de Ponce de León y de Balboa, de Antonio de Mendoza el estadista y de Quiroga el edur.ador, que todas las hazañas comercial-democráticas de nuestros vecinos, tan humanos como nosotros. 11 pp. 73-4.
El Ulises no incide en la discrepancia rodoniana de Ariel y Calibán, dado
a reconocer que unos y otros somos del mismo barro; y vaya una segunda
cita no por larga menos indicativa y alecrionante:
"A la zaga siempre de Europa, niegan todavía la realidad iberoamericana
muchos que se creen avisados porque repiten los juicios de hace veinte años.
Pero lo cierto es que hoy los mismos e.xtranjeros que antes nos negaban,
reconocen el hecho de nuestra unidad esencial, si no política. Y hoy se habla
en Francia de Latinoamérica en globo, rada vez que se trata de cuestiones
• Cabe En la Ruta del Estado -Ed. Minist. Educ., San Salvador, 196·1-, t. 1-,
perfilamos Ámbito Sociog,ogr6fico. en vez de restringirnos al examen del territorio usual en múltiples teorlas dcl Estado, sin mayor originalidad ni atisbos medulares,
repiótivas y rutinarias.

2.51

�de Colombia o de la Argentina. Y mientras nosotros todavía nos preocupamos de superficiales divergencias, las Universidades de Norteamérica publican dos o tres textos al año de Historia Española." pp. 76-7. '
e trata de bolivarizar esta América nuestra ante el peligro monroísta:
"Argentinismo cerrado y mexicanismo estrecho son recursos del imperi~isrno
que nos acecha." p. 88. Y más adelante: "Afumemos que es des\~a~ distanciar el patriotismo colombiano, el patrioti.c;mo venezolano, el ~atnobs~o argentino O el patriotismo mexicano. Erijamos en dogma la urudad ranal de
los hispanos· a veces el dogma consolida una verdad todavía latente." p. 89.

Si contrastamos Sociología Genética )' Sistemática que luego saliera simplemente Sociología -9a. ed. Libreros Me.xi.canos Unidos, México, 195~
con su ejemplar pulcritud de enfoques generales con los arranques del Ulises,
tendríamos otro ángulo ilustrativo entre ambos. Ya el año pasado en Humanitas bajo el rubro de "Perfiles entre Caso y Vasconcelos", al examinar el
Siste~a de Caso, nos referimos a su aspecto sociológico, así que no vamos
a repetir lo dicho, limitándonos a apuntarlo ...
Claro que en esta materia el Ulises no tuvo la altura ~sista: pero ~ejamos

~f,º

para luego su Cap. V. La revolución mexicana. El
Maden. t~; El
aborto Carrancista. ''La tierra no es de quien la trabaJa . La rend1c10n a
Wall Street. En las garras del Callismo.
Esos titulas revelan ya su contenido, pero queremos detenemos en ali!unas
facetas del Cap. VI, que van a continuación:
La tipología vasconceliana que opone el bolivarismo al monroísmo no es
de carácter rigurosamente sociológico como procedería, por ejemplo, ~ax
Weber O Karl Manheim, ni siquiera el tipo ideal o empírico que expuso
Jellinek en su conocida obra sobre Teoría General del R.stad0, 1~ cual
corrigiera. Herman Heller en su Teoría del Estado, porque segun este no
se puede plantear el asunto de modo "general" sino histórico-concreto .. EL
dualismo del Ulises se acerca a Heller, pero no obedece a normas e.,,mctamente sociológicas sino que representa algo de su invenci6n, es decir la C'Oil·
traposición de dos políticas: una. norteamericana y otr~, la~oarncricana .• desde el ángulo que ya calificamos como filosofismo socwlogrzonte.
1

No tenemos espacio -y Jo dejaremos para próxima oportunid:i.rl- cle detenemos en otros esbozos "sociológicos" de nuestro artífice. creador y transfigurad mas tanto en La Raza C6smica como en lndologín los ati~bos
~

responden a un enfoque sui generis de Vasconcelos, no a la
tada por los sociólogos.

252

~-nea acep-

Se ha llegado a hablar, al viso de Faulkner1 de una raza anglosajona, en
especial, norteamericana y no faltan autores que la contrarrestan con aquella
"cósmica" ya aludida, todo lo cual prueba la eficacia de esta raza del Ulises,
más allá y más acá de metódica sociológica cabal.
Vasconcelos siempre se salía de los moldes usuales y no podía ni con la
rutina ni con lo cotidiano. Siempre buscó rutas propias y fue dueño de
horizontes y perspectivas.
Sus elogios relatiYos a Alamán -que se multiplican en Breve Histf&gt;ria
de México-- pertenecen a la reivindicación bolivariana, tomada desde luego
en lato sentido. Y lo mismo sus ataques a Poinsett, que entre otras cosas
dejó su nombre a una flor de Luisiana, la poinsettn, que :.e da tanto allá
como en El Salvador, sólo que en los rumbos de los Baton Rou!!C y New Orleans es de un pétalo y aquí, con la fuerza, tropical, ofrece dos. . . Este capítulo compone algo del monroísmo, y no olvidemos que Carlos Pcreyra, a
quien también dedicó su Sociología Genética y Sistemática Antonio Caso
tiene una obra denominada El Mito de Monroe, mientras Gómez Robledo
nos refiere La Epopey.a del Monroí.rmo, análisis que siguiera al "Drnma
de Austria" que publico en la Revista de Cultura, ,Abside.
El vasconcelismo "sociológico" igualmente desemboca en sus puntos de vista, al par, sobre ¿ Qué es la Revolución? En abstracto, diríamos, y ¿ qué serla
la Revolución Mexicana?, pero estos trazos quizá se encuentren con mayor
vigor y excesiva pasión en El Ulises Criollo, La Tormenta, El Desastre y
El Proconsulado a los cuales puédese anexar La Flama. Hay tanto material
en estos libros de barricada que merecen asteriscos especiales ...
Para fijar perspecti\'as, en Bolivarismo y M onroísmo más que sociolo•
gía hay filosofía política, evidente en el sincretismo que Vasconcelos, replicando a Monroe, levanta, en el mensaje que cierra con brillar de oro el
libro:: "¡Hispanoamérica para los hispanoamericanos!". p. 210.
EL ULJSES EN EL

CRUCE DE LAS CORlUENTES

Uno de los aportes mejor logrados por Basave en su obra es el Título
Quinto: Principales lnf luencÍa,S sobre Vasconcelos:
''Un estudio sobre las principales influencias preponderante?; en Vasconcelos deberá comenzar con el enorme influjo que los pensadore de la India
han dejado a lo largo de la vida de nuestro tnises Criollo. Schopenhauer
le inicia en el gusto de explorar la selva indostánica y apenas si a últimas

253

�fechas logra sacudirse el polvo que le dejaron brahmanes, faquires y yo-

guis." p. 63.
Independientemente de que al seutir más que al pensamiento indú no
cabe sacudírselo como polvo ni está representado, en su entraña, por brahmanes, faquires ni yoguis, prosigamos, cómo sí salta evidente que mucho
de la filosofía indostánica fue no s61o adoptado sino incorporado al meditar vasconceliano, entre Vedas y Upanishas, cual lo detalla bien Agustín,
teniéndole apenas que formular el reparto tangencial de que moya si~ifica
allá vida y no principio negativo.

¡ Cómo no iba a sacudir a un esteta de la categoría de Vasconcelos el
secular pálpito oriental que absorbiera en Tagore, Gandhi y otros ... ! El
nirvana lo traumatizó para siempre, bipnotizándole. Adoró a Buda. Y los
cánticos indúes adormecieron y aun confortaron muchas de sus terrenales
amarguras.
Examínese el evangelio de la raza cósmica, y se palpará que resplandeció
más oriental que europeo, mejor védico que antropológico, muy próximo al
Ganges y no al Rhin, giro que Basave admite:
1

"Todavía no ha podido sacudirse del todo los errores capitales del pensamiento indostánico José Vasconcelos. Al menos en su obra escrita. No
obstante, hay un progreso decidido -aunque contradictório dentro de su
sistema- en sus últimos escritos." 31 Todología cit
Los indúes que intuyen y no piensan, se sonríen, ru siquiera se enojan
cuando se les apUcan principios de 16gica occidental, porque ni maya. ni
karma, ni nirvana son asequibles a los artilugios de la contradicción, sólo
quedan animados por el de identidad, pero no al modo racional sino en
armonía con el universo. Y esos orientales no pueden injuriar a la razón,
simplemente por ignorarla.
u Ver, del su5Crito, El Ultimo Libro de ]011 Vasco11celo1, precisamente Todologia
-Interdiario "Atubos" 28 agosto, 1952; y alli cxp.re.1am011 en un párrafo: "La Todologia va.,conceliana es una obra de premura como cui todas las 1uyas. El Uliscs Criollo
quiere decir algo y pmnto. De ah1 que sus desarrollos 5C retientan por falta de tiempo,
como el cuadro co que distingue las filosofías reductiv.u de las constructivas. Pero
estas 'conclusiones finaleA de su experiencia' provocadas por la 'necesidad de acudir
a un empeño sobrenaturaP aparecen con tono inusitado en Vasconcclos. tste ahandona su enhietto penacho, su afán combativo y su agresividad ideo16gica para reclinarse en el seno de Dios. &amp;í su TodoCogúi. concluye: 'El primer mandamiento es al
amor a Dio,'. Y el gesto nietzscheano de la juventud deja paso hoy a la serenidad
cristalina del cristiano".

254

Estamos de acuerdo con Basave en "Empédocles y la Filosofía de la Coordinación", XII cuando alega:
"Uno sola frase que se atribuye a Empédocles: 'no intentes reducir la
calidad', le basta a Vasconcelos para declararlo como 'gran predecesor de
lo que hoy postulamos la filosofía como coordinación'. Postular a un hombre por una sola frase -tal vez hasta con otro sentido del que le atribuye-como predecesor de un sistema, nos parece francamente excesivo. Empédodes no merece, a nuestro juicio, ser emparentado con un sistema de la
coordinación de alcances completamente diversos a los del suyo. Una idea
vertida en una concepción integral no puede ser desgajada de esta última
para ser aplicada en otro conjunto doctrinal. Incurrir en este error es
violentar un tanto la naturaleza de las cosas." p. 67.
osotro agregaríamos mucho a ese '\m tanto"; es que Ulises, el que nos
preocupa, era proclive a incorporar ciertos nombres obedeciendo al capricho o al momento. Le son6 Empédocles ¡ y púsole como coordinador, confundiendo a tirios o troyanos. 12 D. P.
También respaldamos a Basave en ''"' tonismo Plotiniano y fonismo Estético'', entre otras razones porque a Vasconcelo le gustaba remozar a Platón con Plotino, en sus arranques exploratorios, que a veces no duraban.
Sabedor de que el discípulo de Sócrates llegaba a Agustín, a través de Plotino, optó por darle la mano a quien servía de intermedio. Incluso Platón -y yo conocía los vericuetos vasconcelianos-- estaba, por decixlo así,
muy visto. En cambio, Plotino despertó en el Uliscs ese halo misterioso
que lo seduóa y lo excitaba. Nacido aquél en la egipcia Licópolis, y mentor de Porfirio, atesoraba para el orientalista Uli s algo del enigma faraónico que abominaba de lo sensible prefiriendo la C'ontemplad6n. Plotino
era mágico en metáforas -y esto no se le escapó a Basa\·e-- que cautivaban al Vasconcelos estcta, pero aquél, al fin, asistemático, ondeante y variable no logró subyugar al mexicano e~gio más que efímeramente, al extremo de sostener nosotros que se ha exagerado mucho su "plotinismo" que
numerosos expositores reiteran por inercia. Y el punto lo centra a la altura

Agustín:
"El emanantismo monista de Plotino adoptado en la M l'tafísica ha sido
contradicho más tarde en la Etica -retomo al Dios cristiano de la niñez-,
en la Estética y, ahora, en un ensayo sobre "Filosofía de la coordinación que
muy pronto esperamos ver cuajado en libro.''
Otra demostraci6n de lo que dijimos, porque un sistemático no abando• Ver, del suscrito, para loa p~iticoa, lntroduccidn a la Filosofía, Ed.

Jus,

1974.

255

�na al mentor que ha predicado así ,como así; y agrega agustín: "El ploti11ismo remozado, como ha llamado Vasconcelos a su sistema -¿en qué quedamos plotinista o no?, interrumpimos--, ha sido evolucionado lenta, pero
seguramente, basta dejar de ser plotinismo, para convertirse a la filosofía
cristiana no escolástica -aunque más próximo al escolasticismo de lo que
él mismo cree-, pero filosofía cristiana al fin,,_ p. 71. Sin comentarios ...

Todologia.
Vamos a enfocar otro punto de Basavc, "La Influencia de Kant en
Vasconcelos,,, XIV, sobre la cual nos· sentimos obligados a disentir. Ya asentaríamos al~nas disparidades con Agustín al referirse a la "mente kantiana''
de Vasconcelos cuando examinamos "Lóaica Orgánica", donde el Ulises
simplemente dijo que "el a priori puramente formal de kantianos y hegelianos se encuentra hoy tan sobrepasado como la carreta con relación al automóvil". p. 6. ¡ Menudo kantismo el vasconcelismo!; pero en este pasaje de las
influencias del susodicho sobre Vasconcelos, planteadas por Basave, se impone establecer que pocos fueron tan antikantianos como el Ulises ...
Dejaremos la palabra a Agustín para no exponemos a que nos tilden
con un Kant hecho a nuestro antojo: "Razón pura es la que se mueve
ind~penclientemente de la experiencia, por principios a priori. El espacio
-y el tiempo son intuiciones puras, formas a priori de la sensibilidad que
alojan mis percepciones. Pero no sólo la sensibilidad tiene sus formas a priori, sino también las tiene el entendimiento y se denominan categorías formas
con bs cuales aprehenden y existen las cosas ... ". p. 72.
Nótese cómo encara el asunto Vasconcelos en Lógica Orgánica que es
la obra en que debe hacerlo, pues no dejó ninguna epistemología:
"Dedicaremos, pues, el presente capítulo al a p1iori. antes de emprender
el examen de lo que es propiaIIlente Lógica. Entendemos por a priori el
conjunto de aparatos o instrumentos de que dispone la conciencia para enterarse de las cosas y en seguida operar dentro de ellas." p. 4. Esto ~e encuentra un kilómetro de Kant, pero sigamos: "Para comenzar afirmamos que el
a priori racional no es el conjunto de formas rígidas, según se nos da en
las nociones kantianas, en los axiomas matemáticos o en el logici mo de los
neokantianos que identifican el pensamiento con un Logos dialéctico, casi
mecánico. Vemos, por el contrario en el a priori, no un mecanismo ni siquiera un mecanismo dialéctico, sino un aparato vivo ' de conocimiento y
elástico, por lo tanto, a tal punto que según tendremos oportunidad de comprobarlo, cada vez el alma racional crea la forma adaptable a la realidad acabada de descubrir y traduce la novedad fenomenal al concepto y así la
incorpora al reino d~ lo inteligible." pp. 5-6.

Vasc.oocelos tornó el a priori a su modo, no al de Kant que rechaza por
mentalidad, temperamento y carácter, cuanto va de un asistemático o antisistemático intuitivista o a un sistemático racionalista• mas ante rus andanadas antikantianas nos permitirnos preguntarle a Basave c6mo justifica:
"Vasconcelos debe casi totalmente a Kant sus nociones del conocer sensoconceptual. Las formas espacio-temporales de la sensibilidad transforman
el dato externo en intuici6n empírica o sensación. El entendimiento reduce a unidad el conjunto de sensaciones debido a su forma a 1&gt;riorí O categoría. originando el juicio sintético a priori. Pero en este peldafio ,¡e drspide
Vasconcelos de Kant y se lanza a un conocer emocional que le hace consustanciarse con la esencia de los entes. Nada más opuesto al escepticismo
kantiano del noúmeno". p. 78.
Basta leer lo transcrito para darse cuenta de que en ningún peldaño
estu\'o uno con otro, el alemán con el mexicano, ni podrían estarlo. Vas oncelos no sólo no le debe nada a Kant, ya que manejan el a priori que apenas
el rubro ostenta en común, sino que emerge antagónico: lo que el Ulises
declara paladinamente, con su sinceridad que mucho ostentaba de arrojo ...
Basave continúa kantiando a granel: "En moral muy poco debe Vasconcelos a Kant, pese a su creencia \·ertida en la íltica: El juicio emotivo se
comierte en un tercer orden del conocer, lo que no escapó a Kant en la
Critica del juicio, aunque no la desarrolla como aquí lo hago". Dicha Crítica, puente entre la pura y la práctica representa la estétic; kantiana, antípoda de la vasconcelista ... tal lo reconoce Ba5ave a punto y seguido: ''La
verdad de las cosas es que Kant nunca soñó en las emociones estimativas
c~mo norm~ de mor~dad. La voluntad autónoma de Kant y su imperativo categórico nada tienen que ver con la emoción estimativa y el a priori
ético de Vasconcelos''. pp. 73-4.
. Ad~·itrtase . cómo anat~tiza el Ulises al famoso imperativo categórico
sm piedad ru contemplac1ones, que no tuvo tampoco al afirmar que Heidegger era un bobo:
. "¿ Cuál es la índole del universal de la conducta? Con lo que llevamos
dicho basta para comprender que nos parece una desviación del asunto y
una confusión del problema, el dicho kantiano que asimila la norma de la
conducta, al universal de la razón1 cuando dice: 'Haz que tu conducta
sea tal que pudiera ser adoptada como regla para todos•.sa Ni e posible esta
solución: porque cada acto de conducta es distinto en cada momento, y n
cada persona es heterogéneo y es además de ético estético; ni sería vida
21 ~•asconcelos cita a Kant de memoria y no respeta sus formulas ni giros. Ver, del
suscnto, Jntroducú6n a la Filoso/la, ya citado.

257
'256

humaoiw.-17

�moral fecunda, una actividad regida por el aparato de relojería de una
decisión igual para todos, en todos los ticmp0s. En efecto ¿qu~ lu?r ~ueda
para la genero iclad, que se deja para la belleza o para la rrusencord1a en
este racionalismo de cuistres que e el kantismo ético?" Lógica Org&lt;ÍTLica,

p. 147.
El enunciado del imperativo categórico no es el original, pero el Ulises
no se preocupa por ello, ni tampoco a nosotros nos interesa comprobar
cómo el de los '·golpes de intuición" cita de memoria. Igualmente pasamos
por alto los denigrantes calificativos que Vasconcelos aplica al d~ !as tres
ya reconocidas Críticas, sino apenas poner los puntos sobre las 1, . en el
sentido de que el Ulises abominaba del kantismo. sobre todo del etico. Y
como la Lógica Orgánica data unos \·eintinue\'e años del Pitágoras, e:·
allí, en la posición apuntada donde cabe detenerse, a mucho lustros del
Monismo Estético, del Tratado de Metafísica y de Ética, apuntando sólo
que. de acuerdo con el Ulises, los imperativos morales son además de éticos,
estéticos según la cita anterior acoplada al sentir vasconce1iano
En seguida pasa Basave al rubro A-V: "El Antiintelectualismo de Bergson" donde menudean aciertos indudables; pero nuestro reparos no amensin empacho de atestiguar que Agustín forj6 -~ Vasconre1os que
hasta hoy nadie ha logrado siquiera en nuestros conocuruentos:

guarán

"Vasconcelos cuajó sus ideas en d crisol bergsoniano. Esto, por lo menos,
en lo que atañe al valor del intelecto. Esa comunicació~ . simpática que
establece la intuición entre nosotros r el resto de los v1v1entes, de que
nos habla Bergson en su Evolución Creadora, equivale exactamente a la ~oción de Vasconcelos, que nos introduce en el dominio propio de las csenaas
por la misma comunicación simpática. La diferencia sólo es tenninológica.''

p. 75.

Releyendo no la Evolución Creadora, sino Introducción a la Metafísica en la pulcra edición de los Cuadernos del Centro de Estudios Filosóficos, UNAM, a cargo de García. Máynez, me ha acometido una du~a que
presento, fraternalmente a Agustín: ¿ Serán tan cabales las concordancias entre Bergson y Vasconcelos? Conozco a muchos que así lo creen, pero la
entraña de la filosofía radica en la inconformidad y en el asombro.

Bergson, en seguimiento de su élan vital 1 condena a la ci~cia por parcialista y adopta el método artístico. Para decirlo con un emmente e,.,_egeta
que prologó la estupenda "Filosofía del Hombre'' de Agustín y a cuya muerte
escnbí unos renglones de admiración y cariño, Sciacca.: u
" Ver, del 11.15crito, "Para Michele 'Federico Sciacca", Diario Latino. San Sahrador,

"Hay que distinguir entre Bergson y el "bergsonismo'' de algunos de sus
~idores, inclinados hacia un antiintelectualismo de aficionados. Existe, es
cierto, en Bergson un intuicionisrno racionalista, pero es már bien u,1 motivo
polémico; o mejor, es una escudo con el cual protege su concepción activista
del espíritu, del intelectualismo científico y deJ racionalismo francés abstract~ y_secular. En efecto, la intuición inmediata no excluye en Bergson la rnediació_n (debe ser seguramente meclitación, error de imprenta) racional y
reflexiva, concreta y no abstracta." (La Filosofia, Hoy, Ed. L. Miracle,
· Barcelona, 1956, p. 34).

Y, al releer, cual expresé, Introducción

a

la. Metafísica fui comprobando

cuán~ ~rdad_ anida en el fino matiz el expositor italiano: Bergson no es
una 1rrac1onalista a ultranza sino que reacciona como conscience contra la
raison, así, Sciacca afina en la misma página líneas antes.' O sea que el
eg~o francés pre°:nde detener el seco cientificismo, de origen positi\'ista que
dominaba en su pat.s a la hora de lanzar su montaje; pero no irracionaliza
sistemáticamente sino como polemista que se escuda en la intuición, sin que
por eso abandone del todo las motivaciones racionales.
En cambio Vasconcelos, cuyo giro estético es más hondo que el de Bergson -y ojalá se me perdone la "irreverencia'' en aras de la autenticidadsí es irracionalista sin remeclio1 lo que hemos probado a lo largo y anch~
de estos párrafos. Es decir que el lnises puede que haya abrevado en
Bergson, que estaba muy de moda cuando formuló sus iluminaciones. mas
no_ se q~edaría en el antiintelectualismo de aficionados, condenado por
Sc1acca, swo que llevó su postura hasta sus últimas consecuencias, al extremo
de querer .estetizar, \·alga el neologismo, a la misma ética, tal aparece en la
cita próxima anterior.

Numerosos analistas como López Nfuiez (ver nota 26) llaman a Vasconcelos, así, a la llana, queriendo hacerle un favor, "el bergsonista amerirano",
pero eso, se han repetido tirios y troyanos, sin pararse a meditarlo. no nos
parece ni exacto ni justo. Vasconcelos, si hubiera nacido en Francia, Alemania, Italia o, para terminar, en Estados Unidos, tendría un rango mundial,
y lo afinno dispuesto a defender tal juicio, pero como es me.xicano y posterior a
Bergson, el último gran hombre de la inteligencia europea como lo consagró
Valéry al darle en la Academia Francesa el último adiós, el Ulises sale
bergsonista ...
El monismo estético no es ni polémica ni escudo, ni una intuición relativa
cual bien advierte ciacca, sino algo total, irreductible. Y de ahí sus cualidades y también sus defectos. Bergson, catedrático de la Sorbona, hecho
en las mejores clisciplinas filosóficas y científicas no se tira al mar del irra-

22 marzo, 1975.

259

258

�cionalismo ese asalto a la razón de que nos habla Luckás, mientras que
Vasconcel~ se atreve con Kant y con Heidegger, a doble batería, en defensa
de un irracionalismo que Basabe indica:
"He ahí el pecado capital del istema vasconceliano: ~u irracionalismo.

Se lanza en brazos de su poderosa imaginaci6n y no se cwda de comprobar
sus premisas con la realidad. No quiere comprender don José Vasconcelos
' " ¡:&gt;. 76 •
que la filosofía es saber riguroso y, por tanto, concepto y razon.
Basave apunta en alguna parte de su valiosa obra que todavía no tenemos

una antología de los textos vasconcelianos y precisamente por esa falla,
éste y aquél siguen repitiendo lo del ''bergsonis~ americano",. co~ . expresiones más O menos similares porque en el oceáruco quehacer f dosofico del
Ulises cualquiera se pierde ... Ojalá, Agustín, que conoce a fondo esos meandros acometiera la tarea que revelar'ia facetas insospechadas del Vasconcelos ~ertebral que hasta el momento, en materia filos6fica que no en ~
libros de barricada es objeto de pro y contra, sin que se llegue a la entrana
del oaxaqueño de Ías contradicciones, debido a su irracionalismo estético que
va mucho

más allá que el bergsoniano.

Sigamos a Basave, guía y capitán en muchas perspectivas vasconcelianas:
XVI "Vasconcelos, Admirador de Whitehead".
Se recordará que Agustín -a p. 89 de su libro- con el tin~ ~ue lo caracteriza censura al Ulises por haber invertido cerca de 35 p~gmas de_ la
Introducci6n de su Lógica Orgánica al transcribir pasajes de Whitehead, anadiendo que mejor hubiese hecho un resumen o un apéndice, ?ero en el
capítulo de las influencias en Vasconcclos, al que hoy nos refenmos:
"Sin abstracciones no es posible hacer ciencia. Pero se_ requiere no to~ar
las abstracciones por la realidad. La filosofía, en cambio, procede por ~ntuiciones artístico-religiosas caracterizándose como ''el esfuerzo por la racionalizaci6n completa de la experiencia humana". Es curioso observar c6mo
sobre
V asconce 1os, admirador entusiasta de Whitehead, nada ha comentado
.
,,
esta racionalización de la experiencia humana, tan opuesta a su s1stema.
p. 77.
Voy a decir algo que algunos tildaron de temerario: Vasconcelo~ no
conocía ampliamente a Whitehead, y además, si lo leyó algo, no lo meditara
ya con detenimiento lo que se demuestra al ver que desde la p. 45 de la
mencionada Lógica, 'que ostenta "El Platón de Whitehead" en adelante, se
limita a copiar infantilmente al que califica_ como :•gran representante d:
la filosofía modema", p. 35, olvidando no digamos intentar un balan~e, m
siquiera mínima glosa. Si para ex-poner a un autor se van a repetir sus

palabras, la tarea sería impracticable. Y el Ulises que era extraordinario cuando .soltaba amarras y cortapisas, al enfrentarse con un fi16sofo, como le pasó
en "lfütoria del Pensamiento Filosf6fico", o recurre a antojadi7.as transcripciones o, simplemente, lo deja a un lado y entonces no es el interfecto el
que abordamos sino al enorme Vasconcelos. Se entusiasm6 con Whitehead
como con Plotino, pero al minuto decisivo no surgen ni el británico ni el
greco-egipcio sino el inefable y grandioso Ulises. ¡ Así era él! ...
Voy a relatar un hecho que confirma lo anterior: en el Congreso Internacional de Filosofia, realizado en Mcndoza, Argentina, por 1949, acompañé
casi todo el tiempo al Maestro, pues Robles y Larroyo, los otros miembros
de la delegación mexicana -iba el suscrito representando al Tecnológico
de Monterrey-, ocupados en sus cosas, abandonaban al Ulises. En fa se~ión
general al disertar sobre Enrique José Varona, el perínclito cubano, Vasconcelos ray6 a gran áltura. Pero en la sesión es~. ya que las deliberaciones se distribuyeron por materias, al subir Vasconcelos al estrado, como se
procedía por orden aHabético y la "V" de su apellido lo dejaba casi el último, la concurrencia era muy escasa. Entonces le solicité a Carlos Astrada,
que presidió, aplazar la lectura de la dicha ponencia a fin de que fuera,
al día siguiente, leída por su artífice y discutida. . . habiendo obtenido esa,
para mí, equitativa demora, pues no era cosa de que el Ulises pasara punto
menos que inadvertido, él, tan egregio, en dicho cónclave.
El trabajo de Vasconcelos trataba de su famo a "Filosofía de la Coordinación" -y siento no tenerlo a mano pero está publicado, y es poco consistente--, de manera que, al salir, esperando yo que agradeciera mi intervención, el incontrolable Ulises se detuvo y me dijo casi enojado:

- "¡ Qué te andas metiendo en estas cosas! Yo iba a leer esto y salía del
apuro. Mañana lo tendré que discutir r.on mucha gente. Y te confieso. hace
años que no leo a Whitehead ..." Sin comentarios.
Basave puso el dedo en la llaga: son incompatibles el pensamiento del
multicitado inglés con el de Ulises:
"La huella de Whitehead en Vasconcelos es palpable. Sobre todo en la

L6gica Orgánica. Sin embargo, no se ha decidido aún nuestro filósofo a
abandonar su método místico-emotivo y sigue aún librando batallas contra
el intelecto.'' p. 78.
Huella, mi querido Agustín, porque lo copió y hasta allí. ¿ Cuándo rehízo
Vasconcelos su obra a la luz de Whitehead? ¿Se remiti6 al británico siquiera
en sus artículos periodísticos, pero analizándolo, no merced a epítetos? Y la

261

260

�mentada ponencia mendocina, como dije no quita ni pone en el acen.'O
vasconceliano.
Pero que la caravana pase: XVII "Otras Influencias en Vasconcelos":
ºPodríamos distinguir en Vasconcclo las influencias mayores de las influencias menores. Las primeras han sido ya estudiadas: pensarruento indo tánico, Empédocles ( ?) , Plotino, Kant, Dcrgson r Whithcad. Rrsta ahora
apuntar, en fomm somera, las influencias menor-e!; Pitá!!ora~, 'chopcnhauer
y 'iewche". p. 79.
Vuelvo a pedirle di.9(-ulpas a mi ~neroso

migo por lle\-arle en c:ierto

puntos la contraria:

El pensamiento indostánico sí, según mi hwnilde criterio, i.e ha}-a en las
mayow. Al poner esa interrogación ant Empédodes el mismo Basave lo
descarta, como ya lo vimo. Vasconcelos no podía ni oír hablar de Kant,
cual ya revisé. . . Plotino y Whithead fueron capricho , di.fraces, fraseología
en el lises. Y en la Lógica Orgá11ica puede captanc lo siguiente: "Asi
por ejemplo, la Filosofía es. • fotcmática con Descmtn; es Biologia con Berg-

son, cuya ra s distingue por los grande adelantos en la teoria biológica
y vuelve a ser matemática con los fi icos moderno " p. LV.

O sea que para aquél al que tienen por el "bergsonista americano", don
Henri es biólogo, 110 filósofo. Sin comentarios.
Las influencia "menores", perdóneme Agustín, por cuanto trata a Pitágoras, Scho~nhauer y Nietzsche, para mí mn las mayores:
obre el influjo pitag6rico en Vasconcelos nos extendimos n páginas anterior
e\'idenciando la alta calidad de la exég · vasconceliana. Y no paro
alli. ino que al desarrollar su pensamiento. sobre todo en "Monismo ~stético" -tal lo intentaré demostrar al amparo de HumanitaJ en oportunidad
futura-, Pitágoras palpita aquí y allá por no d«ir que en todos lados.
Basta leer las pp. 79-80 del libro de Bas;:we para percatarse. de ~~~ el
solitario de Sils-Marías fue para el Uli
no digamos mayor smo fuutiva&gt;
dice Agustín con su estilo le\'antado y serl'no:

" ·¡ tzsche in pira a Vasconcelo una de las m:\ hermosas y penetrantes
página su Historia del pensamiento filosó/ico. Era .casi f~tal que .un temperamento de arti ta, como el de Vas&lt;'oncelo., .se 1IDprcs1onara v1Vamente
del ~cnio poético de Federico ietz,,che. La nece:·idad de poc ia u Y de
• E.n d bello proemio qu
uconcclos puso o. rni ltin1ra,io Filosófico, cu a última
cdici6n en Jus sali6 oomo lntrodurd6n a la Fifosc,ffo; "Y ya ae 1a~ que, así como

grandeza de ~ que es una de la mayores angustias del alma, no encontrando acomodo en un mundo aburguesado se refugia en la vida de las
pasiones; de ahí el desenfreno romántico de los dos aunque con diferentes
resultado : ietzsche por andane sintiendo Anticri to, acabó loco; Vasconcelos. en cambio, por conta ·o poécico de los himnos d San franciSCQ, ha
terminado por hacerse de la Orden TC'rcera de los franciscanos."
Esto es de antología, y muy pocos pueden escribirlo igual, que no mejor .• .
mas continuemos:
"La:, e 1udios sobre la trag dia griega de 'iet:zsche on -ascgurn Vasconc los- una contribución p rdurable a la filo Ha stética contemporánea. Representan, acaso, lo mejor de la obra de iet7.sche. La Grecia de
1ietzsche
la auténtica y muy otra de esa Grecia intclectualista, upuestamcnte set •na y tranquila ciue nos han inventado I creadores del clasicismo
f ranc ~~- p1 ciso y claro, pero a fuer.za de ser limitado. Los grieg05, con us
trágicos, exploraron todo los rumbos d la conciencia, ahondaron en todas
las profundidades y mi terios de la vida y no fueron equilibrados, medidos
a lo neoclásico latino-fmnc: , ·no d sbordados, grandiosos como lo indú ;
profundos y musicales como la Alemania moderna (Historfo del pensamiento filosófico, pp. 429 y 430). A i tzsche debe Vasconcelos, en resumida
cuentas, las categorías de lo apolíneo y lo dionisíaco y la concepción del arte
como un complemento y correlatÍ\'O de la ciencia."
Con fundamento en esas líneas exquisitamente verídicas, ¿ dí ame, Agus-

tín, será e) del Anticristo una influencia menor en nuestro Ulises? De :ididamente. quien lea lo transcrito inferirá todo lo contrario.
Le toca tumo a chopenhauer; )' asiente Basave: "Las analogfu.s que se
pudieran ncontrar entl"
chopenhauer y Vasconcelos son más bien accidentales y externas. Ap nas si tiene punto de contacto la energía que va
del átomo a la conciencia, movida por un anhelo hacia lo absoluto ( i. terna
de Vasconcelos), con la voluntad que asciende dolorosamente de grado de
la naturaleza inorgánica al mundo ·et.retal y animal 1 y de éste a las especies
animale superiores, sin ninguna solución, como no si:a el aniquilamiento...

p. 81.

Dé
buscar el acercamiento de VasconceJos a Schopenhauer no por la
vía de los filórofos indostáruco· -aunque al~o d ello hubo- sino por el
un poco poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos I inquietud di' lo
desconocido: af6.n de poesia, ncc ~idad de filo nfla. ¿Quf concil'ncia no padece inquictudc, 1alcs, que son para el alma lo que d tcinblor de la 1,n1ga r.uando presiente la
luz en que ha de baiiane su trinsito 1 csuido de moripo a?". Sin c:om~rios.

263
262

.

�camino nietzscheano. El de Zaratustra adoró, ese es el término, a&lt;loró, al
misógino Arturo, que ambos lo fueron. Es relativamente poco conocido el panegírico que bajo el rubro "Schopenhauer, educador" dedicó Nietzsche en
sus Consideraciones l11tempestivas (1873-1875) al de El mundo com,, t'tJl1111tad
y representación. En las Obras Completas de Nietzsche -Ed. Aguilar, Madrid, 1959- cubren de la página 173 a la 256, de manera que puede calcularse todos los méritos que le atribuye ... 34

Y en la imposibilidad de aprehender tanto elogio va ·a el final: ·· i esto
es así en nuestros días, la dignidad de la filosofía ha rodado por lo · suelos.
Parece que ella misma se ha hecho algo ridícula e indiferente, de uerte
que todos sus verdaderos amigos tienen el deber de deponer contra semejante menosprecio y demostrar por lo menos, que sólo esos falsos sen·idores
y esos indignos dignatarios de la filosofía son los ridículos e indiferentes.
Más aún, que hagan ellos mismos la prueba por la acción de que el amor
de la verdad es algo terrible y formidable. Todo esto lo ha d~mostrado
Schopenhauer, y lo irá demostrando mejor cada día". p. 256.
ro voy a defender la posición schopenhaueriana que es una de las más
firmes y peor entendidas en la sophia, asi en otras ocasioues lo he !iosti:nido,
sino a probar cómo Vasconcelos heredó de Nietzsche la admiración por chopenhauer, lo cual salta inesquívable. Vasconcelos se embriagó de Nietzsche
y, con éste, de Schopcnhauer. No hay vuelta de hoja ...
Basave rubrica: "No compartimos con Vasconcelos el entusiasmo por
Schopenhauer: le llama 'filósofo en grande'''. Pese a la saliente personalidad de Schopenhauer, ágil y brillante, y a sus dotes literarias, su metafísica es trivial. "Schopenhauer -exclama Vasconcelos-, ¡ cuánto debo a
tu fuerte pensamiento!" ¡ Perdónenos. maestro Vasconcelos!, pero no podemos creer en la deuda que tiene usted contraída con Schopenhauer y, menos aún, en la fuerza de pensamiento del autor de El mundo como voluntad y representación." p. 81.

Lo que crea Agustín no es lo que profesó el Ulises y cuanto palpamo en
la cita. Schopenhauer, quien formuló la más dura crítica a la ética kantiana en un opúsculo, casi incógnito si se atiende a su meollo, "Fundamento de
la Moral", del cual atesoro una edición Prometeo, Valencia, sin fecha, y
como Kant era el semidiós académico de la época la Real Sociedad de Dinamarca, le negaría el lauro merecido. . . terminando la respectiva acta así:

método de discusión nos ha satisfeého, ni realmente ha conseguido probar la
solidez de semejante base. En fin, no debemos ocultarlo: el autor menciona
diversos filósofos contemporáneos, de los más grandes, con un tono tan
sumamente inconveniente que es en extremo ofensivo."

Arturo, que nunca tuvo pelos en la lengua, no sólo atac6 a Kant sino
que llama -sin ambages- sofistas: a Fichte, Schelling y Hegel; y, por si
fuera poco, le enmend6 la plana a Leibnitz en un estudio que mora mal colocado entre el polvo de las bibliotecas. ignorado por los profesores de la asignatura, ''La Cuádruple Raiz del Principio de Razón Suficiente".

Nos contentamos con lo dicho: la línea Vasconcelos-Nietzsche-Schopenhauer aclara mucho del Uliscs. Y lo contraprobaremos en un porvenir cercano, si el doctor Basave nos sigue dando hospitalidad en las columnas de
Humanitas.
Con esto terminamos el capítulo de las influencias sobre Vasconcelos que
resulta decisivo en la exploración de éste, y disentimos de Agustín como él
lo hizo del padre jesuita José Sánchez Villaseñor, autor de "El Sistema Filos6fico Vasconcelos" ar, al concluir Basave el Título Quinto de su inapreciable libro.
Y como estos perfiles se están alargando, vamos a suplicarle al doctor
Basave que nos permita, por el momento, darles fin: mucho queda del
Vasconcelos historiador -en determinada oportunidad me aconsejó que hiciera historia y lo tuve presente al escribir mi galardonado libro "Pbro. y
Dr. José Matías Delgado-; del pedagogo, "De Robinson a Odiseo"; del
"viajero", ver "En el Ocaso de mi Vida'' -Populibros, La Prensa, México,
1957- ya aludido en mi trabajo del año pasado en Humanitaj; "Cartas Políticas de J. V." -Ed. Librera, México, D. F., 1960- mencionada por
Basave, y muy poco glosada; pero diversas ocupaciones nos obligan a terminar aquí, para reiniciar después, si Dios nos lo permite, quizás otro balance vasconceliano, donde, incluso, deseo incluir anécdotas, indicativas del
volcánico temperamento e irascible carácter de un Vasconcelos turbulento y
pasional, sobre todo incluyendo el análisis de su ética, su estética y su todología.

"Además, el autor ha querido fundar la moral en la simpatía; pero ni su
• Ver, del suscrito, Schopenhwaer, Educador, t. I y II, Diario Latino, 26 julio,
1975, San Salvador.

264

n También nos dejara Sánchez Villascñor otro extraordinario libro José Ortega 'Y

Ga.u,t , Pensamiento 'Y Tray,ctoria, Ed.

Jw,

México, D. F., 1943.

265

�SERVIR O DESTRUIR AL HOMBRE
DR. ÜSCAR liASPERUE BECERRA

Director de la Casa de la Cu1tu~ Americana, A. C.
Acapulco, Gro.

EL

MATERTALISMO ATEO

este capítulo final para examinar un poco más detenidamente dos fases del grave problema que constituye el objeto del presente
trabajo, reconociendo que de todos modos el examen resultará desproporcionadamente somero en relación con la magnitud y complejidad del asunto: lo
referente a la respuesta correcta que ha de darse a la pregunta acerca del
"para qué" de la ciencia y la técnica, y la que versa sobre la aplicación de esa
respuesta a la temática americana.

HEMOS RESERVADO

En páginas anteriores tuvimos oportunidad de señalar la actitud que
con sujeción a la mentalidad materialista y antes imperante en la cultura
de nuestro tiempo, han asumido la ciencia y su hija la técnica científica frente
a la cuestión de su propia finalidad. Tal actitud puede resumirse en una
total prescindencia o neutralidad relativamente a objetivos y valores que para
aquella mentalidad serían metacientíficos o metatécnicos. Circunscritas al
ámbito rigorosamente delimitado del "cómo", o sea, del modo o manera en
que han de cultivar sus territorios específicos en la búsqueda de la verdad
y el uso de sus resultados, no deben interesarse ni consecuentemente entremeterse en territorios extraños, ni permitir tampoco que desde éstos les sean
impuestos, ni siquiera indicados, los fundamentos que hacen al "porqué" ni
las finalidades que hacen al «para qué" de tu tarea peculiar. También tuvi•
mos ocasión de rechazar rotundamente esa postura contraria a la unidad
esencial de la cultura, al espíritu del hombre, por considerarla ant:icultural,
antiespiritual, en definitiva, antihumana, radicalmente opuesta a la con,ep-

267

�ción del hombre integral que inspira la cosmovisión del mundo, de la vida

y del hombre mismo que la Homocracia ha hecho suya para aplicarla al
campo político en su más amplia sentido.
Sin repetir ahora lo dicho precedentemente, hemos de puntualizar ciertas consecuencias que se desprenden de aquella actitud, ardorosamente sostenida, difundida y finalmente impuesta por naturalistas, mecanicistas,
positivistas y cuantos más se han empeñado y continúan empeñándose en
mantener alejadas a la ciencia y la técnica de la razón de ser de la cultura, razón de ser que le define y que dejamos debidamente esclarecida
en el capítulo II, y asimismo apartadas de la concepci6n del hombre integral, única que ilumine esa misma razón de ser y también la esencia del
hombre, su paso por la vida y su existencia en el mundo.
Al hablar del mundo nos referimos al mundo total, unitario y comprensivo del mundo físico existente al producirse la aparici6n del hombre sobre
la corteza terrestre y coexistente con él a partir de esa aparición suya, }' del
mundo espiritual surgido al nacer el hombre y constitutivo de la etapa
superior conocida hasta hoy de la evolución del cosmos; el primero, creado
por el Creador e incrementado luego por la obra del hombre a través de
la ciencia y la técnica científica que operan sobre la materia, combinando
y transformando los elementos dados en la naturaleza física y aun produciendo otros nuevos; el segundo, creado por la criatura humana en las
esferas de la religión, la filosofía, la ciencia, el arte, el lenguaje, la técnica,
la costumbre y demás creaciones que lo componen. Más todavía : al hablar
del mundo físico no nos limitamos a la Tierra, a nuestro planeta, donde
mora el hombre, puesto que a estas alturas sería insensato descartar, antes
bien es preciso admitir la hipótesis posible, por no decir probable, del establecimiento de nueva morada humana en e1 espacio sideral. En mayo de
1974 The New York Times informaba que físicos, astronautas y técnicos en
vuelos espaciales se habían reunido en la Universidad de Princeton para estudiar la conveniencia y posibilidad de establecer colonias humanas autosuficientes en el espacio. Tal vez se trate de una versión futura del Arca de
Noé ante la amenaza de muerte prácticamente total de la humanidad y
destrucción del globo terráqueo.
La primera consecuencia que salta a la vista es la minoración a que
son sometidas la ciencia y la técnica científica por efecto de la estrechez
del ámbito que les es atribuido. El amplísimo e ilimitado horizonte que
el hombre les asignó al crearlas ----&lt;:onocirniento de las particularidades
del ser y uso benéfico de ese conocimiento-, sin más coartación que la
resultante del hecho de tener que ceñirse a a pectos parciales del ente

268

y, por lo tanto, a bussar la verdad de esas porciones o trozos de realidad sin aspirar al conocimiento del todo, es reducido a mera cuestión
de procedimiento, de método, es decir a asunto puramente fonnal. No
otra cosa significa hacer algo con orden, por importante que sea el método,
importancia por lo demás debidamente reconocido tanto por la filosofía
como por la ciencia y la técnica mismas al crear para sus propios quehaceres una ciencia especial, la metodología. "A causa de su interés por el
procedimiento -anota J. S. Ackerman- la •scientia' actual ha exaltado al
técnico." En otras palabras, lo sustantivo consistente en la búsqueda del
conocimiento particular y su uso benefactor de la vida y el destino del hombre, es convertido por la concepción materialista y atea en tema adjetivo.
Lo adjetiYo dice relación a una cualidad o accidente, en tanto lo sustantivo refiérase a la existencia real y efectiva de ese algo que es oh jeto de la
búsqueda científica. De este modo, la ciencia y la técnica científica pierden
relación con la sustancia del ente y con la esencia de la cultura: con el
espíritu del hombre que comunica esa esencia suya a sus creaciones, y quedan disminuidas y mudadas en simple modo o manera de hacer.
A esta grave reducción viene a agregarse otra que la toma más grave
aún: la que resulta de reconocer como científico solamente un determinado
modo o procedimiento de investigación y descartar todos los otros modos. Al
adueñarse arbitrariamente de la esfera científico-técnica, la mentalidad materialista y atea la restringió al campo de la materia e impuso como único método
científicamente válido el propio de las ciencias de ese campo.
Al obrar de esa manera, la mentalidad materialista y atea actuó con
inteligencia y coherencia: con inteligencia sutil en ]a concepción y la programación de sus propósitos y con coherencia de criterio y comportamiento
en la consecución de e.sos mismos propósitos.
Apoyándose en la dicotomía cartesiana objeto-sujeto y en la naturaleza
material y mecanicista de su concepción que determinó el menosprecio del
lado interior de la experiencia, comenzó reduciendo la ilimitada esfera científico-técnica al sector que trata de la materia y consecuentemente de los
bienes materiales, eliminando cuanto pudiera relacionarla directa o indirectamente con el espíritu del hombre. Morison atribuye al propio Descartes
la paternidad de la tendencia moderna a situar al hombre en una posición
periférica, casi accidental, dentro del plan general de las cosas. Concentró,
pues! ex.clusivamente su atención en el cultivo de ese sector y en la producción de satis.factores de las necesidades corpóreas del ser humano, desvinculando a la ciencia y la técnica del Creador del mundo y del hombre y de
los campos fundamentalmente espirituales de la cultura: religión, filos_ofía,

269

�mito, maaia, arte, otras ciencias, etc. El consejo de Hume, que recordamos
antes, fue para esa mentalidad la bendición del diablo: a las llama· debía
arrojarse cualquier tratado que versara obre la divinidad o la metafísica.
Cumplido ese primer paso, resueltamente dio el segundo: imponer como
exclusivo procedimiento de validez c;:ientífica el de las ciencias de ia materia y de la técnica de producci6n de bienes materiales, alejando todo otro
modo de investigaci6n que pudiera PQner en peligro el privilegio del único
reconocido y erigido en hegemónico, no fuera a ocurrir que por descuido
o imprevisi6n se colase por cualquier intersticio de forma o manera y so
pretexto de colaboración o integración, alguna de las influencias consideradas enemigas, comprometiendo los bien definidos designios seleccionado e
instituidos por la mentalidad materialista y atea.
El problema es más grave de lo que pudiera pensarse en una primera
aproximación a sus términos. El problema es gravísimo por estas dos razones. La primera consi~te en que su gravedad es disimulada bajo la apariencia inocente e inocua de su planteamiento y este descubrimiento es. precisamente, el que motiva y favorece la opinión que la maroría de la gente
tiene de su verdadera naturaleza y de su real importancia. La neutralidad
de la ciencia fue presentada como condición "sine qua non" de su pureza,
algo así como el indispensable cinturón de castidad que preservara su virginidad ante la lascivia del dogma y los intereses espurio del pensamiento
y la vida. "La ciencia desinteresada o 'libre de valores'. como la designó
Max Weber, se convirtió en la idea y el ideal ( ... ) la ciencia 'libre-devalores' era el único refugio para las personas con intereses puramente intelectuales" ( Weil).
Interpretando esta famosa tesis de la independrncia de la ciencia respecto
de los valores {Wertfreiheit) de Weber, Parsons nos tranquiliza diciéndonos que no significa, como muchos han pensado equivocadamente que
el científico o el estudioso debe hacer abstracción de todo valor, sino
en su trabajo profesional ha de gozar de libertad para anteponer los valores de la disciplina que cultiva "a todos los demás". "8610 sobre esta
base es posible institucionalizar la ciencia y el saber." Más taj_antemente, pero con el mismo ánimo tranquilizador. el profesor Wilson, que fuera
Presidente de Estados Unidos, expre ·aba: "Si veo que un individuo con
instintos asesinos afila cuidadosamente un cuchillo, puedo C'opiar su forma
de afilar el cuchillo sin copiar su probable intención de ut.ili7.arlo para cometer un asesinato".
Planteado el asunto en esta forma, natural será que para la gente se

270

trate simplemente de una diversidad de pareceres entre los sostenedores d
la tesis ~dicional . y l~ tesis moderna en tomo de la dependencia O inde~
pendencia de la c1encta y la técnica respecto de los fines extracientíficos
Y_ extra técnicos. o, más rigurosamente, de lo que ha de entenderse por ciencia Y ~o~ técruca científica; en última instancia, de una inera t.'llestión de
procedimiento, co~tente en la elección del método con que una y otra
~n de o~rar a
de que sus actividades sean realmente científicas y técrucas. BaJO cualquiera de esas tres perspectivas, la gente hubo de concluir
qu~ l_a_ e~ era del interés y la competencia de científicos y técnicos. uEn
defm1tiva, t~do se reduce a la manera de obrar en un campo que no es
el nuestro smo de los especialistas. Ellos son los que saben. Nosotros no
sabemos nada de eso. Por lo demás, no nos preocupemos tanto. No es
asunto de vida o muerte. Los científicos y técnicos no son asesinos que
a ,u.tilizar el cuchillo afilado para cometer un asesinato. Dejemos que
los c1cntíf1cos se arreglen entre sí." Poco más o menos: tal es el modo de
pensar de la gente, necesitada de sosiego en medio de tanto motivo de desasosiego.

f1?

' ª&gt;''":1

Tranquilizado el ánimo de la gente y predispuesto a favor de la tesis moderna frente a la tradicional, por aquello de que lo nuevo siempre despierta
mayor atracción. que lo viej~ y de que resulta más seductora y simpática la
bandera de la mdependencia que la de la dependencia o subordinaci6n
fue que~do en la penumbra la segunda razón, hasta que el estallido d:
las dos primeras bombas atómicas vino inesperadamente a sacarlo a plena
luz. Esa segunda razón, primerísima en orden de importancia, detennina
la grave?ad suprema de la cuestión. Consiste en que la inteligencia y la
cohe~cncta del planteamiento materialista han colocado al hombre, a la humanidad, al borde de su total destrucci6n. Nadie podría decir hoy ante
la rea.lid.ad ~undial ~ue esto no es verdad. El título de este trabajo traduce el mmmente peligro. No es, pues, ni exagerado ni caprichoso. Corresponde a la iniestra realidad en que vivimos. Nos disgusta sobremanera ser
~·chículos de premoniciones catastróficas, mas incurriríamos en inconsciencia
mexcusable y en criminá1 complicidad si dejáramos de advertir y denunciar
la catástrofe ante la concreta inminencia del riesgo al que la realidad nos
ha conducido a todos. Preferimos pecar de exagerados, aunque en el caso
estamos seguros de no caer en exceso, a pecar de inconscientes y cómplices
como lo hace la mayor parte de la gente, incluida buena cantidad de cienúficos y expertos, que por no detenerse a reflexionar seriamente sobre las
causas de_ la crisis que p~dece el mundo se resigna a ellas como algo inevitable, o mgenuamente piensa que el propio materialismo ateo nos librará
de la amenaza con algún nuevo prodigio de su ingenio omnipotente. • He-

271

�.mos puesto la vida al seIVIc10 del hombre y su perfeccionamiento y no
cejaremos en la única empresa realmente vital de nuestra existencia. Ni
retrocederemos ni flaquearemos ni mucho menos transigiremos, aunque hayamos de seguir predicando en el de ierto de la incomprensión, la indiferencia o la soledad. Aparte de ansiar apasionadamente creer en Dios -en
quien, por carecer de Ja gracia, creemos con flaqueza-, tenemos fe en la
causa del hombre, para nosotros la única digna de ser vivida y servida.
Todas las demás que el hombre ha ido inventando a lo largo del tiempo
o puede inventar en el futuro, son secundarias, subalternas y hasta indignas
~uando son antepuestas al hombre mismo.
Avanzando en nuestra denuncia, es llegado el momento de abandonar
la expresión en cierta manera eufemística de "materialismo ateo" con que
hasta aquí nos hemos referido a la mentalidad y los intereses que gobiernan
el mundo, la vida de los seres humano y consiguientemente la cultura en
general y cada una de SU5 esferas en particular, entre éstas la científicotécnica, sin e.,;:ceptuar la religión misma en la medida en que sobrevive
en ella el fariseísmo.

La mentalidad materialista y atea no es solamt:nte un fluido, una atmosfera espiritual -sin que haya en ello contradicci6n de términos--- que rodea
la tierra y respiran los humanos; es también y fundamentalmente un espíritu -lo que prueba la inexistencia de semejante contradicción- que ha
encarnado en la mayoria de ellos, dominando sus pensamientos, sus cada
vez más debilitados sentimientos y sobre todo su comportamiento, sus actos.
La humanidad la obedece, la mayor parte en forma irracional, inconsciente; mas la parte menor lo hace en forma lúcida, deliberada y resuelta.
Aquélla constituye la gran masa, la carne de cañ6n no s61o en la guerra,
sino también en la paz, en el trabajo, en la alienación. en la diversión en
el consumo. Son los "idiotas útiles" del marxismo-leninismo y del capitalismoJ a los que se han swnado las masas del tercer mundo, a quienes hay
que hacer cada día más idiotas, más inconscientes, más irracionales mediante la enseñanza que instruye y no forma, pero deforma, los medios de
informaci6n llamados ahora de comunicación ( cine, televisi6n, radio, diarios, revistas, historie~, etc.), y las estructuras pqlíticas, econ6micas, las
denominadas sociales ( que comprenden a las dos anteriores) , las ciencias
del lavado del cerebro y las técnicas que los esclavizarán a las necesidades
materiales artificialmente inventadas para someterlos; y hay que hacer asimismo cada día más útiles, más eficientes, más sumisos y mejor organizados para la producción y el consumo de satisfactores, no di~mos aquí bienes, de esas mismas necesidades, que no dejan lugar a las verdaderas del
hombre como ser espiritual y corpóreo, o sea como ser creado para ser

'272

hombre &gt;" para que un día, a través del cultivo de esa condición, llegue

a ser persona humana.
El ideal del materialismo ateo, que en este sentido es también idealista
pues actúa en consecución de su propio idea~ el propósito premeditado de
su programa es hacer de la humanidad entera ---con Ja única excepción
de las minorías dirigente que lo llevan a cabo- una gran masa ubhumana de idiotas útiles y obedientes a la que pueda ordenarse sm riesgo
de desacatos o rebeldía, lo que ha de producir y lo que ha de :onsumir lo
qu~ deba pensar? I? que deba querer y lo que deba hacer. El ideal y ~rop6s1to ~el matenahsmo ateo es convertir al ser humano -ser que para esa
menta_bda~ es humano por la exclusiva razón de no ser mineral, ni vegetal, ru animal, o tal \'C7., por no ser sino la síntesis de esos tres seres de
la naturaleza física- en una especie domesticada del último, un animal
perfer.tamente enseñado y condicionado como se enseña y condiciona una
foca, un le6n o' un elefante de circo. El ideal o propósito del materialismo ateo es degradar al hombre, deponerlo en su condición humana cuidando de que no advierta el envilecimiento y la humillación a que ~ sido
condenado.
Para e,itar que en algún momento de lucidez pueda llegar a advertirlo
y reaccionar rompiendo la cadena que lo ata a su infrahumanidad, se le
llenan todas las horas del día, todos los días de la semana, todas las semanas del mes y del año tanto de su trabajo embrutecedor cuanto de su tiempo libre,_ c_on estupideces que completan, perfeccionan y garantizan su
~brutecmuento_: chucherías, distracciones propias de niños, placeres propio de las bestias informaciones apropia.das a los retardados mentales, al
modo que Colón cambió abalorios por el oro de los indios. La humanidad
es despojada del oro de su condición humana a cambio de las modernas
rnentecillas de ,-idrio. Complementando el asesinato del hombr~ en vida
el ~tibiótico Puromycin que se fabrica en la Uni6n Soviética y Estado;
Umdos anula la memoria del pasado lejano v con ella gran parte del fundamento básico de la personalidad. De allí que haya sido llamada droga de la antibiografía o de la antipersonalidad. AJ olvidar de dónde
vien~ el hombre, lo que significa desmemoriarse del "porqué" de su exit{tenC1a. ya no le será posible saber adónde \·a, esto es, determinar el "para
quéu de su vida. S6lo le quedará el "cómo" Yivir, y esto será exactamente lo que le fijarán las minorías diri"entes.
La dein-adación del hombre de su condición humana equival a su destrucción como tal. De esta suerte queda simultánea y definitivamente aventada toda posibilidad de que el hombre pueda alcanzar un dia la dignidad
de persona.

273
humanitas.-!8

�Como se ve, el proceso de degradación impuesto por el :materialismo ateo
o mejor dicho por las minorías que lo usufructúan, es, además de inteligente y coherente, totalmente inverso al querido por el Creador. f. te creó al
hombre con barro, que es manera de decir con materia, con la misma materia de que estaban hechos el mineral, el vegetal y el animal, insuflándole
espíritu para distinguirlo de los demás seres de la Creaci6n. Que esto haya
ocurrido en un momento o en miles de millones de años a travé de la
evolución cósmica, no es esencial. Lo que sí es esencial para la comprensión
de esta concepción del unh·erso, es que por el espíritu el ser humano había
de elevarse a la condición de hombre y desde ella ascender a la dignidad de
persona humana, o sea, de centro consciente, responsable, autónomo, de
pensamiento, emoción y obra. :E.ste y no otro debió ser el sentido de la creación del hombre "a imagen y semejanza" de Dios. Bien puede verse que
se trata de un proceso ascendente, de un proceso de perkccionamiento y personalización: de perfeccionamiento para llegar a ser persona y de personalización para perfeccionarse a sí mismo y perfeccionar y embellecer - modo
especial de perfeccionar- la obra del Creador y la suya propia, la obra
humana.
El proceso del materialismo ateo lleva dirección absolutamente ~ontraria:
impedir que el ser humano como hombre particular y la humanidad como
hombre conjunto en su totalidad lleguen a ser personas -persona particular, persona familiar, persona in titucional, persona popular. persona continental, persona universal-, rebajando al ser humano de su calidad de hombre cuando la hubiere alcanza.do, a la condición de masas en la que vegeta
la mayor parte, manteniéndolo en este último estado que es el que menos
se parece al hombre y más se parece a una cosa. Es el proceso de cosificación
del ser humano, el proceso de deshumanización, el proceso que conduce a
la destrucción del hombre. El proceso de destrucción del hombre es el
proceso contrario al de su creación y, por consiguiente, el de su posible
perfeccionamiento como ser creado a imagen y semejanz,a del Creador.
Dijimos que era llegada la hora de apartamos del lenguaje eufemístico
contenido en la expresión "materialismo ateo" y de señalar su encamación en
el hombre contemporáneo.
Estamos sobre la tierra y entre vivientes. El espíritu del materialismo ateo
no reina sin duda en el mundo como fen6meno de la naturaleza física sino
como hecho de la naturaleza humana. Para que esto sea posible en ténninos de realidad concreta y tangible, el hecho espiritual ha de estar encarnado. Requiere seres humanos que lo programen y lo promuevan. Es un
fenómeno de hombres entre hombres. El materialismo ateo no opera sino

a tra,-és de ~ombres materialistas y ateos. Como todo hecho O fenómeno
cultural
ha Sido creado por el hombre y habría perd.ido v1genoa
·
· y d esapa•d
reet o en las sombras dcl pasado para convertirse en hecho hist6iico al no
encontrar ~ otros hombres vivientes que lo alienten, Jo alimenten y lo propague~. S1 hoy es una característica de la cultura mundial es porque la
mayona de ~uantos pertenecen a esa cultura lo han incorporado a su vida.
~aso contrano solamente caracterizaría a los integrantes de una cultura parucular, no a la cultural universal Asi fue ayer al caracterizar al h b
f' · d O •
om re
asbco e . cadente frente a) hombre espiritualista del Oriente. Pero no ilCUrre del rnJSmo modo en la actualidad. Los hasta ayer espiritualistas orientales no son hoy menos materialistas y ateos que los occidentales. Las !rran·
des masa~ del plane~ _entero constituyen la encamación contemporán:a de
la mentalidad _materialis~. y atea en su forma pasiva. Mas el modo pasivo
d~ la encarnación del espmtu del materialismo ateo en las masas de la huma°:1dad del presente, difiere del modo activo que distingue a su minoría dingente. &amp;_ta constituye la reducida parte consciente, premeditada y alevosa,
que sabe bien de qué se trata y aprovecha este saber. Tan lo sabe bien q
·ad
' ue
p r o ~ cw a os~ente sus objetivos y el modo de lograrlos. Conoce el
porque, el para que y el c6mo de sus designios. Es la minoría compuesta de
gobernantes y políticos corruptos y perversos de sacerdotes sensualiz d
d f b .
'
a os,
e a _ncantes de ~rmas, drogas y abalorios, de industriales, comerciantes y
prof:s~onales metaliza~os, de científicos sobornados, de técnicos y tecnócratas
amb1~o~s Y soberb10s,. de . terrateni~tes -todavía existe esta especie
antediluvi~ cuya sola existencia determina su incorporación a la minoría destructora ~ necesidad de calificación-, de líderes sindicales y aburguesados y tratdores, de ~urócratas despóticos, de militares mandones, de policía.~
~rtura~ores, de. ~tores de la desmoralizaci6n, la pornografía y la violencia, de intermedia.nos voraces, de periodistas del escándalo y el sensacionalismo, de cu~tos. en fin, dejaron de venerar a Dios y servir al hombre para
venerar al cimero, el poder, el sexo o el interés creado y despreciar al prójimo.
E_s la casa de los servidores del mal en la tierra, los émulos del ángel de tinieblas.
Aunque para mucho_s, para la gr~ mayoría de esa inmensa mayoría de
mortales _suene a come;a, a oscurantismo, a superstición, el mundo se debate
en una gigantesca lucha entre el bien y el mal, entre las fuerzas al servicio del
hombre :' las fuerzas que lo vienen de: truyendo. La minoría materialista y atea
que _gobierna el m';°do y la humanidad para provecho propio -ninguno de
sus mtegrantcs actua desinteresadamente- y daño de la humanidad misma
representa el espíritu del mal.
'
Destruir al hombre no consiste únicamente en matarlo físicamente en la

275
274

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�de hoy, que en ese lapso nacerían 4 millones de seres humanos y las naciones poderosas gastarían 14 mil millones de dólares en armamentos. Omitió
el primer problema en gravedad: que en esas tres semaruis morirían de hambre 30 mil seres humanos.
Tales monstruosidades vienen a confirmar las consecuencias nefastas de
la reducción de la esfera cientüico-técnica aJ ámbito de la materia y su
rígida neutralidad. Semejantes reducciones y prescindencia no fueron concebidas ni establecidas por los dirigentes del materialismo ateo, como acaba
de verse, en vista de efectos puramente teórico:, aséptir.amente cientificos,
sino con el propósito de gobernar el mundo a través de la ciencia y la
técnica científica así reducidas y desconectadas. La inteligencia y la coherencia de la maniobra resultan patentes: impotente el e.ampo de la materia para dar respuesta a las dos cuestiones de mayor importancia para la
humanidad -las cuestiones del "porqué" y el "para qué"- los dirigentes
del materialismo ateo estaban en condiciones de atribuirles, sin el menor obstáculo, sus propios porqué y para qué, unificados en un solo y definido
ideal: la dominación del mundo.
Tanto para alcanzar ese objetivo como para mantenerlo, es de estricta
necesidad evitar interfcrencias de los restantes ámbitos de la esfera y las
otras esferas culturales. A la atenci6n de este requisito se con.sa!mlrán los
dirigentes del materialismo ateo con toda la fuerza de sus intereses mucho
más que con la firmeza de sus supuestas convicciones ideol6gicas.
La concepci6n fundamental de Marx se articula sobre los intereses materiales de índole básicamente económica y sentido utilitario. A la dialéctica
de esos intereses, Marx sumó la lucha de clases como elemento definidor
de dicha diallctica. Los marxis~-leninistas que a partir de In revolución
roja de octubre de 1917 encabezan el materialismo ateo en lo que ho}' se
denomina el "segundo mundo" y que tal como se desarrollan los acontecimientos políticos van camino de ocupar el primer lugar, no se conforman con
el ateísmo nominal resultante de una actividad pasiva o tibia. E.·igirán el
mayor Ieivor combativo. La revista soviética Ciencia y Religión de mediado de 1972 difundió estas desaprensivas afirmaciones: "No podremos desempeñar nuestra tarea primordiaJ1 que consiste en preparar a los jóvenes
a participar de modo activo en la construcci6n del comunismo, si no lle•
vamos a cabo con inteligt!'ncia (repárese en el uso preciso y oportuno éle
la palabra inteligencia que ello entraña} y activamente la lucha contra la concepción religiosa del mundo". A confesión de parte, relevo de prueba. Más
aún: ''Un hombre puede muy bien no creer en Dios sin tener por ello
profundas convicciones ateas". La confesión es clara precisa y concordante.

278

Reúne todos los reqws1tos procesales para conshtwr plena prueba. No
basta no creer en Dios. Es absoluto oecesario creer en el anti.Dios. En términos cristianos, no es suficiente haber dejado de creer en Cristo; es forzoso creer en el anticristo. egún la tradición cristiana, el anticristo es el
hombre diab6lico y per\'erso que aparecerá en la lgl ia de Cristo r sus
fieles. Poco antes de aquella confesión soviética, una encuesta organi7.ada por
la cátedra de ateísmo del Instituto Pedagógico de Kiev había revelado que
solamente uno de cada cuatro jóvenes interrogados se con ideraba ateo activo· los otros tres se manifestaron más o menos indiferentes ante la cuesti6n ' de la religión.
Tienen razón los dirigentes soviéticos: no podrán dominar el mundo mientras no hayan dominado la mente y el corazón del hombre, sobre todo de
Ja juventud, empezando por la propia, sin descuidar la ateizaci6n del resto
de la humanidad. Para lo~arlo es preciso aniquilar todo vestigio de religiosidad, la que comprende desde la fe en la existencia de Dios hasta la creencia --se lee en la revi,ta citada- en una "causa última del origen del univeno''.
Inteligentes y coherentes, los dirigentes soviéticos no admiten otra causa
del universo que la materia. En consecuencia, la ciencia de la materia será
la llamada a O.l)licarla. Mas e-orno la ciencia de la materia no puede proporcionar explicación alguna acerca del origen del universo, que sea algo
más que una teoría o una hipótesis los dirigentes marxistas le atribuirán
su propia explicación del "porqué" fueron creados el mundo, la vida y el
hombre. Inteligentes y coherentes, pondrán especial empeño en ateizar junto
a la jm·entud, a sus fuerzas militares, brazo armado de la guerra santa contra el teísmo. Todos recordamos las famosas instrucciones que en ese sentido les impartieron hace algunos años.
En el mundo capital.i6ta, llamado el ''primer mundo" por les materialistas del sector no comunizado, el proceso de ateizaci6n es proseguido con
no menor inteligencia y coherencia por otra vías que llevan a la misma meta. La línea material y utilitaria venía tendida de mucho tiempo atrá~. Un
párrafo de D. K. Price lo clarifica:

"Las similil!ldes afloran con particular nitid,•z si se jlorangona11 los
"fines de la Royal Societ)', fundada por los di.scí.puLos 'de Bacon en 1660,
"con los de la Sociedad Filosófica Norteamericana fundada en li63 por
"&amp;njam.ín Franklin. Los objetivos de la sociedad norframuicano que" daron expresados en 'A Proposal for Promoving Uscful Knowledge'
"(una propueJta para promoutr el conocimiento iltil de Franklin, l]ue
279

�"liacla hincapié en 'Experimentos que pro)'ectan luz sobre lu naturaleza
"de las cosas, tienden a aumentar el poder del hombre sobre la materia
"y. multiplican las comodidades o placeres de la vida'. Esu plan com"partía el espíritu de los deJignios anteriores de la Royal Socúty, !al
"como Robert Hooke los habla definido en 1663. Pretendla evitar la
"filoso/fa dogmática, o 'la uplicacüm de todo clase de fenómenos cuya
"producción debe atribuirse a causas originalts (mientrtJS no sean ex" plica das por el calo,, el frío, el peso, la forma )' demás causas aná"logas, como efectos producidos por ellos)': )' ocuparse de manu/ac"turas, prácticas mecánicas, motores e invenciones mediante experi"rmmtos."
La filosofía de Franklin no fue otra cosa que la antifilosofía del materialismo. Nada de causas originales que no sean las de la materia. Lo importante será el cooocirnieñto de la naturaleza de la cosas. El hombre só!o
será tenido en cuenta a los fines del aumento de su poder sobre la materia
para lograr mayores comodidades y placeres. Dios y el hombre espiritual
serán arrojados a las llamas. La nueva inquisici6n del materialismo ateo
cobraba sus más grandes víctimas, las primeras y principales. Solamente
quedaría con vida el semihombre productor y consumidor de .manufacturas,
creador de técnicas mecánicas y de motores. El monstruo ideado por el
científico Frankenstein llamará "esclavo'' a su creador, a quien dirá: "Tú eres
mi creador, pero yo soy tu amo ... ¡ Obedece!". Tiempo después los robots
de Capek gobernarían el mundo.
En Rusia funcionan cátedras de ateísmo, pero en el mundo no comunizado son escasos los países en los que funcionan cátedras de religión o cristianismo en sus establecimientos estatales de enseñanza, gran parte de ellos bajo
regímenes dictatoriales que niegan la libertad espiritual que es el sustento de
Ja religiosidad. Otros dioses ocupan el lugar de Dios. En la nueva mitolQ1?:ía
destacan el dinero, dios del lucr-0, y la máquina, dios del poder. Ambos caracterizan al capitalismo) en el cual ha de ser incluido el llamado neocapitalismo que no es sino su expresión contemporánea. El denominado tercermundismo es tan materialista y ateo como el capitalismo y el comunismo
marxista-leninista. Dentro de ese tercer sector queda involucrado, salvo rarísimas excepciones el militarismo tecnocrático que estudiamos en Homocracia. * Quien ado;a la materia y sus supremos símbolos modernos, el dinero ·
y la máquina, 0 cualesquiera de las dos, no venera a Dios aunque afirma
que lo adora. El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) condenó en
• "Horoocracia'', ob. cit., p. 202/223.

280

Lima en Marzo de 1974 t.anto el capitalismo como el neocapitalismo y el
comunismo. También condenó implícitamente todo gobierno dictatorial, incluso el militarismo tecnocrático, al e.xpresar que el cristianismo lucha por
"preservar la dignidad del hombre. su libertad de participación, la realización
plena de la criatura humana y la sahrarruarda de sus derechos". Homocracia
suma a esa lucha el deber de participación activa y permanente del hombre
en la decisión de su destino y el cumplimiento de sus obligaciones particulares y sociales. No hay derecho sin deber.
Afirma Vallois que el conocimiento del "porqué" evolutivo del hombre es
el problema fundamental de la horninización, proceso que proferimos llamar
de homonización para no limitarlo al especlo del hombre conjunto que sugiere el elemento "homini", pr0&lt;::eso que en política llamamos de homocratizaci6n. Con esta salvedad, compartimos la afirmación de Vallois.

Según sea el "porqué", serán el "como'' y el "para qué". A fin de imponer
su propio "para qué" -el dominio del mundo-- los dirigentes del materialismo ateo despojan al "como" {la ciencia y la técnica) de tocia posibilidad
de determinar o de concurrir al menos a la determinaci6n del "porqué" y
el "para qué", y luego de rechazar la explicación religiosa de 1a formación
del universo (la causa última) y con ]a de éste la de la vida y el hombre, y la
explicari6n filos6fica del ser y con la de éste también la de la vida y el hombre, confían a la materia o mejor dicho a sus cultores la determinación tanto
del "porqué" como del "para qué". Lo realmente importante para los dirigentes del materialismo es, a la post.re, el "para qué", que será detenninado
por su propia cosmovisión y, naturalmente, en su provecho exclusivo. El
"para qué" último del materialismo es la destrucción del hombre como hombre. Un héroe de la m«ánica lo denunció WJ rodeos. En su testamento. Carlos
Lindbergh nos dejó esta amonestación: ''La mecánica y la velocidad son
falsos dioses; a fuerza de adorarlos, terminarán por destruimos".
Antípoda de la concepción materialista y atea es la concepción homocrática del mundo, la vida y el hombre. Partiendo de la creación -obra del
Creador~, detennina tanto el "como" cuanto el "para qué", cuyo sentido
quedó aclarado al referimos al espíritu del hombre y su universo propio: la
cultura. El "porqué" de la concepción homocrática esclarece el "comon y el
"para qué" de todas las esferas culturales y todas las creaciones particulares
del hombre. Entre esas esferas está comprendida la científico-t6cnica; dentro
de esta esfera particular hállanse contenidas todas y cada una de sus ramas,
la política entre ellas; a su vez, dentro de la política encuéntranse involucradas
todas y cada una de sus teorías y sus realizaciones.
La especial mención que hacemos de la política obedece al hecho de ser la

281

�más importante de todos las ciencias. Teóricamente, el .~aterialismo bis~-

La inmensidad del tema imposibilita su análisi exhaustivo. Abarca tan nu-

rico niega esta máxima importancia al subordinar la poht1ca ~ la econom~
-ciencia de w cosas materiales- por causa del carácter esencialmente espi-

merosos, vastos y complejos campos y aspectos, que su e.,camcn equivaldría a
hacer una historia practiramente total de la vida americana desde su nacimiento -no ha. de olvidarse que para nosotros América nace con el descubrimiento y la conquista por el europeo-- y aún antes, un estudio completo de
su realidad actual y una programación o al menos una prospección más o
menos cabal de su futuro, puesto que no hay faceta alguna de su pasado, su
presente y su porvenir, tal como éste puede ser hoy imaginado, que no muestre estrechas e importantes conexiones con la ciencia y la técnica.

ritual de la primera, y de hecho hacen lo mismo el capitalismo Y demás fo~mas materialistas de la sociedad y el Estado al supeditarla a la econo°:11ª
-dinero, industria, tecnología, mercado, dividend~, mas en la práctica
todos ellos reconocen la supremacía de la política en virtud de su carácter de
ciencia, arte y técnica del gobierno de las nadones y del conjunto de éstas, o
sea, del gobierno del mundo.
La politica es una de las ciencias que concur~en a la fijación del "p~a
q é" No es la única· también lo hacen la. educac16n, el derecho, ]a economia
~ . etc. Fácilme;te se advierte que a ella le está reservada la última palabra, la palabra decisoria, la que en definitiv~ determina~ ~ suerte del
hombre particular y conjunto (pueblos y bwnamdad); en smtests, su salvación o su destrucción.
No entraremos aquí al examen particular de su COI\$\l~O por corre.;p_cmder
a otro de los institutos homocráticos capitales -el específicamente_ pohbc~;
solamente estamos destacando su condición de ciencia rectora, su unp~rtan~
cardinal, su influencia decisi\•a sobre la vida humana, sobre la subsistencra
de la especie y sobre el perfeccionamiento del srr humano.
La máquina, luego la automatización y últimamente la cibernética abrieron al hombre un horizonte de lfüertad que progresivamente deberá ensancharse constituyendo uno de los beneficios más ampHos y fecundos que las
·en~ y las técnicas de la materia proporcionarán al hombre, con la con-

o

.

,

rp6

dición de que sea rectamente aprovechado en bien de la armonia co ~espiritual y el cultivo equilibrado de ambos términos. Carecería de sentido
preservar y prolongar la vida humana a fin de que fuera \•ivida como la ?~l
animal O el vegetal O de otra manera, destruida. Condenar al ho~bre a v1\1r
la vida del animal o el vegetal es destruir la vida humana. En uruón con las
demás ciencias y técnicas, y las otras formas del arte, y a la luz del _"porqué"
suministrado por la religión, y la filosofía, vigorizada por su p~pia luz, la
lítica deberá señalar el ''para qué" salvador del hombre y realizador de la
~rsona humana, negado por los dirigentes del materialismo ateo.
CIENCIA Y TÉONTCA. EN

Esto es así por el carácter integral de la vida humana, en nuestro caso la
vida del hombre americano. Esa integralidad comprende la del hombre ronjunto: los pueblos y naciones del continente y éste mismo como unidad humana dentro del contexto universal A su vez, este confc.xto incluye los dos
universos que componen la realidad terrestre o, si se prefiere así, los dos lados
o caras de un solo y único universo. Dualismo y monismo son dos puntos
de vista que no han de oponerse sino complementarse para obtener una visión
intc~l del universo.
Tal integralidad es la de la realidad misma a la que no hace sino reconocer la concepción del hombre! que hemos adoptado, y alumbra la totalidad
de la teoría homocrática, de la que el instituto científico-técnico que dt'senvuelve este trabajo, según lo tenemos advertido, es una de sus partes, y también e~ reconocida por la conceprión de la culura como universo específico del
hombre que igualmente bemo hecho nuestro, universo en el que rus di,1:rsas
esferas, según asimismo lo tenemos expuesto, se encuentran íntimamente enlazadas entre sí, concw-riendo todas ellas a componer y ofrecer una o1a y (mica respuesta a la pregunta del "para qué" de la existencia humana. No para
aquí la cuestión: tanto la vida real del hombre como la cultura creada pw
él se insertan en, el medio físico en que una y otra nacen y se desarrollan, de
donde ha de concluirse que tampoco hay aspecto alguno de la naturaleza
material que escape al interés de la ciencia y de la técnka. Esta observat.i6n
se suma a las anteriores para comprobar la imposibilidad, máxime dentro del
reducido espacio que podemos conceder. aquí al asunto, de llevar a cabo un
reconocimiento íntegro del mismo.

ÁM:ÉRICA

Tócanos ahora considerar la otra faz señalada al iniciar este capitulo fin_al:
la respuesta americana a la cuestión del '~para qué" de la ciencia y la técnu:a.

282

283

�NORMA Y USO
DRA.

Juorrn

G. GARCÍA CAFFARENA

Instituto de Investigaciones Científicas
Univenidad Nacional de Rosario.
República de Argentina.

LA HlsTORIA de la Cultura nos enfrenta a menudo con dos ténni.nos cuya vinculación se da por descontada: norma y uso. Binomio éste casi ine"itable, cargado de complejísima semanticidad. Múltiples disciplinas necesitan aproximarlos ya sea para reflexionar sobre ellos y profundizar los auténticos motivos
que suscitan su presencia en pareja, ya para deslindar las recíprocas diferencias y afinidades que los comprenden.
En este trabajo intentarnos detenernos especialmente a considerar su \'Ígencia y alcance en el ámbito lingüístico, pero querrí.amos descubrir y apuntar, siquiera brevemente, algo sobre su historia propia, para luego dedicarnos a precisar los posibles matices y enfoques en el no menos complejo problema del lenguaje.
Es casi un lugar común el reconocer la inclinación de la mente humana
por navegar a partir de polaridades verdaderas o falsas, completas o incompletas de ideas y términos. Siguiendo tal procedimiento, al agotar un enfrentamiento decisivo entre uno y otro juego de tales ideas o términos se
espera que uno de ellos resulte verdadero.
Pero insinuamos que ~ales polaridades podr1an ser en verdad, más aparentes que reales y, para anliciparnos un poco al desarrollo de nuestro tema,
citaríamos la de norma y u.so a guisa de primer ejemplo, junto a otros, tales
como la de lengua y habla, clásicamente consagrada por Saussurc.
Avanzando a través del somero planteo histórico aludido, digamos que,
posiblemente, la más antigua mostración racional acerca de qué sean, cómo se conozcan y para qué puedan aplicarse tanto la norma como el uso,

285

�remontan a b fa16sof01 praoc:dticol, y concretamaite a 101 mfistas, cuando ae entretuvieron en eacudrifiar el aentido y el alcance de cuestiones ce&gt;
mo rpvo• y e/Ja, en sede gnoeeol6gica y ética. Protagonizando un momento de la vida griega, en la cual la derrota de los imponentes ejércitos
penas lignificaba el triunfo de la inteligencia IObre la fuerra y destreza fíaicu, la lúcida minoría que cimentaba la ya pmcnte hegemonía de Atenas se afirmó en su victoria e insistió en cultivar sus posibilidades humanas, especialmente las espirituales. As(, el problema antropológico pasaba
a primer plano en la especulaci6n ft1016fica y desplazaba con notabilísimas
ventaju a las precedentes y ya muy trabajadas consideraciones cosmo16-

gicaa.

Qué lignificaba conocer, a qué podta llamane ser, cómo podría decirse
lo que habrla de aer dicho, qué diferencias separaban el hacer del obrar,
plantcoe fueron máximos centros de interés para los sofistas, y Protágoras -notable entre ell05- acuñarla una brillante respuesta, al otorgar al
hombre la responsabilidad de acr la medida de todas las coaas, en lo especulativo y en lo practico: ''Romo mensura".
estol

Simultáneamente, la imJ)Ol'tcaDcia del problema del lenguaje se toma decisiva en esa hora y a 1a Sofistica se le deben las intrincadas y sinuosas técnicas de pcnuaci6n, a través del ejercicio de la oratoria, de la retórica y de
importantes fases de la gramática, tareas éstas que enorgullcdan a sus cultores.
Ea la hora de la hipertrofia del lenguaje, con admisión nítida de escepticismo y nominalismo, como no podía menos de acontecer con quienes,
desinteresándose de la precisión y exactitud de lo verdadero, cifraban la
virtud en el buen provecho propio, traducido en obtención de beneficios
monetarios.

El 10fista podia ser visto entonces como una especie de demiurgo en la
vida individual y social de la Polis. Norma y wo en eate contexto, dcpendian del bomo mensura. Sócrates retoma este viscoso planteo, expurgando
de dolo al lenguaje y a la virtud, incardinando la misma problemática en
honesta justicia.
Los sofu;tas fueron muy sutiles en el descubrimiento de temas intereaantíaimoa, capaces de mantener prolongadas perplejidades, como la presentación
del binomio "de lo uno y de lo múltiple'', lo que constituyó fuente inagotablf
de polémicas y dio puo a nada frívolas reflexiones al respecto. Retomado
el asunto por Platón, esa relación entre unidad y multiplicidad no dejó
janw de provocar renovados planteos y ponderados aportes en la gran filosoffa griega, como lo provoca basta hoy.

286

La Ed8d ~ PJr • parte, n!CCJ8i6 lu nocioaa de Nomu, y U,01 caatextuándolaa, en primer 1"881', teo16gica y JDOl'almente, sin acJuir 1as a
plicacionea que ambas nociones llevaban basta Ju áreas de la Gmm4tica y

de la Retórica.

P~ en eapecial, desde el aup del nominalismo impulsado por Ocaua.
a partir del creciente apogeo del empirismo inglá -tempranamente iniciado por Rogerio Bacon- y acentuando en la Edad Moderna, junto al
racionalismo cartesiano, sin omitir como mbi100 antecedente a la Reforma
I~~• ~n 111 i n ~ subjetiva de la nonna teol6gica-moral, o&amp;eci6 IDlcroclima para mnumerablea cuestiones sobre qué fueran, c6mo fueran
y para qué fueran la norma y el wo.
~damente, el deaenvolvimiento de Ju principales poeturu 6b6ficu
d~ la Edad M ~ en ~ el formalismo kantiano. La, tesis poaitivistu, ~tiataa y behaVJOnStas decimonónic:as continuadas durante el
sig~ XX _por las ~~ de RuueD, por laa del Circulo de Viena y por
W1ttgenatem, pennaten mtmtar, con la ~ de lograr una comprensión adecuada, b planteos de distintas tendencias y escuelu lingwsticu, m
laa cuales bUICUDOI los elementos concemientei a la norma y al u,o, en un
intento de esbozar nuestra propia interpretación.

Es obvio que cada postura lingütstica es tributaria de una gnoaeologfa
prderida entre divmu posibilidades. Dacubierta ésta, su bue última de
sustentación en el ~teo lingüistico, noa atreveríamos a decir que lo dificil
~ _hace fácil. Si.~ co~ta la incondicional adhesión de Sawaure al poúbV111DO y al empmamo ~ t a en au época, no es difícil comprender el pro.
cao de su pepMmirnto en orden a la lingwstica y al lenguaje, a partir de
las premisas búicu mbre las que arquitectura au obra, ni au telia acerca
de la arbitrariedad de las dcnominaci~ lingiüstk.as, reafirmada CXJmO
punto inicial en el Curso de la Lngüisti&amp;a gnanal. 1 Dicha tesis está implícita
en todos los trabajol que señal~ para el aspecto fónico de la ~ una
causalidad independiente de Ja que rige su aspecto semántúo. Como lo reconocen O. Ducrot y T. Teodorov en su Diccionario Encu:loJ&gt;'dico de las-"
CWfKias ul Lenpaje,• esta aerci6n puede verificane en las leyes foúticas de la lingüística diacr6nica, uf como la oposici6n, en Martinet, de las
dos "articulaciones" del lenguaje y la separación establecida por las gramAticu generativa, entre el componente fonol6gico (que trabaja IObre la estructura "superficial") y el lmWltic:o (que aflora desde su estructura "pro-

e,,.,,

SAvaauu, P., 1)
u üa,-istiq•• 1lúr11U, lL parte. cap. I.
DucaoT, Owald, Taoooaov, Tavetan, "Diccionario E n ~ o de Ju Ciencias
del Lenguaj~'", p. 158.
1

1

287

�funda"). Tesis dependiente de la idea -procedente de lá Historia de la
Lingüística- de que la lengua forma un sistema. de que posee una "organización interna".
Otro tanto podría decirse de la distinci6n entre referente del signo y su
signíficado, a propósito de la que el criterio saussuriano ha sido abandonado
por casi todos los lingüistas, orno lo señalan P. 'aert,11 E. Iknevi~te. 4

La "línea'' tra7.ada por Saussure se mantiene fiel a sí misma al afinnar la
arbitrariedad lingüística refiriéndose a las unidades mínimas utili7.adas por
una lengua particuJar, las que no serían susceptibles de definición independientemente de esa lengua. Fonemas, rasgos distintivos, sernas, nociones gramaticales, no tendrían otro fundamento que su uso lingüístico. O al sostener,
gún infonnan Ducrot y Teodorov,1 el propio Martinet, que el fraccionamiento efectuado por el lenguaje en la realidad extralingüística varía de
lengua en lengua ! por consiguiente, no
deberia a una facultad ~eneral
del lenguaje, sino a una decisión libre de las lenguas partirulares. Marlinet,
precisamente prnbaría 8 cuántos fonemas varían de una lengua a otra, o que
,cada habla organiza de distinta manera la misma realidad semántica. Por
ello, tanto se consideren campos sernántiros o fonéticos o fonol6gico la
más reciente investigación coincide en afirmar que hay, uní.versales lingüísticos sustanciales, que se manifiestan en los distintos lenguajes. 7

Las actuales posibilidades de interdisciplinar campos culturales permiten
obscr\'ar "productos" que con frecuencia podrían interpretarse afectados de
eclecticismo o de un sincreti mo consciente o larvado. Advertir a los lingüistas -o simplemente recordarles -los sustratos profundos de las escuelas
que inauguran o continúan, es una tarea que el fit6sofo puede aceptar y
asumir sin que llo le signifique una actitud de soberbia, ya que su tarea
específica lo füra a lo fundamentos últimos y univ rsale , frente a cualAERT, P., "Stuclia Lingui tica" , 1947. pp. 5-10. B&amp;N,:vts:F. , E., " 'atura du
signe linqui1tiquc", 1939, pp. 23-29. E:,;010., R.i., "Thfoñe et critique d'un pñncipe
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' S:EcHEHAYE,

19tO.

F. Ob. t:il .
A., "Les trois liriguütiques saussuricnnes", p. 3. Vox romanica. v.

quier área de Ciencias particulares, con las que, n::i.turalmentc, está vinculado, respetando los diferentes grados del saber.
Quien conozca el ideario antimetafísico del neo-positivismo y del Círculo
de Viena y sus conexiones con la obra de Russell, Ayer, Wittgenstein, sabrá
a qué atene:m: respecto de sus diferentes análisis, cualesquiera sea el área
Jingühtic:a en donde trabaje.
Hechas las precedentes declaraciones, atendamos a nuestro estudio de la

norma y el uso lingüisticos.
Sería absurdo plantear el problema ab ovo, desconociendo la reiterada
preocupación de los lingüistas por él, especialmente desde Saussure y hasta
nuestros días por ofrecer soluciones aceptables.
Cada escuela lingüística, lo dijimos ya, se apoya en una gnoseología y, a
veces, en una metafísica determinada, aunque más no sea para negar el
~upuesto valor de ésta. Conocer los sustratos fundamentales es absolutamente
necesario para equilibrar los juicios y no perder de vista los ejes a lo cuales
pretende aproximarse o inaugurar el lingüista. Al coincidir ccn los vértices
máximos de la postura por él elegida, los detalles particulares los ejemplifican consecuentemente, pudiendo ser subsumidos en una teoría adecuada.
Epistemol6gicamente, las escuelas difieren en el tratamiento de Jo que deba
,entenderse por científico. Lo más frecuente es que las connotaciones deJ término pequen de inadecuada simplificación, por reducirlo unívocamente a
visiones empiristas, matematizantes o fonnalistas. El prestigio científico de
las Ciencias naturales y de las Ciencias matemáticas se mantiene, desde los
albores del siglo XVI hasta el presente, a veces en forma exclusiva ( SaWiSure,
Russell, Círculo de Viena, Wittgenstein). con la exaltación de lo físico-cuantitativo en detrimento de la categoría - también científica- a la que tienen
derecho, haciendo legítimo uso de la analo&lt;Ticidad admitida por el tennino
a las Ciencias del hombre, a las que tímidamente se suele llamar ''del
espíritu". Descubrir el fundamento íntimo en el que repo. a una int rpretaci6n "científica", permite corregir su 6ptira y redimensionarla. Así, es innr.gable que las escuelas lingüísticas que proceden de '-Upuesto. beha\'iori.stas,
pragmatistas o matematizantes, serán capaces dr. llc\'ar a cabo difíciles,
osados, prolijísimo plantcos, c-apaces de evidenciar una inteligencia de altísimo nivel en sus cultivadores, pero con la salvedad de haber partido de
.simplificaciones tajantes a partir de las premisas iniciales.
El viejo problema de Windelband y Rickert plantearon en el siglo XIX 1
acerca de los derechos de la historia -como las dem.-is disciplinas de cuño
humanístico- a ser consideradas como Ciencias, parece no haber concluido

289
l1umanir.u.-l!I

�integralmente. La idea de ley, que las Ciencias naturales y aun las matemáticas reclamaban como suyas en forma exclusiva, debió ser profundizada con
máxima delicadeza y penetración, hasta llegar a mostrar la posibilidad de
que la acepción de ese término clave -que aquí queremos insistir en equi-

El lingüista danés comenta a Sa
'·Cours" s a propósito de su leit . t ~s~le y cree captar en el texto de]
'd
mo w
angue-parole." n
cons1 era virtualmente presente
d .
, u contexto que él
· d
. .
Y que pue e ser dr.scubie t
todo ·
nga or suf1oentemente alerta tal
1 .
r o por
mve~'
como o mtentara A. Sechebaye.ª

parar a norma- debe ser entendido análogamente.

Adoptando la tripartición esquema, norma
.
gua, avanza sobre la conccpci6 d
11a
y uso para considerar la len.
de dependencias y funcionrs. P:a
Sa~:mo estru:tura, es decir trama
como esquema, al formular su ~ "l I ure habna pensado en .lengua
, d
a engua es forma" L
yan ose en la. imagen acústica, muy repetida en e "
" ·. uego, aposea la traducción psíquica de un hec ho matenal
. 10 1y Cours ' interpreta que
1
lengua es "conjunto de hábitos lingüí.sti " 11
conr, u~~, que, pues, la
egún Hjclmslev, el uso y el arfo de uso ~:s ' e a . se resurruna en el wo.
r los tres a] esquema. Al uso se reducir; con_crec1ón, proceden a la norma
una ficción metodológica.
a también el habla )' la norma sería

De este modo la ley o norma, en áreas humanísticas -debido a la prP.sencia del factor libertad, propio de la persona humana-, se traduce como
constancia; la demostración, en comprensión; la regularidad, en probabilidad. La idea de ley (y de la norma), no procede, en verdad, del ámbito
matemático ni üsico-químico, sino del jurídico. Es el hombre quien formula, promulga, deroga, cumple y transgrede leyes o normas: es en segundo
término cuando se eplican ambos conceptos a las restantes áreas del sabf'r.
Convengamos en que norma puede con iderarse equivalente a ley. Pertenece al orden de las generalizaciones lógicas. Según el punto de vista
filosófico desde donde se la com.idere, puede calificarla como una abstracción, un a Jiriori, una forma vacía, un dato dogmático, imperativo o preceptual.
Es muy probable que, en la Historia de la Lingüística, una escuela. o tendencia domine y polarice la investigación sobre determinado aspecto de la
Lengua: funcional, fonético, sintáctico, y aun insista en imponerlo --diríamos "abusivamente", atribuyéndole un alcance que lo excede-- y, además.
determinado y exclusivo método -para resolver el total panorama lingüístico.
Estos hechos, no infrecuentcs, son ecos innegables de la obsesiva confianza
en el método, de la que De artes fue sin duda precursor, en una époc~
en la cual la falta de confianza en el ser fue equilibrada por una inusitada
curiosidad por descubrir el alcance del conocer y la posibilidad de apoyar..e
infaliblemente en bases metodológicas.
Precisamente, la {alta de una exposición coherente en cuanto a principios metodológicos puede llevar a afirmaciones contradictorias, como es comparable en el mismo Saussure, el cual, compartía los presupuestos epistemológicos de la escuela neogramática, no obstante lo cual, sus intuiciones lo apartaron de ese camino.
Para la elaboración del presente trabajo, tomamos en consideración los
estudios sobre el tema de Hjelmslev, Lengua y hnbla; de Eugenio Coseriu (Sistema, Norma y Habla} y de José Pedro Rona (Normas localts.
regionales, nacionales y universales en la América española).

\t

Por su parte, Coseriu se fija también en 1 .
,
declara insuficiente desde su e
. d
I a d1ctom1a laneue-paro!e " la
nuncia o a ude al t b . d H.
.
pregunta acerca de los beneficios de la tr' ..,...; .6 ra ªJº e Jelmslev y e
,
ip.... u.O n propuesta po ' t
pod nan ser de orden mctodol6gi
.
r es e, que
lenguaje. Piensa que sobre la
da ~~r de .~na conce~ción monista del
distinguirse un sistema norm l -clise' amdado pr_oducto hn~ístico" puede
bnto el • funcional
e tabl
p1ano superior de abstracci'ón.. el d e 1as "fomias h. .. -,
, · s,. Cec1 o. en el
que es preciso comprobar 1
•l
1 . . •
ngwsticas . osenu cree
o socia en o tndtvzd l
1
.
del sujeto, pues no hay individuo a-socia] . ua.' de~ os ac:tos. l~ngüísticos
lec~ de Saussure, va, como sucede en
:u:xa;amd1",du!l.
y afirma la necesidad de rever el "C
,,
'
á de ]a letra
nes e incoherencias" de los en
. ~urs b~~a controlar las "contradiccioSchucbardt Ro
unc~a os
s1cos, en Jo que coincide ron
y
gger, como Jo adVIerten G. Neucioni y K . Büh'1er. u

b;, 1

·a

ª

H;::::

s::

Pero la gnoseología que Coseriu asume n
1
.. .
de Saussure de donde surg 1 di .
. . 0 ~ a po 51 hV1sta del tiempo
,
'
e a stmta s1gnificac16n que para
bo
1
~ i ~ o sist~ma, entre otros. Esto explica la düicultad de :pl:a~~i~
que no ~gu~dJe y]la casi imposibilidad de convencerse mutuamente desde
comCI en os postulados radicales.
'
'os llamó la atención desde la primera ata
. del término norma por el
: S~ussuu, F., "Coun", pp. 32 Y 56.
G. Y BuHL!ll, K., Cap. cit., 3.1, 3.2, 3.3.
e
• NeNcioNr,
o Ellru, E., "Sistema norma Y habla"
IV
.
ci6: empírica y en la lln~ística estructura{ t.
, La idea de norma et la InvestigaCos.EJUU, E., 4.2, p. 19.

291

290

�maestro rumano,1' por la equiparación que parece asignarle con el término
normal, lo cual a nuestro entender no es evidente per se, antes lo contrario. Norrruil es asociado a la idea de constante o constancia y él mismo
subraya que Trubetzkoy, en sus "Principios", emplea varias veces los términos norma y normal en la discusi6n de las variantes.
Ahora bien, a nuestro entender, la norma excede ta idea de normal y de
nonnalidad, y la riqueza de su connotación resulta de ese modo, comprometidamente empobrecida.
Pero Coseriu no olvida declarar que él di tingue un carácter socio-culturt1l en la norma, y hablando de los errores que por ignorancia cometen los
niños al hablar, designa tales casos como anormales. A nuestro entender,
se trataría aquí de un previsible error, originado por inmadurez de conocimiento, muy explicable en niños o en hablantes que convivan en contextos culturales lingüísticamente pobres.

Para este caso, la idea de norma para Coseriu tiene algo de "ideal de
lengua".u También lleva u el estudio de la norma al campo sintáctico y,
personalmente, una vez más hallamos ambigüedad en el uso de los términos norma y normal, así como cuando 15 anota textualmente: "en lo que
concierne a la norma, o sea a la realización normal del sistema".

.

Casi inmediatamente se detiene a esclarecer que está considerando a la
norma no en sentido corriente, establecida o impuesta, según criterios de
correcci6n y valoración sujetiva de lo expresado, sino de norma objetiva,
comparable en una lengua por ser miembros de una comunidad lingüística.
Entonces distingue entre norma normal y norma correcta, lo que a nuestro
entender constit:uye una reduplicación innecernria, a menos que se di jera:
norma normalmente (o correctamente) aplicada, refiriéndose cada una de
ellas a distintas realidades.
No olvida deslindar norma individual de norm:i social. Coincidimos con Coseriu cuando sostiene que el sistema es como una red de po~ibiliclades en
oferta, que la lengua permite, pero no lo seguimos cuando dice que la norma
se impone al individuo, limitándolo. Si entendemos por norma la abstracción
que él mismo señalara y por lo tanto como mediadora entre el uso indiscriminado y las ofertas del sistema, lo que ella hace es estabilizar a éstos, develando
la armonía intrínsecamente allí. contenida, regulándola y manifestándola.
12
11

11

11

292

Cosetuu,
CosE1uu,
Cosu1u,
CosERIU,

E.,
E.,
B.,
E.,

5.3, cap.
6.3, cap.
7, p. 90,
3.4, cap.

cit.

cit.
cap. cit.
cit., p. 98.

Finalmente nos referiremos al trabajo presentado por el profesor José
Pe~ Rona al Congreso Internacional de Lengua y Literatura Hispanoamericanas, en enero de 1973, titulado "Normas Locales, Regionales y Unive~ales en la América Española".

El autor declara polisémico al término "norma" y lo describe de distintos modo . Para él, dos serían las grandes posibilidades de la norma: ser
«
.
.
al· crta de correcci6n" o "sociolingüística". Prefiere a
no~a~va-preceptivaesta ultima, porque "exigiría un juicio de valor, no caería en la unicidad•
sería unidad asociada a cada elemento del lenguaje" y "no representarí~
un ideal de lengua",
·
R~a infiere que la nonna deriva su valor, del ideal de lengua del cual
proviene.
Cita como ejemplos de esa indole, en Argentin· a , onco
·
u·pos d e
.
ideales de len~: español-porteño, de proyección nacional; español-tucu~~ ( o correntino, o cuya.no, o salteño), de proyección regional o provmc1al ;_ el gauchesco y el lunfardo, de validez geográfica no determinada
geográficamente, y el español académico.
N_osotros i_nterpreta.mos tales ejemplos como variedades regionales, con sus
matices pertmentes, según el nivel cultural donde se usan. Constatamos aquí
los fenómenos diferenciados de hablar locales, pero no vemos el hecho de la
n~~a. Celebramos la preocupación de Rona por llegar hasta distinguir !.'enencam~nte la norma más culta de la menos culta, pero no hacemos nues~o
~~ en~s'.asmo
lo sociolingüístico, como panacea del prestigio para una
envejecida, trad1C1onal o tal vez dogmática formulación de la norma normativa-perceptiva-académica".

Pº: _

Lengua Y lingüística están insitas en la dimensi6n social. Si no se diera
el caso la lengua encapsularía, en lugar de ce&gt;municar. e entiende que el
tema de lo social h.aya llegado a obtener una aureola muy codiciada, aunque a veces haya sido lograda por hipertrofia de sw ,·erdaderos límites.

El lenguaje humano es un modo específico de la realidad cultural. CreaC10n del ho~bre, admite leyes objetivas y necesarias (norma), a las que se
lega ~ p ~ de la observación de sus manifestaciones fenoménicas (usos).
•

1

~ mas ~á~ comprobar

la exactitud y la objeth·idad de la lengua en el
ru"el fonetico que en el semántico. Por ello, tal vez for:olopia y frmética sean
los aspectos más estudiados, especialmente en las escuelas histórica y estructuralista.
Aproximándose al área significativa. expresiva o creadora, donde el hablante se siente más libre, las dificultades de explicar, encerrar, circunscribir

293

�lo que él diga, se aminoran. Lo cuantitativo no es cuantificable, así como
el arte es indemostrable numéricamente. No obstante, dentro de una aparente inseguridad están presentes riquezas polifacéticas.
De todos modos, la 11orma, que está en vigencia para los hablantes en plural, aceptarí~ según nu~tro criterio, a la norma dicha iridivit!ual, siendo
ésta matiz especial, caracter1stico y original dentro de la ilimitada gama
de posibilidades que cabe a las interpretaciones personales.
Se describe una lengua para valorizar su ar no, para captarla con claridad en sus más auténticas peculiaridades. para usarla en toda su belleza,
para conservarla en lo que le es propio, corno iclio.incrasia intran!-ferible y
para mantenerla vh·a dentro de mayor armonía, claridad 1 belleza y eficacia: en síntesis, para que sea aquello que debe ser, es decir, vínrulo omnícomprensivo de comunicaci6n entre los hombres. En nuestra lengua castellana
recordamos los gloriosos antecedentes del Rey Sabio, cuando pedía a sus colaboradores que cuidaran del "castellano derecho'' y la preocupaci6n de la
época de los Reyes Católicos, con respecto del ''buen gusto". Pensar en la
lengua. con preocupación por ella, dice más que la simple afición a una correcci6n fría y esteticista, o que una imposici6n normativa que urtica el sensible "nervio" de la libertad, que también tiene vigencia a propósito del
cómo se dice lo que debe decirse, sin traicionar el espíritu del bien decir, dinámica y vitalmente equilibrado.
Despreocuparse por tales requisitos da como resultado: empobrecimiento
expresivol insuficiencia, hasta llegar a los casos fronterizos de patología del
lenguaje. La ,iorma }' el uso, inteligente y vitalmente vinculados, son factores de salud, de .orden, racionalidad, emotividad, sensibilidad hada el medio
ambiente y hacia el momento hist6rico, condiciones todas que el complejo
de la comunicación lingüística humana reclam:\ como re!-petables )' no sim-

pero no aquél consistente en una especie de "contrato social',, nominalista
y huero. • o ahondamos en la connotaci6n-prestigio -ele tanta promoci6n
en algunos tipos de lingüística- porque su estudio reclamaría una Ín\'estigaci6n exclusiva. Tenemos en cuenta el prestigio de los "notables", de los
grandes originales de la lengua, pero estamos convenidos de la riqueza irrepetible de la originalidad personal.
·o olvidamos al referimos al uso, de las posibilidades de considerarlo metafísica, analítica o pragmáticamente. Según este orden, nos preguntarlamos:
''¿Qué es el u o?", "¿ Qué significa?", "¿ C6mo se emplea?", "¿ Para qué?"
(Wittgen tein nos ilustraría ampliamente sobre el último tipo de acepci6n mencionado.)
Tampoco queremos confundir los u.sos de un término con sus usos sociales,
Los usos lingüísticos, socialmente, son inevitables, dentro de la elaboraci6n
anónima, común, que los dinamiza en dimensión histórica y geográfica. En
tal sentido, ellos facilitan u oprimen -el lenguaje en este caso- según la
duración de su vigencia.
No hallamos abismo insalvable entre lo práctico existencial y lo teórico
formal, entre lo descriptivo y lo normativo, ya que conservamos la concepción de que la norma-regla-le,, apenas formaliza y explicita el orden virtual
genninalmente contenido en lo cotidiano, a lo que se designa superficialmente como "espontáneo".
La originalidad de cada hablante, pues, le da· derecho al uso más apropiado, dentro del ámbito de la norma (humanísticamente considerada) . egura y flexible a la vez, concebida por el hombre como reafu.ador de· una
creación temporal, pero incesante, que lo caracteriza, simultáneamente, como
mendigo y como rey, como menesteroso de la palabra y como autolegislador.

plemente optativos, por cierto.
El uso, en todos los órdenes (comprendido el lingiiístico). pertenece al plano inclividual inmediato, empírico existencial. Uso -al modo de Heideggersería una palabra del léxico psitacista, que habla, sin decir. Acto de uso
resultará ser una concreción que supone haber elegido entre posibilidades. En
él radica, lo insinuamos con anterioridad, la nota creadora que exhibe la
personal originalidad del hablante, el cual revela de este modo su propia
visión del mundo.
Pero no regresamos al horno mensura: hay en los diferentes usos del lenguaje individual, regional o nacional, una virtual armonía formulada Y evidenciada por mediación de la norma. Ella confiere prestigio a la lengua,

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295
294

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

humanitas. -27

�EL HABLA DEL NORESTE DE M:~XICO. COMENTARIOS*
lsRAEL CAvAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

UN

GRUPO DE ESPECIALISTAS en asuntos lingüísticos se reúne con el propósito de analizar determinados aspectos del tema y con el de plantear algunos
problemas en tomo a esa misma especialidad.

Surge, entonces, una interrogante. ¿Puede alguien, ajeno a toda actividad
filológica o lingüística, hacer algunas observaciones útiles en este campo de
investigación? Indudablemente que sí; sobre todo si es un folclorista, un
historiador o un archivista. Estas tres disciplinas ofrecen constantes oportunidades de encontrar material sumamente valioso para este género de estudios.
En el caso del folclore, es muy abundante el fruto que puede obtenerse.
Los adagios y refranes, así como los cantares, corridos y otras expresiones
vernáculas, usados en determinada región, ofrecen información muy importante.
El historiador, por su parte, tiende a investigar las corrientes que ayuden
a explicar la procedencia de determinados modos de hablar; y, finalmente,
el archivista, en el manejo frecuente de documentos, encuentra registrados
términos, expresiones, nombres de cosas, etc., que son comunes en la zona
en que se hallan esas fuentes originales.
El habla del noreste de México

Por lo que atañe al noreste de México, el habla de esta region tiene
características singulares. La sencillez de expresión, la forma particular del

* Estudio presentado en la Reunión sobre Lingüística celebrada en la Trinity University, de San Antonio, Tex., el 23 de abril de 1976.
419

�acento y otros rasgos, le dan un sello distintivo; como lo dan otras características a un yucateco, a un veracruzano, o a alguien del sureste de Texas.
Influyen mucho -a juicio nuestro- importantes factores. El medio geográfico, en primer término. El desierto y la aridez del suelo como que imprimen llaneza en el hablar y monotonía en los corridos y en la música.

esta modalidad popular le ha sido encontrada una raíz marcadamente sefardí, atribuible a la gente venida en la época de Carvajal.'
En Nuevo León llega a extremos que por el abuso, rayan en lo curioso.
Muy cerca de Monterrey una m,ujer rezaba:
Santa Bárbara-doncea [doncella]
que en el cielo fuiste estrea [estrella]
líbranos de la centea [centella]

Las raíces históricas, por otra parte, constituyen causa esencial de este
estilo en la gente. La conquista y colonización del noreste tuvo varias corrientes de penetración, que conviene tomar muy en cuenta.

Una -la primera- de mera exploración y de población efímera, la de
Alberto del Canto y Diego de Montemayor ( 15 77), procedente de Mazapil.
Su grupo estaba integrado por aventureros, mineros de la región de Zacatecas y por gentes de la Nueva Vizcaya y la Nueva Galicia.
Una segunda penetración, la de Luis de Carvajal, llegó por la región de
Tampico, integrada por pobladores procedentes del sureste de España, con
marcada ascendencia judío-portuguesa.
Otra, sumamente importante, la de Martín de Zavala (1626) en la que
predominaron los apellidos vascos; con sucesivas entradas posteriores ( 1635
en adelante) de ganaderos de la región de Querétaro y Huicbapan. Y, fi.
nalmente, oleadas de mineros; primero a la bonanza de Boca de Leones
(Villaldama) ( 1690-1700) con caravanas de hasta trescientos mineros procedentes de San Luis Potosí; 1 o en el auge de Vallecillo y la Iguana ( 1755
en adelante) y que provocó la afluencia de familias también de origen v;uco: Zuazua, Vidaurri, Ayarzagoitia, etc.

El fenómeno del la y del ea, particularmente del primero, tiene, sin embargo, una frontera o limite perfectamente marcado. Cruzando la Sierra
Madre en Monterrey, ya en Saltillo es apenas perceptible; entretanto que
en la región de Matehuala o Charcas, del estado de San Luis Potosí, se
observa la tendencia absolutamente contraria, rayando también en el abuso
al decir perrillo, muchachillo, etc.
Mas generalizado en Hispanoamérica es el hecho de omitir la "d", sobre
todo en los participios o en las palabras terminadas en ado, edo, etc. La
gente rústica del noreste la omite también ordinariamente. Un campesino
de Nuevo León, designado regidor en un lugar aledaño a Monterrey, disculpó su demora para llegar a una sesión del cabildo, diciendo: "estaba
muy ocupao, pero tuve que dejar el arao pa' venir al juzgao".
Esta costumbre, generalizada en Nuevo León, Tamaulipas y el norte de
Coahuila, habría de proyectarse a Texas, donde ha tomado carta de naturalización. No hace mucho, en un restaurante de Edinburg, pedí huevos
para el desayuno. La mesera, mexicano-texana, me preguntó:

u

cómo quieres

los blanqufos, batlos o voltiaos.

¿Sefarditas?
Del núcleo prlilllbvo de Del Canto y Montemayor, mucho fue lo que
quedó y que, por lo mismo, formaría la parte fundamental y habria de
dejar marcada influencia en el habla. La gente de Carvajal se alejó al interior, por problemas con la Inquisición. Algo quedó, sin embargo, que dejaría también influencia importante.
Una de las características más tipicas del babia del noreste, es la de suprimir la "y" intervocálica. Vgr.: .ria, por silla; estrea, por estrella; etc. A
Antonio L6pez de Villegas dice haber traído 300 personas. Encomienda, Archivo
Municipal de Monterrey, Civil, vol. 26 1 exp. 4, f. 41.
1

420

Otra de las características del habla popular del noreste es la del uso
de los diminutivos. De probable reminiscencia indígena, hay, sin embargo,
en el noreste, peculiaridades singulares. En las villas de Marin, Herreras,
Ramones, China y Bravo, es muy común decir manito, por hermanito (como
tratamiento afectuoso) . La escasez de agua hace que en los dos lugares
últimamente citados, se la designe con cariño y se diga invariablemente
agüita; sobre todo a la potable. En esos mismos pueblos el color blanco es
blancanito; y las contracciones pa'cá (para acá) y pa'llá (para allá) tienen
también su diminutivo, y así se dice: pacasito y pallasito.
Hovo, Eugenio del: "¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?", Humanitas, No.
12, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, 1971, pp. 247-254,
1

421

�Nahuatlismos
La fusión de dos pueblos, el español y el indígena, fusionó también las
lenguas. De los pueblos dominados, uno de los más importantes fue el azteca; de allí que el náhuatl fuese una de las lenguas más extendidas en
el territorio del México actual.
De las lenguas indígenas del noreste, bien poco es lo que pervive. Es la
toponimia regional la que acaso registre el mayor acervo. Así, para citar
sólo casos ·de Nuevo León, hay nombres de pueblos como: Hualahuises,
Mamulique, Agualeguas ( originalmente sólo Gualeguas) ; etc.3
El origen del nombre Coahuila ha suscitado amplios estudios y polémicas,
tendientes todas a darle una etimología náhuatl. Su origen, a nuestro juicio,
es absolutamente alazapa. Recientemente encontramos un título de encomienda de los indios cuagüit que el intérprete tradujo: zopilote-( aura) .•
De algunos otros dialectos indígenas norteños hay ejemplos en la toponimia sumamente importantes, como el nombre del poblado Huinalá, al
noreste de Monterrey, que recuerda al capitán indio Güinalá, de los tepehuanes rebelados en la primera década del XVII y que, subiendo al noreste, dieron guerra constante en tiempos del gobernador Zavala ( 1626-1636).
Abundan, sin embargo, en el noreste, los nahutlismos. Algunos, usados
comúnmente, como en todo el país: mecate, molcajete, metate, etc. Otros
-muy numerosos por cierto- son herencia. indudable de la colonización
tlaxcalteca.

¿ Pero, hubo tlaxcaltecas en el noreste de la Nueva España? La referencia
es sumamente conocida. Conviene, sin embargo, consignarla aquí, aunque
sea en términos generales. Aliados a Cortés desde los días de la conquista,
los tlaxcaltecas ayudaron mucho a los españoles. Para la conquista y pacificación del norte, el virrey Luis de Velasco recurrió también a su ayuda.
Para ello, contrató con la república de Tlaxcala el que viniesen al norte
4-00 familias. Felipe II dictó, en 1591, una real cédula concediéndoles innumerables privilegios. Estos tlaxcaltecas fundaron en el norte una cadena
de pueblos, etratégicamente situados, para ayudar a la pacificación de los
• Véase también EuoENIO DEL Hovo, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios
borrados del noroeste de México", Humanitas, 1960, pp. 489-515.
• Encomienda a Miguel Cantú. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. 32,
exp. 1, fol. 342.

422

chichimecas: Mesquitic, Venado, Santa María, Guadalcázar, etc. En 1591
fue fundado el pueblo de San Esteban, a inmediaciones de Saltillo.6
Algunas de estas familias pasaron, antes de 1650, a las misiones de San
José y Santa María de Río Blanco, hoy general Zaragoza y Aramberri, en
el sur de Nuevo León. Hacia 1646 fundaron un pueblo en las cercanías
de Cadereyta, destruido por los indios gentiles en 1648.8 Años más tarde, en
1686, fundaron el pueblo de San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante. A
principios del siglo XVIII fueron establecidos los pueblos de Guadalupe,
Purificación y Concepción. 7
Esta colonización tlaxcalteca marc6 su influencia en las artesanías, la
alimentación, las danzas, etc.; pero también la dejó en el habla del noreste.
Se oye todavía con frecuencia, en los pueblos fundados por ellos, llamar
tachacual a un cercado de carrizo; talhuate, a un trozo de carne muy duro;
tlaxcalcuán, a cierto tipo de cucarachas; chimal, a una cabellera despeinada; totache, a un sacerdote; chahui.xtle, a una enfermedad leve, en particular al resfrío o calentura palúdica; etc.

Zona arcaizante
Fue la del noreste una zona casi incomunicada durante toda la colonia
y gran parte del XIX. Un viaje de Monterrey a la ciudad de México
significaba dos meses a caballo. El paso lento de las recuas recorrió las
ciudades más apartadas, y las cuadrillas de carros llevaron minerales de
Cerralvo a Parral, Sombrerete, etc., desde muy a principios del siglo XVII.
Cuando ya se dispuso del servicio de diligencias, fue tan largo de todos
modos el trayecto, que el historiador José Eleuterio González dict6 a sus
discípulos en el camino sus Lecciones orales de historia de Nuevo León,
obra de casi 250 páginas; y esto en plena década de los setenta.ª
La comunicación con los pueblos de Texas fue igualmente penosa. Las
jornadas del general Alonso de León, en el XVII; las de Terán de los Ríos
y otros, en el XVIII; o las de los soldados que cubrían plazas en los asientos
militares de Nacogdoches, son, en realidad, inconcebibles. El contacto de
• ALEss10 RosLEs, Vito, Coahuila y Texas en la /poca colonial, Ed. Cultura,
México, 1938, p. 123 ss.
• LEÓN, Alonso de, et al, Historia de Nuevo Le6n ... , Universidad de Nuevo Le6n,
1961, p. 110.
' RoEL, Santiago, Nuevo Le6n. Apuntes Hist6ricos, Monterrey, 1954, p. 45.
• GoNzÁLEZ, J. E., Lecciones... , Monterrey, 1881 (Prólogo).

,,

423

�estos mexicanos con la Louisiana, además de poner en riesgo la soberanía
nacional, hizo que se mezclara tanto el español con el francés, el inglés
y los dialectos salvajes, que -al decir del general Mier y Terán- "han perdido hasta el idioma y es posible que no atiendan ninguna ley ni orden
de su gobiemo".9 Los pueblos de Texas conservaron, sin embargo, el español llevado por los expedicionarios del Nuevo Reino de León. Una visita
reciente a Goliad, Texas, nos permitió observar no sólo el aspecto físico
de la gente, tan semejante al de la gente de Nuevo León, pero hasta el
mismo lenguaje con los mismos giros y los mismos arcaísmos.
El aislamientd de la región haría decir a Juan Bautista Chapa, continuador de la crónica de Alonso de León, en el siglo XVII: "Los que habitan
en países remotos --expresa en la introducción Al Pío Lector- suelen olvidarse del lenguaje político de las cortes, aunque hayan aprendido en ellas".1 º
Y a ese aislamiento por falta de caminos o de medio de transporte, habría que añadir un factor tanto o aún más importante: la carencia de
centros educativos. Los misioneros y algunos seglares tuvieron a su cargo
el impartir una enseñanza rudimentaria, y esto sólo a la clase privilegiada.
Hubo en los albores del XVIII un colegio jesuita en Monterrey, para enseñanza superior, pero su duración fue efímera. Sólo hasta 1792 fue cuando
abrió sus puertas el Colegio Seminario. Hasta entonces unos cuantos habían
logrado ir a estudiar a México, Guadalajara o San Miguel el Grande.

Esta incomunicación física y cultural -prolongada hasta más de la mitad
del XIX- habría de hacer del noreste de México una zona arcaizante en
muchos aspectos, entre éstos el del idioma. El español que los niños -blancos
e indígenas- aprendieron de los misioneros durante la colonia, es perceptible aún en nuestros días. Muy común en todo el país, particularmente en
zonas mineras o indígenas, es oír el dende, por desde; truje, por traje; ansí,
asina o ansina, por así; daca, por dame; etc. Independientemente de estos
arcaísmos en la región que nos ocupa, son frecuentes otros, como: cedrón,
por cubeta; en denantes, por hace poco; endevido, por individuo; ler, por
leer; mestro, por maestro; pelotera, por tiroteo; peregoso, por pañal; espeta,
por esperanza; vendutero, por vendedor; belduque, por cuchillo; etc.
Dentro de los arcaísmos más comunes y muy generalizados en todos los
pueblos de habla hispana, predominan en el noreste la substitución de la
• Citado en

ILDEFONSO

VILLARELLo, El habla de Coahuila, Mástil, Saltillo, 1970,

"h" por "j" y viceversa; y así, se dice: güevo, por huevo; jediondo, por
hediondo; o bien, jervir, por hervir; o jilo, por hilo.
En otros aspectos

Aparte del hablar cotidiano pueden advertirse algunas peculiaridades en
otros aspectos de la vida. En la medicina popular se dice que el enfermo
está atrasado, por empeorado; o que está cholenco, si su dolencia es pasajera; atiriciado, si está melancólico o decaído; ñango, si enclenque o enfermizo; o que la enferma murió de las resultas, entendiéndose que de las
consecuencias deJ parto.
Ignoramos si haya sido ya realizada, pero sería una excelente investigación
lingüística registrar la nomenclatura de las enfermedades coloniales, a través
de las partidas de defunción en los libros de entierros de las parroquias del
noreste.
Es importante consignar aquí la referencia, muy conocida también, del
auge ganadero en esta zona. Pobre en agricultura por la escasez de lluvias,
y más pobre aún por sus escasos yacimientos mineros, fueron causas de una
menor afluencia de pobladores. Hubo, sí, notable abundancia de pastos.
Atraído por ello, Antonio Leal entró con 30,000 ovejas, procedente de Huichapan, en 1635. A partir de entonces surgió un movimi;nto ganadero
extraordinario. Muchas grandes haciendas del interior enviaron sus ganados
menores a pastar.U El gobernador Martín de Zavala propició este auge,
otorgando grandes mercedes de tierras. La nobleza criolla y muchos señores
de ganados poseyeron acá grandes latifundios. La ganadería fue trashumante.
Subía en tiempo de pastos y volvía a sus lugares de origen en tiempo de
trasquila. Fue éste otro de los tipos de penetración y de influencia en el
habla, porque con los mayordomos de haciendas venía gran número de
pastores y gentes de servicio: indios otomíes, tlaxcaltecas, mestizos, esclavos
negros, etc.
Hubo también importantes ganaderos locales, que tuvieron grandes criaderos de ganado mayor y caballada. Desde mucho antes de 1650, aparece
en Nuevo León la palabra rodeo, el que practicaban en grupos. El nombre ha
quedado también en la toponimia regional. Esta práctica habría de extenderse a Texas. Ganaderos de Nuevo León y Tamaulipas tuvieron extensos

p. 39.
• LEÓN,

424

Alonso de,

op cit., p. 124.

:a LEÓN,

Alonso de,

op. &lt;:it., p. 90.

425

�agostaderos en el sur de Texas, en la segunda mitad del XVIII. Uno de
estos era el agostadero de la Feria, al norte del río Bravo.
La ganadería, como principal actividad cotidiana, marcó también su huella
en el lenguaje del noreste. Citaremos sólo unos ejemplos: amachado ( de
macho, mulo) porfiado, terco; cuacazo ( de cuaco, cuerno) trago de mezcal
de maguey, servido en un "vaso" de punta de cuerno; cerrero, mal educado, huraño; baquetón, desvergonzado, disimulado; chivato, travieso, saltarín; etc.
De esta riqueza ganadera provino un modo singular en la . alimentación,
a base de carne. Algunos nombres son propios de la zona: aguja, arranque
de la costilla de res, en el lomo; machacado, platillo típico de carne seca,
macerada, guisada con huevo. En Sonora se llama machaca. El género
masculino que se le aplica en Nuevo León obedece a que se trata de lomo
machacado. Otro bocado típico es el diezmillo, nombre correspondiente al
solomillo y que alguna relación pudiera tener con el diezmo pagado a la
Iglesia por los ganaderos.

Extenderíamos demasiado este comentario si aludiéramos a la variada terminología en otros aspectos. Es el caso de la molienda de caña de azúcar,
que aportó muchas palabras a la región; o en los nombres del pan regional, que difieren mucho al de otras partes. Sólo a modo de interrogación:
el pan de Nuevo León llamado semita, está ligado al origen judío del Nuevo
Reino de León.
De estas breves consideraciones, susceptibles de ser ampliadas y sobre
todo mejoradas, puede concluirse:

EL GOBERNADOR DON MANUEL DE SANTA MARlA Y LOS
INSURGENTES EN EL VALLE DEL PILÓN
Episodio de la Guerra de Independencia

Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA CELEBRACIÓN de las Fiestas Septembrinas invita a repasar la Historia
Patria y a releer viejos expedientes que evocan personas y sucesos de la
Revolución de Independencia.
En esta vez redimiré del olvido dos acontecumentos que coincidieron en
tiempo y tuvieron por escenario el Valle del Pilón: la presencia del Gobernador don Manuel de Santa María y la obligada visita al lugar de un
grupo de insurgentes.

2. Que los archivos civiles y eclesiásticos del noreste esperan al investigador de este hermoso tema, ofreciendo vastísima información.

La Historia nos dice que en los primeros días de enero de 1811, huestes
insurgentes al mando de don José Mariano Jiménez, teniente general de los
Ejércitos de América, avanzaban hacia el norte con el propósito de adelantar "las conquistas hasta la Villa del Saltillo, Nuevo Reino de León y
demás Provincias Internas" .1

3. Que es urgente formar un vocabulario, que vendría a enriquecer la
escasa bibliografía existente.

Don José Antonio Cordero, Gobernador de la Provincia de Coahuila,
"los esperaba con sus tropas y las de este Reino" en Aguanueva. (Cossío.)

4. Que la investigación lingüística no puede prescindir de la investigación
histórica.

"El día siete de enero se avistaron las fuerzas insurgentes y a poco comenzó la lucha; pero apenas iniciada, la tropa a las órdenes de Cordero
se pasó al enemigo." (Roel. )

1. Que hace falta realizar una intensa investigación oral en la region
noreste, a fin de recoger material, que lo hay; en abundancia.

1
Sigo aquí a dos distinguidos historiadores y publicistas de Nuevo Le6n: Licenciado don Santiago Roel y don David Alberto Cossio.

426

427

�Días antes el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n "intentó juntarse
con el Gobernador del Nuevo Santander. . . a fin de discurrir ambos la
manera de salvar sus Provincias del inminente peligro que las rodeaba, pero
al llegar a San Mateo del Pilón ' quiso antes saber el resultado del ataque
de Jiménez a Aguanueva".
"Sabedor Santa María del desastre sufrido por Cordero", desistió de su
viaje. Optó por celebrar un "Consejo de Guerra que Jo orientara en aquellas
críticas circunstancias". (Cossío.)
Mucho se ha especulado sobre el "Consejo de Guerra". David Alberto
Cossío afirma que "no se tienen noticias acerca del Consejo de Guerra que
se menciona". El licenciado Roel asienta que "Santa María al tener noticia
del desastre ... reunió una junta de guerra y en ella se acordó dispersar las
tropas del gobierno y declararse todos por la Independencia".
¿ Quedó constancia de la "junta de guerra"? ¿ Se consignó el suceso en

algún expediente del archivo local?
Revisé los legajos de 1811. No encontré noticia de la "junta de guerra";
pero en uno de ellos tuve la fortuna de hallar abundantes datos relacionados
con los sucesos de aquella época. Intento referirlos.
Don Pedro José Borrego, Receptor de Alcabalas Reales en el Valle del
Pilón, necesita "certificar.. .las justas circunstancias que (lo) estrecharon,
en diez y ocho horas, que por orden superior (fue) Subdelegado, en tiempo
de la insurrección, a tomar la resolución de quitar a los individuos de este
vecindario algunos caballos... para habilitar y echar de esta jurisdicción a
los reos insurgentes que introdujo el Sr. Capitán y Segundo Comandante
de esta Provincia, D. Pedro de Herrera. ..".
Para justificar la requisición de cabalgaduras apela al testimonio de cinco
vecinos de San Mateo, los señores don José Ignacio Benavides, don Juan
Barbosa, don Rafael Gil de Leyva, Br. don José Ignacio Báez Benavides,
cura del Valle, y capitán don Juan José de los Santos.•

insurgentes con un Capitán llamado Rafael Hermosillo, que V1nieron en
calidad de reos, conducidos por la tropa de la Provincia y. . . hallándose
en este Valle el Gobernador D. Manuel Santa María...D. Pedro Herrera
le entregó los reos".
Gil de Leyva informa que los insurgentes "estuvieron arrestados en la
casa del Estanco Viejo".'
Coincidiendo la entrega de los "reos" con la noticia del desastre de Aguanueva, la suerte que coni.eron los prisioneros de guerra tomó rumbo in-

esperado.
Las disposicion_es que dictó Santa María, afectado hondamente por el
desastre sufrido en Aguanueva, causaron impacto en toda la Provincia, especialmente en el Valle del Pilón.
Manifestaciones concretas de tal impacto son los sucesos que en el citado
Valle se desarrollaron.
De la dispersión de las tropas y sus consecuencias en el vecindario de
San Mateo, nos enteran los vecinos, que declaran:

"A las once del día doce de enero se fue una Compañía de los tlaxcaltecas de Boca de Leones que allí mismo (en la casa del Estanco Viejo)
estaba acuartelada. ..y no vió soldados que los custodiasen" indica el tercero
de los testigos.
"Para la misma tarde observó que ningún militar estaba sobre las armas
porque se habían retirado sin gobierno."
"La tropa no estaba con el arreglo debido porque el Gobernador Santa
María se desatendió de todo." (2)

A fin de que la narración conserve su originalidad y realismo, dejamos
la palabra a los vecinos.

"No me acuerdo, a punto fijo (expresa el Párroco) qué personas de autoridad y respeto quedaron en este Valle cuando la dispersión de las tropas,
fuga de los europeos y libertad de los prisioneros. No pasarían de cuatro
los sujetos que quedaron en estas circunstancias, todos llenos de consternación y sobresalto."

A Benavides "le consta haber visto en este lugar sesenta y tres hombres

"Me consta, añade, que en el mismo día (que) se dispersaron las tro-

Antiguo vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, N. Le6n.
1 En el curso de la narración los identificare.mos con los números:
11 2, 3, 4 y 5,
respectivamente, cuando no los nombre.
1

428

Plazuela del Embudo" ( hoy de Juárez), a la
media cuadra, calle de por medio. (Mapa del Br. don José Antonio Gutiérrez de

• Casa ubicada al poniente de la

11

Lara.)

429

�pas.•.s6lo qued6 el Capitán D. Juan José de los Santos con su Compañía
acampado en el pueblo de Concepción."
El cambio ideológico del Gobernador trajo consecuencias inmediatas para
los insurgentes. En los testimonios se lee:
"A las tres de la tarde, el mismo Sr. Santa María pas6 a la casa en donde
estaban arrestados y... les dijo:
-Hijos míos ¿ están ustedes conformes de sujetarse a las 6rdenes de D.
Ventura Ram6n?
-Respondieron todos que sí."
"Con esto se volvi6 el Gobernador a su casa, mand6 ensillar y se fue
para la Punta de Lampazos, pero luego se supo que para Monterrey." (1)
"Después que desocupó dicho señor Santa María la casa en que estuvo
posado se pasaron los insurgentes a ocuparla." (3) 5 El propio Gobernador
"les franque6 la casa". (4) A ella "los llev6 D. Ventura Ram6n, metido
el sol". ( 1) En la casa que Je sirvi6 de hospedaje, Santa María "dej6 dos
cañones cargados". (5)
Alojados los insurgentes en la nueva casa, "ellos mismos pusieron centinela
en la puerta, sin arma porque no la tenían". Luego "sin dar parte alguno
a Don Ventura Rarn6n ni a D. Pedro Borrego se hicieron de los cañones...
los descargaron para reconocerles la pólvora y los volvieron a cargar... avocando uno para el zaguán y otro para el corral. Vi6 --el mismo declaranteque en sus frazadas metían piedras del río a la casa, indicios que le parecieron
malos. . . y que habiendo visto todo esto pas6 a la casa de su primo, el Sr.
Cura Báez Benavides y . .. le dijo todos los movimientos dichos". ( 1) ·

Ya daremos noticia del resultado que tuvo la informaci6n que recibi6 el

No era para menos. Los vecinos del Pil6n tenían una imagen aviesa de
los insurgentes. Un comerciante de la regi6n, don José Ma. Plaza, trajo
noticias, en el mes de noviembre, de la "toma de Catorce; Cedral y Matehuala por los revolucionarios de Iriarte y de Canal. . . Decía que todos
éstos cometían espantosos atentados con las mujeres y robaban y mataban
sin clemencia" (Cossío, ob cit.).
¿ Cuál sería la conducta de los insurgentes con los vecinos de San Mateo?

Noche de vigilia en el Valle del Pil6n
"Para las ocho de la noche, ya los insurgentes tenían la puerta cerrada
y el postigo abierto, avocados los dos cañones para la calle y dobles centinelas con armas de fuego. . . que no sabe quién se las prestó", declara
el testigo Gil de Leyva.
Los insurgentes tomaban más precauciones de las necesarias. ¿ Qué esperaban?
"La causa de la preparación de los insurgentes era por temor al asalto
de D. Domingo de Allende,8 porque supieron que dicho señor había dicho
que era bueno degollarlos." ( 3)
"Después de la oraci6n en la noche del mismo día ( expresa Benavides)
entró Hermosillo a la casa del declarante, que es una pieza de la misma
en que estaban posados, estando presente el Br. D. José María Santa y les
dijo.. .que si tantito le hacían daría asalto esa noche en las casas de los señores europeos; que a súplicas suyas y del citado Padre Santa se contuvo...
También les dijo que si no lo auxiliaban con bestias suficientes para su
destino le sería preciso tomarse la autoridad de quitarlas."
El recelo era mutuo

párroco.
La situación de los insurgentes había cambiado radicalmente. Su llegada
al Valle en calidad de "reos" desert6 la natural curiosidad entre los vecinos.
Pocas horas después, liberados los prisioneros de guerra, "la consternación
y el sobresalto" hicieron presa de europeos y de los criollos "principales".

A juicio del Br. Báez Benavides los insurgentes se apoderaron de los cañones "pretextando, para cohonestar su hecho, que temían ser invadidos
por los europeos". Sobre la petición de caballos asienta : "Se hubieran tomado la libertad de proveerse de cabalgaduras por la fuerza, cuyo depravado

• Estaba construida sobre un amplio solar, por calle de las "Chatas" (Juirez en
la actualidad), frente al terreno donde se halla el edificio escolar "Antonio de la
Garza García".

• Subdelegado en el Valle de la Mota (hoy general Ter.in). "Capitán de las
milicias urbanas. . . sujeto recomendable y enteramente opuesto a las ideas de su
tumultuario primo", el Caudillo insurgente don Ignacio Allende (Santa María).

430

431

�intento no era fácil de resistir, así por los que eran adictos a su causa,

como por el apoyo de sus tropas que estaban casi entrando a esta Provincia,
exhausta de fuerzas que oponer''.
Impresionado por los informes de sus observadores acerca de los movtmientos e intenciones de los insurgentes "le avis6 a D. Pedro Borrego para
que éste viera qué medio ponía en que no hubiera una desgracia". Hizo
más, realiz6 un acto temerario que el mismo señor Br. consigna en estos
términos: "Hubo persona que me asegur6... intentaban invadir y saquear
las casas de los europeos prófugos, por cuya noticia tomé la resolución de
encerrar en mi casa 1 y custodiar con gente armada la pólvora y municiones
que también había dejado señor Santa María y que aun no había caído en
manos de los insurgentes".
¡ La que se hubiera armado si Hermosillo se da cuenta de la maniobra
del cura!

La convivencia no s6lo era intolerable, sino peligrosa. Los rumores sustituían a la comunicaci6n directa y franca entre Hermosillo y el Subdelegado. Amenazas, rumores, conatos y hechos creaban el ambiente adecuado
a la "desgracia" que pretendían evitar.
Propaganda insurgente. Los "adictos''

Debo advertir que no todos los insurgentes se recogieron a la casa que
les "franqueó" el Gobernador.
"Después de su libertad, en la noche y día siguiente paseaban muchos
de ellos por las calles y casas donde había vino...Platicaban con varios del
lugar, contándoles y seduciéndolos...que la causa de ellos era justa, que
podían defenderla, y lo contrario de la otra causa, que no era justa." (3)
"Se dispersaron por todo el lugar acompañados de la plebe. . . lo que
causaba bastante temor de un levantamiento." (4)
"La gente plebeya (parecía) dispuesta a defenderlos en caso de invasión.
Seducían al pueblo y con este apoyo intentaban proveerse y habilitarse de
cuanto les faltaba, echando mano de los muebles de los europeos que se
habían fugado o apresar a los que no se habían ido." (5)
' La casa que "franqueó" Santa María a los insurgentes lindaba por el sur con
el solar de la Iglesia

432

El Receptor de Alcabalas Reales anota en su petición: "y se oyeron voces en el público y cuerpo de gente plebeya indicativas de una verdadera
señal de seducción, expresando que ellos habían ganado estos lugares y
que debían mandar y dominar".
No se necesita gran capacidad imaginativa para representarse el cuadro
que ofrecía el vecindario del Pilón la noche del doce de enero de 1811:
rumores y noticias, a cual más alarmantes, se colaban en todos los hogares.
Las "pláticas" de los insurgentes con la "plebe" que los seguía llenaban las
estrechas calles que circundaban la "Real Plaza". Pasos y voces se alejaban
de vez en cuando del centro e invadían las dos calles más prolongadas que
salían como antenas de un núcleo. Y el ir y venir se repetía. Al sobresalto
de las primeras horas de la tarde sucedía una tensión creciente de los insomnes moradores.
El vecindario velaba en espera del "asalto" insurgente. Los hombres de
Hermosillo no pegaban los párpados ante la amenaza de "degüello". Los
vecinos espiaban los movimientos de su huéspedes; éstos, por su lado, mantenían el oído atento a las más insignificantes expresiones que del campo
contrario recogía y propagaba la "plebe".
Los insurgentes cumplían su función de emisarios en área muy reducida
y en condiciones adversas: la mayor parte de su auditorio lo constituía la
"plebe".
A juzgar por las expoS1c1ones de los cinco declarantes, los criollos eran
refractarios a la propaganda insurgente, de la que hablan con ligera ironía.
Criollos y europeos sostenían entre sí, con frecuencia, enconados litigios por
diversas causas (por linderos de tierras, en particular), pero se mostraban
solidarios ante la acción insurgente que atentaba contra el régimen del que
formaban parte.
Sobre este punto no hay discrepancias entre los testigos. Recapitulemos
las exposiciones alusivas:
"Los señores europeos se salieron de sus casas a tomar seguridad..." ( 1)
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y para poner su persona en seguridad." (2)
"La prevención de soldados era para sujetarlos en caso de que acometieran a las casas de los europeos." ( 3)
Se refiere esta última al oficio que el Subdelegado, don Pedro José pas6
433
humanitas.-28

�al capitán De los Santos "pidiéndole auxilio de los soldados que babia en el
pueblo de Concepción ... Vinieron éstos, los pusieron de centinelas y a los
insurgentes los metieron ... diciéndoles que no tuvieran recelo alguno". ( 1)

obedecer, pretextando que pudieran ser sorprendidos en algún paraje dificultoso ... que se estarían en el Valle hasta que las tropas de la insurrección llegaran para reunirse con ellas". (5)

No obstante la presencia de los soldados la desconfianza persistia en la
mañana del dia siguiente: "Temiendo esto mismo dicho Padre Santa estando en el canon de la misa le mandó al declarante (que es el sacristán
de la Iglesia) que fuese a avisarle a dos europeos que asistieron a oirla,
que luego que recibieran la bendición se retiraran donde (sic) no los vieran
los insurgentes, no hicieran alguna tropelía con ellos." (3)

"El Gobernador. . . teniendo por bastante su excusa. . . también ordenó
que pudieran pasarse a reunir al Cuerpo de Ejército o aguardar en este
Valle para incorporarse." (4)

Para explicar la solidaridad entre criollos y europeos el señor Cossio sostiene una interesante y bien fundada tesis, de la que participo. La consigno
en el capítulo final.

En cuanto a la pretensión de los insurgentes respecto a los bienes de los
europeos, no dudamos de que Hermosillo se hubiera apoderado, en caso
extremo, de lo indispensable para satisfacer las demandas de sus soldados.
¿Por qué no lo hiw?

El capitán realista afirma que los soldados de Hermosillo no se apoderaron de los bienes de los europeos, ni de sus personas porque él lo impidió:
11
"Los contuve, amenazándoles exterminio . .. , expresa.
El primo hermano del párroco declara que Hermosillo no asaltó las casas
de los europeos, porque "a súplicas suyas y del Padre Santa, se contuvo..."
Me inclino por esta última inteivención. Lo dicho por el capitán no
pasa de ser una balandronada. En opinión del Br. Báez Benavides si los
insurgentes hubieran decidido quitar por la fuerza las cabalgaduras que
necesitaban "no era muy fácil resistir. . . por el apoyo que tenían de sus
tropas que estaban casi entrando a esta Provincia, ..".
Los insurgentes salen del Valle del Pü6n

Cuando Santa María libertó a los "reos" mand6 "que regresaran, con
una corta escolta para su resguardo, por el mismo camino que habían
traído" (4) ... "para la Boca,• donde entraron, lo que ellos no quisieron
• Habían llegado por el largo y estrecho cañón (llamado de Rayones} cuyo tfrmino es la "Boca", amplia abertura por donde el río del Pilón desemboca al Valle
del mismo nombre.

434

Ante la disyuntiva de "pasarse" a Monterrey o "aguardar en este Valle"
optaron por trasladarse a la capital de la Provincia. No sentian muy acogedor el medio de San Mateo, salvo en sus relaciones con la "plebe" y
quizás con algunos criollos.
Recordemos que Hermosillo había dicho "que si no lo auxiliaban con
bestias suficientes..." se "tornarla la autoridad de quitarlas". ( 1)
"Al día siguiente supo (el declarante) que D. Pedro Borrego mandó
quitar caballos para esta conducción." ( 1)

Ni Hermosillo, ni don Pedro José Borrego deseaban prolongar una convivencia saturada de amenazas y desconfianzas.

A punto de partir se suscitan dos incidentes que los testigos del Receptor
de Alcabalas Reales registran:
"No los podían juntar para sacarlos por andar embriagándose, pero D.
Ventura Ramón los juntó y encaminó" (2) expresa el más imparcial de
los informantes.
"Dos de ellos riñeron. . . en términos de haberse matado, Maldonado y
Altamira, a quienes contuvo el Cabo Marciliand', hace constar el capitán
De los Santos.

Al fin emprendieron la marcha. "Juntamente iba el Capitán D. Juan
José de los Santos, por delante con sus soldados." (3)
La distancia ideológica entre insurgentes y realistas se mide por las
expresiones del Receptor de Alcabalas y sus testigos; pero llaman la atención, por lo duros e injustos, los calificativos que don Pedro José y el capitán
De los Santos aplican a sus adversarios.
"La provincia que por mí se tomó (asienta el primero). . . fue el medio
más prudente para libertar a este pobre Valle ... y quitar semejante peste
del mismo. .."

435

1

�"Esta clase de gentes (declara el segundo) en calidad es un agrego de
canallas, sin policía, crianza, ni miramiento, siendo tanta su depravada intención...que en el camino para el Guajuco encontramos el avío de caballada y mulada perteneciente a Don Vicente Parás 9 (y) quisieron quitar
este avío y tomárselo ellos, en cuyo lance los contuve..."
El espíritu de la época habla por boca del Receptor de Alcabalas y sus
testigos: describen a Santa María y a los insurgentes, enfocan hechos, puntualizan detalles con criterio casi unárúme. Pero hacen algo más: se autodescriben. La congregación vecinal de San Mateo aparece, en los comienzos
de la Guerra de Independencia, con las ideas, con los prejuicios políticosociales, con la mentalidad de un pueblo norteño, integrado por europeos
y criollos, con su "plebe" de mestizos y otras "castas".
Los insurgentes son "reos" porque rompen con la tradicional sumisión.
Sin embargo. •.

Entre los cinco testimonios sobresale el de don Juan Barbosa. Es el suyo
un testimonio objetivo hasta donde es posible en aquel tiempo y en aquel
medio. Rectifica la imagen de insurgentes y "plebe" que trazan sus coetáneos. Su independencia de criterio es notoria como lo revelan los párrafos
que traslado:
"No le consta que (los insurgentes) se repartieran por las casas, sino que
andaban por la calle."
"No oyó voz alguna que indicase insurrección, sino confusión en la gente,
sin saber a qué atribuir esto."
"A la plebe de este Valle no le advirtió movimiento alguno ni inclinación a fomentar levantamiento, si no es que a la novedad de ver a estas
gentes iban varios por curiosidad a verlos, pero que no se sabe si en secreto
platicaban cosas malas."
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y poner su persona en seguridad."
"Cuando salieron de este lugar golpeó (D. Ventura Ramón) a uno de
los insurgentes que se resistía a seguir para Monterrey, por ebrio."
• Asturiano, padre del primer Gobernador Constitucional de Nuevo León.

436

"Los insurgentes estaban con alguna sujeción al jefe que los condujo
a Monterrey."
El testimonio de Barbosa honra al vecindario de San Mateo.
Termina la aventura que protagonizaron don Rafael Hermosillo y sus
sesenta y tres insurgentes con el breve informe que incluye en su testimonio
el capitán don Juan José de los Santos:
"El oficio que lle~~ para el Comandante de Armas de Monterrey (anota),
a efecto de que recibiera los reos, se lo entregué al Gobernador Santa María,
que se hallaba en su capital."
En calidad de "reos" los introdujeron al Valle del Pilón y como "reos"
los entregaron en Monterrey al mismo que los había liberado.
Colateral

La personalidad de don Manuel de Santa María.
¿ Por qué el Gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León se
declaró insurgente?

No pretendo explicar la conversión ideológica de este español que abandona el partido realista para acompañar a nuestros próceres en su lucha
por la libertad. Es la curiosidad la que me lleva a preguntar: ¿qué vivencias sacudieron la personalidad de Santa María ante la Revolución de Independencia?
Examinemos lo poco que ha llegado a nuestro conocimiento sobre tan
señalado personaje.
Don Lucas Alamán le dedica algunas líneas en su Historia de México.
Textualmente expresa: "Además de estas causas existen en el archivo general, unidas a las de Abasolo, (la) de D. Juan Bautista Carrasco...y la
de Santa María, caballero hábito de Santiago y Gobernador interino de
Nuevo León; todas contienen noticias muy circunstanciadas sobre los sucesos...y sobre la parte que en ellos tuvieron los declarantes".
Don David Alberto Cossío, en su monumental Historia de Nuevo León,
presenta a Santa María con los rasgos sobresalientes de su personalidad
reseña la serie de hechos que influyeron en el Gobernador y, además con~

437

�signa los pasajes más significativos de las cartas que escribi6 bajo la presi6n
de los acontecimientos. No formula conclusiones, pero las sugiere.
En seguida la síntesis de su investigaci6n.
Santa María fue hijo de un sevillano. Para el año de 1809 figuraba con
el grado de Sargento Mayor del Regimiento Provincial lla.mado "Dragones
de San Carlos", establecido en Cedral.
Entre los rasgos más salientes de la personalidad de San María anota:
carácter bullicioso, un poco socarr6n y afecto a las francachelas, de genio
burl6n y festivo...Carecía de grandes recursos de inteligencia y de acci6n.
De su época de gobernante sabemos que en los primeros tiempos de su
actuaci6n vivi6 de acuerdo con su alegre modo de ser; pero que sus capacidades de dirigente se pusieron a prueba al estallar la Guerra de Independencia.
Don Félix María Calleja del Rey le pide, desde San Luis Potosí, el contingente veterano del Nuevo Reino. Por otra parte, el Ayuntamiento de
Monterrey demanda de Santa María "acuerdo rápido para proteger los
intereses del Reino". Hasta entonces "vino a percatarse de que era muy
difícil entenderse con el carácter absolutista de los vecinos de esta Provincia".
Y aquí la tesis del señor Cossío sobre la idiosincrasia de los vecinos del
Nuevo Reino que explica (o trata de explicar) la solidaridad entre criollos
y europeos ante la acci6n renovadora de los insurgentes. Atribuye su modo
de ser a tres circunstancias: al aislamientó, muy marcado, en que vivían
estos provincianos, causa de la indiferencia con que veían los acontecimientos
que no afectaban su patrimonio, a "tantas dolorosas pruebas de penuria
y guerra bárbara" que modelaron "el espíritu de sus habitantes, conservador
por excelencia", y en tercer lugar "al hecho de que mucha sangre española,
conservada más puramente en algunas comarcas de esta parte del país, entonces dominaba generalmente aquí".
En mi concepto, la historia de la colonizaci6n de esta tierra confirma
la tesis del señor Cossío. El asentamiento de los inmigrantes fue cruento. La
extinci6n de los aborígenes, casi completa.
Mas, continuemos con Santa María. A cada noticia adversa aumentaba

su desaliento.

"Sigo disfrutando de una vida bastante aciaga (escribe al Intendente de
San Luis Potosí) . No es esto para mi honrado carácter, opuesto al sistema
reconcentrado en los corazones de ·estos habitantes."
"Yo no he nacido para mandos políticos, aislados y sin recursos" escribe
más adelante. "No puedo menos que suplicar a V.S. tenga la bondad, ordenándome entregue el mando, pase a engruesar las filas de esas tropas."

En estas líneas descubre su nostalgia por la vida de soldado para la que
había nacido. Quizás tal añoranza contribuy6 en mayor grado que las noticias de los desastres, más profundamente que el choque de su "honrado
carácter'' con el "opuesto sistema" de sus gobernados, más todavía que el
aislamiento de que se quejaba, más, en resumen, que todos los hechos que
enumera el historiador contribuy6, repito, este factor emotivo en la grave
decisión que tom6 Santa María. Y a la vida de soldado volvió.
¿ Es posible el cambio de Santa María como consecuencia de la serie de
hechos enumerados? ¿Había antecedentes lejanos?
No se tiene noticia de que los suyos pusieron obstáculos a su carrera
militar y política. Al contrario, los estímulos no faltaron. Su promoci6n
a Gobernador lo demuestra. Resulta difícil creer que para Santa María la
causa realista estaba perdida definitivamente, que la única salida se hallaba
en pasarse al campo insurgente, lo que significaba cambiar patrones de
vida, romper vínculos personales y de familia. Más aún, se disponía a combatir a los que apenas el día anterior eran sus "amados" jefes o compañeros,

a destruir el sistema que lo había formado.
Motivaciones muy fuertes, ignoradas todavía, han de haber impulsado
el proceso ideol6gico de Santa María al cambiar de partido, sin desconocer
que los factores enunciados fueron coadyuvantes de primer orden en el
cambio. ¿ Cuáles fueron sus sueños, sus ideales en las etapas formativas
de la vida?
En el Valle del Pilón, Santa María cierra la etapa más larga de su existencia con una serie de actos irreversibles: dispersa las tropas del gobierno,
dispone la libertad de los prisioneros insurgentes, les franquea su casa, los
provee de armas y los pone bajo la protecci6n de don Ventura Ramón,
uno de sus mejores subordinados. Santa María libertó y arm6 a los enemigos
del régimen que hasta aquel día doce de enero represent6.
El Gobernador regres6 a Monterrey en calidad de insurgente.

El ánimo del Gobernador sufría alteraciones que revela en sus cartas.

439
438

�El capitán don Rafael Hermosillo

Su personalidad aparece velada en los testimonios. Sólo una vez hace
acto de presencia, pero basta con esa vez para darnos cuenta de que es
hombre prudente y audaz a la par. Si muchos de sus soldados salieron a
"pasearse" por las contadas calles del vecindario durante media noche fue,
sin duda, con su anuencia o disimulo. Los paseantes le servían de contacto
con la "plebe" y con los criollos, única fuente de noticias para orientarse
en aquel medio.
El ambiente era explosivo. Asombra que nada ocurriera al llegar los soldados realistas enviados por el capitán De los Santos a petición de don
Pedro José. Dócilmente se dejaron conducir los insurgentes, que andaban
de paseo, no obstante su embriaguez.

PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCIÓN FRANCESA
JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

La Historia cita el nombre de don Rafael Hermosillo después de su aventura en el Pilón. Volvió a su papel de emisario en Linares y el sur del

Nuevo Santander. Dos hechos consigna el señor Cossío: la prisión de don
Francisco María de Torrea, a quien Hermosillo amenazó de muerte y "el
secuestro de bienes del español D. Benito Pariente, de Linares".
El historiador Alamán nos entera del fin de las actividades de Hermosillo
en estas lineas: "Destacó Bustamante 10 un piquete de su tropa que alcanzó en Cadereyta y cogió a D. Rafael Hermosillo que hostilizaba por
aquel rumbo con una reunión de insurgentes".
El coronel don Juan Bautista Carrasco

Personaje insurgente de gran relieve. De su intervención en los acontecimientos de San Mateo queda un pequeño documento en el archivo
municipal.
Transcribo el breve, pero valioso escrito que dirige a los vecinos:
"No debieran V.V. incomodar a D. Pedro Borrego por los caballos que
V.V. franquearon a nuestros soldados, pues, inmediatamente que éstos lleguen al Saltillo se les devolverán cuanto antes -Dios guarde a V.V. muchos años-. Cuartel Subalterno de Monterrey y enero 20 de 1811."
Y es así como la lectura de un viejo expediente permite rescatar del
olvido un episodio más de la Guerra de Independencia.
• Realista conocido como el '1Capitán Colorado".

440

,

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANOO QUE ES conveniente la divulgación de la Historia Patria, a
efecto de que las nuevas generaciones conozcan nuestro origen, las luchas
de nuestros antepasados por legarnos un país libre y soberano, me he propuesto escribir pequeñas biografías de personas que por sus méritos en servicio de la patria, son dignos de recordación permanente.
Por fortuna, al lado de los sucesos dolorosos, de las acciones condenables,
existen acontecimientos gloriosos y hechos que nos obligan al respeto y veneración merecidos.

Una de las etapas de mayor trascendencia en la vida institucional de la
nación comprende la Guerra de Reforma seguida por la injusta intervención
francesa.
De esta dolorosa época correspondió a Nuevo León desempeñar un papel
brillante. Muchos de sus hombres se destacaron por su valor, decisión, capacidad y entrega sin reservas al servicio de la independencia nacional.
En este modesto trabajo, con la sencillez que corresponde a simples esbozos biográficos, presento las figuras respetables de siete insignes personajes.
GENERAL MARIANO EscoBEOO
Entre los personajes que se han significado en el Estado de Nuevo León
ocupa un lugar de honor el general Mariano Escobedo, cuyo nacimiento
441

�ocurrió el 16 de enero de 1826 en el rancho Labradores del Municipio de
Galeana. Fueron sus padres don Manuel Escobedo y doña Pilar Peña.
La formación de Escobedo se debió más que a estudios escolares a su
talento natural, a su carácter y a sus inclinaciones hacia las grandes empresas significativas del desprendimiento y el afán de servicio.
Su preparaci6n escolar fue precaria, por carecer el poblado de Gal"""."
de profesores capaces de instruir a la niñez y ".'e~os a la Juventud. Sm
embargo, Escobedo logro adquirir algunos conOClIIllentos d~ e~ucaaó~ . en
Monterrey en donde estudiaba su hermano Pablo en el semmano conciliar,
quien logro terminar la carrera sacerdotal.
Siguiendo los pasos de Escobedo se descubre en él al Autodidacta, cuya
facilidad para retener las lecturas a que era tan afecto lo llegaron a colocar
en un alto nivel intelectual
Durante el tiempo de su juventud, con residencia en Galeana '.e dedicó
a la agricultura y el comercio. Hacía viajes frecuente'. a poblaciones del
interior del país con fines comerciales interesándose, sm quererlo, por las
cuestiones políticas del país que se platicaban constantemente.
Entre los asuntos de mayor categoría de que tuvo conocimiento fue lo
relativo a las relaciones de México y Estados Unidos del Norte. Cuando
el general Pedro Ampudia, jefe militar de Nuevo León, envió a los preaidentes municipales con fecha 14 de septiembre de 1846 una circular en
la que disponía que de todos los hombres capaces para las armas se presentaran en Monterrey a efecto de estar en . condiciones de hacer frente al
invasor, entre los hombres que salieron rumbo a Monterrey iba Mariano
Escobedo.
Incorporados todos ellos a las tropas defensoras de la ciudad combatieron
duramente los días del 21 al 24 del mismo mes de septiembre, iniciándose
en esta forma en la carrera de las armas que habrían de darle dolorosos
descalabros y grandes satisfacciones.
Rendida la Plaza de Monterrey salieron las tropas mexicanas conservando
sus armas, en alto la Bandera Nacional y a tambor batiente. Gran im_presión
caus6 a Escobedo aquel desastre, sintiendo al mismo tiempo la convicción
de continuar la lucha en defensa de la patria. Pocos días después formando
parte de un pequeño contingente comandado por el capitán Francisco
Martínez Salazar, derrotaron a una compañía integrada por norteamericanos
en el cañón de Santa Rosa cercano a Galeana, haciéndole 37 prisioneros.
442

Durante la dolorosa etapa de la guerra con la uruon Norteamericana,
Escobedo continuó prestando sus servicios en las fuerzas del general José
López Uraga quien lo ascendió a alférez.
Hecha la paz entre México y Norteamérica, Escobedo continuó en las
milicias combatiendo las incursiones frecuentes de los indios bárbaros. Al
efecto se fonnaron en Galeana dos compañías de caballería actuando Mariano Escobedo en una de ellas con el grado de subteniente. Participó en
diversos combates que dieron como resultado la ausencia de los indios.
En atención a sus meritorios servicios obtuvo sucesivamente los grados de
teniente y de capitán de caballería, éste último firmado por el general
Pedro de Ampudia.
Magnífico entrenamiento para lo que le esperaba. El Gobierno absolutista de Santa Anna había llevado al pueblo a la desesperación. Con olvido
de todo principio de orden y de justicia no cabía otro camino que el de la
insurrección. Así fue que al lanzarse el plan de Ayutla, de todas partes
respondían los levantamientos, máxime cuando figuraban como directores
los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort, de gran prestigio.
Vidaurri, en su carácter de secretario general de Gobierno se puso sigilosamente en comunicación con los sublevados, y no fue sino un año después
cuando asumió una actitud francamente rebelde. El Plan de Ayutla se expidió el lo. de marzo de 1854 y Vidaurri salió de Monterrey hacia Lampazos, en donde Jo esperaba el capitán don Juan Zuazua, persona de gran
habilidad de organización y de dotes especiales para la guerra.
Con un buen contingente de hombres bien armados atacaron Monterrey
tomándolo sin dificultades. Aun cuando Vidaurri se había comprometido
a reconocer eJ Plan de Ayutla, a su movimiento lo tituló "Restaurador
de la Libertad". Asumió el Gobierno del Estado constituyéndose a poco
andar en cacique del norte. Ayudó mucho en la guerra de tres años; pero
se convirti6 en una rémora, primero en la guerra contra la Intervención
Francesa, para después, en los momentos más difíciles, declararse amigo
de la Intervención.
Para Escobedo el cumplimiento del deber era su norma. Encargado del
sector de Galeana organizó un buen contingente, el que, unido al de igual
grado, don José Silvestre Aramberri, que operaba en doctor Arroyo, incursionaron por Matehuala y otras poblaciones potosinas, combatiendo en Dr.
Arroyo con fuerzas del general Valentín Cruz, Gobernador santanista de
Coahuila, derrotándolo.
443

�Entre tanto Vidaurri, todavía en actitud de lealtad, sabedor de que el
general Guitian marchaba hacia Saltillo en auxilio del general Cruz, llamó
a Escobedo a Monterrey formando una columna en la que participaron
además Zaragoza y Pedro Hinojosa. El ataque a Saltillo ameritó un gran
esfuerzo; pero cayó en poder de Vidaurri.
Siguieron para Escobedo duras jornadas en el interior del pais a las
órdenes del general Juan Zuazua. Triunfaron en cuantos encuentros sostuvieron con los santanistas, y después de tomar San Luis Potosi, victoriosos,
regresaron a Monterrey.
De nueva cuenta, incorporado a !as fuerzas de Zuazua, sostiene combates
en San Luis Potosí y en otras poblaciones, hasta tomar la Plaza de Zacatecas. Se estaba en plena guerra de la Reforma, en la que conservadores
y liberales sabian que en ella se liquidarla una de las dos facciones, asi es
que se luchaba con ardor.

El papel de Escobedo, con Zuazua, Zaragoza, Degollado y González
Ortega, fue de alta importancia. Con el triunfo alcanzó el grado de coronel
Después vino la Intervención Francesa, siendo su actuación tan brillante
que mereció lucir el grado de general de división. Correspondió a él la
designación de general en jefe del sitio de Querétaro significativo del derrumbe del llamado Imperio Mexicano, con el fusilamiento en el Cerró de las
Campanas, de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante toda su vida el general Mariano Escobedo hizo honor a las glorias conquistadas en los campos de batalla. .Sobrio, honesto y de impresionante modestia, a pesar de haber conquistado puestos como los de Gobernador de Nuevo León, Gobernador de San Luis Potosi, Ministro de la
Guerra, Senador...
Murió a los 76 años de edad en Tacubaya, D. F. En sesión solemne de la
Cámara de Diputados fue declarado benemérito de la patria. Su nombre
está escrito en el frontispicio del salón de sesiones de la Cámara. Sus restos
descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

ción pública a quienes, a costa de grandes sacrificios, nos dieron bases sólidas
en que descansa nuestra nacionalidad.
Las nuevas generaciones no conocen a nuestros prohombres, ni se preocupan por conocerlos. Existe en este particular una lamentable deficiencia
que se inicia en la educación primaria y continúa hasta la universitaria.

U no de esos hombres que merecen recordación eterna es el general y
licenciado Lázaro Garza Ayala. Su personalidad llena luminosas hojas de
la Historia Patria. Caudillo de limpia trayectoria actuó en los campos
de batalla con valor, pericia y dignidad, y en la vida civil se distinguió por
su talento, austeridad y honradez intachable.
Originario de Monterrey; nació en 1833. Hizo sus estudios en el Seminario
Conciliar siguiendo la carrera de abogado, la que abandonó cuando le faltaba poco para obtener el titulo.
El ambiente político y social de la época era calamitoso. Al desbarajuste
de la Administración Pública, regida por el dictador, general Antonio López
de Santa Anna, habla que agregar las carencias, aun para llenar !as más
apremiantes necesidades. Inquietudes y sobresaltos que parecían no tener fin.
Llegaron a conocimiento de Garza Ayala confusas noticias sobre un levantamiento en el Estado de Guerrero, en el que participaban los generales
Juan Alvarez e Ignacio Comonfort. Pero en el Estado durante el año siguiente al de 1854, en que fue iniciada la revolución de Ayutla, nada habla
sucedido que indicara alguna acción contra el Gobierno.
Gobernaba el Estado el general J er6nimo Cardona y fungía de secretario
general de Gobierno el señor Santiago Vidaurri, a quien se atribulan cualidades de gran inteligencia y actividad. Para Vidaurri había llegado el
momento de actuar por propia cuenta.
A mediados del mes de mayo de 1855 salió de Monterrey sigilosamente
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua con un regular
número de hombres armados. En plan rebelde reunieron cuantos elementos
tuvieron a mano, lanzaron un manifiesto desconociendo los Poderes constitui.

dos y avanzaron sobre Monterrey. Garza Ayala se unió a los rebeldes como
simple soldado.
GENERAL UCENCW&gt;O LÁZARO GARZA AYALA

Al tratar de nuestros caudillos se impone una penosa reflexión. ¡ Cuán
olvidados los tenemos! A medida que el tiempo avanza, se aleja de la aten-

444

El ataque a Monterrey se realizó durante los días 22 y 23 del mismo mes,
siendo para Garza Ayala el entrenamiento de una carrera que lo llevaría
a la conquista de la gloria. Su valor y pericia en el combate le valieron su
nombramiento de subteniente de la Guardia Nacional Móvil.
445

�El triunfo de las fuerzas de Vidaurri fue completo, revelándose Zuazua
como un verdadero estratega. Toda la tropa incluso el general Cardona
fueron hechos prisioneros. Vidaurri, por sí y ante sí, se declaró Gobernador
del Estado y comandante militar.

en Teziullán al enemigo fue enviado a la isla de la Martinica, de la que
regresó seis meses después. Año de 1864. Marchó al norte presentándose
a Juárez en Montem,y, siendo nombrado jefe politico del distrito del centro
del Estado.

Paso a paso fue conquistando Garza Ayala los grados militares hasta
obtener el de general de división, la más alta jerarquía en el ejército nacional.

En agosto de 1864 abandonó Juárez Montem,y, y Garza Ayala se incorporó a las fuerzas del general Miguel Negrete. Después operó a las órdenes del general Escobedo, jefe del Ejército del Norte. Por su capacidad
y pundonor Escobedo Je dio el mando de una división, pasando después a
desempeñar el cargo de segundo de él.

Dadas las proporciones de esta comprimida narración no es posible seguir
a Garza Ayala en las numerosas acciones de armas en que participó. En la
misma época de su enrolamiento en las filas del ejército liberal actuaban
ya, con grados de capitanes, mayores o tenientes coroneles: Juan Zuazua,
Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Miguel Blanco, José Silvestre Aramberri ...
Participó honrosamente en la toma, por las fuerzas liberales durante la
guerra de Reforma, de las plazas de Zacatecas, San Luis Potosí, Guadalajara y Calpulalpan, primero a las órdenes de Vidaurri, y cuando éste se
distanció del Gobierno Federal, con los generales Degollado, Zaragoza, y
González Ortega.
Durante la Intervención Francesa, a las órdenes directas del general Zaragoza asistió a varios encuentros previos a la batalla del 5 de mayo de
1862. En esa ocasión Zaragoza confirmó a Garza Ayala como jefe de su
Estado Mayor y además lo nombró secretario del Cuartel General. Su comportamiento durante la batalla fue diligente, valiente y esforzado. A él
correspondió redactar el ¡,arte oficial del triunfo enviado al secretario de
Guerra. El documento sobrio, claro y modesto, contiene este párrafo, que
encierra la grandeza de aquella acción de armas: "Las Armas Nacionales,
C. Ministro, se han cubierto de gloria por ello felicito al Primer Magistrado
de la República, por el digno conducto de usted; en el concepto de que
puedo afirmar, con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al
enemigo el Ejército Mexicano, durante la larga lucha que sostuvo".
Continuó operando Garza Ayala en terrenos de Puebla, Tlaxcala y Guem,ro durante un año, hasta encerrarse en la ciudad de Puebla a las órdenes
de González Ortega. El sitio se prolongó durante 62 días, del 16 de marzo
al 17 de mayo de 1863. Rendida la plaza al general Forey, destruido todo el
armamento, quedaron los jefes y oficiales prision~ros. Se les envió rumbo
a Veracruz, logrando muchos de ellos evadirse, entre los que se contaba
Garza Ayala.
Siguió en la brega y prisionero de nueva cuenta, al resistir con su brigada

446

Su brillante actuación le valió el elogio de Escobedo. A su lado participó
en los principales hechos de armas que significaron el triunfo de la República, triunfo rubricado por Escobedo en Querétaro al tomar la plaza.
Fusilados Maximiliano, Mejía y Miramón el país se encauzó por el camino de la paz.
Tuvo Garza Ayala la oportunidad de prestar sus servicios del orden civil
demostrando dotes de estadista. En 1869 substituyó temporalmente en el
Gobierno del Estado al general Jerónimo Treviño. Por elecciones popularea
volvió al poder, gobernando de 1887 a 1889.
Desempeñó el cargo de Presidente del Tribunal de Justicia del E.stado,
dándole la personalidad que le correspondía, y cuando, alejado ya de las
contiendas politicas se dedicó a la práctica de la abogacía, se le respetaba
y admiraba por la limpieza de su actuación.
A los 77 años de edad, el 3 de mayo de 1913 dejó de existir. De él se
puede decir que fue grande en la guerra, justo, noble y venerable en la paz.

GENERAL ALBINO ESPINOSA

Pocas noticias se tienen de la preparación escolar del general Albino
Espinosa. Se le considera originario de San Luis Potosí, pero como su actuación militar la hizo durante los once años que participó en la guerra de
tres años y en la siguiente de la Intervención Francesa, casi en su totalidad
con jefes militares de Nuevo León, identificándose con ellos se le considera
formando parte de la pléyade de ilustres nuevoleoneses que dieron su capacidad, bienestar y vida por la causa republicana, como Escobedo, Zaragma, Zuazua, Naranjo, Pedro Martínez, Jerónimo Treviño, Lázaro Garza
Ayala, José Silvestre Aramberri, Ruperto Martlnez ...

447

�Impulsado por su deseo de servir a la patria se presentó a Escobedo en
el rancho de El Berrendo, del municipio de Charcas, S. L. P. Su aspecto
juvenil, inquieto e inteligente causaron en Escobedo magnifica impresión al
grado de nombrarlo desde luego alférez.
Con entereza y afán de servicio pronto se hizo al ambiente de las armas
conquistando la amistad de los superiores y el cariño de los soldados. Siempre acudía al lugar a que se le destinaba con valor sereno y un espiritu de
compañerismo dispuesto a ser útil.
Después de recorrer con Escobedo la región de Matehuala y el sur de
Nuevo León, llegó a Monterrey, en donde el nombre de Santiago Vidaurri
era signo de mando y de triunfo.
En lo militar Zuazua era quien disponía de los movimientos de los contingentes liberales, después de las consultas con Vidaurri. Como el cacique
norteño, don Santiago Vidaurri, había dominado el Estado de Coahuila
y pretendía hacer lo mismo con San Luis Potosí y Tarnaulipas, sus tropas
incursionaban por esos territorios con cualquier pretexto.
En el secreto de estos planes estaba el general Zuazua, su brazo derecho,
que sabía mandar y hacerse obedecer sin necesidad de usar procedimientos
dictatoriales. De extraordinaria capacidad en ataques militares estaba atento
a los movimientos y necesidades de los grupos o secciones a su mando. Para
cada ocasión designaba al indicado. Cuando tuvo necesidad de enviar recursos en efectivo a la guarnición de Venado, S. L. P. designó al teniente
Albino Espinosa, en quien reconoció valor . y honradez a la vez suponía,
como así era, que conocía la región. Con una pequeña escolta Espinosa
llevó 20 mil pesos al lugar indicado sin contratiempo alguno.
Comisionado para reclutar voluntarios, reunió una compañía a tiempo
que llegaba el nombramiento de capitán. Participó en el combate de Montesillos a fines de agosto de 1855, logrando mantener a su gente dentro
de una admirable disciplina, a pesar de haber sufrido la primera derrota.
Cumplida la misión que se le encomendara volvió a Monterrey incorporándose al batallón que comandaba e coronel Ignacio Zaragoza. Tomó
parte en todos los combates sostenidos en contra de los santanistas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

4

Implantada la Constitución de la República a partir del 5 de febrero
de 1857, y electo presidente el general Ignacio Comonfort era de suponerse que se impusiera la paz; pero no fue así. Los conservadores enarde-

448

cidos por la derrota sufrida volvieron a agitar al pais, y mediante una
labor de intrigas lograron que Comonfort desconociera la Constitución que
habla jurado sostener. En seguida fue depuesto por fuerzas de Márquez
y Zuloaga.
En defensa del orden constitucional el coronel Juan Zuazua salió de
Monterrey al frente de una columna rumbo al interior del pais. Con él
iban Zaragoza, Naranjo y Espinosa. Entre los combates que sostuvieron
con éxito son de citarse el de Puesto de Carretas, del 17 de abril de 1857 y
la toma de Zacatecas el 28 del mismo mes. El valor y pericia de Espinosa
le valieron el ascenso a comandante, que le confirmó poco después el ge.neral Degollado.
En Jalisco, por disposición del general Degollado fue incorporado a la
brigada del general Miguel Blanco participando en los combates de Atentique, Cuevitas, Guadalajara y Poncitlan.
Herido en uno de estos hechos de armas a fines de 185 7, después de su
restablecimiento se incorporó a las fuerzas del coronel Zaragoza participando en la toma de Silao y en la batida general del bajío hasta la entrada
de nueva cuenta a Guadalajara.
En constante actividad pasó el año de 1858. Para mediados de 1859 se
encontraba en San Luis Potosí a las órdenes directas del general Miguel
Blanco, cuyos efectivos formaban parte de la División del Norte, comandada por el general Ignacio Zaragoza.
Con estos contingentes, los de la División del Centro, y los propios el
general Santos Degollado, resolvió presentar combate a Miram6n en la
Estancia de las Vacas, cerca de Querétaro. El encuentro fue muy encarnizado, resolviéndose a favor de Miramón a causa de la desmoralización
de los soldados liberales al caer gravemente heridos el general Santiago
Tapia y el teniente coronel Albino Espinosa. El primero murió y eJ segundo
fue atendido en Querétaro salvándose gracias a su juventud y excepcional
resistencia física.
El 15 de agosto de 1860 la plaza de Querétaro quedó en poder de las
tropas liberales y Espinosa marchó .ª San Luis Potosí incorporándose una
vez más al movimiento constitucionalista. Las circunstancias prevalecientes
lo obligaron en diversas ocasiones combatir contra la reacci6n. En un com~
bate efectuado el 4 de septiembre de 1861 defendiendo Espinosa la plaza
de San Luis del ataque del reaccionario Leonardo Márquez, por tercera vez
resultó herido.
449
humanitas.-29

�Si la reacción prácticamente había sido reducida a su mínima expresión,
y consciente de su incapacidad para conquistar por sí misma el Poder
solicitó y obtuvo la ayuda indigna de Francia. Otra vez Espinosa entro
a la lucha: combatió a los franceses y a los mexicanos renegados en la
Cumbres de Acutzingo, en la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla y
en los diversos combates que antecedieron al sitio de Puebla al año siguiente.
Ya con el grado de coronel regresó a San Luis Potosí en donde se dedicó
a reorganizar el ejército para hacer frente a la avalancha que se les venía
encima. Designado jefe de la corporación al general José López Uraga, salió
con él y al atacar a Morelia recibió un balazo en el antebrazo izquierdo.
Fue tan significativa su bravura que mereció se le otorgara el grado de
general.
Antes de la defección de López Uraga fue distinguido con el grado de
general de brigada, y al seguir Espinosa el camino del honor le ratificó ese
grado el general Arteaga, el 31 de julio de 1864. Pero su destino era el
del sufrimiento. En la derrota sufrida el 22 de noviembre de ese año en la
que salió herido, fue hecho prisionero por los franceses y enviado a Guadalajara de donde logró escapar, trasladándose al norte incorporándose a
las órdenes del general Escobedo en Matehuala.

En atención a los méritos conquistados y a la lealtad a la causa republicana de que había hecho devoción Espinosa, el general Escobedo lo
designó como Cuartel Maestre del Cuerpo Ejército del Norte, con fecha
16 de agosto de 1865.
Ya con ese carácter expedicionó por Nuevo León, Tamaulipas y San
Luis Potosí logrando triunfar en una serie de combates de gran significación.
Dominada la frontera por los liberales faltaba asestar al golpe definitivo
contra las rivalidades de los mismos republicanos en Tamaulipas. Marchó
Escobedo con fuerte columna para atacar Matamoros en donde se había
hecho fuerte el general Servando Canales. Espinosa estaba al frente de la
reserva. El ataque final se efectuó el 27 de noviembre de 1866 y al cargar
con su gente fue alcanzado por las balas del enemigo que Je causaron la
muerte. A dos días de distancia no pudo disfrutar de ese triunfo, ni del
definitivo alcanzado en Querétaro seis meses después. Su muerte consternó
a todos. Moría en plena juventud, pues apenas había llegado a los treinta
y dos años de edad.
Monterrey honra su memoria al bautizar una de las calles céntricas con
su nombre.
450

LICENCIADO SIMÓN DE LA

GARZA

MELO

Nuevo Le6n contribuyó en la guerra de Reforma y en la siguiente de la
Intervención Francesa con esclarecidos y numerosos militares ; en tratándose de civiles de relieve nacional, la cooperación fue escasa. Tal vez Oaxaca
haya sido el Estado que con más brillantez haya participado. No es del caso
averiguar a qué se debió esta situación, los hechos así lo determinan y basta.
Es por ello y por razones obvias de justicia incluir en la honrosa galería
de los prohombres de esa época al licenciado Simón de la Garza M:elo,
ejemplo de valor civil, de dignidad y firmeza de convicciones. Nació en
Monterrey el 24 de marzo de 1828. Todos los estudios los hizo en esta
misma ciudad: los primarios con un profesor particular y los secundarios
y profesionales en el Seminario Conciliar, que gozaba de justificada fama
por la planta de letrados dedicados a la enseñanza. De esa institución salieron los más famosos abogados de aquella época.
El abogado tenía un radio de acción muy limitado. Dedicarse a postulante era perder el tiempo; colocarse en el ramo judicial o burocrático
equivalía a ennoblecerse; el único camino a seguir era el de la política. Al
recibir su título de abogado De la Garza Melo se disputaban el Poder el
Partido Liberal y el Conservador. Entre ellos debía decidirse a actuar.
Su inclinación era francamente liberal. Consideraba que había llegado el
momento de acabar con los privilegios de que gozaba el clero y el ejército,
y de pugnar por un gobierno del pueblo y para el pueblo, como rezaba la
propaganda del Partido Demócrata de los Estados Unidos del Norte, y como
lo proclamó la Revolución Francesa en la carta de principios liberales, que
mantenía en pie incólumes la libertad y la extinci6n de castas privilegiadas.
Teniendo conocimiento de que el secretario general del Gobierno del
Estado don Santiago Vidaurri profesaba ideas liberales procuró relacionarse
con él de manera' que cuando se tuvo conocimiento en Monterrey del plan
de Ayutla, del que aparecían como directores el coronel Florencio Villarreal
y los generales Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, durante algún tiempo
estuvieron cambiando impresiones sobre el particular, coincidiendo en el
propósito de secundar el plan aprovechando la primera oportunidad.
Vidaurri, cuyas ambiciones había constreñido durante años consideraba
llegada la ocasión de actuar. Para el efecto, y siempre de acuerdo con
Garza Melo, fue pulsando la tendencia de algunos jóvenes, que por no
451

�concordar con los elementos conservadores que detentaban el poder, logró
hicieran causa común con ellos.
En tanto Vidaurri se ponía en contacto con algunos militares enemigos
del gobernador, Garza Melo continuaba preparando el ambiente con magníficos resultados.
En el momento oportuno salió Vidaurri sigilosamente de Monterrey con
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua, con un numeroso grupo de hombres armados.
Hechos los preparativos de rigor el 13 de marzo de 1855 proclamaba
Vidaurri el Plan Restaurador de la Libertad. De imediato se adhirieron al
movimiento los jefes Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri y Mariano Escobedo. Ya con fuerza suficiente aun cuando sin la cooperación
material de ellos, por encontrarse distantes del Jugar, atacaron a Monterrey
apoderándose de la plaza el día 23 del mismo mes, después de una inútil
y débil resistencia del general Gerónimo Cardona, Gobernador del Estado.
A partir de ese momento todos reconocieron a Vidaurri como jefe de los
insurrectos y como Gobernador del Estado.
Como quiera que no se había hecho declaración expresa de que la insurrección fuese en acatamiento del Plan de Ayutla, al tenerse conocimiento
de que Comonfort había entrado a Guadalajara y de que Doblado había
dominado al santanismo en Guanajuato, Vidaurri designó al licenciado De
la Garza Melo para que se trasladara y asistiera a la reunión que allí se
efectuarla con el fin de unificar la acción rev.olucionaria con base en el Plan
de Ayuda. Mediante los acuerdos respectivos al triunfo de la revolución
don Juan Alvarez asumiría la Presidencia de la República y don Ignacio
Comonfort quedaría como su segundo.
Ocupó Garza Melo una curul en el Congreso Constituyente siendo diputado
suplente en atención a la muerte del propietario don José María Viesca
Montes, que representaba el primer distrito de Coahuila. Su actuación en
el Congreso fue de clara tendencia liberal, distinguiéndose en las discusiones
por su preparación académica y recta trayectoria radical.
En el primer Congreso de la Unión, después del constituyente, Garza
Melo fue electo diputado por el Distrito correspondiente a Cadereyta Jiménez, manteniendo su postura de liberal puro, a pesar de las amenazas
de los conservadores que a toda costa pretendían acabar con la nueva Cons-

titución.

452

AJ_ ~ar Comonfort, Presidente de la República, el golpe de Estado del 17
~e diciembre de 1857, Garza Melo se declaró contrario a tal acto hab" d
sido pu t
· -, •
1en o
es Co
o en pns10n Juntamente con don Benito Juarez', pres1"dente de 1a
S
uprema
rte y del doctor Isidro Olvera, Presidente del Congreso.
Durante la guerra de Reforma se mantuvo al lado de Juáre
d
Vidaurri desconoció
J ,
z, Y cuan o
daurri.
a uarez, Garza Melo rompió definitivamente con Vila guerra de tres anos,
· do diputado
·
U Triunfante
.' d
sien
al Congreso de la
ruon e 1861 a 1863, al declararse la guerra con Francia estando los po
d eresdelaU"'
,
_ruon en s.an Luis Potosí, en su carácter de ' secretario de laCarnara
de
Diputados
firmó enérgica protesta contra la lntervenc1on
. , F ran.
cesa.
~ t e la estancia de Juárez en Monterrey en su peregrinación rumbo
:!hihuahua °'.'upó el Gobierno del Estado durante 2 meses, signo inequid': la c_onfianza que Je tenía don Benito Juárez. De 1867 a 1871 ocu ,
la Pres1denaa
Superior de Justicia· Ded"1có mueho tiempo
.
po
· dism . • del
. Tnbunal
.,
al
peno
o disungu1endose por la claridad de sus escn· tos en prosa
J · · ., d
y por
a ms~lraClon ~ sus poemas. Desempeñó en el Colegio Civil la cátedra de
Retónca y Poética.
A los 47 años de edad dejó de existir el licenciado don s· ' d ¡ G
MI· d
unon ea arza
.,° o SJen o sep~tado con los honores correspondientes a general de divis1on en el Panteon Municipal No. 1, siendo trasladados en 1924 a la R0tonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores.

GENEAAL JERÓNIMO TREVIÑO

Entraba México a una de las etapas más difíciles de su turbulenta historia
Desde
., espano
- ¡a ¡a paz habia· •
·gnu· la Independencia del país de la dominaaon
~1
1cado el fugaz vuelo de la paloma. Federalistas y centralistas no deJaban de pelear por el triunfo de sus ideas, que en el fondo eran las ue
fonnaban el pensamiento liberal de una parte y de ¡ tra
q
· ¡
··.
'
ao ,manteneren
pie os pnvtle~os de que gozaban los dignatarios del alto clero y los militares de alcurnia.
Por undé~a vez llegaba al Poder el general Antonio López de Santa
~nna. Agobiado ~• el peso de los años; pero mucho más por la agitada
vida a que lo hab1a empuJado su destino, nunca satisfecho por su afán des-

453

�medido de mando y de poder, busc6 la línea de menos resistencia según
él, y se entreg6 de plano al grupo conservador. Olvidando viejas amistades
de liberales, engreído con su influencia se dedic6 a dilapidar, a crear impuestos increíbles, como el de puertas y ventanas y a actuar como si fuese
el dueño del país.

siempre con entereza y valor. Los grados de alférez a general de división

Algo había que hacer para atajar aquella avalancha de arbitrariedades.
Surgi6 la clarinada en Ayutla, Guerrero. El coronel Florencio Villarreal
lanz6 el Plan de Ayutla encontrando rápida respuesta favorable en todo
el país. Transcurría el mes de marzo de 1864. Las noticias que llegaban a la
provincia informaban que el movimiento reformador lo encabezaban los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort.

Son de citarse como ejemplos de sus actividades guerreras los triunfos logrados en las batallas de Santa Isabel y de Santa Gertrudis, que decidieron
el triunfo definitivo de la República en el noreste del país, en contra de las
aguerridas tropas francesas y no menos valientes tropas reaccionarias mexicanas. Quedó así abierto el camino hacia la capital de la República. Finaba
el año de 1866 y organizadas las tropas republicanas emprendieron la marcha triunfal tratando de acabar con las últimas resistencias del enemigo.

Durante esos acontecimientos gobernaba Nuevo León el general Jerónimo
Cardona, actuando de secretario general de Gobierno don Santiago Vidaurri,
individuo de despierta inteligencia, audaz y de iniciativa propia. Al tanto
de los acontecimientos pens6 en la posibilidad del triunfo de la revoluci6n,
lo que significaría para él la ruina. Quienes lo trataban de cerca tenían la
impresi6n de que servía a un gobierno con el que no estaba d~ acuerdo;
él hablaba del liberalismo como de los principios que salvarían a la naci6n.

En esa época el joven Treviño, que había nacido el 22 de noviembre
de 1836, en la hacienda de "La Escondida" del municipio de Cadereyta
Jiménez, N. L., tenía 19 años de edad; influenciado por el éxito de Vidaurri,
al triunfar el Plan "Restaurador de la Libertad", proclamado en apoyo
de la Revoluci6n de Ayutla, y tomando en cuenta que contaba con la cooperación de guerrilleros de la talla de Zuazua, Escobedo, Zaragoza y Aramberri, se dio de alta en las filas liberales con cuyos principios comulgaba.
Cuando el general licenciado Juan José de la Garza, caudillo tamaulipeco,

por órdenes del general Comonfort, Presidente de la República, marchó
sobre Monterrey con el fin de someter al orden al inquieto cacique nuevo• leonés, derrotando en Cadereyta Jiménez al entonces coronel Mariano Escobedo, en los combates que se efectuaron con ese motivo realiz6 Treviño
su primer hecho de armas.
Se dieron cuenta sus superiores de que reunía las condiciones de valor
y resistencia física para la azarosa carrera militar. Joven, fuerte, satisfecho
porque emprendía una aventura de acuerdo a sus inclinaciones políticas, no
pens6 más que prepararse te6ricamente en el arte de la guerra, que la práctica la tendría en forma más intensa de lo que pudiera imaginarse.
Largo sería enumerar cada una de las acciones de armas en que p~cipó,

454

los obtuvo en el campo de batalla. Como el Cid Campeador su descanso
era el combate. En varias ocasiones recibi6 heridas; pero apenas repuesto
volvía a la brega con el mismo entusiasmo, diríase que la guerra era para
él cosa connatural.

Llegaron al corazón de la nación a Querétaro, en donde los restos del
llamado Imperio se hicieron fuertes. El general Treviño al frente de las
2a. y 3a. Divisiones del Norte se batió con bizarría, resultando herido en
una de las cargas de caballería que le habían dado tanta fama.
Sobre este particular don Juan de Dios Frías en su obra Ejército del Norte,
refiriéndose concretamente a la batalla de Santa Gertrudis dice: "Las caballerías quedaban a las 6rdenes del formidable Jerónimo Treviño, que
ocho días antes había sido merecidamente nombrado general de brigada".

Se cuenta como una de sus hazañas la travesía que hizo desde Oaxaca
hasta Nuevo Le6n, con un pelotón de soldados de caballería, cuando el
territorio nacional estaba casi controlado por los franceses y reaccionarios.
Demostró con ello disciplina al cumplir la orden, habilidad para burlar al
enemigo y admirable resistencia física y moral.
Triunfante la República regres6 a Nuevo Le6n. Fue electo Gobernador
del Estado para el período de 1867 siendo reelecto por tres veces. En los
interinatos por ausencias ocuparon su lugar el general licenciado Lázaro
Garza Ayala, licenciado Trinidad de la Garza y Melo, doctor José Eleuterio
González y licenciado Genaro Garza García. Se distinguió la actuación del
general Trcviño por su empeño, por la educación primaria, grado de asegurar
que lograría erradicar en el Estado el analfabetismo.
Asistió a más de cuarenta combates formales y fue honrado con 20 condecoraciones de las más preciadas.
Andando el tiempo, de íntimo amigo del ~eneral Porfirio Díaz pasó a la
oposición. Siempre el general Díaz desconfió del grupo de generales de

455

�Nuevo Le6n, que encabezaba el general Escobedo, y aun cuando ~r Treviño sent¡a especial estimación, no por ello lo trataba como merecia.
Al iniciarse la Revolución Constitucionalista, en marzo de 1913, don Venustiano Carranza envió una comisión para proponerle la Jefatura, la que
no aceptó alegando que por su edad no estaba en con~icion~s de enfrentarse
a una actividad en la que la fuerza fisica ocupa pnmerls1mo lugar; pero
dio a entender que simpatizaba con el movimiento y como muestra de ello
renunció como jefe de la Zona Militar.
Salió del país radicándose en Laredo, Tex., en donde falleció en 1914.
Sus restos fueron traídos a Monterrey dándoseles sepultura con 1~ honores
de ordenanza, que estuvieron a cargo del Ejército Constitucionalista.

LICENCIAOO MANUEL

Z.

GóMEZ

Se trata de un personaje que merece la recordación con el gr~do de hi)o
predilecto de Nuevo León. Desde que adquirí~ n_ociones de ,la _vida y s~nó
las consecuencias de la inestabilidad de las mslltuc1ones pubhcas, se ahs,tó
en Jas filas liberales dentro de las que recibió honores; pero contaron mas,
mucho más los sinsabores que lo fustigaron, sin que su espmtu_ flaqueara
ni por un momento. Fue de los predestinados a ocupar en la H,stona Nacional un lugar prominente.
De sus antecedentes nos habla, con pleno conocimiento de causa, el doctor
Rodolfo Arroyo Llano, bisnieto de don Manuel Z. Gómez, en su artículo
"Trazo Biográfico del licenciado Manuel z. Gómez", publicado en la rev,sta
Roel, de Monterrey, de junio de 1972. Dice: "Nació en Linares, N. L. _el
4 de noviembre de 1813. Hijo de Don Salvador Gómez de Castro Y de Dona
Rosalia Valdés españoles. Según acta de nacimiento fueron sus padrmos
Don Manuel Gómez de Castro y Doña Ana Maria Gómez de Castro (tíos)•
Don Manuel habia sido el segundo Gobernador del E.stado Libre Y Soberano
de Nuevo León".

Había llegado al mundo don Manuel cuando se debatl: en los . campos
de batalla, con la voz ronca de los cañones la independencia de Mex1co de
la Corte Española.
Apenas contaba con ocho años de edad cuando las multitudes, e~a~decid".5
de júbilo aclamaban en las calles de México la entrada del EJerctto T~garante a cuya cabeza marchaban los generales Vicente Guerrero y Agustín
de I turbide.

456

En Nuevo León apenas si meses después se tuvo conoclilllento de tan

gran suceso. En forma dudosa se decía que la jura habia sido en julio, para
afirmarse después que fue en noviembre del mismo año de 1821.
Hecho. éste y los que siguieron en la turbulenta época de la niñez y juventud de Manuel Z. que contribuyeron a formar un carácter firme, tezonero, capaz de resistir las alternativas de los azarosos vaivenes de la vida

pública.
En Linares abrevó el niño Gómez las primeras letras, enviándolo sus padres a la ciudad de México en donde realizó los estudios superiores hasta
adquirir el titulo de Licenciado en Leyes. Entonces se le presentó, ya de
manera formal el camino a seguir.
Existia en él tremenda confusión ideológica. Los comentarios sobre la
situación del pa1s, alrededor del centralismo, que se entendía como la prolongación de la Colonia, con sus clases sociales perfectamente clasificadas y
los privilegios del clero, la nobleza y el ejército y por otra parte el federalismo influenciado por las corrientes del liberalismo procedentes de Francia
y de los Estados Unidos del Norte lo habian colocado en la posición de
tomar partido. Y lo tomó en forma tal que serla en su vida definitivo. Abrazó
la causa liberal del federalismo.
Su aversión al dictador Santa Anna le produce varios trastornos. Residiendo en Tampico en 1844 se ve obligado a emigrar, radicándose en San
Luis Potosí, y entre idas y venidas, sin perder el contacto con Nuevo León,
es electo diputado en 1848. Durante la Presidencia del general Mariano
Arista, de 1851 a 1853 desempeña varios puestos administrativos. Como poco
después regresa al Poder Santa Anna y fuese perseguido, se expatrió a los
Estados Unidos del Norte, compartiendo el destierro con Juárez, Ocampo,
Mata, Arriaga y algunos liberales más.
Al tomar cuerpo la Revolución del Plan de Ayutla, en tanto que un buen
grupo de mexicanos, con J uárez, se embarcan rumbo al puerto de Acapulco,
el licenciado Gómez se dirige a Brownsville y de am pasa a Matamoros para
incorporarse a la fuerza comandada por don Santiago Vidaurri y don Juan
Zuazua, cuyo centro de operaciones se encuentra en Lampazos, N. L. Atacan

a Monterrey, plaza defendida por el Gobernador, general Jerónimo Cardona y la toman el 23 de mayo de 1855, cayendo prisionera la mayor parte
de la oficialidad y de los soldados, principiando una nueva etapa en la que
la figura de Vidaurri adquiere relieves nacionales.
Forma parte del Congreso Constituyente, en representación del Distrito

457

1

�de Linares. Su papel es de perfiles radicales contándose entre los liberales
"puros".
No habían pasado las fatigas cuando nuevamente se sacude el país con
el golpe de Estado de Comonfort, al desconocer la Constitución que días
antes había jurado sostener. El general Márquez, de la aristocracia conseivadora, aprovechando el desconcierto provocado por Comonfort lo depone
colocando en su lugar al general Félix Zuloaga.
Se inicia el crucial período de la Guerra de Tres Años. Siguiendo las
rudas campañas del Ejército del Norte el licenciado Gómez actúa como secretario del general José Silvestre Aramberri, después se une a Zuazua para
continuar con Zaragoza, al mismo tiempo que atendía los trabajos urgentes
cuando el general Jesús González Ortega, general en jefe de los contingentes
que operaban en el centro del país, preparaba minuciosamente la batalla
definitiva que daría contra Miramón.
Se encontraron ambas fuerzas en Calpulalpan, resolviéndose la batalla

en favor de los liberales. Pocos conseivadores se salvaron. El desastre fue
aplastante.
¿ Y después? No conformes los conseivadores con la derrota pugnaron
por la Inteivención Francesa. En esa etapa dolorosa el licenciado Gómez

siguió sin desmayo la causa republicana. A la muerte del general Ignacio
Zaragoza, poco tiempo después del glorioso triunfo del 5 de mayo de. 1862,
se da tiempo para escribir su biografía, trabajo que ha servido de patrón
a los historiadores.
Cuando las circunstancias de la guerra ·obligaron a Juárez a emprender
dura marcha hacia el norte, durante su estancia en Monterrey, febrero 12
de 1864, lo aloja en su domicilio, situado en el local ocupado actualmente
por el Banco Regional del Norte, Padre Mier y Galeana, desafiando la ira
de Vidaurri, distanciado ya de J uárez.
A su regreso el Presidente Juárez, en junio, lo designa Gobernador del
Estado y comandante militar, en substitución de don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, que había renunciado.
Sigue Juárez su camino hacia Chihuahua, y al rompimiento final con
Vidaurri, el licenciado Gómez le sigue fiel adoptando la línea de conducta
de Escobedo, Naranjo, Aramberri, Treviño, Martínez, Espinosa...
Al lado de estos jefes sigue el licenciado G6mez luchando. Sacrificios incontables, y como Juárez con una fe inquebrantable en el triunfo. De nueva
458

cuenta ocupa el Gobierno del Estado el 7 de noviembre de 1866, substituyendo al general Escobedo que sale al centro del país, como general en jefe
del Ejército del Norte. Su bitácora señalaba la ciudad de Querétaro en
donde acabaría con el llamado Imperio mexicano, dejando en el Cerro de
las Campanas los cadáveres de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante un año don Manuel Z. G6mez gobernó el Estado, atendiendo
todos los ramos administrativos con empeño y devoción. Dejó huellas luminosas de un trabajo apasionado y honesto.
Falleció en su domicilio campestre situado en San Jerónimo, a corta distancia de Monterrey, el 27 de julio de 1871, a los 58 años de edad.

CORONEL RUPERTO MARTÍNEZ

Si se reconoce el mérito en el hombre letrado que ha prestado serv1oos
honrosos a la patria, con mayor razón debe rendirse homenaje a quienes
sin la ilustración que da la cultura nimban su vida con hechos gloriosos.
Es el caso del coronel Ruperto Martínez, originario de Higueras, N. L.
Nació en la que antes fue hacienda de Santa Teresa de las Higueras, el 16
de mayo de 1831. Se casó allí con Maria Abrahama Treviño de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: José, Porfiria, Filomena, Jesús Ma., Ignacio
y Francisca.
:"fant~a a la familia con el producto de las tierras que cultivaba, y
dejaba tiempo para leer, de preferencia cuanto se refería al movimiento
político del país que era tanto como decir a la revolución que se iba y a la
que llegaba. En su fuero interno sentía impaciencia y dolor por tantos vaivenes. Todos hablaban de salvar a la patria, pero ¿quién tenía la razón?
En el pueblo se le veia con simpatía y respeto. Su palabra era acatada
sin replicar porque siempre estaba dispuesto a seIVir y en sus tratos el cumplimiento era su norma. Todo periódico, folleto o libro que alguien recibía
lo pasaba de inmediato a don Ruperto.
Asi se entero del levantamiento de Vidaurri en Lampazos en contra del
Gobierno de Santa Anna, y posteriormente de la toma de Monterrey, acabando con el desbarajuste del Gobernador, general Jerónimo Cardona. No
faltaron amigos que le invitaron a jefaturar un grupo de vecinos para ayudar
la causa de Vidaurri. No aceptó por lo pronto esperando una oportunidad
propicia.
459

�No faltó quien le informara al coronel Julián Quiroga del valimiento de
Ruperto Martinez, y en persona fue a Higueras para invitarle a colaborar
en el ejército libertador. Para mayor atractivo le ofreció el grado de comandante.
Resuelto a enrolarse en el ejército que consideraba defendía una causa
noble, con 30 jinetes se presentó al coronel Quiroga. Se le recibió con
muestras de simpatía, fue presentado a Vidaurri, el que le causó buena
impresión por su trato amable.
Durante dos años desempeñó diversas comisiones militares a satisfacción
de Vidaurri, que seguía siendo la primera figura en los Estados de Nuevo
León, 1'amaulipas y Coahuila.
Sin embargo, Ruperto Marúnez no estaba de acuerdo en esa actitud de
Vidaurri de pretender que no hubiese autoridad alguna sobre la de él, incluso la federal. Como Marúnez admiraba a Juárez le parecía aquella
arrogancia de Vidaurri fuera de todo orden moral y legal.
Su inconformidad llegó al máximo cuando, estando Juárez en Monterrey,
en condiciones conflictivas por la Intervención Francesa, no tan sólo no lo
atendió como merecía su carácter de Presidente de la República, sino que
pretendió agredirlo. Y precisamente al ordenar Vidaurri el atrincheramiento
en la ciudadela, él con los soldados que lo quisieron seguir tomó el camino
de Higueras, en espera de los acontecimientos.
Se le tuvo como desertor, enviándose un pelotón de cien soldados para
someterlo al orden. Preparado como estaba recibió a los emisarios con nutrido tiroteo que los desconcertó, dejando en el campo varios muertos,
heridos y todo el armamento que llevaban.
Sin pérdida de tiempo, tomando el camino de Villa García fue a incorporarse al general Miguel Negrete, que comandaba las fuerzas de Juárez,
con centro provisional de operaciones en Saltillo. Se le recibió con agrado,
convirtiéndose con el tiempo en un elemento de gran valía.
Cuando volvió Juárez a Monterrey el 3 de abril del mencionado año
de 1864, Ruperto Marúnez quedó adscrito al cuerpo de ejército en formación al mando del general Mariano Escobedo.
Se le encomiendan diversas comisiones que desempeña con toda atingencia, especialmente la vigilancia de Monterrey durante la estancia de
Juárez, y el reclutamiento de voluntarios, logrando por su parte aumentar
el contingente a su mando a 300 hombres armados y montados.

Abandonado Monterrey por Juárez y su séquito el 15 de agosto del 64,

460

Ruperto Marúnez continúa al lado de Escobedo realizando una serie de
acciones de guerra por Matehuala, Mineral de Catorce, Dr. Arroyo y Galeana, en todos los casos con éxito, valiéndole el ascenso a teniente coronel.
Después participa en la batalla de Santa Isabel, el lo. de marzo de 1866,
batiéndose con heroísmo al frente de los rifleros de Nuevo León, al mando
del coronel Jerónimo Treviño. El triunfo fue espectacular y de efectos enormes en el ánimo ya decaído de los franceses. Dejaron en el campo de
batalla 118 franceses, inclusive el jefe Brian y 13 mexicanos imperialistas,
además de 81 franceses prisioneros y 85 reaccionarios, y cantidad muy considerable de armas, municiones e impedimenta.
Principiaba en el norte el fin de la estancia imperialista. Escobedo se
empeñaba por violentar las operaciones, y todos los jefes rivalizaban en la
preparación. En estos menesteres la actividad incansable de Ruperto Martínez se sobreponía a toda contingencia, reclutando gente y cuidando los
caminos que conducían a Monterrey. Se realiza la batalla de Santa Gertrudis de resultados todavía más desastrosos para los franceses. Ruperto
Martinez con 600 dragones mantiene sin movimiento a los franceses que
marchan al encuentro del enorme convoy que procedente de Matamoros
va hacía Monterrey.
El general Escobedo en brillante maniobra, sin enemigo a la retaguardia,
atacó a la columna francesa en las lomerías de Santa Gertrudis, Camargo.
Las cargas de caballería y las bizarras descargas de fusilería de las infanterías envolvieron a los franceses y colaboradores mexicanos y les causaron
bajas de tal manera que no pudieron organizar la defensa. Amanecía el día
16 de junio de 1866, y todavía el sol no calentaba cuando se declaraba el
triunfo repuWicano al son de los clarines y gritos de entusiasmo.
Botín recogido : 13 cañones, más de mil caballos, 100 carros con mercancías, y toda la impedimenta. Bajas del enemigo: 396 muertos, 166 heridos y 1,000 prisioneros. Por 150 muertos y 100 heridos de los republicanos.
Fue el toque definitivo de marcha de los franceses de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, y del general Escobedo para seguir al centro del país
hasta Querétaro en donde tuvo el honor de rendir el último baluarte del
llamado Imperio Mexicano. En el sitio y toma de Querétaro, Ruperto
Martinez, ya con el carácter de coronel participó en forma distinguida.
Después, minada su salud, con permiso regresó a su pueblo, Higueras.
Como sus dolencias se agravaron fue trasladado a Monterrey en donde murió el 20 de julio de 1868, a los 38 años de edad. Dio su vida en servido
de la patria.
461

�LO QUE VI Y 01 EN LA DECENA TRAGICA
ERNESTO ZERTUCHE *
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

ACERCA DEL PROTAGONISTA del drama a que voy a referirme, don Francisco
Ignacio Madero, se ha especulado de muy diversos modos, según las corrientes de pensamiento, las fuentes de información o los impulsos de las pasiones.
Alfonso Taracena, su biógrafo, concreta los cargos que más comúnmente
formulan desde hace más de cincuenta años los enemigos del señor Madero
-indocumentados contrarrevolucionarios vergonzantes, los llama-. Y con
razonamientos de contundente lógica y testimonios insospechables, refuta
uno a uno esos cargos: así, al de haber licenciado imprudentemente el ejército revolucionario que lo llevó al triunfo, para apoyar su gobierno en el
fosilizado ejército porfirista, resentido a esas horas de la humillación de su
propia derrota; demuestra Taracena que no fue error de Madero sino maniobra de largo alcance -bomba de tiempo, diríamos-, que contra su
expresa voluntad prepararon sus enemigos emboscados en el gobierno provisional del señor De la Barra. Al cargo de que su Plan de San Luis y su
programa de gobierno eran tan sólo de carácter político, sin contenido social,
contesta que desde el discurso del Tívoli aceptando su postulación, dijo
Madero que el problema agrario sería resuelto, pero con el arado, no con
la carabina como quería Zapata; y siendo ya Presidente, en discurso memorable ofreció: democracia, leyes agrarias adecuadas y un buen sistema
educativo. Al de haber ignorado a la clase obrera, responde Taracena que
pocos días antes de la Decena Trágica les dijo el Presidente: "Todo lo
que los obreros me pidan, si está dentro de la ley, les será dado". Finalmente,
se dijo entonces con eufemismo hipócrita, que el señor Madero no se distinguió por su talento e ilustración.

*

Relato del cadete del H. Colegio de Chapultepec en 1913, hoy coronel veterano.

463

�Pudo s.[n embargo escribir -apremiado por los acontecimientos politicosun libro, La Sucesión Presidencial, que sacudió al país como declaración
promisoria de una aurora de libertad y de justicia. Y de su cultura habla
bien claro el haber obtenido para su biblioteca privada, antes de su aventura politica, obras de Tácito, de Salustio, de Tertuliano y de Plinio el
Joven. Sabido es, además, que gran parte de su juventud transcurrió en las
aulas de Norteamérica y de Europa. Por todo esto, el general Francisco
Mújica, ideólogo de la Revolución, pudo decir ante la tumba de Madero,
que aquel mártir incomprendido "pensó como los grandes pensadores de
la Reforma". Por su parte el filósofo Vasconcelos lo llamó genial.
Éste era, señoras y señores, Madero el político y el intelectual. Pero habia
en él algo más valioso todavía, el hombre: el rico hacendado que se aplica
a la ciencia médica, sólo para curar personalmente al pe6n enfermo; que
renuncia a la vida confortable que disfrutó desde la cuna, para lanzarse a
la aventura quijotesca a que lo llamaba su vocación de apóstol; el Presidente
de la República que responde con el indulto a la sentencia de muerte que
pesa sobre sus enemigos gratuitos, Félix Díaz y Bernardo Reyes, los mismos
que habrian de corresponderle con la traición y el crimen.

•
Ruego a ustedes disculpar si en lo que sigue he de hablar en primera
persona. Después de todo, he sido honrado con el encargo de referir estas
cosas precisamente para decir lo que vi y oi.

•

fueron suntuosas e internacionalmente compartidas. Eran la apoteosis de
aquel régunen caduco de gobierno dictatorial, y el último de la paz octaviana
de treinta años.
Conocí_ al señor Madero el 7 de junio de 1911, en que hizo su entrada
a la capital de la República como jefe de la Revolución triunfante. Los
alumnos ~el Colegio Militar formábamos valla para proteger el cortejo, de
la acomellda unpetuosa del pueblo ansioso de conocer y estrechar la mano
del héroe. Éste, de pie en una carretela abierta, saludaba sonriendo con su
sombrero de copa, a un lado y a otro a la multitud delirante, llevando muy
cerca, montado y en traje de campaña, la compañía impasible, como más•
cara de bronce, de Pascual Orozco. Todo era júbilo, simpatía y entusiasmo.
Fue aquélla la manifestación popular más espontánea y desbordante que
nunca antes ni después se vio en México. Pero en la sombra hervían despechos y ren~ores. Y como sucedió que el mismo día se registró un pequeño
tembfor de berra en la capital, al día siguiente apareció un pasquín con
la caricatura de Madero en actitud ridículamente olimpica diciéndole: "·1 No
tiembles tierra, no te hago nada!".

Dias después hizo una visita de cortesía a nuestro histórico plantel acompañado de sus oficiales Eduardo Hay (ingeniero que después fue s:cretario
de Relaciones), los italianos José Garibaldi y Viljoen, y dos o tres más. Nos
hallábamos formados en el amplio patio del Colegio, y pidió al director
mandar romper filas porque deseaba dirigir unas palabras a los alumnos
no al colegio como institución. Nos agrupamos en rededor suyo y con vo;
suave, con palabra sencilla y fácil, hizo una breve exposición de las causas
que motivaron su movimiento annado.
Pensarla en buena lógica que siendo nosotros estudiantes rrúlitares éramos

El Heroico Colegio Militar, "perla y diamante del Ejército Mexicano",
simbalo de la lealtad y del honor militar en la época a que voy a referirme,
ocupaba el edificio que en lo alto del Cerro del Chapulín hay ahora un
museo histórico. Y por su cercana vecindad con el Castillo que fue Alcázar
de los emperadores aztecas, residencia después de los principes de Mirarnar
y más tarde del primer magistrado en turno, era también el Colegio, obligado custodio del Castillo y de sus distinguidos ocupantes.
Tuve el honor de pertenecer a la generación -"antigüedad", decíamos
entonces-- de 1910 de aquel plantel. Antigüedad que fue apellidada de los
"Cadetes del Centenario" porque coincidió con el centenario de la inde•
pendencia de México. En el Alcázar, vecino nuestro, residía entonces el
viejo caudillo don Porfirio Díaz, cargado de años y de gloria. Las fiestas

464

parte del ejército que él combatió y venció; y quiso tal vez since~e. Nos
dejó una impresión de simpatía por su llaneza y modestia, no sin que dejá~os de. extrañar en ~l cierta_ ingenuidad qu~ lo llevó a afirmar que no
tema enemigos. ¡ No tema eneIIllgos y era el Jefe de una revolución que
barría co~ todo un sistema de vida placentera de treinta años! Pero pronto
comprendimoS que no era propiamente ingenuidad aquello, sino expresión
de su innata incapacidad para abrigar sentimientos de enemistad por persona alguna.
El 6 de noviembre de 1911 protestó como Presidente de la República
y algo después fue con su familia a residir en el Castillo histórico de Cha'.
pultepec. Varias veces tuvo la gentileza de invitarnos por conducto de nuestro director, a sus recepciones informales, y siempre se daba tiempo para

465
humanitas.-30

.1

l

�conversar un poco con cada uno de sus cadetes invitados. Tuve la suerte
de asistir a dos de esos convivios en compañía de algunos otros compañeros
representantes del alumnado, y guardo un amable recuerdo de la paz hogareña que allí se respiraba.
Casi todos los días, a temprana hora, veíamos llegar al patio del Castillo
a través de nuestro patio, al encargado de atender la caballeriza presidencial
conduciendo la fina jaca en que el señor Presidente hacía su paseo matutino
por las callejuelas del bosque, acompañado de uno o dos de sus ayudantes.
Era el señor Madero de piernas cortas, puesto de pie era francamente
chaparro; pero sentado sobre el albardón, el cuerpo erguido, lucía un jinete
intachable. El general Felipe Angeles, nuestro director, quien siempre demostró devoci6n por el señor Madero, solía acompañarlo y hubo vez que
su paseo se alarg6 hasta Naucalpan (entonces villorio insignificante y hoy
ciudad populosa del Estado de México) , para presenciar las prácticas de
tiro que con piezas de artillería efectuábamos allá los alumnos del tercer año.
Todo iba bien en casa, pero había agitación en varios lugares del país:
los Cedillo y Carrera Torres en San Luis Potosí, Zapata en Morelos, Félix
Díaz en Veracruz, Orozco en Chihuahua, y Bernardo Reyes en Nuevo Le6n
turbaban, unos después de otros la paz, e imposibilitaban el desarrollo del
programa del gobierno. Para combatir la insubordinación de Orozco envi6
el Presidente a su secretario de Guerra, general José González Salas; pero
éste sufri6 un descalabro y se suicidó. En esa empresa frustrada muri6 también un nuevoleonés valioso, el coronel de estado mayor especial, Nicolás
Martínez de brillante carrera en Chapulte~c, y con estudios superiores en
Europa "La leona", lo apellidaban por su rigidez al aplicar a su persona
y a las demás, las disciplinas de la ordenanza militar. Era hijo del general
don Pedro Martínez de cuya vida y hazañas se nos habló largamente no
hace mucho, en la Casa de la Cultura. Tanto González Salas como Nicolás
Martínez, jefe de su estado mayor, eran como se ve, competentes soldados
de carrera; pero sabido es que el éxito o el fracaso final de una acción de
guerra no depende esencialmente de la mayor o menor aptitud del general
en jefe; sino también de una variada gama de circunstancias imprevistas,
a veces insuperables. Todos, hasta el mismo Bonaparte tuvieron su Waterloo.
Lo cierto es que el pundonoroso González Salas se sintió deshonrado, y
antes que arrostrar la vergüenza de confesarse burlado por una turba ignara,
optó por volarse los sesos. Su segundo, Nicolás Martínez, no menos pundonoroso que su jefe, se hizo matar ostensiblemente durante uno de los últimos
tiroteos.
Fue entonces designado para sustituirlo el general Victoriano Huerta -y

466

es aquí donde uoma a la escena el "villano" de la película, el Judas de
nu~~ d ~ - - _Hue~ refo~ la columna de Salas con superabundante
artillena baJo la direcCión de Gwllermo Rubio Navarrete, especialista recientemente ~legado de Europa, y cañone6 intensamente a los orozquistas hasta
desmoralizarlos; de modo que el subsiguiente avance de la columna fue
arrollador.
~a ~pcración tuvo éxito y el orozquismo desapareci6; pero en el ámbito
ca~1tahno fermen~~an los odios en el medio político que había perdido su
pnvanza, en los militares formados y envejecidos al cobijo de la Dictadura·
en la rancia aristocracia del "Círculo de Amigos de don Porfirio" que ~
jactaban de "ir con él hasta la ignominia", camarilla mal llamada "científica" que había prácticamente arrebatado las riendas del gobierno de las
manos decrépitas del anciano dictador.
'
L~ ~usitada libertad de prensa que otorg6 el nuevo gobierno era ya libertmaJe que se nutría con la diatriba, la caricatura sangrientamente burlesca y las "bonilladas" con que ridiculizaban al Presidente, a sus familiares
y colaboradores. De las elecciones libres, realmente democráticas efectuadas
entonces por primera y última vez, había surgido dentro de la Cámara de
Diputados un grupo de antiguos recleccionistas resentidos, oradores brillantes que aprovechaban su fuero para desprestigiar con impunidad y elegante
ironía, los actos dd gobierno. Todo se confabulaba para crear una atm6s_política irrespirable y estallante. En las calles, en las cantinas, en lugares
publicos y centros sociales, en todas partes se presentía y se hablaba de un
pr6ximo levantamiento armado. Los diputados del grupo "Renovador'', adictos al régimen, plantearon con crudeza ante el señor Madero la grave crisis
que enfrentaba su gobierno y la urgencía de medidas enérgicas· pero él no
había derrocado una dictadura para establecer otra. y nada ~ hizo.

fe:a

Así llegó la noche del 9 de febrero de 1913. Desde las seis de la mañana
del día anterior había yo entrado al servicio de guardia como cabo del
segundo cuarto, es decir, con obligación de vigilar los puntos regularmente
protegidos con centinelas, desde el primer minuto de aquel día hasta las
seis horas del siguiente, hora de relevo del personal de guardia. Desde la
madrugada del nuevo día empezamos a oír por el rumbo de Tacubaya
intermitentes estallidos que parecían disparos de arma de fuego y que por
la distancia no podíamos identificar, ni precisar el punto de origen. El
comandante de la guardia, teniente-alumno Carlos Villegas, trat6 de salir de
dudas telefoneando insistentemente no sé adónde, pero nunca obtuvo explicación, o no quiso comunicárnosla. Los estallidos iban aumentando y

-467

�propagándose, por lo que me apresuré a recorrer los puestos de los centinelas para mantenerlos alertas.
Uno de esos puestos, el de mayor responsabilidad, era el amplio claro
(sin puerta) que comunicaba nuestro patio con el de la residencia presidencial. En el momento en que llegaba yo a aquel punto oímos que alguien
nos hablaba desde lo alto del corredor del Castillo. Era el Presidente Madero,
envuelto su cuerpo en una bata de casa, preguntándonos qué era aquello,
si eran cohetes de fiesta religiosa o qué. -"No sabemos, señor, le contesté,
hace más de dos horas que estamos oyendo eso, sin que hayamos podido
aclarar de qué se trata." El sargento-alumno de la guardia, Jesús Toledo,
se dio cuenta entonces de que el Presidente conversaba en alta voz conmigo
(los centinelas no hablan más que con sus jefes inmediatos), se acercó a
intervenir en el diálogo sin aportar novedad alguna. Breves instantes duraron
aquellas conjeturas, pues a poco irrumpieron presurosos en el corredor varios señores, y se acercaron al señor Madero comunicándole algo importante que no pudimos oír. Habían subido a la residencia presidencial por
el elevador del Castillo, y se retiraron todos hacia las habitaciones. A las
cuatro de esa madrugada se tocó "levante" en el Colegio, se ordenó en
seguida tomar las armas y se repartió parque. Momentos después estaban
ya las compañías formadas y armadas en el patio principal. Se mandó formar pabellones, se pasó lista y desfilaron los alumnos a tomar ligero desayuno.
Entre tanto habían estado llegando elementos de la Policía Montada y de
a pie con su inspector general a la cabeza, el mayor López Figueroa, miembros del estado mayor y de la escolta pre~dencial y oficiales francos de la
guarnición de la plaza. Todos permanecían en espera de órdenes. La guardia
de la que yo formaba parte permanecía formada en la puerta de entrada del
Colegio. Momentos después apareció, ya sobre fina cabalgadura, el señor
Madero, y los alumnos empuñaron sus armas; pero antes de que se formaran las compañías se dirigió en voz alta a los alumnos, informándoles
que horas antes había sido asaltado el Palacio Nacional por un grupo de
alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan, engañados por
malos oficiales; pero a la hora presente habían sido ya desarmados y encerrados por el general Lauro Villar, comandante de la plaza de México.
"Voy a ocupar mi puesto en Palacio", dijo, y añadió en estos o parecidos
términos: -"Quiero invitar a ustedes, jóvenes alumnos, para que me acompañen. No es una orden, irán los que buenamente quieran. Sé que no correrán peligro sino, antes bien, que haremos todos juntos una marcha triunfal;
de otro modo no los invitaría". Y partió seguido por la mayoría del alumnado, de los oficiales en servicio -inclusive el comandante y el sargento
468

de guardia- y de todos aquellos que lo habían estado esperando L
bos
y los alun_mos que ~te~ábamos el personal de guardia desde el día :t:or
permanecunos de pie_ Junto con las armas terciadas protegiendo la entrad~
de nuestra escuela, sm que nadie se acordara de relevarnos.
Claro es que el esp'm·tu de aventura de nuestra Juventud
.
nos im lí
volar al lado de
tro
pe a a
d 1d b
f ~ues s co~paneros; pero éramos soldados y el sentimiento
a; as~t:rdre tno ~uestros rrnpetus. Después supimos que simultáneamente
.
e os aspirantes a Palacio, algunos cuerpos del arma de artillería
~:s1d~:te~: T~cuba~a, movidos por los generales infidentes Manuel Monf ag , , g~no Rwz Y otros, se habían sublevado contra el gobierno
1uer~n alla rmsmo combatidos por tropas leales. Eso explicaba ei origen d:
os tiroteos que el señor Madero supuso pirotecnia religiosa.
enDe~¡ :::nt~ qt hicimos una ":ez que hubo desaparecido de nuestra vista
c o e a rampa la abigarrada columna encontramos ue hab'
mos quedado e~ .el Colegio algo menos de la te;cera parte delq alumna:~
yd unos
. en Junto
.
.
l pocos
al oficiales que fueron llegando, no ma's de cien
mclui
ostí' os unif~os de nuevo ingreso (matriculados en enero) que ~ún n~
ves
de an . orme. .Con tan escaso personal hab'ta que cubrir la vigilancia
. Colegio y Castillo, contra posibles acometidas de los sublevad
y
drmos a la tarea de adiestrar a los noveles en el man . d 1 os.
nos
n b
di
eJo e as armas a
om rar guar as y a establecer puestos avanzados en el bo
' .
cados éstos- entre sí y con el cuerpo de guardia, med.iante una red
sque,
comumde teléfonos
de campana.
Algo ~ás de tres días y sus noches (no podría precisarlo a estas horas
permanecimos en actitud de pronta defensa alertas
l
)
bando!
'
Y con as armas a la
. era, en tanto que nuestros compañeros se hallaban tendidos e lí
::ie:1!:~es frente al Palacio Nacional, hasta que llegaron tropas 1:ale:e:

s:

Como se sabe' la marcha que e1 senor
- Madero suponía triunfal
1 f
;uch~: al entrar la columna por el Paseo de la Reforma a la cal~ºd:
~CISCO (hoy •enida Madero)' fue balaceada desde las
t
C
vanos soldados y p li ,
•
azo eas. ayeron
.
o c1as, sm que fuera posible contestar el fuego de un
enemigo
.. , Entonces los oficiales y jefes que
ch b oculto en tan venta·JOS~ postc1on.
m~ a an a los lados del Presidente, hicieron que desmontara
l .
duJeron en el estudio foto áf
y o mtroedif .
b
gr ico Daguerre, en tanto que algunos subían al
,1C10 en usca de los asaltantes. Fue entonces cuando se evidenci6 la sim~atía y el respeto que todo mundo, aun los enemigos del gobierno guardan
siempre por el Colegio Militar .. ninguno de los a1umnos que pie' a tierra
469

t

�caminaban pocos metros delante y a los flancos del Presidente fueron tocados por las balas, en tanto que a su lado veían caer a soldados y policías.
Alü se presentaron ante el señor Madero el secretario de la Guerra, Angel
García Peña y nuestro ya conocido general Victoriano Huerta, a la sazón
en disponibilidad. Por ellos supo el Presidente que momentos antes había
sido amagado el Palacio por numerosas fuerzas rebeldes, encabezadas por
los generales Manuel Mondragón, Gregorio Ruiz, Félix Díaz y Bernardo
Reyes, estos dos últimos previamente excarcelados por los otros; que al llegar
la fuerte columna frente al Palacio se topó con la inconmovible hombría del
comandante militar de la plaza, general Lauro Villar, y que a aquella hora
se hallaba: prisionero el general Ruiz, muerto el general Reyes y huyendo
los demás rumbo a la ciudadela. . . pero el general Villar estaba herido y
debía ser retirado para su atención médica.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1945 - 1946)

Se ha dicho con verdad, que la bala q_ue en mala hora hirió al general
Villar vino a ser responsable de la caída de un régimen, del sacrificio de
dos mártires, de que el suelo de México se empapara en sangre hermana
y que la nación ofreciera el espectáculo bochornoso de un gobierno de ase-

I

sinos y traidores.
En efecto, la obligada ausencia del general Villar dejaba acéfala la jefatura de la guarnición de la plaza de México, puesto clave en aquellos momentos. Pero estaba allí presente y disponible, ya lo hemos dicho, el héroe
que en Bachimba y en Rellano había aplastado la rebelión de Orozco. Allí
estaba resumando lealtad por fuera y ambición desorbitada por dentro Victoriano Huerta, y fue designado aquel monstruo para sustituir al prototipo
del honor y la hidalguía.
Llamé líneas arriba perla y diamante del ejército al Colegio Militar, virtudes innegables que todos le reconocen; pero las puse entre comillas repitiendo palabras de Victoriano Huerta: Uno de aquellos angustiosos días de
la Decena Trágica se presentó en nuestra escuela acompañando al secretario
de la Guerra, García Peña. Formadas las compañías ante su presencia, ostensiblemente borracho balbuceó una promesa solemne de lsltad, y elogió la
disciplina que fue siempre religión en aquel "nido de aguiluchos", y acabó
diciendo teatralmente: "ese sol que ustedes ven no es mi sol, mi sol -concluyó señalando con ademán respetuoso a su acompañante--, mi sol es el
Ministro de la Guerra porque es mi superior". Y antes de que terminara
aquella semana habría de derrocar al gobierno legítimo mediante la traición,
y asesinar a los más altos mandatarios del país, oscureciendo de paso con
sombras de tragedia el cielo político y moral de la nación.

ToMÁs

MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

EL l 9 DE SEPTIEMBRE DE 1945 tomó posesión como director de la Facultad
de ~edicina el doctor Dante Decanini, en sustitución del doctor Eduardo
~gwrre Pequeño, a quien el Consejo Universitario concedió una beca ofrecida a la Universidad de Nuevo León por la Fundación Guggenheim, de
Nueva York. Para ocupar el cargo de secretario de la Facultad fue designa~o el d~tor Amulfo 1'reviño Garza, quien sustituyó al doctor José Luis
Salinas Rivero, que renunció.
Dos semanas después, como protesta contra el nombramiento del doctor
~canini, , un gru~ de cate~~áticos de la Facultad renunció a sus cargos
con caracter d~ _irre~~cable . Consideraban, en primer término, que la
Facultad de Med1cma, en sus muchos años de funcionamiento, ha producido
gentes que pueden ser tanto o más capaces y con mayor antigüedad y cariño
para el desempeño de ese puesto". Añadían que las "actuaciones médicopolíticas" del d?ctor Decanini "pudieran lesionar la disciplina y buena marcha de la Facultad". La institución requería un director "justo y sereno",
que actuara como árbitro de los actos de alumnos y catedráticos "de una
":ªn~ra imp~rcial", sobre todo debido a que en el plantel "existen problemas
smdic~les e internos'', que en caso de conflicto "creemos serían antepuestos
a los intereses de la Facultad". Los ex catedráticos sospechaban que "la actuaci6n política de la Direcci6n" podría dar margen a "titubeos en la buena
marcha" del plantel. Por lo tanto, no queriendo hacerse cómplices de actos
471

470

�que pudieran provocar la indisciplina, se separaban de sus cargos hasta que
la Facultad "se encuentre desvinculada de situaciones o compromisos y nexos

polílico~.1
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina saltó a la palestra
en defensa del nuevo director. Primeramente daba su voto de adhesión al
doctor Decanini a quien consideraban "plenamente capacitado" para llevar
'
,
adelante la reorganización del plantel, iniciada por el doctor Angel Martmez
Villarreal. Añadían que las renuncias presentadas por un grupo de catedráticos "no constituye un problema para la Facultad", pues la mayoría de
ellos "están por completo solidarizados" con el doctor Decanini. Consideraban "absurdos'' los conceptos vertidos por los médicos que habían renunciado, en los que se atacaba "injustamente" la personalidad del director,
"porque reflejan un marcado egoísmo antepuesto al interés de la Escuela".
Afirmaban que la Facultad de Medicina "es inviolable" y "no debe convertirse ni ahora ni nunca en objeto de mercadería, que disputen las gentes
separatistas". Concluían diciendo tener plena confianza en que la nueva
Dirección del plantel, respaldada por maestros y alumnos, "haga conti,iuar
2
la marcha siempre ascendente de nuestra querida Facultad".
Un bochornoso incidente sacó a la luz pública otros aspectos del mismo
problema. Era costumbre que, al iniciarse el año escolar, los estudiante~ de
Medicina hicieran un "paseo de los perros", o sea de los alumnos de pnmer
año recorriendo las calles más céntricas de la ciudad. El Porvenir del 20
de ~ptiembre informó que el día anterior se había efectuado la "ridícula
procesi6n". El espectáculo "era por demás indecoroso", afirmaba el diario
local. "Lazados, como una 'cuerda' de presidiarios, llevaban a un grupo
de estudiantes de nuevo ingreso, a los que previamente ridiculizaron cortándoles mechones grandes de cabello y pintarrajeándolos de una manera escandalosa."
La caravana estudiantil penetró en el Palacio de Gobierno, cometiendo
algunos desmanes. Entrevistado un poco después el gobernador del Estado,
licenciado Arturo B. de la Garza, "manifest6 su desagrado por los actos
estudiantiles", añadiendo que enviaría una comunicación al director de la
Facultad advirtiéndole que, en lo sucesivo, tomaría enérgicas medidas contra

aquellos actos.
Un extenso artículo, publicado en El Norte del día 23, ahondaba en "el
lío" de la Facultad de Medicina. Su autor era el doctor Emilio Caballero
• El Norte, septiembre 14 de 1945, pp. 1 y 2.
• El Porvenir, septiembre 15 de 1945, p. 9, y El Norte del mismo día, p. 7.

472

Lazo, antiguo líder estudiantil, quien opinaba que la advertencia del gobernador contra los que alteraran el orden público, iba dirigida precisamente al doctor Decanini, a quien Caballero Lazo llama "director por suerte
de la Facultad de Medicina", y pensaba que si tales hechos se repitieran
"tendrá (el gobernador) que culparlo a él y nada más que a él", aunque
el doctor Decanini no fuera directamente responsable de los desórdenes
ocurridos. Luego advierte que quienes dirigían la Facultad, "aunque sea
por un capricho de la política", también debían vigilar el orden estudiantil.
Añade que se había aprovechado el jolgorio de los universitarios para hacer
demostraciones públicas de apoyo al director de la Facultad, quien por cierto
no lo necesitaba pues su nombramiento "se lo debe al Gobierno del Estado".
El doctor Caballero Lazo afirmaba que el director de la Facultad había
confundido su misión, pues no se debía agitar al estudiantado con motivo
de la pugna que existía entre los médicos del plantel. Era preferible que
la dirección de la Facultad resolviera los problemas de la institución "y dejara a un lado todo lo que a política se refiere". Por último señalaba como
único responsable de los bochornosos actos cometidos por los estudiantes al
doctor Dante Decanini, advirtiendo que el sindicato médico al cual pertenecía el doctor Caballero Lazo señaló al Gobierno del Estado las consecuencias que resultarían del nombramiento de aquél como director de la Facultad de Medicina.

VUELVE EL DOCTOR LlVAS

A fines de septiembre el doctor Enrique C. Livas volvió a hacerse cargo
de la Rectoría, después de cinco meses de ausencia. El rector permaneció
durante ese tiempo en la ciudad de México, asistiendo a unos cursos de
especialización en el Instituto Nacional de Cardiología.
El ambiente en la Universidad de Nuevo León era tranquilo. Sin embargo, en la Escuela Diurna de Bachilleres, con 460 alumnos, existía un
marcado descontento porque se obligaba a los estudiantes a dedicar varias
horas semanales a las prácticas militares, después de haber cumplido con
ese requisito en la Escuela Secundaria y, muchos de ellos, como conscriptos.
A fines de 1945, los bachilleres llevaron a cabo varios mitines en la plaza
del Colegio Civil, exigiendo a las autoridades universitarias que se suspendieran las "marchas".
Otras instituciones universitarias afrontaban problemas internos. El rector
473

�no dejó de advertir el malestar estudiantil. En su informe de labores desarrolladas durante el año lectivo 1945-1946, dijo: "En algunas ocasiones,
hubo en diversas dependencias algunos intentos de subversi6n del orden
universitario", pero añadía que eran "s6lo expresiones patentes de la explicable inquietud y natural inexperiencia de nuestros j6venes estudiantes".
Consideraba que era un "imperioso deber" suyo señalar "que, en lo futuro,
será preciso que todos los responsables de la direcci6n universitaria redoblemos nuestro esfuerzo y agucemos nuestro entendimiento con fines a oponer, discreta pero valientemente, bondadosa pero enérgicamente, un dique
a la tendencia cada vez más manifiesta en el estudiantado a intervenir desproporcionadamente en el manejo de los asuntos técnicos de la Universidad,
con perjuicio de sí mismos". Afirmaba que los jóvenes eran más o menos
influidos por la época que estaban viviendo, propicia al desarrollo de algunos
vicios en las instituciones, añadiendo que aquéllos no siempre mostraban
claramente el "tesoro espiritual" que poseían. Parecía como si existiera "una
barrera" que se opusiera a ello o como si una "espesa nube", formada a su
alrededor, les impidiera "ver con claridad sus problemas". El rector aseguraba que esa barrera o nube la formaba "el espectáculo de negaci6n de la
cultura que a ellos ha tocado presenciar en el mundo", siendo que en el
espíritu del joven "todo es intenci6n sana y optimismo" y, por tanto, "su
intelecto semivirgen es fácilmente impresionado -en este caso de manera
agresiva y peligrosa- por los grandes acontecimientos''. Los jóvenes no eran
culpables de esa situación, pero esto no eximía a los directivos de la Universidad de la obligación, "inaplazable e imperiosa", de utilizar todos los
medios posibles "que tiendan a salvarles de. tan peligrosa influencia", es decir del nocivo ejemplo de la época. El doctor Livas continuaba afirmando
que "sería criminal, sería innoble y cobarde" adoptar una postura "de hipócrita complacencia", por el temor de dictar medidas que podrían ser
juzgadas como "injustas, desp6ticas o antiuniversitarias". Finalmente: "El
mismo amor que debe inspirarnos la juventud y la gran significaci6n que
ésta tiene en el futuro del mundo, nos obliga a ser sinceros y honestos y,
aun a costa de nuestra tranquilidad y del afecto de ellos hacia nosotros,
esforzarnos por impedirles el influjo pernicioso de esta época de crisis del
espíritu, que ve cómo la verdad, la justicia, el derecho, han sido escarnecidos en todos los ámbitos de la tierra. De no hacerlo así, habremos de declararnos impotentes o, lo que sería más triste, traidores a los intereses de esa
juventud que nos ha sido confiada".ª

LAF.E.U.
A principios de octubre de 1945, el estudiante de Ingeniería Alfredo
González Jr., secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas
de Nuevo León, anunció que dicho organismo "cambiará de nombre, con
e~ ,,dese_o ~e extender s,~ acción orienta~ora y benéfica para la grey estudiantil , anadiendo que: Su norma se afirmará por una actitud fundamentalmente universitaria"."
En un p~azo _de. quince días debían efectuarse en todas las facultades y
escuelas uruversitanas las elecciones de nuevas mesas directivas de las
ciedades de alumnos. Después la F.E.S. lanzaría una convocatoria con el :
de celebrar el Congreso Constituyente de la Federación Estudia~til Universitaria de Nuevo León (F.E.U.N.L.).
La Fede~a~ión de Estudiantes Socialistas hizo un esfuerzo desesperado
para sobrevivir pues, aunque controlaba a siete Sociedades de Alumnos las
otr:-5 cuatro (Medicina, Derecho, Bachilleres Diurna y Enfermería) se ~anteruan separadas de ella y no olvidaban el proyecto de establecer una Federación Estudiantil independiente.
Los dirigentes de la F.E.S. esperaban que todas las Sociedades de Alumnos,." ~adas las ~uev_asl finalidades de esta organizaci6n" y "por deber de
patriotismo y solidaridad", se agruparan "en una sola entidad demócrata
rep~esentativ~ y genuinamente universitaria". Ya constituida la F.E.U.N.L.:
meJor conocida después por F.E.U., se pretendía que ésta convocara a otro
Congreso Constituyente, al que serían invitadas todas las agrupaciones estudiantiles universitarias del país, para crear la "genuina" Confederación
Nacional de Estudiantes. Afirmaban que ya se contaba con las adhesiones
de los principales gremios estudiantiles de México, o sea las desacreditadas
fed~raciones de estudiantes socialistas que buscaban seguir manejando al estudiantado pero con otro disfraz.
Unos días después, la prensa regiomontana informó que el citado secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León se
había entrevistado en la ciudad de México, en las oficinas de la F.E.S.
capitalina, con dirigentes estudiantiles de las universidades de La Habana
y Guatemala. Se acordó que se hiciera una intensa propaganda, "sobre todo
en las provincias", para que asistieran al Congreso Estudiantil del Caribe

• Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo León, número 6, septiembre

de 1946, pp. 107 y 108.

474

' El Porvenir, octubre 10 de 1945, pp. 7 y 11.

475

�representantes de la "genuina y auténtica" Confederación Nacional de Estudiantes y de las federaciones estudiantiles de México. Dicho Congreso
había sido convocado, "fundamentalmente", para combatir "las tiranías fascistas'' de América Latina y "especialmente" de Centroamérica, como las
de Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. La información periodística concluye diciendo que la Federación de Estudiantes Socialistas de
Nuevo León había firmado un manifiesto contra la dictadura hondureña
y las persecuciones que realizaba "a los estudiantes universitarios dem6-

cratas''.ª

UNA COSTUMBRE ESTABLECIDA

A principios de diciembre de 1945 se volvió a suscitar un problema que
se repetía todos los años.
Las vacaciones de Navidad debían dar principio, oficialmente, unos días
antes del 24. Sin embargo, un buen número de estudiantes, con la aprobación de algunos catedráticos, resolvieron suspender las clases, iniciando las
vacaciones antes de la fecha señalada en el Reglamento de la Universidad.
El conflicto se inició cuando los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres y la Facultad de Derecho dejaron de asistir a clases el 10 de diciembre,
decidiendo no reanudarlas hasta el 7 de enero. Poco después, la Escuela
Nocturna de Bachilleres secundó el movimiento. El Norte dijo que, por
primera vez en la historia de la máxima casa de estudios nuevoleonesa, las
vacaciones navideñas se prolongarían durante casi un mes.
El rector conminó a los universitarios rebeldes a que volvieran a clases,
dándoles un plazo que debía vencer el día 14 a las ocho de la mañana,
advirtiendo que se tomarían enérgicas medidas "si los alumnos trataban de

holgar", decía El Porvenir.
El 13 de diciembre, al mediodía, se reunieron los directores de las facultades y escuelas con el rector. Luego declararon a la prensa que la mayor
parte de las instituciones de enseñanza superior continuaban laborando y
que habían acordado invitar a los estudiantes a que acataran los reglamentos.
Las actitudes adoptadas poi' los estudiantes rebeldes eran pintorescas. Los
bachilleres se reunían puntualmente frente a su escuela, en la Plaza del Co• El Porvenir, octubre 12 de 1945, p. 9.

476

legio Civil, y aunque los catedráticos entraban a las aulas, "aquéllos se
concretan exclusivamente a observarlos". Por su parte, los futuros abogados
comentaban, "en tono humorístico, que ya se había sentado jurisprudencia
en ese sentido", pues "la costumbre en materia de vacaciones siempre ha
señalado el día 12 como fecha para iniciaci6n de éstas'', añadiendo que si
existía un Reglamento Interior, "también es cierto que la inmensa mayoría
de los estudiantes no lo conoce porque nunca se le ha dado publicidad".
Los alumnos de los demás planteles universitarios emprendieron la desbandada. Sin embargo, una "extraña circular'' que el licenciado Alfredo
de la Torre, oficial mayor de la Universidad, envió para ser fijada en todos
los centros de enseñanza superior, advertía que las vacaciones debían iniciarse hasta el 25 de diciembre. (Armas y Letras, en el número correspondiente a dicho mes, informó que el Consejo Universitario había acordado,
en asamblea ordinaria, conceder el asueto desde el 25 de diciembre hasta
el 2 de enero.)
El licenciado Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, se reunió con el alumnado del plantel para dar a conocer algunas
disposiciones del rector, en relación con el conflicto. Se aclaró que no existía
una pugna entre los estudiantes de Leyes y la Rectoría, como se rumoraba
en los círculos universitarios. Para remediar la tensa situación, se decidió
que una comisión estudiantil entrevistara al doctor Livas. Los futuros abogados consideraban que la suspensión de actividades académicas no significaba un acto de rebeldía, sino una tradición "que siempre se ha visto con
absoluta normalidad.. .".6 Por último, decidieron volver a clases e iniciar
las vacaciones unos días antes del 24.

Los

ExÁMENES "PRE-ORDINARIOS"

A principios de 1946 la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina
celebró varias juntas, a las que asistieron los presidentes de las sociedades
de alumnos de algunas facultades y escuelas universitarias. Se anunció poco
después que los estudiantes de Medicina solicitarían al Consejo Universitario
les concediera exámenes "pre-ordinarios" en el mes de abril a los alumnos irregulares de dicha Facultad, es decir a los que llevaban un curso
sin haber aprobado una o más materias del año anterior.
• El Norte, diciembre 14 y 15 de 1945, p. 2.

477

�La Ley Orgánica establecía dos clases de exámenes: ordinarios y extraordinarios. Los primeros eran a los que tenían derecho los estudiantes que
habían terminado el curso normalmente, y se presentaban en el mes de junio.
Los segundos se efectuaban en agosto, pudiendo sustentarlos aquellos alumnos que habían sido suspendidos en los exámenes ordinarios; los que justificaran su ausencia a dichos exámenes ordinarios; los que no hubieran tenido
derecho a examen ordinario debido a sus faltas de asistencia y los que
habían sido reprobados en los exámenes ordinarios de junio.
Los futuros médicos pretendían que además se les concedieran a los alumnos irregulares los exámenes que denominaron "pre-ordinarios". Alegaban
que dichos exámenes existían, "de hecho", en casi todas las instituciones
universitarias de Monterrey, incluyendo la Facultad de Medicina, pues el
doctor Aguirre Pequeño les había dado "esas facilidades".
En la sesión del Consejo Universitario, celebrada la noche del 6 de febrero,
se discutió el problema planteado por los estudiantes, acordándose denegar
la solicitud estudiantil pues contradecía los estatutos universitarios.

edificios para la Escuela de Bachilleres Diurna y la Faculta de Medicina.
Unos meses después, en julio del mismo año, El Porvenir informó que el
secretario general del Departamento Agrario había solicitado al Gobierno
de Nuevo León la expropiación de poco más de quinientas hectáreas de
terrenos pertenecientes al Ejido de San Bernabé del Topo Chico, con el
objeto de destinarlos a la erección de la Ciudad Universitaria y al patrimonio de la misma. La nota periodística añadía que se le contestó a dicho
funcionario la conveniencia de que "solicitara sólo el terreno indispensable"
para esos fines, ya que ése era uno de los motivos por los cuales la legislación
agraria vigente autorizaba la expropiación de los terrenos ejidales. 8
Respecto a la construcción de la nueva Facultad de Medicina, la prensa
regiomontana había informado, en septiembre de 1945, que antes de terminar
ese año se iniciaría en los terrenos contiguos al Hospital Civil, con un costo
de dos millones de pesos. Habían pasado varios meses desde entonces y el
proyecto parecía habere estancado.

II
ALGUNOS PROYECTOS PENDIENTES

CREACIÓN
A mediados de noviembre de 1945 el Consejo Universitario encomendó
al Departamento de Acción Social la misión de formular un proyecto de
escudo y lema universitarios, con el fin de sustituir a los que habían sido
adoptados cuando se fundó la primera Universidad, en 1933. El doctor Mateo A. Sáenz afirma erróneamente que, "después de estudios serenos, se aprobó
el actual lema y escudo de nuestra Universidad. El dibujo del escudo fue
obra de los señores arquitecto Joaquín A . Mora y el doctor Enrique C. Livas".1
En realidad no se volvió a tratar este asunto hasta tres años después, cuando
el Consejo 'Universitario, en reconocimiento a la labor del doctor Livas,
aprobó el escudo y lema a principios de diciembre de 1948.
La construcción de la Ciudad Universitaria apareció una vez más en la
prensa local, a fines de enero de 1946. Se dijo que estaría ubicada "en las
cercanías del Topo Chico, entre los terrenos del Hospital Civil y el nuevo
Palacio de Justicia (Penal del Estado) ...", es decir donde ya empezaba a
trazarse la colonia las Mitras. En fuentes gubernamentales se aseguraba que
el proyecto no había sido olvidado, pero antes se pensaba levantar los nuevos
' Anecdotario, Monterrey, 1968. pp. 337 y 355, nota 25.

478

DE

LA F.E.U.N.L.

En una sesión efectuada la noche del 18 de febrero de 1946, los presidentes
de las Sociedades de Alumnos de las once facultades y escuelas universitarias
tomaron el acuerdo unánime de celebrar, a fines de dicho mes, el Congreso
Constituyente de la nueva federación estudiantil.
La Comisión Organizadora del evento dio una prueba de unidad al solicitar al Consejo Universitario la modificación de los artículos 29 y 30 del
Reglamento de la Universidad, con el fin de que los alumnos irregulares
tuvieran mayores oportunidades para presentar sus materias pendientes. La
Escuela Nocturna de Bachilleres decidió apoyar cualquier movimiento tendiente a conseguir las reformas. Días después, el Consejo Universitario
acordó que la petición estudiantil fuera turnada a la Comisión de Reglamentos, integrada por los licenciados Raúl Rangel Frías, Bernardo L. Flores
y Manuel Treviño Cavazos.
El Congreso Constituyente de la Federación de Estudiantes Universitarios
de Nuevo León se celebró en la Aula Magna los días 25 de febrero a 10 de
• El Porvenir, julio 23 de 1946, p. 10.

479

�marzo. En la ceremonia de apertura, el rector dirigió un mensaje a los
estudiantes. Afirmó que constituía "casi un delito" el hecho de que ese
congreso no se hubiera celebrado antes, pues la unidad estudiantil "era más
que una necesidad, una urgencia de expresar ese ideal". Calificó de "viril"
dicha causa, agregando además que era noble. Añadió que los estudiantes
eran la Universidad y que la Universidad necesitaba la unidad de ellos "en
el prop6sito de dar y velar por el prestigio'' de la máxima casa de estudios.
Agregó que no pedía el aplauso, "muchas veces hip6crita de las palmas",
sino "el aplauso callado e íntimo de las conciencias". Que se consideraba
"el más obligado servidor de ellos y también el más obligado exigente servidor de los mismos". Pidió disculpas para decir, "con frase vigorosa", que
los universitarios no habían sabido cumplir "con su conciencia de clase",
siendo necesario que lo hicieran. Se refirió a la necesidad que tenían de
meditar sobre su actitud respecto a la Casa de Estudios y, sobre todo, lo
que ellos representaban para ella y para la patria. La Segunda Guerra
Mundial, que acababa de terminar, no había sido solamente una contienda
por los mercados internacionales y con fines lucrativos, sino que se había
puesto en juego la lucha de ideales. Los universitarios no debían olvidar
esa experiencia y "los m6viles progresistas de la lucha armada". Agregó el
rector que el motivo que inspiró dicho congreso estudiantil era noble, pues
buscaba la unidad. El doctor Livas no aceptaba que hubiera "enemigos
conscientes dentro de la Universidad", sino que "para él eran equivocados
pero nunca perversos, equivocados a los que había que convencer de su
error". Terminó denunciando "con virilidad" que la Universidad de Nuevo
León "quiso ser comprada, pero que nunca. lo consiguieron ni lo conseguirán . ..", concluyendo que la casa de estudios nuevoleonesa "pura naci6, pura
viviría y, si tuviere que m orir, moriría en pureza".9
Apenas iniciado el Congreso se suspendió durante un día, debido a que
surgieron desacuerdos entre algunas delegaciones.
En la tercera sesión plenaria, celebrada la noche del 1o. de marzo, estalló
el cisma. Los estudiantes Sergio Mena Treviño y Manuel de León, presidentes de las Sociedades de Alumnos de Derecho y Medicina respectivamente, denunciaron ante la asamblea que se estaban violando los preceptos
establecidos en la Convocatoria y en el Reglamento Interior de dicho Congreso. Mena expuso a la asamblea que, en virtud de haberse empleado
~iobras fraudulentas, "instigadas por elementos de filiaci6n comunista",
y babe~e intentado sin ninguna razón desconocer a las delegaciones de

Medicina y Leyes, ésta abandonaba el local de sesiones. Acto seguido,
De León se solidarizó con aquél y la delegación estudiantil de la Facultad
de Medicina se retiró del recinto.

El Congreso entró en receso. Algunos jefes de delegaciones siguieron reuniéndose con el objeto de discutir un anteproyecto de los estatutos que
debían regir a la F.E.U.
,
En sesiones extraordinarias celebradas días después, los alumnos de las
Facultades de Derecho y Medicina decidieron por votación retirar sus delegaciones del Congreso.
La ceremonia de clausura del Congreso Constituyente de la F.E.U. se
celebró en la mañana del 10 de marzo. Poco antes se aprobaron los estatutos
del nuevo organismo estudiantil, siendo electa la primera Mesa Directiva
que encabezaron Juan Cerna Sánchez, alumno de la Facultad de Odontología, como presidente, y Enrique García Leal, estudiante de la Facultad
de Ciencias Químicas, como secretario general.

La F.E.U.N.L, mejor conocida por F.E.U., se integró con las Sociedades
de Alumnos de nueve de las once instituciones de enseñanza superior: Facultades de Ingeniería, Ciencias Químicas y Odontología y Escuelas de
Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas", Enfermería y Música.
Al constituirse la F.E.U., desapareció la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León, organizada en 1934.

UN AMBICIOSO PROYECTO ESTUDIANTll,

A mediados de abril, el periódico El Porvenir dio a conocer un hecho
insólito: once universitarios cubanos, alumnos de la Facultad de Medicina
de La Habana, habían llegado a Monterrey "por un curioso error''. El error
consistía en que la Asociación de Estudiantes de Medicina de La Habana
había recibido una comunicación del decano de la Facultad de Medicina
de la ciudad de Guatemala, informándoles que urgía la presencia de aquéllos en Monterrey, pues se iba a iniciar en esta ciudad un Congreso MédicoEstudiantil, con la asistencia de estudiantes de México y Guatemala. Añade
la noticia que los universitarios cubanos "no investigaron más, sino que
pusieron manos a la obra, entusiasmados de venir a Monterrey", para cuya
ciudad tenían una grande estimación desde el reciente "viaje de higiene"

• El Porvenir, febrero 26 de 1946, p. 7, y El Norte de la misma fecha, p. 6.

480

481
humanitas.-31

�que hicieron, a fines de diciembre de 1945, los alumnos de quinto año de
Medicina de la facultad regiomontana a la isla de Cuba, así como por el
prestigio que gozaba en el extranjero la facultad médica de la Universidad
de Nuevo Le6n. Los jóvenes cubanos habían sufrido "un error involuntario",
pues al llegar a Monterrey se les informó que aquí no se iba a celebrar
ningún congreso.
La noticia, redactada seguramente por el periodista Mario Ortiz Villacorta, apareció a ocho columnas, en la primera página de la segunda sección
de El Porvenir, en su edición del 11 de abril.

Los estudiantes cubanos fueron declarados "huéspedes de honor" de la
Universidad de Nuevo León. Aprovechando la inesperada visita, las autoridades universitarias formularon un programa de festejos que incluía re.
corridos por la Facultad de Medicina, el Hospital Civil, la Escuela de
Enfermería, etc. Los visitantes fueron hospedados, "por cuenta de la Facultad", en los hoteles Internacional e Iturbide.
En sus "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta dedicó varias mfonnaciones al mismo tema.10 Afirma que los estudiantes de Medicina cubanos, habiendo tenido "el acertado error de equivocarse" al venir a Monterrey,
aprovecharon la oportunidad para buscar la unificación estudiantil universitaria de Latinoamérica.
Ortiz Villacorta afirma que el núcleo universitario nuevo.leonés -seguramente se refiere a la Federación de Estudiantes Socialistas- siempre tuvo
"el buen deseo" de organizar un Congreso con ese fin y "despert6 el serio
entusiasmo de los cubanos". Asegura que en la Universidad de Nuevo León
daría frutos la semilla de la hermandad universitaria de Hispanoamérica.
Añade que uno de los líderes del estudiantado cubano, Octavio Cabrera,
le informó que, entre otros proyectos, traían la misión de fundar un organismo estudiantil continental. Pronostica Ortiz Villacorta que la F.E.U. local
sería la primera organización estudiantil de México que, en unión de la
F.E.U. de Cuba, secundaría la iniciativa que había "brotado espontáneamente" de los universitarios cubanos y nuevoleoneses para fundar una Confederación Estudiantil Universitaria de la América Latina.
• A partir del 14 de noviembre de 1945 se inici6 en el periódico El Porvenir,
diariamente, una colaboraci6n sin firma, intitulada "Palpitaciones Universitarias".
Desde el 25 de diciembre del mismo año apareció firmada por el periodista centroamericano Mario Ortiz Villacorta.

482

Indudablemente, la delegación estudiantil cubana era portadora de una
importante comisión y su viaje no era casual. Ortiz Villacorta decía que la
F.E.U. cubana representaba a trece mil estudiantes, siendo tan poderosa
que, cuando el Gobierno del presidente doctor Grau San Martín "no sea
grato a los intereses de la F.E.U., dejará de ser Gobierno".
Siendo imposihle regresar a su patria, "debido a dificultades de transporte", los jóvenes cubanos permanecieron unos días más en la ciudad. En
una entrevista concedida a El Porvenir y publicada el día 14, el citado
Octavio Cabrera declaró, entre otras cosas, que el Gobierno de Cuba había
aportado la cantidad de ocho mil dólares para los gastos del viaje. Otro de
los dirigentes del estudiantado cubano opinó que el Congreso Constituyente
de la futura Confederación debía celebrarse en Monterrey, en La Habana
"o bien en la ciudad que conviniera más a los intereses universitarios". Y.
otro aseguró que volverían a Cuba con el propósito de establecer una gran
organización estudiantil "sobre la base de un espíritu de progreso y evolución social".11
LA F.E.U.

ADQUIBRE PODER

V

A fines de abril, la sección periodística "Palpitaciones Universitarias",

firmada por Mario Ortiz Villacorta, dio a conocer un importante acuerdo
del rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas. En audiencia concedida al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Juan
Cerna Sánchez, el doctor Livas "le expres6 que todos los asuntos de carácter
administrativo, etc., que tengan los estudiantes universitarios ante la Rectoría, deberán ser tratados por conducto de la Federaci6n de Estudiantes
referida, así como las resoluciones dadas por el Rector o sus dependencias
irán precisamente por esa vía". Añade que la medida adoptada se tom6
debido a que muchos universitarios solicitaban audiencias para tratar con el
rector asuntos que no ameritaban la intervención de éste. Además, con
dicha medida se estaba reconociendo que "una de las misiones fundamentales" de la F.E.U. era la de defender los derechos estudiantiles ante las
autoridades universitarias. El presidente de la F.E.U. sería recibido los lunes
y viernes de cada semana por el rector, con el fin de tratar los problemas
de los estudiantes.12
u El Porvenir, abril 12 a 19 de 1946.
El Porvenir, abril 23 de 1946, p. 8.

21

483

�nizaci6n, que estaban reservados a los representantes de ambas facultades.
Los cargos eran: secretario de la Comisión de Honor y Justicia y secretario
de Actas.

En realidad, la decisión del doctor Livas renovaba la costumbre establecida desde la creación de la Federación de Estudiantes Socialistas, en 1934,
de someter al estudiantado al control de una sola federación. De ahl en
adelante, sólo aquellos asuntos presentados por conducto de la F.E.U. serían
discutidos en la Rectoría o en el Consejo Universitario.

A principios de mayo, el Consejo Directivo de la F.E.U. nombró a los
estudiantes Rodo!fo Fausto González y Adrián Yáñez Martínez, alumnos
de Medicina y Derecho respectivamente, para que ocuparan dichas vacantes.

Dos semanas después, la prensa local ratificó la noticia sobre esta disposición: todos los asuntos relacionados con los alumnos de la máxima casa
de estudios serían expuestos "únicamente a través" de la Federación de
Estudiantes Universitarios, "por lo que será inútil que se presenten los alumnos por sí solos a la Rectaría, pues no serán atendidos".13

Estos nombramientos significaron una inteligente maniobra de la F.E.U.
para colocar una "cabeza de puente" en las dos Sociedades de Alumnos
"separatistas". Al tomar posesión de sus cargos, González y Yáñez declara•
ron enfáticamente que no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos de sus respectivas Facultades, sino que en su calidad de universitarios
y "por su propia cuenta y riesgo", estaban dispuestos a defender los postu•
lados de la unificación estudiantil, "como único camino para salvar a nuestra
Universidad" .u

Ortiz Villacorta menciona, a principios de mayo, el primer caso de aplicación de dicha medida: cinco alumnos de la Facultad de Derecho se habían
presentado en el despacho del rector, "pero no se les pudo atender, debido
a que quisieron salvar el conducto de la F.E.U.". El citado periodista añade
que posteriormente acudieron a la Federación de Estudiantes Universitarios,

También a principios de mayo de 1946, el Comité Directivo de la F.E.U.
nombró a los cinco repcesentantes estudiantiles y sus respectivos suplentes
ante el Consejo Universitario, derecho que le concedía la Ley Orgánica, para
sustituir a los que tenían ese cargo en la extinta Federación de Estudiantes
Socialistas.

"la que solícitamente atendió sus peticiones y, después de estudiarlas y considerar lo justo de las mismas, las apoyó ante la Rectoría'', siendo casi seguro
que serían concedidas. Las peticiones de los cinco estudiantes eran solicitudes
de exención de cuotas.
En "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta hizo una hábil campaña para que las Sociedades de Alumnos de Medicina y Leyes reingresaran
a la F.E.U. Tocó uno de los puntos débiles de la masa estudiantil: la
exención de cuotas. Muchos universitarios estaban imposibilitados para cu•
brir las mensualidades, debido a la falta de recursos económicos de sus familias.
Además insistió en que había un gran número de problemas estudiantiles
que sólo con la intervención de la F.E.U. se podrían resolver. Para reforzar
sus argumentos, citaba el hecho de que algunos estudiantes de las dos fa.
cultades disidentes habían solicitado el apoyo de la F.E.U., con el fin de
tratar sus problemas con el t"ector, siendo atendidos r,como si se tratara
de un problema propio".

NOMBRAMIENTOS ESTUDIANTILES

Al separarse de la F.E.U. las Sociedades de Alumnos de Medicina y De•
recho, quedaron vacantes dos cargos de la Mesa Directiva de dicha orga-

ª

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 7.

EL PLAN

LIVAS

El periódico El Porvenir informó el 23 de marzo de 1945 que, en sesión
del Consejo Universitario celebrada unos días antes, se había discutido am•
pliamente el proyecto del doctor Livas para aumentar un año a los estudios
del Bachillerato. La noticia añadía que el rector se abstuvo de hacer declaraciones, creyéndose que en fecha próxima informaría a la prensa sobre
los asuntos tratados en dicha sesión. Sin embargo, poco después se inicia•
ron las vacaciones de primavera en la Universidad, anunciándose que el
Consejo Universitario no se volvería a reunir sino hasta principios del mes
de abril.
1

A mediados de abril, el doctor Enrique C. Livas salió a la ciudad de
México para hacer estudios de especialización en el Instituto Nacional de Cardiología. Durante su ausencia de cinco meses, ocup6 interinamente el cargo
de rector el profesor Antonio Moreno, secretario de la Universidad.
14

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 10.

485

484

,

�tínez Villarreal, acordó reducir a dos años los estudios del Bachillerato.11
2) El Consejo Universitario, en la sesión celebrada el 12 de noviembre de
1947, resolvió que el plan de estudios de Bachilleres volviera a ser de dos
años lectivos. Sin embargo, el ciclo escolar de tres años siguió vigente en
otras universidades mexicanas.

Al iniciarse el nuevo año escolar, en septiembre de 1945, se rumoró en
el ambiente estudiantil que el Consejo Universitario ya había aprobado la
reforma al plan de estudios del Bachillerato, es decir que dichos estudios
debían durar tres años en vez de dos. El rumor se confirmó al aparecer el
número 5 del anuario Universidad, fechado en diciembre de 1945 y puesto
en circulación en enero del año siguiente. En la página 141 de dicha publicación se asienta que, en el año lectivo 1944-1945, el Consejo Universitario
había aprobado la reforma propuesta por el rector, nombrada posteriormente Plan Livas. Las autoridades universitarias afirmaban que dicha reforma era con el fin de que los bachilleres hicieran una elección acertada
de carrera.
La Rectoría de la Universidad de Nuevo León daba con mucha cautela
'
los pasos necesarios para establecer un tercer año de estudios,
pues los ba-'
chilleres habían mostrado desde unos meses antes cierta hostilidad al nuevo
plan.
En el año lectivo 1945-1946 se empezó a poner en práctica el Plan Livas,
o sea la ponencia presentada por el rector nuevoleonés y aprobada por unanimidad en la IV Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en la ciudad
de San Luis Potosí a principios de septiembre de 1944. Dicha ponencia
pretendía evitar que el estudiante egresado de la Escuela Secundaria, al
ingresar a la Preparatoria, eligiera sin reflexión una carrera profesional.
El Consejo Universitario, en uno de sus más importantes acuerdos de ese
año lectivo, aprobó la distribución de materias para el primer año de las
Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.~ª
El doctor Mateo A. Sáenz, a quien ya citamos anteriormente, dice que
el doctor Livas, con su plan educativo, "se adelantó en más de veinte años
a las necesidades universitarias nacionales, ya que el bachillerato de tres
años es una realidad en toda la República actualmente (1968)".16
Cabe hacer dos aclaraciones a la afirmación anterior: 1) Los estudios
preparatorios en tres años ya se habían implantado en la Escuela de Bachilleres al fundarse la primera Universidad de Nuevo León, en 1933. Pero
la Universidad fue clausurada en agosto de 1934, como represalia del Gobierno contra el movimiento estudiantil que se enfrentó a la reforma educativa socialista. A mediados de 1935, la Comisión Organizadora de la
Universidad Socialista de Nuevo León, presidida por el doctor Ángel Mar-

"

DECLARACIONES DEL RECTOR

Finalizaba el año lectivo cuando el doctor Enrique C. Livas fue entrevistado por una publicación local.18 El rector puntualizó que la posición
ideológica de la Universidad "es la que marca la Constitución Política de
la República". La justüicaci6n de esta tendencia es la siguiente: "la Universidad no puede --y no debe- permanecer al margen del proceso social
de México y (la Universidad) no ve en el Estado, a los hombres que lo
representan o lo conducen, sino los principios que le dan existencia y características''. Enseguida añadió que, por ello, la Universidad de Nuevo León
"adoptó, desde su nacimiento, una posición ideológica de tendencia socialista; mas, no sólo porque así lo señala nuestra Carta Magna, sino porque
en esa tendencia ve el único camino que puede conducirla al cumplimiento
de la misión que le impone su condición de Universidad del pueblo y para
el pueblo". El rector tuvo oportunidad de manifestar públicamente, una vez
más, que era un ardiente defensor de la Universidad pero sometida al Estado.
Sin embargo, el doctor Livas no estaba satisfecho con la organización de
la máxima casa de estudios nuevoleonesa, pues la Escuela Normal había
sido segregada de ella, "en atención, supongo, a gestiones encaminadas a
anteponer intereses políticos a los que reclama la Educación". Además, aún
no se habían fundado Escuelas de Altos Estudios y, sólo hasta que se establecieran, entonces la Universidad "habrá satisfecho su ideal íntegramente".
Respecto a la nueva Facultad de Medicina, aseguró que su construcción
"estará a cargo del Estado" y, "probablemente, en terrenos adyacentes al
Hospital Civil . .•".

Luego enumeró las realizaciones más importantes de la Universidad de
Nuevo León en los últimos tres años: el establecimiento del Hospital-Escuela,
11

,. Universidad, número 6, septiembre de 1946, p. 103.
'" Anecdotario, Monterrey, 1968, p. 355, nota 27.

486

El Porvenir, agosto 22 de 1935, p. 5.

RAMos, Caleb, "Universidad de Nuevo Le6n", en la Revista Arriba,
números 5-6, abril 10 de 1946, pp. 15, 16, 51 y 66.
15

SIERRA

487

�la creación del Instituto de Investigaciones Científicas y del Departamento
de Acción Social Universitaria y la construcción del moderno edificio para
la Facultad de Ciencias Químicas.
En cuanto al presupuesto que el Gobierno de Nuevo León aportaba al
sostenimiento de la enseñanza universitaria, el rector declaró que había sido
aumentado constantemente. El aumento más notable fue el concedido a principios de 1944, siendo elevado de $ 600,000.00 anuales a $ 1.200,000.00.

ESTADÍSTICA "'
Al concluir el año escolar 1945-1946, la Universidad de Nuevo León
estaba integrada por cinco Facultades, siete Escuelas y tres Departamentos.
Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería,
Ciencias Químicas y Odontología. Las Escuelas: Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Industrial Femenil "Pablo Livas", Enfermería, Música y Contadores. Los Departamentos: Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo.
El presupuesto universitario era de un millón de pesos, que provenía de
la aportación del Gobierno del Estado y las cuotas de los estudiantes. La
población estudiantil ascendió a 3,726 alumnos inscritos, de los que un 40%
era foráneo, procedentes de Coahuila, San Luis Potosí, Durango y Tamaulipas. La función docente fue desempeñada por 500 profesores.19
En este año lectivo se organizaron los primeros Cursos de Verano, siendo
inaugurados el 22 de julio por el Departamento de Acción Social. Estuvieron
a cargo de profesores de la Universidad y se desarrollaron hasta el 23 de
agosto, habiéndose inscrito ciento cincuenta alumnos.
En el aspecto cultural se destacó la actividad del Departamento de Acción
Social, bajo la dirección del licenciado Raúl Rangel Frías. Sobre las labores
propias de este Departamento y del Instituto de Investigaciones Científicas,
dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, pueden consultarse las
publicaciones Armas y Letras y Universidad.

" "Indice", en Armas y Letras, agosto 31 de 1946, pp. 1, 2 y 4.

488

ENCARNACIÓN BRONDO WHITT, CRONISTA
DE NUEVO LEÓN Y CHIHUAHUA
GERARDO DE LEÓN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA HISTORIA SUELE constituir, tanto para quienes la escudriñan, la investigan
y la escriben, como para los simples aficionados, una pasión dominante. Y
aunque aparentemente es un placer esa sensación de ultravivencia de hechos
y acontecimientos pretéritos, modernamente, la Historia es ya una disciplina
dinámica, útil, práctica, en el sentido de la posibilidad que nos brinda de
la utilización de las experiencias de las generaciones que nos precedieron
para aplicarlas en nuestra vida cotidiana actual, y como auxilio inmejorable
para planear el futuro.
Historiador puede ser desde el investigador de testimonios históricos, ya
arqueológicos, ya documentales, tradiciones y leyendas, sobre las cuales apoyan sus tesis y conclusiones -pasando por el analista de los diversos juicios
o criterios contradictorios de otros colegas, que usados como premisas les
proporcionen nuevas conclusiones-, hasta el cronista, el relator, generalmente el testigo de sucesos y situaciones que, a la luz de su intelecto y con
el sabor de su descriptiva, proporciona el complemento, el acabado final, la
sensación de vida patente y latente, al fundamento, a la técnica cimentación
del especialista y a la sólida estructuración lógica de los análisis.
Por esas razones, y sin restarles sus indiscutibles méritos a los técnicos de
los estudios históricos, a más de ser complementos indispensables, son más
socorridos de la preferencia del grueso de los lectores, los cronistas. Ahí está,
para robustecer nuestra aseveración, por ejemplo, Bemal Díaz del Castillo,
quien, con su Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, con
ese relato ameno y sencillo, ha servido de apoyo a grandes tesis posteriores,

489

�y para eliminar tantas dudas que se han planteado siempre quienes se han
adentrado en esos intrincados menesteres. El mismo Hernán Cortés, en sus
Cartas de Relacwn, dirigidas al emperador Carlos V; Francisco Cervantes
de Salazar, el Cronista de la capital del Virreinato no\·ohispano y sus herederos, nuestros contemporáneos, Artemio de Valle Arizpe y Salvador Novo,
que nos han obsequiado con sabrosos gajos de la vida del México viejo.
Y en nuestro medio, el capitán Alonso de León, el cronista del siglo XVII
de la región noreste de México y sus continuadores Juan Bautista Chapa
y Fernando Sánchez de Zamora, que además de que nos proporcionan una
clara visión de los hechos, la vida y las costumbres de los pobladores prehispánicos y sus conquistadores, de sus tiempos, dan la pauta a seguir a
investigadores y analistas posteriores.

Es el cronista quien le agrega "sal y pimienta", quien le proporciona
sabor y gracia, a un escueto acontecimiento; y muchas veces tanta, que hasta
nos parece que rebasa el campo de la Historia. Es él quien le proporciona
palpitación de vida a cualquier suceso que ya el tiempo ha asesinado, como
a través de mágica conjura. Es el artista que, con el pincel y el colorido de
sus vívidos relatos, nos ilumina un pasado, cercano o remoto. Es, en fin,
el poeta que en los más nimios incidentes, suele encontrar la cuerda de una
lira que, vibrante y sonora, nos llena el ánimo de júbilo y de gozo.
Nuevo León tuvo otro cantor de este tipo: un poeta, un historiador y un
humanista; un cronista, en la persona del doctor Encarnación Brondo Whitt.
Brondo, quien fue hijo predilecto del Estado de Chihuahua, su tierra adoptiva, era, en realidad, hijo de Monterrey y· nieto de Villa de García.
Muy joven, recién graduado en la Escuela de Medicina que en la capital
de Nuevo León fundara el jalisciense doctor José Eleuterio González, "Gonzalitos", se fue en busca de nuevos horizontes, y desde el año de 1903 se
radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, donde ejerció con inusitada nobleza
su profesión, donde gestó su obra histórica y literaria, y donde formó definitivamente su hogar. "Aquí -lo confesaba sencillamente al hacer la crónica de sus Bodas de Oro matrimoniales- La Religiosa y yo (porque 'Religiosa' llamaba él, entre otros motes mitad cariñosos, mitad chocarreros, a
su primera esposa), aquí -repito- celebramos estas segundas bodas en
unión de nuestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor, sin localismos
ni patrioterías, de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua."
En uno de sus libros, en un formidable estudio genealógico que cariñosamente dedicó a las venerables prosapias que han poblado desde hace siglos
490

aquellas latitudes, en Los Patriarcas del Papigochi, hace este significativo
comentario, al tratar de la familia Estrada-Erives: "Como digo, tengo nietos Estrada-Brondo; y uno de ellos, Yolanda, cuando le preguntan ¿cómo
te llamas, niña?, responde: Yolanda Estrada Brondo Erives González.
Arreglándole su genealogía, se pudieran añadir a esos apellidos otros
muchos más. Ahora, por si andando los años, alguno de mis descendientes
tuviese anhelos y curiosidades a los que yo he tenido, vaya lo que sigue:
"Pietro Brondo, italiano, con cierto grado militar, no sé si en su tierra o
en México, casó en Saltillo, Coahuila, con Carmen Martínez, muy morena,
semi-indígena. Tuvieron muchos hijos, que al fin se trasladaron a Monterrey; entre ellos, Encarnación, muy moreno, mi padre."
(Aquí, hago una disgresión dentro del relato de Brondo Whitt. En nuestras
personales investigaciones en los archivos parroquiales de Saltillo, hemos
encontrado la partida de bautismo de este Pedro Brondo, a principios del
siglo XIX, cuyos padres, sin mayores explicaciones étnicas, aparecen como
Faustino Brondo y Brígida Salas.)
"Por otro lado -prosigue nuestro ilustre evocado-, en San Carlos, cerca
de Richmond, de la Virginia Oriental de los Estados Unidos de Norteamérica, vivían unos colonos ricachos: Rolland Whitt y su mujer, Fanny
Jamester. Tuvieron muchos hijos. Uno de ellos, Rolland, vino a México
como médico militar del ejército invasor, el año de 184{). Pues este Rolland
no volvió a su tierra, ya que se casó en Pesquería Grande, Nuevo León,
hoy Villa de García, con Cristina Treviño y del Bosque, criolla. Este matrimonio tuvo varios hijos. Yo conocí seis, y entre ellos, la primogénita,
Mercedes, rubia, mi madre."
Así, a grandes rasgos, ya tenemos una visión genealógica del doctor
Brondo Whitt. Ahora bosquejaremos, también sencillamente, las diversas
facetas de su interesante personalidad.
En el Nuevo Le6n, uno de sus libros de recuerdos y añoranzas, confiesa
que, no obstante que él siempre sintió vocación por la medicina, su padre
le tenía destinada la carrera del Derecho, por la razón de que su hermano
mayor, Tiberio, ya era estudiante de Medicina. Obediente a las disposiciones
paternas, se dirige a la capital a iniciar sus estudios profesionales, justamente cuando el hermano estaba por terminar los propios. Pero el destino
tenía reservados diversos acontecimientos. Tiberio, ya pasante, falleció de
una bronconeumonía y Encarnación se reintegra a la patria chica, y definitivamente queda en libertad de escoger su carrera preferida.
491

�En Monterrey concluye sus estudios médicos y, como decíamos al principio, decide correr la aventura de experimentar en otras latitudes, y acompañado de su ex condiscípulo, el doctor José Morales, se traslada a la
ciudad de Chihuahua. Tampoco allí se sinti6 Brondo satisfecho, y decide
seguirla hasta la lejana provincia, donde los bravíos montes serranos y el
agreste caudal del río Papigochi se identificaban más con su alma de poeta
buc6lico, y donde el apostolado a que lo obligaba la nobleza de su alma
de médico vocacionado, encontró un fértil campo entre los tarahumaras.

De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es el cantor del
Papigochi y defensor decidido de la tribu discriminada y errante : la tarahumara.

De una de sus hermanas supervivientes, hemos recogido estos conceptos
lanzados al azar, pero que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda
medida la distorsión que el cariño fraternal pudiera imponerles:

Desafortunadamente no nos ha sido posible conocer su bibliografía completa, para ahora ya tan escasa; pero del poco material que hemos tenido
a mano, enumeramos los siguientes títulos:

"Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al que tenía
dinero por lo que quisiera darle, y a los pobres, los atendía lo mismo sin
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

'
Hacía
grandes caminatas para atender y vacunar a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los árboles, mal comido, pasando a caballo
ríos crecidos. Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca
lo vimos mohino, renegando de su profesi6n, que la siguió con verdadero
apostolado ..."
El doctor Brondo asegura, en alguno de sus libros autobiográficos, que era
originario de Monterrey. Sin embargo, por más que escudriñábamos en
los Registros Civiles de la ciudad, no nos era posible encontrar el acta de
su nacimiento, hasta que, finalmente, hurgando en los de villa de García
encontramos el registro, declarado por uno de sus tíos maternos, pero que
muy explícitamente reza: "Naci6 en Monterrey, N. L., calle de Rayón No.
10, el 17 de octubre de 1877".
A los veinticuatro años de su edad, se radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, a orillas del rio Papigochi.

Hoy se ha ido para siempre el autor de 'Patriarcas del Papigochi' . Descanse en Paz el amigo de los indios, el médico de Guerrero, el astrónomo
callado y gramático de categoría. Descanse en Paz el escritor y colaborador
de El Heraldo, que supo poner en sus crónicas el sabor de la vida y la
jovialidad de la amistad bien entendida..."

El Dios Pan ( 1919), Whitt &amp; Co., San Antonio, Texas.
Nuevo León ( 1935), Editorial Lúmen, México.
La Cascada de Basaesachi ( 1935), Ed. El Heraldo, Chih.
Chihuahuenses y Tapatíos (1939), Editorial Lúmen, México.
La División del Norte ( 1940), Editorial Lúmen, México.
Regiomontana, Imprenta Comercial, Chihuahua.
Los Patriarcas del Papigochi (1952), Imp. Comercial, Chih.

Y dejó inéditas:
Musa Norteña (Relatos autobiográficos, 1929-1941).
Nueve Años de Historia (1925-1933).
De Obregón a Calles.
La Tarahumara (Relatos, 1940-1943).
Gente de Bronce, y
Los Indigenistas.

"Ayer, a las siete de la mañana, murió un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...

En todas sus obras encontramos a Brondo ameno, de pluma ágil y fácil,
con esa rara habilidad del que sabe iluminar ya con pinceladas gruesas,
ya con exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas índoles, acomodando siempre la anécdota en el momento oportuno, con sutil ironía
cuando el caso así lo merece, pero siempre descorriendo ante nuestros ojos
del intelecto, esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva implícita
la crónica, que él supo manejar con habilidad maestra.

Colaborador por muchos años de El Heraldo y autor de varios libros escritos con su estilo único, humorista, serio, burlón, humano. ..

La aridez escueta del documento investigatorio, al que recurre con mucha
frecuencia, se toma en sus manos en relato placentero y accesible, en oasis

Y el día 17 de diciembre de 1956, el diario El Heraldo, de la ciudad de
Chihuahua, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su
muerte:

492

493

�reconfortante, en anécdota chusca, en leyenda romántica o en el episodio
épico que vivifica.
En su libro La División del N arte nos describe, por ejemplo, su estado
de ánimo en aquellos álgidos días con que comenzaba el año de 1914:
"Ha llegado a mí la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de
médicos y enfermeros, con el objeto de ir a la campaña de Torreón y atender
a los heridos. ¡La Cruz Roja!, me dije entusiasmado: y la idea de correr
aquella aventura en campaña en compañía de la caritativa institución, se
inició en mi alma. La idea fue al principio, para mí, gigantesca y absurda;
no cabía en mi cerebro; yo. . . de hábitos tan pacüicos, tan caseros...

Muchos días se debatieron en mi cerebro Tartarín-Quijote y TartarínSancho; y la perspectiva de diversas glorias, de entre ellas la de escribir
un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel cuerpo
que yo soñaba de caridad y de heroísmo."
Los anhelos que bullían en efervescencia en el fondo de su pecho, para
seguir la aventura, quedan patentes, casi nos atreveríamos a decir que inconscientemente, desde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el
tren, lleno y coronado de soldados. En el propio instante saqué del bolsillo
una cartera inmaculada y, con un lápiz que el día anterior me había regalado una comadre, escribí consultando el reloj: 'A las cinco de la tarde
sale la Brigada Sanitaria de la División del Norte rumbo al sur, para donde
han salido ya casi todas las tropas constitucionalistas; y en otra página, con
letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo'."
De aquí en adelante no nos cabrá una duda. Su misión será cumplida;
se dirige al campo de batalla a plena conciencia de la obligación de su
ministerio, con el consuelo que para el dolor físico, su ciencia y su alma
grande serán capaces de proporcionar a los necesitados; pero con la luz
brillante de su entendimiento lista a plasmar ert un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia
patria que al escrutinio de sus ojos se desplegaba.
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el fondo, lo lenifica con
la guasa oportuna:
494

"Luz Barrera -dice- trae un balazo en el pómulo izquierdo; le extraje
una muela y un fragmento de maxilar; apenas puede hablar y está dolorido,
pero se le adivina el consuelo de verse en nuestras manos...
Llega otro herido (qué casualidad, también herido en la boca) . . . y les
reconvine, mitad en son de queja, mitad de reproche: 'serán ustedes muy
vocíferos, y por eso les han pegado allí'. Los heridos ríen dolorosamente.
Me acerco al recién llegado, y al ver que trae la mandíbula rota y un solo
agujero de bala, le pregunto: ¿y la bala? Entonces algo le estorba dentro,
hace una mueca, se mete dos dedos a la boca, a pesar de mis prohibiciones,
y responde con la bala entre el índice y el pulgar: 'Aquí está'."
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en sí
las emociones, y filosofa:
"Al caer el sol me subí al techo del carro. Tiene la metralla su encanto
fatídico. Es hermosa y temible a la par. . . Hay momentos en que, olvidado
uno de la guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica; pero si alguna granada se acerca y esparce sus balines, se oye como ruido de lluvia estival
y súbita que, con grandes y raras gotas golpeara el suelo...
Cuando los heridos escasean, yo tomo notas breves, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los
carros; o voy al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oídos acostumbrados al estruendo del vecino combate, me forjo ilusiones de soledad
y de silencio, y pienso en el amor que, según Cristo, nos debemos en la
tierra los unos a los otros."
Nunca pierde Brondo la oportunidad de evocar el lejano terruño de su
niñez y de sus mocedades:
Cuando, a mediados de ese año catorce, acampado el ejército villista en
Hipólito, Coahuila, antes de la toma de Saltillo, nos hace atrayentes relatos
de la vida en campaña:
"Desde la puerta de mi carro he estado observando este mundo de trenes
y de gente; este vaivén de soldados y soldaderas...
Hombres del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, hermanados por la
misma causa, animados del mismo anhelo y reunidos por el mismo puño
de hierro de Francisco Villa, alma de la revolución y brazo derecho del
general (sic) Carranza. La red ferroviaria cubierta de trenes, que han llega495

�do (y llegarán aún), atestados de hombrea para la próxima batalla. Frente
al nuestro qued6 el de la Brigada Juárez, de Calixto Contreras; quien nada
tiene de 'calisto', porque es un tarahumar viejo, calvo, prieto y feo. En la
puerta de su carro, atada a un anillo de hierro, está izada una vara que
lleva en la punta un cráneo: fatídico trofeo, negruzco y puerco, que aún
conserva restos de cuero cabelludo y de ligamentos. Está ceñido por una
cinta roja, que le pusieron crueles manos femeninas, en señal de que pertenecía a un 'colorado'.
¡ Oh, los colorados! Para todo mundo pudo haber piedad, menos para
ellos."

Y después de la batalla:

"En mangas de camisa, y tumbados en el suelo, a la sombra de unos
carros, Garza Cárdenas y yo mirábamos el Oriente; señalándome él con
el brazo extendido la raya neoleonesa, esfumada en la lejanía.
Es una cordillera -me dice-, que deriva de la sierra Madre Oriental.
Acá a la izquierda, la sierra de Galeana; hacia el extremo oriente, sierra
de Pelillos, sierra del Fraile. tsta tiene en la falda dos pueblos bonitos;
por el norte, Mina; por el sur, Villa de García, que hace algunos años
llamábamos Pesquería Grande. . . Aquellas palabras eran para mí una evocaci6n...
...Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo 'in mente', por el caserón
de mi abuela viuda.
Abro la puerta de la sala en penumbra.

"Una interminable hilera de carretas (como veinte, una tras otra) pasa
por el campamento. Con permiso del general Villa huye de Pared6n hacia
el Oeste.

Percibo olor de libros viejos, de aire confinado, olor de duraznos que se
exhala de un plat6n rebosante de fruta.

Conduce familias de la tropa enemiga, que no pudieron seguir a 'sus hombres' o que los perdieron en la batalla.

Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales de gruesos barrotes
de madera de encina.

Vense también, hombres heridos (brazos en cabestrillo, cabezas vendadas),
de ambos bandos, que ahora fraternizan y hacen juntos el camino.

Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me
tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un peri6dico en la cara. Periódico que me sirvi6 tanto de narcótico como de defensa contra los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que tengo los bordados del cojín
pintados en el rostro.

Aquellas carretas, tiradas por sendas yuntas de bueyes, tienen para mí
un atractivo singular.
Carretas nuevoleonesas, que hacía seis años que no veía. A pesar de su
tosquedad, se ve que están bien hechas, y, junto a las de Chihuahua, resultan muebles de fábrica, livianos y fuertes.
Pasan, sin embargo, con lentitud desesperante al andar, al andar parsimonioso de los bueyes; haciendo jornadas de seis leguas.
Lleva cada una su carretero al frente.
Pasan rechinando, palmo a palmo... y despiertan en mi mente, como todo
lo que huele a Nuevo León, enjambres de recuerdos.
¡ Oh, carretas neoleonesas, espectáculo de las calles de Monterrey; delicia

de mis ojos que os tenía olvidadas... !"
Unos días después, ya estacionados frente a Saltillo, siente y presiente la
cercanía de la tierra nativa, y empapa su pluma en las ensoñaciones que
estas circunstancias le provocan :

496

El platón de duraznos, como un pebetero, me convida a merendar..."
Al terminar esta cr6nica de campaña, su libro La División del Norte,
recapitula:
"Pues señor, yo soy un humilde médico de provincia, que en mejores
días, hace diez años (mejores por raz6n de la edad, puesto que entonces
era casi joven y ahora soy casi viejo) , me lancé a la revuelta y me enrolé
en la Divisi6n del Norte que organiz6 el glorioso y funesto a la par, Francisco Villa, con motivo de la indignaci6n general que el gobierno del usurpador Victoriano Huerta levant6 en el espíritu de los mexicanos.
Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de
bandido. En mil novecientos catorce, que me di de alta en sus huestes,
empecé a llevar el diario de mi vida..."

Pero de toda su obra hist6rica y literaria, en donde Brondo Whitt realiza

497
humaniw.-32

�una exaltación más gloriosa, es en su libro Nuevo Le6n, sus apuntes autobiográficos más importantes. Allí retrata, con fidelidad y con franqueza casi
vasconceliana, los álgidos días de su juventud estudiantil, y abarca de 1896
a 1903. Esta obra sería suficiente para valorar la calidad del escritor, y en
ella, más que en ninguna otra, se hace patente su acendrado cariño por
los hechos y las cosas locales, narrados en una serie de escenas ricas de color,
de luz, de vida latente.
Allí evoca personajes, acontecuruentos y un rico anecdotario que, en algunos despierta nostalgias, a otros, participa de un pasado romántico y
sencillo de este rincón de la patria en su época. Nombres que conocimos
como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las líneas con
que el doctor Brondo describe, por ejemplo, la Estudiantina de entonces.
León G. Flores, más tarde un distinguido miembro del foro nuevoleonés,
fue el organizador del grupo, y tenía a su cargo el bajo; Felipe, "El Cucho",
la flauta; otro estudiante de leyes tocaba el violín y Cárdenas, de la misma
escuela, la mandolina. Posteriormente, Marín Treviño, de Ciénega de Flores
y futuro abogado también, quien pasados los años conocimos como apoderado de importantes empresas mineras del estado de Coahuila, sustituyó
a León Flores con el bajo; Juan Leal, de Medicina, la mandolina; y el
propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco", por una semi-parálisis del brazo izquierdo-, estaba encargado de la guitarra.
Los gallos, las serenatas de aquellos tiempos, tan alejadas de nuestro
diario discurrir, al ser descritas por Brondo, bastan y sobran para reconocer
en nuestro autor su sabia y múltiple vena de lústoriador, de humorista
y de poeta.
"Fuimos en coche -nos dice-, de calle en calle, de ventana en ventana,
y tocábamos agrupados junto a la reja de lúerro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie. Los que no lo lograban, se sentaban a la orilla de la
banqueta. . . incansables éramos... A mí, los libros nunca me lúcieron callos,
ni en la mente ni en las manos, pero la guitarra sí. . . y me cargaba en la
punta de los dedos una epidermis de dos milímetros de espesor.

Al terminar cada pieza, aguzábamos el oído, y solíamos percibir que, dentro, tras el inevitable biombo, había cuchicheos y leves risas femeninas.
También nosotros cuclúc:heábamos tres minutos, y arreglábamos la afinación de los instrumentos para volver a empezar. Unas tres o cuatro piezas
en cada casa, y adelante.
Yo tenía mi novia en la villa de Apodaca, a donde van.as veces fuimos

498

a l_levar el gallo; pero en Monterrey, mis tocadas eran para la primera
anuga _con quien mi intención se tropezase.
Aquella noche no hallaba yo a quien tocar; y mientras íbamos de aquí
para allá, h~~a •~ m~,nte' la elección de la ventana. Las muchachas pa~~an po~ ~ IIDagmac1on como una revista: María Rentería, las Stringlúni,
lúJas .de italiano, cerralvenses·, Elisa Ti1·erina ,· las tres Martm'ez -m· parien·
tes m del mismo barrio-- (porque en cuestión de mujeres me tropecé
muchas veces en la vida con Martínez y con Pepas) .
'
Cuando trabé amistad con Pepa Martínez (ru1·a de María con un
lis '
l
'
gran
tón azu Y una med~la colgando de los hombros) , creí ver en aquella
muchacha que se me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el Barrio
d~ las Tenerías, tan lejos, que al haberme empeñado en ir allá, se nos hub1era agotado el tiempo de la licencia.
Otra Martínez, por Catedral...
~a tercera Martínez, era futura cuñadita de Juan Leal -el de la mandolina-, y como allá iríamos...

Pepa Salazar, tan linda, ¿ dónde estaría? ...
los compañeros me preguntaron, &lt;'·- dónde tocamos?• , m1· coraz6n
1 Cuando
·, f
dat10, uert~mente por la Martínez de la Catedral; frente a ella, todas las
emas se esvanecían, pero. . . me quedé sin responder, y, entretanto, el
coche se detuvo en una ventana..."
. (Iba en el grupo un pasante de ingeniería, quien -nos asegura el crorusta- poco los conocía, menos iba a conocer los nombres de las novias
aquellos muchachos.) Al tocar el tumo a la serenata de nuestro hombre
Junto_ a la, ventana se desarrolló un diálogo que el doctor Brondo Whit;
descnbe as1:

?e

"-Oye, ¿por qué no habías venido? ... bribón, hueles a cerveza.
-Basta con probarla para trascender.
-Sí, pero trasciendes a varios vasos... dime, ¿ te desvelas con frecuencia?...
-No, ¡ palabra!
-¿Te estás creando el hábito de beber?
-Te juro que no..."
El juramento fue oído de todos, y el ingeniero aquél comentó con el
resto del grupo:
499

�"¡ Ninguno de ustedes fue tan afortunado!" -pero alguien le replicó al

momento:
"Imbécil. ¡ Es la madre del Manco!"
Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando de la
mano a la señora, saludaban: "Buenas noches, Merceditas".
La descripción de la casa paterna y la evocación de su madre, a pesar
de su ternura, van sincera y llanamente alternadas con las de sus ardores
propios de los años mozos:
"Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo embarazada diez o doce
veces. De modo que mi padre, que empezó a construir una casita de dos
o tres piezas, se vió pronto en la necesidad de ampliarla, así como el personal que la servía. Compró más terreno, construyó más habitaciones, hizo
una bonita fachada a su finca, que se llamaba el número dos de la calle
de Los Rayón, y daba vista al sol naciente.
La fachada mostraba un pasillo entre dos salones, y éstos, con sendos
pares de ventanas de hierro, que se apoyaban en grandes losas de un mármol
negro y barato que hay junto a Monterrey.
En el pasillo, que daba a un corredor con tres arcos dóricos, había macetones con hierbas elegantes...
¡ Ah, perdón! Se me fue el alma por donde quiso, y con ella se marchó
la pluma. Yo no iba a describir la casa paterna; iba a otra cosa, y vuelvo
a empezar...

Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para auxiliarse en sus quehaceres
domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.

muchos en provincia y uno pequeño: el Teatro Betancourt, por nuestra
calle, Ojinaga. tste se quemó hacia 1905 y fue sustituido por un mejor
edificio: el Teatro Centenario, después destinado a cine.
Al llegar al estado de Chihuahua, empieza uno a oír el apellido Terrazas.
Hay Terrazas millonarios, Terrazas mendigos, Terrazas decentes, Terrazas
bribones. En esa terracería descuellan dos figuras altísimas: don Luis, el
millonario, el ganadero, el gobernador, el todo; un viejo apuesto y fuerte,
de mirada de águila, con su página militar y sus timbres de gloria. Y un
don Joaquín, que sólo era pariente lejano de don Luis. tste se pierde para
el vulgo, es ya difunto; hay que leer un poco de historia del Estado para
que esta figura, por demás simpática, se ponga de relieve. Luchó contra los
apaches, hasta exterminarlos; escribió sus memorias, y fue un batallador
infatigable en pro de los intereses de la Patria.
En Chihuahua, caras nuevas, amigos nuevos, costumbres nuevas..."
Y de su Nuevo León, transcribimos también las impresiones de los últimos
días de su convivencia en estas latitudes, porque en ellas quedaron patentes,
la emoción que lo embargaba y el temblor de su pluma, evidenciándose una
vez más su sensibilidad :
"Días antes -escribe-, días antes de partir para el estado de Chihuahua,
fui al terruño de mi madre, a despedirme de la abuelita.
Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y caí en la aldea
de mi niñez. El legendario coche de Quirino, o de sus descendientes, me
trasladó de la Estación a la puerta de la casona de mis mayores. He aquí
la villa, silenciosa; adormecida en aquella tarde de agosto abrazador, bajo la
sombra de los nogales corpulentos. El pueblo olía a heno y a durazno, y
por las acequias corría el agua desbordante. Cada casa era un huerto de
árboles frutales; y la mía tenía dos, uno a cada lado de la calle.

Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años de edad, engrosándome
la voz y apuntándome el mostacho..."

Empujé la puerta, como si por ella entrara todos los días; salió a recibirme
Bonamí (bautizado por uno de mis tío).

Recién graduados, en el otoño de 1902, los médicos regiomontanos José
Morales -citado por su compañero también como "El Picos"- y Encarnación Brondo Whitt, se instalan en la ciudad de Chihuahua, y de aquellos
días, éste nos ha dejado, plasmadas en el papel, sus primeras impresiones:

Caducaba el perro. Se le habían vuelto de revés los párpados, que mostraban la conjuntiva roja. Movía la cola y enseñaba los colmillos; su actitud
ordinaria; pero como no gruñía, ni mostraba ferocidad en el semblante, los
de la casa interpretábamos aquella actitud como acogedora; y por lo tanto,
el mostrar los dientes era, ni más ni menos, una sonrisa.

"Chihuahua era una población como la mitad de Monterrey, en habitantes. Tenía dos teatros, uno espléndido: el de Los Héroes, como no hay

El patio cubierto de granados, con fruta casi en sazón; bien podría yo
encontrar mientras estuviese allí, dos granadas gigantes, comibles, cada día.
501

500

..

�La 'nana' en la cocina; la abuelita en la iglesia. Mientras ella venía, me
entré a la huerta, avancé hasta la acequia, busqué un lugar bien sombrío,
al abrigo de unos aguacates, boté la ropa y me hundí en el agua.
-Pero hijo, te vas a Chihuahua; tan lejos, sin conocidos, sin parientes.
¿ Qué vas a hacer allá?

-Ni yo mismo lo sé, abuelita: sólo sé que estoy recién recibido, que en
Nuevo León hay plétora de médicos, que tengo ganas de aventurar, y...
Dios por delante.
-¿Tus padres te dan permiso?
-¿Qué han de hacer si me ven tan decidido? Además, ¿voy a quedarme
aquí toda la vida, y que mi padre me siga manteniendo, como hasta hoy?
Anduve de casa en casa, saludando a los amigos; y se pasaban los días.
Conchita Narro. ¡ Qué linda estaba! Una vez, en un baile, estuve a punto
de cantarle; pero considerando yo mismo que a raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mí, temí las 'calabazas' y me concreté
a bailar con ella, como bailan dos amigos que se aprecian mucho. La llevé a
la improvisada cantina del baile, donde había varios barriles (que decíamos
octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua
salud.

me ocurrió revolcarme dos horas en mi lecho; y estuve oyendo en el nogal
grande, en el nogal bicentenario de mi abuelita, el graznido del búho, de
aquél mismo búho que, cuando era niño, me arrebataba el sueño.
Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole untado, como
mantequilla, en una pieza de pan partida en dos mitades. Era un 'emparedado de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aromas de fruta y
de hortaliza; con arcón muy viejo, para la comida fiambre, visitado por
colonias de hormiguitas que, en interminable hilera, iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del insecto.
Una mañana, el coche de Quirino se detuvo a la puerta de la casa. Subí
mi veliz, y abracé a la abuelita, que se agobiaba al peso de los años, y que
traía en sus ojos azules, de criolla, los primeros depósitos de la catarata."
Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes méritos, que han
sabido vivir y sentir, y han podido trasmitir a las generaciones coetáneas
y futuras, los pormenores de un cotidiano transcurrir pleno de historia y de
auténtica convivencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su
obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales y del pueblo como
es el caso del doctor Encarnación Brondo Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconocimiento.

¡ Oh, la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores
muchos que preferían comer duraznos a beber cerveza; y muchos que hacían
ambas cosas. A diez leguas de la Cervecería Cuauhtémoc, y en el corazón
de la tierra de la fruta, se podían adquirir ambos vicios.
Mis antiguos amigos de la niñez, vueltos hombres, con mostachos, como
yo. Pero como nos veíamos de año en año, nos seguimos tratando con el
mismo cariño. La Villa de García ( que yo prefiero llamar Pesquería) , tiene
duraznos, tiene cebollas, tomates, uvas. . . apodos y tíos. El corpulento don
Pedro era, por la espalda, Tío Pedrote; y Fulano de Tal, gordo, panzón, chiquito, era Juan Bolita. Por las aceras transcurría Tracalada; y Juan Carabinas se mantenía, acechando a los clientes, tras el mostrador de su tienda,
silenciosa y oscura, Félix el Mugroso, inspiraba asco; y un viejo angurriento,
era Tío Pocos-Meados.
Antonio Narro (padre) y Federico el Pelón, eran mis camaradas de parranda malsana, es decir, parrandas con cerveza, guitarra y cena improvisada de ostiones y pan, en la cantina.
Mientras estuve en García, dormí como un bendito; pero una noche se

502

503

�EL NORTE EN LA HISTORIA GENERAL DE MÉXICO
Dr.

ERNESTO DE LA

ToRRE

VtLLAR

UNAM

No SON ESCASAS LAS menciones al norte de México en las fuentes históricas
mexicanas. Fray Bemardino de Sahagún al citar a los pobladores, y entre
ellos a los "chichimecas", señala que esas familias anduvieron peregrinando
en la "Teotlalpan, Tlacochcalco y Mictlanpan, que quiere decir: campos
llanos y espaciosos que están hacia el Norte". Con la misma preocupación
de precisar el origen de la población aborigen, tiempo más tarde Ixtlixóchitl
describe los elementos culturales característicos de ese grupo genéricamente
denominado.
Así escribe: "Los señores Chichimecas tenían sus reinos y señoríos hacia
la banda del Septentrión, que corrían más de dos mil leguas: gente bárbara
y feroz y la más fuerte nación que hubo y tiene hoy día este Nuevo Mundo,
exceptuando a nuestros españoles. Estos Chichimecas vestían en su natura
y visten hoy día de pellejos adobados de martas, leones, tigres y otros animales feroces: usaban de cutaras de pellejos de animales: su vestido eran
unos jeoles de martas, especialmente los reyes y señores, y sus mantas de
tigre, león, oso y lobo y el cabello largo hasta las espaldas y cortado por
delante. Su comida era todo género de caza y panes de Mezquitl, una clase
de árbol que da una fruta seca, dulce y sabrosa. Su habitación era las cuevas,
y también tenían casas, pero cubiertas de paja. Sus armas, arco y flecha: y
también usaban de ceivatanas los señores para ir a caza, y ellos las inventaron. No se casaban sino con una sola mujer, y esta no parienta cercana,
como es hermana ni tía en segundo grado, y no siendo éstas, casaban con
parientas. Cuando morían los señores se enterraban en sus palacios y los
villanos en sus casas. No tenían ídolos: llamaban al sol padre y a la tierra
madre. A la primera caza que tomaban le cortaban la cabeza, mostrándola

505

�al sol como sacrificándole, y labraban la tierra donde se derramaba la sangre y dejaban puesta la cosa que sacrificaban. Tenían también ciertas órdenes de gobierno para la República, ciudades, pueblos y lugares, provincias
y reinos, distintos unos de otros. Usaban todos los palacios muy encalados:
comían todas las cosas de caza asadas. Las mujeres tenían sus huepiles y
enaguas de martas: también iban calzadas con sus cutaras. Se coronaban
los reyes según el tiempo . ..". "Poníanse joyas en el pescuew y en las muñecas de las manos. Usaban en las guerras tocar una vocina y caracoles, y
tenían unos alambores y teponaxtles. Otras muchas costumbré, y ritos tenían en su naturaleza que sería largo de contar."

Y adelante precisa la diversidad cultural del grupo: "Hay muchos géneros de Chichimecos, unos más bárbaros que otros, y otros indómitos que
andan como gitanos, que no tienen ni rey ni señor, sino el que más puede
ese es su capitán y Señor, y otros que unos a otros se comen. Estos tales no

son del linaje de los de esta tierra, porque [estos] tienen sus repúblicas, ciudades, pueblos, etc., y guardan ciertas leyes, no dejando llegar a [aquellos]
a sus tierras. Siempre los echan y los traen muy oprimidos, no dejándolos
en los poblados, sino en tierras ásperas y desiertas, donde ellos se guarecen
muchas veces. Los reyes y señores Chichimecas los han querido poner bien,
dándoles señores que los gobiernen: (pero) se han levantado contra ellos
y los han muerto: y así, como gente perdida los dejan y no hacen caso de
ellos. También hay otros de esos Chichimecos sin señor, que son grandes
idólatras y traen consigo al demonio un ídolo suyo".
Estas dos menciones, las más rt:motas, precisan las características esencia-

les del norte mexicano; son las que lo definen y fijan su contexto natural,
geográfico y humano. "Campos llanos y espaciosos" y "hombres fuertes e
indómitos" serán la constante que les calificará desde el lejano siglo XVI
y el XVII.
A partir de ese momento las menciones al norte novohispano, al septen-

trión, van a ser abundantes, mas todas ellas se dan como referencias a una
localidad ajena, a un impreciso territorio y a unos hombres extraños y enemigos, tanto indígenas como europeos.

Si las referencias al norte menudean en las relaciones de viajeros, funcionarios civiles y eclesiásticos, estas referencias no integran una visión unitaria del septentrión. El oriente mantendrá la vaga denominación de la
Florida, como con justeza opina María del Carmen Velázquez y el poniente
la de Nuevo México y provincias de la Gran Quivira. Su vasto territorio,
sólo tardía y fragmentariamente fue configurado; sus recursos naturales no

506

fueron ni explorados ni descritos en su totalidad, aun cuando sí se tuvo
conciencia de ellos; su población dispersa, en diferentes estudios culturales
era inasible, incontrolable, difícil de someter a normas político-sociales eco-

nómicas y religiosas semejantes a las establecidas en el centro de México.
Junto a esta situación, el norte resultó ser zona de frontera. Rivales poderosos de España, Francia e Inglaterra, disputaron a España enormes extensiones y consolidaron vecinos a la Nueva España dependencias coloniales

desde las cuales asechaban al Imperio. Esta situación fue la que más preocupó a las autoridades españolas y novohispanas quienes percatáronse bien
pronto de la condición estratégica, política, económica y militar que las
tierras septentrionales tenían.

Si geográficamente fue tal su indeterminación, históricamente no creó
una conciencia que permitiera comprenderlas dentro de una concepción
unitaria. Las grandes obras históricas : de Motolinía, Mendieta, Durán, Torquemada no consignan el acaecer en aquellas regiones sino como parte de

la labor misional y de exploración, como hechos que poco influían en el
desarrollo de un conjunto armonioso que era la Nueva España.
La historia de siglo XVI, la gran crónica, hizo una descripción y reflexión
en tomo de las grandes culturas precolombinas, historió los pueblos mesoamericanos y dejó fuera a los que no pertenecían a esa entidad cultural.
Los que quedaron en el territorio calificado por los antropólogos como
Arida-América, escaparon a las grandes concepciones, a las historias generales
que tuvieron el centro de México y sus culturas como escenario. Es verdad
que los testimonios ·sobre el norte y sus habitantes abundaron, y que ellos
llenaron numerosas páginas que van desde las dramáticas de Gonzalo de
Las Casas, hasta las idílicas y promisorias de Suárez de Peralta, pero de estas
relaciones sólo se incorporaron fragmentos incidentales, en las posteriores
historias de mayor amplitud: Betancourt, Villaseñor, Espinoza, La Rea.
Si en la gran historia del siglo XVI el norte quedó marginado, en la
escrita en el siglo XVII ocurri6 algo semejante, no obstante que en esta
centuria el septentrión adquiere una significación mayor, motivada más por
factores externos que por su propia importancia.
Las incursiones, primero de franceses, más tarde de los anglos inquietaron
a las autoridades que enviaron expediciones y exploradores a examinar y
asegurar aquellas provincias. Sus descripciones minuciosas, exactas, dieron

amplia información sobre hombres y tierras. Independientemente de ellas,
la compañía de Jesús que realizaba eficaz acción en el noroeste dejó a través
de la obra de los padres Pérez de R.ivas, Venegas y Florencia, ricos testimo-

507

�nios, semejantes a los que franciscanos, agustinos y dominicos escribieron
en tomo a naciones indias del centro del país. Es en estas obras en las que
la historia del norte se incorpora como parte de una acción y un esfuerzo
que se realiza por la Iglesia y el Estado, y es en ellas en donde encontramos
reforzadas las características peculiares de la historia septentrional que se
comienza a insertar en la historia común.
Baltasar de Obregón, si bien nos da una visión amplia, la de los reconocimientos en el norte y la importancia que ellos tenían para la política
territorial del Imperio, no trata al septentrión como parte de la historia
total novohispana, ni tampoco lo hacen Sigüenza, León, Chapa ni tantos
otros capitanes, misioneros y funcionarios que en el siglo XVII avisoraron
el peligro de los avances franco-ingleses que redujeron considerablemente el
territorio novohispano y pusieron en grave peligro al hasta entonces inalterado y tranquilo virreinato de la Nueva España. En esta centuria ocurrirá
también un cambio que deja testimonios. La población septentrional ya no
será tan sólo de indios levantiscos y nómadas, sino que ingredientes europeos
provocarán mayores inquietudes por contar con recursos militares y políticos
superiores a los de los españoles y también por comenzar a constituir un
mestizaje que va a dar a ese territorio al poco tiempo, una heterogeneidad
racial que antes no tenía, heterogeneidad que se acrecienta con el ingreso
de la población negra.
Si en el siglo XVII el temor de la penetración se suscitó y despertó numerosas inquietudes, en la centuria siguiente ese temor se hizo realidad.
La indeterminación fronteriza tuvo su fin, al erigirse como dependencias de
potencias rivales, la Luisiana, y la Carolina, con lo cual sólo quedó una
zona reducida en el este como Florida Española. La expansión inglesa hacia
el oeste y el descenso de exploradores rusos por las costas del pacífico, acrecentaron el peligro e hizo aumentar el interés y la vigilancia de esos territorios.
Celosos funcionarios civiles y eclesiásticos recorrieron el norte, determinando puestos fronterizos, sitios estratégicos en los que establecer guarniciones militares para contener a los extraños, presidios para controlar la
población indígena, misiones para asegurar el adoctrinamiento y reducción
de los naturales, y realizando una amplia labor de información, de inventario de recursos naturales y humanos indispensable para la reorganización
económico-política de todo el territorio imperial en que se empeñó la administración borbórúca.
De esos informes derivan preciosos testimonios, los mayores y mejores
sobre el norte: los de Tamarón y Romeral, Lafora, Morfín, Rivera y otros

508

más que revelan cómo la "tierra dentro" novohispana poseía características
singulares que la diferenciaban del resto del reino. La tierra, su ocupación
y formas de explotación, sus amplios recursos que requerían atención, cuidado, sacrificio; sus hombres muy diversos, pues ya no eran tan sólo indios
y extranjeros, sino que parte muy importante ocupaban criollos y mestizos,
de valerosa condición, enérgicos de espíritu independiente, quienes vivían
defendiéndose tanto del extraño como de las tribus belicosas. Estos elementos
que coinciden con los que se señalaban anteriormente van a persistir y a
mantener la constante de su caracterización.
Esos ricos testimonios históricos reveladores de seria preocupación por la
suerte de esos territorios y la cual aun en forma satírica se muestra en La Portentosa vida de la muerte de Bolaños y en otras opiniones como las de Palou,
Kino, Salvatierra, las que se conservan en las cartas anuas e informes misionales, si bien representan ya un acervo riquísimo, no serán incorporados
en ninguna de las grandes historias de la época, ni siquiera la historiografía
jesuítica con Alegre, Cavo y Clavijero, incorpora como parte de la historia
mexicana, la del norte de México, que no era sino una provincia lejana
y dilatada de un reino que formaba a su vez, parte de un vasto imperio.
El siglo XIX con la guerra insurgente provoca un cambio esencial. Los
historiadores de la Independencia ven a este fenómeno como un vasto movimiento que conmueve a toda la Nueva España. Las causas del mismo las
consideran generales, sus repercusiones las estudian con más o menos detalle en todas las provincias y estiman que la emancipación afectó en sus
extremas consecuencias a todo el país, el cual a partir de ese momento
iniciará su vida autónoma. Será a partir de ese momento que México quede
configurado históricamente en su totalidad. El norte formará parte, con los
mismos derechos y consideraciones que las restantes provincias, de una entidad política bien definida. A través de las interpretaciones y visión histórica
de Bustamante y Alamán fundamentalmente, queda incorporado al desarrollo histórico general de México.
La inclusión del norte en una entidad nacional, obligó a los directores
de la política exterior, a Alamán principalmente, a advertir cómo el peligro
remoto de absorción por una potencia extraña se convertía en amenaza
cierta, y a tratar de preocuparse por su defensa. Las medidas de la administración mexicana para preservar los territorios norteños escapan a una
pura concepción histórica y se insertan en las trayectorias políticas. Si hay
que señalar que ante el hecho desafortunado de su pérdida, uno de los
historiadores con mayor conciencia de esa penosa realidad y quien más
50!)

�luchó por preservarla lamentará reflexivamente ese despojo. Alamán lo considera como producto de un largo error, de una falla fundamental, independientemente de los equívocos del momento, el cual radic6 en un alejamiento geográfico y humano que no posibilitó un mayor acercamiento
político, cultural e histórico de aquellas provincias al desarrollo general de
México.

La historiografía del período en que el norte se perdió, de 1835 a 1848
no recoge testimonio alguno que permita advertir cuál fue la reacción de
los vencidos, de los incorporados a un régimen extraño. Ese silencio s6lo
se explica como un convencimiento fatal de que había que conformarse
inexorablemente con un destino o como una negativa a explicar los errores
que nos llevaron a la derrota.
México, al configurarse en el siglo XIX como ente jurídico-político autónomo, tuvo que elaborar su historia nacional. La historiografía de la Independencia, repito; dio las bases de una interpretación general y a partir
de ese momento y más aún del año de 1848 la República necesitará contar
con una auténtica historia nacional.
Balbucientes son los primeros esfuerzos que llevan a la elaboración de
Catecismos Hist6rico-geográficos del país como el que redact6 Almonte y
más serios los esfuerzos de José María Roa Bárcenas, con su Catecismo elemental de la Historia de México, Manuel Rivera Cambas con diversos
trabajos, Antonio García Cubas y Guillermo Prieto con su Compendio de
Historia Universal y Particular de México y sus Lecciones de Historia Patria.
En estos y otros meritorios trabajos ya se percibe el ánimo de formular
una auténtica historia nacional, una historia comprensiva del acaecer histórico en todas las provincias mexicanas, una historia general del país que
incorporara dentro de un cauce común los particulares cauces de las regiones que lo integraban, sin diferencias de ninguna especie.
Si el anhelo fue positivo, su realizaci6n fue poco' factible dado que se
carecía del material hist6rico que ilustrara los particulares acaeceres. La
necesidad de volver hacia los orígenes indianos como reacción en contra de
un largo período de dominación que se sentía oprobioso, motivó un preferente interés hacia la historia antigua. Sin embargo las Disertaciones de
Alamán cubrieron la historia colonial y poco a poco los trabajos de García
Icazbalceta, Ramírez y Orozco y Berra mostraron la necesidad de incorporar en un todo homogéneo el desarrollo hist6rico de México.
Con un marcado criterio liberal, igual que lo hizo Prieto, los autores de

Méxic~ a través d~ los siglos, se dieron a la magna tarea, todavía no superada ~ en _conce~1ón, profundidad, ni conocimientos, de elaborar la primera
gran h1sto~a ~ac1onal, la que comprendiera desde nuestros remotos orígenes
hasta la victona de las armas republicanas sobre el invasor europeo en 1867,
esto es, basta el momento en que la nación mexicana, consciente de su
destino, no solamente cobró conciencia de sí como nación, sino que actuó
históricamente, determinando su propia conducta y destino.

Es en esta historia en la que el norte, como otras fracciones de nuestro
territorio cobra plena vida. José Maria Vigil incorpora certeramente en la
medida que cont6 con información, testimonios relativos a periodos 'álgidos
de nuestra historia a partir de la guerra de independencia. De esta suerte
quedan reseñados, aun cuando suscintamente, los acontecimientos a que dio
lugar la guerra con Texas y con los Estados Unidos y los que ocurrieron
durante la intervención francesa y el establecimiento del Imperio de Maximiliano.
Independientemente de estos esfuerzos realizados desde el centro, hay que
destacar el momento en que las diferentes provincias mexicanas empiezan
a reseñar su propia historia. La vida independiente y la organización federal
obligó tanto a la administración central como a las locales a tener una idea
de sí mismas, de sus recursos y de su desarrollo hist6rico. El entusiasmo
por la estadística favoreció una serie de trabajos que, continuando la línea
de las relaciones geográficas, inventariaban rigurosamente los recursos naturales y humanos de cada región, a base de los cuales podía elaborarse
un plan ef~ctivo de gobierno. A semejanza del informe preparado por Miguel
Ramos Anzpe para sus provincias, otros más aparecieron y dentro de ellos
se recogieron informaciones históricas muy diversas. Cada provincia comenzó
a elaborar s~ p~pia memoria. Tejas en 1834, por mano de Almonte, preparó un valioso informe que mostraba la importancia de sus recursos ya
codiciados por los extraños.
'

Las memorias estadísticas van a ser así las primeras manifestaciones de
un interés geográfico hist6rico regional. Ellas sucederán a las crónicas religiosas en tomo de la acción misional, que como otras formas de actividad
en el norte queda suspendida.
Así como· los historiadores del centro del país tuvieron que mostrar sus
opiniones escribiendo en torno de la guerra contra los Estados Unidos o la
guerra con Francia, también los historiadores de provincia se vieron precisados a relatar la participación de sus coterráneos en las gestas emancipadoras y en las campañas militares contra los agresores. Resultaba impor-

�tante señalar la participación regional, olvidada o disminuida en los juicios
generales; poner de relieve la actuación patriótica del pueblo provinciano
y los méritos cívicos y militares de los próceres regionales. Era indispensable
no sólo rectificar algunas apreciaciones vagas o dolosas respecto a los hombres del norte, sino subrayar el valor y la importancia que su conducta tuvo
para el desarrollo general del país. Las naturales divergencias entre los
caudillos de recios caracteres del pasado siglo; sus encontrados intereses e
idiosincrasia, se tuvo que explicar a través de obras que enfocaban temas
concretos, desarrollos particulares. La organización del país que afectó viejos y fuertes intereses, los cuales trataban de disminuir los intereses gene~
rales : la vanidad y el orgullo local; la defensa en situaciones justas que un
ciego e interesado centralismo no advertía; la justa participación en los
esfuerzos comunes, en Ja defensa común de la patria; las rivalidades interprovinciales por límites, preeminencias y goce de derechos, todo ello motivó
la elaboración de historias particulares, de relatos provinciales, de biografías
sucintas de los héroes cívicos y militares de las localidades, que poco a poco
fueron constituyendo auténticas aportaciones no sólo a la microhistoria, como
hoy se ha dado en llamar a esta historia particular, concreta, preciosa en

sus detalles y cálida de vida humana, sino a la historia regional y a la nacional.
El número de historias de este tipo es infinito, su calidad diversa y dispares sus intereses. Si algunas de ellas llegaron a producir obras básicas con
las cuales se puede integrar una historia nacional, otras carecieron de perspectivas ambiciosas, de amplia y ambiciosa proyección, de una estructura,
irúormación y métodos que las hacen poco útiles. Siguiendo mil denominaciones: Efemérides, Reseña Histórica, Historia Sucinta, Apuntes para la
Historia, Esbozos Históricos, etc., cada autor de acuerdo con su propia perspectiva y circunstancia, elaboró su trabajo, a base de inaudita paciencia y
auténtica buena fe. Muchos de ellos polemizaron o trataron de desfacer entuertos históricos; otros narraron acuciosamente los hechos como ellos los
contemplaron o los imaginaron. Abundancia de fantasía hubo en muchos,
en otras pobreza y casi miseria en la narración. Acrecentáronse las virtudes
de los biografiados, pero muchos de estos trabajos nos dejaron una información sobre personajes que de no haber sido por ese entusiasmo casi hagiográfico, desconoceríamos totalmente. Importante es el conjunto de héroes
civiles: educadores, benefactores, estadistas probos que nos queda de ese
primer esfuerzo. Más tarde serán los hombres de capa y espada, aun los
opuestos a la aceptaci6n oficial. Todavía por entonces se podía disentir de
las declaratorias históricas oficiales siempre falsas, engañosas y oportunistas.
La historia de las localidades queda bien delineada, aun cuando hay grandes

512

lagunas. Y en medio de esta producción de un valor desigual pero estimable,
surgirán como creaciones de auténticos hombres de pluma, de historiadores
de recia personalidad, de visión amplia y también de genio, las historias
básicas de cada provincia.
Cierto es que no siempre se contó con un genio dispar, como el doctor
Agustín Rivera quien deja unos apuntamientos de importancia nacional,
pero sí hay que mencionar que en toda la República surgen historiadores
de primer orden que podrían ser un orgullo en la historiografía de cualquier
país, como Crescencio Carrillo y Ancona, Eligio Ancona, Justo Sierra O'Reilly
en el sureste; Luis Pérez Verclía, José López Portillo y Manuel Cambre en
Jalisco; José Antonio Gay y Manuel Martínez Gracida en Oaxaca, Miguel
Lerdo de Tejada, Manuel Rivera Cambas en Veracruz, Primo Feliciano
Velázquez y Manuel Muro en San Luis Potosí.

El siglo XIX y las primeras décadas del presente serán época de gran
fomento histórico. El norte está presente en esa producción y asi hay que
contar a Eustaquio Buelna, Eduardo Villa, Ramón Corral entre los que cultivaron la historia de Sonora y Sinaloa; a León Barri, Francisco Almada
la de Chihuahua; Nuevo León nos deparó a José Eleuterio González y más
tarde a David Alberto Cossío, Carlos Pérez Maldonado, Santiago Roe];
Coahuila a Vito y a Miguel Alessio Robles; Aguascalientes a Agustín R.
González. Todos ellos, unos cuantos dentro de una amplia nómina que
tendríamos que hacer, dejaron una visión, no fugaz ni peregrina, sino permanente, definitiva. Los aportes que hicieron a la historia local y nacional
son muy valiosos, positivos. ¿ Cómo habriamos podido incorporar a la historia de México lo ocurrido en Coahuila y Tejas si no hubiera sido a través
de los estudios de Vito Alessio Robles? y ¿ Cómo saber de la Nueva Vizcaya
sino hubiera sido a través de los trabajos de Atanasio Sarabia y así en otros
casos?
El mérito de la historia del norte, como la de cualquier otro lugar, radica
en la inteligencia, en el certero hallazgo, en la reflexión profunda, en la
expresión clara y precisa de sus autores. Cuando un historiador regional
acierta en el tema, aplica el tratamiento debido, aporta la información pertinente y expresa con belleza e interés su pensamiento, entonces se tiene la
obra que queda incorporada entre las que constituyen la base de la historia
mexicana. Si el autor escapa de los intereses provinciales y en busca de
mayores perspectivas y con mayor aliento se decide a emprender una obra
de envergadura nacional o mundial, tendremos que encontrar a otro Carlos
Pereyra y a otro Silvia Zavala. Pero sin ir tan lejos, advirtamos cómo un
historiador de provincia decidido a ocuparse de su propio desarrollo, al

513
bumanitas.-33

�enfocar esté dentro de un plano de interés nacional, buscando lo general,
lo universal que hay en él para hacer resaltar en medio de ello, lo diferencial, lo peculiar a ese desarrollo, pero dentro de un encuadramie?tº. más
amplio, entonces nos dará una obra que escapa a los intereses provmc1anos,
a las visiones cortas, una obra de atractivo y valor nacional. Tal vez este
sea el mérito esencial de los trabajos de nuestro compañero José Fuentes
Mares, quien independientemente de sus obras de interés nacional como l~s
de Poinsett y Santa Anna ha historiado personajes importantes de su terruno
dentro de un encuadramiento que se inserta y enriquece la historia nacional.
Ha dado relieve a la singularidad de sus personajes, proporcionándoles un
tratamiento universal. Ha elaborado una historia con amplias y ambiciosas
proyecciones no una historia parroquiana para uso y conswno de unos
cuantos. Por tratar de comprender y explicar el porqué de determinadas
acciones Fuentes Mares ha disentido, y qué bueno, de la historia oficial.
Las deciaratorias oficiales no empañan ni menguan su opinión, sino que la
robustecen, pues él está decidido a proclamar una verdad, la que la investigación, el estudio, la reflexión inteligente, la honestidad profesional le
dictan, que es la que vale.
Misión esencial del historiador es entregarse íntegramente a su tarea, sin
dobleces ni temores; mirar con limpieza su labor y provisto de los instru'
.
.,
mentos intelectuales y materiales que posee realizar su obra de creaoon.
:tsta se salvará en la medida que exista una conciencia clara de lo que se
quiere, una constancia inquebrantable en la acción y una entrega total en
el acto creativo que permita producir una obra sólida, auténtica, valiosa. El
historiador de provincia no debe desdeñar su propia producción ni esperar
recibir el reconocimiento inmediato a su trabajo, sino empeñarse en una
labor inteligente y constante; mantenerse informado de los adelantos que
la ciencia histórica realiza en todos los medios cultos, estudiar, meditar Y
trabajar incansablemente, con honradez, en lo que constituye la razón de
su vida.
La historia escrita en eJ centro, después de México a través de los siglos
y de México y su evolución social que significó ya un gran avance ~rent~ a
aquélla aun cuando no tuvo una coordinación general que le hubiera impreso ~nidad y coherencia, pues la Evolución Política y Social de México
de Sierra es una historia independiente, magistral que se da por separado de
los restantes trabajos monográficos que la componen y que se ocupan de aspectos muy importantes de la historia de ~éxico, ~~onó~cos, jurídic?s,
educativos, etc., resulta valiosa por contener mforrnacion diversa de vanas

514

regiones del país. Después de estas obras que cierran todo un ciclo histórico
,
caimos
en la etapa de la Revolución de 1910. La historia de México se'
orientó hacia ese período y los testimonios más valiosos e importantes fueron
los que reseñaron el movimiento revolucionario. Muchos de ellos no fueron
de ~to~adores profesionales,. mas ellos tienen tal valor e importancia por
su smcendad, fuerza dramática, vehemencia, impresión directa y valiente
que son nuevas "historias verdaderas" y sus autores tienen el ímpetu vital
y la dimensión histórica que un Cortés o un Bernal Díaz. La obra de José
Vasconcelos y de Martín Luis Guzmán son las primeras que arrastran en
tumultuoso caudal hacia la historia general de México, la historia que arranca
en las dilatadas llanuras norteñas. Es la historia, la novela revolucionaria la
que deja un rico limo, como en ninguna otra época, limo vivo, vigorizante, que representa la historia norteña, en los estratos con los que se ha ido
integrando poco a poco la historia nacional.
La Revolución renovó el interés por la historia del norte, pero si bien los
escritores de diversas regiones del país: Azuela, Ferretis, Muñoz, Campobello, Magdalena, insistieron en advertir la importancia de las gestas norteñas, y de sus hombres, fuera de esos testimonios aislados, no contamos
aún con una historia totalizadora del movimiento, ni siquiera de lo ocurrido
en el norte. Varios ensayos muy locales se han publicado por beneméritas
instituciones como el Instituto de la Revolución, pero no hay todavía una
historia que no sea la de una de las facciones en pugna y sí una historia
general de la revolución. No sabemos si sea miedo o incapacidad de proporcionar juicios, la verdad es que tardaremos en tener un Lamartine, ya
no un Michelet, que pueda enjuiciar un proceso que ocurrió y terminó hace
muchos años.
En los últimos tiempos, con el advenimiento de nuevas tendencias historiográficas, la aplicación de métodos diversos, el panorama de la historia norteña se ha abierto y ya se intentan trabajos no tan centrados en una sola
entidad sino comprensivos de varias en los que los problemas son comunes.
Temas como la formación de la propiedad territorial, la existencia de la
ganadería en el norte; la importancia de la minería en la distribución de
la población; la movilidad socio-económica en las entidades fronterizas· la
'
centralización del poder económico y político en determinadas regiones;
la transformación industrial de ciertos estados; los grupos de presión en la
política provinciana y en la política general; los núcleos oligárquicos dominantes en el norte; credo y prácticas religiosas en los estados fronterizos y
otros más, representan estímulos que han animado a varios investigadores
de estas latitudes a abordarlos. Ya no se espera la llegada del historiador del

515

�centro que se ocupe de estos problemas, sino que son los nativos de estas
tierras, dotados de métodos idóneos, más conocedores de la información, más
enterados de los particulares desarrollos quienes deben abordar esos temas
con certeza, con seguridad e informar a quienes procedemos de fuera, de
particulares desarrollos que se insertan en el desarrollo de la historia totalizadora del país. Los trabajos sobre poblaciones, minería, agricultura, ganadería que han emprendido del Hoyo, Cavazos y Vizcarra en Nuevo León
tienen el alto mérito de haber no sólo escapado a los intereses localistas, al
culto al prócer en turno, a las visiones cortas, para estudiar procesos profundos que complementan el conocimiento global de la historia del país.
Las inquietudes por la historia social, económica, ideológica, cultural y ya
no de la pura política da nuevas perspectivas a esta labor, infunde aires
vivificadores a la historia norteña, como la infunde la visión apasionada y
apasionante de Fuentes Mares en tomo de personajes salientes de su provincia y del país en general. Una historia sin miedos, sin prejuicios, sin
temores de ofender las opiniones oficialistas tan ridículas, falsas como delesnables, es la que se impone para revitalizar nuestra historia, para devolverle
su autenticidad, su misión formativa, su capacidad de ser maestra de la vida,
guía de las conciencias, memoria fiel de la actividad del hombre.
En esta hora de generales afanes colectivos, la historia del norte, como
la de otras regiones del país, debe contener grandes ingredientes de sinceridad, demostrar que es fruto de honda acción reflexiva, de despierta inteligencia, de visiones amplias y generosas, de esfuerzo constante. La historia
es una toma de conciencia con nosotros mismos y con nuestro tiempo. Si
bien implica una labor creativa, esta creación tiene que ser crítica, enjuiciadora. La historia no fructifica en períodos de tranquilidad, de holgura,
de bienestar como la poesía y la literatura, sino que se produce en el momento en que una sociedad entra en crisis, en momentos dramáticos, ya
que ella representa una toma de conciencia del individuo y de la sociedad
ante agudos problemas que le acogen. Es una toma de conciencia que implica también una solución, que muestra un camino. Si a través de ella se
advierte que se ha perdido el timón social, ella también marca los rumbos
a seguir o por lo menos revela el porqué se ha perdido la ruta.

Más aún, en este como en otros campos, los historiadores del norte deben
liberarse de las interpretaciones monocentristas, de las historias que tratan
de explicar el proceso histórico de México a base de una visión peculiar, la
que corresponde al hombre que ve las cosas desde un solo mirador y a base
de unos particulares intereses, y tratar de elaborar no sólo amplios panoramas históricos comprensivos de desarrollos comunes, sino más aún, elaborar
libres de toda sujeción una historia de México tal como se puede observar
a través de la experiencia del norte. Es hora ya que del norte surja una
interpretación serena, sincera, valiente de la historia mexicana, que advierta
cómo esta enorme porción territorial, este rico conglomerado humano, constituye uno de tantos elementos de la historia general del país, cómo ésta
no se integra por fracciones separadas e independientes unas de otras, sino
que es la fusión de todas ellas.
Los historiadores de México, todos los que han dado soberbias y válidas
visiones del desarrollo histórico de nuestra patria, han sido en su mayoría,
de origen provinciano. Es justamente la posibilidad de apreciar desde puntos de vista distintos de los del centro, más equilibrados y justos, los que
han dado a su producción el amplio sentido que los caracteriza. Alamán,
Mora, Ramírez, Sierra, Pereyra, por conciliar los afanes nacionales con la
rica experiencia provinciana, por sentir que la provincia representa el alma
y la esencia de la nación, produjeron síntesis asombrosas en las que la ecuanimidad armoniza con la vigoroza pasión, la sensibilidad fina y la apreciación delicada y sutil, con el juicio acerado y sincero; la expresión limpia y
clara con la meditación serena y profunda. De provincia espera México
una visión que responda a nuestras inquietudes presentes, a los clamores
que cada época postula. La historia que se hace en cada generación, pues
es una reflexión continua, atiende la que se debe producir, la que ya se
está produciendo en estas limpias, claras y soleadas tierras septentrionales.
El Olivar.
Fiesta de todos los Santos, 1975.

Los historiadores del norte no deben aceptar que la suya sea una historia
ancilar, sino fuente necesaria e inagotable para la total integración de una
auténtica historia de México. Sus visiones deben ser de tal naturaleza que
ohliguen a honda meditación a los historiadores de otras latitudes, que los
fuercen por la vía de la razón y de la inteligencia a comprender sus puntos
de vista, sus peculiares interpretaciones.
516

517

�ISRAEL, HOY
Notas de viaje

Dr. GuTIERRE TmÓN

SE

PUEDE HACER PETRÓLEO

recurso renovable. Obtuve la sorprendente noticia tras
de un reencuentro imprevisto con mi amigo Rudolf Bloch, a quien no veía
desde hace treinta y ocho años.

EL PETRÓLEO ES UN

FJ doctor Bloch, quien logró obtener, en Beer Sheba, cada año, un millón
de toneladas de potasio gracias a tecnología ideada por él mismo, es uno de
los más insignes químicos y biólogos de nuestros tiempos. El desarrollo
urbano de Beer Sheba, surgida en medio del desierto, se debe a las iniciativas
científicas y económicas de este sabio. Aquí se encuentra el Instituto de
Investigación para las Zonas Áridas, fundado por Bloch y cuyos hallazgos
interesan a México, ya que el 52 por ciento de nuestro territorio es desértico
y semidesértico.
Una de mis primeras preguntas al viejo amigo fue cuándo se agotará
la explotación de los minerales del Mar Muerto. Nunca, fue la contestación,
tan sorpresiva como contundente.
Un acueducto del Mediterráneo al Mar Muerto ya fue planeado por
Teodoro Herzl. Sólo noventa kilómetros separan a los dos mares. El desnivel, de cuatrocientos metros, permitiría, de paso, obtener energía hidroeléctrica. No hay ningún riesgo de que baje el nivel del Mediterráneo.
Más cuantiosa es la evaporación, y se restituye al mar por las lluvias.
No se produciría, pues, ningún desequilibrio ecológico.
; Y el petróleo?

519

�¿ Cómo obtenerlo sin recurrir a nuevas perforaciones, terrestres y maríti-

mas, y a sabiendas de que dentro de pocas decenas de años los mantos se
agotarán? Imitando a la propia naturaleza, contesta el doctor Bloch, o sea
repitiendo el proceso gracias al cual se formó el petróleo en lejanísimas
épocas geológicas.

•
La clave es un alga, la Dunadiella, que puede vivir en soluciones concentradas de sal.
En nuestro trabajo de laboratorio hemos obtenido petróleo, idéntico al
extraído de la tierra, mediante un procesamiento de la Dunadiella. El problema, teórica y técnicamente, está resuelto. Lo que queda por realizarse
es la producción económica de las enormes cantidades del energético que
reclama el mercado mundial. Lo que necesitamos es desiertos -no faltanque siempre están asociados con salinidad y aguas salobres, y el sol, que
tampoco falta.

El alga Dunadiella no es menos prodigiosa, se cultivará en los desiertos
de Coahuila, Sonora, Chihuahua y Baja California, donde las condiciones del
suelo y de las aguas se parecen a las del Neguev y de la región del Mar
Muerto. La producción artificial y a precios normales del petróleo, sin limitación y como recurso natural que constantemente se renueva, ya no es
una utopía, sino una gran esperanza. Significaría la paz. Eliminados los
monopolios se borrarán las causas económicas que provocan las guerras. Nos
acercaremos a una época pacífica. Faltan, por cierto, algunos años para
que la producción de petróleo sea una realidad, pero ya se formó aquí, en
Beer Sheba y en Jerusalén, un equipo de científicos altamente calificados
que ya está trabajando bajo la sabia guía del doctor Bloch.
De no poca importancia es el hecho de que el óxido de carbono que ha
impregnado la atmósfera por la combustión de tanto petróleo y sus derivados, será reabsorbido en los campos de cultivo de alga Dunadiella.

-Lo entiendo. Aludes a tu Dunadiella, con la cual te propones producir
el petróleo artificial. Pero ¿ se puede hablar de un mundo de las algas?
-Con dieciocho mil especies, de mar, agua dulce y tierra, desde el plancton, prevalentemente microscópico, hasta los fucos de trescientos metros de
largo; por sus innumerables formas y variadí~imos colores, sí se puede hablar
de un mundo de las algas. Mundo prodigioso y poco conocido, que puede
contribuir a salvar al hombre.
-Con razón alabas tanto la Spirulina máxima del Lago Chad.
-Por su riqueza de proteínas permitió la supervivencia de aquellas pobres
poblaciones ribereñas. Suerte que ahora se cultiva en el Lago de Texcoco.
La proteína es más importante que el petróleo. Antes que los energéticos
que mueven las máquinas necesitamos los que muevan la máquina humana,
el más precioso: es decir, alimento para nuestros semejantes que padecen
hambre en tres continentes. Existen varias algas alimenticias; hay que investigarlas sin perder una hora, porque cada hora hay desdichados que mueren de inanición.
-Además de la Spirulina, ¿ qué otras algas alimenticias conoces?
-El campo está poco explorado. Aquí están libros, revistas científicas,
sobretiros con datos que estamos analizando. De la Universidad de Jerusalén
he recibido fotocopias de tres pasajes de antiguos libros mexicanos sobre el
tecuitlate.
Bloch pronuncia la palabra con entera corrección. Los "antiguos libros"
son: Sahagún; su contemporáneo Hernández y Clavijero. Acerca de Fray
Bernardino informo a Bloch que era judío por los cuatro costados; del doctor
Hernández, que Galileo auspició la publicación de su obra; de Clavijero,
que tuve la suerte de exhumarlo en Bolonia y que ahora descansa en México. Conocía superficialmente los tres pasajes sobre el tecuitlate, pero sólo
lo veía como una curiosidad, al igual que los demás alimentos que los aztecas sacaron del Lago de Texcoco y les permitieron sobrevivir cuando los
acosaban las demás tribus del Valle: culebras, renacuajos, gusanos, toda
especie de sabandijas.
-¿ Qué quiere decir tecuitlate?

ELOGIO DE LAS ALOAS

-Mi entusiasmo por el mundo de las algas -me dice el doctor Blochse justifica con creces.

520

-Fácil la pregunta. Tetl, piedra; cuítlatl, deyección, secreción.
-Perfecto. Lo que parece excretar la piedra del lago: la lama. Buen
nombre para esta alga. Ve cómo la describe Sahagún.

521

�Leo: "Hay unas urronas que se crían sobre el agua, que se llaman tecuí-

tlatl. Son de color azul claro; después que esté bien espeso y grueso, cógenlo,
tiéndenlo en el suelo sobre la ceniza y después hacen una torta de ellos, y
tostadas se las comen".
-¿ Qué quiere decir urrona?
-¿ Urrona? Me tomas desprevenido. Te lo digo con pena: no conozco
esta palabra. A mi regreso a México preguntaré a mis amigos de la Academia. Urrona. Me atrevo a decir que no existe. Debe ser un error del
copista o mala lectura de la escritura antigua. La u podría ser la sílaba ci.
Por el contexto debería tratarse de lama, cieno, limo.
-Lo que dice el doctor Hernández es más importante. Lee.
"Brota el tecuítlatl, que es muy parecido al limo, en algunos sitios del
lago mexicano, y gana al punto las superficies de las aguas de donde se
saca o barre con redes y se apila con palas. Una vez secado un poco al sol,
le dan los indios forma de pequeñas tortas; se pone entonces otra vez al
sol y sobre yerbas frescas hasta que se seca perfectamente y se guarda luego
como el queso por sólo un año. Se come cuando es necesario con maÍz tostado o con las coxnunes tortillas de los indios. Cada venero de este limo
tiene su dueño particular, a quien le rinde a veces una ganancia de mil
escudos de oro anuales. Tiene sabor de queso y así lo llaman los españoles,
pero menos agradable y con cierto olor a cieno. Cuando reciente, es azul
o verde; ya viejo es color del limo, verde tirando a negro, comestible sólo
en muy pequeña cantidad, y eso en vez de sal o condimento del maíz.
-¿Qué conclusiones sacas?
-Que esta alga se cultivaba: "se crían sobre el agua", dice Sahagún, y
Hernández habla de veneros, o sea de criaderos, de gran rendimiento económico. Esto significa que medio siglo después de la conquista el tecuitlate
tenía gran demanda entre los indios. Era y es, un exquisito queso vegetal.

un mosco de los lagos de México, que conquistó la mesa de los españoles
porque se parece mucho al caviar de pescado. Con la desecación de los
lagos, ambos productos se han vuelto rarísimos.
-Desde luego. Mas así como nrospera la Spirulina en el caracol, se podría resucitar la cría del alga mexicana, difundirla en mil lagunas de tu
país y tener una nueva y prodigiosa fuente de proteínas baratas. Quisiera
aclimatar el tecuitlate aquí en el Neguev. ¿ Conoces su nombre científico?
-Temo que no se le ha todavía clasificado.
-Es urgente, óyeme bien, urgente que tu país, con su pavorosa tasa de
crecimiento demográfico, estudie la cría de las algas alimenticias. Podría
ayudarles nuestro mayor experto en este campo, el profesor Amos Richmond. Las proteínas de las algas son más económicas que las del frijol soya,
se convierten en carne alimentando con ellas los cerdos. Parece que los
japoneses en la actualidad son compradores de alga a 5,000 dólares por
tonelada y los franceses a 2,000. Verifícalo. Estos precios están lejos de los
que podrían pagar los países pobres para sus masas hambrientas. Deberíamos
lograr el precio de 250 dólares por tonelada. Richmond y otros colegas de
la Universidad Ben-Gurión creen que es posible. Si alcanzamos esta meta
aquí, ¿ por qué no ha de ser posible en México?
-A mi regreso trataré de convencer a las autoridades.
-La cría experimental de las algas se lleva a cabo no sólo aquí sino en
Alemania, Checoslovaquia, Francia y Japón. Los que trabajan con el mayor
sigilo son los franceses. Ustedes, en este campo, tienen la tradición antiquísima, anterior a su contacto con los europeos. Revívanla. Los mil escudos
de oro anuales que producía la parcela ácuea al que criaba las algas, son el
más claro indiclo del rendimiento de ese cultivo, que las nuevas circunstancias convierten en imperiosa necesidad. El camino de la paz en este
mundo hambriento puede pasar por Israel y México. No lo olvides.

-¿Lo has probado?
-Hace muchos años, un pedacito verdoso con una tortilla. Era algo
nuevo para mi paladar. Tampoco el "gorgonzola" o el "roquefort" gustan a
todos desde la primera probadita.
-¿Quieres ver qué dice Clavijero?
-Resume el párrafo del doctor Hernández. Sé que varios autores confunden el tecuitlate con el ahuautle, que es algo muy distinto: hueva de
522

EL

NEGUEV

v MÉxico

Una de las circunstancias que me acercan más al doctor Bloch, en nuestro nuevo encuentro al cabo de treinta y siete años, es de orden emocional.
Su padre, Carl Bloch, desapareció en el Holocausto, junto con otros seis
millones de víctimas del racismo. Yo fui uno de los últimos, entre sus ami523

�gos, que lo vio. Fue en julio de 1938, dos meses antes de que la ciudad
en que vivía, Aussig en Bohemia, fuera ocupada por los nazis.
Carl Bloch me hizo un regalo inestimable: la traducci6n alemana del
testamento ético de mi antepasado granadino, "el patriarca de los traductores", escrito hacia 1180 y conservado en la Biblioteca Bedleiana de Oxford.
Edici6n de 160 ejemplares realizada por un grupo de intelectuales de otra
ciudad bohemia, Teplitz. Tanto como el librito, me emocion6 la dedicatoria:
"A G. T., en cuyos ojos he atisbado el reflejo de una tradici6n milenaria".
Rudolf Bloch naci6 en Aussig. Estudi6 química en Praga, cuando Franz
Kafka escribía sus últimas obras. Se doctoró en Berna; yo le conocí en
Yverdon, no lejos de la capital suiza. Al igual que su padre, y Werfel, Zweig,
Mahler, Einstein y Freud, Bloch es un producto de la alta cultura "mitteleuropea". El químico que le ha sacado millones de toneladas de potasio
al Mar Muerto, el sagaz frigotécnico, el genial bi6logo que ha concebido la
producción masiva del petr6leo artificial, se apasiona por la creación de
nuevas condiciones de vida en el desierto, pero sorprende aún más en él
la hondura de sus conocimientos en campos tan alejados de sus especialidades, como la geografía, la historia y la ecología de México. Es precisamente aquí donde aguzo los oídos y apunto palabras de Bloch que pueden
tener interés para nosotros.
-Nuestra antigua patria, tierra de leche y miel en la Biblia, se ha depauperado en el curso de los siglos. La tela despiadada de nómadas y
turcos; luego las cabras, devoradoras de cualquier brote verde. En 1948,
año de nuestra independencia, había cuatro millones de árboles en Israel.
Hoy son ciento diez millones. Los yermos de Judea, Samaria y Galilea
-mitad del país- han vuelto a ser productivos, pero no pueden alimentar
a más de tres millones de nosotros. Nos vemos obligados a buscar vida y
alimento en la otra mitad de Israel, el Neguev, que es d~ierto. En esto
nuestra pequeña patria se parece a México.
-¿Aludes a la mitad de México, también desértica o semidesértica?
-Precisamente. La población de México aumenta con un ritmo que obliga
también a tu país a sacar más provecho de esos enormes territorios. El Neguev tiene diez mil kil6metros cuadrados. La mitad de México es cien veces
mayor; pero la proporci6n demográfica es veinte veces más favorable a
ustedes.
-¿ Cómo se podrían transformar los desiertos del norte mexicano en
vergeles como los de Galilea?

524

-Conoces muy bien el proyecto del canal Alaska-Sonora, que llevaría las
aguas del Yuk6n y del Mackenzie a los Estados sedientos de la Uni6n Americana y a los no menos sedientos del norte de México. Proyecto factible,
pero no lo veo realizado en esta centuria. El remolque de gigantescos Icebergs desde los glaciares árticos es otra posibilidad que se ha contemplado.
Creo que en este último cuarto de siglo ustedes podrían dominar sus
desiertos como nosotros lo hacemos aquí en el Neguev. No olvides que las
dádivas son recíprocas.
-¿ Qué quieres decir con eso?
-Nosotros debemos a México la jojoba y el guayule. México podrá aprovechar nuestras experiencias en la aclimataci6n de ciertas plantas africanas
y australianas; en el empleo de hormonas vegetales para aumentar la
resistencia de otras a la sequía; en la cría de las algas; en el riego con el
agua salada.

LA

CONQUISTA DE LOS DESIERTOS

En el jardín de aclimataci6n de Beersheva reconocí a un v1eJo conocido
coahuilense, el guayule. Me lo present6 hace muchos años Osear Flores Tapia, durante un viaje a Parras. Es un arbusto cauchífero de color plateado,
que contiene hasta un trece porciento de hule. Goza de un nuevo auge gracias
a una planta industrializadora en Saltillo, y los botánicos de la Universidad
Ben Guri6n estudian su cultivo en el Neguev. Habrá materia prima para
las llantas de Israel.
-¿Guayule? -me pregunt6 el doctor Bloch. ¿Qué significa?
-Cuáhuitl es árbol; ulli es caucho: árbol del hule. El hule, con el cual
los antiguos mexicanos hacían las pelotas de su juego ritual -todavía llamado hulama en Nayarit y Sinaloa-, equivale a movimiento por el mágico
rebote de la pelota. El hule del guayule se usó en el norte, donde no se da
la castilloa elástica. No olvides que se encuentran restos de antiguas canchas
hasta en Arizona.
-Dentro de pocas semanas estaré en Tucsón. Pero, mua aquí otra paisa."13. tuya, la jojoba. ¿ Qué sabes de ella?

-Muy poco. Creo que el primero en mencionarla fue Clavijero, hace dos
siglos. Dice que en Baja California se apreciaba mucho su fruto. No sé
por qué.

525

�-Por muchas razones. Contiene una semilla comestible que sabe a almendra dulce. Tostada y molida se mezcla con cacao. El aceite contenido
en la semilla -la mitad de su peso- tiene las más variadas aplicaciones.
Evita que grasas y aceites comestibles se vuelvan rancios; como lubricante
aguanta altas temperaturas; sirve para la fabricación de barnices, linóleos
y papel carbón. Sustituye el espermaceti, o aceite de cachalote, en la industria cosmética. Tal vez salvará la vida a tantas desdichadas ballenas. La
pasta y las partes verdes de la planta son excelente forraje. Se está experimentando la aplicación de la cera de jojoba en la industria del aluminio.
Lo maravilloso es que esta planta mexicana crece espontánea en tierras áridas y no necesita irrigación. Aquí estamos estudiando las variedades que
más rendimiento pueden dar en el Neguev: las hay que proceden del sur
de Baja California, otras de Sonora: las hay de cerca de Guaymas y en el
desierto de Altar. Ya dan frutos al cabo de cinco años. Ha sido de gran
ayuda para nosotros un trabajo que publicó en 1950 su ilustre desertólogo,
Gustavo Aguirre Benavides. La jojoba es una gran esperanza para ustedes
y para nosotros. A propósito: ¿qué quiere decir jojoba?

el agua es dulce, riego por goteo capilar, ya que cada gota cuenta. Si el
agua es salada, irrigación de los cultivos que la soportan.

-Otra vez me tomas
que se hablaba -y que
sin duda muchas otras
podrían ser útiles aquí.
que sin duda vienen de

-Me impresionó anoche la explicación de la ósmosis reversa que me
dio en su casa el especialista en este campo, Sydney Loeb, y me alegré al
enterarme de la amistad que le une con técnicos mexicanos de la desalación,
como los ingenieros Zuccolott y Latapí. Puedes imaginar mi regocijo al
ver una casa de Beersheba decorada con hojas de amate pintadas por los
artistas de Guerrero.

desprevenido. Creo que es voz de la lengua cahita
yaquis y mayos siguen hablando- en Sonora. Hay
de nuestras plantas desérticas y semidesérticas que
He visto unas cactáceas a orillas del Mar Muerto
México.

-Plantamos cincuenta especies distintas. Treinta murieron; veinte resisten, pese a que se riegan con agua saladísima. Recuerda que es el lugar
más bajo del planeta, y la vegetación xerófita de México proporciona gratas
manchas verdes a un paisaje desolado.
-He visto esos cactus en Metzad Bokek, donde me bañé. Naturalmente
me hicieron evocar a México, no menos que los nopales que abundan en
la costa.
-¿Ya sabes cómo llamamos en hebreo a los israelitas nacidos aquí? Sabra.
-Lo sé: sabra es la tuna, espinosa por fuera y dulce por dentro. Otra
presencia de México en esta hermosa metáfora.
-Mi hijo David a quien has conocido, es un sabra.
-¿ Cuáles de vuestros adelantos técnicos para la conquista del Neguev
se podrian emplear en el aprovechamiento de los desiertos mexicanos?
-La clave del desarrollo es, desde luego, el agua. Pozos profundos; si

526

-¿ Cómo cuáles?
-Algodón, que se da estupendamente. Trigo; sorgo; yerba de Rodas y
de Bermudas; chícharos; cebollas; tomates: todo con riego por aspersión.
Para los melones, las sandías y los pepinos, que también aceptan el agua
salada, el riego es por goteo. Ya que esa agua procede de notable profundidad -30, 40 grados- y la empleamos para calentar el suelo con tubaciones de plástico, antes de usarla para la irrigación. Este uso combinado se
traduce en bajo costo de la energía. El calentamiento del suelo acelera el
crecimiento y la m_aduración de los pepinos, que cosechamos con 17 días
de anticipo sobre el cultivo normal.
-¿Y el agua dulce?
-Problemazo. Tenemos proyectos de desalación econorruca, ultrafiltración, ósmosis reversa, electrodiálisis, recuperación de las aguas de desecho.

-Hay más problemas que estamos resolviendo y que interesan igualmente a tu capital. El doctor Raz ha inventado un tanque para W. C.
con doble palanca. Si el enjuague es para líquidos, cuatro litros bastan, y
nueve para sólidos. En la ciudad de México, cada día más sedienta, la
introducción de este sistema ahorraría 2,000 millones de metros cúbicos de
agua por año. Sé que tienen graves problemas con su industria azucarera.
Cada kilo del dulce que producen les cuesta más del precio a que lo venden. Tal vez al campesino les convendría cultivos más provechosos que el
de la caña. Aquí hemos producido experimentalmente el xylitol, diez veces
más dulce que el azúcar; tiene el aspecto de azúcar y pueden tomarlo los
diabéticos. Además tenemos el sorbitol y el manito!, que podrian obtener
en sus ingenios, en lugar de alcohol y forraje.
-¿Otras ideas que pueden beneficiar a México?
-No faltan. Plantas que prosperan exclusivamente con la humedad nocturna reverdecen el desierto y alimentan ovejas y ganado, sustituyendo cual-

527

�quier otro forraje. Esta técnica podría ser útil en los demás desiertos del
mundo, que son mil y mil veces mayores que nuestro minúsculo Neguev;
en primer lugar Arabia, grande como toda Europa. Nuestros amigos árabes
-no enemigos, no queremos enemigos--, al adoptar nuestras tecnologías,
podrán aceptar que vivamos tranquilos en esta pequeña y pobre tierra que
un destino milenario nos ha deparado.

EL ALCALDE DE BEERSHEBA

-¿ Qué quiere decir Beersheba?

Eliahu Navi, alcalde de una de las ciudades más antiguas y más modernas del mundo, es él mismo, un hombre antiquísimo y modernísimo. Antiquísimo porque habla de Abraham como de un contemporáneo. Procede,
como el patriarca, de Caldea, y como él cruzó el gran desierto para establecerse en Beersheba.
-Mi ciudad natal es Basora, donde confluyen ambos ríos. Ur está a poca
distancia, casi a orillas del tufrates.

-Conozco Basora. He visto desde el cielo sus inmensos datilares, he admirado el bullicio de su puerto.
-Las palmeras de aquí vienen de allá y nuestros dátiles son tan buenos
como los de Basora. Me pregunta usted qué quiere decir Beersheba. No
contesto yo sino la Biblia. Espere un instante. Aquí está: Génesis, capítulo 21.
Eliahu Navi traduce ágilmente al inglés el texto hebrtv.
-"Y Abraham reconvino a Abimelej a causa de un pozo de agua que
los siervos de Abimelej le habían quitado."
-¿Abimelej... ?
--Sí, el rey de Guerar, ciudad cerca de Gaza. Pero debido a este pozo,
los dos concertaron una alianza. Abraham apartó siete corderas del rebaño,
para que fueran testigos de que él había cavado el hoyo. "Por esto llamó
a aquel lugar Beersheba, porque allí juraron ambos". Beersheba significa
"pozo del juramento" o "pozo de las siete".
-¿ Las siete corderas qué tienen que ver con e.l juramento?

No tomé a Navi desprevenido. -Hay una relación sutil entre el juramento y el número siete; una convergencia semántica, casi diría mágica.
528

El siete es sagrado. El descanso del séptimo día de la creación marca el
pacto entre Dios y el hombre. Las legiones angélicas moran en siete cielos.
Nuestro candelabro tiene siete brazos. El leproso se inmerge siete veces en
el Jordán y se levanta sanado. José sueña con las siete vacas gordas y las
siete flacas. Pero aquí viene el punto importante. FJ ángel del Señor dice
a Abraham: "Multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como
la arena del mar. . . En tu simiente serán benditas todas las gentes de la
tierra. . . Y Abraham con sus mozos fue a Beersheba, y habitó Abraham en
Beersheba". ¿Se da cuenta de lo que ésto significa?
-¿ ... ?

-Significa que Beersheba es la cuna del monoteísmo.
-La Beersheba que veo, ¿ está construida sobre la antigua?
-No. La Beersheba arqueológica, la del tel...
-¿ ...El tel?
-Tel, colina, como en Te! Aviv, "colina de la primavera". El tel Beersheba se yergue entre dos ríos secos. Su punto más alto alcanza 307 metros,
27 más que nuestra ciudad. La Beersheba antigua es una muestra de superposiciones de culturas. Fue morada de.l hombre mucho antes de Abraham;
anterior a la edad del hierro, incluso a la del bronce. Aquí los arqueólogos
se dan vuelo, ayudados por centenares de voluntarios, como los del Templo
de Jerusalén. Dos semanas de enseñanza intensiva en esta disciplina, y listos. En e.l Museo de Beersheba ha visto los objetos desenterrados.
-Me han impresionado los huevos de avestruz, la minúscula esfinge de
bronce, el arado de hierro y las inscripciones hebreas en los vasos de barro.
¿ Pero cómo obtienen ustedes agua si sus dos ríos están secos?
-Por medio de pozos en los lechos de los dos uadis, como en los tiempos
de Abraham. Los alimentan las lluvias de invierno.
-¿El agua es suficiente para la ciudad?
-Es poca y las necesidades son grandes. En 1948 Beersheba tenía 2,000
habitantes, hoy tiene 100 mil, en el 2000 podría tener un cuarto de millón.
El mar está a 50 kilómetros. Un canal, la desalación con energía solar...
-¿ Todo planeado?
-Somos pobres, en un país pobre. Tenemos, en proporción, más desierto
que ustedes en México, y debemos multiplicar los esfuerzos para sacarle
529
l.uunanitas.-34

�alimento a esta tierra flaca. Ya le enseñó el doctor Bloch lo que se está
reali~ndo en el instituto de investigaciones y desarrollo de la Universidad
Ben Gurión. Yerbas, cereales, plantas y árboles resistentes a la sequía. Además, otros medios para que la vida en estos desiertos sea más grata.
-¿Cómo... ?
\

-Me dijo el doctor Bloch que usted discutió con él, hace cuarenta años,
la posibilidad de obtener aire acondicionado por medio del calor solar absorbido por los techos. Circuitos cerrados de amoniaco, ya sabe usted. Un
equipo de técnicos dirigido por el doctor Bloch está por resolver el problema
en forma económica; así como en el instituto se resolvió la producción de
agua caliente en todas las casas, hasta las más modestas, también con la
energía solar. Cuesta 120 dólares.
-¿ Y la concepción general de la ciudad?
-Ya no es el estilo de la ''ciudad jardín", que consideramos superado.
Tratamos, con nuestros urbanistas, de integrar los edificios al ambiente.
Queremos crear una arquitectura que sea realmente a la medida de las
necesidades humanas no sólo prácticas higiénicas, sino estéticas, o sea emocionales. Ya tenemos un buen número de parques, y en el plano maestro
están previstos dos mucho más amplios, que formarán una faja verde alrededor de la ciudad: la Beersheba del 2000.

ARQUEOLOGÍA HIEROSOLIMITANA

A princ1p1os de 1939, durante un vuelo de Amsterdam a Calcuta, tuve
la dicha de fotografiar Jerusalén desde el cielo. Un conocedor de la Ciudad
Santa me indicó más tarde los lugares sagrados y entre ellos el Santo
Sepulcro y el grupo de sinagogas en el antiguo barrio judío. Estando ahora
en Jerusalén quise visitarlo. ¡ Sorpresa! Ya no existe. Los jordanos lo destruyeron sistemáticamente durante su presencia de diecinueve años en la
Ciudad Vieja. Fue un acto de fanático vandalismo; no hubo protestas del
Vaticano o de la UNESCO. Desde la reunificación de Jerusalén en 1967
los creyentes vuelven a rezar ante el Muro de las Lamentaciones: derecho
que ni los romanos les habían negado después de la destrucción del Segundo
Templo, hace diecinueve centurias.
Cuando en 1517 los turcos conquistaron Palestina, un grupo de judíos
españoles, de los expulsados de España un cuarto de siglo antes y que se

530

habían refugiado en el Imperio Otomano, aprovecharon la oportunidad de
regresar a la cuna de sus antepasados. Los sefardíes construyeron cuatro
sinagogas; pero ya que se prohibía a los hebreos erigir edificios más altos
que las casas árabes que los rodeaban, las sinagogas tuvieron que expanderse
hacia abajo, subterráneamente. A esta circunstancia se debe que sus paredes
quedaron intactas; mas el interior estaba casi completamente destruido. No
quedó nada de los muebles y de los objetos de culto llevados de España
por los desterrados. La restauración de los cuatro templos se prolongó cinco
años y se adhirió al plano y al espíritu original. Ahora son otra vez lugares
de culto de los judíos hierosolomitanos de habla hispana. Me impresionaron
los ventanales góticos y las decoraciones esculpidas, de parras con racimo
de uvas idénticas a las de mil templos cristianos.
Más importante que la restauración de las sinagogas sefardíes debe considerarse la actividad arqueológica en Jerusalén, entre 1968 y 1975, que ha
revelado más sobre el pasado de la Ciudad Santa que todas las excavaciones
realizada~ en el. ci:r50 de un siglo. He tenido la suerte de visitar, guiado
por un Joven discipulo de Mazar y Avigad -los dos insignes maestrosla zona contigua al Monte del Templo. Un mapa del arquitecto Lalo;
con la reconstrucción ideal del Segundo Templo me permitió captar sus
gigantescas proporciones y la armonía de su estructura que Flavio Josefa
'
'
antiguo sacerdote del templo y caballero romano define: "más notable que
cualquier otra bajo el sol".

.

Las piedras del muro occidental, el de las lamentaciones, son ciclópeas
Y perfectamente escuadradas; una, en la extremidad, tiene doce metros de
largo y pesa cien toneladas. Es una muestra del titánico esfuerzo de los
hombres de Herodes para levantar el templo. Centenares de jóvenes voluntarios de todas las nacionalidades han trabajado y trabajan para sacar las
montañas de escombros --construcciones y destrucciones en el curso de
los milenios- y reconstruir por vez primera, en la historia de la Ciudad Santa,
capa por capa, estrato por estrato, desde la primera edad del bronco, hace
cinco mil años, hasta la dominación turca, de ayer, pasando por la ocupación
egipcia y asiria; la ciudad de David y la erección del primer templo, el de
Salomón; su destrucción por los babilonios; la construcción del segundo
templo, por Herodes, en tiempo de Jesús; su desmantelamiento por Tito;
Y en los siglos sucesivos, las dominaciones romana, bizantina, árabe, de los
cruzados, de los mamelucos y por fin de los otomanos, que duró hasta 1917.
La prodigiosa labor arqueológica en la ciudad tres veces santa -para los
judíos, cristianos y musulmanes- no fue auspiciada por la UNESCO, como

531

�el proyecto de Abu-Simbel (sin duda digno de alabanzas), sino por Israel
y algunos mecenas norteamericanos.
Y aquí sucede lo increíble: la expulsión de Israel de la UNESCO, pre•
cisamente por llevar a cabo estas excavaciones. La única actitud coherente
de la UNESCO hubiera sido premiar a Israel; pero esta dependencia de
las Naciones Unidas se ha vuelto instrumento político y nada tiene que
ver ya con el noble propósito para el cual fue creada: el fomento de la
ilustración y de la ciencia.
Afortunadamente los países cultos, como Italia, Francia e Inglaterra, han
expresado su indignación por el acto que desprestigia a la que debería ser
la máxima institución cultural del mundo.
Las exploraciones arqueológicas en Israel continúan con ritmo gallardo y
reservan las sorpresas más gratas a quienes se interesan por la historia milenaria de Tierra Santa.

juntos _a visitar el lugar del nacimiento de Jesús. Para entrar en la iglesia
-maciza construcc16n de piedras escuadradas, con contrafuertes como en
ciertos templos coloniales de México- tenemos que inclinamos fuertemente
ya que la entrada es estrecha y baja.
'
Nuestro cicerón, Isaac Isaí Testa, sefardita nacido en Macedonia habla
un castellano singularmente castizo. "Mis padres evitaban contamina~ nuestro idioma con palabras eslavas, turcas o francesas", explica. Esto, razono,
casi medio milenio después de la expulsión de España.
-¿E Isaí?
-Es el padre del rey David.
-¿Testa?
-Es cabeza, como en italiano. He encontrado "testa" en el Quijote.
Dicen que los hebreos somos testa-rudos.

-¿Por qué?
BELÉN, HOY

Concebía el paisaje de Belén como el toscano o umbro de tantos naci•
mientos pintados con mística busca de belleza por los pintores italianos, y
he aquí la sorpresa: los dos se parecen por los cipreses, los ricos viñedos
que verdean las terrazas escalonadas de las colinas y una que otra roca
erosionada como en la tierra de Siena.
Cada hebreo, cada cristiano se acerca a Belén con unción. Los hebreos
porque fue la cuna de David, y David no es sólo su héroe nacional sino la
prefiguración del Mesías; los cristianos porque saben que el Mesías, deseen•
diente de David, nació en Belén. San Juan ... San Juan escribe... Compro
W1 Nuevo Testamento, busco ansiosamente y leo: "¿No afirma ]a Escritura
que de la simiente de David y de la aldea de Bethlehem de donde era David,
vendrá el Cristo?".

Encuentro en la plaza, entre la iglesia de la Natividad y la novísima mez•
quita construida por Hussein, a una pareja de peregrinos mexicanos. La
señora me dice sonriendo: "El rey que más recordamos en México no es
Carlos V o el del Caballito, sino el nacido aquí. No por ser el antepasado
,.
"
de Jesus smo ... .
Ya entiendo, y aquí en Belén la evocación de "las mañanitas que cantaba
el rey David" adquiere un nuevo significado, una nueva ternura. Vamos

-Por nuestra fidelidad a la tradición bíblica. Por nuestro amor tres veces
milenario a la tierra "de nuestros mayores. Figúrense que al regreso de nues•
tra cautividad en Babilonia, ciento veintitrés descendientes de betlemitas
volvieron a establecerse aquí, en su antigua aldea. Lo dice el profeta Esdras.
-¿ Qué quiere decir Belén?

-Bethlehem es "la tierra del pan". Fue y es muy fértil, pero ahora más
que trigo se da el vino, entre los mejores de Israel.

•
La iglesia de la Natividad no se compara con los templos cr1st1anos de
Europa. Su valor arquitectónico es modesto; la sugestión que ejerce se debe
a la sacralidad de los lugares, máxime la gruta, en el crucero de la nave
mayor. Se baja por gradas desde ambos lados del coro, y en el mármol del
pavimento veo una estrella -la de David, la de Belén- rodeada por estas
palabras estremecedoras: Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est.
Quince lámparas están encendidas día y noche alrededor de la estrella:
seis griegas, cinco armenias y cuatro latinas. Éste es el lugar sacrosanto donde
una virgen dio a luz a un dios. En la India hay otro y Krishna como
Cristo se salvó de una matanza de inocentes; en México' hay otro más, en
Tepoztlán, y también el niño-dios Tepozteco se libró milagrosamente de la
muerte. Trato de ajustar la visión de la gruta de Belén a la que de ella

533
532

�tuvieron mil pintores, y entre ellos los primitivos toscanos y flamencos, pero
mi fantasía no me ayuda. De la gruta pasamos a la tumba de San Jerónimo
y a la celda -ahora capilla- donde el gran doctor de la Iglesia tradujo la
Bihlia del hebreo al latín, entre 386 y 420, año en que murió casi nonagenario.
Isaac Isai Testa, más ducho en historia cristiana que muchos cruhanos
y que habla con profundo respeto de una religión que no es la suya, nos
hace una pregunta desconcertante:
-¿Saben ustedes que no sólo María era virgen, sino también San José?
Todos hemos visto a San José representado casi siempre anciano, con el
lirio, símbolo de pureza; pero aun admitiendo la inmaculada concepción
de Jesús, ignorábamos la virginidad de su padre putativo.
-¿ Quién lo afirma, don Isaac?
-El propio San Jerónimo. Aquí están sus palabras.
Isai Testa saca de su bolsillo una libreta de notas y lee: Ut ex virginali
coniugio virgo Filius nasceretur.

•
Todos los años, entre mi octavo y el décimo cuarto, escribía unos poemitas

para la Navidad. Los versos que compuse a los once años empezaban con
una exaltación de Belén, que tampoco necesita versiór¡:
"Betlemme, Betlemme,

fra i borghi giudei
piccino tu sei,

per6 il Redentore
ti ha scelto tra mil/e
piú celebri vil/e,
piú grandi cittá.
E' tuo tanto onore
poiché il Salvatore
in te nascerá.
Betlemme, Betlemme,
tra i borghi giudei
glorioso tu sei."

534

Recité estos versos a mis compañeros mexicanos y a don Isaac, y por un
momento reviví el candor de mi incipiente adolescencia.

HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA

Entrevisto al ilustre filólogo, investigador de vanguardia de la Universidad
de Jerusalén, doctor Chaim Rabin.
-¿ Cómo es posible expresar en el idioma de la Biblia la vida del siglo XX?
-La BiWia tiene cerca de 8,000 palabras; el hebreo que hablamos, 60,000.
-Y ¿de dónde procede este río de vocablos?

-14,000 se encuentran en el "lenguaje de los sabios", posterior al exilio
de Babilonia. En él los maestros de la Ley escribieron La Mishná.
-¿La Mishná ... ?

-Sí, la obra religiosa más importante después de la Biblia. Su principal
compilador es J udá el Principe, en el segundo siglo de la era cristiana. El
arameo y el griego contribuyen a enriquecer el vocabulario hebreo .
-22,000 palabras. Sólo llegamos a una tercera parte del actual.
-En la Diáspora florece la poesia hebrea, máxime en España, y los poetas
son inventores de palabras. También hubo necesidad de inventar nuevos
vocablos en la prosa.
-¿Alude usted a las traducciones de los libros árabes?
-En el lapso de 250 años se tradujeron más de mil, en parte versiones
al árabe de la ciencia griega, y los traductores crearon millares de nuevas
palabras para expresar la terminologia cientifica. El ejemplo lo dio a mediados del siglo XII su antepasado granadino Yehuda ibn Tibón, llamado
con raz6n uel padre los traductores".

-Pero ¿cómo llegamos al idioma actual?
-Por un prodigio debido a un visionario. Esto es, un filólogo v1S1onario.
Eliezer Ben Yehuda, nacido en Rusia en 1858. Su Thesaurus Totius Hebraitatis se basa en el estudio de centenares de libros de todos los períodos del
lenguaje. Desde Juego, Ben Yehuda fue un asiduo inventor de palabras,
y muchas de las voces más comunes en el habla de hoy -qué sé yo: diario,

535

�reloj, moda, diccionario, toalla- son sus creaciones. Al cabo de 1,700 años,
el hebreo es otra vez lengua viva y tan sólo aquí en Israel lo hablan tres
millones.
-¿Lo hablan y lo escriben?
-Por supuesto. Es admirable ver cómo un runo de ocho años lee sin
dificultad y desde luego entiende un pasaje de Isaias en los Rollos del Mar
Muerto. Ah, algo que le agradará. F.! hebreo que usted oye hablar en todas
partes tiene la pronunciación española, es decir, sefardita, y no la de la
gran mayoría de los judíos, los de la Europa oriental. Esto se debe a una
sabia determinación de Ben Yehuda.

DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA
EN MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Dra. NETIIE LEE BENSON

•

Universidad de Austin, Texas

¿ Qué sabe, doctor Rabin, de los más remotos orígenes del hebreo?
-Como lengua semita, se emparienta estrechamente con el árabe, uno
de los grandes idiomas literarios y científicos de la humanidad. Entre sus
parientes muertos, los más antiguos documentados son el babilonio y el asirio,
o caldeo; se conservan centenares de millares de tablitas de barro con escritura cuneiforme. Pero ya que todos somos vástagos de la gran familia
camitosemítica, estamos emparentados con el antiguo egipcio - y su hijo,
el copto--, así como con el bereber de Marruecos e incluso Con varios idiomas del África negra, que llamamos chádicos o nilo-chadianos, porque se
hablan desde el Nilo hasta el lago Chad, al sur del Sahara. El más importante es el hausa, "lingua franca" en una extensa área africana. Sobrecoge
la analogía entre voces hausas y hebreas.
-¿En suma ... ?

-Ignoramos en qué época ni en qué lugar se originó la lengua madre:
¿en Asia?, ¿en África? ¿Los que la hablaban tenían tez morena clara, como

los semitas y los antiguos egipcios, o negra como los pueblos del Chad, o
blanca como los bereberes? Sólo podemos suponer que, hace más de cincuenta siglos, el grupo protosemítico se separó del tronco originario y se
estableció en Arabia. De él proceden todos nuestros idiomas: el babilonio
y el asirio, el canaanita y el arameo, el árabe y el etiópico. Del contacto
entre la lengua de Caldea que hablaba Abraham y la de Canaán, donde se
estableció el patriarca, nació el hebreo: la lengua de la Biblia, milagrosamente resucitada en Israel.

536

LA REvoLUCIÓN POR LA Independencia americana no se produjo gracias a
un levantamiento del proletariado ni tuvo el sentido de una lucha de clases.
En ella participaron todas las clases y todos los grupos económicos: terratenientes aristócratas, grandes comerciantes, la pequeña burguesía comercial,
los profesionales y los miembros de las clases trabajadoras. Miembros de
todos los grupos apoyaron o se opusieron a la Revolución. Y, en cierta manera, ocurrió lo mismo en México. 1 Es verdad que el movimiento de Hidalgo
y su grupo apeló originalmente a los indios y a los sectores más bajos de la
población y que no se puede dudar de la activa participación que tuvieron
estos sectores en las primeras etapas del movimiento. Sin embargo, su carácter espontáneo hace recordar a los sucesivos levantamientos indígenas
que se produjeron en las colonias a lo largo de la segunda mitad del siglo
XVIII. Era más una protesta y aun un colérico gesto de venganza en contra
de la opresión y del mal gobierno, que más de una vez desembocaba en el
saqueo y el pillaje de las propiedades de los terratenientes y mineros, que
una lucha por lograr un cambio revolucionario del sistema social en su
totalidad. En su efervescencia inicial, este movimiento fue más una rebelión que una revolución. Y el giro inesperado que tomó probaWemente sea
el principal motivo por qué Hidalgo y sus consejeros renunciaron a un triunfo
1

MoRRis, Richard B., The American Revolution. A Short History (New York,
Van Nostrand, 1955), pp. 7-15; GoNZÁLEZ, Luis, "El período formativo", en Daniel
Cosío Villegas et al, Historia mínima de México (México, Colegio de México, 1973),
pp. 73-82.

537

�virtualmente asegurado, cuando la ciudad de México estaba a merced de
sus hordas.2
Bajo la conducción de Morelos, el movimiento comenzó a tomar un perfil
revolucionario, persiguiendo objetivos políticos, económicos y sociales y sumando a sus fuerzas sectores más diversificados y amplios de la población.ª
Ni en México, ni en lo Estados Unidos de América, sin embargo, los indios
o los negros tuvieron un papel significativo en la dirección de la revolución.
Más bien, ellos fueron utilizados como carne de cañón, sobre todo en México
durante los primeros movimientos emprendidos por Hidalgo y, aun después,
aunque en menos medida, por el mismo Morelos. Por otro lado, cuando se
inició la Revolución, el motivo principal que movía a los líderes no eran
los intereses o la situación de los indios o de los negros. El grito de batalla
de Hidalgo era "¡ Viva el Rey! Viva la Religión Católica! ¡ Muera el mal
gobierno!" y, como un símbolo para las masas, llevaba en su estandarte la
imagen de la Virgen de Guadalupe!
Aparentemente, Hidalgo luchaba por imponer ciertas reformas políticas,
económicas y sociales, pero no lo hacía en nombre de la independencia sino
en nombre del Rey. Sólo después de tres años de lucha, cuando ya Morelos
había tomado la conducción del movimiento, fue proclamada la Independencia. 5 Es verdad que más de una vez habían existido sugerencias para
que se procediera a organizar un nuevo gobierno y que se utilizaba muy
frecuentemente el término "Independencia".6 Pero hay que tener en cuenta
que la situación que existía en todos los dominios españoles durante este
período crea una notable confusión para comprender hoy exactamente cuál
era el sentido de ese término. En la misma España, este período fue llamado
1 ALAMÁN, Lucas, Historia de Méjico (5v. México, 1854), I, 488-9; HAMILL, Jr.,
Hugh M., The Hidalgo Revolt (Gainesville, University of Florida Press, 1970), pp.
177-179; ZAVALA, Lorenzo de, Ensayo crítico de las revoluciones de México desde
1808 hasta 1830 (México, Editorial Porrúa, 1969), pp. 45-52.
• lbid., pp. 63-65; AuMÁN, Historia de Méjico, II-III.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, I, 379; HAMILL, The Hidalgo Reuolt, pp. 121-123;
BusTAMANTE, Carlos María, Cuadro hist6rico de la reuoluci6n mexicana (6v. México, 1843-1846), II, 328; III, 1-100.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, IV, f. 166; Tn.i:MONs, Wilbert H., Morelos (El
Paso, Texas Western College Press, 1963), p. 122-123; HERNÁNDEZ Y DÁVALOs,
Juan E. (ed.)Colecci6n de documentos para la historia de la guerra de independencia (6v. México, 1877-1882), V, 214.
• Diario de México, 1808-1814; Gaceta de México, 1808-1814; CoRTES, Spain,
Diario de las Cortes, 1810-1814; NAVA OTERO, Guadalupe, Cabildos de la Nueva
España en 1808 (México, Septentas, 1973).

538

~l de la "G~erra por la Independencia". Por supuesto que acá se refería a la
mdependenc1a de la• dominación francesa,1 pero é•qw·e'n podr'ia. af.rrmar que, en
gran P~~e, ese ID1Smo término no significaba en alguna medida lo mismo
en ~enea? Tanto aquellos que participaron directamente en la revuelta
Hidalgo, como. a~uellos otros que no tuvieron una participación activa,
vieron en su movmuento lo que el mismo Hidalgo había proclamado: la
lucha contra el mal gobierno y, al mismo tiempo, el apoyo al rey legítimo
Fe~ando_ VII. E:to no implicaba una lucha para separarse de la madre
patria, m persegwa otra independencia que aquella que le permitiera librarse de la dominación extranjera, es decir de Francia. Fue una lucha
de los mexica~os contra aquellos que usurpaban el trono de su rey, Fernando
VII, de la rmsma manera que los españoles de la península se levantaron
para defenderlo.ª Y era, al mismo tiempo, una lucha por el derecho de los
mexicanos a participar en su gobierno.

d:

Tanto en México como en los Estados Unidos, no podemos señalar claramente un momento definido en el que podamos decir que ha nacido la
Independencia. En uno y otro caso se comprende mejor si se la compara
con un proceso más o menos prolongado de gestación. Para mayor claridad
en
proceso . ~exicano podríamos hablar de tres etapas por las que ~
realiza ese nacmuento. En un primer momento, el movimiento habría tenido
un na~ento prematuro y habría vivido precariamente. Más aún, podríamos decir que logró sobrevivir gracias a que fue socorrido por un segundo
movimiento también independentista, que tenía otros orígenes y obedecía
a un proyecto completamente diferente. En una última etapa este segundo
impulso se vio superado y, finalmente, reemplazado por el primero, a quien
se sumaron otros miembros con ideas ya más maduras que correspondían a
sus primeras intenciones. Esto es lo que pretendemos esbozar brevemente
en estas notas.

:1

Los presupuestos generales que dieron lugar a la Independencia en los
Estados Unidos y en México son muy similares. Tanto los americanos como
las colonias españolas estaban muy alejados de su madre patria. Sin embargo, las comunicaciones entre España y sus colonias eran más difíciles, y
aun se veían interrumpidas por períodos más o menos largos, que las de
' SPAIN, Servicio Histórico Militar, Diccionario bibliográfico de la guerra de independencia española 1808-1814 (3v. Madrid, 1944-52); LoVETT, Gabriel H., Napole6n and the Birth of Modern Spain (2v. New York, New York Univenity Press
1965), 11.
'
• Diario de las Cortes, 1810-1814.

539

�Gran Bretaña con las suyas. Y esto porque durante la mayoría de estos
siglos Gran Bretaña donúnó los mares. De esta manera, durante largos períodos, la, colonias españolas se vieron forzadas a arreglárselas por sí núsrnas.•
Durante esta época, tanto las colonias españolas como las británicas habían llegado a sentirse imbuidas de cierto sentido de "autosuficiencia''. Durante las últimas décadas del siglo XVIII muchos núles de mexicanos
-abogados, comerciantes, mineros, médicos, militares, periodistas, burócratas, hacendados, granjeros, clérigos, etc.- definían su propia identidad más
como americanos que como españoles. Y éste era mucho más acentuado en
Nueva España, donde los mexicanos se veían a sí mismos como hijos de la
tierra donde habian nacido, la tierra de la abundancia, "el mejor país de
todos cuantos circundaba el sol" .10

Este espiritu de autosuficiencia no pas6 inadvertido para el gobierno español. De la misma manera que la Inglaterra y sus colonias se habian
desarrollado de manera diferenciada, teniendo al final distintos intereses econ6micos y diferentes ideas politicas y sociales, el mismo hecho babia ocurrido
con España y México. Por ello, cada uno de los centros metropolitanos
procuró igualmente aumentar al grado de control sobre sus colonias, de tal
manera que pudieran controlar su crecimiento y mantener dominados sus
deseos de autosuficiencia. lista es la explicación de las nuevas medidas políticas tomadas por España al implantar el sistema de intendencias en sus
colonias y al crear las Comandancias Generales de las Provincias Internas
'
dando la mayoria de las posiciones de gobierno a leales peninsulares.11 Otras
medidas también fueron promulgadas, que tenían por objeto hacer a las
colonias más dependientes del gobierno metropolitano. Sin embargo, mientras se buscaba con ellas aumentar el control sobre las colonias, al mismo
tiempo ellas sirvieron para provocar a los mexicanos.
El gobierno español, como el inglés, irritó a su colonia mexicana al im•
poner un nuevo sistema impositivo. Sin embargo, a diferencia de las colonias
inglesas -que contaban con pocas riquezas durante el dominio británice&gt;-,
México enriqueció permanentemente las arcas españolas con sus ricas producciones. Sus recursos no s6lo compensaron todas las inversiones que efectuaron los españoles para el desarrollo de la colonia, sino que también
• Las Gacetas de Mixico de los siglos XVII y XVIII.
11
11
GoNzÁLEZ, "El período formativo , p. 79; Dictionary of American History (6
vols. New York, Charles Scriber's Sons, 1940-1961 ), IV, 464-465.
u BRADING, D. A., Miners and Merchants in Bourbon New Spain (Cambridge,
1971 ), pp. 33-91.

540

proveyeron la mayor parte de los recursos que necesitaron los españoles para
organizar la defensa y mantener el sistema colonial en las otras colonias
americanas. Si bien los mexicanos eran perfectamente conscientes de esta
realidad, no elevaron ninguna protesta en contra de la funci6n que les asignaba el sistema colonial, hasta la aplicación de la ley de consolidación de
vales, como se llamó al nuevo sistema impositivo, en 1805. 12 Recién entonces
se produce una protesta prácticamente unánime entre todos los grupos que
residían en Nueva España, ya sean españoles peninsulares, como mexicanos,
que tuvo indudables repercusiones en el futuro. Este impuesto babia sido
aplicado anteriormente en la península,13 del mismo modo que nuevos derechos fiscales (Stamp Tax) habían sido aplicados en Inglaterra antes que
en sus colonias.u Pero en este caso español, los impuestos tenían el objeto
de defender el imperio español en Europa," núentras que en el caso de
Inglaterra pretendian defenderlo fundamentalmente en la misma América. 16
Aunque los mexicanos no protestaron inmediatamente por la implementación de esa ley, como los hechos lo demostraron más tarde, vieroil en ella
una violación del principio básico que se refería que no debía haber impuestos
sin representaci6n en el gobierno. Por ello esa ley tuvo efecto saludable en
México -&lt;:orno ocurrió con las ordenanzas de navegación (Navegation Acts)
y otras medidas en las colonias británicas de América-,17 ya que unió a
todos los residentes de México en contra de esas malas prácticas gubernamentales. Más aún, esas decididas protestas convencieron a las autoridades
españolas, que terminaron por suspender la aplicaci6n de la ley 18 -lo mismo
que había ocurrido con las autoridades británicas con respecto a sus colonias. Sin embargo, para ese entonces la autoridad real ya se había deteriorado, pues aun los españoles peninsulares residentes en México desconfiaban
de la autoridad real."
La suspensi6n de esa ley tan impopular se debió, de hecho, no al gobierno
u FLORES CABALLERO, Romeo, Counterrevolution. The Role of the Spaniards in
the Independence of Mexico, 1804-1838 (Lincoln, Nebraska, University of Nebraska
Press, 1974), pp. 14-41.
" Ibid., p. 15.
" MoRRIS, The American Revolution, p. 17.
11
FLORES CABALLERO, Counterrevolution, p. 15.
211
Dictionary of American History, IV, 466; MORRIS, The American Revolution,
pp. 14-17.
11
lbid., pp. 15-16; Dictionary o/ American History, IV, 465-466.
18
Gaceta de México, XVI (15 de abril, 1809), pp. 324-328; FLORES CABALLER0 1
Cou.nterrevolution, pp. 14-41.
lll ]bid.

541

�de Femando VII sino a la Suprema Junta Central de Sevilla, en julio de
1808." Dicha junta, leal a Fernando VII y en su nombre, reconociendo
el derecho de las colonias a estar representadas en el gobierno central del
imperio, decretó que cada una de las colonias enviaran sus representantes
para participar, como iguales, en ese cuerpo gubernamental. 21 Más tarde
la junta se vio obligada a trasladarse de Sevilla a la isla de León, y creó
una regencia para que continuara gobernando en nombre de Femando VII
durante la Guerra Españala por la Independencia del poder francés. Entonces, no solamente fue nombrado un mexicano como miembro de la re•
gencia, pero también se enviaron instrucciones a todas las provincias de
las colonias de América Hispana para que se enviaran sus representantes
a las cortes españolas." Para asegurar la representación colonial en aquel
cuerpo, la junta dispuso que se seleccionara, entre los españoles americanos
que residían en España, un grupo cualificado para que representara a cada
una de las regiones coloniales corno diputados suplentes hasta que llegaran
los diputados electos, a quienes correspondía la representación en propiedad. 2s
De esta manera, siete mexicanos se sentaron en los escaños parlamentarios

cuando se abrieron las sesiones de las cortes el 24 de septiembre de 1810."
Antes de esa fecha, ya dieciocho provincias mexicanas habían elegido a sus
diputados y reunido los fondos necesarios para costear su viaje. De todos
ellos, quince llegaron a España, uno (el nuevoleonense Juan José de la Garza) murió en ruta y otro se encontró incapacitado de viajar antes de su
partida. Sólo uno (el oaxaqueño Manuel Maria Mexia) rehusó a emprender
tan peligroso viaje. De esta manera, México se encontró representado por
veintiuno de sus hijos nativos en aquel cuerpo revolucionario que produjo
la Constitución de 1812 para el imperio español. Y su persistente acción,
como uno de los grupos más activos en las cortes, indica que sus demandas
referentes a tener su representación en el gobierno habían sido reconocidas.
Ni la junta central ni la misma regencia habían previsto que las cortes
• Gactta de México, XVI (15 de abril), 324-328.
21
"Decreto del 22 de enero de 1809", en Gaceta de México, XVI 1 325; ALAMÁN,
Historia de Méjico, I, p. 291.
n "Decreto del 14 de febrero de 1810'\ Gaceta del gobierno de Mfrico, I ( 18 de
mayo de 1810), pp. 419-420.
u BERRY, Charles R., "The Election oí the Mex.ican Deputies to the Spanish Cortes1 1810-1822," in Mexico and the Spanish Cortes (Austin, University oí Texas Press,
1966), pp. 15-17; CoRTES, Spain 1 Diario de las discusiones y actas de las Cortes
(24 v. Cádiz, Imprenta Real, 1811-1813), I.
" BERRY, "The Election of the Mexican Deputies to the Spanish Cortes," pp.
14-20.

542

tuvieran las funciones de un Congreso Constituyente; pero una vez que se
reunieron, ellas se arrogaron el derecho de redactar y promulgar una Constitución que transformara la monarquía absoluta en una monarquía constitucional.2:1 Por ello, esas cortes se transformaron en un cuerpo realmente
revolucionario no solamente para España, pero también para todas sus colonias y, especialmente, para México. El producto de sus dos años de sesiones
fueron fundamentalmente de naturaleza política, como lo fue por otra parte
la misma Constitución de los Estados Unidos de América. Pero sus decretos
abrieron la puerta a futuras medidas de reforma económica y social, previstas en las candentes sesiones de 1810-1814. Cuando estas discusiones se
convirtieron en leyes en las aún más revolucionarias sesiones de 1820-1821,
ellas sirvieron para que se gestara el segundo movimiento independentista
en la tierra mexicana.
Como resultado de la orientación que tomaban las cortes y la regencia,
y ayudado por Inglaterra, Fernando VII fue finalmente dejado libre de su
cautiverio por Napoleón en 1814. El rey se apresuró a pagar a sus leales
partidarios disolviendo las cortes, anulando la extremadamente revolucionaria Constitución y apresando a muchos de los diputados, incluyendo a los
que habían tenido una participación más activa entre los mexicanos,2e y
uno de éstos fue el coahuilense José Miguel Ramos Arizpe.
La acción de los mexicanos en las cortes españolas entre 1810 y 1814 y,
más tarde, entre 1820 y 1821, ha sido largamente ignorada o desvalorizada
con relación a la Revolución Mexicana y a la guerra por la Independencia.
Sin embargo, esta acción es fundamental para poder entender la historia
política y constitucional mexicana desde 1812 en adelante. Cuando Morelos
convocó a una asamblea para constituir un gobierno, uno de los documentos
mejor conocidos por aquel grupo fue la Constitución de 1812.27 Más aún,
algunos de los miembros del Congreso de Apatzingán habían participado
en las elecciones municipales populares que se llevaron a cabo en la ciudad
de México en 1812, conforme a la Constitución de 1812, y se habían aprovechado de la libertad de prensa por el breve período que existió en México,
en las postrimerías del mismo año. 28 Carlos María Bustamante, un periodista
u SPAIN,
•

Cortes, (1810M1813), Diario, l.
Charles E., A History o/ Spain (New York1 Macmillan, 193BL pp.

CHAPMAN,

494-495.
21

Morelos, pp. 135M136.
Nettie, "The Contested Mexican Election oí 1812," Hispanic
American Historical Review, XXVI (August1 1946), 336-350; NEAL, Clarice, 11Freeis

TtMMONs,

LEE

BENSON 1

543

�que después llegó a ser miembro del Congreso de Apatzingán, habla defendido tanto el nuevo proceso electoral como la libertad de prensa. Temiendo
ser arrestado a causa de sus convicciones, huyó de la ciudad de México
y se unió a Morelos cuando, tanto la libertad de prensa como la continuación de las elecciones, hablan sido suspendidos por Venegas en los primeros
días de diciembre de 1812."
¿ Cuáles eran los principales princ1p10s políticos de este documento?
La soberanía nacional y popular, la separación de poderes, la igualdad en la
representación, la igualdad de derechos y deberes, el ejercicio del gobierno
basado en el consentimiento y, finalmente, un gobierno provincial y local

relativamente autónomos. Estos principios se identifican con aquellos ideales

de "libertad, igualdad, derechos inalienables y gobierno con el consentimiento de los gobernados" tan profundamente incorporados a la tradición
de la revolución americana. Sin embargo, los mexicanos, cuando quisieron

introducir estos ideales en la Constitución de 1812, no buscaron apoyo en
el extranjero sino dentro del propio imperio. Del mismo modo que los americanos se hablan apoyado en las leyes y en las prácticas inglesas, los mexicanos y otros españoles americanos y peninsulares se remitieron siempre a
las leyes y a las costumbres que se hablan desarrollado en la misma España
hasta tal punto que habían llegado a ser leyes escritas, como las Siete Partidas, los numerosos fueron municipales y la Recopilaci6n de las Leyes de
las Indias. Y, también del mismo modo, ellos adujeron a su favor su propia
experiencia individual, basados en el conocimiento inmediato de lo que era
más conveniente para el futuro de las Españas. Los diputados de México,
igual que los de las otras provincias y colonias y los de la penlnsula, se
sentlan identificados con sus propias leyes y costumbres. Fueron voluntariamente a la guerra en contra de Francia y ya hablan empezado a temer la
agresión de los Estados U nidos de América, cuyas ideas y leyes resultaban
bastante sospechosas a una sociedad enraizada en la tradición católica española, ya se tratara de aquellos que vivlan en la penlnsula o en las colonias.
Largos y acalorados debates alrededor del tema de la autonomía de los
gobiernos provinciales se refirieron al primitivo sistema español de reinados
que, eventualmente, se unían bajo la autoridad de un monarca sólo después

de que éste había reconocido su identidad a través de la representación en
las cortes. Y anhelaban un sistema similar para los numerosos reinados que
dom of the Press in
93-98.
• Ibid., p. 95.

544

New

Spain, 1810-1820" in Mexico and the Spanish Cortas, pp.

se encontraban en América (Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya,
Nueva Extremadura, Nuevo Santander, Nuevas Filipinas, etc.). Aun las
revolucionarias cortes de 1810-1812 era un producto de la unión de los
diputados de las provincias (reinos) de España, que enviaron sus representantes sólo después de que cada una habla reasumido su soberanía gobernándose por sus propias juntas provinciales, con el fin de expulsar a los
invasores franceses; y, del mismo modo, los diputados de la América Hispana
se originaban de una situación similar en América.

Es interesante notar que el tema del federalismo, tal como fue tratado
en los debates que se referlan a la autonomía local y provincial, muchas
veces se planteó como opuesto a un sistema monárquico de gobierno. En
este contexto, algunos diputados de España compararon los gobiernos provinciales o locales dentro del sistema monárquico con una especie de federalismo, tal como existla entonces en los Estados Unidos de América. Sin
embargo, los mexicanos -junto con muchos de los diputados liberales peninsulares-- rechazaron esta interpretación. Finalmente, aquellos que se oponían a conceder un gobierno basado en una mayor autonomía provincial
y en un retorno a las formas municipales que habían sido suprimidas por

Carlos V, perdieron la partida. Se concedieron amplios poderes a la provincia -ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno municipal fue reasumido por el pueblo y nombrado dentro de cada jurisdicción a través de
elecciones populares de los cabildos, creándose además nuevas municipalidades.'°
La nueva Constitución, de acuerdo con otras de su época, dispuso que

el gobierno nacional se orgánizara conforme al principio de la división de
los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Se subordinó la autoridad del
rey a lo que dispusieran las cortes. En los debates que se mantuvieron
alrededor del tema de la limitación del poder real, un diputado mexicano,
Guridi y Alcocer, citó el precedente de la Constitución de los Estados Unidos
de América que reconocla el derecho de las cortes para rechazar el veto del
ejecutivo y para declarar la guerra." Por otra parte, ni las cortes ni el
mismo rey tenían poderes judiciales y ningún español podía ser juzgado por
una causa civil o criminal, a no ser que fuera sometido a los tribunales y

'° LEE BENSON, Nettie, La diputaci6n provincial y el federalismo mexicano (México, El Colegio de México, 1955); CuNNIFP, Roger L., "Mexican Municipal Electoral Refonn, 1810-1822", en Mexico and the Spani.sh Cortes, pp. 59-86.
11
GARZA, David T., "Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,"
en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 54.55 j Diario de sesiones de las Cortes (2a.
ed.) III (octubre 10, 1811), 2037-2038.

545
humanitas.-35

�de acuerdo a las leyes. Los fueros militar y eclesiástico continuarían sólo
dentro de los limites prescritos por las leyes actuales y aquellas otras que
se dictarían. Y los sesenta y tres artículos que organizaban el sistema judicial
tenían el objeto de proteger a todos los españoles de cualquier acción arbitraria o tiránica.

La Constitución liberal de 1812 fue proclamada en todas las colonias
españolas antes de que terminara el año en curso. Y, de hecho, los hispanoamericanos que habían colaborado eficazmente en su redacción se preocuparon intensamente de que ella, junto con las copias de los debates en las
cortes, fueran ampliamente distribuidas en toda América, especialmente en
cada municipalidad." Muchos de estos liberales que se habían comprometido
con la nueva Constitución, después que Fernando VII la anuló junto con
las leyes de las cortes (mayo de 1814), pasaron los seis años siguientes en la
prisión. Pero las ideas liberales no pudieron ser detruidas una vez que se
habían difundido por todas partes. Y esto lo descubrió el mismo Fernando
VII cuando se vio forzado a repromulgar la Constitución de 1812 y a restaurar las cortes, en los primeros meses de 1820."
Las nuevas cortes fueron aún más revolucionarias que sus predecesoras
de 1810-1814. Abolieron las vinculaciones y las manos muertas, suprimieron
los monasterios de las órdenes monásticas, pusieron a todos los miembros del

clero regular bajo la autoridad de los obispos y urgieron tanto a los frailes
como a las monjas a secularizarse. Suprimieron los fueros militar y éclesiástico, poniendo a sus miembros bajo jurisdicción civil y expulsaron los

jesuitas. Se dictó una ley reconociendo el derecho de toda persona, sea o
no indígena, para poseer en propiedad individualmente su propia tierra; se
abolió la esclavitud, se atacaron los monopolios y se ·defendió abiertamente,
junto con otras muchas medidas económicas y sociales, el libre comercio. st
Estas medidas y muchas otras que fueron tomadas durante el período
1820-1821, fueron verdaderamente revolucionarias. Cabria preguntarse cómo iba aceptar aprobarlas el rey Fernando VII y si alguna vez llegaría a

promulgarlas. Pero esto fue precisamente lo que aconteció. Y, precisamente,
fueron estas medidas extremadamente revolucionarias, propuestas por las
cortes de 1820-1821 y por sus cincuenta y un diputados mexicanos, las que
gestaron involuntariamente el segundo movimiento por la Independencia
Mexicana." El grupo que lo representaba no quería cambios revolucionarios.
Aparentemente, ellos se justificaron considerando el rey era un cautivo involuntario, encerrado en su propio palacio, de este grupo de radicales liberales. De esta manera, los cuerpos corporativos y los sujetos que se oponían
a ]a revolución ]ibera! sólo tuvieron un camino para salvar la situación;
aliarse con los pocos representantes que todavía existían del primer movimiento por la Independencia, dándole un nuevo contenido e invitando al
rey, o a uno de los príncipes españoles, a venir a México para gobernar sin
aquella Constitución revo]ucionaria, 86

'

Es suficientemente indicativo que en aquella misma época, los diputados
mexicanos, a pesar de encontrarse en el ambiente revolucionario de las cortes, continuaban pensando que las provincias americanas debían seguir perteneciendo al imperio español y ayudando a financiar su presupuesto. Hablan
llegado a la conclusión de que México y todas las otras colonias americanas
necesitaban no sólo una relativa autonomía provincial y municipal, sino una
autonomía total para gobernar sus propios asuntos, con sus propios cuerpos
ejecutivo, legislativo y judicial. Pero para ellos esa _autonomia y la descentralización gubernamental no significaba la Independencia que, desde México, proclamó la contra revolución. Presentaron su plan en junio de 1821,
que fue rechazado por las cortes." Inmediatamente, casi todos ellos pidieron
que se les permitiera retornar a su tierra, haciéndolo poco después.
El segundo movimiento independentista se mantuvo controlado por los
grupos contrarrevolucionarios durante poco tiempo. En marzo de 1823, el
pequeño grupo de los primeros revolucionarios de 1810 que todavía quedaba, y los que habían participado en las primeras cortes, junto con los
miembros de las recientes cortes de 1820, tomaron el control." Poco des11

12

Diario de las Cortes, 1810-1813.
as ZAVALA, Ensayo, pp. 83-89; SPENCE Ro»ERTSON 1 William, Iturbide of Mexico
(Durham Duke University Prcss, 1952), p. 51.
" BRE¡DLOVE, James M., "Effect of the Cortes, 1810-1882 1 on Chuch Reform in
Spain and Mex.ico" and MACAULAY1 Neill, "The Army of New Spain and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes/' en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 113133 y 135-152, y otros ensayos por Clarice Neal y Roger Cunniff citado anteriormente.

546

ALAMÁN, Historia de Méjico, V, 45-46; ROBERTSON, Iturbide of Mexico, pp.
51-83.
• !bid., p. 71.
17
SPAIN, Cortes, 1821, Diario de las sesiones de las Cortes, 25 de junio de 1821;
ANDERSON, Woodrow, ºReform as a Means to Quell Revolution," Mexico and the
Spanish Cortes, pp. 185-207.
• LEE BENSON, Nettie, "El Plan de Casa Mata/ The Hispanic American Historical Review, XXV (February, 1945), 44.56; BENSON, La diputaci6n provincial,
pp, 73, 80-81, 90-108; 123-208.

547

�pués, en octubre de 1824, proclamaron una Constitución mexicana, que
reproducía casi literalmente la Constitución de 1812 y las leyes que la acompañaron, y en cuya redacción habían colaborado ellos mismos, poniendo las
bases de un sistema de gobierno nacional que incluía el respecto de las autonomías provinciales y municipales.

en 1810; que haya aparecido otra traducción en Santa Fe de Bogotá, en
1811, y otra en el Diario de México entre octubre y noviembre de 1812;
y aun fue citada en alguna que otra ocasión en los debates de las cortes, por
algún diputado mexicano o español, para apoyar o rechazar el dictado
de alguna ley.

En México, igual que en otras partes, estas ideas revolucionarias no eran

No faltaban quienes escribieran constituciones durante esta época. Y a

aceptadas por todos ni fueron inmediatamente incorporadas a la nueva
Constitución. Pero ellas se difundieron y discutieron ampliamente no sólo
en las cortes, sino en todo el mundo hispánico. La Constitución de 1812
con sus leyes, igual que los debates de las cortes, se habían impreso y habían
sido abundantemente diseminados por todas las regiones del imperio, incluidas las municipalidades más aisladas. Más aún, todas esta leyes revolucionarias fueron puestas en efecto dentro del territorio mexicano y continuaron en vigencia hasta que fueron abolidas o modificadas por nuevas leyes,
dictadas por el gobierno local. Sin embargo, las ideas que generaron permanecieron en el ambiente aún después que fueron reemplazadas y sembraron
una serie de demandas revolucionarias por las que se lucharía posteriormente
para hacerlas realidad en las constituciones mexicanas de 1857 y 1917, que
tuvieron por modelo las de 1812 y 1824. Y estas ideas revolucionarias, enunciadas y defendidas por los mexicanos tanto en su propia tierra como en
España en los inicios del siglo XIX, que a su vez estaban enraizadas en las
primitivas leyes y tradiciones españolas, fueron nuevamente proclamadas en
1810, 1812 y 1820, y continúan estimulando los ideales de los que todavía
hoy creen en la libertad, en la igualdad y en la justicia para todos los hombres.
La defensa de estos principios no fue una moda solamente durante los
tiempos ilustrados, sino que se remonta a la más primitiva tradición española. Ellos fueron suprimidos una y otra vez especialmente entre los siglos
XVI y XIX. Pero no murieron. Los intelectuales españoles e hispanoamericanos los hicieron revivir y los fortalecieron, de la misma manera que los
revolucionarios de los Estados Unidos de América apelaron a las leyes y
a las tradiciones británicas para legitimar sus preceptos revolucionarios. Lo
que parecía al principio el balbuceo de un niño, había llegado ahora a su
madurez.
Estas ideas estaban profundamente incorporadas a la propia tradición
y por ello no es correcto juzgarlas como una imitación. Esto tampoco significa que las ideas de unos no fueran conocidas por los otros, ya que eran
reconocidas por todos. Lo atestigua el hecho de que la Constitución de los
Estados U nidos de América ha ya sido publicada en Filadelfia, en españo~
548

cada uno de sus autores, como a cada nación, les gustaba imaginarse que

sus ideas habían influenciado a los demás. John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos de América, confesó una vez que le gustaba
redactar constituciones por otras naciones. Gouverneur Morris, mientras es-

taba en Francia y a pedido de un amigo, escribió una Constitución para
los franceses; y, sin embargo, le pareció ridículo que un francés le presentara

una Constitución de la que era autor, que serviría para los Estados Unidos
de América." Thomas Jefferson estuvo constantemente cambiando ideas y
bocetos de constituciones con varios corresponsales extranjeros, incluyendo

algunos españoles, en los inicios del siglo XIX. 40 Yo misma tengo el texto
inédito de una Constitución del "Reino Unido de América" (United Kingdom of America) -que debía ser promulgada en Hispanoamérica en el caso
de que España fuera completamente conquistada por los franceses. No tiene
firma y fue escrito en el mes de mayo, o de junio, de 1809, supongo por
John Adarns, y dirigida al virrey de México. Adams, Morris, Jefferson, españoles, franceses, mexicanos y otros muchos estaban en aquella época ideando
constituciones. Muchas de ellas circulaban de mano en mano. Pero el hecho
de que ellas tengan muchas semejanzas ----eomo en lo que toca a la forma de
gobierno o a la división de poderes-- no implica necesariamente que sean

fruto de la imitación. Estos principios ya estaban muy difundidos y, en el
caso de España y de sus colonias, eran inherentes a la primitiva tradición,
como lo demuestra la actuación de los mexicanos, de otros hispanoamericanos

y de muchos españoles entre los años 1810 y 1824.
Los intelectuales de México, de otras regiones hispanoamericanas y de
España, como los de los Estados Unidos de América, creían tan firmemente
• M01Rrus, Gouverneur, The Diary and Letters of Gouverneur Morris (2v. New

York, C. Scribner &amp; Sons, 1888) l. 486.
• LEICESTER FoRD, Paul (ed.) The Writings of Thomas Jefferson (10v. New
York, G. P. Putnamls Sons, 1892-1899), X, 22; ELLEY BERoH, Albert (ed.) Th•

Writings o/ Thomas ]ef/erson (20v. Washington, D. C., 1904-1907), I, 153-155;
XIV, 129-131, 487-492.

549

�en estas ideas tan arraigadas en su propia tradición, en sus leyes, en su
historia y en su propia experiencia vital, que comenzaron a querer independizarse de su madre patria para incorporarlas en su propia forma de gobierno.
Y por ellas continuaron luchando durante muchos años después de la Independencia.

NETTIE LEE BENSON

JUAN NEPOMUCENO SEGUlN, ESPIA TEJANO
EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE DE MÉXICO

( Traducción de Alejandro Losada.)
RICHARD G. SANTOS
Our Lady of the Lake University,
San Antonio, Tex.

AoVERTENCIAS
1) EsTA PONENCIA ES sólo un breve resumen del libro que está para terminar el que la presenta. El libro se publicará bajo el título de The Odyssey
o/ Juan N. Seguín - Texian Master Spy.
2) El espionaje no es una ciencia moderna, no invención contemporánea
de la política internacional. El espionaje y los espías han existido desde los
primeros anales de la historia universal. Lo que sí es moderno, o contemporáneo, es el admitir que existe el espionaje y que ciertos individuos son o
fueron espías. Esta nueva época y actitud comenzó con el presidente estadunidense Dwight David Eisenhower, quien fue el primero en confesar que
el piloto Francis Gary Powers (capturado en Rusia hace 15 años) era espía
americano. Antes de este incidente, todos los espías tenían que vivir y sufrir
en silencio y secreto.
3) Juan Nepomuceno Seguín fue uno de esos espías desconocidos. Fue
uno de esos que vivió y murió con su secreto. Fue uno de esos que tuvo
que sufrir las consecuencias de su carrera. Durante su vida fue acusado de
ser traidor a Texas y México. Finalmente, las acciones del espía Seguín han
escapado a la atención de los investigadores e historiadores por cien años.
Lo que sigue es sólo un resumen de la vasta documentación existente sobre
la vida y las acciones de Juan Nepomuceno Seguín, quien fue espía tejano
en la comandancia del noreste de México.
551
550

�A.

EL EJEMPLO DEL PADRE

Juan Nepomuceno Seguín nació el veintisiete de octubre de 1806, en la
Villa de San Femando de Béjar (hoy San Antonio, Texas). Sus padres
fueron don José Erasmo Seguín y doña Josefa Becerra-Sánchez. Sus abuelos
fueron don Santiago Seguín (hijo de Bartolomé, hijo de Antonio Guillermo) •
1
y doña Guadalupe de la Fuente Femández.
Las familias Seguín, Becerra-Sánchez y Fuentes-Femández llegaron a Texas
con el segundo marqués de San Miguel de Aguayo en 1722. Todos eran
procedentes de Saltillo o del marquesado de Aguayo.2 El primer Seguín en
la frontera, o noreste de la Nueva España, fue don Antonio Guillermo Seguín, quien aparentemente vino al Nuevo Re}nO de León con el primer
marqués de San Miguel de Aguayo y fue el mayordomo de la hacienda de
Santa María de las Parras en 1691.ª
Al nacer el niño Juan Nepomuceno ya llevaba en sus •.enas la rica sangre
y herencia de las familias pobladoras de lo que fue el Nuevo Reino de Le6n,
las provincias internas de la Nueva España, y las provincias de Nuevo
Le6n, Coahuila, Tamaulipas y Texas. Fue el amor a la patria chica, la actitud y filosofía de "obedecer y no cumplir" y la política del republicanismo
que se reflejó en el siglo 19 en el separatismo y federalismo del noreste de
México que habían de guiar los pasos de aquel niño tejano.
El segundo día de marzo, 1811, Seguín y sus compañeros arrestaron al generalísimo De las Casas y lo reemplazaron con tl decano realista Juan Manuel
Zambrano. Desde Béjar, la capital tejana, la junta contra-revolucionaria de
Béjar hizo los arreglos necesarios para rescatar al gobernador Salcedo. A la
misma vez, enviaron a Enrique Felipe Neri (alias el barón de Bastrop) a
que hiciera los arreglos para la emboscada de las Norias de Baján, que culminó con la aprehensión del padre Hidalgo y el ejército insurgente.

Así como Hidalgo, Allende y Aldama, el capitán Juan Bautista de las

ron hechos en Monclova, Coahuila, pero la cabeza del insurgente fue enviada

a Béjar donde fue estacada en la Plaza de Armas.'
Don ~r~mo. Seguín fue premiado por Nemecio Salcedo ( comand3Dte de
las provmc1as mtemas) con el grado de capitán de las milicias urbanas
de Texas, y siguió siendo regidor del Cabildo de Béjar y administrador de
correo de Texas.ª

En j~io de 181~, los regidores José Antonio Saucedo y José Erasmo Seguín
establecieron la primera escuela pública en Béjar (y automáticamente en
Texas) .• Es muy probable que uno de los primeros alumnos fue el ~iño
Juan Nepomuceno Seguín que apenas contaba con los cinco años.
La escuela no e~tió por mucho tiempo. A sólo dos meses de su fundación la provincia de Texas fue invadida por el Ejército Republicano del
Norte. En agosto de 1812, José Bernardo Gutiérrez de Lara y su ejército
insurgente tomó la Villa de Nacogdoches y se dirigió al presidio de la bahía
~el ~s~íritu Santo (hoy Goliad, Texas). Los insurgentes tomaron el presidio
sm mc1dente, pero fueron inmediatamente sitiados por las fuerzas realistas
bajo el mando del gobernador Salcedo.

A comienzos de marzo, 1813, los realistas se retiraron a Béjar. Los insurgentes los siguieron y el 28 de marzo tuvieron un encuentro a las orillas del
arroyo Salado en las cercanías de Béjar. Los realistas abandonaron el campo
de batalla y huyeron a Béjar.

.El prime~o de abril el gobernador tejano don José María Salcedo y sus
asistentes (mcluyendo el gobernador don Simón de Herrera, de Nuevo
León) se rindieron sin condición a los insurgentes. El Cabildo de Béjar (incluyendo a José Erasmo Seguín) también se rindió. Todos fueron encarcelados
en la antigua misión de San Antonio de Valero. A los dos días, los gobernadores Salcedo y Herrera, y otros once oficiales, fueron sacados de sus celdas Y llevados al arroyo Salado, donde fueron asesinados a manos frías. Según
los rumores y chismes entre la gente de Béjar, el mismo fin les esperaba a los
miembros del cabildo.

Casas fue procesado, ejecutado y descabezado. El proceso y ejecución fue1

Catedral de San Femando, San Antonio, Texas; archivo parroquial, bautizos,

t. IV, 1793-1812, foja 779, Núm. 805.
• SANTOS, Richard C., The Aguayo Expedition of I 722 (Austin, 1975).
• CAVAZOS GARZA, Israel, C,dulario Autobiogrdfico d, Pobladores y Conquistador,s d, Nu,vo León (Monterrey, 1964), pp. 73-74; Núm. 83, Agustín de Echeverz Y

• Proceso de Juan Bautista de las CMas, 1811, ms. Archivo del Estado de Texas,
Ramo Archivo de Nacogdoches (Austin).
• Proceso de José Erasmo Seguín, 1813-1819, ms. Archivo de la Secretaría de
Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo Núm. 10, exp. 667.
• Cox, l. J., Southwest Historical Quarterly, "Educational Efforta in San Femando
de ~jar", vol. VI, pp. 51-52.

Subiza.

553
552

�El seis de abril, 1813, José Bernardo Gutiérrez de Lara declaró la provincia de Texas totalmente independiente de "la España europea y todas
otras potencias extranjeras". También declaró a Texas como parte íntegra
de la República Mexicana que estaba por establecerse.
La formal y escrita declaración de indepedencia que no dejó dudas de
las intenciones de los insurgentes, causó grandes problemas en las filas
del ejército republicano. Los voluntarios estadunidenses, y especialmente el
agente secreto de los Estados Unidos del Norte, William Shaler, se escandalizaron y se sintieron traicionados. Inmediatamente comenzaron una conspiración contra Gutiérrez de Lara para quitarlo del mando. Le acusaron
de asesinato por las muertes de los gobernadores y demandaron una elección
pública para el puesto de comandante en jefe del ejército.
Durante la confusión, Gutiérrez de Lara le ofreció a José Erasmo Seguín
el puesto ·de representante insurgente en Nueva Orleáns. Seguín aceptó el
nombramiento y salió para Luisiana a medianos de mayo, 1813. El antes
realista, después hidalguista y luego contra-revolucionario-realista, y ahora
republicano, don Erasmo Seguín iba con instrucciones de entrevistarse en
Nueva Orleáns con el representante de Napoleón, don Pedro Gerard. Al
llegar a Natchitoches, Seguín fue entrevistado por William Shaler y su títere
(y probablemente doble-agente estadunidense-español) José Alvarez de Toledo. El paquete de documentos que llevaba Seguín fue confiscado por
Shaler.
Según Seguín, Shaler le forzó que escribiera varias cartas a ciertos insurgentes y bejareños urgiéndoles que quitasen a Gutiérrez de Lara de su puesto
y que lo reemp.Iazasen con Alvarez de Toledo. Por la buena, o por la mala,
Seguín cambió lados otra vez y finalmente decidió quedarse en Luisiana y
no regresar a Texas.
En julio del mismo año de 1813 el ejército republicano eligió a Alvarez
de Toledo al puesto de comandante en jefe y gobernador de Texas. Gutiérrez de Lara abandonó Béjar y se dirigió a Nueva Orleáns a entrevistarse
con Pedro Gerard y el pirata (también doble-agente estadunidense-español)
Jean Lafitte. Durante este mismo período también se dirigía a Béjar el
brigadier realista Joaquín de Arredondo.
El 18 de agosto el ejército de Arredondo se enfrentó al ejército republicano
a las orillas del río Medina, en las cercanías de Béjar. El ejército insurgente
fue destruido y Arredondo se ganó el sobrenombre del "carnicero del Río
Medina". Aparte de no tomar prisioneros en el campo de batalla, el bri-

554

gaclier arrestó a unos 800 hombres en Béjar y los fusiló a un promedio de
30 diarios.
Sin querer y sin saber, Arredondo enseñó a uno de sus tenientes Antonio
L6pez de Santa Anna, cómo tratar con rebeldes tejanos.
'
José Erasmo Seguín regresó
, . a Bé¡'ar a fines de octubre, 1813, y muy probablemente a , pasar
el
septJmo
cumpleaños de su hi'o
.
,
J J uan N epomuceno.
A!_ llegar a Be¡ar, Segum fue arrestado por los realistas. En esa época, en
Bé¡a~ los insurgentes eran automáticamente procesados y ejecutados, pero
no siempre en ese orden.
El proceso de José Erasmo Seguín por infidencia contra la corona comenzó
en noviembre de 1813, y terminó en abril de 1819. Seguín fue exonerado de
todos los . ?ª_rgos contra su persona y restablecido a sus puestos de capitán
de las milicias urbanas y administrador de correo de Texas.'
El a~o siguiente de 1820, Seguín fue electo regidor del Cabildo de Béjar
y actuo como alcalde segundo del ayuntamiento. Fue en esta capacidad que

Eras~o Seguín y Enrique Felipe Neri (el guía de Baján) recibieron al estaduru_dense Mases Austin e hicieron los arreglos necesarios para que se
entreV1stara con el gobernador tejano José María Martínez. Los tres ayudaron a Aus~ a obt~ner los trámites y permisos necesarios de Joaquín Arredondo para mtroducir colonos estadunidenses a Texas. En enero de 1821
Seguín fue el comisionado que recibió a los colonos.•
'
. También en 1821, Erasmo Seguín fue miembro de la diputación provincial que respaldó y apoyó el Plan de Iguala y la regencia de Agustín de
lturb1de, Al caer el emperador, Enrique Felipe Neri fue electo representante a la diputación provincial de las provincias internas de oriente. Seguín
fue nombrado representante de Texas al congreso constituyente de 18231824, donde terminó como subalterno a don Miguel Ramos Arizpe de
Coahuila.
'
. Como miembro del congreso constituyente, José Erasmo Seguín llegó a
firmar la Constitución de 1824.• Con esa firma hizo su penúltimo cambio
político. Once años después, en 1835, Erasmo Seguín volvió a cambiar de
bando por última vez, al hacerse rebelde tejano.
"Proceso de José Erasmo Seguín."
W1LLIAMs, Amelia C. Y BARKER, Eugene C., Writings o/ Sam Howton (Austin,
1938-1943); vol. !, pp. 125-126.
' Coleccidn de Leyes y Decretos Expedidos por el Congreso Central, 1823-1824
(México, 1829), pp. 79-106.
f

1

555

�Si es cierto como dice el dicho que "de tal palo salta la astilla", entonces
con este breve resumen biográfico de José Erasmo Seguin podemos comprender el carácter de su hijo Juan Nepomuceno. En ese pe:íodo '.'."portantisimo y formativo del niño, en esas edades de cuatro a qumce anos, Juan
Nepomuceno Seguín vio a su padre cambiar bandos políticos repetidas veces
sin fracasar.

¿ Qué, entonces, podríamos esperar del hijo?

B.

JuAN

N.

SEGuÍN - CAUDILLO TEJANO

A la edad de 27 años, Juan Nepomuceno Seguin fue nombrado y electo
a sus primeros dos puestos políticos. Tomó sus puestos en. enero de 1834.
Fueron el de jefe político del Departamento de Texas, y regidor del Cabildo
de Béjar. Inmediatamente fue confrontado con los problemas políticos nacionales y sus repercuciones en el noreste de la República. Los problemas
entre los yorquinos y escoceses, el federalismo y centralismo, el deseo franco
y vivo de los Estados Unidos del Norte por adquirir Texas, y finalmente,
los problemas causados por los apaches y comanches confrontaron al nuevo
jefe político.
Siendo bien conocidos como de federalistas, los Seguin ( padre e hijo)
fueron puestos bajo vigilancia por las fuerzas centralistas acuarteladas en
Béjar. Pronto comenzaron los rumores que los centralistas iban a quitar a
Juan Seguín de sus puestos.
No obstante la delícadeza de la posición, Juan N. Seguín proclamó una
convención para octubre de 1834 en Béjar para discutir la situación política
nacional y su impacto en el Departamento de Texas. Los alcaldes y voceros
anglosajones de las colonias tejanas decidieron no atender la convención.
La convención del 18 de octubre proclamó el Plan de Béjar en el cual
fecharon otra convención para el 15 de noviembre. Según el Plan, todos los
cabildos ayuntamientos y colonias del Departamento debían elegir y enviar
delegad~s a la convención para establecer un gobierno provisional tejano.10
Esta vez, las acciones de Juan N. Seguín fueron aprobadas y apoyadas por
los colonos anglosajones.11
• SEovÍN, Juan N. 1 Memoirs {San Antonio 1 1858) .
u BaowN, John Henry, Life o/ Henry Smith (Dallas, 1887), pp. 26-27, 29-30,

44-50, 53-56.

556

El establecimiento de dos legislaturas en el Estado de Coahuila y Texas
(una centralista, la otra federalista; una en Saltillo y la otra en Monclova)
hizo fracasar los planes de Juan N. Seguin. Aún más, la intervención del
presidente Santa Anna asegurando una elección pública y su promesa de
no enviar tropas centralistas al noreste (especialmente a Texas) terminó
con todos los hechos de Seguín y los federalistas." El jefe político tejano
canceló la convención de noviembre.
El primero de enero, 1835, Juan N. Seguín terminó su período como jefe
político y entregó el mando a otro sanantoniano,18
Pero el problema, o quizás crisis política, no estaba resuelto. En abril el
gobernador del Estado, don Agustín Viesca pidió asistencia para combatir
las fuerzas centralistas de Santa Anna. Juan N. Seguín fue nombrado comandante de la guardia civil de Texas e inmediatamente pasó a Monclova.
Al regresar a Béjar en junio, Seguín anunció sus intenciones de seguir defendiendo la Constitución de 1824 y seguir combatiendo el centralismo."
El dos de septiembre llegó a San Antonio un destacamento de caballería
centralista procedente de Monterrey, Nuevo León. En ese mismo día, los
colonos anglosajones se comunicaban sobre la situación en Béjar, anotando
que los mexicano-tejanos estaban dispuestos a rebelarse contra el centralismo
y que los colonos deberían apoyarlos." Para agravar la situación, pronto
llegaron a San Antonio noticias de que se acercaba una compañía de infantería centralista, bajo el mando del general Martín Perfecto de Cos.
El dos de octubre de 1835, sucedieron dos cosas notables. Juan N. Seguín
reunió a un grupo de mexicano-tejanos en el rancho de su cuñado Salvador
Flores. A ese grupo de casi cien hombres les advirtió, Seguin, que pronto
estallaría la rebelión contra el centralismo y que ellos deberían prepararse
a participar.18
A la misma vez, el coronel Domingo Ugartechea estaba en la Villa de
González tratando de recoger una pieza de artillería prestada a los colonos
anglosajones. En lugar de devolver el cañón, los colonos abrieron fuego sobre

J. N. Seguín, Memoirs.
u Juan N. Seguín al Ayuntamiento de Béjar, 19 de enero, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Ramo Archivo de Béjar, Austin.
1
• J. N. Seguín, Memoirs .
u John W. Smith a Thomas J. Chamben, 2 de septiembre, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Colecci6n D. C. Barrett; Austin.
11
J. N. Seguín, Memoirs.
12

557

�el destacamento centralista. Ugartechea regresó a San Antonio sin bajas y
sin la pieza de artillería.
A la semana llegó el general Cos a San Antonio con la infantería centralista. A los dos días, el nueve de octubre, una fuerza de colonos tomó
el presidio de Goliad. El día siguiente, Juan N. Seguín y unos 75 mexicanotejanos se dirigieron a las colonias en busca de Esteban Austin para darse
de voluntarios en las filas de los insurgentes.
Los caudillos Austin y Seguín se entrevistaron el 20 de octubre en el
histórico Arroyo Salado, en las cercanías de San Antonio. Seguín fue nombrado capitán de caballería en el "Ejército federalista de Texas" y puesto
bajo el mando de los coroneles James Bowie y James Fannin.
El capitán Juan N. Seguín participó en las batallas y sitio de Béjar, a
fines de 1835. La primera batalla fue la de la misión de la Purísima Concepción, el 26 de octubre. :f:sta fue seguida por la batalla del Zacate, el 28
de noviembre, en la cual los tejanos atacaron una partida de arrieros que
llevaban zacate para las tropas del general Cos. La tercera y última batalla
fue la de la toma de Béjar del primero al nueve de diciembre. La batalla terminó con la capitulación del general Cos quien prometió nunca jamás tomar
armas contra la Constitución de 1824.
De enero a febrero, 1836, Juan N. Seguín y sus mexicano-tejanos fueron
los ojos y oídos del ejército federalista de Texas. Actuando como guías y
espías, ellos fueron los primeros que dieron noticia de la marcha a Texas
del ejército de operaciones bajo el mando de Antonio López de Santa Arma.
Al llegar el presidente a Béjar, el 23 de febrero, con la brigada de la Vanguardia, Seguín y sus compañeros entraron a la fortaleza del Álamo con los
colonos al mando los coroneles William Barret Travis y James Bowie.

Houston
comenzó su retida hacia Luisiana al saber de la toma del AJamo.
,
Segu m Y un'." cuantos mexicano-tejanos fueron asignados a la responsabilidad de cubnr la retrrada y recoger familias extraviadas y esclavos fugitivos.
muy probable que Seguín haya sido el director de las emboscadas guerrillistas, que tanto lamentaron el general Vicente Filisola y )os coroneles
Joaqum de la ~eña y José Sánchez Navarro. También es muy probable que
halla s,do Segwn el que quemó las villas de San Felipe de Austin y Harrisburg. Esto s,empre se 1~ ha a~ibuido a Santa Arma, pero las villas ya estaban
destrmdas cuando llego el eierato de operaciones.

fü

Seguín Y su compañía de mexicano-tejanos participaron después en Ja
batalla de. San Jaci?to el 19 de abril, 1836. En este encuentro un grupo
de anglosaiones hab1an capturado a cuatro mujeres y un soldado que estaban P:"ª asesinar. Seguín se interpuso y les salvó la vida. El capitán Seguín
tamb1en fue el que arrestó a los oficiales mexicanos y encontró el dinero
que cargaba la brigada de la Vanguardia."
_Inmedi~tarnente_ después de la captura de Santa Anna, Seguín y otro
of1c1al teJano tuvieron _que a_c~uar como mensajeros entre Houston y los

g~nerales_Pedro Ampudia y F1lisola. Seguín tuvo que seguir después al ejército mexicano en su rellrada a Matamoros. Habiendo terminado con esta
tarea, ~eguín regresó a San Antonio, donde asistió al general Andrade con
el hospital y los heridos mexicanos. También a este oficial tuvo que escoltarlo a Texas.
A ~i?e'. de ma'.o, habiendo terminado con todas sus tareas a la retaguardia
~Jercito meXIc".rw, Seguín fue graduado como coronel de infantería del
eiercito de la Republica de Texas. Su primer actividad fue la de restablecer
el orden en Béjar y toda esa área desde San Antonio hasta el Río Grande
(Bravo) .18

d::

El 29 de febrero, 1836, los defensores del Alama enviaron a Juan N. Seguín y dos de sus compañeros a entrevistarse y pedir auxilio del general
Samuel Houston, comandante en jefe del ejército tejano. Houston le ordenó
que no regresase al Alama y que se quedara a su lado patrullando el camino
de González a San Antonio.

El 27 de febrero, 1837, el coronel Juan N. Seguín hizo los honores fún:bres a los ,muer_tos de la batalla del Alamo. Como ambos, tejanos y meXIcanos, hab1an sido quemados juntos; Seguín recogió "fracciones de los
restos" y los enterró en la parroquia de San Fernando (hoy catedral)."

Por seguir las órdenes de su comandante en jefe, Juan N. Seguín no aten-

En diciembre de 1837, el coronel Seguín fue electo senador al Segundo

dió la convención en Washington on the Brazos, donde su nombre fue mencionado tres veces. El dos de marzo la convención expidió su declaración de

independencia sin la firma de Juan N. Seguín. Igualmente, bajo órdenes
de no regresar al Álamo, Seguín escapó el destino de sus compañeros al
caer la fortaleza el seis de marzo.

558

11

SANTOS,

1968).
13

Richard G., Santa Anna's Campaign Against Texas

,

]835 /836 (W

·

aco,

J. N. Seguín, Memoirs .

11

Juan N. Seguín al general Sidney Johnston 13 de marzo 1837
B"bl'
de la
d d T
'
,
, ms. 1 10teca
ruvers1 a
e u1ane, Colecci6n Mrs. Masan Barret, Nueva OrJeans.

u·

·a

559

�Congreso de la República de Texas. No tomó su puesto hasta el 15 de mayo,

1838, durante el Tercer Congreso."
En mayo de 1839, Antonio Canales apareció en San Antonio buscando
voluntarios para la causa federalista en el noreste. El coronel-senador Juan
N. Seguin inmediatamente reclutó tres compañias de voluntarios y pasó brevemente a pelear bajo las órdenes de Canales.
Un mes más tarde, sin embargo, ya habla cambiado de bando y ahora
queria reconquistar Texas. Seguin regresó a San Antonio y llegó a tiempo
para pelear con los comanches que asaltaban la ciudad. Siguiendo estos breves encuentros advertimos que regresó a Austin a participar en el cuarto
congreso de la República."

dándoseSecuenta
, . deº6 la confusión' nego• e1 paso a los comisionados. Por su
gum 51gui en Guerrero haciénd
trabandista con su nuevo compañero el d':to~aUsar_beco:o comerciante conn .

parte'

Seguí~ regresó a San Antonio en septiembre del '41
. ..
de prCS1dente municipal En d" . b f
Y siguio su mando
1842. Durante este perí~do si~~•: ~
reelecto a la presidencia para

';::r

ejército de operaciones del norte pa:re:onq:::s ; ~ : ~ ~tenC1d.ones del
de 1842 Juan Segum· sali,
·
ClnCO e marzo
El dí _, .
,
o para su rancho a "atender a sus quehaceres"
a S1gu1ente entro a San Antonio una com añí
.
.
.
del general Rafael y ázquez El g
al
resóp a mexicana baJO el mando
.
·
ener reg
a la frontera el clia · ·
pero no Sin antes de informar a la gente de San Ant .
J
Siguiente,
era espia mexicano.
orno que uan N. Seguin

El general Canales volvió a cambiar de opinión y en octubre de 1840,
Juan N. Seguin renunció su puesto de senador para enlistarse en las filas
federalistas del noreste. El coronel reclutó 213 mexicano-tejanos y 93 anglosajones que entregó a Canales. El caudillo Canales hizo la paz con el general Mariano Arista en noviembre y otra vez anunció sus intenciones de
reconquistar Texas. Seguin y sus voluntarios regresaron otra vez a San

Al darse cuenta del informe del general Váz
jones salió en busca de Juan N S , El
_quez, un grupo de anglosacorto tiempo le d .
. egum.
presidente tejano intervino y por
e¡aron en paz La terquedad de 1
1 .
y el 18 de abril 1842 Ju
N. S ,
., os ang osa¡ones aumentó
se huyó a Lan:do d~ndea: ; ~gum renuncio la presidencia municipal y
Arista.,.
gun el, fue arrestado por orden de Mariano

Antonio. 22
El gobierno de Texas ignoro el informe de Seguin sobre las intenciones de
Arista y Canales. En cambio, la gente de San Antonio le eligió presidente
municipal, dándole la responsabilidad de protegerlos y defenderlos.

Curiosamente, el seis de julio, 1842, Samuel H
.. ,
Erasmo Segw'n p"clié d I
..
ouston le escnb10 a don
i n o e no se mortificara po
hi. H
que todo estaba bien y que él
echr su JO. ouston le aseguro
N. Seguin."
'
nunca sosp aría de la fidelidad de Juan

Nada ocurrió por seis meses. Pero en junio de 1841 llegó el doctor Rafael
Uribe, procedente de Guerrero, Coahuila, pidiendo entrevistarse con Juan N.
Seguin y el presidente de Texas. Según los informes, el doctor Uribe venia
en busca de voluntarios y recursos para continuar la rebelión federalista en
el noreste. Seguin le llevó a Austin a entrevistarse con el presidente Lamar.
tste envió dos comisionados (Comelius Van Ness y C. D. Morris) a entrevistarse con el general Mariano Arista por conducto del doctor Uribe.
Al llevar a Guerrero, Coahuila, los comisionados se encontraron con Juan
N. Seguin. Preguntándole qué hacia en la frontera, les contestó que andaba
en una comisión secreta por parte del gobierno tejano. El general Arista,

• J.

N. Scguini Mtmoirs.
n GuLIClt., C. A., et al, Th, Pafurs of Mirabtau BuonaJ,arte Lamar (Austin,

1921-1927); pp. 70-71.
• Sentinel (peri6dico), 10 octubre, 1840; Austin, Telegraph and Texas Register
(periódico), 1 noviembre, 1840 ¡ Houston.

560

C.

UN ESPÍA TEJANO EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE

Juan Nepomuceno
Seguin regreso, a San Antomo
. en agosto de 1842 Est
,
;: ::n:m:::;:;;,dt";te de los defe_nsores de Béjar. El grupo co~sisti:
órdenes de Se , d
- ]~nos q~e curiosamente habian servido bajo las
gum urant~ a rebelión de Texas. i Los de este mismo
ah~ra actuaban como guias y espias de la Segunda División del grupo
ba¡o el mando del general Adrián Wolll
Norte,
El 11 de septiembre, 1842, la segunda clivisio'n tomó la ciudad de San
u8Diplomatic Correspondtnc, o/ the Republic of Texas (
Washington, D. C., 1907•
19o:u ), p. 768. J. N. Seguín, Memoirs
J. N. Seguín, Memoirs.
:ia Writings o/ Sam Howton , vol • IV 1 p. 125 .

561
humanitu.-36

�Antonio, Texas. El general Woll inmediatamente envió a Seguín y los defensores de Béjar a que reconocieran las áreas circunvecinas, para asegurar

que no había fuerzas tejanas. Seguín y los defensores regresaron el día 17
diciendo que no había tejanos en toda la área. ¡ El día siguiente apareció
una fuerza de 1,500 tejanos!

I

La segunda batalla del Arroyo Salado ocurrió el 13 de septiembre. Seguín y los defensores no tomaron parte en la acción. El día siguiente, habiendo batido a los tejanos, el general Woll comenzó su retirada hacia el
Río Grande. Seguín y los defensores iban a la vanguardia con unas 150
familias mexicano-tejanas que habían decidido mudarse a Coahuila.
La Segunda División del Norte regresó a la frontera sin novedad. El 4
de enero de 1843, los oficiales y participantes de la toma de San Antonio
y batalla del Arroyo Salado fueron premiados con graduaciones, medallas, y
honores militares. Juan Nepomuceno Seguín recibió la Cruz de Honor."
Del 1843 al 1845, Juan N. Seguín y los defensores de Béjar, ahora conocidos como el Segundo Escuadr6n de Auxiliares, patrullaron la frontera
desde Saltillo-Monclova-Guerrero a Laredo. Curiosamente, el periódico
Northern Standard de Clarksville, Texas, reportó el 10 de febrero, 1844,
que "el famoso espía Juan N. Seguín" preparaba su regreso a Texas y que
lo haría oportunamente." Desgraciadamente, el periódico no indicó por cuál
gobierno espiaba Seguín.
El 24 de julio, 1845, Juan N. Seguín le envió un informe al presidente
tejano Anson Jones informándole que México estaba dispuesto a reconocer
la independencia de Texas, con tal de que no se uniera a los Estados Unidos
del Norte y también por evitar otra guerra. 28 Ya para 1845, Seguín causaba
más problemas en la frontera que los propios tejanos. En octubre de ese
año, el general Arista le ordenó al general Rafael Vázquez que investigara
las acciones de Seguln y el Cuarto Escuadrón de Auxiliares. Según el informe,
los alcaldes de Saltillo, Monclova y Río Grande protestaban por las visitas
del escuadrón. En cada visita había disturbios entre la gente." Antes de
comenzar la investigación estalló la invasión americana del territorio nacional.
• Expedici6n Hecha a Tuas por el General Adrián Woll (Monterrey, Nuevo Le6n,
1842).
11
Northern Standard (periódico) 10 febrero, 1844¡ Clarksville, Texas.
18
JoNES, Anson, . , .History of Texas (Nueva York, 1859}, pp. 482-483.
• Mariano Arista a Rafael Vázquez, 31 octubre, 1845, MJ. Archivo de la Secretaría de Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo 38 (1845), exp. 1472.

562

En junio de 1846, Seguín estaba en Laredo con su escuadrón cuando el
general Francisco Mejía le ordenó que atacara la vanguardia del ejército
americano que pasaba de Matamoros rumbo a Monterrey. A la vez, Antonio
Canales recibió orden de atacar la retaguardia de los americanos.'° Aparentemente ninguno de los dos llevó a cabo la orden porque los informes y
crónicas del ejército estadunidense no mencionan ningún asalto. No obstante
la falta a las órdenes del general Mejía, Seguln estuvo en Mier y Camargo
pocos días antes de la llegada del ejército americano a esos lugares. 81
La participación de Juan Nepomuceno Seguín en la guerra entre México
y los Estados Unidos del Norte se conoce en sólo tres datos. Primero, estuvo
en el sitio de Monterrey bajo el mando del general Pedro Ampudia del 16
de septiembre al 2 de octubre de 1846. Segundo, asistió en la batalla de la
Angostura (Buena Vista) con el general Santa Arma el 22 y 23 de febrero,
1847. Tercero, concurrió a la batalla de Padiema (Contreras) ante la ciudad
de México con el general Valencia."
Ya para el 23 de febrero, 1849, Juan N. Seguín estaba en Guerrero, Coahuila, donde se entrevistó con el representante de los Estados Unidos del
Norte." El 17 de abril, Seguín escribió desde Saltillo a Samuel Houston
avisándole que quería regresar a Texas. 3 '

Hasta esta fecha en 1849, Juan N. Seguín seguía siendo considerado espía
mexicano y traidor a Texas por un gran número de anglosajones.

El supuesto traidor tejano, el 12 de julio de 1849, recibió 17 labores de
tierra del Estado de Texas por sus "servicios a Texas como héroe y patriota"." Retirado de la vida político-militar, no apareció hasta el 16 de agosto
de 1852, cuando fue electo juez de paz del Condado de Béjar. A los dos
años ( 1854) fue reelecto juez de paz y actuó como juez de elección para
establecer el distrito escolar de San Antonio."
• Francisco Mejía al Gobernador de Nuevo Le6n, 11 junio, 1846, ms. Archivo
General del Estado de Nuevo León, Ramo Militar, caja 34-A1 exp. 4, 1846 (2).
n General Taylor a Adjutante General, 10 agosto, 1846, Hoc. Doc. 60 - 30th
Congress, First Sessi6n; p. 408.
n Exp. de Juan N. Seguín, ms. Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacion:U;
Ramo de Cancelados.
• Lamar Papers, vol. IV, pt. 1; pp. 193-194.
" Juan N. Seguín a Sam Houston 1 17 abril, 1849, ms. Archivo del Estado de Texas,
Colección Andrew Jackson, Houston.
" State of Texas to Juan N. Seguín, mss., 12 julio, 1849; Archivo del Condado
de Béjar, Ramo de Tierras; H-1, pp. 244-245.
• Election Returns, mss. 16 agosto, 1852, Archivo del Estado de Texas, Records

563

�En 1855, Juan Nepomuceno Seguín fue uno de los fundadores del Partido
Demócrata del Condado de Béjar. Fue candidato a la vice-presidencia del
partido del condado, pero perdió la elección. Como recompensa fue nombrado a la mesa directiva del partido. Ese mismo año fue reelecto juez
de paz."
También en ese año de 1855, Henderson Yoakum publicó su History of
Texas donde por primera vez se acusa a Juan N. Seguín ser traidor a Texas." La acusación no llevó documentación alguna y parece haber sido
parte de la nueva intriga de Houston.
Al comenzar el año de 1841 ( cuando curiosamente comenzó Juan N. Seguín sus viajes a la frontera), Houston había proclamado sus intenciones
de apoderarse del norte de México (o bien sea, las antiguas provincias internas). Habiendo fracasado en ese tiempo, esperó hasta el 16 de febrero
de 1858, cuando como senador del congreso de los Estados Unidos del Norte
introdujo una resolución para establecer un protectorado militar sobre México y Centroamérica. Y a tenía Houston dos años con esta campaña cono~
cicla públicamente como el "Lone Star Club" (Club de la Estrella Solitaria)."
Quizás no tanto por coincidencia, el 12 de junio de 1858 le escribió Juan
N. Seguín a don Santiago Vidaurri en Monterrey, ofreciéndose de voluntario
para proteger la Constitución mexicana. Vidaurri le contestó el 18 de julio
agradeciéndole el esfuerzo, pero le pidió esperase cuando le llamase. Seguín
no esperó y viajó a Monterrey adonde llegó el 24 de septiembre. Vidaurri
le hizo regresar a Texas con una comisión secreta dirigida al gobernador
tejano Samuel Houston. Seguín le escribió a Vidaurri el dos de marzo de
1859, diciéndole que no había podido comunicarse con Houston. El 23 del
mismo, le volvió a escribir a Vidaurri diciéndole que se había entrevistado
con el jefe de la corte suprema de Texas y que pensaban los tejanos que
la situación en el noreste era muy delicada para intervenir con asistencia o
apoyo. El 3 de abril volvió a escribir Seguín a Vidaurri diciéndole que los
Estados Unidos del Norte no querían intervenir en los asuntos internos de
México. En la misma carta le pedió Seguín a Vidaurri que no revelara
el cargo que llevaba el tejano porque temía de su vida. La última carta
of the Secretary of State (Austin). Minutes of Commissioners Court, ros. 30 octubre,
1854; Archivo del Condado de Béjar (San Antonio).
n El Bejareño {peri6dico), 20 julio, 1855.
18 YoAKUM, Henderson, History of Ttxas (Nueva York, 1855), vol. 11, pp. 365-366.
,. FRIEND, Lorena, Sam Houston (Austin, 1954), pp. 139-140, 256-258, 298-299.

564

de Seguín a Vidaurri fue la del dos de julio, cuando llegó el tejano a Monterrey y se afilió como voluntario en el ejército del general Zuazua.••
Seguín no duró mucho tiempo en Nuevo León. Aparentemente regresó
a Texas con otra comisión de Vidaurri, o de Houston. Ya para el 13 de
julio de 1860 estaba en su rancho, en el condado de Wilson, en las cercanías
del pueblo de Floresville."
Los problemas internos de ambos, México y los Estados Unidos del Norte
.
'
se aumentaron a fines de 1860 y comiemos del 61. En México, la intervención francesa causó una larga y penosísima guerra. En los Estados U nidos,
la posibilidad de una guerra civil se aproximaba diariamente. Al fin estalló
la guerra civil americana y el gobernador de Texas, Samuel Houston se negó
a hacerse partidario de los confederados del sur. El 16 de marzo de 1861
.
.
'
la legislatura tejana quitó a Houston de gobernador. Inmediatamente come117.aron los rumores que Houston pasaría a México a establecer su República de la Estrella Solitaria."

El 17 de abril, 1861, Santiago Vidaurri escribió a Benito Juárez avisándole
que había recibido una petición de Houston pidiendo asilo." Al momento
no se conoce la respuesta de Juárez, pero Houston no pasó a México. El que
si pasó a México fue Juan N. Seguín. Años más tarde describió esta estancia diciendo:
"hizo la guerra de la Reforma, o de tres años, mandando en jefe el
2' Regimiento de Nuevo León de que era jefe nato, y el 1' de Monclova a las órdenes de los grales Zaragoza, Zuazua, Santos Degollado,
Escobedo, y Miguel Blanco. Durante la intervención francesa mandaba el Batallón Libertad que se organiz6 en la capital . ..""

Ya para el 1868 todo habla cambiado en la vida de Juan Nepomuceno
Seguín. La intervención francesa había terminado y Benito Juárez había sido
reelecto a la presidencia a fines de 1867. El sobrino de Seguín, don Ignacio
Zaragoza habla muerto el 8 de septiembre de 1862. Samuel Houston tam• Coronel Juan N. Seguín, mss. Archivo General del Estado de Nuevo Le6n Correspondencia de don Santiago Vidaurri, 1, sección, caja 23, exp. 388.
'
u Census of the Free Inhabitants of Wilson, ms. 13 julio, 1860; Archivo del Estado
de Texas (Austin).
ª FRIEND1 Sam H ouston.
u RoEL, Santiago, Correspondencia Particular de Don Santiago Vidaurri (Monterey, N. L., 1946), p. 54.
.. Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.

565

�bién había muerto el 26 de julio de 1863. Don Santiago Vidaurri y los
generales Zuazua y Santos Degollado también habían muerto. Y finalmente,
la guerra civil de los Estados Unidos del Norte había terminado en 1865.
Juan N. Seguín regresó a su rancho en el condado de Wilson, Texas. Todo
había cambiado en Texas también. Los norteños, los yanquis, controlaban
los estados del sur. Ellos nombraban a los encargados de todos los puestos
políticos, desde los municipales hasta los estatales. Ningún veterano o ex oficial
de la Confederación del Sur podía ser electo o nombrado a un puesto político o militar.
El 30 de agosto de 1869, Juan N. Seguín fue nombrado juez del condado
de Wilson, Texas, por el gobierno yanqui de Texas. Actuó como juez del
condado por unos cinco o seis meses." Pero el viejo caudillo no estaba para
retirarse a la vida privada.

gran admiración. El 16 de marzo de 1887, Seguín pidió una pensi6n de la
Secretaría de Guerra y Marina por sus servicios prestados a la República
de México. La Secretaría le contestó el 5 de abril del mismo año negándole
la pensión, avisándole que no había documentación de sus servicios a la

naci6n. 49
Pobre, pero rodeado de nietos y bisnietos, murió Juan Nepomuceno Seguín en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 27 de agosto de 1890." Fue enterrado
en el camposanto municipal de Nuevo Laredo, pero recientemente sus restos
han sido llevados a Seguín, Texas, donde habrán de reposar nuevamente

para darle sus últimos honores como héroe y patriota de Texas.

PosTDATA
Como investigador e historiador, no emito juicio alguno sobre las acciones,

El 8 de noviembre de 1871, Porfirio Diaz proclamó el Plan de la Noria.
Juan Nepomuceno Seguín a la edad de 65 años se enlistó en las filas insurgentes, esta vez a pelear contra Juárez.'6 La rebelión terminó con la muerte

del presidente Juárez en marzo de 1872. Seguín regresó a Texas.
A la edad de 67 años, el 14 de octubre de 1874, el Estado de Texas otorgó
a Juan Nepomuceno Seguín una pensión de 250 dólares mensuales por ser
héroe y patriota, y por sus servicios prestados a Texas durante la rebelión
de 1835 y 1836." Aquí francamente terminó la vida político-militar del
viejo caudillo.

actitudes o vida de Juan Nepomuceno Seguín. Mi tarea es la de presentar
la documentación tal como existe. Si confieso que tengo la tentación de
describir la vida de Seguín como la de un rebelde en busca del campo de batalla. Pero quizás la vida de Seguín fue la de un ciudadano fronterizo que
vivió la angustia y agorúa del siglo XIX y lleg6 a ver su patria chica ( las
provincias y estados de oriente) atormentada por la política internacional.

En 1883, Juan N. Seguín pasó a vivir con su hijo don Santiago Seguín
en Nuevo Laredo, Tamaulipas donde era presidente municipal. Desgraciadamente, el tres de julio, 1884, don Santiago fue arrestado por orden del
juez del distrito de Tamaulipas. Según los informes de los periódicos, se le
acusaba de robo de los fondos municipales.' 8
Los últimos seis años en la vida de Juan Nepomuceno Seguín fueron penosísimos. Los tejanos le habían olvidado y muchos aun le consideraban
traidor a Texas. A la vez, el gobierno mexicano bajo Díaz no le veia con

*

11

Minutes of Commissioners Court of Wilson County, Book A, p. 112, Police
Court", ms. 30 agosto, 1869; Archivo del Condado de Wilson Texas (Floresville
Texas).
'
'
• Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Archivo del Estado de Texas, 2 a 13 octubre, 1874, mss. Ramo "Comptroller of
Public Accounts - Pension Division; Juan N . Seguín" (Austin).
• Dallas Herald (periódico), 3 julio, 1884 (Dallas).

• Exp. de Juan N . Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Juan N. Seguín, 27 agosto, 1890; Oficina del Registro Civil, Libro de Defunciones, Núm. Uno, Año de 1890, foja 82, Núm. 131; Nuevo Laredo, Tamaulipas.

567
566

�OUR SPANISH HERITAGE IN TEXAS

DR.

MALCOLM

D.

McLEAN

Texas Christian University

SEVERAL YEARS AGO I received a Jetter from Dr. Julian E. Choate, Professor
of English at David Lipscomb College, Nashville, Tennessee, asking for
assitance in compiling a bibliography showing the influence of Spain on
Anglo-american folk culture. He said that he was primarily interested in
works of history, articles and literature that were contemporary with the
frontier process in the Southwest, adding, however, that he had a limited
reading knowledge of the Spanish Janguage, and therefore he preferred to
use works in English. In conclusion he stated that he had recently completed
a tour of Portugal, Spain, and North Africa as part of his.research, and his
future plans called for him to spend a month in Mexico-a trip that would
carry him as far as Mexico City.
To facilitate my reply, he enclosed a self-addressed postcard, on the back
of which I was requested to write everything I knew on the subject.
Pressure of other duties prevented me from replying at that time, but
now, since my teaching load has been reduced. I have time to jot down
a few suggestions which might be useful to researchers interested in Spain's
influence on Texas. These suggestions are going to be disappointing to sorne
people, however, because, instead of telling what our Spanish heritage is,
I am going to make a few suggestions about where you can go to look for
it. Also, I should caution you that this paper makes no claim to being definitive: it my exhaust you, but it will by no means exhaust the subject, since
it will be limited to a few things that I happen to know about from personal
experience, with emphasis on those sources that are usually overlooked because they are not generally known.
The best single-volume source, if you know how to read Spanish, is a book

569

�published by Carlos M. Fernández-Shaw in 1972, entitled: Presencia española en los Estados Unidos.' As Cultural Counselor of the Spanish Embassy
in Washington, D. C., Fernández-Shaw devoted five years to traveling over
the United States, visiting the historical sites in person, copying the inscriptions on the monuments, consulting the authorities in each community, and
reading the books on the subject. He covers ali fifty of the United States,
plus Guam, and in the back of the book are a series of fa]cling maps, in fu]]
color, with the names of the places where the Spanish were active printed
in red. Copies of this book are on sale in the TCU Book Store.
However, what can the researcher do if he was so unfortunate as to be
born with a monolingual English tangue? There is a book by Gerald Ashford,
published in 1971, entitled:Spanish Texas, Yesterday and Today, which
devotes sorne 300 pages to the subject.'
On the other hand, suppose we are dealing with a perfectionist who wants
to read everything that has been published on the subject, in every language?
We have a suggestion far that type also. He should start with the two-volume
study on The Spanish Southwest, 1542-1794, An Annotated Bibliography by
Henry R. Wagner, Litt. D., a silver salesman who pursued history as a hobby.
Originally published in 1924, it was brought out in a second edition by The
Quivira Society in 1937 and reissued in a facsímile eclition by thc Amo Press
in 1967.'
Dr. Wagner not only gives a detailed bibliographical description of each
work, with extensive notes, and facsímile reproductions of many of the title
pages; he also lists the ]ibraries where copies can be found. The books are
described in chronological arder according to the year in which they were
published, so, if you want to know what was going on in any given year,
ali you have to do is turn to that year.
You no doubt have noticed that Dr. Wagner did not cover the entire
Spanish period, since his bibligraphy extended only through 1794, but, Thomas
W. Streeter, a retired Wall Street broker, took over where Wagner left off,
and covered the next 51 years, from 1795 through 1845, and he narrowed
1 FERNÁNDEZ-SHAW, Carlos M., Presencia española
en los Estados Unidos, Madrid Ediciones Cultura Hispánica, 1972.
1 AsHPORD, Gerald, Spani.sh
Texas, Yesterday and Today, Austin, Jenkins Publishing Company, 1971.
..
1 WAGNER, Henry R., The Spanish Southwest,
1542-1794, A.n Annotated Biblaography by Henry R. Wagner, Litt. D., First Published by The Quivira Society, 1937,
as Volume VII, Parts I and 11; Republished by Arno Press, New York 1 1967, 2 vols.

570

down the field from the entire Southwest to Texas only. After devoting more
than 40 years to this hobby, he finally published his findings through the
Harvard University Press, paying far the cost of printing himself. Since he
was a farmer President of the Bibliographical Society of America, his work
commanded the respect and admiration of bibliographers throughout the
world, and it has become the model far bibliographers as well as the Bible
for book dealers and collectors of Texana.
Mr. Streeter's five-volume work is called a Bibliography of Texas, 17951845. The first two volumes list items printed in Texas; the third volume
covers items printed in Mexico about Texas, and the last two are devoted
to things printed in the United States or Europe about Texas. He includes
pamphlets, broadsides, maps, and newspapers, as well as books. His copious
notes explain the historical circumstances under which each item was printed. •
My wife, Margaret, worked seven years far Mr. Streeter, checking the
location of items in the principal libraries of Texas, and he employed me
to go to Mexico and check the state library, the state archives, and the state
prioting office of fifteen different states, plus numerous libraries, bookstores,
and archives in Mexico City.
Very early in his research Mr. Streeter became acquainted with Ernest
W. Winkler, Bibliographer of The University of Texas Library in Austin,
and discovcred that they both were trying to cover the same field, so they
decided. to divide the field. Therefare, just as Mr. Wagner had passed a]ong
to Mr. Streeter the notes he had covering the period after 1794, Mr. Streeter
gave Mr. Winlder his notes on the period after 1846, and Mr. Winkler
reciprocated by giving Mr. Streeter everything he had on the period from
1795 through 1845.
Mr. Winklcr not only limited his field to Texas; 'he also decided to cover
only items printed in Texas. The first part of his research was published by
the Texas State Historical Association in 1949, under the title of a Check
List of Texas lmprints, 184{;-1860.' Unfortunately, Mr. Winkler became ill
in the fa]] of 1950 and was not able to continue the editorial work necessary
far publishing the rest of his research, so he turned his material over to Dr.
Llerena Friend, Librarían of the Eugene C. Barker Texas History Library
4

STREETER, Thomas W., Bibliography o/ Texas 1795-1845, 3 parts in 5 volumes,
Cambridge, Haivard University Press, 1955-1960.
' WINKLER, Ernest W., ed,, Check List o/ Texas Imprints, 1846-1860, Austin, Tbe
Texas State Historical Association, 1949.

571

�at the University of Texas, and l)le next volume, edited jointly by Mr.
Winkler and Dr. Friend, carne out in 1963. It was called a Check List of
Texas lmprints, 1861-1876.'
So far as I know, nobody is working on a Texas bibliography covering
the period from 1877 through 1976. Those last hundred years are still Jying
there untouched, waiting for you to make the bibliography.
Now Jet us look at the subject from another point of view. How did the
Europeans first learn about Texas? Their first knowledge carne in 1519, in
the form of a wavy line-the map of the Texas Gulf Coast draw by Lieutenant Alonso Alvarez de Piñeda.'

If you are interested in other maps depicting the Texas area in the period
before Mexico finally established its independence from Spain in 1821, you
can find 46 such maps listed and described in James M. Day's volume entitled: Maps of Texas, 1527-1900: The Map Collection of the Texas State
Archives. 8

In addition to the first map, Spain also gave us our first book about Texas.
It was entitled: La relacion que dio Aluar núñez cabefa de vaca de lo acaescido
en/as Indias enla armada donde yua por gouernador Paphilo de narbaezdesde el año de ueynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a
Seuilla con tres de su compañía.:.

Translated into English, the title would read as follows: The report which
Aluar Núñez Cabeza de Vaca gaue concerning what happened in the lndies
in the armada where he was seruing for Gouernor Pánfilo de Naruáez, from
the year of twenty-seuen until the year of thirty-six, when he returned to.
Seuille with three of his company.
The colophon on the last page of the book says:
The present treatise was printed in the magnificent, noble,
and very ancient city of Zamora, by the honorable gent!emen Augustin de Paz and Juan Picardo companion
' WINKLER,

Emest W. and

LLERENA FRIEND,

eds., Check List of Texas Jmprints,

1861-1876, Austin, The Texas Sta te Historical Association, 1963.

Walter and others, eds., The Handbook o/ Texas, 2 vol.s., Austin,
Tbe Texas State Historical Association, 1952, II, 380-381.
• DAY, James M. and others, Maps of Texas, 1527•1900: The Map Collection of
the Texas State Archives, compiled by James M. Day, assisted by Ann B. Du.nlap,
Mike Smyers [and], Kenneth Parker, Austin, The Pemberton Press, 1964.
' PRESCOTT WEBB,

572

printers of books, residents of the said city,
at the cost and expense of the virtuous gentleman Juan Pedro Musetti, a book merchant,
resident of Medina del Campo. It was
finished on the sixth day of October. Year of the birth of Our
Savior Jesus Christ one
thousand, five hundred
and forty-two
years.
The book is of interest to Texans because it tells how Cabeza de Vaca
was shipwrecked on Galveston Island in 1528 and left there, stark naked, to
wander around through Texas and northern Mexico until 1536, a period
of more than seven years.• Therefore this book, published 66 years earlier
than Captain John Smith's A True Relation, represents the first view of life
in Texas as viewed by European eyes.
Wouldn't it be nice if we could commemorate in sorne way this date of
October 6, 1542, as marking the beginning of printed knowledge concerning
Texas in Europe?
The reading public in Texas has increased considerably since Cabeza de
Vaca made his joumey through here four and a half centuries ago, but
there are still those among us who have not read his book. If you care at
ali about the three hundred years of our Spanish heritage, and you have
only enough time to read one book on the subject, this is the book to read.
It marks the first of practically everything connected with the cultural development of Texas.
There is a very neat little Spanish edition published by Aguilar in Madrid
in 1945.10 I paid about a dollar for my copy.
• NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, La relacion que dio Alvar nuñez cabefa de vaca
de lo acaescido enlas Indias enla armada donde yua por gou.ernador Paphilo de narbaez•desde el año de veynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a Seu.illa
con tres de su. compañía, Zamora, Spain, Augusto de Paz and Juan Picardo, 1542.

The only known complete original copy of this book is owned by The New York
Public Library, but there is a xerox copy in the Texas Christian University Library,
Forth Worth, Texas, 76129.
• NÓÑ&amp;z CABEZA DE VACA, Alvar, Naufragios. Texto restaurado, prologado y anotado por Justo García Morales, Bibliotecario, Madrid, M. Aguilar, Editor, 1945,
Colección Crisol, Núm. 98.

573

�Then there is the dignified, formal edition that appeared in the Biblioteca de Autores Españoles in 19%.11

However, if you do not want the integrated version, you can read Estevanico the Black, published by John Upton Terrell in 1968."

Surprisingly enough, the English-speaking peoples of the world were among
the last to leam what was in Cabeza de Vaca's book. I was translated into
Italian in 1556, into French in 1837, and into German in 1839, but the first
English translation did not appear until 1851-more than three hundred
years after it first appeared in Spanish. The English translation was made by
Buckingham Smith, a resident o! Florida, and it was published in Washington by George W. Riggs, Jr., in an edition of only 100 copies, plus 10 on
large paper.12

Now Jet us take a look at sorne of the things that Spain contributed to
our culture. One of the first items that many people will think of is the
Catholic religion. We have an excellent source Qn that subject, entitled
Our Catholic Heritage, in seven volumes, but not many people know about
it, chiefly, I think, because of the word "Catholic" in the title. Actually it
is a very complete coverage of Texas history in the early days, but many
historians have shied away from it because the title gives the impression that
it is limited strictly to the work of the Catholic Church. 16

A different version of the Smith translation was brought out in 1871, and
this, in tum, was reprinted in facsímile form by University Microfilms, !ne.,
in 1966.13
The English translation that I like best, though, is one that Mrs. McLean
found in paperback form at a drugstore on West Berry while she was waiting
for the clothes to get through drying at the Washateria across the streeL lt
was done by Cyclone Covey, originally from Brownwood, Texas, and it cost
ninety-five cents. Collier Books published it in 1961 under the title of Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown Interior of America."

NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, "Naufragios de Áivar Núñez Cabeza de Vaca,
y relación de la jornada que hizo a la Florida con el Adelantado Pánfilo de Narváez,"
in Biblioteca de Autores Españoles desde la formaci&amp;n del lenguaje hasta nuestros
días. Historiadores primitivos de Indias. Colecci6n dirigida e ilustrada por don EnriqtU de Vedía. Tomo Primero, Madrid 1 Ediciones Atlas, 1946 1 pp. [517]-548. Also
see pp. [xvm]-XXI for "Apuntes sobre la vida del Adelantado Alvar Núñez Cabeza
de Vaca." This text is not nearly as complete as the Crisol edition, Biblioteca de
Autores Españole_s, Vol. 22.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, The Narrative of Alvar Nuñez Cabtfa de Vaca.
Translated by Buckingham Smith, Washington, George W. Riggs, Jr., 1851.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Relation of Nuñez Cabeza de Vaca, by Alvar
Nuñez Cabeza de Vaca, Ano Arbor, University Microfilms, Inc., A subsidiary of
Xerox Corporation, 1966, March of America Facsimile Series, Number ·9,
14 NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown
Interior of America. A new translation, with annotation, by Cyclone Covey, New
York, Collier Books, a Division of The Crowell-Collier Publishing Company, 1961.
It was reissued in 1972 by The Macmillan Company, 866 Third Avenue, New York,
N. Y. 10022, and placed on sale, with a new cover design, for $1.25. It contains
152 page,.
21

574

With the Catholics carne the first examples of printed music. Mrs. Lota
M. Spell published a book on that subject, in 1936, during the celebration
of the Texas Centennial, under the title o! Music in Texas, a Survey of One
Aspect of Cultural Progress. 11 For the frontispiece she used a sheet of music
printed in Salamanca in 1586, describing it as "the oldest printed music used
in Texas." Mrs. Spell tells the story of Texas music, from the time of the
lndians up to 1936.
The Catholics also gave us the most beautiful legend in Texas folklore.
It is a story about a nun named María de Jesús de Agreda who was bom in
Agreda, Spain, in 1602. At the age of 18 she began to have spells during
which her body apparently became lifeless, and she felt herself carried as
if in a dream to and unknown land where she taught the gospel to a strange,
wild people.11

ª UPTON TERRELL, John, Estevanico the Black, Los Angeles, Westernlore Press,
1968. Westernlore Great West and Indian Series, XXXVI.
" CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, Our Catholic Heritage in Texas, 1519-1936, 7,
vols., Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1936-1958. Volumes I-V were edited
by the Rev. Paul J. Foik. Volume VI was edited by the Rev. James P. Gibbons, and
Volume VII was edited jointly by the Rev. James P. Gibbons and the Rev. William
H. Oberste. The periods covered by the various volumes are as follows:
I. The Mission Era. The Finding of Texas, 1519-1693.
II. The Mission Era. The Winning of Texas, 1693-1731.
III. The Mission Era. The Missions at Work, 1731-1761.
IV. The Mission Era. The Passing of the Missions, 1762-1782.
V. The Mission Era. The End of the Spanish Regime, 1780 [sic]-1810.
VI. Transition Period. The Fight far Freedom, 1810-1836.
VII. Supplement, 1936-1950. The Church in Texas since lndependence, 1836-1950.
1
' HARRIGAN SPELL, Mrs. Lota May, Music in Texas, a Survey of Otte Aspect
of Cultural Progress, Austin, No publisher, 1936.
11
Handbook of Texas, I, II.

575

�In 1621 (which would have coincided with the time when she began to
have these spells), Father Alonso de Benavides was made Father Custodian
of the Indians of southwestem New Mexico and the adjoining regions of
Texas. Between 1621 and 1629, the Jumano Indians of West Texas carne
to him repeatedly and told of a woman dressed in blue who had appeared to
them and taught them the Chirstian faith, until one day she told them
she would have to return to her peop.Ie. That evening, just at sunset, ali
the Indians gathered to tell her goodbye and watched her walk away into the distance. Just as she disappeared over the brow of a hill, she Jet her
blue mantle fall upan the grass, and one of the Indians rushed forward to
pick it up, but by the time he got there it had turned into a little patch
of bluebonnets. This, accoording to legend, is how we got the Texas bluebonnet, which was adopted as the state flower on March 7, 1901."
Severa! years ago a very good friend of mine, Dr. Fred Growcock, of
Concordia College in Austin, wrote me that he was going to apply for a
sabbatical Jeave, and he wanted me to dream up a research project that
would take him to Spain. I suggested that he do an ' English biography of
Mother Agreda, and in arder to do that properly, of course, he would have
to go to the town of Agreda in Spain where she had lived.
Toe next news I had from him was in the form of a postcard showing
a picture of the Convent in Agreda, with a white statue of Mother Agreda
herself in front of the building. On the other side of the card was a note
from Dr. Growcock, saying that he was in Agreda, and that the Mother
Superior and ali the sisters were turning the place upside clown to find
materials for him.
Severa! months later I had a discouraged note from him saying that he
had discovered that there was already a work in English on Mother Agreda,
and that consequently he did not plan to follow through with the project.
Consequently there was nothing left for him to do but enjoy the remainder
of bis year in Spain.

If we had known then what we know now, Dr. Growcock might not have
been able to set foot outside of Austin on that project, for in 1974, when
The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints finally published volume
11

Also see Alonso de Benavides, The Memorial of Fray Alonso de Benavider, 1630.
Translated by Mrs. Edward E. Ayer. Annotated by Frederick Weeb Hodge and
Charles Fletcher Lummis, Albuquerque, New Mexico, Hom and Wallace, Publishers,
1965, pp. 189-190.

576

361, which contains the entry for "Maria de Jesús de Agreda," it listed a
total of 68 works by or about Mother Agreda, in English, French, German,
Italian, Latin, Portuguese, and Spanish, including her extensivo correspondence with Felipe IV, King of Spain. 20
That is rather complete coverage of what a skeptical Texas researcher
might regard as "the little lady who wasn't there."
Now, in order to give equal time (or space) to the men who have been
active in the religious walks of life in Texas, I want to tell you about Father
Antorúo Margil de Jesús, who had already served as a missionary in Mexico,
Guatemala, El Salvador, Hondusas, Nicaragua, and Costa Rica befare he
walked to Texas, in 1716. He founded three missions in East Texas, but,
alter the French incursion there in 1719, he withdrew to San Antonio,
where he founded the Mission of San José y San Miguel de Aguayo, now
more generally known simply as San José, which is the best example of
a restored Spanish mission in Texas today. 21
Sbortly after Father Margil died, a movement was started to have him
beatified and cannonized so that he could be elevated to sainthood. The
first step was successful, but the second one failed. His portrait and fous
manuscript volumes of the proceedings are on display in the San Jacinto
Museum of History near Houston, Texas.
Let us return now for a moment to our story about Mother Agreda. When
the Jumano Indians visited Father Benavides in New Mexico, in the early
part of the seventeenth century, they had begged him repeatedly to found
• The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints a cumulatiue author list representing Library of Congress printed cards and titles reported by other Amnican
libraries. Compiled and edited with the cooperation of the Library of Congress and
the National Union Catalog Subcommittee of the Resources and Technical Services
Division, American Library Association, London, Mansell, 1968, Volume 361, pp.
527-532.
However, we notice that none of the foregoing entries includes the following 458page biography of Mother Agreda that I have in my prívate collection: Relacion de
la vida de la Venerable Madre Sor Maria de Jesús, Abadesa, que fue, de El Convento
de la Purissima Concepción de la Villa de Agreda. Escrita por el Rmo. P. Fr. ]oseph
Ximenez Samaniego, Ministro General, que fue, de la Orden de N. Padre S. Fran•
cisco. Con las Aprobaciones, y Licencias necessarias, Madrid, en la Imprenta de la
Causa de la Venerable Madre, 1750. Parchment binding.
11
Handbook of Texas, II, 142. Also see ÜBERSTE, William H., The Restless Friar,
Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, Missionary to the Americas-Apostle of Texas,
Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1970.
3•

577
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can send it to Spain to be printed."

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The book was published by the Spanish Ministry of Foreign Affairs in
1969, in English, and they sent 100 copies to the TCU Press for sale in the
United States. In addition, they allowed us to keep the money to use in

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publishing more books.

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22

The next date of interest in the cultural development of Texas under
Spain was the year 1760, which marked the publication of the first book
written in Texas for use as a text. lt was a manual for teaching the Catholic
21

STARNES,

Gary B.i The San Gabriel Missions, 1746•1756, Madrid 1 Ministry of

Foreign Affairs, Government of Spain, 1969. Unfortunately, this book is already out

"

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1:

i .•

In 1967 Gary B. Starnes completed an M. A. thesis on "The San Gabriel
Missions, 1746-1756," here at TCU under the direction of Dr. Donald E.
Worcester. Shortly thereafter we received word that the Vizconde de Priego,
Cultural Counselor of the Spanish Embassy in Washington, D. C., was
coming to Texas on a tour of inspection, so we met him at the airport in
Waco, put him and Gary in the back seat of our car, and set out for the
site of the San Gabriel Missions.

Miss Ruth L. Temple, a graduate student at TCU, clid a translation of
for her M . A. thesis in 1967. lt was entitled: Manual for the Administrathis volume under the direction of Dr. Edward A. Bell, and presented it
tion of the Holy Sacraments of Penance, the Eucharist, Extreme Unction
and Matrimony by Fray Bartholomé García. The English translation has
never been published.

The Cultural Counselor replied, pointing to the thesis in bis lap: "1 have
the whole story right here. l'm taking it to Washington with me so that I

!

1 i

religion to the lnclians around San Antonio, Texas, so it was done in parallel
columns, with the Spanish on the left and Paja/ate ( the most prevalen Indian
language) on the right. Since it included questions to be used in hearing
confession, it gives a very vivid insight into Indian social customs, even down
to their sex life and the use of hallucinatory drugs."

"I hear you were looking at the place where !hose rmss10ns used to be.
I shore am interested in that subject. Where can I read more about it?"

:1: 11
1

sorne ID1SS1ons among their tribes in Texas so they coul leam more about
the doctrine that their "Beautiful Lady in Blue" had started to teach them.
It was not until more than a century later, however, in 1748, hat the King
of Spain finally issued a Royal Cedula approving the establishment of a
presidio and three missions on the San Gabriel River in Central Texas.

On the way, Gary presented the Vizconde with a copy of bis thesis. After
we had inspected the sites, we started on our return trip and stopped at a
country store in the village of San Gabriel, to get sorne frothy refreshments.
The Spanish Cultural Counselor was sitting in the back seat of the car,
leafing through Gary's thesis, when a local rancher carne out of the store,
wearing cowboy boots, khaki pants and shirt, and a ten-gallon hat. As he
was walking to bis red pick-up, he saw us sitting there, and he carne over
to the car, stuck his head in the back window, and introduced himself to
the cliplomat from Spain, saying:

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'I

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1

of print.

578

This concludes our cliscussion of the Catholic phase of our Spanish heritage, except for the inf.luence which the religion exercised upon the architecture_ of our state. Since the padres had a their clisposal a large supply
of Ind,an labor, they built most of their missions out of stone, and consequently these massive buildings constitute the principal visible remains of
our Spanish past. Severa! artists have been inspired to make sketches or
paintings of these structures.
One of the first was Theodore Gentilz, a Parisian who carne to live in
Castroville and San Antonio in the 184-0's. Four of bis paintings were later
issued in a portfolio by the Tejano Graphic Galleries, of San Antonio."
The four missions depicted were:

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"Mission Nuestra Señora de la Purísima Concepción."
"Mission San Antonio de Valero (The Alamo) ."

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u GARCÍA, Bartholomé, Manual para administrar los santos sacramentos de penittncia, euch_aristia, ~xtremaunción, y matrimonio: dar gracias después de comulgar,
)' ayudar a bien monr a los Indios de las Nacionts: Pajalates, Orejones, Pacaos Pacóas, Tilijayas, Alasapas, Pausanes, y otras muchas diferentes, que st hallan e~ las
Miss~o~es del Rio dt San Antonio, y Rio Grande, pertentcientes 8 ,l Colegio de la
Santimma Cruz de la Ciudad de Queretaro, como son: Los Pacudches, Mesc8.les
Pamp0pas, Tácames, Chayopines, Venados, Pamáques, y toda la Juvtntud de Pihui~
ques, Borrados, Sanipoas, y Manos de Perro. Comput:sto por el P . Fr. BartholomJ
García, Predicador Apostolico, y actual Misisonero de la Mission dt N. S. P. S. Fran~co de dicho Colegio, y Rio de San Antonio, tn la Provincia de Texas [Mexico
City]. Impresso con las Licencias necessarias en la Imprenta de los Herederos de
Doña Maria de Rivera, en la Calle de San Bernardo y esquina de la Plazuela de el
Volador, Año de 1760.
~ GENTILZ, Theodor [sic], Spani.sh Missions of San Antonio, Tejano Graphic Gallenes, P. O. Box 12204, Laurel Heights Station, San Antonio, Texas, 78212.

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�"Mission San José y San Miguel de Aguayo."
"Mission San Juan de Capistrano."

These paintings, and many other works by Gentilz, were published in
book forro recently by the University of Texas Press."
A much more elaborate portfolio -in physical size, range of color, and
number of subjects-- was painted in 1967 by E. M. Schiwetz and published
the following year by the University of Texas Press. 2• These handsome scenes
-worthy enough even to adorn a Chancellor's wall- are as follow:
"Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Acuña."

"Nuestra Señora del Espiritu Santo de Zúñiga."
"San Antonio de Valero (The Alama)."
"San Francisco de la Espada."
"San José y San Miguel de Aguayo."
"San Juan Capistrano."

Another art which the Spaniards introduced into Texas was the casting
of metal bells to adorn the belfries of their churches. A unique study of
these bells was published by Bessie Lee Fitzhugh in 1955, with the title of
Bells Over Texas. The drawings were done by José Cisneros, an El Paso
artist who learned how to do documentary painting at night while making
a living painting buses during the daytime. 27
Cisneros was a native of Durango, Mexico, who had come to the El Paso
area at the age of 15 and lived in Juárez from 1925 until 1934, when he
move dacross the river to El Paso. Although he had published sorne of his
early drawings in Mexico City and Juárez, his art career really began in
1937 whcn he took sorne of his drawings to the Federal Court House in El
Paso, where Tom Lea was working on a mural. Lea recognized his talen!
inmmediately and introduced him to Car! Hertzog, a printer who was beginning to publish books.
11 GENTILZ, Theodore, Gentilz, Artist of the Old Southwtst, Drawings and Painting.s by Theodore Gentilz. T ext by Dorothy Steinbomer Kendall. Archiva! Research
by Carmen Perry, Austin, University of Texas Press, 1974.
"' ScHCWETZ, E. M., Si:c Spanish Missions in Texas. A Portfolio of Paintings by
E. M. S,hiwetz. Historical Notes by Robert S. Weddle, Austin, University of Texas
Press, 1960.
21 LEE Frrzauoa, Bessie, Bells Over Texas. By Bessie Lee Fitzhugh. Drawings by
José Cisneros, Carl Hertzog, El Paso, Texas, Texas Western Press, 1955.

580

Subsequently Cisneros has illustrated (in total or in part) over forty books
rnost of which deal with the Southwest, with emphasis on our Spanish
herit:'!e. 1~ 1969 he spent six months on a residence fellowship at J. Frank
Dob1e s Prusano Ranch, and shortly thereafter thirty of his drawings were
published by the Texas Western Press under the title of Riders of the Border.
The tilles are self-explanatory:
"Spanish Conquistador. Early 16th Century."
"Spanish Soldier. Middle 16th Century."
"Spanish Captain General. 1590."
"The Viceroy. Late 16th Century."
"Spanish Pioneer Woman. c. 1650."
"Cattle Coming into Texas. 1690."
"Frontiersman. 1700."
"Texas Franciscan Missionary. 1750."

"Lancer of the Gulf Coast. 1770."
"Dragoon 2nd Co., San Luis Milicia. 1779."
"California Cuera Dragoon. 1790."
"Spanish Officer of the Frontier. 1790."
"Spanish Mexican Hacendado.1750."
"lndian Mission Vaquero. 1800."
"Spanish Texas Field Judge. c. 1805."
And fifteen other drawings of horsernen during the Mexican period and
later, ali the way up to the "Charro" in 1970. 28
Of ali Texas artists, though, Tom Lea is without doubt the one who has
been the most prolific in depicting Spain's influence upan Texas. Take, for
example, his splendid painting of Cabeza de Vaca performing the first recorded surgical operation in North America. lt is reproduced in the pamphlet
by John O. West entitled Tom Lea, Artist in Two Mediums,•• but, if you
want to see the complete panorama of Lea's talen!, you should feast your
eyes on A Picture Gallery; Paintings and Drawings by Tom Lea, with Text
by the Artist. so
• CtsNEROs, José, Riders of the Border. A selection of thfrty drawings by ]os,
Cimeros with text by the artist, Texas Western Press, The University of Texas at
El Paso , 1971, Southwestem Studies, Monograph No. 30.
11
WEsT, John O., Tom Lea, Artist in Two Mediums, Austin, Steck-Vaughn Comp3:y, 1967, p. 42. S~uthwest Writers Series, No. 5, General Editor, James W. Lee.
LEA, Tom, A Ptcture Gallery; Pafotings and Drawings by Tom Lea, with te:d

581

�While we are at it we might as well mention two other painters who
exerted a very strong Hispanic influence on Texas art. The first one is José
Arpa y Perea, who is included in the art encyclopedias of Spain and Germany
but is virtually unknown in Texas. Bom in 1860 in Carmona in the Province
of Sevilla, Spain, of an humble family, he showed early signs of artistic
talen! and moved to the city of Sevilla at the age of 10, for the purpose
of studying art. There he found employment with a house painter, enrolled
in night classes in the School of Fine Arts at the Museum, and almost
immediately began to win cash prizes which enabled him to take advanced
studies.

Arpa reported that the Spanish critics had been especially interested in his
paintings of Texas cacti.
In a book just off the press conceming Porfirio Salinas, the famous painter
of Texas bluebonnets, it is revealed that Arpa was Director of the San
Antonio Art School while Salinas was growing up in that city, and that
Arpa delighted everyone with his early San Antonio street scenes, "which
are now [1975] on display in the Witte Museum of that city."
Salinas describes the situation very vividly in his own words:
Painting began when I was very young. At fifteen years of age [which
would have been about 1925, since Salinas was born in 1910] J was
painting lanscapes. And it was at this time in life that J had an opportunity to watch a great artist paint. This was José Arpa, from Sevilla.
He had his studio in the center of San Antonio, where his prodigies
eame to take lessons. He had a great number of students but as J had
no possibility of paying for my classes, I contented myself that he /et me
see him paint someti~es. 32

Later he gave up his job as a house painter and began to specialize in
doing battle scenes, from which he earned enough to support himself and
even bring his family to Sevilla to live with him. Then in 1883 he won a
scholarship to study art for a year in Rome and made such marked progress
that he was reappointed for a second year, and he continued in Rome until
1886, at which time he returned to Sevilla.
Seeking new subjects for his paintings, he made excursions to the most
picturesque places in Andalucía, followed by severa! trips to the towns of
Morocco, where he did a number of portraits of different African types.

In the early years of the twentieth century he moved to Argentina, where
he remained until 1928, at which time he retumed to Sevilla -at least that
is what the Spanish and German encyclopedias say."
On the other hand, we get quite a different story from The Art Digest,
which ran a brief but very informative article about Arpa in its issue for
November of 1930. From it we leam that three of Arpa's paintings had
bcen sent from Sevilla by the Spanish Govemment to the World's Columbian
Exposition in Chicago in 1893, and that he had a home in San Antonio,
Texas, to which he had just retumed after a year's painting in Madrid
and Sevilla. He was then holding an exhibition of oils, water colors, etchings,
an drawings at the Milam Galleries, San Antonio. On his retum to Texas,
by the Artist, Boston, Llttle1 Brown and Compnay1 1968. One volume of text and one
portfolio of plates. Issued in a case.
11

Enciclopedia vnive,sal ilvstrada evropea-americana . . . , Apéndice, Tomo I, Bil-

bao, Espasa-Calpe, S. A., 1930, pp. 864-865.
Also sea Ulrich Thieme and Felix Becker, Allgcmeines lexikon der bildenden künstler ... , Vol. II, Leipzig, Verlag von E. A. Seeman, 1908, p 151, citing Ossorio Y
Bernard, Galería biogr. de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1883-1884.

582

At one point during that period, Arpa went out to Uvalde, Texas, with
the intention QÍ opening a school of painting in the Leakey or Con-Can area,
but he was mistaken for a wetback Mexican, and the restaurants refused
to serve him any food. When this act of discrimination carne to the attention
of Harry Hornby, Sr., publisher of The Uva/de Leader-News, he carne to
Arpa's rescue, explained the situation to the townspeople, and thereafter the
artist had no problem.

In appreciation of Mr. Homby's kind treatrnent, Arpa gave him a painting
of the Cathedral in Seville, a selfportrait, and severa] of his other paintings."
Arpa retumed to Spain befare his death in 1952.
As for his pupil, Salinas, the Goddard biography very conveniently has
a chapter entitled "The Spanish Heritage," irt wich we learn that Salinas
became deeply interested in bullfights and made frequent visits to Mexico
to study the sport. He even had the good fortune to meet Carlos Ruano
12

_GoooARD, Ruth, Porfirio Salinas . .. .With An Introduction by Dewey Brdford,
Austm, Rock House Press, 1975, pp. 19, 25, 57, 77-78.
11
Mrs. McLean and I had the pleasure of hearing this story from Harry Homby,
Jr., a few yean ago when he was giving us a penonally conducted tour of The
Leader-News Art Gallery.

583

�. h ainters oí the fiesta brava, and
Llópis, the most íamo~s oí all . Sp~ms hi p studio. They became very clase
LJ6pis even allowed him to pamt m s
, . .d
.
d
Sal'
as
by
his
bedside
when
Llopis
die .
ínends an
mas w
'
.
.
í
when President Johnson installed
Salinas went on to gam natl~nal ame H'
nown became intemational
hi S linas callection in the White House. is re
.d
L,
w~ena fonner President D\az Ordaz oí Mexico and then Pres, ent opez
Mateas both acquired Salinas paintings.
.
ater moment for Salinas, though, was when, alter
Poss1bly an even gre
.
b
bull-fi hting a double-page amele,
completing more than 300 p1cturthes a
d
w'ork was published in
'
comp1ete W ',th photographs oí e artls. an
El Ruedo, the Madrid bullfight magazme.
. . .
ork oí Salinas was published during his lifetlllle.
Only one book about the w
lbum of southwestern paintings
It was called Bluebonnets and Cactus, _an ~
.
'th the Goddard
. " It h Ould be stud1ed m connectlon w1
l
by Porfirio Sa mas.
s
.d
í th type oí painting for which
volume in arder to get a complete l ea o
e
known
the
Texas
bluebonnet.
,
.
he was bes\
.
d has already gone on to that spec1al
Salinas died on April 18, 19d7~
so eloquently described in his poem
heaven for artists that Rudyar
P mg
"L'Envoi":

º~\

L

7-

When Earth's last picture is painted and the tubes
are twisted and dried,
When the oldest colours have faded, and the youngest
critic has died,

We shall rest, and, faith, we shall need it-lie down

for an aeon or two,
Till the Master of All Good Workmen shall put us to
work anew.

And those that were good shall be happy: they shall
sit in a golden chair;
They shall splash at a ten-league canvas with brushes
of comets' hair.
They shall find real saints to draw from-Magdalene,
Peter, and Paul;
.
d . r Bluebonnets and Cactus, an album of
Jobo H., editor. ~nd S tsigne stin Prepared for Fine Arts Corparasouthwestern paintings by Porfirio a tnas, _u '
.
b Y The Pemberton Press, 196 7. lssued m case.
tion
" JENKJNS,

584

A

They shall work far an age at a sitting and never be
tired at all!
And on/,, The Master shall praise us, and only The Master
shall blame;
And no one shall work for money, and no one shall work
for /ame,
But each for the joy of the working, and each, in his
separate star,
Shall draw the Thing as he sees lt for the God of things
as They are!

315

We can imagine Salinas there in heaven now, painting on that ten-league
Texas-size canvas -the sky which he studied so intently here on earth. His
model is none other than Mother Agreda herself, who has finally bccome
available so that he can paint his masterpiece. In the foreground stands an
Indian youth who had no name in recorded history here on earth, but I
íeel sure that he is registered in St. Peter's guest book as "El Jumano Tejano." Behind Salinas, and looking on over his shoulder, is his old Spanish
maestro, José Arpa, who is beaming with pride because his ·pupil has just
succeeded in capturing that ineffable expression oí wonder on the Indian's
lace when he beheld the first Texas bluebonnet.
Now let us get back to the dull, dry bones oí history. We mentioned above
that the best source in English concerning our Spanish background in Texas
was Dr. Castañeda's seven volurne study on Our Catholic Heritage. His
opposite number on the other side oí the Río Grande -the Mexican historian
who used the most manuscript sources- was Don Vito Alessio Robles, oí
$altillo. His definitive history of Coahuila y Texas en la época colonial was
published in 1938.'•
Now, for the benefit oí those historians of the old school who have been
sitting on the edge oí their seats, squirming impatiently to hear me mention
the narne oí their patron saint, I want to say a few words about Dr. Herbert
Eugene Bolton. He was in the process oí completing a guide to Mexican
u KIPLING, Rudyard, "L'Envoi to 'The Seven Seas'/' in Rudyard Kipling's Verse .
De/initive Edition, New York, Doubleday, Doran and Co., Inc., 1940, p. 226.
• ALESSIO ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la época Colonial, México, D. F.,
Editorial Cvltvra, 1938. A copy of this rare book carne to me through the generosity
of Dean Jerome A. Moore, of Texas Christian University. Also see Vito Alessio Robles, Bibliografía de Coahuila, Histórica y Geográfica, México, D. F., Secretaría de
Relaciones Exteriores, Departamento de Información para el Extranjero, 1949.

585

�manuscripts when the University of Texas !et him slip through their fingers
and go out to California, where he became world-farnous.

order to mention severa! works by other authors that also deal with the
topic of the Spanish borderlands.

In 1913, when he published his Cuide to Materials for the History of
the United States in the Principal Archives of Mexico," he opened up a
whole new field of research in American history, for the Cuide contained
a list of what every serious student of Mexico would have liked to have,
but was afraid to steal. Later, though, sorne collectors overcame this fear,
and the Bolton list, for a few benighted individuals, becarne a veritable
thieves' guide. We were very happy to learn recently, therefore, that the
University of California has practically everything listed in Bolton's Cuide
on microfilm. That revelation should produce a decided drop in the thieves'
market, since now it will be a fairly simple matter to identify the stolen

For instance, in 1943 Francis Borgia Steck published A Tentative Cuide
to Historical Materials on the Spanish Borderlands, a work which may have
been missed by sorne researchers because it carne out in the middle of World

property.
The next year he published iwo volumes of English translations conceming
(Athanase de Mézieres and the Louisiana Texas Frontier, 1768-1780," •and
in 1915 he used these as the nucleus around which to build a book on Texas
in the Middle Eighteenth Century."
Five years of research followed, and then, in 1920, he and Thomas MaitJand Marshall brought out a book of a more general nature on the Colonization of North America, but it was in 1921 that his book on The Spanish
Borderlands defined the geographic region and the period of time with
which he is most closely identified in the minds of historians today."
At this point we should like to shift our attention from Dr. Bolton in
n BoLTON
1

Herbert Eugene, Guide to Materials fo, the United States in the Prin-

cipal Archiv es of Mexico, Washington, D. C., Carnegie Institution of Washington,
1913. Carnegie Institution of Washington, Publication No. 163.
11 BoLTON, Herbert E., ed., Athanase de Mézi6res and the Louisi~~a-Texas ~rontier,
1768-1780. Documents published for the first time, from the Ongmal Spam.sh and
French manuscripts1 chiefl,y in the archives of Mexico and Spain; translated into
English; edited and annotated by Herbert Eugene Bolton, Ph. D .• Professor of American History, University of California, 2 vols., Cleveland, The Arthur H. Clark
Company, !914.
. .
• BoLTON, Herbert Eugene, Texas in the Middle Eighteenth Century. Studtes in
Spanish Colonial History and Administration .. . , New York, Russell &amp; Russell loe.,
1962.
40 BoLTON, Herbert E., The Spanish Borderlands, A Chronicle of Old Florida and
the Southwttst ... , New York, United States Publishers Association, lnc., 1921, Textbook Edition. The Yate Chronicles of America Series Allen Johnson, Editor Gerhard
R. Lomer, Charles W. Jefferys, Assistant Editors.

586

War Two. 41

Another very good source that is hard to pick up in the usual finding
media is a study by Charles C. Cumberland that carne out as a supplement
to the periodical entitled Rural Sociology. It was dated June, 1960, and it
was called: "The United States-Mexican Border: A Selective Guide to the
Literature of the Region." 42
The most recent general coverage of the area that we have seen is the
book by John Francis Bannon entitled: The Spanish Borderlands Frontier,
1513-1821 . It was published in 1970."
Even TCU has felt the effects of this ever-increasing surge of interest in
the Spanish borderlands. When Dr. Donald F. Worcester carne here in 1963
as Chairman of our History Department, he had done his graduate work at
the University of California under Dr. Bolton, so naturally he added a
course to cover the subject. lt is called "History 5803 The Spanish Borderlands." lt rain in the catalog for severa! years, but nobody signed up fo~
it, chiefly because the History Department was overloaded and could not
spare anybody to teach it. Finally, in the Fall of 1968, Dr. Worcester asked
me to teach it, so I had the honor of teaching the course on the Spanish
Borderlands for the first time at TCU.
It was a first time for everybody: for the students, for the school, and
for the teacher. Four students enrolled, so I assigned each of them a tenn
paper on the history of the Spanish Borderlands and one of the adjoining

ª BORGIA STECK, Francis, A Tentative Cuide to Historical Materials on the Spanish
Borderlands, Originally Published, 1943; New York, Published by Lenox Hill Pub.
&amp; Dist. Co. [Burt Franklin], reprinted, 1971.
ª CuMBERLAND, Charles C., "The United States-Mexican Border: A Selective
?uide to the Literature of the Region,U Supplement to Rural Sociology, official
Journal of the Rural Sociological Society, Comell University, lthaca, New York,
First reprinting 1965, Johnson Reprint Corporation 111 Fifth Avenue New York
N. Y. 10003, x, 236 p.
,
'
'
41

BANNON, John Francis, The Spanish Bordnlands Frontier, 1S13-1821 ... Maps
rttsearched and drawn by Ronald L. ]ves, Northern Atizona University, New York,
Holt, Rinehart and Winston, 1970.

587

�Mexican states. All four of these papers were later accepted for
in Texana, a historical quarterly published in Waco, Texas, but
papers got lost, so that reduced our score to seventy-five percent.
of the students, the tilles of their papers, and the dates of their
were as follows:

publication
one of the
The names
publication

l. William Robert Davis, "The Spanish Borderlands of Texas and Chi-

huahua," Texana, Vol. IX, No. 2 {1971), pp. 142-155.
2. Vincent Paul Kramer, "The Spanish Borderlands of Texas and Tamaulipas," Texana, Vol. X, No. 3 (1972), pp. [260]-272.
3. Linda Lee Maxwell, "The Spanish Borderlands of Texas and Nuevo
León." Editor Dayton Kelley accepted this paper for publication, but
Miss Maxwell had lent it to a frienda, and the "friend" lost it.
4. Gary Bert Stames, "The Spanish Borderlands of Texas and Coahuila,''
Texana, Vol. X, No. 1 (1972), pp. [20]-29.
Gary Stames went on to do his doctoral clissertation on the Spanish Borderlands, under the direction of Dr. Worcester. Whert Gary asked me to recommend a topic, I suggested that he write about Juan de U galde, the man
for whom the city of Uvalde, Texas, was named, so his dissertation was
entitled: "Juan de Ugalde (1729-1816) and the Provincias Internas of Coahuila and Texas,'' 1971. Then we sent it to Lic. Carlos J. Sierra in Mexico
City, who had it translated into Spanish and published by the Mexican
Government.

At this point I should mention that a complete list of ali the theses and
dissertations accepted at TCU concerning Mexico and its relations with
Spain and Texas will be found in No. 2 of the Mexican Monograph Series,
published by the TCU Press."
Before passing on to the next major topic, we should like to refer back
for a moment to Dr. Choate's desire to leam more about articles and
literature that were contemporary with the frontier process in the Southwest.
The official printed sources for material concerning Texas during the Spanish
period are the Gazeta de México, 1784-1821, and the Diario de México,
1805-1807, both of which were published in Mexico City. There are núcrofilm copies of these in the TCU Library.
"

SILVA DE RooRÍoUEZ,

Cecilia, Vida y obras de ETmilo Abreu G6mez, Forth Worth,

Texas Christian University Press, 1975, pp. [viii]-[xvi], Mexican Monograph Series,

No. 2.

588

However, the researcher should bear in mind that a decree published
in Spain or reprinted in Mexico City did not actually go into effect in Texas
until it was read aloud by the town crier as he rode through the streets on
horseback. To find out when it was actually proclaimed in each community,
we have to look at the manuscript note added at the end of the printed
document. We shall explain later where to find these sources.
There were sorne unofficial attempts to set up presses in Texas toward
the end of the Spanish period, but they clid not bear much fruit. José Alvarez
de Toledo brought a press to Nacogdoches in 1813 and set up the first
issue of a newspaper to announce his invasion, but he got chased back across
the $abine to Natchitoches before he could print it.
A young Spanish general, Francisco Xavier Mina, brought Samuel Bangs
and his press to Galveston Island in 1817, and Bangs printed a manifesto
for him there before they continued on clown the coast and entered Mexico.
Then General James Long brought a press to Nacogdoches in 1819 and
published at least three issues of a newspaper there, but he was driven out
again that same year.
The next report of printing in Texas &lt;loes not come until 1823, when a
printer named Asbridge operated a press for a short time a San Fernando
de Béxar, but that was after the Spanish period had formally ended."
Consequently we see that there was no printing press in continuous operation in Texas to publish accounts of events as they happened under the
Spanish regime.
Nevertheless there were a number of official tours of inspection which
produced extensive manuscript reports that were printed later, and we are
going to mention a few of those now, listing them in chronological order
accorcling to the period covered rather than by date of publication:
The accounts of the explorations and settlement of Texas during the
period between 1688 and 1694 were published by Lino Gómez Canedo in
1968."
"' SPELI,, Lota M., Pioneer Printer: Samuel Bangs in Mexico and Texas, AustinJ
University of Texas PressJ 1963, pp. 3-19, 69.
" GóMEz CANEDO, Lino, ed., Primeras exploraciones y poblamiento de Texas,
1686-1694, por Lino G6mez Canedo, Academy of American Franciscan History,
Washington, D. C., U. S. A ., Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Supe•
rieres de Monterrey, 1968, Serie Historia, N. 6.

589

�The acl!v1b.es of the Alarcón Expedition, 1718-1719, are covered in the
diary kept by Fray Francisco Céliz, published by The Quivira Society in
1935. That diary tells about the founding of the Mission of San Antonio
de Valero, on May 1, 1718, and the Villa de Béjar, now known as San
Antonio, on May 5 of that same year."
These chronicles of the conquest of Texas do not always turn out to be
as dry reading as their titles seem to indicate. Take, for instance, the Céliz
description of the dangers and difficulties encountered in crossing the Guadalupe River while it was on a rise. Here is his eyewitness description:
... Jt so happened that after we had seen the swollen river and had
investigated to see if it could be crossed or gone around, and had found
no recourse what-soever, the melancholy and sadness that fell upon
the governor was so great that in his heart he felt no less than that the
last days of his life had arrived; and thus, observing the obligations
of a Catholic in such danger, he wanted to prepare himself, calling
his secretary and dictating to him sorne things that had to be done if
God should take him upon crossing this river. lt so happened that,
twénty-four buzzards having come to tarry e/ose to where we were
stopping, the governor asked the father chaplain, "Father, what are
those birds looking for?" To which the father replied, "They may have
come to make happy over the funeral rites of somebody present," at
which the anguish was even greater, even before entering the water.
He began, therefore, to cross with great difficulty, and th e greatest
fatality would have befa/len. us that can be imagined had not God
and the most holy Virgin extended the arms of their omnipotence and
merey to protect and favor the governor against the extreme/y dangerous situation in which he found himself. He, having started to cross
on the strongest horse that could be found, carried on the haunches
the sergeant of the company. U pon arriving at the opposite bank, after
having crossed most of the river, he reined the horse back, and, the
current catching its haunches, it was swept downstream with both
riders submerged and grasping the horse for about half the distance
of a musket-shot. At this place they carne up still holding on to the
horse, and, going down again, they lost their grasp on the horse, and
the water carried them submerged for more than another half the
41
illuz, Fray Francisco, Diary of the A.larc6n expedition into Tuas, 1718-1719,
... Translated by Fritz Leo Hoffman, Los Angeles, The Quivira Society, 1935; photooffset reprint, Amo Press, New York, 1967, p. 23.

590

distance of a musket-shot where they again arose. The anxiety they
experienced may well be imagined, especially since the governor, who
was dressed, did not know how to swim. And, although the said sergeant knew how to swim well, this would not have enabled him to
rescue himself, because of the great force of the water, if here God
had not performed a miracle through the intercession of His most
pure Mother who provided them with two savin branches to which
they held on, and from there, because of the great depth, they were
rescued by ropes. After this miraculous ocurrence, I have asked the
gouernor several times about the case, and he has always assured me
that he does not know how he went [down the stream], whether under
the water or over the water. The truth is that those who saw him
say that he went downstream motion/ess, ali of which proves that it
was entirely a miracle, because the rescue could not have been attributed
to natural causes, especially when the horse with the saddle nevermore
turned up and the governor lost the buttons off his pants, thus forming
a sort of hall and chain on his feet. [For ali of this] we thank unceasingly on/y God and His most holy Mother, and, moreover, we invoke their
favor in the furtherance of this expedition and [place the] conques/
under their charge. Furthermore, although [the governor] carried in
his pocket a small silver box with the rosary and the prayer book
in which the most holy Virgin is praised, they not only did not fall
into the water when his pants carne down, but the prayer book did
not euen get wet . ..."8

Next comes the account of the Rivera Expedition, which extended from
1724 to 1728. His engineer, Francisco Álvarez Barreyto, made a map of
the Texas frontier in 1727. Rivera's report resulted in the moving of three
East Texas mi.ssions to San Antonio in 173 l."
Between 1735 and 1740 the Governor and Captain General of the Nuevo
Reino de León, Don Josseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, wrote
e series of descriptions of Nuevo León, in an attempt to get the Viceroy, or
the King of Spain, to strengthen the defenses aJong the northern frontier.
I found a copy of these reports in the Béxar Archives at the University of
• Ibid., pp. 53-55.
• RIVERA, Pedro de, Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado en la
visita que hizo a los presidios de la Nueva España Septentrional .... Con una introducción 'Y notas por Vito Alessio Robles, México, D. F., Secretaría de la Defensa
Nacional, Dirección de Archivo Militar, Taller Autográfico, 1946.

591

�Texas in Austin, and, when I called it to the attention of Professor Eugenio
del Hoyo, Custodian of the Rare Book Room at Monterrey Tech, he suggested that we collaborate in editing the volume, he being responsible for
the Spanish version, and I for the English translation. The Spanish edition
carne out in 1963, as the first volume in the History Series of Monterrey
Tech, and the English translation was published the next year. These volumes
are particularly importan! because they contain the earliest known map of
Nuevo· León, plus the southem part of Texas.'°
A similar description of Nuevo León, Coahuila, Nueva Extremadura, and
Texas, was published in 1739 by Don Antonio Ladrón de Guevara. lt was
edited by Andrés Montemayor Hemández and reissued by Monterrey Tech
in 1969."
The next major account was written by Nicolás de Lafora, engineer and
map maker for the Marqués de Rubí, who inspected the Interior Provinces
between 1766 and 1768." This account was translated into English by Lawrence Kinnaird and published by The Quivira Society in 1958."

As a result of this tour of inspection by Rubí, the King of Spain issued
Joseph Antonio, Descripci6n del Nuevo Reino
de Le6n /1735-1740) ... Edici6n de Malcolm D. McLean .. y Eugenio del Hoyo
... , Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
•

FERNÁNDEZ DE JÁuREOUI URRUTIA,

de Monterrey, 1963, Serie Historia, No. 1, Description of Nuevo Le6n, México
(1735•1740) by Don Joseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, Governor and
Captain General. Edited by Malcolm D. McLean, Texas Christian University, Forth
Worth, Texas, U. S. A., and The Summer School o/ the Instituto Tecnol6gico y de
Estudios Superiores de Monterrey, Nuevo Le&amp;n, Mixico, and Eugenio del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Monterrey, Nuevo León, México. Translated by Malcolm D. McLean, Monterrey, The Sumroer School of the Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1964.
11 Noticias de los poblados de que se compone el Nuevo Reino de León, Provincia
de Coahuila, Nueva-Extremadura, y la de Texas (1739), por Don Antonio Ladrón de
Gueuara. Con un apéndice documental. Edición de Andrés Montemayor Hernández.
In memoriam José Miranda, 1903-1967, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969, Serie, Historia, No. 10.
ª LAFORA, Nicolás de, Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados
en la frontera de la América Septentrional Perteneciente al Rey de España. Con un
liminar bibliográfico y acotaciones por Vito Alessio Robles, México, D. F., Editorial
Pedro Robredo, 1939.
63 The Frontiers of New Spain. Nicolás de Lafora's Description, 1766-1768. Lawrence Kinnaird, Berkeley, The Quivira Society, 1958; photo-offset reprint, Amo Press,
1967. Quivira Society Publications, Managing Editor, George P. Hammond, volume XIII.

592

a set of regulation~ for the fifteen presidios which were to
the _no':1em frontie~ of New Spain, extending from Altar
Balua m Texas. Ongmally puhlished in Madrid in 1772,
went through many ed11.ions, and the line of presidios was
a few exceptions, until about 1850."

be formed along
in Sonora to La
this Reglamento
maintained with
'

An English 1:'"anslation,_ based on an edition cprinted in Mexico City in
1834, was published by Sidney B. Brinckerhoff and Odie B. Faulk in 1965
as part of their volume entitled Lancers for the King."
'

When Teodoro de Croí,, carne to New Spain in December 1776 a th
1
• dC
d
,se
n~w y appomte
omman ant General of the Provincias Internas, he deaded to ':"ake a tour of, inspection and requested a friar to accompany him
":' chaplam. Juan Agustín Morfi was recommended and accepted the posi~on. The group set out frorn Mexico City on August 4, 1777, and arrived
m San Antonio, Texas, on New Year's Day, ¡ 778, then turned westward
and inspected the entire northern frontier along what is now the MexicoUnited States border, passing through the Big Bend and continuing on to
Arizpe, Sonora. Morfi retumed along the west coast to Mexico City where
he arrived on June 1, 1781.
'
Therefore the best official, eyewitness account of what was going on ali
along_ the '.outhem. border of the United States two hundred years ago is
contamed m the d1ary Father Morfi kept on that trip. Professor Eugenio
del Hoyo and I also collaborated in editing that volume, which was published
by Monterrey Tech in 1967, under the title of Diario y Derrotero (17771781 ), por Fran Juan Agustln de Morfi."
Another importan! step carne in 1786, when Bernardo de Gálvez, the
Viceroy of Mexico, published his instructions for governing the Interior
Provmces of New Spain. He had become conspicuous earlier for his aid to
WAGNER, The S~anish Soutliwest, 1542-1794, Part II, pp. [466]-470.
BRINCKE~HOF~,. S1dney B. and FAULK, Odie B., Lancers for the King; .A. Study
of the Fronhe~ Military System of Northern New Spain, With A Translation of the
Ro!·al Reg~lat10ns of 1772 . . .. Foreword by Kieran McCarty, O. F. M .., Phoenix
:

Anzona Historical Foundation, 1965, pp. 11-67.
'
r.t D_iario y Derrotero (1777-1781)
por Fray Juan Agustín de Morfi Edici6n de
Eugemo del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterre" N
Leó M'
M ¡
,
,, uevo

. ti,
c.-:., Y a colm D. McLean, Tex~s Christian U-niversity, Forth Worth, Texas,
L. S. A., )1 Escuela de Verano del Instituto Tecnológico y de fütudios Superiores
Mo1:terrey, Nuevo León, Méx ., Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnol6gic~
Y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967, Serie Historia, No. 5.

593
humanitas.-38

�the Americans during the American Revolution, and he had also ordered
a survey of the Texas coast, during which Galveston Bay was named in his
honor. This book, translated and edited by Dr. Donald E. Worcester, was
published in 1951 by the Quivira Society."
Now that we have mentioned the principal eyewitness accounts, !et us
take a look at sorne of the early histories. We . shall begin with Father Morfi's
history of Texas, which Dr. Carlos E. Castañeda discovered in manuscript
forro in 1931. He translated it into English and got The Quivira Society
to publish it in 1935 with this title: History of Texas, 1693-1779, by Fray
Juan Agustín Morfi.••

A highly readable regional history of the borderlands from a different
point of view is Paul Horgan's two volume work entitled: Great River, The
Rio Grande in North American History, which carne out in 1954. lt won
both the Bancroft and the Pulitzer prizes in History. The first volume is subtitled: Indians and Spain, while the second is devoted to Me.deo and the
United States.••

Another treatment, from the Nuevo León point of view, is the volume
published in 1961 under the title of Historia de Nuevo Le6n, containing
information concerning Coahuila, Tamaulipas, Texas, and New Mexico,
written in the seventeenth century by Captain Alonso de León, Juan Bautista Chapa, and General Fernando Sánchez de Zamora.'°
" Instructions for Governing the Interior Provinces of New Spain, 1786. By Bernardo de Gdlvez. Translated and Edited by Donald E. Worctster, Ph. D., Berkeley,

The Quivira Society, 1951.
• MoRFI, Juan Agustín, History of Texas, 1673-1779, by Fray Juan Agustín Morfi,
Missionary, Teacher, Historian Translated, with Biographical lntroduction and Annotations, by Carlos Eduardo Castañeda, Latin American Librarian, University of
Texas, Albuquerque, The Quivira Society, Society, 1935. In two parts with continuous pagination. Quivira Society Publications, Volume VI. Facsimile reprint by
Amo Press, 330 Madison Avenue, New York, N. Y., 10017.
• HoaoAN Paul, Great River, The Rio Grande in North American History, by
1
Paul Horgan. Volume One. Jndians and Spain, New York, Rinehart &amp; Company,
lnc., 1954. Volume Two. Mexico-, and the United States, 1954. First paperback edition published in 1968 by Funk &amp; Wagnalls, A Division of Reader's Digest Books,
lnc., 2 vols.

Israel, ed., Historia de Nuevo Le6n con noticias sobre Coahuila,
Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por el Cap. Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar y notas
de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1961, Biblioteca de Nuevo
• CAvAzos GARZA,

A ~ey of The Last Years of Spanish Texas, 1778-1821, was ublish d
by Odie B. Faulk m 1964.61 From the dates g¡·
p . e
intended to take
th
.
ven, one can see that it was
. .
up e story approxunately where Father Morfi left off and
bnng ,t up through the consummation of Mexican independence from Spain.
A very thorough study _of the early history of Nuevo León, and its relationship to Texas. was published by Professor Eugenio del Hoyo in 1972 It
covers the penod from 1577 through 1723 _.,
·
The Spanish_ conqu~st of the Southwest, particularly as it affected the
Ind1~ns, and w1th special emphasis on the relations between Texas and New
MeXJco,¡ " ·descnbed
H
th m a book published in 1975 bY El"12abeth A. H. John
. er vo urnmo~s, oroughly documented study is entitled: Storms Brewed
'.n Other Mens Worlds: The Confrontation of Indians, Spanish and F
h
in the Southwest, 154().1795."
'
rene
Finally, to bring this survey right down to the minute we wish to mentio
the
~n "The Significance of the Spanish Borde;lands to the Unite:
States,_ wh1ch was read by Dr. Donald E. Worcester, President of the Western
· ·
. History Assoc1ation,
at their Annual Conference in Tulsa Oklaho
m October of 1975.••
'
ma,

P~r"

Now. !et us consider a few examples of things left to us by the Spaniards
whose mfluence has continued clown to the present day.
First of ali _we should mention those Spanish land grants that still appear
on the maps m the General Land Office. According to Jerry Sadler, Comrmss10ner of the General Land Office: "In three h un d red and twenty•five
·
years, Spain and Mexico awarded 26,280,000 acres of Texas Jand t
t · · s11·
o promo e c1tJ.zen 1p and encourage immigration,,, as
Mn tFAULK,
&amp; C Odie B., The Last Years o/ Spanish Te""as
• , 1778-1821 ... , London,
~u on
o., 1964, Studies in American History, No. 4.
Hovo, Eugenio del' . . . Hºts t ona
· d e¡ N uevo Reino
·
de Le6n (1577-1723)
2 tomos, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Est ¿·
S
: · ·•
deª Monterrey, 1972, Serie Historia, No. 13.
u 10! upenores
. JOHN, Elizabeth A. H., Storms Brewed in Other Men's Worlds· Th·
llon of J dº
h
·
..,

s

·

eon¡ron 1a-

n ians, panas , and French in the Southwest J540-1795 Coll
,
,
ege
T exas A &amp; M, University Press 1975

.. w

J

s ·

tat10n:

•

United ORCEST:~, Donald E., "T~e ~ignifícance of the Spanish Borderlands to the
Sta.tes, The Western Historical Quarterly Vol VII N0 (J
!976
PP· [5]-18.
'
·
'
·
anuary,
,
A:!AD~:~e!:1"r:a~rn07r~sionTerhof thSe Genferal Land Office, History of Texas Land,
ice,
ee tate o Texas, no date.

León, No. l.

595
594

�was carried over into the Constitution of 1869 and our presenl Constitution
of 1876. This constitutional provision had retrospective effect, and hence,
for ali lands which passed from the sovereign prior to the effective date of
the Constitution of 1876, the landowner was given complete ownership
of the minerals they contained. 70 For an interesting artistic, and enlightening
treatment of this subject, see Walace Hawkins, El Sal del Rey, Fixing title
to, a volume published by the Texas State Historical Association in 1947. 71

Each of these grants is listed and described in Virginia H. Taylor's book
on The Spanish Archives of the General Land Office of Texas." It is also
possible to huy from our General Land Office a base map for each of the
254 counties in Texas showing exactly where these land grants were located.
Most states do not have maps of this nature because they did not retain
their public lands when they entered the Union.
One 0 ¡ the richest parts of our Spanish heritage is the vast collect!on of
stories about buried treasure. J. Frank Dobie first became famous nationally
when he published his book called Coronado's Children, Tales of Lost
67
Mines and Buried Treasures of the Southwest.

Whenever Spain1s influence on Texas is mentioned, sorne one almost in•
variably mentions the Spanish mustangs. It is true that the Spaniards brought
the horse to America. For the stories about those horses in Texas, see The
Mustangs, by J. Frank Dobie. 72

There were Spanish legends about other things besides buried treasure,
too, many of which appeared in the Publications of the Texas Folklore
Society. The first thirty-six volumes have been thoroughly mdexed by James
T. Bratcher, a TCU graduate, so a researcher interested in that sub¡ect
should begin with his Analytical Index to Publications of the Texas Folklore

For an artistic novel concerning the breeding of fine horses along the
northern frontier of New Spain, you can spend a very en joyable time reading
and admiring the illustrations in Tom Lea's The Hans of Cantú."
Almost sirnultaneously with the horses carne cattle, or, as they were more
specifically known in Texas, the longhorns.

Society."

More visual evidence of the gold lelt here by the Spaniards is contained
in Jerry Sadler's pamphlet entitled: Treasure Tempest in Tex":. It shows
actual photographs of gold objects found in severa! sunken Sparush galleons
09
that were discovered off Padre Island.
Another thing that we inherited from Spain had to. &lt;!o with min~ral
rights, a subject of increasing importance, since approxunately tw~-thtrds
¡ the 254 counties in Texas produce oil. U nder the laws of Spam and
0
Mexico mines and their metals or minerals did not pass by the ordinary
grant ;f the Iand without express words of designati?n. In ?ther wo_rds, a
grantee 0 ¡ Iand from the sovereign of the soil had no mterest m thc mmerals
in the Jand unless that interest was expressly granted.

In the State Constitution of 1866, however, the state released to the
owner of the soil ali mines and mineral substances thereon. This change
•

TAYLOR,

Virginia H. 1 The Spanish Archives of the General Land Office

0

f

Texas Austin The Lone Star Press, 1955.
~ D, IE J' Frank Coronado's Children Tales of Lost Mines and Buried Treasures
OB,.
hC
1J
of the Southwest, by J. Frank Dobie, Author of "A Vaquero of the Brus
ountry.
Jllwtrated by Ben Carlton Mead, New York, Grosset &amp; Dunlap, 1930.
• BRATCHER James T., Analytical Index to Publications of the Texas Folklort
Society, Volu~es J-36, Dallas, Southem Methodist Universi~ Press, 1973.
e
11
• SADLER, Jerry, Commissioner of the General Land Office of Texas, Treos r
Tempest in Texas, no place, no publisber, no date.
J

596

,

Mr. Dobie did a book on that subject also, and, as you might expect, it
was called The Longhorns. That book, in turn, had an impact on Texas
art, since it was beautifully illustrated by Tom Lea, and the frontispiece
reproduces, in ful! color, the mural entitled "The Stampede" which Lea
painted in the U. S. Post Office at Odessa, Texas."
Usually we think of the longhorns as steers that were driven up the trail
to market, but there were also Spanish bulls that had an irnpact upan our
Texas culture. For instance, when the citizens of Texas learned that their
Spanish king, Philip V, had died in 1746, and that Ferdinand VI had becn
proclaimed as the new king, part of the festivities in San Fernando de Béxar
(present San Antonio, Texas) included bullfights on five successive days."
~

Handbook of Texas, II 1 212-213.

n liAwKtNs, Walace, El Sal del Rey, Fixing title to, Austin, Texas State Historical

Association, 1947.
11
DoBtE, J. Frank, The Mustangs, by ]. Fran Dobie. Jllustrated by Charlts Banks
Wilson, Boston, Little, Brown and Company, 1934.
n LEA, Tom, The Hands o/ Cantú [by] Tom Lea, illustrated by the author ... ,
Boston, Little, Brown and Company, 1964.
tt DoBm, J. Frank, Tht Longhorns, by J. Frank Dobie. Illustrated by Tom Lea,
Boston, Little, Brown and Compnay, 1941.
:i McLEAN, Malcolm D., "Moros y cristianos en Texas," Anuario Humánitas 1968,
Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo León, 1968,
pp. 477-480.

597

�Also Mr. R. B. Blake, a historian of the Nacogdoches area, told me that
the remains of a bullring in Nacogdoches were clearly visible until well
up into the present century.
In Texas literature it was Tom Lea who paid the noblest tribute to The
Brave Bulls in a novel published in 1949."

Of course, once the Spaniards had introduced hoi,es and cattle into Texas,
the next development was ranching. For an extensive treatment of this
subject see Toro Lea's two-volume work on The King Ranch, which coveIS
77
every possible aspect of ranching as a way of life in Texas.
Another cultural asset that we inherited from Spain in Texas is the Spanish
language. In the U. S. Department of Commerce 1970 Census o/ Population
there is a table showing the "Mother Tangue of the Population by Nativity,
Parentage, and Race," based on the state standard metropolitan areas of
250,000 or more, and it shows 1,793,462 persons whose mother tangue is
Spanish, compared to 8,316,021 whose mother tangue is English, out of a
total population of 11,195,416.76 In other words, about 16 percent of the
total population in the metropolitan areas of Texas today speak Spanish
as their mother tangue. If we bear in mind that many thousands more must
be in the rural areas, employed on farms or ranches, the total number of
Spanish-speaking pei,ons becomes even more impressive.
Dr. E. Bagby Atwood published a book on The Regional Vocabulary o/
Texas in 1962, and it contains a map showing the geographic distribution
of the Latín population by counties. With a single exception, all of the
counties containing 12 percent or more of Latins in their total population
19
are located south of a line drawn from El Paso due east to Nacogdoches.
A study of the Spanish-speaking people of the entire United States, orig" LEA, Tom, The Brave Bulls, a Novel, Boston, Little1 Brown, 1949. A serial version
appeared in the Atlantic Monthly.
n LEA, Tom, The King Ranch. Research [by] Holland McCombs. Annotation [b11
Francis L. Fugate. Maps and Drawings by th, Author, 2 vals., Boston, Little, Brown1
195 7. lssued in a case.
n 1970 Census of Population. Volume 1. Characteristicr of the Population. Part
45. Texas. Section 2. Issued May, 1973, [Washington, D. C.1, U. S. Department of

Commerce 1973, Table 142, Texas 45-1291.
1
" ATWOOD, E. Bagby, The Regional Vocabulary of Texas ... , Austin, Univenity

inally published in 1949 and reprinted in 1968, 1969, and 1970, is the book
called North from Mexico, by Carey McWilliams'º
Our Spanis~ background is also reflected in our literature. For a good
coverage of this sub¡ect, see the volume entitled: The Southwest in Literature, An Anthology /or High Schools, edited by Mabel Major and Rebecca
W. Srruth, both membei, of the Department of English at Texas Christian
Unive~sity. This book includes a section on "The Inheritoi, of Old Spain.""
A revtsed ed1t10n appeared in 1948, with the title changed to read: Southwest Heritage, A Literary History with Bibliography, and the name of T.
M. Pearce, of Toe Univei,ity of New Mexico, was added as the third
editor." A third edition carne out in 1972. Both the second and third editions have been expanded to include sections on "Narratives of the Spanish
Explorers and Colonizers," and "Spanish Folk Dramas, Songs, and Tales." "

h

was about 1930 that J. Frank Dobie had a brief guide to books concerrung the Southwest mimeographed to use in his course of "Life and
Literatu'." in the Southwest," and in 1931 it was included by John William
Rogers m a booklet entitled: Finding Literature on the Texas Pfains. Subs~qu~ntl'. Mr. Dobie revised and extended the guide three or four times,
d1str1butmg two or three thousand copies of the mimeographed forms, but
fmally the gu1de grew to be so long that he decided to print it.
. The lii,t printed edition appeared in 1943, in paperback form, under the
title of a Guide to Life and Literature of the Southwest, with a Few Observations. It was adorned with illustrations by Peter Hurd Howard C k
G
.
,
oo'
eorge Catlm, Tom Lea, John W. Thomason, Edward Borein, Charles M.
~ McWILLIAMS, Carey, North from Mexico: the Spanish Speaking People of the
Un_u_ed States, by Care1 McWilliams, with an Introduction to the Greenwood Reprint
Edih~n. by the Author, New York, Greenwood Press, Publishers, Third Greenwood
Reprmtmg, 1970
11
MAJOR, Mabel and SMITR, Rebecca W., eds., The Southwest in Literature An
Ánthology for High. Schools. Edited by Mabtl Major and Rebecca W. Smith, oÍ the
Department of English, Texas Christian University New York The Macmilla C _
pany, 1929.
,
'
n om
12

MAJ~R, Mabel; SMITH, Rebecca W. and PEARCE, T. M., eds., Southwest Heritage~ A ~Uerary History with Bibliography. [Edited by] Mabel Major, Texas Christian
Univernty; Reb~cca _W. Smith, Formerly of Texas Christian Uniuersity, and T. M.
Pearce, The Un~vers,ty of New Mexico, Revised Edition, Albuquerque, The University of New MeXIco Press, 1948.
." M.~J~R, Ma~el and Pu.RcE, T. M., eds. , Southwest Heritage, A Literary History
ant.h Btbliographies ... , Third Edition, Revised and Enlarged; Albuquerque, Univers1ty of New Mexico Press, 1972.

of Texas Press, 1962, p. 13.

599
598

�Russell, William R. Leigh, Ross Santee, Herbert Roese, Blanding Sloan,
Harold Bugbee, W. Herbert Dunton, Will James, Toro Smith, and Alexan•
dre Hogue. This Guide contained a bibliographical section on the "MexicanSpanish Strains.' 1 H

Far an example of the impact of Hispanic culture upan our literature
during the past few years, see Literatura chicana, texto y contexto; Chicano
Literature, texto and context, by Antonia Castañeda Shular, Tomás YbarraFrausto, and Joseph Sommers. 90

Another edition was brought out in 1952, "revised and enlarged in both
knowledge and wisdom,'' with the main text expanded from 111 to 195
pages, and using different illustrations. Mr. Dobie's course, and this Gflide,
have exercised a greater influence on the reading habits of young people
in the Southwest than any other work that we have seen. The popularity of
the Guide is attested to by the fact that the copy we have before us is the
Sixth Printing ( 1969) of the second · edition."

A good companion volume is Jane Mitchell and Gilbert R. Cruz, A
Comprehensiue Chicano Bibliography, 1960-1972.91
On the lighter side, we should point out that the Spaniards also exercised
an influence on Texas cooking. See, for example, the handsomely printed
and illustrated volume by Mrs. Sarah Margan entitled: The Saga of Texas
Cookery . .. , which has a chapter devoted to "The Spaniards in Texas.",.

Meanwhile, in 1937, another bibliography on Books of the Southwest had
appeared. It was by Mary Tucker, and, although it was published in New
York City, it was actually printed in Germany. It contained a section on
Spain in the Southwest," with subdivisions on "Exploration and Development," "Spanish Missions and Missionaries," and "Spanish Arts." 86

Now we want to mention a few books about the principal settlements
that were established by Spain in Texas, taking them up in the chronological
order in which the various communities were settled, since that is the way
they should be read in order to see how each development contributed to
the advancement of civilization in Texas.

The next book of a similar nature was The Booklouer's Southwest (1955),
by Walter S. Campbell, more populady known under his pen name of
"Stanley Vestal," but it devotes only two pages to the Spanish-Americans. 87

First comes El Paso, Texas, which, although the official date for its founding is given as 1827, actually grew out of the settlement on the other side
of the Rio Grande, known first as Paso del Norte, and later as Ciudad
Juárez. That is why C. L. Sonnichsen called his book Pass of the North,
Four Centuries on the Rio Grande. It is a handsome publication, lavishly
illustrated with photographs, and each of the chapter initials, done by José
Cisneros, is a work of art in itself. His chronicle of El Paso begins in 1571
and ends in 1917, when the old days and ways were about over."

11

Then carne The Southwest in Life &amp; Literature . .. (1962), compiled and
edited by C. L. Sonnichsen. lt has a section on the "Conquistadores"
and another one on "The Spanish Legacy." 88
A still more recen! treatment is the Soulhwest Writers A11thology ( 1967),
edited by Martin Shockley. 89
M DOBIE, J. Frank, Guide to Life and Literature o/ the Southwest, with a Few
Observations ... Jllustrated, Austin, The University of Texas Press, 1943.
91 DoBIE, J. Frank, Cuide to Life and Literature of the Southwest, Revised and
enlarged in both knowledge and wisdom, 1952, ed., Sixth Printing j Dallas, Southern
Methodist University Press, 1969.
• TucKER, Mary, Books of the Southwest, A General Bibliography, New York
City, J. J. Augustin, Publisher [1937]; printed in Germany by J. J. Augustin-HamburgNew York.
17 CAMPBELL, Walter S. (Stanley Vestal), The Book Lover's Southwest, A G1tide
to Good Reading, Nonnan, University of Oklahom:1 Press, 1955, pp. 120-121.
as SoNNtCHSEN, C. L., The Southwest in Lije &amp; Literature, A Pageant in Seven
Parts. Compiled and Edited by C. L. Sonnich.ien, New York, The Devin-Adair Company, 1962.
• SHoCKLEY, Martin, Southwe.it Writers Anthology, by Martin Shockley, North
Texas State University, Austin, Steck-Vaughn Company, 1967.

600

Next was the Mission San Juan Bautista, founded in 1699. It wasn't on
• CA.STAÑEDA S~uLAR., Antonia; YBARRA-FRAUSTo, Tomás and SoMMER, Joseph,

eds., Literatura chicana, texto y contexto; .. .text and context, Chicano Literature,
Englewood Clüfs, New Jersey, Prentice~Hall, Inc., 1972.
n MtTCHELL TALBOT, Jane and CRUZ, Gilbert R., A Comprehensive Chicano

Bibliography, 1960-1972. Compiled by . .. , with a Foreword by Edward Simmen,
Austin, Jenkins Publishing Co., The Pemberton Press, 1973.
n MoROAN, Sarah, The Saga of Texas Cookery, An Historical guide of more than
one hundred twenty recipes illustrating the French influence on Texas cuisine the
Spanish influence, &amp; th.e Mexican, including also contributions from the Eu,;pean
.iettlers in the Republic o/ Texas &amp; from the resourceful Southerner.1 during the Confederacy, as well'as from Texans of every sort right down to the present . .. , Austin,
The Encino Press, 1973.
11

SoNNIOHSEN, C. L., Pass of the North, Four Centurie.1 on the Rio Grande El
1
Paso, T~ Western Press, The University of Texas at El Paso, 1968. Map and

cbapter m1bals by José Cisne1os.

601

�resulting in what one participan/ remembers ruefully as a "fete worse
than death." es

the Texas side of the Rio Grande either, but it served as the base from
which the Catholic missionary activities radiated into Texas. The definitive
work on this subject is San Juan Bautista, Gateway to ISpanish Texas, by
Robert S. Weddle."
Then carne Nacogdoches, where the first European settlement was made
in 1716. Miss Winnie Allen completed her M. A. thesis on "The History of
Nacogdoches, 1961-1830," at the University of Texas in 1925, and R. B.
Blake published a study, entitled Nacogdoches, in 1939," but the most recent
book concerning that area is called Nacogdoches-Gateway to Texas, a Bio96
graphical Directory, 1773-1849, bay Carolyn Reeves Ericson. This source
provides a veritable gold mine far genealogists.
Two years alter Nacogdoches, comes San Antonio, in 1718. lt was called
the first civil settlement in Texas because the establishment in Nacogdoches
had started out as a religious enterprise. For excellent coverage of the first
families there, see the elegantly illustrated volume by Frederick C. Chabot
entitled: With the Makers o/ San Antonio.91 Chabot succeeded in winning
the confidence of the mosl exclusive families and was permitted to publish
their family portraits.
The best general coverage of San Antonio was written by the late Charles
Ramsdell, who had the delightful gift of combining a light, whimsical style
with historical documentation. Take, for example, the following quotation
from his description of the Fiesta San Jacinto:
Children o/ the city's dancing classes participate. On one occasion
the illuminated tails attached to a group o/ little fire/lies short-circuited,

"' WEDDLE, Robert S., San Juan Bautista, Gateway to Spanish Texas, Austin,

University of Texas, 1968.
N Handbook of Texas, II 1 256.
N REEVES Ea1csoN, Carolyn, Nacogdoches-Gateway to Texas, A Biographical Directory, 1773-1849, Forth Worth, Arrow/Curtis Printing Company, Publishing Diviaion, 1974.

ll'f CHABOT, Frederick C., Wiih the Makus of San Antonio: Genealogies of tht
Earl,y Latin, Anglo-American, and German Families with Occasional Biographils,
Each Group Being Prefaced with a Brief Historical Sketch and Jllustrations, by Frederick C. Chabot, Author of varios publications Regarding The Early History of
Texas and San Antonio such as San Antonio and Jts Beginnings; Alama, Mission,
Fortress and Shrine; and Indian Exc,rpts from Morfi's Memorias, San Antonio,
Privately Pubfuhed, Printing by the Artes Gráficas, 1937.

602

For the .details concerning the missions founded by the S aniards

San Antomo area, see Father Habig's volume on The Al
p
in the
i ns,. H ¡ d"d
amo Chain of Mis'° é . S e a so 1 a separate volume entitled San Antonio's Mission San

Jos'

tate and National Historie Site 1720-1968_100

The full flavor of the contribution made by Spa . h . .
. .
rus m1ss10nanes m Texas
C
.ttre .m an
97 unusual volume published by the T exas H"is ton·ca1 Survey
omm1 ee m 1 3, under the general title of Th z
.. .
in Texas, 1716-1834 Th f
.
e acatecan Musionanes
.
e ,rst part contams excerpts from the Libros de ¡
ecretos
of
th
Mº
·
D
F B
.
e issrnnary C ollege of Zacatecas, 1707-1828, translated bos
.r. ened1ct _Leutenegger, and the second part contains a biographical di:
uonary compiled by Fr. Marion A. Habig. The 8 5" x 11"
ltºl"th f
h
II
d h ·
•
·
mu 11 ormat
..; a .ºhweEst belmhclus1on _of beautiful illustrations, plus a folding map of the
is captu d ·

pams

ta 1s ments m Texas." 101

. Chronologically speaking, the next topic that we should discuss is th M"
Sion
Señora del Espíritu Santo de z--·
_e. ISN tof Nuestra
S umga an d the Pres1d10
of
. 1722, commonly referred to as
thues ra
. . enora de Loreto' established m
e. rruss,on and presidio of La Bahía, but we are going to save that sub. ect
una! last, far reasons that will become apparent further along in this pape:.1ot

gr:p~A~;o~~~d c;,~~;dt:ª:.:.;.~~ioÁ ~ ~is~orical and

Pictorial ~uide . : , . Photo-

Texas Press 1959 p 239 San A t . C . . , _and Others, Ausbn, Umversity of
'
• ·
·
nomo onservatlon Society Edºti
• .

:u~e v;rsion, with a simplified representation of the famous ;

0

:.°"w~;

0:

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ron_t cover, but there Is also a paperback edition with the Al
go
cover that u sold at newsstands ,·n h
.
amo on the
•
e Clty.
H.uJG, Marion A., The Alama Chain f Mº .
A .
Five Old Missions, Chicago, Franciscan Her:d imons, . History of San Antonio's
ature, 1968.
Press, Pubhshers of Franciscan Liter1• H
.
ABIG, Marion A., San Antonio's Missio
S J é
Site 1720-1968 By Fr M · A H b.
n an os• State and National Historie
•
. anon . a ,g O F M San A t . Th N
pany, Book Publishers of the Southwest •196.8 .
.,
n orno,
e aylor Com101 Th
. 1834
e Zacatecan Missionaries in Tex'
1716
los Decretos" of the Missiona C ll as,
. Excupts from th6 uLibros de
Benedict Leutenegger and A
loD/ .z,~catecas, 1707-1828. Translated by Fr.
T
Hº
.
,
ica ic ionary by Fr Marion A H bº A .

Zogr=p~~e

exas l~toncal Survey Committee, Office of the State
.
.
. a ,g, ustm,
23. Curtis Tunnell, Series Editor Kathy F d nI Id Archeol~st Reports, Number
1973.
·
rey e e t, Techmcal Editor, Augwt,

,. H an d book of Texas, II, 1-2.

603

�That brings us to the founding of Laredo in 1755, a tapie that has been
thoroughly researched in the volume by the late J. B. Wilkinson, published
in 1975 by the Pemberton Press, under the title of Laredo and the Rio
Grande Frontier. It contains 20 pages of photographs, plus jacket and title
page illustrations by E. M. ( "Buck") Schiwetz.10 '
Two years after Laredo carne the founding of the San Sabá Mission, in
1757. Robert S. Weddle covered that under taking in his book on The San
Sabá Mission, Spanish PÍJ)ot in Texas. 10•
However, if a teacher is just beginning to struggle with the problem of
telling the story of our Spanish cultural heritage in Texas to students who
know absolutely nothing abcut the subject, he would do well to begin with
the pamphlet published in 1972 by The University of Texas Institute of
Texan Cultures, entitled The Spanish Texans. 105
The next step might be Texas and Our Spanish Southwest, by Lynn l.
Perrigo,1 08 followed by Bolton and the S panish Borderlands, with special
emphasis on the bibliography.1°'
This brings to a close our brief survey of the materials that are readily
available for studying our Spanish cultural heritage, but, for the serious
student who wants to sorne original research of his own, we can assure him
that the primary source material has scarcely been touched. In fact, it will
readily be seen, from the material to be submitted below, that less than one
iea Review in the Fort Worth Star-Ttlegram, February 8, 1976.
* WEDDLE, Robert S., The San Sabá Mission, Spanish Pivot in Texas ... Drawings by Mary Nabers Prewit, Austin, University oí Texas Press, 1964.
1111 ••• The Spanish Texans, San Antonio, The University of Texas Institute oí
Texan Cultures, 1972. "This pamphlet is one of a series prepared by the staff of the
Univenity of Texas Institute of Texan Cultures in San Antonio, This series, when
completed, will tell of the contributions made by the many ethnic groups to the
history and culture of this sate.-R. Henderson Shuffler, Executive Director."
This strikingly illustrated, clearly written study does not contain a bibliogr.1phy,
but tbe teacher needing additional information would do well to write to the late Mr.
Shuffler's successor: Mr. Jack R. Maguire, Executive Director, The University of
Texas Institute of Texan Cultures at San Antonio, P. O. Box 1226, San Antonio, Texas
78294, since tbey also sometimes follow up by doing bibliographies, or even traveling
exhibits, film strips, or movies that can be lent to schools, if there is sufficient demand.
U1 PERRIGo, Lynn l., Texas and Our Spanish Southwest, B,y Ly,m l. Perrigo, New
Mexico Highlands Uniuersity, Dallas, Banks Upshaw and Company, 1960.
317
BOLTON, Herbert Eugene, Bolton and the Spanish Borderlands. Edited and with
an introduction by John Francis Bannon, Norman, University o( Oklahoma Press, 1964.

604

percent of the available manuscript sources have been used by historians
in the past.
One very valuable listing of manuscript sources throughout the world
that are of interest for the study of Mexico (and Texas) is the Repertorio
bibliográfico published by Agustín Millares Cario in 1959. He covered manuscript collections available in Mexico, the United States, and Europe, with
particular emphasis on Spain. 10 s

Here at home the institution that has done the most to acquire material
concerning our Spanish heritage, and to rnake it available to researchers
through a number oí publications, has been the University of Texas at Austin.
These will be taken up in chronological order below, according to date of
publication.
The first volume was a Cuide to the Latin American Manuscripts in the
University of Texas Library, by Carlos E. Castañeda and Jack Autrey Dabbs,
which carne out in 1939.'º'
The next publication of a similar nature was Research Materials for the
Study of Latín America at the University of Texas (1954), by Lota M.
Spell.1"
Then in 1967 carne Dr. Chester V. Kielman's voluminous Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library.111
108
MILLARES CARLO, Agustín, ... Repertorio bibliográfico de los archivos mexicanos Y de los europeos y norteamericanos de interés para la historia de México ... ,
México, Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, 1959, No. l.
• CASTAÑEDA, Carlos E. and AvTREY DABBS, Jack (eds.), Cuide to the Latin
American Manuscripts in the University of Texas Library. Edited /or the University
of Texas and the Committee on Latin American Studies of the American Council of
Learned Societies ... , Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1939. Miscel1.aneous Publication No. l.
"A complete list ... [wíth the exception of the Manuel Gondra papers . . acquired
alter the present Cuide was prepared] o( the manuscript sources in the University
o( Texas for the study o( tbe history and culture of Latin America and the former
provinces of Spain within tbe present limits of the United States. It represents the
accumulation of over a million pages oí original manuscripts, transcripts, typed copies,
and photostats gathered during tbe past forty years." Page vii.
ru SPELL, Lota M., ... Research M aterials for the Study of Latin America at the
University of Texas, Austin, Univenity of Texas Press 1954. Latin American Studies

XIV.

)

l

w KlELMAN, Chester V., The University o/ Texas Archives. A Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library. Compiled and

605

�Manuscripts acquired since 1960 will be described in a second volume of
the Guide now ( 1976) being compiled and edited. 112
Retuming now to the books at the University of Texas in Austin, it is
a source of infinite satisfaction to know that the actual catalog cards of the
books in their Latin American Collection are being published in a continuing series of hefty volumes (a total of 47 up through 1973), under the tille
of a Catalog of the Latin American Collection.m
As for Spanish manuscript sources, by far the largest and most authentic
collection is the one known as the Béxar Archives, which consists of the
official Spanish documents accumulated in San Antonio de Béxar when that
city was under Spanish or Mexican rule. Although the Anglo-American
capital was established in Austin, these Spanish documents were left in San
Antonio in the custody of the Béxar County Commissioners' Court until
September 30, 1899, when the court passed a resolution transferring by
contract to the University of Texas all the collection except such documents
as would be needed in Béxar County for legal purposes.
Under the terms of the agreement, the University promised to house these
documents in fireproof vaults, to make a complete calendar of them, and
to translate the entire collection within a reasonable time. Thus the U niversity of Texas Archives received this tremendously important collection of
records, pertaining to the military, civil, and political life of the Spanish
province of Texas and the Mexican state of Coahuila and Texas from 1717
through 1836.
Severa! hundred pages of the manuscripts had already been translated
prior to 1933, but in that year the Board of Regents of the University appointed a translator and a typist on a full-time basis.'" As each volume of
Edited by Chelter V. Kielman. Preface by Dora Dieterich Bonham, Austin, University
of Texas Press, 1967.
ua Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas, Vol. LXXIX, No. 3 (January, 1976), p. 335.
111
Texas. University at Austin. Library. Latin American Collection, Catalog of
the Latin American Collution, Boston, G. K. Hall, 1969.
31 v.
First Supplement, 5 v.
Second Supplement, 3 v.
Third Supplement, 8 v.

(up through 1973).
u, Handbook of Texas, I, 154.

606

uanslations was completed, it was typed with severa! carbon copies, and
one copy was sent to the Béxar County Cornmissioners' Court in San Antonio.

I served as a part-time Spanish translator in the Archives from 1934 to
1937, working with a group of ten or fifteen other students under the
direction of J. Villásana Haggard, the principal translator. So many problems carne up conceming the different ways of translating certain expressions
that Mr. Haggard began to refer them to me so that we could establish a
standard procedure. I would write out a suggested solution for each point
on a separate sheet of paper and give it to Mr. Haggard. Finally he asked
me to take hame ali the separate slips of paper during the Christrnas holidays and write them up into a unified system. The result was a typed
"SPANISH ARCHIVES HANDBOOK," by Malcolm Dallas McLean.
After I Jeft the University, this "HANDBOOK' underwent severa! revisions, with Mr. Haggard adding other chapters. Finally he wrote me that
he had found an opportunity to have it published, and asked if it would be
agreeable to show our names on the tille page as joint authors, to which
I readily agreed. The book was published in 1941 by the Institute of LatinAmerican Studies of the University of Texas, under the title of Handbook
for Translators of Spanish Historical Document, by J. Villasana Haggard,
assisted by Malcolm Dallas McLean. 110
Since this was the only that had ever been published for this specific
purpose, it soon went out of print. Toe Texas Christian University Press has
obtained permission from the University of Texas Press to bring out a second
edition, but pressure of other duties so far has prevented me from preparing
the manuscript. Meanwhile, whenever researchers write in for a copy, I suggest that they borrow a copy of the first edition through inter-library loan
and xeorx it.
At the end of the Second World War I retumed to the University of
Texas as the principal Spanish translator for the Béxar Archives, and during
the four months that I was there (September through December of 1946)
I translated four volumes. Also I introduced the practice of sending the
table of contents for each volume to the Texas State Historical Association
so that it could be published in the Southwestern Historical Quarterly, thus
U1 IúooARD, J. Villasana and DALLAS McLEAN, Malcolm, Handbook for Tran~
slators of Spanish Historical Documents, By J. Villasana Haggard, Translator of the
S;anish Archives of Texas, The University of Texas, Assisted by Malcolm D. McLtan,
Archivist, Tht San Jacinto Musem of History, Austin, Archives Collection, The Univenity of Texas, 1941. Photoprinted by Semco Color Press, Oklaboma City.

607

�notifying researchers when the material became available in English translations.
The greatest break-through for researchers, however, carne when the
National Historical Publications Commission agreed to sponsor a microfilm
edition of the Béxar Archives. Dr. Chester V. Kielman became the project
director, and Miss Carmela Leal became thc principal manuscript preparator
and project supervisor. They discovered that there were more than 250,000
pages of manuscripts and more than 4,000 pages of printed material covering the period from 1717 through 1836.
The original documents were microfil.med on 172 rolls, an the contents
of each roll were summarized and published in pamphlet form.m These
pamphlets and a positive copy of the microfilm can be purchased for use
in other libraries. Texas Christian University has a complete set. Once the
researcher has selected a roll and placed it on the microfilm reader, he will
find, at the front of the roll, a calendar describing the contents of each
document, with the number of the frarne where it appears on the film.
The part of the Béxar Archives that was left in San Antonio was described
by Carlos Eduardo Castañeda in A Reporl on the Spanish Archives in San
Antonio, Texas. 117 lt describes the Spanish records in the Béxar County
Clerk's Office, under the following headings:

l. Land Grants, Deeds of Sale, Etc.
2. Wills and Estates.
3. Protocols.
4. Lands Outside of the Present Limits of Béxar County.
5. Mission Records.
6. Miscellaneous.

From August through December of 1938 I was the Field Editor in Charge
of Spanish Translators for the Texas Historical Record, Survey, and we
had a group of workers transcribing or translating sorne of these records in
the Béxar County Courthouse, but the work was not completed.
11• KlELMAN, Chester V. (ed.), Guid• to the Microfilm Edition of the Béja, A.rthives, 1717-1803 . .A University of Texas Archives Microfilm Publication. Sponsortd
by the National Historical Publications Commission. 1967, The second pamphlet, covering 1804-1821, was published in 1969, and the third, for 1822-1836, appeared in

1971.
m CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, A R,port 011 the S;anish Archiv,s in San .Antonio,
Texas, San Antonio, Yanaguana Society, 1937.

608

In August of_ ~963, James."!· ~ight, County Clerk of Béxar County,
ueated the pos1!!on of Arch,vist m bis office and appointed Richard G.
Santos to the post Mr. Santos rnade an inventory of the collection and
recornm~nded that the documents be microfilmed. 116 The present status of
that pro¡ect can be learned by writing to the County Clerk of Béxar County
San Antonio, Texas 78204.
'
In an "Addendum" to bis report Mr. Santos mentions that the Béxar
County Clerk's Office has also acquired a microfilm copy of the "Spanish
Archives ~~ Laredo," as well as a xerox copy of the "Spanish Records at
C1ty Hall, and that plans were under way to microfilm the San Fema do
Archives, located at San Fernando Cathedral in San Antonio
n

Next to the Béxar Archives, the most importan! collection of Spanish
documents. for the history of Texas is the Nacogdoches Archives, a collecbon of offacal documents preserved at Nacogdoches during the Spanish
d
Mº
an
exican pen-~. This collection, which covers from 1737 through 1836,
was transferred to the Texas State Archives in 1878. The documents have
been typ~ and bound in eighty-nine volumes of approximately 250 pages
each. Co_p,es of these volumes may be consulted in the Eugene C. Barker
Texas History_ Ce~ter_ at the University of Texas in Austin, and at Stephen
F. Austm Uruvemty m Nacogdoches. 119 The collection has not been microfilmed. The Texas State Library is badly in need of a grant which will enable
them to bring out a microfilm edition of the Nacogdoches Archives jwt as
has already been done with the Béxar Archives.
'
The Laredo Archives, mentioned above, consist of about eight thousand
documents covering the period from 1755 through 1846. While I was working ~ Fiel~ Editor for the Texas Historical Records Survey, I was sent to
examine this collection, which had been discovered by Seb S. Wilcox. I
recommended that the collection should be transcribed, so a project was set
up under the direction of Ricardo de la Garza. Sorne 15,000 typed pages
were compl_eted, and copies were placed at Laredo and Washington, D. c.,
:'5 well _as m the Texas S~t~ Library :'""d the University of Texas Library
m. Ausu?,. The best descnp!!on of this collection is contained in Seb S.
W1lcox, The Spanish Archives of Laredo," Southwestern Historical Quarterly, XLIX (1945-1946), pp. [341]-360. 12 º
tu SANTOS ' Richard G ., "A P-limina·
n,
ry Report on the Archiva! Project in the
Office of the County Clerk ol Bexar County. By Richard G. Santos, Archivut ol
Bexar County," 1966
iu Handbook of Toas, 11, 257.
,. !bid., 11, 28-29.

609
humanitu.-39

�This collection was microfilmed by Dr. and Mrs. David M. Vigness, who
took a portable microfilm camera to the Wilcox home an~ copied ~e documents at a time when the science of microfilming was still m 1ts infancy.
Conseq~ently the lighting varied considerably, but Dr. Vigness has informed
us that sorne of the documents that he microfilmed in Laredo are not among
the originals in the collection now in the custody of the Library of St. Mary's
University in San Antonio.
Copies of thls microfilm can be purchased from the Southwest Collection
of the Texas Tech University Library in Lubbock. The TCU Library has
a copy.
Outside of Texas there is one collection of Spanish documents that deserves special mention. The Spanish Archives of New Mexico, which cover
from 1621 through 1821, have been microfilmed, and copies can be purchased
from the State of New Mexico Records Center, Santa Fe, New Mexico
87501. 111 The collection fills 22 reels. TCU . has a copy.
Now we come to ¡..a Bahía, which we mentioned earlier, but we have
purposely saved it until last because it has come to symbolize the most seriOUI
and most sustained effort to preserve our Spanish heritage, to make it known,
and to encourage further research in the field.
"La Bahía," which literally means "the bay" in Spanish, has been generally used in Texas as an abbreviation of La Bahía del Espíritu Santo, the
Spanish name for Matagorda Bay, and the term was used to apply either
to the bay or to something associated with it. The Mission of Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga and the Presidio of Nuestra Señora de
Loreto, which were established in 1722 near the site of La Salle's Fort St
Louis were commonly referred to as the Mission and Presidio of La Bahía,
and they retained that name, even though they were moved twice:

cbanged its name to Goliad, which they considered an anagram of the name
of Father Hidalgo, "the giant (Goliath) of the Mexican Revolution." Of
course, they had to omit the silent "h,, and convert the voiced "d" sound
into a voiceless "th" in order to produce the desired result, but Texas was
young in those days, and such miracles of phonetics were not difficult to
achieve.
La Bahía was one of the three Spanish settlemcnts remaining in Texas
when the Anglo-Americans began to arrive, the other two being San Antonio
(or Béxar) and Nacogdoches, both of which we have already discussed
above.122

On April 24, 1963, Mrs. Kathf)n Stoner O'Connor (Mrs. Thomas O'Connor, Sr.) began the restoration of the Presidio La Bahía, through the
Ka~ O'Conn,or Foundatio?, and in 1966 she published a history of The
Presidio La Bah,a del Esp[íJntu Santo de Zúñiga, 1721 to 1846."'
Dedication of the completed restoration took place on October 8, 196 7.
Secretary of the Interior Stuart U dall announced that Presidio La Bahía
had been designated a Registcred Historie National Landmark and described
it as "the finest example in the United States of a Spanish Presidio." In
addition, the structure has been designated a Texas State Historical Land-

mark
At the annual meeting of The Sons of the Republic of Texas on April
22, 1968, it was announced that Mrs. Kathryn O'Connor through the
Kathryn O'Connor Foundation, had offered to sponsor an a~nual "Presidio
La Bahía Award" described as follows:
. The purpose of the award is to promote research, suitable preseruation and appropriate dissemination of historical data rclatiue to our
Texcs heritage. Awards will be based on written material submitted
that indicates the i_mpact and influence on Texas culture of the Spanish
Colonial hentage m laws, customs, language, religion, architecture, art
and other related fields.

In 1726 they were moved to a point on the Guadalupe River seven miles
southeast of present Victoria.

In 1749 they were moved to their present site on the San Antonio River,

A. t~tal of _$2,000.00 is auailable as an award, or awards, to winning
partic,pants m the competition, with a mínimum first place prize of
$1,200.00. U pon recommendation of the Judging Committee, the Sons

one mile south of the town of Goliad.
The settlement which grew up around the presidio was originally called
La Bahía until February 4, 1829, when the Congress of Coahuila and Texas

m Guide to the Microfilm o/ the Spanish .Archives of New Mexieo, 1621-1821,
Santa Fe, New Mexico, State of New Mexico Records Center, 1967. The microfilm
is accompanied by pamphlets of the Guide and the Calendar.

ª
111

I-landbook o/ Te.tas, II, 1-2.
STONER

O'CoNNOR,

Kathcyn, Tht Presidio La Bahfa del Esp[l]ritu Santo de

Záñiga, 1721 to 184ó, Auuin, Van Boeckmann-Jones Co., 1966.

611
610

�of the Republic of Texas may, in its discretion, award a second platt
prize of $800.00, or set an award of $500.00 far second place and
$300.00 far third place, ar determine that in any particular year there
may be a single award in the ful! amount of $2,000.00. This annual
decision will be predicated upon the number and quality of entries.
It is the opinion of the sponsor that research writings will prove to
be the most appropriate type of entry, although careful consideration

will be given other literary forms, art in its various media, architecture
and archealogical discovery.
Campetition is open to any person interested in Spanish Colonial
influence an Texas culture.
Entries will be accepted each year during the five months following
]une l, and must be received by the S . R. T . State Office no later
than October 31.
Details concerning the contest can be obtained by writing to: The
Sons of the Republic of Texas 2426 Watts Road, Houston, Texas
77025.

The Presidio La Balúa Awasd is presented to the winners in person at
Presidio La Balúa, near Goliad, Texas, on or about December 20 of each
year, in keeping with the annual observance of the signing of the Goliad
Declaration of Independence there in the Loreto Chapel in 1835.

WINNERS OF THE PRESIDIO LA BAHtA AWARD
1968 Toe Texas Old Missions Restoration Association. $2,000.
1969 1st Place. W. W. Newcomb and Curtís Tunnell, $1,200 far A LIPAN
APACHE MISSION, SAN LORENZO DE LA SANTA CRUZ,
1762-1771.
2nd Place. Dr. Félix Almaráz, Jr., $500 far A TRAGIC CAVALIER:
GOVERNOR MANUEL SALCEDO OF TEXAS, 1808-1813.
3rd Place. Miss Ruth Temple, $300 far MANUAL FOR THE AD·
MINISTRATION OF THE HOLY SACRAMENTS OF PENANCE, THE EUCHARIST, EXTREME UNCTION AND MATRIMONY (Translation of Spanish text compiled in 1760 by Fray Barth·
olomé García ta aid the Franciscan missionaries of the San Antonio
River region in their work among various lndian tribes; it was origin-

ally compiled in Spanish and Coahuiltecan.)

612

1970 1st Place. Robert H. Thonhoff, $1,200 far EL FUERTE DE SANTA
CRUZ DEL CIBOLO.
2nd Place. Spanish Missions Committee of the Archdiocese of San
Antonio, $500 in recognition of its work in the restoration of Mission
San Juan Capistrano.
3rd Place. Gilbert R. Cruz, $300 far A CABILDO IN TEXAS UNDER THE SPANISH BOURBONS.
1971 1st Place. Dr. Gary Bert Starnes, $1,200 far JUAN DE UGALDE
(1729-1816) AND THE PROVINCIAS INTERNAS OF COAHUILA AND TEXAS.
2nd Place. Miss Ruth Temple, $800 far her English translation of a rare
Spanish book by Antonio Ladrón de Guevara entitled NEWS OF THE
SETTLEMENTS WHICH MAKE UP THE NEW KINGDOM OF
LEÓN, THE PROVINCE OF COAHUILA, NEW EXTREMADURA, AND TEXAS (1739) .
1972 1st Prize. Robert S. Weddle, $2,000 far WILDERNESS MANHUNT.
1973 1st Prize. Fr. Benedict Leutenegger and Fr. Marion A. Habig, $2,000
far THE ZACATECAN MISSIONARIES IN TEXAS, 1716-1834.
1974 1st Prize. Mrs. Janice Bailey Harris, $1,200 far DIEGO ORTIZ PARRILLA : TEXAS TRAVEL, TRAVAIL AND TRIUMPH.
2nd Prize. Robert Carter, $800 far FATHER FRANCISCO HIDALGO.
1975 1st. Prize. Dr. Elizabeth A. H. John, $1,200 far STORMS BREWED
IN OTHER MEN'S WORLDS: THE CONFRONTATION OF
INDIANS, SPANISH, AND FRENCH IN THE SOUTHWEST
'
1540-1795.
2nd Prize. Jerry Thompson, $500 far SABRES ON THE RIO
GRANDE.
3rd Prize. Dr. Gilbert Cruz, $200 far SPANISH TOWN PATTERNS
IN THE BORDERLAND: MUNICIPAL ORIGINS IN TEXAS
AND THE SOUTHWEST, 1610-1810.
The restoration of Presidio La Bahía was carried out by Mrs. O'Connor
at a cost in excess of one rnil!ion dollars, and the Presidio is now operated as
a museum by the Catholic Diocese of Corpus Christi. The Chapel of Nuestra
Señora de Loréto is in daily use far religious services. The Presidio La Balúa
Awards are presented in this chapel each December.
613

�Not content with having restored the Presidio and sel up the Presidio La
Bahía Awards, Mr. O'Connor also agreed to establish, through the Sons of
the Republic of Texas, a Spanish Texas Microfilm Center, so that researchen1
would have easier acccss to the basic documents conceming Spain's cultural

tion is almost infinite, insofar as the histo of T
.
15
be únpossible to Jist them ali here b t ry h
':"as concemed. It would
of special interest as we tumed th ' \ ;e ave JOtted clown a few subjects

contribution to Texas.

ifications), the War between th U . d'
'
e,ocan anllquities, fortbse
.
e mte States and M •
.
o rvallons, the Mexican Revolutio f 181
e,oco astronollllcal
ican history, statistics Manuel d Mn. o TO,, the Interna! Provinces, Mex.
.
'
e iery eranandtheM ·
.
SI0D appomted to survey the bound
be
.
CXJcan COIIlDllS•
Indians in Texas American settl ary Getween Me,oco and the United States,
'
ers
neral J
W"lk
1 ·
rcspondence of various Texas
'. . li
ames
mson, official corfrom Goliad to Matamoros via Bé::ru~pa tie~, Rafae~ Chovel, route study
and chemical research concerning w:ter~ll~n. º\~1meral samples, physical
livestock, smuggling, the Panama Con ~ ves m enezuela, ~exas exports,
1813 and 1835-1836 T
la d
g ess, tbe Texas Revolullons of 1812the U S Flo "d b' edxas n grants (especially the eleven-league variety)
..
naounarythe
d
'
and Coahuila, the Commar:dant Gcorresplon ence _of the govemors of Texas
.d.
.
enera the V,ceroy d
• •
f
S1 10s, m1ssions and missiona .
1
'
' escriptions o pre.
. .
'
nes, s avery, Yucatán, and Philip Nolan.

The Sons voted on April 14, 1973, to proceed immediately with the esta!,.
lishment of this Microfilm Center, to be located in the old Calabozo rooms
of the Presidio, and they named Dr. Malcolm D. McLean as Honorary
Director. He agreed to serve without pay in setting up the organization. The
original idea for founding a microfilm center had been suggested by the late
Ben Blanton, during the presidency of Brownson Malsch, so Mr. Malsch was
made Chairman of the Operational Committec for the Center.
The immcdiate thrust of the Center was defined as follows: ( 1) to compile a Spanish Texas Microfilm Guide; (2) to selecl and purchase microfilm for the Center. and (3) to make a suitable description of each roll for
inclusion in the Guide, so that it could be made available to researchers
through inter-library loan.
Mrs. Margaret S. McLean (my wife) was cmployed as Research Specialist on October 1, 1973, and she served in that capacity until December 31,
1974. She sent out the basic questionnaires to libraries in Texas and the
adjoining states, as well as to ali libraries in the United States that were
reported to be engaged in operating programs for Hispanic studies, in order
to leam what microfilm they had and whether it was available on interlibrary loan.
Then we purchased and intalled the most modero type of reader-printer
and storage equipment for microfilm, in the Spanish Texas Microfilm Center
at Presidio La Bahía. For the nucleus of the collection, we obtained positive
copies of the Béxar Archives and the Laredo Archives, describcd above.

vi.! Je~ans,Lo .

Spanish concemin
route studies
'

UJS

' p

roug
e cards: documents in French and
Berl~n~ier (gazetteers, scientific observatiom

maps, d1anes botany M .

.

,

H,stonans
desiring to borrow the micro
. f'I'm of the Wag e C 11 •
thro
h .
ug mter-library loan should dd
h . .
..
n r o ection
Republic of Texas 2426 Watt :. dresHs t e1r mqumes to: The Sons of the
s 0 • , ouston, Texas 77025.
Having laid the groundwork for th S
.
supervised the purchase and installatio: pamsh Te~as M_icrofilm Center,
purchase of the be . ·n
.
. of the bas1c eqmpment and the
and havin
d gmru gs ~f. t~e m1crof1lm collection at Presidio La Bahía
.
g ~n ucted the m111al survey to determine wher
.
.
'
Span,sh matenals conceming the histo of Te
_e rrucrof1lms of
they were available through intcr-l'b ry I
xas were on file, and whether
Honorary Director on December 3;, r;i74 º:;d I tendered my resignation as
ali of our files over to the Sons of the
'
. Mrs. McLean and I tumed
Spanish Texas Microfilm Ce t . thRepubhc of Texas, for deposit in the
n er m e Calabozo R
f
• •
Bahía near Goliad.
ooms o Pres1d10 La

A very significan! break-through in the field of Texas research carne when
Dr. Archibald Hanna, of the Yale University Library, agreed to microfilm
ali the Texas manuscripts in the Henry Raup Wagner Collection, and to
allow us to purchase a positive copy. Thus lor the first time it became possible for researchers to consult this entire collection without having to go
to the trouble and expense of making a trip to Connecticut.

At the program held at Presidio La Bahía on
announced that Carmen Perry h d bee
December 14, 1975, it was
a
n named to se
D'
panish
Texas
Microfilm
Center."'
rve as irector of the
S

Dr. Hanna even went further and provided us with xerox copies of the
3" x 5" catalog cards describing the contents of these manuscripts. There
are 316 of these cards. The range of topics covered by the Wagner Collec-

V lJ4I PATTON' Bru ce, "Awa rd s Presented At La Bah'
,,
tctoria, Texas, Deccmber 15 1975 Al
u
. ta Event,
Victoria .Advocat•
rt " Th
,
•
so see Spamsh T
M'
.
•
e Tuian published · H
exas
tcrofrlm Center Re
J)O ,
'
m ouston by the S
¡ th
.
·
. ons o
e Repubhc of Texas, Vol.
XXI 11, No. 1 {November 1975) th' d
'
, tr page, f1nt column.

614

615

�In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS REFLEXIONES A PROPÓSITO DE UN BIPOLO EN LA
TEORtA DE LA POES1A DE JOHANNES PFEIFFER
Lrc. EouARDo

GUERRA CASTELLANOS,

Centro de Estudios Humanisticos,
Universidad Autónoma de N. L.

EN UNA VISIÓN bipolar enfoca Johannes Pfeiffer toda su teoría poética. Nuestro
propósito es reflexionar en un par pfeifferiano: Lo Plasmado-Lo meramente
Hablado.
Dice Pfeiffer: "una poesía está meramente hablada cuando se queda estancada en la sola afirmación de un sentimiento, por auténtico que sea;
el verboso discurso acerca de una emoción en sí verdadera está todavía a
mil leguas de aquella creación que transforma lo sentido en una forma capaz, 'calladamente', de imbuirle realidad".1 Vayamos a ver cómo "calladamente" la forma verbal imbuye realidad en la creación.
En el poema Estátua Falsa del portugués Mario de Sá-Carneiro,
Só de ouro falso os meus olhos se douram;
Sou esfinge sem mistério no poente.
A tristeza das coisas que niio foram
Na minh' alma desceu veladamente.
Na minha dor quebram-se espadas de ansia,
Gomas de luz em treva se misturam.
As sombras que en dimano niio perduram,
Como H ontem, pero mim, Hoje é distancia.

' PFEIFFER,

Johannes, La Poesía. Brev. F.C.E., México, 1959, p. 82.

299

�Já nao estremefo, em face do segredo;
Nada me aloira já, nada me aterra:
A vida corre sobre mim em guerra,
E nem sequer um arrepio de medo!
Sou estrela ébria que perdeu os céus
Sereia louca que deixou o mar;
Sou templo prestes a ruir sem deus,
Estátua falsa ainda erguida ao ar. ..
analicemos las formas lingüísticas. Es curioso que los predicados del yo
vayan siempre desprovistos del artículo: Sou esfinge, Sou estrela, etc. Si
probamos a usar el artículo notaremos un cambio brusco: Sou templo, ~u
un templo. Con el artículo el yo se convierte en una de esas cosas conocidas
a las que se llama templo, es ya clasificable y tiene forma consistente. Cuando
decimos "esto es un bronce", hablamos de un objeto determinado; pero
al decir: "esto es bronce" se piensa sólo en la sustancia, sin ninguna determinación especial.
El yo que aquí habla de sí mismo no es un yo igual a otro cualquiera,
pero se revela en su sustancia indeterminada, amorfa; tan amorfa que h~ta
los adjetivos se funden con el sustantivo, formando parte de_ la su~tan~ia.
Veamos, ahora, cómo es el mundo para nuestro poeta: en pnmer termino.
se nos habla de los ojos de un yo que sólo se doran de oro falso. Luego se
yergue la tristeza de las cosas que no han sido. Y esta tristeza ha descendido, ha cobrado ser, es concreta como el dolor, en el cual se quiebran espadas. Vienen después Hontem y Hoje que aparecen personificadas, ~cluso
tipográficamente se distinguen como tales, y se transforman en espacio, en
"distancia", como todo lo que se transforma al contacto con ese yo. Apenas
nos impresiona ya el hecho de que la "vida" tenga ser y corra. No es un
mundo familiar el que aquí se construye.

Se nota, al principio oscuramente, que es uniforme, y si se ob5&lt;:rva el _lenguaje, se tropezará de continuo con metáforas que evocan la smgulandad
de este mundo. Estas metáforas no son ningún adorno, ni hacen de la capacidad combinadora del entendimiento, que relaciona lo conocido con otra
cosa más O menos distante. Estas metáforas son, en el fondo "propias", verdaderas, designan este mundo sencillamente como es. Pero este mundo no
es siempre movimiento, sino que hay un orden en lo espacial: por un lado,
la esfera del yo; por otro lado, la del no-yo, la exterior, claramente separada
de aquélla. El hablante mismo conoce esta oposición, y es és~e u~ conocimiento adquirido hace mucho, como se ve, por la forma afirmativa del

300

primer verso y por la forma definidora (sou) del segundo. Y, después, a
todo lo largo de las estrofas segunda y tercera siguen las experiencias de esa
oposición entre el yo y el mundo exterior. El estilo expresa más minuciosamente cuál es la esencia de ambas esferas. En el mundo exterior todo lo
objetivo está imbuido de afectos. En el mundo del yo no responde ningún
sentimiento. En la esfera exterior todo está cargado de dinamismo, de pujante fuerza vital empapada de tiempo. En la esfera del yo, todo movimiento se quiebra; hasta la sucesión temporal se transforma en rigidez espacial. En esta esfera domina no sólo la apatía, la indiferencia, sino también
una gran fuerza paralizadora. No hay transición; el sujeto es "nada". Entre
el yo y el mundo sólo existe una relación espacial, porque ambos constituyen
esferas espaciales.
Hasta aquí sólo hemos observado el estrato de las palabras, pero ocupémonos ahora de su contenido: hay una indiferencia absoluta del sujeto que
habla, ausencia total de emotividad. Pero una frase sigue continuamente
a la otra. Están alineadas y en constante paralelismo. . . Aquí cabría preguntarse si nos encontramos ante una poesía meramente hablada y, necesariamente tendríamos que responder que no, porque el sujeto que habla no
es tan insensible como lo indican los significados de las palabras. El hecho
de que el sujeto haya podido dar forma a las cualidades del mundo exterior,
a su agitación, a su emotividad, a su fuerza vital, demuestra que no es insensible a esas cualidades, que desea vivir sus emociones y que si no lo consigue
es porque no hay punto de intersección entre ambas esferas, pues no se
ajustan una a otra. En el paralelismo que resulta de esa incompatibilidad
se expresa una contorsión, una tortura.
Volvamos atrás donde afirmábamos de hacer que una forma verbal diera
a la oración realidad. . . Decíamos que una poesía meramente hablada lo
era sólo por el establecimiento de un sentimiento único y, sin embargo, a
través de la determinación rápida del estilo de la poesía "Estátua Falsa"
hemos visto volar, por así decirlo, los sentimientos dentro de nosotros mismos. No es un sentimiento único, sino toda una vida de sentimientos -frustrados, tal vez- la que se plasma. No es un grito de una experiencia, sino
lo vivido captado en las palabras de manera · tal que el hecho se nos haga
vivencia!. Y dice Pfeiffer: "tras todo poema logrado es como si hubiera un
movimiento en círculo: primero una vibración total inconsciente (temple
de ánimo, ánimo atemperado, sintonizado) , en seguida una conciencia plasmadora y, finalmente, un retorno a lo inconsciente ( no es posible aclarar del
todo el resultado de la creación sin dejar un rastro decisivo). Una poesía es
meramente hablada cuando este proceso creador circular se vea interrumpido y la expresión verbal de lo vivido sea obra de la propia conciencia;

301

�el "hablar acerca de" usurpa entonces el lugar de la transmutación; la magia
verbal es reemplazada por la mera reflexión" .2

además está el ritmo, la melodía interior que nos comunica ese algo oscuro
que hay dentro del poeta.)

Pero veamos al poeta. . . "algo germina en él -nos dice Eliot-, para
lo cual tiene que hallar palabras, pero no puede saber qué palabras hasta
que las ha hallado; no puede identificar ese embrión mientras no se haya
transformado en una disposición de palabras adecuadas en orden adecuado.
Cuando se tienen ya las palabras, la 'cosa' para la cual tenían que hallarse
ha desaparecido, está reemplazada por un poema. Se parte de algo no tan definido como una emoción, en sentido corriente; menos aún de una idea;
es -para servirnos de dos versos de Beddoes dándoles un significado diferente- algo 'con hijo de vida sin cuerpo en las tinieblas -Gritando con voz
de rana: ¿Qué he de ser?'."

"El concepto de forma interna del lenguaje implica precisamente el hecho de que el espíritu locuente habla su hablar, forma su formar, crea su
creación, sencillamente dicho: Todo lenguaje posee su propia norma, la
cual no es lo religioso, ni lo lógico, ni lo natural, ni lo arbitrario, sino lo
lingüístico. Lo específicamente lingüístico en el lenguaje es su norma lingüística y se llama gramática; lo específicamente hablante en el hablar es
su autocreación y se llama poesía. Sin su carácter poético toda habla sería
una mueca externa y carecería tanto de sentido propio e interno, como de
sentido externo y ajeno." 6 "(El hombre habla en todo momento como el poeta,
puesto que como el poeta expresa, siempre que habla, sus impresiones y sentimientos. Poco importa que tenga lugar en la así llamada forma familiar
o de conversaciones; esta forma, en efecto, no está separada por ninguna
clase de abismos de las otras formas, de la prosaica, prosaico-poética, narrativa, épica, dialogal, dramática, lírica, cantativa, etc. Y del mismo modo
que al hablante en general no le desagradaría ser llamado poeta, lo cual
es él realmente en virtud de su humanidad, así también no deberá desagradarle al poeta el saberse unido con la humanidad ordinaria, puesto que es
esta unión la que explica la influencia que la poesía ejerce sobre el espíritu
humano, entendido esto tanto en sentido estricto como en el solemne. Si
la poesía fuese un lenguaje especial, 'el lenguaje de los dioses', los hombres
no la comprenderían; cuando los eleva no los eleva fuera de sí, sino hasta
sí misma; también en este sector coinciden la verdadera democracia y la
verdadera aristocracia." 6

"En un poema ni didáctico, ni narrativo, ni animado de propósito social
alguno, al poeta puede interesarle sólo expresar en verso, empleando todos
los recursos de las palabras, su historia, sus connotaciones, su música, ese
oscuro impulso. No sabe qué tiene que decir hasta que no lo ha dicho; y
en su esfuerzo para decirlo no le importa lograr que otras gentes comprendan o no algo. En esa etapa, los demás no lo inquietan en absoluto; sólo
le interesa encontrar las palabras justas o, siquiera, las menos desajustadas.
No le importa si alguien llegará o no a oírlos alguna vez, ni si alguien, en
caso de oírlos, los comprenderá alguna vez. Está oprimido por una carga
que debe dar a luz para sentirse aliviado. O, para decirlo de otra forma,
está obsesionado por un demonio contra el cual se siente impotente, porque
en sus primeras manifestaciones no tiene cara, ni nombre, ni nada; y las
palabras, el poema que compone, son una especie de exorcismo contra ese
demonio."3 Al poeta no le importa el juicio a posteriori. El poeta crea, hace,
y hace vivir, a veces, como se veía, sin darse cuenta, sin tomar conciencia
de los demás. Es el demonio interior que lo impulsa ha hacer, crear, vivir ...
"La misión del poeta consiste en apartar las cosas de este mundo de su
realidad práctica, empírica y natural para hacerlas resucitar en el reino del
arte, haciéndolas lingüísticamente activas y reales." ~
Pero tomemos el objeto de materialización para el poeta: El lenguaje.
(Aquí utilizo el término lenguaje porque creo que en poesía, no sólo
son las palabras como tales las que cuentan, ni tampoco los conceptos, pues
• !bid., p. 84.
• EuoT, T. S., Sobre la Poesla y los Poetas. Ed. Sur, Argentina, 1957, pp. 98-99.
' VossLER, Karl, Espíritu y Cultura en el Lenguaje. Ed. Cultura Hispánica. Ma-

drid, 1959, p. 247.

Pero hay algo que hace al poeta ser lo que es. El poeta hace que su sentimiento vibre en las palabras, que esa oscuridad interior, ese demonio creador salga a la luz por el exorcismo mágico -por así decirlo- de su canto
interior.
Y ante nosotros está palpable el problema. El poeta crea. Hace vibrar
sus sentimientos en las palabras, pero en el momento en que ese demonio
interior lo abandona cae el poeta en lo meramente hablado. Es su conciencia, ahora, quien lo dirige. Es la mera relexión.

• !bid., p. 235.
' Ref. VossLER, Karl y CRocE, Benedetto, Grudriss der Aesthetik. Leipzig, 1913,
pp. 41 y SS.

303
302

�ESTRUCTURA Y SENTIDO DEL DRAMA:
"DAS HEILIGE EXPERIMENT"

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

del título del original alemán: Das Heilige Experiment,
la traducción al castellano de Juan Jorge Thomas sigue el título -publicitario
tal vez, pero desafortunado- de la adaptación francesa del drama de Fritz
Hochwalder: .. . Sur la Terre comme au Ciel. Tratándose de un argumento
que adopta, adaptando, para el arte teatral, un episodio de carácter histórico
-disolución de la República guaraní en el Paraguay, dirigida y fundada
por los padres jesuitas-, hubiera sido deseable que el traductor se atuviese
al título que el autor ideó, con perfecto derecho y con no menos perfecta
atingencia.
HACIENDO CASO OMISO

Un conjunto de complicados y graves problemas espirituales implicados
en el tema desarrollado, de manera magistral, por Hochwalder, hacen en
extremo difícil la tarea crítica. Se precisa no tan sólo conocer la doctrina
teológica y filosófica-política de la relación entre el poder espiritual y el poder temporal, sino también comprender y valorar, con verdadera sutilidad,
los méritos literarios de la obra hecha con tan fino sentido del matiz y con
tan difícil equidad. No es cosa fácil guardar el equilibrio cuando el arte
se concibe -caso de Hochwalder- a la maniera grande. Su teatro es algo
más que una simple pieza de corte psicológico y de trascendencia social.
Trátase de una verdadera pintura de una conciencia humana, en encrucijada deontológica, buscando la fidelidad a sí misma -fidelidad a Dios,
en última instancia- y el cumplimiento de su compromiso vital. Sin concesiones al sentimentalismo o melodrama, Hochwalder plantea y desarrolla,
con envidiable maestría, el drama de los corazones humanos de unos religiosos de la Compañía de Jesús, enredados en las mallas del poder tem-

305
humanitas.-20

�poral. Asistimos a una hábil e implacable disección del alma humana hasta
en sus más íntimos repliegues.
He aquí sucintamente, el argumento: Después de ciento cincuenta años
de fundado el imperio jesuítico en el Paraguay, un visitador del Rey, don
Pedro de Miura, se presenta ante el Provincial de la Orden que es, a la vez,
la más alta autoridad política en aquellas misiones. Estamos a mediados del
siglo XVIII. La situación de los jesuitas en el mundo es muy delicada.
Han sido expulsados de varios Estados europeos. Don Pedro de Miura,
acompañado de un misterioso personaje, Querini, viene a investigar el comportamiento político de los jesuitas en las reducciones guaraníes. Se les
acusa de que su Estado traiciona al Rey, de que oprimen a los indios y
de que poseen, ocultamente, minas de plata. El padre Alberto Fernández,
provincial de la orden y todo un carácter, no se altera. Ante su temple y
ante sus argumentos se han estrellado ya, varias veces, otros visitadores.
Parece estar convencido de que la justicia está totalmente de su parte. Se
cuida, no obstante, de deshacer, uno por uno, los cargos infundados y de
probar las ruindades y las intrigas que sirven de fondo a las dolosas imputaciones. Con ignaciana energía se apr~sta, seguro de su derecho, a defender
las tierras conquistadas para Dios, el experimento sagrado. El verdadero
motivo de persecución -dícele el Padre Provincial al Padre Oros- es otro
más profundo. "La filosofía moderna está contra nosotros." Es la época del
enciclopedismo. Y sin embargo, le embarga un fuerte optimismo. Sabe que
les quieren poner trabas porque avanzan. Pero nada les detendrá. Después
de ciento cincuenta años de preparativos la Compañía de Jesús en el Paraguay va al ataque. Cierto que su Estado no es eterno y que algún día
también caerá. Pero saldrán airosos de su experimento. Y se repetirá.
Siglo tras siglo. Hasta que reine al fin la paz que la humanidad anhela ...
Miura recuerda al Padre Provincial, en Salamanca, como a una cabeza ardiendo de juventud. Y ahora, helos aquí, el uno frente al otro: el caballero
del hálito y el diplomático. El uno ardiendo siempre por España y por el
Rey, el otro por el servicio y la imitación de Cristo, Nuestro Señor, en
el Paraguay. Me importa destacar, para posteriores dilucidaciones, estas
palabras: "en el Paraguay". El Padre Provincial cuida de todo lo que
sirva para defender sus derechos, en este mundo terrenal. Le advierte a
Miura que su obediencia al Rey es una obediencia racional y condicionada.
Obedecerá al monarca, de manera absoluta, siempre que no le ordene cometer un pecado. Afirma que el Estado propiamente dicho no le interesa
a su orden. Pero ahí en el Paraguay la obra divina no era posible de otra
manera y fue menester dar ese penoso rodeo a fin de ganar las almas para
Cristo. ¿ Por qué no era posible de otra manera? Porque el cristianismo

del- indio
· · se desvanece al contacto con otros cristianos es
1 ' segun' el JCSWta,
pano
es
y
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Para
. s. E n ese sentl.do, el Provincial osará decir que en el~~: s~nl ello~ irrcmplazables, para la mayor gloria de Dios. No es ésta
1
a~:~:ondet
de_ ~uenos Aires. _Piensa y afirma que los jesuitas han
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del Reino de Espana-· s·1 no 1es acusa de manten
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en er1avitud a los mdios que han sido confiados a su tutela sí llega a d ~r
por odmenos, qu: les oprimen. Pero les lanza cargos má; graves aúnec;~
acusa
e arrogancia y despotismo. Se ruega
.
1a competencia espiritual de' los
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obispos y del alto clero en aquel territorio Se profana 1
d .
ándolo
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b' .
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con a responsa ilidad de un gobierno temporal y .
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palabra
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, a los indios
se ne
. .
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d 1 e .a
t1an1~~ 1eswt1co,_ es que les garantice el pan, la carne y el mate. Et
Pro~c1al se _defiende. Hubieran aceptado la visita canónica de su E .
~en~1a, rro~m espías. No están obligados a rendir cuentas al clero seg:e pa
tánred' ros -futuro rebelde- aclara que no amenazan a nad'1e pero.
.
' .
qdue es· 1 Eispuestos a oponerse con las armas a cualqmera
que pretendiere
~trwr e stado de Dios en el Paraguay. El experimento es sagrad Q .
i{_wera que_ lo toque, ofend? a Dios. Invirtiéndose los papeles, el en:iad~1~:i
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publica sui generis.
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D?n Pedro de Miura no se da aún por vencido. A sus ojos cual uier
medio es bueno cuando se trata del bien de su país. El maqmave
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patente.
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extorsión.
España
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e aqu1 la tremenda disyuntiva. Alfonso Fernández S J
tal vez hub_i':" ganado la partida si no hubiera en,;.d: .,;; ::,.:
ue_rIDl:
con QuerID1, el voto de obediencia. El legado del General de
los J~~tas presenta s~s credenciales. Manda devolver en seguida el poder
~ _VIS1tador de Espana El Provincial, humano al fin, defiende hasta lo
~~o su obra ten_i~ral., La gente ha engañado al Rey con mentiras e
mtngas. Pero Querlill está decidido a quebrantar su argumentación
f
zarle a Ia obedienc1a.
· Atraídos por el éxito, los jesuitas se han enredado
Y a or:n 1~ mallas del_ poder. Este mundo no está hecho para realizar el Reino
e Dios. No quiere esa clase de pseudocristianos que consideran a nuestra

Q""filª: ~

307
306

�Santa Religión como un seguro. Dios no es un político. Y lo que los jesuitas han hecho en el Paraguay es pura política. El fracaso purifica. ¿ Queréis estar en mi mano "como el báculo en la mano del anciano para servir
al uso que sea"?, pregunta Querini al Provincial. Y entonces emerge, estremecido por la gracia, el verdadero jesuita. "Vuestra orden es buena y
justa. La ejecutaré con todas mis fuerzas. No quiero ser otra cosa que un
instrumento de la orden sin voluntad propia." Va a tropezar con la desilusión de sus súbditos, con la rebeldía del padre Oros. ¡ No importa! La decisión está tomada y la cruz la llevará hasta el fin. Y sin embargo, mando
absuelve, en confesión, al padre Oros, dice: "Yo te perdono, porque yo
también he pecado. Os he ordenado obedecer, pero en el fondo mi corazón
ha permanecido hereje. Sacrifiqué el Reino no de Dios, porque tal fue la
orden, pero lo sacrifiqué a disgusto. Destruí con mis propias manos la obra
común, pero mi corazón no obedecíó. Mi corazón hereje sigue fiel a la idea
de que el Reino de Dios podrá ser realizado. . . en este mundo".
Sacrificar el dominio temporal en aras de la obediencia y de la primacía
de lo espiritual es, en el caso del padre Femández, un supremo sacrificio.
¡ Qué importa que lo haya hecho a disgusto y que su corazón dolorido no
haya podido aun seguir el noble impulso de su voluntad! Lo que verdaderamente cuenta es el consentimiento libre, la decisión plena, el imperado Y
maduro acto de voluntad. Obedeció porque tenía que obedecer, porque lo
mandado, aunque venía a destruir una obra entrañablemente suya, no era
pecaminoso. Sólo que se le hubiese mandado cometer un pecado podría h~berse rehusado, legítimamente, a obedecer. A pesar del dolor de su corazon
- · cómo no iba a dolerle el abandono y la pérdida de lo que él y sus compa~eros de orden forjaron misionalmente !- firma el acta oficial de sumisión,
con el deseo íntimo de donarse a la santa obediencia. Su solución es, en
definitiva, como la de Don Quijote, la solución del desinterés y del sacrificio. Nos enseña -y eso importa mucho decirlo- a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta que
todo lo calibra por el interés. En la obligación, en el deber, está el centro
y la base de todo el orden moral. Siente muy a lo vivo la necesidad moral
de hacer el bien y evitar el mal, porque conoce que Dios, nuestro Sumo Bien,
nuestro Creador y Señor absoluto, lo exige de él.
Hochwalder dice, en boca de Querini, que "este mundo no está hecho
para realizar el Reino de Dios". ¡ Entendámonos! En este mundo nunca
podrá realizarse, es cierto, la perfección absoluta del Reino del Dios. Pero
la Teología nos enseña, también, que en la historia concreta del Cuerpo
' ya, en germen, e1 "Remo
.
de D'10s" . . No
Místico, aquí en la tierra, actúa
tan sólo se nos invita a contemplar el Reino de luz, de verdad, de gracia y

308

de vida, sino que se nos advierte que el Reino de Jesucristo en la tierra,
es un Reino Militante, un Reino de Justicia. Sopretexto de que no es posible la perfecta realización del Reino de Dios en este mundo, no cabe
abstenerse de luchar en lo temporal, por un mundo mejor. Debemos comprender, no obstante, que toda actividad política, por necesaria que nos
resulte, se conserva en un plano humano y particular, donde la religión puede intervenir con autoridad, para la defensa del bien espiritual, pero en el
que ella no podría nunca enajenar su propia independencia. Es precisamente
por salvaguardar estos principios, pensamos nosotros, que intervino Querini.
No era conveniente seguirse enredando en las mallas del poder. Cierto.
Pero no menos cierto que la tesis tajante del Legado Querini se presta a
una interpretación equívoca. La religión no es tan sólo un asunto de interés
privado. El vínculo religioso trasciende el claustro hogareño e incide en lo
público. Cicerón escribía, con muy buen sentido, esta frase: "Más prudentes
sois cuando ceñís la ciudad con la religión que cuando la rodeais de murallas". Y es que el factor religioso consolida y fortalece, como ningún otro,
las virtudes patrióticas. Ahí donde mengüe el espíritu religioso habrá que
redoblar la coacción estatal. Ahí donde aumente dicho espíritu se podrá
suavizar la sanción jurídica. Y quede claro este juicio: en vano se intentará
unir por fuera (organización jurídica) lo que se desintegre por dentro ( religión).
El ilustre dramaturgo autriaco, buen conocedor de la ortodoxia católica,
parece presuponer, en su drama, la doctrina de la potestad temporal y de
la potestad espiritual en sus mutuas relaciones. Vale la pena detenerse un
momento para exponer, en sus grandes líneas, la llamada "primacía de lo
espiritual".
Iglesia y Estado distínguense en su origen, en su constitución y en su fin.
Mientras que un acto positivo de la voluntad de Jesucristo origina la Iglesia,
el Estado tiene su origen en las inclínaciones de la naturaleza humana. En
tanto que los límites, la forma y el ejercicio del poder eclesiástico han sido
personalmente constituidos por Dios, las determinaciones y la forma de la
soberanía estatal dependen directamente de la comunidad política. El fin
de la Iglesia estriba en procurar a los hombres los bienes celestiales y eternos;
el Estado tiene por objeto el cuidado del bien público terrenal.
El fin especial de cada uno de los dos poderes determina su demarcación
propia: "En las cosas civiles, soberanía del Estado; en las cosas sagradas,
soberanía de la Iglesia; en las cosas mixtas, subordinación natural de la
materia a la forma, del cuerpo al alma, según la recta razón".
La Iglesia es absolutamente independiente del Estado por razón de su

309

�origen, de su autoridad y de su misión. El Estado, en cambio, sólo es relativamente independiente -en la tesis católica- de la Iglesia, puesto que
los intereses materiales están subordinados a los intereses espirituales.
Cinco diversas razones demuestran la independencia absoluta de la Iglesia: 1) La voluntad formal de Jesucristo; 2) la práctica de los apóstoles;
3) el testimonio de la historia eclesiástica; 4) el fin sobrenatural de la
sociedad religiosa; 5) la unidad y universalidad de la Iglesia.
En buena lógica, "la situación de un poder con respecto a otro se determina por el fin: es superior el que tiende a un fin más elevado. Es así
que la felicidad eterna del hombre, procurada por la Iglesia, es superior al
bienestar temporal a que aspira el Estado. Luego, el Estado debe estar subordinado a la Iglesia". El poder civil está directamente en el orden político.
Aunque el bien espiritual sea el objeto propio y directo del poder de la
Iglesia, ésta puede intervenir directamente -por vía de consecuencia- cuando
a los intereses temporales se encuentran mezclados los intereses espirituales.
Iglesia y Estado son, en su orden respectivo, comunidades perfectas y, por
lo mismo, soberanas. "Entonces se dice -explica Suárez en su De/ensio fideique una potestad es suprema cuando no reconoce superior, pues esta palabra
suprema denota la negación de un superior al que tenga que obedecer el
que se dice que tiene el poder supremo." (Defensio fidei, lib. III, cap. V.)
Todavía precisa más: "Porque como la felicidad temporal y civil ha de
referirse a la espiritual y eterna, puede suceder que la materia misma de
la potestad civil sea dirigida y gobernada en orden al bien espiritual de
manera distinta a la que parezca pedir la sola razón civil. En este caso,
aunque el príncipe temporal y su poder no dependen en sus actos propios
de otra potestad del mismo orden y con el mismo fin, puede suceder, sin
embargo, que sea necesario que les dirija, les ayude y les corrija en su materia el poder superior que gobierna a los hombres en orden al fin más
excelente y eterno; a esta dependencia se le llama indirecta, porque el poder
superior que la ejerce versa en ocasiones sobre estas cosas temporales no
po; sí o a causa de sí, sino indirectamente y a causa de otra cosa". (Ibidem.)
La ciudad pagana divinizaba al Estado, absorviendo el poder espiritual
en el temporal. "Los iconoclastas, en Bizancio, destruyen las imágenes de
Cristo y de los santos, pero respetan las del Emperador. El título de Pontifex
M aximus no es abandonado por el emperador Graciano sino en el siglo
IV." Y para distinguir los dos poderes, libertando con ello las almas, fue
preciso el cristianismo: "Dad al César lo que es del César y a Dios lo que
es de Dios", ha dicho Jesús Nuestro Señor. Y cabe agregar, siguiendo al
apóstol Pablo, que hasta lo que es del César es de Dios antes de ser del

César. Pues ¿acaso no es el mismo César de Dios? Los dos poderes distintos -soberanos en su orden- no están en el mismo plano. Uno está
por encima del otro. La ciudad terrenal, como un todo moral, tiene también
sus deberes respecto de la ciudad de Dios. ¿Razones? Los teólogos nos
recuerdan que Cristo, en cuanto hombre, ha recibido de Dios "el imperio
sobre las obras de sus manos": "todo ha sido puesto bajo sus pies". "Se
me ha dado -nos dice- toda potestad en el cielo y en la tierra." (Mat.,
XXVIII, 18.) Omni potestas a Deo, toda potestad proviene de Dios. Y no
es que el Estado deje de ser soberano, lo que pasa es que siendo perfectamente soberano en su dominio, su dominio está subordinado.
En materia espiritual, el poder de la Iglesia es directo. Trátase del orden
de la fe y de las costumbres. Como consecuencia de este poder, tiene la
Iglesia, también, un poder indirecto sobre las cosas temporales. Poder indirecto que se ejerce sobre lo temporal no en tanto tal, sino en cuanto concierne a lo espiritual y al orden de la salvación. Es el poder mismo espiritual que alcanza a las cosas del siglo en razón de los intereses eternos que
en ellas se comprometen : denunciar o evitar el pecado, conservación del bien
de las almas, mantenimiento de la libertad de la Iglesia. Basta que se roce
la salvación de las almas y el culto de Dios para que la autoridad de la
Iglesia se extienda a las cosas temporales. Pero, ¿ quién juzgará de esta conexión y de la gravedad de los intereses espirituales comprometidos? "Es
la Iglesia la que debe juzgar de ello no solamente de acuerdo con las reglas
de su jurisprudencia, sino sobre todo, nóteselo bien -observa R. P. Clérissac-,
según lo exige su responsabilidad maternal, la que se extiende indefinidamente ... "
En dos ocasiones -bien diversas por cierto-- Hochwalder echa mano de
la primacía de lo espiritual y de la doctrina de la potestad indirecta. Cuando don Pedro de Miura le pregunta al Padre Provincial: ¿ Por qué os extendéis al dominio temporal?, éste responde: "No nos extendemos al dominio
temporal. El Estado propiamente dicho no nos interesa. Pero aquí en el
Paraguay la obra divina no era posible de otra manera y fue menester dar
ese penoso rodeo a fin de ganar las almas para Cristo". En razón de los
intereses eternos -ganar las almas para Cristo--, los jesuitas intervinieron
en el Estado. Su autoridad espiritual se extendió, por vía de consecuencia,
a las cosas temporales. Pero habiéndose excedido en el ejercicio de su
potestad espiritual y atraídos por un éxito fácil, se enredaron en las mallas
del poder temporal. Por eso Querini, en nombre y represen\3-ción del General de los jesuitas, ordena el retiro de la Compañía de Jesús del Paraguay.
Otra vez se nos muestra, operante, el principio de la primacía de lo espiritual. ¡ Aniquilaremos -arguye el Provincial- la esperanza de pueblos des311

310

�graciados y oprimidos, la esperanza de ver nacer un día el reino de la fe
pura, el reino de la justicia! -"Vanas esperanzas. ¡ Salvemos más bien las
almas!"-, responde Querini. Más tarde comprenderá el padre Fernández la
terrible mixtificación: el Cristo que les han traído a los indios es el Cristo
que les da el país, comidas, ropas, armas y poder; es el Cristo que les protege
contra los negreros, les da seguridad y le edifica casas. Venerándole, ellos
tienen su recompensa. Con ejemplar honradez, el padre Provincial exclama
ante los caciques Candiá y Naguacú: "¡ Ah!, hijos míos, os hemos engañado.
Cristo no da seguridad, no alimenta, no da ropas. ti mismo es pobre y
desamparado ... ".
El acatamiento de la orden dada por Querini, le debe haber costado al
padre Provincial, un indescriptible sufrimiento. Pero este acatamiento no
tiene nada de servil ni de ciego, exige, al contrario, la más grande libertad
de espíritu y el más firme discernimiento. Si su superior, aun legítimo, se
hubiese salido de los límites de sus atribuciones o le hubiese mandado la
comisión de un pecado, no hubiera sido debida la obediencia. No concurriendo ninguna de estas circunstancias, el Provincial no vaciló en hacer el
sacrificio. Sabía que obedeciendo al Legado del General de los jesuitas obedecía, en realidad, a Dios. Comprendió, tal vez, que la orden y las admoniciones recibidas dependían de ese gobierno de la Provincia que hace servir
las debilidades humanas para un mayor bien, por más que todo ello se le
presentarse apenas en penumbra.
Dentro de la libertad de fantasía, el drama de Fritz Hochwalder tiene
un fondo histórico inocultable. Repasemos la historia: Año de 1609. Los
jesuitas en el Paraguay agrupan los indios en Reducciones: "Poblaciones
-las define el Padre Brucker- formadas por transmigración voluntaria de
los salvajes al objeto de facilitar su instrucción por los misioneros". En virtud de las reducciones, los indios sujetos a la Corona quedaron sustraídos
al sistema de la encomienda. La Compañía de Jesús asumió la administración, tanto en lo temporal como en lo espiritual, y aplicó el régimen de
comunidad, estimando que los indios, incapaces de gobernarse y notopamente gregarios y desordenados, sólo podían vivir bajo este régimen. Con
objeto de constituir una reserva substraída a la imprevisión y a la incapacidad
de los naturales, una gran parte de las reducciones permaneció en dominio
común. La propiedad privada subsistía en lo restante. Se aplicaban, en
caso de falta, el castigo corporal y la prisión como las únicas sanciones eficaces. Cuando los cazadores portugueses de esclavos se dedicaron a diezmar
las Reducciones y a llevarse los habitantes, los Padres se decidieron a armar
a los desgraciados indios - apunta Cayetano Bernoville- para que pudiesen ejercer el derecho de legítima defensa. Los jesuitas mostraron siempre,
312

según testimonio fidedigno, una extraordinaria flexibilidad de adaptación a
las circunstancias y al ambiente. A pesar de toda la mansedumbre de los
misioneros; a pesar de todos los cuidados que ponían en ganarse la voluntad
de los. indios -nos refieren los historiadores-, en defenderlos, en elevarlos,
estas Jornadas de sangre no se cumplieron sin el bautismo de sangre consagratorio. El primero que cayó a los golpes de la barbarie fue el reverendo
padre Roque González de Santa Cruz, que murió en olor de santidad. Más
tarde, los padres Alonso Rodríguez y Juan de Castillo. El padre Pedro
Romero fue, años más tarde, martirizado y asesinado en el Paraguay. Recibió
su palma a la edad de sesenta años y a los treinta y ocho de vida religiosa.
Me interesa hacer notar que los jesuitas rubricaron con su sangre el heroísmo de su labor en aquella parte del continente americano. Porque lo
que cuesta sangre, se ama entrañablemente y no se puede olvidar nunca.
En 1660 tenía la Provincia del Paraguay, en el Colegio-Seminario de Córdaba, los colegios de Asunción, Santiago del Estero, Buenos Aires, Santa Fe,
San Miguel de Tucumán, Salta, Rioja y, antes de finalizar el siglo, los de
Corrientes y Tarija. De tiempo en tiempo salían los Padres, de estos Colegios,
a convertir a los indios. En 1690 había 26 reducciones, con 77,646 indios
cristianos. Los jesuitas fomentaron el amor y la veneración de los guaraníes
al Rey de España. "Entretanto, los enemigos de la Compañía de Jesús
propalaban en Madrid y en toda Europa -nos refiere el padre Ricardo C.
Villoslada en su Manual de Historia de la Compañía de Jesús- mil rumores
difamatorios contra los jesuitas del Paraguay, ofensiva violenta que formaba
parte de la gran campaña internacional emprendida en el siglo XVIII contra la Compañía de Jesús; pero el Rey Felipe V, tras un estudio detenido
de la cuestión, aprobó y confirmó en 1743 el régimen jesuítico de las reducciones con palabras de elogio para las mismas." (P. 474, ob. cit., Madrid,
1940.)
El enciclopedista Sebastián José de Carvalho, más conocido por el título
de Marqués de Pombal, Ministro del débil monarca portugués José I ( 1750),
aprovechó los disturbios ocurridos entre los indios del Paraguay con ocasión
del tratado de límites, acusando a los jesuitas de sediciosos, de traficantes
y acaparadores de riquezas. Plumas mercenarias compusieron una "relación
abreviada de que los religiosos jesuitas de las provincias de Portugal y España
han establecido en los dominios de ultramar de ambas monarq-:.iías y de la
guerra que han promovido contra las armas españolas y portuguesas", libelo
que, traducido a diversas lenguas y propagado por toda Europa, causó en
el público la impresión de un descubrimiento sensacional". (García-Villoslada.) Un pariente de Pombal que residía, como agente suyo, en Roma,
regaló ejemplares a los Cardenales y prelados de la curia pontificia y al
313

�mismo Papa Benedicto XIV, llamando la atención del Pontífice sobre la gravedad de los hechos ahí relatados y pidiéndole, en nombre de su Rey, que
fuese visitada y reformada la Compañía de Jesús en Portugal y sus colonias.
El anciano Benedicto XIV -tenía entonces 83 años- tuvo la debilidad de
acceder, nombrando Visitador al Cardenal Saldanha, pero condicionando sus
poderes. Tal vez el octagenario pontífice, presagiando ya las fatales consecuencias de esta medida, dictó la instrucción secreta con intención de neutralizar los efectos. Aun así, Saldanha se puso al servicio de Pombal, y a
los pocos días publicó un edicto declarando a los jesuitas portugueses de
Europa y de América reos de negociación, vedada por el Derecho Canónico. Esto sucedía un día 15 de mayo de 1758, cuando ya había muerto
el Papa que le había otorgado el poder. El edicto fue dictado sin abrir la
vista y sin examinar ni oír a nadie de la ompañía. La locura antijesuítica
se apoderó también de España, patria de San Ignacio de Loyola y de los
más ilustres hijos de la Compañía de Jesús. El 27 de marzo de 1767 Carlos
III firmó el extrañamiento de todos los jesuitas, incluso los novicios. La
trama urdida en buena parte por el Conde de Aranda, hizo que la voz del
Papa Clemente XIII lanzase su viril protesta en el Breve lnter acerbissima.
Solamente al cabo de un año se atrevió el Gobierno español a expulsar a
los jesuitas de las misiones del Paraguay, quizás por temor a un levantamiento de los indios. "¿ Qué causa movió, pues, a nuestros gobernantes -se
pregunta Menéndez y Pelayo- a hacerse solidarios de las venganzas de Port
Royal? Una sola: el enciclopedismo, que ocultamente germinaba en las regiones oficiales, y que para desacatolizar a las naciones latinas quería ante
todo exterminar esa legión sagrada, en cuyas manos estaba la enseñanza,
que era preciso arrancarles a toda costa, para infiltrar el espíritu laico en
las generaciones nuevas. El pretexto no importaba; por fútil que pareciese,
era bueno; si los pueblos no querían ni solicitaban tal expulsión, para eso
tenían los Reyes la espada del poder absoluto, y la lengua asalariada de
1

,

escritores sin conciencia."
Hasta aquí la historia del establecimiento y disolución de las Reducciones
del Paraguay. Juzguen mis lectores, por su cuenta~ el manejo de la base
histórica innegable del drama en cinco actos de Fritz Hochwalder.
Por boca de Comelis, Hochwiilder da entrada en su obra a la leyenda
negra urdida por los enemigos de España: ''De levante a poniente habéis
vencido ... con la espada". "Olas de sangre han marcado por doquier vuestra llegada. Aquí también os habéis impuesto por un acto de violencia. Este
será el último. Pues este continente se os escapará. Está a punto de hacerlo.
Vuestras posesiones en las Indias Occidentales, ¿dónde están? Nosotros, los
holandeses, somos ahora los amos. Nosotros a quienes habéis quemado vivos

por millares. Nosotros a quienes habéis
.
.
tima. Nosotros hemos heredad
persebegwd? como el diablo a su víco vuestra so rama El estrech0 d M
llanes, las Filipinas, Calicut Goa El Cabo d B ·
e
agaFortuna, ¿ dónde están? y' nun: h bé"
e du~na Esperanza, la Isla de la
ª ª 15 apren ido nada, nada."
La leyenda negra, caracterizada por el odio a todo
deformación sistemática de la historia de Es lo es~anol y por la
manifesta todav'
d d
. pana, se ha manifestado -y se
ia- e os maneras. onntiendo tod I
d
a España y abultando cuanto pued~ perjudicarla op o que y.ue e Ifavorecer
de la leyenda negra, no recurriremos al testimoni~ deara exp icar _as cau_sas
al juicio de autores extranjeros. Como ind"
L . autores espanoles smo
.t · u ·
ican aVIsse Y Rambaud en
. .
su
H is ona mversal, las causas de tal leyend f
hecho de que España combati,
.,
a ueron: en pruner lugar, el
pública en Europa: Francia, oI~g;:::: a ::1:n:blos
cr~ban la opinión
lugar, España fue siem re . .
' .
a y emama. En segundo
del catolicismo, lo que 1~ at!J:omec1lpodal. endem1lga del protestantismo y paladín
10 e as sectas En te
t' .
espanoles descuidaron investigar como hub·
.d· d
rcer ermmo, los
España en la ci· ·¡· . , b '
iera s1 o eseable, la obra de
VI izac10n
uscando e 1
hº
1
los personajes combatidos.'
n os are ivos os datos referentes a

1t

Con el "Manifiesto" o "Apología" lanzado or G ·n
los príncipes y potentados de Europa' en 1581 p
enno de Orange a
y Francia, tiene su origen histórico la leyend~ yn;;: e
,dedln?laterra
~cusaciones lanzadas contra Felipe II y contra los e~pañ I mas emgrant~
f1esto, fueron recogidas y difundidas -como otras tantas a:~ e¡ este
p~r los protestantes franceses, ingleses y alemanes que la
de com atepharo
1 Ph ·r .
,
s secun aron y am'Hn e?aIs i ippiques y en las Antiespagnoles, de Clairy Amauld Huraul
'
'
de l op1ta y otros.

~

t:yo

;aru-

Al decir de los enemigos de E - d
.
que tenía su acción: la codicia y ;~a;~eld~d.son esencialmente los defectos
. ~a ley de la guerra es --evidentemente- una le de san .
bien ~s ci:rto ~ue nadie usó de ella con más mesura\ue los
:st~d10 _mmuc1oso de las leyes de emigración, de la selección pde ca~itanes
e as ~stas de, ~mbarque y de las licencias para pasar a Indias nos revela d~
un mo o clanslIIlo el exquisito cuidado que E hubiera ocasión de ue n.
.'
spana puso para que no
. f1
. q
m~o que pud1eramos hoy llamar 'maleante' se
m 1 trara en las filas conqwstadoras." Hombres crueles los hubo· corrió 1
y hubo también muertes. Negado equivaldria a quere,c da,'po, buen:
e isparate de que los españoles no pertenecían a la raza h
Pe:o, da la casualidad que los españoles no se limitaron a la con::ª .d.
y 1upanares
pais Y a la extracción de sus riquezas o a fundar en e'l gantos
·
e

;;eltií~~:: ~~

'7"f

i

315
314

�-como tres siglos más tarde ocurriría en San Francisco California, co:1 los
modernos adelantos del industrialismo-, sino que se sirvieron de la milicia
para fundar escuelas y universidades y para lograr que los que antes adoraban ídolos o se entregaban a sangrientos sacrificios, adoraran al Dios único
y verdadero, revelado y eterno, al que están presentes todas las cosas y Creador de todas ellas.
Don Pedro de Miura pudo muy bien contestar a Mynheer Cornelis que
de levante a poniente llevaron no solamente la espada, sino también la
cruz. En verdad que la codicia -de existir- a buen precio se p::igó, porque lo que Francisco Pizarro dijera al Emperador Carlos I , en histórica
entrevista, pudo muy bien haberlo dicho cualquier otro de los conquistadores: "Hemos ido sin vestido ni calzado, los pies corriendo san!;fe, sin ver
el sol, sino las lluvias, truenos y relámpagos, entre pantanos, sujetos a la
persecución de los mosquitos que, sin tener con qué defender nuestras carnes, nos martirizaban, expuestos a las flechas emponzoñadas de los indios . . .
por serviros, Majestad, por engrandecer vuestra corona, por honra de nuestra nación y de la religión católica. . . " .
Aunque no debe dejar nunca de ser espectáculo, el teatro es, ante todo
y sobre todo, literatura. Es menester, en consecuencia, emprender el análisis
literario de Así en la tierra como en el cielo.
Por de pronto la obra de Hochwalder, con todas las dificultades de escenificación que se quiera, no es de impracticable realización. Su forma dialogada es perfectamente susceptible de adquirir relieve plástico, animada en
boca de los actores. Me importaba decir esto, porque un simple teatro para
leer -que se ha pretendido llamar teatro irrepresentable- no es teatro.
No hace muchos años estuvo en boga el llamado teatro teatral ---desvarío
italiano de los autores independientes (Antón Julio Bragaglia)-, que se afanaba por limitarse a lo que el espectáculo tiene de plástico, de visual y de
auditivo. So pretexto de valores pintorescos y musicales, se prescindía de la
calidad literaria e ideológica, para quedarse en una sensación simple. Fritz
Hochwalder no intenta, por fortuna, caer en el desvarío de un teatro antiliterario. Si su teatro es difícilmente representable -no imposible, ni mucho
menos-, es porque su drama escueto, sin distracciones de frases o escenas
extradramáticas, está concebido con una seriedad espiritual que no admite
artificios. Es el suyo un teatro filosófico-moral y un teatro de caracteres,
que no pierde nunca de vista el hecho animado y concreto, el suceso entre
seres vivos, con sus caracteres y sus pasiones. Una vez más comprobamos
que en el teatro, "que sólo puede vivir caliente y sangrante de humanidad"
(Sassone), no cabe hablar de la deshumanización del arte.

316

Das H_e~lige ~xpe,~ment no es un calco grosero y perfecto de lo que pasó
en las rms10nes Jesuitlcas del Paraguay. Es una obra imaginaria, una ficción,
que recoge con verosimilitud la vida de los jesuitas en las Reducciones !nlaraníes. Sacerdotes, Obispos, comerciantes, caciques y visitadores se nos ;frecen ~on sus cualid~des morales, virtudes y vicios. La lucha, oposición y
conflictos que ocasiona el choque de ideas, pasiones e intereses entre la
Compañía de Jesús con sus Reducciones de indios guaraníes y el gobierno
del Rey con los colonos españoles y las autoridades eclesiásticas, muestra un
trozo de vida humana en acción y en espectáculo. El conflicto puramente
interno y psicológico del padre Provincial se traduce al exterior en diáloaos
o
y sucesos que reproducen el hervor de la vida. Un buen número de situaciones propicias hace que los personajes puedan revelar sus caracteres -a
la española- y ejercer sus actividades. En la encarnizada lucha del padre
Fernández, Fritz Hochwalder ha imaginado sus mejores y más inspirados
elementos dramáticos.

La acción dramática de Así en la tierra como en el .cielo no tiene episodios
que retarden su curso y que oscurezcan el conjunto de la trama. La variada
lucha de las pasiones e intereses, los contrastes de situaciones y caracteres,
y los cambios imprevistos de la acción misma, dan testimonio de la riqueza
dramática de la obra comentada.
En el primer acto se realiza la exposición a medida que la acción se empieza a desarrollar. Los espectadores nos colocamos desde luego en medio
del problema que se avecina; y, sin darnos cuenta, al correr del diálogo,
nos vamos enterando de cuanto necesitamos saber.
Del segundo al cuarto acto transcurre el nudo de la acción. La trama,
sabiamente complicada, va creciendo paulatinamente hasta llegar a un punto
en que es necesario el desenlace. Los obstáculos nacen más que de acontecimientos exteriores -cargos contra la Compañía de Jesús y orden del Legado tras la intriga del visitador- del carácter y pasiones de los personajes
-Padre Provincial, padre Oros, Querini y don Pedro de Miura-. Ning(m
suceso parásito interfiere en la obra. El desenlace, natural y lógico, nace
del fondo mismo del argumento y como resultado definitivo del comportamiento de los personajes. Pero a la vez es rápido e inesperado, decisivo y
completo.
El interés de los elementos dramáticos que excitan el ánimo del espectador, reside, sobre todo, en la verdad profundamente humana de los caracteres, en el choque y conflicto de las pasiones, en el colorido de los sucesos
Y en la importancia del pensamiento. El movimiento de la acción conmueve
nuestra sensibilidad y cautiva nuestra fantasía con una sencilla, pero difícil
317

�trama. Cuando Querini se identifica, mostrando sus credenciales, y da la
orden al padre Provincial, la acción alcanza un interés c_ulminante. .Es el
momento decisivo en que el personaje central, con la reciedumbre hispana
que le caracteriza y con las circunstancias conocidas? debe tomar una resolución. Sólo que en la situación dramática ha aparecido un nuevo elemento:
la obediencia a un superior. Una mezcla singular de emoción y de so~r~a
se produce en el público, merced al estremecimiento del padr~ Provmc1al,
por el toque de gracia' cuando deja de argüir para responder. simplemente:
f
,,
"Vuestra orden es buena y justa. La ejecutaré con todas m1S uerzas • • . •
Consideradas las circunstancias de época y lugar, la dramática de
Hochwalder presenta una gran verosimilitud. Los sucesos_ desarrollados .en
la escena parecen reales, porque son u.n trasunto fiel y animado de la vida
con sus contrastes de luz y sombra.
El padre Fernández, Miura, Querini, el padre Oros y Andrés Cornelis
son personajes ricos, enérgicos, dotados de una individualidad Y de. una
plenitud de vida, como los que pres;nta la r~lidad mis~a. Por deba30 de
toda la variedad de sentimientos están las pasiones domman~es. ª. 1~ cu~les
todo se subordina. Los hombres obran y se mueven de un pnncip10 mte~ior:
el padre Fernández por la mayor gloria de Dios en el Paraguay y, al f11:al,_
por la más pura obediencia; Miura por el poder de~ R~y y por E_spana,
Querini por la primacía de lo espiritual sin con~m~ciones de ninguna
especie; el padre Oros por la obsesión del Estado Jesuita en el Para~ay,
hasta llegar a la rebeldía; Cornelis actúa, como bu_en n:iercader holandes Y
calvinista, en pos del éxito económico. Los persona3es dicen y obran lo que
les dicta su odio, su envidia, su amor o su nobleza; no lo que les ª?unta,
desde fuera el autor. Se manifiestan en la acción, con notable relieve Y
trazos enér;cos. Comparados entre sí, los person~je~ dramátic?~ ofrecen contrastes -piénsese, por ejemplo, en el padre Provincial y el V1s1tador-, pero
sin llegar a antítesis fríamente simétricas.
La expresión dramática es vigorosa, sin ser enfática e hiperbólica;_ verdadera, sin llegar a lo brutal y salvaje; sentida, pero s~ afecta~os senttmentalismos y falsas retóricas. La naturalidad y la sencillez nacidas de los caracteres mismos de los personajes, tomando en cuenta su estado moral Y
su situación actual, es uno de los mejores méritos de la obra. El teatro es
una representación directa de la vida. Por eso acierta Hochwalder con la
expresión verdadera, natural y humana de las emociones. Obsérven~e sus
diálogos: rápidos, animados, expresivos de la psicología de_ los per~naJ~S ...
A veces, en momentos de gran lucha -recuérdese el cambio de afumac1ones
y negaciones entre el padre Provincial en el Visitador, primero, Y con Que-

318

rini, después-, el diálogo picado, de frases cortas, da la impresión de que
los dialogantes se usurpan recíprocamente la palabra. El espectador tiene
la sensación de estar asistiendo a una especie de magnífico juego de esgrima.
La tesis es una resultante de la acción misma, sin que el autor se preocupe
de desarrollarla. Reconocemos a los personajes, porque son ellos mismos
quienes hablan.
Pero hay algo, a más de la destreza dramática, que nos asombra en
Hochwalder: en esos personajes centrales que aparecen en el escenario como
seres vivientes, queda siempre algo inexplicable y como enigmático a nuestros
ojos humanos. Alguna vez, cuando el padre Provincial se entrega a sus propios prisioneros, aferrándose a su crucifijo, y exclamando: "¡ Oh! Dios mío,
¿ por qué abandonas siempre a este mundo? ¿ Por qué? ¿ Por qué?", hemos
evocado aquellas palabras de Jesucristo clavado en la cruz: "Dios mío, Dios
mío, ¿por qué me has desamparado?". Nadie acertará a descubrir este
misterio de que el Hijo de Dios pueda estar abandonado de Dios.
Cuando los propios rebeldes de las reducciones guaraníes acaudilladas por
el padre Oros, hieren de muerte al padre Provincial, éste se limita a contestar a Miura: ¡ He ahí al culpable! Mi obra ... Ese Estado ... ¡ El Anticristo! Las frases tienen, evidentemente, un sabor expiatorio. Aún le quedan fuerzas al padre Fernández para echarse sobre el mapa y arrancarlo.
Cae con el mapa en las manos -simb61ica caída de los jesuitas en el
Paraguay que él desea precipitar- y no dará signo alguno de vida hasta el
final del acto. Después de haberle dado la absolución al padre Oros, sentenciado a muerte por el Visitador del Rey, pide que les dejen hablar un
instante más. Se incorpora a medias y extiende su brazo apuntando hacia
un retrato colgado aún en la pared: "¡ Francisco Javier ha quedado entre
nosotros! ¡ El santo con el corazón en llamas nos ha quedado! No pueden
quitárnoslo ... ". ¡ He aquí el verdadero patrimonio de los jesuitas! ¡ Qué
importa que hayan perdido el Paraguay si tienen entre ellos el espíritu de
aquel hidalgo de Navarra con su hábito raído! Y con ese espíritu, el ejemplo, el camino a recorrer ... No más espejismos de Estados temporales -penosos y peligrosos rodeos- que les enreden en las mallas del poder mundanal.
Ahora, libre por fin de los engaños del mundo, sólo quiere que sus compañeros de orden sean como aquel hombre débil, aquel hombre solo que convirtió a los paganos, conquistando el Japón, atravesando mil islas y aún
queriendo ir a la China. . . Helo ahí, "en una isla, bajo las borrascas del
otoño, aguardando la barca. Espera, cree y reza, mientras la fiebre lo agobia.
Ningún barquero viene a buscarlo. Ningún médico lo visita. Sobre paja
podrida está tendido, y nadie lo consuela. Pero está lleno de júbilo, porque
319

�sabe que todos los hombres han de salvarse. . . ¡ Resucitará con su llameante
corazón! Ved, ved, con su gran corazón ardiente resucitará". Calló el jesuita para no volver a hablar más. Sobre el ambiente queda flotando, podemos imaginamos, una atmósfera cargada de afanes y de esperanzas. Pero
queda, también, un fondo inaccesible a las miradas de la crítica. Es el misterio del hombre y es la hora de Dios.
ALGUNOS CONCEPTOS BÁSICOS DEL ESPAAOL MODERNO
Lrc.

RAMIRO RoDRÍGUEZ

R.

ITESM

INTRODUCCIÓN

Fijación de la lengua española:
YA DESDE LA EDAD DE 0Ro la lengua española fue tomando su forma definitiva, pero, sin embargo, los conceptos gramaticales no ofrecían ninguna
actitud reguladora.
La fijación definitiva, por así detirlo, viene con la fundación de la Real
Academia de la Lengua el año de 1713. "En sus primeros tiempos, la Academia realizó una eficacísima labor, que le ganó merecido crédito. Publicó
entonces el excelente Diccionario de Autoridades ( 1726-39), llamado así
porque cada acepción va respaldada con citas de pasajes en que la utilizan
buenos escritores. Dio también a luz la Ortografía ( 1741) y la Gramática
(1771), editó el Quijote y el Fuero Juzgo. Su lema: 'limpia, fija y da
esplendor' quedó cumplido en cuanto se refiere a la tarea de criba y desbroce." 1
Nunca, parece ser, estuvo más justificada la preocupación por la lengua.
En los primeros tercios del siglo XVIII se prolongaba una serie de elementos barrocos de mal gusto y además los escritores de este período, salvo algunos cuantos, eran una serie de personajes ficticios -por así decirlodentro del campo literario.
1

LAPESA,

Rafael, Historia de la Lengua Española, 4a. edic., Edit. Escelicer, Madrid,

1959, p. 270.

320

321
humanitas.-21

�CARACTERÍSTICAS DEL ESPAÑOL MODERNO:

Situación actual:

"Las diferencias gramaticales no bastan para caracterizar un idioma. Hay
también, aunque no suele hacerse referencia de ellas, una economía y una
política lingüísticas, que enlazan la expansión y los intereses del idioma con
los del pueblo que lo habla. A la Unidad Política suelen acompañar la consolidación y el apogeo del idioma, así como al dominio material corresponden
la expansión y el dominio lingüísticos.
Lenguas colonizadoras e internacionales. La diferencia entre la situación
de los varios idiomas europeos es, por este motivo, una de las características
que más los separan y que más obligan a su estudio individual. El español,
el inglés y el portugués son, ante todo, lenguas colonizadoras; el francés,
aparte de su función nacional es, junto con el inglés, lenguaje internacional.
Lenguas nacionales. Las lenguas nacionales no han llegado al mismo tiempo
ni al mismo grado de madurez en todos los países europeos.

En España, la unificación en torno al Castellano de Burgos y Castilla la
Vieja traslada su centro en época moderna al habla de Madrid.
Como zonas bilingües persisten Cataluña, las Vascongadas y, en menor proporción, Galicia. Muy característico del español es el fácil acomodo en los
dialectismos dentro del idioma oficial, sin que haya en él clara diferenciación que en otras lenguas existe.
El español en América. En América el español no ha variado en ningún
aspecto importante, ni en su evolución actual se advierten tendencias contrarias a las del habla peninsular. El español de América es fuertemente
conservador y mantiene varios rasgos característicos de la época de coloniza-

ción." 2
Habla vulgar y rústica. "Aparte de las modalidades más llanas del lenguaje correcto, existen usos cuyo radio de acción está hoy muy limitado a
las gentes iletradas de las aldeas y a las capas más populares de las ciudades.
Muchos de estos vulgarismos se extienden con intensidad por todas o casi
todas las regiones de la lengua española.

:el las ;ocdales, i~acen~a~es, al margen de la fijación operada desde fines
e peno o clas1co; asumlación y desasimilación actu'an con plena libertad.
Los grupos de consonantes prosiguen simplificándose en los I t' .
.
menudo se vocaliza la .
.
a imsmos' a
.
.
pnmera consonante, se mcurre en ultracorrecciones
que por mcuna llegan hasta los medios universitarios.
'
I La
l relajación
.
.de los sonidos 'd'' 'g' y 'r' afecta' en mayor o menor grado
a enguaJe comente, pero está muy incrementada en el vulgar.
'

~~ babi~ vulgar O popular de Castilla tiende a retraer las bases de la articu1ac1on hacia la parte posterior de la boca Este fe ,
la Ed d M di
.
nomeno ya se notaba desde
ª. , e a' Y su man1·festacion
·' u ltenor
· mas
, importante
•
fue la transformac1on de las palatales 'g', ,1-, (dz)
· Y 'Y! (s) en nuestra 'J'. moderna.
vulgar hay arcaísmos como los prete'r1·tos 'truje', 'vide' y
¡ En la morfología
,
et ~resente semos'. Abundan las formaciones analóiñcas
o·
que en otra época
uv1eron . ~cceso, al habla normal, como los subjuntivos 'haiga' 'vaio-a'
La
0
acentuac1on
'hayamos'
'háyais'
'váyam
,
t
f
'
•
r d
.
'
'
os ' e c. ue en general muy utiiza a. en el s1g!o pasado, y hasta llegó a figurar en las gramáticas En la
actuahdad subsiste el vulgarismo sobre todo muY difundºd
. , .
I o en Amenca.
E~ :uanto a 'le', 'la', 'lo' Y sus plurales, el Norte y Centro, leístas y laístas,
c~n~n~:"11 e~rentándose con Aragón y Andalucía, mejores guardianes de la
d1stmc1on etrmológica entre 'le', dativo, y 'lo', 'Ia ', acusativos.
·

:¡

En siglo XVIII la' p~janza del 'leísmo' fue tal que en 1796 la Academia
decret~ que :l. uso de le era el único correcto para el acusativo masculino;
despu:s: r_ecnfican~o, este exclusivismo, fue haciendo sucesivas concesiones a
la leg1tlfilldad de lo , hasta recomendarlo como preferible.
En la Edad Media y en el Siglo de Oro suele aparecer 'le' para el dati
del plural: hoy es corriente en el habla, pero sólo como descuido trascien~:
en la escntura.
,
, Totalmente inculta es la anteposición de 'me' y 'te' a ,se,,
aunque te, se cuenta con cierta indulgencia en algunas regiones.
Es r_nuy general entre el vulgo la trasposición o duplicación de Ja 'n' verbal
despues del nombre enclítico.
En las partículas quedan formas y empleos arcaicos." a

En la fonética vulgar perviven las antiguas indecisiones respecto al timbre
• CRIADO DE VAL,

M., Fisonomla del Idioma Español, la. edic., Edit. Aguilar, Ma-

1

LAPESA,

Rafael, opus cit., pp. 298-306.

drid, 1954, pp. 231-232.

322

323

�El español de América:

Cuando se dice español de América se piensa inmediatamente en una
modalidad distinta a la del español peninsular. Sin embargo -dice Lapesa-,
esa expresión global agrupa matices muy diversos. Pero aunque no exista
uniformidad lingüística en Hispanoamérica, la impresión de comunidad general no está injustificada. Mientras las diferencias lingüísticas de dentro
de España han tenido en ella su cuna y ulterior desarrollo, el español de
América es una lengua extendida por la colonización; y ésta se inició cuando
el idioma había consolidado sus caracteres esenciales y se hallaba próximo
a su madurez.
Las lenguas indígenas y su influencia. "El español como el latín en el
Occidente de Europa, se sobrepuso en América a multitud de lenguas primitivas. La variedad de éstas era extraordinaria, calculándose en 123 familias de idiomas que han existido en los núcleos de población india." '

Es muy probable que se mantengan caracteres prehispánicos en la entonación hispanoamericana, tan distinta de la española. La entonación americana es rica en variantes, extrema subidas y descensos melodiosos, mientras
la castellana tiende a moderar sus inflexiones, manteniéndose alrededor de
una nota sostenida y equilibrada.
La contribución más importante de las lenguas indígenas está en el léxico.
Los españoles al llegar a América se encontraron ante una variedad de plantas y animales y aun toponimias desconocidos para ellos, así tuvieron que
utilizar terminología indígena.
El andalucismo del habla americana:

"El español que pasó a América en los primeros tiempos de la colonización tenía que diferir poco del que llevaron a Oriente los 'sefardíes'. Pero
mientras que el judeo-español quedó inmovilizado por el aislamiento y bajo
la presión de culturas extrañas, el español de América no perdió nunca la
comunicación con la metrópoli y experimentó la mayoría de los cambios ocu-

El voseo:

"En la España de 1500 'tú' era el tratamiento que se daba a los inferiores
o entre iguales con máxima intimidad en otros casos, aun en confianza se
empleaba 'vos'. Cuando se generalizó el trato 'vuestra merced', 'tú' recobro
terreno en el trato familiar.
No toda América siguió esta innovac10n. En Argentina, Uruguay, Paraguay, América Central y el estado de Chiapas domina el 'vos' en la conservación familiar con intensa y espontánea vitalidad; en Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, sur de Perú y Bolivia alternan
el 'tú' y 'vos'. En México, la vida social, más en contacto con las costumbres
españolas, adoptó el uso de 'tú' y eliminó el 'vos'. La segunda de plural es,
en casi toda América, 'ustedes', con absoluto abandono de 'vosotros', como en
el habla andaluza, pero sin la mezcla 'ustedes os', tan frecuente en Andalucía."
Otros fenómenos morfológicos
y sintácticos

"En la morfología y sintaxis el español de América mantiene arcaísmos,
lleva adelante innovaciones que están en germen dentro del peninsular, o
inicia otras especies.
Una tendencia natural del idioma crea terminaciones femeninas para los
nombres y adjetivos que, por su forma, se escapan a la distinción genérica,
y saca masculinos de femeninos, o al contrario. El diminutivo y el aumentativo se usan con profusión.
En América, 'recién' se emplea sin participio, con el significado temporal
de 'ahora mismo', etc. En México y Colombia 'desde y hasta' se emplean
en indicaciones de tiempo sin sus respectivas referencias originales al momento
inicial de una acción o al término de ella." 6

rridos en la Península.
Las coincidencias del español de América con el de la España meridional
han hecho suponer una fuerte influencia andaluza." 5
' LAPESA,
• LAPESA,

Rafael, opus cit., p. 343.
Rafael, opus cit., p. 348.

' LAPESA,

Rafael, opus cit., pp. 358-360.

325
324

�CARACTERÍSTICAS ESTIÚSTICAS Y LITERARIAS DEL ESPAÑOL:

veza al coloquio entre sus personajes. El gusto por el color regional dio
entrada a la literatura de muchas voces y giros regionales.

Literatura neoclásica:

La exposición didáctica venía adoleciendo de ampulosidad grandilocuente;
poco a poco va tornando un gusto más severo.

Con la "poética" de Luzán (1737) se inaugura la tendencia neoclásica y
extranjerizante. Toda la literatura de este período se atiene, pues, a las
normas establecidas en el clasicismo griego y latino.

El modernismo y la generación del 98

En la poesía, la ruptura de los procedimientos estilísticos del siglo anterior
no fue tan completa como harían creer las críticas contra el gongorismo.
No se buscaba la expresión llana, sino solemne.
En la prosa fue más radical la transformación. Debido a que la novela
y la historia artística no tuvieron desarrollo, la prosa se limitó a las obras

didácticas que exigían un estilo severo y preciso. Se sacrificó la pompa a
la claridad. Se adquirió una sencillez de tono moderno, etc.

El siglo XIX:
La violenta conmoción espiritual del siglo XIX trajo consigo el florecimiento de la oratoria pública. El influjo de la oratoria es patente en la
prosa doctrinal de buena parte de siglo.
En la prosa nuevas apetencias expresivas pugnaban por romper el corazón
neoclásico. El ritmo de la vida, cada vez más rápido, la agitación ideológica,
el auge del periodismo y la ampliación del campo literario con géneros
desconocidos, pedían lenguaje variado y flexible.
La poesía del romanticismo fue llevada a un nuevo espíritu, pero no sin
conservar muchos hábitos del siglo XVIII. Es cierto que en los románticos
hay alardes de crudeza realista, desenfreno imaginativo, cambios bruscos de
la altisonancia a la vulgaridad, libertades expresivas inusitadas. Sin embargo,
mantuvieron, por lo general, el empaque solemne, y usaron elegancias tan
mantenidas como el hipérbaton o la reiteración de copulaciones.

Las tendencias que aparecen en los albores de nuestro siglo coinciden
en su afán renovador y preocupación por la forma. El modernismo engalana -¿ engalana?- la poesía española con ritmos y estrofas nuevos u olvidados, e introduce en ella motivos poéticos y procedimientos estilísticos nacidos poco antes en otras literaturas. Se busca el atractivo de lo exótico
echando mano de voces extranjeras; pero también se percibe el sabor venerabl~
y ritual de los giros arcaicos; o se fragua neologismos. Se goza en correspondencias de sensaciones, sobre todo visuales y auditivas y se toma de los simbolistas la vaguedad evocadora, las metáforas de sentido impreciso.
La poesía contraria al Modernismo, iniciada en España, como el Modernismo en América, toma otros derroteros. Se prefiere menor lujo de atavíos
y más raigambre nacional.
Los prosistas de la generación del 98, dentro de una gran disparidad,
ofrecen entre sí coincidencias fundamentales que los separan de la literatura
anterior. Cada escritor pone en su habla huellas impersonales inconfundibles,
mucho más señaladas que las apreciables en los novelistas del realismo.
Por caminos muy diversos se crea un estilo nuevo en la prosa. Azorín dice:
"Lo que se busca al escribir es la claridad, la precisión y la concisión".
Se toma una nueva orientación. Se busca exaltar la esencia hispánica en
el alma del pueblo; se utilizan palabras tradicionales, etc.
La estilística así, en pocas palabras, ha evolucionado.

ASIMILACIÓN DE PRÉSTAMOS EXTRANJEROS

El realismo:
Pasada la moda de la novela histórica del romanticismo, la novela realista
encontró en España afortunados cultivadores. Hubieron éstos de crear un lenguaje adecuado. Lograron exactitud y fuerza pictórica en las descripciones,
sondearon con profundidad el corazón humano y a veces dieron sencilla vi-

326

Galicismos:
"Desde que la vida española empezó a transformarse a imitación de la
extranjera, han sido muchas las palabras ultrapirenáicas que se han introducido en nuestra lengua.

327

�La infiltraci6n de voces galas o francesas aumenta en el reinado de Carlos
11; pero desde el siglo XVIII se intensifica extraordinariamente.
En la sociedad española del siglo XIX empiezan a introducirse factores
que venían actuando desde antes en otros países. Al incrementarse las actividades comerciales y bancarias y desarrollarse el sistema capitalista, su terminología se nutri6 de galicismos o voces venidas a través de Francia.
Los galicismos sintácticos son los más perniciosos. La incuria con que se
redactan noticiarios y documentos oficiales acoge sin reparos el uso del gerundio como adjetivo, al modo del participio de presente del francés.

EL RITMO Y LA MELODlA EN POES1A

LIC. BERTHA

Extranjerismos de otras procedencias:
El número de neologismos tomados de otras lenguas es más limitado.
En relación con el Siglo de Oro, decae la importación del italiano, reducida
casi a términos de arte y música.
·
La lengua inglesa, que había permanecido ignorada -y que debía permanecer así- en el continente durante el siglo XVII, empezó después a
ejercer influencia primero con su literatura, más tarde por su prestigio social.
El anglicismo ha resurgido mucho en hispanoamérica, sobre todo en los países
afectados por la e&gt;..-pansión política y económica de los Estados Unidos.
La influencia del alemán es menos perceptible; mas que préstamos de
vocablos, se manifiesta en la creaci6n, con elementos latinos o españoles,
de términos que reproducen compuestos y derivados germánicos.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Loe. cit.,
LA.PESA,

LAPESA, Rafael, opus cit., pp. 288-291.
Rafael, Historia de la Lengua Española, 4a. edic., Edit. Escelicer, Madrid,

1959.
CRIADO DE VAL,

G1u

M., Fisonomía del Idioma Español, la. edic., Edit. Aguilar, Madrid,

1954.
v GAYA, Samuel, Curso Superior de Sintaxis Española, 5a. edic., Edit. Spes,
Barcelona, 1955.
Amado y HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Gramática Castellana, 16a. edic.,
Edit. Losada, fü. As., Argentina, 1953.

ALONSO,

A.

SÁNCHEZ

ITESM

VAMOS A TRATAR de exponer algunos datos que nos aclaren los conceptos
de Ritmo y Melodía.
Como introducción al trabajo teórico es indispensable el conocimiento de
los conceptos que atañen a las cualidades formales de las obras literarias.
Pero hay que saber que estos conceptos sólo tendrán significación cuando
hayan sido subordinados a un punto de vista sintético.
Si vemos alguna historia de la literatura, nos encontraremos con una forma
del_ l~n.guaje a la que se llama "verso". Pero, ¿qué es el verso? Hay varias
def1IDc1ones aceptables, pero no se puede tomar la definición de un verso
castellano y decir: éste es el verso griego. No ajusta, no se puede aplicar
t:in fácilmente esa definición de un idioma a otro distinto, puesto que sus
sistemas de verso son distintos.
Como definici6n general de verso se puede decir: el verso hace de un
grupo de unidades menores de articulaci6n ( las sílabas) una unidad ordenada
que trasciende a sí misma, que exige una continuación. La representaci6n
formal del verso resulta de sus componentes métricos y gramaticales. Un
verso contiene en sí diferentes unidades menores, compuestas a su vez de
modo determinado por largas y breves. El verso es una serie ordenada de sílabas acentuadas y no acentuadas; y las sílabas según su grado de acentuación
son incluidas en categorías de sílabas t6nicas y átonas. No todos los acentos
prosódicos que se juntan en el mismo verso participan propiamente en Ja
composici6n del ritmo. Aunque sin relación de orden lingüístico con )a
naturaleza silábica, la cañtidad sigue siendo una parte esencial en el ritmo
del verso. Los períodos con sus tiempos marcados y su duración semejante
determinan el compás.
329

328

�Ya se sabe que las sílabas según su grado de acentuación son incluidas
en categorías de sílabas tónicas y átonas. Así, dentro del verso surgen pequeñas unidades que designamos con el nombre de pies. No tienen que
ser iguales ni perceptibles como tales. Principales clases de pies son: el yambo, de una sílaba breve y otra larga; el troqueo, que consta de una larga y
otra breve; el dáctilo, de una larga y dos breves; y el anapesto, de dos
breves y una ·1arga. Esto es en la métrica clásica.
En las lenguas románicas se cuenta el verso según las sílabas que tenga,
pero en todas las lenguas se da esta regla: cuanto más largo sea el verso,
tanto menor será su eficacia como unidad; se necesitan pausas o cesuras, barreras naturales que se opongan a la expansión del verso. Respecto a su
continuidad, sabemos que un verso aislado despierta en nosotros una vivencia
rítmica, pero para tener un verdadero carácter de verso necesita repetición,
continuidad. Esta puede darse mediante la repetición continua del mismo
tipo de verso. La repetición regular de unidades idénticas acaba por cansar
y produce sensación de monotonía.
La cuestión presenta otro aspecto si el verso se integra como parte de
una estructura superior. El caso más sencillo es la ligazón de dos versos en
un grupo. Es aún más clara la integración del verso en una unidad superior
dentro de la estrofa. Hay diferentes clases de estrofas; muchas de ellas preferidas de ciertas lenguas o épocas. Algunas son : estrofas de canción popular, de Chavy chase, el terceto, la octava real, y el zéjel.
Hay pocos sistemas estróficos de forma fija que establezcan, anticipadamente, la construcción de toda la poesía. El trieleto, el rendó, el ronde!,
el madrigal, el girase!, la sextina, la glosa, y la más importante de todas, el
soneto. El papel del verso como parte de la expresión rítmica del pensamiento se completa en la armonía de la estrofa.
a) Vamos a ver una de las partes de mayor importancia en el ritmo: la
Rima. La rima no pertenece esencialmente al verso, pues también se presenta en la prosa. Por otra parte, hay poesía sin rima. Aunque no es más
que un ornamento sonoro, la rima no se conocía en la antigüedad. Cuando
se dice rima y no se añade nada, se trata de rima final. Hay que recordar
que existe la rima perfecta o consonante y la rima imperfecta o asonante,
también está la rima interior. Si el sonido es idéntico a partir del penúltimo
acento del verso, se habla de rima rica. Aquí, vale explicar que en el siglo
XVIII hubo una lucha contra rima, lucha que no dio resultado; pero
en esa época se creó la forma del ritmo libre, que se caracteriza por la
ausencia de preceptos métricos; no hay rima ni estrofas fijas, ni versos deter-

330

minados, ni un número fijo de acentos. Se distingue de la prosa únicamente
por la repetición de acentos a intervalos aproximadamente iguales.
Según la posición de la rima, se habla de:
1 ) Rima Pareada, cuando riman dos versos seguidos.
2) Rima Alternante, cuando un grupo de cuatro versos, el primero rima
con el tercero; y el segundo con el cuarto.

3) Rima Cruzada, cuando en un grupo de cuatro versos, el primero rima
con el cuarto; y el segundo con el tercero.
4) Rima Interpolada, cuando en un grupo de seis versos, el tercero rima
con el sexto, mientras que el primero lo hace con el segundo y el cuarto
con el quinto.
5) Rima Encadenada, cuando en una serie indeterminada de versos, el
primero rima con el tercero; el segundo con el cuarto y el sexto;
el quinto con el séptimo y noveno, y así sucesivamente.
6) Rima Interior, cuando una de las palabras que riman (o las dos)
está en el interior del verso. ,
b) Aliteración. Aliteración es la identidad en el sonido inicial de dos
o más sílabas o palabras. Repetición de un sonido o de una serie de sonidos
acústicamente semejantes en una palabra o en un enunciado.
c) Asonancia. Asonancia es la coincidencia sólo de las vocales a partir
del último acento.
Los conceptos que hemos visto pertenecen a la métrica. El esquema métrico de una poesía existe independientemente de su realización mediante la
palabra; indica casi completamente el número de sílabas de c_ada verso; el
número y la clase de los pies; la posición de los acentos y cesuras; la construcción de la estrofa; la posición de la rima y, a veces, la estructura de
todo el poema. Este esquema indica que los mismos fenómenos métricos
que señala se pueden repetir en muchos poemas. También indica que se
dice muy poco de una obra si sólo señalamos su métrica. En cambio, el
carácter general de los fenómenos métricos lleva nuestra atención desde la
obra aislada hasta la pluralidad de obras que tienen las mismas características. Un estudio de obras, una historia de la literatura y junto a ésta, en
un campo más restringido, la historia del verso. Aquí pertenecen las investigaciones sobre la construcción de cualquier tipo de verso, lo mismo que

331

�las observaciones sobre la rima y la técnica de la rima en obras y poetas
diversos.
Otra cosa de gran importancia es el análisis del sonido. El análisis dt&gt;l
sonido fue desarrollado por Edward Sievers como una rama especial de la
ciencia, teniendo como campo de observación el sonido de todo lenguaje
hablado; y por lo tanto, además del ritmo, la melodía, la articulación, etc.
El estudio no se limita a textos literarios. Antes de Sievers se comprobó que
cada persona tenía un tipo de voz, y el número de voces era relativamente
pequeño. El tipo de voz es, pues, una consonante personal en todas las
manifestaciones del hombre. Es lógico que estudiando ese tono que se le
da a la obra, se puede llegar a saber a quién pertenecía esa obra. Un ejemplo de esto lo tenemos en los escritores clásicos.
La melodía, algo más interno que el ritmo, se apoya en sonidos de det~rminada coloración, de cierta altura y profundidad. Cada palabra, segun
su altura y tonalidad, lleva consigo un efecto propio. La melodía de vocales
altas y luminosas nos da la impresión de una atmósfera clara, ligera. En
cambio, un ambiente oscuro y triste se puede manifestar por medio de sonidos profundos.

Ya sabemos que toda obra literaria es, antes que nada, un conjunto de
sonidos de los cuales emana un sentido. El estrato fonético provoca la atención, constituyendo así parte integrante del efecto estético. ~i qu~~emos_ analizar estos efectos fonéticos, tenemos que distinguir entre e1ecuc1on e interpretación y estructura del sonido. Al leer una obra literaria en voz ª!ta
estamos logrando una estructura como algo individual y personal, el líneo
interpretando, pero esta ejecución personal propicia ignorar la estructura del
sonido. Por eso, un verdadero estudio de la métrica no puede basarse en
recitaciones individuales. Ahora, es falso que el sonido debe analizarse completamente separado del significado, ya que el sonido por sí solo ~o puede
tener efecto estético o si lo tiene, es muy escaso. Todo verso musical lleva
la descripción gene:al de su significado o al menos, de su tono emocional.
Hemos de ver dos aspectos distintos del problema: los elementos indiferentes y los elementos de relación del sonido.
Con los primeros, nos referimos a la individualidad del sonido, independientemente de la cantidad. Los distinciones inherentes a la calidad constituyen la base de los efectos que suele llamarse "e~fonía". Las dis~ciones
de relación en cambio, son las que pueden convertirse en base del ntmo Y
del metro.
El tono, la duración de los sonidos, el acento, la frecuencia de repetición,

332

todos elementos que permiten distinciones cuantitativas. Esta distinción es
importante por aislar un grupo de fenómenos lingüísticos, lo que se ha llamado "orquestación", para recalcar que la cualidad métrica es el elemento
que el escritor maneja y explota. Entonces, el término "musicalidad" debería
de desaparecer, lo mismo que "Eufonía", ya que por ser insuficientes conducen a errores.
Ya que la poesía no puede competir con la música en la variedad, estructuración y claridad de los sonidos puros, hacen falta significados, contextos
y tonos para convertir los sonidos lingüísticos en hechos artísticos. Esto puede
demostrarse mediante el estudio de la rima, sílabas, acentos, tonos, etc.
El ritmo y el metro presentan problemas distintos de los de orquestación.
El problema del ritmo no es en modo alguno específico de la literatura o
del lenguaje, pues hay varias clases de ritmos, ejemplo: el de la naturaleza,
el del trabajo, el de las señales luminosas, el de la música, etc. Pero el
ritmo también es un fenómeno lingüístico general.
Para estudiar el ritmo hay que distinguir entre teorías que exigen periodicidad como condición del ritmo (identifica el ritmo con el metro) y
teorías que, concibiendo más ampliamente el ritmo, llegan a incluir en él
hasta configuraciones no recurrentes del movimiento. Esto último está respaldado por investigaciones sobre ritmo de hablas individuales y sobre fenómenos musicales aun carentes de periodicidad.
Viendo así el ritmo, permite estudiar el habla individual y el ritmo de
cualquier prosa. Puede demostrarse que toda clase de prosa tiene ritmo y
que incluso la frase más simple puede ser subdividida en grupos de largas
y breves y de sílabas tónicas y átonas.
El ritmo está íntimamente relacionado con la línea de entonación determinada por la secuencia de tonos.
Al explicar la naturaleza del ritmo en la prosa y la peculiaridad y utiliza-.
ción de la prosa rítmica, entramos en dominios de estudios literarios. La
naturaleza exacta del ritmo en la prosa artística ha planteado dificultades
muy considerables. Se ha tratado de explicar mediante un sistema de sincopación y también se ha dicho que el ritmo de la prosa se basa en la
variedad, pero sin definir su verdadera naturaleza. Si esto fuera cierto,
no habría ritmo en absoluto, pero Gaintehury, sutentador de esta teoría, deseaba recalcar el peligro de que el ritmo de la prosa cayera en escalas métricas exactas.
Algunos investigadores del ritmo de la prosa estudian la cadencia ya que

333

�también es cuesti6n de melodía. En general, la mejor manera para estudiar
el ritmo artístico en la prosa, es distinguirlo del ritmo general de la prosa
y del verso. El ritmo artístico de la prosa puede definirse como una organización de ritmos del habla usual, supeditado al ritmo de las unidades
artísticas.
Sigue siendo discutido y discutible el valor artístico de la prosa rítmica;
parece considerarse como una forma mixta: ni prosa, ni _verso, . ?osa que
probablemente es un prejuicio crítico de nuestra época. Bien utilizada,_ la
prosa rítmica nos obliga a tomar mayor conciencia del t~xto, subraya,. vmcula, construye gradaciones, insinúa paralelismos, organiza el lenguaje, Y
organización es arte.
La unidad fundamental del ritmo es todo el verso y no solamente el pie
como se creía, pues cada acento tiene sus peculiaridades propias :ºn arre?lo
a su posición en el verso. La unidad organizadora del verso vana en diferentes lenguas y en diferentes sistemas de métrica.
Dijimos que para que exista poesía, es menester que además ~e conceptos
se nos comuniquen por medios verbales, sentimientos o percepciones sensóreas. Uno de los procedimientos para lograrlo es hacer que la sintaxis, el
ritmo o la materia fónica de las expresiones se adapten a la representación
lírica correspondiente. Porque es esa materia fónica, ese ritmo o esa sintaxis,
las que nos obligan a una percepción sensorial. La sintaxis puede actuar expresivamente y ser un instrumento muy directo de la poesía. Es un sentimiento
que nos sirve para reflejar, casi siempre, la velocidad del p~a,. lo que
nos transmite ciertos aspectos del sentimiento del autor. Una smta.'Os retardaría, morosa, nos da la impresión de lentitud psíquica, lo que casi sie~pre
significa tristeza o melancolía deseosa de ser comunicada por el es~ntor.
Un ejemplo claro lo tenemos en Antonio Machado con sus estados dolientes
reflejados en pasajes quietos, silentes. Si el sentimiento fuera lo opuesto, la
sintaxis en vez de ser quieta sería movida para dar sentido rápido y alegre.
Si la sintaxis es expresiva, aún lo puede ser más el ritmo y la materia
fónica de las expresiones. Una parte de este fenómeno es la onomatopeya,
muy conocida. Como un ejemplo pode1:11os poner_: Quadrupedante !utrem
sonitu quatit ungula campum. En este ejemplo latmo se puede apreciar una
combinación maravillosa de las vocales u y a, además de la combinación
de consonantes labiales y dentales. Otro ejemplo en español podría ser:
"galopa, caballo cuatralbo, jinete del pueblo". Al pronunciar la oración se
siente el galope del que se habla.
Pero también hay imágenes del significarite. Veamos un ejemplo más:

334

"allí, el limonero que sorbe al sol su jugo agraz en la mañana virgen".
Para producir sensaci6n de agriedad, el poeta usa combinaciones de sonidos
consonánticos; grupos s-rb (sorbe), gr-z (agraz), etc.
Dentro del mismo hecho se ve el caso de reiteración y encabalgamiento.
A veces sirve para expresar la simple repetición de un fen6meno: llovía,
llovía, llovía. O el progresivo desarrollo de un acontecimiento: se puso blanca,
blanca, blanca.
Hay casos en que no es una palabra la que se repite para expresar un
movimiento, sino una categoría gramatical o un sonido.
Lo mismo ocurre en los encabalgamientos. Juan Ramón Jiménez nos da
en un poema la impresión del ir y venir de una muchacha meciéndose:
"Tú te mecías blanca y blanca".
Sin embargo, para que la expresividad de esta clase se haga visible, no
basta una voz onomatopéyica, sino un conjunto de esas voces encadenadas.
Sólo así se le dará sentido suficiente.
Entonces, ¿ son la sintaxis, el ritmo y la materia fónica resultado de una
sustitución lingüística? Veamos.
Desde Saussure sabemos que la característica fundamental del signo es
su arbitrariedad. Además de arbitrario, el signo de lengua es inmotivado,
nada hay en el significante que nos sugiera el objeto a que se refiere el
significado. En cambio, los instantes poéticos que hemos analizado nos muestran motivación, ya que están íntimamente ligados con la representación correspondiente. Entonces ha habido una sustitución: los signos motivados
de la poesía reemplazan a los signos inmotivados de la lengua. O más claramente: signos que arrastran representaciones sensóreas reemplazan a signos
puramente conceptuales.
La reiteración ayuda enormemente a dar expresividad, puesto que con la
repetici6n de algo se puede rebasar el superlativo de aquello. Veamos un
ejemplo: era pobrísimo; era pobre, pobre, pobre. Ya en estrofa o en verso
siempre hay repetición al principio y al final, lo que se repite por último
lleva más expresividad.

CONCLUSIONES

A pesar de los efectos intrínsecos que produce, el ritmo es un medio para
un fin. Ayuda a crear esas imágenes expresivas, esa intensificación de los

335

�liza . , esencial del lenguaje en verso. Es la
significados que es la rea c1on .
. , . transferible e inconmensurable.
.
nf'
·da es la anunac1on in
.
vibración que co iere vi '
t' . , ordenada, interior o extenor,
R' tmo en su forma elemental, es repe icion
i d'a en la rima acentos, cesuras, sílabas, etc.
apoya
'
.
, .
e el n'tmo Es la tonalidad persona'
ás
intimo
qu
·
Melodía es algo aun ro
E l
resividad misma que se da a
lísima del individuo ante la obra. s a e~p do sus sentimientos internos
trasmitirá más tarde, comumcan
esa obra Y que .
implemente hacer pensar.
ya sea para entristecer, a1egrar, o s

IMAGEN, COMPARACIÓN Y METAFORA
PRoFR. JosÉ GóMEZ GARCÍA

ITESM

TRATAREMOS
táfora.

DE LLEGAR

a las definiciones de Imagen, Comparación y Me-

Imagen no pretende ser copia de nada, sino señal de un estado interior.
Para señalar el carácter de movimiento que tiene la imagen vamos a
contraponer imagen pictórica con imagen poética. Esta imagen pintada la
podemos captar de un solo golpe y ocupa un espacio. La figuración poética
está construida en una sucesión temporal. Y aquí cabe decir su carácter
lineal. No se puede dar todo en un solo golpe sino una cosa detrás de la
otra, sucesivamente. Lo que importa en la poesía no es sólo la plasticidad,
y por plasticidad entendemos que una situación humana se ha reflejado con
tal densidad y realidad que puede tocarse con su hechizo, sino también lo
que importa es la imagen, plena de acaeceres, henchida de vibraciones. En
la poesía lo esencial es vivir las palabras plenas de sentido y plasticidad. Esta
poesía no se trata de una figuración estática, sino en movimiento, importa
su dinamismo.
· La poesía en cuanto masa de sentido, lo que importa es su virtud proteica.
Pero ahora bien. Hay diferentes tipos de poesía. Pero ¿ qué es lo que hace
de unos versos que son unas reflexiones, como las de Baurner, poesía? Se
puede saber si es poesía según su forma, ya sea una sola cobertura o ya
por el contenido. Así por ejemplo, a los versos de Baumer, bien se podrían
hacer unos retoques y no perderían su sentido si se expresaran de otra forma.
En cambio, los versos de Claudius nos dicen algo que no poseeríamos si no
estuviese unido de esa manera. (La Poesía, p. 33.)

337
336

humanitas.-22

�·f sta par la palabra,
Ya habíamos dicho que poesía es el arte que se mam ie
pero expresando el estado interior de una persona.
. , .
.
.,
d
ue la poesía es dinam1ca, falta
Para completar la afl.l'IIlac1on e ~
los de Claudius y Vierte\. En
añadir algo importante. To~emos dosl eJelmpb Ahora bien en Viertel, es
os una 1IDagen a a co a.
'
ambas estrofas te nem
'
E Viertel sólo hay la imaCl
dius
es
una
de
la
muerte.
n
una rea1; en au
'
.
d bl fondo En Viertel es una imagen
hay un o e
f., .
Allí f;M lmente tegen' mientras que en Claudius
d'
imagen meta onca.
u""
'
simbólica pero en Clau ms es una
tado interior reflejado, pero en la
nemos a los dos poetas ex?r~sa~do u; _es elve a reflejarse, el doble fondo;
estrofa de Caludius este ob1et1va o re e!o vu
táf
(La Poesía p. 35.)
el símbolo se potencializa hasta convertirse en me ora.
,
,
de ima en tomemos el ejemplo de Hofroann.
Para aclarar este concepto
1 gt '
que esta correlación es arbitraria
na imagen a a o ra aun
En él se contrapone u ,
d ºbl
stituible. o sea, que las ideas que
d
E ta poes1a es tra uc1 e, su
'
. .,
en e1 fon o. s
t
y así tenemos la defimc1on
nos da, no las fundimos en nuedstrasd mien_ es. gen "Es" dice Dámaso, "la
'
Al nso ha expresa o e a ima .
'
,
que D amaso o
al
. ales cuando unos y otros están
relación poética entre elementos re es e rrre '
expresos". ( Análisis Literario, p. 180.) •
. ' "elementos irreales"' prefiere camDíaz Plaja, advirtiendo la expres1on
.
·sta de que
, · " Mas el autor Castagmno, en vi
biarla por "realidad poebca ·
1 d mina "realidad imaexisten en nuestra imaginación estos elementos, os eno
ginada".
·
r ser unidad y autóser al definir imagen, nos dice: "se caracteriza po
.
Kay '
.
1 de Bécquer en que nos senala la imagen
noma". Así tenemos un e1emp o
de un arpa:
Del salón en el ángulo obscuro,
de su sueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

.
d abarcar mucho más, pues no es raro que
Claro que una unagen pue e d
poesía La verdadera eficacia de
,.
entre que forma to a una
.
1
la 1inca se encu
.
. 'b'lid d Tenemos par ejemplo en a
las imágenes radica en la relabva vi_si i a .
cto a éste se ha planteado
oesía de Bécquer sólo un elemento vi~ual. : respe
ue uedó re~ problema de los límites entre poes1a y pintura, problema q q
suelto desde un principio.
.
. . s que se ocupa del estudio de las imágenes es la ps1coU na de 1as ciencia

logía. Y las imágenes, clasificadas por los psicólogos son numerosas. No
sólo hay imágenes "gustativas" y "olfativas", sino también "térmicas" y "presivas". (Teoría Literaria, p. 320. )
Ivor Richards llegó a la conclusión de que "siempre se ha concedido demasiada importancia a las cualidades sensoriales de las imágenes. Lo que
a una imagen le presta eficacia no es tanto su condición vívida como imagen,
como su carácter de acaecimiento mental peculiarmente relacionado con la
sensación". (Teoría Literaria, p. 321.)
Las imágenes se nos acercan dando un rodeo: como comparaciones. Sin
embargo, la comparación puede llegar a ser un rasgo estilístico importante.
Las comparaciones pueden referirse a cualidades aisladas: de estado (grande
como una torre, pesado como el plomo) , acontecimiento (corría como una
gacela, luchaba como un tigre) . Pero también pueden referirse a discursos y
situaciones completas. (Kayser, p. 196.)
Importante es también destacar la comparación épica que relata detalladamente un acontecimiento. En Homero se ve claramente este tipo de
comparación. También se habla de parábolas que son comparaciones llevadas
al extremo y no es sino hasta el final que se hace la comparación. (Kayser.)
Ahora bien, comparación es el modo de cómo las imágenes se nos presentan
dando un rodeo. (Imagen es la comparación con los elementos reales e irreales.)
Finalmente tendremos la metáfora cuyo significado más vasto sería: "es
una imagen a la que le falta el nexo gramatical". Pero hay que evitar el
pensar que la metáfora procede de una transposición consciente, esto es relacionar dos objetos distintos pero que están en cierto modo emparentados.
Así por ejemplo, la poesía de Claudius, la de "la alcoba de la muerte". Uno
lo relaciona a la alcoba invisible de la postrera soledad y aislamiento que
aguarda al moribundo. Cierto es que esto es lo que se recibe al primer golpe
de interpretación. Pero esta relación termina siendo una idea única, indestructible que se ha fundido de las ideas anteriores. Y de lo que se trata es
que no haya esta comparación, esta yuxtaposición de dos contenidos, sino
de que un contenido exista en, con y por medio del otro. La auténtica metáfora no surge de una mera comparación consciente.
Hay muchos tipos de metáforas y uno de ellos es la metáfora poética.
Daré dos ejemplos para distinguir entre lo que no es metáfora poética y
lo que es. Primero tendríamos las estrofas de Hofmann. Aquí las ideas no
se nos funden en nuestra mania. En cambio, en la poesía de Pedro Salinas
al leerla, esa armonía indestructible entre dos elementos hace que pensemos

339
338

�en una sola idea, una sola unidad de lo que en la experiencia están separadas. Y ésta es metáfora poética, el fundir en unidad convincente imágenes
que en la experiencia están separadas. Y así, la poesía ha logrado abarcar
de un golpe la totalidad de lo existente, unir lo más lejano a lo más cercano.
(La Poesía, p. 39.)
Arist6teles al hacer un estudio de comparaci6n, imagen y metáfora, afirm6 que cuando carecía de nexo gramatical comparativo ( como, cual, tal
como, parecido, así como, igual a, igual que, etc.) o este nexo estaba substituido
por otro de distinto valor, cambiaba de comparaci6n a metáfora. Así por
ejemplo tendríamos de la comparaci6n:
"El sueño cay6 sobre mí, era una parva sobre un chingolo."
esta metáfora:
"El sueño cayó sobre mí. Era una parva sobre un chingolo."
( Análisis Literario, p. 178.)

Ya en ambos casos se conserva la imagen. Arist6teles identificaba la imagen
y comparaci6n pero señalaba una diferencia entre metáfora y comparaci6n y
metáfora e imagen. Dice Arist6teles: "La imagen es igualmente una metáfora; no hay entre ellas sino una pequeña diferencia. Cuando Homero
dice de Aquiles que 'se abalanz6 como un león' es una imagen; pero cuando
dice 'este le6n se abalanzó', es una metáfora. Como el héroe y el león son
valerosos, por una transposición Homero ha calificado a Aquiles de le6n".
( Análisis Literario, p. 179.)
Entonces Arist6teles diría que metáfora es una imagen a la que s6lo le
faltaba una palabra, el nexo gramatical.
Más tarde se hace una separación de los diferentes tipos de metáfora. Se
ha dicho que metáfora era la imagen sin los nexos gramaticales. Ahora bien,
esto implicaría el tener elementos reales e imaginarios de la imagen. Y a
eso se le llamaría Metáfora Impura. La Metáfora Pura conserva s6lo los
elementos imaginarios de una primitiva comparaci6n y se sobreentienden los
reales. Un ejemplo de esto es:
Comparación: "Las muchachas eran tentadoras como las frutas maduras".
Metáfora Impura: ''Las muchachas eran tentadoras frutas maduras", y final-

Metáfora Pura: "Tentadoras frutas maduras del árbol de la belleza".

O bien:
"Tus labios eran como corales."
"Tus labios eran corales."
"Tus corales."
U na divisi6n más de la metáfora:
1) Alegoría, una metáfora a lo largo de una composici6n.
11) Sinécdoque, es la relación de dependencia al decir una cosa con el
nombre de otra.
111) Metanoia, es la relaci6n de coexistencia que hay entre dos conceptos.
Ya Arist6teles decía que no había nadie que no se sirviera en la conversaci6n corriente de las metáforas, pues es lo que contribuye en mayor
grado a dar al pensamiento claridad y agrado. Así, en la lengua literaria
se dice_: "tener sed de independencia", o "la flor de la inocencia", y en el
lenguaJe popular tendríamos: "el sol pega fuerte" o "la cola del asunto".
(Análisis Literario, p. 181.)
Indudablemente la magia de la poesía radica en las metáforas. "Toda
metáfora es un mito en pequeño", decía Vico. ( Análisis Literario, p. 182.)
Por eso el estudio de los tropos ha preocupado tanto a no s6lo la ret6rica
sino también a la filosofía, l6gica, psicología, religión, lingüística, estétic~
(retórica) y preceptiva.
Cicer6n explicaba la existencia de la metáfora a la necesidad y pobreza del
lenguaje para dar mayor elegancia y deleite.
Bally, en el Análisis Literario, acorde con su idea de la interferencia 8e
lo afectivo en el mundo de la expresión, intenta una diferenciación de las
metáforas según sean concretas, aprehendidas por la imaginación; afectivas,
captadas por el sentimiento; y muertas o provenientes del intelecto.
. F~almente queda por agregar que hay metáforas de tipo estético-impreSJomsta, tal como "el lago cristalino de sus ojos", "el velo de la bruma" o
"la autora de dedos de rosa". Y el tipo expresivo, tal como "miradas de
fuego", "morir de miedo", "quemarse de envidia". ( Análisis Literario, p.
184.)

mente,

341
340

�La metáfora vista por la generalidad, tiende en efecto a aparecer como
adorno. Ya desde Aristóteles se ha sostenido que la literatura de más alta
calidad se distingue por el dominio de la metáfora. Pero este dominio no
implica una comparación, pues ya aparece en Shakespeare, un gran maestro
de la metáfora, la superación gradual del acto de comparación. La metáfora
se convierte casi en un modo de aprehensión. Es inconcebible el ver en una
metáfora un adorno, pues es un elemento expresivo y necesario del lenguaje.
La metáfora es la expresión única de la visión individual de un escritor.
(El Estilo Literario, pp. 17-18.)
Metáfora es la búsqueda del epíteto exacto. (El Estilo Literario, p. 81.)
Pero aun el uso de esos epítetos no es fácil, pues es difícil encontrar uno
para cada cosa que el poeta quiera expresar. La Metáfora es esencial para
la precisión del lenguaje; pero si no va a dar una visión más clara o no dé
más exactitud poética a lo que se expresa, hay que evitarla, pues es innecesaria. (El Estilo Literario, p. 82.)
El lenguaje está lleno de metáforas en todas las etapas de su evolución,
desde su plena fuerza hasta que se va apagando. Pero a pesar de que a
veces desaparecen como tales por completo, muchas de las percepciones sensoriales expresadas por Shakespeare, por ejemplo, se han seguido usando.
Un ejemplo de esto es una metáfora que aparece en Troilo y Crésida forthulght
o recta senda, ha pasado al uso cotidiano. (El Estilo Literario p. 113.)
Kayser en su libro, dice de la metáfora: "quiere decir traslación: el significado de una palabra se emplea en un sentido que no le corresponde
inicialmente". (Kayser, p. 197.)
Muchas metáforas son el resultado de una comparación, así como el ejemplo
de "los labios son corales". Todavía se pueden reconstruir las dos ideas
que constituyeran la metáfora. Se admite que ésta tenga como base la dualidad, pero en la actualidad han aparecido metáforas que no han tenido
nada que ver con una comparación anterior. Un ejemplo de este estilo
"impropio", o sea que rompe los moldes ordinarios de la lengua y da un
estilo particular, es la poesía de Rubén Darío donde se dificulta la comprehensión. (Kayser, p. 199.)

Por último, el autor, Kayser, cita a dos autores: Vasconcelos y Mallarmé,
para poder observar la diferente actuación de las metáforas. Y de esta observación se dan a conocer dos características de la metáfora: la. la expresión propia que busca la palabra adecuada, y la otra ea el rasgo estilístico
del lenguaje impropio, donde las palabras no se encuentran firmes, pero que
representan el estilo del autor. (Kayser, p. 203.)
Y ya finalmente, un ejemplo de Georg Trakl, que señala una figuración
impregnada de temple de ánimo, o sea, la influencia que tiene el estado de
ánimo al interpretar algo el autor.

CoNCLUSIONES

I) Metáfora: es fundir en unidad conveniente imágenes que en la experiencia están separadas. Es intraducible.
II) Imagen: la imagen es igualmente una metáfora; no hay entre ellas
más que una pequeña diferencia, el nexo gramatical. Es traducible.
III) Comparación: es el modo de cómo la imagen se nos presenta dando
un rodeo. Es la contraposición, yuxtaposición de dos contenidos.

BIBLIOGRAFÍA

PFEJFFER, Johannes, La Poesía, Breviario del Fondo de Cultura Económica, No. 41,
3a. Edición.
CASTAGNINo, Raúl H., El Análisis Literario, Editorial Nova, 2a. Edición.
WELLEK, René y WARREN, Austin, Teoria Literaria, Editorial Gredos (Madrid).
MIDDLETON MuRRY, F., El Estilo Literario, Breviario del Fondo de Cultura Económica, No. 46.
KAYSER, Wolfgang, Interpretaci6n y Análisis Literario, Editorial Gredos, 2a. Edición.

La metáfora es uno de los medios más activos para ampliar el ámbito
del significado. Por medio de esto se aclara que las palabras no sólo poseen
su respectivo significado, sino que tienen otros valores, tales como sociales
o ideas secundarias. La metáfora es difícil de entender, pues se tiene que
analizar ¿qué es lo que el poeta quiere decir con ello? Y también se tiene
que estudiar cómo influye una metáfora en otra.

343
342

�LA IMAGEN DEL EXTRANJERO EN LA NOVELA PICARESECA

PR.oFa. HENNING

GRAF

ITESM

EN EL AGITADO transcurso de su historia, España ha convivido -no siempre
voluntariamente- con extranjeros oriundos del Occidente y del Oriente.
En menor escala que Italia, la península ibérica ha sido el lugar de encuentro, de aventuras, de comercio, de estudio y hasta una especie de Tierra
Prometida de extranjeros des_de la polifacética y multinacional España musulmana -moros, cristianos, mercenarios eslavos, comerciantes francos, frisones,
etc.- hasta las oleadas de turistas que inundan las zonas costeras de la
España contemporánea. Debido a los rasgos conservadores, tradicionalista.'!,
individualistas, regionalistas y herméticos -en cuanto a cierta rigidez hispanocatólica poco flexible- que caracterizan la sociedad española, el tema del
extranjero como elemento propulsor del progreso o como obstáculo para la
formación mental de la hispanidad adquiere una relevancia muy especial.
El temprano proceso de la estructuración y definición de la sociedad española explica en cierto modo el papel negativo desde el punto de vista
emocional que el extranjero ha desempeñado en la península. Antes de que
se formaran los moldes emotivos de la conciencia nacional alemana o italiana,
la monarquía asturleonesa-castellana manifestaba ya cierto carácter y conciencia nacionales.
Hasta fines de la Edad Media, el extranjero cumplía con una función
-diálogo en general positivo y favorable- que fomentaba la hispanización
castellana mediante un proceso de aprendizaje, de adaptación y de fecunda
reacción como resultado de haber integrado totalmente las sugerencias extranjeras. Mencionemos aquí únicamente la influencia de los peregrinos
franceses del camino de Santiago de Compostela sobre la lengua castellanapréstamos socio-culturales, como "mesón", "manjar", etc. y el influjo fran-

345

�cés sobre la evoluci6n de la época hispánica medieval. Desde entonces va
naciendo cierta actitud xen6faba paralela a la calurosa hospitalidad que
ofrece el español al extranjero individual capaz y deseoso de adaptarse al
ambiente hispánico. A partir del reino de Felipe II observamos un ensimismamiento y rechazo de influencias extranjeras. El diálogo abierto cede al
temor de intervenci6n física y espiritual. Todas las clases sociales comparten
entonces la idea del extranjero siniestro (por ser en general luterano, moro
o judío), peligroso (desde el punto de vista ideol6gico) y perturbador posible
de las frágiles estructuras hispánicas. La coexistencia hispano-extranjera a
veces penosa vislúmbrase en los versos tan a,certados del Duque de Rivas
cuando comentaba la lucha fratricida entre los Reyes Pedro y Enrique IV:

... en nuestros debates propios
siempre ha de haber extranjeros
Que deciden a su antojo.1
La centuria del apogeo político hispánico desde los Reyes Cat6Iicos hasta
comienzos del reino de Felipe II, constituye simultáneamente el momento de
apertura hacia el exterior. Consciente de su posici6n hegemonial y de su
relativa madurez nacional, España buscaba el diálogo cultural con Europa
(Erasmo e Italia). Coincide este afán de aprendizaje con el vigor dinámico
de su "mesianismo político", a la vez fundamento y resultado ideol6gico de
su 'imperialismo expansivo"; conceptos que usa don Américo Castro para
definir aspectos de lo hispánico.2 Pero incluso en aquella época de múltiples
intercambios y contactos, la rebelión comunera en contra del extranjerismo
administrativo de Carlos V y la expulsi6n y persecuci6n de judíos, moriscos
y luteranos demuestran cierta incompatibilidad hispánica de convivir con
formas religiosas ajenas al catolicismo tradicional y el latente recelo contra
todo lo extranjero. No olvidemos el severo control que ejercían las autoridades españolas ( Consejo de Indias, Inquisición, el propio monarca) para
reducir a un mínimo el acceso de extranjeros a los territorios de ultramar
hasta muy entrado el siglo XVIII.
Aquella España medieval-renacentista y barroca de soldados, clérigos y
letrados humanistas ofrece el marco histórico-social y cultural a las grandes
novelas picarescas. Si la España de 1500 poseía acaso un grado de unidad
nacional y de autoconciencia superior al de sus vecinos, lo que demuestra la
idea hispánica de un solo imperio (español), de una sola religión (la católica
' SAAVEDRA, Angel de, Duque de Rivas, Romances Históricos, Romance IV, 1840.
• AMÉRICO CASTRO,. Aspectos del vivir hispánico, p. 20, Alianza Editorial, 1970.

346

romana) , de un solo monarca (el "César'' y rey de España) , sus estructuras interiores, sin embargo, eran menos firmes que las de Francia o de
Inglaterra. La aparente unidad "nacional" de los reinos de Castilla y de
Aragón basada únicamente en la uni6n personal dinástica. La existencia
de cierta hispanidad emocional en los elogios de las bellezas nacionales sin
distinguir entre Sevilla, Barcelona, Valencia, ni Toledo, no hace desapa~cer
el hecho de que los respectivos "reinos" seguían administrándose según sus
propios fueros y privilegios.
Esta España de regiones autoconscientes era al mismo tiempo centro y
motor de un imperio hispano-europeo, de carácter heterogéneo, contradictorio
y hasta antagónico en sus convicciones y manifestaciones regionales, s6lo
unido por una idea y por la dinastía común. El imperio español está continuamente presente en la novela picaresca; se mueve el pícaro igual que
su antí?odo el caballero con familiaridad asombrosa a través de Portugal,
de Italia, de Flandes y Alemania (Estebanillo González). Socio, víctima o
señor, convive con extranjeros que intervienen como figuras marginales o como promotores en sus andanzas y martingalas. Recordemos aquel episodio
del Estebanillo González cuando viajando de Viena a Italia fue simultáneamente compañero, mozo y superior de un capitán alemán "genízaro", "mal
contentadizo y no poco presumido".ª
Inadvertidos por muchos historiadores españoles, los círculos extranjeros
en la península desempeñaron un papel económico de esencial importancia
para el fundamento técnico-financiero del auge imperial hispánico, entre
1500 y 1600. Al afán de gloria, de honor social, de virtudes militares, misioneras y literarias opusieron una mentalidad de producción lo que establecía
un equilibrio poco estable entre el utopismo de la idea imperial y las necesidades económicas indispensables para asegurar la realidad, o sea el mantenimiento diario, del Imperio español. Mientras que las energías nacionales
se empleaban para convertir a España en "la yema del mundo", en "la cabeza
de las armas", en "el compendio de las letras", en "la fuerza de los ingenios"
( ¡ no los ingenieros!)/ los comercientes extranjeros, italianos, franceses, ingleses, los técnicos alemanes (imprenta, instrumentos de precisi6n, minas)
y los artesanos y agricultores moros y moriscos contribuían en posici6n responsable a mantener la circulación y el reparto de la producción nacional
y extranjera. Conviene citar aquí dos opiniones que ilustran ciertas actitudes
• La Novela Picaresca: Vida y Hechos de Estebanillo González, t. II, p. 922,
Aguilar, 1974.
• LuJÁN DF. SAYAVEDRA, Mateo, La Novela Picaresca. "Segunda Parte de la Vida
de Guzmán de Alfarache", 1602, p. 735, Aguilar, 1974.

347

�económicas hispánicas. Dijo don Miguel de Unamuno en alguna ocasión:
"Que inventen los demás" (los extranjeros). El diplómata florentino Francesco Guicciardini, embajador de los Médici en España, nos ofrece uno de
los testimonios más interesantes de la época:
"No se distinguen en ningún arte mecánico o liberal: casi todos los
artífices que hay en la corte del Rey ron franceses o de otras naciones." 5

EL PADRE:

au_nq~e pobre, me acuerdo que por mis venas y por las de
mi h,70 -~orre la ilustre sangre de los Ponces, Tagles, Pintos . ..
Pero, h,7a, ¿qué tiene que ver la sangre ilustre de los Ponces
Tagles, Pintos ... , con que tu hijo aprenda un oficio par~
q~e se manten?ª honradamente, puesto que no tiene ningún
vinculo que afiance su subsistencia?" . .. 7

El propio pícaro, plenamente partícipe de las tradiciones hispánicas a
pesar de su precaria posición socio-económica defiende esta hispanidad ajena
a todo mercantilismo utilitario, ajena a toda investigación tecnológica:

, .comp~ende~os, t~l vez la extraordinaria fuerza normativa de los rasgos
~tico:SOClale~ hispan1cos de origen aristocrático-caballeresco si reconocemos su
influ10 continuo en la novela picaresca, cuyo evidente realismo no excluye los
rasgos de una hispanidad idealista, ilusionista y a la vez tan real.

"El no ser inventores no viene sino de no tener los entendimientos
mecánicos, sino liberales; más aplicados a las armas que a ser ingenieros;
y es tanto su valor y fuerza, que no valen con él ingenios ni máquinas
de ninguna nación; y así no tienen necesidad de inventar cosa algu-

. Antes de juntar los mosaicos de la visión del extranjero en la España
p~caresca nos permitirnos anteponer algunas notas explicativas sobre el género
picaresco y su presencia en este estudio.

na . .. "

6

El repudio y desprecio por orientaciones profesionales de índole técnicomanual caracterizaban a la sociedad española hasta fines del siglo diecinueve.
Hasta los miembros de los bajos estratos sociales (la actual pequeña clase
media) se esforzaron por dar a sus hijos una formación académica, pese a
que ciertos oficios solían ofrecer condiciones de vida más holgada. En la
tardía manifestación del género picaresco en las provincias de ultramar, en
el Periquillo Sarniento de J. Joaquín Fernández de Lizardi se encuentran
en lucha reñida las dos actitudes antagónicas: el tradicional deseo de formación académica del hijo y la idea ya burguesa de la Ilustración francoinglesa con respecto a la utilidad fundamental de oficios manuales y actividades mecánico-técnicas para una sociedad de tendencias egalitarias. Reproducimos aquí algunos pasajes de la acalorada discusión paternal acerca
de la mejor formación profesional del aburguesado "señorito-pícaro":
LA MADRE:

"¿Mi hijo a oficio? ¿Qué dijera la gente al ver al hijo de
don Manuel Sarmiento aprendiendo a sastre, pintor, platero
u otra cosa? ... No, señor, si usted quiere dar a Pedro algún
oficio mecánico, atropellando con su nacimiento, yo no, pues,

• Gu1cc1ARDINI, Francesco, Viaje, en Libros de Antaño, t. VIII, p. 199, citado
en: AMÉRICO CASTRO, D., Aspectos de vivir hispánico, p. 138, Alianza, 1970.
• LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, La Novela Picaresca. "Segunda Parte de la Vida
de Guzmán de Alfarache", 1602, p. 737, Aguilar, 1974.

348

L~ novela picaresca es una de las manifestaciones más genuinas e inconfundibles de la creación literaria española. Su asombrosa riqueza de tipos
humanos, su gran capacidad imaginativa y su amplia escala de variaciones
temáticas conviert~n este género en uno de los aportes más notables y fecundos que una literatura de perfiles "nacionales" ha podido ofrecer al mmenso caudal literario del Occidente.
P~se a ac~tudes y ambientes protopicarescos en la Europa cristiana del
medioevo e ~cluso en la remota época grecorromana, el área vital y los
contorno~ socio-culturales propios a la evolución del "antihéroe" más repr:5entativo de las letras occidentales, son auténticamente hispanos. Ni siquiera el "antihéroe" pícaro puede sustraerse a la condición muy española
de vivir "de extremo a extremo, de polo a polo".8 Como el "enamorado"
ca~~llero co~esano y aventurero de las novelas idealistas, como el pensador
rrustico, el p1caro sufre esta poderosa tensión antitética, tan española como
barroca, e~~ la acepta~~ón-ilu_sión y el rechazo-huida del mundo en que le
toca de v1vrr. El tamb1en oscila entre la tentaci6n del afán del oro y el
profundo desengaño.
A pe~r de la pre!erencia casi exclusiva por los bajos estratos sociales, por
el p_ecubar costumbnsmo que ofrecen sus ambientes populares, a pesar de su
realismo rayano -a veces- en un naturalismo despiadado, la novela picaresca no puede negar el influjo, ni la convivencia con la segunda gran tra'. ~ERNÁNDEZ DE LrzARDI, José Joaquín, El Periquillo Sarniento, México, 1816, 13a
Eclic16n, Porrúa, 1972, p . 28.
1
AMÉRICO CASTRO, Aspectos del vivir hispánico; p. 20, Alianza Editorial, 1970.

349

�dición española: el idealismo. El crudo materialismo del protagonista-pícaro
no es obstáculo alguno para que exista el tan hispánico concepto del pundonor hasta en las bajas esferas del hampa. Vislumbra hasta aquí algo de
9
lo que don Américo Castro llamó el "concepto aristocrático de la vida" .
La depravación moral, las orientaciones hasta criminales del pícaro no excluyen tampoco su fuerte apego a la tradicional religión católica sin la menor
desviación de la ortodoxia oficial, apego que se manifiesta finalmente en las
aspiraciones ascéticas del viejo pícaro-ermitaño:
" .. . viniendo a parar en esta santa ermita, adonde, siendo Dios servido,
10
será donde pienso acabar mi corta vida sirviéndole . .. "

Si las primeras novelas picarescas reflejan aún la gran lección del Renacimiento: optimismo vital, sencillez, claridad y equilibrio, su apogeo se sitúa
en el Barroco con su polarización existencial entre goce de la vida y temor
metafísico. La similitud de sensaciones, sentimientos y experiencias en la
Europa del siglo XVII y el simultáneo prestigio político-cultural de España
facilitaron la rápida divulgación de la novela picaresca en los países vecinos.
Surgieron traducciones, imitaciones y finalmente adaptaciones del tema picaresco a las específicas condiciones sociales y culturales que había en Francia,
Inglaterra o en Alemania. De ahí que el género picaresco fuera de España
ofrece orientaciones y resultados muy distintos, conforme a los intereses y
peculiaridades nacionales. En el Francion o en el Roman Comique de Sorel
se amalgaman las sugestiones picarescas hispánicas con las propias experiencias francesas. Pero la obra picaresca más conocida de pluma francesa, el
Gil Blas de Santillane (Lesage) sólo capta de su modelo hispánico el colorido local dándole un sentido de crítica política muy en boga en la Francia
del siglo XVIII. En la admirable novela picaresca M oll Flanders (Daniel
Defoe) , las martingalas de la protagonista femenina visten intenso carácter
lascivo; los elementos picarescos se adaptan perfectamente al ambiente inglés con sus premisas especiales. La obra maestra de la novela barroca
alemana, Der Abentheuerliche Simplizissimus ( 1669), es acaso la aproximación más fiel y completa al original hispánico. Si encontramos elementos
picarescos afines a la tradición española como la visión de un mundo caótico,
el pesimismo profundo, la soledad del hombre, su corrupción en esta vida
y su única posibilidad de salvación mediante la huida del mundo, el ascetismo del ermitaño, etc., posee la obra, sin embargo, un sentido muy distinto,
Aspectos del vivir hispánico, p. 20, Alianza Editorial, 1970.
y R.lvERA, Jerónimo de, El Donado Hablador Alonso, 1632, p.
320 en La Novela Picaresca, Editorial Aguilar, 1974.
• AMÉRICO CASTRO,

u ALCALÁ YÁÑEZ

un propósito casi metafísico en la actuaci'ón del pi'caro
pecie de "Perceval" picaresco.

s·unplizissimus,

es-

. Constituyen el fundamento-fuente del presente esty.dio las veinte novelas
picaresca seleccionadas por Ángel Valbuena Prat en la edición d A ·1
I 1.
. alm
e gm ar.
~c uunos .1gu ente la obra prepicaresca La Lozana Andaluza y la princ~p~ manife_stación del género picaresco en el Nuevo Mundo, 0 sea El Pen_quilo Sarmento ( 1816). En los doscientos años del florecimiento de temas
pi~arescos entre la Vida de Lazarillo de Tormes (1554) y La Vida de Torres
Vtllaroel ( 1742-58), ocurrieron una serie de cambios incisivos en las estructuras políticas, culturales y en menor grado en las sociales de la penín 1
L
1 .
fl .
su a.
a nove a picaresca re eJa los momentos cenitales del esplendor hispán"
. 1
- d 1 h d
ico,
vive os anos e a on a crisis nacional, del desmembramiento del Imperio
en Europa y llega_ hasta l~s _albores de la Ilustración francesa que tiene libre
acceso ~ la Espana. ~orboruc~. Cambia desde luego la imagen del pícaro
Y c~b1an su~ condiciones eX1Stenciales. Presenciamos la continua transformacion del ge~er~ y el paulatino debilitamiento del tema picaresco. Con
r~specto al Penquillo el de las Gallineras (1663), el editor formula los · ·,.
"
JW
cios muy cnticos una sombra picaresca" y "la liquidación del género picarescos•:.11 El pícaro. deja de ser caricatura, deja de ser el gracioso y CllllCO
ganapan,, para ~nurse_ más y más víctima de su ambiente. Su principal
meta se~a una existencia burguesa. La gracia y el desparpajo de este artista
de la vida ceden frecuentemente a tonos sentimentalistas y plañideros v
aumentan los elementos didáctico-moralistas.
·
Las primeras nove~s p i ~ se mueven dentro del ambiente peninsular;
escasean las referencias a paisajes y personas extranjeras. Desde el Guzmán
de Alfarache hasta el Estebanillo González predomina en cierto modo el
pícar? viajero. a ~av~s de las provincias del Imperio español. El pícaro
ad~were expe:i~ncias y s~~~es internacionales en sus andanzas entre Europa,
Afnca Y Amenca. Su JUICIO de lo extranjero oscila entre ]a admiración
la, ~omplaciente o burlo~a _aceptación de aspectos y costumbres distintos y 1~
cnti_ca severa. En las últunas obras picarescas, la limitación a ambientes
pe~sulares y casi exclusivamente hispánicos corresponde a la pérdida de
pos1~ones europe_as (~landes, Italia, Borgoña se desprenden de la monarquía
espa~ola) y al aislamiento contra el extranjero. Pero a pesar de estas diferencias profundas entre la picaresca de 1550 y la de 1750, conviene, por falta
de mayor espacio, considerar todas estas novelas como una unidad superior
que no merma lo individual, lo regional, lo contradictorio.
; ~ALBUENA_
19 4

PRAT,

Ángel, La Novela Picaresca, t. I, p. 92 y t. II, p. 961, Aguilai

351

350

�delengaño que aubraya las paJabns paimistu del ícaro
a fines de la Guerra de los Treinta Añoa:
p
Enebanillo C..noález

La imagen del extranjero varia de autor en autor. Conviene diferenciar
entre 101 con larga experiencia extranjera, entre b desterrados por razones
ideol6gico-religiosas y entre 101 que sin salir del terruño ofrecen una visión
borrosa de realidad extranjera, llena de errores, prejuicios y malentendidos.

ª

"~~jando
Alemania en un eterno caos y a
tiniebla." H
España ,n• una confusa

La valoración de lo hispánico

?

Para el estudio de las prineipales facetas de la autoconciencia hispánica
de dos Siglos de Oro la novela picaresca significa una de las fuentes
informativas de mayor relevancia. Proyecta las creencias, las esperanzas y
los temores del pueblo español. En las actitudes picarescas se perfilan convertidas en caricaturas, la vida y las hazañas de la aristocracia. Causa cierto
-asombro en el lector extranjero el caluroso patriotismo del pícaro por aquella
España que apenas le pennite llevar una vida misera al margen de la ley.
Ea más que un afecto sentimental por el terruño. Su amor patrio abarca
la alusi6n y simultánea realidad de España como Tierra Prometida. Incansable admirador de la belleza de paisajes y ciudades hispánicas, su entusiasmo
patri6tico raya a veces en la altivez y en cierta jactancia siempre y cuando
el picaro ae siente provocado por extranjeros. Su defensa de los valores nacimales hace suponer que deben existir profundas congruencias emotivas entre
los dos antípodas de lo hispánico: el caballero dinámico e idealista y el pícaro
realista, materialista pero muy consciente de su dignidad humana. En los dos
elogios siguientes observamos actitudes diferentes:

"¡ Ah, ah, España! ¡ Amada patria,. custodia verdadera de la fe!

i:on

GUZMÁN:

EL AMO ITALIANO:

" ... y en Espana
- hay gran copia de ladrones 1 holgazanes ...
Pues, l qué respond erás a los vicios de tw ,sp - l '
Son s b b' hº h
ano es.
o er aos, anc ados " comúnmente ignorantes . .. ,, u

Uno de los valores del realismo picaresco es
.
las deformaciones de hechos y aco tec' •
111 veracidad; eacasean aquí
literatura idealista.
n umentos reales tan frecuentes en la

11

Aprecio sobrio que corresponde al carácter severo y desilusionado de Mateo Alemán. El segundo elogio del Guzmán ap6crifo es una exaltación elocuente del Imperio español en momento de su incipiente decaimiento político; el orgullo comprensible se convierte en grandilocuencia fanfarrona:

"¿ Adónde hay nación ni lugar que no reverencie el nombre de España,
no se espante de sus hechos, no alabe su monarquía, no envidie sus triunfos?. . . ¿Y quién no envidia la felicidad de España, pues della es digno
11
intitularse tan supremo señor, rey monarca?"
La breve alusi6n a la verdadera situaci6n del Imperio muestra un creciente
La Not•ela Picar11ta, ALEMÁN, Mateo, "Guzmin de Alfarache", t. I, p. 435.
• lbidnn, Lu¡Ás DI!. SAAVl!.DRA, Mateo, "Segunda Parte de Guzmin de Alfarache",

,s

Al . lado de la exaltada y apasionada valorizaci6n de
.
1 .
especialmente de lo castellano y andaluz se haI
. . . todo_
hispúuco,
críticos que se refieren a ciertos vicios y desvirtu;n Jw~ objetivos y hasta
bres nacionales. Citemos aqw' un'.
1 f es e
cter y de oostum1camente a amosa conf taci6n d
lores flamencos y españoles y la réplica ir6nica del
.
e vade Alfarache. Este pícaro hasta la m
amo italiano de Guzmán
ciertas debilidades del carácter his áni~ula,l no ~ued~ menos ~ue admitir
"amada atria" Deb'd
p
Y a existencia del cnmen en 111
.
p
.
1 o a su condici6n inferior de "antihéroe"
casagar con las armas la afrenta de su amo que hiere su orgullo no
puede
nacional:

Juicios, actitudes y prejuicios generales
acerca del extranjero
Observamos dos posiciones principales: el rechazo de lo extranJºero
cuanto a costumbres, creencias
· Y pretensiones
.
en
no hispánicos
convivencia con el extranjero. El segundo caso se da
. Y la pasajera
llos pícaros que pasan largos anos
- fuera d e Espana.
_ se especialmente
en
mene·
, ,aque•
mente a Guzmán de Alfarach
'
tonan aqw wuca. .
.
e, a Marcos Obregón, a Estebanillo Gonzál
S1 bien domman las preferencias e m
. clinaci'ones bispánicas
ez.
ningun' , __
en fran""- inglés,
.
.
.
pn;aiv
llega a convertirse
.
d
~
Y ru Siqwera en italiano a pesar de
las eondic1ones e vida especialment e atractivas
.
que ofrece Italia a los pí" Ibídem, "Estebanillo Gonzilez" t. II
955
,. La N l p·
,
' p.
.
ove a acoresca, Lu¡ÁN DI!. SAAVEI&gt;aA Mateo "G··--'- d Alf
PP. 926 y 737.
'
'
IUIWIU
e
arache", t. I,

t. I, p. 735.

353
humanitaa.-25

�caroe-, hay, sin embargo, indicios de una capacidad de asimilación y adaptación excepcionales a ambientes extranjeros:

"Pues te certifico que con el alemán soy alemán; con el flamenco, flamenco; y con el armenio, armenio, y con quien voy voy, y con quien
vengo, vengo . .. siendo español en lo fanfarr6n, y romano en calabaza,
y gallego con los gallegos, e italiano con los italianos, tomando de cada
11
naci6n algo, y de entrambas no nada.

costumbres nacionales, debido al impacto victori010 de influencias extranjeras. Desde los primeros decenios del siglo XVII comienza en forma sensible~ l a ~ la influencia cultural francesa. Bajo su influjo se realizan ,
paulatinos cambios en la moda masculina y femenina hasta manifestarse en
todos los sectores de la vida española del siglo XVIII. El tradicionalismo
naci~nal, la ~ disposición hispánica a aceptar innovaciones ( ¡ recordemos el
sentido más bien negativo del concepto "novedad" en las zonas hispanas!)
y el temor a una enajenación cultural explican acaso esta fuerte reacción:

" ... uso que se deriv6 del reino de Francia, y está ya tan válido y acostumvrado en toda España, que s6lo falta hablar la lengua francesa y
llamar a las mujeres madamas para ser del todo francesas . .. " 1a

Flexibilidad asombrosa que manifiesta al mismo tiempo el peligro del
desarraigo definitivo de Estebanillo González.

El español tan pundonoroso y quisquilloso en cuanto a costumbres y convicciones de su tierra se da cuenta de que ha de respetar las ajenas para
evitar cualquier atropello inferior a su concepto de honor y dignidad personales. Encomiable lección nos enseña a hispanos y a extranjeros el pícaro-

Este recelo contra la moda francesa termina con un concepto general:

"mas acogerse al extranjero es desnaturalizarse el suyo." 11

escudero Marcos Obregón:

"Quien va a tierras ajenas, tiene obligaci6n de entrar en ellas con
grande tiento, que ni las leyes son las mismas, ni las costumbres semejantes, ni las amistades se guardan donde no hay conocimiento. .. Tiene
el forastero necesidad de ser muy afable y comedido, con crianza, y ha
de perder de su derecho en las cosas que donde está no sabe si son buenas o malas . .."

El privilegiado tratamiento de una minoría extranjera en los centros romerciales, debido a su poderío económico garante de cierta impunidad, manifiesta el profundo malestar de la presente queja:

" .. . pero nunca los llevaban a la cárcel, a causa que los extranjeros
siempre redimían la vejaci6n con dineros . .. " 20

17

Marcos recomienda a sus contemporáneos paciencia, alegría y el control
absoluto de sus reacciones negativas en el trato con el extranjero, reglas de
comportamiento válido en todas las épocas y entre todos los pueblos civilizados. Trasluce en este texto la influencia del humanismo propulsor de
la idea de la igualdad de naciones, pueblos e individuos, idea del todo incompatible con los modernos conceptos pseudo-cieníficos de la superioridad
de razas dominantes.
No está ausente, desde luego, en el género picaresco una actitud negativa

y hostil al extranjero, actitud que se endurece a menudo hasta llegar a ser
mero prejuicio. Debemos admitir aquí ~ causas diferentes: , ~ mal~
experiencias personales del pícaro en el extranjero -el papel de v1ctuna pnvada de libertad- o cierta intransigencia de posiciones hispánicas o como
reacción dura, pero comprensible contra la transfonnación y destrucción de

A medida que faltan los contactos directos, la imagen del extranjero ae

~elve borrosa. Elementos de leyenda, repetición irreflexiva de tópicos triviales, metáforas brillantes que disimulan apenas la ignorancia del autor,
todo esto suele componer la imagen del extranjero inaccesible al pícaro.
Comparemos las precisas indicaciones topográficas de las regiones españolas,
Flandes, Italia, Francia, Argel e incluso de Alemania (Estebanillo González), con aquellos datos sobre países lejanos donde la precisión geográfica
cede a la fábula literaria: Citemos unos ejemplos como "todo el oro de Arabia:' (El donado hablador Alonso), "la más oscura Noruega" (El Diablo
Co1uelo) o aquella información
,, inverosímil:
11

lbidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t. II, p. 503.

• lbidem, CASTILLO SoLÓRZANO

DE,

Alonso, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t. II, p. 504.

•• lbidem "Estebanillo González, t. II, p. 802.
" Jbidem: "La Vida de Marcos de Obregón", por ESPINEL, Vicente, t. I, p. 1293.

• lbid1m, CuvANTES, Miguel de, ''Novela y coloquio que pas6 entre Cipi6n y Berganza", t. I, p. 256.

355
354

�"diciéndoks que no ,stábamos ,n la China, adonde se come carne humana!' 21

En comparación a la relativa frecuencia de citas de italianos, franceses,
moros, etc., encontramos s6lo un número reducido de juicios globales sobre el
extranjero. El pícaro español, individualista convencido y enemigo de cualquier compulsión colectiva, posee un concepto personalista, concreto del mundo. Las relaciones con su medio ambiente obedecen a la eficiencia de sus
contactos personales con otros individuos, de ahí que se siente poco propicio
para formular juicios generalizadores y abstractos.
Los extranjeros del Imperio:
Portugal, Italia y Flandes

Desde la Alta Edad Media, la sociedad del Occidente se distingue por la
tensión peculiar entre la extrema mobilidad de una parte de la población
(caballero-aventurero, bachiller con estudios internacionales, artesano en _busca de trabajo, comerciante promotor de nuevos mercados) y el sedentammo
provincialista de la otra parte (campesinos, etc.) . El Impe?~ español establece el orden en amplias zonas europeas. Fomenta los v1aJes culturales
a Italia cuyas discordias interiores habían disminuido gracias a la Pax Hispanica.
La integración de Italia en el orbe político hispánico condiciona en cierto
modo la fase europea de la historia de España. En el plan político-económicosocial, la presencia de España en los territ~rios italianos significa ~a fuente
de trabajo de gran atracción e interés para todas las clases perunsulares.
Los continuos esfuerzos para consolidar el poderío hispánico entre Milán Y
Sicilia piden la constante afluencia de soldados, de funcionarios y jefes militares nobles, de artistas, de letrados y de parásitos. El pícaro encuentra
allí con mayor facilidad un puesto como peón, soldado, (Estebanillo González), comerciante. La distancia de su tierra natal, el alejamiento de las
rígidas costumbres hispánicas hacen a menudo que el pícaro lleve una vida
casi regalada. Si no medra en el extranjero como suelen medrar los tenderos españoles (los indianos en América), es que su inestabilidad, su inquietud, su falta de espíritu mercantil se oponen a una existencia burguesa.

Es Italia en cierto modo la Tierra Prometida del pícaro. Conoce un mundo del lujo, de cierta abundancia, de formas civilizadas dentro de un
n Ibidem, "El donado hablador Alonso", t. II, p. 152.

356

ambiente vital de alegria, de optimismo con la facilidad placeatera de la dolce
vita lo que contrasta notablemente con la sencillez, austeridad y relativa pobreza de la campiña castellana. Hasta el pícaro saca provecho de pertenecer
al pueblo que ejerce la señoría sobre Italia, lo que le confiere cierto sentimiento de superioridad, cierto aire de gran señor. Comprendemos la burlona alusión italiana a este afán de grandeza en el alma hispánica sin reales
fundamentos:
" .. .El zapatero de viejo, en llegando a Italia, todo es tono, y hacerse
tu pariente de la casa de Guzmán, don Juan, don Diego, o don Francisco y así les decimos: se tutti siete cavalieri, chi guarda la pecora? ... " ::

A pesar de estas ligeras ventajas sobre el "autóctono", el pícaro no i;ale
siempre airoso de sus encuentros con italianos. Le confunden las costumbres extrañas, cierta malicia y frivolidad en los contactos interhumanos le
desconciertan la ocasional reacci6n antiespañola de la servidumbre itali~na
(los _grandes señores tenían a su servicio a gente de diferentes pueblos) y el
ambiente general de comercializaci6n de todos los valores. Echa de menos
aquel deje de honradez que distingue hasta el pícaro español:
" .. .los tratantes de Génova, que traen las conciencias en faltriqueras descosidas, de donde se les pierde y ninguno la tiene . .. ,, 21

Se siente a veces engañado, estafado y explotado y él que es tan experto
en este campo, se convierte en víctima de más vivos.
Italia es incluso para muchos pícaros (Estebanillo González) la tierra de
la civilización clásica y el hogar de la Iglesia. Hasta el pícaro siente el
influjo del arte italiano y la codicia por sus manufacturas de lujo. La despierta pícara Rufina sabe apreciar los valores de arte en la casa del comerciante genovés, su próxima víctima :
"teníala bien aliñada de cuadros de pintura de valientes pinceles, de colgaduras de Italia muy lucidas. . . aquí había muchas láminas de Roma
curiosísimas y de precio . . .'' u

Si en las primeras novelas y bosquejos picarescos, Italia s6lo sirve de
marco geográfico sin que el pícaro muestre mayor interés en su nuevo ambiente
"' Ibidem, LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. I, p. 737.
'" Ibidem, ALEMÁN, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. 1, p. 435.
11 Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. 11, p. 604.

357

�más allá de sus travesuras y andanzas, en las novelas picarescas del siglo
XVII hay un cambio de tono notable. Tono que se marca por un afán
de diferenciación de regiones y ciudades -las más visitadas eran Génova,
Roma, Milán, Florencia, Nápoles y Venecia- con juicios generalmente elogiosos:
-"Vuelto a Milán, como aquella república es tan abundante de todas
las cosas, es lo también de hombres muy doctos en las buenas letras y
en el ejercicio de la Música . .. " 25

Aquella Italia humanista está presente en múltiples formas y aspectos. Elementos lingüísticos, refranes, préstamos socioculturales aparecen en la novela picaresca y hay autores que redactan el prefacio o la dedicatoria en
italiano (Salas Barbadillo, La Hija de Celestina).
Portugal son aún más íntimos. La lenta separación lingüística, los tantos
lazos dinásticos, el vaivén de poetas, aventureros, comerciantes, la relativa
semejanza de costumbres constituyen un lazo de familiaridad especial entre
ambos países. Las diferencias nacionales no sé disimulan, pero está ausente
el antagonismo político hispano-portugués. El rico centro comercial de Lisboa significa, además, un lugar de encuentro, de mayor atracción material
para mercaderes, aristocráticos ávidos de aventura y de gloria, y pícaros ansiosos de masas opulentas. Lisboa no se había convertido únicamente en
el puerto principal de entrada de especies y de mercancías exóticas y altamente cotizadas, sino este encuentro de razas y de rumores era al mismo
tiempo esencial punto de partida de cuantas informaciones aun borrosas y
legendarias que llegaban de la misteriosa cotonia portuguesa en la América
del Sur. En la Vida de Marcos Obregón encontramos un relato interesantísimo sobre el contacto de unos marineros hispano-portugueses con la población
indígena de la costa brasileña:
"Estuvimos allí algún espacio, admirándonos de ver aquellos indios
desnudos y tanta abundancia dellos que bastaba para poblar otro mundo . .. "2s

Al lado de datos de cierto interés que demuestran la difícil tarea del descubrimiento del Nuevo Mundo y sus riesgos y peligros, especialmente en
aquellas partes donde no existían Estados indígenas bien organizados, los cua.. Ibídem, ESPINEL, Vicente, "La Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 1301.
,. Ibídem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 341.

358

les despu~s de una resistencia violenta pero breve sucumbieron y admitieron
al conqu1Stador europeo, hay gran cantidad de elementos inverosímiles. Lo
desconocido se convierte bajo el influjo de la imaginaci6n en fábula monstruosa, ¡ de ahí la existencia de gigantes y de monstruos marítimos en aquel
texto!
Dada la familiaridad del español con el portugués -recordemos el éxito
literario de Gil Vicente con sus farsas hispanolusitanas- los elementos lin.. , .
'
guisticos portugueses en la novela picaresca no causaron la menor extrañeza.
La co~vivencia de cru:tellanos y lusitanos bajo la misma dinastía le quitaba
el caracter de extran1ero al portugués, aunque el pícaro español distingue
enn:e los morad~res del sur y del norte del Miño. No encontramos juicios
demgrantes. El hispano admira la flexibilidad mental, la gracia y el trato afectuso del lusitano:
"trabé amistad con algunos dellos (portugueses), y como tienen tanta
presteza en las agudezas del ingenio, pasé con ellos bonísimos ratos . .. " 27

Y más adelante las palabras elogiosas del Donado hablador Alonso:
" . . . demas
' que son los portugueses afables, amorosos, tratables, bien acondicionados, animosos y de grande ingenio, entendidos y, por armas y
letras, insignes . .. " 28

Cervantes nos ofrece un interesante dato lingüístico acerca de los métodos
portugueses para entablar contactos comerciales con la población africana,
dato que nos demuestra el origen de ciertas lenguas mezcladas en aquella
época:
"porque no anduviesen engañando al mundo con el oropel de sus gregüescos rotos y sus latines falsos, como hacen los portugueses con los
negros de Guinea." 29
Pica en Flandes, una de las supuestas etimologías del término "pícaro"
se refiere a las provincias septentrionales del Imperio español de Flandes
y de Picardía. Zona de intensa actividad comercial y agraria, zona de deci,., Ibídem, ESPINEL, Vicente, t. I, p. 1261.
" Ibídem, ALCALÁ YAÑEz Y RIBERA, Jerónimo de, "El Donado Hablador Alonso",
t. II, p. 276.
'" Ibídem, CERVANTES, Miguel de, "Novela y Coloquio que pasó entre 'Cipión, y
Berganza',", t. I, p 260.

359

�sivos choques bélicos entre España por una parte y Francia y sus aliados
rebeldes holandeses por otra parte, zona donde chocaron en forma violenta
e irreconciliable los antagonismos político-religiosos de la época, Flandes,
pese a su aspecto apacible, era tierra para soldados intrépidos. A pesar de
que el propio pícaro no pudo sustraerse a la atracción material que ofrecía
Flandes, aquella provincia no era lugar propicio para él, ya que estaba ajeno
a cualquier afán de honor y gloria militares. Mientras que la nobleza hispánica sacrific6 en los campos de batalla del norte la élite de España, mientras que la monarquía agotaba allí sus reservas en una resistencia tenaz pero
estéril con muchas victorias aisladas y con la derrota final, el pícaro formulaba, en el apogeo de la confrontación militar, un juicio muy certero:

"Camarada del alma, toma mi consejo, y haga lo que quisiere, pero
a Flandes, ni aun por lumbre, porque no es tierra para vagamundos,
pues hacen trabajar los perros como aquí los caballos, y tan helada y
fría." so
El pícaro queda asombrado por las costumbres, el carácter y la solidez
económica de las ciudades flamencas y valonas. El viajero y cronista-pícaro
Estebanillo González describe a Bruselas en un lenguaje casi turístico:

hombre que hurte un maravedí, y se puede ir con el dinero en la mano . .. ,, a2
Aunque el condad~ de Cataluña convivía aún más estrecha e íntimamente
con el resto de Espana, el pícaro se da perfectamente cuenta de que cata!anes y castellanos_ se di~tinguen no sólo en la lengua, sino lo que casi más
1m~rta son las d1ferenc1as mentales. Si canta "la rica Barcelona" 0 se
a t '.~rras catalanas "por h aber oído decir del reino de Cataluña grandes
'
va
bienes . (El dona~o hablador Alonso), el pícaro siente que se está alejando del
ambiente emocional de su terruño castellano-andaluz. Le parece extraño el
carácter pr~cti:o-comercial del catalán y de sus experiencias personales resultan los s1gu1entes juicios impregnados por la mentalidad entre alegre y
severa del respectivo pícaro:

" .. .el catalán~ el cual era la criatura más triste y miserable que Dios
' ' " I S "E
cno.
•so es ped'ir peras al olmo, caridad a los avarientos fidelidad
en alarbes, sufrimiento en catalanes . . ." "
'
No excluyamos alguna opinión más favorable que recuerda e1 e1ogio de
Cervantes:

" .. .desembarcando en Barcelona, ciudad hermosa en tierra y en mar
abun!ante de _mante~imientos y regalos, que con oír hablar en lengu;
espanola parec,an mas suaues y sustanciosos; y aunque los uecinos tienen
nombre de ser un poco ásperos, vi que a quien procede bien le son
apacibles, liberales . .. " •~

"llegué aquel mismo día a Bruselas, adonde hallé ser excusada toda alabanza para tan grandiosa población. Contempléla por plaza de armas,
de la Europa, por escuela de la milicia, por freno de rebeldes, por espanto de enemigos, por esmalte de lealtad, y por pasmo de hermosura . .. ,, 31
El Guzmán de Alfarache, menos amargo, de la novela apócrifa de Mateo
Luján de Saavedra si bien no se cansa de pregonar las ''hazañas heroicas"
de los tercios españoles contra el doble enemigo franco-nerlandés, confronta
con mucha objetividad las virtudes y los valores flamencos-ibéricos:

" .. .la diligencia de los flamencos en guardar su hacienda es grande,
y como son hombres de ingenio, y en razón de los grandes fríos del
país, están los inviernos recogidos en casa, o son pintores o cerrajeros:
... lo que se dice de Flandes, que tiene dos grandes contrariedades a la
costumbre de España, porqu, ellos de su natural no son ladrones ni hay
• lbidem, "Estebanillo González", t. 11, p. 829.
11 Jbidem, "Estebanillo González", t. 11, p. 871.

Los extranjeros fuera del Imperio:
franceses, ingleses, etc.
L_as r~lacio_nes franco-españolas tienen un carácter muy especial. Siglos
d~ _mtercamb10 y _de mutuo ~prendizaje fecundos, de cooperación políticom1htar entre Castill~ y Francia, d~ enemistad entre Francia y Arag6n crearon unos lazos emotivos muy peculiares entre ambas naciones. Al constituirse la unidad dinástica-nacional de España y al ocupar el trono español los
" lb
Ibidem,
,.
'd
QLu¡Ás DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache" , t . ¡ , p. 726.
,. em, UEVEDO, Francisco de' "La Vida del Buscón" , t . II , p. 69.
lb,dem, ALCALÁ YAÑEZ Y RlBERA, Jerónimo de, "El donado Hablador .\lonso",
t. II, p. 232.
• lbidem, EsPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, pp. 13 y 19.

..

361
360

�habsburgos, España hereda el conflicto dinástico entre Valois/Borb6n y Habsburgo. El Imperio hispánico perturba el equilibrio muy sensible e inestable
entre los principales pueblos del Occidente, su universalismo imperial choca
contra la idea de la independencia nacional. Mientras que España se abría
al humanismo italiano, Francia además de ser humanista se convirti6 en
campo de batalla de la reforma protestante. Ambos países estaban dispuestos
a luchar por la victoria decisiva de sus ideas hasta el agotamiento total del
adversario.
Desde sus comienzos astur-leoneses, marca la historia de España cierto
espíritu de intransigencia que se manifiesta en la frecuente práctica política
del destierro de inconformes. Problema crucial entre tradicionalismo y liberalismo revolucionario y base de la existencia de una leyenda negra de
España. El destierro por motivos político-feudales del Cid tiene una larga
descendencia. En los Siglos de Oro, la Inquisici6n ejerce un control minucioso sobre el pensamiento y la literatura españolas. No s61o se dedicaba a
rechazar el influjo protestante, a combatir los restos de la fe mahometana
en la península, sino su sombra inquisitorial alcanzaba especialmente a los
recién conversos de origen judío o morisco. De ahí que algunos autores,
por ser conversos o muy liberales, debían emigrar a Francia, país de amplia
tolerancia religiosa y de actitudes más liberales antes de la revocaci6n del
Edicto de Nantes. El doctor Carlos García (La Desordenada Codicia)
y Antonio Enríquez G6mez ( La vida de don Gregorio Guadaña) tuvieron
que trasladarse a Francia donde publicaron las ya mencionadas novelas picarescas. El hecho de poder publicar una obra española en Francia demuestra
que debían de haber suficientes exiliados en tierras galas. Demuestra también la radicaci6n del castellano y de la literatura hispánica fuera de la
península en aquellos momentos del esplendor hispánico. Los autores españoles se convierten especialmente en Francia en promotores del intercambio cultural, como revela el famoso libro de la ... Antipatía de los Franceses
y Españoles, cuyo autor fue el doctor Carlos García. En la Desordenada
Codicia, Francia forma el principal escenario geográfico de las andanzas del
pícaro Andrés.
La influencia cultural francesa, en pleno ascenso a comienzos del siglo
XVII, se nota en préstamos y f6rmulas galas que usan algunos pícaros. Ya
hemos visto que las innovaciones francesas encontraron resistencia entre los
tradicionalistas que rechazan los galicismos y las modas nuevas:

"Uso nuevo de los diablos
embuste que Lucifer

ALUSIÓN AL GUARDAINFANTE
FRANCÉS

trujo a España, porque tenga
el segundo mal francés!" u

LO QUE LOS FRANCESES LLAMAN
"MAL DE NAPLES".

El problema de Jas ·mvas1ones
·
francesas en la
, ul
de la unidad nacional hisp, .
.
penms a, amenaza constante
resca de Luis Vélez d G amca, se men_c1ona en la españolísima novela picae uevara (El Diablo Cojuelo):
"·' Ay, senor.
- 1 - d""
IJO la Rufina
A 'l
España~ Dios le gua d
h
-: ¿ que nos ech6 los franceses de
·
r e mue os anos." a1

El poderío francés y la riqueza de sus ciudades
. .
chos pícaros de Ja penínsul Al .
Y provmcias atraen a mudan con las ganas:
a.
gunos, como Guzmán de Alfarache se que"Realmente JO quisiera pasar a Fr
.
tad que siempre oí de aquel reino.-~:'::, por las grandezas y majes-

El "europeo" Estebanillo González nos ofrece un
. .,
las provincias francesas N" . .
ª descnpc1on
somera de
•
1
s1qu1era
e
1
pícar
tá
0
tensiones poi'..:
.
es exento de las peripecias
Iucas entre 1as naoones
1 ·
Y
espía
de los ingleses Lo q
, . ' ya que o Juzgaron en Normandía por
.
ue mas mteresa es el . d 1
.
exiliados españoles en Francia:
aviso e a eXIStencia de
" .• .y ,•en
, d ome a posar al burgo de San G
,
de los expelidos de España que s ll
b German, a la posada de uno
e ama a ranados. se

A Estebanillo no le agrada París "
del gran Cairo"' pero en sus an~~rcorte o. confusa Babilonia, olvido
que muestran la influencia del pa'
_P Francia, adopta unos galicismos
is vecmo en este pícaro , tal
cordemos aquí el "haciendo buena h "
,1 o-espanol. Re"mid""
c era ' el comer op1paramente en el
1 •

La Inglaterra protestante se había convertido en el enemigo
. mas
, decidido
• lbid,m,

t. 11, p. 504.

CASTILLO

SoLÓRZANO

.
' Alonso de' "Aven turas d e1 Bachiller
Trapaza'',

lbidem, VÉuz DE GUEVARA Luis "El n·1 bl0 e . 1
• lbid,m Ar. '
M
· '
'
ª
OJue o", t. 11 p 728.
• lb.d , " EKAN, _ ateo, "Guzmán de Alfarache", t. I, p. 52; .
' em, Estebanillo Gonzálcz", t. II, p. 851.
.

lt

363
362

�.
- 1 Si las relaciones franco-españolas conocían altiy tenaz del Impeno espano ·
,.
Ed d
ba.os entre Castilla e Inglaterra hubo tensión y roces bélicos desde, la . ª,
A pesar de la creciente amenaza inglesa para la hegemoma hd1spbaM
•
.
1' no man'timo- apenas se a a
.
1 ,caro -vagamundo contmenta
mea, e P1
· , d l trotamundos Estecuenta de estos actos de piratería. Con 1a excepc1on e
l E - d l
banill G nzález ningún pícaro toca tierras inglesas. Como a spana e
Siglo ode ~ro, ei pícaro seguía :nfocado hacia el Mediterráneo pese a los

!dia

territorios americanos del lmpeno.

· resca. su imagen es más
El in lés está menos presente en la nove1a pica
'
.,
g 1 . o ti'empo más concreta. Faltan los rasgos de comprens1on
borrosa y a nusm
.
.f t
. siro atía humanos, el inglés es casi símbolo negativo con sus mam. es ay
p
.
.
elemento que está fuera de la sociedad
ciones de hereJe y pirata, o sea,
cristiana católica:

d ,, •o

"saqueado como inglés las cosas sagra as.

. , i'nglesa de poner obstáculos al Imperio español, sus b_reves
La pretens1on
d I d
1
de piratería contra las flotas e_ n i,as, . e
incursiones marítimas, sus. actos
.
, •
tr'b e al mayor mve1 tecmco
parecían al pícaro actos ilc1tos cuyo exito a i uy
" . , .
del equipo británico. Opone el v_alor de "pechos esforzados hispamcos contra la maquinaria bélica anglosa1ona:
"los esa ue se hayan inventado muchas cosas para la guerra, que no
d . p
q se muestre el valor de pechos esforzados, como son t~ntas
e~a:i;:;e de fuego después de la invención de la artillería q~e Ir~ igua~~~ al más cobarde con el más valiente. _Dígal~ la nación ingle~ª"
ue tiene puesta toda su esperanza en estas invenciones, con las cua es
q
.
- l
,,u
se atreve a mirar ba¡eles espano es . ..

D'
China nombres más bien metafóricos
Casi como Noruega, mamarca,
'
.
'da banal del
que realidad consciente, Inglaterra estaba muy le1os ~e la v1
,f
d
, ro Si Estebanillo González alcanza el mayor horizonte geogra ico e
pica ·
d'
·
' minúsculos en
todos los pícaros españoles (horizonte de imens1ones aun
. , a la experiencia cosmopolita del Simplizissimus), los países de
comparaoon
· A t·
la Europa Central y Oriental que él llega a conocer -Alemama- u~ ~1a. L'
. R . etc - no son más que nombres abstractos y debt!es
Poloma- 1tuama- us1a,
•

coordenadas de orientación fabulista. Formas únicamente un marco sin causar impacto verdadero en su conciencia. De estos largos viajes nos trae
muy pocos datos costumbristas y casi ningún extranjerismo lingüístico como
aquel "brandevinero", o sea fabricante de aguardiente conforme al origen
alemán de "Branntwei~.
El mundo mahometano: moros, turcos, moriscos

"Hay moros en la costa", este grito de alarma de la población costanera
de Andalucía, de Murcia y de Valencia no había perdido aún su secular significado de espanto. Pese a la e,qmlsión árabe-mora de sus últimos baluartes
peninsulares, pese a las hazañas africanas de Carlos V, pese al brillante éxito
militar de Lepanto, el moro seguía siendo una amenaza seria para las costas
y rutas marítimas del Mediterráneo occidental. Sus súbitas incursiones casi
siempre impunes y sus actos de piratería pusieron a costaneros y a navegantes
en continua zozobra, creando una especie de pesadilla que sólo dejó de existir
con la ocupación francesa de Argel en 1830. El rapto de cristianos por
comandos moro-bereberes se había convertido en negocio altamente lucrativo para los reyes de Tunes y de Argel. El rescate inicialmente en manos
de órdenes religiosas, implicaba además de . altos tributos -incluso las ciudades hanseáticas de Brema y de Hamburgo solían pagar tributos anuales
para el rescate de ciudadanos suyos- un sistema de trámites complicados;
sólo una minoría de los cautivos pudo regresar a sus patrias. Cervantes y Vicente Espinel sufrieron cautiverio en Argel; su destino repercute en la vida
de los pícaros Marcos de Obregón y El donado hablador Alonso. Una idea de
los sufrimientos y privaciones del cautiverio argelino, doblemente doloroso
por la larga ausencia de España, las condiciones de la esclavitud y por las
vejaciones denigrantes para impedir el culto católico de los esclavos cristianos,
nos ofrece el relato de Marcos de Obregón:
"Ay de mí, más infelice y sola que cuantas padecen cautiverio y servidumbre en las mazmorras de crueles e inclementes moros." 42

La palabra "Argel" se había transformado en sinónimo de desgracia, privación, pesadilla. Hasta el gracioso Diablo Cojuelo la usa para liberarse de
su cárcel:
"Sácame deste Ar_{Zel de vidrio que yo te pagaré el rescate con muchos gustos . .. " 43

,
S
M teo "Segunda Parte de Guzmán de Alfarache"'
.. Ibídem, LuJAN DE AAVEDRA, a ,
t. I, p. 852.
M
"S gunda Parte de Guzmán de Aliarachc",
" Ibídem, LuJÁN DE SAAVEDRA, ateo,
e

" Ibídem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obregón", t. I, p. 1199.
., Ibídem, VÉLEZ DE GuEVARA, Luis, "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 698.

t. I, p. 737.

365

364

�La relativa frecuencia de secuestros de españoles en su travesía hacia Italia
fue pronto motivo literario. Hasta el pícaro descubrió el provecho que se
podía sacar de su especial situación emotiva, presentándose a los afligidos
padres como víctima del moro. Teresa de Manzanares, La niña de los embustes, una de las acertadísimas novelas picarescas de Castillo de Solórzano,
usa este tema emocionalmente de la niña raptada por los moros en edad
tierna para sacar prófito material de la emoción y alegría de los supuestos
padres ancianos.
El moro es como el luterano; el inglés una especie de bárbaro para el
español. Se ha convertido en enemigo, odiado por su crueldad, por sus
costumbres, por su fe islámica incompatible con las convicciones cristianas.
Si el moro aparece en la novela picaresca como una especie de underdog
peligrosísimo, el juicio sobre el turco ofrece más matices diferentes. La nueva
gran potencia islámica, cuya influencia alcanza hasta los centros de la piratería norteafricana, produce en el pícaro un sentimiento ambiguo de respeto
y de antipatía hostil:
" . .. con la secta bestial del sucio Afahorna . .. "

sustr~erse a la, creciente presión por parte de la mayoría hispano-católica.
Presentase aqu1 de nuevo el problema hispánico del destierro de minorías política o ideológicamente sospechosas. A pesar de ser conversos la
español~~ª ~feren~~ión entre. cristianos antiguos y nuevos " y fac~res
de_ pres1on ~c10econom1ca conduJeron a la expulsión de una parte econórmcamente llllportante de la población peninsular. El capitán del barco turco
que tomó preso a Ma~c~s de Obregón se queja del trato injusto y discriminador de los nuevos cnsbanos en España. Como él, muchos moriscos buscan
fo~~ en los territo~i~s turcos. El problema de los renegados no se reconoe10 en el lado cristiano, no se dieron cuenta que fueron precisamente
aquellos renegados los que dieron tanto empuje militar al Imperio Osmánico.
"nací c?n ánimo y espíritu de español y no pude sufrir los agravios que
cada dia recebía d_e gente muy inferior a mi persona, las supercherías
que usaban_ con mi persona, con mi hacienda, que no era poca siendo
yo descendiente de muy antiguos cristianos, como los demás que también
se han pasado y pasan cada día. . . Lastimábame mucho, como los demás, de no ser recebido a las dignidades y oficios de magistrados ,,, de
honras superiores . .. " 41

H

Esta intransigencia altiva del· Guzmán apócrifo demuestra que no hubo
el menor diálogo posible entre las dos potencias hegemoniales del Mediterráneo. Al lado de esta ceguera fanática por motivos religiosos, encontramos
una opinión más objetiva que toma las virtudes militares del turco:
"El turco es muy poderoso, es señor. de muchos reinos, tiene grandes
riquezas, muchísima gente muy dada a la guerra; porque como entre
ellos no hay religiosos, sino que todos se casan, y el que más mujeres
puede tener y sustentar las sustenta y tiene, multiplícase en ellos la generación . .. " ' 5

En mometitos de lucidez objetiva, el pícaro reconoce los méritos extranjeros y presiente los problemas nacionales (en este caso el de la población
hispánica) .
La atracción político-material y la relativa libertad espiritual en los territorios del Imperio Osmánico (respecto de cultos no islámicos) significaba que
muchos moriscos abandonaran voluntariamente a su patria hispánica para
.. Ibídem, LuJÁN DE SAAVEDRA, Mateo, "Guzmán de Alfarache", t. 1, p. 832.
'" Ibídem, ALCALÁ YÁÑEZ Y RtvERO, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

. La experie~cia de_ 1~ secular convivencia tan fecunda entre moros hispám~s y ~~anoles cnstianos, el recuerdo de sus diálogos e intercambios se
hab1an disipado, el paralelismo evolutivo tan prometedor de la naciente sociedad mora-hispánica quedó truncado. El grupo cristiano-español, una vez
dueño de la mayoría aritmética, iba cerrándose herméticamente contra cualquier intento de convivencia pluralista. En oposición a los moros-extranjeros
en el sentido nacional, cultural y religioso en la España cristiana, los moriscos
no eran sólo residentes, sino también ciudadanos españoles. Se sentían hispánicos, se habían convertido en forma más o menos convincente al cristianismo. A pesar de todas las garantías reales, pronto empezaron las discriminaciones por parte de la mayoría cristiana. Bajo esta presión de más
Y más agobiante iban perfilándose dos actitudes de protesta morisca: El levantamiento militar y la emigración de los más dinámicos con el posterior
problema de los renegados al servicio osmánico. Hasta la definitiva expulsión
de los moriscos, tan celebrada por los españoles :
"Hízonos Dios merced de que en este tiempo saliese la cédula real
del católico rey don Felipe III, nuestro señor, en que mandaba desterrar
.. lbidem, Axfuuco CAsTao, "Aspectos de vivir hispánico" Alianza Editorial 1970.
., Ibidem, ESPINEL, Vicente, "Vida de Marcos de Obreg6n", t. I, p. 1267.'

t. II, p. 308.

366

367

�los moriscos de España, arrancando de nuestra tierra tan perniciosa semilla.""

hubo un siglo de coexistencia difícil entre cristianos y moriscos. Con desdén,
recelo y odio, la mayoría cristiana mira a esta minoría desdichada y los juicios
muestran la intransigencia hostil de la posición cristiana:
'' .. . considerando que España cría y tiene en su seno tantas víboras
como moriscos . .. " "

No se mencionan los aspectos socioeconómicos de la aversión hispánica
en la novela picaresca, su fundamento parece ser aquí exclusivamente la incompatibilidad religiosa. Sólo en la Pícara Justina hallamos una actitud
comprensiva de cierta solidaridad entre la pícara desamparada y la vieja
morisca pobre:
"No niego que pueda haber y haya muchos moriscos buenos ~r~tianos; más cosa notable es que los más no quieren casarse con cnstianas

España, don Américo Castro subraya el papel económico y cultural fundamental del aporte judío a la España medieval. Defensores de una monarquía fuerte y ~paz de superar la crisis caótica hispánica y el vaclo del poder
estatal de los S1gl01 XIV y XV, fueron los judíos las primeras víctimas de
las tendencias de uniformidad nacional bajo los Reyes Católicos. Como
a los moriscos. no les q~ed~ba otra atlernativa que emigrar o convertirle, y
co~~ lo~ morucos, los Jud1os conversos seguian sufriendo vejaciones y discnmmaciones por parte de las autoridades y la población cristiana. El afmi
social de la pureza. de la sangre, o sea una descendencia ininterrumpida
desde ~os godos, domina la sociedad hispánica de los siglos XV al XVIII.
Afán nguroso que redujo a un mínimo los contactos biológicos y sociales con
las minorías no hispánicas. La opinión asignaba un puesto social muy bajo
a t~os los que no podían comprobar su abolengo hispano-godo de cristiano
anbguo.
La crueldad mostrada contra el judío se manifiesta especialmente en un epimio carnavalesco del Estebanillo González. A las protestas contra el tratamiento cruel de un miembro de su grupo contesta el pícaro:

• •
VUJaS
..• " 60

La propia Justina con tan buenas disposiciones, para la realización de las
cuales necesita bastante disimulo y ardides, no está libre de ideas erróneas
acerca de su compañera, lo que pone en evidencia cuán poco sabía la una
de la otra. La hostilidad general contra judíos conversos y moriscos no excluye la popularidad de temas arábigos en la literatura española del siglo XVI.
De índole idealista-caballeresca, estos elementos orientales llegan hasta la
novela picaresca como el episodio de "Osmín y Daraja" en el Guzmán de, Al-

farache.
La época de la secular convivencia mora-hispánica había terminado apenas hacía un siglo. En la literatura del seiscientos existe aún gran cantidad
de arabismos que luego se perdieron en la lengua castellana. Recordemos
aquí únicamente dayfa, alnafe, albéitar, alcatife, etc.
En mayor grado que el morisco, el judío era miembro casi milenario de
la sociedad española desde su formación inicial en la remota época hispanovisigoda. En el libro discutido, pero interesantísimo La realidad histórica de
• Ibidem, ALCALÁ Yí.ÑEz

Y

R1vERA, Jerónimo, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 177.
• Ibidem, CERVANTES SAAVEDRA, Miguel de, "Novela y Coloquio que pasó entre
•Cipi6n' y 'Berganza' ," t. I, p. 279.
,. Jbidem, LÓPEZ DE UBEDA, Francisco, "La pícara Justina", t. I, p. 1073.

:368

"Adviertan vuesas mercedes que el doliente es judío y sus camaradas
hebreos, )' que he hecho aposta lo que se ha visto, y no por ignorar mi
oficio . .. " 51

Un juicio relevante acerca de la hispanización profunda del judío peninsular y de su alto ni\'el rnltural nos lo suministra la Lozana Andaluza:
"ésta es sinagoga de catalanes... )' ésta de romanescos é italianos, que
son los más ,necios judíos que todas las otras naciones. . . más saben
los nuestros españoles que todos, porque hay entre ellos letrados y ricos,
y son muy resabidos . .. "

52

Africa y el negro

Los contactos con Africa se limitaron a su franja mora-islámica del norte.
El interior del continente negro seguia siendo misterio hasta fines del siglo
XIX; apenas portugueses y españoles habían entablado contactos comerciales
con el litoral atlántico de Africa. Existían conocimientos muy imprecilos
" Jbidem, "Estebanillo González", t. II, p. 888.
• lbidem, ~ELICADO, Francisco, "La Lozana Andaluza", Venecia 1528 en Tau u
1967, p. 78.
' ,
'
' s,

369
humanitas.-2♦

�acerca de las costumbres y convicciones religiosas de Guinea calificadas como supersticiones y brujerías:
" ... y a tí sí, por ser hombre con el privilegio del baptismo y libre del
poder de los conjuros, con quien han hecho pacto los príncipes de la

Guinea infernal." 58

En la sociedad pluralista-multicultural mora-hispánica de la Edad Media
el negro-esclavo de algún señor árabe, ya convivía con la población blanca.
El descubrimiento de las costas africanas y la colonización de América fomentaron el transporte de esclavos negros en gran escala. Comenzaron entonces la mercantilización y la enajenación del africano; durante siglos, el
negro se convirtió en objeto de la explotación europea:
" .. .para los negocios que tocaban a la labranza del campo tenía con
su heredad algunos esclavos, y entre ellos un mulato, mozo robusto de
hasta veinte y seis años, gentil hombre y de buen rostro . .. " H

En una radiografía socioliteraria de El nicaragüense Pablo Antonio Cuadra
subrayaba "la larga educación y capacitación del pueblo español para el
mestizaje" .55 La simbiosis biológica-cultural de grecorromanos, íberos, godos,
árabes, moros con aportes vascuenses, franceses, esclavos, etc.; el original catolicismo plurirracial no fue propicio para el desarrollo de un racismo ideológico. No hubo aversión racial, pues los moros de tez morena (especialmente los de las dinastías de los Almorávides y Almohadas) que los romanohispanos se mezclaron con la población autóctona; su expulsión se explica
casi exclusivamente por razones religiosas.
Con los indianos ricos llegaban más negros a España, negros o mulatos
del servicio doméstico. Tal como el bufón de los grandes señores, el paje
negro era muy popular en las clases dirigentes. La opinión acerca del negro
oscila entre recelo, condescendencia y cierta burla:
"Era la negra muy devota del dios Baco, como todas las de su naci6n." 58
• Jbidem VÉLEZ DE GuEvARA, Luis, "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 698.
.. Ibidem,' ALCALÁ YÁÑEZ Y R.IvERA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso" ,
t.

n. P· 210.
• CuADRA Pablo Antonio, El Nicaragüense, Managua, 1967.
• Ibidem,' CASTILLO SotÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

. Los juicios destacan su buen aspecto físico, su carácter ingenuo, su actuación, un tanto torpecillo, su sensualidad y especialmente la atracción erótica
de la mulata. No todos los afrohispanos eran esclavos, algunos podían libertarse y ascender hasta la baja clase media:
"A este mismo tiempo subía a su terrado Rufina María, que así se
llamaba la huéspeda, dama entre nogal y granadillo, por no llamarla
mulata, gran piloto de los rumbos más secretos de Sevilla . .. " 57

A pesar de la hispánica disposición al mestizaje:
"Dos padres virtuosos me engendraron -gente de poco gasto en la
conciencia- padre gallego y africana madre." 5ª

el negro no era considerado como ciudadano integrado con los mismos de~;11os del español. ~n .el trágico episodio de la viuda valenciana, la agreSlon se~u~ y el subS1gwente acto criminal del mulato provocaron en seguida
un senturuento de superioridad hispánico-cristiana en la mente del pícaro
Alonso.
. Entrado ya en el siglo XVIII, baja la influencia de la Ilustración y la
idea del Bon Sauvage, los juicios sobre el negro en la novela picaresca son
ya más equitativos; para el pícaro Torres Villaroel, el negro es casi un
compañero:
"El que anda más cerca de mí era un negro sencillo, cándido, de buena
ley y de inocentes costumbres . .. " 59

Un episodio interesante en cuanto a las dimensiones sociales y sicológicas
del problema de la convivencia entre diferentes grupos étnicos, nos ofrece el
El Periquillo Sarniento. Durante su estancia en Manila, el protagonistapícaro presencia el altercado y subsiguiente duelo entre un oficial inglés y
un negro. Se trata de uno de los muy pocos casos en la literatura occidental
de antes de fines del siglo XIX (Machado de Assis y otros) que no presenta
al negro en su humilde condición de esclavo-objeto. El oponente del inglés
es un comerciante rico y culto, aparentemente integrado en la sociedad de
Manila. En la discusión, el inglés, embuído, arrogante y lleno de prejuicios
" Ibídem, VÉLEZ DE GuEvARA, Luis "El Diablo Cojuelo", t. II, p. 727.
• Ibídem, SALAS BARBADILLO, Alonso J. de, "La hija de Celestina", t. I, p. 1147.
• Ibidem, "Vida de Torres Villaroel", t. II, p. 1077.

t. II, p. 516.

371
370
,/

�. l
destaca negativamente del negro con sus altos conceptos humanirac~a es, se 'libn'o mental su bondad comprensiva. Se muestra aquí el negro
tanos, su eqw
,
muy por encima de su contricante blanco:
EL INGLÉS:

EL NEGRO:

"Pues bien despachemos, que aunque no me es lícito ni decente el rr:edir mi valor con un negro, sin em~argo;, seguro
de castigar a un villano osado, acepto el desafio . ..
"está bien, sepa usted que el que ayer no trató de ~fe~derl~~
tampoco Jia vemºdo hoy a este lugar con tal designio . ...
( Cuando la suerte se decide en favor d~l. ne~ro) - : - El tirar
no tirar pende de mi arbitrio; pero si ¡amas quise ofender
0
a usted, ¿cómo he de querer ahora viéndolo desarmado? •• •)

EL INGLÉS:

" ... Nunca creí que los negros fueran capaces de tener almas
tan gran des ... "GO

, de la discriminación de los antiguos cristianos
Cuánto nos separa aqw
.
ue
his ánicos de sus minorías judío-moriscas. Pero no olvidemos, ~P_Oco, q
el ~utor mexicano actúa bajo el influjo y los conceptos _humarutanos de la
. , L un·agen positiva del negro en esta obra uene muy poco que
11ustrac1on. a
ver con la realidad social de los afroamericanos de entonces.

En las primeras novelas picarescas, América está ausente todavía. E incluso cuando aumentan las alusiones y referencias al Nuevo Mundo -desde
comienzos del siglo XVII- el pícaro prefiere ir a Italia o a Flandes antes
de trasladarse a las Indias. La tradicional realidad mediterránea triunfa todavía sobre la nueva y tan lejana posibilidad americana. Mateo Alemán tuvo
su "jornada a Indias", pero sus experiencias mexicanas no se reflejan en el
Guzmán de Alfarache, sino en los Sucesos de don Fray García Guerra, Arzobispo de Méjico, a cuyo cargo estuvo el gobierno de Nueva España. Cervantes no pudo realizar su propósito del viaje a las Indias; el pícaro don Pablo
logra partir, pero no nos enteramos de sus aventuras americanas. Sólo El
Donado Hablador Alonso nos suministra datos interesantes de su prolongada
estancia en el continente americano. Por otra parte, observamos en el Periquillo Sarniento una especie de "apertura hacia el Pacífico" -con su viaje
a Manila- y falta aquí una experiencia directa, vivida de la situación metropolitana a comienzos del siglo XIX.
Más que los datos exótico-entusiastas como aquel "dichosísimo viaje a las
Indias del Cielo",61 metáforas constantes de la abundancia, de lo fabuloso
como las "Islas de la Fortuna" que menciona el Periquillo el de las Gallineras,
nos interesan las observaciones y refl~ones de pícaro Alonso. Estamos ya
en el siglo XVII y los españoles que parten para las Indias ya no viajan en
plan de gloria, diferenciamos entre los funcionarios -el amo de Alonso-y los que piensan medrar pronto:

La imagen de América

L América Hispánica a la cual nos referimos, desde Juego, no es propiapresebnltan, y~ _eli~
men:e dicho extranjera. Pero las provincias de , ultramar
f una pue os y c1vi ll 'poca tantos elementos nuevos (geografia, ª
'
aq~e a edis•:~tas numerosos aportes a la vida material como chocolate, tazac1ones
u.u
,
• . • d
ó ·
y final"
d Ind1'as" etc enormes pos1b1hda es econ micas,
baco, e1 catre e
,
-,
.
.
d' L
.
'al del indiano) que conviene mcluirlos en este estu io. a
mente e1 bpo soc1
fama de sus inagotables riquezas que ostentan los indianos que regr~san a
E ~ a el esplendor exótico de América rayano en la leyenda fantásuca de
sp_an '
,
1
'b . , de las "Flotas de Indias" a mantener la
vanos Potos1es a contn uc1on
,
d
d ~spaña en la primera mitad del siglo XVII, todo esto está
gran eza e
1 .
Podemos afirmar qqe la múltiple realidad
presente en la nove a picaresca.
.
.
de la América Hispánica ensancha los confines de la hispanidad por una
nueva dimensión material y es~iritual.

,
Jose, Joaqum,

"El Periquillo Sarniento", Mé345
xico, 1816, 'Editorial Porrúa, Col. Sepan Cuántos, No. 1, pp. 344 y
.

'° Ibidem

FERNÁNDEZ DE L1zARD1,

"Y yo, que tanto deseaba ver el Nuevo Mundo, dándome el parabien de las riquezas que en él había, teniéndolas ya aplicadas para mi
regalo y vejez . .. " 62

El continente de "las ilimitadas posibilidades" ejerce su influjo favorable
sobre Alonso. En la rápida mejora de su situación financiera y social se manifiestan dos "axiomas" americanos: el extranjero medra muy pronto y el
europeo sube de categoría social; de don nadie en sus tierras natales se convierte en poderoso y respetado caballero. Narra el pícaro Alonso:
"de modo que en breve tiempo, aunque entré en Méjico sin un cuarto,
me vine a hallar con quinientos ducados, ganados en buena guerra, de
pura industria y diligencia mía. ..
Ibidem, SANTOS, Francisco, "Periquillo el de las Gallineras", t. 11, p. 963.
Ibidem, ALcALÁ YÁÑEZ v RIVERA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",
t. II, p. 214.
11

ª

373
372

�... Yo, ya era el ejemplo de la buena suerte y ventura, el señalado con
el dedo de los nobles de Méjico por la gran mudanza en tan pocos días,
el estimado por la riqueza. .. tenía quien me sirviese, y mi señor acudía
a mi posada, tratándome con respeto . .. " "

Nos fijamos aquí en otros dos aspectos relevantes: el español medra en el
comercio, no le interesan industria, ni artesanato. Y la jerarquía peninsular
de carácter feudal-aristocrático cede en América a la magnitud de riquezas
materiales: de ahí una mezcla de elementos sociales separados en la Metrópoli con su orientación distinta en cuanto a la diferenciación social.
El propio Alonso experimenta la inestabilidad de las estructuras económicas del Nuevo Mundo y los altibajos de la suerte comercial. A pesar de
su efímera pertenencia a la burguesía mexicana, Alonso no logra escapar a
su condición picaresca. Se da cuenta de que América no es país de Jauja
que pide privación inicial y doble esfuerzo para subir y que los que fracasan
pasan desapercibidos:
"No son las Indias para todos: tantos perdularios andan por allá como
por España, quizá fiados en que la comida no cuesta dinero y a ninguno falta ... A muchos, padre, he visto ir a Indias, y volver tan rotos
como cuando salieron de su patria . .." "

México y el Perú son los dos puntos de fijación geográfica en la visión
del mundo picaresco. E incluso en la novela picaresca surge la diferencia
entre ambos países: el Perú aristocrático y minero; México el centro comercial, el intercambio humano:
·
" .. . entre los cuales estaban dos de Méjico, cuyos padres gustaron de
85
que viniesen a España a estudiar en Salamanca ... "

elementos de índole económico-social nuevos: la familiarización con nuevos
artículos de consumo, tales como el chocolate el tabaco el catre de Indias
.
'
'
'
etc.. (obJetos_ que f~~ aún en las obras picarescas del siglo anterior) y
la figura SOCJal del md1ano. Regresa éste a España después de medrar durante largos años en las Indias para casarse con alguna joven de la península
y para ostentar su gran riqueza en ciertos momentos de conveniencia social.
Le caracterizan al indiano ciertos rasgos nuevos, burgueses y en cierto modo
opuestos a la actitud noble del hispánico peninsular. Son rasgos como su
cautela, su desconfianza, su reserva y poca comunicabilidad, su ostentación
económica sin ser liberal, sus celos exagerados hasta en aquella España pundonorosa, rasgos que provocan en general una actitud negativa del pícaro,
ya que siente que aquellos indianos son cum grano salís españoles deformados:
"Tenía sus puntas de indiano en lo guardoso." 81

A pesar de su prudencia, el indiano deseoso de casarse es botín y víctima
fácil de las pícaras avispadas. No les une a su marido un sentimiento de
amor, sino con ayuda de algún compañero logran quitarle sus bienes. El
indiano es así víctima de su pasión ciega y de su desconfianza extremada
que provoca reacción de su joven esposa. Confiesa la pícara Teresa de Manzanares:
"No quise dejar pasar tan buen lance y perderle ( al indiano Don
Alvaro), y así mis bodas se hicieron con mucha solemnidad, hallándose
a ellas muchos amigos del indiano. En cuanto a galas y joyas, gast6
liberalmente con no lo ser, porque era la misma miseria, plaga que traen
todos los que pasan de España a ganar hacienda a las Indias, que como
1
allá les cuesta trabajo el adquirirla, así la guardan . .. "•

Esta imagen del indiano sigue aún válida -con muy pocos cambios- en
El siglo XVII muestra hasta en la sociedad española ciertas tendencias ·
de aburguesamiento. El afán de aventuras gloriosas cede poco a poco al
único afán de riqueza. El ritmo de la llegada de las flotas de Indias, el
aumento de los contactos comerciales con el Nuevo Mundo significan dos
• Ibid,m, ALCALÁ. Ylliz

Y

RrvuA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 216.
" Ibid1m, ALCALÁ YJJizz

Y

RrvuA, Jerónimo de, "El donado hablador Alonso",

t. II, p. 216.

• Ibid,m, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "Aventuras del Bachiller Trapaza",

t.

u,

374

p. 437.

las novelas burguesas de Benito Pérez Galdós, o sea, imagen de un elemento
humano que no encuadra perfec~ente en el sistema austero y rígido de la

sociedad hispánica en la península.

La novela picaresca no ofrece de América aquella visión brillante, idealizada y "nacional" que encontramos en la épica de La Araucana. El género
• Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. II, p. 561.
• Ibidem, CASTILLO SoLÓRZANO, Alonso de, "La Garduña de Sevilla", t. II.
p. 561.

375

�picaresco constituye, sin embargo, un panorama realista, completo y global
de la manifestaci6n de lo hispánico entre Flandes, Italia, Africa y América.

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376

Bayler University

JoRGE L~rs BoRGES es un enigma. Nacido en Argentina ("Las calles de
Buenos Arres / Ya son la entraña de mi alma"), ha tenido más influencia
fuei:a, ~e su país y fuera de su lenguaje que en el mundo hispanoamericano.
Casi ciego ~a mitad de su vida y ahora medio sordo, ha desempeñado el
cargo de director de la Biblioteca Nacional de Argentina. Sin inmiscuirse
en sus asuntos políticos, fue humillado por Perón y forzado a servir como
"Inspector de aves de corral" en Buenos Aires. Bien documentado acerca
de con~e?tos fil?sóficos y teol6gicos, utiliza su "inteligencia siempre alerta ...
a_l serv~c~o del Juego y no de la convicci6n" ( como nos informa su a.miga
fiel Ahc1a Jurado) .1 Pequeño, débil, modesto, le gusta narrar cuentos del
gaucho, e~ . hé~,oe ~tar argentino y el gangster norteamericano. Aunque
una vez d110, Yo pienso en Inglaterra como se piensa en una persona querida",2 antes de los sesenta años no había visitado ni Inglaterra ni los Estados
Unidos. Apenas conocido fuera de un grupo de amistades en Buenos Aires
~ace ~ez ~~s, ahora b~lla su n~mbre en todo el mundo como personaje
literano, exotico y atractivo, especialmente entre los jóvenes de letras. Casi
t?do estudiante universitario conoce los libros Ficciones y Obra poética o,
s1 no, lee tales cuentos como Las ruinas circulares o El jardín de senderos
que se bifurcan o El sur en las antologías que se utilizan en el primer año
de estudios literarios universitarios. Secreto y aislado, admite: "mi vida
es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido", pero sus declaraciones
1

Genio Y figura de Jorge Luis Borges (Editorial Universitaria de Buenos Aires
Buenos Aires, 1964), p. 60.
'
.• Citado por James E. Irby, The structure of the stories of Jorge Luis Borges,
tesis doc,oral no publicada (Universidad de Michigan, Ann Arbor, Michigan), p. 96.

\

377

�.
las , .
de diarios mundiales y sus conferencias en Caroson citadas en
paginas
México son numerosas.
bridge, Massachusetts, Nueva York, Londres y
,
d
te mi estancia de dos años académicos, como proConoci a Borges uran
.
p
de 1966,
la Universidad Nacional de Asunci6n, araguay.'
.
fesor huesped.en
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Dávalos ( cuya memona conservo
1967. Un amigo paraguayo, Juan an ~go d mi interés en el poeta inglés
con afecto ya que ha fallecido)' conocien~a esta misma curiosidad. Hice
John _D_onne, me inf=-6 q~e1:;~::~farlar con él, habiendo en~ntrado
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En nuestro pnmer encuentro me p
!tros mismos es como una lengua
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a la edad de nueve dominaba
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lo llevaron sus Pª .
ª
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completó sus estudios secundanos y . e b ~ 1 . fluencia del movimiento
.
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literario forjado por R ae ansmo
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Mundo proclamando en
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a ser portavoz e ~t~ mo . ad
J , Enrique Rod6 y Rubén Darío,
oposición a los moVUillentos lig os con ose

378

la necesidad de escribir en un estilo aproximado al que Baudelaire y Mallarmé habían recomendado para el francés y que Ezra Pound había practicado
en el idioma inglés. Se abogaba por la reducci6n del poema a su elemento
primordial, la imagen, la supresión de adjetivos inútiles, la abolición del
adorno y la compresión de símbolos para ampliar el poder de sugestión.
Parece ser que Borges piensa en inglés; habiendo publicado dos poemas
en este idioma y además encabeza ensayos con títulos en inglés, por ejemplo Dreamtigers. Ha desempeñado el cargo de profesor de literatura inglesa
en la Universidad de Buenos Aires durante varios años. El tema de este
trabajo es precisamente "¿Qué forma toman las literaturas inglesa y norteamericano en las obras de Borges ?".
Antes de procurar resolver este problema, debemos definir la relación de
Borges con la lengua extranjera predominante en los círculos literarios de
América Latina: el francés. Desde fines del siglo XVIII, la lengua francesa
y los admiradores de Francia han sido la fuente intelectual de los escritores
hispanoamericanos. Voltaire, Diderot, Hugo, Baudelaire, Mallarmé, Rimbaud,
Sartre, Camus, han influido en la vida intelectual de Hispanoamérica. A
la vez, los autores ingleses laureados por los franceses, eran casi los únicos
también ahí honrados. Por ejemplo, Byron, Poe y Whitman s6lo fueron
admirados después de ser reconocidos en Francia. En este punto Borges se
separa de los otros pensadores castellanos, porque no es seguidor de guías
franceses. Pero hay una paradoja en esta relación. Borges dice: "Le debo
muchísimo a Francia". La primera traducción de una de sus obras, por
ejemplo, fue al francés. Continúa: "Creo que incluso en España se me
considera con más seriedad ahora, quizá por encima de mis méritos, a causa
de mi consagración en Francia. Y lo mismo aquí, en Argentina". La primera revista que dedic6 un número entero a Borges fue l'Herne en 1964.
Sin embargo, insiste: "Tengo la impresión que hemos pasado del francés al
inglés y del inglés a la ignorancia. Hubo una especie de cambio. Admiro
a la literatura inglesa más que a ninguna, pero tengo la impresión que hemos
pasado del francés literario al inglés de Hollywood".

Borges se considera un precursor del movimiento hacia la literatura inglesa.
Pero ¿ cuáles son los escritores significativos de esta literatura? En cierto
sentido existe una ortodoxia en el estudio literario. Hay en todas las literaturas una jerarquía de escritores, y las personas que enseñan literatura ponen
énfasis en los right (autores) . Por ejemplo, en la literatura británica designamos entre los grandes a Chaucer, Shakespeare, Milton, Wordswortb, Tennyson; y en la literatura norteamericana a Emerson, Hawtorne, Melville,
Whitman, Eliot. Nosotros los profesores, repetimos el catecismo de los au-

379

�tores calificados como buenos. Pero Borges no tuvo la oportunidad -o no
llev6 la cadena- de haber estudiado la literatura inglesa con profesores del

e::

establishment.

La clave para el pensamiento de Borges es la que ~os P~:sen~ el
~ de un hombre que no madur6. En una entrevista d110: Me P
extrano
Sh
A Ch terton le leo
la vida leyendo a Stevenson, Kipling, Wells,
aw · · ·
esd
.
·
nal
lo releo y lo considero como a un amigo perso . .. Cuan o era 1oven,
y,
Whitman" s Una y otra vez en las obras y conversale1a enormemente
d
chacho aislado
ciones de Borges, encontramos el patron de lectura : un mu .
.
'blioteca
recaudada
por
un
aficionado
a
los
libros,
de
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del
siglo
en una b1
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mpletamente
XIX que escogi6 los volúmenes que le atraían segun su 1u1c10 co
. .,
'
.
1·zan las obras de Borges notan la repetic1on
personal. Los pentos que ana 1
.
.
.
de símbolos por ejemplo: el laberinto, el espeJo, el tigre, el h?ro qu\c~~.
, 't dos los demás libros.' Alicia Jurado comenta como le a ia
tiene en si O
•
h" Borges cuando
fascinado el tigre y tenemos un dibujo de un tigre que izo
.
era niño. En el libro El hacedor ( título traducido al inglés como Dreamtigers)

ª

·

,

leemos:
Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
El irá por su selva y su mañana
y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo no'fT!bre ignora
( En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto).

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal . ..
"
Enc••entro con Borges (Editorial Galerna,
• "Entrevista con Napoleón Murat en
~
Buenos Aires, 1968), PP· 87-92 ·
d University Press, Cambridge,
• M
L A The cyclical night (Harvar
k
Massa;:~~t~: 1968):• pp. 119-242; CHRIST, Ronald, The narrow act (New Yor
University Press, Nueva York, 1969)' pp. 163-189.

380

Ha mantenido el entusiasmo de un niño en su primer encuentro con el
objeto ajeno o personaje nuevo. El mundo estaba animado o en estado de
fluidez, no sujeto a formulaciones fijas y prejuicios concretos. La literatura
no toma forma según la mano muerta de profesores que muchas veces repiten sin comprender, las interpretaciones ya vacías y sin vida.
Podemos tomar como ejemplo de la actitud de Borges hacia la literatura
inglesa, la manera c6mo descubri6 a Donne. El lector moderno confronta
a Donne a través de T . S. Eliot. 5 En cambio Borges, quien cita a Eliot pero
no simpatiza con él, halla a Donne por medio de la prosa romántica de
Thomas de Quincey. Hoy en día casi nadie lee a De Quincey, autor de
Las confesiones de un epiófago inglés, pero a fines del siglo XIX era muy
leído. Un libro en prosa de John Donne, una defensa del suicidio Biathanatos,
fue comentado por De Quincey. El libro de Donne es la primera apología
del suicidio en tiempos modernos. Con vasta documentaci6n, citando a casi
ciento sententa y cinco autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, ni de la naturaleza, ni de
la raz6n, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicida. Es un
libro de teología casuística, y Borges incluye a Donne entre los heresiarcas
hist6ricos. Una de las ficciones mejor conocidas, "Tres versiones de Judas"
según un crítico, toma como punto de partida a Biathanatos. El ensayo sobre Biathanatos escrito por Borges se incluye en Otras inquisiciones. Lo
que le atrae a Borges en la literatura inglesa, es la idea aislada o el detalle
olvidado, o el autor rec6ndito.
Podemos trazar los elementos anglosajones en las obras de Borges con
la ayuda de dos breves libros que contienen los apuntes para sus conferencias
dictadas en la Universidad de Buenos Aires, en su cátedra como profesor
de literatura inglesa. Estos libros son Una introducción a la literatura inglesa
y Una introducci6n a la literatura norteamericana. Comenta Borges sobre
De Quincey: "su obra entera, que abarca catorce volúmenes, está hecha
de artículos que en aquel tiempo equivalían, en extensión y profundidad,
a lo que hoy llamaríamos libros. Intent6, y muchas veces logró, como Sir
Thomas Browne, una prosa tan poética como el verso. . . Buscó un placer
intelectual en el opio; éste aumentaba su sensibilidad para la música y le
permitía entender o creer que entendía las páginas más abstrusas de Kant ...
Pequeño, frágil y singularmente cortés, su imagen perdura en la memoria
• Vea mi "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Hu manitas, V
( 1964), pp. 297-307.

381

�de los hombres como la de un personaje de ficción, no de la realidad.8 Esta
última descripci6n de De Quincey cumple bien con la de Borges mismo.

la religión hebraica y la búsqueda de "un puro razonador'', el detective Erik
Lonnrot, así como también el asesinato fabricado de Emma Zunz.

Al mencionar a Sir Thomas Browne, encontramos otro elemento inglés.
Borges alega en su lntroducci6n a la literatura inglesa, que éste "ha sido
juzgado el mejor prosista de las letras inglesas"/ y un crítico del estilo de
escribir de Borges encuentra en éste la intenci6n precisa de adaptar el estilo
de Browne al castellano.8 Pero hay muy pocas personas, salvo los especialistas
en la literatura inglesa, que ahora leen a Browne, quien es un autor casi olvidado. Pero Borges revivifica a autores muertos y vuelve a utilizar ideas que el
resto del mundo califica como agotadas. El estilo de Browne se distingue
por la mezcla de palabras de etimología latina y griega con palabras teutónicas, "latinismos y neologismos" (según Borges). El pensamiento de
Browne, dice Borges, en su primer libro Religio Medici (la religi6n de un
médico), "encierra una paradoja: los médicos eran tenidos por ateos".
Y sigue: "En su obra capital, Urnas sepulcrales, el sujeto es apenas un
pretexto para sabios y dilatados párrafos musicales, donde lo que se dice
es harto menos importante que lo que se sugiere".9 No por casualidad, el
amigo más cercano de Borges, Adolfo Bioy Casares, tradujo al castellano
este libro. Los profesores de inglés consideran Religio M edici su mejor obra.

H. G. Wells, considerado por algunos historiadores como el padre de la
ficción científica, procuraba unir la ciencia, a veces fantástica -por ejemplo en La máquina del tiempo-, con la ideología. Sin educación universitaria, pobre y enfermo, Wells muestra rasgos parecidos a los de Borges.
La ciencia de éste, en contraste con la de Wells, con sus investigadores
de planetas lejanos y el mundo futuro, regresa al pasado en La lotería en
Babilonia, a la obscuridad de la literatura en La busca de Averroes, o raras
veces se adentra en el futuro como en Tlon, Uqbar, Orbis Terlius. Wells
se opuso al cristianismo de Inglaterra, como Borges también examina con
admiración la herejía en Tres versiones de Judas.

Aunque "el horror de los espejos" (mencionado en el poema "Los Espejos") es, como dice el crítico Miguel Enguídanos, "tema recurrente en
toda la obra de Borges",1 º sin embargo Borges busca su propio reflejo en
los autores a quienes él imita. O quizás podríamos decir que Borges busca
a los autores que lo dupliquen a él.
Regresemos a otros escritores que influyer.on en él. Son como dije, autores
que ley6 en sus primeros años. Eran los escritores populares a fines del siglo
XIX y principios del presente: G. K. Chesterton, H. G. Wells y Rudyard
Kipling. Chesterton utilizaba el cuento policial para promover ideas filos6ficas, especialmente en los cuentos del Padre Brown, el detective sacerdote.
Con su amigo Bioy Casares, Borges hizo una edición de Los mejores cuentos
policiales, e incluyó un cuento de Chesterton.
Recordemos La muerte y la brújula con la integración de elementos de
• Una introducci6n... (Editorial Columba, Buenos Aires, 1965), p. 36.
• Ibid., p. 24.
• IRBY, op. cit., p. 133.
• Una introducci6n, p. 24.
,,, Borges: Sus mejores páginas (Prentice-Hall, lnc., Englewood Clifs, Nueva Jersey,
1970), p. 226.

382

Después de Wells Borges se acerca a otro autor que utilizó la ciencia como
vehículo para exponer su filosofía, C. S. Lewis. En una entrevista Borges
explicó c6mo había abandonado la poesía para dedicarse al género narrativo:
"En el año 1939 caí muy enfermo de una septicemia, como Dahlmann
en El Sur. La fiebre y el delirio fueron tales que creí enloquecer y temí
que ya no podría volver a escribir. No quería ni siquiera que mi madre me
leyera libros porque tenía miedo de no poder entenderlos. Una noche en
el sanatorio, ya un poco mejorado, ella me empez6 a leer un libro de C. S.
Lewis, Out of the silent planet, que acababa de llegar de Londres. De
pronto, descubrí que estaba llorando de alegría, porque sí entendía lo que
mi madre me leía. Entonces decidí escribir algo, pero algo nuevo y diferente para mí, para poder echarle la culpa a la novedad del empeño si
fracasaba. Me puse a escribir ese cuento que se llama Pierre Menard, autor
del Quijote." 11 Basta decir que durante los últimos diez años Lewis ha sido
descubierto como autor significativo, pero Borges lo había notado ya hace
más de treinta años.
En cuanto a la literatura norteamericana, el caso es paralelo. Borges expresa admiración anticipada a los grandes (en la literatura inglesa, Shakespeare y Milton: en la literatura norteamericana, Poe y Whitman), pero
le atraen aquellos factores que lo duplican a él mismo.
Como ya lo he mencionado, tenemos la ventaja de poder examinar el
esquema de la literatura en un pequeño libro de texto. Obra de no más
de sesenta y dos páginas, está dividida en catorce capítulos. Hay capítulos
u

"Entrevista con James E. Irby" en Encuentro con Borges, pp. 36-37.

383

,

�típicos, por ejemplo: "Hawthrone y Poe", "El Trascendentalismo", "Whitman
y Herman Melville". Pero hay otros, los últimos, "La Novela Policial",
"Science-fiction", "El Lejano Oeste" y "La Poesía Oral de los Pieles Rojas".
Cautelosamente los críticos norteamericanos han admitido la influencia del
oeste lejano, pero para Borges la vida de los cowboys y las novelas que la
reflejan, son verdaderamente dignas de ser estudiadas. Y Borges todavía
se anticipa a un futuro reconocimiento, al insistir en la importancia de la
poesía oral de los habitantes primitivos de América del Norte. Así como
entran en su literatura los gauchos y los indios de Argentina, de la misma
manera quiere que también se estudien personajes semejantes en la literatura
norteamericana.
Hemos notado su interés en la teología y la herejía. Podríamos comentar
también cómo introduce factores y nombres y mitos de los judíos y los árabes.
(Borges mismo tiene un poco de sangre judía.) Le interesan dos autores
puritanos, ahora recordados por los especialistas en historia y teología, Cotton
Mather y Jonathan Edwards. Creo que los puritanos son en ciertos aspectos,
probablemente los descendientes intelectuales de los judíos. Uno de sus
mejores poemas se titula "Jonathan Edwards".

EowARDS
( 1703-1758)

JoNATI-IAN

Este poema en parte justifica el juicio de Carlos Fuentes sobre la prosa
de Borges:
"Borges confunde todos los géneros, rescata todas las tradiciones mata
todos los malos hábitos, crea un orden nuevo de exigencia y rigo: sobre
el cual pueden levant~rse la iron~, el humor, el juego, sí, pero también
una profunda re~oluci6n que equipara la libertad con la imaginaci6n y
con ambas constituye un nuevo lenguaje latinoamericano ... ,, 12

Siempre hay la ironía, el humor, el juego. Siempre hay Borges.
En resumen, a~que Borges según su propia palabra se crió "en un jardín,
detr~, de una verJa con lanzas, y en una biblioteca de ilimitados libros ingleses , h~ llegado a ser la voz más poderosa de América Latina en la literatura uruversal.
A pesar de algunos rasgos en las literaturas exóticas las había adaptado
y las había convertido en una cosa nueva. Borges mu:Stra q
la ·
·
~
~
~~·
Cl n crea el mundo, el poeta es hacedor, el hombre es creador. Como dijo
en su poema "Mi vida entera":
"Creo que mis jornadas y mis noches se igualan en
pobreza y en riqueza a las de Dios y a las de
todos los hombres."

Borges no es inglés, ni es argentino, es hombre universal.
Lejos de la ciudad, lejos del foro
Clamoroso y del tiempo,_ que es mudanza,
Edwards, eterno ya, sueña y avanza
A la sombra de árboles de oro.
Hoy es mañana y es ayer. No hay una
Cosa de Dios en el sereno ambiente
Que no lo exalte misteriosamente,
El oro de la tarde o de la luna.
Piensa feliz que el mundo es un eterno
Instrumento de ira y que el ansiado
Cielo para unos pocos fue creado
Y casi para todos el infierno.
En el centro puntual de la maraña
Hay otro prisionero, Dios, la Araña.

384

:u La nueva novela hispanoamericana (Editorial Joaquín Mortiz Méxic
D F
1969), p. 26.
'
o,
· .,

385
humanitas.-25

�JORGE LUIS BORGES: LA LITERATURA
FILOSóFICA

DR.

HUMBERTO PrÑERA LLERA

Univenidad

de New York en
Madrid.

¿Es BoRGEs UN Pn.6soPo? Desde el punto de vista profesional, claro que
no lo es. Sin embargo, la literatura de ficción y el ensayo, que son las contribuciones suyas a la prosa, tienen en común una especie de trasfondo constituido por lo que me atrevería a calificar de "metafísico", aun a sabiendas
de cuán comprometido es este concepto. Metafísico porque, en efecto, en
un caso como en el otro, el escritor busca siempre lo mismo esencialmente,
es decir, esa realidad profunda adonde acuden todos los enigmas, que es
como decir todas las complicaciones a las cuales no alcanza del todo el intelecto. Cuestiones como las de la "eternidad", el "conocimiento", el "tiempo", el "espacio", el "movimiento", etc., aparecen constantemente en sus
escritos y dejan en el lector un vago sentimiento de imprecisión, de lo indefinible y a veces inexpresable, en una palabra, de todo eso que el filósofo
enfrenta por modo inevitable. Borges, que no es filósofo profesional, no ha
hecho un "sistema" -algo, por demás, anacrónico en nuestra época-, pero
es indudable que su obra sugiere una especie de sistematización de lo asistemático, totum reuolutum del que, sin embargo, cabe la posibilidad de
extraer una "estructura" constituida por esas nociones de "laberinto", "circularidad", "repetición" y alguna otra que, por no conducir a nada en particular, llevan, por lo mismo, a todas partes: pues la realidad es precisamente
para Borges inagotable repertorio de "salidas" sin salida precisa y definitiva.
No es un azar (otras de las nociones favoritas de Borges) que haya combinado tan acertadamente la ficción con el ensayo. Pues contemporáneamente
el pensamiento sigue esa curiosa dirección -digamos así- de una abstracci6n concreta, tal como podemos verlo, sobre todo, en el existencialismo, sea

387

�filos6fico o sea literario. Señor de su tiempo, Borges parece instalado c6modamente en el nuevo orden de cosas e intuye con admirable tino cuáles
han de ser ahora las directivas de esa toma de contacto con lo real, en que
siempre, de un modo o de otro, consiste el arte de pensar. Pues, por ejemplo,
aquello que inicia un tanto furtivamente el surrealismo en la literatura, es
lo mismo que, mutatis mutandis, lleva a cabo Husserl con la fenomenología.
En suma, que el conocimiento es, tiene que ser, a la vez intelecci6n e intuición.
En épocas de crisis -como sucede ahora- la filosofía es un poco de todo:
ciencia, arte, literatura y, además, por supuesto, filosofía. Tal cosa sucede
en el período helenístico (desde 323 a. C. hasta 565 d. C.) , como igualmente durante el Renacimiento y ahora en nuestros días. En esas épocas,
caracterizadas por una extraordinaria fluidez, en que, por lo mismo, nada
cristaliza de modo definitivo y particular, la cultura cobra un marcado aspecto "ensayístico", porque el pensamiento es siempre un pensamiento titubeante, en perpetua duda de todo. Se diría que después de varios siglos de
estabilidad, en que el orbe cultural queda repartido en distintos sectores y
dominado totalmente por las ideas típicas de cada sector, el espíritu humano
ya no es capaz de seguir tolerando las mismas ideas y, en consecuencia, se
siente desorientado, pues ha perdido la fe en dichas f6rmulas de pensamiento:
he ahí, pues, la tendencia a la "hipercrítica", que ocurre más que nada
porque todo se desintegra, se disuelve, y al faltar la indispensable "relación"
entre las cosas, el espíritu también se desintegra. La curiosidad del intelectual se dirige entonces hacia la pluralidad de las cosas, pues cada una
de ellas lleva consigo la posibilidad de una respuesta orientadora. Éste es,
en fin de cuentas, el Aleph en que consiste.la obra de Borges.

La vida parece dar weltas en tomo nuestro, o somos tal vez nosotros
los que damos weltas alrededor de ella, o quizás ocurre una cosa tanto
como la otra. Esto parece ser el pensamiento constante de Borges, es decir,
que nada se detiene, sino que, por el contrario, todo cuanto existe se mueve
vertiginosamente. De ahí su insistencia en ciertos elementos configurativos
como, por ejemplo, el "espejo", el "sendero", algunas figuras geométricas como el ''hexágono", etc. En consecuencia, la realidad es constante repetición de un mismo suceso, aun en el caso de que éstos parezcan producirse
por primera vez. Así, en el prólogo a la Historia de la eternidad, nos dice
lo siguiente:
No sé c6mo pude comparar a "inmóviles piezas de museo" las formas de
Platón y cómo no sentí, leyendo a Escoto Erígena y a Schopenhauer, que
éstas son vivas, poderosas y orgánicas. Entendí que sin tiempo no hay roo388

vimiento ( ocupación de lugares distintos en momentos distintos .
,
que tampoco puede haber
d (ocupac1on
. , de un ·) , no1 entendí
0vil'd
1 a
momentos distintos). (Historia de la eternidad, Alianza Eme:s~~7lugar
9en)
'
' p. .
mm·

\!~~::r: J&gt;?:

He ahí la cuestión por
tid d bl
de l~s ciclos: lo., aÍ ente~:r :ueºla
Borges en La d_octr~na
de tiempo y movimiento de m
ns1s e en una combmaci6n
,
anera que uno y otro se
•
reciprocidad• mas s· h
• . bl
.
suponen con necesana
'
1 ay, mevita emente ne
· •
la realidad es un continuo f1 .
d ' . mpo Y moVlilliento, entonces
u JO o suce er magotabl
2
1
que la inmovilidad es ·
'bl
e. o., a no entender
mism ]
rmpo~1 .e, pues no puede haber ''ocupación de un
0 ugar en momentos d1stmtos".
Tratemos ahora de relacionar ambas tesis H
..
porque existen el t1'empo y el
. .
.
ay movilidad (permanente)
movnruento pero
.
'['d
I
que, entonces el tiem
· á
. . ., '
no mmovi ad, debido a
. '
po Jam s comc1dma con el movimiento Pero Bo
no renuncia del todo a esta última posibilidad
r
.
rges
cado constantemente _
di
d .
. Y po eso lo vemos enfraspu era ec1rse que sm tr
la d
cuestiones de toda su vasta obra de
.
egua- en s os grandes
nida en el Aleph, o sea la posibilida!e~:a.r;:1e=o~:t'd la que está cont~la forma de repetición ahora d 1
,
a ' aunque sea baJO
re~uzca a la contempiación de ~o ºsu~~~~:. p;:~ a~~1~e esa lrepebotición se
qwen lo ve de n
.
.'
'
m Y ª ca , para
de
.
J uevo, es como s1 se produ1ese el fenómeno de la ocupación
~ mismo . ugar en momentos distintos. La otra cuestión remite a
Eternidad
considerada como "retorno" 0 "repetic',
la
100,, d e 1as cosas, sucesos,
etc.
VamosLaa idea
referirnos
Borges.
fund ahora al pr~blema de~ Eterno Retorno según lo ve
sólo es posible sino ..::;~,~e dicha doctnnla ~ que la "repetición" no
li )
' o sea que a realidad (en su sentido más
ampl do no es alg~ ca~az de avanzar inexorablemente hacia un vacío en el
cua .esaparece.
S1 as1 fuese' é. en q ue, se convertiría
• , todo eso que aparece?
d .
es
s1
ecrmos
que
pasa
al
V
ac'
h
b
,
d
. . entonces que éste será.
Pu
1
,
'
w, a ra que a rmtir
a go as1 como una 'segunda realidad" Por
.
.
"cancelación" de realidad
·
o~ra parte, la Histona es una
es tanto como, en cierto modo una "
ti '6 ,,
y esto es Jo que lleva a Hegel a formular con toda sole~nidad rep~ Cl n .

:, ~~~6,% =~~~"':,;,,~A';'.';:t:n~t sinreW,

y la

canc,l:.,~6~: d;

Borges lucha afanosamente contra una idea que, en el fondo arece ado
tar. Mas para entender bien lo que quiero decir ahora s 'áp
.
pantes d
,
.
' er meJor que
1
emos una smtesis de la famosa doctrina del Eterno Retorno tal como
o expone nuestro autor: lo., El mundo se compone de átomos 2 S
,
mero
I •
· o., u nu' en e universo, es finito. 3o., Sin embargo, es desmesurado, o sea
\

389

�que existen en proporciones cuantiosas. 4o., En un tiempo infinito deben
producirse todas las permutaciones posibles. So., Por lo mismo, el universo
debe repetirse. Ahora bien, notemos que se trata de un "tiempo infinito":
en este caso, ¿c6mo pueden alcanzarse todos los cambios posibles si el tiempo en que se efectúan no termina nunca? Pero, además, tal como ha conseguido
probar el matemático ruso-alemán Georg Cantor, hay una "perfecta infinitud
del número de puntos del universo" (]bid., p. 77) . Así, por ejemplo, "hay
tantos múltiplos de tres mil dieciocho como números hay" (]bid., p. 78) , y
si la serie de los números es infinita, entonces no hay término posible, porque
al 1 correspondería el 3018
6036
2
"
" 9054
"3
"
" 12072, etc. (!bid.)
"4

"

"

"

En consecuencia, Borges se burla-¿ de veras?- de la doctrina del Eterno
Retorno y nos dice:
Si el universo consta de un número infinito de términos, es rigurosamente
capaz de un número infinito de combinaciones -y la necesidad de un Regreso
queda vencida. Queda su mera posibilidad computable en cero. (lbid.,
p. 80.)
Mas antes de seguir adelante con este problema, es conveniente hacer la
siguiente observaci6n: en su crítica de la doctrina del Eterno Retorno Borges
se refiere a las cosas, pero no a los sucesos. Por eso debemos preguntar si
acaso están compuestos igualmente de át~mos. Claro está que si se piensa,
o se cree que, por ejemplo, la Revoluci6n Francesa es la suma de los seres
humanos que en ella actuaron; el papel donde redactaron las leyes, los decretos, las disposiciones o lo que fuese; las armas usadas y sus respectivos
proyectiles, y así sucesivamente, entonces puede hablarse de un Eterno Retorno como de algo compuesto por átomos. Pero, con todo, ¿ acaso no hubo
otra cosa que son los sentimientos, los pensamientos, el heroísmo de unos
actos y la vileza de otros, etc., que no cabe imaginar compuesta por átomos?
Creo que este reparo haría a Borges detenerse un poco en su mencionada
crítica.
Por otra parte, Borges no simpatiza con la idea de "haber vivido ya ese
momento" (!bid., p. 90). Sin embargo, al hacerlo olvida aquello que Proust
ha dejado en su obra como comprobación de que lo vivido puede reproducirse (el caso de las "magdalenas" y la taza de tilo) . Además, ¿ es posible
ponerle límite al recuerdo? ¿Cómo saber que lo recordado remonta a diez
390

años atrás o a un siglo? Desde luego que lo descubierto por Proust pertenece
al "recuerdo involuntario", pero no deja de ser un modo inmediato, automático, de "revivir" el pasado. Se dirá que, de todas maneras, el que experimenta ese momento sabe que se trata de un "recuerdo". ¡ Ah!, pero es
que la experiencia proustiana (en este caso) , puesto que se efectúa en forma
involuntaria, traslada aunque sea fugazmente, a la persona a un estado ya
vivido, en cuya fugacidad se anula la conciencia del recuerdo (por eso es
"memoria involuntaria").
Borges no comprende cómo es que "dos procesos idénticos dejan de aglomerarse en uno'' (!bid., p. 93), pero se debe a que pasa por alto el detalle
de la interposición del tiempo, gracias a lo que podría haber dos procesos
idénticos, aunque se piense en la imposibilidad de tal suceso. Pero si vamos
a afinar la especulaci6n a este respecto, es decir, sobre la posibilidad, primero, de la identidad, y luego de su efectuación temporal, llegaremos a
cierta certidumbre, como, por ejemplo, la identidad de la repetici6n de la
existencia del hombre, o sea que el hecho de esa repetición -como tal hecho- es de una rigurosa identidad con los anteriores y los siguientes. Borges,
entonces, parece olvidar este importante detalle y es así como llega finalmente -según creemos- a la conclusi6n de que si no hay identidad es imposible toda reiteración, mucho menos esa de carácter global como sería la
del Eterno Retorno, y dice:
A falta de un arcángel especial que lleve la cuenta, ¿qué significa el

hecho de que atravesamos el ciclo trece mil quinientos catorce, y no el primero
de la serie o el número trescientos veintidós con el exponente dos mil?
(!bid., pp. 93-94.)

Y agrega entonces:
Nada para la práctica -lo cual no daña al pensador. Nada para la inteligencia- lo cual ya es grave. (!bid., p. 94.)
No sé si el mismo Borges, cuarenta años después de escritas estas últimas
palabras, podría explicar su verdadero significado, quiero decir: por qué
es grave para la inteligencia. Pues en pocas palabras ha establecido una
especie de contradicci6n que consiste en afirmar que, en la práctica, al pensador le da lo mismo estar en un momento que en otro del tiempo, pero,
en cambio, a ese mismo pensador ha de afectarle la imposibilidad de encontrar un significado para el universo. Entonces, ese "en la práctica" ¿ acaso
no alcanza también al pensador? Pues aunque éste no pueda evadirse de
la cotidiana circunstancia de ese "en la práctica", su mundo real y eficaz
es el del pensamiento, de manera que la cuesti6n planteada sí le afecta
391

�-"prácticamente"- al pensador. Aunque, por supuesto, bien puede ser toda
esta disquisici6n algo tras lo cual se esconde -fina y deliberadamente- la
ironía borgesiana.

de vencerlo en la discusión, lo denuncia y lo lleva al quemadero; para, más
tarde, descubrir en el Cielo que "para Dios el heresiarca y él forman una
sola persona" (Historia de la Eternidad, op. cit., p. 102).

Por otra parte, si el mundo, la realidad en que vivimos, no fuese, de cierto
modo, una constante repetición de todo, ¿qué sería de la realidad? En ese
caso, como el mismo Borges lo admite, habría que suponer esa segunda realidad del Vacío, la cual estaría repitiéndose intermitentemente entre cada
dos "realidades" que desaparecen en dicho Vacío. De no ser así, ¿por qué
la rotación de la Tierra alrededor del Sol en veinticuatro horas ( ni más ni
menos) ? ¿Por qué el ciclo de las estaciones, o el volver a ser "niños" a
medida que la vejez tiende a hacerse provecta? En la Historia -como ya
hemos dicher- hay cierta reiteración de problemas que responden a la condición misma del hombre; de ahí que muchas veces nos asombra ver -con
distinto ropaje- la repetición de sucesos muy lejanos ya de nosotros. Y si
no podemos explicarnos completamente estos fenómenos es debido a nuestra condición de seres finitos, incapaces de "ver" en la infinidad del tiempo
y el espacio.

¿Está, pues, todo en todo? ¿Es acaso el mundo la panspermía de que
nos habla Anaxágoras? Conforme con el criterio de Marco Aurelio, con
el libro de los Salmos, con Schopenhauer, resulta que la doctrina del Eterno
Retorno está ya en cada uno de nosotros. Tal vez es Marco Aurelio quien
lo declara del modo más impresionante: "Quien ha mirado lo presente ha
mirado todas las cosas: las que ocurrieron en el insondable pasado, las que
ocurrirán en el porvenir". (Soliloquios, libro VI.) ¿ Qué podemos inferir de
estas solemnes palabras del emperador filósofo? Desde un punto de vista
muy relativo, es indudable que el presente lleva consigo, a causa de su histórica inevitabilidad, todo eso a lo cual se llama "pasado", y -aunque con
rigurosas precauciones-- es posible admitir que, en efecto, si todo presente
es el pasado virtual de otro presente al cual llamamos "futuro", éste, de algún modo, ya está prefigurado en aquél. Reduciendo, pues, la cuesti6n al
ámbito estricto de la técnica historiográfica contemporánea, se puede decir
que Marco Aurelio tiene razón, pues su "intuitivo" hallazgo se ve confirmado,
hasta cierto punto, en nuestros días. Ahora bien, la orgánica relación de
pasado-presente-futuro, según nos la ofrece la ciencia historiográfica, no quiere
decir que podemos tener clarísima conciencia de todo cuanto ya pasó, ni
muchísimo menos de lo que vaya a ocurrir, sino simplemente que nuestra
"sabiduría" -si hemos de poseer alguna- está dada en esa serena y grave
reflexión que, como hijos del tiempo, podemos hacer, ya que está condicionada en nuestro presente lo mismo por lo que, siéndonos anterior, nos
domina y conforma, como por eso otro de lo que se alimenta nuestra vida
(nuestro presente), es decir, el futuro. Marco Aurelio tiene razón: el presente atesora pasado y futuro porque somos hijos del tiempo, y si el presente
puede enseñamos todo es porque, en definitiva, fuera de él, no es posible
aprender nada.

Pero Borges no renuncia a habérselas con el tema. "Yo suelo regresar
eternamente al Eterno Regreso" (Ibid., p. 97), nos dice graciosamente en
otro de sus ensayos sobre El tiempo circular. Comienza refiriéndose a los tres
modos fundamentales de este tiempo: lo., Platón, quien asevera en el párrafo
39 del Timeo que "los siete planetas, equilibradas sus diversas velocidades,
regresarán al punto inicial de partida" (]bid.). 2o., Nietzsche, quien se funda en "la observación de que un número n de objetos [ ... ] es incapaz
de un número infinito de variaciones" (Ibi~., p. 98). 3o., El de la "concepción de ciclos similares, no idénticos" (]bid., p. 100). Según Borges, este
último es "el menos pavoroso y melodramático, pero también el único imaginable". ( ]bid.) Tercer modo, propuesto de muchas maneras ( desde Brahma,
pasando por Hesíodo, hasta Poe), que se reduce a lo siguiente: ~o hay pasado ni futuro sino sólo presente. En lo que concuerdan el estoico Marco
Aurelio y el filósofo alemán Schopenhauer. De acuerdo con el primero,
"nadie pierde el pasado ni el porvenir, pues a nadie pueden quitarle lo que
no tiene" (Soliloquios, 14); mientras que el segundo afirma que "nadie ha
vivido en el pasado, nadie vivirá en el futuro; el presente es la forma de
toda vida" (El mundo como voluntad y representación, I, 54) . De esta manera, la vida, la existencia, eso que llamamos Historia, reside lo mismo en
el instante que en la eternidad. Se trata, pues, de una analogía, nunca de
una identidad, puesto que todo está en cada uno de nosotros, en cada instante,
por infinitesimal que sea. De ahí la posibilidad de ese teólogo, imaginado
por Borges, que se pasa la vida tratando de confutar a un heresiarca; luego
392

¿ Será esto el Aleph borgesiano? ¿ Será esa piedra la que lleva consigo
"sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos?"
(El Aleph, editorial "Emecé", B. A., 1957, p. 161). ¿Y por qué no igualmente todos los tiempos? ¿Acaso no nos dice en El Aleph, al ver "la pequeña
esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor" ( El Aleph): "vi en Inverness
a una mujer que no olvidaré" ( ]bid., p. 164), y piensa uno que pudo haber
estado allí desde hace siglos? Tal vez no sea sólo el presente lo que El Aleph
revela ...
Hay otro detalle que tal vez permita probar, o al menos esperar, que
393

�Borges no desecha del todo la posibilidad del Eterno Retomo. En el cuento
El Zahir nos dice lo siguiente:

En los velorios el progreso de la corrupción hace que el muerto recupere
sus caras anterio:es. En alguna etapa de la confusa noche del seis, Teodelina
Villar fue mágicamente la que fue hace veinte años [ ... ] Más o menos,
pensé, ninguna versión de esa cara que tanto me inquietó será tan_ memorable
como ésta; conviene que sea la última, ya que pudo ser la pnmera [ • • •]

(!bid., p. 105.)
Pero Borges, por lo que se ve, vuelve con frecuencia sobre_ la cuestión de
la eternidad con distintos pretextos, unas veces en forma directa, otras en
forma indir:cta, y si lo hace es porque le atrae el tema, diríamos q~e con
la atracción del abismo, porque, en fin de cuentas, este de la eterni,dad es
un tema abismal. Tal vez concuerda con Unamuno -lectura en el muy
preferida- en aquello que en una ocasi?n dice ~l gran vasco: "Es una
meditación que sacude las raíces del alma esta del tiempo d:sc~san~o en la
eternidad, de nuestra vida fluyendo sobre la eterna vida de Dios . (Nicodemo
el fariseo, ed. Afrodisio Aguado, t. III, p. 1~7.) De tal manera concuer~a,
que por vía cordial acaba admitiendo la realidad de lo _eterno, aunque, ~1alécticamente, no lo acepte. Esto se ve claramente al fm~l ~el ensayo _titulado Historia de la eternidad, donde, tras oponerse a vanas interpretaciones
de dicha eternidad -desde los griegos hasta ahora-, concluy~ ~n su propia experiencia sobre ¿1cha cuestión, y confiesa que el sentimiento de la
misma se le dio en una ocasión, de esta manera: según Borg~s, se tra~ d~
"una pobre eternidad sin Dios, y aun sin otro poseedor y . sin arq~etipos
(Historia de la eternidad, op. cit., p. 39) .. El autor se enco~traba accidentalmente en la localidad de Barracas, próxima a Buenos Aires, y esa noche
la contemplación del lugar le trajo estas reflexiones:
"Me quedé mirando esa sencillez. Pensé, con seguridad en voz alta: _Esto
es lo mismo de hace treinta años [ ... ] Conjeturé esa fecha: época reciente
otros países pero ya remota en este cambiadizo lado del mundo [ .. -1
en
'
El fácil pensamiento
Estoy en mil ochocientos y tanto d''d
eJo e ser, unas cuantas
aproximativas palabras y se profundizó a realidad.
sen_ti muert~, ~e
sentí percibidor abstracto del mundo: indefinido temor imbU1do de ciencia
·
lanºdad de la metafísica No creí, no, haber remontado las
que es 1a meJor c
·
ºd
presuntivas aguas del Tiempo; más bien me sospech~ posee~or del se,nti o
reticente O ausente de la inconcebible palabra eternidad. Solo despues al-

M:

cancé a definir esa imaginación."
"La escribo, ahora así: Esa pura representación de hechos homogéneos
-noche en serenidad, parecita límpida, olor provinciano de la madreselva,

barro fundamental -no es meramente idéntica a la que hubo en esa esquina
hace tantos años; es, sin parecidos ni repeticiones, la misma [ ... ] (]bid.,
p. 41.)"

Y concluye de esta manera:
"[ ... ] la vida es demasiado pobre para no ser también inmortal. Pero ni
siquiera tenernos la seguridad de nuestra pobreza, puesto que el tiempo, fácilmente refutable en lo sensitivo, no lo es también en lo intelectual, de cuya
esencia parece inseparable el concepto de sucesión. Quede, pues, en anécdota
emocional la vislumbrada idea y en la confesa irresolución de esta hoja el
momento verdadero de éxtasis y la insinuación posible de eternidad de que
esa noche no me fue avara. (!bid., p. 42.)"
Vemos que Borges nos presenta el caso de su "experiencia" (por vía emotiva) de la eternidad. Se trata de un "sentimiento", pero en forma alguna
de una "idea", pues el ensayo a que nos referin?,os en este caso es probada
decisión suya de rechazar cualquier forma de "especulación" sobre tema tan
evanescente como el de la eternidad. Mas Borges sabe que no hay manera
de librarse no ya de la tentación, sino de la necesidad de "pensar'' en la
eternidad. Por eso al final de ese preciso y profundo libro que es la 2tica,
su autor, Spinoza, nos dice: Sentimur, experimur que nos esse aeternus, no
obstante ser una de ésas muy trabajadas obras a golpes de puro razonamiento.
Y eso es lo que deben haber sentido y experimentado los hombres de todos
los tiempos. La Hélade culta y civilizada frecuentó la cuestión de la eternidad dejándonos una herencia "intelectual" que todavía aprovechamos. Todo sobreviene en este respecto porque la realidad es mudable, así que nada
deja de ser cambiante y transitorio. El acaecer es sinónimo de finitud y,
por lo mismo, está regido por la ley inexorable del comienzo y el fm. Dramático quid pro quo del cual queda, como única salida, "pensar'' o "imaginar" otra realidad que ni nace ni muere y, en consecuencia, allí concurren
todas las cosas en inmutable simultaneidad desprovista de "antes" y "después", es decir de tiempo. Pero al enfrentar esa contradicción de lo factual
(temporal) y lo pensado (intemporal) se empieza explicablemente por considerar esto último como si fuese la duraci6n infinita del tiempo. Tal es la
creencia popular, sustituida, en el caso del filósofo, por la idea de la eternidad
como realidad supratemporal. Así, por ejemplo, Platón sostiene (Fed6n,
103 E) que la eternidad consiste en la "eterna duración de las cosas", desde
su mismo comienzo. Y algo parecido dice Aristóteles (Física, VIII, 263 y ss.) :
que las cosas son eternas desde el principio de ellas. Deseoso de dejar claramente sentadas la distinción y separación de tiempo y eternidad, Platón precisa en su cosmología (Timeo, 37 D) que no hay relación entitativa entre

395

394

�ambos, 0 sea que la eternidad no es el tiempo proyectado al in~inito. Sin
embargo, admite que el tiempo es la "imagen móvil" de la eternidad. Mas
el heleno se quedó siempre en la idea de que el tiempo se mueve en la
eternidad, como si éste lo antecediera sirviéndole de respaldo. Vemos así
que Plotino (Enéadas, III, 7o.) afirma que la eternidad es el fundam_ento
de la temporalidad. Cierto es que hay todo un mundo donde mora lo inteligible -es decir los arquetipos-, el cual carece de pasado y futuro, por lo
que es puro presente; mas, como vemos, la relación de la eter_nidad con _el
tiempo queda en pie, y así continúa hasta nuestros días. De ~1 que el Cnstianismo adopte, con las necesarias variaciones, esta misma tes1~. Tanto San
Agustín como Boecio distinguen curiosamente entre sempitermdad (lo que
º d ( o sea 1o eterno que "tá"
transcurre sin jamás detenerse) y etermda
es
Y,
además, "permanece"). De esta manera, mientras lo sempiterno se mueve
sine dio lo eterno es inmóvil. Pero esta relación de tiempo y eternidad no
cesa de' atraer a los pensadores, y así vemos que para Hegel la eternidad
es la "absoluta intemporalidad ( absolute Zeitlegsikeit), en tanto que Bergson
afirma que la eternidad es movible, pues ella --eom~ sucede con la d~raci6ncarece de la capacidad de anticipar el futuro. Mientras que Louis La:elle
niega que la eternidad se encuentre "más allá" del tiempo Y como s1 los
separase un abismo insalvable.
Hemos traído a colación esta sumarísima "historia" del problema de ese
conflicto insoluble de eternidad y tiempo, porque, en el fondo, todo se reduce desde su comienzo, a que el hombre no se resigna a aceptar eso que
dice 'el Eclesiastés (II, 16): ''No hay recuerdo duradero ni del sabio ni del
necio; al correr de los días, todos son _olvidados". Es cierto, quizás,alpero
nos resistimos a creerlo. Por eso vemos a Parménides defender la tot ausencia de cambios mientras Heráclito los concibe como un dejar de ser para
volver a ser ad i~finitum. En suma: la reacción a fa:or de una úl~a Y
definitiva permanencia. Así también Borges, a cuyo estrrnulante ?ensamiento
acerca de cómo se ha concebido la eternidad pasamos a refenrnos ahor~.
"El tiempo [nos dice} es un problema para nosotros, un tembloroso Y_ exigente problema, acaso el más vital de la metafísica; la eternidad, un ¡uego
una fatigada esperanza." (Historia de la eternidad, op. cit., p. 15. El sub0
rayado es mío.) Para nuestro autor "la eternidad es una imagen _hecha c~n
sustancia de tiempo" (!bid., p. 16), y es indiscutible que en esto tiene ~azon,
pues no hay lugar a refutar esa otra convicción borgiana d_e que el bem~o
es "misterio metafísico, natural, que debe preceder a la eternidad, que es hiJa
de los hombres'' (!bid.). En efecto, una cosa es tan cierta como la ?tra,
pues ya San Agustín, quince siglos antes, había dicho en las Conf~swnes
(libro XI): "¿El tiempo? Pues cuando me lo preguntan, no lo se; mas

cuando no me lo preguntan, ya lo sé". Es, pues, un misterio, algo de lo
que sólo cabe conjeturar, aunque, a diferencia de la eternidad, lo sentimos
constantemente, pues "duramos", es decir pasamos; en tanto que la eternidad la "concebimos", o sea que es hija de nuestro pensamiento.
Otro punto sobre el que se detiene la atención de Borges es el de la simultaneidad de los tres tiempos (pasado, presente, porvenir) en el caso de la
eternidad según Platón, San Ireneo y el nominalismo, y cita libremente a
Plotino -seguidor, como sabemos, de Platón-: "Los objetos del alma son
sucesivos, ahora Sócrates y después un caballo [ ... }; pero la Inteligencia Divina abarca juntamente todas las cosas. El pasado está en su presente, así
como también el porvenir [ ...] (Historia de la eternidad, op. cit., p. 18.)
Y añade: ''En una sola eternidad las cosas son suyas: esa eternidad que el
tiempo remeda al girar en tomo del alma, siempre desertor de un pasado,
siempre codicioso de un porvenir". (!bid., pp. 19-20.) Mas Borges no se
siente convencido ante esa mansa y multitudinaria realidad de los arquetipos
propuesta por Plotino a los hombres, sin duda, el "inmóvil y terrible museo
de los arquetipos platónicos" (!bid., p. 20). En la necesidad de escoger entre
materia y forma, el autor se decide por la primera: "Para nosotros, la última y firme realidad de las cosas es la materia -los electrones giratorios
que recorren distancias estelares en la soledad de los átomos [ . .. ]." (!bid.)
Nada, en consecuencia, para él de esa llevada y traída imagen de dos realidades, una la que graba y otra la grabada. Y, sin embargo, ¿ cómo negarse
a admitir que "los individuos y las cosas existen en cuanto participan de la
especie que los incluye, que es su realidad permanente?" (!bid., pp. 21-22.)
Pues no es fácil refutar esa venerable noción de las "formas" que sirven de
modelo a la multitudinaria individualidad: "Por ejemplo, la Mesidad, o
Mesa Inteligible que está en los cielos: arquetipo cuadrúpedo que persiguen,
condenados a ensueño y frustración, todos los ebanistas del mundo". (!bid.,
p. 23.)
Borges, por supuesto, no descuida el detalle de las varias dificultades con
las que tropezó Platón al construir su "mundo ideal". Cualquier estudiante
aprovechado de filosofía las recuerda fácilmente, pero no está de más que
dejemos ver cómo las presenta Borges:
"Ignoro si mi lector precisa argumentos para descreer de la doctrina platónica. Puedo suministrarle muchos: uno, la incompatible agregación de voces genéricas y de voces abstractas que cohabitan sans gene en la dotación
del mundo arquetipo; otro, la reserva de su inventor sobre el procedimiento
que usan las cosas para participar de las formas universales; otro, la conjetura de que esos mismos arquetipos asépticos adolecen de mezcla y de va-

397
396

�riedad. No son irresolubles: son tan confusos como las criaturas del tiempo[ ...]." (lbid., p. 24.)
Pasamos ahora a la segunda de las grandes concepciones de la eternidad
comentadas por Borges. Acude, en primer término, el libro XI de las Con!esiones de San Agustín, tesis cristiana que arranca del "misterio profesional
de la Trinidad" (Ibid., p. 26). A Ireneo, obispo de Lyon en el siglo II y
enérgico opositor del gnosticismo, debemos el comienzo de la misma. Para
entender por qué actuó como lo hizo, acudamos a este esquema de Borges:
"El Verbo es engendrado por el Padre, el Espíritu Santo es producido por
el Padre y el Verbo. Los gnósticos solían inferir de esas dos innegables operaciones que el Padre era anterior al Verbo, y los dos al Espíritu Santo. Esa
inferencia disolvía la Trinidad. Ireneo aclaró que el doble proceso -generación del Hijo por el Padre, emisión del Espíritu Santo por los dos- no
aconteció en el tiempo, sino que agota de una vez al pasado, el presente
y el porvenir. La aclaración prevaleció y ahora es dogma [ ... ]." (!bid.,
p. 27.)
Lo que ha dado que hacer esta famosa concepción de la eternidad al modo
cristiano, es algo cuyo conocimiento requiere de una infinita paciencia. "La
buena conexión y distinción de las tres hipótesis del Señor [dice Borges] es
un problema inverosímil ahora, y esa futilidad parece contaminar la respuesta [ ...]" (]bid.), aunque si ·la consideramos relacionada con el misterio
de la "redención" se hace mucho más explicable, pues así es como queda
Cristo a la altura del Padre:
"Entendemos que renunciar a la Trinidad -a la Dualidad, por lo menos-es hacer de Jesús un delegado ocasional del Señor, un incidente de la historia, no el auditor imperecedero, continuo, de nuestra devoción. Si el Hijo
no es también el Padre, la redención no es obra directa divina; si no es eterno, tampoco lo será el mcrificio de haberse denigrado a hombre y haber
muerto en la cruz[ ... ]." (]bid., p. 28.)
Y remata lo que se acaba de decir con este pensamiento:
"Generación eterna del Hijo, procesión eterna del Espíritu, es la soberbia
decisión de Ireneo; invent:ión de un acto sin tiempo, de un mutilado zeitloses
Zeitwort, que podemos tirar a venerar, pero no discutir [ ... ]." ( Ibid., p. 29.)
Mas hay que tener en cuenta la absoluta simultaneidad del primer instante del tiempo con el primero de la Creación, pues, de otra manera, habría que suponer una eternidad anterior a la Creación, con un Dios desocupado, especie de "primer motor inmóvil" aristotélico.

He ahí el quid de la cosa, aunque Borges se limita sólo a mencionarlo.
La eternidad griega nada tiene que ver con el tiempo desde el punto de vista
estricto de la Creación; pues -asevera Platón- el Demiurgo trabaja con lo
que ya existe, el Dios cristiano, en cambio, opera desde la Nada que es
simultánea con el Creador y con el acto de la Creación. Por eso mismo,
aunque Borges no penetra en su verdadero significado, la definición que da
Boecio de la eternidad: .A.eternitas est interminabilis vitae tota, simul, et
perfecta possesio ("La eternidad es la completa posesión entera, pedecta y
simultánea de una vida interminable") (De Consolatione, V), esta definición, repito, se hace teniendo en cuenta esa vida creada que, sin embargo,
puede hacerse tan eterna como la eternidad, gracias a la indudable relación
existente entre la eternidad de la que ha surgido el hombre y a la que regresa, para su bien o su mal, después del mundo. Dios es, entonces, la simultánea concurrencia de todo, porque la eternidad "cósmica" de los griegos
se transforma en esa otra de la mente divina, porque --como dice Borges"su eternidad registra de una vez (uno intelligendi actu) no solamente todos
los instantes de este repleto mundo sino los que tendrían lugar si el más evanescente de ellos cambiara -y los imposibles, también. Su eternidad combinatoria y puntual es mucho más copiosa que el universo". (Historia de la
eternidad, op. cit., p. 34.) Y concluye con estas palabras &lt;letras de las cuales
se percibe el dejo de ese fino humor borgiano:
"El universo requiere la eternidad. Los teólogos no ignoran que si la
atención del Señor se desviara un solo segundo de mi derecha mano que
escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Por
eso afirman que la conservación de este mundo es una perpetua creación
y que los verbos conservar y crear, tan enemistados aquí, son sin6nimos en
el Cielo." (lbid., p. 35.)
Hemos pasado revista a dos formas diferentes de eternidad: "una, la plat6nico-plotiniana (el realismo basado en los arquetipos) ; otra, la que quiere
congregar en un segundo los detalles del universo" (Ibid.), es decir el nominalismo. Mientras la primera defiende la primacía del género, la segurn..la
reivindica. para sí la del individuo. Mas Borges admite que la eternidad
"arquetípica" permite soñar al menos con un mundo más estable y, por lo
mismo, menos desalentador. "Lo cierto [dice} es que la sucesión es una intolerable miseria y que los apetitos magnánimos codician todos los minutos
del tiempo y toda la variedad del espacio." (!bid., p. 37.) Y como si todo
el excursus efectuado a lo largo de esta "historia" hubiera de servirle para
reconciliarse con la esperanza de la eternidad, agrega:
Es sabido que la identidad personal reside en la memoria y que la anula-

399
398

�ción de esa facultad comporta la idiotez. Cabe pensar lo mismo del universo. Si una eternidad, sin un espejo delicado y secreto de lo que pasó por
las almas la historia universal es tiempo perdido, y en ella nuestra historia
personal '.__la cual nos afantasma incómodamente. No basta con. el disco
gramofónico de Berliner o con el perspicuo _cinematógrafo,, mer~ ~enes
de imágenes, ídolos de otros ídolos. La eterrudad es una mas copiosa mvención. Es verdad que no es concebible, pero el humilde tiempo sucesivo lo es.
Negar la eternidad, suponer la vasta aniquilación de los años cargados de
ciudades, de ríos y de júbilos, no es menos increíble que imaginar su total
salvamento. (Ibid.)
Sí, en efecto, Borges avanza hacia esa reconciliación al cerrar este ensayo.
Veámoslo, para también terminar nosotros:
"[ ...] El hombre enternecido y desterrado que rememora JJ?sibi~dades
felices, las ve sub specie aeternitatis, con olvido total de que la ejecución de
una de ellas excluía o postergaba las otras. En la pasión, el recuerdo se inclina a lo intemporal. Congregamos las dichas de un pasado en una sola
imagen; los ponientes diversamente rojos que miro cada tarde, ser~ en el
recuerdo un solo poniente. Con la previsión pasa igual: las más mcompatibles esperanzas pueden convivir sin estorbo. Dicho sea con otras palabras:
el estilo del deseo es la eternidad [ ... ]." ( ]bid., p. 38.)
A Borges, controversia! y paradójico, frecuentador consuetudinario del
"misterio" y dotado de ese humor venido de la convicción de ~ue nada_ hay
sin el contrario que nivela y corrige; Jorge Luis Borges, repito, se siente
igualmente atraído por la filosofía, ese arte de la resp~esta siemp~e buscada
y siempre diferida. Sabemos, por ejemplo, que se piensa con ideas, ~ero
a lo largo del tiempo transcurrido desde Platón a nuestros ~ías, seguim?s
sin saber qué es ese duendecillo que teje la tela del pensamiento: ¿:stan
"dentro" 0 "fuera" de nosotros? Y su origen, ¿ cuál puede ser? De igual
manera sucede con el movimiento, uno de los fenómenos más familiares al
hombre. Mas si remontamos toda la espesa maraña de teorías, hipótesis, leyes, experimentos, etc., a los que se pretende reducir dicho fenómeno, llegamos a la conclusión de que no sabemos si, en realidad, las cosa~ se mue".'~n
no. Cuestión de la cual se apropian los griegos, con su habitual pas10n
0
dialéctica, con el único resultado seguro e indiscutible de agruparse en dos
bandos a favor y en contra, respectivamente, del movimiento. Y Borges,
apasio~ado de la contradicción, se siente atraído por la del susodicho .fenómeno y welve sus ojos a la ya venerable cuestión parmenídea de la imposibilidad de afirmar la existencia del movimiento. Por lo mismo, en La perpetua carrera de Aquiles y la tortuga replantea, una vez más, la consabida

400

disputa acerca del movimiento. Mas para entrar en la participación de
Borges en tan delicado asunto, bueno será que ~amos un breve preámbulo
1
acerca del mismo.
El panorama de la filosofía griega se divide en el siglo VI a. de C. en dos
grandes criterios, uno de los cuales reconoce como jefe a Perménides de Elea,
mientras que el otro alínea junto a Heráclito de Efeso, llamado a veces el
Oscuro a causa de su cegadora claridad. Pues bien, mientras Parménides
niega la posibilidad del movimiento, Heráclito sostiene lo contrario, o sea
que sólo hay movimiento. Según su opositor, la realidad es eterna por ser
increada, imperecedera, inmutable, indivisible e inmóvil. Ahora bien, movimiento no quería decir en Grecia solamente el cambio de lugar, sino, además, cualquier alteración (cambio) experimentada por las cosas. Si la realidad es como lo predica Parménides, el movimiento es completamente imposible, ya sea en sentido espacial, ya lo sea como alteración o desplazamiento
de un modo de ser a otro, etc. En consecuencia, como dice Parménides, "el
ser, es; el no ser, no es". De manera que ni siquiera se puede pensar en lo
inmóvil como la total carencia de movimiento. Y en cuanto a Heráclito,
éste sostiene que la realidad es cambio continuo, de tal modo incesante, que
no hay inmovilidad alguna. Mas si se piensa en la intransigente posición respectiva de un filósofo y el otro, pronto se advierte que hay cierta conciliación
entre ambas tesis, porque un movimiento total y permanente podría muy
bien equivaler a un idéntico reposo, ya que si todo se mueve, ¿ cómo advertir que algo se mueve? Mas sigamos adelante con la cuestión que nos ocupa,
que de Parménides pasa a su discípulo Zenón, quien la sostiene y defiende
aún más radicalmente. Pero antes hemos de hacer una advertencia sobre
la cual volveremos más adelante, y es que si Parménides y Zenón pueden sostener tal cosa es porque todo ello tiene lugar en el ámbito del pensamiento,
donde preside la inmovilidad, pues el movimiento es un hecho del que no
cabe dudar. Pero como "movimiento" significaba a la vez cambio cualitativo, es decir de naturaleza o de modo de ser, para encontrar algo subsistente detrás de lo cambiante se imponía "inferirlo", o sea "pensarlo", pues
los sentidos son incapaces de trascender las variaciones en que consiste el
movimiento, sea cual sea. La hazaña parmenídea consiste, entonces, no en
encontrarse con el mundo inmediato que se nos viene encima constantemente, sino en buscar otro que pueda imaginarse como el verdadero. Ahora
bien, si tras todo lo que cambia hay -debe haber- algo que sea inmutable
e inmóvil, de ahí se concluye que la verdadera realidad es esa increada,
imperecedera, inmutable e inmóvil. Y de esta tranquilizadora suposición se
ha servido el alma occidental hasta nuestros días. ¿Acaso puede ser móvil

401
bumanitas.-26

�y cambiante la ley que explica éste o aquel fenómeno? He ahí la decisiva
consecuencia del pensamiento de Pannénides.
Mas Zen6n, quien, como su compañero Meliso, parece haber sido uno de
esos "niños terribles" que no faltan en ninguna cultura, se atreve a nada
menos que a trasladar al mundo fenoménico del espacio y el tiempo el es•
quema ontol6gico-metafísico de su maestro, con la consecuencia de que dicha
duplicidad se convierte, como no podía menos de ser, en una paradoja, fa.
lacia o aporía, que de estas tres maneras es posible llamarla. Cuestión que,
en principio, podría plantearse en estos términos: ¿Está todo detenido, a pre•
sado, en la inmovilidad inagotable de lo eterno, aunque en apariencia todo
se mueve? ¿Será posible que el tiempo descan,e en la eternidad? Pues bien,
Zen6n da otro paso con respecto a su maestro y afirma que el tiempo no
existe y, en consecuencia, el movimiento tampoco. Y como se trata ahora
de probarlo en la misma realidad, donde tiempo y movimiento se dan cita,
él se dispone a refutarlo apelando precisamente al tiempo y al movimiento.
Atraído por el "misterio" de esta aporía o paradoja Borges comienza por
llamar joya a la paradoja de Aquiles y la tortuga, "tan indiferente a las decisivas refutaciones que desde más de veintitrés siglos la derogan, que ya
podemos saludarla inmortal" (Discusi6n, "Emecé", 1970, p. 113). Es joya,
porque, en efecto, reúne todos los atributos de ésta, de los cuales, entre otros
que cita Borges, los más destacables son la pequeñez y la perdurabilidad. En
realidad, la mencionada paradoja no puede ser más breve y esquemática:
Aquiles (símbolo de rapidez; aquel a quien llama Homero "el de los pies
alados") entabla una carrera con la tortuga (símbolo de morosidad), dándole -digamos- diez metros de ventaja. Pero aqu\ viene el problema -según
Zen6n-: Aquiles corre diez metros y la tortuga corre uno; Aquiles corre un
metro, la tortuga corre un decímetro; Aquiles corre un decímetro y la tor•
tuga corre un centímetro; Aquiles corre un centímetro, la tortuga un milímetro; Aquiles un milimetro, la tortuga un décimo de milímetro, y asl hasta
el infinito. El veloz corredor jamás da alcance a la tortuga. Ahora bien,
nadie ha resuelto hasta ahora el problema cuyo fondo consiste en que, puesto
que nada se mueve, lo que consideramos "movimiento" de algo o de alguien es sólo infinita subdivisión del puesto o lugar donde se halla situado.
( Prescindo ahora de los autores a quienes recurre Borges, lista que pudiera
aumentarse fácilmente si así lo desearnos.) Pero no es cierto, como dice Bor•
ges siguiendo en esto a Stuart Mill, "que atravesar ese espacio infinito requiere un tiempo infinitamente divisible, pero no infinito" ( !bid., p. 115),
porque no se comprende que si el tiempo -o lo que sea- es susceptible
de devisi6n hasta el infinito, no sea él mismo infinito. Pues de no serlo,
entonces la subdivisión, o no requiere tiempo, o éste no es susceptible de ser

infinito·, pero ¿ como
,
se puede afirmar esto últim ? M
.
resulta la conclusión a la ue lle
. o. " enos comprensible
Aquiles será inf ·to és q
ga Borges, al decir: el trayecto del héroe
101
Y te correrá para siemp
nuará antes de doce metros
.
re, pero su derrotero se extesegundos". (lb1"d) p
b" , ytalsu eterrudad no verá la terminación de doce
.
ues ,en
cosa es
"bl .
términos de comparación un~ el d I
e SI nos movemos entre dos
y otro el del héroe en el 'mundo re:! ~mies_ ;n elbdmundo ideal (pensado)
espacio es infinita, Aquiles jamás se. mo :r~ ; s~ ~isi6n de tiempo y de
sólo en el campo del pensamiento- . v
e on e está -cosa posible
po ni espacio son inf .t
, nuentras en el plano de lo real ni tiemllli os, porque están ocupad
a1·
tortuga, etc.) que se mueven El
. .
os por re idades (hombre,
.
.
movuruento tal vez es la bd" . "6
espacio, mas no necesariamente hasta I . f .
su lVlSI n del
desahogo un tanto líri"
d
e m rmto, por lo que sólo como un
co pue e aceptar,e eso
di Bo
pre~picios eslabonados [es decir la subdivisi6nq: ce
rges de que "esos
pacio y con mayor vértigo el f
.
cesante] corrompen el es-ci6n de la inm vilid d
I "'':1po vivo, en su doble deseperada persecu0
a Y e éxtas1S" (!bid.).

!'°"

Pero es claro que, en la práctica
Bergson en su tesis claram t
, no ocurre tal cosa, como lo ha demostrado
superficial de la misma) e;a:.. (a~7~; ~rgfes la desdeña tras un examen
la f
. .
e , oso o rancés la dificultad a
. d
por
amosa paradop consiste en atribuir "al
. .
I
pare¡a a
misma del e a ·
.
movlilllento a divisibilidad
sp cio que recurre, olvidando que puede d" "d"
b"
.
pero no un acto" (Essai sur le d
, . , .
iv1 ll'Se ien un objeto,
Félix Alean"
.
s onnees inmedtates de la conscience, "Libraire
a Borges.
1,:36, p. 73). _Observación certera e incontestable, pese

Die:=.
O

~~n

cio, pero niega que Jo
ti::~:. q~;=u~!~i~:::}i~~~e el espaMas sucede que no se trata del tiem
.
d I
.. ,
, p. 117.)
contra de lo ue afirm
po, ~mo e movuruento. Además, en
ti
q
a Borges, el espacio de Bergson es una función del
empo, nace de éste. Como lo ha señalado ést
b.
.
derar el movimiento
•
.
e muy ten, solemos cons1-&lt;¡ue siempre bene lugar en el es ·
.
constituido por las ·
vilid d d
pac,o- como SI estuviese
el movimiento
mn;o
a es e esos puntos de la trayectoria que sigue
, que es o que sucede en el caso de la parado]· a de A ·¡
qm es y
1a tortuga.
"Zen6n quiere que me desplace desde .1
ese otro ocupado r la t
.
punto en que me encuentro a
,e sitúa etc H
I trtuga, después, desde éste al siguiente donde ella
de otra, ~ e e l 1ª orma en que él me hace correr. Pero yo procedo
ra, pues o que hago es dar el primer
I
y así sucesivamente. al final tra .
paso, uego el segundo,
·
,
s cierto número de
bo
canzar a la tortuga D
pasos, aca
por alsibles y mi reco .
e ¡"'te modo he efectuado una serie de actos indivim o es a sene de esos actos' por lo que se compone de

i;:;:,

d

403

402

�tantas partes como pasos he dado." (La pensie et le mouvant, "Libraire Félix Alean", Paris, 1934, p. 182.)

Así hablaría, sin dudas, el mítico héroe, porque el razonamiento de Zenón
coincide con el de la vida práctica, pues como entre dos posiciones de un
movimiento hay un pasaje que permite franquear ese intervalo, tendemos a
establecer más y más subdivisiones en el mismo pasaje, porque no comprendemos que se pueda pasar de una posición a otra sin el concurso de puntos
intermedios. Todo, como vemos, por la razón de haber sustituido el movi-

LA "MORADA VITAL" Y LO HISTORIABLE EN
LA OBRA DE AMÉRICO CASTRO

miento por su trayectoria.
Concluye Borges diciendo: "Zenón es incontestable, salvo que confesamos
la idealidad del espacio y del tiempo" . (Discusi6n, op. cit., p. 120.) Por mi
parte, voy a permitirme esta observación: si la paradoja logra sostenerse

JosÉ L.

GóMEZ-MARTÍNEZ

Dept. of Romance Languages
The U niversity of Georgia
Athens, Georgia 30602.

en sí misma, pese a cuantas refutaciones se le han hecho, es porque se mue•

ve en el plano ideal. La idealidad es la que hace posible la admirable aventura
dialéctica del discipulo de Parménides, porque el espacio y el tiempo son
capaces de una infinita división siempre que se les "piense", en cuyo caso

podemos hacer con ambos lo que se nos antoje. Pero el movimiento, que
es inevitable conjunción de espacio y tiempo, no admite subdivisión alguna: es
simplemente un ir "desde aquí hasta allí", a lo largo del espacio y en el ~empo.
Se dirá que toda dimensión es siempre relativa, de manera que los diez metros interpuestos entre la tortuga y Aquiles bien puede ser el agregado de
un inagotable número de partes. Pero en el mundo real no es así'. aunqu_e
"teóricamente" pueda y hasta deba ser. Pues un metro, o cualqmer equivalente suyo, es y sólo puede ser un metro. Porque el mundo espacio-te';'poral
es de magnitudes discontinuas, por tanto, finitas. Como vemos, también en

lo que de "eternidad" se esconde en la sutil argumentación del discipulo de
Parménides halla Borges un atrayente motivo de reflexión. Con su humor
habitual, concluye diciendo: "¿Tocar a nuestro concepto del universo, por
ese pedacito de tiniebla griega[ ... ]?". (!bid.)

LA BÚSQUEDA

sistemática del "señor español" que había de caracterizar a )os

hombres del 98 y a las generaciones subsiguientes, entró en una fase decisiva
con la publicación, en 1948, de España en su historia de Américo Castro.
Sus originales teorías fueron a la vez aplaudidas y tenazmente criticadas.
La c~ncepción historiográfica de Castro, cuyos principios teóricos provienen
de Dilthey,'
enfre~tó, ~n sus comienzos, con la oposición general de los
h1Stona~ores. Ello dio ongen a una polémica, la más incitante y por sus
proporc10nes la más notable del siglo XX hispánico, que si bien polarizó
~uch~s de l"..s investigaciones, enriqueció de tal modo la comprensión de la
h1Stona espanola, que en la actualidad parecería absurda una historia de
España que no tomara en consideración algunos de los postulados enunciados
por Américo Castro.

:e

l. Los supuestos te6ricos

El edificio de su concepción historiográfica se asienta fundamentalmente
en dos aspectos básicos : la determinación de lo ''historiable" y de la "morada
1

Véase a este prop6$ito mi estudio, "Dilthey en la obra de Américo Castro"
Abside, 37 (1973): 461-471.
'
2
La crítica más contundente fue la llevada a cabo por Claudio SánchezMAlbomoz
en su monumental obra, España, un enigma hist6rico, 2 vols. (Buenos Aires: Editorial
Sudamericana, 1956). Véase sobre el particular mi estudio, "Américo Castro y Sánchez~
Albornoz: Dos posiciones ante el origen de los españoles, "Nueva Revista de Filología

Hispánica, 21 (1972): 301-320.

404

405

�vital". Américo Castro reaccionó desde un comienzo contra las historias tradicionales, contra el deseo desmesurado de objetividad que las hacía meras
narraciones de sucesos, más o menos importantes, dispuestos en cierto orden
cronológico, ya que para él, "la ingenua urgencia de narrar o averiguar sin
más, lo que pasó, hace olvidar a veces la auténtica realidad de los hechos
y de las obras de la historia humana, una realidad sólo historiable cuando
es puesta en correlación con la estructura humana en que existe, y con los
valores en los cuales se hace significante".' De ahi que no todo lo sucedido
y hecho por la humanidad sea digno de ser historiado. Castro agrupa el
pasado en tres categorías: lo cronicable, lo narrable y lo historiable, que él
mismo nos define como sigue:

a) El nivel más bajo corresponde a los grupos llamados primitivos:
son vias muertas de lo humano, marcan el paso indefinidamente. Una
descripción de cómo existen basta para expresar la realidad de su vivir;
sus comportamientos son fácilmente referibles a sus motivaciones: fisiol6gicas, psíquicas, econ6micas. Sus acciones duran por su reiteración.•

b) Por encima de lo que llamo espacio vital describible, aparece la
vida de tipo narrable. La de ciertos pueblos -total, o parcialmente,
o a trechos- es tema para la narración y nada más. . . Cabe dentro
de la vida narrable mucho de lo denominado hoy progreso y civilización ... A este tipo de vida le aplicaría el calificativo de "importante",
y su forma expresiva seria la crónica o la "eventografia", no la historiografía" propiamente dicha (Dos ensayos, pp. 23-24).
c) · Lo historiable, sea fenómeno individual o colectivo, expresa vida
total que se afirma como vida abierta y problemática -sea como conciencia de estar existiendo, sea como respuesta clara y pensada a problemas que el existir plantea (Dos ensayos, p. 25).

De estas

categorías del pasado, sólo la más elemental, "lo describible",
por formar ya parte -si no en nombre sí en la práctica- de los estudios
históricos, fue aceptada sin crítica. La distinción, sin embargo, entre "lo
narrable" y "lo historiable" es más vaga, y sólo podremos llegar a ella a
través de una comprensión de los métodos empleados por Américo Castro,
para quien "la especial y suprema forma de vida humana -historiable a
la vez que narrable--- no cabe en los limites de la crónica. Los aconteci1

tres

CAsn.o, Américo,

11

La tarea de historiar", Cuadernos del Congreso, 4 (1954),

21.
• CAsno1 Américo. Dos ensayos: l. Descripci6n, narraci6n, historiografía.
Discrepancias y mal entender (México: PoITÚa, 1956), p. 23.

2.

mientos en las vidas dignas de historia, aparte de que en sí mismos sean
importantes, resaltan en ellas como condición o fondo de la creación propiamente historiable" (Dos ensayos, p. 26).
Ahora bien, los conceptos "especial y suprema forma de vida" y "vidas
dignas de historia" sólo pueden ser captados en su estrecha relación con el
lugar y la época en que tuvieron lugar. Castro ya nos indica que "los hechos humanos necesitan ser referidos a la vida en donde acontecen y existen.
Esa vida es, a su vez, algo, concreto y especificado, que se destaca sobre el
fondo genérico y universal de lo humano".• Por ello la "primera obligación
del historiador es intuir y tener presente el área interior en donde la historia
acontece" (!bid., p. 22). O con otras palabras: "La realidad de 'lo histórico'
consiste en un 'estar en algo' eso que empieza por ser. Al cen' dónde 'está'
lo histórico de la vida humana lo llamo 'morada vital'" (Ibid., p. 21). Es
aquí donde Américo Castro se aparta de las concepciones historiográficas
tradicionales, pues según él "la historia descansa sobre saberes de experiencia, empíricos, cuya dimensión más importante -su valiosidad- es inde•
mostrable, aunque sí intuible".' y por ello "la historiografía no puede cobijarse bajo una ciencia que Je sirva de cúpula, rica de conceptos fijos y
unívocos, al menos cuando se aspira a hacer ver el pasado como una estruc•
tura y en una perspectiva de valor".' Reflexiones que le llevan a concluir
que el historiador "ha de habérselas con objetos expresivos del vivir de otros
hombres, y ha de participar, en alguna forma, del movimiento vital de
quienes lucharon, creyeron, pensaron, sintieron y crearon, ya que actividades
de esa clase se dan dentro de la experiencia personal de cada uno".' Lo que
Castro nos ·está diciendo es que "historiar requiere entrar en la conciencia
del vivir de otros a través de la conciencia del historiador, es decir, sirviéndose de su vivencia del vivir de otros".•

Las alas de la intuición en la obra de Castro, sin embargo, se neutralizan
al encontrarse ésta encerrada en la jaula de la "morada vital" que la condiciona y, en cierto modo, determina: "Todo ser humano se nos aparece
viviendo, en cuanto hombre, en y desde una vividura. ll.sta se hace presente
en un modo y en un curso de vida, condicionados. . . por ciertas tendencias
• CAsn.o, Américo, "La tarea de historiar", p. 21.
• CAsno, Américo, La realidad hist6rica de España, 4a. ed. (México: Porrúa,
1971), p. 108.
' CAsno, Américo, "Ser y valer: dos dimensiones del pasado historiable", Cuadernos del Con¡¡reso, 24 (1957), 3.
• lbid.
' CASTRO, Américo, Dos ensayo.s, p. 34.

4-07
406

�posibilitantes y por ciertas tendencias excluyentes, es decir, por un cierto
modo de hacer y de no hacer, por acciones y por omisiones" .io Por ello él
mismo nos previene de que "no cabe hablar plenamente de historia cuando
falta la referencia a una 'morada' interior (vital) en dónde situar los fragmentos inconexos de realidad humana". 11 Con lo que se deduce que la realidad de "lo histórico" está precisamente en la conexión que existe entre
los hechos y las vivencias humanas que los motivaron, sólo relacionables a
través de una umorada vital". Veamos lo que dicho término significa p:ua
su autor:
Parto de la conv,ccion de haberse formado el pueblo español y de

haber surgido a la vida historiable en enlace con situaciones casi siempre
muy apretadas y desapacibles. Tuve así que construir una figura historiable en la cual cupiesen tanto los desarrollos valiosos como los opuestos
a ellos. He tomado como centro y agente de esta historia el taller de
vida en que la españolidad fue fraguándose, y no parciales rasgos psico-

l6gicos, siempre genéricos e inconexos; no he pensado tampoco en que
las circunstancias exteriores fueran algo aislable del curso mismo de la
vida, como si ésta fuese una realidad ya previamente dada sobre la cual
cayeran causas o motivos. La vida historiable consiste en un curso o

proceso interior" dentro del cual las motivaciones exteriores adquieren
forma y realidad; es decirJ se convierten en hechos y acontecimientos
dotados de sentido. Estos últimos dibujan la peculiar fisonomía de un
pueblo, y hacen patente el "dentro" de su vida, nunca igual al de otras
comunidades humanas. Mas este "dentro" no es una realidad estática
y acabada, _análoga a la sustancia clásica; es una realidad dinámica.
análoga a una función oJ como indicaré luego, a una invariante. Pero
el término "dentron es ambiguo: puede desi.gnar "el hecho de" vivir
ante un cierto horizonte de posibilidades y de obstáculos (Intimas y exteriores), y entonces lo llamaré "morada de la vida"; o puede referirse
"al modo como" los hombres manejan su vida dentro de esta morada;
toman conciencia de existir en ella, y entonces lo llamo ªvividura" . Esta
sería el modo "vivencia[", el aspecto consciente del funcionar subconsciente de la "morada". 12

rada vital". Una comparación con aquellos pensadores que trataron el particular, nos servirá para mejor delimitar y concretar la posición de Américo
Castro. El concepto de la "morada vital" nace por la necesidad de considerar al hombre no como un ser individual, sino como un miembro de
la sociedad en que vive. Un paralelo a este principio había sido ya establecido por Dilthey, para quien, nos señala Holborn, "The individual is a
member of society; by its civilization he is moulded, white most of his
actions and reactions are determined by social habits and values"." Dilthey,
sin embargo, no se detiene ahí. Si la sociedad determina en cierto modo
a los individuos, éstos son los que la forman. Por ello puede concluir que
la nación es capaz de ilimitadas posibilidades. Por otra parte, cada generación olvida las experiencias de las anteriores. Castro, que arranca de Dilthey,
al meditar sobre la historia de España, llega a la conclusión de que la morada
vital limita de algún modo las posibilidades de la nación. Al mismo tiempo
se ve forzado a reconocer cierta continuidad entre las sucesivas generaciones:
"Dilthey, que ha hecho posible nuestra idea de la historia, nos cierra ahora
el camino que lleva a su intelección. Cada generación 'olvidará las experiencias de las anteriores'; la historia de un pueblo sería entonces una super~
posición de segmentos humanos horizontales, unidos no sabemos cómo; o, tal
vez, por la continuidad de la 'cultura'. Más aún así seguiría en pie el
problema: qué es lo que hace que llamemos 'alemanas' a las generaciones
del siglo XII y a las del siglo XX"."
A pesar de su oposición a las conclusiones de Dilthey, la vida para Castro
es dinamismo: "Me interesa la vida como movimiento, curso y dirección,
como algo variable, conjugado con una 'invariante' que haga captable lo
que persiste a lo largo de las mutaciones temporales; 'invariante', porque
de otro modo no podriamos llamar 'francés' al parisiense del siglo XI y al
de hoy"." Tanto en su oposición a Dilthey como en la creencia en una
"invariante" que enlace las distintas épocas de un pueblo, Américo Castro
se acerca a la escuela de Menéndez Pida!. Claudia Sánchez-Albornoz, cuyo
concepto de la "contextura vital" es tan similar al de la "morada vital"
de Castro, señala igualmente: "Dilthey cree que los pueblos son capaces de
ilimitadas posibilidades, y lo son en verdad en el perpetuo avanzar del tiempo.
Pero, como apunté hace casi diez años, creo ahora -y Castro me acoro-

La creación más original de Castro es, sin duda, ésta expresada en la "mo•
is HoLBORN,

Hajo, 'C-Wilhelm Dilthey and the Critique of Historical Reason", /ournal

o/ the History o/ Ideas, 11 (1950), p. 110.
Américo, Ensayo de Historiología . Analogías y diferencias entre hispanos
)' musulmanes (New York: Feger, 1950), p. 10.
u CAsTRo, Américo, ºLa tarea de historiar'', pp. 21-22.
12 CASTRO, Américo, La realidad hist6ri,a de España, pp. 109-110.
19

408

CASTRO,

14
' CASTRO, Américo, "El enfoque histórico y la no hispanidad de los visigodos" 1
Nueva Revista de Filología Hispánica, 3 (1949), p. 227. Má.s información sobre
el particular encontrará el lector en mi estudio "Dilthey en la obra de Américo Castro".
11
CASTRO, Américo, La realidad hist6rica de España, p. 110.

409

�paña hoy en la creencia- que ante toda nueva volici6n hist6rica las comunidades nacionales no pueden elegir sino uno de los varios caminos que su
estilo de vida presenta a su libre decisi6n".18
Tanto Castro como Sánchez-Albomoz consideran al hombre parte integrante de la sociedad. tsta moderará y limitará, en cierto modo, las posibilidades de aquél. De ahí la necesidad de una unidad que considere al
hombre "dentro" de la sociedad, viviendo "en" la sociedad. La "morada
vital" o "contextura vital" sería la respuesta ideal. Una vez establecida la
necesidad, ambos historiadores discrepan en cuanto a su origen y aproximaci6n filosófica. Américo Castro nos señala que a "este respecto merece recordarse lo dicho por Oswald Spengler, en cuya obra (1918-1922) sigue
habiendo aciertos parciales . . . He aqui dos de esos aciertos: 'Las razas de
Occidente no son las creadoras de las grandes naciones, sino su consecuencia ... Hacia el año 1000, los hombres más importantes se sienten ya dondequiera alemanes, italianos, españoles o franceses. Seis generaciones antes,
sus abuelos se sentian, en lo profundo de sus almas, francos, longobardos o
visigodos'." 17 Castro también considerará el origen de los españoles cchacia
el año 1000". Rechaza, no obstante, la concepci6n determinista de Spengler,
quien, en palabras de Maravall, "ve la Historia como la pululaci6n inconexa
de una variedad de unidades aisladas a las que llama culturas. . . pero
Spengler supone, incluso, que nacen sin necesidad de semilla que transmita
la vida de unos individuos a otros. Las culturas de Spengler, hacia dentro,
no son más que 'grupos de afinidades morfológicas', y hacia afuera, sistemas
tan cerrados que nada se hereda de unos a otros" .18 Castro rechaza igualmente la imagen biol6gica que Spengler da a la historia de una civilización,
según la cual cada cultura posee sus propias posibilidades de expansión, que
germinan, maduran, se marchitan y no reviven jamás.
El sistema rigido que nos proporciona la imagen biológica de Spengler
hubiera predestinado un fin cierto y determinable a la morada vital. Castro,
al igual que Toynbce, rechaza este determinismo positivista y considera que
si bien la morada vital de lo que 11amamos hoy español puede 1legar a desaparecer, no es algo que tenga necesariamente que suceder. Es ésta, en definitiva, la diferencia más notable entre la "morada vital" y la "contextura
SÁNCBEZ•ALBORNDZ, Claudio, España, un enigma histórico! 2 vols., 3a. ed.
(Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1971), t. !, p. 56.
1' CASTRO, Américo, Los españoles, cómo llegaron a serlo (Madrid: Taurus, 1965),
p. 151.
11 MAJt.AVALL, José Antonio, Teorla del saber histórico, 3a. ed. (Madrid: Revista
de Occidente, 1967), pp. 260-261.

vital". Para Sánchez-Albornoz existe una continuidad esencial a través del
tiempo, que permite, a pesar de las obvias diferencias entre los iberos y los
españoles del siglo XX, trazar una línea de uni6n entre las sucesivas contexturas vitales. Por otra parte, si bien Castro y Toynbee coinciden en el establecer un principio concreto a la morada vital, y librar a ésta del carácter
determinista que le proporciona Spengler, la obra de Castro supone una de
las reacciones más formidables contra el autor de A Study of History. Recordemos aquellas palabras de Toynbee en su ensayo "My view of History",
donde afirma: "One of my own cardinal points was that the smallest intelligible fields of historical study were whole societies and not arbitrarily insulated
fragments of them like the nation-states of the modero West" ." Américo
Castro es de la opinión de "que el curso de la vida española ha sido muy
diferente de la del resto de los pueblos europeos".'°
Marce! Bataillon, en cierto modo coincidiendo con Toynbee, opone a la
obra de Castro su concepción de la "historia horizontal", o la historia de

una época de una civilización: "Cette histoire d'époque étant &lt;lite horizontale.
il faut appeler verticale votre histoire a vous, qui traverse de nombreaux
étages de siecles pour ressaisir dans son unité l'histoire hispanique"." De
ahí que la historia horizontal de Batai11on lo sea también de Europa, o
con más precisi6n de la cristiandad occidental, mientras que la historia vertical de Castro lo es solamente de España. La diferencia entre ambos métodos de aproximación a la realidad histórica 11eva implícito, como ya se
indicó, algo más, que oportunamente destaca Batai1lon: "Votre these, tres
forte, est que l'histoire hispanique ne peut s'inclure sans plus dans l'histoire
de l'Occident". ( [bid., p. 9.) Afirmación que le parece inadmisible: "Mais
je ne suis gu,:re disposé a croire que l'histoire 'verticale' puissc arriver a
définir des structures nationales formulables de maniere univoque et simple".
([bid., p. 11.) Con e11o Bataillon no pretende, de ningún modo, negar el
valor de la historia vertical, sino hacer notar la íntima relación entre ésta
y la historia horizontal. Relaci6n que desarro11aría después más ampliamente Sánchez-Albomoz al comentar la obra de Castro, para finalizar afirmando: "La historia vertical de cualquier comunidad vital o cultural sólo
es concebible en permanente conexi6n con la historia horizontal de las co-

11

410

u ToYNBEE, Arnold J.J Civilizaticm on Trial (New York: Oxford Univenity Press,
1948), p. 9.
• CASTRO, Américo, Dos ensayos, pp. 48-49.
• BATAILLoN, Marce!, "L'Espagne religieuse dans son histoire", Bulletin Hirpanique,
52 (1950), p. 7.

411

�munidades culturales y vitales de que ha ido formando parte activa al correr
de los tiempos"."
La historia horizontal, precisamente por ser historia de época, posee un
carácter más objetivo que la historia vertical. Bataillon, no obstante, reconoce que, en definitiva, toda historia es una interpretaci6n personal: "fai
pris de plus en plus conscience que roa vision de ce passé était commandée
23
par 'notre' présent et par 'ma' position dans ce présent". Por ello señala
que en ningún momento "je n'entends pas disqualifier par ces considérations
votre histoire verticale et nationale, au nom d'une objectivité impossible".
(Ibi.d., p. 13.) A lo que Bataillon se opone es a la interpretaci6n de la
historia a través de nuestra experiencia vital. Esto que Bataillon pretende
reprochar es, no obstante, según Castro, una primera etapa necesaria a
todo historiador, puesto que éste "ha de habérselas con objetos expresivos
del movimiento vital de quienes lucharon, creyeron, pemaron, sintieron y
crearon, ya que actividades de esa clase se dan dentro de la experiencia
personal de cada uno".H La historia así concebida se hace muy personal
y corre el peligro de perder la perspectiva de la época en consideraci6n,
al mismo tiempo que gana en valores actuales. Así cuando Bataillon nos
indica: "Nous sommcs logés a la meme enseigne, que nous fassions de l'bistoire
verticale ou horizontale, nationale ou générale. Nous travaillons selon notre
temps et pour notre temps. Et refuser de voir le passé avec les lunettes
de notre temps, n'est-ce pas accepter inconsciemment de la voir avec celles
de nos peres ou de nos grands-peres?".25 Lo que nos está proponiendo e.e;
una historia de una época desde la época, mientras que el resultado de la
posici6n de Castro sería una interpretaci6n d~ la historia a través de los
valores vigentes en la actualidad: "La historia auténtica de un pueblo, lo
que en su vida haya de 'historiable', ha de construirse desde un presente
,. SÁNCHEZ-ALBORNOZ, Claudio, España, un enif111a hist6rico, t. I, p. 35.
,. BATAILLON, Marce!, "L'Espagne religicuse", p. 13.
" CASTRO, Américo, "Ser y valer", p. 3.
• BATAILLON, Marce!, "L'Espagne religieuse", p. 14. Estas diferencias no impiden
que Bataillon acepte el concepto de "morada vital" como una creación fecunda:
"Castro aspire ainsi l définir quelque chose de plus réel que la fuyant 'Volksgeist',
cctte vague constante raciale ou cette vague conscience collective. Pour qui suit le
progrcs de sa pensée depuis six ou sept ans, il est émouvant de le voir renouveler
son vocabulaire pour dépasscr la "vivencia' déja banalisée en espagnol comme décalque
de 'l'Erlebnis' de Dilthey. Employant 'vividura' pour ~voquer une roodalité définie
d'expérience vécue, il a appelé demeures vitales, 'moradas vitales', ces formes hospitaliues
de pensée et de sentiment que l'homme hérite et qu'il habite comme sa langue maternelle". Reseña de "Le Sultan Saladin et les littératures romanes", de Américo Castro,
Revue de Liltíratur, Comparé, 29 (1955), p. 272.

retrospectivo, porque sólo así se revelan la trascendencia y la valía de lo que
el tiempo no se llev6, y también de lo que meramente servía para hacer
perceptible el curso temporal de los días y las noches"."
En resumen: Américo Castro nos proporciona, por primera vez, un método
capaz de concretar y establecer la realidad histórica de un pueblo. Su concepción de la "morada vital" se diferencia básicamente de la "contextura
vital" de Sánchez-Albomoz en el poseer un principio concreto hacia el año
1000; pues para Castro s6lo entonces el español adquiere conciencia de serlo,
ya que ser español y habitante de la Península Ibérica son dos cosas distintas.
Contra el pensamiento de Dilthey, cree que un pueblo no es capaz de posibilidades ilimitadas, y que lejos de olvidar cada generaci6n las experiencias
de la anterior, existe una "invariante" en la evolución de la "morada vital"
que hace a los habitantes del siglo XX ser tan españoles como a los del siglo
XII. Se aparta de Spengler en lo referente al carácter determinista que éste
daba a la historia, ya que, según Castro, la "morada vital" no tiene necesariamente que desaparecer. En oposici6n a Toynbee y Bataillon, cree que sólo
la historia nacional puede llegar a establecer la verdadera realidad histórica
de un pueblo. Para la determinaci6n de la "morada vital" emplea un mé21
todo, nos dice Gaos, que responde a "una filosofía existencial" . Gilman
nos describe del siguiente modo el proceso que sigue Castro en el historiar:
"He doesn't begin with observation of facts but with what is called 'intuition'
and what used to be called 'appreciation'. Or to use an even older and
21
truer word about man's relation to values, Castro '!oves' before he observes" .

11. Algunas reflexiones en tomo a la
"morada vital española"

Se considera arbitraria o sin s6lido fundamento la afirmaci6n de Castro
de que los "españoles" comienzan a serlo hacia el año 1000. Se le enfrenta
a su posici6n el obvio impacto que lo visigodo tiene en la España medieval,
y se pretende con ello demostrar una continuidad esencial en el ser hist6rico
español. Como prueba se da énfasis a la escasa islamizaci6n de la España
cristiana, a pesar de los ocho siglos de presencia árabe en la Península.
• CASTRO, Américo, "Claridad y precisión historiográfica", Cuadernos del Congreso, 33 (1958), p. 6.
., GAos, José, "España en su Historia", Cuad,rnos Americanos, 47, No. 5 (1949),

p. 213. .
• GILMAN, Stephen y HARVEY PEARCE, Roy, "The Structure of Spanish History",
Explorations, 6 ( 1956), p. 33.

413
412

�Si se analiza el problema en el amplio conjunto de la realidad de la época,
se observa que el cristiano de la España medieval no "sigue" viviendo en
la morada vital visigoda de un modo inconsciente, no es arrastrado por
ella, sino que se agarra a ella como a una tabla de salvación. O sea, el ser
"godo" es una de las posibilidades abiertas a su libertad en el hacerse. Pero
ocurre que el mismo hecho de que "el ser godo" sea una posibilidad, indica
que también tenía abierta a su opci6n electiva la posibilidad opuesta el "no
ser godo". Si el "español" medieval hubiera vivido dentro de una "morada
vital goda", el mismo "estar en" ella le hubiera abierto, en efecto, multitud
de posibilidades, pero estaría fuera de los límites de su "libertad" el no ser
godo. Visto desde este ángulo, el problema queda, en cierto modo, transformado. No será tan importante el establecer hasta qué punto el hombre
medieval de la España cristiana se sentía ser godo, como el determinar qué
proporción de este sentimiento constituía una reacción, un no querer ser
moro o judío.
"Yo soy yo y mi circunstancia", decía Ortega y Gasset. Con ello no quería
establecer una dualidad, fijando la atenci6n en el yo en las entidades que nos
rodean. Se proponía más bien establecer una relaci6n dinámica entre el "yo"
y las "circunstancias". Una relación activa y actual. Un quehacer. El tradicionalismo histórico -Sánchez-Albomoz y Menéndez Pidal-, al establecer
desde el principio un sujeto que se desarrollaba en el espacio y en el tiempo,
supervaloraba el pasado. :este se erigía como determinante. El pasado decidía, en cierto modo, de entre las posibilidades del presente, el destino del
futuro. Bajo estos principios se podía hablar del "carácter de los españoles",
de la "psicología del pueblo español", no s6lo con referencia al pasado, sino
como una fuerza operante en el presente y profetizadora del futuro. El
historicismo, sin embargo, viene a abrir un nuevo horizonte de posibilidades.
No es el "ser" lo importante, sino el "estar en", el hacerse. El hombre tiene
que hacerse a sí mismo. En cada momento de su vida se enfrenta con la
necesidad de elegir entre un haz de posibilidades. Pero esta elección está
condicionada por sus creencias. Por supuesto, las creen,ias, en su mayor
parte, provienen del pasado. Este pasado opera, sin embargo, no en cuanto
pasado, sino en relación a su "estar en" un presente vivo. Así, las creencias
actuales de la sociedad son las que forman las "circunstancias'' del individuo
en cualquier época determinada y se presentan en forma de posibilidades
y dificultades en el quehacerse. No quiere esto decir que tenga el individuo,
como ser único en su identidad, que seguir o aceptar las creencias de la
sociedad. Puede muy bien oponerse o rebelarse. En todo caso, por oposición

o por adopción, sus creencias estarán influidas por aquellas de la sociedad.20
Visto de este modo el funcionar del pasado no como pasado, sino como
algo operante en el P.resente, la realidad de éste -traducida en las posibilidades y dificultades que ofrece a la libertad del quehacerse individualestará sólo secundariamente subordinada al pasado. Cuando decimos que
no puede conocerse el "ayer'' sin el "anteayer", no pretendemos afirmar que
el conocimiento del "ayer" sea de por sí bastante para la comprensión del
"hoy'' . El " ayer" , so'1o en la proporc1on
. ' en que actua
' en e1 presente, es,
sin duda, un ingrediente esencial, pero no único, del quehacerse del individuo
y por proyección de la sociedad.
Pero volvamos a nuestro problema. Al decir: yo soy español, no pretendo
tanto afirmarme en la idea de "ser español" como indicar que no soy francés
o inglés. Del mismo modo el cristiano de la España medieval al afirmarse
en su querer ser godo, nos está indicando que vivía en una morada vital
que no era la estrictamente goda. En efecto, la morada vital de la España
medieval incluía también las posibilidades de ser moro o judío. El cristiano
medía su autenticidad con la vara de lo moro o judío. Es decir, era cristiano en la medida que no era ni moro ni judío.
La España medieval, por lo tanto, supone un verdadero cambio; un comienzo de algo que no ha sido interrumpido hasta nuestros dí~ A este
"lg"
.
"espano
~l" . No se pretende con ello negar
a o es a lo que denommamos
valor operante a lo godo, a lo romano o a lo ibérico, sino, más bien, invertir
el orden al establecer las relaciones. La morada vital de la España medieval
no se encuentra subordinada, en la forma de una proyección, a la morada
vital de la España ibérica, romana o goda.

•Elté.
.,, es en nuestro caso ambiguo. Así, se habla de la "innruno ""fl
m uenc1a
fluencia" goda, como queriendo indicar una oposición a la "influencia" mora o judía.
Pero la "influencia" que en la formación de la morada vital pueda existir no depende de su contenido. La verdadera "influencia" es aquella que motiva la elección
de una posibilidad entre las muchas opciones abiertas al hacerse de la vida (tanto
social como individual). De ahí que, paradójicamente, pueda hablarse de una fuerte
influencia islámica o judía en la formación de la morada vital española aun cuando
el contenido de ésta no sea ni moro ni judío.
'

�</text>
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                    <text>VAl.LB, Manuel M. Biological Bas,s of Rau, Cult"" ond Histo,y, Univenid.ad de
San Marco, Lima, 1960.
VARALLANos, J~. El cholo y ,l PerM, Imprenta López, Buenos Aires, 1962.
WAGLKY, Charles and HAu.Is, Marvin. Minoriti,s in th, N,w World, Columbia Uoivenity Presa, New York-London, 1964.
WvaWA, Tadeuaz. ús Rlpubliques Andines, Pichon et Durand-Auziaa, Parí• 1972.
Aoutau. BELTRÁN, G. "Indigeni1mo y mestizaje: una polaridad bio--culturaP'. Cahi,rs
d'histoir, mondial,. Vol. VI, No. 1, Neuchatel, 1962.
BAR.óN CASTRO, R. "Le prohleme de l'Indien en Amfrique espagnol.e"', Cahi,rs
d'histoire mondial,, Vol. VIII, No. 1, Neuchatel, 1964.
MORNKR, Magnw. "Race and Social Clau in Twentieth Ccntury Latín America",
Cahilrs d'histoir, mondiaú, Vol. VIII, No. 2, Neuchatel, 1964.
DJPPIE, Brian W. ''De l'épopée a la paradie: le géneral Custer et les lndiens", C.Z.
tur,s, Vol. 11, No. 1, Paris, 1975-.

Sección Quinta

NOTICIAS RESEÑAS
Y COMENTARIOS

764

�UNA INTERPRETACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS

-Visi6n de los Estados Unidos; Vocaci6n )' estilo del norteamericano. Por Agustín
Basave Fernández del Valle. Prólogo de Patrik Romanell; Epílogo de John
L. Brown. México, Editorial Diana, 1974, 318 pp.-

liAROLD

E.

DA.VIS

The American U niversity
Washington, D. C. U.S.A.

,

UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS de los Estados Unidos, correctamente advertida por el
autor de este libro, es aquélla de la auto-crítica, manifestada I en conspicuos autores
de la naci6n para criticar cualquier aspecto de la vida nacional. Pero la moderna
literatura abunda, también, en trabajos sobre Estados Unidos de autores foráneos.
Muchos de estos escritores foráneos, probablemente la mayoría de ellos, han sido
europeos. Se incluyen tan notables figuras como la de Immanuel Kant en el siglo
XVIII, Alexis de Tocqueville en la mitad del siglo XIX y Lord Bryce en el siglo XX.
Un buen número de críticos de los Estados Unidos han sido latinoamericanos1 y no
pocos de ellos mexicanos. Cabe recordar la extensa variedad de opiniones expresadas
por Domingo F. Sarmiento, José Martí, Manuel Gómez Ugarte, Francisco Bilbao,
José V asconcelos, José Enrique Rodó, Juan José Arévalo, Juan Bosch y Rubén Darío
para tener un sentido del rango y de la variedad. Algunos de los trabajos han terminado en laudanzas, como en el caso de Sarmiento, y otros han sido altamente
críticos, como los escritos de Arévalo. En el siglo XX, la tendencia hipercrítica ha
predominado frecuentemente, destacando por la violencia de sus ataques al "Coloso
del Norte" y al "Imperialismo Yanqui", frase gráfica con la cual Tomás Carlyle descubri6 el escrito contemporáneo del Presidente Francia de Paraguay: un grito ascendente.

Esta labor del fil6sofo mexicano Agustín Basave no entra dentro de las categorías
antes expresadas, posiblemente porque él es, precisamente, un fil6sofo. El equilibrio
de la publicaci6n puede acaso deberse a la familiaridad que el Profesor Basave tiene
con la filosofía y los filósofos en los Estados U nidos. O puede ser un efecto indirecto de la orientación ecuménico-cristiana claramente revelada en su estudio. Lo
más importante, en este juicio revisorio, parece provenir de la clara determinación
del autor de basar sus conclusiones en una cuidadosa investigación y de criticar justa-

767

�mente. Visitas a los Estados Unidos para estudiar y para dar conferencias, le han
dado una base de primera mano a su estudio. Y también se ha documentado en los
escritos de eminentes investigadores de los Estados Unidos y de Europa, sujetándolos.
no obstante, a su propio análisis crítico.
¿ Qué son los Estados U nidos como naci6n? ¿Cuál es su lugar en la historia en

d mundo moderno? ¿ Cuál es el significado de su sentido peculiar y de su destino
último? ¿ Cómo explicar mediante la adhesión al pragmatismo la "American Way
of Life.,? ¿ Cómo se insertan en la realidad de la estructura socio-política de la
nación el "pluralismo y la tolerancia"? ¿ Qué pasa con los valores hu.manos en la tecnocracia norteamericana? ¿ Cuál es el significado y el valor de la tendencia norteamericana a la auto-crítica? Éstas y muchas otras son las cuestiones que el Profesor
Basave prueba, con su inteligencia, llevar a la disecci6n mental. Se puede s6lo pensar
en comparar sus resultados con aquellos de De Tocqueville, más aún que con aquellos
de los más pragmáticos y positivistas de Lord Bryce, cuyo trabajo sobre "El Gobierno
Americano" tiene un efecto reverberante en los Estados Unidos.
Hay una importante diferencia, sin embargo, al considerar el trabajo del Profesor
Basave. Mientras De Tocqueville y Bryce se dirigen ellos mismos, en parte al menos.
al público europeo (con el propósito, claro está, de vender libros en Estados Unidos) .
Basave se dirige primañamente a los latinos -y especialmente a los lectores Hispanoamericanos-. Su libro sería de buena lectura para norteamericanos y europeos, no
obstante es de esperarse que, por lo menos, se publique una traducción al inglés.
Basave tiene una significativa ventaja sobre De Tocqueville, por el hecho de que
está contemplando a una nación que ha cumplido dos siglos de existencia independiente -no meramente un experimento joven y promisorio, como lo vio el francés
sino como un poder mundial, respondiendo a las presiones en cada parte del mundo
y siendo objeto de crítica en todas las latitudes-. Que el autor está agudamente advertido de esta diferencia ocasionada por la historia, aparece en un notable comentario
(pp. 128-129) en el cual él critica la pretensión de De Tocqueville cuando habla contra
un "exceso de democracia en la constitución de los Estados Unidos". Lo que De
Tocqueville ha fracasado en ver, escribe Basave, fue c6mo esta Constitución necesitaría
ser democratizada en tantos medios, a fin de producir una sociedad abierta en
nuestros días.
Agustín Basave es Profesor de Filosofía en la Universidad de Nuevo León
(Monterrey), en México, donde también es Director del Centro de Estudios Humanísticos. Una de sus cualificaciones para escribir este libro es que él ha estudiado,
viajado y leído en y sobre Estados Unidos. Pero él es también autor de numerosos
libros, en los cuales ha desarrollado una impresionante filosofía del idealismo, con
muchos vínculos con el pensamiento cnstiano moderno. Uno de sus libros, Teoría de
la Democracia, tiene especial relevancia por lo que respecta a un capítulo (5), capítulo que trata de la democracia en Estados Unidos. Y ha sabido asimilar e influir
en las apreciaciones de sus amigos filósofos norteamericanos acerca de la cultura de
los Estados Unidos. Esto aparece de muchos modos, notoriamente en el Pr6logo
del Profesor Patrick Romanell de la Universidad de Texas, en El Paso, y en el
Epílogo del Profesor John L. Brown, de la Universidad Católica de América. Algunos científicos de la política podrán cuestionar a1gunas afirmaciones en el libro
( otros especialistas pueden cuestionar otras aseveraciones), tal como su comen taño
del sistema de dos partidos como un "prejuicio norteamericano" (p. 130) (presumi-

768

blemente como l~tes_ de la d_emocracia política) . Ellos pueden preguntar si comp~d~ el papel h1st6nco del sistema bipartidista en cuanto realiza la unidad en la
d1vers1dad,
..
pY con ello el del
. sistema federal, del cual habla 1 en alguna parte, en ténru· nos
positivos. ~ pocos, s1 es que hay algunos, di.screpari.n de su punto de vista de
la democracia como un modo de vida, y de la necesidad de una sociedad abierta
(~ue_ él ve en los E~~~ Unidos). como la base de la democracia, 0 de su des1
cnpc16n de la 'vocaci6n norteamencana para la democracia. En esta conexión él
~Ubla con la a~toridad de un filósofo. El autor que está de acuerdo con De Toc~ueVl ~
e1 sentido de que la democracia en los Estados U nidos ha sido algo más que
naci?
--que esa democracia ha visto siempre la universalidad-. Más aún, como
previament~ se_ ~a notado, destaca el fracaso de De Tocqueville por comprender propia~e~~ el 11gnif1ca.do del hecho de que la Constituci6n de los Estados Unidos fue
dingida contra un exceso de democracia.

:i

Como fil~sofo, Basave mira hacia la expresión filosófica de la democracia en los
Estados Urud~ Y encuentra en John Dewey, quién habla de la democracia por
los Estados Urudos (p. 133). "Hay ocasiones en que por la voz de un filósofo habla
su pu~blo .. • John Dewey y su pueblo norteameñcano saben que la fe democrática
en ~a igualdad es. la. fe en que ca~a individuo debe tener la posibilidad y la oporturud~d ~e contnbutr . en la medida de su capacidad, y en que el valor de la
c~ntn~uc16n. ~ detenrunará según su lugar y función en el total orgánico de contribuciones smulares y no sobre la base de un estado precedente cualquiera." (p. 133.)
Basave est~ valorando a John Dewey. Aunque no toca el punto específicamente,
el pragmatismo que él encuentra como siendo la esencia de la democracia norteamericana es la filosofía de John Dewey, derivada básicamente de William James
con una deuda hacia Charles Peirce.
'
• El capítulo de "Estados Unidos en la escena internacional11 (7) tiene un especial
mterés a cawa del carácter controvertido de los temas tratados y por el calor ue
ha acompan-ado a las d"1Scus1ones,
·
·
q
espeaalmente
entre latinoamericanos. Al escribir
este capítulo ha calado en un amplio rango de comentadores de los Estados U nidos
Inglaterra, Francia Y España, incluyendo a Arnold Toynbee, Henry Kissinger Willi~
Fulbright, Wil~ E~nstein, Jacques Maritain, Herbert Marcwe, Jean Rog:r Riviere
Y Fern~do _D1az-PlaJa. Muchos de sus trabajos, incidentalmente, aunque no todos,
estAn disporubles en traducción española. El aliento y el carácter de estas fuentes
indican la objetividad y el cuidadoso análisis con los que el Profesor Basave se ha
aproximado a la materia tan trecuentemente tratada en forma polémica. Esta forma
no la utiliza el autor; no obstante, critica la política exterior de los Estados U nidos
en cuanto política. Su referencia, y esto es una profunda prueba de la política, es
respecto a la fuente Y naturaleza del poder de la nación en las relaciones externas
Y más específicamente en relaci6n al efecto de la riqueza nacional como una limitació~
de ~u liderato efectivo en el mundo. Estados Unidos, piensa el autor, está comprometido en una estrecha política defensiva, preteriendo su papel hist6rico revolucionario.
"~ política exteri~ ~ericana carece de una filosofía, escribe el Dr. Basave" (p. 170),
Y cita a Henry Kissmger para apoyar el punto de vista de que los Estados Unidos
carecen, en su política, de un sentido de orden en un mundo que es bi-polar en
sentido militar, pero multi-polar políticamente (p. 172). Como Kissinger, atribuye
la carencia de una filosofia ( claros objetivos que parece significar aquí, en parte,
al pragmatismo del liderato nacional.

769
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J.- ra&amp;a 'I l'Nlidad - a Bapda lo • 1 wba clofiair •colp
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770

nr

�geometría su limitación y superación por el espíritu de fintst, y a E1paña su rtlU•
rrccción en el seno del Nuevo Mundo Hispinico. Siguiendo sobre 101 escritores
que han analizado la obra de Cervantes, el Catedd.tico de _la Universidad ~~ Nuevo
Le6n menciona en ru obra a David García Bacca, que dec1a que en el Qu11ote hay
refutaciones literarias teológicas, filosóficas y teoriaa jurídicas. Un campo muy am,.
plio de acción y de, eatudio, diremos nosotros. Pero continuando ~n David García
B., él añadía: ºEl Quijote es la refutación hecha por un loco que dio en buen tema,
en el de la defensa de los valores por el individualismo, y que por tal defensa dio
su salud, su vida, fue mútir, virgen, pobre y mereció el calificativo de Alonso el
Bueno".
En Filosofía del Q,uijote, el Dr. Agustín Basave hace presente el criterio de algunos autores que han escrito sobre el Quijote, entre ellos, la relevante figura de
Thomaa Mann, que señalaba: El poeta no hizo que amásemos la sinrazón de Don
Quijote sino aus ideales, y ésto, no murieron.
De igual manera la generación del 98 se hace presente en la palabra autorizada
de don Miguel Unamuno, que en una de sw obras se expresaba en una forma muy
elocuente de Alonso Quijano.
Llena de elocuencia encontramos algunas líneas que Dostoyevsky traza: 11 no tardó
en ine de este mundo pl&amp;cidamente y con triste sonrisa en los labios, consolado
todavía al lloroso Sancho, y amando al mundo con la gran fuerza de aquella ternura
que en su santo corazón se encerrara, y viendo, sin embargo, que no hacia ya falta
alguna en la tierra".
Otra de las facetas, que el doctor Baaave examina, es "Cervantes Y España Y, la
Gé,nesis del Quijote". En este capítulo hace concurrir a Juan Valera, que dccia:
"Cervantes no ha concurrido, no ha descubierto ninguna verdad. Cervantes era
poeta, y ha criado la hermosura que siempre, no menos que la verdad, levanta el
espíritu humano y ejerce un influjo benéfico en la vida de los pueblos y en los adelantos

morales".
Muchas de las veces se ha dicho que el hombre es producto de su medio o de

ru tiempo. A esa sentencia, no escapa Don Quijote. Ya Manuel Azaña, acertad~cnte
escribta en C,rvantes y la invención del Quijote. Don Quijote emerge de un mtema.
Proviene del encuentro de fuerzas que apretadamente convergen Y rompen hacia lo
alto, y encumbran sobre las materiales que permanecen sirviendo de escalón Y asiento
una cima señera, dominante.
Las Meditaciones d,l Quijot,, de Ortega y Gasset, es abordada por el maestro
Agustín Basavc, de quien transcribo lo siguiente: "par_a un~ y ~ara otros, J&gt;?r lo
visto Cervantes no ha existido. Pues al poner nuestro immo mas alla de ese dualismo.
vino, sobre )a tierra Cervantes. Mas a esto hay que agregar que lo que busca el
poeta español, es más que todo, buscar no el quijotismo del personaje, sino el qu.ijotimio del libro".

La extravagancia del Quipote no lo pone en un plano irreal, como ~di~ de Ga~,
sino antes bien es un penonajc, dentro de lo que se pueda concebll'. As1 se refiere
al profesor Pedro Reyes V.
Otro de los pensamientos que forman parte de este capítulo es el que nos deja

772

el gran escritor Ramiro de Maeztu, que dice: "La amarga experiencia que suele dar
cuando un pueblo o un hombre sienten al desengañarse de au ideal". Esta frase tan
profunda, proporciona al lector un deseo vehemente de reflexionar ante tal afirma.
ci6n, que n01 incita.
"Estructura y Composición del Quijote". En este capítulo se encierra una gran importancia, tanta que te convierte en la columna vertebral de La Filosofía del Q,uijote.
Esa solidez se pone de relieve a lo largo del capitulo. Aquel Valbuena Prat advierte:
"El soldado de Lepanto ha visto con amargura el principio de los vencimient01.
Cervantes, que cant6 a la Armada Invencible, antes y después de la derrota, supo
sentir en su alma el dolor del momento de un gran fracaso, la nueva era del tratado
de la tribulaci6n".

ti tiene que ir creando su propio c6digo de caballero andante. Entonce. es
cuando descubrimos au ingenio, su reflexión y su elocuencia. Cualquiera de nosotros,
puesto en el camino de Don Quijote, hubiera hecho muchas mú locuras que él,
son lal palabras escritas por Antonio Castro Leal. El maestro don Agustín Basave,
en una forma donde aflora una retórica de buen gusto, añade: "el medio hist6rico en
que ,e mueven loa penonajes está pintado, en la primera parte, con magnífica sobriedad
Y equilibrado realismo. Alguien ha recordado a V elizqucz. En prosa aural -sencilla y
compleja, trampa.rente y grande- Cervantes hace aparecer a sw personajes chorreando vida. Ya nadie los podri destruir. Ni siquiera él mismo.
Muy bonita interpretaci6n hace el Maestro de la Juventud Neoleonesa, don Agus•
tln Baaave, del paisaje de la bajada de Don Quijote a la cueva de Montesinos y
la caída de Sancho. En la sima están en pogición casi simétrica. Don Quijote sueña
en la vida pastoril al encontrarse con los muchachos que representan églogas y 1
después de 1Ct vencido por el Caballero de la Blanca Luna, camino de su aldea,
es atropellado por toros y cerdos. Parece comp si Cervantes deseara trasladarnos,
súbitamente, de la jwticia y la belleza ideales a las duras realidades terrenales.
En el capítulo que habla sobre ' 1La Realidad Aparente y Sub--realidad en el Mundo
Quijotesco", nuestro autor anota que a la realidad primordial de la vida diaria, Cervantes sobrepone una esfera o estrato de fantasía que, aunque choque con la realidad
tangible se articula con cJla. En consecuencia, tanto Don Quijote como Sancho
Panza conceden al mundo imaginario de la caballcria una dimensión de realidad.
Argumentos no faltan. El hidalgo manchego aduce en su favor el univenal reconocimiento y autorizaci6n de la caballería andante y lm testimonios de cientos de libros
impresos con licencia real. Continuando con el análisis de este capítulo, se entra a
la sub--realidad quijotesca, que está caracterizada por peculiares modificaciones al
espacio, al tiempo y a la causalidad.

Otro de los puntos de esta faceta es ' 1El orbe de Don Quijote". En él nos dice
que en la primera parte del libro Don Quijote emprende correrías por el gusto
de emprenderlas, ain importale adónde se encamina. Ea un horno agtns que viaja de
aquí para al]&amp;, aguijoneado por su melodía vital. Lo que importa es ejercitar
la voluntad, buscar aventuras. Pero es también, en muchas ocasiones, un horno sapi,ns
y homo loqu1ns1 muy diestro en la discusión y la disputa.
Todos los obstáculos y las fuerzas hostiles del mundo fenoménico y externo no
bastaron para arredrar al esforzado y tenaz Caballero de la Mancha, que no se dio

773

�tregua en su ruta hacia el ideal. Ideales que no son, por cierto, simples ideas, sino
ideas valiosas. Lo anteriormente expresado por el señor licenciado don Agustín Basave Fernández del Valle nos da la idea de la tenacidad y del espíritu indomable
del Caballero de la Triste Figura y de su inquebrantable fe en sus nobles ideales.
Ideas que se tornan Ideales es un intere5ante aspecto qu~ está .encerrando -~te
capítulo que estamos tratando. El ideal es el arma d~l político, rmsma que u_tJ.hza
para satisfacer sus intereses personales. No son ya los ideales de la época medieval,
como lo describe nuestro autor. Los idealeS de la caballería la ganan poco a poco.
Cómo no admirar el programa vital de su amo, si "la protección al desvalido es su
obsesión· la gratitud que espera, su recompensa; la gloria alcanzada en la ruta del
deber s~ única ambición; la fe en el ideal, su verdadera fuerza; la hidalguía, en fin,
la su~rema razón que 00 mide el peligro". Cuando hay verdadera sinceridad en la
concepción de grandes ideales 1 y no mero esteticismo irresponsable, se trata de
vivirlos de convertirlos en acción. Una gran verdad, en donde no es menos la nobleza,
es lo q~e encierran las palabras vertidas por el ameritado maestro mexicano.
En la ¡,Cosmovisión del Caballero Andante", nos encontramos una radical abertura
hacia las cosas y hacia los otros hombres. El hombre se afana por saber, por hacer
ciencia. Y aunque gran parte de su saber sea dudoso y problemático, .ª~que su
ciencia no sea integral e inconmovible, lo cierto es que no puede v1vlI' si~ mqumr.
Son palabras textuales, que menciona el doctor Basave, con respecto a la ' estructura
de la cosmovisión".
En una forma muy particular, en esta obra se observa "La cosmovisió~. de Don
Quijote", que se describe en estos términos: "La cosmovisión de Don Qw~~te lleva
en sí mucho más de lo que Cervantes deliberadamente pone. A la cosmovmón cer•
vantina se incorpora la cosmovisión de un pueblo. La sensibilidad, la conciencia Y la
cultura de una nación desbordan la creación literaria de Cervantes". Y es que Don
Quijote, lejos de ser un personaje de ficción, representa al homb:e en sí. Con sus
defectos y sus virtudes. Don Quijote, dicho en otras palabras, viene a representar
más que todo la esencia del pueblo español.
Un hombre sin fe está perdido, es la frase que sin lugar a duda encierra una
gran verdad. Don Quijote no podía dejar d~ escapar a es~ sentencia, porque el
hombre tiene fe en sw ideales, mismos que son alimentados por eJemplo de un San Jorge
a
0 un San Pablo, ya que de ellos toma el espíritu a la justicia, el am~; a Dios .
la verdad. El maestro don Agustín Basa.ve acertadamente come.n~:
Don &lt;?w1ote
tiene una gran esperanza. Y es precisamente la esperanza de v1VU' y ~e realizar el
bien y la justicia sobre la tierra -aventura en curso la que funda su vida-. Nunca
llega a la desesperación : anticipación anti-natural del fracaso. Cu.~ndo Do~ Quijote
se desvanece, porque no llega a morir1 el cerebro de Alonso Qw1ano asc1en~e. con
su permanente ideal a los senos eternos del arte. Quien se muere,. y m_uy ~stiana•
mente por cierto, es la realización primaria de Don Quijote (su matena prima, u se me

!

vale la expresión): Alonso Quijano.
En otro de los puntos de este capitulo se refiere a Don Quijote en pos de la honra
y de la inmortalidad. "Este punto tiene una gran importancia por su contenido ~ue
encierra el honor, palabra semejante a la pureza y a la integridad, y el otro térm.mo,
inmortalidad, que puede ser bien el premio a una entrega, en donde hubo un amor

774

sin límites, hacia un objeto u objetivo." El doctor Basave es más agudo en su observación: "La honra, resplandor de la dignidad penona1, y el bien común, conjunto organizado de las condiciones sociales, gracias al cual la persona humana puede
cumplir su destino temporal y eterno, son valores que incitan la actuación de Don
Quijote. Cumple al pie de la letra, y hasta con escrúpulo, el ritual de la caballería.
Su proceder de hidalgo, su valor profesional, su cortesía, su galantería y gallardía
integran el código implícito de su vivir. Vive por encima del grosero instinto, celoso
siempre de la dignidad propia y de la dignidad ajena. La vida para Don Quijote
es quehacer alturista, faena redentora. Quiere ser bueno activamente. El ansia de
gloria y renombre y el culto a la sobrevivencia".
"Vocación y trayectoria de Sancho". El personaje, contrapuntual a la forma de ser
de Don Quijote, es su compañero de andanzas. Sancho, el hombre bonachón y aparentemente despreocupado, a él, nuestro autor dedica estas líneas: uAnte el lecho de
muerte de Don Quijote, Sancho quijotizado saltando por encima de sus dudas, de sw
burlas, de sus socarronerías, exclama vivamente conmovido: 'No se muera, señor mío,
que quizás tras alguna mata hallemos a la señora Dulcinea desencantada que no hay
más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa,
diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que
vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse
unos caballeros a otros, y el que es vencido por ser vencedor mañana'". Desde el
punto de vista receptivo y mediador, el doctor Basave se expresa así: ••sancho reacciona de muy diversas maneras, según el tenor de las circunstancias. Lo que no hace
es crear e inventarse el curso de su vida. Cuando la ocasión es propicia encarnará
la función de buen juez. Y si cree que le llevan por los aires, sabrá reflexionar hondamente sobre la pequeñez de los afanes que mueven a los habitantes de la tierra.
Todo depende del momento".
Otro aspecto de este capítulo, visto por el maestro de la U .A.N .L., es la Proyección
de Don Quijote en Sancho, aquí con plena seguridad afirma nuestro guía: "La fe de
Sancho en Don Quijote, alimentada de dudas, era fe viva, triunfante".
Adentrados en el tema del libro, se hace imprescindible que nos ocupemos de la
dama de nuestro personaje principal de este libro, Don Quijote. "Dulcinea es, para
Don Quijote, la objetivación de todos aquellos valores que estaban encamados en la
dama medieval, a los que un caballero debe rendir pleitesía. Para el aumento de su
honra y para mejor setvir como caballero andante, poetiza a una aldeana de nombre
Aldonza Lorenzo. 1Básteme a mí, afirma esa activa conciencia a caballo que es Don
Quijote, pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta .••
y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo'."
Muy buena pregunta nos hace concebir el maestro Basave cuando se hace la interrogante. ¿ Cómo concibe Don Quijote a Dulcinea? La pregunta no queda en el
aire. Antes bien, la respuesta, nos la da nuestro célebre autor: "La dama ideal de
Don Quijote es impersonificable e insustituible. La imaginación amorosa del alucinado
caballero iba siempre más alli de toda mujer real, por bella que fuese. Llevaba doce
años de quererla más que a la lumbre de sus ojos que había de comer la tierra",
"La Filosofía de los Valores y el Quijote.'' En este capítulo menciona los puntos
de vista de diferentes pensadores. Uno de los puntos que toma en cuenta es el que

775

�ae refiere a Bases para una filosofía de los valores, en ella dice: "Cada ser particular
tiene comprimida una abundante riqueza de contenido potencial .valioso. En la realidad caben divenos grados de acrecentimiento de las normas ideales. El supremo
valor es Dios: acto puro y actualidad suma. A mayor actualidad mayor valor; o
mayor potencialidad menor valor".
"Don Quijote y el valor de lo caballeresco." Aquí agrega: "Don Quijote al intentar
realizar el valor de lo caballeresco, se hace por esta misma situación portador de valor.
El caballero es la encarnación del honor, valioso por valeroso, por realizador del. deber,
por honrado en su actuar, por defensor de la justicia, por amparador del débil contra el fuerte. Convierte a la mujer en el ideal más puro de sus amores Y le profesa
un culto idolátrico, desviá.ndose del auténtico valor que perseguía Y enturbiando su
actuar. Del castillo feudal sale el caballero andante; se arma de todas sus armas,
embraza su adarga, toma su lanza y, en camino de glorioso alucinado, b~sca las
aventuras por lo más intrincado de las selvas, en las más lóbregas enc":1ci1~das Y
expuesto a las inclemencias del cielo. Combate malhechores, socorre a los md1gentes,
impone la paz y la justicia sobre la tierra".
En cada obra que escribe, por lo general nos deja una moraleja, y no ~odía ser
menos la obra cumbre de la literatura de habla española, pues en ella el personaJe central
nos deja un mensaje, mismo que es anotado por nuestro autor, en la que se nos
dirige de esta manera: crun día cayó vencido Don Quijote al ímpetu del Caballero
de la Blanca Luna. Y la tenue luz de su ocaso le dispuso a recibir la plena luz del
sol. Yo me siento, sobrina, a punto de muerte; querría hacerla de tal modo que
diese a entender que no había sido mi vida tan mala que dejase renombre de loco;
que puesto que lo he sido, no querría confirmar esta verdad en mi muerte".
"El Eticismo de Don Quijote." Aquí en este capítulo se manejan con destreza los
conceptos del bien. De él nos dice que no es el solo objeto de des~, cosa ext~or
y por lo mismo inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección
en el ser individual. Pero por eso se atribuye a todos los entes.
Otro punto de importancia es "La vida de Don Quijo~e al servici~ del bie~".
Aquí se contempla que Don Quijote está en constan~e relac16n ~on el bie~. Su vtda
entera la pone al servicio del bien. Quiere ser un Siervo de Dios en la berra, unos
brazos por los que se ejecute en ella su justicia. Como caballero an~ante, sabe ~ue
su bien consiste en ser, en permanecer y en obrar como ta1. Obra siempre en vuta
de la justicia y de la caridad. El filósofo regiomontano remat~. el aspecto de este
capítulo con estas palabras: "La generosidad, ese darse a los pr611mos y a las bu~nas
obras olvidándose del yo egoísta, salva y dignifica a Don Quijote. Y esa generosidad
tiene como ingredientes el entusiasmo y el espíritu de sacrificio. Cuando nuestro aut~r
aborda el tema que habla sobre "El espíritu de sacrificio y entusiasmo de Don Qw•
jote", después de hacer una brillante exposición, concluye con estas palabras de
gran sentido: "Todo pasa, dijo el apóstol, sólo el amor queda". Por ese poderoso
amor que sintió Don Quijote -verdadero entusiasmo- ha permanecido en la memoria de los hombres.
"Derecho y Política en el Quijote." En este capítulo se habla sobre Ontologi~ del
Derecho de la que dice el doctor Basave que "El ser jurídico se nos muestra ubicado
en el f~o y sutil mundo del espíritu, bien se trate de Derecho como sinónimo de

776

lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de norma,
r~laa o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo:
bien se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea de algo
que atañe a la humana conducta y va teñida de las notas de racionalidad y de li•
bertad.
En Derecho Y la Coacci6n, establece que la dignidad de la ley reside en el hecho
de que es una norma del obrar humano ajustada a la razón; o si se prefiere emplear
la definición clásica: "una ordenaci6n de la raz6n para el bien común". Por eso
la coacción no es nota esencial del Derecho, aunque la ley jurídica exija un poder
coercitivo de parte del Estado, en contraste con la moral que no la requiere.
En cuanto se refiere a "La seguridad jurídica", nos dice que ésta reclama no sola•
mente que laa normas estén bien determinadas, sino que su cumplimiento quede ca•
balmente garantizado.
Ideas cervantinas sobre el Derecho. En este punto queda, antes que nada, la idea
que tenía Cervantes sobre el derecho. Entendía por derecho, primordialmente, lo que
a cada uno le corresponde como suyo. De las ramas del derecho existentes en aquel
entonces, tenía un concepto de Derecho Internacional, en ella postula los principios
humanitarios del Derecho de la Guerra.
En Teoría del Estado y Derecho Administrativo, Cervantes consideró que la dirección de una multitud por un solo representante de la autoridad es ventajosa, ante
todo porque de esta manera es como está más asegurado el bien de la paz. Esta
forma de gobierno es también la mejor, porque es la más natural y la Naturaleza hace
siempre Jo que es mejor. Creía en un Estado-provincia y en una monarquía con
carácter paternal.
En Derecho Penal, Cervantes reconoció el carácter social y público de la pena
y advirtió la necesidad de corrección del culpable.
En lo que respecta al Derecho Procesal, el Manco de Lepanto orienta su criterio
hacia el arbitrio judicial y el predominio del sistema inquisitivo.
El Derecho Privado proclama la indisolubilidad del vínculo matrimonial. En la
sociedad paterno-filial, el padre provee con un poder ilimitado el bien de los hijos:
los educa, encauza o restringe su vocación y hasta decide si convienen sus matrimonios.
Los Derech06 naturales del hombre, dice nuestro autor: "Supo muy bien que los
derechos naturales del hombre eran anteriores y superiores a toda concesión estatal,
pero no alcanzó a percatarse de que esos derechos naturales son, por su misma esencia,
derechos subjetivos públicos oponibles al mismo monarca. Sin un medio procesal
adecuado -pienso con especial satisfacción en nuestro magnífico juicio de ampar~
los derechos naturales del hombre quedan reducidos a meras declaraciones románticas
o a poética legislativa.
En el punto que trata sobre uEl sentido justiciero de Don Quijoteº, la coacción
y la seguridad jurídica, observa nuestro autor lo siguiente: Si Don Quijote hubiera
comprendido la dignidad y la necesidad de la Jey positiva, habría aceptado, como
consecuencia, la coacción; pero él sólo entendía la ley como un ordenamiento de la
razón al bien común, privado de fuerza coercitiva. Pone de manifiesto --cosa digna

777

�de atenci6n- que el legislador o el juez que establece la consecuencia jurídica de
una acción culposa ha de tener en cuenta necesariamente la estructura objetiva•
mente lógica, inserta en la materia jurídica y anterior a todo Derecho positivo.
En "La política en el Quijote", en una forma profunda se hace mención de la
actitud razonada del caballero de la triste figura. Explicando su profesión de caballero a Vivaldo, el pastor, Don Quijote afirma: "Así, que somos ministros de Dios
en la tierra y brazos por quién se ejecuta en ella su justicia para su persona un fuero.
"¿Dónde has visto tú, o leído, jamás, que caballero andante haya sido puesto ante
la jwticia-pregunta a Sancho- por más homicidios que hubiese cometido?" "¿Quién
fue el ignorante que firm6 mandamiento de prisión contra un tal caballero como yo
soy?"
Antes de que fuese a gobernar la lnsula, Don Quijote instruye a Sancho en materia política. Son, pues, tres las categorías de consejos que le da: morales, jurídicos
y de urbanidad. Todos ellos son precisos en el gobernar. Porque quisiera ver convertido a Sancho en un político probo, técnico e independiente, se aplica a dictarle
algunas normas de prudencia. Más que su carácter de sabio, estas normas reflejan
su virtud de hombre sensato, cuando discurre. La sociedad subyace al Estado. Lo
que éste agrega a aquélla es un nuevo principio: Lo político. Este nuevo principio
organiza lo social -antes apolítico---, y de este modo lo completa. Pero este com•
plemento no significa, en manera alguna, absorción. Antes, por lo contrario el Estado
queda siempre al servicio de la sociedad., de los grupos y, en última instancia, de
la persona. El gobernador está para contribuir al bien común que dé satisfacción a
todas las necesidades del hombre.
11
La prudencia política de Sancho Panza." Aquí nos manifiesta el Maestro Emérito de la Universidad de Nuevo León que Sancho, en medio de su sencillez, fue
el ho~bre más feliz; era el hombre pueblo, el labriego; fue más feliz con los cuidados
de su rucio que con el cuidado de ese gobierno que le hizo subir sobre las torres de
la ambición y de la soberbia, y que le trajo al alma, según su propia confesión, mil
mi.serias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos. El Duque se equivocó en el caso
de Sancho. No s6lo no se comió las manos tras el gobierno {por ser dulcísima cosa
el mandato y ser obedecido), sino que renunció voluntariamente al cargo de gobernador y salió desnudo, dando a entender que había gobernado como un ángel

En lo que se refiere a la "Apreciación Estética del Quijote", una interrogante se
hace nuestro guia. "¿ Qué es lo bello?" Antes que nada, nos dice que lo bello para
ser apreciado, requiere previamente ser sentido. Se denomina Estética a la ciencia
de lo bello. Dos problemas fundamentales abarca la estética: el problema de lo
bello y el problema del arte. Mientras la teoría del arte se aplica a considerar la rea•
liza.ción de lo bello producida por la actividad humana, la teoria de lo bello estudia
lo bello en sí mismo, según sus efectos en el espíritu del que lo percibe. En este
sentido cabe contemplar lo bello bajo dos puntos de vista: subjetivo -en el hombre-y objetivo --en las cosas bellas--.
En "Lo bello real y lo bello ideal", el pensamiento del maestro Basa.ve queda plaa-mado en esta manera: "para sentir y discernir la belleza requiérese la facultad estética del gusto. Para comprender lo bello en las cosas naturales o en las producidas
por el arte, necesitamos el gusto estético, cuyos elementos son la razón, la imaginaci6n

778

Y la _finura de la_ sensibilidad. El talento estético supone,
antenores la técruca y la
á ti
, .
.
a más de los elementos
.
,
.
pr c ca artIStica. El geruo se eleva sobre el talento. El
gemo edes ante ~odo mventor y creador. "El hombre de genio -dice Víctor Cousinno pu t e dom.mar
anf
.
. 'bla fuerza q ue en e'l res1·d e: es h ombre de genio por Ja necesidad
ien e e llTes1Sb. le de expresar lo que experimenta/'

be~:

~~ la Estética del C?,uijote, suscita en el lector una resonancia emotiva -em.oc·ó
:eti~a~ Y ~n ;fecto intelectual -juicio estético--, propios de la visión de lo
ª mirar ~ igur~ ~el caballero manchego experimentamos, ineludiblemente, u~
puro Y peculiar sentmuento de agradabilidad y emitimos además
· · ·
b
objetividad.
un JU1C10 so re su
Cuando se refiere nuestro autor a "El Estil d
te reta a C
.
o e

c ervantes

··

en el QmJote", nos

•

ln·

o rp
ervantes -potencia, creadora y renovadora-, obra de su estilo como
pera la natura!eza, corno energ1a creadora que adapta felizmente los medios a1 fin

propuesto. Suscita una nueva forma en el conjunto del universo un universal sin
~°?~pto -como lo podría haber dicho Kant, un universal poétic~: el Quijote. Nos
nn a
c6mo ~aluar ese don?- su individualidad incomunicable, en conjunción
con la vida espanola y las esencias de la humanidad entera.

--:-¿

~ouanudo e~ habla so~1; el est~o literario del Quijote, apunta nuestro filósofo mexiLa depurac1on, de_l tlpo quijotesco sobrepasa, con mucho, los descuidos de
Q .. os porm~nores . . Una moma Y prolongada convivencia de Cervantes con su Don
EtJote le_ hizo avisorar la honda y compleja grandeza de su ente de ficción
persona.Je se desenvuelve, sin cansarnos, en una larga novela de aventura.5. Espon~
tánean_iente, con fuerza avasalladora, van surgiendo en diversos momentos de l
·d
~uténtica _rasgos de alto voltaje espiritual, facetas de imprevista hermosura. L: vi
lidad escnta por la pluma de Cervantes.
rea•
algun q e

ª

En el penúltimo capítulo de esta aportación literaria filosófica se escribe sobre
Cervantes Y la Poesía':· Aquí se hace la pregunta de rigor. ¿Qué es la poesía? La
respuesta la da a travcs de Vasconcelos quien decia· "La poes'"a
11
del arte
d. d
'
·
i es aque a parte
10
• •
que
por
m~
e
W
palab~
Y
el
ritmo
ensaya
transmutar
lo
real
en lo
11
dtvmo • Y luego anade el maestro universitario: uLa poesía no es producto d 1
voluntad del poeta ni valor 'nacido por sí mismo' " .
e a
u

Otro de los aspecto~ de este capítulo es sobre el tema: "Cervantes, poeta". Cer•
;-tntes, creador de mitos y compañero eviterno del género humano es poeta De
igual manera añade: "la vocaci6n . poética de Cervantes es un he~ho indubitable.
P~~, p~oz Y duradero, nunca deJÓ de versificar. Empezó su vida literaria a los
vein~~ anos, con la poesía lírica, 'Elegía a la muerte de la reina doña Isabel de
Val01s, celebrada por su maestro López de Hoyos, quien se refiere a Miguel de
Cervantes como su 'caro y amado discípulo' ".
Puando a otro aspecto de la obra del doctor Basave, detenemos nuestra vista en

el punto que trata sobre ºDon Quijote y la poesía". En él se expresa · "Un
¡
~.
~o
gioso
nos
sacude
al
leer
esa
magna
epopeya
en
prosa
El
amo
¡
¡
¡
h
,
.
.
r, a e y e e•
roumo m~an de las profundidades del espíritu cervantino, pero vienen de lo eterno.
En el Qw1ote, Cervantes nos ofrece la epopeya del hombre y su biograf'a e · ·tu ¡
Termina d' . d
"D
Q ..
,
l
spm a .
Jeten o:
on
uiJote, s1m.bolo del pensamiento en acción ama co
Cervantes, Ia poes1a.
'
Ah'1 est á, como espléndido testimonioJ ese paréntesis de ' poético
mo

779

�IOliego en 1u vida de inquieta centella. No a6lo aabe aalir a lo, caminos de andanza
caballeresca para defender los valores espirituales de la civilización, sino que tambi&amp;I
entiende que el discuno del pensar quedaría acallado en su esencia, como hoy lo
ha dicho Heidegger, si se volviera impotente para decir aquello que debe quedar indecible".

sin tegunda, .

.

mtenciones. La lucha contra la ad
.
vantes con su Quijote- no es una .
~Cl'IJ~ -parece enseñarnos Cer.
1
cata locura esplendente, incurable e~!
smo un priv~egio del hombre.
infecunda porgue ellos o sus continuad
.
ros héroes, no es infecunda No es
ideal."
•
ores, msertan sobre la vida material eJ orden

"'!

\!;~!ta,

En el último de esta obra se trata el interesante tema: 11Vocaci6n y Destino Final
de Don Quijote". El primer aspecto que se analiza es la "vocaci6n e invocación de
Don Quijote". Aquí se opina que Don Quijote no se hace caballero andante por
creaci6n de la nada, en la forma primaria y concreta de ser un caballero ºdesfacedor
de entuertos" y protector de los desvalidos. Si 1uprimimos lo que de anacr6nico pueda
haber en la andantesca caballerla del hidalgo manchego -imputable a su locuraqueda, no obstante, un minimo esquema radical en el que es posible descubrir a la
penona de Alonso Quijano como irrenunciable autor. Siguiendo con el tema, po.
demos añadir todavía el pensamiento del doctor Basave. Si la vocaci6n es el yo,
¿cuál ea el yo de Don Quijote? ti, por lo menos, parece conocerlo bien al exclamar aquél: "yo sé quién soy y ~ qué puedo ser''.
Abordando, al igual que nuestro guia, el tema de cierta esencia: El uyo sé quién 1oy"
de Don Quijote, vemos que la figura de los caballeros andantes provocaba, en el
entendimiento de Alonso Quijano, la imperiosa necesidad de realizane. Anhelaba
vivir esa realidad -vida fingida en los libros-, haciéndola privativamente suya, dene
tro de la circunstancia española de su siglo. Esa nueva vida, aun inexistente, la descubrió en su ser como trazada sobreconscientemente. Podemos imaginar que ese d1a
Alonso Quijano tomó posesión de 1u yo propio, inalienable y único. De allí arranca
1u sentido existencial, su estilo misional.
11

.Aspiraciones y decepciones de Don Quijote." Después de haberlo analizado en
todos sus puntos, nuestro maestro, detiene su observación sobre este tema que sin
lugar a duda tiene una suprema importancia, por tratarse de factores que impregnan
la vida del hombre, en un extremo, sus ilusiones y del otro lado, las frustraciones,
mismas que sirven para templar el carácter del hombre. Pero dejemos a nuestro men•
tor que nos oriente a tra~s de sus razonamientos llenos de intuici6n. Don Quijote
aspira inevitablemente e ilimitadamente a la grandeza y a la perfecci6n, a la felicidad
y a la vida. No trata simplemente de ser siempre, sino ser siempre en plenitud.
Las felicidades temporales --en casa de Don Diego Miranda y en ca.sa de los Duques-las vive como limitadas e insuficientes. Cuando se siente relativamente feliz, exige
eternidad. Ama el arte porque admira el amplio radio de la vida del artista excepcional. Declara que desde muchacho fue aficionado a la carátula y en 1u mocedad
,e le iban los ojos tras la farándula. Compara la poesía con "una doncella tierna "!
de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer,
pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha
de servir de todas, y todu se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no
quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las
plaza., ni por los rincones de los palacios".

º Al final de la obra, de una manera brillante, nuea:tro expositor expresa: Don
Quijote am6 sin transigir. Am.6 desinteresadamente la justicia, sin motivos espuriol,

780
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�siguiente en la filosofía antigua. La noción de valor en cristiandad primigenia
y en la Edad Media es objeto de minucioso y profundo análisis. Después de
trazar las características generales de la
filosofía medieval en torno al valor, el
autor pasa revista a las principales figuras de la patrística y la escolástica j
desde Gregorio de Nyssa hasta el maestro
Eckhart. El último punto del capítulo
está. destinado a examinar las transformaciones del pensamiento medieval postrero que conducen al pensamiento axio16gico de la modernidad.
El cuadro cristiano del mundo hasta
el último período del escolasticismo estuvo
caracterizado -según el autor- por
una interrelación supra-subjetiva, con
todo lo que es y con todas las formas
sociales y, primariamente, con las comunidades religiosas, visto como una unidad ética. El individuo tiene su señalado
puesto primariamente en las diversas esferas naturales que apuntan alto y más
alto en la escala axiol6gica y han sido
vinculadas entre sí, orgánicamente, después en las esferas de la cultura secular
y en un camino más profundo en las
esferas del orden cristiano de la vida.
Finalmente, el cuadro cristiano tiene, dentro del mundo, su señalado lugar en la
esfera de la comunión religiosa con Dios.
Todo puede ser interpretado en t!nninos
de relación con el Supremo valor divino,
como una nada absoluta en ella misma:
la muerte y la creación vi~ente, el mundo exterior y el interior, inseparables
uno del otro, natural y sobre-naturalmente. De acuerdo con la concepción
del hombre medieval, el status en la
jerarquía axiológica de todo ser dependía
del grado en que la divina esencia estuviese presente en las diferentes esferas.
Al final de la Edad Media esta cosmovisión con acento de valor, representando
una totalidad, fue dividida en tres esfe-ras: la corpórea y externa, la interior

784

--ética-espiritual- y la religiosa que se
soporta a sí misma.
uAt the beginning of the modero
period we do nevertheless fmd on ever
increasing emphasis on the intentions and
innermost position of the individual
subject. This was a permanent gain for
the development of axiological thought.
The intrinsic conviction oí the subject,
as the deepest centre of the personality,
can however be extensively incorporated
as on axiological image into the total
world picture. Therefore it is important
that on individual should be able to
grow as a personality from within the
spirit of a whole without neglecting any
single one of the most important axiological spheres. This is of curse a requirement which imposes an endless task on
us." (p. 549.)
Pensado en alemán, traducido al inglés y publicado en España, el libro de
Fritz J. von Rintelen, Profesor Emérito
de la Universidad de Mainz, adquiere
una proyecci6n universal y enriquece
substancialmente la axiología contempcr
ránea, que no puede explicarse sin su
historia.

STANISLAUS LADUSANS APUNTA
LAS NUEVAS RUTAS DE LA FJLOSOF!A EN BRASIL R:UMOS DA
FILOSOFU ATUAL NO BRASIL,
EDIQOES LOYOLA

DR.

AousTÍN

BAsAvE FERNÁNDEZ DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la U ni venid ad
Aut6noma de Nuevo Le6n.

filosófica de auto-retratos. Con el vol~en publicado por Edi~óes Loyola, en
Sao Paulo 1976, inicia el Profr. Ladusáns
una serie de autorretratos escritos por
connotad.os filósofos de nuestro tiempo,
qu~ arroJa mucha luz en torno a la filos?fta actual. Sobre la realidad multifacét~c~ Y con~ast~nte de personas Y de poSI~ones filosóficas, priva la profunda
urudad de la filosofía como explicación
fuo d amental de la realidad entera y como sabiduría vital de los últimos problemas humanos. Quienes emprendan en lo
s~bs~cuente, la historia del pensa~iento
filosofico
en Brasil , ya n oprnpresod á
..
cmdir de la obra dirigida po ¡
d
Ldrepare
a u_sans.. Acaso este libro contribuya
a universalizar más la filosofía brasil tant
ena,
. . ~ veces recluida en aislacionismos
md1v1dualistas y estériles.
~nte todo, hay que señalar la actitud
abierta, constructiva, generosa de Ja obra
del Profr. Dr. Stanislaus Ladusáns. En
s~ extenso volumen de más de 500 págmas encuentran acomodo 27 filósofos
~e las ?'1ás diversas escuelas y posiciones
i~e?lógicas. El libro va precedido de un
lucido y apropiado Prólogo y concluye
con un Epílogo. Prólogo y Epílogo pens~dos y escritos, con su característico esblo, por Stanislaus Ladusáns.
He aquí el Sumario de autores y autoretratos que nos presenta el filósofo jesuita:

SUMARIO

5. "Co?hece-te a ti mismo" - Autobiografta ldeo-Filos6/ica - Beda Kruse.
6. Me~ Depoimento Simples e Panoramico - Carlos Beraldo.
7. Meu Auto-Retrato Filos6fico em Sintese - Carlos Lopes de Mattos.

8. E:quema do meu Depoimento de
Filoso/ante - Cruz Costa.
9. Auto-Retrato Filos6/ico
Emilio
Silva.
10. Carta Informativa sobre mim mesmo
- Evado Pauli.

11. Meu Neotomismo - Fernando Arruda
Campos.

12. Filosofia e Vida _ Meu D epoimento
.
Filos6fico - Geraldo Pinh .
M
chado.
e1ro
a13. Sou um Filósofo Aprendiz - Gilberto

de Mello Kujawski.
14. M eu Depoimento _ Henrique Clau-

dia de Lima Vaz.
15. Minha Posifáo: Filosofia Universica
- Humberto Rohden.
16. Meu Positivismo - ¡ van M onteiro
de Barros Lins.

I 7. O meu Filosofar sobre a Historia Joáo Camilla de Oliveira Torres.
18. Di~amismo da Minha Reflexóa Filosófica - José Parsifal Barroso.
19. Meu Tomismo Aberto - Leonardo
Van Acker.

20. Minha visiio do Mundo e da Filosofia - Le0ncio Basbaum.

VALLE,

El Profr. Dr. P. StanislaU! Ladusáns,
S. J., Presidente de la Asociación Latinoamericana de Filósofos Católicos y catedrático de Filosofía, ha tenido la feliz
idea de proyectar y dirigir la colección

minho Para Trascendencia - Alvino
Moser.
4. Pensando ern Rumos da Filosofia
Brasileira
Antonio Joaquim Severino.

Prólogo - Stanislaus Ladusáns.

l. M.inha Experiencia Filos6/ica em
Ritmo de Roda-Gigante - Agostinho
José Ferreira.

2. M eu Pensamento Filos6fico - Alcántara Nogueira,

3. Minha Busca da V erdade, um Ca-

21. Esbor,ando meu Auto-Retrato Filosófico - Luis Washington Vita.
22. Meu Filosofar Educacional - Maria
Isabel Moraes Pitombo.

23. Meu Filosofar Positivo e Concreto Mario Fereira dos Santos.
24. Algo do meu Pensamento Filosófico
- Miguel Reale.

785
humanitu.-50

�25. O meu Filosofar Centrado na Pessoa
- Pedro Dalle Nogare.
26. Meu Itinerario para a Conquista da
Liberdade do Espirito - Ubiratan de
Macedo.
27. Em Busca de Significado • Vilém
Flusser.
Epílogo - Stanislaus Ladusans.

Por razones de orden científico, el
autor extenderá la serie de auto-retratos
a Portugal, a los paises hispanoamericanos de lengua española y, generalmente
a España. En esta pesquisa científica,
Ladusim ha estado trabajando desde
1947. Al concluir sus estudios doctorales, en Roma, en el campo filos6fico,
no pudo regresar a su tierra de origen,
Letonia, para ocupar una cátedra de
filosofía en la Universidad de Riga. Perdió, como tantos otros, el contacto con
su tierra natal, hollada por la bota rusa;
pero transterrado a Brasil adquiri6 una
nueva patria sin perder del todo el estilo de su nativa Letonia. Ingresó a la
Facultad de Filosofía de los padres jesuitas en Nueva Friburgo, Estado de Río
de Janeiro. Repens6, desde Brasil, las
ideas filosóficas europeas. Y pens6 creativamente, dentro de la perspectiva exigencia! del nuevo mundo. A los autores
interrogados, Ladusáns les formula un
puñado de preguntas acuciantes, impostergables. Vayan aquí algunas de ellas:
1) ¿ cuál es la génesis y el desenvolvimiento de su pensamiento filosófico en
la etapa actual?; 2) ¿cuál es la estrnctura de su pensamiento filosófico?; 3)
¿ cuál es la misión de la filosofía en
relación a la vida cultural brasileña
en nuestros días?; 4) ¿ qué método debe
seguir hoy la enseñanza filosófica universitaria?; 5) ¿qué hacer para que la filosofía atienda a las grandes masas populares y a la juventud en gran escala?;
6) ¿ cuáles son las corrientes filosóficas
que la reflexión filos6fica de nuestros

786

tiempos debe tener en cuenta? ¡ 7) ¿ cómo debe colaborar la filosofía para hu•
manizar a nuestra civilización?; 8) ¿debe
abrirse la reflexión filosófica a una visión trascendental de la realidad en la
perspectiva de las razones metafísicas?;
9) ¿cuál es la conexión entre la posición
gnoseológica, metafísica y ética, entre la
teoría y la práctica?; 1O) ¿ la filosofía
es la ciencia objetiva o una producción
personal puramente subjetiva del pen•
sador?; 11 ) ¿ qué pensar sobre el ateísmo contemporáneo?; 12) ¿ en qué sentido la reflexión filosófica puede tener
tonalidad cristiana? O dicho de otro
modo, ¿ puede el cristianismo prestar beneficios al filósofo?
Científicos, filósofos y teólogos podrán
encontrar, en este volumen, valiosas contribuciones y nuevos incentivos para su
meditación. El libro - ¡ qué duda cabe!- ofrece un servicio inequívoco al
ecumenismo y a la integración cultural.
En palabras del Profr. P. Stanislaus Ladusins, S. J.: "El volumen encierra un
mensaje especial para la juventud. Invita
a comparar, relacionar, reflexionar con
seriedad, realizarse en el propio idealismo, puesto que el contenido de la publicación es variado, denso ... ". (p. XVI.)
Tiene este volumen -dicho sea en honor del Director de la colección y de
los colaboradores- un especial signifi•
cado axiológico.
En el Epilogo, Stanislaus Ladusáns
concluye afirmando la originalidad innegable del pensamiento filosófico brasileiro. La originalidad del pensador
brasileño consiste, primordialmente, en
la novedad de su acto filosófico verificador; en el acto creativo y también correctivo j en el pensamiento críticamente
repensado; en los desarrollos efectuados
con objetividad conforme a las exigencias
actuales.
El libro Rumos da Filosofia Actual no
Brasil em auto-retratos (edi~ Loyola),

proyectado y dirigido por el Profr. Dr. P.
Stanialaus Ladusins, S. J., constituye una
valiosa e insustituible aportación a la filosofia de habla portuguesa. Hagamos
votos porque en este nuevo humanismo
integral y planetario que se está gestando:
los pensadores brasileños autorretratados
en la obra reseñada dejen oír su voz
-singular, incanjeable, intransferibleen el concierto de la filosofía universal.

"PANORAMA SOCIOECONóMICO
DEL MUNDO EN QUE VIVIMOS"
VISTO POR EL INGENIERO Ró'.
MULO GARZA
DR. AGUSTÍN

BASAVE

fERNÁNDEZ

DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
VALLE,

Siempre he sido de los que creen en
la bondad de ciertos hombres y en la
bondad de ciertos libros. Valgan hoy,
como ejemplo: el ingeniero Rómulo Garza y su Panorama Socioecon6mico del
Mundo en que vivimos (Editorial Diana
México, D. F., 1975). El arte literari~
no puede vivir recreándose en su castillo
de marfil. Preciso es que se hermane
con las otras actividades humanas; lo
que no quiere decir -por supuesto-- que
se haga esclavo de ellas. Tomar la
pluma como un instrumento de la verdad
que Dios puso en nuestras manos para
ennoblecer la vida, será siempre un
motivo loable. Sursum corda! Porque
es tarea de escritores iluminar y enaltecer la visión existencial.
En el horizonte cultural mexicano y
específicamente regiomontano, ha surgido
una nueva realidad trans-física, expre~
siva, cultural. Porque eso, y no otra cosa,
es el libro. Cosa medial que sirve de
vínculo a contenidos culturales más profundos. En el libro no hay que ver

solamente lo que se dice sino quien se
manifiesta. El libro de R6mulo Garza
es libro-presencia. Aunque es útil, está
más allá de la utilidad. Difunde los
principales problemas socioeconómicos de
nuestro tiempo y el buen juicio del autor.
En medio de tantas publicaciones indignas, venenosas, destructivas, que derraman rencor, se yergue este libro limpio, digno, constructivo, que busca Ja
verdad y que mueve a realizar la justicia, la paz y la convivencia ordenada.
Estructurada en siete capítulos, con un
Prólogo y un Epílogo, la obra de R6mulo Garza cubre, en apretada síntesis,
los temas y los problemas primordiales
del mundo socioecon6mico en que vivimos. Acaso la temática -rica y variano llegue siempre a su cabal desarroilo.
Pero ahí queda la problemática acuciante, lúcida, incitativa. Es un verdadero
panorama que no quisiera sacrificar nada
esencial en el mundo que contempla.
El autor presenta las preocupaciones de
actualidad ( cambio, ambiente físico, explosión demográfica, explosión de consumo, desarrollo económico) ; analiza, con
ejemplar concisión, el orden social (libertad, solidaridad, subsidiaridad, bien
común, Estado, evolución del orden social) ; apunta las características del mundo desarrollado ( mediaci6n y metas del
desarrollo, alimentación y atención a la
salud, condición sanitaria, vestido, vivienda) ; enfoca --con el auxilio de su vasta
experiencia- la empresa (intervención
del gobierno, gerencia, sindicalismo, mano de obra, simplificación de trabajo,
ambiente del trabajo, eficiencia); reflexiona sobre el uso y abuso del poder
económico (propiedad, poder de los ejecutivos y los funcionarios de empresa,
poder económico del Estado y poder de
los funcionarios públicos); apunta los
rasgos del ambiente (inflación, leyes fiscales, fallas exponenciales, leyes penales,
violencia, rebelión juvenil, educación, religión); concluye con esperanzadoras y

787

�a veces inquietantes proyecciones hacia
el futuro (concentraci6n del poderJ efectos del cambio mental y recomendaciones
postreras).
Aunque el autor no trata de hacer
"literatura", en sentido estrictoJ su obra
no puede escapar al juicio literario. Las
cualidades de pureza y propiedad no
siempre están realizadas. Cabe decir, no
obstante, que el estilo de R6mulo Garza,
en Panorama Socioecon6mico del Mundo tn que vivimos, C5 por lo general, sobrio, apropiado y erica.z. Suele expr~
con exactitud las ideas. No peca de purismo pero introduce construcciones inadecuadas. En todo caso, hay coordinaci6n Y
unidad, aunque falte ritmo y eufonía.
Sin ser una obra filos6fica, Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que z:ivimos no carece de preocupaciones filos6ficas. "¿ Qué pasa con nuestro mundo?
¿ Qué ha pasado con el mundo que nos
legaron nuestros padres? ¿ Qué mundo
tendrán nuestros hijos?" He aquí tres
interrogantes que ocupan y preocupan a
R6mulo Garza. No quiere, como tantos,
quedarse recluido en su pequeño mund~,
resguardado de seguridad y de comodidad burguesa. No se resigna a convertirse en simple elemento de la producci6n o de los costos. Sabe que el hombre
debe ganarse la vida pero que la vida
es ofrenda meta-vital. Hay, en su libro,
un prop6sito generoso: mejorar el ambiente físico, social y religioso de nuestra
época. La contaminaci6n de la atm6sfera
y la contaminación del agua no son fatalidades naturales. La explosión demográfica no es una ley histórica irremediable. Podemos y debemos tomar
medidas para corregir erróneas actitudes
humanas. Es posible multiplicar varias
veces "la producci6n de alimentos Y la
producción de otros bienes materiales".
Sin embargo, hemos llegado a un límite
que no se ha podido superar: 11 la capacidad de absorber los desechos que

788

la humanidad genera con su actual littema de vida" (p. 20). Si es verdad
que la tierra tiene aún capacidad para
soportar una mayor población, no es
menos cierto que cada aumento que
se logre en el futuro complicará la vida
y se realizará a muy alto esfuerzo. Estamos muy cerca del punto de saturaci6n.
"En las condiciones artuales --dice el
autor- si se corrigiera el adveninúento
de hijos fuera del matrimonio, se produciría un decrecimiento del índice de
natalidad, y sería suficiente para que
terminara la exposición demográfica
que la humanidad ha tenido desde fmes
del siglo pasado hasta la fecha" (p. 21).
¿ Por qué no pensamos en reordena_r la
vida sexual y condenar un hedonumo
destructor de los más altos valore\ humanos?
Hace algunos años el Club de Roma
nos estremeció con los peligros de "Los
Límites del Crecimiento". Sin negar el
mérito de habemos incitado a una toma
de conciencia, los estudiosos del Club de
Roma no analizaron las causas de que
los consumos y la contaminaci6n ºresultaron de crecimiento exponencial con
respecto al aumento ya de por sí expo.
nencial de la poblaci6n", apunta el in•
geniero R6mulo Garza.
Equidistante del pensamiento liberal
individualista y del pensamiento totali•
tario, Rómulo Garza postula un régimen
de libertad auténtica, hermanada cnn el
orden social y con la solidaridad huma•
na. Defiende vigorosamente el carácter
moral del principio de subsidiaridad.
"La actuación de las sociedades debe
ser subsidiaria, o sea, que éstas deben
ir en auxilio del hombre para actuar en
esferas que el hombre no puede atender
por sí mismo. El Estado, a su vez, debe
respetar las esferas de actuación de los
individuos y de las sociedades menores"
(p. 47).
Con frecuencia nos olvidamos --sobre

todo en esta laboriosa ciudad de chi·
meneaa- que 11el desarrollo económico
es s6lo una parte del progreso". Medir
el gasto como índice de verdadero prer
greso es olvidar que se puede derrochar
o destrozar bienes materiales para aumentar las cifras de ingreso, de gasto
o de consumo. El progreso genuino im•
plica la satisfacci6n de las aspiraciones
materiales y espirituales del hombre. Si
nos olvidamos de las metas del desarrollo
podemos caer en un funcionalismo sin
bníjula. Resulta significativo que en el
Panorama Socioeconómico del Mundo en
qui vivimos no se descuiden cuestiones
al parecer mode,tas, pero vitales, para
la prosecuci6n de la existencia humana
sobre el planeta: vivienda, vestido, condiciones sanitarias, atención a la salud.

La vieja norma de la sensatez impera
a lo largo del libro del ingeniero Rómulo
Garza: "la única base que garantiza el
bienestar humano es una base moral sólida en la cual se finque la actuación
de cualquier persona que detente un poder sea económico o político. No hay
estatuto político o jurídico que pueda
garantizar por sí mismo la paz basada
en la justicia. La ley positiva es sólo
un instrumento, muy valioso por cierto,
pero no puede reemplazar a la moral"
(p. 91).
En pocas ocasiones se ha hablado, con
mayor lucidez, en tomo al poder de los
ejecutivos, de los funcionarios de empresa
y de los burócratas. Vayan, como ejemplo, estas agudas observaciones: "Los
ejecutivos son más sensibles para reaccionar ante las cosas urgentes que ante
las cosas importantes ... Tienen limitada
su actuación por el tiempo disponible
y se concentran en los asuntos básicos
de las tarea.~, oportunidades y problcm:is de las empresas o funcion'-"S a su
cargo; ponen énfasis en las que mejor
conocen y en las que mayores re5ultados pueden presentar, por Jo mismo, son
unos excelentes cazadores de oportunida•

des pues )aben aprovechar la energía
de fuerzas exteriores y la capitalizan siempre que es pos.ible, pues saben que su
actuación puede rendir mayores resulta·
dos en estos casos que cuando se em•
peñan en marcar nuevas direcciones y
cuando su equipo no está mentalmente
preparado para seguirla," (p. 91). Cabe
hablar de la oligarqufa formada por los
ejecutivos de las grandes compañías in~
temacionales, de los ejecutivos de las
grandes empresas nacionales y de los
principales ejecutivos del poder público.
Asistimos a u.na conccntraci6n del poder,
soberbia y despótica.
Dentro de 101 rasgos del ambiente en
que vivimos, nuestro amigo Rómulo Gana
pone de relive el fenómeno de Ja inflación. El exceso del dinero circulante y
la falta de suficiente oferta en materia
de bienes materiales son las causas principales de este inquietante y pernicioso
fenómeno econ6mico.
Por otra parte, el sistema fiscal que
grava repetidas veces la misma fuente
del trabajo, aunque se usen distintas denominaciones, es notoriamente injusto. No
es ésta la única carga que tenemos que
soportar algunos mexicanos en particu•
lar. La escasez de capital, el desempleo
y el subempleo crónico, y el aumento
desmesurado de población van estrangulando paulatinamente a nuestra nación.
"En otras condiciones -advierte el autor- una estructura fiscal adecuada necesitaría estar diseñada para promover
el empleo de mayor cantidad de mano
de obra y desarrollar menos automatiza.
ción para que asi las inversiones nuevas
sirvieran para crear mayor número de
empleos hasta que se pudiera establecer
finalmente un equilibrio entre el crecimiento de Ja población y el crecimiento
de las fuentes de trabajo" (p. 118). Es
perfectamente legítimo bUJcar la protecc1on de Ju clases econ6micamente débiles con buenas leyes laborales. Pero

789

�es preciso advertir que la sobreprotecci6n merma las posibilidades de desarrollo individual, upropicia el egoísmo Y
la falta de honradez cuando alienta la
esperanza de ventajas no merecidas"
(p. 126).
Podría seguir apuntando agudas observaciones y valiososa remedios en torno
a \•iolencia juvenil, concentración del
poder, educación y muchísimos temas
más que aborda R6mulo Garza. Pero
quiero destacar la luz -maravillosa luz
caritativa- que le anima. Diríase que
le duele el espectáculo de un mundo
cada vez más alejado de Dios. Su solución es en definitiva la de quien encuentra en Cristo el camino, la verdad
y la vida. Siempre que el hombre deja
insatisfecha su dimensi6n religiosa, se
trunca y se pierde. Bajo la bandera
laica de aparente neutnlidad, se ha tratado deliberadamente de impedir que se
hable de Dios. Y el no hablar de Dios
es ya contrario a Dios. Porque el hombre es un ser teotrópico y deiforme. Viene de Dios -Ser fundamental y fundamentante- y va hacia Dios --causa
final, perfección de las perfecciones y
supremo bien común.
Habrá siempre lucha de poderes Y de
intereses, actos de violencia y tiranías.
Pero las ideas que tienen fuerza Y contenido positivo se impondrán a la larga.
Porque la verdad no necesita de imposiciones, se impone sola. Rómulo Garza
recomienda que cuando se tenga alguna
duda, aunque parezca pequeña, en materia de cambio social, se haga todo lo
posible para que no se inicie la acción.
El "despegue" debe realizane con las
máximas seguridades posibles. No hay
que olvidarnos que los riesgos imprevistos
no pueden ser predeterminados. Dejar
que las élites afloren desde la base, jerarquizar debidamente los valores Y actuar axiol6gicamente, es contribuir a la
edificación de una sociedad sana Y justa.

No- cabe mejoramiento colectivo sin mejorar antes la conducta penonal. R6mulo Garza pide congruencia entre pensamiento y acción. El valor, la mesun
y la bonhouúa son rasgos característicos
de su persona. Y aquí estamos con él
sus amigos para congratularnos por la
aparici6n de su primer libro. Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que vi•
vimos se yergue, ante el horizonte bibliográfico contemporáneo, como una
prometedora realidad auroral. Hagamos
votos porque el autor novel lleve a su
cabal desarrollo su estructura vocacional. Ha puesto a trabajar sus talentos.
Llegará -asi lo quiero como amigo y así
lo espero como mexicano-- a ser el que
puede y debe ser.

LA TEORIA Y LA PRACTICA DEL
RECONOCIMIENTO DE
GOBIERNOS
LtcENCIADO CÉSAR SEPÚLVEDA, Universidad Nacional Aut6noma de México.
Facultad de Derecho. México, 1974.
Dirección General de Publicaciones,
139 pp.
Notables aportaciones en el campo del
Derecho Internacional Público han sido
hechas por el internacionalista mexicano,
licenciado César Sepúlveda. En esta ocasión, hemos recibido un ejemplar de la
segunda edición de su libro: La T eorÍ4
y la Práctica del Reconocimimito de
Gobiernos, aparecida en 1974, ensayo
que indudablemente constituye la rea•
finnaci6n de su importancia.
En una actitud que mucho honra al
autor, dedica su interesante estudio a
la memoria del insigne maestro Manuel
M . Pedroso, de quien el propio licen•
ciado César Sepúlveda fuera distinguido

En el Prefacio a la segunda edición,
el autor señala: "La Primera edición de
esta monografía, agotada hace tiempo,
apareció en 1954, y recogía la práctica
de los países hasta entonces, así como
los documentos internacionales relativos.
En el lapso transcurrido pudo notarse
el desarrollo de dos tendencias opuestas
en el reconocimiento de gobiernos en
América : una, de continuidad de relaciones con el nuevo régimen, no obstante
los cambios súbitos o violentos de gobierno; la otra, de regresión, que establece condiciones o modalidades en el
acto del reconocimiento, subordinándolo
a la obtención de algún provecho político y económico.
El ensayo del licenciado César Sepúlveda está dividido de la siguiente manera: Indice; capítulo primero: Generalidades; capítulo segundo: Reconocimiento
de Jure y Reconocimiento de Facto; capítulo tercero: Los Efectos del Reco·
nocimiento de Gobiernos; capítulo cuarto: Las Doctrinas del Reconocimiento
de Gobiernos y su Aplicaci6n a la Práctica; capítulo quinto: La Acci6n Colectiva en el Reconocimiento de Gobiernos
y, por último, el capítulo sexto, referido
a El Reconocimiento de Gobiernos y la
Organizaci6n de Estados Americanos.
Asimismo, el libro comprende trece Apéndices de Proyectos de Resoluciones, así
como de Resoluciones, Declaraciones y
Proposiciones en relaci6n con el Reconocimiento de Gobiernos.
También el libro en cuestión con•
tiene una interesante Tabla de Casos
Judiciales y una bien nutrida bibliogra•
fía relacionada con el tema que estudia.

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

A 150 A!ólOS DEL MENSAJE DE
MONROE

J. REv CARO, Apar~
tado del Boletín de la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales. Año
XXXIX. Enero-julio, 1975. Nos. 1-3.
Universidad Nacional de Córdoba.
Dirección General de Publicaciones.
Córdoba-Argentina, 1975, 58 pp.

DoCTOR ERNESTO

Debido a la gentileza del profesor y
doctor Ernesto J. Rey Caro, joven y
brillante internacionalista argentino, hemos recibido su interesante y bien documentado estudio A 150 años dttl mensaje
de M onroe, publicado por la Direcci6n
General de Publicaciones de la Universidad Nacional de C6rdoba-Argentina, en
1975.
Los aniversarios -nos dice el autorsuelen ser oportunidades propicias para
reconsiderar acontec1m1entos que, en
grande o limitada medida, concitaron la
atención de la opinión pública. En
la historia de las relaciones internacionales, hubo actitudes de gobernantes que
por la materia que afectaban o por el
reducido ámbito temporal o espacial de
aplicación, escasa repercusi6n tuvieron,
no quedando de ellas más que el recuerdo que pudieron evocar las escasas
líneas de una cr6nica periodística o libresca.
Sin embargo -agrega el autor cita~
d~, a la par de estas intrascendentes
actitudes hubo otras, también, que habrían de alcanzar una amplia repercusión en el campo jurídico-político internacional, constituyendo una fuente
inagotable de polémicas doctrinarias y
diplomáticas. Tal es el caso de la llamada Doctrina Monroe originada en
ciertas normas de política internacional
enunciadas por el quinto presidente de
los Estados Unidos, James Monroe, en

discípulo.

791
790

�un mensaje dirigido al Congreso de la
Unión, el 2 de diciembre de 1823.
Hay pocos temas en la historia diplomática de los Estados Unidos que hayan
tenido y aún tengan tanta importancia
como éste. "Quizá no exista un solo
principio de política americana -sostiene un publicista norteamericano-- que
haya ejercido una influencia más poderosa o que se haya impreso más fuertemente en la imaginación americana que
la política de Monroe. En toda nuestra
historia diplomática ella ha sentado la
norma que ha regido toda nuestra política exterior. En su defensa hemos
corrido el riesgo de ir a la guerra con
las más poderosas naciones de Europa.
Esa política ha venido a considerarse
con cierta veneración religiosa, y en la
imaginación popular se compara en importancia con la Declaración de la Independencia."
En su obra A 150 años dtl mtnsaje
de Monroe, principia el doctor Rey Caro
por estudiar el Texto y contenido del
mensaje. En un II apartado, los Antecedentes y precursores; en el III, la Recepción del mensaje en AmJrica y Europa; en el IV, Evolución y aplicación
de la Doctrina Monroe. En el apartado
A, el Principio de la no Colonización;
en el B, Principio de la no Intervención; en el C, Principios del aislamiento.
Por último, en el apartado V, la Naturaleza y actualidad de la "Doctrina
J.fonroe".
Finaliza su interesante. estudio el doctor Rey Caro con estas palabras: "A
pesar de la divergencia de opiniones existen hechos que difícilmente admiten ser
controvertidos. La Doctrina Monroe no
es ni ha sido nunca una síntesis de principios jurídicos internacionales, sino que
ha constituido uno de los más importantes pilares que sirvieron de sustentación
a la política internacional de los Estados
Unidos. Como tal, interpretada y apli-

792

cada por este país, ha contribuido a
crear un profundo abismo entre dos par•
tes de un mismo continente: por un lado
el poderoso país del Norte, por el otro,
los demás países americanos, recelosos
de las actitudes encubiertas bajo el manto de Monroe.
La doctrina Monroe ha obrado como
una "gran saca.. , de la que se extra•
jeron y exhibieron los fundamentos que
sirvieron para tratar de cohonestar los
propósitos expansionistas y hegemónicos
que en detrimento de los derechos de
sus hermanas americanas asumieron muchos hombres públicos estadounidenses.
Sin embargo, sería injusto englobar a
todos los gobernantes y estadistas en
estas actitudes mezquinas e inamistosas,
pues siempre hubo destacados parlamentarios, juristas y publicistas que criticaron acerbadamente y se opusieron a
estos faJsos designios que difícilmente po-,
&lt;lían encontrar lugar en el marco de
los genuinos principios que deben regir
las relaciones de los pueblos en la comu•
nidad continental.
L1c.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

DECIMOCTAVO CONGRESO DE
SOCIOLOGIA
fütudios sociológicos sobre Sociología
Política. Decimoctavo Congreso Nacional de Sociología. 1972. Asociaci6n
Mexicana de Sociología correspondiente de la Asociación Internacional
de Sociología de la UNESCO. Universidad Autónoma del Estado de
M orelos, 675 pp.

La Sección de Ciencias Sociales ha
recibido el interesante volumen relativo
a la Mtmoria del Decimoctavo Con•
gres.o Nacional de Sociología que, bajo
el título arriba mencionado, versa sobre

la temática que tuvo el Congreso, o sea
el de Sociología Política, evento que tu•
vo lugar en la Ciudad de Oaxtepec, Mo16 al 20 de octubre de 1972
.relos, .del
.
'
mterv101endo en tal evento personalidades como la del doctor Lucio Mendieta y Núñez, eminente sociólogo y
maestro mexicano, a cuyo incansable
esfuerzo se han venido realizando a través del tiempo múltiples congresos Jo
que indudablemente constituye una ~ran
aportación a la cultura de México.
En
men,
Breve
cional

el Indice del bien nutrido voluaparece: Convocatoria, Temario,
Crónica del XVIII Congreso Na•
de Sociología y Participantes.

Primera parte. Definición de la Sociología Política. Introducción al Estudio
de la Sociología Política, por el doctor
Lucio Mendieta y Núñez. Política-Sociología, por Alfredo Poviña. La Política
.
'
su Ongeni Definición, diversas clases de
Política, por Carlos Manuel Vargas. Los
Sociólogos y la Política, por Beatriz Hilda
Grand Ruiz.
Segunda parte. Temas Fundamentales
de Sociología Política. Las Clases Sociales y la Política, por Alfonso Alva.
Opinión Pública, sus fonnas de expresión. Medios Socio16gicos para Captarla.
Su Influencia sobre el Poder, por Ro•
lando Rueda de León. El Tema del
Conflicto en la Sociología Política, por
Andrés López de Nava. La Juventud,
la Patria y la Política, por Genaro Quiroga. La Cultura y su Influencia en
la Política, por Beatriz Aiziczón. Indicadores Sociales y Política) por Salustiano
del Campo Urbano. Las Organizaciones
Complejas de Hoy, por Roberto D.
Agramonte. La Dicotomía TrabajoTiempo Libre, su Aspecto Político, por
Fr. Govaerts. Poder y Burocracia en la
Sociedad Industrial Avanzada (Sociología
Y razón política), por Carlos Moya Valgañ6n. El Futuro de la Organización

Estatal, por Juan Francisco Prieto. Análisis Político de una Sociedad Global
por Manuel Lizcano. La Juventud y
Políticai por Elssie Núñez Carpizo. El
Estructuralismo y la Sociedad Política,.
por Antonio Luna Arroyo.

1:

Tercera parte. El Presidente Benito
Juárez y la Política. Juárez. Su Ideología y su Trascendencia Histórica, por
Leandro Azuara. La Historicidad y Jo
Histórico en Juárez, por Alegría R. Galvis. Juárez, un Líder Carismático, por
Jorge Sánchez Azcona. La Prensa y la
Revolución de Ayutla. Caudillos y Caciques, por Gerald L. McGowan. De
Valentín Gómez Farías a Benito Juárez.
Bases para la Sociología de la Reforma,
por Antonia Jiménez Trava.
Cuarta parte. Sociología Política de
la América Latina. Las Invasiones Agra•
rias en México. O la crisis del modelo
de incorporación participación marginal,
por Jorge Martínez Ríos. La Dialéctica
de la Reforma Agraria. Un Estudio de
Casos en el Valle de Puebla, México, por
Pedro F. Hernández. Sobre el "Coronelismo", por Zahidé Machado Neto.
El Movimiento Estudiantil de 1966, por
Luis Molina Piñeiro. Algunos Procesos
Sociales Y Económicos en el Inicio del
Desarrollo Político de Costa Rica, por
José Luis Vega Carballo. El "Mandonismo" Político en la Civilización del
Rec6ncavo, por José Luis Vega Carballo.
La Política de Participación en las Em•
presas del Area Social en Chile, por
Lícer Viveros Cerda. El Modelo de
"Modernízaci6n11 vs. "Colonialismo" en
los Estudios sobre la Política en Puerto
Rico desde 1960, por Carmen Gautier
Mayoral. Los Partidos Políticos en el
Perú, por Allredo Hernández Urbina.
El Proceso Revolucionario Peruano (Antecedentes y etiología), por Hernando
Aguirre Gamio. La Discriminación de
los Indígenas, por Alejandro D. Marroquín. Tres Esquemas de Teoría Socio-

793

�16gica sobre la Burocracia y un Planea•
miento de Hip6tesi.s sobre la Estructura
Burocrática en México, por Luis Molina
Piñeiro. Politica Legislativa actual del
Aborto en México y en el Mundo, por
Leopoldo Aguilar García. La Política
Criminal en México, por Luis Garrido.
La Comunicaci6n Colectiva, La Manipulaci6n como forma de Poder y la Formación de Opini6n Pública: Un Caso
Concreto en Costa Rica, por Eugenio
Fonseca-Tort6s. La Desigualdad SocioEcon6mica en México y los Partidos Politicos como Instrumento de Cambio
Social, por José Díaz Olvera.
Ltc.

ALBERTO

GARCÍA Gów:Ez

F.l Inca Garcilaso de la Vega y otros
trtudios garcilasistas. AuRELIO Mia6
QUESADA S. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1971.

El nombre de Aurelio Miró Quesada
Sosa, continentalmente conocido, designa
a uno de los mis fervorosos investigadores de la personalidad y la obra del
Inca Garcilaso. Preclaro escritor -¿ quién
no recuerda su Costa, Sierra y Montaña,
!l:oberbio peregrinaje a través del territorio peruano?- y acucioso ahondador
en temas literarios e históricos -basta
citar su Lope de Vega en ,l Perú, entre
otros múltiples ensayos-, el actual Director de la Academia Peruana de 1a
Lengua es ante todo garcilasista insigne.
En este libro agrupa los frutos insuperables de largos años de indagación en
tomo al egregio mestizo, símbolo cabal
de la cultura hispanoamericana.
En la primera parte del volumen, al
estudiar al personaje humano, el autor,
que ha descubierto no pocos documentos
sobre el Inca, desentraña su doble linaje
-español e incaico- y traza su trayectoria vital en el Perú, inicialmente, y

794

luego en la Península. Señala ademú
la génesis de sw libros: Los Diálogos
de Amor, perfecta traducción castellana
del original italiano de León Abarbanel;
Le6n Hebreo, primera obra publicada
en Europa por autor hispanoamericano;
La Florida del Inca y Los Comentarios
Reales, que se complementarían más tarde con la impresión -póstuma- de su
Hisioria General del P,rú.
El segundo ad.pite, "Dos Prólogos",
analiza los que preceden a La Florida
y a Los Comentarios, entrelazándolos con
los pertinentes datos biográficos y la
exacta cronología. Señala asimismo la,
fuentes escritas de Los Comentarios R,ales, lo que vio y oy6 por sí propio Garcilaso y su punto de vista penonal 10bre
el Imperio del Tahuantinsuyo y la Conquista Española. Se detiene luego Miró
Quesada en el examen de la. composición
y la técnica, para remarcar, a modo de
conclusión, Ja integridad y la singula•
ridad de esta obra capital en nuestro
acervo hispanoamericano.
La parte tercera, por último, bajo el
rubro de 11 0tros Estudios", consigna los
que Aurelio Mir6 Quesada Sosa ha escrito sobre El Inca Garcilaso en 1563,
Italia 'Y ,l Inca Garcilaso, El lne•
Garcilaso 'Y los Caballos. Se añade al
fin del volumen un copioso indice de
nombres de pe.nonas y lugares, cuya amplitud -treinta y tres piginu- es elocuente testimonio de la intensidad de
estas investigaciones. El estilo de Miró
Quesada, como siempre, con su calificada
elegancia y su rica pu1critud, convierte
en genuino deleite la lectura de este
libro fundamental, indispensable en toda
biblioteca de estudios hispanoamericanOI.
ESTHER

M.

ALLISON

Obra poitica de Luis Vall, Goieocla,a.
Instituto Nacional de Cultura. Lima,
Perú, 1974.

Al Instituto Nacional de Cultura se
debe la publicación de la obra poética
completa de Luis Valle Coicochea una
de las \'OCes líricas más delicad~ del
Perú. Agotados sus libros, que circularon en ediciones linútadas, eran inhallabl~, sako en la preciada posesión de
amigos, que precisamente los proporcionaron para esta impresión. Un bello prólogo de Aurelio Miró Quesada Sosa
Director de la Academia Peruana d~
la Lengua, destaca justamente los perdurables valores de Ja poesía de Luis
Valle, esencialmente dotada de sensitiva
ternura, de mel&lt;Xliosa transparencia y
~e entrañable amor por el paisaje nativo Y sus minúsculos seres: florecillas
animalillos, garúas, arroyuelos... tod~
lo fino Y lo grá.cil de la naturaleza así
como fina Y grácil tuvo el alma
ciscana.

dalia Y El .A.rbol que no Retoña, así como su precioso cuento biogri.fico El Naran jito de Quito, pues, aunque escritos
en prosa, ,on ciertamente poesía auténtica.

.Cierran la edición "Comentarios" suscntos por Ciro Alegría, Sebastián Salazar Bondy y Esther M. Allison. Cuidó
la impresión el no\'elista Francisco Jz.
quierdo Ríos. La aparición de la obra
poética de Luis Valle Goicochea recibida con singular entusiasmo en
pab
ha renovado el interés y la devoción ha:
cia uno de los má, altos valores líricos
del Perú.

Sl:

ESTHER

M. ALLtSOS

fran-

Nada más opuesto a la vida de Valle,
tumultosa y atormentada hasta su trágico
deceso (1911-1953), que este lirismo diii.fano, remansado, sin turbiedades, siempre teno y mu~ical. Pese a las apretadas
congojas de su existir, ninguna nota
amarga acibara el cántico puro1 aunque
sí se lo envuelvan neblinas de nostalgia
o de suave melancolía y se lo traspase
como aire rrspirado la soledad. El volumen incluye desde )35 Canciones de
Rinono )' Papagil, su libro primigenio,
hast~ Jacobina Sittesolios, el último que
pubh~ó. Entre uno y otro, surgieron
'Sucesivamente El Sábado )' la Casa, La
Elegía Trem~nda -, otros Po,mas, Parva,
Pa:; en la Tierra, Miss Lucy King 1 su
Poema. Se ordenan en seguida las composiciones de otros libros inéditos: ..A.mor
Actcha, Sal, Marianita Coron,l, Ttma
1-:refable, y varios "Poemas Sueltos" 1 en•
tre los que figura "La Noticia", tan hermoso como difundido. Lástima que el
Instituto Kacional de Cultura, por cuestiones formales, decidiera excluir del volumen libros de Valle tan tr:1.r;cendentes
como Los Zapato.r de Cordobán, La San-

El Ángel y el Prostlbulo. JOAQUÍN AN-

PE.ÑALOSA. Editorial Jus. Mé•
xico, D. F. 1 1975.

TONIO

Joaquín Antonio Peñalosa nos tiene
ha~ituados a una relampagueante originalidad, que resplandece por igual en
su poesía como en su prosa. Desde la
llamativa antítesis del título, este reciente
libro suyo, escrito a la manera periodística, reúne veinte singulares entrevistas,
cuyo ágil estiJo transparenta la profunda concepción que cautiva y conmueve
al deleitado lector en cada sugestiva página.
¿ A quiénes "entrevista" Joaquín Antonio Peñalosa? A la puerta de un prostíbulo, a una mariposa di,ecada, a un
ángel, a una sardina a la plancha, a
una rosa, a Judas, al traje de luces de
un torero. . . y a Dios mismo. Disimiles
sujetos que nos demuestran una vez más
no solamente la acrobacia estilística
del autor, sino la certera inventiva con
que logra conquistar la atención de quien
se adentra en sus páginas. No obstante
la prosa formal, el libro destila esencialmente poesía, en vuelo y humanidad, en

795

�impetu y hondura, por lo que es jwto
alinearlo al lado de sus inolvidables
Ejercicios para las Bestezuelas de Dios
o de sus magníficos Sonetos a la Esperanza. En cada entrevista se conjuga
lo sorprendente, lo inffllito, lo inaudito,
sin nunca campos trillad~ ni agostamientos.
En una hora como la presente, donde
tantas veces la actual literatura incide
únicamente en las sordideces humanas,
convienen más que nunca libros como
éste: optimistas, luminQ&lt;\os, colmados de
fe en el destino superior del hombre.
Respondiendo a su última pregunta,
"¿ no crees que este mundo empreñado
de crisis y problemas, agoniza y se hunde?", pone Joaquín Antonio Peñalosa en
boca de Dios, boca sonreída, la réplica
sublime: "He visto otros vientos y otras
tempestades. . . En verdad te digo que
la noche desemboca siempre en el amanecer".
ESTHER

M.

~amero, a Ciro Alegría, a Ventura Garc,a Calderón, hasta Mario Vargas Llosa
Junto .ª ~!los, Ramón Sénder, Artur~
Islar Pietn, Stéfano Varese
Quien lea Pu~blo y Bosque disfrutará

realmente
del hálito de 1a scva,
1
.
a un
~empo potente y virginal, hervoso y dehcado.

ESTHER

M.

ALLISON

Todo en la selva es mayúsculo, super•
lativo, y lo es, por tanto, su enormidad
folclórica. En Pueblo y Bosque, Izquierdo
Ríos recoge especialmente dato:, y re,,
ferencias sobre el folclore literario de
los Departamentos Amaz6nicos de San
Martín y de Loreto, que ha venido acopiando en exhaustiva labor durante mis
de treinta aiios. Así lo declara al prologar esta obra: ulngente material de
motivos telúricos y populares", según lo
califica, saturado de una fantasía tan
ubérrima como las desmesuras del am•
biente real que la suscitan.

ALLISON

Pueblo y Bosque. FRANCrsco lzQUIERDO
Rfos. Ed. "Talleres Gráfico, P. L.
Vitlanueva, S. A." Lima, Perú, 1975.

"Escribir de modo natural y senci•
llo, como crece la hierba, y que por
entre lo escrito se vea la luz de la vida",
es el credo literario de Francisco Izquierdo Ríos, de proficua obra exaltadora de
bellezas y valores de la amazonía peruana.1 Excelente narrador, de estilo gráfico, directo, Izquierdo Ríos transforma
la realidad en vigorosa materia literaria.
Nacido en la selva, dominador de sus
1 Gregorillo, El Colibrí d, Cola Verde,
En mi Aldea, El Árbol Blanco (Premio
Nacional de Literatura. 1962), Los cuentos de Adán Torres; Sinti, el Viborero,
Mateo Pauia, Belén, La Literatura Infantil en ,l Perú . ..

796

ámbitos, sabe como nadie captar las
esencias características de aquella inmensa región peruana, perfilando a través
de su vastísimo folclore el recio temple de
sus moradores. Más aún que escribir,
Francisco Izquierdo Ríos, enamorado de
los parajes increíbles de la hoya amazó.
nica, pinta con pasión escenarios y ca&amp;tumbres de ese imponente panorama que
enmarca profusa vegetación, exuherantc
entre ríos gigante§Cos.

Remarca Francisco Izquierdo Ríos la
índole vivencial de su obra, sin ningún
"polvillo de erudición". No lo necesita,
por cierto, la prístina frescura de sus
páginas. Un mundo fascinante desborda
de ella: un mundo policromo de mariposas y tucanes, de titilantes fosforesce,ncias, de alúas y cocuyos, de moteadu
amenazas de jaguares y otorongos, y de
mirífica floridez de orquídeas abrazadas
a la descomunal corpulencia de árboles
frondosísimos. Desfilan asimismo los habitantes de este orbe maravill~o con
sus peculiares usos vernáculos y su caudaloso acervo de leyendas y canciones.
Completan el volumen un detallado
glosario de expresiones regionales y un
registro minucioso acerca de los escrita+
res que también han abordado tema tan
subyugador. Cabe citar, entre otros mu~
chos del Perú, a Artw-o Hernández, el
célebre creador de Sangama, a Fernando

797

�CANJE

ALEMANIA:
Mundus. A quarterly review of Gennan Research contributions on Asia, Africa and
Latin America. Arts and Science, Vol. XI, No. 2, 1975.
Romanistisches Jahrbuch, Romanisches Seminar, Komissionsver1ag: Cram, De Gruytor
&amp; Co., No. XVI, 1965.
Universitas. Panorama. actual de las Investigaciones, Vol. XIII, Septiembre, 1975,
Número I, Vol XIII, Diciembre, 19751 Número 2.

ARGENTINA:
Cuadernos de Historia. de España. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Historia de España, Tomos LI-LII, 1970, Tomos LIILIV, 1971, Tomos LV-LVI, 1972, Tomos LVII-LVIII, 1973.
Sapientia. órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica de Argentina,
Santa María de los Buenos Aires, Año XXX, No. 116, 1975, Año XXX, No.
117, 1975.
Univ11rsidad. Universidad Nacional del Litoral, No. 83, Septiembre-Diciembre, 1975.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXV, Número 110, 1975.
Colombia y el Grupo Andino en el Proceso de Jntegraci6n de América Latina, Universidad del Valle, 1975.
Franciscanum. Universidad de San Buena Ventura, Bogotá, Colombia, Año XVII.
Nos. 50-51, Mayo-Diciembre, 1975.
Thtsavrvs, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXX, No. 1, Enero-Abril,
1975.

CHILE:
Auxiliares audiovisuales en la enseñanza de lenguas extranjeras, Universidad del Norte.
Agosto de 1975.

799

�El .Abate Malina -Humanístico clásico y sabio cristiano-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Vol. XXIV, 1973, Cuaderno No. 2.
La penitencia -Sacramento constitutivamente jurisdiccional-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Cuaderno 2, Vol. ~V, 1974.
Relaciones de la Santa Sede enviadas por los Obispos de Chile colonial, Anales de
la Facultad de Teología, Universidad Cat6lica de Chile, Vol. XXV, 1974, Cuaderno No. l.

COSTA RICA :
Revista Histórico-Crítica de Literatura Centroamericana, Vol. 1, No. 2, EneroJunio, 1975.

Science Bulletin. The University of Kansas, Vol. 50 1 No. 11, pp. 483-648, August
15, 1975; Vol. 50, No. 12, pp. 649-730, August 18, 1975.
The Hispanic American Historical Review. Published in Cooperation with the Conference
on Latin American History of the American Historical Asociation, Vol. 55, Number
3, August 1975.
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Psichology, published at Kenyon College, Gambier, Ohio, Volume 26, Number 1,
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The Soutern Review, Published the Louisiana State University, Volume XII, January
1976, Number 1, Number 3, Volume XI, July 1975, Number 4, Volume XI,
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World Student Chess Team Championship by /aroslau Sajtar International Chess
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JEGP Journal of English and Germanic Philology, Vol. LXXIV, No. 1 January
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CUBA:
ITALIA :
Casa de las Américas, La Habana, Año XVI, Julio-Agosto, No. 91.
Cuentos de Guane, por Nersys Felipe, Premio Casa de las Américas, La Habana,
1975.
La Línea, por Beatriz Doumerc Ayaz Bames, Premio Casa de las Américas, La Habana, 1975.
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ESTADOS UNIDOS:
Germmar of Southeastern Pomo, University o( California Publications, by Julius
Moshinsky, Vol. 72, March 3, 1972.
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.
.
A Semantic Study of Transitivity Relations in Chinese, University o( Califom1ai
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.
Historical Abstracts, American Bibliographical Center, Part A, Mod~rns H1story
Abstracts (1450-1914), Vol. 20, No. 4, Winter, 1974, Part B, Twentieth Century
Abstrae! (1914-1974), Vol. 20, No. 4, Winter, 1974.
JEGP. Journal ol Engfüh and Germanic Philology, Vol. LXXIV, No. 1, January
1975; Vol. LXXIV, No. 3, July 1975; Vol. LXXIII, No. 4, October_ 1974.
0
Non-Distinct Arguments in Uto -Aztecan. University of Califorrua Pubhcat1ons, Vol. 8_,
January 1976.
Á

-800

Giornale di Metafisica, Revista Bimestrale di Filosofia, Año XXX, No. 1, GennaioFebrario, 1975.
Patron Editare per le Biblioteche, Catalog. No. 47, II Semestre, 1975.
JAPóN

Bigaku. Is published quarterly, in Collaboration with Bijutsu Shuppan-Sha by Jappanse
Society for Aesthics, Vol. 26, No. 101, June 1975, 102, September 1975, Vol.
26, 103, December 1975.
MEXICO:

.Anales. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Educación Pública, tpoca 7a., Tomo IV, 1972-1973, 52 de la Colección, publicada en 1975.
Bibliografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Nacional de México, No. 4, Julio-Agosto, 1973; No. 5, Septiembre-Octubre, 1973;
No. 6, Noviembre-Diciembre, 1973.
Boledn del Archivo General de la Nación. Secretaría de Gobernación, Palacio Nacional, Tomo I, Núm. 3, 1960; Tomo I 1 Núm. 4, 1960; Tomo II, Núm. 3, 1961;
Tomo III, Núm. 1, 1962; Tomo III, Núm. 2, 1962; Tomo III, Núm. 3,.
1962; Tomo III, Núm. 4, 1962; Tomo IV, Núm. 2, 1963; Torno IV, Núm.
4, 1963.
Boletln del INAH. Epoca 11, No. 9, Abril-Junio, 1974; No. 10, tpoca 11, JulioSeptiembre, 1974, No. 11, Epoca II, Octubre-Diciembre, 1974; No. 13, Spoca II,
Abril-Junio, 1975; No. 14, Época II, Julio-Septiembre, 1975.
Características y Motivaciones de los Estudiantes de las Pf'eparatorias de la U.N.A.L.,
Dirección de Planeación Universitaria, Agosto de 1975.
Dianoia. Anuario de Filosofía 1975, Universidad Nacional Autónoma de México, Año
XXI, No. 21, 1975.

801
humanitas-51

�Incluso. Universidad de Guadalajara, Facultad de Filosofía y Letra.!, revista bimestral,
No. 2, Marzo de 1976.
La Palabra y el Hombu, Revista de la Univenidad Veracruzana, Nueva tpoca, Nú•
mero 3, Julio-Septiembre de 1972. Número 4, Octubre-Diciembre de 1972; Número
5, Enero-Marzo de 1973.
Memoria del Colegio Nacional. Tomo VII, Editorial del Colegio Nacional, 1973,
Número 4.
Revista Hoy. Fundada en 1937, publicada por Editorial Hoy, No. 1830, 21 de Junio

de 1975.
Revista Inclwo. De la Universidad de Guadalajara, revista bimestral, No. 2, Marzo
de 1976.
Universidad de Cifras. De la Univenidad Autónoma de Nuevo León, Dirección de
Plancación Universitaria, Junio de 1975.

VENEZUELA:

Escuela de Letras. De la Universidad de los Andes, No. l, Enero de 1975.
Cultura Universitaria. Publicada por Edita, Dirección de Cultura, 1975.
Estudios Filosóficos. Publicada por la Sociedad Venezolana de Filosofía, No. 1, de
1974.
Revista Venezolana de Filosofía. De la Universidad Simón Bolívar, No. 2, 1975.

URUGUAY:

Revista Histórica. Casa de Rivera, Universidad de Montevideo, Año LXVIII, tpoca 2,
Tomo XLV, Julio de 1974; Nos. 133-135; Año LXIX, tpoca 2, Febrero de 1975,
Nos. 136-138.

802

Acabós,
de imprimir el dia 30 de
.
noviembre d, 1976, en los taJl,.
res d, la Editorial Jw, s. A.,
Plaza de Abasolo 14 (entr, las
call~s de Luna 'Y Estrella), co•
lonia Gunrero, Mí:cico 3, D. F.
El tiro
de 1,000 ejemplares.

f••

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas, Sección Noticias, Reseñas y Comentarios, 1976, No 17, Enero</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

�LA ASOCIAClóN DE DERECHO INTERNACIONAL *
(The lnternational Law Association)

LICENCIADO ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Aut6noma de México
Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n

la celebración de la Quincuagésima Sexta Reunión de la
Asociación de Derecho Internacional (The International Law Association)
que tuvo lugar en Nueva Delhi, en diciembre de 1974 y que ahora, a través
del Informe o Memoria de dicha reunión, se pone de relieve una vez más
la trascendente importancia que tal Institución tiene por sus valiosas aportaciones e ininterrumpidos esfuerzos en los campos del estudio y de la investigación de lo jusinternacional, como así se observa de su trayectoria a
partir de su fundación en el año de 1873.
CoN MOTIVO DE

Tomando en cuenta el espacio disponible, haremos una somera descripción
de los frutos obtenidos por la Asociación, como se advierte en la parte histórica contenida en el último Informe.
La idea de la formación de la Asociación emanó de América siendo su
fundador el norteamericano Elihu Burrit, un incansable trabajador de la
causa de la paz. La idea fue llevada a Europa donde encontró el eco debido,
hasta llegar en la actualidad a un número que excede de los 4,500 miembros.
En México, la Rama de la Asociación está a cargo de un presidente, siendo
el actual el ameritado internacionalista mexicano licenciado César Sepúlveda.
En 1877, después de 4 años de existencia, en la Conferencia de Antwerp,
la Asociación alcanzó un gran triunfo al lograr la unificación de las Normas

* Traducción del texto del Informe The International Law Association. Report
of the Fifty-Six Conference, New Delhi, 1974, pp. IX a XX.
477

�de Avería General, las que casi inmediatamente llegaron a ser uso general.
Estas normas fueron una vez más revisadas por la Asociación, en Liverpool,
en 1890 y en Estocolmo en 1924 y actualmente están incorporadas en cartas
y pólizas de embarque, así como en contratos de flete en todo el mundo. ~n
una enmienda posterior, fueron nuevamente promulgadas en la Conferencia
de Copenhague en 1950.
Las Normas sobre Billetes de Cambio, adoptadas en 1908, en Budapest,
han servido como base para la discusión pública sobre el tema, tanto en la
Gran Bretaña como en la Conferencia de La Haya en 1910. Las primeras
Normas concebidas en Bremen, en 1876, subsecuentemente formaron la base
del Derecho Escandinavo sobre Billetes de Cambio.
Las Actas de las diferentes Conferencias contienen una mina de información sobre un vasto número de materias que, si bien no siempre resultaron
con un carácter inmediato de aplicación en Tratados, Convenciones o Leyes,
han estado y están en amplio uso por todos los jusinternacionalistas inteligentes en los variados campos que fueron estudiados en tales Conferencias.
Entre las dos Guerras Mundiales, la Asociación de Derecho Internacional
prosigue brindando grandes aportaciones en el campo_ de la materi~ int~rnacional, siendo lo siguiente lo más notable en matenas que han sido ~iscutidas y perfeccionadas. Así, en 1921, en La Haya, se aprobó lo relativo
a Regulaciones para el Tratamiento de los Prisioneros de Guerra, para ser,
posteriormente, adoptado en sustancia por muchos gobiernos; Las Normas
de Fletamento, de La Haya, fueron aprobadas y ligeramente modificadas
en el Proyecto. Al presente, son de uso general y forman parte del cuerpo de
algunos Estatutos. En Estocolmo, en 1924, se discutió lo relativo a la Nacionalidad, a los Apátridas, así como también sobre Exilio y formaron parte
de un Estatuto Modelo. Normas para la Ejecución de Sentencias Extranjeras
fueron proyectadas. En Viena, en 1926, la Conferencia adoptó un proyecto
de Convención sobre Jurisdicción Marítima en Tiempo de Paz. Los Estatutos de una propuesta Corte Penal Internacional, así como Normas relacionadas con la Protección de las Minorías y de Propiedad Privada.
En Varsovia, en 1928, fue adoptado un proyecto de Convención sobre
Extradición y Normas para el Gobierno de un Territorio Ocupado por
Fuerzas Hostiles. Entre los resultados finales de la Conferencia de Nueva
York, en 1930, pueden considerarse las Normas sobre el Efecto de la Guerra
en los Contratos y la Legislación de Documentos.
En la Conferencia de Oxford, en 1932, se adoptó un proyecto de Convención, orientado a proteger la Propiedad Privada perteneciente a Extranjeros

478

y otra a regular la Venta de Bienes. En la propia Reunión también se discutió
un proyecto de Normas sobre el Efecto de la Guerra en los contratos, una
Forma general en Contratos y Proyectos de Principios que deben gobernar
la Jurisdicción en cuestiones de Divorcio y Nulidad del Matrimonio. En
Budapest, en 1934, se trató lo relativo a los artículos de Interpretación del
Pacto Briand-Kellogg de París. En la propia capital gala, en 1936, en Ams-.
terdam, en 1938 y en Conferencias subsecuentes, se logró mucho progreso

en algunos de los temas de actualidad para aquel entonces. Las realizaciones .
incluyen lo siguiente: Las Normas de Copenhague en materia de Arbitraje
Comercial Internacional (1950); un Proyecto de Convención sobre Pago de las Deudas en Dinero Extranjero (Dubrovnik, 1956); un Proyecto de
Convención sobre Conflictos de Leyes relacionado a Compañías (Nueva
York, 1958); un Modelo de Acta para el Reconocimiento y Ejecución de
los Juicios de las Sentencias Extranjeras sobre Dinero (Tokio, 1964). Finalmente, la Conferencia de Helsinki ( 1966) aprobó la primera codificación
general del Derecho de los Ríos Internacionales, al adoptar las "Normas
de Helsinki", las que tratan de materias como la contaminación, la navegación, la utilización equitativa, la madera flotante y el arreglo de controversias.
En sucesivas Conferencias, ahora en la Quincuagésima Sexta, la Asociación
ha sido presidida por muchos hombres distinguidos y ha discutido temas
sumamente importantes, que afectan las relaciones internacionales. Como
resultado de esa tarea, las resoluciones han sido adoptadas o bien, normas
modelo de Derecho o en la Práctica, han sido proyectadas, las que indudablemente, en algunos casos, han ejercido una importante influencia en la
legislación de varios Estados, especialmente ahora que la Carta de las Naciones Unidas encomienda a la Asamblea General el promover un desarrollo
progresivo del Derecho Internacional y de su codificación, la Asociación se
está esforzando por tomar plenamente su parte en esta tarea.
De la breve exposición hecha anteriormente, es posible percatarse -a
grandes rasgos- de la valiosa contribución que en múltiples campos del
Derecho Internacional la Asociación ha brindado, tanto a la ciencia del mismo como al propio Derecho.
El contenido, los temas y la colaboración de connotados internacionalistas
a la Quincuagésima Sexta Conferencia que habría de reunirse en Nueva
Delhi, pone una vez más de relieve la alta significación de la obra llevada
a cabo por dicha Asociación a través de su continuado esfuerzo.
El temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia comprendió los si-

479&gt;

�guientes temas para su estudio y discusión, títulos que por sí mismos muestran lo interesante de cada uno de ellos, los que a continuación se expresan:
l.
11.
111.
IV.
V.
VI.
VII.
VIII.
IX.
X.
XI.

La Carta de las Naciones Unidas.
Derecho Monetario Internacional.
Régimen Jurídico de Recursos de Aguas Internacionales.
Terrorismo Internacional.
Derechos Humanos.
Accidentes de Tráfico Internacional.
Seguridad Internacional y Cooperación.
Derecho del Mar.
Inversiones Extranjeras en los Países en Desarrollo.
Derecho Espacial.
Arbitraje Comercial Internacional.

Los principales aspectos del Proyecto presentado en la LVI Conferencia
,1;obre el tema de la Carta de las Naciones Unidas, como resultado de estudios
previos en las distintas Conferencias de Tokio ( 1964), Helsinki ( 1966) y
'Buenos Aires ( 1968), son los siguientes:

1
1

l. Carácter opcional de las obligaciones. Cierto mmunun de obligaciones
sobre otras que pueden ser aceptadas por los Estados.
2. Relación cercana a la Carta de las Naciones Unidas.
3. Proposiciones para el establecimiento de cuerpos subsidiarios. Por ejemplo: La Comisión Permanente de Conciliación de las Naciones Unidas
y el Tribunal Permanente de Arbitraje de las Naciones Unidas.
Sin embargo, lo principal del Proyecto está en un intento para la codificación y el desarrollo progresivo del Derecho Internacional.
\

Para tal efecto, y previa discusión llevada a cabo por eminentes internacionalistas miembros de la Asociación de Derecho Internacional, se llegó a
la elaboración de un Proyecto de Tratado General para el Arreglo Pacífico
de las disputas internacionales. He aquí la Parte Declarativa:
"Los Estados Partes de este Tratado considerando que uno de los propósitos de las Naciones Unidas es el mantener la paz y la seguridad interna. cionales, y a ese fin, realizar por medios pacíficos y de conformidad con los
principales de justicia y del Derecho Internacional, el ajustar o arreglar
las disputas internacionales o situaciones que pudieran llevar a una perturbación de la paz,
--480

Conscientes del gran número de acuerdos internacionales, multilaterales,
regionales y bilaterales que tratan del arreglo de las disputas internacionales,
Creyendo que es deseable consolidar tales instrumentos en un Tratado
comprensible sobre el tema.
Deseando complementar e implantar el Capítulo VI de la Carta de las
Naciones Unidas,
Deseando mantener al mismo tiempo, la libertad de cada Estado a aceptar
solamente esos medios para el arreglo pacífico de las disputas internacionales
que encuentre apropiados.
Están de acuerdo en los siguientes Artículos:
Capítulo l. Obligaciones Generales. Artículo 1. Los Estados Partes en este
Tratado solemnemente reafirman su obligación de arreglar sus disputas internacionales por medios pacíficos de tal manera que la paz internacional,
la seguridad y la justicia no peligren.
2. Los Estados Partes en una disputa internacional, así como otros Estados,
deberán abstenerse de cualquier acción que pueda agravar la situación, así
como poner en peligro el mantenimiento de la paz internacional y la seguridad y deberán actuar de acuerdo con los propósitos y principios de las
Naciones Unidas.
3. Los Estados Partes de este Tratado, también desean el hacer claro que
ninguna provisión de este Tratado deberá en cualquier forma prejuiciar o
derogar cualquier provisión aplicable de la Carta, en particular, aquellas
relacionadas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad, así
como el arreglo pacífico de disputas internacionales."
En el Artículo 2.1 : "Los Estados Partes de este Tratado convienen en
buscar un arreglo pronto y justo a sus disputas internacionales por negociaciones, buenos oficios, mediación, investigación, conciliación, arbitraje, arreglo judicial, recurrir a las agencias regionales o arreglos u otros medios pacíficos de su elección.
2. En la búsqueda de tal arreglo, las partes en disputa deberán seleccionar
tales medios pacíficos que consideran los más apropiados a las circunstancias
y a la naturaleza de la disputa.
3. Las disputas internacionales deberán ser arregladas sobre las bases de
la igualdad soberana de los Estados y de acuerdo con el principio de la libre
elección de medios. Recurrir a o aceptar de, un procedimiento de arreglo
481
HUMANITAS-31

�libremente acordado así por los Estados con respecto a una existente o fu.
turas disputas de las cuales son partes, no deberá ser considerado como
incompatible con la igualdad soberana...".
El Capítulo II está referido a las Negociaciones. En efecto, el Artículo 6
establece que: "Los Estados Partes de este Tratado convienen que cualquiera
disputa entre dos o más de ellos, las partes de la disputa deberán, hasta
donde sea posible, buscar una solución por negociaciones directas a través
de los diplomáticos u otros canales...".
El Capítulo III se relaciona con los Buenos Oficios. Así, tenemos que el
artículo 10.1 previene que: "En cualquiera disputa que no haya sido posible
arreglar por negociaciones directas, cualquiera de las partes de la misma
puede invitar a uno o más Estados, no partes de ella, o a un cuerpo internacional, al Secretario General de las Naciones Unidas u otro funcionario
internacional o una eminente personalidad de reputación internacional, a
usar sus buenos oficios para llevar a las partes juntas y así hacer posible
para ellas, el alcanzar una solución adecuada entre ellas mismas ...".
El Capítulo IV está referido a la Mediación en los artículos 13 y 14 respectivamente. El primero de ellos establece: "En cualquier disputa que no
haya sido posible arreglar, por negociaciones directas, las Partes en disputa
pueden estar de acuerdo en recurrir al procedimiento de la mediación. Un
mediador, en tal caso, puede ser un Estado, un grupo de Estados, un cuerpo
internacional o un funcionario internacional, o alguna otra personalidad eminente internacional. El inciso 3 de este Artículo precisa la función mediadora,
al prevenir: "La función del mediador es la de asistir a las partes en el
arreglo de su disputa, a través de la reconciliación de sus puntos de vista
y reclamaciones, calmando los sentimientos de agravio que puedan haberse
producido entre los Estados en disputa".
El Capítulo V se refiere a las Comisiones de Investigación. Al efecto, el
artículo XV.1 dice: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar
por negociaciones directas y que se haya suscitado por una diferencia de
opinión sobre puntos de hecho, las partes en disputa pueden convenir en
tener el recurso del método de investigación y el de nombrar una comisión
con tal carácter.
El convenio que establezca la comisión de investigación determinará:
a) Los puntos a examen;
b) El modo y el tiempo en el cual la comisión deberá formarse;
c) Los poderes de la comisión;
482

d) El sitio de la comisión;
e) El procedimiento a seguir;
f) El derecho de la comisión para visitar cualquier lugar, interrogar testigos y expertos y obtener documentos;
g) El método de financiamiento de los gastos de la comisión...".
Por su parte, el Capítulo VI trata sobre Conciliación. Así el artículo 18.1
previene: "En cualquier disputa que no haya sido posible arreglar por negociaciones directas, las partes en disputa pueden convenir en recurrir al
procedimiento de conciliación.

2. La función de conciliación puede ser ejercida por un Estado o un grupo
de Estados, un cuerpo internacional, un individuo o una comisión de conciliación. . .".
El Capítulo VII trata sobre Arbitraje. El Artículo 22.1 establece: "En
cualquier etapa de una disputa, las partes que en ella intervienen pueden
convenir en recurrir al procedimiento del arbitraje".
El Capítulo VIII está referido al Arreglo Judicial. En efecto el Artículo
25.1 ordena:
"En cualquier etapa de una disputa, las partes en ella pueden convenir
en someter todas las cuestiones legales comprendidas en tal disputa a la
Corte Internacional de Justicia, ya sea para un fallo obligatorio o en opinión
consultiva.
2. Las Partes en disputa redactarán un convenio especial determinando
las cuestiones legales que deberán ser presentadas a la Corte Internacional
de Justicia. El convenio especial determinará si las Partes desean un fallo
obligatorio o una opinión consultiva, o bien que la Corte pueda decidir el
caso ex aequo et bono."
El Capítulo IX se relaciona con la Asamblea General. En el Artículo 30.1
se dice: "Un Estado Parte en este Tratado, en todo tiempo declara, de
acuerdo con este Artículo, que en cualquiera disputa con otro Estado Parte
que haya hecho una declaración similar el que si una de las Partes deba
someter tal disputa a la Asamblea General, de acuerdo con el Artículo 35
de la Carta, las recomendaciones de la Asamblea General tendrán en bl
caso, el mismo efecto que las decisiones del Consejo de Seguridad bajo este
Tratado".
Otro de los puntos muy importantes respecto del Temario de la Quincuagésima Sexta Conferencia de la Asociación de Derecho Internacional
483

�(International Law Association), versó sobre Derechos Humanos, tema que
fue ampliamente debatido y en que se puso de manifiesto las graves violaciones que se han cometido en contra de tales derechos.

RESOLUCIONES
LA

Considerando que las proposiciones para la reforma del sistema monetario
internacional contemplan todavía ajustables paridades;
Considerando que las transacciones internacionales en los campos del comercio, servicios y movimientos de capital presuponen un mínimum de certeza legal concerniente a su aspecto monetario, por lo menos, en donde tales
operaciones son de naturaleza a largo plazo;

Tomando en cuenta las exigencias de espacio -la transcripción es muy
extensa-, habremos, pues, de concretarnos solamente a las principales Resoluciones tomadas en la Conferencia que se cita.

Declara que cuando las partes en un contrato internacional, hayan acordado determinadas cláusulas con el propósito de asegurar el valor de los
pagos a ser hechos de acuerdo con sus condiciones, tales cláusulas serán y
permanecerán validas y efectivas, prescindiendo de su abrogación por un
sistema doméstico de Derecho que pueda ser aplicable a tales estipulaciones e;

Por lo que respecta a la relativa a la Carta de las Naciones Unidasl se
estableció:

Invita al Comité a llevar adelante su trabajo con vistas a una futura implementación del principio anterior.

CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS

Considerando que el Comité sobre la Carta de las Naciones Unidas ha
venido trabajando por espacio de 28 años y que ha hecho un valioso estudio
de muchos aspectos de la Carta, y
Considerando que existen diferentes respecto a la adopción del Informe
del Comité,
Resuelve que:

l. El Informe sea recibido por la Conferencia como una útil contribución
al estudio y la elucidación de la cuestión relativa al Arreglo Pacífico de las
Disputas y de que sea incluido en la Memoria de la Conferencial
2. Agradecer al Presidente por su preparación del Informe y felicitarlo
por su prolongada y valiosa contribución al trabajo del Comité;
3. Que se agradezca al Comité su importante trabajo a través de muchos
años y de que se recomiende al Consejo Ejecutivo que el trabajo del Comité
se considere como completo.

DERECHOS HUMANOS

A este respecto, la Conferencia se pronunció por lo siguiente: reconociendo
el grave y crítico problema de dimensión mundial de la tortura de los individuos;
Recomienda que las Naciones Unidas adopten una convención sobre la
eliminación de la tortura con medidas apropiadas para su implementación e;
Invita al Presidente de la Asociación a notificar al Secretario General de
las Naciones Unidas de su preocupación y de la presente recomendación.

DERECHOS DEL MAR

A este respecto LVI Conferencia declaró:
DERECHO INTERNACIONAL MONETARIO

La Conferencia sobre esta materia resolvió:
Considerando que más y más monedas están flotando en relación de una
cosa con otra y de que los márgenes de fluctuación para las otras monedas
tienden a llegar a aumentar;

Aprueba el Informe, en particular, por su análisis del problema de las
relaciones entre la navegación sobre el océano por una parte, y los otros usos
del mar, por la otra parte;
Considera que una satisfactoria solución de este problema contribuiría
grandemente a la clarificación y fortalecimiento del Derecho del Mar;

Y por tanto;

484

485

�Invita al Comité del Derecho del Mar a continuar sus estudios sobre esta
cuestión a fin de someter sus proposiciones, las que buscarían el llevar un
equilibrio justo, por una parte, entre los intereses de la navegación océanica,
y en el otro aspecto, los otros intereses en relación con el mar.

DERECHO ESPACIAL

Sobre este tema la Conferencia se pronunció por lo siguiente:
Convencidos de que la radiodifusión por satélites constituye uno de los
medios más poderosos para promover el progreso social y cultural de la población del mundo entero;
Teniendo en mente la Carta de las Naciones Unidas, los Tratados del Espacio Extra-terrestre y las disposiciones relevantes de la Convención sobre
Telecomunicación y de sus Reglas relativas a la Radio;
Apelando a la Declaración Universal de Derechos Humanos,_,el Acuerdo
Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos, la Declaracion sobre los
Principios de Derecho Internacional concernientes a las Relaciones Amistosas y de Cooperación entre los Estados, y las Resoluciones de las Naciones
Unidas que son aplicables en el uso de satélites;
Convienen en que la Cooperación Internacional es una piedra de to~~e
para el desarrollo y el uso de la radiodifusión por satélites para el beneficio
de todos los países, deseando ellos mismos aprovecharse de esta nueva

HACIA UN NUEVO HUMANISMO*
LICENCIADO Luis

M.

FAR.ÍAs

Universidad Nacional Autónoma de México
Ex-Gobernador del Estado de N. L., México (Discurso pronunciado en la Convención de los Clubes Rotarios que tuvo lugar
el 25 de febrero de 1977, en la ciudad de
Monterrey, N. L.

TANTO SE HABLA de la deshumanización del arte, de lo inhumano de lo frío
que es el mundo de los negocios, de la falta de humanidad en la práctica de las profesiones, del crecimiento de lo incesante de la técnica, etc.,
que se antoja que lo humano se elude, se olvida y tiende a desaparecerse.
Quizás sólo sea aparente, quizás sea una realidad.
De cualquier manera el tema tiene interés, y no es cosa de broma.

tecnología;
Considera que a este nivel, una medida e~nente práctica ~e c~operación
debe ser a nivel regional y, en consecuencia, acoger las direcciones ~~e
han sido perseguidas o propuestas tendientes hacia obtener una cooperacion

sobre una base regional;
Convienen que bajo los términos del Tratado del espacio extraterrestre;
Recomienda que el Comité de Derecho Espacial dirija sus estudios sobre
los problemas de la aplicación de los satélites de radiodif~sión _direc~, incluyendo aquéllos concernientes al uso de la órbita geoestacionaria, a fm de
preparar un informe a la siguiente Conferencia y sus conclusiones sobre este

tema.

Por eso he preferido escribir las cuartillas en lugar de improvisar un
discurso.
Además estoy fuera de práctica en esto de improvisar y, por añadidura,
conforme se va uno haciendo viejo, se va uno tomando más parco en el
hablar. Al menos eso me pasa a mí, aunque sé que hay quienes cada día son
más parlanchines.
Debo decirles que el tema que así, como quien no quiere la cosa, me sugirieron los dos Carlos, amerita largas y cuidadosas horas de meditación y
estudio. La atención de otras tareas me han privado de esa oportunidad,
de manera que las páginas que hoy lea, serán sólo una mirada superficial a
tema de tanta entidad y hondura.

* Conferencia dictada por el señor licenciado Luis M. Farías, ante rotarios del Distrito 413, en el Casino Monterrey el dia 25 de febrero de 1977.
486

487

�El humanismo es un movimiento surgido a finales de la Edad Media, que
alcanza especial vigor en el Renacimiento que se esfuerza por elevar la dignidad de lo humano, volviendo los ojos a la antigüedad clásica.
El humanismo se manifiesta en la literatura, estudiando con pasión a los
grandes autores latinos. En la escultura, copiando las obras griegas y latinas.
En pintura, viendo al hombre cómo es en su físico desnudo, a la manera
como se hacía en la antigüedad. En los estudios filosóficos, revisando los
textos de Plotino, de Cicerón y de Carnesdes entre otros, pues ya desde antes
conocían a Aristóteles.
La caída de Constantinopla en 1453, dio fuerte impulso a este movimiento
de regreso al clacisismo en Italia primero y después en el resto de España
ya que de Constantinopla salieron huyendo del dominio turco muchos sabios
que poseían excelentes traducciones de los literatos latinos y de los principales pensadores de la Grecia Antigua.
Recibieron la protección de los Médici, que dieron vida a la Academia
de Florencia. También en Venecia surgió poco después la Academia Aldina.
En ellas, sin estar sujetos a los estrictos métodos de la Universidad Medieval,
se difundía el pensamiento griego entre laicos y eclesiásticos por igual, propiciando un gran interés por el hombre como tal, independiente de la idea
de Dios. También hubo estudiosos dedicados al conocimiento de las lenguas
y pensamiento de oriente. A esos hombres entregados al estudio de los autores
antiguos, que ya no relacionan todo con Dios y que no condicionan todo
estudio al de la Teología, se les llamó humanistas, y humanismo al movimiento cultural que integraron.
Montaigne dirá que él estudia al hombre como lo encuentra en sí, "sin
socorro extraño, armado sólo con sus armas y desguarnecido de la gracia
y el conocimiento divino".
En el movimiento renacentista destaca Pico de la Mirándola y Maquiavelo de Italia, Erasmo de Holanda, Montaigne de Francia, Santo Tomás
Moro de Inglaterra y Luis Vives de España.
Señalemos aquí, como cosa curiosa, que con ese renacimiento en que se
le pierde el respeto a Aristóteles y a sus intérpretes medievales, se inicia la
investigación libre que da paso a la ciencia moderna que, con el tiempo, se
separa totalmente del conocimiento de las "humanidades", a grado tal que
se crean prácticamente dos idiomas: el científico y el humanista, como lo
hace resaltar C. P. Snow en su obra Dos Culturas, y hará exclamar al que
fuera nuestro Presidente, el Lic. López Mateos: "Las ciencias van aleján488

dose las unas de las otras y, como naves en la niebla, apenas si se ubican
y reconocen entre ellas por el sonar de sus sirenas que lo mismo pueden

anunciar la cercanía de las playas de la vida y la paz, o presagiar la proximidad de las rocas de la guerra y la muerte".
Bertrand Russell opina que la labor de los filósofos humanistas del siglo
XVII emancipó a los hombres del dogmatismo de la iglesia de aquel tiempo;
pero no los salvó de las supersticiones, la astrología y la brujería. Tampoco
ayudó a la moral, pues junto al repudio al dogmatismo estaba la falta de ·
respeto a los códigos de conducta. Pocas veces lo licencioso ha tenido nivelesmás altos.
Hay que advertir que si llevamos este humanismo renacentista a sus últimas consecuencias, corremos el riesgo de aceptar literalmente la expresión
de Protágoras de que: "El hombre es la medida de todas las cosas", o quedarse atorado en el solipsismo, "sólo yo existo" o "yo soy la única realidad".
Solipsismo del que salió Descartes, asegurando la existencia de Dios como
una necesidad; pues con su cógito ergo sum, había cerrado las puertas de
su propia cárcel. Le urgía salir de ella y tener contacto con lo real. Se valió
de la idea de Dios y poder así asegurar que si tenía "ideas claras y distintas",
éstas correspondían a la realidad. Vamos, que el mundo sí existe y es real~
Sin esa confianza en lo real a través de Dios se hubiese quedado sumido
en que lo único real es que existo yo y existen mis pensamientos, a un paso
de la aseveración de Berkeley esse est percipi, ser es ser percibido. Las cosas.
son si yo las percibo, no tienen realidad, la materia no es real, la existencia
es ilusión.
Tenemos también el peligro de llegar a la tesis del sofista Gorgias: Nada
es; si algo es, es incognoscible; si lo conociéramos, sería incomunicable a
los demás. Gorgias va más allá del antropocentrismo de Protágoras, para
caer en el nihilismo pleno.
Como consecuencia de un humanismo desbordado, nos dice Ivo Hi:illhuber, podemos llegar a una antropolatría. También asienta Hi:illhuber, que
por allí vamos hacia el horno insipiens, el que no sabe lo que dice, en lugar
de alcanzar el horno sapiens.
Una vez advertidos de los peligros que se corren, podemos asomarnos a
lo que el hombre piensa del hombre, pasaremos a revisar, así sea por encima,
las opiniones de algunos de los humanistas más distinguidos. El estudio del
hombre nos coloca en la posición única de que lo conocido y el cognoscente
se identifiquen.
En la célebre pintura de Rafael en el Vaticano que conocemos como "La
489

�Escuela de Atenas", las figuras centrales son Platón y su discípulo Aristóteles.
Platón parece contemplar los cielos en tanto que Aristóteles con gesto enérgico apunta hacia la tierra, hacia la realidad. El genio de la pintura sin
profundizar en los textos de los dos titanes del pensamiento griego, tuvo el
acierto de señalar la nota distintiva de cada uno. Bastaría recordar que al
tratar el tema social, por ejemplo, Platón en su República crea la primera
utopía, en tanto que Aristóteles en su Política revisa todas las constituciones
hasta entonces conocidas. Deja de lado el utopismo del maestro y establece
como fundamentos de la sociedad la familia y la propiedad, indicando de
paso que el hombre es un animal social o político.
Había pues de ser Aristóteles, que tenía los pies en la tierra, quien iniciara
el estudio del hombre como tema filosófico. Claro que hay incipientes y

titubeantes intentos de enfocar la atención sobre lo humano. Así las observaciones, tantas veces vueltas a revivir, que sobre las características de la mano
humana con su pulgar oponible y su relación con el desarrollo de la civilización
que en el siglo V, antes de Cristo, hizo Anaxágoras; y la reiterada prédica
de Sócrates a los jóvenes, para que no olvidaran la inscripción del Templo de
Apolo en Delfos, "Conócete a ti mismo". Valga como paréntesis, Anatole
France solía burlarse de esta proposición socrática diciendo: "Ignórate a ti
mismo, he ahí el primer principio de la sabiduría". Pero el primero en examinar con detenimiento al hombre en lo que tiene de único, en su alma, es
.Aristóteles en su tratado "De Anima".
Ya a partir del Renacimiento, el estudio del hombre será constante; pero
del hombre desde el punto de vista de ser integral, no sólo en su orden físico.
Por eso se habla desde hace tiempo de una antropología filosófica, sobre todo
a partir de Scheler, el que en el prólogo de su extraordinaria obra El Puesto
del Hombre en el Cosmos, anunció una más amplia, que habría de titularse
precisamente Antropología Filosófica. Por desgracia no llegó a publicar dicho
"libro.
Ya a partir de Dilthey que distingue las ciencias del espíritu de las naturales y más aún con la distinción metodológica de Rickert en Ciencia Cultural y Ciencia Natural, ha sido preciso distinguir la antropología a secas,
,que es la ciencia del hombre como rama de la zoología, de la antropología
filosófica que estudia lo específicamente humano, el espíritu, la conciencia,
,el ser hombre, ser único, distinto de su aspecto animal, al hombre como ser
-creador y trascendente, capaz de imprimir su personalidad a las cosas, y capaz
de captarse a sí mismo, de reflexionar y de comprenderse.
Para Descartes alma e intelecto se confunden. Hobbes presta a las emo490

ciones ta~ta_ atención como a la razón. Locke y Hume enderezan su atención
al entendumento como facultad de pensar y conocer.
Emm_anuel Kan ha sido uno de los filósofos con mayor influencia en el
pen,sarmento moderno. Su preocupación fundamental es el conocimiento.
¿ Com~ es que, conocemos? ¿ Cómo sé que ese conocimiento no es erróneo?
La ep1stemologia es, pues, el meollo de su pensamiento; pero está consciente
~e
es el hombre el que conoce y por eso en un pasaje nos dice que la
filosof1a ha de responder a cuatro preguntas:

qu:

"l. ¿ Que' puedo yo saber?
2. ¿ Qué debo hacer?
3. ¿ Qué puedo esperar?
4. ¿ Qué es el hombre?
~ . ~a primera responde la filosofía, a la segunda la moral, a la tercera la
rehg1on Y a la cuarta la antropología. Pero en el fondo podría atribuirse
todo a la antropología, pues las tres primeras preguntas se refieren a la
cuarta."

. ,A pes~r de esta afirmación, al desarrollar su doctrina enfoca toda su atenc1on hacia e~ conocer y no hacia el hombre. Claro que al hablar de moral
no puede deJar de tocar al hombre, pero pretende que la moral es autónoma
Y qu~ _el hombre debe cumplirla conforme a lo que él llama imperativo
categonco,
que enuncia de la siguiente manera: "Obra de tal mo do que la
, .
maXlma de tu voluntad pueda valer como principio de legislación universal". Nada más que ese imperativo que él llama categórico a veces se cumple
&gt;: a veces no. Y 1~ verdad es que si es categórico se ha de cumplir siempre y
s1 no se cumple siempre no es categórico.
Nietzsche más que creer en el hombre, crea el superhombre. Un ser creador .de :7alores de poderosa individualidad que no tiene deberes para con
los mfenores, que está más allá del bien y del mal, ajeno y aun opuesto
~ la moral tradicional. Para él hay dos morales; la del Señor, por sí y para
s,; y la del esclavo, moral para débiles y resentidos.
Dilthey, identifica al hombre con su historia, que se torna en substancia
del hombre, no es que el hombre tenga historia el hombre es historia 0
~~'
'
Marx nie~a ,el_ espíritu ~n el hombre y lo declara un ser económico, sujeto
al proceso histonco. La historia sigue la dialéctica hegeliana: Tesis Antítesis
Síntesis.
'
'

491

�Arturo Schopenhauer explica el mundo por el hombre. Todo lo externo
es represión, es fenómeno, apariencia, engaño. El yo es voluntad de vivir.
Esta voluntad es en sí, es realidad y no apariencia. La realidad, el mundo
y el yo no son sino voluntad. El conocimiento sigue una cadena continua
de causalidad, sin detenerse en una causa primera.

en el mundo adonde fue lanzado sin conocerlo. Así el mundo se to
t' d
., L
rna
roo ivo e preocupacion. a angustia tiene valor educativo según este pensador, pues nos revela la nada como su causa y a su lado suro-e la esperanza.
Par~ hacerlo comprensible García Morente nos dice que laº angustia es el
ansia de ser y el temor de dejar de ser.

La voluntad provoca insatisfacción y dolor. El hombre debe tender a aliviar ese dolor en sí y en los demás, de ahí que el sentimiento moral sea la
compasión.

Orte~~ Y Gasset, el fecundo pensador matritense es vitalista y dedica muchas pagmas al tema del hombre, si bien critica con acritud el humanismo
renace~tis~. Estima él que hay tres zonas de la personalidad: una zona vital,
otra arum1ca, y una tercera espiritual. Una parte de la psique vive infusa
en el cuerpo es la vitalidad donde se funden lo corporal y lo espiritual.

Pero tanto la compasión como el estudio de la ciencia y la filosofía, no
vienen a ser sino remedios pasajeros, sólo negando la voluntad de vivir se
puede dar fin al dolor. En esto podemos apreciar la gran influencia que tenía
en Schor.enhauer, la filosofía hindú, particularmente el budismo, pues esta
negación de la voluntad se asemeja al nirvana.
Para Max Scheler, el hombre es superior así mismo y al mundo. Su nota
sobresaliente es el ascetismo, su capacidad de "decir no a la vida". El animal lleva una conducta guiada por el hábito y el instinto. El hombre aun
ante los reclamos de su cuerpo, puede rechazarlos. Es el único ser que puede
comer sin tener hambre, y puede también abstenerse de probar bocado, a
pesar de padecer dolores por el hambre. Su espíritu supera la fuerza de
lo material y mundano.
Aloys Müller estima que, a diferencia del animal que es dominado por
la vida, el hombre elabora con libertad su propia vida, mediante decisiones
tomadas sobre la base del conocimiento.
En Karl Manheim hallamos la idea de que el hombre está predeterminado por la sociedad. Sería un error, nos dice, afirmar que el individuo
aislado piensa, más bien participa del pensamiento que otros hombres han
pensado antes que él, a los que cuando mucho puede añadir lo adecuado
a la circunstancia.
Para el creador del existencialismo, Soren Kierkegaard, el sentido de la
existencia se cumple al afirmar lo subjetivo, en lo profundo del sentimiento
individual y en el interés en el destino propio. En ese sentimiento hay conciencia de pecado y por tanto insatisfacción y una sensación de angustia
que es sensación de desamparo, donde la subjetividad del hombre se halla
suspendida en la nada que no debemos confundir con el miedo. La angustia
salva al hombre de lo finito y sus engaños.
Heidegger, acaso el más notable existencialista, cree que la esencia del
hombre es existir, y sólo el hombre existe verdaderamente. El hombre existe

492

La zona del alma, intermedia, es campo de los sentimientos de los impulsos, Y apetitos: ~e los deseos y emociones. Esos estados son' míos; pero
no son yo. El espmtu es el yo y está por encima.
"Llamo espíritu -escribe Ortega- al conjunto de actos íntimos de que
cada uno se siente verdaderamente autor y protagonista. El ejemplo más
claro es_:ª voluntad. Ese hecho lo expresamos con la frase yo quiero, ... como
emanac10n de un punto céntrico en nosotros, que es lo que estrictamente
debe llamarse yo."
_El hombre no es cosa ninguna, sino un drama. El hombre se hace a sí
nnsmo. El yo de cada hombre es el programa vital que ha adoptado, el homb~ que h~ resuelto ser. Así, el hombre no es, sino que va siendo. No es,
vive. No tiene naturaleza, tiene historia.
Don Miguel de Unamuno, gran planteador de problemas, cree en el hombre de carne Y hueso y no en el hombre abstracto. Sostiene que se debe
pensar y creer con todo el cuerpo y con toda el alma y no sólo con la cabeza.
Declara ª. la. r~ón ene~ga de la vida. La razón es explicación lógica de
to~o Y al _m~~iduo_ lo disuelve en lo universal; la vida es alógica, es continuo
flwr, es md1V1dualida, es fe. La razón dirá que esto es absurdo, la vida
que porque es absurdo es verdadero.
L~ fe es voluntad de creer. Fe a toda costa, a cualquier precio. El pragmatism? d~ Unamuno se opone al pragmatismo angloamericano que busca
producir bienestar material para todos, en tanto que el de Unamuno busca producir para el bien del espíritu y vivir luego como se pueda.
P_ara el existencialista francés Jean Paul Sartre, el hombre existe y luego
decide ser esto o ~quello, creando así su propia esencia. Es libre para elegir,
cada ho~bre se elige su ser. La angustia nace precisamente de que el hombre
no es, smo que se hace y al hacerse se hace responsable por todo el género

493

�humano sin apoyo exterior. Recordamos que para Dostoiewsky cada homber llev: sobre sus espaldas los pecados de la humanidad.
Según Karl Jaspers la pregunta por el ser, es pr:gunta humana, no es pregunta de un objeto sobre otro, sino de un~ entidad (el ~ombre) que _es
fundamentalmente existencia, que se encamina a su propia trascendencia.
La ayuda trascendente se le revela al hombre únicam~nte en la ~ircunstancia de que él puede ser el mismo y sólo es perceptible en la libertad.
Para Eduardo Nicol "el hombre es el ente que integra su futuro en el
presente". O sea que el hombre en cada momen~o es ~aca~ado, ~ene fu~o,
puede irse haciendo a sí mismo. La vida pues tiene mtenc16n, tiene sentido,
al haber esta dualidad de ser y poder ser. Hay un querer ser, que se basa
en el poder ser, para lograr el llegar a ser. La vida d:l hombre es un continuo ir haciéndose, la vida es acción. Para él es obligado que el ho~~re
se halle en una situación determinada a cada momento, que al ser vivida
por el hombre es para él, situación vital y de esa situación vital parte para
ser lo que quiere ser.
Don Antonio Caso decía que toda filosofía es en cierto modo humanismo.
La existencia es economía, pero también desinterés y caridad. La sociedad
justa será aquella que respete los fueros de la personalidad.
Para el argentino Francisco Romero, el fundamento de lo humano es la
capacidad de percibir objetivamente. Luego el hombre :s el ser capaz de
percibir objetos y juzgar sobre ellos. Es un ser que es suJeto.
Martín Buber dice que la nota distinta de lo humano es lo que su~ed_e
entre el hombre con el hombre. El hecho fundamental no es pues el md1viduo aislado, ni tampoco la colectividad. Aislado es trunco, incompleto; en
sociedad está disuelto y es impersonal.
También Xavier Zubiri nos dice que "existir es existir con. . . con cosas,
con otros, con nosotros mismos".
Paul Natorp por su cuenta afirma que el individuo humano s;pa~d~ ~e
la sociedad no existe, es sólo una abstracción mental. Recuerdo como msistia
en clase el Maestro Recasens, que el hombre, si aislado en una campana de
cristal, podrá ser ángel o ser bestia, pero nunca hombre. El hombre es pues
un individuo socializado, un individuo de la humanidad.
Al dedicarme un ejemplar de su valioso estudio Filosofía del Hombre,
Agustín Basave escribió: " ...esta obra contiene mi me~sa~e más personal. .."
revelando con ello que el principal objeto de sus meditaciones es el hombre.

494

Con hondura y decisión, con apasionado entusiasmo bucea en las profundidades del ser del hombre, el profesor regiomontano. Apunta que "el hombre es un ser bifronte, anfibio. Vive en dos mundos -que en él se encuentransin poder vivir bien en ninguno de los dos. Es natura y es cultura. Está
parcialmente determinado por su animalidad y es, a la vez, libertad. Mientras el animal viene definido, el hombre viene tan sólo bosquejado. Su desequilibrio proviene de tensión constante entre su desamparo ~ntológico y
su afán de plenitud subsistencia!".
El hombre es irreemplazable. Por imperfecto que sea no puede substituirse
por otro igual. El hombre imprime su yo a los demás seres, puede humanizar
las cosas, y sin embargo, el hombre no se cosifica, no toma personalidad
de las cosas, no se hace cosa. El hombre se educa no sobre la base de únitación, como el animal que a fuerza de ver repetida una acción la repite
en únitación, sino observando y tratando de entender, relacionando, depositando en la memoria los datos esenciales para cuando sean aprovechables,
en un ejercicio de libertad.
La educación en el hombre faculta al alumno para la acc1on libre. En
tal sentido se ha dicho que educar viene así a ser una preparación para la
libertad.
El hombre, ser gregario, insuficiente, necesitado de compañía, vive en
sociedad y se mantiene en relación con otros iguales a él.
La raz6n me está diciendo que si soy hombre soy igual a los demás hombres y que éstos tienen los mismos derechos que yo ante la vida y la existencia. Las pasiones -que parecen ser innatas al hombre- aun nos dominan
y se imponen sobre la razón. La envidia, la ira y sobre todo la soberbia,
levantan al hombre contra el hombre y arman a las naciones contra las
naciones.
La soberbia es "primero en todo lo malo". Creerse el primero es siempre·
el mayor pecado, el primero desdeña al segundo y cada quien se juzga el
primero.
A la soberbia se une con facilidad la ira y un soberbio iracundo es cosa
de temer. Si vence a su enemigo sigue iracundo, y si es vencido, alimenta
su soberbia aún más con la envidia.
Por eso Antonio Caso decía que "el vértigo moral de los pueblos se ciñe·
al triunvirato diabólico de los pecados".

A pesar de la celeridad y eficacia de las comunicaciones, no obstante la
495,

�facilidad de viajar y conocer a los demás, el sentlilllento de solidaridad y
-el radio de emoción vital del hombre siguen teniendo muy poco alcance.

mente como "maestra de la vida" como lo quería Cicerón y no como fomento
del resentimiento y acicate para la venganza.

Inútil habría sido hablarle de humanidad y aun de nacionalidad al hombre de las cavernas. Para él no había más que "su familia", integrada por
él, la mujer que con él habitaba y sus hijos más pequeños y por ende indefensos. Mucho tiempo debió transcurrir para que ese ser primitivo extendiera
1a noción de "familia" hasta abarcar a los hijos de sus hermanos y a los
padres ancianos. Luego se extenderá el clan familiar y surgirá la villa, cuando
de trashumante pasa a sedentario.

La educación para el hombre nuevo, para el humanista puro, habrá de
ser mediante la prédica del bien, de la justicia, de la verdad y del perdón.

Todavía en la Edad Media, tan cerca a nuestro tiempo, la solidaridad
·gremial atada con ligas mucho más fuertes que la vida en el burgo.

La idea de nación es moderna, como bien sabemos y aun el sentimiento
nacional no deja de ser un egoísmo agrandado que fácilmente se exalta con
las mismas violentas pasiones del alma humana individual, "la diabólica
trilogía del pecado".

No intentarlo es continuar en la vendetta, en el lavado de "afrentas"
reales o imaginadas. Un pleito conduce a otro, una pendencia a otra pendencia, y quizá a más. La ira llama y alimenta la ira. Así seguiremos como
el cuento de nunca acabar.
Hay que cortar por lo sano. Si nos sabemos hermanos, actuemos como
hermanos. Ascendamos en lo moral por el camino del bien, al mismo tiempo
que ascendemos en el conocer por el camino de la ciencia.
Esa deberá ser la enseñanza del humanismo que aspira a elevar al hombre
en lo que tiene de más valioso.

El hombre en la sociedad contemporánea con frecuencia se ve deshumanizado, convertido en cifra y al servicio de estructuras de poder que ambidonan cada vez un poder más amplio y más cabal.
El adelanto técnico nada tiene que ver -por desgracia- con la moral.
Cada nuevo invento trae consigo un aumento en la ambición de los detentadores del poder. Cada avance parece traer consigo el aviso de una guerra
más grande que la anterior, presagio del holocausto universal.
El origen de estas pasiones yace en la educación. La solución está también
en la educación. Cada nación enseña una historia "nacional" que exalta lo
propio y denigra lo ajeno. La exaltación de sí abre paso a la soberbia; al
denigrar lo ajeno va sembrando en campos fértiles -las mentes infantiles
y juveniles- la semilla del odio.
El nacionalismo en sí no es malo, sino en tanto que integración social
parcial, escalón en la integridad mayor que es la humanidad, resulta algo
muy positivo y conveniente.
Lo que es negativo y un estorbo serio para lograr la armonía y la suma
de esfuerzos de todos los hombres en bien de todos, es el nacionalismo xenófobo que fomenta la vanidad y propicia la soberbia.
Debemos educar para unir a los hombres y no para dividirlos. Urge que
1a historia que se enseña sea "universal", imparcial, objetiva y sirva real-496

497
HUMANITAS-32

�PATOS, MATOS, PADRE Y MADRE
UN ESTUDIO PSICOFILOLÓGICO

DR. FRANCISCO

R.

DELGADO

Univenidad de Nuevo Le6n

LAs RELACIONES DEL individuo con la madre, con el padre y con los hermanos y hermanas y en algunos casos con otros muchos parientes o consanguíneos,
aparecen y han aparecido siempre como grandemente importantes; ya que
el principio de la vida de todo ser humano tiene esa grande importancia y
determina el futuro del mismo por todos los años futuros durante los cuales
vive. Esta determinación es doble: material y espiritual: la primera se refiere a las medidas corporales; al color de la piel; al color de los ojos; a la
complexión y constitución del organismo, etcétera. Esta se recibe en el nacimiento y es inmutable durante toda la vida. La segunda es la determinación
espiritual del individuo y se refiere ante todo a su capacidad intelectual
y a su modo de querer, de amar, desear y anhelar los objetos tanto internos
como externos. Esta última serie de cualidades y atributos es la que máximamente se origina y se desarrolla dentro del marco de las relaciones del
individuo con su padre, madre, hermanos, hermanas y demás consanguíneos.
No es que la cualificación de tales relaciones no esté igualmente determinada
y siga leyes fijas más o menos desconocidas; sino que su desarrollo y evolución dependen en gran parte del tipo y cualificación de las relaciones
arriba mencionadas.
Estas relaciones suelen llamarse familiares, siendo la palabra comúnmente
aceptada, sobre todo en las lenguas romances como el español, el italiano
o el francés; sin embargo, si acudimos a las fuertes de la significación de la
palabra encontraremos algunas clarificaciones necesarias sobre todo en orden
a mantener clara la noción de hogar, de familia, y consiguientemente de
los derechos de las personas que la forman.

499

�Familia es una palabra derivada como tantas otras del latín "familia"
y significa "el conjunto de esclavos que sirven a un mismo señor". El significado más profundo de la palabra se refiere a la producción de bienes,
tanto del campo, como industriales y en esta significación profunda parece
encontrarse la desventaja de la palabra familia aplicada a los padres y a
los hijos; ya que sobre todo en nuestro tiempo; tanto el matrimonio como
el hogar se encuentra cada vez más alejado del contenido económico-social
que tenía antes: es decir, en la actualidad dos personas se casan más en
orden a un mutuo perfeccionamiento en la línea de la propia persona, que
en orden a una ayuda o fundación de una unidad de producción con características socio-económicas más marcadas que las personales.
Por tal razón parece más apropiado el uso de hogar, sobre todo cuando
se trata precisamente de las realidades de los individuos en las cuales la
empresa, la unidad de producción, o la organización de trabajo, pasan a un
segundo término y más claramente se diferencian y contraponen. Familia
no excluye a hogar y tampoco este a familia; sin embargo, tanto más predominan las relaciones familiares; tanto menos se puede hablar de hogar
y viceversa: tanto más predominan las relaciones de hogar; tanto menos se
puede hablar de familia. Esto no excluye que en muchísimos casos ambas
series de relaciones estén identificadas, como es claro el caso de las empresas
llamadas familiares, algunas de ellas de grande magnitud y prestigio como
la Ford.

.,

Por tales razones nos referimos a las relaciones del individuo con su padre,
madre, hermanos, etc., como a relaciones de consanguíneos; ya que llamar
relaciones familiares a las mencionadas aumenta la confusión que ya de por
sí incluyen las mismas y sobre todo porque ponen en un elemento externo:
la producción; la base de esas relaciones, impidiéndonos llegar a comprender
claramente la naturaleza de esas relaciones; su causa y efecto; es decir la
parte del individuo comprometida en ellas necesariamente y no dependiendo
de una determinada situación externa.
Es lo que intentamos en estas líneas: determinar por lo menos en parte
el significado psicofilológico de la palabra Padre y Madre relacionándola
con las palabras griegas Pathos y Mathos, que como veremos explican más
profundamente y mejor el fenómeno psicofilológico al que se refieren Padre
y Madre.

Esquilo en su tragedia Agamenón eleva un himno a Zeus cantando la
influencia que tiene en el destino de los hombres y sobre todo en la providencia mediante la cual determina el camino de la sabiduría para ellos;

500

ese camino es Pathos Mathos; o sea en el sufrimiento se encuentra el aprendizaje: el dolor es la escuela de sabiduría para la humanidad.ª
En este pasaje de Esquilo tenemos en síntesis el significado de las palabras
Pathos y Mathos cuyos fenómenos cognoscitivos trataremos de explicar atendiendo a su psicofilología, aunque sea b~evemente y a grandes rasgos.
PATHOS es una palabra griega compuesta de dos elementos: PAT y OS.
El elemento OS (gr.-o~) indica un sujeto agente; significa por tanto "el
que, la que" más la acción del verbo, es decir, más el otro elemento, PAT.
La radical PAT por euforia se convierte en PATII en la composición. La
TH equivale al sonido español D; de tal modo que la radical PAD es la derivación de la griega PATII (na8 ) y la usamos en palabras como PADECER, PADECIMIENTO, PASIÓN y otras muchas.
La misma palabra PATIIOS sin sufrir variación fonética suele usarse tanto
en español como en otras lenguas para designar ideas de tipo filosófico o
culto, como cuando se habla del PATHOS del hombre y de su ETHOS;
o también en palabras compuestas como PATOLOG1A, PATOLÓGICO,
PSICOPAT1A; en las cuales es clara y evidente la significación de la palabra y es PASIÓN, PADECIMIENTO, enfermedad, vicio, debilidad y otras
afines. En alemán se usa PATHOS con el significado de dicción; énfasis;
patetismo; e igualmente en francés. En este sentido PATHOS significa "el
movimiento del ánimo"; "la emoción y afecto", como es evidente y se puede
encontrar en todos los diccionarios, los dolores y las aflicciones.
Ahora nos interesa determinar más claramente el significado de PATHOS
volviendo al significado del radical PATH o mejor a la raíz PAT, primer
elemento de la palabra que nos ocupa. El problema para determinar exactamente el fenómeno psicofilológico al cual se refiere la raíz se encuentra
en la variedad de raíces que tienen las mismas letras y casi idéntica pronunciación; sin embargo, trataremos de lograrlo mediante la comparación
de esas varias raíces y de las distintas voces derivadas de ellas; ya que éstas
no son sino especializaciones del sentido original concreto significado por
la raíz.
En este camino encontramos la ayuda de los gramáticos hindúes que redujeron a quinientas raíces todas las palabras de la lengua sánscrita e indirectamente del griego y del latín, así como de todas las lenguas indoeuropeas,
incluidas las eslavas. En esta reducción encontramos la raíz PA que significa
1

Cfr. por ejemplo

CAMELLI,

Lorenzo, L'Aggamennone di Eschilo, p. 24.

501

�"alimentar y sostener" y de la cual se derivan palabras como el griego
PATER (nan¡e); el skr. PITAR; PAN en el sentido de "dominante". De
este modo la raíz PAT podemos dividirla en dos elementos más primitivos
por lo menos semánticamente, o sea PA con el sentido indicado y luego el
elemento medio -T-; aunque no tenemos documentos de los cuales pudiéramos concluir con certeza lo que vamos a decir; teniendo en cuenta la
analogía de las lenguas; teniendo además en cuenta el significado concreto
de la -T- en todas las lenguas indoeuropeas en el uso que de ella hacen
sobre todo en los elementos fijos de las mismas, como son las terminaciones
de adjetivos y sustantivos, podemos decir que el significado de la T añadido
a la raíz PA es el de "lo dotado de PA" o "la que dota de PA". Dado que
Pa significa "sostener y alimentar'', claramente deducimos que PA-T- significa "lo dotado de sostener, alimentar" o también en la forma activa "lo
que alimenta y sostiene". Si a estos elementos añadimos la terminación -OS;
nos resulta no PATHOS, que es la palabra que venimos estudiando, sino
PATOS, que significa camino, marcha, paso: significado aparentemente muy
diferente del que hemos encontrado para la palabra PATHOS; sin embargo no
es así; como trataremos de aclarar en las líneas siguientes.

TOS como sigue: "el que o la que o la acción de -aparecer, caminar, llegar,
marchar" ; o sea:
el que
1a que

&gt;

aparece, camina, llega, marcha, pasa;

la acción de :

aparecer, caminar, llegar, marchar, pasar.

Sin embargo no es todo y la explicación de la palabra que nos ocupa todavía no aparece clara, PATHOS; pero si tenemos en cuenta que PATOS
puede tener sentido tanto activo como pasivo y desarrollamos el sentido pasivo tendremos: El que o la que o la acción de aparecido, caminado, llegado,
marchado, pasado, o sea:
el que &gt;
1a que

(es) aparecido, caminado, llegado, marchado, pasado.

la acción de (ser) aparecido, caminado, llegado, marchado, pisado.

A la raíz PA se le da el significado de alimentar y sostener de un modo
general; es decir, sin una referencia exacta al fenómeno indicado por la palabra-raíz. Esto lo deducirnos de la abundancia de lugares en los cuales
encontramos una referencia clara a la raíz con otro significado más concreto
y claro; estos lugares son por ejemplo: pisar; piso; pata; patear; etc., en
español e igualmente en las otras lenguas romances como es evidente; más
aún, no sólo en las otras lenguas romances, sino también en las indoeuropeas
como el skr. PATHAH que significa "camino" y otras muchas. De estos datos
deducimos que la raíz PA es alimentar y sostener; pero en el sentido de
llegar a, es decir "pisar", "caminar", "llegar" cuando alguien tiene necesidad
de alimento y de sostén. Efectivamente la expresión PA resulta inexplicable
para todos los investigadores y siempre la reducen a una voz familiar que
dicen los niños cuando comienzan hablar, es decir cuando dicen "PA, PA".2
De esto resulta claro que la significación del fenómeno psicofilológico de la
raíz PA no es propiamente el "alimentar, sostener", sino el "aparecer";
"llegar" ; "caminar" ; "marchar".

Es decir la significación pasiva de PATOS es camino, paso, marcha, aparición, sostén, apoyo. Para la significación pasiva se ha reservado en las
lenguas indoeuropeas PATHOS con el significado de "sufrimiento", "padecimiento", "pasión", es decir, lo caminado, llegado, pisado, marchado,
aparecido. De este modo el PATHOS es camino, paso y marcha del hombre.
La idea tanto en su sentido activo como pasivo se expresa en español con la
palabra PASIÓN para indicar la realidad humana de estar sometido necesariamente a lo que aparece, a lo que llega y viene, es decir a los elementos
naturales, al sol, a la lluvia, al frío, a la sequía; en una palabra a todo
cuanto acaece en esta tierra y determina la existencia de la humanidad. Esto
es claro de la experiencia primera de la humanidad en el hombre primitivo
y sin civilización; con los siglos sin embargo esa experiencia ha dejado huella
en las generaciones y se ha convertido en las "pasiones" humanas; que siendo
caminos del pasado llegan a los hombres del presente como debilidades y
vicios, si no las convierte el hombre del presente en enseñanzas. De este
modo llegamos a la otra palabra que nos interesa, MATHOS, cuyo significado evidente es precisamente el de enseñanza y doctrina. Veamos cómo.

Con los nuevos datos precedentes podemos expresar el significado de PA-

MATHOS es una palabra griega que significa enseñanza. Está compuesta
de dos elementos: una MAT y el otro -OS. Este último ya sabemos que
corresponde al elemento fijo usado en las lenguas indoeuropeas para expresar el nombre sustantivo o al agente o la acción misma.

• A. MEILLET et J. VENDRYES, Traite de Grammaire Comparee des langues classiques
par. e. editione revue et augmentée par J. VENDRYES, Paris, 1953, p. 36.

502

503

�El elemento MAT es igualmente difícil de aclarar por el grande número
de casos y de situaciones en los cuales se usa, incluso v~iando gra~de~ente
su significado; sin embargo, en este caso como en el,anten~r, la expli_cac1~n se
encuentra en los fenómenos de la vida humana, mas sencillos y ordmanos.
La raíz MA hindú y que se encuentra en todas las lenguas indoeuropeas
significa "producir, extender" y de ella se hace derivar una serie de palabra~
grandemente significativas como MADRE, MA!A (gr. ~a,a), Skr~ MATRA,
lat. MATERIA ( con el significado de substancia, materia en esp~nol) . N~estra palabra, sin embargo no se deriva directamente de ~sta ra1z. E!ec~-:amente se la hace derivar del verbo MANTHANO gnego, que Significa
"instruir, enseñar, hacer discípulos"; de este modo claramente MATHOS
· if.1ca «·ms trucc10
·,n, enseñanza, ser discípulo". Debemos encontrar el fes1gn
nómeno psicofilológico al cual se refiere MATHO~ y e~, ve~bo MA~THANO
de lo cual nos constará en qué precisamente consiste la mstrucc10n, la en. , 1os" .
señanza, e1 h acer d1sc1pu
De la raíz MA podemos hacer dos palabras una MATOS }'. otra MATHOS; esto comúnmente no tiene importancia, en este caso sm e~b~rgo
sí la tiene, ya que el cambio del sonido fuerte T al suave_ TH puede md1car
una puntualización del significado exacto. Con el som~o fuerte tenemos
varias palabras derivadas tanto en griego como en espanol y en las otras
lenguas indoeuropeas. En griego existe el verbo MATIOO (µan:w~ que
significa echar la masa de harina en el. molde para hacer el pan o simplemente moldear el pan; igualmente en gnego tenemos MATAI~S (µa-caio~)
y significa vano O inútil. De la misma raíz deriva_ el , aleman la. palabra
MATT que significa laso, abatido, color mate; el mgle~ en ~b10 de la
·
, deriva MAD con el significado de loco, eno3ado, funoso, tonto
nusma raiz
f. · , d
· En español en cambio tenemos la derivación MATE re men1 ose
y necio.
·
al color amortiguado O mortecino. En italiano tenemos MATO con e S1g. do de tonto, loco. La derivación más general es fla ,de. MATER que
niflea
se encuentra en todas las lenguas con ligeras variantes oneticas como veremos al final de este artículo.
La variación TH es anterior a la forma T y aquélla posterior a la forma
• ·ti· a DH. a más aun una y otra forma e incluso la forma DH se
mas pnnu
v
,
·
l
ite en diferentes lenguas en las mismas palabras; el e3emp o
conserva O rep
· l'
más evidente es nuevamente MATER en latín; MOTHER e~ mg es Y
MADRE en español. Es de suponer por tanto que el MATHOS gnego tenga
,

• D
BucK Car! ,t Dictionary of selected synonyms in the principal Indoeurop=~anguag;s, by. 'The University of Chicago Press, Chicago, Illinois, 1949, p. 94.

504

un correspondiente MATOS e incluso un MADHOS; efectivamente en las.
líneas anteriores encontramos las variaciones o al menos algunas de ellas,
de la forma fuerte T; de la forma suave y tenida como más primitiva encontramos el Skr. MADAS, con el significado de borrachera, locura; el
adjetivo skr. Madus, significando dulce, sabroso; e igualmente el skr. Madu,
miel o licor.
De los datos anteriores podemos concluir que MATHOS, MATOS y
MADHOS son tres formas diferentes de una misma palabra o mejor tres
expresiones diferentes de una misma idea y que es usada una u otra según
el tiempo y la lengua de que se trate. Igualmente podemos concluir que el
fenómeno exacto al cual se refiere la palabra MATHOS griega es a la
"acción del que ha sido extendido, producido", o sea, "el que ha sido extendido, producido". La raíz MA que significa producir, extender ( aumentar), repartir, medir; es modificada por el elemento TH para indicar la
acción concreta que tiene un significado tanto pasivo como activo, al estilo
del adjetivo-sustantivo español "bebido", significando tanto "bebedor" como
"bebido". MA11IOS por tanto significa "el producido o extendido" y también el "productor y extensor". En nuestra lengua estas expresiones no suenan
ni claras, ni comprensibles; por tal razón debemos de explicarlas diciendo
que se trata de un proceso o movimiento dinámico, si se me permite la expresión, el primer momento del cual es el MA: producir, extender, aumentar,
elemento; el segundo es MATH: la comunicación o participación de lo
extendido, aumentado, del elemento; el tercer momento sería OS: la personificación en un individuo abstracto de los dos primeros momentos. De este
modo ya comprendemos por qué se da a la palabra MATHOS el significado
de doctrina y enseñanza; no de mera instrucción; sino de enseñanza : es
decir del acopio de la propia experiencia, asimilada y ordenada en sí mismo,
se comunica a otro el secreto, el producto, el resultado. En esto consiste
hacer discípulos.
Teniendo ya el significado de ambas palabras PATHOS y MATHOS podemos comprender mejor el significado de lo que se llama un "PATHOS
MATHOS", o sea, una enseñanza a través del sufrimiento, es decir, a través
de la experiencia más o menos consciente, más o menos necesaria, más o
menos dura.
El elemento PATHOS es necesario a la humanidad; es como un paradigma del signo menos que exige ser aceptado a toda costa y de cualquier
modo; por tal razón resulta un sufrimiento para el individuo; sin embargo
es un sufrimiento que luego se convierte en pradera abundante en pastos
jugosos; o en camino seguro que ahorra a las futuras generaciones duras

505

�experiencias primitivas. El elemento MATHOS es el fruto de ese sufrimiento
plasmado en palabras y frases; en obras de arte; en instrumentos de civilización y de progreso. De esos sufrimientos han salido las invenciones del
fuego y del arado; de la rueda y de la pólvora; de miles y miles de pequeñas
soluciones a miles y miles de pequeñas necesidades de la humanidad; por
tal razón la doctrina y la enseñanza, el MATHOS es también paradigma
del signo más, que exige ser extendido y aumentado, como una basta reserva
de la humanidad que asegure al hombre futuro la confianza y la esperanza;
la alegría y el gusto por la vida.
Nos hemos propuesto en estas lineas analizar igualmente las palabras
PADRE y MADRE no por capricho o al acaso, sino por la grande referencia
que ambas significan con las anteriores PATHOS y MATHOS.
PADRE en español tiene un claro significado; "varón o macho que ha
engendrado"; sin embargo, investigando más a fondo encontramos características más exactas del significado usual y que vienen a iluminar no sólo
las derivaciones de la palabra, si no también las actitudes o motivaciones que
han llevado a producir tales palabras.
El PADRE español tiene su origen directo del latín PATER; paralelo al
PATER latino tenemos el griego PATER (:nai-11e); el Skr. PITAR. Derivados de estos se encuentran el alemán VATER; el ing. FATHER; el
it. PATRE; el fr. PERE. Los elementos de que se compone PADRE o
PATER son dos: PA y TER. Este último elemento es una terminación usada
en las lenguas indoeuropeas para indicar una oposición comparativa como
por ejemplo dexter, sinister; en español sería diestro y siniestro; hablando
de un modo concreto: lo dex en cuanto opuesto a sinis; o hablando en
español: lo dies en cuanto o puesto a sinies.• Consiguientemente en PATER
diríamos: "lo PA en cuanto opuesto a MA": esto se puede decir tanto en
lat., griego y skr., como en español. Nos falta ahora determinar el significado
de PA. Ya arriba hemos dicho que la raíz PA tiene el significado de alimentar
y sostener; o mejor, el de aparecer, llegar, marchar, caminar, cuando alguien tiene necesidad de alimento y de sostén. Por tanto PA-TER sería:
"El aparecer, caminar, etc., en cuanto opuesto al MA". Si además reducimos
el significado de PA a una simple voz infantil, diríamos "La voz PA en
cuanto opuesta a la voz MA". Como quiera que sea, ya tenemos el dato
nuevo de que el significado de PADRE está necesariamente relacionado al
de MADRE y la relación de uno y otro es de oposición o contrariedad. Esta

oposición la podemos entender desde el nivel más sencillo, en el que sin duda
se mueven los niños de pocos meses de nacidos, hasta el nivel más elevado
referente a los pueblos todos y a la humanidad entera. En el nivel más
sencillo la oposición es simplemente local de las letras P y M. Si vemos a
la p reflejada en un espejo tendremos una b; del mismo modo si vemos a la
letra M reflejada en un espejo tendremos W; ahora bien, nos consta que la b
en algún estadio de la evolución de las lenguas es producto de la W, en
cuanto está compuesta de dos V, es decir V V, a las que por otra parte
corresponde la U. Esta observación no se encuentra totalmente sin ningún
testimonio por lo menos en la lengua catalana; efectivamente, dice Vicente
García de Diego en su Diccionario de Voces naturales: "Ma es agua en
el lenguaje infantil". "Alcover recoge del catalán ma 'aigua', en llenguatge
infantil".6 Ahora bien, agua equivale a Wasser alemán y al WATER inglés
y al Unda latino; es decir al sonido W, GG, UU, VV, b y sus enantiomorfas
M y P, que se refieren sin duda a la primera sensación más importante del
niño, que es la de tragar un líquido, de donde presumiblemente le viene al
líquido esencial para la vida el nombre de AGUA, en el cual lo más importante es el sonido labiovelar o gutural.
Por tanto podemos suponer que la oposición primera entre PA y MA
no es propiamente entre los dos términos, sino entre ambos términos y uno
tercero supuesto, es decir, la necesidad de agua y alimento en general. Para
el niño da lo mismo decir TA, TA; BA, BA; MA, MA; PA, PA, como de
hecho nos consta por la experiencia. Lo importante en la significación PADRE y MADRE no es sino la oposición de ambos a la acción misma de
satisfacer la necesidad de alimento o de agua.6
Si ponemos la comparación opositiva en el nivel más elevado de la experiencia conjunta de la humanidad encontramos que PATER se opone a
MATER y viceversa. Lo que resta por aclarar es el significado de PA en
cuanto opuesto al significado de MA en un nivel más cultivado y elaborado.
Ya dejamos declarado el significado de PA; en cuanto al significado de MA
tenemos dicho en líneas anteriores que es €1 de "producir, extender". Ya
podemos ahora describir el significado de ambos como contrapuestos entre
sí. PADRE es el que sostiene y apoya en contraposición a MADRE que es la
que produce y extiende. Padre es una actitud de signo menos que exige por
• MEILLET-VENDRYES,
1

• MEILLET-VENDRYES,

506

ib. o.e., p. 56.

ib. o.e., p. 385.

GARCÍA DEDIEGO, Vicente, Diccionario de voces naturales, por Ed. Aguilar, Madrid

(España), 1968, p. 494.

507

�tanto ser recibido y aceptado; mientras Madre es una actitud de signo más
que tiende a aumentar y a recibir más y más.
Si buscamos una correspondencia objetiva existente fuera de los límites
del cuerpo humano, encontraremos las figur~s de PADRE _Y MADRE en el
sol y en la tierra: el SOL el padre que sostiene y apoya siempre; que llega
y recorre su camino de un punto a otro de la tierra; que se aparece cuando
todas las cosas están esperando su luz y su calor. La TIERRA que produce Y
extiende y hace crecer las semillas de vida puestas en ella por el sol. Éste
se opone a aquélla; aquél se impone a ésta exigente y tajante. _Ambos oponiéndose y uniéndose producen todas las cosas. Todo en la tierra g~arda
en su ser las huellas de esa ley de la vida. Día y noche; luz y obscuridad;
tierra y sol.
Los seres humanos llevan igualmente en sí mismos la huella de esa ley
imperecedera y son unos PADRE y otros MADRE; todos indistintamente
por voluntad de ZEUS están sometido a un PATHO~ para lograr la enseñanza, la doctrina, el elemento, la madre y la materia, el MATHOS, que
le pennita progresar en el logro de su destino, hasta la consumación de las
épocas y de las razas, de los caminos y de las apariciones, para vivir en
la equidad y la justicia; en la libertad y la armonía.

LOS TEXTOS LITERARIOS COMO FUENTE
DEL CONOCIMIENTO SOCIAL
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

( Asociación Mexicana de Sociología)

Prólogo
A LA SocIOLOOÍA, ciencia joven, hácensele con frecuencia, añadidos que casan
bien con sus orígenes enciclopédicos.
Con el tiempo, la ciencia se despojará de ellos hasta ceñirse a su escueto
oficio, pero mientras, es tentador hacer comparaciones culturales, proponer
reflexiones y señalar fuentes de estudio, las cuales de alguna manera, enriquecen el estudio social.
Por ende, las relaciones de la sociología con la Literatura, la Historia, la
Psicología y otras ciencias, pueden menguar su importancia, mas por lo
pronto, es interesante advertir cuán fascinantes pueden ser estos enfoques.
En principio, para lo que aquí conviene, es bueno delimitar los campos

de estudio propios de la Sociología y la Literatura: luego, hallados éstos,
será interesante plantear correlaciones, habida cuenta que ni una puede
aprovecharse de la otra como prueba de evidencia, ni a la otra, esto es, a la
Literatura, le basta recurrir a aquélla para alcanzar excelencia; empero,
ciertamente, la Sociología enriquece el estudio de las sociedades con el conocimiento del ambiente y la atmósfera espiritual que se resguarda en las
obras literarias, captada por la sensibilidad de testigos o narradores y, por
otra parte, la literatura encuentra en los hechos sociales y la realidad, fuente
inagotable para la recreación de la imaginación y la poesía.
Épica, lírica y dramática rehabilitan mundos perdidos y retrotraen con

508

509

�viveza: costumbres, formas de vida, actividades humanas, pesadumbre, imsterio y pensamiento del pasado inmediato o remoto.

experiencia, el sufriiniento colectivo y la vital actitud ante la vida y la muerte
y el misterio, dan origen al tesoro patrimonial de la historia convivida la
cual se exalta y crea la etapa mítica de los héroes y así nace la epop: ya.

Concretamente las obras universales, son las más ricas .e~ estos c?~tenidos
-quizá a ello deben parte de su perennidad- así, la Biblia, la_ Dwma Comedia, Hamlet, Fausto O don Quijote de la Mancha, po,r citar algunos
monumentos literarios de la cultura occidental, ofrecen mas elementos de
juicio para la sociología, que el dato escueto y, desde luego, esos textos

El hombre vive en sociedad, crea sus leyes, inventa su realidad y la transforma, como un desdoblamiento de verdad y mentira; vuelve a sí mismo
y expresa sus sentimientos, así sucesivamente nacen los monumentos documentales, la leyenda y la poesía.

resguardan el testimonio con mayor hermosura.
Más allá del mero registro de un hecho social, lo importante de la _literatura desde el punto de vista sociológico, es el conociiniento muy amplio q~e
proporciona de un lapso histórico de la humanidad. Con gran. fr_ecuenoa,
las obras literarias descubren las fuerzas subyacentes de los movimientos espirituales, precursores de cambios radicales del devenir humano.
Otras veces las narraciones se anticipan a los hechos al explorar las form~s
de comportamiento de las sociedades antiguas. Por ejemplo, hay que recurrir
a la lectura de las grandes epopeyas como el Mahabhárata, el Popal ~uh,
.b l ngos O el Cantar del Mio Cid, las cuales proyectan la electrizada
,
d. ·,
1os N t e u
vibración que estremeció a los grupos humanos en los ti~mpos d~, su r~ _icaci~n
para observar en sus textos, el canto a las fuerzas de mtegracion, _d1S1dencia,
amor, libertad y valores morales que conforman acervos muy neos de 1~
historia legendaria y poética de la antigüedad. Los héroes pueden ser considerados como el reflejo de las comunidades que los exaltaron y los grandes
libros muestran el clima social de las diferentes etapas de las culturas en sus
estadios cíclicos de florecimiento y destrucción.
El estudio del fenómeno social puede enriquecerse con la literatura, en
cuanto que, por una parte lo presenta como expresión o aspiración_ de una
determinada realidad social y, por otra parte y con bas_e en _la anterior, proporciona los elementos para beneficiar a los textos hteranos como fuente
del conocimiento de lo social.
Si a descubrir constantes vamos, oficio propio de la _indagación social, se
advertirá la relación íntima de una duplicidad de comentes que va~ r~fle. do a la sociedad humana y a su expresión literaria con tanta fidelidad
Jan
· 1
f
a un género literario que
que puede afirmarse: cada etapa socia con orm
le es afín.
A grandes rasgos se advierte esto en una sinopsis tentativa:
El hombre forma sociedades obedeciendo a circunstancias externas de geografía y ubicación pero, arraigado en parecidos orígenes en los cuales la

510

El hombre entra en conflicto con la sociedad y nace un género ambicioso
que lo contiene todo: la novela. Por ejemplo la novela psicológica del siglo
XIX nace de la preocupación de haber hallado los resortes ocultos subconscientes y su manto de influencia es tan dramático que todavía hoy es
decisivo en la configuración de los personajes.

Por otro lado, en la literatura hallamos el testimonio claro de los procesos
de cohesión y disolución de la sociedad, las manifestaciones de los sentimientos que provoca los sismos y las escisiones internas del grupo social, tanto de
afianzamiento como de agresión.
El simbolismo y la religiosidad constituyeron el fermento de las antiguas
sociedades y pueden considerarse como elementos de fusión mental colectiva.
Algunos libros nos informan asimismo del perfil social que tuvieron las
culturas antiguas. A guisa de ejemplo, tenemos El libro de los Muertos o Ritual
Funerario de Egipto, en sus 170 capítulos, muestra a las generaciones agrupadas alrededor al tema de la muerte. Los antiguos egipcios, crearon una
forma de convivencia social que presenta la ingenua tenacidad, por otra
parte trágica, de alcanzar la eternidad mediante la protección de la integridad incorrupta del cuerpo, pero en la reflexión social, se advierte claramente la presencia de los esclavos en la construcción de las tumbas faraónicas, la endurecida jerarquía social, el orden mítico de la vida y la presencia
del río protector.
En la Epopeya sobre la Creación, de la literatura asiriocaldea, como en la
Biblia, o el Popal Vuh, se descubre la interpretación fabulosa de los orígenes
que muestran la angustia del hombre por encontrar su cabal radicación y sus
relaciones con las fuerzas sobrenaturales y misteriosas. Este afán por encontrar
las raíces, será una constante en todas las religiones.
Los Kings o libros sagrados de China forman una colección de canciones,
ritos, ceremonias y deberes familiares donde pueden observarse las características de las más antiguas organizaciones sociales.

511

�Mahabhárata y Ramayana -afirma Millares Cario- son los dos grandes
poemas épicos de la India y constituyen lo que es por antonomasia una
epopeya. Ambas dan noticia de la participación de héroes, hombres y mitos,
en la formación de la conciencia mágica de la cultura milenaria.
La Biblia es el más excelso monumento literario de la literatura universal.
Hállase ahí el relato de las dinastías, el decálogo del comportamiento, las
leyes de la convivencia, las formas del culto y el alma poética no solamente
de un pueblo sino de una religión que inició una era que aún persiste.

Punto importante para la Sociología, es saber que estas obras, no fueron
escritas por un autor, ni por un grupo de autores, ni siquiera por unas per-sonas que hubieran vivido en determinada época, sino que son el resultado
de una lenta, paulatina y hermosa decantación secular, "mester" de las generaciones de una cultura, donde cada época hizo su aportación o resguardo
del patrimonio espiritual y repitió -una y otra vez- hasta perpetuarlo, el
-contenido literario, que informa en las diversas fases del desenvolvimiento
de un pueblo y por lo tanto son summas del pensamiento colectivo.
El Corán, libro sagrado de los árabes, es un ejemplo fascinador. Sus reglas
-severísimas son normas para el comportamiento de millones de fieles y arrai·gan el pasado a pesar del presente, mantienen intacta la tradición, ordenan
las peregrinaciones y hacen volver las miradas de todos los que practican
,esa religión hacia los lugares santos, día con día, hora a hora, desde cualquier
punto del orbe. Los relatos de Las mil y ttna noches son fuente de fascinación literaria pero también, venero para escudriñar el comportamiento de
los pueblos que los árabes subyugaron, porque parecen haber tenido la virtud

.de apropiarse de los tesoros narrativos de ellos.
También el arte es una función del alma colectiva, dice Wndth, así, algunos
,de los mandatos inflexibles de El Corán, pueden ser el remoto antecedente de
algunas manifestaciones del arte actual; por ejemplo, la prohibición de representar el cuerpo humano, que dio origen al arabesco geométrico de extra,ordinaria belleza y puede ser antecedente del arte abstracto, aunque como
ya se ha dicho, la pugna entre arte figurativo y abstracto, no deja de ser
una discusión asaz bizantina.
¡ Ah, los libros! La interpretación libre de la Bib.lia provocó el choque im-

presionante de las conciencias y la escisión social -los hermanos separadosque se ha mantenido hasta nuestros días desde la Reforma, aunque suavizada
definitivamente por el Concilio Vaticano II.

de un hombre? ¿ Qué oscuros resortes mueven a los grupos sociales para que
ellos renuncien a su libertad y acepten hasta el sacrificio por imposición de
una sola voluntad? Esta entrega colectiva es uno de los temas más interesantes del fenómeno psicosocial.
El héroe divinizado está presente en la llíada de los griegos. Las estampas
plenas ~e grandeza de _los fu~~rales del guerrero troyano, la venganza de los
contendientes y el sentido trag1co de la muerte tienen como telón de fond
1 .
1 ·'
'
o,
a mmo ac1on de los ejércitos por decisión de una fuerza acumulada.
"L~ individualida~ creadora, el héroe, forma la sustancia de la divinidad.
El rm~o de Kukulkan-Quetzalcóatl, enlaza las civilizaciones mexicanas de
Yucatan y la Mesa Central, erigiéndose en una representación heroico-divina
que abarca a pueblos cuyo origen común aún no se demuestra. Como Odín
para los pueblos ~ermánicos
sajones, según la observación de Carlyle, es
Quetzalcoatl un eJemplo autentico del dios héroe" (Antonio Caso: Sociología).

'!

Los mitos nahoas se registran en los jeroglíficos, son recogidos de los "informantes" . en los manuscritos y conservan la tradición literaria en forma
oral o escrita, así en memorial resguardado, literatura y convivencia social,
perviven.
~tra consideración peculiar: la literatura resguarda vivamente el hecho
SOCial. Antes que la historia congele los hechos, la literatura retiene la fres:ura. Hoy, por ~je~plo, Grecia y Roma forman una unidad clásica, pero
~ste n~ era el cnteno de quienes vivieron en la Edad Media y tenían una
idea diferente del rudo concepto del conquistador romano. Dícelo así el
Arcipreste de Hita, en la forma sabrosa que le es peculiar cómo fue la
disputa de griegos y romanos cuando estos últimos demandaban las leyes y
son presentados como bellacos, aunque su fiereza y temple de dominio les
hicieron conquistar a todos los países del mare nostrum. Con el tiempo,' fue
la ley romana, una de las aportaciones definitivas a la cultura occidental.
No puede ser completo el estudio de la Edad Media, sin conocer La Divina
Comedia de Dante Alighieri. El libro magistral resume la cosmovisión de
aquella época y es obra cumbre de la literatura universal.
"Dante al promulgar su mensaje poético de salvación, procede sobre la
base de una auténtica experiencia vivida, la del pecador arrepentido. . . En
un clima de desasimiento o renuncia a sus esperanzas mortales inicia un
. .
'
v1a1e a ultratumba, a los tres reinos, infierno, purgatorio y paraíso." Pero
es un viaje de su tiempo. "No hay nada tan cristiano ni tan medieval (por

¿ Cómo explicar que los pueblos puedan ser arrastrados por la voluntad
513

.512

IIUMANITAS-33

�algo Dante lo lleva en sus entrañas) como esa imagen de la vida humana
como viaje o peregrinación. El hombre, mientras viva, es hombre viajero
( horno viator) , porque su término final no está aquí, sino allá." ( Antonio
Gómez Robledo: Dante.)
Donde expone las ideas políticas, sociales y morales de su mundo, con una
alegoría vital que informa cómo era el tiempo que le tocó vivir y recoge
leyendas antiguas, imágenes árabes, muestra el pensamiento de los santos
padres, es ensalzar a los poetas latinos y, en una concepción apocalíptica,
nos da una visión medieval de hermosura impresionante.
Vemos dos libros españoles. "Desde el punto de vista sociológico, la Celestina -dice Héctor Gally- refleja de un modo muy claro, la filosofía vital,
en este caso popular, del Renacimiento."
Cervantes, en Don Quijote de la Mancha, censura las caducas relaciones
feudales y la sociedad absolutista de España: "La realidad tan multifacética
y variada de aquel tiempo halla en el Quijote su forma correspondiente en
todos los géneros, estilos y lenguajes de la época, constituyendo los dos aspectos un admirable equilibrio, una perfecta armonía entre el contenido y
la forma, entre el ropaje y la esencia, desconcertante para quienes no logren
comprender que ése es el secreto del desarrollo, el sistema, la fórmula genial
única con que podían ser combatidas la decadencia y la descomposición de
una sociedad podrida hasta los tuétanos" Ludovik Osterc: El pensamiento
social y político del Quijote.
En el libro mencionado, esta cita del escritor cubano José Armas y Cárdenas: "Dos grandes aspectos tiene la novela de Cervantes: el de monumento literario y de la lengua, que ocupa un puesto único en la historia del
arte y principalmente en la del Renacimiento, y el de documento social
reflejo de su época en conjunto y en detalle".
En los primeros años del siglo XVI encontramos la interesante figura
de Maquiavelo. Ningún hombre de su época vio con tanta clarividencia, el
desplazamiento de las instituciones europeas y advirtió la corrupción moral
y política del cambio social. En sus libros El Príncipe y Los discursos, explicó
la forma de adoptar ciertas formas de habilidad política para evitar la ruina
debido a las ambiciones de las distintas iglesias que habían nacido con la
Reforma protestante.
Alfred Von Martín en su libro Sociología del Renacimiento hace observaciones muy interesantes sobre el rasgo característico de la tendencia del

arte renacentista, con su carácter popular y la aparición del desnudo como
transformación burguesa del arte y su conexión sociológica.
En la literatura del Japón, puede advertirse el cambio de la sociedad al
transformarse el pensamiento cerrado. El período de Tokio, tiene obras literarias que a partir de 1868, muestran ya la asimilación del ambiente europeo,
esto es, la literatura registra el movimiento social.

Libros literarios con utopías sociales
Preocupación constante de la humanidad, ha sido el deseo de hallar formas de convivencia entre los hombres. Algunos que, por su sensibilidad
recogieron esta inquietud de su época, diéronse a la tarea de imaginar sociedades perfectas y así se escribieron libros importantes para la historia del
pensamiento social, válidos también para la literatura, aquéllos por el registro de una manifestación sociológica y éstos por razón de sus excelencias
creadoras.
Dentro de la literatura universal La Ciudad de Dios de San Agustín y
Las Moradas de Santa Teresa de Jesús, son dos monumentos donde la convivencia ideal se ubica en la vida ultraterrena, obras escritas de acuerdo
con la atmósfera espiritual de la Edad Media.
Otros libros de diversa calidad literaria, escritos en diversas épocas, informan de la constante preocupación por crear una sociedad ideal. Se llaman
libros utópicos o utopías.
La palabra viene del griego aú que significa no y de topos, lugar, o sea
un lugar que no existe.
Uno de los libros más famosos sobre el tema es La República de Platón,
aunque algunas de las recomendaciones del filósofo pondrían hoy los pelos
de punta, como los consejos a los padres para elegir a los hijos que deben
vivir.
En su libro, después de hacer el panegírico de la inteligencia femenina,
afirma paladinamente:
"Las mujeres de nuestros guerreros serán, en su totalidad, comunes a todos;
ninguna de ellas habitará en particular con ninguno de ellos; los hijos serán
comunes, y los padres no conocerán a sus hijos, ni éstos a sus padres... en
cuanto a los hijos de los súbditos inferiores, así como aquellos de los demás
que tengan alguna deformidad, serán ocultados, como conviene, en algún
515

514

�secreto paraje que estrá prohibido revelar. :Ésta es la manera de conservar
en toda su pureza la casta de nuestros guerreros."
Conocida por todos es la célebre Utopía de Tomás Moro ( 1478-1535),
obra clásica que ha dado nombre a toda la escuela. Moro, canciller y víctima
del rey Enrique VIII de Inglaterra, describe un estado socialista ideal.
Curiosamente los sociólogos afirman que nunca en la historia a alguien
se le ha ocurrido presentar como utopía, un estado liberal capitalista.
Campanella, el monje dominico, cien años después de Moro, escribe La
Ciudad del Sol, también refiriéndose a un estado socialista en el cual los
bienes son comunes y la administración de los mismos se hace bajo determinado plan.
Las utopías tienen como carácter esencial y constante el alejamiento de
la realidad, la presencia de lo soñado, el elemento reconfortante paradisíaco
y la presencia del bien, el amor y la seguridad; sociedades en las cuales los
hombres ponen en juego lo mejor de sí mismos para lograr una convivencia
ideal.
José Vasconcelos, el ilustre pensador mexicano, fija también una sociedad
utópica donde magnifica el mestizaje y. hace aparecer una sociedad regida
por el amor y la belleza que nacerá en Brasil, tierra pródiga, lugar del
asentamiento humano de la Raza Cósmica.
Natas sobre literatura mexicana y sus
relaciones con el estudio social

Ya se ha dicho, se vuelve a consignar aquí: nuestra historia mexicana
parece cortada a tajos, así es fácil también advertir cada etapa, signada por
un gran acontecimiento histórico que disloca el comportamiento de las sociedades y donde los escritores, testigos muchas veces, describen los acontecimientos con diversa emoción.
Hay hechos peculiares, singularísimos en nuestra historia social y literaria
que merecen citarse. Por ejemplo, encontramos en los principios, grandes
sorpresas: los cantos y manifestaciones literarias de las antiguas culturas,
fueron por muchos siglos ignorados o sujetos a simple curiosidad arqueológica. Hay una poesía indígena "perdida en mucha parte, como enlazada
con una civilización que el conquistador reprimía de caso pensado, confundida con un material religioso que el misionero tenía el encargo de expurgar,
y mal preservada en la tradición oral, puesto que no captaba el jeroglífico y
516

la escritura fonética apenas se ensayaba. . . ella ha dejado, sin embargo, re-

liquias de inconfundible aroma añejo, que acusan una estética y una ideación
no europeas y que permiten apreciar su carácter" (Alfonso Reyes: Las
Letras Patrias).
Actualmente, en gran medida, debido a las traducciones de Ángel Ma.
Garibay, estos poemas desc~bren su fulgor, pero requieren de la interpretación del mundo cultural del que provienen para comprender su significado.
Veamos algunas fechas. En la porción terrestre de Mesoamérica viven
civilizaciones y culturas incipientes.
Aislados, desenvuelven lentamente su vida. A mediados de la centuria del
siglo XV, sobreviene la llamada "conquista".
Es un acontecimiento radical, empero no hay epopeya; no podía haberla.
¿ Quién osaría hablar de vencedores y vencidos, cuando al fin de cuentas
la raza mestiza se unifica? Pero el relato, forma literaria elemental, hecha
con carácter de refutación histórica, pasa a planos superiores merced a la
fuerza de los acontecimientos, así la Historia Verdadera de la Conquista
de la Nueva España escrita por Berna! Díaz del Castillo, muestra el choque de
dos mundos diferentes, y el dramático enfrentamiento de dos culturas.

Al asentarse la época colonial, se imponen fórmulas, lengua y leyes, pensamientos y costumbres. Aparentemente lo indígena desaparece, pero muchos
aspectos del arte, la artesanía y el habla, tejen calladamente lazos de unión,
entre ellos, el teatro evangelizador. Es posible advertir en las formas curiosas
de ese adoctrinamiento, la penetración espiritual. El interesante proceso de
aculturación tiene en el teatro un recurso genial. Además, "el teatro llenó
un hueco que había dejado la desaparición de la cultura antigua" (F. Horcasitas: El Teatro N áhuatl) .
En el siglo XVIII Nueva España es la más opulenta ciudad del nuevo
mundo. Se consolida entonces una cultura barroca, acaso "la más homogénea cultura que México haya producido. El arte florece al unísono de la
literatura, con la oratoria sagrada, con la ciencia en su aspecto externo, con
la filosofía escolástico-sofística, con las costumbres. Esta unidad, nunca antes
lograda, nos enseña, nos demuestra, que el país ha alcanzado su madurez.
El México de hoy ha nacido en estas fechas: desde entonces ha podido
desarrollar su personalidad, libre, espiritualmente, de la metrópoli". (M.
Toussaint: El arte de la Nueva España) .
El siglo XVIII es considerado por algunos como el de mayor esplendor
autóctono que ha tenido México, sin embargo, no hay unidad nacional,
517

�· esta' en 1a 1engua Y "el. lenguaje
pues el mayor escollo social
. .. , . es un factor
básico de toda comunidad (Uribe-Villegas: La sociolmguistica actual) .
Las castas hablaban dialectos, la gran población indígena_ de la ciudad
de México, se expresaba en náhuatl; mestizos, criollos y es~anoles, ha~l~ban
el castellano, pero los representantes de la alta cultura, teman co~o id;~ma
culto, el latín. Sin embargo, en esos poemas, plenos de re~er~ncias ~lasicas
europeas se encuentran ya puntos de vista, costumbres y paisajes mexicanos,
esto puede observarse en el hermoso Poema ~er~ico de Diego José Abad,
uno de los representantes de la época de los jesmtas.
Igual que en España, la corriente literaria culta corre p3:alela con la
popular. Están presentes también, los co~idos P~P~~res, , denvados de_ los
romances espan- 0 1es y desde el punto de vista sociologico, estos, son el , ejem.
plo más fresco de la expresión del alma colectiva, por su caracter anonuno,
su ingenuidad y el relato de aquello que conmueve al pueblo.
Ciertas corrientes literarias, al enlazarse con procesos ~cial:s mu_y definidos son testimonio ambivalente de interrelación entre soc10log1a y literatura.
Tai es el caso del romanticismo en México.
Hay tres clases de románticos en México. La primera generación _puede
ser caracterizada por la obra de José María Heredia ( 1803-1839), nacido "en
Cuba, pero precursor de nuestro romanticismo, el cual, con_ su poe~a El
de Cholula" aborda no solamente el tema del tiempo smo del
T eocalli
· d'
· · mexi·cano y los temas de la antigua cultura m igena.
paisaje
Una característica del romanticismo es el afán de ubicar los tem_as de la
imaginación, en una realidad exótica. Curiosamente, p~tas Y ~ove~s~
,xi·co como una necesidad social de identificac1on,
1 tro de Me
abuscareros
,
,
l'
·
Tal es el caso de Ignacio Rodnguez Ga van, con
en el pasado 1egendano.
"Profecía de Guatimoc" considerado como obra maestra del rosus poemas
manticismo mexicano.
Otros escritores buscan la autenticidad en lo folclórico, como Guillermo
•t
pm'ta el alma callej·era los tipos populares y el color, pero lo que
P ne o que
'
.
, ·
d M' ·
aquí conviene citar es que el movimiento romántico de Ame~ca Y e exico,
, oca crucial de las guerras de independencia. Contra el vaaparece en la ep
.
d ·
·
levantan los caudillos y paralelamente los escntores epn en sus
sa11 aje, se
'd
¡
obras literarias y en el periodismo combatiente, su voz estremeci a por e
- d 1
1 libertad . hallada que fue, aparece la novela. La
empeno e a canzar a
,
.
.
un género que abarca múltiples recursos expresivos; la que se tiene
novela es
, J
, F , dez
es El Periquillo Sarniento de Jose oaqum eman
por primera nuestra,

:~n

de Lizardi, autor que cumple en 1976, el bicentenario de su nacimiento.
La obra es profundamente significativa desde el punto de vista social, no
solamente porque ofrece un cuadro de la vida social de su tiempo, sino
porque muestra la intención educativa y moralizante del autor que era el
tema de mayor preocupación de los pensadores. La flamante república, las
divisiones nacionales y los problemas políticos, se sumaban a la ignorancia
de miles de pobladores y los que sabían escribir, expresaban en novelas y
cuentos, proclamas y narraciones, su actitud moralizante.
Los charros, la vida rural, los contrabandistas, están presentes en la novela
de Luis G. Inclán de luengo título: Astucia, el Jefe de los Hermanos de la
Hoja, charros contrabandistas de la Rama. En ella, una multifacética sociedad de ricos y pobres, jueces, militares y petrimetres, así como fiestas y
jolgorios, hospitales y cárceles, viven dentro de un ambiente de asonadas
políticas, con un lenguaje que informa del proceso de la aculturación lingüística. "Lo que más cautiva y maravilla --de esta novela- es su extraordinaria receptividad del lenguaje popular, al grado que no hay palabra,
modismo, refrán o frase mexicanos que no se hallen en esta amena selva de
nuestro desarrollo lingüístico, a través de nuestra historia de cuatro siglos"
según Salado Alvarez.

La vida rural, importante en un pueblo como el nuestro, está presente
en una novela cuasi perfecta: La Parcela de José López Portillo y Rojas
(1850-1923). Asimismo la novela de folletín y la de costumbres, captan los
acontecimientos diarios y son fuente interesante de la indagación social.
Dos últimos ejemplos ilustran la interrelación entre la Sociología y la
Literatura. La influencia de la cultura francesa fue decisiva en la literatura
finisecular del siglo XIX y es testimonio del irredento afán de la mentalidad
colonial mexicana, empeñada en copiar fielmente los modelos de las metrópolis europeas, pero, la novela de la revolución, en el primer tercio de
nuestra centuria nace paralela a un acontecimiento de compulsiva transformación social y presentará, ya desnudo, el rostro propio del mexicano, devastado por sucesivas frustraciones, pero poderoso y definitivamente nuestro.
Epílogo

El hombre crea la sociedad, ahí convive y entra también en conflicto con
ella, sin que pueda predecirse -hasta el momento-- ninguna otra forma
diferente que no sea el hombre dentro de esa circunstancia.
519

518

�En cada tiempo de ese registro social, aparece un género literario peculiar.
Veamos, a grandes pinceladas, algunos ejemplos:

La mitología fue característica de las etapas teogónicas y cosmogónicas
de la humanidad; la epopeya nace con la fundación de las civilizaciones; la
lírica aparece cuando el hombre se centra en sí mismo y expresa el sentido
de la vida, el amor y la muerte; la leyenda se presenta cuando el ser humano
confunde hechos y mitos por desgaste de la tradición oral o para hacer una
nueva reubicación del patrimonio literario. La novela, género ambicioso,
aparece en los tiempos nuevos, y expresa los conflictos heterogéneos de nuestra realidad. Precisamente el descubrimiento de un nuevo mundo -el subconsciente- permite hurgar campos antes desconocidos donde se hallan las
causas profundas de la conducta humana que trascenderá a la sociedad.
Marginalmente se podría afirmar que hay una paulatina mengua de grandeza en estos estadios: del dios al héroe y de éste al líder redentor de las
masas, pero en plano inverso, también podría afirmarse que jamás se había
descrito con tanta hermosura, el sufrimiento que causan en el ser humano,
los conflictos sociales.
Aspecto de importancia es señalar: la literatura no es el resultado de la
simple imaginación del autor, sino se da en un tiempo que de alguna manera
la configura, como espejo más o menos fiel de una atmósfera esencial y
con las aportaciones que el hombre ha heredado de las generaciones adultas,
hasta ese momento del devenir humano.
En la literatura no solamente están presentes los sentimientos de duda,
temor o alegría, por citar algunos de íntima raigambre, sino el ansia de
poder, la agresividad y la codicia que se proyectan en la sociedad y que
permiten advertir la presencia de las fuerzas que modifican la sociedad, así
en cada hecho social, está subyacente, ese ser maravilloso y conflictivo, noble
y miserable, rencoroso y piadoso, que es el hombre en la dualidad patética
que forma lo que podía ser llamado con la frase de Malraux, "humanismo
trágico".
La poesía magnifica los grandes movimientos sociales. Existe en todos los
pueblos un acervo resguardado con amor formado con la literatura patriótica, escrita paralelamente al acontecer de los grandes sufrimientos colectivos. Los poetas mayores, juglares, trovadores y versificadores populares, han
cantado o narrado aquellos hechos que conmueven a los pueblos y dejan
el testimonio de su emoción en poemas, romances y corridos. Si en unos hay
un soplo de grandeza, en otros se conserva la frescura, porque son la voz
con la que el pueblo repite la historia y la atesora.

520

Los cantos a la libertad nunca fueron mas' vigorosos que los escn'tos por
11os que padecieron el mied0 paruco
aque
, . de perderla 0 tu ·
•
siones y soportaron la agre . ,
.
es vieron en prision o 1a esclavitud.
Curiosamente, muchos de los me·o
J res escritores del
h
vinculados a las causas sociale
, momento an estado
s, unas veces porque se lo
porque el impacto social trasc· d
proponen, otras
ien e a Ias letras Obras d
1·d
raria son también textos de fl . , f'I , . .
.
e gran ca i ad litere exion 1osof1co-social
¡·
Ortega y Gasset Camus Paul S
s·lffione d B · '· como 1os ibros de
'
,
artre
citar a algunos.
'
e oivoir Y Octavio Paz, por
Hay naturalmente excepciones. "El últim
. .
ha sido la aparición d
,
o _gran acontec1m1ento poético no
e una poes1a de la circunstancia hist, .
(
de compromiso)' sino la reaparición de una p ,
,.
onca o poesía
es la afirmación de una poesía d 1
,
oes1a m1tica o retórica: esto
real a la poesía sino de in
e a lno-poe~1a... No se trata de incorporar lo
'
corporar a poes1a a la realid d
,
.
del mundo moderno" (G ··t
p· ,
ª
·
·
·
poes1a peculiar
ae ean icon-· Panorama d e l L'iteratura Francesa
actual) .

ª

Las obras
estéticas son
.' 1
En f10, a

maestras de la literatura
.
1
summas de 1
.. , univ~rsa ' aparte de sus excelencias
b
.
. a cosmovis1on del tiempo vivido por la humanidad
o ra literana:
·

.
l Refleja· o da testimonio de una circunstancia hist'onca,
ya que no se escribe
a azar, smo es consecuencia de una atmósfera social capta da por los autores.
Resume de una ma
.
dispersos de una soc ~;ad a veces magistral: ~ermosa y lúcida, los elementos
.
. i~ a ' como estremeclffilento vital de una pluralidad
emOCionante de vibraciones.
Capt~, merced a la sensibilidad de los autores, matices muy interesantes
de la vida de los pueblos, resguardándolos con peculiar frescura.
Presenta
· ¡es con multiples
, .
. . . a los grupos socia
y extrañas faceta d b'd
la posibilidad d
s, e 1 o a
e
sus
recursos
literarios
como
el
diálogo, la descnpcion,
. . , 1a
narr ·' l 1
,
acion, a a egona, la parábola y el juego de las metáforas.
D;scubre los esquemas mentales de la composición de las sociedades como
pu:d e~dser los resortes dinámicos de los procesos definitivos, tales c~mo la
so an ad humana, la interrelación de causas y efectos así co
1
log'a
· ·
,
mo a crono1 : nac1ID1ento, eclosión y muerte de los pueblos.
Enriquece el campo de la investigaci'o'n socia
. 1 con elementos que se res-

521

�guardan en el patrimonio cultural, donde pueden . ball~e, las causas profundas que mantienen, retardan o aceleran una s1tuac1ón.
.
. .
trata de exaltar la importancia de la llamada h~ratura
Cabe rep_enr. ~o sed
- 1 una característica de la obra literaria que
compromeuda, smo e sena _ar
recrea la sociedad y la traSC1ende.
.
d h be las porque el ser huTampoco son afirmaciones cerradas, m pue e a ~ '
h
ones
, l d" , ·co de la sociedad es un ser cambiante, pero ay raz
mano, nuc eo marni
d
;ornar en cuenta estas consideraciones
válidas como las apunta as, para
debido' a sus apoyos de evidencia.
.
. 1 ,
Literatura con sus campos propios de
Q~eden cada una, SOC10 º!:u[ntos ara ~dvertir relaciones entre ell~s,
estudio y valgan estos apun
. _P.
.
a la Sociología, ciencia
1 fascinante tarea señalada en pnnc1p10: mientras
..
en a
ha
- didos los textos literarios puedan beneficiarse
joven se le puedan cer ana
'
como' fuentes del conocimiento social.

Ciudad de México, diciembre de 1976.

UN RADICAL PROBLEMA DE LA HISTORIA "MEXICANA"

ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de Antropología
e Historia

LA

HlSTORIA

No CABE DUDA de que la Historia es la obra más fecunda y excelsa que ha
llevado a efecto el hombre, que con la ayuda de las artes de escribir y de
medir el tiempo logró levantar en la oquedad de la nada, que es el pasado,
el puente que inscribe y describe cuanto de importancia y trascendencia
acaeció al pasado de los hombres, por la vida.

EL HISTORIADOR • RESURRECTOR

Si pudiéramos cantar la alabanza debida a la proeza de la Historia, que
mantiene vigente lo que ya sucumbió en el arcano de eso que llamamos
tiempo, tendríamos que recordar la Omnipotencia del Único que puede resucitar a los muertos, y entonaríamos el himno de gloria que merecen los
seres privilegiados que son los historiadores verdaderos.

HISTORIA - CICERÓN

Cicerón llamó a la Historia Maestra de la Vida, que se convierte en paradigma de la virtud creadora, que proyecta el ayer lejano, que revive el
próximo pasado y orienta al incierto por venir. La Historia no es ceniza, ni
522

.523

�tumba, es dinámica que como el átomo genera energía en manifestación
permanente del pasado.

LA

HISTORIA EN ECLIPSE

de lo porvenir. En esto, nos dice, sé que se hallará todo lo que se acertare
a desear.

EL LrnRo - EL

DocuMENTO

La historia en diferentes etapas, y ahora en nuestros días, está en eclipse;
circunstancias múltiples la tienen con deformaciones, mutilaciones y defectos;
causas son varias y de diversa índole, la primera y principal radica en la
falta de preparación del historiador, por lo general con desconocimiento total
o parcial de la metodología, y en general de la ciencia histórica, además
de la incapacidad para conocer en forma suficiente los testimonios que confirman y afirman sus proposiciones, en un medio donde los centros de información carecen de la más elemental organización. Depósitos documentales
y bibliográficos en completo desorden, que han desviado a tantos investigadores de la ruta que se habían propuesto investigar.

. La_ hi_storia, pues, debe ser considerada como ciencia de la vida, como
ciencia instrumental ~or su impulso creador para abordar y aun resolver los
problemas del devemr
humano, por ello Cicerón la llamo' y con Justicia,
· · ·
.
Maestr~ de la Vida; y al exaltar a la Historia a esta categoría, exaltamos
concomitantemente
a sus fuentes, el libro, y el documento en general, que
,
son sus mas preclaros exponentes.

Alamán a mediados del siglo XIX, decía que el problema de México radicaba en la ignorancia de sus letrados, motivo suficiente que ha impedido
formar una historia integral de México y que en el siglo XIX hizo decir a
García Icazbalceta que la Historia de México estaba por hacerse, frase que
aún está vigente; porque tenemos ensayos, apuntes, intentos, pero aún no
tenemos historia verdadera, dentro del sentido relativo de la Historia.

Otr:1 de las ca~sas_ de que la Historia no pueda ser justa y verdadera,
~dem~ de las atribwdas al historiador, es la de que es punto menos que
imposible que el autor conozca suficientemente el caudal de informac·'
tr
·
d.
ion
re osfectiva isp~n~ble_ Y existente y menos en los repositorios mexicanos,
ademas de que m s1qwera se podrá afirmar que se tenga un conocimiento
exh~us_tivo y completo de tal o cual acervo documental y bibliográfico, pues
a diario se e~cuentran libros, mapas, documentos y otros testimonios que
dan un curso insospechado a los hechos que se estudian.

W.

RoBERTSON

William Robertson afirma que a ningún historiador se le debe creer, si
no presenta las pruebas en que funda sus aserciones; si esto no hace, dice7
hará relaciones entretenidas, pero no historia.

HISTORIADOR - DoN QUIJOTE

Cervantes Saavedra, en su imponderable Don Quijote afirma que los historiadores deben ser puntuales, verdaderos y no nada apasionados, y que ni
el interés ni el miedo, el rencor ni la afición, les hagan torcer el camino
de la verdad, cuya madre es la Historia, émula del tiempo, depósito de las
acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia

524

ÜTRA CAUSA - MÚLTIPLES TESTIMONIOS

Por ello debemos estar convencidos de que la Historia se hace a base de
rectificaciones y he allí la raíz y la razón de la veracidad en la Historia,
por lo general dubitativa.

PUNTO DE VISTA P1'R,SONAL DEL HISTORIADOR

Acaso la mayor dificultad que hallará el historiador para transmitir en
su obra la verdad histórica, sea la casi imposibilidad práctica de sustraerse
al punto de vista personal, que le hace decirnos su verdad; quizá muy relativa
Y la verdad relativa se vuelve en múltiples ocasiones, una verdad sospechosa.
Ortega y Gasset hace ver este escollo con toda claridad; a lo que hay
que agregar correlativamente el statu del escritor en cuanto a cultura cri~ y~~
,

525

�HISTORIA ESCRITA

Historia escrita será pues Ja manifestación literaria de la Realidad, materializada en libros, mapas y otros documentos.
Libros mapas y documentos que son independientes, temáticamente considerado; sino que en general, los unos se derivan de los otros, y se enlazan
entre sí ;or razón de causa a efecto dando lugar a la fonn~ción de un C~r~us,
que es el resultado final del proceso, después del_ trat~1cnto 1:1et?dologico,
dentro de la crítica de valoración de los testimoruos directos e indirectos de
los acontecimientos.

Congreso, en la ciudad de Washington. La preocupaaon se agrava por la
carencia de Catálogos-nóminas accesibles a los investigadores. Contamos desde
Juego para México con la Guía Bolton; con la parte conducente de la obra
del R.P. Lino Gómez Canedo, Los Archivos de la Historia de América; La
Guía del Antiguo Ayuntamiento de la Ciudad de México, de insospechada
proyección; la edición en doce volúmenes de las obras publicadas por el
Instituto Panamericano de Geografía e Historia acerca de las Misiones Americanas en los Archivos Europeos, además de catálogos parciales de fondos
documentales en microfilm en repertorios particulares como el riquísimo del
Instituto Nacional de Antropología e Historia, que cuenta con más de quince
millones de microcopias con documentaciones provinciales mexicanas.

B) Bibliotecas de Historia de México.
LAS FUENTES HISTÓRICAS

a) Archivos de historia de México.
b) Bibliotecas de historia de México.
c) Instituciones conservadoras de documentos.
d) Instituciones docentes { Histo_ri~dores
para la formación de:
Arch1v1stas
Bibliotecarios.
Consideramos pues lo que preconiza el enunciado anterior en lo relativo a:

A) Archivos de la Historia de México.
Una de las aparentes preocupaciones de investigadores e in~tituciones,, a~olos estudios históricos es el estado actual de los Archivos de Mexico,
cadas a
'
.,
brep
y la dificultad para la consulta de la abundante documentac1on, que su
ticia y obrepticiamente ha emigrado por las puntas de la Rosa o .Estrella :-e
los Vientos. En España desde luego el Archivo ?eneral de. Ind_1as, el _H1~tórico Nacional, el general de Simancas, Acadenn~ ,d~ la Histon~, crel n~msimo de El Ferro), etc.; en Inglaterra: Museo Bntámco~,el Foremº _Office,
importante para el estudio de la lucha , de ema~cipac1on; en I~ha: La
Biblioteca Apostólica Vaticana, así podnan scguuse enumerando, en_ los
Estados Unidos de Norteamérica, basta con dos botones de muestr~: U~versidad de California en Berkeley y Uni,·ersidad de Texas en Au~ti~, mas las
estupendas colecciones de Ja Sección Latinoamericana en la Biblioteca del

526

El caso de las Bibliotecas de Historia en México es tanto o más lamentable
que el de los Archivos Históricos; sólo unas cuantas bibliotecas son prácticamente consultables en sus fondos bibliográficos sobre Historia de México;
por lo general estas Bibliotecas carecen de plan, de personal preparado, y por
consiguiente de catálogos y del sentido que estos centros deben tener y tienen
en otros países, donde las antiguas bibliotecas han evolucionado a convertirse en grandes centros de información.
Para colmo de los colmos un número apreciable de Universidades estatales, en México, carecen de Bibliotecas y en la ciudad de México se han perdido
para la consulta en quince años más de diez grandes bibliotecas.
En los Estados, la generalidad de las Bibliotecas son de tipo estatal y municipal y deben ser citadas en el aspecto de la consulta histórica: Monterrey&gt;
San Luis Potosí, Durango, Mérida, Xalapa y Saltillo.
C) Instituciones conservadoras de Documentos.

Son: Desde luego el Archivo General de la Nación, los de las Secretarías
de Estado y de Instituciones como la Universidad Nacional de México, en
su Biblioteca Nacional; el Instituto Nacional de Antropología e Historia y
algunas colecciones particulares como el Centro de Estudios Históricos de
Condumex, digno de particular laudanza; hay colecciones menores que no
por ello dejan de ser valiosas.
Merecen especial mención los archivos eclesiásticos, aunque no todos bien
conservados, que desde los Arzobispales hasta los Parroquiales son fuentes

527

�permanentes de riquísima información desde el siglo XVI hasta nuestros días;
aquí hay que reconocer a la Sociedad Genealógica de los Mormones, la interesante recolección de microfilms de los libros parroquiales, que además
de otros datos, nos dan la secuencia del movimiento demográfico en extensas
-zonas del país.

D) I nstituciones docentes.
La formación de investigadores y de historiadores está a cargo principalmente de las Universidades, mas unas cuantas en México tienen la carrera
de Historia y sus frutos no siempre son opimos, como se puede apreciar por
1a historiografía mexicana moderna y contemporánea, bien está que hay
instituciones como el Colegio de México, la Universidad Iberoamericana,
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, de la
Universidad Autónoma de la misma ciudad; de la Universidad de Veracruz,
pero vuelvo a deciros, los frutos no son como quisiéramos y nuestra circuns·tancia los exige, opimos, y las golondrinas que anuncian una nueva era en
la historiografía mexicana, no hacen aún verano.

mismo núcleo de hechos se refracta diversamente según el espectador que
lo describe.
Ningunos temas se prestan mejor a un análisis de este tipo que los diversos
enfoques de historiadores mexicanos hacia la historia de su propio país.
Varios ejemplos podríamos exponer, baste considerar el encuentro de la
expresión greco-latina-árabe con las expresiones del mundo americano; dos
tipos de civilización entran en conflicto para que lentamente surja una nueva
expresión doblemente tradicional americana y europea lo que origina uno
de los hechos más dramáticos, más deslumbrantes de la Historia. Dramático
por el encuentro violento de dos civilizaciones separadas entre ellas y, en un
principio, ajenas entre sí; deslumbrante, porque en la conquista de América
se entreveran encomiendas, hecho y derecho, leyenda e historia, guerra y
misión, agresión y voluntad de una nueva Ciudad de Dios.
Todo ello nos lleva a meditar en la problemática de este radical problema
de la Historia "Mexicana".

De las consideraciones que anteceden, se desprenden las conclusiones si_guientes:
la. La urgencia de crear una Escuela de historiografía mexicana que dé
fin a los historietistas y forme a los historiadores.
2a. Es de imprescindible urgencia la creación de una Escuela de Archiveros, con la preparación y exigencias del caso.
3a. De la misma manera se exige una Escuela bien planeada, de bibliotecarios, y conservadores de Museos, para la defensa del patrimonio
de los testimonios de la Historia de México.
Además, debemos considerar que todas estas carencias que hemos puntualizado nos llevan a una deshumanización de la historia y del historiador;
y los daños que estas carencias ocasionan son de fatales consecuencias para
entender la evolución de la comunidad humana a que se contrae; por ello
hay que buscar al hombre que escribe la historia tratando de ver en él su
preparación y cómo ha procesado su investigación, tratando de averiguar lo
que siente, lo que piensa y lo que quiere al indagar cuáles son los motivos que
mueven lo que escribe y le hacen ver los hechos de determinada manera.
Cada hombre contempla la realidad que le rodea con una perspectiva propia
y no puede haber estudio más apasionante que el de observar cómo un

.528

529
HUMANITAS-34

�INFLUENCIA DE LA POLÍTICA SOBRE
LA LEGISLACIÓN AGRARIA

DR. Lurno MENDIETA v NúÑEz
Presidente de la Asociación
Mexicana de Sociología

TooA LEGISLACIÓN TIENE un trasfondo político. La política es la fuerza social
decisiva en las agrupaciones humanas. Crea la ley, modifica o la hace nugatoria. tsta es una constante sociológica universal.
No puede pensarse siquiera en un hacer legislativo contrario a la política
dominante en una sociedad determinada. Sin embargo, la política es más
notoria en algunos campos de la legislación sobre los que ejerce influencia
perturbadora.
El Derecho Agrario, la presencia de fuerzas políticas es constante, al grado
de que han impedido hasta la fecha su cabal configuración.
1) La legislaci6n Agraria en la antigüedad. Esto ha sido así desde tiempos
remotos. En diversos países del mundo antiguo, como si se tratase de una
ley o constante sociológica, hallamos la misma secuencia: un movimiento
político, a veces revolucionario, que logra la expedición de leyes agrarias en
beneficio del proletariado del campo y una contracorriente que nulifica o
desvirtúa esas leyes.
Víctor Alba, en su interesante Historia General del Campesino, nos proporciona varios ejemplos.
El deseo de posesión ilimitada del suelo agrícola es tan grande en el
hombre, que se impone sobre toda consideración humana y divina hasta en
pueblos de tan profunda religiosidad como el hebreo. En el siglo XII antes
de Cristo, dice el autor citado, al establecerse los hebreos en Canaan, repartieron equitativamente las tierras conquistadas a los cananeos; pero al surgir
531

�la propiedad privada, se olvidaron de las Leyes de Moisés que ordenaban el
reparto periódico del agro y se produjo la concentración territorial en pocas
manos lo que determinó la lucha entre campesinos sin patrimonio y grandes
terratenientes. Los profetas tomaron en vano la defensa de los débiles, Isaías
predicó: "Ay de los que juntan casa con casa y añaden tierra a tierra
hasta el término del lugar, ellos serán colocados solos en medio del mundo"
y predijo que cuando naciera el reino de Jehová, "las naciones de sus espadas
forjarán arados y de sus lanzas hoces". Hubo varios levantamientos de las
masas rurales y débiles intentos legislativos en pro de la Reforma Agraria;
pero sólo quedó en el viento la voz de los profetas.1
Algo semejante aconteció en Persia, en Egipto y en Grecia.
También el pueblo romano se enfrentó con el problema de la lucha entre
grandes terratenientes y campesinos desheredados. Esto obligó al Estado a
dictar leyes agrarias en varias ocasiones como por ejemplo la Ley Licinia del
año 376 antes de la era cristiana que limitó a 500 yugadas (126 hectáreas)
la extensión de tierra que podía poseer una sola persona. Pero todo intento
de reforma resultó trágico e inútil como el de los hermanos Graco que perecieron en la lucha.
2) La Legislaci6n Agraria en el mundo civilizado moderno. En el mundo
civilizado moderno, continúa la influencia de la política en la legislación
sobre el reparto y tenencia de la tierra para desvirtuar sus fines. El Sr. Lic.
Fernando González Roa, en un libro admirable sobre El Aspecto Agrario
de la Revoluci6n Mexicana, lo demuestra haciendo breve, sustancioso estudio
comparativo de esta cuestión en Estados Unidos de Norteamérica, en Francia, en China, en Holanda, Rusia, las Antillas y la América Latina. Sus
investigaciones llegan hasta el año de 1919. De entonces a nuestros días
concretándonos a los países de Centro y Sudamérica, la historia es la misma:
concentración del Agro en pocas manos, miseria de las masas rurales, presión
política de los terratenientes y de las clases acomodadas para mantener a
toda costa la organización social y económica que los favorece.
Después de la segunda guerra mundial, gracias a la Alianza para el Progreso y a instancias de la Organización de Estados Americanos, se pone como
condición de ayuda económica a los pueblos de Latinoamérica, el que promuevan sus respectivas reformas agrarias y sólo entonces emprenden notable
actividad legislativa en pro de los campesinos; pero de manera conservadora
porque dejan intocadas las grandes propiedades y proyectan la entrega de
1

ALBA,

tierras al proletariado del campo , .
de colonización interior más
dumcamente sobre Jas baldías; son leyes
,
.
que e verdadera refo
L R , .
el actual gobierno milita
. , rma. a epublica del
P eru, haJo
•
r es 1a excepcion
llí
0
, pues a se entreaaron
1as haciendas como grandes um'da des prod f
·
jornaleros que trabaJºaban en 11
uc ivas, sm fraccionarlas, a los
e as.
La actividad legislativa de carácter a
.
conocer, no sólo a través de I lib
grano antes aludida nos permitió
.
os ros el problema de I dº ºb . ,
smo tomar parte en algunos . t
d
. .
a istn ucion del agro
, .
m entos e legislación
hº .
'
pasitos de favorecer el progres d 1
,
. que se ic1eron con proo e os paises hispan
·
cuentran en vías de desarrollo.
oamencanos que se en~l año de 1949, siendo Primer Magistrado de
Arevalo, el Presidente de la C,
d
.
Guatemala el Dr. José
!adores vino a México para . a~taara e Diputados, en unión de otros legismvi rnos a colabor
11
de una Ley de Reforma Ag . .
ar con e os en la redacción
rana, pero cuando II
.
1
las tropas de la guarnición se hab'
bl
egamos a a capital, parte de
ian su evado con
ti
d 1
.
mo vo e asesinato
deI Coronel Arana y apenas si• me f ue posible
d
anteproyecto de ley que debido a 1
. .,
, . re actar un esquemático
.
a agitac1on política no llegó a formali
Haci 1 - d
zarse.
a e ano e 1961, el gobierno de I R , .
dueto de su Embajador en M, .
~ . ;P_ubl_ica de Honduras, por con.
ex1co, se srrv10 mVItarno
1
e1 I nstituto Nacional Agrar1· d
,
s para co aborar con
o e ese pa1s y u
··
formulación de la Ley de Ref
A
. n corms1onado de la OEA en la
orma graria En Te · ¡
e1 representante de la Orga . . , d
.
guc1ga pa como no llegaba
d.
mzacion e Estados Am .
d
tu iar las condiciones socioeconómicas la C
. ~ncanos, espués de esanteproyecto de código mínimo dº ºdiyd
onstituc1~n del país, redacté un
ivi o en una pnm
y un~ segunda adjetiva. En virtud de ue no
. era parte sustantiva
propiedades sin previa inde . . ,
q
era posible tocar las grandes
. .
mmzacion porque se vio! ,
dº
. .
tltucionales establecí un im
t
.
anan isposiciones cons'
pues o progresivo de ac e dO
1
a fin de obli
.
. u r
con a extensión
d·e cada predio
1
.
gar ª os propietarios a
f
·
tierras e mtroduje otros preceptos f
bl
que racc10naran sus
,
avara es al campesinad p
.
.
o. oco tiempo
d espues, vino una comisión del I nshtuto
a traerme ¡
.
en el que tomó parte el enviado de la OEA ue 11 , e pr~yecto defmitivo
yo regresaba a México Q d,
b
q
ego precisamente cuando
. ue e asom rado al ver q
.
.
coma de mi trabaJ·o se bah'
.
d .
ue sm cambiar una sola
'
ian mtro ucido artí ¡
1
venientes para transform
I
cu os e ave, en lugares conagrarias. '
ar una ey moderada en la más radical de las leyes
Emití opinión en el sentido de
,
.
redactado e ir introd . d
qu~ sena me1or aceptar el texto que había
.
ucien o, a medida que las co
tur
lí .
IDitieran, orientaciones legales de extrema izqu1er
. . ~
as
~o
lo pera que si seticas
adoptaban

Víctor, Historia General del Campesino, p. 121.

533
532

�desde luego, resultarían peligrosas porque i·ban a lesionar bruscamente muchos intereses.
. untos de vista, el Congreso aprobó el proyecto
Pero no se aceptaron IlllS p
d
,
e produJ· o un cuartelazo que deb p as semanas espues, s
d,
tal como esta a. oc
M .
Villeda Morales y la ley que o
rrib6 al gobierno del presidente Dr. ar1ano
l l ·1
.
.
misión violenta de la política en a e~is aÉste es un eJemplo de la mtro
h
dado casos de sublevaciones
. Q
tros sepamos no se an
'd'
ción agrana. ue noso
.: d
Código Civil o de un Co igo
1
b t r la derogacion e un
castrenses para o ene
d 1 d cho las modificaciones y aun a
.
.
ales
ramas
e
ere
'
,
l
Penal. En as pnncip
1
1
mediante las acciones cnd l
d namientos lega es se ogran
,
abrogación e os or e . .
a través de los cuerpos legislativos, que asi
ticas y creativas de los Juristas,
1
.dades de cada país y de
los van perfeccionando Y adecuando a as necesi

nulificada.

cada época.
distribución de
E México la influencia de la política en las l~yes sobre
n . dad 'territorial nos viene desde tiempos leJanos.
1a propie
}' '
aña con alto sentido moral y re igioso
En la colonia, los Reyes de Esp . ' . , de los pueblos indígenas, en las
. .ciada la dommac1on
h
establecieron apenas lill
.
.
.
lásicas de nuestro Derec o
.
1535 las dos msbtuciones c
cédulas de b.!3 Y
,
. ., d .
La priniera para atender a
'6
la restitucron e tierras.
1
d
Agrario: la otaci n Y
f d
y la segunda para devo ver
las necesidades de los pueblos que se hunb. aran 'do arrebatadas. pero tod;;is
. d d
ue les u iesen s1
,
a los inclios las propie a es q
1
p6 ·to de favorecerlos no fueron
. .
dictaron con e pro s1
las disposiciones que se
. d
desarrollaron en la Nueva Escumplidas, porque colonos y conqwsta
que las nulificó prácticamente
en las Indias en general, una po ca
.
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b. . e territoriales y sus mtereses.
para defender sus am ic1on s
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• 1os de coloniaJ· e, a la concentracion agra
, 11 , ¡0 largo de tres s1g
As1 se ego, a
.
de indios. Fue ésta 1a causa
en pocas manos y al pauperismo de 1~ masas
. . 1 de la guerra de independencia.
prmcipa
.
·
bargo no a ltero' la pol'1tica de las clases domiLa independencia, sm ero
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1 d' t on leyes de colonización con
obiernos naoona es ic ar
nantes. Los nuevos g
.
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rales. pero deberían llevarse
.f
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'
objeto de satis acer a
b ld'
fin de no tocar la propie, .
te sobre campos a ios a
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.
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. d d 1 grandes terrateruentes. s
dad pnva a e os
.
.
del suelo agrícola en be,
d ¡ acaparamiento excesivo
fracaso. El fenomeno e
.
. , d ante 100 años hasta provocar
. d
. tocracia agraria contmuo ur
nefic10 e una ans
'
. •ento armado una nueva
ía revolución de 1910. Al triunfo de este movlffil
'
534

corriente política que venía gestándose desde los priineros años de la guerra
de independencia, política iniciada por Hidalgo y Morelos y animada por
notables escritores como Francisco Severo Maldonado, Ponciano Arriaga,
Juan Sarabia, Antonio Díaz Soto y Gama, Andrés Molina Enríquez, y otros
no menos eminentes, cuhninó en planes como el de Ayala, el del villismo
y por fin en la Ley de 6 de enero de 1915 con la que se inició la Reforma
Agraria de México. Esta ley restableció las dos vías agrarias de la época
colonial: la restitución de tierras a los pueblos que hubiesen sido despojados
de ellas y la dotación para los que no pudiendo demostrar el despojo, las
necesitaran ( Artículo 3o.).
Las dotaciones deberían llevarse a cabo expropiando, por cuenta del gobierno nacional, de las haciendas inmediatamente colindantes con los pueblos interesados, la extensión suficiente para satisfacer las necesidades de su
población ( Artículo 3o.) .
Como se ve, el procedimiento inicial de la Reforma Agraria era puramente
expropiatorio. Así se estableció también en el artículo 27 de la Constitución
de 1917, parte final del párrafo tercero en relación inmediata con el segundo
y en la primera reglamentación de este precepto que fue la Ley de Ejidos
de 28 de diciembre de 1920. Esto permitía a las autoridades agrarias estudiar
las necesidades de los pueblos peticionarios y con arreglo a ellas, proyectar las
extensiones de tierra de que serían dotados. La relación era únicamente entre
el pueblo solicitante y las autoridades; pero el Reglamento Agrario de lo.
de abril de 1922 que sustituyó a la Ley de Ejidos, dio ingerencia en el procedimiento dotatorio y restitutorio a los propietarios afectados, al establecer
que podían presentar todos los escritos y pruebas que desearan y se les concedió un plazo de 30 días para alegar ante la Comisión Nacional Agraria.
( Artículo 28.)
Fue este un error fatal, porque al ser considerados los terratenientes como
partes se instituyó de hecho un juicio agrario en el que los dueños de las
propiedades afectadas tenían el carácter de demandados y los peticionarios
de actores o demandantes ante tribunales administrativos.
Las deficiencias del procedimiento permitieron a los terratenientes interponer amparos que entorpecían las dotaciones y en los que, con frecuencia
obtuvieron sentencias favorables.
Con objeto de impedir esto, el Sr. Lic. Narciso Bassols, en la Ley de
Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas de 23 de abril de 1927, trató
de perfeccionar el procedimiento dentro de las exigencias de los artículos
14 y 16 constitucionales y aun cuando logró una codificación congruente,
535

�asentada en rectos principios jurídicos, en realidad consolidó así ~1 e~·~or de
convertir el procedimiento expropiatorio consagrado en la Constitu~o~, en
una contienda judicial que estaba justificada en el caso de restituciones
de tierras porque ahí sí había un actor, los denunciantes y un d:man~ado,
el terrateniente que iba a responder en el juicio con , sus propio~ b:enes;
pero en el caso de las dotaciones los afectados no teman po~ que figurar
en un procedimiento en el que el Estado y no ellos, con los bienes q~~ expropiaba y que por ese hecho pasaban a su poder, respondía a las peticiones
dotatorias de los campesinos. A pesar de esto de entonces en ~d:l~nte en_ l_as
Leyes y Códigos que se sucedieron quedó,. hasta la !echa, el 1wc10 admmistrativo agrario como una institución prácticamente mvulnerable con resultados desastrosos.
Porque en el juicio se tomaban en cuenta las necesidades de los demandantes de acuerdo con un censo que se levantaba al efecto y no las del
núcleo de población al que pertenecían, de manera que al dictarse la resolución definitiva en ésta solamente se daban tierras a limitado número de
peticionarios. y habría estado bien si se atendieran sus de:°an~as en corto
plazo; pero el procedimiento agrario duraba 10, 15, 20 y mas anos Y cua?do
por fin se entregaban las extensiones territoriales señalad~s. en la re~ol~~ión,
ya los que las necesitaban no eran únicamente los 30 solicitantes pnm1tlvos,
pongamos por caso, sino 300. Desde el punto de vist~ po_l~tico y a~uí vemos
na vez más la intromisión de la política en la legislacion agraria, no era
~onveniente desatender a los nuevos necesitados y entonces se ideó la llamada
depuración censal, que en realidad era el levanta~ento de o~o ce~so, par_a
entregar las tierras dotadas a los 300 que aparec1an en el ID1Smo sm patrimonio. Si en la resolución se dotaba con 10 hectáreas a cada uno de los 30
solicitantes, el reparto final entre los 300 era de 3 hectáreas per capite. Así
se llegó a la pulverización de los ejidos a la que alguna vez llamamos el
cáncer de la Reforma Agraria.
La mayoría de los veinticinco mil ejidos que se dice hay en la actualidad,
no tienen parcelas de extensión suficiente para satisfacer, con sus productos,
Jas necesidades de los ejidatarios y sus familias. En no pocos la parcela es
de 2, de una, de ½ y hasta de ¼ de hectárea. Ésta es la causa de que
muchos ejidatarios las abandonen o las alquilen porque cuando son ~uy
reducidas resulta incosteable su explotación. En el mejor de los casos, si la
parcela es de cuatro o de cinco hectáreas de tierras de buena calidad, sólo
sirven para propiciar una pobre economía de subsistencia.
Desde el principio del reparto de tierras, se presentó el problema _d~ la
titulación de )as parcelas, pues al entregarse los ejidos al pueblo beneficiado

536

sólo se hacía un fraccionamiento provisional. Hasta el año de 1925 se dictó
1~ primera Ley_ ~eglamentaria del Patrimonio Parcelario Ejidal que fue
bien pronto suslitwda por otra, objeto a su vez de varias reformas. Sin em~a_rgo, no llegó a cump~rse satisfactoriamente por razones o sinrazones pohticas. El General Ignacio C. Enríquez, en carta que dirio-ió al Presidente
Lázaro Cárdenas, abogando por la titulación de las parcela: ejidales le dice
.
'
en una entrev¡sta Jue tu~o con el P1:sidente Calles hizo la misma peticion Y__ que 1: contesto ~ue si se daban titulos de propiedad de la parcela
a los_ e31datarios, se considerarían dueños absolutos de las tierras y al no
nece~1tarnos nos mandaran a paseo. Esta cuestión ejidal, agregó es el mejor
medio de tener controlada a esa gente, con sólo decirles: "si quieres tierras
tienes qu~ estar con el gobierno; que no están con el gobierno, pues no
tendrán lierras".2

~u:,

El Presidente Manuel Ávila Camacho, durante su régimen pretendió que
se titularan las parcelas hasta entonces repartidas; pero aquí interviene una
política subterránea de extrema izquierda contraria a la propiedad individualizada. Se le dijo que la titulación de lo distribuido hasta entonces tardaría 50 años y se le propuso y aceptó la simple expedición de certificados
de derechos agrarios que hacen del titular una especie de copropietario porque no se especifica en ellos la parcela que le corresponde, su extensión y
linderos. Esto ha dado lugar a numerosos abusos por parte de los Comisariados ejidales que con frecuencia despojan a los usuarios o cambian o reducen
sus precarias posesiones.
La instauración del juicio agrario dio lugar a que los terratenientes afectados abusaran del amparo con graves consecuencias para los campesinos
solicitantes de ejidos, pues aun cuando la Corte estableció jurisprudencia en
el sentido de que en esta materia no procedía la suspensión del acto ret iamado, en numerosas ocasiones después de que los beneficiados con un reparto habían construido sus casas y durante años explotado la tierra, una
sentencia definitiva en favor de los afectados les quitaba sus posesiones.
Hubo casos en que tal cosa se hizo a punta de bayoneta, destruyendo sus
siembras, quemándoles sus hogares, por el ejército que otrora luchó en pro
de las reivindicaciones agrarias.
Con este motivo surgió en el seno de las agrupaciones campesinas gran
• General C. ENRÍQUEZ, Ignacio, "Carta a Lázaro Cárdenas", publicada en Temas
Contemporáneos, Núm. 237, Instituto de lnvestigacione! Sociales y Econ6micas, A. C.
Año XX, julio 15, 1974, p. 10.

537

�inquietud, manifiesta inconformidad y comenzó a gestarse una corriente política que obtuvo la supresión de la procedencia del juicio de garantías y
de cualquier recurso ante las autoridades judiciales contra las resoluciones
dictadas en materia de dotación o de restitución de tierras, mediante la
reforma, por decreto de 23 de diciembre de 1931, de la Ley de 6 de enero
de 1915 que se consideraba parte integrante del artículo 27 de la Constitución.
La Reforma fue un verdadero dislate jurídico que vino a descoyuntar
nuestro sistema constitucional, pues dejó intocada la garantía de inafectabilidad en favor de los pequeños propietarios establecida en el párrafo 3o.
del artículo 27 citado y suprimió la única manera efectiva de hacerla valer:
El amparo. Contra esta situación que, de haberse mantenido, habría señalado
el camino para hacer nugatorias otras garantías constitucionales, se produjeron numerosas críticas en las páginas editoriales de los diarios de México,
entre ellas las nuestras.
Ante el I Congreso Nacional Revolucionario de Derecho Agrario, reunido
en México el 4 de julio de 1945 presentamos una ponencia proponiendo la
reforma del artículo 27 constitucional, con objeto de que se fijara en su
texto la extensión de la pequeña propiedad que debería considerarse inafectable, aduciendo que si se dejaba a las leyes reglamentarias este señalamiento,
podía. ser reducida con frecuencia haciendo prácticamente inútil la garantía
constitucional. Esto ya había sucedido y consideramos que era una forma
de violar dicha garantía.
Propusimos también que se elevaran a la categoría constitucional, en el
mismo precepto, las inafectabilidades de otras extensiones de tierra en razón
de sus cultivos valiosos o de su destino que venían respetándose desde que
fue"ron incluidas en el Reglamento Agrario del Presidente Alvaro Obregón
y finalmente que se restableciera la procedencia del amparo únicamente en
favor de los pequeños propietarios, señalándose sanciones drásticas para quienes lo promovieron sin tener esa calidad, a fin de evitar el abuso que dio
motivo a su entonces vigente supresión.
Pero en el seno del Congreso dominaba una corriente política extremista
y la ponencia no fue aprobada. Sin embargo, en el campo crecía la inquietud y la inconformidad de los pequeños propietarios que al verse privados
de defender sus intereses acudiendo al amparo, no se atrevían a introducir
mejoras en sus tierras ante el justificado temor de ser afectados de un
momento a otro por una dotación ejidal. La producción agropecuaria empezó
a decrecer notablemente y ante esta situación el Primer Magistrado Lic.
538

Miguel Alemán llevó a cabo la f
en los términos propuestos en re orma del ~culo 27 de la Constitución
modificación de que en vez d nuetstbrla ponencia antes aludida, con la única
.
e es a ecerse sanci
d á .
qmenes promoviesen el amp
.
, . ones r sticas en contra de
, 1
..
aro sm ser autenuc
creo e certificado de inafectab"lid d
.
os pequenos propietarios se
afectación. Éste fue un erro i l a con obJeto de ponerlos a cubierto de ~na
r amentable porq
obtenerse con rapidez y d" l
'
ue ese documento no p dí
io ugar a escand I
f
o a
consecuencias aún se resienten
a ?~s tra iques burocráticos cuyas
bilidad para proteger grandes' pues_ : exp1d1eron certificados de inafectahacer constar falsas clasif . prop1e ~des con el fácil procedimiento d
1caciones de tierras.
e
Debemos advertir que nosotros n t
de las reformas introducidas en el ºA ot~amlos parte alguna en la redacción
.
r lCU O 27 COnsu
•=tuc1ona
. ] por el Presidente M iguel Alemán.
De la
, conformida d d e los campesinos con 1
.,
se paso a la inconformidad d l
- a supres1on del amparo agrario
d d d ,
e os pequenos pro . tar·10
'
a
e estos con su restabl • .
pie
s Y de la conformie
. .
eC1ID1ento, a la demag0 iñ,. d la • .
mpezaron a criticar y aun sigue
·1·
d
o- e
s izquierdas que
1
n en ican o las modif· .
na es antes mencionadas H b
.
..
icac1ones constitucior
•
u o qwen diJO
h b'
que a ian parado en seco la
R e1orma Agraria como si ésta d
escansara en la af t "ó
y no d e Ias grandes propied d
,
ec ac1 n de las pequeñas
"bTd d
a es que seguian y ,
.
s1 1 i a es de afectaciones ésta , l
aun siguen ofreciendo potierras.
'
s s1 egales, en favor de los peticionarios de

A partir de la Ley Bassols se sucedió
El número de leyes, decretos circular
un verd~~ero maratón legislativo.
rogan disposiciones a=ri,,. '
e~ que modifican o enmiendan o de0 · - ~ pasan de cien hasta
•
caos se dictó el Código Agr . d 1
que para poner fin a este
legislación porque unüicó e ano de 9~4 verdadero progreso en nuestra
n un or enamiento s.15t á .
perso sobre la materia.
em tico cuanto había dis~l. Código de 1934 era, sin embar o
.
rev1S1ón crítica que dio lugar 1 C, dig ' muy imperfecto. Ameritaba una
1940 un tanto mejor que el ant: . ~ go Agrario de 23 de septiembre de
sustituido el 23 de diciembre d ln9o4r2, pero aun lleno de imperfecciones. Fue
·
e
por un nue
d
·
vigente la friolera de 29 añ d
vo or enanuento que estuvo
•
os urante los cuales se d · ·
c1as, 1agunas y disposiciones anti
. .
a virtieron sus deficienf
d
constitucionales que hi •
. .
uese erogado a fin de sus.t·tuír·
1
c1eron md1spensable
1
o por otro que
· ·
e1 que se capitalizara la exp .
.
d ..
corrigiese sus errores y en
enenc1a a qumda d
t
.
estuvo en vigor.
uran e e1 tiempo en que
El Sr. Presidente Lle Adolfo Ló
M
.
pez ateos, se sirvió invitarme por con539

�1

!~:::~

dueto del Jefe del Departamento Agrario para qu: fonnul:~e :
1
. .
de nuevo Código. Acepté sintiéndome muy honra o y pe 1
• tanto para prevenir susceptib1., d
n funcionario de esa &lt;lependenoa,
c1on e u
,.
onfrontar mis ideas, mis puntos
lidades burocráticas Y_ políticas ~roo para
a experiencia en la aplide vista, con el criteno de algwen que tuv1e~ 1arg
.
caci6n de las leyes sobre distribución y tenencia de la tierra.

?

. "6
'a fue el Sr· Ing· Luis G. Alcerreca.
L a persona desl·gnada, a petic1 n m1 ,.
1 · ·ente forma: yo
Trabajamos ses~ones diatas ~ran~: :u::;:~e:~o ªat~digo que había
pr~ntaba, ca~1:os :::m:u:~do tuve el cargo de Oficial Mayor del Deescnto algunAtie ~ El Ing Alcerreca aprobaba o hacía observaciones que
partamento grano.
·
discutíamos hasta llegar a completo acuerdo.
El Código tenía un capítulo para hacer efectivas .las responsabilidades
b"
d
b de
lir
bo la Reforma Agraria con o Jeto e a o
los encargados de llevar a ca
1 . . . . , de la Reforma y otras
la impunidad de que gozaban _de_sde a m1cd1acsagra1ondaron profundamente a
.
. .
d ·iguroso cumplimiento que e
.
d1Spos1oones e 1
.
d
.
inf rmaron al Sr. Lic.
los dirigentes de la dependenc.ia menc10~:b~~~e::sen~do era inaceptable.
L6pez Mateos que el antepro~ectod qhaue ta 1 primeras horas del siguiente
45 día trabajan o
s
as
.
.
Entonces, en
s,
.
ti ron a la consideración pres1denoal.
laron
un
Código
Agrario
que
sorne
e
.
.
.,
f
ormu.
d
. tu la fineza de enviármelo solicitando m1 opIDion
El Pnmer Man atano vo
· l
l .,
una crítica analítica negativa pues por muy gema que ~
que se reso vio en
de Je es en tan corto plazo. El trabaJo
sea no es posib~e ela':&lt;&gt;rar un t~~ par/ no proceder con precipitaciones,
legislativo requiere tiempo su ic1en ~
. .
serenidad, meditación e independenoa de cnteno.
b
d q e había prometido en
El Sr. Pr~sidente L6pe; M:::o:rí: ~ta;:: c:n : nuevo Código Agrauno de sus informes anua es q
que se aceptase el que presen. · , d l Departamento para
rio ante la oposioon e
ha d
· dictamen sobre
'
Al
y yo y ante el total rec zo e rru
tamos el Sr. Ing. cerreca
A
.
t6 por no enviar ninguno al
el formulado por el Departamento grano, op
Congreso de la Unión.
.
.
. 50licité del Sr. Lic. López Mateos permiso para
Ante estas orcurutancias,
•
L. Humberto
.
liz d
En respuesta su secretano ic.
publicar el trabajo rea a o.
d
me indicó que el Presidente
Romero Pérez en carta de _12 d~ ,~ayo eblicaci6n que se hizo bajo el rubro
consideraba "de indudable mteres
puA rario por el Centro de Invesde Un Anteproyecto de Nuevo o igo g
,
.
.
Agran·as
el
7
de
agosto
de
1964.
ugac1ones
,
.
, A

1964

C:;

Pero no fue sino hasta la e1eco.6n de1 Sr. Lic. Lu1S Echevema

540

lvarez,

como Presidente de la República, que tuve la oportunidad de tomar parte
en la discusión del Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria pre-

sentado por la Confederación Nacional Campesina. Este anteproyecto, según
se hizo constar en las correspondientes apostillas, tenía varios artículos tomados de Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y aproveché la oportunidad para introducir otros muchos más en largas discusiones.
A riesgo de incurrir en lo que algunos pudieran considerar signo de egocentrismo, permítasenos exponer ciertos aspectos de nuestra intervención en
el Proyecto definitivo de la Ley Federal de Reforma Agraria aprobado
por el Congreso de la Unión.
En esta materia se advierte una situación desconcertante. Legislar, según
el Diccionario de la Academia Española de la Lengua, es dar o establecer
leyes; pero conforme a Derecho sólo puede darlas o establecerlas, en un
país democrático, el Poder Legislativo que, paradójicamente, casi nunca las
redacta.
En México, el mecanismo de la legislación es éste: comisiones de especialistas formulan los anteproyectos encomendados por el Ejecutivo quien
una vez que los acepta, los envía al Congreso en donde, a veces, sin discusión
alguna son aprobados.
De aquí resulta que, en realidad, los autores de las leyes, que rigen en
un país, son los integrantes de las comisiones que las hacen y quienes una
vez promulgadas quedan en el anonimato, salvo los raros casos de personalidades relevantes que, sin proponérselo, ven ligado su nombre al de su misma
obra. Esto dificulta la correcta interpretación y aplicación de las leyes y por
eso consideramos que siempre será útil conocer, en detalle, la gestación de
una ley para aquilatar el valor de sus fuentes, las fuerzas sociales de que
procede y las ideas y puntos de vista de quienes las formularon.
Nuestra aportación en las discusiones antes aludidas consistió en el Anteproyecto de "Un Nuevo Código Agrario" y en la edición mirneográfica de
los agregados que hice a ese Anteproyecto.
El Anteproyecto de Ley Federal de Reforma Agraria tiene origen político,
puesto que fue presentado por la Confederación Nacional Campesina y
cuando menos en la Comisión que se form6 para discutir mis objeciones
y mis proposiciones, era yo el único que no estaba conectado con el gobierno.
En otras palabras, era minoría absoluta. En esa situación poco favorable
traté de introducir la mayor parte de las innovaciones contenidas en los dos
trabajos que he mencionado. Logré en buena parte mi prop6sito como puede

541

�verse en las numerosas notas alusivas, de pie de página, del libro El
.Agrario de México y la Ley Federal de Reforma Agraria, (13/a.
pero no pocas de las proposiciones que hice fueron rechazadas o
desfiguradas a veces por motivos políticos o burocráticos en la

Problema
edición);
un tanto
redacción

definitiva que se les dio.
Sería necesario, con objeto de formar la historia de la Legislación Agraria
y para el posible pedeccionamiento de la ley vigente, hacer una confrontación minuciosa, desapasionada, apolítica en lo posible, entre ésta, Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario y mis adiciones personales al mismo,
a fin de evaluar lo que se aceptó y se rechaz6 o se modificó de ambos
trabajos.
Ante la imposibilidad de llevar a cabo, ahora, esta comparación evaluativa, me concretaré a señalar tres puntos fundamentales que cambiaron
radicalmente la legislación Agraria de México en materia de distribución
y tenencia de la tierra.
El primero se refiere al procedimiento conciliatorio que se inicia en los ejidos ante los Comisariados ejidales y tiene una segunda instancia en las
Comisiones Agrarias Mixtas para conocer de los conflictos sobre posesión
y goce de las unidades individuales de dotación. Aun cuando es una mala
a_daptación de los capítulos VIII parte sustantiva y II, parte adjetiva, de
Un Anteproyecto de Nuevo C6digo Agrario, proporciona medios y mecanismos que no existían en los Códigos anteriores con objeto de restablecer
la paz, sobre bases de justicia, en los medios ejidales.
El segundo punto es de gran trascendencia. Al iniciarse las discusiones en
tomo del Anteproyecto presentado por la Confederación Nacional Campesina, ante el señor Presidente Echeverría hice una consideración general sobre
el estado de la Reforma Agraria en esos momentos. Después de 56 años de
aplicarla, no había manera de detener la pulverización de los ejidos porque
el Anteproyecto que estudiábamos conservaba el mismo procedimiento de
dotación de tierras establecido en el Código de 1942 que venía, según hemos
dicho, desde el Reglamento Agrario de 1921. Nada se estatuía tampoco
respecto de los millares de ejidos que fueron dotados con parcelas insuficientes y que vegetaban, por ello, en la más espantosa miseria.

En realidad si la Ley Federal de Reforma Agraria que se discutía no
cambiaba radicalmente estas dos situaciones, habría sido un Código más con
aciertos y errores como los anteriores; pero que no introducía reformas substanciales que era lo requerido, dada la situación del país, para mejorar las
condiciones económicas y sociales de grandes masas de la población campe-

sina en aquellas zonas en donde la Reforma Agrana
· f ue, en realidad, una
farsa ominosa.
. Por otra parte, a 56 años de incidir en el mismo procedimiento de dotaciones ddentro
de un juicio administrativo' no era posible carob"iar1o sm
· que
•
se p~o uJeran _grandes trastornos, así .es que la cuestión consistía en respetarlo• . pe~~ onentán~olo en un sentldo que resolviese el problema de la
pulvenz~cion_ ~e la tlerra para el futuro y el de los ejidos ya dotados con
parcela msuficiente.
A fin de solucionar estas cuestiones, presenté, como adición a Un Anteproyec:o de Nuevo C6digo Agrario el precepto que fue aprobado y que es
el Articulo 220 de la Ley Federal de Reforma Agraria:
"Ar_tículo 220. Para fijar el monto de la dotación de tierras de cultivo
o culuvables,
se
,
, calculará la extensión que debe afectarse, tomando en cuenta
~o solo el numero de peticionarios que iniciaron el expediente respectivo
smo ~l. de los q~e en el momento de realizarse la dotación, tengan derecho
a recibir una urudad de la misma."
En la ~d~cción original se tomaba como base para hacer el cálculo, la
tasa es~dístlca del aumento de la población rural; pero se rechaz6 esta
sugerencia.
El ~damento jurídico del precepto citado se basa en la siguiente interpretación
del artículo
27 constitucional: En el párrafo 30 .paemase
rt f" l
.
.
considera como ~Jeto d~ ~ dotaciones a los "núcleos" que no tengan tierras
Y aguas en can~~ª~ sufici~~te p~ las necesidades de su población; pero al
establecerse el JWClO administrabvo agrario a fin de cumplir con este precepto parece que los autores de tan lamentable institución consideraron que
las necesidades
·
l
li • de los poblados están en función del número de caropesmos
que as so oten en un momento dado y de ahí se deriva el error de confundir
a ese grupo de peticionarios con el verdadero sujeto que es el núcleo de
población.
, El núcleo . de po~la~i~n es una unidad sociológica que no está ligada a
numero preCISo de mdividuos puesto que éstos pueden aumentar o disminuir
en el transcurso del tiempo. El núcleo de población existe gracias a ellos•
pero no debe confundirse enteramente con ellos porque su existencia ~
~anifiesta _en una entidad jurídica, política, administrativa, cultural, que
~ene necesida~es propias, actuales, de hoy, pero también de mañana y de
siempre, su vida se proyecta en el tiempo de manera indeterminada. Su
base está en la sucesión de generaciones. Dotar de tierras a quienes las ne-

543
542

�cesitan en un momento dado sin tomar en cuenta siquiera a quienes las
necesitarán en cercano futuro, es un contrasentido jurídico y sociológico.
El tercer punto se relaciona con el problema de los miles de millares de
ejidos de parcelas insuficientes debido a la defectuosa realización de la Reforma Agraria. Para resolverlo, propusimos la rehabilitación de los que se
encuentran en estas condiciones. Esa rehabilitación consiste en una nueva
dotación complementaria que tenga en cuenta no sólo la satisfacción de las
necesidades económicas, sino aspectos educativos y de cultura en sus máximas
posibilidades.
El fundamento jurídico de la rehabilitación de los ejidos pulverizados, que
está considerada en los artículos 269, 270 y 271 de la Ley Federal de Reforma Agraria, es la siguiente interpretación. El artículo 27 constitucional
ordena se dote de tierras a los "núcleos" que carezcan de ellas o no las
tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población. Resulta
claro que en los ejidos que tienen parcelas de extensión insuficiente, no se
cumplió con este precepto, se violó en perjuicio de los ejidatarios y la rehabilitación tiene por objeto darle el debido cumplimiento; tomando en cuenta,
además, que las necesidades de una población no son únicamente materiales, sino que implican la elevación de los niveles educativos y de cultura en
toda una zona para convertir a los ejidos ahora miserables en unidades
eficaces de producción agropecuaria y de desarrollo.
Consideramos que la Ley Federal de Reforma Agraria, no obstante los
defectos de que adolece, responde satisfactoriamente con las tres innovaciones que hemos mencionado, al estado actual de esa reforma.
El éxito de una ley depende de la aptitud y honestidad de quienes la
aplican. Si la Ley Federal de Reforma Agraria se proyecta en la práctica
de acuerdo con sus nuevas orientaciones, desaparecerá la inquietud y el descontento que se notan actualmente en muchos centros ejidales por falta de
justicia; los ejidos que se creen en lo sucesivo ya no serán ejidos pulverizados
y a medida que se proceda a rehabilitar a los que padecen esa situación,
se irán elevando sus condiciones económicas y sociales en bien de la agri-

ha sido objeto, en todos los tiem os de l h

• . .
t pt '
uc _as md1viduales y colectivas
. .
sus en o para qmenes la
1 tan
benef ic10 y para beneficio de Ios demás que no podr' exp
. .o . en propio
y f ue y en la mayoría de los p ,
d l
ian vivir sm sus frutos
a1Ses e mundo sigu . d f
e
la
riqueza
y
de
la
pree
•
.
.
e sien o, undamento
d
mmencia SOC!al
lí •
acapararla.
Y po bca de quienes logran
por su posesión. Es base del

Actualmente, en los pueblos en vías de d
.
Agraria se han unido los
.
esarrollo, gracias a la Reforma
•
campesmos, para obtener ti
.
que tienen un alto valor político d I
erras, en agrupaciones
e que antes carecían A ,
ed
mente en la República Mexicana.
. s1 suc e especialDe aquí, se derivan las düicultades que se oponen a toda Refo
.
que debena ser eminentemente cientüica
té .
rma Agrana
resultados· pero ue n
Y cruca para alcanzar sólidos
sería de d~searse ~rqu:
~mu~do menos .en la medida en que
pueblos del terc~r mundo interf por a blaerra ~ el _liderazgo político en los
.
'
ieren en
leg15laci6n que la
.
d
virtuándola con frecuencia.
aruma, es-

r:~~:i:rlo,

Ante esta realidad social ineludible cabe
México la actitud d l · •
.
. preguntarse. ¿Cuál debe ser en
e Junsta que mterviene en l
agrarias?
ª redacc1'6n de las leyes
En nuestro concepto ha de ser: de estricto a
. .
deral de repudio a la d
.
d
pego a la Constitución Fe'
emagog1a; e oposición a los
. ·1 •
d
procurar, siempre, que las leyes de la
t .
pnvi eg1os y ebe
.
ma ena respondan con claridad
d
manera preCISa a las necesidades de la población cam .
d
y e
pa's
· d
pesma Y e todo el
i ' garantizan o las posesiones y el trabajo de
'!la
.
dad y de justicia.
aque en un clima de equi-

cultura nacional y del país todo.
En este modesto trabajo hemos desarrollado la tesis de que en ninguna
otra rama del derecho como en la Legislación Agraria se observa la influencia constante, casi siempre negativa, de la política que a menudo desvirtúa
sus efectos y sus fines. Es éste, como hemos visto, un fenómeno universal.
¿A qué se debe? Seguramente proviene del hecho de que la tierra es el más
precioso don de que disfruta la humanidad. Fuente de energía y de vida,

544

545
HUMANITAS-35

�LAS PRIMERAS ALTAS CULTURAS ORIGINARIAS

ROBERTO

!.ARA

VELADO

tsTE ES EL primero de una corta serie de artículos destinados a presentar
los puntos de vista del autor, sobre las diferentes altas culturas históricas
que se conocen en el devenir de la humanidad. La presentación se hará
guardando un relativo orden cronológico, hasta donde la coexistencia de las
culturas y su repartición entre diferentes zonas de desarrollo, algunas veces
independiente y otras interdependiente, lo permiten.

A)

CONCEPTO

Las altas culturas originarias, que Toynbee llama civilizaciones sin parentesco, son los primeros ejemplares de su especie de que tenemos noticia; y,
por eso mismo, las consideramos como emergiendo en un mundo primitivo,
lo que equivale a considerarlas como los primeros esfuerzos que superaron las
condiciones primitivas de vida y dieron origen al fenómeno de las altas
culturas históricas, cuyas series constituyen el orden en que se realiza la
evolución histórica de la humanidad.
En el proceso de formación de tales altas culturas, es indudable que ju-

garon gran número de causas incidentes, es decir todo un complejo de estímulos o incitaciones, que provocaron, en cada caso particular, las respuestas
exitosas de los grupos humanos creadores de las altas culturas originarias.
Estos estímulos o incitaciones fueron, como es lo normal, de distintas procedencias y de naturaleza diversa; los hubo procedentes del medio fwco,
tales como la desecación de pantanos, el riego de extensas zonas agrícolas
y otros similares; los hubo de procedencia humana, como la conquista de
sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia.

547

�Toynbee señala que los estímulos o incitaciones del medio ambiente, en el
caso de las civilizaciones sin parentesco, son más fácilmente discernibles que
los de procedencia humana, debido a que, por la falta de historia, no podemos conocer con seguridad los acontecimientos que acompañaron el nacimiento de estas altas culturas. Señala la incitación de tipo físico que considera
como la más importante, en cada caso; por ejemplo: Para la alta cultura
egipcia, que Toynbee llama civilización egipcíaca, la desecación y cultivo
del valle del Nilo. Para la alta cultura mesopotamia, que Toynbee llama
civilización sumérica, la transformación de la ciénega selvosa comprendida
entre el Tigris y el tufrates en la tierra de Sonaar y su cultivo y riego mediante una excelente obra de canalización que aún hoy nos admira. Para
la alta cultura del Extremo del Oriente, que Toynbee llama civilización
sínica, el cultivo del valle del río Amarillo, sometido a variaciones extremas
de temperatura entre un calor sofocante estival y un frío intensísimo invernal
Ciertamente, las incitaciones de procedencia humana que indudablemente
han de haberse presentado en el nacimiento de las altas culturas originarias,
no podemos comprobarlas históricamente; pero podemos suponerlas con ~
probabilidad. En efecto, en la génesis de casi todas las altas cultur~ denvadas no ha faltado nunca una invasión de bárbaros que, al conquistar el
'
.
territorio de la cultura paterna, han aportado el fermento renovador necesano
para la formación de las filiales; por ello, no podemos desechar la conquista
de las sociedades sedentarias por los nómadas de la periferia, como más que
probable incitación humana en el proceso de nacimiento de las altas culturas originarias. Precisamente esta conquista, de la cual no podemos tener
comprobación histórica por haber ocurrido al borde anterior del principio
de la historia, explica el paso de las primeras sociedades sedentarias de tipo
matriarcal, a las primeras monarquías de claro origen patriarcal; lo~ nómadas conquistadores aportaron el principio político, el cual se combmó con
los elementos culturales de los conquistados en el génesis de la alta cultura
originaria.

La evolución social proporcionó el marco dentro del cual se ongmaron
las altas culturas históricas; la familia devino en la horda por el simple
crecimiento natural; la horda se convirtió en clan, al organizarse y, sobre
todo como resultado de la tendencia totemista; la creencia en el tótem común' favoreció la exogamia; esta forma de regular la relación intersexual
no solamente a los miembros de un mismo clan, sino también a los del otro
clan que tenía el mismo tótem; ambos clanes con un tótem común forman
una fratría. El paso del clan a la tribu, es el resultado de una organización
más compleja. Al aparecer la agricultura y sedentarizarse las tribus, se ori548

ginan l~s aldeas_; cuando la población de la aldea creció lo suficiente para
convertirse en cmdad, estaba listo el marco para el nacimiento de las altas
culturas.
La respuesta provocada por las incitaciones, tanto del medio físico como
del contorno humano, hizo nacer la alta cultura; probablemente en ese momento ocurrió _la conquista de las poblaciones sedentarias, de régimen matriarcal, por las tnbus nómadas, de régimen patriarcal. La conquista aceleró el
proceso; los conquistados aportaron los elementos culturales a partir de los
que se elaboró el complejo cultural armónico que llamamos alta cultura.
los conquistadores aportaron su régimen político que devino en monarquía'.
De este modo surgieron las ciudades-estado, que, en un período ya francamente histórico, se fundieron en los estados territoriales y en los imperios
de tendencia universalista.
El imperio de tendencia universalista es el remate de la evolución social
~entro de las altas culturas históricas que podemos llamar originarias. Es 1~
figura que, por imperativo religioso, tiende a someter a todo el mundo
conocido, al dominio del pueblo constructor del imperio; sus soberanos son
divinizados, ya atribuyéndoles una ascendencia divina o ya convirtiéndolos
en dioses a ellos mismos. La religión es politeísta, propia de cada pueblo 0
sea sin tendencia proselitista; las normas morales y el sentido trascendente
son la mínima importancia; juegan el papel político de servir de soporte al
imperio universalista, esto es de justificación filosófica. La sociedad tiene
la forma de pirámide; en la cúspide, el Rey dios; luego el pueblo imperial;
y en la base, los pueblos conquistados.
Aunque en gran número de los casos históricos, los imperios de tendencia
universalista han coincidido con los estados o imperios universales de que nos
habla Toynbee, los conceptos son diferentes. Los primeros son una forma
política caracterizado por su tendencia a la dominación ilimitada, en cuanto
al poder y al espacio; podemos resumir sus características diciendo que su
forma de gobierno es la autocracia, basada en la fuerza y la conquista como
~stema; su religión es particular o inferior y sujeta al poder político, al que
suve de soporte filosófico; a lo que corresponde una sociedad de grupos
desiguales en beneficio del pueblo imperial; son el resultado de la primera
etapa de la evolución histórica de la humanidad, cuyos lineamientos generales, con modificaciones de detalle, se han prolongado en la evolución del
Oriente. En cambio, los segundos son un fenómeno de la desintegración
de las altas culturas o civilizaciones, que entran en su etapa imperialista;
consiste en la creación de una única unidad política, que engloba todo el

549

�ámbito geográfico de la alta cultura que se desintegra y aun bastante más,
como resultado de la expansión de ésta; constituyen la última trinchera, antes de la desintegración final.

B)

LA ALTA CULTURA EGIPCIA

Los habitantes del valle del Nilo han ofrecido siempre una diversidad
étnica; ha habido una población de origen nubio, de características raciales
francamente africanas; junto a ésta, desde la más remota antigüedad, un
pueblo de aparente origen asiático, los Koptos o Koftos, que fueron la capa
dominante durante la vida de la antigua civilización; su idioma tiene una
afinidad lejana con las lenguas semíticas, por lo que es de suponerse que,
en una época prehistórica, formaron una sola unidad lingüística; este pueblo
tiene gran afinidad étnica con los libios y los moros o bereberes. Dadas sus
características raciales, todos los autores concuerdan en dar a los Koftos y
a sus afines un origen asiático; el Dr. Pedro Bosch Gimpera, en su obra Historia del Oriente, los considera de origen camítico; los autores Guillermo
Oncken y Eduardo Meyer, en su obra conjunta Jlamada Historia del Antiguo Egipto, los consideran de origen caucásico; estos pueblos caucásicos
no son los indoeuropeos, sino un grupo étnico intermedio entre éstos y los
semitas, al que Bosch Gimpera llama también "asiánico".
Toynbee llama a esta alta cultura, civilización egipcíaca, para no utilizar
el nombre egipcio, por cuanto es aplicable éste, tanto a los antiguos como a
las generaciones posteriores, inclusive a los contemporáneos. Spengler no le
da nombre especial; pero le asigna como símbolo un camino; el egipcio, dice,
caminaba en línea recta durante su vida, sin ver a los lados, directamente
del Nilo a la eternidad.
Esta alta cultura se inicia en los estados-ciudades del valle del Nilo, cada
una de las cuales tuvo sus propios reyes y su propio dios, los dioses del futuro
pante6n egipcio, pueden perfectamente identificarse en cuanto a su procedencia de los distintos estados-ciudades de antaño. Las rivalidades entre los
distintos estados-ciudades provocó la guerra entre ellos y la conquista de unos
por otros, hasta que se fusionaron en dos estados: el Bajo-Egipto, alrededor
de la desembocadura del Nilo; y el Alto-Egipto, alrededor del curso superior del río. La reunión de ambos en una. sola unidad política, dio origen al
imperio de los faraones.

550

. Las_ diversas etapas de la historia egipcia a partir del establecimiento del
unpeno, hasta la desintegración final de esta alta cultura, son los siguientes:
1) 11:'perio A~tigu~: Comprende las 10 primeras dinastías; bajo la supremac1a del BaJo-Egipto. Sus periodos menores son los siguientes:

l. Period? ini~ial (2 primeras dinastías) con la capital en Tanis, por lo
que estas dinastias son llamadas tinitas.

. 2. ~eriodo de florecimiento, de la 3a. a la 5a. dinastías; comprende la 4a.
dmastia, con faraones como Snofru, Kufu (Kheops), Ka-fro (Ke-fren) y
~e:a~or o Menkaure (Micorino), los famosos constructores de las grandes
p1r~des; ellas son a la vez mudos testigos del florecimiento del Imperio
anti~~' en cuanto al avance de las artes y la arquitectura, y de la inmensa
opres1on a que los faraones sometieron a su pueblo.
3. Pe~odo de c~is de la 6a. a la 10a. dinastías, con la capital siempre
en ~enf1s. Se relaJa la centralización administrativa; las provincias O nomos
adqweren autonomía; y sus gobernantes, los monarcas, se conviertieron en
hereditarios; este régimen ha sido llamado por los historiadores, el feudali~mo _egipcio. Los desórdenes se extendieron por todo el imperio; los cambios violentos de faraones y de dinastías se sucedieron rápidamente y terminaron por arruinar al imperio menfita.
La religión popular egipcia del Imperio Antiguo se formó como el Estado·
su panteón fue el resultado de agregar a todos los dioses de las distintas ciu~
dades, unido al culto de los animales que, de unas pocas localidades, se extendió por todo el imperio. La obra fue coronada políticamente por el gobierno imperial; de acuerdo con los sacerdotes, que estaban al servicio del
faraón, se declaró divinidades supremas a los dioses solares o dioses de la Luz
'
Ra y Horo; y se declaró al faraón y su familia, descendientes de Ra.
11) Imperio medio: Comprende las dinastías lla. y 12a., con la capital
en Tebas, con lo que la supremacía pasa al Alto-Egipto. El cambio de dinastía, de capital y de zona preponderante, fue el resultado de los desórdenes
de la parte fmal del periodo anterior, a los que puso fin; pero, debido a que
se mantuvo y más bien se acentu6 el régimen de los dinastas hereditarios en
las provincias, o comarcas, el gobierno fue especialmente débil, sobre todo
al final de cada una de las dinastías imperiales. Ello incapacitó al imperio
para resistir la invasión extranjera; los hiksos o reyes pastores, tribus árabes,
beduinos o cananeos, conquistaron Egipto e interrumpieron su evolución mdependiente.

551

�III) Dominación de los Hiksos: Comprende de la 13a. a la 17a. dinastías;
dos de ellas eran de hiesos, una de libios posiblemente simultánea y la última
una mezcla de hiesos con egipcios tebanos. La capital fue primero Xois y
luego Hatu-art, ambas en el delta del Nilo, aunque no se abandon6 definitivamente a Tebas.
Durante este periodo, surgió el culto de los muertos y su expresi6n simbólico-religiosa, el mito de Osiris; Osiris de ser un dios secundario de una de las
ciudades, pasó a ser el dios solar principal, con su mito de muerte y, resurrección; de igual manera, Isis y Set pasaron a ser la diosa más importante
y el dios del mal respectivamente; el dios maligno _Set se identifi~ó ~on Tif6~,
probablemente dios de los dominadores extranJeros. El movnruento religioso comenzó siendo un movimiento popular de envergadura; la nueva religión, que ofrecía a diferencia de la antigua un mensaje trascendente, amenazaba suplantar el viejo culto imperial, que había perdido su soporte más
eficaz con la dominación extranjera. Pero en ese momento, los sacerdotes
aceptaron el nuevo culto y lo incorporaron a la religión anti~~• haciend_o_ de
ambas una sola; el paso principal fue crear una suprema tnrudad benef1ca,
agregando a la pareja formada por el solar Osiris y la lunar !sis, al vi:jo
dios solar Roro, como hijo de ambos. Ello fortific6 la antigua cultura egipcia y le permitió resistir la prueba de la dominación extranjera.

IV) Imperio nuevo: Comprende de la 18a. a la 21a. dinastías, con la capital en Tebas y la supremacía en el Alto-Egipto. Tiene un corto período de
florecimiento, con faraones conquistadores; ello es un indicio de decadencia, pues las civilizaciones en desintegración se vuelve~ _imperialistas'. para
precipitarse luego en una franca declinación. El floreclffilent? fue bnllan~e,
con la 18a. y la 19a. dinastías; la primera, la de los Tutmes1s y Am:neofIS,
expuls6 a los Hiksos y amplió el imperio; la segunda,_ la de los _Seti y lo~
primeros Ramseses, especialmente Ramsés ~I,
Sesostr1s de l~s gnegos, creo
1
un imperio poderoso. A partir de la 20a. dmasha, la de los ultlffios Rarnseses,
la decadencia es franca y rápida.

e!

Durante la 18a. dinastía, el faraón Ameneofis IV intentó sustituir la antigua religión por el monoteísmo solar; propuso la adoración del disco del
Sol, bajo el nombre de Atón, como único dios; cambió su propio nombre por
el de Akhenaton. El ensayo fue un fracaso y terminó con la muerte del faraón
reformista.

V) Decadencia final: Comprende de la 22a. a la 30a. dinastías. La de~dencia final es clarísima. La 22a. dinastía es impuesta por los mercenanos,
lo que nos recuerda la dominación pretoriana en Roma. La 25a. dinastía es
552

etíope y traslada la capital a Napata en los límites con Nubia; representa,
pues, una nueva dominación extranjera. La 26a. dinastía es el último restablecimiento egipcio total; su capital fue Sais en el delta del Nilo. La 27a.
dinastía es la de los emperadores persas conquistadores. Las dinastías de la
28a. a la 30~., representan intentos de obtener la independencia que no llegaron a dommar la totalidad del territorio, pese a su larga duraci6n. Concluye con la definitiva incorporación al imperio persa o aqueménida.
Toynbee señala como incitación dominante en el nacimiento de esta alta
cultura la desecación de los pantanos existentes en el valle del Nilo formados por las inundaciones, para convertirlos en tierras aptas para el 'cultivo•
esta incitación fue tan fuerte, que para darle una respuesta adecuada se re~
quirió una total subordinación a los jefes; ello engendró la costumbre de la
obediencia absoluta que llegó a excesos como los que atestiguan la construc~ión de las grandes pirámides. Esta incitación debió de haber sido acompanada por otra de carácter humano; la migración de los Koftos desde su hogar ?riginario, su :15entamiento en el valle del Nilo y la conquista de las poblaCiones sedentarias, probablemente nubias, que encontraron a su llegada.
. Par~ To~bee, la etapa de crecimiento de esta cultura concluye con el
unpeno antiguo; el colapso se produjo, a su juicio, como resultado de los
desórdenes con que finalizó esta etapa; el imperio medio fue el estado universal creado durante la desintegración de esta alta cultura; la conquista
de los hiksos debió asertar el golpe de gracia; pero un imprevisto vino a
c~~biar las c~s-~. El culto de Osiris debió originar una nueva religión que
s1rv1era de cnsalida para el nacimiento de una alta cultura filial, a la que
podría haberse llamado milótica; pero, al incorporarse el culto de Osiris a
la vieta rel~~ión, se interrumpió el proceso; no apareció la nueva religión ni
se creo la f1hal; el efecto fue la prolongación artificial de la vida de esta alta
~ultur~, como "cadáver o tronco que obstruye el camino"; a su juicio, el
imperio nuevo y la etapa final no son más que eso.
Para nosotros, el proceso es un tanto diferente. Estamos de acuerdo con
la interpretación de Toynbee hasta la conquista de los Hiksos. Pero la fusión del culto de Osiris con la religión antigua, a nuestro juicio, hizo que
esta alta cultura se repusiera del colapso, aunque por corto tiempo; el colapso se repitió como consecuencia del militarismo de los Tutmosis y los
Ramseses y esta vez fue definitivo. Aún hubo una oportunidad de que el
proceso de desintegración que siguió a este nuevo colapso, produjera una
filial; si el ensayo religioso de Akhenaton hubiera triunfado, ello habría sido
posible; su fracaso, cerró toda posibilidad. El imperio nuevo, a nuestro juicio, representa una reposición del colapso, aunque de corta duración.
553

�C) LA

ALTA CULTURA MESOPOTAMIA

La alta cultura mesopotamia es una de las más antiguas del mundo, por lo
menos a la actual altura de nuestros conocimientos históricos; su ámbito geográfico fue el territorio comprendido entre el Tigris y el Éufrates; los pueblos
que la realizaron fueron, sucesivamente, los siguientes : 1) Los' sumerios, a
los que los autores consideran comprendidos dentro de la variedad racial caucásica o asiánica; fueron los creadores de esta alta cultura, siendo los demás
los continuadores de la misma. 2) Los akadios, de raza semítica, que crearon el primer imperio de tendencia universalista de la zona. 3) Los amorreos,
también de raza semítica, provenientes del Oeste, conquistaron la zona y se
establecieron en Babilonia, cuyo primer esplendor se debió a ellos. 4) Los
asirios establecidos en la parte montañosa del Norte de la zona, donde originalmente desempeñaron el papel de una marca para proteger a la zona,
de los bárbaros del Septentrión; su raza fue predominantemente semita; parece que fueron descendientes de los antiguos akadios, aunque mezclados con
elementos subareos; estos últimos probablemente una tribu de los arios o indoeuropeos, qm: se quedaron en el lugar, cuando éstos pasaron en ruta para
la India. 5) Los Kaldeos, también de raza semita, que dieron a Babilonia
su segundo y más grande esplendor.

de~ollándose int~rdependientemente; sus príncipes, los patesi, son a la vez
los Jefes de un gobierno que dirige los destinos socioeconómicos de la ciudad
y los sumos sacerdotes del dios tutelar de la misma con cuya inspiración
afirman gobernar.
'
II) lmper~~ akadio:_ ~as ciudades de Agadi y Nippur terminan por imponerse; la region se urufica en un único Imperio, con Sargón y Naram-Sín.
Los soberanos asum~n el título de Reyes de Sumer y Akad y también de
~eyes de las 4 Regiones; este estado de cosas dura aproximadamente dos
siglos.
caída del im~erio se inicia con la invasión de los guteos, bárbaros
mo~tane,ses, que conqwstaron parte de la zona, especialmente lo que despues sena Babel o Babilonia. Concluy~ con una reacción sumeria que recupera la supremacía, por obra de las ciudades de Lagash, Uruk y Ur.

:"ª

. III) Periodo amorreo: La conquista de la zona por los amorreos O amontas,
. restableció definitivamente
. . la supremacía semita. El reino amon'la, cuya
capital fue Babel o Bab1loma realizó un crecimiento notable de la cultura
mesopotami~; e; Código del Rey Hammurabi o Charnmuragas O Kharnmuragas, constituyo un modelo avanzado de técnica jurídica, para la época desde luego. Después de tres siglos de florecimiento, el reino de Babilonia fue
devastado por los heteos o hititas y conquistado por los coseos bárbaros
montañeses.
'

Las diversas etapas de la historia de esta alta cultura, son las siguientes:
1) Periodo sumerio: Los sumerios crearon la cultura mesopotamia; todas
las conquistas y características de es~ alta cultura son creación sumeria,
tales como los estudios de los astros y las teorías astrológicas, su típica arquitectura y escultura y la escritura cuneiforme; las corrientes de pensamiento
filosófico que con el correr de los siglos, se desarrollaron en Babilonia, partieron de las ideas de los sumerios; de igual manera, la religión mesopotamia, en sus lineamientos generales que comprenden su cosmogonía, la esencia
de su mitología y el carácter astral de sus divinidades, fue creación sumeria;
las matemáticas babilonias, tan celebradas en el mundo antiguo, fueron desarrolladas a partir de bases sumerias. El carácter ideográfico de la escritura
cuneiforme facilitó que la cultura sumeria fuera absorbida por los pueblos
sucesores en la zona, de raza y lengua distinta a la de los sumerios. El periodo
sumerio es el periodo de los estados-ciudades independientes, tales como
Lagash, Uruk, Sirgulla o Sirtella, Umma y Brech; aparecen los primeros
estados-ciudades akadios, como Opis, Kish, Nippur, !sin o Nissin y Larsa;
Ur originalmente sumeria concluye su historia como akadia. En estos minúsculos estados, lo político, lo religioso y lo socioeconómico se mezclan

554

IV) Imperio asirio: Los asirios descendieron de sus montañas y conquistaron tanto la Mesopotamia, es decir el ámbito geográfico de la alta cultura
a que pertenecían, y también la mayor parte del Asia Occidental creando
el pri~er imp;rio asiático de clara tendencia universalista; el imp~rio comprendía un, n~cleo central en Mesopotamia, cuyas provincias eran gobernadas por pnnc1pes reales y los pueblos vencidos de la periferia a los cuales
se les dej_aba s~ gobierno Y_ organización antecedente, pero se les exigía tributo.. El i~pen~. fue destrwdo dos veces y reconstruido otras tantas; el primer impeno asmo fue derrotado por los armenios o urarteos; reconstruido
por Teglat-Falasar o Teglatpileser III, fue nuevamente quebrantado por los
heteos o hititas; fue reconstruido por Solmanazar IV y Sargón II y duró
~st_a su destrucción definitiva. Sus capitales sucesivas fueron Asur, Kalak y
Nm1ve. Podemos hablar pues, de tres imperios asirios, separados por dos
períodos de quebranto, durante los cuales Asiria quedó reducida a lo que
era originalmente.
Los asirios han pasado a la historia como ejemplo de poderío militar y
de excesiva crueldad con sus enemigos. Toynbee expone dos juicios respecto
del militarismo asirio: 1) Como la marca que traiciona a la civilización a

555

�que pertenece, pues su misión era defenderla ~; los enemigos exteriores? en
cambio volvió sus armas contra ella y la sometio. 2) Como uno de los eJemplos d: la actitud activa que denota el colapso, es decir la pérdi~~ d: la
autodeterminación por falta de creatividad; esta actitud es el rmlitansmo
imperialista, que llama ''el hombre fuerte armado".

21 civilizaciones, expresa sus dudas respecto de la existencia de estas dos
civilizaciones y reconoce que, por sus características y manifestaciones culturales, más bien debieran considerarse una sola; pero, finalmente, se decide
por mantener a ambas.

V) Imperio babilonio: El imperio asirio fu~ de_struido _p~r una coalición
entre Nabopolaser II príncipe rebelde de Bab1lorua, y ~ia}eres, rey de l~s
medos antes tributarios; esta vez los vencedores no se limitaron a destruir
el imperio sino que arrasaron la propia Asiria y la hicieron de:-ap~recer como
nación; el imperio fue repartido entre los vencedores. Babilorua tuvo un
corto período de esplendor, sobre todo con Nabukodrezzar II ~ Na~ucod?nosor. La toma de Babilonia por Giro, rey de los persas, puso fm al rmpeno
y dio el golpe de gracia a la alta cultura en desintegración.

Creemos que en realidad se trata de una única cultura, a la cual hemos
llamado mesopotamia, por tratarse de un nombre más general aplicable a
todos los pueblos que sucesivamente realizaron esta alta cultura. Su nacimiento y crecimiento inicial ocurren durante el período sumerio, pues los
sumerios fueron sus creadores; el imperio akadio constituye una crisis, que
no llegó a causar el colapso, porque esta alta cultura aún fue capaz, después
de esa etapa, de absorber a varios pueblos bárbaros invasores; el período
amorreo es una nueva etapa de crecimiento, al final de la cual sobreviene
el colapso; los dos últimos períodos son efectivamente de desintegración.

Todos los reinos e imperios de esta cultura estuvieron gobernados autocráticamente; el rey era el servidor del dios supremo del p~nteón mesop?·
tamio, en cuyo nombre ejercía un pode~ absoluto. El ~:nt~on mes~potam10
se formó de igual manera que el egipcio, por la reumon de los dioses ~telares de las antiguas ciudades-estados; es sintomático que a cada cambio
de supremacía y aun de capital, había un ~bio del dios ~up~emo del
panteón. No obstante lo anterior, como el gobierno de las provmc1as, en el
imperio asirio, fue confiado a príncipes reales, q~e frecuentemente s~
mitieron la dignidad por herencia, los autores vieron en ello un prmc1p10
de feudalismo, que tendía a templar la autocracia.

1:ª~-

Para Toynbee, no se trata de una sola cultura, sino _d~. dos_ ,suce_sivas: 1)
La civilización sumeria, que la considera como una c1~~~c1on sm__par~?tesco. el estímulo dominante en su nacimiento fue, a su JUICIO, la uttlizac1on
de ¡~ ciénega selvosa comprendida entre el Tigris ~ el Éufrates, para lo
cual era necesario convertirla en tierra cultivable, canalizarla y regarla, lo cual
cumplieron medi.ante una excelente red de canales y el resultado .fue
. la
tierra de Senaar, en que se asentó esta cultura. Su nacimiento ~ crec~rmento
fue el período surnerio, a cuyo final se presentó el colapso; el rmpeno ~dio fue su estado universal; los bárbaros guteos le dieron_el golpe de graeta.
2) La civilización babilonia, filial de la anterior, surgida ?el proces~ de
desintegración de la primera, a raíz de la co~quista amonta; el penod~
amorita O amorreo es su crecimiento; la conqwsta cosea marca su colapso,
los imperios asirio y babilonio, con su militarismo exacerbado sobre todo _el
del primero, constituyen su desintegración; los persas les dan el golpe de gracia.
No obstante el propio Toynbee, al hacer la primera enumeración de las

556

Esta alta cultura se proyectó fuera de su ámbito geográfico originario,
produciendo variedades y filiales de gran interés histórico. Estas proyecciones
fueron las siguientes:
l. Grupos de emigrantes en cantidad considerable se asentaron en Asia
Menor, en los primeros períodos de la historia de la alta cultura mesopotamia; cuando la península fue conquistada por la invasión de los heteos
o hititas, la cultura mesopotamia estaba en desintegración, en la sección de
Asia Menor, cosa que pudo producirse con independencia del resto probablemente por haberse perdido el contacto entre ambas secciones, a raíz de
la alta cultura hitita, filial de la mesopotamia.

2. En la India, se han encontrado ruinas que demuestran la existencia
probable de una colonia sumeria, en Mohenjo-Daro; esta colonia es probable
que haya perdido el contacto con la madre patria, antes de la formación
del imperio akadio; si esto es cierto, como parece probable, este enclave
colonial perdido en tierras del Indo, fue el foco cultural que, a través de una
desintegración prematura y de la invasión de los arios, sirvió de cultura
paterna a la formación de la hindú anterior.
3. Finalmente, durante todo ~¡ desarrollo de la alta cultura mesopotamia,
ésta se proyectó hacia el Oeste, hasta parte de Palestina, transmitiéndose a
los cananeos y a los fenicios, ambos de raza camítica. Los fenicios conservaron
largo tiempo esta cultura, a la que introdujeron importantes variantes; a
la variedad fenicia de la cultura mesopotamia, se debe la invención de un
alfabeto fonético, que sustituyó a la escritura cuneiforme ideográfica, aunque
los rasgos de la primera fueron sacados de la segunda; este alfabeto sirvió

557

�de punto de partida al alfabeto griego; además, introdujeron una importante
modificación en el campo político; sustituyeron la autocracia por la aristocracia mercantil, aunque conservando la forma monárquica. Los fenicios
difundieron por el mundo mediterráneo, su propia variedad cultural, a través
de sus colonias, entre las que destacó la célebre Cartago; los cartagineses
dieron un paso más en la evolución política; combinaron la aristocracia
mercantil con la forma republicana.

D) LA

falta la relación, medio personal y medio real, entre el señor y el vasallo,
que especifica el feudalismo. Los pequeños señoríos entraron pronto en lucha
entre sí; en medio de este caos, terminó la dinastía Shang y fue sustituida
por la tercera dinastía, los Chou, señores de una zona fronteriza donde se habían hecho fuertes luchando contra los bárbaros. Comemó siendo' una dinastía
fuerte, pero se debilitó en breve, hasta terminar por convertirse en soberanos
fantasmas. La lucha entre los pequeños estados, dio por resultado que fueran
siendo conquistados unos por otros, hasta quedar uno solo como vencedor
final; éste fue el de Ts'in.

ALTA CULTURA DEL ExTREMO DE ORIENTE

Esta alta cultura se origina en la cuenca del Yang-tzé o río Amarillo, cuyos
cambio climáticos extremos, de un calor sofocante estival a un frío intenso
invernal, constituyen, a juicio de Toynbee, el estímulo físico inicial de dicha
alta cultura. Probablemente se presentaron al mismo tiempo, estímulos humanos de igual importancia al estímulo físico apuntado, representado por
las invasiones y conquistas de gruP.OS humanos diversos; la existencia de bárbaros en la periferia, es un hecho constante durante toda la historia de la
civilización china; probablemente, las invasiones de los nómadas de las etapas sobre las poblaciones sedentarias de la cuenca del río Amarillo, se venían
produciendo desde antes de la aparición de la alta cultura.
Aunque no han faltado tentativas de autores occidentales para relacionar
la alta cultura de los chinos con focos culturales exteriores, como Babilonia,
Egipto y la India ( esta última a través del Turkestán), podemos considerar
hasta donde alcanzan los conocimientos e investigaciones actuales que se
trata de alta cultura originaria o sea sin parentesco. Los períodos de su historia son los siguientes:
I) Etapa legendaria: Comprende las dos primeras dinastías, Hia y Shang.
Durante esta etapa se construye el imperio de tendencia universalista; el
emperador es el Hijo del Cielo, jefe político y militar de la nación y a la
vez el sacerdote supremo del culto solar; es decir el jefe espiritual y temporal
del pueblo chino, el pueblo celeste.
II) Período de los estados en lucha: Los jefes de las distintas localidades
devinieron en dinastías hereditarias; el país se dividió en gran número de
pequeños señoríos, sobre los cuales el emperador conservó únicamente una
supremacía jerárquica y nominal; la fisonomía de la China de. ent~nces, era
similar a la del Egipto del Imperio medio. A esto, algunos histonadores le
han llamadó feudalismo chino, aunque no es un verdadero feudalismo, pues

Durante este período, se forma el peculiar carácter chino y se sientan las
bases de lo que fue su cultura milenaria. En las cortes de los pequeños estados, apareció la tradicional cortesía china y su carácter archidisimulado,
que han sido características muy conocidas de su cultura, por lo menos hasta
ayer. Las grandes religiones chinas también se concretan en este período;
Confucio con su doctrina tradicionalista, que predica la aceptación profunda
de la religión ancestral, la sujeción a los valores familiares y morales de los
antepasados y la estructuración del Estado sobre la preparación de sus funcionarios, origina al confucianismo; esta corriente se desarrolla aún más,
sobre las ideas filosóficas de Mencio (Meng-tseu). Lao-Tsé funda el taoísmo,
religión que persigue la disolución de la personalidad, en una realidad impersonal suprema, en la que cree y a la que los chinos llaman Tao.
III) Creación del Imperio de tendencia uniuersalista: El triunfo de Ts'in
unificó nuevamente el imperio, fuertemente centralizado alrededor del Emperador. La división en pequeños estados, con sus dinastas locales, fue abolida. El imperio fue una dictadura militar durante toda la dinastía, cuyo
fundador, Shi-Hwang-ti, fue a la vez el vencedor de la lucha entre los
pequeños estados, como señor de Ts'in, y el creador del Imperio universalista,
como soberano del Estado unificado por la fuerza.
IV) Estancamiento y difusión: Después de los Ts'in, vienen los Han, que
proporcionan dos dinastías a China, emparentados entre sí: los Han anteriores u occidentales y los posteriores u orientales. Bajo los Han, la fisonomía
cultural de China y toda su organización estructural adquieren la forma
que debía prolongarse hasta 1911, año en que la transformó la revolución
de Sun-Yat-Sen; al mismo tiempo se produce la introducción del Budismo
hindú, que es la primera corriente del exterior que influye en China; el
Budismo no se impone como religión principal, la cual siguió siendo el confucianismo, inspirador del Estado de funcionarios en que se concretó el Imperio chino. Al mismo tiempo, la cultura se difunde hacia el exterior, englobando al Japón y a Corea, con lo que alcanza los límites que actualmente

558
559

�tiene el ámbito territorial en que se realiza la alta cultura del Extremo de
Oriente.
Después de los Han, tenemos una fuerte crisis pplítica interna; el Estado
se dividi6, primero en 3 reinos y luego en 2 imperios, el del Norte y el del
Sur· estos Estados menores lucharon duramente entre sí; la anarquía con' por la reunificaci6n, bajo la dinastía Tang; la cual termin6 al ser
cluy6
conquistada China por los mongoles. Después de un período de dominación
mongola, China recupera su independencia, con la dinastía Ming; a la que
sucede una nueva dominaci6n extranjera, la de los manchúes. A pesar de
la crisis política que lleg6 hasta la divisi6n del país y de las dos conquistas
extranjeras, la cultura de China sigui6 siendo la misma; sus realizaciones,
brillantes algunas de ellas, no constituían formas distintas en lo fundamental
de las anteriores; la quieta y profunda civilización china salvó las crisis y
absorbió a los conquistadores, persistiendo sin alteraciones de fondo hasta
empezar el presente siglo.
La evoluci6n japonesa es paralela a la china, en cuanto al proceso de la
misma, aunque distinta en cuanto a su contenido de fondo. Las etapas de
su historia son:
I) Formación del Estado y primera crisis: El Jap6n desde tiempo inmemorial, era una monarquía regida por el Mikado, cuyo poder se com~artía
con los jefes de la aristocracia de los estirpes; estos veían en aquél al primero
de ellos, pero no a su señor. La cultura llega por influencia china; el Mikado
trata de implantar un estado de funcionarios, al modelo chino, lo que acarrea la lucha armada con la aristocracia de las estirpes. La capital inicial
fue Na-ra, durante este período.
II) Establecimiento del cargo de Shogún: La capital pasó a Kei-An, cuando
estalló la guerra civil. El Mikado fue vencido y obligado a depositar su
poder en un lugarteniente político, el Shogún, que fue el corifeo de la aristocracia de los estirpes. El Shogún fue el verdadero gobernante del Jap6n,
conservando el Mikado solamente la posición de jefe espiritual supremo de
la nación. El cargo recay6 en el jefe de la familia Fujiwara, la que retuvo el
cargo por varias generaciones, mediante el matrimonio entre los Mikados
y mujeres de esa familia.
III) Estancamiento: Una nueva tentativa del Mikado de recuperar su
poder, fue seguida de una nueva guerra civil, cuyo resultado fue una nueva
derrota del Mikado; el cargo de Shogún se convirti6 en hereditario; este
período es a la vez, el período feudal y la etapa del estancamiento ja-

ponés; la fisono~a de _la alta cultura y la organización estructural japonesas, se mantuv:eron sm alteración de importancia hasta el siglo pasado.
Durante est~ periodo florece el llamado feudalismo japonés; este fenómeno
es el ~ue mas se p_:1rece al feudalismo occidental, es decir al único verdadero
feudahsmo;
los senores feudales están representados por los d a1m1os,
· ·
d uenos
.
de la berra;
·
. los caballeros por los samurais •, aún mas', la t'1p1ca
re1ac1"6n
feud al, medio personal y medio real, se daba entre el daun·10
· y sus samurais
·
aunque no se daba con sus vasallos inferiores. Las capitales sucesivas, du~
rante
f este
. . largo período fueron·· Kyoto
. . '. Kama-Kura, Muromachi y y e dO ;
1as am11ias_ que se turnaron en el eJerc1c10 hereditario del cargo de Sh ,
fueron: Mmamoto, Fujiwara, Ho-jo, Ashicaga y Tokugawa.
ogun,
#

.El ~ontac~o con. Occidente,. sacudió el estancamiento y provocó un proceso
evoluti~o mas rápido. La pnmera reacción ante los occidentales fue igual
~n C?~na Y en _el Japón; se cerraron las puertas de ambos países a toda
~trus1on extranjera; pero su proceder posterior fue fundamentalmente distmto.
China mantuvo su actitud de cierre y resistencia al extranjero, llegando
h~ta la defensa ~rmada de su posición, como en la guerra de los Boxers por
eJe_mplo: el Occidente, a su vez, rcspondi6 violentamente y abrió China a
canonazos, a su influencia y a su penetración econ6m.ica y cultural. ta
p_enetración ofreció caracteres sumamente negativos, como el infame c:,X:rc10 del opio, por ejemplo; fue en realidad, una colonizaci6n disfrazada. La
influencia occidental descompuso a China y la precipit6 en la desintegración
de su cul~ra;_ la república democrática, proclamada en 1911, no pasó de ser
pura ~panencia. El régimen marxista-leninista, a que finalmente ha llegado, la
ha alistado en el campo de los pueblos que dirigen la contraofensiva antioccidental contemporánea.
El Japón en cambio reaccionó de manera düerente. Probablemente su
largo. ~eríodo feudal le mezcl6 suficientes elementos particularistas, como para
~rmitirle comprender la postura nacionalista, es decir particularista, de Occidente y alternar con él. Bastó la presencia de una escuadra norteamericana
en un puerto japonés, para que el país iniciara un proceso de transformación
asimilativa de la cultura occidental; cuando estos hechos sucedieron, ya había
comenzado ,en el Ja~n un movimiento político nacionalista que probablemente habna conducido a alguna forma de transformación; este movimiento
reclamaba para el Mikado, como representante ideal de la nacionalidad
j~po?esa, el ejercicio efectivo del poder; este movimiento fue el que proporciono tod~ la fuerza moral necesaria para la portentosa transformación japonesa del siglo pasado, cumplida por la propia voluntad de la naci6n.

561
560

HUMANITAS-!6

�Para Toynbee, se trata de dos altas culturas o civilizaciones sucesivas, así:
A) La que llama civilización sínica, nacida en el Valle del río Amarillo; la
época legendaria sería su etapa de crecimiento; la lucha entre los llamados
poderes feudales, el síntoma delator del colapso; y la unificación del Imperio
bajo los Ts'in, la formación del Estado universal. B) La que llama civilización del Extremo de Oriente, filial de la anterior, que desborda del hogar
de la civilización paterna, para difundirse por Corea y el Japón; considera
que la religión budista, llegada de la India, es el principal motor ideológico
de la formación de la filial; esta civilización la considera aún viva actualmente.
Creemos que las dos civilizaciones sucesivas de que nos habla Toynbee,
son en realidad una sola de larga duración, debida al fenómeno de su estancamiento o momificación, por las razones siguientes:
l. Es cierto que el budismo, llegado de la India, se difundió por China
y el Japón, precisamente en la época en que la cultura nacida a orillas del
río Amarillo se expandió hasta Corea y el Japón; pero el budismo no fue
la religión principal ni en China ni en el Japón; en ambos países continuó
siéndolo la religión tradicional; en China, el confúcianismo; y en el Japón,
el shintoísmo o culto de los antepasados; por lo demás, no hubo entre las
religiones tradicionales y el budismo recién llegado pugna alguna, sino que
se produjo una especie de combinación sincrética; los principios desarrollados
por el budismo, no eran totalmente extraños a la cultura del Extremo de
Oriente, pues los puntos de contacto con el taoísmo chino, aparecido durante
el período de los estados en lucha, son evidentes.

2. Los países del Extremo de Oriente se organizaron, a partir de entonces,
sobre los modelos tradicionales, lo que nos demuestra que más bien se trata
de una prolongación de la alta cultura antecedente, que de la promoción de
una filial. China se organizó como un estado de funcionarios de influjo
confuciano; el Japón, trae un fallido intento de introducir el modelo chino,
cae en una forma semifeudal, bajo la inmemorial aristocracia de las estirpes.
El estancamiento de varios siglos, producido subsiguientemente, se encargó
de momificar esta alta cultura.

liIB1..10G8.AF1A

BERDIAEFF, Nicolás, Una nueva Edad Media, Apolo, Barcelona, 1934.
-El Sentido de la Historia, Araluce, Barcelona, 1963.
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WEBER, Alfred, Historia de la Cultura, Fondo de Cultura Económica, México, D . F.,
1948.

San Salvador, 18 de diciembre de 1976.

562

563

�EL SISTEMA MARlTIMO INTERNACIONAL DE SATtLITES:
NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

(Trabajo presentado a las VIII Jornadas Nacionales de Derecho
Aeronáutico y Espacial de la Argentina, 17-20 agosto, 1976)

DR. ALoo ARMANDO CocCA
Embajador de la Argentina y Representante
Permanente ante la ComiJi6n del Espacio
de las Naciones Unidaa

J.

ESTADO ACTUAL DE LAS NEGOCIACIONES PARA EL ESTABLECIMIENTO
DE UN SISTEMA MARÍTIMO INTERNACIONAL DE SATÉLITES

l. PoslBLEMENTL ANTES DE dos semanas de concluidas estas VIII Jornadas
Nacionales de Derecho Aeronáutico y Espacial se cuente con los instrumentos legales definitivos del INMARSAT, ya que al tercer período de sesiones
de la Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites se reunirá en Londres del lo. al 3 de septiembre de 1976. Aprobados que sean esos instrumentos (Convención y
Acuerdo de Explotación) el Derecho del espacio contará con una nueva
área de aplicación, en virtud de la codificación alcanzada. Y de este modo,
el Derecho del espacio va sumando a su esfera específica de competencia
otros ambientes: comenzó con el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes,
le sigui6 las comunicaciones espaciales, la distribución de señales portadoras
de programas transmitidas por satélites; ahora el sistema marítimo internacional por satélites, y pronto lograrán sistematizarse el derecho ambiental
internacional espacial y el derecho energético espacial internacional.

2. La Conferencia internacional sobre el establecimiento de un sistema
marítimo internacional de satélites en su primer período de sesiones de 1975,
565

�convino en que, con el propósito de mejorar las comunicaciones marítimas,
se necesitaba un sistema marítimo de satélites de alcance mundial, así como
una organización internacional de carácter intergubernamental que administrase y dirigiese dicho sistema.
3. Al reunirse en el segundo período de sesiones (febrero 1976), la Conferencia decidió que los instrumentos básicos para el establecimiento de un
sistema marítimo internacional de satélites (INMARSAT) serían una Convención, abierta a la firma de las Partes, es decir, los Gobiernos; y un Acuerdo
de Explotación, que suscribirían los Signatarios, que podían ser gobiernos o
entidades designadas por los gobiernos.
4. Los órganos con que contará el INMARSAT serán los siguientes: la
Asamblea, integrada por todas las Partes; el Consejo, compuesto por 18
representantes de los Signatarios con mayores inversiones en el INMARSAT
y cuatro representantes, elegidos por la Asamblea independientemente de su
inversión, para asegurar el principio de la representación geográfica equitativa y los intereses de los países en desarrollo; y la Dirección, a cargo de
un Director General.
5. La Conferencia aprobó el texto de los artículos de la Convención y
su anexo (Procedimientos para el arreglo de controversias), con excepción
de las disposiciones relativas a los derechos de voto máximos de cada representante del Consejo, la posibilidad de hacer reservas a la Convención Y los
idiomas oficiales y de trabajo del INMARSAT. Igualmente aprobó todos
los artículos de Acuerdo de Explotación del INMARSAT y un anexo que
contiene una lista preliminar de la participación en las inversiones iniciales
de los Signatarios de 40 Estados.1
6. Estos trabajos y sus resultados fueron impulsados por la OCMI (ORGANIZACIÓN CONSULTIVA MARtTIMA INTERNACIONAL INTERGUBERNAMENTAL). Conforme lo ha sostenido este organismo especializado de la familia de las Naciones Unidas, se debe institucionalizar un
sistema internacional de satélites para la navegación con el fin de mejorar:
a) la seguridad de la vida humana y de los bienes en el mar y la eficiencia de la navegación;
b) el intercambio de información y datos para la explotación marítima en
1
NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con fines Pacificos, A/AC.105/169, 16 marzo 1976, pp. 1-2.

566

forma eficiente, habida cuenta de la cantidad de estaciones costeras
existentes;
c) las comunicaciones de otro tipo, entre las que están incluidas las comunicaciones particulares de los pasajeros o la tripulación.2
7. La pregunta pertinente es la que se formula la Dra. Williams, cuando
dice: ¿Reviste el establecimiento de un sistema internacional de satélites
marítimos prioridad en el mundo de hoy? Concluye expresando que es necesario establecer un sistema de objetivos múltiples de manera de posibilitar
que el equipo de comunicaciones por satélite a bordo pueda ser utilizado en
la forma más amplia posible. Sería igualmente ventajoso que el sistema tuviera la capacidad de interconectarse con las redes generales de telecomunicaciones.3

JI. Los

SISTEMAS OPERATIVOS Y EXPERIMENTALES AL PRESENTE

8. El 19 de febrero de 1976 fue lanzado y ubicado en el Atlántico por
los Estados Unidos de América el primer satélite de comunicaciones marítimas comerciales del mundo, el MARISAT I, el segundo será lanzado pronto
y suministrará cobertura de la zona entre Singapur y la costa de los Estados
U nidos. Cada uno de ~llos ofrecerá 14 canales o más de 300 vínculos de
información y proveerán comunicaciones directas desde los navíos a la costa
y a todas las embarcaciones que tengan equipo de recepción.•
9. Los Estados Unidos de América recibieron asignaciones de frecuencias
para el sistema de radiocomunicaciones del servicio móvil marítimo por satélite MARISAT para las estaciones espaciales MARISAT PAC y MARISAT ATL (transmisión, recepción, telemedida) con estaciones terrenas en
Finegayan (Guam), Wahiawa (Hawai) , Northwest (Virginia) , S. Paula
(California) y Southbury ( Connecticut) : transmisión, recepción.5
• NACIONES UNIDAS, Aaamblea General, Comisión Espacio Ultraterrestre, A/
AC.105/ 100, p. 119.
• WILLIAMS, Silvia Maureen, El sistema marítimo internacional de satélites ( INMARSAT). Informe Preliminar de la relatora, p. 4 del original por la gentileza de
la autora.
• Naciones Unidas, Asamblea General, Comisión del Espacio, Discurso del Presidente de la Comisión al inaugurar el 190. período de sesiones, Nueva York, 21 de
junio de 1976. doc. A/ AC.105/ PV. 157, p. 3 texto español.
• Decimoquinto Informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones sobre

567

�1O. El sistema MARISAT es propiedad de un consorcio de empresas de
explotación estadounidense, que ha colocado el satélite en el Atlántico. El
segundo vehículo espacial será colocado sobre el Pacífico. El sistema MARISAT proveerá comunicaciones para la marina de los Estados U nidos y
toda capacidad sobrante se pondrá a disposición de las flotas marítimas
comerciales. Ha sido designada administradora del sistema la COMSAT
General Corporation. La Unión norteamericana prosiguió su programa experimental de utilización de técnicas espaciales para telecomunicaciones y
determinación de la posición en el servicio móvil marítimo. Se realizaron
pruebas con dos naves mercantes estadounidenses utilizando los satélites ATS-5
y ATS-6 y frecuencia de la banda 1535-1660 MHz.6
11. Conviene recordar que los Estados Unidos de América cuentan, desde
1963, con un sistema de navegación por satélite, el "TRANSIT", que está
a disposición de cualquier usuario marítimo. "Es cierto que este sistema no
se ha desarrollado mucho a causa del elevado costo del equipo, que comprende una calculadora electrónica y un receptor especial y de la dificultad que
significa el conocimiento exacto de la velocidad del barco. El sistema está
siendo usado, pero especialmente por barcos que intervienen en operaciones
hidrográficas, oceonográficas y petroleras.7
12. Existe otro sistema, aún en la fase experimental, conocido por MAROTS.
Este proyecto constituye la contribución europea a la realización de un sistema mundial de satélites del servicio marítimo. En Europa, la República
Federal de Alemania utiliza el vehículo espacial del OTS (Orbital Tests
Satellits) para el satélite experimental del servicio móvil marítimo MAROTS
(Maritime Orbital Test Satelite). En la RFA se construyen equipos radioeléctricos de barcos y un sistema de llamada de socorro marítimo para los
experimentos que habrán de realizarse con el MAROTS.8
13. En el cuadro sobre asignaciones de frecuencias a estaciones de los servicios de radiocomunicación espacial, ESPAAA figura dentro del sistema de
radiocomunicación del servicio móvil marítimo por satélites MAROTS, a
través de la estación de Villafranca del Castillo.9
14. La Administración francesa de telecomunicaciones participa activalas telecomunicaciones y la utilización del espacio ultraterrestre con fines pacificos,
p. 6, Ginebra, 1976.
• Decimoquinto Informe de la UIT, cit., pp. 75 a 77.
' FERllER, Manuel Augusto, (h): Derecho Espacial, Buenos Aires, 1976, p. 459.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 33.
• Decimoquinto Informe, cit., p. 8.

568

mente en los trabajos destinados a determinar la organización y las características de un sistema por satélite para el encaminamiento de las comunicaciones del servicio móvil marítimo, la localización de barcos y la gestión
del tráfico marítimo. Igualmente participa en los trabajos del programa
MAROTS. En febrero y marzo de 1975 se efectuaron pruebas de propagación y de recepción a bordo de un barco que navegaba a la altura de las
Azores, utilizando el satélite ATS-6. Se obtuvieron resultados particularmente interesantes para la planificación de futuros sistemas de satélites para las
comunicaciones con los barcos.10
15. En vista de su destacada posición entre las naciones marítimas, Grecia
está muy interesada en el establecimiento en todo el mundo de un sistema
de telecomunicaciones del servicio móvil marítimo. Participa activamente en
los trabajos de la OCMI y de la CEPT relativos a la organización y determinación de las características de un sistema de esta naturaleza. 11
16. Nueva Zelandia, nación activa en el comercio marítimo mundial, está
igualmente interesada en mejorar la calidad de los servicios de comunicaciones con los barcos de alta mar, y por lo mismo toma parte en forma destacada en la labor de la Conferencia Internacional sobre el establecimiento de un sistema internacional de satélites marítirnos.12
17. Aparte de los trabajos de la OCMI, el Reino Unido participa eficazmente en las labores del Grupo de Comunicaciones Marítimas por Satélite
(SMT) creado por el Comité de Coordinación de las Telecomunicaciones
por Satélites (CCTS) de la CEPT. El SMT, presidido por el Reino Unido,
se ha reunido cuatro veces en 1975 y ha establecido un grupo de trabajo
técnico que se ha reunido tres veces. Igualmente participa con entusiasmo
en los estudios del Grupo interino de Trabajo 8/1 del CCIR sobre las características técnicas de los sistemas del servicio móvil marítimo por satélite, y
tomó parte en la reunión celebrada en Oslo en octubre de 1975, que tuvo
por objeto preparar un informe para las reuniones intermedias de las Comisiones de estudio del CCIR. En mayo y junio de 1975 la Post Office del
Reino Unido, en colaboración con la Agencia Espacial Europea, llevó a
efecto una serie de experimentos sobre inconvenientes en la propagación de
señales del satélite ATS-6 en la superficie del mar. _Los experimentos se realizaron desde lo alto de un acantilado de Punta Prawle, en South Devon.
También juntamente con la ESA se realizaron pruebas en marzo y abril, uti,. Decimoquinto Informe, cit., p. 101.
u Decimoquinto Informe, cit., p. 108.
,. Decimoquinto Informe, cit., p. 136.

569

�}izando el satélite ATS-6, para evaluar y comparar métodos de modulación
telefónica desarrollados para un sistema marítimo por satélite, es decir , métodos de modulación de frecuencia de banda estrecha con compresión y expansión y de modulación Delta con pendiente continuamente variable. También cabe agregar que el programa MAROTS es financiado principalmente
por el Reino Unido. Como es sabido, la finalidad principal de este p_ro~a
es reunir datos, experimentales y preoperacionales sobre las comurucac1ones
barco-costa.11

Asimismo, se acordó que por servicio de radionavegación marítima por
satélite se entiende el
Servicio de radionavegación por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están situadas a bordo de barcos. (ADD 84AQB).
También recordaremos las definiciones de órbita, satélite geosincrónico y
satélite geoestacionario:
órbita es la

III.

PROBLEMAS TÉcNICOS CON CONSECUENCIAS JURÍDICAS: LAS
FRECUENCIAS Y LA ÓRBITA GEOESTACIONARIA

18. Recordaremos la definición dada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones de los términos que se emplean en la documentación de la
Conferencia Internacional de la OCMI. Conforme a la Revisión del artículo I del Reglamento de Radiocomunicaciones realizada en la Conferencia
Administrativa Mundial de Telecomunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971),
se tiene que: Servicio M6vil por Satélite es el servicio de radiocomunicación:
-

entre estaciones terrenas móviles y una o varias estaciones espaciales
o entre estaciones espaciales utilizadas por este servicio;
o eñtre estaciones terrenas móviles por intermedio de una o varias

estaciones espaciales;
_ y, si así lo exige el sistema utilizado, realiza el enlace entre estas estaciones espaciales y una o varias estaciones terrenas situadas en puntos
fijos determinados (ADD 84 AGA, Spa2);
La mismo Conferencia determinó que servicio móvil marítimo por satélite es el:

Servicio móvil por satélite en el que las estaciones terrenas móviles están
situadas a bordo de barcos. También pueden considerarse incluidas en
este servicio las estaciones de embarcación o dispositivo de salvamento
y las estaciones de radiobaliza de localización de siniestros. ( ADD 84AGC).
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 141-142.

570

1. Trayectoria que describe, con relación a un sistema de referencia
especificado, el centro de gravedad de un satélite o de otro objeto espacial, por la acción única de fuerzas naturales, fundamentalmente las
de gravitación.

2. Por extensión, trayectoria que describe el centro de gravedad de un
objeto espacial sometido a la acción de las foerzas naturales a las que
eventualmente vienen a agregarse acciones correctivas de poca energía, ejercidas por un dispositivo de propulsión con el objeto de lograr
y mantener la trayectoria deseada. (MOD 84BB, Spa 2) .
Satélite geosincrónico es el

Satélite de la Tierra cuyo periodo de revolución es igual al periodo de
rotación de la Tierra alrededor de su eje (ADD 84BFA, Spa 2) .
Satélite geoestacionario:

Conforme al Reglamento de Radiocomunicaciones es el Satélite cuya
órbita circular se encuentra en el plano ecuatorial de la Tierra y que
gira en tomo al eje polar de la misma en el mismo sentido y con un
periodo igual al de rotación de la tierra. La órbita sobre la que debe
desplazarse el satélite para que este sea geoestacionario, se llama "órbita
de los satélites geoestacionarios" (MOD 84BG).
19. En el capítulo "Estudios y normalización en la esfera de las telecomunicaciones'', el Decimoquinto Informe de la UIT destaca que estos trabajos los
realizan fundamentalmente dos órganos permanentes de dicha organización:
el CCIR y el CCITT. Con relación al "Servicio móvil marítimo" tales órganos, al proseguir los estudios sobre el terna, destacaron las implicaciones téc-

571

�nicas, de explotación y de tarifas. Se ha definido el concepto general de un
nuevo sistema de este tipo para los servicios télex y de telegramas, así como
los códigos de acceso al mismo. Como se ha escogido un código de tres cifras para identificar el sistema por satélite y la zona de servicio, se dispondrá de capacidad suficiente para varios sistemas por satélite, en caso necesario. Se han elaborado los procedimientos de contabilidad y de explotación
para el servicio de radiotelegramas y el servicio manual radiotélex, así como
procedimientos de explotación para los servicios semiautomático y automático; los procedimientos de contabilidad para estos dos últimos servicios
serán objeto de ulterior estudio.H
20. Con relación a la órbita de satélites geoestacionarios, se celebró del 3
al 6 de junio en Munich una reunión del Grupo Interino de Trabajo 4/1
sobre la utilización eficaz de la órbita de satélites geoestacionarios. Este Grupo, creado en Ginebra en 1968, ha celebrado al presente cuatr~ reunion_es.
El material contenido en los informes aprobados por tales reuniones se incluyó posteriormente en los textos oficiales del CCIR, una vez aprobado
por la Asamblea Plenaria. A la reunión de Munich se sometieron 22 documentos. Luego de su examen y discusión, la reunión aprobó un informe que
contiene los siguientes títulos:
1. Flexibilidad de posición en órbita como un medio de utilizar en forma óptima la órbita de los satélites geoestacionarios;
2. Métodos de optimización del empleo de la anchura de banda y el
arco orbital mediante el uso de redes de satélites homogéneas;
3. Concepto de la eficacia de la utilización de la órbita de satélites geoestacionarios;
4. Efectos de las características del sistema, etc., sobre la capacidad del
espectro de frecuencias y el arco orbital;
5. Empleo sistemático de las bandas de frecuencias;
6. Enlaces entre satélites.
La interpretación del término "eficacia" dio lugar a una controversia,
puesto que no es posible propugnar en la actualidad un límite superior igual
0 teórico frente al cual evaluar una red por satélite. Se llegó a la conclusión de que varias administraciones proponían utilizar como punto de partida el siguiente criterio:
&gt;&lt;

572

Decimoquinto Informe, cit., p. 11.

criterio -

capacidad por satélite
anchura x ocupación del arco orbital

Sin embargo, esta expresión simple suscita importantes objeciones, puesto
que la relación entre la ocupación de la órbita y la utilización del espectro
está sumamente interrelacionada.15
21. Las definiciones recordadas pertenecen a un Derecho Espacial internacional de las comunicaciones, o si se quiere, de las telecomunicaciones,
para respetar el nombre de la más antigua organización internacional consagrada a la administración del espectro de frecuencias y a todos los aspectos
técnicos: la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Como es
natural, por pertenecer al reglamento de radiocomunicaciones, estas definiciones son técnicas. Sin embargo, todas ellas están acompañadas de un principio jurídico, a veces reglamentado y otras veces a estudio, pero que no ha
descuidado el Derecho del espacio. Así, el servicio móvil por satélite se halla
regulado por el Derecho del Espacio en cuanto al ámbito (espacio ultraterrestre), en cuanto al vehículo (satélite) y en cuanto a la actividad espacial, aun cuando se la mire como actividad cumplida en una estación terrena. Lo mismo puede decirse del servicio marítimo por satélite, que cumple una actividad espacial, aun cuando se considere la estación terrena a
bordo de barcos. La conclusión es válida para el servicio de radio-navegación
marítima por satélite. En cuanto a la órbita y a los satélites geosincr6nico y
geoestacionario, rige, además, el "derecho a la trayectoria", que tiene quien
puso en el espacio ultraterrestre un vehículo espacial a condición, ciertamente, de no interferir un derecho anterior en igual sentido que tuviese otro.u
22. La Conferencia Administrativa Mundial de Comunicaciones Espaciales (Ginebra, 1971) inspiró su obrar en principios del Derecho Espacial
de las telecomunicaciones: uso con iguales derechos de las bandas de frecuencias atribuidas a las comunicaciones espaciales, ausencia de prioridad
permanente que pueda obstaculizar la creación de sistemas espaciales por
otros países, y nuevos procedimientos de coordinación para la mejor utilización del espectro de frecuencias y de la órbita de satélites geoestacionarios.
Y, en materia de radiodifusión, la limitación de las radiaciones en el interior
del territorio de otros países. El artículo 7 (Disposiciones especiales relativas a ciertos servicios) especifica que deberán utilizarse todos los medios
técnicos disponibles para reducir al mínimo la radiación de las estaciones
,. Decimoquinto Informe, cit., pp. 14-15.
" FBRllER, Op. cit., p. 255.

573

�espaciales de radiodifusión en el territorio de otros países, salvo en el caso en
que esos países hayan dado previamente su acuerdo.
23. Hay que señalar que la utilización eficaz de la órbita de los satélites
geoestacionarios, al comienzo limitada a los satélites de telecomunicación,
comprende ahora los satélites para otros servicios, y entre ellos, el marítimo.
24. Con respecto a la órbita geoestacionaria y al espectro de frecuencias,
la UIT tomó del Derecho del Espacio el concepto de recurso natural limitado, a instancias de la Delegación argentina a la Conferencia de Ginebra,
de 1971. No está escrito en el Reglamento de Radiocomunicaciones, pero la
condición jurídica de ambos es la de patrimonio común de la Humanidad.
Y era propio que no lo consignara el Reglamento, dado que su texto no
contiene definiciones ni principios jurídicos.

la aeronave se comunique con una estación terrestre directamente o por
medio de un satélite;
Y el establecimiento de una nueva banda conjunta de comunicación
móvil aeronáutica/móvil marítima.
27. También entendió que podría ser ventajoso el uso de satélites comunes para el servicio móvil a aeronaves y buques, especialmente si el mismo
orden de frecuencias fuese apropiado para ambos. Y que de los sistemas combinados de comunicación y radiodeterminación podrían surgir importantes
ventajas, incluidas las de la economía de frecuencias.
28. Por cuanto se ha expuesto, el CCIR decidió unánimemente: que se
realicen estudios con el fin de determinar:

25. En un reciente documento, elaborado a petición del Comité Consultativo Internacional de Radiocomunicaciones ( CCIR) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, se señala a la atención de la Comisión del
Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas la existencia del programa de
estudios 17A/8, titulado ".Características técnicas de sistemas de comunicación o radiodeterminación mediante técnicas de satélites para aeronaves o
buques" .17

l. Los tipos preferidos de órbitas para proporcionar:

26. Este programa de estudios, parte de la necesidad de comunicaciones
de larga distancia mucho más seguras entre las estaciones terrestres y las
aeronaves y los buques, y considera que podrían idearse sistemas que empleasen técnicas espaciales de comunicación, de manera de garantizar un
servicio de suficiente fiabilidad, así como que puede ser necesario utilizar
la comunicación con las aeronaves y los buques para transmisiones telefónicas o telegráficas (incluyendo transmisión de datos, impresión directa y facsímile). También considera que, en interés de la conservación del espectro
de frecuencias radioeléctricas y para reducir al mínimo el equipo que llevan
las aeronaves y los buques, podría ser provechoso:

2. Las frecuencias preferidas y las características técnicas para:

1.1. Comunicación por satélites entre estaciones terrestres del servicio
móvil aeronáutico y las aeronaves y entre estaciones terrestres del
servicio móvil marítimo y los buques;
1.2. Un servicio de radiodeterminación mediante satélites para aeronaves y para buques;

2.1. Enlaces entre satélites y aeronaves;
2.2. Enlaces entre satélites y buques;
2.3. Enlaces entre satélites y tierra.

Usar las mismas bandas de frecuencias móviles marítimas, ya sea que el
buque se comunique con una estación terrestre directamente o por medio de un satélite;
Usar las mismas bandas de frecuencias móviles aeronáuticas, ya sea que

3. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones, tanto para el servicio móvil aeronáutico como para el
servicio móvil marítimo en las mismas bandas de frecuencias;
4. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas de satélites de comunicaciones para los servicios móviles aeronáutico o marítimo en las
mismas bandas de frecuencias que emplean otros servicios espaciales o
terrestres;
5. La viabilidad técnica de desarrollar y usar sistemas que empleen técnicas espaciales de comunicación tanto con fines de comunicación como
de radiodeterminación para aeronaves o buques.

u NACIONES UNIDAS, Asamblea General, Comisión del Espacio Ultraterrestre,
doc. A/AC. 105/L. 89, 14 de mayo de 1976.

29. Cuanto antecede, pone de manifiesto que el sistema INMARSAT, no
nace con la misma seguridad, digamos técnica, que el INTELSAT, dado que

574

575

�se advierten, a tenor del documento de la CCIR, muchas dudas y preguntas
para alcanzar el mejor empleo del móvil marítimo. También campea en
todo su texto, un espíritu de prevención y de conservadorismo, para evitar
ciertos despilfarros y para mantener en uso equipos que hasta el presente
han sido eficientes. Y todo ello responde a principios jurídicos tan claros
como el relativo a la condición de recurso natural limitado del espectro de
frecuencias. También se advierten razones económicas, que tienen igualmente fundamento jurídico, dado que responden a intereses legítimos de los
usuarios.

IV.

NUEVA ÁREA DEL DERECHO DEL ESPACIO

30. Como dijimos al principio, el Derecho del Espacio que es una nueva
dimensión del Derecho, va ganando día a día y con rapidez notoria en su
coclificación, nuevas esferas de acción. Prueba de ello es no sólo el texto
de los instrumentos que elabora la Conferencia Internacional para el establecimiento de un sistema marítimo internacional de satélites, que se redactan siguiendo los grandes principios innovadores del Derecho del Espacio,
sino la clara y declarada filiación que se hace al mismo, desde el preámbulo
de dicha Convención: la Resolución 1721 (XVI) de las Naciones Unidas Y
el Tratado del Espacio de 1967.
31. La resolución 1721 (XVI), del 20 de diciembre de 1961, adoptada por
unanimidad por los Estados miembros de las Naciones Unidas en su XVI
Asamblea General, establece, en su parte D:
Estimando que la comunicación por medio de satélites debe estar cuanto
antes al alcance de todas las naciones del mundo con carácter universal
y sin discriminación alguna;
Persuadida de la necesidad de preparar el camino para crear, con carácter operacional, comunicaciones efectivas por medio de satélites.

En esta parte del preámbulo se halla la mente de esta resolución en lo
que atañe a las telecomunicaciones espaciales por satélites.
32. La referencia hecha al Tratado sobre los Principios que deben regir
las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestres, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, se concreta en el artículo primero, que estipula que tal exploración y utilización deberán hacerse en provecho y en interés de todos los países.

33., ~uego, dentro_ de esa prelación que ha establecido (por su alcance
especifico la R~luc1ón 1721 (XVI) y como marco jurídico general el Tratad~ del Espacio) el proyecto de Convención tiene presente: las disposiciones
pertmentes de la Carta de las Naciones Unidas, los Convenios de Ginebra
sobr: _el Derecho ~el Mar, la Convención sobre la Organización Consultiva
Mar~:1111ª Intern~cional, el Convenio sobre Telecomunicaciones y la Convenc1on Intemac1onal sobre la Seguridad de la Vida en el Mar.
34. Aparte de que el texto encuadra en los lineamientos básicos del Derecho del ~pa~o, se han destacado de modo expreso elementos sustanciales
como los s1gwentes:
'
a) El . acceso de todos los Estados al servicio, sobre bases no discriminatonas;
b) El carácter exclusivamente pacífico de las actividades a desarrollar
mediante el nuevo sistema·
'
c) El principio de organización internacional abierta, de carácter universal;
d) El principio de universalidad con relación a los barcos de todas las
nacionalidades, sin tener en consideración si el Estado de la bandera
es 'o no miembro de la OCMI ·
'
e) El m":1'co jurídico preciso; en lo específico las regulaciones del Derecho
Espacial y en lo general, el Derecho Internacional·
f) El pr~cipio de la personalidad jurídica de la o~anización, del que
se denva:
-

Capacidad de obrar y poderes suficientes en el ejercicio de sus
finalidades;
recursos propios
responsabilidad específica.

g) El principio de la cooperación internacional, elemento básico y determinante de la licitud de su obrar.
h) Una finalidad _h~anitaria -como toda creación que corresponde a
un ]us humamtatis- y su íntima relación en salvamento y socorro
con la OCMI y la UIT.
i) Responsabilidad internacional de los Estados Partes.
j) Procedimiento específico y expeditivo para el arreglo de controversias.
~parte de ~11~ la Convención, en su carácter de instrumento de alcance
uruversal, y s1gu1endo la práctica propuesta por la Argentina observada en

577
576

HUMANITAS-37

�materia de Derecho del Espacio a partir del Convenio sobre la Responsabilidad Internacional por daños causados por objetos espaciales ( 1972) y el
Convenio sobre distribución de señales portadoras de programas transmitidas por satélites ( 1974), designa como depositario del instrumento al Secretario General de la Organización Consultiva Marítima Intergubernamental, esto es, a la Organización y no a determinado o determinados gobiernos.
35. Podría decirse que, frente a su precedente, el sistema y los instrumentos internacionales del INTELSAT no aporta mayores "novedades jurídicas". Pero hay un sentido de mayor equilibrio, que en definitiva es equidad, frente a dichos precedentes.
36. Si bien lo que llevó a elaborar estos proyectos de instrumentos internacionales ha sido principalmente atender a las necesidades de la marina
mercante internacional,18 su carácter universal y humanitario, aparte del
aspecto económico de la explotación de las actividades del sistema, lo abren
a toda la navegación marítima, independientemente de su actividad mercantil.
37. La concreción de los instrumentos jurídicos del sistema marítimo internacional de satélites representa, en definitiva, un paso significativo en la
consolidación del Derecho del Espacio y en la codificación del Corpus Juris
'Spatialiis.

UNA INDICAClóN ACERCA DEL COMPORTAMIENTO DE LOS
IMPUESTOS CENTRALES Y ESTATALES-LOCALES EN
SISTEMAS FEDERALES DE GOBIERNO

DR. DAVID

G. DAVIES

Duke University

lntroducci6n
EL OBJETIVO PRINCIPAL de esta disertación es el examinar el comportamiento
de los impuestos estatales-locales y de gobierno central en varios países federales a manera de estudiar la tesis de que la tendencia de centralización
fiscal en el gobierno ha incrementado durante los últimos 25 años. Se comenzará el análisis mediante un examen del sector federal, el cual se verá
seguido por una investigación y explicación de los datos sobre las tendencias
estatales-locales.

Buenos Aires, Julio 1976.
Razones Plausibles para Predecir Centralizaci6n Fiscal
En su trabajo en el sector público A. Peacock y J. Wiseman 1 discuten
muy convincentemente que como resultado de disturbios sociales como las
guerras, las naciones se verán sujetas a un proceso de concentraci6n.2 Este
proceso puede ser caracterizado por el crecimiento más rápido de las responsabilidades del gobierno central que aquéllas al nivel estatal-local.ª Peacock
1

" KoLODKIN A. L ., y VoLOsov, M. E., "Some intemational law questions on the
establishment of an international maritime satellite communication", en "Proceedings
of the Seventeenth Colloquium on the Law of Outer Space'', Amsterdam, 1974, University of California School of Law, Davis, California, 1975, p. 221.

578

Pucocx:, Alan T. y W1sEMAN, Jack, El Crecimiento de los Gastos Públicos en el
Reino Unido, Allen y Unwin, Londres, 2da. ed., 1967, Cap. 6.
1
Para una idea similar pero previa ver CoLM, Gerhard y HELZNER, Manuel, La
Estructura de Rentas Públicas y Gastos Gubernamentales en Relaci6n al Desarrollo
Econ6mico de los Estados Unidos (disertación preparada para el Congres de l'Institut
Intemational de Finances Publiques, Bruselas, Bilgica, septiembre 15-18, 1958), p. 4.
• Pucocs: Y W1sEKAN, op. cit., pp. 117-18.

579

�pecto de nuestra tecnología cambiante.s Riker sostiene que los adelanto5
en la tecnología hacen posible lo siguiente:

y Wiseman hacen hincapié en que el crecimiento económico también influencia el tamaño de la unidad gubernamental asumiendo funciones públicas.•
V arias razones específicas que parecen formar bases lógicas para esperar
observar una centralización de finanzas son las siguientes:
1. El crecimiento económico es asociado con adelantos en los sistemas de
transporte y comunicaciones. Este tipo de progreso le permite a individuos en varias áreas del país el estar más informados acerca de los
problemas y condiciones de sus conciudadanos. Las diferencias en la
cantidad y la calidad de tales servicios públicos como educación, asistencia social, y salud entre Victoria y Tasmania, Nueva York y Mississippi, y Ontario y Nueva Escocia por ejemplo, son más fáciles de discernir.
Como resultado de la creciente sabiduría de las diferencias, las presiones
aumentan para lograr normas nacionales más altas y más uniformes.
El gobierno central empieza a asumir más y más responsabilidades en
la provisión de servicios públicos que anteriormente eran proveídos

por los gobiernos locales y estatales.
2. Cambios en la tecnología y en métodos de organización que son mutuamente interdependientes del crecimiento económico, frecuentemente
proveen técnicas que permiten la provisión de materias y servicios a
costos más bajos por unidad a medida que el volumen aumenta. Se ha
discutido que los gobiernos centrales son las unidades gubernamentales
apropiadas para cosechar las ventajas económicas que corren en economías por escala.
3. El Crecimiento económico juntamente con sus cambios en tecnología
frecuentemente traen consigo aumentos en exterioridades negativas o,
efectos secundarios. Por ejemplo, las instalaciones de manufactura modernas pueden ser la causa de polución que afecta grandes áreas geográficas. Los problemas asociados con polución frecuentemente causan
desacuerdos inter-jurisdiccionales entre ciudades y aun entre estados.
Cuando estos problemas no pueden ser solucionados económicamente y
a la satisfacción de los varios gobiernos y ciudadanos implicados, dichos
problemas son escalados a un nivel más central de gobierno para su
resolución.
4. El Profesor W. Riker, un científico político y estudiante del federalismo,
explica el proceso de centralización o lo que a él le llama el problema
del engrandecimiento de los gobiernos por recurso a un diferente as• Ibid., p.

580

XXXV,

a)
b)
c)
d)

el
el
el
el

gobernar un área geográfica mucho mayor desde un solo centro .
llenar la tesorería del gobierno central más efectivamente.
'
mantener una burocracia mayor: y
'
formar fuerzas armadas mayores.

Rike~ cree, con amplia evidencia de historia antigua reciente y actual
que _siempre existen suficientes políticos ambiciosos en' el mundo ara a~
rantizar que por lo menos uno de ellos usará la nueva tecnolo;ía p!ra
tratar det engrandecer
.
malme
, f el área bajo su control· Los estados vecmos
norn ,e se ver:311 o~dos a hacer lo mismo para evadir agresión. La
~ec~ologia cambi~n~e, Juntamente con un sentido de competencia y el
mstmto de
. , dicamente
• sobrevivir, garantizan competencias de armas p eno
y garantizan que el gobierno central crecerá.
En una tendencia
1 f
· , más o menos similar' el Profesor K • C • Wheare raz~n~ que a uncion del gobierno central crece en relación a las jurisdicciones
d 1
destatales-locales porque los gobiernos centrales comenzaron
~ .ª na_ a, pero_ fueron dotados con responsabilidades de asuntos admm1st~~t1vos tan unportantes como lo son guerra y defensa.6 Un examen
:uperf1cial del record histórico parece apoyar la idea de Riker y Wheare
_n q~e las ~erras y los cambios en tecnología asociados con ellas han
sido mfluencias centralizadoras.
5. El Profesor
di · W. Prest en su discurso Fisher de 1954 hizo notar dos razones a c10nales por la preponderancia financiera de los gobiernos
centrales en una federación:

a) Un lfactor
.
.
f es del impacto de la economía Keynes1ana
que predica
~ue a orma e combatir el desempleo es el generar gran cantidad
e gastos p~blicos.1 Es de aceptación general en la política fiscal
que los gobiernos locales y estatales no tendrían , .t 1
mitig ¡
· ·
exi o a tratar de
ar as ·variac10nes cíclicas de las entradas naci'onales.s L as enorf1
____
m_e_s i traciones de gastos entre gobiernos no-centrales combinadas
• RIKER, William H., Federalismo· Origen Op
,
. ..
Y Co. Boston 1964
2
·
'
erac,6 n, Significado, Little Brown

'

'p. .
'
K. C., Gobierno Federal Prensa d Oxf d
.
.
Y Londres, 1947, p. 252.
'
e
or Uruversity, Nueva York

•wREARE,

'

Ad 'd

' PREST 1
W. La1955onom
Ec
ía d e ¡as Finanzas
.
Office
Federales-Estatales Advertiser Printing
• '
e a,. e,
' pp. 18-26.
,
Es justo decir que la política fiscal Keynesiana fue aceptada por la mayoría de

581

�puestos sobre la renta personal, un impuesto directo que legalmente
se le había prohibido colectar a las autoridades federales.12

con su inabilidad de crear y controlar el abastecimiento de moneda
arruina cualquier esfuerzo que el gobierno local o estatal haga para
estabilizar la economía nacional.
b) Prest hace notar que la organización y administración de concesiones es un segundo factor que aumenta la importancia fiscal de
los gobiernos centrales.9 Debido a las consideraciones que se merece
el principio de igualdad, las transferencias masivas de entradas y
riquezas dentro de una nación casi necesariamente tienen que ser
llevadas a cabo por una agencia central, específicamente una agencia del gobierno federal .
6. Peacock y Wiseman hacen notar otro factor que tiende a engrandecer
la posición financiera del gobierno federal. Ellos señalan que durante
períodos de levantamientos sociales tales como guerras, las necesidades
de defensa, por ejemplo, se vuelven más importantes que temas como
los derechos de los estados. La revocación de la independencia estatallocal durante disturbios internacionales es tolerada por los electores,
cosa que bajo condiciones más estables sería inaceptable.10
Ya que la administración central asume la responsabilidad de incrementar los gastos públicos en tiempo de trauma nacional, es también
ese nivel de gobierno el que se encarga de encontrar y explotar nuevas
fuentes de ingresos. La concentración federal de ingresos durante disturbios nacionales forma la base para el crecimiento de los gastos publicas centrales en el período de post-emergencia.
K. C. Wheare descubrió que las fuentes de ingresos cambian de más

bajos a más altos niveles de gobierno por dos mecanismos específicos.11
Esos mecanismos. son:
a) Los gobiernos centrales pueden remover restricciones legales sobre
sus poderes para colectar impuestos. Wheare cita como un ejemplo
excelente de este proceso el éxito que lograron los oficiales del gobierno de Estados Unidos en 1913 cuando la constitución fue revisada para permitirle a la administración central que colectara imacademias al igual que por varios politicos desde fines de los años 1930 hasta los
1960. Recientemente los monetaristas han recibido varios convertidos, pero ningún
grupo analítico ha tenido éxito en fijar la combinación de desempleo e inflación que
han sido un problema tan general durante la primera mitad de esta década.
• PREST, op. cit., pp. 18-26.
18
PEACOCK Y WISEMAN, op. cit., p. 30.
u WHEARI!, op. cit., pp. 252-53.

582

b) Los gobiernos nacionales pueden asumir mayores responsabilidades
fiscales al asmnir poderes de impuestos los cuales originahnente se
encontraban en manos estatales y locales. Wheare en apoyo de su
tesis cita el caso de Australia en el cual los estados cedieron su derecho constitucional de colectar impuestos sobre la renta al gobierno
central en 1942.18
7. El proceso de centralización fiscal se ve engrandecido por el hecho que
los gobiernos logran conseguir, si es que aún no lo tienen, casi un monopolio de impuestos progresivos. Las entradas no solamente aumentan
con el incremento de las entradas nacionales, sino que suben más rápidamente que las entradas reales privadas debido a la progresión
de la estructura de tarifas. El aumento de rentas está garantizado
para la tesorería central.
El fenómeno de inflación también ayuda al proceso de centralización
fiscal. Los individuos que mantienen entradas reales constantes ven que
sus rentas con la inflación se ven sujetas a tarifas de impuestos marginales y promedias más altas. Ese movimiento a tarifas más altas aumenta los impuestos que llegan a la tesorería nacional.1•
8. Otro asunto de impuestos que puede llevar al aumento de centralización fiscal debe ser mencionado. A medida que una economía se vuelve
más compleja, y a medida que crece la parte de recursos escasos absorbidos por el sector público, se desarrollan presiones para una más
eficiente forma de colectar impuestos. Se dice, y la evidencia apoya,
que es más económico que un gobierno central reciba los impuestos
sobre la renta y no tener varios estados, provincias y municipalidades
haciéndolo y teniendo cada uno de ellos sus propias leyes de impuestos.
9. Otro factor interesante detrás del proceso de centralización fiscal se
enfoca en la cuestión de los precios de impuestos con los que los ciu11

lbid.
lbid.
,. Un indice apropiado dañarla los efectos de la inflación sobre los impuestos sobre
la renta de individuos y compañías. Ver Inflaci6n y los Impuestos, Reporte al Comité
de Inquisici6n sobre lnflaci6n y los Impuestos, Gobierno de Australia Canberra
mayo, 1975.
'
'
11

583

�TABLA I
RAZóN ENTRE IMPUESTOS CENTRALES Y EL TOTAL
DE IMPUESTOS GUBERNAMENTALES

dadanos se encuentran entre los gobiernos locales-estatales y los federales.15 El ejemplo siguiente ilustra lo anterior:
Primero, hay que asumir que cada uno de los estados en una federación comienzan un nuevo programa de gobierno que será financiado
por impuestos estatales que en la mayoría de países son regresivos. Un
método alternativo para proveer al público de productos y servicios
sería que el gobierno central provea y financie el programa con impuestos federales, los cuales son normalmente progresivos. Los ciudadanos con rentas bajas y medianas en todos los estados claramente
preferirían el programa federal ya que los beneficios bajo cualquiera
de las dos alternativas son los mismos, pero el costo de los impuestos
es más bajo si se usa un sistema progresivo de impuestos federales para
financiar el programa.
Aun si las entradas promedio per capita son diferentes entre todos los
estados, como lo son en todos los países federales, los individuos con
entradas bajas y medianas en un estado rico preferirían financiamiento
federal a pesar que su estado en totalidad cargaría con un impuesto
federal más alto per capita que un estado pobre, dichos individuos en
el estado rico pagarán impuestos federales más bajos que estatales para
apoyar programas públicos.
Debido a que el precio-impuesto del programa a cada uno de estos
individuos es más bajo, ellos prefieren y apoyan la centralización de
la provisión de servicios públicos y de la colección de impuestos para
pagar por ellos.
La Evidencia Estadística sobre Centralizaci6n Fiscal, 1947-73

Al tomar en cuenta todos los factores mencionados se defiende una posición fuerte al creer que ha aumentado la centralización de finanzas gubernamentales en países federales. Mientras que esta es una hipótesis razonable,
necesita probarse empíricamente con hechos y datos estadísticos. La Tabla I
presenta evidencia de impuestos federales y estatales-locales en las federaciones económicamente avanzadas de Australia, Canadá, Suiza, Alemania
Occidental y los Estados Unidos. Los años respectivos pueden verse en la
Tabla l.
" GREEN, Kenneth, "Algunas Consideraciones Institucionales en Relaciones Fiscales Federales-Estatales", Public Choice, Otoño, 1970, pp. 14-17.

584

Año

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Estados

Estados

Australia&lt;• &gt;

Unidos(b)

Unidos(c)

Canadá(c)

.882
.874
.891
.895
.875
.865
.858
.855
.849
.843
.828
.826
.836
.824
.814
.815
.825
.827
.820
.821
.820
.826
.835
.810
.787

. 751
.728
.681
. 718
.761
.740
.742
.692
.695
.698
.691
.666
.567
.683
.647
.661
.649
.628
.635
.632
.619
.631
.625
.580
.554
.563
.549

.767
.742
.701
.734
. 771
.751
.752
.708
. 718
. 718
. 711
.689
.702
. 711
.679
.680
.685
.667
.670
.677
.669
.676
.672
.638
.620
.627
.628

.688
.723
.738
.732
.712
.704
.704
.672
.628
.644
.641
.632
.586
.576
.578
.569
.559
.557
.550
.555
.552
.542
.542
.546

Alemania(b)
Occidental

Sui.za(b)

.593

.488

.594

.492

.553

.516

.538
.532
.529
.537
.539
.548
.544
.544
.534
.548
.556
.551

.497
.473
.495
.470
.499
.469
.486
.452

.464
.447

Notas:
(a) AU-'tralia no tiene impuesto de seguro social.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
( c) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente de Referencia: Centro de Censos y Estadística y Centro Australiano de Estadística, Cuentas Nacionales Australianas, Rentas y Gastos Nacionales, varios años;
Departamento de Comercio de Estados Unidos, Las Entradas Nacionales y Cuentas
de Productos de los Estados Unidos, 1929-65, y Estudio de Negocios Actuales, varios
años; Centro de Estadística del Dominio, Canadá, Cuentas Nacionales, Entradas y
Gastos, 1926-56, Cuentas Nacionales y Gastos por Trimestre, 1947-61, y Cuentas
Nacionales y Gastos, varios trimestres; Naciones Unidas, Anuario de Estadística de
Cuentas Nacionales, 1969 y 1972 y OECD, Estadísticas de Impuestos de Naciones
Miembro de la OECD, 1965-1971.

585

�Cálculos basados en parte sobre los datos en la Tabla I indican que la
elasticidad o porcentaje de cambio de impuestos del gobierno central con
respecto al porcentaje de cambio en el producto bruto nacional es menor que
la elasticidad de los impuestos centrales más estatales-locales en cada uno
de los cinco países estudiados. Lo anterior revela que los impuestos federales
han aumentado más lentamente que los impuestos estatales-locales, y contradice la lúpótesis que la centralización fiscal ha crecido durante el período
post-Guerra Mundial II.
Un análisis adicional de los datos muestra que la razón entre impuestos
centrales e impuestos totales disminuye a manera que el producto bruto nacional crece. Además, esta proporción ha disminuido durante los últimos años.
La evidencia mostrada en la Tabla I es bastante reveladora. A pesar de
varios argumentos presentados, las estadísticas no apoyan la hipótesis de que
ha habido centralización de impuestos durante los últimos 25 años.

Razones Lógicas para Esperar Descentralización
Financiera en Países Federales
Hemos visto que el peso de nuestra evidencia estadística desmiente la
creencia que se ha creado centralización financiera en países federales. Por
lo tanto, debe ser posible el concebir varias razones que nos lleven a desarrollar una contra-lúpótesis basada en la creencia que los gobiernos estataleslocales se comportan de una manera que causa descentralización fiscal en
los países federales todo el tiempo menos durante los períodos de disturbios
sociales. Algunas de dichas razones son las siguientes:
l. Los gobiernos estatales-locales en un país de estructura federal se ven
asignados y tienden a mantener una gran variedad de funciones gubernamentales que requieren recursos para llevarse a cabo. Unas de las
áreas que ilustran las importantes responsabilidades que son asignadas
a los gobiernos estatales-locales por medio de autoridad constitucional
son educación, carreteras, salubridad, bienestar social, bomberos y policía.
Las jurisdicciones estatales y locales crecerán más rápidamente que los
gobiernos centrales si la elasticidad de sus rentas de demanda por sus
servicios aumenta más rápidamente que por los programas federales.
Este factor ha operado en la mayoría de países desde que acabó la
Segunda Guerra Mundial. Grandes aumentos en población y su densidad han auspiciado fuertes y crecientes demandas por esos productos
y servicios que los gobiernos estatales-locales proveen.

586

2. Un segundo factor que nos llevaría a suponer que la descentralización
ha aumentado es el llamado "efecto Baumol".
E! ~rofesor W. Baumol ha observado que los gobiernos estatales-locales,
d1stm~ente ~u~ el sector _privado, s~ ven afectados muy poco por los
cambios tecnologicos.1 6 Él cita como eJemplo la educación en las escuelas como una actividad que casi no ha sido afectada por la tecnología
Todavía se emplea un maestro para una clase con una cantidad normaÍ
de alumnos. Los pequeños cambios que han afectado la educación de
los niños no han alterado apreciablemente la proporción de maestros
y alumnos.U
Al mismo. ~empo, se han realizado grandes aumentos en la producción
Y productividad en el sector privado de la economía. Es lógico que si
existe mobilidad de individuos en el mercado laboral, la relación de
sueld~s de los empleados estatales-locales requerirá que la sociedad
contribuya una creciente porción de sus recursos a las funciones estatales-locales que casi no se ven afectadas por la tecnología. De otra
manera, el nivel de servicios de gobiernos no-centrales declinaría.is
3. La tercera razón que puede causar descentralización se ve relacionada
con el tema de eficiencia. Se implica que los factores políticos son más
importantes que el mérito en el reclutamiento del personal estatal-local
que en el de los trabajadores federales. Además, los empleados estatalesloca~e~ n~rmalmente no poseen el grado de entrenamiento, capacidad
y efic1enc1a de sus contrapartes que trabajan en el gobierno nacional.
Mientras que ésta es únicamente una lúpótesis, si estas afirmaciones
son verficadas empíricamente, entonces una cantidad apreciable de
t~a~ajadores se verían obligados a obtener un cierto nivel de productividad estatal-local. El aumento en nómina de sueldos sería un factor
importante detrás de la creciente importancia financiera de los gobiernos no-centrales.
11
BAUMOL, W. J., "Macroeconomía del Crecimiento No Balanceado" Recuento
Económico Americano, LVII (Junio, 1967 ) , pp. 415-426.
'
11
Un punto interesante es el que existe cierto movimiento interesado en reducir
la proporción de alumnos por maestro. La comisión de escuelas en Australia ha recomendado que se aumente en un 20% ó 27,000 la cantidad de maestros en un
período de 3 años (1976-78).
11
Se asume que el efecto Baumol es menos pronunciado en los gobiernos centrales
que en las_ jurisdicci~nes estatales-l~cales. En apoyo de esta posición es de notar que
la proporción de capital por traba¡ador en el gobierno federal de los Estados Unidos
es mayor que la de los gobiernos estatales-locales.

587

�4. La exportación de impuestos de un estado o de una unidad local a los
residentes de otro gobierno aumenta la posibilidad que esas jurisdicciones crezcan muy relativamente al gobierno nacional. Ya que los noresidentes del Estado "A" están ayudando a financiar los gastos del
Estado "A", los programas y servicios de dicho estado son una ganga
para sus residentes que pagan impuestos. El costo de esos servicios es
más bajo para los residentes del Estado "A" debido a la exportación
de impuestos y por consiguiente, esos residentes aprovecharán más dichos
servicios.

6. Un último tema debe notarse en nuestra lista de razones plausibles por
las que el proceso de descentralización fiscal pueda esperarse que crezca.
Este factor llega a debatir la discusión del precio en impuestos expresada
en la primera parte de este artículo para apoyar la idea convencional
de la creciente centralización.
La ganga del precio en impuestos que mencionamos anteriormente se
está volviendo menos ganga para los ciudadanos a medida que el gobierno central toma una parte mayor y creciente de la producción nacional. Según aseverá el Sr. Geoffrey Brennan. "Si, entonces, un sistema de impuestos es razonablemente progresivo desde un principio, e
impone una tarifa de impuestos marginal que se aproxima (o es igual)
a la considerada máxima aceptable, es virtuosamente inevitable que
los gastos adicionales sean financiados de una manera menos progresiva
que los gastos actuales y que la progresión de los impuestos sobre la
renta deban rebajar con aumento en las demandas por rentas.21 A
medida que el proceso de rebaja de esa progresión continúa, el financiamiento federal de proyectos públicos se vuelve menos atractivo comparado con el sector estatal-local. La ganga en precio de impuestos de los
productos y servicios de gobierno provistos a los ciudadanos con bajas
y medianas entradas por medio de impuestos sobre la renta federales
progresivos ya no es tal ganga, y ceteris paribus, las jurisdicciones estatales-locales se vuelven más importantes en la provisión de productos
sociales.22

Con los ciudadanos de cada jurisdicción razonando de una manera
similar, el total de impuestos y gastos de los gobiernos estatales y locales juntos crecerán más rápidamente sin el fenómeno de exportación
de impuestos. Ceteris paribus, sería de esperar que a medida que las
actividades del gobierno aumentan, hubiera mayor crecimiento en las tarifas de gastos de los gobiernos locales que en las del gobierno nacional.u
5. Otra razón que nos puede llevar a probar el crecimiento en la relativa
importancia de los gobiernos estatales-locales es la creciente estima que
se tienen a sí mismos las minorías en · esos países. Las demandas por
servicios públicos posiblemente serán estables y más o menos iguales
en un país de población homogénea, pero en países con una población
diversa pasa lo contrario. La desilusión de grupos étnicos, raciales, etc.,
por la falla por parte del gobierno federal en reconocer o servirles sus
necesidades ha causado que varios grupos heterogéneos soliciten a los
gobiernos locales la provisión de una variedad de servicios. Los votos de
las minorías tienen más peso en las elecciones locales donde el total
de los votantes es menor que el de la nación en total. 2º
Podemos observar el fenómeno de creciente desarrollo de poder político
en los niveles más bajos de gobierno como por ejemplo los "nuevos
australianos" en Australia, los canadienses franceses en Canadá, negros, indios, puertorriqueños y mexicanos-americanos en los Estados
Unidos y varias minorías en África, India, Gran Bretaña y otras partes
de Europa.
,. Ver McLuRE, Charles E., Jr., "Exportación de Impuestos en los Estados Unidos:
Cálculos para 1962", National Tax Journal, XX Marzo, 1967, 49-77.
20 El canadiense francés, por ejemplo, obtiene servicios del gobierno más ajustados
a su preferencia bajo los existentes arreglos federales comparados con la situación que
no eran únicamente Quebec, sino simplemente un gobierno unitario para todo el
Canadá.

588

Aun si el gobierno central llega a violar la coartación de la tarifa marginal de impuestos 25 y aumenta las tarifas de impuestos, por ejemplo
de O a 5% de la clase baja y 50 a 55% de la clase alta en producción
de entradas, tal impuesto es únicamente proporcional en el margen. A
pesar de que la estructura de impuestos en general sigue siendo progresiva después de alterar las tarifas, el sistema de impuestos federales
es menos progresivo que anteriormente.
11

BRENNAN, Geoffrey, "Sobre el Indice del Impuesto Sobre la Renta Personal",
mimeografía del artículo preparado para el Comité de Inquisición Acerca de la Inflación e Impuestos, marzo, 1975.
= El Sr. Geoffrey Brennan desarrolló esta idea y yo estoy endeudado con él por
haberla compartido conmigo.
" La percepción de una sociedad sobre lo que constituye un límite aceptable ciertamente puede cambiar con el tiempo. Sin embargo, a cualquier punto hay límites
relativos para las tarifas de impuestos, y a la larga probablemente habrán efectos
que causen que los ciudadanos se desinteresen en tomar riesgos y realizar esfuerzos
a medida que las tarifas de impuestos marginales y promedios se acercan al 100%.

589

�TABLA II

Como resultado la ganga en el precio de los impuestos por los servicios
proporcionados centralmente se vuelve menos atractiva para muchos
ciudadanos votantes. Si el aumento en gastos de gobierno es financiado
por inflación en lugar de por medio de impuestos discrecionales, a
pesar que el efecto es caprichoso y no tan seguro como con los cambios
en tarifas de impuestos, la mayoría de individuos verán que sus entradas nominales aumentarán. Por resultado, se verán afectados por impuestos más altos a pesar que sus entradas brutas estén disminuyendo.
Una vez más la ganga en el precio de impuestos de servicios proporcionados se vuelve menos atractiva para muchos contribuyentes-consumidores.

PROPORCIÓN DE IMPUESTOS ESTATALES-LOCALES
COMPARADOS CON IMPUESTOS GUBERNAMENTALES
TOTALES
Año

Hemos presentado varias razones plausibles del porqué uno puede
desarrollar la hipótesis que, guerra en baja o alta escala, el proceso
de descentralización fiscal es suficientemente fuerte como para dañar
los factores de centralización que citamos en la primera parte de este
artículo. Este tema fiscal que pruebe si el gobierno federal o el estatallocal ha crecido más rápidamente no puede ser solucionado por un
acuerdo a priori. Nos volvemos entonces a examinar el récord empírico para poder probar explícitamente la validez de la hipótesis de
que ha habido descentralización fiscal en los países federales durante
los últimos 25 años.
La Evidencia Estadística sobre la Descentralizaci6n Fiscal, 1947-73

Cálculos basados en parte sobre la información en la Tabla U indican que
la elasticidad o cambio en porcentaje de los impuestos estatales con respecto
al cambio en porcentaje en el producto nacional bruto es mayor que uno en
todos los países. Los impuestos estatales-locales han ido aumentando más
rápidamente que los impuestos del gobierno central. La Tabla II muestra
que los impuestos estatales-locales generalmente han aumentado entre los
años 1947 y 1973. La situación de los impuestos del gobierno central no es
así, la proporción de impuestos estatales-locales a la de los impuestos totales
ha aumentado en todos los países durante los últimos 25 años. Los datos
estadísticos en la Tabla U fuertemente apoyan la idea de que ha habido descentralización fiscal.

\

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971
1972
1973

Alemania(b)

Australia!•)

Estados
Unidos(b)

Estados
Unidos(c)

Canadá(c)

.118
.126
.109
.105
.125
.135
.142
.145
.151
.157
.182
.174
.164
.176
.186
.185
.175
.173
.180
.179
.180
.174
.165
.190
.213

.249
.272
.319
.282
.239
.260
.258
.308
.305
.302
.309
.334
.322
.317
.353
.339
.351
.372
.365
.368
.381
.369
.375
.420
.446
.437
.451

.233
.258
.299
.266
.229
.249
.248
.292
.282
.282
.289
.311
.298
.289
.321
.320
.315
.333
.330
.323
.331
.324
.328
.362
.380
.373
.372

.312
.277
.262
.268
.288
.296
.296
.328
.372
.356
.359
.368
.414
.424
.422
.431
.441
.443
.450
.445
.448
.458
.458
.454

Occidental

Suiza(b)

.407

.512

.406

.508

.447

.484

.462
.468
.471
.463
.461
.452
.456
.456
.466
.452

.503
.527
.505
.530
.501
.531
.514
.548
.536
.553

.444
.449

Notas:
(a) Australia no tiene impuesto de seguro social separado.
(b) No incluye contribuciones al seguro social.
(e) Incluye contribuciones al seguro social.
Fuente d, referencia: Igual que la Tabla l.

590

591

�Conclusión y Notificación
El peso de la evidencia claramente indica que se ha visto un fuerte movimiento hacia la descentralización financiera en todos los países usados en
nuestro ejemplo. Mientras que las cantidades absolutas de rentas públicas
han aumentado para todas las unidades de gobierno, éstas han crecido más
rápidamente al nivel estatal-local de gobierno que al nivel federal. Se debe
hacer hincapié que este patrón de creciente importancia fiscal para los gobiernos locales ocurrió en la misma era en la que el mundo ha observado
la continuación de las presiones de la guerra fría, una seria amenaza de guerra nuclear, la guerra de Corea, varias guerras en el Medio-Oriente, la guerra
de Vietnam, otras guerras locales, y una continua incertidumbre mundial
debido a asuntos internacionales, factores ceteris paribus que tienden a mover impuestos, recursos y responsabilidades hacia los gobiernos centrales.
A pesar de la fuerte evidencia aquí presentada, se debe llevar cautela al
extrapolar las tendencias reportadas. El proceso de descentralización puede
tener consigo semillas y fuerzas necesarias para generar cambios. Mientras que
en muchos casos las autoridades estatales-locales pueden atender de mejor manera las necesidades de sus ciudadanos miembros de grupos homogéneos, los
efectos de una política pública descentralizada pueden generar disparidades
entre varias unidades gubernamentales y sus ciudadanos. A medida que el
tiempo pasa, esas diferencias en la forma de tratar a los individuos puede estimular una reacción y un movimiento para intervención de autoridades centrales para la restauración de la igualdad y para fijar normas mínimas que
todas las jurisdicciones estatales y locales deben obedecer. Un poco de descentralización se puede sacrificar para lograr otros objetivos.24

Lo que se sugiere es la posibilidad de que existan ciclos del proceso de centralización y descentralización. A medida que el producto nacional bruto crece
y el tiempo pasa, la cantidad de impuestos gubernamentales, entradas y gastos
aumentan, pero a veces la parte estatal-local crece a costa de la parte federal
mientras que en otros tiempos las fuerzas sociales causan que los planos se
reversen.
Yo no he probado esta hipótesis empíricamente pero a medida que los investigadores acumulen datos del pasado y el futuro nos supla con información
adicional, será posible ya sea desacreditar o verificar esta idea.

.. Este tipo de reacción puede haber sido la raíz de algunas de las políticas del
gobierno Australiano en el período de 1971-75.

592

LA DESNUCLEARIZACióN MILITAR DE LA AM:ÉRICA LATINA
y
LA SUCESIÓN DE ESTADOS EN MATERIA DE TRATADOS*
Por el DR.

HÉCTOR GROS EsPIELL.

Secretario General del Organismo para
la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina.

l. EN LA RICA y compleja problemática actual, referente a la sucesión de
Estados en materia de Tratados,1 presenta un interés muy peculiar, por sus
características atípicas, la cuestión de la sucesión de Estados en el sistema
internacional vigente para la proscripción de las armas nucleares en la Améri'c a Latina.
Como es sabido, este sistema se integra por tres instrumentos internacionales multilaterales distintos : a) Un tratado conocido Tratado de Tlatelolco,

* La crítica de la poco feliz expresión "sucesión de Estados", inadecuadamente
tomada del derecho privado, ha sido hecha de manera insuperable por Charles Rousseau Principes de Deoit International Public Recueil des Cours, Academie de Droit
Internacional, 1958 (Répartitions des competences dans le tem, Théorie de la succession d'Etats, pp. 437-449 ). Sin embargo su utilización general y su aceptación por las
Naciones Unidas, hace ineludible su uso. (Ver Sir Humphrey Waldock, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados y de Gobiernos en materia de tratados, términos
empleados, art. 1, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1960, 11, p: 50).
1
La complejidad de este proceso y su interés actual resultan de los trabajos de las
Naciones Unidas en materia, iniciados en 1962 y que, aparte de una serie de importantísimos estudios de la Secretaría, se hallan en los informes del Relator Especial.
Sir Humphrey Waldock, (Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969,
11, p. 45; Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, p. 27;
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1971, Vol. 11, p. 151; Anuario de
la Comisión de Derecho Internacional, 1972, Vol. II, p. 1).
593
HUMANITAS-38

�abierto a la firma y ratificación de los Estados latinoamericanos; 2 b) Un
Protocolo Adicional I abierto a la firma y ratificación de los Estados no latinoamericanos que poseen, de jure o de facto bajo su jurisdicción territorios situados en la zona determinada por el Artículo 4 del Tratado,3 y c) Un
Protocolo Adicional II abierto a la firma y ratificación de los Estados poseedores de armas nucleares.' El conjunto de estos instrumentos está dirigido
a establecer el estatuto de la completa desnuclearización militar en todos los
territorios, sea cual fuere su estatuto jurídico, comprendidos en la zona y a
garantizar el respeto de esta zona y del régimen de desnuclearización militar de la América Latina, por los Estados poseedores de armas nucleares.
La cuestión que hemos de examinar se plantea con respecto a la situación
que se produce cuando un territorio que se encontraba bajo la jurisdicción
de un Estado Parte en el Protocolo Adicional I, pasa a constituir un nuevo
Estado independiente y soberano.
Dada la actual situación respecto al Protocolo Adicional I, del que son
Partes los Países Bajos y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte,
los casos que hemos de analizar son los de los territorios que se encontraban
bajo la jurisdicción de jure o de facto de estos dos países y que han pasado
a ser Estados independientes después del 21 de julio de 1971 con respecto a
los Países Bajos (fecha en que éstos ratificaron el Protocolo Adicional I)
y después del 11 de diciembre de 1969 para el Reino Unido (fecha en que
éste ratificó el citado Protocolo) .5
Los casos de Estados cuyos territorios antes de esas fechas estuvieron bajo
la jurisdicción de los Países Bajos y del Reino Unido y adquirieron su independencia también con anterioridad a tales fechas, no interesan a los fines
de este estudio. En efecto, los territorios de dichos Estados nunca habían
• Son partes en el Tratado, hasta hoy: Barbados, Bolivia, Colombia, Costa Rica,
Ecuador, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay
y Venezuela. Han firmado y ratificado, pero no han hecho aún la dispensa del art.
28: Brasil y Chile. Han firmado, pero no han ratificado todavía: Argentina y Surinam.
' Ha sido firmado y ratificado por los Países Bajos y el Reino Unido. Faltan las fir.
mas y ratificaciones de los Estados Unidos y Francia.
• Ha sido firmado y ratificado por China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido.
Falta la firma y ratificación de la Unión Soviética. La detonación por la India de un
aparato nuclear ha planeado asimismo la eventualidad de la firma por parte de ésta
del Protocolo 11.
• Los Países Bajos habían firmado el Protocolo I el 15 de marzo de 1968 y el Reino
Unido lo había hecho el 20 de diciembre de 1967.

594

estado bajo un estatuto de desnuclearización militar y, a partir del 14 de
febrero de 1967 (fecha de la apertura a la firma del Tratado de Tlatelolco)
podían transformarse en Partes en el Tratado.
Se encontraban en esta situación Jamaica (independiente desde 1962).
Trinidad y Tobago (independiente desde el 31 de agosto de 1962) y Barbados (independiente desde el 30 de noviembre de 1966), que firmaron el
Tratado de Tlatelolco, respectivamente, el 26 de octubre de 1967, el 27 de
junio de 1967 y el 18 de octubre de 1968 y lo ratificaron con dispensa de los
requisitos previstos en su Artículo 28, el 26 de junio de 1969 Jamaica; el
25 de abril de 1969 Barbados y el 27 de junio de 1975 Trinidad y Tobago,
que lo había ratificado sin dispensa el 3 de diciembre de 1970. El caso de
Guyana es similar al de estos tres, dado que es independiente desde el 26
de mayo de 1966, es decir, antes de que el Reino Unido se transformara en
Parte en el Protocolo I. Pero Guyana no ha podido firmar todavía el Tratado de Tlatelolco, pese a haber manifestado su voluntad de hacerlo desde el
23 de abril de 1968,6 por la oposición de Venezuela fundada en el Artículo
25, párrafo 2, del Tratado.7 La cuestión, ampliamente discutida, parece estar
hoy en vías de solución, lo que permitirá la firma de Guyana y su posterior
inclusión como Parte Contratante.8
En cambio, las situaciones que caen en el ámbito de nuestro estudio, son
respecto del Reino Unido, los casos de Bahamas, independiente desde el
10 de julio de 1973 y de Granada, independiente desde el 7 de febrero
de 1974, y respecto de los Países Bajos, Surinam, independiente desde el
25 de noviembre de 1975.
• Telegrama del Ministro de Estado de Guyana al Gobierno Mexicano en cuanto
Gobierno Depositario del Tratado de Tlatelolco (Doc. OPANAL/4 y Add. 1 de 3 de
septiembre de 1969).
• Esta norma es similar a la incluida en el artículo 8 de la Carta de la O.E.A. reformada por el Protocolo de Buenos Aires de febrero de 1967 que, a su. vez, tomó la
disposición de la resolución adoptada en la I Conferencia lnteramericana Extraordinaria (Washington, 1964).
• Para intentar resolver el diferendo entre Guyana y Venezuela respecto de la
interpretación del Tratado de Tlatelo!co, se formó una Comisión de Buenos Oficios
por la Conferencia General del OPANAL [Resolución 17 (I)] integrada por Jamaica,
México y Perú. La Comisión no logró éxito y su mandato ha sido constantemente
renovado [Resoluciones 35 (II), 48 (11) y 75 (IV)]. Sobre el tema puede consultarse:
Alfonso García Robles, Mésures de désarmement dans des zones particulieres: le traité
visant l'interdiction des armes nucléaires en Amerique Latine. Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1971, I, pp. 69-70; Alfonso García Robles, La proscripción de las armas nucleares en la América Latina, El Colegio Nacional, México
MCMLXXV, pp. 173-174.

595

�La cuestión que hemos de analizar es, por tanto, muy reciente en su planteamiento. Cuando en abril de 1973 escribimos nuestro estudio "En tomo
al Tratado de Tlatclolco" .9 el problema no se había configurado aún y no
hay por eso ninguna referencia a él en esta monografía. Pero en julio de
1973 Bahamas adquirió su independencia y por ello en el discurso que pronuncié ante la Conferencia General el 21 de agosto de 1973 planteé el
11
punto,1º lo que motivó la Resolución 46 (III) de la Conferencia. La cuestión la estudié nuevamente en mi trabajo "El Derecho de los Tratados y el
Tratado de Tlatelolco" .12 En mi informe al Cuarto Periodo de Sesiones de
la Conferencia General 13 analicé los casos de Bahamas y Granada, que
se habían independizado el 7 de febrero de 1974, y reiteré el tema en mi
15
discurso del 15 de abril de 1975.1' Al respecto se dictó la Resolución 80 (IV) .
Poco después Granada firmó el 29 de abril de 1975 el Tratado y con fecha
20 de junio de 1975 lo ratificó con dispensa de los requisitos de su Art. 28.
En cuanto a Bahamas se espera su firma para fecha muy próxima. Durante
el IV Periodo de Sesiones de la Conferencia General, en 1975, el Observador
de los Países Bajos se refirió a la cuestión de Surinam y la Conferencia votó
• Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 1, México, 1973.
11 S/Inf. 60, pp. 4-5.
u En lo pertinente, esta resolución dice: "Observando, por otra parte, que el territorio de las Bahamas estaba incluido en el estatuto de desnuclearización militar que
establece el Tratado a través del compromiso contraído por la Gran Bretaña en
el Protocolo Adicion~l I al Tratado y que, al alcanzar las Bahamas su independencia,
en julio del presente año, dicho estatuto ha dejado de ser aplicable a este nuevo Estado; Estimando que, al cesar los efectos del Protocolo Adicional I por lo que respecta
a las Bahamas, este nuevo Estado, para mantener su territorio sometido al estatuto de
desnuclearización militar, tendría que adherir al Tratado mismo, y Considerando que,
en virtud de su Artículo 25, el Tratado está abierto a la firma de los Estados que alcancen el disfrute de su plena soberania, cuando sean admitidos por la Conferencia
General, Resuelve: l. Expresar al Gobierno de las Bahamas, desde luego, su aceptación
y sus deseos de que en fecha muy próxima pueda proceder a dar los pasos necesarios
para convertirse en Parte en el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares
en la América Latina".
u Publicaciones del OPANAL, Serie Ensayos, Estudios y Monografías No. 2, México
1974, p. 15, nota 13. Este estudio se encuentra también publicado en el Anuario del
Instituto Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973.
CG/113, 10 abril 1975, p. 3.
u S/lnf. 84/Rev. 1, p. 5.
El párrafo 2.c. de esta resolución dice: "Reiterar al Gob:erno de Bahamas, Y
11
expresar al de Granada, su interés en que, como Estados soberanos, procedan cuanto
antes a integrarse al sistema de desnuclearización militar de la América Latina, firmando y ratificando el Tratado de Tlatelolco."
11

la Resolu~ión 86 (IV) -18 Declarada su independencia el 25 de noviembre de
1975, Sunnam procedió a firmar el Tratado de Tlatelolco el 13 de f b
de 1976.
e rero

A estos casos seguirán los de otros territorios que se encuentran actualment~ bajo la j_urisdicci6n de los Países Bajos y del Reino Unido cuando
adqweran, pr6xunamente, su prevista independencia.

· do
f Cuando
1 los• Estados Unidos y Francia firmen el Protocolo J, pomen
m a

a actitud negativa e injustificada que han mantenido al respecto
11
hasta
hoy,
que se encuentran actualmente ba·o
· · d.
·,
1 los territorios
l8
J
SU JUflS IC·
c1on _en . a zon_a_ pasarán a estar cubiertos por el Estatuto de la Desnucleanzac1ón M1htar previsto en el Artículo 1 del Protocolo I , que remite,
a esos efectos, a los Artículos 1, 3, 5 y 13 del Tratado. y a su vez el día
en _que alguno o algunos de estos territorios, en los casos en que ello sea
posible, obtengan su independencia, transformándose en Estados soberanos
se planteará a su respecto la misma cuestión que surgió ante los casos d;
Granada, Bahamas y Surinam.1e
2. La cu~stió~ que analizamos es una consecuencia del intenso proceso
de descoloruzac1ón que bajo los principios de la Carta de las Naciones
~

En la ~arte que interesa, esta resolución establece: "Recordando que el terri·
mi.tar qu~ establee~ el Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la Aménea Latma, ~n. virtud de que el Reino de los Países Bajos es Parte Contratante en el
Protocolo ~d1c1onal I al Tratado y que al alcanzar Surinam su independencia, dicho
estatuto de¡ará de ser ~plicable a su territorio; Destacando la importancia de que en
:1a ~omento en q~e Sunnarn alcance la plena independencia, su territorio se mantenga
JO el actual régllilen de desnu~learización militar; Considerando que en virtud de su
Articulo
25,
·
ale
1 d.elf Tratado
d está abierto a la firma de los Estados latinoamencanos
que
aneen e 15 rute e su plena soberanía, cuando sean admitidos por la Conferencia
Ge~eral, Resuelv,e: 1. !ornar nota con satisfacción de la decisión del Gobierno del
Remo de los Paises Ba¡os de otorgar la independencia y soberanía plena
s ·
que pondrá
t
, d
a unnam,
a es e p_a1~ e nuestra región en posibilidad de formar parte del OPANAL,
Y e,cpres_ar su asentuniento para que en el momento en que adquiera su plena inde~dencia pueda proceder a la firma del Tratado de Tlatelolco".
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha pedido reiteradamente a J
Es~dos Unidos Y a Francia que firmen y ratifiquen el Protocolo Adicional I [Res:
2286 (XXII), 3262 (XXIX) y 3473 (XXX)]. Y la Conferencia Genedel OPANAL ha hecho lo mismo en sucesivas oportunidades [Resoluciones 13
(1~, 27 (1), 34. (11), B; 47 (111), B; 74 (IV)).
,
ES lados Unidos: Islas Virgenes, Puerto Rico, Zona del Canal de Panamá y
Guantánamo. Francia: Martinica, Guadalupe y Guayana Francesa
,. Ver nota 34.
·
· ·,
litono de Surmam está incluido actualmente en el estatuto de la desnucleanzaeton

!':ººes

597
596

�Unidas y de la "Declaración sobre la conces10n de la independencia a los
países y pueblos coloniales" [Resolución 1514 (XV)], se ha cumplido y
se cumple en el momento actual.
Este proceso que ha alterado tantos conceptos tradicionales del Derecho
Internacional y que constituye uno de los elementos más característicos y
esenciales de la realidad internacional de hoy, se ha reflejado naturalmente
en toda la cuestión de la sucesión de Estados en materia de Tratados, ya
que el enfoque tradicional de la cuestión 20 no puede ser integralmente
aceptado ante lo que resulta del proceso de descolonización actual y del reconocimiento pleno del derecho de los pueblos a la libre determinación.21
Como con razón ha dicho Mohammed Bedjaoui: "Cet Etat étant né
par application du príncipe d'autodetermination, les éventuelles regles de
succession ne doivent rien imposer ou prescrire qui heurte ce príncipe original
et créatur".22
En las cuestiones militares, en lo relativo a la subsistencia de bases de
este tipo y en lo referente a las obligaciones en cuanto al desarme, este cri• Por ejemplo: BRIERLY, James Leslie, Regles Génlrales du Droit de la Paix,
Succession de'Etats, Recueil des Cours, Académie de Droit lnternational, 1936, IV,
p. 63. Un resumen excelente en Marco Marcoff, Accesion a l'indépendence et succession
d'Etats ause traites internationaux, Friboing, 1969, Cap. l.
11
ABELLÁN DE VELAsco, Victoria, Reflexiones sobre la llamada "Sucesión Colonial", en Estudios de Derecho Internacional Público y Privado, Homenaje al Profesor Luis Sela Sampil, Oviedo, 1970, 11, p. 560 ss.; DÍEz DE VELAsco, Manuel,
Algunas cuestiones relativas a la "sucesión de Estados" en la reciente descolonización
española. Anuario Hispano Luso Americano de Derecho Internacional, IV, Madrid, 1973, pp. 611-613 y 620; GoNzÁLEz CAMPOS, Julio D., Algunas consideraciones
sobre los problemas de la sucesión de Estados, Revista Española de Derecho Internacional, 1963, Vol. 16, N9 3, p. 562; ZEMANNEK, Karl, State Succession after decolonization Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational, 1965, 111, p. 187 ss.;
O'CoNNELL, D. P., Recents problems of State succession in relation to new States,
Recueil des Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 101 ss.; SIR WALDOCK,
Humphrey, Segundo Informe sobre la sucesión de Estados en materia de Tratados, La
cuestión de la descolonización como elemento del tema de la sucesión de Estados,
Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1969, 11, p. 49; BARTos, M.,
Working paper on the question of succession of States and Govemments raised by the
birth and creation of new States through the application of the principie of self determination (Year book of the lnternational Law-Commission, 1963, Vol. 11, pp.
293-297).
"' Problemes récents de succession d'Etats dans les Etats nouveaux, Recueil des
Cours, Académie de Droit International, 1970, 11, p. 489.

598

terio tiene una capital importancia,23 puesto que sería inadmisible e inaceptable que . a . un nuevo Estado, surgido del proceso de descolonización por
~l rec~nocuruento del derecho a la libre determinación de los pueblos se le
unpus1era, con fundamento en la teoría de sucesión de Estados en materia
de tratados obligaciones para el mantenimiento de bases que, en algunos
casos, se ha pretendido calificar como servidumbres internacionales 24 y deberes en cuanto al desarme.
En principio no puede admitirse la sucesión ipso jure de obligaciones
.
25
en estas cuestiones,
sa1vo que se acepten expresa y libremente por el nuevo
Estado. Este extremo puede lograrse por medio de los llamados acuerdos
de transmisión,2 8 o cuando fuera pertinente, por una declaración unilateral
del Estado sucesor de que se considera Parte en el tratado multilateral relativo al desarme o a otras obligaciones de carácter rnilitar. 27
Pero sin duda los problemas políticos especialmente graves de estas
situaciones, su proyección eventual con respecto a la paz y la seguridad
internacionales y la posibilidad de existencia de presiones particularmente
sensibles sobre el Estado sucesor, hacen de estos extremos casos muy delicados, que hay que examinar con especial atención para asegurar el respeto
de la soberanía del nuevo Estado y de los principios esenciales de igualdad
jurídica y libre determinación.
11

O'CoNNELL, D. P., op. cit., pp. 194-196, en donde se estudian algunos ejemplos
al respecto.
" ÜPPENHEIM, lnternational Law, 411, ed., p. 429; REm, H. D., Les servitudes
internationales, Recueil des Cours, Académie de Droit International 1933 · KELSEN
Hans, Théorie Génerale du Droit lnternational Public, Probleme/ choisis, Recueil
des Cours, Académie de Droit International, 1932, p. 339; BRIERLY, J. L. Regles Générales du Droit de la Paix, Recueil des Cours, Académie de Droit Intemational 1936
IV, pp. 224-228; MARCOPF, Marco, op. cit., p. 228; EsoAIN, A. Y., Military ser'vitude~
and new nations, the new nations in International Law and Diplomacy, London, 1965.
" De acuerdo, por lo demás, con el criterio general -para nosotros correcto--,
aceptado por el Relator Especial, Sir Humphrey Waldock, para los nuevos Estados
(Arts. 5 y 6), Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Derecho Internacional, 1970, Vol. 11, pp. 31-39. "A juicio del Relator Especial, la norma general es
que ningún Estado de reciente independencia se halla obligado ipso jure a suceder
en los tratados de su predecesor, sean cuales fueren las ventajas prácticas de la
continuidad en las relaciones convencionales" ( p. 39).
,. Sir WALDOcK, Humphrey, Segundo Informe cit., Anuario de la Comisión de
Derecho Internacional 1969, Vol. 11, p. 54.
11
Segundo Informe cit., Art. 4, Anuario de la Comisión de Derecho Internacional
1969, p. 63; Tercer Informe cit., Art. 7, Anuario de la Comisión de Derecho Inter~
nacional, 1970, p. 39.

599

�3. Ahora bien, un nuevo Estado latinoamericano, cuyo territorio haya estado antes de su independencia, de jure o de facto, bajo la jurisdicción de
un Estado Parte en el Protocolo I, no puede pasar a ser Parte en este
Protocolo. De tal modo, el instituto de la sucesión de Estados en materia
de tratados es inaplicable a tal situación, ya que ni por un acuerdo de transferencia ni por una declaración unilateral del Estado sucesor ello es posible,
dadas las características esencialmente diferentes del Tratado y del Protocolo l.
No sólo, en efecto, el primero está abierto a la firma y ratificación de
los Estados latinoamericanos, dentro del régimen de su Artículo 25, mientras que el segundo sólo lo está a los Estados no latinoamericanos que poseen bajo su jurisdicción, de jure o de facto, territorios en la zona de
aplicación del Tratado (Artículo 1), sino que las obligaciones que el Tratado impone no coinciden exactamente con las que resultan del Protocolo I,
ya que en el primer caso los deberes que se derivan del Sistema de Control
son más amplios,28 el Tratado no permite las reservas,29 mientras que éstas
son posibles, dentro de ciertos límites, en el Protocolo I ªº y el ~ratado
establece un Organismo Internacional, el OPANAL, del que son Miembros
todas las Partes en el Tratado, pero del que no pueden serlo las Partes en
el Protocolo 1.81
,. El Protocolo I en su artículo 1, remite y hace aplicables sólo los artículos 1,
3 5 y 13 del Tra~do. Quiere decir que, con excepción del artículo 13, el Sistema
d~ Control establecido en los artículos 12 a 16, la comunicación de los acuerdos en
materia nuclear (Art. 23) y lo referente a las medidas en caso de violación del
Tratado ( Art. 20) no se aplican a los territorios bajo jurisdicción de los Estados
Partes en el Protocolo l.
" Artículo 27.
• A diferencia del Protocolo 11 ( Art. 4), el Protocolo I no hace ninguna remi'ó
1 artículo 27 del Tratado que prohibe las reservas. Parecería, en consecuencia,
s1 n a
·b·li
que deberían admitirse las reservas al Protocolo l. Per~, para nosotros, es~ poSI 1 dad está limitada por la aplicación de los criterios afirmados por los art1culos _19,c
20 2 de la Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados. Hemos estudiado
ia c~estión en nuestro trabajo "El Derecho de los Tratados y el Tratado de Tlatelolco" cit. párrafo 21, p. 26.
11 Artícitlo 7 del Proyecto sobre sucesión de Estados en materia de tratados:
"Todo nuevo Estado en relación con cualquier tratado multilateral en vigor con
respecto de su territorio en la fecha de la sucesión tiene derech~ a notificar a la~
Partes que se considera Parte en el Tratado por derecho pr~p10_ a ~o ser ~ue.
... b) El Tratado sea instrumento constitutivo de una orgaruza&lt;:ón mtemac1o~l
de la que los Estados pueden llegar a ser Partes únicament_e mediante el proc~dimiento proscrito para la adquisición de la condición de Miembro de l_:l organización" (Tercer Informe cit., Anuario de la Comisión de Dere~o lnt~~~c1onal, 1970,
Vol. 11, pp. 39-40 y 43-44). La cuestión, aunque no igual, nene similitudes con la
que se plantea en el Tratado de Tlatelolco.

600

Todas estas diferencias muestran que el instituto de la suces1on de Estados e_n materia de tratados es inaplicable a las situaciones que examinamos. Sm embargo, es evidente que la integridad de la zona militarmente
desnuclearizada de la América Latina exige que las obligaciones que han
a~e~~do al respecto las potencias que mantienen territorios bajo su jurisd1cc1on en la zona, no perezcan sin ser reemplazadas por las que resultan
de las condiciones de Partes en el Tratado por los nuevos Estados que nazcan en. la zona. Hasta ahora ello se ha logrado en los tres casos que se han
producido, ya que Granada ha firmado y ratificado con dispensa el Tratado de Tlatelolco, Surinam acaba de firmarlo y sin duda lo ratificará con
dispensa en muy breve plazo.
El caso de Bahamas fue un poco más complicado, pero se ha solucionado
satisfactoriamente. En efecto, por nota del 16 de julio de 1976, dirigida al
Gobierno depositario, el Gobierno de Bahamas, en aplicación del principio
de la sucesión de Estados en Materia de Tratados, y como consecuencia de
la firma y ratificación por el Reino Unido del Protocolo Adicional I se
declaró parte en el Tratado de Tlatelolco. 31 bis El Gobierno mexicano t~mó
nota de esta comunicación y la circuló al OPANAL y a los otros Estados
partes. Pero hizo gestiones diplomáticas, sosteniendo que el procedimiento
correcto, dado que se trataba de dos instrumentos distintos (el Tratado y
el Protocolo 1), que el Reino Unido no era ni podía ser parte en el Tratado,
Y que Bahamas no podía llegar a ser parte en el Protocolo I, no era el seguido, sino que lo pertinente era que Bahamas precediera a la firma y
posterior ratificación del Tratado de Tlatelolco. La cuestión quedó aclarada
y Bahamas firmó el Tratado el 29 de noviembre de 1976.
*'bis El texto de la nota del Gobierno de Bahamas es el siguiente:

"I have the honour to call to your notice the notification addressed to the SecretaryGeneral of the United Nations on 10th July 1973 that in principie the Government
of The Commonwealth of The Bahamas acknowledged that treaty rights and obligations of the Govemment of the Commonwealth of The Bahamas for which the United
K.ingdom was responsible, would be inherited by The Common~ealth of The Bahamas
upon independence, by virtue of customary intemational law· but that since it is
likely that by virtue of customary intemational law certain tr~aties may have Iapsed
at the date of independence of The Commonwealth of The Bahamas it seemed
essential that each treaty should be subjected to legal examination. The Govemment of The Commonwealth of The Bahamas has examined: The Treaty for the
Prohibition of Nuclear Weapons in Latin America Done at Mexico, Distrito Federal,
on the 14th of February 1967; and declares that it considers itself to be bound
~ereby _by virtue of the signature of the United Kingdom and pursuant to customary
mternauonal law. I would therefore request you to consider listing The Commonwealth of The Bahamas as a party to this instrument."

601

�Todo esto se ha obtenido mediante negociaciones diplomáticas y la clara
presentación del caso jurídico planteado.
Es de esperar que en los próximos casos de independencia que se produzcan en territorios situados en las Zonas que todavía hoy se encuentran
bajo la jurisdicción de los Países Bajos 82 y del Reino Unido,ªª se llegue
a resultados iguales que los obtenidos en los tres antes citados y que, cuando
en un futuro que deseamos no lejano, Francia y los Estados Unidos se transformen en Partes en el Protocolo I y se generen situaciones iguales H a las

que ~ existido con respecto a los territorios bajo jurisdicción de los Paí~ Ba3os Y del Reino Unido, pueda llegarse a soluciones iguales a las obtemdas hasta hoy,

ª

Antillas Holandesas (Cura~ao, Aruba, St. Martin).
Caso de las múltiples islas situadas en el Caribe que aún no han obtenido
su independencia. Los casos de Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán,
Montserrat, Islas Turcas y Caicos fueron objeto de la Resolución 3289 (XXIX) de
la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reafirma su derecho a la libre
determinación e independencia. Los casos de Antigua, Dominica, San Cristóbal Nieves, Anguila, Santa Lucía y San Vicente serán examinados por la Asamblea General
de las Naciones Unidas en su XXXI Período de Sesiones (decisión del 8 de diciembre de 197 5) . Con respecto a Belice, si se llegara a declarar su independencia [Resolución 3432 (XXX) de la Asamblea General) y se mantuviera la actual diferencia
entre el Reino Unido y Guatemala, ello daría origen a otro caso de aplicación del
Artículo 25 del Tratado que impediría al hipotético nuevo Estado de Belice firmar
el Tratado. En cuanto a las Islas Malvinas (Islas Fal.kland) [asunto que la Asamblea General decidió el 8 de diciembre de 1975 dejar para considerar en el XXXI
Período de Sesiones y sobre el que se adoptaron en años anteriores reiteradas resoluciones y decisiones, últimamente la 3160 (XXVIII) y decisión del 13 de diciembre de 1974), si volvieran a estar bajo la soberanía argentina, perderían su actual
estatuto desnuclearizado hasta que la Argentina se transformara en Parte en el Tratado de Tiatelolco, que ya ha firmado. En cambio, si se declarara su independencia,
sería otro caso conflictivo que, si la Argentina fuera ya entonces Parte en el Tratado,
permitiría a ésta invocar su Artículo 25 para impedir que ese hipotético nuevo
Estado pudiera firmar el Tratado.
" Razonando en hipótesis, todos los casos existentes de territorios sobre los que
Francia o los Estados Unidos ejercen jurudicción en la Zona, no podrían generar
situaciones similares a las que se han dado hasta hoy y que hemos examinado en
este trabajo. En efecto, ni la Zona del Canal de Panamá ni Guantánamo habrán de
constituir nuevos Estados independientes. La situación es distinta en los casos de las
Islas Vírgenes, calificadas como territorio metropolitano de los Estados Unidos, pese
a lo cual la Asamblea General de las Naciones Unidas reafirmó su derecho a la libre
determinación e independencia [Resolución 3289 (XXIX), Art. 2), y Puerto Rico,
Estado libre asociado de los Estados Unidos. Así, si Puerto Rico y/ o las Islas Vírgenes llegaran en el futuro a ser independientes, podrían transformarse en Partes en
el Tratado de Tlatelolco.
En cuanto a los territorios bajo jurisdicción francesa (Guyana, Guadalupe, Martinica, etc.), calificados por Francia como Departamentos de Ultramar, nada impide
pensar, también en hipótesis, en su eventual independencia futura y por ende en la
posibilidad de que en ese caso los nuevos Estados puedan firmar el Tratado.

ª

602

603

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>��•

f

FONDO
UNIVBRSIVJUO

IIUMANITAS-1

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

18

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

1977

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U .N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios conte~idos en este
Anuario corresponde exclwivamente a sus respectlvos autores.

HU MANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PROFR. ISRAEL ÜAVAZOS GARZA
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1977.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

18
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Direcci6n: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo Le6n, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

197 7

�INDICE
SECCIÓN

PRIMER.A

FILOSOF1A

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. AousTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Pensami~nto )' Tra)'ectoria de Max Scheler . . . . . . . . . . . . . . . • . . . .

(B)

13

CoLABORADORES FORÁNEOS

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS: El Concepto del Hombre ,m la Filosofía

29

Dr. EvANOHELOs A. MouTSOPOULOs: Dos Peligros Actuales: Conformismo y Deformación . . . . .

45

l.
ll.
III.
IV.
V.

Preliminares Metodológicos
El Mito Cientifico
El Mito Artístico . . . .
El Mito Histórico . . . .
Las Estructuras Deformantes

PATRICK RoMANELL:

Dr.

FRITz

J.

Naturalism and Evolution: A Study in CoutrOJts

45
51
57
68
78

91

voN RINTELEN: Sinn und Bedeutung van Humanismus

und Humanitiit heule . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 103
Dr. J. E. BoLzÁN: Aristóteles y la Lista de Cualidades en Meteor
385 a 10 . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . 113

7

�Dr.

Antinomie Logiche e Idea Delftmere . . . . . .
Dra. CELINA A. LERTORA MENDOZA: Ciencia y Método en Roberto
Grosseteste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Aunro CATURELLI: La Pedagogía, La Política y la Mística en
José Antonio de San Alberto . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. Lu1GI BAooLINI: Perfettismo e Giu.stizia . . . . . . . . . . .
Dr. Ivo HoLLHUBER: Presencia del Hombre Te6tropo en la Hi.stmia
Dra. Junrru GARCÍA CA.FUENA: Improntas Filos6ficas en la Lingüfstica
de Noam Cbomsky y su Concepci6n del Uso Creativo dr.1 Lenguaje
SERGIO $AR.TI:

129
153

COLABORADORES FORÁNEOS

215
221

227

INVESTIGADORES LOCALES

Lic. EouARDO GUERRA CASTELLANOS: Tiempo y Espacio en la Producci6n de Jorge Luis Borges . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profra. MARÍA GUADALUPE MARriNEZ DE Romúomz: Ensayos sobre "El
Exlra,ijero y el Mito de Sf.sifo" de A. Camus. Premio Nobtl 1957
RosAURA BARAHONA A.: El Teatro del Espejo en: Así es, Sí a.si os Parece
GIAMPIERO Bu001: Georges Bataüle . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JuAN GóMEZ GARCÍA: La Concepci6n de la Tragedia en Alfonso
Reyes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profra. BERTHA A. SÁNCHBZ: El Modernismo en Hispanoambica . . .
Lic. RAMIRO RonaíoUEz: Luz y Color 611 las Rimas inéditas de Fernando de Herrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

(B)

183

LETRAS

(A)

Lic. ANA MA. HERRERA A.: Vida y Obra del Periodista Luis B. Herrera Juárez . . . . . .
321

245

CARMEN VEÚ.zQUEZ: Exigencias de una Metodología Científica para la Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . .
JosÉ MA. MuRIÁ: ~ugerencias para Dotar de Nuevas Perspectivas a la
Historiografía Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
MA. ELENA GA.1.Avxz o.E CAPDEVIELLE: Cr6nica del P. Fray Luis de Guzmán de la Rebeli6n de los Jonaces en 1703 . . . . . . . . . .
Lic. JULIA TuÑÓN: La Importancia de la Historia Oral para la Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JosÉ DE JESÚS DÁVILA AGUIRRE: Las mo11ograflas en la Historia
Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. CARLOS GoNzÁLEz SALAS: Dos Cronistas Franciscanos del Nuevo
Santander . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.ERNESTO DB LA TORRE VrLLAR: Los Estados Unidos de Norteamérica
y .ro Influencia Ideológica en México . . . . . . . . . . . .
MARíA DEL

363
375
387
403

413
427

439

251

259
271

279

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

285
291

(A}

J

VESTIGADORES LOCA.LES

Lic. ALBERro GARCÍA GóMEz: La Asociaci6n de Derecho Internacional 477

HISTORIA
(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Profr. EuoENIO DEL Hovo: La Diputaei6n de Mineros en la.s Minas
Ricas de los Zacatecas, Democracia Corporativa . . . . . . . . 299
8

(s) Cou..ooRADOns FoRÁNEos

Lic. LuIS M. FARÍAS: Hacia un Nuevo Humanismo . . . . . . . . 487
Dr. FRANCISCO R. DELGADO: Patos, Motos, Padre y Madre . . . . . 499
Dra. ÁNGELES MENDIETA Al.A.TORRE: Los Textos Literarios como Fuente
del Conocimiento Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 509
9

�ANTONIO POMPA

v

POMPA:

Un Radical Problema de la Historia "Mé-

,,-ricana'' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ~ . . . . 523
Dr. Luc10 MENDIETA Y 'úf;'E.z: Influencia de la Política sobre la Le-

gislación Agraria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Las Primeras Altas Culturas Origi.narias . •
Dr. A.LDo ARlIANOO CocCA: El Sistema Marítimo Internacional de Satélites: Nu.eua Área del Derecho del füpacio . . . . . . . . . .
Dr. DAVID G. DAvms: Una lndagaci6n Acerca del Comportamiento
de los Impuestos Centrales y Estatales-Locales en Sistemas Federales de Gobierno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. HÉCTOR GROS Es.rtt.LL: La Dcsnuclearización Militar de la América Latina y la Sucesión de Estados en Materia de Tratados . . .

ROBERTO LARA VELADO:

SECCIÓN

QUI

531
547

565

579
593

FILOSOFIA

TA

TQTICIAS, RESERAS Y COME

TARIOS

Dr. AoosrlN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Introducción a la Filosofía dtl Dr. José Rubén Sanabria . . . . . . . . . . . . . . 607
Dr. AGUSTÍN BAsAVE F:e:RNÁNDEZ n:EL VALLE: Una Obra Filosófica de
un Filósofo Checoslovaco . . . . . . . . . . . . . . . .
611
Dr. ERNESTO J. REY CAR.o: Las Reservas de la Convencwn de Viena
de 1969 Sobre el Derecho de los Tratados . . . . . , . . . . . . 617
Lic.

ALBERTO GARCÍA Gó~rnz:

Revolution

Dr.

EBERHAR0T VÍCTOR NrEMEYER Ja.:

Que.re.taro . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Revista lntcrame,icana de Sociología
MA. DEL CARMEN Vin.ÁZQuEz: Historia de las Relaciones de México
con Estados Unidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Mlro. Lms RroNoA ARR.Eouí.N: La imagen del Hombre en la Obra de
Franz Ka/ ka . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ARTEMio BENAVIDES H.: El Preludio de la independencia en el Noreste
de México: 1810-1811 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
lsRAEL CAYAZOS GARZA: Enésimo Libro de Aureliano Tapia Méndez
EUGENIO DEL I-foyo: Nuwo Intento de una Historia General de México
EucENIO oEL Hovo: Valioso Trabajo de Israel Cavazos Garza . . . .

10

al

Sección Primera

618
619

620
623
627
633

637
639

�PENSAMIENTO Y TRAYECTORIA DE MAX SCHELER
DR.

AousriN

BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudio.s Hwnanlsticos de
la Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.

FILÓSOFO AUTÉNTICO de gran capacidad especulativa, expositor ágil y brillante, personalidad fascinante y protéica, Max Scheler vivió, "ebrio de ideas",
una existencia no muy larga. Nace en Munich, de padre campesino bábaro
y de madre judía. Su padre adoptó la religión de su madre. Entre los aseenclientes de Max Scheler se cuentan pastores protestantes y juristas con honrosos e.argos. Bajo la influencia del capellán del gimnasio de Munich se bautizó, en el seno de la Iglesia católica. Estudi6 Filosofía, Ciencias Naturales,
Economía Política y Geografía en la Universidad de Munich, Berlín y Jena.
Escuchó las lecciones de Dilthey, Stumpf, Simmel, Liebmann y Eucken. De
este último recibe una especia] predilección por San Agustín y por el tema
de la Filosofía del espíritu. Se doctora en Filosofía en el año 1897. Un año
después contrae matrimonio civil con una divorciada. Resulta explicable, por
este tiempo, su primer alejamiento de la Iglesia. El matrimonio dura seis
años. Tiene que abandonar la Universidad por episodios de su vida privada.
En 1916 frecuenta la Abadía Benedictina de Beurón. Surge su "segunda conversión". Decide contraer matrimonio católico con Marit Furtwangler. Alterna misiones diplomáticas con cátedras de Filosofía y de Sociología. Solicita a las autoridades cat6licas la anulación de su matrimonio. Al no conseguir su desideratum se divorcia y contrae matrimonio civil con su discípula
María Scheu. Comienza a alejarse intelectualmente de la Iglesia y cesa de
creer en un Dios personal. Se orienta hacia un panteísmo evolutivo. El día
19 de mayo de 1928 fallece Max Scheler de un ataque al corazón.
Ma.'C Scheler -"el más grande animal philosophicum de su época", como
le ha llamado Heinemann- es una extraña mezcla de religiosidad y mundanidad, de profundidad y de ingenio. Fumador de grandes habanos, bebe-

13

�dor de cerveza, conversador de extraordinaria personalidad, estudioso de las
Ciencias y de la Filosofía, Max Scheler asombró al mundo -y lo sigue asombrando- por su espíritu genial. "Nunca en ningún otro, y siempre ante él,
he tocado tan cerca el fenómeno del genio", dijo Edith Stein a prop6sito de
Scheler. Los ojos azules de Scheler sabían mirar, difundían -al decir Lützeler- "una tranquilidad llena de paz casi inverosímil''. 'Si por genio entendemos -según la definición del profesor Scheler- el que conducido por
eros llega a obtener la imagen del mundo más rica que la de los demás y
logra transmitirla a estos", Max Scheler fue un auténtico genio. Genio de
basto saber: Filosofía, Biología, Psicología, Psicopatología, y Economia Politica. No importa que muchos de sus pensamientos procedan de simpatías o
antipatías, de impresiones nada confiables, de ocurrencias momentáneas. Porque en él siempre privó la actitud de encararse directamente con la problemática filosófica, de pensar por cuenta propia y de especular en grande. Ser
dialócico que amaba la compañía y que mostraba a cada paso compasión,
corte;ía, amabilidad y ausencia de rencor. No tuvo Scheler la oportunidad de
recibir una sólida y sostenida formación católica. Aunque en sus "Escritos
de Sociología" asegura que no había podido llamarse "católico creyente"'
en ninguna época de su vida, es lo cierto que sus libros evidencían lo contrario y que en una carta a Dietrich von Hildebrand confiesa: "quiero vivir
y morir en la Iglesia, que amo y en la que creo". Desgraciadamente la falta
de humildad para aceptar la decisión de la Iglesia sobre la validez de su
matrimonio can6nico, le llevó a una ruptura formal definitiva. La teoría panteísta y gnóstica de su última época es incompatible con el dogma. Pero
queda para nosotros la buena época de su obra De lo Eterno en el Hombre.
Hay en la trayectoria filosófica de Scheler tres grandes épocas:

La primera etapa, dominada por Eucken, en la cual se da un extraordinario
interés por la vida humana, y, en particular, por la vida del espíritu. San
Agustin -que ya nunca Je abandonará- avasalla por aquel entonces la atención de Scheler. En la segunda etapa (de 1913 a 1922), Scheler escribe las
obras decisivas: E{ Formalismo en la Ética y la Ética Material de los Va-

lores. Acerca de la Subversión de los Valores y De lo Eterno en el Hombre. Es aquí donde se nos muestra el 1-fax Scheler personalista, teísta y católico convencido. La transformación de su filosofía se anuncia en Las Formas del Saber y la Sociedad y llega a su extremo en El Puesto del Hombre en el Cosmos. Del Dios del Amor ha transitado al hombre como escenario único de una divinización en proceso.
Al lado de San Agustín existen, en la filosofía scheleriana, influencias de•
cisivas: Nietzche, Dithey, Bcrgson, Eucken y, sobre todo Husserl. En 1901&gt;

14

Max Scheler conoce a Edmund Husserl en una rewiión de la ''Kant Gesells
chaft". Encuentro decisivo para la vida filosófica de Scheler. Aunque no sea
un fenomen6logo ortodoxo, Scheler es el más grande de los f enomenólogos
después de Husserl.
No podemos olvidar el extraordinario talento de Scheler como ensayista
y su fecunda actividad de escritor. Quedan ahí como muestras de su aptitud
para el ensayo ágil y brillante: El genio de la guerra y la guerra alemana;
La guerra y la reconstrucci611,· Sociología y teoría de la sabiduria; El
saber y la cultura. Hasta aquí, en apretado resumen, el "curriculum vitae",.
específicamente académico, de Max Scheler. Vayamos ahora a su doctrina.
Aunque no llegó a escribir un tratado de Teoría del Conocimiento, hay
bases para hablar de la gnoseología de Scheler. Saber inductivo, saber de )a
estructura esencial y saber metafísico o saber de salvación, son tres órdenes
de conocimiento en la epistemología scheleriana. A las ciencias objetivas que
tienen por objeto la realidad -resistencia a nuestro esfuerzo- corresponde
el saber inductivo basado en el instinto de dominación. No hay, en esta clase
de conocimiento, leyes compulsivas. Lo a priori -proposiciones y unidades.
significativas o ideales que se dan independientemente de toda posición subjetiva- es objeto del saber de la estructura esencial. Pero lo a priori no es
como en Kant, algo que atañe a los juicios, sino contenidos materiales independientes de la e&gt;..--periencia y de la inducción. No hay para qué preguntarnos
cómo es posible que se dé algo, sino ¿ qué es lo que se da? Ahora bien, no todo
lo que se da es racional. Al lado de lo racional está lo emotivo espiritual) el
amar, el odiar, el sentir y todo ese caudal de apriorismo emotivo que recuerda
el ordre du coeur pascaliano. De la articulación de las ciencias positivas con
la Filosofía orientada a las esencias surge la tercera especie del saber: Orden
metafísico o saber de salvación. Metafísica de lo absoluto que empieza en el
problema, vecino a las ciencias, que se formula con la clásica pregunta: ¿ qué
es la vida? No se parte del ser-objeto sino del ser-sujeto. Es cuestión de Antropología Filosófica que culmina en saber de salvación. Cabe advertir que
la ontología del mundo o del espíritu es anterior a la teoría del conocimiento.
El conocimiento y la valoración son modos peculiares de la ''conciencia de
alma". Pero estos modos se constituyen sobre la conciencia in.mediata de hechos que se dan en si mismos. Datitud de cosas en sí mismas, aprehensión
y conocimiento se dan escalonadamente. Un juicio es verdadero cuando no
hay ilusión respecto a su objeto, existe el contenido objetivo mentado y
presenta corrección 16giea.
La axiología scheleriana destaca los valores como objetos intencionales de
la emoción. Se da un a priori emotivo intencional que capta valores, alli donde
15

�Valores Propios

.
.
.
.
o se trata de hechos científicos ni de formas catela mtehgenoa es ciega.
ti
L
.
T
d un deber ser ideal o de un deber ser norma vo. os
gonales. ampoco e
.
• •
f
bsolu tos e inmutables----- son cualidades obJetlvas que'6 ·ormano·un
valores -a
'
reino coordinado de conexiones esenciales y leyes f~nnales ~pn _neas. i~.
A '
n supenores e infenores. Clas1dense en pos1t1vos y negativos. grupanse e
.
.
l
.
en
va.lores
de
persona
y
valores
de
cosa.
La
exi.stenoa
de
un
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or
f1canse
•
·
.·
sí :misma un valor positivo y su no existencia
-ap u nta Schepos1uvo es en
al
~:
valor
. egahvo La existencia de un v or negauvo es un
ler- es un valor n
u
·
•
•
.
no existencia entraña uno positi\'O. Todo valor no negativo es
negativo y su
·
sitivo
••
· ·ersa porque el mismo valor no puede ser negativo o po · •
positivo y v1cev
,
.
divi
Son valores superiores aquellos que siendo más conSJ.Stentes son menos
.ºbl
fundan a los demás; provocan una satisfacción más honda ~ s~ muessi es Y
1
·
uía a pnon de los
tran menos relativos. Hay, para l\fax Sebe er, una Jerarq
valores que no es posible demostrar, sino tan sólo mostrar:

ORDE

JERARQUICO DE LAS MODALIDADES DE VALOR

Valor 8 s Propios

Funcion1s

Estados

1 ) agradable

sentir sensible

sentimientos de
sensación
placer-dolor

desagradable

gozar-padecer

Reaecion8s

Valores Coruecutivos

técnicos

sentim. vital

útil, perjudicial
lujo

ascendente
descendente
salud-enfermedad

contento-pesadumbre
coraje-miedo
venganza

juventud-vejm:

cólera

bienestar, prosperidad ( valores de conser•
vaci6n)

muerte-debilidad-fuerza

Son independientes tanto de lo agradable como de los v. espirituales.
3) valores
espirituales

sentir espiritual, Alegrlaprcferir, amar- tristeza
odiar, espirituales

&amp;tados

a) bello-feo
b) justo-injusto
c) conocimiento
puro de la
verdad:
ftlosoHa

Reacciones

Valor,s Consecutivos

respetar-despreci.ar
impulsos de
rettibuci6n

colecciones ar-

tísticas
derecho positivo, ciencias

Son separados de la vida y del medio; se puede sacrificar a ellos la vida
4) santoprofano

aeto de amor
especial a
personas

bienaventuranza-desesperación

fe-descreimiento, veneraci6n,
adoración

cosas del culto
y sacramentos;
formas de veneración, etc.

No son una clase especial de objetos, sino que sus portadores pueden ser
cualesquiera objeto en la esfera absoluta. Son independientes de lo que en la
historia ha valido como santo, un fe tiche o Dios, pero siempre se dan como
"personas".

La gradación jerárquica, por orden de prelación descendente, es la siguiente:
l. Valores religiosos

2. Valores espirituales

Son independientes de las cosas en que se dan.
2) noblevulgar
(valores
de desarrollo).

Funeionn

sentir-disentir,
aprobar-desaprobar

Valores de la
cultura

3. Valores vitales
4. Valores sensibles
Los valores sensibles SOf:!- valores de cosas, los valores vitales son valores
de seres vivos, los valores espirituales son valores humanos, los valores religiosos confluyen en Dios. Scheler no ha ordenado jerárquicamente muchas
cualidades de valor dentro de cada modalidad. Por ejemplo, en la modalidad
de lo e tético no se sabe cuál es la jerarquía entre lo bello, lo trágico, lo
cómico, lo sublime.
Los valores cuando son valores de una cosa constituyen un bien, pero son
independientes en su ser de sus depositarios. Representan un dominio propio
de objetos con particulares relaciones y conexiones, con orden y jerarquía. Los
actos ~on morales o inmorales. El sustentáculo funda.mental de los actos es
la persona. En consecuencia s6lo las personas son buenas o malas. Quede para
después la crítica de la a.~ología scheleriana. La ética, ya se podrá suponer,
es una ética basada en la intuición de los valores que se tiene en el sentir,
17

16

�· y, acaso más, en el amor y en el odio. La necesidad del deber
en e1 prefenr
finca en la intuición de la conexión a priori entre los valores, aunque
ser se
'd .d 1
solamente se concierta en deber lo que es bueno en senti o 1 ea .
"No es un azar terminológico -dice Max Scheler- que la ética formal
caracterice a la persona en primer lugar, como 'persona racional'. No quiere
decir este término que sea esencial de la persona realizar. actos, los cu~les
sigan -con independencia de toda causalidad- unas leyes ideales de senudo
y objetividad (Lógica, Ética, etc.), sino que expresa -en una sola palabrael supuesto material del formalismo, a saber: que la perso~~ no «:8• en e)
fondo, otra cosa más que el sujeto lógico de una produooon racional de
actos. es decir, que sigue aquellas leyes ideales. O en pocas palabras: la persona 1es -según esta opinión- la X de una actividad racional y la perso~a
moral la X de una actividad volitiva que se ajusta a Ja ley moral. Es decir,
no se indica, ante todo, en qué consiste la esencia de la persona y su peculiar
unidad, y luego se demuestra que la actividad racional pertenece a esa esencia, sino que el ser de la persona no es otra cosa, y a ello se redu~e, que el
punto de partida o la X del punto de partida de una voluntad_ racional conforme a leyes, o de una actividad de la razón en cuanto práctica. Co~orme
a esto, lo que un ser llamado persona, por ejemplo, un hombre ~etenrunado
-o también la persona de Dios- es, además de 'punto de paruda de actos
de la razón conforme a ley, no puede fundamentar su ser persona, antes bien,
sólo puede limitarlo y, relativamente, suprimirlo'" . (Ma~ _Scheler: Ética
-Nuevo Ensayo de Fundamentaci6n tÚ un Personalwno etica-, tomo II,
pág. 159, Editorial Revista Occidente).
Para elaborar una teoría de la persona, Max Scheler parte de la comprensión fenomenológica de la persona humana. La personalidad humana es irreducible a una esencia racional-universal o a una individualidad empírica. Decir persona es decir concreta y esencial unidad de actos diversos fundados
por una mismidad. No se trata de una forma vacía, sino de un ser concreto
que no se agota en sus actos singulares y que no se identifica con la conciencia o percepción interna. La persona es cabalmente individual. No hay personas generales. Las personas concretas son autónomas en una doble manera,
por una parte autonomía de la visión de lo bueno y de Jo malo, por otra la
autonomía de la voluntad personal de lo que se da como bueno y como malo.
Aunque vinculada al cuerpo, la persona no guarda ninguna relación de dependencia con él. El personalismo de Scheler destaca el señorío sobre el cuerpo. Finalmente la persona nunca es "parte" de un mundo, sino correlato de
su mundo, microcosmos. Cabe hablar, según Scheler, de persona singular Y
18

de persona plural. La persona plural arraiga en los c.entros múltiples del vivir.
en el convivir total. Hay según Scheler cuatro tipos de unidades sociales:

l. Unidad por contagio e imitación involuntaria (masa);

2. Unidad por la convivencia o revivencia que genera una comprensión de
los miembros, pero que no precede a la convivencia ( comunidad de vida) .

3. Unidad artificial, en la cual todo enlace entre los individuos se establece
mediante actos conscientes particulares (sociedad).
4. Unidad de personas singulares autónomas en una persona plural autónoma, espiritual, individual, en la unidad.
"La verdadera función de la simpatía --observa Scheler- consiste en destruir la ilusión solipsista y en revelarnos como dotada de un valor igual a la
nuestra, la realidad del otro, en cuanto otro." Esta forma de comprensión
reviste varias modalidades: sufrimiento, alegría, compañerismo, amistad, lazos
conyugales, sociales, colectivos, nacionales ... El amor exige, más aún que la
simpatía, diversidad y autonomía de la persona. Su sentido más hondo no estriba en tratar al otro como si fuese al propio yo, sino en quererlo como es. "El
amor consiste en comprender suficientemente otra individualidad, moralmente
diferente de la mía, en poderme poner en su lugar, aun considerándola como
distinta y diferente de mí e incluso, mientras afirmo, con valor emocional y sin
reserva, su propia realidad, su propio modo de ser." (Max Scheler: Esencia
y Formas de la Simpatía, págs. 110-111).
El amor es el fundamento de la simpatía y se dirige necesariamente al
núcleo valioso de los entes. Tiende a realizar el valor más alto posible y se
centra en la naturaleza, en la persona humana o en Dios. La persona espiritual
no es objetiva. Scheler reconoce en la simpatía una relación afectiva originaria entre las personas. Simpatizar es un sentir pena o alegría por la vivencia del prójimo. Trátase de una participación efectiva y no de un contagio.
Pero la simpatía es una función de la sensibilidad, mientras que el amor está
referido a un valor. Algunas de las mejores páginas de Scheler están consagradas a ese amor que aparece en el hombre como el principio promotor de todo
crecimiento de valores. Amor que en Dios es el principio creador mismo, idéntico con la esencia divina. El amor está vinculado, también, con el sufrimiento
y con el sacrificio. Es el conocimiento el que se funda en el amor y no el
amor el que se funda en el conocimiento. El hombre es un tns amans antes
que un ens cogitans o volens. "El primado del valor, por parte del objeto, se
corresponde, exactamente con el primado del amor por parte del sujeto." La
tesis de que Dios es amor, significa, para Scheler, que en Dios el amor precede
al conocimiento y al querer divinos. Los caracteres amables de las cosas y los

19

�fines e ideas esenciales son ya amados por Él desde la eternidad. Pretende
Scheler haber encontrado la doctrina del primado del amor en San Agustín.
Pero es lo cierto que San Agustín, siempre más mesurado, no le dio al amor
el alcance que le confirió Scheler. El genio de Hipona afirma que nadie puede
amar aquello que ignora y que el amor impulsa a descubrir los aspectos ~ún
desconocidos del objeto amado. En el amor sexual, el placer se da como rmpleción de un amor y de un anhelo que no fue motivado por la voluptuosidad
sino que en esta halla sólo su satisfacción. Pero el amor sexual ocupa, en Scheler, una categoría muy inferior a la del amor espiritual al cual, cuando es preciso, se sacrifica.
Entre el dolor y el amor hay una conexión vital. El amor, fuerza originaria
de toda formación de uniones, crea una precondici6n del sacrificio, que es
tanto muerte, como dolor.
El personalismo scheleriano de tan alto valor, se complementa con la teoría
de los tipos a priori de personas de valor y de la función de los modelos en
Ja vida moral de los hombres. Las normas se fundan en valores, y el valor supremo es el valor de la persona en cuanto tal. Pero el deber ser ideal, intuido
en una persona valiosa, no es norma sino modelo. El "seguidor" complementa
al "modelo". Debe distinguirse entre modelo y conductor (führer). El modelo
no sabe ni quiere ser modelo, a diferencia del conductor. Vinculando la idea
de la persona valiosa con la jerarquía de las modalidades de valor, Scheler
obtiene cinco tipos puros: al santo (valores religiosos), al genio (valores espirituales), al héroe (valores vitales), el espíritu conductor (valores de lo útil),
al artista del goce ( valores de lo agradable). El rango jerárquico de los modelos coincide con el de los valores. Hay páginas de antología cuando Scheler
describe el santo, el genio o el héroe. "El santo no actúa por narraciones o por
escritos, que a lo más son restos de su existencia, sino por su presencia intuitiva
sobre un séquito inmediato, que en nuevos santos reproduce su figura. Es su
ser y su persona, no sus obras (como el genio) ni sus acciones ( como el héroe)
lo que actúa en el co-vivenciar de ella por sus discípulos. Por eso no deja una
obra escrita, sino que 'se deja a él mismo'. La esfera de su eficiencia es
supra e intramundana, no simplemente mundana, como la del genio. Alcanza
hasta donde llega el reino de una comunidad de amor entre personas espirituales" (Juan Llambias de Acevedo: Max 'Scheler -exposici6n sistemática y
evolutiva de su filosof ia- pág. 278, Editorial Nova, Buenos Aires, Argen-

tina).
La agudeza psicológica de Ma.x Scheler se pone de relieve en el agudo análisis que verifica en tomo al fen6meno del resentimiento. En el resentimiento
se revive reiteradamente una emoción, se \'Uelve a sentir una cualidad de valor

20

negativo, se realiza un movúniento de hostilidad. Trátase de un autoenvenenamiento anímico. La actitud psíquica permanente surge por la represión sistemáúca de la descarga de ciertas emociones, de determinados afectos. En la
vivencia emocional del resentimiento -tan compleja de suyo--- se da, además,
una ilusión valorativa, un impulso de venganza. En el resentimiento hay odio,
maldad, envidia, ojeriza., perfidia. Se detiene temporariarnente el impulso de
venganza y se aplaza la reacci6n para un momento más oportuno. En este sentido, todo resentido es un impotente. La venganza la ejercen los débHes. Por
eso entre los débiles abundan los resentidos. Si el ofendido perdona o si la
venganza del ofensor se manifiesta inmediatamente en insultos o en golpes,
no hay lugar para el resentimiento. Puede decirse que el resentimiento brota
cuando la vehemencia de los afectos va acompañada de la impotencia para
traducirlos en acciones. La envidia dirigida al ser esencial del otro suscita un
fuerte resentimiento. Se perdona todo, menos que el otro sea lo que es: dotes
innatas de naturaleza, carácter, inteligencia, honores . . . El resentido suele elogiar algo, no por su interna cualidad, sino con el propósito -nunca confesado-de censurar otra cosa. El resentimiento es una de las fuentes que derrocan
el orden jerárquico objetivo y eterno entre valores. Scheler sostiene que el resentimiento ha influido, de modo asombroso, en la génesis de las morales europeas. Ese talento psicológico scheleriano se manifiesta, siempre, en el análisis
de todos los estratos de la vida emocional: lo mismo hablando del pudor que
del amor, de la simpat'ta y del sufrimiento. En el • aniversario de la fundación
de la academia Lessing en Berlín, Max Scheler pronunció una conferencia intitulada: "El Saber y la Cultura". Cultura es, ante todo, una categoria del
ser, no del saber o del sentir. A esta primera determinaci6n, partiendo de la
idea del microcosmos, cheler añade esta otra: "Cultura es Humanización'',
es el proceso que nos hace hombres -visto desde la naturaleza infrahumana-;
un intento de progresiva "autodeificación", visto desde la imponente realidad
que existe y actúa por encima del hombre y de todos las cosas finitas (Max
Scheler; El Saber y la Cultura, pág. 23, Editorial Cultura, Santiago de
Chile). La vocación antropológica de Max Scheler es patente. Sus observaciones sobre el hombre en plan sistemático nos llevan a considerarle como el
fundador o por lo menos el sistematizador de la Antropología Filosófica en el siglo XX. El hombre es un animal que se ha enfermado. Su adaptación orgánica y su capacidad de adaptación se han quedado atrás respecto de sus compañeros de la especie más próxima. Si consideramos al hombre desde afuera,
desde un punto de vista puramente anatómico, presenta un sistema nervioso
Y una corteza cerebral sumamente diferenciados y jerarquizados. Acaso como
ser vital, el hombre sea un callejón sin salida de la naturaleza, un término y
una máxima concentración. Pero corno ser espiritual, el hombre es una salida

21

�hacia Dios, una automanifestación del espíritu divino. No puede hablarse del
hombre como de una cosa, sino de una humanización de un proceso eterno,
posible y libre. Humanizaci6n y deificación son inseparables de la idea de cultura. "Estudiad a los animales -solía decir Scheler a sus discípulos--- y os
daréis cuenta de lo difícil que es ser hombre.'' El animal muestra, según Scheler, una inteligencia técnica, cierta. capacidad de elegir, pero vive siempre en
las cosas en éxtasis momentáneo. El hombre en cambio, se coloca así mismo,
con su conciencia, frente al mundo. Objetos circundantes y conciencia de un
yo están nítidamente separados. El hombre -y esto le distingue de cualquier
animal- es determinado por el contenido de una cosa, siente un a.mor sin
apetito hacia el mundo (independiente de los impulsos, distingue entre la esencia de una cosa (lo que es) y su existencia (el hecho de ser). "En realidad, el
hombre, considerado en la conexión de las especies orgánicas es, relativamente,
el asceta de la vida..." (Jbidem, pág. 38). El "Saber por el Saber" no puede
darse1 no debe darse ni se ha dado tampoco seriamente en el mundo. Max
Scheler habla sobre tres ideales del saber: el saber de dominio o de resultados
prácticos, el saber culto y el saber de salvación. Estos saberes están articulados.
Todo saber práctico se orienta hacia fines del hombre en cuanto ser vital.
Sirve, en última término, al saber culto. El curso y transformación de la naturaleza han de servir al florecimiento de la persona. La barbarie, científica
y sistemáticamente fundada, sería, al decir del filósofo de Müncben, la más
espantosa de todas las barbaries imaginarias: "Pero también la idea 'humanística' del saber culto -tal como en Alemania la encama del modo más
sublime Goethe- ha de subordinarse a su vez y ponerse, en su última finalidad, al servicio del saber de salvación. Porque todo saber es, en definitiva,
de Dios y para Dios". (Ibídem., pág. 69.)

El Puesto del hombre e1i el cosmos, libro genial como casi todos los de
Scheler, fija la última posición filosófica de su autor, que no podemos compartir. No todo, por supuesto, es discrepancia Reconocemos los felices atisbos
sobre la diferencia esencial entre el hombre y el animal, sobre los grados
del ser físico, sobre el conocimiento ideatorio de las esencias como acto fundame11tal del espíritu. Pero rechazamos, decididamente, la concepción scheleriana de un "Dios" que deviene en un universo que se constituye en el
cuerpo perfecto de su espíritu e impulso eternos. Una \·ez más, Max Scheler
reafirma su tesis de "El hombre como asceta de la vida". He aquí un valioso
texto: "El hombre puede reprimir y someter los propios impulsos; puede
rehusarle el pábulo de las imágenes perceptivas y de las representaciones.
Comparado con el animal, que dice siempre "sí" a la realidad, incluso cuando
teme y rebú1e, el hombre es el ser que sabe decir no, el asceta de la vida,
el eterno protestante contra toda mera realidad. En comparación también

22

con el animal ( cuya existencia es la encamación del filisteismo) es el eterno
"Fausto" la bestia cupidíssima rerum novarum, nunca satisfecha con la realidad circundante, siem~re ávida de romper los límites de su ahora, aquí y de
este modo, de su "medio" y de su propia realidad actual. (Max Scheler: El
Puesto del Hombre en el Cosmos, pág. 85. Ed. Losada, s. A.)
Libertad, objetividad, conciencia de si mismo son las tres características
esenciales del espíritu. Pero el espíritu es actualidad pura. Los animales tienen
a~ma, psiq~ism~, in~eligencia práctica, pero no espíritu. Desde el punto de
\'lSta de la mteligencia, Scheler considera --erróneamente a mi modo de verque la diferencia entre el hombre y el animal es únicamente de grado. No
a~derte el limite infranqueable que se da entre hombre y animal: la capacidad de abstraer. En una de las últimas conferencias Scheler rechaza la
tesis que había sustentado en sus mejores momentos: 'la existencia de un
Dios absolutamente omnipotente y sabio como fundamento del mundo. Repudia la creación de la nada, la revelación natural la adoración a Dios la
1
caída del ángel y del hombre. Ahora se queda en vago panteísmo. El ~erdevenir divino solidario con el mundo es historia. La tensión entre el espíritu
y el ímpetu se d.a e~ Dios. .cheler llega a hablar de un proceso teogónico,
de una autorrealizac1ón de D10s en la historia del mundo y en la historia del
hombre. El espíritu no puede crear nada real. Estamos ante un Dios -si
así puede llamarse- indiferente al bien y al mal que se manifiesta o realiza
en el ~undo, con la intercesión del hombre: Su amigo y aliado. Pero, ¿cómo
~ posible que el hombre sea amigo y aliado de un Dios indiferente al
bien y al mal, que no es creador ni amante ni redentor?
. Pero rnlvamos ª. la época en que Scheler estudia, con verdadera profundidad Y congruencia, la esencia y los atributos de Dios. La religión es una
nueva forma de saber, aunque sea más que un saber. Concentra todas las
faculta~'; y f~':1'2as espirituales del hombre. Max Scheler se propone una
renovaoon religiosa que puede llevar a cabo un nuevo horno religiosus. Utilizando la fenomenología contempla los fundamentos esenciales de la exis~encia_ Y el contacto del alma con Dios. Oigamos a Scheler: ' 4Es como un
mau~to drama misterioso en las más profundas honduras del alma, por
~edio del cual se alcanza el conocimiento religioso de que el santo ens a se
nene que ser de 11atu1aleza espiritual, 'espíritu'. El hombre tiene que darse
cue~ta de un modo claro y vivo -hasta dentro de cada percepción, de cada
sentir del mWldo, de cada acción en el mundo o en cualquiera de sus objetos
de la completa indiferencia de su yo y de su conciencia frente a la existencia
del mundo, Y de su total impotencia espiritual frente a su plenitud incluso
frente a cada elemento de su plenitud". (Max Scheler: De lo Eterno en

23

�el Hombre -La Esencia y los Atributos de Dios, pág. 153, Editorial Revista
Occidente, Madrid, 1940.) Scheler afirma que hay un conocimiento natural
de Dios que no coincide con las pruebas racionales y que difiere del conocimiento suministrado por la revelación positiva. El filósofo alemán coincide
con San Pablo cuando dice que "se puede conocer el artífice por sus obras".
Todo saber sobre Dios es un saber por medio de Dios. El hombre posee una
hipótesis sobre el camino de su propia salvación del mundo antes de adoptar
la actitud metafísica. Dios como espíritu presenta atributos formales como la
absolutibilidad y la infinitud, la libertad y la potención creadora. La elevación constante de valor no puede verificarse por las propias fuerzas del
mundo. Se requiere libre descenso de fuerzas superiores que eleven reno\'adamente lo que cae en la nada. "Constante peligro de muerte, renacimiento
sólo posible por redención; constante caer de rodillas, y 'levantarse' sólo por
la fuerza elevadora que desciende y compadeciéndose al ponernos de pie una
vez y otra: esto nos parece una imagen más acertada del hombre que se
mueve en la historia, que la del alegre muchacho que corre por sus propias
fuerzas, en un país cada vez más bello, hacia lo ilimitado." (Ibidem., pág.
257) Scheler distingue, con todo vigor, entre Ciencia y Filosofía. La Filosofía es definida como una forma de participación cognoscitiva del sujeto
en la esencia de todas las cosas. La participación -y no el intelecto abstracto
y desnudo- es el núdeo esencial del hombre. Y la participación está condicionada por el amor. "La Filosofía -dice Scheler- es por su esencia convicción rigurosamente evidente, no multiplicab1e ni revocable por inducción,
válida a priori para todo lo contingentemente existente, convicción de todas
las esencias y complejos de esencias de lo existente accesible para nosotros
en forma de ejemplos, a saber, en el orden y en la jerarqlúa en que se
encuentran en su relación con el ente absoluto y su esencia" (Max Scheler:
La Esencia de la Filosofía -y la co,idición moral del conocer filosófico-,
pág. 57 1 Editorial Nova).
A pesar de la variedad de titulos, Scheler muestra unidad de estilo y de
preocupación. El tema que le apasiona, sobre todas las cosas, es el terna
del hombre. Provisto de la mejor y más fresca información suministrada por
las ciencias de la naturaleza y por las ciencias de la cultura emprende sus
estudios "A cerca de las Ideas del Hombre'' para poner en claro su esencia.
Explora históricamente las concepciones antropológicas en ''La Idea del Hombre en la Historia". Se detiene en la preocupación por el futuro de nuestra
especie y por la posibilidad de una transformación biológica con sus consecuencias espirituales en "El porvenir del hombre". Analiza el rasgo esencialmente igualitario de nuestra época en "El Hombre en 1a Etapa de la
Nivelación". Señala la responsabilidad que corresponde, en el proceso político
24

encauzado a las minorías directoras. El hombre adviene a la plenitud de sí
mismo y se realiza como ser culto. Pero la cultura no es una forma de saber
sino una manera humana de ser. Porque le interesa el hombre, le interesa
a Scheler la Filosofía de la \'ida humana en Niet1.Scbe, Dilthey y Bergson. Su
Fenomenología y Metafísica de la Libertad complementan su sistema moral.
La libertad no es ilusoria ni puede resolverse en un mero análisis ideatorio.
Ante todo ha.y que distinguir entre un poder o facultad del sujeto, originalmente espontáneo, y una capacidad de elegir que aumenta o disminuye de
acuerdo con las posibilidades ofrecidas. Hasta la compulsión y la resistencia
presuponen la vivencia de la espontaneidad. Hay distintos grados de libertad
que van desde la arbitrariedad hasta la determinabilidad del ,·alor.
La renovación completa de la metafísica no la llevó a cabo Max Scheler
por su prematura muerte. Nos queda su libro-Idealismo-realismo- como
indicio de lo que pudo ser su sistema metafísico. Trátase de superar la antítesis "idealismo-realismo", porque -según Scheler- ambas posiciones reposan sobre falsos supuestos. El filósofo germano admite que la e.'Cistencia
(ser-ahl) y la consistencia ( ser-así) es una pareja que no puede escindirse
del problema de la inmanencia o trascendencia a la conciencia. Scheler admite
que el ser-así ( esencial o accidental) puede ser inmanente a la conciencia.
Pero afirma, a la vez, que la existencia es ajena -y no por accidente- a
la conciencia. Critica a Husserl por no haber ahondado en el momento de
realidad y en la experiencia que de ese momento recaba el sujeto. La desreali7.ación del mundo mueve a una represión del ímpetu vital, fuente del sentimiento de realidad. chcler no se conforma con la reducción fenomenológica
-suspensión del juicio de existencia- que aprehende esencias. La certidumbre de la existencia del mundo brota de una impresión de resistencia mundana
que experimentamos estática.mente antes que el yo se perciba a sí mismo.
Lo "en sí" es independiente de la conciencia y se desdobla en esencia y
valores, por una parte, en realidad, por otra. En la metaffsica scheleriana
se afirma un ser no objetivable, una existencia de un saber estático y un
conocimiento participado en la contienda entre impulso y espíritu. Distingue
el filósofo de Munich cinco esferas del ser:

l. La esfera del absoluto (santo, suprapoderoso); 2. La esfera del mundo
común (el tú, el nosotros y la sociedad y 1a historia); 3. Las esferas del
mundo exterior y del mundo interior; 4. La esfera de los seres vivos v de su
mundo circundante; 5. La esfera de los cuerpos inanimados. El ·espíritu
irreductible a toda otra forma de ser, es originariamente impotente. Sólo la
vida le presta fuerza. El espíritu ve, pero no camina. La vida empuja y
camina pero no ve. Es el caso del ciego que lleva a cuestas al tullido. Pero

25

�objetivamente, como observa Juan Llarnbias de Azevedo, "la tesis de la
impotencia del espíritu sucumbe ante la objeci6n que frecuentemente se le
ha hecho desde distintos lados (Haecker, Buber, P.rzywara, etc.): si el espíritu
puede reprimir los impulsos, si los impulsos son la fuer1,a ante la cual oponen
resistencia los centros dinámicos de las cosas, el espíritu ha de poseer una
fuerza originaria (Juan Llambias de Azevedo: .Max Scheler -Exposición
sistemática y evolutiva de la filosofía-, pág. 448, Editorial Nova, Buenos
Aires).
Permítasenos apuntar, en apretada síntesis, las principales observaciones
críticas que podríamos enderezar contra la filosofía de Max Scheler.

lY. Es insostenible el dualismo entre ser y valor. Si los valores son algo
que se ofrece como contenido de un acto ¿ cómo puede pensarse que este
algo no sea ser? ¿Cómo puede haber un campo de objetos que no son?

29. La intuici6n emocional a priori, al lado del conocer teórico es otro
dualismo inaceptable. Si el sentimiento intencional fuese un 6rgano cognoscitivo estaríamos ante una facultad de orden teórico. Si no es un conocí-

' entonces tampoco cabe atribuirle la propiedad de captar objetos.
miento,

39. Si el hombre es portador y realizador de los valores, es un contrasentido que se pase su vida afanándose por realizarlos, para que a la postre
se le diga que los valores no son sino que valen. Esto equivale a decirle que
ha realizado la pura nada.
49, Scheler afirma, por una parte, la impotencia del espíritu, y asevera,
por la otra, que el espíritu puede reprimir los impulsos. Si fuese totalmente
impotente no podría reprimir los impulsos.

59. La unidad del En.s a se queda destruida con un ímpetu desenfrenado
que desata la deidad y que sin embargo no sabe que desata.

69. Si una de las notas esenciales del espíritu es la conciencia de sí mismo,
¿ por qué se olvida Scheler de esta nota y priva al espíritu absoluto de la
autoconciencia?

70. El panteísmo scheleriano no resiste la crítica que e] propio Scheler
había hecho a esta teoría años antes de haber escrito Cosmovisi6n Filosófica.
En su obra De lo Eterno en el Hombre, el filósofo de Munich asegura que
para mantener la relaci6n de identidad entre mundo y Dios, el panteísmo
hubo de admitir "la serie siempre creciente de factores irracionales, no divinos, incluso, finalmente, antidivinos (Max Scheler: De lo Eterno en el
Hombre, pág. 23).
26

8..,, La tesis de que la persona es sólo la unidad de sus actos -advierte
Juan Llambias de Azevedo- no conduce necesariamente a identificarla con
la sustancia eterna. Scheler ha cedido aquí ante una significaci6n demasiado
estrecha de substancia, Lo mismo hay que decir respecto al argumento de
los centros de fuerza (Juan Llambias de Azevedo: .Max Scheler -Exposici6u sistemática ,, evolutiva de su filosofía-, pág. 469, Editorial Nova, Buenos Aires).
99• La mejor objeción que se puede hacer a la última tesis scheleriana
de la misión del hombre como redentor de lo absoluto está formulada por el
mismo Scheler: "Es un contra-sentido que lo derivado pueda redimir al
Fu11damento, que el hombre en quien no hay fuerzas que no esté también
en su origen, pueda redimir a ese origen" (Von Ewigen im Menschen, pág.
503, Berlin, 1933).
Aunque resulta dramática y patente la lucha de Scheler contra Scheler
lo cicrt? ~ que no pudo ?lvidar nunca, del todo, su personalismo teísta ;
su adrruraet6n a San Agusün. Se duele el fil6sofo germano de los movimientos irracionalistas, con marcado desprecio del espíritu y de sus valores. Más
allá de las discrepancias apuntadas, siento hacia Max Scheler una profunda
admiración y una viva simpatía. No deja de tener raz6n Ortega y Gasset
cuando califica a Max Scheler como "la mente más fértil de la hora actual".
Admiramos en el filósofo germano la recia novedad de sus enfoques filosófico , la diafanidad y la gracia de su ágil pluma, la viveza y variedad de
sus preocupaciones antroposóficas, axiol6gicas, éticas, sociol6gicas, religio as.
Acaso lo que me mueva a sentirme hermanado con Scheler es su pasi6n de
t?da
~ida por el tema del hombre. No importa que no haya llegado a la
s1DteSJs fmal. Quedan un puñado de atisbos geniales que pueden ser llevados
m~ru_ite un_ apropiado cultivo, a su cabal desarrollo. Max Scheler nos pon;
en v1a1e hac.t.a los grandes problemas. Raro caso el de Max Scheler: "filósofo
embriagado de serenidad" y a la vez polemista incansable• tenso hacia lo
absoluto y palpitante de sensualidad vital. Su temprana p&amp;dicla en el horizonte filosófico asume el carácter de lo irreparable. Aun así la "h0!!1lera
filosófica" que encendió Scheler ya no podrá ser apagada jamás. Nos ~señ6
a conciliar las grandes categorías ordenadoras con la rica variedad de cont~nidos vitales co~cretos. Ideas geniales, observaciones precisas, distingos sutiles. fundamentaciones. p~ofundas, podemos sorprender en cualquier página
de las muchas que escnb16 Max Scheler. En mis mejores horas de plenitud
suelo recordar estas inolvidables palabras de Max Scheler.
'

!ª

"Siempre que el hombre se siente removido y conmovido hasta en su último
fondo por cualquier cosa -sea por el placer o el dolor-, no puede huir

27

�. .
.
· · tuales a lo eterno
bre levante sus OJOS mtenores esp1n
esa hora sin que el hom
.
l
b . secretamente o en la forma
h 1 en voz a ta o ªJª,
¡
y a lo absoluto y 1o an e_e .
do" (Max Scheler: De lo Eterno en_ e
de un gn'to aunque sea inartic~a
d D.
pág 7 Editorial Revista
·
l
tnbutos e ios-,
· '
,
Hombre -La esencia y os a .
D' . urable en los hombres auten'd) E ta nostalgia de ios, me
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. modo de ver el incoerc1 e
'
• 'f tiva Traduce, a tDJ
'
..:~os es hondamente s1gn1 tea
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bl d' ~-:•.-no ascencional de nuesu.. '
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• 1 1 iososlaya e Ina.u=
afán de plenitud subsistencia' e
tiende a ser en plenitud.
todo hombre en cuanto es,
tro ser. P orque
'

EL CONCEPTO DEL HOMBRE EN LA FILOSOF1A

Lxc.CARLosGoNzÁLEZSALAs
Sociedad de Historia Eclesiástica
Mexicana.

I
TElllA CENTML de la filosofía contemporánea el del hombre. El hombre se
pregunta a sí mismo sobre su propio ser, no tanto sobre su devenir histórico.
Lo inquieta su naturaleza compleja, contradictoria, varia. Todas las cosmovisiones filosóficas tratan de un modo o de otro de responder a la inquietante
pregunta: ¿Qué es el hombre?
Platón y Aristóteles, si bien explicando su esencia de diverso modo, plantean
la contextura dual del hombre. Según Platón su esencia es el alma, que es
espiritual e inmortal; el cuerpo viene siendo una cárcel del alma. El hombre
debe purificarse de esa carga material y espiritual en cuanto pueda. Plotino,
siglos más tarde, piensa de manera semejante y representada el neoplatonismo
más avanzado. Porfirio, su biógrafo, dice: "Parecía no tener cuerpo... y no
qujso admitir que hicieran su retrato ni su busto. Un día que Amello le
suplicaba que se dejara retratar: ¿ No es bastante, le dijo, llevar esta imagen
en la cual la naturaleza nos ha encerrado? ¿Es preciso llevar también a la
posteridad la imagen de esta imagen, como un objeto que valga la pena de
ser mirado?". Plotino llama a su cuerpo imagen porque según su doctrina
el cuerpo no es sino la imagen del alma que la produce.1
Aristóteles, fiel a su teoría hilemórfica que integra todo ser de elementos
materiales (materia) y de un elemento estructurador de Ja materia (forma),
1 PoRFnm, Vida de Plotino y orden de sus libros, en Plotino, Selección de laJ
En6lda.s, Editora Nacional, México, 1967, p. 3.

29
28

�equivalente a la idea platónica, inmaterial, inteligible e inmutable1 concibe
al hombre integrado de materia, que es el cuerpo y de forma que es el alma.
La esencia del hombre es, pues, una síntesis de materia y espíritu. Arist6teles
se opone a que el cuerpo sea una cárcel para el alma, más bien es un constitutivo esencial, sin el cual el hombre no puede adquirir la felicidad, al lado
del alma.

Heidegger, Buber y Sartre. Fue San Agustín quien retomando el salmo:
¿ Qué es el hombre para que Tú pienses en él? le imprime un sentido personal y se lo aplica a sí mismo e,cclamando: quid ergo .rum, Deus meusi'
quo natura mea? ¿ Qué soy yo? ¿ Cuál es mi naturaleza? Y a través de su
propia naturaleza es claro que se interroga por la del hombre.

En la cosmovisión de Santo Tomás de Aquino que es teocéntrica, el hombre es una creatura de Dios1 el hombre está hecho a imagen y semejanza
de Dios y como creatura debe acatar la ley divina y conformarse a ella.
Shopenhauer, influido fuertemente por el budismo, sostiene que el hombre
es fundamentalmente voluntad, la cual presa del deseo1 siempre está insatisfech~ frustrada y vacía. El hombre por consiguiente no tiene otro remedio
que refugiarse en la estética, la misericordia y la ascética o gimnasia de la
voluntad. Por la belleza se evade de este mundo; por la misericordia calma
su propio dolor mitigando el dolor ajeno y por la ascética sofoca su voluntad
que es la causa del dolor en cuanto produce deseos. La voluntad es la esencia
misma del universo y la voluntad de vivir lejos de ser una ficción o bip6stasis
caprichosa es la única expresión verdadera del ser último del mundo. "En
todas estas consideraciones, explica, se descubre claramente que la voluntad
de vivir no es una consecuencia del conocimiento de la vida, no es en cierto
modo, una conclusio ex praemisi.s ni nada secundario; antes, al contrario, es
lo primero de lo primero, la premisa de todas las premisas, y precisamente
aquello de que la Filosofía debe partir, pues la voluntad de vivir no existe
como una consecuencia del mundo, sino el mismo mundo como consecuencia
de la voluntad de vivir." 2

se robustece con los acentos vehementes de Bias Pascal que recoge a su vez

Ha habido una evolución notable en el filosofar sobre el hombre; este
filosofar viene a constituir una de las faenas más importantes y más interesantes para el filósofo actual. Estamos en plenos terrenos de lo que se ha
llamado con razón ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA o ÁNTROPosom KETAFÍSICA.
La creatura humana se convierte en problema de sí misma, investiga su propia e íntima consistencia. Las etapas más significativas del pensar humano
quedan jalonadas por aquellos hitos que los principales filósofos han colocado
para responder a la interrogante sobre la naturaleza y el ser del hombre:
De Aristóteles a Kant, pasando por San Agustín, Santo Tomás, Pascal, Spinoza; de Kant y Hegel y Marx pasando por Feuerbach; después Scheler1
• SHoPENHAUEll, El Mundo como reprasentaci6n )' como voluntad, Cap. XVIIl,
en La Filoso/fa ,n sus Tutos, Julián Marías, Tomo Il, de Descartes a Dilthey, Edi•
torial Labor, 2a. Eclic., 1963, p. 904.

30

Esta trayectoria tremenda del hombre que se interroga por su propio ser

Jos de Carolus Bovillus quien dirigiéndose al ~ombre, dice: "Eres hombre,
permanece en el hombre'' y a su vez la expresión de Nicolás de Cusa: H omo
non uult use nisi horno (el hombre no quiere ser sino hombre) · esos acentos
perviven todavía palpitantes y henchidos de su espíritu como es'fácil advertir
leyéndolos: "El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza; pero es una caña que piensa. No es necesario que el universo entero
se arme para aplastarlo: Un vapor, una gota de agua bastante para matarlo.
Pero, aun cuando el universo lo aplastare1 el hombre seria todavía más noble
que quien lo mata, porque él sabe que él muere y la ventaja del universo
sobre él. El universo no sabe nada".

El hombre ~J~uiera de nosotros- se siente frágil, cada noche piensa
que pueda ser ~ ~~ y quedar envuelto en las tinieblas como por despojos
postreros; el mmuno viento helado puede segar la frágil contextura de su
cuerpo hacer huir so alma a la ultravida; de todos modos sabe que hoy
es y manana no será; que el mundo seguirá su curso y que las cosas las tiene
que dejar; pero de esta fragilidad, de la conciencia de su propia endeblez
saca _f_uerzas po:q~e:, ~omo dice Martín Buber, "hasta pereciendo puede ser
un. hiJo del espmtu . Sabe y comprende su fragilidad y por eso acude a
qwen puede salvarlo.

!

Según Martín Buber, Kant ha sido quien con mayor agudeza ha señalado
la tarea propia de una antropología filosófica en el Manual que contiene
sus cursos de lógica, que no fue editado por él mismo ni reproduce literalme~te lo~ apuntes . que le sirvieron de base. En eros apuntes distingue Kant
la fdosofia en sentido académico y la filosofía en el sentido cósmico. Define
a ésta como la "ciencia de los fines últimos de la raz.6n" o como "la ciencia
de las máximas supremas del uso de la razón". Su campo lo delimita en
cuatro preguntas: l. ¿Qué puedo hacer? 2. ¿Qué debo hacer? 3. ¿Qué me
cabe esperar?
_¿ Qué es el hombre? Añade que a la primera pregunta responde la metaiíSica; a la segunda la moral, a la tercera pregunta responde

4:

1
Buua, Martin, lQul t1s el Hombr,?, Breviarios del FCE, 6a. Eclic.; Trad. al
Español de Eugenio Imaz, Mroco, 1949, p. 33.

31

�la antro logia.• Desgraciadamente Kant no ~
la reli i6n )' a ~ cua~
1 ~ de decir qué era cl hombre y ofrec16
ocupó n lo que él llamo antropo_ og H "degger en Kant und das probltm
. • t O SUS 0bservac1ones. e1
e
é
algo muy d asun o e
. d
. do" de la p
nta qu
der Metaphisik habla del ''carácter in temuna

es el hombre"' de Kant.

.

, que acogtó los planteaHegel omiti6 tc.ferirse al hombre real por mas
mient

kantianos.

r del marxismo, no queda
ue del hombre di~o. Feuerbach, precu:°mente pobre: El hombre es
d
la frase defimdora pero tr mcn a
d'
expresa o en
.
b
bién le preocupa conferirle mayor imenlo qu come. 1 íu1 y al ca o, tam ,
c·cncia universal. "El hombre
. 1 ref . a la antropolog1a como i
1 .
sión socia y
enrse
. d I hombre no como ser mora m
,
ti ne en í la
nci.a e
'
.1 d
indi\'idual en 1 no e
l
la romunidad en la umc a
nte El ser del hombre . e ia 11 a en
. '
la
e.orno ser pensa ·
"d d que se apoya umdamen 1 en
d I hombre como el homhrc u~a um .: a
realidad de la diferencia entre tu y yo.
.
•
• d d eso •mclec1sos
enfoque , Marx en las Tesu
Ampliando . partien o e .
d I
dario del hombre negando que
Jobre Feuerbac/1 centra el senudo e º. so i trata de una universal e inmctenga esencia o naturale1.a a lo menos. i rsalse no natural mediata; entendida
d
la ti ne como uruve
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af.
oiata y U1llan o que_
"
ultado de los lazos social y es nito
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ncia la c.xplica como el r
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"al", i • aba1·0
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él
el tra ªJº soc1 .
J.
de una meditación concreta e ~~t_°ª a ~r d I hombre despu'· de haberlo
ref re a la cond1c1on SOC1a e
la
retoma y se
ie .
'
d l conjunción entre el determinismo y •
definido como pra.xu, fruto ecl ª ult la p..,,,v;s histórica. De ahi la eqwl"b d • don e res a
........
actividad humana I re
.
d las te ¡
refiere a la cíedad
.
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b c.omo ¡iraxt . En otra e
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práctica y no es más que
d 1 hombr· a la vida social que ha pasa o a ser . d" 'd
d la
iedad
El l
b
no es ya m IVJ uo
la mi ma praxis humana.
lO~d red ,, Es un ser 'que se objetiva", d l
del ' istema de n
a
.
.
burguesa o
rá t' o., De su crítica a Feuerbach prosi ie
mismo modo que es_ un ~r .P ~ I~u-al ara llevar al hombre a la actividad
con la crítica a la ali nac16n_ in~ ~ a ~e la filosofía y d los filósofos. u
ráctica. farx ataca la acutu tn1 m
.
1
d nosotros
pf
frase 'la filosofía se ha contentado con mterpretar a mun o, ul .
amosa
.
od L tareas purarn nte espcc ativ,
queremos tran forro rlo'' lo dice t o. as
Lo

r

• Buso Martln, op. cit., pp. 12-13.
.
58
•
d . cl
r M Buber op, til., p.
.
• F11t1EJUl-'Cll, Lu wi,g,
l. po
. h T• •
) ( 18-45 ) cit. por
• MARX Karl Tesis sobre F•uerba,
(
•
163
•.
' dt Carlos M ar:c, T ª--,
""'~ M drid, 1960, p.
·
.El Pe11sam1ento
• Jbid., p. 169.

2

J

de las filosofías las juzga de este modo; "La Filosofía no era biperpráctica
más que en el sentido que planeaba arriba de la praxis", dice en H~illig,
Familie, al paso que responde a )as acusaciones de Bauer.• El puro filosofar
ignifica para Marx una actividad mutilada de) hombre. Del puro trabajo
intelectual del filósofo al trabajo manual hist6rico existe una contradicción
como entre la intención una vida totalmente y plenamente reconciliada y
la de vivir solamente en pensamiento. El filósofo es un ser dividido entre
una voluntad de realismo y un ''estorbo de praxis", pues, como dice el mismo Marx, "si en toda ideología, los hombres y las cosas nos aparecen colocados boca abajo como una cámara oscura este fenómeno se infiere de su
proct&gt;so de \-ida histórico exactamente igual que la inversi6n de los objetos
en la retina se infieren de su proceso de vida directamente fisico". • Tiene
una dualidad en su existencia. De esta situación de los filósofos y de los
ideólogos puros .l a responsable es la situación política y social de Alemania.
"La buena voluntad'' kantiana, origen .inspirador de la burguesía alemana,
corresponde absolutamente a la impotencia o mezquinos intereses de la burguesía alemana incapaz para transformarlos en intereses nacionales y por
ello continuamente explotados por los burgueses de todas las demás naciones.
Aquí ya se esboza la doctrina del materialismo histórico de Marx.10
Mane fija el ser del hombre en un ser social. Ya lo vimos afirmar que
la esencia humana ni es a1go ab tracto inherente a cada individuo. Es en
realidad el conjunto de sus relaciones sociales. Establece r.asi como principio:
"No ES L.\ O() CIENCIA DEL HO UIR.E LA QUE DETF.RMINA u SER, por cl contrario ES EL SER SOCIAL EL QUE DETERMINA SU CONCT!.NClA".11
En su crítica a la alicnaci6n religiosa Marx ha sido precedido por Feuerbach quien fue el primero en acuñar frases como éstas: "El ser divino no
es otra cosa que el ser del hombre. liberado de los límites del indhiduo".
" i el hombre es para el hombre el ser upremo, la primera y má., alta luz
práctica del hombre debe ser el amor del hombre por el hombre: horno
.homi11i DeUJ: El hombre es un Dios para el hombre." 11 Para él, el hombre
M.u.x, K., HeiJlit• Familie, m NaC'bl , p. 136.
• M.ux, K., H,illig, Pamiliir, en 'achla , p. 304.
• M.ux, K., Deutsch, ld1ologi,, trad. Molitor, O,urms philoiophiq,us, T mo VII,
pp. 182-183.
1

u

M.ux-ENOELS, Prólogo de Conlribuci6n a la critica de la Eco11omi4 Polltic ,

Vol. 1, p. 348.

• F&amp;UEIUIACH 1 Ludwig, La Esencia dtl Cristianismo, Trad. franc
cia, por Jean !vez-Calvez op. cit., p. 93.

de

J. Roy

33
llUMANITAS-3

�se antepone a los animales en que produce él mismo los medios de subsistencia. Y, en realidad ¿ los produce, o mejor, los transforma, Sr. Feuerbach?

En su endiosamiento del hombre, los marxistas distorsionan el ser del
hombre de modo que nos vemos convertidos en simples máquinas de producci6n y el pensamiento no queda reducido sino a una emanación del
cerebro. Y, ¿ cómo, preguntamos, puede salir de algo aunque tan perfecto
material y carnal algo espiritual como es el pensar? El cerebro es incapaz
de producir ideas; sirve como elemento indispensable o conditio sine qua
non como para alumbrar con luz eléctrica es indispensable el foco; el foco,
en realidad, no produce la luz. Pero ellos llevan el agua a su molino a como
dé lugar.
El estudio del humanismo marxista interesa mucho en el mundo de hoy.
Fascina porque es el hombre mismo en que está en primer plano, en clase 1tp
diremos en términos cinematográficos. Requiere una e.xposición amplia y
detenida. Combate en nombre y signo del hombre todas las alienaciones
humanas. Estos nuevos aspectos del humanismo marxista se han descubierto
en los escritos del "joven Mane" y están siendo muy estudiados en su nueva
imagen. Todo está en ver si realmente es un verdadero humanismo o una
deformación de la imagen del hombre.

II
PASCAL Y EL HOMBRE

Prosigamos el itinerario de opiniones y conceptos sobre el hombre, "este
desconocido" que dijera Alexis Oarrel. ¿ Qué piensan los que piensan, pensadores, filósofos, sobre el ser y la naturaleza del hombre? ¿Se puede confiar
en ellos? ¿ Tienen en todo razón y altura conceptual en todos los momentos
de su filosofar? ¿Respetabilidad moral? A menos que aceptemos el "perspectivismo" orteguiano -no podemos conocer la verdad total, sólo la podemos avizorar y descubrir desde nuestra perspectiva ("Cada vida es un
punto de vista sobre el universo") ,15 no todos tienen toda la verdad, algunos
casi o parte de ella, pero nos ayudan mucho a formamos un concepto claro,
rico y variado del hombre.
y ÜASSET, José, El Tema de nuestro Tiempo, Cap. X, La Doclrina d.l
punto de Vista, Obras Complcms, 3a. Edic. Tomo UI, Revista de Occidente, Ma~
" ÜRTECA

V amos ahora hacia Pascal, genio polifacético de la humanidad, nacido
01
en
ermont-Femand (Auvemia, Francia) en 1623. Además de sus tr •
,.
d'
a~os
matematicos, e1a en proyecto su "Apología de la Religión Cristiana" e
sus famosísimos Pe11samie11tos.
n
Nadie ~ás consciente que Pascal de la limitación del hombre de acuerdo
con el metodo aconsejado por él para saber lo que es. Veamos.
"Vuel~o, a sí ~ o , considere el hombre lo que es a costa de lo que no
es; cons1derese
perdido en este cantón apartado de )a natu ra Ieza,. y d esde
,
esta celu~a en que s~ halla alojado, me refiero al Universo, aprenda a estimar la tierra, los remos, las ciudades y así mismo en su justo precio. ¿ Qué
es un hombre infinito?" 14
Pascal se complace en contraponer al hombre ---creatura f' 'ta1
inf •
• • .
llll
a O
. ~to. Fren~ a lo tnfllllto aparece más clara nuestra naturaleza finita,
limit_ada, contingente. El hombre no es una parte de la totalidad sino un
medio. entre nada )' todo. En ningún momento sufre pantelsmo el concepto
pascahano del hombre. 'Porque finalmente ¿ qué es el hombre en la naturaleza? Una nada frente al infinito, un todo frente a la nada un medio
entre nada y todo." 15 Su condición de medio lo condiciona ; le impide
com?render_ los extremos, la_ nada de que viene o principio de las cosas y el
desuno haoa donde va o. ím de las cosas. "Infinitamen te aleJa
· do de comprender los extremos, el fm de las cosas y su principio, le están invenciblemente ocultas ~ su secreto impenetrable, igualmente incapaz de ver Ja nada
de donde
ha. sido sacado y el. infinito en
que se halla 5umi'do.,, 1s N o hay
.
.
seme1anza entre la nada sartnana o he1deggariana y la nada de p
1 1
d
a1·
asca, a
a pase 1ana se asemeja a la nada bíblica, el impenetrable y oscuro caos
mforme del cosmos aclarado y puesto en orden por la Creación. Las cosas
Y el hm~bre entre e_llas, sacados de la nada, son puestos en el infinito por
la creae1ón .. Para evitar la desesperación el hombre ha de buscar en la naturaleza su unagen, la de su autor, porque ambos tienen algo de la infinitud
del Creado~ aun valiéndose para ello de las ciencias que buscan la naturaleza e n · us mves t..i gaoones.
•
"Cuando se sabe esto se comprende que habiendo
la naturaleza guardado su imagen y la de su autor en todas ]as cosas, casi
todas ellas_ t~n~an algo de su propia infinitud. Y así vemos que todas las
cosas son mfm1tas por la extensión de sus investigaciones." 11

?ª

"

PASCAL,

Bias, Pensamie11tos, Pensamiento 72, ia. edic. Espasa-Calpe, Madrid,

1967, p. 22.

op. cit., p. 23.
Bias, op. cit., Ibidem.
Blas, op. cit., Ibidem.

u PASCAL, Bias,
11

PASCAL,

1'

PASCAL,

drid, 1947, pp. 199-200.

35

34

�su cuerpo 'i mcn todaví~ lo que es su espíritu, )' lo peor del mundo,
c6mo un cuei:po puede estar unido con un espíritu. Es éste el colmo d la
dificultad
y, sin embargo, C" su prop·10 ser.. M odus quo corponbus
.
e
• •
odltaerent
spiruus
ab. liominibus
non potest, el hoc tomen h omo est•11
,. , comprehendi
,
. .
Ad 111ertcse aqu1 una definic16n neta y precisa de ta naturalC?.a d ) h b .
ás ,
d
. .,
e om re,
que

Ha)' una evidente dualidad en el hombre si
qui re, d tendencias que
de ordinario van mezcladas en una mezcla tan fusionada ) constante que a
veces no puede casi distinguirse: El hombre es una síntesis de espíritu y
materia tan mezclada en la cotidianidad de la vida que unas veces se obra
tan materialmente que parece no existir en nosotros el espíritu y otras sentimos el hálito de éste tan vehemente que par
que nos arrebata hacia
la altura. Difícilmente
comprende cómo un cuerpo pueda estar unido a
un espíritu y cómo actúa en el hombre como unidad de persona. Cuando
ejecutan ciertas acciones parece que es otro quien las ha ejecutado; otro
quien ha dicho esto o aquello de lo cual a la vuelta de los días nos desdecimos o arrepentimos. Somos muchos en una unidad siendo lo mi mos.
He aquí uno de los más intrincados enigmas del hombre. in embargo, en
todo momento nos sentimos solidarios del pasado, unidos a nuestra propia
historia; esta consideración ha 11 -ado a lo historicistas a decir: "Qué sea
el hombre sólo e lo dice su historia''. 'o exi:te nntura1C7A en l homb ,
modo invariable de ser, pennanente, sólo inmersión el tiempo, historicidad.
El homb no tiene historia sino que
historia. La filosofía será en coneecuencia, análisis descriptivo y comprensivo de la vida humana, interpretación histórica. Tal es la filosofía de Guillermo DILTHEY. Pero, como apunta
Agustín Basa.ve Femández del Valle el filósofo regiomontano, "el historicismo diltheyano no parece adv rtir, pese a us fino análisis sobte la vida
humana, qu la historia es historia de una naturaleza. Sin tructura permanente del hombre, sin una naturaleza, ¿ cómo historiar lo historiado?11
Arrastramos o llevamos en vilo nuestro pasado y no pod mos deshacernos
de él o arrojarlo como se arroja un pañuelo inservible, somos nuestra hi toria sostenida en nuestro propio ser, sin identificamos con ella en el tiempo
y el spado, porque estos son otros, pero la llevamos en nosotro .
Esta dualidad es el drama del hombre, u punto esencial: Descubrir y
rá nada dada por nuestros
propias fuerzas o habrá que pensar irremediablemente en un poderoso au.'Cilio divino para poder obt nerlo? u rvidor está con\/Cncido de esto último.

realizar el equilibrio. ¿ Será esto posible, nos

Pascal dice: "¿ Quién no ere rá, viéndonos componer todas las cosas de
naturaleza y espíritu, que esta mezcla nos había de ser muy comprensible?
Es, sin embargo, la cosa que se comprende m nos. El hombre es para mi
el más prodigioso objeto de la

¡

taturaleza, porque no puede concebir lo

• JlASAVE Fu.NÁ 'OEZ t&gt;&amp;L VALu, Agustín, [,41 principa/11 ,orrie,it,s filos6ficas,
en 1, siglo XX, en 1luma11it,u, Centro de tudi01 Hwnanlsticos de la Univcnidad de
Nue\'O León, o. 14, 1973, p. 24.

~

aun, una

escnpcon de su naturaleza ind

ífrable y de las consecuen-

c1_as _de eJla. El ho~bre es, pues, materia y espíritu, y como tal, una cont.radico6_n que debe integrarse mientras m nos se logra esa integración más se
expcnmenta la contradicción y más se ufre. S6lo el inconsciente no la e:_
perimenta o trata de olvidarla.
~ho~ ~os a ver entregarse a Pascal a exaltar lo especifico del hombre:
su mteligenoa.
Con ella el hombre puede llegar a superar la contradicción de su naturaleza, se adueña del sí de que hablaba Aristótel . Para Aristóteles el hombr
es el ser _d I í Y ~el no. La ,·irtud dep nde d nosotros igual que el vicio.
En las crrcunstancw en que podemos obrar podemos también ab enerno,
de
- de dcc1r
·
" i''hacerlo: donde nosotros decimos "no'' somos tambí 'n d ueno
B • O sea el hombre puede enseñorearse de su decisión con u inteligencia
y voluntad.
Pensar es aquello que ~fica al hombre, lo que lo di tinguc )' en-

grandece.
~ in~eligencia, como ente_n~iento,

constituye su grandeza. Aunque su
en v rdad, deb1I como una caña azotada por el viento que
cua~qwcr rafaga sa ude Y estremece. El hombre es una débil caña, ta má
débil de todas, pero es una caí1a que piensa.
·
Hermoso y conoc1clí
· ·mm el
párrafo en que P3.S&lt;"al describe la naturaleza del hombre como una caña
~nte, hennoso Y hasta sublime y conmovedor. Al leerlo todo bien nacido
se Siente
orgulloso
.
. d su estirpe v, de su rango·, tas frases ¡e 3)'ltd ará n a
as';°11~ su propia responsa~ilidad la de su condición humana
a sentirse
mas dichoso qu: las cosas mertes y que los animales de modo que no pueda
aceptar
lo" escrito
por Rubén Darío en un momento d ab at'1m1en
· to y d e
d
.
errota: Dichoso ~l árbol que
apenas sensitivo- )" más la pi dra dura
porque_ ésa Yª. no siente- pues no hay dolor más grande que el dolor de
star vivo- m mayor pesadwnbre qu la vida conscien " . i que lo qu
hace, el_ hombre es lo q~e piensa y más cuando la acción es hija directa del
pensamiento Y no del unpulso, del apetito o del instinto, con estas frases

apan~

ia ~ ,

r

• PAaCAL, Blaa, P,nsami,ntos, Pensamiento 72, op. cit., p. 27.

37
36

�Pascal demuestra la grandeza del hombre y a la vez la nobleza de su antropología filos6fica.
"El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza, pero
es una caña ~ t e . No hace falta que el universo entero se anne para
aplastarlo: un vapor, una gota de agua, bastan para matarlo. Pero aun
cuando el universo lo aplastara, el hombre sería todavía más noble que lo
que le mata, porque sabe que muere y lo que el universo tiene de ventaja
sobre él; el universo no sabe nada de esto. Toda dignidad consiste, pues,
en el pensamiento. Por acpú hemos de levantamos, y uo por el espacio y la
duración que no podemos llenar. Trabajaremos, pues, en pensar bien: he
aquí el principio de la moral."

20

Pascal infiere del pensamiento la dignidad del hombre y la coloca como

piedra angular del orden ético.
Al mismo tiempo que el universo me devora como hombre, por el pensamiento yo comprendo al universo y debo vivir en la alta dignidad que
ello supone.
"El Hombr está visiblemente hecho para pensar'', ello constituye toda su
dignidad y todo su mérito; su deber consiste en pensar como es debido y
en ordenar la vida como es pensamiento. "Ahora bien: el orden del pensa1
.
.
m.1ento
esta' en comenzar por s1' ID.lSillO,
por sus act os y por su fin .n ,
"No es en el espacio donde debo buscar mi dignidad, sino en el arreglo de
mi pensamiento. No poseyera más aunque poseyera tierra; por el espacio,
el Universo me comprende y me de,.·ora como un punto; por el pensamiento,
yo Jo comprendo." ~2

IIl
¿HUMANtS).W

o

ANTIHUMA.NisMo DE

Nrn:rzscH.E?

En nuestro afán de conocer en toda su profundidad, extensi6n y complejidad de ser, la naturaleza del hombre, hemos repasado hasta ahora algunos
de los pensamientos que se han bordado para conocerlo íntimamente de

Nietzsche, a nuestro modo de ver, al tratar de elevarlo a una categoría
y rango superhumano, despoja al hombre de su ser humano. Siendo una
condición indispensable para la otra, al omitir la primera, destruye la segunda. ¿Qué clase de hombre supone el superhombre? Y ¿este superhombre,
al sobrepasar al hombre, al superarlo, ha de destruirlo?

Es evidente que Nietzsche se propone que el hombre quede superado por
el superhombre. Lo formula mediante su personaje Zarathustra. He aquí la
escena que el pensador alemán finge para publicar su programa.
"Cuando Zarathustra llegó a ]a ciudad más inmediata a los bosques, encontróse con la muchedumbre de la plebe congregada en el mercado porque
se le había anunciado que vería a un volatinero. Y Zarathustra habló así al
pueblo diciéndole:
'Vov A ENSEÑAROS AL SUPERHOMBRE'. El hombre es algo que tiene que
ser superado. ¿ Qué habéis hecho vosotros para superarle?
Todos los seres hasta ahora crearon algo superior a ellos, y ¿ vosotros preferís ser el reflejo de esta gran marea retrocediendo hasta el animal en vez
de superar al hombre?
¿Qué es el simio para el hombre? Un motivo de risa o una dolorosa
vergüenza, y esto es precisamente lo que para el superhombre debe ser el
hombre, y mucho del gusano existe todavía en vosotros. Un día fuisteis simios
y hoy sigue siendo el hombre más simio que cualquiera." 23
Mientras otros en la actualidad tratan de reducir al hombre a su condición meramente animal -todo el libro de Desmond Morris, El mono desnudo, no es otra cosa que un estudio del hombre como anima] de modo
'
exclusivo-, las corrientes de pensamiento alentadas por las ideas de Nietzsche
tratan de llevarlo a esta categoría o rango superhumano sin advertir que al
pretender transformarlo de esa manera, destruyen su humanidad.
Martín Buber sitúa e interpreta con acierto la posici6n originaria de Nietzsche: "O el hombre en virtud de su 'moralidad creciente', que reprime sus
instintos, va a desarrollar sus posibilidades de 'animal gregario' 'fijando' así
el animal llamado hombre como la especie en que desaparece el mundo

manera ontológica.
"

PASCAL,

11

PASCAL,

"

PASCAL,

Bias, Pensamientos, Pensamiento 3•~7, op. cit., p. 68.
Blas, Pensamientos, Pensamiento 146, op. cit., p. 40.
Bias, Pensamiento,, Pensamiento 348, op. cit., p. 68.

. n N1ETZSCHE, Federico, Así Hablaba Zarathustra (Un libro para IQdos y para
m.nguno) precedido de un e!tudio sobre el origen de la obra por la hermana del

autor Doctora Isabel Forster -Nietzsche- Veni6n castellana de F. L. de Lluis
Ediciones Ibéricas, Madrid, 1946, p. 22.

'

39
38

�animal decadente, o, por el contrario, será capaz de superar lo que en él

se haya fundamentalmente fallido y reavivará sus instintos, sacará a la luz
del día pos.ibilidades inexhaustas, levantará su vida sobre la afirmación de
poder y ascenderá al superhombre, que será el verdadero hombre, la novedad lograda". 24
En su patológico odio anticristiano digno de un estudio sicoanalitico, en-

vuelve Nietzsche su propósito de convertir en superhombre al hombre.
Crear nuevos valores para el hombre significa para él acabar con los que
el hombre ha considerado valores. Esto está a través de las tres transformaciones o m.etamodosis del espíritu. Pasar de la condición de camello,
imagen del sufrido espíritu que se arrodilla ( como un camello) y quieren
que le carguen bien; pero eso marcha al desierto y se convierte en león, que
"quiere conquistar la libertad y ser el señor de su propio desierto". Quiere
luchar y conseguir la \-ictoria contra el gran dragón. El gran dragón no es
más que el deber, la obligación. Hay que ser libres y formular un "no" ante
el deber. Pero, finalmente, ocurre la otra transformación: La del león en
niño. "El es inocencia y olvido, una renovación, un juego, una rueda que
rueda sobre sí misma, un primer movimiento, una santa afirmación." ~
Zarathustra a través de todas sus cátedras enseña el anti-humanismo.
Aparte de su anti-teísmo, manifiesto en todas sus obras, que proclama que
hay que arrojar a Dios, "una obra de humanos", junto con todas las demás
ilusiones, como el bien y el mal, el mundo del más allá, "aquél mundo completamente deshumanizado e inhumano, que es una nada celestial", las
enseñanzas nietzscheanas nos proporcionan estas lecciones, preñadas de antihumanismo.
"Antes tuviste pas.iones y las llamaste virtudes. Pero ahora no tienes más
que tus virtudes, nacidas de tus pasiones. Y aunque fueras un colérico y un
voluptuoso, un fanático o un rencoroso, todas tus pasiones acabarán por
convertuse en virtudes y todos tus demonios en ángeles. . . el hombre es algo
que debe ser superado, y por esto debes amar tus virtudes, porque perecerás
por tus virtudes." Pero, ¿cómo se transforman las pas.iones en virtudes?
"Llevaste a estas pasiones tus más altos objetivos insinuándolos a su corazón,
y así se convirtieron en virtudes." ¿ Qué virtudes son las que propone Zarathustra? Niemche confunde las virtudes con los que las predican. "Todavía
,. BUBu, Martln, éQ.uA 11s el Hombre?, Breviarios FCE, Mbic.o, 1967, p. 68.
F., .Asl Hablaba Zarathustra, o¡,. ,it., p. 37.

• NIETZSCBE,

40

hay otros que se pudren en su ciénega y hablan así desde los cañaverales:
La virtud consiste en estar quietos en la ciénega."

De la prédica de Zarathustra contra la igualdad de los hombres, habría
que escribir mucho. Lo mismo dígase del capítulo "De las antiguas y nuevas
tablas". Aquí claro indica su programa de nuevo: "Que el hombre es un
puente y no un objetivo... ". "Así lo exige mi gran amor a los que están
más lejos'': "¡ No tengas lástima de tu prójimo". "Véncete a ti mismo hasta
en tu prójimo."zs Tampoco son de olvidarse sus consejos de llevar el látigo
al tratar con la mujer ni el consejo de estrellar contra el suelo al hijo endeble de una mujer enflaquecida que le preguntaba qué hacia con él.
Se trata, en suma, de convertir al hombre en su Dios y Señor.
"¡ Ante Dios! Pero este Dios ha muerto. Este Dios, hombres superiores,
ha sido vuestro ma}Or peligro. Para que resucitarais ha sido preciso que
yaciera Él en su tumba. ólo ahora vendrá el gran mediodía y también el
hombre superior para ser ¡ El Señor!
¿Habéis comprendido estas palabras, hermanos míos?
¿ Os habéis asustado? ¿ Hase abierto ante vosotros el abismo? ¿ Se ha apoderado el vértigo de vuestros corazones? ¿ Os amenaza con sus ladridos el
perro del infierno? Pues bien: ¡ Adelante, hombres superiores! Sólo ahora
va a dar a luz la montaña del porvenir humano. Dios ha muerto; nosotros
queremos que viva el superhombre." 11
Según Niemche, de las ruinas de Dios surgirá el Superhombre. Pero este
Superhombre, ¿será hombre o antihombre?

IV
EL

HOMBRE SEGÚN K.Aru, JASPERS

"Si la diuinidad uiste, 11-xist11 tambiin la es/),ranza,"

K.

JASPERS

¿QulÉN es el hombre? ¿Sólo materia deleznable, barro que se ha de convertir en barro? ¿Cuerpo y espíritu? Si alma también, además de materia,
"' NIETZSCHE,
" NIETZSCHE,

F., ÁSÍ Hablaba Zarathu.st,a, op. cit. pp. 202-203.
F., op. cit., p. 288.

41

�·de dónde le viene el alma? ¿ Cuál es su sustancia? ¿Es el a ~ inmortal?
~Predomina en el hombre la tendencia soc~. ha~a sus sem:Jantes? ¿O
'lo ueda confiado en su propia circunstanoa mter1or y exterior de modo
so q
.
u
•
., ,,,
que pueda ser denommado ser en situaoon .
.

toda filo-He aqlli' unas cuantas de las interrogantes que debe. responder
l fí ·
sofia que lo sea en verdad. l o ha sido posible concebir una fi oso a StD an,
sea , un filosoüa que prescinda del concepto del hombre.
troposof 1a, 0
Yendo en camino de hallar una respuesta a la problemática ~ue plantea
el hombre a quienes llevamos en peso su nombre Y_ su comprollllSO, nos encontramos recorriendo las doctrinas en que los diversos filósofos han hablado del apasionante e ineludible tema.
Tócanos encaramos ahora can un filósofo contemporáneo alemán de
personalidad definida: Karl Jaspers.
r ·, el Oldenbur O el 23 de febrero de 1883. Fue médico siquiatra Y
de_d:Cl:ta disciplina se acercó a la filosofía a la ~ue ha dedicado todo su
fueno. El lenguaje de Jaspers a la inYersa de Heidegger,
ofrece cla~ Y
directo. Más cuando habla de "su'' filosofía, cuando ~ta d acl~rarla Y smtetizarla Entonces como que abaja su lenguaje técmc_o )' ~m1te un men. suficientemente inteliuible. , ro cogió pronto la fdosofta, cuando la ensaJe
o·
.,
l
t más
contr6 nunca .la ha abandonado. "La íilosofía me parec10 e asun o
el vado d I hombre, inclu o el único. Pero, sin embargo, un sant~ temor me
,-edaba hacer de ella la profesión de mi vida." Nos confiesa él rmsm~ ,en _un
ensayo escrito para introducción a sus obras completas en una vers1on ita-

liana.
Filosofar obre el hombre ha sido una de sus tarea~ pñncipales. Tiene una
m tafüica; le inquieta el ser, pero al compensar u filo ofar en tre pre~tas _. Qué podemos saber de las ciencia ? ¿ Cómo hemos de conscgwr la
~ '6n.? ¿ Cómo nos es accesible
comurucac1
· la verdad?- .confi sa abiertamente
.
búsqueda
de
los
impul
os
que
provocan esas mterrogant los. obJe1
que en a
di · ·d d''
tivos son "el hombie y la trascendencia, o sea, el alma y 1a VJm a •
"En el mundo el hombre, dice, es la r •alidad única que me es accesible.
Aqw hay una ~resencia in.mediata, cercanía. plenitud, ,·ida. El hom_bre es
n el cual y por virtud del cual es real todo aquello que existe en
e l 1ugar
• if ,
neral para nosotros. ro cuidarse del
del hombr s1gn icaria para
nosotros descender en la nada. Lo QUE EL HOMBllF, 1:.s Y P EDE ER ES UNA
CUESTIÓN FUNDAMENTAL PARA EL HOMJ3RE,11
•

42

JASPERS,

Karl, Sobre mi Filoso/fa, (19H) en La Filosofía

,n

sus tutos, Julián

Esta última frase lo dice lodo, aunque enseguida más que sobre la natu1-alcza del hombre nos habla como ser en comunicación. Para él en todas las
formas de su ser el hombre está referido a otra cosa. No puede ser un ser
cerrado en sí mismo, una mónada leibinitziana. o se basta a sí mismo, "es
lo que es en virtud de las cosas que hace suyas". "En todas las formas de
u ser está el hombre referido a otra cosa: como existencia empírica, refe~
rido a su mundo; como conciencia, referido a objetos; como espíritu, a la idea
del Todo; como existencia, a la trascendencia." :o Se sigue de ahi que s61o
comprendemos lo que es el hombre cuando lo entendemos referido en esas
dimensiones.

''Siempre el hombre se hace hombre porque se entrega a lo otro que él.
únicamente sumiéndose en el mundo de lo existente, en el inmenso espacio
de los objetos, en las ideas, en la trascendencia, es como el hombre se hace
real. Si se hace a sí mismo de modo inmediato objeto de su imaginación,
entone sigue su últim~ y peligroso camino en cuanto que es posible que
pierda el ser de lo otro y entonces tampoco encuentre nada en sí mismo.
El Hombre que quiera aprehenderse directamente no se comprende ya a sí
mi.mo, no sabe lo que él es y debe ser propiamente." 30
En una palabra, ya no basta la pregunta que se hace el hombre ¿ qué
puedo esp rar? Pregunta a la cual a lo sumo llegó Kant, con eso no le
basta para sentirse seguro. Para eso será necesario religarse a la Divinidad.
En esto me parece encontrar lo más relevante y significativo del e..xistencialismo de Karl Jaspers: en esa necesidad de remitir al hombre a la trascendencia. "De aquí, afirma, que la pregunta de ¿Qué es el hombre?
sea una como la pregunta esencial si hay trascendencia (divinidad) y qué
es. Es posible entonces esta tesi : únicamente la trascendencia e el Ser
ITal. Que exista la divi1údad, ya es suficiente. Estar cierto de ella es lo
{mico que acerca de ella importa. Todo lo demás se deriva de eso. El hombre no es digno de atención. Únicamente en la divinidad está la realidad,
la ,·erdad, la inmutabilidad del ser mismo; allí está la quietud, está el lugar
&lt;le la procedencia y de la meta del hombre, porque por sí mismo no es nada
y lo que es sólo es en relación con este fundamento." 81
Esta relación del hombre con la trascendencia para comprender el ser
Marías Tomo 111, la Filosofia de nuestro úcmpo, de Charl
Francisco Romero, Editorial Labor, S. A. Madrid, 1962, p. 515.
JA l'Ells, K.irl, op. cit., p. 515.
• J.\ PERS, Karl, op. cit., p. 515.
11 JA Pus, Karl, op. rit., p. 515.

Sandcn Peirce a

43

�mismo del hombre hace completamente falso el juego de una pre_gunta co~t.ra la otra, 0 sea, de preguntarSe, aparte, qué es el hombre, que es la Divinidad. La pregunta por el hombre conduce directamente a la trascenden-

cia y a ninguna otra parte más.
"Descubrir el ser del hombre e.s descubrir el Ser en el tiempo. El homb1:
es lo envolvente que somos." 32 Por lo envolvente que somos, por la plunconciencia que tcnemo , estamos desgarrados. El proble~a radica ~n cómo
podemos ser múdad es un camino insoluble pero tamb1en el canuno para
-L• •
• rt
"
buscarlo. • ''El hombre está, 1=
mCie o que nunca.

SS

DOS PELIGROS ACTUALES: CONFORMISMO Y DEFORMACIÓN

Lo que Jaspers e&gt;.-cogita :respecto del hombre como que. queda in~ca~~do
aunque su concepto no pone camino de la_ tras~den~1a y del infJD1to.
Porque él mismo asegura que la trascenden~~, es mvesb~le, s61o se nos
aclara si relacionamos la filosofía con la relig1on, La religión va aparte Y
tiene su propio papel, papel que no puede ser sustituido por la filos_ofía. Se
entiende mejor a qué se refiere cuando Jaspers habla del auténtico Ser.
No por ello quiere decir que admita la Revelación. ~~ sí se demuestra
de modo suficiente que la filosofía de Jaspers es religiosa, como su concepto del hombre en relación con la trascendencia.

Da. EvANOHELOS A. MoUTSOPOULOS
Univenidad de Atenas,
Atenas, Grecia.

CAt&gt;ÍTuLO

PRELIMINARES METODOLóGICOS
sus raíces en el conocimiento del sentido de las palabras,
así como los Antiguos lo pretenden, nos hace falta emprender, previamente
a toda investigación de interpretación, una búsqueda semántica de algunos
términos fundamentales implicados por nuestras consideraciones particulares
sobre el tema general propuesto a nuestra reflexión en el curso de estas confcrencias. Y, en principio la idea de la verdad nos aparece como designando
una creación del espíritu a partir de ciertos datos de la conciencia, de origen
interno o externo. Entiendo por "interno", el origen de las estructuras adquirientes de la conciencia, estructuras categóricas o valorizantes en el momento mismo de la adquisición de un cierto conocimiento, por lo tanto independientemente del problema de la génesis, de la formación de estas estructuras,
aunque no sea para nada posible el excluir al menos una adaptación de estas
estructuras al objeto del conocimiento, adaptación que facilita precisamente
su plasticidad inherente; y por "externo", el origen de los mismos conocimientos que, teniendo su fuente en la experiencia SPnsible, o en la reflexión,
constituyen unos objetos que adquiere la conciencia y se apropia por asimilación. Es a esta asimilación que corresponde además todo proceso de
conocimiento. Esto supone una adaptación mutua que comprende por una
parte esta adaptación de las estructuras adquirientes de la conciencia, de
la que acaba de tratane, r, por otra parte, por supuesto una adaptación
de los datos de procedencia reflexi\"a, sensitiva o emocional en la misma naSr

Karl, op. cit., p. 521.
.
Karl, 0 p. cil. Ibidtm, p. 521. Con esta frase quedamos a oscuras e irremediablemente avocado5 a la búsqueda. La ,ida no se nos da ~uelta, hay que buscar
• JASPERS,
• JASPERS,

aoludonea.

44

I

EL SABER TIENE

45

�turaleza de las estructuras de la conciencia, sin lo cual serla imposible que
las adquisiciones en cuesti6n fueran tomadas y asimiladas por la existencia
en tanto que vividas. Entresacando, a este propósito, el pensamiento de G.
Bachelard para quien la creación científica supone la inexistencia de toda
linea de demarcación entre sujeto y objeto del conocimiento, se podría pretender que la creación de la verdad, a todos los posibles niveles, es el resultado del contacto directo o hasta de la fricción entre, por una parte, la
apertura de la conciencia al conocimiento, por lo tanto su intención de conocer; y, por otra parte, el aspecto por el cual los objetos del conocimiento,
objetos de los sentidos, ideas o valores, se prestan a éste, o mejor dicho al
enriquecimiento de la conciencia por medio de su presencia en ella. Esto
no es ahí más que el pendiente dinámico de la concepción estática aristotélico-escolástica de la verdad en tanto que "adecuación del intelecto y de
la cosa». Admitiendo respectivamente la existencia de una intención de la
conciencia, y de un aspecto particular del objeto conocido, a través del cual
éste se presta lo mejor posible a ser asimilado, se entrevé ya las perspectivas
que la idea de una elección operada por parte de la conciencia en el curso
del conocimiento abre para una apreciación de esta última. Esta elección
que es el mismo privilegio de la conciencia tiene muchas ventajas, pero también unos riesgos de los que tendremos que hablar mis adelante. in embargo, y lejos de fundar nue tras consideraciones única )' exclusivamente
sobre una concepción genética del conocimiento, tal como Jean Piaget lo
enjuicia, por ejemplo, nos puede ser difícil de no tener en cuenta esta
posición en el momento de nuestras conversaciones.
La segunda noción que atraerá nuestra atención, es la de objetividad, que
se impone además directamente a nuestro espíritu a partir de lo que acabamos de evocar a propósito de 1a noción de la verdad. De una manera
general, la objetividad consiste en la fülelidaJ del pensamiento en la naturaleza de su objeto, por lo tanto al reconocimiento y a la adopción de todos
sus aspectos poi parte de la conciencia. Esta se adapta así al objeto en
cuestión sin no obstante confundirse con él, y, por consiguiente, sin desdeñar
de mantener una distinción de principio entre ella misma y este objeto, o
dicho de otro modo sin que la elección anteriormente supuesta intervenga
de ninguna manera, y sin que la mtención en causa adquiera algún derecho
sobre la realidad misma del objeto; de forma que una dialéctica entre 1a
concepción estática y la concepción dinámica de la fonnación del conocimiento evocado al principio sea iniciada en el acto. La preocupación de
objetividad unida, si no opuesta. a la preocupación de verdad sugiere una
relación análoga entre la naturaleza de lo evidente y la de lo real, oponiendo la \'erdad a lo evidente mismo, según la distinción ya clásica de Franz

Brentano, y, por consiguiente, oponiendo igualmente lo real a lo objetivo.
Si tocia verdad es la creación de una relación entre la conciencia y su objeto en los límites del conocimiento, toda evidencia es, en el campo de la
conciencia mi.m1a reconocimiento y admisión de la realidad del objeto. Si
hay diferencia entre tal o cual interpretación de la realidad y de la evidencia, es debida a la diferencia de los niveles sobre los cuales la oposición
entre la verdad y lo falso pueden ser considerados. En efecto, una actitud
dicotómica confundiría, a nivel semasiológico de lo "falso", los sentidos de
nociones muy diversas que suponen unas actitudes radicalmente opuestas
de la conciencia: el mentiroso, primero, que es debido a una intención decididamente alterante de la realidad, y contraria con relación a la concepción misma de verdad en la cual la conciencia sustituye deliberadamente una
imagen negativa y trucada de lo real que difiere punto por punto; el "lápsico", después, (de lapsus) a través del cual una imagen viciada de lo real,
debido a algún "paso en falso" fortuito, "mecánico" y sin graves consecuencias, del pensamiento se propone a la conciencia. El equirncado, en fin, que
no es nada opue to a la verdad misma de la que constiture, por contra,
el desarrollo y como la continuación en la dirección de lo posible, pero solamente en lo correcto del cual surge, a su vez, como una concretización
de la verdad. por eliminaciones sucesivas, antes de afinnarse como empobrecimiento dimensional de la realidad en su presencia aJ interior de la
conciencia. Así las dimensiones de las nociones mismas de verdad y de evidencia, de realidad y de objetividad, consideradas bajo este día, se encuentran automáticamente al menos desdobladas, lo que conduciría arriesgadamente a unas complicaciones de nociones, pero que, de hecho, es suficiente
para mostrar que el problema cousiderado, lejos de ser simple, no es habitualmente más que peligrosamente simplificado: peligrosamente, pues arriesga asi de conducir a una concepción ella misma viciada de las relaciones que
existen entre la conciencia y su campo de actividad.
La tercera noción propuesta, es la de información. A la im·ersa del sentido que un pa1:ecido aparente con la palabra informal, por ejemplo, sugeriría sobre este punto, la etimología del término de información nos conduce
a una significación muy diferente: no es pues la preocupación de evitar una
rigidez formal cualquiera que designa este término, sino, al contrario, el de
plegar el dato a las exigencias de una formalización con el fin de volverlo
accesible, naturalmente, pero también, y sobre todo, asimilable por la conciencia a la cual será presentado. Así, la información es una simple puesta a
disposición de la conciencia, de un dato o de una serie de datos destinados
no a enriquecer el contenido, sino a enriquecerlo de una cierta manera, bien
sea este enriquecimiento buscado por la conciencia misma para una cierta

�finalidad precisa, o que arriesgue el serle impuesto de fuera, con una finalidad precisa igualmente. Es fácil de captar, a la luz de las otras dos nociones analizadas, la de la ,•erdad y de la objetividad, los peligros que tal
operación comporta, en el momento que supone por una parte, la transmutación de todo hecho y de todo acontecimiento en un "mensaje codüicado"
universalmente aceptable, por lo tanto indefinidamente transmisible, y, por
otra parte, una puesta a punto de la intencionalidad, de la apertura de la
conciencia, precisamente con vistas a captar este mensaje y de asimilárselo
en unas condiciones epistemol6gicas óptimas no solamente de adquisición,
sino también de explotación y de pue ta en valor. Además, haría falta, sobre
este punto, distinguir entre la informaci6n-mensaje y la información-operación, no siendo la primera más que un elemento de la segunda, elemento
necesario, cierto, pero nada suficiente para determinar el contenido, pues
el complejo mensaje-conocimiento del mensaje supone una correspondencia
dinámica entre conciencia y objeto, correspondencia en que domina el factor de intencionalidad de la conciencia, por lo tanto del nivel y de la calidad de apertura de la existencia cara al objeto de la ID'periencia sensible,
reflexiva o emotiva, en todo caso de experiencia vivida.

En estas condiciones, es fácil de darse cuenta que si el hecho mi.smo de
la existencia de una información cualquiera está sometida a una exigencia,
por lo tanto a un postulado de universalidad, es indispensable, con el fin de
que esta exigencia se vuelva efectiva, que la forma codificada revestida por
el mensaje en cuesti.6n sea la más sencilla, la más general y la más abstracta
posible, con vistas a la aplicaci6n más univeml que sea. Esto supone un
análisis estimulado al extremo, tal como el método cartesiano lo exige, por
ejemplo, por una parte, y que la crítica bergsoniana lo denuncie por otra
parte, como alterando la naturaleza de lo real que ella pretende precisamente reflejar y transmitir de esta forma; sea una uniformidad absoluta
prohibiendo toda verdadera síntesis, por lo tanto toda operaci6n fructífera
del espíritu. Dicho de otro modo, y de todas las maneras, el peligro que
corre el conjunto de las conciencias implicadas en un proceso de infonnación, es el del aislamiento: aislamiento de los mensajes, sometidos a un
análisis por demasiado estímulo; y aislamiento de las conciencias, ellas mismas sometidas a una pretendida exigencia de universalidad. Este último
aspecto del problema podría parecer como una paradoja. Es suficiente no
obstante referirse a las condiciones generales de unificación y "de unidimensionalidad" de las conciencias que concierne, para darse cuenta que refleja
una realidad cierta que califica precisamente una uniformidad de juicios
debido a la uniformidad de la información. Mal comprendido, el postulado
de universalidad conduce así, a través de la uniform.idad instaurada entre

las
conciencias,
directamente a una "impersonalizaaon
. , " , por 1o tanto a una
":-1...
.
. , ,,
lllllUIIlall.12aClOD
d~1 _conoClllllento.
· ·
Estas consideraciones pueden ilustrarse
sob~ tres plan~ pnnc1pales. Es a propósito de los campos ue estos lan
defmen respecuvamente que es posible captar mejor la im~rta11cia ~e
hechos
. . d el arte y de la
bis · expuestos.
• Estos tres planos son los de la etencra,
l tona. _Es~dia;~mos pues alternativamente las condiciones en las cuales
een mensa
me11saje artístico y el mensa1· e hist,onco
. se presentan
la Je bcientífico,
·ó d el
1
apro aci n e as conciencias así como la medida
I
al
mensajes p ed
calir d
'
en a cu
estos
u en se~
ica os de mitos puesto que los polos epistemol6 .cos
entre los cuales oscila su valor son los de conform1·smo y def ormac1on.
. , gi

1::

Con el•gua1m
fin de . completar este estudio semánti·co
·
pre1.irninaº r haría falta
5?meter
i
ente
estos
dos
últimos
términos
a
un
anális'IS. A' este propósito
·
, , _es nec~no volver sobre la cuestión de interpretación etimológica del
te~o de ~onnación, que hemos avanzado anteriormente. Hemos
erido
deor que la mformaci6n es' de alguna manera, un proceso que traduce
qu por
una parte la "puesta en forma" de cierto mensaje con vistas a facilitar
d
0
voh·er basta posible,
la
asimilación
de
la
parte
de
.
.
'
1
.
as concienoas; y, por otrae
pru:te,_ una operación que pretende permitir al objeto de conocimiento ,
delimitado
de llenar esta funC10n
· • que es za función
. que le es atribuida recasi_
.

nOCI~~• .Y. h~ta "~afiada", pues este objeto tiene, la mayoría del ~emp:
Jll1S1ón
.
" .
., "una •aventura" y un "des tino " que constituyen
los elementos'
: su ~tona propia. La "puesta en forma'' y la propagación del mensa. e
"" ~flcado son dos fases, complementaria, y estrechamenre dependient~
e o;a, del proceso en cuestión, de manera que las condiciones en las
c es ca a una de entre ellas se desenvuelve y se realiza, infl
.
.
tífica res ti
I
uenc1a o 1us'
pee vamente, a otra, de cualquier manera que sea.

una
d

:i

. .
1os ternunos
, .
de Es este
f contexto
.
dde actividades que enfocan al conocmuento,
con o ~ o y eformación adquieren un significado y una importancia
muy · particulares.
•
. . Conformismo significa en lo sucesi vo, por parte de las
conciene1as errulldas, una insistencia a reducir todo mensaJ· e a
r
de e.xpresi6
·
da
una iorma
'd
n ~xpenmenta ' aprobada y generalmente reconocida por su
l
SO 1 ez semántica
y por su ef'icacia
· que concierne la rapidez la facff d d
.
1
la segundad con las cua1 es se registrará, comprendida y utilizada
'
lt ª . Y
mente con
. wia finalid a d preconcebida; y por parte de las e
u
. . enorcept
.
'
one1ene1as rearas, aparentemente acbYas o pasivas pero de hech
, .
sivas en la
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'
'
o, uruc.amente pa'
me
en que acept
. dis . 1
establecidos de la disp ..6 d 1 an Slll
_cutir os cuadros pre.,,iamentc
mente dii , .
OSLCl n e proceso de información, una actitud pura1amica, una terquedad, que no puede ser más que de orden

49
48

HUMA.-.rf.AS-4

�CAPÍTuLo

"sofismática", dicho de otra manera que no puede suponer más que un
postulado reconociendo en la fuente emisora una autoridad indiscutible.
Esta expresión de la lógica efectiva está principalmente fundada sobre el
argumentum ad verecundiam. Es además lo que en toda íil?sofía vivien~e
se ha siempre rechazado, y es lo que, de su lado, el bergsomsmo denuncia
a su manera, cuando reclama, según la palabra célebre de Charles Péguy
"que se piense sobre medida y que no se piense de confección:•. ~n el ~mo
orden de ideas, deformación significa, por parte de las conaenoas enusoras
del mensaje, una alteración, lo más frecuentemente deseada, de las estructuras formales, así como unas condiciones normales de transmisión del mensaje, con el fin de volver más eficaz su impacto sobre las conciencias
receptoras. De su lado, estas conciencias manifiestan su intención _d~onnadora, por una parte, negando, raramente sin que lo sepa, y casi siempre
deliberadamente, el valor de un mensaje que responde, por su forma, al
objeto que expresa; por otra parte, alterando la significación; finalmente,
discutiendo, par principio y por convicción, la "fidelidad". Por _lo ta~lo,
no solamente tal actitud no es una actitud escéptica propiamente dicha, sino
que también procede, tanto como la actitud contraria, de una terq~ed~~ que
es igualmente de orden "sefismática", puesto que supone de pnncipio la
puesta en duda de la credibilidad de fuente ~ra. Esta lógica ,afecti~
destaca principalmente del argumentum ad homtnem. Aparece asi. segun
el análisis de los valores negativos del conocimiento, que el conformismo
podría reclamarse erróneo, mientras que toda deformación de un conocimiento
particular puede ser llevada sea al lapsus, sea, sobre todo, el embustero.
Lo que antecede ilumina suficientemente, y de una manera n~eva, parece
ser la relación que puede ser establecida entre verdad, real; evidente y objetivo. Subraya sobre todo la significación a~itida de est~ último término,
y que es la de "conformidad" y de adherene1a del pensamiento a los aspectos múltiples de lo real: aspecto en que cada uno está embargado por_ las
conciencias subjetivas individuales mediati7.ando algún proceso de selección,
considerado como el único posible, objetividad y verdad volviéndose así y
por contra-golpe, unos términos sinónimos,. en ~~ medida _en que designan
un adelantamiento de lo exclusivo en la direcc1on del polivalente; y de lo
mítico en la dirección de lo real.

11

EL MITO CIENTfFICO
No ~ay un campo en que la acumulación de infonnaciones sea, en nuestros d1as, más a~un~te y más impresionante que el campo de la ciencia,
sobre todo las ciencias exactas, pero también las ciencias llamadas humanas
cuyos datos pued~n en ocasiones ser sometidos a una especie de tecnología
co~parable, en ciertos aspectos, a la que sostiene los datos de las primeras.
En?cn~o por es~o unas ciencias no solamente como la sociología y la psicolog1a, s~o tamb1~ c_omo la lingüística. En efecto, las técnicas de reunión,
de acopio y de difusión de las informaciones científicas se han desarrollado
a un punto nunca alcanzado hasta aquí. El desarrollo de la teoría de la
~~rmaci6n n~ tiene igual más que el de las técnicas que ilustran las posib1~idades ofrecidas por la cibernética. Yo podría citar una serie casi intermmable de pu~licaciones colectivas aparecidas en Europa occidental y en
los _Estados Urudos, y que reproduce los trabajos presentados en e) curso
de mnumerables coloquios que tienen como objeto de sus actividades la detección de los medios apropiados a la reuni6n de conocimientos a su clasificaci6n razonada, y a su puesta a disposición de los investigado~ la manera
más rápida y más eficaz. Ciertamente, corno acontece casi siempre en el
caso de que se trate de una empresa hecha desinteresada, estas técnicas han
~pezado por ser primero unas técnicas que pretenden asegurar un uilibn? e~tre, la pr~ucción . ~dustrial y su salida comercial. Esta prod:ción
~tá ademas t_odavia cond1e1onada, a más de una consideración, por las técrucas
cuestión, y se encuentra muy particularmente estimulada y favorecida.
El espmtu humano es capaz de unos impulsos los más sorprendentes, y se
puede afirmar que a la hora actual; y a un nivel mundial, toda una red
~e biblio~ecas,_ de, ~ntros y de institutos de investigaci6n en el campo de la
información científica se encuentra a la disposición inmediata de los investigadores en busca de datos y de elementos de conocimiento cienúfico que
puede en todo momento permitirles hacer el punto de la marcha de ]a ciencia
sobre un plano internacional.

':1.

~agen_ ~~ca y _satisfacción demasiado apresurada. Ciertamente, un largo
camino dificil ha Sldo ya recorrido. Pero queda todav'ia mucho que hacer
Y_uno se pregunta _si la finalidad deseada no está todavía desesperadamente
leJos de n~~os._ Situaremos lo~ hechos a considerar sobre tres planos superp~~stos, distmgm~~do alternativamente las dificultades tenninol6gícas, las
dificultades especÜicamente metodológicas y las dificultades epistemológicas

51
50

�de la cuestión, que hacen que conformismo y deformación son dos peligros
inevitables, pero no insuperables, de la ciencia contemporánea.

griego tanto tiempo como uno se abstiene en añadir al sentido corriente del
término un sentido especial, aunque enteramente aceptable, por lo correcto.

Primeramente, sobre el plano que yo llamo tenninol6gico, los malentendidos son imputables, ante todo, a la terminología. Igual que en la historia

Se vuelve evidente que las tradiciones nacionales y lingüísticas en el campo
de la ciencia: impiden de una manera permanente que ésta alcance una
universalidad total, puesto que los convenios terminológicos, lejos de ofrecer
un terreno de comprensión, causan frecuentemente unos malentendidos suplementarios. La solución de las traducciones no es sola; pues, siendo un
trabajo intelectual, no haría más que perpetuar las diferencias de terminología. ¿ Confiar la tarea del traductor a las máquinas de traducir? Sus posibilidades restringidas nos lo prohibitian en el presente, y nada deja prever
que esta posibilidades se volverán nunca espectaculares. Con el fin de evitar
un cierto conformismo tradicionalista, se caeiía así en un formalismo técnico
y tecnológico que acarrearía inevitablemente la legaJizaci6n pura y simple
de las estructuras deformantes de la verdad científica; con vistas a evitar
las deformaciones eventuales de la idea que la ciencia se hace de su objeto,
se arriesgaría el defonnar los marcos que se ha construido pacientemente
en el curso de siglos enteros de labor continua que ha asegurado los cimientos del progreso científico. Se ve dibujarse el peligro de un círculo vicioso
mortal para la ciencia, y en el cual ésta no sabría decidirse a entrar. Prefiere
aun la multiplicidad a la unicidad, el equívoco al estancamiento. Es en el
inconveniente de los peligros que corre actualmente que la ciencia encuentra
su salvación, La información científica no se resiente menos.

de la filosofía, y a pesar de las apariencias engañosas, la historia de las cien•
cías exactas es, eUa también, una historia de ideas, más precisamente de
ideas cient'ificas. Estas ideas que nacen, que se desarrollan, que evolucionan,
son, tales los genes de organismos vivientes, transmitidas de un sabio al otro,
de una generación de sabios a otra, por medio de nociones transportadoras
que son principalmente lo que se llaman los términos científicos, y que constituyen, en último análisis, unas estipulaciones del lenguaje.
No obstante ocurre que estos términos que son de hecho unos instrumentos
del pensamiento, se emplean de maneras distintas que están lejos ele asegurarles una uniformidad y una universalidad. Cada tradición cientüica
nacional posee su propio arsenal de ideas y de nociones que utiliza según
su propia concepción y según el genio particular de la lengua en la cual se
expresa. En estas condiciones, las dificultades deberían atribuirse primeramente a la existencia de términos diferentes que se suponen ser equivalentes,
pero que, de hecho, no lo son más que parcialmente; y segundo, a la existencia de términos idénticos que difieren entre ellos por sus acepciones en
dos lenguas distintas. Me limitaré a citar algunos ejemplos muy sencillos,
pero que me parecen estar completamente indicados en esta ocasión.

Así, ya en filosofü., las tradiciones francesa y anglosajona, por ejemplo,
recaerían de acuerdo sobre el empleo del término de teoría del conocimiento,
pero se atrincherarían cada una respectivamente detrás de los términos "gnoseológico" y "epistemológico", designando el segundo en inglés lo que el
primero designa en francés, pero teniendo igualmente en esta última lengua,
una acepción completamente distinta. Igualmente, no es completamente cierto
que los ténninos que designan una disciplina que nos interesa aquí muy
particularmente "informática'' y "theory of information", designan unas disciplinas idénticas. Igualmente, también, el término "cioernética" sobre el
cual además el término "informática" ba sido calcado en francés, y cuya
primera utilización se remonta a Platón, es difícilmente utilizable en el griego
actual para designar la disciplina científica formada en el curso de los
últimos decenios; la razón es que la evolución del sentido del término ha
sido más normal en griego que en las lenguas occidentales donde se ha per•
petuado bajo una forma descendiente del latín, y donde su recuperación
reciente bajo su fonna inicial, pero con una acepción diferente, ha permitido evitar una confusión, que, no obstante, persistirá inevitablemente en el

52

En segundo lugar, sobre el plano que yo llamaría metodológico, será suficiente recordar dos hechos que dan cuenta de la importancia del "aspecto"
o del "punto de vista" elegido por el sabio, Y' que sirYe de modelo en la
investigación y en la transmisión de la información científica. Así, la revolución copemiciana en astronomía no es más que una reacción razonada contra
el conformismo medieval que había optado por una de las dos soluciones del
problema de la tierra, emitidas en la Antigüedad, la geocéntrica, de Ptolomeo,
rechazándose considerar la otra, heliocéntrica, de Aristarco. En este caso,
el conformismo se confirma ser igualmente una deformación de la evidencia.
Es un conformismo que no es solamente de orden científico, pues si fuese
así, hubiese sido rebasado más pronto y más fácilmente; es igualmente, y
sobre todo, un conformismo de orden religioso y que, de hecho, es tributario
de autoridades tradicionalmente veneradas y recopiadas tales cuales; pues,
pese a las innm-aciones importantes que se debe a la tecnología de la edad
media, la información cientüica, ella, se reclama de un tradicionalismo de
aspecto muy aristoteliciano, pero también muy patrístico. i se entrevé raras
posibilidades de escapar a lo todopoderoso de una tradición científica eri-

53

�gida en expresión única de la verdad, y consolidada gracias a su adopción
por el dogma, estas posibilidades se deslizan furtivamente en unos detalles
de comentarios y no alcanzan para nada la esencia de las cosas consideradas.
En este conte&gt;..-to general de conformismo, es natural que la readmisión de 1a
teoría de Aristarco por Copérnico haya sido considerada como una deformación blasfematoria de las verdades establecidas para siempre.
No obstante, con el Renacimiento, el tipo mismo de la información científica medieval se encuentra profundamente modificada. No se procede ya
por comentarios de autoridades reconocidas, que están inmediatamente en
situación a su vez, en tanto que autoridades complementarias, sino, por
cambio de pracedimientos de investigación. Ciertamente, las dos tendencia.5
se oponen durante mucho tiempo y, mucho antes que Galileo sea obligado
a abandonar sus opiniones astronómicas, Bacon habrá ya publicado su De
dignitate y su Nouum organum que revolucionarían unas concepciones seculares de la ciencia. Conformismo y deformación cambian respectivamente
de campo. Todo se confirma ser relativo en este dominio: el conformismo
era de fe, se vuelve de razón. La deformación era de subversi6n, se vuelve
conservatismo. El juego de valores, de denominaciones y de calificaciones
continúa a manifestarse bajo unas formas y bajo unos aspectos diferentes,
pero también siempre en un aspecto inmutable. Es con dificultad que uno
se desprende de la influencia que el principio de Carnot ha podido ejercer
sobre los espíritus y, en nuestros días, es todavía difícil renunciar a la concepción newtoniana del tiempo, profundamente enraizada en la conciencia
del profano, reclamándose todavía muy frecuentemente la información escolar a nivel de primaria. Lo que es en adelante considerado como conformismo no es más que una deformación practicada con unos fines pedagógicos.

En tercer lugar, sobre el plano que yo llamarla epistemológico, en el sentido dado a este término en francés, a saber el de los problemas generales
que el sabio se pone en cuanto al valor gnoseológico de sus gestiones, la
ciencia prueba de emitir unas suposiciones sobre la base de hechos anteriormente establecidos. Ciertamente, siempre está permitido de inventar científicamente, y es efectivamente en esto que consiste, propiamente hablando,
la actividad del sabio, sobre todo cuando se trata de problemas menudos
en que es suficiente ser ingeniosos para proceder con éxito. Pero las grandes
hipótesis científicas no sabrían formularse más que conforme a la tradición
te6rica, bajo pena de comprometer al sabio, al menos provisionalmente, en
un callej6n sin salida. No me referiré más que a dos ejemplos: el primero
concierne los medios utilizados con vistas a permitir la conceptualizaci6n,
por lo tanto la comprensión, por parte del sabio, de los datos científicos
54

nuevos que no entran, por su complejidad, en ninguna categoría establecida
y aceptada; el segundo, los medios utilizados con vistas a permitir la figura-

ción, por lo tanto la comprensión de estos mismos datos, pero esta vez por
parte de lo vulgar.
El descubrimiento de la verdad cientlfica, es la afirmación o 1a confirmación, según el caso, de un orden de ideas consíderado ser aplicable a la
realidad, y más o menos conforme a un orden que se sospecha. Así, para
estar conforme al tipo de realidad que descubre en el campo de la micro.Üsica, por lo tanto más objetivo, el sabio actual tiene cada vez más recursos
a unos modelos matemáticos, lo que le fuerza a abandonar cada vez más Jas
formas tradicionales de observación y de experimentación. La "matematización"
en cuestión acarrea inevitablemente una "desensibilización" de la naturaleza
del objeto de la investigación. El recurso a lo sensible no tiene ya lugar más
que en vista de una verificación de lo que ha sido ya algebraicamentc, por
lo tanto matemáticamente, racionalmente, calculado y probado previamente.
Esta "matematización" a nivel de la investigación va no obstante al igual
con una "visualización" de orden "geométrico", necesaria desde el instante
en que hace falta dar cuenta de los progresos de la ciencia a los no iniciados.
llstos están celosamente ávidos de experiencias sensibles, sobre todo visuales
Visualizar lo que tiene necesidad una mate.matización para ser concebida, he
aquí una apuesta que está más allá de toda pretensión a la objetividad, y
que es de un conformismo manifiesto, pero no obstante necesario, tanto
tiempo como la ciencia sea partidaria de poner, aunque no sea más que
superficialmente, a los no iniciados al corriente de sus conquistas. La representación de los fen6menos bajo el aspecto tradicional de imágenes espaciales
cuyas esferas armilares, ya conocidas en tiempo de Platón, son los modelos
más clásicos, no es ya adecuada a la naturaleza presumida de la realidad.
Deformación deseada, apuntando a la información, toda "imaginización"
sensible de una realidad que ha hecho falta primero "matetnatizar" para
captarla, es el último refugio de un conformismo pedagógico debido a los
representantes del "siglo de las eminencias"'.
Sobre los tres planos cientüicos considerados: terminológico metodológico
y epistemol6gico, conformismo y deformación aparecen como unos aspectos

complementarios, y no siempre incompatibles, de un orden de ideas que
tiende a afirmarse a través de una sistematización que no es siempre de nivel
científico más puro, pero que, si no enfoca exclusivamente el objetivo y lo
exacto, al menos apunta a lo evidente y lo cómodo, y en todo caso, sino
la verdad, al menos lo que se tiene como tal.
No obstante esto no es particularmente peligroso en tanto que la ciencia

55

�pura esté ahí para garantizar la permanencia de un término de referencia
estable y sólido, por lo tanto la posibilidad de rectitud. Tan Juego como la
ciencia misma, en su función y en su expresión más altas, está sometida a unas
estructuras deformantes o que tienden a alterar el carácter de término de
recurso último de las conciencias a la verdad, eUa degenera y e arriesga.
por contra, a volverse un medio a través el cual tal o tal concepción podria
imponerse.
Mas la ciencia progresa mas ella se \'Ueh-e el patrimonio de cierto espíritus privilegiados, y mas ella pro\·oca una separación epistemológica entre
las conciencias del iniciado y del vulgar; de manera que este último se
encuentra cada vez más estar a la merced de un complejo de informaciones
que se quiera proponerle. Se abandonará de antemano a todo y ·rdadera
crítica a la cual tiene derecho, y se co1úinará en el papel de una conciencia
muda por un espíritu de crítica que supone una terquedad, por lo tanto
una indolencia intelectual unida a algún interé de orden privado. Es así
como nace el fanatismo, esta vez en lo relati\'o erigido en absoluto por las
necesidade de la causa; es igualmente así como nace el temor, unido al
sentimiento de culpabilidad que acompaña la conciencia de una i orancia
recordada sin cesar, pero también sin ce~ar alentada. El que tiene la ,·erdad
puede ser un iniciado, pero, tal como el esclavo de la caverna, que se
remonta hacia la luz del saber, siente la necesidad de abrirse a sus compañeros
volviéndose en adelante un iniciador. "Dios Padre" no existe entre los humanos más que porque éstos quieren desestimarse de sus derechos a escrutar
lo real o lo ideal en vista de descubrir la verdad. Fatigados, confesándose
vencidos ant &lt;le emprender cualquier esfuerlo que sea, abogando "culpables", se remiten inconsideradamente a algún charlatán que los coge imponiéndoles un código de conducta tanto como un código de pensamiento.
El mensaje científico se altera así en mito científico, en mito nada más, y
sin cesar proseguido por el opresor intelectual y por el oprimido que tenninan
por creer los dos. La vigilancia científka e intelectual s la única garantía
contra toda deformación deseada o involuntaria y de todo conformismo que
se derh·a necesariamente con \'istas a mantener las estructuras en su sitio.
El mito científico está formado y vive por las malas conciencias tan pronto
como una conce¡xi6n científica, reconocida como siendo errónea, constitu)'e
el punto fijo al cual estas conciencias se enganchan para sostener la rectitud
por oposición a la concepción que tiende a sustituirse. La concepción geocéntrica del universo, para todavía hacer alusión, no se ha confirmado ser
un milo má que a partir del momento en qu la concepción heliocéntrica ha
sido probada definitivamente como siendo la única válida. Desde entonces,
56

las reacciones levantadas contra el sistema copernidano, destinadas a sostener
una tradición que no tenía ob·o ~ientos más qu el hecho de haber estado
conforme a una concepción arbitrariamente elegida -puesto que Ja concepción contraria le hubiese sido igualmente útil- no han tenido otra razón
de ser más que la de afinnar una cierta causa, tanto más desesperadamente
como que podría considerarse como perdida de antemano. Lo mismo, tal
concepción biológica extendida hacia la mitad de nuestro siglo y pretendiendo. diversas experiencias espectaculares en apo ·o, que las leyes de la heredad
podrían ser desafiadas por el sólo hecho de la intervención humana, de
manera que fuese ella misma de acuerdo con una cierta concepción de la
naturaleza y de la historia, se ha también confirmado ser un mito. Se podría
afirmar que todo mito cultural, científico, artístico o histórico, que sostenga
unas concepciones conservadoras o progresistas, nace de una voluntad de
conformismo a una concepción mortal, voluntad que no duda en empujar
este conformismo hasta la deformación de lo real, sustituyendo a los modelos
adecuado a esta última unos modelo adecuados a sus propias preocupaciones.
'o es suficiente el denunciar el conformismo cuando uno se quiere ''progresista'' en materia de ciencia como además en material de moral, y no
es sufic-iente tampoco el denunciar el peligro de deformación cuando uno se
quiere "conservador"; pues los "jefes de acusación" pueden también estar
invertido . Hace falta, por contra, ver en estos dos modos de concepción y
de presentaci6n de lo real unos signos de debilidad del espíritu humano,
pero también unos escollos que e\"itar en la m dida en que se quiere permanecer interiormente libre.

CAPÍTULO

III

EL MITO ARTI. TICO
"El descubrimiento de la verdad científica, hemos dicho durante nuestra
convet!\ación anterior, es la afirmación o la confirmación, según el caso, de
un orden de ideas que se considera aplicable a la realidad, y más o menos
conforme a un orden que se sospecha." Volvamos a tomar esta definición
que nos parece, a su ·ez, aplicable muta, dis mutatis, a la actividad artística.
Parece que en materia de arte, el descubrimiento de la '\'Crclad no es más
que la instauración de un orden de ideas que se considera no solamente aplicable a lo real, sino también ser esta realidad misma fuera de toda aparien-

57

�cia, y conforme a un orden de ideas íntimamente apresado fuera de toda
coacción racional. Ensayemos en el presente de comentar, aunque no sea
más que sucintamente, esta nueva definición, con el fin de hacer resaltar
]os puntos esenciales, antes de proceder a la apreciación de la noción de
información artística relativamente a las de conformismo y deformación.

como proceso de adaptabilidad de una realidad instaurada en lllla idealidad
instaurable.

El artista tiene constantemente que Juchar contra unas potencias de des-

En efecto, en el campo artístico, se trata todavía de descubrir la verdad,
o al menos, una verdad parcial, y de imponerla en el mundo de la materia,
en tanto como verdad única y absoluta, cargándola de todos los sentidos
posibles que pudiese admitir, y, además, aceptándola ella misma como realidad. Pues la magia del arte conduce precisamente a esta reuniíicación de
la verdad y de la realidad, que la reflexión científica y epistemológica contribuye, de su lado, a separar. Si, sobre el plan científico, esta separación
aparece como e1 resultado de la preocupación de objetividad, sobre el plan
artístico, la reunificación correspondiente supone, semín el postulado antinómico puesto en luz por Kant, una subjetividad univenalmente aceptable.

i los modelos propuesto por la actividad científica pueden ser considerados como unos instrumentos del pensamiento, los propuestos por la actividad instauratriz del arte pretenden al estatuto de valores. Así, la realidad
en materia de arte, finalidad de los diversos procesos de creaci6n, alcanza el
nivel de valor en virtud de la verdad que le es inherente y a la cual debe
identificarse, a falta de lo cual, permaneciendo realidad sensible, por ejemplo,
no llega nunca a un estatuto de realidad artística. Por otra parte, el orden
de ideas artísticamente instaurado, relativo a una creación original que expresa, es un orden que se basta a sí mismo y que posee su propia lógica,
una 16gica que obedece a unos principios válidos universalmente, pero no
generalmente, y que es igualmente propio a cada una de las obras de arte
consideradas. En estas condiciones, y en el momento que verdad y realidad
se identifican a nivel artístico, el arte desafía las e.X"igencias de la apariencia
y de la razón

Se vuel\'e claro que la ,· rdad artística, en tanto que realidad instaurada,
es una verdad particular y única que pretende la universalidad que alcanza
en razón de un "porcentaje de éxito" que expresa la adaptabilidad de la
forma creada en algún modelo intencional de creación. No se trata ya de
una simple adecuación de conformidad, sino de una adecuación de sinceridad. Se invade, por decirlo así, de esta forma, en el dominio de la ética,
lo que falsea. aunque sea poco, la estcticidad misma del proceso de la artística. No obstante, el postulado de sinceridad en la creación artística no es
menos legítimo, por el hecho mismo de las condiciones de rigor formales
en las cuales el proceso en cuestión se afirma como proceso de éxito tanto

58

•

viaci6n que se ejercen sobre su voluntad de realizar, lo más fielmente posible, la forma concebida en tanto que fonna a instaurar. Sin embargo,
lo que se podña llamar "grado de éxito" de la obra creada, es decir su
grado de fidelidad a la forma ideal concebida en el origen como instaurable,
incluso si es un poco elevado, no es por lo que fuere el índice de un fracaso
artístico; pues la forma ideal concebida no es de ninguna manera estática:
admite, al contrario, una serie de reestructuraciones en el curso de la creación. Es de alguna manera, ella misma fecundada, amplificada, enriquecida
a medida que la inspiración artística se concretiz.a mediatizando la intervención de lo real. El proceso de creación artística no es más que una serie
ininterrumpida de experimentacion que se entrecnu.an las unas en las otras
y que r panden a la necesidad de la conciencia del creador de precisar sus
propios "objetivos" en tanto que la creación está en vía de realización. Si
hay pues lugar de considerar alguna sinceridad en el cuadro del proceso de
creación artistica, no es la que se podría suponer que existe, por parte del
artista, relativamente a su modelo tal como concebido inicialmente, sino
relativamente a este mi mo modelo tal como habrá sido remodelado, en sus
particularidades como en su estructura profunda, en virtud de los enriquecimientos y de las reestructuraciones de los que el mismo se beneficia en el
curso de su realización. Por las modificaciones que le son impuestas, el ideal
formal tiende a coincidir con esta última. Más que a la idealidad inicial,
el "grado de éxito" de la obra instaurada se relaciona a su concepción evolucionada. El problema de la sinceridad artística no se pone pues al solo
nivel de la comparación entre esta idealidad inicial y •1a forma realizada,
ino también a otros dos niveles: por una parte, el de la comparación entre
e ta idealidad inicial y la idealidad definitiva que constituye la finalidad
evolutiva; y, por otra parte, el de la comparación entre esta última y la
forma realizada. Por otra parte, es deseable que un acuerdo y que una coincidencia sean hechos posibles sobre un plano completamente sintético entre
los dos procesos de evolución considerados: el del paso de la idealidad inicial
a la idealidad definitiva; y el del paso de la materialidad informe a la forma
instaurada. Estos dos procesos que van en el mismo sentido, pero en unas
direcciones convergentes son los dos postigos de una creación única.

Lo más frecuentemente, la desnivelación comprobada entre los dos términos de comparación en cada uno de los dos niveles anteriormente distinguidos,
y que hace aparecer una falta de sinceridad, es debido al hecho de que el

59

�de lo verdadero, no es menos cierto que el arte se presta a un profundo
malentendido, puesto que frecuentemente se hace el vehículo de un engaño
mezquino o hasta de una mistificación de gran envergadura. Todo depende,
a este ni\·el, de la intención del artista mismo o de las conciencias del que
se hace el portavoz. Por su naturaleza de alguna manera "mágica", el arte
puede llegar al estatuto de realización instaurati\'a o de simple éxito, pasando por todos los grados intermedios. El gran arte, a saber el que abra7..a,
en sus realizaciones originales, las aspiraciones más altas del esp'iritu humano,
así como el arte que demuestra ser una especie de artesanado, porque se
limita a unas repeticiones de explotaciones artísticas anteriores, así sometidos simplemente a unos procesos de innovación técnica en que sólo la habilidad y la destreza están en rigor, está sujeto a este género de degradación;
el genio, como el talento, se prestan a toda suerte de procesos de envilecimiento cuyos aspectos propiamente estéticos no son de ninguna manera
menos significativos que los aspectos morales. En cuanto se haya reconocido
al término de mimetismo artístico una acepción que apela a la noción de
interpretación más que a la de .imitación, se llegará a admitir que verdad
y objetividad en materia de arte no tienen nada que hacer ron unas preocupaciones de conciencia e:dravertidas, pero que, por contra, implican una
temática de problematización directamente unida a la vida interior.

creador ha podido ceder a la tentación de aceptar llllas soluciones fáciles
a los problemas engendrados por la creación misma. En este caso, los dos
postigos de la progresión no sabrían superponerse, en todo o en parte: se
deduce que la falta de sinceridad se traduce sea por alguna discontinuidad
en la evolución de la idealidad en cuestión, sea por un desnivel entre idealidad definitiva y fonna realizada, sea por los dos al mismo tiempo: desnivelación que denota precisamente las dificultades encontradas por el artista,
así como una cierta falta de adiestramiento artístico, es decir incluso de
talento, que le vuelven incapaz de llegar a cabo de su empresa. Discontinuidad en la progresión artística y falta de sinceridad son, por contra, frecuentemente disimuladas, a nivel de la realización de la obra, con una habilidad
y una destreza demasiado eficaces. De hecho la autenticidad de la obra de
aite está reflejada por su estructtn-a conforme a las estructuras sugeridas,
propuestas e impuestas por la existencia íntima del artista, y que, seg{m
Gilbert Durand, no serian más que las "estructuras antropológicas de lo
imaginario".
En cuanto a la objetividad artística, reside más en el carácter adecuado
de la forma instaurada con relación a unas estructuras universalmente admitidas que en la similitud aparente de las formas representadas con unos
objetos sensibles. No tiene, por así decir, ninguna relaci6n con unas preocupaciones llamadas "realistas". En efecto, la objetividad no sabría ser una
cualidad artística superficial; aunque el arte sea "eikastico" o "fantástico'',
repre entativo o imaginario, según la célebre distinción de Platón, estará
siempre alejado de al menos un grado de los objetos sensibles, y las formas
imaginarias no se prestarán nunca a unos ensayos de apreciación de alguna
semejanza. Si se debe pues tener en cuenta alguna objetividad en materia
de arte, habrá que buscarla a un nivel superior al que implica la noción cle
"semeja_ru,.a", principalmente a nivel de la exploración riguro a de la universalidad.
Esta solución propuesta del problema de la sinceridad artística une directamente este problema al de la importancia semántica del modelo formal
de la obra de arte. Además, esta misma solución permite distinguir el verdadero mensaje de la creación estética, del mito artístico, el primero pudiendo
definirse como la afirmación sensible de una adecuación estructural; el
segundo, como la afirmación sensible de una inadecuación llevada a una
adecuación, dicho de otra manera, disimulada bajo los trazos de una plenitud
formal. Si es cierto que Platón, por ejemplo, exagera cuando compara todo
artista a un prestidigitador o a un mago, y, finalmente, a una especie de
sofista cuya sola preocupación fuese de presentar lo "falso" bajo los trazos

60

•

Conformismo y deformación confirman ser, sobre este plano como sobre
todos los otros, unos peligros debidos a alguna exageración, a una especie
de "hibridismo" estético en cada uno de los dos sentidos respectivos: el de
la fidelidad a unos modelos dados; y el de la negativa de lo que puede ser
considerado como un idolo. Se encontrarán estas dos actitudes en todos los
niveles de la actividad artística: en el nivel íntimo de la inspiración misma,
así como acabamos de verlo más arriba, como a nivel de la realización técnica de las obras, y a nivel de su presentación social. A todos estos ni,,eJes,
se comprueba, en efecto, una especie de fluctuación de las funciones respectivas entre la fidelidad a lo que se establece y su repulsa; entre la búsqueda de la innovación y su temor. Hay que considerar separadamenle cada
uno de los niveles y de los casos considerados, con el fin de poder precisar
en definitiva dónde se termina la atracción legítima de la conciencia artística
por estas dos eventualidades y dónde comienza la exageración, el "hibridismo". La dialéctica entre lo establecido y lo nuevo se encuentra por consiguiente estar recubierta por una dialéctica entre lo legítimo y lo e.,ragerado.
Conformismo y deformación pueden afirmarse sobre los dos planos dialécticos
ya distinguidos, y constituir los términos de una especie de dialéctica combinatoria; se puede, en efecto, mostrar fácilmente cómo el conformismo,

61

�por ejemplo, puede ejercerse en la dirección de lo establecido tanto como
en lo de exagerado. Es lo mismo para toda tendencia deformante o deformatriz.
De todos los casos que estas tres oposiciones fundamentales, combinadas
entre ellas con ayuda de la tercera, pueden permitir de distinguir, la historia
del arte y la estética están en condiciones de suministrar unos ejemplos precisos y típicos. En efecto, toda conciencia artística, como toda conciencia
estética, está sin war perpleja entre su apego por unas estructuras comúnmente aceptadas y otras estructuras que aparecen desafiar las estructuras
anteriores en tanto como universalmente válidas; entre lo conocido y lo
desconocido; entre Jo terminado y lo no terminado; entre quietud e inquietud; entre satisfacción beatífica y búsqueda angustiada. En materia de
historia unas formas estéticas, por ejemplo, la actitud conformista se afirma
tanto sobre el plano de lo legítimo, a través de unas obras de carácter clásico,
como sobre el plano de la novedad, a través de unas obras de carácter romántico. Es verdad que, incluso entre las creaciones románticas propiamente
dichas, figuran ciertas obras de carácter clásico (y, en este caso, el término
"clásico" designaría más bien lo que puede ser calificado de "típico": así,
un drama de V. Hugo, un quatuor de Schubert o un cuadro de Delacroix
son unas obras "clásicas" del romanticismo). Lo mismo, la actitud de deformación se afirma tanto sobre el plano de lo establecido como sobre el
plano de lo exagerado, puesto que en el primer caso la inspiración formatriz
degenera en academismo; en el segundo, en manierismo. Haría falta distinguir el clasicismo del academismo admitiendo que la obra clásica está
impuesta y reconocida como tal a posteriori, mientras que la obra de inspiración académica se quiere de carácter clásico a priori, y se afirma por
referencia a un modelo formal ya reconocido. Haría falta todavía distinguir,
a propósito de manierismo, la tendencia al acicalamiento de la tendencia al
amaneramiento.

En todos estos niveles, las formas artisticas pueden volverse los vehículos
de mensajes estéticos destinados por los creadores a los contempladores: mensajes estéticos, seguramente, pero también mensajes humanos; mensajes que
arriesgan degenerar en mitos; y esto, no solamente cuando se trata de la intrusión de factores propiamente anestéticos, sino también cuando se trata
de consideraciones que tienen relación directamente con la esencia misma
de la creación de formas artísticas. El mito artístico está constituido y vivido
por una mala conciencia o por un grupo de malas conciencias tan pronto
como una concepción estética reconocida, por ejemplo. como destacada, se
vuelve el punto fijo al cual esta conciencia o este grupo de conciencias se adhie-

62

re con vistas a sostener el valor, por oposición a una concepción en vía de
sustituirse.
Toda actitud clásica, principalmente, tiende a enraizarse en un cierto formalismo, tan pronto como una actitud de orden romántica comienza a prevalecer; este formalismo se expresa bajo los rasgos de un neo-clasicismo persistente, antes de degenerar en academismo privado de todo sentido, de toda
vitalidad, de todo vigor y hasta, con frecuencia, de todo otro rigor que
intención. Esta insistencia se manifiesta en toda querella entre "antiguos" y
"modernos" aferrándose a unos modelos caducados en cuanto a su significación práctica, o hasta, insignificantes, en cuanto a su valor intrínseco,
pero beneficiándose del apoyo de alguna actualidad histórica: en los dos
casos, se está en presencia de seudovalores cuya oposición, frecuentemente
artificial y sin fundamento real, conduce a la formulación de seudoproblemas.
Conformismo y deformación, esterilidad e innovación peligrosa, son las
invectivas que los partidarios de cada una de las dos tendencias, se lanzan
imprudentemente, y hasta sin vergüenza, gastándose sin destacar, sin trascender sus preocupaciones estéticas. De hecho, el conformismo de los unos
y de los otros se expresa a través de una tendencia ddonnatriz de las intenciones del adversario, ahogando, al mismo tiempo que la verdad misma, el
menor resto de creatividad eventual.
Cuando no nacen espontáneamente por reacci6n contra el capricho provocado por la persistencia de movimientos anteriores, los grandes movimientos estéticos parecen ser de alguna manera tributarios de problemas morales, en su alcance humano, es decir, en la: medida en que están unidos a
alguna teoría precisa. Así, habiendo prevalecido tal realismo, en cierto país,
en el curso de la primera mitad de nuestro siglo, se unía abiertamente a unas
preocupaciones de orden moral, y hasta históricas y políticas, por lo tanto
anestéticas. Se trata ahí de w1 mito artístico típico. Está terminantemente
reconocido que el valor de tal concepción reside únicamente en su utilidad
social Por contra, el acadexnismo teórico del tipo ponderado por Plat6n
está fundado sobre la necesidad de combatir el mito estético de la innovación
estimulando en exceso, con vistas a halagar, por unas concesiones cada vez
más importantes en la direcci6n de lo convencional, los gustos deformados
de un público informado en materia de realizaciones artísticas, pero cada
vez más ávido de virtuosidad espectacular, finalmente ella misma, erigida
en exigencia mítica.
Dejemos provisionalmente el estudio de los aspectos interiores de la evo63

�luci6n de las concepciones estéticas y de sus homologías artísticas para pasar
al estudio de la manera en que el mito artístico está formado a partir de
las conwciones ex.temas en las cuales la información está, en nuestros días,
practicada en este campo. La legión de los "intelectuales" afectados al servicio de los medios de información de masa ( se diría con mucho gusto:
de las maras), presuntos "hierofantes" en cabeza, se aplica, recurriendo a
las nociones más convencionales&gt; las más esquemáticamente conformes a una
tradición terminológica mal asimilada, por lo tanto más impropiamente
utili2adas, a suministrar a no importa qué precio, una imagen falsa y deformada de los antecedentes te6ricos y de las causas indirectas de la actualiclad. Es así como naceni por ejemplo, incluso cuando son debidos a una
mtcnción pura, a una voluntad sincera de comunicar una creencia perional, los mitos relativos a los grandes nombres del arte. No se denunciará
jamás bastante ciertos aspectos sociológicos de las condiciones en las cuales
las funciones auténticas del arte se encuentran falseadas, y hasta en las
&lt;:uales el arte propiamente dicho deja de interesar directamente las conciencias en provecho de alguna "ciencia de artistas". Un esnobismo estético,
tributario de un esnobismo social, invade las conciencias y las fuerzas a ponerse "al paso". Es suficiente para ciertos artistas, de haberse creado, por
cualquier medio que sea, unas simpatías en el mundo de la prensa para
que sus hazañas, artísticas u otras, indiferentemente, sean continuamente
mencionadas. Es el perro de Alcibiades que, en este caso, hace siempre los
gastos de publicidad reservada a su dueño.
No son las plumas ignorantes que contribuyen a este maltratamiento de

la dignidad artística, sino támbién, involuntariamente, las de los críticos,
espíritus informados que, conjuntamente con los historiadores del arte, pretenden poder fonnar los gustos del público ayudándole a apreciar la actualidad artística y hasta a prever su porvenir, al menos inminente. Esta función del crítico, que, en ciertos casos, hubiera podido considerarse como un
sacerdocio, degenera en culto de lo extravagante en el cuadro de lo convencional, lo que explica las relaciones entre el espíritu de confonnismo y el
de deformación en materia de realidad artística. La preocupación de la
verdad (y hasta de verosimilitud) pasa fácilmente a· la segunda fila de las
exigencias estéticas. En lugar de formar los gustos, este mecanismo que se
apoya sobre la inconsciencia misma de espíritus de los que se hubiese precisamente exigido un sentido de responsabilidad, es, de hecho, un mecanismo
de deformaci6n de los gustos, o más bien de formaci6n de los gustos inauténticos. Añadamos a esto que el capricho para el extravagante favorece el
nacimiento de celebridades y contribuye a erigir los ídolos de una nueva
religión nacida de la necesidad experimentada por el hombre de todos los

64

tiempos, pero más que nunca por el hoznbre actual, de darse wios modelos
de conducta mediante unas formas de comportamiento creador, que eleva
a la dignidad de puntos de apoyo, sobre todo durante los periodos de inestabilidad histórica.
De donde la afirmación de los charlatanes, de los magos, de los sofistas
del arte, de los que Platón denuncia el éxito; de donde aun la afirmación de
ciertos "héroes" de la ciencia, y también de ciertos pretendidos pensadores
que son todavía menos que unas caricaturas de profetas a los C'Ua1es además
juegan con mucho gusto, conscientes como están de su insuficiencia sobre
el plano rigurosamente intelectual, y que juegan, a tontas y a locas, sobre el
hecho de que pueden impunemente presentarse como unos incomprendidos
o como unas víctimas. A largo plazo, la historia hace incontestablemente,
la parte de las cosas. Pero, a corto plazo, pueden, con un poco de suerte,
esperar a sobrevivir. En efecto, el mecanismo que favorece todas estas 1.Dlposturas funciona infaliblemente.
Volvamos, después de este paréntesis, a unas consideraciones más particularmente estéticas, principalmente a los problemas implicados por la
idea del mensaje artístico. E. Cassirer había antaño recalcado sobre la importancia de las formas simbólicas insistiendo principalmente sobre la significación de ciertas formas artísticas. Se podría fácilmente, sin ser en todo
punto de vista deudor a los análisis de Cassirer, generalizar las tesis adelantando que toda actividad artística es simbólica en la medida en que constituye un medio de afirmación, por exteriorización, de ciertas estructuras
existenciales que se encuentran estar ya manifestadas interiormente sobre
el plano de lo imaginario. Esto una vez admitido ( y creemos haber dado las
razones, de manera rigurosa al mismo tiempo que detallada, en una serie
de textos ya publicados, de forma que sea inútil volver aqw), se puede concebir toda obra de arte como un mensaje. Se tratarla de un mensaje formal
wrecto, es decir de una presencia directa de lo inefable sentido por el artista
y transmitido a] contemplador, invitado y hasta incitado a reconocer en la
forma artística de las cargas estructurales que lleva en sí mismo, confirmadas por unas estructuras externas que le son adecuadas. El símbolo artístico
ejerce una función saludable en dos direcciones al tiempo opuestas y complementarias, en el momento que creación y contemplación artísticas son respectiva y mutuamente un estimulo operacional y una integración de plenitud.
Queda no obstante que mostrar en qué medida los valores implicados
por la función informativa de la obra de arte así concebida sobre el plano
gnoseológico pueden tener alguna incidencia sobre el plano de la regula-

65
HUMANITAS-5

�ción, es decir de la reglamentación de la creación estética. El arte, como la
ciencia, puede pretender a la realidad. El carácter específico de la verdad
artística, es la sinceridad del artista vista a través de la sinceridad de la
obra, de la creación, en tanto que fidelidad doble: por una parte, fidelidad en la forma de instaurar al modelo ideal; y por otra parte, fidelidad
de la obra realizada de la forma en cuestión.
La información artí.stica consiste en la proyección del símbolo estético sobre la conciencia del contemplador, mediante la forma que se vuelve el
vehículo simbólico al mismo tiempo que una parte, al menos, pero parte integrante, del sí.mbolo a transportar. Esta identificación, no siendo más que
parcial, de la forma a la idea que expresa constituye el ínclíce por e.'Ccelencia sino la prueba, de lo que se transmite de una conciencia a otra en
el curso de la información art'istica, no es solamente una idea o un objeto,
sino su sinceridad misma la que condiciona la autenticidad.
En estas condiciones, la información arústica adquiere un carácter de
comunión mística, y toda desviación del postulado de autenticidad formal
finaliza en un mito que, de hecho, es una mistificación. Las aperturas ofrecidas por una estética liberal en la dirección de lo posible y de lo tolerado
no dan nada por lo que fuere de las formas inauténticas legítimas. Es a través del carácter inauténtico de una obra de arte, y en virtud de la naturaleza
particular de las estructuras inadecuadas que expresa o que impone que
esta obra, tanto como la conciencia a la cual se debe o esta a la cual se
dirige, puede ser tachada, respectivamente, de conformismo o de deformación.

La actitud mítica conformista en materia de arte está, lo hemos dicho,
subordinada a algún postulado moral o político, por lo tanto anestético, que
no tiene nada que hacer con el sentimiento de la tradición social o religiosa
que el arte conservador expresa auténticamente, por el hecho de que la
prolonga en la mayoria de los casos. Si unas sociedades puritanas desaprueban
todo arte licencioso, esto no es más que sobre un plano moral y nunca social.
Lo mismo, si en nombre de un cierto realismo, unos artistas de envergadura
están obligados a proceder a una "autocritica", la razón es exclusivamente
imputable a una cierta línea política. Los mitos de conformismo estético
proceden, lo más frecuentemente, de una intención moralizadora de la autenticidad más dudosa.
En efecto, nadie cree en el carácter estético de las razones falsamente
invocadas para defender un cierto tipo de expresión artística, pero todos

66

fingen aceptarlas. Las conciencias estéticas no obstante esperan la primera
ocasión para liberarse renunciando.
No es lo mismo en el conformismo estético relativo a la tradición social
y religiosa. El arte popular expresa la participación sincera del artista en la
cultura de su grupo, étnica u otra; el arte sagrado, la participación del artista en un dogma particular. La autenticidad artística adquiere el valor de
expresión de una vibración común de conciencias estéticas. El conformismo
artístico favorece, de hecho, toda intención de deformación. Se favorece principalmente, en nombre del postulado de comprensión, o del de moralidad,
una insistencia en unas formas de arte hechas estériles o llamadas a hacerse
a largo plazo.
Los mitos artísticos, deformantes de por su naturaleza, apelan en principio al postulado de libertad; tal libertad, no obstante, degenera frecuentemente en licencia en cuanto a la evaluación de la forma. Se asiste a la apreciación entusiasta, por un público de snobs que se sienten así estar "estar
a la última", abortos arústicos cuyo solo carácter importante es la extravagancia. No es de distinta forma en las obras que, en primer lugar, se dirigen a los instintos y no a la conciencia, y a las cuales uno se adhiere por
razones estéticas. Es precisamente a este nivel que, por un curioso abuso de
lenguaje, se llega a confundir libertinaje con libertad, licencia con franqueza.
Para resumir, en cuanto es cuestión de creación artística, el concepto de
verdad puede ser comprendido como designando una sinceridad de vistas
y de intenciones; el de objetividad, como indicando una universalidad a alcanzar fuera de tiempo. En los dos casos, se tiene que hacer unas consideraciones que tocan la categoría de lo auténtico, de lo que está en lo opuesto
de encarecido, de esquemático, de habitual, de común, y también, de lo
que viene del fondo de la existencia.
Sobre el plano artístico, como sobre el plano científico, el mito está construido de todas las piezas por las conciencias que se llevan por una intención de inautenticidad, en la ocasión, estética. No obstante, el mito está,
sobre todo, sostenido por un vocabulario que se presta sorp1·endentemente a
unas confusiones deseadas. No es más que por un esfuerzo de precisión de
las categorías atribuibles a los objetos estéticos que se estará un día en condiciones de evitar equívocos de todas clases, de los que nada es involuntario,
y que todos denotan la existencia de malas conciencias cuya núst.ificación
estética parece ser el instrumento más anoclíno, pero no más eficaz.

67

�CAPITULO IV

EL MITO HISTÓRICO
Jacques Chevalier relata que en el curso de una de sus entrevistas con
Bergson (22 de marzo, 1921, in fine), éste le ha confiado que en 1917,
mientras que la primera guerra mundial estaba en su apogeo, había sido
enviado, con otros representantes de espíritu francés, a los Estados Unidos
para pleitear en favor de la causa francesa en tanto como "embajador intelectual (iterativo", como se diría hoy o como debía haber sido escrito en
algún reportaje de la actualidad de entonces) . Se habría muy fácilmente, de
formando la realidad, deducido que había sido nombrado oficialmente embajador de Francia ultra-Atlántico: mito debido a una confusi6n o simplemente a un error de interpretaci6n de un hecho particular, pero que
demuestra que la rectitud en la información histórica depende de una comprensión previa de los valores lógicos y epistemológicos a que están enlazados.
Esto es, naturalmente, evidente en el campo de la información científica;
contrariamente, en el campo histórico, se está demasiado frecuentemente
inclinado a descuidar esta exigencia que se confirma estar implicada por la
naturaleza de los acontecimientos.
La historia es, en efecto, por una parte, una serie de realizaciones únicas
encadenándose las unas en las otras según una causalidad que le es propia
y que condiciona a la unidad; y, por otra parte, una tentativa de reconstitución no solamente de esos acontecimientos, sino también de esta misma
causalidad particular por parte del historiador que se esfuerza, mediante
unas técnicas de interpretación, de volver a trazar los rasgos fundamentales. Más que el estudio de los acontecimientos, está preocupado por el de
sus causas. Es sobre este punto precisamente que aparece con más nitidez
en historia, así como se acaba de ver, la exigencia lógica; pues no podría
ser cuestión que tomar unos informes de causa con efecto sin fundar la
realidad sobre unos informes de valor semánticos a los cuales pueden estar
finalmente reducidos.
Estas reflexiones delimitan los contornos de la significación reconocida en
las nociones de verdad y de objetividad aplicadas a la información histórica.
Si hiciese falta estrechar el problema de más cerca, forzosamente habría que
admitir que, sobre el plano de los encadenamientos de los acontecimientos
hist6ricos, la verdad consiste en la autenticidad de la línea de separación
entre causa y efecto. Existe, principalmente, un margen de error para el

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historiador llamado a explicar la causalidad real a través de la causalidad
aparente. El problema de la verdad histórica entero está reducido a la cucsti.6n de desnivelaci6n posible entre la línea que separa el acontecimientocausa y el acontecimiento-efecto; pues una tal separación es frecuentemente
concebida por el historiador, en el plan temporal, de manera diferente que
no aparece al vulgar -estando el historiador en la medida de captar la verdadera causalidad en cada aspecto particular del proceso histórico. Verdaderamente, más que como una línea de separación entre lo de "antes" y lo
de "después", entre la causa y el efecto, la causalidad histórica se presenta
cada vez como un "modelo reducido" de procesos, como una zona o como
un margen en el interior del cual tales tensiones causales, ellas mismas temporalmente concentradas, se afirman no obstante en tanto como elementos
axiológicamente intensificables e intensificados. Temporalmente reducida al
mínimo, la causalidad histórica adquiere un máximo de intensidad y de
alcance. En este género de proceso histórico ya reducido a Jo esencial, el
historiador localiza, en el interior de una zona ya particular, un punto
mínimo que separa lo de "antes" de lo de "después"; la causa de] efecto;
reduce así, al segundo grado, lo esencial de lo definitivo.
Gaston Bachelard ha mostrado que la realidad posee una naturaleza "fibrosa", y que es en esta realidad que el sabio es llamado a distinguir unas
estructuras paTticulares complicadas, porque le son acordes. Pero, por otra
parte, Bachelard niega la existencia de toda oposici6n entre objeto y sujeto
del conocimiento científico. No parece ser de otro modo en la naturaleza
de la realidad histórica: ella misma fibrosa, esta última llama a una interpretación histórica que le sea adecuada. Todo el problema se encuentra, desde
entonces, reducido a una cuestión de equivalencia entre la temporalidad
que expresa la interpretación de la causalidad hlst6rica y la temporalidad
de esta causalidad misma. El punto mínimo al cual la temporalidad causal
está reducido marca la conceptualización de esta naturaleza de lo histórico por parte del historiador. La interpretación histórica es conforme a la
realidad hist6rica en la medida en que el punto, el mínimo temporal, que
marca la causalidad de esta última, coincida con el que es propuesto por el
historiador. Ciertamente, el peligro de esquematización está presente en esta
concepción de lo histórico; pero, más allá de la naturaleza "fibrosa" de
éste, hay lugar de manifestarse sobre lo decisivo que es, en un contexto causal, más que una reducción, una verdadera puesta en valor de lo esencial.
¿ Es posible, en estas condiciones, concebir una temporalidad hist6rica diferente de la temporalidad causal expresada por la relación "antes" "después'', mejor dicho, una temporalidad histórica "al contrario"? La distin-

69

�Cion hecha por Collingwood, entre el aspecto interior y el aspecto exterior
del acontecimiento histórico, a saber entre ]a apariencia, con frecuencia engañosa, que no parece obedecer a ninguna causalidad efectiva, y el fondo
interno del acontecimiento, revelado en la conciencia del que participa
intencionalmente en la creación del acontecimiento, y muy importante en la
circunstancia. Pues para Collingwood, conocer el pensamiento íntimo de los
protagonistas de la historia equivale a coger la causalidad de los acontecimientos que la constituyen. Así, por un cambio de su actitud habitual, el
historiador se co1oca sobre un pJano completamente "consciente" adoptando
una posición resueltamente bergsoniana, la de concebir en adelante la historia "de dentro", lo que no quiere decir negar todo objetivismo; al contrario, el historiador procede metódicamente, profundizando el pensamiento
del personaje histórico, para coger de manera adecuada, por lo tanto objetiva, la causalidad interna que conduce a la producción del acontecimiento
estudiado, por lo tanto a su comprensión y a su intepretación según sus estructuras íntimas.
Esta búsqueda de la causalidad histórica en la conciencia de los creadores
de la historia, lejos de obedecer a algún "psicologismo", no tiene más que un
carácter esencialmente metódico, y responde a unas nociones que, además
de un interés histórico propiamente dicho, presentan un interés moral, es
decir filosófico, a saber las nociones de intencionalidad y de kairicidad ( de
'ka.iros' ) . La noción de intencionalidad no sabría interpretarse ( de la manera en que ésta ha sido intentada después de Husserl) como totalmente
distinta de la noción de intención. En efecto, ya en Husserl, la intencionaliclad designa una necesidad de la conciencia que no sabría ser más que
conciencia de alguna cosa, según la concepción escolástica. Esta apertura
de la conciencia no debería considerarse no obstante como completamente
e tática. Pues, si es abertura hacia un objeto cualquiera, es igualmente abertura hacia un objeto que, bajo el punto de vista de la temporalidad se
coloca en el interior de una serie de acontecimientos dados, en un futuro
más o menos próximo del presente tomado como punto de referencia. e
supondrá la eventualidad de una inversión de la relación considerada colocándose sobre un plano "de conciencia", principalmente el del personaje
histórico, para concebir la intencionalidad de la conciencia como una expresión de su posibilidad de tener unas intenciones. La inversión operada permite al acontecimiento situado en el porvenir de adquirir él mismo las dimensiones y la importancia de un punto de referencia al cual se reduce
el presente, e incluso, de un centro de interés, de un centro de apelación,
por lo tanto un valor para la conciencia que se encuentra estar en adelante

70

totalmente comprometida en el camino de la realización del acontecimiento
concebido como realizable.
La causalidad histórica interna implica, por consiguiente, una inversión
de la temporalidad, instaurando una temporalidad aparte, puramente intencional donde, al sistema de las nociones categóricas de "antes" y de
"después" se superpone un sistema diferente, el de las nociones o más bien
de los valores categóricos de "aún no'' y de "nunca más", sin los cuales la
intencionalidad histórica, en la medida en que es, ante todo, un seguimiento de las ocasiones favorables a la realización concebido no sabría afirmarse. Es en estas condiciones que es posible de coger el sentido de la
noción de "kairicida.d" al cual se acaba de hacer alusión. A la inversa de
la co 1cicncia del historiador, la conciencia del personaje histórico está
decididamente orientada hacia el porvenir. Es pues falsear el contenido, la
orientación y la especificidad que el querer a todo precio, y en una perspectiva que parecería derivar directamente de la lección kantiana alinear la
segunda a la primera: peligro amenazador para el verdadero conocimiento
de la realidad cumplida, vuelto tanto más probable como que es debido a una
deformación constante de esta realidad por los historiadores que, en su
confonnismo "indolente", no dudan en modelar cada uno su actividad sobre
la de los otros. La información histórica adquiere pues, a nivel ya de la
metodología aplicada a la investigaci6n, una inflexibilidad altamente deformante de la realidad, al punto que la concepción misma de la verdad histórica se encuentra profundamente afectada.
El mito histórico es posible gracias a la inadvertencia metodológica de
los historiadores. En sí, no obstante, el mito histórico se forma y vive por
una mala conciencia o un grupo de malas conciencias tan pronto como una
concepción histórica, reconocida como siendo errónea, se vuelve el punto
de vista fijo al cual esta conciencia o este grupo de conciencias se adhieren
para sostener la verdad y la exactitud por oposición a la concepción que
tiende a sustituirse. No se trata de ningw:ia manera aquí de empujar las
cosas al extremo poniendo, por ejemplo, en duda la legitimidad misma de
los cimientos tradicionales de una nación, juzgándose estos cimientos necesarios a la existencia de una conciencia nacional. Se trata más bien de
subrayar el carácter inadmisible de ciertas aseveraciones comúnmente admitidas hasta sin haber sido discutidas y CU)'a. verdad ficticia es mantenida
con fines de explotación, política u otros.
Tal concepción nacional o económica se supone expresa un postulado
de idealidad o una necesidad real que tiene que triunfar a cualquier precio.
Es suficiente que esta concepción se realice, incluso por algún medio que la

71

�moral humanitaria repruebe, para que sostenida por la fuerza de las cosas,
se erija en dogma; es suficiente, por contra, que, por unas razones con frecuencia mal definidas, su realización sea comprometida, para que sea juzgacla inadmisible, es decir criminal. Es aquí, más que en otra parte, que se
aplica la palabra de Pascal sobre la verdad concebida como tal o como error
por una parte y otra de los Pirineos. Se reclama, habitualmente, unos mismos acontecimientos históricos para confirmar o para invalidar una tesis
política. La "politización" de la historia, oJ más exactamenteJ la intención
de "politizar" la realidad histórica con el fin de sacar provecho, está principalmente fundada sobre la posibilidad de "mistificación" de los espíritus.
Es en el curso de este proceso de deformación de lo histórico en virtud de
un pretendido conformismo con respecto del acontecimiento interpretado
arbitrariamente, pero también con una cierta intención, que se utilizan los
medios más diversos de deformación de ]as ideas y de los hechos. Ocurre
también que el mito histórico se presente bajo la forma de una combinación
o de un complejo de concepciones científicas y culturales, y que sea bajo
esta misma forma que pretenda la universalidad más absoluta.
Raymond Aron sostiene con razón que hay unos limites en cuanto a la
objetividad con la cual toda investigación histórica puede ser emprendida
y conducida. Se podrían distinguir dos principales niveles de referencia del
mito histórico, por una parte, principalmente, un nivel "de acontecimiento",
considerado tanto como nivel de concepción filosófico de la historia, y que
presenta él mismo dos aspectos particulares bien distintos, según que la
conciencia histórica se refiera al pasado o al porvenir; y, por otra parte,
un nivel "heroico" sobre el fondo del cual están proyectados dos distintos
mitos de personajes míticos. A nivel "de acontecimiento", se puede considerar que la estructura del mito histórico responde a un esquema de evolución, o a un proceso, concebido e impuesto a priori según la intención
de la conciencia o de las conciencias que se aplican. En este contexto, la
causalidad histórica se interpreta según las aspiraciones deformantes de
la realidad. El pasado histórico es así deformado con vistas a ser doblegado
a las exigencias del presente. Tal es el caso de la poesía, cuando con Hesiodo,
se esfuerza en mostrar que la edad actual de la humanidad es la última de
una serie de fases de decadencia, y que el hombre griego del VIII'&gt; siglo
debe darse cuenta que su salvación no depende más que de él solo; o cuando,
con Virgilio, presenta Eneas como la antepasada de Augusto. La poesía
histórica de Voltaire no está tampoco exenta de tales exageraciones. En
Herodoto, el esquema "hibris" "némesis'', aunque se trate de personas o
de imperios, vuelve sin cesar con una insistencia y una regularidad que no se
encuentra más que en la tragedia griega. En Michelet, el idealismo exa-

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gerado de la intención histórica empuja a unas interpretaciones de hechos
que tienen fantasía pura. No hay más que considerar la manera en que el
mito mismo de Juana de Arco está tratado para convencerse.
El porvenir está, él también, considerado sobre todo en función del presente. Los historiadores griegos han estado muy atentos a este respecto, y
se han confinado a los hechos solos. Es a la concepción hebraica de la historia, o más bien a la historia hebreica, que es imputable esta tendencia
del historiador a objetivar la intcndonalidad de su propia conciencia. El
mito del porvenir, como el mito del pasado, responde a unas necesidades
sentidas en el presente, a unas necesidades urgentes de legitimar unas aspiraciones que pueden contra-balancear unas decepciones repetidas. Los diversos tipos de revelaciones proféticas responden a una necesidad real de
extender la historia más allá del presente limitando el carácter indefinido
mediante unos límites significativos así puestos con vistas a dar un sentido
a la actualidad. Todos los "profetismos" de nuestra era, comenzando por el
"profetismo" augustiniano, han sido construidos sobre este esquema. Los
"profetismos" modernos, los de Hegel, de Comte o de Marx, se diferencian,
no obstante, del hecho que se refieren a un porvenir próximo, mientras que
el esquema augustiniano "creación-redención-juicio" supone un porvenir más
o menos alejado. Hegel y Comte quieren que el porvenir esté ya atacado.
Más prudente, Marx lo rechaza ligeramente, sin incluso fijar el principio,
así como lo hace, por ejemplo, en el XIII9 siglo, Gerardo del Borgo San
Donnino que, previendo la "liberaci6n" de los Cristianos del "yugo" de la
Iglesia, preconiza el advenimiento de un estadio dominado por el "Espiritu", como continuación a los estadios del "Padre" (Antiguo Testamento)
y del "Hijo" (Nuevo Testamento), y cuyo principio está curiosamente, pero
bien imprudentemente, colocado en el año 1260. Unas concepciones análogas
pasan con frecuencia en el folklore de pueblos oprimidos reclamándose de
un pasado glorioso. El esquema sub-yacente en este caso es, ante todo, un
esquema vagamente analógico: punto de convicción, pero implicación histórica; punto de garantía lógica, pero creencia de origen afectiva. La aspiración psicológica reviste, de esta forma, una vestidura de causalidad histórica.
A nivel propiamente "heroico", el mito histórico se vuelve esencialmente
un mito de persona o de personas. El nacimiento de los héroes corresponde
a una necesidad cuyo aspecto primordial es un aspecto psicológico. El héroe
es, sobre un plano muy particular, la encarnación de la historia en un momento dado. La "dialéctica" de lo actual y de lo duradero se manifiesta
en la formación de los mitos heroicos. Haría falta en la circunstancia distinguir la historia de los héroes míticos del mito de los héroes históricos.

73

�Los primeros son unos individuos con cualidades y con posibilidades de
superhombres. Gilgamesh, Heracles o Ulises son unos seres que afirman su
condición humana a través de unos esfuerzos repetidos con el fin de superar
unas dificultades cuya malevolencia de alguna potencia sobrenatural les
abruma. Por la calidad de sus esfuerzos, se elevan a nivel de símbolos de la
humanidad. Hombre como Ulises, semi-Dios como Heracles, el héroe mítico
debe cumplir el mismo género de hazañas imposibles antes de liberarse de
una maldición que pesa sobre él y que le tiene bajo su empresa, tal como
un sortilegio.
La historia del nacimiento del mito de tal s héroes puede ser vuelta a
trazar en el espacio y en el tiempo. o hay pueblo que e té privado de su
mundo de héroes. La creación de este mundo corresponde a la necesidad
ele afirmación, por este pueblo, de su propia existencia, de su propia individualidad. Obedece a unas leyes generales, y parece tener lugar según unos
modelos arquetípicos comunes. La conciencia de los pueblos tiene necesidad
de erigir unos tipos de individuos en símbolos que expresan el vigor. La
imaginación colectiva, alimentada por la forma que esto mitos adquieren
a través de su elaboración literaria, acaba por integrarlos en un contexto de
funcionamiento más o menos hist6rico. Alrededor del origen mítico crea
una aureola cuyos elementos esenciales están tomados de la historia, a una
histmia en que este origen se vuelve, a su vez un elemento de estabilización.
Tal es el caso del mito de Ulises, que está integrado en el contexto histórico
&lt;le la guerra de Troya, y del que se perpetuará, de su lado el recuerdo.
Un proceso inverso parece prevalecer en el curso de la formación de los
mitos de héroes históricos; dicho de otra manera, este tipo de héroe parece
emerger de un contexto histórico bien definido para cristalizarse en leyenda.
No sostiene la realidad de los acontecimientos históricos sino que está al
'
'
contrario, sostenido y reforzado. El caso de la formación del mito de Juana
de Arco es un caso típico. Es suficiente de seguir la manera en que un historiador de la clase de Michelet utiliza e te mito para comprobar a qué
punto tales creaciones pueden influenciar la conciencia de los historiadores,
después de haber influenciado la actualidad histórica. No obstante, los dos
procesos considerados presentan ciertos parecidos, es decir ·erto trazos comunes. En principio, la presencia del elemento sobrenatural que se manifie ta a través, por una parte, &lt;le un imperativo al cual el héroe se somete
de grado (Gilgamesch, Heracle Juana de Arco) y, por otra parte, a través de una serie de intervenciones de potencias sobrenaturales que se consideran ser favorables sea a los héroes (Ulises) , sea a la empresa que le ha
sido asignada, sea, finalmente, a la causa que defiende (Juana de Arco) ;

74

después, y a pesar de la existencia de todo un abanico, de toda una gradación en cuanto a la fuerza física de que el héroe dispone (Hércules dispone
de una fuerza excepcional; Ulises está obligado de unir la astucia a la
fuen:a: Juana de Arco es una mujer), la intervención compensadora del
elemento sobrenatural es tal que el triunfo del héroe o de la heroína está
siempre asegurado; finalmente, la acción del héroe sobresale siempre, y basta
gratuitamente, en la buena causa, la del triunfo del bien sobre el mal: Gilgaroesh, Heracl y Ulises son castigados por haber pecado, pero expían su
pecado por sus proezas y sus desgracias les vuelven simpáticos, al punto de
merecer la asistencia de las fuerzas sobrenaturales del bien; Juana de Arco
es la in cente obre la cual recae la elección de conducir una nación humillada a su renacimiento. Los trabajos de Hércules, como los altos hechos de
Juana de Arco, no les valen ningún reconocimiento; su suerte común hasta
erá de perecer sobre la hoguera, bien que por razone aparentemente diferente . En su caso, el elemento purificador es el fuego· i!rual como en el
caso de Ulises, es el agua.
Los análisis que anteceden permiten pasar al estudio de los mitos históricos contemporáneos con el fin de revelar los caracteres más importantes.
e comprobará al primer golpe que la mayoría de estos mitos conciernen a
unos personajes reales elevados al rango de héroes. Estos mitos históricos
no se hubiesen nunca impuesto sin el consentimiento, y mejor dicho la
complicidad de las conciencias receptoras desestimadas fácilmente de sus
derechos a la crítica de los acontecimientos y de las condiciones en las cuales
estos mitos han sido elaborados; cansadas o inquietas. pusilánimes o intimidada aceptan ualquier información que les es presentada como verdadera, mientras que apacigue sus dudas.
Lo rasgos principales de estos mitos recuerdan sorprendentemente los de
lo. mito "heroico " clásico que se refieren a unas figuras legendarias, tal
1 mito de Juana de Ar ·o: primeramente, hacen su aparición en el curso de
p ríodo de depresión, cuando las conciencias atormentadas están dispuestaS
a b01rarsc ante la tentación del prestigio· en segundo lugar, hacen del "hé.roe" el hombre providencial que sabrá luchar por la buena causa del enderezamiento; en tercer lugar y a cualquier precio, presentan a este "héroe"
como inspirado, como virtuoso, y por ello mismo, como desinteresado, como
teniendo que alcanzar el éxito ahí donde los otros individuos grupos o forma iones, han ya fracasado ( de hecho, son con frecuencia estos mismos grupo- que encuentran en la persona del "héroe" un sustituto, antes de estar
definith·amente desposeídos por él en cuanto se encuentra en condiciones
de imponer su propia voluntad). El caso de la creación del mito de Bona-

75

�parte d~ los más típicos; no , por así decir, aislado, sino forma, al contrario
una especie de modelo obre el cual unos mitos análogos han sido creados
a continuación _en unas ondiciones más o menos análogas. Ciertamente (y
en el caso preclSO evocado, to es indi u tibie), el mito no tá desprovi to
de toda objetividad; pero el aparato colocado para difundirlo y para imponerlo a la larga, aparato que
vuelve 1 sistema científicamente elaborado
en el curso de la prim ra mitad de nuestro siglo, posee todo los caracter
de la mentira, y pochía ser invariablemente cl mismo en el caso de un
personaje completamente dif rente. ea lo que sea. a la d bilidad del Directorio engañado a su vez, sucederá siempre la fue17..a del Consulado. La.
imposición de las ''llagas del Faraón' a los hombres por unos hombres o,
al menos, la pue ta en guardia contra tal ~ llagas eventuales no tiene otra
finalidad por parte de uno más que el hacer nacer en los otros un sentimiento d culpabilidad y por con iguiente, la n e idad de una redención
que no pu de venir más que de aquéllos: insolencia o maldición del hombre que reniega de u natural za aspirando a volverse igual a la divinidad.

El esquema "hibri.s" 'n mesis" esquema herocloteaoo, parece poder aplicarse a varios casos parecidos por unos esptritus in enuam nte "históri
'
demasiado fácilmente inclinadas a sucumbir al encanto de una concepción
trá ·ca de la historia. De hecho, las cosas
pasan mucho más sencilla·
mente: e.l solo esquema que
vuelve a encontrar con tantemente en todos
tos procesos bist6ri os es el del conformismo en la deformación. Hay demasiad
dimisiones espontáneas o d
das entre los débiles en provecho
de 1 s que tienen figura de fuertes; y demasiada voluntad de creer en lo
upcrhombrcs entre las conciencia ing nuas y, en todo caso, desorientadas
o guiadas más por una pasión, además creada de cualesquiera pieza , y
sabiam nte mantenida del e ·terior, más que por un razonamiento clari idente. E tas conciencias se complacen en un tal conformismo defonnant
en e te culto de los ídolos del que Vico, d pu Bacon, hace estado y basta
el día en que la verdad estalla, en que el mito se de plome. o la heroi idad
tome fin. Por prudencia, la denuncia del I culto de la personalidad" so revien enseguida. ¿ Se volverá? La nostalgia es el estado del alma donde
llega a olvidar lo más en provecho de lo menos. Es basta po ible que, d
ahí, se venga a crear un mito nuevo en el cual el mito anterior podrá
sobrevivir. Pero to es ya leyenda. . . La informa ión sobre la realidad
actual en tránjto de volverse histórica i ora, con más frecuencia, estas verdades cuya e.'Cperiencia personal más corriente ofrece unas repeticiones indicativas. Tributaria de conformismos convencional , hace un uso inconsiderado de los sofismas más engañosos.

Sobre el modelo de 1 micos heroicos, otros mitos, impersonale son
creado , pero en lo cual se denota una preocupación análoga de heroi•
zación, de "superhumanizaci6n". sí nacen, por ejemplo, el mito de la
"nación invencible" el del "coloso militar", o el del "coloso económicoº, etc.
Estos mitos tán, aún más r u ntemente que lo otr . eri ·dos de valores.
Las técnicas de la propaganda y de la publicidad on idénticos. La v rdad
multidimensiona1 y se encuentra iemprc un
go por dónde al nzar al
meno un aspe to particular. El método histórico elaborado desde el principio d 1 siglo podría aplicarse a la actualidad tal como lo es al pasado.
La crítica de los monumentos, de lo documentos &gt;º de los t timonios, ofrece,
aún en el caso en que la superchería no es ostensible, uno medios de detención de lo real. No será necesario el proceder fuera del estadio de lo
heurístico al de lo hennenéutico, revelándose las causas de tales mitificaciones demasiado evidentes para que uno no e dé cuenta enseguida d la
futilidad de tal empresa, futilidad no de la finalidad, sino del objeto.

La sed del hombre actual (desvinculada de todas sus aspiracione román•
ticas), para unos mitos heroica (las filosofías de la historia del tipo de la
de Carlyle abundan), es tal que en defecto de héroes politicos o de ideologías proféticas de las que es rápidamente desen añado,
contentará con
ídolos del mundo de los deportes y del espectáculo. El papel de la prensa,
bajo todas u formas, en la información y, por consiguiente, en el proceso
d la formación de mitos sobre la actualidad, política u otra, es enorme;
sus responsabilidades lo son igualm nte. La dificultad reside en el hecho
de que muy frecu ntemente, unos mitos erigidos en valores han sido talmente integrados en un sistema de valores ya e tablecidos que
impo ibl
proceder a alguna demitificación sin que este !.istema ufra. Poder central
o grupos de presión, según la forma de vida pública considerada, ti nden a
imponer sus propios mitos a un i tema informacional que le es adicto pero
cuyas conciencias individuales pueden permanecer independientes. o es el
quivocado, es el m ntiro o que parece ser condenable; no por unas razon s
morale , se entiende, sino porqu arri s a bloquear, en un momento dado,
el fun ionamicnlo d l sistema en su totalidad. Se e indulgente con respecto
a un error, pero difícilmente se perdona una mentira. El descubrimiento de
una mentira acarrea inevitablern nte la laboración de nuevos mitos etiológicos -una serie de sofismas de tinados a sost ner una causa perdida de
antemano.
brc los planos de la ciencia, del arte y de la his oria, conformismo y
deformación en la información son dos actitudes comunes. Inherentes a toda
expresión de la actividad del hombre, están dictadas por su naturaleza, o

77
76

�bien ellas mismas se deben a unos factores estructurales exteriores que condicionan su vida, conjuntamente a los distinto aspectos bajo los cuales la
lógica afectiva se manifiesta en él. Más aún que sobre los otros planos, no
obstante, es sobre el plano de la historia que el peligro es más inminente;
pues este plano cubre los otros dos en la medida en que se puede concebir
una axiología histórica de la marcha de la ciencia y del arte. Ocurre que
unos modelos de procesos particularmente históricos sean igualmente revelados en estos campos.
Nuestra época es una época de relativismo si no de relatividad, y la profusión de mitos particulares, opuestos, si no contradictorios, no hace más que intens~car este carácter de denegación del valor absoluto; de manera que
lo nutos actuales, por elaborados que estén, no podrán ni siquiera, vistos los
re~m-sos técnicos de los que sus promotores disponen tan ampliamente, enraizarse en nuestra cultura y en nuestra civilización, estando inmediatamente
impugnados por otros mitos tan poderosamente (y, por las mismas razone
ineficazmente) concebidos y sugeridos. Nuestra época es la de la desapari~
ción de las grandes figuras individuales, bastante numerosas no obstante para
ba_star ª. fijarle (objetivamente y sin que ello necesita la creación de algún
m1to umversal), por su solo número y su solo dinamismo, el sello de la
grandeza épica.

ÜAPÍTULO V

LAS ESTRUCTURAS DEFORMANTES
"¿Estamos demasiado informados?" se preguntaba recientemente un periodista francés (P. Drouin, El Mundo, 8 de abril de 1973). En realidad,
no sólo se comprende esta pregunta cuantitativamente sino también cualitativamente. Hacíamos una alusión a la primera eventualidad al comienzo
de nuestra entrevista inicial en la que nos felicitábamos de los logros alcanzados por la ciencia, por la cultura y por la economía en el campo de la
información. En cuanto a la segunda eventualidad, "mucha" información
no significa necesariamente "buena" información. La cantidad influye sobre
la calidad. Por razón de la demasiada o de la falta de información, puede
suceder que la calidad de los datos informativos se resiente cuando ]a capacidad de las estructuras colocadas o formadas por ellas mismas, para
este efecto, se encuentra sobrepasada. e asiste entonces a manifestaciones
de incomodidad. Enseguida, se utiliza un proceso de información, sea para
78

subrayar, sea para mmnruzar la importancia de la información -siempre
con el fin de mantenerla adecuada a la capacidad de las estructuras en
cuestión-. Se trate de una amplificación o de una elección. de una selección
o de una e"'trapolación, este género de deformación, por llamarla así, reguladora, no puede imputarse a una mala intención. Tal intención sólo es
eventual; por otra parte sólo se hace manifiesta más tarde, y si ciertas condiciones favorecen _su aparición. Por el contrario la deformación de los datos
informativos está condicionada por la naturaleza misma de estas estructuras
mencionadas que juegan un papel de medios que ejercen cierto filtraje. Son
dispo itivos si no concebidos, al menos empíricamente formados y, de todas
formas, que re ponden a las necesidades de equilibrio entre información
ofrecida e información recibida, entre potencialidad y efectividad.
Poch-ían distinguirse tres catego1ias y, partiendo de tres niveles de estructuras reguladoras • deformantes". Por una parte, estructuras individuales
propiamente dichas, que tratan sobre las e.xigencias lógicas y psicológicas;
por otra parte, cslructuras institucionales, que tratan de las exigencias sociológica y culturales; finalmente, estructuras axiológicas que tratan sobre las
exigencias morales. Lejos de s.er independientes las unas de las otras estas
tres categorías de estructuras se estructuran por si mismas en un s.i tema
coherente, en el interior del cual adquieren respectivamente el grado y la
impottancia de causas, de medios y de efectos. Situando cada categoría de
csb.·ucturas en uno de los extremos de un triángulo imaginario que se supone
que puede invertirse, de manera que una tras otra, cada una de ellas Yepresente la cima, se obtendrá una imagen esquemática, ciertamente, pero
instructiva, de la unión, incluso de la interacción que unifica el campo operativo de cada una de estas categorías de estructuras. Las primeras son
subjetivas, las segundas objetivas, las terceras "objetivadas".
A) Si fuera necesario plantear una definición de estructuras deformantes
individuales, trataría principalmente sobre el carácter más sobresaliente y
aparentemente el más discutible, a saber su universalidad. En efecto, estas
constituyen modelos de comportamiento de las conciencias frente a los datos
informativos. Por razones condicionadas por las formas habituales de paso
del .individuo a la persona, falsean estos datos, sea para asimilarlos por subsunción, a nociones o a dictámenes ya aceptados como lógicamente impecables, sea para someterlos a esquemas de actividad intencionada. Además, no
sólo se explica asi la noción de estructura individual sino también el campo
operativo en el que tal explicación es valedera. Nos damos cuenta desde este
momento que las estructuras deformantes individuales se relacionan conjuntamente con los campos lógico y psicológico, en razón del soport de
79

�objetividad que la universalidad real del primero ofrece al carácter subjetivo
de la pretendida universalidad del segundo.

razonamientos invertidos, atestiguan las posibilidades de deformación en
este plano.

En el campo de las inferencias 16gicas, se invocarán primeramente ciertos
esquemas relativos a las aplicaciones del principio de identidad. En lo que
concierna a los esquemas de noci6n, se entiende que cualquier información,
sea sencilla o comporte implicaciones que la sobrepasen, sólo se acepta y se
reconoce como tal si es subsumable a una noción fijada anteriormente; debe,
por decirlo así, cumplir las condiciones lógicas requeridas para estar formalmente catalogada entre los datos asimilables por el pensamiento. La forma
más común bajo la cual una información se ofrece a la conciencia, es la de
un juicio de tipo clásico, explícita o implícitamente formulado. Este juicio
comporta, naturalmente, al menos dos nociones, el sujeto y el predicado,
siendo este último positiva o negativamente confirmado a propósito del primero. Todos los tipos de proposiciones distinguidas por la lógica moderna
deberían en principio reportarse a este tipo fundamental de juicio definido
por la lógica de Aristóteles.

Además, como la filosofía, la ciencia, que ha dependido durante mucho
tiempo de la lógica de Aristóteles, ha sido incontestablemente esencialista.
Gaston Bachelard deploraba hace poco tiempo que la química clásica, por
ejemplo, se ocupara de las condiciones extremas implicadas en una reacción,
y no de la reacción misma y que estuviera al acecho de situaciones estables,
que sólo pueden expresarse en los términos de la lógica clásica, y no de
situaciones fluidas correspondientes a un devenir. En el ejemplo ya mencionado de juicio, las dos formas de las que se ha hecho inventario son idénticas
en cuanto al modelo al cual responden: en los dos casos se puede recurrir
a la cópula, lo que lleva a afirmar que los predicados respectivos designan
cualidades y no estados: esto es cierto en el segundo caso y falso en el primero. Este género de deformación lógica ha podido por lo tanto, en el curso
de cuatro siglos de ciencia experimental, falsear el contenido, a despecho de
la experiencia cotidiana la cual, si bien puede referirse a hechos y no exclusivamente a nociones (y, en consecuencia, no cae en la trampa esencialista
tendida por una lógica construida únicamente con vistas a una ciencia que
tiende a la clasificación), es, sin embargo, incapaz de proceder a las distinciones necesarias para este efecto.

Cuando digo: "la cera se funde", esto supone un cierto número de operaciones a través de las cuales se comprende el sentido de la proposición.
Ya Kant había establecido una distinción entre juicios sintéticos y juicios
analíticos. Partiendo de esta distinción, la noci6n de cera se entiende de
manera diferente, ya como cera en general, ya como un trozo de cera preciso. Nos encontramos ante una cierta paradoja según la cual cuanto más
preciso es el predicado, más se toma necesariamente el sujeto del juicio en
su acepción más amplia. En efecto, si se precisa: "la cera se funde a la
temperatura de sesenta grados", ya no hay manera de confundirse: ya no
se trata de "este trozo de cera", sino de la cera en general. La informacióo
está tanto menos sujeta a deformaciones cuanto que se presenta con términos
precisos. Así, según que la noción de cera se entienda en un sentido general
o en un sentido particular, el predicado "se funde ..." se entenderá como
demostrando un hecho o una cualidad. En eJ primer caso se dirá: "la cera
( que veo) se está fundiendo", en eJ segundo caso: "la cera es una sustancia
orgánica sólida que, cada vez que se somete a una temperatura apropiada,
se funde sin remedio". En cada uno de los casos el predicado es diferente
porque el sujeto está tomado en una acepción diferente. Basta, no obstante,
concebir la posibilidad de paralogismo o de sofisma para precisar la acepci6n
en que se desea tomar el sujeto, escogiendo el predicado respectivo, de forma
que esta acepción esté automáticamente implicada como la única concebible
en este caso. Sofismas célebres desde la antigüedad, el "Epiménido'' o los

80

La información sólo vale como mensaje objetivo, en el caso en que esté
conforme con las exigencias de los principios lógicos, siempre que estos no
deformen los datos en bruto, sometiéndolos a ciertos esquemas de interpretación que imponen en cualquier ocasión al pensamiento. Esto es todavía
más manifiesto en el caso de la aplicación del principio de la causalidad.
Aun aquí, nos enfrentamos tanto a exigencias de noción como de relaci6n,
por parte del pensamiento, Tomemos de nuevo el ejemplo anterior: "la
cera se funde a ... sesenta grados", es un juicio que puede entenderse igualmente desde el punto de vista de la causalidad. En este caso, el elemento
"a . , .sesenta grados" no significa "cuando ..." o también "todas las veces
que ..." (implicación temporal), sino más bien "porque alcanza sesenta grados" (.implicación causal).
Dejemos no obstante este campo de Ja información científica, para tomar
otros ejemplos en un campo completamente diferente, el de la información
histórica; campo diferente, ciertamente, mas en el que se encuentra de nuevo
una implicación causal. La proposición (elíptica) ''Hannibal {est) ante
portas" puede juzgarse hoy como desprovista de cualquier sentido de actualidad. Pero, para los habitantes de Roma en la época de la segunda guerra
púnica, podía constituir una información de la mayor importancia, ya que
81
HUMANITAS-6

�se trataba de una amenaza inmediata de saqueo de 12 ciudad, "Hannibal''
ya no se considera una noción individual, propiam nte hablando, sino una
noción que representa esta amenaza. Esta noción, este nombre está pues lleno
de sentidos sobrentendidos entre los cuales el de amenaza de destrucción
inminente es el más importante (implicación causal) . El elemento " (est) ante
portas" de la frase no significaría en forma alguna, en este caso, un rasgo
ncial del cartaginés, sino un rasgo accidental que refuerza la acepción
causal del elemento "Hannibal", entendido en un momento dado de la
historia.
' pues, el segundo elemento que viene a precisar el sentido del
primer el mento (a saber: "peligro para Roma") se comprende como el
refueno dramático (a saber: 'peligro inminente'').
La relación de causalidad implicada por los dos miembros de la {rase no
es la misma antes y d pué d la retirada de Aníbal. El punto crucial está
marcado en ta circunstancia por el tiempo entre esta retirada y la marcha
que la ha pre edido. En uno de los casos se trata d un hecho probable:
"el avance de Aníbal hasta este punto tremo debe, pu de ser que ine,;itablcmente, causar la pérdida de Roma"; en el otro caso
trata de un hecho
incont table: "la retirada ine perada (si no inopinada) de Aníbal se debe
al avance extremo mismo, que el agresor mide en sus consecuencias inmediatas". El desenlace dramático del acontecimiento vacía la. proposición
"Hannibal ante portas" de cualqui r ntido de actualidad, pero no de sentido de probabilidad por lo cual la implicacjón causal tiene importancia
Aquí, la deformación consiste en tomar, por anticipado, un hecho probable
por un hecho cierto y además, condensar en una frase de carácter dramático
acontecimientos desplegados en el tiempo. P. Crimal ha subrayado no obstante el carácter irracional de la interpretación de la salvación de Roma por
el poder, así como sus implicaciones culturale .
En el campo de las inferencias psicológicas se evocarán sobre todos los
esquemas relativos a las ruv rsas reacciones provocadas por las informaciones
que \'an en el ntido o al encuentro de deseos y aspiracion , de dudas y
temor . En todos lo casos los aspecto lógico y psicol' ·co se reúnen en
la línea de la "lógica" afectiva y de una cierta "intencionalidad". Pero, lo
que importa, es que el acercamiento de dos aspectos se hace ya en el estadio
de la formulación de la información. Esta fonnulación sugiere, si no impone,
una interpretación particular del hecho conducido ante que cualquier otra.
o es pu en las concienci receptoras donde se opera la deformación :
sencillam nte, la información así formulada encuentre disposiciones que fa.
'li n la interpretación, en un sentid dado del hecho en cu · tión. Por

ambas partes la exigencia de universalidad esté llena en razón de la relación
de causalidad invocada.
B) Las estructuras deformantes institucionales por su parte, son ya sociales,
pecüicamente culturales. Las primeras conciernen a la manera en que se
deforma la información por las conciencias emisoras, relativamente a los
modelos de organización básicos que se juzgan necesarias; las segundas
onciemen a la man ra en que ésta se deforma en las conciencias receptoras,
refiriéndose a modelo unánimemente reconocidos como ejemplares. o obstante las dos interesan por sus prolonga iones mutuas respectivas. En lo
on emiente a las estructuras sociales,
por ej mplo innegable que son
inherente a la fonna en que Jos diversos grupos sociales están compuestos.
Que estos se distingan en una base económica o no, la deformación del
hecho ofrecido omo informa ión se opera al nivel d lo que se considera
indi pensable, obligatorio y razón suprema. Lo que importa en la maror parte
de los casos, , como se afirma, la continuídad del istema social en el interior del cual se da la información. Es la tructura misma de la organización
social que constituye el modelo subyacente de la estructura de los m canismos
de trasmisión de la información. Esta tructura parece que debe expresars
y cristalizarse en los di..,.ersos mito formados precisamente para subrayar la
inalterabilidad de la organización en cuestión, y preservar la integralidad
transformándose en modelos a su vez.

ya

De model011 de información de las conciencias, los mitos
transforman
en efectos y aun en causas. e pasa de lo social a Jo ultural. La organización
familiar, tribal o nacional, pre5enta sus propias exigencias de información,
adaptadas a su estructura particular, que sostienen y refuerzan. En la pera,
tas exigencias se conciben enteramente como expresiones de una n esidad
compleja que emana del carácter duradero de la organización social y en
el último análisis, de la sociedad dada: ya que un organismo como éste una
sociedad, no puede existir si no es durad ra, no puede ser ella misma i su
organización interna no existe. La información
deformará en este caso,
tranlformándose de social en cultural, para que pueda adaptarse más fácil,nente a las aspiraciones d las conciencias.

Los análi is de Cl. Levi• trauss aclaran de manera convincente como, no
sólo las técnicas sino tan1bién la organización de la vicia en las sociedades
indoamericanas, se refl jan en los mitos: técnicas adaptadas al carácter particular de cada región geográfica, organiución del trabajo confonn a las
técnicas utifuadas, mitol ía &lt;l tinada a prot er el carácter duradero de
1 modelos d actividad social suministrando modelos de moderación, de exclusión y de 'hibris", partiendo de una conducta irreprochable. La oposi83

82

�dones se palían mediante fórmulas en las que se reflejan no sólo las exigencias de rendimiento óptimo, sino también la preocupación por sobrepasar
cualquier dificultad debida a la fluctuación de los datos exteriores a la actividad humana. Trabajo y economía están pues, entre otros factores, en el
origen de cualquier deformación informativa que contribuya a mantener
duradera la organización.
Es en el paso de lo social a lo cultural (y es lo que subraya no obstante, las
relaciones entre los dos campos) donde la información técnica, pero que se
presenta como mítica, se deforma. Esto se justifica no sólo por los resultados
prácticos obtenidos, sino también, más particularmente, por las aperturas
ofrecidas a la espiritualidad humana estimulada, de esta forma, en sus actividades. Cualquier filosofía política debería tener en cuenta este hecho, así
como que ciertos aspectos de la actividad cultural no pueden reducirse a
aspectos económicos, sino a exigencias espirituales propiamente dichas. Las
instituciones económicas y las instituciones culturales se transforman, unas
tras otras y aun a la vez, en causas, medios y efectos, por razón de las influencias recíprocas que ejercen entre ellas.
En el plano puramente cultural, se distinguirán diversos aspectos de las
estructuras deformantes de los datos de la información a partir de los aspectos que la actividad cultural pueda revestir. Nos referiremos en primer lugar,
a las técnicas modernas salidas de las técnicas primitivas, y desarrolladas
según las exigencias económicas y sociales. Las sociedades que han accedido
al nivel industrial hacen un uso amplio de las posibilidades que les ofrece la
técnica para orientar sus actividades hacia un rendimiento mejor y también
(es lo esencial) hacia una mayor venta de su producción. Las sociedades
llamadas "post industriales" no se escapan a esta regla que han desarrollado
no obstante, que parece ser universal, y que se resume en cierta fórmula
mediante la cual, el mejor resultado debe obtenerse con el menor esfuerzo.
Esta regla se ignora desde el momento en que se desprecia la relación existante entre las dos acepciones posibles del término de referencia de la noci6n
de resultado, a saber su acepción restringida y su acepción ampliada. Cualquier diferencia entre sistemas económicos podría, bajo un cierto ángulo,
reducirse a la cuestión de la prioridad acordada a cada una de las dos
acepciones. La Técnica y la tecnología se vuelven desde este momento, medios
de influencia sobre las mentes. Asociando las técnicas de comunicación y de
persuación, las técnicas de producción están preparadas para orientar las
conciencias en la dirección deseada. Es cierto que, en el pasado, los medios
ut.ifu.ados revelaban todos cierta sofística: se dirigían todos a la razón, una
raz6n debilitada por las alusiones continuas a la afectividad; esta técnica

84

particular que se podrfa calificar de téaúca de creacon de motivaciones
consistía en orientar indirectamente las preferencias hacia lo que se tenía
que volver deseable. Las técnicas actuales recurren a la afectividad indirectamente por el símbolo, o aun directamente, por ]a imagen, con el fin de
obtener resultados aún más espectaculares. Las técnicas espantosas de la
intolerancia y del fanatismo, religiosas o políticas, técnicas que recurren a
la repetición y a la exclusividad de la información, se han reemprendido
con la actividad tan prosaica, pero tan rentable, de la publicidad. La violencia ejercida en otros tiempos sobre las conciencias continúa, aunque atenuada, sin no obstante ser menos aparente, ya que se dirige a los sentidos
mediante choques repetidos. Lo que buscan en lo sucesivo, y lo que se buscaba
menos anteriormente, es lo imprevisto, aún si, para alcanzarlo, hay que pasar
por el absurdo o por lo menos por lo irracional. Por lo tanto se recurre a un
arte que está condenado a la pérdida de su autonomía, a saber a la esclavitud. Mejora de la técnica por el empleo de] arte, ciertamente, pero también
degradación del arte que no sabría, en tales condiciones, ser auténtico, es
decir libre de cualquier compromiso frente a lo que es extranjero a la autenticidad existencial del mismo creador.
Dejando el campo de la técnica, esto nos conduce a examinar las estructuras deformantes propias del campo artístico. Estas últimas pueden redu-

cirse a dos categorías diferentes: las que tratan de los caracteres inherentes
al arte y, en consecuencia, que han calificado en toda época la actividad
estética, y las que conciernen más específicamente a la vida artística tal como
está organi7.ada en nuestros días, en oposición con otras épocas. Entre las
primeras situaremos las que facilitan la deformación retardadora o acelcrantc de la evolución en el campo del arte. Se comprobará una especie de
dialéctica entre estas dos fases en la historia del arte, así como en la historia
de las ideas, o en la historia en general. En efecto, este movimiento no está
aislado al campo artístico, sino que se encuen~, en general, asociado a
movimientos más ampli~.
En eJ interior de un período histórico tradicionalmente considerado como
un periodo de inmovilismo, por ejemplo la Edad Media occidental, notablemente en el siglo XI, se producen trastornos técnicos que influencian. la
evolución, tanto de las formas artlsticas como de los movimientos de ideas.
La invención del arco de ojiva permitirá, del punto de vista artístico, el
paso progresivo del estilo romántico al gótico, paso que recuerda al de la
poesía mística a la poesía de Dante y, desde el punto de vista de la historia
de las ideas, el paso del neoplatonismo de Denys al neoaristotelismo escolástico.
Retardamiento de la evolución no significa pues, tendencia de la evolución

85

�a pararse, ino madw·aci6n en vistas de cambios n profundidad. En cambio
en un período de mucho movimiento, como por ejemplo la primera mitad
d 1 siglo IV ant de nu tra ra, en el curso del cual se prepara en Grc ia el
paso d 1 platonismo al aristotelismo, y qu es un periodo d in tabilidad
hi t6ric , se compru ba una profu i6n ele tend ncias y de estilos h:ista tal
punto que se puede del rminar con precisión el año de producción de tal o
ual vaso, partiendo de u forma o d cora ión.
Retardamiento o acel ración son movimi to para! lo en historia, n el
arte y en las in titucion . E tos movimiento son ac ptables en tanto qu
no falseen la importancia de los dato tradicionales o que re ulten de una
inno • ción. En la c,.-oJución de las formas artí ricas, notablcment en el
tradicionali mo que está normalmente asociado al re pecto de las formas
stablecidas, dcg nera en da icismo, y en a ademismo, en cualqui r sociedad
que se d e vera, y cualqui ra que a u matiz ocial. Hemos Yisto en una
sociedad pretendida revolucionaria, la profusión d modelos artístico estereotipado , como se ha visto también en cierta soci dades altamente traclicionalista afirma
permeables a cualquier
de forma artí tica edificada
incondicionalmente. i o obstante, la agera ión alcanza igualmente a estos
mo\'imientos acelerados. Se comprueba a menudo una confusión entre clivergente }' original entre insólito y agre ivo.
Lo que llamamos nuevo en todos lo planos, es lo que llena un lugar vacío
pr xistente pero implícito, para no hacerse
plicito mis que en presencia
de lo nuevo que actualiza, por decirlo así, la exi tencia. En el in~ rior de este
esquema, es pasibl comprender en qué consiste la autenticidad del original
n materia de arte, así como en otras. En el interior d
te m' mo esquema,
el problema d la "moda" puede igualmente tomarse en u
ncia: la moda
ria el rechazo de lo que no ha podido impone
como auténtico y, en
onsecuencia, como duradero de manera que ant de consagrarse como
tal, se vuelve \'iejo en pro bo de lo que
presenta como insblito, pero
que reún las probabilidade de imponerse en el caso n que se mostrara
auténtico. La moda aparece pues como la aceptación de lo nuevo que rá
• pasaj o porque no es auténtico, omo un movimiento, com el paso de un
ridículo a otro ridículo, de una espera a una decepción d una esperanza
a un pesar. La influen ·a d lo social sobre Jo cultural es aquí más evidente.
La 'preocupación por hacer como los demás" on el Jin de integrarse a
una sociedad dada con caractcrí ticas bien definidas, hace que un cierto
conformismo exija a las conci ncias, que se plieguen a unas formas que, una
vez aceptadas, deforman los encuadres de creencias s6lidam nte e tablecidas
(así los ísra litas de los Estados nido han adoptado la costumbre cristiana

d 1 árbol de oel. Encontraríamos un gran número d casos semejant s en
,arias sociedades, y nivel muy variados). Moda pasajera o costumbre duradera, to d pende d I grado de autenticidad del objeto y del grado de
sinceridad de la conciencia que
lo apropia.
o obstante al lado de l implica ion relativas a la e ocia del arte,
las concernient s a la in tituciones artístic
no son menos significativas.
Exist una red de rela iones trechas entre la crític de arte, la crítica mu; cal y la org nización de conci rtos, de po icione y también de museos.
ierta prefer n ia per nal bastan para impon r tal o cual direc ión en
la orienta ··611 de un organismo, excluyendo, o casi exduy ·ndo tod
las
demás. Resulta \ll1a falsa imagen de la realidad que hay que restaurar a
cualquier pre io en las conciencias.
n re peto exa rado ha. ia la Iglesia, que la Iglesia no exige, hace que
gracia al espíritu complaciente de parte de lo lai os, algunos datos informativos se pasan por la criba antes de d tinarse a una difusión más amplia.
Igualmente, la información científica d bida ya a la invesúgación. ya a la
en ñanza. · a menudo tributaria de las e tructuras \W.Í\"ersitarias. Para
formar parte de e tas estructuras, se está a menudo obligado a imular un
conformi mo del que por lo demás nadie se engaña. En todos I países en
que es po_ibl la producción de annas secretas la infonnaci6n en este plano
por definición, tributaria de la política general guida. Racionalistas de
toda el
falsean el contenido y la orí ntación.
L
m dios de información para la masa contribuy n, por su lado, a
mantener equívoc
y malentenclidos (en lo Estados Unidos la pantalla,
grande o pequeña, rechazaba h ta una fecha relath-amente reciente el prentar a los negros. Figuraban, en rigor según cierto clichés. como servidores
pinto
os. unca
mostraban "cow-boy " negros, aun cuando un tercio de
la mano d obra en el Oeste era de color. Los negros d los " lum " aparecieron momentáneamente cuando atrayeron la atención de la a tualidad,
pero desaparecieron de prisa para ceder su itio a negro bien \'C tidos y que
habían recibido una instrucción universitaria) .
Algunos tipos de información libre
en materia de arte n mis aptos
para reformar la actitud tética d las conciencias. Formadas en la tradición
del arte gri o clásico algunas inteligen ias
mbrarian de comprobar,
d pués de los trabaj de Evans, que la columna minoana fue, al contrario
que la gri , afinada n u b . Estas mismas inteligenci no e habían
a. mbrado jamás de la forma anál a tradicional de los portes de una
m a. La im· nión de la estéti de las formas artí.sti as
vueh co iente,

87
86

�y puede ser molesta, solamente en el caso en que se trate de realizaciones
enteramente sujetas a comparación.

formismo moral disimulado. o hay ciertamente que rehacer la filosofia; no
obstante sus po ibilidades r-stán lejos de explotarse a fondo.

Las diversas técnicas empleadas en los programas de deformación de la

C) Las estructuras deformantes axiológicas trascienden a las estructuras
individuales e institucionales en la medida en que los valores con los que se
relacionen son objetivaciones del deseo de trascendencia. Estas estructuras son
sobre todo relativas a la persona humana y a su interpretación por parte de las
conciencias. La idea que éstas se hacen del hombre y de sus dimensiones o funciones depende de la idea que se hacen de los parámetros que definen su
presencia y su actividad. La formación de estructras sociales a partir de
estructuras psicológicas fundamentales conduce al establecimiento de estructuras culturales que, a u vez imponen códigos de conducta, a menudo
contradictorios, pero que no entran jamás en conflicto aparente los unos
contra los otros. El hombre-medida del universo y el hombre-instrumento
del destino son concepciones que coe:&lt;isten en el interior del mundo helénico,
in que su naturaleza antagonista se resienta por ello. Asimismo, la coexistencia de la concepción del horno creator y la de la humildad humana no
parece mole tar a nadie en nuestros días. Varios sistemas de valores se superponen, pero las estructuras a las cuales responden les hacen a la vez necesarios y aceptables en bloque, indispensables e indiscutibles. Se aparta cualquier preocupación de coherencia lógica, y la dualidad del hombre no
molesta a nuestros contemporáneos más de lo que molestaba a Pascal. Todo
pasa como si se tratara de restablecer en las conciencias la unidad humana
a través de una multiplicidad de formas contradictorias, pero aparentemente
coherentes, de su actividad. Siendo efectos de movimientos de trascendencia,
en tanto que representan trasfiguraciones de medios de deformación, estos
alores actúan a su vez como causas y como medios que producen una nu va
serie de efectos.

realidad las ha anafuado y evaluado Piaget: poder central o grupos de presión, tendencias o canalizaciones de encaminamiento a través de los cuales
se ofrece Ja información con un aspecto alterado, se pueden tomar como
una red de causas, de medios y de efectos en el interior de un sistema bien
definido de fuerzas de concentración y de repartición de los dato de la
información, que en último análisi , son los dato más a menudo sabiamente
matizados del conocimiento. Las técnicas en cuestión son, incontestablemente,
concebidas, puestas a punto y perfeccionadas sin cesar, l cada vez más adaptadas a las necesidades de la causa por los agentes que expresan el fin perseguido. Así orientada, la información se vueh- , por la alteración de su
esencia, una técnica sintética y de aspectos múltiples, de defonnaci6n no sólo
de la realidad, sino también de la racionalidad de las conciencias.
Esta situación multiclimensional, que podría representarse con un amplio
fresco, se beneficia con el apoyo de la filosofía que es ella misma una institución, sea tradicionalista o revolucionaria. En efecto, lo que es importante
en filosofía no es necesariamente lo que se pone en \'alor. Hay problemas
aparentemente insignificantes, pero que muestran ser llaves de valor capital
para la comprensión de un sistema de ideas. Como en el caso de una función
matemática, se tudiará la realidad filosófica partiendo de una serie de
valores concretos atríbuidos a diferentes variables. La filosofía francesa, aunque sea en su conjunto tributaria de las grandes líneas de división que Descartes le ha impuesto y que, en el primer abordaje, disfraza las posibilidades,
y deja entrever en filigrana la importancia real de lo que parece ser "menor".
Hay que saber escoger lo "secundario,., y reconocerle sus derechos de posibilidad primordial. Esta idea de la importancia del matiz está, a primera
vista, ligada con una idea de debilidad; pero en filosofía matiz y vigor no
son incompatibles; y filosofar, es saber wscernir los matices y subrayar su
importancia. Esto trae a rechazar lo que es sistemático y engolado; en fin,
esto viene a negarse, a plegarse a generalidades tradicionalmente repetidas
y, finalmente, y nos lle,·a quizá a la libertad. Es lo que Platón ha sacado
a la luz; pero la filosofía moderna sólo lo ha alcanzado a través de Plotino,
no sin haber sido no obstante afectada por los formalismos deformantes, por
ser conformistas, de Kant (noción de deber), de Hegel y de los hegeliano
(principios esquemáticos religiosamente respetados). Hasta los casuistas se
han lt'berado de un conformismo moral aparente para meterse en un con-

88

Habiendo llegado al término de nuestra encue ta, podemos recordar los.
temas principales de sacar algunas conclusiones generales.
a) Los aspectos del problema en cuestión, lejos de ser los únicos parece.o
no obstante ser los más importantes en nuestros días; si existen otros, no
hemos olvidado aludirlos en su ocasi6n, y en varias veces, con el riesgo de
repetirnos.
b) Algunos rasgos comunes a los tres niveles principales examinados, a,
saber, el científico, el artístico y el histórico, se imponen a nuestra atención:
voluntad de deformación para alcanzar un resultado anticipado, aquiescencia, si no connivencia, por parte de las conciencias receptoras, ávidas de
encontrar en las formas de comunicación alteradas y alterantes de qué ali-

89

�mentar su inercia; mística y mistüicaci6n en la información, de la que s6lo
se exime la realidad artística, por su naturaleza particular.
e) Enraizamiento, cada vez más evidente, de la creencia en la necesidad
de aceptar el mito como medio de entendimiento en un mundo en el que
la incoherencia sólo parece igualar a la humanidad.
Esta incoherencia y esta humanidad, resentidas cada ez más, subrayan
ciertas perspectivas que dominan la reacción, ya entablada contra la alienación del hombre por éJ mismo: por una parte, denuncia del mito en todo
los planos, aun en el plano estéti o, toda vez que parezca alterar la sinceridad
artística; por otra part , iov ligación de los medios mediante Jos cuales el
hombre de nuestra época puede rechazar, en el campo estudiado, el peligro que amenaza a su personaHdad y a su existencia; finalmente, imposición
de la verdad como postulado uprerno de sabiduría y como regla efectiva
de conducta. Aun si la debilidad humana ha podido crear sus ídolos, el
hombre, consciente de sí mismo, puede confiarse en la autenticidad de su
futuro.

ATURALI M AND EVOLUTIO

A STUDY I
PATRJCK

CONTRASTS
Ro

UNELL

Univenity of Texas at El Paso.

FTER CoMTE, no concept of "evolution" can be understood without traciog
its history, especially since this protean term has signified different things to
different authorities. Moreover, viewed logically, evolution is one of those
terms which unfortunately has a double meaniog even in biology. It refers
therein to a fact about certain proce~s of change occu.rring in nature as
well as to a tlteory for explaining them. Con quently, to avoid confusion
in semantics, wc should restrict the term "evo)ution" in the biological context
to its empirical meaning and employ "evolutionism" for its theoretical counterpart. tric.tly speaking, "evolution" is one thing, "evolutionism" (theory of
evolution) is another, and debatable thing.

As is familiar to historians oí ancient Greek science and philosophy, the
first recorded specuJation on evolution goes back to Anaximander of Miletus
and his particular naturalistic fragment that man sprang from a "fish." lf
we had more than a few pre- ocratic íragments to go by, Anaximander
would probably qualily as the first evolutionist in the Western world, and
the first evolutionary hypothesis would be, interestingly enough, the ichthyic
theory of the evolution of man rather than the simian. EYen so, naturalism
as a philosophy and evolutioni m as a theory of nature be ame closely linked
v.-ith each other only after the second half of the last century especially
with the advent of Charles Darwin and hi epoch-making scientific attempt
in The Origin of Species (1859) and The Descent of Man (1871) to explain
the evolutioo of life empirically "by meaos of natural selection." Since
then the ew Naturalism as a philosophical movement has thrived mainly
in America, where it is still vital, in spite of certain appearances to the
contra.ry. One concrete proof of its vitality, as we are about to illustrate,
is that the Darwinian heritage has itself inspircd contemporary American

90

91

�naturalists to propose important variations on the theme of evolution which
presuppose but go beyond Darwin himself.
The interplay of naturalism and evolution covers such a multitude of
pcrsons and places that we must for lack of space be selective here. Fortunatelr, however, our selection of the pcrtinent material does not have to be
purely arbitrary, inasmuch as evolutionary concepts associated sorne way or
other with Darwin have served as a major stimulus of thought primarily
in two countries, England and America, and chiefly in two areas of philo~oph~·· metaphysics and social ethics. In lb.e first or metaphysical area,
e,,olut1on as a new way of approaching the fact of development has been
utilized for decades by a large and influential number of philosophers in
Amcrica in order to lend empirical support to a naturalistic methaph) ics,
thercby restoring the continuity ben-veen nature and man. In the second
or socio-ethical area, many biological and social thinkers in America and
elscwhere have been continuously advocating for almost a century now the
application of Danvinian principles of evolution to problems of moral
and social file. In these two particular areas of inquiry, metaphysical and
ethical, the impact of Darwin's work on naturalistic thought has bcen so
far-rcaching in America that she has been christened in retrospect "the
DaIWinian country." 1

In view of the foregoing it will be advisable to divide this essay into

t\-vo

parts. The first part will be devotcd to a sbort comparison of Frederick

J.E. Woodbridge ( 1867-1940) and William P. Montague ( 1873-1953) in
their respective roles as distinct representatives of those contemporary American naturalists who have addressed themselves to the general import of
modern evolution for philosophy. The second part will touch briefly on how
the eventual dispute among the disciples of Darwin in biology proper, with
respect to his precise conception of evolution, finds expression in the moral
and social doctrines of Darwinism, old and new.

Woodbridge and Montague as Epic Naturalists and Evolutionists

If Charles S. Peirce (1839-1914) and William James (1842-1910) may
be said to belong to the inilial period of the so-called "Golden Age of
American Philosophy," we may say that Woodbridge and Montague belong
to its final period. Recentl&gt;·, in an autobiographical mood and advisory
1
HoJ&gt;STADTER, R., Social Darwinism in American Thought, Rev. ed., Boston,
1955, p. 4.

92

capacity as tbe grand-old-champion of Evolutionary Naturalism today in
the U.S.A., the late Roy Wood Sellars (1880-1973) declared that he for
one could not help but "take evolution seriously." 2 Now, although Woodbridge from his first article, "The Argument Irom Design as Affected by
the Theory of Evolution" ( 1894) ,3 to bis last book, An Essay on Nature
(1940), apparently paid more continua! attention over the years to the
subject of evolution than Montague, he actually took it less seriously than
his younger colleague at Columbia University. But, befare showing how
their dífference in appraisal regarding the signilicance of the subject expresses itself technically, wbat do they share in spiri.t as naturalistic apologists far evolution?
Woodbridge and Montague not only are fond of reading tbe great book
of nature in evolutionary terms of one sort or another, but they read it
with epic eyes, essentially. In fact, more revealing in the long run than their
evolutionary presuppositions about nature is their epic preconception of life
itself. That the two roen as typical Anglo-Americans interpret natural evolution epically is no surpcise cuJturally. The most spectacular evidence that
the American way of life is epic at heart comes from the two glorius feats
marking the history of America: the original landing of the Pilgrims on
Plymouth Rock and the subsequent landing of the astronauts on the moon.
To be sure, Woodbridge and Montague as American philosophers are neither
early 17th-century Pilgrims nor late 20th-century astronauts out to succeed
at any cost and at whatever risk by overcoming practically insurmountable
obstacles, but they too have an epic sense of file, however subdued and
sophisticated. In no other aspect of their naturalistic thought is this better
revealed than in their common outlook on evolution.
The clearest statement of Woodbridge's epic pcrspective on life and evolution is found in a commemorative address delivered in 1911. In it the chicles
those narrow•minded scientilic thinkers who "take the knowledge that matter
is hcartless, or that mechanism is careless of results, or that the fittest survi.ve
and the dead are dust, as the organon for the enthusiasm of meo. So to
take that knowledge, is to deny to man a thing of which he is capable, the
thing that tums his life into an epic. And, believe me, there is an epic in
this universe of ours as surely as there is an evoluti6n." • It should be added,
• SELLARs, R. W., Sorne Questions and Suggestions: Án ExposhJ/ation, in "Joumal
of Philosopby," LXVI, 1969, p. 859.
1 Wooo11RIDOE, F. J. E., Natttre and Mind, New York, 1937, pp. 29-36.
• lbid., p. 456.

93

�however, that this confessio fidei is more characteristic oí the earlier Woodbridge than the author of An Essay on Nature, which is not only his last
book but his last testament also. Though still an evolutionary naturalist
in a way, the later Woodbridge lac.ks the epic "enthusiasm" of his younger
optimistic days.
As to Montague,s expression of the epic spirit of optimism in relation to
evolution, it comes out best in his autobiographical essay, "Confessions of an
Animistic Materialist" ( 1930), where he dares to speculate that "the epic
of cosmic evolution would consist in the uncertain, imperfect, and interrupted, but generally progressive, leavening of an infinite chaos by the element
in it of divine love and good. This little yet perfect thing working in the
heart of all things we can symbolize as Prometheus or as Christ, the finite
will of a God whose essence and substance are alJ comprehending and
infinite." 5 Montague is no doubt well aware of his "hazardous and farflung speculation" on the eYolution of tl}e universe, but quite apart from
its validity it does constitute bis Promethean attempt to make a cosmic epic
out of tbe gran story of evolution.
Turning next to how Woodbridge and Montague differ philosophically
as naturalistic interpreters oí evo1ution, we must first dispose of a terminological problem on our hands. The former preferred to call him elf a
"naturalist" while the latter ref erred to himself as an "animistic materíalist'
preferring ' the tougher to the softer label. 0 However tedious this issue of
proper nomenclature may sound, it actualJy provides us with a tellíng clue
as to why Woodbridge and Montague differ in their appraisals and interpretations of evolution.
Historically, their difference rnay be traced all the way back. to the two
distinct types of naturalism persisting since ancient Greek phi.losopby. The
earlier of the two is, of course, the reductionistic type associated with Democritus the rationalistic materialist, the later being the anti-reductionistic
associated with Aristotle the empirical naturalist. Accordingly, whereas Montague as a neo-materialist is an updated Democritus tinged with Bergson
Woodbridge as a neo-naturalist is an updated Aristotle tinged with Santayana. Therefore, whatever differences Montague and Woodbridge have as
evolutionists stem ultimately frorn an original difference in their genealogy
as naturalists in philosophy. We are now ready to compare in nuce our t\.-vo
contemporary American oaturalists as philosophers of evolution.
• MONTAGUE,

• Ibid., p. 90;

91

W. P., The Ways of Things, New Yozk, 1940, p. 665.
WOODBRIDOI!, ibid., pp. 255-56.

To begin with Montague, the publication which reflects perhaps best of
all that he is philosophically on the side of Democritus, is "A Materialistic
Theory of Emergent Evolution" (1929). Tbe essay defends a "quantitatiue

interpretation of the various qualitative levels of l17e that successivel)' emerge
in the course of evolution. The whole process of development from the
simplest protopla.sm to the highest forms of spiritual life is depicted as a
transformation of mecltanical or externally determined systems in which
kinetic energy is dominant into teleological or self-determining systems in
which potential energy is domi11ant." 7 In other words, what the "atom"
is to Democritus, the physical category of "energy'' (kinetic and potential) is
to Montague. Time does not permit us to deal with Montague's ingenious
hypothesis of mind or consciousness as a special form of potential energy. 8
To appreciate better why Montague insists on interpreting Emergent Evolution "materialistically," that is, in quantitative or cornmensurable terms, we
must go to what he finds wrono- with that particular evolutionary theory
associated usually with tbe name of Samuel AJexander (1859-1938) oI Australia. Otherwise we will be in no position to arrive at the exact difference
between Montague's interpretation of evolution and Woodbrige's. At any
rate, what Montague fincls highly objectionable in the doctrine of emergent
e\·olution is its acquiescent attitude of "natural piety'' towards the unpredictable emergence of novelties in nature. With characteristic frankness, he
attacks such attitude as "scientific treason," because in hi.s opinion our task
as investigators is not to accept piously the "emergence of the new and
higber levels of being'' as "brute facts," but rather to explain them "analytically" by "ratiónal etiology," yet without eliminating their unique qualitative
properties themselves. 9
This stubbom quest1 on Montague's part, for a thorougWy quantitative
explanation of the qualitative changes emerging in the course of evolution
by recourse to purely physical principies and fonns of energy, is precisely
what W oodbridge denies as an adequate approach to understanding nature
and man. For one thing, there is too much Loc.ke, as well as too much
Aristotle, in Woodbridge for him to have Montague's metaphysical confidence
in the cognitive pos.5ibilities of m.athematical physics. For another, though
Ibid., p. 418.
• Ofr. RoltANELL, P., The Leading Idea in Montague'J Philosophy, in "Joumal ol

1

Ph.ilosophy,11 LI, 1954, pp. 619-24, in particular p. 621.
• MoNTAOUI!, op. cit., pp. 427-30. Cfr. ALE.XANDB.1!., S., Natural Piety, in "llibbe.rt
Joumal,' XX, 1922, pp. 609-21.

95

�Woodbridge to my k:nowledge did not make any special comments in print
on the theory of emergent evolution itself, he was himself too imbued with
.a "sense of piety" 10 to protest with Montague against its attitude of "natural piety."
According to Woodbridge, "the fruitful approach t.o a theory of nature
is from an initial emphasis on Hfe." n Starting with the primacy of bíological
categories, he remarks in a public lecture of 1935 as if he has Montaguc
in mind, "one whose thinking has been largely controlled by physicists may
find it advantageou.s to let it be controlled for a season by biologists and
&lt;?xamine the evidence that their work affords" concerning the place of "natural teleology" in the scheme of things.1 ~ The contrast between Woodbridge's
call for an interpretation of nature and evolution from the vantage po.int
-0f the biologist, on tbe one hand, and Montague's from that of the physicist,
on the other, éould hardly be more pronounced.
However, despite their fundamental clifferences in points of departure and
controlling categories, there is one central category that the two meo share,
namely"' the hiological category of "pontentiality." But, on account of their
common epic horizon, it is of ten used interchangeably with the category of
"possibility." Neither Woodbridge 15 nor Montague u seems to be aware
of the m.1cial diffcrence between the Aristotelian category of "potentiality"
and the Existentialist category of "possibility"- a difference first made
c!f·ar and given due importance in contemporary Italian pbilosophy by Nicola

(Apr:il 29, 1935). "Aclaro was the first Darwin. Adam named Nature"
(May 1, 1935) .
It is boped that these few excerpts from the unpublished Woodbridge will
show why he took modero theories of evolution less seriously than Montaguc.
The reason, to put it in a Shakespearean vein, is not that he loved Darwin
less, but that he lovea Aristotle more.18 And of ali of the writings published
by Woodbridge himself, the one which perhaps spells out best where be stands
with respect to evolution, is the booklet entitled The Purpose of Hi.story
(1916). There be identilies evolution with the idea of "historical continuity."
There also he admits that the modern doctrine of evolution "wrought a real
emancipation of the m.ind" by making "the fact of continuity convincingly
apparent." 17 Yet, at the same time, he asserts that the obvious fact of evolution or continuity of itself "teaches no lesson in morals an provides no guidc
to the perplexed." 111 In contrast to Montague, who as a persistent critic
of the relativistic theory of truth categorically questions the relevance of
evolution for epistemology but grants its relevance for ethics,19 Woodbridge
would contend that evolution as such is relevant to "the pursuit of knowIedge" but irrelevant to "the pursuit of happines." 20 Tbis Ieads us to the
second or ethical part of our brief comparative study of naturalism and
evolution.

Moral and Social Darwinism, Old and New

Abbagnano.15

In the spring of 1935 I was fortunate to take a graduate course on "Theory
of Nature" with Woodbridge at Columbia University. The following excerpts
takcn f mm my notes in the course strike me as more indicative of how he
frlt about the ·whole doctrine of modero evolution than what he said in
print during hjs lifetin1e: "Evolution and progress are superstitions. I hope
you outgrow them" (February 27, 1935). "Evolution is a fact Yet there
are rnany controversies about it. Aristotle and Darwin are pretty much alike"
11)

WooDBRIDGE,

op. cit., p. 456.

u lbid., p. 275.

,: lbid., pp. 293-94, 113-33.
21 Wooo11.RIDC&amp;, op. cit., pp. 51-3, 258, 303-06; An Es.ray on Nature , New York,
1940, p. 150, 211, 264, 267, 274, 305.
11 MoNTAOUE, op. cit., pp. 267, 275, 408-417, 502, 592-94, in particular p. 501.
11 Cfr. RoMA.NELL, P., Abbagnano, Nicola, in Eneyclopedia. of Philosophy (Editor,
Paul Edwards), I, New York, 1967, pp. 1-2.

96

What atomism was to the Epicureans in the ancient world, evolutionism
is to the Darwinians in the modern. Just as the Democritean theory of
the atoms was transformed by tbe former into a guide to personal peace
of mind or spiritual survival, so the Darwinian doctrine of evolution has
been adapted by the latter as a guide to physical and social survival. But,
with thc birth and proliferation of moral and social theories stemming from
Dar-winian biology, there arosc eventually a serious difference of opinion
among the disciples of Darwin regarding the actual meaning of evolution
,. Cfr. WoODBIUDGE, F. J. E., Aristotle's Vision of Nature (Editor, J. H. RandaU,
Jr.), New York, 1965.
" WoooBJUDGE, F. J. E., Th, Purpose of History, Ncw York, 1916, pp. 70-71.
• ]bid., p. 74. Cfr. WoonBJUDOE, F.J.E., The Rtalm of Mind, New York 1926,
pp. 106-110.
» MoNTAOU&amp;, W. P., Tht Ways of Knowing, London, 1925, pp. 163-64.
.. WOODBRIDCE, ...tn Essay on Natu.re, pp. v-x, 331-38, in particular, p. 290.

97
HUMANITAS-7

�in the master and its implications for morality and society. 21 While the earlier
Speocerian generation of Darwinians was content to interpret, literally_
nature's evolutionary processes in Darwin's tenns of "the struggle for life,"
and, as a result, saw moral and social evolution in the sarne competitive
tenns, the subsequent Kropútkinian generation on the contrary has been
inclined to view the whole story in coopcrative terms.
The man who foreshadows the split within the Darwinian camp into two
groups of social moralists and represents the critica! period of transition between thc carlier and later generation of evolutionary naturalists, is Thomas
H. Huxley, a physician by training and the greatest advocate of the ew
Biology in the Victorian Age. Surprisingly enough, Huxley is a complete
Darwinian in biology, but not in ethics. In fact, in bis widely discussed essay
Evolution and Ethics (1893), he calls so much attention to the fallacies
ínherent in the ''ethics oí evolution" that one is left wondcring as to whether
there is any validity to it at all for him. In any event Hu.."&lt;ley assumes a
radical duality between "the cosmic process" and "the ethical process,"
argues that social progress "means a checking" of the former by the Iatter,
and "repudiates" on moral grounds the Darwinian vie..v of nature for its
ruthlessness, describing it colorfully as '·the gladiatorial theory of existence." 22

As I see it, the most telling feature of Hmdey's peculiar position in Evolution and Ethics is that he i faced with a tragic dilemma as a convinced
Darwinian in biology. The dilemma is implicit in an open declaration of
bis at the outset: "Whatever difference of opinion may exist among experts,
there is a general consensus that the ape and tiger methods of the struggle
for existence are not reconcilable with sound ethicaJ principels." 28 Like every
tragic soul, Huxley is confronted with an unavoidable conflict of interests.
In bis particular instance, the conflict arises because he holds two incompatible bcliefs simultaneously. One is what be firmly believes as a Darwinían
evolutionist the other as a Stoic moralist. The two beliefs clash in his mind
'
and, though he has trouble resolving bis own dilemma, he at least recognizes
that "the glacliatorial theory of existence" is no model for ethics.

~~t was due to bis particular reading of Darwin in the rugged individualisbc term of his own generation of evolutionary naturalists, it was not
too Ion? before a n~~ way out of the problem was found by the subsequent
generation of Darwuuans. The available stratcgy was, obviously, to question
the adcquacy of the original reading of Darwin in the catchwords of "the
~truggle for _e~stence" and "the survival of the fittest' e.xclusivcly, by dcnymg on empmcal grounds the previously accepted primacy of the factor of
"mutual struggle" in Darwin's conception of evolution or stated positively
by shifting the emphasis to the complementary facto; or' "mutual aid" ~
the master him~elf. 24 Tbis i~ precisely the resolution of HtLxley's, dilemma
advanced by Pnnce Kropotkin at the beginning of the century in his book
Mutual Aid a Factor of Evolution (1902), and what many of the contero~
porary neo-Darwiruans in the moral and social field, with or without acknowJedgment, have done since then is to incorporate the Russian evolutionist's
hypothesis of "mutual aid" into their own systems of evolutionary thought.u
As to the reason for thc original popularity of the ruthless form of evolutionary ethics in the late 19th century, here is how one of the neo-Darwinians
in contemporary America has explained it, on looking back at his Spencerian
predecessors: "such tootb-and-claw ethics," in a phrase after Tennyson,
"suited the ~k of Victorian laissez faire capitalism and, also, with only
rather superf1c1al remodeling, of its opposing ideology in 1arxist socialism."28

This critique of the old social Darwinism on ideoJ~gical grounds gets rein~orced by another, which rests on logical grounds, as follows: "Omitting
nnpo~nt facts and basin~ their arguments on false premises the tough
Darwm~. could .º~Y arnve at false conclusions." 27 As a consequence, of
such empmcal onuss1on and false reasoning on their part, this neo-Darwinian
naturally draws the conclusion that the immediate clisciples of Da.rwin failed
to appreciate the moral of the entire story of evolution, to wit: ''To Iove
thy neighbor as thyself is not simply good text for Sunday morning sermons
but perfect1y sound biology. ' 21 In fine, whereas the original generation of
"the tough Darwinians'' used to read the evolutionary story of life in terms

Now, once it is understood that the reason for Huxley's actual predica21 Cfr. LRAKE, C. D., and RoMANELL, P., Can We Agree? A Scientist and a Philosopher Argue abovt Ethics, AUJtin, 1950 ¡ RoMANELL, P., Ethical Problems and Scientific Method, in "Ethks", LX, 1950, pp. 294-95; ROMANELL, P., Il naturalismo critico,
Torino, 1969, pp. 69-94.
" Hoxuv, T. H., E11olution and Ethics, London 1893, p. 33.
" Ibid., p. 7.

,. ~ROP~TKIN, P. A., Ethics: O,igin and De11elopment, trs., L. S. Friedland nnd J
R. Piroshmkoff, Kew York, 1924, pp. 13-14.
·

" Cfr.

liERRtcK,

C.

J.,

The Evolution of Human Nature Austin 1956 ·
'
'

WADOtNCTON

C. H., T/1e Ethical Animal, London, J960.

'

: SwPsoN, G. G. The Meaning of E11olution, Ncw Haven, 1949, p. 298.
•

AsH~IW MONTAG~,

M:

g1cal Bans of Cooperation,
• /bid., p, 281.

in

F;:

Th, Origin and Nature of Social Life and the BioloJournaJ of Social Psrchology •• XXIX 1949
274
'
'
' p.
.

98
99

�of the lron Rule of Spencerian ethics, those who could well be named ' the
sof t Darwinians," by contrast, evidently read it today in tenn of the Golden
Rule of Christian ethics.

It is indeed comforting to hear from one of the current followers of Darwin
tbat the Christian commandment of neighborly love not only meets the
requirement of a good religion but, in addition, gets tbe blessings of the latest
word in biology. Nevertheless, the new conclusions of ''the soft Darwinians,"
whose general picture of Nature, in contradistinction to ''the gladiatorial
theory of existence," may be named (with out offense) "the boy scout theory
oí evolution," suffer from a fallacy opposite to that of "the tough Darwinians." While the earlier generation of evolutionary naturalists used to commit
the fallacy of false prem.ise in ethics and social philosophy, the newer generation may be said to commit the fallacy of true premise. For, granting that the
organic world is more of a cooperative than a competitive affair on a grand
scale, this fact does not of itsell necessarily prove that cooperation is morally
better than competition in our dealings with each other.
Even if we granted the moral superiority of cooperation over competition,
its superiority could not be proven by simply appealing to a "principie of
mutualism." 211 goveming living organisms. Why not? lf "the ethical conception of love" or the "principie of cooperation" is "grounded in the
biological structure of man as a f unctioning organism," then it follows that
a11 moral effort on his part is absolutely superfluous, since he "is boro with
an innate need for love" and his "cooperative behavior" is assumed to be
"úmate" likewise.3º And iI all our moral and social behavior is "innate"
to human nature, conceived in necessitarian fashion, then it makes no difference from an ethical standpoint whether we say that man is competitive
or cooperative in essence, that cooperation is morally superior or inferior to
competition, because in any case he has no choice or freedom to act otherwise, ex hypothesi. In a word, the biological doctrine of innatism negates
the raison d'étre of ethics as such by simply removing the real need for it
in a world where the moral itself is guaranteed in advance. Besides, cooperation in its moral context is not always good, nor for that matter is
competition always bad. Tbe gang world illustrates the truth of the first,
the sports world that of the second.

In the final analysi.s, the only real difference between the old Darwinism
and the new as regards the moral and social aspects of evolution turns out
.. Ibid., p. 272.
• Ibid., p. 280.

100

to be essentially one in ideology. In contrast to the previous generation of
"the tough_ Dan-vinians," who went presumably to Darwin to seck backing
for the social value of competition in vogue at the time and found it in his
cardinal idea that adaptability to changes in tbe environment is tbe key
~o s~val, "the_ so:t Darw~•• at present are returning to the same
1d~ m order to JUStify the social value of cooperation to contemporary men.
This new look at the master's great work in biology is doubtless very meaningful from the viewpoint of cultural relativity, because it is another reminder that any shift in social tbinking reflects the set of values at stake
in a particular culture at a specific period in human history.

. Yet, ironically enough, the new cultural phenomenon has little bearing,
if any, on the co~e of natural evolution itself. For, to clase this study in
contrasts of Naturalism and Darwinism with what I said in an earlier article
on the subject, "it should be pretty plain that Nature's face and the behavior of the species themselves have not changed much in the Iast hundred
years, and that whatever evidence of cooperative activity biologists find now
in the animal kingdom was accessible to their colleagues a century ego. So
the change then in perspective from tbe old social Darwinism to the new
m~st be attributed, at. bottom, not really to a reassessment of the biological
evidence_ at hand, but primarily to the moral growth of that rare species
tax~nonucally labeled homo sapiens- man himself- who is beginning to
rc~tze a~ long last that _mutual cooperation among free men and responsible
nattons is the only sensible alt.emative to mutual annihilation in a nuclear
world." n

11 R~u~ELL, P. So~al Darwinism, O/d and New, in ActtU: Segundo Congreso E"traordmano Interamericano de Fi/ofofía, San Josi (Costa Rica} 1962, pp. 140-41.
~fr. R~NÉ DuBos, Man, Medicine, and Environment, New York 1968, p. 6: "Scicntuts m.ight like to believc that thc change from tooth and claw ethics to social lfüerafüm is a consequence of greater biological knowledge, but there is no b:isis for t.hi5
flattering assumption. Nature and the interplay bctwcen living organisms have not
~anged ~ the. past 100 yean. In particular, thc various forms of cooperative activity
m thc ~ a l kingdom were as rcadil&gt;• accessible for observation and study to Victorian
naturalists as they are now to modero biologists. It is probable that the scientifü.. evidence for a liberal social policy as agairut 19th-century social Darwini.sm does not
come from a reassessment of old biological information bul rather from the search
for new kinds of information."
'

101

�SINN UND BEDEUTUNG VON HUMANISMOS UND HUMANITAT
HEUTE

(Eroffnungsvortrag der "World Society of the Humanities"
September 1974 U.S.A., in deutsh}.

DR. FRITZ J. VON RlNTELEN'
Univenidad de Maguncia
República Federal de Alemania.

DmsE FRAGEN stehen heute sehr im Vordergrund, um die Gefahren einer
destruktiven Entwurzelung der sozialen Gemeinschaften und die i.mmer
wicder auftretenden Akte der Gewalt und die Mi,8achtung des eigentlichen
mcnschlichen Daseins sowie seiner Grundrechte zu überwinden.
Dieses ist Folge der i.mmer starker gewordenen Infragestellung bindender
gegenseitig seelischer Verpflichtungen gegenüber dem Mitrnenschen und seiner
personalen Würde, der dignita hominis ( Seneca). Wenn wir nur das anerkennen, was im Sinne eines rein formal en Intellektualismus und einer rein
mathematisch-mechanistischen Interpretation der Wirklichkeit analysiert werden kann, mag es auch zu erstaunlichen Ergebnissen führen, verliert der
Mensch mit diesem Teilaspekt der Wirklichkeit sein innercs Wesen, seinen
Gehalt, sein Ethos, seinen humanen Auftrag. Dann entsteht eine Dehumanisierung, ein inneres Vacuum durch ein eingleisiges Denken. Es ist das, was
Werkmeister U.S.A. einen blopen Scientism genannt hat. Gerade dann kam
der berechnende, wenn auch in vieler Hinsicht praktische Verstand zum
Vorspann der Gewalt werden, eben des "Willens zu Macht", einer Mi,8achtung dessen, was das Leben des einzelnen Menschen sowie seiner Gemeinschaften lebenswert und sinnvoll erscheinen la,8t.
Diese Frage ist der uns in der Gegenwart gegebene Auftrag unserer geschicht-

103

�lichen Situation. Darum beobachten wir auch heute vielfach das Bestreben
zu einer interdisziplina.Ten wissenschaftlichen Gesamtdeutung des Daseins und
Lebens zu gelangen, indem die einzelnen Fachgebiete sich gegenseitig befruchten, gegenseitig eindeutige Ergebnisse anerkennen, um eine umfassendc
Antwort eines Gesamtaspektes (Max Planck) zu gebcn. Dann erst tritt das
Humanum wieder in den Vordergrund und dcr totale, integrale Mensch
ist angesprochen. Er erkennt dann auch seine Verpflichtung gegenüber der
Einheit der Menschen, andemfalls stehen wir mit den Worten Panikkars,
St. Barbara California vor einem "vegitationslosen Abhang".
Man spricht hier von einem Humanismus. Was bedeutet das Wort? Es
ist die Entfaltung der dem Menschen eigenen Moglichkeiten, seiner schopferischen Kraf te gegenüber sich und den anderen, welche ihn zur inneren
Vollendung geleiten sowie immer wieder erneuert werden müs en, freilich
durch die jeweils neue Situation und ihrer A pekte bedingt. Es crmoglicht
die Entfaltung eines hoheren Menschntums einer ur5prünglicben Gaben.
In der Europaischen Welt ist dieser Weg besti.mmt durch die auf die Antike
zarückgehende klassische Tradition, aber wir konnen beobachten, dap in den
anderen Kulturen, so etwa in den Asiatischen, durchaus verwandte Grundforderungen als Verbindlichkeiten mit unbedingtem Cbarakter, man konnte
auch agen, Grundwerte bekannt wurden. Das wesenhafte Gemeinsame vermag
eine innere B gegnung unter den Kulturen.1 Es liegt ein gleichartiger Sinnkern
vor, der sicb in unterschiedlichen Variationen ausdrückt und seinen jeweiligcn
historiscben Horizont besitzl Der bekannte Zenbuddhist Daisetz Teitaro
Suzuki bat formuliert, da/J die menschlichen Forderungen der Treue, Wahrhaftigkeit, Hilf bercitschaft für andere, der Ehrfurcht vor dem Letztgültigen
in Japan al "values", Werte gegolten haben, als es noch nicht im geringsten
mit der Europaischen Kultur in Beziehung stand.

In dieser Weise konnte man einen gleichen konstanten Grundgedanken in
verschiedenen Gemalden, wenn auch in unterschiedlicher Qualitat, ausdrüc.ken. Die Menschheitsgesch.ichte lehrt uns zur Genüge, da/J die Forderungen
eincs Humanismw die Grundbedingung ist für eine reichhaltige Entfaltung
positi\"er schopferischer Entwicklung der Kulturen und ihrer Strahlungskraft
auf allen Gebieten, welche dem menschlichen Dasein seine innere Genugtuung
verleiht, es erst als lebenswert erscheinen laPt und die letzten Motive des
Lcbensi.Iihaltes vermitteln.

Freilich, sprechen wir beute von Humanismus, dann i.st es im umfassendercn,
globalen Sinne gemeint als eine Anknüpfung nur an die eigene geschicbtliche
• Und ein gegerueitiges Ventehen der mensc.hlichen Grundhaltungen zu ermoglichen.

104

Tradition. Dieser Humanismus wendet sich vor allem dem menschlichen Ethos
und seiner Bereiche sowie unserem Wesensaustausch im personalen Kontakt
zu. Es ist auch historisch weitgehend durch die religiosen Haltungen fundiert.
Wir fragen gerade beute nach dem Gemeinsamen in allen hoheren Kulturen
wie icb noch aufzeigen werde; denn ein voller Pluralismus la/Jt sich eindeutig
widerlegen. Wilhelm von Humboldt batte bereits gesehen, da.p die "Gcsamtheit menschlicher Seelenkrafte' gerade in den Sprachen als Emanation des
Geistes offenkundig werden, die uns das Bekenntnis zu dem, was den Lebenssinn erfüllt, offenbaren, so dap wir nicht, wie die jungen Dozenten auf der
letzten East-West Philosophers Conferences in Hawaii {1969) sagten, vor
einer "sinnlosen Leere" stehen, vor einer "alienation", "Daseinsentfremdung'' 1
"Aber wir fragen nach neuen ,verten", welche eben neue Impulse verleihen,
um nicht in einer Sekundarwelt stehen zu bleiben. Dann erst erscheint ein
menschJicher Einsatz gerecbtfertigt. Dieses ist das immanente Anliegen des
modemen Humanismus eben die Frage nach dem zu achtenden, allen Menschen gemeinsamen, geistig-seelischen Sinngehalt als inneres Rückgrad unseres
Daseins, welcher den \ andel des Berwuptseins und die zufallige historiscbe
Situation übersteigt sowie die Urfrage aller Philosophie zu allen Zeiten gewesen
ist Seine Selb tverwirklicbung ist die Bedingung einer echtcn Humanitat,
sonst verbleiben wir in einer direktionslosen, hodenlosen innkrise.
)

Es ist auffallend, dap in der Gegenwart das Problem des Sinnes, ja des
Werthaften, auch bei den führenden atun.,,i nschaftlern, in den Vordergrund tritt. W.u bedeutet Sinn? Zunachst schliePt es eine bestimmte Eindeutigkeit ein, nichts Widerspruchvolles. Aber darüber hinaus verstehen wir unter
Sinn etwas Sinnvolles, das in einem nicht mit den Sinnen nur fassbaren
weiteren Zusammenhang steht und ihm gegenüber cine dienende Funktion
ausübt. So wird auch heute von aturforschem von "kosmischen Sinngebilden"
gesprochen und ibrem Strukturgewinn, sofern die niederen Daseinsschichten
eine Untetlage für die hoheren Gestaltungsformen und ihre Ordnung darbieten (vgl. Heisenberg, Linser, Woltereck). Der bekannte Physiker Pasqual
]ardan sp.richt daher von der nicbt mechanistiscb erklarbaren Spontaneitiit
zu hoberen organiscben Gebilden, die nicht nur aus Summation bestehen,
gleichwie ein Gebliude nicht nur aus Steinen oder einem Sandhaufen ( Othmar
Spann) . Die Sinnfrage gilt nun vor allem für das menschJiche Dasein, um
im Sinne des Humanismus moglicbst zur vo11en Entfaltung zu gelangen.
Dieses ist
den
tronom Vikto1 Frankl, früher in U A, jetzt in Wien,
das "Constituens meruchlicher Existenz". Ihre Veiwirklichung geschieht, mit
Kant gesprochen, um seiner selbst willen, weil sie einen dominanten Eigenwert, nicht nur einen Funktionswert, eiruchliept, wenn auch bedeutsam für

rur

105

�die Gemeinschaf t. Dies ruft eine menschliche Genugtunng und Freude hervor, die aber nicht utilitaristisch zu verstehen ist.

generis bumani, der Einheit des Menschengeschlechtes gesprochen. Zur Gemeinschaft sind wir gcboren, in communi nati sumus (Ep. 95, 52).

Das Nützliche allein hat eine sehr relative Bedeutung. Es erschien zum
Beispiel in Deutschland als sehr nützlich für den Einzelnen wie für die Gemeinschaft, sich 1933 mit der gro/Jen Mehrheit 70-80% der Gemeinschaft
dem Nationalsozialismus anzuschlie/Jen, um spater als sehr unnützlich ernpfunden zu werden, Hingegen, wer aufgrund eines überzeitlichen Humanismus
sich gleich am Anfang, von einem hoheren Wert bestimmt, dagegen wehrte,
war zunachst vollig erfolglos, und es wurde damals mitunter mit dem Tode
bestraft, wie z. B. Prof. Huber und die Geschwister Scholl. Immer wieder
beobachten wir in der Gescbichte und auch in der Gegenwart derartige

Der Gehalt der menschlichen Person ist vieldimensiona1, in innerer Erfahrung vennittelt und besitzt gegenüber aller Natur einen hoheren qualitativen
Rang. Freilich wird das heute immer weniger gesehen und der einzelne Mensch
unter Aufgabe des eigenen Ethos wird zum Funktionar einer um!a enden
egalisierenden, au/Jeren Apparatur um nach Jaspers zum nivellierten "Maschi-'
nenmensch" zu werden, nicht von innen geleitet, sondem von au/Jen gesteuert.
Der Prasident von Indien, Radhakrishnan, sagte daher in "Wissenschaft und
Weisheit" {1961 S. 15, 150): ''Die Quellen des Geistes sind im Versiegen,
wiihrend die Errungenschaften des Intellektes ein alarmierendes Ausrna/1 angcnommcn haben. Etwas ist uns verloren gegangen , . . Das Urteil wird
schlie/Jlích lauten: Selbstmord durch Geisteszerrüttung". Theodor Lessing
sprach vom "Untergang der Erde am Geist", gemeint ist der nur formale
Intellekt. Wir konnten sagen: "Was aufbaut, freilich einseitig aufbaut, das
zersetzt. Was zersetzt, kann aber wieder aufbauen."

Situationen.
Ich spreche also von einem zeitüberleger1en-nicht zeitverfallencn-Humanismus, der wohl geschichtlich bedingt ist, aber auch nach W erner JaegerChicago übergeschichtliche Prinzipien von zeitloser Dimeruion einschlie/Jt.
Versuchen wir, unseren Grundgedanken zusammenzufassen. Es handelt sich
um die Sclbstentfaltung des Menschen sowie die Beziehung von Mensch zu
Mensch, Person zu Person. Einem jeden mu/J ein inneres Selbstsein, ein
autonomer Eigenwert, seine Eigenstandigkeit zugesprochen werden, die nicht
nur Schablonc ist. Freilich ist es nicht in dem Sinne eines übersteigerten Individualismus zu verstehen, der zur \'ollen Egozentrik führen kann mit der
Reaktion cines apersonalen Kollektivismus. Die Freiheit des Einzelnen im
Sinne seiner Verantwortung und seiner überzeugung mu/J tolerant anerkannt
werden, falls sie nicht als Amoralitat mi/Jbraucht wird und die humane
Ordnung durch Gewalt und Verbrechen nú/fachtet. Freiheit ist zugleich Gebundenheit an den Anderen und die Gemeinschaft. Immerhin übersteigen wir
damit die blo/Je Naturordnung.
Dcr Hurnanismus fordert, da/J das gleiche Recht, justitia, wenn auch im
Gericht oft allzu formal behandelt, allen zukommt. Darum werden alle Menschen zu Brüdem, wie bereits die Stoa sagte, sofem sie nach ihr an dem
gottlkhen Weltlogos teilnehmen, was dann in dcr christlichen Welt der Agape,
der Charitas einen personal-transzendenten Bezug erhiilt. Homo sacra res
homini, der andere Mensch wird dem M nschen zu einem hohen, heiligmii/Jigen Auftrag, formuHert Seneca (Ep. ad Luc. 95, 33), nicht zur Funktion
seiner Intcressen. Erst in der Ringa be zur sozialen Gemein.schaf t bommt der
Mensch zu seinem eigenen, wie man es heute nennt, existenziellen Sein. Diese
Forderungen sind das gerade ibm Eigene, das oikeien im Sinne der Griechen,
seine Humanitas, wie Cícero sagt. Scbon bei Sencca wird von einer unitas

106

Es sei abschlie/Jend über Humanismus auf die sehr verwandten Wertungsweisen in der asiatischen Welt eingegangen. Für einen Lao-tze (6. Jhdt ante)
ist das Tao, man konnte sagen, die Ordnung, das Unwandelbare, shang, die
entscheidende Gro/Je (Tao-teh-king 39. Übersetzung Ular). Das lichtvolle
Prinzip, yang, und das dunkle irdische, yin, verbinden sich zum Gleichgewicht
dcr Goldenen Mitte, Chung Yung, indem nach Confucius gerade das Ma/J
die gottliche Ordnung einschlie/Jt (vgl. Aristoteles) und hier für den Menschen
nach Pierre Do-Dinh die Forderungen der "vollen Ehrlichkeit, Aufrichtigkeit.
des Humanen der Loyalitat'' als Wertprinzipien aufstellt. 7 Im Tao-teh-king
des Lao-tze finden wir die Gedanken: "Ohne Ordnung zer/Jtobe das Ali" (39).
"Einzelsein zeugt Héihersein'' ( 16) und "schenkt ans Menschliche,. (81).
"Vcrílucht sei jedoch der Mensch, welcher durch das Vorbi]d der Lust und
ihres leichtfertigen Wahnes verblendet in Ordnung Gewohnte" (26). "Gut zu
Guten; gut auch zu Nicht-Guten: das ist der rechteWeg derGüte" ( 49). Der
"Verstand - sagen wir wieder formale 1ntellek - ist Vemichtung des Lebens" (20). "Die Summe der Teile ist nich das Ganze" (39 vgl. erneut Aristoteles).

In den Indischen U panishaden finden wir auch den Gedanken der Erhebuntr über Sinnlosigkeit in Stufen des Aufstiegs bis zur vollen Selbstwerdung
(Brha.daranyaka Up. 3, 4). In der Bhagavadgita ·wird von Bhagavan ges1 Koffucius, deutsche Ausg. 1960, S. 89. Vgt. Verf. nahere Darstellung in "Values in
European Thought'' I 1973, J. H. Grepe, Libreria, Serapio Rend6n 125, México 4, D. F.

107

�prochen, dem 'Wahrheit, Güte, Er babenheit" ah hohe Werte zukomm n
und dies ist ' 1des Guten Güte" (6, 7; 10, 3, 36). Es wird auch in den Upani!haden von dem hochsten Wert der Liebe, bhakti (Brhadaranyaka 71 11; 8
22), der Vollkommenbeit, kaivalya, pílíchtgema.Pen Tat und Wei sheit,
jnanan, der Freiheit des Selbst gesprochen, was "Sein, Bev,uptsein, innere
Freude", sat, cit, ananda und absolute Liebe eiruchliePt.
Durch Befreiung vom egozentriscben elbst gew.innen wir moksa. Sie ist
Selbstverwirklicbung al erhabenster Wert, real intrinsicvalue, sagte WodeyarMysore (Katba Up. II, 2, l; 3, 12; 11, l. Chandagoya Up. 6, 8. 7, 15. 8, 7).
In diesem Sinne sprach Virgil Aldricb U A in Hawaii von der "gemeinsamcn
Struktur des Menscben".
Wir haben bisher darüber berichtet, was unter Humani.smus als innere
Ordnung heute zu verstehen ist. Icb schliepe die Frage an, was mit Humanitiit gemeint ist. Es ist die konkrete Verwirklichung von Forderungen des
Humanismus als pcrsonale Bewahrung. Dieses Verhalten ist eine vollzogenen
Humanitat, Damit ist zugleich eingeschlossen der Dienst am anderen und
Schleiermacher, der ev, Theologe, forderte: "Hineinbildung in die Gem inschaft und dadurch Herausbildung der Personlichkeit". Die Achtung vor ibr
ist Grundbedingung der Humanitat und ennoglicht cine ecbte, befruchtende
Begegnung, die sich auf die entscheidendeo, tieferen Schichten von qualitativem Gehalt im Menschen beziebt, durchaus nícht our durcb Technik und
Ókonomik gewinnbar. Diese Erfahrung machen wir ja alltaglich mit dem
Mionenschen, ganz gleich, welcher Nation oder Kultur er angehort. Es kommt
einem jeden in bestimmter werthafter Cbarakter zu, welcher Berufsgruppe
er angehoren mag, und es ist unabhangig von intellektueller Entwicklung.
AuI dieser Hiowendung und Hilfsbereitschaft zum anderen beruht di Humanitlit Sie ist nicht nur ein gemeinsames Interesse am Wohlstand, wenn sic
auch eioen Einsatz für dar Wohlergeben des anderen und ser Gemeinschaft
verlangt

Aber ist dieses Bekenntnis zur Erfüllung der Humanit.at nicht weitgebend
geschwunden? Gerade darum ist dieses unser Thema. Wir müssen u.ns darüber
k1ar werden, was die lideren Ursachen der Auflosungserscbeinungen und der
geistig-seelischen Entwurzelung sind. Wir sprechen davon, dap heute, gerade von
der jüngereo Generation, so oft von Dascinsangst vor dem Nichts, dcr Sinnleerc,
der Einsamkeit, Ausweglosigkeit und Ungerborgenheit gesprochen wird. Statt
der Angst sieht man die in gleicber Weise ursprüngliche Freude nicht mehr.
Wie kam es da7.U? 1st alles Menschliche nichts anderes als cine determinierte
Fun.ktion des verabsolutierten primitiven, biologisch-vitalen. Trieblebens mit

108

dem Vorsp~ des ~ormalen nur auf das quantitativ Bestimmbare ausgeheoden
Intellektes, wie we1tgehend uns, auch zum Teil in der Pbilosophie gelcbrt
wurde?
'
Wurde dies nicht durch eine an sicb sehr produktive, allein in den Vordergrund ~tende technische Industrialisierung hervorgerufen, so dap zum Tell
gerade die Jug~d besonders in den GroPstiidten, wenn wir in Deutschland
an. ~rankfurt,_ .'.n US~
New York denken zur Haltlosigkeit ohne jede
ge1~t1g-bumarutare ~nenberung entartete&gt; sich zum Teil zu jedem auch neg~tivcn Tun berechtigt fühlte und vollends intolerant wurde? Denken wir an
die bekannten Worte Goethes:

ª.º

"W as ihr nicht tastet, steht euch meilenfern,
W as i~r ni~ht faPt, das fehlt euch ganz und gar,
W as 1hr mcht rechnet, glaubt ihr, sei nicht wahr
Was ihr nicht wagt, hat f ür euch kein Gewicht
'
Was ihr nicht münzt, das meint ihr, gelte nich;.',
(Faust II 1. 4917 fr.)
Kein Wunder, wenn dann der Mensch nur noch gewürdigt wird nach seinem
fraglich bleibenden Wohlstand, welchen Autotyp er besitzt, weJche Stellung
und Bedeutung er im oí fentlichen Leben hat, statt vollig unabhangig davon
den anderen Menscheo, ganz gleich von welcher Position hoch zu schatze
Es k"onnte an das deutsche Sprichwort erinnert werden: "Je
' mehr er hat n.
·e
mehr er wíU.n Wenn alles andere gleichgültig ist, sind wir frei von ¡11~r
Humanitat, eotpersonlicht, eingeebnet, sehen nur auf unsere Lebensversorgung
de~ P.rofit, den man sucht, statt auf den Lebensgehalt. Wir sind dann vo~
freier Verantwortung und Entscheidung für die Gemeinschalt entlastet. Die
F~lg~ ist, dap w!r zum Mitlaufer cines leeren die Freiheit bedrohenden Orgamsat1om;~nec~1amus ~erden mit der Flucht nacb vom und aupen, zurn
Fortschritt, w1e heute viel gesagt wird. Aber es Rommt darauf an worin der
Fortscbritt, auch im human.ir.aren inne besteht, offensichtlich
darin
dap wir einem cinseitigen entmenscblichendcn Prozep mit absolutem Geho~
Folge leisten, welcher die Würde des einzelnen Menschen sowie der Gemeinschaft in Frage stellt und nur den auperen Zwang kennt.

cicht

Darum die Forderung unserer Tage: Gebt der Zeit auch einen gropen
Geclankcn, eben den der Humanitat, damit sie darnn leben kann. Das ist
aber nur dann moglich, wenn wir wieder den Wertcharakter des Einzelnen
mit sein r Sozietlit sehen und nicht mit Scheler der Wertblindheit verfallen.
Die eindeuti.g auiweisbaren, wenn auch nicht physikalisch exakt beweisbaren

109

�Wertgehalte der Humanitiit Cordero dann zu dynamischkonkreter Wertrealisierung durch den {en hen auf und schliepen wie sa , ihren Eigenwert
mit hopferi her Kraft in sich ein. Hier hand lt es ich nicht nur um allgemeine Gesetzlichkeiten und a hgegcbcnheiten1 wie in der reinen einsinterpretation, sondem um die Moglichkeit der Steigtrung im konkretcn, individuellen Gesch en. Die Menschenliebe als Grundwcrt der Humanitat kann in
v rschiedenen Graden ich \"erwirklichen und in unterschiedlicher Tiefendimension empfunden werden. lch kann einem Mitmenschen cine gewisse
Hilfe leisten oder wie in Mainz ein tudent ein in den RheinfluP gefallenes
Kind zu retten ,. rsucht, wobei er aber erfolgl
in Leben verlor. Das war
in hohcr Rang ethi ch-humanitiiren Verhaltens v.•enn au h nutzlo .

un
r Tag~ und gibt ~ns die Pragung eines sich rfüllenden inngehaltes
~se~ D~s. Der SOZlal_-h~anitiirc uftrag besteht gerade darin, jed m
~ cm. r hoberen, auch geistig-seelisch n Entfa]tung zu verhelfen, statt sich
w1
vt lfach hcutc cinem nur ckundiren Dasein ..º""'
""'""'passen. G erad e auf'
•
Jen m \ ege kann er, wie man sagt1 "münclig" werden.

Das humanitare Verhaltcn bezieht sich auf alle Bereicht menschlichen Tuns
von verschiedener Hohendimension, vor allem auch auf den in sozialer Hinicht heute in d n Vordergrund tr tenden okonomischen Bcrcich, die taatliche
Ordnung, die Eniehung, die Kraukenpíl ge und anderes in der Gemeinschaft,
tatt nur d n eigenen orteil womo lich durch unsau re Verhalten am:u•
treben di taatliche notwendi e Ordnung nur durch Zwangherrschaft zu
· rwirklichen, die Et7.ichun nur für ei ne Zwe k und Bevonnundung zu
mipbrauchen die Krankenpfleg nur um d Profits wegen zu betr i 1.

Wi:r halten somit e:.chen, dap Humanitiit nur gewonn n werden kann,
wenn wir un dem hoheren iveau de \ erthaften zuwenden, vor allem in
ethl cher Hin icht. Das kann nur erreicht werden, wenn der fensch durch
eine mchr bewupte oder unbewupt . wie ich zu sagcn pílege,S seine Otientierung findet. Dí s Verhalten wird erst voll lebendig in wu, wenn ich einen
G samtaspekl un r Daseins in der \\'elt ewinne. or allem erreiche i h
eine innere B r icherung sowohl durch &lt;len asthetischen Wert, wenn er in
cinem innenbild mich durch ein qualitatives innbild belebt, als auch, wcnn,
wie die G hichtc lehrt, in dcm rrligiosen W rt als menschliches Urphanomen
di Ehrfurcht vor d m 1 1.1.tgültigcn Gch imnis, wie Goethe sagt, dem Mensch n ro cigen wird.

Sornit venteh ich Hu.manitiñ als die innere und aupere konkrete Ver•
wirklichung d n, was wir Humanismus nenncn. Es i t di
oraus.setzung
echten m nschlichen Welt\·erstiin&lt;lnwcs und der Gemeinschaften im Volke
und der Kulturen zueinander.
Di

wieder mehr in unser

wuP

m zu erheben, ist d

Erfordemi

• "Philo ophie des lebendig n Geist "

110

111

�ARISTÓTELES Y LA LISTA DE CUALIDADES EN METEOR.
385 a 10

DR.

J.

E. Boi.zÁN,

Universidad Católica de Argentina.

"Probábase a razonar, ayudándose
de palabras y acciones. Y tal vez lo
que comenzaba la lengua lo acababa
de exprimir el gesto."

LA

LISTA QUE presenta Aristóteles en Meteor., 385 a 10 acerca de las cualidades empíricas que "diferencian Ja mayoría de los cuerpos" (a 18) se ha
mostrado siempre un paso difícil para traductores y comentaristas cuando
se trata de trasladar unívocamente los términos griegos, y de explicar el
porqué de tal lista y no otra.

En términos generales, es comprensible la dificultad con que se halló el
mismo Aristóteles, no sólo desde el punto de vista lingüístico -problema que
explícitamente refiere en más de una ocasión-1 sino también y en primer
término por las dificultades derivadas de su propia vía empírica, intentando
reconocer y distinguir aquello mismo a clasificar. Vale todo ello decir que
es Ja labor pionera que emprendiera Aristóteles la causa fundamental y originante de toda otra complicación.
Lo que resulta sencillo es determinar el criterio de selección de las cualidades, pues al principio mismo del texto se declara que se comienza "por
enumerar aquellas cualidades que expresan aptitud o ineptitud de algo para
1

Por ej.: Categ., 7 a 5; Maleo,., 387 a 32 ss.

113
11 UMANITAS-8

�ser afectado de determinado modo" (a 10); tratándose entonces de la clásica "segunda especie de cualidad", según la conocida clasificación de Categ.,
VIII. Estas cualidades son derivadas con respecto a las cuatro fundamentales: humedad, sequedad, calidez y frigidez, las cuales • constituyen la materia de los cuerpos compuestos" 2 y podrían denominarse aquí cualidades
de primera especie (hábito y disposición); pero que se especifican en la
realidad fáctica de la existencia de innumerables cuerpos a través de las
cualidades de segunda especie, las más inmediatas éstas y útiles en una clasificación empírica. Con lo cual queda, en principio, justificada la lista dicha
pues recoge el conocimiento empírico de Aristóteles según "las afecciones
más características que expresan las posibilidades [del cuerpo :mixto] de sufrir
acción" (384 b 34 ss.); es decir, de ejercer sobre ellas alguna actividad de
tipo experimental. Sin embargo la justifü:.aci6n no es definitiva, pues recabando del mismo Aristóteles una defensa aducida en otro contexto, "debemos
tener en cuenta que estos términos no denotan con propiedad lo hechos
mismos, pues no todas las varias clases de acontecimientos similares tienen
nombres que les sean propiamente aplicables; en consecuencia es menester
considerar las especies enumeradas como no siendo exactamente lo que indican las palabras, sino algo semejante".ª
Bajo tales premisas intentaremos dar una versión castellana de dicha lista,
tomando como base el texto crítico de Fobes; 4c versión que justificaremos a
continuación presentando comparativamente las traducciones de Vicomercatus (V),5 Lee (L) 18 Webster (W),7 y Tricot (T) ,8 citando también la
opinión de Düring ( D) 0 y, finalmente, nuestra propia versión (en bastardilla). El comentario que seguirá en cada caso intenta justificar nuestra
• De part. animal., 646 a 16; cfr. también De gen. corr., 329 b 32.
• Meteor., 379 b l2 ss., estableciendo su terminalogía con relación a los procesos
naturales de cambio: nbp,i;, i,¡n¡cnt; 1 lmn]a,i;, etc.
• Fo»ES, F. H., ,fristotdis Meteorologieorum libri quattuor, Cambridge (Mass.),
1919; reprod. Ohm, Hildesheim, 1967. Agradecemos a la Lic. Axucena A. Frabosdñ
su valiosísima ayuda en la correcta interpretación de los términos griegos.
• V1cOMERCATUS, F., In IV libros .Ari.rtotelis Meteorologica comentarii, Venetiis,

1565.
1

LEE, H. D. P., Aristotle: Meteorologica, Loeb Class, Library, 1952.
E. W., Meteorologica, en The works of A.ristotu transfaled into English,

' WEBSTER,

Oxford, vol. III, 1931; reimp. 1955.
• TRICOT, J., A.ristote: Les Météorologiques, Paris, Vrin, 1941.
• DiliuNo, I., .A.rütotle's Chem~al Tua.tise. Meteorologica. Book IV, Goteborg, 1944.
En la secci6n correspondiente a su traducción omite Dürin.g el paso de 385 a 10 ss.,
saltando desde 385 a 8 hasta 985 a 20; pero en sección "Oomment'.lry" refiere muy

n~:nclatura ~tellana en base al uso que el mismo Aristóteles hace de sus
tenrunos en diversas ocasiones.

TEXTO

. "Com~c~os por enumerar aquellas cualidades que e.xpresan la apb~d- .º mephtud de algo para ser afectado en determinado modo·
solidif1~bl:, no solidificable (nf}XTOV afffJX7:0'II); fusible, infusíbl~
(n¡xTcw aT71x-r:cw) ; ablandable por el calor no ablandable
1
cal ( al
, , _1
•
por e
ar µ ax-r:ov aµ{Ut,a:x-r:cw) ; ablandable por el agua, no ablandable
~r el agua (uy,m&gt;t' ,i't-yx-ro11 ); doblable, no doblable (xa
•
axannTot')
.
'ble ( xa-r:ax-r:ov
• axá-raxi-ov)
•
µn,-r:cw
. r-'. partibl e, unparli
. friable
~1able (fJeav&lt;1-r:ov lifJeavcnov); estampable, no estampab~
afJla&lt;1Tcw)
1 •
.,
.
. ,· plástico, no Plásn'co (ffA,Q.O"t'ov
anla&lt;1-r:cw)
· compresible.,,
1:1compreS1ble (nteO"t'ov dní.ecno11); extensible, inexten~ble ( llx-r:o~
d.x?:ov) ; maleable, no maleable ( lla?:ov av~la.1:ov) • hendible
he dibl (
' "'
·,
•
, no
.n
e ~X'O"t'º" aax,~ov) ;cortable, no cortable ('r:µ111:ov á1:µ111:o'tl);
viscoso, dispersable. (?'l'&lt;1XUº" &lt;pa8veo"); compactable, no compact:ble ( ml17To11 cun..t11,i-011) ; combustible, incombustible {xav&lt;11:011
axavtno'tl) ; exhalan te, no exhalante (8vµ,a-,:011 afJvµía1:o11 ) ."

(8la:.rt

ª"

385 a 10 ss.)
GoMENTAJUO

I · n11x_i-~
• ~17x1:ov:
.,
concretile, inconcretile (V) ; capable or incapable of solidif1cabon (L); to be apt or inapt to solidify (W) . lidif' bl
lidifiabl
' so
ia e,
non so
_e. ~T); solidify, congeal, freeze, by cold as well as by
heat (D) ; solidifu:able, no solidificable.
En varios ~~s d~ Meteor., cap. VI, estudiando precisamente los cambios
de. ~~do,. _utiliza A~telcs nfjs~i; indicando indudablemente el proceso de
solidifica.CIOn,
· 1 , 8 Y oporuendolo a n¡~,i; (fusi6n: 382 b 28) 0 b.1en al corre la1abvo
11,VEU.. &lt;U (disolverse·· 382 b 31) · Un caso el aro aparece en 383 a 6
ss., donde los c~erpos acuosos no son soHdilicables (n 111 ,,v1:a,) por el
fuego, ya que
es• este el que los disuelve (.ltie1:&lt;u ,vá"
•
C' ilno nvA..c
!!Vi; ) y e f ectos contranos. piden causas contrarias·. preo·sament e "solidif'1can
·
, ·
por perdida
de calor y disuelven por agregado de calor". Dado el claro eJ·emplo utilizad
0
,
( cu
. erpos acuosos, agua, líquidos)
el uso que hace de :mí~,i; está bien defimdo ·• se trata d e so lidif"1cació n, o también
· congelamiento (como dice Dü-

b1:evemente el problema, y de alll lo tomamos.

115

114

�ring). y que ello acontezca no sólo por el frío sino también, por el calor vale
para el caso de los compuestos por tierra y agua: por el fno~ en cuanto éste
expulsa conjuntamente el calor y la humedad que lo acompana; por el calor,
ya que éste provoca el escape de la humedad bajo la fonna de. vapor (383
a 13 ss.). Pero el ejemplo más conspicuo y que ya no puede ~e1ar du~as es
aquel q_ue se refiere a la siderur~a, froc~o en el cu~l e~ hierr~ s61ido s~
funde y solidifica posteri01mente (vyeoc; y1,yvtcrra1, xa1, míliv n11rvve18a,,

embargo, que el mismo término ( o sus derivados) lo emplea Aristóteles para
significar ablandamiento o blandura sin necesaria referencia al calor o al
fuego, en una serie de textos acerca de la cualidad «blandura" (382 a 8)
1
a las definiciones de "duro'' y ''blando" ( 382 a 11), y aun al medio ( tacto )
utilizado para discriminar entre lo duro y lo blando (382 a 14 ss.)

IV. uyxro11 lí-r:t)IXT01': humectile, non humectile (V) ; softenable
or unsoftenable by water (L); be softened by water (W); amollisable,
non amollisable par l'eau (T); be absorbcnt (D) ; ablandable por el
agua, no ablandable por el agua.

cfr. 383 a 26 ss.) .1 º

u.

-i:,¡x-i:lw li-i:,¡x-rcw: liquabile, ineliquabile (V); meltable ~r unmeltable (L) ; to be apt to melt (W); fusible, non fusible (T); liquefy,

roelt by beat, be dissolved (D); fusibl4, infusible.
En 382 b 28 ss. aparece ·n7xte18a, como una espe~~e de ~real'l't_e18~,
y en los pasos ya citados de 382 b 31 y 383 a 6 ss.&gt; utiliza Anst6teles mdistintamente -r:17~,,; y '-vta8ai ( cfr. 1) ; esto P;1e?e ":rifi~e fá~~t: e~
383 b 12 donde "'l'Í:~eo'I' di xal cíltc; Av-i:a 1'yew, ov nanc. dt d.Ua
"'Xe&lt;1&gt;"' y por consiguiente, debe referirse a la disolución, no a la ~ón;
; en 387 b
ss. aparecen como ejemplo de ''fusibles" el cobre y el incienso.11

25

JU. µalax-r:o11 &amp;µálaxi-o'I': emollibile, inemollibile (V) ; softenable
or unsoftenable by heat (L) ; be softened by heat (W) ; amollisable, non
amollisable par la cbaleur (T) ; be softened by fire (D) ; ablandable por
el calor, no ablandable por el calor.
EJ.emplos claros de este uso en 383 a 19 ss. ( especialmente a 25) -donde
d sufrir
la arcilla aparece ablandándose por el fuego, pudiendo de este mo o . .
deformación en el horno- así como los casos del hierro y el cuerno, fhudificables sólo en presencia de calor excesivo pero ablandables (µal.án-t-rcu:
29-32 · el cuerno también en 384 b 1) a menores temperaturas;
383
a
'
"C,' al
')
mientras que en 384 b 15 ss. la madera no es ablandable ( ov t µ ax-r:a
por el calor. En 385 b 6 ss., se reúnen como ~ateriales ablan_dables por el
fuego, en diversas circunstancias, el nitro, la arcilla, la sal, el hierro, el cuei:no y la madera; distinguiéndose entre ablandables por el calor (los tres p~meros) y ablandables por el fuego (los tres últimos). Debe destacarse, sm
10 Cfr. también el ~ de la arcilla en su proceso de cocción.' 383 .ª 19 s~-~' hemos
tratado ex.te.nsamente de la siderurgia. en "Aristóteles y la anbgua s1derurgJa , Aca·
demia Nacional de Ciencias (Córdoba, Argentina), Miscelánea nº 52 , 1972.
u Cfr. 383 b 13 y 384 a g3 para otros ejemplos.

116

Traducir este término como "ablandable por el agua" no es absolutamente
correcto, según veremos a través del uso que de él hace Aristóteles; pero estimamos que la dificultad está más bien de parte de la empiria que de la semántica, y tal ve.z la justificación global más sólida resida en que el Estagirita
compara claramente, en 385 b 12 ss., n¡x-rÓ'I' y nyx-ro'I' cuando dice que
'el bronce, siendo fusible ( 1:17,c-r:o'I'), no es ablandable ( lfrty,c-r:o,,) ; en
tanto que sí lo son lana y tierra, pues pueden embeberse" (385 b 13-14). Esta
imbibición (Peixta8a,) es previa al ablandamiento, el cual resultará· entonces ser un ablandamiento por el agua ( de imbibición) ; pero todo ello no
justifica la traducción de Düring. No obstante estamos de acuerdo con Düring
en que rlyyta8at debe incluir tanto /Jeixta8a, cuanto µala,cdnt(!O'I'
yl'Yt&lt;18a, aun cuando el mismo Düring no da la razón de ello.12 En efecto,
en 385 b 6 ( citado supra) los casos de nitro, la sal y la arcilla muestran un
ablandamiento por el calor (µalaxrá) en presencia de una cierta proporción
de a!?Ua, siendo a su vez diferente de un ablandamiento por el fuego (rasos
del hierro, el cuerno y la madera, lineas 11-12); no obstante, en 385 b 15 se
dice del nitro y de la sal que son fusibles por el agua (ilJa-r:os- -r:77x-r:0011
¿ olubles?) mas no ablandables ( anrx-ra), sobreentendiéndose "por el
agua". Más aún: en 385 b 19 se habla de cuerpos porosos que pueden ser
nyxi-á si los poros son mayores que las partículas de agua; mientras que
si son, además, homogéneamente porosos, resultan -r:17x1:a de 1Jdan. Es decir que -r:tyx.-r:á supone "por acción del agua", dándose ejemplos en 385 b 21.

=

V. x.aµn-r:lw l,.x.aµn-r:o'I': flexible, inflexible (V) ; flexible or inflexible (L); bend (W); flexible, non flexible (T); apt to band, of flexible bodies (D) ; doblab~, no doblable.
12

f. d. Osterr. Oymn.,
J., TranJ. Oxford Philolog. Soc., 1884-5, p. 11.

Pero remite a dos trabajos: HovnlANN, K. B., Zeit,

35, 573; y CooK.

W1LSON,

188at,

117

�El texto fundamental al caso es el de 385 b 26 ss., donde se habla de cuerpos
que pueden ser "'Xaµn:r:á. xai &amp;8u'JITá (doblados y enderezados), tales como
la cafia y el mimbre"; y de aquellos otros que 'como la cerámica y la piedra,
son lixaµ.nTa (inflexibles)''. Todo este paso (385 b 26 - 386 a 9) es de
considerable sutileza lingüística y constituye eficaz ejemplo de las dificultades
con que se las hubo Aristóteles, pues aparece él debatiéndose aquí entre el
vario acontecer natural y la ausencia de una adecuada nomenc1atura. Lo
que aquí se halla en juego es -propiamente y tal cual lo dice el párrafo
final del texto: xai. ?"aV?"á E&lt;hW xaµn,?"a xat. Evev,,'t"á, )((If, líxaµn,?"a xai.
a.-'JIE1Í8vna b 7 ss.- el poder o no ser encorvado o enderezado algo por
medio de un movimiento (xai ?"O xá.µ¡t"t"E&lt;18at xai. TO Ev8vt'ta8at [...)
µdJlo'tao8a, 7J xt,,Ei&lt;18a.i a 31-33). Es por ello que lo más correcto e
referir e a esta cualidad como la de aquello que es "doblable o no doblable"
más bien que "flexible" (pues flexible tiene una connotación tendiente a
"elástico") como puede verificarse cuando dice €(1WJI de áxaµzn:a

xal

ex

·ov"Ta

a.'Jlt11

u

0000,,

neet&lt;peeda~ xa,

,

,

.. ,

aooµan,,,, ov ov'JlaTat

¡~

lv8'ÍJT7''t"O~

el~

,

TO

-

,

µ71'H-o~ ti~

1r.Ef!t,:pieELQ/JI

µe,,
~e,
n, VT71't"ª

µtTa/JáUs,,,,

a 29-31 J· donde más bien se trata de cosas plásticas.

con el hielo y la piedra -para tomar ejemplos del mismo Arist6teles en línea
10- y, seg(m se proceda, también con la cerámica, que es xai 8eavC1Tcw
xa¡ xaraxi-ó,, (líneas 11-12) porque, aplicando al caso la teoría de los
poros (líneas 14-17), tiene los suyos dispuestos en parte discontinuamente
y en parte longitudinalmente. Para Düring la distinción entre xa.ra,mw y
8eavcnÓ'JI es "artificial", pero ello se explica por su errónea concepción
de lo xaTa.xTÓtr. Téngase en cuenta que la teoría general de poros señala
dos modos bien diferenciados de comportamiento frente a la percusión : si
los poros de un determinado material son numerosos y se hallan dispuestos
al azar, el resultado será una múltiple fragmentación de la cosa según los
múltiples límites internos que dichos poros establecen; si, por el contrario,
esos numerosos poros se hallan regularmente distribuidos siguiendo una dirección preferencial, se producirá una ruptura en pacos trozos de mayor
tamaño.

VIII. _8laOTO-'JI lí.81aOTO": impressibile, non impressibile (V); capable or mcapable of taking an impression (L); be impressed (W);
apte a cons~rver les empreintes, inapte a conserver les empreintes (T) ;
apt to be 1mpreMed, e.g. by stamp or signet (D); estampable, no
estampable.

VI. 'H.ara'H-TOtl dxáTa.'H-TO'JI: ruptile, non ruptile (V) ; breakable or
unbreakable (L); break (W) ; frangible, non frangible (T) ; apt to be
cracked (D); partible, impartible.
Aristóteles trata en un mismo paso (386 a 9 ss.) de lo xaTctxTÓ-'JI y de lo
VII infra); y ambos "difieren porque partición (xára~t~)
es división con separación en grandes trozos, pero desmenuzamiento (8eav&lt;1i~)
lo es según numerosos trozos menudos" (386 a 12-14); y las cosas partibles,
tales como la madera (= astillable) tienen sus múltiples poros dispuestos
longitudinalmente ( a 16-17). Por esto, y por cuanto se dirá en el caso siguiente (el VII) no nos parece correcta la aclaración de Düring según la
cual, al referirse a xaTaxrÓ,,, "be [Arist6teles] thinks of brittle things of

8eavanw (cfr.

a splinter and the like' 1 •

VII. 8eav&lt;1ro11 a.8eavar0t': fragile, non fragile (V) ; capable or
incapable of fragmentation (L); be comminuted (W); friable, non
friable (T); apt to break into small pieces, be comminuted (ice) into
a granular condition (D); friable, 120 friable.
Hemos referido ya la distinción de 386 a 12-16 (VI supra). Precisamente
es "friable" aquello más o menos fácilmente desmenuzable, tal cual acontece

El texto fundamental ( 386 a 17-25) no deja lugar a dudas en cuanto al
sentido de esta cualidad pues se describe am la 8A.áoi~ como "modificación
superficial con hundimiento parcial por presión o impacto o, en general,
por contacto; y tales cosas son o blandas, como la cera -cuya superficie se
modifica sólo parcialmente- o bien duras, como el cobre" (386 a 18-22).
A contrario sensu, son lí.81a.cn:a los materiales duros (cerámica) o líquidos
(agua); pues en el caso de la cerámica, ésta no cede según su superficie;
y en el caso del agua existe, sí, cesión pero ahora de toda su masa pues toda
ésta es la que se despl~a por acción de la presión.13 Repárese, de paso, en
la cuidadosa observación que hace Aristóteles con relación al cobre: éste es
duro, pero estampable porque a diferencia del agua y de la cerámica, cede
en su superficie y, en parte, en su masa.
IX. nl_a.ad,- ánA.aaTo,,: fonnabile, non fonnabile (V) ; plastic or
non plastic (L); be moulded (W); plastique, non plastique (T); apt
to be formed, moulded (D); plástico, no plástico.
~ Rccu~rdese que para Arist6telcs e.1 agua es dura (=incompresible) pues su superfice es capaz de ceder, pero con despla:z.amiento de las demú partes. Ofr. 382 a 1 t-14
y nuestro n9 XI infra.

119
118

�Para Arist6tel s las substancias .n.1aOT&lt;Í son una especie de las estampabl , y Jo son "cuantas retienen la impronta lograda por simple modelado
manual" {386 a 25). Las án.1aOTa son "aquellas que o no son fácilmente moldeables (µ17 tiitJl.aut'a) -tal como la piedra y la madera- o, siéndolo,
no con 1van la impronta ~ de la lana y de la esponja-" (386 a 26).
De aqu1 que se justifique la tradu ción por "plástico".

X. nu:cnoY cuiÍEO't'0'1: compressile non compressile ( ) ; cap ble
or incapable o{ being squeezed (L); be squeez d (W); compr ible,
incomp
ible (T); apt to be squeezed, compressible (D); compmibl,,

incom Jmsible.
En el paso de 386 a 26 (citado upra) dice rist6tcles de las su tanela
no plá ticas y de su ejemplo , que son met1t'á.; en un largo texto (386 a
29-b 11) retoma el ,•ocablo para aclarar que "son mecn&lt;Í aquellas cosas
que, al ser e truja&lt;las, pueden contraerse por d plazamiento de sus superficies hacia el interior, sin ruptura ni intercambio local de sus partes"; ocurriendo esto porque dichas cosas "tienen sus poros vacíos ( vado del mismo
[mat rial que 1] cuerpo) '. Por consiguiente "son ntEO't'&lt;Í cuantas pu d~
contraerse hacia su propio vacío o hacia sus poros [...] tales omo la ponJa
la cera y la carn "; y son 'dnlecrta aquellas cosas que naturalment no
pueden contraerse bajo presión hacia sus propios poros, sea porque no los
poseen, a porque los tienen lleno de algo más duro [que el mismo cuerpo].
De este modo, son incompresibl el hierro, la piedra, el agua, y todo otro
liquido". Las e.rigencias fundamentales de compre ibilidad con r lación al
despla.7.3.rniento de partes deben ser referidas a lo ya di ho en VIII y nota 13.

XI. ll.xf&lt;W ü,,dxt'OY: tractile, non tractile ( V) ; ductile or non
ductile (L) ; to be tractil or non tractile (W) ; étirabl , non étirable
(T) ; apt to be stretched (D); extensible&gt; inextensible.
El texto explanatorio es el de 386 b 11-18: "llxt'CÍ on aqu llas cosas
cuy
uperfici pueden ser desplazadas hacia los lados; pues ser tirado
( l).,aa8a,) significa el d plazamiento, según la dirección del motor de
una superficie que [no obstante] permanec continua". Se trata, pue de un
desplazamiento según un movimiento de tracci6n,ª produciéndose un elongación de la cosa. E tamos así en el ca de cosas extensibles (cfr. también
XV). Por otra parte los ejemplos a que recurre Arist6teles: cabello, cu ro,

Es &amp;ta una de las "cuatro especies de traslación" de Phys., 243 a 15.

~e~os, pasta , ~gamenlo, l_ana, flema (líneas 13-18) más bien parecen
10dicar cosas elásticas es decll': alargablcs con recuperación espontánea del
tamañ~. original; no oh tan te, la letra del texto por un lado ( "cosas cuyas
s~perftcies pu den ser desplazadas hacia los lados"), y por otra lo que se
~irá en 'V acerca de los cuerpos que "pueden extenderse y contraerse constderablernente' ( 387 a 14), nos ha preferir aquí la terminología propuesta
( extensibl , inextensibl ). d chando totalmente "dúctil".

XII. llat'&lt;W d,r,jlat'OY: du tite, non du tile (V); malleable or non
malleabl (L); malleable or non malleable (W}; ductile, non ductile
(T); apt to be wr ught. pecially by forging, mall abl (copper) (D);
maleable, no maleable.
"Exj t n también cosas llai-á, tal como el cobre; otras a,r,jlaTa, tales
como la piedra y la madera. Son llai-«i aquellas cosas que por un mismo
.º~pe pu~en, al mismo tiempo y parcialmente, desplazarse
'n su supcrf~cre_ hana los lados en profundidad" (386 b 18-21). e trata, por congu1ent , de un proceso de laminación por percusión, r sultando el cuerpo
achatado y ext ndido; de aquí también la compa.raci.6n: "Todas ]as llaTÓ.:
son también 9lacná (= estampables)" (b 22). De modo tal que resultan
l.1a-rd el cobre dicho. pero también la cera y el lodo (b 24-25); no lo son
la piedra, la madera (b 19) ni la lana (b 25), no ob tante ser todas ella
compresibles ( b 24) .15

r

Xlll. axiui-o,, áaxtt1t'01': fissile, non f ile (V) ; fissile or non
fi ile (L): f ile or non fissile (W) ¡ fissile, non fusile (T) · fi ile
(D) ; het1dible, no hendible.
''Es oxurróv aquello cu 11 división puede ·tende
más allá de la popor el
en di isor· pu . algo resulta uxltaa, cuando~
previa divisi6n, se raja más allá del punto alcanzado por el divisor'' (386
b 27-29). Y recurriendo explicativamente otra vez a una e tru tura porosa,
resulta que "[t1XL&lt;1t'CÍ] son las que tienen sus poro -a lo largo de l cuales
consolidan- dispu t longitudinalmente, no tranSV rsalmente'1 {387 a
1-3). En tales condiciones se llega a producir un efecto de tipo cuña de
parte del instrumento y el material
hiende o raja pues lo poros, Ion-

i i6n alcanzad

11 En linea 25 aparece el agua como compmible (nmnÓti), siendo así que en
otros lugares 110 lo es (11id. nota 13). Fobes pone el texto entre corchetes: [011d'ii8coe].
anotando que Thurot lo elimina, ,in más.

121
120

�gitudinalmente ordenados, fa\'orccen d a tillamiento; caso típico es el d la
madera (386 b 26 ) . Ejemplo este último que muestra, además, que "hendible'' es un caso particular d "partible'' · rc-idi ndo e tructuralm ntc la
diferencia en la disposici6n de los por (cfr. VI y IV) .

XIV. Tµ1p:~ lí:1:µtp:o~: dividuum, individuum (V); cuttable or
incuttable (L) ¡ apt or inapt to be cut (W) ; sécable, insécable (T);
apt to be cut (D); cortablc, no cortablt.
l referirse a lo hendible, adara

rist6tel

que la prosecu i6n e pontánea
del efecto del agente divisor no
produce en el proc so de Tµijcrn; (386 b
30). Ahora dirá, más e.xplícitamcnt , que son 't:µ1]Tá los sólidos, duros
o blandos, que sometido a divi i6n no se d menuzan ni [el tajo] va necesariamente más allá de la división. Pero cuantos no
an húmedos, son
á:-cµ,¡t:á'' {387 a 3-6). · trata entone d un proceso de corte dond el
re ultado de la acci6n no
extiende allende 1 término alcanzado por 1 in. trumcnto. Y apelando una vez más a una razón tructural: " lgunas cosas,
omo la madera, son tanlo cortables cuanto hendibles {:&gt;&lt;a, t:µ7/t:á xcd
e7X&amp;O'Tá); pero, dicho en general, [e] longitudinalmente hendible y transversalmente cortable; pu
tratándose de al o múltiplemente divisibl , es
hendible cuando la separación [de las partes} se produce longitudinalmente,
y cortable si ocurre transversalmente" {387 a 7-11).

XV. yAfoxe~ ,paBveéw: lentum, friabile (V); viscous or friable
(L); to be viscous or friable (W) · visquex, broyable (T); viscous,
friable, grauular or pul\'erous, guttiform (D); viscoso, dispersable.
Es é te el único caso en que Arist6tele se aparta de su criterio fundaID ntal de "aptitud e ineptitud" 11 para echar mano má bien -en cuanto
a lo iscoso- a las cualidades de primera peci (hábito o disposición):
'Algo e yllt1xeo,, cuando siendo líquido o blando,
extensible. Tales
son los cuerpos de tructura entrelazada, al modo d
denas,
que pueden
extender y contraerse con iderabl mente. Los que no n así n VJ«Bveá"
( 38 7 a 11-15) . En términos generale , r A.lt1x eo,, indica una cierta consistencia g tatinosa,11 escurridiza, 1• elástica.10 En particular, lo
de-

riva de lo húmedo pue s trata d una especie de liquido modificado tal
como es el caso del aceite,10 cuya yl,axe61:71t; impide la aparición de sedim nto (382 b 13-16 donde cita también la pez) , así como también que
llegue a dei carse (383 b 34) .
El " tado viscoso" ha sido iempre difídl de conceptualizar y describir
pu to qu , n realidad y científicamente hablando ahora, todo cuerpo posee
ci rta flwdez, determinada viscosidad, excepto el cuerpo (te6ricam nte) rígido. La \'Í o idad aparee a í como fricción interna cuando se produce
un movimiento rela~-o de d slizamicoto de las capas -arbitrariamente consideradas- de una masa Owda y donde las capas superiom aparecen como
arra! lrando en sus movimiento , a las inferiorcs.' 1 .omo en muchos otros
· te aquí en ristótcl - una d limita 'ón n ta de lo ,·i ,
sino
incluyen baj
te término tod I s cu rpos que "pueden extende
ntracr considerabl ment ''; pero l intento de teoría de la tructura
a)'Uda a definir la t nninología, si ndo posible, además y nuevamente, obrvai la perspicacia demostrada por nuestro autor al reparar n que la
elasti idad forma parte de lo viscoso: d
hace unos pocos años la ci ncia
ha debido crear, como una rama especial, la reologia para sistematizar los
estados de fluencia precisamente por aquellos casos que, _en términos g ne-

ral s, incluyen conjuntamente viscosidad y elasticidad.
En cuanto a ,pafJvecí Aristóteles se reduce a incluir bajo e ta propiedad
a todos lo demás cuerpos. ¿ Cuáles son é tos? Parece, simplemente, que
aqu ll
que 'no son así" esto
qu siendo líquidos o blandos no son
tensibl y contráctiles, no se deslizan con cierta elasticidad. Muy pocas
,- c ha utilizado Arist6tcles dicho término en sus escritos y la dificultad de
acertar con su sentido y traducción merece nos detengamos un tanto en él.
En De Anima, 419 b 35, refiriéndose al papel del aire en la t.ransmisi6n del
sonido, dice Aristóteles que te no se produce d,a. d ,pa6~eo~ [ó d~e]
z~a, ; y esto aparece como ontrapu to a un aire que 'º"'18fí ""'"ex;;~ :&gt;&lt;al
e~, caso en el cual sí
producirá el nido; contraposición, pue de algo
,pa8veó~ a algo uno y continuo. Haml traduce aquí ,pafJve/w por "lack
of cohereoce"; 22 Siwek por ' particulas minutas f riandum; 23 y Tricot por

,,Aíoxe~

,. Algo semejante ocune con nuestro n• Xl, pero :illl poclrla recurrine a "mol-

deable, no moldeable", por ejemplo.
11 Hist. aniinal., 518 b 14-.
11 Hist. a11imal., 527 a 27.
u D, parl. animal., 652 a 18.

" D, 11n . corr., 330 a 4 u.
" De a.qui que resulle tan llamativa la recurreocia de Aristóteles a una e truclura
"entrelazada, a modo de cadena,", imagen aun hoy utiliz:ida,
= HA»LY, D. W., Árislotlt's D, anima, Oxford at the Clar ndon Press, 1968.
u Srwn, P., Arirtotdis D• onima libri tres gratu d latín,, Pontificia
niv rsiti

Gre oriana, Roma, 3a. 1957.

123

122

�"friabilité" (''tres impropcment d'ailleurs", reconoce en nota). st En sus respectivos comentarios, Ro habla de "friable" H }' Rodier dice que "l'air n'est
pas consi tant". 11 En De sensu, 44-1 a 23-26 se comparan agua y aceite diciendo d la primera qu es el más li ,ero de l líquidos, aun que el acei ;
pero ~. te, debido a su vi. cosidad, se . tiende más que el agua, micmras que
el ae;ua e ,pa8veó,, y por ello es más difícil de retener entre las manos que
ac ite. Mugnier traslada aquí VJa8veó'&gt;' por "íluide"; 11 Beare lo har:e
por 'inc h ive '.ª' Otros dos usos, pero de menor cuantía: en Hist. animalium,
510 b 26 (517 b 6) aparece una r ferencia a ,¡.,ÓY roa8velw lx8v"'Y, las
típicas va o cúmulos de hue\'ecillos¡ y en Problem. 927 b 27
habla d lo

,.

,

o ,

n,nen1:oueo,, por ser VJª veo,-.
Es decir que n todos los casos se alude con el ténnino ,¡.,a8ve&amp;,, a algo
que
discontinuo, que aparece como desmenuzado; a algo cuya coherencia
es muy lábil y que por ello
di persa más o meno fácilmente al no po r,
jwtamenLe, la "e tructura entrelazad , al modo de caden " de lo cue
d o:;o ;
tr.:i.ta, pues, de alguna denominación muy general, tal cual parece
darlo entender el paso de 387 a 15 al reunir bajo ,pa8vea. precisamente a
cuantos "no son así": no son viscosos. i se recuerda lo dicho supra para la
YÍscosidad, lo contrario a esta propil·dad sería la rigidez absoluta; pero penrnr así ría un anacroni mo, ) en consonancia. con lo que estimamos e la
"intentio auctoris" timamos que balta con la apro.ximación que se lo ca
traduci ndo ,pa8verw por "di~persable":
dispersable todo aquello que
pi •rdc fácilrocnt su cohesión, provocánd
bajo determin do fueno no
una d formación reversibl ( la ticidad) o irrev r&lt;,ible (fluidez)
gún un
d lizamiento de las partes con el arra tt·e J ial que corr ponde a lo vi e

ino la

p:iraci6n

in má

d la par

XVI. ,ul,71:ó,, anll71-ro": subactilc insuba tile ( ) ; comp "ble
incompre iblc (L) • to
compres ibil or incompre ibile (\ ) ; foulable non foulabl (T); apt to be kneacled (O) · compaceabltJ, no com-

pactable.

11

m,,

J., Aristott: D, l'
París, \'rin, 1965.
Ross, W. D., A,istotle De anima, editcd ,,ith introd., and

,. TlllCOT,

omm., O. forcl at

the Clarcndon Pre , 1961.
• RoD1ER, G., Aristou: Traití de l'4me, Pari E. Leroux, 1900.
.
rr MuoNtER, R., Arúlol1: Petits 1,aitl1 d'histoirt naturtlle, l xte établi et tradutt,

Paris, "Le_ Bcllcs Lettres", 1953.
11 BEARe, J. I. _ Ro s, G. R. T., ParrJa Naturalia, en Tht WorkJ o/ Ari1lotle
trarul. into English, vol. III.

12-1

"Entre los compresibles, son :n:,l71rá cuantos retienen establemente la
compresión; son cmll71-ra. cuantos o son absolutamente incompresibles o no
retienen establemente la compre i6n" (387 a 15-17). Es decir que m.t71-ró,,
es una _especie de meuró,- (dr. X). Aristóteles utiliza 1 verbo mlécu y
sus denvados en otros lugares con sentido constante de "compresión"; "
aquí se trata de retener o no tablemente el
ultado del esfuerzo de compre ·ón, lo cual sólo puede aconte er en 1 caso de sólidos que, por compresión, devi en coherentes; y en esto con iste ser compactable.

XVII. xavOTcw áxavt1l'o,,: ustile, non ustile (V) ; combustfüle or
incombustible (L); combu tible or incombu tibie (W); combustible, incombustibl (T) ; combustible (D) ; combustiblt, it1combustible.

La traducción del ténnino griego no parece aquí nada dudosa, y hasta la
grafía en lo diversos idiomas modernos citados es coincidente. Aristóteles
utiliza ,caiícTL;- y us derivado con el sentido de quemar y de combustible; 0
y aquí, en Meteor. 387 a 17-22, una nueva apelación a la teor"i.a de los poros
hace definitiva la noción pues además de sostener que madera, lana y huesos
son "avCTl'á -siendo áxava-i-a la piedra y el hielo- se dice que las primeras son así porque poseen poros ad cuados como para recibir el fuego,
y siempre que la bum dad presente no sea excesivamente resistente a ello
(precisam nte, por ocurrir esto último es que resultan incombustibl el hielo
y la madera verde). Ju1.gando ahora desde uno de los resultado deJ proceso, los combu tibies producen enizas (387 b 13). Ari t6te1 retoma más
adelante el tema de los combustibl , relacionando la combustibilidad con
otras varias cualidades vistas (con exhalabilidad: 387 b 21 ' b 31 , 388 a 2 ,·
con fusibilidad: 387 b 25) y di tinguiendo, además, entre combustión e inflamación (387 b 18 ss.).

XVIII. 8vµ,aTO'I' á8vµlaTO'tl: uffüu aptum, suffitu ineptum ( V) ;
capabl or incapable of giving off fumes (L); to be apt or inapt to
give off fum (W); vaporisable, non v porisable (T); fumigable, like
írankincense (D) ¡ ullalante, no uholanle.
• Cfr.: Pkys., 213 b 16. 216 b 24, 230 b 3; A-J1t10,.,
6 b 13 (compi, ión de
aire formándose viento); Híst. animal., 622 a 16: 1uJ..ovp,.,,o;, en el ntido de "apr .
tar'' al pulpo el cual, iendo resbaladizo puede capar (curi
ente D. \ . Tbom n,
Híitoria Animnlíum, n Th, ll'o,ks . .. , vol. IV, nota ad 622
16, dice: "nc.l.ovµcro~,
i.e. to make i t lcndcr") .
E.g.: Pk-,s., 251 a 16 (x11vo-ró. y xára-8tu); D, ca,lo, 307 a 1 (x(IVOTIXa&gt;Tat'a} ·
.De anima, 417 a 8 ( &gt;11111cnó,.) ; De pa,1. 1111imal ., 648 b 18 ( JC.cn,noií xavOTtHc:ineo11).'

.

�Arist6teles ha establecido antes (341 b 6 ss.) su teoría de las dos exhalaciones, que se producen cuando el sol calienta la tierra, diciendo que la
á,,a(Jvµíaut~ es de dos clases: una, más bien de la natura del vapor
( a:rµt.Jro8uniea"); la otra, de la natura del viento (n't'tvµa-rro8tudea") .111
De esta división general sacará posteriormente conclusiones con relación a la
producción de rocío, lluvia, nieve, rayos, terremotos, etc.; y aún se referirá
a la formación de minerales y metales; 32 tratándose siempre de cierto desprendimiento de un cuerpo sutil -gas vapor, humo- por acción del calor sobre
ciertos sólidos. Y esto, en castellano, es exhalar. Pero existe en Aristóteles una
posterior precisión pues en 387 a 23 ss., exigirá, s~ que los cuerpos exhalantes contengan humedad, pero la exhalación misma es algo más que desprendimiento de vapor (l~a.-rµittw) por obra del calor: de hecho es desprendimiento junto con el vapor ( a:rµí~: 387 a 23-24) de algo que es, por natura, cálido y seco -semejante al fuego: 340 b 27-29-; con lo cual resulta, finalmente "una segregación concomitante de seco y húmedo, debida al
calor ardiente" (387 a 30). La llama es humo ardiente (388 a 1); la exhalación del material leñoso es humo (387 a 32 y 388 a 2); la de la grasa,
hollín (387 b 6); la del aceite y de los cuerpos oleosos es humo pingüe
(387 b 6 y 388 a 5), así como también lo es en los casos de la cera, la pez,
el incienso, y materiales análogos. Como resultado, el cuerpo exhalante desaparece totalmente o bien se transforma en tierra (387 a 26). En algunos
casos podría hablarse de vaporización pues se trata de un líquido sometido
a "calor ardiente" (1J1t0 fJEeµov xavun,cov linea 25), con lo cual provocará el desprendimiento masivo de vapor. 33

pero en casos concretos podrá ser aconsejable recurrir a ciertos términos que

~ adecuadamente expresen la experiencia, varios de los cuales han apareodo al correr del comentario.

J. E.

BoI.ZAN

CENTRO DE INVESTIGACIONES FILOSOFICO-NATURALES
(Pontificia Universidad Católica Argentina y Consejo
Investigaciones Cientüicas y Técnicas)

acional de

BUENOS AIRES-ARGENTINA

•
No esperamos que hayan de este modo quedado resueltas todas las dudas
y ambigüedades de la lista de cualidades de Meteor., 385 a 10 ss.; en todos
los casos hemos debido optar por los términos castellanos actuales que mejor
representan -a nuestro juicio- las cualidades que, según Aristóteles, "expresan aptitud o ineptitud de algo para ser afectado de determinado modo";
Cfr. para esta distinción: De caelo, 305 b 14.
Cfr. nuestro artículo: "Aristóteles y la formación de minerales y metales", Anuario
Humanitas, Universidad de uevo Le6n (Mé'&lt;ico), vol. XIV, p. 218 ss.
11 Esta diferenciación entre evaporación y vaporización puede aparecer como un
anacronismo; sin embargo vid. ÜLD4PIODORO, In Meteora commentaria, en Comm .
in Aristotelem. Graeca, vol. XII, Pars II, 334, 19 ss., Beroliru, 1902. También Au:JANDllO, idem., ibid., vol. III, Pars II, 217, 14 ss., Berolini, 1899.
11

ª

126

127

�ANTINOMIE LOGICHE E IDEA DELL'ESSERE

DR.

SERGIO SARTI

Udine, Italia.

Puo ESSERE fonte di stupore il fatto che le antinomie, o paradossi logici,1
siano state tanto poco studiate nell'ambito della filosofía moderna. La Scolastica le conobbe sotto il nome di lnsolubilia o sotto quello, analogo ma
avente un riferimento un po'diverso, di Impossibilia, e ne cliscusse ampiamente, sulle tracce di Aristotele che gia le aveva intraviste (ma cosa non
ha visto o intravisto Aristotele?) ; !'ultimo che ne abbia trattato con ampiezza
e forse que! Paolo Nicoletti da Udinc, comunemente conosciuto come Paolo
Veneto, che della piu celebre delle antinomie, quena del "mentitore", elenco
quattordici soluzioni, aggiungendovi una quindicesima, la sua. 2 All'avvento
dell'Umanesimo, i parados:ñ logici furono relegati tra le inutili logomachie,
assieme a tutto l'annamentario :ñllogistico, e bencbe Paolo Veneto fosse
studiato ancora nel '600 (Galilei senza alcun dubbio lo lesse), la questione
non fu piu ripresa seriamente lungo tutto l'arco del pensiero moderno, salvo
che in Spagna, ad opera della Seconda Scolastica, e dunque in un ambito
spazialmente e cronologicamente limitato.
E' vero che verso la mete dell'800 si verifica un risveglio d'interesse per
í paradossi logici, ma e cosa che riguarda esclusivamente i matematici; tale
• Spesso i "paradossi" vengono distinti dalle "antinomie", in quanto queJte vengono
assunte come un caso speciale di quelli: cosl, ad es., FEU.ATf.R Mou, José, ne) suo
Diccionarú, dt Filoso/la, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 5a. ed., 1965, vol. II,
p. 365. Poiche tuttavia i paradossi che non coincidono con le antinomie sono o
esinenziali o ¡,sicologici, l'aggiunta della qualiflca "logici" basta a identüicare i paradossi con le antinomie. Avvertiamo che di alcuni paradossi logici, detti "di conforma",
non ci occupiamo in questa sede.
1 Cfr. FEIU.AT.ER MoRA, José, Diccionario, cit., vol. II9, p. 366.

129
HUMANITAS-9

�risveglio infatti costituisce un aspetto -causa ed effetto insieme- di quella
Grundlagenkrisis (la crisi dei fondamenti de lle matematiche) che, iniziatasi
con Cantor, oltreppassa i confini del secolo per concludersi -e negativamentesolo nel 1931, col "teorema di incompletezza" di Kurt Godel. 3 A fianco dei
matematici, si sano posti solo i neoempiristi logici, specialmente gli stucliosi
di logistica e gli analisti del linguaggio, per i quali le antinomie presentano
particolari ragioni di interesse.
Quanto ai filosofi "umanisti" -o filosofi tout court-, non se ne sano
occupati, né se ne occupano tuttora, neppure quelli, tra loro, che si sono dedicati a problemi logici: di antinomie non trattano, anzi non fanno neppur
menzione né Cartesio né Leibnitz, né Hegel, né Stuart Mili, né Croce&gt; né
,
'
. .
Gentile. Tra i piu recenti si nota qualche eccezione; e tra queste nu p1ace
ricordare Juan Roig Gironella,-4- che delle antinomie ha dato una profunda
trattazione su basi scolastico-tomi.ste.

Ma i matematici che hanno affrontato il problema, lo hanno aUrontato
con mentalita e intenti da matematici; ne diversa i.mpostazione gli hanno
dato i neoempiristi logici. Occorre tener presente che lungo tutto il sec. XIX,
gli sforzi degli studiosi lurono volti a liberare le matematiche ~l p~ di
presupposti filosofici-kantiani, platonici, psicologici, ecc.-, per cogliere 11 fare
matematico nella sua esclusiva purezza, e che la carica antifilosofica che si
accompagnava a tali sforzi, e finita per apparire come naturale retaggio della
mentalita matematica. Si osservi poi che, se tra la fine del secolo scorso e
l'inizio di questo, si e stabilito uno stretto connubio tra matematica e logica,
cío stato solo perch.é la logica
stata considerata a sé, avulsa dal corpo
della filosofia, e a sua volta "matematizzata". D'altronde e noto che i matematici e i "matematisti ' guardano la filosofía urnanistica, non scientifica
0 scientifizzante, con una sufficienza almeno parí a quella con cui i filosofi
umanisti guardano la matematica. Onde quando A. Schonflies ritiene di
poter evitare le dilficolta dei paradossi logici "semplicemente relegandoli

e

e

• Sul teorema di Godel abbiamo presentato una comunicazione al Congreuo di Fi•
Godel o
[ . di Sáo Paulo ' 1974, i cui Aui non sooo ancora usciti. Per i1 te;to di
1~ra
.
di
per una chiara introduzione alla comp~essa mate¿a ~e
il teorcmo, mnan _amo
a: AOA:i:zt, Evandro, ]ntrodu.:ione a1 problem1 dell llSSromallca, Ed. Vita e PellSlero,

~guar?

Milano, 1961.
• Roro Gnt.ONELLA, Juan, S. J., Estudios de Metaffsica, Flon Ed., Barcelona, 1959;
si veda parti.colarmente la Prima parte e in specie i capitoli 111 e IV. E' do.veros_o
ricordare anche l'opera di una srudiosa italiana, R.lv&amp;TrI BAJU10, Francesca, L'anhnom1~
del mentitore nel ¡,ensiero contemporaneo, Unive1"$Í.ta Cattolica del Sacro Cuore, Mi,
lano, 1961.

130

nell'ambito della problematica puramente filosofica ? egli non fa che muoversi all'intemo di un att ggiamento dilluso tra i matematici, per i quali in
fondo la filosofia e il luogo di tutti i vaniloqui, e pertanto tutte le questioni
insolubili le appartengono di diritto.
Sarebbe dunque inutile cercare, presso i matematici e i neoempiristi, a
proposito delle antinomie logiche, una problematica propriamente filosofica.
Come ha visto chiaramente il Roig Gironella, il problema che le antinom.ie
suscitano nel matematico, e quello -ben piu pratico che teoretico- del
modo di evitarle. Esse costituiscono un ostacolo ne!Fe plicazione del processo
mentale per cui da alcuni assiomi si ricavano teoremi e proposizioni sempre
nuove: il matematico, abituato normalmente ad avanzare indefinitamente
in questo processo deduttivo, al rivelarsi di un inciampo imprevisto, ne rimane
sconcertato; ma, trovato il modo di evitarlo o di aggirarlo, non se ne cura
oltre. A proposito della teoria dei tipi di B. Russell, ad esempio, il Ferrater
Mora osserva: "La soluzione russelliana dei paradossi logici consistette fondalmentalmente nel dimo trare che le espressioni nelle quali essi si farmulano
mancano di significato e devano essere eliminate per mezzo di nuove regole" .0 Altri tipi di soluzione, su cuí tomeremo piu avanti, consistono nel
negare la loro effettiva consistenza: cosi, sia pure in forme diverse, il Koiré
e il Ryle. Nessuno sembra sfiorato dal dubbio che occorra chiedersi che cosa
siano questi parados.5i qua1e sia la caratteristica della mente um:ana che
permette il loro insorgere, quale sía insomma il loro significato per la comprensione dell'attivita pensante e, piu in genera]e, dello spirito umano.
Solo il Roig Gironella, come s'e accennato, in virtu dei fondamenti scolastici del suo filosofare, e andato oltre, ed ha fomito una spiegazione del
loro fonnarsi; ma noi riteniamo che si possa fare ancora di piu, chiedendoci:
come va inteso il pensiero u.mano, un pensiero cioe che, ne! suo libero
esplicarsi, cacle in insolubili contraddizi.oni? Le antinomie Jogiche rivelano
che tale pensiero l1a dei limiti: in che consistono, quali sono e da che sano
determinati questi li.miti? Quali conseguenze se ne devano trarre, in ordine
al modo con cuí va concepito il pensiero stesso e 1a sua fumione? Queste
sono le domande alle quali noi tenteremo di dare risposta.
E' probabile che il proposito ora espresso di indagare con la ragione la
ragione stessa, per individuame i limiti, possa. suggerire al lettore un accos• MANGIO. !, Corrado, 'La logica nel XX secolo", in Storia del pensiero filosofico
e scienti/ico, dintta da Ludovico Geymonat, 2a. ed., Garzanti Ed., Milano, vol. IV,

p. 474.
• FERRATER

MoRA, José, Diccionario, cit., vol. Il, p. 798.

131

�tamento col tipo di problemi esaminati nella kantiana Critica della Ragion
Pura. Non abbiamo ragione di respingere questo accostamento, purche esso
si riferisca esclusivamente al tipo di problemi, e non alle soluzioni, ne a tutto
quell'insieme ideologico che ad esse si connette. Osserviamo inoltre che tale
accostamento ne richiama i.mmediatamente un altro, in quanto anche Kant
ha conosciuto e discusso il problema delle antinomie, sebbene si trattasse,
nel suo caso, di antinomie non logiche ma cosmologiche; queste sarebbero
state anzi, secondo recenti studi, proprio }'incentivo iniziale a tutta la com•
plessa elaborazione concettuale del Criticismo.
Prendiamo occasione da questo accoslamento, per f are delle precisazioni
che ci introducono direttamente nel nostro argomento. Infatti, tra le antinomie logiche, che qui ci inter~o, e quelle cosmologiche di cui si occupato
Kant ci sono delle differenze che meritano rilevate, e che possiamo articolare

e

' puntL
in due

Anzitutto Je antinomie kantiane, essendo cosmologiche, fanno riferimento
._,.
a un oggetto --o, p1u
esattamente a una ,ecosa" , vera o presun ta- , che,
come tale, in se stessa, estema al pensiero. L'antinomia nasce, qui, quando
ed in quanto il pensiero cerca di afferrare una cosa per sé non conoscibile,
non circoscrivibile dall'atto noetico, non riducibile a noema. Se da un lato
e il pensiero che tende ad afferrare il cosmo per farsene un pensato, cPaltro
Jalo e il cosmo in sé che non e pcnsabile: il limite che in questo caso si
viene rivelando, appartiene bensl al pensiero, ma solo in quanto questo
si ponga di fronte, o in relazione a tale suo inoggettivabile oggetto. lnvece
le antinomie logicbe -quelle cli cui ci occupiamo in questa sede-, appartengono al pensiero in quanto tale, e nascono, per cosi dire, dal suo interno.
E' vero che esse si rivelano solo quando il pensiero pensa un oggetto determinato (né d'altronde sarebbe possibile altrimenti, dato che, per pensare,
ossia per CMer pensiero, il pensiero deve pur pensare qualcosa) ; ma nel caso
delle antinomie logiche l'oggetto ( o, meglio, cio che il pensiero tenta di
afferrare come oggetto, senza riuscirci) e un dato puramente mentale, senza
riferimento ad alcunche di esterno a se stesso.

e

In secondo luogo, le antinomie cosmologiche si presentano come coppie
di proposizioni la cui unione si rivela contradclittoria, ma la cuí enunciazione
isolala non e, per sé, impensabile. lnfatti, le tesi e le antitesi delle antinomie
kantiane, prese da sole, non solo ipoteticamente possono essere sostenute
come vere, ma anche di fatto lo sono state, sia prima che dopo l'uscita della
Critica della Ragion Pura. Che il mondo sia finito sía nel tempo che nello
spazio, non e per sé un'idea assurda, cosl come non lo e l'altra, che il mondo
sía infinito nello spazio ed eterno nel tempo. L'antinomia nasce non gia

132

,

dalla natura delle due proposizioni in quanto tali, ma dalla loro unione,
dal loro esser disposte a coppia, dal loro proporsi come oggetto di una scelta
che si rivela indecidibile. Questo accoppiamento, d'altra parte, non e necessario, ncl senso che }'una proposizion richieda o richiami consequenzialmente
l'altra; e non ha neppure carattere rigorosamente esclusivo, se e vero, come
e vero, che !'alternativa proposta dalle tesi e dalle antitesi non esclude altre
ipotesi, pero es quelle che lo stesso Kant ha avanzato come soluzione.
Invece le antinomie logiche, pur essendo costituite anch'esse (spesso, ma
non sempre, e quindi non necessariamente) da due proposizioni contradclit•
torie, sono tali che in esse quesle due proposizioni si implicano mutuamente,
talche la contraddizione risulta non da un accostamento, in certo senso estrinseco, cli due ''pensati" cliversi, ma all'interno di un solo e medesimo
"pensato". L'antinomia, nel caso nostro, consiste proprio nel fatto che un
noema si presenta come pensabile se e solo se lo si pensa come il suo opposto,
il che per l'appunto lo rende impensabile. In altri. termini, !'antinomia logica
emerge la dove il pensiero incontra un pensato per sua stessa natura impensabile; non, pero esempio, un circolo quadrato, che e bensi impensabile,
ma solo come accozzo di due pensieri ( quello del circolo e quello del quadrato),
che per loro natura sono perfettamente pensa.bili; roa un circolo che, per
esser pensato come circolo, richieda d'esser pensato come quadrato, e non
possa pertanto esser pensato ne come circolo ne come quadrato. Nell'anti•
nomia logica non si ha dunque una semplice contraddizione, un non-A che
si pone cli fronte o di contro ad un A, ma una assoluta contradditorieta,
un A che per essere A deve essere, anche non-A, e percio non puo esser
mentalmente coito ne come A ne come non-A.

e

R.isulta chiaro, a questo punto, perche non
strettamente necessario che
un'antinomia logica si presenti come una coppia cli proposizioni. Essa rac•
chiude bensl necessariamente una coppia cli pensieri contraddicentisi ( altrimenti, e cbiaro che !'antinomia non si formerebbe), ma questa coppia e
antinomica proprio nel momento in cui i due pensieri si presentano uniti,
benche inconciliati, entro un unico atto pensante; che i due pensieri che
entrano in conflitto siano espressi in due o piu proposizioni, o in una sola,
conta ben poco. Ed e anche pcr questo che Pantinomia del ''mentitore ' (o
di Epimenide, o del cretese), che puo esprimersi con un'unica semplicissima
forma verbale -la prima persona del presente indicativo del verbo men•
tire-, si presta ad essere assunta come !'antinomia tipo, quasi paradigma,
riassunto e archetipo di tutte le antinomie.

Se, ora, colleghiamo tra loro i due punti di differenziazione tra antinomie
cosmologiche e antinomie logiche ora precisat:i, ne possiamo trarre un'im-

133

�portante conseguenza. Se le antinomie logiche scaturiscono dall'intemo del
pensiero e non dipendono da qualcosa a cuí il pensiero si debba riferire,
e se si rivelano in un pensato in sé contraddittorio e non nell'unione di due
pensati per se stessi pensabili, sembra inevitabile dedume che esse rivelano
qualcosa di piu profondo, di piu radicale, a proposito del pens.iero, che non
le antinomie cosmologiche; i limiti del pensiero che esse possono rivelarci,
riguardano evidentemente Ja natura dell'atto pensante in quanto tale.
Possiamo anche aggiungere un'altra considerazione: se da1 pensiero analizzato da Kant come caratterizzato dalle antinomie cosmologiche, altri ha
potuto far nascere l'idealismo immanentista, e cioe una nuova forma di
esaltazione del pensiero stesso, milla del genere potra esser dedotto dal pensiero analizzato attraverso le antinomie logiche: queste rivelano nel pens.iero
una finitudine che nessun artificio dialettico potra superare. E' lecito perlino
il sospetto che proprio questa sia la ragione segreta e inconfessata, per cui
l'idealismo ha sempre evita.to di esaminare l'argomento delle antinomie
logicbe.
Si sara gia intuito che noi tendiamo a unificare tutte le antinomie logiche
-tutte quelle, almeno, che riteniamo veramente tali-1 sotto una solo categoría specifica. In effetti, senza negare l'interesse che, sotto altri riguardi,
puo presentare una classificazione che tenda a distinguere diversi tipi di
antinomie, e in particolare quella del Ramsey di cui tra poco diremo, noi
riterüamo preferibile -ed anzi decisivo ai fini della nostra indagine- trascurare le clifferenze tra le antinomie e cogliere in ece in esse le caratteristiche comuni, o, meglio ancora, l'unica caratteristica determinante e spedficatrice.
Data comunque la notorieta della classificazione ramseyana, ci soffermercmo brevemente su di essa.. Il Ramsey, nel 1926, segnalo la possibilita
di distinguere le antinomie riguardanti nozioni matematiche, da quelle implica.nti nozioni logiche piu generiche, di tipo linguistico; le prime -tra
le quali egli pose il paradosso russelliano delle classi, quello del maggior
numero ordinale del Burali-Forti, quello analogo del maggior numero cardinale del Cantor, ecc.-, vengono denominate logiche da taluni (p. es. dal
Ferrater Mora nel suo Diccionario), ma noi preferiamo chiamarle matematiche per e itare equivoci (essendo, a rigore, tutte le antinome di cui ci
occupiamo, logiche); pero le seconde -tra le quali si collocano il paradosso
del ''mentitore", quello del Richard, quello di Konig, ecc.- possiamo usare
il nome di semantiche che comunemente vien loro attribuito, tralasciando
quello di metateoretiche con il quale vengono designate in base alla distinzione tra linguaggio e metalinguaggio, a cui si accennera piu avanti. Il nerbo

della distinzione tra antinomie matematiche e antinomie semantiche, consiste,
per il Ramsey, oel fatto che le prime fanno riferimento a contesti che pres ntano soltando propriet.a estensionali, mentre le altre riguardano contesti
in cui sono presentí anche proprieta intensionoli. 7
La cosa potra diventare piu agevolmeote comprensibilc quando si tenga
conto del fatto che l'antinomia russelliana deUe classi enne a colpire il V9
dei sei assiomi che il Frege aveva preposto ai suoi Principi; tale assioma
puo essere cosl enuncia to: 8 "Se sotto a due concetti cadono gli stessi oggetti,
allora i due concetti hanno estensioni uguali; e viceversa, se due concetti
hanno estensioni uguali, allora sotto di essi cadono gli stessi oggetti". Tralasciando il fatto -pero noi qui irrilevante- che !'antinomia delle classi
scalzava direttamente solo la validita della seconda parte dell'assioma ( "e
viceversa, se due concetti . . ."), mentre colpiva la prima parte indirettamente,
a noi importa notare come qui si parli di este11sione di concetti, prescindendo
totalmente dal loro significato o contenuto, e quiodi dalla loro i11tensio11e:
!'antinomia russelliana, dunque, riguardava propriet.a esteruionali. Se invece
pensiamo ad antinomie del tipo di quella del "mentitore", vediamo che qui
entra in gioco bensi l'estensione ( e su questo fatto dovremo tomare), ma
anche il significato de] concetto, e che anzi e sulla base di questo -e quindi
delNntensione- che nasce l'antinomia.
La distinzione del Ramsey interessa il matematico perche semplifica il
problema: permette di risolvere, per eseropio, solo le antinomie matematiche
tralasciando le altre, oppure permette di usare, per risolvere le une e le altre,
metodi diversi. Ma non dimentichiamo che per il matematico risolvere le
antinomie significa semplicemente trovare artifici per evitarle, e null'altro.
Ma proprio sotto questo profilo, che un gruppo di antinomie sia "solubile"
e un altro no, o sía solubile in un modo e un altro gruppo in un altro,
non ha per noi akuna rilevanza. D'altra parte la distinzione del Ramsey non
ha saputo sottrarsi alle critiche degli stessi matematici, alcuni dei quali
l'hanno accolta con riserve (Chwisteck), altri non ne banno tenuto conto,
avanzando un'unica soluzione perle antinomie di tutt'e duele specie (Stenius).
r Uso j termini "estensionale" e "intcnsionale" ,eguendo la lendenza prevalentc che
si adegua alla fonctica inglcsc; tuttavia i lermini "estcnsivo" ed "intensivo" ( tta
l'altto, sacri alla tradizione galiiciana) andrebbero altrettanto bene e suoncrebbero
mcglio ad orecchie latine.
• Riproduco l'cnunciazione che ne fa MAN010NE, Corrado in "Logica e problema
dei fondamenti nella seconda meta dell'800", in Storia del pensiero filoso/ico e
scie11tifico, cit., vol. V, p. 822.

135
134

�e

e

Ma vi altresi un'altra cosa da rilevare: ed che le regole che sono state
formu1ate per evitare le antinomie matematiche, sulla base delle loro proprieta implicanti l'estensione, sono arbitrarie e perlino esse stesse antinomiche.
Queste regole si risolvono in ultima analisi in questa soltanto: che l'estensione di un concetto non puo essere spinta fino al punto in cui esso include
se stesso. A questo si riduce, in sostanza, la teoría russelliana dei tipi. Cosl
per il Reichenbach, che la accetta, "non e permesso dire che una classe
contiene se stessa come membro; una tale combinazione di parole e senza
senso".9 E perche mai non e permesso? Perche !'atto di attribuire una classe
e se stessa sarebbe senza senso? Se ci si risponde che il seguire questa regola
permette di evitare le antinomie ( che senza dubbio sono proposizioni senza
semo), non si fa altro che una petizione di principio: tanto varrebbe dire
senz-altro: ''bisogna evitare le antinomie". Ma i logico-matematici non sanno
dirci molto di piu; soprattutto non sanno dirci perche, se l'autopredicazione
e un atto mentale insensato, esso non produca sempre e necessariamente dei
risultati insensati. Eppure e facilmente constatabile che l'autopredicabilita
da luogo in molti ca i a proposizioni perfettamente intelligibili, prive di ogni
antinomicita. Si puo dire anzi che uno di questi casi coincide con l'enunciazione grafica comunemente accettata del principio d'identita, cioe dello stesso
principio fondamentale della intelligibilita: infatti quando dico "A
A",
che cosa faccio se non predicare A di A, predicare cioe la classe degli A
come appartenente a se stessa?

=

Riteniamo di doverci soffermare ancora su questo punto, essemplificandolo
proprio con alcune delle piu note antinomie logiche.
Una formulazione tecnica del parados.,o dellc classi di RusseU 10 si presenta
in questo modo: dapprima ci vien data la formula

XER

+- ➔

XEX

che si legge: per ogni classe X,X appartiene a R se e solo se X non appartiene
a se stessa; questa formula cioe definisce R como la classe di tutte le classi
che non appartengono a se stesse. Incli si sostituisce X con R e si ha subito
la formula
RER -E- ➔ RER
dove la antinomia appare chiaramente evidente.
H., Elem,nts of Symbolic Logic, New York, 1948.
• Mi servo dell'enunciazione che ne dl MANotONE, C. Logica e problema dei /ondamenti, cit., p. 821.

Poichc tuttavia pensiamo che tra i nostri lettori ve ne siano molti per
i quali -come del resto per lo stesso scrivente- la simbologia in uso tra i
logisti non e ne familiare né gradita, possiamo esporre lo stesso paradosso
in forma intuitiva, servendoci di un suggerimento del Dopp. 11 Ogni biblioteca
possiede un catalogo ove sono registrati tutti i libri in suo pos.sesoo; poichc
questo catalogo costituisce es.ro stesso un libro, alcune biblioteche registrano
anch'~ ne! catalogo stesso, altre no. Un funzionario riceve l'incarico di
f are il catalogo di tutti i cataloghi che non registrano se stessi. 11 funzionario
compie diligentemente il suo lavoro; ma, giunto alla fine, osserva che egli
stesso ha compilato un catalogo, che finora non registra se stesso: e si chiede
pertanto se non dovrebbe inserirlo nell'elenco assieme agli altri. Ahimé: non
appena lo facesse, il catalogo cambierebbe di categoría e rientrerebbe tra
quelli che registrano se stessi. Se pero non lo facesse, il catalogo resterebbe
nella categoría di quelli non registrano se stessi, e pertanto, cli diritto, vi
dovrebbe essere registrato. In sostanza, il nostro funzionario avra fatto un
lavoro completo solo a patto di averlo fatto errato (menzionandovi un catalogo che ne avrebbe dovuto essere escluso), oppure un lavoro esatto solo
a patto di essere incompleto ( non menzionandovi un catalogo che avrebbe
dovuto esservi incluso).
Questa rappresentazione intuitiva del paradosso russelliano ha, oltre al
merito di essere f acilmente accessibile, anche quello di permettere piu agevolmente ( almeno per chi, come lo scrivente, matematico non e) un'ipotesi
diversa. Che cosa sarebbe successo se il funzionario avesse avuto I'incarico
di catalogare, anziche i cataloghi che non includono se stessi, quelli che
si includono? La risposta e semplice: non sarebbe accaduto assolutamente
nulla. Giunto al termine del suo lavoro, senza traumi né crisi psichiche, egli
avrebbe potuto tranquillamente porre anche il suo catalogo tra gli altri, concludendo l'elenco dei cataloghi che includono se stessi, in modo insieme
esatto e completo. N es.runa antinomia caratterizza in questo caso l'autopredicazione. L'elemento estensionale non ha, per sé, rilevanza determinante:
nei due casi l'estensione la stessa, in entrambi abbiamo infatti un catalogo
che menziona se stesso, ovvcro una classe che si estende fino all'autoinclusione.
Cio che appare determinante in uno, e uno solo, dei due casi, e che in questo
presente una negativita.

e

e

Considerazioni del tutto analoghe si possono fare anche nei paradossi di
tipo semantico ( di quelli, per intenderci, che si rifanno al "mentitore") .
Esponiamo uno di questi paradossi, quello del Richard.

• Cfr. RE1cH11NBA011,

136

u Cfr. DoPP,

J.,

Ufons d• logiqu• form•ll•, Louvain, 1950.

137

�In una lingua detenninata (per es. !'italiano), le proposizioni che descrivono
le proprieta dei numeri naturali sono in numero finito, o quanto meno,
sono in quantita numerabile. Possiamo dunque ordinare queste proposizioni
secondo un criterio qualsiasi e porre la serie che cosl ne risulta, in corrispondenza con la serie dei nwneri naturali. associando ogni proposizioni ad
un numero. Otterremo cos1 la successione P 11 P2 , P3 , • • • Pn dove la lettera
P indica la proposizione, e il numero posto al suo piede, il numero naturale
che le associato.

e

Potremo osser\'are che qualche proposizione, pur definendo le proprieta
di tutti i numeri naturali o di akuni di e si, non definisce le proprieta particolari del numero a cuí
associata; altre proposizioni invece definiscono
le proprieta specifiche del numei-o che le contrassegna; per es. P 3 potrebbe
deiínire le proprieta particolari del numero 3. Chiamiamo richardiani i
numeri che sono associati a proprieta che non li riguardano direttamente;
non richardiani gli altri. ( ell'esempio ora fatto, il 3 sarebbe non richardiano).

e

Ora, il fatto che un numero possa esser dcfinito richardiano, costituisce
una proprieta dei numeri naturali; come tale, anch'esso puo essere espresso
in una proposizione, posto nella serie delle altre proposizioni analoghe e come
queste contrassegnato da un numero naturale. Sía questo numero K. Avreino
dunquc la proposizione Pk, che afferma la possíbilita dei numeri naturali
di essere richardiani.
L'antinomia nasce nel momento in cui ci i chiede se K _possa dirsi richardiano o non richardiano. Se e richardiano, o-ocle della stessa proprieta che
enunciata dalla proposizione che contrassegna; ma, a llora
non richardiano. Se non richarcüano poiche la proprieta enunciata da Pk si riferisce
a numeri che contrassegnano proposizioni che non li riguardano, si trova
esattamente in questa situazione, e quindi richardiano.

e

e

e

e

Poniamo anche in questo caso la domanda: che accadrebbe se, per numeri richardiani, si intendessero, anziche quelli associati a proposizioni che
non li riguardano, quelli che contra segnano proposizioni che li riguardano?
Evidentemente, nulla: nessuna difíicolta, nessuna contraddizione. Difficolta,
contraddizioni, antinomie, nascono solo la dove entrano in campo tennini
negativi.

In linea generale, possiamo dire che la formula di un'antirtomia che sia
verarnente tale,
A implica non-A. Dal punto di vista di questa formula,
scompare la dillerenza ramseyana tra paradossi matematici e paradossi seroantici; tutti i paradossi, sia che domini in essi J&gt;aspetto estensionale, sia

e:

138

che vi si noti la presenza anche dell'aspetto intensionale, sono caratterizzati
dalla negativit.a
Si prenda !'antinomia delle espressioni autologiche ed eterologiche ( designata
col nome di Grelli11g dal Ferratcr Mora e dal Roig Gironella, col nome di
Hennan Weyl dal Mangione). L'ant.inomia parte da una constatazione: vi
sono, in ogni linguaggio, delle espressioni autoJogiche, che cioe designano
o qualificano proprieta che esse stesse possiedono: per esempio, "polisillabo"
una parola polisillaba; "breve"
una parola breve; "sdrucciolo"
una
parola accentata in modo da risultare sdrucciola; "Deutsch"
una parola
tedesca che significa tedesco. Vi sono anche parole eterologiche, che designano
prop1ieta che esse non hanno: "monosillabo·• non un monosillabo; "lungo"
non una parola lunga; "tronco" non
dal punto di vista dell'accentazione,
una parola tronca; "ltalienisch" una parola tedesca che significa "italiano".

e

e

e

e

e,

e

e

e

e

Orbene, ci si chiede: la parola "eterologico"
autologica o eterologica?
e autologica, esprime se stessa; roa cío che essa esprime,
precisamente
che non esprime se stessa, dunque eterologica; se e eterologica esprime se
stessa, dunque
autologica... Non occorre sottolineare che !'antinomia si
presenta nel caso della parola "eterologico", mentre non sussiste nel caso di
"autologico".

e

e

e

e

II padre gesu.ita Luis de Lossada, vissuto a cavallo tra il '600 e i1 '700,
secondo quanto riferisce il Roig Gironella, oltre a dare una sua classifica7jonc delle antinomie, ne fornisce alcune originali; per esempio questo, che
si v 1ifica nella conversazione tra due immaginari personaggi chiamati Socrate e Platone. Socrate dice: ti claro denaro, se la pro sima frase che dirai
sara vera. Platone ris_ponde: Non mi darai denaro. E' chiaro che, e Socrate
clara denaro, Platone avra detto il falso e quindi non dovn\ a ver denaro;
e non gli verra dato denaro, avra detto il vero e quindi dovra averlo. Del
tutto analoga e l'antinomia di Jourdain o del biglietto, riportata dal Ferrater
Mora: su un biglietto si leggc: "Sull'altro lato di questo biglietto c'c un
enunciato vero"; voltando il biglietto si legge: "Sull'altro lato di questo
biglietto c'e un enunciato falso".
i potrebbe pensare a prima vista che questi ultimi esempi contradclicano
la nostra d finizione di antinomia come atto unico del pensiero: ma si noti
come le fra i antinorniche si rimandino !'una all'altra ("la prossima frase che
dirai .. :•; "sull'altro lato di questo biglietto...") e come solo da questo
rimando nasca !'antinomia. La ripro,·a cli quanto stiamo dicendo e che le
due frasi possono ridursi ad una sola, restando immutata la struttura antinomica; cio si verifica in questa antinomia che il Dopp ha mutuato del

139

�Lukasiewicz: su una pagina si trova una sola frase scritta in corsivo, che
suona cosi: "La sola frase scritta in corsivo su questa pagina e falsa".

e

Quest'ultimo esempio ci riporta al paradosso del mentitore, di cuí non
che una versione. Ma d'altra parte e evidente che, sotto il profilo della
negativita, tutte le antinomie si riducono a quella del "mentitore", che della
negativita antinomia e l'esempio píu semplice e perspicuo. Perlino l'antinomia che G&amp;lel introduce nel suo teorema, e che e fondamentale per la conclusione negativa de] teorema stesso, riflette nelJa su.a struttura quella del
mentitore; ed e stato lo stesso Godel il primo a notarlo. 12 Non sarebbe difficile mostrare che anche casi di paradossi apparentemente roolto diversi da
quelli citati (per es: quello del numero di Berry, secando il quale la frase:
"il piu piccolo tra i numeri interi che si definisce con non meno di venlicinque
parole" e gia una definizione di tale numero, pur constando di meno di
venticinque parole) possono essere ricondotti a quello del "mentitore"; ma
poiché non intendiamo presentare questo scritto come un lavoro sistematico
ed esaustivo, possiamo lasciar da parte questa dirnostrazione.

Desideriamo piuttosto rilevare che !'antinomia del "mentitore" presenta
un aspetto che puo risultare sviante, in quanto il mentire e assunto normalmente con una connotazione bensi negativa, ma nel campo morale. Ora e
chiaro che noi ci muoviamo in campo logico, nel quale la negativita morale
non ha rilevanza. Per evitare dunque ogni equivoco, precisiamo che il mentire implica il dire qua/cosa diverso dal vero; qua le sia il motivo che induce
il soggetto a questa diversita, se volanta perversa o altro, e cosa che al logico
come tale non interessa. La proposízione "io mento" equivale, nel nostro
contesto, a questa: "io sono in errore"; ed e del resto immediatamente
rilevabile che questo secando enunciato presenta le stesse caratteristiche antinomiche del primo, poiche se chi lo pronuncia, erra, dicendo di errare, dice
la verita, ma se dice la verita dicendo di errare, erra. La negativita implicita
nell'antinomia del roentitore riguarda dunque la negazione della verita e
non la violazione di una norma morale.
Ma a questo punto dobbiamo respingere una solu.zione che e stata data
a questa antinomia, soluzione che veITebbe a inficiare quanto abbiamo detto
finora e, in ultima analisi, tutto il concatenarsi del nostro ragionamento.
Nel 1922, nell'Introduzione al Tractatus del Wittgenstein, il Russell propose una gerarchia di linguaggi, in cui il linguaggio di un certo grado fungeva
u Cfr. la traduzione dell'articolo di Godel riportata in Appeodice al volume di
E., lntroduzionr ai p,oblemi dell'assiomatica, cit., pp. 205-206.

AoAZZI,

140

da oggetto per il linguaggio di grado superiore, detto metalinguaggio. Tale
teoria gli serviva non solo per risolvere alcune difficolta avanzate dal Tractatus che qui non ci interessano, ma anche per eliminare lo scandalo delle
antinomie di tipo semantico, come quella del "mentitore". La gerarchia dei
linguaggi fu accolta largamente, com'e noto, e oggi non c'e manuale di
filosof.ia analitica che non pa.rli di linguaggi a piu livelli, L, L 1, L 2, ... , Ln,
molte dimenticando o ignorando che co e del tutto simili erano state gia
dette seicento anni fa dagli scolastici, con le loro teorie delle diverse "intentiones" e "suppositiones".
Ora sia ben chiare che noi non intendiamo negare la validita della gerarchia dei linguaggi, che d'altra parte interessa solo marginalmente il nostro
argomento; ma intendiarno respingere decisamente l'applicazione che di
questa teoria e stata fatta a proposito del "mentitore" e di tutte le antinomie
analogbe, quando si e sostenuto che la frase "io mento" avrebbe bisogno di
un metalinguaggio per esser dich.iarata vera, e che !'antinomia nascerebbe
solo quando i piani del linguaggio e del metalinguaggio vengano confusi
tra loro.
Che ci sía bisogno di un metalinguaggio per confermare la validita. di un
enunciato linguistico, e un non-senso logico. Il rafforzare i propri enunciati
con altri, del tipo: "e cosl, e proprio cosi come dico io, e proprio vero
che...", ha una valenza psicologica (anche Cristo iniziava i suoi insegnamenti con: "in verita, in verita vi dico..."). ma sul piano logico non puo
essere altro che ridondante. Un linguaggio esiste in quanto e fin tando si
presl.lllle che le proposizioni per suo mezzo formulate possano essere vere:
un linguaggio che avesse bisogno di un altro linguaggio fuori di sé per
rendere vere le proprie asserzioni, non sarebbe un linguaggio, sparirebbe
come tale.
D'altra parte si voITebbe anche sapere -ancora una volta, inevitabilmente,
torniamo sullo stesso punto- perche la frase "io mento" avrebbe bisogno
di una conferma da parte di un mentalinguaggio, mentre la frase "io dico
la verita'' non ne ha, evidentemente, bisogno alcuno. Nessuno, speriamo,
pretended di sostenere che per risultare intelligibile la frase 'io dico la
venta", debba esser preceduta. da: "io dico la verita che..." .13
"' Il noto studioso italiano di cibemetica CECCATO, Silvio, ha trattato il problema dci
paradossi logici in due articoli di,•ulga.tivi apparsi sul quoticliano JI Giorno, il 2 agosto
1966 e il 25 ottobre 1966. Ne! primo articolo, il piu interessante, risolve !'antinomia
dci mentitore con la teoña del metalinguaggio, riconoscibile nonostante cgli la esponga.
in forma molto popolare. Ma per scrupolo di coerenza, egli sostiene che sarebbe neces-

141

�E' opportuno prendere in esame anche un'altra soluzione delle antinomie
semantiche, quella avamata dalla &amp;uola di Oxford e particolarmente dal
Ryle. Questi, in un certo senso, nega la stessa esistenza del paradosso, affermando che in esso non si enuncia nulla. Epimenide dice di mentire, ma
non dice a proposíto di che stia mentendo; percio il suo mentire si riferisce
a un nulla; e come se qualcuno dice~: "Anch'io", dopo che un altro non ha
parlato. Il paradosso dunque un mero flatus vocis senza consistenza.

e

Quest-analisi del paradosso e esatta; tuttavia non tocca la sostanza della
questione. Neppure quando Epimenide dicesse: "dico la verita", non direbbe
nulla, non dicendo a proposito di che cosa intende dire la verita; e tuttavia
in questo caso non cadrebbe in nessun paradosso. Bisogna distinguere tra
un "dir nulla" di fatto e un "dir nulla" che si fonda su un'impensabilita
logica. Ne! primo caso, il "dir nulla" puo dipendere dal non aver nulla da
dire, o da1 non voler dire nulla, pur enunciando fonemi che danno l'impressione del parlare; in questo campo, gli uomini politici sono spesso dei
maestri. Ma ben diverso e il secando caso, in cuí rientra quello di Epimenide: il quale, dicendo "io mento", non dice nulla, perche pronuncia un
fonema cuí corrisponde, non gia un pensiero semplicemente vuoto, ma
un pensiero impensabile; non gia un mero non A, ma un A che implica il
non A. E dunque le osservazioni del Ryle non chiudono il problema, roa
semmai lo apeono: affermare che Epimenide non dice nulla (nel secondo
senso ora chiarito) quando coniuga il verbo mentire alla prima persona
del presente indicativo, non spiega affatto perche lo stesso verbo si possa
coniugare in tutte le altre persone, tempi e modi, restando significante. Puo
darsi che il matematico o il logista considerino esaurita la questione, una
volta che abbiano ridotto !'antinomia a zero; roa per il filosofo e proprio
qui che essa ha inizio, poiche si tratta di vedere come a perche la mente
u.mana possa porsi nelle conclizioni di cercar di pensare un impensabile zero.
Che le antinomie vadano considerate come un errore logico, sembra ovvio;
in questo caso, per spiegarnc la formazione, possiamo avanzare due ipotesi:
o le leggi logiche adoperate per formularle sono errate, o
errato l'uso
che ne facciamo. Ma la prima ipotesi cacle da
sostencme la validita
significherebbe accettare veramente e definitivamente !'antinomia del "mentitore", poiche non si saprebbe con quali leggi logiche giudicare 1 errore di
altre leggi logiche. D'altronde abbiamo visto -ed una considerazione della

se:

e

e

sario distinguere linguaggio da metalinguaggio ---ovvero enunciato da metaenunciatoanche ne! C1UO che il cretese affermasse che tutti i cretesi dicono la verita. Confessiamo
che la funzione del metaenunciato, in questo caso, ci riesce incomprensíbile.

14-2

massima importanza- che le stesse leggi che adoperiamo ne! formulare le
frasi antinomiche, in molti casi danno risultati del tutto validi; abbiamo
anzi rilevato che perfino i1 principio di identita -almeno nella sua formulazione corrente, A=A- puo esser considerato una forma di autopredicazione.
enza dubbio, pertanto, e !'uso che facciamo delle leggi logiche che e
crrato: roa la difficolta sta ne! fatto che non appare a prima vista la ragione
della differenza d'uso nei casi validi e in quelli non validi. Da che cosa
e determinato il limite discriminante? Da quale elemento e tracciato il confine tra uso legittimo e mo illecito? Poiche, si noti, di confine si tratta: e
come se la mente u.mana, procedcndo secando i suoi principi, si muovesse
su terreno solido e sicuro fino ad un certo punto, oltre il quale improvvisamente sprofondasse neUe sabbie mobili. C'c qui una innegabile analogía con
la colomba kantiana, che si sostiene finche muove le ali nell'aria, e cade
quando, oltrepassandola, cerca di muoverle nel vuoto. Ma l'analogia non
esclude una diversita.: per la colomba kantiana, il passagio dall'aria al
vuoto segna un cambiamento di campo d'indagine ( dalla física alla metafis.ica), mcntre ne! caso delle antinomie la mente umana continua a muoversi,
o crede di continuare a muoversi, sempre nello stesso ambito: Russell non
ha certo pensato di far della metafísica, anzi neppure di uscire dalla logic.a
matematica, segnalando al Frege !'antinomia delle classi; ne lo ha pensato
il Frege, quando ha accettato suo malgrado come valida la segnalazione.
Vi e dunque nel pensiero un misterioso confine, in base al quale le leggi
che vigono al suo interno, non hanno píu validita non appena lo oltrepassino: quale sía questo confine, e perche sia tale,
precisamente cio che
si tratta di determinare.

e

Ma una prima risposta a questo problema l'abbiamo gia data, quando
abbiamo rilevato che tutte le antinomie si possono raccogliere sotto la nota
comune dell'implicazione di una negativita. Nell'insistere su questo fatto,
piuttosto ovvio ma fondamcntale, precisiamo che la negativita antinomica
non si presenta mai determinata, delimitata o definita, ma assume sempre
l'aspetto dell'assoluta indeterminazione, della totale illimitatezza.
La cosa aparira piu chiara, se si tiene presente che noi non escludiamo
affatto l'estensionalita dei concetti. In effetti, riteniamo che la funzione dell'estensione nelle anlinomie sia fundamentale, purche sia coniugata con la
negativita e non assunta isolatamente. Abbiamo gia rilevato piu volte che
l'estensione di un concetto positivo, portata fino all'inclusiones di se stesso,
non da luogo ad antinomie di sorta. D'altra parte, non insorgono antinomie

143

�neppure dove un concelto negativo venga usato con un' tensione limitata,
lasciando almeno una zona, un margine, anche se minimo, di positivita.
Le írasi: "Tutti i cretesi mentono, ma io non sono un cretese", "tutti i
crctesi mentono meno che quando dicono di mentire'', non ,ono antinomiche
perche in entrambi i casi rimane salvo qucl tanto di positivita che rende
l'enunciato pensabile.
e la negativita, ne l'estensione portata fino all'autoin lusione, aono, per
sé, tali da detenninare l'antinomicita: questa insorge quando l'autoinclusione
si rileriscc alla negativita, quaodo cioe un concctto negativo viene as.runto
con tale ampiezza da investire la totalita dell'enunciato, compromettendone

ogni elemento di positivita.
Ma proprio in questo caso si v rifica quel che si e detto poco fa, che cioe
la negativita antinomica si presenta come illimitata e indeterminata. L'osservazione del Ryle che il cretese non dice nulla perche non precisa a proposito
di che stia mentendo, asswne ora un preciso rilievo: it mentire del retese,
in quanto non
rilerito ad alcun contenuto determinato, risulta svincolato
da ogni limite, e si pone come un mentire puro, un mentire assoluto. Anche le
antinomie che presentano formulazioni divene, rivelano la stessa prerogativa:
nell'enunciato che si autodichiara falso, la negativita sembra rilerita unicamente all'enunciato stesso; ma in tendo questo enunciato totalmente, gli
toglie ogni definitezza, ogni limitazione; e la negativita vi si affcrma come
assoluta. Cosl pure nel paradosso russelliano delle classi, la dasse che contiene
se stessa proprio non contenendosi, si autoannulla, perdendo ogni lineamento
specifico, di ventando cioe un puro nulla: e del milla come tale non si puo
dirc che sía "questo" o "quel" milla.

e

Sulla base di qucsta assolutezza della negativita, possiamo qualificare
!'antinomia come una specie particolare di errore logico.

=

e

Abbiamo gia avuto modo di accennare al fatto che A
A la formula
piu comune del principio di identita; e sebbene non si tratti della migliore
cspressione di tale principio, posgamo servircene senza danno. Ora, ponendo
la fonnula
A in raffronto con quella dell'antinomia, che suona: "A
implica non A", o, piu esattamC{!te: "A e non A si implicano mutuamente",
ediamo subito che !'antinomia, di quanto conti'addice se atessa, di tanto
contraddice al principio di indentita. Pertanto !'antinomia
-prima di
tutto ed essenzialmcnte-- un errore logico, identificabile in base al prin ipio
elcmentare di ogni pensabilita, quello per cui A non si puo pensare se non
come A, e mai contemporaneamente ( cioe con lo steSIO atto di pemiero)

=

e

come non A.

Ma se l'antinomia rientra nel genere errore, vi rientra come una specie
a sé. Un errare, qualunque errore, reca sempre in se stesso una sia pur
mínima traccia di verita: chi lo pensa non puo pensarlo com errore, e
dunque deve pur avere almeno qualche ~ione per pensarlo come verita.
Ma la antinomia non i puo pensare come verita, dato che non i puo
pcware afiatto: e cio a causa delt'aMOlute-zza con cui la negativita vi si
manifesta; come i e nota to, infatti, nell'antinomia neppure un angolo, un
aspetto o un momento di positivita si sottrae alla negaz.ione. L'antinomia
· pone come un
che implica un non A, dove il non
occupa tutto lo
spazio logico werito da A; come un1affermazione di una negazione, dove
la negazione involge totahnente l'affennazione, siccbe qu ta, non riuscendo
a sottrarrc nulla di ' alla negazione, vi si scioglie totalmente vi · dissol .
Pertanto l'antinomia costituisce un errore "sui gen ris": i potrebbe definirla la quintessenza dell'erroneita l'errore in quanto tale, l'errore puro.
Ccrto, Benedetto Croce aveva ragione quando negava la possibilita dell'errorc
puro: in effetti, !'antinomia "qua talis'' non
formulabile dal pensi ro; il
fatto di non avere neppure un aspetto di verita, e
ttamente do che la
rende impensabile. E tuttavia qui si ri la qualcosa che Croce non an-cbbe
potuto ammettere: che cioe la pensabilita ha dei limiti intrinseci, limiti che
coincidono con quelli del principio di identita.

e

Ma prima di trarre le conseguenze di questo fatto, csaminiamo un'altra
caratteristica dell'antinomia che si collega alla sua assolutezza: quella della
improbabilita. i ruol dire che le antinomie, almeno nella forma in cui
solitamente ven no presentate hanno un aspetto di contraddittori ta cosl
evidente e palmare, che incontrarle nella vita concreta e molto difficile.
Vunico luogo dove abitualmcnte s'incontrano, sono i libri di logica¡ ma
qui esse appaiono gia qualificate appunto come antinomie e quindi improntate dal marchio dell'impensabilita; tanto che il loro studio finisce per assumere apparerua quasi ludica, come di pauatempo ingegnoso, affine ai
rebus o agli indovinelli.
on che vogliamo sostenere che la real ta storica non abbia a che f aie coi
parad i logici; al contrario, se potessimo dilungarci aull'argomento, vorremmo mostrare quanto ampio ·a il loro raggio di applicazione e quanto grave
sia la loro incidenza sulla vita umana. Ma quando si presentano storicam nte, le antinomie logiche appaiono camuffate sotto forme che danno loro
l'apparenza della pensabilita: non appena iano riconosciute per quel che
sono, e ano di avere un ~ esistenziale, e restano solo come ricordo. Del
resto, facile rilevare che di mentitori incalliti aulla noatra strada ne possiamo

e

145
144

HUMANITAS-10

�certo trovare, roa non sara da essi che sentiremo pronunciare la frase "io
mento".
Dicevamo che questa. caratteristica dell'improbabilita si collega a quella
dell'assolutezza; precisiamo che il legame tra i due conc.etti e costituito dall'astrattezza. Il fatto che l'antinomia presenti una negativita assoluta, la
rende astratta, in quanto le inibisce la possihilita di collegarsi ad una qualsiasi
situazione concreta; e questo fatto la rende, a sua volta, improbabile.
Altrove 14 abbiamo sostenuto che ogni giudizio logico autentico nasce da
un problema: se clico che il cavallo
bianco,
perche sí
problema a
proposito del colore del cavallo; senza di che, tale enunciato e un vuoto
fonema, che del giudizio logico ha l'apparenza esteriore ma non la reale
sostanza. (E l'errore piu grave dei neopositivisti logici e affini,
quello di
anatomizzare i giudizi come mere proposizioni, astratte dal fondo problematlco
da cui emergono e dal quale soltando acquistano senso). Ma un enunciato
antinomico come "cio che sto ora dicendo
falso", non nasce da n~un
problema autentico, non risponde ad alcuna sollecítazione vitale: se potesse
esser pronunciato seriamente (non, cioe, come mero esempio di impensabilita) , si librcrebbe all'intemo del discorso in un isa lamento che potrebbe esser

e

e

da

e

e

detto spJendido, se non fosse i1 segno della sua assoluta inutilita.
I caratteri che siamo venuti via via enucleando -negativita, estensione
spinta fino all'autoinclusione, illimitatezza e assolutezza, improbabilita derivante da astrattezza da ogni nesso problematico-, sono quelli che, a nostro
avviso, qualificando la struttura fondamentale dell'antinomicita. Ora possiamo procedere a iotenderne il significato.
Abbiamo osservato in precedenza che !'antinomia mostra che i füniti del
pensiero coincidono con quelli del principio di identita; e, in effetti, qui
ci si offre una singolare riprova della validita di questo principio, poiche
!'antinomia si rivela inafferrabile al pensiero nella stessa misura in cui lo
nega, anzi lo so erte totalmente.
Ma il principio di identitA non e che il riflesso, sotto il profilo logico, della
presenza alla mente dell'Idea dell'Essere. E qui senza dubbio la filosofi.a
moderna -e non solo i1 neoempírismo logico- puo ritenersi autorizzata ad
avanzare molle e gravi riserve; ma non
qui i1 luogo per dibattere una
questione cosl vasta. Bastara dire pertanto che chi scrive appartiene a quella

e

il nostro articolo ''Bosqu.ejo de una teoría de la mediaci6n 16gica", in
14 Cfr.
Humo.nita.r, Universidad Aut6noma de Nuevo León, n. 15 (1974), p. 107.

146

corr~n~ di pensi;ro ch~ ha le sue radici nel platonismo e nell'aristotelismo
ellemc1, che nell Eta d1 Mezzo ha avuto incremento e in quella mod
e cad~ta nell'~b~o; che nel secolo scorso e risorta, sp~cialmente ad ope~r:
~toru_o ~osm_101 e
ne! secolo _attuale trova ancora validi campioni, tra
1 quali ncordiamo Michele Fedenco Sciacca; quella corrente di pensiero,
dunque, per la quale l'Essere, presente nel mondo come reale,
altresl
presente alla mente come Idea, e della mente e, come tale, Iume e alimento.

ch:

e

Per ~oi_, ~er~n~, i ~~nfini della pensabilita coincidono non solo con quelli
del pnnC1p10 dt 1denttta, ma anche con quelli dell'ldea dell'Essere •
·
ff .
.
' e m
e ~tti, per no1 Idea dell'Essere e pensabilita, o intelligenza, fauno tutt'uno.
Clnch pensa,· peosa nell'Essere, con l'Essere' mediante l'Essere., P""º;.,....,..
di re
v.........u•O
an e:. chi P~, .pensa l'Essere; non nel senso che l'Essere sia oggetto
determmato di pens1ero, ma ne~ senso che il pensiero, pensando un oggetto, lo
pen~a come e~re, lo pensa m quanto vi riconosce O vi ritrova l'Essere.
Co 1cche, se pnma abbiamo definito !'antinomia come A che implica
A
l' ff
.
.
non
, o come a ermauone d1 una negazione, ora possiamo definirla come
1:~o~e dell'essere di un non essere. 11 che, tra l'altro, riconferma che
1antmomJ.a e errare puro; infatti, l'attribuire l'essere al non e~e e la
modalita pradigmatica dello errore in quanto tale.
L'aver def.inito l'ant.inomia come errore nell'ambito di una concezione che
ve?e il pen~ero so~etto e ~en~to dall'Essere, porta dei vantaggi ed apre
de1 pro~lez~u. Tra 1 v~tagg1, nottamo quello di poter recuperare, da questo
punto di vista, le prenose indicazioni date dal Roig Gironella sulle antinomie •
ma non volendo dilungarcí eccesivamente, preferiamo occuparci qui dei
problemi.
. Anzituuo, si ~a.tta di vedere di_ quali "mezzi" o "strumenti' logici il pen-

s:~ro possa_ se~rrs1 nel suo tentativo di spingersi oltre se stesso per pensare
11mpen~bile;. m seco~do luogo, di identificare la caratteristica che permette
~l pens1ero_ di comp1ere tale tentati\10; infine, di precisare quale causa 0
~pulso lo m~uca a compierlo. Solo con la risposta a questi problemi, potremo
ntenere compmta -almeno per quanto possibile nei limiti di questo scritto-la nostra indagine.
La ricerca sui "mezzi" o "strurnenti" con cui i1 pensiero puo spingersi
oltre la sfe.r:1 della pensabilita, ci induce ad una considerazione di ordine generale: ogm strumento foggiato in vista di un fine possiede una struttura sua
prop~~ una sua p~ale autonomia, che gli consente di conseguire fini piu
amp1 di quello per 11 quale e stato pasto in essere.
La scrittura

eun insieme di segni graíici che simboleggiano suoni o fonemi,
147

�segni creati per fissare stabilmente delle espressioni linguisticbe; eppure questi
stessi segni possono venirse accozzati -senza che ne siano violate o modilicate
la proprieta- in modo da formare parole senza senso, piu ancora: parole
che la voce umana non riesce a modulare. La scritura dunque, creata per

fissare il linguaggio, oltrepassa i confini del linguaggio.

11 linguaggio, a sua volta,

e stato creato per il pensiero; o, piu esattamente,

il pensiero stesso l ha foggiato al suo servizio. Eppure, crea to che sía, il linguaggio ha proprieta tali per cui puo e$ere usato per dire non solo parole
e írasi che non si pensano ( come quando si recitano meccanicamente poesie o
preghiere), ma anche parole e frasi senza senso, vale a dire impensahili
( come quando si dicono assurdita per gioco, oppure per far rilevare che
sono, appwito, assurdita). 11 linguaggio cosl oltrepassa l'ambito del pensiero.
Ora, quel che s'e detto della scrittura rispetto al linguaggio e del linguaggio
r.ispetto al pensiero, si puo dire anche del pensiero rispetto all'idea dell'Essere. L'intelletto tale in quanto "intellige" l'Essere, e pertanto il pensiero
e fatto dall'Essere e in vista dello Essere: gia abbiamo detto che per noi
Idea dell Essere e intelligibilita. fanno tutt'uno. Ma come la scrittura, fatta
per il linguaggio, oltrepassa l'ambito del linguaggio, e questo, fatto per il
pensiero, oltrepassa l'ambito del pensiero; cosi anche il pensiero, sorto che
sia, rivela di possedere una propria struttura che gli permette una (Ielativa,
anzi sostanzialmente illusocia) autonomia rispetto all'Idea dell'Essere, per cui
puo oltrepassarne l'ambito, scavalcando íl confine della pensabilit.a e cadendo

e

nell' antinomismo.
Autonomia relativa, abbiamo detto, anzi sostanrialmente illusoria: poiche,
come i segni grafici non costituiscono propriamente scrittura, anche se disposti
in orcline sulla carta, quando fissano suoni senza senso, e come la parola non
propriamente linguaggio, anche se ne conserva l'aspetto íonetico, quando
non esprime un pensiero, cosl il pensicro non e verarnente pensiero -anche
se il fatto di rispettare le forme logiche possa fario apparírc tale- quando

e

si spinge, con l'antinomia, al di

la

dell'Idea dell'Essere.

Ma, se il pensiero puo costituirsi a strumento per anclare oltre se stesso,
quale proprieta intrínseca gli consente quest'uso abnonne delle sue capacita?
Il problema puo apparire tanto piu grave, in quanto si potrebbe credere
che un pensiero che viva e si alimenti dell'~e, si muova esclusivamente
nella dimensione della verita e gli resti precluso l'errore.

parlato
altrove ·l.6 Ci limi b.amo
·
ad osservare che, se il· momento conoscitivo
. •
s1 nsolvesse totalmente nel rapporto tra il soggetto pensante e l'oggetto
pensa~o la dete~inatezza stessa delPoggetto finirebbe per catturare l'acies
a~t~~va del ~siero, onde ne risultarebbe impedita la capacita di passare,
~ _dis-correre_ da ~ ogg~tto ad un altro: l'oggetto, come una Medusa,
~p1etrerebbe , 11 penstero. E solo percheJ conoscendo lo oggetto, il soggetto
VI ªP?rende l Essere, e lo riconosce tale da non poter essere circoscritto ed
esaunto da nessun oggetto determinato;
solo per questo che il pensiero
puo" passare, "dis
. -correre U da un oggetto all'altro. In altri l termini la pres~nza, de_ll'Es8&lt;:re al pensi~ro ne fonda il dinamismo e quindi la Iibettl. Questa
hberta SI. manifesta altresi come domanda inquieta suU'essere delle cose finite
vale a ~e ~m~ problematicita; di conseguenza, l'Essere
anche il fonda~
mento di ogru discorso sensato, poiché, come s'e detto il discorso sensato e
quello che risponde a un pwblema.
'

e

e

Ma se

e abbastanza agevole comprendere come

la presenza dell'Essere dia

al pensier_o 1: liberta _di muoversi entro la molteplicita degli oggetto finiti,
meno facile e rendem conto di come tale liberta possa attuarsi anche nei
confronto di quell'Essere stesso che pure la fonda. Per darsi ragione di ero
occorre persuadersí del Iatto che l'Essere affetta la mente in modo assoluta~
men~ radicale, e che di consequenze e radicale la liberta che ne proviene al
pens1ero. Questo pertanto puo porre a problema l'Essere da cui riceve alimento, quasi rivoltandoglisi contra, e, al limite, negarlo ( 0 illudersi di neg~rlo) ; _come un figlio che contesta i genitori che gli hanno procurato, dandogli la vita, la stessa possihllita di contestarli.
Ben s'intende che esercitare questa possibilita significa, per il pensiero,
oltre~~~ la sfera della pensabilita e quindi annullarsi come pensiero: jJ
che s1 verifica puntualmente nelle antinomie, come abbiamo piu volte rilevato.
Ma a ~oí preme sottolineare che questo autoannullamento
reso possibile
al pensiero dalla sua intrinseca liberta, quella stessa liberta che, ad esempio
permette all'uomo il suicidio.
'

e

. ~b~iamo visto di quali "strumenti" si serve il pensiere per pingersi oltre
11 ~t~ della pensabilita, e sulla base di quale facolta si attui questa sua
poss1b1hta resta ora da rhiedersi quale sia la causa, quale l'intrinseca motivazione, di questo sforzo inane.
11Cf
. r. iJ nostro •mtervento " Abbouo di una concezione problematica della verita",
ne~h ~etas de~ 2o. Congreso Nacional de Filosofía (Córdoba, Argentina, 1971), EditoriaJ Sudameocana, Buenos Aires, 1973, vol I, pp. 350 sgg.

Non possiamo qui riprendere la teorica dell'errore, della quale abbiamo

149
148

�E' chiara che una motivazione del genere che fosse diretta ed esplicita,

il pensiero non potrebbe mai trovada in se stesso: proporsi di pensare
!'antinomia in quanto tale, e un non senso. Ma puo accadere che il pensiero
si trovi, o si ponga, in condizione tale da venire suo malgrado spinto all'antinomicita.

Ora, una tale condizione non puo verificarsi fin quando il pensiero sente
ed afferma il suo legame con l'Essere: sappiamo infatti che !'antinomia
insorge solo nell'atto di oltrepassarne l'area. Ma quella condizione puo verificarsi quando il pensiero -per particolari ragioni psicologiche e culturaliavverte tale legame come oppressivo e limitante, ed esercitando quella liberta
che pure gli proviene dallo stesso legame, tende ad alJentarlo, a misconoscerlo,
a riduroe la portata e infine a negarlo, per affennare pienamcnte la propria
totale autonomía.

In questo caso, il peosiero puo bensi continuare a pensare, muovendosi
ancora nell'area della pensabilita; ma avendo perduto -all'atto della rottura
del suo rapporto con 1 Essere- il criterio per riconoscere la propria pennanenza o meno in tale area, puo uscime in ogni momento, senza trovare in
sé alcuna indicazíone cautelatrice, alcuna remara o ostacolo: il fatto d'esserne
uscito gli si rivela quando il passo
gia compiuto, sotto forma di impossibilita di pensare cio che legittimamente si aspettava di poter pensare. Che
quanto accade nell'alltinomia.

e

e

sufficiente, quasi edificio librato nel vuoto e sostenentesí per forza propria,
tale e il senso del gia citato teorema di Godel. Ed e fallito proprio
in quanto nel calcolo godeliano
stato inseri.to un paradosso -analogo a
quello classico del "mentitore"-, che la logica stringente del teorema dimostra insuperabile e ineliminabile.

e fallito:

e

Ma a nostro avviso, il significato dell'esito della Grundlagenkriri.s va al
di

la

di un semplice scacco delle matematiche. Tutta la filosofía moderna

si puo configurare come il tentativo del pensiero umano di porsi come autosufficiente; e cio significa che tutta la filosofia moderna e condannata a
cadere nell'antinomismo, che e dunque una sua caratteristica essenziale. E
poiche la fílosofia moderna ha finito per imprantare di sé il mondo moderno,
possiamo interpretare le con,.,'Ulsioni sterili e insensate che lo pervadono e di
cui siamo ogni giorno testimoni, come un riflesso esistenziale dell'an.tinomicita che penrade il pensiero moderno.
Ma con queste ultime considerazioni siamo andati troppo lontano. Ci
diterremo soddisfatti se saremo riusciti a prospettare il problema delle an~
tinomie logiche sotto una luce diversa da quella usuale, e se avremo mostrato
che tale problema ha dimensioni tali, che non riguarda soltanto i neoempiristi e gli analisti del linguaggio, ma tutti coloro che si dedicano alla ricerca
filosofica.

e

L'antinomicita dunque non solo possibile, ma inevitabile, ogni qualvolta
il pensiero tende a separarsi dall-Essere e a porsi come assoluto e autosufficiente. I caratteri di astrattezza e di assolutezza che abbiamo identificato
come tipici delle antinomie, risultano in questo senso particolarmente significativi. La causa dell'antinomicita
dunque l'errato uso che detla sua
liberta fa il pensiero, uso che gli consente di cercar di affermare un'autosufficienza che illusoriamente gli appare come il suo-trionfo e che invece si
rivela come la sua marte.

e

Si pensi, ad esempio, che il paradosso russelliano delle classi insorge nell'ambito di una logica formalizzata che, aspirando ad uno stato di asroluta
purezza, rinuncia ad ogni riferimento concreto e vitale. Ma forse ancor piu
esemplare e, in questo senso, ]'esito della Grundlagenkrisis. Precisiamo, ad
evitare equivoci, che non la legittimita del rifiuto da parte della matematica,
di presupposti psicoJogici e filosofici, che noi contestiamo; ma respingiamo
invece la ten.denza a interpretare Jo svincolamento da premesse estrance,
come svincolamento da ogni riferimento al reale. Sta di fatto, comunque,
che il tentativo della matematica di ergersi a costruzione razionale auto-

e

150

151

�CIENCIA Y MtTODO EN ROBERTO GROSSETESTE
DRA.

CELINA

A.

LERTORA MENDOZA,*

Buenos Aires, República de Argentina.
Univenidad Católica de Argentina.

LA FIGURA DE Roberto Grosseteste (1168 a 75?-1253) tiene doble importancia para los estudiosos de la Filosofía Natural. Por una parte su propia
obra muestra un espíritu inquieto y positivamente interesado en problemas
científico-e.'q)erimentales que trataba de resolver. Además, su carácter de
jefe de escuela imprime una direcci6n de pensamiento que prolonga su influencia al menos por dos siglos, hasta el comienzo del periodo denominado
-con razón o sin ella- renacentista. La variedad temática y estilística de
su obra, justamente señalada, 1 que abarca traducciones, comentarios, opúsculos tratados y cartas, sobre asuntos científicos, metafísicos, teol6gicos y pastorales, hace necesario deslindarlas previamente a fin de elaborar sobre Jas
escogidas una síntesis de su pensamiento. En lo que respecta a la Física y
a la teoría de la ciencia, nos interesan muy especialmente dos Comentarios
a Arist6teles: a la Física y a los Analíticos Posteriores, y otros opúsculos sobre
temas de ciencia experimental.!
• Miembro de la Carrera de Investigador, Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas de la República Argentina. Este trabajo se basa en otro más exte11JO: El
ci&gt;memario ú Robuto Grossetene a la F'isica de Arisl6teles, Tesina de Licenciatura,
Universidad Complutense, España, Octubre de 1974, 397 pp. mecanografiadas.
1 Un estudio general
de toda su obra en S. Harrison Thompson: The Wrilings
of Robert Grossettste, Bisb.op of Lincoln, 1235-1253, Cambridge, 1940. Véase también
la Tabla cronol6gica en Robert Grosseteste Schular and Bishop, Esaays in Commemo-ration of the Seventh Centenary of his Death, ed. D. A. Callus, Oxford, At the Clareodon Press, 1955, reeditado 1969, pp. 251-252.
1 Los escritos de interés en nuestro tema son: Commentarius in Octo Libtos Physicon,m Aristotelis, Commentaria in Aristotelis Posteriorum Analyticorum Libros, De
potentia et actu, De fluxu et refluxu maris, De luce, De slatu causarum, De oeritat,

153

�Todos los historiadores de la ciencia oxoniense son acordes en destacar
que la importancia de Grosseteste en la historia de la filosofía y de la ciencia
se debe a su concepción del método cientüico y su teoría sobre la explicación científica. En sus aspecto teóricos, encontramos exposiciones fragmentarias en sus Comentarios a Arist6teles, pero además sus opúsculos científicos presentan una aplicación práctica aunque rudimentaria. Además de la
metodología que él mismo propone y aplica en sus investigaciones naturales,
Gro eteste concordaba con Ari tóteles en que la Física, como ciencia, es un
sistema y no un conjunto acumulativo de noticias acerca del mundo físico.
Sin embargo no escribió una obra completa y sistemática sobre el tema,
sino que se sirvió de la del Estagirita, ordenándola según su propia concepción. De allí que su Commentariu.s Ítl Ocio Libros Physicorum Á.ristotelis
tenga una especial importancia como expresión de lo que entendía por sistema
de la ciencia física. Esta obra no fue escrita con finalidad didáctica ni meramente expositiva, sino que constituye una lectura personal, redactada en diferentes periodos de su vida intelectual. En la medida en que un sistema
de Física, como el de Aristóteles, era repensado a la luz de nuevos aportes,
Grosseteste veía la necesidad de formular una sistematización completa de
las proposiciones generales de la ciencia. Esta es la idea fundamental que
preside todo el Comantario, y lo que también justifica la introducción de
nuevas teorías en la medida en que fueran compatibles y/o sustitutivas de las
anteriores, sin alterar la estructura básica.

¿ Cuál es el método empleado para esta sistematización? ¿ A qué resultados
propo.rilionir, D, Artibus Liberalíbus, D, generalion, sono1um, D, g1neratior11 sl1lla-

non, De impres.rionibus 1lem11ntorum, D, íride, De ,ometis, D, ,alor, solis, D, natura
locorum, D, Sphaera, D, ,011'11, D, operacionibus solil, ComPotus, D• quadratura
tirculi, D, composilion, circuli, D, lin1is, angulis et figuris.
Las fuentes utilizada. 011: Robuli Grosseteste, Epúcopi LincolnünsiJ, Comm,nlariw in VIII Libros Physicorum Aristottlis, e fontibus manu scriptiJ nunc pñmu.m ÍD
lucCin, editid Richard C. Dales, Univenity of Colorado Press, Boulder, Colondo,
MCMLXIII, lo citamos en nuestro trabajo por C.; Robert Grosseteste, In A.tistotelis
Poslmorum ..tnalyticorum Libros, Venedig, 1514, Minerva G.M.BJI., Unverinderter
Nachdruck- Frankfurt/Main, 1966; Ludwig Baur, Die philosaphischtn Werke des
Robert Grarsellste, zum erstmmal uollstifodjg in kf'ítischer Ausgabe, Munster, 1912;
E. Franceschini, "Un inedito di R. Grouatesta: la 'Questio de Accessu et recessu
maris'" Riuista di Fil. Neo-scolastica, 1952 fase. l, pp. 11-21; S. H. Tho=n:
"Grosseteste's Ques.tio de Calore, De Cametú and De Ope:rncionibus So.lis", M•d.
at Humanist, XI (1957), pp. 34-43; id., ''The text of Groueteste's De C.Ometú",
Isis, XIX, 1935, pp. 21-25; Richard C. Dales "The Text o{ Robert Grossete.ste's
'Questio de Uuxu et refluxu mari-5' with an E11glish Translation", /sis, vol. 57, 4,
no 190, 1966, pp. 455-474.

154

conduce? tstas son las dos preguntas claves del tema, y que intentaremos
responder en los siguientes acápites.

Método de sistematización
Gro teste ha dedicado numerosos párrafos de sus obras a la metodología
de la ciencia, pero eo ninguna la expone en forma completa y sistemática,
ya que el tratamiento es ocasional, sea comentando pasos de Aristóteles, sea
a propósito de un problema concreto que .se propone dilucidar. Sin embargo
su pensamiento puede reconstruirse sistemáticamente con seguridad haciendo
uso completo y ordenado de los textos en cuestión.
En primer lugar debemos distinguir dos clases de métodos: el propiamente
cientilico, propuesto para la investigación del mundo natural, y el método
interpretativo utilizado para la exposición de textos ajenos -en este caso,
Aristóteles. Es importante tener en cuenta esta distinción porque las finalidades inmediatas de los métod0s no coinciden.

El método ciAntífico, que Grosset.este comenzó a elaborar desde sus comienzos académicos, sólo al fin de su periodo científico alcanzó aplicaciones
más importantes en los casos concretos. Análisis detallados sobre esta metodología, su empleo y su posterior desenvolvimiento han sido hechos por prestigiosos historiadores de la ciencia, particularmente Crombie.ª En este momento nos interesa sólo r marcar sus lineas fundamentales, porque según
esta metodología juzga el acierto o desacierto de las teorías de Aristóteles,
previamente fijadas conforme a su criterio hermenéutico.
Las pautas fundamentales de este método científico son las siguientes:
lo. En la Física ( equivalente bastante aproximado a nuestro concepto
actual de "ciencia empírica") no se trata de buscar el propter quid o causas
últimas de las cosa.\i, sino el quia o naturaleza y modo de manifestación de los
1 Cf. Robert Gro.uetest• and th• origi,u of Exp,,imtntal science, Oxford, At the
Clarendon Press, 1963, reimp. 1971; tambi~n "Robert Grosseteste on the Logic of
1cience", ifctts du XI Congris Internalionol d, Philosophu, vol XII, pp. 171-173
y "Grosseteste and scientific Method", The Month, 191 (1951), pp. 164-174; Richard C. Dales "Roben Grossele!te's Commentariw in Octo Libros Pbysicorum Ariatotelis", Med. irt Humoni.rt., XI (1957), pp. 381-363, y ''Robert Groaeteste's scientific Worlu", /sis, 52 (1961}, pp. 381-402; Henri PouUon "Grosseteste'• Contribution
to the Histol'}' of Ph-ylosophy", P1oc. ~m. Cath. Phil. Ass., 1953, v. 27, pp. 142-144.

155

�fenómenos.• La ciencia natural pues, crea una estructura apta para explicar
los fenómenos naturales y en ese sentido sus leyes son "probables", o, dicho
en terminología moderna, sujetas a falsación. 3 Por la misma raz6n, las leyes
naturales científicas se distinguen de las explicaciones metafísicas en que
quedan sometidas a la experiencia sensitiva, como dice Grosseteste, o a la
verificación empírica, como diría un moderno metodólogo. 6
2o. La teoría científica se construye en ~ pasos fundamentales: resolutio,
compositio y expresión matemática.
La resolutio es el proceso de búsqueda de los elementos integrantes de un
fenómeno, algo así como la parte analítica de cualquier método. También a
este primer paso corresponde la eliminación de las hipótesis falsas o inaplicables, señalando ilogísticamente si la misma da cuenta o no de las condiciones
necesarias y suficientes. Ejemplos de esta aplicación del método analitico
para el tratamiento de un fenómeno, mucho antes de Bacon de Verulan,
Locke o Stuart Mill, los tenemos en sus opúsculos De calore solis, De iride,
De generntione stellarum. Así pues, en la usolutio quedan fijados los pasos
de la investigación física sujetos a verificación· en otros términos, la parte
analítica comprende como elemento fundamental ]a fijación correcta del problema y las opciones de resolución. Como ejemplo veamos el párrafo inicial
de su opúsculo De Generatione 'Stellarum:

La compositw es la parte sintética del proceso, o reconstrucción teórica
del fenómeno. En todos sus opúsculo científicos ha intentado precisamente
la explicación de los casos particulares en término generalizables que muestren constantes físicas. Estos dos moro ntos fueron aplicados también por
Roger Bacon, Witelo, Teodoro de Frei.berg r Themon Judai.ª
La matematización de los resultado científicos es una idea basada en
postulados metafísicos platónico-agustinianos, pero su finalidad es inmediata
y práctica: simplificar las descripciones particulares por reducciones a elementos generales que respondan a e!Ja , como son los números. Para ejemplificar, y como interesante comparación con las ideas de Galileo, expondremos brevemente un caso en que Grosseteste propone la sustitución del método aristotélico por el prapio: la teoría de la localizaci6n, que corresponde
al comentario del Libro IV de la F'isica. Para Aristóteles el lugar, en cuanto
primer límite inmóvil del continente inmediato 9 es ante todo una realidad
que implica relaciones cualitativas. Por ello, para indicar una localización
hay que referirse a objetos singulares cualitativamente descriptos: esta piedra, este aire que la rodea, etc.
Grosseteste propone en cambio la localización por un sistema de relación
por medidas, que permita localizar en general, con prescindencia de la clase
de objetos de que se trate. He aquí el paso:
''Puto hunc locum signatum sic posse deffiniri, ut dicatur quod locus
hic este superficies spherica concava cuius diameter est duorum cubitorum, cuius centrum distat a septentrione tantum et ab austro tantum et
ab occidente tantum. Et intelligo in hac diccione tantum signatas et
numeratas distancias a quattuor partibus mundi secundum lineas rectas
protractatas a quattuor partibus mundi usque ad centrum huius loci,
cuius centrum distat a vero oriente ut intelligatur arcus descriptus secundum viam motus diurni. In racione itaque signati et singularis loci non
cadit singularis superficies sed hec universalia, superficies spherica, cuius
diameter est duorum cubitorum, quibus universalibus intencionibus adduntur distance quattuor numerate a quattuor partibus mundi." 10

"Res eiusdem naturae eiusdem operationes secundum naturam suam ef.
fectivae unt. Ergo si secundum naturam suam non sunt eiusdem operationes effectivae, non sunt eiusdem naturae. Sed sphaerae et stellae non
sunt eiusdem operationis secundum naturam suam effectivae. Ergo
sphaerae et suae stellae non sunt eiusdem naturae" .1

• Grosseteate hace varias aplicaciones de esta distinci6n. Por ej.: con respecto a
la flsica y la óptica: "Et perspectivi et physici est speculatio de íride. Sed ipswn
'quid' physici est scire, 'propter quid' vero penpectivi" (D, iride, Baur, Werkl, p. 72);
Una explicación general de sus diferencias, mis amplia y completa en su Commentaria in Posteriorum Analyticoritm Libros (ed. cit., f. 13 v y 14).
• La experiencia es eJ criterio que utiliza principalmente la füica para la admisión
de una explicación: "Nec videtur instancia et ne videatur mirum clictum quod sic
generantur disposiciones in rebua extra multa poni possunt ubi sensibiliter patet quod
sic est" ( C., p. 128).
• Sobre la diferencia metodológica entre matemática, metafísica y física, Anal. Post.
(ed. cit.), f. 12 v b y 13 v a·b.
1 BAmt, Werke, p. 32.

156

En este nuevo sistema propuesto desaparece la importancia del "continente" el "contenido'' de Aristóteles se transforma en una variable de objeto y

'

• Cf. C11.ovsm, A., ''Robert Grosseteste on the Logic of science" (cit., pp. 172-173).
' Bk 212 a 20-21.
,. C., p. 80.

157

�su lugar no es sino su relaci6n mensurable con respecto a otros puntos de
referencia. Aunque los puntos de referencia que Grosseteste indica, por ser
astronómicos, resultan de difícil aplicación en la mayoría de los casos simples y cotidianos, la proposición es básicamente correcta, y los sistemas de
medición cartográfica han hecho uso de este tipo de teorías, cuyo perfeccionamiento matemático ha conducido al principio de las coordenadas cartesianas.
3o. El principio de subordinación de las ciencias, otro de los postulados
del método, deriva de una concepción unitaria del saber científico. Las ciencias se subordinan porque pueden formar complejos totales de conocimiento
acerca de la naturaleza, de tal modo que las subaltemantes proporcionen
los principios básicos a las subalternadas, que a su vez agregan efectivamente
nuevas noticias sobre el mundo:
"Sciendum autem quod scientia inferior semper addit conditi.ones per quas
appropriat sibi subjiectum et passiones superioris scientiae et sunt in
conclusione scientie subaltemate sicut nature due: naturam scilicet
quam accipit a superiori et natura propria quam superaddit. Proprii
itaque superadiecti. causas non dicit scientia superior et quandoque dicit
eas causas scientia inferior et quandoque non. Illius vero quod accipit
scientia inferior a superiori, causas dicit scientia superior, unde conclusionis appropriate in scientia subaltemata causas dicit scientia subalterna.ns non in se sed in suo universali" .11
Esta proposición se basa a su vez en dos hipótesis físicas cuyo contenido
resulta intuitivamente conocido, y sin ellas ni siquiera sería posible intentar
un conocimiento genérico de lo natural. Estos principios en realidad ya están
en Aristóteles, sólo que aquí se les incorpora una metodología:

l. El principio de la unifonnidad de la naturaleza;
2. El principio de economía, en el sentido de que los efectos naturales se
producen siempre por la vía más directa.
Grosseteste es muy explícito al respecto:
"[a propósito del fenómeno de refracción] Et ídem mani.fcstavit nobis
hoc principium philosoph.iae naturalis, scilicet quod 'omnis operatio
u Com. Post. .&amp;nal. ( ed. cit.), f. 14 v a.

158

naturae est modo finitissimo, ordenatissimo, brevissimo et optimo, quo
ei possibile est'

''.u

De allí se deduce también que toda explicación científica debe contar con
el menor número posible de elementos, y así prueba, por ejemplo la cuarta
proposición del Libro I de la Física: no hay más que tres principios de la
cosa generada pues ellos son uiicientes y poner otros serla superfluo.13 Occam
hizo aplicación de este principio con su famosa "navaja", sobre todo en metafísica, y los lógicos modernos lo reafirman al sostener que los sistemas a,clomáticos han de contener el menor número posible de postulados e indefinibles.
Tal es en síntesis el método que Grosseteste considera adecuado para encarar
el estudio de la Física, y con él en vista emprende la lectura del texto aristotélico. Su interpretación de la obra se cumple en dos pasos: en primer lugar una
fijación del sentido del texto; luego su ordenación en un número determina.do
de proposiciones científicas. No nos detendremos en los métodos de fijación de
texto, pues no son distintos de los que empleó para todos los casos de hermenéutica. Digamos sólo que se ocupa primero de aclarar el sentido de los nombres, luego aparece la fijación de la "intención del autor" y por último la recomposición aproximada si el texto no es explicito. Resulta interesante destacar que Grosseteste aparece muy respetuoso de "la intención de Aristóteles",
aunque ella sea contraria al dogma o a sus propios criterios científicos. Por eso
está en contra de los que quieren forzar los textos del Estagirita para acomodarlos a la propia teoría, aunque fuera con la pía intención de eliminar la
heterodoxia. En este sentido debemos reconocer que el criterio de Grosseteste
no prevaleció, y los parisinos sobre todo, entre los que Santo Tomás es un
ejemplo, han leído a veces los textos de manera por demás forzada para no
parecer en contra de esas venerables autoridades. En cuanto a la complementación del sentido original por vía de otros intérpretes, Grosseteste es más
bien reticente. De los autores árabes se ocupa interesándose por sus investigaciones científicas más que por sus interpretaciones filosóficas. En cuanto
a la utilización de las fuentes cristianas, Grosseteste no se ha interesado mayormente por su aplicación a los temas científicos y filosóficos, como lo
evidencia el escaso número de referencias a la patrística que hay en este
grupo de sus obras, y que en su mayoría son incidentales. El hecho de que
sí haga uso abundante en escritos pastorales demuestra que en este caso
que nos ocupa su prescindencia era deliberada y no se debía a ignorancia.
"' De irid,, BAuR, W,rb, p. 75.
11 c., p. 13.

159

�La sistematizaci6n de las proposiciones de la Física intenta lograr un encadenamiento unitario, en el que ]as verdades más generales subsuman a las
específicas, que a su vez se fundamentan doblemente: en las generales como
punto de apoyo y en las nuevas e'X-periencias sobre los fenómenos como nuevo
aporte. Por eso el si tema físico no equivale al matemático, ya que de los
primeros principios físicos no se pueden extraer s6lo por deducción todas
las verdades del sistema. Al contrario, la Física constituye un sistema abierto,
es decir, obtiene nuevas proposiciones por añadidura de contenidos empíricos que no e tán fijados implícitamente en las proposiciones generales. Esto
explica que el silogismo deductivo cumpla un papel importante, pero no
exclusivo.
Los principios de sistematización que Grosseteste utiliza para ordenar el
texto de Aristóteles son los cuatro siguientes:
lo. Sólo deben integrar el corpus científico las proposiciones básicas científicas y las que se deriven de ellas por deducción perfecta.H
2o. U na proposición básica científica es aquella que ha sido obtenida por
un método físico,115 que sea, por supuesto, acorde con los principios fundamentales anteriormente expuestos. Para determinar si una proposición fue
o no obtenida de esa manera en cada caso, supuesto que --como es el caso
de algunas proposiciones de la Física aristotélica- no sepamos el proceso
que condujo a ella, es ver si la proposición en sí misma se puede probar por
la experiencia, como dice Grosseteste 16 o en términos modernos, hay que

~gi~a. ~ste tipo es_tá constituido por las proposiciones que determinan y fi.
Jan amb1tos; por eJemplo la afirmación aristotélica del Libro IV: "corresponde al físico. tratar acerca del infinito" •17 Es decir, se trata d e proposicio· ·
nes metodoló~cas, que no añaden un conocimiento descriptivo nuevo acerca
d~ mundo fisico pero que son necesarias para fijar los ámbitos de conociIIDento. Hoy las. llamamos "metalenguaJ'e" de un sistema, O sea, propoSICIO·
··
n~ que se refi~ ~ proposiciones del sistema, o nivel 1 con respecto a1
ruvel O (lenguaJe obJeto) . Aunque esta distinción no es tan clara y explícita
en Grosseteste como entre los lógicos modernos, resulta importante destacar
que ~ advertido la diferencia entre esos dos tipos de enunciados. Hoy sabemos ~1~ que no ~do lo q~e. se dice ~n un libro de Física es lenguaje objeto,
descnptivo de fenomenos físicos, y sm embargo no es posible prescindir de
esos enunciados meta-científicos. En forma sistemática y fundada, la justificación de esta distinción es una elaboración de las últimas décadas; de hecho
y en forma implícita, ya la encontramos en este grupo de Oxford. También
es cierto, y lamentable, que las investigaciones posteriores no volvieron a ocuparse de estas distinciones metodológicas, por lo que fueron rápidamente olvidadas por los científicos del renacimiento y la modernidad.

ver si es empíricamente verificable.

4o. Toda proposición que no sea del tipo anteriormente indicado no pertenece de ninguna manera a la ciencia y debe ser eliminada de ella. u El
principio es claro, sus aplicaciones en el mismo Comentario fueron vacilantes, pues no se inmutó al recurrir varias veces a argumentos metafísicos y
hasta a verdades dogmáticas.19 Pero los conúenzos en la aplicación de una
metodología son siempre rudimentarios y sujetos a corrección. Interesa más
el valor de haber enunciado el principio, que sus inconsecuencias personales.

3o. Las proposiciones que sin pertenecer al grupo anterior son relevantes
para el sistema se llaman "proposiciones intermedias" entre la Física y la

Los resultados de la sistematización

" As\ por ej. wn básicas las proposiciones que Ari,tóteles obtiene por un examen
dialéctico inductivo: número de los principios, noción de natura, de causa, de lugar,
tiempo, movimiento, etc. Se derivan de ellas las que son exigidas como consecuencia,
por ej ., con respecto a la noción de instante: que es indivisible, que nada se mueve
ni reposa en el instante, etc., porque se derivan lógicamente de las nociones de
tiempo, instante, movimiento y reposo.
u Este principio no siempre es totalmente aplicado cuando comenta a Arist6teles,
pues la mayoría de las veces eic.ige sólo que una proposición sea demostrada por una
demostración independiente de las anteriores; por ej. la definición y existencia del
lugar.
" "Experiencia" debe entenderse en un sentido más amplio y menos preciso que
el actual, y tambifo integra el concepto aquellas proposiciones deducidas de otras
proposiciones en si mismas empiricamente verificables.

160

Puesto a ordenar las conclusiones científicas de Aristóteles, Grosseteste
enumera cinco para el Libro Primero, dieciocho para el Segundo, nueve para
el Tercero, treinta y nueve para el Cuarto, veinticuatro para el Quinto,
veintinueve para el Sexto, cuatro para el Séptimo y seis para el Octavo. Esta
n Bk 202 b 30-35; otros caros de proposiciones metodológicas o "intermedias" son:
noción de infinito, definici6n formal de naturaleza, definición indemostrable de movimiento, noci6n de vado y pertinencia de su examen, etc.
11 Por eso no enumera como conclusiones los desarrollos dialécticos de Arist6teles.
,. Sobre todo a propósito de la eternidad del movimiento (C., pp. 153-154) y de
la creación de la materia primera (C., p. 30) .

161
lIUMANITAS-11

�enumeración no guarda relación cuantitativa con la extensión del texto sino
con dos elementos del contenido:
-

el número de los temas independientes o unidades completas de problemática; y
la complejidad y determinación progresiva de un problema.

Cada uno de los temas o problemas independientes de la F'J.Sica debe tener
por lo menos una respuesta; a medida que las preguntas descienden a detalles cada vez más parcializados, es necesario que las conclusiones sean más
determinadas, y por lo tanto su número aumentará correlativamente a las
referencias ~arciales que contemple.

.En el Comentario nada se dice de estos principios de sis.tematización, simplemente se aplican; nosotros intentamos su reconstrucción teórica tomando
lo que Grosseteste escribió; encontramos así que su sistematización resulta
perfectamente explicable según los principios modernos de la Metodología
de la Ciencia: cuanto más general es una proposición, abarca más fenómenos pero más difusamente, por lo cual tiene menos probabilidades de falsación; en cambio, cuanto más particular es la descripción de un fenómeno
y más detalles se introducen en ella, aumentan proporcionalmente las probabilidades de falsación. También Grosseteste aplicó de hecho el principio, hoy
demostrado lógicamente, de que las leyes científicas o proposiciones universales descriptivas no son absolutamente verificables, pero sí absolutamente
falsificables 20 pues nunca exigió como requisito una enumeración total ni
una inducción completa, conociendo su imposibilidad fáctica, pero en cambio
consideró falsa una proposición científica que se demostrara falsa al menos
en un caso. 21
Veamos ahora con más detalle cuáles son los temas científicos y sus conclusiones en la Física aristotélica tal como la interpreta Grosseteste. Enunciarlos no significa que en todo estuviese de acuerdo, y por ello al margen
propone sus propias teorías, cuya análisis omitimos por exceder el marco del
tema propuesto.

En el Libro Primero la problemática científica se reduce a una sola pregunta: ¿ Cuáles son los principios de las cosas? Obsérvese que no pregunta
qué son, y tampoco si existen; el realismo científico parte de una premisa
simple: queremos explicar las cosas y llamamos principios a aquellos aspee-

.

" La falsaci6n en Grosseteste corresponde a la primera parte de la reso/utio.
n De ahí el sistema de la ejemplificación propuesto en la resolutio.

162

tos inteligibles que nos explican las cosas de nuestra experiencia. Las cinco
conclusiones son:
1. "Cuiuslibet facti
2. "Prima principia
3. "Cuiuslibet facti
4. "Non sunt plura
5. "Sunt enim duo

sunt principia contraria" 32
nec sunt unum nec infinita" 23
tria sunt principia" :u
tribus" 25
secundum rem et tria secundum racionem" 26

Se ve por consiguiente, que Grosseteste ha suprimido o dado otra interpretación a varios de los temas que ocupan 1a intenci6n disputativa de Arist6teles: las opiniones de los metafísicos, de los físicos, y el examen dialéctico de
la cuestión; asimismo los preliminares aristotélicos sobre el conocimiento y la
ciencia son considerados propedéuticos ajenos a la Física en sí. Estas conclusiones son las derivadas de evidencias básicas en una consideración física.
Es claro que estas cinco proposiciones podrían enunciarse en una sola frase :
"los principios de la cosa generada son solamente los contrarios y la materia",
en la cual se contienen implícitamente todas. Sin embargo su sucesión tiene
un sentido de progresivo desvelamiento de la verdad; es decir, cada una
agrega realmente un nuevo contenido, una nueva noticia acerca del mundo.
Por lo tanto habrá tantas proposiciones científicas cuantas sean las noticias
unitarias que se puedan obtener, aunque varias o todas se refieran al mismo
fenómeno y aunque puedan resumirse lingüísticamente en frases más comprehensivas. Debe notarse, por último, que la negación o discusión de una
de estas proposiciones no necesariamente implica la discusión o negación de
las restantes, precisamente por lo que cada una tiene de nueve con respecto
a la anterior.
En el Libro 'Segundo hay cuatro temas fundamentales:

La natura, sobre la cual enuncia las tres primeras conclusiones:
1

'

1. "Natura est principium motus et status" 27
2. "Est igitur natura principius alicuius et causa movendi et quiescendi
in quo est primum per se, non secundum accidens 28
'" C., p.
u C., p .
" C., p.
.. C., p.
• C., p.

18
20
23
23
24
:r C., p . 32

(Bk
(Bk
(B.k
(Bk
(Bk
(Bk
u C., p . 32 (Bk

188
189
190
190
190
192
192

b, 27-28).
a 11 s.s ) .

b
a
b
b
b

10 ss).
29 ss).
3 ss) .
20) .
20-22).

163

�7. "Amplius eadem contrariorum est Que enim presens
hanc et absentem causam alii contrarii'' u
causa huius est,

$. "Encia secundu.m naturam sunt habencia naturam et accidenda habentibus naturam per ipsam naturam" .29
En este tema hay un paso novedoso desde el punto de vista roetodol6gico.
Comentando la frase aristotélica: "De entre las cosas que existen, algunas
lo son por natura, otras por otras causas" ,Sº considera que debe introducirse
el concepto de "natura" en la ciencia, y lo hace a través de una definición
llamada "evidentísima e indemostrable": natura es aquello por lo cual difieren primero y por sí los entes naturales de los no naturales. 81 Efectivamente esta "definición" no es demostrable porque es estipulativa. Pero de ella
puede obtener una conclusión científicamente relevante, completada con
otras consideraciones. ¿ En qué difieren los entes naturales de los no naturales? En su tipo de movimiento y de reposo, y esto es evidente a los habituados al estudio natural. 82 He aquí un caso de "proposici6n evidente para
los doctos", distinción en los tipos de evidencia de que mucho se sirvió la escolástica, y que modernamente connota con otras postulaciones, como la
teoría de la analiti.cidad contextual expuesta por Bunge. 39 Pero esta "definición indemostrable" no integra las conclusiones científicas, aunque sea relevante para la física, precisamente porque es semántica y no tiene posibilidad
intrínseca de constatación.

Las causas es el segundo gran tema de este libro, acerca de las cuales resume en cuatro proposiciones los principios fundamentales de Aristóteles:
4. ' 10ronem rem que dicitur causa esse aliqua quattour causarum" 3"
5. ''Vero eiusdem rei, multe sunt cause per se" 88
6. "Duarum causarum efficientis, scilicet, et finis, utraque est causa alterius"

38

C., p. 33 (Bk 192 b 34-35).
" Bk 192 b 8-9.
11
p. 31.
., "Deifinicio itaque notinima de natura et que demonstrari non poteat est hec:
natura eat que primo et per se di!ferunt ea que sunt naturalia i.nquantu.m huiusmodi,
a non naturalibus i.nquantum buiusmodi. Quod autem hec ab illis inquantum huius•
mocil differunt talis princ.ipio motus et status, patet per se philosophis assuefactis in
scientia naturali, unde hoc non est per se notum principium quibuslibet sed auue11

c.,

factis in talibu.s." ( C., p. 31.)
11

Cf.

BUNoE,

Mario, "Análisis de la analiticidad", publicado en Á-ntolt1gfa Simán•

tica, Colección Interciencia, Ediciones Nueva Vis.i6n, Bs. As., 1960, pp. 261-271.
" C., p. 39 (Bk 195 a 3 ss).
• C., p. 41 (Bk 195 a 4-5).
'° C., p. 41 (Bk 195 a 8).

164

También_ aquí se observa que la definición o noción de causa no inte a
las •conchmones
científicas, aunque su ca.racterizaa"6n per tenezca a las progr
•
posiciones del sistema. Esta es la raron por 1a cual el tema d I
. . .
en ge
J
, •
e os prmc1p1os
tematicamente una de las partes de este libro, no conduce
a ·nnera ' que 1es •,
m guna conc usion, ya que todas sus elaboraciones son ad t .
respecto a este tema principal.
ara onas con
_El azar y la fortuna, o sea, las causas por accidente, merecen un tratanuento
bastante
Grosseteste lo resume en
. . extenso en la obra del Est,,airita
""'t)-·
•
Siete

•

propos1oones:

8. "Fortuna igitur esse" 88
9. "Fortuna est cum acadentaliter
·
evenit aliquid et preter intencionem
nec se_pe nec semper ex concursu causarum per se et preter inten .
agencnun" 89
cionem
10. ''Est fortuna quod accidentaliter evenit et preter intencionem et raro
ex concursu causarum agenciu.m per intencionem secundum propo
situm" "º
·
11. "F~~~ _est irú~ita et incerta quoniam accidentales cause et accidentalia infiruta et mcerta" u
12. ••Fortuna non est in infantibus et in animalibus et inanimatis" u
13. &lt;(Ca.sus cst in hiis in quibus fortuna in infa.ntibus t ·
· alib
inanimatis" "ª
e m arum
us et
14. "Casus et fortuna sunt posteriores intellectu et natura""'
15. "Prima corpora,
ut ce1um et totum universum non sunt a casu, quod
.
casus posterior est natura et intellectu" .'5
De todas estas consideraciones, importa especialmente Ja última, porque
aunque Grosseteste no le dedica en el mismo párrafo una ac1 arac1"6 n especia
· J,
" C,, p. 41
• C., p. 42
• C., p. 42
'° C., p. 43

C., p. 44
C., p. 44
u C., p. 44
'" C., p. 44
" C., p. 46

1.1

ª

(Bk 195 a
(196 b 10
(Bk 196 b
(Bk 197 a
(Bk 197 a
(Bk 197 b
(Bk 197 b
(Bl 198 a
(Bk 198 a

11).
ss).
20-21).
5-6).
8 ss).
13 ss).
13 ss).
5 ss).
10).

165

�ya anteriormente, y también en general preside su obra científica la misma
idea, se ha pronunciado por el principio de la I galidad natwal.
La finalidad de la naturaleza da por resultado tres conclusion científicas
en todo el largo paso dialéctico de Ari.stótelc al final del tema de la causa:

16. ''Tres cause in unam incidunt","
17. "Natura es propter aliquid""
18. "In physicis est necessarium ex upposicione [ ... ] naturam semper
propter aliquid esse et facere". 411
Podemos preguntarnos cómo es posible la última conclusión, qu el mismo
Grosseteste reconoce haber sido anteriormente supu ta, pues en efecto es
incluso parte de los postulados de su método científico. Debido a la importancia del tema, lo soluciona con una
is ad !toe: no es inconveniente que
se supon primer lo que luego se probará, para poder comenzar el estudio
físico, porque (y esto es lo importante) la demostración posterior no depende de la anterior." Que en el caso presente tal sea el orden real de la
prueba aristotélica no sólo es discutible sino quizá erróneo, pero el principio
es metodológicamente correcto.
En suma, en este Libro Segundo tenemos los siguientes puntos de interés
para una metodología científica: to.) la distinción entre proposición formal
e indcm trable y material o demostrable evidencia la conciencia de la distinción entre proposición tautológica y descriptiva (contingente en sentido
lógico) ; 2o.) la eliminación de las definiciones semánticas, que son punto
de partida de otras conclusiones implica sostener (al contrario de Aristótel )
que las primeras definiciones de una ciencia son obtenidas a priori e incluso
semánticamente, pero no por el mismo método de la ciencia; So.) puesto
que admite que la Lógica fija los ámbito de la ciencia, este tipo de proposiciones intermedias constituyen un bozo d la teoría del metalenguaje;'°
4o.) la n ci6n de la casualidad en el ord n de la naturaleza universal supone y explica a la vez la posibilidad de leyes científicas; no hay inconveniente
• C., p. 47 (Bk 198 a 24).
., C., p. 47 (Bit 198 b S2 y especialmente 199 a 33-35).
• C., p. 47 (Bk 199 a 34 ).
p. 47.
• ''Non igitur eimpliciter physica. est hec proposicio: quattuor cause rerum naturalium 1unt de consideracione physici aed quodammodo est ph)'lica, quodammodo logica.
Et ideo videtur mihi improprie ordinanda ínter conclusiones demonstmta.s in hac
sciencia" ( C., p. 38).

• c.,

166

ª:

en sup&lt;mer lo _que luego demostrará, pu es una necesidad metodológica;
5o.) por lo mismo se admite la suposición, que después se demostrara de la
~malidad natural. Esta finalidad no supone ningún antropomorfum~ sino
sunplemente la enunciación d la ley de regularidad de los comportantlentos
naturales.
El Libro Tercero, con sus nueve conclusiones, arriba a resultados científicos en dos temas: el movimiento y el infinito. Con respecto a) primero
ellas son:

l. ''In potentia autem e.xi t ntis endilechia secundum quod huiusmodi
t motus" 11
2. "Motus st actus imperfectui' u
3. "Omne movens mobil simul movetur cum movet" n
4. "Omne mov ns mobile simul agit et patitur ipsum, namque movere
agere est" ª'
5. "Movens movet secundum fonnam et speciem" H
6. "Unus t actus moventis et mobilis""
7. ''Unus t actus activi et motivi'._n
Grosseteste encuentra que Aristóteles ha dado también definiciones indemostrables del movimiento y que no integran el grupo de las conclusionet
científicas: movimi nto
el paso de la potmcia al acto.11 Esto resulta también cxplicabl a la luz de modernas teorías de la definición: no se trata de
decir qué e la cosa nombrada sino más bien "a tales cosas las llamamos
asi". 11 Por lo tanto, en Física no es demostrable que "el movimiento es el
paso de la potencia al acto", pero sí s puede fijar semánticamente el contenido del t •rmino ''movimiento" diciendo que
llama asi al paso de ]a
p~tencia al acto, puesto que tal cosa no es sino la caracterización n cesaria
p. 48 (Bk 201 a 10-11 ).
p. 49 (Bk 201 b 30-31 ) ,
p. 50 (Bk 202 a 3-6).
p. 51 (Bk 202 a 3-6).
p. 51 (Bk 202 a 7 ss).
p. 51 (Bk 202 a 13-20) •
p. 52 (Bk 202 b 36 u).
p. 49.
• Resulta intere.sante la ob5C.rVaci6n de Ocklwn; "Circa primum diffin.it Ariatotelis monun secundlJJll cxpositorl?l tertii Physicorum duplici diffinitione quarwn unam
dicunt eue formalcm, et alia materialem, quae lamen non dilfenm/ nisi vocal.ita'',
Summ11/u in Libros Pliysicorum, m, cap. 5um, (Ed. Romae, MDCXXXVIl, p. 52 b).
"'
•
•
"
•
•
"

C.,
C..
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,

• c.,

167

�y previa del objeto de estudio; estamos pues en presencia de una proposición estipu]ativa.
Aristóteles ha dedicado largos párrafos al estudio del infinito. Grosseteste
también se explaya ampliamente en sus propias teorías, pero sólo concede
dos conclusiones científicas al respecto:

8. "Non est corpus infinitum in actu" eo

9. "Infinitum esse [ ... ] quodammodo [id est, sicut potentia]" 61
¿ Cómo se ha podido introducir la consideración de algo que no existe?
¿No hay allí una inconsecuencia? Nuevamente vemos solucionada la cuestión
por la vía semántica eslipulativa. La proposición que incluye el infinito en
la consideración física no es física sino metodológica, y lo mismo la definición
de infinito propuesta.62 Supuesto esto, la ciencia se limitará a decir que
esto llamado infinito no existe, porque no se da de hecho y además porque
la suposición de su existencia 11evaria a resultados contradictorios con la
realidad. En ese sentido, aunque indirectamente, la proposición cientüica
negativa resulta empíricamente verificable.

El Libro Cuarto, muy extenso y pormenorizado, por su especial carácter
científico-experimental, ha merecido una atenta consideración de Grosseteste,
quien además de la sistematización del texto, ha introducido e incorporado
al sistema teorías propias, como la nueva concepción de la localización a que
ya nos referimos; su concepto de la convencionalidad de la medida; la aceptación de otro modo válido de contraer el universal al singular ( además del
propio de la comprehensión, expresado en el "árbol de Porfirio") por medio
de la medición; la teoría del número infinito y de la proporcionalidad de los
conjuntos. Aunque el Linconiense las considera científicas, no las incluye
como conclusiones del sistema que está reseñando, sino que las propone como
corrección y ampliación de lo que le parece erróneo o insuficiente en Aristóteles.
El tema del lugar, primero de los tres que componen este extenso capítulo,
queda sistematizado en las dieciséis primeras proposiciones :
., C., p. 61 (Bk 204 b 4 ss).
., C., p. 66 (Bk 206 a 9 ss).
ª "Hec proposicio, scilicet quod physici est consideracio de infinito, non est pure
physica sed sicud dictum est de quibusdam supra; ipsa e,t quasi media ínter physicam
et logicam" ( C., p. 53). Por las dificultades que evidencia el tratamiento del tema
propone comenzar por una consideración semántica: "Et ad huius inquisicioni.s evidenciam primo distinguenda est multiplicitas huiu&amp; oominis infinitum" ( C., p. 59).

168

l. "Quod quidem igitur locus sit, videtur manifestum esse ex trarumutacione" 65
2. "Locus babet tres distancias" u
3. "lmpossibile est autem corpus esse locum" 8G
4. "Sicut est locus corporis, sic eciam superficiei et aliorum terminorum
quodammodo" 60
5. "Locus nulla causarum est'' 87
6. "Locus est terminus aliquis,, 81
7. uLocus neque est species nec materia,, 89
8. " ichil est in seipso" 70
9. "Locus est ultimum corporis continentis" 11
10. "Pars non est in toto aut aliquid in eo cui est continuum sicut in loco" 11
11. "Locus non est spacium" 73
12. "Locus immobilis est""
13. "U ltimum celi et eius motum sunt sursum et deorsum ad que feruntur
naturaliter gravia" 75
14. "Omne corpus quod habet extra se corpus aliud est in loco, quod vero
non habet, non est in loco" 18
15. "Corpus ultimum quod non est in loco, sic se habet quod partes eius
moventur; ipsum autem totum quodammodo movetur et quodammodo
non" 77
16. "Unumquodque corporum gravium et levium fieri natura in locum
suum et unumquodque corporum istarum totum quiescere natura in
proposito loco" 78
p. 71 (Bk 208 b 1 ) .
p. 72 (Bk 209 a 4).
pp. 73-74 (Bk 209 a 5-6).
p. 73 (Bk 209 a 7 ss).
p. 73 (Bk 209 a 18-22).
p. 74 (Bk 209 b 1-4, especialmente
p. 74 (Bk 209 b 21 ).
p. 75 (Bk 210 a 25).
p. 77 (se refiere a todo el paso Bk
"C., p. 77 (Bk 211 a 21-31).
11 C., p. 77 (Bk 21 t b 14-28, se refiere a
entre continente y contenido, porque tal no
" C., p. 80 (Bk 212 a 18-19).
,. C., p. 82 (Bk 212 a 21-25).
11 C., pp. 82-83 (Bk 212 a 31-32).
,., C., p. 83 (Bk 212 a 33-35).
11 C., p. 83 (Bk 212 b 29 ss hasta el fin
•
.,
•
•
.,
•
•
"
n

C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,
C.,

1-2).

211 a 29-b 2).

que el lugar no es un espacio intermedio
es nada) .

del capítulo, especialmente 29-33).

169

�Quizá pueda sorprender la primera de estas proposiciones, pues en los temas anteriores no ha considerado conclusión científica la afirmación de la
existencia del fenómeno; por lo demás, de hecho se había supuesto que el
lugar existe al hablar del movimiento local. Sin embargo Grosseteste considera que precisamente dada esta suposición, es necesario probar la existencia
por una demostración independiente de 1a hipótesis anterior y de las pruebas
de los otros temas. 79 Este detalle demuestra la pulcritud metodológica que
Grosseteste intentaba introducir en el texto, a veces no muy ordenado, de
Aristóteles.
El tema del vacío merece una sola conclusión:
17. "Vacuum non

18.
19.
20.

21.
22.
23.

24.
25.
26.

esse". 80

También aquí, como en el caso del cuerpo infinito, se parte de una noción
que sólo indica el sentido del término, para concluir en la inexistencia e imposibilidad física del fenómeno que corresponderfa al nombre.

27.

El tiempo, uno de los temas capitales
tes conclusiones científicas de este libro,
lamos en el acápite anterior de relación
y cantidad de proposiciones descriptivas
comienza su comentario correspondiente
sobre las proposiciones científicas:

30.
31.
32.

de la cosmología, recoge las restanconstiturendo el caso que ya señaprogresiva de complejidad temática
del fenómeno. El párrafo con que
introduce una precisión importante

"Et raciones quibus ostenditur quod tempus non est motus patent; nec
est sine motu quia nec eciam intelligi potest sine motu; igitur nec esse.
Non autem dico esse unam propesicionem tempus non esse circulacionem
aut ipsam spheram, quiam eciam sine demonstracione per se paterent;
opiniones autem que astruere vídentur tempus non ~ satis patent." 81
V ale decir que las proposiciones científicas que llama conclusiones deben
ser deducidas y no pueden ser evidentes; en efecto, si lo fueran serían ruciomas, es decir, puntos de partida y no de finalización.
Las conclusiones científicas sobre el tiempo son las siguientes:
'" "Supra supponit locum esse. Nunc demorutrat locum csse demonstracione non
dependen te ex superioribus" ( C., p. 71).
• C., p. 84 (Bk 214 b 12-13). La conclusi6n se refiere al vacío separado, tema
general del capitulo VIII.
ª C., p. 86.

170

28.

29.

33.
34.
35.

. motu" a2
' 'Tempus nec est motus nec sme
''Tempus est numerus qui nu.meratur et non quo primo numeramus" 83
"Sicut motus est semper alter et alter, ita tempus est semper aliud et
aliud" u
"Tempus non est sine instanti neque instans sine tempore" 85
"Instans est et continuacio et divísio ipsius temporis" 86
"lnstans non est pars temporis" 87
"Tempus per modum aliquem habet terminum in parvitate et per
•
•
•
11 88
modum aliquem non habet temunum m parvitate
"Tempus est multum et paucum; longum et breve et non velox aut
tardum" 89
"Idem tempus est mensurans simul ubique omnes motus simul presentes, tum teropus precedens non idem cum tempore posteriori" 90
"Sicut redit idem motus sic tempus consequens idem antecedenti" 91
"Non solum tempore mensuratur motus, sed econverso, motustempus1192
"Quod aliquid esse in tempere est ipsum et eius esse mensurari a
tempore" 08
.
"Tempus extenditur
et durat omne qu od est 'm tempere"H
"Omne quod est in tempere aliquid patitur et senescit sub tempere" 95
"Ea que semper sunt inquantum huiusmodi neque moventur neque senescunt neque abundat tempos ab hiis" oe
"Tempus est mensura quietis per accidens" 97
"Quecumque non moventur neque quiescunt nec sunt in tempere" 111
"Ea que simpliciter non sunt, hoc cst impossibilia non sunt in tempore" "

ª

C., p. 86 (Bk 218 b 19-22).
'" C., p. 90 (Bk 2L9 b 7-8).
"C., p. 97 (Bk 219 b 9).
ª C., p. 98 (Bk 219 b-31-32).
• C., p. 99 (Bk 220 a 4-5).
" C., p. 99 {Bk 220 a 21 ).
• C., pp. 99-100 (Blt 220 a 30-31).
• C., p. 100 (Bk 220 b 1-5).
"C., p. 100 (Bk 220 b 5-13).
n C., p. 101 (Bk 220 b 10-13).
" C., p. 101 (Bk 220 b 14-15).
.. C., p. 101 (Bk 221 a 7-8).
" C., p. 102 (Bk 221 a 26 u).
• C., p. 102 (Bk 220 a 30-b 2).
• C., p. 102 (Bk 220 b 3-4).
" C., p. 103 (Bk 221 b 7-8).
• C., p. 103 (Bk 221 b 21-22).
• C., p. 103 (Bk 221 b 23-24).

171

�36. "Tune habebit tempus sicut circulus et in eodem modo" 100
37. "Tempus non efficit corrupcionem sed accidit in tempore corrupcionem fieri per motum qui per se abiectivus est'' 101
38. 'Omne que movetur necesse est in tempore moveri" 1 "
39. "Motus circulare est maxime mensura regularis omnium motuum ce-

l. "Ipsum movens neutraliter dictum non active dicit illud super quod
aliud adquiritur per motum in comparacione adquisiti per motum" 105
2. "Omnis mutacio non secundum accidens est a contrario in contrarium
vel a contrario in medium vel a medio in contrarium vel a contradiccione in contradiccionem" 106

terorum".ioa

El comentario

a todas ellas es comparativamente breve, puesto que con-

sidera explícito el texto artistotélico, lo que lo exime de ejemplos o aclaraciones ulteriores.
El Libro Quinto está totalmente dedicado al movimiento y el reposo. Contiene muchas precisiones y detalles, acompañados de ejemplos que Grosseteste
repite e incluso aumenta con los propios. Sin embargo, el número de conclusiones, no muy elevado ( son veinticuatro) demuestra el proceso de síntesis
a que fue sometido el texto. ingún caso concreto, ejemplo o excepci6n está
incluido en ellas, redactadas todas en forma general. También hay que observar que las conclusiones de este libro no contienen definiciones, al contrario de lo que sucede en otros; esto se explica porque aquí no se trata
de ofrecer nociones generales de un fenómeno -en nuestro caso el movimiento- sino de describir cómo se producen sus diferentes tipos. Por lo
tanto, las proposiciones 15, 16 y 17, que a primera vista parecieran definiciones, son en realidad descripciones de lo que llamamos movimiento genérica,
específica y numéricamente uno respectivamente. En otro sentido, en cambio,
el comentario insiste en la necesidad de tma correcta distribución temática
de las conclusiones. Tanto es así que todo este Libro, menos extenso que
los anteriores, parece exclusivamente dedicado a ordenar el original según los
puntos fundamentales, quizá con vista a un comentario posterior más extenso que no llegó a realizarse, como lo ha propuesto Dales.104 De cualquier
manera el material que poseemos nos permite reconstruir el esquema científico del Libro Quinto tal como Grosseteste lo interpretaba.
Con respecto al movimiento en general, primero de los grandes temas del
original aristotélico, hay dos preguntas que responder: cuáles son los elementos del movimiento y en qué categorías se da. La descripción de los
elementos del movimiento y su sentido le lleva muchas explicaciones pero
sólo dos conclusiones científicas:
C., pp. 103-104 (Bk 222 b 1-5).
104 (Bk 222 b 16-26, especialmente 20-21).
"" C., p. 104 (Bk 222 b 30-31).
,. C., p. 105 (Bk 223 b 12 511, especialmente 18-20).

100

= C., p.

172

La determinación de las categorías en que se da el movimiento y la explicaci6n de por qué no lo hay en las otras, particularmente con respecto
a la sustancia abarca las seis proposiciones siguientes:
3.
4.
5.
6.
7.

"Omnes mutaciones esse tres" io-r
"Generacio simpliciter dicta non est motus" 108
"Generacio non est motus" 109
"Omnis motus est mutacio a subiecto in subiectum" 110
"Omnis motus est tres, scilicet aut in quantitate aut in qualitate aut
secundum locum" 111
8. "Est mediu.m in sola opposicione contrariorum" 112

Las conclusiones cuarta y quinta pueden parecer repetitivas, sin embargo
no lo son pues en la primera de ellas se refiere a la generación en sentido
absoluto, y en la segunda a la generación en forma indeterminada, y por
consiguiente su alcance es más atnplio, Vemos aquí aplicado lo que anteriormente dijimos sobre el progresivo aumento de las noticias sobre el mundo
físico: aunque la proposición quinta es la defmitiva, pues vale para cualquier clase de generación, el proceso científico ha pasado por una conclusión
anterior que en sí misma ha quedado demostrada con independencia de
que luego pudiera subsumirse en otra proposición más comprehensiva.

'°'

Cf. C., lntroduction, p. XII.

w C., p. 107 (Bk 224 a 34-b 10; la cita con que Grosseteste comienza el tema es

de b
•
""
,.

4-5).
C., p. 108 (Bk 224 b 28-31).
C., p. 108 (Bk 225 a 5-7).
C., p. 108 (Bk 225 a 6 ss, especialmente 12-16).
1•
c., p. 109 (Bk 225 a 6 ss, cita semejante a 25-27, aunque Arut6teles se refiere
allí a la generación en sentido absoluto).
,.,. C., p. 109 (Bk 225 b 1-2).
m C., p. 109 (Bk 225 b 5-10).
.
.
m c., p. 109; una explicación se encuentra en Bk 126 b 1-7, la cita corre3p0nde a 227
a 7-10, que algunos consideran mal ubicado en el lugar actual (Cf. Henry Carteron,
Physique, "Les Belles Lettrea", París, 1961, T. 11, p. 19, nota 2.)

173

�En el Capítulo 3 de este Libro, Aristóteles expone las nociones que intervienen en el cambio de lugar. Grosseteste no enumera definiciones, pero sí
descripciones, como las cinco conclusiones que siguen, y que pueden considerarse el segundo de los grandes temas del Libro: descripción de los elementos del cambio de lugar

15. "Simpliciter autem unus motus est qui substancia quidem unus est'• 120

9. "Manifestum est quod in hiis est continuum" ua
10. ''In hiis est solum continuum in quibus aptum natum est fieri unum

16. "Species autem motus unus est per unitatem in specie eius quod per
se movetur et eius a quo, et eius in quod et eius per quam" ui
17. "Est autem unus numero cum íllud quod movetur est unum numero
et res adquisita per motum est una numero, et tempus mensurans motum
est unum numero,, u 2
18. "Motus simpliciter unus est continuul' 123
19. "In qualibet specie motus continuat esse regularis et irrcgularis" 124

secundum contactum" iH
11. "Contactum quidem necesse est consequenter esse continuum verius ut
in prioribus consequenter ut in numero" n~
12. "Et si quidem continuum est, est tangere necesse" 110
13. "Quare ultiinum est, est secundum generacionem" 111

Las restantes proposiciones se refieren todas a la contrariedad en el movimiento; y en primer lugar la contrariedad de movimientos entre s'i, y luego
la contrariedad de movimiento y reposo, para concluir con las dos grandes
diferencias en todo movimiento o reposo: natural y violento:

La conclusión novena se refiere a los casos descriptos por Aristóteles desde
el comienzo del capítulo, y especialmente en Bk 227 a 10 ss. Por una parte
trata de recalcar su carácter de evidencia, sobreentendiéndose "para los doctos", pues se deriva de una atenta consideración de los casos presentados;
además es sintética, o resumen de todos ellos. Es pues, quizá el único caso
en que se acepta como conclusión una proposición no descriptiva, constituyendo una pequeña inconsecuencia en la metodología propuesta.
Las restantes consideraciones arti totélicas se refieren a la unidad y contrariedad de movimientos. Aquí debemos hacer constar que la enumeración
no parece muy correcta y segura como en los demás casos. Dales ha hecho
notar que la compilación definitiva de las notas que componen el comentario
a este libro no fue hecha por Grosseteste us por lo cual es posible el deslizamiento de algunos errores. A pesar de ello el esquema básico es válido
y bien arquitecturado. Se enuncian seis conclusiones sobre la unidad del
movimiento:
14. "Uno genere quidem unus est secundum figuras predicamenti,. m
w C.,
w C.,
111 C.,
m C.,
u, C.,

p.
p.
p.
p.
p.
" 1 Cf. C.,
w C., p.

174

109 (Bk 227 a 10 ss).
109 (Bk 227 a 13-14).

110 {Bk 227 a 19-20).
110 {Ble 227 a 21-22).
110 {Bk 227 a 24-25).
Introduciion, p. IX ss.
110 {Bk 227 b 3 as., especialmente 4-5).

20. "Motus est cootrarius motui isto qui est a contrario in contrarium,. 125
21. "Quies in alico opponitur privative motui qui est ex eodem in contrarium" ua
22. "Quies in oppositis [... ] sunt opposite" m
23. "Mutacioni contraria est mutacio ei que est ah alico ei que est in aliud,
ut que est ab esse et que in esse, et quod mutacioni non opponitur
quies" 1. 29
24. "ln omni genere mutacionis et motus accidunt hec due clifferencie,
naturale et violentum" 1211
El objeto del Libro Sexto es el estudio de la división y diviS1bilidad del
movimiento en partes, destacándose por su importancia el desarrollo de la
teoría del continuo. Las notas sueltas que Grossetcste escribió al respecto
más que un comentario propiamente dicho son una ordenación del texto
comparándola con la de Proclo. Las razones que da de la diferencia de nu-

C., p. 110 (Bk 227 b 3 ss).
C., p. 110 (Bk 227 b 3 as).
C., p. 111 (Bk 227 b 21 as).
C., p. 113 (Bk 228 a 20-21).
C., p. 113 {Bk 228 b 19-20).
C., p. 114 (Bk 229 a 27-28).
m c., p. 114 (Bk 229 b 28-30).
81 C., p. 114 (Bk 229 b 31).
m C., pp. 114-115 {Bk 229 b 23 as).
• C., p. 115 (Bk 229 b 23-230 a 9).

•
m
•
"'
"'
.,.

175

�merac1on son relevantes para ratificar los principios generales de sistematización implícitos que presiden su trabajo. La teoría del continuo abarca en
Grosseteste diez conclusiones y dieciocho en Proclo. Esto ha sucedido, según Grosseteste, porque aquel ha tomado como conclusión final lo que no
lo es según una correcta interpretación de Aristóteles.no Por consiguiente,
no deben tomarse como conclusiones finales o proposiciones científicas pasos
que sólo son intermedios para llegar a ellas,m pues éstos sólo tienen valor por
relación a las proposiciones finales. En algún caso concreto se ha de reconocer
que la interpretación que Grosseteste hace de Aristóteles es dudosa, pero su
procedimiento sistematizador es más correcto que el de Proclo, habida cuenta
del claro intento que se propuso al comienzo.

Las diez conclusiones que fija Grosseteste son:
1. "Ex indivisibilibus non componitur aliquod continuum"
2. "lndivisibilia consequenter non sunt in alico continuo" u 3
3. "Omoe continuum divisibile in semper divisibilia" m
4. "Si magnitudo ex indivisibilibus est et motos et tempos ex indivisibilibus erunt'' 135
5. "Necesse est velocius in equale tempore maius et in minore equale' 186
6. "Infinito tempore finito non pertransitur neque finitum tempore infinito" UT
132

,. "Proclus, qui huiu., sexti libri ordinat conclusiones non penitus, videtur sequi
ordinem Aristotelis, sed quod Aristoteles primo syllogizando concludit, ipse Proclus
quasi ultimo intentam facit conclusionem" ( C., p. 116).
sn Así, aunque Grosseteste y Proclo coinciden en la primera conclusi6n, disienten
en el paso siguiente. Para el primero la prueba de la subsiguiente demostraci6n es el
argumento: entre dos indivuibles existentes en un continuo debe haber un continuo
inten:nedio. En cambio Proclo lo toma como conclusi6n, y cuenta tres en vez de dos.
Ari.st6teles sigue dando razones de su anterior aserto, según Grosseteste, que Proclo
continúa numerando como conclusiones: dos indivisibles no se tocan; el continuo no
se compone de indivisibles. La disparidad de los criterios queda entone~ bien patente:
uno se limita a ordenar correlativamente todas las proposiciones relevantes, el otro
lo quiere hacer conforme a una metodologia que indique su relaci.6n intrínseca, Y por
tanto en la enumeración s6lo colocará las conclusiones.
10 C., p. 116 (Bk 231 a 25-26).
ua
p. 116 (Bk 231 b 6-7).
D&lt; C., p. 116 (Bk 231 b 15-17; la segunda parte de la cita no corresponde a la
ordenación actual).
:ua C., pp. 116-117 (Bk 231 b 18-22).
,. C., p. 117 (232 a 23-26).
111 C., p. 117 (Bk 233 a 31-33).

c.,

176

7. ''Linee non sunt composite ex punctis" 138
8. "Nunc est indivisibile" 1511
9. "In ipsum nunc nichil movetur" Ho
10. "In ipsum nunc nichil movetur nequc quiesquit"

Ht

La relación finitud-infinitud ( proposiciones 6 a 8), se deriva de la consideración del continuo, lo mismo que las dos últimas sobre movimiento en
el instante, por eso se integran en la misma temática. Grosseteste tiene su
propia teoría acerca del infinito y admite la posibilidad de relación entre
conjuntos infinitos, tal como lo expone en varias partes de su obra; 142 pero
para nada hace aquí referencia a ella, precisamente porque la introducción
de una concepción tan diferente rompería la unidad met6dica de Arist6teles.

El tema siguiente del Libro es la divisibilidad del móvil, a propósito del
cual se resuelven objeciones y problemas varios. Grosseteste ordena estas
conclusiones no siempre en forma asert6rica, sino que las expone a contrario
se11su, constituyendo por tanto casi el comienzo de su prueba indirecta. Igno-

ramos si en una redacción definitiva de estas notas habría cambiado la
redacción; pero igualmente debemos conceder categoría de proposiciones
científicas básicas a redacciones como las proposiciones números 18, 22, 23
y 25 puesto que pueden expresarse en fonna positiva y en cuanto la prueba
indirecta les es aplicable, resultan empíricamente verificables.

En cuanto a la correlación con Proclo, continúa indicando sus puntos de
divergencia, ahora criticando omisiones que haéen casi equilibrar el número,
pues se detiene en la 27 de aquel autor, que para el Linconiense es la 26;
las restantes no tienen correlatividad, porque las demostraciones no fueron
enumeradas.
Veamos pues, las conclusiones que completan este libro:
11. "Omne quod movetur divisibile est'' us
"' C., p. 117 (Bk 233 b 15-16).
.. C., p. 117 (Bk 233 b 33-35).
1 '" C., p. 118 (Bk 234 a 24-25).
m C., p. 118 (Bk 234 a 31-34) ; vale para estas dos últimas proposiciones lo dicho
para la 4 y 5 del Líbro V.
10 Expone su teoría de que un conjunto infinito puede relacionarse con otro infi.
nito en distintas proporciones en C., pp. 55-56; De Luce (Baur, Jferke), pp. 52-53
y Commtntaria in Posteriorum Analylfoorum Libros (Ed. cit.,) f. 13 A-B.
•&lt;1 C., p. 118; el texto dice indivisibiJe, pero ha de tratarse de un error tipográfico
(Bk 234 b 10-11).

177
HUMANITAS..12

�12. "Si partes motus fuerunt motus parcium continui totus, motus erit tocius
continui" u,
13. "Omne permutatum que primo permutatur" Ht1
14. "Omne permutatum que primo permutatum in eo cst quod primo
permutatur" 148
15. " on est alicuius permutacíonis principium sumptum secundum tem-

26. "Omne quod quiescit prius quiescebat'' 168
27. "Quoniam igitnr est tempus in quo primo statur et non althomus cst" 169
28. "Omne quod movetur non secundum tcmpus aliquod nec eciam secundum tempus primum ipsius motus est in loco primo sed totum
secundum 11unc est in loco primo" 14º
29. "Individuum in quantitate secundum se est immobile" 101

pus" u1
16. " on est alicuius mutacionis principium sumptum secundum illud quod
mutatur" 143
17. "Si illud in quod fit, pennutacio fil, non primum in ipso erit sumere'' 149
18. " i ipsum tempus alicuius mutacionis insumatur in qualibet parte temporis, fit pars permutacionis" 1110
19. "Omne motum movebatur prius" ui
20. 'In infinito tempore non pertransit finita rnagnitudo, nec forte eandem
semper' 162
21. "In tempore finito non pcrtransit infinita magnitudo" 1113
22. "Si mo,·ens fuerit infinitum non pertransit finitam magnitudinem m
tempore finito" is.&amp;
23. "Si moven fuerit infinitum, pertransibit infinitam magnitudinem m
tempore finito" 1115
24. ''Omne quiesceus in tempore quiescit" 1 &amp;11
25. "Si cuiuscumque quietis primum tempus sumatur in qualibet partícula
temporis et quietis partícula erit'' 157
C., p. 118 {Bk 234 b 21-28 ) .
C., p. 118 (Bk 235 b 6 ss, y también, según la cita, 235 b 30 ss; sobre indivisibilidad del momento primero cita 235 b 31-32).
•• C., p. 119; por error, sin duda del copista, se enumera como nueva conclusión
lo que es sólo repetición más completa del párrafo correspondiente a la anterior; inclusive se compara en las dos con la proposición 230. de Proclo.
rn C., p. 119 (Bk 235 b 13 ss).
141 C., p. 119 (Bk 236 a 35, donde se expone la conclusión general: no hay un
t6rmino prime.ro ni del sujeto que cambia, ni del tiempo.
1"
C., p. 119 (Bk 236 b 19 ss).
,.. C., p. 119 (Bk 236 b 19 ss).
:w. C., p. 119 (Bk 237 a 26-27).
,.. C., p. 119 (Bk 23 7 b 23-25).
w., C., p. 119 (Bk 238 a 20-22).
"' C., p. 120 (Bk 238 a 32-34).
* c., p. 120 (Bk 238 b 13-16).
.,. C., p. 120 (Bk 238 b 23-25).
1111 C., p. 120-121 (Bk 238 b 31 ss).
1 ..

141

178

Los dos últimos Libros de la Física tienen una importancia capital en la
filooofia aristotélica: repre en tan la culminación del saber físico y el punto
sistemático por donde la Filosofía Natural entronca con la Metafísica. Así,
Aristóteles retoma en u Filosofía Primera temas que ya trat6 cosmológicamente: existencia y atributos del primer motor, imposibilidad de la serie
infinita de motores, refutación del monismo eléata, etc. Para un comentador
aristotélico, son ocasión de playarse en las más amplias conclusione de la
Física intentando una explicación del mundo natural que reclame la fundamentación metafísica. Gro seteste no hace nada de eso. Es verdad que el
Libro Séptimo no fue completado, y el Octavo es, en realidad, tres opú culos
claramente diferenciado : el primero, muy breve, contiene la enumeración
de conclusiones,16 2 el segundo es la crítica a las pruebas aristotélicas de la
eternidad del movimiento 185 y el tercero es una obra ya editada en forma
independiente con el título De finitate motus et temporis pues existían manuscritos scparados.16' Sin embargo del material aportado podemos extraer
varias consecuencias significativas para nuestro tema. En primer lugar, en
ambos libros hay una ordenación por conclusiones, y por lo tanto, aún sin
comentario completo, está claro el pensamiento del Linconiense acerca de
qué es conclusión científica dentro de los numerosos temas y desarrollos
aristotélicos. Veamos cuáles son ellas:
Conclusiones del Libro Séptimo:
1 '" C., p. 122 (Bk 239 a 10 ss).
.. C., p. 122 {Bk 239 a 10 ss); Aristóteles resume las cuatro últimas conclusiones
señaladas por Grosseteste en 238 b 23-239 a 4, con un breve esquema de los argumentos.
,. C., p. 122 (Bk 239 a 29- b 4).
111 C., p. 124 (Bk 240 b 8-10) .
1111 Corresponde a los siete primeros párrafos, pp. 131-132.
.1t1
pp. 132-144.
• B.1.ua, Werke, pp. 101-106, sobre tres manuscritos: Oxford Merton 295; Digby
220 y Venet, San Marco VI, 168. Dales, además de las versiones utilizadas para todo
el texto, cita el MS de Prague, at, Mus., XII (p. 141 nota e). Más datos sobre
este opúsculo en Richard C. Dales, "Robert Grosseteste's Treatise 'De finitate motus
et temporis' ", Traditio, 1063, vol. XlX, p. 245-266.

c.,

179

�l. "Omne quod movetur ab alío movetur" 165
2. "Motores secundan localem motum non habeunt in infinitum, sed est
prima causa motus" 188
3. "Moveos et motum simul necesse esse oportere" 187
.
4. "Omnem alteracionem fieri secundum qualttates
sens1·biles" 1as
Conclusiones del Libro Octavo:
l. "Motus est perpetuus" 169

2. "Aliquid semper est immobile, ut mO\·ens primum, et aliquid semper
motum ut productum a movente primo quedam quandoque moventur
et quandoque quiescunt" 110
3. "Omnium motuwn loci mutacio prima est" 171
.
.
4. "Nullus alius motus a loc1. mutaaone
est contmua
et perpe tua" 172
.
.
u1
.
un·
5. "Nulla alia loci mutacio a CirC acione est con ua e t pe rpetua" 113
6. ''Primum movens immobile et impartibile est, nullam habens magnitudinem" 174
Esta enumeración no quiere decir que Grosseteste estuviera de acuerdo
con todas las proposiciones de Aristóteles. Incluso la parte final del comentario al Libro Octavo está destinada a reprobar la primera tesis, sobre la
perpetuidad del movimiento. Pero esta enumeración significa que s6lo sobre
estos puntos puede haber una discusión científica.
En los hechos Gros eteste fue un tanto infiel a sus principios, pues su
crítica a los argumentos artistotélicos sobre la eternidad el movimiento excede
el ámbito de la Física y se fundamenta en su metafísica de la luz, e incluso
en algunos asertos dogmáticos. Aparte de esta inconsecuencia, explica~I-~ en
su contexto histórico, hay otro punto importante a tener en cuenta. D1J101os
11t

m
111

..
,..
m

m

m
m
m

C., p. 125 (Bk 241 b 24-25).
C., p. 126 (Bk 242 a 16-20).
C., p. 127 (Bk 243 a 3-5).
C., p. 127 (Bk 245 b 3-5).
C., p. 131 (Bit 251 a 16-23).
C., p. 131 (Bk 253 a 22-31 ).
C., p. 131 (Bk 261 a 27).
C., p. 131 (Bk 261 a 29-31).
C., p. 131 (Bk 261 b 27 y 264 b 9 ss).
C., pp. 131-132 (Bk 266 a 10-12).

que Grosseteste no intentó una síntesis física del sistema artistotélico "hacia
arriba", es decir, hacia la metafísica. Pudo haberlo hecho: el mismo Estagirita le daba la oportunidad; otros comentadores, como Santo Tomás, lo
hicieron también. ¿ Por qué no lo hizo? Es claro que la respuesta a tal pregunta puede parecer pretenciosa pues no podemos saber con certe?.a qué
pas6 por la mente de un hombre que nada nos ha comunicado al respecto.
Pero sin pretender aseveraciones tajantes, podemos ensayar una explicación
que compagine elementos que de otro modo nos quedarían dispersos. Las
afirmaciones a compatibilizar son éstas:
- admitir que la Física es un sistema, y por lo tanto una síntesis es posible;
- admitir como válidas la mayoría de las afirmaciones físicas de Aristóteles
- modüicar en puntos metodológicos y también teóricos las investigaciones
aristotélicas pero sin salirse abiertamente del marco conceptual de la Física;
- falta de una síntesis que permita unirla con la Metafísica para constituir
una especie de unidad total del saber;
- admitir una teoría del conocimiento contraria a la doble verdad, y por
consiguiente que presuponga la compatibilidad absoluta de las verdades entre sí, y de los saberes o disciplinas que Jas agrupan.
Para compaginar e tas afirmaciones y responder a la pregunta anterior
hay una respuesta muy simple y obvia -que quizá sea la verdadera-: Grosseteste no hizo Wla síntesis física comprometida con la metafísica porque no
quiso, no le interesaba hacerlo. A lo largo de sus comentarios a Aristótele
y de su propia obra científica, ha demostrado que el estudio de la naturaleza
le importaba en sí mismo, no como un primer paso para subir a la metafísica.
EJ ya tenía de antemano su metafísica, que también sabía sacar a relucir
cuando algún problema físico no tenía solución o no se la veía con la sola
aplicación de los principios científicos que pregonaba. Por eso también estos
dos últimos libros apenas contienen para él unas pocas conclusiones verdaderamente científicas; en efecto, estamos acá )'ª casi en el límite -o quizá
fuera de él- de una problemática acerca del mundo natural. Es necesario
reconocer que el primer motor de la Física guarda muy poca semejanza con
los entes físicos que Grosseteste tiene en vista y acerca de los cuales propone
conclusiones, sobre todo porque a ninguna indagación sobre él se le puede
aplicar los métodos defendidos por Grosscteste, ni tampoco las proposiciones
obtenidas son empíricamente verificables. As!, un poco insensiblemente, esos
temas van quedando fuera de la Física, cada vez más entendida en la forma
que luego tomó en la modernidad, y cada vez más independiente de postu181

180

�lados metafísicos, que se tornan innecesarios a medida que el método científico se revela eficaz para resolver sus propios problemas.

Conclusión
Las elaboraciones de Grosseteste y las que luego se inspiraron en él demuestran que las intuiciones esenciales acerca de una metodología científica
tal como se concibió en la modernidad, existían en el s. XIII, y eran de
hecho aplicadas, aunque rudimentariamente. No se trata de ser anacrónicos,
ni de ver en estos autores de Oxford científicos modernos avant la lettre,
ni de disminuir los méritos de los autores posteriores, sobre todo renacentistas.
Se trata en cambio de mostrar que la ciencia moderna no apareció como
una eclosión inexplicable ni como una revolución agresiva contra el pasado,
sino que fue un momento privilegiado de conjunción de elementos que venían
perfeccionándose desde hacía tres siglos. La ciencia moderna fue el resultado
de una lenta y constante maduración de elementos teóricos, metodológicos
e instrumentales, que habiendo comenzado muy rudimentariamente, fueron
desarrollando su propia virtualidad, sin que interesen mayormente como explicación las motivaciones psicológicas y los elementos emotivos que a veces
se han presentado en primer plano al hablar de la "revolución renacentista".
No se niega que algo de eso ha)ra ocurrido, pero no sirve como visión total
del prob1ema, debido a su unilateralidad. La investigación histórica quizá
no nos dé nunca la respuesta a todas las preguntas sobre el pasado, y siempre
queda algo oscuro e incompleto en esta labor de indagación; pero al menos
ella nos permite ir afinando cada vez más nuestra comprensión del proceso
que nos ha llevado a ser lo que somos, lo cual es una manera humilde, pero
no despreciable, de conocernos mejor. Y esta sabidw1a socrática jamás ha
perdido vigencia.

182

LA PEDAGOGlA, LA POLfTICA
Y LA MlSTICA
EN JOSÉ ANTONIO DE SAN ALBERTO

DR. ALBERTO CATURELLt

Universidad de Córdoba
Córdoba, Argen.tina

I
EL OBISPO SAN ALBERTO

l.

UNA VIDA FECUNDA

LA PEQUEÑA VILLA de Fresno, en la diócesis de Tarragona, vio nacer a José
Antonio de San Alberto el día 17 de febrero de 172 7. Muy niño aún ingresó
en el Colegio Carmelita de Calatayud y a los quince años tomó el hábito de
la Orden con el que había de ser amortajado a la hora de la muerte. Fue
Lector de Artes y de Teología. Tenía treinta y nueve años cuando predicó,
el 23 de octubre de 1766, en la catedral de Tarragona, la Oración fúnebre
de la Reina Isabel Famecio, madre de Carlos III. Por aquella época San
Alberto ya había alcanzado fama en España y, en el año de 1778, el Rey le
nombró Obispo de Córdoba. Después de obtener el permiso de los superiores
de su Orden, redactó en Madrid, con la premura y la anticipación que le
dictaba su extremado celo pastoral, la primera Carta Pastoral destinada a
sus fieles de Córdoba, impresa en España en el mismo año. No habían pasado dos años completos cuando San Alberto llegó a la lejana Córdoba del
Tucumán ( 1780) donde había de producir lo mejor de su obra intelectual,
suscitada y pensada por el medio. No conforme con Ja primera Pastoral,
escribió otra en la misma Córdoba el 19 de febrero de 1781 y que fuera

183

�impresa en la Imprenta de Niños Exp6sitos en el mismo año. Inmediatamente se hizo cargo de los principales problemas de su di6cesis y sus esfuerzos se concentraron en la fundación de las casas de niñas y niños expósitos,
mientras en un alarde extraordinario de celo pastoral recorrió dos veces la
inmensa extensión de la diócesis en los escasos cuatro años de su obispado.
La Carta Pastoral que escribió en 1783 como introducción a las Constituciones para las Casas de Niñas y Niños Huérfanos, constituye un verdadero breve
tratado de pedagogla cristiana, sin contar otros escritos que iré citando durante la exposición de su pensamiento. Casi simultáneamente, pensó y escribió en la ciudad de Córdoba su Carta Pastoral dirigida a los cordobeses adjuntando su célebre Instrucción acerca de las obligaciones que tiene un vasallo con su Rey ( 1784) y que más tarde se dio en llamar Catecismo Real
aunque, como se verá, he preferido la primera denominación dada por San
Alberto. En esta Instrucción encontraremos lo esencial de su filosofía política,
aunque también la hemos de recoger de otros escritos no tan principales.
En 1784 fue elevado al cargo de Arzobispo de Charcas y en 1786 ya le
encontrarnos en La Plata, precedido, una vez más, por una Carta Pastoral
(fechada en Córdoba, el 2 de mayo de 1784). Ese mismo año, ya electo
Arzobispo de Charcas, pronunció en Córdoba un Sermón de acción de gracias por el nacimiento de los Infantes Carlos y Felipe de Borb6n (6 de enero
de 1784) . Y dejo para el final sus escritos espirituales, sobre todo el delicado
y místico Reloj espiritual ( 1786) del cual he de ocuparme más adelante. En
dos hermosos volúmenes impresos en la Imprenta Real de Madrid en 1786,
publicó San Alberto la Colección de instrucciones pastorales (que constituye
la principal fuente de la presente investigación); sin olvidar las Constituciones que escribió para la Universidad de Córdoba en 1784, no dejaré de
citar tanto su heonosa Carta a los indios infieles chiriguanos ( 1790) como
su notable Carta a S.S. Pío VI escrita con motivo de los acontecimientos
de la revoluci6n francesa (1792). Mientras no cejaba en su fecunda labor
pastoral, el Señor le llamó el 25 de marzo de 1804.1.
• a) Fuentes: Para todos los escritos de San Alberto anteriores a 1786, utilizo la
hermosa edición de Colección de Instrucciones Pastorales que en diferentes ocasiones,
'Y con 1Jarios motivos publicó para edificación de los fieles, arreglo )' dirección de su
Diócesis el llustrúimo 'Y Reverendlsimo Señor D. F. Joseph Antonio de S. Alberto
Obispo antes de Córdoba dtl Tucumán y al preunte Arzobispo de La Plata en América, del Consejo de .ru Majestad, &amp;c,, 2 vals., in 49, 367 pp. y hasta 830 pp. En Madrid en la Imprenta Real, Año de MDCCLXXXVI (incluye: las siete Pastorales
como Obispo de Córdoba, la Instrucción .. . donde se en.s11ñan las obligaciones que
un V asaUo deb, a .su Rey y Señor; dos Constituciones para las Casas de Niños y Niñas
hulrfanos, la Pastoral que dirigió a sus fieles al ser elevado al Arzobispado de Char-

184

2. LA

MISIÓN DEL OBISPO

Para conocer ~l pensamiento de San Alberto y, sobre todo, para hacemos
cargo de la totalidad de su personalidad, lo mejor es detenerse un momento
e~ aquello que era su vocación esencial: El ministerio. Desde otro punto de
vista, ya se, :erá que era el espíritu de la Ilustración su enemigo principal
( aspe~to enoco) y que la educación del hombre cristiano constituía su preocupación central ( aspecto constructivo) . Pero volvamos al Obispo: Era tal
su celo pasto_:al que aun antes de llegar a Córdoba se preguntaba: "¿ Pero
podré yo~ Senores, hacer todo eso por mí solo, y sin vuestra asistencia? ¿ Podré yo bdocarme, multiplicarme, y tener pies para a un mismo tiempo recas, el S_em16n de acció~ de graci4: por el nacimiento de los Infantes Carlos y Felipe
de Borbón, el Septenar10 de la Virgen y el Reloj Espiritual) .-Adcm.u Constituciones de la Real Universidad de C6rdoba del Tucumán. Reformadas por eÍ Jllmo Señor
~n. Fray !os,ph Antonio de San Alberto en la visita qu, hizo de la misma Univ,rsi~ad en 1J1rtud de Comisi6n, que a instancias del actual Reclor le libr6 el Exmo. Sor.
Vsrrey Dn. ] uan ] osl de Vértiz ( Original manuscrito de fecha 1784) • publicada en
~ons~ituciones. de
Universidad de C6rdoba, p. 199-238, Instituto de 'Estudios Americarustaa, Universidad Nacional de Córdoba, Imprenta de la Universidad Córdoba
1944.-Carta a los indios infieles chiriguanos (Imprenta de los Niños Expósitos Bue:
nos-:--yres, 1788) 1 T:xto guaraní y castellano. Note preliminar, biografía y bibliog_raf1a de J. T. Medina, LX
45 pp., Biblioteca Argentina de Libros Raros Amencanos, Facultad de Filosof!a y Letras, Peuser, Buenos Aires, 1927.-0raci611 fúnebr~
qu, en ~~ solemnes excequias del Muy Allo, y Podl!Toso Señor Carlos 111 ( ...) di,co
tJl Ilustns1mo Sr. D. Fr. Joseph Antonio de San Alberto, Arzobispo de La Plata Impreso en la Re'.11 lm~renta de los Niños Expósitos, Buenos Ayres, 1789. Voc:s del
P4:tor ~n el r,tiro. Dupertador y ejercicios espirituales, para vivir y morir bien con fa
asss.tencia ~el Gobierno Patriarca San Joseph, que dirige a todos sus feligreses el Jlustrls1mo Senor D. Fr. Joseph Antonio de San Alberto, Arzobispo de La Plata. En la
~~ Imprenta_ de los Niños Expósitos, Buenos Ayres, 1789. Litterae ( ... ) ad Sanctimmum Dom,num Nostrum Pium Se,ctum Pont. Max. de novis Galliarwn cventis
Romac, Apud Lazzarinos, MDCCXCII ( cito por el ejemplar existente en la Biblio~
teca Mayor de la Univeoidad de Córdoba).
b) Bibliografía de J. T. Medina: Para los títulos completos de todos los escritos
e~~ones y traduccion~s _al italiano de las obras de San Alberto, remito a J. T. Medina:
B,b_liograffa, en su ed1CJ6n de la Carta a los indios infiel,s chiriguanos, citada más
amba, p. XXII-LX.
e) B_ibliografía sobre San Alberto: Cayetano BauNo, Historia de la Iglesia en la
.Argentina, vol. VI, parte III, caps. 2 y 3, pp. 431-463. Ed. Don Bosco Buenos Aires
1~70; A~el ?e.ÁNETON, "Un pedagogo colonial", Boletín del Jnstitut; de Investiga~
cio~cs Hutóricas, año IV, No. 26, oct.-dic., 1925, pp. 113-145, Bs. As.; (sobre este
articulo escribió Rafael BARJUOs, "Abe! Cháneton y la valoración de la obra pedagógica
de _San Alberto", Anuario de Historia Argentina, Buenos Aires, 4, 1942, pp. 11-16).
Guillermo FRANOOVICB, La filoso/la en Bolivia, pp. 35-39, Editorial Losada, Buenos

fª

+

185

�sid.ir y visitar todas mis Iglesias?, ¿manos para administrar los Sacramentos
a todos mis fiele.s?, ¿ lengua para predicar en todos mis Pueblos?, ¿ ojos para
ver todas las necesidades de mis diocesanos, y socorrerlos?, ¿oídos para saber
todos los excesos y escándalos, y conegirlos y remediarlos?" .2 Ya en esta
verdadera pasión pastoral de San Alberto se ve que él la identificaba con
su vocación pedagógica puesto que el Obispo, dice a sus fieles, "os busca
como pastor a sus ovejas, os enseña como maestro a sus disclpulos, y os
ama como un padre a sus hljos". 8 Hay momentos en los cuales se nota una
como desesperación ( aunque no sea el término adecuado) por no poder
cumplir plenamente su misión: "ricos de deseos, y pobres de medios, exclama,
llenos de buena voluntad, y faltos de caudales; deseamos mucho, y podemos
poco".'- Y cuando se dirige a los curas del Arzobispado de La Plata, años
más tarde, y consciente que esa Iglesia tiene más caudales, "no por eso pensamos, dice, que se ha aumentado nuestro patrimonio, sino el de nuestros
hijos, que son los pobres, quienes sobre todo él ( aun cuando fuera mayor)
tienen el dominio y la propiedad, y no otros solamente el uso y la administración, contentos con el l'ico patrimonio de aquella solemne pobreza que profesamos en la reforma de nuestra gran Madre Santa Teresa de Jesús". 11 Estas
son pues las notas características de la vocación de San Alberto: Una in'
,
contenible pasi611 pastoral nacida de su celo apostólico, un desprendimie11to
ejemplar de todos los bienes y el sentimieJ,1to de una misión educadora irremmciable.

Aires, 1945; Enrique MARTÍNEZ PAz, "San Alberto en la cultura de Córdoba", Pr6logo
al vol. de Ángel Clavero, Fray José Antonio de San Alberto, pp. XI-XIX, Instituto de
Estudios Americanistas. Imprenta de la Universidad, Córdoba, 1944; Ángel CLAVERO,
Fray Jos, Antonia d11 San Alberto, Obispo de C61doba, 300 pp., Instituto de Estudios
Americanistas, Univ. N. de Cha., Imprenta de la Univ., Córdoba, 1944; Antonio SANTA
CLARA ()ólll)()BA, "Ilustrísimo Obispo fray José Antonio de San Alberto", Reuisto
Eclesiástica del Arzobispado de Buenos Aim, 35, año 1935, pp. 565-569; 783-5; año
36, pp. 88 y ss. Feo. EliaJI de TEJADA, "El pensamiento politico de José Antonio de
San Alberto", Anuario de Estudios Am,ricanas, tomo VIII, pp. 309-322, Sevilla, 1951.
• Carta. Pastoral (primera), en Coluci611 de Instrucciones Pastorales, I, p. 32.

• Carta Pastoral acompañando la,s Can.!tituciones para las Casas de Niños Huérfanas
y Niñas, en Colecci6n, I, p. 283.

• Carta Pastoral con ocasi6n de publicarse u11a Instrucción donds se enseñan las obligaciones que un Vasallo debs a su Rey "I Señor, en Colección, 11, p. 378.
• Colecci6n de Instrucciones, II, p. 537.

186

3.

PREFIGURAClÓN DEL HOMBRE ARGENTINO

Pero aquellas características personales de San Alberto, no solamente no
están separadas del medio concreto (lo que sería una contradicción) sino
que penetran en él por modo de simpatía y cuasi identificación. En efecto,
semejante celo apostólico y el deseo de formar educativamente a sus fieles,
tenía que conducir al Obispo a realizar un esfuerzo por conocer a fondo el
tipo de hombre que tenía que educar. Inmediatamente San Alberto captó
ciertas notas distintivas del hombre argentino, en medio de la paupérrima
situación del campo. Intuyó que ]as largas distancias y enormes extensiones,
producían un hombre individualista y solitario que debe bastarse a sí mismo
para sobrevivir; también comprende San Alberto que esta vida "rústica y
solitaria·• tenía que producir un fuerte amor a la libertad a despecho de la
ignorancia: "Puede decirse que cada vecino, expresa en la Carta Pastoral
que introduce a su Instrucción sobre las obligaciones del vasallo con el Rey,
forma un pueblo aparte, donde él s6lo es Padre, es Señor, es Juez, es Abogado)
es Médico, es Maestro; y a la verdad, que tendría que serlo todo, si la
miseria, la soledad y la falta de trato o de instrucción no lo tuviera reducido
a ser nada o poco lo que puede, lo que hace y lo que sabe ( ... ) ; sin embargo
se hallan tan contentos y satisfechos con esta vida campestre, rústica y solitaria, que hablarles de unión o de población, es lo mismo que amenazarles
con el destierro o con la muerte; tanto pueden en ellos la fuerza de la
costumbre y el amor a la libertad que ya no echan de menos, ni los dulces
bienes de la Sociedad, ni sienten los gravísimos males de la ignorancia".º En
esta suerte de diagnóstico no muy optimista pero real, San Alberto ha sabido
intuir, como decía una suerte de prefiguración del carácter del hombre del
campo argentino: soledad, individualismo, la infinitud del medio geográfico,
rusticidad, amor a la libertad. Caracteres que alcanzarán un valor épico en
.Martín Fierro, en Don Segundo Sombra y en la Guerra Gaucha.
4, LA MISIÓN EDUCADORA

A su vez, la mlSlon educadora de San Alberto tiene dos orientaciones
fundamentales: Una se confunde con su celo apostólico y otra se \/Uelve hacia
la adecuada formación del clero. Respecto de la primera, puede evidenciarse, por ejemplo, en su carta a los indios chiriguanos a quienes, ante todo,
trata de hacer comprender que son hermanos nuestros: "sois nuestros semejantes, les dice, sois hermanos nuestros, y os reconocemos por tales, por lo
• Colecci611 de Instrucciones, Il, p. 373.

187

�mismo que todos somos obras y criaturas de Dios, y que toclos descendemos
de un mismo hombre". 7 Después de exhortarlos a convertirse a la única
religión verdadera, ofrece una notable síntesis de toda la Teología Católica
en un estilo llano y hermoso a la vez desde la af irmaci6n de "un Dios infinitamente bueno" que no tiene un nombre adecuado porque "es superior
a todo hombre", hasta los Novísimos y la santidad de la Religión. 8 Se ha
observado, no sin razón, que los chiriguanos no habrían de entender las
palabras del Obispo; pero San Alberto se preocupó que su carta les llegara
en el chiriguano que es dialecto del guaraní y los sacerdotes que sabían la
lengua tenían la posibilidad de explicarla en cuanto los indios lo permitieran.
Respecto de la formación del clero, el tierno celo educativo se transforma
en severidad. No se fatigaba en repetir que "no es bastante la antidad
sola para entrar en el Ministerio; son menester también la ciencia y la doctrina:' .9 Y agregaba franca y directamente: "¿ Qué sacaremos con que eI
Ordenado sea un santito, si es un ignorante? ¿Con que sea un ejemplar, si
es un idiota, y por lo mismo irregular e inútil para el Ministerio? Este santito
será muy bueno para cualquier otro estado o empleo secular; mas no para
Sacerdote... Al tal santito, si es ignorante por naturaleza, y porque el Señor
no le dio más luces, ni le repartió más talentos; le negaremos las órdenes.
con mucho sentimiento y compasión nuestra diciéndole, lo que el Salvador
a los hijos del Zebedeo: nescitis quid petatis... non est meum dare vobir
(Mat. 20, 22-3): ni vosotros sabéis lo que pedís, ni está en nuestra mano
daros lo que nos habéis pedido" .10

II
LA PEDAGOGÍA CRISTIANA
1. PRINCIPIOS GENERALES

a) La educaci6n en sí misma
Como no podía ser de otro modo, ya veremos que educar, para San Alberto, es formar a Cristo en el hombre¡ es decir, el hombre plenamente edu' Carta a los indios infieles chiriguanos, p. 7.
• Op. cit., pp. 15-31.
• Carta circular, en Colteci6n de Instrucciones, 1, p. l94.
10 Op. cit., I, pp. 195-6.

188

cado será el perfecto cristiano. Pero antes de llegar a esta conclusión, no ignora
los _3:11teceden~ que en el pensamiento clásico tiene el problema de la educaoon, es~~almente en Platón y en Aristóteles. La pedagogía griega llegó
hasta el limite adonde le era posible llegar naturalmente sin otra luz que
la natural. En ese ámbito, anterior a las Escrituras que nos iluminan el problema mucho más profundamente, es evidente que "Platón estableció por
base Y fundamento de todo el bien de su República la buena educación de
los hombres. El cuidado más principal de los que gobiernan, solía decir, debe
ser educar bien a los- niños, imprimiendo en ellos amor a las virtudes; porque éstos en breve se hacen hombres, vienen a componer el pueblo, y la Rep~blica se halla reformada en poco tiempo, perseverando en ellos y en sus
hiJOS la buena educación que han tenido, y transfiriéndola como herencia a
sus nietos y descendientes. En efecto advirtió Aristóteles que si faltase este
edificio de la educación, se llenaña de vicios la República, y con sus progresos vendría brevemente a experimentarse una lastimosa ruina". San Alberto
piensa que así vieron la educación hombres sin la fe sobrenatural, "cuánto
más debemos hacerlo quienes tenemos la luz de las Escrituras".11
Para el hombre cristiano, en cambio, se ha pasado a un plano infinitamente
diverso. El modelo es Cristo y, según este Modelo se debe criar, instruir,
ayudar y, en fin, educar, a los niños. 12 Son entonces los padres los formadores
natos del niño pues no tiene maestro quien no tiene familia. 13 El medio de la
educación no será otro que la caridad puesto que la Religión a ella se reduce
y San Alberto no concibe una educación que no sea religiosa.1 • En ese sentido, la docencia por medio del Catecismo ha cumplido una labor esencial;
pero I ue necesario sólo en la medida que se iba debilitando la fuerza de la
tradición. Es decir que, ante todo, la tradición ha ejercido el poder educativo
primero, históricamente hablando; después, fue necesario el Catecismo. San
Alberto, en efecto, sostenía que si todos los hombres fueran capaces de comprender bien "la fuerza de la tradición, de leer la Sagrada Escritura y de
entenderla", no habria necesidad del Catecismo. Asi fue, según San Alberto,
en tiempos de Moisés pues en aquellos caudillos "se conservó ... la verdadera Religión, sin otro medio que el de la tradición". No fue tampoco necesario basta la venida de Jesucristo y hasta el siglo IV de nuestra era no hay
.a Carta Pastoral ( ... ) acompañando las Co11stitucione1 para las Casas d,: Niños
Huir/anos y Hufrf anas, en Coletci6n, r, p. 285.
11 Op. cit., I, p. 250.
,. Op. cit., I, p. 253.
,. Op. út., I, p. 256.

189

�noticia de que hubiese algún Catecismo para la enseñanza.16 Pero a partir
de este siglo hasta el IX, comenzamos a encontrar numerosas .instrucciones
y catecismo en los Padres para convertir a filósofos y gentiles, como es el
caso de San Gregorio Niseno y, sobre todo, el De Catechizandis Rudibus de
an Agustín.le Para la primera enseñanza, aunque San Alberto prefiere el
de Ripalda, por su difundido uso y facilidad deja el de Astete, aunque ambos
pueden complementarse. Así, pues, la educación no es otra cosa que la
formación del cristianismo, sin olvidar los egregios antecedentes griegos, pero
en el plano sobrenatural de la Gracia; su vía natural es la familia 1 el medio
la caridad y la tradición, ayudada o sustituida esta última por el Catecismo.

b) El fin y los límites de la educación
Aunque el fin de la educación ya ha sido declarado desde el momento que
se sostiene que es la formación del hombre cristiano, en lo inmediato y paxticularmente en la docencia de los niños, el fin no es otro que "el de convertir almas, santificarlas, instruirlas, iluminarlas y dirigirlas al último fin para
que fueron criadas por Dios" .17 Es decir que la educación es un proc~so que
solamente concluye con la vida, cuando el hombre alcanza la beatitud en
Dios. Pero, este proceso tiene sus límites, particularmente un limite insoslayable que es el pecado. Si bien el educando, desde el bautismo, tiene la fe,
la esperé\Il7.a y la caridad, es también cierto que "aun después de haber sido
el hombre reengendrado espiritualmente por el bautismo, queda en sus miembros una ley contraria a la de la razón. que le agita, que le estimula y que le
cautiva en la ley del pecado, como se explica el Apóstol (Ad Rm., 7, 23) ".18
Igualmente, el entendimiento, debido al oscurecimiento del pecado original,
queda sujeto al error y al engaño; la voluntad, aunque sea libre, es asaltada
por las pasio11es: "Si en tal conflicto falta la luz de la buena educación que
le haga conocer la deformidad del pecado, y le ilumine para buscar y pedir
los socmros de una gracia eficaz y victoriosa, podrá resistir; mas no resistirá
al ímpetu de unos enemigos tan fuertes como coligado . Sus prjmero pasos
serán si11 duda un precipicio, y aquel primer instante del uso de la razón que
debían consagrar a Dios, fijando en él su amor, su culto y su fidelidad vendrá a ser el principio de su perdición y de sus miserias, dando de un abismo
a

El pecado es como una barrera negativa pero dinámica, que siempre está
pronta para avanzar sobre la obra de la educación y la Gracia; el reato del
pecado original, por otra parte, ya ha predispuesto al hombre por medio
de la flaqueza de la voluntad y los en·ores del entendimiento. Precisamente
en este avance destructivo del pecado está el mayor peligro pues se comporta como una especie de ejemplaridad inversa y sirve para pervertir a muchos. Para San Alberto es ese el momento de la punición divina que puede
llegar de muchas maneras. Pero, desde el punto de vista social, cuando el
mal ejemplo cunde, "la que era una ciudad santa. quieta y pacifica, se verá
transformada en un manantial de los más enormes delitos, y digno por ellos
de que Dios, cansado de sufrir tantas iniquidades, envíe el fuego vengador
de su ira, que la abrase y reduzca a cenizas, como a Sodoma y Gomorra". 2º
Según San Alberto y haciéndose eco de la tradición del Tucumán, es lo que
habría acontecido con la desaparecida ciudad de Esteco o la de nueva Madrid. :11 Sentados así los principios generales de toda educación cristiana, corresponde ahora analizar su aplicación práctica al e.aso concreto del niño
huérfano.

2.

PEDAGOGÍA CONCRETA

a) Una pedagogía del huérfano
Para San Alberto el huérfano es el que no tiene maestro. Por eso, es
menester procurárselo y este esfuerzo implica una pedagogía especial. Por
eso, desde el primer momento tuvo la idea ele fundar un instituto para la
educación de los niños sin padres: "Desde luego que puse el pie (y pudiera
decir que aun antes de ponerle) en esta mi amada Diócesis, me propuse en
mi corazón, y así o lo anuncié en mi segunda Carta Pastoral, solicitar por
cuantos medios me fuesen posibles el establecimiento de una Casa donde pudieran refugiarse estas miserab1es criaturas". 2 : En efecto, precisamente al
llegar a Córdoba, haciéndose cargo de que la muerte de los padres deja sin
educaci6n a los hijos, San Alberto se apresw·a a declarar: "ro seré el Tutor

Carta P11¡1foral con ocasión de publicarsfl una Instrucción (sobre) las obligaciones

que un Va.sallo, etc., en Colt1cci6n, II, p. 403.

,.. Op. ci:., II, p. 404.
"' Carla Pastoral (primera), Colección, 1, p. 267.
,.. Op. cit., I, p. 289.

190

en otro hasta caer en el mayor y en el más profundo, que es el de la obstinación e impenitencia" ,10

u Op. cit., 1, p. 290.
• Op. cit., I, p. 291.
"' Op. cit., I, p. 291-2.
22

Carta Pastoral ( ... ) acompañando las Constituciones, etc., en Colección, I, p. 243.

191

�de ellos, su Curador, su Abogado y su Padre; yo los recogeré, l~s ~ustentaré,
·
· ,
·daré de su crianza y educación. Y a este fin,. , s1 dDios me da
1os mstrurre
y cm
·
·d
poder como lo espero solicitaré la fundaoon e una casa
SU gracia, Vl a Y
&gt;
'
D"
de Huérfanos, donde estos infelices, que no tienen otro Pa~ que a 10s,
Su O bispo tengan un asilo donde ponerse a cubierto de la necea 1 R ey y a
,
la p tria" u Por
sidad de la i orancia, y formarse útiles al Estado, y a ~ a:
•
y.
gnd da en proclamar a los huérfanos los "duenos absolutos de
ese motivo no u
d
. •
dmi
todos mis bienes" ya que él mismo no es más que simple eposi~a:no Y ª
·
nistrador.2• Así es cuando, al anunciar a los cordobeses qu~ ya tJ~ne la C~,
l -;.,......o anuncio indica los fines educativos de la :rrusma: Ya, graoas
en e ,,.,........
d Reli ·'
ara 1eco
dos míos tenemos en Córdoba una casa e
g:ion P
•
D.
a 10s, ama
. instruir I\J 'educar en ella a los pobres h u érfanos, y precaverlos de

ger, criar,
., .
. ,, 24
la necesidad y de la ignorancia .

Quizá esta idea no le fue sugerida a San Alberto solamente por el. hecho
,
•
tarnb"én por ser tan admirador
mismo de la e.'lÍStencia de huerf
a:nos smo,
i
,
,
'
d oto de la gran doctora de la Iglesia anta Teresa de Jesus que
lo declara: "Casa ~ue deberá igua:113ente
. titularse de nuestra santa Madre, teniendo, como tiene, la de ,Huérfanllas
mor titular protectora a mi gran M a d re a:n ta T eresa de Jesus·' . aque
a
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p
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cuando huérfana de madre a los doce años, y presmtiendo
,gran an a, que
~, t 6 mo madre
la falta que había de haberla su ejemplo y su comparua, om co
la sagrada Virgen logrando que esta Señora la adoptase por su muy a:ma
1•
ªda ru·a».20 Como Santa
' Teresa, el hue'rfano esta' " pnva
· do . . . del .consue o,
•
J •,
paro de su padre amoroso" y de los de su madre a qwenes, por
mstrucc1on Y am
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natural
compete la misión de educarle.21 Repinen o a an gus n,
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- ,, :s Hay pues que procu.el huérfano no tiene "ni maestro que le ensene .
,
'

·¿

~~brén e:uérfana. Él mismo así

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rárselo.
·
lugar en eI Antiguo Testamento
pues
El huérfano tiene un rmportante
.
anos fuesen considerados y atendidos de los Is"una ley era, que 1os H uérf
•e
,
hermanos suyos" y otra que la familia adoptase uno; - ademas,
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-rae as como
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ando algo
toda familia debía tener una parte de diezmos para ese m, y cu .
.
o en la viña o el olivar debíase dejar allí a la libre disamp
1
d
que ase en e c
,

posición de los huérfanos.ªº Con mucha mayor razón en el Nuevo Testamento ( cuya ley es el amor) esta obligación se acentúa. De ahí que estas
Casas de Huérfanos, además de santificar las almas, tienen como fin "iluminar e instruir los almas'' enseñando la doctrina cristiana de tal modo que
después ellos puedan enseñarla a otros. 31

b) La pedagogía ,, el fin del Estado. El medio criollo
Al comenzar su tarea educativa, el Obispo San Alberto, percibe dos consecuencias: Una se refiere a las dificultades propias del medio y la otra a los
beneficios que la educación del niño huérfano reporta para el Estado. En
efecto, así como había percibido ciertos caracteres típicos del hombre argentino del campo, solitariedad, autosuficiencia, amor a la libertad, sentido de
la inmensidad de 1a distancia, del mismo modo pronto se encontró con una
dificultad referida especialmente a los niños varones: el menosprecio ( como
poco honroso) en que se tiene a los oficios mecánicos o trabajo manual. Por
eso, se ve obligado por esta circunstancia a declarar que "no podemos, pues,
en esta casa dedicarnos a que los niños se instruran ... en unos oficios que
nunca se han de ejercitar, ni sus parientes permitirán que los ejerciten en
habiendo salido de ella". San Alberto, vencido por la actitud tan típicamente
criolla (y también española) de ver en menos los trabajos manuales, tiene
que orientar la Casa en otro sentido: Cuando los niños estén ya instruidos
cristianamente, se les hará estudiar la Gramática. De entre éstos, a los más
sobresalientes se les destinará al Seminario y a los menos distinguidos se les
hará perseverar en la Casa "hasta que aprendan perfectamente la Gramática" y, después, cccsaldrán para estudiar Filosofía''. 92 Y aun aquellos que
para las letras no resultaren aptos, se les puede destinar al comercio. El
Obispo, de todos modos, estará atento para que, quienes vayan a estudiar
Filosofía no lo hagan sin estar perfectamente formados en Gramática."
San Alberto tiene plena conciencia que la educación se tiene que adecuar
"a cada género de personas'' y no duda en hacerlo. En te caso, es menester tomar como modelo a la Iglesia primitiva que era ella misma la Escuela:
"Esta misma práctica vemos observada entre los cristianos de los primeros

.. Garfa Pastoral (segunda), en Colecci6n, I, p. 142.
" Op. cit., 1, PP· 149•50.
• d las Constitucion1J.
u Op. cit., I, p. 242, Carta Pastoral acompa11an o
u Op. cit., I, p. 248, cf. también, 1, p. 281.
., Op. cit., I, pp. 252-3.
u Op. cit., 1, p. 260.
" Op. cit., I, p. 262.

192

• Op. cit., 1, pp. 263-4.
11 O¡,. cit., 1, p. 269.
• Constituciones para el Colegio de Niños lltiérfanos, en Colecciones, I, pp. 347-8 .

• Op. cit., I, p. 360.

193
HUM'.ANITAS-13

�siglos. No había entre ellos más escuelas que las Iglesias, ru otros Preceptores que los Obispos".u
Sea lo que fuere el medio criollo donde tiene que desarrollarse y aplicarse
la pedagogía cristiana, lo cierto es que tiene inmensas ventajas para el Estado que está encargado del bien de la comunidad. La buena educación de
los niños viene a coincidir con el fin del Estado y una mala educación siempre ha dañado el bien común: "Las historias y las experiencias nos acreditan
que la falta de una verdadera religión, de una educación cristiana y de una
ocupación honesta han sido siempre plagas exterminadoras de los Reinos
más florecientes y poderosos".ª5 Por el contrario, si la educación consolida
una buena formación cristiana los resultados para el Estado son evidentes:
"una verdadera religión, una religión cristiana y una ocupación honesta son
los tres mayores :intereses del Estado, puesto que de ellos dependen su seguridad y permanencia, su paz y quietud, su opulencia y felicidad".ªº Hasta
tal punto es esto verdad para San Alberto que todo el bien '.Y el mal de Estado
depende de la buena o mala educación. 97 Detiénese en otras ocasiones a enumerar los males que se siguen para la comunidad política de una mala educación y los numerosos bienes que produce la buena educación. 38 San Alberto, como ha podido comprobarse, no es un teórico, no es un filósofo en
sentido estricto aunque sea de buena filosofía su actitud. Hay en él una tendencia inmediata a traducir en una institución concreta lo que ha pensado.
Quiere ver realizada aquí y ahora la doctrina enseñada.
c) El espíritu de las fundaciones de San Alberto

Justamente este deseo de hacer concretas las ideas dirige la redacción de
las constituciones de las Casas que San Alberto funda. El espíritu que anima

todos sus escritos pedagógicos, aquí se transforma en ley positiva, en disposiciones concretas que, aunque parezcan algo alejadas ya de la filosofía, es
conveniente no acallar: "Por Padre y principal Director reconocerá siempre
esta Casa al Dustrísimo Prelado, que actualmente lo es, y en adelante lo
fuere de esta Provincia". 89 En el mismo capítulo dispone quiénes serán "di" Carta Pastoral con ocasi6n de publicarst una Instnii;ci611 donde se enseñan las
obligacioties que un Vasallo, etc., en Colección, 11, p. 392.
11 Carla Pastoral acompañando las Constituciones, en Colección, 1, p. 275.
11 Op. cit., I, p. 276.
" Op. cit., I, p. 288 (el subrayado es mio}.
ª Op. cit., I, pp. 300-6.
• Constituciones para el Colegio de Niñas HufrfantU, cap. 11, en Colección, I, p. 317.

194

rectores particulares" e, inmediatamente, concentra su atención en la rectora que ha de ser nombrada por el Obispo: "una mujer cabal, viuda o doncella, de edad, de prudencia, de valor, de gobierno, y de mucha virtud y
honestidad, que pueda criar,. enseñar y educar a las niñas no sólo con palabras, sino también con ejemplo. Aunque todas le han de obedecer y estar
sujetas, pero con las Maestras debe mantener siempre una grande unión,
porque la discordia con ellas sería la perdición del Colegio y de las mas;
a éstas las tratará con el amor de una verdadera madre, y con aquella
igualdad en todo que pide la verdadera caridad", 40 Análoga es la perronalidad del rector en el caso de la Casa de los Niños. El P. Ángel Clavero, de
larga experiencia educativa, ha destacado especialmente la importancia del
Rector ( o Rectora) que es quien imprime carácter al establecimiento educativo. 41 Luego siguen las disposiciones sobre la Maestra general (también
Vice-rectora), sobre las Maestras ( de "virtud probada y honestidad conocida"), sobre la Tornera (portera), la sacristana, la enfermera y el modo de
recepci.6n de las niñas. 42 Como se sabe, la Casa de los Niños no Ileg6 a funcionar, pero sí la de las iñas que es ya una tradicional :institución de
Córdoba.
d) La organización de la enseñanza mperior

Pero además de esta pedagogía cristiana práctica y de sus múltiples ocupaciones pastorales, San Alberto había sido encargado por el Virrey Juan
José de Vértiz de realizar una visita a la Universidad y reveer sus Constituciones. Aunque esas Constituciones fueron redactadas no alcanzaron a aplicarse, pero muestran claramente el espíritu tanto de San Alberto como del
Estado español respecto de 1a Uni\'ersidad que desde hacia pocos años estaba en manos de los franciscanos. El Obispo, primero hace un bosquejo de
la historia de la Universidad y habida cuenta de todo lo realizado hasta
ese momento, declara noblemente: "Sin embargo de haber faltado e.sta regla
fura de govierno, hemos hallado los estudios perfectamente establecidos, y
sus exercicios, bien entablados".º En verdad, la reforma principal que quiere introducir San Alberto consistía en una mayor sujeción de la Universidad
411 Conslituciones, cap. IV, Op. cit., 1, pp. 321-2.
" Fray Josl Antonio de San ..tlberto, p. 163, Instituto de Estudios Americanistas,
Imp. de la Universidad, Córdoba, 1944.
., Constituciones, en Colección, I, pp. 322-328.
• C.011stituciones de la Universidad de Córdoba, p. 202, Instituto de Estudios Americanistas, Imp. de la Univ., Córdoba, 1944.

195

�al Estado, como, en realidad, ya lo estaba desde la expulsión de la Compañía: En estas circunstancias ha sido nuestro primer cuidado suprimir, y
separar todo lo que en Has hacía independiente el gobierno de la Universidad de los superiores de la que llamaron Compañía de Jesús". Hecho esto,
es menester acomodar la Univer idad a los tiempos y a las condiciones del
país. Pese a la actitud no muy favorable a la Compañía, mantiene a San Ignacio como segundo patrón de la Universidad después de la Inmaculada.
Desde el punto de vista de la organización institucional, el rector deja de ser
electivo y su nombramiento pasa al Real Patronato elgiéndolo el Virrey
"por el tiempo de su Yoluntad". Fuera de algunas reformas no muy importantes en los escalones de la enseñanzaJ acentúase el estudio de la filosofía
moral y rnantiénese el tomismo en Teología.

III
L
l. EL

POL1TICA CRISTIA A
ORDEN SOCIAL Y EL !LUAUNISMO

un pueblo bien instruido en los principios y máximas de la verdadera religi6n, que yo os lo haré fiel, sumiso y obediente a su Soberano, y por consiguiente estable y seguro de todas aquellas mudanzas y revoluciones que han
sido la ruina de tantos Imperios". 14 Esta fidelidad del cristiano a la potestad
política se explica perfectamente para San Alberto porque "un cristiano,
sostiene, conociendo fundamentalmente el origen de donde deriva tocia
potestad" y creyendo en los mandatos divinos de obedecer a los príncipes,
"añade al ,·aJor de las leyes civiles y políticas el sagrado peso de la divinas"
y, de ahí su obediencia }' fidelidad. Nue,·amentc para an Alberto es modelo
Santa Teresa pues ella comprendi6 esta doctrina expresándola en una frase
muy sura: que los Reyes lt! causaban mucha devoción_.6
En todo esto sigue hablando el pedagogo puesto que cuanto mejor cristiano se sea más educado se es; y cuanto más educado (cristiano) s sea, mejor
ciudadano se es. En la misma Carta Pastoral previa al te ·to de las constituciones trae un extenso jeruplo de un joven educado cristianamente y que
es un excelente ciudadano; paralelamente muestra el caso de otro joven noeducado o mal-educado (o sea mal cristiano) y que, es simultáneamente,
pésimo ciuclaclano.40 Nadie orno el cristiano debe sentir su deber de donación al bien común, aun en el caso de la guerra 41 pues, nadie como él sabe
que ese bien es camino hacia el Bien absoluto que es Dios.

a) El cristianismo como ciudadano

b) Método y modelo de una política cristiana
Como se verá enseguida, la filosofía política de San Alberto, íntimamente
ligada a su concepción de la educación, lleva subyacente una reacción contra el ambiente creado por el Iluminismo que tendía a desacralizar toda la
existencia hwnana y, por consiguiente, el ámbito de la política. Paréceme
que San Alberto tiene bien presente el iluminismo de origen francés y, sin
duda, el español contagiado de este último. Aunque no ha faltado quien ha
considerado Huminista al propio San Alberto con evidente desconocinúento
de su verdadero esp-íritu, es cierto que no podía escapar al ambiente de su
época que acentuaba fuertemente el absolutismo real.
Pero lo que realmente constituye el pensamiento filosófico-político de an
Alberto, es un acendrado catolicismo y una reafumación de !a política católica más o menos en las huellas de .Bossuet en lo inmediato y San Agustín
en lo mediato.
Precisamente con San Agustín piensa que el mejor ciudadano es el cristiano: "Dadme, decía el grande Agustino, dadme un pueblo de buenos
cristianos, que ningún trabajo me costará gobernarle. Como si dijera: dadme

196

Era natural que San Albcrto sintiera la necesidad de escribir una suerte
de ,-ademecum o de catecismo donde se presentaran, sistemáticamente, las
líneas esenciales de una política cristiana. En este caso presentada de tal
manera que fuera indicando las obligaciones de los ciudadanos respecto de
la suprema potestad política y, al núsmo tiempo, de tal modo escritas que
fueran de rápida comprensión para los niños. Esta idea la tuvo también
desde casi un comienzo y en la Pastoral que acompa.t1a las constituciones de
las Casas de riñas y Niños huérfanos anuncia ya aquella especie de catecismo político: "estamos trabajando, dice, W1a Instrucción particular o especie de Catecismo, en el que por preguntas y respuestas comprenderemos
.. Carta Pa:storal acompañando lOJ ConsliluciontS, en Col~c,i6n, I, p. 277.
Op. ciJ., I, pp. 278-281: El texto de Santa~ resa en Libro di su. vida, c. 21, No. l.
.. Op. cit., I, pp. 286-7.
" Carta Panort1.l ( . .. ) con motivo de la expedidón coiJlro los indios infieles, en
Colección, II, p. 526.

197

�aquellas obligaciones más principales que tiene un Vasallo para con su soberano".'ª De modo que el famoso y quizá mal llamado Catecismo Real fue
totalmente pensado y escrito en Córdoba seguramente entre 1783 y 1784
que es el año de su publicación, por otra parte expresamente dirigida a los
cordobeses a modo de despedida. En efecto, decía San A1berto a los cordobeses al publicar su trabajo: "Esta instrucción, amados hijos, tal vez la primera en su género que ha visto la luz pública en estos Reinos, no es más
que un cumplimiento de la palabra que os dimos en la última Carta Pastoral, que con ocasión de haber fundado en esta Capital el Colegio de Niñas Nobles Huérfanas, publicamos en el año ochenta y tres. En ellas ofrecimos trabajar una especie de Catecismo en el cual por lecciones, preguntas y
respuestas comprenderíamos aquellas obligaciones más principales que tiene
un vasallo para con su Soberano" .40
El espíritu esencialmente cristiano de San Alberto tiene presentes las doctrinas de los "novadores" o filósofos de la Ilustración aunque en la Instrucción poco o nada diga de ellos. Pero es evidente que, como ya se verá, su
insistencia en ciertos temas (origen divino de la soberanía, carácter ministerial del poder del Príncipe) se dirigen principalmente a salvar de la contaminación a los católicos. Como algunos años después se puede leer en su
Carta al Papa Pío VI, aquellos representantes del filosofismo de la Ilustración que minaron las bases mismas de la civilización de occidente, se le
presentan como "presW1tuosos", "soberbios", "pagados de vana ciencia" y
"blasfemos" .50 Y, cuando esto decía pensaba en Bayle, en Voltaire y en
Rousseau. 51 Tanto la potestad civil como la potestad divina son minadas
en sus bases y, por eso, la esencia misma del orden tanto natural como
sobrenatural ha sido vulnerada.
Veamos ahora cuál es el método propio de esta Instrucci6n teológico-política. Se compone primero de lecciones, es decir, una breve exposición de la
doctrina de modo conciso, riguroso y claro; después, exactamente con el
mismo contenido y hasta las mismas palabras (lo que ayudará a memorizar),
preguntas 'Y respuestas. Esta parte es más breve y tiene el modo del Catecismo
tradicional y así se desarrolla hasta completar veinte lecciones. Dejemos ahora
" Carta Pastorai acompañando las Constituciones, en Co!ecci6n, I, pp. 281-2.
" Carta Pastoral con ocasi6n de publicarse una Instrucci6n donde se enseñan las obligaciones qui un Vasallo, etc., en Coluci&amp;n, II, p. 370.
• Lillerae ( ... ) ad Sanctissimum Dominum Nostrum Pium Sextum Post. Max. de
novis Ga!liarum evenlis, p. 19, Romae, Apud Lazzarinos, MDCCXCII.
11 Op. cit., p. 3.

198

: San ~berto ~u~ nos lo diga con sus propias palabras: "Como ella (la
ns~caon) prmctpalmente se dirige a la enseñanza de los niños hemos
terudo q_ue acomodarnos a su edad, y a su condición en muchas cos~ tanto
en ~ estilo com~ en el mé~odo, procurando en éste y en aquél toda la
clandad, conexión y sencillez, que sin desdecir ele la dignidad y gravedad
de los asunt~s que se tratan, les facilite y les suavice la natural repugnancia
que todos. n_enen al estudio". Agrega que, por eso las lecciones son bre es'
~!aras, _cas, iguales en la extensión y ( como se dijo) dividida en tres part~
que sirvan como tres descansos o rellanos de escalera donde p
tiernas
.
d
'
aren sus
~emonas a escargarse del peso por Wl instante a rehacerse y tomar
nuevo aliento para proseguir, y dar fin a la carrera" És tan · la
'6
pedagógica
didá . d S
.
VIva
pas1 n
.
Y
~tJca e an Alberto que agrega: "a ser posible, cae a
sentencia del ~atec1smo1 había de ser para ellos un pedacito de cristal transparente
y lummoso ' ,· más aun: " a ser pos1'bl es, cada palabra del Catecismo
,
hab1a de ser para ellos como una gota de leche" .H

dulzura,

Lo di~o solamen~e. ~ refiere al método cuya naturaleza depende de aquellos a qi.u_enes _va dmg1da la Instrucción. Pero por debajo del mismo ha
una doctrina
· general y en susy
. viva
, . que, . a su vez, a1 menos en su contemdo
fuentes cs~tunsucas, uene su modelo en Bossuet. Como enseguida veremos,
la modestia de San Alberto puede producir la impresión que sigue en todo
ª Bo Suet Y esa sería una impresión falsa. De todos modos, dejémosle nuevamente que nos lo explique él mismo: "hemos procurado no decir cosa
alguna en toda la instrucción, que no la hayamos, 0 encontrado O deducido
o _apoyad~ con la sagrada Escritura, la cual, por ser palabra de Dios, y
Dios la 1.131sma luz, y verdad por esencia, nada habla, ni contiene en sí, que
no ~a ciert_o, seguro Y :~noso. En esto hemos querido imitar, cuanto nos
ha
al Ilustnsuno Señor Bossuet en aquella su Pol't
·
diri'"d &amp;1do l posible,
.
l ica, que
g1 a a a mstrucción
del Señor Delfín de Francia, se ha m eree1'do ta n Justa·
,
mente el titulo de Sagrada, por lo mismo que está deducida de las propias
palabras de _la ~scritura. En ella supo encontrar aquel doctísimo Prelado
toda~ las obligacion~s, propias de un perfecto Príncipe para trasladarse a su
Pollt1ca; Y e~ la misma hemos procurado también nosotros hallar todas las
q~e son propias de un \'erdadero vasallo para estamparlas en nuestra Instrucción. No d'
por esto pretendemos que se deba dar a ésta el título de sagra da,
como se 10 a aquélla, porque no es lo mismo haberle querido imitar que
haberlo sabido, o podido hacer. Para quererlo bastaban los deseos, mas' para
lograrlo eran menester todos aquellos brillantes talentos con que Dios enri-

se;

Carta Pastoral
con ocasión de publicarse una Instrucción , etc., en Colucit5n, II,
pp.• 414-4l
6.

199

�queció al grande Obispo de Meos, y que no ha querido wspensarlos al pequeño Obispo del Tucumán. Quédese, pues, esta obra no más que con el
nombre de lnstrucción''.~ 8 San Alberto ha querido imitar a Bossuet, entiéndase bien, en aquello de encontrar, deducir o apoyar su doctrina en las Escrituras; lo cual no significa que necesariamente haya de repetir a Bossuet.
Es más un modelo de método para el mismo tema que la repetición servil
del contenido. De todos modos, San Alberto prefiere llamar a su trabajo
Instrucción y no tanto Catecismo: ''Por hablar con los más, o llamamos
a esta obra Catecismo, sino Instrucción; y como lo sea a medida de nuestro
deseo, poco importa que se le llame de este o de otro modo; porque si bien,
toda Instrucción, no deba o pueda llamarse Catecismo. Lo que no admite
duda es, que todo Catecismo es, y puede llamarse Instrucción". 6 ' Es pues
evidente la preferencia por el título Instrucci6n que es como he de citarlo
en adelante.

2. LA

INSTRUCCIÓN SOBRE EL VASALLO Y EL REY

a) La potestad real

San Alberto comienza, en verdad, por el tema esencial puesto que es determinante de todo lo demás. Ante todo, si es Dios el creador de todo lo que
es, a f:l le compete per se el título de Rey. En cuanto a los gobernantes terrenos, San Alberto hace una rapidísima enumeración, a partir de Adán
(bajo cuyos pies puso Dios toda la tierra), de los reyes por la Biblia conocidos siguiendo con los Emperadores Romanos hasta los .reyes de España. Lo
esencial es que "su potestad procede de Dios"; cuando dice e11tonces que "el
origen de los Reyes es la misma divinidad" siempre se refiere a la potestad
puesto que, como enseguida se verá, distingue diversos modos de recibir la
potestad y no wce que la persona concreta del Rey sea directamente elegido
por Dios.u Es decir, el origen de los gobernantes es Dios porque es "Dios
mismo, de quien deriva toda potestad". 66 De donde se deduce que existen
dos potestades: La primera magestad ( como dice San Alberto) que compete

a Dios, y "la segunda magestad, que es la de los Reyes''. 61 Sobre esta base
se apoya toda reflexión posterior.

b) Los modos de alcanzar la potestad y su f unci611 esencial

Es evidente que todo Rey (o gobernante, o príncipe) es hombre y que no
todo hombre es Rey. Es por eso que en la Escritura se comprueba que la
potestad es donada a alguien: Es pues Rey aquel "en quien reside una potestad temporal, suprema; y dada por Dios para gobernar a los pueblos con
equidad, justicia y tranquilidad". 511 Es decir, que supuesto que "primero es
el bien común, que el particular' .68 Las funciones esenciales de la autoridad política se resumen en la expresión gobernar, como se ha dicho, con equidad, justicia, para llevar el todo a la concordia )' tranquilidad. an Alberto cita expresamente a Santo Tomás para sostener que esta acción se cumple "mirando por el
bien común''. 60 De donde se deduce el grave error de sostener que la potestad
tenga su origen "únicamente en la opinión y beneplácito del pueblo" ( oberanía popular), sentencia opuesta al Espíritu Santo y a la explícita doctrina
de San Pablo. 61 Paréccme que San Alberto tiene aquí presente la doctrina de Rousseau y no la de Suárez.
Por otra parte, existen diversos modos de llegar a ser Rey, es decir, diversos modos de recibi1· la potestad: El más antiguo es la elt!.cción al cual pueden agregarse adopción, donación, compra, permuta, derecho de guerra;
de todos modos, pueden ser reducidos a dos: la elección y la sucesión hereditaria. 82 Pero aun esto es secundario, aunque San Alberto prefiere la ~ucesi6n hereditaria: "lo que no admite dudas es, que de cualquier modo que
el hombre llegue a ser Rey, su potestad es dada por Dios, y derivada de la
suya".ºª Distingue pues, claramente, entre la potestad en sí misma y
la donación de ella. Una vez que el monarca la heredó, la conquistó o haya
sido elegido por los hombres, "Dios es quien le da la potestad" .H Está entonces bien claro que, para San Alberto que ha sido presentado alguna vez
como representante del despotismo divinizador del monarca propio de la
"' Carta .a los indior i11f~les chiriguanos, p. 35.
lnstruccidn, en Colección, II, pp. 426 y 429.
• Op. cit., II. p. 503.
00 Op. di,; II, pp. 426. Santo Tomás, De Req., c. 2.
tt Op. cit., II, p 427.
• Op. cil., IT, pp. 427-8 y 430.
11 Op. cit., II, p. 428.
" Op. cit., 11, p. 428.
11

"'Op. út., II, pp. 412-3.
"Op. cit., II, p. 414.

• I nslrucción ( •.. ) donde ( ... ) se e11señan ( •.. ) las obligacionts más principales,
que un Vasallo debe a su Rey y Señor, en Colecci6n, II, p. 423.
• Op. cit., 11, p. 425.

200

201

�11ustraci6nJ lo único divino es la potestad y el monarca solamente lo es por
participación y no por sí mismo ya que, en él, la potestad es recibida.

e) El Soberano, vicario de Dios
Habida cuenta de lo dicho, los príncipes "en su Reino son como unos Vicarios de la divina y eterna Magestad, o unas imágenes visibles de su poder
y soberania". 65 Es por eso que David los llama "dioses", no porque lo sean
si.no haciendo mención de su vicaria to. Dice el texto bíblico: "Sois dioses,
todos vosotros sois hijos del Altísimo; pero moriréis como hombres, caeréis
como cualquiera de los príncipes" (Ps. 82, 6-7). De ahí que en la Escritura
los reyes reciben muchos y misteriosos nombres en cuanto "imágenes visibles
de Dios", aunque fueren indignos, como parece insinuarlo el texto de David;
porque son vicarios tienen potestad sobre todo lo temporal. 66 En lenguaje
tomista, sobre todo el bien común inmanente de la sociedad civil. Aunque
existan otras potestades en el Reino, la del Rey es la que supera y manda a
todas: es pues, como el padre de todos.

Así, pues, esta segunda magestad o soberanía "no reconoce en lo civil y
temporal otro Superior que a Dios". Por eso, "el Rey no está sujeto, ni su
autoridad depende del pueblo mismo, sobre quien reyna y manda". 67 Haciendo una analogía con el primer motor aristotélico, todo en la sociedad
civil se mueve por fü. Pero cuán grave es la misión del monarca: para éJ
no hay término medio: "La suerte de aquellos hombres que Dios destina
para reinar, decide ordinariamente la suerte de los Pueblos que les confía.
Un Príncipe, no hay medio, o es un don que en su misericordia concede el
Señor a una Monarquía, o un azoté con que venga los pecados de la naci6n". 68 Por un lado entonces, no está el Rey sujeto al pueblo pues "esto sería
estar sujeta la cabeza a lo pies" y, por otro, debe cumplir funciones esenciales: gobernar el reino ''con justicia y equidad"; sostener "los derechos de
su corona"; defender el reino de los enemigos y defender también "al pobre,
al huérfano, a la viuda contra la violencia de los poderosos". 69 Pero si los
" Op. cit., II, p. 431.
"' Op. cit., 11, p. 435.
"' op. cit., 11, pp. 436, 437.
., Serm6111 de gracias ( ... ) en la solemne funci6n, que con la noticia del nacimiento
de los dos Señores Infantes Don Ctirlos y Don Felipe de Borbón, celsbró la fidell.sima
Ciudad de C6rdoba en la Sta. Iglesia Catedral en el día 6 de enero de 1784, en Colección, II, p. 720, los subrayados son míos).
• InstTucción, en Colecci6n, U, p. 440.

202

príncipes no están sujetos por el santo temor de Dios (Ps. 119, 120), ellos
son la fuente de tres males: indocilidad, ignorancia y placer.70 Vicarios de
Dios por un lado; por otro, agobiante responsabilidad ante el mismo Dios.

d) La persona del Príncipe
San Alberto cree conveniente insistir sobre las virtudes y caracteres que
debe poseer un buen príncipe pues de ellas depende la salud de la nación.
Ante todo, "la Justicia es el primero y principal oficio de los Reyes, y la
parte más esencial de su dignidad" .71
El servicio del monarca a la sociedad y el afianzamiento de su poder residen "sobre cuatro columnas firmísimas: Verdad, Justicia, Clemencia y
Religión" en las cuales una se apoyará en la otra.72 Y por todo ello, cree
San Alberto que el monarca ha de ser amante del saber como condición de
la salud del reino: "Otro escollo en que puede naufragar un príncipe, y
que trae consigo la ruina y perdición de la M anarquía. En efecto -agregala felicidad de esta depende del cultivo de las artes; del apoyo de la justicia;
del fomento de la legislaci6n; del conocimiento de lo útil, necesario y pernicioso, y sobre todo, de la pureza y estudio de la Religión. El m6vil o impulso de todas estas máquinas es el Príncipe; su aversión o indiferencia a
estos útiles conocimientos amortigua en los vasallos su cultivo: la falta de
este produce necesariamente la ignorancia; y a la ignorancia suceden en el
Pueblo el fanatismo, la incivilidad, la barbarie, la miseria y la perdu:ión.
"Por el contrario, un Príncipe amante de las ciencias, y que en sí, por lo
menos ha recibido sus primeras semillas, qué frutos tan copiosos de utilidad
y gloria no previene en sus días a toda la nación?" 73

e) Las potestades legislativa y coercitiva
Afirmadas pues tanto la soberanía como las necesarias virtudes morales
del monarca, de nada servirían si no poseyera al mismo tiempo la potestad de
hacer leyes. Tales leyes "tienen una íntima conexión con la ley eterna" y
"todas se dirigen al bien de la Sociedad".ª Esta potestad legislativa mantiene

'º Sermón de gracias, etc., en Coücci6n, II, p. 721.
"' Serm6n de gracias, etc., en Colección, n, p. 736.
12 Op. cit., II, p. 733.
11 Op. cit., II, pp. 725-6.
•• Jnstrucci6n, en Colecci6n, II, p. 441.
203

�la ''balanza de la justicia" y logra el justo equilibrio con la potestad de
gobierno. Consiguientemente tiene el ciudadano el deber de la obediencia,
deber que comienza desde el instante de la promulgación de la 1 y ( que es
menester no confundir con la "divulgaci6n' ) . Si la ley pareciere injusta, el
pueblo tiene el arbitrio de suplicar y peticionar.76 Y ejemplo de ello han de
ser los primeros cristianos ( que eran frecuentemente perseguidos) y que, sin
embargo, presentaban sus quejas al Emperador con ''humildad y atención,,
en razón de su potestad (aunque la mal empleara) .

Es claro que si todos los hombres fueran justos no hubieran sido necesarias
las leyes, pero la mayoría no lo son sino que obran bien por temor al castigo;
de ahí la necesidad de la potestad coercitiva principalmente para contener
los delitos contra la Religión, el orden público y la seguridad personal."6 Y,
naturalmente, el vasallo está obligado a las penas prescriptas por la ley.
f) La potestad real y la Iglesia
San Alberto tiene bien clara la doctrina pues, en efecto, las dos potestades,
la civil ejercida por el monarca y suprema en el orden temporal y la de la
Iglesia, suprema en el orden sobrenatural, "son supremas, en su línea, y distintas en sus objetos y funciones''. Por eso no existe posibilidad alguna de una
interpretaci6n regalista del pensamiento del Obispo de Córdoba; por el contrario, el monarca es "un Protector de la Iglesia'' 77 ( así reconocido por una
extensa legislaci6n) lo cual no supone 'poner la mano en el santuario, sino
cuidar de que no entre en el santuario la abominación, o de arrojarla, si ya
hubiese entrado alguna vez"; ni esto constituye ejercer jurisdicción sobre lo
sagrado, sino "proteger el culto".78 Así entendido esto para nada ignifica
apropiarse las dos potestades "sino unir la suya temporal con la espiritual,
y caminar ambas de acuerdo". Como dije antes, ambas potestades, supremas
en su orden, distintas por sus objetos y funciones, se u.nen y protegen reciprocamente.79
Como es lógico y especialmente en España, esta doctrina está íntimamente
unida a la del Patronazao entendido sólo como "una santa y justa tutela"
sobre las Igles¡as de Indias y muchas de España. Cinco son, para an Al-

berto, los títulos de los monarcas españoles para ejercerlo pero esenciales dos:
Porque a _los reyes "se debió el ~;5~brimiento de estas tierras" y porque
a sus capitanes y soldados se deb10 la conquista de estos Reinos".ªº Pero,
además de estos primeros dos títulos, deben agregarse la iluminación de Ja fe
de _sus poblador:5 (11,a obra misionera), por concesión apostólica del Papa
~uho ~I }', po~ fm, por la costumbre bastantemente prescripta, y con justo
titulo
mtroduc1da desde el descubrimiento de las Indias hasta el día presen,, at y
te .
a sabemos las graves complicaciones que esta legislación traerá en el
futuro cuanto 1~ antiguas Indias se transformen en naciones independientes.
Tendremos ocasión . de ~omprobarlo al exponer el pensamiento de algunos
profesores de la Uruvers1dad de comienzos del siglo XIX
g) Los deberes del uasallo para con el Rey

El ritmo interior de estas reflexiones conducen naturalmente a detallar
ahora la relación que existe entre el vasallo y el Rey. Ante todo, los vasallos
no lo son del mismo modo, ya por su mérito, estado, privilegios especiales,
como_ en el caso de los sacerdotes de ambos cleros. Estos vasallos están, en
cambio, más gravemente obligados 82 y siempre se ha mirado "con escándalo
Y horror" que quienes están destinados a hacer la Luz en las almas las perviertan.83 San Alberto justifica que el Soberano, sin salir de su jurisdicción
pueda corregirlos, expatriarlos y basta ocupar sus temporalidades si así fuer~
necesario. Por otra parte, fundado en la opinión de Santo Tomás,ª' San Alberto muestra la necesidad de honrar al Rey, que es "sentir honrosamente de
algún sujeto, y juzgar altamente de todas sus prendas y calidades".ª11 y est.o
aunque un príncipe sea malo (los cristianos honraban "en público y en secreto' a los Emperadores) en virtud de su potestad. A lo cual se une el
respeto que "es consiguiente al honor" porque "añade manifestar exteriormente con palabras y con obras este mismo juicio y concepto".88 Insiste San
Alberto en los notables juicios de Tertuliano sobre el respeto a los monarcas.
Todo lo cual implica el amor al gobernante, amor que le es debido por precept,o natural y divino, correspondiente al que nos manda honrar a los pa• Op. cit., II, p. 458.
Op. cit., II, p. 459.
ª Op. cit., 11, p. 464.
" Op. cit., TI, p. 466.
.. S. Th. Ila Ilae, 104, 6; 103, 1.
• Instrucci6n , II, p. 468.
• Op. cie., II, p. 472.
n

,. Op. cit., II, p. 443.
"Op. ci,., II, pp. 447-8.
,, Op. cit., Il, p. 452.
va Op. cit., II, p. 454.
1• Op. cit., II, pp. 455 y 457.

204

205

�dres. 87 Pero como "la oración es uno de los oficios más propios del amor",.
es menester orar por el soberano en privado y en público. 68 Y aunque e
verdad que todo vasallo debiera servir y obedecer por amor, como no todos
así obran, es también saludable el temor al soberano que, al menos "dispone
para el amor y para la justificación".88 Todo lo cual implica la obediéncia
que es participación de la obligación de obedecer a Dios. De ese modo, si el
Rey lo manda (ministerialmente) lo manda Dios; de manera que es necesario obedecer a Dios en los reyes. lKl Pero, desgraciadamente, puede darse el
caso que el Rey mande lo malo y lo injusto; en tal circunstancia, "si lo que
mandasen (los Príncipes) fuese ciertamente malo, injusto, y contra la ley
Natural o Divina, porque en tal caso no pudiendo dimanar el mal de la
potestad que Dios les ha dado, no hay obligación, ni deben ser obedecidos
según aquella sentencia de San Pedro: ' ecesario es obedecer a Dios, antes
que a los hombres' ". 111 Todo esto vale, por cierto, para los casos en los que
no exista ya ninguna posibilidad de duda, pues en caso dudoso subsiste el
deber de obediencia.
La fidelidad, por consiguiente, debe ser no sólo extrín eca sino interior y
en modo alguno puede aceptar San Alberto el tiranicidio como contrario a
la naturaleza y a la razón. 02 Esta fidelidad al monarca lo es, de hecho, a la
comunidad. De ahí la obligación de pagar los impuestos que retoman luego
en beneficio de la Monarquía dándole al Soberano el medio "de salvarlo
todo". 9 ª Lo mismo pasa con los diezmos que, si bien pertenecen a la Iglesia,
en Indias tocan al Monarca quien apenas queda con una mínima parte de
los mismos. 94 Más aun: En caso de guerra, los ciudadanos tienen obligaci6n
de prestar servicio. Aquello que hace justa a una guerra es "la defensa pro.
. . o d erechos usurpa d os" .96
pia, vindicar los agravios"
y " recuperar 1os d OIDJillOS
Naturalmente, al soldado no puede corresponder examinar si una guerra es
justa o no: "debe suponerla siempre que no le conste ciertamente lo cantrario".86 Todo lo cual se cierra con la obligación que tienen los cristianos de
orar por los reyes después de muertos; si así no se hiciere, equivaldría a ad., Op. cit., II, p. 482.
u Op. cit., U, p. 484, 486-7.
• Op. cit., II, p. 489.
• Op. cit., II, p. 494.
" Op. cit., II, p. 495.
112 O p. cit., II, p. 501.
" Op. cit., II, p. 508.
11 Op. cit., II, p. 510.
.. Op. cit., II, p. 514.
• Op. cit., II, p. 516.

206

mitir que las anteriores demostraciones de honor y respeto hechas en vida
fueron efectuadas por interés y política y no por piedad y religión. 97

3. LA

REVOLUCIÓN FRANCESA

a) Los "novadores" :Y los "falsos profetas"
La Instrucción que acabo de analizar fue publicada cinco años antes que
estallara la revoluci6n francesa y, evidentemente, San Alberto tuvo muy en
cuenta los resultados negativos y disolventes que las ideas de la Ilustración
producían en la sociedad de entonces. La revolución francesa vino a confirmar su actitud y una de sus primeras reacciones fue desagraviar al Papa
ya que se había atacado expresamente su potestad con la Constitución Civil
del clero. La causa principal de la situación francesa la atribuye a los "filósofos", es decir, a los representantes de un pensamiento ya inmanentista y
naturalista que ha proclamado la autonomía de la Razón. Y es esto, precisamente, lo que se ha aposentado en la en otro tiempo cristianísima Francia.
Hoy se ve a Francia, sostiene San Alberto, dividida en dos partidos, con la
posibilidad que prevalezca el que está por "la libertad, independencia, o irreligión", que puede conducir a la separación de todo respecto de Dios. Naturalmente, aquí la palabra "libertad" es empleada en sentido negativo como
sinónimo de plena autonomía. Y es así en la medida que se siga "la filosofía
de sus No adores, y falsos profetas los Baylees, los Voltaires, los Rosseaus
y otros muchosu.aa
Este siglo "que solamente por ironía se puede llamar el Siglo de las luces", 89

ha. traído consigo la sugestión del mal ) el desorden social.
b) La sugesti6n del mal '.Y los "perros mudos'~
Así como la antigua serpiente sedujo al primer hombre induciéndolo a
sacudir el yugo de ta ley rebelándose contra el Autor de la ley, del mismo
modo en la revolución francesa reaparece la sugerencia del bíblico "seréis
como Dioses, iguales a ellos, libres, e independientes como ellos, y sabios.
.,. Op. cit., 11, p. 519.
" Litterae (... ) ad Sanctíssimu.m Dominum Nostrum Piu.m Sextum, p. 3•
• Op. cit., p. 5.

207

�como ello ..• ".1 ºº A la vez critica }' disculpa al "piadoso de ~radado Luis
XVI" que se prestó a firmar una Conslitu ión ruin sa; pued clisculparse al
pu blo olvidado de í, transformado de repente en otro" y hasta e puede
cmculpar a cierto "filó ofo novadores" ensoberbecido y blasr~.os que han
atentado contra las do potestades: La civil en el Rey y la espmtual con la
Constitución del Clero. El gran culpable1 cree San Alberto, es Voltaire, aunque no le nombra al que llama "Luzbel de toda I_a rebelión sucedida en
Francia"; en efecto, "culpemos a este hombre enel'.lllgo. . . (que) ha espar.cido la ci7.aña del error''.101
Pero las palabras más severas las reserva an Alberto p~a aquel!~ Obispos que "no por error de entendimiento, sino por demasiada debilidad de
e phitu, cobardín de corazón, y mucho temor d~ ~currir ~ el odio, Y furor
del Pueblo, !ii hablaban, o se oponían a sus perniciosa máximas, callaron como p rros mudo ...". y concluye: "Qu' flaqueza, Broo Padre, o para decirlo más propiamente, qué traici6n !' .1º2

IV

LA VID ESPIRITUAL

l. SA
Toda la acth-idad pastoral de

TIDAD y ENTRroA

qu profesamos en la reforma de nuestra gran Madre Teresa de Jesús".1-ºª
Ya he señalado anteriormente el papel decisivo que Santa Teresa ejerce en
el alma de San Alberto r, sobre todo, en esa contemplaci6n del misterio en las
pequeñas cosas y mínimos actos de la vida cotidiana.

Esta actitud general I hacía mirar con desconfianza 1 actos o ejercicios
exteriores que no fueran la manifestaci6n de una gura vida interior. La
Religi6n, sostiene, es "santa en su principio, santa en su Maestro, santa en
u fe, santa en su moralidad santa en su máximas, santa en sus preceptos"
Y qui re que todos sean santos; m naturalmente la santidad no consiste "en
la superfi ·e de ciertos ejercicios e.xteriores y devociones diarias'' (por si so
las), ni tampoco consiste en "ciertas obras de penitencia! y austeridad ...
que Dio no las manda", ni en ciertos estados de miseria; la santidad es
"sólida e interior'' y es l cumplimiento de la ley del amor y de tos preceptos. En tal sentido, es "discreta" y, al mismo tiempo, es Unh-enal", en cuanto
"abraza todos los estados y condiciones elevadas y humildes, brillantes y
oscura ricas y miserablcs''. 1ºll Por eso agregaba: "y creed que no hay estado
en el mundo (reyes, magistrados, militares, labradores, comerciantes, abogado , etc.) que no pueda y deba ser estado de santidad, y donde no haya habido algunas insignes, que la profesaron con primor y aun con h roicid.ad". 1ot
Aquí re idía el secreto d la actitud de verdadera entrega de San Alberto
puesto que veía en cada una d sus ovejas la aptitud o el germen de la santidad de vida, desde el más pobrecito al más encumbrado. Era precisamente
esa innovación de la vida etema en cada uno, esa specie de semilla que pone
la Gracia, lo que había que hacer fructificar hasta la unión total con Dios.
¿ Qué otro fin puede tener la vid.a espiritual?

an Alberto, todas sus reflc,ciones y reali-

z3ciones pedagógicas, todas sus preocupaciones teológico-políticas, son como
las plantas qu hunden sus raíces en rico humus o culto donde toman su
alimento y su fuerza.
humus sustentador es la vida interior, la vocación
mí.tic.1¡ que
la vocación de la Orden Carmelita. o hay una sola línea
suya qu no té como embebida n esa vocación fundamental y ningún
acto de su vida pública dejó de surgir de aquel trasfondo de vida espiritual. Cuando, ocasionalmente se refiere a su propia pobreza como Obispo,
manifiesta tar "contento con el rico patrimonio de aquella olemne pobreza

b) El reloj espiritual
Hasta tal punto la santidad lo s de cada mínimo momento puesto que
Di está presente en cada uno y queriendo hacer partícipes de esta realidad
a todos sus fieles, que San Alberto (siendo ya Arzobispo de Charcas) ideó
el "reloj espiritual" para "llevar a Dios presente en toda hora". Esta especie
. • Corta Pastor4! (qve) dirig, a sus amados hijos los Curas II la entrada d, m 10•
burno 111 el A.r:obupado (d, La Plata), en Co/.ecci6n, II, p. 537 (C6rdoba, 2 de mayo
de 1784).

• Op. cit., p. 10.
111 Op. cit., p. 17.
• Op. cii., p. l.&gt;.

208

Carta PCJtoral (primera), en Col1cci6n, l, p. 56.
• Op. cit., pp. 58, 59, 61.
* Op. cit., I, pp. 78,.9.

2 9
HmlANITAS-1+

�b d' · 'd ante todo a los seglares que
de rnanualito de vida espiritual esta a 1r1g1 odre, d
"que con sólo
d
1 padres y a las roa s e
viven en el mun o, a os .
R 1.
den no perder de vista el negotener a mano, o a la memona este e OJ, pue

ranillia

. .
.
ide cada leccioncilla el dibujo de la esEl método es simple y eficaz. ~re~ l
la hora desde las 6 hasta las
.
o puntero pnnc1pa marca
alm
el
fera de un r OJ cuy
.
d'ta . , como presencia del
a a
23 es decir, dieciocho e tadios d~ roe tdCld~n
s..... .; .. a Dios ha de ser
,
d . t
"Qwen se e ica a ,..u...
'
Dios. San Alberto ª vier e:
Di del alma y en las mismas
d h ras En todas las horas es
os
'
var6n de to as o . .
tod hora está Dios presente al alma, y en
el alma ha de ser de Dios: en
a
D"
o hay hora en que Dios
.
tar presente a su ios.
todas debe la cnatura es
, ha de haber hora en que el alma
no dé alguna cosa al alma; pues por que

13 horas: Familia a Dios. Piedad, que todo lo da a Dios, marido, hijos,
criados, bajo la protección de la Sagrada Familia.
14 horas: Deseos a Dios. Desasimiento, bajo protección de San Francisco
de Asís.

cio de su salvaci6o" •

. 1' 101
no dé alguna cosa a su D ,os .

Penní.tascme la breve exposici6n

del Reloj Espiritual, hora por hora:

, Senor,
. cci6n. "Desperto,
m1· cuerpo para que
.
d las de mi vida, me
.
en esta primera hora para to as
:os sirva mi alma, y
.
. " 10&amp; Aquí acepta el alma todos los
· Dios m1 Scnor .. · ·
e
V
entrego todo a os m1
'
. . dose bajo la protecci6n del Ángel ustrabajos del día y los ofrece, pomen
.

6 horas: Todo a Dios. Drrc

todio.

.

ild d El alma hace entrega del en7 horas: Entendimiento a Dios. Hum_ ª. . bajo la advocaci6n de San
tendimiento para entenderle a Él y a s1 mismo,
Agustín.1011

. "
.
A uí el alma entrega la memoria para
8 horas: Memoria a Dios. Dolor. q ,
otra Vos" La protectora
acordanne de lo que habéis hecho por ID1 y yo co
.
es Santa María Magdalena. 110

d
9 horas: Volunta

· , d Santa Gertrudis.
a Dios, bajo la protecCJon
e

10 horas: Corazón a Dios. Amor, bajo la protecci6n de S~ta Teresa.

. p eza Protector San Josc.
11 horas: Pensamientos a D zos. ur .
''desapego" de las cosas
. a D ,os.
· Paciencia , en orden al
12 horas: Traba¡os
Cr
del mundo, bajo la protecci6n de San Juan de la

uz.

.
e u en toda hora, en Co~cci6n, U, p. 778.
"' Reloj Espiritu.al para Uevar a Dios pres n
3• Reloj Espiritual, ib., II, P· 779 ·

•• Op. cit., 11, p. 781.
del t
ongo entre las pp. 784-810 .
·t 11 ' p. 783: En a an e exp
CI ••

15 horas: Cuerpo a Dios. Penitencia, bajo la protecci6n de San Francisco
de Paula.

16 horas: Ojos a Dios. Recato, bajo la protecci6n de San Luis Gonzaga.
17 horas: Palabras a Dios. Silencio. " ... os entrego mis palabras'', comienza San Alberto, todo puesto bajo la protección de Sao Bernardo.
18 horas: Libertad a Dios. Obediencia. Es la vuelta de la libertad a quien
se la dio al alma, bajo la protección de Santa Catalina de iena.
19 horas: Tentaciones a Dios. Temor. Bajo la significativa protección de
San Vicente Ferrer.
20 horas: Beneficios a Dios. Agradecimiento del alma bajo la advocación
de todos los santos penitentes.
21 horas: Alma a Dios. Adoraci6n. Cerca ya la culminación del día, "os
entrego mi alma", toda de Dios, bajo la protecci6n de San Patricio.
22 horas: Obras a Dios. Perseverancia, en la cual las obras vuelven a Dios:
"Vuelven las aguas, dice San Alberto al mar de donde salieron" : protecci6n
de San Miguel Arcángel.
· 23 horas: Vida a Dios. Muerte. Todo culmina, pues, en la meditación de
la muerte: "En esta última hora en que mi cuerpo se va a entregar al sueño,
os entrego, Señor, mi vida, porque puede acabarse mi vida en el sueño". Es
aquí donde los protectores del alma SOll todos los Santos que lo han sido a
lo largo del día. Aquí termina el Reloj Espiritual. Al día siguiente recomienza.
Símbolo diario de toda la vida del alma.
Fácilmente se percibe cierto ritmo espiritual del Reloj de San Alberto,
solamente captado en su totalidad cuando se lo lee enteramente y bien despacio. Una suerte de crecimiento rítmico interior que se adapta muy bien a
las horas del día que, simbólicamente, van como tejiendo los instantes del
alma en su crecimiento espiritual. Una especie de escalera mística en la cual
nada queda al alma en su ascensión y desasimiento hasta quedar toda plena
de Dios. Secretos de la vida mística que San Alberto, sin duda había experimentado. Tal era el humus espiritual de su vida cotidiana.

... O p.

211

210

�V

CONCLUSIÓN

1.

REFLEXIONES SOBRE LA

PEDAGOGÍA DE

SAN

ALBERTO

d 1 pensamiento de San
. t resante una vez que se recorre to o e
s muy in e
, .
1
ectos sobresalientes de su obra. En
Alberto, volver la reflexión sobre 05 asp
rt de filosofía
.
la d
, era verdaderamente una sue e
lo que se refiere .ª
pe agog~a,
' inmediatamente traducida en obras.
aplicada; es deor, que necesitaba ser, . t . peramental de San Alberto.
t
tra parte una caractensnca em
sta ealra, polr ~
día
mucho menos tanto la especulación cuanto hacerse
Lo cu no e unpe
•, Debe
darse cómo
recor . .
,
go de los antecedentes históricos de su vocacion.
car
,
ar de la educación específicamente cnstiana, recuando nos esta por :ab~latón y Aristóteles como dándonos a entender que
cuerda todo. el, aporte e
, . o de la pedagoina en el hombre que aun
bo constitwan el punto ma.,wn
o, .
.
am s d la fe sobrenatural. Esta valoración del antecedente ~lasico nene Usu
carece e
.
· ·
wruó todo aque o
gran valor. y esto es así porque la educación cnsti~~ as t logra.ble por la
sf
'ndolo) a otro plano so=en e
(
y lo transportó tran igura
.
S
Alberto coloca el problema
G_,.;.,. Una vez asegurado este canuno,1 an
al d car no es otra cosa que
educativo en el plano sobrenatural en e cu e u
, 1 eda oedificar formar, descubrir, el hombre cristiano. Por eso, para fél, a ~6
l
'
,
la fundamental: el amor. Esta ormaci n e
E

ni

u........

!

gí~ .:~~or:::~e::u::s ~tecedentes patrísticos y San Alberto n~ shd1o tie_ne
cns,.......
·ta
Gregono e 1za

. . t de ello sino que expresamente Cl a
pleno conocmuen
inf1 · d
San Agustín. Particularmente este último parece habe_r
u1 o. en s~
y d
,
bre todo si se tiene presente la importancia que asigna
pe agogia, so
, . más
del proceso educativo. San Alberto es,
cado como el límite
grave
•
d l
pe
.
ealismo cristiano que es consciente e a
en esto muy realista, pero con un r
.
'gil da
b
.
,
te fuerza del mal que debe ser atendida, v1 a
y com asiempre presen
tida en el niño que el maestro tiene que educar.

°

Ese es el cuadro general, pero lo más personal de San Alberto Y_ donde él
. , de la pedagn1na al caso especial y cona rta lo más suyo, es la ap licaoon
-o·
.
po
1
del huérfano y allí está la aparente paradoja, pues se
creto que es e caso
·
s Alberto sabe
ta de la pedagogEa del que carece de maestro natural. an
tra
tal
1 niño al menos no carece de maestro sobrenatu-

por la fe que, en
caso, e
Ob'
., d
la naturaleza) y se hace cargo como
ispo y como
ral ( que tarob,ien e uca

212

cristiano. En pocas paJabras, la pedagogía del que carece de maestro natural
es transferida al plano de la raridad. Pero esto, para él, exige una actividad
por así decir práctico-prá~tica; es decir, una acción inmediata que se traduce en las fundaciones concretas. Esta pedagogía del huérfano traducida
en las fundaciones muestra también claramente el temperamento del Obi po
que parece no poder soportar que las ideas no se realicen aquí y ahora, en
lo concreto. Esto es, también, una especie de filosofía aplicada. Este mLcmo
carácter se comprueba tanto en su Instrucción de teología política como en
el Reloj de vida espiritual.

b) Sentido y valor de sus ideas poUticas
E insisto una vez más: No solamente no fue contagiado por la Ilustración
sino que fue un crítico de ella. Para él representaba la más grave amenaza
contra el orden cristiano, y tenía razón. Desde el momento que no hay lugar
para nada allende la Razón autosuficiente, no puede existir ni un vestigio
de política cristiana. Al mismo tiempo San Alberto distinguió con toda claridad entre la potestad política, que es sagrada porque la dona el mismo Dios
creador, y el sujeto de la misma (el Príncipe). Pero éste mismo es sagrado
también (como debe serlo el Presidente de una República) no en razón de
sí mismo sino, precisamente, en cuanto sujeto de la potestad dh-ina. La doctrina es completamente ortodoxa. El Príncipe participa de la sacralidad de
la potestad pero solamente Dios es Jo sacro en sí mismo. Entonces, la distincjón de San Alberto entre la magestad divina y la magestad del rey terreno es perfectamente congruente y natural. Pero, para San Alberto en
modo alguno la potestad reside en el pueblo, ni siquiera in habitu, como sostiene Suárc:i:; al simple acatamiento del pueblo es suficiente. Y esta es doctrina que si bien no es suarista es evidentemente tomista. Y, como hemos
visto, no es el único tema en el cual Santo Tomás está presente. Las mi mas
páginas dedicadas a mostrar los diversos modos por los cuales Je es donada al
Príncipe la potestad política demuestran que no existe para San Alberto una
elección especial del sujeto de la misma. Claro es, sin duda que el régimen
político que él sostiene es la Monarquía absoluta y esa elección decidida sigue dentro de la más estricta ortodoxia. Alguno de sus críticos, que lo señala,
precisamente, como no libre de la influencia ilu.minista, tiene plena razón al
señalar que San Alberto -hombre de su tiempo- es partidario del absolutismo monárquico pleno. Pero si esto es verdad, de ello no se sigue que
forzozamente quemara incienso en el altar del siglo. En ese sentido, en modo
alguno es verdad que en la exposición de San Alberto se unan tanto religión
y realeza que é ta última llegue a suplantar a la primera. Y muchísimo menos

213

�creer que su pasición "s ·ncucntra más cerca de lo postulados cari máticos
de cuño prot stan!J que Francisco uárez impugnaba en Jacobo l _de Inglaterra, que d la recta visión del jesuita granadino". El despro~s1to es, en
"-erdad, gran&lt;le · ni toda l tradición pañola sobre el re~ uen . que r
suarista (basta recordar a Vitoria, uno de sus antecesores). m la
I de an
Alberto tiene nada qu ,·t:1 con el protestantismo sino, m bie~ ~n 1~ doctrina politica de anto Tomá , que, dicho sea de paso fue la insp1rac16n de
Vitoria y mutho otros teólogos españoles. Y d l h cho que, tomando la e.xpresión de un salmo de David, llame a 1 Prín ipes ' dioses" ( en el ntido
qu xpu e más arriba) en modo alguno se sigue que haya llegado a ·tremo mayores que los más empecinados regalistas. ~ d~icó al mo?arc~ ni
mucho roen fu regalista. Lo único cierto s que JU uficó a conc1enc1a la
{onarquía absoluta, pero _ello
taba d . 1tro de l~ ~ás recta ortod~x.ia
católica. y también lo tana haber so temdo la Repubh . Como
sabido,
es cuestión opinable y abierta a las circunstancias temporale . El régimen
legilima en la medida que procura el bien co1nún. Nada más que por
.Y
::m

lberto lo sabía perfectamente bien.

Impresiona en este notable Obispo y virtuoso cri tiano el compromiso ~oncreto al cual lo llevaban sus conviccion . Todos sabemo que esta actitud
es rara y, sin duda, ejernplar.

PERFETTISMO E GIUSTIZIA

Da. Lmo1

BAooLINt

Bologna, Italia.

1. Per/ettismo ed esigen:a di perfezione.-2. Per/ etti.smo e giustizia.-3. Giustizia
e

Cristianerimo.

e

1. FRA r VARI scrui che la parola "perfettismo" suscettibile oggi di assumere,
mi riferi o a quello ch puo
re esp
nell'ambito di una concezione
della vita immanentistica e antropoc ntrica contraria ad ogni presupposto
assoluto, inconclizionato e trascendente rispetto alle possibilita umanc. In
questo senso ha valore assoluto olo cio che coincide col uccesso dell'azione
e del )avaro umano (anche ·entifico e tecnico). Cosi conc pito, il perfettismo implica la perdita della íede in valori che siano irriducibili a lavoro
e a prassi; e !Jende a sostituire i cosiddetti valori con le ideologie. Ad csempio,
in politica "ceu..x qui [...] ont perdu la foi [chrétienne] transpo nt l'absolu
dans le politique et considcrent [...] que 1 parti a pour but d'apportcr
le salut, de donner un espérance au pcuple, de luí permettre de trouver un
substitut de la foi".'
Al perfettismo, cosl in!Jeso, si contrappone, in vari s ttori della cultura
contemporanca, I' ·genza della perfezionc in contrasto appunto con il cone tto perfettistico di lavoro com creatore di valori t e con ogni forma, implícita o splicita, di assoluti7.7,azion di unh·ersaliz-zazione e di "totalizzazione"
1 A. Pall..11', Inttru,nlion (Co!Loque "France Forum", Saint-Germain-cn-Laye, 27
et 28 ja.nvier 1962 nel vol. collettivo La dlmoerati, a ,,fair,, Paris, 1963, p. 162.
'Cfr. M. ScuLP, A,b,it vnd Eehik, ora in G1sammelt1 W,rke, B. I, Früht Schrift1n,
hg. Maria
beler, M. S. Frin • Bem, München, 1971, pp. 163-195 e in proposito,
anche per rifcrimenti bibliografici il Cap. 111 su Scheler del mio Filosofía dtl lavoro,'
Milano (Giuffr~), in cono di tampa.

lJ5
214

�dei risultati delle scienze sper:imentali e analitiche. (I risultati specifici delle
scienze particolari non possono essere elevati "a norma suprema di ricerca
della verita totale".ª Una siffatta ~totalizzazione&gt; e in contrasto con cio che
oggi pensano scienziati operatori del piu alto livello ~ e non puo essere
verificata in base a metodi scientifici specifici e rigorosi, a cw corrisponda
di vol ta in volta la determinatezza dei rispettivi campi di indagine.)
Da que.sto punto di vista, la perfezione e pensabile come processo di rinnovamento in cui il "cercare" non si esaurisce perfettisticamente nel "trovare".
In quanto efiettivamente contrappasta al perfettisrno, l'esigenza della perfezione prcsuppone dunque un assolato trascendente 5 come interiore ed inesauribile condizione che rende possibile l'attivita umana, roa che, in se stessa, non
e obiettivabile né riducibile a conoscema specificamente scientifíca.6
2. Stando a questo modo di distinguere fra perfettismo ed esigenza di
perfezione, quale e la distinzione íra una concezione perfettistica e una concezione non perfettistica della giustizia? Puo la nozione di giustizia esprimere
una inesauribile esigenza di perfezione e di ricerca senza peraltro risolversi

in perfettismo?
C'e una nozione perfettistica della giustizia a cui si puo arrivare quando
• " ..• l'odiemo p.rogresso delle scienze e deUa tecnic.a, che in forza del loro metodo
non possono penetrare nelle intime ragioni delle cose, puo favorire un certo fenome~mo
e agnosticismo, quando il metodo di investigazione di cuí Ianno uso ques~ ~eni:
viene innalzato, a torto, a noona suprema di ricerca della veri.ta totale. Anzi vi e il
pericolo che l'uomo, fidandosi troppo delle odie.me scoperte, pensi di bastare_
se
1 tes50 e piu non cerchi cose pi:u alte" ( Gaudium et Spe1, 7 dic. 1965, Le encicliche
10,iali dei Papi, da Giovanni XXlll a Pao/o VI, II, Roma, 1969, p. 307.
• Vedi, ad esempio, W. HiusENBERO, Das Naturbitd der heutigen Pl1yrik, Hamburg,
1955, pp. 18 ss., M. BoR.N, Physik und Politik, Gottingen, 1960, pp. 21 ss. Cfr. J.
MoNoD, Le hasllrd et la mfcesriü, Paris, 1970, pp. 126-131. Cfr. fra gli altri, W •
SzILAst Philosophi1 und Naturwissenschaft, Bern, München 1961, pp. 44 ss., e, per
diveni. ~etti, B. :BAVINK, Was ist Wahrhtit in den Naturwis.seruchaften?,' Wiesbaden,
1948. Intetessa qui ancora di C. F. v. WEtZSÁCKER., Zum Weltbild der Physik,"' Stuttgarl, 1963. specialmente pp. 196-197 e T. vo:-: UE. Kfa.L, Der Mensch urtd die Na-

ª.

tur, 13em, 1953, pp. 24 ss., e 240 s.s.

• "Wir suchen überall das Unbedingte, und {.inden immer nur Dinge" ( Nov.-.us,

W~rke (H. Friedemann), 3. Teil, Fragmente, I, Berlin (a. d.) p. 62.
• Cio non implica necessariamente che J'esigenza. dell'assoluto trascendente debba
essere "strwnento delle filo.sofie reazionarie per lottare contro la concezione scientifica
del mondo". Tutt'altro. Mi riferisco a V. Al'!, . .-.ssmv, Les principes de la philosophie
(tdirions du progr~), Mo5COU (s.d.), p. 38. Secondo me, bisogna, come dicevo, distinguere fra "concezione scientilica del mondo" e «scientismo) come presunta coucezione
scientifica "totalizzante".

216

si riduce esclusivamente la giustizia al suum cuique tribuere considerato indipendentemente da cio che trascende il pur rnobile orizzonte circoscrivente
delle possibilita u.mane.
Se, in quakhe modo, non si postula la trascendenza. e se si riduce exclu~vamente la giustizia al suum cuique, da) perfettismo all'ideologia e breve
11 pass~. n_ s.uum puo ~dursi al mero interesse di un individuo o di un gruppo
e la gms1.lZla ad automganno o ad eteroinganno ideologico 7 vol to a mascherare 1~ prevalenza di certi interessi su altri. Perfettistico e poi, sotto questo
~etto~ il cr~dere che Puomo abbia la capacita assoluta dj programmare
'.11 m~era uruca e globale la detenninazione terminale della giustiz.ia. Questa
illusona credenza puo trovare il suo angoscioso contraccolpo nella constatazione del fallimento e, di conseguenza, anche in varie forme di frustrazione.
risentimento, violenza, ecc.
Ebbene, per uscirc dal perlettismo, io credo che debba essere presa in
c~nsiderazione una ~sigenza di giustizia che irriducibile e pur complementare
nspetto al suum cuique. Questa esigenza e stata espressa nell'aequ,aliter omnia
.. ·. accipere .. Aequaliter non nel semplicc significa to di eguaglianza quantita~vamente mtesa, di comparazione e di :misura; ma aequaliter implicante
animus aequus a cuí si riconnelte un certo atteggiamento di distacco, di
' Abgeschiedenheit'' e di "Gelassenheit", cioe una specie di "lasciarsi vivere"
in una condizione di calma disponibilita in una condizione nella quale "qualcosa e .stato abbandonato". La ''Gelassenheit" e prospettabile come elemento
equilibratore nel 'ciare" e nel "ricevere" e ci libera da cío per cui, qualche
volta, cercando di determinare, in un certo senso, una giustizia assoluta e
perfetta, si possono generare, in altri sensi; ingiustizie e risentimenti.&amp;

e

Alla "Gelassenheit'' si riconnette la possibilita di trovare una via di meno
Ira gli estremi e con essa l'affanno che spesso si accompagna alla ricerca di
'H. KELSEN, ad esempio, parla di "ideology'' come "self-dec:eption" (GenuaT Theot)'
of Law and Stute (Trans. by A. Wedberg), Cambridge, Mass., 1945, p. 8.) Cfr. W.
KNuTH, ldeen-Ideale-Ideofogien, Hamburg, 1955 e il mio Filqsofia del lavoro; cit.,
Cap. l.
1 Vedi
AMMELO, Zur PhilowJ,hie des Oberlebens. Gerechtigke.it, Kommunikation
und Eunom1k (Ausklang: Geruhtigkeit und Gelarunheit), Freiburg Múnchen 1975
1
pp. 259-26 7. Sui significa.ti della parola "Ge.lassenbeit" in vari conte.sti vedi rra' l'altro
Historisches Wiirte,buch dtr Philosophie, hg. J. Ritter, 3, Base!, Stuttga.r;, 1974, pp'.
220-224. Per cío che riguarda il ruentimento in rapporto alle idee di ingiustizia e
giusfuia vedi J. BuTLER, Sermon VIII, Upon Resentmtn-t (Works, ed. W. E. Gladstone,
Il Oxford, 1897, pp. 115-126) e, in proposito, il mio La simpatia ndla morale e nel
diritto,-A1p~1i del pensiero di Adam Smith 11 orientamenti alluali,' Torino (Giappia.chelli),
1975, pp. 68 SS.

I.:

217

�bcni, di interessi e di poteri, puo placarsi -

come

e slato da altri detto -

in

pax tranquilla. 0

una

Cosl intesa, questa "Gelassenheil" appare come elemento intes:ra,nte _dell'aequaliter omnia de Deo accipere di cui proprio parlava, ad esemp10, Meister

e

Eckhart. 1 º
limar Taromclo ha ripreso, a proposito della giustizia, il tema eckhartiano
della "Gelas.5ellheit'' rifiutando peraltro ogni presupposto mistico e religioso;
· modo che la "Gelassenheit" possa essere recepita anche da coloro. che
m
non siano teorcticamente e pratícamente inscriti in una esperienza religiosa.U
Ma sccondo me, una cosa e concepire la ''Gelasscnheit,, indipend ntementc
da UX:a cffettiva esperienza religiosa e una cosa diversa e concepire la ' Gelassenheil" indipendentemente dalla condizione cli possibilita di ogni e~entuale esperienza religiosa e cioe dal m.istcro. e si prescinde dalla. postulazion~
del mistero, e quindi dalla trascendenza, si resta sul piano onzzontale ~ei
conflittl [ra passioni calme e passioni violente. La dove ( come, ad esemp10,
dice\'a David Hume) le passioni violente possono avere il sopra~ento sulle
passioni calme,u e dove - potremmo aggiungere - la gi.~tizi~ ~ susce~tibil~
cli trasformarsi in ideale perfettistico e in ideologi.a al serv1Z10 di mteress1 e d1
poteri di fatto prevalenti. Ebbene, questa trasformazion~ e. degenerazione
perfettistica e ideologica della giustizia sembra soltanto evitabile a una c~ndizione: a condizione, appunto, che la ''Geiassenbeit" incrente all'eaqualller
omnia ... accipere possa essere concepita come imprescindib~ente co~ness~
a una "Offenheit für das Geheimnís" .ª Una siffatta connemone non e oggi
in contrasto con la scienza (si pensi al "caso essenziale" -di cui parl~. J~cques Monod - che non
riducibile in terroini di previsione probab1lisnca

e

ed

e percio distinto

dal "caso operativo").ª

TAMMELO, op. loe. cit.
MEisTER ECJt.HART, Predigt,n

• Cosl

und Traklull, hg. F. Schulze-M~zier, _Leipzig, l 93~,
pp. 265-272, in particolare p. 266: " ... in cinem andercn Sinne sind die ge~_t, die
von Gott alle Dinge für glcich tünnehmen .•. " (Cfr. Die deulschen und lai,inuchu
Werkl, I, hg. J. Quint, Stuttgart, 1958, p. 102).
n TAW).1111.0, op. loe. cit.
u D. Hu1tE, ,t Trealise of Human Nature, III, 2, 7, d. L. A. Selby-Biggc, Oxford,
•

1946, pp. 537-538.

Cír M &amp;mEOGEa. Gda.uenheil,1 Tübingen, 1959, p. 25.
"Mo~on: op. loe. cit.' Secondo me, il parlare in senso h_edegge?ano ~i "~pertura''. n~

11

confronti del "mistero" non contrasta con l'ammissione d1 evena nuov1 e unpreved1bili
che in riferimento aJla biosfera iano comiderati "eucnzialmente" casuali dagli scienziati pii'.l avanzati. La dove co~e secondo • [onod, tí tratta proprio del ''significato

2l8

3. Tuttavia il semplice apello al "Geheimnis'' potra sembrare ad alcuni
equivalente a un atteggiamento di eva ione e di disi.mpegno, a una illusoria
e soltanto verbale occultazione del nulla. In questo caso l'appello al "Gebeimnis" non servirebbc a salvare la giustizia clal perfettismo e dall'ideologia
e tutto il problema si ridurrebbe a una feroce alternativa: o evasione o
icleologia. Ma dal punto di vista cristiano i1 problema superato in quanto
il mistero implica l'esperienza religiosa (fede, spera.nza, carita, grazia, preghiera e altro) : non si tratta di semplice postulazione del mistero ma appunto
di una esperienza del miste1-o come ' mistero della fede'' e "impulso della

grazia".l&amp;

II cristiano conosce in quanto crede; la sua conoscenza de\le cose e rischiarata da una luce alla quale egli non puo guardare perché si trova clietro
le suc spalle. Questa luce
la condizione non oggettivabile e trascendente
di ogni conosccnza autentica. "Si tratta" "di un intelligere, di un conoscere
nell'incontro con le cose - ma
un intel/igere sulla base di un credere".u

e

e

Anche la giustizia, in quanto giustizia cristiana ed esigenza di perfezione,
implica questa esperienza religiosa, che ad esempio, secondo Pieper, corrisponde a una dimensione verticale dell'uomo lT di fronte al fatto insuperabile
del clolore
della morte terrena. 18 La dimensione verticale non si risolve
essen:ziale" della parola "caso" --e non di q_uello puramente "operativo"-, percio di
una "indcterminiuione es~nziale". Ma, se non e•~ contrasto fra "hasard essentiél". ne\
senso di Monod, e "Geheimnis", in senso hcirleggeriano, ornamente nonc•~ ncppure
idenlitá. "Hasard" e "Geheimnis" si pongono --giova nppena notarlo-- su due piani
diversi, cosi come, in un certo 5enso -e non del tutto analogamen.te-, un "Voverstindnis" non ~ lout court identificabile con il risuhato di una atthitA conoscitiva csprimibile con la parola "verstehen". A quest'ultimo proposito vcdi, a \ivcllo di discorso
giu.ridko, J. EssER, Vorv,mtiindnis und Methodenwo.hl in der Rechts/Ílld1111g, Frankfurt
a. m.. 1972, pp. 22 ss .
.. Gaudium 111 Sp,s, ediz. cit., pp. 306-307.
1• J. PrnPER, Vber das End11 der Z11it, München, pp. 61-62, nella magisLrnle trauduz.
di M. Perotti Caracciolo, Sulla fin11 del tempo, Brcscia, l 954, pp. 51-52.
n PIEPEll, Muss11 und Kult, Münchcn, 1955 e in proposüo il mio Filoso/ia d,I /o.voro,'
cit, Cap. II. Molto importante di Pr&amp;PER: Ob,r di, Cerechtigk,it, München, 1960,
anche per cío che riguarda la reliuion.e di diritto e giustizia in San Tommaso, alle
pp. 19 a.
21 Cfr. principalmente A. BAsAVB FuNÁNO&amp;Z Du VALU:, M111afEsica do la mul!rt,,
Madrid, 1965 e, in riferimento alle "limitatioru which exut for man ns a mortal
beim;", TAMWELO, Survival and Su,pa.uing, Melboume, 1971, p. 56. Non po.sso tutt.:wi.a
non ricordare un importante documento leuerario del XII s~colo -Le 01,s d, la mort
di. Ht:~J'NANT ( traduz. in [rancese moderno e commento di J. Coppin, Paris, 1930)
-11 cu1 contenuto filosofico si esprime anche in una critica contro l' "obiwonc materialistica'' (ib. p. XVII).

219

�e

nella dimensione orizzontale del vivere sociale ma
rispetto a essa complementare. La concezione cristiana della giustizia trae il suo senso piu profondo
da tale complementarita.
''La necessita. ímprescindibile di lavorare nel mondo e per il mondo" non
esdude, roa invece implica, nella guisa di "una duplice esigenza", "l'insegnamento" e "l'atteggiamento di Gersu" riferito ai Cristiani dall'apostolo Paolo
quando dice ai Corinti ( 1 Cor. 7, 31) di giovarsi del mondo come se non ne
usufruissero e quando dice ai Romani (Rom. 12, 2) di "trasformarsi"
e di "rinnovarsi nella mente" .19 Alla fin fine la coscienza cristiana nella sua
inesauribile tendenza alla giustizia perfetta presuppone un rinnovamento e una
trasformazione della mente rispetto a cui lavoro scienza tecnica e organizzazione sociale sono mezzi complementari e necessari, ma, da soli, non esclusivamente detenninanti.
Al di fuori di ogni discorso teologico, anche da un punto di vista, che
potremmo dire empiristico, come quello di Adam S:mith, la «speranza» nella
giustizia divina
connessa alla "natura" umana. E' la nostra stessa natura
che ci da questa "speranza" (" ... Nature teaches us to hope ... ") .20

e

Si potrebbe dunque, per questo aspetto, rendere esplicito il pensiero di Smith.
dicendo che siamo tutti assolutamente eguali soltanto rispetto alla giustizia
divina che e trascendente, che e "al di la della tamba" .21 ( Senza riferirci
al trascendente resta íl fatto per cui "Gleicheit ist ímmer nur Abstraction von
gegebener Ungleichheit unter einem bestimmten Gesichtspunkte" .22
Quale contenuto di una "speranza" la giustizia divina non e riducibile a
oggetto di conoscenza: non sembra pertanto che abbia significato conoscitivo
il verificarne come vera la sua negazione. D'altra parte
verificabile come
possibile e plausibile cio che di fatto si manifesta e cioe l'inesauribile esigenza
di perfezione e di salvezza eá anche, per l'appunto, la «speranza&gt; a cui corris-

e

ponde la prospettiva di una assoluta giustizia divina.
• Mi riferisco qui a O.

CuLLMANN,

23

Nsus et ll!.! 1évolutio1111aire.r de son temps uella

traduz. it. di G. Stella, Brescia, 1971, p. 71.
• A. S&gt;.UTH, The Theory of Moral Sentiments, P. II, S. TI, Chap. Ul. 12, ed. D.
D. Raphae.l, A. L. Macfie, Oxford, 1976, p. 91.
11 SVITH, op. loi;. cit.
" G. llADBRllCH, Rei;htsphilosophie,' hg. E. Wolf, Stuttgart, 1950, p. 126.
11 Vedi i miei David Hume e Adam Smíth. Elementi per una riuirca di filosofía giuridii;a e política, Bologn.a (Patron) 1976, pp.103-104 e, per altri aspetti, The Topicality
of Adam Smith's Notion of Sympathy and ]!J.dii;ial Evaluations, in &amp;says on Adam
Smitli, ea. A. S. Skinner, T. Wilson, Oxford, 1975, pp. 100-113.

PRESENCIA DEL HOMBRE TEóTROPO EN LA HISTORIA

DR. lvo HoLI.HUBER.
Salzburg, Amtria.

LAs G~ES VERDADES constituyen, mejor que todos los otros medios el
lazo social Y étnico más fuerte y a veces también el único. Tan luego c~mo
,..........
son abandonadas, las naciones se entregan a la ...
,;n.,. Entre esas verd ad es
d
escuellan la, creencia en un Dios personal al que hay que dar cuenta de
sus actoS, as1 como la fe en la supervivencia personal después de la muerte.

que dijo
· l
· Ya lPlatón,
·
, en las "Leyes" ( 730 c · ) • que nada, m· en e11 cie
o
ru en a u.erra sea mas poderosa que la verdad inculcó por la boca de S6 t
"Go · ,,
'
era es

en su. , rgias que la verdadera sabiduría del Estado deba ocuparse de la
salvaoon de Jas almas.
No conoce~os el fin de la historia; y sólo él que conoce Jo futuro se encuentra capacrtado para interpretar adecuadamente lo presente.
. Leímos en una novela de A.natole France un pasaje que merece ser meditado:
¿ Que
. .
d ' es la h.,storia?
,· La representación escn·ta de 1os acon tec1IXUentos
pasa os. Pero ¿que es un acontecimiento? ;Es un hecho cualq . ..
N
d" ,.
..
. werar
º'. me . ire1s: es un hecho notable. Ahora bien ¿ en qué forma el .histonador Ju~ga que se trata de un hecho notable o no? Juzga arbitrariamente,_ se'f"1 su gusto y su capricho, según sus ideas, i a la manera de
un aros~·,, ~ues los hechos no se dividen por su propia naturaleza en
hechos histoncos y en hechos no históricos. Por otra parte un hecb~ es
algo extrema~ente complejo. ¿Representará el historiador los hechos
en su compleJtdad? No, ello es imposible. Los representará despojados
~e 1:1 mayor parte de las particularidades que los constituyen, por cons1gwente truncados, mutilados, diferentes de lo que fueron. . . La hií1t

221

220

�toria no ts ima ciencia, ts
la imaginoción".1

utt

artt y sólo se acierta tti ellta por mtdio de

E tamos completamente de acuerdo, con tal que no sea el capricho ni el
buen gusto del arti ta 1 que determine la el cción, sino el hombre dotado
del don ublime de la inteligencia (nota bene: "intele encía• s deriva de
"intus legere" - leer en el interior) .
Hacemos nuestra la distinción sagaz de úopoldo Eulogio Palacios entre
"factibleº, que corresponde al arte, y "agible" que corre ponde a la prudencia.2 Desgraciadamente, en general los políticos no poseen sino el arte de la
política y no la prudencia política, que es una virtud. El arte y la ciencia
también pueden aloja.t
en el alma de malhechores y ladron . Lo que
val a propósito del historiador en g neral, también vale a fortiori a propósito del escritor de la historia contemporánea: éste puede tener un alma de
ladrón. He ahí por qué sucede tantas ve es que no en añamos con los que
escriben la historia de nuestros contemporán os y de los acontecimientos
qu no son familiar s y a quien s vivimos rodead de ellos.
Por esa razón, nada de sorprendente, que precisam nte los hombres teócribir obre la historia dan pruebas de un
genio raramente proPtico:

tropos cuando se disponen de

Hacia la mitad del siglo XIX, cerca de cien años antes de la muerte de
talin, Donoso Cortés, hombre t ótropo ''par excellence" escribió tás palabras proféticas: •
"Se puede temer todo de Rusia, tal vez no en cuanto lo inmediato, pero
in embargo, no es un país poderoso en Europa sino en la medida en que encuentra frente a sí una Alemania dividida. Si se viera frente a frente con una Confederación germánica unida y fuert , de inmediato la crlamo vacilante y retraída. . . Pero
v ndrá el día en que se encontrarán reunidas las tres condicion requeridas para una expan ión eslava. Estas tres condicione son: una revolución
que, despué de haber disgregado a las sociedades occidentale habrá des-

sí en cuanto a un futuro no mur lejano. . .

1 FuNc.E, Ana tole
Le Crim, d, Syluestr, Bonnard, ll, 4 (la.! itálicas son nue,tras).
• Cf. Eutomo PALActos, Lcopoldo, La Prudencia Polltico, 2 cd., 1adrid, 1946,

p. 83 •.
• Cf. CeAix Ruv, Jules, Donoso Cortls -Th,ologicn de l'Hittoir~ ,t p,ophJtt (Teólogo de la Historia y Profeta). Parls (ed. Bcauche5ne), 1956, pp. 167 ss. e Ivo Hollbuber, G,sehie/ile der Philosophie im Spanis,hen Kulturbcrtich, Munich/.Basilea (cdF.. Re.inhardt), 1967, pp. 100-105.

222

truido, vc.-ncido a u ejército permanentes; una extensión del ocialismo
que, despojando a todos los propi tario , habrá herido el patriotismo a su
raíz misma¡ finalmente la reunión de todos los pueblo eslavos en una inmensa confederación. Se pued pronosticar sin vacilación que ese día el
despotismo ruso instaurará un poder tirá1úco en toda Europa. Puede ser, en
e( ·to, que el de potismo, en Rusia, cambie de forma: p ro u e tructura
permanecerá idéntica, un solo hombre poseerá un poder colosal: n él se
expresará el Estado- íoloch, el Estado-Dios o más bi n el Estado-lucífero."

Más de un siglo después -las profecías d Donoso ort ~ habiendo . ido
verificadas c. i literalmente- los políticos vencedor s de la Segunda Guerra
Mundial, seducidos por una manipulación gigant ca de la opinión mundial
se hicieron los sordos humillándose ante el uperpoderoso del Kremel, salvo
quizás el ex-ministro francés Georges Bonnet que se manifest6 intérprete
imparcial de la historia contemporánea, no titubeante a dar cuenta de
la falsificación d lo hechos hi tórico d pués de la in-. i6n de Rusia por
Hitler:
opinión mundial cambió de rumbo f ácilmcote por lo discur s ele los
jefe de las aciones Unidas y su propaganda en favor de la U.R. '.S ....
Es el principio de una inmen a y trágica impo tura de la qu los Gobi rnos son más o meno conscientes y cómplic , y que falseará gravement y
arruinará su victoria y la esperanza de una larga paz. . . talin ahora
e]
buen pastor de una 'democracia popular' y e ta nomina ión servirá para
encubrir todo, para excusar todo: las torturas, las confesiones espontáneas,
las exaccione , lo camp s d trahajo, las purgas sangrientas, el terror, la
deportaciones, todos los crímenes de una insoportable tiranía. . . ¡ Todo eso
e nulo y tiene por no habido!" 4
u La

Y el mismo Chu.rcl1ill convino en so: 'La situación es peor que en 1939",
Georgts Bonnet confirmándole: "En el este, detrás de la cortina de hierro~
once naciones hao quedado totalmente esclavizadas bajo el yugo soviético ...
Desde 1945, los aliados habian pr•s n iaclo impasibles la ruina de sus e!fu rzos y de sus sacrificios, abandonando en roanos de 1 comunistas las.
tres cuartas partes de Europa y China'' ( ibíd., p. 435-436). Po dam marca
el fin de Europa en favor de la cual somos entrados n guerra! ( cf. ibíd.,
p. 389: "Potsdam marqu la fin de l'Europe que nous avions connue et pour
laquelle nous étions entrés en guerre.")
• CL Bo u, Georges, "Le Quai D'Orsay sous Trois R~publiqucs", Paris (Arthmi
Fayard), 1961, pp. 981-382.

223

�Todo ese fracaso de la Europa de antaño había pronosticado el pensador
genial y fil6sof o te6tropo que se llam6 Donoso Cortés!
Otra voz profética del siglo pasado a la que deseamos prestar una atención cuidadosa es la de Vladimir Solowjew, hombre igualmente teótropo
a más y mejor. En un comunicado escrito en 1899 nos reportó una Proclamaci6n del Anticristo que decía:
"Pueblos de la tierra ¡ las promesas están cumplidas! la paz universal está
asegurada por toda la eternidad. Toda tentativa por destruirla se enfrentará
inmediatamente a una oposición irresistible; en efecto, a partir de ahora,
ya no hay sobre la tierra sino un solo poder central. .. Este poder me pertenece ... El derecho internacional se ha apoderado finalmente de la sanción
que le había faltado hasta el presente. En adelante ninguna potencia tendrá
la audacia de decir 'guerra', una vez que yo habré dicho: 'paz'. Pueblos
de la tierra ¡ la paz sea con vosotros!" 6
Explicando ese pasaje J. Pieper comenta: "que después (pero también
desde entonces) que una dominación verdaderamente universal ha sido posible, el Anticristo es una posibilidad de hecho... Una organización mundial
podria traer consigo la más mortal y la más invencible de todas las tiranías,
la instauración definitiva del reino del Anticristo" (l. c. p. 149). Con todo
esto el Anticristo para quien el Estado mundial será un Estado totalitario
en el sentido extremo, serla un "bienhechor" y "tan sociable que se hablará
de él en todos los periódicos".
Osamos añadir de nuestra cosecha que los extremos se tocan: el Estado
único, totalitario y simplista del comunismo del Este y el Estado único, igualmente totalitario y simplista en la imaginación no menos utópica de la "frtmcmasoneT!a" del Oeste. Ambos suponen erróneamente que el sentido de la
historia sea idéntica a la "civilización pura y simple".
La Edad Media, precipitadamente enjuiciada como sombría y tenebrosa,
fue exuberante en su unidad espiritual y ofreció a la humanidad lo que
hay de más humano: el alma teotropista del hombre.
El mismo Leibniti, siendo un gran jurisconsulto, no tuvo empacho en
confesar: "existentia entis alicuius sapientissimi seu Dei est Juris fundamentum ultimum" (Meth. 76). La verdadera sociedad de las naciones es la
Sociedad de las Naciones con Dios.
• Cf.

224

PtEPER,

Las Grandes Naciones Europeas deberán retomar al camino de los ideales
trascendentes; solamente en ellos podrán encontrarse a si mismas. Se trata
de escoger entre el valor y el no-valor, cutre el Ser y la ada, entre el teotropismo y el nihilo-tropim10 que tienta a los individuos y a las naciones.
De esta elección dependerá la supcn ivencia o la decadencia de Europa. Una
reforma de Europa que lúciera abstracción de los valores trascendentes, terminaría de nuevo en un océano de sangre; con la pérdida de Dios, una tal
rdorma perdería tambitn a Europa.
En ese sentido el sumo Pontífice Jiian X X lll (en su arenga durante la
ceremonia que celebró el 11 de abril de 1963 en la capilla Si'.\."tina para los
miembros del cuerpo diplomático) deseaba "que una nueva energía venga
a animar a los gobernantes, que los ayude a creer en la presencia de Dios
en la historia y a aceptar su ley, hasta sus consecuencias lóaicas, hasta sus
aplicaciones concretas que ella comporta, y que sean llevados de esta suerte
a hacer todo, absolutamente todo, en espíritu de obediencia, a un deber que
los sobrepasa, que trasciende la vida de los individuos, y que, en este espíritu,
no desatiendan nada de lo que pueda favorecer el desarrollo de 1a person~dad humana y asegurar aquí abajo una vida en sociedad que tenga por
solidos fundamentos la verdad, la justicia y la libertad''.
En esta hora fatal decisiva de la historia europea nos sentimcs apretados
por dos elementos gigantesco, a saber, por el ascendiente aumentándose
siempre más y más del Estado-Mamut del Este incitado por el ánimo pre tidigitador del comunismo ateo por una parte, y por la Expedlency-Política
del otro Estado-Mamut de ultramar incitada por el ánimo mercantil, indiferente frente a los problemas de cada carácter trascendente, por otra parte.

¿Hacia dónde httir? ¿Hacia dónde meterse en seguridad?
o se olviden las imponderabilidades de todos los acontecimientos histórico . En I 656 -el año de la destitución del rey de Polonia, el segundo año
después de la abdicación de la reina de Suecia y el séptimo año después de
la ejecución del rey de Inglaterra-, Pascal presentó al preguntar: "¿ Quien
hubiera tenido amistad con el rey de Inglaterra, con el rey de Polonia y con
la reina de Suecia habría creído que pudiera falt-arle algún retiro o algún
asilo en el mundo?" ("Pensées", art. VI, no 35). Quizás no hallarnos en
el año 1976 -mutatis mutandis- frente a imponderabilidades análogas
de la historia contemporánea que -a pesar de todos nuestros esfuerzos de
ensimismarnos y empaparnos en todas las posibilidades de un porvenir probable- se asemejan muchísimo a las que inquietaron a los corazones de
nuestros antepasados, hace ya más de tres siglo .

Josef, "Ober das Ende der Zeit", Munich, 2• ed., 1953, p. 161.

225
HU.MANITAS-IS

�¿Qué resulta de todo esto?
Hace falta volver a transformar el espíritu mundial tan ampliamente "des· d " desde el ''siulo de las luces' que ha llegado a establecerse como
teoLogtza o
-:.
.
d
,
nos
clim
. ·tua1 de las organizaciones intemaaonales e nuestra epoca, y
ª_taespo'::aniiar de una manera o de otra, una especie de "Cruzada Tei.sta"
necesi
~o
,
• 6 ·
"al t
endenta1
· · de un "apostolado de la verdad" hist nea, SOCl Y rase
al serv1C10
d
t
l , .ca base
ara poder estar a medida de volver a dar al mun, o en ero a um
:ue pueda ser capaz de soportar los bamboleos gigantescos que amenazan
a la paz mundial por todas las partes.
tin 'an manifestándose
u
como otros tantos geniales interpretadores de la historia inculcan a ?osotros
-pobres titubeantes que somos al borde del abismo de un porverur .ten~broso- a no ol idar sobre nuestros quehaceres mullifacéticos la gran c1cnoa
de que estamos en las manos de Dios y que -eso no obstante- somos tan

IMPRONTAS FILO óFICAS EN LA LINGOlSTICA DE NOAM
CHOMSKY Y U CO CEPCióN DEL U O CREATIVO
DEL LENGUAJE

Los hombres te6tropos que se manifestaron y con

DRA. JunITH GARCÍA ÜAFARENA

Instituto de Investigaciones
Científicas de la
Universidad Nacional de Rosario,
República de Argentina.

tontos que no aprendemos nunca a entregamos completamente.
Salzburg, el día 25 de abril de 1976.
ACCfil&gt;ER A LA OBRA de Avram

oam Chomsky, abundante en número, densa
en el contenido, depara inesperadas sorpresas. Sabiéndolo ubicado en un
momento particularmente vital dentro del pensamiento lingüístico contemporáneo, acudimos a los temas más vinculados al propósito de nuestro estuwo,
expuestos en sw obras: Lingüística cartesiana, El lenguaje )' el entendimiento,
Aspectos de la teorw de la sintaxis y Ensayos lingüísticos, además de consultar
la mayor parte de sw publicaciones, con el fin de captar sus ideas características. La lectura de este material nos organizó espontáneamente las consideraciones que vertemos en el presente trabajo, repartiendo nuestro interés
entre la "competencia" filosófica de Chomsky (para utilizar de de ya su
vocabulario) y su concepción del "aspecto creativo del uso del lenguaje",
en cuyos ámbitos habremos de cumplir este ensayo.
En general, desde un comienzo se percibe en el autor un soslenido élan
universali.sta, que lo hace exceder del marco particulari.7.ado del lingüistalingüista -si se nos permite la reduplicación expresiva- queriendo significar
con ella sus incursiones en filosofía, filosofía del lenguaje, lógica, logi tica,
matemáticas y física contemporáneas y psicología, cuyas aportaciones abonan
normalmente sus oh.ras, marcándolas de modo significativo.
El material de observación y estudio im-entariado por Chom ky revela
su excepcional capacidad como investigador curioso y atento. Observando

227
226

�luego el c!csarrolto de dicha imestigaci6n, especialmente su orden selectivo,
nos animamos a anticipar que la t6nica general o!rece nitiJas característica~
ele eincrctismo. Chomsky mismo. con su declara&lt;la adhesión a la lingüística
cartesiana y a los principios de la L6gica y de la Gramátic.a de Port Royal,
manifiesta neta inclinación hacia el ángulo filosófico, dentro de la tarea lingüística. La sucinta Historia de la Filosoña, tal como es presentada en
Lingüística cartesiana, particularmente, basándose en Descartes y en sus
continuadores de primera y segunda importancia y los que para Chomsky
serían sus a veces involuntarios satélites, nos entrega un óptimo bagaje
para examinar la impronta que tales autores dejaron en él con.c;cientemente
y la que también se dio inadvertidamente, así como las que lo marcaron
por contraste y aun aquellas que, desde muy diversas canteras -filosóficas
o no-, se mantienen vivas dentro de su postura actual.

El entusiasmo de Chomsky por Descartes y los carte ianos y por la actitud
racionalista, es digna de un descubridor de continentes ignorados. No creemos que se haya comportado como un ingenuo, viéndolo todo a través de
un prisma cartesiano y racionalista. Puntualiza repetidamente que el interé
real mostrado por Descartes respecto del problema del lenguaje fue ínfimo
--como casi todos los racionalistas, e.x_cepto Leibnitz-1 y destaca los breves
párrafos que lo ilustran tanto en el Discurso del Método, como en Principios
de la Filosofía y en trechos de su correspondencia particular con diverso
contemporáneos, a raíz de las objeciones que aquel autor suscitara en su
época. Tampoco desconoce el hecho de que la huella del padre de la Filosofía Moderna en sus seguidores se tornara cada vez más débil, a medida
que fuera parcialmente reconsiderado por éstos )' que ciertas conclusiones
sean "discutibles y sujetas a interpretación ' . En este sentido, cabe recordar,
a prop6sito de Chomsky. las afirmaciones que Descartes formula respecto de
su propia concepción filosófica, tal cual se leen en el parágrafo 69 de la parte

Vl del Discurso del Método:
"Aunque muchas veces he explicado alguna de mis opiniones a personas de muy buen talento y que parecían entenderlas muy bien cuando
yo hablaba, cuando las han repetido he notado que las alteraban casi
siempre de tal rnaner~ que ya no podía reconocerlas como mías. Por
esta razón ruego a mis sucesores que no crean nunca en las cosas que
le digan que proceden de mí, cuando yo no las haya divulgado."
' A los empirist!l.!I F. Bacon, Locke y Hume e deben las más numerosas disquisiciones sobre el lenguaje, a partir de los idola, señalados poi' el primero de los nombrados y los plantcos especüicos de Sllli colegas ingleses.

228

A nuestro entender la polifacética personalidad de Chomsky no escapa
al encuentro de culturas antiquísimas, que dejaron en él reliquias decisivas,
producto de raíces ancestrales: de allí la \'ariedad de matices psicológicos
en la tonalidad de sus posiciones personales y cie::itíficas. En su obra creemos
advertir, además de los ,•estigios de la cultura de sus ancemros, fuerte dosis
de pragmatismo anglosajón, un behaviorismo no claramente admitido, embozada admiración por lo cibernético (aunque como su colega Bar Hillel,
rechace la traducción mecánica) y decidida preferencia por el common sense,
la logística, la matemática y el empirismo. Parece tener tangencial interés
por Platón -salvo cuando cree que puede avalar, a través del diálogo
" íenón' , su doctrina del innatismo lingili tico- r no se manifiesta favorable a Aristóteles, aunque lo cite en vruias "notas", ocasionalmente, lo que
es comprensible, ya que siendo éste rechazado por Descartes como ' obsoleto"
no habría resultado con!mlo buscarle como aliado.

Debemos declarar que nuestro primer contacto con las denominaciones:
"Estructura superfHal" y "Estructura pro!unda", insistentemente elaboradas
por Chomsky dentro de su teoría lingüística, asi como a raíz del entusiasmo por la importancia de la sintaxis para la gramática generativa transforma.ciona 1 y aun ciertas afirmacioz es suyas consignadas en varias obras) en
particular en El le•:~uaje y el entendimiento, donde se postula "un sistema
cognitivo y de creencias que ..e desarrolla en la primera infancia , opera
en concurrencia re íproca con otros factores, determinando tipos &lt;le comportamientos lingiiísLicos' ( lo que reitera en t'rminos semejantes en Aspectos
de la Ten ría dt la sintaxis) 2 y la elección de ciertas ritas, que: extrae de
Sch!egcl: " e podría comparar la razón humana con una materia infinitamente combustible: qur, sin embargo jamás se abrasa a sí misma" 3 no llevaron a p nsar en la influencia de su primera formación dentro del credo
familiari tradicionalmente aceptado junto al estudio de la lengua hebrea,
que realizó pom1'!norizadamente, hasta llevarla a ser el tema de su primera
tesis doctoral.

A nuestro entender, sincréticamente, junto

a

las .influencias ambientales

que proceden de Camap, Fodor, Postal y Harris, así como del Círculo de
Vienn, n general, muchos de los aspectos elaborados p0r Chom ky provendrían de su erudito conocimiento del hebreo, del cual oca ionalmente habla
en sus obras. Nos p nnitimo transcribir como elocuente para el caso, m1
fragmento de la obra La vic quotidieme des Hébreu-&lt; au temps de la Bible
' CnoMSKY

ª

SCHLEOEL,

., Aspectos de la teorla de la rintaxis.
De l'Etimolagie en glnhal, p. 127.

229

�debido a la extraordinaria pluma de André Chouraqui, de la Universidad
Hebrea de Jerusalén, donde dice:
"El hombre hebreo se define ante todo por su idioma, su pertenencia,
su cultura, su formación, su espiritualidad, tanto como su dinamismo
mental y sus aspiraciones... El hebreo es una lengua de flexión interna.
El fondo del lenguaje está compuesto por raíces verbales cuya conjugación permite evocar al sujeto, al objeto, la idea, la emoci6n o el
sentimiento a expresar ... El hebreo, se ha dicho, es una lengtia aristocrática que no entrega su secreto sino a los que lo conocen bien.
De hecho, su esqueleto consonántico no se anima ni se entrega sino a
la mirada del iniciado. El hebreo es la lengua del ritmo y del nombre. Las partículas invariables articulan el discurso. La sintaxis rudimentaria se funda sobre coordinadas. Es la lengua de la visi6n, hecha
para evocar las imágenes del movimiento, más que para el análisis sutil
de )as ideas. El pensamiento se impone al hombre hebreo gracias a una
dialéctica no discursiva.'' '
Insistiendo en nuestro criterio de ,·er en la "competencia filosófica" de
Chomsky un sincretismo no desmentido, hemos incorporado esta cita al inventario de nuestras pruebas.
Chomsky sabia, desde su presentación ante la opinión mundial, que lo
hacía como un estudioso de su época y de su país de origen, que con certeza
sorprendería a muchos de sus colegas anglosajones y en particular a los
decididos seguidores del behaviorismo dentro de la lingüística norteamericana.
El hecho de haber dado histórica, filosófica y "gramaticalmente" un salto
hacia atrás en el tiempa y en ámbitos de racionalismo, lo singulariza de
por sí. Él se atreve a redactar sus obras en primera persona --en lo que
coincide con Cartesio queriéndolo o no-, desafía al behavioris:mo y al conductismo inglés y americano y repristina en cambio los aspectos menos perdurables de un racionalismo proscripto entre sus colegas; desestima como
valiosa la Teoría de la información y recurre como fuente de inspiración
a la Gramática y a la Lógica de Port Royal como nadie en siglos lo había
hecho. ¿Qué ha-y que pensar de los pilares en los que se apoya la obra de
Chomsky, que, como se sabe, lleva su proyección hasta el ámbito poütico?
La respuesta que ofrecemos, a modo de interpretación, resulta ya un "ritornello'' dentro de nuestros estudios: "Cualquier lingüística refleja la antro• CaouRA~u1, André, La vie quolidieme des Hébreu;,c au 1emps de la Bible, Edit.

pología y la gnoseología de las cuales parten". Intentaremos pues observar
la linea chomskiana respecto de tales problemas, reteniend~ el sincretismo
que ya apuntamos, y anticipándolo como aporético y contradictorio en repetidas ocasiones.

•
?ºn referencia a su visión gnoseol6gica nos parece que el sincretismo es
evidente. Un solo denominador común podría hallarse a sus encontrados
~un~os de ~ta en ese ámbito: el nominalismo. No pensamos que el cartesiamsmo este exento de él: ciertamente es Descartes quien lo favorece al
aceptar la existencia de dos sustancias completas y distintas en el honibre
y la limitación metafísica de éste para captar distintos niveles de la realidad
por donde el lenguaje que nombra será totalmente convencional "por ins~
tituci6n".
. A Chomsky le seduce el conocuruento en "plenitud", que concibe exclusivamente al modo de "universalismo" racionalista, sin moverse nunca de la
disyuntiva racionalismo-empirismo -a la page en siglo XVII-, en donde
par~cen ha~rsel~ .concluido _las opciones. No alude jamás a ningún tipo de
rea~o ( ~nst~telico o medieval) ni toma en consideración el proceso abstract:lvo, ru atiende a otras formulaciones, en este orden que no sean las
sustentadas por el behaviorismo, el logicismo o el empirio-criticismo contemporáneo. Advierte en las ideas de Cartesio un antecedente del hombre
robot ~e nuestra época y su terminología está fuertemente marcada por el
mecarusmo, aun cuando se refiera con frecuencia a contextos "mentalistas''.

Diríamos que la lectura de los autores elegidos para apoyar sus asertos
está hecha con un criterio selectivamente apriorístico y en actitud voluntarista. Chomsky encuentra en ellos lo que está dispuesto a encontrar -aunque
esto le cueste una interpolación o incurra en evaluaciones históricas defectuosas-, en particular con referencia a la posición racionalista deductiva
de la Gramática General de Port Royal y la empirista inductiva de la Gramática General del periodo iluminista.
Creemos poco acertado su aprovechamiento de Leíbnitz en cuya "Monadología" pudo hallar puntos de coincidencia, así como u~a extraordinaria
~isión anticip~~ de lo que serían, contemporáneamente, la lógica matemática y la semiotica y el proyecto --detenido en esa etapa- acerca de una
l~ngua universal ( a la que puede entreverse en su teoría general de los
Signos, Ja "Characterística") que pragmáticamente sería el vehículo racional
para facilitar la comunicación entre los sabios. También para Leibnitz era

Hachette, 1971, p. 59.

230

231

�fundamental la preocupac1on por los problemas de la sintaxis Y de la se, t'ca por lo cual creemos que Chomsky podría haber logrado con él la
man 1 ,
.
· 1
·
· ' de su "racionalismo" , enriqucc-iéndolo
con
de especia
1ntegrac1on
·
.
. m:1t1ccs
,
.
valor. Senos ocurre que la razón de esta prescmdenc1a podna provenir_ del
hondo cuño metafísico del filósofo alemán, al que el americano no se anene.
Tal vez por esa misma causa al enfrentarse con el gran hurnai~st~. _qll'
Humboldt -"'ran maestro de lingüí tica general, además de lm~1 ta c.ximio--, Chom\y, cuyo modelo humano resulta tan esque~ático, h_aY~., c~ptado borrosamente sus idea , a partir de colocarlo en la linea de lingmsU&lt;:''\
cartesiana cuando aquel autor, en realidad, plantea el problema del le11gua3e
según la ~r pertiva del criticismo kantiano, contrario al innatismo y al ra-

fo:

cionalismo ustancialista de Descartes.
Dado que e) nivel sapiencial en el que se _mueve Choms~r.,es predominantemente matemático -y en eso es cartesrano-- con onns'.ºº const~;e
de cualquier relación metafísica, no es extraño que v~mos su ~terprrtac1on
del término "forma·• usado por Humboldt como un eJemplo mas del \ ·oluntarismo que hemo señalado ya como característica suya. HumholdL en
verdad. dc,·uelve a Ja noción de "forma" un valor que la Edad Mode~a
y la Contemporánea, en general han ido n_adifi':'1ndo. Ella correspondena,
para cada lcn"'ua, a un factor constante e mva1:1ab_l~ q~ sub~·a_c~ en ~ada
acto lingüístico particular: su noción completa signif1caria po~b1hdad siempre abierta, "fuerza» ( enérgeia) siempre presente en rl len~uaJe. Entre e tas
accpcion Chomsky busca una correspond nda a su ·ntnición pe1 nal Y
por ello conviene con la "forma'' humboldtiana, en cuanto ésta pu.:de apoyat
sus teorias de la competencia lingühtica, de l.;s ideas inn ~s y de b cr'.•atividad en el uso del lenguaje~ tanto orno la . irnilitud de la onc&lt;:p 1~n
linaüística relacionada con sus escritos de teoría social y política arompana
la 0 propia manera de prolongar . u cloctrina acerca del lengua je. Chom. ~y
no seguiría sin embargo, a Humboldt cuando é te afirma que el lenguaje
nos ~loca necesariamente en una relación determinada respecto del ser,
· o cu:m d. o ,r~clama:_ "Le
implicando una cierta comprensión ele su es~nc1a.
lane:age est la creation d'un monde ideal, m tout a fa1t mtenem, r- tout
u
extcricur, unisant subjecfüité et objec:tivité" .~ Por otra parte, cabe
recordar que mientras la "enérgeia" es actividad pura~ las ideas innatas

f;i;

necesitan "ser activadas".
Los apoyos, pues, invocados por Chomsk-y para impostar sus descubrimientos , reconocimientos o intuiciones -según optemos por llamarlas- son frau1

232

w.

vo. HulLBOLDT, We1k,, t.

vrr,

p. 115.

camente débiles. Ni los del propio artesio, ni de los seguidores, ni de los
iluministas ni de los románticos por él citados en Lingüfstica cartesiana,
emergen, suficientemente fundadas, las conclusiones que CA'traen de ellos ,
que, en general se nuclcan alrededor del innatismo y ]as con ecucncias que
de él hace derivar.
Como talento matemático que es, Chomsky no desconoce el valor indudable
de la homogeneidad, para tr::ibajar en ese ámbito, pero luego, extendiendo
-a nuestro entender indebidamente- la validez de tal criterio, inclush·c a
otros que lo exceden. como el humanístico, del que el lenguaje no está excluido, exige homogeneida 1 y mecanicismo donde no pueden ofrecérsele.
Hay un tra.fondo sincréti&lt;-amente nominalista matematizante, empirista en
lo que podemos considerar su postura gnoseol6gica, que impide -como él
mismo exige-- homogeneidJ.d en su criterio y en su terminología, abundando
en cambio en polisemia y ambivalencia.
Pro uramo hacer un im entario mhúmo de los términos que más fluidamente aparecen en sus obras, tales como: filósofo, filosofía. espiritu, alma
persona, u tancia, forma, inteligencia, mente raz6n, idea, verdadero. ca1ácter, estructura, universal, explicación, definición, abstracto, creador, espontaneidad, deducción , analogía, coherente tratando de comprcnd rlos contextuados, para estudiarlo ''desde dentro" -como repetía. Ortega y Gassety nos encontramos, como lo advirtiéramos en el punto de partida de e!!te
trabajo, con que un sincreú:;mo atomístico pre ide las respuesta halladas,
cribadas de aporías.
Con todo el respeto que nos merece el autor y su obra, diríamos que
predomina l acumula ión de influencias en d ·trimento de una doctrina de
equilibrada cohesión. A pesar de declararse enfáticamente anliclogmáciro. e
sobre basamento dogmático y apriorístico donde asegura u concepción. En
efecto, sin la aceptación, fáctica, del innatismo que po tula, con toda us
consecuencias: ideas unh·cr¡;alc~, competencia lingüística, ¿ qué queda de su
liugüí:;tica? 1 o a ombran su· universale.f materiales y su universales concretos, a i como lo que manifiesta acerca de dos términos que le son extremamente familiares: coheffncia y adecuación (a la situación), de los que
afirma on cara terísticas f undament.,le del uso lingüístico: "En qué consiste
la adecuación y la coherencia no lo podemos decir de manera clara y precisa,
pero no hay duda que son conceptos proporcionados por el significado".G
O cuando sostiene, interpretando el descriptivismo lingüístico moderno: "En
• CH011tsKY,

El lmguaje y itl entendimiento, pp. 27-28.

233

�ningún caso tenemos una hipótesis básica respecto a la naturaleza general
del lenguaje que sea suficientemente fuerte como para indicar por qué el
niño que está adquiriendo el lenguaje o los lingüistas que lo están describiendo, teniendo en cuenta los datos que poseen, escogen estas descripciones
y no otras" .1 O cuando señala que en la percepción utilizamos ideas "intelectuales" y acude al aval de Aristóteles al citarlo: "los conocimiento más
abstractos y más alejados de la materia son más acertados, inteligibles y
demostrables que los que se dirigen a las cosas materiales y concretas", en
el que suponemos cree encontrar apoyo al innatismo cartesiano, no obstante
discrepar con la concepción acerca de lo abstracto propuesta por el propio
Aristóteles. O cuando ofrece, dogmáticamente la siguiente declaración:
''Doy por supuesto en todo momento que el componente semántico
de una gramática generativa, como el componente fonológico, que es
puramente interpretativo. De lo que se sigue que toda la información
utilizada en la interpretación semántica debe ser presentada en el componente sintáctico de la gramática." 8

•
Si nos atenemos a las incursiones que Choms1.-y hace por áreas psicológicas
debemos tomar en consideración, en primer término, que para él la lingüística es una rama particular de la psicología del conocimiento. Luego vuelve
a la ambigüedad ya apuntada tanto al referirse a las ideas innatas, como al
innatismo en general -nunca claramente especificados-- y reconoce sin
vacilar la amplia gama de valores concedida por el propio Descartes al término idea, así como la dificultad en distinguir tales acepciones, para dudar
nuevamente ante el poder de la introspección en cuanto a su relación con
el conjunto de principios latentes para interpretar los datos de la percepción.9 A través de la vía psicológica. va delineando antropológicamente a
su hablante-oyente ideal, usuario normal de la lengua para el que piensa
una comunidad lingüística "completamente homogénea".
Si nos preguntamos cómo es el hombre chomskiano, nos encontramos en
verdad con un homúnculo de filiaci6n cartesiana, aunque más débil que el
original del filósofo francés. Por lo menos, aquél disponía de dos sustancias
completas -unidas a través de la glándula pineal- con exigencias respecLingüística cartesiana, p. 121.
• Cnovs&amp;v, Asp11ctos de la teoría de la sintaxis, Ed. Aguilar, 1970, p. 73-2.3.1.
• Csous&amp;Y, Lingülstica cartesiana, Ed. Gredas, 1960, p. 137.

' CHoHSKY,

234

tivas; se daba en él un yo psicológico y, en su conte&gt;..-to, el mundo exterior
tení~ algún. significado. Entendía la causalidad, el finalismo y sabía que la
o~po~e~~ y la. sabiduría de Dios lo garantizaban. Conocía sus pasiones,
sabia dirigirlas raaonalmente y también juzgar, analizar, reunir exhaustivamente los elementos simples en un todo, "sabiéndolos" por intuición, uno
por uno.
El de Cbomsky apenas si ofrece su fisonomía a través del lenguaje. Al
pensarlo "mentalísticamente" como una razón capaz de "generar infinitamente", lo muestra fundado en ideas innatas, dotado de un saber lingilistiro
tácito que garantiza una "espontánea competencia" lingüística, idóneo para
superar cualquier tipo de aprendizaje. La inteligencia se desdibuja el mundo
exterior desaparece casi por completo, no obstante ser apto, este menguado
oyente-hablante ideal, usuario de la lengua, para dar respuestas "adecuadas
Y coherentes' anuncia el autor, a "situaciones inéditas". Voluntad v sentimiento no se toman en consideración. La libertad parecería asom~ en el
momento de las "opciones creadoras" del lenguaje diario que nos preparamo~ a comprobar. Luego sabemos que Chomsky marcha hacia el aspecto
soaal del hombre, a través de la fase política (como se advierte en los escritos
de a índole) cuando dice a R. Blackburn, en una entrevista en la que se
habló de Lingüfstica y política:
"Mi opinión personal es que la 'capacidad humana' fundamental es
la rapacidad y la necesidad de autoexpresi6n creadora, de libre control
de la propia vida y del propio pensamiento. Una aplicación funda;11ental de esta capacidad es el uso creativo del lengua je como libre
mstrumento de pensamiento y de expresión." 10
Eso es lo que promete. Veremos a continuación a qué quedan reducidas
~a "capacidad ~~ana", la "autoe.xpresi6n creadora" y el libre control aquí
invocados. Anuapemos que asigna a la gramática generativo transformacional el deber de explicar de qué manera el hablante-oyente comprende las
frases Y mensajes de su lengua, como si ella pudiera llegar hasta los procesos
de formación y a las estructuras subyacentes del fondo de los mismos con
lo cual explicaría en parte al individuo mismo, }' aun su proyección ~ocial
y política. Así llega a decir:

,. CHoxs&amp;v, A.meru:an Power and the New Mandarins, the Responsability of Jnleller;tuals;
R., Entrevista a . Chomsky' Lingu""ístira
., p olít",ca,. r&lt;..
"Pal .B1.Acuu11.N,
.
~ .,
vn.OMSKY,
estilla: u ~ da) vic.olo cieco" en
Ponte, n• 7, 1970, pp. 817-832.

n

235

�" ...Pero a propósito de la lingüística, existe un nexo entre una ciei·t..1.
manera de ..,er us problemai. ,· lo problemas de la sociedad en general un nexo que yo caracterizaría así: la lingüística es e encialmeate
parte' de la psicología teorética; los progre os en su estudio deberían
Pennitir extraer, de la profundización d la naturaleza humana, con11
. de la natmaleza d e 1a soc1ct
. l ad.,
clusione pertinentes al estudio
.
A nuestro entender, Chomsky magnifica el valor de la lingüística, al convertirla cas.i en panacea univer~al del individuo y de los grupos políticos }
sociales. Así como hallamos incompleto al hombre que él concibe, por las
razones ya anotada , podríamos decir que son tmnbién deficientes las otrns
dos dimensiones. Si al individuo le falta contacto real con el mundo exterior
y él mismo está parcialmente C'oncebido. a los grupos sociales y políticos,
constituido por tales sujetos no podrá hallárscles ·'plenitud de naturaleza
humana'' ni -como de hecho surgiría de un estudio más afinado de estas
'
.
. , .
áreas cuyo desarrollo e."cede el ámbito de nuestro trabajo- enfoque lustonco
social libre de apriorismo voluntarista, a causa de un racionalismo matcmatizante subyacente en los fundamento últimos.

•
Atendamos ahora a la teoría del uso creati\'O del lenguaje, uno d1• sus
Ieit-motiv más insistentemente utilizados en toda la obra, en general.
La teoría generativa transformacional prnpuesta por Chom ky, basándose
en el innatismo cartesiano, desprende de él una competencia lingüística para
el hablante-oyente nativo, que permite a éste saber, por e a ia, mucho
más de lo que habría podido em;eñársele, por lo que, según el autor, se cla
una 'asimetría"' desmesurada entre lo "sabido espontáneamente" y lo proveniente de algún aprendizaje. Chomsky IllillllO hace clara referencia a la
tesis del ''Menón", en la que el autor del diáloO'o "demuestra" la ''comp:tencia" innata acerca de la geometrfa de un esclavo que jamás la hab1a
estudiado.
Basándo e en este innatismo, el cometido de la gramática generativa será
el de explicar el aspecto más ob,·io del uso lingüístico: su ilimítaci6n. Este
término significa en los contextos de Chomsky, la falta de límítes, tanto
,i

Citado en "Dialéctica e atienazio11e nel linguaggio"; coloquio de E. Golino con

en el número y originalidad semántica, 12 como en la extensión de las frases
que son gramaticales en m1a lengua. De allí infiere que sea válido afirma1
el uso del lenguaje como creativo.
Como se advierte, la concepción del acto creador aquí aJudida no corresponde a la significación que ordinariamente se le reconoce como propia.
Tal vez ayude a entender la intencionalidad con que el autor lo emplea:
cuando dice que ' la longi.tud de las frases que pueden ser fom1uladas conforme a la gramática de una lengua es arbitraria: dada cierta lengua, es
impo ible establecer cuál es la frase más larga de esa lengua".13 No es necesario llamar la atención, una vez más, hacia su insistencia en la nota matemat.izante. Podríamos haberla adelantado al escrutar el tlrmino ge11eraI
con que caracteriza su gramática generati\'o-transformacional. Concordamos
con R. B. Lees y con S. K. aujman en que el concepto de generación
adoptado por Chomsky es el matemático, equivalente a enumeración, a
selección obtenida mediante una regla determinada. Lees puntualiza:
". . . podemos afirmar que la función definida sobre el con junto de
los números naturales y=2x, genera el conjunto de los números pares.
Observamos con todo, que no es licito afirmar que 1a función produce
estos números. Es más, es imposible sostener con convicción que una
afirmación de este tipo tenga sentido ... Es importante subrayar que
la gramática no produce en absoluto las proposiciones que genera." ª
Una de las declaraciones más reiteradas de homsky es aquella de que 'el
hablante-oyente es capaz de producir un número infinito de frases, partir
del conjunto finito del que, innatamente, dispone". Si tal aseveración no
trata!'a de entenderse desde un contexto matemático, donde el infinito potencial es válido, nos encontraríamos ante un aserto aporético, como hemos
insinuado en párrafos anteriores. Si lo que logra el hablante-oyente es simplemente variar la composición de la frases que utiliza y sumarle elementos,
creemos que . u trabajo merecerla la calificación de "creación menor", ya
que carece del élan renovador e imprevisible de una creación auténticamente
humana. En la Antropología chomskiana el sujeto no es libre para responder
"personalmente' ( el término por su connotación metafísica, no coincide con
12 Cf. la significaci6n acordada por el autor al término en Asp"tos de la teoría
de la sintaxis )' de la semántica, pp. 140 y sigs.
"' Cf. CaoMsKY, "La natura fonnale del linguaggio". en LENEMBERG, E. H., Fon-

damdntt: biología dd linguagio, Turln/71, p. 448.
l&lt;- Cit. por SAUJVA , L. K., en Li11güística dintfmica, B;:1ri, 1970, p. 32.

F. Rossi, Landi, p. 113.

237

1

•

�su "estilo") en el hecho de producir frases, que usa y entiende, gracias a la
innata competencia lingüística. La producción se basa, pues, en el conocimiento tácito de un sistema de reglas (no generadas por el hablante) que
se considera interiorizado por el usuario, Chomsky se fija en el uso lingüístico
individual como producción, como "capacidad creativa" y con su gramática
generativa pretende una "formulación de los procesos creativos" del lenguaje
al que caracteriza como innovador, potencialmente infinito, coherente y adecuado. Pero lo que normalmente constituye la inalienable subjetividad del
artista Cf'eador de su lenguaje, se convierte aquí en un empleo no activo
de leyes que comprenden a todos los hablantes-oyentes, a las que · stos no
pueden controlar. El margen de creatividad, dijimos, resulta ser un re iduo
de variación en la forma de las frases o en el apartarse de las normas lingüísticas: nunca en una deliberada elección.
El hablante es un usuario de la lengua nos repite constantemente Chomsky.
Pareciera que este hablante-oyente quedara encerrado, "sin puertas ni ventanas", como las mónadas de Leibnitz, autosuficiente, pero sin verdadero
intercambfo con el mundo exterior. Chomsky, basándose en Descartes, había
preparado nuestras expectativas para descubrir a un hombre cuyo modo de
expresión -diferente a la de los brutos- se acomodaría a situaciones nuevas,
resolviéndolas originalmente, con adecuación singular y coherencia. Como
quedó dicho ya, en el momento de cumplir su promesa nos sorprende declarándose incapaz de explicar lo que entiende por adecuación y coherencia.
La "espontaneidad" prometida acerca de las respuestas del sujeto individual,
resulta traducida en una pasiva mecanizaci6n del inventario innato que
fácticamente nos propone como tal, sin que diga nunca cómo se comporta
el hablante o cómo se dan las frases en lo que Chomsky llama "estructura
superficial". Aún comprobamos, entre otras expectativas a las que el autor
nos somete, presentándonos una gramática generativo-explicativa, que ésta
sólo fija el principio de generación (aunque en verdad nada genere), pero
luego se comprueba que tampoco explica, sino que se mantiene a nivel descriptivo, como las gramáticas taxonómicas, detenida, precisam nte, por los
supuestos de los invocados universales lingüísticos y en los principios innatos
básicos de la gramática de cada lengua.
Las pretensiones de fecundidad de Jas reglas generativas, al intentar por
sí mismas llegar a los detalles mínimos del repertorio de la lengua, son irrealizables. Estamos ante un sistema te6rico, básicamente estático. La acción
lingüística es entendida como una realización parcial más o menos imperfecta
de aquel saber autónomo, de índole fonnal, a partir de un a priori "cerrado"

238

desde un comienzo. Es en estas limitaciones formales apriorísticas donde se
suscitan perplejidades acerca del grado de arbitrariedad que manifiestan.
Chomsky infravalora el alcance de la analogía en orden a lo que Ua.mariamos "creación plena'' --dentro de los límites humanos-- al reducirla a
una simple semejanza de términos, a una forma metafórica con alcance
sustitutivos y que se evocara por simple asociación, omitiendo la dimensión
metafísica de la misma, en donde radica su verdadera fecundidad. La reiterada veta mecanicista se mantiene presente cuando apunta que la propiedad fundamental de una lengua es su capacidad de usar sus mecanismos,
limitadamente especificables, frente a un conjunto ilimitado e imposible depredecir en cuanto a contingencias. i realmente él aceptara las contingencias -no siendo éstas predecibles-, l hablante-oyente se adaptaría a la
novedad de cada situaci6n y en ello consistiría la creación original de lt
respuesta, en tanto que, para Chomsky, las "contingencias'' caben innatamente en un repertorio finito con el que se lograrían "infinitas" combinaciones, libres del control de los estímulos,15 que no tienen como funci6n
principal la informativa -exceden, pues, el ámbito de la Teoría de la información- gracias a la espontaneidad inteligente. Sería extremamente útil
y esclarecedor que él indicara qué entiende por inteligencia, pues de lo
contextos en que usa el término sólo induce a concluir que aluda a una
me11te racionalísticamente concebida, por lo tanto, según su acepción de la
misma, "con diversidad ilimitada de pensamientos y acciones libres".
Si mantenemos, para explicarnos su pensamiento, la tesis de que Chomsky

se mueve dentro de una actitud matematizante, como lo hemos declarado,.
al referirnos a la connotación del término generativa aplicado a su gramática, la interpretación se hace comprensible, dentro del ámbito en el cual:
él la mantiene.

El principio de "espontaneidad inteligente" subrayado como base de la
vida mental humana -que en verdad se traduce
pensamientos e ideas" dentro de cierto "repertorio
concepción romántica que él busca como aliada,
de esta escuela citado en us obras, particularmente
éstos la concepción individualista del "genio", tal

en una "combinaci6n definito"- está lejos de la
a través de los Iil6sofos
a Schlegel -ya que para
vez heredada del Rena-

u Cnousx.v, El ltnguaj, )' ti tnt,ndimi,nto, Ed. Seix BarraJ, 1971. En p. 144.
por primera vez anuncia el estudio de la naturaleu real de los estímulos y de la
interacción entre el organismo y su medio, que "pone en mooimiento los mecanismos
cognoscitivos innatos".

�cimiento--, no compagina con las ideas innatas

111

con el racionalismo car-

tesiano.

creativo del uso lingüístico. Sus logros son autoestimados por Chomsky en
el siguiente pasaje de El lenguaje y el entendimiento:

Cbornsky nos promete una fuerza creadora del lenguaje que luego no se
cumple, dentro de los lineamientos de su concepción gramatical, a pesar de
la relación directa que cree obser\'ar entre la " 'tructura profunda" del
lenguaje y la facultad creadora del uso ,del mismo. Debemos conformamos,
pues, con lo que nos dice del aspecto creativo del pensamiento humano -que
supone innato en el hablante nativo- así como su competencia lingüística,
propios de la inteligencia normal: "El entcndinúl'nto con su sistema fijo
de pri11cipios generativos que caracterizan y asocian la estructura uperficial
a la profunda de un modo definido", 1 contando con el auxilio de la gramática generativa: " ... debe existir, en otras palabra, una gramática que
se usa al mismo tiempo que se produce o interpreta el discurso. Esa ramática representa la oculta competencia lingüística a que antes me he referido".17
Chomsky resuelve, pues, la creatividad mediante el u o pasivo de códi os
innatos, universale , de los que el hablante no posee control y cuyo sentido
desconoce no pudiendo, por con iguienle. explicarlos. Este hablante puede
formular e interpretar frases porque hay reglas universales y pa.iticulares
que las "manipulan'' e interpretan. Al tomar en cuenta la producción lingüística individual -a nivel saussuriano coa·e pond ría a la paro/e- llama
creativo a este uso agregando que el conocimit:nto (a verificar en el aprendizaje lin üístico) es el de las reglas de tal uso, qu e tácito y no se halla
inmediatamente a disposici6n del hablante-oyente .

"De todos modos, en varios aspectos, no estamos más cerca que antes
de poder dar una solución verdadera a los problemas clásicos. Por
ejemplo, las cuestiones relativas al aspecto creador del lenguaje, siguen
siendo tan inaccesibles como siempre." u

•
De todo lo dicho, tras haber intentado seguir prolijamente a Chomsky,
quedarían al descubierto las ba es y orientación de su concepción gnoseológica y de su ve1 ·ión del hombre. E natural que ellas detenninen la caracterización de su oora lingüística. Creemos advertir, como nota particular,
que el autor prefiere dedicar e a ilu trar lo que dice sin manifestar idéntica
preocupación por justificarlo racionalmente. Por otra parte, se percibe que,
tras ec·presiones aparentemente simple , e e\idencian grandes vados conceptuales, colocándolo en ocasiones, en los linderos de lo arbitrario.
Quedarían por evaluar los re ultado de su agudo interés por el aspecto
u CHOMSJCY,

El lenguaje y el enttndimienlo, p. 36.

" CaowsKY, Id., p. 37.

240

u

ÜHOMSKY1

El lenguaje y en entendimiento, ob. cit., p. 157.

241
HUMANITAS-16

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                    <text>Sección Tercera
HISTORIA

�LA DIPUTACIÓN DE MINEROS
EN LAS MINAS RICAS DE LOS ZACATECAS,
DEMOCRACIA CORPORATIVA
EUGENIO DEL Hovo
ITESM

PRIMERA PARTE

I. EL PROBLEMA
AL HACER la paleografía del Primer Libro de Cabildo de las Minas de los
Zacatecas. (1557-1586), perdido por tantos años y aún no utilizado por
los historiadores, me llamó poderosamente la atención la forma que el gobierno municipal tuvo en esas Minas en sus primeros años de vida institucional; concretamente, desde 1553 en que se estableció la Diputación, hasta
1587 en que se nombraron los primeros alcaldes ordinarios. Su ayuntamiento
o cabildo no estaba integrado por alcaldes ordinarios y regidores, como ocurría en todas las ciudades, villas y lugares de los Reinos de Castilla y, en
particular, de las Indias, según tradición y según lo mandaban leyes y ordenanzas. En las Minas Ricas de los Zacatecas el gobierno municipal estaba
a cargo de cuatro diputados, elegidos el día primero de cada año, entre los
"señores de haciendas de minas", por el ayuntamiento saliente. La primera
acta de cabildo que se conserva, ya que al Libro le faltan las cinco primeras
fojas, dice así:
"En las Minas de los Zacatecas, a primero día del mes de enero de mil
y quinientos y cincuenta y siete años, estando en la iglesia mayor de estas
dichas Minas, cerca del altar mayor de ella, conviene a saber: el muy magnífico señor Gaspar de Tapia, alcalde mayor, y Bernardo Pérez, y Diego

299

�de Argüello, diputados, y el tesorero Pedro Gómez de Contreras, y Alonso
Ruiz; en presencia de mí el escribano yuso escrito, se juntaron a nombrar
diputados en este presente año de mil y quinientos y cincuenta y siete años;
y, nombraron por diputados a Cristóbal de Oñate, y a Diego de !barra, y
a Diego Hernández de Proaño, y al tesorero Pedro Gómez de Contreras; a
los cuales mandó (sic) el dicho señor alcalde mayor y diputado, lo acepten;
y les dieron poder cumplido para usar del dicho cargo; y lo firmaron de
sus nombres. Va enmendado do dice siete, no empece.- Gaspar de Tapia.Diego de Argüello.- Bernardo Pérez.- Pasó ante mí, Pedro Martínez de
Palenzuela.- (rúbricas) .
Habiendo hurgado tanto entre papeles del siglo XVI, desde luego sospeché que había dado con un apasionante problema: aquella forma aberrante de municipalidad debía de ser mucho muy rara o, tal vez privativa de
aquellas Minas y que, de todas maneras, valía la pena estudiarla.

Il.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Es cierto que de tiempo atrás se sabía que en el año de 1553 _se había
establecido una "diputación de minería" en las Minas de los Zacatecas;
pero siempre se habla de ella anacrónicamente, pensando en las "diputaciones" que se establecieron en 1783 al crearse el "Cuerpo de la Minería de
Nueva España", institución ILUSTRADA que nada tiene que ver con una
institución de gobierno municipal.
Ya el Conde de la Laguna, don José de Rivera Bemárdez, en su Compendio de las cosas más notables contenidas en los libros del cabildo de esta
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas. (1723), en el párrafo sexto, menciona una real provisión de la real audiencia de la Nueva Galicia, fechada
en la ciudad de Compostela, en aquel entonces capital del Reino, el cinco de
septiembre de 1553: "para que (en) estas Minas se pudiese elegir diputados".
El Conde tomó el dato del Primer Libro de Cabildo, folio 19 vuelta, que
contiene el inventario de las provisiones "que entregó Baltazar de Bañuelos
para que se guardasen en el cofre donde está el Libro de Cabildo". La
partida concerniente del inventario reza así: "Primeramente una provisión
dada por la real audiencia de este Nuevo Reino, que habla en razón de que
en estas Minas se puedan elegir diputados, la fecha de ella en la ciudad
de Compostela, a veinte y cinco días del mes de septiembre de mil quinientos
y, cincuenta y tres años, firmado del licenciado de la Marcha, y del licenciado Contreras, y del licenciado Alonso de Oseguera, refrendada de Sebas-

300

tián de Sanclemente, escribano de Su Majestad". Desafortunadamente no
conocemos dicha provisión que, tal vez, en su texto, aclare el porqué de esta
anomalía en el gobierno municipal de las M"inas de los Zacatecas, su origen
o sus antecedentes.
Al Conde lo citan: Fray Francisco Frejes en su Historia Breve de la Conquista de los Estados Independientes del Imperio Mexicano. ( 1873), quien
fiel a su mala costumbre de no citar fuentes, sin mencionar al Conde, escribe:
"El año de 1553 recibió la minería de Zacatecas un ser considerable con la
instalación de la primera diputación de minería. Esta promovió con empeño
tan interesante ramo". La última frase es típica del liberal ilustrado que era
fray Francisco. Elías Amador, siguiendo a Frejes, que no al Conde, en su
Bosquejo Histórico de Zacatecas. ( 1892), dice: " .. .la audiencia de Compostela libró cédula en 1553, concediendo el establecimiento de una Diputación de Minería". Hay que notar que ni Frejes ni Amador hablan de "elegir
diputados", sino de "establecer" o "instalar" una diputación de minería. Y,
siguiendo a fray Francisco o a Don Elías, otros muchos historiadores, nacionales y extranjeros, que por no cansar ya no menciono, hablan de la "Diputación de Minería", pero ninguno aclara que funcionaba como gobierno
municipal.

III.

FUENTES PRIMARIAS

Buscando los orígenes o antecedentes de la singular institución municipal
zacatecana, acudí a las fuentes que consideré básicas ¡ no fuera a resultar
que lo que a mí me parecía original y desusado, fuese algo frecuente y previsto en la legislación indiana! En primer lugar, como fuente la más idónea,
consultamos las "Ordenanzas de la Audiencia de la Nueva Galicia", que
son dos, de fechas muy próximas, firmadas por el Rey don Felipe II en
Alcalá de Henares, las primeras el 13 de enero de 1548; y el 19 de marzo
del mismo año, las segundas; dichas Ordenanzas eran, sin duda ninguna, los
documentos más importantes en nuestra investigación, ya que fue precisamente esa real audiencia la que firmó la provisión concediendo la elección
de diputados el año de 1553; pero, la única referencia al gobierno municipal
de vil!as y lugares, que se encuentra en la ordenanza número VI de las
segundas, sólo dice: "Otrosí porque nuestra voluntad es que se tome residencia a los alcaldes ordinarios y a todas las personas que han tenido cargo
y administración de justicia en el dicho Nuevo Reino...".
Consultamos también las "Ordenanzas sobre descubrimiento nuevo y po-

301

�blación" de 1573 y, en la número XLIII se dice que "Elegida la tierra...
en que se ha de hacer la nueva población. . . declare (el fundador) si ha
de ser ciudad, villa o lugar; y conforme a lo que declarare, se forme el
Consejo, República y oficiales y miembros de ella... para las villas y lugares
-que sería nuestro caso-, alcalde ordinario, cuatro regidores, un alguacil,
un escribano de Consejo y público, y un mayordomo". Si bien es cierto que
estas "Ordenanzas" son de fecha muy posterior a la población de las Minas
de los Zacatecas, ya que están firmadas por Felipe II en el Bosque de Segovia
el 13 de julio de 1573, son fuente importantísima en nuestro caso, ya que,
en lo referente a las municipalidades en el Nuevo Mundo, no hay ninguna
innovación a lo que había venido siendo el gobierno municipal en Castilla desde la Alta Edad Media; forma de municipalidad que pasó a tierras
americanas: ya en 1501, en las Instrucciones a Nicolás de Ovando, se le
daba poder para nombrar y remover a sus subordinados, incluyendo alcaldes
ordinarios, regidores y alguaciles; y desde 1507 en que las catorce poblaciones que se habían fundado en la Isla Española, solicitaron y obtuvieron
el privilegio de su incorporación al régimen municipal castellano, se establecieron en ellas cabildos o ayuntamientos, con derecho de elegir anualmente, alcaldes ordinarios y regidores, tal como se había venido haciendo
en España; en 1511 don Diego Colón pedía que en las Indias no hubiese
alcaldes ordinarios; y en 1520 el Rey se reservaba el derecho de nombrar
a los miembros del gobierno municipal, derecho que delegaba en los vecinos
en cabildo abierto: " . ..Nps podemos nombrar alcaldes ordinarios, y en
nuestro nombre los elijan y nombren los pueblos, como hasta aquí se ha

nfi lugarteniente: Es Nuestra Voluntad que sean elegidos cad
1
orma que hasta ahora se ha hecho f
'
a ano, en a
narios los cuales mandam
y uere costumbre, dos alcaldes ordi'
os que conozcan en primera . ta . d
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los negocios, etc.". Por últim I L
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"Que la ca itulación
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f
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, P:i-rª villa, de alcaldes ordinarios y regidores se haga
:~gun::n:l;a e~ta Ley:_ Si la disposició~ de la tierra diere lugar pa~a poblar
e espano1es, con ConseJo de alcaldes ord'marws
. y regidores
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1 para po ar a, se haga la capitulación
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ex:7:i: ad ºr a cald~s ordinarios y. regidores, sin mencionar diputados ni
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nicipalidad de las Minas de los Zacatecas.
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· 1n d.:anos que están publicados, como
el Consultamos
de V
d también
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de Cue:o as: uga, el de ~1ego de Encinas, o el de Juan de Montemayor
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idcomo el Catalogo del Cedulario de la Nueva Galicia. (1624', pu ica o por Fernando B. Sandoval en 1967 por si había al
reaI cedula no recopil d
'
guna
parecía ~ ori ·n 1 a ª•, en que se mencionase lo que a nosotros nos

bl'

menor alusión.

gi

a y anomalo; pero, tampoco en ellos encontramos la

IV. Los

TRATADISTAS

cLÁsmos

hecho ...".

s' :asamos a los tratadistas clásicos, empezando por el autorizado y famo

No podíamos dejar de acudir a la fuente obligada: La Recopilación
de las Leyes de las Indias. (1680), obra insoslayable en cualquier estudio
de instituciones indianas. La Recopilación en su Ley IV, Titulo V, del Libro IV, recoge a la letra, la Ordenanza XLIII, ya mencionada, de las "Or- ·
denanzas sobre descubrimiento nuevo y población" de 1573. Y, en otra
parte, Ley III, Título X, del Libro IV, dice: "Que en los lugares que
de nuevo se fundaron, se elijan los regidores conforme a esta Ley. Si no
se hubiese capitulado con los adelantos de nuevos descubrimientos y poblaciones -que es nuestro caso-, que puedan nombrar justicia y regimiento,
haga (sic) elección de regidores los vecinos, en el número que al gobernador pareciere, como no exceda del contenido en las leyes antecedentes".
Y el Título III, del Libro V, trata "De los alcaldes ordinarios", y su Ley
I recoge un mandamiento del Emperador don Carlos, del año de 1537,
que dice: " ...para el buen regimiento, y administración de justicia de las
ciudades y pueblos de españoles de las Indias, donde no asistiere gobernador,

et;á~f:\Juda~ de 'tulSolórz~o Pereyra. en su Política Indiana, quien, e~
, e capi o primero, del libro V di . "
.

302

:~:::c

l~!ar:~1: :spañoles que se iba_n funda~~º ;e ~ob·l~~1:e e: :;i~~e~:;
0 . . . se creasen cabildos regidores
1 d ,
..
necesarios en tales repúbli
bl .
'
Y os emas oficiales
sen y eligiesen, de entre lose:¡:: a~10nes; l?s cuales, todo~ los años, sacaordinarios, que dentro de sus t' v~cmos y cmdadanos, sus Jueces o alcaldes
ermmos y territori
tu ·
· •
la jurisdicci6n civil y crimin
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R h b'
.
a or mana; no de otra que si por el mism
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Reinos de Esp'
t o y form~ que ~e solía hacer y practicar en los
ana, an es que se mtroduJese el uso d
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"
Dos siglos más tarde Ots Capd ,
,
e corregidores. . . .
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.
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equ1 comentana: "Pero así como en C s
el la, al . ~eX:OPº de producirse los descubrimientos colombinos, había llega~~
do mso'uloruuc1p10 a bun dmolmento de postraci6n y decadencia grandes sienna soro ra e O que fue e1 vigoroso
·
, .
'
regunen
municipal castellano

!

303

�de los siglos XII y XIII; en las nuevas ciudades de las Indias, estas mismas
instituciones municipales, caducas en la metrópoli, cobraron savia joven
en un mundo de características sociales y económicas tan distintas, y jugaron un papel importantísimo en la vida pública de los nuevos territorios
descubiertos". Este renacer de formas medievales en América, en el período
que podríamos llamar de descubrimientos y conquistas, es común a todos
los aspectos de la cultura, ya don Manuel Toussaint, en su Arte Colonial
en México, lo señala, y llama el período 1519-1550: "La Edad Media en
México", y dice: "Así, el primer período es, naturalmente, el de La Conquista, que no tenninó en 1521 con la sujeción de la capital azteca, sino
que continuó durante toda la primera mitad del siglo en las diversas expediciones para someter aquellas partes del país que se encontraban en rebeldía.
Esta época de sobresalto militar y de vida guerrera, se traduce, en arte, en una
supervivencia de la Edad Media y sus estilos artísticos, como por ejemplo el gótico que se desarrolló en una forma intensa en la arquitectura de esta
época". Estas supervivencias y retoños medievales en las Indias, son un tema que necesitaría todo un libro para presentarlas; dichas supervivencias
aparecen en todos los campos, no sólo en el arte y las instituciones políticas, como arriba señalamos, sino en toda la actitud vital, que es típicamente
mudéjar. Sólo quiero señalar aquí dos factores que a mi ver lo explican:
aquellos españoles que iban fundando nuestras ciudades villas y lugares,
venían, en su mayoría, de la zona de frontera: Extremadura y las Castillas, que había sido "tierra de guerra viva" por ochocientos años y, además,
casi todos ellos vinieron al Nuevo Mundo siendo muy jóvenes, en fechas muy
cercanas al despertar renacentista que, como ocurre con todos los cambios
culturales, fue de arriba a abajo y tardó varios años en llegar a las aldeas y
a la clase social de hidalgos campesinos que era de donde salían los conquistadores. El segundo factor es que el estado de "guerra viva" que señala
Toussaint, era como un retoñar en América de la guerra de Reconquista, ya liquidada en España, es decir, era un volver a la ya muerta Edad
Media. Pero volvamos al camino que traíamos: Antonio de León Pinelo, en
su Tratado de las Confirmaciones Reales, no toca para nada el punto. Manuel
José de Ayala, en sus Notas a la Recopilaci6n de Indias, sólo llegó, por
desgracia, a anotar los libros I y II, y lo que se refiere al gobierno municipal está en el libro IV de dicha Recopilación.

v.

Los

TRATADISTAS HISPANOS MODERNOS

Ya sólo nos quedaba por revisar los tratadistas modernos, empezando por
Rafael Altamira y Crevea, maestro de todos los que vienen después, quien,
304

ni en su Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas tomadas de
la legislación indiana, ni en su "Plan y documentación de la historia de las
municipalidades en las Indias Españolas. Siglos XVI a XVIII", menciona
el tipo de la primitiva municipalidad zacatecana. Al hablar de las "Formas
distintas de municipios", en el último trabajo mencionado, dice: "Colectividades de emigrantes que no solicitan poblar ni crear oficialmente municipalidad, sino que llegan a un lugar americano, viniendo de otro español europeo,
( o americano también, que era lo más común) y se limitan a organizar su
poblado, sin pedir permiso, conforme a su tradición regional en la metrópoli.
De estas poblaciones no hablan las leyes, salvo para exigir la aprobación
posterior del Rey o de los virreyes, esa aprobación no contiene la forma
regional o local de origen. Por haber sido numerosas. . . exigen un estudio
especial. . .". Pero, Altamira se concreta a señalar el problema, sin dar un
solo ejemplo; y no sabemos que ese estudio se haya hecho.
Su ilustre y fecundo discípulo, José María Ots Capdequí, quien desde el
año de 1924, con sus "Apuntes para la Historia Municipal Hispanoamericana
del período colonial", se ocupó tanto y con tanto fruto del estudio de las
instituciones políticas indianas, no menciona nada que pudiera aplicarse al
peculiar caso de Zacatecas; ni en el trabajo mencionado, ni en trabajos posteriores, como "El régimen municipal hispanoamericano del período colonial";
ni en su tratado sobre El Estado Español en las Indias; ni en su Manual de
Historia del Derecho Español en las Indias y del Derecho propiamente Indiano; ni en sus Instituciones; en todos estos trabajos Ots Capdequí habla
de la municipalidad formada por alcaldes ordinarios y regidores y repite
la misma concreta y enfática afirmación: "El régimen municipal de las
ciudades de Indias fue, en sus líneas generales, un fiel transplante del viejo
municipio castellano de la Edad Media".
Tampoco encontramos ninguna referencia en Ricardo Levene: Trasplante
en Indias de las Instituciones políticas castellanas; o en J. Avellá. Vives, "Los
cabildos coloniales"; ni en Los cabildos seculares en la América Española de
Constantino Bayle; y, aunque no es hispano, cerraré este apartado citando
el trabajo de Franc;ois Chevalier, "Les municipalités indienes en Nouvelle
Espagne. 1520-1620", que, como ya era de esperarse por el título, tampoco
arroja ninguna luz en nuestro problema.

VI. Los

TRATADISTAS ANGLOAMERICANOS

Y, pasando a los angloamericanos, consultamos los trabajos de C. H.
Haring, tales como "The Genesis of Royal Govemment in the Spanish Indies",
305
HUMANITAS-20

�o su libro The Hispanic Empire in America; y, desde luego, los dos fundamentales trabajos de J. H. Parry, su magnífica introducción a "The Ordinances of the Audiencia of New Galicia" y su excelente libro The Audiencia
of the New Galicia in the Sixteenth Century. A Study in Spanish Colonial
Government. No nos fue posible consultar un trabajo que consideramos de
especialísima importancia, tal vez el de mayor importancia de todos los mencionados en este apartado: "The Real de Minas as a political Institution", de
J. Lloyd Mecham, quien posiblemente, en este ensayo, tenga estudiada la institución que nos ocupa. Para terminar citaremos el ensayo de Cunningham:
The Audiencia in the Spanish Colonies, quien en la página 10, nota 3,
dice: "Alcaldes ordinarios and regidores were members of the town ayuntamiento or cabildo. Regidores not exercise juditial functions"; el de H. l.
Priestley : "Spanish Colonial Municipalities"; o el de John Thomas Vanee:
The Background of Hispanic America Law. Y hacemos gracia al lector
de una abundante bibliografía secundaria, como diccionarios, crónicas, tratados históricos, monografías, etc., etc. que fueron consultados.

Ya escrito lo anterior pudimos conocer el magnífico libro de nuestro buen
amigo, el joven y talentoso historiador inglés, Dr. Peter J. Bakewell: Silver
Mining and Society in Colonial Mexico. Zacatecas, 1546-1700, cuyo capítulo
5: "Corregidor and Cabildo", está dedicado al estudio de las instituciones
de gobierno y, en lo conducente, dice: "Like any other incorporated twon
in Spanish America at the time, Zacatecas had a cabildo consisting basically
of two types of official: aldermen (regidores) and magistrates (alcaldes
ordinarios) . These were the voting members. As first a twon (villa) and
then a city, Zacatecas was legally enabled to maintain a cabildo of
two alcaldes ordinarios and up to six regidores. It is impossible to know
when the cabildo was established because the first book of minutes (primer
libro de actas) has gone; but long before the start of the second libro de
cabildo in 1587 the council evidently existed with two alcaldes ordinarios
and a nurnber of regidores." Como se ve, el Dr. Bakewell no pudo sospechar
la existencia de la "diputación de mineros" ya que el Primer Libro de Cabildo
andaba perdido.

VII.

FUENTES HISTÓRICAS

Además de la consulta bibliográfica de las fuentes y de los tratadistas,
pasamos revista a los datos disponibles sobre las municipalidades novohispánicas a todo lo largo del siglo XVI, especialmente de las poblaciones mineras.
y, muy particularmente, para el Norte de la Nueva España.
306

En esta parte de nuestra investigación encontramos algunas interesantes
sorpresas que analizaremos más adelante: pero, en la mayor parte de los casos estudiados, que fueron muchos, no encontramos "diputados", sino
"regidores" y "alcaldes ordinarios" formando el ayuntamiento; en todas ellas
el gobierno municipal se integró, desde sus orígenes, como lo manda la
Ordenanza de 1573, la cual tiene como antecedente la "Ordenanza de nuevas
poblaciones" de 1525 del Emperador don Carlos y una ley del mismo soberano, de 1537 y, en ambas se recogía la antigua tradición castellana.
Moisés Ochoa Campos en su Historia Municipal de México, dice que
"Para fundar una villa se seguía el siguiente procedimiento:
19 Elección de regidores y alcaldes (ordinarios) . U na vez que se reunieran
los cincuenta o más vecinos, después de haber oído misa, pasarían a elegir
cuatro regidores, los cuales, a su vez, designarían dos alcaldes de los más
viejos y honrados."
Así ocurrió en 1522 en la fundación de Colima: "Aquella villa de Colima
se fundó habrá 32 años (escribe en 1554 el licenciado Lebrón de Quiñones)
...no había facultad para elegir regidores, ni alcaldes, ni alguaciles, más de
tenerlos por costumbre. . . eligiéndose unos a otros de un año a otro...". Y
en 1531 Nuño Beltrán de Guzmán "fundó la villa (de San Miguel de Culiacán) . . . nombró alcaldes y regidores y los demás oficiales convenientes a
tma república..."; en el año de 1532 en la Guadalajara de Nochistlán
" .. .por el mes de enero de 1532 la justicia y regimiento ( de la villa) se
juntaron en cabildo. ..", dice el padre Tello.
En la Descripción del Arzobispado de México, se dice para el año de 1569:
" . . .en la villa de los Valles de Oxitipa... hay once españoles y un mestizo
y un mulato casados: hay dos alcaldes ordinarios y tres regidores ..."; y, en
otro lugar del mismo documento: " ... la villa de San Luis de Tampico es
villa de españoles; hay en ella diez y seis vecinos casados, sin otro muchos viandantes y tratantes. . . hay en la dicha villa dos alcaldes y cuatro regidores ..."; y en las "Informaciones sobre la villa de Tampico" de Martínez
de Loayza, se dice: "(hay en la dicha villa) ... dos alcaldes ordinarios y
cuatro regidores, que eligen cada año nuevo los que lo dejan de ser a otros
para el año que entra...". En la Relación de la villa de la Purificación,
hecha por Gómez de Alvarado en 1585, se dice: "Al segundo capítulo respondió que Juan Fernández de Ijar... la descubrió y ganó con los conquistadores que son y fueron: Martín de Rifareche, Juan Gallegos y Martín de
Salaya, que fueron alcaldes y regidores. ..". En 1531 Nuño Beltrán de Guzmán ordenaba: " . ..poblareis (en el pueblo de Tepic) una villa de españo307

�les
a la cual llamareis... la villa del Espíritu Santo de la Mayor España,
'Y ~~·ella señalareis y elegireis alcaldes y regidore~ Y. ,alguaciles; •:". El obisp~
don Alonso de la Mota y Escobar, en su Descripcion Geografica, etc., refiriéndose a las minas de Santa Bárbara (Chih.) dice: " .. .la justicia (es) un
alcalde mayor, allende de dos ordinarios que el Consejo de la villa :lige...".
y de la villa de Llerena (Sombrerete, Zac.): "La justicia que la nge es un
alcalde mayor, allende de d05 ordinarios que el Consejo de l~ villa elige...".
y más O menos, con las mismas palabras, se refiere a las VIilas de No~b;e
de Dios (Dgo.), Jerez (Zac.), Aguascalientes (Ags.), Lagos_ (Jal.), Cuhacan
(Sin.) En la Relación de los descubri7:1ientos, etc. ~e Fr~~c1sco de !barra~
hablar de la Villa de Nombre de Dios ( 1562) , dice: . .. nomb~ ~ ehgio
y puso alcaldes, regidores y los demás oficiales de cabildo_ y regimiento Y
república de la dicha villa..."; y refiriéndose a la fundación de, D~ngo
(1563): " .. . eligió y nombró en ella alcaldes y regidores, y los demas oficiales
de cabildo, justicia y regimiento de la dicha villa...".

~!

Las excepciones que encontramos a esta forma tradicional y legal de ayuntamiento, las dejamos para estudiarlas en otro apartado.

VIII.

EL PROBLEMA SEMÁNTICO

Quedaba otra posibilidad: que el problema fuese tan sólo un problema de
semántica que sólo se tratase de la perfecta sinonimia, en el lenguaje jurídico
'
,
,
de la época entre las voces "regidor" y "diputado". Ya deciamos atras que
el maestro Altamira, en su Diccionario, no incluye la voz "diput._ado", y que en
las demás fuentes consultadas, con dos importantísimas excepciones que estudiaremos más adelante, tampoco la utilizan como sinónimo de "regidor''.
Desafortunadamente no hemos podido consultar el Diccionario razonado de
legislación y jurisprudencia de Escriche. El Diccionario _de Ai:to~idad~s no
registra tal sinonimia; ni la registra Terreros en su neo Diccionario de
Ciencias y Artes; ni aparece registrada en la Segunda Edición ( 1783) del
Diccionario de la Real Academia Española; ni tampoco la encontramos
en la edición de 1875; ni en el Diccionario de Alemany, en su edición de 1917.
Las sinonimias que encontramos al consultar estos diccionarios fueron:
Ayuntamiento = Cabildo= Regimiento =Consejo= Consistorio; y también: Regidor= Veinticuatro= Cabildante= Consejal. Sólo en el Tes~ro
de la Lengua Castellana o Española ( 1611) de Sebastián de Covarrub1~s
Orozco en la voz "diputar'', se dice: " ...y de aquí tomaron nombres los diputado;, que son los escogidos para algún ministerio, o particular, o uni308

versal, como los diputados en la ciudad de Valencia y en otras partes".
Aquí podría sospecharse que se trata de "regidores", pero habría que comprobarlo y nosotros no lo hemos hecho. Otra referencia sospechosa la encontramos en el Diccionario de Alemany; una de las acepciones que da
a la palabra "diputación" es: "En México, casa consistoral"; en el Diccionario de Autoridades viene esta acepción de 1'consistorio": "En algunas
ciudades y villas principales de España, se llama así el Ayuntamiento o Cabildo Secular y Regimiento, compuesto de Corregidor, Alcalde y Regidores".
Aquí la explicación puede ser que algunos "regidores" eran "diputados" a
desempeñar ciertos menesteres: diputados de las carnicerías, diputados de
propios, diputados de alcabalas, diputados de mesta, etc. Esta sospecha
nuestra queda confirmada por lo que se lee en el Acta del Cabildd celebrado
en la ciudad de México el día 13 de febrero de 1531: "El cabildo respondió a Diego Hernández de Proaño diciéndole que ha cumplido la provisión real
dándole voz y voto como regidor. Respecto a la petición que hizo de la
diputación, se le respondió que, por no haberlo pedido antes, ha perdido su
derecho". Se ve aquí, con toda claridad, que regidor y diputado eran cargos
diferentes que podían concurrir en la misma persona. En la Segunda Edición
del Diccionario de la Real Academia Española ( 1783), se dice: "Diputado.Comisario o persona nombrada y destinada por un cuerpo o comunidad,
para que en su nombre y con su autoridad, ejecute alguna cosa". Creemos
que esta definición es concluyente: el Ayuntamiento es el cuerpo formado
por regidores, que pueden nombrar diputados, que pueden ser regidores
o no. En las "Ordenanzas de Minas" dictadas por don Antonio de Mendoza
en 1539, leemos: " .. .las cuales dichas marcas (para señalar la plata de los
diferentes señores de minas) no pueden ser sacadas de la dicha arca por
los dichos diputados ..." Aquí parecía que habíamos encontrado por fin
el antecedente inmediato de la diputación de mineros en las minas de los
Zacatecas; pero no fue así, se trataba de diputados muy de acuerdo con la definición del Diccionario de la Academia, ya que los dichos diputados, en
número de tres, eran el alcalde mayor o justicia, el escribano de minas y
"una buena persona estante y habitante en las dichas minas, señalada por
Vos, los oficiales de Su Majestad". Para mayor abundamiento citaremos el
acta de cabildo de la ciudad de México del día 12 de mayo de 1597: " . ..de
las apelaciones que van de la diputación al cabildo". Aquí se mencionan
diputación y cabildo como dos instituciones diferente. Además, no siempre
los diputados del Ayuntamiento eran regidores, como se puede ver en el
acta del cabildo de la ciudad de Guadalajara del día 2 de enero de 1608:
"Lo segundo, que se haga tabla de los jueces diputados para cada mes
del año. . . El mes de enero, el señor alcalde más antiguo... Febrero... el
309

�señor Francisco Rodríguez Santos, alguacil mayor". En el acta de primero
de enero de 1611 del cabildo de dicha ciudad de Guadalajara, se dice:
"Nombróse por diputados de las alcabalas a Diego Hurtado (que era contador de las reales cajas)". Ya sólo citaremos lo que dice el Diccionario de
la Real Academia, en su edición de 1875, en la voz "diputados": "Diputados
a Cortes.- El regidor o persona de alguna ciudad de voto en Cortes, que
servía en la. diputación general de los Reinos". Ésta es una acepción mucho
muy tardía. Debemos pues concluir que no existió tal sinonimia entre las
palabras "regidor" y "diputado", o "cabildo" y "diputación".

IX.

CAMINO A LA SOLUCIÓN

Sin embargo, en el curso de nuestra investigación fuimos encontrando
algunas referencias que nos acercaban a la solución de nuestro problema,
pero que, por razones de método, quisimos estudiarlas juntas en este apartado:
En 1571, a 30 de julio, en la ciudad de México, el virrey Don Martín
Enríquez, daba un mandamiento para que "el alcalde mayor de las minas
de Tasco, de aquí adelante y hasta que otra cosa se provea y mande,
los diputados que se eligieran para las dichas minas, sea el uno minero y el
otro vecino que no las tenga (las minas), y estos no repartan ninguna cosa
sino fuere en presencia del dicho alcalde mayor y con su licencia". Y en
otra provisión de 29 de julio de 1573, se dice: " . . .que a la elección de los
diputados que se eligen en las minas de Tasco, solamente se hallen a ella
los señores de haciendas de minas y no otras personas". Y en 8 de junio
de 1575, decía el virrey: " ...por informaciones que me han hecho Bartolomé
del Águila y Nuño Ruiz, diputados, por sí y en nombre de los vecinos y
mineros de Tasco". Estos Mandamientos y provisiones se encuentran en
fuentes para la Historia del trabajo en la Nueva España, de Silvio Zavala.
Lo que no hemos podido aclarar -y ojalá algún investigador que
pueda trabajar en el Archivo General de la Nación lo aclare- es si en la~
minas de T asco había alcaldes ordinarios y regidores, o si estos diputados con
el alcalde mayor, formaban su Ayuntamiento. Por citas de atrás nos
inclinamos a pensar en diputados más acordes con las "Ordenanzas de Minas" de Don Antonio de Mendoza, que en miembros de un cabildo. Donde
sí ya no hay duda de la perfecta sinonimia entre las palabras regidor y
diputados, es en esta cita de la Historia de San Luis Potosí de don Primo
Feliciano Velázquez: "Además del alguacil mayor que ejecutaba sus mandatos, contaba el alcalde con dos regidores o diputados de república, que

le auxiliaban en el gobierno, representando los intereses de la comunidad.
Su car?o er~, anual Y_ de elección de los vecinos, pero sujeta a la aprobación
Y conf1rmac1on del virrey: los diputados para 1593 fueron Cristóbal Gómez
de Rojas y Juan de Valle". En San Luis Potosí, fundado por Zacatecanos retoñó la diputación de mineros; desafortunadamente don Primo no da r:ferencia bibliográ~ica ninguna que apoye su afirmación; pero creernos que se apoya
en un '_'concierto c~le?rado entre Cristóbal Sánchez con don Juan de Oñate
Y lo~ diputados Cnstobal Gómez de Rojas y Juan de Valle, para abrir un
camino del pueblo de San Luis al Cerro del Potosí", que él mismo publica
en las pp. 258 a 260 del tomo I de su Colección de Documentos para la historia ge San Luis Potosí.
Todavía más clara es esta cita tomada de la "Descripción de las minas de
Pachuca" de 1608 : "Cada día de año nuevo, se eligen cuatro diputados,
de cada real suyo, y confírmalos el alcalde mayor: estos hacen oficios de
regidores, y acuden a las cosas de la comunidad corno cabezas de ella". En
Pachuca existía la misma forma de municipalidad que en las Minas de los
Zacatecas; la de San Luis Potosí se le asemejaba y tal vez también la de
Tasco; n? pudimos ~~co~trar datos para Guanajuato. Sabíamos, por fin,
que es: tipo de mumc1palidad sin alcaldes ordinarios y diputados en lugar
de regidores, no había sido privativa de las Minas de los Zacatecas sino
,
'
que aparec1a en algunas de las poblaciones mineras, que no en todas.
Dejo para quien me siga el estudio de este apasionante problema: "Las diferentes modalidades de la municipalidad en las poblaciones mineras de la
Nueva España".
. Y llegamos al final de esta parte de nuestro trabajo, estudiando otro
eJemplo de clara sinonimia entre las voces "regidor" y "diputados", que creemos resuelve nuestro problema.

D~gamos cómo ocurrió nuestro importante hallazgo: Ya que el problema
se vinculaba con el descubrimiento y población de unas minas, era elemental
y forzoso consultar, no sólo las diferentes "Ordenanzas de Minas"' sino
también la Recopilación de 1680 en el Libro y títulos concernientes a Ía minería. Así el Título XIX del Libro IV: ''Del descubrimiento y labor de
las minas"; el Título XX: "De los mineros y azogueros y sus privilegios";
y el XXI : "De los alcaldes mayores y escribanos de minas"; pero nada encontramos que pudiera arrojar alguna luz sobre nuestro problema. Por simple inercia, seguimos adelante en la consulta; y en el Título XXV de dicho
Libro IV, que trata "De la pesquería y envío de perlas y piedras de estima
. ' " , en su Ley III : "Que sean e1egi"dos un alcalde ordinario y cuatro
. c1on
diputados de la ranchería". Y trae como antecedente un mandamiento del

�Rey Don Felipe II, su fecha en Aranjuez el 24 de mayo de 1579. El texto
completo de la Ley III es el siguiente: "Para el buen gobierno de la ranchería
-pequeño poblado formado por los buscadores de perlas, "señores de canoa" y
sus esclavos y trabajadores, sin mujeres, sin niños, sin orden de calles ni
concierto de ciudad: jacales desparramados al azar, por la costa-, ordenamos
que el gobernador y dueños de canoa se junten y elijan un alcalde ordinario
y cuatro diputados que acudan a las cosas de su obligación, como se dispone
por las leyes de este Título, y el ejercicio de sus ocupaciones ha de durar
un año continuo; y pasado, se hará nueva elección de oficios". La Ley VII
también resulta interesante: "Que el elector sea dueño de canoa, con doce
negros"; y su texto completo es el siguiente: " Para que el dueño de canoa
pueda tener voz activa en las elecciones, ha de tener canoa o piragua, armada y aviada con doce negros, y no menos". En este Título la R ecopilación recoge algunas antiguas "Ordenanzas para la pesquería de perlas",
cuya fecha no registra; pero que fueron hechas en el reinado del Emperador Don Carlos.
Teníamos por fin el tan acusiosamente buscado antecedente de la pnnutiva municipalidad zacatecana; y en verdad que era singular e insospechado.
Creemos que los señores de la real audiencia que residía en la ciudad de
Compostela, aquel año de 1553, al recibir la petición de los mineros,
de que se les diese derecho al gobierno municipal, ya que hasta entonces sólo
tenían un alcalde mayor y un alguacil mayor, nombrados por la real audiencia; sin encontrar nada aprovechable en las "Ordenanzas de Minas", recurrieron a las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas" que, años atrás,
había dado el Emperador Don Carlos. Nuestra conjetura está bien fundada:
el parecido de las "rancherías" con aquel lugarejo desparramado por cerros
y cañadas, formado de pequeñas casas de adobe y con terrado, primitivas instalaciones mineras: toscos molinos de almadanas, hornillos y fuelles, y míseros jacales o "cuadrillas" para los negros esclavos e indios barreteros; y
para que la semejanza fuese mayor, todo aquel conjunto de humildes construcciones, dominado por la "casa fuerte", de calicanto, de Diego !barra.
La Ley II del Título XXV, que venimos estudiando, dice: "Que en la ranchería se fabrique una casa fuerte"; y ya en el texto de la Ley: "Ordenamos
que el gobernador y oficiales reales hagan que los dueños de canoas, indios, personas 'Y' esclavos, que andan en ellas, hagan en la ranchería una buena
casa fuerte y segura, donde se puedan recoger y defender de los corsarios
-en la Mina de los Zacatecas eran los chichimecas salteadores-, que con
frecuencia procuran inquietar y robar en la costa...". Y así como en la
"ranchería" sólo vivían "señores de canoa", y buzos y esclavos, en las Minas
Ricas de los Zacatecas, por aquellas fechas, sólo se encontraban "señores de
312

minas", buscones, gambusinos y barreteros esclavos. Y así como en la "ranchería" había que salvaguardar los quintos de Su Majestad, lo mismo era
necesario salvaguardarlos en las minas; si en la mar había "corsarios", en la
"tierra de guerra viva", había "chichimecas bravos". Perlas y plata eran
cosa de estimación. Y apoyándose en estas semejanzas, los oidores alcaldes
mayores de la Nueva Galicia, aplicaron a las Minas de los Zacatecas, las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas".
Dejamos para otro artículo d estudio de la evolución de la municipalidad
zacatecana a través de las actas de su Primer Libro de Cabildo.
Ya terminado este trabajo y listo para enviarlo a la imprenta, nos llegó
el tan deseado artículo de J. Lloyd Mecham: "The Real de Minas as a
Political Institution", que leímos con gran interés. Como lo esperábamos,
Mecham sí señala la singularidad institucional que hemos estudiado en este
trabajo. Lo citaremos en extenso:
"According to the Laws of the lndies (4:7:2 ) , Zacatecas as a villa was
entitled to an alcalde ordinario, four regidores, an alguacil, an escribano de
consejo, an escribano público, and a mayordomo. But so great was the rush
of miners and settlers to the new bonanza that it was constituted an alcaldía
mayor under the new Audiencia of Nueva Galicia. The first alcalde mayor
of Zacatecas was Juan de Tolosa (falso) . He was also comrnissioned lieutenantgeneral to enable him to assume the military headship of the district (falso) .
In 1553 Tolosa was succeeded as a alcalde mayor by Gaspar de Tapia
(falso) ." / / Nota 44: Elías Amador: Bosquejo Histórico de Zacatecas. (Zacatecas, 1892), p. 212; Francisco Frejes: Memoria de la Conquista de
Zacatecas. (Zacatecas, 1834), p. 8 / / . (Esta última cita está equivocada).
"According to Frejes, the Audiencia of Nueva Galicia established in Zacatecas, in 1553, a diputación de minería. The first delegates or diputados
wcre Gil (por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos, and
Pedro Melgarejo (falso). They were assisted by a notario público. The diputación was given supervisión of ali mining affairs and, in these matters,
was independent of other official appointed by the audiencia falso: Mecham
está también pensando en la diputación de minería del siglo XVIII) . / /Nota
45: Frejes: Historia Breve, etc., p. 194//. The registers in which were
entered the mining claims were kept by the diputación (falso: en las Ordenanzas de Minas para las Minas de los Zacatecas de 1550 de Hernán Martínez
de la Marcha, en la ordenanza IV se dice: 'lten ordeno y mando que los registros de minas que así se presentaren por los mineros y dueños de cuadrillas,
se pongan en un libro encuadernado y en el arca de la tres llaves .. .').
Is body was nothing more or less than a cabildo made up of Regidores who
313

�were also to act as miners' deputies ( ????). The same procedure is to be
noted in ranchería government".

"In the fishing and pearl fishery country little communities of a
temporary character ( rancherías,) sprang up, especially in the Cumaná region, and although sorne sort of local government was needed, the character of the population and surroundings made the dignified cabildo of the
ordinary Spanish pueblo out of place. It was provided, therefore, that
the governor, together with the boat owners, should elect an alcalde ordinario and four regidores or diputados ( deputies, for a term of one year
or till their successors should be duly elected." / /Nota 46: Jones: "Local
Government in the Spanish Colonies", p. 84/ /.
"In the diputación de minería of Zacatecas we have an entirely _differe~t
organization from that created in 1783 for the later body ~as entirely ~tinct in composition and in functions from the secular cabildo. The wnter
has found no record of other diputaciones prior to 1783 ( nosotros encontramos la de Pachuca, la de San Luis Potosí, la de Trueco y la de las Ordenanzas
de Minas de don Antonio de Mendoza de 1539), although it is probable that
these existed in sorne of the most important reales. It is reasonably certain, however that the mining branch was not put under a separate and independent
autho~ity in the reales until the Tribunal General de la Minería de Nueva
España was established."
Haremos unos breves comentarios al magnífico trabajo de Mecham, quien
por otro camino, llegó a conclusiones muy parecidas a las nuestras.
En general, Mecham, como los demás escritores angloamericanos que se
ocupan de nuestra historia, por ser ajenos al ámbito de nuestr~, cultura Y
de nuestro idioma, cometen curiosos o serios errores de traduccion, de paleografía o de interpretación. En el trabajo que comentamos hay ~º. ci:-,riosísimo: en un glosario que lo enriquece, leemos: "Partero
Obstetnc1an ,
en lugar de portero; según Mecham, debía haber un partero en las casas
de cabildo. Lo segundo, que Mecham concede gran autoridad a historiadores que no la tienen, en este caso concreto a fray Francisco Frejes y a Elías
Amador. y así, afirma enfáticamente que el primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue Juan de Tolosa, quien además fue comisionado como teniente general
en cuestiones militares, apoyándose en Elías Amador: Bosquejo Histórico,
p. 212, quien, sin ningún apoyo documental, dice que: "El primer alcalde
de Zacatecas fue Juan de Tolosa, quien duró 5 años en ese encargo, en el
cual le sustituyó Gaspar de Tapia". Tolosa nunca fue alcalde mayor de Zacatecas ni de ningún otro lugar; Juan de Tolosa fue un hombre inquieto, de

=

314

espíritu aventurero, soldado y "descubridor de minas" que, a diferencia
de Baltasar de Bañuelos, no llegó a desempeñar ningún cargo público en
las minas por él descubiertas. El primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue
Pedro Mejía, como lo demuestra el primer registro de minas hecho por
Baltasar el día 30 de abril de 1549, ante Pedro Mejía; se dice en tal registro:
" ...y digo que por cuanto en estas minas no ha habido justicia ante quién
registrar las minas...". La cita está tomada de un Pleito de mineros de
fines del siglo XVI, que se conserva en el archivo de Notarías de la ciudad
de Zacatecas y que incluye copias autorizadas de documentos más antiguos,
como los primeros registros y ventas de minas de principios de 1549. Pedro
Mejía ~vo como tenientes a Luis Lusardo en ese mismo año de 1549, y
a Antoruo de Soto en 1551; a Pedro Mejía lo sucedió Sancho de Caniego
en 1551; y, a éste, Gaspar de Tapia en 1554. Además, Juan de Tolosa,
como "señor de hacienda de minas", no podía ser alcalde mayor por prohibición expresa de las "Ordenanzas de Minas".
Dice Mecham que los primeros diputados de la minería fueron un tal Gil
( sic por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos y Pedro Melgarejo y erróneamente se apoya en Frejes, cuando en realidad tomó el dato
de Elías Amador: Bosquejo, p. 208: Ese mismo año (1557 y no 1553
como quiere Mecham), siendo todavía alcalde mayor de Zacatecas Gaspar
de Tapia, fueron nombrados diputados de minas, Gil Hernández de Proaño,
Baltasar Bañuelos de Temiño y Pedro M. Melgarejo, y primer notario público Juan Soto de Palos. En realidad no se sabe quiénes fueron los primeros
diputados, ya que, como decíamos atrás, al Primer Libro de Cabildo le faltan las 5 primeras fojas; y el acta más antigua que se conserva es la del día
primero de enero de 1557, que copiamos atrás; en esa fecha eran diputados
~lientes: Bernardo Pérez, Diego de Argüello, Pedro Gómez de Contreras y
Alonso Ruiz; y, ese mismo día, fueron elegidos: Cristóbal de Oñate, Diego
de !barra, Diego Hernández de Proaño y Pedro Gómez de Contreras, y el
escribano lo era Pedro Sánchez de Palenzuela; ya antes había habido varios
escribanos en las Minas, como: Diego de Salta, Baltasar de Montoya, culpable de la muerte de Alvarado, Francisco Vázquez de Eslava, Cristóbal de
Cea, Esteban Marbán, Bernardo de Balbuena, padre del famoso poeta, Alonso
Sánchez, etc. ¿De dónde sacaría Amador a ese Juan Soto de Palos? Al
año siguiente ( 1558), siendo alcalde mayor Juan de Villagómez, fueron
nombrados diputados: Baltasar de Bañuelos, Pedro Mejía Melgarejo y Alonso
Gutiérrez del Campo. Como se ve, don Elías formó una enredada maraña
en la que cayó Mecham. Salvo estos errores de detalle, "The Real Minas
as a Political Institution" es un magnífico trabajo, como todos !os de su
autor, y el único en que se estudia la primitiva municipalidad zacatecana.
315

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318

319

�VIDA Y OBRA DEL PERIODISTA LUIS B. HERRERA JUAREZ*
Lic. ANA MA. HERRERA A.
Soc. Nuevoleonesa de Historia

I.

BIOGRAFÍA DEL PERIODISTA

Lurs

B.

HERRERA JuÁREz

EN MONTERREY EN la última década del siglo pasado, 1890, un once de
octubre nació por el barrio de Santa Lucía, en una casa ubicada cerca de la
Parroquia de San José, hoy 15 de Mayo "f' Pino Suárez, un niño al que pusieron por nombre Luis.
Recibiéronle con gran júbilo por ser el primer varón en la familia, sus
padres Don Antonio Herrera Pulido y Doña Germana Juárez Castañeda.
El cuadro de familia donde creció Luis lo comporúan sus hermanas mayores: Teresa, Josefa y Antonia, y sus hermanos más pequeños que él: Antonio,
Mateo y Marcelina a quienes les dedicó un especial cariño.
A los seis años ingresó Luis al Colegio "Seminario Conciliar".

Ahí combinó sus actividades escolares con las de monaguillo.
Pasó luego al Colegio "Porfirio Díaz'' siendo Director de esta Institución
Don Jesús A. Rojas, aquí Luis terminó su primaria !.uperior.
Su madre de espíritu religioso y de una inteligencia poco común, su padre
de carácter fuerte y estricto en sus normas morales, le trasmitieron el numen
de la nobleza, y la luz del conocimiento.
Siendo su padre Don Antonio, Maestro Contratista Urbanizador del Mon-

* Trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística,
leído el 7 de Dic. de 1976,

321
HUMANITAS-21

�terrey de aquella época ( 1900-1913), Luis no sintió afición por esta especialidad.

En este mismo año fundó con otros colaboradores un periódico de la tarde
con el nombre de El Regional.,

En el año de 1908 ingresó al Colegio Civil para prepararse en la Carrera
de Abogado.

Reingresó luego en el año de 1923 al periódico El Porvenir donde trabajó
hasta 1937.

Los primeros estruendos de la Revolución se dejaron sentir interrumpiendo
sus estudios.

Durante su estancia aquí, en el año de 1928 fue enviado por el propio Director del periódico, como Corresponsal de Guerra a Chihuahua atendiendo
a una invitación que le hizo el Gral. Juan Andrew Almazán.

Fue hasta el año de 1912 cuando reingresó a continuar su Carrera. Precisamente en este año y el siguiente siendo estudiante de Leyes, fue a prestar
sus servicios a la Secretaría de Ayuntamiento como Oficial Segundo. Estaba
en ese entonces de Alcalde Don Alfredo Pérez.

En noviembre del año de 1932, contrajo nupcias con la Srita. Profesora
Ana Isabel Arredondo. Su hogar fue bendecido a través del tiempo por tres
hijos.

Por estas fechas ingresó al periódico La Prensa, que dirigía Manuel Múzquiz Blanco, y aquí comenzó a escribir artículos alusivos a los problemas de
la época (1913-1914).

En el año de 1938 fundó el periódico El Noticiero, diario de la mañana.

En el año de 1915 publicó algunos de sus escritos en la Revista El Comercio de Don José López Hickman, y más tarde en el año de 1916, en la
Revista A zul de Manuel Guzmán así como en el periódico La Época de San
Antonio, Texas.

Del año 1941 al año de 1944 dirigió la RevMa Salubridad.
Del año de 1944 a 1963 fue Director Gerente de la Kevista llamada Monterrey.

En esta fecha cursaba el tercer año de Leyes cuando tuvo que interrumpir
sus estudios por causas de fuerza mayor.

Durante los años de 1964, 1965 y 1966 escribió en el periódico El Porvenir,
diurno, así como en el Suplemento del Domingo su columna titulada "El Joyel
de la Anécdota".

En el año de 1917 trabajó en el periódico Nueva Patria.
A los dos años siguientes, en el año de 1919, prestó sus servicios al periódico
El Progreso.
En ese mismo año se fundó el periódico El Porvenir, y nuestro biografiado
pasó a colaborar como redactor del servicio informativo de ese importante
órgano.
Animoso en el cultivo del difícil arte de ser un buen reportero, decidió

ir a la Capital de la República con el fin de estudiar para mejorar sus
conocimientos en esta rama de las Ciencias de la Investigación.
Pasó en la Capital un tiempo, haciendo estudios y colaborando en el periódico El Universal.
En el año de 1920, regresó a ésta para contribuir con sus reportajes en la
formación del periódico El Diario.
Al año siguiente ingresó a la redacción de El Noticiero, diario de la tarde.
En el año de 1922 entró a trabajar a la redacción de El Sol.
322

Durante los años 1939 y 1940 se hizo cargo de la Revista Viajante.

.

Alternó sus actividades periodísticas con diligencias dentro del campo de la
Abogacía.
Trabajó en sus horas extras en la Presidencia Municipal como Inspector
de Rótulos desde el año de 1949 hasta! el año de 1953.
De los años de 1946 a 1950 asistió a los Cursos de Verano de la Universidad de Nuevo León.
Colaboró en el periódico El Tiempo del año 1950 a 1956, escribiendo
artículos y reportajes.
En agosto del año de 1965 hizo la petición de la conservación de los "Arcos
de la Alameda Mariano Escobedo" a la Sociedad de Historia, Geografía y
Estadística y fue escuchada por esta Sociedad, procediendo de inmediato
a apoyarlo.
Colaboró en las Actividades Cívicas dentro de la Dirección del Registro Nacional de Electores.
Perteneció al Centro Literario de Monterrey fundado por el Lic. Héctor
323

�González desempeñando el cargo de Secretario de Prensa. Perteneció al C~culo
Mercantil Mutualista como socio activo desde el año de 1922 hasta el ano de
1967.
En el año de 1944 recibió de esta Asociación un Diploma de Honor al
haber obtenido el Primer Lugar en un Concurso Literario del Pensamiento
a la Madre.
Al siguiente año volvió a recibir Diploma por el mismo conce?to. A ~os
veinticinco años de pertenecer al Círculo le fue entregado el Diploma ele
Constancia. A los cuarenta año recibió el Pliego de Perseverancia junto con
la Medalla Cruz de Malta. A los cuarenta y cinco años le fueron entregadas
una Medalla de Oro y el Pliego de Perseverancia.
Su carrera periodística lo llenó de satisfacciones dado su empeño Y
dedicación por servir a la Comunidad, y en especial a su Ciudad natal a
la que tanto quiso.
El once de julio de 1967 recibiendo el auxilio cristiano, a las 8.55 a. m.
dejó de existir nuestro biografiado en su domicilio de 15 de Mayo, donde
pasó todos los años de su vida.

JI.

CONCEPTOS SOBRE LA REVOLUCIÓN

MEXICANA DEL SR.

Lurs B.

HERRERA

JuÁREZ

El periodista Luis B. Herrera Juárez se declaró creyente y a favor del
sentimiento revolucionario.
Sus conceptos y actitudes las dejó escritas en las Revistas Salubridad Y
Monterrey. y en los artículos de su columna "El Joyel de la Anécdota".
Aquí narro los reportajes que realizó estando como redactor.
En las apreciaciones que él hizo acerca de los cambios _p~lític~s en el
Estado de Nuevo León analizó los distintos programas adm1mstrahvos que
existieron desde 1880 hasta 1928, abarcando un período de casi cincuenta
años.
Es muy evidente que el periodista-historiador manifestó una actitud positiva ante el gobierno del Gral. Don Bernardo Reyes. He aquí uno de sus
conceptos:
El Gral. Reyes gobernó el Estado de Nuevo León por 25 años, Y durante su actuación dejó sentadas las bases para su prosperidad activando

todos los ramos, pero de preferencia los de Salubridad al otorgar una
concesión para el Servicio de Agua y Drenaje en Monterrey, la instalación de varias fundiciones de metales, la educación pública, la agricultura, la industria, la ganadería, la urbanización y planificación de
Monterrey moderno con sus trazos de calzadas, la edificación del Palacio
de Gobierno. , .
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos en Nuevo Le6n", Núm.
10, El Porvenir, marzo 16 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez reconoció definitivamente la etapa de desarrollo
que realizó el Gral. Reyes en el Área Metropolitana.
En forma conciliatoria mencionó que este Gobernador "dejó sentádas las
bases de la prosperidad". Sin embargo esto no disminuyó en el periodista su
convencimiento de que el porvenir histórico del país, y por consiguiente de
Nuevo León, tendría un cambio social y político.
Remitiéndose al año de 1880 examinó los comportamientos de la política
al establecer la historia de los partidos de reacción que nacieron desde ese
entonces. Así lo señaló:
En el año de 1880 era Gobernador Constitucional del Estado, Viviano
L. Villarreal, había dos partidos: el Liberal y el Conservador. El primero manejado por los juaristas y dirigidos por los señores Marín y Lorenzo
Roel; el otro manejado por don Genaro García, Lic. Mauro A. Sepúlveda, Casimiro Casso, Ignacio Guajardo y José S. Treviño.
(Ob. cit.)
Más adelante mencionó los partidos políticos que fueron apareciendo: el
"Garzayalista", "Reyista", "Cientüico-Corralista", "Católico", "Liberal Independiente", "Antirreeleccionista", "Democrático", y otros.
El Sr. Herrera Juárez mostró un gran interés por la función que los partidos
ejercían, y el importante papel que representaban. Tal es así, que escribió
con todo detalle sobre las primeras experiencias que tuvieron los grupos políticos de reacción:
El primer ensayo político que se originó en Monterrey contra la reelección del General Reyes fue visto con agrado por. . los partidos Científico
y Católico... Fue en el año de 1903, en que ocurrieron los sucesos san325

324

�grientos del 2 de abril. .. Los manifestantes llegaron frente al Palacio
Municipal, en cuyos balcones y azoteas estaban parapetados los policías.
Hablaron varios oradores atacando al régimen y principalmente al Gobernador Reyes. Un grupo.. . de los partidos Católico y Corralista trataron de penetrar al interior del Palacio y fueron recibidos a balazos
por los gendarmes.
(Ob. cit.)

Los antecedentes históricos examinados con todo cuidado por nuestro historiador revelan la situación de aquella época. Refiriéndose al hecho de que
el Gral. Reyes tenía un resguardo de defensa, apuntó que en esos momentos
los representantes, tanto el del pueblo, como los de los partidos, estaban desorientados en el escenario donde les tocaba actuar.
Los vicios y las consecuencias de organizar la vida política alrededor de un
solo hombre, había anulado hasta entonces, la personalidad política del mexicano.
Los acontecimientos que provocaron la inquietud de aquel ambiente de la
primera década del siglo presente, preocuparon al periodista Herrera Juárez
hondamente. De esta forma lo expresó a continuación:
Después del Gobierno del Gral. Reyes vino un período de transiciones
políticas que originaron una verdadera anarquía deteniéndose el avance
progresivo de la Ciudad. Vino la Revolución y el Municipio de Monterrey quedó a merced de los grupos armados en pugna, que salían y
entraban siendo mayor el abandono y desastre de los servicios, al grado
de no haber alumbrado público, ni policía, llegándose hasta el saqueo de
los bienes de la ciudad y la imposición de préstamos forzosos a los
vecinos atemorizados por tanto abuso.
(Editorial "El Municipio de Monterrey". Revista Monterrey, Año 111, Núm. 15, junio
1945, p. 3.)

de

El Periodista estudió esta atmósfera de cambio inesperado que acabó
con toda una época de la vida nacional.
Analizó el inconformismo general que reinaba, la inquietud de la opinión
pública que preparó los ánimos para acontecimientos futuros.

326

El haber vivido en aquel ambiente revolucionario lleno de problemas políticos y sociales despertó en su ánimo el deseo de escribir las ideas revolucionarias, los episodios alusivos, y los hech?s históricos donde hizo hincapié
en una democracia bien dirigida.
Comulgó en su credo político con el manifiesto que expuso el Licenciado
Luis Cabrera en contra del Partido Científico, y al ponerlo en comparación
con la situación que ha predominado en México en cuestión de política
hizo la apreciación siguiente:
Al leer el manifiesto del gran político y escritor Luis Cabrera, no hay
más remedio que pensar que en nada ha cambiado hasta la fecha el procedimiento de los partidos políticos actuales que son manejados por la
burocracia reinante.
(El Joyel de la Anécdota. "Los Políticos, la
Política y los Partidos en Nuevo León". El
Porvenir, Núm. 11, abril 6 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez aseveró que la estructura oficial de los partidos
políticos era como para comentarse en voz alta. Le contrarió siempre la
ausencia del espíritu de lucha en los partidos de oposición. Esta actitud
determinante fue adquirida por él al estudiar los principios de la Revolución Mexicana. Más adelante el periodista refirió el período en que llegó
Don Francisco I. Madero a la Presidencia, ry, describió la situación que ocurría en su Provincia con el cambio de gobierno.
Al narrar las elecciones municipales de los Partidos Constitucional-Progresista, ( Partido de oposición) , y el Partido Liberal ( Partido maderista)
en las que triunfó el Partido Constitucional, escribió su opinión al respecto:
Se considera ésta la única elección democrática habida en Monterrey
por el interés con que el pueblo participó en ella, mas no por su legalidad ya que se violaban frecuentemente las normas de la política como
en el caso en que se asegura que los partidarios del Liberal emitían
sus votos aún al día siguiente de las elecciones.
Sin embargo, el entusiasmo de la ciudadanía es el mejor síntoma de
que Nuevo León, no estaba al margen de la vida nacional, sino lo contrario, vivía los momentos que la patria vivía.
(Algo de Historia. "La Política en Nuevo
León de 1908 a 1913". El Porvenir, 24 de
marzo de 1964. Núm. 2.)

327

�El Sr. Herrera Juárez expresó de manera enfática el l°?ro obteni?~ de
esta elección, ya que al participar el pueblo en ella se poma de manifiesto
el espíritu cívico del ciudadano.

Relató luego los destrozos que ocurrieron; de la guarnición y los refuerzos
que los huertistas obtuvieron; de los muertos y heridos de los leales; y de
la suerte que corrió el General Treviño.

A continuación comentó el trágico desenlace del Presidente Franc!~co l.
Madero. Los sucesos trascendentales para la historia de nuestra Naoon los
determinó en la forma siguiente:

En el episodio del segundo ataque a Monterrey, escribió acerca de las
peripecias que 1a población sufrió al ser asaltada la ciudad por los rebeldes en
1914. Así lo explicó:

La caída y el asesinato del Presidente Madero fue reci.bi~a Y comentada en el Estado y sobre todo en la cd. de Monterrey de distintos modos:
Huerta tenía amistades en la Cd.. .. Aunque el Congreso estaba formado
por antirreyistas y treviñistas, enviaron un mensaje reconociendo al
Gobierno del Usurpador, no obstante la contrariedad del Gobernador

Tres días duró la resistencia de los defensores de la plaza, y los rebeldes
no pudieron llevar a cabo sus maniobras de tomar el Bordo de Grasa
por el certero y tenaz fuego de la artillería del Obispado.

General Treviño.
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos Políticos en Nuevo
León." El Porvenir, abril 12 de 1965. Núm.
12.)

El Sr. Herrera Juárez captó cómo el movimiento político se fue complicando cada vez más, y en la ciudad comenzó a haber ataques contra el gobierno naciente.

I¡

El periodista después de haber apuntado des~e su si~o. donde se re~guardaba para observar los acontecimientos, los paso a escnbir para P~~l:~arlos
en un "Extra" del periódico La Prensa en 1913. Esto es lo que refino.
La tarde del día 22 principió el ataque a la ciudad avanzando los
carrancistas por el camino del Topo Chico. . . Las, fuerza~ que ~arnecían la plaza fueron distribuidas hábilmente .~gun las .mstrucc1ones
del señor General Adolfo Iberri. Y ya en las pos1c1one~ d~b_1~as las :uerzas esperaron el ataque formal sobre la ciudad que prmc1p10 la manana
del día 23 a las ocho y media...
(Extra de La Prensa, octubre 24 de 1913,
Monterrey, •N. L. Recopilado en El Joyel de
la Anécdota. "Primer ataque de los rebeldes
que sufrió Monterrey". El Porvenir, oct. de
1965. Núm. 30.)

El periodista consideró la importancia del hecho histórico en donde su
Ciudad se sacudió ante la rebelión manifestante.

328

A las primeras horas de la mañana del día 23 empezaron a correr
rumores de una posible evacuación de la plaza por parte de los Federales. A las once de la noche salió la columna tomando la calle 15
de Mayo al poniente, protegida por los grandes reflectores instalados
en el Cerro del Obispado, y la artillería que durante toda la noche estuvo
vomitando metralla sobre el "Carrizal" cuartel de los carrancistas.
(El Joyel de la Anécdota. "Las Batallas y
Caídas de Monterrey". El Porvenir, mayo 4de 1964, Núm. 4.)

El periodista analizó la inestabilidad política, y por consiguiente las constantes luchas revolucionarias entre los partidos que imperaban en el país. La
violencia y el azar eran los factores que decidían el destino de la Ciudad.
Son muchos e interesantes los detalles que el Sr. Herrera Juárez expuso
acerca de estos movimientos negativos al desarrollo evolutivo de la Ciudad.
El periodista en cuanto trató acerca de los acontecimientos que vinieron
por añadidura, al ser tomado Monterrey por los rebeldes de la División del
Norte al mando del Gral. Francisco Villa y del General Felipe Ángeles,
refirió lo siguiente:
El General Ángeles, a su llegada, desde uno de los balcones centrales
del Hotel I turbide, dirigió la palabra a numerosas personas reunidas frente
al edificio invitándolas a simpatizar con la causa villista y llamando a los
carrancistas "ovejas descarrriadas".
(El Joyel de la Anécdota. "Francisco Villa en
Monterrey". El Porvenir, Núm. 6, octubre 19
de 1964.)

329

�Es evidente que el Sr. Herrera Juárez encontró bien definido el propósito
de aquel discurso-campaña a favor del Gral. Francisco Villa.

decidió entregar el Gobierno a don Alfredo Pérez cuya Legislatura ocupaba ya el recinto oficial y había hecho la declaratoria.

Más adelante, en su artículo mencionó acerca del nuevo programa político por el cambio de gobernadores y alcaldes.
Explicó el periodista la forma en que el Gral. Raúl Madero quedó de
Gobernador y el Sr. Don José Videgaray de Alcalde.
El haber sido designado éste por el Sr. Madero, dio lugar a varios comentarios entre algunos jefes villistas. Entonces el Gobernador ordenó que
se eligiera al nuevo Alcalde por medio de un Plebiscito. El periodista explicó
lo siguiente al respecto:
El Plebiscito tuvo efecto frente al Arco de la Independencia invitándose
al pueblo a votar. .. A este acto concurrieron unos cinco mil ciudadanos
que votaron por Videgaray siendo hasta la fecha (1944) un caso insólito en la historia política del Estado.
(Oh. cit.)

Como puede apreciarse este caso "insólito", como el periodista lo llama,
es una reafirmación más de su idea revolucionaria. El Sr. Herrera Juárez
insinuó aquí el factor positivo del Plebiscito porque se podían observar
abiertamente los resultados de las elecciones. Esto iba a remediar en algo
el problema político ocasionado por las circunstancias reinantes en el Municipio de Monterrey.
El Sr. Herrera Juárez creyó de fe cierta que debía hacerse respetar la
opinión e intereses del pueblo aunque fuera la minoría. Sólo así se podía contar con una sociedad civilizada.
El periodista hizo luego una síntesis del período político que siguió a 1917.
Uno de los conflictos dentro del campo de la política que se originó en
Monterrey a raíz de los nuevos partidos creados por la Revolución, lo describió de la siguiente manera:
Surgió otro conflicto político como resultado de las elecciones que para
la renovación de poderes, decretó el Gobernador Tarnez. Hubo dos
candidatos que se disputaban el triunfo, don Alfredo Pérez y el General
Porfirio C. González. El Gobernador Tamez, encerrado en Palacio
con gente armada, víveres, municiones, etc. para sostener un largo sitio, se

330

(Haciendo Historia. "El Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey. Año I, Núm. 6, septiembre de 1944, p. 31.)

Puede decirse que aquí el Sr. Herrera Juárez quiso mostrar el desorden
interno que existía dentro del recinto gubernamental cuyo origen se debía
principalmente a las organizaciones administrativas "en ciernes".
Lo malo, advertía el periodista, no estaba en la ideología revolucionaria,
sino en aquéllos que pretendían administrarla.
Así lo dijo:
En mi calidad de periodista y con la autoridad que se me concede al
haber actuado durante más de veinte años entre políticos. .. los actos
( de entusiasmo y apoyo cuando entra un nuevo gobernador al poder)
son falaces porque hoy abrazan al nuevo Gobernador y desprecian al
que dejó el poder. Luego están urdiendo un nuevo candidato para
"tumbar" aquél porque no obtuvieron "ventajas".
(Haciendo Historia. "Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey, Año I, Núm. 7, octubre
de 1944, p. 35.)

El periodista plasmó en sus conceptos sobre la Revolución la idea del
sistema democrático en el amplio sentido de la palabra.
El punto de vista sintomático fue el de fortalecer con sus apreciaciones
el principio revolucionario del poder del pueblo, para el pueblo, y por el
pueblo. En más de una ocasión afirmó su fe de que la Ciudad de Monterrey
ya estaba preparada para elegir democráticamente a sus gobernantes.

La honradez en los asuntos de Gobierno fue otra constante de su misión
periodística, por eso cuando él analizó la situación del México de 1918, puso
de manifiesto su posición de apoyo y respeto por la política que adoptó el
Presidente Plutarco Eüas Calles.
De esta manera lo escribió:
Un caso insólito en la historia política de México ocurrió el día veinte
de julio del año de 1928, al ser asesinado el Presidente de la Repú-

331

�blica, General Alvaro Obregón, cuatro meses antes de hacerse cargo
del poder público. . . A la muerte de Obregón, la primera providencia
tomada por el Presidente General Plutarco Elías Calles fue la de lanzar
tres manifiestos; uno a la Nación, el otro a las Cámaras de Senadores
y Diputados y el último al Ejército... En estos mensajes hizo formal
promesa de no continuar en el Poder, recomendando que se tomara en
cuenta que ya era tiempo de terminar con el caudillaje, y que deberían de ser civiles los directores de los destinos de la Nación.
(El Joyel de la Anécdota. "La última Revoluci6n de México fue, la del Coronel José
González Escobar". El Suplemento de El Porvenir, septiembre de 1965. Núm. 27.)

El periodista siguió narrando los hechos que se sucedieron y la creciente
onda de disgusto que surgió en las filas militares del Coronel José Gonzalo,
Escobar. Después de informar sobre las disposiciones tomadas por el Primer
Mandatario para contratacar al Coronel Escobar que se encontraba ya en
Monterrey ese 4 de marzo de 1928, expuso cómo se registraron los acontecimientos de la "última Revolución de México".
Al hacer alusión a la llegada a Monterrey de tropas militares al mando del
Comandante Gral. Juan Andrew Almazán, escribió sobre las investigaciones
que éste realizó para imponer justicia a los actos cometidos por el infidente
Escobar.
La tarea del periodista de colaborar siempre dando cuenta de los desenlaces
de estos actos revolucionarios continuó sin descanso. Lo comprobó a continuación:
El día doce de marzo a las diez de la noche, en varios trenes militares
y uno exclusivo para los corresponsales de los periódicos extranjeros y
nacionales, se movilizó la columna del Gral. Almazán hacia TorreÓn7
por la vía del antiguo Internacional. Entre los corresponsales de guerra iba el que esto escribe, como representante de "El Porvenir".
(Ob. cit.)
Esta empresa tan importante que el periodista realizó, dio una tónica
más a su vida revolucionaria de espectador y protagonista al mismo tiempo.
El narrador de hechos históricos del momento cumplió con el deber de
ciudadano y de individuo apegado a su profesión.
332

Sus conceptos y actitudes revolucionarias se quedaron grabadas en las
páginas de sus libros.
Ahí leemos también sobre los estudios biográficos que el Sr. Herrera Juárez
hizo de los hombres civiles y militares que intervinieron para bien, en la
Revolución Mexicana.

Cabe citar: Gral. Pablo González, Teniente Trinidad Flores, Don Marcelino Hinojosa, Cap. lo. Alberto Olivares, Don Ramón de la Garza, Gral.
Pablo de la Garza, Don Porfirio Elizondo y muchos otros más.

III.- ACTUACIÓN DEL SR. LUIS B. HERRERA JUAREZ
EN LA VIDA DEL PERIODISMO

La obra periodística que el Sr. Luis B. Herrera Juárez elaboró, se puede
dividir en tres épocas: de 1913 a 1922; de 1923 a 1940; "f' de 1941 a 1956.
La primera época fue el comienzo de su vocación. El joven Herrera frecuentaba con asiduidad el ambiente literario, y así conoció de cerca el grupo
de escritor~ y periodistas.
Compartiendo con ellos sus momentos de creación literaria, poco a poco
se despertó en él un deseo de escribir artículos informativos sobre los sucesos
del momento. De esta forma comenzó su producción reporteril.
Desafortunadamente poco se encuentra de ella, pues se quedó cliseminada
en publicaciones que las más de éstas ya desaparecieron, como son: las Revistas Azul y El Comercio, y los periódicos El Diario, El Noticiero, vespertino, El Regional, El Nueva Patria, El Progreso, La Prensa. Sin embargo,
el periodista recopiló algunos artículos y los agrupó poniéndoles como título "Indiscreciones Reporteriles" que volvió a sacar a luz pública en 1938,
en el periódico que él mismo dirigió llamado El Noticiero ( diario de la
mañana). A la vez conservó un artículo, el más antiguo que existe de su
cosecha. Se imprimió en el periódico La Prensa el 25 de octubre de 1913
cuando era gerente de él, Manuel Múzquiz Blanco.
Aquí el joven principiante señaló entre otras cosas una nota de interés
donde destacó su personalidad de escritor:
A grandes plumadas, damos enseguida una reseña de los sucesos registrados la noche del día 22, no detallando como desearíamos, en

313

�virtud de que la fuerza motriz en nuestros talleres nos dificulta grandemente esta labor.
(Extra de La Prensa, octubre 25 de 1913,
Monterrey, N. L. Recopilaci6n en El Joyel
de la Anécdota, "Primer ataque a los rebeldes
que sufri6 Monterrey". El Porvenir, octubre
31 de 1965. Núm. 30.)

Como se observa, el reportero "en ciernes", no esquiv6 desde un principio
las barreras con que se enfrentó en la dura profesión del periodismo. El
decir siempre la verdad, el dar a conocer la noticia a su tiempo justo, el
determinar con cautela o con insinuación causas y motivos del suceso, fueron
las características que marcaron su estilo.
Siendo sus fuentes las noticias policíaca, militar y política se fue especializando en éstas cada vez más. Su arriesgo y valor lo distinguieron, pues las
noticias al obtenerlas siempre "de primera mano", como solía decir él, puso
en peligro su propia vida más de una vez, por lo que los compañeros de labores lo bautizaron con el nombre de "El Reportero Audaz".
En la primera publicación diurna de El Noticiero, donde como se dijo
al principio, recopiló sus primeros reportajes, escribió al respecto:
El Reportero Audaz, de larga ejecutoria en el periodismo local, dará
a conocer en esta Sección sus indiscreciones, haciendo recordación de
hechos notables de los que tuvo conocimiento o en los que tomó parte, no
habiéndose publicado muchos de ellos por haber intervenido funcionarios de aquellas épocas (hace 20 años) y que no dejan de ser interesantes.
( "Indiscreciones Reporteriles"1• El Noticiero,
diario de la mañana. Tomo I, Núm. 1 Monterrey, Nuevo Le6n, febrero 19 de 1938, p. 2.)

En la escuela de la práctica fue, madurando el periodista tanto física como
intelectualmente. Sus compañeros de armas más avezados que él en la tarea
del periodismo fueron sus maestros.
Cabe citar entre otros, a Don Miguel Martínez Rendón, Don Eduardo
Martínez Celis, Don José G. Morales, Don Celedonio Junco de la Vega,
Don Jesús H. Ríos, Don Jesús Cantú Leal.
334

También anotamos a Eusebio Villanueva (Maciste),
tonio Treviño Torrea, José' Navarro, Alfonso Navarro,
Luis Benedicto, Oswaldo Sánchez, Dámaso G. García
'
gusto Audirac, Luis Rojas, Lic. Vargas Morán, Juan
Plowells.

Federico Gómez, AnTomás A. de Hoyos,
Carlos Medellín Au'
Chapa, José Manuel

En compañía de estas tres últimas personas, nuestro periodista en su afán
de superarse en su profesión, y con la inquietud de independizarse, fundó
un periódico con el nombre de El Regional, diario de la tarde, en 1922.
La segunda época del periodista abarca del año 1923 al año de 1940. Es
precisamente durante este tiempo cuando el escritor da un avance en su carrera de periodista, logrando cumplir varios objetivos por él propuestos.
Solicitado por el periódico El Porvenir en 1923 para que reingresara a
formar parte del equipo de redactores dio a conocer aquí, más de sus reportajes.
Es en este órgano Informativo donde se encuentra la producción del periodista, así como también en la Recopilación de Artículos que realizó en
su periódico El Noticiero.
El periodista fue desenvolviéndose con gran facilidad en el campo de la
noticia política, y muchas veces fue el portavoz de asuntos oficiales de gobierno.
En el Artículo titulado "Un Incidente" escribió lo que está a continuación:
La administración andaba por los suelos, pues los "embutes" que daban a la Tesorería los protegidos del Gobierno habían ocasionado
una bancarrota tal en las Arcas Municipales que no había para pagar
los Servicios.
No obstante la amenaza de la Primera Autoridad que me consideraba
su enemigo porque decía verdades me di a la tarea de seguir trabajando
mis fuentes.
Se trataba que la Empresa de Luz había emplazado al Jefe de la
Comuna por término de 24 horas para que entregara la tercera parte
del adeudo por concepto de alumbrado público...
Ese mismo día daba la noticia al periódico que representaba, de que
la Ciudad iba a quedar sin luz esa noche y las siguientes, hasta en
335

�tanto que el Municipio diera en prenda mayor la cantidad de treinta

mil pesos...

Al siguiente año, 1939, dirigió la Revista El Viajante, donde se encuentran
editoriales y reportajes hechos por nuestro periodista. Aquí duró en actividad
constante hasta el año de 1940.

(Indiscreciones Reporteriles, "Un Incidente"
El Noticiero, Tomo I, Núm. 9. Monterrey, feb.
1938, p. 2.)

La tercera época de su obra, tuvo una duración de 25 años, ya que abarca
desde el año de 1941, hasta! el año de 1966.

El enfoque que dio el periodista a sus reportajes, en cierta forma lo llevó
a sortear dificultades para salir airosamente del paso.

Su producción está repartida en dos grandes obras: la Revista Salubridad
y la Revista Monterrey. Así como también en el periódico El Tiempo, en el
periódico Solidaridad del Círculo Mercantil Mutualista, y en el periódico
El Porvenir.

Sin embargo, esta postura adoptada por él, le brin?ó seguridad ~?lítica
; ·
la actividad periodística de El Porvenir donde trabaJO hasy econom1ca en
• d ta t e
t 1937 Al mismo tiempo le permitió tener muy buenas armsta es, . no n
. 1 de gobierno como en el ambiente social de particulares,
,eª1 amb.'1ent e of.1cia
quienes le llamaron por cariño "Herrerita".
. .
Deseoso de crear un periódico nuevo, informativo y práctico, e~~ noticia
-veraz 'Y d e mueh o impacto, fundó en 1938 su periódico El Noticiero que
editaba en la Imprenta de Don Jesús H. Ríos.
El primero de febrero del año ya mencionado sacó a luz el primer ejemplar

De esta tercera época se hizo un estudio y un índice de su producción
del que se va a tratar en el siguiente número de este trabajo.
Su primera obra, la Revista Salubridad, la sacó a luz en agosto de 1941. Los
Servicios Sanitarios Coordinados pensaron en la creación de un órgano Informativo donde se publicaran las enfermedades causadas por la falta de
higiene. Para llevarla acabo, el Sr. Dr. Julián Garza Tijerina, Jefe del Departamento solicitó al periodista Luis B. Herrera Juárez que se hiciera cargo.
Esta Revista llevó objetivos bien definidos:

-con la siguiente Salutación:
El Noticiero sale el día de hoy a la luz pública sin pretensiones ni os. , de ron'guna especie' con el deseo de servir a todos los sectores
tentac1on
d
sociales, para quienes hace la debida salutación. N~es1:o gran eseo
es ir mejorando esta publicación con el favor del publico, correspon-

a) dar una información general de enfermedades contagiosas y no ccntagiosas;
b) educar al lector para que aprenda sobre la conservación de la salud;
c) enterar de las actividades científicas y sociales del Departamento mencionado, así como notas políticas y culturales.

diendo amplia y sinceramente a tal gracia.
Nos obligó a lanzamos a la lucha per~~d~stica el hecho de que ya
era una necesidad de que hubiera un penod1co barato, con abundan:e
infonnación, ya que no llevamos dentro, los qu: hacemos este hurrulde periódico, el gusano de la envidia y la voracidad.

Después de fijar una disciplina en su Revista, el quehacer del periodista
fue seguir una estructura que delineó en todas sus publicaciones:

Así pues, que S·1 El Noticiero lleva los deseos de nuestros lectores,
les hacemos presente nuestro profundo agradecimiento.

órgano Oficial de los Servicios Sanitarios Coordinados en el Estado de
Nuevo León.
Año I, Octubre de 1941, Número l.

l.

Portada de la Revista Salubridad;

La Dirección.

2.
("Salutación". El Noticiero, tomo I, Núm. l.
Monterrey, Nuevo León, febrero de 1938, P·
l.)

Las frecuencias de estas publicaciones fueron doce en total.

Página del Escritor o Editorial; aquí se pueden apreciar:
a) observaciones críticas sobre el "mutatis mutandi" de la ciudad y sus
problemas;
b) semblanzas biográficas de personajes históricos;
e) teorías sobre el carácter del individuo y su medio ambiente.

337
HUMANITAS-22

�El Director de la Revista sacó la última publicación en marzo de 1944.

3. Artículos; en éstos encontramos temas:
históricos, científicos, literarios, sociales, políticos y educativos.

Habiendo cimentado ya las bases para elaborar por si solo una Revista,
el Sr. Herrera Juárez después de una breve deliberación se decidió a edi-

4. Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

tarla, consiguiendo que se la imprimieran en el Taller de Don Eusebio Villanueva.

5. Ilustraciones-clisés: viñeta del escudo de arm~ de Mo,n~errey; fotografías de personas participantes en la vid~ social_ y. pohtica; fotografías de personajes históricos y revolucionarios; paisa1es del Monterrey
Antiguo y Moderno.
6.

De esta forma al mes siguiente ( abril del mismo año, 1944) apareció la
primera edición con el nombre de Monterrey.

El Programa que la Revista Monterrey se comprometió llevar a cabo siguió determinados objetivos que se examinarán a continuación:

Indicador Salubridad, Revista Mendsual l
la Oficina de Correos
Registrado como artículo de segun a c ase en
de esta Cd. el 26 de Septiembre de 1941.
Sr. Luis B. Herrera Juárcz
15 de Mayo 473 Poniente
Tel.: 23-24 Negro

La Revista fue muy bien aceptada en los ambien~es soci;l:s y c~lt~;¡;s_Evidencia de ello fue la carta que apareció en la Revista de e rero e
.
Sr Luis B. Herrera ( · · · ) :
•,
' honorífico
.
Deseamos
so1·ici'tar a Usted, con la debida atencion, el envio d · · ,
rmanente de la Revista Salubridad que Ud. acertadamente mge y
es Ór ano de las eficientes actividades que desarrolla ~~ el Est~do_ el
q
g
d S 1 b 'd d Pública a través de los Servicios Sanitarios
Departamento e a u n a
'
'bl'
C d' dos Dicha publicación se utilizará en la Biblioteca Pu. ica que
e:~:.e:: díi:s se abrirá en esta Escuela para trabajadores, dependientes de

y:

la Secretaría de Educación Pública. ( • • • )

LA

COMISIÓN DE BIBLIOTECAS

FRANCISCO MATA
JESÚS ALAMRAZ

c.

a) dar a conocer todo aquelJo que se refiere a Monterrey en su tradición
histórica;
b) referir hechos que trascendieron en la Historia del País;
c) informar sobre actividades políticas, comerciales, educativas y culturales de la Ciudad de Monterrey;
d) escribir estudios biográficos de políticos, profesionistas, hombres de empresa y trabajo, estimando su valor de aportación en bien de nuestro
progreso cultural, económico y de bienestar social.
:Éste fue el objetivo principal que se convirtió en el "Leit-Motiv" de sus
artículos.
El periodista historiador político-social buscó la unidad de su tema en la
vida de la Ciudad y en su conjunto.
Así lo expresó en uno de sus artículos:
El Estado de Nuevo León cuenta, con hombres nuevos, quienes sabrán
por su inteligencia y voluntad hacer mantener el prestigio legítimo que
guarda su tradición de pueblo honrado y laborioso.
Y más adelante el periodista manifestó en otro párrafo que también:

A.

("Nuestra Revista en los Centros Obreros".
Revista Salubridad, Año 11, Núm. 18, febrero
de 1943, p. 28.)

!ª

obstante esta nota aprobatoria y otras más que se r:cibieron,_
Re. ~o Salubridad llegó a su fin. Esto se debió a que el coor~mador oficial Dr.
vis . ,
. f e llamado de la Ciudad de México para desempeJuhan Garza T"i1erma
u
ñar ahí un puesto en el Gobierno.

Hay que recordar como un acto de justicia a los que ya han aportado
su iniciativa y esfuerzo en bien de la prosperidad y cultura de nuestra
Ciudad.
Luego continuó el Sr. Herrera Juárez diciendo:
Es tiempo de avalorar las cualidades de nuestros hombres encargados

339
338

�de dirigir la administración de los negocios que constituyen fuentes de
trabajo y de progreso redundando en beneficio de la economía nacional.

Celis,
Luis .Tijerina Almaguer' Don José G • Garc1a,
, D on Mº1guel
Án
ge1 Osono, Don Alfonso Reyes, Lic. Héctor González Prof T"1
moteo L. Hernández.
,
r.
b) escri.tos por el periodista.
El Histórico se divide en:
a) aportaciones de otros historiadores como. Don Jo , p S Id Lº s ·
·
se . a ana
ic. _antiago Roe!, Dámaso G. García, Francisco Naranjo Gral'
FRran;1sco L., Urq~izo, Juan M. Torrea, Ricardo Delgado, CoroneÍ
ubén Gama, Lic. Héctor González.

Después de que el periodista estableció el futuro, pasado y presente dentro de la unidad de su tema, aseveró :

La labor del periodista que investiga es dejar asentados datos para la
Historia Política y Social de nuestro Estado de Nuevo León donde podrán abrevar las nuevas generaciones que nos precederán.
El Sr. Herrera Juárez consciente de su reputación como periodista msistió numerosas veces en la formación de un Catálogo de la Historia Política
y Social de Nuestro Estado.

4. Semblanzas
biográficas. Se elaboraron mediante e1 procedimiento si.
guiente:
a) selección de personas,
b) entrevista,
c) reportaje,
d) secuencia histórica.
El periodista una vez obtenida la inforrnaa·o·n, 1a dispoma
, en secciones
.
mayores o menores según lo requería el biografiado.

La situación en las dos épocas que le tocó v1v1r, y consecuentemente las
dos generaciones con las que se relacionó ampliamente ( ya que hizo entrevistas con personas nacidas entre 1868 y 1928) lo motivaron para que analizara la oscilación del ritmo político-social en el medio ambiente neoleonés,
En este proceso histórico el periodista aplicó un esquema de valores, distinguiéndose su obra -Revista M onterr.ey- como la más madura que realizara.
El desarrollo de la serie de artículos, presenta una estructura continua:
l.

MONTERREY
Portada:
Director
-Luis B. HerreraRevista Mensual
Cultura, Educación, Información
Año I. Monterrey, abril. Núm. 1

2. Editorial: aquí se pueden apreciar:
a) opiniones críticas del periodista sobre el planteamiento de las administraciones de los gobiernos y los sistemas del país;
b) aportaciones de otros colaboradores.
3. Artículos: en éstos encontramos temas:
científico, social, político, educativo, literario e histórico.
El literario se divide en:
a) escritos de otros colaboradores, entre otros el Sr. Apolinar Núñez
de León, el Sr. Don Manuel Neyra Barragán, Eduardo Martínez
340

5.

Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

6. Ilu~traciones-clisés : viñeta del escudo de armas de Monterrey y del
Ob,1sp_ado; fotografías de personas participantes en 1a vida social
'
y
po_1itica; fotografías de personaJ·es histónºcos Y revo1ucionarios; paisaJCS del Monterrey Antiguo y Moderno.
7. Indicador: Monterrey, Revista Meruual.
Registrado como Artículo de Segunda Clase en la Administración de
Correos de Monterrey, N. L., el 9 de agosto de 1944.
Cultura,

Información,

Educación.

Luis B. Herrera, Director-Gerente
15 de Mayo 473 Poniente
Teléfono 23-24 Negro
por 1 año
$6.00
por 6 meses
$3.50
La
Monterrey tuvo una copiosa labor de difusiº6n gozando de
1 Revista
"d
popu an ad entre los intelectuales de la época.
Suscripciones:

341

�Con razón justa le escribieron cartas exhortativas para que prosiguiera ejecutando su interesante programa de acción.
He aquí una del antiguo coordinador de la Revista Salubridad:
Monterrey, marzo 11 de 1947.
Sr. Luis B. Herrera
Director-Gerente de la Revista Monterrey,
Monterrey, Nuevo León.
Estimado amigo:
( ... ) Como ya conozco a Usted, personalmente, y en su vida de periodista, luchador por las buenas causas, de honrada y honesta conducta,
que ha venido cooperando desde hace varios años, con los Servicios
Coordinados de Salubridad y Asistencia en el Estado, le expido la presente carta que le servirá como testimonio, esperando encuentre Usted
la cooperación y ayuda que necesita para sostener su Revista de parte
del Comercio y de la Industria Regiomontana. ( ... )
Atentamente de Ud. Seguro Servidor
Dr. Julián Garza Tijerina,
Jefe de los Servicios Sanitarios.
(Firma)
("Nuestra Labor'', Revista Monterrey, Año 111,
Núm., 28 marzo de 1947, p. 4).

Fue en el año de 1948 cuando el Sr. Herrera Juárez adquirió con su propio
esfuerzo una Prensa y todo lo necesario para instalar su Taller de Imprenta
ubicándolo en su domicilio.
Aquí elaboró su Revista mensualmente, participando en la formación de
ella su esposa, quien fue el apoyo moral del sostenimiento de la Revista, y
sus hijos de quienes recibió en numerosas ocasiones la ayuda física.
A los 19 años de vida la Revista Monterrey. interrumpió su ritmo debido a

Una invitación que me hizo mi buen amigo y compañero Francisco Cerda, Sub-director de El Porvenir, y que mucho le agradezco, me ha movido en servir en esta sección, así como el interés público por conocer
lo que estuvo relacionado con los sucesos de hace medio siglo.
("Joyel de la Anécdota" El Porvenir, Núm.
3, abril 20 de 1964).

Aquí colaboró el Sr. Herrera Juárez hasta 1966. El número de artículos
preparados y escritos por él fueron cuarenta y seis.
U na recaída de su mal le impidió seguir en su actividad de producir escritos históricos y reportajes, concluyendo en ese año, 1966, su trayectoria
de más de cincuenta años.

Su vida fue noble: su obra perenne.

IV.

ÍNDICE DE ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LAS REVISTAS

SALUBRIDAD Y MONTERREY DEL PERÍODO

1941

A

1954

A. Artículos Históricos de Hombres Ilustres y de acontecimientos de la
Ciudad.
B. Servidores de la Ciudad: Alcaldes.
C. Profesores en la rama de Educación y de otras especialidades.
D. Profesionistas.
E. Industriales y Comerciantes.
F. Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota", periódico
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

A

que su Director sufrió una intervención quirúrgica.
Al siguiente año, 1964, después de una larga convalecencia, nuestro periodista continuó su producción en el Periódico El Porvenir publicando su
columna el "Joyel de la Anécdota".
Así nos lo comunicó en uno de sus artículos:

342

Artículos Históricos
l. "Galería de Gobernantes, Gral. Porfirio González". Año I-Núm. 6Septiembre de 1944, pp. 16-17.
343

�2. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno". Año 1-Núm. 6-Septiembre de 1944, pp. 27-28.
3. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno" (cont.) Año 1-Núm. 7Octubre de 1944, pp. 33-34-35.
4. Haciendo Historia, "La Vida Revolucionaria de Antonio l. Villarreal".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, pp. 26-27.
·
5. Haciendo Historia, "Ataque a Monterrey". Año 1-Núm. 11-Febrero de
1945, p. 37-38.
6. Haciendo Historia, "La Avenida Bernardo Reyes". Año 1-Núm. 13Abril de 1945, p. 29.
7. "El Asesinato de Carranza". Año 11-Núm. 15-Junio de 1945, p. 32.
8. "Muri6 el Gran Estadista Plutarco Elías Calles, su vida revolucionaria y política". Año 11-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 4 a 9.
9. "Los Ojitos de Santa Lucía". Año 111-Núms. 24-25-Junio y Julio
de 1946, p. 17.
10. "La Herencia de Gonzalitos". Año 111-Núm. 27-Febrero de 1947,
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.

p. 6.
Indiscreciones Reporteriles "Un Atraco Literario". Año 111-Núm. 32Julio de 1947, p. 22.
"Efemérides de enero de 1921". Año 111-Núm. 32-Julio de 1947,
pp. 26-27-28.
"Efemérides de Monterrey, febrero de 1921". Año 111-Núm. 33Agosto y Septiembre de 1947, pp. 32-33.
El Reportero Audaz "Influenza Española". Año 111-Núm. 33-Agosto
y Septiembre de 1947, p. 34.
"Efemérides de Monterrey, marzo de 1921". Año 111-Núm. 34-Octubre de 1947, pp. 26-27-28.
"Aniversario de la Revoluci6n". Año 111-Núm. 35-Noviembre de
1947, pp. 12-13.
"Efemérides de Monterrey, abril de 1921". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, pp. 28 a 31.
"Efemérides de Monterrey, mayo de 1921". Año IV-Núm. 36-Diciembre de 1947, pp. 25-26-27.
Haciendo Historia, "Primer Alcalde Constitucional de Monterrey, Don
Antonio Garza Elizondo". Año IV-Núm. 37-Enero de 1948, PP·

16-17.
20. "Efemérides de Monterrey, junio de 1921". Año IV-Núm. 37-Enero
de 1948, pp. 21-22.
344

21.
22.
23.
24.
25.
26.
27
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.

"Efemérides de Monterrey, julio de 1921". Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 26 a 30.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921". Año IV-Núm. 40-Abril
de 1948, p. 28.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921" (cont.) Año IV-Núm.
41-Mayo de 1948, p. 25.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921". Año IV-Núm. 42Junio de 1948, pp. 29-30.
"Historia del Leonismo", Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 7-8.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921" (cont.) Año IVNúm. 43-Julio de 1948, pp. 25-26.
"Efemérides de Monterrey, octubre de 1921". Año V-Núm. 44-Agosto
de 1948, pp. 19-20.
"Se recuerda la obra eficiente del Ex-Presidente Calles". Año V-Núm.
46-Octubre de 1948, p. 8.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921". Año V-Núm. 46Octubre de 1948, p. 46.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921" (cont.) Año VNúm. 47-Noviembre de 1948, pp. 23-24-25.
De Antaño, "Los Tranvías". Año V-Núm. 50-Febrero de 1949, pp.
23-24.
"El derrumbe del antiguo Hospital González". Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 24-25-26.
"lnauguraci6n de los Transportes en Monterrey". Año V-Núm. 52Abril de 1949, pp. 16-17.
De Antaño "De la Alameda Nueva a la Alameda Mariano Escobedo".
Año V-Núm. 52-Abril de 1949, pp. 24-25.
De Antaño "Alberca Monterrey; El Hip6dromo; Los Carnavales".
Año V-Núm. 54-Junio de 1949, pp. 9-10.
"Monterrey hace un Siglo". Año V-Núm. 55-Julio de 1949 pp. 24-25.
De Antaño, "Las Iglesias Regiomontanas". Año V-Núm. 56-Agosto
de 1949, pp. 18 a 21.
"Homenaje a la Ciudad de Monterrey". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 7-8.
"Van desapareciendo los Edificios Hist6ricos". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 18 a 21.
"Monterrey Antiguo". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 24a 26.
"Natalicio de Fray Servando Teresa de Mier". Año VI-Núm. 58Octubrc de 1949, pp. 6-7.
34.'&gt;

�42. De Antaño, "Los Mercados, Oficialías del Registro Civil". Año VINúm. 58-Octubre de 1949, pp. 23-24.
43. "Bodas de Oro de la Fundición de fierro y acero". Año VI-Núm. 65Mayo de 1950, p. 19.
44. "La Madre y el Seguro Social". Año VIII-Núm. 88-Mayo de 1952,
pp. 3 a 7.
45. "Los obreros cooperan con el Seguro Social". Año IX-Núm. 93-Octubre de 1952, pp. 2 a 5.
46. "Aniversario de la muerte del periodista Ricardo Arenales". Año IXNúm. 101-Junio de 1953, pp. 24-25.
47. "XX años de la Escuela de Ingeniería". Año X-Núm. 105-Octubre
de 1953, pp. 11 a 14.
48. "La Revolución Felicista y el Presidente Madero". Año X-Núm. 106Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
49. "Aniversario de la muerte del periodista Eduardo Martínez Celis".
Año X-Núm. 106-Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
50. "Recordando al Benemérito Dr. Gonzálitos". Año XI-Núm. IIIAbril de 1954, pp. 11-12-13.
51. "Un rasgo de valor civil del Héroe del 2 de Abril". Año XI-Núm. 111
Abril de 1954, pp. 19-20.
52. "La muerte del Héroe Gral. de División Mariano Escobedo". Año
XI-Núm. 113-Junio de 1954, pp. 21-22.
.53. "Santana y el Himno Nacional". Año XI-Núm. 115-Agosto de 1954,
p. 20.
54. "Los autores de nuestro Himno Nacional" Año XII-Núm. 116-Septiembre de 1954, pp. 21-22-23.
55. "Un episodio de la decena trágica que se refiere al valor civil de
Francisco I. Madero". Año XII-Núm. 118-Noviembre de 1954, pp.
19-20-21.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

B
Alcaldes

l. Hombres que triunfan, "La Personalidad Social y Política de Don
Heriberto Montemayor". Año 1-Núm. 7-Octubre de 1944, pp. 16-17.

346

2. "Manuel Chapa González; sirvió al Estado y a la Cd. de Monterrey".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 19.
3. "La obra realizada por Don Hilario Martínez en beneficio de la
Ciudad de Monterrey". Año I-Núm. 10-Enero de 1945, pp. 17 a 20.
4. "Don Jerónimo Siller, Alcalde de la Ciudad". Año 1-Núm. 12-Febrero de 1945, pp. 20 a 24.
5. "Félix González Salinas, ocupa firme lugar en la Política Militante ... ". Año II-Núm. 14-Mayo de 1945, p. 15.
6. "Sr. Constancio Villarreal, Presidente Municipal de Monterrey". Año
11-Núm. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 4-5.
7. ''Don Felizardo Villarreal siendo Alcalde de Monterrey defendió la
soberanía municipal". Año II-Núms. 16-17-Julio y Agosto de 1945,
pp. 12-13.
8. "El Lic. Generoso Chapa Garza rigió los destinos de Monterrey en el
período 1932-1933". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 20-21.
9. "El Prof. Elíseo B. Sánchez dejó perdurables obras durante su paso
por el Municipio de Monterrey". Año 11-Núm. 20-Enero de 1946,
pp. 21-23.
10. "Valeriano Montemayor Escamilla. Alcalde Suplente". Año III-Núm.
26 Oct., Nov. y Dic. de 1946, p. 26.
11. "Ayudó a la Instrucción Pública Don Jesús M. Salinas, Presidente
Municipal de Monterrey". Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 25 .
12. "Don Leocadio M. González. Presidente Municipal de Monterrey".
Año IV-Núm. 39-Marzo de 1948, pp. 11-12.
13. "Lic. Ignacio Sepúlveda. Presidente Municipal Suplente". Año IVNúm. 39-Marzo de 1948, p. 13.
14. "Don Teófilo Garza y la Escuela Lizardi. Alcalde Suplente". Año
IV-Núm. 41-Mayo de 1948, p. 10.
15. "La fatalidad truncó una vida ejemplar; la de Salvador Chapa González". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1958, p. 17-18.
16. "El Dr. Gregorio D. Martínez fue Presidente Municipal Suplente en
1913". Año VI-Núm. 69-Septiembre de 1950, p. 12.
17. "José Martínez Campos fue Presidente Municipal Suplente". Año VINúm. 69-Septiembre de 1950, pp. 15-16.
18. "La Personalidad del Lic. Felipe Salinas Tijerina". Año VII-Núm.
77-Mayo de 1951, pp. 19-20-21.
19. "Lic. Santos Cantú Salinas". Año VII-Núm. 80-Agosto de 1951,
pp. 4 a 7.
347

�"Don Jesús M. Salinas fue un buen Alcalde". Año VIII-Núm. 82Noviembre de 1951, p. 18.
21. "La Administración Municipal del Prof. Manuel Flores". ?urante su
, d 1939-1940 fue fecundo en acontecimientos artísticos Y_ culpeno o
. . .
_
N'
101 J
de
turales organizados por el Mumc1p10. Ano IX- um.
- umo
1953, pp. 10-11.
,
en su Segundo Informe". Año X-Núm.
22. "Don Alfredo Garza Rios
108-Enero de 1954, pp. 5-6.

Maestro Pablo Livas". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre
de 1945, pp. 32-33-34-35.

20.

Lms B.

HERRERA -

17. "Nuevo gobernador de los Leones, Prof. Luis Tijerina Almaguer".
Año III-Núm. 30-Mayo de 1947, pp. 10-1 1.
18. "Prof. Don Francisco Herrera González. Oficialía Mayor de Ayuntamiento". Año III-Núm. 31-Junio de 1947, p. 22.

REVISTA MONTERREY

c
Profesores

19.

Valores intelectuales, "La obra educativa de la Profesora Hortensia
l. Valdés Zambrano". Año I-Núm. 3-Junio de 1944, p. 13.
2. "Don Antonio Decanini ha formado una Eseuela de Pintores". Año
1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 19.
.
"Prof. Juan F. de la Peña. Fundador de la Academia Bernardo Re3· yes". Año 1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 21.
·
p rof . Rodolfo z. González".
4. "La muerte del maestro y del armgo.

Año I-Núrn. 4-Julio de 1944, p. 13.
"Una vida consagrada a la enseñanza. Prof.
S. I Num' 5-Agosto de 1944, pp. 19-20-21.
•
·
6 "Prof. Filiberto Chaveznava entrevistado por
' 1-Num' 7-Octubre de 1944, PP· 12- 13- 14·
· ,, .
7. "Prof. ·Oziel Hinojosa, Pedagogo y Ensayista

E
Juan

·11 ,, A~ o
scam1 a .

n

L ms
· B. Herrera" . Año
,
t b
A-no I -Num. 7-0 cu re

de 1944 p. 20.
l al
l Ramo
"Prof Plinio D. Ordóñez, realiza fructífera labor cu tur en e
º
d Ed.
·, ,, Año I Núm 12-Marzo de 1945, p. 6.
e
ucac1on .
·
f A tas·
"E el 2o Aniversario de la muerte del Pro . nas 10
9 Luctuosa,
n
·
d 1945
13 14
. T ·- Martínez" Año I-Núm. 12-Marzo e
' pp.
- .
revino
·
ál " Añ I Núm
"Cultivadora
del
Arte.
Cesárea
Mendoza
de
Gonz
ez
.
o
.
10.
12-Marzo de 1945, p. 36.
,
d
"Profa.
Josefina
Madrigal
de
Molina".
Año
II-Num.
14-Mayo
e
11.
8

~::~~o

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LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

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Año III-Núms. 20-21-Octubre, Noviembre y Diciembre de 1946,
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tres partidos: el Democrático de N. L.; el Partido Nacional Revolucionario y Revolucionario Institucional. Año III-Núm. 29-Abril de
1947, p. 26.
15. In memoriam, "José Calderón". Hijo de uno de los dueños de la
Cervecería Cuauhtémoc. Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 12.
16. "Comerciante Pablo Lozano Villarreal". El Almirante. Año 111-Núm.
32-Julio de 1947, p. 14.
17. "Fomentador de Nuestra Industria". Alberto Escamilla. Fábrica de
Ropa íntima marca "Ales". Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre
de 1947, p. 24.
18. "José Calvillo Lozano". Gerente de la Embotelladora Monterrey.
Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, p. 30.
19. "Impulsor de la Radio Difusión en Monterrey". Don Roberto Reyes
fundó la primera estación R R.
20. "Candidato a Alcalde". Sr. Salomé Leal. Dueño de la Mueblería
"El Golfo". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, p. 17.
21. "Factor de Cultura y Economía". Don Manuel L. Barragán fundó
el Banco Popular de Monterrey. Año IV-Núm. 37-Enero de 1948,
pp. 6-7.
22. "Iniciador de la Celebración del día de la Esposa del Viajante". Don
Moisés García Fernández. Comerciante. Año IV-Núm. 38-Febrero
de 1948, p. 15.
23. "Impulsor del Radio de Monterrey y Saltillo". Manuel Rodríguez
fue el primero que creó el Servicio de Control Remoto en Monterrey.
Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 18-19.
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25. "La personalidad de Don Nicolás Rodríguez Guzmán". Manejó la
administración de la Casa Holck y Cía. Año IV-Núm. 40-Abril de
1948, p. 11.
26. "El primer Sitio de Autos en la Plaza de Zaragoza". Sr. José E.
Cantú, 1917, legalizado en 1948. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948
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IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 7.
28. "El Decano de los Panaderos de Monterrey". Don Juan García Sánchez. Panadería "El Gallo". Año IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 15.
29. "Don Primitivo Taboada". Mejoró y urbanizó la Colonia Industrial
por su cuenta. Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, pp. 11-12.
30. Luctuosa. Sr. Manuel Reyes fundó las primeras fábricas de Muebles
"La Malinche". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, p. 12.
31. "Fue impulsor de la Educación y de los Transportes, Don Lucio
Lazcano. Año V-Núm. 45-Septiembre de 1948, pp. 19-20.
32. "Gustavo Sada Paz". Gerente de Vidrio Plano. Año V-Núm. 47-Noviembre de 1948, p. 15.
33. "Don José D. Lozano", Industrial, Dueño de Panadería, fundador
de una fábrica de tinta y grasa. Comerciante. Año V-Núm. 49-Enero
de 1949, p. 14.
34. "Don José María Domínguez". Industrial, Agencia de llantas Popo.
Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 14-15.
35. "Recordando a Don Ramón Elizondo". Fundó el Banco Comercial
de Monterrey. Año V-Núrn. 52-Abril de 1949, pp. 12-13.
36. "Don Gregorio Garza Guzmán y su interés por Monterrey". Año VNúm. 53-Mayo de 1949, pp. 4-5-6-7.
37. "Datos biográficos, Don José A. Muguerza". Año V-Núm. 55-Julio
de 1949, pp. 7-8.
38. "La personalidad de Don Juan S. Farías". Gerencia del Banco Capitalizador de Monterrey, S. A. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, p. 12.
39. "Se le impuso la Medalla de la Constancia". Sr. Porfirio González
Gerente de la Cervecería. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, pp. 16-17.
40. "Fundador y Primer Presidente de la Cámara Chica". Don Teófilo
Garza. Año V-Núrn. 55-Julio de 1949, pp. 14-15.
41. "Don Miguel Albuerne". U no de los impulsores de la Industria Automovilística. Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, p. 14.
42. "Bodas de Plata", Don Bernardo Jiménez, Presidente de Cristales In357

�dustriales, S. A. "Casa Jiménez". Año V-Núm. 57-Septiembre de
1949, p. 10.
43. "La Obra de Don Pedro Wood". Cía. Gral. de Seguros S. A. Año
VI-Núm. 59-Noviembre de 1949, pp. 15-16-17-18.
44. "Benefactor de la Enseñanza en Nuevo León. Don Jesús María Montemayor. Año VI-Núm. 60-Diciembre de 1949, pp. 5-6.
45. "Factor de Progreso en Monterrey". Don Emilio Marcos. Año VINúm. 60-Diciembre de 1949, p. 8.
46. "Vida Consagrada al trabajo". Don Genaro Treviño. Año VI-Núm.
60-Diciembre de 1949, p. 11.
47. "Acumuladores Monterrey festejó sus Bodas de Plata". Don Teófilo
Garza. Año VI-Núm. 63-Marzo de 1950, pp. 4-5-6.
48. "Don Moisés Tijerina". Administrador del Instituto del Seguro Social. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 13-14.
49. "Quién fue Don Zenón Guzmán". Gerente Gral. de la Casa Holck
y Cía. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 17-18.
50. "El Cafetero más antiguo de Monterrey''. Don Margarito Villarreal.
Año VI-Núm. 66-Junio 30 de 1950, pp. 14-15.
51. "Difusor de la Música Folklore", Don Fidel Ayala Jiménez. Relojería Modelo y otras. Año VII-Núm. 74-Febrero de 1951, pp. 18-19.
52. "Don Ricardo Cantú Leal Director de LTH". Año VII-Núm. 79-JuIio de 1951, p. 17.
53. "Hijo del Patriota Simón Montemayor". Don Herminio Montemayor.
Año VIII-Núm. 84-Enero de 1952, p. 14-15.
,
54. "Jubileo de Oro de Don Anacleto Guzmán Cantú". Colaborador de
la Casa Holck y Cía. Año VIII-Núm. 86-Marzo de 1952, pp. 4-5-6-7.
55. "Creador de nuestra Industria de Oxígeno". Ing. Esteban Rock,
fundador y Director de la Cía. Productora de Oxígeno, S. A. Año
VIII-Núm. 88-Mayo de 1952, pp. 8-9.
56. "Sentida Defunción". Don Jesús Cantú Gracia fundador de la primera Refaccionaria llamada "Madero". Año VIII-Núm. 89-Junio
de 1952, pp. 10-11-12.
57. "Actuación Social y Política de Don Timoteo R. Martínez. Fundó
la primera Panadería bajo el sistema de cooperativismo con el nombre de "Comunidad de Panaderos". Año IX-Núm. 92-Septiembre
de 1952, pp. 13-14.
58. "Datos Biográficos de Don Antonio Rodríguez". Precursor de la
Industria del Turismo, fomentó para la creación de la Asociación
Mexicana Automovilística. Año X-Núm. 107-Diciembre de 1953,
pp. 7-8.
358

59. Luctuosa, Don Santiago Garza Lozano. Dueño de la Casa Lozano,
S. A. Año XI-Núm. 112-Mayo de 1954, p. 11.
60. "Dejó sentado honorable precedente como empleado público". Don
Atanasio Cantú Garza. Estableció la Agencia de Productos Eléctricos. Año XI-Núm. 113-Junio de 1954, p. 12.
61. "Recordando la vida inquieta y de superaciones de Don Juan Antonio Batarse". Dueño de la Fábrica de Camisas "Correcto". Año XIINúm. 116-Septiembre de 1954, p. 17.
62. "Don Jesús Salas". Fue Jefe del Depto. de Comercio e Industria
dependiente de la Tesorería General. Año XII-Núm. 119-Diciembre
de 1954, p. 10.

Luis B.

HERRERA -- REVISTA MONTERREY

F

Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota".
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

1965

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.

"Luis Tijerina Almaguer, Poeta de la Charrería".
7 de marzo-Núm. 13.
"Simón Guajardo Cantor de la Provincia".
14 de marzo-Núm. 14.
"Miguel D. Martínez Rendón".
21 de marzo-Núm. 15.
"Lic. Héctor González y sus Cuadros Urbanos".
28 de marzo-Núm. 16.
"La obra musical del Maestro y Compositor Gustavo Quiroga",
18 de abril-Núm. 17.
"Apolinar Nuñez de León y su libro Fuegos Fatuos".
11 de abril-Núm. 18.
"Desaparición de nuestros edificios históricos".
9 de mayo-Núm. 19.
"Edificación del Centro Venustiano Carranza."
23 de mayo-Núm. 20.
359

�9. "Transformación de la Alameda Mariano E.scobedo".
6 de junio-Núm. 21.
10. "El Padre Jardón".
20 de junio-Núm. 22.
11. "Felipe Guerra Castro".
4 de julio-Núm. 23.
12. "Las audiencias con los gobernantes".
18 de julio-Núm. 24.
13. "La pasteurización de la leche en Monterrey".
8 de agosto-Núm. 25.
14. "El Periodismo en Monterrey".
29 de agosto-Núm. 26.
15. "La última Revolución en México fue la del Coronel José Gonzalo
Escobar".
12 de septiembre-Núm. 27.
16. "El valor civil del Gral. Reyes. Su última ceremonia oficial".
3 de octubre-Núm. 28.
17. "Recordando al escritor y poeta Eusebio de la Cueva".
17 de octubre-Núm. 29.
18. "Primer ataque de los Rebeldes que sufrió Monterrey''.
31 de octubre-Núm. 30.

26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.

"Episodios de la Revolución".
15 de mayo-Núm. 38.
"El Lic. Salvador González y su labor en la Industria del Vidrio".
29 de mayo-Núm. 39.
"El Cuadragésimo aniversario de la Peluquería de Don Félix Granados".
19 de junio-Núm. 40.
"De Falluquero a Millonario".
3 de julio-Núm. 41.
"La Placita de Bolívar y una Aventura del General Treviño".
24 de julio-Núm. 42.
"Los Judíos, y luego los codos en la Historia de Monterrey".
7 de agosto-Núm. 43.
"El Lic. Enrique B. Garza lleva 37 años en la Judicatura del Estado".
21 de agosto-Núm. 44.
"Un juez que se impone. Lic. Teófilo Martínez Pérez".
11 de septiembre-Núm. 45.
"Prof. Manuel Flores, Líder Político y Socio del Club de Leones".
2 de octubre-Núm. 46.

(Continuación)
1966
19. "Recordando al General Juan Andrew Almazán".
30 de enero-Núm. 31.
20. "Las calaveras".
16 de enero-Núm. 32.
21. "El Dr. Gonzalitos y las Hermanas Rufina y Mariana Pulido".
20 de febrero-Núm. 33.
22. "Madero y Pino Suárez; Tres versiones sobre los asesinatos".
6 de marzo-Núm. 34.
23. "Don Jesús Alarcón Dávila, Caballero del Bien Decir y de la Estética".
13 de marzo-Núm. 35.
24. "Algo de historia sobre los transportes urbanos en Monterrey".
3 de abril-Núm. 36.
25. "Distintas épocas del teatro en Monterrey".
24 de abril-Núm. 37.
360

361

�EXIGENCIAS DE UNA METODOLOGtA CIENTÍFICA PARA LA
HISTORIA REGIONAL*
MARÍA DEL CARMEN VELÁZQUEZ
El Colegio de México

DESDE QUE RECIBÍ la atenta comunicación de los dirigentes de la Asociación
Mexicana de Historia Regional, invitándome a participar en este III En-cuentro me he estado preguntando, casi con la persistencia de un comercial si
será cierto que la historia regional requiera o exija una metodología científica
,especial y propia, distinta de la que exige, digamos una historia nacional o
-continental. Estas líneas son el resultado de las reflexiones que me he hecho a
este respecto, dependiente de la experiencia que haya podido adquirir en
una larga práctica docente, evocando ejemplos del periodo colonial de la historia mexicana. No obstante que alguna luz se ha hecho en mi pensamiento,
tengo muchos escrúpulos para exponerla a ustedes y quizá sólo sirvan
como motivación para el examen que los especialistas tendrán oportunidad
&lt;le hacer, ejercitando su ilustrada crítica.
Empecé por preguntarme si habría que establecer diferencia en la prepación teórica de un historiador profesional que quiere escribir sobre la historia
de México como país y de otro que intenta la del Nuevo Reino de León o
la del Valle del Mezquital. Mi preocupación se deriva del exacto título de
mi participación: "Exigencias de una metodología científica para la historia
regional". Esto es, que parece que tiene que haber una preparación específica para el historiador que se interese por la historia regional y otra para
el de la historia de más amplio territorio. Se trata pues, de meditar sobre
la preparación formal, en la enseñanza superior, de un individuo que quiera
-ser historiador regional.
• Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept.,
J.976.

363

�En verdad, que no había caído en la cuenta, hasta el momento presente,
que pudiera haber, digamos una sección especial, dentro de la formación
profesional del historiador para los que quisieran ser historiadores regionales.
Pensaba que, quizá, así como los estudios particulares que se ofrecen a un
joven para convertirse en médico eran generales en su formación académica,
no obstante que en la práctica, el joven profesional encontrara mayor facilidad
y satisfacción y éxito en ejercer la clínica o la cirugía y de allí la designación posterior de especialista, así mismo el historiador buscaría, una vez en
posesión de los instrumentos y destreza intelectuales adquiridos en el campo
de su disciplina, la historia que más le agradara practicar. Tenía la impresión
de que la preparación formal, básica y teórica en escuelas e institutos superiores daba oportunidad al historiador para decidirse por los aspectos económicos, sociales, políticos o culturales de la historia para lo cual, desde
luego necesitaba mayor entrenamiento en el conocimiento de la economía, las
ciencias sociales, la literatura, la religión, etc., pero no necesariamente cuando
se tratara de la mayor o menor dimensión especial, esto es regional o nacional,
de su estudio. Pero es muy posible que yo ande atrasada en mis conocimientos
o equivocada en mis creencias y: así como el psicólogo de nuestros días ya no
tiene que ser médico, el historiadon regional no tenga que ser, por decirlo así,
general.
Como por alguna parte había que empezar, fui a buscar al diccionario esa
palabra regional que tanta inquietud me estaba causando. Encontré la siguiente
definición: una región es una porción de territorio determinada por características étnicas o circunstancias especiales de clima, producción, topografía,
gobierno, etc." y regional lo que pertenece a la región.
Parece que una parte de la definición apunta a la historia, otra a la
geografía. La segunda parte del concepto me fue fácil de ejemplificar, quizá
por la mayor permanencia en el tiempo de sus componentes naturales. Los
mexicanos sabemos más o menos, que el territorio de nuestra república tiene
sus características particulares. Hablamos de las tierrras bajas y de las altas
o de arriba, de las frías y las calientes, de las tropicales y las desérticas. También reconocemos con facilidad la producción local: mangos de Córdoba,
cocos de Colima, uvas e higos de Aguascalientes, fresas de Irapuato, trigo
de Sonora, fierro y acero de Monterrey, camarones de Campeche. Y quizá
haciéndonos preguntas un tanto cuanto pedantes y patrioteras llegáramos
a descubrir que también las modalidades del gobierno no son las mismas en
las distintas porciones del territorio nacional.
En cuanto a la primera parte de la definición, ésa que alude a las características raciales, lo que parece ponernos ya en dirección del panorama his-

tórico pues se refiere a grupos humanos, encontramos también allí, en el
acervo cultural, elementos con los cuales podemos aventuramos en nuestra
indagación Es común y corriente entre los mexicanos advertir diferencias
entre ellos mismos: bajitos y finos de Yucatán, pintorescos y locuaces veracruzanos, tapatíos cantarines, pausados y cortantes norteños. No estarnos entonces inventando el estudio de esas regiones mexicanas, que con sóÍo un poco
de reflexión aparecen distintas unas de otras en nuestra cultura general. Es por
tanto, un hecho de valor aceptado por los mexicanos que en la República
hay regiones que se diferencian unas de otras. De aquí podríamos pasar
a decir que, en consecuencia, cada una de ellas podrían tener una historia
propia, distinta de las demás, para la cual el historiador se tendría que preparar especialmente.
Pero, ¿ es este primer paso resultado de una reflexión de tipo histórico?
Pues no precisamente, si queremos depender solamente de la región, porque
generalidades de este tipo las podríamos haber leído en la obra de un geógrafo. Por ejemplo, Osear Schmieder menciona las características regionales
con el _nombre de "bases naturales" (clima, producción, topografía, gobierno)
y partiendo de ellas describe el paisaje cultural, esto es, que en una región
geográfica caracterizada señala la presencia del hombre acomodado o adaptado
al medio ambiente. Las consideraciones que a este respecto hace son, por
supuesto geográficas y cuando adelanta en su estudio, atendiendo a las
bases naturales y al paisaje cultural, llega hasta la geografía humana O la
geografía histórica. Desde luego él maneja datos históricos, pero sólo
para completar la descripción geográfica y no la de los hombres como
objeto de su estudio y, lo que al historiador interesa son los hombres la
vida pasada, la sociedad que ellos conformaron y a la que perteneci:ron
Y no, como objeto primero y preferente del estudio, el rastro que haya quedado de su presencia en determinada región.
~fasta aquí cr;o podría servirnos la definición del diccionario de la lengua.
Evidentemente esta apunta a cosas concretas, que vemos no son el objeto del
estudio de la historia, podríamos descartarla sin más.
Pero, no _obstante esta primera precisión en la indagación, como que no
~uedamos libres ~e preconceptos que son del dominio general y que constituyen una especie de carga intelectual que nos inclina a dar por supuesto
que si hay regiones geográficas caracterizadas, la historia de los hombres
que las habitaron podrían quedar, en alguna manera determinada por la
región. ¿ Convendría aprovechar esta noción para perseguir su historia? Veamos.
Partiendo de la región, luego Vienen a la memoria algunos nombres: la

�Mixteca, la Huasteca, la Galicia, la Tarahumara, el Bajío, el Septentrión.
Fijándose un poco, luego advertimos que. unos son de origen indígena, otros
español y esto ya apunta al paso del tiempo. En un catálogo de regiones que
nos propusiéramos hacer, la abundancia de nombres indígenas, sobre los
españoles, nos llevaría a concluir que, en alguna época, el territorio nacional
debía haber estado compuesto de mayor número de regiones reconocidas por los
tipos étnicos que las habitaron, de las que señala para la república la geografía moderna. Esto podría ser porque el interés de nuestra búsqueda estaría encaminado al encuentro del grupo humano y no al de la región natural.
¿ Quiere esto decir que hemos estirado la definición del diccionario, aplicable
sin duda a la geografía para ponerla al servicio de la historia? Sigamos por
este camino y veamos hasta dónde nos lleva.
Si el interés está ya en el grupo humano, en el grupo étnico, podríamos
preguntamos de cuántos pueblos indígenas, de los que caracterizaron una
región se tiene noticia. Para estudiarlos entonces se prepararía un correspondiente número de historiadores. No seamos ambiciosos y queramos extendemos por todo el territorio nacional, por de pronto. Fijémonos sólo en la
porción más densamente poblada, en esa franja del continente que va de los
ríos Lerma-Santiago-Tololotlán y Pánuco hasta la península de Yucatán.
Quizá encontraríamos un centenar en esa porción, cada uno de ellos acomodado en su región particular. ¿ Serían éstos los sujetos de nuestra historia
regional? Pues es dudoso, porque para identificarlos hemos tomado la información de las noticias que proporciona la antropología, la etnografía, la
arqueología y posiblemente la pre-historia, pero no precisamente de la historia, que se sirve, como indica la más sencilla clasificación de las ciencias
de constancia escrita para reconstruir la vida pasada. ¿ Otra pista falsa?
Sin más recurso que la evocación, las nociones generales que hemos manejado para encontrar el camino de la historia regional aún piden consideración. Volvamos al asunto del centenar de regiones.
Para descubrirlas nos ayudamos de otras disciplinas, las llamadas ciencias
afines en relación con la historia y éstas en alguna manera se refieren a los
hombres. Una vez topándose con individuos, al que le interesa la vida pasada
le cuesta trabajo hacer un corte tajante y mucho más en un tiempo histórico
remoto, por más que éste le ayude a precisar el objeto de su estudio. Al que
le interesa Jo que aconteció antes de su tiempo, le resulta generalmente penoso
romper la continuidad de la vida pasada. Muchas veces, en su interés y
ambición por conocer el suceder de sus personajes en el tiempo, quiere ocuparse, tanto de lo que ha dado en llamarse el tiempo histórico largo, como
pueden ser la permanencia de las características de raza, como del corto, que

366

puede referirse a acomodos sociales y culturales de menor duración. No
se siente a gusto sin conocer el origen de los hombres que estudia y le preocupa
su paradero. Por eso toma a los hombres de una región y comienza su estudio
cuando éstos vivían dentro de horizontes muy limitados. Sigue adelante y
se va percatando que, con el correr del tiempo, el grupo que habitó la región
va perdiendo sus características gentilicias. El contacto, en el espacio, de uno
y otro grupo y quizá el crecimiento demográfico van erosionando lo singular
y particular de cada tribu, ensanchando, en buena medida, los límites naturales de su especial región, hasta incorporarla quizá a otra mayor o, como
también puede suceder, dejándola de lado, pues los rasgos específicos se debilitan muchas veces hasta hacerse ineconocibles. El trato con los vecinos y
el comercio, en su acepción más amplia, como apuntaron los españoles de
la época colonial, produce, con el tiempo, un desarrollo histórico de difusión
cultural, de superposición de grupos que podemos observar, desde el más
remoto pasado hasta nuestros días. Muchos elementos homogeneizadores contribuyen a este proceso, uno de primera importancia es la lengua. En nuestro
mundo, el náhuatl fue lengua franca conocida que saltó las barreras regionales. Siglos después, en su intento de borrar las diferencias autóctonas y
superar, por medio de un habla común el regionalismo étnico y natural,
el español impuso su lengua. Por las razones apuntadas, en estos tiempos,
con siglos de vida histórica mexicana, que llegan casi ya al milenio es difícil
contemplar nuestra historia atendiendo a los particulares regionales. Es
mucho lo que se ha perdido de la historia y poco lo que queda específicamente
regional. El que va _por este camino, perdida la veta de la primitiva historia
regional, termina por señalar la herencia cultural que es común a todos los
pueblos y regiones de la república. Porque, en verdad al punto a que ha llegado
nuestro conocimiento histórico es más fácil y frecuente hacer historia de la
civilización, que perderse, con lo que parece una serie de minucias de escasa permanencia.
Este camino, que no tiene nada de nuevo y sí mucho de trillado, tiende
a considerar la criba de las historias regionales como el único conocimiento
histórico de valor universal. Por este procedimiento, eliminando las características regionales y atendiendo sólo a las coincidencias, se puede llegar
a deformaciones inaceptables, como, para poner un ejemplo, llamar "anomalía" a los indios del Septentrión. La palabra no es gratuita, hubo historiador angloamericano que llamó a los indios de allá "anomalía del paisaje"
y, aunque sin usar la palabra, ha habido quien considere a Benito Juárez
una anomalía entre los gobernantes de México. Por este camino de la enciclopedia, que puede confundirse con el de la historia de la cultura, podemos deslizarnos sin sentir hasta la historia totalizadora, diríamos de corte

367

�imperial, como se manifestó en la ilustración dieciochesca y por tanto a la
conclusión de que, el que estudia la historia de una región ya ha estudiado
la de todas y afirmar, sin escrúpulos, en nuestro mundo, que el que ha visto un
indio ya los ha visto a todos. En relación con los grupos étnicos y en
un acontecimiento particular, Miguel León Portilla, con la fina presentación
de la Visión de los vencidos, nos ha hecho caer en la cuenta, de cuán facilrnente nos podemos acostumbrar a despachar los sufrimientos de los rnexicas
conquistados con las frases tradicionales del lecho de rosas. Llegar a extremos como los mencionados demuestra que no es éste el camino que nos
puede llevar a la historia regional, no obstante que partimos de regiones y
grupos étnicos particulares, puesto que evidentemente hemos menospreciado
lo que es único y propio de cada una de ellas.
Con el propósito de ver funcionando la región en relación con la historia
y por medio de un lenguaje técnico, que por el uso caprichoso y errático
que le he dado ha perdido su valor científico, me he dejado llevar a divagaciones, que quizá, después de todo, puedan resultar útiles, pues vienen a
ser ejemplo de pensamientos que no tienen asidero seguro, que apuntan en
una dirección y siguen otra. El tema de esta charla empieza con estas palabras: "Exigencias de una metodología científica ... " y es precisamente sin
método como hasta aquí he llegado. Para evitar justamente esas divagaciones, confusiones y titubeos, para ir en derechura al objeto de su estudio es
para lo que el interesado en los seres del pasado, el historiador, recibe una
preparación formal.
No podría, ni sería oportuno aludir aquí a todo lo que exige w1a metodología científica, que generalmente se conoce con el impresionante nombre
de hermenéutica. Sabemos que se ha llegado a ella para facilitar y precisar
el conocimiento histórico. Se tiene confianza de que por medio de las operaciones que ella considera imprescindibles, el historiador estará en posibilidad
de reconocer los testimonios históricos y saberlos interpretar.
Hay infinidad de escritores que narran acontecimientos, que reúnen efemérides, que con sus escritos no han dejado perder los nombres y acciones
de personas de todas condiciones y clases, que son, en una palabra, los que
sin pretensiones académicas escriben por gusto y curiosidad, interesados en
las vidas de sus semejantes y en los acontecimientos del momento y cuya
lectura satisface a un gran número de lectores por muy yariadas razones.
Son éstos historiadores a los que podríamos llamar de producción espontánea, cuyas letras serán siempre bien acogidas y aprovechables. Pero he mencionado una preparación formal en relación con aquéllos que quieren hacer

Hace ya algunos años, aquí en esta ciudad de Monterrey don Alfonso
Reyes decía que, el mayor pecado del historiador era decir m~ntiras, dejarse
poseer por el monstruo que "miente a sabiendas". Y lo decía porque como
.
l
,
'
prof ~s10~a de una disciplina y a la altura a que ha llegado el conocimiento,
el .historiador no puede ignorar que hay reglas y leyes a las que tiene que
sujetarse para practicarla como ciencia de valor universal. Los historiadores
d: . escuela, ~quéllos que quieren hacer de su quehacer algo permanente,
vahdo y confiable no pueden ignorar los preceptos de un arte o ciencia que
practican "a sabiendas".
Sería largo y tedioso repetir ahora lo que tantos teóricos de la historia han
expuest? bri~lante~ente como necesario para identificar la disciplina, conocer
los testimon_1os ~stóricos y saberlos interpretar. Bástenos mencionar que el
fuerte del historiador deben ser las lecturas, de preferencia en varios idiomas,
puesto _que en lo escrito descansa la historia. Deberá ser un lector avisado y
entendido que sepa distinguir toda clase de textos, analizar y resumir información, descubrir la importancia de cada escrito, que no es lo mismo una
capitulación que un recibo mensual, aunque ambos sean esenciales para completar la narración de un acontecimiento. Tener habilidad asimismo en el
manejo de números, saber hacer cuadros sinópticos, gráficas estadísticas
guía~ bibliográficas e índices. En fin, ser un fino analista y un ~ompendiado;
confiable, razonablemente escéptico y cautelosamente creyente y además un
i~vestigado~ infatigable para localizar, reunir y aprovechar tantos datos perdidos u olvidados como son necesarios para reconstruir el pasado.
Por otra parte, difícilmente podríamos asentar que el historiador haya sido
en México un pensador pasivo, encerrado en su torre de marfil. Desde Berna! Díaz y Alonso de Zorita, sin olvidar a Hemán Cortés, pasando por Alaman, Zavala, Bustamente, Mora, el padre Mier, Justo Sierra y Riva Palacio
hasta llegar a Daniel Cosío Villegas, nuestros historiadores han sido hombres d;
acci6n, casi podríamos decir que de intensa y apasionada acci6n. Vivieron en
continua comunicación con sus semejantes, aprendieron a interpretar a los
~uertos por su ~nocimiento de los vivos, así que es de desear que el historiador sea un nuembro activo de la sociedad a la que pertenece.
¿ Quiere esto decir que la preparación del historiador es penosa y lleva
- ;, e·1ertamente. Marc Bloch ya nos previene que la vida es demu.chos anos.
masiado breve y que los conocimientos se adquieren lentamente. Muchos
ejemplos corroboran lo apropiado de esta observación.

Fijémonos sólo en uno, en una de las historias que por el título parece
ofrecer historia de una gran región, la de Matías de la Mota Padilla, Historia

de la historia una profesión.

369
363

HUMANITAS-2♦

�del reino de la Nueva Galicia. A pesar de parecer referirse a todo un reino,
su obra de toda la vida trata primordialmente de la ciudad de Guadalajara
y de sus habitantes, adicionada con noticias de aquí y de allá que don Matías
reunió, pero de las que no se hace responsable. Generalmente éste es el procedimiento, implícito o explícito que sigue el historiador: reúne noticias, que
le resultan mucho más aceptables y satisfactorias si son el resultado de estudios pequeños, por lo concreto del tema, pero amplios mientras más aspectos de la vida pasada presenten y los integra a lo que él mismo reconstruyó.
Por mucho que se quiera y aun suponiendo una larga y laboriosa vida de
esfuerzo y dedicación, es difícil que haya individuo que sea capaz de acumular el enorme volumen de noticias que requeriría poder hacer la historia
de un amplio territorio, concediendo a cada región y a sus habitantes la misma atención. Es muy frecuente, que en los casos en que el historiador ha
llegado a reunir suficiente y adecuada información y a interpretarla correctamente, si se sale del tema o la región, la aplique, por extensión a otro
paralelo. Si estudió las haciendas de los jesuitas, generaliza la caracterización para las demás del virreinato, si conoce la historia de la lucha agraria
de Zapata, la supone también en Francisco Villa. Y no por ligereza o desenfado, sino porque incapaz de acumular más y más información, ordenarla e
interpretarla, presupone desarrollos históricos semejantes, justificado, hasta
cierto punto, como ya apunté, porque en el pasado de nuestros pueblos siempre se pueden encontrar coincidencias. Su contribución personal, en esta manera de hacer historia le vendrá muy posiblemente del dominio que tenga
del arte de la composición literaria, de encontrar la frase jamás escrita, de
contar la vida pasada como antes no se había contado, pero no de la específica investigación histórica.

El mucho tiempo y esfuerzo que requiere elaborar un texto histórico puede reducirse y facilitarse cuando se sigue el método y la técnica de investigación que ahora propone la enseñanza académica para los que quieren ser
historiadores, tanto si su intención es dedicarse a la historia universal, la de
la nación mexicana o a la de un modesto villorrio. Recuerdo a Antonio Alatorre, quien en su cátedra de Teoría literaria decía que, tan buen poeta
podía ser el que escribe un gran poema épico como el que describe amorosamente los cuernitos de un caracol de jardín, lo único que se requería de
ambos era que supieran su oficio. Creo que lo mismo se puede decir del
historiador.

No es por la mayor o menor, específica o general preparación académica
por lo que es conveniente fijarse en el historiador regional. Una situación de

370

hecho, las limitaciones vitales del investigador, obliga a los profesores a considerar la importancia del historiador regional con especial atención.
Partimos de la imposibilidad que tiene un solo individuo de abarcar toda
la historia de un país como el nuestro, de un pasado fragmentado por la
geografía y el asentamiento, en distintas épocas y regiones de hombres de
diversa estirpe. Esta realidad impone a los historiadores profesionales la
solución de tener cada pueblo, cada villa, cada región su historia particular
y específica, que presente la vida que allí sólo se desarrolló, que satisfaga a
sus habitantes, en la que puedan confiar, con la que se regocijen y acaso, a la
que acudan para disponer el futuro. Pero, sin comprometerse ya con la historia nacional, la dedicación a la historia regional, no quiere decir, y permítaseme la insistencia, que al historiador local se le exima de las imposiciones metodológicas que se exigirían a cualquier otro historiador. Sería como
decir y valga la comparación, que el miniaturista no necesita ni saber dibujar, ni distinguir los colores. Al historiador regional se le pide, como al nacional o continental, el conocimiento de los planteamientos teóricos de su
disciplina, los procedimientos adecuados para el acopio de materiales, el
examen y crítica de éstos y por lo menos una discreta capacidad de exposición oral y escrita. El mejor ejemplo moderno que puedo señalar de historiador regional, que ha cumplido con todos los requisitos de su disciplina, es
el de Luis González y su famoso libro Pueblo en vilo, escrito después de muchos ejercicios de composición histórica, ensayos, síntesis, bibliografías, ya
en posesión de una vasta erudición y de muchos años de cátedra de Teoría
y método de la historia.
A cambio de tanta exigencia, el historiador regional tiene, por fortuna algunas ventajas sobre el de más amplio territorio. Como es notorio en nuestros tiempos, en el mundo de la ciencia, la tarea repartida y compartida
es más llevadera y eficaz y el que mide sus fuerzas con discreción y sabe
hasta dónde puede llegar tiene sus recompensas. El historiador regional, con
su dedicación a un solo lugar, podrá convertir, con sus escritos, a la historia
de la región, en verdadera historia universal. Hasta ahora, en México han
escrito historia los que han tenido un gran interés por explicar o explicarse
lo que ha acontecido a otros mexicanos. A esta actitud se le llama vocación
en el mundo académico. A veces es amor, otras interés, otras necesidad de
comprensión o todas estas apetencias reunidas. Es más frecuente encontrar
esta actitud emotiva entre los miembros de una pequeña comunidad que en
las grandes concentraciones humanas, despersonalizadas y regimentadas y
tener vocación es un buen principio para el trabajo histórico, que, en reali-

371

�dad, difícilmente se puede emprender por otros motivos, pues si da alguna
honra, apenas se puede hablar de provecho.
El historiador regional trabaja en ámbito reducido, podríamos decir que
tiene sus materiales a la mano: apuntes, cartas, periódicos, folletos, libros
que conservan los vecinos; archivos parroquial y municipal; facilidad de movimiento para visitar casas, ranchos, templos, ruinas de culturas pasadas,
posibilidad de verificar descripciones geográficas y conocimiento o maña para
entrar en diálogo con los vecinos. Es posible pensar, que en él se produzca
de manera más auténtica la destreza para recrear, en sus numerosos detalles
las vidas que le son afines. En buena medida el historiador regional tiene
mayor posibilidad de distinguir a los hombres del pasado, de conocer sus
trabajos y afanes, sus aspiraciones, sus dolores y esperanzas, sus aventuras Y
permanencias, sus creencias, porque, generalmente el historiador nacional se
tiene que fijar en las grandes figuras, en los hombres que sobresalieron, en
los acontecimientos de ruidosa o larga repercusión, en las determinaciones
que identifican un momento crítico, en la riqueza o pobreza general y, por
tanto, sus textos, por manejar en mayor medida generalizaciones y abstracciones se acercan a los de filosofía de la historia o de sociología. El historiador regional se puede defender mejor de caer en esa tentación. Llamo a este
desenvolvimiento, tentación, no porque no sean necesarísimas obras de esa
naturaleza. La historiografía mexicana se empobrecería notablemente si no
tuviéramos las historias de Lucas Alamán, fruto de la pasión política o la de
Justo Sierra, de objetividad razonada, sino porque volverían a quedar huérfanos de historia particular tantos grupos de mexicanos, convertidos, por
abandonados en puntitos de un censo, que son útiles s6lo para sumar y restar.

en su profesión, que otros de ajenas inclinaciones u ocupaciones hagan su
tarea y mucho menos que con cualquier pretexto los "extranjeros", y los hay
de muy diversas condiciones y regiones, lo liberen de llevarla a cabo.
Es imposible predecir a dónde irán a parar los historiadores que se preparan en las aulas, tanto de la provincia como de las grandes metrópolis. Se
ha visto que unos se integran al mundo cosmopolita, otros de hecho o con el
pensamiento y la obra vuelven a su lugar de origen, pero tanto si son historiadores continentales o regionales, creo firmemente que las posibilidades de
éxito son mejores si están amparados en su profesión por un método y una
técnica rigurosos, adquiridos en la práctica fiel de su disciplina.

Una última observación quisiera hacer. Hace muchos años, refiriéndose a
la historia de Yucatán, el maestro Dr. Silvio Zavala decía, que, era necesario
emprenderla, porque asentaba, ,con ironía desusada en él, que si no la hacían
los yucatecos vendrían "los mexicanos o los norteamericanos" a hacérsela. Y
pienso que no s6lo le parecía inconveniente porque faltaría en ella el sabor
que tiene el fruto de la tierra, sino porque, digámoslo de esta manera, para
facilitar su tarea, los no oriundos, suelen llevarse lejos los materiales, pensemos que para estudiarlos con más comodidad, en grandes centros y ricas
bibliotecas. Por falta de quien se ocupe de los testimonios del pasado se
pierden muchos valiosos documentos que van haciendo cada día más difícil
conocer el pasado de muchas regiones mexicanas. En este sentido, el historiador regional tiene una especial responsabilidad profesional y social, pues
es muy cierto que s6lo él y no otros de diferentes intereses, puede valorar
lo que es testimonio del pasado. Por tanto no debería confiar, si está de veras

372

373

�SUGERENCIAS PARA DOTAR DE NUEVAS PERSPECTIVAS
A LA HISTORIOGRAFIA REGIONAL 1
JosÉ MA. MuiuÁ
Centro Regional de Occidente
I.N.A.H.
S.E.P.

EN LA CONCIENCIA de todos está ya -y si no, debería estarle&gt;-, la patética
situación en que se encuentra la historiografía en la provincia mexicana y el
nivel tan desproporcionadamente inferior que guarda respecto de la capital.
Ello no es imputable únicamente a los provincianos, entre los cuales se encuentran frecuentemente verdaderos apóstoles del estudio del pasado, que,
con gran paciencia y a costa de innumerables sacrificios, han podido mantener una llamita viva en sus solares.
A manera de ejemplo, me gustaría referir el caso de Enrique Trujillo, a
quien pude seguir parcialmente y hasta ayudar microscópicamente en la preparación de su Historia de San Gabriel, población del sur de Jalisco de aproximadamente 13 mil habitantes que actualmente padece el ~ombre oficial
de ciudad Venustiano Carranza. En ella nació Enrique hace casi 40 años, y
en ella sobrevive gracias a sus habilidades para la fotografía.

La inversión que este autor hizo, en cuanto a tiempo y en cuanto a dinero
-tomando en cuenta su poca disponibilidad en ambas cosas-, para allegarse el enorme caudal de información de primera mano necesario para escribir su libro, con una minuciosidad que causa envidia, nos muestra una
admirable vocación por el quehacer historiográfico y un amor por su pueblo
dignos de mayor apoyo oficial y privado del que ha tenido.
Además, al finalizar su tarea intelectual, Trujillo tuvo que pasar a una
' Leído en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976.

375

�colecta, que en ocasiones rayó en limosna, para que su obra pudiera ponerse
en letras de molde; y ahora, con el libro bajo el brazo, anda tratando de
vender algunos ejemplares a fin de recuperar algo de lo que se gastó en su
edición y poder reembolsar a quienes le prestaron para ello.
El caso de Enrique Trujillo no es único en la provincia mexicana. Afortunadamente muchos como él siguen trabajando con paciencia para reconstruir la histo;ia de sus pueblos o averiguando sobre temas de particular interés.
Dado su poco entrenamiento y la marginalidad en que viven y trabajan
estos autores, su empeño y sus frustraciones son desproporcionadamen~e mayores a los buenos resultados y a las satisfacciones, lo cual va en detrunento
de la abundancia de su producción y de la divulgación de ésta.
Frente a tales personajes, no deja de causar cierta vergüenza el despilfarro
de recursos que encontramos en donde sí los hay: ediciones lujosas que ofenden por su costo o, simplemente, por inutilidad, supuestos investigadores profesionales totalmente improductivos, suntuosidad sibarítica en recintos académicos, investigaciones de profundidad y preciosismos tales que se abstraen
totalmente del contexto de nuestras necesidades y posibilidades, etc.
Es evidente que no todo se puede lograr con s6lo entusiasmo y amor. Aunque estas características sean indispensables, hacen falta muchas cosas más.
Ya en 1974, cuando la segunda versión de este mismo Congreso se llevó
a cabo en San Luis Potosí, Luis González y González hizo un preciso Y ágil
señalamiento de los principales defectos que padecemos los historiadores provincianos, por lo que no tiene caso repetirlos aquí en fonna que resultaría,
sin duda, mucho menos afortunada.
Tampoco es el caso de insistir en el centralismo feroz que ha imperado en
nuestra República Federal, el cual, además de canalizar la mayor parte de
los recursos al centro --0, por accidente, a alguna de las ciudades grandes
del país-, ha privado a la provincia de la convivencia cotidiana con sus
mejores hombres, debido a la emigración de éstos en busca de mejores condiciones para su desarrollo.

El caso del propio Luis González es muy claro. Nacido en San José de
Gracia, Mich., tuvo finalmente que ir a parar a la ciudad de México para
hacerse historiador. Lo que de él es excepcional y digno de la mayor admiración es que, aun viviendo en las entrañas del monstruo no haya perdido
su condición de provinciano ni roto el cordón umbilical con San José.
Pero, por contra, la inmensa mayoría de los emigrados, se transterran de

376

tal manera que acaban reconociendo su lugar de origen tan s6lo como un
folclórico accidente de su pasado, sin que éste se vislumbre siquiera en su
quehacer cotidiano y, a veces, ni siquiera en sus propias obras.
En Jalisco, por lo menos, no son escasos los personajes que s6lo se preocupan de sus paisanos cuando se trata de recibir algún beneficio por parte
de ellos.
Sin gentes y sin recursos no es inexplicable la aridez historiográfica provinciana de los últimos sesenta años, pero hay algo que se respira en el ambiente, que despierta la ilusión -esperemos que no sea tan s6lo una ilusión- de que las circunstancias empiezan a ser favorables para que las cosas
cambien.
El hecho de que exista la Asociación Mexicana de Historia Regional, A.
C., -desde su nacimiento con muy buenos timoneros-- y el hecho de que se
esté celebrando el III Encuentro de Historiadores de Provincia, son ya indicios halagadores de una toma de conciencia y del ansia colectiva de hacer
las cosas mejor.
A través de estas reuniones, hemos tenido el grato conocuruento de la
feliz existencia y empeño en provincia de algunos centros de investigación
histórica de reciente creación, que, aun con modestia, han roto ya las hostilidades en contra del letargo padecido hasta hoy. Pero además hemos empezado a ver instituciones del centro, tradicionalmente centristas y centralizadoras, que han empezado a proyectar algunos de sus recursos hacia la
provincia.

Tal es el caso de los seis Centros Regionales que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia ha creado en diferentes ciudades de México durante
l~s últimos cuatro años, gracias a los cuales se han reintegrado a su provincia gentes que estaban destacando en su especialidad fuera de ella, se ha
logrado que algunos capitalinos a ultranza se enteren de que el país no limita
con los Estados Unidos en Cuautitlán y que la carretera México-Acapulco
no es la única que tenemos, y por último, se nos ha dado la oportunidad a
otros, que estábamos tratando de aferrarnos a la provincia, de consolidamos
en ella trabajando cómodamente en lo que realmente nos gusta.
Por otro lado, estos centros de trabajo, han servido para violentar muchas
cosas y lograr un mayor reconocimiento de la importancia y la necesidad de
llevar a cabo una verdadera investigación.
La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, ha respondido .ya al acicate que ha sido el Centro Regional de Occidente.

377

�Hasta hace pocos años, esta casa de estudios disponía tan sólo de algunos
nombramientos de investigadores "de tiempo completo" detentados por gentes que los entendían como una digna jubilación o recompensa que no los
obligaba a nada.
Pero en menos de tres años, han creado dos centros de investigación afines
a nuestra disciplina, los cuales, desafortunadamente, se_ han enfrentad~ con
, culo de que no tienen investigadores debidamente capacitados
el grave Obstá
d" So · l
h
c1a es, la
como t ales. Uno de ellos, denominado Instituto de Estu. 1os
echado mano de jóvenes de vocación y talento y se ha sabido apoyar en a •
•
capitalinos, con lo que augura buenos resultados; el
0s
gunos orgamsm
. , otro,
adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras, también, apoyado ~n Jovenes,
pero sin las cualidades mencionadas, se ha pasado no se cuanto tiemp~ est~diando a Egipto -sí, al Egipto con que nos empie~ ~ enseñar la Hist?na
Universal en la secundaria- con los resultados prevmbles para cualqwera
que tenga un palmo de sentido común.
Estas circunstancias son las que nos deben de hacer meditar, puesto que
· d"ica que ya es tiempo de abandonar las lamentaciones
to do m
. . . ,para empezar
a actuar y, para ello, no vendría mal una adecuada planif1cacion.
Aparte de lo importante que es velar para que l~s _pocos, e_lementos disponibles no se desperdicien en manos de gentes cu:o u~co mento es
de, haberse sabido ganar la gracia de algún alto funo~nar~o, l? _cual atane mas a
.
't' cas O políticas que propiamente histonograficas, creemos que
cuestiones e 1
d d b di · ·
1
es importante que se medite cuidadosamente hacia dón e e en ngirse os
esfuerzos y cómo deben canalizarse los recursos.

:1

Obvio es que aun el trabajo de un aislado hist~riador provinciano ~o debería de imaginarse abstraído ni de su contexto ro del marco de necesidades
tanto del medio ambiente que lo rodea; como de los colegas que, a su vez,
también andan en estos menesteres. Por ello, aunque sabemos bien que el trabajo en equipo es prácticamente imposible fuera de l?s ce~tros ~ormales de
investigación, no es tan difícil que, aun quien trabaJa mas aleJa~o de l~s
demás, piense un poco en éstos cuando está desarrollando su trabaJO de historiador.
En última instancia, creemos que la historiografía regional mexicana debería de trabajar en su conjunto, con la finalidad última de aportar m~terial dirigido a
conformación de una buena y amplia visión de la región

1:

correspondiente.
Precisamente el poderle explicar a nuestros paisanos lo que hemos sido,

378

es en lo que podemos sexvir a la sociedad regional a la que pertenece cada
uno de nosotros, en vez de permitir que la falta de autoconocimiento debilite
aún más nuestra personalidad y nos haga presa fácil de la implementación
de formas de vida excesivamente ajenas.
Vale aclarar que no se pretende sostener una posición individualista y
reaccionaria que nos aferre únicamente al pasado y al interior de nuestras
cuatro paredes, puesto que nuestra aspiración máxima es la de que cada uno
de nuestros pueblos pueda participar y aportar en un contexto más general,
en una forma armónica, habiendo entendido y asimilado perfectamente lo
que es y ha sido.
Válgase un ejemplo: si hubiera un cabal conocimiento histórico de nuestra arquitectura habitacional, de las razones que la motivaron, de su funcionalidad y de sus éxitos y fracasos, tal vez se podrían descubrir modelos más
auténticos que nos llevaran al diseño de casas habitación adecuadas a lo que
realmente necesitamos, en vez de encarcelarnos en muros cuya ubicación se
diseñó para otras latitudes, longitudes o altitudes y que nos fuerzan artificialmente a cambiar nuestra forma de vida hogareña.
Insisto en que no se trata de copiar o sostener a capa y espada modelos
del pasado, sino de dar a éstos la evolución lógica que deberían de haber
tenido a fin de derivar en algo acorde con lo que hemos sido y, por consecuencia, con lo que somos.
Aceptando la necesidad de que, tanto el especialista como el profano necesitan del conocimiento histórico, los historiadores estamos obligados a proporcionárselo precisamente al nivel y en la forma en que éste lo pueda alcanzar: lo mismo al analfabeto y al especialista de la disciplina más ajena
a la historia, que a aquél que se mueve en areas del conocimiento muy cercanas o iguales a las nuestras.
No se trata, en el fondo, de la obligación de hacer varias historias, sino
de obtener, entre todos, un conocimiento lo suficientemente amplio y bien
estructurado corno para poderse presentar y divulgar después de diferentes
maneras, a diferentes niveles y con diferentes grados de profundidad, por
quienes tengan las cualidades específicas para ello.
Se trata, en fin, de que el esfuerzo individual pueda derivar en algo de
verdadera utilidad colectiva, con lo cual se ganaría un mayor reconocimiento social de la importancia de lo que estamos haciendo, el cual, a su vez,
se revertiría en mejores condiciones de trabajo para todos.
Es evidente que no es ésta una empresa fácil y breve, pero también lo

379

�es que no se trata de algo inalcanzable, sobre todo si, repito, se piensa un
poco en los demás cuando se está realizando el trabajo propio.
Para ello hay ya una serie de cosas de gran utilidad que se están haciendo
y que nos marcan pautas a seguir; reedición de documentos y textos antiguos, las monografías de pueblos ( como en el caso del citado Trujillo o del
conocido y alabado por propios y extraños de Luis González) índices y catálogos de archivos o colecciones documentales que atenúan la deficiencia de
nuestros repositorios (en lo cual tan brillante papel han realizado Israel Cabazos y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y en lo que los Centros Regionales del I.N.A.H. están
dedicando nutridos esfuerzos con resultados concretos ya en Hermosillo, Puebla, Oaxaca y Guadalajara) . Bibliografías más o menos seleccionadas ( como
la que Mario Colín auspició en el Estado de México, tan digna de ser imitada) biografías, en lo que somos tan prolíficos, sobre todo cuando se trata
de héroes, etc.
Todos estos son caminos que redundan en trabajos de gran utilidad para
todos; sin embargo, no todo lo que se hace se hace realmente bien:
lo. Si las ediciones de textos antiguos o de documentos no están dotados
de las anotaciones, aclaraciones, y, sobre todo, de los índices necesarios, la
utilidad de estos empeños se reduce sensiblemente.
2o. Si las monografías locales no están bien apoyadas documentalmente y
el autor, en forma egoísta, no exhibe sus fuentes de conocimiento o el origen
de su información, su valor se reduce casi al cero.
3o. Si los catálogos e índices no se hacen con rigor y mucho cuidado, no
sirven absolutamente para nada.
4o. Si las biografías no prescinden un poco de tanta pasión y se preocupan

un poco más por la ubicación del personaje en su medio ambiente, podrán
tener gran valor novelesco pero no histórico.
5o. Precisamente el hecho de que un centro de investigaciones, integrante
de una universidad de una de las provincias más mal estudiadas, haya invertido el sueldo de supuestos investigadores en rastrear ires y venires de los
faraones, nos lleva a precisar que la planificación debe llevarse seriamente
también a la temática de la investigación misma.
Sobre ello es en lo que me gustaría insistir, a partir de la experiencia vivida durante los tres primeros años de existencia del Departamento de Historia del Centro Regional de Occidente.
380

Esta dependencia, al nacer, se encontró también con el inconveniente de
no disponer de personal debidamente capacitado para la investigación, quedando bajo la jefatura y dirección de quien estaba más en condiciones de ser
jefaturado y dirigido.
Ello nos sirve ahora de disculpa -no sé si válida o no-- para los graves
errores cometidos durante los primeros meses. Pero echando a perder también se aprende y más aún cuando se busca el asesoramiento de instituciones
y colegas de mayor experiencia. De tal manera, pronto decidirnos rectificar
totalmente el rumbo y ponernos a trabajar en cuatro direcciones diferentes.
La primera, ya citada, fue la de poner al abasto de cualquier interesado
el inventario de algunas colecciones importantes de documentos, como lo son
las 234 Misceláneas que constituyen una primera serie de esta índole que se
encuentra en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, la cual ya se publicó en forma provisional y pronto se hará en forma más completa y definitiva. Por otra parte, ya está a punto de entrar a prensa un catálogo del
Archivo o colección de Bienes de Difuntos, del Archivo de Instrumentos
Públicos de Guadalajara, sobre el cual no hacen nada quienes está a cargo
de él, y apareció publicada ya, hace años, una colección de documentos en
torno al Federalismo en Jaliseo (1823) .
Otra actividad, a menudo olvidada por los centros de investigación muy
sesudos, es la de divulgación, a la cual nos obligan los preceptos básicos
del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pero que nosotros abordamos con especial entusiasmo.
Aparte de la tradicional exposición de temas mediante artículos periodísticos y conferencias, hemos hecho algo sobre lo que me gustaría insistir.
En Jalisco, como en muchas otras partes de la República, la buena información sobre su historia es difícil de conseguir y, lo que es peor, lo que
a veces está más al abasto son textos de pésima calidad y totalmente deformadores. Lo bueno, proveniente de plumas tanto locales como foráneas, se halla
diseminado y escondido en publicaciones modestísimas, muchas veces totalmente agotadas, o en revistas especializadas, en castellano o en cualquier
otro idioma, muy difíciles de localizar y de costear debido a nuestras modestias y carencias.
Por otro lado, la última obra de historia general de mi Estado es la de
Luis Pérez Verdía, que data de 1910, la cual a pesar de haberse reeditado
en 1952, está prácticamente agotada o a precios exorbitantes en las librerías
que conservan algún ejemplar.
381

�Como puede imaginarse, aparte de lo difícil que es ~onseguirl~, este libro
se encuent ra en el caso de la poca utilidad que implica su ve1ez, a·b·pesar
de que, a la fecha, los jaliscienses no hayamos sido capa.ces de escn ir un
libro mejor y más adecuado a las necesidades de nuestro tiempo.
Esta situación ha ocasionado un alarmante desconocimiento de su propio pasado entre los jaliscienses.
Una somera investigación, llevada a cabo por el Departamento de. Ed~cación Pública de Jalisco, en 1971, sobre el des_conocimiento de la histona
local en las secundarias oficiales y privadas, se vio que:
lo. no estaba mencionada en los programas.

2o. que los alumnos acusaban a los maestros de no saber nada al respecto.
3o. que los maestros reconocían el hecho y responsabilizaban, a s~ vez,
a los centros donde ellos se habían capacitado y a la ausencia de
material asequible donde se pudieran informar sobre el asunto.
Reconociendo lo prematuro que era lanzarse a llenar el hueco que en 1910
había llenado Pérez Verdía, pensamos en violentar las cosas de tal manera
que haciendo trampa, pudiéramos eliminar la excusa de la falta d~ ?uen
' . 1
1 mismo tiempo apoyar a cualquier estudioso serio -princ1p1ante
materia Y, a
. d b
rdad que or.
t do- poniendo a su alcance materia1 e uena ca I
'
o expenmen a
• · r ·
h t donde
denado sistemáticamente, resiguieran todo el devenir Jª isc1ense as a
el propio material lo permitiera.
os lanzamos a la tarea de localizar textos que debían tener,
h,
D ea1n
..
·
dr'
además de las limitaciones de extensión que cualquier editor nos impon ia,
las características siguientes:
1)

haber sido escrito después de 1910, esto es, poste~ores a l~ pu?licación de la Historia Particular del Estado de Jalisco de LuIS Perez
Verdía.

2)

buen nivel de investigación y lenguaje asequi~le. _D~a ve,z hecha la
primera selección ( de la que e~ó u~a _amplia b1bhograha cuya publicación podría ser útil) , se hizo lo s1gu1ente:

a)

· que versaban sobre el mismo
se eliminaron algunos de los trabaJOS
asunto que otros de mayor calidad.

b)

382

· desech ados en la primera selección
se incorporaron otros trab aJOS
por abordar temas que, de otro modo, hubieran quedado vacantes.

Finalmente, todo se organizó lo más sistemáticamente que se pudo y se
dio a la imprenta. De ello ha aparecido ya el primer volumen: Lecturas
Históricas de Jalisco -antes de la Independencia-, del cual nos sentimos más orgullosos por la utilidad que va a tener que por el mérito intrínseco de
nuestro trabajo. El segundo volumen -Después de la Independencia- entrará en prensa próximamente, si es que no lo ha hecho ya.
Afortunadamente, nuestra creencia de que estos trabajos deben repartirse
en otras partes de México, es ya compartida por varios colegas. A la fecha
tenemos noticia de que se están empezando trabajos similares en Guanajuato,
Sonora, Veracruz y el Estado de México.
En este mismo sentido de divulgación, a más de la preservación del patrimonio actual, el Centro Regional de Occidente ha hecho algo más, seguramente ya del conocimiento de los asistentes, como lo es el hecho de que el 3
de julio pasado se reinauguró -después de una reanimación total- el Museo
Regional de Guadalajara en uno de los edificios más bellos de la ciudad.
Estamos seguros de que, una vez precisados los detalles que se dejaron
en el tintero a causa de una inauguración precipitada por motivos no académicos y totalmente ajenos a nuestra voluntad, el Museo podrá divulgar dignamente el conocimiento del pasado de Jalisco.
Como es de esperarse, aun a riesgo de abrumarnos con un trabajo excesivo y
diverso, ninguno de los cuatro miembros del Departamento de Historia
estaba dispuesto a prescindir de la investigación misma y de la elaboración
de trabajos emanados de ella.
Aun cuando nos dimos cierta liberación en cuanto a la elección de los temas,
se procuró que cada quien tomara caminos diferentes que implicaran, incluso,
el manejo de fuentes diversas, pero sin que se dispersaran tanto como para
no podernos auxiliar entre nosotros mismos en la obtención de datos y los
trabajos finales no pudieran conectarse entre sí.
Uno de ellos fue la Vida Política de Jalisco 1821-1833, que acaba de salir
de las prensas por cuenta del Gobierno del Estado. Los otros son: Las festividades públicas de Guadalajara (de 1808 a 1828) y La Intolerancia religiosa en Jalisco, entre 1823 y 1857, que están a punto de salir de las prensas
del I.N.AH., y el último, Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
que ya apareció publicado recientemente.
De todos creo que podemos estar más o menos satisfechos, puesto que han
abierto campos prácticamente vírgenes hasta la fecha, aunque todos son susceptibles de ser mejorados por propios o por extraños; pero sobre el último
383

�título me gustaría insistir un poco, y no propiamente porque sea el que me
tocó a mí firmar.

prender un estudio similar, hasta la fecha el número de interesados no ha
pasado de 30 y no esperamos que sean muchos más, ahora que se ha editado...

Este tipo de estudios, en los cuales se resigue un problema desde sus orígenes, aunque sea difícil alcanzar una profundidad envidiable, son de los
que mayor utilidad pueden tener para los colegas y para trabajos posteriores que
uno mismo quiera emprender, dada la perspectiva general que abren y, al
mismo tiempo, la sugerencia de infinidad de asuntos particulares que acarrean.

Una última dirección que hemos dado a nuestro trabajo no merece mayor
mención: se trata de la asesoría solapada a ciertas gentes que han recurrido
a nosotros para hacer su tesis universitaria, ante la imposibilidad de encontrar
el catedrático que les preste la atención debida por falta de tiempo, de interés o de capacidad. En este caso, hay que hacer las cosas con discreción para
no herir susceptibilidades, pero no creemos que deba desaprovecharse el entusiasmo de quien ve en su tesis algo más que un simple trámite.

Cualquier trabajo de esta naturaleza, sea de las divisiones territoriales, de
la deuda o la inversión pública, de la escolaridad, de las comunicaciones,
de la industria, de las actividades artísticas y literarias, de la historiografía
misma o de cualquier otro asunto que esté presente en todas las épocas,
aporta información muy útil para el estudio de cualquier otro tema más acotado en el tiempo y en el espacio, sugiere infinidad de investigaciones nuevas
y, sobre todo, va dotando al conocimiento del pasado de columnas vertebrales que le sirven para ir adquiriendo mayor cuerpo y sentido.

En suma, lo que hemos querido plantear aquí es el hecho de que es necesario olvidar un poco las lamentaciones en beneficio de la acción; y que, aun
dentro de nuestra pobreza de recursos, es posible mejorar la satisfacción de
nuestras necesidades historiográficas si esta acción puede coordinarse, organizarse y sistematizarse en formas de trabajo verdaderamente útiles.

Me imagino que la forma de ir construyendo cualquier cosa, aunque sea
algo tan vago como el conocimiento, es la de consolidar primero una estructura sólida -esquelética si se quiere- a la que después se le podrá ir dando la
forma deseada.
En el caso concreto de la Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
alcanzamos a tener grandes satisfacciones, aun antes de que se editara
viendo cómo varias personas que estaban escribiendo sobre sus diferentes pueblos, se entusiasmaban al encontrar en el manuscrito la información necesaria
sobre el lugar geopolítico ocupado por su localidad a través del tiempo; viendo cómo varios forasteros, nacionales o del extranjero, mostraban su agradecimiento por el ahorro de energías que les representaba localizar, en
forma clara, la división política de regiones de su interés; viendo cómo algunos
se interesaban por estudiar algunos problemas planteados y cómo, nosotros mismos, obteníamos de ahí la idea y la estructura de nuevos proyectos
de investigación.
He de confesar que jamás pensamos, al iniciar el trabajo o durante la
elaboración del mismo, la gran ayuda que representaría para otras investigaciones la simple presentación organizada. de los ires y venires de las demarcaciones que el hombre, artificialmente, ha impuesto sobre el mapa de Jalisco
a través del tiempo.
Sin embargo, conviene aclarar una cosa, por si alguien se animara a em384

385
HUMANITAS-25

�CRÓNICA DEL P. FRAY LUIS DE GUZMÁN DE LA REBELIÓN DE
LOS JONACES EN 1703*
MARÍA ELENA GALAVIZ DE CAPDEVIELLE
Instituto de Investigaciones Históricas

UNAM

Disposiciones del virrey para pacificar a los rebeldes jonaces.

FRAY Luis DE Guz:MÁN, religioso de la Orden de Predicadores, fue enviado
por el virrey Duque de Alburquerque a la Sierra Gorda, con el título de
Capitán General, para sujetar a los rebeldes jonaces, el año de 1704.
Por los informes que envió el padre Guzmán al virrey durante ese año,
conocemos las causas que motivaron la gran rebelión de 1703, las medidas
adoptadas por el Oidor Zaraza y Arce, la situación de las cuadrillas de los rebeldes, con la delimitación de la propiedad de sus tierras, por las que lucharon
desesperadamente hasta perder algunos de ellos la vida.

',

En primer lugar vamos a ver cómo estaba repartida. la tierra entre las cuadrillas de los jonaces que habitaban esta región.
Forma en que tienen repartida la Sierra Gorda
los indios que andan alzados en ella.

Estaban organizados en cuadrillas que comprendía extensiones de tierras,
administrada o gobernada por una familia indígena, de la siguiente manera
Alonso de Tovar Tariz a quien llamaban "el Cabrero" y sus hijos eran

* Trabajo presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey,
Sept., 1976.
387

�dueños del paraje de Maconí, desde el río del Desagüe hasta cerca del sitio
y paraje de Las Ranas.
El puerto de Las Lajas, cerro del Dottor, Cerro Gordo y El Espolón,
pertenecían a Andrés Panguz al que llamaban El Obispo, a Pedrote y a su
cuadrilla.
Correspondía a Sebastián de Lomo Verde y su cuadrilla, desde dicho río
del Desagüe al otro lado hacia el Real de Zimapán, con el cerro de Santa
Elena, el de los Lirios, y el de la Zarabanda, desde el Infiernillo hasta Las
Adjuntas.

"Los indios alzados de la Sierra Gorda se consideran tan absolutos dueños
de ella que la tienen dividida entre sí, con separación de jurisdicciones. . ." 2
El padre Guzmán con el propósito de pacificar a los rebeldes y saber por
qué motivo no se habían sujetado al señor Zaraza y Arce, hiw comparecer a
los caudillos de cada cuadrilla y así, se enteró de las causas que motivaron
la rebelión y de las medidas adoptadas por las autoridades españolas para
pacificarlos.

Informado de todo el padre Guzmán, escribe al virrey el 30 de abril de
1704 informando lo siguiente: que, los indios nunca fueron juzgados por tri-

Las Adjuntas, río abajo todo el Cerro Prieto, Las Trincheras, Cerro de
los Camarones, el de Santo Tomás y lo que toca hacia Pacula y sitio de San
Juan Tetla, pertenecía a la cuadrilla de Alonso Cerrato.

bunales, ni escuchadas sus quejas por las autoridades, por lo que le parecía
injusto pretender atacarlos con las armas sin antes oírlos.ª

Sebastián Tariz y su cuadrilla poseían desde dicho paraje de San Juan
Tetla, río del Estoras, Media Luna, Masaquiapa, Asiento de Gatos y Cerro
del Portugués.

Después, en su informe del 17 de junio del mismo año, expone la causa de
la rebelión, y dice que la causa principal del alboroto de los indios era el
pleito que sostenían con algunos hacendados por sus tierras y pone como ejemplo el de la Hda. de La Cieneguílla contra Dn. Juan Arias, explicando:

Desde el río de Estoras, el Frontón, la Muñeca, cerro del Angel y los demás
cerros hasta la misión de San José, eran propiedad de Gerónimo de Chirimía
y su cuadrilla.

" ... No se hartan los dueños de haciendas, quedándose aquellos indios
en el mismo paraje, hasta hoy perdidos por un pedazo de tierra que
nunca se justificó. Y no contento con esto el dicho don Juan de Arias,
agora con Dn. Juan Vélez de Guevara, tienen con bastante inquietud,
amedrentado al religioso de la Misión de San Miguel, sobre las tierras
que le pertenecen, aunque aparentan arrendarlas a dicho religioso para
sus ganados.. ."

" ...En cuya división tenían observado no entrar unos en las jurisdicciones
de otros a sacar agua miel de sus magueyes, ni a otra cosa cuando estaban
de paz..."
Cuando estaban de guerra se juntaban todos y se robaban sin respetar las
propiedades. No permitían la entrada de españoles a sus tierras y si lo hacían
les exigían que contribuyeran por entrar en dichas tierras, como sucedía con los
pastores y los que iban a cortar vigas o entraban a beneficiar las minas, obligándoles a que les dieran maíz, sal, carne ry otras cosas, y los que no lo
hacían, los mataban o les robaban sus ganados y desafiaban.
Al ver los jonaces que los españoles no respetaban su propiedad, decidieron
alzarse contra ellos para ahuyentarlos, despoblando y quemando las haciendas,
como sucedió con la de Gerónimo de Labra ( el Viejo) y otras que quemaron
posteriormente.1
Para los españoles esta. repartición de la tierra entre los indios y su actitud,
era arbitraria y absurda pues opinaban:
1

388

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 112.

También acusaba a los hacendados de inquietar a los indios de esa Misión
y de la de Santa Rosa, predisponiéndolos contra los misioneros.•

En Aguacatlán les quitaron las pocas tierras que podían sembrar.5 Lo
mismo sucedió en la Misión de la Nopalera a la que le quitaron un Ojo de
agua.6
Otra de las causas de su alboroto que mencionó el padre Guzmán fue el
maltrato de su Protector Dn. Francisco de Cárdenas con un indio prin•
•
•
'
•

lbidem.
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,

f. 126.
f. 133-133v.
f. 134.
f. 134v.

389

�cipal apodado "El Monarca", a quien Cárdenas sacó de la iglesia de la Misión de San José y lo apeloteó, sin más causa que andar fugitivo y desde
entonces esta Misión se fue despoblando y acabando.

3o. El lo. de agosto envió despacho al capitán Francisco de Cárdenas
para que requiriese de paz a los indios alzados del Cerro Prieto y
de la Media Luna.

Francisco de Cárdenas cometió muchos abusos no sólo en la Sierra, sino
también en sus haciendas y el padre Guzmán aseguraba:

4o. Recabó el informe del padre fray Nicolás Moctezuma, de la Orden
de San Agustín, ministro de las misiones de Pacula y Xiliapa.

" ...me consta que tiene esa sierra llena de sangre, los fatales alientos
de tantos niños, hombres y mujeres muertos a manos de dicho Francisco
de Cárdenas y de Antonio de Olvera, por cuya causa hoy se padece
la inquietud de la alteración. . ." 7

Después de exponer las causas que provocaron la rebelión de los jonaces,
el padre Guzmán informó las disposiciones adoptadas por Zaraza y los Protectores de indios para su pacificación.

Disposiciones del Oidor don Francisco de Zaraza y Arce
para pacificar a los rebeldes jonaces.
(Cadereita 25 de agosto de 1703.)

Una la de Sebastián de Lomo Verde, compuesta de 15 indios de arco y
flecha poco más o menos, y pertenecían a la Misión de Santa María, además
de mujeres y muchachos que andaban con ellos. Se les habían hecho requerimientos para que se pacificaran y no lo habían hecho.

Por esta razón, el padre Guzmán solicitó al virrey su autorización para
que desaparecieran los Protectores y capitanes en la pacificación de la Sierra Gorda, por ser éstos los causantes del descontento de los indios, como
lo demostró en su informe. Además explicó que el atraso de dicha pacificación no sólo se debió a la deficiencia de los misioneros, como lo informó
Dn. Francisco de Zaraza, sino más bien a los abusos cometidos por los capitanes.

1

Remoción y traslación.
El capitán Zaraza, auxiliado por fray Antonio de Torres, trasladó la Misión de Santa María con su padre ministro, los bienes que le pertenecían y
los indios que había en ella, al otro lado del río del Desagüe, en el paraje
nombrado Maconí. Se eligió el paraje más conveniente para la fundación
de dicha Misión, y el sitio anterior con los bienes que no pudieron ser transportados se depositaron con el Br. don José de Arévalo, cura beneficiado de
ese lugar. La Junta se efectuó en el Real y minas de Zimapán el 31 del mes
de julio de 1703, en las Casas Reales con los capitanes Dn. José Cuéllar,
Alcalde Mayor de dicho Real; Lic. Dn. Alonso de la Cruz Durango, abogado de los Reales Consejos; Cap. Dn. José Ocon; Juan de la Neira; Jorge
del Barrio y Lorenzo de Labra, diputados; y, Francisco de Cárdenas Protector
de dicha Sierra Gorda. Zaraza les hizo saber el fin principal de su comisión;
reducir de paz a los indios que andaban alzados en la sierra y de no reducirse por medios convincentes, hacerles la guerra. Señaló que eran tres las
cuadrillas de rebeldes.

Antonio de Olvera, arbitrariamente, en la misión de Soriano, sin tener
autoridad sobre de ella, sacó de la iglesia a los indios y a unas 6 ó 7 leguas
los mandó apelotear.8

'lu

5o. Envió su informe fechado el 5 de agosto, referente a su salida de
Zimapán para el reconocimiento y descripción de la Sierra Gorda.

•

Hizo la remoción y traslación de la Misión de Santa María de los
Dolores que estaba fundada en la salida de dicho Real.
2o. Convocó a una Junta que se realizó en el Real de Zimapán con el
Alcalde Mayor, capitanes y personas prácticas, y diputados el 31
de julio.
' Ibídem, f. 135.
• Ibídem, f. 135v.

390

La segunda cuadrilla se componía de setenta u ochenta indios flecheros.
Su caudillo era Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de San José y prometió dar la obediencia a su Majestad y recoger los indios que andaban alzados en el paraje de Las Ranas, cuya diligencia quedó a cargo del padre
fray Luis de Guzmán.
La tercera cuadrilla de rebeldes era la de Cerro Prieto, que según las noticias nunca habían estado sujetos a Misión, ni a los justicias, ni dado obediencia al Rey. Defendidos por las asperezas de dicho Cerro Prieto el de Las

'

391

�,
banda del río y campeando por una y otra
Trincheras que está de la otrda ~
f on los que despoblaron la Misión
hab'
h h muchos anos y uer
parte
ian ec o
de los adres agustinos, expusieron al despuede Jiliapa, que estaba a cargo . di p hab' an refugiado atrás de un cerro
ble la Misión de Pacula, cuyos m os ;e ~. lás de Moctezuma, ministro
dejando solo en el pueblo al padre ray ico
de esta Misión.
. f
,
demás de estas tres cuadrillas rebeldes existían otras
Zaraza m ormo que a
l d 1 Media Luna y el cerro
d ·n
en el cerro del Estoras, e e a
dos cua n as; una
.,
dill
a Sebastián Taris que capitaneaba
del Portugués cuyo capitan y cau o er
18 6 20 indios flecheros.
' de la que era
La otra en el sitio del frontón, cerca ~el pueblo de T oliman
capitán Gerónimo de Chirimía con 12 mdios.9

.
z
el capitán Juan de Neira
Gorda
Sobre lo expuesto anteriormente por araza,d 1 s·
·'
e a ierra
·
opinó lo siguiente, para lograr la pacificacion
"

merced (Zaraza) vaya al pueblo de los Lirios, a reco?ocer
... Que su
, d de habitan los indios alzados y que, reduciendo
la tierra s::iain~:s se tiene por conveniente se lleven a obraj~~ o
algunos e c os
'
.
h tenido y tienen en las m1S10ingenios por la poca permanencia que an
.
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distantes
y que las muJeres y n
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~es,
uedan volver a ella; porque uno que que e asta
sierra, de donde no p
,
les hiciere guerra es de senpara infeccionar a los demas. En caso qu~ ,se de armas y municiones por
tir que se mande gente con toda prevencion
cuatro partes:

J

La la. por Ocotitlán, río arriba a reconocer la Ajuntas, Trincheras y Cerro
Prieto que están inmediatos a ella.
0 0
1
La 2a. saliendo gente de estLe R~~l co~ ::!::n P:v;j~!:: c:: 1:d:e~:~
1
man el Monte y llega a La om a y JU
del trozo mencionado río arriba.
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La 3a gente que salga de Macom, a p
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La 4a. que de este Real salga más gente a os . i
ueden determinar
.
tas y estando toda la gente 3unta, p
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al pueblo e as JUD
lo que les pareciere ... "

°

.

• Jbidem, f. 27-30.

392

El diputado Lorenzo Labra, estuvo de acuerdo con todo lo que opinó D.
Juan de Neira. En cambio el Cap. Jorge del Barrio se opuso a que los indígenas grandes se les llevara a ingenios y a obrajes, donde se supone se les
cuidaría y enseñaría la doctrina, además se les daría lo necesario para su
alimento y vestuario. Propuso que a los menores y mujeres se les llevara a
lugares distantes de donde no pudieran volver a su tierra o se repartieran
entre españoles y a los grandes " ... se les declarara la guerra por los cuatro
vientos ... "
Por su parte el capitán Francisco de Cárdenas opinó, que siempre se había
tratado de reducir a los indios por medio de la religión y no se había logrado
nada, que su experiencia de 20 años de residir en el Real de Escanela le permitía asegurar que no con hostilidad, ni con dádivas, ni con religión se sujetarían los rebeldes, por lo que recomendaba sacarlos de la sierra y llevarlos
a obrajes e ingenios lejos de ella.
Para las mujeres y menores, proponía se repartieran en villas y ciudades
del reino, a las muchachas en conventos de monjas y a los muchachos con
religiosos para que se educaran en policía y cristiandad.
Resuelto así el problema de los sublevados, Cárdenas proponía se inviertiera el quinto Real en explotar las minas de la Sierra Gorda que había descubiertas y eran ricas en plata, plomo, mercurio y otros metales. ( Causa
económica.)
Que se hiciera lo mismo con los aguajes y salitres para el ganado, con lo
que aumentarían las Reales Alcabalas y los Diezmos.
Si se decidía el Sr. Zaraza por declarar la guerra a los rebeldes, Cárdenas
propuso cerrarles todas las salidas de la sierra para obligarlos a rendirse y
dispuso el ataque de la siguiente forma: un grupo atacaría desde la Misión
de San José y Villa de Cadereita, que está en la parte poniente de la falda de
dicha Sierra Gorda hasta el pueblo de Pacula al oriente. Otro desde el
cerro de Estoras, Media Luna y Escanelas que están hacia el norte del Real
de Zimapán y que era precisamente en donde habitaban los sublevados.
Por su parte el Lic. Alonso de la Cruz Durango, opinaba que los indios
eran indolentes y flojos, que en los 13 años que había vivido en la sierra había experimentado varios ataques y asaltos de ellos; pero se oponía a que
fueran sacados de sus tierras. Proponía que los menores de 8 años se quedaran en las misiones y los mayores que no hubieran justificado sus causas
de rebelión fueran enviados a la ciudad de México, y los que tuvieran causa

393

�justificada asistieran en las mmones. El castigo a los prisioneros de guerra
fuera de acuerdo con la gravedad de sus delitos.

Disposiicones para la fundación de M aconí.

El Cap. Dn. José de Cuéllar propuso que para mantener la paz en la
sierra era necesario fundar un Presidio cerca de la Misión establecida y proponía la conveniencia de poner un obraje para dar trabajo a los indios, y
éste debía estar a cargo de un Protector que los alimentara y tratara bien,
además, las mujeres debían vivir en dicho obraje con sus maridos.10

Para esta empresa nombró a Lorenzo de Labra,12 vecino y diputado del
Real de Zimapán; Gabriel Martínez, alguacil de la Comisión y José Femández, ministro de la Real Sala. Labra fue nombrado cabo y caudillo de los
hombres que irían a dicha fundación. 13 Después de esto Zaraza personalmente
efectuó varias diligencias.

Por Jo antes expuesto, podemos observar que las opiniones sobre la forma
de reducir a los rebeldes, variaban, según los intereses o ambiciones de cada
conquistador.

Diligencias de Zaraza para la pacificación de la Sierra Gorda.

Don Francisco de Zaraza y Arce, después ae escuchar las opm1ones de
todos los miembros de la Junta, ordenó a Dn. Francisco de Cárdenas (Protector de indios de la Sierra Gorda) que,
"por los medios más suaves y seguridad convenientes para los dichos parajes, por una, dos y tres veces les requiriera a los capitanes de cuadrilla
de indios jonaces que encontrase, y les diera un plazo de cuatro días
para que con sus familias concurrieran al paraje y Real de Maconí,
dándose de paz ... "
también debía exhortarlos que si así lo hacían, quedarían libres y se les
perdonarían sus anteriores delitos, pero que si no se presentaban en el término indicado se les declararía la guerra. Para dicha guerra dispuso el ejército para combatirlos, que estaría compuesto por indios flecheros amigos de
las misiones de Pacula y Jalpan, con los del Real de Escanela y los españoles
que fuesen necesarios.
Estas disposiciones fueron dadas a todas las misiones circunvecinas al lugar
de los hechos, para que los misioneros encargados de ellas, facilitaran las
acciones de armas.U
Una vez dadas las órdenes al Protector Francisco de Cárdenas, Zaraza
dispuso la fundación de Maconí, que sería el centro de operaciones para la
pacificación de los sublevados.

,. I bidem, f. 30-34v.
u lbidem, f. 35v-37.

394

En la primera diligencia se hizo acompañar por el Cap. Valeriano Antonio de Arévalo, protector de indios, de 3 españoles y 3 indios amigos. Uno
de ellos sirvió de intérprete y habló con Melchor de Lomo Verde, hermano de
Sebastián de Lomo Verde, capitán y caudillo de una cuadrilla. Le hicieron saber los propósitos que llevaban si se pacificaban; pero no aceptó las
condiciones.
Enterado Zaraza de la decisión del cabecilla rebelde, volvió a hacer una
segunda diligencia en la que envió sólo a los 3 indios con obsequios: mantas,
cotones, maíz y tabaco, invitándolos a pacificarse.
El resultado fue que regresaron dos de los emisarios y al tercero, Pascual
Chacón lo mataron, se quedaron con los obsequios y con el salvoconducto
que Zaraza les había enviado.
Más tarde declararon que al entrevistarse con Melchor de Lomo Verde,
éste había decidido que Pascual Chacón se quedara entre ellos por ser su
pariente.
Zaraza realiza una tercera diligencia, en la que fue informado que eran
cinco y no tres, las cuadrillas de rebeldes.
La primera de Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de Sn. José, con
80 indios flecheros y comprendía los ranchos que eran propiedad de Pedrote, El Obispo y Petaquilla.
La segunda de Gerónimo de Chirimía, también de la Misión de San José
con sólo 12 indios de arco y flecha.
.u Éste era hermano de Gerónimo de Labra, el famoso Protector de indios y pacificador de Sierra Gorda.
"A. G. N. Op. cit., f. 41-49.

395

�e¿.

La tercera de Sebastián Tariz, de la congregación de l?s otormM' j°{aces
y chichimecas, compuesta de 18 a 20 indios flecheros, hacia la e ia una.
La cuarta de Sebastián de Lomo Verde de la misión de Zimapán compuesta de 16 indios.
La quinta cuadrilla y la peor de todas, por no haber e_stado sujetos nunca
a doctrina ni obediencia, era, la del Cerro Prieto, inmediata al monte y. ce.
de zi·mapán de la que eran caudillos Alonso Cerrato y Diego
rro de las mmas
b
Baquero, que andaban unidos y siempre en plan de guerra, y am as se componían de 70 indios poco más o menos.
En total, las cinco cuadrillas tenían 196 indios flecheros ~on U:~cho más
número de mujeres y niños, que andaban esparcidos por la sierra.
por otros lugares de la sierr_
Continuó Zaraza sus i·nves•:gaciones
w
Xiliª. y se
,
1 . d'10 estaban pacíficos como en las misiones de
apa y
entero que os m s
'
f
N' l' d
Pacula a cargo de los agustinos, quienes por conducto de ray ico as e
Moctezuma solicitaban clemencia para los alzados de Cerro Prieto.
.
Zaraza decide entrevistarse
con los cabecillas para conocer el motivo por
el que estaban descontentos.
Entrevista d e Z araza con los rebeldes.

.
tr Zaraza y los caudillos jonaces se efectuaría en Maconí,
La entrevista en e
.
~
d •d· , limpiar y aprot l gar el capitán espano1 eci 10
y para llegar h asta es e u ,
,
.
d d l R I de Zi.
ue Gerónimo de Labra habia abierto es e e ea
::~: ~a=::h~ paraje, en el que, con 25 soldados comb,ati~ a los rebet
bl . ,
hacienda de fundir m etales ( causa economica) que m
des, esta ec10 una
.
. d' . también construyó algunos jacales y estarde quemaron los mismos m ios'
l
.,
~ guarnición que serviría de defensa contra os ataques
tablec10 una pequena
,
l .
de los indios, por su magnüica situación en el corazon de a sierra.
' 11 gó ante él el
Ya establecido el destacamento de Zaraza en M acom, e
.
f , "ó
.,
dillo de los indios Andrés de la Cruz Panguz, quien o reci
~:~1:no~e:;ncia y poblarse en ~l paraje de Las Ranas donde juntaría a su
gente para convencerla de pacificarse.
.
Zaraza no confió mucho en el ofrecimiento de Panguz, p_or los info~es
que había recibido de él del padre Guzmán, que, en ocasiones anteriores
" Jbidem, f. 50-52v.
u

396

.
Carta de Zaraza del 31 de agosto de 1703, Jb1dem, f. 55-58.

había tratado con este caudillo, cuando se encontraba instalado en el paraje
de La Laja y el cerro del Dottor, con algunos indios de su cuadrilla. En una de
estas ocasiones le había enviado regalos tratando de atraerlo de buen modo y le hizo varios requerimientos para que se sometiera y aparentemente
Panguz y su gente se pacificaron; pero como estaban acostumbrados a su
libertad, con el primer pretexto que tuvieron volvieron a rebelarse. Con este
antecedente, Zaraza solicitó armas y hombres para combatirlos.1 6
Causa que impedía la reducción de los rebeldes.

La rebelión de los indios, según Zaraza se debía al abandono en que se
encontraban las misiones, principalmente la Misión de San José y la del
Rosario de la Nopalera, que habían sido abandonadas por el padre Vicario
Provincial fray Antonio de la Torre, con el pretexto de encontrarse enfermo.
Cuando llegó Zaraza a la Misión de San José, la encontró despoblada y
todos los indios que pertenecían a ella andaban alzados, con el pretexto de
no tener ministro y al llegar Zaraza se acercaron a él manifestándole su deseo de congregarse.
La Misión de Ntra. Sra. del Rosario de la Nopalera, aunque estaba poblada y con bastantes indios, necesitaba de muchas reformas, ya que muchos
de los indios allí congregados se dedicaban a asaltar y a robar a los vecinos de
Huichapan y el pueblo de Tecozautla, inmediatamente a dicha misión.16
Después de recibir varios escritos, justificando el abandono de las misiones, Zaraza recibió del padre Provincial José González, el nombramiento del
sustituto del padre Antonio de la Torre.
El elegido para esta empresa fue el padre fray Luis de Guzmán por ser
la persona más indicada, por su experiencia y celo con que había trabajado
en las misiones desde sus inicios.
A.demás, el padre José González informó los gastos y sueldos invertidos en
las Misiones de Maconí, Nopalera, San José, Zimapán, Soriano, San Miguel,
Sta. Rosa, Aguacatlán o Pugilia. Y, que al despoblarse Maconí se fundó en
su lugar Sta. Ma. Magdalena a tres leguas de las minas.
Según el P. González la causa real del alzamiento de los indios fue la presencia de soldados en la sierra, quienes cometieron toda serie de atropellos,
11

Ibídem, f. 61.

397

�" ... quitándoles sus pobres alhajas, milpas, ovejillas, gallinas y caballejos..."
a los 513 indios que el padre Guzmán ya había logrado sujetar y adoctrinar.
Además señalaba como estorbo de su labor, el comportamiento de los Protectores, quienes inquietaban a los indios, y aunque éstos deseaban sosegarse
no lo hacían por el mal ejemplo que recibían. Ya que, los Protectores en
nombre del Rey y de la Iglesia les ofrecían su protección, enseñanza de la
doctrina a cambio de su obediencia, y lo que hacían era despojarlos de sus
bienes, maltratarlos y abusar de su condición, con lo que provocaban su
descontento.
Otra causa de la rebelión surgió en la investigación, la influencia del mulato Antonio Valdelamar, sirviente del alguacil mayor de Huichapan, don
Eugenio Sánchez de Espinosa, quien tenía relaciones con el caudillo Panguz,
al que incitaba con sus consejos a la rebelión, po~ lo que Zaraza, o~d_enó_ ,se
pusiera preso a Valdelamar, por considerarlo peligroso para la pacif1cac10n
de la Sierra Gorda.17
Ya habían pasado casi tres meses desde que inició sus pesquisas Zaraza,
para lograr la pacificación de la sierra, cuando se entrevistó con Sánchez
de Espinosa en su Hda. de Las Aguas. Decidió regresar a Maconí para solucionar el asunto que le había sido encomendado por el virrey, y acompañado
por los misioneros Guzmán y Coronel se dirigió a su centro de ºfera~iones
y en el camino se enteró que el 3 de noviembre los rebeldes hab1an meendiado y destruido la Misión de San José.
Al conocer esta noticia el padre Provincial, para evitar males mayores le
escribió a Zaraza el 18 de noviembre, recomendándole se trasladaran los indios de la Misión de La Nopalera a la de Sto. Domingo Soriano, que se encontraba más retirada de la sierra, asistida por buenos ministros, los indios
eran de mejor condición y su ministro era fray Miguel José de Orendain,
de reconocido celo del bien de los indios.
Así mismo, sugirió que las 29 familias de Sta. Rosa de Xichú se trasladaran a la Misión de San Miguel de la Cruz del Milagro, que era la más
inmediata y podía administrarse con éstos y con los indios que en ella
había.18
Con respecto a la Misión de Ntra. Sra. de Guadalupe Aguacatlán, situada
en lo alto de la Sierra, cerca del Real de Escanela, recomendó se mantuviera en ese lugar y sólo se le pusieran religiosos de habla chichimeca.
11

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 16-20 Y f. 78.

18

Ibídem, f. 79-83.

398

El 19 de diciembre de 1703, el padre González solicitó al virrey el repueble
de San José del Llano, con vecinos de la villa de Cadereita, labradores y
ganaderos para defensa y protección contra los rebeldes de la sierra.

Proposici6n de Zaraza de fundar seis Casas Fuertes
en las faldas de la sierra.
Para reforzar a las misiones, Zaraza solicitó al virrey, la fundación de un
Presidio en Maconí y de seis Casas Fuertes en las faldas de la sierra, que
servirían de freno a los indios rebeldes.1 9
Para la primera Casa Fuerte, propuso el repueble de San José, con los
vecinos de Cadereita, entre los cuales nombró a José Olvera, Julián Nieto,
Juan Yáñez, Manuel de Vega y Antonio de Ledesma con sus familias, que
tenían fama de ser buenos pobladores, dueños de ganado.
Para la segunda Casa Fuerte, solicitó la autorización del Alcalde mayor
de Huichapan, don Andrés de la Mora, para que 20 familias de indios
"otomites" de ese pueblo y de Tecozautla poblaran el paraje de San José,
haciéndoles barrios aparte y se les repartieran las tierras que hubiere menester, concediéndoles como a los pobladores españoles los privilegios y exenciones pertinentes.
La tercera Casa Fuerte pedía, se fundara entre la Misión de la Nopalera
y la de San José, en el lugar donde Dn. Eugenio Sánchez tenía una casa
bien fabricada con patio grande y paredes altas que servirían de defensa contra los rebeldes.
La cuarta Casa Fuerte, se podía instalar inmediata a la Misión de la Nopalera, colindando con las tierras de la Hda. de don Agustín y don Diego
de Trejo y servirían de habitación para los mayordomos y pastores de los
Trejo, y, al mismo tiempo de fortaleza para detener las invasiones de los bárbaros.

La quinta Casa Fuerte, podía levantarse a un cuarto de legua del Real
de Zimapán, aprovechando una construcción existente a la que se le podría
hacer sus almenas y troneras donde podían vigilar 6 ó 7 hombres del propio
Real de Zimapán, y así, se protegerían los contornos hasta el arroyo de Tolimán, que era una de las entradas de los indios rebeldes.
El lugar escogido para la sexta Casa Fuerte, fue la abandonada Misión
18

Ibídem, f . 84-91.

399

�de Jiliapa, que pocos años atrás había sido incendiada por los indi~s del
Cerro Prieto; pero aún conservaba en buen estado sus muros y podía reconstruirse. Podla poblarse con los mismos indios de esa Misión, que estaban
refugiados en la Misión de Pacula.
Los indios refugiados en Pacula fueron aprovechados por Zaraza para combatir a los rebeldes, pues eran enemigos. Eran indios grandes, buenos flecheros y odiaban a los del Cerro Prieto por los daños que les habían ca~do.
Los rebeldes no les permitían pasar a Zimapán a comerciar y los ataJaban
en la barranca de Apesco, donde los robaban y los mataban. Por tal motivo
pidieron permiso a Zaraza para combatirlos, quien se los concedió y además
" ...ordenó, en viendo un indio chichimeca de la sierra, los prenden o
matan..."

20

actuación del joven capitán, lo nombró capitán de caballería, cabo y caudillo de las fronteras de la Sierra Gorda.
Al iniciarse el año de 1704 en el Presidio de Maconí, muno repentinamente Zaraza y las compañías que había formado se deshicieron de inmediato.22
Cuando el padre Guzmán se hizo cargo de la pacificación de la sierra, a
la muerte de Zaraza, logró, durante más de un año con dádivas y alimentos,
reducir a la mayoría de los rebeldes, en la Misión de St. Domingo Soriano,
sustentándolos a costa de la Real Hacienda.
Cuando ya se pensaba que estaba pacificada la Sierra Gorda, muno en
la Misión el Padre Guzmán y nuevamente quedaron los indios sin sustento
y sin amparo, por lo que volvieron a sus antiguas costumbres.23

Informe de Gerónimo de Labra de sus campañas contra los alzados
de la Sierra Gorda. 20 de diciembre de 1703.
Por su parte don Gerónimo de Labra el Mozo, logró someter a la cuadrilla de Sebastián de Lomo Verde y aprehendió a 6 de los principales de
dicha cuadrilla y una mujer con un niño de pecho, a la que depositó con
una familia en Huichapan.
Entre los indios que capturó, había tres chiquillos; Lorenzo, Cristóbal y
Lázaro de los que decía:
" ... ya sacados de su barbarie suelen ser muy bueno_s y codiciados en
todo el reino, por ser chichimecos, pues sirven muy b1e~, todos, los tres
son preciosos y especialmente Cristóbal, que no ha hab:do persona que
lo haya visto y la familiaridad que trata con los espanoles, que no lo
codicie ... "
Los indios sometidos por Labra fueron 76, había de todas edades Y_. sexo,
a lgunas muchachas' segun' Labra, eran preciosas, especialmented la hiJa· de
21
uno de los capitanes, llamada Tomasa, que fue enviada a la casa e mon1as.

BIBLIOGRAFIA

Manuscrito

A.G.N. Tierras, Vol. 204 y Manifiesto en lo precedido en la conquista, pacificación
y reducción de los indios chichimecas-jonaces de la Sierra Gorda, Colecci6n Latino
Americana de la Universidad de Texas, Austin, Texas 1740. Ms. 1711. A.G.N.
Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 62-69 y Ma. Elena Galaviz de Capdevielle "Descripción y Pacüicación de la Sierra Gorda" Estudios de Historia Novohispana, México,
IIH, UNAM. 1971 Vol. IV, p. 128.

IMPRESOS

GALAVIZ DE CAPDEVIELLE, Ma. Elena, "Descripción y Pacificación de la Sierra Gorda"
Estudios de Historia Novohispana, UNAM, IIH, México, 1971. Vol. IV, pp. 113149, lis. mapas.
GusTIN, Monique, El Barroco en la Sierra Gorda, Misiones franciscanas en el Estado
de Querétaro, siglo XVIII. México, INAH, 1969, 287 pp.

Después de rendir su informe Labra al Oidor Zaraza, satisfecho éste de la
,. GUSTIN, Op . c·t
p • 66 con le título de "Templos y Casas Fuertes de la Sierra
1 .,
Gorda" y Capdevielle, Op. cit., p. 128.
21 Solicitud de Zaraza al virrey con fecha 19 de diciembre de 1703, A.G.N. Tierras,

,. Manifiesto, Op. cit., CAPDEVIELLE, Op. Cit., p. 128.
,. Ibidem, p. 129 y GusTio, Op. Cit., pp. 66-67.

f. 100-101.

401

4-00

HUMANITAS.26

�LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA ORAL
PARA LA HISTORIA REGIONAL*
Lm.

JULIA TuÑÓN

Centro Regional de Occidente
INAH
SEP

A PRIMERA VISTA, venir aquí a hablar de Historia Oral puede parecer novedoso -o tal vez excéntrico-, sin embargo, la mercancía que vengo a propagandear es tan vieja como la historia misma, ya que fue el primero, y más
espontáneo, método que tuvo el historiador para aprehender una realidad
específica, materia prima para la labor de historiador. Tal hicieron Herodoto, Bernardino de Sahagún y tantos más.

La novedad de la Historia Oral estriba, pues, no en su esencia, sino en
su accidente. El rescate de los testimonios de primera mano que pueden proporcionar los testigos presenciales de determinada situación no es nada nueva,
puesto que lo han hecho los historiadores infinidad de veces, aunque la información la conozcamos a través de un material más o menos bien impreso.
Pero lo que sí resulta innovador es el uso de maquinaria para la conservación intacta de dichos testimonios, con lo cual se posibilita su empleo en
cualquier momento posterior. A partir de los años 4-0's, con las grabadoras,
se abrió la posibilidad de conservar en cintas magnetofónicas la frescura
de una voz, una conversación, un chiste o un recuerdo, que pueden ser
material inapreciable para el historiador futuro o presente.
La Historia Oral tiene, pues, como finalidad primigenia, la conservación
en cintas magnetofónicas de testimonios sobre acontecimientos vividos que,
de otra forma, se perdería irremisiblemente al morir los dueños de la información.

* Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.,
1976.
403

�Creo que todo historiador ha soñado alguna noche que, montaba una fantástica máquina del tiempo para transportarse a un~ epoca ya muerta Y
padecerle, respirarla, sudarla y disfrutarla. Ya que la vida, p_r~nte y pasada
está llena de minúsculos detalles, 'Y que solamente en func1on de ellos_~demos aprehender nuestra realidad, presente y pasada, todos hemos en~d1ado la posibilidad de vivir siquiera un día, aunque fuera como co~vidado
de piedra, al lado de las huestes insurgente de Hidalgo o Morelos, los gnegos de
Pericles o los bizantinos de bizantinas discusiones.

'.

Todo historiador ha gozado las lecturas de hemeroteca que nos llevan a
sentir frío cuando leemos los anuncios de abrigos, aunque estero°:' en pleno
mes de mayo, a participar de valores esté~co~ o moral:s a partir del sentimiento de una época, más que del conoclffilento erudito que de ella podamos tener.
Muchos hemos querido, alguna vez, haber tenido un abuelo que nos ~laticara sus andanzas con Benito Juárez o con Pancho Villa, pero desgrac:adamente la vida no les alcam.ó para explicarnos sus recuerdos y nos deJaron
ayunos de ellos. La Historia Oral pretende no dejar huérfanos a los futuros
historiadores, y, por qué, no tampoco a los presentes.
La espontánea narrativa de un anciano no~ empapa, m~chas. ;1eces de una
manera más eficaz que cualquier texto erudito, de una situacion pasada. Y,
además, puede aportar datos, pistas o perspectivas que nos lleven a una interpretación más justa.
La Historia Oral es, pues, un método por medio del cual, a través de la
entrevista y teniendo como arma una grabadora, se extraen los recuerdos
de un individuo para darles validez independiente de él mismo y puedan
así cobrar utilidad. Los tan platicados cuentos del abuelito chocho que Y~
nadie quiere, ni por caridad, oír, pueden ser una fuente inc~l~~lable de riqueza para el historiador, a quien le estaremos dando la pos1bili~ad de e~plear la tan anhelada máquina del tiempo y de o~t~ner ~na mformacion
más espontánea y vívida que la que pueden transmitir los impresos.
Hasta aquí pareciera que la Historia Oral ha declarado la ~erra a todo
material bibliográfico, hemerográfico o de archivo. Nada más le1ano a 1~ r~alidad. El rescate sonoro no pretende una absurda exclusividad que ehmme
otro tipo de testimonios. La Historia Oral es un método auxiliar p~~a la
investigación histórica que adquiere valor como c~mplemento del_tr~dic1onal
acervo documental. El material virgen que recopila puede contnbwr a que
el historiador recree con mayor aproximación, el objeto de su estudio, desde el
momento mismo e~ que tiene una posibilidad más para posesionarse de la
situación.

De tal manera, el objetivo fundamental de la Historia Oral debe ser el
rescate de aquellos testimonios que, por angas o por mangas, se acabarán,
perdiendo irremisiblemente, ya sea por ignorancia del poseedor ( analfabetismo o inconsciencia del valor de la información), desidia (por lo que nunca
se tomarán el trabajo de escribir) , miedo a posibles enemistades, etc. En
síntesis, la Historia Oral debe buscar, básicamente, aquello que no se ha
escrito, antes de que la muerte ajena nos prive de la posibilidad de ese conocimiento al que tenemos derecho.
Naturalmente que el historiador oral no está exento de dificultades para
obtener su información. En algunos casos son comunes con la técnica tradicional, pero en algunos otros le son particulares.
Los problemas más usuales son la distorsión de los hechos debidos a la
subjetividad del entrevistado, la mentira voluntaria, la falla de memoria, etc.
Sin embargo, estos mismos problemas los observamos en las fuentes escritas,
aunque por un cierto carácter mágico de la letra impresa las afirmaciones así
expresadas nos parecen más ciertas que las recogibles en forma sonora.
La presunta solución es aplicar a la Historia Oral la crítica que siempre
debe acompañar al investigador al manejar información tanto oída como
leída. Naturalmente cabe el error, y corremos el riesgo de irnos detrás de
una pista falsa. La ventaja de la información oral sobre la impresa es
que, en general, ésta está dotada de una frescura y espontaneidad que difícilmente alcanza la letra escrita, por su carácter más culto e intelectualizado.
El empleo de información oral se ha repetido mucho desde Herodoto hasta
la fecha aunque muchos autores se resisten a confesarlo por un cierto pudor
absurdo que obliga al historiador formal a empequeñecer el valor de la voz,
aunque a veces dé total credulidad a la palabra escrita, misma que en ocasiones se manifiesta de manera tan o más subjetiva, como es en el caso de
las cartas personales, las memorias, etc.
Existe una menor reserva a concederle veracidad a un diario personal, que
perseguimos anhelantes por los archivos, que a hacerlo ante un recuerdo sabrosamente platicado. Sin embargo, en los últimos años, la Historia Oral
ha ido paulatinamente recuperando su lugar como vehículo de aprehensión histórica, gracias a las máquinas grabadoras y a su empleo en la recopilación sistemática de información.
Los primeros intentos que se hicieron en este sentido se deben a Allan
Nevins, de la Universidad de Columbia, quien sintió la necesidad de rescatar
vivencias personales cuando realizaba una investigación sobre Groover Cleveland. Como resultado de sus experiencias fundó, en 1948, en el mismo

404
405

�centro escolar, la Oral History Research Office, cuyo éxito hizo que se empezaran a propagar en la enorme nación vecina los intentos de esta naturaleza.
Actualmente, veintiocho años después, hay en Estados Unidos de América
más de 900 programas de historiru oral, en todos y cada uno de los estados de
la Unión y existe una Asociación de Historia Oral que en los últimos tiempos
ha promovido coloquios anuales para lograr una mayor difusión del método
y para intercambio de material. En nuestro país, siempre pobre en este tipo de proyectos y a la zaga respecto de las grandes potencias, el Programa
de Historia Oral es una institución relativamente nueva que lucha aún por
lograr una aceptación, la cual muchas veces le es negada tan sólo por su
carácter de novedoso.
El abuelo de los actuales programas de Historia Oral fue un Departamento
de Grabaciones adscrito al Museo Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, formado básicamente por recopilaciones
de música folklórica.
1

1

~

'

En 1959, el entonces Director del Departamento de Investigaciones Históricas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Wigberto Jiménez
Moreno, dio comienzo a los primeros pasos para rescatar la información de
revolucionarios que aún vivían.1 Este proyecto fue el padre de los actuales
programas de Historia Oral.
Un poderoso impulso para el nacimiento de ellos lo fueron las labores de
investigación que, en 1964 y 1965, realizaron James y Edna Wilkie en nuestro
2
país, y que fructificaron en un trabajo escrito y publicado en 1969.
Finalmente, en 1971 nació un niño: el Instituto Nacional de Antropología
e Historia decidió crear el Programa de Historia Oral adscrito a su Departamento de Etnología y Antropología Social. Desde entonces se ha realizado
una intensa labor metódica y sistemática de rescate, ordenación y publicación
de información de primera mano, enriquecida mediante el intercambio con
otras instituciones similares.
Un fuerte apoyo al Programa de Historia Oral lo dio la división de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad
1 Al respecto puede verse la recopilación de Daniel Cazes: Los Revolucionarios
México, Ed. Grijalbo, 1973, (Colección Nuestras Cosas No. 9.) Asimismo la serie del
archivo sonoro del I.N.A.H. que constó de cuatro números publicados entre 1970 y 1971.
• WILKIE, James y Edna. Mé1'ico Visto en el Siglo XX, México, Instituto de Investigaciones Económicas, 1969.

Nacional Autónoma de México, con la creación, en el año de 1973 de un
Seminario de Historiografía Contemporánea que trabaja básicament: con el
método de la Historia Oral. Actualmente, en base a la información recogida,
se elabora un trabajo sobre la educación entre los años de 1920 y 1940.
La política del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde hace
cuatro años, ha sido la de pretender salvar del olvido a la pr~vincia mexicana, en. este sentido es que se han creado los llamados Centros Regionales,
que funcionan ya en puntos claves de la República. El Programa de Historia
Oral, acorde con este sentir, ha hecho el intento de extender su acción
fue~a d~ la capital del país. Actualmente existen centros de investigación en la
Uru~ers1dad Autónoma de Baja California, con sede en Mexicali, en el Centro
Regional del Noroeste, con base en Hermosillo y, en el Centro de Estudios
de la Universidad Veracruzana en Jalapa. Precisamente de los inicios de la
Historia Oral en Guadalajara, Jal., tengo yo la intención de informar a ustedes.
Creo ~ue _lo que nos ~a reunido aquí es la conciencia de la importancia
~e _la h1ston~ de las regiones que con características peculiares y bien defirudas constituyen el substrato nacional. Es indudable que el país no está
fo~ado por un todo homogéneo, sino por infinidad de zonas que dotan a sus
habitantes, y a su historia, de una idiosincrasia particular, sin que ello signifique
que dejen de participar de muchos elementos que les son comunes con otros
ámbitos más amplios.
Sin embargo, n pesar de las diferentes regiones existentes, el estudio de
la historia se ha llevado a cabo casi exclusivamente de acuerdo a una perspectiva centralista. Debido quizá, al poder económico que detenta el centro
es él quien cuenta con los elementos indispensables para historiar, mien~
que casi toda la provincia carece de los fundamentales. tsta es la causa por
la que la mayoría de las grandes obras sobre historia se hayan gestado en
el D. F. Ahora bien, como el país no está formado exclusivamente por el
acontecer de una ciudad, ni siquiera de muchas, sino por un proceso más
amplio que incluye las diferentes zonas geográficas y la interrelación entre
ellas, no puede aspirarse a lograr un conocimiento coherente de nuestro pasado en función exclusiva del centro.
Es importante, entonces, recalcar la importancia que tiene el desarrollo de
la historia regional para, como ha dicho Luis González, a partir de la microhistoria llegar a la macrohistoria de México.8
1 GoNzÁLEZ Y GoNZÁLEZ, Luis. Microhistoria para Multiméxico. En Historia Mexicana, vol. XXXI, núm. 2, pp. 225-241. México, El Colegio de México, 1971.

407
406

�Tal vez valga la pena insistir en que, mientras la historia que se hag_a
sea exclusiva ante la de los acontecimientos políticos y militares, se segwrá haciendo un tipo de historia excesivamente parcial y carente de significación profunda y de raíces. Lograr hacer una historia que intente aprehender
en su totalidad a la realidad nacional, implica, en primer lugar, buscar las
formas esenciales y regionales de la vida económica, política y social, para
poder así desentrañar muchas actitudes que doten de sentido a nuestro devenir.

..

Ello implica abandonar el criterio de que la ciudad de México es el foco
exclusivo de interés, para extenderlo a la nación toda e intentar así comprenderla en su integridad.
Ahora bien, creo que todos los presentes sabemos y padecemos cada _día
de las múltiples dificultades con que se encuentra todo aquel que qwere
historiar en provincia, especialmente por el estado de nuestra bibliotecas Y
archivos y por la escasez de recursos económicos, que convierten en un caso
raro a aquel que puede vivir de la historia como profesión. ~odo~ es~os ~~­
táculos han hecho a más de uno, desertar de las huestes de la ciencia histónca,
y han afectado seriamente a aquellos que, tercamente, nos mantenemos en
ella. Esta situación, por otra parte, nos convierte en eternos lamentadores
de nuestra condición al compararla con la de la ciudad capital.
Definitivamente las posibilidades de desarrollo historiográfico en provincia
son pocas, pero es nuestra obligación intentar abrir I:15 perspec~vas para ~
futuro, ojalá muy cercano: una de ellas es la de la mcorporac1on de _la historia oral en nuestra rutina historiográfica, y no solamente por las ventaJas que
pueda ofrecer, sino además, porque puede llenar muchas ausencias que_ ,n~s
dejan los acervos de documentación impresa. Allí donde_ nos faltan pen~dicos, libros y viejos papeles, podemos contar con narraciones orales de importancia y representatividad, que nos ayuden a salir adelante.
Vale aclarar que la Historia Oral no consiste únicamente en andar haciendo
entrevistas a tontas y a locas. Aparte de que hay reglas específicas para su
realización ésta debe antecederse de una cuidadosa investigación sobre la
temática ~!rededor de la cual girará la entrevista misma, con el objeto de que
'
.
el investigador la pueda dirigir hacia los puntos que son realmente unportantes. Además es necesario tener presentes algunos cuestionarios específicos,
que sin seguirse en forma muy estricta, puedan servir de guía al entrevistador.
Posteriormente, una vez llevada a cabo la entrevista con el informante, la
cinta grabada debe transcribirse, corregirse y catalogarse, con el obj~to . ~e
facilitar su consulta al estudioso. Todo ello, aunado a la labor de localizac1on

408

y selección de informantes, hace que el procesamiento de cada hora de entrevista implique varias más de trabajo de preparación.
En Guadalajara, la implementación del Programa de Historia Oral data
de los principios de este año, dependiendo directamente del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.

Al estado de Jalisco debemos considerarlo junto con sus ahijados Colima
y Nayarit, ya que hay que tomar en cuenta que las divisiones políticas del
país se han determinado muchas veces en una forma más o menos arbitraria
y en respuesta a intereses muy particulares, lo que obliga al investigador, en
algunas ocasiones, a restarles importancia en beneficio de afinidades socioeconómicas y culturales que frecuentemente, hacen caso omiso de las fronteras
políticas. El estado de Jalisco, gracias a su capital Guadalajara, desempeña
un papel preponderante en esta región a causa del gran tamaño de ella y de
su importancia económica.
La región que mencionamos empezó a tener su importancia para el resto
del país hasta muy a finales de la época colonial, cuando su estratégica situación geográfica la convirtió en puente entre la ciudad de México y los
entonces recién explorados territorios del noroeste. Precisamente por su ubicación, la región se convirtió en pieza codiciada en los múltiples casos de
luchas armadas que padeció el país, por lo cual, sus habitantes, ~in ser muchas
veces actores de primer orden en las grandes convulsiones nacionales, sí tuvieron la posibilidad de ser espectadores de primera fila.
Tal sucedió durante el movimiento revolucionario iniciado en 1910, a
pesar de que hubo algunos grupos inquietos que se aunaron a las primeras
manifestaciones de descontento, la zona empezó a vivir plenamente la ráfaga
de la guerra cuando el noroeste se incorporó plenamente a la lucha. Los momentos más difíciles para los jaliscienses los fueron precisamente aquellos
en los cuales los grupos carrancistas con Manuel Macario Diéguez a la cabeza, se disputaron con los villistas de Julián Medina el control de la locación.
La situación se mantuvo indefinida hasta abril de 1915, cuando se inició el
ocaso de Francisco Villa, después de la derrota de Celaya.
Un movimiento muy importante por su fuena, duración, número de adeptos y de balas lo fue indudablemente el denominado cristero, el cual afectó
profundamente la vida del país entre los años de 1926 y 1929. En Jalisco, este
movimiento tuvo su sede más importante en la región de Los Altos con cuya
idiosincrasia parece haberse identificado plenamente. También entre los colimenses y nayaritas el grito de ¡ Viva Cristo Rey,! tuvo su importancia.
En la historiografía sobre la cristiada se ve un claro ejemplo de los per-

409

�juicios que puede crear la existencia de una historia oficial al conocimiento y
a la comprensión del pasado. Por tratarse de un movimiento cuyos postulados
han sido claramente adversos a los de todos los gobiernos habidos desde entonces hasta la fecha, su estudio ha sido marginado intencionalmente por
la historiografía predominante, y el interés por su estudio ha sido excesivamente pobre.

..

De esta manera se ha perdido, irremisiblemente, una importante documentación. La Historia Oral podría rescatar todavía muchos testimonios que
permitieran eliminar muchas de las limitaciones de una investigación tradicional. Algo de esto trató de hacerse en los tres tomos que sobre la cristiada
escribió recientemente Jean Meyer.4
Otro aspecto que ofrece amplias posibilidades para el interesado en el quehacer histórico, lo constituye la historia de la educación, escasamente estudiada en la zona, la cual posee vetas de gran importancia. Asimismo, la
música folklórica regional, especialmente en lo que se refiere a los sones y
corridos es riquísima, y cabe perfectamente dentro de las posibilidades sonoras de historiar. El desarrollo de las diferentes universidades y diferentes
profesiones son también posibles temas de investigación.
En lo particular, me aconteció algo digno de mención, en lo que al conocimiento de la historia del cine se refiere. A partir de una mención intrascedente en la Historia Documental del Cine Mexicano, de Emilio García
Riera,5 en la que se aludía muy vagamente al cine tapatío, pude desempolvar una serie interesantísima de testimonios sobre unos intentos cinematográficos habidos en Guadalajara, totalmente ignorados aun para los mejores

, .......

dríamos decir' en pana
- les. Considero
.
que la rime
.
establecer un proyecto de t -.:
.
P
ra necesidad para poder
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.,
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.
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.
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.
sucede en mayor medida tr 1
erar esta experiencia. Ello
en e a gente de p · ·
entre la más reservada y conservadora de
~ovmcia Y, muy especialmente,
con recelo la llegada de l .
.
Jalisco, que frecuentemente mira
os mvestigadores de la capital.
Hasta ahora se han realizado en Jalisco
.
aproximado de 46 horas de gr b . , L 13 entrevistas, logrando un total
. .
a acion os temas , t b . d
del cine y de l d
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ª
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.
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1 .,
ro, se proyecta incrementar
revo uc1on.
Como consecuencia de mi trabajo he d d .
a valorar y a respetar más 1
:
e ecrr que con él he aprendido
a os ancianos a da
enorme de enseñanzas que pod
ºbº'
rme mayor cuenta del caudal
yor conciencia del gran papelemos recidir de ellos. También he cobrado maque pue en desemp - la cual, desgraciadamente ra
1
enar en nuestra sociedad
' ras veces os valora en f
.
recuerdo que sustente al pres t
1
orma JUSta- como un
,
en e y o dote de senfd
L His .
1
como veh1culo que rescata inf
.,
º· a tona Oral'
ormacron puede lograr
mente su intención digruºficar l h b '
, aunque no sea estricta'
a omreoal
· d
dole un papel útil en la sociedad h ., d ; mu1er e edad avanzada, dáncabal en este mundo nuestr t _Y. acien o e cobrar conciencia de su valor
0 an m1usto con ellos.

conocedores del tema.
Considero esto sumamente representativo, primero, porque muestra las
amplias posibilidades de la Historia Oral para rescatar un aspecto histórico
que ya ahora, y a pesar de que la mayoría de los testimoniantes aún viven,
se encontraban en pleno olvido. Segundo porque demuestra la riqueza de
temas que, para el investigador, tiene la historia de provincia. Esta experiencia,
en lo personal, me motivó mucho respecto a mi labor y me convenció de
las enormes bondades que la historia oral ofrece en función de la historia
regional.
Hasta el presente, la Historia Oral en Guadalajara se encuentra aún, po• MEYER, Jean. La Cristiada. México. Siglo Veintiuno editores, 1974. 3 vol.
• GARCÍA RIERA, Emilio. Historia Documental del Cine Mexicano. México, Editorial

Era, 6 vol.

410

411

�LAS MONOGRAF1AS EN LA HISTORIA REGIONAL*
Da.

JosÉ

DE JESÚS DÁVILA AGUIRRF,

Univenidad de Coahuila

PARA

QUE UN tema sea comprendido con claridad, en ocasiones se hace
necesario determinar el significado y alcance de los principales términos empleados en él.

A pesar de que la Historia Regional es tan antigua o más que la historia
misma pues en la Historia Antigua, ante el pequeño marco del mundo conocido, la Historia sólo podía ser Regional, muy poco se ha escrito sobre ella.
Se le conoce también como Historia Provinciana, Historia Local e Historia Particular. Los historiógrafos modernos en su afán de tecnificar le llaman
ahora Micro-historia, es decir Historia pequeñísima. No me agrada el nombre
a más de que por parecerme inadecuado y despectivo, porque me recuerda
mi profesión y me huele a yodoformo e infección. Me agrada más el que el
maestro don Luis González ha propuesto: el de Historia Matria; suena un
poco raro, pero si hemos aceptado sin objeciones el de Historia Patria para la
Historia Nacional, nada tenemos que objetar el de Historia Matria para la Historia Regional, pues como él dice: "éste designaría el débil y amoroso mundo
femenino, el terruño, la patria chica" la tierruca de donde procedemos, la
que nos nutre y nos ve crecer, la que amorosamente cobijará nuestros restos
mortales, sin embargo, por su mayor uso, seguiremos mencionándola como
Historia Regional o Micro-historia.
La Historia de México tiene sus más hondas raíces en la Prehistoria. Los
pueblos primitivos del abigarrado mosaico del México Precortesiano, nos dejaron la historia de sus más importantes acontecimientos en Estelas, Códices
e Inscripciones y era Historia Regional escrita, porque cualquiera que fuera

*

Presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976

413

�el tipo de escritura, ideográfica, figurativa o en glifos aún no completamente
descifrables, era Historia escrita y ella es el punto de partida de nuestra Historia.
En el transcurrir del tiempo, desde su origen, la Historia Regional ha tenido períodos de florecimiento y períodos de decadencia, pero siempre vuelve a
resurgir porque la humanidad no se puede pasar sin ella; pues siempre encontrará quien la practique y quien la lea. Se achacan los períodos de decadencia a la diletancia de los Historiadores que la practican, pero el entusiasmo con que ha surgido Nuestra Asociación, señala la iniciación de un
período de florecimiento.
La difinición más aceptada de Historia Regional, es que, es la Historia
que cubre un determinado espacio geográfico, que puede ser: la zona habitada por grupos humanos que tienen la mismai raza, religión, lengua y cultura
o puede ser el territorio ocupado por un Estado, o un Municipio de nuestra división política territorial o una Ciudad, un Pueblo, una Parroquia, un
Barrio, una Hacienda, etc. algo de unidad tangible o como dice Unamuno
"lo que se puede abarcar con una mirada, como Bilbao desde distintas

!~~va a la investigac~?n debe ajustarse a lo métodos científicos, ajustarse tamb1e~ a la estructurac1on arquitectónica y la periodificación; no está en cambio
obligada a hacer crítica ni interpretación, aunque a menudo lo hace.

LA

CRÓNICA

La Crónica, es en cierto modo una Monografía Histórica narra el devenir
d~ los aco~tecimientos en un lugar determinado, periodJicándolos, eslabonandolos, mvestigando su causalidad, su desarrollo y sus resultados aventurándose a veces hasta en la crítica y la interpretación. No debe conf:indirse
la Crónica con las Efemérides que sólo son una compilación ordenada cronológicamente de fechas, nombres, lugares y hechos. ni con un fichero cronológico producto de la investigación ordenada. La 'Crónica es el escalón
que precede a la Historia Regional.

LA GENEALOGÍA

alturas".
El espacio geográfico cubierto por la Historia Regional, no tiene límites
precisos ni absolutos pues permite intrusiones y las hace en territorios vecinos sobre los que influyo y de los que recibe influencias. En cuanto el tiempo
que cubre, no tiene límites, es el Historiador quien los señala.

La Genealogía, investiga la procedencia y ancestralía de una familia 0
de un individuo, remontándose a través de muchas generaciones hasta el
más remoto origen posible de investigar. De paso señala los hechos más importantes en que interviene la familia o el individuo.

La técnica Historiográfica y la Metodología, son en todo semejantes a las
usadas en la Historia General en todos sus pasos.

LAS

MONOGRAFÍAS

Las Monografías son a la Historia Regional, lo que ésta es a la Historia
General, pueden o no tener límites en el espacio y en el tiempo cubiertos,
pero en cambio sí tiene límites en la temática pues sólo se ocupa de un
tema único. Como el número de temas entre los que se pude elegir es
infinito, la división por temas que de ellas se hace, es infinita también, señalaremos como muestra algunas de las más importantes: la Crónica, la Biografía, la Historia Eclesiástica, la Economía, el Derecho, la Política, la
Educación, el Folklore, las Artes, etc.
La técnica historiográfica para la Monografía, es menos estricta que la
usada para la Historia y permite algunas licencias. Si bien en la parte re-

414

LA

BIOGRAFÍA

La biografía narra la vida de una persona, sus actividades, sus actitudes,
su ca~áct;~ y la ~~ervención que tiene en los fenómenos sociales, políticos,. c1e~?f1cos, artisticos, etc. Mas por las dificultades que presentan la investigac1~n ~ ,la comprobación, po~ e_I ocultamiento de algunos hechos y la
falsa _atr1buc1on de otros; pero prmc1palrnente por la participación que en
ella tienen la imaginación y la fantasía, se acerca más a la novela Sólo la
Biografía tiene importancia para la Historia.
·

LA

HISTORIOGRAFÍA

Podemos considerar la Historiografía como el estudio científico del pasado
humano. En él se investiga, comprueba, acumula, y se interpreta el devenir

415

�de los sucesos de la humanidad. Un gran número de Monografías Históricas
están dentro de este concepto que abarca desde la simple Historiografía Narrativa que se concreta a exponer lo real del suceder histórico; o la Pragmática que estudia la relación entre causas y efectos en busca de la enseñanza
para la vida y la sociedad; o la Genética que se interesa más por la evolución de lo histórico; o la Sociología que estudia las leyes que rigen el
curso de la Historia.
Son éstas en realidad, sólo cuatro etapas del mismo concepto que van en
relación con la preparación cultural y las corrientes ideológicas del mon6-

grafó.
En los distintos grupos podemos incluir, desde la simple narración precortesiana de los pueblos primitivos, en códices, estelas o inscripciones que también son Historiografías, pues son Historia escrita, hasta obras contemporáneas
como la de nuestro compañero el profesor Don José de la Luz Valdés, "El
Mito de Zapata", pasando por todas las épocas de la historia de México
como "La Historia de la Revolución de la Nueva España, Antiguamente Anáhuac" ... de Fray Servando Teresa de Mier, primera obra sobre la Independencia de México.

LA

HISTORIA ECLESIÁSTICA

Debemos no confundir la Historia de la Iglesia con la Historia Eclesiástica;
la primera se refiere a la historia de una religión, su origen y evolución en
las costumbres humanas y la relación del hombre con el ser supremo, es
decir Dios y la segunda a las actividades religiosas de una Parroquia, un
Obispado, un Colegio, una Orden o una asociación religiosa y con frecuencia
hasta a un solo individuo. Entre éstas están la Crónica de Arlegui, "Crónica de N. P. S. Francisco de Zacatecas", "Las Misiones en la Tarahumara",
"Las Misiones del Padre Kino en las Californias y sonora", "Fray Juan Larios
"Defensor de los Indios de Coahuila", y tantos ejemplos más.

EL

ARTE

T an variados como son las formas de el Arte y sus modalidades, tan innumerables los h ombres se han dedicado a él, sus métodos y sus escuelas, son
las Monografías que de ellos se han ocupado; las hay sobre Pintura, Música,
Literatura, Danza, Folklore, Arquitectura, Etc.

-416

LAs cmNcIAs

Desde épocas muy antiguas, todos los avances y descubrimientos de las
ciencias están expuestos en elaboradas Monografías que describen detalladamente los fundamentos, origen, descubrimiento; técnicas y aplicación de )os
más importantes descubrimientos de la ciencia en todos sus aspectos.
No se considera Monografía, aunque no veo la razón, a aquellas que tienen
coro~ tema a alguna de las ciencias naturales, ni los manuales cualquiera que sea
su tipo o textos dedicados a la enseñanza. Por lo hasta ahora expuesto tanto
por el número, volumen e importancia, puede ceducirse lo que las Mon:grafías
representan para la Historia Regional a la que contribuyen y de la que realmente forman parte.

EL

HISTORIADOR

. Cuando ~a _pe_rsona se dedica con tiempo total o parcialmente a la práctica de las disciplinas de la Historia, se le da el nombre de historiador. Esta
definición me parece bastante confusa y no precisa el concepto ni los distintos
aspectos que en sí encierran el término.
~umerosas clasificaciones se han hecho tratando de conceptuar los términos.
A nesgo de c~usarles aburrimiento, tenemos que exponer algunas de ellas para
que cada qmen se catalogue en la que le parezca más adecuada a sus actividades históricas.
La tecnología moderna los divide en dos grandes grupos: el Macrohistoriador y el Micro-historiador. El primero se dedica a la Gran Historia, ya
sea la Universal o la Nacional. El segundo, es el cultivador de la Pequeña Historia, no pequeña por su extensión ni por su importancia sino por
el :spacio ge_ográfico que cubre. En este segundo grupo se cataloga el Histonador Regional, local o pueblerino. A mí me parece más adecuado aunque
meno_s técnico el de Historiador Provinciano, e incluye en este grupo al
Cronista.
El historiador, investiga, narra e interpreta científicamente el pasado humano, explicando los hechos.
El Cronista, relata y relaciona el acontecer de los hechos históricos.

417
HUMANITAS-27

�El Historiador, es por lo general oriundo de la Provincia; es un hombre
de una cultura más que mediana, que un día se inició casualmente escribiendo accidentalmente un artículo para el periódico local, o le hizo al locutor
y de ahí cogió la honda; una compulsión inesperada lo impulsó a escribir sobre una leyenda o una tradición local; tiene algún éxito y un buen día se
arriesga a escribir un folletín o un ensayo sobre algún hecho más o menos
importante, generalmente épico o de crítica sobre actividades políticas. Reconociendo sus errores empieza a cultivarse leyendo mucho e investigando
de una manera torpe nada científica pero que va puliendo poco a poco su
técnica; cada vez, a pesar de ser autodidacta, va mejorando y su estilo llega
a tener algún prestigio local; esto lo anima a seguir adelante, asiste a conferencias y congresos, a veces toma un curso intensivo sobre Historia e Historiografía y un buen día llega a ocupar una cátedra de Historia en la
Secundaria o el Bachillerato de las instituciones locales; sus obras mejoran
pero él sigue cultivándose, pudiendo llegar hasta la Cátedra Universitaria
y recibir con toda dignidad el nombre de Historiador.
El Historiador, procede de todas las esferas sociales, pero tiene simpre
una cultura más que mediana; es un maestro, un periodista, un abogado,
un médico, un sacerdote o un simple empleado pero que tiene cierta preparación. Puede provenir de las clases más humildes o puede ser gente acomodada o jubilado que intenta distraer sus ocior. con una actividad creativa.
Aun cuando llega el éxito, el Historiador Provinciano sigue siendo una persona sencilla, tratable, humana. Su modestia natural, le hace más grande y
sigue amando al Terruño, la Patria, la Historia y la Humanidad.
Alguna vez, cuando el Historiador adquiera cierta categoría, equivoca
el camino, a cambio de un puesto burocrático o de la protección oficial,
pone su pluma al servicio de los jerarcas o de las gentes políticamente importantes; se dedica a escribir loas y panegíricos de los mandatarios en
tumo, sigue escribiendo temas históricos pero falseando la realidad, creando
héroes ficticios, de personajes anodinos y a veces despreciables o escarnece
y vitupera a los verdaderos héroes y aun los trata como locos o visionarios,
todo por seguir la corriente de moda, que se le marca y poder así conservar
su privilegiada posición. Esta actividad me hace recordar una frase de
Telleyrand: "La Historia es la mentira convenida" y la de Paul Valéry,
"La Historia es el más peligroso producto elaborado por la química del
intelecto"

418

EL MICRO-HISTORIADOR

El Micro-historiador, Histona
· dor Provinciano o Pueble .
que en nada difiere por su aspecto de cual .
r~o, es una persona
es una persona de edad mad
d
quier pueblenno, generalmente
cepto de Nietzsche "la lab durahi
,. cu~n o no un viejo. Nos recuerda el con'
or e stonador pro · ·
•
Es que el viejo mira hacia atrás
vmciano .conviene a los viejos".
'd
' en su mente pasa revista a los h ch
e os Is
suce-1
di os, los "vive y evalúa. Somos como d'ice nuestro querido amigo
C
avazos: gentes que vivimos en el pasado" 1
. .
rae
son viejos de espíritu.
' os que no son vie1os de edad,

e::.::~ :ºr

El historiador pueblerino es generalmente oriundo del t
~
menos ha pasado gran parte de su vida en él y con él se ha
o
lo
lo. , conocen y a todos conoce., se habla de t,u con sus veC1nos
.
mado'
y lo
hace todos
tam
bien con sus persona1·
es' todo mundo le cuenta y le confía e
.
b narrador pues tiene materia para la ch 1 .
,
.' s un uen
y todo lo que le interesa lo anota en ~ a~g~=~: : aun meJor. escuc~ador
Cuándo y Cómo son los "nortes" que lo
iarán e su me~ona: D?nde,
Conoce todas las veredas los
.
. gu
en sus mvestigacmnes.
zas, los viejos edificios ~ su
s~:sv:::os y~~~ escondrijos. Las pla-

e::::

St rersonajes son: el alcalde, el jef~ de las arma:º el d: 1: ;:t:ndetales.
e. parroco, el doctor, el boticario y hasta el sacris~, .
icia, e Jue~,
m?gu~o,_ todos _tiene cabidad en sus relatos. Conoceai:~ ~=:~t:~o~e:::e~::
mas llillliOS accidentes geográficos, su hidrografía
fl
f
hasta su potencial económico.
' su ora y su auna, conoce
Con hábiles '. discretos interrogatorios sabe sacar de sus informadores
~:~:::;snq~: l~i:~te.r;sanf para su investigación. No maltrata sus fuentes como
onogra os, pues sabe que más se consigue de un otro ce
rrero
con
terrones
de azúcar
que con el la't'igo. v·lSita
. los archivos
.
pestatalesmuni . al
.
c1p es .Y parroqmales en busca de documentación importante aun u;
clon frecuelnc1a se le ponen obstáculos a su visita. Saca copias cuando puede
e asusta a paleografía' p ues no puede pagar un paleógrafo . l h ,
:~1:.ueblo; a fuerza de practicarla ha llegado a tener algún' d:rn:o a~b::

\o

Recorre el campo y el des1er
· to en busca de rumas
.
y restos
,1 .
toma bosquejos de los restos de viejos edificios e instalaciones. :4~:;oºfcos,
notas que pueden ser necesarias.
'
orna
pu,Ordena
d h luego los datos consegw.dos por med'10 de la investigación y deses e acer un esquema que utilizará para su obra, empieza a darle forma a
419

�ésta. Quizá el método seguido para la investigación no sea muy ortodoxo, pero
no por ello es menos científico y adecuado.
Por fin inicia la obra. Como el historiador pueblerino desconoce o finge
desconocer las técnicas historiográficas, pues para él la Heurística, la Hermenéutica la Crítica y la Estructuración Arquitectónica sólo son términos
esdrújulos' difíciles de comprender a aun más de aplicar, quizá aplique
esos conceptos, pero lo hará de una manera empírica ateniéndose más a su
juicio lógico.
Principia por un prólogo que más bien es una presentación que una apertura; es un prólogo sencillo, corto y franco con el que trata de gana_rse al
lector. En algunas ocasiones dudoso de su éxito, recurre a un persona1e _notable escritor o historiador para que se lo prologue. :Éste, sólo con ho1ear
la obra, hace un prólogo lleno de ditirambos para el aut~r, pero él tiende
a ensalzarse más asimismo y al mérito que le fue concedido.
Es frecuente que el autor inicie la obra partiendo de los tiempos más remotos
de la cronología para seguir luego con los períodos posteriores, llegando
hasta la época actual.
Su estilo 'Y' lenguaje son llanos y sencillos, usa el lenguaje común, sin términos pomposos y de difícil comprensión. No trata de a~rumar al lec~or con
su erudición sólo trata de hacerse comprender y ser sentido; pues escribe con
el sentimien~o no con la mente, por ello evita las citas marginales o al pi~
de la página y no envía al lector a las páginas finales ~ buscar en l'a nó~ina de notas las que pudiera señalar con números progresivos. Es que el qw~re
ser creído, porque él mismo cree en lo que escribe y las notas pueden o desviar
la atención del lector o sugerir dudas y no quiere como Pilatos lavarse las
manos, apoyándose en lo que otros escribieron.
También hace transcripciones importantes o que le gustan de otros autores,
pero tiene buen cuidado de incluirlas en el texto, señalar su procedencia Y
entrecomillarlas, no quiere pasar por plagiario.
Rehúye al incluir en su obra largas nóminas de personajes que ~ueron
gobernantes, obispos O párrocos, las considera tedi~sas y carentes de ~portancia histórica, ya que las únicas huellas que de1aron, fueron los digitales
en las arcas públicas o en los cepos de las iglesias.
Omite también listas de nombres, fechas, lugares y hechos que no considera
de importancia histórica, deja eso para el compilador o para el que se dedica a las Efemérides.

420

Llega por fin el término de la obra y escribe un Epílogo; en él no hace
una evaluación crítica y profunda ni una sentenciosa interpretación sociológica
de los acontecimientos, sólo se arriesga a hacer una somera interpretación
como en las fábulas de Esopo o los cuentos de Calleja, una simple moraleja
que es un juicio crítico que el lector comprende. Agrega una simple bibliografía más que por mostrar erudición, para remitir al lector a libros
o documentos accesibles que a él le fueron útiles y cuya lectura cree pueda
ser provechosa al lector.
Viene luego la peor parte, la otra caída en el Vía-crucis, encontrar la forma
de publicar su libro. Ningún editor lo quiere hacer pues no se le ven posibilidades de utilidades económicas, no cuenta con dinero para hacerlo por
su cuenta, no hay Mecenas que sufraguen la edición ni tiene el apoyo oficial.
Al fin encuentra una imprenta de tercera categoría que accede imprimírselo,
hace una edición barata llena de errores y de mala calidad; para ello se
endeuda y echa mano de sus escasos ahorros; pero al fin la obra ve la luz
pública, los libreros le compran dos ejemplares, y a consignación, sólo los
muy amigos y uno que otro curioso se arriesgan a comprarlo pues no arriesgan
mucho, ya que se vende a menos de lo que cuesta; después de algún tiempo
empieza a circular lentamente; pero sólo dentro de los límites del territorio historiado, uno que otro ejemplar llega a manos de los entendidos que saben
aprovechar los frutos de la investigación del autor. Vienen luego las críticas,
que si fue así, que si no fue así, que por qué no citaste a mi tío abuelo
que lleva un nombre de calle, que por qué no te refieres a mi abuelo que
luchó durante la intervención Francesa y fue disignado para darle el tiro
de gracia a Maximiliano, si éste hubiera recibido tantos tiros de gracia
como me han contado los descendientes de quienes se los dieron, lo hubieran
enterrado sin cabeza.

DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS HISTORIADORES

Hay muchos modos de clasificar a los historiadores, depende de qué base
partamos para hacer la clasificación. Una de ellas ya es clásica, con frecuencia la oímos y la repetimos, la del Historiador hormiga, el historiador araña
y el historiador abeja. El Hormiga, incansable, acarreador de materiales que
compila hasta completar un libro, no se preocupa por la estructuración de su
obra ni de escribirla bien, él, con unas tijeras y un bote de engrudo, puede
llenar un libro de muchas páginas. El Araña, lleno de soberbia y de prejuicios
que lo hacen sentirse el centro del universo, teje alrededor de sí y de su

421

�familia una enorme tela de araña frágil e intrascedente, llena de prejuicios
y desahogos. El Historiador Abeja, constante y trabajador que investiga en
todas las fuentes, pero que como la abeja que visita todas las flores, toma
el néctar y los juegos de ellas, los transforma en miel y la almacena para elaborar su obra conforme a sus posibilidades técnicas; a la hora de investigar,
es científico e igual lo es a la hora de estructurar, pero a la hora de describir los hechos, es artista.
Por la vocaci6n, se pueden clasificar en aficionados y profesionales. El
Aficionado es un diletante cuyas compulsiones lo llevan al mundo de la Historia: desconoce las técnicas cientüicas que le permitan hacer una buena
obra, pero suple sus deficiencias con un estilo llano, sincero y amable; no
escribe con el intelecto, escribe con el sentimiento. Su vicio, es la diletancia;
su virtud, la falta de profesionalismo, dentro de ese grupo se encuentra la mayoría de los pueblerinos.
El Profesional, casi siempre se inici6 como aficionado, pero el estudio tenaz
de las disciplinas de la Historia r¡ sus técnicas, le permitieron superarse hasta
llegar a ser reconocido como Historiador.
Por su residencia y forma de trabajo, se pueden clasificar también en dos
especies: el Capitalino y el Provinciano. El Capitalino se subdivide en dos variedades, el que afinando sus técnicas ha llegado a ser con justicia considerado
como Historiador, llegando a ocupar las Cátedras Universitarias o de Instituciones especializadas. Prestigia su profesi6n practicándola con honestidad
y seriedad y merece el nombre de Historiador. El otro cuando ha llegado
a tener cierto prestigio, desvía su ruta y pone sus aptitudes al servicio de los
jerarcas o influyentes personajes políticos, para la educaci6n o para hacerles ambiente, lo hace a cambio de un puesto burocrático o de protecci6n
econ6mica. No encuentro un término adecuado para esta variedad, los que
su actitud me sugiere son demasiado crudos. Pero ahora, que él mismo ha
puesto de moda el término de "Azteca" para todo lo mexicano, desde futbolistas hasta diplomáticos, sin importar su procedencia ni que el 98o/o de los
mexicanos no tenemos nada de "Azteca" retornándole la pelota con perd6n
del pueblo azteca, al que no deseo ofender, pueblo que en la época prehispánica
logr6 fincar una temporal grandeza, subyugando o otros pueblos por medio
de la astucia, la fuerza, el comercio y el tributo e integrando su propia cultura
con los restos que quedaban de los pueblos dominados y la herencia ancestral
de las viejas culturas de los Olmecas, Toltecas, Teotihuacanos y Tarascos;
absorbida por ellos.
Quiero llamarle así en vez de con el despectivo nombre usual de "Chilan-

guenses". Inventor a la medida de héroes p6crif d
Es realmente el mixtifº d d
. .
os eturpado de verdaderos.
1ca or e 1a Histona.

ª

de "Azteca" naci6 de un t orpe intento
.
lizaEl. ,nombrecito
.
de revivir la centra
c1on que imperaba en todos los aspectos durante la C 1 .
.
l
al que se intenta darle .
.
o oma, tnste egado
sino hasta en la raza. vigencia, no s6lo en lo político, lo econ6mico y cultural,
Federalismo
por· el que luchara Migue1R amos Anzpe,
.
. defraudado,
es El
s6lo
una mala co
ha sido
y no de h ch
p1~ al. carb6n de otros federalismos, es ficticio, es de letras
"
, : os y per3ud1ca a México. Con cuánta raz6n alguien ha dºch .
son mas unportantes por s1, mismas
.
las espigas que el lazo que las ata".1 o.

Er

MICROHISTORIADOR

Es. un .importante personaJe
· en e1 mundo de la Historia es

.

p:J::::

~: : : :0 ~i~li!::!aj:rechin_uvnerolusjoy~'ky bdien ,~co~dicionado estudio,
e!~
'
ar ex · tiene un
·
d
1
y secretarias bien entrenados pale6
gran ~wpo e ayudantes
todos los archivos y bºbli t ,
gr os expertos. Tiene acceso fácil a
t b . d
i
o ecas y cuenta con el auxilio de los peritos. El
ªJº el e~uipo, consiste en escoger, recoger y colocar las pequeñas piezas que
orman un gigantesco rompecabezas. informaciones
fuentes y en particular de la Hist . , R .
. que proceden de todas las
ona eg1onal Nm ' Hi
· d
que sea puede prescindir de l
.
.
gun _stona or, ¡x&gt;r erudito
investiga sobre el terreno mis::;c1~ y clardas aportaciones que hace quien
el d ali
. n os gran es mapas no se puede incluir
et e por falta de espacio; pero cuando el detalle es d .
.
hace en un re d
.
e importancia, se
.
cua ro marginal. Esa es la aportaci6n del Historiador Provi·n
c1ano.
-

:.r

.

/ª

solo
queda completarla dándole
Terminada la estructurac1on
·' narrabva,
·
,
~uerpo
y volumen,
recurriendo a la técnica historiográf'ica, la cnuca
, . y la
mt
ta
·,
erpre c1on y hacer conclusiones abstractas y profundas q
1 d
l
a la obra.
ue e en c ase
E~ Macr~~storiador, mira con desdén la obra del provinciano del ueblenno;
enoca en ella
la patente falta de t'ecmca,
.
p
afi
.
pero recurre ay ella para
nar el detalle valioso, aunque rara vez lo confiesa.
. No pasa esto entre el Regional, el Pueblerino y el Mon6grafo ,· éstos militan en el mismo bando.

423
422

�LA

HISTORIA ORAL

He dejado intencionalmente casi para colof6n, un capítulo sobre el que
deseo hacer hincapié. En los últimos años, en Europa, más concretamente en
Inglaterra y también en los Estados Unidos; la Historia y la Tradici6n Orales,
han tenido notable relevancia, en las Universidades se han creado cátedras para esa materia y se le da singular importancia, pues se considera
Historia Viva.
Provincianos y pueblerinos tenemos ahí un rico fi16n que ell.-plotar como
fuente de nuevos tipos de Monografía que poco se practica pues aun se ve
con desdén y no se le da beligerancia. Me refiero a la Tradici6n Local, la
Leyenda, la Anécdota, el Corrido y la Tragedia popular versificada. Con
mucha frecuencia al hacer una investigaci6n las encontramos y sin darles
importancia las tiramos al bote de la basura sin pensar que todas tienen un
fondo hist6rico de mayor o menor importancia. En vez de tirarlas, deberíamos
por lo menos guardarlas en el caj6n de los tiliches que un día pueden ser
de utilidad para más tarde analizarlas, investigarlas y comprobar las verdades
que encierran; luego compilarlas y tomarlas como tema para una maravillosa
Monografía. No debemos permitir que se pierdan, debemos conservarlas
para beneplácito de los viejos, delectaci6n de los j6venes y encanto de
los niños. Ellas pasan de boca en boca, se transmiten así de generaci6n en
generaci6n, son siempre nuevas y casi inmarcesibles porque en ellas se encierra
el alma y el sentir de los pueblos y los villorios. Podremos pasamos sin la Historia del Plan de la Noria o la Batalla de Salamina, pero nadie dejará de
leer o recordar al Señor de Chalma, el corrido de Rosita Alvírez, las anécdotas de Pancho Villa o la Leyenda de la Llorona. Las fuentes son inagotables
y accesibles y el éxito de la publicación está asegurado.

He afirmado que me siento revolucionario, a los hombres de nuestra tierra
les gus~ las re:oluciones'. nunca hemos sido conformistas, pero para hacer
revoluc1on, necesitamos UillmOS y luchar por nuestro ideal, no puedo salir yo
solo a la palestra armado sólo de una resortera o una honda ante el Goliat
de las Instituciones jerarcas de la Historia.
Soy un visionario; mas nos convendría a los que escribimos historia local
en vez de Regionales ser más bien llamados Románticos y hasta Buc6licos po;
lo de pastor y por lo de soñador, y porque practicamos el deporte de la
pedrada.

Saltillo, Coah., agosto 29 de 1976.

RECOMENDACIÓN

Compañeros de andanzas y aventuras en el apasionante mundo de la Historia. Yo los exhorto a que aunque sea por una vez intenten escribir una
Monografía sobre uno de estos temas, no les pesará pues por lo menos afinarán
su práctica en la investigaci6n y la estructuración.
De Xicoténcatl y no de Moctezuma es la poca cultura de mi pueblo; viene
de la mezcla de las culturas hispánicas y tlaxcaltecas como la de casi todo
el noroeste de México, cultura que tuviera su foco de distribuci6n al igual
que de raza, en la vieja Colonia de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

425-

�DOS CRONISTAS FRANCISCANOS DEL NUEVO SANTANDER:
SIMÓN DEL HIERRO Y VICENTE DE SANTA MARlA *

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS
Universidad de Tamaulipas

I
EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)

LA

de las tierras que posteriormente durante la Colonia recibirían el nombre hispano de Nuevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para escribir su crónica de las fundaciones
a la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, año de 1749. El coronel don José de Escandón emprendió su
caravana expedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes de
diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: Con la ocasión de entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del Nuevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el día 9 y
llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día siguiente.
Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo de muy
primera mano.
COLONIZACIÓN

Con seguridad las notas fueron escritas en el terreno de los hechos y por

* Presentado en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.
1976.
427

�ellas nos enteramos de no pocos pormenores de las fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas.
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el colonizador y los frailes, mas no creemos que éstas constituyan un alegato jurídico como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los.
pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número de ellas
en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario" (Padilla) : Los borrados y cadimas ( en la Tamaolipa) ; los pintos (San Fernando) ; los pamoranes (a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán"- los guiaba por el arroyo de San
Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se fija en
todos los acontecimientos y carece de consideración o reflexión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano por incluir el itinerario de
las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística ( 1941), prestando un gran
servicio a los estudios históricos ya que no conocemos otra edición y aun ésta
es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador del
Estado- no lo desconocía. Lo que sí nos extraña es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo las opiniones.
en que no estamos de acuerdo, reconocemos el sentir justo de Gabriel Saldívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera vista ya
considerado como documento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organizaba la
naciente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual constituye una de las primeras fuentes de información del Nuevo Santander como
entidad independiente".
Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores (hoy
Santander Jiménez), el 17 de de febrero de 1749 para que esto se ponga

de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo, fluido y espontáneo de la narración.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimientos, buen paraje y buena agua, se determinó
para este día la fundación de la Villa, con la advo::ación de los Cinco Señores, y fue de esta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con sus
armas, al son de caja, en la plaza que es grande y espaciosa, tiene docientas
varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida, al capitán de la
villa, y estando a la puerta se bendijo la iglesia o ramada, el coronel le hizo
su razonamiento al capitán tomándole juramento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finalizó, diciendo que su administración
en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de Zacatecas, se cantó
la misa, a la que asistieron los padres Villar y García y después se cantó el
Alabado. Después se llevaron los soldados y pobladores a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sacó una limetilla de mistela, la que se
repartió a los capitanes y jefes principales, en pequeños vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron gracias. Aquí le reconvino el P. Simón diciendo
que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el pueblo de la misión, que
a esto era su venida y a esto se le ordenaba en la patenta que traía, que no
se hacía mención de villas sino de misiones, y que si no tenía ( n) lugar para
vivir y sembrar los indios, era esto bastante motivo para que no se juntasen
etc. Mostró el coronel alguna displicencia, oyendo esta pregunta dijo que por
entonces no había indios, que cuando los hubiese se les haría lugar en la
villa con los pobladores y que con ellos sembrarían y que de esto dispondría
después de su vuelta. -A esto le instó el P. Fray Simón diciendo que no rn
acomodaba con su disposición, ni su respuesta, que le había de señalar misión distinta con lugar para pueblo y tierras para criar sus bienes y para
sembrar los indios, que a esto le enviaban de parte del Colegio, a lo que dijo
que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló
a la parte norte de la población, sitio con el título de N. S. de la Consolación ...
En este estado quedó la villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Consolación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde sus
palabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las peticiones del fiscal y del auditor de la junta general de guerra, así como en el informe privado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de
San Fernando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
429

428

�¿ Quién era Simón del Hierro?

Muchos tenían su carácter y su contextura física de su apellido, pues lo
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas,
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confines del llamado Nuevo Santander, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el extenso territorio y caminar hasta en el Nuevo Reino de León en 1742.
Sabemos que nació en la ciudad de Zacatecas por el año de 1700; sus padres fueron don Antonio del Hierro, genovés, y doña Ignacia Salas, oriunda
de Zacatecas. Ingresó al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del
que iba a ser su primer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719;
profesa el 3 de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre de 1724.
Gran caminante y fervoroso admirador del V. fray Margil de Jesús lo acompaña en su caminata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él
débesele la conservación del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende el viaje hacia la costa del Seno Mexicano de la que deja escrito el
diario citado· débesele también el Informe o Descripción de las Misiones del
' documentos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escribió
Seno Mexicano,
además dos tomitos que se conservan admirablemente manuscritos en la biblioteca y archivo del convento del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas donde hemos tenido la fortuna de hojearlos; contienen éstos: Relaciones, 'Diarios y otras Noticias muy importantes sobre las misiones de fieles e
infieles; Tomo Primero: l. Breve relación de la última salida y misiones del
V. P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relación del camino y misiones
que se hicieron por los lugares que en ella se expresan. (1726-1737) 3. Breve
relación de la entrada y estancia de fray Simón del Hierro en la Costa del
Seno Mexicano. 4. Caminata por el Reino de León que hizo fray Simón
del Hierro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones. Tomo 11. l. Síntesis Histórica y Cronológica del Colegio Apostólico de
N. S. de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y
(38-57); 3. Catálogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas de cartas del V. P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de
misiones del Colegio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del
padre Margil de Jesús al padre Comisario General (Fol. 65-75). También
desempeñó el cargo de comisario septena} de misiones y fue guardián desde
el 28 de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de
oro sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775.
Fue gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil Y
seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por él como su confesor.
430

La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas.
Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V. P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás, nos
atañen de cerca.

11

FRAY VICENTE DE SANTA MAR1A
Y SU RELACIÓN HISTÓRICA
Pocos documentos deberían andar en manos y estudio de todos los tamaulipecos como los escritos por Fray Vicente de Santa María. Los redactó a
petición de los descendientes de Don José Escandón y Helguera, los prestigiados criollos don Manuel de Escandón y Llera, Segundo Conde de Sierra
Gorda y sus hermanos, licenciado Mariano, don Francisco y doña María Josefa para reivindicar la memoria de su padre y exaltar su gran obra colonizadora. Santa María dióles el nombre de Relación Histórica de la Colonia.
del Nuevo Santander y constituyen una magnífica descripción del extenso y
rico territorio de lo que hoy es Tamaulipas, que aún conserva su valor además de que nos da a conocer las tribus y naciones que lo habitaban, sus costumbres y lenguas ya que conoció y trató a algunas de ellas como la de los
mariguanes y los que él llamó "maratines" (quizá sean los Martínez) ; conoció de cerca sus usos sociales y su religión. Leerlo, en una palabra, significa
adentrarse en nuestro pasado histórico y en la evolución de nuestro Estado
tan poco conocido de los tamaulipecos. La Relación fue escrita hacia 1790.
Hubiera tenido cinco volúmenes; sólo éste escribió el padre por razones
que ignoramos y probablemente porque dedicó su actividad a menesteres que
le robaron todo su tiempo. El plan era extenso y comprendía propiamente
la actuación del Coronel Escandón en estas tierras del Seno Mexicano; la
conquista, pacificación y población de la nueva colonia y aun más allá. Lo
más probable es que el proyecto haya sido abandonado. Sólo se conoce de
hecho el primer tomo del cual se conserva el original manuscrito en la Bi431

�"blioteca Nacional sección de manuscritos, inscrito bajo el número 1665. Re.sulta de interés sumo conocer el plan original de la obra tal como él mismo,
Santa María, lo dejó planeado en las primeras páginas de la Relación. Toda
,ella sería fruto, como nos consta por esta primera parte, de una inspección
personal a lo largo y lo ancho de la Colonia aprovechándose, como él mismo
afirma, "de las relaciones y noticias que procuraba adquirir de los prácticos y
.moradores del país, especialmente en orden a la historia natural, distancias
y actual estado de sus poblaciones. Del cúmulo de esos conocimientos, tanto
adquiridos por papeles, como habidos por la observación personal, resultó
el método que me ha parecido más adaptable y oportuno en los cuatro libros que se ven." Después habla de un quinto libro, como dijimos. Por todo
lo cual se comprueba que empleó Un Método y que en él tuvo especialísima
relevancia, la observación personal que se manifiesta en la confesión propia:
"Añadí el viajar personalmente por todo lo que pude de la costa" y desmiente lo que no pocos han puesto en duda: su conocimiento directo del territorio y de sus tribus.
Creo conveniente transcribir el plan completo que el autor se proponía
para conocer mejor lo que nos legó. Se componía de cinco libros. "El primero, sobre el estado natural y antiguo de la costa desde el tiempo de la gentilidad a lo que se puede conjeturar, hasta la primera entrada de los españoles en ella. El segundo, sobre los sucesos acaecidos desde la primera empresa de su descubridor y progresos de su conquista hasta su muerte. El ter-cero, en que se ve el estado de la colonia y lo acontecido en ella desde la
muerte de su fundador hasta el día. Un cuarto libro sobre la prodigalidad y
riquezas con que la naturaleza se explica, tanto en el reino mineral como
,en el animal y vegetal del suelo fertilísimo y por todas partes hermoso y
xico de la Colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano." Y añade:
"Para consumación de la obra y para ver como en resumen, que de este trabajo puede resultar algún bien a la patria y al Estado, me pareció congruente extender Un Quinto Libro sobre las ventajas que se han seguido
y en lo futuro deberán seguirse a la nación, de la pacificación y dominio de
la costa del Seno Mexicano, de sus proporciones para el comercio, del número de sus poblaciones de que todavía es susceptible y de las riquezas abundantísimas que encierra y uso que de ellas podrán hacer". (Ver "Advertencia
previa al que leyere".) Santa María no quería cumplir sólo como historiador y geógrafo; era sacerdote y deseaba contribuir a la evangelización de estas tierras y a la felicidad temporal y eterna de sus moradores aborígenes;
para ello nos esboza otros propósitos que deberían redondear y complementar su gran proyecto. "Se discurrirá, asimismo, un algo sobre las máximas que,
432

según experiencias, parecen oportunas para la total reducción de los indios
Y la conducta qu~ a consecuencia deberán tener los misioneros y ministros
para_ cooperar al fm de esta obra y poner a la vista de los indios neófitos y
g~ntiles Un Catecismo Práctico de la Religión, del Orden Civil y de la Sociedad que hasta ahora han aborrecido y que es natural no aborrezcan, siempre que se les conduzca por medios eficaces e insinuantes." (lbid.)
Nosotros creem?s que las ocupaciones y sobre todo los menesteres y afanes en que postenormente a la reacción del primer libro se vio involucrado
sobre todo su participación en la conspiración de Valladolid y posteriorment~
e~ el proyecto constitucional que debía presentar a Morelos para ser sancionado en Apatzin~án, le impidieron dar cima al propósito inicial. ¡ Lástima
habemos quedado sm esta verdadera Historia de Tamaulipas hasta ese tiempo! Por lo visto algunas partes del plan logró insertarlas ampliamente como
puede comprobarse por el título de los puntos diversos del índice sobre todo
e~- lo t~nte a descripción de las riquezas naturales del país: valles y campmas, nos, mar Y playas, puertos y barras, salinas minerales además de lo
q~e arriba _i~dicamos respecto a costumbres, idio~a, bailes ~ mitotes, relig1on y trad1c1ones guerreras de los indígenas. Todo eso narrado en un hermoso estilo fluido y elegante; engarzado de citas y conocimientos que hablan claro de la cultura y erudición del franciscano.
_Ernesto de la Torre Villar puntualiza con toda precisión las fuentes esc:1tas de otros autores que Santa María utiliza a discreción, como informac10~es de las ei:pediciones anteriores, el Derrotero del bachiller don Juan Anto~10 de la Pena, que en calidad de capellán acompañó al marqués de San
Miguel del Aguayo en su expedición, la Relación sobre el descubrimiento
po~lació~ y pacifica~ión _del Nuevo Reino de León, del Capitán Alonso d;
Leon as1 como la H1stona de Juan Bautista Chapa sobre el mismo Re· o·
1
f
·
m ,
as re er~n:1as a l~s obras del padre Torquemada y su Monarquía Indiana,
a la Pol1t1ca Indiana de Solórzano Pereyra, al Diccionario de Antonio de
Alcedo, a 1~ obra de Fray_ Isidro Félix de Espinoza, a las Disertaciones del
padre Gum1lla y de Francisco Javier Clavijero; las referencias a éste último
son numerosas y su utilización frecuente, más las Disertaciones sobre la Tierra, los Animales y los Habitantes de México que la 'Storia Antica del Messico
Y las menciones de otros autores, e, incluso, el rechazo abierto de sus opini;
nes como las de Buffón, Robertson y de Pau.
El mismo de la Torre Villar asegura que la Relación de Santa
es "un cen~ó~ de noticias deslavazadas, ni una narración fatigosa y
de ~contec1~11entos, nombres y fechas, sino una descripción bien
sencilla, flmda y gustosa. El estilo del religioso es directo, conciso,

María no
recargada
planeada,
sin retor-

433
HUMANITAS-28

�cimientos barrocos ni disgreciones eruditas innecesarias y superfluas. Expresa
con claridad su pensamiento en periodos bien construidos y cortos". En fin,
que Santa María, Vicente José María de Santa María y Martínez, además
de todo, sobresale como excelente escritor. Nos queda pendiente hablar de
su persona.

III
¿QU!tN ERA VICENTE DE SANTA MAR1A?
Incorporado a nuestra literatura histórica por haber sido autor de la
Relación Histórica de la Colonia del Nuevo Santander, Vicente de Santa
María nos pertenece de algún modo. Hemos hablado de la obra, escribamos
ahora de su persona.
Vicente José María Santa María y Martínez fue oriundo de Valladolid
(Morelia) donde nació el 7 de septiembre de 1755. Hijo de don Felipe de
Santa María y de doña Rosalía Martínez, registrados como españoles, esto
es, criollos avecindados en esa ciudad. Don Antonio Guitubay fungió como
padrino del bautismo celebrado en la Parroquia del Sagrario Metropolitano
de Valladolid. Ahí creció y se robusteció y aprendió las primeras letras el
niño Vicente pidiendo ser admitido a los catorce años en la Orden de San
Francisco. Un año más tarde hace su profesión solemne emprendiendo una
carrera brillante en distinguidos puestos y encomiendas, "religioso de espíritu abierto, inquieto, amante del estudio y de la vida activa" como nos lo
pinta Ernesto de la Torre Villar, quien es uno de los que más se han empeñado en averiguar su biografía completa. Entregóse con pasión a los estudios
de filosofía y teología y pronto el éxito le sonríe quedando como maestro
en Valladolid. Pasa con el cargo de maestro de artes al convento de Querétaro, puesto ganado a través de magníficas oposiciones entre el mes de abril
de 1780 y el 20 de octubre de 1781.
Se distingue también en la oratoria sagrada como predicador del convento de Querétaro, al paso que dirige a los jóvenes levitas y los orienta en su
vocación. De trato agradable, finca numerosa red de amistades y se relaciona con numerosos prohombres en varias poblaciones. Quizá sea en ese
tiempo cuando cultiva amistad acendrada con miembros de la familia Escandón que más tarde lo llevarían a defender la persona del Conde de Sierra
Gorda y a escribir su famosa Relación. Ocupó diferentes puestos en la Orden y podría decirse que se apasionó en las rivalidades entre criollos y penin434

sulares dentro de ella tomando partido a favor de los primeros en un ambiente de encendida virulencia. El L ibro Becerro de Provincia lo registra
como perteneciente A la Parcialidad de los Criollos.
Profundo conocimiento y benévola inclinación hacia las clases oprimidas
le reportó el trato con los hermanos de la venerable orden tercera que le
abrió nuevas perspectivas y le fue alimentando aquella ansia de libertad y
de independencia para sus hermanos que más tarde lo conducirían a la militancia abierta desde su puesto de ideólogo de la Revolución de Independencia. Santa María fue siempre un intelectual y como intelectual se conserva
dentro de la "inteligentzia" mexicana que desea y trabaja por la emancipación ya sea conspirando (lo que ocurre en Valladolid) o elaborando un anteproyecto de Constitución para que Morelos lo presentara en Apatzingán.
Cultiva con esmero su inteligencia con variadísimas y sapientes lecturas que
asimila con facilidad, prueba de ello es el derroche impresionante que hace
de ellas en la Relación. Vivió las vicisitudes sociales y políticas de su tiempo
con pasión cada vez mayor, pero no desdeñó servir a su Orden aun en menesteres al parecer incompatibles con su arrebatado espíritu de vanguardia
como Vicario de religiosas en Querétaro. Pronto vuelve a sus tareas de docencia a Valladolid, a las cuales renuncia.
Realiza con permiso de sus superiores un víaje de inspección por la costa
del seno mexicano recogiendo datos e informándose oralmente, leyendo cuanto de interés se le podía ofrecer sobre la recién establecida Colonia del Nuevo Santander, para luego redactar la Relación; ya hemos visto que no tuvo
tiempo de dar cima al plan inicial y solamente desarrolló algunas partes.
No sabemos cuánto tiempo empleó en esa inspección llevada a cabo antes de
1790. En 1801 lo encontramos acompañando a Juan Antonio del Castillo
y Llata en un minucioso recorrido por haciendas, ranchos, pueblos y demás
para delimitar un posible Obispado de Valles que proveyera eficazmente la
labor apostólica de La Huasteca. En los trámites anteriores al proyecto. Del
Castillo y Llata dirigiéndose al Virrey en una carta fechada en diciembre 20
de 1799 al h.ablar de quiénes podrían acompañarlo para la misión de demarcación de límites, escribe: "Y por cuanto entre los sujetos que pueden darla,
contemplo sea uno el Reverendo Padre jubilado Fr. Vicente de Santa María residente en el Convento de Valladolid por Haber Recorrido en Persona
Toda la Colonia del Nuevo Santander. Y lo más del Territorio que ha de
Inspeccionar y Formado de el una Completa Descripción, por encargo y súplica de mis hermanos políticos, Conde de Sierra Gorda, Gobernador de dicha Colonia y Don Mariano de Escandón, Maestre de la Escuela de la Santa
Iglesia de Valladolid; cuyo trabajo lo redujo a varios tomos, y a causa de
435

�la guerra no se han remitido a España para su impresión". Pese al pormenorizado y valioso informe redactado por Juan Antonio del Castillo y Llata,
asesorado por Fray Vicente de Santa María, el proyecto no se llevó a efecto
y corrió igual suerte que el proyectado Estado de Iturbi~e o Estado Huasteco del Diputado Manuel Fernando Soto; la semilla no cayó en tierra infecunda y hasta hace poco se convirtió en realidad.

.,

Después de estas honrosas comisiones, retorna a servir a su Orden ahora
como rector del convento de Zamora, circunstancia que le ayudó a compenetrarse de las necesidades de esos pueblos conociendo su situación social y
política, no sólo religiosa, que le facilitó a venir en auxilio del Obispo Abad
y Queipo para los problemas de límites entre los Obispados de Michoacán y
Guadalajara. De ahí va a Salvatierra como Guardián del Convento y de
ahí a Valladolid como comisario de la venerable Orden Tercera, puesto que
ocupaba todavía para 1809. Fue en este año donde formó parte activa de
la conspiración a favor de la Independencia de México como uno de los
componentes más comprometidos. Va a prisión allí mismo en Valladolid y
luego a otros sitios. Desde el encierro se enteró de los sucesos: el desastre de
Puente de Calderón y la muerte de los cabecillas del movimiento. Y enterado del movimiento de Don José Ma. Morelos que levantaba un ejército y
se hacía rodear de distinguidos intelectuales como el Lic. Ignacio López Rayón, José María Coss, José Ma. Liceaga y otros, logra escapar y unírseles
en su intento más que de combatir a los realistas, de dar al país una forma
de gobierno que respondiera a las necesidades. Destacó su personalidad en la
Suprema Junta Nacional al grado de que terminó con las desavenencias entre Rayón y Liceaga y de que Rayón pensara en él proponiéndolo como Delegado de México para asuntos espirituales al Arzobispo de Baltimore y Delegado Pontificio. Como buen conocedor del derecho, colabora en la elaboración del proyecto de Constitución y, sabedor de que Don Carlos Ma. Bustamante hacía otro tanto, lo invita a unir esfuerzos; no llegó a unírseles pero
probablemente envió su proyecto. Hacia julio de 1813 terminó Santa María el suyo y envió copias a Rayón por quien fue recibido, a Morelos y a los
abogados del grupo de los "Guadalupes".

honramos de contarlo entre nuestros más insignes hombres de letras en Tamaulipas.

NOTAS Y REFERENCIAS

' DEL HIERRO, fray Simón, Diario que hizo Fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicación del diario
de padre Simón del Hierro se omiten las notas a manera de diccionario escritas por
su autor al final del diario; esas notas fueron publicadas por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conquista Espiritual del Nuevo Santander, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta; cotejándolas con las que de puño y letra escribió el padre Simón del Hierro en el manuscrito
de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Guadalupe, Zacatecas, descubrimos que
faltan algunas de las notas y, refiriéndose a pormenores geográficos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareció interesante recogerlas de modo que completen
las ofrecidas por el padre Lejarza. Pronto las publicaremos en la segunda parte de
nuestro estudio e investigación sobre Las Misiones franciscanas de la Colonia del Nuevo Santander que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misione.s del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca y la Secularización de las Misiones,
que emprendimos y tratamos de llevar a feliz término bajo los auspicios del Instituto
de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
• Ver "Advertencia previa al que leyere".
3
Ibídem.
' Provincia de S. Pedro y S. Pablo de Celaya, No. 3, año 1798.
• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, Erección de Obispados en el Siglo XVIII, El
Obispado de Valles, sobretiro de Estudios de Historia Novohispana, Vol. 111, México, 1970, Apéndice 4, pp. 194-195.

Convocado por Morelos a Chilpancingo para concluir con las diferencias,
va a Acapulco, donde se encontraba Morelos, para preparar el Congreso.
Una terrible peste se enseñoreaba del puerto. Vicente de Santa María contrae el mal y muere ahí en el año de 1813. Por todos esos acontecimientos y
otros actos que se van descubriendo está siendo considerado como uno de los
más definidos inspiradores del movimiento de Independencia. Nosotros nos

436

437

�LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA Y SU
INFLUENCIA IDEOLóGICA EN MÉXICO
(Notas para su estudio.)

ERNESTO DE LA

ToRRE

VILLAR,

Universidad Autónoma de México.

EL NORTE novohispano, llamado en la época virreinal tierras septentrionales,
produjo en la mente de los mexicanos amplias y abundantes preocupaciones.
No podía ser de otra manera, pues México, desde los tiempos precolombinos sufrió un intercambio recíproco, un flujo y reflujo de corrientes de
toda especie entre Norte y Sur, entre las costas y el altiplano.

Las tierras norteñas, descubiertas por los conquistadores españoles, despertaron en ellos gran admiración, y su interés por los inmensos recursos
naturales que encerraban, la importancia estratégica y política que se les
concedió fue siempre señalada. Tanto el Oriente como el Occidente fueron
explorados y descritos con entusiasmo por los grandes descubridores: Juan
Ponce de León, Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez, Remando
de Soto, Tristán de Luna y Arellano, al Oriente; y en el Oeste por Vázquez de
Coronado y el fantasioso e inquieto Fray Marcos de Niza. Sus opiniones,
que encontraron eco tanto en los gobernantes españoles como novohispanos
y entre la población novohispana que crecía y prolongaba con su esfuerzo la
acción descubridora de la metrópoli, motivaron diversos movimientos de expansión hacia el Norte hasta llegar más allá de Vancouver por el Pacífico y
muy arriba del Mississippi y Missouri hacia el Oriente. El continente que se
mostró cada vez más vasto fue recorrido y reconocido en todas sus latitudes
y sólo tuvo fin esta exploración cuando barreras políticas, esto es, la presencia de colonizaciones extranjeras, la detuvo. Su reconocimiento, si bien provocaba la admiración y era un estímulo para su colonización y poblamiento,
representó a los ojos de las autoridades una preocupación ya que su control

439

�político, cultural y económico se les dificultaba por la falta de medios político-administrativos idóneos y la necesidad de arraigar en el centro una
sociedad compleja difícil de manejar que no se quiso dispensar. Los esfuerzos
colonizadores en los que se aprovechó tanto a elementos criollos como indígenas, procedentes éstos de los grupos aborígenes más adictos a los europeos,
como tlaxcaltecas y tarascos, uncieron al septentrión político novohispano,
más estos esfuerzos no llegaron sino a unos límites detrás de los cuales quedaba un territorio más amplio que el dominado, y en él una población heterogénea que por sus condiciones culturales escapaba a la sujeción estatal y
religiosa. El régimen misional que como puntas de flechas se instaló en el
Norte, puso las bases de una incorporación que fue muy difícil y lenta y que
sólo de haber proseguido su acción pacífica, unida a formas de colonización
coherente con las necesidades de su ulterior desarrollo, pudo haber detenido
varios siglos más tarde la pérdida de ese territorio.1
El entusiasmo que el septentrión despertó entre los mexicanos, la admiración de sus vastos recursos naturales que le señalaba como un territorio que
aseguraba a la Nueva España un futurQ positivo, un crecimiento sólido y una
grandeza político-económica admirable, quedó plasmada en numerosos testimonios que datan desde el siglo XVI. No es necesario, ni podemos hacerlo,
recoger los que existen, baste citar algunos que son como hitos que muestran
ese interés.
Testigo de calidad, es en el siglo XVII Carlos de Sigüenza y Góngora,
quien redactó en 1689 para el Virrey Conde de Galve a base de la descripción del capitán Juan Enríquez Barroto un Memorial acerca de la Bahía de
Panzacola, en el cual señala que es: "puerto tan en estremo capaz y cómodo
para que las armadas de Su Majestad como los navíos particulares, tengan
en él su total alivio en todos los contratiempos que suelen experimentar en
todo el Seno Mexicano". En el mismo Memorial menciona "la abundancia
de agua dulce, la inexistencia de arrecifes y la presencia de bosques abundosos de encinas, laureles, robles y pinos, de tierras en que prospera el cultivo del maíz, frijol, calabazas, tomates, chiles y otras vituallas propias de
VELÁZQUEZ, María del Carmen, Establecimiento y pérdida del Septentrión de
Nueua España, México, El Colegio de México, 1974 [8] - 262 pp., mapas (Centro
de Estudios Históricos, Nueva Serie 17.)
Para la colonización de las zonas vid.: ALESSio ROBLES, Vito, Coahuila y Texas
en la época colonial, México, D. F., Cultura, 1938, 753 pp. En esa obra se ocupa
principalmente de la colonización tlaxcalteca.
1

440

Indias y excesiva cantidad de peces de tan diversas especies cuantas apenas
podrán hallarse en otra parte de las costas de aquesta América." 2
Tal comodidad, tales ventajas para una colonización, y principalmente la
importancia estratégica que esa bahía y los territorios aledaños tenían tanto
para la defensa del Reino de la Nueva España como para su futuro engrandecimiento, hizo a Sigüenza recomendar el poblamiento de esas regiones, la
construcción de bases militares y de misiones que civilizaran y atendieran
las necesidades espirituales de la población, y la preservaran de cualquier ataque de los enemigos; franceses, ingleses, holandeses que tendían un cinturón
bélico en torno del Imperio y se aprestaban a destruirlo.ª
Muchas otras voces levantáronse en esos años que motivaron la atención
de las autoridades, atención que cristalizó en la construcción de un cordón
defensivo que fue desde la Florida hasta Cartagena de Indias, pasando por
la Habana y Puerto Rico, cordón que se trató cada vez de hacer más efectivo y poderoso.
La riqueza septentrional y su importancia política continuó preocupando
a la Nueva España en años posteriores. Fuera de memoriales y relaciones
muy amplias, de una correspondencia que abruma por su cantidad y principalmente por la inteligencia y el cuidado que encierra y que también revela
cómo la administración estatal fallaba ante numerosos imponderables y ante
la deshonestidad e indiferencia de muchos de sus miembros, mencionemos
cómo en los órganos de comunicación pública, en los medios destinados a
satisfacer la necesidad de información del pueblo aparecían amplias noticias
destacando las exploraciones arriba de la costa de California y las riquezas
de esas tierras. En la Gaceta de México hallamos información a este respecto
que muestra cómo la sociedad estaba interesada en conocer no sólo la descripción geográfico-ecológica de la Nueva España, sino su importancia estratégico-política. Las noticias acerca del viaje de Malaspina con sus corvetas
Descubierta y Atrevida así como de otros viajeros, las menciones acerca de
la riqueza pesquera de las costas californianas vecinas a las misiones como la
de Monterrey, aparecidas en mayo de 1795 y en otros meses más, revelan
un interés creciente a esos territorios de los cuales mucho se esperaba, pero
• Documentos Inéditos de Don Carlos de Sigüenza y G6ngora. La Real Uniuersidad
de México y Don Carlos de Sigüenza y Góngora. El reconocimiento de la Bahía de
Santa María de Calve. Recopilación, prólogo y notas de lrving A. Leonard, México,
Centro Bibliográfico Juan José de Eguiara y Eguren, 1963, VI-118 pp. (Bibliotheca
Mexicana 1 ) , p. 50 y ss.
• lbidem.

441

�a los cuales se sentía tan desprovistos de cuidado, de atención, de arraigo al
centro de poder novohispano.4
Si la creación de Comandancias de Provincias Internas, y la implantación
del sistema de Intendencias que signüicaron un más amplio control militar,
y económico político revela la preocupación estatal por afianzar el septentrión novohispano, esas soluciones fueron tardías, débiles e inseguras ante
un desarrollo político económico que las colonias angloamericanas manüestaban con seguridad y firmeza. Aún la institución de un nuevo virreinato
como el de Nueva Granada o el del Río de la Plata, integrado por los territorios nórdicos de la Nueva España, pudo haber sido medida eficaz, pero
su creación fue detenida por los acontecimientos políticos de la época.

La colonización angloamericana no fue en Nueva España sentida ni motivo de preocupación sino tardíamente, en el siglo XVIII. Anteriormente y
en esa misma época más nos preocuparon los franceses establecidos como
vecinos en la Luisiana y merodeantes en los bordes del Mississippi.5 Los anglos fueron mirados con curiosidad, aun cuando algunas veces con recelo. Lo
que en ellos extrañaba fundamentalmente era su diversa religión, la cual
les separaba de los novohispanos, pero éstos veían con simpatía cómo algunos ingleses y norteamericanos se convertían al catolicismo como es el caso
de Newark Jackson Walker, joven bostoniano quien en 1795 a los 22 años
• Gazetas de México, compendio de noticias de Nueva España por Don Manuel
Antonio V ALDEZ, México, en la Imprenta de Don Mariano de Zúñiga y Ontiveros,
1784-1809.
En tomo de esta publicación véase el artículo de Ru1z CASTAÑEDA, María del
Carmen, "La tercera gaceta de la Nueva España", Gazeta de México (1784-1809)
en Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, vol. 6, julio-diciembre 1971,
pp. 137-150.
• La aparición de franceses en esa zona se documenta entre otras fuentes en DE LA
PEÑA, Juan Antonio. Derrotero seguido por el Marqués de San Miguel de A.guayo,
en su viaje y expedición a la Provincia de Texas (1720-1722), para recuperarla de los
invasores franceses de la M ovila, reintegrar sus misiones y establecer barrera -con
la construcción de presidios en las Adays, Texas y Bahía del Esp!ritu Santo. Escripta
de orden del mismo Marqués en la Villa de Santiago de la Monclova, Capital de la
Provincia de Coagüila, Nueva Estremadura, por el Br. D . ... Capellán Mayor del
Batallón de San Miguel de A.razón, el 2 I de junio de 1722. Esta obra ha sido impresa en Documentos para la Historia Eclesiástica y Civil de la Provincia de Tex~,
Nuevas Philipinas, 1720-1779, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1961, XI · 463 pp., 1l.s.
mapas ( Colección Cbimalistac de libros y documentos acerca de la N ucva España 12).
Muy importantes son las obras de DE LEÓN, Alonso, la de BAUTISTA CHAPA, Juan
y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando editadas en Historia de Nuevo León con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por

442

fue solemnemente bautizado en la parroquia de la Santa Veracruz con asistencia de todas las personas de distinción de la ciudad y un gran conjunto
de plebe que aguardaba en las afueras del templo contemplar al neófito que
recibiría las aguas lustrales.6
No podemos conocer cuál fue el estado de la opinión pública novohispana
ante la rebelión de las colonias inglesas, pues durante los años de la independencia norteamericana no se publicaron gacetas, pero una vez que éstas
se inician algunos informes se pueden recoger de ellas, demostrativos del interés que se tenía en el desarrollo político del nuevo Estado. En las Gacetas
que van del mes de abril de 1794 en adelante aparecen numerosas noticias
en tomo de la política internacional de Jorge Washington quien no dejó
arrastrar a su país a nueva guerra con Inglaterra, a pesar de los intentos del
Ministro francés Genet y de varios políticos para apoyar a Francia en sus
disputas con la Gran Bretaña. La actitud de Washington es vista con profunda simpatía por los redactores de la Gaceta, no sólo por revelar una
libertad de acción que beneficiaba a su país, sino por no aceptar las presiones que el gobierno revolucionario francés le hacía para tomar parte en una
lucha que no le incumbía. La firmeza de Washington, su conducta política
aun enfrentándose a Jefferson a quien también se adiniraba, es puesta de relieve en nuestros periódicos como ejemplo de rectitud, de patriotismo, de
libertad, de criterio, de respeto a los intereses nacionales.7
Sabemos muy bien que los años posteriores, esa simpatía hacia los Estados
Unidos y sus dirigentes va creciendo en la medida en que disminuye, por los
excesos revolucionarios y el expansionismo napoleónico, la simpatía por
Francia. El enfrentamiento de Napoleón contra la iglesia que se amplificó
en la propaganda político-religiosa con los sucesos de 1808 en Bayona, nos
hizo temer más al francés que al norteamericano. Sin embargo, fuera de esta
antipatía y peligro inmediato, el crecimiento de los Estados Unidos, su fortalecimiento, su dirección política empezó a ser objeto de atención de observadores más profundos, de estadistas auténticos como el Conde de Aranda,
el Cap. Alonso de León, Juan Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de
Zamora. Estudios preliminares y notas de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno
del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1961, LVI-283 pp. ils. (Biblioteca de Nuevo León 1.)
VELÁZQUEZ, María del Carmen, op. cit., p. 191, documenta en su obra la entrada
al territorio Novohispano ya en el siglo XIX de Philipo Nolan, Tbomas Freeman y
Zabulon Montgomery Pike.
• Gazeta de México, año de 1795.
'Ibidem.

443

�quien bien informado de la situación del Imperio y sus diversas dependencias
y de la política europea en general, pudo vislumbrar el peligro que significaba la aparición de un fuerte poder económico-político en América, que venía a romper el equilibrio de la política europea. Después de él Godoy,
apoyado en los Planes de Aranda vuelve a advertir el peligro y a proponer
un remedio que aunque resultaba tardío hubiera tal vez detenido la fragmentación del Imperio.8
Estas observaciones últimas, circularon en América Hispana y fueron conocidas y meditadas por diversos estadistas hispanoamericanos. Los primeros
observadores de nuestra realidad político-internacional como Alamán y el
Dr. Mora, tuvieron muy en cuenta el pensamiento de Aranda, observaron
cómo iba siendo realidad su profecía y no sólo se asombraron y atemorizaron
ante el peligro que significaba, sino que trataron de evitarlo.9
Efectivamente, el crecimiento rápido de los Estados Unidos, su capacidad
expansiva provocó en las autoridades metropolitanas y en las mexicanas honda
preocupación, semejante al interés creciente que los territorios al Sur de las
primitivas trece colonias despertaba en los dirigentes de la política norteamericana. España ante la Independencia de los .Estados Unidos -lo señala
Rydjord- se tuvo que enfrentar a un dilema: el temer que Inglaterra quien
conservaba en América numerosas fuerzas, con las cuales podía ampl~ar sus
dominios, si llegaba a un acuerdo con sus antiguas. colonias podría formar
con ellas una alianza con la cual se enfrentaría a las posesiones borbónicas,
Luisiana y Nueva España, y si no llegaba a ese acuerdo, de toda suerte la
autonomía de las colonias significaba un foco de contagio para sus posesio• DE LA TORRE VILLAR, Ernesto, La Constitución de Apatzingán y los crea1ores
del Estado Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1964, 425 pp., ils., pp. 2~-26.
.
• Fue MoRA, Dr. José María Luis en su obra México y sus revoluciones, 3 ~s.
París Librería de Rasa 1936 el primer publicista americano que comentó Y publicó
' de Aranda. En ' torno ' de la política borbónica en general y en particu
. lar de
el Plan
Aranda y de su Plan vid.: ZAvALA Y LERA, Pío, España bajo los B~rbones, 4a. ed.,
Barcelona, Labor, 1945, 417 pp., ils.; DÁvILA Y COLLADO, M., Reinado de Carlos
IJI, 6 vs., Madrid, 1891; ALcÁzAR MoLINA, Cayetano, Los hombres del ~espotismo
ilustrado en España. El Conde de Floridablanca, su vida Y su obra, Murcia, 1934 Y
más concretamente MoRET Y PRENDUGAST, S., El Conde de Aranda, Madrid, 1879;
KoNETZKE Richard Die Politik des Gra/en A randa, Berlín, 1929; RooRÍoUEZ CAsADO,
Vicente "Política :xterior de Carlos III en torno al problema Indiano" en Revista
de Indias 19441 pp. 227-266 y WHITAKER, Arthur P., El Pseudo-memorial de
Aranda d; 1783 en JI Congreso Internacional de Historia de América, Buenos Aires,
1938, II, pp. 549-558.

444

nes, la primera de ellas México.10 Ante ese peligro, España trató de detener
el avance angloamericano, promoviendo la separación de los territorios al
Sur del Mississippi y constituyendo con ellos una entidad separada. Este
proyecto que se denominó la Conspiración Española, estuvo apoyado por algunos funcionarios franceses. Resultaba evidente que los fuertes intereses
comerciales que se beneficiaban con la navegación del Mississippi y la colonización que se establecía en sus riberas, despertaba grandes ambiciones entre
las tres potencias que deseaban su control, grandes luchas entre ellas, de las
cuales a la larga saldrían victoriosos los Estados Unidos al obtener la cesión
de la Luisiana que estaba considerada como la llave para penetrar en México.11
Mucho antes de ese año, los políticos americanos cultivaron diversos
proyectos que fueron también motivo de preocupación para los dirigentes
novohispanos. En 1785 el Ministro John Adams, conocía y comentaba al
año siguiente el panfleto conocido como La Crisis de Europa en el que se
habla de la emancipación de las colonias europeas en América y se proponía
una coalición de Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda, Rusia, Dinamarca,
Suecia, Prusia y Austria para lograrla. Adams comentaba ante esa proposición, qué debía tenerse en cuenta para su política futura, y mencionaba
cómo agentes de la Gran Bretaña y otros países europeos deseaban independizar a las colonias españolas y portuguesas para aprovecharse con su
comercio.12 Diversas noticias llegadas a los Estados Unidos reveladoras del
descontento general existente en México, fueron aprovechadas por diversos
agentes y funcionarios que no creyeron inconveniente aprovechar cuanto
resquicio de inquietud surgiera para apoyar sus intentos expansionistas. Por
su parte los descontentos con la política española no tardaron en solicitar
el apoyo de diversas potencias, principalmente Inglaterra para obtener la
emancipación política que tanto deseaban.
Si los mexicanos deseosos de romper un vínculo político veían que era
necesario adoptar una nueva forma de gobierno y esa forma se los proporcionaba el nuevo estado surgido de una guerra emancipadora, los norteamericanos a su vez pensaban que sólo era posible ayudar a México a ser libre
si éste consentía en cambiar su mentalidad, en transformarla, como lo afir'" RYDJORD, John, Foreign interest in the lndependence of New Spain, an introduction to the war for Jndependence . .. , by Durham, North Carolina, Duke University
Press, 1935, XII-347 pp., lis., p. 77 y ss.
" lbidem, p. 191 y ss.
11
lbidem, p. 97. Cfr.: Diplomatic Correspondence of the United States of .A.merica,
/rom the signing of the Definitive Treaty of Peace. . . to the Adoption of the Constitution, March 4/ 1789, 7 vs. Washington, D. C. 1833-34.

445

�13

maba Jefferson en 1787 al solicitarle un agente de nuestro país su ayuda.
México debería seguir los lineamientos de la Unión Americana, darse una
organización semejante, una constitución como la americana, pero antes que
nada debería liberarse mentalmente de los vínculos que la ataban al sistema
español. Esto explica cómo José Antonio Rojas, perseguido por la inquisición
hace un elogio de las ventajas de la independencia americana y copia para
sus paisanos la constitución americana.14 Los Estados Unidos ofrecían a través
de las prédicas de Thomas Paine y de los escritos de los censores del régimen
español como Santiago Puglia, un modelo a seguir.15 La reprobación y condena de un sistema que los censores hispanoamericanos hacían y la apología
de un modelo que se tomaba por su eficacia como excepcional provocó en la
mente de los mexicanos marcada simpatía por el país vecino, por sus instituciones y sus hombres. Esa simpatía que fue creciendo día tras día, sólo
se detendría ya hacia 1807-1808 debido a las noticias de la conducta de
Wilkinson y Burr en el norte novohispano.16 Pero ni siquiera eso le restó
atractivo al sistema norteamericano. Los mexicanos pudieron distinguir también cómo la política norteamericana era diferente de la Inglesa que como
17
en el caso de Buenos Aires, ofendía a las posesiones hispanoamericanas.
11 JEFFERSON, Thomas, The Works of Thomas Jefferson, la. ed. Paul Leicester
Ford, 12 vs. New York, 1904-1905 y The Writings of Thomas Jefferson, ed. Andrew
A. Lipscomb, 20 vs. Washington, Library Edition, 1903.
" ALAMÁN, Lucas, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, 5 vs. México,
J. M . Lara, 1849-1852, 111 apéndices. En la actualidad preparo un trabajo más amplio en torno de Rojas. El Ministro Luis de Onis, señala María del Carmen Velázquez
en su documentado y s6lido estudio, veía más tarde con admiraci6n, aun cuando con
desconfianza el crecimiento de los Estados Unidos.
PAINE, Thomas, The Writings of
11 Acerca del primero de estos autores véase:
Thomas Paine, ed. M. D. Conway. 4 vs. New York, 1894-1896. Parte de las obras
de Paine corri6 traducida por Manuel García de Sena en Hispanoamérica bajo
el título La Independencia de la Costa firme justificada por Thomas Paine treinta
años ha. Extracto de sus obras traducido del inglés al español. Filadelfia, Imprenta
de T. y S. Palmer, 1811. Esta obra contiene fragmentos de De Common Sense, the
Disertation on the first - Principies of Government. Moderna edición de esta obra es
la siguiente: La Independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine,
trenta años ha. Traducida del inglés al español por Don Manuel García de Sena.
Con prólogo del profesor Pedro Grases, Caracas, Instituto Panamericano de Geografía
e Historia, 1949, 255 pp., 11s. (Comité de Orígenes de la Emancipación Núm. 5.)
1• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, "Dos proyectos para la Independencia de Hispanoamérica: James Workman, Aaron Burr", en Revista de Historia de América,
México, No. 49, junio de 1960, 83 pp., en donde se proporciona amplia información
sobre esos dos personajes y su acci6n en las fronteras novohispanas.
" El bombardeo y toma de Buenos Aires por los ingleses produjo fuerte conmoción

446

Los Estados Unidos en la mente novohis
.
sus dirigentes modelos a segu·
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de amplios conocimientos doctrinales que les sirvieron de 'fund
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como lo hemos demostrado en otros trabaJos,
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os publicó amplia mfonna,. C
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e! Decreto Constitucional de Apatzingán México ;;A.;; origen, en
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~:ud~o sobre
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447

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. , y cuaDel
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, y¡o VI', art'iculo VII deriva de la inspiración para la implantacion
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·
do, con las de Apatzingán
rimero tercero quinto, octavo y decunosegun
pque siguen:
. '
. '.:cuatro, veinticuatro' cuarto, veinticuatro y cuarenta y uno,
vem...
y cuarenta.21
. . , sexta, se puede desprender
una
Del mismo documento, en su a d lClon
.
influencia hacia determinados principios que m~ej~ron los ~onsutuyen::
.
. . !mente lo&amp; relativos al establectm1ento del Jurado, y
mexicanos, prmcipa
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1a seccion
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. , VIII del artículo primero que señala las atn uaones
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secc1on
,
.
¡ s son las va1
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. do aprovech adas por las Constituciones posriantes circunstanciales, van Sten
teriores: francesas, española y la mexicana de 1814.
. . , de p ennsy1vam·a de 1790 hay notable parecido entre sus
De la Constitucion
,
.
articulos
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segund° Y séptimo' con el veinticuatro, cuatro y cuarenta
•
'
22
de la de Apatzmgan.

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amplios y generosos
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bertad que
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.
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de Chilpancingo-Apatzmfueron sabiamente aprovechados por os om res
, para estructurar sobre ellos la sociedad que anhelaban.
gan,
.. Ibídem, p. 198.
21
Ibídem, p. 199.
20
lbidem.

¿ Cómo conocieron nuestros constituyentes esos códigos? La respuesta no
es difícil de dar. Posible es que en ediciones inglesas que circularon en toda
América a fines del siglo XVIII y principios del XIX; pero también es muy
probable que haya sido en versiones españolas u otras, contenidas en la obra
de algún tratadista, como Thomas Paine, cuyos estudios fueron bien conocidos por la élite Hispanoamericana y traducidos y publicados numerosas veces en Venezuela, Perú y en Filadelfia, de donde se distribuyeron copiosamente, por los restantes países. Una de las obras de Paine más importante es
la que tradujo el inquieto político venezolano Manuel García de Sena, titulada: La Independencia de la Costa Firme justificada por Thomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras, traducido del inglés al español por
D. Manuel García de Sena, el cual fue publicado en 1811 en la imprenta
que T. y J. Palmer tenían en Filadelfia. Este libro de 288 páginas contiene
fragmentos de las obras de Paine: De common Sense, De Disertation on the
first-principles of Gouernment y otras, a más de los siguientes textos legales
norteamericanos: Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776; Artículos de Confederación y Perpetua Unión de 8 de julio de 1778; Constitución de Massachusetts; Relación de la Constitución de Connecticut; Constitución de New Jersey; Constitución de la República de Pennsylvania y la
Constitución de Virginia. Esta obra traducido en 1810 lleva una dedicatoria
del propio García de Sena, la cual tiene el propósito de "ilustrar principalmente a sus conciudadanos sobre la legitimidad de la independencia, y sobre
el beneficio que de ella debe desprenderse, tomando como base la situación
social, política y económica de los Estados Unidos".23

El aprovechamiento de estos textos así como de las obras de Burke que los
constituyentes mexicanos hicieron, muestra que nuestros próceres estuvieron
influidos tanto por los textos legales norteamericanos, como por las ideas de
numerosos publicistas anglo americanos; cómo supieron aprovechar las ideas
generosas de renovación que bullían en el mundo de aquellos años y adaptarlas a sus necesidades. Hombres atentos a los cambios que se operaban en
su mundo circundante, acogieron lo que en ese mundo les pareció correcto.
El notable desarrollo que los Estados Unidos habían adquirido, su crecimiento, la tranquilidad y respeto de que gozaban, inducía a los mexicanos a
adoptarlos, a imitar por de pronto sus formas institucionales que se consideraban fórmulas mágicas en la transformación que todos anhelaban.
La guerra insurgente amplificó la admiración hacia los Estados Unidos.
Sus directores creyeron que del país vecino debía proceder el auxilio nece21

lbidem, pp. 199-200.

449
448

HUMANITAS-29

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adopción del sistema e ;:n:s advierten que esta forma gubernativa n~ rescontemporáneos y poli~dqd olítica Lorenzo de Zavala, el primero, atribuye
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d 1823-24 una gran ignorancia e as teorias P_
a nuestros constiruyen~ e
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ara elaborar la constirución se srrlí~cas en boga en su ue=~~ yd:en;! : : : traducción impresa en Puebla de
vieron como texto y m
.
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1 An 1 25 Esta aseveración que ha corrido e
os
ge es. .
.
1
a más de ser de mala fe, desconoce los anrepite por la mercia Y a pereza,
· . de Tadeo Ortiz, México, Se,. D
ToRRE VrLLAR, Ernesto, Labor Diplomática
E LA
.
4
206
(Archivo
Histórico Diplomitico 3a.
cretaría de Relaciones Extenores, 197 ,
pp.

época No. 4.)
. ó .
d las Revoluciones de Mlxico (1808u
z
Lorenzo Ensayo Hist neo e
J
DE AVALA,
'
1832 Cf
a este personaje vid.: BURLE SON, esse
, N
York 1831·
r.,
d l L
P
1830), ans, ew
'
al Mé .
1953 284 h. PARCERO, Ma. e a uz,
Isaac, La vida de Lorenzo de Za~ a, d 7coReforn:a liberal en México, México, IruLor,nzo de Zavala, Fuente y ,onge~ist:ri: 1969 XII-292 pp. (Serie Historia XX)'
tituto Nacional de Antropologia. e
'
án'
• SmRRA O'REILLY, Justo,
f' de un coterr eo suy0 ,
1 b'
Y fundamentalme~te a i~gra ia 1 v· . a los Estados Unidos, Mérida de Yucatin,
Noticia sobr, su vida 'Y escr1tos, en e
ia.Je
1846, 57-383 pp., ils.

450

tecedentes ya mencionados de la Constirución de Apatzingán, la cual de seguro no conoció Zavala, pero también y lo que es peor, Lorenzo de Zavala
no conoció el Semanario Político y Literario aparecido en las imprentas de
Mariano de Zúñiga y Ontiveros, en la de Alejandro Valdez y en la de Celestino de la Torre de 1820 a 1822. En el \'Olumen cuarto del Semanario -lo
señala Jesús Ihmoff Cabrera- aparecen "los documentos interesantes relativos a la primera revolución emprendida en el continente americano" tal es
el título con que se presentan al público, y entre esos documentos aparecen:
la Declaraci6n de Independencia, los artículos de unión perpetua de 1776
entre las provincias de New Hamsphire, Massachusetts-Bay, Rodeisland,
Conecticut, New York, New Jersey, Pcnnsylvania, los estados de Kent y
Sussex sobre el río Delaware, Mariland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia; la Constirución de los Estados U nidos de 1787, artículos
adicionales a la Constitución y diversas arengas de Washington y de Jefferson.29 La publicación en el Semanario Político y Literario de éstos documentos debi6 asegurarles amplia difusión, no sólo en la capital sino en diversas
provincias. Por otra parte, a más del Semanario apareció en México otro
periódico, El Federalista, editado del 24 de junio de 1823 al 14 de octubre
del mismo y el cual insertó amplios trabajos en tomo a la adopción del sistema federal. Este periódico que se vendía acompañado de los discursos de
Jorge Washington, fue ampliamente difundido entre los politólogos de la
época.
Zavala ignoró también los contactos establecidos entre Esteban Austin, de
quien fue bastante amigo y don Miguel Ramos Arizpe. Se sabe que aquél
quien había propuesto varios proyectos de ley a los legisladores mexicanos,
elaboró un Plan de Gobierno Federal que someti6 a la consideraci6n de Ramos Arizpe, el cual contenía condensados los principios de la Constitución
Americana. Este Plan, como ha sido señalado ya (Gaxiola, Ihmoff) presenta
grandes semejanzas con el Proyecto de Acta Constitutiva elaborado por el
célebre padre del federalismo mexicano, Ramos Arizpe. 27
Si Zavala en su Ensayo Histórico critica la copia de esa constitución, en
su Viaje a los Estados Unidos se preocupa por dar a conocer a los mexicanos
las formas de gobierno establecidas en la Unión Americana y a ese respecto
,. YnuOFF CABRERA,
tudiosos del federalismo
bliográficas, México.
n GAXIOLA, F. Jorge,
Porrúa, 1956, p. 177 y

Jesús, "Dos publicaciones periódicas de interés para los esen México", en Boletín del Instituto de Investigaciones BiLa crisis del pensamiento político y otros ensayos, México,

ss.

451

�proporciona una información detallada que comenta inteligentemente, de las
diversas constituciones estatales y de la Constitución General norteamericana.28 De toda suerte su crítica no disminuye en nada el hecho de que
haya sido el modelo norteamericano el adoptado para organizar a la República Mexicana en sus inicios y que de esa primera adopción institucional
hayan derivado otras más, que se creyeron necesarias y útiles para encauzar
al país.
A continuación veremos, en otros cuantos testimonios, cómo continuó la
influencia ideológica de los Estados Unidos, ejerciéndose positiva o negativamente en el desarrollo de México.

El notable y creciente progreso material de los Estados Unidos, la firmeza
de sus instituciones, su poderío, el impulso educativo y cultural que elevaba
el nivel espiritual del pueblo, el orden establecido dentro de un pleno ambiente de libertad, el libre y efectivo ejercicio democrático, el ascendente nivel
económico que el pueblo en general iba adquiriendo, llevó a los inteligentes
observadores de aquella realidad a cotejar, a comparar a la sociedad mexicana, a nuestras instituciones con las norteamericanas y a mostrar a éstas
como reales modelos a seguir, como paradigmas que sólo a base de una profunda transformación se podrían alcanzar. La pintura que nuestros primeros
sociólogos como Zavala hacen de nuestro pueblo y las comparaciones que
establecen, pueden molestar nuestro nacionalismo, mas esos cuadros corresponden a una realidad. Es posible que haya exageraciones, pero éstas resultaban necesarias ante el cambio que se deseaba. El propio Zavala se da cuenta
que sus descripciones podrían molestar la quisquillosa sensibilidad mexicana, mas cree necesario mostrar los males para proponer los remedios. Por
otra parte, Zavala no es un crítico que vea en lo mexicano aspectos puramente negativos. Advierte en el modelo imperfecciones, encuentra en el vecino país elementos negativos que le parecen constituyen un mal grave dentro de la sociedad norteamericana, defectos o concepciones sociales inadmisibles que chocan por completo con la concepción mexicana del prójimo,
del hombre en general.
Algunas de las comparaciones generales que Zavala hace entre los dos
países, entre dos formas de ser, entre dos culturas son las siguientes:
Los Estados Unidos, afirma, son "un pueblo laborioso, activo, reflexivo,
21

DE ZAVALA, Lorenzo, Viaje a los Estados Unidos del Norte de América, París,
Imp. de Decorrchant, 1834, VII-374 pp. y passim. Ésta es la edici6n que hemos
utilizado.

circunspecto, religioso en medio de la multiplicidad de sectas tolerante avaro, libre, orgulloso y perseverante. El mexicano es ligero, ~erezoso intolera~te, generoso y casi pródigo, vano, guerrero, supersticioso, ignorant~ y enenu.go de todo yugo. El norteamericano trabaja, el mexicano se divierte; el
pnmero gasta lo menos que puede, el segundo hasta lo que no tiene: aquél
lleva a efecto. las empresas más arduas hasta su conclusión, éste las abandona a los pnmer~s pasos: ~l uno vive en su casa, la adorna, la amuebla,
la ~res::"ª de las inclemencias; el otro pasa su tiempo en la calle, huye la
hab1tac10n, y en un suelo en donde no hay estaciones poco cuida s:lel lugar
de su descanso. En los Estados del Norte todos son propietarios y tienden a
aumentar su fortuna; en México los pocos que hay la descuidan y algunos
la dilapidan.
. Al hablar así debe entenderse que hay honorables excepciones, y que espec1~l~ente entre la gente de educación se encuentran virtudes sociales y dom~s~cas muy recomendables. También hay en los Estados Unidos personas
prodigas, perezosas y despreciables. Pero no es ésta la regla general.
Parece qu: oigo a algunos de mis paisanos gritar: "¡ Qué horror! ved cómo
nos desacredita este indigno mexicano, y nos presenta a la vista de ¡
_
bl
• ili
os pue
~s c1v zados. Tranquilizaos, señores, que ya otros han dicho eso y mucho
mas de nosotros _Y de nuestros padres los Españoles. ¿ Queréis que no se diga?
Enmendaos. Qwtad esos ochenta y siete días de fiesta del año que dedicáis
al juego, a la embriaguez y a los placeres. Acumulad capitales para vuestra
decente manutención y la de vuestras familias, para dar garantías de vuestro
interés en la conservación del orden social: tolerad las opiniones de Jos demás: sed indulgentes con los que no creen lo que vosotros creéis: dejad a los
huéspedes de vuestro país ejercer libremente su industria, cualquiera que sea,
Y adorar al supremo Autor del Universo, conforme a su conciencia. Dedicaos al t~abajo útil: componed vuestros caminos: levantad casas para vivir
como racionales: vestid a vuestros hijos y a vuestras esposas con decencia·
no exitéis tumultos para apoderaros de lo ajeno: por último vivid el frut~
de vuestro trabajo, y entonces s~réis dignos de la libertad y de los elogios de
los hombres sensatos e imparciales".29
Más adelante tendrá ocasión de insistir en esas diferencias que no las hace
c?n la mira de den!grar, sino de corregir, de ofrecer un modelo a seguir, un
eJemplo que es posible emular en la medida en que nos esforcemos a abandonar vicios ancestrales y adoptar una conducta positiva. Considera Zavala
• Ibídem, pp. III-VI.

452

453

�que no todo lo que se veía en el vecino país era bueno, que allá también
había grupos que vivían en condiciones infrahumanas de las que difícilmente
podían escapar y que en México, pese a la existencia de varios grupos en
situación paupérrima, éstos tenían sobre aquéllos una esperanza de mejoiía.
Esto lo pone de relieve al comparar la situación de los Squatters del Mississippi con los indios de Chalco y del Valle de Toluca.30
Las diferencias sociales existentes en los Estados U nidos son subrayadas
por Zavala. Si fue un admirador entusiasta de sus instituciones jurídicas, económicas, educativas, también fue un censor rígido, de la persistencia en el
país que admiraba, de una realidad social angustiosa, de sentimientos que no

"

• Jbidem, p. 47. La comparación que hace es la siguiente: "En los bancos menos
cenagosos de las orillas hay rancherías o pequeñas casas de madera, montadas sobre
estacas que las sostienen y preservan de la humedad y de los lagartos, y en estas
miserables chozas habitan los proveedores de leña para los trescientos barcos que viajan
en aquel caudaloso río. Los Americanos los llaman Squatters, que creo quiere decir
agachados: será sin duda porque no pueden estar en pie en sus habitaciones por ser
muy pequeñas. Mrs. Trollope hace una pintura muy melancólica de estas pobres
gentes. 'De tiempo en tiempo, dice esta viajera, aparecen unas cabañas de cortadores
de leña, que proveen a los buques de vapor de la necesaria, y que viven en este
tráfico a riesgo, o mejor diré, con la certidumbre de una muerte prematura, a cambio
de pesos y de whiskey (aguardiente de maíz). Estas tristes habitaciones están en la
mayor parte inundadas durante el invierno, y las mejores están sobre estacas que
preservan a los habitantes de ahogarse cuando suben las aguas del río. Estos desgraciados seres son víctimas de calenturas agudas, que ellos desafían sin miedo alentados
por el estímulo de licores espirituosos de que hacen uso. El aspecto macilento de sus
miserables hijos y mujeres causa horror, y aunque se repetía este espectáculo con
frecuencia jamás dejó de causarme la misma impresión. Su color es pálido azulado
y todos parecen hidrópicos. U na vaca y dos o tres puercos, con el agua hasta las
rodillas, distinguen a los más acomodados entre estos desventurados, y lo que puedo
asegurar es que nunca vi la naturaleza humana reducida a tanta degradación como
aparece en los leñeros de los malsanos bancos del Misisipi.'
En efecto es exacta la descripción de Mrs. Trollope. Pero yo he visto varias de
estas pequeñas rancherías aumentarse en los lugares en donde lo permitía la altura de las tierras litorales, y formar ya aldeas en que se comienzan a establecer casas
de alguna comodidad. Nuestros Indios de la laguna de Chalco y de los pantanos del
valle de Toluca se hallan en la misma situación de estos Squatters. Pero hay esta
diferencia, que nuestros Indios pueden mejorar mucho las tierras, establecer sus casas
sobre un suelo sólido, criar animales y coger cosechas; mientras que éstos no pueden
salir del pequeño círculo en que han establecido sus cortes de madera y leña, porque
los aluviones del río no se lo permiten. En un pueblo a tres leguas de Toluca, llamado
San Pedro de los petates, los Indios viven dentro de las aguas que se derraman del
río de Lerma en tiempo de lluvias. Mueren muy jóvenes, y la última peste del cólera,
que hizo tan pocos estragos en la capital del Estado, acabó casi con aquella pequeña
población" .

454

se conciliaban con el espíritu humanitario, amplio, de esencia cristiana fraternal que la civilización cristiana, española y mediterránea le había dotado.
Por ello Zavala no puede menos de condenar la desigualdad racial, la discriminación de la población negra que se hacía en los Estados Unidos. Estima que los norteamericanos pese a sus adelantos en la democracia política,
no habían alcanzado una democracia social efectiva. De esta consideración
penetrante, de este sentimiento producto de una larga, sana y positiva tradición, va a derivar el párrafo siguiente en el cual Zavala, a base de una gran
sinceridad conviene en conceder a la civilización cristiano-hispánica una mayor superioridad que la que encuentra en las formas imperantes en los Estados Unidos:
"Aunque los católicos y los protestantes convienen -escribe- en que todos los hombres son hijos de Dios, hermanos entre sí y herederos de la gloria
con iguales títulos, sólo los primeros dan ejemplos prácticos de esta profesión
de fe. En un templo católico el negro y el blanco, el esclavo y su señor, el
noble y el plebeyo se arrodillan delante de un mismo altar, y allí hay un olvido temporal de todas las distinciones humanas: todos vienen con el carácter de pecadores y no hay otro rango que el de la jerarquía eclesiástica.
En este sagrado recinto no recibe inciensos el rico, no se lisonja el orgullo de
nadie ni el pobre se siente abatido; desaparece el sello de la degradación
de la frente del esclavo al verse admitido con los libres y ricos en común para
elevar sus cánticos y ruego al autor de la naturaleza. En los templos protestantes no es así. Todas las gentes de color son excluidos o separadas en un
rincón por enrejados o barandales; de manera que aun en aquel momento
tienen que sentir su condición degradada.
El más miserable esclavo recibe de manos del sacerdote católico todos los
consuelos de la religión. Es visitado en su enfermedad, consolado en sus
aflicciones; sus labios moribundos reciben la hostia consagrada, y en el último momento de su agonía, la voz postrera que escucha es el sublime apóstrofe que dirige el católico al moribundo: "Proficiscere anima christiana.
Parte en paz, alma cristiana". ¿ Cómo no han de ser así católicos todos los esclayos y negros de la Luisiana.81
Y más adelante hace presente la superioridad de la cultura cristiano latina
sobre la anglosajona y protestante en ese aspecto al comparar la superioridad
jurídica y legislativa que México tiene sobre el vecino país.
"Al pasar de la República Mexicana a los Estados Unidos que permiten
" lbidem, pp. 58-59.

455

�la esclavitud en nuestra hermana y vecina, no puede dejar el filósofo de
sentir el contraste que se advierte entre ambos países, ni dejar de e&gt;..-perimentar una agradable memoria por los que han abolido este degradante tráfico y hecho desaparecer entre nosotros los vestigios de tan humillante condición de una especie humana. El general Guerrero dio un decreto el 16 de
septiembre de 1829, en virtud de facultades extraordinarias, por las generosas inspiraciones de D. José María Tornel. A mi pasada por Nueva Orleans
había en venta más de un mil esclavos. Esta gente es tratada con mucha severidad en la Luisiana. Ellos hacen el servicio de las casas y posadas, y generalmente duermen en el suelo. Cuando un amo quiere castigar a su esclavo o esclava, los manda a la cárcel con un billete que contiene la orden del
número de azotes que debe darles el carcelero. El pobre hombre o mujer
vueh-e a su casa con la nota que participa habérsele aplicado el castigo prevenido. Cuando el amo lo estima conveniente ordena que se aten las manos
del esclavo por otras, se le eche a tierra boca abajo, y se le azote de esta
manera. Muchas veces se oyen los gritos y lamentos de estos infelices, al
pasar por las cárceles por la mañana." 32
Fuera de estas diferencias que estima son un lastre de la cultura norteamericana, defectos muy sensibles en su desarrollo social, todo lo demás parece
a los ojos de Zavala superior, y digno de imitar.
Estima que la organización político-jurídica de Norteamérica debe ser seguida ajustándola a la realidad y luego que se conozca a fondo; que ciertas
formas judiciales como el jurado deben establecerse en México, por lo que
él abogó tanto en el Estado de México al igual que el Dr. José María Luis
Mora; que debe esforzarse el país por establecer, al igual que allá, una limpia democracia política, la cual deba ser respetada como ei...-presión libre y
espontánea de la voluntad popular. Que su ejercicio salvaguardado tanto
por el Estado, como por una alta conciencia ciudadana evitará los continuos
golpes de Estado, los motines y las rebeliones caudillistas.
Afirmaba don Lorenzo que la conciencia ciudadano sólo era posible establecerla a base de una transformación cultural de la población, lo cual sólo
se lograría, favoreciendo las instituciones de enseñanza, la instrucción pública que debería llegar a todas las capas del pueblo. Zavala es un fervoroso
partidario de los sistemas educativos establecidos en los Estados Unidos y al
igual que el Dr. Mora, aboga por un cambio radical en nuestros planteles,
12

456

Ibidem, p. 52.

que modificará a la lar"a la mentalidad d 1
33
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457

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y que a cxcepc1 n e
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estos Estados, todos saben leer_ y
d de nuestros Estados, y se conocerá
del pueblo de los Estados Unidos con _uno ~bl os r ahora nivelar nuestras institucio-cuál es la verdadera raz6n porque es unpos1 e po
.

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º':i

458

y Texas. Abierta la puerta a la colonización, como debía ser, bajo un sistema
de gobierno libre, era necesario que una generación nueva apareciese dentro de pocos años poblando parte de la República Mexicana, y de consiguiente
que esta nueva población fuese enteramente heterogénea, respecto de las
otras provincias o Estados del país. Quince o veinte mil extranjeros distribuidos en las vastas comarcas de México, Oaxaca, Veracruz, etc., diseminados
entre los antiguos habitantes, no pueden causar ningún cambio súbito en
sus usos, costumbres y hábitos. Más bien ellos adoptan las inclinaciones, maneras, idioma, religi6n, política y aun los vicios de la multitud que les rodea.
Un inglés será mexicano en México, y un mexicano inglés en Londres. No
sucederá lo mismo con las colonias. Lugares enteramente desiertos, bosques
y florestas, inhabitadas hace doce años, convertidos en villas y pueblos repentinamente por alemanes, irlandeses, y norteamericanos, deben por necesidad formar una naci6n enteramente diversa, y sería absurdo pretender que
renunciasen a su religión, a sus costumbres y a sus más profundas convicciones. ¿Cuáles serán los resultados?

Ya lo he anunciado muchas veces. Ellos no podrán sujetarse al régimen
militar y gobierno eclesiástico, que por desgracia ha continuado en el terrines a las de nuestros vecinos, particularmente en algunos Estados. Los de México,
por ejemplo, y Yucatán, de que tengo mayor conocimiento, se puede afirmar que,
entre un mil16n doscientos mil habitantes que tiene el primero, y setecientos mil
que tiene el segundo, habrá, cuando mucho, la proporci6n de uno entre veinte. Algo
más: entre los cinco milésimos que saben leer y escribir dos quintos no conocen la
aritmética, tres quintos ignoran hasta el significado de la voz geografla, historia,
astronomía, etc. Cuatro quintos no saben lo que es la Biblia, y los nombres de
Génesis, Paralipomenon, Evangelio, Apocalipsis son enteramente desconocidos. Añádase a esto que en Yucatán hay a lo menos un tercio de los habitantes que no hablan
el castellano, y en el Estado de México un quinto. Los que cuentan por nada el
grado de civilizaci6n de las masas para dar instituciones a los pueblos, o son sumamente ignorantes, o son extremadamente pervenos."
De una de tantas instituciones educativas existentes en la Uni6n, la Academia
Militar de West Point que se dese6 tomar como modelo para crear nuestro colegio
militar, y de sus sistemas, escribe: "West Point es el punto en que está la escuela
militar, colocada sobre una vasta plataforma que pertenece a una rama de los AJ.
leghanis, y a sus pies corre el majestuoso Hudson. La meseta está elevada más de
trescientos pies sobre el nivel del río, y de consiguiente el aire es sano, los estudiantes
gozan de buena salud. El estado mismo de aislamiento de este instituto, les pone al
abrigo de la corrupci6n de las ciudades, al mismo tiempo que les obliga a entregarse
a sus estudios sin distracciones. La instrucción y las costumbres ganan al mismo
tiempo. El número de estudiantes es de doscientos veinte: son recibidos gratuitamente,
luego que el secretario de la guerra de los Estados Unidos comunica la orden del
presidente. Las condiciones que deben tener los jóvenes, son de quince a diez y ocho

459

�torio mexicano, a pesar de las constituciones repúblico democráticas. Alegarán las instituciones que deben gobernar el país; y querrán que no sean un
engaño, una ilusión, sino una realidad. Cuando un jefe militar intente intervenir en sus transacciones civiles, resistirán y triunfarán. Formarán asambleas
populares para tratar los asuntos públicos, como se practica en los Estados
Unidos y en Inglaterra. Levantarán capillas de diferentes cultos para adorar
al Creador conforme a sus creencias. Las prácticas religiosas son una necesidad social, uno de los grandes consuelos a los males de la humanidad. ¿ El
gobierno de México enviará a Texas una legión de soldados para l~ace~ _cumplir el artículo 3o. de la Constitución Mexicana, que pr~híbe el :Jerc1c10. d_e
otro culto que el católico? Dentro de pocos años esta feliz conqwsta de c1v1l~ación continuará su curso por los otros Estados hacia el sudoeste, y los
de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis, Chihuahua, Durango, Jalisco y Zacatecas serán los más libres en la confederación mexicana; mientras que los
de México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Chiapas tendrán que
34
experimentar, durante algún tiempo, la influencia militar y eclesiástica.
Zavala como Mora pensaban que la existencia de dos cuerpos el clero Y
el ejército que para él representaban la mayor resistencia a vencer, pues desvirtuando su esencia se habían convertido en grupos que trataban de manaños de edad; buena letra, conocimiento perfecto de la lengua inglesa _Y poseer los
primeros elementos de aritmética. El curso de estudios es . de cuatr~ a~os, e~. cuyo
período aprenden las matemáticas, astronomía, física experimental, c1enc1as =litares,
historia natural, geografía, lengua francesa, historia, dibu!o, filosofía moral : l~s. leyes
de la Unión. Se les enseña al mismo tiempo el mane¡o de armas, el e¡erc1c10 de
campaña y la práctica del arte militar en general. Con este objeto se destina~ dos
meses del año a hacer en las comarcas cercanas excursiones, en donde los estudiantes
levantan planos, toman posiciones y se acostumbran a las fatig_as de la carnpa~a.
Las ciencias matemáticas son las en que se ocupan más activamente. Se eX1gen delos colegiales conocimientos de mucha extensión y superiores a los que en Europa
se requieren generalmente para hacer un buen oficial de infantería o caballería. Se
da mucha importancia a las matemáticas en los Estados Unidos, seguramente porque
hay todavía y habrá por mucho tiempo una grande cantid~d de territorios que e,~lorar y fecundar, a cuyo efecto los conocimientos mate~áticos ~on sun_i;unente utiles.
En todo el establecimiento reina el orden y la decencia, y la mstrucc1on es bastante
avanzada. Hace pocos años que un joven indio de la tribu de los Crecks: llamado
Moniac, ocupaba un lugar distinguido entre los estudiante~. Yo he oído e~og1os acerca
de sus conocimientos matemáticos, de personas que le vieron resolver diversas cue~tiones de geometría y análisis con grande facilidad. Este rasgo : muchos que . ~odna
citar de Indios mexicanos que hacen honor a su patria, desID1enten la asercion deBuffon y Raynal de que los indígenas de las Américas no pueden llegar al gradode inteligencia que los habitantes del antiguo mundo."
" Ibidem, pp. 140-142.

460

tener a toda costa el antiguo régimen, se opondrían a ese cambio. Por ello
es que desea la existencia de una iglesia desligada de toda intervención política, de un poder netamente espiritual que ejerza sobre la sociedad una
sana influencia, que mediante sus prácticas conduzca al pueblo no a la realización de actos supersticiosos, sino a acrecentar profundamente sus sentimientos religiosos que le harán ser cada día mejor, alejándole de prácticas
viciosas, y que aumenten la moral y purifiquen en general al ambiente.
Considera perjudicial la alianza de Estado e Iglesia y más aun el absolutismo religioso que ahoga la libertad de creer sin cortapizas y sin presiones.
Menciona que la alianza de Estado e Iglesia es nociva, pues el Estado se ha
apoyado muchas veces en la iglesia para ahogar las libertades esenciales. Propone por ello una absoluta separación, y una amplia tolerancia religiosa. La
religión es para Zavala elemento importante en toda sociedad, pero indica
que debe ejercerse sin coacciones. Esta reflexión y la observación de la libertad de cultos existente en norteamérica, ninguno de los cuales contaba con el
apoyo político, es la que le lleva a escribir:
"El pueblo americano es sumamente religioso, hasta el grado de fanático
en aJgunos pueblos y congregaciones; pero el culto está enteramente en manos del pueblo. Ni el gobierno general, ni el de los Estados tienen género alguno de intervención en las materias religiosa. La necesidad de tener un
templo o capilla para juntarse los sábados, como ellos dicen, conforme al
precepto del Génesis, forma esas asambleas de gentes de un mismo culto
.
'
quienes convienen en los términos en que se ha de arreglar el culto: nombran sus ministros, los mantienen, y ejercen sobre ellos la jurisdicción que
debe tener una compañía que paga sus pendientes. Para facilitar el ejercicio
de su gobierno litúrgico y económico, se eligen cierto número de personas qui!
tienen las facultades de administración delegadas por la congregación. Entre
los protestantes, luteranos, presbiterianos, episcopales, etc., el pueblo elige
sus ministros, y los despide cuando tienen mala conducta. Entre los católicos
sucede lo mismo; pero usan la forma de pedirlo al obispo, que jamás se lo
niega. Los obispos católicos son enviados por el papa; y ellos los reciben O no
según les parece conveniente. Los episcopales, cuando tienen vacante, se reúnen a nombrar sus prelados. Todo esto es conforme a la disciplina de los primeros siglos del cristianismo, y compatible con el sistema de igualdad popular. Otro cualquier método, en que el gobierno tenga parte en los negocios
del culto, es destructivo de la libertad." 85
• Ibidem, pp. 130-131.

461

�. . t o de la realidad mexicana, de los defectos
y desviaEl pleno conoc1rmen
.,
roo
.
él mismo Zavala había causado, y su comparacion con un
c10nes que
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. t' lizacio'~ perfecta de amplios ideales de la humanidad,
delo que era a cm a
· 'l
de los ideales de la ilustración y del liberalismo, llevan a este s~io ogo y
.
lítt. O perspicaz
a a dmi..u:~i como posible una gran transformac10n para • d ec transformación basada en el ejemplo que ofrecían los Estados Um os.
xico,

:i.~-

Admirado enceguecido por la deslumbrante luz que emanaba de ~ _p~s
' . .
de ue ahí se hacían realidad los prmc1p1os
en pleno crecrmtento, seguro
q
.
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1 z vala como otros
'l había adoptado y que creía tenían validez universa ' a
.
que e
,
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ar a México haciéndolo semejante a los
efusivos idealistas, trato de :ans ~rm
ello radicó su error que bajo todo
Estados Unidos. No pudo a verttr, y ,en
. .
oderí~ firmeza instit positivo que ese país ofrecia: creclmlento, p
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cían poderosas fuerzas
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o ~bao toda esa estructura, trataban de aprovecharla ~n . un
~ue ~i b1:n :r~c~vo el del dominio político, el de la hegemonía econorm~,
~t::eslam::sorción ; sujeción de todos aquellos grupos, de todos aquellos/ai:es, de los que ansiaban sus riquezas. Creyó Zavala que l~s co~onos :f~c;::
, t d , alma de pastores bondadosos que con su eJemp o mo
recia en nan
.
, o por abaJ·o de las exigencias de los colonos se
1
bl ·ón y no vio com
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amovía
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aafuerza expansiva
' . empuJ·ada por poderosos, pero inclementes mtereses.
.
De toda suerte en Zavala se pueden advertir en plenitud una serie de influencias ideológi~as, muchas de ellas positivas que actuaron en nuestra realidad.
..,., par'rafa final muestra a qué conclusiones podía arribar este ideóU n 1a,50
'
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lago mexicano en su admiración hacia los Estados m os.
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, 'da sobre esa n ación gigantesca' que
"Al echar una ojeada rapi
, . nacio ayer
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e ho extiende sus brazos desde el Atlántico hasta el Pacífico y mar_, e
y qCuhin '. l Observador queda absorto y naturalmente se hace la cuestton,
la
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de cuál será el término de su grandeza y prospen a . . .o .
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. l fuerza de las armas . tampoco el prestigio m las i usiones e
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las reglas de la moral los m1Stenos e ogma,
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orden social nuevo, brillante, positivo; un sistema po itlco que .
d 1
. ·1egios todas las distinciones consagradas por los siglos ante
t~ os ~ p~:v~a he~ho esa prodigiosa creación. A la vista de este fenómeno
no~:, e lqs hombres de estado de todos los países, los filósofos, los econop~ taco, ºhan detenido a contemplar la marcha rápida de este portentos~
IDlS s se
. . do unánimes en la nunca vista prosperidad de sus habipueblo, y conVlillen
•

462

tantes al lado de la sobriedad, del amor al trabajo, de la libertad más indefinida, de las virtudes domésticas, de una actividad creadora y de una religiosidad casi fanática, se han esforzado a explicar las causas de estos grandes
resultados.
En efecto, la escuela política de los Estados Unidos es un sistema completo; obra clásica, única: un descubrimiento semejante al de la imprenta, al
de la brújula, al del vapor; pero un descubrimiento que aplica la fuerza moral de las inteligencias individuales a mover la gran máquina social hasta hoy
arrastrada, más bien que dirigida, tirada por resortes facticios, compuesta de
combinaciones heterogéneas, mosaico monstruoso de trozos unidos de feudalismo, superstición, privilegios de castas, legitimidad, santidades y otros
elementos contranaturales; y escombros de ese diluvio de tinieblas que inun-dó al género humano durante doce centurias.
Muy bien pueden los publicistas europeos librarse a intepretaciones, vaticinios, conjeturas y comentarios siniestros sobre las constituciones, porvenir,
estabilidad y leyes de los Estados Unidos. Lo que no pueden negar, es, que
no hay ni hubo jamás un pueblo en que los derechos del ciudadano fuesen
más respetados, en que los individuos tuviesen más participación en el gobierno, en que las masas estuviesen más perfectamente niveladas en todos los.
goces sociales. ¿Qué género de argumento es contra sus instituciones el anunciar a una nación un porvenir desgraciado, catástrofes melancólicas, cuandoal presente está llena de vida, de felicidad y de ventura? Los que no pueden
resistir a la convicción de los hechos palpables, de una experiencia diaria,
recurren a vaticinios funestos y predicen ya la disolución de la gran república. Nosotros les contestaremos que vale más el bien presente, que esperanzas.
nunca realizadas: que no habrá un hombre ni pueblo que prefiera vivir
en la opresión o en la miseria, a la existencia feliz e independiente de aquella
república; sólo porque algunos malhumorados políticos le dicen que aquella situación próspera no durará doscientos años. No, jamás se debilitará la fuerza de ese ejemplo vivo y perseverante de utopía social, con semejantes argumentos. Espiad enhorabuena sus pequeñas y efímeras asonadas; exagerar el
calor de sus debates públicos; los tumultos de sus elecciones; sus rarísimas
aberraciones de fanatismo presbiteriano; su aversión a la casta negra, sus.
dificultades por su sistema de esclavitud, sus cuestiones de aranceles, embarazos momentáneos de sus bancos; comentad de la manera más desfavorable
estas crisis políticas y económicas; una solución positiva, una peripecia feliz
y pronta viene a contestar todos vuestros argumentos. Aquel pueblo, lleno de
vida y movimiento, continúa su curso a un fin, y desde las fronteras de la
Nueva Escocia, hasta las de Nuevo México, el Norteamericano sólo obra

463

�'1

-sobre estos principios: trabajo y derechos del ciudadano. Su código es conciso, pero claro, neto, perceptible. En las cuestiones combinadas, en que no
pueden decidir por no estar al alcance de las clases menos ilustradas, se refieren enteramente a aquella parte que les ha parecido haber merecido mejor
su confianza, por una serie de acciones y decisiones rectas y de resultados

linas de otros países, y que fecundará todo el territorio mexicano? Inútiles
esfuerzos opondrá una generación envilecida, heredera de las tradiciones y
creencias castellanas, y defensora sin grandes resultados de sus antisociales
doctrinas. El sistema americano obtendrá una victoria completa aunque ensangrentada. 36

benéficos.

La influencia ideológica de los Estados Unidos no se detiene en las primeras décadas de nuestra vida independiente. Ni la guerra de Texas en 1835
ni la invasión de 1847 impiden que siga ejerciéndose. No me refiero a la
política intervencionista de ese país en nuestro desarrollo político y económico, sino a una influencia cultural, a un paso espontáneo y tranquilo de
ideas, de instituciones, de formas de ser.

Pero es necesario distinguir a la nación mexicana aquella parte poblada,
,disciplinada, fundada por decirlo así, en los moldes de su antigua metrópoli,
,de la parte desnuda de habitantes, y de consiguiente susceptible de una nueva
población, diversa enteramente de la otra. En la primera existirá por muchos
años todavía la lucha de principios opuestos que se han plantado en sus instituciones y será inevitable la guerra civil, mientras que en la segunda los
colonos americanos, alemanes, irlandeses e ingleses forman pueblos enteramente libres, que prosperarán pacíficamente bajo la influencia de sus instituciones democráticas, y más que todo de sus hábitos al trabajo, de sus ideas
y convicciones acerca de la dignidad del hombre y del respeto que se debe
·a las leyes. Así pues, mientras que los Estados de Puebla, Chiapas, Oaxaca,
México, Querétaro, Michoacán, Guanajuato continúan entregados al brazo
militar y eclesiástico en pena de sus preocupaciones, de su ignorancia y de
su superstición; mientras que en el seno de estos Estados algunos patriotas
generosos e ilustrados harán esfuerzos para elevar a sus conciudadanos al
nivel de las instituciones adoptadas, y procurarán darles lecciones de libertad
y de tolerancia; mientras estos elementos opuestos enciendan el combate entre una juventud ardiente, amante del progreso y de la civilización, y un
clero ignorante, apegado fuertemente a sus privilegios y rentas; sostenido por
algunos generales y oficiales reliquias del antiguo ejército español, sin fe, sin
honor, sin patriotismo, poseídos de una sórdida avaricia y entregados a vicios
degradantes, mientras esto pasa en estos Estados, los otros se poblarán, se
enriquecerán, procurando evitar ser contaminados por los desastrosos acontecimientos de sus hermanos del mediodía.
El término sin embargo será el triunfo de la libertad en estos Estados; y
sobre los escombros góticos y de privilegios insostenibles, se levantará una
generación gloriosa e ilustrada, que poniendo en movimiento todos los elementos de riqueza de que abundan, asociará al fin esa clase indígena degradada y envilecida hasta hoy, a la familia civilizada, enseñándola a pensar
y a estimar su dignidad elevando sus pensamientos. ¿ Qué barrera podrá
oponerse a este torrente que ha nacido hace veinticuatro años en un pequeño
pueblo del Bajío, oscuro en su origen, sin dirección ni cause, devastando
cuanto encontraba, hoy un río majestuoso que recibe aguas puras y crista-

464

Esa influencia se observa tanto en lo material como en lo espiritual. Es
evidente que no todo cuanto ocurría en los Estados Unidos influía en México
pero s1, muehos de los hechos trascendentales de aquel país repercutieron en'
nuestro desarrollo. El ascenso de Lincoln a la Presidencia de la República,
la guerra de secesión, importaron muchísimo en nuestra política internacional
y la consolidación de la República, lograda con el esfuerzo del pueblo mexicano que cobró en ese momento conciencia plena de la nacionalidad,
debe reconocer que el triunfo de las ideas de Abraham Lincoln apoyó ese
esfuerzo.
La República, una vez que puso en juego un vasto plan de transformaciones
princ~palmente en lo cultural, transformaciones que aun nos benefician, siguió
con mterés el desarrollo institucional de los Estados Unidos y no sólo el
institucional sino el general.
El triunfo de la Reforma y de los ideales republicanos hizo posible en
México iniciar una transformación ideológica. El amplio plan reformista que
había sido enunciado en 1833 con la administración Mora-G6mez Farías
'
se hizo posible a partir de 1867, en que empezaron a hacerse realidad una
serie de instituciones y disposiciones encaminadas a modificar positivamente
la mentalidad mexicana. La legislación dada con este fin, así como las instituciones creadas, revelan como en este renglón se siguieron de preferencia
las normas europeas, la experiencia de las naciones más adelantadas del Viejo
Mundo. Francia que había sido la agresora, fue el país que a partir de ese
momento y aun antes de la intervención, ejercería una influencia mayor
sobre nuestro desarrollo cultural. De ese momento parte el afrancesamiento
de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Más tarde, cuando las instituciones
" Ibidem, pp. 354-368.

465
HUMANITAS-30

�superiores están creadas y funcionan y cuando se hace necesario atender al
crecimiento escolar se adaptarán normas educacionales procedentes de los
Estados Unidos. La expansión demográfica y escolar de los Estados Unidos y
la solución atinada que se le dio a través de sus notables pedagogos y de la
creación de una cadena de establecimientos educativos que satisfacían la necesidad de instrucción de capas amplias de población, fue vista con interés
por los mexicanos, y por otros dirigentes hispanoamericanos quienes tratarían
de aclimatarlas a toda costa en nuestras latitudes. Un ejemplo de ello, ya
en nuestro siglo consistió en la creación de la escuela secundaria que hizo
Moisés Sáenz y la cual rompió con el tradicional sistema de bachillerato tomado de los países europeos. Otros ejemplos más pueden darse de esa influencia, mas no hemos de fatigar con todas esas citas a quienes nos siguen.
A cincuenta o más años que Lorenzo de Zavala visitara los Estados Unidos,
otro mexicano, un gran mexicano lúcido, penetrante, patriota, incursionará,
en "Tierra Yankee".M Justo Sierra en el año de 1895 emprende un viaje
que durará varios meses por el vecino país y de su visita nos deja expléndido
testimonio en el que se destaca la lucidez con que el visitante penetró en
las formas de ser, en el trasfondo del poderío de los Estados Unidos, en su
grandeza que advirtió había llegado a un explendor considerable, pero que
a la vez estaba amenazada por extremos peligros, por males irreversibles.
Justo Sierra no es un censor de los Estados Unidos, pero tampoco un hombre
como Zavala que considere a este país como modelo. Percibe las grandes virtudes de la nación, sus elementos positivos, su grandeza material que le admira;
sus esfuerzos por crear una cultura sólida, su consciente preocupación por
consolidar en una nación armónica, fuerte, responsable, distintos grupos nacionales, por absorver sus virtudes y desarrollarlas en beneficio de la colectividad; pero también advierte ciertos males sociales que le preocupan.
Como educador, la admiración y entusiasmo que siente por las instituciones
educativas y culturales del vecino país, es inmensa y en eso coincide con Zavala. Numerosos trozos escribe en su relato acerca del colosal esfuerzo educativo
que se hace en el vecino país. Podemos pensar que ese asombro y ese entusiasmo sólo fueron iguales a los que experimentó Domingo Faustino Sarmiento al observar el desarrollo educativo estadounidense, al cerciorarse como
pedagogos como Horacio Mann y otros transformaban con un sentido místico de la educación a su país, transformación que tanto Sarmiento como
Sierra deseaban.
" SrERRA, Justo, Viajes en Tierra Yankee, en la Europa Latina. Edición, notM
e indices de José Luis Martlnez, México, Universidad Nacional Autónoma de México,
1948; 372 pp., ils. (Obras Completas del Maestro Justo Sierra, .T. VI.)

466

Unos trozos a este respecto son los siguientes:
"Lo que es para mí tentación suprema, es ver las escuelas. Un día que
iba solo rumbo al Central Park, muy temprano me colé en una. ¡ Cuánto
bueno entreví en cinco minutos! El edilicio me pareció muy pintoresco, pero
muy alto; en estas elevadísimas y graciosas ton-ecillas espía a los niños del duende feroz del incendio; es verdad que todo está previsto, escaleras de fierro bien
aisladas que sirven unas para que los alumnos suban, y para que bajen, otras;
por dondequiera, en los pasillos, bocas de agua listas, con sus servicios de
mangas, etc.; sin embargo, el pánico echa por tierra todas las precauciones.
Aquí en la escuela primaria superior o high school, lo mismo que en el
kinder-garden ( esa deliciosa institución froebeliana por la que tienen pasión
aquí y que entre nosotros apenas ha podido prosperar, por la viejísima preocupación del alfabeto y los palotes) y en toda enseñanza, como en la sociedad
entera, predomina, reina, triunfar la mujer. Esta es una escuela mixta, y
aunque la coeducación no sea tan absoluta como creemos, pues muchachos
y muchachas juegan y salen aparte, el hecho es que existe sin inconvenientes. ¡ Ay del rapaz que faltara el respeto a una girl!, sus compañeros se encargarían del castigo. Dirección y profesorado aquí son femeninos; las mujeres
obtienen diez veces más que los hombres, en cuanto a aplicación y disciplina.
La sala de asamblea, como aquí llaman al aula, es capaz de contener mucha
gente; es un gran espacio dividido por tabiques de madera, que se doblan
y desaparecen; sirven, pues, para clases y para reuniones; en el fondo el estrado y el magnífico órgano. Lo que encanta es el aseo, la elegancia, el confort;
aquí no hay pupitres para dos personas siquiera; cada alumno tiene su silla,
con un brazo movible a la derecha, que es también mesa y atril. Todo esto
me daba envidia. ¡ Figúrense mis lectores que en la gran escuela ( ?) en que
yo sirvo como profesor y donde se han gastado considerable número de millares
de pesos en los últimos años, son contadas las clases en que los alumnos pueden
estar bien sentados, y no hay una en que puedan tomar notas, como no sea
sobre sus rodillas! Parece mentira".38
Y en torno a la educación superior, al apoyo a la cultura en sus manüestaciones más elevadas nos dirá palabras exaltadas llenas de elogio. A la par
de esa admiración, Sierra estima como logro inigualable la libertad de que
se goza en los Estados Unidos. Sentado frente a la estatua de la libertad,
medita sobre el alcance de la libertad, sobre ese anhelo que en México parecía inalcanzable y que en cambio ve convertido en algo tangible en el país
vecino:
• I bidem, pp. 83-84.

467

�"¡ Oh! libertad, reina aquí sobre inconmovible asiento; allá ideal muy
puro, sí, puro ideal. ¿ Qué eres, por qué no nos conformamos con vivir sin
ti, con ser dichosos sin ti? ¿ Por qué, para apellidarte, apuramos los vocablos
de admiración y amor de nuestro idioma? ¿ Por qué te llamamos augusta, y
santa y tres veces santa y más aún, te llamamos madre? ¿Madre de qué
eres tú? ¡ Madre de violencias, de tumultos, de manos armadas, de multitudes ebrias, de sociedades histéricas, de pueblos que se bambolean y se
desmoronan, eso eres en la historia! ¡ Oh manía incurable de nuestro corazón!
Pero si no esperásemos en ti, no creeríamos en la vida moral; nos sabría a
ceniza el placer más noble; se apagaría, como una llama en el fanal reumático,
nuestra fe en el porvenir. ¿ Te veremos los hombres de mi generación aunque
sea sentada al borde de nuestra tumba? ¡ Te hemos llamado, te hemos amado
tanto! . . . ¡ Mi generación creyó entrever un día tu aurora política! ¿Fue
una visión juvenil? No importa; moriremos gritando como el Berlichingen

de Goethe: ¡ Aire celeste... libertad, libertad!"

39

Si en los años en que Zavala visitó la Unión, su desarrollo material ya
era considerable, cincuenta años más tarde ese desarrollo tuvo que ser mayor.
La tecnología se había acrecentado, las obras de infraestructura, como hoy
las llamamos daban a aquel país un aspecto totalmente diferente a cualquier
otro, el crecimiento de las ciudades era inmenso y el pueblo comenzaba a
gozar de muchas comodidades, de bienes materiales que en México eran
desconocidos. Este aspecto lo vio muy bien don Justo, amante del sibaritismo
como lo era y de todo ello resultó muy bien impresionado. Algunas líneas
de él nos ilustran muy bien al respecto.'º

1 ,,

Pero si estos aspectos tan positivos advirtió, Sierra no pudo menos de
sorprenderse de al~as fallas que la sociedad norteamericana presentaba.
Estas fallas son las IlllSmas que percibió Zavala, sólo que Zavala vio al problema de la discriminación racial como algo que repugnaba el sentimiento de
fraternidad universal, a la idea de una igualdad esencial de todos los hombres
en cambio Sierra no vio con simpatía a los grupos negros aunque sí adivin6
q~e en ellos latía un espíritu de odio hacia los blancos, una animadversión
violenta.
Algunos renglones que Sierra escribe al efecto nos muestran este sentimiento
De
sociedad y _de la población negra que se ha multiplicado en el paí;
e~~be, con un aire dolorido. "Esa sociedad está enferma, a pesar de su
h~giene, enferma de viruela negra. Hay en la Unión, según el censo de este
ano, 6.388,000 n~g~o~ puros~y 1.132,000 mestizos (mulatos, cuarterones, etc.),
Y aunque en vemticmco anos la proporción de la gente de color respecto
de los blancos haya bajado de quince a trece mil cada cien mil blancos
esto_ no. quie~? decir que los negros sean cada vez menos prolíficos, sino qu~
la mm1grac1on blanca ha superado a esa fuerza reproductiva. Sea lo
que fuere, Washington es una de las capitales de la nación negra y eso la
c~g~ ~e sombra. El mulato de los hoteles de New York, es limpio, elegante y
sunpatico, con frecuencia; el negro de los hoteles de Washington es sucio
Y feo _como un diablo de baja estofa. Pobre raza, apenas desprendida de la
esclavitud, apenas en estado de oruge hace un tercio de siglo, la libertad
ha hecho en ella un efecto singular parecido al del alcohol; en realidad no
lo ha hecho libre, sino insolente." 41

!ª

En otros trozos, don Justo vuelve a incidir en este tema y aun cuando
comprende que el sentimiento de las masas negras se origina en viejos agravios,

• Ibidem, p. 71.
• Ibidem, p. 70 en donde dice: Así, al visitar Manhattan escribe: "En este triángulo, el mundo entero está presente en vertiginosas transacciones comerciales, y todos
los representantes del comercio del mundo han querido tener ahí un despacho, un
mostrador, un libro de cuentas; por eso el terreno tuvo una demanda enorme y todo
quedó distribuido en proporciones de siete y medio metros de frente; entonces, para
dar cabida a esta enorme población diurna de la transacción y del lucro, sobre un
piso vino otro y veinte más, y los arquitectos americanos, preocupados bien poco del
arte, y gobernados por la necesidad de conquistar en el aire lo que no era licito
tener en el suelo, y de buscar en sus construcciones mucha resistencia contra el viento
y contra lo deleznable del piso, han hecho maravillas de solidez frágil; empeñados
en tener en sus fantásticas torres todo el confort, toda la comodidad característica de
la cultura yankee, inventaron los 'elevadores' y otra porción de cosas que es preciso
que nuestros arquitectos vayan a estudiar alli, sur le terrain, porque cada una de
ellas significa una dificultad vencida a fuerza de cálculo, un problema resuelto a
fuerza de ingenio. Y así es como se han puesto de moda en New York y en toda
la Unión, estas casas que los americanos llaman con cierto orgullo 'rasca nubes', sky-

468

scrapers. Pronto ~stas tor~s ~e:in de_ acero, o de vidrio, o de aluminio, subirán (hay
una en construcción de vemticmco p1Sos y otra de treinta y dos en proyecto para el
Sur, popular periódico de aquí), a 140 metros. Supongo que habrá que tener entonces
encendida la luz eléctrica todo el dla en las calles de esta Babilonia".
Y del Puente de Brooklin por entonces el mejor del mundo dice: "Y es indecible
la elegan~a de esta c~~ enorme (que me perdone el lector los epitetazos, no hay
otros en rm carnet de viaJe). i Hay tal gracia del encaje metálico en la onda espléndida
que traza es~ hamaca de cuatro cables de acero kilométricos, que partiendo de otras
curvas_ amplmmas sobre la tierra firme, atraviesan las cornisas superiores de las pilas
Y sosb.enen el puente a cuarenta metros de altura sobre el agua. La mesa tramada
de metal tiene cu~trocientos cincuenta metros de largo, cuyos bordes están unidos a
los ~bles por varillas de acero que se cruzan con las que parten en abanico de las
comisas al pue~te, formando una red que da fuerza, aumentando la gracilidad aérea
de la construcc16n".
u Ibídem, p. 112.

469

�no cree como Zavala que esas diferencias puedan resolverse por la educación
o una amplia liberación sino que teme, tal vez por el recuerdo de la lejana
guerra de castas que se dio en su patria natal, en una explosión de odio de
la gente de color, e:,,.1&gt;losión que afectaría hondamente a la población blanca.
Algunas otras lacras sociales hirieron la sensibilidad de Sierra, mas en el
fondo, una vez que pudo penetrar en el mundo material de los Estados
Unidos, de las cosas, como él le llama, se creó en él amplia admiración por
la potente república del Norte. Si sus primeras páginas son sobrias y discretas
en su expresión emocional, al final del libro se advierte asombro por lo que
ve, por la civilización material de que los Estados Unidos se ufanaban y
también por hondas expresiones espirituales que se daban en aquel país. Como
Zavala, piensa que las formas religiosas de los mexicanos son imperlectas,
pues se detienen en lo superficial y no crean un auténtico espíritu cristiano.
En cambio admira la labor religiosa profundamente espiritual desarrollada
por personajes como el arzobispo Gibbon, "hombre grande de alma y de
cuerpo grande, por su candor de lirio evangélico, por su fe en Cristo y en
la democracia. Gibbon e Ireland, las dos columnas magnas del catolicismo
angloamericano, son personalidades apasionantes. Sus contornos hieráticos,
pero luminosos destacándose en la inmensa mancha de sombra de irreligiosidad
de nuestro tiempo, parecen prefigurar al misionero del porvenir, al hombre de
concordia de caridad y de pueblo, destinado a resucitar la religión, limpiándola del parasitismo gigantesco de la superstición y de la nimia y rnicróbica
devoción que no es más que una forma de la irreligiosidad, y encendiendo
en las al~
muertas un calor de amor hacia el supremo ideal de justicia
simbolizado en la cruz y que será lo único que podrá convertir en unánime
sursum el terrible choque de los grupos humanos en el siglo que llega" .42
Junto a estas observaciones y otras más, todas ellas inteligentes y, oportunas,
Don Justo llega a una que le preocupa a lo largo de su recorrido y de la
narración que de él hace. Al observar de cerca al coloso que eran los Estados
Unidos en aquellos años, al percibir y sentir su grandeza, poderío, recursos, fuerza material e influencia política, no puede menos de afirmar que
los Estados Unidos significan una extraña mezcla de elementos óptimos con
otros malos. La reflexión que hace al observar la inmensa cúpula del capitolio resulta esencial:
"La teoría científica (apoyada en la observación y la experiencia) del
gobierno libre, democrático y federal, formulada en preceptos en la Constitución, ha sido, en este laboratorio político y judicial, reducida a la práctica.
., lbidem, p. 129.

470

Y a pesar de que el admirable domo blanco, asentado sobre un tambor artístico de puro estilo francés neoclásico, ha disminuido a la vista sus majestuosas proporciones de antaño, gracias al crecimiento constante de los pabellones
laterales, puede decirse que, idealmente, descuella sobre todo el continente
nuestro; es la mayor altura americana. Admiro al pueblo cuyo centro de gravedad política es el Capitolio; su grandeza me abruma y me impacienta, y
me errita a veces. Pero no soy de los que se pasan la vida arrodillados ante
él, ni de los que siguen alborozados, con pasitos de pigmeo, los pasos
de este gigante, que, en otro tiempo, fue el ogro de nuestra historia,
corno los niños a los hércules de circo. Pertenezco a un pueblo débil, que
puede perdonar, pero que no debe olvidar la espantosa injusticia cometida
con él hace medio siglo; y quiero, como mi patria, tener ante los Estados
Unidos, obra pasmosa de la naturaleza y de la suerte, la resignación orgullosa
y muda que nos ha permitido hacemos dignamente dueños de nuestros destinos. Yo no niego mi admiración, pero procuro explicármela; mi cabeza
se inclina, pero no permanece inclinada; luego se yergue más para ver mejor.
Desde la noche misma que llegamos a Washington, después del teatro,
sin poder dominar nuestra curiosidad, subimos como sombras por la amplísima
escalinata que hace accesible la colina del Capitolio; nos sentamos al pie de
la gran balaustrada, y durante una hora larga vimos de hito en hito aquel
edificio: ¿ por qué con indefinible emoción? Es muy grande, muy regular
en cada una de sus partes, aunque desproporcionado ya, como he dicho; la
cúpula no totaliza el edificio, como antes; necesitaría ser cinco veces mayor
de lo que es; no era ni podía ser la mía, como se ve, una emoción estética;
era otra, del orden moral, sin duda; muy confusa y muy tumultuosa brotaba
de mi memoria y de mi conciencia; pensaba yo en todo lo que allí se había discutido, en las enseñanzas insólitas que esa discusiones entrañaban, en
los actos que de ellas se iban desprendiendo; pensaba yo en las iniquidades
allí sancionadas por la facción que perpetró la guerra con México y la anexión
de territorios que no eran Texas; pensaba en lo que por tanto tiempo había
logrado hacer el partido esclavista protegido por la ley; en la áspera e implacable política de egoísmo nacional que con el título de 'protección a la
industria', no sólo ha creado la industria americana, lo que podía justificarla, sino que después de nacida y crecida, la ha. mantenido en su situación
previlegiada, lo que ha dado por resultado la formación de formidables divisiones sociales en el seno de la democracia, provocando el amontonamiento
de gigantecas riqueza en manos de unos cuantos oligarcas y de apetitos
insaciables en las densísimas masas obreras: electricidades contrarias de donde
se originarán conflagraciones más pavorosas que los cataclismos de la na-

471

�turaleza que cambian la forma de los continentes. Se ve bien, por contraste,
esa base obscura de la flama que esplende en este gran faro en que se combinan el elemento de la ley y de la justicia para producir la luz. El desenvolvimiento de la Constitución, su apropiación a las ingentes necesidades de
este organismo que es un milagro de crecimiento, la liberación de millones
de esclavos, provocando la guerra civil para hacerla definitiva, y exponiendo
a la Unión a disolverse, para hacer triunfar la libertad humana; y el comentario perpetuo de la ley fundamental hecho por su Suprema Corte, que
con él ha embebido de derecho constitucional hasta la última celdilla
de este cuerpo vivo, esa es la labor sin par del Capitolio. ¿Cómo no inclinamos
ante ella, nosotros, pobres átomos sin nombre, si la historia se inclina?" 43
En esta mezcla de elementos, Sierra tiene que reconocer, cargado de
una conciencia portadora de dura experiencia, que los Estados Unidos se encuentran encaminados a una fuerte expansión, que en ellos ha surgido ambición imperial incontrastable que arrollará cuantos obstáculos se le opongan.
Las páginas que dedica a descifrar la política norteamericana en las Antillas
resultan magistrales máxime que en ellas, avisorando el porvenir, prevee que
1898 será el año decisivo que marcará el fin de un Imperio, el de España
en América, para dar lugar a otro, el norteamericano. 44
0

Ibidem, pp. 119-20.
.. Ibidem, pp. 106 y 149-150. "Y luego, Cuba. ¿ Qué actitud tomará el Ejecutivo
americano, cuál los poderes legislativos? ¿ Cómo permitir que esta guerra, cada vez
más sangrienta, siga indefinidamente? Que impidan, no aparentemente, sino de veras
los americanos las expediciones filibusteras, y la insurrección morirá falta de parque
y de dinero, decían los españoles y los españolizantes. La opinión predominante allí y
en todos los circulos sociales era ésta: ha llegado la ocasión de resolver el problema
cubano; a todo trance será resuelto esta vez; o lo resuelve España o lo resuelven los
Estados Unidos; en América no puede haber más que pueblos libres, y Cuba lo será.
Si, pero sólo una politica 'sensiblera' puede querer que esta libertad sea obra de
los Estados Unidos, replican otros; esto equivaldría en realidad a la anexión de la
isla, y los que nos llamamos latinos no podemos ver tranquilamente la absorción del
mundo antillano por la raza sajona, que tiene fines y medios esencialmente distintos
de los nuestros: éstas, poco más o poco menos, eran las opiniones que alli oímos y de
que pudimos tomar nota. Lo repetimos, la idea dominante en los círculos sociales
y políticos de la Unión, es que Cuba debe ser independiente, y debe ser, no de los
Estados Unidos, ¡ oh, no!, sino formar parte de los Estados Unidos; no una colonia,
sino un Estado de la federación americana. Y eso es indeclinable. Este sentimiento
que es general, casi unánime, según pudimos observar, va en un crescendo de exaltación a compás de la exaltación española; al menos en el pueblo. Los móviles humanitarios sobre que se frasea tanto en discursos y artículos, son una soberana añagaza;
esto sólo es cierto en el corazón de algunas señoras y estudiantes; lo que aqui hay
es una formidable codicia; lo que aquí existe es el mismo cínico apetito que determinó

472

Y metido ya en esa vía _de interpretación de una realidad política, Sierra
prevee que los Estados Umdos van encaminados a convertirse en un Estado
en el que impere el_~esarismo: "U~ gran periodo militar y guerrero en que
sobren_adan las cod1C1as y, los apetitos de dominación y explotación de las
con~mstas, en es~e pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá
consigo un cesansmo más o menos disimulado, pero seguro, y este es quizás
el secreto desideratum de un gran grupo de políticos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión de la isla de Santo Domino-o
&lt;:, '
ahora los que quieran anexar el archipiélago de Hawai son los que tienen
al ~ongreso americano a aceptar la anexión de Texas, que, al segregarse de nosotros,
hab1a hecho lazar por sus cowboys un jirón del territorio de Tamaulipas. La verdad
es que Cuba es una gran business: hace cincuenta años que el entonces ministro
Buchanan autorizaba al plenipotenciario Saunders a ofrecer cien millones de duros
a España por la siempre infiel isla; cinco años después la oferta subió a doscientos
millones, Y ahora mismo, si pudiese haber de parte de España una intención manifiesta
de discutir semejante proposición, el gobierno americano ofrecería lo mismo O más
con el reconocimiento de la deuda cubana por añadidura. ¡ Si será negocio!
'
Por eso el gobierno de la Casa Blanca tiene la firme decisión de facilitar con la
libertad, la americanización de la isla; éste es el pensamiento, apenas disimulado
es el de derriere la téte, como los franceses dicen. Si su actitud ha sido hasta ho;
reservada y en apariencia correcta, depende de que aquí una preparación para la
guerra es muy lenta y muy pública; pero, según informes que creo buenos esta
preparación quedará completa en el curso de 98; entonces la amonestación acistosa
a España, se convertirá en aspérrima intimación, y el coloso levantará su voz formidable para formular un insolente ultimátum. Y los españoles no pueden forjarse
ilusiones; una guerra por Cuba, que empezaría por hacer de Cuba misma la prenda
pretoria que asegurase los gastos de la guerra, sería aqui enormemente popular: un
puerto bombardeado, una ciudad saqueada, dos o tres centenares de buques mercantes
pillados en la mar por los corsarios, son alfilerazos en el cuerpo del coloso; sólo servi_rian para irritarlo, ni lo desangrarán, ni lo rendirán. Verdad es que España, perdiendo a Cuba con honor, es decir, luchando, perderá casi nada, si se atiende a la
incurable situación de la isla mientras sea española. Pero la guerra con los Estados.
Unidos, sí enriquecerá con nuevos episodios heroicos los heroicos anales españoles;
cavará tal abismo financiero a los pies de la monarquia, que no bastarán a colmarlo
las ruinas seculares del trono."
Y agrega en pp. 149-50. "Un gran período militar y guerrero, en que sobrenadan
las codicias y los apetitos de dominación y explotación de las conquistas, en este
pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá consigo un cesarismo más
o menos disimulado, pero seguro, y éste es quizá el secreto desiderátum de un gran
grupo de politicos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión
de la isla de Santo Domingo; ahora los que quieren anexar el archipiélago de Hawai
son los 'que tiene el oído' de esta gran República. Cleveland será uno de los pocos
hombres capaces de hacer escuchar los consejos de un honrado y noble amor a la
libertad en un pueblo ebrio de fuerza y de gloria, y poseído de la conciencia de su.

473

�el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda
LETRAS

�TIEMPO Y ESPACIO EN LA PRODUCCIÓN
DE JORGE LUIS BORGES
Lxc. EnuARDo GuERRA CAsTELLANos
Centro de Estudios Humanísticos

UANL

EL MOVIMIENTO superrealista se desprende del Ultraísmo. Se puede decir
que es una evolución de las artes plásticas. Ya que en cierta forma se
desprende del Cubismo. Al evolucionar -dentro de las corrientes literarias-se convierte en una abstracción de los objetos exteriores, o al menos, del
orden que la costumbre del espíritu confiere a la percepción de esos objetos,
y en yuxtaposición, sin buscar entre ellos relaciones lógicas, recuerdos, sensaciones, citas e ideas de muy distinto origen. Se puede decir que se alcanza una realidad superior gracias a esa liberación -por así decirlo-de los instintos.
A esta corriente precisamente pertenece Jorge Luis Borges. Sabemos que
junto con Gerardo Diego y Guillermo de Torri lanzaron el manifiesto ultraísta en España. Sabemos también que ese ultraísmo evolucionó hasta
el superrealismo. Y sobre todo, sabemos que es Jorge Luis Borges el principal -por no decir único- representante de este movimiento en América.
Este superrealismo atenuado de Borges se ve perfectamente en su producción literaria.
De esta producción literaria hemos tomado nosotros dos o tres cuentos
que nos servirán de apoyo en nuestro trabajo.
Notaremos perfectamente ese manejo majestuoso de los elementos de la
lengua que pronto se convierten en seres de propio existir en Borges. Se
hacen unidades aisladas, con significación propia, única.

En la producción de Borges las palabras tienen -por así decirlo- vida
y movimiento temporal propio.

245

�En casi todos los cuentos del libro titulado Ficciones nos encontramos una
misma característica de hombre. El Hombre -con mayúscula, si se quiereterreno, corporizado con sentido propio. Con vida propia. No prestada.
No donada. Vive su propio vivir.
En "El Milagro Secreto" nos encontrarnos a ese Hombre personificado por
Jaromir Hladík "autor de la inconclusa tragedia Los enemigos, de una Vindicaci6n de la eternidad y de un examen de las indirectas fuentes judías
de Jakob Boehme".1 Un hombre que vive su propio existir, sueña lo que
debe soñar. Un hombre común. -Así lo parece en un principio.
Este hombre se encuentra en Praga. Es el 14 de marzo de 1939. Plena
guerra.
La realidad histórica parece ser de lo más real. Los datos son exactos
--en el buen decir-, las fechas son ciertas. Los acontecimientos podrían
haber sucedido. Pero ...
El día 15 entraron las tropas del tercer Reich. El día 19 éstas recibieron
una denuncia, y al atardecer Jaromir Hladík fue arrestado.
Era judío. Este hombre en los primeros momentos sintió -todos los
hombres sienten- terror. Pensaba que el acto de morir era lo terrible.
Sin embargo, en cierta forma se atormentaba pensando -inventando- las
distintas maneras de cómo podía morir. "Antes del día prefijado por Julius
Rothe, murió centenares de muertes, en patios cuyas formas y cuyos ángulos
fatigaban la geometría, ametrallado por soldados variables, en número cambiante, que a veces lo ultimaban desde lejos; otras, desde muy cerca." 2
Poco a poco el tormento -autotormento- surtió un efecto. Las reflecciones lo hicieron llegar a otras conclusiones. "Con lógica perversa infirió
que prever un detalle circunstancial es impedir que éste suceda. Fiel a esta
débil magia, inventaba, para que no sucedieran, rasgos atroces; naturalmente, acabó por temer que esos rasgos fueran proféticos." s Llegó a anhelar
la descarga ...

Pero un día antes de su ya prometida muerte, su pensamiento se transformó. Olvidó sus abyecciones y se puso a razonar sobre su obra. Su drama
"Los enemigos".
1
BoRoEs, Jorge Luis, Ficciones. 2a. cdic.
p. 159. ("El Milagro Secreto".)
• BoRoEs, Jorge Luis, op. cit., pp. 160-61.
• Ibid., p. 161.

246

Edit. Emecé. Buenos Aires, 1958,

Borges, aquí empieza el segundo relato -por llamarle así-. Nos presenta a Hladík tal cual era. Nos hace ver que el ejercicio de la literatura
era lo que constituía la vida de éste. En cierta forma Hladík quería redimirse -nos dice Borges- de su anterior vida por medio de su drama. Que
estaba inconcluso.
Borges entra en una digresión del tema para narrarnos en pocas palabras
la trama de esta obra. ¡ Razgo superrealista!
Había Hladík terminado el primer acto. Su obra era en verso. Pensó
en ese momento --cerca de su muerte- que pronto iba a morir y que
su obra no estaba terminada. Así pues, habló con Dios en la obscuridad.
"Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo
como autor del drama 'Los enemigos'. Para llevar a término ese drama,
que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos
días, Tú de quien son los siglos y el tiempo."'
Esa noche durmió Hladík.
Entra una nueva digresión. Borges nos narra un sueño de Hladík. Sueño
de simbolismo puro. El Hombre a la búsqueda de Dios. ¡ Y no lo encuentra!
En ese sueño que soñó Hladík "una voz oblicua le dijo: El tiempo de tu
labor ha sido otorgado".5 Hladík despertó.
El día esperado había llegado. El día de su muerte. Dos soldados entraron en la celda y le ordenaron que los siguiera. Borges nos narra que
Hladík se había imaginado en sus elucubraciones "un laberinto de galerías,
escaleras y pabellones". Pero la realidad fue menos rica. "Bajaron al traspatio por una sola escalera de fierro." 6
En el momento de irlo a fusilar, dice Borges, "el universo físico se detuvo" .7 Todo se había paralizado. Los soldados, las cosas, el cigarrillo tirado,
todo. Absolutamente todo. Sólo una cosa. Podía pensar. . . Su obra pues,
por milagro de ese dios desconocido, podía completarse.
La trama interior del cuento, por lo que acabamos de ver está muy bien
urdida. Los momentos psicológicos del personaje están perfectos. Las evoluciones son sorprendentes. Y la ficción . ..
El cuento por sí solo constituye unidad. El relato no saca de la realidad
•
•
•
'

BoaoES, Jorge Luis, op. cit., p. 164.
Ibid.
Ibid., p. 165.
BoRGES, Jorge Luis, op. cit., p. 165.

247

�ficticia que estamos viviendo. Las palabras de Borges están bien condicionadas al espíritu del lector. El escape de la realidad sensórea está palpable.
Se entra a un nuevo mundo. El de la mente. ¿Un mundo ideal o ficticio?
Podemos verlo muy bien. El final del cuento nos da -en cierta formala explicación necesaria. ¿ El año transcurrido por Hladík fue el año que
transcurrió verdaderamente en el tiempo? -Posiblemente no. Posiblemente
sí. ¿El tiempo fue de su imaginación? -Es seguro, pero ...
El lenguaje de Borges, decíamos anteriormente, tiene vida propia y precisamente la toma de ese uso casi exclusivo -diría y0- del adjetivo. Los
sustantivos, los nombres en Borges tienen su adjetivo que les cae perfectamente. Las cosas se nos presentan más reales.
En "El Milagro Secreto" nos dice Borges: "soñó con un largo ajedrez".8
Se nos indica la largura del ajedrez, nos da idea de tiempo, de lonjevidad,
de edad. Es un ajedrez viejo el que soñaba Hladík. Luego nos dice, en ese
mismo párrafo: "el soñador corría por las arenas de un desierto lluvioso".~
Lo que llueve posiblemente no sea agua, sino angustia. Es un desierto,
no hay que olvidarlo. Casi al final se nos dice: "Inició un grito enloque·
cido".1º La angustia de encontrarnos frente a frente con la muerte no era
para menos. El grito, claro está, no es el enloquecido. Es Hladík. Es el
grito de una angustia incontrolable ante la muerte. El enloquecido es el que
la sufre. El que la lleva.
Los cultismos en el lenguaje de Borges son frecuentes. A cada momento
los encontramos. Y es claro. Ya desde los tiempos de la poesía gauchesca
se había establecido el precedente de que el poeta -escritor- era culto.
Era un hombre de la ciudad cantando las glorias de la Pampa.
Borges no se queda atrás. Basta ver una lista pequeña tomada de dos
o tres cuentos.
Omnipotencia, oprobio, símbolo, crepúsculo, cámara de bronce, Pirro,
Euforbo, Heráclidas, Pitágoras, vicisitudes análogas, atroz, impostura, imperfecto, conjeturas blasfemas, carácter plebeyo, agraciados, interpolación, rectángulos, elementos no pecuniarios, simetría, carmesí, letrina sagrada,
acueducto, apoteosis, mutilación, hexágono, líneas caóticas, supersticiosa,
bibliotecarios, dictamen, inalterables, dialectal, análisis combinatorio, etc.
• BoaoEs, Jorge Luis, Ficciones. 2a. edic. Edit. Emecé. Buenos Aires, 1958, p. 159.
( "El Milagro Secreto".)
• BoaoEs, Jorge Luis, op. cit., p. 159.
• Ibid., p. 167.

248

Y éstos son pocos. Hay cantidades. Cada paso en sus cuentos constituye
un sendero de cultismos.

En algunas ocasiones gusta de utilizar algunos argentinismos: como trenzador, mate, cimarrón, compadrito, estancia, planchadora, catre, larga payada de contrapunto, pulpería, chambergo, palenque, una caña (bebida) ,
facón (daga) , etc.
·
Estas últimas, usadas en poca proporción, nos dan la idea que el autor
quiere darnos. No es abuso de regionalismos, es únicamente la sección,
el corte propio de cierto lugar. Borges tiene mucho cuidado al usarlos.
Como vemos sólo para esto y nada más. Porque ya hemos visto que sus
personajes viven por sí solos. El habla de cada región es un símbolo de
pintoresquismo.
El cuento que acabamos de considerar nos da una idea del manejo del
tiempo en Borges. Para él, el tiempo no es el que transcurre aquí, sino el
que es en cada uno de nosotros. El tiempo es una de las circunstancias de
nuestro vivir. Por eso Hladík vive su tiempo de justificación. Las acciones
-circunstancias que lo rodean- se suspenden. El universo físico de Hladí.k
se paraliza. El tiempo que transcurre es el de él y no el de otro. Es su
propio tiempo.
Hladí.k murió en efecto a la hora en que debía morir para los demás.
Pero esos instantes, esas décimas de segundo de nuestro tiempo, antes de su
muerte, se convirtieron en días, en meses, en años. Su mente trabajó lo
que podría haber trabajado en un año. Su obra concluyó. ¿ Pero pasó ese
verdadero año? -No. Nunca pasó más de un segundo.
El tiempo en Borges, además, se convierte en escape hacia una irrealidad,
hacia el ideal, hacia lo fantástico. . . Es pues una puerta, una salida de
nuestro propio yo hacia esa realidad irreal que nos quiere comunicar Borges.
El tiempo sigue transcurriendo. Pero por ser salida y por ser circunstancia de nuestro yo, se convierte en un ser dentro de nuestro ser. En un
yo que hace juego con nuestro yo. El tiempo se convierte pues, en algo
de nosotros mismos. Ya no es el tiempo para los demás, sino para mí
mismo.
El elemento fantástico tiene pues esa salida: El tiempo. Así se convierte
en parte de nuestra imaginación.
Si el fin -o uno de los fines- de la literatura es divertir, sacar de
nuestro mundo a nuestra imaginación, el elemento fantástico lo logra. Y
lo logra a través del Tiempo en Borges.

�En Borges podemos notar una influencia muy marcada de la tradición
argentina. La pampa, la llanura, el llano son temas muy tratados por las
literaturas iberoamericanas. Pero sucede ~orno en todas las cosas- que
cada país, cada región tiene su forma de ver las cosas.

La pampa, la gran extensión de las tierras argentinas se convierte en la
obsesión -por decirlo así- nacional. Desde la aparición del Romanticismo
la pampa se empezaba a cantar ¡ ¡ ¡ No lo digamos con la aparición de la
poesía gauchesca!!!
Borges, tomando pie en esta tradición, toma a la pampa en algunos de
sus cuentos, no en todos, y la hace vibrar.

ENSAYOS SOBRE "EL EXTRANJERO Y EL MITO DE StSIFO''
DE A. CAMUS. PREMIO NOBEL 1957
PR.oFRA, DRA. MARÍA G u ADALU PE

La pampa ya no es esa extensión, puede ser el patio de una casa en
Buenos Aires o en Río de la Plata. La pampa es el argentino mismo. No
es la extensión espacial.11

MAR.TÍNEZ DE RooRÍCUEZ

Universidad Aut6noma de Nuevo Le6n

¿Por qué de esto? -Es sencillo. La pampa se va terminando cada vez
más. Los cercos se multiplican. Ya no es la gran extensión. Ahora son las
pequeñas extensiones. Luego vienen las ciudades que van robando -por
así decirlo- el terreno a la pampa. Ya no son ni siquiera pequeñas extensiones, ahora son plazas y patios. La pampa pues ya no es la extensión, es
el alma argentina.

I. Datos bio-bibliográficos. Su filosofía
del absurdo

Esa limitación que da la pampa en otros cuentos de Borges no se encuentra. Los otros cuentos son sin espacio. Porque las ciudades pueden ser
reales o ficticias. Ya no importa el espacio, sino el desarrollo de un tiempo.

Camus hizo sus estudios primarios y secundarios en una Escuela y en un
Liceo de Argelia -1918-30-. Ya para entonces tenía ciertas manifestaciones de la tuberculosis, que se le desarrolló poco después. Sus estudios
superiores los hizo en la Facultad de Argelia, en donde obtuvo su licenciatura en letras, presentando como tesis un estudio comparado sobre San

CAMus nació el día 7 de noviembre de 1913, en Mondovi, provincia de Constantinopla, Argelia. Era de familia de obreros: Su padre,
francés, murió en la guerra de 1914. Su madre, de ascendencia española.

ALBERT

Agustín y Plotino.
Como era de posición modesta, trabajó como vendedor de accesorios de
automóviles, alternando su trabajo con el estudio. Desde joven se notó
su pasión por el teatro, fundando un grupo teatral denominado "El Equipo"
-1935-. Fue asimismo, animador y actor. Montó diversas piezas de teatro,
tales como: "Rebelión de las Asturias", escrita por él mismo -1934-,
que fue prohibida por la censura; "El regreso del hijo pródigo", de Andrés
Gide; adaptó "El tiempo del desprecio", de André Malraux; representó
"Paquebote Tenacity", de Vildroc; "La mujer silenciosa", de Ben Johnson;
etc. En este trabajo viajó por diversos lugares de Europa: España, Italia,
Checoslovaquia, etc.
BoRoEs, Jorge Luis, Evaristo Carriego. la. edic. Edit. Emecé. Buenos Aires,
1955, pp. 11-32.
u

También fue periodista en Argelia, luego en París colaborando con el
periódico Paris-Soir; redactor-jefe de Combat, puesto que abandonó hacia

251
250

�1945. Ya para entonces era conocido en el ámbito literario. Luego, hacia 1946 viajó por los Estados Unidos de América.
Obras: Sus obras principales son: Actuales -1950-, colección de editoriales, El revés y el derecho -1938- (f), Nupcias (n), El extranjero
-1942- (n), El mito de Sísifo -1943- (e. f.), El malentendido (t) ,
Calígula -1945- (t), El estado de sitio -1948-- (t), Los justos -1950(t), La peste -1947- (n. f.), El hombre rebelde -1951- (e. f. ) , La
caída -1956--- (e. f.), El exilio y el reino -1957-, entre otras.

En 1957 recibió el premio Nobel de literatura con su obra La peste.
Para introducirnos en el comentario de las obras de Camus, vamos a dar
una somera explicación de su pensamiento filosófico. Camus es el creador
de la "filosofía del absurdo". Ahora bien, ¿qué es el absurdo para Camus?
El absurdo en el pensamiento de Camus, es lo que no tiene sentido
para el hombre, cuya conciencia del mismo, nace de la comparación de
elementos. O sea que "lo absurdo" del mundo nace en el hombre de
su inconformidad con su "circunstancia", de ese divorcio de su yo con su
mundo y este conocimiento de "la absurdidad" lo tiene el hombre cuando
ha adquirido uso de razón. Así Camus dice que el hombre es y luego tiene
conciencia de ser; que el hombre cada momento se da cuenta del "absurdo"
en el mundo: Por ejemplo, que los hombres se maten los unos a los otros;
que se les imputen determinados crímenes aun siendo falsos, etc. Por ello,
Camus simboliza al "hombre absurdo" como el hombre que vivió inmediatamente después de la última guerra mundial: Nos pinta el estado anímico
del hombre angustiado y desesperado de esa época, destrozado moralmente
sin ningún ideal ni creencia. Así, el hombre se encuentra en este Universo
extenso, de repente, privado de ilusiones y de luces y se siente un extranjero ...

Sin embargo, Camus opina que este estado de ánimo del "hombre absurdo" fue pasajero; que el hombre se vio envuelto en este mundo cruel,
sin conciencia y sin bondad por las circunstancias que le rodearon pero
que el hombre es un ser capaz de ser bueno y de conocer la verdad y la
belleza a través del amor.
Además del concepto del "absurdo" en el pensamiento de Camus tenemos
otros dos: el del suicidio y el de la esperanza que en seguida comentamos.
En principio, Camus condena el suicidio así como también la esperanza
como escape de la realidad -suicidio metafísico--. Dice que el hombre
es llevado al suicidio físico, a la muerte, por escapar a esa realidad en
que vive, con la cual está inconforme. Opina que se ha hablado de muchas
252

causas del suicidio: "disgustos íntimos", "enfermedades incurables", "trastornos mentales", etc., pero que el suicida al momento de suicidarse confiesa
que no ha comprendido la vida y "que no vale la pena vivirla". De aquí
el divorcio del hombre con su mundo, el "absurdo", cuyo tema lo trata
en "El mito de Sísifo". Recordemos la actitud romántica: El romántico
se suicida por escapar a su vida y a su subjetividad. En la historia literaria
tenemos este problema tratado en "Werther", de Goethe; en "Romeo y
Julieta", de Shakespeare o en la poesía de Manuel Acuña, en México, por
ejemplo.
El otro suicidio, el metafísico, es, según Camus, la actitud del hombre
al tener una esperanza en "otra vida futura" y de creer en un "más allá".
Dice que el hombre con esta creencia -actitud religiosa- vive esta vida
no por sí misma sino por aquella que cree y espera merecer, actitud de
escape, dice, del hombre en general y del filósofo, quien, al topar con la
negación de su razón para explicar al Universo creado y al hombre mismo,
acepta la fe que permite la creencia en Dios como Ser Superior, Creador
del mundo y del hombre, actitud que condena. Sin embargo, recordemos
que el pensamiento escolástico a través del tiempo y ~un en el contemporáneo de ciertos filósofos existencialistas como Kierkegaard, en este punto
de la insuficiencia de la razón humana para explicar claramente la existencia
de Dios, el hombre se religa al Creador, puesto que reconoce su insignificancia, pero a la vez, su enorme valor, al ser dotado de razón, única diferencia que le distingue de entre los demás seres creados. Camus, como
decíamos, dentro de su pensamiento positivista, prefiere permanecer en el
estado de "claridad mental", ya que es ateo. Más aún, dentro de su pensamiento existencial da las bases de una moralidad para el hombre al que
le reconoce su dignidad de persona humana. Opina que el ser humano
tiene una "razón de ser'' y por ello no tiene ningún derecho ni a suicidarse
física ni racionalmente, cuya "razón de ser" el hombre debe encontrarla
en sí mismo y en el amor a sus semejantes. Es, pues, su pensamiento humanista, angustioso, realista. Camus, como vemos, tiene importancia porque se sitúa con su actitud filosófica dentro de la problemática existencial
de nuestros días.
Con estas nociones, comentaremos, en seguida, las obras: El extranjero
y El mito de Sísifo, haciendo un enfoque personal sobre las tesis negativa
y valorativa del hombre en el pensamiento filosófico de Camus.

253

�11. Sinopsis de El extranjero -1942- (n)
El extranjero es una novela de la negaci6n en la que Camus sostiene la
tesis del absurdo. En cambio, en El mito de Sísifo sostiene la tesis de
la libertad a través de la cual, el hombre, con su esfuerzo, es capaz de lograr

Camus, con esta tesis, hubiera sido condenado por la crítica literaria y
filos6fica si no publica inmediatamente después su otra obra El mito de
Sísifo, en la que sustenta la tesis de la libertad a través de la cual el hombre es capaz de conseguir, mediante su esfuerzo personal, el triunfo y atacar
las circunstancias adversas que le rodean.

lo que se propone, tesis realista y valorativa del ser humano.
El extranjero, novela publicada en 1942, tiene influencia de la obra de
Franz Kafka: El Proceso.
Argumento: El extranjero, Mersault, es arrestado por un crimen que

cometió y que no sabe explicar por qué actuó arrastrado por las circunstancias que lo rodeaban. Ha matado un árabe. Sin embargo decía que se
había dado cuenta de que "había destruido el equilibrio del día" . . . Mersault, el protagonista, fue a un asilo de ancianos a Morengo, a 80 kil6metros
de Argelia, en donde su madre había muerto. Asistió al sepelio pero todo
le fue extraño: Recordaba que todos a su alrededor lloraban y que él permanecía impasible. Luego, que decidió ir a la playa, ya que disponía de
unos días de vacaciones y allí fue donde mat6 al árabe; que el día que
mató al árabe hacía el mismo sol que el día que habían enterrado a su
madre. Y que una vez que le dio muerte, tir6 todavía cuatro tiros más sobre
el cuerpo inerte, que le parecieron cuatro golpes sobre la puerta de su tragedia íntima. Luego, fue arrestado y al ser conducido a presidio le pusieron
un abogado defensor quien trat6 de defenderlo, mas le fue imposible ya que
el reo no tenía ninguna "excluyente de responsabilidad".
Camus, en esta obra, como decíamos, tiene la influencia de Franz Kafka,
aunque éste enfoca a su anti-héroe desde un punto meramente imaginario,
pues en El Proceso, José K., el protagonista, perdió todo contacto con la
realidad y la vida, en cambio Mersault sentía el apego al mundo.
El "héroe absurdo" de Camus, es el símbolo del hombre de inmediatamente después de la última guerra mundial, quien perdió la esperanza
de un mundo mejor; la fe en la justicia humana y divina y la religión;
pues cuando Mersault fue visitado por el sacerdote que fue a su celda, quien
le decía que tuviera fe en la "justicia de Dios", le respondi6 que a él
ya no le importaba vivir, puesto que la única razón de su vida sería el
amor de María, de quien ya no sabía nada, luego estaba dispuesto a morir
resignado a su suerte. Es una novela de la negación. Todo en ella es nulo:
el amor, el asesinato, la defensa, la creencia religiosa, su vida, sus esfuerzos ...
Lo único que esperaba el extranjero, Mersault, era verse rodeado de sus
semejantes el día de su ejecuci6n con sus gritos de odio . . .

254

III. El mito de Sísifo -1943- (e. f.)
En esta obra, El mito de Sísifo, Camus se basa en la literatura griega:
Según Homero, los dioses habían condenado a Sísifo a hacer rodar una
roca hasta la cumbre de una montaña, de donde volvía a caerse, ya que
consideraban que no había mayor pena que la de condenar a un hombre
al trabajo inútil y sin esperanza; sin embargo, Sísifo logr6 vencer las circunstancias adversas que le rodeaban por su constancia y apego a la vida.
Según la Mitología griega, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales, por ello y porque había encadenado a la Muerte, lo habían condenado
a rodar la piedra hasta la cumbre de la montaña, pero Plutón un día no
pudo soportar el espectáculo de ver su imperio desierto y envió al dios de
la guerra para que librara a la Muerte de manos de su vencedor. Por
ello, Sísifo se vio condenado a morir. . . En esto, Sísifo, desde el infierno,
quiso probar el amor de su mujer y le ordenó que arrojara su cuerpo sin
sepultura en medio de la plaza pública, lo que ella, obedientemente hizo.
Entonces, Sísifo, encolerizado por la obediencia ciega de su mujer y tan
contraria al amor humano, pidió a Plutón que le permitiera regresar a la
Tierra para castigar a su esposa. Mas cuando regresó al reino de los mortales, que gustó nuevamente de este mundo, de la naturaleza, del sol, del
paisaje del mar, etc., no quiso regresar a las sombras del infierno ...
De este mito griego tenemos una conclusión moral: el hombre, a pesar
de sus desgracias y desventuras, se apega al mundo porque en él encuentra
la alegría de vivir y el amor. El héroe mitológico aunque castigado por
los dioses y viviendo bajo las sombras infernales, habiendo sentido la desgracia y desventura que reina en los imperios de Plutón, una vez que vuelve
al mundo terreno, capta, aun con mayor alegría, la belleza, la sabiduría,
el amor y la bondad de los mortales, teme a la muerte y se apega a la vida.
Sísifo es, pues, el símbolo del "héroe" de Camus.
Homero nos da la visión del mundo de los griegos con su mitología pagana
y Camus nos muestra un enfoque personal de la realidad de su tiempo.

Sísifo, aunque condenado a trabajar sin cesar, al final de su vida, ya pró-

255

�ximo a la muerte, se da cuenta de la dimensión profunda del Universo y
del hombre. . . Al cabo de muchos esfuerzos, el "héroe mitológico" alcanza
la cima de la montaña de donde se le cae la roca que hasta allí ha llevado;
mas, nuevamente, y con mayor energía, vuelve a comenzar su camino hasta
que los dioses se apiaden de él. Sísifo, a cada momento de volver a empezar su condena, que tiene "conciencia de sí" y de su "circunstancia", es
más fuerte que la roca. Es el héroe consciente que sólo la esperanza de
alcanzar el triunfo le sostiene con su actitud firme, quien a pesar de su
tragedia se apega a su vida y a su condena. La misma lucha por alcanzar
la cima de la montaña es suficiente para llenar el corazón del hombre.
Necesitamos imaginar a Sísifo feliz, símbolo del hombre.
Camus, con Sísifo, como decíamos, simboliza al hombre del Siglo XX,
quien, a pesar de las circunstancias por las que ha atravesado en estos
últimos años, que ha sobrevivido a los trágicos acontecimientos de las guerras mundiales y que se ha visto en un punto de desesperación y de angustia,
reconoce que su victoria está en el trabajo continuo, en la "conciencia de
sí", de sus posibilidades, y, en la esperanza de un futuro mejor.
Dice Camus que así como Edipo, el héroe trágico griego, ciego y desesperado, al darse cuenta de su tragedia, reconoce que lo único que le ata
al mundo es el amor, "la mano fresca de una joven", así también, el hombre
desesperado y trágico del siglo XX, el "hombre absurdo" pero consciente
de sí mismo se apega al mundo por amor, luego su destino él debe forjárselo ...
Camus así nos presenta un aspecto de la realidad en que vivió. Por un
lado, al hombre desesperado que fue arrastrado a la muerte o sea la tesis
de la negación y por otro, al hombre consciente de sí y de su "circunstancia",
que forja su porvenir, que tiene fe y esperanza en sus semejantes y en el
futuro de la humanidad.
Camus, como decíamos, condena tanto el suicidio físico como el metafísico, pues opina, dentro de su pensamiento existencial, que la vida es un
don que el hombre tiene y por lo tanto ningún derecho le permite quitarse la vida ni quitar la de sus semejantes; que el suicida ha tenido un
falso concepto de la realidad en que vivió, que ha actuado irracionalmente
y así ha querido resolver su situación angustiosa en el mundo; que el hombre que se apega a la vida es un hombre "consciente de sí", a pesar de lo
absurdo que le parezca el mundo, actitud ésta que valora.

IV. Conclusión
Aunque Camus no hace una relación del hombre y Dios, no la niega.
Su tesis filosófica permanece dentro de la concepción meramente existencial
pues no hace relaciones metafísicas y la trascendencia del hombre le es
desconocida en su pensamiento ya que opina que el hombre con el conocimiento de la "absurdidad del mundo" tiene dos caminos para elegir: el uno,
que conduce a la desesperación y al suicidio, camino que siguieron muchos
hombres después de la última guerra mundial -que Camus rechaza, puesto
que valora al hombre-, y el otro, que toma el hombre consciente de sí
y de su "dignidad de persona humana", que se forja la ilusión de dejar
una huella de su paso por este mundo, camino que siguen la mayoría de
los humanistas contemporáneos y el hombre en general, puesto que el hombre es un ser espiritual cuya espiritualidad despliega en sus semejantes por
medio del amor ...
Camus, por lo tanto, en su obra El mito de Sísifo propugna por la tesis
realista-valorativa del ser humano, a pesar de que en El extranjero da a
publicidad su concepción realista-negativa del hombre de inmediatamente
después de la última guerra mundial.
En conclusión, opinamos que Albert Camus como escritor y como filósofo
existencial tiene un lugar prominente dentro de la Literatura Universal y
Francesa y dentro del pensamiento contemporáneo actual.
Monterrey, N. L., marzo de 1977
BIBLIOGRAFfA
l. CAKus, Albert, L'Etranger. Librairie Gallimard. 5 Rue Sebastien Bottin, Paris,
Vlle. -"Le livre de poche"-. 86e. ed.
2. CAMUS, Albert, Le Mythe de Sisyphe. Gallimard. 5 Rue Sebastien Bottin, París,
VIle. 95e. ed.
3. DARMON, Serge P., Contestación a un acto de acusación. "Armas y Letras". Boletín Trimestral de la U.N.L., Año XV, No. 10, octubre de 1957.
4. HENRIOT, Emile --de la Academia Francesa-, Albert Camus, premio Nobel.
"Armas y Letras". Boletín Trimestral de la U.N.L., Año XV, No. 10, octubre
de 1957.
5. LUPPE, Roberto de, Albert Camus. Editions Universitaires, No. l. Classiques du
XXe. Siecle.
6. KAFKA, Franz, El Proceso. Novela. Editorial Losada, 5a. ed., 1957.
7. MoELLER, Charles, Literatura del Siglo XX y Cristianismo. Tomo I, -El silencio
de Dios"-. Camus, Gide, A. Huxley, Simone Wei1, Graham Greene, Julien Green,
Bernanos). 4a. ed. Editorial Gredos, Madrid, 1961.

257
256

HUMANITAS-17

�EL TEATRO DEL ESPEJO EN: ASl ES, SI ASl OS PARECE
RosAURA BARAHONA

A.

Así es, si así os parece:

"El público del teatro Atelier ha sido materialmente violado por
la filosofía ... "
Fran~ois Mauriac trae el estreno de la obra Chacun se verité,
en París.

l. Mundo de Fantasía. llusi6n y realidad
Poa LO GENERAL, al hablar de fantasía en literatura y en particular en drama,
nos referimos concretamente a los aspectos no reales creados por la mente
del autor o de uno de los personajes para alterar, invertir o mutilar una
realidad que les molesta o aburre y de la cual desean huir al menos instantáneamente. En Pirandello, sin embargo, el aspecto fantástico adquiere
otro sentido, y por lo mismo, es difícil marcar una línea que divida tajantemente los mundos ilusorios y reales del autor. De hecho, en este caso particular lo ilusorio nunca logra sobrepasar el horror de lo real y por lo
mismo, Pirandello no busca huir de sus sufrimientos a través de un mundo
de sueños o de fantasías extraordinarias, ni tampoco busca permanecer inmóvil como víctima de la miseria humana. Más bien, intenta darle "a su
purgatorio vital un nivel de tragedia".1
Los planos de realidad e irrealidad están dados en la mayoría de sus
obras por la visión propia que cada uno de sus personajes posee, de tal
1
LuALEY, Frederic.k, Now trends in 20th Century Drama.
Press, New York, 1967 (pp. 20-21).

Oxford University

259

�forma, que casi nunca existirá una realidad objetiva como tal, sino que
nos será presentada fragmentadam.ente de acuerdo con la opinión de los
que la manejan. Lumley lo explica en pocas líneas: "Todas las explicaciones
diferentes -aunque cada una sea contradictoria frente a la otra- pueden
ser las correctas puesto que cada quien hace su propia verdad".2
En Así es, si así os parece, la realidad se nos da de manera concreta en
un solo aspecto, el de los habitantes de la ciudad convertidos en investigadores. Sus entradas, sus salidas, sus encuentros, sus deducciones, en el plano
vital no-filosófico, se pueden seguir y estudiar como acontecimientos a lo
largo del drama. Sin embargo, lo que se oculta tras eso escapa ya a la
realidad determinada. Lo que lleva a cada uno de ellos a pensar de tal
manera o a opinar tal cosa, escapa a nuestra apreciación, porque también
en ellos se cumple el principio pirandeliano de que toda realidad es válida en
cuanto está ahí en alguno de nosotros, aunque los demás seamos incapaces
de verla, de captarla o de comprenderla.
Aquí no podemos hablar de un solo plano de fantasía sino de varios.
Se nos dan, indudablemente, a través de la Sra. Frola, del Sr. Ponza y
-rematándolos- de la Sra. Ponza. La locura, la muerte, el manicomio,
el amor por el otro que es el demente, las prohibiciones, los permisos, etc.,
nos son dados como algo casi ajeno a la realidad en tanto que todo eso
se gesta en la cabeza de unos personajes que nunca acaban de ser absolutamente reales si los comparamos con los vecinos inquisidores.
Aquí, nuevamente, habría que aclarar que la búsqueda pirandeliana de
estos aspectos de fantasía son más que puertas de huida puntos de apoyo
que le ayudan a cimentar sus principios de pesimismo vital. Hay que recor·
dar también, que en Pirandello como en Strindberg y como en algunas
obras de Maeterlinck, los incidentes en la vida están determinados por el
destino, de tal forma que la gente no es culpable en sí, lo que le permite
actuar en ocasiones sin ningún sentimiento de culpa. Si bien el anterior
principio se aplica a los autores que acabamos de mencionar, también es
cierto que no podemos perder de vista el hecho de que en Pirandello los
incidentes se welven abstracciones, lo que dará nombre a su teatro.

11. La sátira social: protesta contra quienes escudriñan los secretos de los
demás.

No corresponde a este trabajo señalar los motivos que provocaron en el
Pirandello-autor el pesimismo que lo caracteriza y que, por otro lado, sus

críticos parecen justificar plenamente al estudiar la vida de Pirandellohombre.
"Lo que no se debe olvidar, es que estos personajes son un espejo no del
mundo ni de una moda literaria, sino de la vida del propio Pirandello;
son su apología y su justificación para el profundo pesimismo que lo embarga." 3
"Por lo general, Pirandello expresaba siempre su insatisfacción respecto al arte porque según él, estaba siempre demasiado suavizado con respecto
a la realidad." •
Es con base en lo anterior que se siente obligado a exagerar algunos de
los personajes o de las situaciones que presenta en sus comedias hasta, en
ocasiones, caer en lo grotesco (característica de su obra que veremos posteriormente) . Dentro de estas exageraciones, bien se puede incluir la sátira
social que hace en Así es, si así os parece. El motivo que lleva a los habitantes de la ciudad a convertirse en investigadores voluntarios casi las
veinticuatro horas del día, es lo de menos. A Pirandello no le importa qué
relación pueda existir realmente entre la Sra. Frola, su yerno y su supuesta
segunda esposa. Es decir, se pudo utilizar cualquier otro tipo de relación
e incluso cualquier otro tipo de situación y la obra no se hubiera alterado
esencialmente porque lo que interesaba señalar era la conversión de los
atentos vecinos en crueles inquisidores.
Por supuesto, esta especie de tribunal inquisidor cae dentro de la estructura dramática de la obra aunque no está lejos de la realidad que se vive
actualmente en las ciudades pequeñas o en los pueblos en donde el espacio
y el tiempo aún permiten que se entable este tipo de lazos y esta clase
de "comunicación".
En la obra, quien nos marca la pauta de la sátira es Laudisi que desempeña el papel de "raisonneur" (y que, en último término es el vocero de
las ideas pirandelianas respecto a la obra misma) . Es Laudisi quien nunca
pierde la serenidad ante los desbocados acontecimientos que se presentan
para alterar la serenidad de la ciudad y sus habitantes. Es él quien se
molesta con los demás porque son incapaces de respetar una vida ajena
y una realidad también lejana a ellos, sólo por el hecho de que no la "ven
clara" y porque no "saben". Por lo mismo, lucha porque el asunto sea
• LUMLEY,

• LuMLEY,

Frederick, op. cit. (p. 22.)

• GASSNER,

Frederick, op. cit. (p. 18.)
John, Masters o/ Drama. Dovor Publications. Ncw York, 1954 (p.

44'.!).

260
261

�olvidado y todo vuelva a la normalidad para que se salven las víctimas
de los inquisidores.
LAuoISI.

Ya está. Siéntese usted ahí. Rompa medio pliego de información, que no dice nada, y aquí, en la otra mitad, escriba
usted una información concreta y segura.

CENTURY. ¿Yo? ¿Cómo? ¿ Qué información?

LAums1. Una cualquiera, la que más le guste a usted. Es por el bien
de todos. Para devolverle el sosiego a toda la ciudad. Quieren
una verdad, no importa cuál, con tal de que sea rotunda y
categórica . . . y que sea usted el que la diga.
Laudisi juega el papel de sincerador y a la vez de acusador. Con el mejor de los humores y con toda la finura que se podía esperar de él, acusa
a las señoras Cini y Nenni de hipócritas, metiches y tontas en una escena
casi cómica en donde les toma el pelo con toda facilidad, gracias a que ellas
se dejan llevar al juego porque éste ha sido provocado por Laudisi a través
de una serie de preguntas que, aparentemente, tienen que ver con la Sra.
Frola, su hija y el Sr. Ponza.
Sin embargo, lo que en un momento determinado pudo ser una broma,
en realidad cubre una situación por demás dolorosa (también este aspecto
lo trataremos con más detalle posteriormente), de tal forma que Laudisi
no se rió de sus bromas ni de sus comentarios porque se da cuenta del dolor
que se está provocando en dos seres que hasta entonces habían logrado sobre·
vivir a base de quién sabe qué realidad propia, mentira tácita, o acuerdo
falso que les permitía sostenerse a cada uno en sí, a la vez que les ayudaba
a sostener al otro.
Lo cierto es que conforme vamos leyendo la obra, vamos simpatizando
cada vez más con la Sra. Frola y con el Sr. Ponza, aunque sospechemos
o intuyamos que jamás llegaremos a conocer realmente quiénes son. (Aquí
cabe una de las preguntas que sostienen toda la obra de Pirandello, ¿ realmente podemos llegar en alguna ocasión a saber quién es el otro, el que
está frente a nú, aun si ese otro es mi propia imagen reflejada en un
espejo?) Y conforme nos aliamos a ellos, pobres locos (¿uno? ¿los dos?
¿ninguno??), vamos alejando de nuestra simpatía a los demás personajes
porque se convierten en atacantes y su ataque no es individual ni bienintencionado, sino colectivo y cruel, a pesar de que saben que nada lograrán de

262

su investigación, sino satisfacer una curiosidad malsana que no alterará
sus vidas: será otro de tantos temas de conversación que suenan durante
una temporada para luego ser echados al olvido. Así, la Sra. Cini que en
su primera aparición nos pudo simpatizar porque surge casi como caricatura de la vieja chismosa del pueblo, al poco tiempo, nos empezará a
molestar por su insistencia y su morbosidad contaminantes.
La sátira social es pues, clarísima y durísima. Como miembros de un
grupo social determinado, no nos está permitido poseer verdadera privacidad
en nuestras vidas. Cualquier motivo de duelo o de alegría que nos aflija,
aun en lo más íntimo de nosotros mismos, deberá ser aireado tarde o temprano por el resto de nuestros vecinos que se convertirán tácita y automáticamente en jueces listos a emitir su fallo. Probablemente habrá tantas sentencias distintas como jueces aparezcan, pero eso también es parte del proceso,
de tal modo que si tratásemos de indagar cuál fue la situación que originó
todo aquello, nos encontraríamos con tantas versiones que sería poco menos
que imposible armar la verdadera.
111. Lo grotesco. La máscara y el rostro
En algunas de sus declaraciones, Pirandello tocó el aspecto de la máscara
y el rostro en su teatro: "Quien ha nacido personaje, no puede permitirse
el lujo de reírse de la muerte porque su ser no cambia día a día. Esos
personajes entrevistados por su creador los domingos por la mañana, viven
y sufren dentro de los límites inmutables de su creación, dentro de la
lucha entre la verdad objetiva y la lógica subjetiva, lo absoluto y lo relatívo, lo real y lo ilusorio, la máscara y el rostro".5
¿A qué se refiere cuando habla de máscara y de rostro? Esencialmente
a la apariencia y a la realidad que se dan en sus tragedias, comedias, o tragicomedias. La máscara sería la apariencia que cubre la realidad del rostro.
Es decir, en un primer contacto con la obra de Pirandello, nos puede parecer
que sus situaciones tienen mucho de comicidad y que incluso a la hora
de determinar el tipo de montaje que se utilizará para poner la obra en
un teatro se podría pensar en un montaje ligero, característico de las comedias. Sin embargo, si se penetra realmente la obra, se descubrirá una
situación por demás dramática e incluso trágica:
"Aunque su pesimismo es innegable, sus obras no traspiran pesimismo.
Hay una máscara sobre la vida y esa máscara, a menudo provoca hila• LuHLEY,

Frederick, op. cit. (p. 17.)

263

�ridad. Cuanta más risa provoca, mayor la tragedia. Y es precisamente
a través de la risa, de la ironía, de la sátira y de las inconsistencias entre
la máscara y el rostro que Pirandello logra desarrollar plenamente sus
obras. Su habilidad técnica es infalible, su diálogo tenso y abrupto ideal
para el propósito buscado. Sus personajes son individuos ordinarios. A
menudo la dialéctica del problema les impide aparecer como personajes
hasta que la máscara desaparece repentinamente y surgen como individuos, porque Pirandello es un gran individualista." 6
Sin embargo, aquí cabe preguntarse si este planteamiento no será más
bien teórico en lo referente a la producción pirandeliana. Porque ¿ realmente
hay una separación entre lo que se considera máscara y lo que se considera rostro, si la máscara participa de muchas de las características del
rostro? Aclaremos. Podríamos hablar con mucha seguridad de estos dos
términos, si los aspectos aparentes en la obra de Pirandello fuesen totalmente distintos de la realidad, o mejor dicho, del fondo que están tratando
de ocultar. Pero si en este caso, la risa que hay en ese primer plano de
apariencia, es una risa triste, más que una risa desorbitada o sin~eramente
alegre, ¿ podemos realmente considerarla risa? ¿ No será más bien una
risa dolorosa, una risa que nos deja adivinar que está ahí para evitar que
surja el llanto? Quizá sea eso lo que llevó a otro de sus críticos a declarar
que en Pirandello no hay necesidad de usar la máscara puesto que rostro
y máscara son lo mismo. Quizás, entonces, sería más justo hablar de la
máscara y el rostro como una técnica pirandeliana más que como un recurso.
Lo sentimos más justo porque eso nos haría presuponer que como cualquier
técnica el autor la está manejando conscientemente lo que permite hablar
ya de una exploración dramática a través de esa técnica particular.
No podemos olvidar que siempre que hablemos de Pirandello debemos
hablar de su teatro cerebral. No es un autor intuitivo ni lírico, aunque por
supuesto, no se le puede negar que posee a ratos ambas características. Su
teatro, es un teatro pensado y creado para molestar al espectador medio
que acude a presenciar algo que lo haga gozar con una obra que lo distraiga y entretenga, pero nunca que lo obligue a pensar. Pirandello busca
irritar a ese espectador medio y hacerlo brincar de su asiento, con un teatro
descarnado, amoral, de ideas, filos6fico, nunca simplemente entretenido.
"Ni teatro es serio. Quiere toda la participación de la entidad moral-hombre. No es, ciertamente, un teatro cómodo. Teatro difícil. Teatro
• LuMLEY,

264

Frederick, op. cit. (p. 20.)

peligroso. Nietzsche decía que los griegos levantaban blancas estatuas
sobre el abismo para ocultarlo. Yo, en cambio, las derribo para revelarlo ... Es la tragedia del alma moderna." 7

IV. Tres grupos de personajes
La separación de los personajes en tres grupos puede hacerse de manera
tajante, o siguiendo una serie de matices que complicaría un poco la división. Por lo mismo, nos quedaremos con la primera clasificación, pero
no sin antes añadir que de los elementos que incluyamos en el grupo tres,
se puede hacer a su vez una subdivisión.
El primero de los grupos, no es tal. Es decir, en la primera categoría
aparecería un solo personaje: Lamberto Laudini, vocero de las ideas de
Pirandello, raisonneur, moderador y, en cierta forma, la única conciencia
más o menos ajena a la morbosidad que se apodera de las mentes de los
habitantes de la pequeña ciudad. En un momento determinado, estuvimos
tentados a incluir en este grupo al Prefecto que hace su aparición hacia el
final de la obra porque si bien, participa de la curiosidad de la mayoría,
también es cierto que conserva la serenidad al menos durante más tiempo
que los demás. Sin embargo, su actuación a la hora de resolver el conflicto,
nos hizo que lo dejáramos en el tercer grupo.
La segunda categoría la constituyen esencialmente la Sra. Frola y el Sr.
Ponza, aunque tácitamente, se incluye en ella desde el principio -y concretamente hacia el final- a la Sra. Ponza. Son, además de los vivientes
del drama, los únicos que conocen la verdad ( aunque ésta sea tres verdades
y no una) y los que, no sólo involuntariamente sino en contra de su voluntad
provocan todo el problema que se desarrollará a lo largo de la obra. No
son personajes inocentes ni culpables. Simplemente son. Y por el hecho
de ser y de no poder (o no querer) explicar a los demás qué los hace ser así,
se convierten en los individuos ( en el sentido de únicos) de la ciudad y
eso en sí, constituye delito que hay que pagar diluyendo esa individualidad
entre la de los demás. Y deberán hacerlo sometiéndose así a las leyes de
un grupo determinado que no soporta "misterios" de los que no participa.
Permanecer ahí, como individuos, atenta contra la tranquilidad de la comunidad.
El tercer grupo, el de los inquisidores, lo integran principalmente Agazzi,
' P1RANDELL0, Luigi, Obras escogidas.
Madrid, 1963, 6a. ed. (p. 30.)

Ed. Aguilar (Colección Premio Nobel).

2fi5

�Amalia, Dina, el Sr. Sirelli y su esposa, Centuri, la Sra. Cini, la Sra. Nenni
y el Prefecto, además de los señores y señoras que amorfamente aparecen
al final de la obra como habitantes casi constantes de lo que el Prefecto
llama "el cuartel general" desde donde se realizan las investigaciones y
desde donde se "controla" la situación. El criado no se nos escapa, pero
preferimos dejarlo simplemente como un personaje de fondo del que se
vale Pirandello para ver varias cosas.
Este tercer grupo dará el valor real y característico a la obra. Representada toda la ignominia, la falta de respeto, la inmoralidad y la hipocre~ía de
una sociedad que devora a quienes son raros en su seno.
Todos ellos son también los instrumentos de que se vale el autor para
reafirmar su tesis de que somos incapaces de penetrar al misterio que en-

cierra la identidad de cualquier persona. Por lo mismo, "debemos de mostrar tolerancia hacia los demás, es decir, debemos respetar sus motivaciones
personales más profundas en tanto que nunca podremos llegar a conocerlas
realmente".8
Si a nosotros como habitantes de este mundo concreto en que nos estamos
moviendo, nos sucediera algo similar a lo que sucedió dentro de la obra,
si repentinamente y por equis circunstancia todos los papeles que nos identifican legalmente ante los demás y que certifican lo que somos llegaran a
desaparecer, y además, no quedara a nuestro alrededor nadie que con su
testimonio nos avalara en cuanto a lo que decimos ser, ¿ cómo probarlo satisfactoriamente ante la mente y el espíritu de los demás? Para Pirandello
el punto a discutir no es cómo probar todo lo anterior, sino el hecho de
que no es necesario y sí inútil el intentar probarlo porque en último término
ningún certificado será capaz de penetrar en una verdad que, con toda
seguridad, es distinta para cada uno de los que se enfrentan a ella y aun
para el mismo ser que desea identificarse.

LAumsr. (Se pasea un momento sonriendo y moviendo la cabeza: luego,
se detiene delante del espejo, contempla su imagen y habla con
ella.) ¡ Hola, muy buenas! (La saluda con dos dedos, guiña un
ojo maliciosamente, ríe con picardía.) ¿Qué hay amigo? ¿Cuál
es el loco de nosotros dos? ( Apunta con el dedo a su imagen,
que naturalmente le devuelve el gesto. Ríe nuevamente.) Ya
lo sabía. Yo digo que tú, y tú me señalas a mí con el dedo.
¡ Cómo nos conocemos tú y yo! ¡ Lástima que los demás no te

vean como yo te veo! ¿ Pues, en qué te transformas, amigo mío?
Aquí, frente a ti, me veo y me pregunto: "¿ Cómo eres para
los demás?" Un fantasma, amigo mío, un fantasma. Y, sin embargo, ¿ves esos locos? Sin fijarse en el fantasma que cada uno
lleva dentro de sí mismo, corren llenos de curiosidad detrás del
fantasma de los demás, y creen que es otra cosa distinta.
(Acto II, escena III )

V. El teatro del espejo en la obra:
Cuando se habla del "teatro del espejo", se hace referencia a un teatro
de contrastes para explorar un univeroo imaginario que tiene similitudes con
el nuestro, sólo que refleja un mundo imperfecto en el espejo del ideal.
Antes de tratar de señalar por qué ciertos aspectos de la obra que nos
ocupa parecen caer dentro de lo que se llama "teatro del espejo" hemos
querido incluir las propias declaraciones de Pirandello acerca de este tema
porque consideramos que explican muchos de los aspectos que, por tradición, se consideran poco claros en su obra.
"Creo que la vida es una triste bufonada, ya que sin poder saber ni indagar ni por qué ni de quién, sentimos siempre la necesidad de engañamos
a nosotros mismos con la espontánea creación de una realidad ( una para
cada cual y nunca igual para todos), que de cuando en cuando se nos muestra ilusoria y vana ... Lleno está mi arte de compasión por todos cuantos
se engañan, pero nada impide que esta compasión derive una burla ferm
contra el destino que así condena al hombre al engaño. Cuando uno vive,
vive y no se ve. Ahora bien, haced que se vea en el acto de vivir, presa de
sus pasiones, poniéndolo frente a un espejo: o queda atónito y desconcertado
ante su propio aspecto o desvía la mirada para no verse, o indignado escupe a su imagen, o levanta airadamente el puño como si fuera a destrozarla. Si lloraba, ya no puede llorar y si reía, ya no puede reír. De esto
deriva a la postre, forzosamente, una desventura. En tal desventura consiste
mi teatro." 9
Y será, precisamente, a partir de este teatro del espejo manejado por Pirandello o por sus seguidores, o aun por quienes han sido influidos por él
y niegan su influencia, que el dramaturgo busca intervenir directamente en
' CUSTODIO,

• GASSNER,

266

John, op. cit. (p. 440.)

Alvaro, Forjadores de un mundo moderno (Luigi Pirandello) . México,

1957 (p. 751).

267

�nuestra vida e ideas de espectador. En tal forma, que se nos exige una
participación activa al enfrentarnos a la obra para que ésta se convierta
en parte integral de nuestra vida al menos durante el momento en que nos
planteamos su problemática. Ahora, si la obra nos obliga a pensar, a alternarnos espiritual y quizás definitivamente, qué mejor: uno de los fines de
toda manifestación artística se habrá cumplido: inquietar anímicamente al
espectador.
Concretamente, se puede hablar de teatro del espejo dentro de la obra,
al hacer referencia a los tres personajes juzgados: la Sra. Frola, su yerno y la
esposa de éste. Se les obliga a enfrentarse a una realidad tan abruptamente que
no soportan reconocer la diferencia que existe entre ésta y el engaño en
que cada uno ha decidido vivir. Pero esa realidad se deforma en cada
enfrentamiento, como si se reflejara en un espejo defectuoso que alarga,
acorta, ensancha o ridiculiza la figura que proyecta. Así la locura que pudo
haber sido verdadera, se nos escurre de la realidad concreta porque pasa
a ser una locura incapaz de ser determinada. Es la locura de la Sra. Frola,
o la del Sr. Ponza ... o la de la Sra. Ponza ... o, quizás ¿la de los inquisidores? ¿Julia es Lina o es Julia, o es Julia-Lina, o no es ninguna de las
dos, o es, como ella afirma, en una de las partes más bellas de la obra:
SRA. PoNZA.

EL

PREFECTO.

(Lentamente subrayando) . . . la verdad. ¿ No es eso?
Pues óiganla ustedes: yo soy. . . sí. .. , la hija de la
señora Frola . .. y la segunda mujer del señor Ponza. Sí,
para ellos soy eso. Para mí . . . no soy ninguna de las dos.

cables (para nuestra mente llenas de conceptos tradicionales) formas dimensionales. Todo esto, quizás aclara -y en cierta forma justifica-, el pesimismo metafísico del autor, así como su concepto del hombre como ser
falso, creador y amante de falsedades. Es también quizás esto, lo que ha
conservado en el teatro de Pirandello la frescura que le permite ser representado en la actualidad con toda vigencia y ser considerado, aun ahora,
como una de las manifestaciones teatrales más originales y apasionantes del
siglo. Esto, cuando muchos de sus contemporáneos han envejecido en sus
obras y nos hablan en ellas de cosas que sentimos ya muy lejanas a la problemática actual.
Así es, si así os parece se deja penetrar sólo después de varias lecturas
que inducen a la meditación porque en ella se manejan valores muy particulares: cada hombre no es una conciencia sino muchas conciencias al
mismo tiempo, la realidad es subjetiva y relativa, la vida, en su constante
fluir, se contrapone a la forma o a la apariencia que pretende inútilmente
detenerla en el tiempo; sólo el personaje o creación es inmortal ya que
el hombre, instrumento de esa creación, parece inexorablemente, la reflexión,
espejo de la conciencia, congela el sentimiento hasta casi matarlo; lo grotesco, que nos puede parecer desorbitado, es a veces más tenue que la
realidad que se nos trata de ocultar bajo la máscara. Quizá todo se justifique y reafirme si recordamos las palabras de Pirandello, buscador de la
verdad:

"Como hombre, he querido decir algo a los hombres sin ninguna ambición, excepto la de vengarse de haber nacido. Y, sin embargo, la vida
aún con todo aquello que me ha hecho sufrir, ¡ es tan bella!" 10

¡ Ah, no! Para usted, señora ... tiene que ser la una o la

otra.
BIBLIOGRAFIA

SRA. PoNzA.

No, señores. Para mí, soy ... solamente ... la que los demás creen que soy.

Este planteamiento de qué es la realidad y hasta dónde es posible aprehenderla, no se había dado bajo esta forma dentro del teatro. Por eso
Mauriac habló de filosofía tras el estreno de la obra en París. Hay que
recordar que Pirandello participa de un movimiento renovador en la literatura coincidente con la filosofía bergsoniana, orteguista y heideggeriana
con su punto de arranque en la teoría de la relatividad de Einstein. Es decir
tiempo y espacio, como dimensiones humanas, se ha alterado en cuanto a
conceptos filosófico-científicos, y por lo mismo, la realidad que participando
de ellos nos rodeaba, ha desaparecido para dejar lugar a nuevas e inexpli-

268

CusT0D10, Alvaro, Forjadores de un mundo moderno. (Cap . Luigi Pirandello ) , vol. 2.
México, 1957.
DENUR, Guy, Historie des spectacles. Ed. Gallimard. Paris, 1965.
GAsSNAR, John, Masters of Drama. Dover Publications. New York, 1954.
Lu11uEv, Frederick, New trends in 20th Century Drama. Oxford University Press.
New York, 1967.
PlRANDELLo, Luigi, Obras completas. Ed. Plaza y Janés. Colección Clásicos del siglo
XX, vol. l. Barcelona, 1961.
PIRANDELLO, Luigi, Obras escogidas. Ed. Aguilar ( C olección Premio Nobel ) . Madrid,
1963.
'" LUMLEY, Frederick, op. cit. (p. 17.)

269

�GEORGES BATAILLE
GIAMPIERO

Buccr

ITESM

INTRODUCCIÓN
UNA VIDA DE modesto bibliotecario, transcurrida en los estudios hasta la
muerte ( 1961) no amparó a Georges Bataille de las polémicas con dos
verdaderas instituciones: Breton y Sartre. Póstumo ha llegado un reconocimiento por parte de la vanguardia: El Quel lo considera una figura
capital de nuestro siglo. Derrida, Barthes y Foucault lo leen hasta una (imposible) asimilación. "Ecos de Bataille" se encuentran en la poesía de Paz
y en el marxismo antihumanístico de Althusser. Si su libro más conocido
es L'erótisme (1957) y su obra maestra La Part Maudite (1949), Bataille
no se ha expresado con menos plenitud en los artículos diseminados en
efímeras revistas de los años '30 Documents, La critique sociale, Minotaure, Acéphale. Estas migas de filosofía por estar estrechamente ligadas
con La somme athéologique, su meditación más llena y dolorosa de la
guerra y postguerra, y por la coherencia con el cuerpo de las obras mayores,
merecen ser leídas con la atención debida a una pregunta todavía abierta
en la filosofía moderna.

En Le langage fleurs Bataille aplica el par alto/bajo (ya usado con éxito
en L'Anu.s Solaire) a la figura de las flores. La flor es asociada con el
amor. ¿Por qué? Bataille se lo pregunta, y rechaza en esta metáfora toda
connotación obligada, rechazando así mismo la idea de una "connaissance des
relations" entre "les divers objets". Para él las correspondencias no hay que
buscarlas, a la manera de Baudelaire, sino inventarlas: de otra forma el
proceso de la metáfora, el deslizamiento que la caracteriza dependería de
una identidad objetiva comprobada. En contra de estas llaves obligatorias,
Bataille recuerda que para el psicoanálisis todo el proceso es "presque toujours

271

�un rapprochement accidental". Si es así, a la raíz de cada metáfora hay un
deseo, cuando menos en el caso de la metáfora "libre". En los otros
casos, cuando la metáfora identifica elementos comunes, su proceso es obligado justamente a partir de esta identificación. La metaforización libre nos
permite liberarnos de una visión " ... suivant laquelle les formes extérieures,
qu'elles soient sésuisantes ou horribles decéleraient dans tous les phénomenes
certaines décisions capitales que les décisions humaines se borneraient a
amplifier. 11 y aurait ainsi lieu de renoncer immédiatement a la possibilite
de substituer l'aspect au mot comme élément de l'analyse philosophique. Or,
il serait facile de montrer que le mot permet seulement d'envisager dans
les choses les caracteres qui determinent, une situation relative, c'est-a-nre les
propriétés qui permettent une action extérieure, cependant, L'aspect introduirait
les valeurs decisives des choses ... ".
Aspectos en contra de palabras, arbitrariedad (deseos) en contra de identidad, pues ésta rige el reconocimiento como base de lo útil, de la acción
y del proyecto. Asociar flor y amor (en cuanto a la fecundación) , por ejemplo, quiere decir hacer depender la metáfora de propiedades " ... qui permetten t une action extérieure" (cfr. supra) . Además, esta metáfora "menor"
tiene una función idealizadora (¿y por qué no sublimadora?) . La flor es
un ideal humano, entonces encierra un deseo de perfección. ( Otra vez un
désir sublimado.)
Con el gesto de la metáfora menor, el hombre finca el mundo del proyecto, del saber, y de la jerarquía, removiendo al mismo tiempo el erotismo,
el obsceno, la risa. Remover quiere decir explotar la organización de un
espacio (nacido con la misma remoción) en pares alto/bajo, inteligible/
sensible, bien/mal. El mundo profano se constituye así como una jerarquía
de funciones y objetos descontinuos, regidos por el moi abstrait que es deveras el vicario de Dios y que Dios a su vez garantiza. Cuando el moi es
moi qui meurt como en Le Sacrifice, cuando está al borde de las lágrimas,
Dios desaparece. Pero ¿qué es este sacrificio de integridad? Este desmembramiento sacrificador es la automutilación de Van Gogh en presencia del
sol, que mutila al mismo Dios. El orden del cuerpo es violado por una
fuerza que debe serle interior, si su experiencia es intérieure. Esta fuerza es
la muerte, y solicitarla quebranta el interdicto por medio del cual el hombre
se ha constituido, vivo y en discontinuidad con los otros hombres. Bataille
habla de la sociedad moderna y de la ciencia que la conoce y construye
como de una falta de continuidad en acto. Recordando Le Valeur D'Usage
de D. A . F. DE SADE: La ciencia es una mirada cargada de intenciones,
no es neutral, ya que "leyendo" ciertas relaciones, las "escribe", las crea.
Estas relaciones son las de la proximidad discreta (Platón dice lo mismo

272

en el Teetetes), nada más que están allí para ser violados. (Esto Platón no
lo dice.) La rosa de Sade está allí para ser deshojada, como el pie de la
reina está allí para ser besado. En Le Gros Orteil sabemos que el pie de
la reina se viola porque es sagrado, y que su sacralidad es penetrada y superada por el deseo mayor (de la violación) pero no quebrada y el interdicto es mantenido. Esta situación de la ley, abierta y cerrada a la vez,
es la base misma del pensamiento de Bataille. Para él la misma filosofía
humana nace de una profanación, el cuerpo siendo el lugar en que un
alto, la cabeza, se defiende de las erupciones de un bajo, los genitales, que
podrían cortarla. Bataille piensa en una transgresión conservadora, una ley
a la base misma del hombre, que si no fuera violada lo mutilaría. Y violarla
para superarla no sería menos reductivo. Aquí está el típico problema de
una lectura de Bataille: no aislarlo en uno de los elementos del par, no
leerlo como a un gótico. En esto nos ayuda saber que Bataille es atraído
fuertemente por los sistemas dualistas, y que ésta atracción lo acerca al materialismo (A) dialéctico y a la gnosis con el mismo movimiento. Justamente
en relación a la gnosis Bataille se da cuenta de la necesidad de disociar la
materia de toda afinidad con el espíritu, de hacer de ella un principio activo
y "otro" del espíritu. Su dualismo es una voluntad de resistencia a todo
sistema: que por su naturaleza misma, es monista, cientista y reductor.1
El sistema, lo sabemos, es el de Hegel, que de dos términos opuestos,
materia y espíritu, hace dos términos simétricos, removiendo la materia en
lo bajo del papel pasivo ("Les murs de la prison" cfr. Le Bas Materialisme
Et La Gnose). Ahora, si los dos mundos, el proyecto y su sacrificio, son
simétricos, no hay en ellos que la falsa oposición del bien y del mal. Esto
sería quedarse en el mundo del bien, porque se escoge siempre un objeto,
y voluntad y objetos, en su dinámica de fines, son típicos del mundo del
proyecto del bien.
El mal no es escogido, escoge. Por esto L' expérience intérieure es un
método de caída, no de hallazgo. El mundo al que resiste es el mundo
del proyecto, condenado a remover la muerte y el erotismo desde su mismo
origen. Este mundo se esconde su (originaria) fractura abrazando el ser
con una mirada totalizadora y omnipotente como su misma voluntad de
monismo. Bataille no se ha hecho ilusiones acerca de la era de oro. El
mundo arcaico para él no es el mundo orgiástico del erotismo, porque de
todas maneras es un mundo humano, es decir fincado a partir de un
interdicto, única condición de humanidad. Su amor por los aztecas y por
1
Por esto L'Heterologie no es ciencia, es Scatologie, o sea obscenidad. cfr. Le
Valeur D'Usage de D. A. F. de Sade.

273
HUMANITAS-18

�las prácticas del potlatch no le permite leer la historia del hombre desde
el caos hasta el individualismo moderno, sólo quiere subrayar la mayor apertura de las sociedades arcaicas a lo sagrado. Así es en La Notion De Dépense,
cuando leemos que en el mundo burgués "La jalousie d'etre humain a etre
humain se libére comme chez les sauvages, avec une brutalité équivalente:
seules la générosité, la noblesse ont disparu".

1

1

Aquí la generosidad es la disposición abierta hacia lo sagrado: la fascinación, movimiento que la voluntad ni siquiera puede reconocer. Así, no
se escoge entre bien y mal, pues si se escoge el objeto siempre es el bien.
Para Bataille una violación a sangre fría del interdicto simplemente sería la
demostración que éste ha sido desplazado. Pensemos en la sexualidad "natural" de las revistas neo-femeninas, a la ideología hippy y al mito de la
vuelta a la naturaleza. Un pensamiento de este género ha sido inmediatamente absorbido por la ideología neo-capitalista, y no por caso, pues dejando creer que la sexualidad sea un "campo" que por fin la ciencia puede
penetrar y liberar, se le puede quitar toda carga "escandalosa" , poniéndola
en la serie de los objetos compatibles con un deseo compatible, y reduciéndola a lo homogéneo. Una sociedad que espera "practicar" la sexualidad esconde mal su carácter represivo, y se parece a una sociedad que
inserte el proletariado en el cuadro del poder. De hecho liberalización sexual
y socialdemocracia siempre van juntas. La "fecondité celeste" ( recordamos
Le Gésuve) es la condición misma de la historia, del lenguaje, de la racionalidad. Nuestra sociedad nos da el ejemplo de una aparente ignorancia
de la ley que Bataille hubiera mirado con sospecha. El interdicto es el
origen mismo de toda historia y sin embargo es permeable, finca el bien
como huida de la animalidad, pero ésta puede volver (como lo removido)
y sitiar sin fin el territorio limitado por la ley. Los dos mundos, sociedad y
naturaleza, vida y muerte, están lejísimos el uno del otro, separados por
una estricta voluntad de dualismo. ¿Pero cómo se pasa del uno al otro?
Cómo se refiere a la metáfora menor sin que ésta hable a través de esa
jerarquía de gestos que es la voluntad? Con la violación, en el momento
puntual del pasaje de la línea del interdicto. Más allá del bien, todavía
hay bien, hay la voluntad que vuelve a apoderarse de sus derechos y a
fincar el proyecto.
El yo diferente del yo abstracto aparece "a la limite de la mort" ( Le
Sacrifice) y cuando la muerte aparece, la voluntad deja espacio al désir,
porque la voluntad proyecta y el désir destruye, destroza el cuerpo y decentra. Por eso, deshojar la flor no quiere decir guardar el tallo: si fuera
así, habría una pura sustitución de elementos en la misma estructura: el
bajo en lugar del alto, una simple sustitución a la manera del materialismo

274

clásico. Esta transgresión sin descanso, que en Bataille es capital, la en~n~ramos igual en La Littérature et le Mal, sobre el problema del profes10rusmo del mal en Genet: La perfección de Arman es ilusoria y acaba
por hacerlo parecer a un SS, pues lo obliga a querer. No hay fidelidad al
mal, el Gésuve tiene que tener erupciones breves: antes y después no hay
más que el bien, un objeto entre los otros que se busca con la voluntad.
C~ando és~ cae, su objeto se vuelve impensable: un objeto erótico, es decir
abierto al Juego de la seducción, que lo recorre de lo alto a lo bajo, que lo
sacrifica y el sacrificio vale también para el sujeto. En los sacrificios " ... la
bete et l'homme ne forment qu'un seul etre" (La Mutilation Sacrificielle .. .
cit.) Así "il est possible d'etre en toute liberté un jouet du mal si le mal
lui-meme n'a pas a repondre devant dieu" (Le Bas M atérialisme. . . cit.) .
En los últimos renglones de Le Gros Orteil leemos " ... qui on est séduit
( ... ) en écarquillant les yeux". Los ojos se abren como se abre la voluntad
en la caída desde los H auts Lieux de la conciencia despierta. Así se pas~
a lo sagrado, que se define a partir de su trascendencia en relaci6n a lo
profano. Lo sagrado es víctima de una separaci6n que con el mismo acto
ha constituido lo profano, y removido una zona del ser que por eso mismo
~s s~da. El interdicto es ya una transgresión, un gesto de separación, el
mterdicto nace de una fractura que rige con su existencia los dos campos
que separa; en uno de los cuales, además, la fractura se revela constitutiva
pues lo profano es justamente el mundo de las separaciones 2 la lógica d;
las separaciones llega a poner lo sagrado que acaba por ser lo profano alterado, trans~redido por sí mismo. La aparición de lo sagrado no destruye lo
profan~ smo lo hace más fuerte, así como la muerte no viola la vida que
para alimentarla. La frase de L'Srotisme "L'trotisme est ( ... ) l'aprobation
de la vie jusqu'a la mort" significa que la muerte no es otra cosa que la
plétora de la vida, guardada y respaldada por el interdicto. Hay en el hombre una exigencia de dépense más sensible que pensable y el problema de
Bataille es como decirla con un lenguaje que no la borre, que no la reduzca
a un simple contrario. Bataille cita una frase de Breton, sacada del Second
Manifeste au Surréalisme: "Tout porte a croire qu'il existe un certain point
de l'esprit d'ou la vie et la mort, le reel et l'immaginaire, le passé et le futur,
le communicable et l'incommunicable cessent d'etre percus contradictoirement".

Y escribe "fajouterai: le bien et le mal, la douleur et la joie" (cfr. La
' Por esto Denis Hollier escribe "Le monde profane se définit done comme séparation: pure séparation ou, a la rigueur, séparation u profane et du sacré ... " cfr.
Hollier Le Matérialisme dualiste de G. B. in "Tel Que)" printemps 1966, pp. 41-54.

275

�Littérature et le Mal, p. 226) pero no escribe que también lo sagrado y lo
profano pueden ser percibidos de una manera contradictoria. Y ¿ cómo pudo
escribir lo sagrado y más cómo pudo evitar Nietzsche, su doble, cayera entre
las figuras de la Fenomenología al lado del siervo?

En Méthode De Méditation, leemos "L'idee du silence (C'est l'inaccessible)
est desarmante! Je ne puis parler d'une absence de sens; sinon lui donnant
un sense qu'elle n'a pas. Le silence est rompu, puisque j'ai dit ... toujours
quelque lamma sabachtani finit l'histoire, et crie notre impuissance, a nous
taire; je donner un sens a ce qui n'en a pas: le etre a la fin nous est donne
com.me impossible!". El lenguaje que tiene que "decir" la mutilación de
Van Gogh la dice en términos medios, encerrándolo: toda la Somme Athéologique será atravesada por la necesidad de hacer deslizar sus conceptos hacia
un punto más allá de la comprensión del lector, para que este se pierda
como en un laberinto. Bataille ha aislado la dépense sabiendo que no la
iba a agotar: ahora sabemos que la dépense tiene el carácter del inconsciente, es inapropriable. "Seule la pensee violente coincide avec l'evanoussement de la pensée (Le coupable). El libro debería de reír pero como, si "le rire
de l'extase ne rit pas, mais il m'ouvre infiniment?" si el filósofo es sacrificado
en su mismo pensamiento, si es transgredido por su misma escritura nace
una diferente posibilidad la del filósofo loco: " ... je ne suis pas un philosophe,
mais un saint. Peut-etre un fou'' (Méthode De Méditation). Bataille ha
hablado para que en él hablara otro, para quebrar " .. .l'unite sereine d'une
subjectivite" (Foucault) y aludir a ese centro fuera de puesto que el psicoanálisis ha revelado al pensamiento occidental. El filósofo-sujeto, Hegel,
frente a él es el filósofo profano. ¿Pero es el Siervo? si Hegel es el Siervo,
nace el peligro que un filósofo de lo sagrado, Nietzsche, ocupe el lugar
del Amo. La oposición entre el hombre de la dépense conceptual y el
hombre quien se ha negado a lo sagrado removiendo la muerte en el trabajo
no ha de ser vista dialécticamente. El souverain (l'acéphale), es el exceso
del amo y del siervo, su exceso moral, no el opuesto de uno de ellos. Ya
sabemos que lo sagrado no se opone a lo profano, está más allá de las
oposiciones dialécticas (porque es innacible). En la dialéctica Siervo-Amo
ninguno de los dos es sagrado, pues los dos huyen de la muerte, representando en esto a la perfección Hegel, y su sistema que ha vaciado frente
a la muerte y la ha llamado trabajo, poder de lo negativo.
La palabra de la muerte Bataille tiene que pronunciarla fuera del sistema, fuera del todo, o sea no "pronunciarla", para evitar la trampa de
Hegel, la negativa abstracta. Bataille tiene que decir " ... ce qui dans
l'homme est irreductible au projet: l'existence non discu~ive, le rire, l'extase,
qui lient en dernier lieu-l'homme a la négation du projet. .. " (L'Expérience
276

lnteorieure). El Souverain (¿Nietzsche? ¿Bataille?) es muy parecido al
Amo, pero hay una diferencia: el Amo no debe morir para poder gozar
lo que ha arriesgado enfrentándose con la muerte. Viviendo la proximidad
a la muerte, finca el sentido y la cadena de la vida. La diferencia es la
repercusión de lo negativo o su gasto. Bataille no puede escribir ( es decir
dar sentido, hacer trabajar) la risa del Souverain sino con palabras que
deslicen, con conceptos que se sacrifiquen y expíen su mismo sentido: tiene
que escribir un silencio soberano: "Le silence est un mot qui n'est pas un
mot et le souffle un objet qui n'est pas un objet ... " (L'Expérience lnterieure)
y duplicar la escritura. A la escritura servil, para la cual "nous restons
condamnes a nous faire reconnaitre, a vouloir etre un dieu pour la foule"
ha sobrepuesto la soberana "j'ecris pour annuller, en moi-meme, un jeu
d'operations subordonnees (c'est, somme toute, superflu)" (Méthode De
Meditation) la alteración de los conceptos está toda en este espacio. Bataille
no crea conceptos nuevos, decapita los de Hegel. La dépense no puede guardar nada de sí, no debe curarse de su misma huella bajo pena de caer
en la dialéctica. Bataille obra un potlatch filosófico, lo que Sartre no ha
querido ver, escribiendo "Bataille ne veut pas voir que le non savoir est
imrnanent a la pensée. Une pensée qui pense qu'elle ne sait pas c'est encore
une pensée".8 Pero si la soberanía escribiera su texto, éste sería un saber
protegido por la presencia responsable de una experiencia, mientras nosotros
sabemos que la materia "Ne peut servir en aucun cas a singer une autorite
quelconque" ( Le Bas M aterialisme . .. )

Bataille sigue siendo de alguna manera ilegible por ser "L'exces abolu de
toute épisteme, de toute philosophie et ·de toute science" (Derrida) . Y más
ilegible para un filósofo del proyecto como Sartre. A sus "discípulos" (Barthes, Derrida) les quedan más las armas de Borges "La alusión o mención"
que las de una escuela, y la tarea de leerlo con los ojos cerrados como
él tuvo su experiencia interior, para poder ver "Ce qui vaut la peine d'etre
regarde" (Rene Char) .

• J. P. Sartre,

Un Noveau. M ystique in Situ.ations l . Galimard, 1947.

277

�LA CONCEPCIÓN DE LA TRAGEDIA
EN ALFONSO REYES
DR. JUAN GÓMEZ GARCÍA

ITESM

LA

TRAGEDIA, sabemos nosotros, surge del ditirambo. Etimológicamente significa "canto de macho cabrío", porque los coros --dice Niet:zsche- generalmente se componían de sátiros, los que recibían el nombre de "trogoi".
"El origen de la tragedia se encuentra en el Peloponeso, entre los corintios
y los siciones." 1

Los elementos líricos constituyen la base en sentido propio de la tragedia,
y sólo poco a poco retroceden ante el diálogo. La tragedia griega surge de
los ritos dionisíacos y nunca cambió de tono. Así pues, la tragedia surge
de la lírica dionisíaca y no de la apolínea. "El hombre estremecido en todos
sus fundamentos por el placer y el horror por el milagro que le rodea,
percibe, de pronto, un nuevo orden transfigurado de las cosas: culpa, destino, muerte del héroe, son sólo medios para que la mirada se abra a este
nuevo mundo transfigurado." 2
La tragedia es fiesta para todo el pueblo griego. Hay "un estado de
ánimo religioso, animado, y, sereno, libre como un amanecer. El estado
de ánimo de los espectadores es de enorme influencia en el desarrollo del
teatro ... " 8
"La tragedia griega se caracteriza y se diferencia por la proporción de la
acción. Para nuestro criterio, la acción de una tragedia griega debería constituir sólo un acto. El fin y el propósito del poeta son una grandiosa escena
NIETZSCHE, Federico, La Cultura de los Griegos. Tomo XIV de Obras Completas, la. Edic. Edit. Aguilar. Argentina, 1955, p. 79.
• lbid., p. 80.
• NIETZSCHE, Federico, op. cit., p. 80.
1

279

�llena de resonancia, el Pathos, un punto culminante de la vivencia lírica;
todo lo que sucede está destinado a abrir un camino para ello. . . En resumen, la construcción de la tragedia griega es mucho más sencilla y unitaria."'
En la tragedia los hechos son originariamente episódicos, algo accesorio,
escueto. El argumento no interesaba por la curiosidad -por decirlo asísino lo que realmente tenía importancia era la solución presentada. "Su
atención se concentraba en el núcleo y en el tronco del mito." 5

TEORÍA DE DON .ALFONSO REYES SOBRE LA TRAGEDIA

"La tragedia griega es, desde luego, humana, pero universalmente humana, en cuanto sumerge al hombre en el cuadro de las energías que desbordan su ser. . . Al griego, sus propios dolores, se le presentaban como ecos
de un mal general: él no era más que una oreja en la conciencia dolorida
del universo. Este era, precisamente, el consuelo, esta alegría fundamental
de la vida griega: que el hombre no estaba a solas con su dolor, que su
dolor mismo no era exclusivamente suyo. Esto era también lo que hacía
posibles la desesperación y el desahogo dionisíacos: el duelo era comunicable al mundo." 8 "Para los aspectos más individuales de su pasión, el griego
usaba de la lírica. Al teatro no quería llevar más que un diálogo cosmogónico, aunque revestido de pretextos humanos ciertamente, porque sólo
al modo humano tenemos noticia de la agencia de los destinos. Y el griego
prestaba al Teatro, por lo demás, la misma imaginación colorida que tuvo
para su religión." 7
Don Alfonso Reyes piensa que el coro es el embrión de la tragedia griega
y que éste representa la danza de los sátiros alucinados. Esa alucinación
-dice don Alfonso Reyes- engendra al Dios, al héroe o al actor trágico
Sin embargo, al afirmar don Alfonso que el coro conserva el principio
lírico está en cierta forma contradiciendo la teoría general de que la tragedia
es dionisíaca, puesto que lo lírico -según concepción de Federico Nietzsche- es apolíneo.
' !bid., p. 81.
' !bid., p. 82.
• REYES, Alfonso, Obras Completas, tomo X ( testimonio o constancia poética),
la. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica, col. Letras Mexicanas. México, 1959,
p. 353.
' !bid.

280

Don Alfonso Reyes afirma categóricamente que "el coro produce a los
actores" 8 y esta concepción -o afirmación- no difiere en lo absoluto de
la teoría general.
Para don Alfonso -posiblemente influenciado por Nietzsche y los críticos alemanes- el coro es en cierta forma el público ideal, pero también
es "el instrumento dinámico por donde estalla, en cantos, en gritos, en
'ololygmoi', el sedimento o carga emocional precipitados por los episodios
de la tragedia".9
Para don Alfonso Reyes el coro es el instrumento de la kátharsis. Es decir
el instrumento purificador. En cierta forma esta concepción se aparta de
la teoría general. En último término, don Alfonso afirma ya más categóricamente lo apolíneo del coro. Es el instrumento de purificación, es el
que viene a limpiar -descargar- del pecado de la emoción dionisíaca,
del pecado de transfigurarse en cosas de la naturaleza, del pecado de la
opresión que se olvida.
El coro es la válvula de escape de las pasiones contenidas del dolor.
"Es el dios que lo ve todo, eres tú, soy yo, y es -más que nada- la
conciencia misma del drama, enfrentada con su propio espectáculo." 10
Don Alfonso piensa en tres clases de coro: Fiel. Traidor. Indiferente.
El traidor -dice don Alfonso- se convierte en actor. El Indiferente es un
mero adorno. El Fiel es el verdadero coro, pero debe ser pasivo. Sólo debe
contemplar el desastre y como es incapaz de evitarlo sólo se desahoga por
la boca.
Entrando a la lfigenia dice don Alfonso que él ha cambiado la solución,
como pudo hacerlo otro trágico de los tiempos clásicos, porque para él la
"maldición no se redime sino con otro choque de la fatalidad". 11
Y sigue diciendo don Alfonso "Y ante todo, queremos que lfigenia, sacerdotisa de Táuride, viva como en sueños, sin el recuerdo de su vida anterior,
el cual una divinidad sabia, armónica, habrá cuidado de arrebatarle al envolverla en el vaho sagrado que la ocultó. Que sea Orestes quien venga,
como la fulminación del rayo, a encender en ella la memoria de su vida
anterior, irritando -con la alegría de la conciencia cobrada- el horror de
• REvEs, Alfonso, op. cit., p. 355.
' !bid.
'° REns, Alfonso, op. cit., p. 356.
u REYES, Alfonso, op. cit., p. 359.

281

�saberse hija de una casta criminal. Que Orestes robe en buena hora la
estatua de la Diosa, pero que no logre convencer a Ifigenia".12
GÉNESIS DEL CONFLICTO TRÁGICO Y SU SOLUCIÓN EN LA
bIGENIA CRUEL

La tragedia clásica nos muestra a una Ifigenia que nunca ha perdido la
memoria. Ella sabe quién es. Cuando llega Orestes -cumpliendo un trabajo
para redimir a su raza- viene la anagnórisis (reconocimiento) . Ifigenia
ayuda a Orestes a robar a la Diosa y luego parte con él. El conflicto en
esta tragedia -la clásica, claro está- lo encontramos en ese reconocimiento.
La solución es la huida. Orestes es el que redime a la raza maldita. Ifigenia
sólo es un agente secundario.

y yo no -suspensa del aire-,
grito que nadie lanzó. 13

Ifigenia se está quejando de su soledad. Ella no es igual a las demás
mujeres. Y sobre todo no sabe si su destino es estar allí o no estar. Ella
no sabe quién es. Hay en ella un vacío absoluto de recuerdos. Ella de
pronto se ha encontrado a los pies de la Diosa (Artemisa) y se ha dado
cuenta que es una sacrificadora.
Ifigenia -al fin mujer- siente algo de su pasado "humano" porque
dice:
Y, sin embargo, siento que circula
una fluida vida por sus venas:
algo blando que, a solas, necesita
lástimas y piedades.14

Pero veamos la tragedia de don Alfonso Reyes.
Don Alfonso, decíamos anteriormente, piensa su solución de distinta manera. Aquí Ifigenia después de la anagnórisis decide quedarse. La solución
se nos presenta desde otro ángulo. Pero veamos el conflicto.

Pero hay algo más fuerte que la llama: La diosa.
Alguien se asoma al mundo por mi alma;
alguien husmea el triunfo por mis poros;
alguien me alarga el brazo hasta el cuchillo;
alguien me exprime, me exprime el corazón.15

Don Alfonso pensó su Ifigenia que no recordaba nada de su vida anterior. Un dios bienhechor le borró su pasado antes de que ésta fuera envuelta en el "vaho sagrado".
La génesis del conflicto está en que Ifigenia se encuentra sin un solo
recuerdo. El monólogo con que don Alfonso la introduce a la escena es
bastante revelador de su sentimiento, que no es otro que el de una soledad
absoluta -¿razgo autobiográfico ... ?-.

Ifigenia es Sacrificadora. No puede saber quién es. El coro se ha dado
cuenta del problema. Ifigenia no tiene pasado. Y la descarga emocional
viene inmediatamente:
¡ Pero tú, que ni nos engañas siquiera!
Tú que nos das la nada que te llena,
¿no harás, al menos, por forjar un sueño,
una memoria hechiza que nos pague
la sed de consolarte que tenemos? 16

lFIGENIA

(que ha perdido la memoria de su vida anterior)
Ay de mí, que nazco sin madre
y ando recelosa de mí,
acechando el ruido de mis plantas
por si adivino adónde voy.
Otros, como senda animada,
caminan de la madre hasta el hijo,
" !bid.

282

El coro pide a Ifigenia que ésta haga algo para recordar. El coro sólo
habla. No puede actuar ni remediar nada.
Alfonso, op. cit., p. 31 7, Part. I.
Alfonso, op. cit., p. 320.
" 1bid., p. 321.
11
lbid., p. 324.
u

REYES,

"

REYES,

283

�El conflicto es éste. La solución de don Alfonso ya la conocemos: La
anagnórisis -Orestes se encuentra con Ifigenia-. Y luego el tomar - como cordero expiatorio-- la culpa de su casa y quedarse a cumplir su destino.
Ifigenia, pues, se ha convertido en el ser que ya se conoce y que por un
acto de plena libertad ha escogido el quedarse a cumplir su destino. El
encuentro de los dos hermanos no ha venido a ser sino una especie de
kátharsis, purificación. Ifigenia ahora sabe quién es. El reconocimiento no
es sólo de su hermano, sino de sí misma.
EL MODERNISMO EN HISPANOAMÉRICA
A. SÁNCHEZ
ITESM

PROFRA. BERTHA

LA PALABRA "modernismo" había sido usada en el Concilio Vaticano con
un sentido teológico.
La admisión de esta palabra en la Academia de la Lengua Española causó
serias divergencias. En el año de 1895 el término "Modernismo" no estaba
bien cimentado. Menéndez Pidal defiende su antigüedad diciendo que José
Cadalso ya la había utilizado. Por fin en 1925 aparece la primera definición
"oficial" de la Academia: "Modernismo", afición excesiva a las cosas modernas con menosprecio de las antiguas sobre todo en Arte, Literatura y
Religión.
Samuel Gil y Gaya, en su diccionario Vox indica lo siguiente: Modernismo, corriente literaria de principios de siglo cuyo principal exponente
es Rubén Darío.
1

1

1

El Modernismo -ya como corriente literaria- es el culto a las apariencias tangibles y visibles. A su poesía se aplica la técnica de las Artes Plásticas.
Es -dice Menéndez Pidal- una Escuela decadente.
El Modernismo supone una renovación en el léxico. Hay una gran adjetivación. Hay renovación en rimas y en estrofas. Se presenta -dice Llannes- la belleza como ideal exclusivo. Se puede decir que es una poesía
optimista que se presenta como frente al pesimismo de la Generación del
Noventa y Ocho.
La poesía Modernista es amoral. No inmoral.
"Ante todo, debe quedar constancia de dos hechos. Primero: el moder-

284

285

�nismo, al menos en la lírica, no es un movimiento totalmente nuevo, como
se viene afirmando. Se fragua a lo largo de dos o tres décadas; tiene su
inevitable período de preparación, con una serie de creaciones que se pueden calificar de 'premodernistas' y antes de triunfar ha realizado sus tanteos, ni más ni menos que lo hicieron en su día el romanticismo, y mucho
antes, la escuela neo-clásica.
Segundo: la poesía modernista no es, no lo fue nunca, una reacción
contra la poesía anterior; mucho menos una negación de ésta." 1

Innovaciones temáticas
El cambio más notable en el Modernismo es en la temática y en la versificación (concepto que veremos más delante). Los temas sociales y los
filosóficos desaparecen. "Surgen, en cambio, los de ambiente popular tratados con cierto aristocratismo y vistos siempre a través del prisma estético. Se vuelve a la Historia que también es observada de una manera
convencional: primero interesa el mundo entre galante y escéptico del siglo
XVIII, particularmente el francés; luego, la edad imperial española, más
en lo externo y anecdótico que en lo entrañable y substancial; por último
ya bajo el influjo de los ensayistas del 98, busca la inspiración en los
sustratos raciales de la Edad Media siempre, repitámoslo, con preferencia
de la consideración estética sobre toda otra." 2
"Casal tomó sus temas de Gracia, del Oriente, y aun el del Lejano
Oriente. Jaimes Freyre sacó de la mitología escandinava el material de su
'Castalia bárbara'; las primitivas leyendas cristianas inspiraron a Valencia su 'San Antonio' y 'el centauro' y su 'Palemón el estilita'."
Los temas nativos, que tanto los clásicos como los románticos consideraron esenciales a nuestra independencia literaria, yacían ahora en un olvido casi general. Hay un paisaje tropical en Silva, dos o tres en Casal.
Gutiérrez Nájera, sin nombrar a México, traza una imagen fiel del paisaje
de aquel país en el altiplano, con sus matices de luz, color y temperatura.
Pero Darío, en el desafiante prólogo a Prosas Pro/anas, declaró que detestaba la vida y el tiempo en que le había tocado nacer, y que "si hay poesía
en nuestra América, ella está en las cosas viejas, en Palenque y Utatlán, en
el indio legendario, y en el inca sensual y fino, y en el gran Moctezuma
• Dú:z-ECHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española

e Hispanoamericana, la. edic., Edit. Aguilar. Madrid, 1960, p. 1176.
• DfEz-EcHARRJ y RoCA FRANQUEsA, op. cit., p. 1177.

286

de la silla de Oro". "Lo demás -añade- es tuyo, demócrata Walt Whitman."
Prosas Profanas es una orgía de lujo que procede de todos los puntos cardinales, con Versalles por meridiano. El contenido poético del volumen es
a menudo soberbio; pero los escenarios y aderezos han envejecido: Palacios,
lirios, cisnes, pavos reales, marfil, perlas. Se ha acusado a Darío y a sus
imitadores de excesivo apego a las tradiciones y modas del Mundo Antiguo;
en realidad, toda aquella parafernalia extranjera no era más que un disfraz." 3 El conocimiento de los Modernistas de toda esta riqueza y todo este
lujo no es de simples lecturas: los había visto. "Versalles era un nombre
simbólico para la nueva vida de las ya prósperas ciudades de la América."•
Otras fuentes de inspiración para la lírica modernista son los primitivos
españoles: Berceo, Hita, Manrique, los Cancioneros. En algunos clásicos
como Góngora.
Los modernistas despiertan todo el mundo clásico olvidado por los románticos. Todo este mundo clásico --es seguro - venía a través de la
literatura francesa, muy de su predilección.

Innovaciones formales
Como es natural, al cambiar la temática cambió el estilo. Se encuentran
nuevas palabras. Se simplifica la sintaxis. Se suprime el hipérbaton exceptuando --dice Henríquez Ureña- las formas que le eran comunes en el
habla popular.
"En metros y formas poéticas la riqueza de la innovación fue extraordinaria, y se debió en gran parte a Rubén Darlo." 5 Antes del modernismo
se contaba con unos cuantos metros ya muy utilizados como los endecasílabos (importados de Italia), y el castizo octosílabo. En el romanticismo
se cae en lo más profundo de la ignorancia métrica. Hay intentos -desafortunados todos ellos-- de inventar formas nuevas.

Al llegar el movimiento modernista se empiezan a utilizar los metros más
conocidos -todos por no decir otra cosa-. La variedad de formas estróficas
se hace infinita.
Rubén Darío utiliza el verso libre, aunque con mucha timidez. Usa el
• HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Las Corrientts Literarias en la América Hispánica.
la. edic. Edit. Fondo de Cultura Económica. México, 1949, pp. 175-76.
' !bid.
• HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, op. cit., pp. 178-79-80.

287

�verso corto -sobre todo en su "canto a la Argentina", la "razón de amor"
y otros.
Lugones --dice Henríquez Ureña- escribe en una especie de verso libre
(libre en cuanto a número de sílabas) pero con rima regular. Silva inventa
con su "Nocturno" un nuevo tipo de verso (pie de cuatro sílabas que se
puede repetir libremente de dos a seis veces. Y para romper la posible
monotonía introduce el pie bisílabo) . Darío utiliza el pie de tres sílabas.
(Marcha triunfal) (Salutación a Leonardo.) Ensaya el hexámetro (Salutación del optimista y Salutación al águila) pero sin adoptar un sistema definitivo.
Se introduce el eneasílabo francés. Se hacen sonetos eneasílabos y alejandrinos, etc.

CORRIENTES LITERARIAS FRANCESAS Y SU INFLUENCIA
EN EL MODERNISMO

PARNASIANOS:

1

1

"Gautier y el parnaso. Entre los románticos cansados de las efusiones
y las confidencias, hubo algunos que se orientaron hacia la poesía social
y las epopeyas humanitarias, otros no conservaron más que el sentido de lo
pintoresco; pero se vuelven más exigentes en la elección de los medios, y
como reacción a los poetas que se creen portadores de una misión social,
proclaman que el arte no tiene otra finalidad que él mismo. Théophile Gautier ( 1811-1872), por su evolución, por sus obras y por sus brillantes manifiestos, es el que mejor representa a esta tendencia ... " 6 "Gautier desarrolla
sus ideas en su última poesía del libro titulado L'Art (El Arte), añadida
en 1857. Expresa su predilección por la materia dura, bella, en este caso
un verso corto y sin agilidad, que no admite los subterfugios del oficio. Las
obras, incluso las menores así realizadas, durarán más que los regímenes po·
líticos y tal vez más aún que los dioses. Se nota una constante referencia
a las artes plásticas en un momento en que la pintura, por su parte, evoluciona hacia la sobriedad y la imitación de la realidad." 7
• NATHAN, Jacques, Enciclopedia de la Literatura Francesa. Trad. de Luis Felipe
Vivanco. la. edic. Edit. Montaner y Simón. Barcelona, 1957, p. 270.
' NATHAN, Jacques, op. cit., p. 271.

288

SIMBOLISTAS:

"Los poetas malditos: Desde 1850 hasta final del siglo, los poetas parnasianos consiguen honores y éxito en las librerías. Sin embargo, algunos
solitarios, ignorados o calumniados, intentan orientar la poesía hacia un
nuevo destino. Son principalmente Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Estos
poetas han sido calificados de simbolistas. Pero el manifiesto del simbolismo apareció hasta 1886 y, para estas fechas Baudelaire había muerto ya,
y los demás habían dejado de escribir. La denominación de "poetas malditos", debida a Verlaine, califica mejor sus esfuerzos ignorados. Pero, con
todo, no hay que deducir de este nombre colectivo que formaran una escuela entre los cuatro. Con muy pocas excepciones, siguieron, por separado,
sendas paralelas y no tuvieron entre sí más que una influencia limitada.
El único punto de coincidencia entre ellos es una idea muy general, pero
nueva en su época, aunque Rugo la había expresado en varias ocasiones
en forma diferente. Existe alrededor de nosotros, además del mundo que
conocemos, otro universo misterioso y mucho más bello en el que estamos
inmersos sin saberlo. La misión del poeta consiste en explorarlo y hacerlo
sensible a los demás, por _medio de sus versos.8

Baudelaire dice que de todos los espectáculos feos y repugnantes el poeta
debe extraer la belleza. Rimbaud enseña a todos el desprecio al mundo
racional y de las conversaciones. Mallarmé dice que hay que quitarle a
la música todo su haber para ponerlo a los pies de la poesía.
La influencia -pues-- de las corrientes literarias francesas se puede resumir en un pequeño párrafo.
El modernismo -hemos dicho- cambió su temática. Ésta se vuelca -por
decirlo así- en las tónicas francesas. El modernismo cambia sus rimas -¿ en
busca de musicalidades nuevas? ¿Mallarmé?-.
El modernismo aborrece al mundo --dice Darío-- y nos preguntamos
-¿Rimbaud?
El Modernismo busca la belleza como ideal exclusivo -¿ Gautier o los
Parnasianos?-.

• NATHAN,

Jacques, op. cit., pp. 274-75-76-77.

289
HUMANITAS-\9

�TEMAS AMERICANOS DEL MODERNISMO
"Pareci6 durante algún tiempo que los poetas del continente americano,
con Rubén a la cabeza, habían vuelto la espalda a los temas americanos.
A este sentir general responde la frase de Rod6, aludiendo a Darío cuando
aparecieron sus Prosas Profanas; '¡ No es el poeta de América!' La afirmación era injusta. Rubén Darío venía cantando temas americanos desde su
juventud: 'del tr6pico', 'Tuetecotzimi', 'Caupolicán', 'Momotombo', 'A
Colón' y otros títulos análogos son testigos de ello. Hay que convenir, no
obstante, en que la mayoría de esas composiciones sólo se conocieron más
tarde y ya publicadas las Prosas; también es cierto que hubo una época, que
va desde 'Azul' casi hasta 'Cantos de vida y esperanza' (y en libros posteriores vuelve a ellos con verdadero a~ínco) en que el poeta pareci6 des·
entenderse de su tierra y su raza." Su ejemplo es seguido por todos los
modernistas, pues el modernismo en América se puede reducir a Rubén
Darío.9

BIBLIOGRAFlA

DíEZ-EcHARRI y RocA FRANQUESA, Historia General de la Literatura Española e
hispanoamericana, la. edic., Edit, Aguilar. Madrid, 1960.
HENRÍQUEZ UREÑA, Pedro, Las Corrientes Literarias en la América Hispánica, la.
edic., Edit. F.C.E., col. Biblioteca Americana, serie de Lit. Moderna (pensamiento Y
acción), México, 1949.
NATHAN, Jacques, Enciclopedia de la Literatura Francesa, la. edic. Trad. Luis Felipe
Vivanco. Edit. Montaner y Simón. Barcelona, 1957.
'

1

LUZ Y COLOR EN LAS RIMAS INtDITAS
DE FERNANDO DE HERRERA
Lic. RAMIRO RoDRÍouEz
ITESM

HEMOS ENCONTRADO un libro titulado Rimas inéditas editado por José Manuel Belecua, donde nos presenta 130 poemas, muchos más que la edición
hecha por el mismo Herrera en 1583. La colecci6n data de cinco años
antes de la mencionada edición herreriana, es decir de 1578. De estos 130
poemas, cuarenta y seis son inéditos rigurosamente.
Los 46 poemas se distribuyen en 34 sonetos, tres canciones, tres elegías,
cuatro églogas y dos poemas en estancias.
La mayor parte de los sonetos están dedicados a cantar la pasi6n despertada en Herrera por doña Leonor de Milán, eje de casi toda su poesía.
Aparecen los ya conocidos temas de la red del cabello de la amada, de los
rayos de Luz, los dolores de ausencia o las quejas por el olvido de las promesas. No falta el tema del Carpe diem o el de la mariposa. En otro
compara su atrevimiento al de Faet6n.
Un interés particular ofrece el soneto que dice:
Presa soy de vos solo y por vos muero
( mi bella Luz me dixo dulfemente),
y en este dulfe error y bien presente,
por vuestra causa sufro el dolor fiero.

• DíEz-EcHARRI y RocA FRANQUESA, op. cit., p. 1193.

290

Regalo y amor mío, a quien más quiero
si muriéramos ambos juntamente,
poco dolor tuviera, pues avsente
no estaría de vos, como ya espero.

291

�Yo, que tan tierno engaño oy, cuytado,
abrí todas las puertas al desseo,
por no quedar ingrato al amor mío.
Ahora entiendo el mal, y que engañado
fuy de mi Luz, y tarde'el daño veo,
sugeto a voluntad de su alvedrío.

De ser ciertas estas palabras, y no un recurso poético (aunque por lo
inusitado en la estilística herreriana nos debíamos inclinar por la certeza,
preferimos apuntar la duda), doña Leonor de Milán correspondió a la pasión del divino Herrera. Pero ¿ quién puede asegurarlo?
Ahora bien, aquí hay que observar dos cosas: La Luz se revela ya como
una persona y no como un símbolo de persona.
Herrera ha hecho hablar a su Luz. Y su Luz lo habla a él. La otra cosa
que habíamos de notar es que Herrera ha sufrido un desengaño porque
" . . . y tarde el daño veo,/sugeto a voluntad de su alvedrío".
La Luz parece ser el día que necesita morir con las primeras nubes de
la noche. Y la Luz pide a Herrera que mueran "juntamente". Es decir que
el amor soñado se realice.
Los tercetos indican con nitidez el desengaño del poeta.
Decisivos parecen ser de cierta correspondencia amorosa los tercetos del
Soneto XX (Rimas inéditas):
1

diré que no ay amor en vuestro pecho,
que el amor que mostrastes fue'vn engaño;
que soys ingrata, indina de memoria.

1

Así mismo el principio del soneto XXXIV (Rimas inéditas):
Amor, para remedio de mi vida,
hízome en mis tormentos eloquente;
Valióme vn tiempo, agora no consiente
que me valga en fortuna'aborrefida. 1

Muy bellas son las Canciones inéditas, destacando la dirigida al Conde
de Gelves (esposo de doña Leonor de Milán). Es una apología de don
1

292

Op. cit., p . 65 (soneto XXXIV).

Alvaro, en la cual Herrera le promete la inmortalidad, porque sólo los poetas pueden inmortalizar a sus amigos. Lo demás todo es perecedero. Ofrece
además la particularidad de estar escrita en liras, estrofa que sólo había utilizado en otras dos canciones (la que comienza "Cuando con resonante ... ",
dedicada a don Juan de Austria, y la II de la colección de inéditas pub.
por J. M. Asensio).
En la Canción V, jamás alc;o las alas alto al c;ielo, p. 114, después de
una descripción delicadísima de doña Leonor que va en el siguiente tono:
Hermosos nudos, crespas trenfas de oro,
en coronas luzientes sustentadas,
que enriquefeys la blanca y roxa frente,
llena de puras perlas y lazadas,
del propio, rico y felestial tesoro,
odores esparziendo de Oriente,
al ruuio sol, quando en león ardiente
los rayos altos tien (d)e a nuestro suelo,
vuestros fercos rebotan, y, rendido,
huie del azul cielo,
que vuestro resplandor esclarefido
a tierra y mar y ayre alumbra, y muestra
quánto es mayor la ilustre lumbre vuestra.2

con momentos de la más fina sensualidad, Herrera nos muestra su platonismo amoroso:
Tiempla el ardor que siendo la armonía
del amoroso verso y dulfe llanto
y con doradas alas subo al fielo,
ymitando al sublime y graue canto
que sigue vuestra luz, Estrella mía;
y la frágila corteza dexo al suelo,
que impide con su peso el leue buelo;
y contemplo por vos la suma'alteza,
el felestial espíritu y la gloria
de la inmortal belleza,
y a vos ordeno aquesta gran victoria,

• Op. cit., p. 115 ( canción V).

293

�pues me prestáys el soberano aliento
con alto y jeneroso atreuimiento.3

en aquel claro sol de hermosura,
alcanfa su virtud toda inflamada.•

En estos dos pequeños trozos vemos perfectamente representado el colorido y la luz extraordinaria de Femando de Herrera.

Herrera ha encontrado su expresión más grande en este trozo donde el
platonismo puro se nos muestra en su mayor interpretación.

Pero hay que notar que aquí la Luz se ha convertido en Sol que " . .. quando en león ardiente /los rayos altos tien (d) e a nuestro suelo . .. " y poco
después el mismo Sol se espanta y huye " ... del azul cielo" pues el resplandor
de su luz " ... a tierra y mar y ayre alumbra".

El solo resplandor de la pura Luz que le alumbre le da la mayor esperanza. Su espíritu se eleva a " ... la luz del alto c;ielo" donde la belleza
está presente " .. . y siempre nueua". Herrera no puede bajar los ojos de
tan inmortal belleza, ni quiere, porque su alma está libre y " .. . rompe la
oscuridad del inmortal velo". Allí está su Luz que es un " ... claro sol de
hermosura".

Herrera trata de nombrar a su luz en todas formas y si no hay oportunidad en el° verso por el tema, él pone la palabra conveniente para invocarla, y así Herrera dice "Hermosos nudos, crespas trenc;as de oro .. . " y
aquí nombra el oro que en último término viene a ser luz. Y más abajo dice . . .
" ... en coronas luzientes sustentadas ... ". Y aquí vuelve a nosotros con la
Luz en "luzientes".
Más abajo dice Herrera . .. "llena de puras perlas y lazadas del propio,
rico y c;elestial tesoro ... " Y aquí nos vuelve a mencionar su luz en las
perlas puras que son propias del celestial tesoro.
Pero prosigamos nuestro reconocimiento a las rimas inéditas tan extraordinarias.
La mejor expresión del platonismo de nuestro autor, del cual hablamos
más delante y que luego tomaremos para exponerlo, la encontramos en la
siguiente elegía:
El desseo comueue a la alma mía
y al resplandor de su pureza llena
y ofrefe la esperanfa de alegría.

De las églogas que están publicadas en Rimas inéditas la que ofrece más
interés es la primera, precisamente por su contenido autobiográfico y su
belleza.
Herrera toma el nombre de !olas y se lamenta de la ausencia de los condes
de Gelves -Albano y Lencotea-, que habían marchado a tierras de Pisuerga:
¿C6mo podré mirar sin dolor mío
en su ausencia la selua y el bosque y llano?
Aquí con blanca mano
la vi despojar flores,
mirando los pastores
su hermosura, y con pena ueo
questá'apartada más que yo desseo.
Pisuerga ue lo que mi Betys uía
y gosa su desseo.
Versos de Betys suená, auena mía.5

Allí haze mi espíritu que mueua
las alas a la luz del alto fielo
y halle su belleza siempre nueua.
Nunca baxo los ojos en el suelo,
que la'alma, de sus nubes desatada,
rompe la oscuridad del mortal velo.
Conofe'el bien que tiene y, admirada
• Op. cit., p. 118 ( canci6n V).

294

• Op. cit., p. 91 (Elegía).
• Op. cit., p. 72 (Elegía).

295

�</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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